diff options
| -rw-r--r-- | 41575-0.txt | 8842 | ||||
| -rw-r--r-- | 41575-8.txt | 9234 | ||||
| -rw-r--r-- | 41575-8.zip | bin | 214194 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | 41575-h.zip | bin | 259332 -> 0 bytes | |||
| -rw-r--r-- | 41575-h/41575-h.htm | 14341 |
5 files changed, 15805 insertions, 16612 deletions
diff --git a/41575-0.txt b/41575-0.txt new file mode 100644 index 0000000..60976c3 --- /dev/null +++ b/41575-0.txt @@ -0,0 +1,8842 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 41575 *** + + JUVENILIA + + + PROSA LIGERA + + + + +MIGUEL CANÉ + + +Nació en Montevideo, en 1851, durante la emigración. Estudió en el +Colegio Nacional de Buenos Aires y se graduó en Derecho en la +Universidad el año 1872. Perteneció al grupo de espíritus selectos que +formó la "generación del ochenta", en momentos en que la cultura +argentina se renovaba substancialmente en el orden científico y +literario. + +Su actividad fué solicitada alternativamente por la política, la +diplomacia y la vida universitaria; pero siempre se mantuvo fiel cultor +de las buenas letras, con aticismo exquisito. Nadie pudo ser más +representativo para ocupar el primer decanato de nuestra Facultad de +Filosofía y Letras, a cuya existencia quedó para siempre vinculado su +nombre. + +Inició su carrera de escritor en "La Tribuna" y "El Nacional". En 1875 +fué diputado al Congreso; en 1880 director general de correos y +telégrafos; después de 1881 ministro plenipotenciario en Colombia, +Austria, Alemania, España y Francia. En 1892 fué Intendente de Buenos +Aires y poco después Ministro del Interior y de Relaciones Exteriores. + +Publicó los siguientes libros, que le asignan un puesto eminente en +nuestra historia literaria: "Ensayos" (1877), "Juvenilia" (1882), "En +viaje" (1884), "Charlas literarias" (1885), Traducción de "Enrique IV" +(1900), "Notas e impresiones" (1901), "Prosa ligera" (1903). Ha dejado +numerosos "Escritos y Discursos" que pueden ser reunidos en un volumen +tan interesante como los anteriores. + +Con excelente gusto crítico y ductilidad de estilo, cualidades que educó +en todo tiempo, logró ser el más leído de nuestros "croniqueurs", +igualando los buenos modelos de este género esencialmente francés. Más +se preocupó de la gracia sonriente que de la disciplina adusta, +prefiriendo la línea esbelta a la pesada robustez, como que fué en sus +aficiones un griego de París. + +Falleció en Buenos Aires el 5 de Septiembre de 1905. + + + + + "LA CULTURA ARGENTINA" + + MIGUEL CANÉ + + JUVENILIA + + PROSA LIGERA + + Textos completos, con un prólogo de + HORACIO RAMOS MEJÍA + + BUENOS AIRES + «La Cultura Argentina»--Avenida de Mayo 646 + 1916 + + + + + =ADVERTENCIA DE LA PRESENTE REEDICION= + + +Por indicación del Dr. Miguel Cané (hijo) se ha preferido para la +reimpresión de "Juvenilia" el texto de la edición de 1901, que ha sido +objeto de retoques y adiciones del autor; para la de "Prosa Ligera" se +sigue el texto de 1903.--L.C.A. + + + + +PRÓLOGO + + +I + +Nos separan algunos lustros de la época en que Miguel Cané actuaba; poco +tiempo, sin duda, en la evolución moral de un país, aunque el nuestro, +por causas complejas, realiza la propia a saltos. En fantástica carrera +los hechos se suceden, cambiando nuestra fisonomía colectiva a cada +instante. Aquel lapso de tiempo equivale en la vida europea al correr de +muchos años, quizá varias décadas. Entre nosotros la duración de una +existencia humana representa una época. Así, al hablar de Cané, casi +tenemos que referirnos a un momento completamente diverso del actual. + +Ocurrió su nacimiento en 1851, en vísperas de la organización nacional. +Contemporáneo de Sarmiento, Vicente F. López y Alberdi, perteneció a la +generación de Pellegrini, Lucio V. López, del Valle y Avellaneda. Todos +se han ido y con ellos sus modalidades, sus virtudes, sus vicios y sus +costumbres. Hubo entonces más personalidades descollantes, ya porque el +término medio fuera más bajo o porque existe actualmente un nivel +superior de cultura general efectuado a expensas de la individualidad +sobresaliente. De todas maneras, pudo en aquel tiempo existir, y +existió, una _élite_ en cierto modo reducida, directora absoluta en +todos los órdenes de la actividad: política, artística y social, +inconcebible en estos tiempos de actividades antagónicas y en que la +mayor población, o mejor, la necesidad de dividir el trabajo social, ha +originado esferas de acción diversas, sin más punto de contacto que el +del choque. + +Aquel grupo director, a que perteneció Cané por méritos propios, +constituyó en política el gobierno y la oposición simultáneamente, por +no decir que fué siempre y únicamente lo primero, no existiendo la +segunda; pues si bien actuó en estos dos aspectos de la vida pública, lo +hizo sin que existieran más divergencias entre sus componentes que las +nacidas de la simpatía personal o de los rumbos circunstanciales tomados +por cualquiera de ellos. Chocaron hombres, no ideas. Los negocios +públicos se manejaron así, en acuerdo íntimo, aunque en el detalle, o en +la forma, se pudiera diferir. De tal modo, más que una causa de +discordia, la política fué para ellos un nuevo lazo de unión, que hizo +más fuerte y eficaz su influencia, hasta por el hecho mismo de dar la +cómoda apariencia de un rodaje político completo, sin sus notorios +inconvenientes. En arte fué el grupo avanzado que gustaba de la música, +del teatro y de las letras modernas, mientras la generalidad se +emocionaba todavía con la lírica ingenua y las trovas románticas; y +llegado el caso, en noble complot, provocaba por medio de vigorosos +artículos o en propagandas de club y casas de familia, una corriente +simpática para salvar del desamparo a Rossi, el estupendo intérprete de +Shakespeare, que se debatía en el Politeama entre la olímpica frialdad +de las butacas vacías. + +En el aspecto social de la vida, tuvieron el doble prestigio de su +nacimiento y de su talento. La estrecha comunidad de afectos y de +ideales, favoreciendo la tertulia amable de la fiesta de familia y del +club, ocasión para el trato continuo y obligadamente chispeante, hizo de +ellos esos "causeurs" inimitables, persuasivos sin aparentarlo y +entretenidos hasta sin quererlo; supieron usar de ese don con eficacia, +y de ellos salió el conjunto de oradores que ha tenido la República. + +Esa fué la influencia de la "élite" en los tres órdenes de la actividad +de ese tiempo. En retribución, el medio los hizo así: Hombres de mundo, +decidores, caballerescos y delicados hasta en el insulto al adversario; +escritores de afición, entretenidos y sueltos, casi ninguno dedicado +totalmente a la literatura, como a nada; políticos de alma--cargando el +prejuicio de que sólo el puesto público exalta la personalidad y aleja +la perspectiva del fracaso--francos, cariñosos y nobles; conjunto de +cualidades y defectos que puede resumirse en una sola palabra: el +_porteño_, prototipo de nuestra psicología social. A su acervo habría +que agregar, redondeando el retrato, ese convencimiento íntimo, tan +suyo, de superioridad respecto del provinciano, cuya silueta, de +contornos inesperados por la traición alevosa del sastre del terruño, en +impensada conjura con una capilosidad que tenía reminiscencias de +bosque,--al que no le faltaban ni los trinos zorzaleños,--ocultaba +todo ese caudal de voluntad, honda instrucción y solidez de +pensamiento,--intransparentable por la reserva de su temperamento,--para +ofrecerse sin defensa exterior de ninguna clase al comentario risueño e +incisivo. Me viene el recuerdo de una de sus páginas tan felices de +Juvenilia, en la que su autor nos refiere uno de los muchos incidentes a +que daba lugar este antagonismo de los dos caracteres: + +"Habíamos pillado un trozo de diálogo entre dos de ellos (dos +provincianos)--cuenta Cané--uno que decía, con una palangana en la +mano: ¡Agora no más la vo a derramar! y el otro que contestaba en voz de +tiple: ¡No la derramís! Lo convertimos en estribillo que les ponía fuera +de sí, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don +Quijote". La viveza y el indiscutible brillo del porteño, hízole +aprovechar de esa ventaja de su temperamento--que era la única--y le +asignó injustamente un valor que no tenía... + +Si se quisiera una muestra de lo que decíamos al comenzar, ninguna sería +mejor, posiblemente, que ésta: los pocos años transcurridos han bastado +para borrar aquellas creencias, aunque una falsa exterioridad pretenda +ocultarlo, en algunos casos. + +El porteño tenía el complemento de su personalidad en la calle Florida. +Los coches en interminable hilera desfilaban, a la caída de la tarde, de +regreso de Palermo, con todo lo elegante que en nuestra sociedad +contaba, entre la doble fila de muchachos. El saludo amplio y largo, en +el que el sombrero parecía añorar el penacho caballeresco, señalaba el +encuentro de la gente conocida, que era toda. + +Luego los famosos bailes del Club del Progreso... + +¿No parece que estuviéramos hablando de otro país? Tan diferente fué esa +época de la actual, que de ella sólo queda el recuerdo, formado, para +nosotros, de las conversaciones de aquellos que fueron actores, cuando +en días de invierno propicios al calor del fuego, o en noches de +serenidad estival, bajo el amplio techo de estrellas y de una melancolía +que era un repique lejano, gustaban relatar a media voz sus tiempos de +juventud, con esa elocuencia tan evocadora, aun para los que nada +habíamos visto y que sólo hemos sentido en ellos... + +Miguel Cané fué todo eso. Tuvo, asimismo, otras condiciones de que +carecieran la mayoría de sus contemporáneos, o que en ellos estuvieron +mitigadas por sus temperamentos. + +Señaló en el diapasón general una tendencia que resulta grata para las +almas afines: el afán de la cultura intelectual superior, artística. La +fundación de la Facultad de Filosofía y Letras fué una de sus +aspiraciones, y fué creada, en mucha parte, por los trabajos que él +hiciera en su favor. Aunque ella, más que una solución,--la Facultad de +Derecho o de Medicina, pueden haber abogados y médicos; la de Filosofía +y Letras no hace un filósofo ni un literato,--es índice que señala un +derrotero, y a Cané debemos nuestro agradecimiento por eso. Hay otro +hecho que lo señala también a una consideración especial en este mismo +sentido. En un momento de la vida intelectual argentina, en que su +prestigio de hombre de letras le permitió ejercer un cierto tutelaje +paternal sobre los nuevos, supo ser un protector decidido e inteligente. +Y saber alentar es como ser bueno: no se aprende, se nace. + + +II + +De toda su generación y aun de las anteriores, Cané ha sido, como +escritor, el tipo representativo, como lo fuera Echeverría bajo otro +concepto, y lo es Lugones de nuestro momento actual. + +Su tipo representativo, desde este punto de vista: de lo que pudieron +dar la mayoría de nuestros hombres con vocación literaria. De lo que +dieron es Echeverría, posiblemente el más talentoso de todos, imitador, +en poesía y cuyas ideas, sino mal asimiladas, representaban con algún +atraso el movimiento ideológico del mundo. Este ejemplo expresa +claramente el juicio que nos merece la obra intelectual argentina +pre-actual. + +En otro tiempo, cuando el entusiasmo ciego y _a priori_ por nuestros +escritores nos hizo leerlos con asiduidad y cariño, nos aburrimos. +Sucedió tal cosa, sin embargo, porque un falso criterio presidió nuestra +lectura. + +La labor constructiva del país encomendada a aquellos hombres, obligólos +a una acción múltiple, que tuvo la eficacia del conjunto, pero que +llevaba forzosamente implícita una ineficiencia cierta en cada una de +las actividades parciales. Cané afirmaba que el mal de nuestra +estructura era la vaguedad del ideal. Más preciso hubiera sido decir: la +pluralidad de ideales. "En el principio era la Acción". Acción resultó +para ellos la literatura, el arte, como la política y la guerra. Como +tal debemos considerar todos los frutos de su pensamiento. Tener +otro criterio para juzgarlos, sería equivocar la verdadera +intención--subconsciente--que animó a nuestros hombres. No contradice +todo esto lo que dijéramos al principio, de que Cané fué el tipo +representativo de su generación y de las anteriores, en el sentido de +que señaló una pauta respecto a lo que pudieron dar los que, como él, +tuvieron vocación por las letras. Con un criterio que no es el caso de +analizar minuciosamente, en bien o en mal, la mayoría de nuestros +escritores pre-actuales, buscaron hacer "obras definitivas". Las +circunstancias que hemos indicado hicieron que ellas resultasen +trasuntos de teorías y pensamientos ajenos, no siempre bien asimilados y +concretados en un amontonamiento de páginas ilegibles y tremendamente +aburridas. + +Los libros de Cané, en cambio,--salvo Juvenilia, que es un +recuerdo,--están formados casi en su totalidad de artículos sueltos, que +aparecieran en diarios y revistas sin ningún plan de compilación +ulterior. Verdaderamente amenas, superficiales, escritas con fluidez y +señalando siempre una tendencia superior de cultura y un ideal de arte, +ellas son como el espejo normal donde se refleja lo que hubieran podido +ser aquéllas, a haber tenido sus plumas, como la de Cané, la célebre +divisa de las espadas florentinas: "_Non ti fidar di me, se il cor ti +manca_". + + * * * * * + +Hemos dudado mucho antes de fijar la creencia de que Cané no hubiera +podido ser más de lo que fué: un amateur de talento y gusto refinado. +¡Quién sabe si en su primera juventud no hubo pasta para un gran +escritor! Hicimos esta observación después de leer un artículo de +"Ensayos", su primer libro, que no conocíamos, a pesar de haber gustado +ya algunos de los posteriores: En viaje, Juvenilia, Prosa Ligera, de los +cuales había nacido aquel concepto. + +¡Quién sabe! Se siente en ese artículo, en ese cuento, como que su mano, +transmutada en garra, se aleja de esa superficie de las cosas que él +tanto amara, e hiciera valer también con su prosa leve y fluida--para +cuya calificación exacta tendríamos que valernos de la expresión con que +Sainte Beuve define el estilo de Madame de Sevigné: "deja trotar su +pluma con la brida al cuello"--para penetrar en lo hondo y sacudir con +vibración de clarinada las fibras de la esperanza, de la angustia y del +dolor, como las tristes cañas, habladoras y gemebundas, cuando por entre +ellas sopla el huracán. Hay una sugerencia muy grande en "El Canto de la +Sirena". Surge de él un espíritu que no es el que luego fuera habitual +en Cané. + +Pero, ¿no fué más hombre después? ¿No debió sufrir más? Y el dolor es la +sombra y la fuente del genio... ¿Fracasado? Alguna vez hemos pensado, +si no seremos todos, una vez entrados en la madurez, una esperanza más o +menos frustrada de la juventud. + +¿Cuántas veces ha hablado, después, Cané, de esos mismos sentimientos? +Muchas veces y ninguna. + +Entre esos renunciamientos continuos que dice Renan constituyen la vida, +quizá exista ese, inconsciente, que tomaría la forma de una desgastación +imperceptible de nuestra alma. + +Y lo terrible es que es muy leve, con levedad que aleja la desconfianza +y con ella la defensa de sí misma[1]. Entonces he comprendido aquel +párrafo de la carta de Beethoven a Bettina Brentano: "Los artistas son +de fuego, ellos no lloran". No deben llorar ni vivir la vida de los +otros... Defenderse, defenderse siempre y de todo... + + [1] Es por eso que siento un horror piadoso por los chicos precoces + a quienes tengo simpatía o cariño. Se me figura--y aquí hago mío un + pensamiento de José María Ramos Mejía--que los retardados poseen + como una capa preservadora que mantiene en una especie de fanal, + sus almas delicadas. + + * * * * * + +La obra literaria de Miguel Cané comprende siete volúmenes: "Ensayos", +"En viaje", "Charlas literarias", "Juvenilia", la hermosísima traducción +del "Enrique IV" de Shakespeare, "Notas e Impresiones" y por último +"Prosa Ligera"[2]. + + [2] A esto hay que agregar algunos artículos sueltos aparecidos en + diversas revistas. Véase "La Biblioteca" y la "Revista de Buenos + Aires", entre otras. "A la distancia", que algunos diccionarios y + publicaciones consideran como otro volumen, es un folleto en el que + se han reunido dos artículos que se encuentran en "Charlas + literarias": Carlos Encina--recuerdos íntimos--y "Tedium Vitae". + +"Ensayos" es la obra de la juventud. Fué publicada en 1877, cuando su +autor tenía 26 años. Hay artículos, sin embargo, que llevan la fecha de +1872. Nada mejor que el prólogo para dar una idea del contenido del +volumen: "Decía al principio que no me hacía ilusiones sobre el mérito +de estos ligeros trabajos, destinados casi todos a la vida efímera de un +diario. Desde luego, no hay plan ninguno, ni ilación entre ellos. Una +lectura, una impresión, un recuerdo o una esperanza, he ahí de dónde han +salido, incompletos, desaliñados, sin soñar jamás el honor de ser +encuadernados". Tiene el interés, sin embargo, de mostrar a Cané en el +comienzo de su vida literaria. Estos primeros libros de los hombres de +letras tienen un sabor especial para el que quiere conocer sus almas. +Está allí más abierta que en ninguna parte; tienen siempre la ingenuidad +juvenil de cuando se cree en todo y la vida es verdaderamente "un arduo +deseo". El primer libro es quizá la única ocasión de conocer de cerca y +en lo posible un alma y un corazón. Ya hemos hablado de un artículo: "El +Canto de la Sirena". No hay para qué volver sobre él. + +"En Viaje" es el relato de su visita a Colombia y Venezuela, con ocasión +de su investidura diplomática. Observador perspicaz y amable, no es +extraño que este libro sea una de sus mejores producciones. Tuvo, al +tiempo de su aparición, el mérito de hacer conocer países totalmente +ignorados por nuestros hombres. + +"Charlas Literarias" es una colección de artículos de crítica sobre +autores argentinos y extranjeros, donde se destacan sus dos +predilecciones literarias: Shakespeare y Dickens. Aparece también allí +un estudio sobre Falstaff, que puede considerarse como la base del que +más tarde hiciera, precediendo su traducción del "Enrique IV". Tanto el +uno como el otro son de los más bellos y acertados que escribiera Cané. + +"Notas e Impresiones" y "Prosa Ligera", su última publicación, +pertenecen a la misma categoría de "Charlas Literarias", aunque con una +tendencia argentinista más acentuada. A "Notas e Impresiones" lo +componen correspondencias que Cané envió desde París al diario "La +Prensa" y que fueron firmadas con el seudónimo de Travel. En "Prosa +Ligera" aparecen dos o tres estudios que tuvieron en un principio +aspiraciones a obras orgánicas. Tal los titulados: "El arte español", +base de un libro sobre Velázquez, y "En el fondo del río", "De cepa +criolla" y "A las cuchillas", trío destinado a formar parte de "un +estudio de nuestra sociabilidad en aquel momento" y que comenzó a +escribir en 1884. + +Por último "Juvenilia", su más grande acierto. + +Forman el pequeño libro sus recuerdos de estudiante, época feliz que, de +todo el caudal acumulado de ciencia, de arte y de experiencia que la +vida da para aplacar sus asperezas, constituye lo único suave y +consolador, como mano de madre sobre una frente agitada. + +¿Eran diferentes a nosotros los contemporáneos de Cané? Quizá no, con la +salvedad de que eran más muchachos. No recuerdo haber robado nunca unos +melones a ningún vasco. Y lo siento, sinceramente. + +Cané calificó a esas páginas como de las más felices que había escrito, +y tampoco se equivocó esta vez. + +Hay hombres que tienen un subjetivismo especial, precursor de una cierta +inmortalidad, que aumenta lógicamente en proporción a su talento. De +esos temperamentos han salido las confesiones o memorias íntimas, que +siempre han sido interesantes y que han asegurado la fama de su autor, +porque la vida del hombre, en esa parte que escapa a los demás porque es +un monólogo, según Amiel, tiene la atracción de lo desconocido, al mismo +tiempo que de lo inmutable, a través de los tiempos. + +"Juvenilia" posee algo de esas cualidades. Sin ser una memoria ni una +confesión,--es un recuerdo, como dijimos,--tiene algo de ambas cosas. + +Es contraproducente hablar de los recuerdos. Ellos, como el cariño, como +el amor, no se analizan, sino que se sienten. El que esto escribe, ha +gustado con delicia las páginas suavemente melancólicas de "Juvenilia", +escritas en una sencillez de estilo que no es una de sus menores +cualidades. Muchos debemos a ese alto espíritu una hora íntima, +proporcionada por ese libro delicioso. De pocos escritores, y más si +ellos son argentinos, podríase decir tal cosa. Y este es el mejor elogio +a su vida y a su obra. A "Juvenilia" estará siempre unido el nombre de +Cané, como el perfume de una flor evoca la imagen de la planta, que por +darle vida es estimada. + + HORACIO RAMOS MEJÍA. + + 1916. + + + + +JUVENILIA + +_Si modificara una sola línea de estas páginas, las más afortunadas de +las que he escrito, creería destruir el encanto que envuelve el mejor +momento de la existencia, introduciendo, en la armonía de sus acordes +juveniles, la nota grave de las impresiones que acompañan el descenso de +la colina._ + +_Las reproduzco hoy, porque no se encuentran ya y muchos de los que +entraban a la vida cuando se publicaron, desean conocerlas._ + +_De nuevo, pues, abren sus alas esos recuerdos infantiles; que vuelen +hoy en atmósfera tan simpática y afectuosa como aquella que cruzaron por +primera vez, evocando a su paso imágenes sonrientes y serenas, son los +votos de quien los escribió con placer y acaba de releerlos con cierta +suave tristeza._ + + +_M. C._ + +Enero 1901. + + + + + "Toutes ces premières impressions... + ne peuvent nous toucher que médiocrement; + il y a du vrai, de la sincerité; + mais ces peintures de l'enfance, recommencées + sans cesse, n'ont de prix + que lorsqu'elles ouvrent la vie d'un + auteur original, d'un poète célèbre." + + SAINTE-BEUVE. + + +Tal era el epígrafe que había puesto en la primera hoja del cuaderno en +que escribí las páginas que forman este pequeño volumen. Quería tener +presente el consejo del maestro del buen gusto, releerlo sin cesar, para +no ceder a esa tentación ignorada de los que no manejan una pluma y que +impulsa a la publicidad, como la savia de la tierra pugna por subir a +las alturas para que la vivifique el sol. Lo confieso y lo afirmo con +verdad; nunca pensé al trazar esos recuerdos de la vida de colegio, en +otra cosa que en matar largas horas de tristeza y soledad, de las muchas +que he pasado en el alejamiento de la patria, que es hoy la condición +normal de mi existencia. Horas melancólicas, sujetas a la presión +ingrata de la nostalgia, pero que se iluminaban con la luz interior del +recuerdo, a medida que evocaba la memoria de mi infancia y que los +cuadros serenos y sonrientes del pasado iban apareciendo bajo mi pluma, +haciendo huir las sombras como huyen las aves de las ruinas al venir la +luz de la mañana. Creo que me falta una fuerza esencial en el arte +literario, la impersonalidad, entendiendo por ella la facultad de +dominar las simpatías íntimas y afrontar la pintura de la vida con el +escalpelo en la mano que no hace vacilar el rápido latir del corazón. +Cuantas veces be intentado apartarme de mi inclinación, escribir, en una +palabra, sobre asuntos que no amo, no he conseguido quedar satisfecho. +Cada uno debe seguir la vía que su índole le impone, porque es la única +en que puede desenvolver la fuerza relativa de su espíritu. La +perseverancia, el arte y el trabajo pueden hacer un versificador +elegante y fluido; pero cada estrofa no será un pedazo de alma de poeta, +y el que así horada el ritmo rebelde para engastar una idea, tendrá que +descender de las alturas para elegir su símbolo, dejando al pelícano +cernirse en el espacio o desgarrarse las entrañas en el pico de una +roca. Entre una herida que chorrea sangre y una jaqueca, hay la +distancia... de Byron a Tennyson. + +Nada he escrito con mayor placer que estos recuerdos. Mientras procuraba +alcanzar el estilo que me había propuesto, sonreía a veces al chocar con +las enormes dificultades que se presentan al que quiere escribir con +sencillez. Es que la sencillez es la vida y la verdad y nada hay más +difícil que penetrar en ese santuario. La palabra es rebelde, la frase +pierde la serenidad de su marcha y todos los recursos de nuestro idioma +admirable suelen quedar inertes para aquel que no sabe comunicarles la +acción. + +No he conseguido por cierto ni aun acercarme a mi ideal, pero estoy +contento de mi esfuerzo, porque si no lo he encontrado, por lo menos he +buscado el buen camino. + + J'aurai du moins l'honneur de l'avoir entrepris. + +Ahora, ¿por qué publico estos recuerdos, destinados a pasar sólo bajo +los ojos de mis amigos? En primer lugar, porque aquellos que los han +leído me han impulsado a hacerlo, a llamarlos a la vida después de dos +años de sueño... Pero, con lealtad, en el fondo hay esta razón suprema +que los hombres de letras comprenderán: los publico porque los he +escrito. + +Mucho he suprimido, poco he agregado. Ciertas páginas íntimas han +desaparecido porque, para ser comprendidas, era necesaria la luz intensa +del cariño que da cuerpo y vida a la forma vaga del recuerdo. Pero +mientras corregía, pensaba en todos mis compañeros de infancia, +separados al dejar los claustros, a quienes no he vuelto a ver y cuyos +nombres se han borrado de mi memoria. A veces me complazco en hacer +biografías de fantasía para algunos de mis condiscípulos, fundándome en +las probabilidades del carácter y sin saber si aun existen. ¡Cuántos +desaparecidos! ¡Cuánta matemática, cuánta química y filosofía inútil! No +hace mucho tiempo, al entrar en una oficina secundaria de la +administración nacional, ví a un humilde escribiente cuyo cabello +empezaba a encanecer, gravemente ocupado en trazar rayas equidistantes +en un pliego de papel. Como tuve que esperar, pude observarle. Cada vez +que concluía una línea, dejaba la regla a un lado, sujetándola para que +no rodara, con un pan de goma; levantaba la pluma e inclinando la cabeza +como el pintor que después de un golpe de pincel se aleja para ver el +efecto, sonreía con satisfacción. Luego, como fascinado por el +paralelismo de sus rayas, tomaba de nuevo la regla, la pasaba por la +manga de una levita raída, cuyo tejido osteológico recibía con agrado +ese apunte de negrura, la colocaba sobre el papel y con una presión de +mano, serena e igual, trazaba una nueva paralela con idéntico +éxito.--Ese hombre, allá en los años de colegio, me había un día +asombrado por la precisión y claridad con que expuso, tiza en mano, el +binomio de Newton. Había repetido tantas veces su explicación a los +compañeros más débiles en matemáticas, que al fin perdió su nombre para +no responder sino al apodo de "Binomio". Le contemplé un momento, hasta +que levantando a su vez la cabeza, naturalmente después de una paralela +_réussie_, me reconoció. Se puso de pie, en una actitud indecisa; no +sabía la acogida que recibiría de mi parte. ¡Yo había sido nombrado +ministro! no sé dónde, ¡y él!... Me enterneció y lancé un: ¡Binomio!! +abriendo los brazos, que habría contentado a Orestes en labios de +Pílades. Me abrazó de buena gana y nos pusimos a charlar. + +--¿Y qué tal, Binomio, cómo va la vida? + +--Bien; estuve cinco años empleado en la aduana del Rosario, tres en la +policía, y como mi suegro, con quien vivo, se vino a Buenos Aires, +busqué aquí un empleo y en él me encuentro desde que llegamos. + +--¿Y las matemáticas? ¿Cómo no te hiciste ingeniero o algo así? Tú +tenías disposiciones... + +--Sí, pero no sabía historia. + +--Pero no veo, Binomio, la necesidad de saber si Carlos X de Francia era +o no hijo de Carlos IX para hacer un plano. + +--Desengáñate, el que no sabe historia no hace camino. Tú eras también +bastante fuerte en matemáticas; dime, ¿cuántas veces, desde que saliste +del colegio, has resuelto una ecuación o has pronunciado solamente la +palabra _coseno_? + +--Creo que muy pocas, Binomio. + +--Y en cambio (¡oh! ¡yo te he seguido!) en artículos de diario, en +discursos, en polémicas, en libros, creo, has hecho flamear la historia. +Si hasta una cátedra has tenido con sueldo, ¿no es así? + +--Sí, Binomio. + +--¡Con qué placer te oigo! ¡Ya nadie me dice Binomio! Y ¿sabes quién +tuvo la culpa de que yo no supiera historia? Cosson, tu amigo Cosson, +que tenía la ocurrencia de enseñarnos la historia en francés. + +--No seas injusto, Binomio; era para hacernos practicar. + +--Convenido, pero no practica sino el que algo sabe, y yo no sabía una +palabra de francés. Así, la primera vez que me preguntó en clase, se +trataba de un rey cuyo nombre sirvió más tarde de apodo a un correntino +que para decirlo estiraba los labios una vara. Era muy difícil. + +--Ya me acuerdo: _Tulius Hostilius_. + +--Eso es: quise pronunciarlo, la clase se rió, creo que con razón, +porque, a pesar de habértelo oído, no me atrevería a repetirlo; yo me +enojé, no contesté nunca y por consiguiente no estudié historia. +¡Animal! Así, mi hijo, que tiene seis años, empieza a deletrear un +Duruy. No hay como la historia, y sino mira a todos los compañeros que +han hecho carrera. + +--Y ¿qué puedo hacer por tí, Binomio? + +Se puso colorado y al fin de mil circunloquios me pidió que tratara de +hacer pasar en la Cámara un aumento que iba propuesto; ganaba cuarenta y +tres pesos y aspiraba a cincuenta[3]. ¡Pobre Binomio! + + [3] Estas líneas fueron escritas en 1882: se trata pues, de pesos + fuertes. + +¡Cuántos como él, perdidos en el vasto espacio de nuestro país! + +Una tarde había ido a comer a un cuartel donde estaba alojado un +batallón cuyo jefe era mi amigo. A los postres me habló de un curioso +recluta que la ola de la vida había arrojado, como un resto de +naufragio, a las filas de su cuerpo. Pasaba el tiempo leyendo y el +comandante tuvo más de una vez la idea de utilizarle en la mayoría; pero +¡era tan vicioso! En ese momento pasaba por el patio y el jefe le hizo +llamar; al entrar, su marcha era insegura. Había bebido. Apenas la luz +dió en su rostro, sentí mi sangre afluir al corazón y oculté la cara +para evitarle la vergüenza de reconocerme. Era uno de mis condiscípulos +más queridos, con el que me había ligado en el colegio. Una inteligencia +clara y rápida, una facilidad de palabra que nos asombraba, un nombre +glorioso en nuestra historia, buena figura, todo lo tenía para haber +surgido en el mundo. Había salido del colegio antes de terminar el curso +y durante diez años no supe nada de él.--¡Cómo habría sido de áspera y +sacudida esa existencia, para haber caído tan bajo a los treinta años! +Poco después dejó de ser soldado. Le encontré, traté de levantarle, le +conseguí un puesto cualquiera que pronto abandonó para perderse de nuevo +en la sombra; todo era inútil: el vicio había llegado a la médula. + +¿Recordaré otra inteligencia brillante, apta para la percepción de todas +las delicadezas del arte, fina como el espíritu de un griego, auxiliada +por una palabra de indecible encanto y un estilo elegante y armonioso? +¿Recordaré ese hombre que sólo encontró flores en los primeros pasos de +su vida, que marchaba en el sueño estrellado del poeta, al amparo de una +reputación indestructible ya? Era bueno y era leal; amaba la armonía en +todo y la mujer pura le atraía como un ideal; pero la delicadeza de su +alma exquisita se irritaba hasta la blasfemia, porque la naturaleza le +había negado la forma, el cuerpo, el vaso cincelado que debió contener +el precioso licor que chispeaba en sus venas. De ahí las primeras +amarguras, la melancolía precursora del escepticismo. Sin ambiciones +violentas que hubieran sepultado en el fondo de su ser los instintos +artísticos, refugiado en ellos sin reserva, pronto cayó en el abandono +más absoluto. De tiempo en tiempo hacía un esfuerzo para ingresar de +nuevo en la vida normal y unirse a nuestra marcha ascendente, +desenvolverse a nuestro lado. ¡Con qué júbilo le recibíamos! Era el hijo +pródigo cuyo regreso ponía en conmoción todo el hogar. Aquel cráneo +debía tener resortes de acero, porque su inteligencia, en sus rápidas +reapariciones después de largos meses de atrofia, resplandecía con igual +brillo. ¿De atrofia he dicho? No, y esa fué su pérdida. + +La bohemia le absorbió, le hizo suyo, le penetró hasta el corazón. +Pasaba sus noches, como el "hijo del siglo", entre la densa atmósfera de +una taberna, buscando la alegría que las fuentes puras le habían negado, +en la excitación ficticia del vino, rodeado de un grupo simpático, ante +el que abría su alma, derramaba los tesoros, de su espíritu y se +embriagaba en sueños artísticos, en la paradoja colosal, la teoría +demoledora, el aliento revolucionario, que es la válvula intelectual de +todos los que han perdido el paso en las sendas normales de la tierra. +El bohemio de Murger, con más delicadeza, con más altura moral.--El pelo +largo y descuidado, el traje raído, mal calzado, la cara fatigada por el +perpetuo insomnio, los ojos con una desesperación infinita en el fondo +de la pupila, tal le ví por última vez y tal quedó grabado en mi +memoria. ¿Vive aún? ¿Caerán estas líneas bajo su mirada? No lo sé; en +todo caso, la entidad moral pasó, si la forma persiste. ¡Nunca se impone +a mi espíritu con más violencia el problema de la vida que cuando pienso +en ese hombre!...[4]. + + [4] Poco tiempo después de escritas estas líneas, Matías Behety + encontró el reposo eterno. + +Hará doce o catorce años publiqué un cuento que últimamente releí con +placer, haciendo oídos sordos a las imperfecciones de estilo con que +está escrito. El principal personaje del "Canto de la Sirena" es una +simple reminiscencia de colegio; me sirvió de tipo para trazar la figura +de Broth, un condiscípulo que sólo pasó un año en los claustros, +extraordinariamente raro y al que no he vuelto a ver ni oído nombrar +jamás. De una imaginación dislocada, por decir así, nerviosa, +estremeciéndose en una gestación incesante de sueños y utopías, vivía +lejos de nuestro mundo normal, fácil, claro, infantil. En vez de ser un +portento de ciencia, como pinto a Broth, estudiaba poco los textos y, +por lo tanto, sabía poco. La experiencia me ha hecho poner en cuarentena +esos prodigios que jamás abren un libro y dejan atontados a los +circunstantes en el examen. + +Hay dentro de los muros del colegio, como en la penumbra del _boudoir_, +coqueterías intelectuales exquisitas, jóvenes que se ocultan para +estudiar, que durante las horas de instrucción colectiva leen +asiduamente una novela, pero que se levantan al alba y trabajan con +furor en la soledad. Cuando Horacio Vernet recibía numerosos visitantes +en su taller, cogía febrilmente los pinceles, en una hora remataba una +tela, la firmaba y pasaba a otra cosa. Alguien ha dicho, refiriéndose a +esa coquetería del pintor, que escribía las cartas en la soledad y les +ponía el sobrescrito en público. Algo así pasa con los prodigios +escolares. Lo que distinguía a Broth, es decir, al condiscípulo que me +dió la idea primera del soñador, era su manera curiosísima de ver las +cosas más triviales. Fantaseaba como un maniático inventor combina. +Hablaba con facilidad, pero él mismo reconocía que cuanto escribía era, +no solamente incorrecto, como todos nuestros ensayos, sino incoloro. Me +sostenía que yo estaba destinado a tener estilo y me lo decía con un +aire tan complacido y solemne como si me augurara la fortuna o una +corona, a la manera de los cuentos árabes. Para entonces me proponía una +colaboración; él me daría el esqueleto y yo le pondría la carne. Pues +bien, cuando recuerdo, vagamente y sin detalles, su confusa concepción +de la vida de un médico en plena edad media, creyente en la magia de +todos los colores, asistente asiduo y convencido al sabbat, inventor de +un palo de escoba más ligero para llegar primero, fabricante de +_homúnculus_ (no había por cierto leído a Goethe aún) discípulo de +Alberto el Grande; cuando recuerdo esas creaciones enfermizas de su +imaginación, me persuado que había nacido para seguir con brillo la +tradición de Hoffmann o Poé. Más de una vez he procurado rehacer en mi +memoria los cuentos estrambóticos que me hacía; me queda algo confuso, y +si no he ensayado escribirlos, es en la seguridad de que les daría mi +nota personal, lo que no era mi objeto. + +Otra existencia caída en la sombra impenetrable del olvido; en cuanto a +ese, tengo la certeza de que ha muerto. Viviendo, habría surgido o +habría hecho hablar de él. ¡Sabe el cielo, sin embargo, si las miserias +y las dificultades de la vida no lo han hundido en la anestesia moral +más obscura que la tumba! + +No todos se han desvanecido y algunos brillan con honor en el cuadro +actual de la patria. Si estas páginas caen bajo sus ojos, que el vínculo +del colegio, debilitado por los años, se reanime un momento y encuentren +en estos recuerdos una fuente de placer al ver pasar las horas felices +de la infancia. + +Nuestros hijos vienen atrás y sus cabecitas sonrientes asoman en el +dintel de la vida, con la mirada llena de inconsciente aplomo, +chispeando de inteligencia y de acción latente. A los diez años saben lo +que nosotros alcanzamos imperfectamente a los quince;--no olvidemos que +son los nietos de nuestros padres y que el cariño del abuelo es de los +más profundos que vibran sobre la tierra. Paguemos la deuda filial, +haciendo felices a los nietos, encaminándoles en la vida. + +Todos, por un esfuerzo común, levantemos ese Colegio Nacional que nos +dió el pan intelectual, desterremos de sus claustros las cuestiones +religiosas, y si no tenemos un Jacques que poner a su frente, elevemos +al puesto de honor un hombre de espíritu abierto a la poderosa evolución +del siglo, con fe en la ciencia y en el progreso humano. + + + + +I + + +Debía entrar en el Colegio Nacional tres meses después de la muerte de +mi padre; la tristeza del hogar, el espectáculo constante del duelo, el +llanto silencioso de mi madre, me hicieron desear abreviar el plazo, y +yo mismo pedí ingresar tan pronto como se celebraran los funerales. + +El Colegio Nacional acababa de fundarse sobre el antiguo Seminario, con +una nueva organización de estudios, en la que el doctor Eduardo Costa, +ministro entonces de Instrucción Pública, bajo la presidencia del +general Mitre, había tomado una parte inteligente y activa. Sin embargo, +el establecimiento que quedaba bajo la dirección del doctor Agüero, se +resentía aún de las trabas de la enseñanza escolástica y sólo fué más +tarde, cuando M. Jacques se puso a su frente, que alcanzó el +desenvolvimiento y el espíritu liberal que habían concebido el Congreso +y el Poder Ejecutivo. + +Me invade en este momento el recuerdo fresco y vivo de los primeros días +pasados entre los obscuros y helados claustros del antiguo convento. No +conocía a nadie y notaba en mis compañeros, aguerridos ya a la vida de +reclusión, el sordo antagonismo contra el _nuevo_, la observación +constante de que era objeto, y me parecía sentir fraguarse contra mi +triste individuo los mil complots que, entre nosotros, por el suave +genio de la raza, sólo se traducen en bromas más o menos pesadas, pero +que en los seculares colegios de Oxford y de Cambridge alcanzan a +brutalidades inauditas, a vejámenes, a servidumbres y martirios. Me +habría encontrado, no obstante, muy feliz con mi suerte, si hubiera +conocido entonces el "Tom Jones" de Fielding.--Silencioso y triste, me +ocultaba en los rincones para llorar a solas, recordando el hogar, el +cariño de mi madre, mi independencia, la buena comida y el dulce sueño +de la mañana.--Durante los cinco años que pasé en esa prisión, aun +después de haber hecho allí mi nido y haberme connaturalizado con la +monotonía de aquella vida, sólo dos puntos negros persistieron para mí: +el despertar y la comida. A las cinco en verano, a las seis en invierno, +infalible, fatal, como la marcha de un astro, la maldita campana +empezaba a sonar. Era necesario dejar la cama, tiritando de frío casi +siempre, soñolientos, irascibles, para ir a formarnos en fila en un +claustro largo y glacial. Allí rezábamos un "Padre Nuestro", para pasar +en seguida al claustro de los lavatorios.--¡Cuántas conspiraciones, +cuántas tramas, qué gasto de ingenio y fuerza hicimos para luchar contra +la fatalidad, encarnada a nuestros ojos en el portero, colgado de la +cuerda maldecida! Aquella cuerda tenía más nudos que la que en el +gimnasio empleábamos para trepar a pulso. La cortábamos a veces hasta la +raíz del pelo, como decíamos, junto al badajo, encaramándonos hasta la +campana, con ayuda de la parra y las rejas, a riesgo de matarnos de un +golpe. Muy a menudo la expectativa nos hacía despertar en la mañana, +antes de la hora reglamentaria. De pronto oíamos una campana de mano, +áspera, estridente, manejada con violencia por el brazo irritado del +portero, eterno _préposé_ a las composturas de la cuerda. Se vengaba +entrando a todos los dormitorios y sacudiendo su infernal instrumento en +los oídos de sus enemigos personales, entre los cuales tenía el honor +de contarme.--Atrasar el reloj era inútil por dos razones tristemente +conocidas: la primera, la proximidad del Cabildo, que escapaba a nuestra +influencia; la segunda, el tachómetro de plata del portero que, bien +remontado, velaba fielmente bajo su almohada. Algunas noches de +invierno, la desesperación nos volvía feroces y el ilustre cerbero +amanecía no sólo maniatado, sino un tanto rojiza la faz, a causa de la +dificultad para respirar a través de un aparato, rigurosamente aplicado +sobre su boca y cuya construcción, bajo el nombre de "pera de angustia", +nos había enseñado Alejandro Dumas en sus "Veinte años después", al +narrar la evasión del duque de Beaufort del castillo de Vincennes. Todo +era efímero, todo inútil, hasta que estuve a punto de inmortalizarme, +descubriendo un aparato sencillo, pero cuyo éxito, si bien pasajero, +respondió a mis esperanzas. En una escapada ví una carreta de bueyes que +entraba al mercado; debajo del eje colgaba un cuero, como una bolsa +ahuecada, amarrado de las cuatro puntas; dentro, dormía un niño. Fué +para mí un rayo de luz, la manzana de Newton, la lámpara de Galileo, la +marmita de Papin, la rana de Volta, la tabla de Rosette de Champollion, +la hoja enroscada de Calímaco. El problema estaba resuelto; esa misma +noche tomé el más fuerte de mis cobertores, una de esas pesadas cobijas +tucumanas que sofocan sin abrigar, la amarré debajo de mi cama, de las +cuatro puntas y cubriendo el artificio con los anchos pliegues de mi +colcha, esperé la mañana. Así que sonó la campana, me sumergí en la +profundidad y allí, acurrucado, inmóvil e incómodo, desafié impunemente +la visita del celador, que, viendo mi lecho vacío, siguió adelante. Me +preguntaréis quizá qué beneficio positivo reportaba, puesto que, de +todas maneras, tenía que despertarme. Respondo, con lástima, que el que +tal pregunta hiciera ignoraría estos dos supremos placeres de todos los +tiempos y todas las edades: el amodorramiento matinal y la +contravención. + +Mi invención cundió rápidamente y al quinto día, al primer toque, las +camas quedaron todas vacías. El celador entró: vió el cuadro, quedó +inmóvil, llevó un dedo a la sien y después de cinco minutos de grave +meditación, se dirigió a una cama, alzó la colcha y sonrió con +ferocidad. + +¡Era la mía! + + + + +II + + +El segundo obstáculo insuperable fué la comida, invariable, igual, +constante. En los primeros tiempos, apenas entrábamos al refectorio, un +alumno trepaba a una especie de púlpito y así que atacábamos la sopa, +comenzaba con voz gangosa a leernos una vida de santo o una biografía de +la Galería Histórica Argentina, siendo para nosotros obligatorio el +silencio y, por tanto, el fastidio. + +No puedo vencer el deseo de dar una idea sucinta del _menú_; lo tengo +fijo, grabado en el estómago y el olfato. Dentro de un líquido incoloro, +vago, misterioso, algo como aquellos caldos precipitados que las brujas +de la Edad Media hacían a media noche al pie de una horca con su racimo, +para beberlo antes de ir al sabbat, navegaban audazmente algunos largos +y pálidos fideos. Un mes llevé estadística: había atrapado tres en +treinta días, y eso que estaba en excelentes relaciones con el grande +que servía, médico y diputado hoy, el Dr. Luis Eyzaguirre, uno de los +tipos más criollos y uno de los corazones más bondadosos que he conocido +en mi vida.--Luego, siempre flotando sobre la onda incolora, pero +siquiera en su elemento, venía un sábalo, el clásico sábalo que muchas +veces, contra nuestro interés positivo, había muerto con dos días de +anticipación. + +En seguida, carnero. Notad que no he dicho cordero; carnero, carnero +respetable, anciano, cortado en romboides y polígonos desconocidos en +el texto geométrico, huesosos, cubiertos de levísima capa triturable y +reposando, por su peso específico, en el fondo del consabido líquido, +que para el caso se revestía de un color parduzco. Cuando Eyzaguirre +hundía la cuchara en aquel mar, clavábamos los ojos en la superficie, +mientras hacíamos el tácito y rápido cálculo sobre a quién tocaría el +trozo saliente. De ahí amargas decepciones y júbilos manifiestos.--Hacía +el papel de pieza de resistencia un largo y escueto asado de costillas, +cubierto de una capa venosa impermeable al diente. Habíamos corrido todo +el día en el gimnasio, éramos sanos, los firmes dientes estaban +habituados a romper la cáscara del coco y triturar el confite de +Córdoba, el sábalo había tenido un éxito de respeto, debido a su edad; +sin embargo, jamás vencimos la córnea defensa paquidérmica del asado de +tira! + +Cerraba la marcha, con una conmovedora regularidad, ya un plato de arroz +con leche, ya una fuente de orejones.--La leche, en su estado normal, es +un elemento líquido; ¿por qué se llamaba aquello: "arroz con leche?" Era +sólido, compacto y las moléculas, estrechándose con violencia, le daban +una dureza de coraza. Si hubiéramos dado vuelta la fuente, la +composición, fiel al receptáculo, no se habría movido, dejando caer sólo +la versátil capa de canela.--En general, el color del orejón tira a un +dorado intenso, que se comunica al líquido que lo acompaña. Además, es +un manjar silencioso. Aquél no sólo afectaba un tinte negro y opaco, +sino que, arenoso por naturaleza, sonaba al ser triturado. + +Luego al gimnasio, a correr, a hacer la digestión! + + + + +III + + +He dicho ya que mis primeros días de colegio fueron de desolación para +mi alma. La tristeza no me abandonaba y las repetidas visitas de mi +madre, a la que rogaba con el acento de la desesperación que me sacara +de allí y que sólo me contestaba con su llanto silencioso, sin dejarse +doblegar en su resolución, aumentaban aún mis amarguras. + +La reacción vino de un recurso inesperado. Una noche que nos llamaban a +la clase de estudio, se me ocurrió abrir uno de los cajones de mi cómoda +para tomar algunas galletitas con que combatir las consecuencias del +_menú_ mencionado. Maquinalmente tomé un libro que allí había y me fuí +con él. Una vez en clase, y cuando el silencio se restableció, me puse a +leerlo. Era una traducción española de "Los tres Mosqueteros" de Dumas. +Decir la impresión causada en mi espíritu por aquel mundo de aventuras, +amores, estocadas, amistades sagradas, brillo y juventud, mundo +desconocido para mí; decir la emoción palpitante con que seguí al +hidalgo gascón desde su llegada a París hasta la noche sombría del +juicio, el odio al cardenal, mi júbilo por los fracasos de éste, mi +ilusión maravillosa, es hoy superior a mis fuerzas. Toda esa noche, con +un cabo de vela, encendido a hurtadillas, me la pasé leyendo. Al día +siguiente no fuí a los recreos, no salí de mi cuarto y, cuando al caer +la tarde concluí el libro, sólo me alentaba la esperanza de la +continuación. Escribí a mi madre, vinieron los "Veinte años después", +"El Vizconde de Bragelonne" que me costó lágrimas a raudales, un "Luis +XIV y su siglo", también de Dumas, crónica hecha sobre las memorias del +tiempo, cuyo único defecto era a mis ojos no ver figurar en ella a +D'Artagnan, principal personaje de la época, en mi concepto,--y multitud +de novelas españolas, cuidadosamente recortadas en folletines, unidos +por alfileres y de algunos de cuyo título me acuerdo todavía, aunque +después no los haya vuelto a ver. "El Espía del Gran Mundo", novela +francesa, en la cual hay una especie de Caliban, pero bueno y fiel, que +chupa en una herida el veneno de una víbora; "La gran Artista y la gran +Señora", que después he sabido fué por un año la _coqueluche_ de las +damas de Buenos Aires; "La verdad de un epitafio", donde el héroe roba +de un sepulcro a su amada, aletargada como Julieta y le abre la mejilla +de un feroz tajo para desfigurarla a los ojos de sus enemigos; "El +Clavo", un individuo a quien le perforan el cráneo, durante el sueño, +con un clavo invisible a la autopsia, pero que algunos años después +aparece gravemente incrustado en su calavera, sobre la que un romántico +medita en un cementerio, como Hamlet con el cráneo del _poor Yorick_; +los "Monges de las Alpujarras" y "Men Rodrigo de Sanabria", dos de los +mejores, tal vez los únicos romances realmente históricos de Fernández y +González, con una brutalidad de acción, propia de la época; el "Hijo del +Diablo", cuya primera parte me enloqueció, haciéndome soñar un mes +entero con mantos encarnados, caballos galopando bajo la noche y el +trueno, viejos alquimistas calvos, y sombríos, etcétera; "Dos +cadáveres", un salvaje romance de Soulié, que pasa en Inglaterra, bajo +el efímero protectorado de Ricardo Cromwell y cuyos dos personajes +principales son los cuerpos de Carlos I y de Oliverio Cromwell, con sus +féretros respectivos, sobre los que pasan cosas inauditas, etc., etc. +Uno de los recuerdos más vigorosos que he conservado, es la impresión +causada por los "Misterios del Castillo de Udolfo", de Ana Radcliff, que +cayó en mis manos en una detestable edición española, en tres tomos con +_x_ en vez de _j_ y _j_ en vez de _i_. No pegué los ojos en una semana, +y era tal la sobreexcitación de mi espíritu, que me figuraba que esos +insomnios mortificantes eran un castigo por el robo sacrílego que había +cometido, deslizándome al templo de San Ignacio, durante un funeral por +el alma de un ciudadano, para mí desconocido,--y metídome bajo el +chaleco, en varios trozos, la vela de cera clásica, que debía iluminar +mis trasnochadas de lectura. + +Por medio de canjes y _razzias_ en mis salidas de los domingos, más o +menos autorizadas por los parientes que tenían bibliotecas, todo Dumas +pasó, Fernández y González (un saludo al "Cocinero de Su Majestad", que +cruza mi memoria!), Pérez Escrich, que había ya ofendido el sentido +común y el arte con unos veinte tomos, y una infinidad de novelas que no +recuerdo ya. Un día supe que un compañero tenía la "Hermosa Gabriela" de +Maquet. Me precipité a pedírsela, reclamando derechos de reciprocidad; +pero Juan Cruz Ocampo se había anticipado y estaba a punto de +conseguirla. Confieso que mi primer movimiento fué disputársela, aun en +el terreno de los hechos; pero después de la simple reflexión de que mis +fuerzas físicas, no igualando mi arrogancia, me habrían hecho quedar sin +el libro y con varias contusiones, acepté el temperamento del sorteo, +que como un anticipo sobre mi suerte constante en el _alea_ de la vida, +favoreció a Ocampo. Durante una semana le espié, le aseché sin reposo y +cuando le veía hablar, jugar o comer, en vez de leer a prisa, me +indignaba, pareciéndome que aquel hombre no tenía la menor noción del +honor rudimental. A más, el cruel solía hablarme de las hazañas de +Pontis y me decía esta frase que me estremecía de impaciencia: "Chicot +figura!"... + +Las novelas, durante toda mi permanencia en el Colegio, fueron mi +salvación contra el fastidio, pero al mismo tiempo me hicieron un flaco +servicio como estudiante. Todo libro que no fuera romance me era +insoportable y tenía que hacer doble esfuerzo para fijar en él mi +atención. ¿A cuál de nosotros no ha pasado algo análogo más tarde en el +estudio de la historia? ¿Quién no recuerda la perseverancia necesaria +para leer un tratado cualquiera, después de las páginas luminosas de +Macaulay, Prescott o Motley?... + + + + +IV + + +El Colegio, que más tarde debía ser uno de los primeros establecimientos +de América, era por entonces un caos como organización interna. Cuando +me incrusté bien y ví claro, comprendí que tras las sombras ostensibles +de la vida claustral había _des acommodements_, no sólo con el cielo, +sino con las autoridades temporales de la tierra. Durante un año y +siendo ya mocitos, nos hemos escapado casi todas las noches, para hacer +una vida de vagabundos por la ciudad, en los cafés, en aquellos puntos +donde Shakespeare pone la acción de su Pericles, y, sobre todo, en los +bailes de los suburbios, de los que algunos condiscípulos, ignoro por +arte de quién, tenían siempre conocimiento. + +Toda la variedad infinita de los medios de escapatoria, podía reducirse +a tres sistemas principales: la portería, la despensa y el portón.--La +portería, que da sobre el atrio de San Ignacio, requería, o elementos de +corrupción para el portero o vías de hecho deplorables. La despensa y +cocinas tenían una pequeña puerta a la calle Moreno que a veces quedaba +abierta hasta tarde. El portón, una de esas portadas deformes de la +colonia, daba a la calle de Bolívar, donde hoy se encuentra la entrada +principal del Colegio. Las hojas, en vez de llegar hasta el suelo, +terminaban en unas puntas de hierro que dejaban un espacio libre entre +ellas y el pavimento.--Por allí había que pasar, pegado el cuerpo a la +tierra, en mangas de camisa para no estropear el único jacquet de lujo y +sintiendo muchas veces que las fieles puntas guardianes se insinuaban +ligeramente en la espalda como una protesta contra la evasión. A pesar +de todas sus dificultades, era el medio más generalmente elegido.--Pero +aquí debo recordar una de esas curiosidades de colegio, que todos mis +compañeros de entonces deben tener presente. + +Se educaba allí desde tiempo inmemorial un tipo acabado de _bohemio_, +lleno de buenas condiciones de corazón, haragán como una marmota, +dormilón como el símil, con una cabeza enorme, cubierta de una melena +confusa y tupida como la baja vegetación tropical, reñido con los libros +que no abría jamás y respondiendo al nombre de "Galerón", sin duda por +las dimensiones colosales del sombrero que tenía la función obligatoria +y difícil de cubrir aquella cabeza ciclópea. Más tarde le he encontrado +varias veces en el mundo ya en buena situación, ya bajo el peso de +serias desgracias; le he conservado siempre un cariño inalterable. Le +encontré en Arica, entre el ejército bloqueado de Montero, como +corresponsal de un diario de Lima; estaba a bordo de la "Unión" el día +sombrío de Angamos en que murió Grau.--Luego volví a verle en Lima; +Piérola, cuya fortuna política había seguido y que estaba entonces en el +poder, le ofreció empleos bastante lucrativos; sólo quiso aceptar un +pequeño mando militar y un puesto en la vanguardia.--Esa conducta +honrosa compensa muchas faltas. Había hecho también la campaña del +Paraguay. + +He hablado de Benito Neto.--Era un misterio profundo cómo Benito había +conseguido, allá en épocas remotas y sin duda a favor de algún +sacudimiento, de alguna convulsión caótica, nada menos que una llave del +portón de la calle Bolívar! Nadie sabía dónde la guardaba y todas las +empresas organizadas para robársela dieron siempre un fiasco completo. +Benito la cuidaba, la aceitaba con frecuencia y tenía un aparato +especial para extraer del caño todas las pelusas y migajas parásitas que +iban allí a alojarse. Era para él el caballo del árabe o del gaucho, el +fusil del cazador, la mandolina del provenzal errante, el instrumento y +el sustentáculo de su vida.--Como con el rastreador Calíbar todos los +prisioneros que tentaban evadirse, éranos forzoso contar con Benito +cuando nos animaban iguales designios. Benito oía en silencio y luego +preguntaba tranquilamente: "¿Dónde vamos?" Porque él no prestaba la +llave jamás, no la alquilaba, no la vendía. El era siempre de la +partida, fuere cual fuese el objetivo. En vano se le observaba: "Benito, +¡estamos los tres invitados a un baile!--Me presentarán.--¡Vamos a una +comida a casa de Fulano!--Comeré.--¡Una tía mía está muy enferma!--La +velaré.--Tengo una cita y....--Ha de haber alguna chinita sirviente."--A +todo tenía respuesta, y le hemos visto asistir gravemente, con su eterno +jacquet canela, a entierros de lejanos parientes de algún estudiante +cuya conducta no había merecido un permiso de salida y que acudía al +arte de Benito. Era el Lord Flamborough de Sandeau, pegado al joven +homeópata como la ostra a la peña. + + + + +V + + +A más de las escapadas nocturnas, había las cenas furtivas y algunas +calaveradas soberbias de los _grandes_ que nos llenaban de admiración. + +El doctor Agüero estaba ya muy viejo; bueno y cariñoso, vivía en un +optimismo singular respecto a los estudiantes, ángeles calumniados +siempre, según su opinión. + +Recuerdo un carnaval en que hicimos atrocidades en el atrio; los chicos, +con las manos llenas de carmín, azul molido y harina, asaltábamos de +improviso a los paseantes, les llenábamos los ojos y el rostro con la +mezcla, y cuando aquellos hombres enfurecidos se nos venían encima, nos +poníamos a cubierto, por medio de una ágil retirada, detrás del sólido +baluarte de los puños de Eyzaguirre, Pastor, Julio Landívar, Dudgeon, el +tranquilo Marcelo Paz que sólo levantaba el brazo cuando veía pegar a un +débil, etc. El pugilato comenzaba, guardándose estrictamente las reglas +de caballería; pero el asaltante, olvidado del noble ejercicio, no +llevaba la mejor parte.--Uno de ellos, un francés que tenía una +peluquería frente al Colegio y que nos profesaba suma antipatía por +nuestro escaso consumo de sus artículos, fué preparado por mí y +ribeteado por Eyzaguirre; justamente enfurecido, se precipitó a llevar +la queja al doctor Agüero. Un chico le previno y presentándose llorando +ante el anciano, le dijo que aquel hombre le había pegado y que +Eyzaguirre le había defendido. ¡Decir el furor del buen Rector! Quería +mandar preso al peluquero, que ante aquella amenaza quedó estupefacto; +pero la denuncia surtió su efecto, porque, para que no nos pegaran más +(y lo decía sinceramente) nos hizo abandonar el atrio. + + + + +VI + + +Había la vieja costumbre, desde que el doctor Agüero se puso achacoso, +de que un alumno le velara cada noche. No se acostaba; sobre un inmenso +sillón Voltaire (no sospechaba el anciano la denominación!) dormitaba +por momentos, bajo la fatiga. Teníamos que hacerle la lectura durante un +par de horas para que se adormeciera con la monotonía de la voz y tal +vez con el fastidio del asunto. ¡Cuán presente tengo aquel cuarto, +débilmente iluminado por una lámpara suavizada por una pantalla opaca, +aquel silencio sólo interrumpido por el canto del sereno y, al alba, por +el paso furtivo de algún fugitivo que volvía al redil! Leíamos siempre +la vida de un santo en un libro de tapas verdes, en cuya página ciento +uno había eternamente un billete de veinte pesos moneda corriente, que +todos los estudiantes del colegio sabíamos haber sido colocado allí +expresamente por el buen Rector, que cada mañana se aseguraba +ingenuamente de su presencia en la página indicada y quedaba encantado +de la moralidad de sus hijitos, como nos llamaba. + +Más de una noche me he recordado en el sofá al alcance de su mano, donde +me tendía vestido; me daba una palmadita en la cabeza y me decía con voz +impregnada de cariño: "duerme, niño, todavía no es hora". La hora eran +las cinco de la mañana, en que pasábamos a una pieza contigua, hacíamos +fuego en un brasero, siempre con leña de pino y le cebábamos mate hasta +las siete. Luego nos decía: "ve a tal armario, abre tal cajón y toma un +plato que hay allí. Es para tí". Era la recompensa, el premio de la +velada y lo sabíamos de memoria: un damasco y una galletita americana, +que nos hacía comer pausada y separadamente, el damasco el último. + +Jamás se nos pasó por la mente la idea de protestar contra aquella +servidumbre; tenía esa costumbre tal carácter afectuoso, patriarcal, que +la considerábamos como un deber de hijos para con el padre viejo y +enfermo.--Sólo uno que otro desaforado aprovechaba el sueño del anciano, +durante su velada de turno, ya para escaparse, ya para darse una +indigestión de uvas, trepado como un mono en las ricas parras del patio. + +El doctor Agüero fué un hombre de alma buena, pura y cariñosa; +sobrevivió muy pocos meses a su separación del Colegio y hoy reposa en +paz bajo las bóvedas de la Catedral de Buenos Aires. + + + + +VII + + +El estado de los estudios en el Colegio era deplorable, hasta que tomó +su dirección el hombre más sabio que hasta el día haya pisado tierra +argentina. Sin documentos a la vista para rehacer su biografía de una +manera exacta, me veo forzado a acudir simplemente a mis recuerdos, que +por otra parte, bastan a mi objeto. + +Amedée Jacques[5] pertenecía a la generación que al llegar a la +juventud, encontró a la Francia en plena reacción filosófica, científica +y literaria. + + [5] Nació en 1813, murió en 1865. + +La filosofía se había renovado bajo el espíritu liberal del siglo, que, +dando acogida imparcial a todos los sistemas, al lado del cartesianismo +estudiaba a Bacon, a Spinoza, a Hobbes, Gassendi y Condillac, como a +Leibnitz y a Hegel, a Kant y a Fichte, como a Reid y Dugald-Stewart.--De +ahí había nacido el eclecticismo ilustrado por Cousin, sistema cuya +vaguedad misma, cuya falta de doctrina fundamental, respondía +maravillosamente a las vacilaciones intelectuales de la época. Jouffroy +había abierto un surco profundo con sus estudios sobre el destino +humano, algunas de cuyas páginas están impregnadas de un sentimiento de +desesperanza, de una desolación más profunda, alta y sincera que las +paradojas de Schopenhauer o los sistemas fríamente construídos de +Hartmann. Maine de Biran dejaba aquellas observaciones sobre nuestra +naturaleza moral, que admirarán siempre como los grandes caracteres de +Shakespeare. Villemain hacía cuadros inimitables de estilo y erudición, +Guizot enseñaba la historia, que Thiers escribía, la pléyade hacía +versos, dramas y novelas, Delacroix, Scheffer y Jerôme, pintura; +Clésinger y Pradier, estatuaria; Lamartine, Berryer, Thiers, etcétera, +discursos; Rossini, Meyerbeer, Halèvy, música, y Arago, Ampère, +Gay-Lussac, C. Bernard, Chevreul, daban a la ciencia vida, movimiento y +alas. Amedée Jacques había crecido bajo esa atmósfera intelectual y la +curiosidad de su espíritu le llevaba al enciclopedismo. A los treinta y +cinco años era profesor de filosofía en la Escuela normal y había +escrito, bajo el molde ecléctico, la psicología más admirable que se +haya publicado en Europa. El estilo es claro, vigoroso, de una marcha +viva y elegante; el pensamiento sereno, la lógica inflexible y el método +perfecto. Hay en ese manual, que corre en todas las manos de los +estudiantes, páginas de una belleza literaria de primer orden, y aun +hoy, quince años después de haberlo leído, recuerdo con emoción los +capítulos sobre el método y la asociación de ideas.--Al mismo tiempo, el +joven profesor se ocupaba en las ediciones de las obras filosóficas de +Fénelon, Clarke, etc., únicas que hoy tienen curso en el mundo +científico. + +Pero Jacques no era uno de esos espíritus fríos, estériles para la +acción, que viven metidos en la especulación pura, sin prestar oído a +los ruidos del mundo y sin apartar su pensamiento del problema, como +Kant, en su cueva de Koenigsberg, levantando un momento la cabeza para +ver la caída de la Bastilla y volviéndola a hundir en la profundidad de +sus meditaciones, como el fakir hindú que, perdido en la contemplación +de Brahma y susurrando su eterno e inefable monosílabo, ignora si son +los Tártaros o los Mongoles, Tamerlán o Clive, los que pasan como un +huracán sobre las llanuras regadas por el río sagrado. Jacques era un +hombre y tenía una patria que amaba; quería que, como el espíritu +individual se emancipa por la ciencia y el estudio, el espíritu +colectivo de la Francia se emancipara por la libertad. Hasta el último +momento, al frente de su revista "La libertad de pensar", como al pie de +la última bandera que flamea en el combate, luchó con un coraje sin +igual. + +El 2 de Diciembre, como a Tocqueville, como a Quinet, como a Hugo, lo +arrojó al extranjero, pobre, con el alma herida de muerte y con la +visión horrible de su porvenir abismado para siempre en aquella bacanal. + + + + +VIII + + +Tomó el camino del destierro y llegó a Montevideo, desconocido y sin +ningún recurso mecánico de profesión; lo sabía todo, pero le faltaba un +diploma de abogado o de médico para poder subsistir.--Abrió una clase +libre de Física experimental, dándole el atractivo del fenómeno +producido en el acto; aquello llamó un momento la atención.--Pero se +necesitaba un gabinete de física completo y los instrumentos son +caros.--Jacques los reemplazaba con una exposición luminosa y por +trazados gráficos; fué inútil. La gente que allí iba quería ver la bala +caer al mismo tiempo que la pluma en el aparato de Hood, sentir en sus +manos la corriente de una pila, hacer sonar los instrumentos acústicos y +deleitarse en los cambiantes del espectro, sin importarle un ápice la +causa de los fenómenos. Dejaban la razón en casa y sólo llevaban ojos y +oídos a la conferencia. + +Un momento, Jacques fué retratista, uniéndose a Masoni, un pariente +político mío, de cuyos labios tengo estos detalles. Florecía entonces la +daguerreotipía, que, con razón, pasaba por una maravilla. Fué en esa +época que llegó, en un diario europeo, una noticia muy sucinta sobre la +fotografía, que Niepce acababa de inventar, siguiendo las indicaciones +de Talbot. Jacques se puso a la obra inmediatamente y al cabo de un mes +de tanteos, pruebas y ensayos, Masoni, que dirigía el aparato como más +práctico, lleno de júbilo mostró a Jacques, que servía de objetivo, sus +propios cuellos blancos, única imagen que la luz caprichosa había dejado +en el papel. Pero ni la fotografía, que más tarde perfeccionaron, ni la +daguerreotipía, que le cedía el paso, como el telégrafo de señales a la +electricidad, daban medios de vivir. + +Jacques se dirigió a la República Argentina, se hundió en el interior, +casóse en Santiago del Estero, emprendió veinte oficios diferentes, +llegando hasta fabricar pan, y por fin tuvo el Colegio Nacional de +Tucumán el honor de contarlo entre sus profesores. Fueron sus discípulos +los doctores Gallo, Uriburu, Nougués y tantos otros hombres distinguidos +hoy, que han conservado por él una veneración profunda, como todos los +que hemos gozado de la luz de su espíritu. + + + + +IX + + +Llamado a Buenos Aires por el Gobierno del General Mitre, tomó la +dirección de los estudios en el Colegio Nacional, al mismo tiempo que +dictaba una cátedra de física en la Universidad.--Su influencia se hizo +sentir inmediatamente entre nosotros. Formuló un programa completo de +bachillerato en ciencias y letras, defectuoso tal vez en un solo punto, +su demasiada extensión. Pero M. Jacques, habituado a los estudios +fuertes, sostenía que la inteligencia de los jóvenes argentinos es más +viva que entre los franceses de la misma edad y que por consiguiente +podíamos aprender con menor esfuerzo.--Era exigente, porque él mismo no +se economizaba; rara vez faltó a sus clases y muchas, como diré más +adelante, tomó sobre sus hombros robustos la tarea de los demás. + +Mis recuerdos vivos y claros en todo lo que al maestro querido se +refiere, me lo representan con su estatura elevada, su gran corpulencia, +su andar lento y un tanto descuidado, su eterno traje negro y aquellos +amplios y enormes cuellos abiertos, rodeando un vigoroso pescuezo de +gladiador.--La cabeza era soberbia; grande, blanca, luminosa, de rasgos +acentuados. La calvicie le tomaba casi todo el cráneo, que se unía, en +una curva severa y perfecta, con la frente ancha y espaciosa, surcada de +arrugas profundas y descansando, como sobre dos arcadas poderosas, en +las cejas tupidas que sombreaban los ojos hundidos y claros, de mirar +un tanto duro y de una intensidad insostenible; la nariz casi recta, +pero ligeramente abultada en la extremidad, era de aquel corte enérgico +que denota inconmovible fuerza de voluntad.--En la boca, de labios +correctos, había algo de sensualismo;--no usaba más que una ligera +patilla que se unía bajo la barba, acentuada y fuerte, como las que se +ven en algunas viejas medallas romanas. + +M. Jacques era áspero, duro de carácter, de una irascibilidad nerviosa, +que se traducía en acción con la rapidez del rayo, que no daba tiempo a +la razón para ejercer su influencia moderadora. "No puedo con mi +temperamento", decía él mismo, y más de una amargura de su vida provino +de sus arrebatos irreflexivos. No conseguía detener su mano y entre +todos los profesores fué el único al que admitíamos usara hacia nosotros +gestos demasiado expresivos. Un profesor se había permitido un día dar +un bofetón a uno de nosotros, a Julio Landívar, si mal no recuerdo, y +éste lo tendió a lo largo de un puñetazo de la familia de aquel con que +Maubreil obsequió a M. de Talleyrand; otra vez desmayamos de un +tinterazo en la frente a otro magister que creyó agradable aplicarnos el +antiguo precepto escolar; pero jamás nadie tuvo la idea sacrílega de +rebelarse contra Jacques. Bajo el golpe inmediato, solíamos protestar, +arriesgando algunas ideas sobre nuestro carácter de hombres libres, etc. +Pero una vez pasado el chubasco, nos decíamos unos a otros, los +maltratados, para levantarnos un poco el ánimo: "¡Si no fuera +Jacques!"... ¡Pero era Jacques! + + + + +X + + +Recuerdo una revolución que pretendimos hacer contra D. José M. Torres, +Vice-Rector entonces y de quien más adelante hablaré, porque le debo +mucho. La encabezábamos un joven Adolfo Calle, de Mendoza, y yo.--Al +salir de la mesa lanzamos gritos sediciosos contra la mala comida y la +tiranía de Torres (las escapadas habían concluído!) y otros motivos de +queja análogos. Torres me hizo ordenar que me le presentara, y como el +tribuno francés, a quien plagiaba inconscientemente, contesté que sólo +cedería a la fuerza de las bayonetas. Un celador y dos robustos gallegos +de la cocina se presentaron a prenderme, pero hubieron de retirarse con +pérdida, porque mis compañeros, excitados, me cubrieron con sus cuerpos, +haciendo descender sobre aquellos infelices una espesa nube de +trompadas. El celador que, como Jérges, había presenciado el combate de +lo alto de un banco, corrió a comunicar a Torres, plagiando él a su vez +a Lafayette en su respuesta al conde de Artois, que aquello no era ni un +motín vulgar, ni una sedición, sino pura y simplemente una revolución. +El señor Torres, no por falta de energía por cierto, sino por espíritu +de jerarquía, fué inmediatamente a buscar a M. Jacques, Rector entonces +del Colegio y que vivía en una casa amarilla en la esquina de Venezuela +y Balcarce. Pero nosotros creíamos que había ido a traer la policía y +empezamos los preparativos de defensa.--Recuerdo haber pronunciado un +discurso sobre la ignominia de ser gobernados, nosotros republicanos, +por un español monárquico, con citas de la Independencia, San Martín, +Belgrano, y creo que hasta la invasión inglesa.--Otros oradores me +sucedieron en la tribuna, que era la plataforma de un trapecio, y la +resistencia se resolvió. En esto oímos una detonación en el claustro, +seguida de varias otras, matizadas de imprecaciones. Algunos conjurados +habían esparcido en los corredores esas pequeñas bombas Orsini que +estallan al ser pisadas. Era M. Jacques que entraba, irritado como +Neptuno contra las olas. Desgraciadamente, no creyó que convenía primero +calmar el mar, sino que puso el _quos ego_.... en acción. Al aparecer en +la puerta del gimnasio, un estremecimiento corrió en las filas de los +que acabábamos de jurar ser libres o morir.--No de otra manera dejaron +los persas penetrar el espanto en sus corazones, cuando vieron a Pallas +Athenea flotar sobre el ejército griego, armada de la espada dórica, en +el llano de Marathon.--Vino rápido hacia mí y....! Luego me tomó del +brazo y me condujo consigo. No intenté resistir y echando a mis +compañeros una mirada que significaba claramente: "¡Ya lo veis! ¡Los +dioses nos son contrarios!" seguí con la cabeza baja a mi vencedor. +Llegados a la sala del Vice-Rector, recibí nuevas pruebas de la pujanza +de su brazo y un cuarto de hora después me encontraba ignominiosamente +expulsado, con todos mis penates, es decir, con un pequeño baúl, del +lado exterior de la puerta del Colegio.--Eran las ocho y media de la +noche: medité. Mi familia y todos mis parientes en el campo, sin un peso +en el bolsillo,--¿qué hacer? Me parecía aquella una aventura enorme y +encontraba que David Copperfield era un pigmeo a mi lado; me creía +perdido para siempre en el concepto social. Vagué una hora, sin el +baúl, se entiende, que había dejado en depósito en la sacristía de San +Ignacio y por fin fuí a caer sobre un banco de la plaza Victoria. Un +hombre pasó, me conoció, me interrogó y tomándome cariñosamente de la +mano, me llevó a su casa, donde dormí en el cuarto de sus hijos, que +eran mis amigos.--Era D. Marcos Paz, Presidente entonces de la República +y uno de los hombres más puros y bondadosos que han nacido en suelo +argentino. + +Varios enemigos de Jacques quisieron explotar mi expulsión violenta y +vieron a mi madre para intentar una acción criminal contra él. Mi madre, +sin más objetivo que mi porvenir, resistió con energía, vió a Jacques, +que ya había devuelto desgarrada una solicitud del Colegio entero por +nuestra readmisión (Calle había seguido mi suerte) y después de muchas +instancias, consiguió la promesa de admitirme externo, si en mis +exámenes salía _regular_. La suerte y mi esfuerzo me favorecieron y +habiendo obtenido ese año, que era el primero, el premio de honor, volví +a ingresar en los claustros del internado. + + + + +XI + + +Nada mortificaba más a Jacques que ver un alumno dormido durante sus +explicaciones; el desdichado tenía siempre un despertar violento. Los +cuchicheos, la novela debajo del banco, leída a hurtadillas, le ponían +fuera de sí. Entraba en la clase con su paso reposado y durante media +hora, con un enorme pedazo de tiza en la mano, que solía limpiar +negligentemente en la solapa de la levita, explicaba la materia con su +voz grave y sonora. A medida que se animaba, sacaba un cigarrillo de +papel, lo armaba y lo colocaba sobre la mesa. Pero mientras buscaba +fósforos se olvidaba del cigarro, sacaba otro y así sucesivamente, hasta +que, agotada su provisión, se dirigía a uno de nosotros y nos pedía uno, +que nos apresurábamos a darle, encendido el rostro, pero sin hacerle la +menor indicación hacia los que estaban enfilados sobre la mesa. + +Luego nos dictaba nuestros cuadernos, pero con una rapidez tal de +palabra, que, siendo casi imposible seguirle, habíamos adoptado con mi +vecino del primer banco y amigo, Julián Aguirre, hijo de Jujuy y +actualmente magistrado distinguido, un sistema de signos abreviativos. +Así las voces largas, como _circunferencia_, _perpendicular_, etc., eran +reemplazadas por el signo del infinito, [símbolo de infinito], las +letras griegas alpha, pi, etc.--Un día, habiéndose interrumpido para +reñir a alguno, me tocó la mala suerte de que eligiera mi cuaderno para +reanudar el hilo de la exposición.--Aquel galimatías de signos le puso +furioso y me tiró con mi propio manuscrito. + + + + +XII + + +Otra vez, Corrales... No puedo resistir al deseo de presentar a mi +condiscípulo Corrales. Es uno de esos tipos eternos del internado que +todo aquel que haya pasado algunos años dentro de los muros de un +colegio, reconocerá a primera vista.--Es el cabrión, el travieso, el mal +estudiante, el reo presunto de todas las contravenciones, faltas y +delitos.--De un espíritu lleno de iniciativa, inventando a cada instante +una treta nueva para burlarse del maestro o procurarse alguna +satisfacción, gritando como veinte en el recreo, dejando grabado su +nombre en todas las mesas, gracioso, chispeante en la conversación, +llena de la sal gruesa de colegio, es al mismo tiempo incapaz de +aprender, de asimilarse una noción científica cualquiera.--Corrales +inventaba trampas, aparatos para robar uvas, lazos corredizos admirables +para tomar delicadamente del cuello, desde una altura de diez metros, +las botellas simétricamente colocadas sobre una mesa en el patio del +cura de San Ignacio, sobre el que daban las ventanas de algunos +dormitorios, botellas que su dueño destinaba a festejar la fiesta del +patrono;--Corrales sabía abrirse la puerta del encierro sin fractura +visible, pero Corrales jamás pudo comprender ni creer que el valor de +los ángulos se midiera por el espacio comprendido entre los lados y no +por la longitud de éstos. + +Las matemáticas, como toda noción racional por lo demás, eran para él +abismos sin fondo en los que su cráneo de chorlo se mareaba. Era +feísimo, picado de viruelas, con un pelo lacio, duro y abundante, +obedeciendo sin trabas el impulso de veinte remolinos. Sus libros, jamás +abiertos, eran los más sucios y deshechos del colegio. Algunas veces, +cuando la cosa apuraba, venía a que le explicáramos un teorema, con +claridad, sin prisa y dándole el derecho de preguntar, sin límites. Era +inútil; no tenía la noción del ángulo recto.--En clase pasaba el tiempo +en tallar su banco, que se iba convirtiendo en un escaño digno del +Berruguete,--en fumar a escondidas, a favor de su facultad envidiada de +retener el humo en el pecho durante cinco minutos, en hacer flechas, +cuerdas de goma de botín que, fijadas en el índice y el pulgar, lanzaban +al techo una bola de papel mascado que se adhería a él, sosteniendo por +un hilo un retrato de perfil del profesor; en fabricar gallos perfectos, +navíos primitivos y en mil otros pasatiempos igualmente conexos con el +curso.--No había casi día, en la clase de Jacques, que Corrales escapara +a las vigorosas arremetidas del sabio.--Pero Corrales, familiarizado ya +con ese procedimiento, había resuelto emplear en su defensa una de sus +artes más estudiadas: Corrales _canchaba_ maravillosamente. Un pie +adelante, con el cuerpo encorvado, durante los recreos, ni los _grandes_ +conseguían tocarle el rostro; tenía la agilidad, la vista del compadrito +y sus mismos dichos especiales.--Así, cierto día que Jacques nos +explicaba que los tres ángulos de un triángulo equivalen a dos rectos, +Corrales, oyendo como el ruido del viento la explicación, desde los +últimos bancos de la clase, estaba profundamente preocupado en +construir, en unión con su vecino el cojo Videla, que le ayudaba +eficazmente, un garfio para robar uvas de noche. De pronto Jacques se +detiene y con voz tonante exclama: "Corrales, tú eres un imbécil y tu +compadre Videla otro: ¿cuánto valen los dos juntos?"--"¡Dos +rectos!"--contestó Corrales, que tenía en el oído esas dos palabras tan +repetidas durante la explicación y sin darse cuenta, en su sorpresa, de +la pregunta de Jacques. Este se le fué encima y nos fué dado presenciar +uno de los combates más reñidos del año. + +Corrales se echó para atrás, enroscó el cuerpo, hundió la cabeza entre +los hombros y mirando a su adversario con sus ojos chiquitos, llenos de +malicia, esperó el ataque con las manos en postura.--Jacques _debutó_ +por un revés, que fué hábilmente parado; una finta en tercia, seguida de +un amago al pelo, no obtuvo mayor éxito. Entonces Jacques, despreciando +los golpes artísticos, comenzó lisa y llanamente a hacer llover sobre +Corrales una granizada de trompadas, bifes, reveses, de filo, de plano, +de punta, todo en confuso e inexplicable torbellino. El calor de la +lucha enardeció a Corrales; se multiplicaba, se retorcía y cada buena +parada decía con acento jadeante: "¡Diande!"--"¡Cuándo, mi vida!" y +otros gritos de guerra análogos. Jacques, más irritado aún, hizo avanzar +la artillería y una nube de puntapiés cayó sobre las extremidades del +intrépido agredido.--Corrales, que no sabía canchar con las piernas, se +puso de rodillas sobre el banco; esta simple evolución hizo efímeros los +estragos del cañón y el combate al arma blanca continuó.--Pero Corrales +era un simple montonero, un Paez, un Güemes, un Artigas; no había leído +a César, ni al gran Federico, ni las memorias de Vauban, ni los apuntes +de Napoleón, ni los libros de Jomini.--Su arte era instintivo y Jacques +tenía la ciencia y el genio de la estrategia. + +De idéntica manera los persas valerosos no supieron defender sus +empalizadas contra los atenienses de Platea.--El banco de la batalla +había sido abandonado por los vecinos de Corrales; Jacques vió la +ventaja de una mirada y amagando una carga violenta, mientras Corrales +en el movimiento defensivo perdía un tanto el equilibrio, su adversario, +de un golpe enérgico, dió en tierra con el banco y con Corrales.--Antes +de que éste pudiera levantarse, Jacques le asió del cuello de la camisa, +no saltando el botón correspondiente por la costumbre inveterada en +Corrales de no usarlo nunca.--No brilló en manos del vencedor la daga de +misericordia, pero sí sonó, uno solo, soberbio bofetón. + +Así concluyó aquel memorable combate, que habíamos presenciado +silenciosos y absortos, a la manera de los indios de Manco Capac las +batallas de Almagro y de Pizarro, como luchas de seres superiores al +hombre!... + + + + +XIII + + +Jacques llegaba indefectiblemente al Colegio a las nueve de la mañana; +averiguaba si había faltado algún profesor y en caso afirmativo, iba a +la clase, preguntaba en qué punto del programa nos encontrábamos, pasaba +la mano por su vasta frente como para refrescar la memoria y en seguida, +sin vacilación, con un método admirable, nos daba una explicación de +química, de física, de matemáticas en todas sus divisiones, aritmética, +álgebra, geometría descriptiva o analítica, retórica, historia, +literatura, hasta latín! El único curso, de todo aquel extenso programa, +que no le he visto dictar por accidente, era el de inglés, dado por mi +buen amigo David Lewis, que nos hacía leer a Milton y a Pope, a Addison +y a todos los buenos prosistas del "Spectator". + +Debe estar fija en la memoria de mis compañeros aquella admirable +conferencia de M. Jacques sobre la composición del aire +atmosférico.--Hablaba hacía una hora, y ¡fenómeno inaudito en los fastos +del Colegio! al sonar la campana de salida, uno de los alumnos se +dirigió, arrastrándose hasta la puerta, la cerró para que no entrara el +sonido y por medio de esta estratagema, ayudada por la preocupación de +Jacques, tuvimos media hora más de clase. Había venido de buen humor ese +día y su palabra salía fácil, elegante y luminosa.--En ciertos momentos +se olvidaba y nos hablaba en francés, que todos entendíamos entonces. +¡Qué pintura inimitable de ese maravilloso fenómeno de la vegetación, de +aquellas plantas con corazón de madre, absorbiendo el leal carbono de la +atmósfera y esparciendo a raudales el oxígeno, la esencia de la vida! +¡Cómo nos hablaba de la bajeza miserable del hombre que pisotea una +planta o abate un árbol para coger un fruto! Aún suena en mis oídos su +palabra, y al recordarla, aún se apodera de mi alma aquella emoción +nueva e inexplicable entonces para mí! + +Cuando empezó a dictar el curso de filosofía, que debía concluir tan +brillantemente Pedro Goyena, dió como texto el manual en colaboración +con Simon y Saisset. En la primera conferencia dijo bien claro que +aquélla era la filosofía eléctica; más tarde añadió a algunos +compañeros: "el día que yo escriba mi filosofía, comenzaré por quemar +ese manual". + +No ha dejado nada al respecto; pero si es posible rehacer sus ideas +personales con el estudio de su naturaleza intelectual y sus opiniones +científicas, no es arriesgado afirmar que, discípulo directo de Bacon, +pertenecía a la escuela positivista, que hasta entonces no había tenido +divulgadores como Littré, pero que, antes de haberla formulado Augusto +Comte, ha sido la filosofía de los hombres de ciencia, realmente +superiores, en todos los tiempos. + +Adorábamos a Jacques a pesar de su carácter, jamás faltamos a sus +clases, y nuestro orgullo mayor, que ha persistido hasta hoy, es +llamarnos sus discípulos. A más, su historia, conocida por todos +nosotros y pintorescamente exagerada, nos hacía ver en él, no sólo un +mártir de la libertad, como lo fué en efecto, sino un hombre que había +luchado cuerpo a cuerpo con Napoleón, nombre simbólico de la tiranía. + + + + +XIV + + +Una mañana vagábamos en el claustro, asombrados que hubiese pasado un +cuarto de hora del momento infalible en que M. Jacques se presentaba. De +pronto un grito penetrante hirió nuestros oídos; conocí la voz de +Eduardo Fidanza, uno de los discípulos, más distinguidos del Colegio. +Corrí a la portería y encontré a Fidanza pálido, desencajado, repitiendo +como en un sueño: "¡M. Jacques ha muerto!" La impresión fué +indescriptible; se nos hizo un nudo en la garganta y nos miramos unos a +otros con los rostros blancos, lívidos, como en el momento de una +desventura terrible. + +El portero había recibido orden de no dejarnos salir; le echamos +violentamente a un lado y muchos, sin sombrero, desolados, corrimos a +casa de M. Jacques. + +Estaba tendido sobre su cama, rígido y con la soberbia cabeza impregnada +de una majestad indecible.--La muerte le había sorprendido al llegar a +su casa después de una noche agitada. El rayo de la apoplejía le derribó +vestido, sin darle tiempo para pedir ayuda.--Pendía su mano derecha +fuera de la cama; uno por uno, por un movimiento espontáneo, nos fuimos +arrodillando y posando en ella los labios, como un adiós supremo a aquel +a quien nunca debíamos olvidar. Su espíritu liberal, abierto a todas las +verdades de la ciencia, libre de preocupaciones raquíticas, ha ejercido +su influencia poderosa sobre el de todos sus discípulos. + +Le llevamos a pulso hasta su tumba y levantamos en ella un modesto +monumento con nuestros pobres recursos de estudiantes. Duerme el sueño +eterno al abrigo de los árboles sombríos, no lejos del sitio donde +reposan mis muertos queridos. Jamás voy a la tumba de los míos sin pasar +por el sepulcro del maestro y saludarle con el respeto profundo de los +grandes cariños. + + + + +XV + + +El retiro del doctor Agüero no mejoró la disciplina interna del +Colegio.--Estaba reservada esa difícil tarea a D. José M. Torres, que, +con mano de hierro y cargando con la más franca y abierta odiosidad que +es posible dedicar a un hombre, nos metió en vereda, nos domó a fuerza +de castigos, transformando el encierro en la morada habitual de algunos +de nosotros, privándonos de salida, levantando en alto, en fin, el +principio de autoridad. De un carácter desgraciado, pues a la primera +contradicción se ponía fuera de sí, dudo que haya tenido apetito un solo +día durante su permanencia en el Colegio; oíamos a cada instante su voz +de trueno rebotar en el eco de los claustros, vibrante e inflamada. En +cuanto a mí, creo haber contribuído no poco a hacerle la vida amarga y +le pido humildemente perdón, porque sin su energía perseverante, no +habría concluído mis estudios, y sabe Dios si el sér inútil que bajo mi +nombre se agita en el mundo no hubiera sido algo peor. + +Pero antes de su ingreso, el Colegio fué regido algún tiempo por un +sacerdote de quien tengo forzosamente que hablar tan mal, que me limito +a designarle sólo por iniciales. D. F. M. era extranjero e ignoro por +qué circunstancia un hombre como él, sin moralidad, sin inteligencia y +desprovisto de ilustración, había conseguido hacerse nombrar Vicerrector +del Colegio Nacional. + +Antes de su entrada las pasiones políticas que habían agitado la +República desde 1852 se reflejaban en las divisiones y odios entre los +estudiantes. Provincianos y porteños formaban dos bandos, cuyas +diferencias se zanjaban a menudo en duelos parciales. + +Los provincianos eran dos terceras partes de la totalidad en el +internado, y nosotros, los porteños, ocupábamos modestamente el último +tercio; eran más fuertes, pero nos vengábamos ridiculizándoles y +remedándoles a cada instante.--Habíamos pillado un trozo de diálogo +entre dos de ellos, uno que decía, con una palangana en la mano: "¡Agora +no más la vo a derramar!" y el otro que contestaba en voz de tiple: "¡No +la derramís!"--Lo convertimos en un estribillo que les ponía fuera de +sí, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don +Quijote. + +Eran mucho más graves, serios y estudiosos que nosotros.--Con igualdad +de inteligencia y con menor esfuerzo por nuestra parte obteníamos +mejores clasificaciones en los exámenes. El fenómeno consistía +simplemente en nuestra mayor viveza de imaginación, desparpajo natural y +facilidad de elocución.--Recuerdo que Pedro Goyena, hablando de un joven +correntino, Carlos Harvey, dotado de una inteligencia sólida y profunda, +de una laboriosidad incomparable, repetía las palabras de Sainte-Beuve, +aplicándoselas: "le falta la arenilla dorada". Esa arenilla dorada +constituía nuestra superioridad.--Dábamos una conferencia de historia, +filosofía o retórica con sin igual botaratería, mientras ellos, en +general, poseyendo la materia tal vez mejor que nosotros, se limitaban +a una exposición sucinta, pálida y difícil. Había, por ejemplo, otro +bohemio en el Colegio, enorme, pesado, indolente, pero de una +inteligencia clara y meditativa. Era un joven Aberastain, de San Juan, +hijo del mártir del Pocito; yo me había ligado a él porque nuestros +padres fueron amigos y le había aplicado el mismo apodo de "buey" que el +suyo había recibido en la Universidad. Goyena, que era nuestro profesor +de filosofía, se había empeñado en hacerle hablar, porque en dos o tres +contestaciones en clase le llamó la atención la claridad con que +comprendía ciertos puntos obscuros. Al fin hubo de renunciar, vencido +por la apatía invariable de aquel carácter. El pobre Aberastain fué una +de las primeras víctimas del cólera de 1867. + +He nombrado a uno; nombraré otro, el primero de todos, Patricio Sorondo, +arrebatado por la fiebre amarilla, cuando era ya conocido por su +inteligencia extraordinaria, unida, lo que no es común, a una +laboriosidad perseverante y tenaz. Era el primer discípulo de su clase; +hablaba con maravillosa facilidad, era espiritual, chispeante, y como +estudiaba enormemente, sus exámenes fueron siempre aclamados.--Jacques +le tenía gran cariño, sentimiento que habíamos descubierto, no por +manifestaciones externas, sino por un fenómeno negativo: jamás le +reprendió.--Patricio se entretenía en decir negligentemente, delante de +mi amigo Valentín Balbín, hoy ingeniero distinguido, que la noche +anterior había estudiado hasta tal punto--y le señalaba medio tomo de un +enorme tratado de física o matemáticas.--Valentín, animado de una +emulación digna y de un gran orgullo, volvía al día siguiente pálido y +con los ojos marchitos, habiendo estudiado hasta el punto indicado, +tragándose un centenar de páginas que Patricio no había ni aun +recorrido. + +La muerte de Sorondo fué una pérdida real para el país; habríamos tenido +en él un hombre de estado, liberal, lleno de ilustración y con un +carácter firme y recto. + + + + +XVI + + +Estudiábamos seriamente en el Colegio, sobre todo los tres meses que +precedían los exámenes, en los que el gimnasio y los claustros perdían +su aspecto bullicioso, para no dejar ver sino pálidas caras hundidas en +el libro, pizarras llenas de fórmulas algebraicas, y en los rincones +pequeños Sócrates ocupados en discutir con los ateos venidos, no ya de +la Jonia, sino de los Andes o del Aconquija. Los exámenes eran duros y +sabíamos que serían tomados por profesores de la Universidad. + +Ahora bien; entre el Colegio y la Universidad existía el mismo +antagonismo, la misma lucha que entre los discípulos de Guillermo de +Champeaux y los de Abelardo, la misma emulación que entre Oxford y +Cambridge. Despreciábamos esos petimetres que iban paquetes al aula una +vez por mes, a hacer barullo en las clases de Larsen o Gigena y que no +leían sino el Balmes o el Gérusez, mientras nosotros nos alimentábamos +de la médula de león del electicismo (!)--A más, ¿por dónde la +Universidad era capaz de presentar un cuadro de aventuras, de diabluras, +como las que ilustraban los anales del Colegio?--De tiempo en tiempo nos +llegaba la noticia de un aparato que, regido por un hilo, ponía de punta +una aguja en las sillas de Larsen, Gigena o Ramsay, en el momento de +sentarse,--la transformación de una galera profesional en acordeón +silencioso, etc. Pero acogíamos esa materia parva con la benévola +sonrisa de los magos de Faraón ante los primeros milagros de +Moisés.--Una cosa nos disgustaba: que Jacques no nos perteneciera de una +manera completa y exclusiva. Habríamos dado algo por verle renunciar su +cátedra de física en la Universidad. + +En los primeros tiempos quise reaccionar un tanto contra ese espíritu, +y recordando que antes de entrar en el Colegio había pasado un año +en la Universidad, intenté iniciar, sin éxito, la política de +conciliación. Y, sin embargo, no eran de los más gratos mis +recuerdos universitarios. Para ingresar a la clase de primer año +de latín, debí rendir un impalpable examen de gramática castellana, +en el que fuí ignominiosamente reprobado por la mesa compuesta de +Minos, Eaco y Radamanto, bajo la forma de Larsen, Gigena y el doctor +Tobal. Me dieron un trozo de la "Eneida", traducción Larsen, para +analizar gramaticalmente; era una invocación que empezaba por: +"¡Diosa!"--"Pronombre posesivo!" dije, y bastó; porque con voz de +trueno, Larsen me gritó: "¡Retírate, animal!" + +Esto era en Diciembre; en Marzo arremetí de nuevo, pasé regular, con +recomendación de mayor estudio para el año venidero e ingresé en la +famosa clase de latín donde Pirovano hacía sus raras y memorables +apariciones. Nada más soberbio que los diálogos que se entablaban entre +él y Larsen. + +Era en vano que Larsen interrogara a Pirovano sobre el I, II, IV o VI +libro de la "Eneida", sobre el "De Viris" o el "Epitome"; Pirovano sabía +un solo verso de memoria, ordenado y traducido, que amaba con pasión y +que lanzaba con una voz eufónica cada vez que Larsen pulsaba su +erudición: _Amor insano Pasiphae!_ + +De ahí no salía, sino a la calle.--Es al doctor Larsen a quien el pueblo +de Buenos Aires debe el tener ese médico que le honra. Harto de Pirovano +y para verse libre de él, le hizo pasar contra viento y marea en el +examen de primer año, en el que hubiera quedado eternamente; tal era su +afición al Nebrija. + + + + +XVII + + +Conocíamos también en el Colegio la existencia de un café clandestino, +donde se reunían a jugar al billar Pellegrini, Juan Carlos Lagos, +Lastra, Quirno y Terry, a quien Pellegrini corría todas las noches hasta +su casa, sin faltar una sola a esta higiénica costumbre.--Los combates +homéricos del mercado no nos eran desconocidos, ni las pindáricas +escenas de la clase de griego, de Larsen, donde éste y su único +discípulo, el pobre correntino Fernández, muerto en plena juventud, se +disputaban la palma de los juegos Pythios, recitando con sin igual +entusiasmo los versos de la "Ilíada".--En la Universidad se sostenía +calumniosamente que el sueldo de la clase de griego se dividía entre +Larsen y Fernández, pero el hecho curioso es que Fernández, solo en +clase, conseguía armar unos barullos colosales, respondiendo +imperturbablemente a las imprecaciones de Larsen: "¡No soy +yo!"--Recuerdo que más tarde, cuando fuimos estudiantes de derecho, +Patricio Sorondo nos invitaba a entrar en masa en la clase de griego, +como oyentes. Cuando Larsen leía algún verso, Patricio sonreía con +lástima. Interpelado, aseguraba al buen profesor que su pronunciación +helénica era deplorable; que, a lo sumo, sólo podía compararse al +dialecto de los porteros de Atenas en tiempo de Pericles.--Fernández se +indignaba y encarándose con Patricio, le dirigía una alocución en griego +que ni él mismo, ni Larsen, ni nadie entendía.--La escena concluía +siempre poniéndonos Larsen a todos en la puerta y encerrándose de nuevo +con Fernández, que a todo trance quería saber el griego... + + + + +XVIII + + +La pluma ha corrido inconscientemente; quería hablar del antagonismo +entre porteños y provincianos, y heme aquí bien lejos de mi objeto! + +El hecho es que el nuevo Vicerrector, por una u otra razón, decidió +gobernar con un partido, sistema como cualquier otro, aunque para él +tuvo consecuencias deplorables. + +Creíamos entonces, exageradamente, que todos los castigos nos estaban +reservados, mientras los provincianos (nosotros éramos del _Estado_ de +Buenos Aires!) tenían asegurada la impunidad absoluta. Las +conspiraciones empezaron, los duelos parciales entre los dos bandos se +sucedían sin interrupción, hasta que la conducta misma de Don F. M. +justificó la explosión de la cólera porteña. Don F. M. nos organizaba +bailes en el dormitorio antiguamente destinado a capilla, en el que aun +existía el altar y en el que, en otro tiempo, bajo el doctor Agüero, se +hacían lecturas morales una vez por semana.--No fué por cierto el +sentimiento religioso el que nos sublevó ante aquella profanación; pero +como en esos bailes había cena y se bebía no poco vino seco, que por su +color reemplazaba el Jerez a la mirada, sucedía que muchos chicos se +embriagaban, lo que era no solamente un espectáculo repugnante, sino que +autorizaba ciertos rumores infames contra la conducta de Don F. M., que +hoy quiero creer calumniosos, pero sobre cuya exactitud no teníamos +entonces la menor duda. El simple hecho del baile revelaba, por otra +parte, en aquel hombre, una condescendencia criminal, tratándose de un +Colegio de jóvenes internos, régimen abominable por sí mismo y que sólo +puede persistir a favor de una vigilancia de todos los momentos y de una +disciplina militar. + +A la conspiración vaga sucedió una organización de carbonarios. Yo no +tuve el honor de ser iniciado; era muy chico aún y pertenecía a los +_abajeños_; es decir, a los que vivíamos en el piso bajo del colegio, +mientras el alto era ocupado por los mayores, los _arribeños_.--Nuestros +prohombres lo habían organizado todo, sin dar cuenta a la gente menuda. +Pero yo tenía un buen amigo en Eyzaguirre, que tuvo la bondad de +ilustrarme ligeramente. + +Mis relaciones con Eyzaguirre eran de una naturaleza especial; le +incomodaba a cada instante, le remedaba, le llamaba _Del País_, que era +su aborrecido apodo, zumbaba a su alrededor como un mosquito, le +desafiaba, le echaba pelo de cepillo entre las sábanas, le mortificaba, +en fin, de cuantas maneras me sugería mi imaginación, tendida a ese solo +objeto. Eyzaguirre era un hombre robusto, fuerte y bravo; más de una vez +levantó el brazo sobre mí, pero vencía su generosidad ingénita y +comprendiendo que de un golpe me habría suprimido, lo dejaba caer +ahogando un rugido, como Jean Taureau delante de Fifine. Sólo en una +ocasión la cólera le cegó; me dió a mano abierta un cogotazo que me +tendió a lo largo y antes que hubiere iniciado a patadas desde el suelo +un estéril sistema defensivo, ya Eyzaguirre me había levantado en sus +robustos brazos y llevado junto a la fuente para ponerme agua en la +cabeza, preguntándome, con la voz trémula por la emoción, si me había +hecho daño. + +Tanta generosidad me venció, y sea por ese motivo o porque el primer +cogotazo había roto el cómodo prisma de la impunidad, el hecho es que +nos hicimos amigos para siempre. Aun hoy es uno de los hombres cuya mano +estrecho con mayor placer. + + + + +XIX + + +Eyzaguirre me había dicho que si sentía algún gran ruido de noche, en +los claustros de arriba, acometiera valerosamente al provinciano que +tuviera más próximo de mi cama y que lo pusiera fuera de combate. Que +éramos pocos y sólo podría salvarnos el valor y la rapidez en la acción. +En fin, después de algunos días de expectativa, una noche, de una a dos +de la mañana, saltamos todos sobre el lecho, al sacudimiento espantoso +de una detonación que conmovió las paredes del Colegio. + +Arremetí ciego a mi vecino, que no puedo recordar bien si era un joven +llamado Granillo, de la Rioja, o Cossio, de Corrientes, dí y recibí +algunos moquetes; pero la curiosidad pudo más, y todos corrimos, casi +desnudos, a los claustros superiores.--Aun había mucho humo; las puertas +del cuarto del Vicerrector habían sido sacadas de quicio por la +explosión de dos bombas Orsini, sin proyectiles, se entiende, pues el +objeto no fué otro que dar un susto de dos yemas a Don F. M.--Este había +hecho una barricada en la puerta. + +En medio del claustro y solo, frente a su cuarto, ví a Eyzaguirre en +soberbia apostura de combate, con un viejo sable en la mano izquierda y +una bola de plomo, unida a una cuerda, en la derecha. + +De todos los dormitorios afluían estudiantes, muchos de ellos armados. +Aquél iba a ser un campo de Agramante; el Vicerrector, viéndose rodeado +de sus fieles, salvó la barricada y comenzó a vociferar, abriendo sus +vestidos, mostrando el pecho desnudo, desafiando a la muerte, etc. Los +conocedores sostuvieron siempre que esa manifestación de valor había +sido un poco tardía. + +Así como los franceses de Sicilia, repuestos de su sorpresa, arremetían +enfurecidos a sus adversarios, los provincianos se preparaban a caer +sobre nuestra vanguardia, formada por Eyzaguirre y dos o tres +compañeros, cuando vimos aparecer al venerable Dr. Santillán, cura +párroco de San Ignacio; sus cabellos blancos, su palabra mansa y +persuasiva, desarmaron los ánimos.--Cada uno se retiró a su cuarto y él +llevó consigo a Don F. M., que jamás volvió a pisar el suelo del +Colegio. + +El sumario al día siguiente fué terrible; M. Jacques, pálido de cólera, +tomaba las declaraciones principales. El punto capital era éste: ¿quién +había prendido fuego a las bombas?--La respuesta fué unánime y sincera: +"no lo sé". Y era la verdad; por largos años ha permanecido oculto el +nombre del nuevo Guy Fawkes, del atrevido estudiante que, con más éxito +que aquél, llevó a cabo ese rasgo de audacia. Más tarde, cuando hacía ya +mucho tiempo que había salido del Colegio, uno de los _grandes_ de +entonces me hizo la confidencia, murmurando a mi oído un nombre que +callo hoy, no porque a mi juicio pueda menoscabar en lo mínimo la +relación de esta aventura al que la dió acabado fin, sino por un +curiosísimo resto de aquel culto del estudiante de honor por la +discreción y el secreto. Es pueril, pero lo siento así. + + + + +XX + + +Dos o tres expulsados, tres meses sin salida los domingos a casi todos e +interminables horas de encierro a muchos de nosotros volvieron a poner +las cosas en su estado normal, afirmándose definitivamente la disciplina +con el ingreso de Don José M. Torres. + +El encierro es un recuerdo punzante que no me abandona; eterno candidato +para ocuparlo, su huésped frecuente, conocía una por una sus +condiciones, sus escasos recursos, sus numerosas inscripciones y aquel +olor húmedo, acre, que se me incrustaba en la nariz y me acompañaba una +semana entera. La puerta daba a un descanso de la escalera que se abría +frente al gimnasio.--Era una pieza baja, de bóveda: cuatro metros +cuadrados. Tenía un escaño de cal y canto, demasiado estrecho para +acostarse y que daba calambres en la espalda a la hora de estar sentado +en él. Una luz insignificante entraba por una claraboya lateral y muy +alta, por donde los compañeros solían tirar con maestría algunos +comestibles con que combatir el clásico régimen de pan y agua. + +¡Oh! las horas mortales pasadas allí dentro, tendido en el suelo, llena +de tierra la cabeza, el cuerpo dolorido, los oídos tapados para no oir +el ruido embriagador de la partida de rescate, en la que yo era famoso +por mi ligereza, la vela de sebo, mortecina y nauseabunda, pegada a la +pared, debajo de una caricatura de Paunero con tricornio y con una +cinta saliendo de su boca, a manera de las ingenuas leyendas brotando de +labios de vírgenes y santos, en el arte cristiano primitivo, pero +cargada aquí con un dístico cojo y expresivo; la enorme hoja de la +puerta, tallada, quemada de arriba abajo, horadada y recompuesta, como +un pantalón de marinero; la cerradura claveteada y cosida, fiel e +incorruptible, virgen de todo atentado, desde la solemne declaración de +Corrales sobre la ineficacia de nuevas tentativas al respecto; el hambre +frecuente, los proyectos de venganza negra y sombría, lentamente +madurados en la obscuridad, pero disipados tan pronto como el aire de la +libertad entraba en los pulmones!... + +He conservado toda mi vida un terror instintivo a la prisión; jamás he +visitado una penitenciaría sin un secreto deseo de encontrarme en la +calle. Aun hoy las evasiones célebres me llenan de encanto y tengo una +simpatía profunda por Latude, el barón de Trenck y Jacques Casanova. No +he podido comprender nunca el libro de Silvio Pellico, ni creo que el +sentimiento de conformidad religiosa, unido a un imperio absoluto de la +razón, basten para determinar esa placidez celeste, si no se tiene una +sangre tranquila y fría, un espíritu contemplativo y una atrofia +completa del sistema nervioso. + + + + +XXI + + +Las autoridades del Colegio habían comenzado a preocuparse seriamente en +dar mayor ensanche a los dormitorios destinados a enfermería, en vista +del número de estudiantes, siempre en aumento, que era necesario alojar +en ella. Una epidemia vaga, indefinida, había hecho su aparición en los +claustros. Los síntomas eran siempre un fuerte dolor de cabeza, +acompañado de terribles dolores de estómago. _¡Vas-y-voir!_ + +El hecho es que la enfermería era una morada deliciosa; se charlaba de +cama a cama; el caldo, sin elevarse a las alturas del _consommé_, tenía +un cierto gustito a carne, absolutamente ausente del líquido homónimo +que se nos servía en el refectorio; pescábamos de tiempo en tiempo un +ala de gallina, y sobre todo... no íbamos a clase! + +La enfermería era, como es natural, económicamente regida por el +enfermero. Acabo de dejar la pluma para meditar y traer su nombre a la +memoria sin conseguirlo; pero tengo presente su aspecto, su modo, su +fisonomía, como si hubiera cruzado hoy ante mis ojos. Había sido primero +sirviente de la despensa, luego segundo portero, y, en fin, por una de +esas aberraciones que jamás alcanzaré a explicarme, enfermero. "Para esa +plaza se necesitaba un calculador, dice Beaumarchais: la obtuvo un +bailarín". + +Era italiano y su aspecto hacía imposible un cálculo aproximativo de su +edad. Podía tener treinta años, pero nada impedía elevar la cifra a +veinte unidades más. Fué siempre para nosotros una grave cuestión decir +si era gordo o flaco. + +Hay hombres que presentan ese fenómeno; recuerdo que en Arica, durante +el bloqueo, pasamos con Roque Sáenz Peña largas horas reuniendo +elementos, para basar una opinión racional al respecto, con motivo de la +configuración física del general Buendía.--Sáenz Peña se inclinaba a +creer que era muy gordo y yo hubiera sostenido sobre la hoguera que +aquel hombre era flaco, extremadamente flaco.--Le veíamos todos los +días, le analizábamos sin ganar terreno. Yo ardía por conocer su opinión +propia; pero el viejo guerrero, lleno de vanidad, decía hoy, a propósito +de una marcha forzada que venía a su memoria, que había sufrido mucho a +causa de su corpulencia.--Sáenz Peña me miraba triunfante!--Pero al día +siguiente, con motivo de una carga famosa, que el general se atribuía, +hacía presente que su caballo, con tan _poco peso_ encima, le había +permitido preceder las primeras filas.--A mi vez, miraba a Sáenz Peña +como invitándole a que sostuviera su opinión ante aquel argumento +contundente. No sabíamos a quién acudir, ni qué procedimiento emplear. +¿Pesar a Buendía? ¿Medirle? No lo hubiera consentido. ¿Consultar a su +sastre? No le tenía en Arica.--Aquello se convertía en una pesadilla +constante; ambos veíamos en sueños al general.--Roque, que era +sonámbulo, se levantaba a veces pidiendo un hacha para ensanchar una +puerta por la que no podía penetrar Buendía.--Yo veía floretes pasearse +por el cuarto, en las horas calladas de la noche y observaba que sus +empuñaduras tenían la cara de Buendía.--No encontrábamos compromiso +plausible, ni _modus vivendi_ aceptable. Reconocer que aquel hombre era +_regular_, habría sido una cobardía moral, una débil manera de +cohonestar con las opiniones recíprocas. En cuanto a mí, la humillación +de mis pretensiones de hombre observador me hacía sufrir en +extremo.--¿Cómo podría escudriñar moralmente un individuo, si no era +capaz de clasificarle como volumen positivo?--Al fin, un rayo de luz +hirió mis ojos o la reminiscencia inconsciente del enfermero del Colegio +vino a golpear en mi memoria. Vi marchar de perfil a Buendía y, ahogando +un grito, me despedí de prisa y corrí en busca de Sáenz Peña, a quien +encontré tendido en una cama, silencioso y meditando, sin duda ninguna, +en el insoluble problema.--Medio sofocado, grité desde la puerta: +"¡Roque!... ¡Encontré!--¿Qué?--Buendía...--¡Acaba!--¡Es flaco y +barrigón!" + +No añadiré una palabra más; si alguno de los que estas líneas lean ha +observado un hombre de esas condiciones, habrá sin duda sentido las +mismas vacilaciones y dudas. Tal vez él, menos feliz, no ha encontrado +la clave del secreto, que le abandono generosamente. + + + + +XXII + + +Nuestro enfermero tenía esa peculiarísima condición. Empezaba su +individuo por una mata de pelo formidable que nos traía a la idea la +confusa y entremezclada vegetación de los bosques primitivos del +Paraguay, de que habla Azara; veíamos su frente, estrecha y deprimida, +en raras ocasiones y a largos intervalos, como suele entreverse el vago +fondo del mar, cuando una ola violenta absorbe en un instante un enorme +caudal de agua para levantarlo en el espacio. Las cejas formaban un +cuerpo unido y compacto con las pestañas, ralas y gruesas, como si +hubieran sido afeitadas desde la infancia. La palabra mejilla era un sér +de razón para el infeliz, que estoy seguro jamás conoció aquella sección +de su cara, oculta bajo una barba, cuyo tupido, florescencias y frutos +nos traía a la memoria un ombú frondoso.--El cuerpo, como he dicho, era +enjuto; pero un vientre enorme despertaba compasión hacia las débiles +piernas por las que se hacía conducir sin piedad. El equilibrio se +conservaba gracias a la previsión materna que le había dotado de dos +andenes de ferrocarril, a guisa de pies, cuyo envoltorio, a no dudarlo, +consumía un cuero de baqueta entero. Un día nos confió, en un momento de +abandono, que nunca encontraba alpargatas hechas y que las que obtenía, +fabricadas a medida, excedían siempre los precios corrientes. + +Debía haber servido en la legión italiana durante el sitio de Montevideo +o haber vivido en comunidad con algún soldado de Garibaldi en aquellos +tiempos, porque en la época en que fué portero, cuando le tocaba +despertar a domicilio, por algún corte inesperado de la cuerda de la +campana, entraba siempre en nuestros cuartos cantando a voz en cuello, +con el aire de una diana militar, este verso (!) que tengo grabado en la +memoria de una manera inseparable a su pronunciación especial: + + Levántasi, muchachi, + que la cuatro sun + e lo federali + sun vení o Cordun. + +Perdió el gorjeo matinal a consecuencia de un reto del señor Torres, +que, haciéndole parar el pelo, le puso a una pulgada de la puerta de la +calle.--Sin embargo, en la enfermería, cuando entraba por la mañana o al +participar, en la comida, del vino que había comprado a hurtadillas para +nosotros, tarareaba siempre entre dientes: "Levántasi, muchachi", etc. +Cuando le retaban o el doctor Quinche, médico del Colegio, le decía que +era un animal, lo que ocurría con regularidad y justicia todos los días, +su único consuelo era, así que la borrasca se ausentaba bajo la forma +del Dr. Quinche, entonar su eterno e inocente estribillo. + +Como prototipo de torpeza, nunca he encontrado un _specimen_ más +completo que nuestro enfermero.--Su escasa cantidad de sesos se +petrificaba con la presencia del doctor, a quien había tomado un miedo +feroz y de cuya ciencia médica hablaba pestes en sus ratos de +confidencia.--Cuando el médico le indicaba un tratamiento para un +enfermo, inclinaba la cabeza en silencio y se daba por enterado.--Un día +había caído en el gimnasio un joven correntino y recibido, a más de un +fuerte golpe en el pecho, una contusión en la rodilla.--El Dr. Quinche +recetó un jarabe que debía tomarse a cucharadas y un agua para frotar la +rodilla.--Una hora después de su partida, oímos un grito en la cama del +pobre correntino, a quien el enfermero había hecho tomar una cucharada +de un líquido atroz, después de haberle friccionado cuidadosamente la +rodilla con el jarabe de que tenía enmelada toda la mano. Fué su última +hazaña; el Dr. Quinche declaró al día siguiente que uno de los dos, el +enfermero o él, estaba de más en el mundo o por lo menos en la +enfermería, y como el hilo se _curta_ por lo más delgado, según tuvo la +bondad de comunicármelo confidencialmente, el pobre enfermero cambió de +destino, aunque consolado un tanto de que sus funciones se limitaran +siempre a suministrar drogas; fué sirviente de comedor. + +Sentimos su salida de todas veras; pero bien pronto una catástrofe mayor +nos hizo olvidar aquélla. El Vicerrector, alarmado de la manera cómo se +propagaba la epidemia vaga de que he hablado, celebró una consulta +médica con el doctor, y ambos de acuerdo, establecieron como sistema +curativo la dieta absoluta, acompañada de una vigilancia extrema para +evitar el contrabando. A las veinticuatro horas nos sentimos sumamente +aliviados y el germen de nuestro mal fué tan radicalmente extirpado, que +no volvimos a visitar la enfermería en mucho tiempo. + + + + +XXIII + + +Fué un día bullicioso aquel en que se nos anunció que en breve empezaría +a funcionar la clase de literatura regida por el señor Gigena. Teníamos +hambre de lanzarnos en esa vía del arte; las novelas nos habían +preparado el espíritu para esa tarea y nos parecía imposible que al año +de curso no nos encontráramos en estado de escribir a nuestra vez un +buen romance, con muchos amores, estocadas, sombras, luchas, escenas +todas de descomunal efecto. Ya para aquel entonces había yo comenzado a +borronear papel y a más de dos cretinismos juveniles que mis parientes +de la "Tribuna" publicaron con sendas laudatorias, tenía casi concluída +una novela que pasaba en una estancia durante las vacaciones, y cuyo +héroe principal era un gaucho cantor. Creo que algo de eso se publicó +después, bajo un pseudónimo, como si temiera comprometer mi gravedad en +tales ligerezas. + +Mi compañero de trabajos literarios era Adolfo Lamarque, que me llevaba +dos ventajas insuperables: hacía versos y era externo. A pesar de estar +sentados juntos en clase, nos dirigíamos frecuentemente cartas, las mías +siempre en prosa, pero las suyas generalmente rimadas--Lamarque +versificaba con suma facilidad.--Recuerdo que una vez que debíamos hacer +una composición en clase sobre "El sueño de Aníbal", Lamarque, el +único, presentó la suya en verso. Para mí fué una obra maestra y aún +tengo en la memoria los primeros versos. Empezaba así: + + Despierta, Aníbal, del letargo horrendo + que aquí te tiene encadenado y vuela + a vengar de Duilio..... + +Lamarque me enloquecía, pintándome en verso, prosa y narraciones orales, +los primores maravillosos del "Orphée aux Enfers", que se daba entonces +por primera vez en el Teatro Argentino. La descripción del traje de la +"Opinión Publique" tomaba siete octavas partes de la narración, +destinadas a pintar precisamente lo que no cubría. Diana, Venus, la +opulenta Juno, completaban el cuadro. No tenía la menor noción de esas +grandezas; un deseo inmoderado de gozar yo también de ese espectáculo +soberano me impedía estudiar, apartar un instante mi pensamiento de ese +Olimpo adorable. Así, un día que Gigena nos dió por tema de disertación +escrita este cuadro de Suetonio: "Nerón, desde lo alto del Capitolio, +rodeado de sus cortesanas, la lira en la mano y ceñida la frente de +guirnaldas, contempla el incendio de Roma", no sé qué pasó por mí. Me +olvidé que el objeto primordial, retórico, obligado, era vilipendiar a +Nerón, ponerle por el suelo en nombre de la moral más elemental y +concluir por una peroración vigorosa, en la que se ofreciera ese ejemplo +abominable a los reyes todos de la tierra. "Amor sonó la lira", como +habría dicho don J. C. Varela, y debuté por la pintura de un incendio +durante la noche. En vez de hablar de las madres, niños y ancianos +víctimas del fuego, en vez de mencionar gravemente los capitales +perdidos y las obras de arte destruídas, no veía sino las llamas +colosales jugueteando en la atmósfera, el humo denso y abrillantado por +el resplandor, el rugido de las hogueras, la muchedumbre humana en +convulsión. Y allá en la altura, Nerón, bello como un dios pagano, +desnudo como un efebo, cantando versos sonoros y vibrantes, mientras +mujeres de incomparable hermosura sostenían su cabeza con sus blancos +senos, le escanciaban vinos selectos y humedecían su sien con la +guirnalda siempre fresca!... Insensiblemente pasé por los límites +verdosos de la alusión discreta, llegué a las licencias de Petronius, +alcancé a Lucius, y al final, ciertas páginas de Gautier habrían sido +cartas de Chesterfield al lado de mi composición. Gigena se alarmó y me +hizo suspender la lectura a la mitad a pesar de las protestas de los +compañeros, que, viendo aquel "boccato", querían gozarlo íntegro. + +Por lo demás, forzoso me es declarar que aquella clase de literatura +tuvo efectos funestos sobre nosotros. Fundamos diarios manuscritos, cuya +"impresión" nos tomaba noches enteras, en los que yo escribía artículos +literarios donde hablaba del "festín de las brisas y los céfiros en el +palacio de las selvas", y en los que Lamarque, F. Cuñado, D. del Campo y +otros publicaban versos. Esos diarios hicieron allí el mismo efecto que +en los pueblos de campaña; turbaron la armonía y la paz, agitaron y +agriaron los ánimos y más de un ojo debió el obscuro ribete con que +apareció adornado a las polémicas vehementes sostenidas por la "prensa". +Por mi parte, tuve un duelo feroz. Ignoro hoy si mi adversario sufrió; +pero sí recuerdo que, aunque el honor quedó en salvo, salí de la arena +mal acontecido, sin ver claro, con una variante en la forma nasal y un +dedo de la mano derecha fuera de su posición normal. + +Un joven romano habría jurado no ocuparse más de prensa en su vida; pero +las preocupaciones se van y los instintos quedan. ¡Oh! ¡qué himnos +cantara hoy al periodismo si sólo golpes y magullones me hubiera +costado!... + + + + +XXIV + + +Pasábamos las vacaciones en nuestra casa de campo, como considerábamos +legítimamente el punto que hasta hace poco tiempo fué conocido con el +nombre de "Chacarita de los Colegiales", y que más tarde, al perder el +último término de su denominación, debía adquirir tanta fama por los +acontecimientos de Junio de 1880. + +Pocos puntos hay más agradables en los alrededores de Buenos Aires. +Situado sobre una altura, a igual distancia de Flores, Belgrano y la +capital, el viejo edificio de la Chacarita, monacal en su aspecto, pero +grande, cómodo, lleno de aire, domina un paisaje delicioso, al que las +caprichosas ondulaciones del terreno dan un carácter no común en las +campiñas próximas a la ciudad. En aquel tiempo poseíamos como feudo +señorial no sólo los terrenos que aún hoy pertenecen a la Chacarita, +sino los que en 1871 fueron destinados al cementerio tan rápidamente +poblado. Así, nuestros límites eran extensos y no nos faltaba, por +cierto, espacio para llenar de aire puro los pulmones, organizar +carreras y dar rienda suelta a la actividad juvenil que nos castigaba la +sangre. A pesar de la inmensidad de nuestros dominios, teníamos pleitos +con todos los vecinos, sin contar el famoso proceso con la Municipalidad +de Belgrano, especie de "Jarndyce versus Jarndyce"[6], del que habíamos +oído hablar como de una tradición vetusta, cuyo origen se perdía en la +noche de los tiempos, proceso cuyos antecedentes ignorábamos en +absoluto, lo que no nos impedía declarar con toda tranquilidad que el +municipio de Belgrano era representado por una compañía de ladrones, +neta y claramente clasificados. Este viejo pleito tenía para nosotros, +sin embargo, algunas ventajas. + + [6] Dickens, "Bleak-House". + +Cuando cruzábamos frente al juzgado de paz de Belgrano, a galope +tendido, algunos honorables miembros de la partida de policía, viendo la +traza arcaica de nuestros corceles (fuera de funciones en esos momentos, +por cuanto su profesión habitual era arrastrar carradas de leña o sacar +agua), abandonaban el noble juego de la taba[7] en que estaban +absorbidos, y cabalgando a su vez, emprendían animosos nuestra +persecución. Generalmente íbamos dos en cada caballo, lo que, como se +supone, no aumentaba sus condiciones de velocidad. Pero compensábamos +este inconveniente por una metódica y razonada división del trabajo, +"avant-góut" de nuestros estudios económicos del futuro. La dirección +del cuadrúpedo estaba entera y absolutamente confiada al que iba +delante, tarea grave y trascendental, no sólo por las veleidades +fantásticas de la bestia y por la necesidad de cortar campo, sino por la +preocupación incesante del jinete para evitar la probable operación de +la talla, practicada inconscientemente por la cruz pelada y puntiaguda, +a favor del convulsivo movimiento de un manquera tradicional. El +ciudadano colegial que ocupaba el anca desempeñaba las funciones de +foguista; él debía suministrar, con medios a su arbitrio, los elementos +necesarios para producir el movimiento. Por lo demás, se procedía +siempre de acuerdo con una tabla sancionada por la estadística +experimental; se sabía que el uso del rebenque firme, apoyado por el +talón incansable, producía el trote; si el compañero de delante podía +distraerse hasta el punto de menear talón a su vez, se obtenía un +simulacro de galopito expirante, y por fin el "máximum", esto es, un +galope normal, de tres cuadras exactas de duración, se alcanzaba por la +hábil combinación del rebenque, cuatro talones y una pequeña picana, +dirigida con frecuencia hacia aquellos puntos que el animal, en su +inocencia, había dado muestras de considerar como los más sensibles de +su individuo. + + [7] Cuya antigüedad es bien respetable, pues hemos visto, con + Emilio Mitre, en el "British Museum", dos figurinas de Tanagra + ejercitándose en él. + +Se me dirá, tal vez, que con semejantes elementos era una verdadera +insensatez arrostrar las iras policiales de la partida; pero esa crítica +cesará cuando se sepa que los medios de locomoción de nuestros +adversarios, eran de una fuerza análoga a aquellos de que disponíamos. +Iniciada la persecución, oíamos un ruido confuso de latas y denuestos +tras de nosotros; silenciosos, como convenía a hombres que tenían en +juego, a más de sus cinco sentidos, todas sus articulaciones, +aspirábamos a llegar a los terrenos ya casi neutrales del otro lado del +Circo; en general, según cálculo hecho y resultado previsto, rodábamos +tres veces antes de llegar allí. Pero sabíamos también que el honorable +miembro de la partida a quien tal fracaso sucedía, no conseguía poner en +pie su cabalgadura, sino después de media hora de exhortaciones +expresivas. Llegados a campo abierto, entre zanjas, arroyos y +alambrados, habíamos vencido; porque, echando pie a tierra, +abandonábamos la bestia que partía con increíble velocidad hacia la +Chacarita, mientras nosotros saltábamos un cerco, detrás del cual, por +medio de cascotes, rechazábamos con pérdida las cargas efímeras de la +caballería enemiga. Cuando una hora más tarde el sargento de la partida +osaba llegar a nuestro castillo y presentar sus quejas a las autoridades +del Colegio, ya éstas habían sido informadas por nosotros de los +desafueros que, a causa del proceso pendiente, se habían permitido los +seides del juez de paz de Belgrano. El sargento salía corrido y las +hostilidades tomaban un carácter feroz. + + + + +XXV + + +Buena, sana, alegre, vibrante aquella vida de campo! Nos levantábamos al +alba; la mañana inundada de sol, el aire lleno de emanaciones +balsámicas, los árboles, frescos y contentos, el espacio abierto a todos +rumbos, nos hacían recordar con horror las negras madrugadas del +Colegio, el frío mortal de los claustros sombríos, el invencible +fastidio de la clase de estudio. En la Chacarita estudiábamos poco, como +era natural; podíamos leer novelas libremente, dormir la siesta, salir +en busca de "camuatís" y, sobre todo, organizar con una estrategia +científica, las expediciones contra los "vascos". + +Los "vascos" eran nuestros vecinos hacia el Norte, precisamente en la +dirección en que los dominios colegiales eran más limitados. Separaba +las jurisdicciones respectivas un ancho foso, siempre lleno de agua y de +bordes cubiertos de una espesa planta baja y bravía. Pasada la zanja, se +extendía un alfalfar de media cuadra de ancho, pintorescamente manchado +por dos o tres pequeñas parvas de pasto seco. Más allá, el jardín de las +Hespérides, los campos Elíseos, el Edén, la tierra prometida! Allí, en +pasmosa abundancia, crecían las sandías, robustas, enormes, cuyo solo +aspecto apartaba la idea de la "caladura" previsora; la sandía ajena, +vedada, de carne roja como el lacre, el "cucúrbita citrullus" famoso, +cuya reputación ha persistido en el tiempo y el espacio; allí doraba el +sol esos melones de origen exótico, redondos, incitantes en su forma +ingénita de tajadas, los melones exquisitos, de suave pasta perfumada y +de exterior caprichoso, grabado como un papiro egipcio! No tenían +rivales en la comarca y es de esperar que nuestra autoridad sea +reconocida en esa materia. Las excursiones a otras chacras nos habían +siempre producido desengaños; la nostalgia de la fruta de los vascos nos +perseguía a todo momento y jamás vibró en oído humano, en sentido menos +figurado, el famoso verso de Garcilaso de la Vega. + +Pero debo confesar que los "vascos" no eran lo que en el lenguaje del +mundo se llama personajes de trato agradable. Robustos los tres, ágiles, +vigorosos y de una musculatura capaz de ablandar el coraje más probado, +eternamente armados con sus horquillas de lucientes puntas, levantando +una tonelada de pasto en cada movimiento de sus brazos ciclópeos, +aquellos hombres, como todos los mortales, tenían una debilidad suprema; +amaban sus sandías, adoraban sus melones! Dos veces ya los hados +propicios nos habían permitido hacer con éxito una "razzia" en el +cercado ajeno, cuando un día... + +Eran las tres de la tarde y el sol de enero partía la tierra sedienta e +inflamada, cuando, saltando subrepticiamente por una ventana del +dormitorio donde más tarde debía alojarse el 1°. de caballería de línea, +nos pusimos tres compañeros en marcha silenciosa hacia la región feliz +de las frescas sandías. Llegados al foso, lo costeamos hasta encontrar +el vado conocido, allí donde habíamos tendido una angosta tabla, puente +de campaña no descubierto aún por el enemigo. Lanzamos una mirada +investigadora: ni un vasco en el horizonte! Nos dividimos, y mientras +uno se dirigía a la izquierda, donde florecía el "cantaloup", dos nos +inclinamos a la derecha, ocultando el furtivo paso por entre el alfalfar +en flor. Llegamos, y rápidos buscamos dos enormes sandías que en la +pasada visita habíamos resuelto dejar madurar algunos días aún. La mía +era inmensa, pero su mismo peso me auguraba indecibles delicias. + +Cargué con ella y cuando bajé los ojos para buscar otra pequeña con que +saciar la sed sobre el terreno... un grito, uno solo, intenso, terrible, +como el de Telémaco, que petrificó el ejército de Adrasto, rasgó mis +oídos. Tendí la mirada al campo de batalla; ya la izquierda, +representada por el compañero de los melones, batía presurosa retirada. +De pronto, detrás de una parva, un vasco horrible, inflamado, sale en mi +dirección, mientras otro pone la proa sobre mi compañero, armados ambos +del pastoril instrumento cuyo solo aspecto comunica la ingrata impresión +de encontrarse en los aires, sentado incómodamente sobre dos puntas +aceradas que penetran... + +¡Cómo corría, abrazado tenazmente a mi sandía! ¡Qué indiferencia suprema +por la gorra ingrata que me abandonó en el momento terrible, quedando +como trofeo sobre el campo enemigo! Y, sobre todo, ¡cuán veloz me +parecía aquel vasco, cuyo respirar de fuelle de herrería creía sentir +rozarme los cabellos! Volábamos sobre la alfalfa: ¡qué larga es media +cuadra! + +Un momento cruzó mi espíritu la idea de abandonar mi presa a aquella +fiera para aplacarla. Los recuerdos clásicos me autorizaban; pensé en +Medea, en Atalanta, pensé en los jefes de caballería que regaban el +camino de la "retirada" con las prendas de su apero; pensé... ¡No! Era +una ignominia! Llegar al dormitorio y decir: "me ha corrido el vasco y +me ha quitado la sandía!" ¡Jamás! Era mi escudo lacedemonio: ¡vuelve con +él o sobre él! + +Instintivamente había tomado la dirección del vado; pero el vasco de mi +compañero, por medio de una diagonal habría llegado antes que yo, y debo +declarar que, a pesar de la persecución personal del mío, los tres +vascos me eran igualmente antipáticos. Marché de cara al sol! como el +Byron de Núñez de Arce. Mi agilidad proverbial, aumentada por las +fatigas diarias del rescate, había brillado en aquella ocasión; así, +cincuenta pasos antes de llegar al foso, mi partido estaba tomado. Puse +el corazón en Dios, redoblé la ligereza y salté... Una desagradable +impresión de espinas me reveló que había salvado el obstáculo: pero ¡oh +dolor! en el trayecto se me había caído la sandía, que yacía entre las +aguas cenagosas del foso! + +Me detuve y observé a mi vasco: ¿daría el salto? Lo deseaba en la +seguridad que iría a hacer compañía a la sandía. Pero aquel hombre +terrible meditó, y plantándose del otro lado de la zanja, apoyado en su +tridente, empezó a injuriarme de una manera que revelaba su educación +sumamente descuidada. Escapa a mi memoria si mi actitud en aquellas +circunstancias fué digna; sólo recuerdo que en el momento en que tomaba +un cascote, sin duda para darle un destino contrario a los intereses +positivos de mi vasco, ví a mis dos compañeros correr en dirección a +"las casas" y al vasco de los melones despuntar por el vado y dirigirse +a mí. De nuevo en marcha precipitada, pero seguro ya del triunfo!... + +Eran las tres y media de la tarde y el sol de Enero partía la tierra +sedienta e inflamada, cuando con la cara incandescente, los ojos +saltados, sin gorra, las manos ensangrentadas por los zarzales +hostiles, saltamos por la ventana del dormitorio. Me tendí en la cama y, +mientras el cuerpo reposaba con delicia, reflexioné profundamente en la +velocidad inicial que se adquiere cuando se tiene un vasco irritado a +retaguardia, armado de una horquilla. + + + + +XXVI + + +Viene a mi memoria, envuelto entre los recuerdos de la Chacarita, el de +uno de mis condiscípulos, tipo curiosísimo que en aquellos tiempos +felices, ignorantes aún de los encuentros grotescos que nos +proporcionaría el mundo, clasificábamos alternativamente con los nombres +de "el loco Larrea" o "el loro Larrea". Queda entendido que he alterado +su verdadero apellido, pues ignoro si vive aún, en cuyo caso tal vez no +le sería grato figurar en estas páginas, a la manera de un coleóptero de +museo. Era riojano; aunque de gran estatura, su cuerpo, sea por falta de +armonía ingénita, sea por el corte de sus jacquets amplios, sin la menor +curva en la espalda, presentando una línea recta geométrica desde el +cuello hasta el ribete del faldón, ofrecía un conjunto tan desgraciado +como insípido. La cara de Larrea era una obra maestra. En primer lugar, +aquel rostro sólo se conservaba a costa de incesante lucha contra la +cabellera, tupida y alborotada, pero eminentemente invasora. No puedo +recordar la fisonomía de Larrea sin el arco verdoso que coronaba su +frente estrecha, precisamente en la línea divisoria del pelo y el cutis +libre. Era un depilatorio espeso, de insoportable olor, que Larrea se +aplicaba, con una constancia benedictina, todas las noches, a fin de +evitar los avances capilares de que he hecho mención. Pero Larrea +sostenía que esa pasta era completamente ineficaz, a lo que alguno de +los compañeros replicaba que era natural no ejerciera influencia sobre +sus pelos de calabrote, habiendo sido fabricada para hacer desaparecer +el ligerísimo "duvet" del brazo de las damas, según cantaba el +prospecto. ¿Se echa acaso abajo un bosque de ñandubays con la ligera hoz +que derriba los trigales? La nariz de Larrea presentaba esa forma +arquitectónica que la envidia humana ha clasificado de "ñata"[8]; más +abajo, de Este a Oeste, abarcando los límites visibles, se desenvolvía +la boca de Larrea, siempre entreabierta, sin duda para dar ventilación a +sus dientes como teclas de piano viejo, en color y dimensión. + + [8] Dickens + +Larrea hablaba sin reposo, a todas horas, con todo motivo, lo que le +había valido el ya mencionado calificativo de "loro". Pero cuando llegó +a la Chacarita, notamos, alarmados, que aquella facundia inagotable +había cesado y que Larrea, hosco, huraño, evitaba los juegos, los +placeres comunes, no comía y pasaba todo el día tendido en su cama, en +la que nos parecía oir durante la noche suspiros enormes como resoplidos +de buey. + +¡Larrea amaba! Una tarde me confió que había entregado su corazón a una +beldad cruel que no quería apercibirse del fuego que le consumía. Me +pidió que no me burlara de él, porque era un asunto serio, que le tocaba +de cerca lo más íntimo del alma. Alentado por mi cara de confidente de +tragedia, de aquellos únicamente admitidos en la escena para dar la +réplica corta y hábil que motiva una nueva tirada del héroe, Larrea +llegó hasta leerme versos. Por fin, supe que el objeto de su pasión era +una niña, hija de una "modesta" familia que habitaba a veinte cuadras +de la Chacarita. ¡Ya lo creo! Era una chinita deliciosa de diez y ocho +años, de carita fresca y morena, de grandes ojos negros como el pelo, +sin más defecto que aquel pescuezo angosto y flaquito que parece ser el +rasgo distintivo de nuestra raza indígena. Todos la conocíamos y más de +uno hacía frecuentes pasadas a pie y a caballo, por delante de aquel +rancho, alentado por locas esperanzas. + +Animé a Larrea cuanto pude, le dí mis consejos (porque los porteños +éramos "censés" ser tenorios consumados), y, por fin, me anunció un día +que había hecho relación con la familia y que habían organizado, de +acuerdo, un baile para el sábado próximo, baile al que debíamos +concurrir siete u ocho de nosotros, siempre que nos hiciéramos preceder +por algunas libras de yerba y azúcar, algunas botellas de cerveza y +ginebra, etc. Larrea me abandonaba la elección de los convidados y me +pedía los acompañara al sitio de la fiesta, donde él se encontraría +desde la primera hora. + +Como se comprende, era necesario escaparse. + +Comuniqué la nueva a Eyzaguirre, candidato nato a una partida semejante, +avisé también al cojo Videla, uno de los muchachos más buenos y +traviesos que he conocido; y--como habíamos tenido tiempo de +prepararnos--el sábado, a las nueve de la noche, dejando cada uno en la +cama respectiva (felizmente no estaban todas en el mismo cuarto) un +muñeco con una peluca de crin, nos pusimos silenciosamente en marcha, a +través de los potreros, llenos de un loco entusiasmo y forjando +conquistas a millares. + + + + +XXVII + + +Larrea estaba ya allí. Ebrio de gozo, radiante dentro de su jacquet +rectilíneo, había tomado la dirección de la fiesta y servía de bastonero +con toda gravedad. Fuímos introducidos, agasajados, y pronto, al compás +de la orquesta, limitada a una guitarra y un acordeón (los esfuerzos +para obtener un órgano habían sido vanos), nos hundimos en un océano de +valses, polkas y mazurkas, pues las damas se negaban a una segunda +edición de la primera cuadrilla, que, a la verdad, había permitido al +cojo Videla desplegar calidades coreográficas desconocidas y que después +supimos habían sido inspiradas por una representación de "Orfeo" con que +se había regalado en una noche de escapada. + +Después de cada pieza, obsequiábamos naturalmente a las damas con un +vaso de cerveza, acompañándolas con una frecuencia alarmante para el +porvenir. Larrea irradiaba de contento; había recitado sus versos, +prometido otros y nos dejaba entrever que una cita flotaba en lo +posible. Un gaucho viejo (le veo aún!), con una larga barba canosa, el +sombrero en una mano y un vaso en la otra, gozaba como un bienaventurado +desde la puerta donde se apoyaba. De tiempo en tiempo, cuando nos +lanzábamos a un vals o una polka y que, obedeciendo a las necesidades de +la armonía, llevábamos oprimidas a las compañeras, oíamos la voz alegre +del viejo que repetía varias veces: + +--¡Que se vea luz, caballeros! + +La fiesta estaba en su apogeo y el italiano del acordeón, despreciando +profundamente a su acompañante de la guitarra, hacía maravillas de +ejecución, bajo ritmos caprichosos y excéntricos que llegaban vagamente +a nuestros oídos, pues hacía rato que bailábamos al compás de una música +interior, cuando, después de haber oído el galope de un caballo vimos +aparecer a uno de los condiscípulos de la Chacarita en la puerta del +rancho, con la fisonomía pálida que debía tener Daniel al entrar de una +manera tan intempestiva en la sala del festín de Baltasar. + +--¡Muchachos, los han pillado! El celador me ha dicho que los busque y +que si dentro de media hora no están en el dormitorio, va a dar cuenta +al vicerrector. + +Todo esto, entrecortado por la fatigosa respiración. El buen compañero +había robado uno de los caballos del quintero y por hacernos un servicio +se había puesto en camino por entre barriales espantosos, pues los +últimos días había llovido copiosamente. No había tiempo que perder y +era necesario ponernos en marcha sin demora. El viejo nos ofreció su +caballo, cuyas formas aéreas revelaban una dieta de treinta y seis horas +por lo menos; se lo aceptamos agradecidos y tratamos de organizar la +partida. Eramos siete en todo; dos treparon en las ancas del compañero +que nos había traído el aviso, después de darle tiempo a que absorbiera +una botella de cerveza íntegra--y los otros cuatros procuramos +arreglarnos sobre el caballo del viejo que a todo trance pedía luz, como +Goethe moribundo. Larrea, por darse tono delante de la chinita y +sosteniendo que conocía una senda por donde nos llevaría sin +embarrarnos, tomó la dirección, colocándose gravemente en la cruz. +Detrás de él, un condiscípulo sumamente grueso, en seguida Eyzaguirre, y +allá, al fondo, en el remoto extremo, precisamente en aquel plano +inclinado que parece una invitación a resbalarse por la cola, yo, +prendido de Eyzaguirre, como un mono a una reja. + +Cuando emprendimos la marcha, el dueño de casa, la novia de Larrea, las +niñas todas, el gaucho viejo, hasta el italiano del acordeón, reían a +carcajadas. Contestamos alegremente y fué en este momento que hice dos +descubrimientos, de orden diferente, que me alarmaron; aquel caballo no +tenía anca, sino un techo de media agua por lomo, de filoso mojinete, y +Larrea poseía una _mona_ gigantesca! + + + + +XXVIII + + +La noche era obscura y amenazaba llover; encandilados aún, no sabíamos +dónde estábamos, ni qué dirección habíamos tomado. Si nuestro raciocinio +no hubiera sido alterado por causas conocidas, la seguridad impasible +con que Larrea dirigía la bestia, nos habría estremecido.--Se me había +encargado castigar, pues según las tradiciones recibidas, el foguista +era siempre el del anca; hice presente que no había sujeto pasivo, por +cuanto mis golpes se perdían en el aire, y propuse nos limitáramos, en +las circunstancias, al sistema del talón. + +Aceptado el procedimiento, seguimos la marcha en las tinieblas; yo me +sentía resbalar, resbalar sin descanso; aquel animal tenía en la punta +de la cola algo que me atraía. En mi desesperación me aferraba a +Eyzaguirre, quien me observaba a menudo que debía limitarme a agarrarle +de la ropa, no encontrando plausible, como me lo declaró +terminantemente, que mis dedos apretaran, a guisa de género, una sección +de la parte carnosa que la naturaleza había previsoramente superpuesto a +sus costillas.--El compañero gordo bufaba, oprimido entre Eyzaguirre y +Larrea, y éste, sin cesar de hablar, protestando que nadie conocía el +camino como él, aventuraba una que otra queja sobre la osteología de +aquel animal. + +No veíamos a dos dedos de distancia y los compañeros del otro grupo +habían desaparecido, sin duda por la sencilla razón de haber tomado el +buen camino.--Habíamos conseguido--¡el cielo sabe a costa de qué +esfuerzos y sufrimientos!--hacer tomar el trote a nuestra montura, +cuando de pronto me sentí en el suelo, con todo el volumen de Eyzaguirre +encima. Un choque se había producido y jinete y caballos habían venido +por tierra.--"¡No es nada; es un alambrado!" + +Era la voz de Larrea, que estaba ya montado y nos invitaba a hacer otro +tanto. Tratamos duramente al pobre conductor, que nos anunció estar +_ahora_ seguro del camino, y, un tanto mohinos y maltrechos, emprendimos +de nuevo la marcha. + +No habíamos andado media cuadra, cuando un grito sofocado de Larrea me +hizo apercibir que me encontraba literalmente a _babuchas_ de +Eyzaguirre, quien, a su vez, aplastaba al gordo, que, entre gemidos, +estaba tendido a lo largo sobre algo informe que se debatía en el barro +y que un ligero examen posterior reveló ser el cuerpo de Larrea. +Habíamos caído en una zanja; el caballo, perdiendo el pie, se fué de +boca, Larrea salió por sobre las orejas como una flecha del canal de una +arbaleta, el gordo siguió la ley de la atracción y Eyzaguirre, no menos +rápido en el descenso, me arrastró a la confusa masa. Había por lo menos +dos pies de barro; cuando salí y Eyzaguirre y el gordo se pusieron en +pie, nos precipitamos todos a sacar a Larrea, que no hablaba. Todas las +soluciones de continuidad de su cara estaban revocadas por un lodo +espeso y negro. Fué necesario sacudirle, lavarle el rostro con la última +botella de cerveza que el gordo no había soltado en la catástrofe y +sacarle el jacquet rectilíneo que pesaba dos arrobas. + +Entonces emprendimos a tanteo, a pie y en el horror de la profunda +noche, aquella marcha legendaria, inaudita, en la que las zanjas eran +endriagos, las tunas vestiglos y los ruidos de los insectos nocturnos +coros de Porríganos y Kobolds.--Puck andaba por allí; nos parecía oir su +risa silenciosa entre las brumas, confundiéndonos los rumbos y gozando a +cada traspiés de la errante caravana... El caballo había quedado en la +zanja para siempre. ¡Adiós las largas y melancólicas estadías en el +palenque de la pulpería! ¡Adiós la marcha vacilante de la noche, cuando +su dueño oscilaba como un péndulo sobre el recado! Una ligera +perturbación en la línea del pescuezo le había hecho encontrar el reposo +eterno! ¡Sea leve su recuerdo a la conciencia de Larrea! + +Por fin, a las primeras claridades del alba, al canto de los gallos +matinales, el cuerpo exhausto y rendido, el alma agriada contra la +pasión dantesca de Larrea, penetramos en nuestros cuartos y nos ayudamos +fraternalmente a sacarnos la ropa. Sólo una bota de Eyzaguirre, con una +tenacidad irritante, se resistió al empuje colectivo y es fama que diez +horas más tarde solamente soltó su presa, vencida por la operación +cesárea. + + + + +XXIX + + +Como escribo sin plan y a medida que los recuerdos vienen, me detengo en +uno que ha quedado presente en mi memoria con una clara persistencia. Me +refiero al famoso 22 de Abril 1863, en que _crudos y cocidos_ estuvieron +a punto de ensangrentar la ciudad, los cocidos por la causa que los +crudos hicieron triunfar en 1880 y recíprocamente. Yo era crudo y crudo +_enragé_. Primero, porque mis parientes, los Varela, uno de los cuales, +Horacio, era como mi hermano mayor, tenían esa opinión, según leía de +tiempo en tiempo, en la "Tribuna"--y en segundo lugar, porque la mayor +parte de los provincianos eran cocidos.--Queda entendido que yo me daba +una cuenta muy vaga de mi manera de pensar, pero como había tenido que +sostener mis opiniones a moquetes más de una vez, la convicción había +concluído por arraigarse en mi espíritu. + +El día citado había una excitación fabulosa en el Colegio; después de +muchas tentativas infructuosas, conseguimos escaparnos dos o tres y nos +instalamos en la calle Moreno. Fué allí donde presencié por primera vez +en mi vida un combate armado entre dos hombres, que me hizo el mismo +efecto que más tarde sentí en una corrida de toros, de la que salió mal +herido el primer espada. Los dos combatientes eran hombres del pueblo y +estaban armados, uno de una daga formidable, mientras el otro manejaba +con suma habilidad un pequeño cuchillo que apenas conseguíamos ver: tal +era el movimiento vertiginoso que le imprimía.--Mi primera intención fué +huir, pero tuve vergüenza, porque uno de mis compañeros, que tenía fama +de bravo en el Colegio, se había acercado, por el contrario, para +presenciar más cómodamente la lucha. Duró poco tiempo, porque la +habilidad triunfó de la fuerza y el hombre de la daga, dando un grito +desgarrador, cayó al suelo con el vientre abierto de un enorme tajo.--El +heridor huyó; yo debía estar muy pálido, porque recuerdo que durante un +mes el grito del caído vibró en mi oído. + +Pronto nos mezclamos con unos hombres que traían un pañuelo al cuello y +que habían desalojado a un pequeño grupo de cocidos que estaban cerca de +la confitería del "Gallo".--Pero el rumor de lo que pasaba dentro, nos +hacía arder por penetrar en el recinto de la Legislatura.--¡Imposible! + +Entonces, de común acuerdo y comprendiendo que era allí donde se +desenvolvían las escenas más interesantes, resolvimos reingresar al +Colegio y llegar a la Legislatura por las azoteas. Lo hicimos así y a +favor del tumulto que entre los claustros se notaba, ganamos el techo y +como gatos nos corrimos hasta dominar el patio de la Legislatura. + +Al primero que ví fué a Horacio Varela, tranquilo, sonriendo y apoyado +en sus muletas. Así que me conoció, me pidió fuera inmediatamente a su +casa a avisar a la familia que no volvería hasta tarde, que no temieran, +etc.--"Pero no puedo salir, Horacio; no me dejan". La verdad era que +había trabajado tanto por llegar a mi punto de observación y esperaba +que en aquel patio tuvieran lugar cosas tan memorables, que lanzaba ese +pretexto, harto plausible, para quedarme allí.--"Un estudiante a quien +no dejan salir, pobrecito! ¿Entonces ustedes ya no saben escaparse?"--Yo +habría podido contestar que lo hacía con una frecuencia que ponía a +cubierto de semejante reproche; pero preferí la acción y desaparecí.--Me +escapé con éxito, corrí a casa de Horacio, tranquilicé la familia, volví +al Colegio y, jadeante, extenuado, ocupé nuevamente mi sitio de +observación, de donde dí cuenta a Horacio de mi comisión.--En ese +momento un gran número de diputados salieron al patio; muchos abrazaban +a un hombre calvo, de muy buena cara, con una gran barba negra, el cual, +después, supe había sido miembro informante, desplegando una serenidad +de ánimo admirable.--Era el Dr. D. Manuel Aráuz, a quien debíamos todos +tener más tarde tanto cariño bajo el apodo afectuoso de "viejo Laguna". + +Cuando leo en la historia la narración del entusiasmo ardiente de los +estudiantes en la Politécnica y la Normal en 1815 y 1830, el arranque +impetuoso de los estudiantes españoles en la guerra de la Independencia, +abandonando Salamanca para unirse al Empecinado, a D. Juan Porlier, el +cura Merino, el heroísmo de los jóvenes alemanes en 1813 y 1814, +brotando de los subterráneos de la _Tugendbund_ para caer en los campos +de Leipzig, de la muerte gloriosa de Koerner, cuando leo esos rasgos, me +los explico perfectamente.--Hay en los claustros un ansia de acción +indescriptible; la savia hirviente de la juventud irrita la sangre, +empuja, excita, enloquece. Se sueña con grandes hechos; la lucha +enamora, porque implica la libertad. + +También nosotros formamos parte de las gloriosas filas del batallón +Belgrano que fué a ofrecer su sangre y a pedir un puesto en la +vanguardia del General Mitre, al estallar la guerra del Paraguay. Yo fuí +soldado del Dr. D. Miguel Villegas; era cuanto podía exigirse de mi +patriotismo: servir a las órdenes de un profesor de la Universidad, que +enseñaba filosofía por Balmes y Gérusez! + + + + +XXX + + +Es tiempo ya de dar fin a esta charla, que me ha hecho pasar dulcemente +algunas horas de esta vida triste y monótona que llevo.--Pero al +concluir me vienen al espíritu los últimos tiempos pasados en la prisión +claustral, cuando ya la adolescencia comenzaba a cantar en el alma y se +abría para nosotros de una manera instintiva un mundo vago, desconocido, +del que no nos dábamos cuenta exacta, pero que nos atraía secretamente. +No nos lo confesábamos al principio unos a otros; la vida de reclusión, +las lecturas disparatadas y sin orden, el alejamiento de la familia, de +la sociedad y, sobre todo, cierto prurito de estudiantes, nos inclinaba +a un escepticismo amargo y sarcástico, ante el cual no había nada +sagrado.--Eramos ateos en filosofía y muchos sosteníamos de buena fe las +ideas de Hobbes. Las prácticas religiosas del Colegio no nos merecían +siquiera el homenaje de la controversia; las aceptábamos con suprema +indiferencia. + +En una confesión general, sin embargo, tuve la veleidad de resistirme. +Obligado a ir al confesionario, dije abiertamente al sacerdote que +estaba tras de la reja que no creía una palabra de esas cosas y que, por +lo tanto, era de su deber no obligarme a mentir. El confesor dió cuenta +inmediatamente; fuí llamado, insistí y recogí por premio de mi lealtad +de conciencia pasar en el encierro los tres días de comilonas y huelga +que sucedían a la comunión. + +Al año siguiente mis ideas se habían hecho más prácticas; nos reunimos +unos cuantos y confeccionamos una lista de pecados abominables, +estupendos, en que figuraba todo el repertorio de un libro de examen de +conciencia que nos habían dado para prepararnos.--Nos dieron penitencias +atroces, como ser levantarnos a media noche en invierno y salir desnudos +al claustro, arrodillarnos sobre las losas y rezar una hora; esto +durante tres meses. A buen seguro que, en caso de obediencia, la +pulmonía habría dado bien pronto cuenta de nosotros.--Pero aquí quiero +hacer una declaración sincera que pinta bien esos escepticismos +primaverales. Llegado el día de la comunión, que se hacía con gran pompa +en el altar mayor, fuí obligado a ir a hincarme con tres o cuatro +compañeros y a esperar mi turno. + +Un resto de altivez intelectual, una reacción violenta dentro de mí +mismo, me hizo considerar una repugnante apostasia de mis ideas y una +burla indigna de la religión, aceptar aquéllo.--Así, cuando el sacerdote +se inclinó sobre mí, le miré bien en los ojos y le dije quedo: "paso, +padre". Hizo un ligero movimiento de sorpresa; pero cuando se +reincorporó, yo ya me había dado vuelta y salido de la fila, llevando el +pañuelo en la boca, como si realmente hubiera recibido la hostia. No me +delató. + + + + +XXXI + + +Pero la juventud venía y con ella todas las aspiraciones +indefinibles.--La música me cautivaba profundamente.--Recuerdo las +largas tardes pasadas mirando tristemente las rejas de nuestras ventanas +que daban a la libertad, a lo desconocido, y oyendo a Alejandro Quiroga +tocar en la guitarra las vidalitas del interior, los tristes y monótonos +cantos de la campaña y las pocas piezas de música culta que conocía. Aun +hoy me pasa algo curioso que, en ciertos momentos, me lleva +irresistiblemente a aquellos tiempos. Una tarde, Alejandro se puso a +tocar, sentado en su cama, una marcha lenta y plañidera, pero de un +ritmo marcado y cariñoso al oído. Yo me había colocado en el borde de la +ventana, aprovechando la última luz del día, para continuar la lectura +de la "Conquista de Granada" de Florián, que me tenía encantado. Había +llegado en ese instante al momento en que Boabdil se despide con los +ojos arrasados en lágrimas, desde lo alto de una colina, de la dulcísima +ciudad de los mármoles y las fuentes, los amores y los perfumes. Me +pareció que la música que llegaba a mis oídos era la voz misma del +infortunado monarca y dí a aquella melodía sollozante el nombre de "el +adiós del rey moro", que Alejandro le conservó. Más tarde, hoy mismo, +cada vez que en un libro encuentro una referencia al mísero fin de la +dominación árabe en España, los acordes de la marcha pesarosa cantan en +mi memoria.--Así se explica esa preferencia llena de misterio que +algunos hombres sienten por ciertos trozos de música, indiferentes para +los demás. Los han oído por primera vez en un momento especial, la +impresión se ha confundido con todas las que entonces se grabaron en el +alma y por una afinidad íntima y secreta, una sola fibra que se +estremezca en un rincón de la memoria, despierta a todas aquellas con +que está ligada. Un hombre, sentado al piano, puede rehacer, para él +solo, toda la historia de su vida moral, haciendo brotar del teclado una +serie de melodías, escalonadas en sus recuerdos... + + + + +XXXII + + +Sentíamos también necesidad de cariño; las mujeres entrevistas el +domingo en la iglesia, los rostros bellos y fugitivos que alcanzábamos a +vislumbrar en la calle, desde nuestras altas ventanas, por medio de una +combinación de espejos, nos hacían soñar, nos hundían en una +preocupación vaga e incierta, que nos alejaba de los juegos infantiles +del gimnasio, de las viejas y pesadas bromas de costumbre. Las amistades +se habían estrechado y circunscripto; solíamos pasar las horas muertas, +haciéndonos confidencias ideales, fraguando planes para el porvenir, +estremeciéndonos a la idea de ser queridos como lo comprendíamos y por +una mujer como la que soñábamos.--Por primera vez en estas páginas, +nombro a César Paz, mi amigo querido, aquel que me confiaba sus +esperanzas y oía las mías, aquel hombre leal, fuerte y generoso, bravo +como el acero, elegante y distinguido, aquel que más tarde debía morir +en el vigor de la adolescencia por uno de esos caprichos absurdos del +destino, que arrancan del alma la blasfemia profunda!... + +¡Qué vida de agitación! ¡Qué pesado era el libro en nuestras manos y qué +envidia se levantaba en el corazón por el estudiante libre de la +Universidad, tan despreciado antes y que hoy veíamos pasar, con el +corazón sombrío, radiante en su elegancia, en su traje, en la +incomparable soltura de sus maneras! + +Porque empezábamos tristemente a conocernos. La mayor parte de nosotros +éramos pobres y nuestras madres hacían sacrificios de todo género por +darnos educación. Muchas veces nuestras ropas eran cosidas por sus +propias manos y por muchos años hemos ostentado sacos como bolsas y el +clásico jacquet _crecedero_, aquel que, despreciando el efímero +presente, sólo tiene en vista el porvenir.--Pero ¿qué nos importaba? +Eramos filósofos descreídos y un tanto cínicos, nos revolcábamos en el +gimnasio, y el eterno botín de doble suela, ancho y largo, nos permitía +correr como gamos en el rescate. Usábamos el pelo largo y descuidado, +teníamos, en fin, esa figura desgraciada del muchachón de quince años, +que empieza a salir de la infancia, sin llegar a la virilidad. Eramos, +con todo, felices y despreocupados. + + + + +XXXIII + + +Pero los diez y ocho años se acercaban. Los días de salida hacíamos +esfuerzos inauditos por arreglarnos lo mejor posible, abandonando muchas +veces la empresa con desaliento, vencidos por la exigüidad del +guardarropa.--¡Qué amarguras, qué sufrimientos, aquellos domingos a la +noche, cuando al volver al Colegio pasábamos frente a los teatros y +veíamos en el peristilo una multitud de jóvenes, algunos conocidos +nuestros, los externos felices, bien vestidos, con sus guantes +flamantes, y saludando con una gracia, para nosotros insuperable, a las +bellas damas que venían al espectáculo! + +En cuanto a mí, recordaba bien que de los ocho a los doce años no había +faltado casi una noche a la Opera; mi padre me llevaba siempre consigo. +Era, pues, un _dilettante_ de raza y tradición; Tamberlik me había +acariciado y la incomparable Madame Lagrange, aquella artista con un +corazón a la Malibran, se había entretenido en hacerme charlar durante +los entreactos en su camarín, a donde solía llevarme mi hermano +Jacinto.--Y hoy, que era hombre, que podía apreciar todas aquellas +bellezas que habían encantado a mi padre y que flotaban en mi memoria +como una nube, tenía que volverme triste y solo al Colegio, dando la +espalda al mundo de la luz! + +Una noche no puede resistir al pasar frente al Colón; ví entrar a un +pariente amigo con su familia; comprendí que tenía un palco donde +meterme medio escondido y tomando mi entrada penetré bravamente, un poco +pálido, por la convicción profunda de que todo el mundo me observaba. + +El pariente tenía felizmente un palco bajo y obscuro de la ochava; +llamé, me resistí con energía a las sillas de adelante y acurrucándome +en el fondo, lancé una mirada investigadora a la platea. Yo sabía que el +Vicerrector era un melómano decidido; en efecto, a poco le descubrí en +las tertulias. De un lado cierta irritación por su presencia, mientras +nos confinaba en el claustro tan cruelmente y de otro el temor que me +descubriese, me agitaron un momento. Pero bien pronto todo eso +desapareció y la luz, la música, ese curioso y penetrante ambiente de +los teatros de buen tono, la proximidad de una criatura idealmente +bella, que estaba en el palco, sus ojos dulces como un pedazo de cielo, +su voz tímida y armoniosa, aquel color diáfano, transparente, sombreado +a cada instante por un tenue velo de púrpura, esa emanación exquisita de +la pureza, de la inocencia y de la gracia, que subyuga en todas las +edades, todo en un encanto misterioso se apoderó de mí por completo. +Quince años han pasado sobre mi cabeza desde aquella noche, quince años +bien llenos y agitados; pasarán veinte más y no perderé ese recuerdo +suave y melancólico, que trae a mi alma la impresión fresca de las +primeras emociones puras de mi juventud.--Sonrío a veces al recordar mi +idilio adolescente, los entusiasmos de mi espíritu, ese estado de +sensibilidad enfermiza, la necesidad imperiosa que sentía de hacer +versos, mi desesperación por no poder medir una cuarteta, las páginas +enteras desgarradas con desaliento, las cartas ideales, que jamás debían +llegar a su destino, en las que derramaba todos mis sueños y +esperanzas! La veía en todas partes, en todas la buscaba. Me parecía +inútil obtener su cariño; el mío me bastaba, me elevaba, me daba +intensidad al espíritu, fuerza a la voluntad, brillo a la imaginación, +nobleza al corazón. Cambié de carácter; fuí dulce, afable, perdí la +ironía amarga con compañeros, dejé en paz los ridículos ajenos; me +observaba, me corregía, me mejoraba... + +De nuevo sonrío a través de los años; pero quisiera volver a esas horas +incomparables, a esa explosión de la savia, trepando al árbol al son de +los cantos primaverales y desenvolviéndose en hojas, en flores, en +perfumes! Quisiera volver a amar como amé entonces y como sólo entonces +se ama, puro el corazón, celeste el pensamiento!... + +Todo pasó en el rápido correr del tiempo; pero la figura deliciosa, a la +que los años han circundado de esa atmósfera vaporosa que da Murillo a +sus vírgenes, queda fija allá en el pasado, cerniéndose al principio de +la ruta, como una luz ideal!... + + + + +XXXIV + + +Hay que caer a la tierra y recordar que, de una u otra manera, tenía que +entrar en el Colegio.--Poco antes del último acto salí, corrí a la +puerta que da sobre el atrio de San Ignacio, me saqué el paletot, golpeé +fuerte y cuando el viejo portero preguntó quién era, imité la voz del +Vicerrector y una vez la puerta abierta, abatí la vela que el cerbero +traía en la mano con un golpe de mi sobretodo, le eché una zancadilla +que dió con él en tierra, y antes que volviera de la sorpresa, ya corría +yo por esos claustros como una exhalación. + +Pero la hora había sonado para mí. Los castigos me irritaban, los +consejos me ponían en un estado de nervios insoportable: no podía +continuar en el Colegio. Pasaba los días enteros ideando medios para +escaparme, a veces con riesgo de la vida, como cuando nos deslizábamos, +con un compañero fiel, por una cuerda flotante que los albañiles dejaban +durante la noche en el edificio que se construía entonces sobre la calle +Moreno.--Los exámenes estaban encima y no abría un libro. Había perdido +la emulación por completo; las glorias de clase me parecían ridículas y +no habría dado un paso por recuperar el puesto de honor al que estaba +habituado y que sentía escapárseme de entre las manos.--Al fin triunfé, +y una mañana radiante se me abrieron para siempre aquellas puertas, en +cuyos umbrales hubiera entonces sacudido mi planta como el numida. + +Y, sin embargo, ¡cuántas cosas dejaba allí dentro! Dejaba mi infancia +entera, con las profundas ignorancias de la vida, con los exquisitos +entusiasmos de esa edad sin igual, en la que las alegrías explosivas, el +movimiento nervioso, los pequeños éxitos reemplazan la felicidad, que +más tarde se sueña en vano! + +Abandonaba el Colegio para siempre y, abriendo valerosamente las alas, +me dejaba caer del nido, en medio de las tormentas de la vida. + + + + +XXXV + + +Muchos años más tarde, volví a entrar un día al Colegio; a mi turno, iba +a sentarme en la mesa temible de los examinadores. Al cruzar los +claustros, al ver mi nombre al pie de algunos dibujos que aun se +mantenían fijos en la pared, con sus modestos cuadros negros; al pasar +junto a mi antiguo dormitorio, teatro de tantas y tan renombradas +aventuras; al cruzar frente a la puerta sombría del encierro, que por +primera vez recibió una mirada cariñosa de mis ojos; al ver el grupo de +estudiantes tímidos, callados, que en un rincón procuraban penetrar mi +alma y leer en mi cara sus futuras clasificaciones; al estrechar la mano +de mis compañeros de hoy, mis maestros de otro tiempo; al respirar, en +una palabra, aquel ambiente que había sido mi atmósfera de cinco años, +sentí una impresión extraña, grata y dulce, y una vaga melancolía me +llevó por un momento a vivir la vida del pasado. + +Me lancé a todos los viejos rincones conocidos y al pasar, bajo las +bóvedas del claustro, se levantaban mis recuerdos, obedientes a una +evocación simpática. Aquí, me decía, el buen Cosson, tan afectuoso, tan +justo, nos leía las elegías de Gilbert con un entusiasmo sincero o nos +recitaba la tirada de "Théramène" sin mirar el libro; aquí fué donde el +profesor Rossetti, encantado de mi exposición, me predijo que sería un +ingeniero distinguido, si perseveraba en las matemáticas, para las que +había nacido; en aquel banco expuse a Puiggari mi deplorable conferencia +sobre el iodo, que destruyó todas sus esperanzas de verme convertido en +un Lavoisier; en este sitio memorable fuí sostenido por M. Jacques, +cuando, habiendo sido llamado a dar examen de francés ante el doctor +Costa, ministro de I. P., me tocó en suerte traducir a primera vista el +"Incendio de Moscou" de M. de Ségur y me trabé en descomunal batalla con +Larsen sobre la significación de la palabra "tôle"; aquí Jacques me dijo +que era un imbécil, pero que tenía razón, cuando sostuve ante él, en una +discusión con un compañero, que este título de un capítulo de La +Bruyére, "Les esprits forts", no debía traducirse por: "Los espíritus +fuertes"; en aquel rincón me batí una tarde con denuedo contra un +muchacho Arriaza, quien, si bien sacó del combate la nariz demolida y +con una forma pintoresca, me dejó ciego por una semana; en este escaño +se sentaba mi madre, me tomaba las manos, me acariciaba con sus ojos +llenos de lágrimas, me apretaba contra sí, y al fin, cuando la noche +caía y era necesario separarnos, me dejaba su alma en un beso... y diez +pesos en la mano, que yo corría a convertir en cigarros en la portería; +aquí fué donde el padre Agüero pilló al alba a Adolfo Saldías, que +volvía de una escapada y a la luz de la luna que entraba por los +cristales del gimnasio, lo hizo arrodillar en el claustro helado y pedir +perdón de su delito, mientras yo, con el mate en la mano y tras la +puerta entreabierta del dormitorio del anciano, contemplaba el cuadro, +poniendo la ausente barba en remojo; he aquí el cuarto famoso donde fué +introducida por engaño la sirviente que traía la ropa limpia al "mono" +Latorre, sufriendo las excesivas galanterías de los circunstantes, +mientras el referido "mono", amarrado al pie de un lecho, ofrecía el +espectáculo confuso de un sátiro enardecido llorando a lágrima viva... + +--Los exámenes van a comenzar, doctor. Sólo a usted se espera. + +--Voy al momento. + + + + +XXXVI + + +¡Ah! he aquí el cuarto de Eyzaguirre, aquel informe "maremagnum" del que +éramos pilotos expertos. + +En esa ventana asamos una noche memorable las aves robadas en el corral +de la despensa, aves sagradas para nosotros y que jamás figuraron en la +mesa del refectorio; allí el salón de los exámenes escritos, donde +algunos jóvenes valerosos entraban llevando el enorme Ganot distribuído +por capítulos en todo el cuerpo y conociendo la topografía del terreno +como César los campos de Munda; la fuente me saluda, la fuente de pico +recto, la fuente que era necesario conquistar a puñetazos, porque el +compañero que esperaba, interrumpía a menudo la absorción haciéndola +intermitente, por medio de la broma llamada del "ternero mamón"; aquí un +condiscípulo querido de todos nosotros, que temíamos no pasara en el +examen escrito, nos dió una minuciosa explicación de cómo había +repartido sus fuerzas para el combate; en la nuca, entre camisa y +camiseta, los capítulos de "La Inteligencia", salvo "La Razón", que, muy +bien doblada, se ocultaba bajo el cuello, unida a la corbata por un +alfiler; entre el elástico del botín derecho, "La Sensibilidad", +formando "pendant" en el izquierdo "La teoría de las facultades del +alma"; en un falso bolsillo del pantalón, "La Voluntad", excepto el +"Libre Albedrío" que ocupaba un sitio indigno de su importancia +filosófica; y allí, sobre el estómago, a mano, como puñal de +misericordia, como recurso extremo, el "Discurso sobre el método", que, +bien manejado, es un proteo multiforme, apto para satisfacer el programa +entero... + +--Señor doctor, le están esperando... + +--Voy, voy al momento. + +¡Cuánta sonrisa en aquellas caras juveniles, si hubieran leído las cosas +que llenaban mi alma y dádose cuenta de las impresiones bajo las cuales +ocupaba mi silla de examinador! + +Decían las cosas que en otro tiempo yo había dicho; usaban las mismas +estratagemas que yo había empleado y se lanzaban a cuerpo perdido en las +partes de la bolilla que les eran conocidas, evitando con una habilidad +de pilotos consumados las arcanas secciones no holladas por sus ojos +infantiles. ¡Con qué elasticidad el compañero de atrás hacía de mimbre +su cuerpo, alargaba el pescuezo como una girafa y llamando en su auxilio +la voz más susurrante, "soplaba" con coraje! Yo nada veía, nada quería +ver. Mis preguntas envolvían clara y precisa la respuesta cuando el +discípulo era flojo, y con una sonrisa animadora, impulsaba a +desenvolver su charla graciosa y ligera al que, habiendo estudiado, +quería lucir su ciencia. Ciencia divina, superficial, epicúrea, ciencia +de un adolescente griego, explicando a su manera infantil los mitos +homéricos, ciencia deliciosa que flota como un sueño en la región de la +teoría, borrándose al mes siguiente, porque no tiene la mordiente áspera +de la experiencia propia! + +Y así pasaba ante mis ojos la filosofía y la historia, serena, olímpica, +a la manera de Hesiodo, saliendo de aquellos labios puros, como el +reflejo de leyendas de otros tiempos, en mundos distintos del que nos +rodea. ¡Con qué placer, entre mis examinandos, encontraba un cartaginés +endurecido, ardiente admirador de Aníbal, que tal vez había llegado, +como yo en las horas pasadas, pesaroso y triste a las páginas de Zama! +¡Cómo sonaba en mi alma el entusiasmo por las cruzadas, y con qué viveza +venía a mi memoria el largo discurso de Pedro el Ermitaño, que yo había +compuesto en la clase de retórica!... Los muchachos sonreían y corría la +voz eléctrica de que yo era un examinador insuperable. No sabían que les +habría abrazado a todos y que al más imbécil hubiera dado el máximum con +el alma contenta y la conciencia tranquila! + +Más tarde dictaba una cátedra de historia en la Universidad. Muchas +veces, al final de mi conferencia, notaba en las caras de mis +discípulos, siempre cultos y atentos conmigo, una ligera expresión de +cansancio que me contagiaba. Era una época en que vivía agobiado por el +trabajo; a más de mi cátedra, dirigía el Correo, pasaba un par de horas +diarias en el Consejo de Educación, y sobre todo, redactaba "El +Nacional", tarea ingrata, matadora si las hay. Así, solía llegar a clase +fatigado y cuando el tema no era interesante, mi palabra salía pálida y +difícil. Pero la campana del Colegio Nacional estaba allí! Desde el aula +la oía fácilmente y a sus primeros ecos recordaba mis horas de +estudiante, el ansioso anhelo por salir de la clase, miraba mis alumnos +fatigados y cortaba familiarmente la conferencia. En otras ocasiones el +eco de la campana me servía de excitante y si alguna vez salieron mis +discípulos contentos, ignoraban que lo debían al vago sonido que me +traía los más dulces recuerdos de mi infancia, mis ambiciones de +estudiante, mi esfuerzo por ocupar el primer puesto y la memoria del +gran maestro que nos hizo amar el estudio y la ciencia. + +Sí, amar el estudio; a esa impresión primera debemos todos los que en el +Colegio Nacional nos hemos educado, la preparación que nos ha hecho +fácil el acceso a todas las sendas intelectuales. Se pueden emprender +los estudios superiores en cualquier edad; los preparatorios, no. Es +necesaria la disciplina que sólo se acepta en la infancia, la dedicación +absoluta del tiempo, el vigor de la memoria, nunca más poderoso que en +los primeros años, la emulación constante y la ingenua curiosidad. Mucho +se olvida más tarde, el tecnicismo, el detalle; pero a la menor +concentración intelectual los caracteres perdidos en el fondo de la +memoria reaparecen con la claridad de las líneas de un palimpsesto ante +un reactivo que borra el último trazado. En una semana, un hombre +regularmente dotado, puede estudiar a fondo una cuestión de derecho; +pero si no tiene una preparación sólida, si no ha ejercitado su espíritu +en los largos años de bachillerato, la expondrá como un notario, jamás +como un jurisconsulto. Falta de ideas generales, mis amigos. + +Yo diría al joven que tal vez lea estas líneas paseándose en los mismos +claustros donde transcurrieron cinco años de mi vida, que los éxitos +todos de la tierra arrancan de las horas pasadas sobre los libros en los +primeros años. Que esa química y física, esas proyecciones de planos, +esos millares de fórmulas áridas, ese latín rebelde y esa filosofía +preñada de jaquecas, conducen a todo a los que se lanzan en su seno a +cuerpo perdido. + +Bendigo mis años de Colegio, y ya que he trazado estos recuerdos, que la +última palabra sea de gratitud para mis maestros y de cariño para los +compañeros que el azar de la vida ha dispersado a todos los rumbos. + + 1881. + + + + + PROSA LIGERA + + _Gallicæ Constructiones_ + + + + + ESPAÑA + + + + +Una visita de Núñez de Arce + + +Hace doce años, era yo ministro argentino en Madrid. Un día un criado me +anunció que el señor Presidente del Ateneo me hacía preguntar si podía +recibirle. En el acto dí orden de introducirle. Respetaba al Ateneo de +Madrid como se respetan las cosas que se temen y ese respeto de mi parte +justificaba el origen presunto de todas las religiones humanas. A pesar +de mis aficiones literarias, como suponía honestamente que el gobierno +argentino no me habría nombrado su representante para darme ocasión de +desplegar mis talentos estéticos o mis facultades de estilo, sino para +estudiar los problemas políticos o económicos de interés nacional, mis +esfuerzos habían tendido a tener una actuación eficaz y activa en el más +alto mundo social y en los círculos más influyentes de la política del +momento. Así es que conocía--o por lo menos trataba--a muy pocos de los +representantes del mundo de las letras. Fuera de Castelar, más político +que literato y dulcemente afectuoso siempre con todos nosotros los +americanos,--de don Juan Valera, a quien encontraba con frecuencia en el +mundo diplomático al que él también pertenecía,--de Menéndez Pelayo, con +quien comía a menudo en los clásicos jueves de nuestro buen amigo Bauer, +muchas veces, por feliz azar para mí, al lado uno del otro,--de Grilo, a +quien conocí en casa de Tamames y que nos encantaba en nuestras +deliciosas correrías por Sevilla,--no había hablado, repito, ni conocía, +tan sólo fuera de vista, a los demás altos representantes del +pensamiento español. + +"¿Quién será, me decía, este señor Presidente del Ateneo de Madrid? Yo +debía saberlo y precisamente por eso no le hago preguntar por su nombre. +El Ateneo, por lo demás, es la primera institución literaria de España, +y sus altibajos coinciden con la exaltación o la depresión del espíritu +público de este país. No sé lo que este señor Presidente vendrá a +pedirme, pero hay que tratarle bien, porque..." + +En esto estaba de mi soliloquio, cuando la puerta de mi escritorio se +abrió, dando paso a un hombre pequeño, delgado, tan distinguido en su +traje, en su fisonomía y en su expresión, que no pude, en el primer +momento, darme cuenta ni de cómo estaba vestido, ni de qué cara tenía, +ni de lo que era o podía ser. + +--Señor, me dijo con una voz reposada y serena, a la que daba un valor +que me sorprendió, la manera de mirar de sus ojos grandes, claros y +tranquilos, soy Presidente del Ateneo y vengo a pedir. El Ateneo, entre +otros achaques, tiene aquel que más nos seduce a todos, el de acercar +hasta confundir el alma española con el alma hispanoamericana. Vamos en +breve a celebrar una fiesta precursora de la gran solemnidad del +centenario de Colón y vengo a pedir a Vd. (aquí un par de frases amables +y muy lisonjeras para mí) que quiera honrarnos encargándose de una de +las conferencias que se harán en el Ateneo con este motivo. + +--Señor Presidente del Ateneo, antes de todo, ¿quiere Vd. tener la +bondad de decirme con quién tengo el honor de hablar? + +--Gaspar Núñez de Arce, señor. + +Me puse de pie como movido por un resorte y un poco confuso, me incliné +profundamente. A pesar de mi alejamiento voluntario de los centros +literarios de Madrid, había dos hombres que deseaba vivamente conocer: +Núñez de Arce y Pereda. Al primero por su inspiración gentil, vibrante y +generosa, por el ropaje suntuario de su lengua opulenta, lengua mía, de +mis padres y de mi raza, por la nobleza tradicional de su carácter, por +la pregonada sencillez de su vida armoniosa. A Pereda, porque un día, +allá por 1884, en la opaca tristeza germánica de Carlsbad, había +recibido un paquete de libros acompañados por una grata carta de Martín +García Mérou, que enviaba a su antiguo jefe y siempre amigo, algunos +libros españoles, entre otros la _Sotileza_ del escritor de la Montaña; +lo había empezado a leer, lo había devorado y había contestado al que +tal regalo me había hecho, una carta entusiasta y cariñosa que García +Mérou envió a Pereda, quien me hizo decir que tenía en España dos brazos +abiertos que me esperaban. Pero mi hombre estaba constantemente metido +en Santander (decir que en ese tiempo meditaba _Peñas arriba_, esa +maravilla, sin que yo lo supiera, para ir a rogarle me hiciera visitar +el teatro de ese drama admirable!) y cuando venía a Madrid, lo hacía tan +callandito, que los diarios anunciaban su llegada el día de su partida. + +Y ahora, de pronto, sin sospecharlo, tenía en mi casa, a mi lado, _para +mí solo_, a Núñez de Arce! Le tomé la mano, le dije que hasta entonces, +al hablar conmigo, sólo había hablado con un particular, pero que ahora +me ponía el uniforme diplomático, le recordaba que estaba reconocido en +mi carácter de representante de mi país por Su Majestad (Q. D. G.), que +en mis credenciales mi gobierno pedía al de España--y por consiguiente +a todos los españoles--que prestaran fe a mis palabras--y que, por lo +tanto, le pedía la suya al manifestarle la gratitud profunda de todos +mis compatriotas que habían tenido la fortuna de leerle, por los puros y +levantados goces de orden intelectual y moral, encontrados en las +estrofas de sus cantos admirables, en los que, bajo formas nuevas e +impecables que hacían valer el viejo idioma, se levantaban, sobre el +chato horizonte moderno, todas las nobles ideas, todos los instintos +generosos, todas las actitudes valientes, hasta la duda misma, que +animan a pensar que el alma humana es algo más que una resultante +fisiológica. Le hablé de sus poemas, de sus dramas, de sus trabajos +anunciados--y el poeta, ante mi acento sincero, me escuchaba con placer, +entretenido, quizá, en oir el elogio de su obra, hecho en algo, para él, +como un idioma extraño, en el que la construcción de la frase, la +cadencia del período, hasta el valor de las consonantes, parecía dibujar +vagamente, no ya el español del pasado, petrificado allá en Levante en +labios de los descendientes de moros y judíos, sino un castellano del +porvenir, ágil, vivo, un español americano, en una palabra, listo +siempre a jinetear, sin estribos, la mismísima gramática. + +Nos pusimos a charlar o, mejor dicho, le hice hablar larga, afectuosa y +abiertamente, suscitándole nuevos temas, así que veía que el anterior +iba a agotarse. Así hablamos mucho de arte, un poco de política, a +raudales del pasado español y del porvenir americano. Y a medida que los +juicios del poeta se condensaban en frases no cuidadas, pero claras y de +elegante movimiento, me abandonaba al placer de contemplar ese espíritu +ecuánime, cuyas raíces iban a beber la fresca savia que le animaba, +allá en las regiones donde el corazón encierra la bondad, la ternura, el +entusiasmo y la fe, sin que ninguna se extraviara para ir a aspirar la +ponzoña del odio o de la envidia. + +Y el tiempo corría, la América y la España misma se habían agotado y, +desaparecidos los Pirineos, entrábamos como conquistadores, a través del +Rosellón, en vieja tierra de Francia. La pléyade, el cenáculo, los +Parnasianos, los estéticos, los naturalistas, los decadentes, a todos +los pasamos en revista, él, conteniendo con su sonrisa moderadora mis +juicios impetuosos, yo animando a veces, con un rasgo atrevido, la +armoniosa mesura de sus opiniones. Hace poco, leyendo, con el trabajo +que mis hermanos en análoga tarea habrán apreciado, un libro de +Nietzsche, me encontré con esta gráfica descripción del autor de _Naná_: +"Zola, o el placer de heder"[9]. El juicio de Núñez de Arce era casi +idéntico, pero la forma exquisita en que se enunciaba, le quitaba la +crudeza, sin disminuir la eficacia. En cambio, como me seguía contento +con su mirada animosa, al oirme decir que había más naturalismo de +verdad en _Fortunata y Jacinta_, de Pérez Galdós, que en la obra entera +de Zola, y más belleza en la descripción que el mismo hace de Toledo en +_Angel Guerra_, que en todos los celebrados cuadros descriptivos del +autor de _L'Assommoir_! Y luego, de un salto sobre la Mancha, a +Inglaterra y allí, arriba, alto, a la cumbre y al honor, Dickens, Elliot +y entre los poetas Keats, Shelley, el mismo Byron, los que tienen +entrañas, sangre y vísceras; y luego... Se puso de pie, sacó su reloj, +gentilmente me hizo ver el largo tiempo transcurrido y me repitió con +mucha insistencia su amable invitación para el Ateneo. Entonces le +hablé con toda franqueza. + + [9] Nietzsche: "Le crépuscule des idoles", traducción de Albert, + pág. 172. + +--Ahora que conoce Vd. un poco mi espíritu, señor, no le extrañará oirme +afirmar que sólo puedo hacer lo que hago con convicción y sinceridad. +Hacer un discurso o conferencia sobre Colón y las relaciones históricas, +hispano-americanas, de manera a que sea grato a mi auditorio (porque +nadie está obligado a escribir un poema épico ni a decir, en materia de +arte, cosas desagradables), será para mí algo muy difícil, porque +siempre he pensado que dos de los hombres más fatales que ha tenido +España (y cuidado que no se ha quedado atrás en la especie!) han sido +Colón y Felipe el Hermoso, que la trajeron dos de las calamidades +mayores que pueden caer sobre un pueblo, la riqueza fácil y la gloria +militar. El primero, con su América y su oro, su espíritu romántico, +aventurero, anti-industrial, con los sistemas absurdos que el galeón +esperado e indispensable impuso; el segundo metiendo a España, con sus +vinculaciones germánicas y su imperial vástago alemán, en todas las +complicaciones de la Europa de entonces y a la infeliz que salía de +guerrear siete siglos con árabes y moros, obligándola a desangrarse de +nuevo desde las costas de Argel hasta las dunas de Holanda, sin olvidar +los campos de Italia, de Nápoles a los Alpes, los llanos de Alemania y +las frescas colinas de Francia y Bélgica. ¿Qué quiere Vd. que vaya a +decir al Ateneo? ¿Que nosotros, los del Río de la Plata, no teníamos +derecho a enviar a España más que uno o dos barcos por año, con tantos +cueros consignados a tal casa de Cádiz? ¿Que se nos obligaba a ir a +comprar ropa, calzado y sombreros a Panamá o Portobelo, que estaban a +seis meses de distancia, ida y vuelta, con cuyo motivo comprábamos todo +lo que nos hacía falta, de contrabando, bien entendido, a los +portugueses de la Colonia? ¿Que todo eso, si bien nos dejó en un estado +de delicioso atraso, pues no creo que haya habido pueblo más feliz que +el colonial Buenos Aires, antes que los ingleses vinieran a hablarnos, a +balazos, de ideas nuevas y paparruchas liberales, que todo eso remató en +la triste España de Carlos II o en la dolorosa de Fernando VII? +¡Fernando VII! Figúrese Vd. que se me cruce ese nombre en mi trabajo +mental; ¿puede Vd. imaginarse todos los improperios que van a salir de +esta boca, por más mesura que le imponga? El tratamiento de Macaulay a +Barère será de malvavisco y altea al lado del que, sin poder resistirlo, +propinaré al hijo infame de Carlos IV. Y si, hablando de los autores +principales del hundimiento español, llegara a plantar, delante de +Cánovas del Castillo, que es Presidente del Consejo de Ministros y que +seguramente estará en el Ateneo, las cuatro frescas que se merece el +Conde-Duque de Olivares, que él pretende rehabilitar, ¿a dónde irá a +parar mi reputación diplomática? + +Núñez de Arce me oía sonriendo, pero como sus ojos insistían, continué: + +--Pero como Vd. me ha hecho un honor muy grande y con ser de los mayores +de mi vida, un placer que lo supera, viniendo a mi casa, quiero que +salga Vd. en su empresa mejor de lo que pensara. ¿Conoce Vd. al actual +ministro del Uruguay en Madrid? ¿No? Pues se llama Juan Zorrilla de San +Martín, vive aquí a la vuelta de mi casa y si Vd. le ve con sombrero no +da un real por él, ni mucho menos si le ve descubierto. Nadie le conoce +aún aquí, porque ha llegado hace poco; pero el día que caiga en un +cenáculo intelectual en el que haya algunos poetas, uno que otro hombre +de pensamiento, un colorista y algún oído habituado a oir sonar el +cristal y el templado bronce, le van a sacar en andas. Para que Vd. no +olvide esta visita, regalo a Vd. y al Ateneo, a mi amigo y compañero +Zorrilla de San Martín. Oiga Vd. un momento. + +Tomé _Tabaré_ en el armario vecino y le leí algunas estrofas; cuando +interrumpí mi lectura para continuar, Núñez de Arce me tomó el libro de +las manos y continuó leyendo en silencio. Al fin me dijo: + +--¡Pero éste es un maestro! + +--¿Sabe Vd. lo que he dicho a Zorrilla de San Martín, sobre _Tabaré_, en +el álbum de su señora? Que versos como esos valen la buena prosa. + +Volvió a sonreir Núñez de Arce con aire de dulce reproche por lo que +parecía considerar una mera paradoja. + +Yo me defendí; le recordé que los primeros balbuceos de la humanidad +habían tomado la forma métrica y que sólo en un estado de civilización +relativamente avanzada había hecho la prosa su aparición. Que recordaba +también cuántos poetas consagrados enumeraba la historia literaria, +desde los griegos, para no ir más arriba, hasta nosotros y que al lado +de esa lista nutrida y numerosa, contara, con los dedos de la mano, que +le iban a sobrar, cuántos eran los prosistas de primera fila, aquellos +que nadie discute, como Platón entre los griegos, Tácito entre los +romanos, o, saltando al mundo moderno, del siglo XVI al presente, +Montaigne, Cervantes, Renán... Y para hacerme perdonar mi osadía, le +recité de memoria, que así las sabía entonces, dos o tres estrofas de la +_Lamentación de Lord Byron_. + +Aceptó que yo hablara a Zorrilla antes de que él le invitara, y se +retiró, quedando amigos ya. + +Vi y vió a Zorrilla, que, sumiso y contento, no sin temor, se encargó de +la conferencia en el Ateneo. Esa noche fuí allí por primera vez y con +encanto respiré la culta atmósfera, tan afectuosa para nosotros. Llegado +el momento, el alma vigorosa y bien templada del poeta uruguayo, subió +hasta la tribuna su pequeña envoltura mortal. El público miró con +sorpresa aquel rostro invadido por la hirsuta y rebelde cabellera que, +al avanzar sobre la frente, parecía continuarla, para dar ancho hogar al +pensamiento. Cuando empezó a hablar, el acento, la armonía de la +palabra, la vibración de la idea, la lujosa forma en que salía envuelta +y la gracia con que se movía, conquistaron a poco andar al auditorio, +que rompió en aplausos calurosos. Por fin, cuando Zorrilla de San +Martín, de pie, en la cumbre que parte el istmo americano, como Balboa, +miró, no ya los dos océanos que tendieron su inmensa majestad a los ojos +atónitos del rudo navegante, sino el cuadro entero de esa colosal +América latina, que empieza, en el continente austral, por las regiones +que baña el Orinoco y concluye en la glacial soledad del último cabo del +mundo habitado; cuando, como Andrade en su canto, describió una a una +las naciones desprendidas del vigoroso cuerpo de España, sus luchas +feroces, herencia de su organismo pasional, sus esfuerzos por surgir a +la luz, sus riquezas, sus esperanzas y su fe en el porvenir; cuando ligó +todo ese pasado al pasado de la madre patria y confundió, en la imagen +esplendorosa del triunfo definitivo que reservan los días venideros, a +la raza entera, entonces los ojos se llenaron de lágrimas, los corazones +se agitaron a romperse y las manos se buscaron instintivamente. Núñez de +Arce, que estaba a mi lado, murmuraba a cada instante, a mi oído, +palabras de gratitud, y fué con un abrazo estrecho que recibió a +Zorrilla cuando éste descendió de la tribuna. + +Pocas veces, más tarde, tuve ocasión de encontrarme con el ilustre poeta +español; hacía poca vida social y su delicada salud le imponía una vida +sedentaria. Pero mi admiración por su espíritu crecía a medida que +nuevas obras, cada vez más perfectas y acabadas, venían a enriquecer los +tesoros de nuestra lengua, como se aumentaba mi respeto y profunda +estimación por su carácter, a medida que rasgos incomparables de su +noble naturaleza moral me eran conocidos. Con ser tan admirado, no creo +que hubiera entonces, en España, nadie más estimado que Núñez de Arce. + +Dos veces, desde entonces, la muerte, rugiendo como una furia, se ha +arrojado sobre él, y dos veces la naturaleza tan amada del poeta, ha +sostenido por él la lucha, animosa siempre, triunfante al fin. Hoy el +peligro se ha alejado y vuelve a su amplia y vigorosa plenitud el +espíritu admirable y delicado que envuelve, como finísimo encaje, una de +las almas más nobles y armoniosas venidas a la luz en suelo español. + + 1902. + + + + +Por montes y por valles + + +Los diarios ingleses han publicado una curiosa estadística de las +hazañas cinegéticas de lord Grey, que ha de haber sido reproducida por +la prensa universal. En todo caso, hela aquí. Lord de Grey, en 18 años, +de 1877 a 1895, ha muerto la siguiente cantidad de animales: + +111.190 faisanes, 89.401 perdices, 47.468 _grouses_, 24.147 conejos, +26.417 liebres, 2.735 becasinas, 2.077 _coqs de bruyère_, 1.363 patos +silvestres, 381 ciervos rojos, 186 ciervos, 97 jabalíes, 94 aves negras, +45 paletos, 12 búfalos, 11 tigres, 2 rinocerontes y 8.450 piezas +diversas: lo que hace, en conjunto, 316.699 piezas, o sea un término +medio de diez mil piezas anuales. + +Lord de Grey es indudablemente el primer cazador de Europa y no me +extrañaría que el sindicato de fabricantes ingleses de armas y cartuchos +de caza, pensara, al día siguiente de su muerte, en levantarle un +monumento que consagrara su gratitud. La casualidad me hizo cazar un día +en compañía de lord de Grey: era en España y los azares de la colocación +hicieron que tuviese el puesto contiguo al suyo en un ojeo. La estación +de la caza estaba ya avanzada y las perdices rojas españolas, difíciles +siempre, flaconas y vigorosas, hendían el aire, como saetas, +generalmente fuera del alcance del fusil. Yo, cazador mediocre, pero sin +vanidad, hacía un fuego de todos los diablos, muchas veces con la +conciencia de la inutilidad de mi tiro, pero sin poder resistir al +placer de apretar el gatillo cuando tenía el ave en línea. Lord de Grey +tiraba mucho menos; pero ese día no le ví desperdiciar un solo tiro. +Tenía dos hombres detrás de él, que le pasaban una escopeta cargada con +una rapidez extraordinaria; concluído el ojeo, los dos servidores no +perdían una sola pieza de las que había abatido su señor, merced a una +perrilla gris, de pobre aspecto, pero admirable de olfato. + +Hay algunos cazadores que, sin ser de la fuerza de lord de Grey, no +pierden generalmente un solo tiro. El príncipe de Mónaco, el feliz +soberano de Monte Carlo, tiene esa reputación; pero parece que la cuida +de tal manera, que a veces transcurren horas enteras sin que haga un +disparo. No tira sino lo seguro. + +Como nunca he podido comprender ningún aspecto de la vida a través de la +vanidad, tampoco me ha sido dado entender la caza de esa manera. He +tenido gran afición por ella, afición que, con los años, ya pasando, +como tantas otras que son el glorioso séquito de la juventud. Por ese +motivo, los puntos donde he encontrado mayor placer en cazar han sido mi +tierra y España. La marcha en nuestras admirables praderas, sobre el +tapiz espeso y elástico, en la llana extensión que prolonga hasta donde +los ojos alcanzan, precedido por un buen perro hecho a nuestros hábitos, +bajo un cielo de una transparencia sin igual y en medio de esos +fugitivos fenómenos de la pampa que los hijos del suelo comprendemos y +sentimos, la marcha en esas condiciones es una de las sensaciones más +gratas que pueden darse. En España la empresa es más ruda. En primer +lugar, la temperatura; he cazado varias veces en las regiones de Avila +y Segovia en el mes de Enero, y a pesar del calor natural de la marcha y +de todas las precauciones necesarias, el cañón de la escopeta nos helaba +las manos. Muchas veces el suelo es pedregoso y os destroza los pies. +Otras, como en San Bernardo, cerca de Toledo, la configuración del +terreno es de tal manera accidentada, que se necesitan las piernas de +acero que tenía nuestro inolvidable Lucio López, uno de los primeros +cazadores de mi tierra, para resistir un par de horas. Pero al fin, es +la caza, es la aventura, es la lucha, con sus pequeñas mortificaciones, +que son recompensas. No olvidaré nunca nuestras largas excursiones, en +pleno invierno, en Extremadura, allá por las sierras de Guadalupe, a +caza de jabalíes, en tierras de mi amigo el marqués de la Romana. + +Teníamos una noche de camino de hierro, luego un día de caballo y por +fin empezábamos a trepar los montes, salvajes si los hay, precisamente +por las mismas sendas, talladas en la piedra, que se practicaron hace +quinientos años, cuando don Pedro el Cruel, rey de Castilla, quiso +emprender cacerías en aquellas regiones desconocidas. Ya en América +había observado el mismo fenómeno, al subir los contrafuertes de los +Andes por los mismos escalones socavados en la piedra por el rudo brazo +de los conquistadores: una vez que el español, con su tesón y su ímpetu +inicial, ha trazado una ruta, las generaciones pueden sucederse +infinitas, todas ellas han de tomar el mismo camino, en tanto que +subsiste, pues nadie piensa en mejorarlo ni en conservarlo. Por estas +gargantas, ásperas y sombrías como su carácter, subía, pues, don Pedro, +camino del Hospicio, donde iba a pasar la noche para ponerse en caza al +día siguiente. En el Hospicio dormimos también, vasto y tosco edificio +de piedra, elevado sin arte, pero para desafiar los siglos. Los +ojeadores, guías, peones y perreros, ocupaban la enorme cocina, que, con +su colosal fogón en el centro, era la única pieza habitable de la casa, +porque en los cuartos destinados a los señores el frío nos penetraba +hasta los huesos. En ella hicimos campamento, pues, en democrática +promiscuidad, y envueltos en nuestras mantas, esperamos la aurora para +ponernos en movimiento. Nos despertó un ruido infernal, una jauría de +perros que llegaba, nada menos que la _recova_ del marqués de la +Conquista, el noble anciano descendiente de Pizarro, que, impedido por +un achaque de su edad, de tomar parte en la cacería, nos enviaba sus +afamados perros, con una carta de un tono de admirable hidalguía, en la +que nos pedía que no los economizáramos, porque, cuanto más numerosos +fueran los que quedaran en el campo, más se colmarían sus votos de un +éxito feliz. Eran ochenta perros de primer orden, hechos al combate, +pequeños, fuertes y valientes, que unidos a los cincuenta con que +contábamos, nos formaban una jauría de excepcional importancia. + +La del marqués de la Conquista la dirigía el perrero más afamado de +aquellas regiones, un hombre alto, seco como un alambre, vestido de +recio cuero de pies a cabeza, con el hablar lento y sentencioso, +conociendo todos los perros de la comarca por sus nombres y hazañas y +las costumbres del jabalí mejor que las de sus semejantes. Fué él quien +me inició en los hábitos, curiosos a veces, del animal que por primera +vez iba a combatir. Así, mientras defendía al jabalí de ciertas +imputaciones desdorosas, confesaba la malicia y la prepotencia del +_solitario_ que, llegado a la venerable edad de cuatro años, en el +momento en que los colmillos próximos a retorcerse y hacerse +inofensivos, son más temibles, hace vida aparte, aislado siempre, como +su nombre lo indica, pero no sin hacerse preceder, tanto en marcha como +en el reposo, por un _javacho_ de un año o diez y ocho meses, al que ha +aterrorizado hasta el punto de convertirlo en centinela avanzado de su +seguridad, llamado a dar el alerta en caso necesario o a sufrir las +consecuencias del primer encuentro desagradable. Era tan curiosa la +conversación de aquel hombre, tan peregrinas las historias que contaba, +que todos, amos y criados, estábamos suspensos de sus labios, al calor +del hogar alimentado por enormes troncos de encina. Por fin al amanecer +de un día radiante de sol, aunque muy frío en la mañana, nos pusimos en +camino. Eramos ocho cazadores y seis _escopetas negras_. Se da este +nombre a los guardas armados que cierran el circuito del ojeo; ocupan +los últimos puestos a ambos extremos de la línea para tirar sobre los +jabalíes que escapan a los cazadores o ultimar los heridos. Tienen una +reputación de tiradores extraordinarios, pero yo creo que la deben a sus +escopetas viejas y ordinarias, con el cañón reforzado por cuerdas, +composturas y remiendos primitivos por todos lados. Yo les he visto +errar con más frecuencia que nosotros mismos. + +Llegados al sitio del primer ojeo, nos numeramos y, según la suerte, +fuimos ocupando cada uno nuestro puesto, separado del vecino lo menos +por trescientos metros. Cerrábamos un valle que se extendía a lo lejos, +entre dos montañas. El suelo estaba cubierto de una _jara_ espesa y +bravía de más de dos metros de altura. El ojeo abarcaba cerca de una +legua de valle: los ojeadores con los perros habían partido en otra +dirección al iniciar nuestra marcha. Tardamos cerca de una hora en +ocupar nuestros puestos y cuando todos estuvimos colocados, el guarda +jefe, que nos mandaba a caballo, hizo un disparo de fusil. Un silencio +de muerte reinaba en ese instante en el sombrío valle; las cumbres de +los montes vecinos estaban ya bañadas por el sol, cuya luz dorada +empezaba a bajar por las laderas. A mí me había tocado una pequeña +hondonada; era un buen puesto, porque a mi frente, a cincuenta metros, +clareaba por momentos la _jara_, lo que indicaba que había un sendero +por allí, que probablemente tomaría el jabalí acosado. Pero entre ese +punto, que era mi campo de tiro probable y yo, corría un arroyo de agua +muy clara y muy fría, cuya profundidad ignoraba. Tenía a mi lado al +_secretario_, como llamábamos al peón encargado de llevar, en la marcha, +las armas, municiones y vituallas. A las ocho y media de la mañana tomé +posesión del puesto que debía ocupar hasta las cuatro de la tarde y los +compañeros siguieron adelante. Con gran rapidez y silencioso siempre, +según los cánones, mi secretario reunió leña para hacer fuego en el +momento necesario, para calentar agua. Me senté, preparé mis armas y +esperé. Tartarín se habría mostrado satisfecho de mi arsenal. Tenía una +carabina _express_, austriaca, de dos tiros, de la que el fabricante me +había dicho maravillas, mi vieja escopeta calibre 16, cargada a bala, mi +revólver, y al cinto, lo que me daba un aspecto feroz, un enorme +cuchillo de caza, de hoja ancha y filosa, que ya había hecho jugar en la +vaina, con cierto aire de d'Artagnan antes de un duelo. + +Me había provisto de un libro, sabiendo de antemano las largas horas de +la espera, pero estaba tan nervioso y excitado, tan penetrado por +aquella naturaleza salvaje y tan _empoigné_ por la rudeza de la caza, +que no lo abrí un momento. Cuando sonó el tiro de señal, me puse de pie +precipitadamente y empuñé con decisión mi carabina. Al poco tiempo +empezamos a oir a lo lejos, como un eco, el ladrar de los perros, que se +fué acentuando, luego disminuyendo, hasta no oirse sino el aullar +penetrante, como quejumbroso, de un solo perro. "Es el _latido_ de +Juanicho, me dijo casi al oído el secretario. Ha olido algo". Juanicho +era la perla de la _recova_ del marqués de la Conquista. A los veinte +minutos, por entre la _jara_, a nuestro frente, silenciosos ahora, pero +husmeando con tesón, llegaron cuatro o cinco perros. Se cruzaban, se +detenían, levantaban la cabeza como para aspirar aire fresco y de nuevo +seguían rastreando. Llegaron hasta nosotros, los acariciamos un instante +en silencio y volvieron a desandar el camino hecho, jadeantes y tenaces; +de nuevo la calma silenciosa volvió a reinar; volví a sentarme, pero a +cada movimiento de un arbusto, a cada ondulación de la _jara_, saltaba +sobre mis pies. Mi secretario, más habituado que yo, sin embargo, +saltaba también, e instintivamente llevaba la mano a su cuchillo, su +única arma. Por fin, después de dos horas de espera, oímos una algarabía +muy lejos; pronto cesó, los perros estaban despistados. Pero a mi frente +la _jara_ se movía de un modo casi imperceptible. Mi secretario me tocó +suavemente el hombro y me alcanzó municiones, como si mis armas no +estuvieran cargadas. Tendiendo la vista anhelante, ví a unos cincuenta +metros y cruzando diagonalmente frente a mí, un jabalí que al trote se +deslizaba cauteloso entre la _jara_. Yo sabía que debía esperar a que +pasara por el punto más próximo. La ví bien; era una jabalina regordeta, +no muy grande. Por un esfuerzo de voluntad conseguí no hacer fuego, +siguiendo con el cañón de mi carabina la marcha del animal; pero en ese +momento sonaron varios tiros a mi derecha e izquierda. Sin duda la +banda de que formaba parte mi jabalina se habría dispersado y puesto a +tiro de mis compañeros. Mi animal se detuvo, agachó la cabeza y dió +vuelta como para alejarse; en ese momento tiré. La jabalina continuó su +trote, que no interrumpió el segundo tiro y se perdió entre la espesa +_jara_. Eché a un lado la carabina con cólera; yo no soy un gran +tirador, ni mucho menos; pero no dar en aquel blanco, a cincuenta +metros, era demasiado. Abandoné, pues, la carabina y todas sus +_faramallas_ y tomé mi vieja escopeta, compañera tranquila y segura de +cinco años de campaña. + +Un momento después se dejó oir gran aullar de perros en la altura que +tenía frente a mí y antes de que nos diéramos cuenta, un jabalí enorme, +un solitario, bajó a escape la cuesta y se detuvo jadeante, prestando el +oído a los perros que se acercaban, a treinta o cuarenta metros de mí, +al otro lado del arroyo. Apunté con toda la calma posible e hice fuego; +el jabalí se levantó casi en sus dos patas traseras, se sacudió todo y +como los perros bajaban ya, frenéticos, dió dos pasos y se espaldó en el +tronco de un árbol para hacerles frente. Cuando los perros estaban ya +casi encima de él, le hice mi segundo tiro, que debió darle, porque de +nuevo se sacudió todo, pero no cayó. "Juanicho, señor, Juanicho a la +cabeza!" me decía entusiasmado el secretario, señalándome un perrillo +pequeño, ensangrentado, bravo como las armas, que del primer salto se +había prendido a la oreja del jabalí que lo sacudía en el aire, mientras +a colmillo limpio se defendía de los otros perros. Uno de éstos (eran +cinco o seis) yacía ya con el vientre abierto y otro malherido se +retiraba del combate gimiendo. Sin darme cuenta, sin atinar a cargar de +nuevo la escopeta, como si el jabalí se me fuera a volar, tiré el arma, +saqué el cuchillo y a escape llegué al arroyo, me metí dentro con el +agua a la cintura y fría como el demonio y llegué hasta el animal que se +defendía desesperadamente. "Por detrás, señorito, por detrás!", me +gritaba el secretario desde el medio del arroyo. Pero yo no le oía; a +gritos y puntapiés trataba de alejar los perros, que temía sucumbieran +todos, incluso Juanicho, si soltaba la oreja. Al verme, el jabalí +pretendió hacerme frente pero estaba muy malherido y los perros le +acosaban. Por fin, ganándole el lado, conseguí meterle hasta el cabo el +cuchillo en el codillo. Cayó como una masa; pero Juanicho no soltaba, a +pesar de los esfuerzos del secretario por arrancarlo. Me decidí entonces +a cortar la oreja del jabalí y sólo cuando se encontró con un pedazo de +cuero inerte entre los dientes, que no hacía resistencia, Juanicho soltó +la presa. Lo llevamos al arroyo y lo lavamos, así como a los otros +perros heridos, y echando una mirada de cariño a los dos muertos en la +lucha, arrastramos al jabalí hasta la orilla del curso de agua. A los +tiros, y gritos, llegó el capitán (guarda-jefe); el secretario le narró +el combate mientras echaba pie a tierra. Me saludó y diciéndome: "los +derechos del capitán!" convirtió al jabalí en émulo del más desgraciado +de los amantes de la Edad Media. No ví otro jabalí ese día; pero cuando +a la noche, en la gran cocina, llamamos al perrero del marqués de la +Conquista para charlar de la jornada, éste se avanzó con las manos y la +cara destrozadas por las espinas de la _jara_ y nos dijo que habíamos +perdido catorce perros, diez del marqués y cuatro nuestros. Luego se +adelantó hacia mí y sacándose el sombrero, me dijo con cierta alteración +en la voz: "Pero nada se ha perdido, porque el señorito ha salvado a +Juanicho. Dios se lo pagará!" + +Nos apretamos la mano y desde ese día somos buenos amigos, aunque no nos +hemos vuelto a ver. Yo no tenía gran conciencia de ser el salvador de +Juanicho; pero sin duda mi secretario debió haber arreglado a su manera +la narración de la hazaña. Que no me disgustó la cosa, lo probó más +tarde la propina... + +Se me ha ido la pluma contando ese recuerdo de mis gratas cacerías en +España, porque acabo de llegar de una partida de caza, aquí, a tres +cuartos de hora de París, en una gran propiedad, con un castillo enorme +y de un lujo extraordinario. Apenas bajamos del tren, subimos a un +ómnibus arrastrado por un _tractor_ automóvil, que nos llevó al +castillo. Almorzamos allí, en un comedor con tapicerías de cien mil +francos. Luego, en un carruaje cómodo, nos llevaron hasta el sito de la +caza y los faisanes enormes como pavos, engordados a grano, comenzaron a +volar pausadamente. Se tiró más o menos bien, pero el _tableau_ fué +soberbio. Nos vestimos de frac para comer, se hizo un poco de música, se +jugó al _whist_ y a las 12 de la noche estábamos de regreso en París. +¡Oh, mis ásperos cerros de Extremadura! Recordaba una vez más la linda +jornada, desde el Hospicio hasta el Monasterio de Guadalupe, aquella +inesperada catedral perdida entre las montañas, consagrada a la virgen +maravillosa, que, según la leyenda, talló el mismo San Marcos en un +tosco tronco y que por siglos ha sido venerada en toda España. A ella +enviaba reverente don Juan de Austria, al día siguiente de Lepanto, la +soberbia lámpara de la nave capitana, y Zurbarán cubría los muros y los +altares de la iglesia de telas admirables que el tiempo empieza a +destruir. Mientras mis compañeros, creyentes como buenos hidalgos, se +arrastraban de rodillas en el misterioso santuario que guarda a la +virgen, yo, de rodillas también, admiraba su magnífico manto cuajado de +pedrerías, las innumerables joyas que la cubrían y en la sombra, su +cara, su enigmática cara, casi negra, toscamente tallada. Y después de +nosotros los perreros, los peones, los criados, con el rostro +desencajado por la emoción, prosternándose para besar la orla del +vestido de la imagen y pedirle alivio en sus vidas miserables! + +Allí la naturaleza, el hombre libre, creyente y fuerte; aquí la +convención y el hombre raquítico, escéptico y _snob_. ¡Buena y robusta +tierra de España, que guardas en tu seno los huesos de mis abuelos y en +medio de tus penas y dolores, en este mundo chato que la civilización +nivela y hace cada día más banal, conservas aún tu altiva fisonomía y +los rasgos soberanos de tu enérgica personalidad, yo te imploro, oh +buena tierra de España, resiste a la ola por largos años, para que +nuestros hijos trepen gozosos tus montes salvajes y en tus rincones +perdidos, que el riel de hierro no cruza, sueñen, esperen y crean! + + París, Enero 1897. + + + + +El arte español + +ORIGEN Y CARÁCTER + + +Al principiar el siglo XVII, la España, que en el siglo anterior había +alcanzado al apogeo de su grandeza, ejerciendo sobre la Europa entera, +bajo los dos primeros príncipes de la casa de Austria, una influencia +incontrastable, marchaba ya en la senda de su decadencia. Felipe III +había vivido con el reflejo de su predecesor y la falta colosal de su +reinado, aquella expulsión de judíos y moriscos, que dejó una cicatriz +jamás cerrada en el corazón de España, no había hecho sentir aún todas +sus consecuencias. Pero ya la dilatación de las fuerzas españolas que, +sin la organización de la Inglaterra actual, se extendían por toda la +Europa y el nuevo mundo en vías de colonización, empezaba a debilitar la +metrópoli, que poco o nada había aprovechado de su grandeza pasajera. + +Casi todos los pueblos que han dejado una memoria gloriosa en la +historia humana, han aprovechado sus tiempos de esplendor y fuerza, para +darse una organización interna estable y vigorosa, merced a la que han +vivido independientes y respetados, cuando la época extraordinaria hubo +pasado. No así España. Carlos V encontró la nacionalidad española fresca +y flojamente constituída; el provincialismo inveterado, que era el modo +de ser histórico en la Península, persistía en los hábitos y leyes +locales, aun después del triunfo de unión obtenido por el enlace de los +Reyes Católicos. Cada región de la monarquía era tratada según su +derecho histórico; unas, como las tres provincias del Norte, que +pretendían haberse incorporado voluntariamente, tenían condiciones de +nobleza y privilegio. Las accedidas por aporte matrimonial, como +Castilla y León, Aragón y Cataluña, tenían fueros menos considerables, y +otras, como Valencia y Granada, sobre las que pesaba aún la conquista, +vivían literalmente en esclavitud. De ese desquicio orgánico, Carlos V y +Felipe II habían exigido esfuerzos que aun a una constitución nacional +vigorosa hubiera sido difícil alcanzar. Constantes y aventuradas +expediciones a América, la flor de la juventud española enrolada en los +ejércitos que consumían las guerras de Italia, de Flandes y de Francia; +todos los recursos del país agotados para atender a los vastos dominios +de la metrópoli, una política comercial estrecha e inconcebible, y en +fin, por meta suprema, un ideal teocrático, ¿cómo era posible que España +resistiera? El golpe de Felipe III la hirió de muerte y desde entonces +su historia es sólo la de una lenta agonía, en la que el enfermo se +debate desesperadamente por momentos, asombrando por energías pasajeras, +que recuerdan su viril constitución. + +Jamás un hombre que medite sobre las causas generales de la decadencia +española, dejará de consignar en primera línea el fanatismo religioso +que circunscribió el horizonte moral de aquel pueblo, y según Buckle, le +hizo para siempre impenetrable a toda idea de progreso. Ese hombre +tendrá razón; pero no se puede, no se debe olvidar, que si bien la +decadencia española es una consecuencia del fanatismo religioso, éste +lo es y fatal, ineludible, de la historia de España. Una nación que se +rehace heroicamente, reconquistando palmo a palmo su territorio +invadido, durante una lucha de siete siglos, sostenida única y +exclusivamente por el espíritu religioso, modela su organismo moral bajo +un ideal concreto, inspirado por la inflamación de un sentimiento +especial, que la gloria y la gratitud han consagrado. Si la mayor parte +de las desventuras de España han venido de la exacerbación de ese +sentimiento, todas sus glorias lo reconocen por origen. Sí, él encendió +las hogueras de Felipe II, él inspiró los decretos de expulsión, él hizo +condenar a muerte en masa al pueblo flamenco, él ensangrentó las selvas +americanas con la hecatombe de indios, él clausuró el espíritu español a +toda idea de libertad intelectual; pero ¿quién sino él, alentó el alma +de aquel puñado de asturianos que principiaron con Pelayo la obra de la +Reconquista, qué otro guía llevaba San Fernando, y quién condujo a los +Reyes Católicos a las puertas de Granada? El espíritu religioso hizo la +España, la hizo tal como podía hacerla y no de otra manera. No se puede +hacer la crítica de la vida secular de un pueblo, sin tener +constantemente en vista las condiciones especiales de su organismo +propio. ¿Ha sido un bien o un mal para la humanidad la ingerencia de +España como factor activo en su historia? Hay hombres que contemplando +los restos soberbios que quedan de la dominación árabe, o estudiando el +estado de las monarquías incásica y azteca en el momento de la conquista +americana, ven en esas formas del progreso humano, verdaderas +civilizaciones avanzadas y deploran la intervención de España y la +imposición de su fórmula propia aniquilando aquéllas. Es una paradoja +que seduce al espíritu, sobre todo en una blanca noche de luna, en el +centro del patio de los Leones en la Alhambra o en el ambiente perfumado +de los jardines del Alcázar de Sevilla. La civilización musulmana hizo +su evolución completa, alcanzando el apogeo de su desenvolvimiento en el +sentido único que el ideal del pueblo árabe y su institución religiosa +permitían. Las maravillas arquitecturales que hoy contemplamos con +asombro, parecen revelar un estado de espíritu culto, pulido, lleno de +movimiento y luz, contrastando con la sombría órbita moral del caballero +cristiano que más tarde había de cubrir los mosaicos y arabescos de las +mezquitas con los símbolos de su culto ferviente. Es un error; fuera de +esa arquitectura característica de decadencia, los árabes no tenían una +sola idea que valiera el vigoroso y amplio ideal cristiano, susceptible +de obscuridades transitorias, pero fecundo en su germen, próximo a +renacer de su prolongado letargo de la Edad Media y a sacudir las +cadenas del misticismo, para estallar soberbio en el _cinquecento_. + +Organizada para la más larga y dura guerra por la fe que registra la +historia, la España era una entidad moral lógica y entera, armónica en +todas sus manifestaciones. Todo en ella venía de Dios y todo volvía a +Dios, desde las manifestaciones poéticas de sus más preclaros ingenios, +hasta el brutal valor del soldado o el caballeresco arrojo del señor. +Concebida la vida nacional como un culto perenne, en su seno no tenían +cabida los que no participaban de ese ideal. En un estado análogo de +opinión, todas las conquistas morales de la Reforma y la filosofía del +siglo XVIII, habrían sido impotentes para evitar la expulsión de los +heréticos. Jamás hubo en el mundo fanatismo más sincero; no era más +ilustrada y consciente la fe de un fraile mendicante que la de Felipe +II o la de su hijo. Felipe IV ve al francés posesionarse de Barcelona, +el Portugal segregarse de su corona, los viejos tercios españoles +aniquilados en Rocroy; pero su preocupación principal es la resistencia +del papa en proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción de María. +Abandona el gobierno en manos de Olivares o Haro, pero su Egeria +política, social, religiosa, íntima, es una obscura monja perdida en un +convento de Aragón, cuyo cuerpo macerado y espíritu exaltado le dan los +caracteres que la época atribuía a la beatitud. Como era natural en una +sociabilidad semejante, el arte nació bajo los auspicios de la religión. +El ideal primero no fué la tradición ni se ayudó de la fantasía terrena; +el arte bebió su inspiración en la fe, y si el campo fué restringido, +ahí están las viejas catedrales góticas para atestiguar de qué manera se +explotó. Como el sacerdote que cumple los ritos del culto, como el niño +que en el coro eleva su voz argentina cantando las alabanzas del Señor, +como el soldado que derriba moros en nombre de Dios, así el artista +poniendo piedra sobre piedra, esculpiendo las sillas del coral o +trazando en el lienzo las figuras de los bienaventurados, todo acto, +toda manifestación intelectual tendía al mismo objeto. La vida nacional +entera era una oración colosal. + +Luego el artista, llamado a interpretar iconográficamente los misterios +del culto y los dogmas revelados, ¿no llenaba acaso una misión +sacerdotal, abriendo, por su arte, el espíritu de los miserables y +desheredados, a la comprensión de las cosas divinas? En esa aspiración +constante del alma española hacia el cielo, el artista que reflejaba en +sus telas las escenas de la vida futura o trazaba los cuadros más +intensos de la Pasión, era para el clero un colaborador precioso. Así, +desde que el duro batallar contra infieles termina con la conquista y +que las primeras tentativas artísticas empiezan a producirse, se observa +que nacen en el interior de los conventos, realizadas por obscuros +frailes cuyo nombre ni aun ha conservado la historia. Figuraos un monje +enterrado en un obscuro claustro americano, sin tradición, sin modelos, +sin nociones prácticas del arte, luchando con la impotencia de sus +medios para traducir las visiones de su alma. Tal debió ser la primitiva +pintura española, vigorosa de expresión como todo lo que es sincero, +pero de un tecnicismo infantil e ingenuo. + +Puede contarse entre los sucesos que mayor trascendencia han tenido en +la historia de España, igual en consecuencias de importancia al +descubrimiento de América o a la conquista de Granada, el enlace de la +hija única de los Reyes Católicos, Doña Juana, a quien la historia +vacila hoy en calificar de loca, con el archiduque de Austria, Felipe, +llamado el Hermoso. El origen del príncipe y su aporte matrimonial, +aquellos Países Bajos que tanta sangre y dinero costaron a España, +arrancaron a ésta de su aislamiento secular. Impelida por el espíritu +guerrero y los hábitos de aventura contraídos en la larga lucha, volvió +su energía al exterior y es desde ese momento que vemos sus ejércitos +recorrer la Europa entera, fundar y conquistar reinos, sus naves surcar +los mares y sus famosos capitanes fijar nombres gloriosos en la memoria +humana. + +Con Carlos V el espíritu europeo penetró en España, y el advenimiento +del Emperador puede considerarse como el punto de partida de una nueva +era. Hasta entonces España había sido un soldado, cuya vida recta y +monótona está trazada de antemano. Combatir al infiel era toda su +misión; de hoy en adelante, entra en la vida colectiva, necesita +formarse una escuela política y ensayar las artes del gobierno para +armonizarlas con sus dotes militares. Los grandes capitanes no le +faltan: Gonzalo de Córdoba, Alba, Farnesio, Spínola, Villafranca. Sus +políticos habrían estado a la altura de la situación, si la +concentración del poder y la omnipotencia de la voluntad real en unos +casos y en otros la privanza de favoritos ineptos, no hubiera ahogado su +iniciativa. Si el famoso presidente La Gasca, cuya acción, desenvuelta +en un mundo desconocido entonces, ha quedado en la historia borrada por +la distancia, sin que no obstante sea fácil encontrarle un rival en +habilidad, prudencia y perseverancia, si La Gasca, repito, hubiera +estado al alcance de su soberano y bajo su constante e inmediata +inspiración, la España habría perdido el Perú en el siglo XVI en vez del +XIX. + +Pero todos los grandes señores que comandaban por el rey en el +extranjero ejércitos o provincias, se habían ido iniciando lentamente, +no sólo a los hábitos más cultos y costumbres más dulces que encontraban +en los enemigos que combatían o en los pueblos que gobernaban, sino +también tomando gusto por las cosas del arte. La imaginación meridional, +fácilmente accesible a la impresión de la belleza y la fastuosidad +tradicional del magnate español hicieron el resto. Carlos V, al recoger +el pincel del Ticiano, fijó el rumbo, dió el ejemplo y facilitó, +ennobleciéndolo, el movimiento artístico que alcanzó su apogeo en pleno +siglo XVII. + +El momento no podía ser más propicio: los ejércitos españoles pasaban +largos años en Italia, convulsionada aún por el Renacimiento, o en los +Países Bajos, donde brillaba ya la vieja escuela flamenca, a la que, +renovada, tan grandes días estaban reservados. Los nobles españoles que +acompañaban a Carlos V formaban su gusto en las telas de Leonardo, que +había revolucionado el arte, abriéndole surcos nuevos y fecundos, o en +los mármoles del Buonarotti, y sea que entraran aclamados en la Ciudad +Eterna, o por la brecha con Borbón, se presentaban por primera vez ante +sus ojos las maravillas del arte antiguo. Existen rudas relaciones de +soldados de aquella época que atestiguan la impresión producida por esos +espectáculos inesperados. La inteligencia española no estaba aún +preparada para penetrarse del espíritu del Renacimiento y las letras +clásicas, puestas en boga por Petrarca y sus continuadores en el estudio +de lo antiguo, dejaban fríos a aquellos hombres, que no concebían otro +trabajo digno del espíritu que la teología. Pero las bellas artes tienen +la incomparable ventaja de impresionar a los hombres de más opuestas +tendencias morales, sin exigirles una preparación especial. No es +necesario conocer y sentir a los griegos para extasiarse ante el dibujo +de Miguel Angel o el color del Ticiano. La belleza habla por sí misma. + +Así, el desenvolvimiento de las bellas artes en España fué debido al +impulso dado por la aristocracia. Los magnates más famosos por su cuna, +sus hechos o su hacienda, cifraron la gloria de sus casas en acumular en +ellas riquezas artísticas o tesoros de erudición, como el reunido en +Guadalajara por la ilustre casa de Mendoza. + +El duque de Alba, el grande y duro guerrero de Flandes, el soberbio +conquistador de Portugal, convirtió su casa de Alba de Tormes en un +verdadero museo de obras de arte, que más tarde completó su hijo, +ordenando a Granelo y Castello celebraran en lienzos las hazañas del +padre. El gran capitán pasó los últimos años de su vida en la Abadía, +antiguo castillo de Templarios, en Extremadura, creando sobre las +riberas del Ambroy jardines que fueron famosos y dando hospitalidad a +Lope de Vega, que escribió allí su _Arcadia_, en la que describía las +magnificencias de la morada de su huésped ilustre. + +Por fin Sevilla, que fué el emporio de la riqueza y las artes españolas +en el siglo XVII, teniendo el monopolio de las comunicaciones con +América, por su Casa de Contratación, era el centro donde afluían +infinidad de extranjeros, deseosos de iniciar negocios y cambios con +aquellas fabulosas regiones americanas, de las que llegaba oro sin cesar +y que la imaginación popular se figuraba como el tradicional Eldorado. +Los italianos, holandeses y alemanes que llegaban a Sevilla, traían una +educación más avanzada que los españoles y un gusto formado ya por las +cosas del arte. Muchos de ellos, sea por el éxito de sus negocios, sea +por la razón eterna que persiste aún en el día a fijar en aquel suelo a +muchos de los que llegan con ánimo transitorio, la belleza de la tierra, +la pureza de la atmósfera y la suavidad del clima, concluían por formar +allí su hogar y adornarlo con los nacientes productos del arte español. +Su buen gusto contribuyó en mucho a modificar el carácter de la pintura +sevillana, grosera hasta entonces, sin más clientela que el populacho +ininteligente de las ferias. Sus relaciones de los grandes maestros +extranjeros, de la sabiduría de sus composiciones, de la corrección de +sus dibujos y de la armonía de su color, fueron modificando poco a poco +la tendencia dominante, cuyo último representante puede decirse que fué +Herrera el Viejo, pintando enormes lienzos con brocha gorda y a +distancia, verdadera escenografía, absurda fuera de su aplicación +natural. Las iglesias y catedrales de América, especialmente de Méjico y +el Perú, únicas regiones que atraían entonces la atención de España, +deben estar aún llenas de cuadros de esa época. Aun se han de encontrar +algunos retratos de Sánchez Coello y de Pantoja y no pocas escenas +religiosas de los Herreras, Pacheco, etc. Muchas de esas riquezas se +habrán perdido y entre ellas tal vez aquellos cuadros que pintó Murillo +a la carrera, dividiendo un gran lienzo en compartimentos iguales, +llenándolos con su furia vertiginosa y vendiéndolos a mercaderes +americanos, para con su importe trasladarse a la corte a perfeccionarse +en el arte del que más tarde fué una gloria. + +Bajo el punto de vista artístico, a nadie debe la España más que a dos +hombres que para su felicidad y grandeza nunca debieron existir: Felipe +IV y su favorito el conde-duque de Olivares. Esos dos políticos ineptos, +negligente el primero hasta la culpa, ciego y soberbio el segundo hasta +el crimen, parecieron concentrar sus facultades todas de inteligencia y +de buen gusto en fomentar el desarrollo magnífico que el arte español +tomó bajo su impulso ilustrado, favorecido por una explosión de hombres +admirables, grupo estupendo que la Europa no había visto desde los días +del Renacimiento. Como en el reinado anterior las letras, bajo Felipe IV +brilló la pintura española de una manera incomparable. A Cervantes, Lope +de Vega, Góngora, etc., sucedieron en el cielo intelectual de España, +Velázquez, Murillo, Alonso Cano, Ribera y tantos otros que hicieron para +la fama artística de su patria lo que sus grandes capitanes habían hecho +para su gloria militar. + +Son esos grandes artistas, son sus obras inimitables y, en los dos +primeros, la altura moral de su vida, los únicos motivos de consuelo que +encuentra el espíritu al recorrer la tristísima historia de España en +esa época, y al contemplar, con la melancolía que inspiran las grandes +desventuras, esa caída de un imperio colosal, levantado por el esfuerzo +de hombres cuya sangre fué la misma que corre en nuestras venas. + +Entre todos los grandes artistas españoles, el más personal, aquel cuyo +genio propio brilla más vigoroso, fué Velázquez. Esa personalidad +poderosa, tan rara en la historia del arte que sólo pueden citarse dos o +tres ejemplos, no lo fué sólo en la manera o el estilo, sino en algo más +profundo y decisivo, en la concepción misma del arte y en la liberación +audaz de la tradición de la pintura española. Puede decirse que +Velázquez, el católico sincero, el pintor de cámara de Felipe IV y su +Aposentador Mayor, procede más de la Reforma que del Renacimiento. El +Renacimiento emancipó la imaginación, pero la Reforma emancipó el +pensamiento. Jamás ningún hombre que haya manejado un pincel ha pintado +con mayor libertad de espíritu que Velázquez. Uno de los primeros y con +una intuición genial, comprendió el límite que la esencia misma de las +bellas artes asignaba a cada una. En pintura fué un librepensador y si +la actividad de su espíritu le hubiera empujado por otra senda, mal se +habrían avenido sus doctrinas con las de la Santa Inquisición. + +Su maestro primero, constante y único, no fué el brutal Herrera ni el +afectuoso Pacheco, no fué aun el divino Buonarotti, cuyos frescos +copiaba reverente un día en la capilla Sixtina: fué la naturaleza, a la +que pidió todos sus secretos, y que generosa le confió más que a ningún +otro mortal. No comprendió ni podía comprender a Rafael, que "se servía +de las ideas que pasaban por su mente". Para él la forma, el color y la +expresión no estaban en el mundo imaginario, sino en las cosas reales y +los organismos vivos. Las vírgenes convencionales, los querubes soñados, +revoloteando entre nubes tenues y transparentes, los éxtasis de +beatitud, el campo ideal de las deliciosas fantasías de su amigo el +poeta andaluz de las Concepciones, no le decían nada, porque no los veía +y la sinceridad de su arte le exigía la verdad. Velázquez llevó a cabo +en pintura la misma revolución que Kant hizo triunfar dos siglos más +tarde en filosofía. Como el solitario de Koenigsberg que cierra los +cielos a la fantasía humana y la invita a buscar el reposo, limitándose +a la ya vasta órbita de las cosas creadas, Velázquez cree que el mundo +visible contiene en su seno inagotable bellezas de forma y expresión +bastantes para nutrir y levantar el arte a su más alta manifestación. Es +el gran naturalista de la historia del arte, es el precursor y el +dechado de la escuela. Para reaccionar no necesitó las brutalidades de +Caravaggio ni los horrores a que llegó Ribera siguiendo su senda. Ha +concebido, extrayendo del más vulgar objeto que se ofrece a su vista, el +tesoro de expresión en él escondido, y pinta: la tela es un asombro, una +maravilla, Mengs se detiene y dice: "Esto no está hecho con el pincel, +sino con el pensamiento"; pero, con todo, no es más que el reflejo de la +verdad. Así debió ser Felipe IV, así el Bobo de Coria, y si alguna vez +hubo en el mundo un Aquiles, su retrato es ese soldadote vulgar. + +Un día vagando como de costumbre en el Museo del Prado, me detuve largo +rato delante de la "Fragua de Vulcano", de Velázquez. Ninguna de sus +telas es, en mi opinión, más propia para estudiar el estilo del maestro +y revelar las debilidades de su pincel cuando salía de la esfera trazada +por su concepción general. ¿De dónde proviene que, al lado de aquellas +admirables figuras de sus herreros, maravillas eternas que el artista +estudiará mientras persista el color sobre el lienzo, desfallezca de tal +manera el Apolo que trae la ingrata nueva? ¿Cómo puede explicarse ese +_specimen_ de convencionalismo, esa insipidez de expresión en un cuadro +donde el vigor, la verdad y la fuerza han sido llevadas a donde sólo +alcanzó Miguel Angel con el cincel y Shakespeare con la pluma? + +La vida de Velázquez y la histórica de esa tela me dieron la solución. +El cuadro fué pintado en Italia, durante el primer viaje del maestro, y +el Apolo fué una concesión a la escuela dominante, la única tal vez que +Velázquez hizo al convencionalismo, que debía producir el amaneramiento +mediocre de los Carlo Dolci, Guido Reni y tantos otros. + +De ahí surgió en mi espíritu la idea de seguir a Velázquez en sus +viajes, de estudiar la influencia producida en él por la atmósfera +artística de Italia, acompañarle a Venecia, Boloña, Roma, Nápoles y +observar las impresiones de esa alma soberana ante las manifestaciones +del viejo arte clásico, cuyos restos veía por primera vez, y las del +Renacimiento, que tan poco le dirían. + +Ese fué el origen de este libro[10]. + + 1887. + + [10] Ese libro, para el que había reunido abundantes elementos, no + ha sido escrito; cuando pienso en el placer que habría sentido en + vivir un año en compañía de Velázquez, en la Italia del siglo XVII, + siento un verdadero pesar por haber dejado de mano ese trabajo. + + Otra pluma más autorizada que la mía lo ha llevado posteriormente a + cabo con brillo; me refiero a la obra del profesor Karl Justi, cuyo + libro "Velázquez y su tiempo" es lo mejor que se ha escrito sobre + el príncipe de los pintores.--=M. C.= + + + + +La cuestión del idioma + + +I + +Las primeras impresiones positivamente desagradables que sentí respecto +a la manera con que hablamos y escribimos nuestra lengua, fué cuando las +exigencias de mi carrera me llevaron a habitar, en el extranjero, países +donde también impera el idioma castellano. Hasta entonces, como supongo +pasa hoy mismo a la mayoría de los argentinos, aun en su parte +ilustrada, sentía en mí, al par de la natural e instintiva simpatía por +la España (y al hablar así me refiero a los que tenemos sangre española +en las venas) cierta repulsión a acatar sumisamente las reglas y +prescripciones del buen decir, establecidas por autoridades +peninsulares. Era algo, también instintivo, como la defensa de la +libertad absoluta de nuestro pensamiento, como el complemento necesario +de nuestra independencia. Eso nos ha llevado hasta denominar, en +nuestros programas oficiales, "curso de idioma nacional" a aquel en que +se enseña la lengua castellana. Tanto valdría nacionalizar el +catolicismo, porque es la religión que sostiene el estado, o +argentinizar las matemáticas, porque ellas se enseñan en las facultades +nacionales. + +A mi juicio el estado de ánimo, por lo menos de la generación a que +pertenezco, respecto a esa cuestión, provenía principalmente de la +educación intelectual, recibida casi exclusivamente en libros franceses +y en el gusto persistente y legítimo por la literatura de ese país, que +por su criterio, su novedad y la potencia de sus escritores, estaba +entonces muy arriba de la contemporánea española. Empleado el tiempo de +la lectura, bien corto en nuestra agitada vida política, en leer +novelas, versos y libros de historia en francés, alejados con horror de +las publicaciones hebdomadarias de la prensa española, raro era aquel de +entre nosotros que conociera pasablemente el siglo de oro de la +literatura española y que poseyera la colección de Rivadeneira más que +como un simple adorno de su biblioteca, a la manera con que figuran hoy +la "Historia Universal" de Cantú o la "Historia de la Humanidad" de +Laurent, venerables monumentos que dan lustre y peso a los estantes, +amén de la consideración, _bona fide_, que recae sobre sus propietarios. +Por mí sé decir que fué bien entradito en años que leí a Solís, a Melo, +a Quintana y a otros de los maestros que nos presentan el cuadro +incomparable de nuestra lengua, bien manejada, apta y flexible para +todo, a pesar de las deficiencias que le encontraba aquel buen señor de +Ochoa, que declaraba haber pasado días enteros para verter una página de +la _Mariana_ de Sandeau, tan sutil era el tejido de los análisis +psicológicos del escritor francés. Echar la culpa a la lengua en esos +casos, vale romper los pinceles con los que no se alcanza a producir una +obra maestra. + +Era, pues, esa y lo es todavía, la causa principal de nuestro abandono. +Luego, las exigencias de la Academia Española, la pobreza de su +autoridad, la sonrisa universal que han suscitado algunas de sus +ingenuidades, el mandarinismo estrecho de sus preceptos, fueron y han +sido parte no exigua a mantener vivo el espíritu de oposición en las +comarcas americanas. Don Juan María Gutiérrez, mi maestro y amigo de +ilustre memoria, fué el representante más autorizado de ese espíritu, en +lo que a la Argentina toca. El planteó la cuestión en su verdadero +terreno: la lengua española, una e indivisible, bien común de todos los +que la hablan y no petrificada e inmóvil, patrimonio exclusivo, no ya de +una nación, sino de una autoridad. Nadie tal vez, en nuestro país, ha +escrito el castellano con mayor pureza como nadie ha defendido las +prerrogativas de una sociedad culta a mejorar, enriquecer el lenguaje, +adaptándolo a todas las necesidades del progreso científico y del +desenvolvimiento intelectual. Prefería don Juan María las formas +arcaicas conservadas por los levantinos de raza española, como un +piadoso recuerdo de sus mayores inicuamente expulsados por Felipe III, a +la jerigonza estrecha y purista que pretendía implantar la Academia, sin +dar oídas a las exigencias naturales de este inmenso depósito de sangre +española, que se llama la América, y que es la verdadera esperanza de +gloria en el porvenir de la raza. + +La acción del Dr. Gutiérrez ha sido generalmente mal entendida; gentes +hay que piensan de buena fe que sus preceptos llegaban hasta sancionar +los barbarismos y galicismos de que nuestro lenguaje escrito y hablado +rebosa y que los argentinos debíamos regirnos por la gramática del +_vení, vos y tomá_. Nada más lejos de su pensamiento; pedía, sí, y en +eso aunaba su esfuerzo al de todos los americanos competentes que se han +ocupado de la cuestión, que la lengua que hablamos no considerara como +espurios aquellos aportes que los vigorosos rastros de los idiomas +indígenas y las necesidades o diversos aspectos de la vida esencialmente +americana, traían para bien y comodidad de todos. ¿Por qué el +castellano formado por las diversas capas del fenicio, el céltico, el +latino (con sos raíces indoeuropeas), el árabe, etc., habría de repudiar +voces guaraníes o quichuas, que simplificaban la dicción evitando +perífrasis y rodeos? ¡Cuántas veces, en España, ante esos letreros de +"casa de vacas" que se ven en todas partes, pensaba en nuestro _tambo_, +tan neto y expresivo! ¡Cuántas voces, por otra parte, florecientes y +usuales en el siglo XIV y precisamente de aquellas que más caracterizan +nuestra lengua, están hoy relegadas por la Academia en ese enorme +armatoste de "anticuadas" que revienta ya, mientras en los países +americanos conservan toda su eficacia y su verdad! + +La cuestión no es, pues, hacer de la lengua un mar congelado; la +cuestión está en mantenerla pura en sus fundamentos y al enriquecerla +con elementos nuevos y vigorosos, fundir a éstos en la masa común y +someterlos a las buenas reglas, que no sólo son base de estabilidad, +sino condición esencial para hacer posible el progreso. + +El Dr. Gutiérrez predicaba con el ejemplo; le reputo el más puro y +castizo de nuestros escritores de nota. Sarmiento era demasiado +impetuoso para mantener una corrección inalterable y si bien algunas de +sus páginas tienen el exquisito sabor del fuerte y viejo castellano, al +dar vuelta la hoja nos encontramos con verbos estrujados, sintaxis de +fantasía, construcciones propias, genuinas, como si la originalidad de +las ideas exigiera igual carácter a la manera de expresarlas. El general +Mitre ha leído mucho, en muchos idiomas, y la influencia de esas +lecturas se ve con frecuencia; en los últimos tiempos, apurado por un +trabajo de poderoso aliento, ha tenido que ensanchar su vocabulario, +buscando en la historia de nuestra lengua ricos elementos olvidados, +cuyo empleo le ha permitido, si bien a costa de cierta impresión de +extrañeza en el lector, traducir la Divina Comedia con una paciencia de +benedictino y una veneración de sectario... + + +II + +Al recorrer el nuevo libro del Sr. Abeille, "El idioma nacional de los +argentinos", recordé que entre mis viejos papeles debía haber algunas +carillas sobre la materia, escritas hace ya varios años. Son las que +acaban de leerse y en las que, a la verdad, encuentro tan exactamente +reflejada mi opinión actual, que en nada las he modificado. + +El Sr. Abeille es un filólogo distinguido, aunque hasta los profanos, +como yo, echan de ver, desde luego, que su erudición, si bien fresca y +moderna, no se ha formado en las fuentes originales y primitivas. Sabe +muy bien lo que hombres como Darmesteter, Bréal, Paris, Havet, +Schleiger, Weil y otros han escrito sobre la historia anatómica del +lenguaje; pero no he notado en su libro rasgos que revelen un +conocimiento directo de Bopp, Diez, Dozy, Engelmann, Pott, etc. No es +esta una crítica que, por cierto, poca autoridad tendría viniendo de +quien, mucho menos que el Sr. Abeille, ha llevado sus curioseos +lingüísticos a esas profundidades. Pero creo poder atribuir los extremos +a que llega el Sr. Abeille en el desenvolvimiento de su tesis, a las +audacias atrayentes y licencias extraordinarias que con la filología se +han permitido los modernos escritores franceses. Y para terminar con +este punto, señalo también el desconocimiento de un libro verdaderamente +admirable y que, para el completo esclarecimiento del tema abordado por +el señor Abeille, era fundamental; me refiero a las "Apuntaciones +críticas sobre el lenguaje bogotano" de Rufino José Cuervo, libro que, +en ocho años (1876-1884) tuvo cuatro ediciones y que mereció al autor, +de parte de los más eminentes filólogos de Europa, homenajes de real +admiración. Si el Sr. Abeille ha leído ya ese libro, necesita releerlo, +porque él le dará la nota exacta y prudente en la manera de tratar esta +cuestión. + +Indudablemente, si las lenguas, sin abandonar el terruño, se transforman +hasta el punto de que tal vez Corbulón no habría entendido las voces de +mando de Escipión o Paulo Emilio, ¿cuánto mayor no será ese cambio si +ellas reviven en países lejanos al de su origen, bajo diverso ambiente, +sirviendo de vehículo a nuevas ideas, expuestas a todos los ataques de +los idiomas encontrados en el suelo conquistado, amén de los que de +afuera vienen, también ellos, en son de conquista? Pretender, pues, +fijar un idioma es tan absurdo, que cuando se consigue, no ya el hecho +en sí mismo, lo que es imposible, sino la admisión de la idea como un +postulado colectivo, se llega a una verdadera deformación por el +estancamiento del espíritu nacional. Es el caso de la China: la lengua +que hoy se habla en el imperio del Medio se parece tanto a la que allí +se hablaba cuando Fidias esculpía en Atenas, como la de Pericles a la +que hoy habla el rey Jorge de Grecia. La diferencia está en que mientras +el idioma de Pericles, nacido como todas las lenguas humanas del +monosilabismo, había llegado a su perfección, el chino, inmóvil en su +forma, si bien variable en su fonética, era tan monosilábico, tan +primitivo, tan "celular", como dice muy bien el Sr. Abeille, entonces +como hoy. + +¿Puede nadie pretender que el castellano se petrifique de esa suerte? +¿Puede el purista más empecinado e inflexible pretender luchar contra +las mil influencias que han de determinar las modificaciones regionales +que la lengua española sufrirá en América, como las ha sufrido ya en las +mismas provincias peninsulares? ¿Es acaso sensato oponerse a los +neologismos necesitados por los progresos de las ciencias y las artes o +la adopción de nuevos usos, y si hoy, como dice Cuervo, "no hacemos +melindres a voces astrológicas como _sino_, _estrella_, _desastre_, +_desastrado_, _jovial_, _saturnino_, ¿por qué hemos de negar a nuestros +contemporáneos el empleo oportuno de términos o imágenes suministrados +por las ciencias modernas, cuando más si se considera su mayor +vulgarización con respecto a los siglos pasados?" + +Lo que sí se puede y se debe sostener, es que todos los aportes, los +enriquecimientos, las adquisiciones por conquista, cambio, compra, +violencia y todo otro modo de adueñarse de lo ajeno, se sometan a las +reglas generales por las cuales se rige la comunidad. Si el quichua nos +trae _charqui_ y en el acto formamos el verbo _charquear_, conjuguémoslo +según lo enseña la gramática castellana y no otra. Si en virtud de esos +fenómenos de derivación que tan bien estudia el Sr. Abeille, de _cardo_ +sacamos el lindo y expresivo _cardal_, de _bellaco_, _bellaquear_, o de +_baquía_, _baqueano_, añadamos sencillamente esas palabras a nuestro +léxico propio, como todos los otros países americanos añadirán a los +suyos las que formen por el mismo procedimiento--y hagámoslo con la +seguridad de que al hacerlo en nada adulteramos los principios +fundamentales de nuestra lengua que no es "el idioma de los argentinos", +ni el "idioma nacional", sino simplemente y puramente el castellano. + +El Sr. Abeille, que es un entusiasta de nuestra tierra (uno no puede +menos que conmoverse al verle entonar el himno nacional a propósito de +lingüística) tiene tal debilidad complaciente con la que hablamos y que +él rotula "idioma nacional de los argentinos", que llega hasta +justificar los cambios sintácticos que hemos introducido en el español, +sosteniendo que "el uso de algunos de ellos es realmente criticable en +una lengua fijada", pero que ese uso "debe favorecerse en una lengua en +evolución como la nuestra". + +Me parece ver ijadear al Sr. Abeille en su esfuerzo para defender +nuestro "_bajo_ el punto de vista", contra "_del_ punto de vista" +español. Trae un ejemplo y una explicación al respecto que entretienen +bastante. Nunca le hemos de aceptar al Sr. Abeille que se diga, cuando +se empleen palabras españolas, "me ha encargado _de_ decirle" en vez de +"me ha encargado decirle", porque, aunque un niño esté en formación, no +hay por que habituarle a andar con las rodillas y no con los pies, que +es lo natural, lo sano y lo útil, sin contar con que es esa la única +manera (como en el idioma) que permite al cuerpo desplegar su esbeltez y +su elegancia. + +Entre las excursiones etimológicas que hace el Sr. Abeille--que son +frecuentes, agradables y generalmente fructuosas--hay algunas que me han +dejado pensativo, precisamente porque se refieren a voces que han echado +raíces en nuestro suelo, sin que se sepa de dónde vino la semilla +primitiva. Una de ellas es _atorrante_. Esta palabra, puedo asegurarle +al Sr. Abeille, es de introducción relativamente reciente en el "idioma +nacional de los argentinos". Después de haber vivido más de un cuarto de +siglo la oí por primera vez en mi tierra, allá por el año 1884, de +regreso de Europa, donde había pasado algunos años. Y no es que hubiera +vivido en mi país entre académicos y prosistas, pues hasta cronista de +policía substituto había sido en la vieja _Tribuna_. + +Pregunté qué significaba _atorrante_ y de dónde venía. Se me hizo la +descripción del _gueux_, del vagabundo, del _chemineux_, y se me dijo +entonces (no hay lomo como el de la etimología para soportar carga) que +el vocablo tomaba origen en el hecho de que los individuos del noble +gremio así denominado dormían en los caños enormes que obstruían +entonces nuestras calles, llamados de _tormenta_. De ahí _atorrante_. +Aunque sin forma clásica, esa etimología me trajo a la memoria la que da +el maestro Alejo de Venegas, citado por Cuervo, de la voz _alquilar_. + +"_Alquilar_ se compone de _alius qui illam habet_, que es _otro que la +habita_, conviene a saber, la casa ajena". (!) + +El Sr. Abeille es más científico; pero lo que hay que admirar más, es la +agilidad maravillosa que despliega para extraer del verbo latino +_torrere_, que significa secar, tostar, quemar, incendiar, inflamar, el +vocablo _atorrante_, _el que se hiela_, según él, porque Varro emplea el +verbo citado en el sentido de quemar, hablando del frío. Yo consentiría +gustoso, porque estoy curado de espanto en esa materia; pero desearía +saber cómo--y poco más o menos cuándo--se ha colado ese _torrere_ en +nuestro país, y por qué causa ha hecho su evolución tan rápida, pues lo +repito, y apelo a la memoria de todos los hombres de mi edad, hace +veinte años, no era generalmente conocida la palabra "atorrante". + +Hubiera deseado que el Sr. Abeille, con su segura información, nos +hubiera dicho algo sobre el delicioso _guarango_ de nuestro "idioma +nacional", que si viene realmente de dos palabras quichuas que +significan _varios colores_, es un hallazgo genial del pueblo--y del +odioso _macana_, que no se acierta a comprender como ha venido a +significar _disparate_, _despropósito_, de su acepción primitiva y +aceptada, aun en España, de "arma contundente usada por los indios". Y +llegando a las profundidades del "idioma nacional de los argentinos", +anda por ahí un famoso _titeo_, muy campante, que amenazando de desalojo +al castizo _bochinche_, ha invadido ya los dominios de la _burla_ y de +la _broma_, sin que sepamos aún qué derechos tiene, semánticamente +hablando, para conducirse así. + + +III + +La circunstancia especial de ser este un país de inmigración, hace más +peligrosa la doctrina que informa el libro del Sr. Abeille y más +necesaria su categórica condenación. Sólo los países de buena habla +tienen buena literatura y buena literatura significa cultura, progreso, +civilización. Pretender que el idioma futuro de esta tierra, si +admitimos las teorías del Sr. Abeille y salimos de las rutas +gramaticales del castellano, idioma que se formará, sobre una base de +español, con mucho italiano, un poco de francés, una migaja de quichua, +una narigada de guaraní, amén de una sintaxis _toba_, tiene un gran +porvenir, es lo mismo que augurar los destinos del griego o del latín a +la jerga que hablan los chinos de la costa o la jerigonza de los +levantinos, verdadero volapuk sin reglas, creado por las necesidades del +comercio. Paréceme que si el Sr. Abeille, a más de tener todo el cariño +que muestra por esta tierra y que creemos sincero, fuera hijo de ella, +sentiría en el alma algo instintivo, que le enderezaría el razonamiento +en esta materia. + +Y ahora me voy a releer la muerte de Marco Aurelio, de Renán, el +discurso sobre la nobleza de las armas, de Cervantes, la pintura de +Inglaterra al terminar el siglo XVII, de Macaulay o los coros del +Adelghi, de Manzoni, para en seguida pedir al cielo conserve en nuestro +suelo la pureza de la noble lengua que hablamos, a fin de que algún día, +si no nosotros, nuestros hijos, puedan leer, de autores nacionales, +páginas como aquéllas. + + 1900. + + + + +EN LA TIERRA + + + + +Tucumana + + +La hacienda del "Arrayán" dista de Tucumán poco más de doce leguas, esto +es, unas buenas diez horas de marcha. Al abandonar el valle es necesario +acudir a la mula o al caballo habituado a la montaña. Así se asciende +lentamente, se cruzan los cuadros más bellos que pueden contemplarse en +suelo argentino; cuadros cuyo aspecto va cambiando de carácter a medida +que los caprichos de la ruta conducen a una garganta de la que, más que +verse, se adivina el fondo, o llevan a una cúspide desde la cual se +abarca un paisaje dilatado. Jamás la nieve cubrió esos montes, vírgenes +del helado abrigo bajo el cual se cobija la tierra en los duros climas +del Norte. La Naturaleza desnuda, siempre alegre, viviendo sin cesar, +arroja en todas las formas su savia desbordante. A veces cuando el sol +vibra sobre ella con tal intensidad que el suelo se entreabre, la acción +generosa de los bosques que cubren los cerros como un manto real, +acumula las nubes y prepara la lluvia, que empieza en largas y anchas +gotas, se acelera, se enardece con el estruendo del trueno, se hace +frenética, cae a torrentes, amenaza, va a herir... y se disuelve en una +sonrisa de verano. El que no conoce esas fantasías del trópico no puede +darse cuenta de la vida intensa y expresiva de la naturaleza... + +El "Arrayán", propiedad de don Juan Andrés Segovia, ocupaba un extenso y +lujoso valle completamente rodeado por colinas de poca elevación que lo +defendían como una cadena de baluartes. Bien patrimonial, había quedado +abandonado hasta 1860, a la merced de todo el que quería llevar allí su +rebaño vagabundo. Sólo cuando la nacionalidad se constituyó y que la paz +hizo nacer la esperanza, en ese momento digno de estudio en nuestro +país, cuando el pueblo argentino, como al despertar de un largo sueño, +empezó a palparse, a darse cuenta de las necesidades de la vida y a +estudiar los recursos de nuestro suelo admirable, sólo entonces Segovia, +uno de los precursores en su provincia de la implantación de la +industria que debía hacer su riqueza, comprendió el inmenso valor del +"Arrayán" y ensayó un pequeño plantío de caña de azúcar. Poco a poco el +campo del arado se extendió y la tierra, atónita de recibir semilla de +mano del hombre, gozosa de la aventura, rindió opulenta el préstamo +parsimonioso. + +Al rancho de paja sucedió bien pronto una habitación _de material_, que +cinco años más tarde cedió el sitio no a un palacio, sino a uno de +aquellos vastos y cómodos edificios, sin arte ni belleza, pero que el +instinto del hombre más ignorante sabe construir, de acuerdo con las +exigencias del clima. Sobre una pequeña altura, una masa cuadrada, +flanqueada por anchos corredores y en el centro un patio enorme, +cubierto de naranjales, limoneros, palmeras, arrayanes y laureles rosa. + +Del mismo modo, el viejo trapiche primitivo había desaparecido ante la +enorme maquinaria moderna, esa maravilla de mecánica que toma el verde +tronco de la caña y lanzando el jugo que le extrae a su peregrinación +fantástica, lo transforma en oro. + +El ingenio propiamente dicho, se levantaba a trescientos metros de la +habitación--y a su pie, una pequeña aldea se había formado, con sus +casitas limpias, cuidadas, rodeadas de árboles y flores, morada de los +ingenieros y empleados extranjeros y sus ranchos casi abiertos, hogar +transitorio del criollo. En el centro, una pequeña iglesia levantaba su +campanario blanco, frente a la escuela modesta. Los dos edificios +parecían mirarse con cariño en su humildad recíproca; la una exigía una +fe serena y tranquila y la ciencia que en la otra se enseñaba era bien +tímida para levantar la cabeza. Los peones miraban con envidia a sus +hijos ir a la escuela y pasaban largas horas de la tarde, al concluir +las faenas, haciéndose enseñar los insondables misterios del alfabeto +por los niños encantados de lucir su ciencia ante sus padres. + +Segovia tenía predilección por su hacienda del Arrayán; no sólo era la +base principal de su fortuna, sino que encontraba dulce la vida allí, +rodeado de su familia y entregada el alma a esa profunda satisfacción +moral que da la conciencia de ocupar útilmente el tiempo. Parecía que al +descender al valle, todas las contrariedades volaban de su espíritu para +dar lugar a un contento sereno e igual. El día de su llegada era caro; +todos los necesitados, todos los que se habían comido anticipadamente el +beneficio de la estación, todos los que se habían visto cortar el +crédito por el implacable pulpero, acudían a él y rara vez volvían +descontentos. Lo que le había costado más implantar, era el régimen +moral. A medida que su hija Clara crecía, Segovia comprendía los +inconvenientes de aquel estado social perfectamente primitivo, en el que +las teorías más avanzadas del _free love_ americano habían recibido una +vigorosa aplicación inconsciente. Rara era la pareja que había pasado +por otro altar que el de la naturaleza antes de consumar su unión. +Segovia constataba que los resultados podían luchar con éxito con los +productos más canónicos de las sociedades cultas y que esos muchachos +rollizos y vigorosos, concebidos al azar de una noche de verano, bajo un +cielo estrellado y la callada protección de un naranjo dormido, nada +tenían que envidiar al pillete lívido de las ciudades, venido al mundo +con un pertrecho completo de sacramentos y actos oficiales. En tanto que +Clara fué pequeña, Segovia sostuvo impávido su teoría contra los +enérgicos asaltos de su hermana, devota combatiente, y los más flojos de +su mujer; pero más tarde comprendió que debía ceder y cedió. Fué +entonces que se levantó la capilla y que la aldea del Arrayán presenció +respetuosa la entrada solemne del señor don Isidoro, nombrado capellán +del establecimiento y encargado de poner un poco de orden en aquel +pequeño mundo que hasta entonces había crecido bajo la mirada directa +del Señor, sin intervención de su santa iglesia. + +Era don Isidoro un mocetón de veintiséis o veintiocho años, bien +plantado, alto, robusto y hecho a torno. Visto de espaldas, parecía un +granadero disfrazado, un hombre de acción y de pasiones. De frente, el +problema se resolvía: jamás una cara más plácida, dulce, naturalmente +tranquila y alegre, había reflejado un alma más alejada de las +concepciones turbadoras de la vida. Inocente a veces hasta el exceso, se +salvaba siempre no sólo de las dificultades, sino del ridículo mismo, +por su bondad profunda y sana. Era español; muy niño, vino con Su +humilde familia a Buenos Aires, se educó en el seminario y más tarde fué +familiar de un prelado que le tomó cariño, le dió las órdenes y trató de +ayudarle. Segovia le conoció en uno de sus viajes, rió un poco de su +inocencia, le intrigó ese rarísimo fenómeno de perfecta pureza y +concluyó por llevársele a Tucumán. Al mes de vida íntima le trataba con +afección paternal; pero jamás pudo privarse de la clásica broma que +hacía poner rojo a don Isidoro y que consistía invariablemente en +empezar por mirarle, analizar sus formas atléticas, suspirar y lanzar su +eterno "¡Qué lástima!" Don Isidoro se ruborizaba, murmuraba un "Señor +don Juan Andrés!..." y sonreía incómodo. Lo que daba lástima a Segovia, +era el desperdicio de un hombrón semejante, que habría hecho tan feliz a +una mujer y dado tan vigorosa prole. + +Lo que don Isidoro casó y bautizó en los primeros tiempos, no está +escrito. Al principio quiso hacer una amonestación por separado a cada +pareja; pero eran tantas, que al fin resolvió casar de 10 a 12 a. m. y +luego proclamar por secciones de veinte. Aunque don Isidoro tenía su +casita junto a la capilla, comía siempre en la mesa de Segovia durante +la permanencia de éste en la hacienda. A más de él, había dos comensales +invariables: el ingeniero principal, Mr. Barclay, un americano que había +pasado casi toda su vida en la Habana y que un mal azar de fortuna +arrojó al Plata. Tenía 50 años sonados, era silencioso, trabajador y no +se le conocían sino dos pasiones: la música y Clara, o más bien sólo la +primera, que para él se encarnaba en la segunda. Luego don Benito +Morreón, español, maestro de primeras letras, soltero, de cuarenta años, +rubio, descolorido, con anteojos, apasionado por la filología, pero sin +hablar jota de francés, ni de alemán, ni de inglés, ni de nada, en una +palabra, aunque hacía diez años, según afirmaba, que se había entregado +al estudio de los idiomas eslavos, para empezar por lo más difícil. Su +sistema consistía en llevar un libro enorme en el que copiaba, junto a +la voz española, la correspondiente en bohemio, en croata, en serbio, +en rutheno, o en ruso, echando el alma en la transcripción de los +caracteres gráficos de cada idioma, sin avanzar jamás en su +conocimiento. El sueño de don Benito era llegar a tener discípulos +capaces de comprender el curso de _bello ideal_, como llamaba a la +literatura, curso que pretendía dar, así que su pan intelectual hubiera +fortificado el espíritu de sus educandos. Pero éstos, tan pronto como +sabían leer, escribir y contar, tomaban el machete y se iban a cortar +caña. Don Benito presentaba sus quejas a Segovia, quien le demostraba +pacientemente que un peón no debe jamás tener una educación superior a +su posición en el mundo. D. Benito no se desanimaba y esperaba con calma +la explosión de un genio entre los chinitos descalzos que poblaban su +escuela. Católico ferviente, ayudaba invariablemente la misa de don +Isidoro, con quien mantenía excelentes relaciones. + +Luego venía Toribio, el hombre de confianza de Segovia, capataz del +establecimiento en su ausencia, pero sin jurisdicción sobre Barclay, rey +y señor allá en sus máquinas. Toribio no comía en la mesa; peón había +sido, peón había quedado. Decía a Clara "niña Clarita", amansaba él +mismo los caballos destinados a su silla, se sacaba el sombrero delante +de don Isidoro o don Benito y trataba a los peones como amigos, lo que +no impedía que de tiempo en tiempo demoliera uno o dos de un puñetazo. +La hacienda, durante las faenas, contaba más de doscientos hombres entre +los cortadores de caña y los adscriptos a las máquinas, con otras tantas +mujeres y un sinnúmero de chiquillos. Manejar todo ese mundo no era cosa +sencilla y se necesitaba, a más de los puños de Toribio, su aureola de +soldado valeroso, como lo atestiguaban las medallas que lucía su pecho, +en las grandes fiestas de iglesia. + +Como Segovia, su mujer y Clara amaban la hacienda. No sólo encontraban +allí una vida de paz y tranquilidad, sino también aquel secreto halago +que tan profundamente han de haber sentido nuestros padres y que para +nosotros se ha desvanecido por completo, arrastrado por la ola del +cosmopolitismo democrático: la expresión de respeto constante, la +veneración de los subalternos como a seres superiores, colocados por una +ley divina e inmutable en una escala más elevada, algo como un vestigio +vago del viejo y manso feudalismo americano. ¿Dónde, dónde están los +criados viejos y fieles que entreví en los primeros años en la casa de +mis padres? ¿Dónde aquellos esclavos emancipados que nos trataban como a +pequeños príncipes, dónde sus hijos, nacidos hombres libres, criados a +nuestro lado, llevando nuestro nombre de familia, compañeros de juego en +la infancia, viendo la vida recta por delante, sin más preocupación que +servir bien y fielmente?... El movimiento de las ideas, la influencia de +las ciudades, la fluctuación de las fortunas y la desaparición de los +viejos y sólidos hogares, ha hecho cambiar todo eso. Hoy nos sirve un +sirviente europeo que nos roba, que se viste mejor que nosotros y que +recuerda su calidad de hombre libre apenas se le mira con rigor. Pero en +las provincias del interior, sobre todo en las campañas, quedan aún +rastros vigorosos de la vieja vida patriarcal de antaño, no tan mala +como se piensa... + +De pie con el sol, Segovia recorría la hacienda a caballo, vigilaba el +corte, charlaba con Toribio; rara vez, al volver, dejaba de encontrar a +Clara, habituada también a esos paseos matinales deliciosos, en los que +el aire puro de los campos entra a raudales a vigorizar los pulmones. +Padre e hija se daban los buenos días, buscaban espacio para galopar un +momento y volvían contentos y pidiendo a voces el almuerzo. Durante el +día, Clara ponía un poco de orden a sus numerosas preocupaciones de +caridad, cosía ropa para los chiquillos, visitaba a los enfermos, +celebraba conferencias con D. Isidoro, instándole para que se armara de +los rayos de la iglesia contra el peón Silvano, que bebía, contra +Ruperto, que había estado tres días ausente sin decir nada a su mujer, o +contra Santiago, que no enviaba sus hijos a la escuela. El momento de la +comida era la hora grata por excelencia. Parecía increíble que la +monotonía de aquella vida suministrara tanto tema de conversación. Un +observador habría podido constatar que cada uno de los interlocutores +decía siempre la misma cosa; pero como todos se encontraban en igual +caso, nadie lo notaba. Cada uno, con la persistencia tenaz de la pasión, +pero sin salvar los límites de las conveniencias, procuraba llevar la +conversación al terreno grato a su alma. D. Isidoro hacía un viaje al +paraíso cada vez que Clara, por satisfacerle, recomenzaba la narración +de su recepción en Roma por el papa; Barclay daba giros de veinte leguas +para hacerle repetir sus impresiones en las óperas de Wagner y D. Benito +trabajaba como un benedictino por traer a colación el viaje a Rusia, en +el que encontraba conexiones con su estudio favorito. Clara le había +traído gramática y diccionarios de casi todas las lenguas eslavas; el +día que los recibió, don Benito sintió un nudo en la garganta, rompió a +llorar y estuvo a punto de caer a sus pies. Desde entonces miraba a +Clara con una veneración profunda.--Después de comer, Segovia hacía su +eterna partida de bésigue con su mujer, ésta asesorada por D. Isidoro y +su marido por el maestro de escuela. Barclay ocupaba su sillón no lejos +del piano e inmóvil, silencioso, oía con recogimiento a Clara, asombrado +de encontrar bello todo lo que tocaba, sin darse cuenta muchas veces de +que Clara tocaba precisamente lo que él encontraba bello. + + * * * * * + +Esa noche, la alegría general producida por los huéspedes queridos, +había determinado una fiesta magna. + +Los dos amigos, de regreso de su largo paseo, encontraron en el corredor +sobre el que daban las ventanas del salón, tranquilamente sentado, al +capataz Toribio, en actitud de paciente espera. + +--Hola, amigo, ¿qué hace por aquí? dijo Pepe. + +--Nada, Doctor; la niña Clara me ha dicho que Don Benito va a tocar el +_paine_ y he venido a ver cómo es. + +Todo estaba ya organizado en la sala cuando los dos amigos entraron. +Clara al piano, a su lado su prima María, llegada esa mañana con los +huéspedes; Barclay en posesión de su sillón, Segovia, la señora y el +cura al lado de la mesa de bésigue, pero sin jugar--y en la pieza +contigua, sin duda D. Benito, porque se oía a cada instante una voz que +decía "¿Ya?", como si se tratara de hacer partir a un tiempo diez +caballos o de disparar las armas en un duelo. En las ventanas que daban +al patio, una multitud de cabezas, cubiertas de pañuelos de colores, +dejando escapar trenzas de cabello negro como el ébano y cubriendo +fisonomías sonrientes e iluminadas por ojos llenos de vida. Eran las +_chinitas_ que se habían aglomerado para oir también a D. Benito _tocar +el paine_, invención de Clara, a falta de otro instrumento; todo aquel +pequeño mundo estaba alborotado por esa prodigiosa aplicación de tan +humilde utensilio. + +--Es la primera vez que el público hace esperar a los artistas, dijo +Clara. Vamos, colóquense Vds. bien y prepárense a gozar. Atención D. +Benito! + +--¡Ya! gritó el aludido desde la región ignota donde procuraba +convertirse en eco lastimero. + +--¡No, hombre! Oiga bien el piano y entre en el acorde que le hemos +indicado. + +--¡Perdón! dijo D. Benito asomando la cabeza por la puerta del cuarto y +teniendo en las manos el famoso peine envuelto en papel de seda. +¡Perdón! ¿Pero no sería posible hacerme saber por algún medio visible, +cuál es el acorde indicado? Hay muchos que se parecen y me puedo +confundir. Además, de donde me han puesto no alcanzo a verlas y... + +--¿Pero no le queda el oído? Todos los eslavos son músicos de +nacimiento, señor Morreón, y usted, por simpatía, debe tener oído. + +El argumento pareció convencer a D. Benito, que desapareció asegurando +que pescaría el acorde. + +Clara dibujó la melodía en el piano y María empezó el triste recitativo +de la serenata de Braga con su vocecita débil pero afinada y simpática. +Todo el mundo había hecho silencio y el público menudo de la ventana +retenía el aliento para no perder una nota. En el momento oportuno, +justo después del acorde indicado, D. Benito, puntual bajo la excitación +hecha a su honor panslavista, rompió denodadamente el fuego con bastante +precisión.--La cosa no era muy fácil, porque la voz llevaba una melodía +y el piano acompañaba, mientras D. Benito debía esgrimirse por su +cuenta, concurriendo con el elemento principal al conjunto. Había +empezado bien; pero en el cambio de tono, le era necesario llegar a un +_si_ bemol que había sido uno de los primeros obstáculos en el ensayo, +hasta que María consiguió hacer apretar los dientes al pedagogo sobre la +parte unida del peine y llegar así, por un esfuerzo que las venas del +cuello revelaban, al _si_ bemol deseado. D. Benito, todo a su tarea, +apretó con tal frenesí, que la nota salió vibrante, no muy justa, pero +potente de sonoridad. + +--_¡Mirá el paine!_--exclamó Toribio sin poderse contener, con medio +cuerpo dentro de la ventana. + +Todos soltaron la carcajada, María la primera, que interrumpió el +canto--Toribio se puso como una flor de amapola, y no sabiendo qué +hacer, sonrió humildemente, mientras D. Benito asomaba la cabeza con +aire agitado, preguntando: + +--¿Me he equivocado? + +--Al contrario, señor Morreón, merece Vd. un bravo, dijo la señora. Ha +sido un acceso de entusiasmo en el público. + +--_¡Da capo, da capo!_--gritó Pepe. + +La serenata, por fin, se ejecutó a la satisfacción general, sobre todo +del maestro de escuela que, agobiado por las felicitaciones y +vislumbrando un porvenir de gloria, preguntó a María muy seriamente si +no había música escrita para el peine. La alegre criatura le aseguró que +sí, prometiéndole hacer venir la partitura de una ópera de Rubinstein, +transcripta para ese amable instrumento. + +Luego vino el esperado duo de D. Juan, por María y Barclay. Barclay +conocía la música y allá en sus tiempos debía sin duda haber cantado. La +verdad es que, con su voz sin timbre, pero sumamente afinada, supo dar +al "la ci darem la mano" una expresión tan característica y personal, +que Carlos lo miró asombrado. Algo le revelaba que en aquel corazón +silencioso y solitario pasaban cosas que la calma aparente de la vida no +dejaba ver. La música es el lenguaje universal de todo lo que siente y +sufre; ella sola puede traducir con la vaguedad necesaria para no +profanarlos, los sentimientos más ocultos y profundos que se mueven en +el fondo del alma humana. Además, Mozart tiene este rasgo +característico, que la excelencia de su interpretación no depende +exclusivamente del arte, sino de la inteligencia. A un artista sin +talento se le puede enseñar bien una ópera cualquiera, siempre que tenga +voz y sepa usarla. Eso no basta para Mozart o mejor dicho, Mozart, el +único, puede pasarse de esos elementos. Fuera de Faure, a nadie he oído +la serenata de D. Juan como a un hombre de mundo, casi sin voz, que la +murmuraba de una manera exquisita para las ocho o diez personas que +rodeaban el piano... + +Así corrían las noches en la alegría, como los días en la serenidad. + + + + +La primera de "Don Juan" en Buenos Aires + + +Después de un largo eclipse, nunca completo, pues tras la penumbra +brillaba siempre la tenue luz que muchos recordaban como una fuente +deliciosa de vida y armonía, reaparece en el cielo el astro soberano en +su calma serena y transparente. + +¿De dónde viene el _engouement_ actual por Mozart? En primer lugar, de +la pobreza de la producción contemporánea y luego por su eterna belleza. +Mozart no será olvidado jamás, y mientras la raza humana persista, +continuará fascinándola. En resumidas cuentas, Mozart, Beethoven, +Wagner. Todo lo demás son _poetae minores_, muy apreciables, pero que al +lado del trío majestuoso, gravitan como partículas siderales +innominadas. + +Pero a mis ojos, Mozart se mantiene, persiste y triunfa, precisamente +por la ausencia de algunos de los caracteres que le han sido +generalmente atribuídos por la mayor parte de los escritores--y son +legión--que de él se han ocupado. Todos sabéis que hasta hace diez o +doce años, para el vulgo, música alemana era sinónima de obscuridad, de +impenetrable profundidad, de ciencia abstrusa reservada únicamente a los +iniciados, destinada a no ser comprendida jamás por el buen grueso +público, a quien gusta salir del teatro tarareando los motivos de la +ópera que acaba de oir. Recuerdo que en uno de los novelones de Pérez +Escrich, ese ilustre predecesor de Onhet, que hizo la delicia de +nuestra infancia, dos personajes conversan al salir del Real de Madrid, +antes de ir al Café Fornos, que para Escrich era el _summum_ de la +elegancia. Han oído... el _Fausto_, de Gounod, y uno de ellos, +dilettante apasionado y con autoridad en la materia, declara que el arte +musical morirá a manos de esos armonistas maldecidos, que desprecian la +melodía y les da por hacer música _sabia_ e incomprensible. Y se trataba +del _Fausto_! + +Así, ¡cuánto se ha dicho de Mozart, de la profundidad de su concepción, +de lo intrincado de su manera y de la preparación especial que se +requiere para entenderlo! Y, sin embargo, es el mayor portento de +claridad, de nitidez cristalina que la historia del arte registra. Pero +a su maravillosa facilidad, al espontáneo torrente de melodía que brota +de su cerebro, se unen dos condiciones tan raras, que han hecho de él el +único y el inimitable: su instinto dramático, en primer lugar, que le +permite, con sin igual soltura, traducir la situación, y en segundo, la +elegancia, la distinción suprema de su melodía. Se le acusaba de haber +puesto la estatua en la orquesta y el pedestal en la escena. Es que fué +de los primeros en comprender que una batalla debe darse con todas las +fuerzas de que se dispone y utilizó los pocos instrumentos con que +contaba, fundiéndolos con las voces, abriendo así esa vía luminosa que +Wagner debía recorrer triunfalmente hasta agotarla. + +Es esa la maravilla del _Don Juan_; el drama está en la música más que +en la palabra y pienso que hasta sin el juego escénico, se necesita ser +muy lego en la materia para no sentir y comprender la intención de la +frase musical y no adivinar, tras las melodías que Mozart hace cantar a +su héroe, el alma voluptuosa, ligera y escéptica del seductor... + +¡Pobre _Don Juan_! No hay cuaderno de pequeñas melodías para el primer +año de piano, que no contenga, transcriptas con una ingenuidad de +deletreo, el "_la ci darem la mano_", el "_Deh! vieni a la finestra_", +el minuet "_signore maschere_" y el rondó de Zerlina. Lo mismo pasa con +Virgilio: nos lo hacen _annoner_ en la infancia, le tomamos horror y no +lo volvemos a abrir en la vida, sin darnos cuenta que el magnífico +poema, leído sin obligación, es una de las fuentes más puras en la que +el espíritu humano puede encontrar la belleza. + +Y a propósito de _Don Juan_, se agolpan a mi memoria recuerdos lejanos +que me es grato saludar, como a una evocación de muchos seres queridos +que reposan para siempre. + +Hace veinticinco años o más, Ferrari[11], esa columna lírico-argentina, +sin sospechar aún los altos destinos a que su estrella le llamaba, había +saltado, con más audacia que capital, del modesto salón de la Sociedad +Filarmónica que había fundado, al escenario del Colón. Lo que había +determinado de vocaciones musicales esa Sociedad Filarmónica, no es +decible. Como todas las coristas eran niñas de las principales familias +de Buenos Aires, los coristas, naturalmente, se reclutaban entre la flor +de la juventud porteña. Se cantaban, en los conciertos, piezas +concertadas o, como decían los pocos técnicos aficionados, _tuttis_. + + [11] Aun vivía el buen maestro cuando fueron escritas estas líneas. + +Pero había un antagonismo de criterio respecto a la colocación, entre +Ferrari y sus artistas. El maestro quería que los tenores se colocaran +detrás de las sopranos, los barítonos de las mezzo y los bajos de las +contraltos. Tenía, es cierto, la conciencia ancha y cuando se lo pedía +con buen modo, algún tenor enamorado, conseguía que declarara soprano, a +una modesta aficionada que trepaba a duras penas tres escalones. Así, +recuerdo que un día apareció en los salones del Coliseo, para un ensayo, +un ex alférez "largo, lampiño y un poco desgoznado"[12], me pidió que lo +presentara a Ferrari, porque quería tomar parte en el coro.--¿Qué voce +a?--No sé.--Allora, ¿come si fa?--Espérate. Consulté al amigo, quien, +después de averiguar que una morochita que le interesaba era soprano, se +declaró tenor. Ferrari, un poco desconfiado, debo declararlo, le colocó +detrás de la sopranito codiciada. El ensayo empezó; se trataba nada +menos que del final del tercer acto de la _Traviata_. + + [12] Así se ha dibujado él mismo, "Treinta años después", en la + deliciosa página que lleva ese título y que publicó "La + Biblioteca". + +Astengo, un corredor de seguros que le jugaba música para colocar +pólizas, hacía de Alfredo, mientras una niña rubia, simpática, con una +voz deliciosa y verdadero talento artístico[13], tenía el papel de +Violetta. Nosotros, el coro, los señores y damas sin importancia, +repetíamos hasta el cansancio una sola frase: _Quanta pena fa al cor!_ +Pero había que colocarla a tiempo, por lo menos. Esa pena profunda que +sentíamos por la desgracia de la Traviata, debíamos expresarla +oportunamente. Pero apenas ésta había lanzado su _Alfredo, Alfredo!_, mi +amigo, aprovechando el momento en que Violetta tomaba aliento para +añadir: _di questo core_, etc., lanzó un _quanta pena fa al cor_, tan +extemporáneo, tan anacrónico, que Ferrari se sintió mal, dió un +batutazo formidable, y dirigiéndose a mí, que baritoneaba en un rincón, +rugió agitando los brazos: _ma fa tacere questo pero!_ En aquella época, +Ferrari no podía decir _perro_. La escena concluyó por una transacción: +mi amigo continuaría siendo tenor, pero sin cantar, _tenor seco_, como +le llamábamos. + + [13] La señorita Genoveva Amadeo. + +Cuando Ferrari tomó la dirección del Colón, no le dejábamos vivir, +pidiéndole que abandonara el viejo repertorio italiano y nos hiciera +conocer a Mozart, a Weber y Meyerbeer. Lo primero que conseguimos de +este último, fué _Roberto el Diablo_; la impresión fué colosal y el +éxito lucrativo para Ferrari. El oía un poco entonces esa nueva música +con un airecito escéptico y creo que aún hoy, en el fondo, sus gustos +son los de su juventud. Pero, en fin, nuestro consejo había sido bueno, +le ayudábamos cuanto nos era posible en la prensa, en la propaganda +social y en aquellas agarradas musicales del Club del Progreso, que +hacían poner furioso al pobre don Juan Carranza, en su eterno bezigue +con Adolfo Alsina, su víctima ordinaria. + +Teníamos entrada franca entre telones y ayudábamos a bien morir a Lelmi, +en el _Ballo in maschera_, bajo el disfraz del último acto. Recuerdo que +Adrián Arana quería salir una noche, de casco y barba postiza, con una +escopeta de dos tiros, a cazar hugonotes en el último acto de la ópera +de Meyerbeer, que ahora se suprime siempre y que tiene un hermosísimo +terceto. Era íntimo amigo de un corista que se colocaba al lado de la +_avant-scéne_ en que estaba Adrián y cantaba sólo para éste, que le +aplaudía con frenesí, en la esperanza, según decía, de presenciar alguna +vez el estallido de la vena yugular que, allá por el _si_ bemol, tomaba +proporciones de cable en el pescuezo del corista... ¡Esa _avant-scéne_! +Eugenio Cambaceres, con el atractivo de su talento, de su gusto +artístico, de su exquisita cultura, de su fortuna, de su aspecto físico, +pues todo lo tenía ese hombre que parecía haber nacido bajo la +protección de un hada bienhechora, era el jefe incontestado. Luego venía +_Patroclo_, el insigne Patroclo, senador por Jujuy, _s'il vous plait_, +chiquito, tieso, duro, malísimo, que no podía vivir sino entre nosotros. +En seguida, Icaza, el _gallego_ Icaza, flaco, tenue, impalpable, +exuberante, lleno de grandes designios, siempre irrealizados, el músico +técnico de la compañía, anunciando eternamente un trabajo, alguna +crítica de arte, en la que pondría las peras a cuarto y cantaría las +verdades al hijo del sol, pero que nunca veíamos. De los vivos, ¿a qué +hablar? Viejos magistrados unos, _fruits ratés_ otros, buenos padres de +familia los más, todos vamos siguiendo, con semblanza de conciencia, +esta cómica ruta cuyo final no está lejos... + +Pero vuelvo a mi _Don Juan_, y si en el camino me extravío por momentos, +mirad esos _zig-zags_ con indulgencia, porque me traen recuerdos de la +única época realmente feliz de la vida... Habíamos, por fin, resuelto a +Ferrari a poner en escena la anhelada ópera, aprovechando la contrata de +no sé qué barítono italiano que cantaba bien y traía trajes pasables. +Ferrari se había defendido con energía. _Ma come si fa? Cinquanta mille +pezzi de decorazione!_ (de los chicos, de entonces, pero que se estaban +quietos, sin subir ni bajar). _Se é un fiasco, come si fa?_ Para +destruir esa poderosa argumentación empleamos todos los recursos +imaginables, y Ferrari, que al fin y al cabo, es el hombre que nos ha +hecho conocer el teatro lírico casi entero, cedió a nuestra instancia, +los ensayos comenzaron y nos pusimos en campaña. Se trataba, como era +natural, de hacer conocer la obra de Mozart, en un artículo magistral, +que arrebatara los sufragios del público y que llenara, desde la primera +noche, la vasta sala del Colón, tan llorada por todos los que a ella +teníamos vinculada nuestra juventud y nuestra alegría. ¿Quién había de +ser el designado para llevar a cabo la magna obra? Icaza, naturalmente, +como en el grupo de Pickwick, todo lo que se refería al amor tenía su +representante titular. Con tres meses de anticipación, Icaza acometió la +empresa. Pasaba tres o cuatro horas encerrado, producía uno o dos +párrafos, los cepillaba, los limaba, les metía unas puntitas, que él +llamaba horadadoras, y cuando le preguntábamos, con cierta reserva y +misterio: "Y aquéllo, ¿anda?", nos contestaba, más que con la palabra, +con la expresión, porque más que cara, tenía fisonomía: "Tente tieso y +ello será." Vivía en su artículo y hasta había cesado de hablar de una +morena, más fea que una crisis, que le tenía sorbido el seso. Por fin, a +los tres meses, llegó una noche al teatro, con aspecto fatigado, pero +radiante, colgó su sombrero, y en su lenguaje apocalíptico no dijo sino +estas palabras: "Abur y la de vámonos!" Eso significaba, claro como el +cristal de roca para nosotros, que había terminado su artículo sobre +_Don Juan_. No hubo medio de que nos lo leyera; ruegos, amenazas de +pisotón (lo que más temía físicamente en el mundo), todo fué inútil. + +Sin vacilación, todos resolvimos que el artículo se publicaría en la +_Tribuna_. La _Tribuna_ era el diario a la moda, el único, el +indispensable. Cortado y dirigido, instintiva e inconscientemente, en el +sentido de las preocupaciones porteñas, tenía una autoridad absurda, +pero incontestable, y ha sido necesario todo el talento comercial de los +Varela, para haber dejado agotar esa fuente de fortuna. Lo dirigía +entonces, como un jinete, con espuelas y sin riendas, puede dirigir un +caballo, Héctor Varela, que acababa de llegar de Europa con la aureola +del discurso de Ginebra que no había pronunciado. Para él, artículos de +fondo, información política y financiera, todo eso era secundario; toda +su atención se concentraba en dos folletines que aparecían diariamente, +algo como unos _Misterios del Paraguay_, con Madama Lynch por +protagonista, y las _Cosas_, de Orión, que él redactaba bajo ese +pseudónimo. La novela ofrecía pocas dificultades; Héctor había escrito +los dos o tres primeros folletines y una buena mañana se había cansado; +como el regente (¡oh vasto, redondo y solemne don Saturnino Córdoba, te +saludo al pasar!) le pidiera materiales, tomó la primer novela que le +cayó a mano, la abrió al azar, encontró un diálogo, le metió tijera y lo +entregó a la composición. Los lectores (tenía y muchos) se agarraban la +cabeza, no entendían una palabra, pero esperaban pacientes que aquéllo +se aclararía más tarde. Esa publicación, en esa forma, duró meses +enteros, y lo que es más colosal, el primer tomo apareció, se vendió y +debe aún adornar alguna biblioteca. + +En cuanto a las "Cosas", allí cabía cuanto Dios crió. _Virutinjis_, +felpas, reclamos, bombos, anuncios, sablazos, disimulados o no, +transcripciones, cuentos, anécdotas, versos, cuanto es posible imaginar, +todo bajo la firma de Orión. + +Nuestro buen Icaza puso en limpio su artículo magistral, en buen papel, +tinta negra y letra clara y se lo llevó solemnemente a Héctor, que +entendía de música como de cualquier otra noción racional. Este se lo +recibió, agradeció al compadre Icaza (todo el mundo era compadre de +Héctor, no sé por qué) su valiosa colaboración y le pidió que esa misma +noche fuera a corregir las pruebas. Icaza no faltó por cierto, espulgó +su prosa, teniendo por oidor al ñato Montes de Oca, de todos los errores +de caja, y luego se nos presentó en el teatro, más misterioso que nunca. +"Mañana y a callar!", nos dijo. Preparamos el alma a las grandes +emociones, advertimos a Ferrari, nos fuimos al Club, en donde, de mesa +en mesa, propalamos la buena nueva y a la mañana siguiente, nos +despertamos al alba para pedir la _Tribuna_. En vano la recorríamos +desde la cruz a la fecha: ni sombra del artículo de Icaza! Por fin, se +me ocurre echar una mirada sobre las "Cosas" de Orión. Lo primero que +leo es lo siguiente: "El buen gringo, mi compadre Ferrari, va a dar el +Don Juan, de Mozart, ese alemán de rechupete, en el teatro Colón". En +seguida, sin título ninguno, como consecuencia de esa frase +trascendental, el artículo de Icaza, menos la firma. Al final, este +parrafito, dedicado a Ferrari o a Mozart, el texto es confuso: "Ah, +gringo lindo!" Luego la firma: Orión. + +Me vestí de prisa y corrí a casa de Icaza; un sirviente gallego me +recibió, trastornado: "El señorito me pidió los diarios a las 7, en +seguida le dió un ataque y ahí está sin sentido; le han puesto +ventosas!" + + 1897. + + + + +En el fondo del río[14] + + [14] Este fragmento, así como los dos titulados "De cepa criolla" y + "A las cuchillas", formaba parte de un estudio de nuestra + sociabilidad en aquel momento, que empecé a escribir en 1884. Ese + trabajo ha quedado definitivamente sin concluir porque esas cosas, + cuando no se publican de primera intención, dan más trabajo para + corregirlas, que para escribirlas de nuevo. Si publico aquí esos + fragmentos, es porque pueden leerse sin que choque su incoherencia, + refiriéndose cada uno a un cuadro o a un asunto particular. + + +El último día de cuarentena tocaba a su término. Había a bordo un +bullicio insólito. El piano, golpeado con más rigor que en las +melancólicas noches de la última semana, exhalaba sus quejidos ásperos +con tal buena voluntad, que se creía adivinara próximo el momento del +reposo. Se había instalado un _nueve_ animadísimo en una de las mesas +del comedor y los maltratados en la travesía trataban de rehacerse, +tentando la suerte del último día, postrera esperanza, engañosa como +todas. Un coro de señoras, un tanto enrojecidas por la labor interna de +la digestión, rodeaban el piano, donde una escuálida criatura de veinte +años batía las teclas sin piedad, mientras su hermana o algo así, soñaba +en voz alta, más o menos afinada, con bosques sombríos, claros de luna, +citas de amor y mal de ausencia. Los corchos de cerveza y limonada +gaseosa, con su falso ruido de champagne, saltaban a cada instante. Los +sirvientes, al pasar, solían poner la mano en el hombro a algunos +pasajeros y les deseaban, con un aire de superioridad incontestable, +buena suerte en el piquet.[15] + + [15] Debe recordarse que en los vapores franceses ("Messageries + Maritimes"), los pasajeros de 1.ª y 2.ª clases, viajan + confundidos. + +Arriba, sobre el puente, la luna, el espacio tranquilo, el Plata +dormido, meciendo sus olas pequeñas y numerosas, que se extinguían sin +rumor contra los flancos del navío. A lo lejos, al frente, en el confín +del horizonte, una faja rojiza tenue, como el resplandor lejano de un +incendio, visto a través de una atmósfera cargada de vapores leves. A la +derecha, también distantes, los faros de las costas y la imperceptible +raya negra que el espíritu adivinaba más de lo que los ojos veían. En +medio del río, vasto como un mar, multitud de luces que oscilaban +lentamente en lo alto de los mástiles. De tiempo en tiempo el eco triste +de una campana que daba las horas, como si recordaran al que soñaba +sobre el puente que aun en el seno de esa paz silenciosa, la vida corría +y las tristezas con ella. + +Estaba solo en cubierta, tendido sobre un banco, el brazo apoyado sobre +la baranda y la cabeza sostenida en la mano. La luna bañaba de lleno su +rostro de facciones regulares, joven aun, pero fatigado. Miraba al astro +velado por la niebla ligera con la persistencia de los soñadores y la +vaga expresión de sus ojos anunciaba que su alma recorría el pasado. + +Las horas corrían así, lentas e iguales. En el comedor se había hecho el +silencio; a popa, un grupo que hablaba en voz baja, sólo revelaba su +presencia por el intermitente resplandor de los cigarros. + +Varias veces ya un hombre había aparecido en lo alto de la escalera que +daba al puente y luego de mirar con interés cariñoso al joven inmóvil +había descendido. Al fin, en una de sus últimas subidas, se acercó +suavemente con un plaid en el brazo y lo tendió al joven, diciéndole en +francés con respetuoso acento: + +--La humedad de la noche puede hacerle mal, señor. He traído este +abrigo, por si el señor piensa no recogerse todavía. + +--Gracias. No descenderé aún; no podría dormir. Tráigame un poco de +cognac con agua y cigarros. + +El criado reapareció un momento después, el joven encendió un tabaco, se +envolvió en la manta y quedó mirando con una expresión de cariñosa +tristeza a su servidor. + +--Mañana concluye la cuarentena, Pedro. + +Pedro se inclinó. + +--Y empiezan los días amargos de que le he hablado, añadió el joven +sonriendo. + +--Yo estoy bien en todas partes donde el señor quiera tenerme consigo. + +--Sí, pero usted no conoce la vida de nuestros campos, sobre todo a +donde vamos. Es el desierto, la soledad y el silencio constantes. Tendrá +Vd. poco o nada que hacer allí y el fastidio puede engendrar la +nostalgia. Le repito, pues, mis palabras de París: no hay compromiso +ninguno entre nosotros. En el momento en que lo desee, regresará Vd. a +Europa o se instalará en Buenos Aires, a su elección. + +--El señor es siempre bondadoso conmigo; sólo le pido que me lleve +consigo donde vaya y que me acepte a su lado mientras mis servicios le +sean útiles. + +--Bien, bien; tenemos tiempo de hablar. Prepare todo para descender +mañana temprano. ¿No ha habido nuevos curiosos? + +--No, señor; desde Río me dejan tranquilo. + +El joven hizo un gesto de fastidio mientras el criado se retiraba. El +hecho es que desde Burdeos había vivido a bordo en una acechanza +constante, en una insoportable persecución de la curiosidad ajena. Su +retraimiento sistemático, sus respuestas monosilábicas, dadas con +glacial corrección a los que intentaban abrir charla con él, su silencio +en la mesa, el imperioso deseo de soledad que revelaba su aspecto, le +habían señalado al mundo de a bordo como un personaje original, +orgulloso primero, enigmático después, sospechoso más tarde. Entre los +pasajeros había pocos argentinos; la mayor parte eran familias de +extranjeros radicados en el país y sin contacto con la alta sociedad +porteña. Así, había duda hasta sobre el nombre del joven, que figuraba +en sus maletas, en la lista de pasajeros, que no importaba misterio +alguno, pero que el deseo de crear historias rodeaba de sombras en el +ánimo de esa buena gente. No pudiendo sacar nada del amo se dió el +asalto contra el criado, llevando la voz los que hablaban francés, +porque Pedro no entendía una palabra de castellano. Pero o Pedro tenía +un natural poco comunicativo o cumplía instrucciones terminantes, el +hecho es que tres o cuatro respuestas secas, dadas con su aire de +ceremonia, pusieron en derrota a los más audaces. + +Sólo se supo a punto fijo que el joven se llamaba Carlos Narbal, que +pertenecía a una distinguida familia de Buenos Aires, que tenía fortuna +y que había estado muchos años ausente. Y esto, gracias a tres o cuatro +_cocottes_ que venían a Río contratadas para el Alcázar, según decían, +que se daban suntuosos aires de artistas, pero que el comisario de a +bordo, que debía conocerlas a fondo, amenazaba con enviarlas a perorar +_sur le gaillard d'avant_ cada noche que el alboroto promovido por las +ninfas se hacía insoportable. Cuando se les pasó el mareo del golfo y +entrando a las aguas más tranquilas del Océano empezaron a recibir los +galanteos de la gente de a bordo, que en general ofrecía poco porvenir, +sus miradas no tardaron en dirigirse sobre Carlos, cuyo aspecto auguraba +un hombre de mundo. Si en alguna parte las mujeres tienen conciencia de +su fuerza es indudablemente sobre la cubierta de un buque. Caras que no +se han percibido en el momento del embarque, adquieren cierto atractivo +a los ocho días de navegación, y a los quince, a menos de ser unos +monstruos, pasan con facilidad por bellezas acabadas. El fenómeno se +produce a favor de un sinnúmero de circunstancias, de las que cuentan en +primera línea el aire vivificante del mar, la fuerte alimentación, la +inacción forzosa y la ausencia absoluta de puntos de comparación. Pero +todo eso parecía hacer poco efecto sobre el hombre único tal vez que no +hacía avances. El repertorio estaba agotado, las miradas tiernas, la +pantalla caída a propósito, el "_Mon Dieu, qu'il fait chaud!_" en los +trópicos, el insinuante y audaz "_est-ce que vous connaissez Rio, +monsieur?_", todo el arsenal de escaramuzas femeninas. Una de ellas, más +_crâne_ que las demás, había hecho jugar la gruesa artillería y una +noche, antes de llegar a Bahía, cuando ya hacía rato que habían sonado +las doce y que los corredores estaban desiertos, se entró sencillamente +al camarote que ocupaba Carlos, que a causa del calor había dejado sólo +la cortina corrida. Carlos, que no dormía, se sentó en la cama. Entonces +una voz queda, pero muy queda, cuya entonación procuraba infiltrar la +persuasión de que los vecinos no se despertarían, murmuró: "_Pardon, +monsieur, je me suis trompée de cabine_". Carlos refunfuñó algo, se dejó +caer sobre el lecho y la poco orientada artista declaró al día siguiente +que aquello, con el aspecto de un hombre, y _même pas mal_, no era tal. + +Luego, el aislamiento, las largas horas pasadas con los libros amigos, +con el Dumas que no cansa y que se relee con el placer que da la +evocación de las impresiones de la primera lectura, los buenos y sanos +libros de historia, las revistas científicas, las narraciones de viaje +que llevan el espíritu a regiones remotas. Y por la noche el panorama de +los cielos llenos de estrellas, del mar que las refleja con cariño, de +la estela que se desvanece lentamente como un sueño, la blanca espuma +que se apaga murmurando, la caprichosa fosforescencia de las aguas que +se abrillantan por instantes como el espíritu del que sufre, con un +reflejo de esperanza, para caer en seguida en la sombra... + +La última noche, pero frente a la patria, cuyo amor se levanta +espléndido sobre todas las ruinas morales. Ahí estaba; bajo el +crepúsculo incierto del horizonte, dormía la ciudad madre, cuna de su +cuerpo, nodriza de su alma, fuente también sin duda de todas las +amarguras de su vida. Miraba, miraba intensamente el reflejo lejano y a +medida que su espíritu leía el pasado en la memoria, sus ojos se +impregnaban de lágrimas o adquirían una dureza de acero. Luego pasaba la +mano por la frente y quedaba inmóvil. + +Un dolor profundo o un error inmenso pesaba sobre el alma de ese hombre; +o se había estrellado contra una desventura sin remedio, de las que +rompen la armonía interna y velan el porvenir o bajo un fastidio +colosal, el origen de su mal se había desenvuelto e invadido todo el +ser moral. + +¿Quién, quién sabe las ideas que pasan por el cerebro de un hombre joven +que sueña bajo los vientos dormidos, sin más horizonte a su mirada que +las aguas silenciosas y monótonas?... + +La campana de proa daba las dos de la mañana, cuando el criado avanzó +resueltamente y con cierto aire de autoridad y un "_Je vous en prie, +monsieur_" insistente y suave, pidió a Carlos que se recogiera. El joven +descendió; la luna continuaba brillando a través de la niebla húmeda que +se aumentaba por momentos, el círculo amarillento que la rodeaba se +extendía y las aguas comenzaban a moverse con más rapidez en la +superficie del estuario inmenso. + +A la mañana siguiente, al alba, la inquieta expectativa del desembarco +animaba todo el mundo. Parecía que la felicidad, abiertos sus cariñosos +brazos, esperara en tierra a los que tanto ansiaban pisarla. La mayor +parte, sin embargo, iban a cambiar la vida libre de a bordo con la +exigua existencia detrás de un mostrador o la ingrata tarea del +jornalero. Los trajes nuevos habían hecho su aparición; por todas partes +cajas de sombreros, jaulas con antipáticos loros dentro, maletas de +viaje, gorras, bultos. + +Por fin llegaron los vapores de desembarco, se llenaron las formalidades +sanitarias y pronto el buque quedó sólo con su tripulación y allá en la +proa, los emigrantes apiñados, mirando con ojos de ingenua curiosidad +cuanto pasaba a su alrededor y sintiendo pesar sobre su alma esa +impresión de abandono que gravita sobre el extranjero al pisar por +primera vez las playas de una tierra desconocida. Pronto la atmósfera +fácil y cómoda de nuestra patria iba a borrar la nube de tristeza e +iluminar la vida de esos desgraciados con las perspectivas de un +porvenir seguro. + +Carlos había bajado sencillamente en el vapor de la agencia, seguido de +Pedro, silencioso siempre y grave en su levita abotonada hasta el +cuello. Cumplidas las formalidades de aduana, Carlos hizo avanzar un +carruaje y media hora después se encontraba alojado en un cuarto del +hotel de Provence. A su llegada se le habían entregado cinco o seis +cartas, que en ese momento leía con atención. Una de ellas, tres +renglones escritos con una letra de una pulgada y con una ortografía +capaz de hacer rugir de espanto a un académico español, parecía haberle +causado viva satisfacción. Traducida, decía así: + + "Desde el martes estoy con los caballos en el Azul, esperándole." + + _Tobías_. + +Las otras cartas eran puramente de intereses, cuentas, etc. + +Carlos comió solo en su cuarto y al caer la noche encendió un cigarro y +salió, después de indicar a un sirviente hiciera acompañar a Pedro al +teatro Variedades. + +Carlos tomó la calle de Reconquista, llegó a la plaza, la cruzó +diagonalmente, entró por Victoria hasta Perú, dió algunos pasos a la +derecha, pero, retrocediendo, tomó resueltamente hacia la izquierda. A +cada instante, a pesar de la confianza que tenía en no ser conocido, por +el cambio completo operado en su fisonomía en los últimos cinco años, +ocultaba el rostro al pasar junto a alguna de sus antiguas relaciones. +Iba agitado por el tumulto interior de sus sensaciones; echó una mirada +vaga a los balcones iluminados del Club del Progreso, sus ojos se +llenaron de sombras, inclinó la cabeza y siguió marchando lentamente. +Así vagó cuatro horas, deteniéndose en un punto, mirando con atención +una casa, impregnando la mirada con el espectáculo de la ciudad que +tanto había querido y en la que marchaba hoy como un desconocido. A las +11 de la noche se encontraba en el Retiro, frente al río sereno y +resplandeciendo bajo la luna. Uno que otro carruaje volvía de Palermo o +tomaba la calle de Charcas; a veces una explosión de alegría llegaba a +oídos del solitario. + +Bien solo, por cierto. Esa alma debía estar enferma, rendida por una +lucha sostenida tal vez sin energía, pero no por eso menos agobiadora. Y +así, marchando en los sueños íntimos, llegó tristemente a su hotel, se +tendió en un sofá, tomó un libro que pronto cayó de sus manos y quedó +inmóvil, con la mirada fija en el techo. Su cara fué perdiendo la +expresión adusta, sus ojos se llenaron de lágrimas y un sollozo ahogado +pasó por su garganta. La reacción fué violenta, se puso de pie, enjugó +el rostro, sonrió con desprecio de sí mismo, se paseó largo rato por la +pieza y luego llamó a Pedro. + +--El tren sale a las 7, Pedro. Que todo esté pronto. + +Luego se acostó y empezó para él el infierno cotidiano de los que han +perdido el dulce sueño reparador de la vida... + +Corría el tren por los campos iguales y monótonos. En el vagón que +ocupaba Carlos iban dos o tres personas desconocidas entre sí, lo que no +impidió que a partir del almuerzo trabaran una larga conversación sobre +los temas eternos de la vida de campo, la lluvia que hacía falta, porque +los pastos estaban flojos, el cardo que tardaba, las barbaridades de los +jueces de paz de los partidos respectivos a que pertenecían los +viajeros, y por fin, la política, vista al microscopio, las profesiones +de fe grotescas, una estrechez de espíritu inconcebible. Carlos oía con +cierta atención la insípida charla; como los campos que atravesaba le +traían la perdida nota impresional de la patria, así el palabreo que +llegaba a sus oídos hacía revivir en su memoria el mundo normal en cuyo +seno pasó su juventud. Luego sus ojos se perdían en la dilatada llanura, +extensa como el mar y como él generadora de tristezas. + +Pedro, solo y grave en un vagón de 2ª., miraba con asombro nuestros +campos, buscando en ellos el cultivo, la subdivisión, el canal de riego, +el bosque, el aspecto europeo, en una palabra. Una sensación indefinible +le oprimía y a veces sacaba la cabeza por la portezuela, ansioso, en la +expectativa de un cambio que no se producía. + +Por fin, a la caída del día, el tren llegó al Azul; Carlos se dirigió a +la posada. En la puerta del gran patio donde llegan las diligencias, +carruajes y gente de a caballo, se encontraba un hombre recostado en un +poste. Tendría de cuarenta a cincuenta años; alto, delgado, barba +canosa, ojos negros serenos. Su traje era el de nuestros gauchos, +chiripá, poncho, un modesto tirador viejo ya, un sombrero de felpa +entrado en años y unas fuertes botas de baqueta, nuevas, compra sin duda +de la víspera. A pesar de haber visto a Carlos, no hizo un movimiento. +Este avanzó sonriendo hacia él y le puso la mano en el hombro. + +--¿No me reconoces, Tobías? + +--Niño Carlos... + +No pudo decir más; se sacó el sombrero, empezó a darlo vuelta entre las +manos y se quedó mirando a Carlos con tamaños ojos de asombro. + +--Sí, mi buen Tobías, estoy muy cambiado. Además, hace como diez años +que no nos vemos. ¿Y cómo va la salud? ¿Y los hijos? + +--Buenos todos, señor; los muchachos andan en tropa. Anselmo salió +anteayer con una punta y Gregorio debe llegar mañana o pasado. + +--¿Y quiénes hay en la Quebrada? + +--Manuel Tabares, cuatro peones y la vieja Nicasia. + +--¿Aún vive Nicasia? + +--Cuando ha sabido que el niño iba a venir se ha puesto como loca. + +--Bueno; tenemos tiempo de hablar. ¿Cuántos caballos has traído? + +--Cuatro, por si acaso, aunque ninguno hemos de tener que cambiar. + +--¿Y el carro? + +--Llegará mañana a la tarde. ¿Cuándo nos vamos, señor? + +--Mañana bien temprano, para llegar con día. + +--Saliendo a las seis estamos a las cinco en la Quebrada. + +--Tobías, este hombre (y señalaba a Pedro, que, con un saco de noche en +la mano, correcto e inmóvil, había presenciado el diálogo sin entender +una palabra), este hombre es mi sirviente, pero no habla español. Dice +que aunque no es muy de a caballo, quiere ir montado, en vez de esperar +el carro. Dale uno de buen andar y manso. + +--El moro, señor. + +--Vaya por el moro. A las 5 me recuerdas con todo listo. + +Desfiló el clásico _menú_ de los hoteles de campaña en nuestra tierra. +¿Un buen puchero? ¿Un buen asado? ¡Jamás! Frituras, guisos +pseudo-franceses, combinaciones de un _chef_ que, para elevarse al arte +cree deber salir de la naturaleza. Carlos recorrió la lista, recordó su +experiencia pasada y pidió un ingenuo bife con _dos de a caballo_, una +botella de cerveza inglesa y queso. ¡Ay de aquel que sale de ese régimen +higiénico! + +El cansancio del ferrocarril le dió algunas horas de sueño. Pero cuando +a las 5 de la mañana Tobías vino a golpear su puerta, le encontró +vestido y pronto a montar. + +Así que dejaron el pueblo y que el espacio abierto se presentó, Carlos +sintió esa sensación deliciosa que sólo los argentinos sabemos apreciar, +cuando, sobre un buen caballo, se galopa por los campos en la mañana. +Una leve brisa, fresca, con un olor sano e intenso, venía de oriente, +donde el sol se elevaba ya, pugnando por abrir camino a sus rayos al +través de un grupo de nubes. Las estancias esparcidas en la extensión de +la llanura, como islas en un mar inmenso, manchaban con sus tonos +obscuros la sábana de verde pálido en la que la vista se perdía hasta el +confín del horizonte. Los caballos, contentos y briosos, resoplaban con +energía, levantando sobre el camino resecado una nube de polvo, que iba +a disolverse a la espalda en fugitivos remolinos. Un grupo de ovejas que +comía al borde de la ruta se precipitaba al lado opuesto y detrás iba +toda la majada, desatentada, como si corriera un peligro inmenso. Cuatro +o cinco corderos quedaban rezagados, con la colita entre las piernas, +enclenques, temblorosos bajo su cuero desnudo y arrugado, balando con un +quejido lastimoso. Diez o doce madres habían dado vuelta cara y +respondían al llamado sin cesar, como sacando la voz de las entrañas +para que sus hijos las reconocieran. Un perro, girando a la carrera +alrededor del rebaño, ladraba furioso al pasar junto al grupo de +jinetes, cuyos caballos agachaban las orejas e hinchaban ligeramente el +lomo. Luego, una manada de yeguas que sale a escape, se detiene a +cincuenta varas y queda inmóvil, las orejas rectas, los ojos grandes e +ingenuos. El sultán está a la cabeza, soberbio con su larga crin y +opulenta cola. Brilla su pelo inmaculado como un tejido de acero. Un +potrillo más audaz se acerca, hace una cabriola, rompe a la carrera, se +detiene al pie de la madre y se pone tranquilamente a mamar. Las vacas +son más reposadas; algunas levantan la cabeza, pero pronto la inclinan +sobre la tierra y continúan rumiando. Uno que otro toro espléndido se +cuadra noblemente, escarba el suelo y mira con arrogancia. + +Los _teros_ atronan el aire; parecen la bocina del derecho indio, +clamando eternamente sobre la pampa contra la conquista europea. Avanzan +audaces, cruzan a dos varas de los jinetes como una saeta y se pierden a +lo lejos, dando la voz de alarma que hace poner en fuga a los patos que +reposan en la próxima laguna, rica en juncos y pobre en agua. La +lechuza, inmóvil sobre una viscachera o en la punta de un palo de +alambrado, abre el pico como un resorte mecánico, lanza su grito +gutural, que en la noche inquieta los espíritus más serenos, deja caer +sus párpados amarillentos, que tienen más expresión que sus ojos mismos +y queda en su postura egipcia. Multitud de pequeñas aves saltan a cada +instante de entre el pasto; por momentos, una perdiz hiende el aire con +su silbido característico y el ruido estridente de sus alas al batir +precipitadas; otras se agachan, se disuelven entre los tonos grises de +la tierra y quedan inmóviles. De tiempo en tiempo Tobías les lanza su +rebenque, no siempre sin resultado, ante el asombro de Pedro, que +contempla atónito el nuevo sistema cinegético. + +Y así avanzan en silencio, Carlos perdido en sus reflexiones, el +sirviente un tanto dolorido ya, Tobías con la indiferencia suprema del +gaucho por todas las cosas de la vida. Cada media hora, Tobías da la +señal de reposo deteniendo su caballo y poniéndolo a un trote suave, +pero que rinde camino. Según él, el secreto para llegar pronto no está +en andar ligero, sino en andar seguido. Tobías nombra las estancias que +aparecen a lo lejos, a medida que se avanza y que las copas de álamos +que se veían suspendidas en el aire se unen a sus troncos al cesar el +miraje. A las doce se hace alto junto a un jagüel rodeado de algunos +sauces y paraísos que ofrecen una sombra suficiente. Carlos no ha +querido ir a una pulpería que está a diez cuadras, en una estancia donde +indudablemente habría sido muy bien recibido, pero en lo que habrían +tardado tres horas en matar algunos pollos y donde habría tenido que +hablar sobre cuanto Dios crió. Tobías, que se ha avanzado, después de +manear cuidadosamente los dos caballos de repuesto, vuelve a la media +hora con un carnero muerto y degollado, pan, vino y sal, hace fuego, +fabrica un asador con una rama de sauce y a los veinte minutos se +presenta con un asado color de oro, chisporroteando aún y chorreando de +jugo. + +Diez, veinte años de París, comiendo en Bignon, cenando en el café +Anglais, no alcanzan jamás a borrar en nosotros el tinte criollo, la +tendencia indígena, el amor a las cosas patrias... y el gusto por el +cordero al asador. Se quema uno los dedos, es cierto, queda en la boca +cierto sabor _empaté_, pero es esa una sensación posterior, altamente +compensada por las delicias del primer momento. + +La charla de sobremesa animó a Tobías, que aprovechó una buena ocasión +para echar fuera lo que sin duda le estaba trabajando hacía tiempo. + +--Dígame, señor, ¿viene por mucho tiempo a la Quebrada? + +--Por mucho tiempo, Tobías; no pienso moverme de allí hasta que vuelva a +Europa. + +--¡Pero cómo va a vivir en esos ranchos, señor! ¿Cómo no se ha ido más +bien a las Tunas? + +--¿Te incomoda mi visita, mi buen Tobías? + +--¡Por dónde, señor! + +--Entonces, no hay que hablar. + +Tobías se rascó la nuca, ensilló de nuevo los caballos y pronto la +partida estaba en marcha. Fué ese el momento duro para Pedro. Al +principio, el buen galope del moro recomendado por Tobías le había +seducido; pero pronto le dolió la cintura, las rodillas le empezaron a +arder en la parte que frotaban la silla y cuando después del reposo del +almuerzo volvió a su postura de centauro, todo el cuerpo protestó en un +estremecimiento. Se dominó, sin embargo, sonrió a Carlos y partió +heroicamente al galope. + +A las tres de la tarde, poco después de atravesar el arroyo de +Chapaleofú, algunas gotas de agua empezaron a caer. El cielo se había +cubierto por completo y pronto un aguacero tremendo cayó sobre los +viajeros. La tierra parecía revivir bajo la onda; un olor de humedad se +desprendía del suelo. El horizonte se había estrechado y los montes de +las estancias más próximas se iban disolviendo entre la bruma. La lluvia +redoblaba de violencia a cada instante y los viajeros estaban empapados +hasta la carne. + +Así marcharon dos horas, lentamente, al paso, porque el suelo se había +hecho resbaladizo. Carlos, rebelde a la fatiga física, había recibido +con placer la lluvia. En cuanto a Pedro, sólo Dios y él saben lo que +pasó en esos momentos por su alma y la opinión que formó de nuestra +tierra argentina y de sus modos de vialidad. + +A las 7 de la noche, profundamente obscura, bajo la lluvia, un violento +aullar de perros se hizo oir y una luz mortecina apareció a unos cien +pasos. + +--Llegamos, señor, dijo Tobías. + +El viejo capataz se avanzó, gritó a los perros, que callaron al +reconocer su voz y dió los caballos a dos o tres hombres que habían +salido de la cocina. Una viejecita, con la cabeza descubierta bajo la +lluvia, se avanzó mirando a uno y otro lado y cuando hubo reconocido a +Carlos, lo ayudó a bajar, repitiendo sin cesar: "Niño Carlitos! Dios se +lo pague!" + +Carlos cortó el torrente de las expansiones y ganó rápidamente la casa, +seguido de Pedro, rígido como un autómata. Cambió de ropa, comió y con +inmensa delicia se tendió en una cama. + +A la mañana siguiente se levantó temprano, tuvo su conferencia con +Nicasia, a quien pronto despachó a la cocina y dió un vistazo sobre su +morada. He aquí lo que vió. + +Una pequeña casa de material, con techo de hierro de media agua, ocupaba +el fondo de un cuadrado. A la derecha un rancho, cocina y cuarto de +peones. A la izquierda la habitación de Nicasia, sin duda, un pequeño +rancho de paja. Al frente un palenque para atar caballos y en el centro +del patio un ombú raquítico que se había ido en raíces. Las tres piezas +de su apartamento consistían en un dormitorio casi desnudo de muebles, +un comedor por el estilo y un gran cuarto donde había algunas viejas +sillas de montar, bolsas, una romana, una pila de cueros secos en un +rincón, diarios viejos, un tercio de yerba, una damajuana de +aguardiente, barricas de azúcar, una bolsa de sal y en una pared un +retrato del general Mitre en 1860. Allí había dormido Pedro. + +Carlos sacó una silla al corredor, puso sobre otra las piernas y cayó en +profunda meditación. El día estaba espesamente nublado y la lluvia caía +por momentos. Un silencio de muerte reinaba sobre los campos y el +horizonte concluía a cien varas. A lo lejos, el eco amortiguado de un +cencerro o el apagado ladrido de un perro. Contra un pilar del corredor, +el criado fiel, perdido en ese mundo nuevo para él, dejaba vagar su +mirada por el cielo gris. Carlos sintió que el corazón se le oprimía; +temió que la paz tan buscada no estuviera allí, comprendió que mientras +durase la tormenta intensa era inútil buscar la tranquilidad de las +cosas para darla a su espíritu conturbado y pasó la mano por su frente. +De nuevo miró a su alrededor; un recuerdo pasó por su memoria, una +amarga noche en que inclinaba ya su cuerpo sobre el Sena, en París, para +buscar la calma en la muerte. La lluvia caía, monótona, triste, +sepulcral; la llanura parecía envuelta en una mortaja. Carlos inclinó la +cabeza llena de sombras, murmurando: + +--Heme en el fondo del río, con una piedra al cuello. + + 1884. + + + + +De cepa criolla + + +Carlos Narbal pertenecía a una familia de larga data en tierra argentina +y a la que no habían faltado las ilustraciones patrióticas de la +independencia ni los mártires de las luchas civiles. Su abuelo, el +primer Narbal criollo, fué sorprendido a los veinticinco años por la +tormenta de 1810. De la tranquila vida colonial, un momento interrumpida +por el rechazo de las invasiones inglesas, en el que había tomado una +parte honorable como oficial subalterno, se vió de pronto envuelto en el +torbellino de la revolución, al que le empujaban más sus amistades y +vinculaciones con las cabezas calientes de la juventud patricia, que sus +inspiraciones propias. Rico, relativamente a la época, hacendado y por +lo tanto fanático por D. Mariano Moreno, bastó la presencia de su ídolo +en la primera junta para determinar el partido a que había de afiliarse. +Gritó: ¡abajo Cisneros! el 25 de Mayo, sin ponerse ronco, formó parte de +un grupo que arrancaba carteles, aplaudió a Passo, hizo una crítica +razonable contra el discurso de recepción de Saavedra y luego, entrada +la noche, como hacía frío y lloviznaba, abrió su paragua y se fué +tranquilamente a su casa, donde contó la jornada a su vieja madre con la +misma sencillez con que hubiera narrado una corrida de sortijas. No se +daba cuenta de la importancia del movimiento, no tenía ambiciones ni +imaginación. Era, pues, un hombre feliz de la colonia, el tipo más +completo de la especie que haya vivido sobre la tierra. Una noche, en +una sobremesa del café de Mallcos en que se había apurado más de lo +habitual el Valdepeñas y el Jerez, varios de sus amigos declararon su +intención de ir a reunirse al ejército del coronel Balcarce que operaba +en el alto Perú, aprovechando la partida de Castelli, el fugaz +Saint-Just de nuestra revolución. No sé cómo vendría la cosa, pero +nuestro hombre juró, se arrepintió un poco a la mañana siguiente, se +consoló al mediodía, arregló su equipo a la noche, partió con los +compañeros, se unió a Balcarce la víspera de Suipacha, se batió +dignamente y se disgustó por completo del oficio el día de la ejecución +de Córdoba, Nieto y Paula Sanz. En la primera ocasión regresó a Buenos +Aires, habiendo pagado su deuda a la patria, se casó y pronto dos hijos +le dieron el corte definitivo del hombre de hogar. El primogénito creció +en aquella atmósfera ruidosa y vehemente de la revolución, tan lejos hoy +de nosotros, que cada año transcurrido parece un siglo. Los cuentos de +los viejos sirvientes de la casa, que todos habían servido, respiraban +olor a combates. La nota tosca del heroísmo, la habitud de la idea de +lucha se hundía en el cerebro del niño. Luego las guerras civiles, los +amargos momentos del año veinte, el hogar inquieto, el padre +meditabundo, la madre llorosa. Tenía catorce años el día de Ituzaingó y +era ya un pequeño patricio, exaltado, entusiasta, sediento de acción, la +antítesis del padre, a quien sólo debía la vida, pues su alma era hija +directa de la revolución. Cuando abrió los ojos a la luz y con la +virilidad llegó la dignidad, vió a su padre consumirse lentamente en la +agonía moral de la dictadura, bajo el peso del oprobio y la vergüenza. +Rosas imperaba y la juventud se estremecía. Muerto su padre, casada su +hermana con un hombre de la situación que protegería a la madre, logró +una noche embarcarse y pasó a Montevideo. La revolución del Sud le contó +entre sus soldados; batidos, deshechos, pocos lograron salvar del +desastre. Narbal escapó, se unió a Lavalle, luego a Paz y de nuevo se +encerró en Montevideo con la ilusión perdida y el alma resuelta. ¡Cuán +largos han sido para nuestros padres esos días, esos años de eterna +expectativa, en que cada nueva luna traía la noticia de un nuevo +desastre, fijos los ojos en la dictadura granítica que del otro lado del +Plata se levantaba sombría, desafiando el tiempo y el esfuerzo humano! +En el día la batalla estéril en la que se pierde la vida sin esperanza +de que el tiempo fugitivo traiga la libertad; en la noche, el insomnio +que causa la conciencia del porvenir perdido y la amargura infinita de +la patria deshonrada! + +Tarde ya, pasados los treinta años, Narbal unió su suerte a la de la +hija de un proscripto como él, dulce criatura que había crecido atónita +dentro de un infierno de odios y de sangre. Carlos nació en 1850 y desde +ese día la fisonomía de su padre se hizo más obscura aun. El porvenir de +su hijo, sin patria desde la cuna, sin fortuna (sus bienes habían sido +confiscados por Rosas) le aterraba. Por fin brilló el bendecido momento +de Caseros. Los que en ese instante grabaron el nombre del Libertador en +el alma, no lo olvidaron jamás. Caseros lava la vida entera de Urquiza, +como Ituzaingó la de Alvear. No se da la libertad a un pueblo ni se +salva la independencia de la patria, sin que la historia olvide las +debilidades humanas y consagre el tipo de los hombres en el momento +trágico de su vida. + +Narbal volvió a su patria y al ensanchar sus pulmones, al empezar la +vida a los cuarenta años, como si su organismo moral se hubiera +renovado, de nuevo al destierro, empujado por muchos de los que había +combatido cuando doblaban la cabeza servil bajo Rosas y por la agitación +insensata de una juventud ávida de ruido, sin conciencia del pasado y +sin visión del porvenir. El golpe fué rudo y la tierra extraña más sola +que en los amargos días de la lucha. Una melancolía profunda se apoderó +de él, perdió la esperanza que un momento había brillado ante sus ojos y +se extinguió en silencio en brazos de su fiel compañera, oprimiendo la +mano de su hijo. + +Carlos volvió a la patria; los bienes de su familia le habían sido +restituídos. Su primera educación fué la de todos nosotros, superficial, +arrancada a trozos a la debilidad de la madre, con sus largas estadías +en el campo predilecto, los numerosos años recomenzados en el curso +universitario y en la adolescencia, la vida vagabunda, un tanto +_compadre_, que hoy se ha perdido felizmente por completo. Las hazañas +de media noche, las asociaciones para el escándalo nocturno, el prurito +del valor en las luchas contra el infeliz _sereno_, el asalto a los +cafés, a los bailes de los suburbios, el contacto malsano de las bajas +clases sociales cuyos hábitos se toman, el lento desvanecimiento de las +lecciones puras del hogar. Los que han pasado en esa atmósfera su +primera juventud y han conseguido rehacerse una ilusión de la vida y una +concepción recta del honor, necesitan haber tenido de acero los resortes +fundamentales del alma. La guerra del Paraguay fué, en ese sentido, un +beneficio inmenso para nuestro país. Por afición a las armas, por +admiración a muchos oficiales de la época, pendencieros, decidores, +eternos arrastradores de poncho, tal vez un poco por el palpitar de la +_fibra salvaje_ que jamás se extingue por completo, muchos jóvenes de 18 +a 25 años, de los que entonces hacían esa vida ignominiosa, partieron a +campaña y se rehabilitaron cayendo noblemente en los campos de batalla o +ilustrando su nombre por el valor y la buena conducta. + +Carlos era muy joven aún. Por otra parte, su índole recta y generosa, +cierto amor _dilettante_ al estudio, sobre todo a la lectura, y por +último un largo viaje para terminar su educación en Europa, que su +madre, bien aconsejada, le hizo hacer, le salvaron del peligro de una +vida que habría destruído su porvenir. Pasó tres años en un colegio +inglés, anexo a la Universidad de Oxford y allí se operó la +transformación radical de su organismo moral. + +Nada como la atmósfera inglesa para regularizar este conflicto eterno +que se llama el alma de un latino y más aún el alma de un sudamericano. +Sea tradición de raza, atavismo revolucionario o simple influencia +etnográfica, el tipo general de nuestros jóvenes se combina moralmente +de excesos y depresiones curiosas en sus diversos elementos. La +imaginación ocupa un espacio inmenso y su constante acción determina una +insoportable prisa de vivir, de llegar, de gozar de entrada la plenitud +del objetivo. Al mismo tiempo y por la misma influencia, el objetivo es +vago e indefinible para los mismos que lo persiguen. El valor nos sobra, +el valor instintivo, el valor de empuje momentáneo, pero la voluntad +persistente nos falta. Entre nosotros todo el que ha _querido_ ha +llegado. Además, la vida de "Gran Aldea", el círculo relativamente +circunscripto de nuestro mundo social, las amistades de la infancia, que +se perpetúan en el contacto tenaz y obligado de una vida en común, las +extensas vinculaciones de sangre que son apoyos inconscientes, +determinan en nuestra juventud la atrofia de la individualidad, la +pérdida de la iniciativa propia y de esa reserva legítima que aconseja +hacer un fondo inviolable, personal, de fuerzas morales, en vista de la +dura lucha que se prepara. + +Como el gaucho de otros tiempos que vivía indolente en la seguridad de +la subsistencia, vivimos tranquilos, unos reposando en la fortuna +heredada, otros en el empleo infalible, los más en los recursos de la +política. Nos apoyamos unos a otros, vamos rodando en común y muchas +veces una fuerza individual que estalla en plena juventud con carácter +de _alguien_, se desilusiona en el primer esfuerzo ante la necesidad de +ceder a la apatía general para no marchar solo e impotente. + +Tal era el corte moral de Carlos; la atmósfera inglesa pesó sobre él +como una pesada máquina de nivelación. Los fuertes ejercicios físicos +desenvolvieron y dieron fuerza a su cuerpo, más aún, si se quiere, +acentuaron sus necesidades animales, en saludable detrimento de sus +crisis morales perpetuas. El limitado trabajo intelectual de la +educación inglesa permitió a su espíritu el lento y progresivo +desarrollo, tan raro entre nosotros, donde la inteligencia marcha a +saltos y procede por aglomeraciones de difícil digestión que +congestionan el órgano. Luego, en aquella vida libre del estudiante +inglés, confiado a sus fuerzas, a sus recursos, aprendió el valor de su +propia individualidad, adquirió el aspecto serio que oculta la prudente +reserva y se hizo un hombre de reflexión y de voluntad. Al mismo tiempo, +recuperó la pureza moral de la adolescencia y cuando llegó la edad de +los cariños, se encontró con el alma preparada para querer y querer +profundamente. + +No es cierto que la juventud sea idéntica en todas partes, como la +mañana no es igual en todo el orbe. Hay en los jóvenes ingleses un +reposo que nos es desconocido, un residuo de infancia que a los veinte +años ha ido a reunirse, entre nosotros, con los cuentos de la nodriza y +los juegos de la gallina ciega. La precocidad con que se obtienen los +honores viriles, la falta de un aprendizaje en todo, la improvisación de +competencias que acaba por comunicar al que las alcanza una alta opinión +de sí mismo, son elementos desconocidos en Inglaterra, donde la vida se +desenvuelve lenta y regular. + +Llegado a los 17 años a Oxford, Carlos se encontró con un mundo nuevo +que le sorprendió sin atraerle. Sus placeres no eran los mismos a que +veía entregarse a sus compañeros. Su ingénita aristocracia latina +repugnaba al ejercicio muscular constante y violento que era el fondo de +la ocupación de sus _fellows_. Pero bien pronto la emulación, cierto +prurito patriótico (¿dónde no va a meterse?) le determinaron a +esforzarse, a trabajar, a querer y tras largas y terribles horas pasadas +al sol, inclinado sobre el remo o jadeante en el campo del _cricket_, +fué un día admitido a ocupar un puesto en la canoa de honor. + +Pronto tomó gusto a la vida independiente del estudiante inglés, tuvo su +apartamento, su servicio, su caballo, el _valet de chambre_ hábil y +correcto, invitó a _lunchs_, entró por las formidables _wines partys_, y +como era generoso y sus medios le permitían ser espléndido, conquistó su +carta de ciudadanía en el difícil mundo estudiantil en el que se +requiere un tino exquisito para no ser demasiado obsequioso con un hijo +de Lord o seco en demasía con el triste vástago de un cura de campaña. + +Introducido por sus compañeros o por medio de cartas venidas de +Londres, en el seno de algunas familias, sus ideas artificiales sobre la +mujer, formadas en los bailes de suburbio en Buenos Aires o en sitios +más característicos aún, empezaron a transformarse en un respeto +instintivo. La atmósfera de pureza moral que respira un hogar inglés le +penetró por completo y pronto, al ser tratado como un hombre de honor +por un padre que le confiaba su hija, comprendió que no es necesaria una +lucha tenaz con el instinto bestial que inspira infamias, para vencerlo +con nobleza. Así, lentamente, sus facultades de raza, aquellas que no +debemos envidiar a pueblo alguno de la tierra, se elevaron por la +conciencia de sí mismas y acercaron a Carlos al ideal de un hombre, esto +es, el hombre sereno, correcto, leal y reservado, cómodo en la vida, +preparado por la reflexión para el porvenir, como la fortaleza prepara +para la desgracia. El rasgo fundamental de su carácter fué la +profundidad inalterable de sus afecciones. Quería a pocos, pero quería +bien. Era un amigo de novela latente; más de una tarde, solo, pensando +en la patria lejana, sonreía al ver pasar por su espíritu la imagen +seductora del sacrificio en obsequio de un amigo. Todo habría hecho en +caso necesario. Con una concepción semejante de la amistad, los pequeños +rasguños duelen como heridas profundas. + +¿Amores? El ligero _flirtation_ del estudiante, la cinta recibida en una +suave presión de mano para adornar su pecho en la regata, dos ojos +azules palpitantes de júbilo el día de triunfo en el cricket, los paseos +por la tarde o la lectura romántica de Tennyson. Pero ninguna impresión +honda ni duradera. + +A los veinte años, el primer rayo de la tormenta cayó sobre su alma +serena. Un telegrama lo llamó a Buenos Aires, al lado de su madre +gravemente enferma. Era su única familia, su mundo, su idolatría. Buena +y dulce, no pudiendo habituarse a la separación, pero con esa fuerza de +sacrificio en la que las madres concentran toda su energía, su cuerpo se +fué debilitando hasta que el primer accidente la encontró sin vigor para +la lucha. + +Carlos llegó a tiempo para pasar dos días al pie de su lecho y recostar +en su seno la cabeza querida en el último momento. + +Una desesperación honda y callada se apoderó de él. En esos instantes, +los amigos no bastan. El alma aspira al dolor con una voluntad +persistente e invencible. La vida de la ciudad se le hizo insoportable y +fué a pasar sus horas de amargura en uno de los establecimientos de +campo que formaban su patrimonio. + +Su vida de dos años, con raras apariciones en la ciudad, pasada en la +atmósfera serena y monótona de los campos, borró la impresión aguda, +dejando sólo la melancolía del recuerdo que jamás se olvida, pegado al +corazón hasta la tumba. Ese aislamiento voluntario tiene el peligro del +embrutecimiento, si no hay voluntad para resistir la inerte tendencia +animal que empuja a la vegetación, al acuerdo inconsciente con todo lo +que vive y muere alrededor. La música, la lectura, las visitas de sus +amigos, la larga correspondencia subjetiva, salvaron a Carlos. Un +incidente le determinó venir a Buenos Aires. En una campaña electoral +uno de sus amigos fué candidato a la diputación nacional. El comité, +conociendo las relaciones de éste con Carlos y deseando atraer un hombre +que en tres partidos de campaña podría presentar quinientos electores +perfectamente alineados, a caballo y con facón, sin más voluntad que la +de _Don Carlitos_, nombró secretario a Narbal. Este, a pesar de no +tener gran afición a la política, aceptó en el acto, en obsequio de su +amigo. Además, la _plataforma_ de la lucha del momento era la cuestión +clerical. En ese terreno Carlos, hombre de ideas liberales y tolerantes +hasta el extremo, opinaba, como toda la gente razonable, que lo mejor es +_no meneallo_. Pero como cuando hay dos que pueden menear algo, no basta +que uno solo no quiera hacerlo, resultó que los clericales menearon de +tal manera que fué necesario salirles al encuentro. Como siempre, el +público, el pueblo, quedó indiferente. Pero la emulación intelectual, +los pinchazos por la prensa, la polémica que arrebata, acabaron por +comunicar a los combatientes la falsa convicción de que se encontraban +en presencia de uno de los más graves problemas que se hubiera +presentado desde el "día de la organización". Un artículo cualquiera fué +atribuído a Carlos por una hoja clerical. Como el artículo no era bueno, +la réplica fué sabrosa, sin que faltara la alusión "a la gente que mide +su competencia por el número de vacas que posee" o que cree "que basta +saber inglés para entender de todo". En seguida, toda la guerrilla +guaranga de los sueltistas que, a pesar de tener una idea muy vaga y +difusa de lo que significa _patronato_ y que a veces dicen _cañones_ por +_cánones_, se tratan unos a otros de _gran batata_, _monigote_ y demás +gentilezas de un gusto perfecto. + +Carlos se irritó. En su vida había publicado nada, pero tenía los +cajones de su escritorio repletos de todas esas cosas que se escriben en +la juventud. "Sueños", más o menos fantásticos, "Recuerdos", conatos de +novela, biografías de próceres, versos, etc. La pluma no le era un +instrumento desconocido ni la cuestión tampoco, a cuyo estudio había +dedicado el último año de su vida de campo. Replicó, la polémica se +hizo más extensa y levantada, creyó tener por adversarios, bajo el +anónimo de la prensa, a hombres del valor de Goyena y Estrada y con el +respeto de sí mismo que jamás le abandonaba, resolvió suspender la +improvisación del momento que a veces desvirtúa la idea, esparciendo los +argumentos, y después de un mes de laborioso esfuerzo publicó un nutrido +folleto titulado "La Iglesia ante la sociedad política". + +El libro hizo efecto; escrito en un estilo simple y elevado, con una +cultura no desmentida y un verdadero respeto a la religión, quitó en la +réplica a sus adversarios el derecho a la invectiva, sin la cual un +escritor clerical de la buena escuela no hace nunca nada que valga la +pena. El nombre de Carlos, hasta entonces desconocido o poco menos, tomó +cierta celebridad. En la memoria del pueblo se reavivó el recuerdo de su +padre y de su abuelo, hombres dignos y que habían servido bien a su país +y pronto sintió Carlos que se abría ante él un porvenir que no había +sospechado. + +A los veintitrés años se encontró en una de las posiciones más +envidiables que es posible alcanzar en nuestra tierra y en muchas otras; +un nombre respetado, una fortuna sólida que crecía todos los días en el +movimiento progresivo del país, con la estimación general y el cariño +profundo de sus amigos, inteligente e ilustrado y todo esto acompañado +de una figura elegante. + +Alto, delgado, grandes ojos pensativos y de mirar abierto y franco, +culto y correcto, sin aquella afectación inglesa que es la caricatura +del género, un tanto callado, haciendo poco o nada por divertir la +rueda, pero apreciando como el que más los buenos rasgos de espíritu, +con buenas costumbres por exceso de lujo, su entrada en nuestra sociedad +porteña fué sembrada de flores. + +Hay hombres que apenas llegan a la plenitud de su fuerza moral, no +tienen más pensamiento fijo que el de encontrar una compañera para la +gran ruta de la vida. Carlos era uno de ellos; allá en el fondo, había +resuelto casarse, sin comunicar su proyecto ni aun a sus más íntimos +amigos, por temor, no sólo del combate diario contra las presuntas +suegras, sino sobre todo de perder, en la caza implacable de que sería +víctima, todas sus ilusiones y esperanzas. + +Naturaleza seria y reposada, sentía una repugnancia instintiva por todas +esas pueriles escaramuzas del amor, tan comunes en nuestra tierra. + +--¿Pero qué tiene eso de particular, Carlos?--le decía una noche uno de +sus amigos, joven elegante, sin más pensamiento que la mujer, de eterna +buena fe en sus entusiasmos, creyéndose sinceramente enamorado de la +última con quien hablaba, escéptico contra el matrimonio, predestinado +por lo tanto a casarse con una contralto cualquiera.--¿Qué tiene de +particular que en vez de hablar de nimiedades en un salón, se cante a +una mujer joven y linda la canción soñada cuya música adivina sin que la +letra haya llegado a su oído? Hay una especie de convención social que +sonríe ante esos amores primaverales y no les da importancia alguna. A +más, la pureza sale sin mancha de esa esgrima del sentimiento que sirve +para conocerse a sí mismo y no tomar por un afecto profundo la veleidad +de un atractivo pasajero. + +--Te equivocas, replicaba Carlos tristemente. Esa convención social en +cuya protección buscas la impunidad, no existe ni puede existir. Por lo +que a la mujer toca, ¿no comprendes que en eso que has llamado la +esgrima del sentimiento pierde toda la inmaculada inocencia que hacía su +encanto? ¿No has oído mil veces a tus mismos amigos, en esas largas +charlas del club, fijar su ideal de esposa en una criatura que hubiera +abierto para él solo y único la virginidad del alma? ¿Quieres un +ejemplo? Hace un año, en un gran baile sumamente fastidioso, te dió a tí +mismo que me hablas, por enamorar a esa hermosa y buena criatura que se +llama Julia X... Como de costumbre, esa noche te enamoraste +perdidamente, lo que no impidió que a la mañana siguiente te hubieras +olvidado por completo de tu campaña.--Tres meses después, Jorge tuvo la +inspiración de proceder a la misma esgrima en circunstancias análogas. +¿Cuántas veces les he oído entregarse a la eterna broma de las +reconvenciones recíprocas y tacharse, riendo, de deslealtad? ¿No crees +que ese incidente bastaría para detener a un hombre caviloso que hubiera +pensado seriamente en hacer de Julia la compañera de su vida? No es por +cierto porque la pobre criatura haya desmerecido ni que su pureza sea +sospechada; pero la fuerza de las cosas es así. El escepticismo +fundamental de ustedes en materia de mujeres, sólo puede ser vencido por +la fuerza de la inocencia absoluta, indiscutible. Una mujer que ha +tenido amores con un hombre, por más ideales y castos que hayan sido, +parece conservar sobre sus labios, a los ojos extraños, el rastro de un +beso furtivo. Me dirás que un beso es nada; a veces es un abismo. + +--Pero no se llega siempre al beso, Carlos. + +--¿Quién lo sabe? ¿Quién va a preguntarlo? ¿Quién te creerá si niegas, +como es tu deber? La duda basta. ¿Además, por ustedes mismos, qué +necesidad tienen de ir a buscar en el mundo donde se reclutan nuestras +madres, que será el de nuestras hijas, esas vanas satisfacciones del +amor propio que con un poco de dinero y audacia, se obtienen tan +fácilmente en otra parte? + +--¿Quieres hacer entonces de nuestra sociedad un convento? + +--No; quiero sólo una concepción vasta y completa del honor: he ahí +todo. Para ustedes, la altura desinteresada en materia de dinero y la +suceptibilidad exquisita que pone la espada en la mano por una nimiedad, +constituyen el código completo. El engaño de una mujer joven y +candorosa, que cree cuanto le dices, porque no tiene razones para dudar, +el desgarramiento moral que sucede a la desilusión, el compromiso de la +felicidad de su vida entera, ¿no te parece un acto tan reprochable como +el de dejar de pagar tres o cuatro mil pesos a uno de esos barbones del +Club, que apoyándose en su experiencia y sangre fría, te ganan todas las +noches al _bésigue_? + +--¿Es decir, que no debemos ni aún ser sociables? + +--¡Es curioso! ¡Parece que pretendieran ustedes serlo! ¡Sociables! ¡Pero +si ni idea tienen de lo que es la sociedad! Pasan ustedes la vida en el +Club; jamás una visita, jamás esas atenciones cordiales que son el +encanto de la vida. En el teatro, o metidos en el fondo de la +_avant-scéne_, fumando como en un café, o paseándose en el vestíbulo en +los entreactos. Viene un baile; a amar con la primera que cae, cuestión +de tener a quien clavar los anteojos en Colón.--Por el contrario, les +pediría más sociabilidad, más solidaridad en el restringido mundo a que +pertenecen, más respeto a las mujeres que son su ornamento, más reserva +al hablar de ellas, para evitar que el primer guarango democrático +enriquecido en el comercio de suelas se crea a su vez con derecho a +echar su manito de tenorio en un salón al que entra tropezando con los +muebles. No tienes idea de la irritación sorda que me invade cuando veo +a una criatura delicada, fina, de casta, cuya madre fué amiga de la mía, +atacada por un grosero ingénito, cepillado por un sastre, cuando observo +sus ojos clavarse bestialmente en el cuerpo virginal que se entrega en +su inocencia... Mira, nuestro deber sagrado, primero, arriba de todos, +es defender nuestras mujeres contra la invasión tosca del mundo +heterogéneo, cosmopolita, híbrido, que es hoy la base de nuestro país. +¿Quieren placeres fáciles, cómodos o peligrosos? Nuestra sociedad +múltiple, confusa, ofrece campo vasto e inagotable. Pero honor y respeto +a los restos puros de nuestro grupo patrio; cada día, los argentinos +disminuímos. Salvemos nuestro predominio legítimo, no sólo +desenvolviendo y nutriendo nuestro espíritu cuanto es posible, sino +colocando a nuestras mujeres, por la veneración, a una altura a que no +llegan las bajas aspiraciones de la turba. Entre ellas encontraremos +nuestras compañeras, entre ellas las encontrarán nuestros hijos. +Cerremos el círculo y velemos sobre él. + +--¡El cuadro de la aristocracia austriaca! + +--No la critiques, que tiene su razón de ser. Es la defensa de la +naturaleza. Tú conoces mis ideas y sabes que sólo acepto las +aristocracias sociales. En las instituciones, en los atrios, en la +prensa, ante la ley, la igualdad más absoluta es de derecho. Pero es de +derecho natural también el perfeccionamiento de la especie, el culto de +las leyes morales que levantan la dignidad humana, el amor a las cosas +bellas, la protección inteligente del arte y de toda manifestación +intelectual. Eso se obtiene por una larga herencia de educación, por la +conciencia de una misión, casi diría providencial, en ese sentido. Tal +es la razón de ser de la aristocracia en todos los países de la tierra, +tenga o no títulos y preocupaciones más o menos estrechas. Entre +nosotros existe y es bueno que exista. No lo constituye por cierto la +herencia, sino la concepción de la vida... + +Con semejantes ideas no era extraña por cierto la reputación de +aristócrata que Carlos adquirió. Sonreía y dejaba decir, observándose +con una rigidez implacable para poner de acuerdo sus actos con sus +principios. + + 1884. + + + + +A las cuchillas + +_A Eugenio Garzón._ + + +I. + +La idea de volver a la patria se había presentado al espíritu de Narbal +inseparable de la de no vivir en Buenos Aires. ¿Por qué? No lo discutía, +no lo analizaba. Era una aprensión nerviosa y tenaz, que le hacía +considerar el retorno a la existencia de otro tiempo, como una fuente de +amarguras insoportables. Además, el grupo simpático se había disuelto +por los azares de la vida y era muy tarde ya para pensar en crearse +nuevos cariños. Lorenzo se había casado hacía cinco años y los tres +hijos deliciosos que encantaban su hogar, le habían convertido en el +burgués pacífico, trabajador y tranquilo, que era a sus ojos, en épocas +pasadas, el tipo perfecto del embrutecimiento humano. Muchos, la mayor +parte de sus antiguos camaradas, habían seguido el mismo camino, aunque +algunos sin transformarse, continuando bajo la cadena conyugal, bien +ligera para ellos, sus viejos hábitos de club, de sport, de juego y todo +lo que acompaña la vida fácil. A veces, Carlos, solo, por las mañanas, +mecido por el paso lento e igual de su caballo, evocaba el recuerdo de +los compañeros de juventud y comparaba su vida actual a la que se +presentaba ante él. Uno había abrazado con pasión la carrera militar y +acallando sus gustos sociales, su amor a los placeres, vivía perdido, +pero no olvidado, allá en la remota frontera, batallando obscuramente +con los indios, conquistando palmo a palmo comarcas enteras para +entregar a la civilización, soldado y explorador, desenvolviéndose en la +vida militar moderna, concebida con inteligencia. ¡Feliz él, que veía la +ruta recta y luminosa abrirse ante sus pasos! Otro, en un acto de +energía, se había arrancado a la patria y la servía con toda la fuerza +de su espíritu y el amor de su alma, allá en lejanas tierras americanas, +donde el nombre argentino estaba olvidado y que él hacía sonar +perseverante y respetuoso. Aquel, joven, brillante, por quien Narbal +había sentido siempre una vivísima simpatía, dejaba correr la vida +insensiblemente, como algo que le fuera extraño, después de haber bebido +también su cáliz y buscado la muerte honrosa del combate... Perdía, +recorriendo así el pasado, la noción del tiempo; las figuras se borraban +en una penumbra indecisa y le parecía que esos hombres habían vivido +largos años atrás y que él mismo sobrevivía a un viejo mundo +desvanecido. A veces, una figura delicada, esbelta, cruzaba su memoria +e, involuntariamente, detenía su montura y entrecerraba los ojos +buscando el nombre de la visión fugaz... ya había pasado y otra la +reemplazaba. La asociación de recuerdos bajo la actividad del espíritu +le hacía por momentos recorrer su vida entera en un relámpago. Empezaba +la evocación sonriendo y concluía en un quejido. + +Narbal había buscado la existencia vegetativa y la sentía a cada +instante alejarse de él. Los trabajos del campo a que se entregó con +vehemencia, le fatigaron al cabo de un mes. Muerta la curiosidad +intelectual, los libros no le decían nada, la pluma le inspiraba +repulsión, un cansancio mortal le oprimía. Vencido a medio día por el +sueño, se preparaba largas noches de insomnio, de las que salía +profundamente quebrantado. A la verdad, el corte definitivo estaba ya +adquirido, hasta el punto que, si un milagro hubiera hecho desaparecer +el pasado, el estado moral de ese hombre no se habría modificado. Más +que insoportable, la vida se había hecho indiferente para Narbal: todo +le era igual, nada le atraía. No hablaba, cesó de montar a caballo y los +interminables días de la campaña corrían lentos sin que se moviera de su +cama, en la que, tendido, fumando, dormitando, pasaba las horas muertas. + +Quince días después de su llegada había recibido una larga y afectuosa +carta de Lorenzo, en la que éste se quejaba con cariño de la conducta de +Carlos a su respecto. Narbal contestó, sin disculparse. Una +correspondencia seguida se estableció. Lorenzo, que al principio no +había querido hablar de su mujer, de sus hijos, por un sentimiento de +exquisita delicadeza, abordó el tema con franqueza un día. "Ven, le +decía, mi hogar será el tuyo; estoy seguro de que las caricias de mis +hijos te calentarán el corazón. Hay entre ellos un personaje de tres +años, rubio, alegre, preguntón, con unos ojos llenos de malicia que, si +recuerdo bien tu amor a las criaturas, te va a conquistar. Figúrate que +te apasiones por ese muchacho; la salud moral no está lejos." Era tarde +ya. + +Hacía tres meses que Narbal se encontraba en la Quebrada, cuando recibió +una carta de Lorenzo que produjo en él la primera impresión violenta +desde largo tiempo atrás. ¿La había escrito el amigo en un momento de +sincera indignación o ensayaba, bajo esa forma, estremecer las fibras +anestesiadas del corazón de Carlos? Tal vez ambas cosas. La carta decía +así: + + "Mi querido Carlos: Te escribo en un momento, de profunda agitación + para todos nosotros. Los diarios adjuntos te impondrán de lo que + acaba de pasar en Montevideo. Las instituciones han sido + pisoteadas, los poderes constituídos derribados por un motín de + cuartel, el degüello, el viejo degüello salvaje, reaparecido en las + calles, y, como siempre en ese desgraciado pedazo de tierra, la + barbarie ha triunfado de la civilización. Los hombres de + pensamiento y de honor, viejos y jóvenes, que no han sido + asesinados o metidos en un calabozo, han tomado el camino del + destierro. La mayor parte han conseguido pasar a Buenos Aires y se + encuentran aquí sin recursos de ningún género y, por todo bagaje, + con aquella enorme altivez que les conoces y que les impide aceptar + el menor auxilio. Nuestra prensa, felizmente, ha condenado unánime + el atentado. Nadie lo dice, porque sería absurdo, pero está en + todos los corazones el deseo de que el gobierno, por los mil medios + indirectos que tiene a su alcance, intervenga de una manera + favorable a la causa de la justicia. No se trata aquí de blancos ni + de colorados. La cuestión es entre los herederos de las hordas + semibárbaras de un López o un Carrera y los hijos de aquellos que + combatieron contra Rosas al lado de nuestros padres. O el año 20 o + la marcha adelante!... + + "Anoche reuní algunos amigos en casa; no había sino un oriental, + Castellar, con quien, como sabes, me liga una vieja amistad. Llego + anteayer, herido. Parece que ha salvado la vida milagrosamente y + que el cónsul inglés le embarcó por la noche. No tiene más que un + pensamiento: organizar una expedición. Es un carácter entusiasta y + generoso, que vive en la obediencia de un espíritu soñador y + visionario. Cree y afirma con una convicción profunda que se + comunica, que bastará la presencia de 200 hombres bien armados, en + un punto cualquiera del litoral oriental, para determinar un + levantamiento del país entero. Todos ellos, es decir, unos + cincuenta jóvenes, están resueltos a tentar la aventura y Castellar + hablaba en su nombre anteanoche. Ellos, que por nada aceptarían una + invitación a comer, en la imposibilidad de devolverla, han jurado, + si es necesario, ir de puerta en puerta, por las calles de Buenos + Aires, para mendigar con el sombrero en la mano, pero la frente + levantada, un fusil para sus manos inermes. No tienes idea del + efecto que nos produjo la palabra inflamada de Castellar. Al + principio, esa declamación, natural a los orientales en el estilo y + en la oratoria, que nos parece una falta de gusto, trajo sonrisas + sobre muchos labios. Pero cuando se empezó a sentir el calor real + que los animaba, cuando Castellar habló de mujeres insultadas, de + ancianos asesinados, del porvenir de toda una generación, roto en + esa bacanal de sangre y robo; cuando dijo, sencillamente esta vez, + que todos ellos preferían morir a la vida con el cuadro constante + de esa depresión profunda de la patria; cuando se puso de pie, + pidiéndonos armas, a nosotros, los felices, que habíamos salido + para siempre del lodo, te aseguro que las sonrisas habían cesado y + fué con viril emoción que todos lo estrechamos entre nuestros + brazos, como si en ese instante representara su pobre tierra + escarnecida. + + "Por lo pronto, tenemos por base los cincuenta rémington y que hace + tres años reunimos para defendernos del famoso golpe de mano + anunciado y que felizmente nunca tomó forma. Cada uno de nosotros + va a ponerse en campaña y no dudamos reunir en una semana dos o + trescientos fusiles. El embarque puede ofrecer dificultades; pero + Jaramillo, que acaba de ser gobernador de La Rioja, que ha llegado + hace un mes de senador al Congreso y que asistió a la reunión, nos + ha tranquilizado al respecto. Es amigo particular y político de los + ministros de Relaciones Exteriores y de Guerra y Marina y no cree + difícil obtener de ellos, ayudado por otra parte por el sentimiento + público, que no se fijen mucho si los subalternos hacen la vista + gorda. + + "Pero no es eso todo; hay gastos indispensables y no hay un peso. + Se trata de equipar unos cien hombres, y lo más serio, de fletar un + vapor por un precio que haga aceptar al armador todos los riesgos + de una empresa semejante. Hemos iniciado una lista de subscripción + y tenemos ya cerca de dos mil duros reunidos. No dudando que tú me + enviarías algo, pero deseando ponerte en guardia contra tí mismo, + te he apuntado por 200 duros, que te ruego des orden a tu apoderado + para que me los remita. + + "No puedo ser más largo, porque tengo la casa llena. Mi mujer está + asustada y anoche me ha hecho jurar sobre la cabeza de mis hijos + que no pienso tomar parte en la expedición. Me eché a reir, pero la + verdad es que respiramos una atmósfera que predispone a todas las + locuras imaginables. Por lo pronto, dos o tres de los muchachos + (¡los muchachos! ¡si vieras qué mal empieza a sentarnos el nombre!) + irán en la expedición, unos por curiosidad, otros por hastío. Hubo + un momento en que Jaramillo, ¡un venerable padre de la patria!, + casi se compromete a acompañarlos. Me costó un triunfo disuadirlo; + quería a toda costa poner un reemplazante, pero Castellar ha + declarado que no quieren gente mercenaria y que, por otra parte, lo + que va a sobrar son hombres, así que pisen el suelo oriental." + + "Excuso decirte que los huéspedes forzados son los leones del día; + la mecha de Eugenio está más irresistible que nunca, cubriendo la + frente sombría y fatal del proscripto. Ha hecho la conquista de + nuestro Vespasiano, a quien las graves ocupaciones curules no + impiden, por cierto, mariposear como en los tiempos en que se + levantaba una bailarina del Colón como un atleta cien kilos." + + "Te escribo a la carrera y nervioso; la expectativa de la acción + nos electriza. ¡Puedes figurarte con qué ansiedad vamos a esperar + los sucesos!" + + "Cariños de mi mujer y un beso de mis hijos." + + _Lorenzo._ + + --"P. D. ¿Qué has hecho del Winchester de repetición que tenías + antes de tu partida a Europa? Si lo dejaste en Buenos Aires ordena + que me lo entreguen. Jamás la sangre que derrame correrá más + justamente." + + _V._ + +La tarde empezaba a caer cuando Narbal concluyó de leer los diarios que +le había remitido Lorenzo. Nacido en Montevideo, conservaba por su cuna +casual ese afecto orgánico que liga al hombre como a la bestia al punto +en que viene a la vida--y sentía en su alma, ásperamente, la ignominia +de ese gentil pedazo de suelo, tan bello, tan atrayente, tan hecho por +la naturaleza para ser hogar de un pueblo libre y feliz... Pasó la mano +por su frente, hizo ensillar su caballo y se echó a vagar por la +llanura. El cielo, de una claridad admirable, empezaba a tachonarse de +chispas brillantes y una calma profunda reinaba sobre los campos que se +preparaban para el sueño. Y él, con la mirada perdida en ese portento de +paz, pensaba en las familias que, a la misma hora, en el duelo y el +llanto, temblaban por el hijo perseguido, por el viejo padre prisionero +o lloraban sin esperanza el hermano bárbaramente sacrificado. Levantó la +frente, una expresión viril se pintó en su rostro, que una ráfaga +interior iluminó, y a lento paso volvió a su triste rancho. + + +II + +Lorenzo decía la verdad; los sucesos de Montevideo habían producido una +intensa agitación en Buenos Aires. Una fibra del corazón común había +sufrido y las otras se estremecían. La política, los partidos, los +antagonismos personales, todo había desaparecido ante la brutalidad de +los hechos, que hacían revivir, en la memoria de los viejos, los cuadros +sangrientos del pasado e inflamaban el espíritu de los jóvenes, +ardientes por probar, como los mayores, que también ellos amaban la +libertad y eran capaces de sacrificarse por ella. + +No se hablaba de otra cosa; los diarios se habían pasado la voz, los +corrillos no salían del tema obligado y hasta la rueda de la Bolsa, en +los momentos de reposo, parecía moverse como un trípode espiritista, al +eco de palabras generosas y maldiciones elocuentes a las que por cierto +no estaba acostumbrada. El momento era propicio y convenía batir el +fierro mientras estaba caliente. Así lo comprendió Castellar. + +Era el tipo completo del oriental, con todas sus aberraciones y sus +virtudes. Inteligencia clara, tal vez un poco superficial, pero +abarcando con el extraordinario aplomo que da la inmisión prematura en +la vida pública, todas las cuestiones susceptibles de determinar una +opinión; fogoso, paradojal, armado de juicios hechos, definitivos y casi +ásperos en su forma intransigente, bravo, lírico a fuerza de exaltado, +girondino en la palabra, digno del _cenáculo_ en el estilo, a tres mil +leguas de la evolución positivista del espíritu moderno, leyendo y +citando de buena fe los libros de Pelletan, encantado del "París en +América" de Laboulaye, que acababa de leer y que hoy huele a moho; +entusiasta por Artigas, sobre cuya acción real estaba muy vagamente +informado, pero que la tradición de su país le presentaba como la +encarnación de la nacionalidad; colorado fanático, pero orgulloso de la +noble defensa de Paysandú; adorando a Juan Carlos Gómez, pero +atribuyendo a una ofuscación del espíritu de su héroe la concepción de +la _patria grande_, tal era el corte intelectual del joven que probaba +por primera vez las amarguras de la proscripción. Entre sus compañeros +había, por cierto, hombres de autoridad considerable y de pensamiento +reposado; pero ellos mismos habían comprendido que lo que se necesitaba +en esos momentos no eran demostraciones lógicas de que asesinar la gente +y derrocar gobiernos a lanzadas es una barbaridad, sino corazones +calientes que, comunicando la indignación, supieran utilizarla. Por otra +parte, viejos aguerridos de la política, diez veces desterrados, diez +veces batidos en empresas de reivindicación armada, su preocupación +principal era ocultar a los jóvenes, llenos de entusiasmo, su invencible +y fundamental desesperanza. + +Cómo y por qué la elección de jefe militar de la expedición cayó en el +Coronel Galindo, sería cuestión difícil de resolver. En esos momentos de +exaltación, el deseo ardiente de encontrar un caudillo favorable, hace +que cada uno por una complicidad inconsciente y generosa, adorne al +elegido con todas las virtudes ideales a que aspira. Galindo "era un +bravo, tenía una inmensa popularidad en los departamentos de la costa +del Uruguay, conocía palmo a palmo el terreno de las futuras +operaciones, era un hombre seguro, sobre el que nada podrían ni las +amenazas ni las promesas de los que mandaban en Montevideo, tenía +íntimas relaciones con muchos de los principales jefes del ejército +argentino, inspiraba confianza, etc., etc." Tal lo pintaban los diarios +que, con la indiscreción propia del oficio y yendo contra los intereses +de la causa por la que manifestaban tanta simpatía, daban cuenta +diariamente de todos los preparativos de la expedición, poniendo en +serios apuros al Ministerio de Relaciones Exteriores y sirviendo de +bomberos inconscientes a la gente que en Montevideo tenía la escoba por +el mango. Galindo mismo, que al principio leía con asombro todos esos +datos que refiriéndose a él, ignoraba por completo, acabó por +convencerse de su importancia. En realidad, su vida, si bien confusa, +era insignificante. Había servido en la guerra del Paraguay como +teniente, se había batido bien, luego, en la patria, en una y otra +revolución, había llegado a coronel, hasta que, después de la última, +salvado a uñas de buen caballo por la frontera del Brasil, cinco años +atrás, vino a caer a Buenos Aires. Naturalmente, al cabo de tres meses, +abrió su correspondiente escritorio de comisiones, gestión de asuntos +ante los dos gobiernos, despacho de aduana, órdenes de Bolsa, remates, +etc., pero cuyo resultado positivo fué embrutecer por completo al joven +dependiente que pasaba las horas muertas cebando mate y oyendo, dentro +de una intolerable atmósfera de tabaco negro, eternas discusiones +políticas en la que tomaban parte cuotidiana, a más del coronel y su +socio, un rematador de Buenos Aires fundido, todos los vagos de ambas +orillas del Plata que el azar empujaba hacia la calle San Martín, +ubicación del famoso escritorio de Galindo y Cía. + +A los tres meses, Galindo, agobiado por el peso del alquiler, se vió +obligado a sacar las tablillas. Un cobro imposible al gobierno nacional +se arrastraba como antes de que la sociedad lo tomara en mano y el jefe +de una casa inglesa que, por una recomendación de Montevideo, había ido +al escritorio de Galindo a darle una comisión, regresó de la puerta +asustado por el tumulto. El bravo coronel fué a aumentar el número de +despojos que flotan en las aguas turbias de la Bolsa, pescando aquí y +allí, una pequeña comisión, dada por un especulador en ansia de +despistar al adversario, practicando la _multa_ con circunspección y +asiduidad, atando, en fin, los hilos de fin de mes con tanto esfuerzo +como necesitaba Fígaro para vivir. La palabra francesa _vivoter_ explica +muy bien ese vaivén instable de la fortuna, esa angustia perenne al +principio, pero que pronto degenera (las pacientes dicen _se regenera_) +en una indiferencia mezclada con la confianza indolente en una estrella, +de poco brillo, pero que no se extingue nunca. Así _vivoteó_ cinco años +el coronel Galindo y en esa situación le encontraron los sucesos de +Montevideo. Castellar, que le conocía de larga data, pero que sufría a +su respecto la aberración del momento, vió en él al hombre de las +circunstancias y le propuso ponerse al frente de la expedición. Galindo, +pronto a todas esas aventuras por naturaleza, educación e instintos, +aceptó en el acto, poniendo, por la forma, algunas condiciones +referentes a la disciplina, a la absoluta independencia en la dirección +de las operaciones militares, que acabaron por cimentar la confianza que +se había resuelto depositar en él. Originario de Fray Bentos, aprovechó +el azar para sostener sus _extensas_ relaciones en la costa. Pidió +doscientos hombres bien armados, un vapor a sus órdenes y completa +latitud de acción. + +A pedido de Castellar, Lorenzo facilitó el salón de su casa, el mismo en +que había tenido lugar la reunión de que hablara a Narbal, para celebrar +todas las que fueran necesarias. Lo hacía con placer, porque en realidad +estaba profundamente indignado. Además, ese movimiento, esa actividad +ajena a sus monótonas ocupaciones diarias, le había galvanizado, +haciéndolo volver a los viejos tiempos en que andaba siempre por los +extremos, pensando en soluciones violentas a todas las cuestiones de la +vida. Su casa había tomado el aspecto de un cuartel electoral, para +desesperación de su mujer, que veía fusiles en todos los rincones, a los +chiquitos jugando con sables o arrastrando cartucheras, al par que la +descomponía el olor frío de tabaco, pegado a las cortinas y a los +muebles. No comprendía bien ese _patriotismo_ por asuntos de tierra +extraña, pero con una confianza absoluta en la nobleza de los +sentimientos de su marido, se resignaba poniendo al mal trance la mejor +cara posible. Jaramillo, que comía todos los domingos allí y quien tenía +la viva simpatía que el abierto riojano inspiraba generalmente, le +repetía que los orientales le deberían una buena parte de su libertad y +la exhortaba a bordar con sus propias manos la bandera del cuerpo +expedicionario. Herminia, desarmada, sonreía. + + +III + +La reunión que se celebraba esa noche tenía una importancia capital, +porque, a más de recapitular los elementos de que se disponía, Castellar +pensaba proponer la realización inmediata de la empresa. Cada uno debía +dar cuenta de la comisión que le fuera encomendada y el coronel Galindo, +por primera vez, sometería su plan de campaña. + +La reunión tenía lugar en el comedor, más vasto y sobre todo, por la +disposición de la casa, más aislado que el salón. Estaban reunidas unas +veinte personas, entre las que se encontraban cinco o seis personajes de +Montevideo, otros tantos jóvenes, algunos militares y sólo tres +argentinos, esto es, Lorenzo, Jaramillo y un amigo del primero, que +debía dar cuenta de su trabajo en el sentido de obtener un vapor. Todos +estaban más o menos exaltados, pero la expresión era diferente. Lorenzo +hablaba poco pero se movía mucho, Jaramillo se movía y hablaba con +abundancia, los jóvenes orientales dominaban mal su impaciencia, los +viejos procuraban poner cara de palo y Galindo, como los oficiales que +le acompañaban, se sentían incómodos. + +Castellar habló primero. + +--El caballero, dijo, que nos da la hospitalidad y cuyo nombre +recordaremos siempre los orientales como el de uno de los más generosos +y desinteresados entre los amigos de nuestro país, va a exponer a +ustedes el estado de las cosas. Debo declarar, porque así me lo ha +repetido con frecuencia, que en todos aquellos de sus compatriotas a +quienes ha acudido, ha encontrado una acogida simpática, que se ha +traducido en hechos. Eso nos prueba una vez más, añadió,--no sin echar +una rápida mirada a un hombre de hermosos cabellos plateados y fisonomía +abierta y expresiva, que lo miraba con sus ojos claros y dulces,--eso +nos prueba una vez más, que el destino ha hecho a nuestros dos países +para marchar y desenvolverse en armonía, cada uno según su índole y las +exigencias de su historia, pero unidos por los mil vínculos en que el +pasado nos liga y el porvenir estrechará. Como se verá dentro de un +momento, podemos pensar ya en la realización inmediata de nuestra +empresa. Cada día que pasa es una vergüenza más para nuestra patria y un +peligro, porque el tiempo sanciona lentamente los hechos consumados. Los +elementos necesarios están reunidos, tenemos confianza en el éxito y +estamos dispuestos a dar la vida con júbilo. Por mi parte, si en la +empresa la pierdo, estoy recompensado por la confianza que no sólo mis +amigos, sino también los hombres venerables que me escuchan, han +depositado en mí. Sólo me resta presentar a ustedes a nuestro futuro +jefe, el coronel Galindo, un patriota probado, cuyo valor y experiencia +son una garantía de éxito. + +--A mi vez, agradezco a Castellar sus palabras de gratitud, dijo +Lorenzo. No las merecemos, porque es difícil obrar bajo la idea de que +los orientales nos son extranjeros. Por lo pronto, declaro que siento +los dolores de su patria de ustedes como los de la mía propia. Es un +deber recíproco de ayudarnos en las horas amargas, en nombre de la +solidaridad de la civilización. Tendámonos la mano, pues, guardemos en +el fondo del alma el sentimiento que nuestros actos nos inspiren y +obremos. + +Luego tomó algunos papeles y continuó: + +--He aquí lo que hemos podido reunir hasta este momento: 160 rémington, +cuarenta carabinas, éstas como los primeros con su correaje +correspondiente, ochenta sables y otras tantas lanzas. Se han adquirido +20.000 cartuchos. Todo está depositado en un corralón de mi propiedad. +La suscrición, contando con lo gastado en las municiones, ha producido, +por nuestra parte 7.500 pesos fuertes. + +Agregue usted 5.000 más que he recibido de una suscrición privada, hecha +en Montevideo, dijo uno de los _venerables_, como les había llamado +Castellar. + +Hubo un murmullo de satisfacción, Lorenzo iba a continuar, cuando +alguien golpeó la puerta del comedor. Lorenzo abrió y un criado le +entregó una tarjeta. Apenas echó los ojos sobre ella, sintió una emoción +violenta, se puso pálido y dió un paso hacia la puerta. Dos o tres +personas corrieron hacia él inquietas. Lorenzo se detuvo y, haciendo un +esfuerzo, se serenó rápidamente. + +--Pido a Vds. disculpa, señores. Pero un amigo, el mejor de mis amigos, +el hombre que más estimo y quiero sobre la tierra y a quien no veía hace +cinco años, que para él han sido muy amargos, acaba de llegar y me envía +esta tarjeta de al lado de la cuna de uno de mis hijos: "Llego en este +momento y sé que tienes una reunión referente al noble propósito sobre +el que me escribes. Te ruego pidas en mi nombre a esos caballeros me +concedan el honor de combatir en sus filas por la dignidad del país en +cuyo suelo nací". ¿Quieren Vds. permitirme, señores, presentar a Carlos +Narbal? + +Todos asintieron calurosamente y antes que Lorenzo hablara, Jaramillo, +que estaba fuera de sí, se precipitó hacia la puerta. El riojano había +conservado un culto por Carlos; el alejamiento silencioso de éste, sus +propias preocupaciones políticas, le habían impedido mantener +correspondencia con Narbal, como lo hubiera deseado. Pero jamás le +olvidó y quedó en su recuerdo como la personificación del hombre +elegante, generoso, aristocrático de gustos, robusto de ascendiente +moral, que era su tipo ideal, realzado aún por la circunstancia de haber +sido su introductor en el mundo porteño. Cuando guiado por el sirviente, +se halló de pronto frente a Carlos que hablaba con Herminia teniendo en +sus rodillas un delicioso muchacho de tres años que acababa de +despertarse y que le había tendido los brazos como a un viejo amigo, +Jaramillo tuvo que hacer un esfuerzo para ocultar la emoción que el +cambio de Carlos le producía. Se echó en sus brazos con un ímpetu de +cariño tan sincero, que Narbal lo estrechó con verdadera afección. Un +instante después entró Lorenzo. Largo tiempo, en silencio, sus corazones +latieron unidos; cuando Lorenzo apartó a Carlos para mirarle, teniéndole +de las manos, sus ojos estaban húmedos. Herminia lloraba sencillamente y +el niño, con los ojos muy abiertos, miraba la escena con asombro. Un +nuevo afecto que echa su noble raíz en el corazón o un viejo cariño que +se despierta con energía, aumentan la intensidad de todas nuestras +afecciones, como, en el suelo tropical, la soberbia robustez de un +árbol, aumenta la lozanía de las plantas que lo rodean, protegiéndolas +con su sombra y dando a la tierra un impulso de vida. Lorenzo oprimió +las manos de Herminia, besó a su hijo, dió un vigoroso shakehands a +Vespasiano, que lloraba como un becerro y tomando a Carlos del brazo, le +dijo: + +--Vamos; nos esperan. + +Narbal comprendió y siguió a su amigo en silencio. + +Un momento antes de abrir la puerta del comedor, Lorenzo, casi +inconscientemente se detuvo. + +--¿Es cosa resuelta? dijo. + +Carlos sonrió tristemente. Lorenzo sintió la puerilidad de su pregunta y +abrió la puerta con resolución. + +Narbal fué acogido con respetuosa simpatía. Los viejos habían conocido a +su padre y para los jóvenes tenía ese atractivo curioso que los +contrastes serios de la vida dan a los hombres. Respondió a las +manifestaciones cariñosas de que era objeto y fué a colocarse +silenciosamente en una silla al lado de Jaramillo, que hacía esfuerzos +enormes, pero fructuosos, para no hablar de cosas que tenían una +conexión sumamente remota con los sucesos orientales. + +Lorenzo continuó: + +--Reuniendo, pues, las sumas obtenidas hasta hoy, se puede disponer, a +más de lo gastado, de diez mil patacones. He declarado ya a mi amigo +Castellar que mi intervención no tenía más alcance que la reunión de +fondos y elementos y que esperaba que el sentimiento que me dictaba esa +línea de conducta fuera bien comprendido. Es necesario no dar a los +adversarios la enorme ventaja de acusar a Vds. de apelar al extranjero. +Sé que sería un absurdo; pero nada hay más terrible que el absurdo +cuando toma una forma definitiva y neta. Sólo me resta, rogar a nuestro +amigo Martínez quiera dar cuenta de la comisión que tuvo a bien aceptar. + +--El vapor _Urano_, dijo el interpelado, está a nuestra disposición, +mediante cinco mil duros y los gastos de seguro. Es un buen buque, no +muy grande, pero que puede fácilmente transportar trescientos hombres. +Lo manda un italiano, el capitán Lamberti, que me parece un hombre digno +de confianza. Como el seguro ofrece muy serias dificultades, tal vez +insuperables, he propuesto, salva ratificación de parte de Vds., que los +propietarios mismos se encarguen de asegurarlo. Esto importará un gasto +considerable. + +--¿Han aceptado? + +--Sí, pero piden diez mil duros. + +--No será difícil encontrarlos, dijo Lorenzo. + +--Bien. Ahora, ocupémonos un poco del plan general, dijo Castellar. ¿Qué +piensa el coronel Galindo? + +El bravo coronel era un hombre de fisonomía simpática y esencialmente +criolla. A primera vista, se notaba la ausencia del golpe de cepillo +social, pero en cambio se veía el valor. Algo bajo y grueso, el pelo +bastante largo, bigote y pera entrecana, brazos cortos y pies anchos. Se +levantó, pero, al hablar, juzgó sin duda que así era más difícil y se +volvió a sentar. + +--Conozco dos o tres puntos en que el desembarque será fácil, dijo. +Escribiendo unos días antes a los amigos de la costa, estoy seguro que +nos esperan quinientos hombres con caballada suficiente. Luego se lanza +el manifiesto, entramos en campaña y... + +--¿Qué manifiesto? dijo uno de los ancianos. + +--¡Pues!... ¡el manifiesto... el manifiesto que se lanza siempre! dijo +Galindo mirando con asombro al que le interrumpía. + +--Es necesario ponernos de acuerdo sobre ese documento, dijo el viejo +formulista. + +--Cuatro líneas bastarán, señor, contestó Castellar. Una vez presentados +los hechos en toda su brutalidad, no creo necesario agregar una palabra +más. + +--Sí, pero creo conveniente, creo indispensable determinar de una manera +fija el objetivo de la expedición y anunciar el uso que se piensa hacer +del triunfo. + +--Es precisamente lo que pienso que debe evitarse, dijo Castellar con +cierta impaciencia. Mi pensamiento es éste: el manifiesto no debe ser ni +blanco ni colorado.... + +--Sin embargo, replicó el tenaz anciano, el atentado inicuo ha sido +hecho en nombre del partido colorado.... + +Castellar iba a replicar, tal vez sin suficiente calma, cuando Narbal le +previno. + +--Puesto que se juzga necesario un manifiesto ¿no creen Vds., señores, +que el llamado a dirigirlo al pueblo oriental, sea el Presidente +constitucional de la República, que acaba de ser depuesto de una manera +violenta? Nadie puede tener mayor autoridad que él. Una palabra suya +pondrá las cosas en su lugar: ellos los revolucionarios, nosotros los +defensores del orden legal. + +El silencio que siguió no era sólo consideración por Narbal. Dos o tres +personas sonrieron irónicamente y la fisonomía de Castellar se +obscureció. + +--A mí me parece que el señor tiene razón, dijo Galindo con franqueza. + +--Conviene que Vd. sepa lo que sucede, señor Narbal, dijo Castellar con +tristeza, puesto que tan noblemente nos trae su concurso. El doctor +Erauzquin, Presidente de la República Oriental, es un hombre +esencialmente inerte, sin ambiciones, sin resolución para ser enérgico, +teniendo todos los elementos para conseguirlo y que llevamos al poder +haciendo violencia a su voluntad. En su derrocamiento sólo vió su +liberación y el medio de volver a la vida privada. Se encuentra +actualmente en el Brasil, donde su fortuna le permitirá vivir +tranquilamente, si es que no pasa a Europa en breve. Se le ha escrito, +se le ha instado, se han tocado todas las cuerdas que suponíamos +vibraran aún en él para decidirle a venir a ponerse a nuestro frente. +Nos ha contestado ofreciéndonos dinero para ayudar a los compatriotas +proscriptos que se encuentran sin recursos, pero añadiendo que por +ningún motivo tomaría parte en ningún movimiento político. Es inútil +contar con él. Me es doloroso hablar así, no sólo porque comprendo la +falta que nos hará su adhesión moral, sino porque soy amigo particular +del Dr. Erauzquin. + +Había algo de súplica en las últimas palabras de Castellar; todos lo +comprendieron. + +Un hombre viejo, el último de su grupo, no había abierto aún sus labios. +Cuando el coronel Galindo habló, algo como una expresión de ira o de +desprecio pasó por su cara. Al concluir Castellar, no pudo contenerse. + +--Quieran los jóvenes aquí presentes, dijo, prestar un poco de atención +a un hombre cargado de años y de experiencia. He estado encerrado ocho +años en Montevideo, durante el sitio que es y será nuestra página de +gloria nacional. Desde 1852 hasta la fecha, he tomado parte activa en la +política del Río de la Plata, con los vencedores pocas veces, muchas con +los vencidos. No es esta la primera vez que me encuentro en una reunión +semejante. Como ustedes he sido joven, me he indignado, me he batido, he +quedado tendido en los campos de batalla, he evitado el golpe de los +asesinos, conozco bien nuestra triste vida nacional. Hoy, ante el +derrumbe de todas mis ilusiones, ante la realidad repugnante que +destruye en un minuto tantos años de esfuerzo, siento que hablar es un +deber, aunque vaya a chocar contra el noble sentimiento que anima a +ustedes. Pero ustedes son nuestros hijos, ustedes son la esperanza única +del país y no puedo conformarme en silencio al sacrificio estéril que +van a imponerse. No, coronel Galindo, no encontrará usted quinientos +hombres al desembarcar; encontrará usted mil, dos mil, semibárbaros, +guiados por caudillos locales que sostendrán frenéticamente el nuevo +régimen de Montevideo, porque importa la derogación de toda ley y +sujeción. Aunque no lo quiera, tendrá usted que hacer pie firme y +presentar combate, porque sus soldados se lo exigirán. Y este puñado de +jóvenes, lo más noble, lo más digno del país, el grano del porvenir, +caerán uno a uno, luchando contra gauchos salvajes, cuya existencia sólo +tiene importancia vegetativa. Robustecidos por un triunfo fácil e +inevitable, los hombres de Montevideo se afirmarán en el poder y toda +esperanza de volver a la libertad y al decoro se alejará por muchos +años!... + +Castellar había oído mordiéndose los labios. + +--¡No puedo suponer que usted nos aconseje la aceptación de los hechos +consumados!--dijo. + +--Lo que propongo a ustedes es el único temperamento que la historia de +todos los pueblos que han cruzado épocas análogas señala como eficaz: la +expectativa, la perseverancia. Los lobos acaban siempre por devorarse +entre ellos, nuestros dictadores crían siempre serpientes en su seno y +en ese mundo moral la traición es elemento normal. Esperemos: dentro de +seis meses, esos hombres se separarán en dos bandos. ¡Entonces +llevaremos nuestra fuerza intelectual, nuestra autoridad, qué digo! toda +la autoridad de la sociedad culta, a aquel de ambos que ofrezca +probabilidades de reacción contra la barbarie. Y así, lentamente, +favoreciendo a unos contra otros, inoculando con paciencia nuestras +ideas, hemos de ver, verán ustedes, seguramente, el orden definitivo +imperando, porque se basará sobre el cimiento de granito de una +evolución pacífica y no sobre la sangre, que en nuestra tierra marea y +enloquece... + +--¡No!--exclamó con voz vibrante el hombre de ojos claros y largos +cabellos plateados a quien Castellar había mirado con intención al +hablar de la independencia oriental. ¡No! también soy viejo, también mi +vida ha transcurrido en la lucha, también he conocido la proscripción, +puesto que vivo en ella hace 20 años. Respeto el móvil de mi digno +amigo; pero no puedo consentir en silencio en que nuestras canas nos den +derecho para venir a ahogar esa explosión de viril indignación que +inflama hoy el alma de los jóvenes orientales. ¿Por qué ese error de la +sangre? Es el rocío sagrado sin cuyo riego jamás un pueblo llegó a nada +grande. Luchamos contra bárbaros, luchamos contra fieras y la palabra es +inútil. Un pueblo que acepta silenciosamente la opresión y que busca la +redención en combinaciones bizantinas, es un pueblo que abdica. Ustedes, +jóvenes, son hoy el pueblo oriental, llevan en su corazón el depósito de +su dignidad y en sus brazos el estandarte de su gloria. El movimiento +que les impulsa a la lucha es la obediencia a la voz de la patria que +llama e implora. ¿Seréis vencidos? Y bien, queda el ejemplo. No se +pierden jamás los rastros de la sangre derramada por una causa santa y +como el polvo de los Gracos engendró a Mario, así la sangre vertida en +las hecatombes del año 40 clamó al cielo y Caseros fué... + +De pie, con su elegante figura, con los ojos chispeantes, todos le +contemplaban bajo una atracción misteriosa. Habló largo rato con palabra +de fuego, colorida, poco lógica, pero irresistible. El argumento +flameaba como una bandera de guerra y él mismo creía sentir el olor del +combate. + +¿Cómo rebatir esas cosas? ¿Cómo hacer oir la razón cuando el corazón +late a reventar? Las manos se estrecharon en un movimiento impetuoso +que hizo acallar todas las dudas, y la resolución suprema se adoptó. El +porvenir podía ser obscuro, los negros vaticinios del anciano +realizarse, el esfuerzo ser inútil, pero, en el fondo, jamás un grupo de +hombres tuvo la conciencia más pura en el momento de aceptar el +sacrificio. Allá, a lo lejos, en el seno de las sociedades secularmente +organizadas, hay una eterna sonrisa para nuestras asonadas americanas, +y, sin embargo, ¡cuánta virilidad, cuánta altura de pensamiento importan +muchas veces! Esa fatalidad histórica es nuestra cruz; llevémosla sin +desesperar, porque, en el fondo del caos aparente, se mueven ya los +elementos de la organización definitiva. + + 1884. + + + + +Aguafuerte + + _D'après_ Zurbarán. + + +....El corazón de Rejalte yace en silencio, había dicho alguien del +fraile. Tal era la impresión que recibía el que por primera vez veía a +ese hombre, cuyo aspecto helado, seco, en vez de la consunción por el +fuego de una pasión íntima, revelaba la mediocridad de una naturaleza +moral sin resortes para la exaltación. Hijo de un obscuro maestro de +escuela de la colonia, cuya vida entera había trascurrido en Córdoba, +Rejalte había heredado de su padre una inteligencia limitada, un +carácter porfiado hasta el absurdo y una moralidad circunscripta y +severa. Educado en el seminario, corrió allí su juventud fría, sin +sentir una sola vez el impulso de curiosidad por conocer lo que pasaba +en el mundo fuera de las cuatro paredes que formaban su horizonte. +Cuando llegó la adolescencia, la savia primaveral que trepa al tronco de +las palmeras más opulentas como al de los arbustos más raquíticos, llenó +un instante el corazón y la cabeza del flaco seminarista. En la +estrechez de su devoción, Rejalte sintió con horror esa agitación +desconocida y con la tenacidad de un sectario, la combatió por la +abstinencia y la oración, por el cilicio, las largas horas pasadas en el +claustro desnudo y la concentración del pensamiento en el Sér divino +que su inteligencia le permitía concebir, no un Dios de amor y de paz, +manso y perdonador, sino el Jehovah bíblico, oculto y temible, reinando +en el paroxismo de la ira, la mano pronta a la venganza y rápida. + +Rejalte había perdido a su padre muy niño aún; cuando al cumplir los +veinte años salió del seminario para recibir las órdenes y ejercer el +sacerdocio, su alma no había sentido un solo cariño humano, una sola +afección capaz de suavizar la rigidez impresa en su espíritu por la +tristeza de la atmósfera en que había vivido. Era un hombre vulgar, sin +pasiones, sin luchas íntimas, sin exigencias intelectuales. Jamás tuvo +una duda, jamás se permitió una lectura que pudiera arrojar un germen de +turbación en él, no por temor, sino por falta de curiosidad y por la +disciplina estricta que le apartó toda su vida de los libros marcados en +el _Index_. Como un soldado, veía el camino recto ante él. No aspiraba a +ascender, no tenía ambiciones ni necesidades. Los grandes problemas de +la filosofía religiosa, esa agitación moral que el estudio sincero y +venerado de la teología despierta en el alma de la mayor parte de los +sacerdotes de buena fe, no existían a sus ojos. Durante el curso de sus +estudios especiales, continuados en todo tiempo, no levantó una sola vez +la cabeza del libro sagrado, para perder la mirada en el espacio y caer +en el sueño penoso de la especulación. Sabía su oficio como un buen +oficial sabe la táctica. Para él, los nombres de Lamennais, de +Montalembert, de Falloux, del mismo Ozanam, tenían idéntica +significación que los de Lutero, Calvino o Zwingle. No conocía uno solo +de los libros de controversia escritos en nuestro siglo; jamás leyó una +página de Renan, no por temor, lo repito, sino por la ausencia absoluta, +por la atrofia nativa de toda curiosidad intelectual. Su religión era +un conjunto de reglas claras, concretas, definidas, cuya enumeración +encontraba en la historia canónica y cuya observancia no permitía la +menor desviación. Jamás se encontró frente a un conflicto, porque el +mundo de carne y pasiones, para cuyo gobierno moral se ha hecho la +religión, no existía en su concepto. La fe no se revestía a sus ojos de +los caracteres celestes con que la cubrió la predicación inmaculada de +Jesús; era simplemente un deber, idéntico al del obrero honrado que en +las horas de trabajo no escasea el esfuerzo ni la perseverancia. La +palabra fanatismo, que pesó constantemente sobre él, no le era +aplicable. El fanatismo importa calor y pasión, es capaz de crear, +renovar, agitar ideas y suscitar emociones. La religión de Rejalte era +fría, definida y sin ideal. Nunca sintió tampoco rozar su alma, ni aun +en los largos años pasados en la tumba claustral de un convento +boliviano, por las alas de aquel misticismo callado que nace en las +soledades y que, bajo la meditación, consuela. No fué un acceso de amor +divino, no fué una necesidad moral la que le llevó al triste convento; +para él el mundo entero era un convento. Ni en la sociedad ni en el +claustro necesitó jamás esfuerzo. No había metodizado su vida, ni +disciplinado su espíritu. Como la hoja que, al brotar en el árbol en un +botón imperceptible, tiene ya marcada su forma y su color, la vida +espiritual de Rejalte, por un capricho de la naturaleza, se había +sustraído a la ley de variación que la influencia del mundo determina. + +Pasó cinco años en el convento, simple fraile, sin pretender a los +pequeños honores que en aquella existencia de desesperante monotonía y +sordas rivalidades, se persiguen con igual tenacidad que las grandezas +de la tierra. El no pensó en ellas y nadie pensó en él. Cuando pasaba +por el claustro con su fisonomía yerta, sin un vestigio de pasiones, +pero también sin el reflejo soberano que da la serenidad conquistada +sobre el tumulto moral vencido, los tristes frailes, jóvenes aún, que +morían lentamente, minados por el invencible recuerdo de su vida +destrozada, le miraban con cólera y envidia. Rejalte no los veía, no los +comprendía. Nunca el aspecto de un hombre heló más la expansión en el +labio ajeno. El cumplimiento de los deberes mecánicos del culto, llenaba +gran parte de su tiempo; durante el resto, leía siempre los mismos +libros sin que jamás una idea nueva se levantara. Para su alma nada era +sugestivo. Comprendía la letra y la letra le bastaba. La vivificación +por el espíritu no tenía sentido para él. En el orden de las criaturas +animadas, tal cual la naturaleza lo ha creado, Rejalte era un monstruo. +Esa frialdad, sin dolor y sin pesar, habría sido terrible como base de +una inteligencia de vuelo elevado. La mediocridad absoluta de ésta fué, +en este caso, la defensa del calor vital que se anida en la aglomeración +humana. + +Uno de sus viejos profesores, espíritu débil, sin voluntad, vegetativo, +fué hecho obispo y le llamó a su lado. En 1870 acompañó al prelado a +Roma. La influencia que la atmósfera de la ciudad eterna ejerció sobre +Rejalte, puede compararse a la que tendría un veneno o un bálsamo +vivificante sobre un cuerpo inanimado. En San Pedro, sus ojos no vieron +más que el altar durante el oficio y el libro. Asistió a una sesión +pública del concilio y no volvió. Esperó el resultado sin premura, sin +impaciencia, sin agitación. Una vez conocido, lo anotó. En adelante, el +Papa era infalible, como Cristo está presente en la hostia; era un +dogma, sin época, sin ubicación en el tiempo y el espacio, sin conexión +con el estado de la iglesia; era un dogma. Vino el _Syllabus_: sus +autores mismos pretendieron explicarlo, atenuar la letra por el +espíritu. Para Rejalte el comentario no existía, su inteligencia no lo +necesitaba ni lo comprendía. Lo anotó como había anotado la +infalibilidad, como anotó el dogma de la Inmaculada Concepción. + +Su vida material en Roma, en cuanto era posible, fué la misma que en los +Claustros del convento boliviano. El espíritu luminoso de Esquiú, +turbado por la absorción en una sola idea, lanzó un grito de alarma al +encontrarse por primera vez frente al progreso humano, profético en su +adivinación, señalando en él el germen de muerte del catolicismo. +Rejalte no vió nada de eso; cruzó los mares y media Italia sin adquirir +una noción, sin el inquieto germinar de una nueva idea. Vió y habló un +día al Papa; habituado al respeto mecánico de la idea encarnada en el +Pontífice, la forma visible no le impresionó. Se arrodilló ante él como +al alba, allá en el convento lejano, sobre la dura losa, para la oración +de la mañana. Y nada más. + +Volvió a la tierra, quedó al lado del obispo durante un año, y al vacar +la vicaría de Tucumán fué nombrado para desempeñarla. No la había +solicitado, no la rehusó. Se instaló en su nuevo puesto, pobre y +humildemente. Jamás había tenido en su poder más dinero que el +estrictamente necesario para la vida material. A los seis meses vió que +el curato de Tucumán era rico. La idea de reunir una pequeña fortuna no +pasó un instante por su espíritu. La caridad era un precepto y lo +cumplió, sin sacrificio y sin placer. No tenía el secreto de aumentar, +de centuplicar el valor de un don con la palabra generosa que lo realza +y lleva el consuelo al alma, al par que el pan al cuerpo, como tampoco +la facultad de gozar de esa profunda y serenadora fruición que es el +premio divino del ejercicio de la caridad. Sabía que su guardarropa, su +cocina, su casa, consumían tanto al año; tanto las exigencias del culto. +Una vez reservada la cantidad necesaria, daba el resto de una manera +mecánica. Todos los sábados la vieja ama de llaves formaba en fila, en +el patio de la vicaría, los pobres habituales y hacía el reparto. +Rejalte no aparecía jamás. + +En aquella pequeña sociedad tucumana, llena de movimiento, vida e +imaginación, Rejalte cayó como un soplo helado. Las mujeres se +sobrecogieron y los hombres fruncieron el entrecejo. Durante un mes la +sociedad y el vicario se miraron como dos adversarios que se estudian. +Pero Rejalte no estudiaba la sociedad; en la parroquia más mundanal de +París o en Burgos, en el siglo XVII, se habría conducido lo mismo. Tenía +una inflexibilidad orgánica que era su modo genial de ser, arriba de +toda contingencia. La reserva que se le manifestó, si es que de ella se +apercibió, no le hizo la menor impresión. Al fin se habituaron a él. Las +autoridades civiles desarmaron las primeras. Rejalte no tomaba la menor +ingerencia en la política militante, que le era absolutamente +indiferente, en tanto que no tocara en nada a los derechos de la +iglesia, el menor de los cuales formaba para él la base y la esencia de +la religión. En ese terreno habría sido de una intransigencia de hierro. +Así, las autoridades laicas huyendo y temiendo todo conflicto de +carácter religioso, se tranquilizaron al constatar que Rejalte, el +primero, no lo crearía. La sociedad al mes no pensó más en el vicario, +cuya vida silenciosa se sustraía al comentario. El hecho de su caridad, +por otra parte, le hizo ganar en consideración, y ayudado por la +insignificancia de su personalidad, sintió pronto el tiempo correr +sobre él, sin que un día se distinguiera sobre otro. Las tímidas +criaturas, habituadas a abrir su alma al viejo vicario muerto ya, que +las había visto nacer y que las acogía suavemente y con cariño, sentían, +sí, al aproximarse al confesionario en cuyo fondo se dibujaba la rígida +figura de Rejalte, cierto temor instintivo, justificado por la severidad +del confesor que les quitaba todo el consuelo que las almas religiosas +encuentran en esa práctica católica. Las viejas beatas, por el +contrario, nadaban en la gloria; Rejalte era para ellas el ideal y +pronto su nombre sonó en labios secos y descoloridos con la unción con +que pronunciaban los de los bienaventurados. El vicario tenía la misma +palabra, el mismo acento e idéntica expresión para la virgen de diez y +seis años que venía temblorosa a mostrarle sus tenues nubes morales, sus +tímidas y secretas aspiraciones, efluvios con que el aliento de la +primavera llenaba sus pechos,--que para la devota solterona que a los +cuarenta años tenía el alma seca y arrollada como un pergamino... + + 1884. + + + + +RECORDANDO + + + + +Mi estreno diplomático + + +Los azares de la vida diplomática me han llevado desde las capitales más +recónditas de la América Meridional hasta las cortes más brillantes de +Europa. En los apuntes de viaje que he publicado, algo he contado de mi +vida en las primeras; pero razones de un orden especial, relacionadas no +sólo con mi posición oficial en esa época, sino también con hombres, que +por entonces ocupaban otras quizás más elevadas, en sus respectivos +países, me han impedido contar, como me gusta hacerlo, con la pluma +suelta y el espíritu benevolente, pero libre, algunas escenas +características, en las que era actor obligado y observador forzoso. +Ocúrreseme hoy, tras largos años pasados, recordar cómo he sido +recibido, en mi carácter diplomático, por los diferentes gobiernos ante +los cuales fuí acreditado. + +Habría deseado contar, pues, por su orden, cómo fuí recibido en +Venezuela, siendo presidente el general Guzmán Blanco; en Colombia, +siendo presidente el doctor Rafael Núñez; en Alemania, reinando el +emperador Guillermo I; en Austria-Hungría, por el emperador Francisco +José; en Sajonia, por el rey Alberto; en España, por la reina regente +María Cristina; en Suecia, por el rey Oscar; en Francia, por el +presidente Faure, y en Bélgica, por el rey Leopoldo II[16]. Como se ve, +había para todos los gustos, desde la sencillez republicana hasta la +pompa monárquica. Algo tal vez hubiera sido más interesante que ese +tema: la pintura de los diversos cuerpos diplomáticos de que me ha +tocado en suerte formar parte. Pero, además de que en el curso de +aquellas páginas se habrían ido acumulando rasgos y anécdotas +suficientes para caracterizar a esas amables y monótonas colectividades, +quizá me hubiera repetido, porque nada he visto más parecido en el mundo +que un cuerpo diplomático a otro cuerpo diplomático. La larga lucha por +el ascenso, la constante sujeción, el temor de desagradar, no menos +constante, el campo restringido de los estudios, el hábito de cambiar de +residencia, indiferentemente, el egoísmo determinado por la falta de +afección y simpatía por todo lo que se mueve y vive alrededor, el +uniforme mismo, las distinciones honoríficas, casi nunca merecidas, +anheladas siempre; las rivalidades de oficio, desenvolviéndose +sordamente; el amor a la patria que se agria por el alejamiento; todo +esto reunido, concluye por dar al espíritu del diplomático un corte _sui +generis_, análogo a la deformación física que ciertos oficios mecánicos +acaban por imprimir al cuerpo del obrero. + + [16] De esos proyectos, sólo he realizado el primero, en las + páginas que van a leerse. + +Recuerdo que durante una de mis licencias fuí a visitar, así que llegué +a la patria, a mi jefe, el Ministro de Relaciones Exteriores, que era +entonces el Dr. Eduardo Costa. Estaba en su gabinete con uno de mis +colegas en el extranjero, también _en congé_, hombre penetrado de sus +altas funciones, acompasado, creyente en su misión, fijos los ojos de su +espíritu en un Talleyrand invisible, a cuyo criterio parecía someter +todos sus actos y, por lo demás, tan acabado imbécil, que se me +figuraba, despojado de su carácter diplomático, como una mujer flaca y +sin formas, una vez caídas las artísticas ropas que disimulan sus áridos +contornos. Cuando mi colega se despidió, sin que yo hubiera desplegado +los labios, no pude menos que echarme a reir. El Dr. Costa, que me había +tratado poco, me miró sorprendido y me dijo en voz baja: "Veo que usted +no cree en el _cuerpo diplomático_; hágame Vd. el favor de cerrar la +puerta y vamos a charlar". + +Es la verdad, no creo en el cuerpo diplomático. La vida que la +diplomacia impone, determina con tal rapidez un pliegue tan tenaz, que +cuesta un verdadero esfuerzo deshacerlo y volver a la vida normal, a la +vida humana, con penas, alegrías, expansiones, esperanzas, luchas, +triunfos y caídas. Bien feliz aquel que consigue desprenderse de ella +antes que sus facultades se hayan cristalizado en la estrecha órbita de +una función idéntica y constante. Hasta los cuarenta y cinco años o +cincuenta, con un régimen tonificante y vigoroso, empleando remedios +heroicos, en el último caso, se puede volver a hacer un diplomático, un +hombre; pasados los cincuenta, un diplomático, que no ha sido otra cosa, +salvo muy contadas excepciones, no sirve ya para nada, inclusive, a +veces, sus mismas funciones... ¡Pobres colegas, algunos tan bien dotados +_ab initio_, a lo que se traslucía por los hermosos restos que solían +vislumbrarse allá en las penumbras de su fisonomía moral! Pero a la +verdad, sus discusiones, sus cuestiones, sus disputas de rango, me +hicieron siempre el efecto de aquella grave disidencia sobre la manera +de romper el huevo, por el lado grueso o por el puntiagudo, que dividía +a los liliputienses... Me ha salido la palabra; severa, pero no tengo +ánimo para borrarla. + + * * * * * + +Hice la corta travesía del Avila, montaña que separa Caracas de la +Guayra, en la costa, en tres o cuatro horas y en carruaje. Llegué a +Caracas con mi secretario y, naturalmente, nos dirigimos al único hotel +que existía con reputación de decente. El hotel estaba lleno y a duras +penas encontraron alojamiento en él mi secretario y dos jóvenes +franceses con quienes habíamos hecho la travesía desde Europa. No +teniendo pieza que darme, digna de mi jerarquía, como decía el hotelero, +me acordó magnánimamente el anexo del hotel, que parece se reservaba +para las grandes circunstancias. Era este famoso anexo una pieza baja, +contigua al hotel, con una sola puerta, enorme y maciza, que daba +directamente del cuarto a la calle. No habiendo otra entrada, ni nicho +ni cuartujo alguno donde alojar un sirviente, el ocupante debía servirse +a sí mismo de portero: abrir, cerrar, responder a los llamados y, para +alcanzar los auxilios de un camarero, salir a la calle e ir en persona a +buscarle al hotel. + +Fatigado por el viaje, después de dar una vuelta en compañía de nuestro +cónsul general en Caracas, me recogí, cerré mi puerta, me metí en cama y +traté inútilmente de dormir. La excitación nerviosa de la llegada y las +preocupaciones de mi misión me tuvieron desvelado hasta que, cerca ya el +alba, el cansancio me rindió. Estaba en lo mejor de mi sueño, cuando +desperté sobresaltado por unos rudos golpes dados en la puerta, desde la +calle. Miré el reloj: eran las 7 de la mañana. Después de un "¿quién +es?" mal humorado y una respuesta que no entendí, por el espesor de la +puerta, como continuaran los golpes, salté de la cama y en el mismo +traje sumario en que me hallaba, bajé los pasadores y entreabrí una +hoja. Un hombre pequeño, recién afeitado, rigurosamente vestido de negro +y con un enorme sombrero de copa, me saludó con dignidad. La gravedad +del personaje me impuso y disminuí un poco la abertura, a través de la +que íbamos a parlamentar. + +--¿Se puede ver al señor ministro argentino? + +--¿Es algo urgente, señor? Me parece que la hora... + +--He querido apresurarme a saludarle. Soy el ministro de relaciones +exteriores y... + +--Mil perdones, señor. Yo soy el ministro argentino, muy agradecido a su +atención, pero, por el momento, en un traje tan poco diplomático y en +una instalación tan exigua, que no me es posible recibir su visita. Así +que me vista, tendré el honor de pasar a saludar al señor ministro. + +--No, vístase Vd. tranquilamente. Voy a dar una vuelta y vuelvo. Hasta +dentro de un momento, señor ministro. + +--¿Sería abusar de la amabilidad de Vd., señor ministro, si le rogara +que al pasar frente al hotel contiguo tuviera la bondad de enviarme un +camarero? + +--Con mucho gusto. Hasta luego. + +--Hasta luego y gracias, señor. + +Supe más tarde que el señor ministro de relaciones exteriores había +tenido la deferencia de interponer sus buenos oficios a fin de conseguir +fuera un camarero a servirme; pero, sea porque se le desconociera +jurisdicción o por causas que la historia no pone en claro, el hecho es +que no vino nadie y que, cuando al cabo de una hora volvió el señor +ministro, casi me sorprende tendiendo con mis diplomáticas manos una +colcha que ocultara el desorden de mi alborotado lecho. + +Como había entrado de noche, recién me apercibí que mi cuarto no tenía +ventana, recibiendo todo su aire y toda su luz por la puerta de calle. +Abrí ésta cuan grande era (el señor ministro tuvo la bondad de ayudarme, +encargándose de la hoja más recalcitrante, cuyo pasador inferior +necesitó el empleo de una toalla torcida, a guisa de tirador), acercamos +dos sillas y nos pusimos amistosamente a platicar. + +Era el señor ministro el decano de los funcionarios del ministerio de +relaciones exteriores, en el que había pasado su vida entera, hasta que +la alta dignidad que ocupaba, le sorprendió mientras desempeñaba el +puesto de archivero. Tenía el título de general, como muchos centenares +de sus compatriotas civiles, pero lo había recibido como una mera +distinción, sin que abrigara el menor propósito de cambiar su apacible +existencia por la agitada vida militar. Era un hombre callado, +taciturno, seguramente enfermo del estómago y quizá con algunas +perturbaciones en el hígado. Nunca pude hablar con él sin tener que +dominarme para no ofrecerle una botella de agua de Vichy. Creo, aún hoy +mismo, que le habría hecho mucho bien. + +Respecto a los negocios de estado, especialmente de aquellos de carácter +esencialmente político, como los que yo llevaba, su modestia llegaba a +tal punto que, a pesar de su innegable y reconocida competencia, no +abría opinión nunca sobre ellos y hasta evitó conmigo ese género de +conversación, fundándose en que todo eso tendría que hablarlo más tarde +con el "ilustre americano". Como esta designación del primer magistrado +de Venezuela, volviera con insistencia, por su parte, en el curso de la +visita, insistí con igual tesón en llamar a dicho magistrado, cada vez +que a él me refería, "el señor presidente". Por fin, mi distinguido +visitante me comunicó, que, si bien Su Excelencia estaba arriba de las +pequeñas vanaglorias de títulos y honores, todos los funcionarios +públicos, en gratitud a los eminentes servicios prestados al país por S. +E., le daban siempre, en sus comunicaciones oficiales y en el trato +directo, el título de "ilustre americano" que le había sido discernido +por el congreso de Venezuela. Ante esa insinuación cortés, pero luminosa +en su ingenua claridad, contesté que yo trataría al señor presidente +exactamente de la misma manera como le trataran mis colegas del cuerpo +diplomático, para lo que me apresuraría a conferenciar ese mismo día con +el decano. + +Excuso decir, para terminar este punto, que ningún diplomático dió nunca +al presidente de Venezuela tal título; más tarde, en plena confianza ya, +yo sostenía al mismo presidente, que sólo la América entera, reunida en +convención especial, podía discernir ese honor. A ningún argentino +escapará la impresión penosa que ese título me causaba, por la triste y +odiosa reminiscencia histórica que suscitaba. + +El señor presidente estaba informado de mi llegada y, como se encontraba +con su familia tomando campo en Antímano, pequeña población en el mismo +valle de Caracas, a dos horas de ésta, me hacía invitar por el señor +ministro a pasar a verle en el día, a eso de las tres de la tarde. +Anuncié que lo haría, como era natural, y nos despedimos cordialmente, +prometiéndome el señor ministro, en su inagotable bondad, darme cuenta +de cualquier noticia que le llegara de alguna casa amueblada, donde +poder instalarme con la legación, conviniendo conmigo en que, por poco +que se contagiara su matinal amabilidad, me iba a extenuar en viajes, de +la cama a la puerta, sin contar con los resfriados, que hacía poco +probables el bendecido clima de Caracas. + +Eran dos horas de viaje; a la una en punto, con la puntualidad que +caracteriza a los diplomáticos y cuya observancia, para los noveles, es +ya un rasgo de vaga semejanza con Metternich, tomamos un carruaje, el +cónsul general y yo, y nos pusimos en camino. En efecto, el trayecto +duraba el tiempo indicado, a lo largo del pintoresco valle, +estrechamente encerrado por dos líneas de montaña, bien cultivado y +lujoso en su vegetación tropical. Serían las tres cuando el carruaje se +detuvo frente a una casa de antigua construcción española, de un solo +piso, pero amplia y con vastos patios llenos de árboles y flores. +Echamos pie a tierra y nos encontramos con el cuadro siguiente: En la +puerta de la casa, cuatro o cinco soldados recostados contra la pared; +en medio de la calle, otros soldados teniendo de la brida algunos +caballos ensillados ya. Dos niñas de 7 a 9 años de edad, de singular +belleza (una de ellas es la que fué más tarde duquesa de Morny y es hoy +festejada en la alta sociedad de París como una de sus _beautés_ más +consagradas) y un niño, un poco mayor, esperaban que se acabara de +cinchar un petizo, de aire tranquilo, pero de enorme panza, que se +entregaba resignado a la operación. El operador, o sea el que cinchaba, +y que debía estar dotado de una dentadura férrea, porque era a colmillo +limpio que pretendía reducir el abultado abdomen del petizo, había +echado hacia la nuca su kepi, en el que se contaba el número de galones +necesario para hacerme comprender que me encontraba en presencia de un +coronel. + +Yo había sacado una de mis flamantes tarjetas, fabricadas expresamente +en París, por Stern, en finísimo bristol, vírgenes aún, pero anhelando +entrar en batalla. Después de mi nombre se leía: "ministro de la +República Argentina". Si se me pregunta por qué no había puesto mi +título exacto, esto es, "ministro residente, etc." diré que la supresión +de la palabra "residente" podía dar lugar a dudas, que nunca serían +resueltas para abajo y sí, algunas veces, para arriba. Los diplomáticos, +mis hermanos, me comprenderán. + +Armado, pues, de mi tarjeta, me avancé hacia el coronel, esperé +hábilmente que un feliz golpe de colmillo hiciera llegar el clavo de la +hebilla al agujero ansiado y, si bien con correcta dignidad, con acento +afable, dije al guerrero en reposo: + +--¿El señor presidente está visible? + +Debo decir que durante la operación, a la que acababa de dar coronado +fin, nuestra llegada, descenso y avance, habían sido observados por el +señor coronel, a cuyo efecto había impreso a su ojo izquierdo una +desviación que, a ser definitiva, habría introducido un elemento +perturbador de la armonía de su rostro; al oir mi voz, cesó la +desviación, pero los ojos se dirigieron a un punto vago en el espacio, +frente a él, sin duda de un interés palpitante, porque no los apartó un +momento para fijarlos en nosotros. Su silencio me hizo nacer la duda de +una alteración de sus órganos auditivos y repetí mi pregunta en voz más +alta. Entonces contestó: + +--S. E. no recibe a nadie. + +--Pero habiendo tenido el honor de ser citado por S. E., creo que hará +una excepción en mi favor. Tenga usted la bondad de pasarle mi tarjeta. + +--¿Qué tarjeta? + +--Este pequeño trozo de papel, en el que están escritos mi nombre y +calidad. + +--Yo no le paso nada: a esta hora no le gusta que le incomoden y después +la bronca es para mí. + +--Me parece que la bronca firme le va a venir si usted no hace lo que le +digo. Soy el ministro argentino, vengo de dos mil leguas de distancia a +saludar a S. E., S. E. me espera y no es natural que por un capricho de +usted deje de verle. + +--¡Eche leguas! ¿Cuántas dijo? ¿Dos mil? y echó una mirada a un soldado +próximo que, ruborizado de mi enormidad, sonrió subordinado. + +En tanto, los chicuelos, a quienes el coronel debía acompañar a caballo, +le invitaban a cada instante con sus _¡vamos!_ apurados y se habían +puesto instintivamente en contra del que amenazaba aguarles la fiesta. + +Una nueva tentativa no me dió mejor resultado. Medité un momento y +resolví, por si acaso aquel síntoma revelaba un sistema completo, cortar +por lo sano desde el principio. Arrastré al coche al cónsul, que quería +penetrar hasta por la fuerza y dí orden de volver a Caracas. Abandono a +la penetración del lector las reflexiones del camino. Era mi primer acto +diplomático, y el éxito, a la verdad, prometía poco para el porvenir. +Luego temía dos cosas: o que la cólera me hiciera hacer una tontería o +que la risa me impulsara a tomar el incidente con demasiada +indiferencia. Debo recordar que yo no había aún cumplido treinta años, y +el hecho es que me preocupaba enormemente la apreciación futura de mi +conducta en Buenos Aires, cuando, a la noticia del incidente, dijeran +los unos, con esa suave benevolencia que es el rasgo característico de +mis congéneres: "¡claro! ¡de llegada, se peleó con Guzmán Blanco!" o +esta otra frase en caso contrario: "¡de llegada hizo un barro, aceptando +en silencio una grosería de Guzmán Blanco!" Yo no quería pelear, ni +aceptar groserías de nadie. Pedí, pues, a mi cónsul general que se +entregara durante el viaje a la contemplación del paisaje y me hundí, +durante el regreso, en una reflexión honda y pareja que me suministró +una resolución, a la que me decidí sin vacilación. Así que llegamos a +Caracas, tomé la pluma y escribí una carta a mi amable ministro de +relaciones exteriores, en la que le decía que, siguiendo su indicación +y, de acuerdo con los deseos que me había expresado en nombre del señor +presidente, me había trasladado a Antímano, a la hora indicada, siendo +recibido por un jefe del ejército venezolano cuya tenacidad en no querer +anunciarme al señor presidente, bajo pretexto de que éste estaba +ocupado, sólo igualaba la mala crianza empleada con ese objeto. Que el +hecho de no haber dado orden el señor presidente de introducirme, así +que llegara, justificaba hasta cierto punto la actitud del coronel y que +en vista de las apremiantes ocupaciones que embargaban, a lo que +parecía, el ánimo del señor presidente, aprovechaba la circunstancia de +estar también acreditado en Colombia y partiría a la mañana siguiente +para la Guayra, a tomar el vapor que me acercaría a la ruta de mi nuevo +destino. + +Entre tanto destaqué a mi cónsul general para que explicara al señor +ministro todo lo que había pasado en Antímano. En el fondo, yo estaba +persuadido de que el presidente era completamente inocente de lo +ocurrido, salvo de la omisión del aviso previo de mi llegada. Sabía, por +tanto, que el pato de la boda iba a ser el coronel; pero me encontraba +en una disposición de ánimo feroz, y esa noche habría suscrito gustoso +la sentencia de un centenar de azotes en las robustas partes carnudas +del guerrero indígena. + +No habría pasado una hora del envío de mi epístola, cuando recibí un +telegrama del presidente, datado en Antímano, en el que me pedía +disculpara lo ocurrido por pura imbecilidad de un subalterno y me +anunciaba que al día siguiente vendría expresamente a Caracas para +recibirme, esperándome a las dos de la tarde en su casa particular. Así, +cuando llegó alarmado el señor ministro de relaciones exteriores +encontró que el estado de ánimo, que había determinado mi carta, real o +fingido, había cedido el sitio a cierta conformidad, sin entusiasmo, +pero sin rencor. + +Al día siguiente tuve el gusto de conocer al "ilustre americano". Un +hombre alto, robusto, cargado de espaldas, algo miope, con una enorme +pera blanca, cariñosamente cuidada, sin duda, por el carácter militar +que su propietario pensaba deber a ese apéndice. Cierta cultura nativa +(por la madre pertenecía a una antigua familia colonial); barniz de una +sola capa de ilustración general; una colosal opinión de sí mismo, una +soltura incomparable para resolver, en frases sentenciosas y estudiadas, +los más arduos problemas sociales y políticos; teorías constitucionales +abundantes, pero propias, exclusivas, que para nada tenían en cuenta ni +la experiencia de la historia, ni las dificultades que el razonamiento +podía oponerles. En política americana, árbitro, materia propia, dominio +inenajenable, indivisible de su inteligencia. Heredero, continuador de +Bolívar, no sin señalar con cierta expresión de respetuosa compasión, +los errores cometidos por el Libertador. Un desprecio por los hombres +análogo al que se atribuye a Tarquino; no volteaba las cabezas de las +plantas que sobrevivían, pero las islas contiguas al continente, las +calles de Nueva York y de las capitales europeas, contaban entre sus +paseantes y vagos, más de un venezolano a quien el talento, la fortuna o +la audacia parecían ofrecer un porvenir brillante en su país[17]. Se +aseguraba también, por aquel entonces, que las cárceles estaban bien +pobladas. Tenía la reputación de no ser cruel, sino frío de alma. El +cansancio de una larga e interminable anarquía, había hecho aceptar el +primer gobierno fuerte que logró cimentarse en la agitación incesante de +las luchas intestinas. Guzmán Blanco ahogó la libertad, llenó sus arcas +e hizo bajar el nivel moral del pueblo venezolano, pero dió diez años de +paz a su patria y no derramó sangre. "La paz de Varsovia!" dirá un +estudiante de retórica. Eh! eh! diez años de paz representan muchos +caminos carreteros, muchas escuelas abiertas, muchas hectáreas sembradas +de cacao, tabaco, añil y cereales, mucho hábito de orden. No sólo de eso +vive el hombre, convenido; pero si sólo se alimenta con el recuerdo de +los Gracos, la declaración de los derechos del hombre y la lectura de +una constitución más libérrima que el estado primitivo, paréceme que se +ha de crear un tantico entecado, con un cerebro diforme, para unas +piernas muy flacas y un vientre muy vacío[18]. + + [17] Entre los que abandonaron la patria, buscando aire libre que + respirar, se contaban los señores Zárraga y Herrera Vega, muerto el + primero entre nosotros, muy joven aún, habiendo el segundo, médico + insigne, conquistado altísimo puesto en la consideración y el + afecto de la sociedad argentina. + + [18] El triste y desconsolador espectáculo que ofrece Venezuela en + los momentos en que se imprimen estas páginas, justifica aun más, + si cabe, el juicio que precede. + + Cuando se piensa en lo que, en los últimos años, han hecho tres de + los pueblos más cultos de la tierra, la Inglaterra en Sud Africa, + los Estados Unidos en Filipinas y la Alemania en Venezuela, puede + augurarse tranquilamente la muerte del derecho público, aun en su + forma externa, en época no lejana. + + Pero hay que esperar también que la página vergonzosa de Venezuela, + dentro y fuera, sea única en la historia de América. + +Mi juicio de entonces (hablo de 1881) sobre el "ilustre americano", ha +persistido casi idéntico. Nunca fué de una severidad cruel; nunca olvido +que esos hombres son productos de un estado social determinado, agentes +inconscientes de la naturaleza en la prosecución de sus fines. Es +natural que pensemos que la naturaleza se equivoca, si juzgamos su +acción con el criterio (bien estrecho, hermanos míos!) de nuestra moral +convencional. Mientras el hombre crea que lo bueno y lo malo son y no +pueden ser de otra manera, que como él los concibe, Nerón será tratado +como de acuerdo con esas nociones merece, y Vespasiano ensalzado. Pero +si algún día (todo es posible, hasta Dios, dice Renán), los hombres +llegan a concebir la acción de los personajes históricos, como el +desenvolvimiento de fuerzas análogas a las que hacen germinar las +plantas, girar los astros, subir las aguas o temblar el suelo, todos +nuestros anatemas históricos, han de hacerles sonreir. Puede muy bien +que el balance de Guzmán Blanco, hecho por esa remota posteridad, no le +sea muy desfavorable, si es que su nombre llega hasta ella. Las acciones +de Bacon se han de cotizar más altas que las de Sócrates (a esa +distancia, casi contemporáneos), sin que influya, en el juicio +definitivo, ni la degradación del primero, ni la cicuta del segundo. Me +agita, a veces, el espíritu, el esfuerzo por concebir la idea que, +dentro de dos o tres mil años, si no se queman las bibliotecas o si +nuestros idiomas actuales persisten siendo inteligibles para la +comunidad, se tendrá de Byron o Víctor Hugo. Paréceme que no estará +distante de la que tenemos los hombres maduros de los juguetes que nos +entretuvieron en la infancia... + +La recepción oficial tuvo lugar de acuerdo con la rutina--un coche de +gala, un oficial de ministerio, amable y sonriente, una pequeña escolta +y al Capitolio. En el palacio de gobierno que lleva ese modesto nombre, +perfectamente justificado porque recuerda las violencias y profanaciones +de que la augusta colina fué objeto, un par de discursos, lo más breve +posible el mío, verdadero trabajo de benedictino para evitar la +fraseología obligada de solidaridad americana, lazos indisolubles, +comunidad de origen y otras paparruchas que han de concluir por cerrar +herméticamente las puertas de la diplomacia, en tierra de Colón, a los +hombres de buen gusto. Porque en esto de los discursos diplomáticos pasa +algo curioso; si los intereses de momento determinan en la sociedad a +cuyo seno se llega, una actitud de calurosa simpatía, instintiva +invitación para que el diplomático que llega, aconseje a su gobierno +marchar en la senda que conviene al país que lo recibe; si la acogida es +entusiasta, repito, el empleo del sentido común y del buen gusto, que +aconseja discursos sobrios y moderados, resalta como una nota +discordante en la armonía del conjunto y parece deshacerse en un minuto +todo el camino andado. En cambio, si el diplomático, sea por contagio de +la atmósfera ambiente, sea por frío cálculo, se entrega a un ditirambo +desmelenado, con más retórica que una alocución tribunicia, es casi +seguro que el contragolpe en el país que lo mandó, y que está lejos y +frío, puede costar al enviado extraordinario su reputación y su buen +nombre. + +Es por eso, hermanos del futuro, diplomáticos en cierne, a quienes el +porvenir, reserva tal vez recorrer los países americanos, que este viejo +viajador en esos mares, os da el consejo sano de ser siempre parcos en +palabras, reemplazándolas, para las efusiones, quizás indispensables del +primer momento, por la opulenta gama de gestos expresivos que la +naturaleza ha puesto a nuestra disposición, como ser los ojos húmedos, +la mano sobre el corazón, la mirada vuelta al cielo, en actitud +reconocida, y cuando la cosa apura y la escena es _coram populo_, la +elección del más haraposo de los pilletes que os circundan, para +estrecharle en vuestros brazos y darle el ósculo de solidaridad +americana. Con lavaros más tarde, no queda rastro, mientras que el +colorete metafórico de un discurso bombástico, no se borrará ni con +todas las aguas que se desprenden de los Andes... + +Al día siguiente de mi recepción oficial, el "ilustre americano", por un +acto de deferencia especial, se dignó visitarme en mi morada, que era ya +entonces una buena, hermosa y cómoda casa, llena de luz, aire y árboles, +que había tenido la fortuna de arrendar amueblada. Recibíle con los +honores debidos y, mientras hablábamos, ví, a través de los cristales +del salón, todos los pilletes de Caracas, a más de las mujeres del +barrio, en asamblea delante de mi puerta, contemplando la brillante +escolta a caballo que había acompañado al presidente, así como un +piquete de infantería que guardaba todo el frente de mi casa. La +presencia de esa gente de a pie me intrigó; a la despedida acompañé al +presidente hasta el umbral. El coche, precedido por la escolta de +jinetes, partió a escape, y atrás, con el fusil en la mano, el kepi en +la nuca y la lengua de fuera, los infantes, desalados tras del coche, +para no perder su contacto. Si a turno todo el ejército venezolano +hubiera sido sometido a ese ejercicio, las marchas de Sylla, Aníbal o +Napoleón, hubieran quedado pequeñitas ante las hazañas que aquél habría +llevado a cabo. + +Poco tiempo después de mi llegada, había ido a gozar, por la noche, del +aire embalsamado de la principal plaza pública de Caracas, sitio +habitual de reunión entonces. En el centro se levantaba la estatua, en +pie, del general Guzmán Blanco. Había otra del mismo, ecuestre, enorme, +de fabricación yankee; pero esa estaba en la cumbre del próximo paseo, +llamado el "Calvario". Esa noche un movimiento inusitado me reveló la +presencia en la plaza del "ilustre americano". Así que me vió vino hacia +mí y me invitó a dar unos pasos. Caminábamos lentamente por las anchas +veredas que rodean la estatua. Vivo y perspicaz, comprendió tal vez por +la indiscreta dirección de mi mirada, que mi espíritu estaba preocupado +por el peregrino caso que me ocurría. + +--¿No le hace a usted, señor ministro, me dijo con un acento especial, +un curioso efecto pasearse con un hombre al pie de su propia estatua? + +--A la verdad, señor, "es un caso original, que no me ha ocurrido +nunca". + +--Sí, añadió: y su fisonomía tomó una expresión de _détachement_ +completo de las cosas terrenas, un vago tinte de _más allá_; sí, es +anómalo y admira al extranjero. No he podido evitarlo, o mejor dicho, no +me he sentido ni con fuerzas ni con derecho para impedir que el pueblo +glorifique su propia acción, que la Providencia ha personificado en mí. +Por lo demás, yo he entrado ya a la posteridad y ese homenaje es ya un +juicio póstumo... + +Yo miraba a aquel hombre con la admiración profunda que me inspiran las +dotes de que carezco, llevadas a su más esplendoroso desarrollo. El +buen gusto, el tacto, la delicadeza moral, el sentido común, cual me +aparecieron entonces como la triste _impedimenta_ que nos obstruye a +nosotros, los vulgares, el camino de las grandes situaciones y de las +ilustres denominaciones! Me sentí pequeño; comprendí que no estaba +predestinado, que no se fundiría el bronce que había de dar forma a la +estatua que me inmortalizaría, ni aun en la plaza de un pueblo de campo +de las pampas argentinas, y volví mis ojos reverentes, para admirarle +una vez más, al hombre que, tranquilo y sonriente, se contemplaba a sí +mismo, con cuerpo de metal, de pie, sobre granito, duras materias, +resistentes al tiempo y al olvido! + + * * * * * + +Dos años más tarde, recibía en mi modesto cuarto del Grand Hotel, en +París, la visita del general Guzmán Blanco, instalado en la capital +francesa con su familia, en virtud de un vuelco político ocurrido en +Venezuela, con caracteres de terremoto, por cuanto dió en tierra con las +estatuas del "ilustre americano", teniendo la posteridad, por ese +accidente, que rehacer su juicio sobre el distinguido personaje. A ella +_l'ardua sentenza_[19]. + + 1890 + + [19] El general Guzmán Blanco murió en París, en Agosto de 1900. + Hacía ya muchos años que había cesado de figurar en la escena + política de su país. + + + + +Sarmiento en París + + +Salgo del taller de Rodin; la figura de Sarmiento va tomando vida y +forma. El soberbio viejo, que fué uno de los raros cultos individuales +de mi vida, me llena el espíritu; su memoria suscita la de tantos otros +seres queridos que la ola nos ha arrebatado, sin darles tiempo, como a +él, de cumplir la misión que sus cerebros luminosos y sus almas +levantadas les marcaban en la tierra... Decididamente, es bueno que por +algún tiempo deje de andar entre tumbas; bastan para echar sombras +persistentes sobre mi alma los diarios de la patria, que día a día me +traen la noticia de que uno más ha entrado al reposo eterno. Es el lado +negro de la espera del turno. + +De vuelta, me echo a vagar por las calles de este París que entra a su +vida normal, pasado el síncope[20] y de nuevo Sarmiento surge en mi +memoria, como si su personalidad absorbente saltara de la tumba para +imponerse a los vivos, como en tiempo de la acción, por el vituperio o +el entusiasmo, por el cariño o el odio. + + [20] Estas líneas fueron escritas pocos días después de la visita, + a París, hecha por el tzar de Rusia. + +Y pienso que hace cincuenta años, justo medio siglo, él también recorrió +estas calles, allá en el mes de Octubre de 1846. Tenía ya más de treinta +años, había publicado el _Facundo_, y hecho la campaña periodística de +Chile que, por el vigor, la originalidad y la luz intensa que proyectó, +no sólo sobre las cuestiones de su tiempo, sino sobre el porvenir y la +ruta de salvación del mundo americano, no tiene rival en los fastos de +ningún país. Al fin pudo realizar un sueño de su vida, y en 1845 se +embarcó en Valparaíso para Europa, a completar sus estudios sobre +educación popular y, sobre todo, para ver, con los ojos de su cuerpo, lo +que los ojos de su espíritu habían admirado, la tradición, el arte, la +cultura de este viejo mundo. + +Vosotros, los que tenéis en vuestras bibliotecas sin vida, los ocho o +diez tomos publicados de las obras de Sarmiento[21], haced un esfuerzo +sobre vuestro horror de la letra de molde y abrid, por cinco minutos, el +volumen de _Viajes_. Y vosotros, jóvenes, los que os quejáis dolientes +de que no hay atmósfera intelectual en nuestro país, hacedla revivir, +volviendo a las fuentes puras e incomparables del pasado. Leed esos +Libros admirables, escritos hace más de medio siglo y que, como las +telas de los grandes maestros, conservan en sus líneas y en su color una +frescura jamás igualada en el correr de los tiempos. Declaro que no +conozco, en prosa castellana, ni aun en los grandes modelos del género, +páginas comparables a algunas de las de Sarmiento en sus _Viajes_, al +retrato de don Domingo de Oro, en sus _Recuerdos de Provincia_, o a esa +armonía profunda con que el genio del escritor acaricia la memoria de la +madre. Leed, leed esos libros, jóvenes, y veréis con qué orgullo +sentiréis el alma de vuestra raza palpitar en sus páginas. Son libros +genuinamente nuestros, que no han podido ser escritos en otra parte y +que constituyen, hoy por hoy, la nota más clara y luminosa para +ayudarnos a comprender la gestación caótica de nuestra nacionalidad. No +os hablo de moral, no os hablo de patriotismo, no os hablo de que esa +lectura pueda determinaros a ser pequeños Sarmientos, en lo que, por +otra parte, no perderíais nada ni vosotros ni el país: os hablo de arte, +os hablo de la única manera posible de resucitar entre nosotros esa +atmósfera intelectual por la que lloráis; os invito a entrar a esos +libros, como empujo a todos los jóvenes argentinos que hay en París, a +ir al Louvre, al Colegio de Francia o a la Facultad de Letras, para que +se den cuenta que hay otras cosas en el mundo que el oficio de abogado, +la chicana política, la operación de bolsa o el casamiento ventajoso... + + [21] Son hoy (Enero 1908) 51 y no contienen una página que no haya + sido escrita por Sarmiento; hay muy poco inédito, porque para + Sarmiento, escribir era obrar. Así, en esa publicación, en la que, + como se debía, se nos ha dado "todo" lo que en vida publicó ese + espíritu extraordinario, no se encuentra, como en los "escritos + póstumos" de Alberdi, una sola línea que produzca la impresión + dolorosa de una profanación. + + + + +I + +Sarmiento se embarca, pues, sobre la _Enriqueta_, uno de esos barcos de +vela que fueron el martirio de nuestros padres y que deben haber sacado +de quicio y arrancado a su compostura colonial, hasta a las personas más +graves de nuestra revolución; sólo concibo, después de diez días de +calma chicha y treinta de frejoles secos, igual, solemne, acompasado, +abrochado y manteniendo su actitud con dignidad, por si los pescados le +miran, a don Bernardino Rivadavia... + +Sarmiento descubre, al pasar, la isla de Robinson, que describe en +páginas inimitables, dobla el cabo de Hornos y, por fin, en medio de una +tormenta deshecha, entra en aguas del Río de la Plata y desembarca en +Montevideo. La descripción de lo que allí ve, hecha con un brío y un +color incomparables, salpicada de retratos que en tres líneas dibujan +una página para la posteridad, es lo único que tenemos de real, de +vívido, sobre esos días de honor de nuestra historia. Un libro sobre el +Sitio, hecho, no al frío resplandor de los documentos oficiales, sino +iluminado por la vibración del recuerdo, con toda la pasión viril y +generosa de la causa que se defendía, eso es lo que Lucio V. López, poco +antes de morir, pedía a su padre, nuestro ilustre historiador, eso es lo +que todos nosotros hemos pedido y pedimos al general Mitre, en vez de la +labor mecánica a que ha dedicado sus últimos años de vigor intelectual. + +Sarmiento pasa rápidamente por Montevideo, pero su sensación es tan +fuerte y tan intensa, que creo difícilmente que ningún libro del futuro +nos dé, con igual verdad, la impresión real del cuadro. Hoy que nuestro +país ha entrado definitivamente en la ruta banal de la marcha de las +sociedades modernas, para las que los problemas vitales de hace +cincuenta años se han convertido en axiomas de archivo, que no se +discuten, ese sitio de Montevideo, con sus antecedentes y sus +consecuencias, toma cierto carácter de novela romántica que nadie lee +ya, que se recuerda en uno que otro texto de literatura, pero cuyo +estudio, como el de los poemas clásicos, tiene poca o ninguna utilidad a +los ojos de los que sólo ven, como signos positivos de la grandeza de un +pueblo, sus estadísticas de aduana y el kilometraje de sus caminos de +hierro. Ese escepticismo, esa sonrisa despreciativa para el recuerdo de +los días de mayor sufrimiento y de mayor pureza moral de nuestro pueblo, +han permitido, han sugerido ya la publicación de libros, cuya buena fe +no salva que sean una injuria para la memoria de los que dieron o su +vida o su juventud y su felicidad en holocausto a su país. + +Los que hemos nacido en los últimos años de ese asedio inmortal, bajo la +bandera y en las cuadras casi de esa legión argentina que el plomo +enemigo acabó por reducir a un puñado de hombres, hemos oído a nuestras +madres, a los viejos servidores de la familia, durante los años de la +infancia, las narraciones heroicas de aquellos días. ¡Qué desprecio por +la vida! ¡Qué connaturalización con aquella atmósfera de fuego, dentro +de la que se jugaba el porvenir de un pueblo, y más de cerca, no ya la +existencia, sino el honor de madres, hijas, mujeres y hermanas!... +Podéis sonreir del épico momento, escépticos satisfechos que gozáis hoy, +en la plena obesidad de vuestra atrofia moral, de la fortuna territorial +amasada por vuestros padres a favor del acatamiento y la adulación del +bárbaro sangriento que los nuestros combatían! Podéis sonreir, que nadie +ni nada borrará de nuestro corazón ni de nuestro nombre el sello de +nobleza de ese abolengo... + +Sarmiento venía de Chile, a donde los últimos rebotes de la ola de +barbarie que asolaba al pueblo argentino, le habían arrojado por sobre +los Andes. Su acción intelectual de Chile la volvía a encontrar en +Montevideo, pero candente y desesperada, como el jadear de los pechos en +la trinchera perenne. ¿Cómo aquel apretón de manos que dió entonces a +Mitre, a Gutiérrez, a Mármol, a Alsina, a Cané, no hizo sagrados, para +la vida entera, a esos hombres entre sí? ¿Cómo, más tarde, la política +pudo dividirlos y arrojarlos a campos opuestos?... + +Al pisar la cubierta del barco que le llevaba a Río de Janeiro, en rumbo +a Europa, Sarmiento debió sacudir su poderosa cabeza, como para disipar +el mal sueño y preparar su espíritu a la esperanza. La bahía de Río, la +estupenda aparición de la región tropical, le inspiran páginas, entre +otras aquella en que pinta la esclavatura y el canto de caridad con que +los miserables se sostienen y se alientan en su faena, como quisiera que +de tiempo en tiempo se escribieran en nuestra lengua. ¡Qué variedad de +tonos en esa paleta admirable! Todos los que en nuestra tierra leéis, +conocéis el estilo general de Sarmiento, ese ímpetu un tanto +desordenado, aquel atropellarse de las ideas, que se quitan el sitio +unas a otras para llegar primero, aquellas indicaciones bien vagas a +veces, que nos obligaban, a Del Valle y a mí, a ir metiendo en las +frases los verbos ausentes[22]. Todos recordáis el látigo iracundo de la +polémica, el apóstrofe que aplastaba a un hombre o a una camarilla para +toda la siega, como también el movimiento majestuoso de su verbo, +cuando, en vuelo soberano, postrándose ante la bandera, su espíritu +invocaba la bendición divina sobre su pueblo. Pues bien, leed la página +sobre la poesía, que le inspira su encuentro con Mármol y la lectura que +el poeta proscripto le hace de sus cantos del _Peregrino_, y veréis la +inagotable fecundidad de esa paleta, de la que el artista arranca, al +pasar y sin esfuerzo, todos los tonos, todos los colores para reflejar +el mar y los cielos, la tierra y el alma. + + [22] Cuando corregíamos en el «Nacional» las pruebas de los + artículos de Sarmiento. + +Allí se topa también con el _pardejón_ Rivera, el teniente de Artigas, +el teniente de los portugueses, el teniente de Lavalleja, el teniente de +todas las causas, buenas y malas, por las que se derramaba sangre en las +orillas del Uruguay. ¡Qué delicioso tipo de imbécil, guarango, soez y +bruto, de gaucho pretencioso! Nada comparable a aquella comida en la +que, delante del ministro francés y otras personas cultas, Rivera +cuenta, muy suelto de cuerpo, que don Pedro I del Brasil le quiso casar +con su hija doña María da Gloria, pero que él se había resistido. +Sarmiento le toma el pelo en el acto y deplora que haya desdeñado de ese +modo la corona de Portugal! ¡Don Frutos I, rey de los Algarbes!... Allí +en mi juventud, con Ricardo Gutiérrez, que acaba de terminar su misión +de luz y caridad sobre la tierra, estuvimos a punto de persuadir a uno +de nuestros compatriotas, otra cuerda que Rivera, pero también tipo +genuino del país, que la impresión que había producido, en un teatro, a +una reina, entonces joven, le abría el acceso a un trono de Europa, +pequeño, pero confortable... + + +II + +Al fin pisa Sarmiento tierra de Europa, remonta el Sena y por Rouen, +gana París. + +La carta que de allí escribe es dirigida a don Antonio Aberastain, aquel +mártir del Pocito, una de las últimas víctimas de la barbarie argentina. +Siendo yo niño aun, recuerdo haber visto a mi padre, con las lágrimas en +los ojos y presa de una indignación profunda, dictar uno de sus +artículos más enérgicos sobre aquel asesinato.--"¡Pobre _Buey_! repetía +mi padre a la noticia de la catástrofe: ¡el hombre más puro y más sano +que he conocido!" Ese apodo había sido dado a Aberastain en el colegio +(se había educado en Buenos Aires) por su corpulencia obesa, pesada y la +indiferencia tranquila con que miraba todo. Algunos años más tarde +entraba yo al Colegio Nacional y tenía por condiscípulo en mi clase al +hijo del mártir; era idéntico al retrato que de su padre había oído al +mío, y pronto el apodo paterno le distinguió entre nosotros. Pedro +Goyena, que empezaba, a los veinte años, a dictarnos una clase de +filosofía, descubrió en el _Buey_ una inteligencia de una claridad +extraordinaria, pero de una lentitud curiosa para ponerse en movimiento. +El joven Aberastain fué una de las primeras víctimas del cólera entre +nosotros. Cuando tuve el honor de ser compañero de Sarmiento en el +Consejo General de Educación de la provincia de Buenos Aires, le hablé +un día de mi joven condiscípulo, tan prematuramente arrebatado a la +vida; su fisonomía se cubrió de una tristeza profunda y sin duda +pensando en el amigo de los días amargos, pensaba también en su hijo +único y querido, que había dado su vida a la patria, privándole a él del +bastón de su vejez... + +La primera impresión de París que Sarmiento comunica a Aberastain es +característica; como el joven que llega a Edimburgo o a Verona, cree ver +por todas partes a María Estuardo o a Romeo y Julieta, la generación de +Sarmiento sólo veía a París a través de los _Misterios_ de Eugenio Sue. +La influencia del romanticismo francés había penetrado y conquistado los +espíritus americanos, con más fuerza, ayudada por la imaginación, que +treinta años antes los enciclopedistas. A mis ojos, esa influencia no +pudo ser más perjudicial para el porvenir de las letras argentinas. La +lucha constante y la excitación intelectual que traía habían producido +un núcleo de escritores que, librados tal vez a su propia inspiración, +habrían reflejado en sus libros el ambiente, el color, el sabor de +nuestra tierra y habrían dejado una base inconmovible a nuestra +literatura nacional. Pero Byron, Hugo, Lamartine, en la poesía; Dumas, +Hugo, Sue, Féval, en el teatro y la novela, se apoderaron de tal manera +de la inteligencia argentina, que, desdeñando o pasando al lado sin +verla, la fuente viva y fecunda del suelo y la sociedad natal, los +jóvenes que manejaban una pluma, se limitaban a copiar los poemas y +reflejar el ideal de los románticos en boga, como los poetas de la +revolución habían imitado, en sus odas de pesado vuelo, el modelo de los +poetas españoles de la decadencia. Echeverría (salvo en algunos y no +muchos momentos de la _Cautiva_), Mármol, Gutiérrez, Domínguez (los de +Rivera Indarte no eran versos, ni cosa que se les pareciera) seguían el +movimiento de la lira francesa. Mitre traducía el _Ruy Blas_ de Hugo, +que cincuenta años más tarde publicaba con su valor habitual: V. F. +López, lleno de Walter Scott, escribía la _Novia del Hereje_, en vez de +dar forma a los cuadros de la Revolución, que concebía ya bajo el molde +de la novela; mi padre, a quien la naturaleza había dotado de un gusto +artístico exquisito y de un estilo de una galanura inimitable, +doblemente impregnado por el romanticismo francés y el _wertherismo_ +italiano, a lo Ugo Fóscolo, fúnebre y sentimental, escribía su _bluette_ +de _Esther_ o imitaba, en la _Noche de boda_, las más románticas +concepciones de la época. Sólo dos hombres escaparon a esa influencia y, +conservando su personalidad propia, buscaron en el suelo patrio la +fuente de su inspiración: Sarmiento, por ímpetu interno y porque vivía, +respiraba y soñaba dentro de un ideal exclusivamente americano, y +Ascasubi, porque ignoraba la existencia del movimiento intelectual +europeo; sintiendo como un gaucho y sabiendo hablar como él, nos dejó en +sus cantos, en forma imperecedera, la nota moral de las masas argentinas +de entonces... + +¿Pero qué queréis? En Chile, en Montevideo, en Buenos Aires mismo, allá +en los últimos rincones donde se leía aún, el Churriador, la Lechuza, +Rodolfo y Flor de María, eran tan populares como un momento lo fueron en +Francia los héroes de Madame Cottin o en Inglaterra Lovelace y Clarisse +Harlowe. Por eso Sarmiento, frescamente desembarcado en París, da +noticia de Tortillard, Brazo-Rojo y la Rigoleta, sintiendo que, por los +barrios donde Rodolfo daba aquellos puñetazos fenomenales, se haya +"abierto por medio de la _Cité_, una magnífica calle que atraviesa desde +el Palacio de Justicia hasta la plaza de Nuestra Señora, iluminada a gas +y bordada de estas tiendas de París, envueltas en cristales como gasas +transparentes, graciosas y coquetas como una novia". + +Luego se echa a vagar, a _flaner_, como él dice, deteniéndose extasiado +ante esta palabra que ninguna otra lengua posee y que tan bien expresa +ese dulce abandono del cuerpo y del espíritu, flotando entre los mil +atractivos que lo solicitan al pasar. "Ando lelo; paréceme que no +camino, que no voy, sino que me dejo ir, que floto sobre el asfalto de +las aceras de los boulevares". Siento consignar este detalle, ¡oh +jóvenes _snobs_ de todas nacionalidades, inclusa y especialmente la +nuestra, que llegáis a París como si hubiérais visto la luz en la ciudad +ideal de todas las perfecciones y encontráis todo común, vulgar, chato y +despreciable! Siento daros ese mal rato: Sarmiento se quedaba "con un +palmo de boca, contemplando la Maison Dorée, el Café Cardinal o los +Baños Chinescos". ¿Pero es un mal rato, en verdad, para los snobs, esa +reminiscencia? Para ellos, Sarmiento no figura, acaso, entre esas +_cosas_ vulgares, chatas e indignas de atención? Por mi parte, tengo mi +juicio hecho bien pronto, a favor de esa piedra de toque invariable: +joven que, llegado a París, le juega indiferencia, no se admira de nada +y hasta mete _pullitas_ compadres al compañero que, como Sarmiento, se +queda lelo: imbécil. + +Sarmiento, vagando en las calles, se pierde a cada momento y es de ver +la admiración profunda que le causa la hospitalaria cultura del pueblo +francés, la solícita atención con que el primer viandante le pone en el +buen camino, le acompaña si es necesario, corre tras él si de nuevo toma +una calle que no va--y todo dentro de esas fórmulas exquisitas de: _Ayez +la complaisance... Soyez assez bon..._ que son la menuda moneda de la +urbanidad de esta gente. Hoy mismo pasa el mismo fenómeno, y en todo +tiempo los viajeros que han recorrido la Francia han consignado igual +impresión. Pero a la verdad, fuera de que en Alemania o en Inglaterra +cualquier pasante os pone en el buen camino (sólo entre nosotros se +suele encontrar al _chusco_ que endereza al extranjero camino del Once, +cuando quiere ir al Retiro) ¿esa hospitalidad, en Francia, se encuentra +también de puertas adentro? Sarmiento mismo, si la hubiera buscado +¿habría encontrado en París una acogida del género de la que recibió +Gotinga, en aquel sereno centro intelectual, perdido en el fondo de la +Alemania y al que no parecían llegar las brisas del mundo? Cuando un +inglés os recibe en su casa, veis en su cara, sentís en la atmósfera de +su hogar, que aquel _accueil_ es sincero, completo y sin límites. Un +francés os recibe sonriendo, os presenta sonriendo a su familia, que +sonríe toda, os da muy bien de comer, en un comedor abrigado, os brinda +buenos vinos y malos cigarros y os despide sonriendo siempre, hasta la +vista. Para volver, necesitáis una nueva invitación, que reanude, por +así decir, la relación. Algunos prefieren el sistema inglés, los que +creen que la humanidad puede ser sincera en algunos momentos y aman +verla bajo ese aspecto; otros, que creen saber a qué atenerse, piensan +que todo lo que debe y puede exigirse a los hombres, es la cultura +externa, y se dan por satisfechos con la sonrisa francesa, que no exige +en cambio sino otro pliegue de labios y que pone a todo el mundo cómodo. +Entre nosotros, el problema se ha resuelto por lo hondo: no se abre la +puerta, no se recibe a nadie: la señora no está!! + + +III + +Haciendo Sarmiento la enumeración de todos los atractivos que ofrece +París para el pensador, el literato, el petimetre, el gastrónomo, el +artista, etcétera, habla de un tal Leverrier, que "anda persiguiendo en +los espacios celestes y llamando a todos los astrónomos que se aposten +en tales o cuales lugares que él señala, para cogerlo al paso a un +planeta que el dice que hay en el cielo, porque debe haberlo, por +requerirlo así una demostración de las matemáticas". Neptuno estaba, en +efecto, en el punto del cielo fijado por la genial penetración de +Leverrier y encuentro admirable esa robusta fe en la ciencia y la razón, +por parte de un joven americano, como Sarmiento, sobre el que no hace +mella la burlona incredulidad del París de entonces. + +Otra de las miradas penetrantes de Sarmiento, en ese momento, atraviesa +el caos de la situación social y política de la Europa. "En medio de la +gendarmería de las ideas dominantes,--escribe--oficiales, moderadas, ve +usted moverse figuras nuevas, desconocidas, pensamientos que tienen el +aspecto de bandidos, escapados al _bagne_, al presidio en que los han +confundido con los criminales de hecho, ellos que no son más que +revolucionarios". Más tarde, en Italia, su visión se completará y poco +le faltará para predecir el trastorno profundo que, un año después iba a +sacudir la Europa entera y abrir las puertas, por decir así, a las +verdaderas corrientes modernas. La revolución de 1848 estalló en París y +repercutió en Berlín, Viena, la Europa entera, cuando Sarmiento estaba +ya de regreso en Chile. Esta noticia debe haberle producido el mayor +júbilo de su vida, porque había regresado de Europa con la convicción de +que mientras imperaran como ideas dirigentes los residuos de la +Santa-Alianza o el impuro y estrecho burguesismo de Luis Felipe, no +habría esperanza de regeneración para el mundo americano. + +Al pasar, Sarmiento da cuenta de que también ha desaparecido, como las +tabernas de la Cité, otra fisonomía del pensamiento francés, el +eclectismo, que "ha muerto de muerte natural, como todas las cosas +caducas que no están fundadas en la verdad". Para Sarmiento, que veía +las cosas de arriba y que no iba a buscar en los programas +universitarios cuál era la corriente de ideas imperante, el eclectismo, +la pomada de M. Cousin, había realmente muerto. Sin embargo, en esos +meses, Jacques y Simón trabajaban en el manual que debía ser, hasta poco +antes del 70, el libro clásico de la enseñanza filosófica. Si en vez de +perder su tiempo en visitas inútiles y empresas inspiradas por el más +puro patriotismo, algún amigo hubiera llevado a Sarmiento a la +bohardilla donde trabajaba Augusto Comte ¡qué admirable retrato +tendríamos del ilustre pensador y con qué claridad Sarmiento habría +valorado la influencia de su doctrina sobre el desenvolvimiento de la +ciencia! ¡Cómo habría reído también, dentro de su barba, él, +profundamente liberal, pero profundamente práctico también, si Comte le +hubiera comunicado su visión de una sociedad organizada sobre los +principios de su política! Después de la tiranía bestial de un Rosas, +nada ha detestado más Sarmiento en su vida que el _jacobinismo_ en todas +sus formas... + +Pero helo ya hecho un parisiense; un amigo, que no debía de ser lerdo, +le da de entrada una lección de vida práctica, de gran valor para él. +"No bien hubimos llegado, dice, llevóme a los _Frères Provençaux_, donde +cenamos ambos por 60 francos; al día siguiente, por 30, almorzamos en el +café de París; en un restaurant comimos por 10, en un pasaje; al día +siguiente, fuimos a almorzar por 3 y a comer por 32 sueldos al _Passage +Choiseul_; últimamente a una abominable pocilga, detrás de la Magdalena, +decorada con el nombre de _Hotel Inglés_, donde se sirve carne cruda de +procedencia más que sospechosa, porotos duros y cerveza infame, todo por +un franco, para regalo de los que quieren salvar el honor de la bolsa, +afectando anglomanía. Había, pues, en tres días, recorrido los siete +escalones de la vida parisiense y conocido el camino que va de la +opulencia a la escasez, haciéndome mi mentor este curso para precaverme +de todo accidente. _Lá-dessus_, podía permanecer tranquilo; en una +crisis financiera, conocía ya el camino del _soi-disant_ Hotel Inglés". + +He quedado pensativo después de este párrafo. ¡Cómo sería aquel Hotel +Inglés, para haber hecho esa impresión sobre un estómago como el de +Sarmiento! Para darse una idea de la indiferencia absoluta con que +acometió--y eso hasta en su vejez--cualquier plato que se le ponía por +delante, y de la conciencia de su valor en esas refriegas, no puedo +resistir a la tentación de transcribir este delicioso cuadro. Sarmiento +viaja en Africa y es agasajado por un jefe árabe bajo la tienda. En una +postura incómoda, que él trampea un poco, a pesar de su origen árabe, +levantando una rodilla a la altura de la cara, esperaba a pie firme la +_diffa_, el banquete obligado. Pero oigámosle: + +"La _diffa_ se anunció al fin; precedíala un plato de madera lleno de +tortas fritas, colocadas simétricamente para dar lugar y apoyo a una +docena de huevos durísimos que formaban una pirámide hacia el centro. Un +árabe se lavó sólo la punta de los dedos en una sucia y abollada vasija +de cobre, en la cual se nos sirvió en seguida agua para beber, más tarde +leche de oveja, y luego agua de huevo. A cada ronda que la malhadada +vasija hacía, seguíanla mis ojos de mano en mano para llevar cuenta de +los puntos del borde donde los árabes ponían sus labios. ¡Esfuerzo +inútil! Al fin descubrí una abolladura inaccesible que me reservé desde +entonces para mi uso personal. El árabe que se había lavado dos dedos lo +suficiente para alcanzarse a discernir de lejos la costa firme que +descubría la parte _virgen_ de la mano, me descascaró dos huevos que +engullí casi enteros, a fin de que pasase cuanto antes aquel cáliz de mi +boca. + +"Tenga Vd. paciencia, mi querido amigo, ya ve que cumplo con la promesa +que a petición suya le hice de describirle las costumbres árabes. Las +tortillas fritas vinieron en seguida, y aunque crasas y espirituosas en +fuerza de lo rancio de la mantequilla, yo sostuve como un héroe mi +posición, sin pestañear, sin titubear un momento, sin echar mano +siquiera de uno de tantos subterfugios y engañifas de que en iguales +casos se habría servido un gastrónomo vulgar. Más hice todavía. +Habiéndome revelado algunos que aquel lago fangoso que se divisaba en +el fondo del plato y que yo había respetado, tomándolo por sebuno +depósito de la fritanga, era miel de abejas, descendí hasta él con los +pedazos de las tortillas, alzando una buena porción en cada revuelco. +Hasta aquí todo marchaba en el mejor orden; pero aún faltaba lo más +peliagudo de la empresa, y nada se había hecho, si no lograba hacer +pasar el _cuscussú_, verdadero _quis vel quid_, para estómagos europeos, +de la regalada gastronomía del desierto. Es el _cuscussú_ una arenilla +confeccionada a mano, hecha con harina frita sin sal y anegada después +en leche. Confieso que cuando se presentó el enorme plato que lo +contenía, el cuerpo me temblaba de pies a cabeza, no obstante que nunca +he tenido miedo a manjar ninguno; un sudor helado corría por mis sienes, +y el estómago, no que el corazón, me latía cual gime el niño a quien el +pedagogo manda al rincón. Lo peor del caso era que yo debía principiar, +como el héroe de la fiesta, sin lo cual nadie era osado de hundir su +cuchara de palo en la movible arena farinácea. Repentinamente, como el +que al bañarse en el mar se precipita de cabeza después de haber +vacilado largo tiempo, presintiendo la impresión del frío, yo enterré mi +cuchara hasta el mango, y sacándola llena de _cuscussú_ y leche la +sepulté en la boca. Lo que pasó dentro de mí en ese momento resiste a +toda descripción. Cuando abrí los ojos, me pareció hallarme en un mundo +nuevo; todos mis tendones contraídos por el sublime esfuerzo de voluntad +que acababa de hacer, se fueron estirando poco a poco, y dispersándose +con la alegría de soldados que abandonan la formación después de +disipada la alarma, hija de alguna noticia falsa. De todo ello he +concluído que, o el _cuscussú_ no es abominablemente ingrato; o que Dios +es grande y sus obras maravillosas; o, en fin, que no se ha inventado +todavía el potaje que me ha de hacer volver la cara." + + +IV + +Un momento, Sarmiento se había halagado con la idea de que la fuerza de +la oposición contra el ministerio Guizot, encabezada por M. Thiers y uno +de cuyos tópicos más formidables de ataque era la cuestión del Río de la +Plata, empujaría al gobierno francés a tomar una actitud enérgica no +sólo en nombre de la civilización y la humanidad, sino también de la +dignidad de la Francia. Para dar una idea de la indiferencia pública +respecto a los asuntos argentinos, indiferencia que reflejaba con mayor +vigor aún en las esferas del gobierno, Sarmiento recuerda el folletín, +que era el corte periodístico literario a la moda, que acababa de +escribir León Gozlan, anunciando el establecimiento de una casa donde +todos los agitados de la política, de las artes, de las letras y de la +finanza, encontrarían, tarifadas, las horas de sueño necesarias para +reparar sus insomnios caseros. Por el momento, la receta era hacer leer, +en voz alta y entre bostezos, por un empleado de la casa "noticias del +Río... de... ¡aah!... la... Plata! el Ge... ne... ral ¡aah!... Madari... +aga ha derro... ta... do...!" El remedio era infalible y todo el mundo +dormía a los cinco minutos. "Ese es el lugar que en la opinión pública +ocupan nuestros asuntos del Río de la Plata", agrega Sarmiento. + +Ya don Florencio Varela, a pesar de la acogida personalmente simpática +que recibió de altas notabilidades francesas, había hecho la misma +triste experiencia, y antes que él, Rivadavia y don Valentín Gómez, como +después de todos ellos cuantos han tenido por su desgracia que ocuparse +de las relaciones de nuestro país con esta Francia fantástica, que ardía +de entusiasmo por los griegos sometidos a la dominación, en el fondo +mansa, de los turcos, y consideraba a Rosas como un gobierno +conservador, estable y progresista. Lamartine, recuerda Sarmiento, +preguntaba a Varela qué idioma hablábamos, y un periodista pedía al +mismo Sarmiento pormenores sobre nuestras luchas con los mahometanos. +Medio siglo más tarde, un ministro de negocios extranjeros de una +monarquía europea, me preguntaba a mí si era cierto que la República +Argentina pensaba, con el Salvador, Guatemala, Honduras, etc., formar un +solo Estado... Hay que habituarse a estas cosas, trabajar en silencio y +orden, hasta que nuestro país se levante tan alto sobre la línea del +horizonte, que la distancia, como a los cuerpos celestes, no impida +verlo y admirarlo. Si no me es permitido llevar, como Sarmiento, piedras +ciclópeas para la fundación, llevemos cada uno nuestro grano de arena; +nuestros hijos harán el resto, como nosotros hemos tratado de completar +honradamente la obra de nuestros padres... + +Sarmiento no se desanima, como no se desanimó jamás, por ese estado de +la opinión y emprende su patriótica cruzada. Su primer choque es con M. +Dessage, jefe del departamento político del Ministerio del Interior y +brazo derecho de M. Guizot. Sarmiento le explica: "Entre nosotros hay +dos partidos, los hombres civilizados y las masas semibárbaras.--El +partido moderado, me corrige M. Dessage, esto es, el partido _moderado_ +que apoya a Luis Felipe, el mismo que apoya a Rosas.--No, señor, son +campesinos que llamamos gauchos.--¡Ah! los propietarios, la _petite +propriété_, la burguesía...--Los hombres que aman las instituciones, +continúo...--La oposición, me rectifica el ojo y el oído de M. Guizot, +la oposición francesa y la oposición a Rosas de esos que pretenden +instituciones! Me esfuerzo en hacerle entender algo, pero imposible! Es +griego para él todo lo que hablo. En resumen, para ellos: Rosas igual +Luis Felipe. La mazorca=el partido moderado.--Los gauchos==la _petite +propriété_.--Los unitarios=la oposición.--Paz, Varela, etc.==Thiers, +Rollín, Odilon-Barrot." + +La conversación con M. Guizot es premeditadamente banal por parte de +éste, que afecta creer que Sarmiento, viniendo de Chile, donde ha pasado +seis años, no está interiorizado de los asuntos del Río de la Plata. + +La entrevista con el vicealmirante Mackau, ministro de marina, es uno de +los buenos trozos de la narración. Mackau es un imbécil acabado, de +espeso cerebro al que no penetran las ideas ni a martillo. Cuando no +entiende, sonríe afablemente, lo que hace que pase la vida sonriendo. +Sarmiento, más cómodo que con M. Guizot, le espeta un discurso en tres +partes, soberbio, admirable, el mejor que haya pronunciado jamás, según +él, y de pronto se apercibe que el ruido de sus palabras llega al oído +del almirante como un "vago auvergnat" que no ha escuchado ni +comprendido. El rencor de Sarmiento es formidable, y cuando más tarde ve +a Mackau ocupar su asiento en la Cámara, en el banco de los ministros, +le llama molusco! + +Sarmiento va a buscar la opinión de los americanos mismos, residentes en +París y en todas partes encuentra "igual incapacidad de juzgar". "San +Martín es el ariete desmontado ya, que sirvió a la destrucción de los +españoles; hombre de una pieza; batido y ajado por las revoluciones +americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su +ánimo noble se exalta y ofusca. Sarratea el compañero de orgía de Jorge +IV, antes de ser rey de Inglaterra, viejo escéptico, Voltaire que no ha +escrito, hoy todavía en París mismo modelo de finura, de gracia noble y +de sencillez artística en el vestir, tiene, con más talento y menos +despilfarro, la gastada conciencia de Olañeta. Rosales, el hombre más +amable, el cortesano de la monarquía, todo bondad para nosotros, ha sido +educado en este punto por Sarratea, su Mephistópheles, el cual lo lanza +a las confidencias con Luis Felipe, a quien pone miedo con la +indignación de la América." + +En fin, ve a M. Thiers. Este le escucha con atención, le pregunta por +Varela, se muestra satisfecho de sus datos, del nuevo aspecto de la +cuestión que le presenta, mucha agua bendita, mucho jarabe de pico, pero +en el fondo, el egoísmo feroz del orador y del político, que no ve sino +temas de discursos y argumentos de oposición, en la agonía de un pueblo +entero que perece bajo la bota de un bárbaro. A la despedida, como un +obsequio singular, Thiers comunica a Sarmiento, bajo la mayor reserva, +que en la próxima sesión de la Cámara, a la que le invita a asistir, va +a hablar _tres horas_. Me represento al petulante marsellés +regocijándose ya del efecto que va a producir sobre el espíritu de ese +joven americano, a quien ha descubierto ilustración y talento y que se +va a convertir, de regreso a su lejana patria, en trompeta de su fama. + +Y Sarmiento va a la Cámara, contempla el curioso espectáculo, sobre todo +para un sudamericano de entonces, de esas sesiones tumultuosas, vacías y +teatrales. Desde entonces me parece que el régimen parlamentario está +condenado a sus ojos. Treinta años más tarde, redactaba yo _El Nacional_ +de Buenos Aires y no era, por cierto, tierno para la administración de +Avellaneda. Sarmiento, como era natural, era siempre el primero en la +casa y los artículos que se le ocurría escribir, venían directamente al +Gerente, que los entregaba a la composición, sin darme aviso, de acuerdo +conmigo, sino en los casos en que era necesario mechar de verbos el +artículo o apuntalar una que otra frase que había quedado en el aire. No +recuerdo a propósito de qué incidente en el que el Ministerio había +hecho un triste papel en el Congreso, y tomando como base los estudios +sobre la Inglaterra en el siglo XVIII, de M. de Rémusat, escribí un +artículo convencido, entusiasta y, a mi juicio, irrefutable, sobre las +ventajas del régimen parlamentario y la necesidad de reformar nuestra +constitución en ese sentido. Al día siguiente, al mismo tiempo que +recibía cuatro líneas cariñosas y aprobatorias del doctor Vicente F. +López, llegó a mis manos... mi propio diario, _El Nacional_. En el sitio +de honor, que era el que se reservaba siempre a todo lo que Sarmiento +escribía, porque el estilo bastaba para firmarlo, se registraba la +filípica más furibunda que el redactor de _El Nacional_ hubiera recibido +hasta entonces. Iluso, ignorante, atrevido, propagador de malas ideas, +¡qué no me decía Sarmiento! Tuve un momento de indignación ante esa +falta de atención, de consideración para con un hombre que desde que +había empezado a pensar por sí mismo, había sido un partidario decidido +y ardiente de Sarmiento. Tomé el diario y me fuí derechamente a su casa, +dispuesto a decirle todo lo que tenía adentro y poner las cosas en su +lugar. Me recibió con su cordialidad un tanto uniforme para todo el +mundo, y antes de darme tiempo de tomar una actitud trágica y comenzar +mi dolora, tomó la palabra, como siempre, y debutó por esta frase:--"¿Ha +visto usted un artículo preconizando el sistema parlamentario en _El +Nacional_ de ayer?"--Ni una palabra del autor; y en el fondo, no sé si +sabía que era o no mío, ni le importaba un bledo. De ahí partió para +una carga a fondo contra su _cauchemar_, tan completa, tan enérgica y +tan decisiva, que mis convicciones tambalearon y ante aquella +elocuencia, aquel saber y aquella experiencia, en vez de formular las +recriminaciones proyectadas, incliné la cabeza, hice la venia y salí. + +Después he visto el régimen parlamentario en acción, como todos los que +han inventado los hombres para gobernar las sociedades; lo que he visto +en Francia y especialmente en España, país cuyas condiciones políticas y +electorales se acercan más a las nuestras, no ha sido por cierto como +para debilitar las opiniones de Sarmiento. Ningún sistema es bueno +cuando no encarna la tradición de un pueblo, sus costumbres y sus ideas. +Por eso el gobierno parlamentario es una maravilla en Inglaterra y un +absurdo en España. Por eso pienso que, hoy por hoy, el mejor régimen +político para la Rusia, es la autocracia. Nadie me podrá quitar de la +cabeza que es una inspiración de insano dar derechos electorales a los +negros de Dakar o a ciertos blancos del otro lado del agua... + +En el recinto, Sarmiento ve a "M. Mauguin, centro izquierdo, a Berryer, +centro derecho, en la izquierda a Barrot, Arago, Cormenín, Ledru-Rollin. +Lamartine, el _vizconde_, que tenía su asiento en la extrema derecha, va +caminando hacia la izquierda, como Beaumont y Duvergier de Hauranne; +Emilio de Girardin está en el _beau milieu_ del centro, es ministerial". +La descripción del discurso de Thiers, a pesar de la admiración que su +facundia y su habilidad le causan, revela en Sarmiento la triste +impresión que le produce la inanidad de esas paradas oratorias. El +aplomo doctrinario, el soberbio desdén de M. Guizot, la autoridad +pedante de sus maneras de _magister_, la falta de honestidad que en el +fondo hace ver la defensa de hechos turbios, de verdaderos atentados a +la moral pública, la obediencia servil de aquella masa de elegidos del +sufragio restringido, pero cuidadosamente escogido, todo hace comprender +a Sarmiento que aquel régimen está condenado y sus días contados. Esa +monarquía de Julio, que muchos conservadores en Francia consideran hoy +mismo como la época edénica de la libertad política, fué uno de los +sistemas más corrompidos y corruptores de la historia francesa. Entre +otros detalles, Sarmiento recuerda aquella donación a Luis Felipe del +corte de los bosques, que a razón de un corte por siglo debía producir +cuatro millones de francos anuales y al que, por una talla devastadora, +el rey ciudadano hizo producir setenta y cinco millones el primer +año!... + + +V + +La narración de la visita de Sarmiento a San Martín, es floja, o mejor +dicho, la entrevista misma no responde a nuestra expectativa. Se adivina +que ha debido ser incómoda, poco cordial, a pesar de la deuda de +gratitud que el ilustre guerrero tenía para con el escritor que había +reivindicado en el corazón de Chile, el puesto de honor que correspondía +a San Martín. Podemos hoy hablar, con la reverencia que debemos a +nuestros mayores, sobre todo a hombres como el vencedor de Maipo, con la +verdad que la justicia de la historia impone. Debía ser necesario todo +el respeto y toda la gratitud inteligente de los hombres como Varela, +Sarmiento y otros argentinos ilustres que visitaban a San Martín en su +retiro, para rendirle ese homenaje. El envío de la espada de los Andes, +símbolo vivo de la más pura de nuestras glorias, al tirano brutal que +condenaba ante los ojos del mundo el esfuerzo por la independencia, +debió herir mortalmente el alma de los patriotas que hacía quince años, +en el destierro, en la prisión, en el martirio, sostenían la causa de la +libertad. Es esa una triste página en la historia del gran emancipador, +tan triste como el abandono frío que hizo de su patria agonizante, para +ir a buscar en los campos de batalla, con un ejército que consideraba +suyo a la manera de un _condottiere_ italiano, la gloria militar que +ambicionaba. No, no es posible sostener que la adhesión de San Martín a +Rosas venía de su americanismo exaltado y de su temor o su odio al +extranjero. El extranjero, para él, había sido el español, el _godo_, y +precisamente la única legión de extranjeros que combatía por Rosas, era +el cuerpo de 600 españoles que, a las órdenes de Oribe, estrechaba el +sitio de Montevideo. Lo que había en el fondo era un odio, sí, pero +contra los hombres del congreso de 1826, contra los _unitarios_, que al +pasar San Martín delante de Buenos Aires, no pudieron olvidar que a su +desobediencia y al indiferentismo con que miró las angustias de su +patria, bajo pretexto de no manchar sus laureles en las luchas civiles, +debimos los horrores del año XX. Los unitarios pudieron equivocarse y la +historia empieza ya a juzgar severamente los errores de los más +preclaros de entre ellos; pero la pureza de intención de los que +elevaron a Rivadavia a la presidencia, será siempre un título de respeto +para todas las generaciones de argentinos. + +Nada encuentro más digno de veneración que la figura y la acción de los +hombres civiles de la lucha por la independencia, nada más noble y +grande que el valor, la perseverancia inteligente, la serena tenacidad +de Pueyrredón. La vida de campaña, la batalla, la victoria, la entrada +triunfal en las ciudades conquistadas ¿no es acaso un sueño vivido para +un militar? ¡Para ellos, a quienes el mundo dió todo lo que el hombre +puede aspirar sobre la tierra, las estatuas, las tumbas regias, los +honores póstumos! ¡Para el patriota abnegado que luchó, con el santo +amor de la patria en el alma, en medio de la asechanza, del odio, de la +división y de la discordia, sacando de la miseria recursos para armar +ejércitos, con la Europa entera coaligada contra su país, con Artigas en +las selvas, los portugueses en Montevideo y Morillo en el horizonte, +para él, para Pueyrredón, el olvido y la ingratitud nacional! ¡No sé +donde está su tumba! + +Fuera de las páginas consagradas a su acción colosal en los trabajos +históricos de López y Mitre, no hay un libro en nuestra literatura sobre +el Directorio de Pueyrredón. Y sin embargo, ¿qué vida más preciosa y qué +tema más simpático puede encontrar la pluma de un escritor argentino? +Las estatuas han empezado a levantarse sobre nuestro suelo, símbolos +vivos de la gratitud nacional. No sé que exista ni un busto de +Pueyrredón. Nuestros partidos de campaña, nuestros departamentos +lejanos, van recibiendo el nombre de los hombres secundarios de la +revolución o las luchas civiles. A Pueyrredón también se le asignó el +suyo, pero como si fuera por un propósito premeditado de olvido, nadie +llama al partido Pueyrredón, sino Mar del Plata. Por fin, en la misma +ciudad de Buenos Aires, donde existe una plaza "Lorea", pero no un +habitante que pueda decir quién fué ese ciudadano así glorificado, donde +dos de las calles principales se llaman de Buen Orden y la Piedad, +existe sólo una callejuela, creo que es la más corta de todas, para +conmemorar la memoria del gran Director Supremo de las Provincias Unidas +del Río de la Plata. + +Hago un llamado a la juventud argentina y le entrego esa obra de +reparación. Si ella estudia esa vida, su entusiasmo por aquella nobleza +de alma, esa altura y esa distinción intelectual, ese valor moral +incomparable, la llevará a realizar lo que nosotros debimos hacer y no +hemos hecho, y pronto la soberbia figura de Pueyrredón se levantará en +una de nuestras plazas, para orgullo de nuestros ojos. + + +VI + +"Al despedirme de mi buen amigo el señor Montt, refiere Sarmiento, le +decía yo con aquella modestia que me caracteriza: la llave de dos +puertas llevo para penetrar en París, la recomendación oficial del +gobierno de Chile y el "Facundo"; tengo fe en este libro. Llego, pues, a +París y pruebo la segunda llave. ¡Nada! Ni para atrás, ni para adelante; +no hace a ningún ojo. La desgracia había querido que se perdiese un +envío de algunos ejemplares hecho de Valparaíso. Tenía yo uno, pero +¿cómo deshacerme de él? ¿Cómo darlo a todos los diarios, a todas las +revistas a un tiempo? Yo quería decir a cada escritor que encontraba: +_anch'io_! Pero mi libro estaba en mal español y el español es una +lengua desconocida en París, donde creen los sabios que sólo se hablaba +en tiempo de Lope de Vega o Calderón; después ha degenerado en dialecto +inmanejable para las ideas; tengo, pues, que gastar cien francos para +que algún orientalista me traduzca alguna parte." + +Aquí empieza para Sarmiento la azarosa tribulación del autor novel que +con su manuscrito debajo del brazo se presenta a los dispensadores de +gloria. Por consejo de un amigo, ve a M. Buloz, el _tuerto_ director de +la _Revista de Ambos Mundos_ y de la Opera Cómica, el hombre sobre quien +se ejercitaba con más furia la acerba crítica de los escritores +franceses, pero cuya perseverancia creó la revista tipo, que durante tan +largos años ha mantenido su incontrastable autoridad sobre el mundo +civilizado, hasta que muerto el cíclope, y refractaria a la penetración +de las nuevas corrientes que debían refrescar y vivificar su sangre, vió +crecer a su lado émulos que en otro tiempo habría despreciado y que le +toman hoy una buena parte de su sitio al sol. + +Nuestro pobre americano, consciente del valor de su trabajo, vuelve +todas las semanas a conocer el destino que le espera. ¡Nada! No se ha +leído aún: hasta el otro jueves. Sarmiento persiste, porque quiere +conocer a los hombres de letras y desea ser introducido por su +"Facundo", para que le traten de igual a igual. Por fin, un día, día +radiante para él, "las puertas de la redacción se me abren de par en +par. ¡Qué transformación! M. Buloz tiene dos ojos esta vez, el uno que +mira dulce y respetuosamente, el otro que no mira, pero que pestañea y +agasaja, como perrito que menea la cola. Me habla con efusión, me +introduce, me presenta a cuatro redactores que esperan para solemnizar +la recepción. Soy yo el autor del manuscrito.... (una reverencia).... el +americano... (una reverencia), el estadista, el historiador... me +saludan, me hacen reverencias. Se habla del libro. Hay un redactor +encargado del _Compte-rendu_ de los libros españoles, que quiere ver la +obra entera para estudiar el asunto. M. Buloz me suplica que me encargue +de la redacción de los artículos sobre la América. La _Revista_ ha +faltado a su título de _Ambos Mundos_, por falta de hombres competentes; +podemos arreglarnos. Desgraciadamente, el artículo sobre mi libro no +puede aparecer sino en dos meses. Están tomadas las columnas para muchos +más; pero se hará una alteración." + +Contento con esa recepción y esa esperanza (el artículo de la Revista +apareció[23] cuando Sarmiento estaba en Barcelona, donde tanto por +cartas de introducción como por el éxito de su trabajo, M. de Lesseps, +el futuro hombre de Suez, cónsul de Francia entonces, le recibió muy +cordialmente), animado ya, pues, Sarmiento ve a algunas notabilidades de +las letras, a Ledru-Rollin, en casa de San Martín, de quien es vecino, a +Jules Janín, en su escritorio, saliendo encantado de su trato familiar. +Penetra en el salón de madame Tastu, "donde puede entrar la mano muy +adentro de las llagas de la Francia". Allí ve a Cormenín, a Tissot, el +diarista formidable que tanto contribuyó a dar en tierra con los +Borbones. Por fin, sus estudios sobre educación primaria le ponen en +contacto con sabios y hombres profesionales. + + [23] He tenido la curiosidad de leer el artículo que la "Revista de + Ambos Mundos" dedicó al "Facundo". Está en el número del 15 de + Noviembre de 1846, bajo el título "De l'Americanisme et des + républiques du Sud--La société argentine. Quiroga et Rosas". Luego + el título completo del libro de Sarmiento y el de un folleto, + "Cuestiones americanas", del mismo. Es un buen trabajo de M. + Charles de Mazade, un análisis completo de "Civilización y + barbarie". Se ve que el crítico ha aprendido el asunto en el libro + que analiza y que ha leído con conciencia. Las "Cuestiones + americanas" le han ayudado mucho para darse cuenta del estado de + los países del Plata, que a la verdad no debía ser muy fácil de + entender para un francés de 1846. Hablando de Montevideo, dice M. + de Mazade: "se ha comparado Montevideo a Coblentz; Coblentz si se + quiere, pero es allí que se refugió la inteligencia argentina". + Sobre el libro, escribe: "obra nueva y llena de atractivo, + instructiva como la historia, interesante como una novela, + brillante de imágenes y de color". + + "El libro del Sr. Sarmiento, agrega, es una de las obras + excepcionales de la nueva América, en el que brilla alguna + originalidad; es un estudio hecho sobre lo vivo, enérgico, + profundo, de todos los fenómenos de la sociedad americana y + particularmente de la sociedad argentina. El esplendor del estilo + está a la altura del vigor del pensamiento". + + "El "americanismo", dice más adelante, representa la holgazanería, + la indisciplina, la pereza, la puerilidad salvaje, todas las + inclinaciones estacionarias, todas las pasiones hostiles a la + civilización; la ignorancia, la degeneración física de las razas, + así como su corrupción moral..... Obligando a las potencias + europeas a emplear las armas contra él, el americanismo ha puesto + en claro un hecho que resume las relaciones de ambos mundos: es que + la Europa se verá fatalmente empujada a hacer la conquista material + de la América, si no hace pacíficamente su conquista moral". + + El segundo término del vaticinio se va cumpliendo, pero ¡cuán + lentamente! + +Sarmiento, que viene de un mundo semibárbaro aún, donde los restos de +aquella civilidad estrecha y acompasada de la colonia se han refugiado +en un núcleo social bien restringido, mientras la masa del pueblo, +sumida en la anarquía, parece retrogradar al salvajismo, queda encantado +ante la cultura de ese pueblo francés, que lleva de frente los más +arduos trabajos de la inteligencia, las más delicadas creaciones del +arte, sin decaer un punto de su virilidad ni en la energía con que +defiende su patrimonio histórico... + +Los bailes públicos de París, mucho más en voga entonces que medio siglo +más tarde, pues la democracia ha penetrado hasta ellos y hoy se +confunden allí no sólo todas las clases sociales, sino también todos los +gremios, entretenían a Sarmiento lo que no es decible. Se asoma a ellos, +dice, de vez en cuando, "para curarme del mal de la patria, que me +incomoda. No tengo ni gusto ni dinero para engolfarme en las costosas +frivolidades cuyo goce envidio a otros. ¡Ah! si tuviera cuarenta mil +pesos nada más, ¡qué año me daba en París! ¡Qué página luminosa ponía en +mis recuerdos para la vejez! Pero soy _sage_ y me contento con mirar, en +lugar de _pilquinear_, como hacen otros". + +¿Cómo es eso? ¿No _pilquineamos_ porque no nos gusta o porque no tenemos +cuarenta mil pesos? Tengo para mí que la segunda razón ha de haber +influído más que la primera en la _sagesse_ de Sarmiento, a estar a la +complacencia con que describe el baile del _Ranelagh_, donde ha visto a +Balzac, Jorge Sand y otras notabilidades literarias; el _Chateau-Rouge_, +como iluminación, le fascina; _Mabille_, que ostenta las bailarinas más +afamadas, la _Chaumière_, el edén del barrio latino, y a estar también +al estilo inflamado con que describe las proezas coreográficas de la +_Rigolette_, precursora ancestral de _Grille d'Egout_ y la _Goulue_. + +El _Hipódromo_ le inspira una brillante descripción. En fin, va a todas +partes, mira, observa, se mueve y va haciendo piel nueva dentro de esta +atmósfera, sin acción para aquellos que han nacido refractarios a todo +progreso interno, pero incomparable para acelerar el desenvolvimiento de +todo germen de luz que brille vacilante en el fondo de una conciencia +humana. + +Sarmiento se pone en camino para España y en las duras e implacables +páginas que consagra a la madre patria, y cuyo estudio sale de ese +cuadro, parece dar la pauta a Buckle para su inexorable juicio. La +Italia le atrae en seguida "para educarme y poder hablar de bellas +artes." Promete volver a París después de estas correrías, pero sus +cartas de viaje no mencionan una nueva permanencia en la capital +francesa. Del otro lado del mar le esperan los Estados Unidos, cuya +admirable naturaleza describe con la misma pluma que trazó en el +_Facundo_ el cuadro inmortal de nuestra tierra. En aquel mundo nuevo +desaparece el viejo espíritu curioso; cuando Sarmiento abandone la +patria de Washington, será el hombre de Estado llamado a tan altos +destinos... + +Bajo la impresión de mi respeto profundo por la memoria de ese hombre +extraordinario y del afecto que siempre me inspiró, he querido recorrer +de nuevo los sitios que él visitó en París. En el andar vertiginoso de +nuestro siglo, cincuenta años son un espacio enorme. Todo ha cambiado en +la faz del mundo, incluso la patria que Sarmiento amó con toda su alma y +a la que consagró, con admirable esfuerzo de cerebro y corazón, su larga +y soberbia vida... + + París, Octubre, 1896. + + + + +Nuevos rumbos humanos + +I + + +También yo, como la mayor parte de los que estas líneas lean, he +atravesado la edad soberana por excelencia, aquella en la que se +profesan ideas claras, netas y precisas sobre todas las cuestiones +capitales de la vida humana, en la que poco se duda, todo se afirma, y +en la que la voz de la experiencia suena como nota falsa en los oídos +habituados a la rotundidad sonora de las afirmaciones absolutas. Es un +fenómeno que ocurre allá por los veinte años y que dura más o menos +tiempo, según la previa posición individual para resistir, dentro del +ideal, a los rudos y repetidos golpes de la vida positiva. Entre esas +convicciones profundas, tan numerosas como los deliciosos fenómenos de +la naturaleza al venir la primavera, abrigaba una que, en materia de +sociología política, formaba un credo definitivo y sobre el que nunca +pensé, no diré cambiar de criterio, pero ni aún dudar. No concebía, no +podía concebir otra forma legítima de gobierno, para las sociedades +humanas, que el gobierno republicano y representativo. A lo sumo, allá +en mis cavilosidades filosóficas sobre la materia, admitía que se +pudiera disentir sobre las ventajas de la federación, y encontraba +puesto en razón que hubiera gentes que sostuvieran la superioridad del +régimen unitario. Pero, admitir la legitimidad, menos aún, la +conveniencia, en nombre de intereses más o menos graves, de la +institución monárquica, me parecía tan absurdo entonces como no profesar +el libre cambio o sostener la necesidad de reglamentar la libertad de la +prensa. Todo argumento adverso a mi absolutismo democrático, se +estrellaba contra la idea de la dignidad humana, en tal forma arraigada +en mi conciencia, que no encontraba _modus vivendi_ honorable entre ella +y el privilegio antinatural de una familia sobre el resto del pueblo. +Más tarde, procuraba explicarme esa preocupación, de la que participan +todos los argentinos que viven exclusivamente dentro de la conciencia +nacional, recordando los antecedentes políticos peculiares de nuestro +país: aquel monarca español, viviendo eternamente en el limbo para +nosotros; sus representantes aquí, insignificantes cuando no ridículos, +nulos en los momentos de acción histórica; nuestra lenta y democrática +formación colonial, y, por fin, la forma republicana de gobierno, +surgiendo impetuosa en el suelo argentino, imponiéndose a los patriotas +inconscientes de su fuerza irresistible, y arrastrando como hojarasca +todas las combinaciones de la política y los cálculos de la diplomacia. +Así procuraba explicarme, repito, ese sentimiento de repulsión que +continuaba dominándome; y fué armado de esa inflexibilidad moral, de ese +convencimiento recio e inabordable, que eché a rodar mi cuerpo y mi +espíritu por esos mundos de Dios, movido por un impulso que creí durara +un año y que me mantuvo casi tres, lustros lejos de mi patria. Fué +durante ese tiempo y bajo la acción de los medios en que vivía, que mis +ideas sobre el gobierno de los hombres, empezaron a recibir los primeros +choques, a perder su austeridad, por decirlo así, y a moverse de tal +suerte, que aun hoy las siento crujir, presintiendo vagamente que he de +llegar al término de mi jornada sin encontrar los medios de resolver el +conflicto. + +Ocúrreseme, pues, exponer sinceramente las fases de esa crisis, +augurando a mis jóvenes lectores argentinos que, cual más, cual menos, +pasarán todos por la misma, por poco que la proyección de su pensamiento +alcance a la región de las ideas generales. + + +II + +Hace ya más de medio siglo que Tocqueville reveló a la Europa el curioso +fenómeno de la democracia natural, que había encontrado en los Estados +Unidos; y digo natural, porque a mis ojos el mérito extraordinario de +ese pensador, hoy un tanto olvidado y a cuyas obras sólo falta la +mortaja del pergamino, fué ver en la democracia americana un hecho +social y no un hecho legal. Vió que ese organismo político había surgido +del seno de ese pueblo, por causas tan lógicas como las que determinan +el clima de una región, y auguró a la Europa, para época no lejana, el +advenimiento de la democracia triunfante, así que las condiciones +sociales que en ella predominaban, se fueran acercando, bajo la acción +de los progresos, de la ciencia y de la educación popular, al estado en +que se hallaba la sociedad norteamericana. Tocqueville fué más lejos +aún, y en un capítulo admirable dió la voz de alerta contra los peligros +que ese triunfo definitivo podría traer para el progreso humano. Como +acción general, la palabra de Tocqueville cayó en el vacío; los Estados +Unidos eran para la Europa una nebulosa, interesante, sin duda, pero +extraña a su sistema; algo así como los canales de Venecia, que se +admiran sin que por eso se le ocurra a nadie cavar y llenar de agua las +calles de París o Viena. + +Tocqueville estudiaba la marcha de la marea desde los orígenes de la +historia moderna, y al determinar la ley de ascensión del número sobre +las clases, en los organismos sociales, predecía, tal vez para una época +más remota que la actual, el ascendiente irresistible de las masas. Más +tarde, otro espíritu superior, tan noble y puro como el de Tocqueville, +pero quizá más apasionado y menos sereno, Stuart Mill, llegaba, por el +estudio del desenvolvimiento humano, al que había aplicado las reglas de +una lógica por él dotada de nueva vida y vigor, a ese socialismo vago, +indeterminado y temeroso, en el que caen los espíritus sinceros que en +la tensión especulativa, pierden el contacto moderador de la tierra. +Stuart Mill no cayó bajo aquella desesperanza triste y profunda que +invadió el alma de Tocqueville, el día del golpe de Estado del 2 de +Diciembre; pero la sorda irritación de su espíritu, ante la lentitud de +las reformas que reclamaba como indispensables para la sociedad política +de Inglaterra, le minaba sordamente. Era inglés y conocía a su patria; +sabía que si ésta se había salvado de los horrores del 93, si no debía +temerlos para lo futuro, como los temía Heine para la Alemania, era +precisamente por ese andar pausado de la historia inglesa, ese respeto +profundo a lo pasado, ese fetiquismo de lo existente, que sólo se rinde +a la innovación cuando ésta ha penetrado ya en las costumbres. Nacía, la +prisa de Mill, de que sentía rugir sordamente la ola; comprendía que +nada ni nadie podría resistirla y juzgaba que, de no allanarle el +camino, arrasaría todo. + +Y bien, el hecho se ha producido, antes de la época predicha, y hoy nos +encontramos con la democracia triunfante en las ideas, en las +costumbres y en las leyes. Veamos si la sociedad humana se va acercando +al ideal, al objetivo lógico de todo organismo, colectivo o individual, +esto es, a su bienestar y su perfeccionamiento. + + +III + +Es indudable que las condiciones de la vida humana en el presente son +infinitamente superiores a las del pasado. Por un fenómeno curioso, a +medida que el sentimiento religioso se ha ido debilitando en la +conciencia de los hombres, aquella piedad que él proclamaba como +elemento de salvación y regla normal de la existencia, ha venido +desarrollándose, ya sea por las exigencias de la defensa social, ya +porque la cultura del espíritu determine un sentimiento de solidaridad, +desconocido para aquellos que vivieron petrificados en la legitimidad de +la división por castas. En todos los pueblos civilizados la caridad se +ha organizado y a más de los donativos espontáneos, una buena parte de +la renta pública está destinada a la manutención y abrigo de los +desheredados. Hace cien años cada cama de hospital era, más que lecho, +tumba de tres o más enfermos. Las gentes del campo esperaban como una +bendición el retorno de la primavera, para alimentarse de las yerbas, a +la par de los animales que custodiaban. Las leyes penales, de una +crueldad inexcusable, castigaban los delitos del proletario con más +rigor que los crímenes del grande. Las jurisdicciones especiales eran la +regla, y la justicia era un mito que la imaginación popular, sumida en +la desesperanza, colocaba en el pasado. Hoy, es tal la condición +material del obrero, del agricultor, del vago mismo, que habría sido un +sueño ahora un siglo. Aquel obrero que en su furia instintiva arrojó al +Ródano la máquina de tejer inventada por Jacquard, sin comprender que no +hay ahorro de fuerza que no aproveche a la humanidad entera, fué el +último representante de su tiempo. Con su grito de cólera se hundió para +siempre la esclavitud del hombre y surgió el imperio de la ciencia sobre +la naturaleza. La Revolución francesa, con sus declaraciones, sus +derechos políticos, sus sacudimientos, sus grandezas y sus horrores, +habría sido estéril para la humanidad, como lo fueron las de 1640 y 1688 +de Inglaterra, si no hubiera precedido por pocos años aquel esfuerzo de +la inteligencia humana que, con la física, la química y la mecánica, iba +a transformar la faz del universo. + +No es, pues, a las instituciones políticas que corresponde el honor del +mejoramiento incontestable en las condiciones de la vida humana. La +rapidez en el transporte de los cuerpos, en la transmisión de las ideas +y de la palabra, no es mayor en Suiza que en Rusia; los descubrimientos +de Claudio Bernard, de Chevreul y de Pasteur son la base de la industria +así en Austria como en Bélgica. Bajo el punto de vista del bienestar +humano, pues, ¿qué diferencia esencial hay entre los pueblos que gozan +de instituciones democráticas y aquellos que se mantienen aún bajo el +régimen monárquico? Confieso que no la veo; diferencia la hay, +indudablemente, pero responde a causas completamente ajenas a este orden +de ideas. Sería tan absurdo atribuir la potencia industrial de la +Francia a su sistema actual de gobierno, como responsabilizar a la +reyecía portuguesa de la decadencia de ese pueblo. + +Por lo demás, la fuerza del sentimiento democrático no radica en su +incorporación a las leyes positivas, sino en su mayor o menor difusión +en un pueblo y en su imperio en las costumbres. Si se da a la democracia +su sentido general, que es algo más que el gobierno de todos para todos, +que es la igualdad de derechos, la conciencia de la dignidad individual, +sería absurdo suponer que un ciudadano argentino o francés, es más +demócrata que un inglés. El hecho de ser nosotros o los franceses +gobernados por un presidente electo, y los ingleses por un monarca +hereditario, es tan insignificante para el desenvolvimiento de la +sociabilidad humana como las tempestades de la atmósfera terrestre para +la marcha del astro en el espacio. La monarquía hizo la Francia, la +aristocracia hizo la Inglaterra, la oligarquía ha hecho a Chile, la +democracia ha creado los Estados Unidos; he ahí hechos históricos +incontestables. Pero ¿quién puede negar que la monarquía mató a la +España, la aristocracia a la Polonia, la oligarquía a Venecia y la +democracia a la vieja Italia? La historia se ríe ante la virtud mirífica +de las instituciones; imitarlas, adaptarlas, todo es inútil. Se puede +retardar el desarrollo de un pueblo con tanta fuerza, dándole una +constitución liberal, como sujetándolo a un régimen absolutista. Las +causas del progreso son más hondas y complicadas; las palabras, por más +solemnemente que se escriban, no cambian ni modifican los hechos. España +tiene hoy el juicio por jurados, el matrimonio civil, el sufragio +universal, códigos civil y penal que son modelos del género; todas las +conquistas de la democracia, en fin, incorporadas a la legislación +positiva. En Inglaterra, el sufragio es restringido; la legislación +política, civil y criminal es un caos, en el que los mismos +jurisconsultos se pierden. Sin embargo, medid el camino andado por los +dos pueblos! + + +IV + +Entonces, si el régimen de gobierno es un factor despreciable en el +problema de la felicidad humana, ¿por qué esas luchas incesantes de los +pueblos, esos esfuerzos constantes por conquistar la libertad bajo todas +sus formas? ¿Es un error general de la especie, y después de tantos +siglos vamos a tener que constatar que toda esa enorme fuerza ha sido +inútilmente gastada? No; lo único que el hombre comprueba es su absoluta +incapacidad para explicar las causas últimas; el día en que se me revele +la razón del organismo social de las hormigas, me será permitido creer +que la ciencia positiva llegará en algún momento a explicar la historia +humana. Uno de los espíritus más luminosos que han surgido en la +humanidad, nos acaba de dejar su testamento filosófico. Renan piensa que +Dios está en formación; que todo este gigante esfuerzo de lo creado, +desde el átomo que existe dentro de la piedra hasta la iniciativa genial +del hombre, desde el movimiento solemne de los mundos desconocidos, +hasta el crecimiento misterioso de la yerba de los campos, todos estos +fenómenos múltiples del Universo, son notas aisladas que un día llegarán +a formar la armonía colosal e inconcebible a la que da el nombre de +Dios. Voltaire había propuesto ya inventarlo; tanto vale lo uno como lo +otro. + +Dejemos, dejemos de lado ese problema de las causas finales, arrojado a +la curiosidad del espíritu como un freno contra su infatuación. +Pensemos, sí, con reposo, que todo va a alguna parte, constatemos el +movimiento sin pretender averiguar el objetivo y volvamos modestamente +los ojos a la tierra. + + +V + +Y, pues que de movimiento hablamos, si no es para la conquista de +regímenes de gobierno determinados, ¿qué causas y qué fin tiene ese +sacudimiento pavoroso, extendido hoy por todo el mundo civilizado, esa +protesta violenta contra el orden existente, que empieza a cubrir de +sombras el porvenir? + +La revolución social está en todas partes. A los sueños de los +enciclopedistas, a las pastorales del abate de Pradt, a los organismos +teatrales de Saint-Simon y a los sofismas elocuentes de Proudhon, ha +sucedido un período de acción que, echando a un lado las especulaciones, +entra resueltamente al combate y ataca de frente al enemigo que la +experiencia ha demostrado ser el único, si bien terrible en la defensa y +poderoso. Ese enemigo es precisamente la base, la piedra angular de +nuestro organismo social, es la idea madre sobre la que hemos levantado +este palacio maravilloso de las convenciones humanas: idea tan fuerte y +extraordinaria que, a partir del momento en que el hombre cesó de ser +una fiera salvaje, ha impuesto a los millones de individuos de la +especie que no tienen pan, el respeto por las vituallas de los que se +hartan; y que, extendiéndose con la ayuda de las convenciones morales, +ha permitido que las mujeres hermosas sólo tengan, algunas veces, un +solo dueño. Esa idea es la de la propiedad, y es contra ella que se +ejercita el empuje del movimiento de reacción que se observa en el mundo +actual. Revelaría un candor y una inocencia incomparables, aquel que +creyera que van en busca de reformas políticas los nihilistas rusos, los +anarquistas franceses, los socialistas alemanes, los _fasci_ italianos, +los huelguistas de Inglaterra y Norte América, los cantonales españoles, +todos los descontentos que, bajo las mil denominaciones que las +circunstancias locales les imponen, trabajan con una unidad de acción +quizá inconsciente, como instrumentos fatales, a la destrucción de lo +existente. ¿Pensáis que ese esfuerzo patente, profundo, como que arranca +de las entrañas mismas de la masa humana, va tras el ideal del régimen +representativo, el cual empieza a tomar los contornos de una +superstición vetusta, o tras el sufragio universal, más ilógico y +absurdo, como criterio de gobierno, que el viejo derecho divino que +suplantó por una aberración de que el mundo moderno empieza a darse +cuenta? No: si el nihilista ruso busca la muerte del zar, es porque la +autócrata representa la propiedad y es la encarnación del orden social +establecido. El anarquista francés se ríe de la democracia imperante, de +la libertad electoral o de las garantías individuales de que goza, como +el inglés, el italiano o el español. + +Es tal el progreso del espíritu humano en este siglo y tan enorme la +suma de datos reunidos y clasificados, tanto en el orden científico como +en el orden moral, que el razonamiento general que autoriza la +previsión, empieza a ejercitarse sobre materias que se confundían, hace +cien años, con los misterios impenetrables de las causas finales. Un +geólogo os dirá hoy cuánto tiempo durará la provisión terrestre de +hulla; un demógrafo la población probable de una ciudad dentro de un +siglo; un filósofo la época, quizá próxima, en la que se extinguirán +para siempre esas luces vagas y vacilantes de los últimos dogmas +sagrados, que fueron el sustento del alma de nuestros mayores. Hace +cincuenta años se predecía el triunfo de la democracia para el fin de +esta centuria, y ya, para decenas de millones de hombres, las +instituciones democráticas parecen vetustas y anticuadas. Puede, pues, +preverse, no ya el triunfo de las nuevas ideas, sino la ruina de las +actuales. Porque el rasgo esencial de toda revolución general y profunda +en la historia, es precisamente su carácter destructor y su incapacidad +absoluta para definir y precisar el ideal nuevo que encarna. Atila +marchaba ciegamente sobre el mundo romano, como la piedra de una honda +lanzada por una mano providencial. La Europa se echaba sobre el Asia en +las Cruzadas, realizadas con un pretexto pueril, y cuatro siglos más +tarde sobre la América, entre sueños de oro y de proselitismo. ¿Pensaba +Alarico, pensaban Godofredo o Ricardo, Pizarro o Cortés, en lo que iban +a levantar sobre las ruinas de lo que destruían? Directores de hombres o +movimientos colectivos inconscientes, todos son instrumentos fatales, +que aparecen en el momento necesario, bajo la acción de leyes +desconocidas, pero reales. + + +VI + +Ante ese problema pavoroso de una transformación social, profunda e +inminente, el espíritu no puede ya apasionarse por las fútiles +combinaciones de la política ni por las excelencias de un sistema de +gobierno sobre otro. ¿Qué significado pueden tener esas palabras mismas: +qué puede entenderse por gobierno, libertad, orden, familia, derecho, +patria, el día que desaparezca el suelo que les da vida: esa idea de la +propiedad que sustenta y sostiene todo nuestro mecanismo social? Ese +desapasionamiento, esa serena contemplación de las corrientes generales +que arrastran a la especie humana en busca de nuevos ideales, es +altamente saludable. Enseña a creer y esperar, enseña a restringir el +horizonte del esfuerzo intelectual y moral, a mejorarnos para ser más +útiles en la tarea transitoria que nos ha sido departida. Al correr de +los tiempos, cuando los últimos baluartes de la sociedad actual hayan +cedido; dentro de dos o tres mil años, cuando se hable de la propiedad +como nosotros hablamos del feudalismo, que no hace aún quinientos años +fué una institución salvadora, tan fuerte que parecía perdurable, ¿qué +nuevos organismos imperarán sobre los escombros de lo que hoy existe? La +insolubilidad del problema no debe inquietarnos, firmes en nuestra fe +inalterable en el destino de la especie, el cual es ir siempre adelante, +al mejoramiento y a la perfección. Si a la milésima generación de +nuestros descendientes se le acaba el carbón, ya encontrarán cómo mover +sus máquinas y defenderse contra el frío; aun queda bastante grasa sobre +la tierra y no la usamos ya para alumbrarnos[24]. Aun esconden los +cerros en sus entrañas bastante oro y ya lo hemos reemplazado con tiras +de papel, más o menos oscilantes en su significación, pero que, por el +momento, constituyen pura y simplemente la base de nuestra organización. +Si los hombres del siglo 50 estudian nuestros códigos civiles, como +nosotros estudiamos la legislación de los vedas, que fué tan positiva en +su época como nuestra reglamentación edilicia actual, opongamos de +antemano, a la sonrisa de conmiseración que nos dedicarán, el asombro +con que constatarán el atraso de ellos mismos, sus propios +descendientes, allá por el siglo 150 o 200. + + [24] Goethe, a principios del siglo pasado, decía que uno de los + mayores benefactores de la humanidad, sería el que inventara una + clase de velas que hiciera inútil el uso de las despabiladeras. + +Si somos razonables, si admitimos que ese movimiento de reacción general +obedece a leyes desconocidas, pero ineludibles, es lógico que nuestros +adversarios, los obreros ciegos del porvenir, reconozcan a su vez la +existencia de leyes en virtud de las cuales nos oponemos a su tendencia. +Ellos sostienen que la propiedad es un anacronismo y una injusticia +monstruosa: nosotros pensamos que sin ella no se habría organizado en +sociedad la raza humana, y que andaríamos aún, como en la edad +primitiva, a dentelladas y trancazo limpio. Ellos nos suprimen por la +dinamita, nosotros los suprimimos por la ley. Debe ser necesario, para +los objetivos finales, ese carácter un tanto agrio de la controversia. +Si las instituciones sociales pudieran modificarse tan fácilmente como +las políticas, bastaría con dos o tres jornadas _gloriosas_, como las de +julio, para que un Ravachol durmiera en el Eliseo o en Windsor. Por el +momento, no teniendo el honor de vivir en el siglo 50 y juzgando que ese +incidente no sería favorable a la felicidad de los hombres, nos oponemos +a él con todas nuestras fuerzas y nos defendemos con todas nuestras +armas. + + +VII + +Jamás una lucha entre los hombres se ha iniciado con caracteres más +horribles. Es precisamente en este momento de la historia humana, en que +la conciencia general condena y maldice las hecatombes del pasado, las +guerras sin cuartel de la antigüedad, el martirio de los cristianos, los +exterminios religiosos de los siglos XVI y XVII, cuando la bestia que la +civilización había conseguido domeñar, se despierta más feroz que nunca +y, en nombre de pretendidos derechos, de sueños de ebrio, asesina +ancianos, mujeres y niños, y elige los corazones más nobles para +partirlos con el puñal del asesino! + +La muerte de Carnot[25] que ha conmovido al mundo entero, porque la +altura moral de ese hombre ennoblecía a la especie toda, parece indicar +que el período fatal se acerca y que el incendio va a comunicarse a toda +la tierra civilizada. ¡Triste y sombría es la perspectiva! En cuanto a +nosotros, aquellos que crean que la riqueza de nuestro suelo y la +facilidad de nuestra vida, van a eximir a nuestro país de ser teatro de +combates de ese género, se equivocan, a mi juicio. Nada hay comparable +en el mundo actual a la condición del proletario francés; la maravillosa +feracidad de esa tierra, su belleza, su desenvolvimiento industrial, la +laboriosidad y la iniciativa de ese pueblo amable e inteligente, su +organización casi perfecta en lo humanamente posible, dan con toda +holgura al obrero, el pan, el salario y la tranquilidad necesarios para +el viaje de la vida. En pocas partes los salarios son más altos, en +ninguna las asociaciones de mutua protección más perfectas, ni la +autoridad más paternal para el desheredado. Y es allí donde estalla con +más fuerza esta reacción iracunda contra la desigualdad social! Se +creería que esos hombres obran movidos por un atavismo inconsciente, por +el rencor acumulado en el corazón de cien generaciones de parias, que ha +venido a estallar precisamente en el momento en que el sufrimiento y el +largo penar cesaban para sus descendientes! ¿Qué remedio oponer? ¿Cómo +hablar de razón al demente enfurecido? El viejo papa, en este estertor +de todas las viejas creencias humanas, habla un lenguaje ya muerto sobre +la tierra, y hace un llamado a esos descarriados para que vuelvan al +seno de la Iglesia. Otros, los filósofos, los teóricos, los que tienen +fe en la eficacia de la inteligencia humana, hablan del socialismo de +Estado. No es una novedad el nuevo específico y el éxito de los ensayos +hechos no anima por cierto a recomenzarlos. Además, preconizar la +omnipotencia del Estado ante aquellos que buscan ciegamente su +aniquilamiento, paréceme realmente un ilogismo candoroso. + + [25] En los seis años transcurridos desde que estas páginas fueron + escritas, nuevas víctimas no menos nobles, no menos ilustres, han + caído asesinadas. Cánovas, la emperatriz Isabel, el rey Humberto I, + el Presidente Mackinley continúan la serie, sin que las sombras que + cubren el horizonte nos permitan esperar que esta se haya cerrado + para siempre. + +En 1836, cuando la democracia estaba lejos de triunfar sobre el mundo +europeo, ante los peligros que su victoria hacía entrever para el +porvenir, el noble escritor que antes he citado, exclamaba: + +"¿Pensaré que el Creador ha hecho al hombre para dejarle agitarse en +medio de las miserias intelectuales que nos rodean? No puedo creerlo: +Dios prepara a las sociedades europeas un porvenir más fijo y más +tranquilo; ignoro sus designios, pero no cesaré de creer en ellos porque +no puedo penetrarlos y prefiero dudar de mis luces que de su justicia." + +Esa es la buena palabra y esa es la buena ruta para todos, para aquellos +que dudan, como para los que creen que el mundo marcha guiado por una +voluntad divina. De la misma manera que las batallas se ganan por la +suma de los esfuerzos individuales, y que el deber del soldado es +combatir y vencer al enemigo que tiene al frente, el deber de cada +hombre es trazar su camino con claridad y seguirlo con firmeza. Un país +será próspero y grande, no porque se desenvuelva bajo tal o cual +régimen de gobierno, sino porque sus hijos conciban bien sus deberes de +patriotismo y los cumplan como buenos. El patriotismo no está sólo en +pelear en los combates al son del himno y a la sombra de la bandera, no +está sólo en cantar las glorias patrias; está también y sobre todo en la +prudencia, la fuerza de voluntad para contener las indignaciones +violentas, la fe en la evolución que cura, y no en el prurito de la +revolución que mata. "La verdad y el derecho legitiman algunas y raras +revoluciones, pero no acompañan, en todo lo que emprende, al espíritu +revolucionario. Lo que se llama así, no es el noble espíritu que animaba +a los autores de las revoluciones necesarias; es el gusto de las +revoluciones por ellas mismas; es el movimiento continuo de esas almas +sin regla que la imaginación gobierna a falta de la razón, aquellas para +quienes las ideas innovadoras son las solas verdaderas y las ideas +extremas las únicas lógicas. Los que juzgan todo permitido a la +abnegación, toman por abnegación al fanatismo y creen absueltas, y aun +santificadas en sus excesos, las pasiones que hacen el mal en nombre del +bien. El espíritu revolucionario, no, no es la adhesión de un Holandés a +la revolución de 1579, de un Inglés a la revolución de 1688, de un +Americano a la de 1776, de un Francés a la revolución de 1789; es el +amor por las revoluciones sin término. Harto ha sacudido nuestro país +ese genio de la agitación perpetua. Harto nos ha faltado esa constancia +que se apega a los bienes adquiridos y sabe guardar sus conquistas. +Soñarlo todo, tentarlo todo, es el medio de perderlo todo." ¿No parecen, +acaso, escritas para nosotros esas palabras que el luminoso espíritu de +Carlos de Rémusat pone al frente de sus admirables estudios sobre la +_Inglaterra en el siglo XVIII_? + + +VIII + +En cuanto a nuestras sociedades nuevas y en formación, la manera como en +ellas repercuten los fenómenos políticos y sociales de carácter general +que hemos apuntado, constituye un problema especial, cuya solución no +está en nuestras manos. No son las instituciones, no son las leyes, lo +hemos visto ya, las que fijarán y determinarán el rumbo deseado. El +factor principal que, en el estado actual de la Europa, ejerce una +influencia poderosa e indiscutida en la gestación que está elaborando +los nuevos destinos humanos: la raza, sufre entre nosotros una +modificación tan fundamental, que complica y da otro aspecto al +problema. + +¿Preponderará con el tiempo algún espíritu especial de raza entre +nosotros? ¿Los grandes e irresistibles medios de asimilación que posee +el suelo americano, y en él el nuestro principalmente, concluirán por +hacer del pueblo que habita la vasta región argentina, una sociedad +homogénea, con caracteres étnicos propios? Todo parece indicarlo así; +pero no está tampoco ahí el problema del porvenir. + +No se puede hacer que los ríos remonten su corriente, y la vieja +farmacopea es inútil ante la patología actual. Reformar nuestra +constitución, en el sentido de hacer desaparecer sus aberraciones y +arcaísmos, es como quitar la mancha de una mosca en el disco de un +telescopio para ver más cercanos los astros. Agregarle, en forma +preceptiva, las tres o cuatro aspiraciones socialistas formuladas en +primer término, sería inhábil y peligroso: la concesión de una parte +nunca satisfizo a los que piden el todo. Además, volvemos a lo mismo: +la ineficacia de la ley escrita, buena o mala. Los ingleses, contentos y +cómodos dentro de su caos institucional, comparaban a la constitución +norteamericana con un aro de acero puesto a un tronco joven, y auguraban +que impediría el crecimiento de éste. Los americanos contestaban que el +aro se haría flexible y se ensancharía armoniosamente con el árbol. No, +no es eso; el árbol crece porque sus raíces están en tierra fecunda, y +el fenómeno del desenvolvimiento de ese pueblo responde a causas ajenas +a la influencia de su constitución política. + +No, no reformemos nuestra carta. Con ella vamos un poco a tropezones, +pero vamos. Habría tanta justicia en atribuirle nuestras miserias, como +nuestros éxitos. Los que sueñan con el régimen parlamentario como +panacea, o los que desearían ver sancionado por la ley política el +unitarismo imperante de hecho, me hacen el efecto de los que procuran +resolver el problema de la aviación con cuerpos más ligeros que el aire, +cuando la experiencia nos enseña que las aves pesan más que aquél. + +¿Y el remedio, entonces? se nos dirá a los que arriesgamos pasar por +pesimistas, al presentar sinceramente un cuadro de observaciones hechas +serena y desapasionadamente. No vislumbramos sino uno: la cultura moral +del individuo, que determinará la cultura y la inteligencia de la masa. +El átomo caracteriza al cuerpo, y si el átomo es susceptible de +perfeccionamiento, ahí está el remedio supremo. La esperanza y el honor +de la raza humana, está en la noción innata del deber; ese es el átomo +que hay que cultivar y perfeccionar. Su desenvolvimiento sano y vigoroso +dará vida a las virtudes necesarias para la armonía y el progreso +social. + +Es vulgar y nimio, pero el hombre no ha inventado otra cosa. Tengamos +siempre limpio el corazón, cultivemos siempre la inteligencia: al +resplandor de esas luces, es difícil errar el buen camino. Nunca +alcanzaremos la conciencia de marchar en él, pero es el único remedio de +tener la de intentarlo. + + + + +Ocaso + + París, Enero de 1902. + + +La primera impresión, al pisar de nuevo el suelo francés, es complicada +y compleja: sin embargo, dos rasgos característicos parecen desprenderse +sobre el confuso ondear del espíritu, que, curioso, vuela de una +sensación a otra, como buscando la clave de un enigma. El primero de +esos rasgos, es la persistencia irreductible de los modos y formas que +esta mezcla de razas, cuya resultante es el francés, se ha dado para +vivir su vida. Todos los pueblos de la Europa, los del Extremo Oriente +mismo, el Japón ayer, tal vez mañana la China, modifican su modalidad, +incompatible ya con el concepto de la vida actual y la necesidad de +luchar por ella; todos se adaptan flexiblemente a las exigencias de un +ambiente diverso al que respiraron durante siglos, todos cambian sus +métodos de trabajo, sus sistemas de producción, mostrándose así +dispuestos a disputar el terreno a todo competidor. La Francia, única, +ve que la rutina la está minando como un mal sordo e inflexible; ve que, +de la cumbre desde donde, no ha mucho, dominaba a la humanidad, va +descendiendo con una rapidez que, medida con la vasta unidad de tiempo +con que se computan los movimientos de los pueblos sobre la tierra, es +realmente vertiginosa. Su población disminuye; la cifra de su comercio +baja anualmente, a medida que sube la de su deuda; los hombres todos del +globo que, movidos por esa claustrofobia que echa a los seres humanos +fuera de su casa y de su patria--y que otrora no tenían más norte que +París,--se sienten hoy atraídos por muchos otros centros que, explotando +las afinidades de raza y las facilidades del idioma, hacen esfuerzos de +todo género por acaparar una parte de la incomparable clientela de +París. La Francia sabe todo eso; pero su concepción de la vida es tan +armónica con la estructura de la gente que la habita, que cambiarla en +este momento de su vida histórica, le es poco menos que imposible. De +ahí se desprende el segundo rasgo característico de que antes hablé: la +impresión de decadencia. + +Decadencia innegable. Contra la ley de evolución que hace desaparecer +naciones enteras, imperios poderosos, ciudades estupendas, hasta no +dejar de ellas ni rastros sobre la corteza del globo, algunos pueblos +modernos parecen precaverse hasta donde la humana prudencia alcanza a +ver. La Inglaterra a la cabeza, ha cubierto el mundo con ramas vigorosas +de su tronco robusto; cuando la isla, orgullosa como la Samos de +Polícrates y como ella guerrera y rica, haya desaparecido, como +desapareció aquella maravilla del mar Egeo, nuevos pueblos de habla y +alma inglesas, surgirán triunfantes y enérgicos, como surgen hoy esos +Estados Unidos de América, que son la pesadilla de la Europa. + +Pero esta dulce Francia, ¿cómo va a revivir en el tiempo y el espacio? +¿Será acaso en su Argelia más irreductible que el acero, tan árabe hoy +como el día de la conquista, tan cerrada a todo espíritu que no arranque +del Corán y sobre la que han pasado, rozando apenas su epidermis, dos +mil años de cultura greco-romana y otros tantos de cristianismo? ¿Será +en las vastas regiones de la Indo-China, donde su espíritu lucha, no ya +con la tenacidad del semita africano, sino con la flexible y moluscular +blandura del ariano asiático, sobre cuya alma ningún sello deja +impresión durable? ¿Será en el Africa obscura, tan impenetrable a su +espíritu luminoso, como sus bosques centrales al paso del europeo? + +No, organismos como estos, a los que un capricho de la historia ha +permitido, un momento de su vida, unir la fuerza y la riqueza a la +inteligencia y a la más alta cultura, no pueden persistir. Como la madre +admirable que la dió vida, como aquella Grecia que, mientras engendraba +todo lo grande, todo lo noble, todo lo bello que han conocido los +hombres sobre la tierra, sacaba del inagotable fondo de su energía, +fuerzas para luchar contra el Bárbaro o para desgarrarse en lucha +fratricida, la Francia terminará el corto ciclo de su hegemonía política +y guerrera, en la conciencia de perderla para siempre. Sentirá que la +atmósfera ha variado por completo para ella--y en la imposibilidad de +modificar su organismo, vivirá, como la vieja madre, en la contemplación +del pasado. Y a medida que la nueva forma de Barbarie, el modo +americano, vaya invadiendo la tierra entera, destruyendo aquí una obra +de arte, allí un recuerdo histórico, más allá un monumento consagrado a +perpetuar un ridículo acto de sublime desinterés, a medida que el pico +demoledor del contratista de casernas de diez pisos en avenidas de +cincuenta metros, derribe cuanto a su paso encuentre, de todos los +rincones de la tierra habitada, vendrán en peregrinación a esta nueva +ciudad de Pallas Athenea, todos los hombres que conservan el alma +enamorada del arte. París ni será ya, quizá, el centro sensual de hoy; +su epicureísmo se habrá refinado, inmaterializado casi. Y como en el +mundo romano, a partir del segundo siglo del imperio, la atracción de +Atenas crecía a medida que la conquista se extendía, así París, a medida +que el espíritu penetre más y más en los rincones hoy silenciosos del +globo, será la luz única que en medio de la opaca atmósfera ambiente, +vendrán a buscar todos los asfixiados de ese triste mundo. + +Y quién sabe si el francés, de día en día más cómodo en su rica y +despoblada tierra y por tanto más sedentario, acabará por ser, en el +extranjero, un objeto de curiosidad, al que se hará venir a precio de +oro, como los sátrapas persas a los artistas griegos, para levantar un +templo a los dioses, para esculpir en mármol la figura de un triunfador +en la palestra, para enseñar el arte divino de la música o el no menos +olímpico de incrustar en el verso rítmico y cadencioso, el alto +pensamiento o el concepto gentil. + +Y así la historia, como todo lo creado, continuará renovándose +eternamente, bajo la serena indiferencia de la naturaleza, que es lo +único inmutable. + + + + +INDICE + + + Págs. + + Miguel Cané 4 + + Advertencia de la presente reedición 7 + + Prólogo, por Horacio Ramos Mejía 9 + + + JUVENILIA + + Advertencia del autor 23 + + Introducción 25 + + I. 35 + + II. 39 + + III. 41 + + IV. 45 + + V. 49 + + VI. 51 + + VII. 53 + + VIII. 57 + + IX. 59 + + X. 61 + + XI. 65 + + XII. 67 + + XIII. 71 + + XIV. 73 + + XV. 75 + + XVI. 79 + + XVII. 83 + + XVIII. 85 + + XIX. 89 + + XX. 91 + + XXI. 93 + + XXII. 97 + + XXIII. 101 + + XXIV. 105 + + XXV. 109 + + XXVI. 115 + + XXVII. 119 + + XXVIII. 123 + + XXIX. 127 + + XXX. 131 + + XXXI. 133 + + XXXII. 135 + + XXXIII. 137 + + XXXIV. 141 + + XXXV. 143 + + XXXVI. 147 + + + PROSA LIGERA + + + =España= + + Una visita de Núñez de Arce 155 + + Por montes y por valles 165 + + El arte español 177 + + La cuestión del idioma 191 + + + =En la tierra= + + Tucumana 205 + + La primera de "Don Juan" en Buenos Aires 217 + + En el fondo del río 227 + + De cepa criolla 245 + + A las cuchillas 261 + + Aguafuerte 285 + + + =Recordando= + + Mi estreno diplomático 295 + + Sarmiento en París 313 + + Nuevos rumbos humanos 345 + + Ocaso 365 + + + * * * * * + + + Nota del Transcriptor: + + Errores obvios de imprenta han sido corregidos. + Letras itálicas son denotadas con _líneas_. + Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Juvenilla; Prosa ligera, by Miguel Cané + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 41575 *** diff --git a/41575-8.txt b/41575-8.txt deleted file mode 100644 index 49a26b1..0000000 --- a/41575-8.txt +++ /dev/null @@ -1,9234 +0,0 @@ -The Project Gutenberg EBook of Juvenilla; Prosa ligera, by Miguel Can - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org - - -Title: Juvenilla; Prosa ligera - -Author: Miguel Can - -Release Date: December 7, 2012 [EBook #41575] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK JUVENILLA; PROSA LIGERA *** - - - - -Produced by Adrian Mastronardi, Carlos Colon and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive) - - - - - - - - - - JUVENILIA - - - PROSA LIGERA - - - - -MIGUEL CAN - - -Naci en Montevideo, en 1851, durante la emigracin. Estudi en el -Colegio Nacional de Buenos Aires y se gradu en Derecho en la -Universidad el ao 1872. Perteneci al grupo de espritus selectos que -form la "generacin del ochenta", en momentos en que la cultura -argentina se renovaba substancialmente en el orden cientfico y -literario. - -Su actividad fu solicitada alternativamente por la poltica, la -diplomacia y la vida universitaria; pero siempre se mantuvo fiel cultor -de las buenas letras, con aticismo exquisito. Nadie pudo ser ms -representativo para ocupar el primer decanato de nuestra Facultad de -Filosofa y Letras, a cuya existencia qued para siempre vinculado su -nombre. - -Inici su carrera de escritor en "La Tribuna" y "El Nacional". En 1875 -fu diputado al Congreso; en 1880 director general de correos y -telgrafos; despus de 1881 ministro plenipotenciario en Colombia, -Austria, Alemania, Espaa y Francia. En 1892 fu Intendente de Buenos -Aires y poco despus Ministro del Interior y de Relaciones Exteriores. - -Public los siguientes libros, que le asignan un puesto eminente en -nuestra historia literaria: "Ensayos" (1877), "Juvenilia" (1882), "En -viaje" (1884), "Charlas literarias" (1885), Traduccin de "Enrique IV" -(1900), "Notas e impresiones" (1901), "Prosa ligera" (1903). Ha dejado -numerosos "Escritos y Discursos" que pueden ser reunidos en un volumen -tan interesante como los anteriores. - -Con excelente gusto crtico y ductilidad de estilo, cualidades que educ -en todo tiempo, logr ser el ms ledo de nuestros "croniqueurs", -igualando los buenos modelos de este gnero esencialmente francs. Ms -se preocup de la gracia sonriente que de la disciplina adusta, -prefiriendo la lnea esbelta a la pesada robustez, como que fu en sus -aficiones un griego de Pars. - -Falleci en Buenos Aires el 5 de Septiembre de 1905. - - - - - "LA CULTURA ARGENTINA" - - MIGUEL CAN - - JUVENILIA - - PROSA LIGERA - - Textos completos, con un prlogo de - HORACIO RAMOS MEJA - - BUENOS AIRES - La Cultura Argentina--Avenida de Mayo 646 - 1916 - - - - - =ADVERTENCIA DE LA PRESENTE REEDICION= - - -Por indicacin del Dr. Miguel Can (hijo) se ha preferido para la -reimpresin de "Juvenilia" el texto de la edicin de 1901, que ha sido -objeto de retoques y adiciones del autor; para la de "Prosa Ligera" se -sigue el texto de 1903.--L.C.A. - - - - -PRLOGO - - -I - -Nos separan algunos lustros de la poca en que Miguel Can actuaba; poco -tiempo, sin duda, en la evolucin moral de un pas, aunque el nuestro, -por causas complejas, realiza la propia a saltos. En fantstica carrera -los hechos se suceden, cambiando nuestra fisonoma colectiva a cada -instante. Aquel lapso de tiempo equivale en la vida europea al correr de -muchos aos, quiz varias dcadas. Entre nosotros la duracin de una -existencia humana representa una poca. As, al hablar de Can, casi -tenemos que referirnos a un momento completamente diverso del actual. - -Ocurri su nacimiento en 1851, en vsperas de la organizacin nacional. -Contemporneo de Sarmiento, Vicente F. Lpez y Alberdi, perteneci a la -generacin de Pellegrini, Lucio V. Lpez, del Valle y Avellaneda. Todos -se han ido y con ellos sus modalidades, sus virtudes, sus vicios y sus -costumbres. Hubo entonces ms personalidades descollantes, ya porque el -trmino medio fuera ms bajo o porque existe actualmente un nivel -superior de cultura general efectuado a expensas de la individualidad -sobresaliente. De todas maneras, pudo en aquel tiempo existir, y -existi, una _lite_ en cierto modo reducida, directora absoluta en -todos los rdenes de la actividad: poltica, artstica y social, -inconcebible en estos tiempos de actividades antagnicas y en que la -mayor poblacin, o mejor, la necesidad de dividir el trabajo social, ha -originado esferas de accin diversas, sin ms punto de contacto que el -del choque. - -Aquel grupo director, a que perteneci Can por mritos propios, -constituy en poltica el gobierno y la oposicin simultneamente, por -no decir que fu siempre y nicamente lo primero, no existiendo la -segunda; pues si bien actu en estos dos aspectos de la vida pblica, lo -hizo sin que existieran ms divergencias entre sus componentes que las -nacidas de la simpata personal o de los rumbos circunstanciales tomados -por cualquiera de ellos. Chocaron hombres, no ideas. Los negocios -pblicos se manejaron as, en acuerdo ntimo, aunque en el detalle, o en -la forma, se pudiera diferir. De tal modo, ms que una causa de -discordia, la poltica fu para ellos un nuevo lazo de unin, que hizo -ms fuerte y eficaz su influencia, hasta por el hecho mismo de dar la -cmoda apariencia de un rodaje poltico completo, sin sus notorios -inconvenientes. En arte fu el grupo avanzado que gustaba de la msica, -del teatro y de las letras modernas, mientras la generalidad se -emocionaba todava con la lrica ingenua y las trovas romnticas; y -llegado el caso, en noble complot, provocaba por medio de vigorosos -artculos o en propagandas de club y casas de familia, una corriente -simptica para salvar del desamparo a Rossi, el estupendo intrprete de -Shakespeare, que se debata en el Politeama entre la olmpica frialdad -de las butacas vacas. - -En el aspecto social de la vida, tuvieron el doble prestigio de su -nacimiento y de su talento. La estrecha comunidad de afectos y de -ideales, favoreciendo la tertulia amable de la fiesta de familia y del -club, ocasin para el trato continuo y obligadamente chispeante, hizo de -ellos esos "causeurs" inimitables, persuasivos sin aparentarlo y -entretenidos hasta sin quererlo; supieron usar de ese don con eficacia, -y de ellos sali el conjunto de oradores que ha tenido la Repblica. - -Esa fu la influencia de la "lite" en los tres rdenes de la actividad -de ese tiempo. En retribucin, el medio los hizo as: Hombres de mundo, -decidores, caballerescos y delicados hasta en el insulto al adversario; -escritores de aficin, entretenidos y sueltos, casi ninguno dedicado -totalmente a la literatura, como a nada; polticos de alma--cargando el -prejuicio de que slo el puesto pblico exalta la personalidad y aleja -la perspectiva del fracaso--francos, cariosos y nobles; conjunto de -cualidades y defectos que puede resumirse en una sola palabra: el -_porteo_, prototipo de nuestra psicologa social. A su acervo habra -que agregar, redondeando el retrato, ese convencimiento ntimo, tan -suyo, de superioridad respecto del provinciano, cuya silueta, de -contornos inesperados por la traicin alevosa del sastre del terruo, en -impensada conjura con una capilosidad que tena reminiscencias de -bosque,--al que no le faltaban ni los trinos zorzaleos,--ocultaba -todo ese caudal de voluntad, honda instruccin y solidez de -pensamiento,--intransparentable por la reserva de su temperamento,--para -ofrecerse sin defensa exterior de ninguna clase al comentario risueo e -incisivo. Me viene el recuerdo de una de sus pginas tan felices de -Juvenilia, en la que su autor nos refiere uno de los muchos incidentes a -que daba lugar este antagonismo de los dos caracteres: - -"Habamos pillado un trozo de dilogo entre dos de ellos (dos -provincianos)--cuenta Can--uno que deca, con una palangana en la -mano: Agora no ms la vo a derramar! y el otro que contestaba en voz de -tiple: No la derrams! Lo convertimos en estribillo que les pona fuera -de s, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don -Quijote". La viveza y el indiscutible brillo del porteo, hzole -aprovechar de esa ventaja de su temperamento--que era la nica--y le -asign injustamente un valor que no tena... - -Si se quisiera una muestra de lo que decamos al comenzar, ninguna sera -mejor, posiblemente, que sta: los pocos aos transcurridos han bastado -para borrar aquellas creencias, aunque una falsa exterioridad pretenda -ocultarlo, en algunos casos. - -El porteo tena el complemento de su personalidad en la calle Florida. -Los coches en interminable hilera desfilaban, a la cada de la tarde, de -regreso de Palermo, con todo lo elegante que en nuestra sociedad -contaba, entre la doble fila de muchachos. El saludo amplio y largo, en -el que el sombrero pareca aorar el penacho caballeresco, sealaba el -encuentro de la gente conocida, que era toda. - -Luego los famosos bailes del Club del Progreso... - -No parece que estuviramos hablando de otro pas? Tan diferente fu esa -poca de la actual, que de ella slo queda el recuerdo, formado, para -nosotros, de las conversaciones de aquellos que fueron actores, cuando -en das de invierno propicios al calor del fuego, o en noches de -serenidad estival, bajo el amplio techo de estrellas y de una melancola -que era un repique lejano, gustaban relatar a media voz sus tiempos de -juventud, con esa elocuencia tan evocadora, aun para los que nada -habamos visto y que slo hemos sentido en ellos... - -Miguel Can fu todo eso. Tuvo, asimismo, otras condiciones de que -carecieran la mayora de sus contemporneos, o que en ellos estuvieron -mitigadas por sus temperamentos. - -Seal en el diapasn general una tendencia que resulta grata para las -almas afines: el afn de la cultura intelectual superior, artstica. La -fundacin de la Facultad de Filosofa y Letras fu una de sus -aspiraciones, y fu creada, en mucha parte, por los trabajos que l -hiciera en su favor. Aunque ella, ms que una solucin,--la Facultad de -Derecho o de Medicina, pueden haber abogados y mdicos; la de Filosofa -y Letras no hace un filsofo ni un literato,--es ndice que seala un -derrotero, y a Can debemos nuestro agradecimiento por eso. Hay otro -hecho que lo seala tambin a una consideracin especial en este mismo -sentido. En un momento de la vida intelectual argentina, en que su -prestigio de hombre de letras le permiti ejercer un cierto tutelaje -paternal sobre los nuevos, supo ser un protector decidido e inteligente. -Y saber alentar es como ser bueno: no se aprende, se nace. - - -II - -De toda su generacin y aun de las anteriores, Can ha sido, como -escritor, el tipo representativo, como lo fuera Echeverra bajo otro -concepto, y lo es Lugones de nuestro momento actual. - -Su tipo representativo, desde este punto de vista: de lo que pudieron -dar la mayora de nuestros hombres con vocacin literaria. De lo que -dieron es Echeverra, posiblemente el ms talentoso de todos, imitador, -en poesa y cuyas ideas, sino mal asimiladas, representaban con algn -atraso el movimiento ideolgico del mundo. Este ejemplo expresa -claramente el juicio que nos merece la obra intelectual argentina -pre-actual. - -En otro tiempo, cuando el entusiasmo ciego y _a priori_ por nuestros -escritores nos hizo leerlos con asiduidad y cario, nos aburrimos. -Sucedi tal cosa, sin embargo, porque un falso criterio presidi nuestra -lectura. - -La labor constructiva del pas encomendada a aquellos hombres, obliglos -a una accin mltiple, que tuvo la eficacia del conjunto, pero que -llevaba forzosamente implcita una ineficiencia cierta en cada una de -las actividades parciales. Can afirmaba que el mal de nuestra -estructura era la vaguedad del ideal. Ms preciso hubiera sido decir: la -pluralidad de ideales. "En el principio era la Accin". Accin result -para ellos la literatura, el arte, como la poltica y la guerra. Como -tal debemos considerar todos los frutos de su pensamiento. Tener -otro criterio para juzgarlos, sera equivocar la verdadera -intencin--subconsciente--que anim a nuestros hombres. No contradice -todo esto lo que dijramos al principio, de que Can fu el tipo -representativo de su generacin y de las anteriores, en el sentido de -que seal una pauta respecto a lo que pudieron dar los que, como l, -tuvieron vocacin por las letras. Con un criterio que no es el caso de -analizar minuciosamente, en bien o en mal, la mayora de nuestros -escritores pre-actuales, buscaron hacer "obras definitivas". Las -circunstancias que hemos indicado hicieron que ellas resultasen -trasuntos de teoras y pensamientos ajenos, no siempre bien asimilados y -concretados en un amontonamiento de pginas ilegibles y tremendamente -aburridas. - -Los libros de Can, en cambio,--salvo Juvenilia, que es un -recuerdo,--estn formados casi en su totalidad de artculos sueltos, que -aparecieran en diarios y revistas sin ningn plan de compilacin -ulterior. Verdaderamente amenas, superficiales, escritas con fluidez y -sealando siempre una tendencia superior de cultura y un ideal de arte, -ellas son como el espejo normal donde se refleja lo que hubieran podido -ser aqullas, a haber tenido sus plumas, como la de Can, la clebre -divisa de las espadas florentinas: "_Non ti fidar di me, se il cor ti -manca_". - - * * * * * - -Hemos dudado mucho antes de fijar la creencia de que Can no hubiera -podido ser ms de lo que fu: un amateur de talento y gusto refinado. -Quin sabe si en su primera juventud no hubo pasta para un gran -escritor! Hicimos esta observacin despus de leer un artculo de -"Ensayos", su primer libro, que no conocamos, a pesar de haber gustado -ya algunos de los posteriores: En viaje, Juvenilia, Prosa Ligera, de los -cuales haba nacido aquel concepto. - -Quin sabe! Se siente en ese artculo, en ese cuento, como que su mano, -transmutada en garra, se aleja de esa superficie de las cosas que l -tanto amara, e hiciera valer tambin con su prosa leve y fluida--para -cuya calificacin exacta tendramos que valernos de la expresin con que -Sainte Beuve define el estilo de Madame de Sevign: "deja trotar su -pluma con la brida al cuello"--para penetrar en lo hondo y sacudir con -vibracin de clarinada las fibras de la esperanza, de la angustia y del -dolor, como las tristes caas, habladoras y gemebundas, cuando por entre -ellas sopla el huracn. Hay una sugerencia muy grande en "El Canto de la -Sirena". Surge de l un espritu que no es el que luego fuera habitual -en Can. - -Pero, no fu ms hombre despus? No debi sufrir ms? Y el dolor es la -sombra y la fuente del genio... Fracasado? Alguna vez hemos pensado, -si no seremos todos, una vez entrados en la madurez, una esperanza ms o -menos frustrada de la juventud. - -Cuntas veces ha hablado, despus, Can, de esos mismos sentimientos? -Muchas veces y ninguna. - -Entre esos renunciamientos continuos que dice Renan constituyen la vida, -quiz exista ese, inconsciente, que tomara la forma de una desgastacin -imperceptible de nuestra alma. - -Y lo terrible es que es muy leve, con levedad que aleja la desconfianza -y con ella la defensa de s misma[1]. Entonces he comprendido aquel -prrafo de la carta de Beethoven a Bettina Brentano: "Los artistas son -de fuego, ellos no lloran". No deben llorar ni vivir la vida de los -otros... Defenderse, defenderse siempre y de todo... - - [1] Es por eso que siento un horror piadoso por los chicos precoces - a quienes tengo simpata o cario. Se me figura--y aqu hago mo un - pensamiento de Jos Mara Ramos Meja--que los retardados poseen - como una capa preservadora que mantiene en una especie de fanal, - sus almas delicadas. - - * * * * * - -La obra literaria de Miguel Can comprende siete volmenes: "Ensayos", -"En viaje", "Charlas literarias", "Juvenilia", la hermossima traduccin -del "Enrique IV" de Shakespeare, "Notas e Impresiones" y por ltimo -"Prosa Ligera"[2]. - - [2] A esto hay que agregar algunos artculos sueltos aparecidos en - diversas revistas. Vase "La Biblioteca" y la "Revista de Buenos - Aires", entre otras. "A la distancia", que algunos diccionarios y - publicaciones consideran como otro volumen, es un folleto en el que - se han reunido dos artculos que se encuentran en "Charlas - literarias": Carlos Encina--recuerdos ntimos--y "Tedium Vitae". - -"Ensayos" es la obra de la juventud. Fu publicada en 1877, cuando su -autor tena 26 aos. Hay artculos, sin embargo, que llevan la fecha de -1872. Nada mejor que el prlogo para dar una idea del contenido del -volumen: "Deca al principio que no me haca ilusiones sobre el mrito -de estos ligeros trabajos, destinados casi todos a la vida efmera de un -diario. Desde luego, no hay plan ninguno, ni ilacin entre ellos. Una -lectura, una impresin, un recuerdo o una esperanza, he ah de dnde han -salido, incompletos, desaliados, sin soar jams el honor de ser -encuadernados". Tiene el inters, sin embargo, de mostrar a Can en el -comienzo de su vida literaria. Estos primeros libros de los hombres de -letras tienen un sabor especial para el que quiere conocer sus almas. -Est all ms abierta que en ninguna parte; tienen siempre la ingenuidad -juvenil de cuando se cree en todo y la vida es verdaderamente "un arduo -deseo". El primer libro es quiz la nica ocasin de conocer de cerca y -en lo posible un alma y un corazn. Ya hemos hablado de un artculo: "El -Canto de la Sirena". No hay para qu volver sobre l. - -"En Viaje" es el relato de su visita a Colombia y Venezuela, con ocasin -de su investidura diplomtica. Observador perspicaz y amable, no es -extrao que este libro sea una de sus mejores producciones. Tuvo, al -tiempo de su aparicin, el mrito de hacer conocer pases totalmente -ignorados por nuestros hombres. - -"Charlas Literarias" es una coleccin de artculos de crtica sobre -autores argentinos y extranjeros, donde se destacan sus dos -predilecciones literarias: Shakespeare y Dickens. Aparece tambin all -un estudio sobre Falstaff, que puede considerarse como la base del que -ms tarde hiciera, precediendo su traduccin del "Enrique IV". Tanto el -uno como el otro son de los ms bellos y acertados que escribiera Can. - -"Notas e Impresiones" y "Prosa Ligera", su ltima publicacin, -pertenecen a la misma categora de "Charlas Literarias", aunque con una -tendencia argentinista ms acentuada. A "Notas e Impresiones" lo -componen correspondencias que Can envi desde Pars al diario "La -Prensa" y que fueron firmadas con el seudnimo de Travel. En "Prosa -Ligera" aparecen dos o tres estudios que tuvieron en un principio -aspiraciones a obras orgnicas. Tal los titulados: "El arte espaol", -base de un libro sobre Velzquez, y "En el fondo del ro", "De cepa -criolla" y "A las cuchillas", tro destinado a formar parte de "un -estudio de nuestra sociabilidad en aquel momento" y que comenz a -escribir en 1884. - -Por ltimo "Juvenilia", su ms grande acierto. - -Forman el pequeo libro sus recuerdos de estudiante, poca feliz que, de -todo el caudal acumulado de ciencia, de arte y de experiencia que la -vida da para aplacar sus asperezas, constituye lo nico suave y -consolador, como mano de madre sobre una frente agitada. - -Eran diferentes a nosotros los contemporneos de Can? Quiz no, con la -salvedad de que eran ms muchachos. No recuerdo haber robado nunca unos -melones a ningn vasco. Y lo siento, sinceramente. - -Can calific a esas pginas como de las ms felices que haba escrito, -y tampoco se equivoc esta vez. - -Hay hombres que tienen un subjetivismo especial, precursor de una cierta -inmortalidad, que aumenta lgicamente en proporcin a su talento. De -esos temperamentos han salido las confesiones o memorias ntimas, que -siempre han sido interesantes y que han asegurado la fama de su autor, -porque la vida del hombre, en esa parte que escapa a los dems porque es -un monlogo, segn Amiel, tiene la atraccin de lo desconocido, al mismo -tiempo que de lo inmutable, a travs de los tiempos. - -"Juvenilia" posee algo de esas cualidades. Sin ser una memoria ni una -confesin,--es un recuerdo, como dijimos,--tiene algo de ambas cosas. - -Es contraproducente hablar de los recuerdos. Ellos, como el cario, como -el amor, no se analizan, sino que se sienten. El que esto escribe, ha -gustado con delicia las pginas suavemente melanclicas de "Juvenilia", -escritas en una sencillez de estilo que no es una de sus menores -cualidades. Muchos debemos a ese alto espritu una hora ntima, -proporcionada por ese libro delicioso. De pocos escritores, y ms si -ellos son argentinos, podrase decir tal cosa. Y este es el mejor elogio -a su vida y a su obra. A "Juvenilia" estar siempre unido el nombre de -Can, como el perfume de una flor evoca la imagen de la planta, que por -darle vida es estimada. - - HORACIO RAMOS MEJA. - - 1916. - - - - -JUVENILIA - -_Si modificara una sola lnea de estas pginas, las ms afortunadas de -las que he escrito, creera destruir el encanto que envuelve el mejor -momento de la existencia, introduciendo, en la armona de sus acordes -juveniles, la nota grave de las impresiones que acompaan el descenso de -la colina._ - -_Las reproduzco hoy, porque no se encuentran ya y muchos de los que -entraban a la vida cuando se publicaron, desean conocerlas._ - -_De nuevo, pues, abren sus alas esos recuerdos infantiles; que vuelen -hoy en atmsfera tan simptica y afectuosa como aquella que cruzaron por -primera vez, evocando a su paso imgenes sonrientes y serenas, son los -votos de quien los escribi con placer y acaba de releerlos con cierta -suave tristeza._ - - -_M. C._ - -Enero 1901. - - - - - "Toutes ces premires impressions... - ne peuvent nous toucher que mdiocrement; - il y a du vrai, de la sincerit; - mais ces peintures de l'enfance, recommences - sans cesse, n'ont de prix - que lorsqu'elles ouvrent la vie d'un - auteur original, d'un pote clbre." - - SAINTE-BEUVE. - - -Tal era el epgrafe que haba puesto en la primera hoja del cuaderno en -que escrib las pginas que forman este pequeo volumen. Quera tener -presente el consejo del maestro del buen gusto, releerlo sin cesar, para -no ceder a esa tentacin ignorada de los que no manejan una pluma y que -impulsa a la publicidad, como la savia de la tierra pugna por subir a -las alturas para que la vivifique el sol. Lo confieso y lo afirmo con -verdad; nunca pens al trazar esos recuerdos de la vida de colegio, en -otra cosa que en matar largas horas de tristeza y soledad, de las muchas -que he pasado en el alejamiento de la patria, que es hoy la condicin -normal de mi existencia. Horas melanclicas, sujetas a la presin -ingrata de la nostalgia, pero que se iluminaban con la luz interior del -recuerdo, a medida que evocaba la memoria de mi infancia y que los -cuadros serenos y sonrientes del pasado iban apareciendo bajo mi pluma, -haciendo huir las sombras como huyen las aves de las ruinas al venir la -luz de la maana. Creo que me falta una fuerza esencial en el arte -literario, la impersonalidad, entendiendo por ella la facultad de -dominar las simpatas ntimas y afrontar la pintura de la vida con el -escalpelo en la mano que no hace vacilar el rpido latir del corazn. -Cuantas veces be intentado apartarme de mi inclinacin, escribir, en una -palabra, sobre asuntos que no amo, no he conseguido quedar satisfecho. -Cada uno debe seguir la va que su ndole le impone, porque es la nica -en que puede desenvolver la fuerza relativa de su espritu. La -perseverancia, el arte y el trabajo pueden hacer un versificador -elegante y fluido; pero cada estrofa no ser un pedazo de alma de poeta, -y el que as horada el ritmo rebelde para engastar una idea, tendr que -descender de las alturas para elegir su smbolo, dejando al pelcano -cernirse en el espacio o desgarrarse las entraas en el pico de una -roca. Entre una herida que chorrea sangre y una jaqueca, hay la -distancia... de Byron a Tennyson. - -Nada he escrito con mayor placer que estos recuerdos. Mientras procuraba -alcanzar el estilo que me haba propuesto, sonrea a veces al chocar con -las enormes dificultades que se presentan al que quiere escribir con -sencillez. Es que la sencillez es la vida y la verdad y nada hay ms -difcil que penetrar en ese santuario. La palabra es rebelde, la frase -pierde la serenidad de su marcha y todos los recursos de nuestro idioma -admirable suelen quedar inertes para aquel que no sabe comunicarles la -accin. - -No he conseguido por cierto ni aun acercarme a mi ideal, pero estoy -contento de mi esfuerzo, porque si no lo he encontrado, por lo menos he -buscado el buen camino. - - J'aurai du moins l'honneur de l'avoir entrepris. - -Ahora, por qu publico estos recuerdos, destinados a pasar slo bajo -los ojos de mis amigos? En primer lugar, porque aquellos que los han -ledo me han impulsado a hacerlo, a llamarlos a la vida despus de dos -aos de sueo... Pero, con lealtad, en el fondo hay esta razn suprema -que los hombres de letras comprendern: los publico porque los he -escrito. - -Mucho he suprimido, poco he agregado. Ciertas pginas ntimas han -desaparecido porque, para ser comprendidas, era necesaria la luz intensa -del cario que da cuerpo y vida a la forma vaga del recuerdo. Pero -mientras correga, pensaba en todos mis compaeros de infancia, -separados al dejar los claustros, a quienes no he vuelto a ver y cuyos -nombres se han borrado de mi memoria. A veces me complazco en hacer -biografas de fantasa para algunos de mis condiscpulos, fundndome en -las probabilidades del carcter y sin saber si aun existen. Cuntos -desaparecidos! Cunta matemtica, cunta qumica y filosofa intil! No -hace mucho tiempo, al entrar en una oficina secundaria de la -administracin nacional, v a un humilde escribiente cuyo cabello -empezaba a encanecer, gravemente ocupado en trazar rayas equidistantes -en un pliego de papel. Como tuve que esperar, pude observarle. Cada vez -que conclua una lnea, dejaba la regla a un lado, sujetndola para que -no rodara, con un pan de goma; levantaba la pluma e inclinando la cabeza -como el pintor que despus de un golpe de pincel se aleja para ver el -efecto, sonrea con satisfaccin. Luego, como fascinado por el -paralelismo de sus rayas, tomaba de nuevo la regla, la pasaba por la -manga de una levita rada, cuyo tejido osteolgico reciba con agrado -ese apunte de negrura, la colocaba sobre el papel y con una presin de -mano, serena e igual, trazaba una nueva paralela con idntico -xito.--Ese hombre, all en los aos de colegio, me haba un da -asombrado por la precisin y claridad con que expuso, tiza en mano, el -binomio de Newton. Haba repetido tantas veces su explicacin a los -compaeros ms dbiles en matemticas, que al fin perdi su nombre para -no responder sino al apodo de "Binomio". Le contempl un momento, hasta -que levantando a su vez la cabeza, naturalmente despus de una paralela -_russie_, me reconoci. Se puso de pie, en una actitud indecisa; no -saba la acogida que recibira de mi parte. Yo haba sido nombrado -ministro! no s dnde, y l!... Me enterneci y lanc un: Binomio!! -abriendo los brazos, que habra contentado a Orestes en labios de -Plades. Me abraz de buena gana y nos pusimos a charlar. - ---Y qu tal, Binomio, cmo va la vida? - ---Bien; estuve cinco aos empleado en la aduana del Rosario, tres en la -polica, y como mi suegro, con quien vivo, se vino a Buenos Aires, -busqu aqu un empleo y en l me encuentro desde que llegamos. - ---Y las matemticas? Cmo no te hiciste ingeniero o algo as? T -tenas disposiciones... - ---S, pero no saba historia. - ---Pero no veo, Binomio, la necesidad de saber si Carlos X de Francia era -o no hijo de Carlos IX para hacer un plano. - ---Desengate, el que no sabe historia no hace camino. T eras tambin -bastante fuerte en matemticas; dime, cuntas veces, desde que saliste -del colegio, has resuelto una ecuacin o has pronunciado solamente la -palabra _coseno_? - ---Creo que muy pocas, Binomio. - ---Y en cambio (oh! yo te he seguido!) en artculos de diario, en -discursos, en polmicas, en libros, creo, has hecho flamear la historia. -Si hasta una ctedra has tenido con sueldo, no es as? - ---S, Binomio. - ---Con qu placer te oigo! Ya nadie me dice Binomio! Y sabes quin -tuvo la culpa de que yo no supiera historia? Cosson, tu amigo Cosson, -que tena la ocurrencia de ensearnos la historia en francs. - ---No seas injusto, Binomio; era para hacernos practicar. - ---Convenido, pero no practica sino el que algo sabe, y yo no saba una -palabra de francs. As, la primera vez que me pregunt en clase, se -trataba de un rey cuyo nombre sirvi ms tarde de apodo a un correntino -que para decirlo estiraba los labios una vara. Era muy difcil. - ---Ya me acuerdo: _Tulius Hostilius_. - ---Eso es: quise pronunciarlo, la clase se ri, creo que con razn, -porque, a pesar de habrtelo odo, no me atrevera a repetirlo; yo me -enoj, no contest nunca y por consiguiente no estudi historia. -Animal! As, mi hijo, que tiene seis aos, empieza a deletrear un -Duruy. No hay como la historia, y sino mira a todos los compaeros que -han hecho carrera. - ---Y qu puedo hacer por t, Binomio? - -Se puso colorado y al fin de mil circunloquios me pidi que tratara de -hacer pasar en la Cmara un aumento que iba propuesto; ganaba cuarenta y -tres pesos y aspiraba a cincuenta[3]. Pobre Binomio! - - [3] Estas lneas fueron escritas en 1882: se trata pues, de pesos - fuertes. - -Cuntos como l, perdidos en el vasto espacio de nuestro pas! - -Una tarde haba ido a comer a un cuartel donde estaba alojado un -batalln cuyo jefe era mi amigo. A los postres me habl de un curioso -recluta que la ola de la vida haba arrojado, como un resto de -naufragio, a las filas de su cuerpo. Pasaba el tiempo leyendo y el -comandante tuvo ms de una vez la idea de utilizarle en la mayora; pero -era tan vicioso! En ese momento pasaba por el patio y el jefe le hizo -llamar; al entrar, su marcha era insegura. Haba bebido. Apenas la luz -di en su rostro, sent mi sangre afluir al corazn y ocult la cara -para evitarle la vergenza de reconocerme. Era uno de mis condiscpulos -ms queridos, con el que me haba ligado en el colegio. Una inteligencia -clara y rpida, una facilidad de palabra que nos asombraba, un nombre -glorioso en nuestra historia, buena figura, todo lo tena para haber -surgido en el mundo. Haba salido del colegio antes de terminar el curso -y durante diez aos no supe nada de l.--Cmo habra sido de spera y -sacudida esa existencia, para haber cado tan bajo a los treinta aos! -Poco despus dej de ser soldado. Le encontr, trat de levantarle, le -consegu un puesto cualquiera que pronto abandon para perderse de nuevo -en la sombra; todo era intil: el vicio haba llegado a la mdula. - -Recordar otra inteligencia brillante, apta para la percepcin de todas -las delicadezas del arte, fina como el espritu de un griego, auxiliada -por una palabra de indecible encanto y un estilo elegante y armonioso? -Recordar ese hombre que slo encontr flores en los primeros pasos de -su vida, que marchaba en el sueo estrellado del poeta, al amparo de una -reputacin indestructible ya? Era bueno y era leal; amaba la armona en -todo y la mujer pura le atraa como un ideal; pero la delicadeza de su -alma exquisita se irritaba hasta la blasfemia, porque la naturaleza le -haba negado la forma, el cuerpo, el vaso cincelado que debi contener -el precioso licor que chispeaba en sus venas. De ah las primeras -amarguras, la melancola precursora del escepticismo. Sin ambiciones -violentas que hubieran sepultado en el fondo de su ser los instintos -artsticos, refugiado en ellos sin reserva, pronto cay en el abandono -ms absoluto. De tiempo en tiempo haca un esfuerzo para ingresar de -nuevo en la vida normal y unirse a nuestra marcha ascendente, -desenvolverse a nuestro lado. Con qu jbilo le recibamos! Era el hijo -prdigo cuyo regreso pona en conmocin todo el hogar. Aquel crneo -deba tener resortes de acero, porque su inteligencia, en sus rpidas -reapariciones despus de largos meses de atrofia, resplandeca con igual -brillo. De atrofia he dicho? No, y esa fu su prdida. - -La bohemia le absorbi, le hizo suyo, le penetr hasta el corazn. -Pasaba sus noches, como el "hijo del siglo", entre la densa atmsfera de -una taberna, buscando la alegra que las fuentes puras le haban negado, -en la excitacin ficticia del vino, rodeado de un grupo simptico, ante -el que abra su alma, derramaba los tesoros, de su espritu y se -embriagaba en sueos artsticos, en la paradoja colosal, la teora -demoledora, el aliento revolucionario, que es la vlvula intelectual de -todos los que han perdido el paso en las sendas normales de la tierra. -El bohemio de Murger, con ms delicadeza, con ms altura moral.--El pelo -largo y descuidado, el traje rado, mal calzado, la cara fatigada por el -perpetuo insomnio, los ojos con una desesperacin infinita en el fondo -de la pupila, tal le v por ltima vez y tal qued grabado en mi -memoria. Vive an? Caern estas lneas bajo su mirada? No lo s; en -todo caso, la entidad moral pas, si la forma persiste. Nunca se impone -a mi espritu con ms violencia el problema de la vida que cuando pienso -en ese hombre!...[4]. - - [4] Poco tiempo despus de escritas estas lneas, Matas Behety - encontr el reposo eterno. - -Har doce o catorce aos publiqu un cuento que ltimamente rele con -placer, haciendo odos sordos a las imperfecciones de estilo con que -est escrito. El principal personaje del "Canto de la Sirena" es una -simple reminiscencia de colegio; me sirvi de tipo para trazar la figura -de Broth, un condiscpulo que slo pas un ao en los claustros, -extraordinariamente raro y al que no he vuelto a ver ni odo nombrar -jams. De una imaginacin dislocada, por decir as, nerviosa, -estremecindose en una gestacin incesante de sueos y utopas, viva -lejos de nuestro mundo normal, fcil, claro, infantil. En vez de ser un -portento de ciencia, como pinto a Broth, estudiaba poco los textos y, -por lo tanto, saba poco. La experiencia me ha hecho poner en cuarentena -esos prodigios que jams abren un libro y dejan atontados a los -circunstantes en el examen. - -Hay dentro de los muros del colegio, como en la penumbra del _boudoir_, -coqueteras intelectuales exquisitas, jvenes que se ocultan para -estudiar, que durante las horas de instruccin colectiva leen -asiduamente una novela, pero que se levantan al alba y trabajan con -furor en la soledad. Cuando Horacio Vernet reciba numerosos visitantes -en su taller, coga febrilmente los pinceles, en una hora remataba una -tela, la firmaba y pasaba a otra cosa. Alguien ha dicho, refirindose a -esa coquetera del pintor, que escriba las cartas en la soledad y les -pona el sobrescrito en pblico. Algo as pasa con los prodigios -escolares. Lo que distingua a Broth, es decir, al condiscpulo que me -di la idea primera del soador, era su manera curiossima de ver las -cosas ms triviales. Fantaseaba como un manitico inventor combina. -Hablaba con facilidad, pero l mismo reconoca que cuanto escriba era, -no solamente incorrecto, como todos nuestros ensayos, sino incoloro. Me -sostena que yo estaba destinado a tener estilo y me lo deca con un -aire tan complacido y solemne como si me augurara la fortuna o una -corona, a la manera de los cuentos rabes. Para entonces me propona una -colaboracin; l me dara el esqueleto y yo le pondra la carne. Pues -bien, cuando recuerdo, vagamente y sin detalles, su confusa concepcin -de la vida de un mdico en plena edad media, creyente en la magia de -todos los colores, asistente asiduo y convencido al sabbat, inventor de -un palo de escoba ms ligero para llegar primero, fabricante de -_homnculus_ (no haba por cierto ledo a Goethe an) discpulo de -Alberto el Grande; cuando recuerdo esas creaciones enfermizas de su -imaginacin, me persuado que haba nacido para seguir con brillo la -tradicin de Hoffmann o Po. Ms de una vez he procurado rehacer en mi -memoria los cuentos estrambticos que me haca; me queda algo confuso, y -si no he ensayado escribirlos, es en la seguridad de que les dara mi -nota personal, lo que no era mi objeto. - -Otra existencia cada en la sombra impenetrable del olvido; en cuanto a -ese, tengo la certeza de que ha muerto. Viviendo, habra surgido o -habra hecho hablar de l. Sabe el cielo, sin embargo, si las miserias -y las dificultades de la vida no lo han hundido en la anestesia moral -ms obscura que la tumba! - -No todos se han desvanecido y algunos brillan con honor en el cuadro -actual de la patria. Si estas pginas caen bajo sus ojos, que el vnculo -del colegio, debilitado por los aos, se reanime un momento y encuentren -en estos recuerdos una fuente de placer al ver pasar las horas felices -de la infancia. - -Nuestros hijos vienen atrs y sus cabecitas sonrientes asoman en el -dintel de la vida, con la mirada llena de inconsciente aplomo, -chispeando de inteligencia y de accin latente. A los diez aos saben lo -que nosotros alcanzamos imperfectamente a los quince;--no olvidemos que -son los nietos de nuestros padres y que el cario del abuelo es de los -ms profundos que vibran sobre la tierra. Paguemos la deuda filial, -haciendo felices a los nietos, encaminndoles en la vida. - -Todos, por un esfuerzo comn, levantemos ese Colegio Nacional que nos -di el pan intelectual, desterremos de sus claustros las cuestiones -religiosas, y si no tenemos un Jacques que poner a su frente, elevemos -al puesto de honor un hombre de espritu abierto a la poderosa evolucin -del siglo, con fe en la ciencia y en el progreso humano. - - - - -I - - -Deba entrar en el Colegio Nacional tres meses despus de la muerte de -mi padre; la tristeza del hogar, el espectculo constante del duelo, el -llanto silencioso de mi madre, me hicieron desear abreviar el plazo, y -yo mismo ped ingresar tan pronto como se celebraran los funerales. - -El Colegio Nacional acababa de fundarse sobre el antiguo Seminario, con -una nueva organizacin de estudios, en la que el doctor Eduardo Costa, -ministro entonces de Instruccin Pblica, bajo la presidencia del -general Mitre, haba tomado una parte inteligente y activa. Sin embargo, -el establecimiento que quedaba bajo la direccin del doctor Agero, se -resenta an de las trabas de la enseanza escolstica y slo fu ms -tarde, cuando M. Jacques se puso a su frente, que alcanz el -desenvolvimiento y el espritu liberal que haban concebido el Congreso -y el Poder Ejecutivo. - -Me invade en este momento el recuerdo fresco y vivo de los primeros das -pasados entre los obscuros y helados claustros del antiguo convento. No -conoca a nadie y notaba en mis compaeros, aguerridos ya a la vida de -reclusin, el sordo antagonismo contra el _nuevo_, la observacin -constante de que era objeto, y me pareca sentir fraguarse contra mi -triste individuo los mil complots que, entre nosotros, por el suave -genio de la raza, slo se traducen en bromas ms o menos pesadas, pero -que en los seculares colegios de Oxford y de Cambridge alcanzan a -brutalidades inauditas, a vejmenes, a servidumbres y martirios. Me -habra encontrado, no obstante, muy feliz con mi suerte, si hubiera -conocido entonces el "Tom Jones" de Fielding.--Silencioso y triste, me -ocultaba en los rincones para llorar a solas, recordando el hogar, el -cario de mi madre, mi independencia, la buena comida y el dulce sueo -de la maana.--Durante los cinco aos que pas en esa prisin, aun -despus de haber hecho all mi nido y haberme connaturalizado con la -monotona de aquella vida, slo dos puntos negros persistieron para m: -el despertar y la comida. A las cinco en verano, a las seis en invierno, -infalible, fatal, como la marcha de un astro, la maldita campana -empezaba a sonar. Era necesario dejar la cama, tiritando de fro casi -siempre, soolientos, irascibles, para ir a formarnos en fila en un -claustro largo y glacial. All rezbamos un "Padre Nuestro", para pasar -en seguida al claustro de los lavatorios.--Cuntas conspiraciones, -cuntas tramas, qu gasto de ingenio y fuerza hicimos para luchar contra -la fatalidad, encarnada a nuestros ojos en el portero, colgado de la -cuerda maldecida! Aquella cuerda tena ms nudos que la que en el -gimnasio emplebamos para trepar a pulso. La cortbamos a veces hasta la -raz del pelo, como decamos, junto al badajo, encaramndonos hasta la -campana, con ayuda de la parra y las rejas, a riesgo de matarnos de un -golpe. Muy a menudo la expectativa nos haca despertar en la maana, -antes de la hora reglamentaria. De pronto oamos una campana de mano, -spera, estridente, manejada con violencia por el brazo irritado del -portero, eterno _prpos_ a las composturas de la cuerda. Se vengaba -entrando a todos los dormitorios y sacudiendo su infernal instrumento en -los odos de sus enemigos personales, entre los cuales tena el honor -de contarme.--Atrasar el reloj era intil por dos razones tristemente -conocidas: la primera, la proximidad del Cabildo, que escapaba a nuestra -influencia; la segunda, el tachmetro de plata del portero que, bien -remontado, velaba fielmente bajo su almohada. Algunas noches de -invierno, la desesperacin nos volva feroces y el ilustre cerbero -amaneca no slo maniatado, sino un tanto rojiza la faz, a causa de la -dificultad para respirar a travs de un aparato, rigurosamente aplicado -sobre su boca y cuya construccin, bajo el nombre de "pera de angustia", -nos haba enseado Alejandro Dumas en sus "Veinte aos despus", al -narrar la evasin del duque de Beaufort del castillo de Vincennes. Todo -era efmero, todo intil, hasta que estuve a punto de inmortalizarme, -descubriendo un aparato sencillo, pero cuyo xito, si bien pasajero, -respondi a mis esperanzas. En una escapada v una carreta de bueyes que -entraba al mercado; debajo del eje colgaba un cuero, como una bolsa -ahuecada, amarrado de las cuatro puntas; dentro, dorma un nio. Fu -para m un rayo de luz, la manzana de Newton, la lmpara de Galileo, la -marmita de Papin, la rana de Volta, la tabla de Rosette de Champollion, -la hoja enroscada de Calmaco. El problema estaba resuelto; esa misma -noche tom el ms fuerte de mis cobertores, una de esas pesadas cobijas -tucumanas que sofocan sin abrigar, la amarr debajo de mi cama, de las -cuatro puntas y cubriendo el artificio con los anchos pliegues de mi -colcha, esper la maana. As que son la campana, me sumerg en la -profundidad y all, acurrucado, inmvil e incmodo, desafi impunemente -la visita del celador, que, viendo mi lecho vaco, sigui adelante. Me -preguntaris quiz qu beneficio positivo reportaba, puesto que, de -todas maneras, tena que despertarme. Respondo, con lstima, que el que -tal pregunta hiciera ignorara estos dos supremos placeres de todos los -tiempos y todas las edades: el amodorramiento matinal y la -contravencin. - -Mi invencin cundi rpidamente y al quinto da, al primer toque, las -camas quedaron todas vacas. El celador entr: vi el cuadro, qued -inmvil, llev un dedo a la sien y despus de cinco minutos de grave -meditacin, se dirigi a una cama, alz la colcha y sonri con -ferocidad. - -Era la ma! - - - - -II - - -El segundo obstculo insuperable fu la comida, invariable, igual, -constante. En los primeros tiempos, apenas entrbamos al refectorio, un -alumno trepaba a una especie de plpito y as que atacbamos la sopa, -comenzaba con voz gangosa a leernos una vida de santo o una biografa de -la Galera Histrica Argentina, siendo para nosotros obligatorio el -silencio y, por tanto, el fastidio. - -No puedo vencer el deseo de dar una idea sucinta del _men_; lo tengo -fijo, grabado en el estmago y el olfato. Dentro de un lquido incoloro, -vago, misterioso, algo como aquellos caldos precipitados que las brujas -de la Edad Media hacan a media noche al pie de una horca con su racimo, -para beberlo antes de ir al sabbat, navegaban audazmente algunos largos -y plidos fideos. Un mes llev estadstica: haba atrapado tres en -treinta das, y eso que estaba en excelentes relaciones con el grande -que serva, mdico y diputado hoy, el Dr. Luis Eyzaguirre, uno de los -tipos ms criollos y uno de los corazones ms bondadosos que he conocido -en mi vida.--Luego, siempre flotando sobre la onda incolora, pero -siquiera en su elemento, vena un sbalo, el clsico sbalo que muchas -veces, contra nuestro inters positivo, haba muerto con dos das de -anticipacin. - -En seguida, carnero. Notad que no he dicho cordero; carnero, carnero -respetable, anciano, cortado en romboides y polgonos desconocidos en -el texto geomtrico, huesosos, cubiertos de levsima capa triturable y -reposando, por su peso especfico, en el fondo del consabido lquido, -que para el caso se revesta de un color parduzco. Cuando Eyzaguirre -hunda la cuchara en aquel mar, clavbamos los ojos en la superficie, -mientras hacamos el tcito y rpido clculo sobre a quin tocara el -trozo saliente. De ah amargas decepciones y jbilos manifiestos.--Haca -el papel de pieza de resistencia un largo y escueto asado de costillas, -cubierto de una capa venosa impermeable al diente. Habamos corrido todo -el da en el gimnasio, ramos sanos, los firmes dientes estaban -habituados a romper la cscara del coco y triturar el confite de -Crdoba, el sbalo haba tenido un xito de respeto, debido a su edad; -sin embargo, jams vencimos la crnea defensa paquidrmica del asado de -tira! - -Cerraba la marcha, con una conmovedora regularidad, ya un plato de arroz -con leche, ya una fuente de orejones.--La leche, en su estado normal, es -un elemento lquido; por qu se llamaba aquello: "arroz con leche?" Era -slido, compacto y las molculas, estrechndose con violencia, le daban -una dureza de coraza. Si hubiramos dado vuelta la fuente, la -composicin, fiel al receptculo, no se habra movido, dejando caer slo -la verstil capa de canela.--En general, el color del orejn tira a un -dorado intenso, que se comunica al lquido que lo acompaa. Adems, es -un manjar silencioso. Aqul no slo afectaba un tinte negro y opaco, -sino que, arenoso por naturaleza, sonaba al ser triturado. - -Luego al gimnasio, a correr, a hacer la digestin! - - - - -III - - -He dicho ya que mis primeros das de colegio fueron de desolacin para -mi alma. La tristeza no me abandonaba y las repetidas visitas de mi -madre, a la que rogaba con el acento de la desesperacin que me sacara -de all y que slo me contestaba con su llanto silencioso, sin dejarse -doblegar en su resolucin, aumentaban an mis amarguras. - -La reaccin vino de un recurso inesperado. Una noche que nos llamaban a -la clase de estudio, se me ocurri abrir uno de los cajones de mi cmoda -para tomar algunas galletitas con que combatir las consecuencias del -_men_ mencionado. Maquinalmente tom un libro que all haba y me fu -con l. Una vez en clase, y cuando el silencio se restableci, me puse a -leerlo. Era una traduccin espaola de "Los tres Mosqueteros" de Dumas. -Decir la impresin causada en mi espritu por aquel mundo de aventuras, -amores, estocadas, amistades sagradas, brillo y juventud, mundo -desconocido para m; decir la emocin palpitante con que segu al -hidalgo gascn desde su llegada a Pars hasta la noche sombra del -juicio, el odio al cardenal, mi jbilo por los fracasos de ste, mi -ilusin maravillosa, es hoy superior a mis fuerzas. Toda esa noche, con -un cabo de vela, encendido a hurtadillas, me la pas leyendo. Al da -siguiente no fu a los recreos, no sal de mi cuarto y, cuando al caer -la tarde conclu el libro, slo me alentaba la esperanza de la -continuacin. Escrib a mi madre, vinieron los "Veinte aos despus", -"El Vizconde de Bragelonne" que me cost lgrimas a raudales, un "Luis -XIV y su siglo", tambin de Dumas, crnica hecha sobre las memorias del -tiempo, cuyo nico defecto era a mis ojos no ver figurar en ella a -D'Artagnan, principal personaje de la poca, en mi concepto,--y multitud -de novelas espaolas, cuidadosamente recortadas en folletines, unidos -por alfileres y de algunos de cuyo ttulo me acuerdo todava, aunque -despus no los haya vuelto a ver. "El Espa del Gran Mundo", novela -francesa, en la cual hay una especie de Caliban, pero bueno y fiel, que -chupa en una herida el veneno de una vbora; "La gran Artista y la gran -Seora", que despus he sabido fu por un ao la _coqueluche_ de las -damas de Buenos Aires; "La verdad de un epitafio", donde el hroe roba -de un sepulcro a su amada, aletargada como Julieta y le abre la mejilla -de un feroz tajo para desfigurarla a los ojos de sus enemigos; "El -Clavo", un individuo a quien le perforan el crneo, durante el sueo, -con un clavo invisible a la autopsia, pero que algunos aos despus -aparece gravemente incrustado en su calavera, sobre la que un romntico -medita en un cementerio, como Hamlet con el crneo del _poor Yorick_; -los "Monges de las Alpujarras" y "Men Rodrigo de Sanabria", dos de los -mejores, tal vez los nicos romances realmente histricos de Fernndez y -Gonzlez, con una brutalidad de accin, propia de la poca; el "Hijo del -Diablo", cuya primera parte me enloqueci, hacindome soar un mes -entero con mantos encarnados, caballos galopando bajo la noche y el -trueno, viejos alquimistas calvos, y sombros, etctera; "Dos -cadveres", un salvaje romance de Souli, que pasa en Inglaterra, bajo -el efmero protectorado de Ricardo Cromwell y cuyos dos personajes -principales son los cuerpos de Carlos I y de Oliverio Cromwell, con sus -fretros respectivos, sobre los que pasan cosas inauditas, etc., etc. -Uno de los recuerdos ms vigorosos que he conservado, es la impresin -causada por los "Misterios del Castillo de Udolfo", de Ana Radcliff, que -cay en mis manos en una detestable edicin espaola, en tres tomos con -_x_ en vez de _j_ y _j_ en vez de _i_. No pegu los ojos en una semana, -y era tal la sobreexcitacin de mi espritu, que me figuraba que esos -insomnios mortificantes eran un castigo por el robo sacrlego que haba -cometido, deslizndome al templo de San Ignacio, durante un funeral por -el alma de un ciudadano, para m desconocido,--y metdome bajo el -chaleco, en varios trozos, la vela de cera clsica, que deba iluminar -mis trasnochadas de lectura. - -Por medio de canjes y _razzias_ en mis salidas de los domingos, ms o -menos autorizadas por los parientes que tenan bibliotecas, todo Dumas -pas, Fernndez y Gonzlez (un saludo al "Cocinero de Su Majestad", que -cruza mi memoria!), Prez Escrich, que haba ya ofendido el sentido -comn y el arte con unos veinte tomos, y una infinidad de novelas que no -recuerdo ya. Un da supe que un compaero tena la "Hermosa Gabriela" de -Maquet. Me precipit a pedrsela, reclamando derechos de reciprocidad; -pero Juan Cruz Ocampo se haba anticipado y estaba a punto de -conseguirla. Confieso que mi primer movimiento fu disputrsela, aun en -el terreno de los hechos; pero despus de la simple reflexin de que mis -fuerzas fsicas, no igualando mi arrogancia, me habran hecho quedar sin -el libro y con varias contusiones, acept el temperamento del sorteo, -que como un anticipo sobre mi suerte constante en el _alea_ de la vida, -favoreci a Ocampo. Durante una semana le espi, le asech sin reposo y -cuando le vea hablar, jugar o comer, en vez de leer a prisa, me -indignaba, parecindome que aquel hombre no tena la menor nocin del -honor rudimental. A ms, el cruel sola hablarme de las hazaas de -Pontis y me deca esta frase que me estremeca de impaciencia: "Chicot -figura!"... - -Las novelas, durante toda mi permanencia en el Colegio, fueron mi -salvacin contra el fastidio, pero al mismo tiempo me hicieron un flaco -servicio como estudiante. Todo libro que no fuera romance me era -insoportable y tena que hacer doble esfuerzo para fijar en l mi -atencin. A cul de nosotros no ha pasado algo anlogo ms tarde en el -estudio de la historia? Quin no recuerda la perseverancia necesaria -para leer un tratado cualquiera, despus de las pginas luminosas de -Macaulay, Prescott o Motley?... - - - - -IV - - -El Colegio, que ms tarde deba ser uno de los primeros establecimientos -de Amrica, era por entonces un caos como organizacin interna. Cuando -me incrust bien y v claro, comprend que tras las sombras ostensibles -de la vida claustral haba _des acommodements_, no slo con el cielo, -sino con las autoridades temporales de la tierra. Durante un ao y -siendo ya mocitos, nos hemos escapado casi todas las noches, para hacer -una vida de vagabundos por la ciudad, en los cafs, en aquellos puntos -donde Shakespeare pone la accin de su Pericles, y, sobre todo, en los -bailes de los suburbios, de los que algunos condiscpulos, ignoro por -arte de quin, tenan siempre conocimiento. - -Toda la variedad infinita de los medios de escapatoria, poda reducirse -a tres sistemas principales: la portera, la despensa y el portn.--La -portera, que da sobre el atrio de San Ignacio, requera, o elementos de -corrupcin para el portero o vas de hecho deplorables. La despensa y -cocinas tenan una pequea puerta a la calle Moreno que a veces quedaba -abierta hasta tarde. El portn, una de esas portadas deformes de la -colonia, daba a la calle de Bolvar, donde hoy se encuentra la entrada -principal del Colegio. Las hojas, en vez de llegar hasta el suelo, -terminaban en unas puntas de hierro que dejaban un espacio libre entre -ellas y el pavimento.--Por all haba que pasar, pegado el cuerpo a la -tierra, en mangas de camisa para no estropear el nico jacquet de lujo y -sintiendo muchas veces que las fieles puntas guardianes se insinuaban -ligeramente en la espalda como una protesta contra la evasin. A pesar -de todas sus dificultades, era el medio ms generalmente elegido.--Pero -aqu debo recordar una de esas curiosidades de colegio, que todos mis -compaeros de entonces deben tener presente. - -Se educaba all desde tiempo inmemorial un tipo acabado de _bohemio_, -lleno de buenas condiciones de corazn, haragn como una marmota, -dormiln como el smil, con una cabeza enorme, cubierta de una melena -confusa y tupida como la baja vegetacin tropical, reido con los libros -que no abra jams y respondiendo al nombre de "Galern", sin duda por -las dimensiones colosales del sombrero que tena la funcin obligatoria -y difcil de cubrir aquella cabeza ciclpea. Ms tarde le he encontrado -varias veces en el mundo ya en buena situacin, ya bajo el peso de -serias desgracias; le he conservado siempre un cario inalterable. Le -encontr en Arica, entre el ejrcito bloqueado de Montero, como -corresponsal de un diario de Lima; estaba a bordo de la "Unin" el da -sombro de Angamos en que muri Grau.--Luego volv a verle en Lima; -Pirola, cuya fortuna poltica haba seguido y que estaba entonces en el -poder, le ofreci empleos bastante lucrativos; slo quiso aceptar un -pequeo mando militar y un puesto en la vanguardia.--Esa conducta -honrosa compensa muchas faltas. Haba hecho tambin la campaa del -Paraguay. - -He hablado de Benito Neto.--Era un misterio profundo cmo Benito haba -conseguido, all en pocas remotas y sin duda a favor de algn -sacudimiento, de alguna convulsin catica, nada menos que una llave del -portn de la calle Bolvar! Nadie saba dnde la guardaba y todas las -empresas organizadas para robrsela dieron siempre un fiasco completo. -Benito la cuidaba, la aceitaba con frecuencia y tena un aparato -especial para extraer del cao todas las pelusas y migajas parsitas que -iban all a alojarse. Era para l el caballo del rabe o del gaucho, el -fusil del cazador, la mandolina del provenzal errante, el instrumento y -el sustentculo de su vida.--Como con el rastreador Calbar todos los -prisioneros que tentaban evadirse, ranos forzoso contar con Benito -cuando nos animaban iguales designios. Benito oa en silencio y luego -preguntaba tranquilamente: "Dnde vamos?" Porque l no prestaba la -llave jams, no la alquilaba, no la venda. El era siempre de la -partida, fuere cual fuese el objetivo. En vano se le observaba: "Benito, -estamos los tres invitados a un baile!--Me presentarn.--Vamos a una -comida a casa de Fulano!--Comer.--Una ta ma est muy enferma!--La -velar.--Tengo una cita y....--Ha de haber alguna chinita sirviente."--A -todo tena respuesta, y le hemos visto asistir gravemente, con su eterno -jacquet canela, a entierros de lejanos parientes de algn estudiante -cuya conducta no haba merecido un permiso de salida y que acuda al -arte de Benito. Era el Lord Flamborough de Sandeau, pegado al joven -homepata como la ostra a la pea. - - - - -V - - -A ms de las escapadas nocturnas, haba las cenas furtivas y algunas -calaveradas soberbias de los _grandes_ que nos llenaban de admiracin. - -El doctor Agero estaba ya muy viejo; bueno y carioso, viva en un -optimismo singular respecto a los estudiantes, ngeles calumniados -siempre, segn su opinin. - -Recuerdo un carnaval en que hicimos atrocidades en el atrio; los chicos, -con las manos llenas de carmn, azul molido y harina, asaltbamos de -improviso a los paseantes, les llenbamos los ojos y el rostro con la -mezcla, y cuando aquellos hombres enfurecidos se nos venan encima, nos -ponamos a cubierto, por medio de una gil retirada, detrs del slido -baluarte de los puos de Eyzaguirre, Pastor, Julio Landvar, Dudgeon, el -tranquilo Marcelo Paz que slo levantaba el brazo cuando vea pegar a un -dbil, etc. El pugilato comenzaba, guardndose estrictamente las reglas -de caballera; pero el asaltante, olvidado del noble ejercicio, no -llevaba la mejor parte.--Uno de ellos, un francs que tena una -peluquera frente al Colegio y que nos profesaba suma antipata por -nuestro escaso consumo de sus artculos, fu preparado por m y -ribeteado por Eyzaguirre; justamente enfurecido, se precipit a llevar -la queja al doctor Agero. Un chico le previno y presentndose llorando -ante el anciano, le dijo que aquel hombre le haba pegado y que -Eyzaguirre le haba defendido. Decir el furor del buen Rector! Quera -mandar preso al peluquero, que ante aquella amenaza qued estupefacto; -pero la denuncia surti su efecto, porque, para que no nos pegaran ms -(y lo deca sinceramente) nos hizo abandonar el atrio. - - - - -VI - - -Haba la vieja costumbre, desde que el doctor Agero se puso achacoso, -de que un alumno le velara cada noche. No se acostaba; sobre un inmenso -silln Voltaire (no sospechaba el anciano la denominacin!) dormitaba -por momentos, bajo la fatiga. Tenamos que hacerle la lectura durante un -par de horas para que se adormeciera con la monotona de la voz y tal -vez con el fastidio del asunto. Cun presente tengo aquel cuarto, -dbilmente iluminado por una lmpara suavizada por una pantalla opaca, -aquel silencio slo interrumpido por el canto del sereno y, al alba, por -el paso furtivo de algn fugitivo que volva al redil! Leamos siempre -la vida de un santo en un libro de tapas verdes, en cuya pgina ciento -uno haba eternamente un billete de veinte pesos moneda corriente, que -todos los estudiantes del colegio sabamos haber sido colocado all -expresamente por el buen Rector, que cada maana se aseguraba -ingenuamente de su presencia en la pgina indicada y quedaba encantado -de la moralidad de sus hijitos, como nos llamaba. - -Ms de una noche me he recordado en el sof al alcance de su mano, donde -me tenda vestido; me daba una palmadita en la cabeza y me deca con voz -impregnada de cario: "duerme, nio, todava no es hora". La hora eran -las cinco de la maana, en que pasbamos a una pieza contigua, hacamos -fuego en un brasero, siempre con lea de pino y le cebbamos mate hasta -las siete. Luego nos deca: "ve a tal armario, abre tal cajn y toma un -plato que hay all. Es para t". Era la recompensa, el premio de la -velada y lo sabamos de memoria: un damasco y una galletita americana, -que nos haca comer pausada y separadamente, el damasco el ltimo. - -Jams se nos pas por la mente la idea de protestar contra aquella -servidumbre; tena esa costumbre tal carcter afectuoso, patriarcal, que -la considerbamos como un deber de hijos para con el padre viejo y -enfermo.--Slo uno que otro desaforado aprovechaba el sueo del anciano, -durante su velada de turno, ya para escaparse, ya para darse una -indigestin de uvas, trepado como un mono en las ricas parras del patio. - -El doctor Agero fu un hombre de alma buena, pura y cariosa; -sobrevivi muy pocos meses a su separacin del Colegio y hoy reposa en -paz bajo las bvedas de la Catedral de Buenos Aires. - - - - -VII - - -El estado de los estudios en el Colegio era deplorable, hasta que tom -su direccin el hombre ms sabio que hasta el da haya pisado tierra -argentina. Sin documentos a la vista para rehacer su biografa de una -manera exacta, me veo forzado a acudir simplemente a mis recuerdos, que -por otra parte, bastan a mi objeto. - -Amede Jacques[5] perteneca a la generacin que al llegar a la -juventud, encontr a la Francia en plena reaccin filosfica, cientfica -y literaria. - - [5] Naci en 1813, muri en 1865. - -La filosofa se haba renovado bajo el espritu liberal del siglo, que, -dando acogida imparcial a todos los sistemas, al lado del cartesianismo -estudiaba a Bacon, a Spinoza, a Hobbes, Gassendi y Condillac, como a -Leibnitz y a Hegel, a Kant y a Fichte, como a Reid y Dugald-Stewart.--De -ah haba nacido el eclecticismo ilustrado por Cousin, sistema cuya -vaguedad misma, cuya falta de doctrina fundamental, responda -maravillosamente a las vacilaciones intelectuales de la poca. Jouffroy -haba abierto un surco profundo con sus estudios sobre el destino -humano, algunas de cuyas pginas estn impregnadas de un sentimiento de -desesperanza, de una desolacin ms profunda, alta y sincera que las -paradojas de Schopenhauer o los sistemas framente construdos de -Hartmann. Maine de Biran dejaba aquellas observaciones sobre nuestra -naturaleza moral, que admirarn siempre como los grandes caracteres de -Shakespeare. Villemain haca cuadros inimitables de estilo y erudicin, -Guizot enseaba la historia, que Thiers escriba, la plyade haca -versos, dramas y novelas, Delacroix, Scheffer y Jerme, pintura; -Clsinger y Pradier, estatuaria; Lamartine, Berryer, Thiers, etctera, -discursos; Rossini, Meyerbeer, Halvy, msica, y Arago, Ampre, -Gay-Lussac, C. Bernard, Chevreul, daban a la ciencia vida, movimiento y -alas. Amede Jacques haba crecido bajo esa atmsfera intelectual y la -curiosidad de su espritu le llevaba al enciclopedismo. A los treinta y -cinco aos era profesor de filosofa en la Escuela normal y haba -escrito, bajo el molde eclctico, la psicologa ms admirable que se -haya publicado en Europa. El estilo es claro, vigoroso, de una marcha -viva y elegante; el pensamiento sereno, la lgica inflexible y el mtodo -perfecto. Hay en ese manual, que corre en todas las manos de los -estudiantes, pginas de una belleza literaria de primer orden, y aun -hoy, quince aos despus de haberlo ledo, recuerdo con emocin los -captulos sobre el mtodo y la asociacin de ideas.--Al mismo tiempo, el -joven profesor se ocupaba en las ediciones de las obras filosficas de -Fnelon, Clarke, etc., nicas que hoy tienen curso en el mundo -cientfico. - -Pero Jacques no era uno de esos espritus fros, estriles para la -accin, que viven metidos en la especulacin pura, sin prestar odo a -los ruidos del mundo y sin apartar su pensamiento del problema, como -Kant, en su cueva de Koenigsberg, levantando un momento la cabeza para -ver la cada de la Bastilla y volvindola a hundir en la profundidad de -sus meditaciones, como el fakir hind que, perdido en la contemplacin -de Brahma y susurrando su eterno e inefable monoslabo, ignora si son -los Trtaros o los Mongoles, Tamerln o Clive, los que pasan como un -huracn sobre las llanuras regadas por el ro sagrado. Jacques era un -hombre y tena una patria que amaba; quera que, como el espritu -individual se emancipa por la ciencia y el estudio, el espritu -colectivo de la Francia se emancipara por la libertad. Hasta el ltimo -momento, al frente de su revista "La libertad de pensar", como al pie de -la ltima bandera que flamea en el combate, luch con un coraje sin -igual. - -El 2 de Diciembre, como a Tocqueville, como a Quinet, como a Hugo, lo -arroj al extranjero, pobre, con el alma herida de muerte y con la -visin horrible de su porvenir abismado para siempre en aquella bacanal. - - - - -VIII - - -Tom el camino del destierro y lleg a Montevideo, desconocido y sin -ningn recurso mecnico de profesin; lo saba todo, pero le faltaba un -diploma de abogado o de mdico para poder subsistir.--Abri una clase -libre de Fsica experimental, dndole el atractivo del fenmeno -producido en el acto; aquello llam un momento la atencin.--Pero se -necesitaba un gabinete de fsica completo y los instrumentos son -caros.--Jacques los reemplazaba con una exposicin luminosa y por -trazados grficos; fu intil. La gente que all iba quera ver la bala -caer al mismo tiempo que la pluma en el aparato de Hood, sentir en sus -manos la corriente de una pila, hacer sonar los instrumentos acsticos y -deleitarse en los cambiantes del espectro, sin importarle un pice la -causa de los fenmenos. Dejaban la razn en casa y slo llevaban ojos y -odos a la conferencia. - -Un momento, Jacques fu retratista, unindose a Masoni, un pariente -poltico mo, de cuyos labios tengo estos detalles. Floreca entonces la -daguerreotipa, que, con razn, pasaba por una maravilla. Fu en esa -poca que lleg, en un diario europeo, una noticia muy sucinta sobre la -fotografa, que Niepce acababa de inventar, siguiendo las indicaciones -de Talbot. Jacques se puso a la obra inmediatamente y al cabo de un mes -de tanteos, pruebas y ensayos, Masoni, que diriga el aparato como ms -prctico, lleno de jbilo mostr a Jacques, que serva de objetivo, sus -propios cuellos blancos, nica imagen que la luz caprichosa haba dejado -en el papel. Pero ni la fotografa, que ms tarde perfeccionaron, ni la -daguerreotipa, que le ceda el paso, como el telgrafo de seales a la -electricidad, daban medios de vivir. - -Jacques se dirigi a la Repblica Argentina, se hundi en el interior, -casse en Santiago del Estero, emprendi veinte oficios diferentes, -llegando hasta fabricar pan, y por fin tuvo el Colegio Nacional de -Tucumn el honor de contarlo entre sus profesores. Fueron sus discpulos -los doctores Gallo, Uriburu, Nougus y tantos otros hombres distinguidos -hoy, que han conservado por l una veneracin profunda, como todos los -que hemos gozado de la luz de su espritu. - - - - -IX - - -Llamado a Buenos Aires por el Gobierno del General Mitre, tom la -direccin de los estudios en el Colegio Nacional, al mismo tiempo que -dictaba una ctedra de fsica en la Universidad.--Su influencia se hizo -sentir inmediatamente entre nosotros. Formul un programa completo de -bachillerato en ciencias y letras, defectuoso tal vez en un solo punto, -su demasiada extensin. Pero M. Jacques, habituado a los estudios -fuertes, sostena que la inteligencia de los jvenes argentinos es ms -viva que entre los franceses de la misma edad y que por consiguiente -podamos aprender con menor esfuerzo.--Era exigente, porque l mismo no -se economizaba; rara vez falt a sus clases y muchas, como dir ms -adelante, tom sobre sus hombros robustos la tarea de los dems. - -Mis recuerdos vivos y claros en todo lo que al maestro querido se -refiere, me lo representan con su estatura elevada, su gran corpulencia, -su andar lento y un tanto descuidado, su eterno traje negro y aquellos -amplios y enormes cuellos abiertos, rodeando un vigoroso pescuezo de -gladiador.--La cabeza era soberbia; grande, blanca, luminosa, de rasgos -acentuados. La calvicie le tomaba casi todo el crneo, que se una, en -una curva severa y perfecta, con la frente ancha y espaciosa, surcada de -arrugas profundas y descansando, como sobre dos arcadas poderosas, en -las cejas tupidas que sombreaban los ojos hundidos y claros, de mirar -un tanto duro y de una intensidad insostenible; la nariz casi recta, -pero ligeramente abultada en la extremidad, era de aquel corte enrgico -que denota inconmovible fuerza de voluntad.--En la boca, de labios -correctos, haba algo de sensualismo;--no usaba ms que una ligera -patilla que se una bajo la barba, acentuada y fuerte, como las que se -ven en algunas viejas medallas romanas. - -M. Jacques era spero, duro de carcter, de una irascibilidad nerviosa, -que se traduca en accin con la rapidez del rayo, que no daba tiempo a -la razn para ejercer su influencia moderadora. "No puedo con mi -temperamento", deca l mismo, y ms de una amargura de su vida provino -de sus arrebatos irreflexivos. No consegua detener su mano y entre -todos los profesores fu el nico al que admitamos usara hacia nosotros -gestos demasiado expresivos. Un profesor se haba permitido un da dar -un bofetn a uno de nosotros, a Julio Landvar, si mal no recuerdo, y -ste lo tendi a lo largo de un puetazo de la familia de aquel con que -Maubreil obsequi a M. de Talleyrand; otra vez desmayamos de un -tinterazo en la frente a otro magister que crey agradable aplicarnos el -antiguo precepto escolar; pero jams nadie tuvo la idea sacrlega de -rebelarse contra Jacques. Bajo el golpe inmediato, solamos protestar, -arriesgando algunas ideas sobre nuestro carcter de hombres libres, etc. -Pero una vez pasado el chubasco, nos decamos unos a otros, los -maltratados, para levantarnos un poco el nimo: "Si no fuera -Jacques!"... Pero era Jacques! - - - - -X - - -Recuerdo una revolucin que pretendimos hacer contra D. Jos M. Torres, -Vice-Rector entonces y de quien ms adelante hablar, porque le debo -mucho. La encabezbamos un joven Adolfo Calle, de Mendoza, y yo.--Al -salir de la mesa lanzamos gritos sediciosos contra la mala comida y la -tirana de Torres (las escapadas haban concludo!) y otros motivos de -queja anlogos. Torres me hizo ordenar que me le presentara, y como el -tribuno francs, a quien plagiaba inconscientemente, contest que slo -cedera a la fuerza de las bayonetas. Un celador y dos robustos gallegos -de la cocina se presentaron a prenderme, pero hubieron de retirarse con -prdida, porque mis compaeros, excitados, me cubrieron con sus cuerpos, -haciendo descender sobre aquellos infelices una espesa nube de -trompadas. El celador que, como Jrges, haba presenciado el combate de -lo alto de un banco, corri a comunicar a Torres, plagiando l a su vez -a Lafayette en su respuesta al conde de Artois, que aquello no era ni un -motn vulgar, ni una sedicin, sino pura y simplemente una revolucin. -El seor Torres, no por falta de energa por cierto, sino por espritu -de jerarqua, fu inmediatamente a buscar a M. Jacques, Rector entonces -del Colegio y que viva en una casa amarilla en la esquina de Venezuela -y Balcarce. Pero nosotros creamos que haba ido a traer la polica y -empezamos los preparativos de defensa.--Recuerdo haber pronunciado un -discurso sobre la ignominia de ser gobernados, nosotros republicanos, -por un espaol monrquico, con citas de la Independencia, San Martn, -Belgrano, y creo que hasta la invasin inglesa.--Otros oradores me -sucedieron en la tribuna, que era la plataforma de un trapecio, y la -resistencia se resolvi. En esto omos una detonacin en el claustro, -seguida de varias otras, matizadas de imprecaciones. Algunos conjurados -haban esparcido en los corredores esas pequeas bombas Orsini que -estallan al ser pisadas. Era M. Jacques que entraba, irritado como -Neptuno contra las olas. Desgraciadamente, no crey que convena primero -calmar el mar, sino que puso el _quos ego_.... en accin. Al aparecer en -la puerta del gimnasio, un estremecimiento corri en las filas de los -que acabbamos de jurar ser libres o morir.--No de otra manera dejaron -los persas penetrar el espanto en sus corazones, cuando vieron a Pallas -Athenea flotar sobre el ejrcito griego, armada de la espada drica, en -el llano de Marathon.--Vino rpido hacia m y....! Luego me tom del -brazo y me condujo consigo. No intent resistir y echando a mis -compaeros una mirada que significaba claramente: "Ya lo veis! Los -dioses nos son contrarios!" segu con la cabeza baja a mi vencedor. -Llegados a la sala del Vice-Rector, recib nuevas pruebas de la pujanza -de su brazo y un cuarto de hora despus me encontraba ignominiosamente -expulsado, con todos mis penates, es decir, con un pequeo bal, del -lado exterior de la puerta del Colegio.--Eran las ocho y media de la -noche: medit. Mi familia y todos mis parientes en el campo, sin un peso -en el bolsillo,--qu hacer? Me pareca aquella una aventura enorme y -encontraba que David Copperfield era un pigmeo a mi lado; me crea -perdido para siempre en el concepto social. Vagu una hora, sin el -bal, se entiende, que haba dejado en depsito en la sacrista de San -Ignacio y por fin fu a caer sobre un banco de la plaza Victoria. Un -hombre pas, me conoci, me interrog y tomndome cariosamente de la -mano, me llev a su casa, donde dorm en el cuarto de sus hijos, que -eran mis amigos.--Era D. Marcos Paz, Presidente entonces de la Repblica -y uno de los hombres ms puros y bondadosos que han nacido en suelo -argentino. - -Varios enemigos de Jacques quisieron explotar mi expulsin violenta y -vieron a mi madre para intentar una accin criminal contra l. Mi madre, -sin ms objetivo que mi porvenir, resisti con energa, vi a Jacques, -que ya haba devuelto desgarrada una solicitud del Colegio entero por -nuestra readmisin (Calle haba seguido mi suerte) y despus de muchas -instancias, consigui la promesa de admitirme externo, si en mis -exmenes sala _regular_. La suerte y mi esfuerzo me favorecieron y -habiendo obtenido ese ao, que era el primero, el premio de honor, volv -a ingresar en los claustros del internado. - - - - -XI - - -Nada mortificaba ms a Jacques que ver un alumno dormido durante sus -explicaciones; el desdichado tena siempre un despertar violento. Los -cuchicheos, la novela debajo del banco, leda a hurtadillas, le ponan -fuera de s. Entraba en la clase con su paso reposado y durante media -hora, con un enorme pedazo de tiza en la mano, que sola limpiar -negligentemente en la solapa de la levita, explicaba la materia con su -voz grave y sonora. A medida que se animaba, sacaba un cigarrillo de -papel, lo armaba y lo colocaba sobre la mesa. Pero mientras buscaba -fsforos se olvidaba del cigarro, sacaba otro y as sucesivamente, hasta -que, agotada su provisin, se diriga a uno de nosotros y nos peda uno, -que nos apresurbamos a darle, encendido el rostro, pero sin hacerle la -menor indicacin hacia los que estaban enfilados sobre la mesa. - -Luego nos dictaba nuestros cuadernos, pero con una rapidez tal de -palabra, que, siendo casi imposible seguirle, habamos adoptado con mi -vecino del primer banco y amigo, Julin Aguirre, hijo de Jujuy y -actualmente magistrado distinguido, un sistema de signos abreviativos. -As las voces largas, como _circunferencia_, _perpendicular_, etc., eran -reemplazadas por el signo del infinito, [smbolo de infinito], las -letras griegas alpha, pi, etc.--Un da, habindose interrumpido para -reir a alguno, me toc la mala suerte de que eligiera mi cuaderno para -reanudar el hilo de la exposicin.--Aquel galimatas de signos le puso -furioso y me tir con mi propio manuscrito. - - - - -XII - - -Otra vez, Corrales... No puedo resistir al deseo de presentar a mi -condiscpulo Corrales. Es uno de esos tipos eternos del internado que -todo aquel que haya pasado algunos aos dentro de los muros de un -colegio, reconocer a primera vista.--Es el cabrin, el travieso, el mal -estudiante, el reo presunto de todas las contravenciones, faltas y -delitos.--De un espritu lleno de iniciativa, inventando a cada instante -una treta nueva para burlarse del maestro o procurarse alguna -satisfaccin, gritando como veinte en el recreo, dejando grabado su -nombre en todas las mesas, gracioso, chispeante en la conversacin, -llena de la sal gruesa de colegio, es al mismo tiempo incapaz de -aprender, de asimilarse una nocin cientfica cualquiera.--Corrales -inventaba trampas, aparatos para robar uvas, lazos corredizos admirables -para tomar delicadamente del cuello, desde una altura de diez metros, -las botellas simtricamente colocadas sobre una mesa en el patio del -cura de San Ignacio, sobre el que daban las ventanas de algunos -dormitorios, botellas que su dueo destinaba a festejar la fiesta del -patrono;--Corrales saba abrirse la puerta del encierro sin fractura -visible, pero Corrales jams pudo comprender ni creer que el valor de -los ngulos se midiera por el espacio comprendido entre los lados y no -por la longitud de stos. - -Las matemticas, como toda nocin racional por lo dems, eran para l -abismos sin fondo en los que su crneo de chorlo se mareaba. Era -fesimo, picado de viruelas, con un pelo lacio, duro y abundante, -obedeciendo sin trabas el impulso de veinte remolinos. Sus libros, jams -abiertos, eran los ms sucios y deshechos del colegio. Algunas veces, -cuando la cosa apuraba, vena a que le explicramos un teorema, con -claridad, sin prisa y dndole el derecho de preguntar, sin lmites. Era -intil; no tena la nocin del ngulo recto.--En clase pasaba el tiempo -en tallar su banco, que se iba convirtiendo en un escao digno del -Berruguete,--en fumar a escondidas, a favor de su facultad envidiada de -retener el humo en el pecho durante cinco minutos, en hacer flechas, -cuerdas de goma de botn que, fijadas en el ndice y el pulgar, lanzaban -al techo una bola de papel mascado que se adhera a l, sosteniendo por -un hilo un retrato de perfil del profesor; en fabricar gallos perfectos, -navos primitivos y en mil otros pasatiempos igualmente conexos con el -curso.--No haba casi da, en la clase de Jacques, que Corrales escapara -a las vigorosas arremetidas del sabio.--Pero Corrales, familiarizado ya -con ese procedimiento, haba resuelto emplear en su defensa una de sus -artes ms estudiadas: Corrales _canchaba_ maravillosamente. Un pie -adelante, con el cuerpo encorvado, durante los recreos, ni los _grandes_ -conseguan tocarle el rostro; tena la agilidad, la vista del compadrito -y sus mismos dichos especiales.--As, cierto da que Jacques nos -explicaba que los tres ngulos de un tringulo equivalen a dos rectos, -Corrales, oyendo como el ruido del viento la explicacin, desde los -ltimos bancos de la clase, estaba profundamente preocupado en -construir, en unin con su vecino el cojo Videla, que le ayudaba -eficazmente, un garfio para robar uvas de noche. De pronto Jacques se -detiene y con voz tonante exclama: "Corrales, t eres un imbcil y tu -compadre Videla otro: cunto valen los dos juntos?"--"Dos -rectos!"--contest Corrales, que tena en el odo esas dos palabras tan -repetidas durante la explicacin y sin darse cuenta, en su sorpresa, de -la pregunta de Jacques. Este se le fu encima y nos fu dado presenciar -uno de los combates ms reidos del ao. - -Corrales se ech para atrs, enrosc el cuerpo, hundi la cabeza entre -los hombros y mirando a su adversario con sus ojos chiquitos, llenos de -malicia, esper el ataque con las manos en postura.--Jacques _debut_ -por un revs, que fu hbilmente parado; una finta en tercia, seguida de -un amago al pelo, no obtuvo mayor xito. Entonces Jacques, despreciando -los golpes artsticos, comenz lisa y llanamente a hacer llover sobre -Corrales una granizada de trompadas, bifes, reveses, de filo, de plano, -de punta, todo en confuso e inexplicable torbellino. El calor de la -lucha enardeci a Corrales; se multiplicaba, se retorca y cada buena -parada deca con acento jadeante: "Diande!"--"Cundo, mi vida!" y -otros gritos de guerra anlogos. Jacques, ms irritado an, hizo avanzar -la artillera y una nube de puntapis cay sobre las extremidades del -intrpido agredido.--Corrales, que no saba canchar con las piernas, se -puso de rodillas sobre el banco; esta simple evolucin hizo efmeros los -estragos del can y el combate al arma blanca continu.--Pero Corrales -era un simple montonero, un Paez, un Gemes, un Artigas; no haba ledo -a Csar, ni al gran Federico, ni las memorias de Vauban, ni los apuntes -de Napolen, ni los libros de Jomini.--Su arte era instintivo y Jacques -tena la ciencia y el genio de la estrategia. - -De idntica manera los persas valerosos no supieron defender sus -empalizadas contra los atenienses de Platea.--El banco de la batalla -haba sido abandonado por los vecinos de Corrales; Jacques vi la -ventaja de una mirada y amagando una carga violenta, mientras Corrales -en el movimiento defensivo perda un tanto el equilibrio, su adversario, -de un golpe enrgico, di en tierra con el banco y con Corrales.--Antes -de que ste pudiera levantarse, Jacques le asi del cuello de la camisa, -no saltando el botn correspondiente por la costumbre inveterada en -Corrales de no usarlo nunca.--No brill en manos del vencedor la daga de -misericordia, pero s son, uno solo, soberbio bofetn. - -As concluy aquel memorable combate, que habamos presenciado -silenciosos y absortos, a la manera de los indios de Manco Capac las -batallas de Almagro y de Pizarro, como luchas de seres superiores al -hombre!... - - - - -XIII - - -Jacques llegaba indefectiblemente al Colegio a las nueve de la maana; -averiguaba si haba faltado algn profesor y en caso afirmativo, iba a -la clase, preguntaba en qu punto del programa nos encontrbamos, pasaba -la mano por su vasta frente como para refrescar la memoria y en seguida, -sin vacilacin, con un mtodo admirable, nos daba una explicacin de -qumica, de fsica, de matemticas en todas sus divisiones, aritmtica, -lgebra, geometra descriptiva o analtica, retrica, historia, -literatura, hasta latn! El nico curso, de todo aquel extenso programa, -que no le he visto dictar por accidente, era el de ingls, dado por mi -buen amigo David Lewis, que nos haca leer a Milton y a Pope, a Addison -y a todos los buenos prosistas del "Spectator". - -Debe estar fija en la memoria de mis compaeros aquella admirable -conferencia de M. Jacques sobre la composicin del aire -atmosfrico.--Hablaba haca una hora, y fenmeno inaudito en los fastos -del Colegio! al sonar la campana de salida, uno de los alumnos se -dirigi, arrastrndose hasta la puerta, la cerr para que no entrara el -sonido y por medio de esta estratagema, ayudada por la preocupacin de -Jacques, tuvimos media hora ms de clase. Haba venido de buen humor ese -da y su palabra sala fcil, elegante y luminosa.--En ciertos momentos -se olvidaba y nos hablaba en francs, que todos entendamos entonces. -Qu pintura inimitable de ese maravilloso fenmeno de la vegetacin, de -aquellas plantas con corazn de madre, absorbiendo el leal carbono de la -atmsfera y esparciendo a raudales el oxgeno, la esencia de la vida! -Cmo nos hablaba de la bajeza miserable del hombre que pisotea una -planta o abate un rbol para coger un fruto! An suena en mis odos su -palabra, y al recordarla, an se apodera de mi alma aquella emocin -nueva e inexplicable entonces para m! - -Cuando empez a dictar el curso de filosofa, que deba concluir tan -brillantemente Pedro Goyena, di como texto el manual en colaboracin -con Simon y Saisset. En la primera conferencia dijo bien claro que -aqulla era la filosofa elctica; ms tarde aadi a algunos -compaeros: "el da que yo escriba mi filosofa, comenzar por quemar -ese manual". - -No ha dejado nada al respecto; pero si es posible rehacer sus ideas -personales con el estudio de su naturaleza intelectual y sus opiniones -cientficas, no es arriesgado afirmar que, discpulo directo de Bacon, -perteneca a la escuela positivista, que hasta entonces no haba tenido -divulgadores como Littr, pero que, antes de haberla formulado Augusto -Comte, ha sido la filosofa de los hombres de ciencia, realmente -superiores, en todos los tiempos. - -Adorbamos a Jacques a pesar de su carcter, jams faltamos a sus -clases, y nuestro orgullo mayor, que ha persistido hasta hoy, es -llamarnos sus discpulos. A ms, su historia, conocida por todos -nosotros y pintorescamente exagerada, nos haca ver en l, no slo un -mrtir de la libertad, como lo fu en efecto, sino un hombre que haba -luchado cuerpo a cuerpo con Napolen, nombre simblico de la tirana. - - - - -XIV - - -Una maana vagbamos en el claustro, asombrados que hubiese pasado un -cuarto de hora del momento infalible en que M. Jacques se presentaba. De -pronto un grito penetrante hiri nuestros odos; conoc la voz de -Eduardo Fidanza, uno de los discpulos, ms distinguidos del Colegio. -Corr a la portera y encontr a Fidanza plido, desencajado, repitiendo -como en un sueo: "M. Jacques ha muerto!" La impresin fu -indescriptible; se nos hizo un nudo en la garganta y nos miramos unos a -otros con los rostros blancos, lvidos, como en el momento de una -desventura terrible. - -El portero haba recibido orden de no dejarnos salir; le echamos -violentamente a un lado y muchos, sin sombrero, desolados, corrimos a -casa de M. Jacques. - -Estaba tendido sobre su cama, rgido y con la soberbia cabeza impregnada -de una majestad indecible.--La muerte le haba sorprendido al llegar a -su casa despus de una noche agitada. El rayo de la apopleja le derrib -vestido, sin darle tiempo para pedir ayuda.--Penda su mano derecha -fuera de la cama; uno por uno, por un movimiento espontneo, nos fuimos -arrodillando y posando en ella los labios, como un adis supremo a aquel -a quien nunca debamos olvidar. Su espritu liberal, abierto a todas las -verdades de la ciencia, libre de preocupaciones raquticas, ha ejercido -su influencia poderosa sobre el de todos sus discpulos. - -Le llevamos a pulso hasta su tumba y levantamos en ella un modesto -monumento con nuestros pobres recursos de estudiantes. Duerme el sueo -eterno al abrigo de los rboles sombros, no lejos del sitio donde -reposan mis muertos queridos. Jams voy a la tumba de los mos sin pasar -por el sepulcro del maestro y saludarle con el respeto profundo de los -grandes carios. - - - - -XV - - -El retiro del doctor Agero no mejor la disciplina interna del -Colegio.--Estaba reservada esa difcil tarea a D. Jos M. Torres, que, -con mano de hierro y cargando con la ms franca y abierta odiosidad que -es posible dedicar a un hombre, nos meti en vereda, nos dom a fuerza -de castigos, transformando el encierro en la morada habitual de algunos -de nosotros, privndonos de salida, levantando en alto, en fin, el -principio de autoridad. De un carcter desgraciado, pues a la primera -contradiccin se pona fuera de s, dudo que haya tenido apetito un solo -da durante su permanencia en el Colegio; oamos a cada instante su voz -de trueno rebotar en el eco de los claustros, vibrante e inflamada. En -cuanto a m, creo haber contribudo no poco a hacerle la vida amarga y -le pido humildemente perdn, porque sin su energa perseverante, no -habra concludo mis estudios, y sabe Dios si el sr intil que bajo mi -nombre se agita en el mundo no hubiera sido algo peor. - -Pero antes de su ingreso, el Colegio fu regido algn tiempo por un -sacerdote de quien tengo forzosamente que hablar tan mal, que me limito -a designarle slo por iniciales. D. F. M. era extranjero e ignoro por -qu circunstancia un hombre como l, sin moralidad, sin inteligencia y -desprovisto de ilustracin, haba conseguido hacerse nombrar Vicerrector -del Colegio Nacional. - -Antes de su entrada las pasiones polticas que haban agitado la -Repblica desde 1852 se reflejaban en las divisiones y odios entre los -estudiantes. Provincianos y porteos formaban dos bandos, cuyas -diferencias se zanjaban a menudo en duelos parciales. - -Los provincianos eran dos terceras partes de la totalidad en el -internado, y nosotros, los porteos, ocupbamos modestamente el ltimo -tercio; eran ms fuertes, pero nos vengbamos ridiculizndoles y -remedndoles a cada instante.--Habamos pillado un trozo de dilogo -entre dos de ellos, uno que deca, con una palangana en la mano: "Agora -no ms la vo a derramar!" y el otro que contestaba en voz de tiple: "No -la derrams!"--Lo convertimos en un estribillo que les pona fuera de -s, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don -Quijote. - -Eran mucho ms graves, serios y estudiosos que nosotros.--Con igualdad -de inteligencia y con menor esfuerzo por nuestra parte obtenamos -mejores clasificaciones en los exmenes. El fenmeno consista -simplemente en nuestra mayor viveza de imaginacin, desparpajo natural y -facilidad de elocucin.--Recuerdo que Pedro Goyena, hablando de un joven -correntino, Carlos Harvey, dotado de una inteligencia slida y profunda, -de una laboriosidad incomparable, repeta las palabras de Sainte-Beuve, -aplicndoselas: "le falta la arenilla dorada". Esa arenilla dorada -constitua nuestra superioridad.--Dbamos una conferencia de historia, -filosofa o retrica con sin igual botaratera, mientras ellos, en -general, poseyendo la materia tal vez mejor que nosotros, se limitaban -a una exposicin sucinta, plida y difcil. Haba, por ejemplo, otro -bohemio en el Colegio, enorme, pesado, indolente, pero de una -inteligencia clara y meditativa. Era un joven Aberastain, de San Juan, -hijo del mrtir del Pocito; yo me haba ligado a l porque nuestros -padres fueron amigos y le haba aplicado el mismo apodo de "buey" que el -suyo haba recibido en la Universidad. Goyena, que era nuestro profesor -de filosofa, se haba empeado en hacerle hablar, porque en dos o tres -contestaciones en clase le llam la atencin la claridad con que -comprenda ciertos puntos obscuros. Al fin hubo de renunciar, vencido -por la apata invariable de aquel carcter. El pobre Aberastain fu una -de las primeras vctimas del clera de 1867. - -He nombrado a uno; nombrar otro, el primero de todos, Patricio Sorondo, -arrebatado por la fiebre amarilla, cuando era ya conocido por su -inteligencia extraordinaria, unida, lo que no es comn, a una -laboriosidad perseverante y tenaz. Era el primer discpulo de su clase; -hablaba con maravillosa facilidad, era espiritual, chispeante, y como -estudiaba enormemente, sus exmenes fueron siempre aclamados.--Jacques -le tena gran cario, sentimiento que habamos descubierto, no por -manifestaciones externas, sino por un fenmeno negativo: jams le -reprendi.--Patricio se entretena en decir negligentemente, delante de -mi amigo Valentn Balbn, hoy ingeniero distinguido, que la noche -anterior haba estudiado hasta tal punto--y le sealaba medio tomo de un -enorme tratado de fsica o matemticas.--Valentn, animado de una -emulacin digna y de un gran orgullo, volva al da siguiente plido y -con los ojos marchitos, habiendo estudiado hasta el punto indicado, -tragndose un centenar de pginas que Patricio no haba ni aun -recorrido. - -La muerte de Sorondo fu una prdida real para el pas; habramos tenido -en l un hombre de estado, liberal, lleno de ilustracin y con un -carcter firme y recto. - - - - -XVI - - -Estudibamos seriamente en el Colegio, sobre todo los tres meses que -precedan los exmenes, en los que el gimnasio y los claustros perdan -su aspecto bullicioso, para no dejar ver sino plidas caras hundidas en -el libro, pizarras llenas de frmulas algebraicas, y en los rincones -pequeos Scrates ocupados en discutir con los ateos venidos, no ya de -la Jonia, sino de los Andes o del Aconquija. Los exmenes eran duros y -sabamos que seran tomados por profesores de la Universidad. - -Ahora bien; entre el Colegio y la Universidad exista el mismo -antagonismo, la misma lucha que entre los discpulos de Guillermo de -Champeaux y los de Abelardo, la misma emulacin que entre Oxford y -Cambridge. Desprecibamos esos petimetres que iban paquetes al aula una -vez por mes, a hacer barullo en las clases de Larsen o Gigena y que no -lean sino el Balmes o el Grusez, mientras nosotros nos alimentbamos -de la mdula de len del electicismo (!)--A ms, por dnde la -Universidad era capaz de presentar un cuadro de aventuras, de diabluras, -como las que ilustraban los anales del Colegio?--De tiempo en tiempo nos -llegaba la noticia de un aparato que, regido por un hilo, pona de punta -una aguja en las sillas de Larsen, Gigena o Ramsay, en el momento de -sentarse,--la transformacin de una galera profesional en acorden -silencioso, etc. Pero acogamos esa materia parva con la benvola -sonrisa de los magos de Faran ante los primeros milagros de -Moiss.--Una cosa nos disgustaba: que Jacques no nos perteneciera de una -manera completa y exclusiva. Habramos dado algo por verle renunciar su -ctedra de fsica en la Universidad. - -En los primeros tiempos quise reaccionar un tanto contra ese espritu, -y recordando que antes de entrar en el Colegio haba pasado un ao -en la Universidad, intent iniciar, sin xito, la poltica de -conciliacin. Y, sin embargo, no eran de los ms gratos mis -recuerdos universitarios. Para ingresar a la clase de primer ao -de latn, deb rendir un impalpable examen de gramtica castellana, -en el que fu ignominiosamente reprobado por la mesa compuesta de -Minos, Eaco y Radamanto, bajo la forma de Larsen, Gigena y el doctor -Tobal. Me dieron un trozo de la "Eneida", traduccin Larsen, para -analizar gramaticalmente; era una invocacin que empezaba por: -"Diosa!"--"Pronombre posesivo!" dije, y bast; porque con voz de -trueno, Larsen me grit: "Retrate, animal!" - -Esto era en Diciembre; en Marzo arremet de nuevo, pas regular, con -recomendacin de mayor estudio para el ao venidero e ingres en la -famosa clase de latn donde Pirovano haca sus raras y memorables -apariciones. Nada ms soberbio que los dilogos que se entablaban entre -l y Larsen. - -Era en vano que Larsen interrogara a Pirovano sobre el I, II, IV o VI -libro de la "Eneida", sobre el "De Viris" o el "Epitome"; Pirovano saba -un solo verso de memoria, ordenado y traducido, que amaba con pasin y -que lanzaba con una voz eufnica cada vez que Larsen pulsaba su -erudicin: _Amor insano Pasiphae!_ - -De ah no sala, sino a la calle.--Es al doctor Larsen a quien el pueblo -de Buenos Aires debe el tener ese mdico que le honra. Harto de Pirovano -y para verse libre de l, le hizo pasar contra viento y marea en el -examen de primer ao, en el que hubiera quedado eternamente; tal era su -aficin al Nebrija. - - - - -XVII - - -Conocamos tambin en el Colegio la existencia de un caf clandestino, -donde se reunan a jugar al billar Pellegrini, Juan Carlos Lagos, -Lastra, Quirno y Terry, a quien Pellegrini corra todas las noches hasta -su casa, sin faltar una sola a esta higinica costumbre.--Los combates -homricos del mercado no nos eran desconocidos, ni las pindricas -escenas de la clase de griego, de Larsen, donde ste y su nico -discpulo, el pobre correntino Fernndez, muerto en plena juventud, se -disputaban la palma de los juegos Pythios, recitando con sin igual -entusiasmo los versos de la "Ilada".--En la Universidad se sostena -calumniosamente que el sueldo de la clase de griego se divida entre -Larsen y Fernndez, pero el hecho curioso es que Fernndez, solo en -clase, consegua armar unos barullos colosales, respondiendo -imperturbablemente a las imprecaciones de Larsen: "No soy -yo!"--Recuerdo que ms tarde, cuando fuimos estudiantes de derecho, -Patricio Sorondo nos invitaba a entrar en masa en la clase de griego, -como oyentes. Cuando Larsen lea algn verso, Patricio sonrea con -lstima. Interpelado, aseguraba al buen profesor que su pronunciacin -helnica era deplorable; que, a lo sumo, slo poda compararse al -dialecto de los porteros de Atenas en tiempo de Pericles.--Fernndez se -indignaba y encarndose con Patricio, le diriga una alocucin en griego -que ni l mismo, ni Larsen, ni nadie entenda.--La escena conclua -siempre ponindonos Larsen a todos en la puerta y encerrndose de nuevo -con Fernndez, que a todo trance quera saber el griego... - - - - -XVIII - - -La pluma ha corrido inconscientemente; quera hablar del antagonismo -entre porteos y provincianos, y heme aqu bien lejos de mi objeto! - -El hecho es que el nuevo Vicerrector, por una u otra razn, decidi -gobernar con un partido, sistema como cualquier otro, aunque para l -tuvo consecuencias deplorables. - -Creamos entonces, exageradamente, que todos los castigos nos estaban -reservados, mientras los provincianos (nosotros ramos del _Estado_ de -Buenos Aires!) tenan asegurada la impunidad absoluta. Las -conspiraciones empezaron, los duelos parciales entre los dos bandos se -sucedan sin interrupcin, hasta que la conducta misma de Don F. M. -justific la explosin de la clera portea. Don F. M. nos organizaba -bailes en el dormitorio antiguamente destinado a capilla, en el que aun -exista el altar y en el que, en otro tiempo, bajo el doctor Agero, se -hacan lecturas morales una vez por semana.--No fu por cierto el -sentimiento religioso el que nos sublev ante aquella profanacin; pero -como en esos bailes haba cena y se beba no poco vino seco, que por su -color reemplazaba el Jerez a la mirada, suceda que muchos chicos se -embriagaban, lo que era no solamente un espectculo repugnante, sino que -autorizaba ciertos rumores infames contra la conducta de Don F. M., que -hoy quiero creer calumniosos, pero sobre cuya exactitud no tenamos -entonces la menor duda. El simple hecho del baile revelaba, por otra -parte, en aquel hombre, una condescendencia criminal, tratndose de un -Colegio de jvenes internos, rgimen abominable por s mismo y que slo -puede persistir a favor de una vigilancia de todos los momentos y de una -disciplina militar. - -A la conspiracin vaga sucedi una organizacin de carbonarios. Yo no -tuve el honor de ser iniciado; era muy chico an y perteneca a los -_abajeos_; es decir, a los que vivamos en el piso bajo del colegio, -mientras el alto era ocupado por los mayores, los _arribeos_.--Nuestros -prohombres lo haban organizado todo, sin dar cuenta a la gente menuda. -Pero yo tena un buen amigo en Eyzaguirre, que tuvo la bondad de -ilustrarme ligeramente. - -Mis relaciones con Eyzaguirre eran de una naturaleza especial; le -incomodaba a cada instante, le remedaba, le llamaba _Del Pas_, que era -su aborrecido apodo, zumbaba a su alrededor como un mosquito, le -desafiaba, le echaba pelo de cepillo entre las sbanas, le mortificaba, -en fin, de cuantas maneras me sugera mi imaginacin, tendida a ese solo -objeto. Eyzaguirre era un hombre robusto, fuerte y bravo; ms de una vez -levant el brazo sobre m, pero venca su generosidad ingnita y -comprendiendo que de un golpe me habra suprimido, lo dejaba caer -ahogando un rugido, como Jean Taureau delante de Fifine. Slo en una -ocasin la clera le ceg; me di a mano abierta un cogotazo que me -tendi a lo largo y antes que hubiere iniciado a patadas desde el suelo -un estril sistema defensivo, ya Eyzaguirre me haba levantado en sus -robustos brazos y llevado junto a la fuente para ponerme agua en la -cabeza, preguntndome, con la voz trmula por la emocin, si me haba -hecho dao. - -Tanta generosidad me venci, y sea por ese motivo o porque el primer -cogotazo haba roto el cmodo prisma de la impunidad, el hecho es que -nos hicimos amigos para siempre. Aun hoy es uno de los hombres cuya mano -estrecho con mayor placer. - - - - -XIX - - -Eyzaguirre me haba dicho que si senta algn gran ruido de noche, en -los claustros de arriba, acometiera valerosamente al provinciano que -tuviera ms prximo de mi cama y que lo pusiera fuera de combate. Que -ramos pocos y slo podra salvarnos el valor y la rapidez en la accin. -En fin, despus de algunos das de expectativa, una noche, de una a dos -de la maana, saltamos todos sobre el lecho, al sacudimiento espantoso -de una detonacin que conmovi las paredes del Colegio. - -Arremet ciego a mi vecino, que no puedo recordar bien si era un joven -llamado Granillo, de la Rioja, o Cossio, de Corrientes, d y recib -algunos moquetes; pero la curiosidad pudo ms, y todos corrimos, casi -desnudos, a los claustros superiores.--Aun haba mucho humo; las puertas -del cuarto del Vicerrector haban sido sacadas de quicio por la -explosin de dos bombas Orsini, sin proyectiles, se entiende, pues el -objeto no fu otro que dar un susto de dos yemas a Don F. M.--Este haba -hecho una barricada en la puerta. - -En medio del claustro y solo, frente a su cuarto, v a Eyzaguirre en -soberbia apostura de combate, con un viejo sable en la mano izquierda y -una bola de plomo, unida a una cuerda, en la derecha. - -De todos los dormitorios afluan estudiantes, muchos de ellos armados. -Aqul iba a ser un campo de Agramante; el Vicerrector, vindose rodeado -de sus fieles, salv la barricada y comenz a vociferar, abriendo sus -vestidos, mostrando el pecho desnudo, desafiando a la muerte, etc. Los -conocedores sostuvieron siempre que esa manifestacin de valor haba -sido un poco tarda. - -As como los franceses de Sicilia, repuestos de su sorpresa, arremetan -enfurecidos a sus adversarios, los provincianos se preparaban a caer -sobre nuestra vanguardia, formada por Eyzaguirre y dos o tres -compaeros, cuando vimos aparecer al venerable Dr. Santilln, cura -prroco de San Ignacio; sus cabellos blancos, su palabra mansa y -persuasiva, desarmaron los nimos.--Cada uno se retir a su cuarto y l -llev consigo a Don F. M., que jams volvi a pisar el suelo del -Colegio. - -El sumario al da siguiente fu terrible; M. Jacques, plido de clera, -tomaba las declaraciones principales. El punto capital era ste: quin -haba prendido fuego a las bombas?--La respuesta fu unnime y sincera: -"no lo s". Y era la verdad; por largos aos ha permanecido oculto el -nombre del nuevo Guy Fawkes, del atrevido estudiante que, con ms xito -que aqul, llev a cabo ese rasgo de audacia. Ms tarde, cuando haca ya -mucho tiempo que haba salido del Colegio, uno de los _grandes_ de -entonces me hizo la confidencia, murmurando a mi odo un nombre que -callo hoy, no porque a mi juicio pueda menoscabar en lo mnimo la -relacin de esta aventura al que la di acabado fin, sino por un -curiossimo resto de aquel culto del estudiante de honor por la -discrecin y el secreto. Es pueril, pero lo siento as. - - - - -XX - - -Dos o tres expulsados, tres meses sin salida los domingos a casi todos e -interminables horas de encierro a muchos de nosotros volvieron a poner -las cosas en su estado normal, afirmndose definitivamente la disciplina -con el ingreso de Don Jos M. Torres. - -El encierro es un recuerdo punzante que no me abandona; eterno candidato -para ocuparlo, su husped frecuente, conoca una por una sus -condiciones, sus escasos recursos, sus numerosas inscripciones y aquel -olor hmedo, acre, que se me incrustaba en la nariz y me acompaaba una -semana entera. La puerta daba a un descanso de la escalera que se abra -frente al gimnasio.--Era una pieza baja, de bveda: cuatro metros -cuadrados. Tena un escao de cal y canto, demasiado estrecho para -acostarse y que daba calambres en la espalda a la hora de estar sentado -en l. Una luz insignificante entraba por una claraboya lateral y muy -alta, por donde los compaeros solan tirar con maestra algunos -comestibles con que combatir el clsico rgimen de pan y agua. - -Oh! las horas mortales pasadas all dentro, tendido en el suelo, llena -de tierra la cabeza, el cuerpo dolorido, los odos tapados para no oir -el ruido embriagador de la partida de rescate, en la que yo era famoso -por mi ligereza, la vela de sebo, mortecina y nauseabunda, pegada a la -pared, debajo de una caricatura de Paunero con tricornio y con una -cinta saliendo de su boca, a manera de las ingenuas leyendas brotando de -labios de vrgenes y santos, en el arte cristiano primitivo, pero -cargada aqu con un dstico cojo y expresivo; la enorme hoja de la -puerta, tallada, quemada de arriba abajo, horadada y recompuesta, como -un pantaln de marinero; la cerradura claveteada y cosida, fiel e -incorruptible, virgen de todo atentado, desde la solemne declaracin de -Corrales sobre la ineficacia de nuevas tentativas al respecto; el hambre -frecuente, los proyectos de venganza negra y sombra, lentamente -madurados en la obscuridad, pero disipados tan pronto como el aire de la -libertad entraba en los pulmones!... - -He conservado toda mi vida un terror instintivo a la prisin; jams he -visitado una penitenciara sin un secreto deseo de encontrarme en la -calle. Aun hoy las evasiones clebres me llenan de encanto y tengo una -simpata profunda por Latude, el barn de Trenck y Jacques Casanova. No -he podido comprender nunca el libro de Silvio Pellico, ni creo que el -sentimiento de conformidad religiosa, unido a un imperio absoluto de la -razn, basten para determinar esa placidez celeste, si no se tiene una -sangre tranquila y fra, un espritu contemplativo y una atrofia -completa del sistema nervioso. - - - - -XXI - - -Las autoridades del Colegio haban comenzado a preocuparse seriamente en -dar mayor ensanche a los dormitorios destinados a enfermera, en vista -del nmero de estudiantes, siempre en aumento, que era necesario alojar -en ella. Una epidemia vaga, indefinida, haba hecho su aparicin en los -claustros. Los sntomas eran siempre un fuerte dolor de cabeza, -acompaado de terribles dolores de estmago. _Vas-y-voir!_ - -El hecho es que la enfermera era una morada deliciosa; se charlaba de -cama a cama; el caldo, sin elevarse a las alturas del _consomm_, tena -un cierto gustito a carne, absolutamente ausente del lquido homnimo -que se nos serva en el refectorio; pescbamos de tiempo en tiempo un -ala de gallina, y sobre todo... no bamos a clase! - -La enfermera era, como es natural, econmicamente regida por el -enfermero. Acabo de dejar la pluma para meditar y traer su nombre a la -memoria sin conseguirlo; pero tengo presente su aspecto, su modo, su -fisonoma, como si hubiera cruzado hoy ante mis ojos. Haba sido primero -sirviente de la despensa, luego segundo portero, y, en fin, por una de -esas aberraciones que jams alcanzar a explicarme, enfermero. "Para esa -plaza se necesitaba un calculador, dice Beaumarchais: la obtuvo un -bailarn". - -Era italiano y su aspecto haca imposible un clculo aproximativo de su -edad. Poda tener treinta aos, pero nada impeda elevar la cifra a -veinte unidades ms. Fu siempre para nosotros una grave cuestin decir -si era gordo o flaco. - -Hay hombres que presentan ese fenmeno; recuerdo que en Arica, durante -el bloqueo, pasamos con Roque Senz Pea largas horas reuniendo -elementos, para basar una opinin racional al respecto, con motivo de la -configuracin fsica del general Buenda.--Senz Pea se inclinaba a -creer que era muy gordo y yo hubiera sostenido sobre la hoguera que -aquel hombre era flaco, extremadamente flaco.--Le veamos todos los -das, le analizbamos sin ganar terreno. Yo arda por conocer su opinin -propia; pero el viejo guerrero, lleno de vanidad, deca hoy, a propsito -de una marcha forzada que vena a su memoria, que haba sufrido mucho a -causa de su corpulencia.--Senz Pea me miraba triunfante!--Pero al da -siguiente, con motivo de una carga famosa, que el general se atribua, -haca presente que su caballo, con tan _poco peso_ encima, le haba -permitido preceder las primeras filas.--A mi vez, miraba a Senz Pea -como invitndole a que sostuviera su opinin ante aquel argumento -contundente. No sabamos a quin acudir, ni qu procedimiento emplear. -Pesar a Buenda? Medirle? No lo hubiera consentido. Consultar a su -sastre? No le tena en Arica.--Aquello se converta en una pesadilla -constante; ambos veamos en sueos al general.--Roque, que era -sonmbulo, se levantaba a veces pidiendo un hacha para ensanchar una -puerta por la que no poda penetrar Buenda.--Yo vea floretes pasearse -por el cuarto, en las horas calladas de la noche y observaba que sus -empuaduras tenan la cara de Buenda.--No encontrbamos compromiso -plausible, ni _modus vivendi_ aceptable. Reconocer que aquel hombre era -_regular_, habra sido una cobarda moral, una dbil manera de -cohonestar con las opiniones recprocas. En cuanto a m, la humillacin -de mis pretensiones de hombre observador me haca sufrir en -extremo.--Cmo podra escudriar moralmente un individuo, si no era -capaz de clasificarle como volumen positivo?--Al fin, un rayo de luz -hiri mis ojos o la reminiscencia inconsciente del enfermero del Colegio -vino a golpear en mi memoria. Vi marchar de perfil a Buenda y, ahogando -un grito, me desped de prisa y corr en busca de Senz Pea, a quien -encontr tendido en una cama, silencioso y meditando, sin duda ninguna, -en el insoluble problema.--Medio sofocado, grit desde la puerta: -"Roque!... Encontr!--Qu?--Buenda...--Acaba!--Es flaco y -barrign!" - -No aadir una palabra ms; si alguno de los que estas lneas lean ha -observado un hombre de esas condiciones, habr sin duda sentido las -mismas vacilaciones y dudas. Tal vez l, menos feliz, no ha encontrado -la clave del secreto, que le abandono generosamente. - - - - -XXII - - -Nuestro enfermero tena esa peculiarsima condicin. Empezaba su -individuo por una mata de pelo formidable que nos traa a la idea la -confusa y entremezclada vegetacin de los bosques primitivos del -Paraguay, de que habla Azara; veamos su frente, estrecha y deprimida, -en raras ocasiones y a largos intervalos, como suele entreverse el vago -fondo del mar, cuando una ola violenta absorbe en un instante un enorme -caudal de agua para levantarlo en el espacio. Las cejas formaban un -cuerpo unido y compacto con las pestaas, ralas y gruesas, como si -hubieran sido afeitadas desde la infancia. La palabra mejilla era un sr -de razn para el infeliz, que estoy seguro jams conoci aquella seccin -de su cara, oculta bajo una barba, cuyo tupido, florescencias y frutos -nos traa a la memoria un omb frondoso.--El cuerpo, como he dicho, era -enjuto; pero un vientre enorme despertaba compasin hacia las dbiles -piernas por las que se haca conducir sin piedad. El equilibrio se -conservaba gracias a la previsin materna que le haba dotado de dos -andenes de ferrocarril, a guisa de pies, cuyo envoltorio, a no dudarlo, -consuma un cuero de baqueta entero. Un da nos confi, en un momento de -abandono, que nunca encontraba alpargatas hechas y que las que obtena, -fabricadas a medida, excedan siempre los precios corrientes. - -Deba haber servido en la legin italiana durante el sitio de Montevideo -o haber vivido en comunidad con algn soldado de Garibaldi en aquellos -tiempos, porque en la poca en que fu portero, cuando le tocaba -despertar a domicilio, por algn corte inesperado de la cuerda de la -campana, entraba siempre en nuestros cuartos cantando a voz en cuello, -con el aire de una diana militar, este verso (!) que tengo grabado en la -memoria de una manera inseparable a su pronunciacin especial: - - Levntasi, muchachi, - que la cuatro sun - e lo federali - sun ven o Cordun. - -Perdi el gorjeo matinal a consecuencia de un reto del seor Torres, -que, hacindole parar el pelo, le puso a una pulgada de la puerta de la -calle.--Sin embargo, en la enfermera, cuando entraba por la maana o al -participar, en la comida, del vino que haba comprado a hurtadillas para -nosotros, tarareaba siempre entre dientes: "Levntasi, muchachi", etc. -Cuando le retaban o el doctor Quinche, mdico del Colegio, le deca que -era un animal, lo que ocurra con regularidad y justicia todos los das, -su nico consuelo era, as que la borrasca se ausentaba bajo la forma -del Dr. Quinche, entonar su eterno e inocente estribillo. - -Como prototipo de torpeza, nunca he encontrado un _specimen_ ms -completo que nuestro enfermero.--Su escasa cantidad de sesos se -petrificaba con la presencia del doctor, a quien haba tomado un miedo -feroz y de cuya ciencia mdica hablaba pestes en sus ratos de -confidencia.--Cuando el mdico le indicaba un tratamiento para un -enfermo, inclinaba la cabeza en silencio y se daba por enterado.--Un da -haba cado en el gimnasio un joven correntino y recibido, a ms de un -fuerte golpe en el pecho, una contusin en la rodilla.--El Dr. Quinche -recet un jarabe que deba tomarse a cucharadas y un agua para frotar la -rodilla.--Una hora despus de su partida, omos un grito en la cama del -pobre correntino, a quien el enfermero haba hecho tomar una cucharada -de un lquido atroz, despus de haberle friccionado cuidadosamente la -rodilla con el jarabe de que tena enmelada toda la mano. Fu su ltima -hazaa; el Dr. Quinche declar al da siguiente que uno de los dos, el -enfermero o l, estaba de ms en el mundo o por lo menos en la -enfermera, y como el hilo se _curta_ por lo ms delgado, segn tuvo la -bondad de comunicrmelo confidencialmente, el pobre enfermero cambi de -destino, aunque consolado un tanto de que sus funciones se limitaran -siempre a suministrar drogas; fu sirviente de comedor. - -Sentimos su salida de todas veras; pero bien pronto una catstrofe mayor -nos hizo olvidar aqulla. El Vicerrector, alarmado de la manera cmo se -propagaba la epidemia vaga de que he hablado, celebr una consulta -mdica con el doctor, y ambos de acuerdo, establecieron como sistema -curativo la dieta absoluta, acompaada de una vigilancia extrema para -evitar el contrabando. A las veinticuatro horas nos sentimos sumamente -aliviados y el germen de nuestro mal fu tan radicalmente extirpado, que -no volvimos a visitar la enfermera en mucho tiempo. - - - - -XXIII - - -Fu un da bullicioso aquel en que se nos anunci que en breve empezara -a funcionar la clase de literatura regida por el seor Gigena. Tenamos -hambre de lanzarnos en esa va del arte; las novelas nos haban -preparado el espritu para esa tarea y nos pareca imposible que al ao -de curso no nos encontrramos en estado de escribir a nuestra vez un -buen romance, con muchos amores, estocadas, sombras, luchas, escenas -todas de descomunal efecto. Ya para aquel entonces haba yo comenzado a -borronear papel y a ms de dos cretinismos juveniles que mis parientes -de la "Tribuna" publicaron con sendas laudatorias, tena casi concluda -una novela que pasaba en una estancia durante las vacaciones, y cuyo -hroe principal era un gaucho cantor. Creo que algo de eso se public -despus, bajo un pseudnimo, como si temiera comprometer mi gravedad en -tales ligerezas. - -Mi compaero de trabajos literarios era Adolfo Lamarque, que me llevaba -dos ventajas insuperables: haca versos y era externo. A pesar de estar -sentados juntos en clase, nos dirigamos frecuentemente cartas, las mas -siempre en prosa, pero las suyas generalmente rimadas--Lamarque -versificaba con suma facilidad.--Recuerdo que una vez que debamos hacer -una composicin en clase sobre "El sueo de Anbal", Lamarque, el -nico, present la suya en verso. Para m fu una obra maestra y an -tengo en la memoria los primeros versos. Empezaba as: - - Despierta, Anbal, del letargo horrendo - que aqu te tiene encadenado y vuela - a vengar de Duilio..... - -Lamarque me enloqueca, pintndome en verso, prosa y narraciones orales, -los primores maravillosos del "Orphe aux Enfers", que se daba entonces -por primera vez en el Teatro Argentino. La descripcin del traje de la -"Opinin Publique" tomaba siete octavas partes de la narracin, -destinadas a pintar precisamente lo que no cubra. Diana, Venus, la -opulenta Juno, completaban el cuadro. No tena la menor nocin de esas -grandezas; un deseo inmoderado de gozar yo tambin de ese espectculo -soberano me impeda estudiar, apartar un instante mi pensamiento de ese -Olimpo adorable. As, un da que Gigena nos di por tema de disertacin -escrita este cuadro de Suetonio: "Nern, desde lo alto del Capitolio, -rodeado de sus cortesanas, la lira en la mano y ceida la frente de -guirnaldas, contempla el incendio de Roma", no s qu pas por m. Me -olvid que el objeto primordial, retrico, obligado, era vilipendiar a -Nern, ponerle por el suelo en nombre de la moral ms elemental y -concluir por una peroracin vigorosa, en la que se ofreciera ese ejemplo -abominable a los reyes todos de la tierra. "Amor son la lira", como -habra dicho don J. C. Varela, y debut por la pintura de un incendio -durante la noche. En vez de hablar de las madres, nios y ancianos -vctimas del fuego, en vez de mencionar gravemente los capitales -perdidos y las obras de arte destrudas, no vea sino las llamas -colosales jugueteando en la atmsfera, el humo denso y abrillantado por -el resplandor, el rugido de las hogueras, la muchedumbre humana en -convulsin. Y all en la altura, Nern, bello como un dios pagano, -desnudo como un efebo, cantando versos sonoros y vibrantes, mientras -mujeres de incomparable hermosura sostenan su cabeza con sus blancos -senos, le escanciaban vinos selectos y humedecan su sien con la -guirnalda siempre fresca!... Insensiblemente pas por los lmites -verdosos de la alusin discreta, llegu a las licencias de Petronius, -alcanc a Lucius, y al final, ciertas pginas de Gautier habran sido -cartas de Chesterfield al lado de mi composicin. Gigena se alarm y me -hizo suspender la lectura a la mitad a pesar de las protestas de los -compaeros, que, viendo aquel "boccato", queran gozarlo ntegro. - -Por lo dems, forzoso me es declarar que aquella clase de literatura -tuvo efectos funestos sobre nosotros. Fundamos diarios manuscritos, cuya -"impresin" nos tomaba noches enteras, en los que yo escriba artculos -literarios donde hablaba del "festn de las brisas y los cfiros en el -palacio de las selvas", y en los que Lamarque, F. Cuado, D. del Campo y -otros publicaban versos. Esos diarios hicieron all el mismo efecto que -en los pueblos de campaa; turbaron la armona y la paz, agitaron y -agriaron los nimos y ms de un ojo debi el obscuro ribete con que -apareci adornado a las polmicas vehementes sostenidas por la "prensa". -Por mi parte, tuve un duelo feroz. Ignoro hoy si mi adversario sufri; -pero s recuerdo que, aunque el honor qued en salvo, sal de la arena -mal acontecido, sin ver claro, con una variante en la forma nasal y un -dedo de la mano derecha fuera de su posicin normal. - -Un joven romano habra jurado no ocuparse ms de prensa en su vida; pero -las preocupaciones se van y los instintos quedan. Oh! qu himnos -cantara hoy al periodismo si slo golpes y magullones me hubiera -costado!... - - - - -XXIV - - -Pasbamos las vacaciones en nuestra casa de campo, como considerbamos -legtimamente el punto que hasta hace poco tiempo fu conocido con el -nombre de "Chacarita de los Colegiales", y que ms tarde, al perder el -ltimo trmino de su denominacin, deba adquirir tanta fama por los -acontecimientos de Junio de 1880. - -Pocos puntos hay ms agradables en los alrededores de Buenos Aires. -Situado sobre una altura, a igual distancia de Flores, Belgrano y la -capital, el viejo edificio de la Chacarita, monacal en su aspecto, pero -grande, cmodo, lleno de aire, domina un paisaje delicioso, al que las -caprichosas ondulaciones del terreno dan un carcter no comn en las -campias prximas a la ciudad. En aquel tiempo poseamos como feudo -seorial no slo los terrenos que an hoy pertenecen a la Chacarita, -sino los que en 1871 fueron destinados al cementerio tan rpidamente -poblado. As, nuestros lmites eran extensos y no nos faltaba, por -cierto, espacio para llenar de aire puro los pulmones, organizar -carreras y dar rienda suelta a la actividad juvenil que nos castigaba la -sangre. A pesar de la inmensidad de nuestros dominios, tenamos pleitos -con todos los vecinos, sin contar el famoso proceso con la Municipalidad -de Belgrano, especie de "Jarndyce versus Jarndyce"[6], del que habamos -odo hablar como de una tradicin vetusta, cuyo origen se perda en la -noche de los tiempos, proceso cuyos antecedentes ignorbamos en -absoluto, lo que no nos impeda declarar con toda tranquilidad que el -municipio de Belgrano era representado por una compaa de ladrones, -neta y claramente clasificados. Este viejo pleito tena para nosotros, -sin embargo, algunas ventajas. - - [6] Dickens, "Bleak-House". - -Cuando cruzbamos frente al juzgado de paz de Belgrano, a galope -tendido, algunos honorables miembros de la partida de polica, viendo la -traza arcaica de nuestros corceles (fuera de funciones en esos momentos, -por cuanto su profesin habitual era arrastrar carradas de lea o sacar -agua), abandonaban el noble juego de la taba[7] en que estaban -absorbidos, y cabalgando a su vez, emprendan animosos nuestra -persecucin. Generalmente bamos dos en cada caballo, lo que, como se -supone, no aumentaba sus condiciones de velocidad. Pero compensbamos -este inconveniente por una metdica y razonada divisin del trabajo, -"avant-gut" de nuestros estudios econmicos del futuro. La direccin -del cuadrpedo estaba entera y absolutamente confiada al que iba -delante, tarea grave y trascendental, no slo por las veleidades -fantsticas de la bestia y por la necesidad de cortar campo, sino por la -preocupacin incesante del jinete para evitar la probable operacin de -la talla, practicada inconscientemente por la cruz pelada y puntiaguda, -a favor del convulsivo movimiento de un manquera tradicional. El -ciudadano colegial que ocupaba el anca desempeaba las funciones de -foguista; l deba suministrar, con medios a su arbitrio, los elementos -necesarios para producir el movimiento. Por lo dems, se proceda -siempre de acuerdo con una tabla sancionada por la estadstica -experimental; se saba que el uso del rebenque firme, apoyado por el -taln incansable, produca el trote; si el compaero de delante poda -distraerse hasta el punto de menear taln a su vez, se obtena un -simulacro de galopito expirante, y por fin el "mximum", esto es, un -galope normal, de tres cuadras exactas de duracin, se alcanzaba por la -hbil combinacin del rebenque, cuatro talones y una pequea picana, -dirigida con frecuencia hacia aquellos puntos que el animal, en su -inocencia, haba dado muestras de considerar como los ms sensibles de -su individuo. - - [7] Cuya antigedad es bien respetable, pues hemos visto, con - Emilio Mitre, en el "British Museum", dos figurinas de Tanagra - ejercitndose en l. - -Se me dir, tal vez, que con semejantes elementos era una verdadera -insensatez arrostrar las iras policiales de la partida; pero esa crtica -cesar cuando se sepa que los medios de locomocin de nuestros -adversarios, eran de una fuerza anloga a aquellos de que disponamos. -Iniciada la persecucin, oamos un ruido confuso de latas y denuestos -tras de nosotros; silenciosos, como convena a hombres que tenan en -juego, a ms de sus cinco sentidos, todas sus articulaciones, -aspirbamos a llegar a los terrenos ya casi neutrales del otro lado del -Circo; en general, segn clculo hecho y resultado previsto, rodbamos -tres veces antes de llegar all. Pero sabamos tambin que el honorable -miembro de la partida a quien tal fracaso suceda, no consegua poner en -pie su cabalgadura, sino despus de media hora de exhortaciones -expresivas. Llegados a campo abierto, entre zanjas, arroyos y -alambrados, habamos vencido; porque, echando pie a tierra, -abandonbamos la bestia que parta con increble velocidad hacia la -Chacarita, mientras nosotros saltbamos un cerco, detrs del cual, por -medio de cascotes, rechazbamos con prdida las cargas efmeras de la -caballera enemiga. Cuando una hora ms tarde el sargento de la partida -osaba llegar a nuestro castillo y presentar sus quejas a las autoridades -del Colegio, ya stas haban sido informadas por nosotros de los -desafueros que, a causa del proceso pendiente, se haban permitido los -seides del juez de paz de Belgrano. El sargento sala corrido y las -hostilidades tomaban un carcter feroz. - - - - -XXV - - -Buena, sana, alegre, vibrante aquella vida de campo! Nos levantbamos al -alba; la maana inundada de sol, el aire lleno de emanaciones -balsmicas, los rboles, frescos y contentos, el espacio abierto a todos -rumbos, nos hacan recordar con horror las negras madrugadas del -Colegio, el fro mortal de los claustros sombros, el invencible -fastidio de la clase de estudio. En la Chacarita estudibamos poco, como -era natural; podamos leer novelas libremente, dormir la siesta, salir -en busca de "camuats" y, sobre todo, organizar con una estrategia -cientfica, las expediciones contra los "vascos". - -Los "vascos" eran nuestros vecinos hacia el Norte, precisamente en la -direccin en que los dominios colegiales eran ms limitados. Separaba -las jurisdicciones respectivas un ancho foso, siempre lleno de agua y de -bordes cubiertos de una espesa planta baja y brava. Pasada la zanja, se -extenda un alfalfar de media cuadra de ancho, pintorescamente manchado -por dos o tres pequeas parvas de pasto seco. Ms all, el jardn de las -Hesprides, los campos Elseos, el Edn, la tierra prometida! All, en -pasmosa abundancia, crecan las sandas, robustas, enormes, cuyo solo -aspecto apartaba la idea de la "caladura" previsora; la sanda ajena, -vedada, de carne roja como el lacre, el "cucrbita citrullus" famoso, -cuya reputacin ha persistido en el tiempo y el espacio; all doraba el -sol esos melones de origen extico, redondos, incitantes en su forma -ingnita de tajadas, los melones exquisitos, de suave pasta perfumada y -de exterior caprichoso, grabado como un papiro egipcio! No tenan -rivales en la comarca y es de esperar que nuestra autoridad sea -reconocida en esa materia. Las excursiones a otras chacras nos haban -siempre producido desengaos; la nostalgia de la fruta de los vascos nos -persegua a todo momento y jams vibr en odo humano, en sentido menos -figurado, el famoso verso de Garcilaso de la Vega. - -Pero debo confesar que los "vascos" no eran lo que en el lenguaje del -mundo se llama personajes de trato agradable. Robustos los tres, giles, -vigorosos y de una musculatura capaz de ablandar el coraje ms probado, -eternamente armados con sus horquillas de lucientes puntas, levantando -una tonelada de pasto en cada movimiento de sus brazos ciclpeos, -aquellos hombres, como todos los mortales, tenan una debilidad suprema; -amaban sus sandas, adoraban sus melones! Dos veces ya los hados -propicios nos haban permitido hacer con xito una "razzia" en el -cercado ajeno, cuando un da... - -Eran las tres de la tarde y el sol de enero parta la tierra sedienta e -inflamada, cuando, saltando subrepticiamente por una ventana del -dormitorio donde ms tarde deba alojarse el 1. de caballera de lnea, -nos pusimos tres compaeros en marcha silenciosa hacia la regin feliz -de las frescas sandas. Llegados al foso, lo costeamos hasta encontrar -el vado conocido, all donde habamos tendido una angosta tabla, puente -de campaa no descubierto an por el enemigo. Lanzamos una mirada -investigadora: ni un vasco en el horizonte! Nos dividimos, y mientras -uno se diriga a la izquierda, donde floreca el "cantaloup", dos nos -inclinamos a la derecha, ocultando el furtivo paso por entre el alfalfar -en flor. Llegamos, y rpidos buscamos dos enormes sandas que en la -pasada visita habamos resuelto dejar madurar algunos das an. La ma -era inmensa, pero su mismo peso me auguraba indecibles delicias. - -Cargu con ella y cuando baj los ojos para buscar otra pequea con que -saciar la sed sobre el terreno... un grito, uno solo, intenso, terrible, -como el de Telmaco, que petrific el ejrcito de Adrasto, rasg mis -odos. Tend la mirada al campo de batalla; ya la izquierda, -representada por el compaero de los melones, bata presurosa retirada. -De pronto, detrs de una parva, un vasco horrible, inflamado, sale en mi -direccin, mientras otro pone la proa sobre mi compaero, armados ambos -del pastoril instrumento cuyo solo aspecto comunica la ingrata impresin -de encontrarse en los aires, sentado incmodamente sobre dos puntas -aceradas que penetran... - -Cmo corra, abrazado tenazmente a mi sanda! Qu indiferencia suprema -por la gorra ingrata que me abandon en el momento terrible, quedando -como trofeo sobre el campo enemigo! Y, sobre todo, cun veloz me -pareca aquel vasco, cuyo respirar de fuelle de herrera crea sentir -rozarme los cabellos! Volbamos sobre la alfalfa: qu larga es media -cuadra! - -Un momento cruz mi espritu la idea de abandonar mi presa a aquella -fiera para aplacarla. Los recuerdos clsicos me autorizaban; pens en -Medea, en Atalanta, pens en los jefes de caballera que regaban el -camino de la "retirada" con las prendas de su apero; pens... No! Era -una ignominia! Llegar al dormitorio y decir: "me ha corrido el vasco y -me ha quitado la sanda!" Jams! Era mi escudo lacedemonio: vuelve con -l o sobre l! - -Instintivamente haba tomado la direccin del vado; pero el vasco de mi -compaero, por medio de una diagonal habra llegado antes que yo, y debo -declarar que, a pesar de la persecucin personal del mo, los tres -vascos me eran igualmente antipticos. March de cara al sol! como el -Byron de Nez de Arce. Mi agilidad proverbial, aumentada por las -fatigas diarias del rescate, haba brillado en aquella ocasin; as, -cincuenta pasos antes de llegar al foso, mi partido estaba tomado. Puse -el corazn en Dios, redobl la ligereza y salt... Una desagradable -impresin de espinas me revel que haba salvado el obstculo: pero oh -dolor! en el trayecto se me haba cado la sanda, que yaca entre las -aguas cenagosas del foso! - -Me detuve y observ a mi vasco: dara el salto? Lo deseaba en la -seguridad que ira a hacer compaa a la sanda. Pero aquel hombre -terrible medit, y plantndose del otro lado de la zanja, apoyado en su -tridente, empez a injuriarme de una manera que revelaba su educacin -sumamente descuidada. Escapa a mi memoria si mi actitud en aquellas -circunstancias fu digna; slo recuerdo que en el momento en que tomaba -un cascote, sin duda para darle un destino contrario a los intereses -positivos de mi vasco, v a mis dos compaeros correr en direccin a -"las casas" y al vasco de los melones despuntar por el vado y dirigirse -a m. De nuevo en marcha precipitada, pero seguro ya del triunfo!... - -Eran las tres y media de la tarde y el sol de Enero parta la tierra -sedienta e inflamada, cuando con la cara incandescente, los ojos -saltados, sin gorra, las manos ensangrentadas por los zarzales -hostiles, saltamos por la ventana del dormitorio. Me tend en la cama y, -mientras el cuerpo reposaba con delicia, reflexion profundamente en la -velocidad inicial que se adquiere cuando se tiene un vasco irritado a -retaguardia, armado de una horquilla. - - - - -XXVI - - -Viene a mi memoria, envuelto entre los recuerdos de la Chacarita, el de -uno de mis condiscpulos, tipo curiossimo que en aquellos tiempos -felices, ignorantes an de los encuentros grotescos que nos -proporcionara el mundo, clasificbamos alternativamente con los nombres -de "el loco Larrea" o "el loro Larrea". Queda entendido que he alterado -su verdadero apellido, pues ignoro si vive an, en cuyo caso tal vez no -le sera grato figurar en estas pginas, a la manera de un coleptero de -museo. Era riojano; aunque de gran estatura, su cuerpo, sea por falta de -armona ingnita, sea por el corte de sus jacquets amplios, sin la menor -curva en la espalda, presentando una lnea recta geomtrica desde el -cuello hasta el ribete del faldn, ofreca un conjunto tan desgraciado -como inspido. La cara de Larrea era una obra maestra. En primer lugar, -aquel rostro slo se conservaba a costa de incesante lucha contra la -cabellera, tupida y alborotada, pero eminentemente invasora. No puedo -recordar la fisonoma de Larrea sin el arco verdoso que coronaba su -frente estrecha, precisamente en la lnea divisoria del pelo y el cutis -libre. Era un depilatorio espeso, de insoportable olor, que Larrea se -aplicaba, con una constancia benedictina, todas las noches, a fin de -evitar los avances capilares de que he hecho mencin. Pero Larrea -sostena que esa pasta era completamente ineficaz, a lo que alguno de -los compaeros replicaba que era natural no ejerciera influencia sobre -sus pelos de calabrote, habiendo sido fabricada para hacer desaparecer -el ligersimo "duvet" del brazo de las damas, segn cantaba el -prospecto. Se echa acaso abajo un bosque de andubays con la ligera hoz -que derriba los trigales? La nariz de Larrea presentaba esa forma -arquitectnica que la envidia humana ha clasificado de "ata"[8]; ms -abajo, de Este a Oeste, abarcando los lmites visibles, se desenvolva -la boca de Larrea, siempre entreabierta, sin duda para dar ventilacin a -sus dientes como teclas de piano viejo, en color y dimensin. - - [8] Dickens - -Larrea hablaba sin reposo, a todas horas, con todo motivo, lo que le -haba valido el ya mencionado calificativo de "loro". Pero cuando lleg -a la Chacarita, notamos, alarmados, que aquella facundia inagotable -haba cesado y que Larrea, hosco, hurao, evitaba los juegos, los -placeres comunes, no coma y pasaba todo el da tendido en su cama, en -la que nos pareca oir durante la noche suspiros enormes como resoplidos -de buey. - -Larrea amaba! Una tarde me confi que haba entregado su corazn a una -beldad cruel que no quera apercibirse del fuego que le consuma. Me -pidi que no me burlara de l, porque era un asunto serio, que le tocaba -de cerca lo ms ntimo del alma. Alentado por mi cara de confidente de -tragedia, de aquellos nicamente admitidos en la escena para dar la -rplica corta y hbil que motiva una nueva tirada del hroe, Larrea -lleg hasta leerme versos. Por fin, supe que el objeto de su pasin era -una nia, hija de una "modesta" familia que habitaba a veinte cuadras -de la Chacarita. Ya lo creo! Era una chinita deliciosa de diez y ocho -aos, de carita fresca y morena, de grandes ojos negros como el pelo, -sin ms defecto que aquel pescuezo angosto y flaquito que parece ser el -rasgo distintivo de nuestra raza indgena. Todos la conocamos y ms de -uno haca frecuentes pasadas a pie y a caballo, por delante de aquel -rancho, alentado por locas esperanzas. - -Anim a Larrea cuanto pude, le d mis consejos (porque los porteos -ramos "censs" ser tenorios consumados), y, por fin, me anunci un da -que haba hecho relacin con la familia y que haban organizado, de -acuerdo, un baile para el sbado prximo, baile al que debamos -concurrir siete u ocho de nosotros, siempre que nos hiciramos preceder -por algunas libras de yerba y azcar, algunas botellas de cerveza y -ginebra, etc. Larrea me abandonaba la eleccin de los convidados y me -peda los acompaara al sitio de la fiesta, donde l se encontrara -desde la primera hora. - -Como se comprende, era necesario escaparse. - -Comuniqu la nueva a Eyzaguirre, candidato nato a una partida semejante, -avis tambin al cojo Videla, uno de los muchachos ms buenos y -traviesos que he conocido; y--como habamos tenido tiempo de -prepararnos--el sbado, a las nueve de la noche, dejando cada uno en la -cama respectiva (felizmente no estaban todas en el mismo cuarto) un -mueco con una peluca de crin, nos pusimos silenciosamente en marcha, a -travs de los potreros, llenos de un loco entusiasmo y forjando -conquistas a millares. - - - - -XXVII - - -Larrea estaba ya all. Ebrio de gozo, radiante dentro de su jacquet -rectilneo, haba tomado la direccin de la fiesta y serva de bastonero -con toda gravedad. Fumos introducidos, agasajados, y pronto, al comps -de la orquesta, limitada a una guitarra y un acorden (los esfuerzos -para obtener un rgano haban sido vanos), nos hundimos en un ocano de -valses, polkas y mazurkas, pues las damas se negaban a una segunda -edicin de la primera cuadrilla, que, a la verdad, haba permitido al -cojo Videla desplegar calidades coreogrficas desconocidas y que despus -supimos haban sido inspiradas por una representacin de "Orfeo" con que -se haba regalado en una noche de escapada. - -Despus de cada pieza, obsequibamos naturalmente a las damas con un -vaso de cerveza, acompandolas con una frecuencia alarmante para el -porvenir. Larrea irradiaba de contento; haba recitado sus versos, -prometido otros y nos dejaba entrever que una cita flotaba en lo -posible. Un gaucho viejo (le veo an!), con una larga barba canosa, el -sombrero en una mano y un vaso en la otra, gozaba como un bienaventurado -desde la puerta donde se apoyaba. De tiempo en tiempo, cuando nos -lanzbamos a un vals o una polka y que, obedeciendo a las necesidades de -la armona, llevbamos oprimidas a las compaeras, oamos la voz alegre -del viejo que repeta varias veces: - ---Que se vea luz, caballeros! - -La fiesta estaba en su apogeo y el italiano del acorden, despreciando -profundamente a su acompaante de la guitarra, haca maravillas de -ejecucin, bajo ritmos caprichosos y excntricos que llegaban vagamente -a nuestros odos, pues haca rato que bailbamos al comps de una msica -interior, cuando, despus de haber odo el galope de un caballo vimos -aparecer a uno de los condiscpulos de la Chacarita en la puerta del -rancho, con la fisonoma plida que deba tener Daniel al entrar de una -manera tan intempestiva en la sala del festn de Baltasar. - ---Muchachos, los han pillado! El celador me ha dicho que los busque y -que si dentro de media hora no estn en el dormitorio, va a dar cuenta -al vicerrector. - -Todo esto, entrecortado por la fatigosa respiracin. El buen compaero -haba robado uno de los caballos del quintero y por hacernos un servicio -se haba puesto en camino por entre barriales espantosos, pues los -ltimos das haba llovido copiosamente. No haba tiempo que perder y -era necesario ponernos en marcha sin demora. El viejo nos ofreci su -caballo, cuyas formas areas revelaban una dieta de treinta y seis horas -por lo menos; se lo aceptamos agradecidos y tratamos de organizar la -partida. Eramos siete en todo; dos treparon en las ancas del compaero -que nos haba trado el aviso, despus de darle tiempo a que absorbiera -una botella de cerveza ntegra--y los otros cuatros procuramos -arreglarnos sobre el caballo del viejo que a todo trance peda luz, como -Goethe moribundo. Larrea, por darse tono delante de la chinita y -sosteniendo que conoca una senda por donde nos llevara sin -embarrarnos, tom la direccin, colocndose gravemente en la cruz. -Detrs de l, un condiscpulo sumamente grueso, en seguida Eyzaguirre, y -all, al fondo, en el remoto extremo, precisamente en aquel plano -inclinado que parece una invitacin a resbalarse por la cola, yo, -prendido de Eyzaguirre, como un mono a una reja. - -Cuando emprendimos la marcha, el dueo de casa, la novia de Larrea, las -nias todas, el gaucho viejo, hasta el italiano del acorden, rean a -carcajadas. Contestamos alegremente y fu en este momento que hice dos -descubrimientos, de orden diferente, que me alarmaron; aquel caballo no -tena anca, sino un techo de media agua por lomo, de filoso mojinete, y -Larrea posea una _mona_ gigantesca! - - - - -XXVIII - - -La noche era obscura y amenazaba llover; encandilados an, no sabamos -dnde estbamos, ni qu direccin habamos tomado. Si nuestro raciocinio -no hubiera sido alterado por causas conocidas, la seguridad impasible -con que Larrea diriga la bestia, nos habra estremecido.--Se me haba -encargado castigar, pues segn las tradiciones recibidas, el foguista -era siempre el del anca; hice presente que no haba sujeto pasivo, por -cuanto mis golpes se perdan en el aire, y propuse nos limitramos, en -las circunstancias, al sistema del taln. - -Aceptado el procedimiento, seguimos la marcha en las tinieblas; yo me -senta resbalar, resbalar sin descanso; aquel animal tena en la punta -de la cola algo que me atraa. En mi desesperacin me aferraba a -Eyzaguirre, quien me observaba a menudo que deba limitarme a agarrarle -de la ropa, no encontrando plausible, como me lo declar -terminantemente, que mis dedos apretaran, a guisa de gnero, una seccin -de la parte carnosa que la naturaleza haba previsoramente superpuesto a -sus costillas.--El compaero gordo bufaba, oprimido entre Eyzaguirre y -Larrea, y ste, sin cesar de hablar, protestando que nadie conoca el -camino como l, aventuraba una que otra queja sobre la osteologa de -aquel animal. - -No veamos a dos dedos de distancia y los compaeros del otro grupo -haban desaparecido, sin duda por la sencilla razn de haber tomado el -buen camino.--Habamos conseguido--el cielo sabe a costa de qu -esfuerzos y sufrimientos!--hacer tomar el trote a nuestra montura, -cuando de pronto me sent en el suelo, con todo el volumen de Eyzaguirre -encima. Un choque se haba producido y jinete y caballos haban venido -por tierra.--"No es nada; es un alambrado!" - -Era la voz de Larrea, que estaba ya montado y nos invitaba a hacer otro -tanto. Tratamos duramente al pobre conductor, que nos anunci estar -_ahora_ seguro del camino, y, un tanto mohinos y maltrechos, emprendimos -de nuevo la marcha. - -No habamos andado media cuadra, cuando un grito sofocado de Larrea me -hizo apercibir que me encontraba literalmente a _babuchas_ de -Eyzaguirre, quien, a su vez, aplastaba al gordo, que, entre gemidos, -estaba tendido a lo largo sobre algo informe que se debata en el barro -y que un ligero examen posterior revel ser el cuerpo de Larrea. -Habamos cado en una zanja; el caballo, perdiendo el pie, se fu de -boca, Larrea sali por sobre las orejas como una flecha del canal de una -arbaleta, el gordo sigui la ley de la atraccin y Eyzaguirre, no menos -rpido en el descenso, me arrastr a la confusa masa. Haba por lo menos -dos pies de barro; cuando sal y Eyzaguirre y el gordo se pusieron en -pie, nos precipitamos todos a sacar a Larrea, que no hablaba. Todas las -soluciones de continuidad de su cara estaban revocadas por un lodo -espeso y negro. Fu necesario sacudirle, lavarle el rostro con la ltima -botella de cerveza que el gordo no haba soltado en la catstrofe y -sacarle el jacquet rectilneo que pesaba dos arrobas. - -Entonces emprendimos a tanteo, a pie y en el horror de la profunda -noche, aquella marcha legendaria, inaudita, en la que las zanjas eran -endriagos, las tunas vestiglos y los ruidos de los insectos nocturnos -coros de Porrganos y Kobolds.--Puck andaba por all; nos pareca oir su -risa silenciosa entre las brumas, confundindonos los rumbos y gozando a -cada traspis de la errante caravana... El caballo haba quedado en la -zanja para siempre. Adis las largas y melanclicas estadas en el -palenque de la pulpera! Adis la marcha vacilante de la noche, cuando -su dueo oscilaba como un pndulo sobre el recado! Una ligera -perturbacin en la lnea del pescuezo le haba hecho encontrar el reposo -eterno! Sea leve su recuerdo a la conciencia de Larrea! - -Por fin, a las primeras claridades del alba, al canto de los gallos -matinales, el cuerpo exhausto y rendido, el alma agriada contra la -pasin dantesca de Larrea, penetramos en nuestros cuartos y nos ayudamos -fraternalmente a sacarnos la ropa. Slo una bota de Eyzaguirre, con una -tenacidad irritante, se resisti al empuje colectivo y es fama que diez -horas ms tarde solamente solt su presa, vencida por la operacin -cesrea. - - - - -XXIX - - -Como escribo sin plan y a medida que los recuerdos vienen, me detengo en -uno que ha quedado presente en mi memoria con una clara persistencia. Me -refiero al famoso 22 de Abril 1863, en que _crudos y cocidos_ estuvieron -a punto de ensangrentar la ciudad, los cocidos por la causa que los -crudos hicieron triunfar en 1880 y recprocamente. Yo era crudo y crudo -_enrag_. Primero, porque mis parientes, los Varela, uno de los cuales, -Horacio, era como mi hermano mayor, tenan esa opinin, segn lea de -tiempo en tiempo, en la "Tribuna"--y en segundo lugar, porque la mayor -parte de los provincianos eran cocidos.--Queda entendido que yo me daba -una cuenta muy vaga de mi manera de pensar, pero como haba tenido que -sostener mis opiniones a moquetes ms de una vez, la conviccin haba -concludo por arraigarse en mi espritu. - -El da citado haba una excitacin fabulosa en el Colegio; despus de -muchas tentativas infructuosas, conseguimos escaparnos dos o tres y nos -instalamos en la calle Moreno. Fu all donde presenci por primera vez -en mi vida un combate armado entre dos hombres, que me hizo el mismo -efecto que ms tarde sent en una corrida de toros, de la que sali mal -herido el primer espada. Los dos combatientes eran hombres del pueblo y -estaban armados, uno de una daga formidable, mientras el otro manejaba -con suma habilidad un pequeo cuchillo que apenas conseguamos ver: tal -era el movimiento vertiginoso que le imprima.--Mi primera intencin fu -huir, pero tuve vergenza, porque uno de mis compaeros, que tena fama -de bravo en el Colegio, se haba acercado, por el contrario, para -presenciar ms cmodamente la lucha. Dur poco tiempo, porque la -habilidad triunf de la fuerza y el hombre de la daga, dando un grito -desgarrador, cay al suelo con el vientre abierto de un enorme tajo.--El -heridor huy; yo deba estar muy plido, porque recuerdo que durante un -mes el grito del cado vibr en mi odo. - -Pronto nos mezclamos con unos hombres que traan un pauelo al cuello y -que haban desalojado a un pequeo grupo de cocidos que estaban cerca de -la confitera del "Gallo".--Pero el rumor de lo que pasaba dentro, nos -haca arder por penetrar en el recinto de la Legislatura.--Imposible! - -Entonces, de comn acuerdo y comprendiendo que era all donde se -desenvolvan las escenas ms interesantes, resolvimos reingresar al -Colegio y llegar a la Legislatura por las azoteas. Lo hicimos as y a -favor del tumulto que entre los claustros se notaba, ganamos el techo y -como gatos nos corrimos hasta dominar el patio de la Legislatura. - -Al primero que v fu a Horacio Varela, tranquilo, sonriendo y apoyado -en sus muletas. As que me conoci, me pidi fuera inmediatamente a su -casa a avisar a la familia que no volvera hasta tarde, que no temieran, -etc.--"Pero no puedo salir, Horacio; no me dejan". La verdad era que -haba trabajado tanto por llegar a mi punto de observacin y esperaba -que en aquel patio tuvieran lugar cosas tan memorables, que lanzaba ese -pretexto, harto plausible, para quedarme all.--"Un estudiante a quien -no dejan salir, pobrecito! Entonces ustedes ya no saben escaparse?"--Yo -habra podido contestar que lo haca con una frecuencia que pona a -cubierto de semejante reproche; pero prefer la accin y desaparec.--Me -escap con xito, corr a casa de Horacio, tranquilic la familia, volv -al Colegio y, jadeante, extenuado, ocup nuevamente mi sitio de -observacin, de donde d cuenta a Horacio de mi comisin.--En ese -momento un gran nmero de diputados salieron al patio; muchos abrazaban -a un hombre calvo, de muy buena cara, con una gran barba negra, el cual, -despus, supe haba sido miembro informante, desplegando una serenidad -de nimo admirable.--Era el Dr. D. Manuel Aruz, a quien debamos todos -tener ms tarde tanto cario bajo el apodo afectuoso de "viejo Laguna". - -Cuando leo en la historia la narracin del entusiasmo ardiente de los -estudiantes en la Politcnica y la Normal en 1815 y 1830, el arranque -impetuoso de los estudiantes espaoles en la guerra de la Independencia, -abandonando Salamanca para unirse al Empecinado, a D. Juan Porlier, el -cura Merino, el herosmo de los jvenes alemanes en 1813 y 1814, -brotando de los subterrneos de la _Tugendbund_ para caer en los campos -de Leipzig, de la muerte gloriosa de Koerner, cuando leo esos rasgos, me -los explico perfectamente.--Hay en los claustros un ansia de accin -indescriptible; la savia hirviente de la juventud irrita la sangre, -empuja, excita, enloquece. Se suea con grandes hechos; la lucha -enamora, porque implica la libertad. - -Tambin nosotros formamos parte de las gloriosas filas del batalln -Belgrano que fu a ofrecer su sangre y a pedir un puesto en la -vanguardia del General Mitre, al estallar la guerra del Paraguay. Yo fu -soldado del Dr. D. Miguel Villegas; era cuanto poda exigirse de mi -patriotismo: servir a las rdenes de un profesor de la Universidad, que -enseaba filosofa por Balmes y Grusez! - - - - -XXX - - -Es tiempo ya de dar fin a esta charla, que me ha hecho pasar dulcemente -algunas horas de esta vida triste y montona que llevo.--Pero al -concluir me vienen al espritu los ltimos tiempos pasados en la prisin -claustral, cuando ya la adolescencia comenzaba a cantar en el alma y se -abra para nosotros de una manera instintiva un mundo vago, desconocido, -del que no nos dbamos cuenta exacta, pero que nos atraa secretamente. -No nos lo confesbamos al principio unos a otros; la vida de reclusin, -las lecturas disparatadas y sin orden, el alejamiento de la familia, de -la sociedad y, sobre todo, cierto prurito de estudiantes, nos inclinaba -a un escepticismo amargo y sarcstico, ante el cual no haba nada -sagrado.--Eramos ateos en filosofa y muchos sostenamos de buena fe las -ideas de Hobbes. Las prcticas religiosas del Colegio no nos merecan -siquiera el homenaje de la controversia; las aceptbamos con suprema -indiferencia. - -En una confesin general, sin embargo, tuve la veleidad de resistirme. -Obligado a ir al confesionario, dije abiertamente al sacerdote que -estaba tras de la reja que no crea una palabra de esas cosas y que, por -lo tanto, era de su deber no obligarme a mentir. El confesor di cuenta -inmediatamente; fu llamado, insist y recog por premio de mi lealtad -de conciencia pasar en el encierro los tres das de comilonas y huelga -que sucedan a la comunin. - -Al ao siguiente mis ideas se haban hecho ms prcticas; nos reunimos -unos cuantos y confeccionamos una lista de pecados abominables, -estupendos, en que figuraba todo el repertorio de un libro de examen de -conciencia que nos haban dado para prepararnos.--Nos dieron penitencias -atroces, como ser levantarnos a media noche en invierno y salir desnudos -al claustro, arrodillarnos sobre las losas y rezar una hora; esto -durante tres meses. A buen seguro que, en caso de obediencia, la -pulmona habra dado bien pronto cuenta de nosotros.--Pero aqu quiero -hacer una declaracin sincera que pinta bien esos escepticismos -primaverales. Llegado el da de la comunin, que se haca con gran pompa -en el altar mayor, fu obligado a ir a hincarme con tres o cuatro -compaeros y a esperar mi turno. - -Un resto de altivez intelectual, una reaccin violenta dentro de m -mismo, me hizo considerar una repugnante apostasia de mis ideas y una -burla indigna de la religin, aceptar aqullo.--As, cuando el sacerdote -se inclin sobre m, le mir bien en los ojos y le dije quedo: "paso, -padre". Hizo un ligero movimiento de sorpresa; pero cuando se -reincorpor, yo ya me haba dado vuelta y salido de la fila, llevando el -pauelo en la boca, como si realmente hubiera recibido la hostia. No me -delat. - - - - -XXXI - - -Pero la juventud vena y con ella todas las aspiraciones -indefinibles.--La msica me cautivaba profundamente.--Recuerdo las -largas tardes pasadas mirando tristemente las rejas de nuestras ventanas -que daban a la libertad, a lo desconocido, y oyendo a Alejandro Quiroga -tocar en la guitarra las vidalitas del interior, los tristes y montonos -cantos de la campaa y las pocas piezas de msica culta que conoca. Aun -hoy me pasa algo curioso que, en ciertos momentos, me lleva -irresistiblemente a aquellos tiempos. Una tarde, Alejandro se puso a -tocar, sentado en su cama, una marcha lenta y plaidera, pero de un -ritmo marcado y carioso al odo. Yo me haba colocado en el borde de la -ventana, aprovechando la ltima luz del da, para continuar la lectura -de la "Conquista de Granada" de Florin, que me tena encantado. Haba -llegado en ese instante al momento en que Boabdil se despide con los -ojos arrasados en lgrimas, desde lo alto de una colina, de la dulcsima -ciudad de los mrmoles y las fuentes, los amores y los perfumes. Me -pareci que la msica que llegaba a mis odos era la voz misma del -infortunado monarca y d a aquella meloda sollozante el nombre de "el -adis del rey moro", que Alejandro le conserv. Ms tarde, hoy mismo, -cada vez que en un libro encuentro una referencia al msero fin de la -dominacin rabe en Espaa, los acordes de la marcha pesarosa cantan en -mi memoria.--As se explica esa preferencia llena de misterio que -algunos hombres sienten por ciertos trozos de msica, indiferentes para -los dems. Los han odo por primera vez en un momento especial, la -impresin se ha confundido con todas las que entonces se grabaron en el -alma y por una afinidad ntima y secreta, una sola fibra que se -estremezca en un rincn de la memoria, despierta a todas aquellas con -que est ligada. Un hombre, sentado al piano, puede rehacer, para l -solo, toda la historia de su vida moral, haciendo brotar del teclado una -serie de melodas, escalonadas en sus recuerdos... - - - - -XXXII - - -Sentamos tambin necesidad de cario; las mujeres entrevistas el -domingo en la iglesia, los rostros bellos y fugitivos que alcanzbamos a -vislumbrar en la calle, desde nuestras altas ventanas, por medio de una -combinacin de espejos, nos hacan soar, nos hundan en una -preocupacin vaga e incierta, que nos alejaba de los juegos infantiles -del gimnasio, de las viejas y pesadas bromas de costumbre. Las amistades -se haban estrechado y circunscripto; solamos pasar las horas muertas, -hacindonos confidencias ideales, fraguando planes para el porvenir, -estremecindonos a la idea de ser queridos como lo comprendamos y por -una mujer como la que sobamos.--Por primera vez en estas pginas, -nombro a Csar Paz, mi amigo querido, aquel que me confiaba sus -esperanzas y oa las mas, aquel hombre leal, fuerte y generoso, bravo -como el acero, elegante y distinguido, aquel que ms tarde deba morir -en el vigor de la adolescencia por uno de esos caprichos absurdos del -destino, que arrancan del alma la blasfemia profunda!... - -Qu vida de agitacin! Qu pesado era el libro en nuestras manos y qu -envidia se levantaba en el corazn por el estudiante libre de la -Universidad, tan despreciado antes y que hoy veamos pasar, con el -corazn sombro, radiante en su elegancia, en su traje, en la -incomparable soltura de sus maneras! - -Porque empezbamos tristemente a conocernos. La mayor parte de nosotros -ramos pobres y nuestras madres hacan sacrificios de todo gnero por -darnos educacin. Muchas veces nuestras ropas eran cosidas por sus -propias manos y por muchos aos hemos ostentado sacos como bolsas y el -clsico jacquet _crecedero_, aquel que, despreciando el efmero -presente, slo tiene en vista el porvenir.--Pero qu nos importaba? -Eramos filsofos descredos y un tanto cnicos, nos revolcbamos en el -gimnasio, y el eterno botn de doble suela, ancho y largo, nos permita -correr como gamos en el rescate. Usbamos el pelo largo y descuidado, -tenamos, en fin, esa figura desgraciada del muchachn de quince aos, -que empieza a salir de la infancia, sin llegar a la virilidad. Eramos, -con todo, felices y despreocupados. - - - - -XXXIII - - -Pero los diez y ocho aos se acercaban. Los das de salida hacamos -esfuerzos inauditos por arreglarnos lo mejor posible, abandonando muchas -veces la empresa con desaliento, vencidos por la exigidad del -guardarropa.--Qu amarguras, qu sufrimientos, aquellos domingos a la -noche, cuando al volver al Colegio pasbamos frente a los teatros y -veamos en el peristilo una multitud de jvenes, algunos conocidos -nuestros, los externos felices, bien vestidos, con sus guantes -flamantes, y saludando con una gracia, para nosotros insuperable, a las -bellas damas que venan al espectculo! - -En cuanto a m, recordaba bien que de los ocho a los doce aos no haba -faltado casi una noche a la Opera; mi padre me llevaba siempre consigo. -Era, pues, un _dilettante_ de raza y tradicin; Tamberlik me haba -acariciado y la incomparable Madame Lagrange, aquella artista con un -corazn a la Malibran, se haba entretenido en hacerme charlar durante -los entreactos en su camarn, a donde sola llevarme mi hermano -Jacinto.--Y hoy, que era hombre, que poda apreciar todas aquellas -bellezas que haban encantado a mi padre y que flotaban en mi memoria -como una nube, tena que volverme triste y solo al Colegio, dando la -espalda al mundo de la luz! - -Una noche no puede resistir al pasar frente al Coln; v entrar a un -pariente amigo con su familia; comprend que tena un palco donde -meterme medio escondido y tomando mi entrada penetr bravamente, un poco -plido, por la conviccin profunda de que todo el mundo me observaba. - -El pariente tena felizmente un palco bajo y obscuro de la ochava; -llam, me resist con energa a las sillas de adelante y acurrucndome -en el fondo, lanc una mirada investigadora a la platea. Yo saba que el -Vicerrector era un melmano decidido; en efecto, a poco le descubr en -las tertulias. De un lado cierta irritacin por su presencia, mientras -nos confinaba en el claustro tan cruelmente y de otro el temor que me -descubriese, me agitaron un momento. Pero bien pronto todo eso -desapareci y la luz, la msica, ese curioso y penetrante ambiente de -los teatros de buen tono, la proximidad de una criatura idealmente -bella, que estaba en el palco, sus ojos dulces como un pedazo de cielo, -su voz tmida y armoniosa, aquel color difano, transparente, sombreado -a cada instante por un tenue velo de prpura, esa emanacin exquisita de -la pureza, de la inocencia y de la gracia, que subyuga en todas las -edades, todo en un encanto misterioso se apoder de m por completo. -Quince aos han pasado sobre mi cabeza desde aquella noche, quince aos -bien llenos y agitados; pasarn veinte ms y no perder ese recuerdo -suave y melanclico, que trae a mi alma la impresin fresca de las -primeras emociones puras de mi juventud.--Sonro a veces al recordar mi -idilio adolescente, los entusiasmos de mi espritu, ese estado de -sensibilidad enfermiza, la necesidad imperiosa que senta de hacer -versos, mi desesperacin por no poder medir una cuarteta, las pginas -enteras desgarradas con desaliento, las cartas ideales, que jams deban -llegar a su destino, en las que derramaba todos mis sueos y -esperanzas! La vea en todas partes, en todas la buscaba. Me pareca -intil obtener su cario; el mo me bastaba, me elevaba, me daba -intensidad al espritu, fuerza a la voluntad, brillo a la imaginacin, -nobleza al corazn. Cambi de carcter; fu dulce, afable, perd la -irona amarga con compaeros, dej en paz los ridculos ajenos; me -observaba, me correga, me mejoraba... - -De nuevo sonro a travs de los aos; pero quisiera volver a esas horas -incomparables, a esa explosin de la savia, trepando al rbol al son de -los cantos primaverales y desenvolvindose en hojas, en flores, en -perfumes! Quisiera volver a amar como am entonces y como slo entonces -se ama, puro el corazn, celeste el pensamiento!... - -Todo pas en el rpido correr del tiempo; pero la figura deliciosa, a la -que los aos han circundado de esa atmsfera vaporosa que da Murillo a -sus vrgenes, queda fija all en el pasado, cernindose al principio de -la ruta, como una luz ideal!... - - - - -XXXIV - - -Hay que caer a la tierra y recordar que, de una u otra manera, tena que -entrar en el Colegio.--Poco antes del ltimo acto sal, corr a la -puerta que da sobre el atrio de San Ignacio, me saqu el paletot, golpe -fuerte y cuando el viejo portero pregunt quin era, imit la voz del -Vicerrector y una vez la puerta abierta, abat la vela que el cerbero -traa en la mano con un golpe de mi sobretodo, le ech una zancadilla -que di con l en tierra, y antes que volviera de la sorpresa, ya corra -yo por esos claustros como una exhalacin. - -Pero la hora haba sonado para m. Los castigos me irritaban, los -consejos me ponan en un estado de nervios insoportable: no poda -continuar en el Colegio. Pasaba los das enteros ideando medios para -escaparme, a veces con riesgo de la vida, como cuando nos deslizbamos, -con un compaero fiel, por una cuerda flotante que los albailes dejaban -durante la noche en el edificio que se construa entonces sobre la calle -Moreno.--Los exmenes estaban encima y no abra un libro. Haba perdido -la emulacin por completo; las glorias de clase me parecan ridculas y -no habra dado un paso por recuperar el puesto de honor al que estaba -habituado y que senta escaprseme de entre las manos.--Al fin triunf, -y una maana radiante se me abrieron para siempre aquellas puertas, en -cuyos umbrales hubiera entonces sacudido mi planta como el numida. - -Y, sin embargo, cuntas cosas dejaba all dentro! Dejaba mi infancia -entera, con las profundas ignorancias de la vida, con los exquisitos -entusiasmos de esa edad sin igual, en la que las alegras explosivas, el -movimiento nervioso, los pequeos xitos reemplazan la felicidad, que -ms tarde se suea en vano! - -Abandonaba el Colegio para siempre y, abriendo valerosamente las alas, -me dejaba caer del nido, en medio de las tormentas de la vida. - - - - -XXXV - - -Muchos aos ms tarde, volv a entrar un da al Colegio; a mi turno, iba -a sentarme en la mesa temible de los examinadores. Al cruzar los -claustros, al ver mi nombre al pie de algunos dibujos que aun se -mantenan fijos en la pared, con sus modestos cuadros negros; al pasar -junto a mi antiguo dormitorio, teatro de tantas y tan renombradas -aventuras; al cruzar frente a la puerta sombra del encierro, que por -primera vez recibi una mirada cariosa de mis ojos; al ver el grupo de -estudiantes tmidos, callados, que en un rincn procuraban penetrar mi -alma y leer en mi cara sus futuras clasificaciones; al estrechar la mano -de mis compaeros de hoy, mis maestros de otro tiempo; al respirar, en -una palabra, aquel ambiente que haba sido mi atmsfera de cinco aos, -sent una impresin extraa, grata y dulce, y una vaga melancola me -llev por un momento a vivir la vida del pasado. - -Me lanc a todos los viejos rincones conocidos y al pasar, bajo las -bvedas del claustro, se levantaban mis recuerdos, obedientes a una -evocacin simptica. Aqu, me deca, el buen Cosson, tan afectuoso, tan -justo, nos lea las elegas de Gilbert con un entusiasmo sincero o nos -recitaba la tirada de "Thramne" sin mirar el libro; aqu fu donde el -profesor Rossetti, encantado de mi exposicin, me predijo que sera un -ingeniero distinguido, si perseveraba en las matemticas, para las que -haba nacido; en aquel banco expuse a Puiggari mi deplorable conferencia -sobre el iodo, que destruy todas sus esperanzas de verme convertido en -un Lavoisier; en este sitio memorable fu sostenido por M. Jacques, -cuando, habiendo sido llamado a dar examen de francs ante el doctor -Costa, ministro de I. P., me toc en suerte traducir a primera vista el -"Incendio de Moscou" de M. de Sgur y me trab en descomunal batalla con -Larsen sobre la significacin de la palabra "tle"; aqu Jacques me dijo -que era un imbcil, pero que tena razn, cuando sostuve ante l, en una -discusin con un compaero, que este ttulo de un captulo de La -Bruyre, "Les esprits forts", no deba traducirse por: "Los espritus -fuertes"; en aquel rincn me bat una tarde con denuedo contra un -muchacho Arriaza, quien, si bien sac del combate la nariz demolida y -con una forma pintoresca, me dej ciego por una semana; en este escao -se sentaba mi madre, me tomaba las manos, me acariciaba con sus ojos -llenos de lgrimas, me apretaba contra s, y al fin, cuando la noche -caa y era necesario separarnos, me dejaba su alma en un beso... y diez -pesos en la mano, que yo corra a convertir en cigarros en la portera; -aqu fu donde el padre Agero pill al alba a Adolfo Saldas, que -volva de una escapada y a la luz de la luna que entraba por los -cristales del gimnasio, lo hizo arrodillar en el claustro helado y pedir -perdn de su delito, mientras yo, con el mate en la mano y tras la -puerta entreabierta del dormitorio del anciano, contemplaba el cuadro, -poniendo la ausente barba en remojo; he aqu el cuarto famoso donde fu -introducida por engao la sirviente que traa la ropa limpia al "mono" -Latorre, sufriendo las excesivas galanteras de los circunstantes, -mientras el referido "mono", amarrado al pie de un lecho, ofreca el -espectculo confuso de un stiro enardecido llorando a lgrima viva... - ---Los exmenes van a comenzar, doctor. Slo a usted se espera. - ---Voy al momento. - - - - -XXXVI - - -Ah! he aqu el cuarto de Eyzaguirre, aquel informe "maremagnum" del que -ramos pilotos expertos. - -En esa ventana asamos una noche memorable las aves robadas en el corral -de la despensa, aves sagradas para nosotros y que jams figuraron en la -mesa del refectorio; all el saln de los exmenes escritos, donde -algunos jvenes valerosos entraban llevando el enorme Ganot distribudo -por captulos en todo el cuerpo y conociendo la topografa del terreno -como Csar los campos de Munda; la fuente me saluda, la fuente de pico -recto, la fuente que era necesario conquistar a puetazos, porque el -compaero que esperaba, interrumpa a menudo la absorcin hacindola -intermitente, por medio de la broma llamada del "ternero mamn"; aqu un -condiscpulo querido de todos nosotros, que temamos no pasara en el -examen escrito, nos di una minuciosa explicacin de cmo haba -repartido sus fuerzas para el combate; en la nuca, entre camisa y -camiseta, los captulos de "La Inteligencia", salvo "La Razn", que, muy -bien doblada, se ocultaba bajo el cuello, unida a la corbata por un -alfiler; entre el elstico del botn derecho, "La Sensibilidad", -formando "pendant" en el izquierdo "La teora de las facultades del -alma"; en un falso bolsillo del pantaln, "La Voluntad", excepto el -"Libre Albedro" que ocupaba un sitio indigno de su importancia -filosfica; y all, sobre el estmago, a mano, como pual de -misericordia, como recurso extremo, el "Discurso sobre el mtodo", que, -bien manejado, es un proteo multiforme, apto para satisfacer el programa -entero... - ---Seor doctor, le estn esperando... - ---Voy, voy al momento. - -Cunta sonrisa en aquellas caras juveniles, si hubieran ledo las cosas -que llenaban mi alma y ddose cuenta de las impresiones bajo las cuales -ocupaba mi silla de examinador! - -Decan las cosas que en otro tiempo yo haba dicho; usaban las mismas -estratagemas que yo haba empleado y se lanzaban a cuerpo perdido en las -partes de la bolilla que les eran conocidas, evitando con una habilidad -de pilotos consumados las arcanas secciones no holladas por sus ojos -infantiles. Con qu elasticidad el compaero de atrs haca de mimbre -su cuerpo, alargaba el pescuezo como una girafa y llamando en su auxilio -la voz ms susurrante, "soplaba" con coraje! Yo nada vea, nada quera -ver. Mis preguntas envolvan clara y precisa la respuesta cuando el -discpulo era flojo, y con una sonrisa animadora, impulsaba a -desenvolver su charla graciosa y ligera al que, habiendo estudiado, -quera lucir su ciencia. Ciencia divina, superficial, epicrea, ciencia -de un adolescente griego, explicando a su manera infantil los mitos -homricos, ciencia deliciosa que flota como un sueo en la regin de la -teora, borrndose al mes siguiente, porque no tiene la mordiente spera -de la experiencia propia! - -Y as pasaba ante mis ojos la filosofa y la historia, serena, olmpica, -a la manera de Hesiodo, saliendo de aquellos labios puros, como el -reflejo de leyendas de otros tiempos, en mundos distintos del que nos -rodea. Con qu placer, entre mis examinandos, encontraba un cartagins -endurecido, ardiente admirador de Anbal, que tal vez haba llegado, -como yo en las horas pasadas, pesaroso y triste a las pginas de Zama! -Cmo sonaba en mi alma el entusiasmo por las cruzadas, y con qu viveza -vena a mi memoria el largo discurso de Pedro el Ermitao, que yo haba -compuesto en la clase de retrica!... Los muchachos sonrean y corra la -voz elctrica de que yo era un examinador insuperable. No saban que les -habra abrazado a todos y que al ms imbcil hubiera dado el mximum con -el alma contenta y la conciencia tranquila! - -Ms tarde dictaba una ctedra de historia en la Universidad. Muchas -veces, al final de mi conferencia, notaba en las caras de mis -discpulos, siempre cultos y atentos conmigo, una ligera expresin de -cansancio que me contagiaba. Era una poca en que viva agobiado por el -trabajo; a ms de mi ctedra, diriga el Correo, pasaba un par de horas -diarias en el Consejo de Educacin, y sobre todo, redactaba "El -Nacional", tarea ingrata, matadora si las hay. As, sola llegar a clase -fatigado y cuando el tema no era interesante, mi palabra sala plida y -difcil. Pero la campana del Colegio Nacional estaba all! Desde el aula -la oa fcilmente y a sus primeros ecos recordaba mis horas de -estudiante, el ansioso anhelo por salir de la clase, miraba mis alumnos -fatigados y cortaba familiarmente la conferencia. En otras ocasiones el -eco de la campana me serva de excitante y si alguna vez salieron mis -discpulos contentos, ignoraban que lo deban al vago sonido que me -traa los ms dulces recuerdos de mi infancia, mis ambiciones de -estudiante, mi esfuerzo por ocupar el primer puesto y la memoria del -gran maestro que nos hizo amar el estudio y la ciencia. - -S, amar el estudio; a esa impresin primera debemos todos los que en el -Colegio Nacional nos hemos educado, la preparacin que nos ha hecho -fcil el acceso a todas las sendas intelectuales. Se pueden emprender -los estudios superiores en cualquier edad; los preparatorios, no. Es -necesaria la disciplina que slo se acepta en la infancia, la dedicacin -absoluta del tiempo, el vigor de la memoria, nunca ms poderoso que en -los primeros aos, la emulacin constante y la ingenua curiosidad. Mucho -se olvida ms tarde, el tecnicismo, el detalle; pero a la menor -concentracin intelectual los caracteres perdidos en el fondo de la -memoria reaparecen con la claridad de las lneas de un palimpsesto ante -un reactivo que borra el ltimo trazado. En una semana, un hombre -regularmente dotado, puede estudiar a fondo una cuestin de derecho; -pero si no tiene una preparacin slida, si no ha ejercitado su espritu -en los largos aos de bachillerato, la expondr como un notario, jams -como un jurisconsulto. Falta de ideas generales, mis amigos. - -Yo dira al joven que tal vez lea estas lneas pasendose en los mismos -claustros donde transcurrieron cinco aos de mi vida, que los xitos -todos de la tierra arrancan de las horas pasadas sobre los libros en los -primeros aos. Que esa qumica y fsica, esas proyecciones de planos, -esos millares de frmulas ridas, ese latn rebelde y esa filosofa -preada de jaquecas, conducen a todo a los que se lanzan en su seno a -cuerpo perdido. - -Bendigo mis aos de Colegio, y ya que he trazado estos recuerdos, que la -ltima palabra sea de gratitud para mis maestros y de cario para los -compaeros que el azar de la vida ha dispersado a todos los rumbos. - - 1881. - - - - - PROSA LIGERA - - _Gallic Constructiones_ - - - - - ESPAA - - - - -Una visita de Nez de Arce - - -Hace doce aos, era yo ministro argentino en Madrid. Un da un criado me -anunci que el seor Presidente del Ateneo me haca preguntar si poda -recibirle. En el acto d orden de introducirle. Respetaba al Ateneo de -Madrid como se respetan las cosas que se temen y ese respeto de mi parte -justificaba el origen presunto de todas las religiones humanas. A pesar -de mis aficiones literarias, como supona honestamente que el gobierno -argentino no me habra nombrado su representante para darme ocasin de -desplegar mis talentos estticos o mis facultades de estilo, sino para -estudiar los problemas polticos o econmicos de inters nacional, mis -esfuerzos haban tendido a tener una actuacin eficaz y activa en el ms -alto mundo social y en los crculos ms influyentes de la poltica del -momento. As es que conoca--o por lo menos trataba--a muy pocos de los -representantes del mundo de las letras. Fuera de Castelar, ms poltico -que literato y dulcemente afectuoso siempre con todos nosotros los -americanos,--de don Juan Valera, a quien encontraba con frecuencia en el -mundo diplomtico al que l tambin perteneca,--de Menndez Pelayo, con -quien coma a menudo en los clsicos jueves de nuestro buen amigo Bauer, -muchas veces, por feliz azar para m, al lado uno del otro,--de Grilo, a -quien conoc en casa de Tamames y que nos encantaba en nuestras -deliciosas correras por Sevilla,--no haba hablado, repito, ni conoca, -tan slo fuera de vista, a los dems altos representantes del -pensamiento espaol. - -"Quin ser, me deca, este seor Presidente del Ateneo de Madrid? Yo -deba saberlo y precisamente por eso no le hago preguntar por su nombre. -El Ateneo, por lo dems, es la primera institucin literaria de Espaa, -y sus altibajos coinciden con la exaltacin o la depresin del espritu -pblico de este pas. No s lo que este seor Presidente vendr a -pedirme, pero hay que tratarle bien, porque..." - -En esto estaba de mi soliloquio, cuando la puerta de mi escritorio se -abri, dando paso a un hombre pequeo, delgado, tan distinguido en su -traje, en su fisonoma y en su expresin, que no pude, en el primer -momento, darme cuenta ni de cmo estaba vestido, ni de qu cara tena, -ni de lo que era o poda ser. - ---Seor, me dijo con una voz reposada y serena, a la que daba un valor -que me sorprendi, la manera de mirar de sus ojos grandes, claros y -tranquilos, soy Presidente del Ateneo y vengo a pedir. El Ateneo, entre -otros achaques, tiene aquel que ms nos seduce a todos, el de acercar -hasta confundir el alma espaola con el alma hispanoamericana. Vamos en -breve a celebrar una fiesta precursora de la gran solemnidad del -centenario de Coln y vengo a pedir a Vd. (aqu un par de frases amables -y muy lisonjeras para m) que quiera honrarnos encargndose de una de -las conferencias que se harn en el Ateneo con este motivo. - ---Seor Presidente del Ateneo, antes de todo, quiere Vd. tener la -bondad de decirme con quin tengo el honor de hablar? - ---Gaspar Nez de Arce, seor. - -Me puse de pie como movido por un resorte y un poco confuso, me inclin -profundamente. A pesar de mi alejamiento voluntario de los centros -literarios de Madrid, haba dos hombres que deseaba vivamente conocer: -Nez de Arce y Pereda. Al primero por su inspiracin gentil, vibrante y -generosa, por el ropaje suntuario de su lengua opulenta, lengua ma, de -mis padres y de mi raza, por la nobleza tradicional de su carcter, por -la pregonada sencillez de su vida armoniosa. A Pereda, porque un da, -all por 1884, en la opaca tristeza germnica de Carlsbad, haba -recibido un paquete de libros acompaados por una grata carta de Martn -Garca Mrou, que enviaba a su antiguo jefe y siempre amigo, algunos -libros espaoles, entre otros la _Sotileza_ del escritor de la Montaa; -lo haba empezado a leer, lo haba devorado y haba contestado al que -tal regalo me haba hecho, una carta entusiasta y cariosa que Garca -Mrou envi a Pereda, quien me hizo decir que tena en Espaa dos brazos -abiertos que me esperaban. Pero mi hombre estaba constantemente metido -en Santander (decir que en ese tiempo meditaba _Peas arriba_, esa -maravilla, sin que yo lo supiera, para ir a rogarle me hiciera visitar -el teatro de ese drama admirable!) y cuando vena a Madrid, lo haca tan -callandito, que los diarios anunciaban su llegada el da de su partida. - -Y ahora, de pronto, sin sospecharlo, tena en mi casa, a mi lado, _para -m solo_, a Nez de Arce! Le tom la mano, le dije que hasta entonces, -al hablar conmigo, slo haba hablado con un particular, pero que ahora -me pona el uniforme diplomtico, le recordaba que estaba reconocido en -mi carcter de representante de mi pas por Su Majestad (Q. D. G.), que -en mis credenciales mi gobierno peda al de Espaa--y por consiguiente -a todos los espaoles--que prestaran fe a mis palabras--y que, por lo -tanto, le peda la suya al manifestarle la gratitud profunda de todos -mis compatriotas que haban tenido la fortuna de leerle, por los puros y -levantados goces de orden intelectual y moral, encontrados en las -estrofas de sus cantos admirables, en los que, bajo formas nuevas e -impecables que hacan valer el viejo idioma, se levantaban, sobre el -chato horizonte moderno, todas las nobles ideas, todos los instintos -generosos, todas las actitudes valientes, hasta la duda misma, que -animan a pensar que el alma humana es algo ms que una resultante -fisiolgica. Le habl de sus poemas, de sus dramas, de sus trabajos -anunciados--y el poeta, ante mi acento sincero, me escuchaba con placer, -entretenido, quiz, en oir el elogio de su obra, hecho en algo, para l, -como un idioma extrao, en el que la construccin de la frase, la -cadencia del perodo, hasta el valor de las consonantes, pareca dibujar -vagamente, no ya el espaol del pasado, petrificado all en Levante en -labios de los descendientes de moros y judos, sino un castellano del -porvenir, gil, vivo, un espaol americano, en una palabra, listo -siempre a jinetear, sin estribos, la mismsima gramtica. - -Nos pusimos a charlar o, mejor dicho, le hice hablar larga, afectuosa y -abiertamente, suscitndole nuevos temas, as que vea que el anterior -iba a agotarse. As hablamos mucho de arte, un poco de poltica, a -raudales del pasado espaol y del porvenir americano. Y a medida que los -juicios del poeta se condensaban en frases no cuidadas, pero claras y de -elegante movimiento, me abandonaba al placer de contemplar ese espritu -ecunime, cuyas races iban a beber la fresca savia que le animaba, -all en las regiones donde el corazn encierra la bondad, la ternura, el -entusiasmo y la fe, sin que ninguna se extraviara para ir a aspirar la -ponzoa del odio o de la envidia. - -Y el tiempo corra, la Amrica y la Espaa misma se haban agotado y, -desaparecidos los Pirineos, entrbamos como conquistadores, a travs del -Roselln, en vieja tierra de Francia. La plyade, el cenculo, los -Parnasianos, los estticos, los naturalistas, los decadentes, a todos -los pasamos en revista, l, conteniendo con su sonrisa moderadora mis -juicios impetuosos, yo animando a veces, con un rasgo atrevido, la -armoniosa mesura de sus opiniones. Hace poco, leyendo, con el trabajo -que mis hermanos en anloga tarea habrn apreciado, un libro de -Nietzsche, me encontr con esta grfica descripcin del autor de _Nan_: -"Zola, o el placer de heder"[9]. El juicio de Nez de Arce era casi -idntico, pero la forma exquisita en que se enunciaba, le quitaba la -crudeza, sin disminuir la eficacia. En cambio, como me segua contento -con su mirada animosa, al oirme decir que haba ms naturalismo de -verdad en _Fortunata y Jacinta_, de Prez Galds, que en la obra entera -de Zola, y ms belleza en la descripcin que el mismo hace de Toledo en -_Angel Guerra_, que en todos los celebrados cuadros descriptivos del -autor de _L'Assommoir_! Y luego, de un salto sobre la Mancha, a -Inglaterra y all, arriba, alto, a la cumbre y al honor, Dickens, Elliot -y entre los poetas Keats, Shelley, el mismo Byron, los que tienen -entraas, sangre y vsceras; y luego... Se puso de pie, sac su reloj, -gentilmente me hizo ver el largo tiempo transcurrido y me repiti con -mucha insistencia su amable invitacin para el Ateneo. Entonces le -habl con toda franqueza. - - [9] Nietzsche: "Le crpuscule des idoles", traduccin de Albert, - pg. 172. - ---Ahora que conoce Vd. un poco mi espritu, seor, no le extraar oirme -afirmar que slo puedo hacer lo que hago con conviccin y sinceridad. -Hacer un discurso o conferencia sobre Coln y las relaciones histricas, -hispano-americanas, de manera a que sea grato a mi auditorio (porque -nadie est obligado a escribir un poema pico ni a decir, en materia de -arte, cosas desagradables), ser para m algo muy difcil, porque -siempre he pensado que dos de los hombres ms fatales que ha tenido -Espaa (y cuidado que no se ha quedado atrs en la especie!) han sido -Coln y Felipe el Hermoso, que la trajeron dos de las calamidades -mayores que pueden caer sobre un pueblo, la riqueza fcil y la gloria -militar. El primero, con su Amrica y su oro, su espritu romntico, -aventurero, anti-industrial, con los sistemas absurdos que el galen -esperado e indispensable impuso; el segundo metiendo a Espaa, con sus -vinculaciones germnicas y su imperial vstago alemn, en todas las -complicaciones de la Europa de entonces y a la infeliz que sala de -guerrear siete siglos con rabes y moros, obligndola a desangrarse de -nuevo desde las costas de Argel hasta las dunas de Holanda, sin olvidar -los campos de Italia, de Npoles a los Alpes, los llanos de Alemania y -las frescas colinas de Francia y Blgica. Qu quiere Vd. que vaya a -decir al Ateneo? Que nosotros, los del Ro de la Plata, no tenamos -derecho a enviar a Espaa ms que uno o dos barcos por ao, con tantos -cueros consignados a tal casa de Cdiz? Que se nos obligaba a ir a -comprar ropa, calzado y sombreros a Panam o Portobelo, que estaban a -seis meses de distancia, ida y vuelta, con cuyo motivo comprbamos todo -lo que nos haca falta, de contrabando, bien entendido, a los -portugueses de la Colonia? Que todo eso, si bien nos dej en un estado -de delicioso atraso, pues no creo que haya habido pueblo ms feliz que -el colonial Buenos Aires, antes que los ingleses vinieran a hablarnos, a -balazos, de ideas nuevas y paparruchas liberales, que todo eso remat en -la triste Espaa de Carlos II o en la dolorosa de Fernando VII? -Fernando VII! Figrese Vd. que se me cruce ese nombre en mi trabajo -mental; puede Vd. imaginarse todos los improperios que van a salir de -esta boca, por ms mesura que le imponga? El tratamiento de Macaulay a -Barre ser de malvavisco y altea al lado del que, sin poder resistirlo, -propinar al hijo infame de Carlos IV. Y si, hablando de los autores -principales del hundimiento espaol, llegara a plantar, delante de -Cnovas del Castillo, que es Presidente del Consejo de Ministros y que -seguramente estar en el Ateneo, las cuatro frescas que se merece el -Conde-Duque de Olivares, que l pretende rehabilitar, a dnde ir a -parar mi reputacin diplomtica? - -Nez de Arce me oa sonriendo, pero como sus ojos insistan, continu: - ---Pero como Vd. me ha hecho un honor muy grande y con ser de los mayores -de mi vida, un placer que lo supera, viniendo a mi casa, quiero que -salga Vd. en su empresa mejor de lo que pensara. Conoce Vd. al actual -ministro del Uruguay en Madrid? No? Pues se llama Juan Zorrilla de San -Martn, vive aqu a la vuelta de mi casa y si Vd. le ve con sombrero no -da un real por l, ni mucho menos si le ve descubierto. Nadie le conoce -an aqu, porque ha llegado hace poco; pero el da que caiga en un -cenculo intelectual en el que haya algunos poetas, uno que otro hombre -de pensamiento, un colorista y algn odo habituado a oir sonar el -cristal y el templado bronce, le van a sacar en andas. Para que Vd. no -olvide esta visita, regalo a Vd. y al Ateneo, a mi amigo y compaero -Zorrilla de San Martn. Oiga Vd. un momento. - -Tom _Tabar_ en el armario vecino y le le algunas estrofas; cuando -interrump mi lectura para continuar, Nez de Arce me tom el libro de -las manos y continu leyendo en silencio. Al fin me dijo: - ---Pero ste es un maestro! - ---Sabe Vd. lo que he dicho a Zorrilla de San Martn, sobre _Tabar_, en -el lbum de su seora? Que versos como esos valen la buena prosa. - -Volvi a sonreir Nez de Arce con aire de dulce reproche por lo que -pareca considerar una mera paradoja. - -Yo me defend; le record que los primeros balbuceos de la humanidad -haban tomado la forma mtrica y que slo en un estado de civilizacin -relativamente avanzada haba hecho la prosa su aparicin. Que recordaba -tambin cuntos poetas consagrados enumeraba la historia literaria, -desde los griegos, para no ir ms arriba, hasta nosotros y que al lado -de esa lista nutrida y numerosa, contara, con los dedos de la mano, que -le iban a sobrar, cuntos eran los prosistas de primera fila, aquellos -que nadie discute, como Platn entre los griegos, Tcito entre los -romanos, o, saltando al mundo moderno, del siglo XVI al presente, -Montaigne, Cervantes, Renn... Y para hacerme perdonar mi osada, le -recit de memoria, que as las saba entonces, dos o tres estrofas de la -_Lamentacin de Lord Byron_. - -Acept que yo hablara a Zorrilla antes de que l le invitara, y se -retir, quedando amigos ya. - -Vi y vi a Zorrilla, que, sumiso y contento, no sin temor, se encarg de -la conferencia en el Ateneo. Esa noche fu all por primera vez y con -encanto respir la culta atmsfera, tan afectuosa para nosotros. Llegado -el momento, el alma vigorosa y bien templada del poeta uruguayo, subi -hasta la tribuna su pequea envoltura mortal. El pblico mir con -sorpresa aquel rostro invadido por la hirsuta y rebelde cabellera que, -al avanzar sobre la frente, pareca continuarla, para dar ancho hogar al -pensamiento. Cuando empez a hablar, el acento, la armona de la -palabra, la vibracin de la idea, la lujosa forma en que sala envuelta -y la gracia con que se mova, conquistaron a poco andar al auditorio, -que rompi en aplausos calurosos. Por fin, cuando Zorrilla de San -Martn, de pie, en la cumbre que parte el istmo americano, como Balboa, -mir, no ya los dos ocanos que tendieron su inmensa majestad a los ojos -atnitos del rudo navegante, sino el cuadro entero de esa colosal -Amrica latina, que empieza, en el continente austral, por las regiones -que baa el Orinoco y concluye en la glacial soledad del ltimo cabo del -mundo habitado; cuando, como Andrade en su canto, describi una a una -las naciones desprendidas del vigoroso cuerpo de Espaa, sus luchas -feroces, herencia de su organismo pasional, sus esfuerzos por surgir a -la luz, sus riquezas, sus esperanzas y su fe en el porvenir; cuando lig -todo ese pasado al pasado de la madre patria y confundi, en la imagen -esplendorosa del triunfo definitivo que reservan los das venideros, a -la raza entera, entonces los ojos se llenaron de lgrimas, los corazones -se agitaron a romperse y las manos se buscaron instintivamente. Nez de -Arce, que estaba a mi lado, murmuraba a cada instante, a mi odo, -palabras de gratitud, y fu con un abrazo estrecho que recibi a -Zorrilla cuando ste descendi de la tribuna. - -Pocas veces, ms tarde, tuve ocasin de encontrarme con el ilustre poeta -espaol; haca poca vida social y su delicada salud le impona una vida -sedentaria. Pero mi admiracin por su espritu creca a medida que -nuevas obras, cada vez ms perfectas y acabadas, venan a enriquecer los -tesoros de nuestra lengua, como se aumentaba mi respeto y profunda -estimacin por su carcter, a medida que rasgos incomparables de su -noble naturaleza moral me eran conocidos. Con ser tan admirado, no creo -que hubiera entonces, en Espaa, nadie ms estimado que Nez de Arce. - -Dos veces, desde entonces, la muerte, rugiendo como una furia, se ha -arrojado sobre l, y dos veces la naturaleza tan amada del poeta, ha -sostenido por l la lucha, animosa siempre, triunfante al fin. Hoy el -peligro se ha alejado y vuelve a su amplia y vigorosa plenitud el -espritu admirable y delicado que envuelve, como finsimo encaje, una de -las almas ms nobles y armoniosas venidas a la luz en suelo espaol. - - 1902. - - - - -Por montes y por valles - - -Los diarios ingleses han publicado una curiosa estadstica de las -hazaas cinegticas de lord Grey, que ha de haber sido reproducida por -la prensa universal. En todo caso, hela aqu. Lord de Grey, en 18 aos, -de 1877 a 1895, ha muerto la siguiente cantidad de animales: - -111.190 faisanes, 89.401 perdices, 47.468 _grouses_, 24.147 conejos, -26.417 liebres, 2.735 becasinas, 2.077 _coqs de bruyre_, 1.363 patos -silvestres, 381 ciervos rojos, 186 ciervos, 97 jabales, 94 aves negras, -45 paletos, 12 bfalos, 11 tigres, 2 rinocerontes y 8.450 piezas -diversas: lo que hace, en conjunto, 316.699 piezas, o sea un trmino -medio de diez mil piezas anuales. - -Lord de Grey es indudablemente el primer cazador de Europa y no me -extraara que el sindicato de fabricantes ingleses de armas y cartuchos -de caza, pensara, al da siguiente de su muerte, en levantarle un -monumento que consagrara su gratitud. La casualidad me hizo cazar un da -en compaa de lord de Grey: era en Espaa y los azares de la colocacin -hicieron que tuviese el puesto contiguo al suyo en un ojeo. La estacin -de la caza estaba ya avanzada y las perdices rojas espaolas, difciles -siempre, flaconas y vigorosas, hendan el aire, como saetas, -generalmente fuera del alcance del fusil. Yo, cazador mediocre, pero sin -vanidad, haca un fuego de todos los diablos, muchas veces con la -conciencia de la inutilidad de mi tiro, pero sin poder resistir al -placer de apretar el gatillo cuando tena el ave en lnea. Lord de Grey -tiraba mucho menos; pero ese da no le v desperdiciar un solo tiro. -Tena dos hombres detrs de l, que le pasaban una escopeta cargada con -una rapidez extraordinaria; concludo el ojeo, los dos servidores no -perdan una sola pieza de las que haba abatido su seor, merced a una -perrilla gris, de pobre aspecto, pero admirable de olfato. - -Hay algunos cazadores que, sin ser de la fuerza de lord de Grey, no -pierden generalmente un solo tiro. El prncipe de Mnaco, el feliz -soberano de Monte Carlo, tiene esa reputacin; pero parece que la cuida -de tal manera, que a veces transcurren horas enteras sin que haga un -disparo. No tira sino lo seguro. - -Como nunca he podido comprender ningn aspecto de la vida a travs de la -vanidad, tampoco me ha sido dado entender la caza de esa manera. He -tenido gran aficin por ella, aficin que, con los aos, ya pasando, -como tantas otras que son el glorioso squito de la juventud. Por ese -motivo, los puntos donde he encontrado mayor placer en cazar han sido mi -tierra y Espaa. La marcha en nuestras admirables praderas, sobre el -tapiz espeso y elstico, en la llana extensin que prolonga hasta donde -los ojos alcanzan, precedido por un buen perro hecho a nuestros hbitos, -bajo un cielo de una transparencia sin igual y en medio de esos -fugitivos fenmenos de la pampa que los hijos del suelo comprendemos y -sentimos, la marcha en esas condiciones es una de las sensaciones ms -gratas que pueden darse. En Espaa la empresa es ms ruda. En primer -lugar, la temperatura; he cazado varias veces en las regiones de Avila -y Segovia en el mes de Enero, y a pesar del calor natural de la marcha y -de todas las precauciones necesarias, el can de la escopeta nos helaba -las manos. Muchas veces el suelo es pedregoso y os destroza los pies. -Otras, como en San Bernardo, cerca de Toledo, la configuracin del -terreno es de tal manera accidentada, que se necesitan las piernas de -acero que tena nuestro inolvidable Lucio Lpez, uno de los primeros -cazadores de mi tierra, para resistir un par de horas. Pero al fin, es -la caza, es la aventura, es la lucha, con sus pequeas mortificaciones, -que son recompensas. No olvidar nunca nuestras largas excursiones, en -pleno invierno, en Extremadura, all por las sierras de Guadalupe, a -caza de jabales, en tierras de mi amigo el marqus de la Romana. - -Tenamos una noche de camino de hierro, luego un da de caballo y por -fin empezbamos a trepar los montes, salvajes si los hay, precisamente -por las mismas sendas, talladas en la piedra, que se practicaron hace -quinientos aos, cuando don Pedro el Cruel, rey de Castilla, quiso -emprender caceras en aquellas regiones desconocidas. Ya en Amrica -haba observado el mismo fenmeno, al subir los contrafuertes de los -Andes por los mismos escalones socavados en la piedra por el rudo brazo -de los conquistadores: una vez que el espaol, con su tesn y su mpetu -inicial, ha trazado una ruta, las generaciones pueden sucederse -infinitas, todas ellas han de tomar el mismo camino, en tanto que -subsiste, pues nadie piensa en mejorarlo ni en conservarlo. Por estas -gargantas, speras y sombras como su carcter, suba, pues, don Pedro, -camino del Hospicio, donde iba a pasar la noche para ponerse en caza al -da siguiente. En el Hospicio dormimos tambin, vasto y tosco edificio -de piedra, elevado sin arte, pero para desafiar los siglos. Los -ojeadores, guas, peones y perreros, ocupaban la enorme cocina, que, con -su colosal fogn en el centro, era la nica pieza habitable de la casa, -porque en los cuartos destinados a los seores el fro nos penetraba -hasta los huesos. En ella hicimos campamento, pues, en democrtica -promiscuidad, y envueltos en nuestras mantas, esperamos la aurora para -ponernos en movimiento. Nos despert un ruido infernal, una jaura de -perros que llegaba, nada menos que la _recova_ del marqus de la -Conquista, el noble anciano descendiente de Pizarro, que, impedido por -un achaque de su edad, de tomar parte en la cacera, nos enviaba sus -afamados perros, con una carta de un tono de admirable hidalgua, en la -que nos peda que no los economizramos, porque, cuanto ms numerosos -fueran los que quedaran en el campo, ms se colmaran sus votos de un -xito feliz. Eran ochenta perros de primer orden, hechos al combate, -pequeos, fuertes y valientes, que unidos a los cincuenta con que -contbamos, nos formaban una jaura de excepcional importancia. - -La del marqus de la Conquista la diriga el perrero ms afamado de -aquellas regiones, un hombre alto, seco como un alambre, vestido de -recio cuero de pies a cabeza, con el hablar lento y sentencioso, -conociendo todos los perros de la comarca por sus nombres y hazaas y -las costumbres del jabal mejor que las de sus semejantes. Fu l quien -me inici en los hbitos, curiosos a veces, del animal que por primera -vez iba a combatir. As, mientras defenda al jabal de ciertas -imputaciones desdorosas, confesaba la malicia y la prepotencia del -_solitario_ que, llegado a la venerable edad de cuatro aos, en el -momento en que los colmillos prximos a retorcerse y hacerse -inofensivos, son ms temibles, hace vida aparte, aislado siempre, como -su nombre lo indica, pero no sin hacerse preceder, tanto en marcha como -en el reposo, por un _javacho_ de un ao o diez y ocho meses, al que ha -aterrorizado hasta el punto de convertirlo en centinela avanzado de su -seguridad, llamado a dar el alerta en caso necesario o a sufrir las -consecuencias del primer encuentro desagradable. Era tan curiosa la -conversacin de aquel hombre, tan peregrinas las historias que contaba, -que todos, amos y criados, estbamos suspensos de sus labios, al calor -del hogar alimentado por enormes troncos de encina. Por fin al amanecer -de un da radiante de sol, aunque muy fro en la maana, nos pusimos en -camino. Eramos ocho cazadores y seis _escopetas negras_. Se da este -nombre a los guardas armados que cierran el circuito del ojeo; ocupan -los ltimos puestos a ambos extremos de la lnea para tirar sobre los -jabales que escapan a los cazadores o ultimar los heridos. Tienen una -reputacin de tiradores extraordinarios, pero yo creo que la deben a sus -escopetas viejas y ordinarias, con el can reforzado por cuerdas, -composturas y remiendos primitivos por todos lados. Yo les he visto -errar con ms frecuencia que nosotros mismos. - -Llegados al sitio del primer ojeo, nos numeramos y, segn la suerte, -fuimos ocupando cada uno nuestro puesto, separado del vecino lo menos -por trescientos metros. Cerrbamos un valle que se extenda a lo lejos, -entre dos montaas. El suelo estaba cubierto de una _jara_ espesa y -brava de ms de dos metros de altura. El ojeo abarcaba cerca de una -legua de valle: los ojeadores con los perros haban partido en otra -direccin al iniciar nuestra marcha. Tardamos cerca de una hora en -ocupar nuestros puestos y cuando todos estuvimos colocados, el guarda -jefe, que nos mandaba a caballo, hizo un disparo de fusil. Un silencio -de muerte reinaba en ese instante en el sombro valle; las cumbres de -los montes vecinos estaban ya baadas por el sol, cuya luz dorada -empezaba a bajar por las laderas. A m me haba tocado una pequea -hondonada; era un buen puesto, porque a mi frente, a cincuenta metros, -clareaba por momentos la _jara_, lo que indicaba que haba un sendero -por all, que probablemente tomara el jabal acosado. Pero entre ese -punto, que era mi campo de tiro probable y yo, corra un arroyo de agua -muy clara y muy fra, cuya profundidad ignoraba. Tena a mi lado al -_secretario_, como llambamos al pen encargado de llevar, en la marcha, -las armas, municiones y vituallas. A las ocho y media de la maana tom -posesin del puesto que deba ocupar hasta las cuatro de la tarde y los -compaeros siguieron adelante. Con gran rapidez y silencioso siempre, -segn los cnones, mi secretario reuni lea para hacer fuego en el -momento necesario, para calentar agua. Me sent, prepar mis armas y -esper. Tartarn se habra mostrado satisfecho de mi arsenal. Tena una -carabina _express_, austriaca, de dos tiros, de la que el fabricante me -haba dicho maravillas, mi vieja escopeta calibre 16, cargada a bala, mi -revlver, y al cinto, lo que me daba un aspecto feroz, un enorme -cuchillo de caza, de hoja ancha y filosa, que ya haba hecho jugar en la -vaina, con cierto aire de d'Artagnan antes de un duelo. - -Me haba provisto de un libro, sabiendo de antemano las largas horas de -la espera, pero estaba tan nervioso y excitado, tan penetrado por -aquella naturaleza salvaje y tan _empoign_ por la rudeza de la caza, -que no lo abr un momento. Cuando son el tiro de seal, me puse de pie -precipitadamente y empu con decisin mi carabina. Al poco tiempo -empezamos a oir a lo lejos, como un eco, el ladrar de los perros, que se -fu acentuando, luego disminuyendo, hasta no oirse sino el aullar -penetrante, como quejumbroso, de un solo perro. "Es el _latido_ de -Juanicho, me dijo casi al odo el secretario. Ha olido algo". Juanicho -era la perla de la _recova_ del marqus de la Conquista. A los veinte -minutos, por entre la _jara_, a nuestro frente, silenciosos ahora, pero -husmeando con tesn, llegaron cuatro o cinco perros. Se cruzaban, se -detenan, levantaban la cabeza como para aspirar aire fresco y de nuevo -seguan rastreando. Llegaron hasta nosotros, los acariciamos un instante -en silencio y volvieron a desandar el camino hecho, jadeantes y tenaces; -de nuevo la calma silenciosa volvi a reinar; volv a sentarme, pero a -cada movimiento de un arbusto, a cada ondulacin de la _jara_, saltaba -sobre mis pies. Mi secretario, ms habituado que yo, sin embargo, -saltaba tambin, e instintivamente llevaba la mano a su cuchillo, su -nica arma. Por fin, despus de dos horas de espera, omos una algaraba -muy lejos; pronto ces, los perros estaban despistados. Pero a mi frente -la _jara_ se mova de un modo casi imperceptible. Mi secretario me toc -suavemente el hombro y me alcanz municiones, como si mis armas no -estuvieran cargadas. Tendiendo la vista anhelante, v a unos cincuenta -metros y cruzando diagonalmente frente a m, un jabal que al trote se -deslizaba cauteloso entre la _jara_. Yo saba que deba esperar a que -pasara por el punto ms prximo. La v bien; era una jabalina regordeta, -no muy grande. Por un esfuerzo de voluntad consegu no hacer fuego, -siguiendo con el can de mi carabina la marcha del animal; pero en ese -momento sonaron varios tiros a mi derecha e izquierda. Sin duda la -banda de que formaba parte mi jabalina se habra dispersado y puesto a -tiro de mis compaeros. Mi animal se detuvo, agach la cabeza y di -vuelta como para alejarse; en ese momento tir. La jabalina continu su -trote, que no interrumpi el segundo tiro y se perdi entre la espesa -_jara_. Ech a un lado la carabina con clera; yo no soy un gran -tirador, ni mucho menos; pero no dar en aquel blanco, a cincuenta -metros, era demasiado. Abandon, pues, la carabina y todas sus -_faramallas_ y tom mi vieja escopeta, compaera tranquila y segura de -cinco aos de campaa. - -Un momento despus se dej oir gran aullar de perros en la altura que -tena frente a m y antes de que nos diramos cuenta, un jabal enorme, -un solitario, baj a escape la cuesta y se detuvo jadeante, prestando el -odo a los perros que se acercaban, a treinta o cuarenta metros de m, -al otro lado del arroyo. Apunt con toda la calma posible e hice fuego; -el jabal se levant casi en sus dos patas traseras, se sacudi todo y -como los perros bajaban ya, frenticos, di dos pasos y se espald en el -tronco de un rbol para hacerles frente. Cuando los perros estaban ya -casi encima de l, le hice mi segundo tiro, que debi darle, porque de -nuevo se sacudi todo, pero no cay. "Juanicho, seor, Juanicho a la -cabeza!" me deca entusiasmado el secretario, sealndome un perrillo -pequeo, ensangrentado, bravo como las armas, que del primer salto se -haba prendido a la oreja del jabal que lo sacuda en el aire, mientras -a colmillo limpio se defenda de los otros perros. Uno de stos (eran -cinco o seis) yaca ya con el vientre abierto y otro malherido se -retiraba del combate gimiendo. Sin darme cuenta, sin atinar a cargar de -nuevo la escopeta, como si el jabal se me fuera a volar, tir el arma, -saqu el cuchillo y a escape llegu al arroyo, me met dentro con el -agua a la cintura y fra como el demonio y llegu hasta el animal que se -defenda desesperadamente. "Por detrs, seorito, por detrs!", me -gritaba el secretario desde el medio del arroyo. Pero yo no le oa; a -gritos y puntapis trataba de alejar los perros, que tema sucumbieran -todos, incluso Juanicho, si soltaba la oreja. Al verme, el jabal -pretendi hacerme frente pero estaba muy malherido y los perros le -acosaban. Por fin, ganndole el lado, consegu meterle hasta el cabo el -cuchillo en el codillo. Cay como una masa; pero Juanicho no soltaba, a -pesar de los esfuerzos del secretario por arrancarlo. Me decid entonces -a cortar la oreja del jabal y slo cuando se encontr con un pedazo de -cuero inerte entre los dientes, que no haca resistencia, Juanicho solt -la presa. Lo llevamos al arroyo y lo lavamos, as como a los otros -perros heridos, y echando una mirada de cario a los dos muertos en la -lucha, arrastramos al jabal hasta la orilla del curso de agua. A los -tiros, y gritos, lleg el capitn (guarda-jefe); el secretario le narr -el combate mientras echaba pie a tierra. Me salud y dicindome: "los -derechos del capitn!" convirti al jabal en mulo del ms desgraciado -de los amantes de la Edad Media. No v otro jabal ese da; pero cuando -a la noche, en la gran cocina, llamamos al perrero del marqus de la -Conquista para charlar de la jornada, ste se avanz con las manos y la -cara destrozadas por las espinas de la _jara_ y nos dijo que habamos -perdido catorce perros, diez del marqus y cuatro nuestros. Luego se -adelant hacia m y sacndose el sombrero, me dijo con cierta alteracin -en la voz: "Pero nada se ha perdido, porque el seorito ha salvado a -Juanicho. Dios se lo pagar!" - -Nos apretamos la mano y desde ese da somos buenos amigos, aunque no nos -hemos vuelto a ver. Yo no tena gran conciencia de ser el salvador de -Juanicho; pero sin duda mi secretario debi haber arreglado a su manera -la narracin de la hazaa. Que no me disgust la cosa, lo prob ms -tarde la propina... - -Se me ha ido la pluma contando ese recuerdo de mis gratas caceras en -Espaa, porque acabo de llegar de una partida de caza, aqu, a tres -cuartos de hora de Pars, en una gran propiedad, con un castillo enorme -y de un lujo extraordinario. Apenas bajamos del tren, subimos a un -mnibus arrastrado por un _tractor_ automvil, que nos llev al -castillo. Almorzamos all, en un comedor con tapiceras de cien mil -francos. Luego, en un carruaje cmodo, nos llevaron hasta el sito de la -caza y los faisanes enormes como pavos, engordados a grano, comenzaron a -volar pausadamente. Se tir ms o menos bien, pero el _tableau_ fu -soberbio. Nos vestimos de frac para comer, se hizo un poco de msica, se -jug al _whist_ y a las 12 de la noche estbamos de regreso en Pars. -Oh, mis speros cerros de Extremadura! Recordaba una vez ms la linda -jornada, desde el Hospicio hasta el Monasterio de Guadalupe, aquella -inesperada catedral perdida entre las montaas, consagrada a la virgen -maravillosa, que, segn la leyenda, tall el mismo San Marcos en un -tosco tronco y que por siglos ha sido venerada en toda Espaa. A ella -enviaba reverente don Juan de Austria, al da siguiente de Lepanto, la -soberbia lmpara de la nave capitana, y Zurbarn cubra los muros y los -altares de la iglesia de telas admirables que el tiempo empieza a -destruir. Mientras mis compaeros, creyentes como buenos hidalgos, se -arrastraban de rodillas en el misterioso santuario que guarda a la -virgen, yo, de rodillas tambin, admiraba su magnfico manto cuajado de -pedreras, las innumerables joyas que la cubran y en la sombra, su -cara, su enigmtica cara, casi negra, toscamente tallada. Y despus de -nosotros los perreros, los peones, los criados, con el rostro -desencajado por la emocin, prosternndose para besar la orla del -vestido de la imagen y pedirle alivio en sus vidas miserables! - -All la naturaleza, el hombre libre, creyente y fuerte; aqu la -convencin y el hombre raqutico, escptico y _snob_. Buena y robusta -tierra de Espaa, que guardas en tu seno los huesos de mis abuelos y en -medio de tus penas y dolores, en este mundo chato que la civilizacin -nivela y hace cada da ms banal, conservas an tu altiva fisonoma y -los rasgos soberanos de tu enrgica personalidad, yo te imploro, oh -buena tierra de Espaa, resiste a la ola por largos aos, para que -nuestros hijos trepen gozosos tus montes salvajes y en tus rincones -perdidos, que el riel de hierro no cruza, sueen, esperen y crean! - - Pars, Enero 1897. - - - - -El arte espaol - -ORIGEN Y CARCTER - - -Al principiar el siglo XVII, la Espaa, que en el siglo anterior haba -alcanzado al apogeo de su grandeza, ejerciendo sobre la Europa entera, -bajo los dos primeros prncipes de la casa de Austria, una influencia -incontrastable, marchaba ya en la senda de su decadencia. Felipe III -haba vivido con el reflejo de su predecesor y la falta colosal de su -reinado, aquella expulsin de judos y moriscos, que dej una cicatriz -jams cerrada en el corazn de Espaa, no haba hecho sentir an todas -sus consecuencias. Pero ya la dilatacin de las fuerzas espaolas que, -sin la organizacin de la Inglaterra actual, se extendan por toda la -Europa y el nuevo mundo en vas de colonizacin, empezaba a debilitar la -metrpoli, que poco o nada haba aprovechado de su grandeza pasajera. - -Casi todos los pueblos que han dejado una memoria gloriosa en la -historia humana, han aprovechado sus tiempos de esplendor y fuerza, para -darse una organizacin interna estable y vigorosa, merced a la que han -vivido independientes y respetados, cuando la poca extraordinaria hubo -pasado. No as Espaa. Carlos V encontr la nacionalidad espaola fresca -y flojamente constituda; el provincialismo inveterado, que era el modo -de ser histrico en la Pennsula, persista en los hbitos y leyes -locales, aun despus del triunfo de unin obtenido por el enlace de los -Reyes Catlicos. Cada regin de la monarqua era tratada segn su -derecho histrico; unas, como las tres provincias del Norte, que -pretendan haberse incorporado voluntariamente, tenan condiciones de -nobleza y privilegio. Las accedidas por aporte matrimonial, como -Castilla y Len, Aragn y Catalua, tenan fueros menos considerables, y -otras, como Valencia y Granada, sobre las que pesaba an la conquista, -vivan literalmente en esclavitud. De ese desquicio orgnico, Carlos V y -Felipe II haban exigido esfuerzos que aun a una constitucin nacional -vigorosa hubiera sido difcil alcanzar. Constantes y aventuradas -expediciones a Amrica, la flor de la juventud espaola enrolada en los -ejrcitos que consuman las guerras de Italia, de Flandes y de Francia; -todos los recursos del pas agotados para atender a los vastos dominios -de la metrpoli, una poltica comercial estrecha e inconcebible, y en -fin, por meta suprema, un ideal teocrtico, cmo era posible que Espaa -resistiera? El golpe de Felipe III la hiri de muerte y desde entonces -su historia es slo la de una lenta agona, en la que el enfermo se -debate desesperadamente por momentos, asombrando por energas pasajeras, -que recuerdan su viril constitucin. - -Jams un hombre que medite sobre las causas generales de la decadencia -espaola, dejar de consignar en primera lnea el fanatismo religioso -que circunscribi el horizonte moral de aquel pueblo, y segn Buckle, le -hizo para siempre impenetrable a toda idea de progreso. Ese hombre -tendr razn; pero no se puede, no se debe olvidar, que si bien la -decadencia espaola es una consecuencia del fanatismo religioso, ste -lo es y fatal, ineludible, de la historia de Espaa. Una nacin que se -rehace heroicamente, reconquistando palmo a palmo su territorio -invadido, durante una lucha de siete siglos, sostenida nica y -exclusivamente por el espritu religioso, modela su organismo moral bajo -un ideal concreto, inspirado por la inflamacin de un sentimiento -especial, que la gloria y la gratitud han consagrado. Si la mayor parte -de las desventuras de Espaa han venido de la exacerbacin de ese -sentimiento, todas sus glorias lo reconocen por origen. S, l encendi -las hogueras de Felipe II, l inspir los decretos de expulsin, l hizo -condenar a muerte en masa al pueblo flamenco, l ensangrent las selvas -americanas con la hecatombe de indios, l clausur el espritu espaol a -toda idea de libertad intelectual; pero quin sino l, alent el alma -de aquel puado de asturianos que principiaron con Pelayo la obra de la -Reconquista, qu otro gua llevaba San Fernando, y quin condujo a los -Reyes Catlicos a las puertas de Granada? El espritu religioso hizo la -Espaa, la hizo tal como poda hacerla y no de otra manera. No se puede -hacer la crtica de la vida secular de un pueblo, sin tener -constantemente en vista las condiciones especiales de su organismo -propio. Ha sido un bien o un mal para la humanidad la ingerencia de -Espaa como factor activo en su historia? Hay hombres que contemplando -los restos soberbios que quedan de la dominacin rabe, o estudiando el -estado de las monarquas incsica y azteca en el momento de la conquista -americana, ven en esas formas del progreso humano, verdaderas -civilizaciones avanzadas y deploran la intervencin de Espaa y la -imposicin de su frmula propia aniquilando aqullas. Es una paradoja -que seduce al espritu, sobre todo en una blanca noche de luna, en el -centro del patio de los Leones en la Alhambra o en el ambiente perfumado -de los jardines del Alczar de Sevilla. La civilizacin musulmana hizo -su evolucin completa, alcanzando el apogeo de su desenvolvimiento en el -sentido nico que el ideal del pueblo rabe y su institucin religiosa -permitan. Las maravillas arquitecturales que hoy contemplamos con -asombro, parecen revelar un estado de espritu culto, pulido, lleno de -movimiento y luz, contrastando con la sombra rbita moral del caballero -cristiano que ms tarde haba de cubrir los mosaicos y arabescos de las -mezquitas con los smbolos de su culto ferviente. Es un error; fuera de -esa arquitectura caracterstica de decadencia, los rabes no tenan una -sola idea que valiera el vigoroso y amplio ideal cristiano, susceptible -de obscuridades transitorias, pero fecundo en su germen, prximo a -renacer de su prolongado letargo de la Edad Media y a sacudir las -cadenas del misticismo, para estallar soberbio en el _cinquecento_. - -Organizada para la ms larga y dura guerra por la fe que registra la -historia, la Espaa era una entidad moral lgica y entera, armnica en -todas sus manifestaciones. Todo en ella vena de Dios y todo volva a -Dios, desde las manifestaciones poticas de sus ms preclaros ingenios, -hasta el brutal valor del soldado o el caballeresco arrojo del seor. -Concebida la vida nacional como un culto perenne, en su seno no tenan -cabida los que no participaban de ese ideal. En un estado anlogo de -opinin, todas las conquistas morales de la Reforma y la filosofa del -siglo XVIII, habran sido impotentes para evitar la expulsin de los -herticos. Jams hubo en el mundo fanatismo ms sincero; no era ms -ilustrada y consciente la fe de un fraile mendicante que la de Felipe -II o la de su hijo. Felipe IV ve al francs posesionarse de Barcelona, -el Portugal segregarse de su corona, los viejos tercios espaoles -aniquilados en Rocroy; pero su preocupacin principal es la resistencia -del papa en proclamar el dogma de la Inmaculada Concepcin de Mara. -Abandona el gobierno en manos de Olivares o Haro, pero su Egeria -poltica, social, religiosa, ntima, es una obscura monja perdida en un -convento de Aragn, cuyo cuerpo macerado y espritu exaltado le dan los -caracteres que la poca atribua a la beatitud. Como era natural en una -sociabilidad semejante, el arte naci bajo los auspicios de la religin. -El ideal primero no fu la tradicin ni se ayud de la fantasa terrena; -el arte bebi su inspiracin en la fe, y si el campo fu restringido, -ah estn las viejas catedrales gticas para atestiguar de qu manera se -explot. Como el sacerdote que cumple los ritos del culto, como el nio -que en el coro eleva su voz argentina cantando las alabanzas del Seor, -como el soldado que derriba moros en nombre de Dios, as el artista -poniendo piedra sobre piedra, esculpiendo las sillas del coral o -trazando en el lienzo las figuras de los bienaventurados, todo acto, -toda manifestacin intelectual tenda al mismo objeto. La vida nacional -entera era una oracin colosal. - -Luego el artista, llamado a interpretar iconogrficamente los misterios -del culto y los dogmas revelados, no llenaba acaso una misin -sacerdotal, abriendo, por su arte, el espritu de los miserables y -desheredados, a la comprensin de las cosas divinas? En esa aspiracin -constante del alma espaola hacia el cielo, el artista que reflejaba en -sus telas las escenas de la vida futura o trazaba los cuadros ms -intensos de la Pasin, era para el clero un colaborador precioso. As, -desde que el duro batallar contra infieles termina con la conquista y -que las primeras tentativas artsticas empiezan a producirse, se observa -que nacen en el interior de los conventos, realizadas por obscuros -frailes cuyo nombre ni aun ha conservado la historia. Figuraos un monje -enterrado en un obscuro claustro americano, sin tradicin, sin modelos, -sin nociones prcticas del arte, luchando con la impotencia de sus -medios para traducir las visiones de su alma. Tal debi ser la primitiva -pintura espaola, vigorosa de expresin como todo lo que es sincero, -pero de un tecnicismo infantil e ingenuo. - -Puede contarse entre los sucesos que mayor trascendencia han tenido en -la historia de Espaa, igual en consecuencias de importancia al -descubrimiento de Amrica o a la conquista de Granada, el enlace de la -hija nica de los Reyes Catlicos, Doa Juana, a quien la historia -vacila hoy en calificar de loca, con el archiduque de Austria, Felipe, -llamado el Hermoso. El origen del prncipe y su aporte matrimonial, -aquellos Pases Bajos que tanta sangre y dinero costaron a Espaa, -arrancaron a sta de su aislamiento secular. Impelida por el espritu -guerrero y los hbitos de aventura contrados en la larga lucha, volvi -su energa al exterior y es desde ese momento que vemos sus ejrcitos -recorrer la Europa entera, fundar y conquistar reinos, sus naves surcar -los mares y sus famosos capitanes fijar nombres gloriosos en la memoria -humana. - -Con Carlos V el espritu europeo penetr en Espaa, y el advenimiento -del Emperador puede considerarse como el punto de partida de una nueva -era. Hasta entonces Espaa haba sido un soldado, cuya vida recta y -montona est trazada de antemano. Combatir al infiel era toda su -misin; de hoy en adelante, entra en la vida colectiva, necesita -formarse una escuela poltica y ensayar las artes del gobierno para -armonizarlas con sus dotes militares. Los grandes capitanes no le -faltan: Gonzalo de Crdoba, Alba, Farnesio, Spnola, Villafranca. Sus -polticos habran estado a la altura de la situacin, si la -concentracin del poder y la omnipotencia de la voluntad real en unos -casos y en otros la privanza de favoritos ineptos, no hubiera ahogado su -iniciativa. Si el famoso presidente La Gasca, cuya accin, desenvuelta -en un mundo desconocido entonces, ha quedado en la historia borrada por -la distancia, sin que no obstante sea fcil encontrarle un rival en -habilidad, prudencia y perseverancia, si La Gasca, repito, hubiera -estado al alcance de su soberano y bajo su constante e inmediata -inspiracin, la Espaa habra perdido el Per en el siglo XVI en vez del -XIX. - -Pero todos los grandes seores que comandaban por el rey en el -extranjero ejrcitos o provincias, se haban ido iniciando lentamente, -no slo a los hbitos ms cultos y costumbres ms dulces que encontraban -en los enemigos que combatan o en los pueblos que gobernaban, sino -tambin tomando gusto por las cosas del arte. La imaginacin meridional, -fcilmente accesible a la impresin de la belleza y la fastuosidad -tradicional del magnate espaol hicieron el resto. Carlos V, al recoger -el pincel del Ticiano, fij el rumbo, di el ejemplo y facilit, -ennoblecindolo, el movimiento artstico que alcanz su apogeo en pleno -siglo XVII. - -El momento no poda ser ms propicio: los ejrcitos espaoles pasaban -largos aos en Italia, convulsionada an por el Renacimiento, o en los -Pases Bajos, donde brillaba ya la vieja escuela flamenca, a la que, -renovada, tan grandes das estaban reservados. Los nobles espaoles que -acompaaban a Carlos V formaban su gusto en las telas de Leonardo, que -haba revolucionado el arte, abrindole surcos nuevos y fecundos, o en -los mrmoles del Buonarotti, y sea que entraran aclamados en la Ciudad -Eterna, o por la brecha con Borbn, se presentaban por primera vez ante -sus ojos las maravillas del arte antiguo. Existen rudas relaciones de -soldados de aquella poca que atestiguan la impresin producida por esos -espectculos inesperados. La inteligencia espaola no estaba an -preparada para penetrarse del espritu del Renacimiento y las letras -clsicas, puestas en boga por Petrarca y sus continuadores en el estudio -de lo antiguo, dejaban fros a aquellos hombres, que no conceban otro -trabajo digno del espritu que la teologa. Pero las bellas artes tienen -la incomparable ventaja de impresionar a los hombres de ms opuestas -tendencias morales, sin exigirles una preparacin especial. No es -necesario conocer y sentir a los griegos para extasiarse ante el dibujo -de Miguel Angel o el color del Ticiano. La belleza habla por s misma. - -As, el desenvolvimiento de las bellas artes en Espaa fu debido al -impulso dado por la aristocracia. Los magnates ms famosos por su cuna, -sus hechos o su hacienda, cifraron la gloria de sus casas en acumular en -ellas riquezas artsticas o tesoros de erudicin, como el reunido en -Guadalajara por la ilustre casa de Mendoza. - -El duque de Alba, el grande y duro guerrero de Flandes, el soberbio -conquistador de Portugal, convirti su casa de Alba de Tormes en un -verdadero museo de obras de arte, que ms tarde complet su hijo, -ordenando a Granelo y Castello celebraran en lienzos las hazaas del -padre. El gran capitn pas los ltimos aos de su vida en la Abada, -antiguo castillo de Templarios, en Extremadura, creando sobre las -riberas del Ambroy jardines que fueron famosos y dando hospitalidad a -Lope de Vega, que escribi all su _Arcadia_, en la que describa las -magnificencias de la morada de su husped ilustre. - -Por fin Sevilla, que fu el emporio de la riqueza y las artes espaolas -en el siglo XVII, teniendo el monopolio de las comunicaciones con -Amrica, por su Casa de Contratacin, era el centro donde afluan -infinidad de extranjeros, deseosos de iniciar negocios y cambios con -aquellas fabulosas regiones americanas, de las que llegaba oro sin cesar -y que la imaginacin popular se figuraba como el tradicional Eldorado. -Los italianos, holandeses y alemanes que llegaban a Sevilla, traan una -educacin ms avanzada que los espaoles y un gusto formado ya por las -cosas del arte. Muchos de ellos, sea por el xito de sus negocios, sea -por la razn eterna que persiste an en el da a fijar en aquel suelo a -muchos de los que llegan con nimo transitorio, la belleza de la tierra, -la pureza de la atmsfera y la suavidad del clima, concluan por formar -all su hogar y adornarlo con los nacientes productos del arte espaol. -Su buen gusto contribuy en mucho a modificar el carcter de la pintura -sevillana, grosera hasta entonces, sin ms clientela que el populacho -ininteligente de las ferias. Sus relaciones de los grandes maestros -extranjeros, de la sabidura de sus composiciones, de la correccin de -sus dibujos y de la armona de su color, fueron modificando poco a poco -la tendencia dominante, cuyo ltimo representante puede decirse que fu -Herrera el Viejo, pintando enormes lienzos con brocha gorda y a -distancia, verdadera escenografa, absurda fuera de su aplicacin -natural. Las iglesias y catedrales de Amrica, especialmente de Mjico y -el Per, nicas regiones que atraan entonces la atencin de Espaa, -deben estar an llenas de cuadros de esa poca. Aun se han de encontrar -algunos retratos de Snchez Coello y de Pantoja y no pocas escenas -religiosas de los Herreras, Pacheco, etc. Muchas de esas riquezas se -habrn perdido y entre ellas tal vez aquellos cuadros que pint Murillo -a la carrera, dividiendo un gran lienzo en compartimentos iguales, -llenndolos con su furia vertiginosa y vendindolos a mercaderes -americanos, para con su importe trasladarse a la corte a perfeccionarse -en el arte del que ms tarde fu una gloria. - -Bajo el punto de vista artstico, a nadie debe la Espaa ms que a dos -hombres que para su felicidad y grandeza nunca debieron existir: Felipe -IV y su favorito el conde-duque de Olivares. Esos dos polticos ineptos, -negligente el primero hasta la culpa, ciego y soberbio el segundo hasta -el crimen, parecieron concentrar sus facultades todas de inteligencia y -de buen gusto en fomentar el desarrollo magnfico que el arte espaol -tom bajo su impulso ilustrado, favorecido por una explosin de hombres -admirables, grupo estupendo que la Europa no haba visto desde los das -del Renacimiento. Como en el reinado anterior las letras, bajo Felipe IV -brill la pintura espaola de una manera incomparable. A Cervantes, Lope -de Vega, Gngora, etc., sucedieron en el cielo intelectual de Espaa, -Velzquez, Murillo, Alonso Cano, Ribera y tantos otros que hicieron para -la fama artstica de su patria lo que sus grandes capitanes haban hecho -para su gloria militar. - -Son esos grandes artistas, son sus obras inimitables y, en los dos -primeros, la altura moral de su vida, los nicos motivos de consuelo que -encuentra el espritu al recorrer la tristsima historia de Espaa en -esa poca, y al contemplar, con la melancola que inspiran las grandes -desventuras, esa cada de un imperio colosal, levantado por el esfuerzo -de hombres cuya sangre fu la misma que corre en nuestras venas. - -Entre todos los grandes artistas espaoles, el ms personal, aquel cuyo -genio propio brilla ms vigoroso, fu Velzquez. Esa personalidad -poderosa, tan rara en la historia del arte que slo pueden citarse dos o -tres ejemplos, no lo fu slo en la manera o el estilo, sino en algo ms -profundo y decisivo, en la concepcin misma del arte y en la liberacin -audaz de la tradicin de la pintura espaola. Puede decirse que -Velzquez, el catlico sincero, el pintor de cmara de Felipe IV y su -Aposentador Mayor, procede ms de la Reforma que del Renacimiento. El -Renacimiento emancip la imaginacin, pero la Reforma emancip el -pensamiento. Jams ningn hombre que haya manejado un pincel ha pintado -con mayor libertad de espritu que Velzquez. Uno de los primeros y con -una intuicin genial, comprendi el lmite que la esencia misma de las -bellas artes asignaba a cada una. En pintura fu un librepensador y si -la actividad de su espritu le hubiera empujado por otra senda, mal se -habran avenido sus doctrinas con las de la Santa Inquisicin. - -Su maestro primero, constante y nico, no fu el brutal Herrera ni el -afectuoso Pacheco, no fu aun el divino Buonarotti, cuyos frescos -copiaba reverente un da en la capilla Sixtina: fu la naturaleza, a la -que pidi todos sus secretos, y que generosa le confi ms que a ningn -otro mortal. No comprendi ni poda comprender a Rafael, que "se serva -de las ideas que pasaban por su mente". Para l la forma, el color y la -expresin no estaban en el mundo imaginario, sino en las cosas reales y -los organismos vivos. Las vrgenes convencionales, los querubes soados, -revoloteando entre nubes tenues y transparentes, los xtasis de -beatitud, el campo ideal de las deliciosas fantasas de su amigo el -poeta andaluz de las Concepciones, no le decan nada, porque no los vea -y la sinceridad de su arte le exiga la verdad. Velzquez llev a cabo -en pintura la misma revolucin que Kant hizo triunfar dos siglos ms -tarde en filosofa. Como el solitario de Koenigsberg que cierra los -cielos a la fantasa humana y la invita a buscar el reposo, limitndose -a la ya vasta rbita de las cosas creadas, Velzquez cree que el mundo -visible contiene en su seno inagotable bellezas de forma y expresin -bastantes para nutrir y levantar el arte a su ms alta manifestacin. Es -el gran naturalista de la historia del arte, es el precursor y el -dechado de la escuela. Para reaccionar no necesit las brutalidades de -Caravaggio ni los horrores a que lleg Ribera siguiendo su senda. Ha -concebido, extrayendo del ms vulgar objeto que se ofrece a su vista, el -tesoro de expresin en l escondido, y pinta: la tela es un asombro, una -maravilla, Mengs se detiene y dice: "Esto no est hecho con el pincel, -sino con el pensamiento"; pero, con todo, no es ms que el reflejo de la -verdad. As debi ser Felipe IV, as el Bobo de Coria, y si alguna vez -hubo en el mundo un Aquiles, su retrato es ese soldadote vulgar. - -Un da vagando como de costumbre en el Museo del Prado, me detuve largo -rato delante de la "Fragua de Vulcano", de Velzquez. Ninguna de sus -telas es, en mi opinin, ms propia para estudiar el estilo del maestro -y revelar las debilidades de su pincel cuando sala de la esfera trazada -por su concepcin general. De dnde proviene que, al lado de aquellas -admirables figuras de sus herreros, maravillas eternas que el artista -estudiar mientras persista el color sobre el lienzo, desfallezca de tal -manera el Apolo que trae la ingrata nueva? Cmo puede explicarse ese -_specimen_ de convencionalismo, esa insipidez de expresin en un cuadro -donde el vigor, la verdad y la fuerza han sido llevadas a donde slo -alcanz Miguel Angel con el cincel y Shakespeare con la pluma? - -La vida de Velzquez y la histrica de esa tela me dieron la solucin. -El cuadro fu pintado en Italia, durante el primer viaje del maestro, y -el Apolo fu una concesin a la escuela dominante, la nica tal vez que -Velzquez hizo al convencionalismo, que deba producir el amaneramiento -mediocre de los Carlo Dolci, Guido Reni y tantos otros. - -De ah surgi en mi espritu la idea de seguir a Velzquez en sus -viajes, de estudiar la influencia producida en l por la atmsfera -artstica de Italia, acompaarle a Venecia, Boloa, Roma, Npoles y -observar las impresiones de esa alma soberana ante las manifestaciones -del viejo arte clsico, cuyos restos vea por primera vez, y las del -Renacimiento, que tan poco le diran. - -Ese fu el origen de este libro[10]. - - 1887. - - [10] Ese libro, para el que haba reunido abundantes elementos, no - ha sido escrito; cuando pienso en el placer que habra sentido en - vivir un ao en compaa de Velzquez, en la Italia del siglo XVII, - siento un verdadero pesar por haber dejado de mano ese trabajo. - - Otra pluma ms autorizada que la ma lo ha llevado posteriormente a - cabo con brillo; me refiero a la obra del profesor Karl Justi, cuyo - libro "Velzquez y su tiempo" es lo mejor que se ha escrito sobre - el prncipe de los pintores.--=M. C.= - - - - -La cuestin del idioma - - -I - -Las primeras impresiones positivamente desagradables que sent respecto -a la manera con que hablamos y escribimos nuestra lengua, fu cuando las -exigencias de mi carrera me llevaron a habitar, en el extranjero, pases -donde tambin impera el idioma castellano. Hasta entonces, como supongo -pasa hoy mismo a la mayora de los argentinos, aun en su parte -ilustrada, senta en m, al par de la natural e instintiva simpata por -la Espaa (y al hablar as me refiero a los que tenemos sangre espaola -en las venas) cierta repulsin a acatar sumisamente las reglas y -prescripciones del buen decir, establecidas por autoridades -peninsulares. Era algo, tambin instintivo, como la defensa de la -libertad absoluta de nuestro pensamiento, como el complemento necesario -de nuestra independencia. Eso nos ha llevado hasta denominar, en -nuestros programas oficiales, "curso de idioma nacional" a aquel en que -se ensea la lengua castellana. Tanto valdra nacionalizar el -catolicismo, porque es la religin que sostiene el estado, o -argentinizar las matemticas, porque ellas se ensean en las facultades -nacionales. - -A mi juicio el estado de nimo, por lo menos de la generacin a que -pertenezco, respecto a esa cuestin, provena principalmente de la -educacin intelectual, recibida casi exclusivamente en libros franceses -y en el gusto persistente y legtimo por la literatura de ese pas, que -por su criterio, su novedad y la potencia de sus escritores, estaba -entonces muy arriba de la contempornea espaola. Empleado el tiempo de -la lectura, bien corto en nuestra agitada vida poltica, en leer -novelas, versos y libros de historia en francs, alejados con horror de -las publicaciones hebdomadarias de la prensa espaola, raro era aquel de -entre nosotros que conociera pasablemente el siglo de oro de la -literatura espaola y que poseyera la coleccin de Rivadeneira ms que -como un simple adorno de su biblioteca, a la manera con que figuran hoy -la "Historia Universal" de Cant o la "Historia de la Humanidad" de -Laurent, venerables monumentos que dan lustre y peso a los estantes, -amn de la consideracin, _bona fide_, que recae sobre sus propietarios. -Por m s decir que fu bien entradito en aos que le a Sols, a Melo, -a Quintana y a otros de los maestros que nos presentan el cuadro -incomparable de nuestra lengua, bien manejada, apta y flexible para -todo, a pesar de las deficiencias que le encontraba aquel buen seor de -Ochoa, que declaraba haber pasado das enteros para verter una pgina de -la _Mariana_ de Sandeau, tan sutil era el tejido de los anlisis -psicolgicos del escritor francs. Echar la culpa a la lengua en esos -casos, vale romper los pinceles con los que no se alcanza a producir una -obra maestra. - -Era, pues, esa y lo es todava, la causa principal de nuestro abandono. -Luego, las exigencias de la Academia Espaola, la pobreza de su -autoridad, la sonrisa universal que han suscitado algunas de sus -ingenuidades, el mandarinismo estrecho de sus preceptos, fueron y han -sido parte no exigua a mantener vivo el espritu de oposicin en las -comarcas americanas. Don Juan Mara Gutirrez, mi maestro y amigo de -ilustre memoria, fu el representante ms autorizado de ese espritu, en -lo que a la Argentina toca. El plante la cuestin en su verdadero -terreno: la lengua espaola, una e indivisible, bien comn de todos los -que la hablan y no petrificada e inmvil, patrimonio exclusivo, no ya de -una nacin, sino de una autoridad. Nadie tal vez, en nuestro pas, ha -escrito el castellano con mayor pureza como nadie ha defendido las -prerrogativas de una sociedad culta a mejorar, enriquecer el lenguaje, -adaptndolo a todas las necesidades del progreso cientfico y del -desenvolvimiento intelectual. Prefera don Juan Mara las formas -arcaicas conservadas por los levantinos de raza espaola, como un -piadoso recuerdo de sus mayores inicuamente expulsados por Felipe III, a -la jerigonza estrecha y purista que pretenda implantar la Academia, sin -dar odas a las exigencias naturales de este inmenso depsito de sangre -espaola, que se llama la Amrica, y que es la verdadera esperanza de -gloria en el porvenir de la raza. - -La accin del Dr. Gutirrez ha sido generalmente mal entendida; gentes -hay que piensan de buena fe que sus preceptos llegaban hasta sancionar -los barbarismos y galicismos de que nuestro lenguaje escrito y hablado -rebosa y que los argentinos debamos regirnos por la gramtica del -_ven, vos y tom_. Nada ms lejos de su pensamiento; peda, s, y en -eso aunaba su esfuerzo al de todos los americanos competentes que se han -ocupado de la cuestin, que la lengua que hablamos no considerara como -espurios aquellos aportes que los vigorosos rastros de los idiomas -indgenas y las necesidades o diversos aspectos de la vida esencialmente -americana, traan para bien y comodidad de todos. Por qu el -castellano formado por las diversas capas del fenicio, el cltico, el -latino (con sos races indoeuropeas), el rabe, etc., habra de repudiar -voces guaranes o quichuas, que simplificaban la diccin evitando -perfrasis y rodeos? Cuntas veces, en Espaa, ante esos letreros de -"casa de vacas" que se ven en todas partes, pensaba en nuestro _tambo_, -tan neto y expresivo! Cuntas voces, por otra parte, florecientes y -usuales en el siglo XIV y precisamente de aquellas que ms caracterizan -nuestra lengua, estn hoy relegadas por la Academia en ese enorme -armatoste de "anticuadas" que revienta ya, mientras en los pases -americanos conservan toda su eficacia y su verdad! - -La cuestin no es, pues, hacer de la lengua un mar congelado; la -cuestin est en mantenerla pura en sus fundamentos y al enriquecerla -con elementos nuevos y vigorosos, fundir a stos en la masa comn y -someterlos a las buenas reglas, que no slo son base de estabilidad, -sino condicin esencial para hacer posible el progreso. - -El Dr. Gutirrez predicaba con el ejemplo; le reputo el ms puro y -castizo de nuestros escritores de nota. Sarmiento era demasiado -impetuoso para mantener una correccin inalterable y si bien algunas de -sus pginas tienen el exquisito sabor del fuerte y viejo castellano, al -dar vuelta la hoja nos encontramos con verbos estrujados, sintaxis de -fantasa, construcciones propias, genuinas, como si la originalidad de -las ideas exigiera igual carcter a la manera de expresarlas. El general -Mitre ha ledo mucho, en muchos idiomas, y la influencia de esas -lecturas se ve con frecuencia; en los ltimos tiempos, apurado por un -trabajo de poderoso aliento, ha tenido que ensanchar su vocabulario, -buscando en la historia de nuestra lengua ricos elementos olvidados, -cuyo empleo le ha permitido, si bien a costa de cierta impresin de -extraeza en el lector, traducir la Divina Comedia con una paciencia de -benedictino y una veneracin de sectario... - - -II - -Al recorrer el nuevo libro del Sr. Abeille, "El idioma nacional de los -argentinos", record que entre mis viejos papeles deba haber algunas -carillas sobre la materia, escritas hace ya varios aos. Son las que -acaban de leerse y en las que, a la verdad, encuentro tan exactamente -reflejada mi opinin actual, que en nada las he modificado. - -El Sr. Abeille es un fillogo distinguido, aunque hasta los profanos, -como yo, echan de ver, desde luego, que su erudicin, si bien fresca y -moderna, no se ha formado en las fuentes originales y primitivas. Sabe -muy bien lo que hombres como Darmesteter, Bral, Paris, Havet, -Schleiger, Weil y otros han escrito sobre la historia anatmica del -lenguaje; pero no he notado en su libro rasgos que revelen un -conocimiento directo de Bopp, Diez, Dozy, Engelmann, Pott, etc. No es -esta una crtica que, por cierto, poca autoridad tendra viniendo de -quien, mucho menos que el Sr. Abeille, ha llevado sus curioseos -lingsticos a esas profundidades. Pero creo poder atribuir los extremos -a que llega el Sr. Abeille en el desenvolvimiento de su tesis, a las -audacias atrayentes y licencias extraordinarias que con la filologa se -han permitido los modernos escritores franceses. Y para terminar con -este punto, sealo tambin el desconocimiento de un libro verdaderamente -admirable y que, para el completo esclarecimiento del tema abordado por -el seor Abeille, era fundamental; me refiero a las "Apuntaciones -crticas sobre el lenguaje bogotano" de Rufino Jos Cuervo, libro que, -en ocho aos (1876-1884) tuvo cuatro ediciones y que mereci al autor, -de parte de los ms eminentes fillogos de Europa, homenajes de real -admiracin. Si el Sr. Abeille ha ledo ya ese libro, necesita releerlo, -porque l le dar la nota exacta y prudente en la manera de tratar esta -cuestin. - -Indudablemente, si las lenguas, sin abandonar el terruo, se transforman -hasta el punto de que tal vez Corbuln no habra entendido las voces de -mando de Escipin o Paulo Emilio, cunto mayor no ser ese cambio si -ellas reviven en pases lejanos al de su origen, bajo diverso ambiente, -sirviendo de vehculo a nuevas ideas, expuestas a todos los ataques de -los idiomas encontrados en el suelo conquistado, amn de los que de -afuera vienen, tambin ellos, en son de conquista? Pretender, pues, -fijar un idioma es tan absurdo, que cuando se consigue, no ya el hecho -en s mismo, lo que es imposible, sino la admisin de la idea como un -postulado colectivo, se llega a una verdadera deformacin por el -estancamiento del espritu nacional. Es el caso de la China: la lengua -que hoy se habla en el imperio del Medio se parece tanto a la que all -se hablaba cuando Fidias esculpa en Atenas, como la de Pericles a la -que hoy habla el rey Jorge de Grecia. La diferencia est en que mientras -el idioma de Pericles, nacido como todas las lenguas humanas del -monosilabismo, haba llegado a su perfeccin, el chino, inmvil en su -forma, si bien variable en su fontica, era tan monosilbico, tan -primitivo, tan "celular", como dice muy bien el Sr. Abeille, entonces -como hoy. - -Puede nadie pretender que el castellano se petrifique de esa suerte? -Puede el purista ms empecinado e inflexible pretender luchar contra -las mil influencias que han de determinar las modificaciones regionales -que la lengua espaola sufrir en Amrica, como las ha sufrido ya en las -mismas provincias peninsulares? Es acaso sensato oponerse a los -neologismos necesitados por los progresos de las ciencias y las artes o -la adopcin de nuevos usos, y si hoy, como dice Cuervo, "no hacemos -melindres a voces astrolgicas como _sino_, _estrella_, _desastre_, -_desastrado_, _jovial_, _saturnino_, por qu hemos de negar a nuestros -contemporneos el empleo oportuno de trminos o imgenes suministrados -por las ciencias modernas, cuando ms si se considera su mayor -vulgarizacin con respecto a los siglos pasados?" - -Lo que s se puede y se debe sostener, es que todos los aportes, los -enriquecimientos, las adquisiciones por conquista, cambio, compra, -violencia y todo otro modo de aduearse de lo ajeno, se sometan a las -reglas generales por las cuales se rige la comunidad. Si el quichua nos -trae _charqui_ y en el acto formamos el verbo _charquear_, conjugumoslo -segn lo ensea la gramtica castellana y no otra. Si en virtud de esos -fenmenos de derivacin que tan bien estudia el Sr. Abeille, de _cardo_ -sacamos el lindo y expresivo _cardal_, de _bellaco_, _bellaquear_, o de -_baqua_, _baqueano_, aadamos sencillamente esas palabras a nuestro -lxico propio, como todos los otros pases americanos aadirn a los -suyos las que formen por el mismo procedimiento--y hagmoslo con la -seguridad de que al hacerlo en nada adulteramos los principios -fundamentales de nuestra lengua que no es "el idioma de los argentinos", -ni el "idioma nacional", sino simplemente y puramente el castellano. - -El Sr. Abeille, que es un entusiasta de nuestra tierra (uno no puede -menos que conmoverse al verle entonar el himno nacional a propsito de -lingstica) tiene tal debilidad complaciente con la que hablamos y que -l rotula "idioma nacional de los argentinos", que llega hasta -justificar los cambios sintcticos que hemos introducido en el espaol, -sosteniendo que "el uso de algunos de ellos es realmente criticable en -una lengua fijada", pero que ese uso "debe favorecerse en una lengua en -evolucin como la nuestra". - -Me parece ver ijadear al Sr. Abeille en su esfuerzo para defender -nuestro "_bajo_ el punto de vista", contra "_del_ punto de vista" -espaol. Trae un ejemplo y una explicacin al respecto que entretienen -bastante. Nunca le hemos de aceptar al Sr. Abeille que se diga, cuando -se empleen palabras espaolas, "me ha encargado _de_ decirle" en vez de -"me ha encargado decirle", porque, aunque un nio est en formacin, no -hay por que habituarle a andar con las rodillas y no con los pies, que -es lo natural, lo sano y lo til, sin contar con que es esa la nica -manera (como en el idioma) que permite al cuerpo desplegar su esbeltez y -su elegancia. - -Entre las excursiones etimolgicas que hace el Sr. Abeille--que son -frecuentes, agradables y generalmente fructuosas--hay algunas que me han -dejado pensativo, precisamente porque se refieren a voces que han echado -races en nuestro suelo, sin que se sepa de dnde vino la semilla -primitiva. Una de ellas es _atorrante_. Esta palabra, puedo asegurarle -al Sr. Abeille, es de introduccin relativamente reciente en el "idioma -nacional de los argentinos". Despus de haber vivido ms de un cuarto de -siglo la o por primera vez en mi tierra, all por el ao 1884, de -regreso de Europa, donde haba pasado algunos aos. Y no es que hubiera -vivido en mi pas entre acadmicos y prosistas, pues hasta cronista de -polica substituto haba sido en la vieja _Tribuna_. - -Pregunt qu significaba _atorrante_ y de dnde vena. Se me hizo la -descripcin del _gueux_, del vagabundo, del _chemineux_, y se me dijo -entonces (no hay lomo como el de la etimologa para soportar carga) que -el vocablo tomaba origen en el hecho de que los individuos del noble -gremio as denominado dorman en los caos enormes que obstruan -entonces nuestras calles, llamados de _tormenta_. De ah _atorrante_. -Aunque sin forma clsica, esa etimologa me trajo a la memoria la que da -el maestro Alejo de Venegas, citado por Cuervo, de la voz _alquilar_. - -"_Alquilar_ se compone de _alius qui illam habet_, que es _otro que la -habita_, conviene a saber, la casa ajena". (!) - -El Sr. Abeille es ms cientfico; pero lo que hay que admirar ms, es la -agilidad maravillosa que despliega para extraer del verbo latino -_torrere_, que significa secar, tostar, quemar, incendiar, inflamar, el -vocablo _atorrante_, _el que se hiela_, segn l, porque Varro emplea el -verbo citado en el sentido de quemar, hablando del fro. Yo consentira -gustoso, porque estoy curado de espanto en esa materia; pero deseara -saber cmo--y poco ms o menos cundo--se ha colado ese _torrere_ en -nuestro pas, y por qu causa ha hecho su evolucin tan rpida, pues lo -repito, y apelo a la memoria de todos los hombres de mi edad, hace -veinte aos, no era generalmente conocida la palabra "atorrante". - -Hubiera deseado que el Sr. Abeille, con su segura informacin, nos -hubiera dicho algo sobre el delicioso _guarango_ de nuestro "idioma -nacional", que si viene realmente de dos palabras quichuas que -significan _varios colores_, es un hallazgo genial del pueblo--y del -odioso _macana_, que no se acierta a comprender como ha venido a -significar _disparate_, _despropsito_, de su acepcin primitiva y -aceptada, aun en Espaa, de "arma contundente usada por los indios". Y -llegando a las profundidades del "idioma nacional de los argentinos", -anda por ah un famoso _titeo_, muy campante, que amenazando de desalojo -al castizo _bochinche_, ha invadido ya los dominios de la _burla_ y de -la _broma_, sin que sepamos an qu derechos tiene, semnticamente -hablando, para conducirse as. - - -III - -La circunstancia especial de ser este un pas de inmigracin, hace ms -peligrosa la doctrina que informa el libro del Sr. Abeille y ms -necesaria su categrica condenacin. Slo los pases de buena habla -tienen buena literatura y buena literatura significa cultura, progreso, -civilizacin. Pretender que el idioma futuro de esta tierra, si -admitimos las teoras del Sr. Abeille y salimos de las rutas -gramaticales del castellano, idioma que se formar, sobre una base de -espaol, con mucho italiano, un poco de francs, una migaja de quichua, -una narigada de guaran, amn de una sintaxis _toba_, tiene un gran -porvenir, es lo mismo que augurar los destinos del griego o del latn a -la jerga que hablan los chinos de la costa o la jerigonza de los -levantinos, verdadero volapuk sin reglas, creado por las necesidades del -comercio. Parceme que si el Sr. Abeille, a ms de tener todo el cario -que muestra por esta tierra y que creemos sincero, fuera hijo de ella, -sentira en el alma algo instintivo, que le enderezara el razonamiento -en esta materia. - -Y ahora me voy a releer la muerte de Marco Aurelio, de Renn, el -discurso sobre la nobleza de las armas, de Cervantes, la pintura de -Inglaterra al terminar el siglo XVII, de Macaulay o los coros del -Adelghi, de Manzoni, para en seguida pedir al cielo conserve en nuestro -suelo la pureza de la noble lengua que hablamos, a fin de que algn da, -si no nosotros, nuestros hijos, puedan leer, de autores nacionales, -pginas como aqullas. - - 1900. - - - - -EN LA TIERRA - - - - -Tucumana - - -La hacienda del "Arrayn" dista de Tucumn poco ms de doce leguas, esto -es, unas buenas diez horas de marcha. Al abandonar el valle es necesario -acudir a la mula o al caballo habituado a la montaa. As se asciende -lentamente, se cruzan los cuadros ms bellos que pueden contemplarse en -suelo argentino; cuadros cuyo aspecto va cambiando de carcter a medida -que los caprichos de la ruta conducen a una garganta de la que, ms que -verse, se adivina el fondo, o llevan a una cspide desde la cual se -abarca un paisaje dilatado. Jams la nieve cubri esos montes, vrgenes -del helado abrigo bajo el cual se cobija la tierra en los duros climas -del Norte. La Naturaleza desnuda, siempre alegre, viviendo sin cesar, -arroja en todas las formas su savia desbordante. A veces cuando el sol -vibra sobre ella con tal intensidad que el suelo se entreabre, la accin -generosa de los bosques que cubren los cerros como un manto real, -acumula las nubes y prepara la lluvia, que empieza en largas y anchas -gotas, se acelera, se enardece con el estruendo del trueno, se hace -frentica, cae a torrentes, amenaza, va a herir... y se disuelve en una -sonrisa de verano. El que no conoce esas fantasas del trpico no puede -darse cuenta de la vida intensa y expresiva de la naturaleza... - -El "Arrayn", propiedad de don Juan Andrs Segovia, ocupaba un extenso y -lujoso valle completamente rodeado por colinas de poca elevacin que lo -defendan como una cadena de baluartes. Bien patrimonial, haba quedado -abandonado hasta 1860, a la merced de todo el que quera llevar all su -rebao vagabundo. Slo cuando la nacionalidad se constituy y que la paz -hizo nacer la esperanza, en ese momento digno de estudio en nuestro -pas, cuando el pueblo argentino, como al despertar de un largo sueo, -empez a palparse, a darse cuenta de las necesidades de la vida y a -estudiar los recursos de nuestro suelo admirable, slo entonces Segovia, -uno de los precursores en su provincia de la implantacin de la -industria que deba hacer su riqueza, comprendi el inmenso valor del -"Arrayn" y ensay un pequeo planto de caa de azcar. Poco a poco el -campo del arado se extendi y la tierra, atnita de recibir semilla de -mano del hombre, gozosa de la aventura, rindi opulenta el prstamo -parsimonioso. - -Al rancho de paja sucedi bien pronto una habitacin _de material_, que -cinco aos ms tarde cedi el sitio no a un palacio, sino a uno de -aquellos vastos y cmodos edificios, sin arte ni belleza, pero que el -instinto del hombre ms ignorante sabe construir, de acuerdo con las -exigencias del clima. Sobre una pequea altura, una masa cuadrada, -flanqueada por anchos corredores y en el centro un patio enorme, -cubierto de naranjales, limoneros, palmeras, arrayanes y laureles rosa. - -Del mismo modo, el viejo trapiche primitivo haba desaparecido ante la -enorme maquinaria moderna, esa maravilla de mecnica que toma el verde -tronco de la caa y lanzando el jugo que le extrae a su peregrinacin -fantstica, lo transforma en oro. - -El ingenio propiamente dicho, se levantaba a trescientos metros de la -habitacin--y a su pie, una pequea aldea se haba formado, con sus -casitas limpias, cuidadas, rodeadas de rboles y flores, morada de los -ingenieros y empleados extranjeros y sus ranchos casi abiertos, hogar -transitorio del criollo. En el centro, una pequea iglesia levantaba su -campanario blanco, frente a la escuela modesta. Los dos edificios -parecan mirarse con cario en su humildad recproca; la una exiga una -fe serena y tranquila y la ciencia que en la otra se enseaba era bien -tmida para levantar la cabeza. Los peones miraban con envidia a sus -hijos ir a la escuela y pasaban largas horas de la tarde, al concluir -las faenas, hacindose ensear los insondables misterios del alfabeto -por los nios encantados de lucir su ciencia ante sus padres. - -Segovia tena predileccin por su hacienda del Arrayn; no slo era la -base principal de su fortuna, sino que encontraba dulce la vida all, -rodeado de su familia y entregada el alma a esa profunda satisfaccin -moral que da la conciencia de ocupar tilmente el tiempo. Pareca que al -descender al valle, todas las contrariedades volaban de su espritu para -dar lugar a un contento sereno e igual. El da de su llegada era caro; -todos los necesitados, todos los que se haban comido anticipadamente el -beneficio de la estacin, todos los que se haban visto cortar el -crdito por el implacable pulpero, acudan a l y rara vez volvan -descontentos. Lo que le haba costado ms implantar, era el rgimen -moral. A medida que su hija Clara creca, Segovia comprenda los -inconvenientes de aquel estado social perfectamente primitivo, en el que -las teoras ms avanzadas del _free love_ americano haban recibido una -vigorosa aplicacin inconsciente. Rara era la pareja que haba pasado -por otro altar que el de la naturaleza antes de consumar su unin. -Segovia constataba que los resultados podan luchar con xito con los -productos ms cannicos de las sociedades cultas y que esos muchachos -rollizos y vigorosos, concebidos al azar de una noche de verano, bajo un -cielo estrellado y la callada proteccin de un naranjo dormido, nada -tenan que envidiar al pillete lvido de las ciudades, venido al mundo -con un pertrecho completo de sacramentos y actos oficiales. En tanto que -Clara fu pequea, Segovia sostuvo impvido su teora contra los -enrgicos asaltos de su hermana, devota combatiente, y los ms flojos de -su mujer; pero ms tarde comprendi que deba ceder y cedi. Fu -entonces que se levant la capilla y que la aldea del Arrayn presenci -respetuosa la entrada solemne del seor don Isidoro, nombrado capelln -del establecimiento y encargado de poner un poco de orden en aquel -pequeo mundo que hasta entonces haba crecido bajo la mirada directa -del Seor, sin intervencin de su santa iglesia. - -Era don Isidoro un mocetn de veintisis o veintiocho aos, bien -plantado, alto, robusto y hecho a torno. Visto de espaldas, pareca un -granadero disfrazado, un hombre de accin y de pasiones. De frente, el -problema se resolva: jams una cara ms plcida, dulce, naturalmente -tranquila y alegre, haba reflejado un alma ms alejada de las -concepciones turbadoras de la vida. Inocente a veces hasta el exceso, se -salvaba siempre no slo de las dificultades, sino del ridculo mismo, -por su bondad profunda y sana. Era espaol; muy nio, vino con Su -humilde familia a Buenos Aires, se educ en el seminario y ms tarde fu -familiar de un prelado que le tom cario, le di las rdenes y trat de -ayudarle. Segovia le conoci en uno de sus viajes, ri un poco de su -inocencia, le intrig ese rarsimo fenmeno de perfecta pureza y -concluy por llevrsele a Tucumn. Al mes de vida ntima le trataba con -afeccin paternal; pero jams pudo privarse de la clsica broma que -haca poner rojo a don Isidoro y que consista invariablemente en -empezar por mirarle, analizar sus formas atlticas, suspirar y lanzar su -eterno "Qu lstima!" Don Isidoro se ruborizaba, murmuraba un "Seor -don Juan Andrs!..." y sonrea incmodo. Lo que daba lstima a Segovia, -era el desperdicio de un hombrn semejante, que habra hecho tan feliz a -una mujer y dado tan vigorosa prole. - -Lo que don Isidoro cas y bautiz en los primeros tiempos, no est -escrito. Al principio quiso hacer una amonestacin por separado a cada -pareja; pero eran tantas, que al fin resolvi casar de 10 a 12 a. m. y -luego proclamar por secciones de veinte. Aunque don Isidoro tena su -casita junto a la capilla, coma siempre en la mesa de Segovia durante -la permanencia de ste en la hacienda. A ms de l, haba dos comensales -invariables: el ingeniero principal, Mr. Barclay, un americano que haba -pasado casi toda su vida en la Habana y que un mal azar de fortuna -arroj al Plata. Tena 50 aos sonados, era silencioso, trabajador y no -se le conocan sino dos pasiones: la msica y Clara, o ms bien slo la -primera, que para l se encarnaba en la segunda. Luego don Benito -Morren, espaol, maestro de primeras letras, soltero, de cuarenta aos, -rubio, descolorido, con anteojos, apasionado por la filologa, pero sin -hablar jota de francs, ni de alemn, ni de ingls, ni de nada, en una -palabra, aunque haca diez aos, segn afirmaba, que se haba entregado -al estudio de los idiomas eslavos, para empezar por lo ms difcil. Su -sistema consista en llevar un libro enorme en el que copiaba, junto a -la voz espaola, la correspondiente en bohemio, en croata, en serbio, -en rutheno, o en ruso, echando el alma en la transcripcin de los -caracteres grficos de cada idioma, sin avanzar jams en su -conocimiento. El sueo de don Benito era llegar a tener discpulos -capaces de comprender el curso de _bello ideal_, como llamaba a la -literatura, curso que pretenda dar, as que su pan intelectual hubiera -fortificado el espritu de sus educandos. Pero stos, tan pronto como -saban leer, escribir y contar, tomaban el machete y se iban a cortar -caa. Don Benito presentaba sus quejas a Segovia, quien le demostraba -pacientemente que un pen no debe jams tener una educacin superior a -su posicin en el mundo. D. Benito no se desanimaba y esperaba con calma -la explosin de un genio entre los chinitos descalzos que poblaban su -escuela. Catlico ferviente, ayudaba invariablemente la misa de don -Isidoro, con quien mantena excelentes relaciones. - -Luego vena Toribio, el hombre de confianza de Segovia, capataz del -establecimiento en su ausencia, pero sin jurisdiccin sobre Barclay, rey -y seor all en sus mquinas. Toribio no coma en la mesa; pen haba -sido, pen haba quedado. Deca a Clara "nia Clarita", amansaba l -mismo los caballos destinados a su silla, se sacaba el sombrero delante -de don Isidoro o don Benito y trataba a los peones como amigos, lo que -no impeda que de tiempo en tiempo demoliera uno o dos de un puetazo. -La hacienda, durante las faenas, contaba ms de doscientos hombres entre -los cortadores de caa y los adscriptos a las mquinas, con otras tantas -mujeres y un sinnmero de chiquillos. Manejar todo ese mundo no era cosa -sencilla y se necesitaba, a ms de los puos de Toribio, su aureola de -soldado valeroso, como lo atestiguaban las medallas que luca su pecho, -en las grandes fiestas de iglesia. - -Como Segovia, su mujer y Clara amaban la hacienda. No slo encontraban -all una vida de paz y tranquilidad, sino tambin aquel secreto halago -que tan profundamente han de haber sentido nuestros padres y que para -nosotros se ha desvanecido por completo, arrastrado por la ola del -cosmopolitismo democrtico: la expresin de respeto constante, la -veneracin de los subalternos como a seres superiores, colocados por una -ley divina e inmutable en una escala ms elevada, algo como un vestigio -vago del viejo y manso feudalismo americano. Dnde, dnde estn los -criados viejos y fieles que entrev en los primeros aos en la casa de -mis padres? Dnde aquellos esclavos emancipados que nos trataban como a -pequeos prncipes, dnde sus hijos, nacidos hombres libres, criados a -nuestro lado, llevando nuestro nombre de familia, compaeros de juego en -la infancia, viendo la vida recta por delante, sin ms preocupacin que -servir bien y fielmente?... El movimiento de las ideas, la influencia de -las ciudades, la fluctuacin de las fortunas y la desaparicin de los -viejos y slidos hogares, ha hecho cambiar todo eso. Hoy nos sirve un -sirviente europeo que nos roba, que se viste mejor que nosotros y que -recuerda su calidad de hombre libre apenas se le mira con rigor. Pero en -las provincias del interior, sobre todo en las campaas, quedan an -rastros vigorosos de la vieja vida patriarcal de antao, no tan mala -como se piensa... - -De pie con el sol, Segovia recorra la hacienda a caballo, vigilaba el -corte, charlaba con Toribio; rara vez, al volver, dejaba de encontrar a -Clara, habituada tambin a esos paseos matinales deliciosos, en los que -el aire puro de los campos entra a raudales a vigorizar los pulmones. -Padre e hija se daban los buenos das, buscaban espacio para galopar un -momento y volvan contentos y pidiendo a voces el almuerzo. Durante el -da, Clara pona un poco de orden a sus numerosas preocupaciones de -caridad, cosa ropa para los chiquillos, visitaba a los enfermos, -celebraba conferencias con D. Isidoro, instndole para que se armara de -los rayos de la iglesia contra el pen Silvano, que beba, contra -Ruperto, que haba estado tres das ausente sin decir nada a su mujer, o -contra Santiago, que no enviaba sus hijos a la escuela. El momento de la -comida era la hora grata por excelencia. Pareca increble que la -monotona de aquella vida suministrara tanto tema de conversacin. Un -observador habra podido constatar que cada uno de los interlocutores -deca siempre la misma cosa; pero como todos se encontraban en igual -caso, nadie lo notaba. Cada uno, con la persistencia tenaz de la pasin, -pero sin salvar los lmites de las conveniencias, procuraba llevar la -conversacin al terreno grato a su alma. D. Isidoro haca un viaje al -paraso cada vez que Clara, por satisfacerle, recomenzaba la narracin -de su recepcin en Roma por el papa; Barclay daba giros de veinte leguas -para hacerle repetir sus impresiones en las peras de Wagner y D. Benito -trabajaba como un benedictino por traer a colacin el viaje a Rusia, en -el que encontraba conexiones con su estudio favorito. Clara le haba -trado gramtica y diccionarios de casi todas las lenguas eslavas; el -da que los recibi, don Benito sinti un nudo en la garganta, rompi a -llorar y estuvo a punto de caer a sus pies. Desde entonces miraba a -Clara con una veneracin profunda.--Despus de comer, Segovia haca su -eterna partida de bsigue con su mujer, sta asesorada por D. Isidoro y -su marido por el maestro de escuela. Barclay ocupaba su silln no lejos -del piano e inmvil, silencioso, oa con recogimiento a Clara, asombrado -de encontrar bello todo lo que tocaba, sin darse cuenta muchas veces de -que Clara tocaba precisamente lo que l encontraba bello. - - * * * * * - -Esa noche, la alegra general producida por los huspedes queridos, -haba determinado una fiesta magna. - -Los dos amigos, de regreso de su largo paseo, encontraron en el corredor -sobre el que daban las ventanas del saln, tranquilamente sentado, al -capataz Toribio, en actitud de paciente espera. - ---Hola, amigo, qu hace por aqu? dijo Pepe. - ---Nada, Doctor; la nia Clara me ha dicho que Don Benito va a tocar el -_paine_ y he venido a ver cmo es. - -Todo estaba ya organizado en la sala cuando los dos amigos entraron. -Clara al piano, a su lado su prima Mara, llegada esa maana con los -huspedes; Barclay en posesin de su silln, Segovia, la seora y el -cura al lado de la mesa de bsigue, pero sin jugar--y en la pieza -contigua, sin duda D. Benito, porque se oa a cada instante una voz que -deca "Ya?", como si se tratara de hacer partir a un tiempo diez -caballos o de disparar las armas en un duelo. En las ventanas que daban -al patio, una multitud de cabezas, cubiertas de pauelos de colores, -dejando escapar trenzas de cabello negro como el bano y cubriendo -fisonomas sonrientes e iluminadas por ojos llenos de vida. Eran las -_chinitas_ que se haban aglomerado para oir tambin a D. Benito _tocar -el paine_, invencin de Clara, a falta de otro instrumento; todo aquel -pequeo mundo estaba alborotado por esa prodigiosa aplicacin de tan -humilde utensilio. - ---Es la primera vez que el pblico hace esperar a los artistas, dijo -Clara. Vamos, colquense Vds. bien y preprense a gozar. Atencin D. -Benito! - ---Ya! grit el aludido desde la regin ignota donde procuraba -convertirse en eco lastimero. - ---No, hombre! Oiga bien el piano y entre en el acorde que le hemos -indicado. - ---Perdn! dijo D. Benito asomando la cabeza por la puerta del cuarto y -teniendo en las manos el famoso peine envuelto en papel de seda. -Perdn! Pero no sera posible hacerme saber por algn medio visible, -cul es el acorde indicado? Hay muchos que se parecen y me puedo -confundir. Adems, de donde me han puesto no alcanzo a verlas y... - ---Pero no le queda el odo? Todos los eslavos son msicos de -nacimiento, seor Morren, y usted, por simpata, debe tener odo. - -El argumento pareci convencer a D. Benito, que desapareci asegurando -que pescara el acorde. - -Clara dibuj la meloda en el piano y Mara empez el triste recitativo -de la serenata de Braga con su vocecita dbil pero afinada y simptica. -Todo el mundo haba hecho silencio y el pblico menudo de la ventana -retena el aliento para no perder una nota. En el momento oportuno, -justo despus del acorde indicado, D. Benito, puntual bajo la excitacin -hecha a su honor panslavista, rompi denodadamente el fuego con bastante -precisin.--La cosa no era muy fcil, porque la voz llevaba una meloda -y el piano acompaaba, mientras D. Benito deba esgrimirse por su -cuenta, concurriendo con el elemento principal al conjunto. Haba -empezado bien; pero en el cambio de tono, le era necesario llegar a un -_si_ bemol que haba sido uno de los primeros obstculos en el ensayo, -hasta que Mara consigui hacer apretar los dientes al pedagogo sobre la -parte unida del peine y llegar as, por un esfuerzo que las venas del -cuello revelaban, al _si_ bemol deseado. D. Benito, todo a su tarea, -apret con tal frenes, que la nota sali vibrante, no muy justa, pero -potente de sonoridad. - ---_Mir el paine!_--exclam Toribio sin poderse contener, con medio -cuerpo dentro de la ventana. - -Todos soltaron la carcajada, Mara la primera, que interrumpi el -canto--Toribio se puso como una flor de amapola, y no sabiendo qu -hacer, sonri humildemente, mientras D. Benito asomaba la cabeza con -aire agitado, preguntando: - ---Me he equivocado? - ---Al contrario, seor Morren, merece Vd. un bravo, dijo la seora. Ha -sido un acceso de entusiasmo en el pblico. - ---_Da capo, da capo!_--grit Pepe. - -La serenata, por fin, se ejecut a la satisfaccin general, sobre todo -del maestro de escuela que, agobiado por las felicitaciones y -vislumbrando un porvenir de gloria, pregunt a Mara muy seriamente si -no haba msica escrita para el peine. La alegre criatura le asegur que -s, prometindole hacer venir la partitura de una pera de Rubinstein, -transcripta para ese amable instrumento. - -Luego vino el esperado duo de D. Juan, por Mara y Barclay. Barclay -conoca la msica y all en sus tiempos deba sin duda haber cantado. La -verdad es que, con su voz sin timbre, pero sumamente afinada, supo dar -al "la ci darem la mano" una expresin tan caracterstica y personal, -que Carlos lo mir asombrado. Algo le revelaba que en aquel corazn -silencioso y solitario pasaban cosas que la calma aparente de la vida no -dejaba ver. La msica es el lenguaje universal de todo lo que siente y -sufre; ella sola puede traducir con la vaguedad necesaria para no -profanarlos, los sentimientos ms ocultos y profundos que se mueven en -el fondo del alma humana. Adems, Mozart tiene este rasgo -caracterstico, que la excelencia de su interpretacin no depende -exclusivamente del arte, sino de la inteligencia. A un artista sin -talento se le puede ensear bien una pera cualquiera, siempre que tenga -voz y sepa usarla. Eso no basta para Mozart o mejor dicho, Mozart, el -nico, puede pasarse de esos elementos. Fuera de Faure, a nadie he odo -la serenata de D. Juan como a un hombre de mundo, casi sin voz, que la -murmuraba de una manera exquisita para las ocho o diez personas que -rodeaban el piano... - -As corran las noches en la alegra, como los das en la serenidad. - - - - -La primera de "Don Juan" en Buenos Aires - - -Despus de un largo eclipse, nunca completo, pues tras la penumbra -brillaba siempre la tenue luz que muchos recordaban como una fuente -deliciosa de vida y armona, reaparece en el cielo el astro soberano en -su calma serena y transparente. - -De dnde viene el _engouement_ actual por Mozart? En primer lugar, de -la pobreza de la produccin contempornea y luego por su eterna belleza. -Mozart no ser olvidado jams, y mientras la raza humana persista, -continuar fascinndola. En resumidas cuentas, Mozart, Beethoven, -Wagner. Todo lo dems son _poetae minores_, muy apreciables, pero que al -lado del tro majestuoso, gravitan como partculas siderales -innominadas. - -Pero a mis ojos, Mozart se mantiene, persiste y triunfa, precisamente -por la ausencia de algunos de los caracteres que le han sido -generalmente atribudos por la mayor parte de los escritores--y son -legin--que de l se han ocupado. Todos sabis que hasta hace diez o -doce aos, para el vulgo, msica alemana era sinnima de obscuridad, de -impenetrable profundidad, de ciencia abstrusa reservada nicamente a los -iniciados, destinada a no ser comprendida jams por el buen grueso -pblico, a quien gusta salir del teatro tarareando los motivos de la -pera que acaba de oir. Recuerdo que en uno de los novelones de Prez -Escrich, ese ilustre predecesor de Onhet, que hizo la delicia de -nuestra infancia, dos personajes conversan al salir del Real de Madrid, -antes de ir al Caf Fornos, que para Escrich era el _summum_ de la -elegancia. Han odo... el _Fausto_, de Gounod, y uno de ellos, -dilettante apasionado y con autoridad en la materia, declara que el arte -musical morir a manos de esos armonistas maldecidos, que desprecian la -meloda y les da por hacer msica _sabia_ e incomprensible. Y se trataba -del _Fausto_! - -As, cunto se ha dicho de Mozart, de la profundidad de su concepcin, -de lo intrincado de su manera y de la preparacin especial que se -requiere para entenderlo! Y, sin embargo, es el mayor portento de -claridad, de nitidez cristalina que la historia del arte registra. Pero -a su maravillosa facilidad, al espontneo torrente de meloda que brota -de su cerebro, se unen dos condiciones tan raras, que han hecho de l el -nico y el inimitable: su instinto dramtico, en primer lugar, que le -permite, con sin igual soltura, traducir la situacin, y en segundo, la -elegancia, la distincin suprema de su meloda. Se le acusaba de haber -puesto la estatua en la orquesta y el pedestal en la escena. Es que fu -de los primeros en comprender que una batalla debe darse con todas las -fuerzas de que se dispone y utiliz los pocos instrumentos con que -contaba, fundindolos con las voces, abriendo as esa va luminosa que -Wagner deba recorrer triunfalmente hasta agotarla. - -Es esa la maravilla del _Don Juan_; el drama est en la msica ms que -en la palabra y pienso que hasta sin el juego escnico, se necesita ser -muy lego en la materia para no sentir y comprender la intencin de la -frase musical y no adivinar, tras las melodas que Mozart hace cantar a -su hroe, el alma voluptuosa, ligera y escptica del seductor... - -Pobre _Don Juan_! No hay cuaderno de pequeas melodas para el primer -ao de piano, que no contenga, transcriptas con una ingenuidad de -deletreo, el "_la ci darem la mano_", el "_Deh! vieni a la finestra_", -el minuet "_signore maschere_" y el rond de Zerlina. Lo mismo pasa con -Virgilio: nos lo hacen _annoner_ en la infancia, le tomamos horror y no -lo volvemos a abrir en la vida, sin darnos cuenta que el magnfico -poema, ledo sin obligacin, es una de las fuentes ms puras en la que -el espritu humano puede encontrar la belleza. - -Y a propsito de _Don Juan_, se agolpan a mi memoria recuerdos lejanos -que me es grato saludar, como a una evocacin de muchos seres queridos -que reposan para siempre. - -Hace veinticinco aos o ms, Ferrari[11], esa columna lrico-argentina, -sin sospechar an los altos destinos a que su estrella le llamaba, haba -saltado, con ms audacia que capital, del modesto saln de la Sociedad -Filarmnica que haba fundado, al escenario del Coln. Lo que haba -determinado de vocaciones musicales esa Sociedad Filarmnica, no es -decible. Como todas las coristas eran nias de las principales familias -de Buenos Aires, los coristas, naturalmente, se reclutaban entre la flor -de la juventud portea. Se cantaban, en los conciertos, piezas -concertadas o, como decan los pocos tcnicos aficionados, _tuttis_. - - [11] Aun viva el buen maestro cuando fueron escritas estas lneas. - -Pero haba un antagonismo de criterio respecto a la colocacin, entre -Ferrari y sus artistas. El maestro quera que los tenores se colocaran -detrs de las sopranos, los bartonos de las mezzo y los bajos de las -contraltos. Tena, es cierto, la conciencia ancha y cuando se lo peda -con buen modo, algn tenor enamorado, consegua que declarara soprano, a -una modesta aficionada que trepaba a duras penas tres escalones. As, -recuerdo que un da apareci en los salones del Coliseo, para un ensayo, -un ex alfrez "largo, lampio y un poco desgoznado"[12], me pidi que lo -presentara a Ferrari, porque quera tomar parte en el coro.--Qu voce -a?--No s.--Allora, come si fa?--Esprate. Consult al amigo, quien, -despus de averiguar que una morochita que le interesaba era soprano, se -declar tenor. Ferrari, un poco desconfiado, debo declararlo, le coloc -detrs de la sopranito codiciada. El ensayo empez; se trataba nada -menos que del final del tercer acto de la _Traviata_. - - [12] As se ha dibujado l mismo, "Treinta aos despus", en la - deliciosa pgina que lleva ese ttulo y que public "La - Biblioteca". - -Astengo, un corredor de seguros que le jugaba msica para colocar -plizas, haca de Alfredo, mientras una nia rubia, simptica, con una -voz deliciosa y verdadero talento artstico[13], tena el papel de -Violetta. Nosotros, el coro, los seores y damas sin importancia, -repetamos hasta el cansancio una sola frase: _Quanta pena fa al cor!_ -Pero haba que colocarla a tiempo, por lo menos. Esa pena profunda que -sentamos por la desgracia de la Traviata, debamos expresarla -oportunamente. Pero apenas sta haba lanzado su _Alfredo, Alfredo!_, mi -amigo, aprovechando el momento en que Violetta tomaba aliento para -aadir: _di questo core_, etc., lanz un _quanta pena fa al cor_, tan -extemporneo, tan anacrnico, que Ferrari se sinti mal, di un -batutazo formidable, y dirigindose a m, que baritoneaba en un rincn, -rugi agitando los brazos: _ma fa tacere questo pero!_ En aquella poca, -Ferrari no poda decir _perro_. La escena concluy por una transaccin: -mi amigo continuara siendo tenor, pero sin cantar, _tenor seco_, como -le llambamos. - - [13] La seorita Genoveva Amadeo. - -Cuando Ferrari tom la direccin del Coln, no le dejbamos vivir, -pidindole que abandonara el viejo repertorio italiano y nos hiciera -conocer a Mozart, a Weber y Meyerbeer. Lo primero que conseguimos de -este ltimo, fu _Roberto el Diablo_; la impresin fu colosal y el -xito lucrativo para Ferrari. El oa un poco entonces esa nueva msica -con un airecito escptico y creo que an hoy, en el fondo, sus gustos -son los de su juventud. Pero, en fin, nuestro consejo haba sido bueno, -le ayudbamos cuanto nos era posible en la prensa, en la propaganda -social y en aquellas agarradas musicales del Club del Progreso, que -hacan poner furioso al pobre don Juan Carranza, en su eterno bezigue -con Adolfo Alsina, su vctima ordinaria. - -Tenamos entrada franca entre telones y ayudbamos a bien morir a Lelmi, -en el _Ballo in maschera_, bajo el disfraz del ltimo acto. Recuerdo que -Adrin Arana quera salir una noche, de casco y barba postiza, con una -escopeta de dos tiros, a cazar hugonotes en el ltimo acto de la pera -de Meyerbeer, que ahora se suprime siempre y que tiene un hermossimo -terceto. Era ntimo amigo de un corista que se colocaba al lado de la -_avant-scne_ en que estaba Adrin y cantaba slo para ste, que le -aplauda con frenes, en la esperanza, segn deca, de presenciar alguna -vez el estallido de la vena yugular que, all por el _si_ bemol, tomaba -proporciones de cable en el pescuezo del corista... Esa _avant-scne_! -Eugenio Cambaceres, con el atractivo de su talento, de su gusto -artstico, de su exquisita cultura, de su fortuna, de su aspecto fsico, -pues todo lo tena ese hombre que pareca haber nacido bajo la -proteccin de un hada bienhechora, era el jefe incontestado. Luego vena -_Patroclo_, el insigne Patroclo, senador por Jujuy, _s'il vous plait_, -chiquito, tieso, duro, malsimo, que no poda vivir sino entre nosotros. -En seguida, Icaza, el _gallego_ Icaza, flaco, tenue, impalpable, -exuberante, lleno de grandes designios, siempre irrealizados, el msico -tcnico de la compaa, anunciando eternamente un trabajo, alguna -crtica de arte, en la que pondra las peras a cuarto y cantara las -verdades al hijo del sol, pero que nunca veamos. De los vivos, a qu -hablar? Viejos magistrados unos, _fruits rats_ otros, buenos padres de -familia los ms, todos vamos siguiendo, con semblanza de conciencia, -esta cmica ruta cuyo final no est lejos... - -Pero vuelvo a mi _Don Juan_, y si en el camino me extravo por momentos, -mirad esos _zig-zags_ con indulgencia, porque me traen recuerdos de la -nica poca realmente feliz de la vida... Habamos, por fin, resuelto a -Ferrari a poner en escena la anhelada pera, aprovechando la contrata de -no s qu bartono italiano que cantaba bien y traa trajes pasables. -Ferrari se haba defendido con energa. _Ma come si fa? Cinquanta mille -pezzi de decorazione!_ (de los chicos, de entonces, pero que se estaban -quietos, sin subir ni bajar). _Se un fiasco, come si fa?_ Para -destruir esa poderosa argumentacin empleamos todos los recursos -imaginables, y Ferrari, que al fin y al cabo, es el hombre que nos ha -hecho conocer el teatro lrico casi entero, cedi a nuestra instancia, -los ensayos comenzaron y nos pusimos en campaa. Se trataba, como era -natural, de hacer conocer la obra de Mozart, en un artculo magistral, -que arrebatara los sufragios del pblico y que llenara, desde la primera -noche, la vasta sala del Coln, tan llorada por todos los que a ella -tenamos vinculada nuestra juventud y nuestra alegra. Quin haba de -ser el designado para llevar a cabo la magna obra? Icaza, naturalmente, -como en el grupo de Pickwick, todo lo que se refera al amor tena su -representante titular. Con tres meses de anticipacin, Icaza acometi la -empresa. Pasaba tres o cuatro horas encerrado, produca uno o dos -prrafos, los cepillaba, los limaba, les meta unas puntitas, que l -llamaba horadadoras, y cuando le preguntbamos, con cierta reserva y -misterio: "Y aqullo, anda?", nos contestaba, ms que con la palabra, -con la expresin, porque ms que cara, tena fisonoma: "Tente tieso y -ello ser." Viva en su artculo y hasta haba cesado de hablar de una -morena, ms fea que una crisis, que le tena sorbido el seso. Por fin, a -los tres meses, lleg una noche al teatro, con aspecto fatigado, pero -radiante, colg su sombrero, y en su lenguaje apocalptico no dijo sino -estas palabras: "Abur y la de vmonos!" Eso significaba, claro como el -cristal de roca para nosotros, que haba terminado su artculo sobre -_Don Juan_. No hubo medio de que nos lo leyera; ruegos, amenazas de -pisotn (lo que ms tema fsicamente en el mundo), todo fu intil. - -Sin vacilacin, todos resolvimos que el artculo se publicara en la -_Tribuna_. La _Tribuna_ era el diario a la moda, el nico, el -indispensable. Cortado y dirigido, instintiva e inconscientemente, en el -sentido de las preocupaciones porteas, tena una autoridad absurda, -pero incontestable, y ha sido necesario todo el talento comercial de los -Varela, para haber dejado agotar esa fuente de fortuna. Lo diriga -entonces, como un jinete, con espuelas y sin riendas, puede dirigir un -caballo, Hctor Varela, que acababa de llegar de Europa con la aureola -del discurso de Ginebra que no haba pronunciado. Para l, artculos de -fondo, informacin poltica y financiera, todo eso era secundario; toda -su atencin se concentraba en dos folletines que aparecan diariamente, -algo como unos _Misterios del Paraguay_, con Madama Lynch por -protagonista, y las _Cosas_, de Orin, que l redactaba bajo ese -pseudnimo. La novela ofreca pocas dificultades; Hctor haba escrito -los dos o tres primeros folletines y una buena maana se haba cansado; -como el regente (oh vasto, redondo y solemne don Saturnino Crdoba, te -saludo al pasar!) le pidiera materiales, tom la primer novela que le -cay a mano, la abri al azar, encontr un dilogo, le meti tijera y lo -entreg a la composicin. Los lectores (tena y muchos) se agarraban la -cabeza, no entendan una palabra, pero esperaban pacientes que aqullo -se aclarara ms tarde. Esa publicacin, en esa forma, dur meses -enteros, y lo que es ms colosal, el primer tomo apareci, se vendi y -debe an adornar alguna biblioteca. - -En cuanto a las "Cosas", all caba cuanto Dios cri. _Virutinjis_, -felpas, reclamos, bombos, anuncios, sablazos, disimulados o no, -transcripciones, cuentos, ancdotas, versos, cuanto es posible imaginar, -todo bajo la firma de Orin. - -Nuestro buen Icaza puso en limpio su artculo magistral, en buen papel, -tinta negra y letra clara y se lo llev solemnemente a Hctor, que -entenda de msica como de cualquier otra nocin racional. Este se lo -recibi, agradeci al compadre Icaza (todo el mundo era compadre de -Hctor, no s por qu) su valiosa colaboracin y le pidi que esa misma -noche fuera a corregir las pruebas. Icaza no falt por cierto, espulg -su prosa, teniendo por oidor al ato Montes de Oca, de todos los errores -de caja, y luego se nos present en el teatro, ms misterioso que nunca. -"Maana y a callar!", nos dijo. Preparamos el alma a las grandes -emociones, advertimos a Ferrari, nos fuimos al Club, en donde, de mesa -en mesa, propalamos la buena nueva y a la maana siguiente, nos -despertamos al alba para pedir la _Tribuna_. En vano la recorramos -desde la cruz a la fecha: ni sombra del artculo de Icaza! Por fin, se -me ocurre echar una mirada sobre las "Cosas" de Orin. Lo primero que -leo es lo siguiente: "El buen gringo, mi compadre Ferrari, va a dar el -Don Juan, de Mozart, ese alemn de rechupete, en el teatro Coln". En -seguida, sin ttulo ninguno, como consecuencia de esa frase -trascendental, el artculo de Icaza, menos la firma. Al final, este -parrafito, dedicado a Ferrari o a Mozart, el texto es confuso: "Ah, -gringo lindo!" Luego la firma: Orin. - -Me vest de prisa y corr a casa de Icaza; un sirviente gallego me -recibi, trastornado: "El seorito me pidi los diarios a las 7, en -seguida le di un ataque y ah est sin sentido; le han puesto -ventosas!" - - 1897. - - - - -En el fondo del ro[14] - - [14] Este fragmento, as como los dos titulados "De cepa criolla" y - "A las cuchillas", formaba parte de un estudio de nuestra - sociabilidad en aquel momento, que empec a escribir en 1884. Ese - trabajo ha quedado definitivamente sin concluir porque esas cosas, - cuando no se publican de primera intencin, dan ms trabajo para - corregirlas, que para escribirlas de nuevo. Si publico aqu esos - fragmentos, es porque pueden leerse sin que choque su incoherencia, - refirindose cada uno a un cuadro o a un asunto particular. - - -El ltimo da de cuarentena tocaba a su trmino. Haba a bordo un -bullicio inslito. El piano, golpeado con ms rigor que en las -melanclicas noches de la ltima semana, exhalaba sus quejidos speros -con tal buena voluntad, que se crea adivinara prximo el momento del -reposo. Se haba instalado un _nueve_ animadsimo en una de las mesas -del comedor y los maltratados en la travesa trataban de rehacerse, -tentando la suerte del ltimo da, postrera esperanza, engaosa como -todas. Un coro de seoras, un tanto enrojecidas por la labor interna de -la digestin, rodeaban el piano, donde una esculida criatura de veinte -aos bata las teclas sin piedad, mientras su hermana o algo as, soaba -en voz alta, ms o menos afinada, con bosques sombros, claros de luna, -citas de amor y mal de ausencia. Los corchos de cerveza y limonada -gaseosa, con su falso ruido de champagne, saltaban a cada instante. Los -sirvientes, al pasar, solan poner la mano en el hombro a algunos -pasajeros y les deseaban, con un aire de superioridad incontestable, -buena suerte en el piquet.[15] - - [15] Debe recordarse que en los vapores franceses ("Messageries - Maritimes"), los pasajeros de 1. y 2. clases, viajan - confundidos. - -Arriba, sobre el puente, la luna, el espacio tranquilo, el Plata -dormido, meciendo sus olas pequeas y numerosas, que se extinguan sin -rumor contra los flancos del navo. A lo lejos, al frente, en el confn -del horizonte, una faja rojiza tenue, como el resplandor lejano de un -incendio, visto a travs de una atmsfera cargada de vapores leves. A la -derecha, tambin distantes, los faros de las costas y la imperceptible -raya negra que el espritu adivinaba ms de lo que los ojos vean. En -medio del ro, vasto como un mar, multitud de luces que oscilaban -lentamente en lo alto de los mstiles. De tiempo en tiempo el eco triste -de una campana que daba las horas, como si recordaran al que soaba -sobre el puente que aun en el seno de esa paz silenciosa, la vida corra -y las tristezas con ella. - -Estaba solo en cubierta, tendido sobre un banco, el brazo apoyado sobre -la baranda y la cabeza sostenida en la mano. La luna baaba de lleno su -rostro de facciones regulares, joven aun, pero fatigado. Miraba al astro -velado por la niebla ligera con la persistencia de los soadores y la -vaga expresin de sus ojos anunciaba que su alma recorra el pasado. - -Las horas corran as, lentas e iguales. En el comedor se haba hecho el -silencio; a popa, un grupo que hablaba en voz baja, slo revelaba su -presencia por el intermitente resplandor de los cigarros. - -Varias veces ya un hombre haba aparecido en lo alto de la escalera que -daba al puente y luego de mirar con inters carioso al joven inmvil -haba descendido. Al fin, en una de sus ltimas subidas, se acerc -suavemente con un plaid en el brazo y lo tendi al joven, dicindole en -francs con respetuoso acento: - ---La humedad de la noche puede hacerle mal, seor. He trado este -abrigo, por si el seor piensa no recogerse todava. - ---Gracias. No descender an; no podra dormir. Trigame un poco de -cognac con agua y cigarros. - -El criado reapareci un momento despus, el joven encendi un tabaco, se -envolvi en la manta y qued mirando con una expresin de cariosa -tristeza a su servidor. - ---Maana concluye la cuarentena, Pedro. - -Pedro se inclin. - ---Y empiezan los das amargos de que le he hablado, aadi el joven -sonriendo. - ---Yo estoy bien en todas partes donde el seor quiera tenerme consigo. - ---S, pero usted no conoce la vida de nuestros campos, sobre todo a -donde vamos. Es el desierto, la soledad y el silencio constantes. Tendr -Vd. poco o nada que hacer all y el fastidio puede engendrar la -nostalgia. Le repito, pues, mis palabras de Pars: no hay compromiso -ninguno entre nosotros. En el momento en que lo desee, regresar Vd. a -Europa o se instalar en Buenos Aires, a su eleccin. - ---El seor es siempre bondadoso conmigo; slo le pido que me lleve -consigo donde vaya y que me acepte a su lado mientras mis servicios le -sean tiles. - ---Bien, bien; tenemos tiempo de hablar. Prepare todo para descender -maana temprano. No ha habido nuevos curiosos? - ---No, seor; desde Ro me dejan tranquilo. - -El joven hizo un gesto de fastidio mientras el criado se retiraba. El -hecho es que desde Burdeos haba vivido a bordo en una acechanza -constante, en una insoportable persecucin de la curiosidad ajena. Su -retraimiento sistemtico, sus respuestas monosilbicas, dadas con -glacial correccin a los que intentaban abrir charla con l, su silencio -en la mesa, el imperioso deseo de soledad que revelaba su aspecto, le -haban sealado al mundo de a bordo como un personaje original, -orgulloso primero, enigmtico despus, sospechoso ms tarde. Entre los -pasajeros haba pocos argentinos; la mayor parte eran familias de -extranjeros radicados en el pas y sin contacto con la alta sociedad -portea. As, haba duda hasta sobre el nombre del joven, que figuraba -en sus maletas, en la lista de pasajeros, que no importaba misterio -alguno, pero que el deseo de crear historias rodeaba de sombras en el -nimo de esa buena gente. No pudiendo sacar nada del amo se di el -asalto contra el criado, llevando la voz los que hablaban francs, -porque Pedro no entenda una palabra de castellano. Pero o Pedro tena -un natural poco comunicativo o cumpla instrucciones terminantes, el -hecho es que tres o cuatro respuestas secas, dadas con su aire de -ceremonia, pusieron en derrota a los ms audaces. - -Slo se supo a punto fijo que el joven se llamaba Carlos Narbal, que -perteneca a una distinguida familia de Buenos Aires, que tena fortuna -y que haba estado muchos aos ausente. Y esto, gracias a tres o cuatro -_cocottes_ que venan a Ro contratadas para el Alczar, segn decan, -que se daban suntuosos aires de artistas, pero que el comisario de a -bordo, que deba conocerlas a fondo, amenazaba con enviarlas a perorar -_sur le gaillard d'avant_ cada noche que el alboroto promovido por las -ninfas se haca insoportable. Cuando se les pas el mareo del golfo y -entrando a las aguas ms tranquilas del Ocano empezaron a recibir los -galanteos de la gente de a bordo, que en general ofreca poco porvenir, -sus miradas no tardaron en dirigirse sobre Carlos, cuyo aspecto auguraba -un hombre de mundo. Si en alguna parte las mujeres tienen conciencia de -su fuerza es indudablemente sobre la cubierta de un buque. Caras que no -se han percibido en el momento del embarque, adquieren cierto atractivo -a los ocho das de navegacin, y a los quince, a menos de ser unos -monstruos, pasan con facilidad por bellezas acabadas. El fenmeno se -produce a favor de un sinnmero de circunstancias, de las que cuentan en -primera lnea el aire vivificante del mar, la fuerte alimentacin, la -inaccin forzosa y la ausencia absoluta de puntos de comparacin. Pero -todo eso pareca hacer poco efecto sobre el hombre nico tal vez que no -haca avances. El repertorio estaba agotado, las miradas tiernas, la -pantalla cada a propsito, el "_Mon Dieu, qu'il fait chaud!_" en los -trpicos, el insinuante y audaz "_est-ce que vous connaissez Rio, -monsieur?_", todo el arsenal de escaramuzas femeninas. Una de ellas, ms -_crne_ que las dems, haba hecho jugar la gruesa artillera y una -noche, antes de llegar a Baha, cuando ya haca rato que haban sonado -las doce y que los corredores estaban desiertos, se entr sencillamente -al camarote que ocupaba Carlos, que a causa del calor haba dejado slo -la cortina corrida. Carlos, que no dorma, se sent en la cama. Entonces -una voz queda, pero muy queda, cuya entonacin procuraba infiltrar la -persuasin de que los vecinos no se despertaran, murmur: "_Pardon, -monsieur, je me suis trompe de cabine_". Carlos refunfu algo, se dej -caer sobre el lecho y la poco orientada artista declar al da siguiente -que aquello, con el aspecto de un hombre, y _mme pas mal_, no era tal. - -Luego, el aislamiento, las largas horas pasadas con los libros amigos, -con el Dumas que no cansa y que se relee con el placer que da la -evocacin de las impresiones de la primera lectura, los buenos y sanos -libros de historia, las revistas cientficas, las narraciones de viaje -que llevan el espritu a regiones remotas. Y por la noche el panorama de -los cielos llenos de estrellas, del mar que las refleja con cario, de -la estela que se desvanece lentamente como un sueo, la blanca espuma -que se apaga murmurando, la caprichosa fosforescencia de las aguas que -se abrillantan por instantes como el espritu del que sufre, con un -reflejo de esperanza, para caer en seguida en la sombra... - -La ltima noche, pero frente a la patria, cuyo amor se levanta -esplndido sobre todas las ruinas morales. Ah estaba; bajo el -crepsculo incierto del horizonte, dorma la ciudad madre, cuna de su -cuerpo, nodriza de su alma, fuente tambin sin duda de todas las -amarguras de su vida. Miraba, miraba intensamente el reflejo lejano y a -medida que su espritu lea el pasado en la memoria, sus ojos se -impregnaban de lgrimas o adquiran una dureza de acero. Luego pasaba la -mano por la frente y quedaba inmvil. - -Un dolor profundo o un error inmenso pesaba sobre el alma de ese hombre; -o se haba estrellado contra una desventura sin remedio, de las que -rompen la armona interna y velan el porvenir o bajo un fastidio -colosal, el origen de su mal se haba desenvuelto e invadido todo el -ser moral. - -Quin, quin sabe las ideas que pasan por el cerebro de un hombre joven -que suea bajo los vientos dormidos, sin ms horizonte a su mirada que -las aguas silenciosas y montonas?... - -La campana de proa daba las dos de la maana, cuando el criado avanz -resueltamente y con cierto aire de autoridad y un "_Je vous en prie, -monsieur_" insistente y suave, pidi a Carlos que se recogiera. El joven -descendi; la luna continuaba brillando a travs de la niebla hmeda que -se aumentaba por momentos, el crculo amarillento que la rodeaba se -extenda y las aguas comenzaban a moverse con ms rapidez en la -superficie del estuario inmenso. - -A la maana siguiente, al alba, la inquieta expectativa del desembarco -animaba todo el mundo. Pareca que la felicidad, abiertos sus cariosos -brazos, esperara en tierra a los que tanto ansiaban pisarla. La mayor -parte, sin embargo, iban a cambiar la vida libre de a bordo con la -exigua existencia detrs de un mostrador o la ingrata tarea del -jornalero. Los trajes nuevos haban hecho su aparicin; por todas partes -cajas de sombreros, jaulas con antipticos loros dentro, maletas de -viaje, gorras, bultos. - -Por fin llegaron los vapores de desembarco, se llenaron las formalidades -sanitarias y pronto el buque qued slo con su tripulacin y all en la -proa, los emigrantes apiados, mirando con ojos de ingenua curiosidad -cuanto pasaba a su alrededor y sintiendo pesar sobre su alma esa -impresin de abandono que gravita sobre el extranjero al pisar por -primera vez las playas de una tierra desconocida. Pronto la atmsfera -fcil y cmoda de nuestra patria iba a borrar la nube de tristeza e -iluminar la vida de esos desgraciados con las perspectivas de un -porvenir seguro. - -Carlos haba bajado sencillamente en el vapor de la agencia, seguido de -Pedro, silencioso siempre y grave en su levita abotonada hasta el -cuello. Cumplidas las formalidades de aduana, Carlos hizo avanzar un -carruaje y media hora despus se encontraba alojado en un cuarto del -hotel de Provence. A su llegada se le haban entregado cinco o seis -cartas, que en ese momento lea con atencin. Una de ellas, tres -renglones escritos con una letra de una pulgada y con una ortografa -capaz de hacer rugir de espanto a un acadmico espaol, pareca haberle -causado viva satisfaccin. Traducida, deca as: - - "Desde el martes estoy con los caballos en el Azul, esperndole." - - _Tobas_. - -Las otras cartas eran puramente de intereses, cuentas, etc. - -Carlos comi solo en su cuarto y al caer la noche encendi un cigarro y -sali, despus de indicar a un sirviente hiciera acompaar a Pedro al -teatro Variedades. - -Carlos tom la calle de Reconquista, lleg a la plaza, la cruz -diagonalmente, entr por Victoria hasta Per, di algunos pasos a la -derecha, pero, retrocediendo, tom resueltamente hacia la izquierda. A -cada instante, a pesar de la confianza que tena en no ser conocido, por -el cambio completo operado en su fisonoma en los ltimos cinco aos, -ocultaba el rostro al pasar junto a alguna de sus antiguas relaciones. -Iba agitado por el tumulto interior de sus sensaciones; ech una mirada -vaga a los balcones iluminados del Club del Progreso, sus ojos se -llenaron de sombras, inclin la cabeza y sigui marchando lentamente. -As vag cuatro horas, detenindose en un punto, mirando con atencin -una casa, impregnando la mirada con el espectculo de la ciudad que -tanto haba querido y en la que marchaba hoy como un desconocido. A las -11 de la noche se encontraba en el Retiro, frente al ro sereno y -resplandeciendo bajo la luna. Uno que otro carruaje volva de Palermo o -tomaba la calle de Charcas; a veces una explosin de alegra llegaba a -odos del solitario. - -Bien solo, por cierto. Esa alma deba estar enferma, rendida por una -lucha sostenida tal vez sin energa, pero no por eso menos agobiadora. Y -as, marchando en los sueos ntimos, lleg tristemente a su hotel, se -tendi en un sof, tom un libro que pronto cay de sus manos y qued -inmvil, con la mirada fija en el techo. Su cara fu perdiendo la -expresin adusta, sus ojos se llenaron de lgrimas y un sollozo ahogado -pas por su garganta. La reaccin fu violenta, se puso de pie, enjug -el rostro, sonri con desprecio de s mismo, se pase largo rato por la -pieza y luego llam a Pedro. - ---El tren sale a las 7, Pedro. Que todo est pronto. - -Luego se acost y empez para l el infierno cotidiano de los que han -perdido el dulce sueo reparador de la vida... - -Corra el tren por los campos iguales y montonos. En el vagn que -ocupaba Carlos iban dos o tres personas desconocidas entre s, lo que no -impidi que a partir del almuerzo trabaran una larga conversacin sobre -los temas eternos de la vida de campo, la lluvia que haca falta, porque -los pastos estaban flojos, el cardo que tardaba, las barbaridades de los -jueces de paz de los partidos respectivos a que pertenecan los -viajeros, y por fin, la poltica, vista al microscopio, las profesiones -de fe grotescas, una estrechez de espritu inconcebible. Carlos oa con -cierta atencin la inspida charla; como los campos que atravesaba le -traan la perdida nota impresional de la patria, as el palabreo que -llegaba a sus odos haca revivir en su memoria el mundo normal en cuyo -seno pas su juventud. Luego sus ojos se perdan en la dilatada llanura, -extensa como el mar y como l generadora de tristezas. - -Pedro, solo y grave en un vagn de 2., miraba con asombro nuestros -campos, buscando en ellos el cultivo, la subdivisin, el canal de riego, -el bosque, el aspecto europeo, en una palabra. Una sensacin indefinible -le oprima y a veces sacaba la cabeza por la portezuela, ansioso, en la -expectativa de un cambio que no se produca. - -Por fin, a la cada del da, el tren lleg al Azul; Carlos se dirigi a -la posada. En la puerta del gran patio donde llegan las diligencias, -carruajes y gente de a caballo, se encontraba un hombre recostado en un -poste. Tendra de cuarenta a cincuenta aos; alto, delgado, barba -canosa, ojos negros serenos. Su traje era el de nuestros gauchos, -chirip, poncho, un modesto tirador viejo ya, un sombrero de felpa -entrado en aos y unas fuertes botas de baqueta, nuevas, compra sin duda -de la vspera. A pesar de haber visto a Carlos, no hizo un movimiento. -Este avanz sonriendo hacia l y le puso la mano en el hombro. - ---No me reconoces, Tobas? - ---Nio Carlos... - -No pudo decir ms; se sac el sombrero, empez a darlo vuelta entre las -manos y se qued mirando a Carlos con tamaos ojos de asombro. - ---S, mi buen Tobas, estoy muy cambiado. Adems, hace como diez aos -que no nos vemos. Y cmo va la salud? Y los hijos? - ---Buenos todos, seor; los muchachos andan en tropa. Anselmo sali -anteayer con una punta y Gregorio debe llegar maana o pasado. - ---Y quines hay en la Quebrada? - ---Manuel Tabares, cuatro peones y la vieja Nicasia. - ---An vive Nicasia? - ---Cuando ha sabido que el nio iba a venir se ha puesto como loca. - ---Bueno; tenemos tiempo de hablar. Cuntos caballos has trado? - ---Cuatro, por si acaso, aunque ninguno hemos de tener que cambiar. - ---Y el carro? - ---Llegar maana a la tarde. Cundo nos vamos, seor? - ---Maana bien temprano, para llegar con da. - ---Saliendo a las seis estamos a las cinco en la Quebrada. - ---Tobas, este hombre (y sealaba a Pedro, que, con un saco de noche en -la mano, correcto e inmvil, haba presenciado el dilogo sin entender -una palabra), este hombre es mi sirviente, pero no habla espaol. Dice -que aunque no es muy de a caballo, quiere ir montado, en vez de esperar -el carro. Dale uno de buen andar y manso. - ---El moro, seor. - ---Vaya por el moro. A las 5 me recuerdas con todo listo. - -Desfil el clsico _men_ de los hoteles de campaa en nuestra tierra. -Un buen puchero? Un buen asado? Jams! Frituras, guisos -pseudo-franceses, combinaciones de un _chef_ que, para elevarse al arte -cree deber salir de la naturaleza. Carlos recorri la lista, record su -experiencia pasada y pidi un ingenuo bife con _dos de a caballo_, una -botella de cerveza inglesa y queso. Ay de aquel que sale de ese rgimen -higinico! - -El cansancio del ferrocarril le di algunas horas de sueo. Pero cuando -a las 5 de la maana Tobas vino a golpear su puerta, le encontr -vestido y pronto a montar. - -As que dejaron el pueblo y que el espacio abierto se present, Carlos -sinti esa sensacin deliciosa que slo los argentinos sabemos apreciar, -cuando, sobre un buen caballo, se galopa por los campos en la maana. -Una leve brisa, fresca, con un olor sano e intenso, vena de oriente, -donde el sol se elevaba ya, pugnando por abrir camino a sus rayos al -travs de un grupo de nubes. Las estancias esparcidas en la extensin de -la llanura, como islas en un mar inmenso, manchaban con sus tonos -obscuros la sbana de verde plido en la que la vista se perda hasta el -confn del horizonte. Los caballos, contentos y briosos, resoplaban con -energa, levantando sobre el camino resecado una nube de polvo, que iba -a disolverse a la espalda en fugitivos remolinos. Un grupo de ovejas que -coma al borde de la ruta se precipitaba al lado opuesto y detrs iba -toda la majada, desatentada, como si corriera un peligro inmenso. Cuatro -o cinco corderos quedaban rezagados, con la colita entre las piernas, -enclenques, temblorosos bajo su cuero desnudo y arrugado, balando con un -quejido lastimoso. Diez o doce madres haban dado vuelta cara y -respondan al llamado sin cesar, como sacando la voz de las entraas -para que sus hijos las reconocieran. Un perro, girando a la carrera -alrededor del rebao, ladraba furioso al pasar junto al grupo de -jinetes, cuyos caballos agachaban las orejas e hinchaban ligeramente el -lomo. Luego, una manada de yeguas que sale a escape, se detiene a -cincuenta varas y queda inmvil, las orejas rectas, los ojos grandes e -ingenuos. El sultn est a la cabeza, soberbio con su larga crin y -opulenta cola. Brilla su pelo inmaculado como un tejido de acero. Un -potrillo ms audaz se acerca, hace una cabriola, rompe a la carrera, se -detiene al pie de la madre y se pone tranquilamente a mamar. Las vacas -son ms reposadas; algunas levantan la cabeza, pero pronto la inclinan -sobre la tierra y continan rumiando. Uno que otro toro esplndido se -cuadra noblemente, escarba el suelo y mira con arrogancia. - -Los _teros_ atronan el aire; parecen la bocina del derecho indio, -clamando eternamente sobre la pampa contra la conquista europea. Avanzan -audaces, cruzan a dos varas de los jinetes como una saeta y se pierden a -lo lejos, dando la voz de alarma que hace poner en fuga a los patos que -reposan en la prxima laguna, rica en juncos y pobre en agua. La -lechuza, inmvil sobre una viscachera o en la punta de un palo de -alambrado, abre el pico como un resorte mecnico, lanza su grito -gutural, que en la noche inquieta los espritus ms serenos, deja caer -sus prpados amarillentos, que tienen ms expresin que sus ojos mismos -y queda en su postura egipcia. Multitud de pequeas aves saltan a cada -instante de entre el pasto; por momentos, una perdiz hiende el aire con -su silbido caracterstico y el ruido estridente de sus alas al batir -precipitadas; otras se agachan, se disuelven entre los tonos grises de -la tierra y quedan inmviles. De tiempo en tiempo Tobas les lanza su -rebenque, no siempre sin resultado, ante el asombro de Pedro, que -contempla atnito el nuevo sistema cinegtico. - -Y as avanzan en silencio, Carlos perdido en sus reflexiones, el -sirviente un tanto dolorido ya, Tobas con la indiferencia suprema del -gaucho por todas las cosas de la vida. Cada media hora, Tobas da la -seal de reposo deteniendo su caballo y ponindolo a un trote suave, -pero que rinde camino. Segn l, el secreto para llegar pronto no est -en andar ligero, sino en andar seguido. Tobas nombra las estancias que -aparecen a lo lejos, a medida que se avanza y que las copas de lamos -que se vean suspendidas en el aire se unen a sus troncos al cesar el -miraje. A las doce se hace alto junto a un jagel rodeado de algunos -sauces y parasos que ofrecen una sombra suficiente. Carlos no ha -querido ir a una pulpera que est a diez cuadras, en una estancia donde -indudablemente habra sido muy bien recibido, pero en lo que habran -tardado tres horas en matar algunos pollos y donde habra tenido que -hablar sobre cuanto Dios cri. Tobas, que se ha avanzado, despus de -manear cuidadosamente los dos caballos de repuesto, vuelve a la media -hora con un carnero muerto y degollado, pan, vino y sal, hace fuego, -fabrica un asador con una rama de sauce y a los veinte minutos se -presenta con un asado color de oro, chisporroteando an y chorreando de -jugo. - -Diez, veinte aos de Pars, comiendo en Bignon, cenando en el caf -Anglais, no alcanzan jams a borrar en nosotros el tinte criollo, la -tendencia indgena, el amor a las cosas patrias... y el gusto por el -cordero al asador. Se quema uno los dedos, es cierto, queda en la boca -cierto sabor _empat_, pero es esa una sensacin posterior, altamente -compensada por las delicias del primer momento. - -La charla de sobremesa anim a Tobas, que aprovech una buena ocasin -para echar fuera lo que sin duda le estaba trabajando haca tiempo. - ---Dgame, seor, viene por mucho tiempo a la Quebrada? - ---Por mucho tiempo, Tobas; no pienso moverme de all hasta que vuelva a -Europa. - ---Pero cmo va a vivir en esos ranchos, seor! Cmo no se ha ido ms -bien a las Tunas? - ---Te incomoda mi visita, mi buen Tobas? - ---Por dnde, seor! - ---Entonces, no hay que hablar. - -Tobas se rasc la nuca, ensill de nuevo los caballos y pronto la -partida estaba en marcha. Fu ese el momento duro para Pedro. Al -principio, el buen galope del moro recomendado por Tobas le haba -seducido; pero pronto le doli la cintura, las rodillas le empezaron a -arder en la parte que frotaban la silla y cuando despus del reposo del -almuerzo volvi a su postura de centauro, todo el cuerpo protest en un -estremecimiento. Se domin, sin embargo, sonri a Carlos y parti -heroicamente al galope. - -A las tres de la tarde, poco despus de atravesar el arroyo de -Chapaleof, algunas gotas de agua empezaron a caer. El cielo se haba -cubierto por completo y pronto un aguacero tremendo cay sobre los -viajeros. La tierra pareca revivir bajo la onda; un olor de humedad se -desprenda del suelo. El horizonte se haba estrechado y los montes de -las estancias ms prximas se iban disolviendo entre la bruma. La lluvia -redoblaba de violencia a cada instante y los viajeros estaban empapados -hasta la carne. - -As marcharon dos horas, lentamente, al paso, porque el suelo se haba -hecho resbaladizo. Carlos, rebelde a la fatiga fsica, haba recibido -con placer la lluvia. En cuanto a Pedro, slo Dios y l saben lo que -pas en esos momentos por su alma y la opinin que form de nuestra -tierra argentina y de sus modos de vialidad. - -A las 7 de la noche, profundamente obscura, bajo la lluvia, un violento -aullar de perros se hizo oir y una luz mortecina apareci a unos cien -pasos. - ---Llegamos, seor, dijo Tobas. - -El viejo capataz se avanz, grit a los perros, que callaron al -reconocer su voz y di los caballos a dos o tres hombres que haban -salido de la cocina. Una viejecita, con la cabeza descubierta bajo la -lluvia, se avanz mirando a uno y otro lado y cuando hubo reconocido a -Carlos, lo ayud a bajar, repitiendo sin cesar: "Nio Carlitos! Dios se -lo pague!" - -Carlos cort el torrente de las expansiones y gan rpidamente la casa, -seguido de Pedro, rgido como un autmata. Cambi de ropa, comi y con -inmensa delicia se tendi en una cama. - -A la maana siguiente se levant temprano, tuvo su conferencia con -Nicasia, a quien pronto despach a la cocina y di un vistazo sobre su -morada. He aqu lo que vi. - -Una pequea casa de material, con techo de hierro de media agua, ocupaba -el fondo de un cuadrado. A la derecha un rancho, cocina y cuarto de -peones. A la izquierda la habitacin de Nicasia, sin duda, un pequeo -rancho de paja. Al frente un palenque para atar caballos y en el centro -del patio un omb raqutico que se haba ido en races. Las tres piezas -de su apartamento consistan en un dormitorio casi desnudo de muebles, -un comedor por el estilo y un gran cuarto donde haba algunas viejas -sillas de montar, bolsas, una romana, una pila de cueros secos en un -rincn, diarios viejos, un tercio de yerba, una damajuana de -aguardiente, barricas de azcar, una bolsa de sal y en una pared un -retrato del general Mitre en 1860. All haba dormido Pedro. - -Carlos sac una silla al corredor, puso sobre otra las piernas y cay en -profunda meditacin. El da estaba espesamente nublado y la lluvia caa -por momentos. Un silencio de muerte reinaba sobre los campos y el -horizonte conclua a cien varas. A lo lejos, el eco amortiguado de un -cencerro o el apagado ladrido de un perro. Contra un pilar del corredor, -el criado fiel, perdido en ese mundo nuevo para l, dejaba vagar su -mirada por el cielo gris. Carlos sinti que el corazn se le oprima; -temi que la paz tan buscada no estuviera all, comprendi que mientras -durase la tormenta intensa era intil buscar la tranquilidad de las -cosas para darla a su espritu conturbado y pas la mano por su frente. -De nuevo mir a su alrededor; un recuerdo pas por su memoria, una -amarga noche en que inclinaba ya su cuerpo sobre el Sena, en Pars, para -buscar la calma en la muerte. La lluvia caa, montona, triste, -sepulcral; la llanura pareca envuelta en una mortaja. Carlos inclin la -cabeza llena de sombras, murmurando: - ---Heme en el fondo del ro, con una piedra al cuello. - - 1884. - - - - -De cepa criolla - - -Carlos Narbal perteneca a una familia de larga data en tierra argentina -y a la que no haban faltado las ilustraciones patriticas de la -independencia ni los mrtires de las luchas civiles. Su abuelo, el -primer Narbal criollo, fu sorprendido a los veinticinco aos por la -tormenta de 1810. De la tranquila vida colonial, un momento interrumpida -por el rechazo de las invasiones inglesas, en el que haba tomado una -parte honorable como oficial subalterno, se vi de pronto envuelto en el -torbellino de la revolucin, al que le empujaban ms sus amistades y -vinculaciones con las cabezas calientes de la juventud patricia, que sus -inspiraciones propias. Rico, relativamente a la poca, hacendado y por -lo tanto fantico por D. Mariano Moreno, bast la presencia de su dolo -en la primera junta para determinar el partido a que haba de afiliarse. -Grit: abajo Cisneros! el 25 de Mayo, sin ponerse ronco, form parte de -un grupo que arrancaba carteles, aplaudi a Passo, hizo una crtica -razonable contra el discurso de recepcin de Saavedra y luego, entrada -la noche, como haca fro y lloviznaba, abri su paragua y se fu -tranquilamente a su casa, donde cont la jornada a su vieja madre con la -misma sencillez con que hubiera narrado una corrida de sortijas. No se -daba cuenta de la importancia del movimiento, no tena ambiciones ni -imaginacin. Era, pues, un hombre feliz de la colonia, el tipo ms -completo de la especie que haya vivido sobre la tierra. Una noche, en -una sobremesa del caf de Mallcos en que se haba apurado ms de lo -habitual el Valdepeas y el Jerez, varios de sus amigos declararon su -intencin de ir a reunirse al ejrcito del coronel Balcarce que operaba -en el alto Per, aprovechando la partida de Castelli, el fugaz -Saint-Just de nuestra revolucin. No s cmo vendra la cosa, pero -nuestro hombre jur, se arrepinti un poco a la maana siguiente, se -consol al medioda, arregl su equipo a la noche, parti con los -compaeros, se uni a Balcarce la vspera de Suipacha, se bati -dignamente y se disgust por completo del oficio el da de la ejecucin -de Crdoba, Nieto y Paula Sanz. En la primera ocasin regres a Buenos -Aires, habiendo pagado su deuda a la patria, se cas y pronto dos hijos -le dieron el corte definitivo del hombre de hogar. El primognito creci -en aquella atmsfera ruidosa y vehemente de la revolucin, tan lejos hoy -de nosotros, que cada ao transcurrido parece un siglo. Los cuentos de -los viejos sirvientes de la casa, que todos haban servido, respiraban -olor a combates. La nota tosca del herosmo, la habitud de la idea de -lucha se hunda en el cerebro del nio. Luego las guerras civiles, los -amargos momentos del ao veinte, el hogar inquieto, el padre -meditabundo, la madre llorosa. Tena catorce aos el da de Ituzaing y -era ya un pequeo patricio, exaltado, entusiasta, sediento de accin, la -anttesis del padre, a quien slo deba la vida, pues su alma era hija -directa de la revolucin. Cuando abri los ojos a la luz y con la -virilidad lleg la dignidad, vi a su padre consumirse lentamente en la -agona moral de la dictadura, bajo el peso del oprobio y la vergenza. -Rosas imperaba y la juventud se estremeca. Muerto su padre, casada su -hermana con un hombre de la situacin que protegera a la madre, logr -una noche embarcarse y pas a Montevideo. La revolucin del Sud le cont -entre sus soldados; batidos, deshechos, pocos lograron salvar del -desastre. Narbal escap, se uni a Lavalle, luego a Paz y de nuevo se -encerr en Montevideo con la ilusin perdida y el alma resuelta. Cun -largos han sido para nuestros padres esos das, esos aos de eterna -expectativa, en que cada nueva luna traa la noticia de un nuevo -desastre, fijos los ojos en la dictadura grantica que del otro lado del -Plata se levantaba sombra, desafiando el tiempo y el esfuerzo humano! -En el da la batalla estril en la que se pierde la vida sin esperanza -de que el tiempo fugitivo traiga la libertad; en la noche, el insomnio -que causa la conciencia del porvenir perdido y la amargura infinita de -la patria deshonrada! - -Tarde ya, pasados los treinta aos, Narbal uni su suerte a la de la -hija de un proscripto como l, dulce criatura que haba crecido atnita -dentro de un infierno de odios y de sangre. Carlos naci en 1850 y desde -ese da la fisonoma de su padre se hizo ms obscura aun. El porvenir de -su hijo, sin patria desde la cuna, sin fortuna (sus bienes haban sido -confiscados por Rosas) le aterraba. Por fin brill el bendecido momento -de Caseros. Los que en ese instante grabaron el nombre del Libertador en -el alma, no lo olvidaron jams. Caseros lava la vida entera de Urquiza, -como Ituzaing la de Alvear. No se da la libertad a un pueblo ni se -salva la independencia de la patria, sin que la historia olvide las -debilidades humanas y consagre el tipo de los hombres en el momento -trgico de su vida. - -Narbal volvi a su patria y al ensanchar sus pulmones, al empezar la -vida a los cuarenta aos, como si su organismo moral se hubiera -renovado, de nuevo al destierro, empujado por muchos de los que haba -combatido cuando doblaban la cabeza servil bajo Rosas y por la agitacin -insensata de una juventud vida de ruido, sin conciencia del pasado y -sin visin del porvenir. El golpe fu rudo y la tierra extraa ms sola -que en los amargos das de la lucha. Una melancola profunda se apoder -de l, perdi la esperanza que un momento haba brillado ante sus ojos y -se extingui en silencio en brazos de su fiel compaera, oprimiendo la -mano de su hijo. - -Carlos volvi a la patria; los bienes de su familia le haban sido -restitudos. Su primera educacin fu la de todos nosotros, superficial, -arrancada a trozos a la debilidad de la madre, con sus largas estadas -en el campo predilecto, los numerosos aos recomenzados en el curso -universitario y en la adolescencia, la vida vagabunda, un tanto -_compadre_, que hoy se ha perdido felizmente por completo. Las hazaas -de media noche, las asociaciones para el escndalo nocturno, el prurito -del valor en las luchas contra el infeliz _sereno_, el asalto a los -cafs, a los bailes de los suburbios, el contacto malsano de las bajas -clases sociales cuyos hbitos se toman, el lento desvanecimiento de las -lecciones puras del hogar. Los que han pasado en esa atmsfera su -primera juventud y han conseguido rehacerse una ilusin de la vida y una -concepcin recta del honor, necesitan haber tenido de acero los resortes -fundamentales del alma. La guerra del Paraguay fu, en ese sentido, un -beneficio inmenso para nuestro pas. Por aficin a las armas, por -admiracin a muchos oficiales de la poca, pendencieros, decidores, -eternos arrastradores de poncho, tal vez un poco por el palpitar de la -_fibra salvaje_ que jams se extingue por completo, muchos jvenes de 18 -a 25 aos, de los que entonces hacan esa vida ignominiosa, partieron a -campaa y se rehabilitaron cayendo noblemente en los campos de batalla o -ilustrando su nombre por el valor y la buena conducta. - -Carlos era muy joven an. Por otra parte, su ndole recta y generosa, -cierto amor _dilettante_ al estudio, sobre todo a la lectura, y por -ltimo un largo viaje para terminar su educacin en Europa, que su -madre, bien aconsejada, le hizo hacer, le salvaron del peligro de una -vida que habra destrudo su porvenir. Pas tres aos en un colegio -ingls, anexo a la Universidad de Oxford y all se oper la -transformacin radical de su organismo moral. - -Nada como la atmsfera inglesa para regularizar este conflicto eterno -que se llama el alma de un latino y ms an el alma de un sudamericano. -Sea tradicin de raza, atavismo revolucionario o simple influencia -etnogrfica, el tipo general de nuestros jvenes se combina moralmente -de excesos y depresiones curiosas en sus diversos elementos. La -imaginacin ocupa un espacio inmenso y su constante accin determina una -insoportable prisa de vivir, de llegar, de gozar de entrada la plenitud -del objetivo. Al mismo tiempo y por la misma influencia, el objetivo es -vago e indefinible para los mismos que lo persiguen. El valor nos sobra, -el valor instintivo, el valor de empuje momentneo, pero la voluntad -persistente nos falta. Entre nosotros todo el que ha _querido_ ha -llegado. Adems, la vida de "Gran Aldea", el crculo relativamente -circunscripto de nuestro mundo social, las amistades de la infancia, que -se perpetan en el contacto tenaz y obligado de una vida en comn, las -extensas vinculaciones de sangre que son apoyos inconscientes, -determinan en nuestra juventud la atrofia de la individualidad, la -prdida de la iniciativa propia y de esa reserva legtima que aconseja -hacer un fondo inviolable, personal, de fuerzas morales, en vista de la -dura lucha que se prepara. - -Como el gaucho de otros tiempos que viva indolente en la seguridad de -la subsistencia, vivimos tranquilos, unos reposando en la fortuna -heredada, otros en el empleo infalible, los ms en los recursos de la -poltica. Nos apoyamos unos a otros, vamos rodando en comn y muchas -veces una fuerza individual que estalla en plena juventud con carcter -de _alguien_, se desilusiona en el primer esfuerzo ante la necesidad de -ceder a la apata general para no marchar solo e impotente. - -Tal era el corte moral de Carlos; la atmsfera inglesa pes sobre l -como una pesada mquina de nivelacin. Los fuertes ejercicios fsicos -desenvolvieron y dieron fuerza a su cuerpo, ms an, si se quiere, -acentuaron sus necesidades animales, en saludable detrimento de sus -crisis morales perpetuas. El limitado trabajo intelectual de la -educacin inglesa permiti a su espritu el lento y progresivo -desarrollo, tan raro entre nosotros, donde la inteligencia marcha a -saltos y procede por aglomeraciones de difcil digestin que -congestionan el rgano. Luego, en aquella vida libre del estudiante -ingls, confiado a sus fuerzas, a sus recursos, aprendi el valor de su -propia individualidad, adquiri el aspecto serio que oculta la prudente -reserva y se hizo un hombre de reflexin y de voluntad. Al mismo tiempo, -recuper la pureza moral de la adolescencia y cuando lleg la edad de -los carios, se encontr con el alma preparada para querer y querer -profundamente. - -No es cierto que la juventud sea idntica en todas partes, como la -maana no es igual en todo el orbe. Hay en los jvenes ingleses un -reposo que nos es desconocido, un residuo de infancia que a los veinte -aos ha ido a reunirse, entre nosotros, con los cuentos de la nodriza y -los juegos de la gallina ciega. La precocidad con que se obtienen los -honores viriles, la falta de un aprendizaje en todo, la improvisacin de -competencias que acaba por comunicar al que las alcanza una alta opinin -de s mismo, son elementos desconocidos en Inglaterra, donde la vida se -desenvuelve lenta y regular. - -Llegado a los 17 aos a Oxford, Carlos se encontr con un mundo nuevo -que le sorprendi sin atraerle. Sus placeres no eran los mismos a que -vea entregarse a sus compaeros. Su ingnita aristocracia latina -repugnaba al ejercicio muscular constante y violento que era el fondo de -la ocupacin de sus _fellows_. Pero bien pronto la emulacin, cierto -prurito patritico (dnde no va a meterse?) le determinaron a -esforzarse, a trabajar, a querer y tras largas y terribles horas pasadas -al sol, inclinado sobre el remo o jadeante en el campo del _cricket_, -fu un da admitido a ocupar un puesto en la canoa de honor. - -Pronto tom gusto a la vida independiente del estudiante ingls, tuvo su -apartamento, su servicio, su caballo, el _valet de chambre_ hbil y -correcto, invit a _lunchs_, entr por las formidables _wines partys_, y -como era generoso y sus medios le permitan ser esplndido, conquist su -carta de ciudadana en el difcil mundo estudiantil en el que se -requiere un tino exquisito para no ser demasiado obsequioso con un hijo -de Lord o seco en demasa con el triste vstago de un cura de campaa. - -Introducido por sus compaeros o por medio de cartas venidas de -Londres, en el seno de algunas familias, sus ideas artificiales sobre la -mujer, formadas en los bailes de suburbio en Buenos Aires o en sitios -ms caractersticos an, empezaron a transformarse en un respeto -instintivo. La atmsfera de pureza moral que respira un hogar ingls le -penetr por completo y pronto, al ser tratado como un hombre de honor -por un padre que le confiaba su hija, comprendi que no es necesaria una -lucha tenaz con el instinto bestial que inspira infamias, para vencerlo -con nobleza. As, lentamente, sus facultades de raza, aquellas que no -debemos envidiar a pueblo alguno de la tierra, se elevaron por la -conciencia de s mismas y acercaron a Carlos al ideal de un hombre, esto -es, el hombre sereno, correcto, leal y reservado, cmodo en la vida, -preparado por la reflexin para el porvenir, como la fortaleza prepara -para la desgracia. El rasgo fundamental de su carcter fu la -profundidad inalterable de sus afecciones. Quera a pocos, pero quera -bien. Era un amigo de novela latente; ms de una tarde, solo, pensando -en la patria lejana, sonrea al ver pasar por su espritu la imagen -seductora del sacrificio en obsequio de un amigo. Todo habra hecho en -caso necesario. Con una concepcin semejante de la amistad, los pequeos -rasguos duelen como heridas profundas. - -Amores? El ligero _flirtation_ del estudiante, la cinta recibida en una -suave presin de mano para adornar su pecho en la regata, dos ojos -azules palpitantes de jbilo el da de triunfo en el cricket, los paseos -por la tarde o la lectura romntica de Tennyson. Pero ninguna impresin -honda ni duradera. - -A los veinte aos, el primer rayo de la tormenta cay sobre su alma -serena. Un telegrama lo llam a Buenos Aires, al lado de su madre -gravemente enferma. Era su nica familia, su mundo, su idolatra. Buena -y dulce, no pudiendo habituarse a la separacin, pero con esa fuerza de -sacrificio en la que las madres concentran toda su energa, su cuerpo se -fu debilitando hasta que el primer accidente la encontr sin vigor para -la lucha. - -Carlos lleg a tiempo para pasar dos das al pie de su lecho y recostar -en su seno la cabeza querida en el ltimo momento. - -Una desesperacin honda y callada se apoder de l. En esos instantes, -los amigos no bastan. El alma aspira al dolor con una voluntad -persistente e invencible. La vida de la ciudad se le hizo insoportable y -fu a pasar sus horas de amargura en uno de los establecimientos de -campo que formaban su patrimonio. - -Su vida de dos aos, con raras apariciones en la ciudad, pasada en la -atmsfera serena y montona de los campos, borr la impresin aguda, -dejando slo la melancola del recuerdo que jams se olvida, pegado al -corazn hasta la tumba. Ese aislamiento voluntario tiene el peligro del -embrutecimiento, si no hay voluntad para resistir la inerte tendencia -animal que empuja a la vegetacin, al acuerdo inconsciente con todo lo -que vive y muere alrededor. La msica, la lectura, las visitas de sus -amigos, la larga correspondencia subjetiva, salvaron a Carlos. Un -incidente le determin venir a Buenos Aires. En una campaa electoral -uno de sus amigos fu candidato a la diputacin nacional. El comit, -conociendo las relaciones de ste con Carlos y deseando atraer un hombre -que en tres partidos de campaa podra presentar quinientos electores -perfectamente alineados, a caballo y con facn, sin ms voluntad que la -de _Don Carlitos_, nombr secretario a Narbal. Este, a pesar de no -tener gran aficin a la poltica, acept en el acto, en obsequio de su -amigo. Adems, la _plataforma_ de la lucha del momento era la cuestin -clerical. En ese terreno Carlos, hombre de ideas liberales y tolerantes -hasta el extremo, opinaba, como toda la gente razonable, que lo mejor es -_no meneallo_. Pero como cuando hay dos que pueden menear algo, no basta -que uno solo no quiera hacerlo, result que los clericales menearon de -tal manera que fu necesario salirles al encuentro. Como siempre, el -pblico, el pueblo, qued indiferente. Pero la emulacin intelectual, -los pinchazos por la prensa, la polmica que arrebata, acabaron por -comunicar a los combatientes la falsa conviccin de que se encontraban -en presencia de uno de los ms graves problemas que se hubiera -presentado desde el "da de la organizacin". Un artculo cualquiera fu -atribudo a Carlos por una hoja clerical. Como el artculo no era bueno, -la rplica fu sabrosa, sin que faltara la alusin "a la gente que mide -su competencia por el nmero de vacas que posee" o que cree "que basta -saber ingls para entender de todo". En seguida, toda la guerrilla -guaranga de los sueltistas que, a pesar de tener una idea muy vaga y -difusa de lo que significa _patronato_ y que a veces dicen _caones_ por -_cnones_, se tratan unos a otros de _gran batata_, _monigote_ y dems -gentilezas de un gusto perfecto. - -Carlos se irrit. En su vida haba publicado nada, pero tena los -cajones de su escritorio repletos de todas esas cosas que se escriben en -la juventud. "Sueos", ms o menos fantsticos, "Recuerdos", conatos de -novela, biografas de prceres, versos, etc. La pluma no le era un -instrumento desconocido ni la cuestin tampoco, a cuyo estudio haba -dedicado el ltimo ao de su vida de campo. Replic, la polmica se -hizo ms extensa y levantada, crey tener por adversarios, bajo el -annimo de la prensa, a hombres del valor de Goyena y Estrada y con el -respeto de s mismo que jams le abandonaba, resolvi suspender la -improvisacin del momento que a veces desvirta la idea, esparciendo los -argumentos, y despus de un mes de laborioso esfuerzo public un nutrido -folleto titulado "La Iglesia ante la sociedad poltica". - -El libro hizo efecto; escrito en un estilo simple y elevado, con una -cultura no desmentida y un verdadero respeto a la religin, quit en la -rplica a sus adversarios el derecho a la invectiva, sin la cual un -escritor clerical de la buena escuela no hace nunca nada que valga la -pena. El nombre de Carlos, hasta entonces desconocido o poco menos, tom -cierta celebridad. En la memoria del pueblo se reaviv el recuerdo de su -padre y de su abuelo, hombres dignos y que haban servido bien a su pas -y pronto sinti Carlos que se abra ante l un porvenir que no haba -sospechado. - -A los veintitrs aos se encontr en una de las posiciones ms -envidiables que es posible alcanzar en nuestra tierra y en muchas otras; -un nombre respetado, una fortuna slida que creca todos los das en el -movimiento progresivo del pas, con la estimacin general y el cario -profundo de sus amigos, inteligente e ilustrado y todo esto acompaado -de una figura elegante. - -Alto, delgado, grandes ojos pensativos y de mirar abierto y franco, -culto y correcto, sin aquella afectacin inglesa que es la caricatura -del gnero, un tanto callado, haciendo poco o nada por divertir la -rueda, pero apreciando como el que ms los buenos rasgos de espritu, -con buenas costumbres por exceso de lujo, su entrada en nuestra sociedad -portea fu sembrada de flores. - -Hay hombres que apenas llegan a la plenitud de su fuerza moral, no -tienen ms pensamiento fijo que el de encontrar una compaera para la -gran ruta de la vida. Carlos era uno de ellos; all en el fondo, haba -resuelto casarse, sin comunicar su proyecto ni aun a sus ms ntimos -amigos, por temor, no slo del combate diario contra las presuntas -suegras, sino sobre todo de perder, en la caza implacable de que sera -vctima, todas sus ilusiones y esperanzas. - -Naturaleza seria y reposada, senta una repugnancia instintiva por todas -esas pueriles escaramuzas del amor, tan comunes en nuestra tierra. - ---Pero qu tiene eso de particular, Carlos?--le deca una noche uno de -sus amigos, joven elegante, sin ms pensamiento que la mujer, de eterna -buena fe en sus entusiasmos, creyndose sinceramente enamorado de la -ltima con quien hablaba, escptico contra el matrimonio, predestinado -por lo tanto a casarse con una contralto cualquiera.--Qu tiene de -particular que en vez de hablar de nimiedades en un saln, se cante a -una mujer joven y linda la cancin soada cuya msica adivina sin que la -letra haya llegado a su odo? Hay una especie de convencin social que -sonre ante esos amores primaverales y no les da importancia alguna. A -ms, la pureza sale sin mancha de esa esgrima del sentimiento que sirve -para conocerse a s mismo y no tomar por un afecto profundo la veleidad -de un atractivo pasajero. - ---Te equivocas, replicaba Carlos tristemente. Esa convencin social en -cuya proteccin buscas la impunidad, no existe ni puede existir. Por lo -que a la mujer toca, no comprendes que en eso que has llamado la -esgrima del sentimiento pierde toda la inmaculada inocencia que haca su -encanto? No has odo mil veces a tus mismos amigos, en esas largas -charlas del club, fijar su ideal de esposa en una criatura que hubiera -abierto para l solo y nico la virginidad del alma? Quieres un -ejemplo? Hace un ao, en un gran baile sumamente fastidioso, te di a t -mismo que me hablas, por enamorar a esa hermosa y buena criatura que se -llama Julia X... Como de costumbre, esa noche te enamoraste -perdidamente, lo que no impidi que a la maana siguiente te hubieras -olvidado por completo de tu campaa.--Tres meses despus, Jorge tuvo la -inspiracin de proceder a la misma esgrima en circunstancias anlogas. -Cuntas veces les he odo entregarse a la eterna broma de las -reconvenciones recprocas y tacharse, riendo, de deslealtad? No crees -que ese incidente bastara para detener a un hombre caviloso que hubiera -pensado seriamente en hacer de Julia la compaera de su vida? No es por -cierto porque la pobre criatura haya desmerecido ni que su pureza sea -sospechada; pero la fuerza de las cosas es as. El escepticismo -fundamental de ustedes en materia de mujeres, slo puede ser vencido por -la fuerza de la inocencia absoluta, indiscutible. Una mujer que ha -tenido amores con un hombre, por ms ideales y castos que hayan sido, -parece conservar sobre sus labios, a los ojos extraos, el rastro de un -beso furtivo. Me dirs que un beso es nada; a veces es un abismo. - ---Pero no se llega siempre al beso, Carlos. - ---Quin lo sabe? Quin va a preguntarlo? Quin te creer si niegas, -como es tu deber? La duda basta. Adems, por ustedes mismos, qu -necesidad tienen de ir a buscar en el mundo donde se reclutan nuestras -madres, que ser el de nuestras hijas, esas vanas satisfacciones del -amor propio que con un poco de dinero y audacia, se obtienen tan -fcilmente en otra parte? - ---Quieres hacer entonces de nuestra sociedad un convento? - ---No; quiero slo una concepcin vasta y completa del honor: he ah -todo. Para ustedes, la altura desinteresada en materia de dinero y la -suceptibilidad exquisita que pone la espada en la mano por una nimiedad, -constituyen el cdigo completo. El engao de una mujer joven y -candorosa, que cree cuanto le dices, porque no tiene razones para dudar, -el desgarramiento moral que sucede a la desilusin, el compromiso de la -felicidad de su vida entera, no te parece un acto tan reprochable como -el de dejar de pagar tres o cuatro mil pesos a uno de esos barbones del -Club, que apoyndose en su experiencia y sangre fra, te ganan todas las -noches al _bsigue_? - ---Es decir, que no debemos ni an ser sociables? - ---Es curioso! Parece que pretendieran ustedes serlo! Sociables! Pero -si ni idea tienen de lo que es la sociedad! Pasan ustedes la vida en el -Club; jams una visita, jams esas atenciones cordiales que son el -encanto de la vida. En el teatro, o metidos en el fondo de la -_avant-scne_, fumando como en un caf, o pasendose en el vestbulo en -los entreactos. Viene un baile; a amar con la primera que cae, cuestin -de tener a quien clavar los anteojos en Coln.--Por el contrario, les -pedira ms sociabilidad, ms solidaridad en el restringido mundo a que -pertenecen, ms respeto a las mujeres que son su ornamento, ms reserva -al hablar de ellas, para evitar que el primer guarango democrtico -enriquecido en el comercio de suelas se crea a su vez con derecho a -echar su manito de tenorio en un saln al que entra tropezando con los -muebles. No tienes idea de la irritacin sorda que me invade cuando veo -a una criatura delicada, fina, de casta, cuya madre fu amiga de la ma, -atacada por un grosero ingnito, cepillado por un sastre, cuando observo -sus ojos clavarse bestialmente en el cuerpo virginal que se entrega en -su inocencia... Mira, nuestro deber sagrado, primero, arriba de todos, -es defender nuestras mujeres contra la invasin tosca del mundo -heterogneo, cosmopolita, hbrido, que es hoy la base de nuestro pas. -Quieren placeres fciles, cmodos o peligrosos? Nuestra sociedad -mltiple, confusa, ofrece campo vasto e inagotable. Pero honor y respeto -a los restos puros de nuestro grupo patrio; cada da, los argentinos -disminumos. Salvemos nuestro predominio legtimo, no slo -desenvolviendo y nutriendo nuestro espritu cuanto es posible, sino -colocando a nuestras mujeres, por la veneracin, a una altura a que no -llegan las bajas aspiraciones de la turba. Entre ellas encontraremos -nuestras compaeras, entre ellas las encontrarn nuestros hijos. -Cerremos el crculo y velemos sobre l. - ---El cuadro de la aristocracia austriaca! - ---No la critiques, que tiene su razn de ser. Es la defensa de la -naturaleza. T conoces mis ideas y sabes que slo acepto las -aristocracias sociales. En las instituciones, en los atrios, en la -prensa, ante la ley, la igualdad ms absoluta es de derecho. Pero es de -derecho natural tambin el perfeccionamiento de la especie, el culto de -las leyes morales que levantan la dignidad humana, el amor a las cosas -bellas, la proteccin inteligente del arte y de toda manifestacin -intelectual. Eso se obtiene por una larga herencia de educacin, por la -conciencia de una misin, casi dira providencial, en ese sentido. Tal -es la razn de ser de la aristocracia en todos los pases de la tierra, -tenga o no ttulos y preocupaciones ms o menos estrechas. Entre -nosotros existe y es bueno que exista. No lo constituye por cierto la -herencia, sino la concepcin de la vida... - -Con semejantes ideas no era extraa por cierto la reputacin de -aristcrata que Carlos adquiri. Sonrea y dejaba decir, observndose -con una rigidez implacable para poner de acuerdo sus actos con sus -principios. - - 1884. - - - - -A las cuchillas - -_A Eugenio Garzn._ - - -I. - -La idea de volver a la patria se haba presentado al espritu de Narbal -inseparable de la de no vivir en Buenos Aires. Por qu? No lo discuta, -no lo analizaba. Era una aprensin nerviosa y tenaz, que le haca -considerar el retorno a la existencia de otro tiempo, como una fuente de -amarguras insoportables. Adems, el grupo simptico se haba disuelto -por los azares de la vida y era muy tarde ya para pensar en crearse -nuevos carios. Lorenzo se haba casado haca cinco aos y los tres -hijos deliciosos que encantaban su hogar, le haban convertido en el -burgus pacfico, trabajador y tranquilo, que era a sus ojos, en pocas -pasadas, el tipo perfecto del embrutecimiento humano. Muchos, la mayor -parte de sus antiguos camaradas, haban seguido el mismo camino, aunque -algunos sin transformarse, continuando bajo la cadena conyugal, bien -ligera para ellos, sus viejos hbitos de club, de sport, de juego y todo -lo que acompaa la vida fcil. A veces, Carlos, solo, por las maanas, -mecido por el paso lento e igual de su caballo, evocaba el recuerdo de -los compaeros de juventud y comparaba su vida actual a la que se -presentaba ante l. Uno haba abrazado con pasin la carrera militar y -acallando sus gustos sociales, su amor a los placeres, viva perdido, -pero no olvidado, all en la remota frontera, batallando obscuramente -con los indios, conquistando palmo a palmo comarcas enteras para -entregar a la civilizacin, soldado y explorador, desenvolvindose en la -vida militar moderna, concebida con inteligencia. Feliz l, que vea la -ruta recta y luminosa abrirse ante sus pasos! Otro, en un acto de -energa, se haba arrancado a la patria y la serva con toda la fuerza -de su espritu y el amor de su alma, all en lejanas tierras americanas, -donde el nombre argentino estaba olvidado y que l haca sonar -perseverante y respetuoso. Aquel, joven, brillante, por quien Narbal -haba sentido siempre una vivsima simpata, dejaba correr la vida -insensiblemente, como algo que le fuera extrao, despus de haber bebido -tambin su cliz y buscado la muerte honrosa del combate... Perda, -recorriendo as el pasado, la nocin del tiempo; las figuras se borraban -en una penumbra indecisa y le pareca que esos hombres haban vivido -largos aos atrs y que l mismo sobreviva a un viejo mundo -desvanecido. A veces, una figura delicada, esbelta, cruzaba su memoria -e, involuntariamente, detena su montura y entrecerraba los ojos -buscando el nombre de la visin fugaz... ya haba pasado y otra la -reemplazaba. La asociacin de recuerdos bajo la actividad del espritu -le haca por momentos recorrer su vida entera en un relmpago. Empezaba -la evocacin sonriendo y conclua en un quejido. - -Narbal haba buscado la existencia vegetativa y la senta a cada -instante alejarse de l. Los trabajos del campo a que se entreg con -vehemencia, le fatigaron al cabo de un mes. Muerta la curiosidad -intelectual, los libros no le decan nada, la pluma le inspiraba -repulsin, un cansancio mortal le oprima. Vencido a medio da por el -sueo, se preparaba largas noches de insomnio, de las que sala -profundamente quebrantado. A la verdad, el corte definitivo estaba ya -adquirido, hasta el punto que, si un milagro hubiera hecho desaparecer -el pasado, el estado moral de ese hombre no se habra modificado. Ms -que insoportable, la vida se haba hecho indiferente para Narbal: todo -le era igual, nada le atraa. No hablaba, ces de montar a caballo y los -interminables das de la campaa corran lentos sin que se moviera de su -cama, en la que, tendido, fumando, dormitando, pasaba las horas muertas. - -Quince das despus de su llegada haba recibido una larga y afectuosa -carta de Lorenzo, en la que ste se quejaba con cario de la conducta de -Carlos a su respecto. Narbal contest, sin disculparse. Una -correspondencia seguida se estableci. Lorenzo, que al principio no -haba querido hablar de su mujer, de sus hijos, por un sentimiento de -exquisita delicadeza, abord el tema con franqueza un da. "Ven, le -deca, mi hogar ser el tuyo; estoy seguro de que las caricias de mis -hijos te calentarn el corazn. Hay entre ellos un personaje de tres -aos, rubio, alegre, preguntn, con unos ojos llenos de malicia que, si -recuerdo bien tu amor a las criaturas, te va a conquistar. Figrate que -te apasiones por ese muchacho; la salud moral no est lejos." Era tarde -ya. - -Haca tres meses que Narbal se encontraba en la Quebrada, cuando recibi -una carta de Lorenzo que produjo en l la primera impresin violenta -desde largo tiempo atrs. La haba escrito el amigo en un momento de -sincera indignacin o ensayaba, bajo esa forma, estremecer las fibras -anestesiadas del corazn de Carlos? Tal vez ambas cosas. La carta deca -as: - - "Mi querido Carlos: Te escribo en un momento, de profunda agitacin - para todos nosotros. Los diarios adjuntos te impondrn de lo que - acaba de pasar en Montevideo. Las instituciones han sido - pisoteadas, los poderes constitudos derribados por un motn de - cuartel, el degello, el viejo degello salvaje, reaparecido en las - calles, y, como siempre en ese desgraciado pedazo de tierra, la - barbarie ha triunfado de la civilizacin. Los hombres de - pensamiento y de honor, viejos y jvenes, que no han sido - asesinados o metidos en un calabozo, han tomado el camino del - destierro. La mayor parte han conseguido pasar a Buenos Aires y se - encuentran aqu sin recursos de ningn gnero y, por todo bagaje, - con aquella enorme altivez que les conoces y que les impide aceptar - el menor auxilio. Nuestra prensa, felizmente, ha condenado unnime - el atentado. Nadie lo dice, porque sera absurdo, pero est en - todos los corazones el deseo de que el gobierno, por los mil medios - indirectos que tiene a su alcance, intervenga de una manera - favorable a la causa de la justicia. No se trata aqu de blancos ni - de colorados. La cuestin es entre los herederos de las hordas - semibrbaras de un Lpez o un Carrera y los hijos de aquellos que - combatieron contra Rosas al lado de nuestros padres. O el ao 20 o - la marcha adelante!... - - "Anoche reun algunos amigos en casa; no haba sino un oriental, - Castellar, con quien, como sabes, me liga una vieja amistad. Llego - anteayer, herido. Parece que ha salvado la vida milagrosamente y - que el cnsul ingls le embarc por la noche. No tiene ms que un - pensamiento: organizar una expedicin. Es un carcter entusiasta y - generoso, que vive en la obediencia de un espritu soador y - visionario. Cree y afirma con una conviccin profunda que se - comunica, que bastar la presencia de 200 hombres bien armados, en - un punto cualquiera del litoral oriental, para determinar un - levantamiento del pas entero. Todos ellos, es decir, unos - cincuenta jvenes, estn resueltos a tentar la aventura y Castellar - hablaba en su nombre anteanoche. Ellos, que por nada aceptaran una - invitacin a comer, en la imposibilidad de devolverla, han jurado, - si es necesario, ir de puerta en puerta, por las calles de Buenos - Aires, para mendigar con el sombrero en la mano, pero la frente - levantada, un fusil para sus manos inermes. No tienes idea del - efecto que nos produjo la palabra inflamada de Castellar. Al - principio, esa declamacin, natural a los orientales en el estilo y - en la oratoria, que nos parece una falta de gusto, trajo sonrisas - sobre muchos labios. Pero cuando se empez a sentir el calor real - que los animaba, cuando Castellar habl de mujeres insultadas, de - ancianos asesinados, del porvenir de toda una generacin, roto en - esa bacanal de sangre y robo; cuando dijo, sencillamente esta vez, - que todos ellos preferan morir a la vida con el cuadro constante - de esa depresin profunda de la patria; cuando se puso de pie, - pidindonos armas, a nosotros, los felices, que habamos salido - para siempre del lodo, te aseguro que las sonrisas haban cesado y - fu con viril emocin que todos lo estrechamos entre nuestros - brazos, como si en ese instante representara su pobre tierra - escarnecida. - - "Por lo pronto, tenemos por base los cincuenta rmington y que hace - tres aos reunimos para defendernos del famoso golpe de mano - anunciado y que felizmente nunca tom forma. Cada uno de nosotros - va a ponerse en campaa y no dudamos reunir en una semana dos o - trescientos fusiles. El embarque puede ofrecer dificultades; pero - Jaramillo, que acaba de ser gobernador de La Rioja, que ha llegado - hace un mes de senador al Congreso y que asisti a la reunin, nos - ha tranquilizado al respecto. Es amigo particular y poltico de los - ministros de Relaciones Exteriores y de Guerra y Marina y no cree - difcil obtener de ellos, ayudado por otra parte por el sentimiento - pblico, que no se fijen mucho si los subalternos hacen la vista - gorda. - - "Pero no es eso todo; hay gastos indispensables y no hay un peso. - Se trata de equipar unos cien hombres, y lo ms serio, de fletar un - vapor por un precio que haga aceptar al armador todos los riesgos - de una empresa semejante. Hemos iniciado una lista de subscripcin - y tenemos ya cerca de dos mil duros reunidos. No dudando que t me - enviaras algo, pero deseando ponerte en guardia contra t mismo, - te he apuntado por 200 duros, que te ruego des orden a tu apoderado - para que me los remita. - - "No puedo ser ms largo, porque tengo la casa llena. Mi mujer est - asustada y anoche me ha hecho jurar sobre la cabeza de mis hijos - que no pienso tomar parte en la expedicin. Me ech a reir, pero la - verdad es que respiramos una atmsfera que predispone a todas las - locuras imaginables. Por lo pronto, dos o tres de los muchachos - (los muchachos! si vieras qu mal empieza a sentarnos el nombre!) - irn en la expedicin, unos por curiosidad, otros por hasto. Hubo - un momento en que Jaramillo, un venerable padre de la patria!, - casi se compromete a acompaarlos. Me cost un triunfo disuadirlo; - quera a toda costa poner un reemplazante, pero Castellar ha - declarado que no quieren gente mercenaria y que, por otra parte, lo - que va a sobrar son hombres, as que pisen el suelo oriental." - - "Excuso decirte que los huspedes forzados son los leones del da; - la mecha de Eugenio est ms irresistible que nunca, cubriendo la - frente sombra y fatal del proscripto. Ha hecho la conquista de - nuestro Vespasiano, a quien las graves ocupaciones curules no - impiden, por cierto, mariposear como en los tiempos en que se - levantaba una bailarina del Coln como un atleta cien kilos." - - "Te escribo a la carrera y nervioso; la expectativa de la accin - nos electriza. Puedes figurarte con qu ansiedad vamos a esperar - los sucesos!" - - "Carios de mi mujer y un beso de mis hijos." - - _Lorenzo._ - - --"P. D. Qu has hecho del Winchester de repeticin que tenas - antes de tu partida a Europa? Si lo dejaste en Buenos Aires ordena - que me lo entreguen. Jams la sangre que derrame correr ms - justamente." - - _V._ - -La tarde empezaba a caer cuando Narbal concluy de leer los diarios que -le haba remitido Lorenzo. Nacido en Montevideo, conservaba por su cuna -casual ese afecto orgnico que liga al hombre como a la bestia al punto -en que viene a la vida--y senta en su alma, speramente, la ignominia -de ese gentil pedazo de suelo, tan bello, tan atrayente, tan hecho por -la naturaleza para ser hogar de un pueblo libre y feliz... Pas la mano -por su frente, hizo ensillar su caballo y se ech a vagar por la -llanura. El cielo, de una claridad admirable, empezaba a tachonarse de -chispas brillantes y una calma profunda reinaba sobre los campos que se -preparaban para el sueo. Y l, con la mirada perdida en ese portento de -paz, pensaba en las familias que, a la misma hora, en el duelo y el -llanto, temblaban por el hijo perseguido, por el viejo padre prisionero -o lloraban sin esperanza el hermano brbaramente sacrificado. Levant la -frente, una expresin viril se pint en su rostro, que una rfaga -interior ilumin, y a lento paso volvi a su triste rancho. - - -II - -Lorenzo deca la verdad; los sucesos de Montevideo haban producido una -intensa agitacin en Buenos Aires. Una fibra del corazn comn haba -sufrido y las otras se estremecan. La poltica, los partidos, los -antagonismos personales, todo haba desaparecido ante la brutalidad de -los hechos, que hacan revivir, en la memoria de los viejos, los cuadros -sangrientos del pasado e inflamaban el espritu de los jvenes, -ardientes por probar, como los mayores, que tambin ellos amaban la -libertad y eran capaces de sacrificarse por ella. - -No se hablaba de otra cosa; los diarios se haban pasado la voz, los -corrillos no salan del tema obligado y hasta la rueda de la Bolsa, en -los momentos de reposo, pareca moverse como un trpode espiritista, al -eco de palabras generosas y maldiciones elocuentes a las que por cierto -no estaba acostumbrada. El momento era propicio y convena batir el -fierro mientras estaba caliente. As lo comprendi Castellar. - -Era el tipo completo del oriental, con todas sus aberraciones y sus -virtudes. Inteligencia clara, tal vez un poco superficial, pero -abarcando con el extraordinario aplomo que da la inmisin prematura en -la vida pblica, todas las cuestiones susceptibles de determinar una -opinin; fogoso, paradojal, armado de juicios hechos, definitivos y casi -speros en su forma intransigente, bravo, lrico a fuerza de exaltado, -girondino en la palabra, digno del _cenculo_ en el estilo, a tres mil -leguas de la evolucin positivista del espritu moderno, leyendo y -citando de buena fe los libros de Pelletan, encantado del "Pars en -Amrica" de Laboulaye, que acababa de leer y que hoy huele a moho; -entusiasta por Artigas, sobre cuya accin real estaba muy vagamente -informado, pero que la tradicin de su pas le presentaba como la -encarnacin de la nacionalidad; colorado fantico, pero orgulloso de la -noble defensa de Paysand; adorando a Juan Carlos Gmez, pero -atribuyendo a una ofuscacin del espritu de su hroe la concepcin de -la _patria grande_, tal era el corte intelectual del joven que probaba -por primera vez las amarguras de la proscripcin. Entre sus compaeros -haba, por cierto, hombres de autoridad considerable y de pensamiento -reposado; pero ellos mismos haban comprendido que lo que se necesitaba -en esos momentos no eran demostraciones lgicas de que asesinar la gente -y derrocar gobiernos a lanzadas es una barbaridad, sino corazones -calientes que, comunicando la indignacin, supieran utilizarla. Por otra -parte, viejos aguerridos de la poltica, diez veces desterrados, diez -veces batidos en empresas de reivindicacin armada, su preocupacin -principal era ocultar a los jvenes, llenos de entusiasmo, su invencible -y fundamental desesperanza. - -Cmo y por qu la eleccin de jefe militar de la expedicin cay en el -Coronel Galindo, sera cuestin difcil de resolver. En esos momentos de -exaltacin, el deseo ardiente de encontrar un caudillo favorable, hace -que cada uno por una complicidad inconsciente y generosa, adorne al -elegido con todas las virtudes ideales a que aspira. Galindo "era un -bravo, tena una inmensa popularidad en los departamentos de la costa -del Uruguay, conoca palmo a palmo el terreno de las futuras -operaciones, era un hombre seguro, sobre el que nada podran ni las -amenazas ni las promesas de los que mandaban en Montevideo, tena -ntimas relaciones con muchos de los principales jefes del ejrcito -argentino, inspiraba confianza, etc., etc." Tal lo pintaban los diarios -que, con la indiscrecin propia del oficio y yendo contra los intereses -de la causa por la que manifestaban tanta simpata, daban cuenta -diariamente de todos los preparativos de la expedicin, poniendo en -serios apuros al Ministerio de Relaciones Exteriores y sirviendo de -bomberos inconscientes a la gente que en Montevideo tena la escoba por -el mango. Galindo mismo, que al principio lea con asombro todos esos -datos que refirindose a l, ignoraba por completo, acab por -convencerse de su importancia. En realidad, su vida, si bien confusa, -era insignificante. Haba servido en la guerra del Paraguay como -teniente, se haba batido bien, luego, en la patria, en una y otra -revolucin, haba llegado a coronel, hasta que, despus de la ltima, -salvado a uas de buen caballo por la frontera del Brasil, cinco aos -atrs, vino a caer a Buenos Aires. Naturalmente, al cabo de tres meses, -abri su correspondiente escritorio de comisiones, gestin de asuntos -ante los dos gobiernos, despacho de aduana, rdenes de Bolsa, remates, -etc., pero cuyo resultado positivo fu embrutecer por completo al joven -dependiente que pasaba las horas muertas cebando mate y oyendo, dentro -de una intolerable atmsfera de tabaco negro, eternas discusiones -polticas en la que tomaban parte cuotidiana, a ms del coronel y su -socio, un rematador de Buenos Aires fundido, todos los vagos de ambas -orillas del Plata que el azar empujaba hacia la calle San Martn, -ubicacin del famoso escritorio de Galindo y Ca. - -A los tres meses, Galindo, agobiado por el peso del alquiler, se vi -obligado a sacar las tablillas. Un cobro imposible al gobierno nacional -se arrastraba como antes de que la sociedad lo tomara en mano y el jefe -de una casa inglesa que, por una recomendacin de Montevideo, haba ido -al escritorio de Galindo a darle una comisin, regres de la puerta -asustado por el tumulto. El bravo coronel fu a aumentar el nmero de -despojos que flotan en las aguas turbias de la Bolsa, pescando aqu y -all, una pequea comisin, dada por un especulador en ansia de -despistar al adversario, practicando la _multa_ con circunspeccin y -asiduidad, atando, en fin, los hilos de fin de mes con tanto esfuerzo -como necesitaba Fgaro para vivir. La palabra francesa _vivoter_ explica -muy bien ese vaivn instable de la fortuna, esa angustia perenne al -principio, pero que pronto degenera (las pacientes dicen _se regenera_) -en una indiferencia mezclada con la confianza indolente en una estrella, -de poco brillo, pero que no se extingue nunca. As _vivote_ cinco aos -el coronel Galindo y en esa situacin le encontraron los sucesos de -Montevideo. Castellar, que le conoca de larga data, pero que sufra a -su respecto la aberracin del momento, vi en l al hombre de las -circunstancias y le propuso ponerse al frente de la expedicin. Galindo, -pronto a todas esas aventuras por naturaleza, educacin e instintos, -acept en el acto, poniendo, por la forma, algunas condiciones -referentes a la disciplina, a la absoluta independencia en la direccin -de las operaciones militares, que acabaron por cimentar la confianza que -se haba resuelto depositar en l. Originario de Fray Bentos, aprovech -el azar para sostener sus _extensas_ relaciones en la costa. Pidi -doscientos hombres bien armados, un vapor a sus rdenes y completa -latitud de accin. - -A pedido de Castellar, Lorenzo facilit el saln de su casa, el mismo en -que haba tenido lugar la reunin de que hablara a Narbal, para celebrar -todas las que fueran necesarias. Lo haca con placer, porque en realidad -estaba profundamente indignado. Adems, ese movimiento, esa actividad -ajena a sus montonas ocupaciones diarias, le haba galvanizado, -hacindolo volver a los viejos tiempos en que andaba siempre por los -extremos, pensando en soluciones violentas a todas las cuestiones de la -vida. Su casa haba tomado el aspecto de un cuartel electoral, para -desesperacin de su mujer, que vea fusiles en todos los rincones, a los -chiquitos jugando con sables o arrastrando cartucheras, al par que la -descompona el olor fro de tabaco, pegado a las cortinas y a los -muebles. No comprenda bien ese _patriotismo_ por asuntos de tierra -extraa, pero con una confianza absoluta en la nobleza de los -sentimientos de su marido, se resignaba poniendo al mal trance la mejor -cara posible. Jaramillo, que coma todos los domingos all y quien tena -la viva simpata que el abierto riojano inspiraba generalmente, le -repeta que los orientales le deberan una buena parte de su libertad y -la exhortaba a bordar con sus propias manos la bandera del cuerpo -expedicionario. Herminia, desarmada, sonrea. - - -III - -La reunin que se celebraba esa noche tena una importancia capital, -porque, a ms de recapitular los elementos de que se dispona, Castellar -pensaba proponer la realizacin inmediata de la empresa. Cada uno deba -dar cuenta de la comisin que le fuera encomendada y el coronel Galindo, -por primera vez, sometera su plan de campaa. - -La reunin tena lugar en el comedor, ms vasto y sobre todo, por la -disposicin de la casa, ms aislado que el saln. Estaban reunidas unas -veinte personas, entre las que se encontraban cinco o seis personajes de -Montevideo, otros tantos jvenes, algunos militares y slo tres -argentinos, esto es, Lorenzo, Jaramillo y un amigo del primero, que -deba dar cuenta de su trabajo en el sentido de obtener un vapor. Todos -estaban ms o menos exaltados, pero la expresin era diferente. Lorenzo -hablaba poco pero se mova mucho, Jaramillo se mova y hablaba con -abundancia, los jvenes orientales dominaban mal su impaciencia, los -viejos procuraban poner cara de palo y Galindo, como los oficiales que -le acompaaban, se sentan incmodos. - -Castellar habl primero. - ---El caballero, dijo, que nos da la hospitalidad y cuyo nombre -recordaremos siempre los orientales como el de uno de los ms generosos -y desinteresados entre los amigos de nuestro pas, va a exponer a -ustedes el estado de las cosas. Debo declarar, porque as me lo ha -repetido con frecuencia, que en todos aquellos de sus compatriotas a -quienes ha acudido, ha encontrado una acogida simptica, que se ha -traducido en hechos. Eso nos prueba una vez ms, aadi,--no sin echar -una rpida mirada a un hombre de hermosos cabellos plateados y fisonoma -abierta y expresiva, que lo miraba con sus ojos claros y dulces,--eso -nos prueba una vez ms, que el destino ha hecho a nuestros dos pases -para marchar y desenvolverse en armona, cada uno segn su ndole y las -exigencias de su historia, pero unidos por los mil vnculos en que el -pasado nos liga y el porvenir estrechar. Como se ver dentro de un -momento, podemos pensar ya en la realizacin inmediata de nuestra -empresa. Cada da que pasa es una vergenza ms para nuestra patria y un -peligro, porque el tiempo sanciona lentamente los hechos consumados. Los -elementos necesarios estn reunidos, tenemos confianza en el xito y -estamos dispuestos a dar la vida con jbilo. Por mi parte, si en la -empresa la pierdo, estoy recompensado por la confianza que no slo mis -amigos, sino tambin los hombres venerables que me escuchan, han -depositado en m. Slo me resta presentar a ustedes a nuestro futuro -jefe, el coronel Galindo, un patriota probado, cuyo valor y experiencia -son una garanta de xito. - ---A mi vez, agradezco a Castellar sus palabras de gratitud, dijo -Lorenzo. No las merecemos, porque es difcil obrar bajo la idea de que -los orientales nos son extranjeros. Por lo pronto, declaro que siento -los dolores de su patria de ustedes como los de la ma propia. Es un -deber recproco de ayudarnos en las horas amargas, en nombre de la -solidaridad de la civilizacin. Tendmonos la mano, pues, guardemos en -el fondo del alma el sentimiento que nuestros actos nos inspiren y -obremos. - -Luego tom algunos papeles y continu: - ---He aqu lo que hemos podido reunir hasta este momento: 160 rmington, -cuarenta carabinas, stas como los primeros con su correaje -correspondiente, ochenta sables y otras tantas lanzas. Se han adquirido -20.000 cartuchos. Todo est depositado en un corraln de mi propiedad. -La suscricin, contando con lo gastado en las municiones, ha producido, -por nuestra parte 7.500 pesos fuertes. - -Agregue usted 5.000 ms que he recibido de una suscricin privada, hecha -en Montevideo, dijo uno de los _venerables_, como les haba llamado -Castellar. - -Hubo un murmullo de satisfaccin, Lorenzo iba a continuar, cuando -alguien golpe la puerta del comedor. Lorenzo abri y un criado le -entreg una tarjeta. Apenas ech los ojos sobre ella, sinti una emocin -violenta, se puso plido y di un paso hacia la puerta. Dos o tres -personas corrieron hacia l inquietas. Lorenzo se detuvo y, haciendo un -esfuerzo, se seren rpidamente. - ---Pido a Vds. disculpa, seores. Pero un amigo, el mejor de mis amigos, -el hombre que ms estimo y quiero sobre la tierra y a quien no vea hace -cinco aos, que para l han sido muy amargos, acaba de llegar y me enva -esta tarjeta de al lado de la cuna de uno de mis hijos: "Llego en este -momento y s que tienes una reunin referente al noble propsito sobre -el que me escribes. Te ruego pidas en mi nombre a esos caballeros me -concedan el honor de combatir en sus filas por la dignidad del pas en -cuyo suelo nac". Quieren Vds. permitirme, seores, presentar a Carlos -Narbal? - -Todos asintieron calurosamente y antes que Lorenzo hablara, Jaramillo, -que estaba fuera de s, se precipit hacia la puerta. El riojano haba -conservado un culto por Carlos; el alejamiento silencioso de ste, sus -propias preocupaciones polticas, le haban impedido mantener -correspondencia con Narbal, como lo hubiera deseado. Pero jams le -olvid y qued en su recuerdo como la personificacin del hombre -elegante, generoso, aristocrtico de gustos, robusto de ascendiente -moral, que era su tipo ideal, realzado an por la circunstancia de haber -sido su introductor en el mundo porteo. Cuando guiado por el sirviente, -se hall de pronto frente a Carlos que hablaba con Herminia teniendo en -sus rodillas un delicioso muchacho de tres aos que acababa de -despertarse y que le haba tendido los brazos como a un viejo amigo, -Jaramillo tuvo que hacer un esfuerzo para ocultar la emocin que el -cambio de Carlos le produca. Se ech en sus brazos con un mpetu de -cario tan sincero, que Narbal lo estrech con verdadera afeccin. Un -instante despus entr Lorenzo. Largo tiempo, en silencio, sus corazones -latieron unidos; cuando Lorenzo apart a Carlos para mirarle, tenindole -de las manos, sus ojos estaban hmedos. Herminia lloraba sencillamente y -el nio, con los ojos muy abiertos, miraba la escena con asombro. Un -nuevo afecto que echa su noble raz en el corazn o un viejo cario que -se despierta con energa, aumentan la intensidad de todas nuestras -afecciones, como, en el suelo tropical, la soberbia robustez de un -rbol, aumenta la lozana de las plantas que lo rodean, protegindolas -con su sombra y dando a la tierra un impulso de vida. Lorenzo oprimi -las manos de Herminia, bes a su hijo, di un vigoroso shakehands a -Vespasiano, que lloraba como un becerro y tomando a Carlos del brazo, le -dijo: - ---Vamos; nos esperan. - -Narbal comprendi y sigui a su amigo en silencio. - -Un momento antes de abrir la puerta del comedor, Lorenzo, casi -inconscientemente se detuvo. - ---Es cosa resuelta? dijo. - -Carlos sonri tristemente. Lorenzo sinti la puerilidad de su pregunta y -abri la puerta con resolucin. - -Narbal fu acogido con respetuosa simpata. Los viejos haban conocido a -su padre y para los jvenes tena ese atractivo curioso que los -contrastes serios de la vida dan a los hombres. Respondi a las -manifestaciones cariosas de que era objeto y fu a colocarse -silenciosamente en una silla al lado de Jaramillo, que haca esfuerzos -enormes, pero fructuosos, para no hablar de cosas que tenan una -conexin sumamente remota con los sucesos orientales. - -Lorenzo continu: - ---Reuniendo, pues, las sumas obtenidas hasta hoy, se puede disponer, a -ms de lo gastado, de diez mil patacones. He declarado ya a mi amigo -Castellar que mi intervencin no tena ms alcance que la reunin de -fondos y elementos y que esperaba que el sentimiento que me dictaba esa -lnea de conducta fuera bien comprendido. Es necesario no dar a los -adversarios la enorme ventaja de acusar a Vds. de apelar al extranjero. -S que sera un absurdo; pero nada hay ms terrible que el absurdo -cuando toma una forma definitiva y neta. Slo me resta, rogar a nuestro -amigo Martnez quiera dar cuenta de la comisin que tuvo a bien aceptar. - ---El vapor _Urano_, dijo el interpelado, est a nuestra disposicin, -mediante cinco mil duros y los gastos de seguro. Es un buen buque, no -muy grande, pero que puede fcilmente transportar trescientos hombres. -Lo manda un italiano, el capitn Lamberti, que me parece un hombre digno -de confianza. Como el seguro ofrece muy serias dificultades, tal vez -insuperables, he propuesto, salva ratificacin de parte de Vds., que los -propietarios mismos se encarguen de asegurarlo. Esto importar un gasto -considerable. - ---Han aceptado? - ---S, pero piden diez mil duros. - ---No ser difcil encontrarlos, dijo Lorenzo. - ---Bien. Ahora, ocupmonos un poco del plan general, dijo Castellar. Qu -piensa el coronel Galindo? - -El bravo coronel era un hombre de fisonoma simptica y esencialmente -criolla. A primera vista, se notaba la ausencia del golpe de cepillo -social, pero en cambio se vea el valor. Algo bajo y grueso, el pelo -bastante largo, bigote y pera entrecana, brazos cortos y pies anchos. Se -levant, pero, al hablar, juzg sin duda que as era ms difcil y se -volvi a sentar. - ---Conozco dos o tres puntos en que el desembarque ser fcil, dijo. -Escribiendo unos das antes a los amigos de la costa, estoy seguro que -nos esperan quinientos hombres con caballada suficiente. Luego se lanza -el manifiesto, entramos en campaa y... - ---Qu manifiesto? dijo uno de los ancianos. - ---Pues!... el manifiesto... el manifiesto que se lanza siempre! dijo -Galindo mirando con asombro al que le interrumpa. - ---Es necesario ponernos de acuerdo sobre ese documento, dijo el viejo -formulista. - ---Cuatro lneas bastarn, seor, contest Castellar. Una vez presentados -los hechos en toda su brutalidad, no creo necesario agregar una palabra -ms. - ---S, pero creo conveniente, creo indispensable determinar de una manera -fija el objetivo de la expedicin y anunciar el uso que se piensa hacer -del triunfo. - ---Es precisamente lo que pienso que debe evitarse, dijo Castellar con -cierta impaciencia. Mi pensamiento es ste: el manifiesto no debe ser ni -blanco ni colorado.... - ---Sin embargo, replic el tenaz anciano, el atentado inicuo ha sido -hecho en nombre del partido colorado.... - -Castellar iba a replicar, tal vez sin suficiente calma, cuando Narbal le -previno. - ---Puesto que se juzga necesario un manifiesto no creen Vds., seores, -que el llamado a dirigirlo al pueblo oriental, sea el Presidente -constitucional de la Repblica, que acaba de ser depuesto de una manera -violenta? Nadie puede tener mayor autoridad que l. Una palabra suya -pondr las cosas en su lugar: ellos los revolucionarios, nosotros los -defensores del orden legal. - -El silencio que sigui no era slo consideracin por Narbal. Dos o tres -personas sonrieron irnicamente y la fisonoma de Castellar se -obscureci. - ---A m me parece que el seor tiene razn, dijo Galindo con franqueza. - ---Conviene que Vd. sepa lo que sucede, seor Narbal, dijo Castellar con -tristeza, puesto que tan noblemente nos trae su concurso. El doctor -Erauzquin, Presidente de la Repblica Oriental, es un hombre -esencialmente inerte, sin ambiciones, sin resolucin para ser enrgico, -teniendo todos los elementos para conseguirlo y que llevamos al poder -haciendo violencia a su voluntad. En su derrocamiento slo vi su -liberacin y el medio de volver a la vida privada. Se encuentra -actualmente en el Brasil, donde su fortuna le permitir vivir -tranquilamente, si es que no pasa a Europa en breve. Se le ha escrito, -se le ha instado, se han tocado todas las cuerdas que suponamos -vibraran an en l para decidirle a venir a ponerse a nuestro frente. -Nos ha contestado ofrecindonos dinero para ayudar a los compatriotas -proscriptos que se encuentran sin recursos, pero aadiendo que por -ningn motivo tomara parte en ningn movimiento poltico. Es intil -contar con l. Me es doloroso hablar as, no slo porque comprendo la -falta que nos har su adhesin moral, sino porque soy amigo particular -del Dr. Erauzquin. - -Haba algo de splica en las ltimas palabras de Castellar; todos lo -comprendieron. - -Un hombre viejo, el ltimo de su grupo, no haba abierto an sus labios. -Cuando el coronel Galindo habl, algo como una expresin de ira o de -desprecio pas por su cara. Al concluir Castellar, no pudo contenerse. - ---Quieran los jvenes aqu presentes, dijo, prestar un poco de atencin -a un hombre cargado de aos y de experiencia. He estado encerrado ocho -aos en Montevideo, durante el sitio que es y ser nuestra pgina de -gloria nacional. Desde 1852 hasta la fecha, he tomado parte activa en la -poltica del Ro de la Plata, con los vencedores pocas veces, muchas con -los vencidos. No es esta la primera vez que me encuentro en una reunin -semejante. Como ustedes he sido joven, me he indignado, me he batido, he -quedado tendido en los campos de batalla, he evitado el golpe de los -asesinos, conozco bien nuestra triste vida nacional. Hoy, ante el -derrumbe de todas mis ilusiones, ante la realidad repugnante que -destruye en un minuto tantos aos de esfuerzo, siento que hablar es un -deber, aunque vaya a chocar contra el noble sentimiento que anima a -ustedes. Pero ustedes son nuestros hijos, ustedes son la esperanza nica -del pas y no puedo conformarme en silencio al sacrificio estril que -van a imponerse. No, coronel Galindo, no encontrar usted quinientos -hombres al desembarcar; encontrar usted mil, dos mil, semibrbaros, -guiados por caudillos locales que sostendrn frenticamente el nuevo -rgimen de Montevideo, porque importa la derogacin de toda ley y -sujecin. Aunque no lo quiera, tendr usted que hacer pie firme y -presentar combate, porque sus soldados se lo exigirn. Y este puado de -jvenes, lo ms noble, lo ms digno del pas, el grano del porvenir, -caern uno a uno, luchando contra gauchos salvajes, cuya existencia slo -tiene importancia vegetativa. Robustecidos por un triunfo fcil e -inevitable, los hombres de Montevideo se afirmarn en el poder y toda -esperanza de volver a la libertad y al decoro se alejar por muchos -aos!... - -Castellar haba odo mordindose los labios. - ---No puedo suponer que usted nos aconseje la aceptacin de los hechos -consumados!--dijo. - ---Lo que propongo a ustedes es el nico temperamento que la historia de -todos los pueblos que han cruzado pocas anlogas seala como eficaz: la -expectativa, la perseverancia. Los lobos acaban siempre por devorarse -entre ellos, nuestros dictadores cran siempre serpientes en su seno y -en ese mundo moral la traicin es elemento normal. Esperemos: dentro de -seis meses, esos hombres se separarn en dos bandos. Entonces -llevaremos nuestra fuerza intelectual, nuestra autoridad, qu digo! toda -la autoridad de la sociedad culta, a aquel de ambos que ofrezca -probabilidades de reaccin contra la barbarie. Y as, lentamente, -favoreciendo a unos contra otros, inoculando con paciencia nuestras -ideas, hemos de ver, vern ustedes, seguramente, el orden definitivo -imperando, porque se basar sobre el cimiento de granito de una -evolucin pacfica y no sobre la sangre, que en nuestra tierra marea y -enloquece... - ---No!--exclam con voz vibrante el hombre de ojos claros y largos -cabellos plateados a quien Castellar haba mirado con intencin al -hablar de la independencia oriental. No! tambin soy viejo, tambin mi -vida ha transcurrido en la lucha, tambin he conocido la proscripcin, -puesto que vivo en ella hace 20 aos. Respeto el mvil de mi digno -amigo; pero no puedo consentir en silencio en que nuestras canas nos den -derecho para venir a ahogar esa explosin de viril indignacin que -inflama hoy el alma de los jvenes orientales. Por qu ese error de la -sangre? Es el roco sagrado sin cuyo riego jams un pueblo lleg a nada -grande. Luchamos contra brbaros, luchamos contra fieras y la palabra es -intil. Un pueblo que acepta silenciosamente la opresin y que busca la -redencin en combinaciones bizantinas, es un pueblo que abdica. Ustedes, -jvenes, son hoy el pueblo oriental, llevan en su corazn el depsito de -su dignidad y en sus brazos el estandarte de su gloria. El movimiento -que les impulsa a la lucha es la obediencia a la voz de la patria que -llama e implora. Seris vencidos? Y bien, queda el ejemplo. No se -pierden jams los rastros de la sangre derramada por una causa santa y -como el polvo de los Gracos engendr a Mario, as la sangre vertida en -las hecatombes del ao 40 clam al cielo y Caseros fu... - -De pie, con su elegante figura, con los ojos chispeantes, todos le -contemplaban bajo una atraccin misteriosa. Habl largo rato con palabra -de fuego, colorida, poco lgica, pero irresistible. El argumento -flameaba como una bandera de guerra y l mismo crea sentir el olor del -combate. - -Cmo rebatir esas cosas? Cmo hacer oir la razn cuando el corazn -late a reventar? Las manos se estrecharon en un movimiento impetuoso -que hizo acallar todas las dudas, y la resolucin suprema se adopt. El -porvenir poda ser obscuro, los negros vaticinios del anciano -realizarse, el esfuerzo ser intil, pero, en el fondo, jams un grupo de -hombres tuvo la conciencia ms pura en el momento de aceptar el -sacrificio. All, a lo lejos, en el seno de las sociedades secularmente -organizadas, hay una eterna sonrisa para nuestras asonadas americanas, -y, sin embargo, cunta virilidad, cunta altura de pensamiento importan -muchas veces! Esa fatalidad histrica es nuestra cruz; llevmosla sin -desesperar, porque, en el fondo del caos aparente, se mueven ya los -elementos de la organizacin definitiva. - - 1884. - - - - -Aguafuerte - - _D'aprs_ Zurbarn. - - -....El corazn de Rejalte yace en silencio, haba dicho alguien del -fraile. Tal era la impresin que reciba el que por primera vez vea a -ese hombre, cuyo aspecto helado, seco, en vez de la consuncin por el -fuego de una pasin ntima, revelaba la mediocridad de una naturaleza -moral sin resortes para la exaltacin. Hijo de un obscuro maestro de -escuela de la colonia, cuya vida entera haba trascurrido en Crdoba, -Rejalte haba heredado de su padre una inteligencia limitada, un -carcter porfiado hasta el absurdo y una moralidad circunscripta y -severa. Educado en el seminario, corri all su juventud fra, sin -sentir una sola vez el impulso de curiosidad por conocer lo que pasaba -en el mundo fuera de las cuatro paredes que formaban su horizonte. -Cuando lleg la adolescencia, la savia primaveral que trepa al tronco de -las palmeras ms opulentas como al de los arbustos ms raquticos, llen -un instante el corazn y la cabeza del flaco seminarista. En la -estrechez de su devocin, Rejalte sinti con horror esa agitacin -desconocida y con la tenacidad de un sectario, la combati por la -abstinencia y la oracin, por el cilicio, las largas horas pasadas en el -claustro desnudo y la concentracin del pensamiento en el Sr divino -que su inteligencia le permita concebir, no un Dios de amor y de paz, -manso y perdonador, sino el Jehovah bblico, oculto y temible, reinando -en el paroxismo de la ira, la mano pronta a la venganza y rpida. - -Rejalte haba perdido a su padre muy nio an; cuando al cumplir los -veinte aos sali del seminario para recibir las rdenes y ejercer el -sacerdocio, su alma no haba sentido un solo cario humano, una sola -afeccin capaz de suavizar la rigidez impresa en su espritu por la -tristeza de la atmsfera en que haba vivido. Era un hombre vulgar, sin -pasiones, sin luchas ntimas, sin exigencias intelectuales. Jams tuvo -una duda, jams se permiti una lectura que pudiera arrojar un germen de -turbacin en l, no por temor, sino por falta de curiosidad y por la -disciplina estricta que le apart toda su vida de los libros marcados en -el _Index_. Como un soldado, vea el camino recto ante l. No aspiraba a -ascender, no tena ambiciones ni necesidades. Los grandes problemas de -la filosofa religiosa, esa agitacin moral que el estudio sincero y -venerado de la teologa despierta en el alma de la mayor parte de los -sacerdotes de buena fe, no existan a sus ojos. Durante el curso de sus -estudios especiales, continuados en todo tiempo, no levant una sola vez -la cabeza del libro sagrado, para perder la mirada en el espacio y caer -en el sueo penoso de la especulacin. Saba su oficio como un buen -oficial sabe la tctica. Para l, los nombres de Lamennais, de -Montalembert, de Falloux, del mismo Ozanam, tenan idntica -significacin que los de Lutero, Calvino o Zwingle. No conoca uno solo -de los libros de controversia escritos en nuestro siglo; jams ley una -pgina de Renan, no por temor, lo repito, sino por la ausencia absoluta, -por la atrofia nativa de toda curiosidad intelectual. Su religin era -un conjunto de reglas claras, concretas, definidas, cuya enumeracin -encontraba en la historia cannica y cuya observancia no permita la -menor desviacin. Jams se encontr frente a un conflicto, porque el -mundo de carne y pasiones, para cuyo gobierno moral se ha hecho la -religin, no exista en su concepto. La fe no se revesta a sus ojos de -los caracteres celestes con que la cubri la predicacin inmaculada de -Jess; era simplemente un deber, idntico al del obrero honrado que en -las horas de trabajo no escasea el esfuerzo ni la perseverancia. La -palabra fanatismo, que pes constantemente sobre l, no le era -aplicable. El fanatismo importa calor y pasin, es capaz de crear, -renovar, agitar ideas y suscitar emociones. La religin de Rejalte era -fra, definida y sin ideal. Nunca sinti tampoco rozar su alma, ni aun -en los largos aos pasados en la tumba claustral de un convento -boliviano, por las alas de aquel misticismo callado que nace en las -soledades y que, bajo la meditacin, consuela. No fu un acceso de amor -divino, no fu una necesidad moral la que le llev al triste convento; -para l el mundo entero era un convento. Ni en la sociedad ni en el -claustro necesit jams esfuerzo. No haba metodizado su vida, ni -disciplinado su espritu. Como la hoja que, al brotar en el rbol en un -botn imperceptible, tiene ya marcada su forma y su color, la vida -espiritual de Rejalte, por un capricho de la naturaleza, se haba -sustrado a la ley de variacin que la influencia del mundo determina. - -Pas cinco aos en el convento, simple fraile, sin pretender a los -pequeos honores que en aquella existencia de desesperante monotona y -sordas rivalidades, se persiguen con igual tenacidad que las grandezas -de la tierra. El no pens en ellas y nadie pens en l. Cuando pasaba -por el claustro con su fisonoma yerta, sin un vestigio de pasiones, -pero tambin sin el reflejo soberano que da la serenidad conquistada -sobre el tumulto moral vencido, los tristes frailes, jvenes an, que -moran lentamente, minados por el invencible recuerdo de su vida -destrozada, le miraban con clera y envidia. Rejalte no los vea, no los -comprenda. Nunca el aspecto de un hombre hel ms la expansin en el -labio ajeno. El cumplimiento de los deberes mecnicos del culto, llenaba -gran parte de su tiempo; durante el resto, lea siempre los mismos -libros sin que jams una idea nueva se levantara. Para su alma nada era -sugestivo. Comprenda la letra y la letra le bastaba. La vivificacin -por el espritu no tena sentido para l. En el orden de las criaturas -animadas, tal cual la naturaleza lo ha creado, Rejalte era un monstruo. -Esa frialdad, sin dolor y sin pesar, habra sido terrible como base de -una inteligencia de vuelo elevado. La mediocridad absoluta de sta fu, -en este caso, la defensa del calor vital que se anida en la aglomeracin -humana. - -Uno de sus viejos profesores, espritu dbil, sin voluntad, vegetativo, -fu hecho obispo y le llam a su lado. En 1870 acompa al prelado a -Roma. La influencia que la atmsfera de la ciudad eterna ejerci sobre -Rejalte, puede compararse a la que tendra un veneno o un blsamo -vivificante sobre un cuerpo inanimado. En San Pedro, sus ojos no vieron -ms que el altar durante el oficio y el libro. Asisti a una sesin -pblica del concilio y no volvi. Esper el resultado sin premura, sin -impaciencia, sin agitacin. Una vez conocido, lo anot. En adelante, el -Papa era infalible, como Cristo est presente en la hostia; era un -dogma, sin poca, sin ubicacin en el tiempo y el espacio, sin conexin -con el estado de la iglesia; era un dogma. Vino el _Syllabus_: sus -autores mismos pretendieron explicarlo, atenuar la letra por el -espritu. Para Rejalte el comentario no exista, su inteligencia no lo -necesitaba ni lo comprenda. Lo anot como haba anotado la -infalibilidad, como anot el dogma de la Inmaculada Concepcin. - -Su vida material en Roma, en cuanto era posible, fu la misma que en los -Claustros del convento boliviano. El espritu luminoso de Esqui, -turbado por la absorcin en una sola idea, lanz un grito de alarma al -encontrarse por primera vez frente al progreso humano, proftico en su -adivinacin, sealando en l el germen de muerte del catolicismo. -Rejalte no vi nada de eso; cruz los mares y media Italia sin adquirir -una nocin, sin el inquieto germinar de una nueva idea. Vi y habl un -da al Papa; habituado al respeto mecnico de la idea encarnada en el -Pontfice, la forma visible no le impresion. Se arrodill ante l como -al alba, all en el convento lejano, sobre la dura losa, para la oracin -de la maana. Y nada ms. - -Volvi a la tierra, qued al lado del obispo durante un ao, y al vacar -la vicara de Tucumn fu nombrado para desempearla. No la haba -solicitado, no la rehus. Se instal en su nuevo puesto, pobre y -humildemente. Jams haba tenido en su poder ms dinero que el -estrictamente necesario para la vida material. A los seis meses vi que -el curato de Tucumn era rico. La idea de reunir una pequea fortuna no -pas un instante por su espritu. La caridad era un precepto y lo -cumpli, sin sacrificio y sin placer. No tena el secreto de aumentar, -de centuplicar el valor de un don con la palabra generosa que lo realza -y lleva el consuelo al alma, al par que el pan al cuerpo, como tampoco -la facultad de gozar de esa profunda y serenadora fruicin que es el -premio divino del ejercicio de la caridad. Saba que su guardarropa, su -cocina, su casa, consuman tanto al ao; tanto las exigencias del culto. -Una vez reservada la cantidad necesaria, daba el resto de una manera -mecnica. Todos los sbados la vieja ama de llaves formaba en fila, en -el patio de la vicara, los pobres habituales y haca el reparto. -Rejalte no apareca jams. - -En aquella pequea sociedad tucumana, llena de movimiento, vida e -imaginacin, Rejalte cay como un soplo helado. Las mujeres se -sobrecogieron y los hombres fruncieron el entrecejo. Durante un mes la -sociedad y el vicario se miraron como dos adversarios que se estudian. -Pero Rejalte no estudiaba la sociedad; en la parroquia ms mundanal de -Pars o en Burgos, en el siglo XVII, se habra conducido lo mismo. Tena -una inflexibilidad orgnica que era su modo genial de ser, arriba de -toda contingencia. La reserva que se le manifest, si es que de ella se -apercibi, no le hizo la menor impresin. Al fin se habituaron a l. Las -autoridades civiles desarmaron las primeras. Rejalte no tomaba la menor -ingerencia en la poltica militante, que le era absolutamente -indiferente, en tanto que no tocara en nada a los derechos de la -iglesia, el menor de los cuales formaba para l la base y la esencia de -la religin. En ese terreno habra sido de una intransigencia de hierro. -As, las autoridades laicas huyendo y temiendo todo conflicto de -carcter religioso, se tranquilizaron al constatar que Rejalte, el -primero, no lo creara. La sociedad al mes no pens ms en el vicario, -cuya vida silenciosa se sustraa al comentario. El hecho de su caridad, -por otra parte, le hizo ganar en consideracin, y ayudado por la -insignificancia de su personalidad, sinti pronto el tiempo correr -sobre l, sin que un da se distinguiera sobre otro. Las tmidas -criaturas, habituadas a abrir su alma al viejo vicario muerto ya, que -las haba visto nacer y que las acoga suavemente y con cario, sentan, -s, al aproximarse al confesionario en cuyo fondo se dibujaba la rgida -figura de Rejalte, cierto temor instintivo, justificado por la severidad -del confesor que les quitaba todo el consuelo que las almas religiosas -encuentran en esa prctica catlica. Las viejas beatas, por el -contrario, nadaban en la gloria; Rejalte era para ellas el ideal y -pronto su nombre son en labios secos y descoloridos con la uncin con -que pronunciaban los de los bienaventurados. El vicario tena la misma -palabra, el mismo acento e idntica expresin para la virgen de diez y -seis aos que vena temblorosa a mostrarle sus tenues nubes morales, sus -tmidas y secretas aspiraciones, efluvios con que el aliento de la -primavera llenaba sus pechos,--que para la devota solterona que a los -cuarenta aos tena el alma seca y arrollada como un pergamino... - - 1884. - - - - -RECORDANDO - - - - -Mi estreno diplomtico - - -Los azares de la vida diplomtica me han llevado desde las capitales ms -recnditas de la Amrica Meridional hasta las cortes ms brillantes de -Europa. En los apuntes de viaje que he publicado, algo he contado de mi -vida en las primeras; pero razones de un orden especial, relacionadas no -slo con mi posicin oficial en esa poca, sino tambin con hombres, que -por entonces ocupaban otras quizs ms elevadas, en sus respectivos -pases, me han impedido contar, como me gusta hacerlo, con la pluma -suelta y el espritu benevolente, pero libre, algunas escenas -caractersticas, en las que era actor obligado y observador forzoso. -Ocrreseme hoy, tras largos aos pasados, recordar cmo he sido -recibido, en mi carcter diplomtico, por los diferentes gobiernos ante -los cuales fu acreditado. - -Habra deseado contar, pues, por su orden, cmo fu recibido en -Venezuela, siendo presidente el general Guzmn Blanco; en Colombia, -siendo presidente el doctor Rafael Nez; en Alemania, reinando el -emperador Guillermo I; en Austria-Hungra, por el emperador Francisco -Jos; en Sajonia, por el rey Alberto; en Espaa, por la reina regente -Mara Cristina; en Suecia, por el rey Oscar; en Francia, por el -presidente Faure, y en Blgica, por el rey Leopoldo II[16]. Como se ve, -haba para todos los gustos, desde la sencillez republicana hasta la -pompa monrquica. Algo tal vez hubiera sido ms interesante que ese -tema: la pintura de los diversos cuerpos diplomticos de que me ha -tocado en suerte formar parte. Pero, adems de que en el curso de -aquellas pginas se habran ido acumulando rasgos y ancdotas -suficientes para caracterizar a esas amables y montonas colectividades, -quiz me hubiera repetido, porque nada he visto ms parecido en el mundo -que un cuerpo diplomtico a otro cuerpo diplomtico. La larga lucha por -el ascenso, la constante sujecin, el temor de desagradar, no menos -constante, el campo restringido de los estudios, el hbito de cambiar de -residencia, indiferentemente, el egosmo determinado por la falta de -afeccin y simpata por todo lo que se mueve y vive alrededor, el -uniforme mismo, las distinciones honorficas, casi nunca merecidas, -anheladas siempre; las rivalidades de oficio, desenvolvindose -sordamente; el amor a la patria que se agria por el alejamiento; todo -esto reunido, concluye por dar al espritu del diplomtico un corte _sui -generis_, anlogo a la deformacin fsica que ciertos oficios mecnicos -acaban por imprimir al cuerpo del obrero. - - [16] De esos proyectos, slo he realizado el primero, en las - pginas que van a leerse. - -Recuerdo que durante una de mis licencias fu a visitar, as que llegu -a la patria, a mi jefe, el Ministro de Relaciones Exteriores, que era -entonces el Dr. Eduardo Costa. Estaba en su gabinete con uno de mis -colegas en el extranjero, tambin _en cong_, hombre penetrado de sus -altas funciones, acompasado, creyente en su misin, fijos los ojos de su -espritu en un Talleyrand invisible, a cuyo criterio pareca someter -todos sus actos y, por lo dems, tan acabado imbcil, que se me -figuraba, despojado de su carcter diplomtico, como una mujer flaca y -sin formas, una vez cadas las artsticas ropas que disimulan sus ridos -contornos. Cuando mi colega se despidi, sin que yo hubiera desplegado -los labios, no pude menos que echarme a reir. El Dr. Costa, que me haba -tratado poco, me mir sorprendido y me dijo en voz baja: "Veo que usted -no cree en el _cuerpo diplomtico_; hgame Vd. el favor de cerrar la -puerta y vamos a charlar". - -Es la verdad, no creo en el cuerpo diplomtico. La vida que la -diplomacia impone, determina con tal rapidez un pliegue tan tenaz, que -cuesta un verdadero esfuerzo deshacerlo y volver a la vida normal, a la -vida humana, con penas, alegras, expansiones, esperanzas, luchas, -triunfos y cadas. Bien feliz aquel que consigue desprenderse de ella -antes que sus facultades se hayan cristalizado en la estrecha rbita de -una funcin idntica y constante. Hasta los cuarenta y cinco aos o -cincuenta, con un rgimen tonificante y vigoroso, empleando remedios -heroicos, en el ltimo caso, se puede volver a hacer un diplomtico, un -hombre; pasados los cincuenta, un diplomtico, que no ha sido otra cosa, -salvo muy contadas excepciones, no sirve ya para nada, inclusive, a -veces, sus mismas funciones... Pobres colegas, algunos tan bien dotados -_ab initio_, a lo que se trasluca por los hermosos restos que solan -vislumbrarse all en las penumbras de su fisonoma moral! Pero a la -verdad, sus discusiones, sus cuestiones, sus disputas de rango, me -hicieron siempre el efecto de aquella grave disidencia sobre la manera -de romper el huevo, por el lado grueso o por el puntiagudo, que divida -a los liliputienses... Me ha salido la palabra; severa, pero no tengo -nimo para borrarla. - - * * * * * - -Hice la corta travesa del Avila, montaa que separa Caracas de la -Guayra, en la costa, en tres o cuatro horas y en carruaje. Llegu a -Caracas con mi secretario y, naturalmente, nos dirigimos al nico hotel -que exista con reputacin de decente. El hotel estaba lleno y a duras -penas encontraron alojamiento en l mi secretario y dos jvenes -franceses con quienes habamos hecho la travesa desde Europa. No -teniendo pieza que darme, digna de mi jerarqua, como deca el hotelero, -me acord magnnimamente el anexo del hotel, que parece se reservaba -para las grandes circunstancias. Era este famoso anexo una pieza baja, -contigua al hotel, con una sola puerta, enorme y maciza, que daba -directamente del cuarto a la calle. No habiendo otra entrada, ni nicho -ni cuartujo alguno donde alojar un sirviente, el ocupante deba servirse -a s mismo de portero: abrir, cerrar, responder a los llamados y, para -alcanzar los auxilios de un camarero, salir a la calle e ir en persona a -buscarle al hotel. - -Fatigado por el viaje, despus de dar una vuelta en compaa de nuestro -cnsul general en Caracas, me recog, cerr mi puerta, me met en cama y -trat intilmente de dormir. La excitacin nerviosa de la llegada y las -preocupaciones de mi misin me tuvieron desvelado hasta que, cerca ya el -alba, el cansancio me rindi. Estaba en lo mejor de mi sueo, cuando -despert sobresaltado por unos rudos golpes dados en la puerta, desde la -calle. Mir el reloj: eran las 7 de la maana. Despus de un "quin -es?" mal humorado y una respuesta que no entend, por el espesor de la -puerta, como continuaran los golpes, salt de la cama y en el mismo -traje sumario en que me hallaba, baj los pasadores y entreabr una -hoja. Un hombre pequeo, recin afeitado, rigurosamente vestido de negro -y con un enorme sombrero de copa, me salud con dignidad. La gravedad -del personaje me impuso y disminu un poco la abertura, a travs de la -que bamos a parlamentar. - ---Se puede ver al seor ministro argentino? - ---Es algo urgente, seor? Me parece que la hora... - ---He querido apresurarme a saludarle. Soy el ministro de relaciones -exteriores y... - ---Mil perdones, seor. Yo soy el ministro argentino, muy agradecido a su -atencin, pero, por el momento, en un traje tan poco diplomtico y en -una instalacin tan exigua, que no me es posible recibir su visita. As -que me vista, tendr el honor de pasar a saludar al seor ministro. - ---No, vstase Vd. tranquilamente. Voy a dar una vuelta y vuelvo. Hasta -dentro de un momento, seor ministro. - ---Sera abusar de la amabilidad de Vd., seor ministro, si le rogara -que al pasar frente al hotel contiguo tuviera la bondad de enviarme un -camarero? - ---Con mucho gusto. Hasta luego. - ---Hasta luego y gracias, seor. - -Supe ms tarde que el seor ministro de relaciones exteriores haba -tenido la deferencia de interponer sus buenos oficios a fin de conseguir -fuera un camarero a servirme; pero, sea porque se le desconociera -jurisdiccin o por causas que la historia no pone en claro, el hecho es -que no vino nadie y que, cuando al cabo de una hora volvi el seor -ministro, casi me sorprende tendiendo con mis diplomticas manos una -colcha que ocultara el desorden de mi alborotado lecho. - -Como haba entrado de noche, recin me apercib que mi cuarto no tena -ventana, recibiendo todo su aire y toda su luz por la puerta de calle. -Abr sta cuan grande era (el seor ministro tuvo la bondad de ayudarme, -encargndose de la hoja ms recalcitrante, cuyo pasador inferior -necesit el empleo de una toalla torcida, a guisa de tirador), acercamos -dos sillas y nos pusimos amistosamente a platicar. - -Era el seor ministro el decano de los funcionarios del ministerio de -relaciones exteriores, en el que haba pasado su vida entera, hasta que -la alta dignidad que ocupaba, le sorprendi mientras desempeaba el -puesto de archivero. Tena el ttulo de general, como muchos centenares -de sus compatriotas civiles, pero lo haba recibido como una mera -distincin, sin que abrigara el menor propsito de cambiar su apacible -existencia por la agitada vida militar. Era un hombre callado, -taciturno, seguramente enfermo del estmago y quiz con algunas -perturbaciones en el hgado. Nunca pude hablar con l sin tener que -dominarme para no ofrecerle una botella de agua de Vichy. Creo, an hoy -mismo, que le habra hecho mucho bien. - -Respecto a los negocios de estado, especialmente de aquellos de carcter -esencialmente poltico, como los que yo llevaba, su modestia llegaba a -tal punto que, a pesar de su innegable y reconocida competencia, no -abra opinin nunca sobre ellos y hasta evit conmigo ese gnero de -conversacin, fundndose en que todo eso tendra que hablarlo ms tarde -con el "ilustre americano". Como esta designacin del primer magistrado -de Venezuela, volviera con insistencia, por su parte, en el curso de la -visita, insist con igual tesn en llamar a dicho magistrado, cada vez -que a l me refera, "el seor presidente". Por fin, mi distinguido -visitante me comunic, que, si bien Su Excelencia estaba arriba de las -pequeas vanaglorias de ttulos y honores, todos los funcionarios -pblicos, en gratitud a los eminentes servicios prestados al pas por S. -E., le daban siempre, en sus comunicaciones oficiales y en el trato -directo, el ttulo de "ilustre americano" que le haba sido discernido -por el congreso de Venezuela. Ante esa insinuacin corts, pero luminosa -en su ingenua claridad, contest que yo tratara al seor presidente -exactamente de la misma manera como le trataran mis colegas del cuerpo -diplomtico, para lo que me apresurara a conferenciar ese mismo da con -el decano. - -Excuso decir, para terminar este punto, que ningn diplomtico di nunca -al presidente de Venezuela tal ttulo; ms tarde, en plena confianza ya, -yo sostena al mismo presidente, que slo la Amrica entera, reunida en -convencin especial, poda discernir ese honor. A ningn argentino -escapar la impresin penosa que ese ttulo me causaba, por la triste y -odiosa reminiscencia histrica que suscitaba. - -El seor presidente estaba informado de mi llegada y, como se encontraba -con su familia tomando campo en Antmano, pequea poblacin en el mismo -valle de Caracas, a dos horas de sta, me haca invitar por el seor -ministro a pasar a verle en el da, a eso de las tres de la tarde. -Anunci que lo hara, como era natural, y nos despedimos cordialmente, -prometindome el seor ministro, en su inagotable bondad, darme cuenta -de cualquier noticia que le llegara de alguna casa amueblada, donde -poder instalarme con la legacin, conviniendo conmigo en que, por poco -que se contagiara su matinal amabilidad, me iba a extenuar en viajes, de -la cama a la puerta, sin contar con los resfriados, que haca poco -probables el bendecido clima de Caracas. - -Eran dos horas de viaje; a la una en punto, con la puntualidad que -caracteriza a los diplomticos y cuya observancia, para los noveles, es -ya un rasgo de vaga semejanza con Metternich, tomamos un carruaje, el -cnsul general y yo, y nos pusimos en camino. En efecto, el trayecto -duraba el tiempo indicado, a lo largo del pintoresco valle, -estrechamente encerrado por dos lneas de montaa, bien cultivado y -lujoso en su vegetacin tropical. Seran las tres cuando el carruaje se -detuvo frente a una casa de antigua construccin espaola, de un solo -piso, pero amplia y con vastos patios llenos de rboles y flores. -Echamos pie a tierra y nos encontramos con el cuadro siguiente: En la -puerta de la casa, cuatro o cinco soldados recostados contra la pared; -en medio de la calle, otros soldados teniendo de la brida algunos -caballos ensillados ya. Dos nias de 7 a 9 aos de edad, de singular -belleza (una de ellas es la que fu ms tarde duquesa de Morny y es hoy -festejada en la alta sociedad de Pars como una de sus _beauts_ ms -consagradas) y un nio, un poco mayor, esperaban que se acabara de -cinchar un petizo, de aire tranquilo, pero de enorme panza, que se -entregaba resignado a la operacin. El operador, o sea el que cinchaba, -y que deba estar dotado de una dentadura frrea, porque era a colmillo -limpio que pretenda reducir el abultado abdomen del petizo, haba -echado hacia la nuca su kepi, en el que se contaba el nmero de galones -necesario para hacerme comprender que me encontraba en presencia de un -coronel. - -Yo haba sacado una de mis flamantes tarjetas, fabricadas expresamente -en Pars, por Stern, en finsimo bristol, vrgenes an, pero anhelando -entrar en batalla. Despus de mi nombre se lea: "ministro de la -Repblica Argentina". Si se me pregunta por qu no haba puesto mi -ttulo exacto, esto es, "ministro residente, etc." dir que la supresin -de la palabra "residente" poda dar lugar a dudas, que nunca seran -resueltas para abajo y s, algunas veces, para arriba. Los diplomticos, -mis hermanos, me comprendern. - -Armado, pues, de mi tarjeta, me avanc hacia el coronel, esper -hbilmente que un feliz golpe de colmillo hiciera llegar el clavo de la -hebilla al agujero ansiado y, si bien con correcta dignidad, con acento -afable, dije al guerrero en reposo: - ---El seor presidente est visible? - -Debo decir que durante la operacin, a la que acababa de dar coronado -fin, nuestra llegada, descenso y avance, haban sido observados por el -seor coronel, a cuyo efecto haba impreso a su ojo izquierdo una -desviacin que, a ser definitiva, habra introducido un elemento -perturbador de la armona de su rostro; al oir mi voz, ces la -desviacin, pero los ojos se dirigieron a un punto vago en el espacio, -frente a l, sin duda de un inters palpitante, porque no los apart un -momento para fijarlos en nosotros. Su silencio me hizo nacer la duda de -una alteracin de sus rganos auditivos y repet mi pregunta en voz ms -alta. Entonces contest: - ---S. E. no recibe a nadie. - ---Pero habiendo tenido el honor de ser citado por S. E., creo que har -una excepcin en mi favor. Tenga usted la bondad de pasarle mi tarjeta. - ---Qu tarjeta? - ---Este pequeo trozo de papel, en el que estn escritos mi nombre y -calidad. - ---Yo no le paso nada: a esta hora no le gusta que le incomoden y despus -la bronca es para m. - ---Me parece que la bronca firme le va a venir si usted no hace lo que le -digo. Soy el ministro argentino, vengo de dos mil leguas de distancia a -saludar a S. E., S. E. me espera y no es natural que por un capricho de -usted deje de verle. - ---Eche leguas! Cuntas dijo? Dos mil? y ech una mirada a un soldado -prximo que, ruborizado de mi enormidad, sonri subordinado. - -En tanto, los chicuelos, a quienes el coronel deba acompaar a caballo, -le invitaban a cada instante con sus _vamos!_ apurados y se haban -puesto instintivamente en contra del que amenazaba aguarles la fiesta. - -Una nueva tentativa no me di mejor resultado. Medit un momento y -resolv, por si acaso aquel sntoma revelaba un sistema completo, cortar -por lo sano desde el principio. Arrastr al coche al cnsul, que quera -penetrar hasta por la fuerza y d orden de volver a Caracas. Abandono a -la penetracin del lector las reflexiones del camino. Era mi primer acto -diplomtico, y el xito, a la verdad, prometa poco para el porvenir. -Luego tema dos cosas: o que la clera me hiciera hacer una tontera o -que la risa me impulsara a tomar el incidente con demasiada -indiferencia. Debo recordar que yo no haba an cumplido treinta aos, y -el hecho es que me preocupaba enormemente la apreciacin futura de mi -conducta en Buenos Aires, cuando, a la noticia del incidente, dijeran -los unos, con esa suave benevolencia que es el rasgo caracterstico de -mis congneres: "claro! de llegada, se pele con Guzmn Blanco!" o -esta otra frase en caso contrario: "de llegada hizo un barro, aceptando -en silencio una grosera de Guzmn Blanco!" Yo no quera pelear, ni -aceptar groseras de nadie. Ped, pues, a mi cnsul general que se -entregara durante el viaje a la contemplacin del paisaje y me hund, -durante el regreso, en una reflexin honda y pareja que me suministr -una resolucin, a la que me decid sin vacilacin. As que llegamos a -Caracas, tom la pluma y escrib una carta a mi amable ministro de -relaciones exteriores, en la que le deca que, siguiendo su indicacin -y, de acuerdo con los deseos que me haba expresado en nombre del seor -presidente, me haba trasladado a Antmano, a la hora indicada, siendo -recibido por un jefe del ejrcito venezolano cuya tenacidad en no querer -anunciarme al seor presidente, bajo pretexto de que ste estaba -ocupado, slo igualaba la mala crianza empleada con ese objeto. Que el -hecho de no haber dado orden el seor presidente de introducirme, as -que llegara, justificaba hasta cierto punto la actitud del coronel y que -en vista de las apremiantes ocupaciones que embargaban, a lo que -pareca, el nimo del seor presidente, aprovechaba la circunstancia de -estar tambin acreditado en Colombia y partira a la maana siguiente -para la Guayra, a tomar el vapor que me acercara a la ruta de mi nuevo -destino. - -Entre tanto destaqu a mi cnsul general para que explicara al seor -ministro todo lo que haba pasado en Antmano. En el fondo, yo estaba -persuadido de que el presidente era completamente inocente de lo -ocurrido, salvo de la omisin del aviso previo de mi llegada. Saba, por -tanto, que el pato de la boda iba a ser el coronel; pero me encontraba -en una disposicin de nimo feroz, y esa noche habra suscrito gustoso -la sentencia de un centenar de azotes en las robustas partes carnudas -del guerrero indgena. - -No habra pasado una hora del envo de mi epstola, cuando recib un -telegrama del presidente, datado en Antmano, en el que me peda -disculpara lo ocurrido por pura imbecilidad de un subalterno y me -anunciaba que al da siguiente vendra expresamente a Caracas para -recibirme, esperndome a las dos de la tarde en su casa particular. As, -cuando lleg alarmado el seor ministro de relaciones exteriores -encontr que el estado de nimo, que haba determinado mi carta, real o -fingido, haba cedido el sitio a cierta conformidad, sin entusiasmo, -pero sin rencor. - -Al da siguiente tuve el gusto de conocer al "ilustre americano". Un -hombre alto, robusto, cargado de espaldas, algo miope, con una enorme -pera blanca, cariosamente cuidada, sin duda, por el carcter militar -que su propietario pensaba deber a ese apndice. Cierta cultura nativa -(por la madre perteneca a una antigua familia colonial); barniz de una -sola capa de ilustracin general; una colosal opinin de s mismo, una -soltura incomparable para resolver, en frases sentenciosas y estudiadas, -los ms arduos problemas sociales y polticos; teoras constitucionales -abundantes, pero propias, exclusivas, que para nada tenan en cuenta ni -la experiencia de la historia, ni las dificultades que el razonamiento -poda oponerles. En poltica americana, rbitro, materia propia, dominio -inenajenable, indivisible de su inteligencia. Heredero, continuador de -Bolvar, no sin sealar con cierta expresin de respetuosa compasin, -los errores cometidos por el Libertador. Un desprecio por los hombres -anlogo al que se atribuye a Tarquino; no volteaba las cabezas de las -plantas que sobrevivan, pero las islas contiguas al continente, las -calles de Nueva York y de las capitales europeas, contaban entre sus -paseantes y vagos, ms de un venezolano a quien el talento, la fortuna o -la audacia parecan ofrecer un porvenir brillante en su pas[17]. Se -aseguraba tambin, por aquel entonces, que las crceles estaban bien -pobladas. Tena la reputacin de no ser cruel, sino fro de alma. El -cansancio de una larga e interminable anarqua, haba hecho aceptar el -primer gobierno fuerte que logr cimentarse en la agitacin incesante de -las luchas intestinas. Guzmn Blanco ahog la libertad, llen sus arcas -e hizo bajar el nivel moral del pueblo venezolano, pero di diez aos de -paz a su patria y no derram sangre. "La paz de Varsovia!" dir un -estudiante de retrica. Eh! eh! diez aos de paz representan muchos -caminos carreteros, muchas escuelas abiertas, muchas hectreas sembradas -de cacao, tabaco, ail y cereales, mucho hbito de orden. No slo de eso -vive el hombre, convenido; pero si slo se alimenta con el recuerdo de -los Gracos, la declaracin de los derechos del hombre y la lectura de -una constitucin ms librrima que el estado primitivo, parceme que se -ha de crear un tantico entecado, con un cerebro diforme, para unas -piernas muy flacas y un vientre muy vaco[18]. - - [17] Entre los que abandonaron la patria, buscando aire libre que - respirar, se contaban los seores Zrraga y Herrera Vega, muerto el - primero entre nosotros, muy joven an, habiendo el segundo, mdico - insigne, conquistado altsimo puesto en la consideracin y el - afecto de la sociedad argentina. - - [18] El triste y desconsolador espectculo que ofrece Venezuela en - los momentos en que se imprimen estas pginas, justifica aun ms, - si cabe, el juicio que precede. - - Cuando se piensa en lo que, en los ltimos aos, han hecho tres de - los pueblos ms cultos de la tierra, la Inglaterra en Sud Africa, - los Estados Unidos en Filipinas y la Alemania en Venezuela, puede - augurarse tranquilamente la muerte del derecho pblico, aun en su - forma externa, en poca no lejana. - - Pero hay que esperar tambin que la pgina vergonzosa de Venezuela, - dentro y fuera, sea nica en la historia de Amrica. - -Mi juicio de entonces (hablo de 1881) sobre el "ilustre americano", ha -persistido casi idntico. Nunca fu de una severidad cruel; nunca olvido -que esos hombres son productos de un estado social determinado, agentes -inconscientes de la naturaleza en la prosecucin de sus fines. Es -natural que pensemos que la naturaleza se equivoca, si juzgamos su -accin con el criterio (bien estrecho, hermanos mos!) de nuestra moral -convencional. Mientras el hombre crea que lo bueno y lo malo son y no -pueden ser de otra manera, que como l los concibe, Nern ser tratado -como de acuerdo con esas nociones merece, y Vespasiano ensalzado. Pero -si algn da (todo es posible, hasta Dios, dice Renn), los hombres -llegan a concebir la accin de los personajes histricos, como el -desenvolvimiento de fuerzas anlogas a las que hacen germinar las -plantas, girar los astros, subir las aguas o temblar el suelo, todos -nuestros anatemas histricos, han de hacerles sonreir. Puede muy bien -que el balance de Guzmn Blanco, hecho por esa remota posteridad, no le -sea muy desfavorable, si es que su nombre llega hasta ella. Las acciones -de Bacon se han de cotizar ms altas que las de Scrates (a esa -distancia, casi contemporneos), sin que influya, en el juicio -definitivo, ni la degradacin del primero, ni la cicuta del segundo. Me -agita, a veces, el espritu, el esfuerzo por concebir la idea que, -dentro de dos o tres mil aos, si no se queman las bibliotecas o si -nuestros idiomas actuales persisten siendo inteligibles para la -comunidad, se tendr de Byron o Vctor Hugo. Parceme que no estar -distante de la que tenemos los hombres maduros de los juguetes que nos -entretuvieron en la infancia... - -La recepcin oficial tuvo lugar de acuerdo con la rutina--un coche de -gala, un oficial de ministerio, amable y sonriente, una pequea escolta -y al Capitolio. En el palacio de gobierno que lleva ese modesto nombre, -perfectamente justificado porque recuerda las violencias y profanaciones -de que la augusta colina fu objeto, un par de discursos, lo ms breve -posible el mo, verdadero trabajo de benedictino para evitar la -fraseologa obligada de solidaridad americana, lazos indisolubles, -comunidad de origen y otras paparruchas que han de concluir por cerrar -hermticamente las puertas de la diplomacia, en tierra de Coln, a los -hombres de buen gusto. Porque en esto de los discursos diplomticos pasa -algo curioso; si los intereses de momento determinan en la sociedad a -cuyo seno se llega, una actitud de calurosa simpata, instintiva -invitacin para que el diplomtico que llega, aconseje a su gobierno -marchar en la senda que conviene al pas que lo recibe; si la acogida es -entusiasta, repito, el empleo del sentido comn y del buen gusto, que -aconseja discursos sobrios y moderados, resalta como una nota -discordante en la armona del conjunto y parece deshacerse en un minuto -todo el camino andado. En cambio, si el diplomtico, sea por contagio de -la atmsfera ambiente, sea por fro clculo, se entrega a un ditirambo -desmelenado, con ms retrica que una alocucin tribunicia, es casi -seguro que el contragolpe en el pas que lo mand, y que est lejos y -fro, puede costar al enviado extraordinario su reputacin y su buen -nombre. - -Es por eso, hermanos del futuro, diplomticos en cierne, a quienes el -porvenir, reserva tal vez recorrer los pases americanos, que este viejo -viajador en esos mares, os da el consejo sano de ser siempre parcos en -palabras, reemplazndolas, para las efusiones, quizs indispensables del -primer momento, por la opulenta gama de gestos expresivos que la -naturaleza ha puesto a nuestra disposicin, como ser los ojos hmedos, -la mano sobre el corazn, la mirada vuelta al cielo, en actitud -reconocida, y cuando la cosa apura y la escena es _coram populo_, la -eleccin del ms haraposo de los pilletes que os circundan, para -estrecharle en vuestros brazos y darle el sculo de solidaridad -americana. Con lavaros ms tarde, no queda rastro, mientras que el -colorete metafrico de un discurso bombstico, no se borrar ni con -todas las aguas que se desprenden de los Andes... - -Al da siguiente de mi recepcin oficial, el "ilustre americano", por un -acto de deferencia especial, se dign visitarme en mi morada, que era ya -entonces una buena, hermosa y cmoda casa, llena de luz, aire y rboles, -que haba tenido la fortuna de arrendar amueblada. Recible con los -honores debidos y, mientras hablbamos, v, a travs de los cristales -del saln, todos los pilletes de Caracas, a ms de las mujeres del -barrio, en asamblea delante de mi puerta, contemplando la brillante -escolta a caballo que haba acompaado al presidente, as como un -piquete de infantera que guardaba todo el frente de mi casa. La -presencia de esa gente de a pie me intrig; a la despedida acompa al -presidente hasta el umbral. El coche, precedido por la escolta de -jinetes, parti a escape, y atrs, con el fusil en la mano, el kepi en -la nuca y la lengua de fuera, los infantes, desalados tras del coche, -para no perder su contacto. Si a turno todo el ejrcito venezolano -hubiera sido sometido a ese ejercicio, las marchas de Sylla, Anbal o -Napolen, hubieran quedado pequeitas ante las hazaas que aqul habra -llevado a cabo. - -Poco tiempo despus de mi llegada, haba ido a gozar, por la noche, del -aire embalsamado de la principal plaza pblica de Caracas, sitio -habitual de reunin entonces. En el centro se levantaba la estatua, en -pie, del general Guzmn Blanco. Haba otra del mismo, ecuestre, enorme, -de fabricacin yankee; pero esa estaba en la cumbre del prximo paseo, -llamado el "Calvario". Esa noche un movimiento inusitado me revel la -presencia en la plaza del "ilustre americano". As que me vi vino hacia -m y me invit a dar unos pasos. Caminbamos lentamente por las anchas -veredas que rodean la estatua. Vivo y perspicaz, comprendi tal vez por -la indiscreta direccin de mi mirada, que mi espritu estaba preocupado -por el peregrino caso que me ocurra. - ---No le hace a usted, seor ministro, me dijo con un acento especial, -un curioso efecto pasearse con un hombre al pie de su propia estatua? - ---A la verdad, seor, "es un caso original, que no me ha ocurrido -nunca". - ---S, aadi: y su fisonoma tom una expresin de _dtachement_ -completo de las cosas terrenas, un vago tinte de _ms all_; s, es -anmalo y admira al extranjero. No he podido evitarlo, o mejor dicho, no -me he sentido ni con fuerzas ni con derecho para impedir que el pueblo -glorifique su propia accin, que la Providencia ha personificado en m. -Por lo dems, yo he entrado ya a la posteridad y ese homenaje es ya un -juicio pstumo... - -Yo miraba a aquel hombre con la admiracin profunda que me inspiran las -dotes de que carezco, llevadas a su ms esplendoroso desarrollo. El -buen gusto, el tacto, la delicadeza moral, el sentido comn, cual me -aparecieron entonces como la triste _impedimenta_ que nos obstruye a -nosotros, los vulgares, el camino de las grandes situaciones y de las -ilustres denominaciones! Me sent pequeo; comprend que no estaba -predestinado, que no se fundira el bronce que haba de dar forma a la -estatua que me inmortalizara, ni aun en la plaza de un pueblo de campo -de las pampas argentinas, y volv mis ojos reverentes, para admirarle -una vez ms, al hombre que, tranquilo y sonriente, se contemplaba a s -mismo, con cuerpo de metal, de pie, sobre granito, duras materias, -resistentes al tiempo y al olvido! - - * * * * * - -Dos aos ms tarde, reciba en mi modesto cuarto del Grand Hotel, en -Pars, la visita del general Guzmn Blanco, instalado en la capital -francesa con su familia, en virtud de un vuelco poltico ocurrido en -Venezuela, con caracteres de terremoto, por cuanto di en tierra con las -estatuas del "ilustre americano", teniendo la posteridad, por ese -accidente, que rehacer su juicio sobre el distinguido personaje. A ella -_l'ardua sentenza_[19]. - - 1890 - - [19] El general Guzmn Blanco muri en Pars, en Agosto de 1900. - Haca ya muchos aos que haba cesado de figurar en la escena - poltica de su pas. - - - - -Sarmiento en Pars - - -Salgo del taller de Rodin; la figura de Sarmiento va tomando vida y -forma. El soberbio viejo, que fu uno de los raros cultos individuales -de mi vida, me llena el espritu; su memoria suscita la de tantos otros -seres queridos que la ola nos ha arrebatado, sin darles tiempo, como a -l, de cumplir la misin que sus cerebros luminosos y sus almas -levantadas les marcaban en la tierra... Decididamente, es bueno que por -algn tiempo deje de andar entre tumbas; bastan para echar sombras -persistentes sobre mi alma los diarios de la patria, que da a da me -traen la noticia de que uno ms ha entrado al reposo eterno. Es el lado -negro de la espera del turno. - -De vuelta, me echo a vagar por las calles de este Pars que entra a su -vida normal, pasado el sncope[20] y de nuevo Sarmiento surge en mi -memoria, como si su personalidad absorbente saltara de la tumba para -imponerse a los vivos, como en tiempo de la accin, por el vituperio o -el entusiasmo, por el cario o el odio. - - [20] Estas lneas fueron escritas pocos das despus de la visita, - a Pars, hecha por el tzar de Rusia. - -Y pienso que hace cincuenta aos, justo medio siglo, l tambin recorri -estas calles, all en el mes de Octubre de 1846. Tena ya ms de treinta -aos, haba publicado el _Facundo_, y hecho la campaa periodstica de -Chile que, por el vigor, la originalidad y la luz intensa que proyect, -no slo sobre las cuestiones de su tiempo, sino sobre el porvenir y la -ruta de salvacin del mundo americano, no tiene rival en los fastos de -ningn pas. Al fin pudo realizar un sueo de su vida, y en 1845 se -embarc en Valparaso para Europa, a completar sus estudios sobre -educacin popular y, sobre todo, para ver, con los ojos de su cuerpo, lo -que los ojos de su espritu haban admirado, la tradicin, el arte, la -cultura de este viejo mundo. - -Vosotros, los que tenis en vuestras bibliotecas sin vida, los ocho o -diez tomos publicados de las obras de Sarmiento[21], haced un esfuerzo -sobre vuestro horror de la letra de molde y abrid, por cinco minutos, el -volumen de _Viajes_. Y vosotros, jvenes, los que os quejis dolientes -de que no hay atmsfera intelectual en nuestro pas, hacedla revivir, -volviendo a las fuentes puras e incomparables del pasado. Leed esos -Libros admirables, escritos hace ms de medio siglo y que, como las -telas de los grandes maestros, conservan en sus lneas y en su color una -frescura jams igualada en el correr de los tiempos. Declaro que no -conozco, en prosa castellana, ni aun en los grandes modelos del gnero, -pginas comparables a algunas de las de Sarmiento en sus _Viajes_, al -retrato de don Domingo de Oro, en sus _Recuerdos de Provincia_, o a esa -armona profunda con que el genio del escritor acaricia la memoria de la -madre. Leed, leed esos libros, jvenes, y veris con qu orgullo -sentiris el alma de vuestra raza palpitar en sus pginas. Son libros -genuinamente nuestros, que no han podido ser escritos en otra parte y -que constituyen, hoy por hoy, la nota ms clara y luminosa para -ayudarnos a comprender la gestacin catica de nuestra nacionalidad. No -os hablo de moral, no os hablo de patriotismo, no os hablo de que esa -lectura pueda determinaros a ser pequeos Sarmientos, en lo que, por -otra parte, no perderais nada ni vosotros ni el pas: os hablo de arte, -os hablo de la nica manera posible de resucitar entre nosotros esa -atmsfera intelectual por la que lloris; os invito a entrar a esos -libros, como empujo a todos los jvenes argentinos que hay en Pars, a -ir al Louvre, al Colegio de Francia o a la Facultad de Letras, para que -se den cuenta que hay otras cosas en el mundo que el oficio de abogado, -la chicana poltica, la operacin de bolsa o el casamiento ventajoso... - - [21] Son hoy (Enero 1908) 51 y no contienen una pgina que no haya - sido escrita por Sarmiento; hay muy poco indito, porque para - Sarmiento, escribir era obrar. As, en esa publicacin, en la que, - como se deba, se nos ha dado "todo" lo que en vida public ese - espritu extraordinario, no se encuentra, como en los "escritos - pstumos" de Alberdi, una sola lnea que produzca la impresin - dolorosa de una profanacin. - - - - -I - -Sarmiento se embarca, pues, sobre la _Enriqueta_, uno de esos barcos de -vela que fueron el martirio de nuestros padres y que deben haber sacado -de quicio y arrancado a su compostura colonial, hasta a las personas ms -graves de nuestra revolucin; slo concibo, despus de diez das de -calma chicha y treinta de frejoles secos, igual, solemne, acompasado, -abrochado y manteniendo su actitud con dignidad, por si los pescados le -miran, a don Bernardino Rivadavia... - -Sarmiento descubre, al pasar, la isla de Robinson, que describe en -pginas inimitables, dobla el cabo de Hornos y, por fin, en medio de una -tormenta deshecha, entra en aguas del Ro de la Plata y desembarca en -Montevideo. La descripcin de lo que all ve, hecha con un bro y un -color incomparables, salpicada de retratos que en tres lneas dibujan -una pgina para la posteridad, es lo nico que tenemos de real, de -vvido, sobre esos das de honor de nuestra historia. Un libro sobre el -Sitio, hecho, no al fro resplandor de los documentos oficiales, sino -iluminado por la vibracin del recuerdo, con toda la pasin viril y -generosa de la causa que se defenda, eso es lo que Lucio V. Lpez, poco -antes de morir, peda a su padre, nuestro ilustre historiador, eso es lo -que todos nosotros hemos pedido y pedimos al general Mitre, en vez de la -labor mecnica a que ha dedicado sus ltimos aos de vigor intelectual. - -Sarmiento pasa rpidamente por Montevideo, pero su sensacin es tan -fuerte y tan intensa, que creo difcilmente que ningn libro del futuro -nos d, con igual verdad, la impresin real del cuadro. Hoy que nuestro -pas ha entrado definitivamente en la ruta banal de la marcha de las -sociedades modernas, para las que los problemas vitales de hace -cincuenta aos se han convertido en axiomas de archivo, que no se -discuten, ese sitio de Montevideo, con sus antecedentes y sus -consecuencias, toma cierto carcter de novela romntica que nadie lee -ya, que se recuerda en uno que otro texto de literatura, pero cuyo -estudio, como el de los poemas clsicos, tiene poca o ninguna utilidad a -los ojos de los que slo ven, como signos positivos de la grandeza de un -pueblo, sus estadsticas de aduana y el kilometraje de sus caminos de -hierro. Ese escepticismo, esa sonrisa despreciativa para el recuerdo de -los das de mayor sufrimiento y de mayor pureza moral de nuestro pueblo, -han permitido, han sugerido ya la publicacin de libros, cuya buena fe -no salva que sean una injuria para la memoria de los que dieron o su -vida o su juventud y su felicidad en holocausto a su pas. - -Los que hemos nacido en los ltimos aos de ese asedio inmortal, bajo la -bandera y en las cuadras casi de esa legin argentina que el plomo -enemigo acab por reducir a un puado de hombres, hemos odo a nuestras -madres, a los viejos servidores de la familia, durante los aos de la -infancia, las narraciones heroicas de aquellos das. Qu desprecio por -la vida! Qu connaturalizacin con aquella atmsfera de fuego, dentro -de la que se jugaba el porvenir de un pueblo, y ms de cerca, no ya la -existencia, sino el honor de madres, hijas, mujeres y hermanas!... -Podis sonreir del pico momento, escpticos satisfechos que gozis hoy, -en la plena obesidad de vuestra atrofia moral, de la fortuna territorial -amasada por vuestros padres a favor del acatamiento y la adulacin del -brbaro sangriento que los nuestros combatan! Podis sonreir, que nadie -ni nada borrar de nuestro corazn ni de nuestro nombre el sello de -nobleza de ese abolengo... - -Sarmiento vena de Chile, a donde los ltimos rebotes de la ola de -barbarie que asolaba al pueblo argentino, le haban arrojado por sobre -los Andes. Su accin intelectual de Chile la volva a encontrar en -Montevideo, pero candente y desesperada, como el jadear de los pechos en -la trinchera perenne. Cmo aquel apretn de manos que di entonces a -Mitre, a Gutirrez, a Mrmol, a Alsina, a Can, no hizo sagrados, para -la vida entera, a esos hombres entre s? Cmo, ms tarde, la poltica -pudo dividirlos y arrojarlos a campos opuestos?... - -Al pisar la cubierta del barco que le llevaba a Ro de Janeiro, en rumbo -a Europa, Sarmiento debi sacudir su poderosa cabeza, como para disipar -el mal sueo y preparar su espritu a la esperanza. La baha de Ro, la -estupenda aparicin de la regin tropical, le inspiran pginas, entre -otras aquella en que pinta la esclavatura y el canto de caridad con que -los miserables se sostienen y se alientan en su faena, como quisiera que -de tiempo en tiempo se escribieran en nuestra lengua. Qu variedad de -tonos en esa paleta admirable! Todos los que en nuestra tierra leis, -conocis el estilo general de Sarmiento, ese mpetu un tanto -desordenado, aquel atropellarse de las ideas, que se quitan el sitio -unas a otras para llegar primero, aquellas indicaciones bien vagas a -veces, que nos obligaban, a Del Valle y a m, a ir metiendo en las -frases los verbos ausentes[22]. Todos recordis el ltigo iracundo de la -polmica, el apstrofe que aplastaba a un hombre o a una camarilla para -toda la siega, como tambin el movimiento majestuoso de su verbo, -cuando, en vuelo soberano, postrndose ante la bandera, su espritu -invocaba la bendicin divina sobre su pueblo. Pues bien, leed la pgina -sobre la poesa, que le inspira su encuentro con Mrmol y la lectura que -el poeta proscripto le hace de sus cantos del _Peregrino_, y veris la -inagotable fecundidad de esa paleta, de la que el artista arranca, al -pasar y sin esfuerzo, todos los tonos, todos los colores para reflejar -el mar y los cielos, la tierra y el alma. - - [22] Cuando corregamos en el Nacional las pruebas de los - artculos de Sarmiento. - -All se topa tambin con el _pardejn_ Rivera, el teniente de Artigas, -el teniente de los portugueses, el teniente de Lavalleja, el teniente de -todas las causas, buenas y malas, por las que se derramaba sangre en las -orillas del Uruguay. Qu delicioso tipo de imbcil, guarango, soez y -bruto, de gaucho pretencioso! Nada comparable a aquella comida en la -que, delante del ministro francs y otras personas cultas, Rivera -cuenta, muy suelto de cuerpo, que don Pedro I del Brasil le quiso casar -con su hija doa Mara da Gloria, pero que l se haba resistido. -Sarmiento le toma el pelo en el acto y deplora que haya desdeado de ese -modo la corona de Portugal! Don Frutos I, rey de los Algarbes!... All -en mi juventud, con Ricardo Gutirrez, que acaba de terminar su misin -de luz y caridad sobre la tierra, estuvimos a punto de persuadir a uno -de nuestros compatriotas, otra cuerda que Rivera, pero tambin tipo -genuino del pas, que la impresin que haba producido, en un teatro, a -una reina, entonces joven, le abra el acceso a un trono de Europa, -pequeo, pero confortable... - - -II - -Al fin pisa Sarmiento tierra de Europa, remonta el Sena y por Rouen, -gana Pars. - -La carta que de all escribe es dirigida a don Antonio Aberastain, aquel -mrtir del Pocito, una de las ltimas vctimas de la barbarie argentina. -Siendo yo nio aun, recuerdo haber visto a mi padre, con las lgrimas en -los ojos y presa de una indignacin profunda, dictar uno de sus -artculos ms enrgicos sobre aquel asesinato.--"Pobre _Buey_! repeta -mi padre a la noticia de la catstrofe: el hombre ms puro y ms sano -que he conocido!" Ese apodo haba sido dado a Aberastain en el colegio -(se haba educado en Buenos Aires) por su corpulencia obesa, pesada y la -indiferencia tranquila con que miraba todo. Algunos aos ms tarde -entraba yo al Colegio Nacional y tena por condiscpulo en mi clase al -hijo del mrtir; era idntico al retrato que de su padre haba odo al -mo, y pronto el apodo paterno le distingui entre nosotros. Pedro -Goyena, que empezaba, a los veinte aos, a dictarnos una clase de -filosofa, descubri en el _Buey_ una inteligencia de una claridad -extraordinaria, pero de una lentitud curiosa para ponerse en movimiento. -El joven Aberastain fu una de las primeras vctimas del clera entre -nosotros. Cuando tuve el honor de ser compaero de Sarmiento en el -Consejo General de Educacin de la provincia de Buenos Aires, le habl -un da de mi joven condiscpulo, tan prematuramente arrebatado a la -vida; su fisonoma se cubri de una tristeza profunda y sin duda -pensando en el amigo de los das amargos, pensaba tambin en su hijo -nico y querido, que haba dado su vida a la patria, privndole a l del -bastn de su vejez... - -La primera impresin de Pars que Sarmiento comunica a Aberastain es -caracterstica; como el joven que llega a Edimburgo o a Verona, cree ver -por todas partes a Mara Estuardo o a Romeo y Julieta, la generacin de -Sarmiento slo vea a Pars a travs de los _Misterios_ de Eugenio Sue. -La influencia del romanticismo francs haba penetrado y conquistado los -espritus americanos, con ms fuerza, ayudada por la imaginacin, que -treinta aos antes los enciclopedistas. A mis ojos, esa influencia no -pudo ser ms perjudicial para el porvenir de las letras argentinas. La -lucha constante y la excitacin intelectual que traa haban producido -un ncleo de escritores que, librados tal vez a su propia inspiracin, -habran reflejado en sus libros el ambiente, el color, el sabor de -nuestra tierra y habran dejado una base inconmovible a nuestra -literatura nacional. Pero Byron, Hugo, Lamartine, en la poesa; Dumas, -Hugo, Sue, Fval, en el teatro y la novela, se apoderaron de tal manera -de la inteligencia argentina, que, desdeando o pasando al lado sin -verla, la fuente viva y fecunda del suelo y la sociedad natal, los -jvenes que manejaban una pluma, se limitaban a copiar los poemas y -reflejar el ideal de los romnticos en boga, como los poetas de la -revolucin haban imitado, en sus odas de pesado vuelo, el modelo de los -poetas espaoles de la decadencia. Echeverra (salvo en algunos y no -muchos momentos de la _Cautiva_), Mrmol, Gutirrez, Domnguez (los de -Rivera Indarte no eran versos, ni cosa que se les pareciera) seguan el -movimiento de la lira francesa. Mitre traduca el _Ruy Blas_ de Hugo, -que cincuenta aos ms tarde publicaba con su valor habitual: V. F. -Lpez, lleno de Walter Scott, escriba la _Novia del Hereje_, en vez de -dar forma a los cuadros de la Revolucin, que conceba ya bajo el molde -de la novela; mi padre, a quien la naturaleza haba dotado de un gusto -artstico exquisito y de un estilo de una galanura inimitable, -doblemente impregnado por el romanticismo francs y el _wertherismo_ -italiano, a lo Ugo Fscolo, fnebre y sentimental, escriba su _bluette_ -de _Esther_ o imitaba, en la _Noche de boda_, las ms romnticas -concepciones de la poca. Slo dos hombres escaparon a esa influencia y, -conservando su personalidad propia, buscaron en el suelo patrio la -fuente de su inspiracin: Sarmiento, por mpetu interno y porque viva, -respiraba y soaba dentro de un ideal exclusivamente americano, y -Ascasubi, porque ignoraba la existencia del movimiento intelectual -europeo; sintiendo como un gaucho y sabiendo hablar como l, nos dej en -sus cantos, en forma imperecedera, la nota moral de las masas argentinas -de entonces... - -Pero qu queris? En Chile, en Montevideo, en Buenos Aires mismo, all -en los ltimos rincones donde se lea an, el Churriador, la Lechuza, -Rodolfo y Flor de Mara, eran tan populares como un momento lo fueron en -Francia los hroes de Madame Cottin o en Inglaterra Lovelace y Clarisse -Harlowe. Por eso Sarmiento, frescamente desembarcado en Pars, da -noticia de Tortillard, Brazo-Rojo y la Rigoleta, sintiendo que, por los -barrios donde Rodolfo daba aquellos puetazos fenomenales, se haya -"abierto por medio de la _Cit_, una magnfica calle que atraviesa desde -el Palacio de Justicia hasta la plaza de Nuestra Seora, iluminada a gas -y bordada de estas tiendas de Pars, envueltas en cristales como gasas -transparentes, graciosas y coquetas como una novia". - -Luego se echa a vagar, a _flaner_, como l dice, detenindose extasiado -ante esta palabra que ninguna otra lengua posee y que tan bien expresa -ese dulce abandono del cuerpo y del espritu, flotando entre los mil -atractivos que lo solicitan al pasar. "Ando lelo; parceme que no -camino, que no voy, sino que me dejo ir, que floto sobre el asfalto de -las aceras de los boulevares". Siento consignar este detalle, oh -jvenes _snobs_ de todas nacionalidades, inclusa y especialmente la -nuestra, que llegis a Pars como si hubirais visto la luz en la ciudad -ideal de todas las perfecciones y encontris todo comn, vulgar, chato y -despreciable! Siento daros ese mal rato: Sarmiento se quedaba "con un -palmo de boca, contemplando la Maison Dore, el Caf Cardinal o los -Baos Chinescos". Pero es un mal rato, en verdad, para los snobs, esa -reminiscencia? Para ellos, Sarmiento no figura, acaso, entre esas -_cosas_ vulgares, chatas e indignas de atencin? Por mi parte, tengo mi -juicio hecho bien pronto, a favor de esa piedra de toque invariable: -joven que, llegado a Pars, le juega indiferencia, no se admira de nada -y hasta mete _pullitas_ compadres al compaero que, como Sarmiento, se -queda lelo: imbcil. - -Sarmiento, vagando en las calles, se pierde a cada momento y es de ver -la admiracin profunda que le causa la hospitalaria cultura del pueblo -francs, la solcita atencin con que el primer viandante le pone en el -buen camino, le acompaa si es necesario, corre tras l si de nuevo toma -una calle que no va--y todo dentro de esas frmulas exquisitas de: _Ayez -la complaisance... Soyez assez bon..._ que son la menuda moneda de la -urbanidad de esta gente. Hoy mismo pasa el mismo fenmeno, y en todo -tiempo los viajeros que han recorrido la Francia han consignado igual -impresin. Pero a la verdad, fuera de que en Alemania o en Inglaterra -cualquier pasante os pone en el buen camino (slo entre nosotros se -suele encontrar al _chusco_ que endereza al extranjero camino del Once, -cuando quiere ir al Retiro) esa hospitalidad, en Francia, se encuentra -tambin de puertas adentro? Sarmiento mismo, si la hubiera buscado -habra encontrado en Pars una acogida del gnero de la que recibi -Gotinga, en aquel sereno centro intelectual, perdido en el fondo de la -Alemania y al que no parecan llegar las brisas del mundo? Cuando un -ingls os recibe en su casa, veis en su cara, sents en la atmsfera de -su hogar, que aquel _accueil_ es sincero, completo y sin lmites. Un -francs os recibe sonriendo, os presenta sonriendo a su familia, que -sonre toda, os da muy bien de comer, en un comedor abrigado, os brinda -buenos vinos y malos cigarros y os despide sonriendo siempre, hasta la -vista. Para volver, necesitis una nueva invitacin, que reanude, por -as decir, la relacin. Algunos prefieren el sistema ingls, los que -creen que la humanidad puede ser sincera en algunos momentos y aman -verla bajo ese aspecto; otros, que creen saber a qu atenerse, piensan -que todo lo que debe y puede exigirse a los hombres, es la cultura -externa, y se dan por satisfechos con la sonrisa francesa, que no exige -en cambio sino otro pliegue de labios y que pone a todo el mundo cmodo. -Entre nosotros, el problema se ha resuelto por lo hondo: no se abre la -puerta, no se recibe a nadie: la seora no est!! - - -III - -Haciendo Sarmiento la enumeracin de todos los atractivos que ofrece -Pars para el pensador, el literato, el petimetre, el gastrnomo, el -artista, etctera, habla de un tal Leverrier, que "anda persiguiendo en -los espacios celestes y llamando a todos los astrnomos que se aposten -en tales o cuales lugares que l seala, para cogerlo al paso a un -planeta que el dice que hay en el cielo, porque debe haberlo, por -requerirlo as una demostracin de las matemticas". Neptuno estaba, en -efecto, en el punto del cielo fijado por la genial penetracin de -Leverrier y encuentro admirable esa robusta fe en la ciencia y la razn, -por parte de un joven americano, como Sarmiento, sobre el que no hace -mella la burlona incredulidad del Pars de entonces. - -Otra de las miradas penetrantes de Sarmiento, en ese momento, atraviesa -el caos de la situacin social y poltica de la Europa. "En medio de la -gendarmera de las ideas dominantes,--escribe--oficiales, moderadas, ve -usted moverse figuras nuevas, desconocidas, pensamientos que tienen el -aspecto de bandidos, escapados al _bagne_, al presidio en que los han -confundido con los criminales de hecho, ellos que no son ms que -revolucionarios". Ms tarde, en Italia, su visin se completar y poco -le faltar para predecir el trastorno profundo que, un ao despus iba a -sacudir la Europa entera y abrir las puertas, por decir as, a las -verdaderas corrientes modernas. La revolucin de 1848 estall en Pars y -repercuti en Berln, Viena, la Europa entera, cuando Sarmiento estaba -ya de regreso en Chile. Esta noticia debe haberle producido el mayor -jbilo de su vida, porque haba regresado de Europa con la conviccin de -que mientras imperaran como ideas dirigentes los residuos de la -Santa-Alianza o el impuro y estrecho burguesismo de Luis Felipe, no -habra esperanza de regeneracin para el mundo americano. - -Al pasar, Sarmiento da cuenta de que tambin ha desaparecido, como las -tabernas de la Cit, otra fisonoma del pensamiento francs, el -eclectismo, que "ha muerto de muerte natural, como todas las cosas -caducas que no estn fundadas en la verdad". Para Sarmiento, que vea -las cosas de arriba y que no iba a buscar en los programas -universitarios cul era la corriente de ideas imperante, el eclectismo, -la pomada de M. Cousin, haba realmente muerto. Sin embargo, en esos -meses, Jacques y Simn trabajaban en el manual que deba ser, hasta poco -antes del 70, el libro clsico de la enseanza filosfica. Si en vez de -perder su tiempo en visitas intiles y empresas inspiradas por el ms -puro patriotismo, algn amigo hubiera llevado a Sarmiento a la -bohardilla donde trabajaba Augusto Comte qu admirable retrato -tendramos del ilustre pensador y con qu claridad Sarmiento habra -valorado la influencia de su doctrina sobre el desenvolvimiento de la -ciencia! Cmo habra redo tambin, dentro de su barba, l, -profundamente liberal, pero profundamente prctico tambin, si Comte le -hubiera comunicado su visin de una sociedad organizada sobre los -principios de su poltica! Despus de la tirana bestial de un Rosas, -nada ha detestado ms Sarmiento en su vida que el _jacobinismo_ en todas -sus formas... - -Pero helo ya hecho un parisiense; un amigo, que no deba de ser lerdo, -le da de entrada una leccin de vida prctica, de gran valor para l. -"No bien hubimos llegado, dice, llevme a los _Frres Provenaux_, donde -cenamos ambos por 60 francos; al da siguiente, por 30, almorzamos en el -caf de Pars; en un restaurant comimos por 10, en un pasaje; al da -siguiente, fuimos a almorzar por 3 y a comer por 32 sueldos al _Passage -Choiseul_; ltimamente a una abominable pocilga, detrs de la Magdalena, -decorada con el nombre de _Hotel Ingls_, donde se sirve carne cruda de -procedencia ms que sospechosa, porotos duros y cerveza infame, todo por -un franco, para regalo de los que quieren salvar el honor de la bolsa, -afectando anglomana. Haba, pues, en tres das, recorrido los siete -escalones de la vida parisiense y conocido el camino que va de la -opulencia a la escasez, hacindome mi mentor este curso para precaverme -de todo accidente. _L-dessus_, poda permanecer tranquilo; en una -crisis financiera, conoca ya el camino del _soi-disant_ Hotel Ingls". - -He quedado pensativo despus de este prrafo. Cmo sera aquel Hotel -Ingls, para haber hecho esa impresin sobre un estmago como el de -Sarmiento! Para darse una idea de la indiferencia absoluta con que -acometi--y eso hasta en su vejez--cualquier plato que se le pona por -delante, y de la conciencia de su valor en esas refriegas, no puedo -resistir a la tentacin de transcribir este delicioso cuadro. Sarmiento -viaja en Africa y es agasajado por un jefe rabe bajo la tienda. En una -postura incmoda, que l trampea un poco, a pesar de su origen rabe, -levantando una rodilla a la altura de la cara, esperaba a pie firme la -_diffa_, el banquete obligado. Pero oigmosle: - -"La _diffa_ se anunci al fin; precedala un plato de madera lleno de -tortas fritas, colocadas simtricamente para dar lugar y apoyo a una -docena de huevos dursimos que formaban una pirmide hacia el centro. Un -rabe se lav slo la punta de los dedos en una sucia y abollada vasija -de cobre, en la cual se nos sirvi en seguida agua para beber, ms tarde -leche de oveja, y luego agua de huevo. A cada ronda que la malhadada -vasija haca, seguanla mis ojos de mano en mano para llevar cuenta de -los puntos del borde donde los rabes ponan sus labios. Esfuerzo -intil! Al fin descubr una abolladura inaccesible que me reserv desde -entonces para mi uso personal. El rabe que se haba lavado dos dedos lo -suficiente para alcanzarse a discernir de lejos la costa firme que -descubra la parte _virgen_ de la mano, me descascar dos huevos que -engull casi enteros, a fin de que pasase cuanto antes aquel cliz de mi -boca. - -"Tenga Vd. paciencia, mi querido amigo, ya ve que cumplo con la promesa -que a peticin suya le hice de describirle las costumbres rabes. Las -tortillas fritas vinieron en seguida, y aunque crasas y espirituosas en -fuerza de lo rancio de la mantequilla, yo sostuve como un hroe mi -posicin, sin pestaear, sin titubear un momento, sin echar mano -siquiera de uno de tantos subterfugios y engaifas de que en iguales -casos se habra servido un gastrnomo vulgar. Ms hice todava. -Habindome revelado algunos que aquel lago fangoso que se divisaba en -el fondo del plato y que yo haba respetado, tomndolo por sebuno -depsito de la fritanga, era miel de abejas, descend hasta l con los -pedazos de las tortillas, alzando una buena porcin en cada revuelco. -Hasta aqu todo marchaba en el mejor orden; pero an faltaba lo ms -peliagudo de la empresa, y nada se haba hecho, si no lograba hacer -pasar el _cuscuss_, verdadero _quis vel quid_, para estmagos europeos, -de la regalada gastronoma del desierto. Es el _cuscuss_ una arenilla -confeccionada a mano, hecha con harina frita sin sal y anegada despus -en leche. Confieso que cuando se present el enorme plato que lo -contena, el cuerpo me temblaba de pies a cabeza, no obstante que nunca -he tenido miedo a manjar ninguno; un sudor helado corra por mis sienes, -y el estmago, no que el corazn, me lata cual gime el nio a quien el -pedagogo manda al rincn. Lo peor del caso era que yo deba principiar, -como el hroe de la fiesta, sin lo cual nadie era osado de hundir su -cuchara de palo en la movible arena farincea. Repentinamente, como el -que al baarse en el mar se precipita de cabeza despus de haber -vacilado largo tiempo, presintiendo la impresin del fro, yo enterr mi -cuchara hasta el mango, y sacndola llena de _cuscuss_ y leche la -sepult en la boca. Lo que pas dentro de m en ese momento resiste a -toda descripcin. Cuando abr los ojos, me pareci hallarme en un mundo -nuevo; todos mis tendones contrados por el sublime esfuerzo de voluntad -que acababa de hacer, se fueron estirando poco a poco, y dispersndose -con la alegra de soldados que abandonan la formacin despus de -disipada la alarma, hija de alguna noticia falsa. De todo ello he -concludo que, o el _cuscuss_ no es abominablemente ingrato; o que Dios -es grande y sus obras maravillosas; o, en fin, que no se ha inventado -todava el potaje que me ha de hacer volver la cara." - - -IV - -Un momento, Sarmiento se haba halagado con la idea de que la fuerza de -la oposicin contra el ministerio Guizot, encabezada por M. Thiers y uno -de cuyos tpicos ms formidables de ataque era la cuestin del Ro de la -Plata, empujara al gobierno francs a tomar una actitud enrgica no -slo en nombre de la civilizacin y la humanidad, sino tambin de la -dignidad de la Francia. Para dar una idea de la indiferencia pblica -respecto a los asuntos argentinos, indiferencia que reflejaba con mayor -vigor an en las esferas del gobierno, Sarmiento recuerda el folletn, -que era el corte periodstico literario a la moda, que acababa de -escribir Len Gozlan, anunciando el establecimiento de una casa donde -todos los agitados de la poltica, de las artes, de las letras y de la -finanza, encontraran, tarifadas, las horas de sueo necesarias para -reparar sus insomnios caseros. Por el momento, la receta era hacer leer, -en voz alta y entre bostezos, por un empleado de la casa "noticias del -Ro... de... aah!... la... Plata! el Ge... ne... ral aah!... Madari... -aga ha derro... ta... do...!" El remedio era infalible y todo el mundo -dorma a los cinco minutos. "Ese es el lugar que en la opinin pblica -ocupan nuestros asuntos del Ro de la Plata", agrega Sarmiento. - -Ya don Florencio Varela, a pesar de la acogida personalmente simptica -que recibi de altas notabilidades francesas, haba hecho la misma -triste experiencia, y antes que l, Rivadavia y don Valentn Gmez, como -despus de todos ellos cuantos han tenido por su desgracia que ocuparse -de las relaciones de nuestro pas con esta Francia fantstica, que arda -de entusiasmo por los griegos sometidos a la dominacin, en el fondo -mansa, de los turcos, y consideraba a Rosas como un gobierno -conservador, estable y progresista. Lamartine, recuerda Sarmiento, -preguntaba a Varela qu idioma hablbamos, y un periodista peda al -mismo Sarmiento pormenores sobre nuestras luchas con los mahometanos. -Medio siglo ms tarde, un ministro de negocios extranjeros de una -monarqua europea, me preguntaba a m si era cierto que la Repblica -Argentina pensaba, con el Salvador, Guatemala, Honduras, etc., formar un -solo Estado... Hay que habituarse a estas cosas, trabajar en silencio y -orden, hasta que nuestro pas se levante tan alto sobre la lnea del -horizonte, que la distancia, como a los cuerpos celestes, no impida -verlo y admirarlo. Si no me es permitido llevar, como Sarmiento, piedras -ciclpeas para la fundacin, llevemos cada uno nuestro grano de arena; -nuestros hijos harn el resto, como nosotros hemos tratado de completar -honradamente la obra de nuestros padres... - -Sarmiento no se desanima, como no se desanim jams, por ese estado de -la opinin y emprende su patritica cruzada. Su primer choque es con M. -Dessage, jefe del departamento poltico del Ministerio del Interior y -brazo derecho de M. Guizot. Sarmiento le explica: "Entre nosotros hay -dos partidos, los hombres civilizados y las masas semibrbaras.--El -partido moderado, me corrige M. Dessage, esto es, el partido _moderado_ -que apoya a Luis Felipe, el mismo que apoya a Rosas.--No, seor, son -campesinos que llamamos gauchos.--Ah! los propietarios, la _petite -proprit_, la burguesa...--Los hombres que aman las instituciones, -contino...--La oposicin, me rectifica el ojo y el odo de M. Guizot, -la oposicin francesa y la oposicin a Rosas de esos que pretenden -instituciones! Me esfuerzo en hacerle entender algo, pero imposible! Es -griego para l todo lo que hablo. En resumen, para ellos: Rosas igual -Luis Felipe. La mazorca=el partido moderado.--Los gauchos==la _petite -proprit_.--Los unitarios=la oposicin.--Paz, Varela, etc.==Thiers, -Rolln, Odilon-Barrot." - -La conversacin con M. Guizot es premeditadamente banal por parte de -ste, que afecta creer que Sarmiento, viniendo de Chile, donde ha pasado -seis aos, no est interiorizado de los asuntos del Ro de la Plata. - -La entrevista con el vicealmirante Mackau, ministro de marina, es uno de -los buenos trozos de la narracin. Mackau es un imbcil acabado, de -espeso cerebro al que no penetran las ideas ni a martillo. Cuando no -entiende, sonre afablemente, lo que hace que pase la vida sonriendo. -Sarmiento, ms cmodo que con M. Guizot, le espeta un discurso en tres -partes, soberbio, admirable, el mejor que haya pronunciado jams, segn -l, y de pronto se apercibe que el ruido de sus palabras llega al odo -del almirante como un "vago auvergnat" que no ha escuchado ni -comprendido. El rencor de Sarmiento es formidable, y cuando ms tarde ve -a Mackau ocupar su asiento en la Cmara, en el banco de los ministros, -le llama molusco! - -Sarmiento va a buscar la opinin de los americanos mismos, residentes en -Pars y en todas partes encuentra "igual incapacidad de juzgar". "San -Martn es el ariete desmontado ya, que sirvi a la destruccin de los -espaoles; hombre de una pieza; batido y ajado por las revoluciones -americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su -nimo noble se exalta y ofusca. Sarratea el compaero de orga de Jorge -IV, antes de ser rey de Inglaterra, viejo escptico, Voltaire que no ha -escrito, hoy todava en Pars mismo modelo de finura, de gracia noble y -de sencillez artstica en el vestir, tiene, con ms talento y menos -despilfarro, la gastada conciencia de Olaeta. Rosales, el hombre ms -amable, el cortesano de la monarqua, todo bondad para nosotros, ha sido -educado en este punto por Sarratea, su Mephistpheles, el cual lo lanza -a las confidencias con Luis Felipe, a quien pone miedo con la -indignacin de la Amrica." - -En fin, ve a M. Thiers. Este le escucha con atencin, le pregunta por -Varela, se muestra satisfecho de sus datos, del nuevo aspecto de la -cuestin que le presenta, mucha agua bendita, mucho jarabe de pico, pero -en el fondo, el egosmo feroz del orador y del poltico, que no ve sino -temas de discursos y argumentos de oposicin, en la agona de un pueblo -entero que perece bajo la bota de un brbaro. A la despedida, como un -obsequio singular, Thiers comunica a Sarmiento, bajo la mayor reserva, -que en la prxima sesin de la Cmara, a la que le invita a asistir, va -a hablar _tres horas_. Me represento al petulante marsells -regocijndose ya del efecto que va a producir sobre el espritu de ese -joven americano, a quien ha descubierto ilustracin y talento y que se -va a convertir, de regreso a su lejana patria, en trompeta de su fama. - -Y Sarmiento va a la Cmara, contempla el curioso espectculo, sobre todo -para un sudamericano de entonces, de esas sesiones tumultuosas, vacas y -teatrales. Desde entonces me parece que el rgimen parlamentario est -condenado a sus ojos. Treinta aos ms tarde, redactaba yo _El Nacional_ -de Buenos Aires y no era, por cierto, tierno para la administracin de -Avellaneda. Sarmiento, como era natural, era siempre el primero en la -casa y los artculos que se le ocurra escribir, venan directamente al -Gerente, que los entregaba a la composicin, sin darme aviso, de acuerdo -conmigo, sino en los casos en que era necesario mechar de verbos el -artculo o apuntalar una que otra frase que haba quedado en el aire. No -recuerdo a propsito de qu incidente en el que el Ministerio haba -hecho un triste papel en el Congreso, y tomando como base los estudios -sobre la Inglaterra en el siglo XVIII, de M. de Rmusat, escrib un -artculo convencido, entusiasta y, a mi juicio, irrefutable, sobre las -ventajas del rgimen parlamentario y la necesidad de reformar nuestra -constitucin en ese sentido. Al da siguiente, al mismo tiempo que -reciba cuatro lneas cariosas y aprobatorias del doctor Vicente F. -Lpez, lleg a mis manos... mi propio diario, _El Nacional_. En el sitio -de honor, que era el que se reservaba siempre a todo lo que Sarmiento -escriba, porque el estilo bastaba para firmarlo, se registraba la -filpica ms furibunda que el redactor de _El Nacional_ hubiera recibido -hasta entonces. Iluso, ignorante, atrevido, propagador de malas ideas, -qu no me deca Sarmiento! Tuve un momento de indignacin ante esa -falta de atencin, de consideracin para con un hombre que desde que -haba empezado a pensar por s mismo, haba sido un partidario decidido -y ardiente de Sarmiento. Tom el diario y me fu derechamente a su casa, -dispuesto a decirle todo lo que tena adentro y poner las cosas en su -lugar. Me recibi con su cordialidad un tanto uniforme para todo el -mundo, y antes de darme tiempo de tomar una actitud trgica y comenzar -mi dolora, tom la palabra, como siempre, y debut por esta frase:--"Ha -visto usted un artculo preconizando el sistema parlamentario en _El -Nacional_ de ayer?"--Ni una palabra del autor; y en el fondo, no s si -saba que era o no mo, ni le importaba un bledo. De ah parti para -una carga a fondo contra su _cauchemar_, tan completa, tan enrgica y -tan decisiva, que mis convicciones tambalearon y ante aquella -elocuencia, aquel saber y aquella experiencia, en vez de formular las -recriminaciones proyectadas, inclin la cabeza, hice la venia y sal. - -Despus he visto el rgimen parlamentario en accin, como todos los que -han inventado los hombres para gobernar las sociedades; lo que he visto -en Francia y especialmente en Espaa, pas cuyas condiciones polticas y -electorales se acercan ms a las nuestras, no ha sido por cierto como -para debilitar las opiniones de Sarmiento. Ningn sistema es bueno -cuando no encarna la tradicin de un pueblo, sus costumbres y sus ideas. -Por eso el gobierno parlamentario es una maravilla en Inglaterra y un -absurdo en Espaa. Por eso pienso que, hoy por hoy, el mejor rgimen -poltico para la Rusia, es la autocracia. Nadie me podr quitar de la -cabeza que es una inspiracin de insano dar derechos electorales a los -negros de Dakar o a ciertos blancos del otro lado del agua... - -En el recinto, Sarmiento ve a "M. Mauguin, centro izquierdo, a Berryer, -centro derecho, en la izquierda a Barrot, Arago, Cormenn, Ledru-Rollin. -Lamartine, el _vizconde_, que tena su asiento en la extrema derecha, va -caminando hacia la izquierda, como Beaumont y Duvergier de Hauranne; -Emilio de Girardin est en el _beau milieu_ del centro, es ministerial". -La descripcin del discurso de Thiers, a pesar de la admiracin que su -facundia y su habilidad le causan, revela en Sarmiento la triste -impresin que le produce la inanidad de esas paradas oratorias. El -aplomo doctrinario, el soberbio desdn de M. Guizot, la autoridad -pedante de sus maneras de _magister_, la falta de honestidad que en el -fondo hace ver la defensa de hechos turbios, de verdaderos atentados a -la moral pblica, la obediencia servil de aquella masa de elegidos del -sufragio restringido, pero cuidadosamente escogido, todo hace comprender -a Sarmiento que aquel rgimen est condenado y sus das contados. Esa -monarqua de Julio, que muchos conservadores en Francia consideran hoy -mismo como la poca ednica de la libertad poltica, fu uno de los -sistemas ms corrompidos y corruptores de la historia francesa. Entre -otros detalles, Sarmiento recuerda aquella donacin a Luis Felipe del -corte de los bosques, que a razn de un corte por siglo deba producir -cuatro millones de francos anuales y al que, por una talla devastadora, -el rey ciudadano hizo producir setenta y cinco millones el primer -ao!... - - -V - -La narracin de la visita de Sarmiento a San Martn, es floja, o mejor -dicho, la entrevista misma no responde a nuestra expectativa. Se adivina -que ha debido ser incmoda, poco cordial, a pesar de la deuda de -gratitud que el ilustre guerrero tena para con el escritor que haba -reivindicado en el corazn de Chile, el puesto de honor que corresponda -a San Martn. Podemos hoy hablar, con la reverencia que debemos a -nuestros mayores, sobre todo a hombres como el vencedor de Maipo, con la -verdad que la justicia de la historia impone. Deba ser necesario todo -el respeto y toda la gratitud inteligente de los hombres como Varela, -Sarmiento y otros argentinos ilustres que visitaban a San Martn en su -retiro, para rendirle ese homenaje. El envo de la espada de los Andes, -smbolo vivo de la ms pura de nuestras glorias, al tirano brutal que -condenaba ante los ojos del mundo el esfuerzo por la independencia, -debi herir mortalmente el alma de los patriotas que haca quince aos, -en el destierro, en la prisin, en el martirio, sostenan la causa de la -libertad. Es esa una triste pgina en la historia del gran emancipador, -tan triste como el abandono fro que hizo de su patria agonizante, para -ir a buscar en los campos de batalla, con un ejrcito que consideraba -suyo a la manera de un _condottiere_ italiano, la gloria militar que -ambicionaba. No, no es posible sostener que la adhesin de San Martn a -Rosas vena de su americanismo exaltado y de su temor o su odio al -extranjero. El extranjero, para l, haba sido el espaol, el _godo_, y -precisamente la nica legin de extranjeros que combata por Rosas, era -el cuerpo de 600 espaoles que, a las rdenes de Oribe, estrechaba el -sitio de Montevideo. Lo que haba en el fondo era un odio, s, pero -contra los hombres del congreso de 1826, contra los _unitarios_, que al -pasar San Martn delante de Buenos Aires, no pudieron olvidar que a su -desobediencia y al indiferentismo con que mir las angustias de su -patria, bajo pretexto de no manchar sus laureles en las luchas civiles, -debimos los horrores del ao XX. Los unitarios pudieron equivocarse y la -historia empieza ya a juzgar severamente los errores de los ms -preclaros de entre ellos; pero la pureza de intencin de los que -elevaron a Rivadavia a la presidencia, ser siempre un ttulo de respeto -para todas las generaciones de argentinos. - -Nada encuentro ms digno de veneracin que la figura y la accin de los -hombres civiles de la lucha por la independencia, nada ms noble y -grande que el valor, la perseverancia inteligente, la serena tenacidad -de Pueyrredn. La vida de campaa, la batalla, la victoria, la entrada -triunfal en las ciudades conquistadas no es acaso un sueo vivido para -un militar? Para ellos, a quienes el mundo di todo lo que el hombre -puede aspirar sobre la tierra, las estatuas, las tumbas regias, los -honores pstumos! Para el patriota abnegado que luch, con el santo -amor de la patria en el alma, en medio de la asechanza, del odio, de la -divisin y de la discordia, sacando de la miseria recursos para armar -ejrcitos, con la Europa entera coaligada contra su pas, con Artigas en -las selvas, los portugueses en Montevideo y Morillo en el horizonte, -para l, para Pueyrredn, el olvido y la ingratitud nacional! No s -donde est su tumba! - -Fuera de las pginas consagradas a su accin colosal en los trabajos -histricos de Lpez y Mitre, no hay un libro en nuestra literatura sobre -el Directorio de Pueyrredn. Y sin embargo, qu vida ms preciosa y qu -tema ms simptico puede encontrar la pluma de un escritor argentino? -Las estatuas han empezado a levantarse sobre nuestro suelo, smbolos -vivos de la gratitud nacional. No s que exista ni un busto de -Pueyrredn. Nuestros partidos de campaa, nuestros departamentos -lejanos, van recibiendo el nombre de los hombres secundarios de la -revolucin o las luchas civiles. A Pueyrredn tambin se le asign el -suyo, pero como si fuera por un propsito premeditado de olvido, nadie -llama al partido Pueyrredn, sino Mar del Plata. Por fin, en la misma -ciudad de Buenos Aires, donde existe una plaza "Lorea", pero no un -habitante que pueda decir quin fu ese ciudadano as glorificado, donde -dos de las calles principales se llaman de Buen Orden y la Piedad, -existe slo una callejuela, creo que es la ms corta de todas, para -conmemorar la memoria del gran Director Supremo de las Provincias Unidas -del Ro de la Plata. - -Hago un llamado a la juventud argentina y le entrego esa obra de -reparacin. Si ella estudia esa vida, su entusiasmo por aquella nobleza -de alma, esa altura y esa distincin intelectual, ese valor moral -incomparable, la llevar a realizar lo que nosotros debimos hacer y no -hemos hecho, y pronto la soberbia figura de Pueyrredn se levantar en -una de nuestras plazas, para orgullo de nuestros ojos. - - -VI - -"Al despedirme de mi buen amigo el seor Montt, refiere Sarmiento, le -deca yo con aquella modestia que me caracteriza: la llave de dos -puertas llevo para penetrar en Pars, la recomendacin oficial del -gobierno de Chile y el "Facundo"; tengo fe en este libro. Llego, pues, a -Pars y pruebo la segunda llave. Nada! Ni para atrs, ni para adelante; -no hace a ningn ojo. La desgracia haba querido que se perdiese un -envo de algunos ejemplares hecho de Valparaso. Tena yo uno, pero -cmo deshacerme de l? Cmo darlo a todos los diarios, a todas las -revistas a un tiempo? Yo quera decir a cada escritor que encontraba: -_anch'io_! Pero mi libro estaba en mal espaol y el espaol es una -lengua desconocida en Pars, donde creen los sabios que slo se hablaba -en tiempo de Lope de Vega o Caldern; despus ha degenerado en dialecto -inmanejable para las ideas; tengo, pues, que gastar cien francos para -que algn orientalista me traduzca alguna parte." - -Aqu empieza para Sarmiento la azarosa tribulacin del autor novel que -con su manuscrito debajo del brazo se presenta a los dispensadores de -gloria. Por consejo de un amigo, ve a M. Buloz, el _tuerto_ director de -la _Revista de Ambos Mundos_ y de la Opera Cmica, el hombre sobre quien -se ejercitaba con ms furia la acerba crtica de los escritores -franceses, pero cuya perseverancia cre la revista tipo, que durante tan -largos aos ha mantenido su incontrastable autoridad sobre el mundo -civilizado, hasta que muerto el cclope, y refractaria a la penetracin -de las nuevas corrientes que deban refrescar y vivificar su sangre, vi -crecer a su lado mulos que en otro tiempo habra despreciado y que le -toman hoy una buena parte de su sitio al sol. - -Nuestro pobre americano, consciente del valor de su trabajo, vuelve -todas las semanas a conocer el destino que le espera. Nada! No se ha -ledo an: hasta el otro jueves. Sarmiento persiste, porque quiere -conocer a los hombres de letras y desea ser introducido por su -"Facundo", para que le traten de igual a igual. Por fin, un da, da -radiante para l, "las puertas de la redaccin se me abren de par en -par. Qu transformacin! M. Buloz tiene dos ojos esta vez, el uno que -mira dulce y respetuosamente, el otro que no mira, pero que pestaea y -agasaja, como perrito que menea la cola. Me habla con efusin, me -introduce, me presenta a cuatro redactores que esperan para solemnizar -la recepcin. Soy yo el autor del manuscrito.... (una reverencia).... el -americano... (una reverencia), el estadista, el historiador... me -saludan, me hacen reverencias. Se habla del libro. Hay un redactor -encargado del _Compte-rendu_ de los libros espaoles, que quiere ver la -obra entera para estudiar el asunto. M. Buloz me suplica que me encargue -de la redaccin de los artculos sobre la Amrica. La _Revista_ ha -faltado a su ttulo de _Ambos Mundos_, por falta de hombres competentes; -podemos arreglarnos. Desgraciadamente, el artculo sobre mi libro no -puede aparecer sino en dos meses. Estn tomadas las columnas para muchos -ms; pero se har una alteracin." - -Contento con esa recepcin y esa esperanza (el artculo de la Revista -apareci[23] cuando Sarmiento estaba en Barcelona, donde tanto por -cartas de introduccin como por el xito de su trabajo, M. de Lesseps, -el futuro hombre de Suez, cnsul de Francia entonces, le recibi muy -cordialmente), animado ya, pues, Sarmiento ve a algunas notabilidades de -las letras, a Ledru-Rollin, en casa de San Martn, de quien es vecino, a -Jules Jann, en su escritorio, saliendo encantado de su trato familiar. -Penetra en el saln de madame Tastu, "donde puede entrar la mano muy -adentro de las llagas de la Francia". All ve a Cormenn, a Tissot, el -diarista formidable que tanto contribuy a dar en tierra con los -Borbones. Por fin, sus estudios sobre educacin primaria le ponen en -contacto con sabios y hombres profesionales. - - [23] He tenido la curiosidad de leer el artculo que la "Revista de - Ambos Mundos" dedic al "Facundo". Est en el nmero del 15 de - Noviembre de 1846, bajo el ttulo "De l'Americanisme et des - rpubliques du Sud--La socit argentine. Quiroga et Rosas". Luego - el ttulo completo del libro de Sarmiento y el de un folleto, - "Cuestiones americanas", del mismo. Es un buen trabajo de M. - Charles de Mazade, un anlisis completo de "Civilizacin y - barbarie". Se ve que el crtico ha aprendido el asunto en el libro - que analiza y que ha ledo con conciencia. Las "Cuestiones - americanas" le han ayudado mucho para darse cuenta del estado de - los pases del Plata, que a la verdad no deba ser muy fcil de - entender para un francs de 1846. Hablando de Montevideo, dice M. - de Mazade: "se ha comparado Montevideo a Coblentz; Coblentz si se - quiere, pero es all que se refugi la inteligencia argentina". - Sobre el libro, escribe: "obra nueva y llena de atractivo, - instructiva como la historia, interesante como una novela, - brillante de imgenes y de color". - - "El libro del Sr. Sarmiento, agrega, es una de las obras - excepcionales de la nueva Amrica, en el que brilla alguna - originalidad; es un estudio hecho sobre lo vivo, enrgico, - profundo, de todos los fenmenos de la sociedad americana y - particularmente de la sociedad argentina. El esplendor del estilo - est a la altura del vigor del pensamiento". - - "El "americanismo", dice ms adelante, representa la holgazanera, - la indisciplina, la pereza, la puerilidad salvaje, todas las - inclinaciones estacionarias, todas las pasiones hostiles a la - civilizacin; la ignorancia, la degeneracin fsica de las razas, - as como su corrupcin moral..... Obligando a las potencias - europeas a emplear las armas contra l, el americanismo ha puesto - en claro un hecho que resume las relaciones de ambos mundos: es que - la Europa se ver fatalmente empujada a hacer la conquista material - de la Amrica, si no hace pacficamente su conquista moral". - - El segundo trmino del vaticinio se va cumpliendo, pero cun - lentamente! - -Sarmiento, que viene de un mundo semibrbaro an, donde los restos de -aquella civilidad estrecha y acompasada de la colonia se han refugiado -en un ncleo social bien restringido, mientras la masa del pueblo, -sumida en la anarqua, parece retrogradar al salvajismo, queda encantado -ante la cultura de ese pueblo francs, que lleva de frente los ms -arduos trabajos de la inteligencia, las ms delicadas creaciones del -arte, sin decaer un punto de su virilidad ni en la energa con que -defiende su patrimonio histrico... - -Los bailes pblicos de Pars, mucho ms en voga entonces que medio siglo -ms tarde, pues la democracia ha penetrado hasta ellos y hoy se -confunden all no slo todas las clases sociales, sino tambin todos los -gremios, entretenan a Sarmiento lo que no es decible. Se asoma a ellos, -dice, de vez en cuando, "para curarme del mal de la patria, que me -incomoda. No tengo ni gusto ni dinero para engolfarme en las costosas -frivolidades cuyo goce envidio a otros. Ah! si tuviera cuarenta mil -pesos nada ms, qu ao me daba en Pars! Qu pgina luminosa pona en -mis recuerdos para la vejez! Pero soy _sage_ y me contento con mirar, en -lugar de _pilquinear_, como hacen otros". - -Cmo es eso? No _pilquineamos_ porque no nos gusta o porque no tenemos -cuarenta mil pesos? Tengo para m que la segunda razn ha de haber -infludo ms que la primera en la _sagesse_ de Sarmiento, a estar a la -complacencia con que describe el baile del _Ranelagh_, donde ha visto a -Balzac, Jorge Sand y otras notabilidades literarias; el _Chateau-Rouge_, -como iluminacin, le fascina; _Mabille_, que ostenta las bailarinas ms -afamadas, la _Chaumire_, el edn del barrio latino, y a estar tambin -al estilo inflamado con que describe las proezas coreogrficas de la -_Rigolette_, precursora ancestral de _Grille d'Egout_ y la _Goulue_. - -El _Hipdromo_ le inspira una brillante descripcin. En fin, va a todas -partes, mira, observa, se mueve y va haciendo piel nueva dentro de esta -atmsfera, sin accin para aquellos que han nacido refractarios a todo -progreso interno, pero incomparable para acelerar el desenvolvimiento de -todo germen de luz que brille vacilante en el fondo de una conciencia -humana. - -Sarmiento se pone en camino para Espaa y en las duras e implacables -pginas que consagra a la madre patria, y cuyo estudio sale de ese -cuadro, parece dar la pauta a Buckle para su inexorable juicio. La -Italia le atrae en seguida "para educarme y poder hablar de bellas -artes." Promete volver a Pars despus de estas correras, pero sus -cartas de viaje no mencionan una nueva permanencia en la capital -francesa. Del otro lado del mar le esperan los Estados Unidos, cuya -admirable naturaleza describe con la misma pluma que traz en el -_Facundo_ el cuadro inmortal de nuestra tierra. En aquel mundo nuevo -desaparece el viejo espritu curioso; cuando Sarmiento abandone la -patria de Washington, ser el hombre de Estado llamado a tan altos -destinos... - -Bajo la impresin de mi respeto profundo por la memoria de ese hombre -extraordinario y del afecto que siempre me inspir, he querido recorrer -de nuevo los sitios que l visit en Pars. En el andar vertiginoso de -nuestro siglo, cincuenta aos son un espacio enorme. Todo ha cambiado en -la faz del mundo, incluso la patria que Sarmiento am con toda su alma y -a la que consagr, con admirable esfuerzo de cerebro y corazn, su larga -y soberbia vida... - - Pars, Octubre, 1896. - - - - -Nuevos rumbos humanos - -I - - -Tambin yo, como la mayor parte de los que estas lneas lean, he -atravesado la edad soberana por excelencia, aquella en la que se -profesan ideas claras, netas y precisas sobre todas las cuestiones -capitales de la vida humana, en la que poco se duda, todo se afirma, y -en la que la voz de la experiencia suena como nota falsa en los odos -habituados a la rotundidad sonora de las afirmaciones absolutas. Es un -fenmeno que ocurre all por los veinte aos y que dura ms o menos -tiempo, segn la previa posicin individual para resistir, dentro del -ideal, a los rudos y repetidos golpes de la vida positiva. Entre esas -convicciones profundas, tan numerosas como los deliciosos fenmenos de -la naturaleza al venir la primavera, abrigaba una que, en materia de -sociologa poltica, formaba un credo definitivo y sobre el que nunca -pens, no dir cambiar de criterio, pero ni an dudar. No conceba, no -poda concebir otra forma legtima de gobierno, para las sociedades -humanas, que el gobierno republicano y representativo. A lo sumo, all -en mis cavilosidades filosficas sobre la materia, admita que se -pudiera disentir sobre las ventajas de la federacin, y encontraba -puesto en razn que hubiera gentes que sostuvieran la superioridad del -rgimen unitario. Pero, admitir la legitimidad, menos an, la -conveniencia, en nombre de intereses ms o menos graves, de la -institucin monrquica, me pareca tan absurdo entonces como no profesar -el libre cambio o sostener la necesidad de reglamentar la libertad de la -prensa. Todo argumento adverso a mi absolutismo democrtico, se -estrellaba contra la idea de la dignidad humana, en tal forma arraigada -en mi conciencia, que no encontraba _modus vivendi_ honorable entre ella -y el privilegio antinatural de una familia sobre el resto del pueblo. -Ms tarde, procuraba explicarme esa preocupacin, de la que participan -todos los argentinos que viven exclusivamente dentro de la conciencia -nacional, recordando los antecedentes polticos peculiares de nuestro -pas: aquel monarca espaol, viviendo eternamente en el limbo para -nosotros; sus representantes aqu, insignificantes cuando no ridculos, -nulos en los momentos de accin histrica; nuestra lenta y democrtica -formacin colonial, y, por fin, la forma republicana de gobierno, -surgiendo impetuosa en el suelo argentino, imponindose a los patriotas -inconscientes de su fuerza irresistible, y arrastrando como hojarasca -todas las combinaciones de la poltica y los clculos de la diplomacia. -As procuraba explicarme, repito, ese sentimiento de repulsin que -continuaba dominndome; y fu armado de esa inflexibilidad moral, de ese -convencimiento recio e inabordable, que ech a rodar mi cuerpo y mi -espritu por esos mundos de Dios, movido por un impulso que cre durara -un ao y que me mantuvo casi tres, lustros lejos de mi patria. Fu -durante ese tiempo y bajo la accin de los medios en que viva, que mis -ideas sobre el gobierno de los hombres, empezaron a recibir los primeros -choques, a perder su austeridad, por decirlo as, y a moverse de tal -suerte, que aun hoy las siento crujir, presintiendo vagamente que he de -llegar al trmino de mi jornada sin encontrar los medios de resolver el -conflicto. - -Ocrreseme, pues, exponer sinceramente las fases de esa crisis, -augurando a mis jvenes lectores argentinos que, cual ms, cual menos, -pasarn todos por la misma, por poco que la proyeccin de su pensamiento -alcance a la regin de las ideas generales. - - -II - -Hace ya ms de medio siglo que Tocqueville revel a la Europa el curioso -fenmeno de la democracia natural, que haba encontrado en los Estados -Unidos; y digo natural, porque a mis ojos el mrito extraordinario de -ese pensador, hoy un tanto olvidado y a cuyas obras slo falta la -mortaja del pergamino, fu ver en la democracia americana un hecho -social y no un hecho legal. Vi que ese organismo poltico haba surgido -del seno de ese pueblo, por causas tan lgicas como las que determinan -el clima de una regin, y augur a la Europa, para poca no lejana, el -advenimiento de la democracia triunfante, as que las condiciones -sociales que en ella predominaban, se fueran acercando, bajo la accin -de los progresos, de la ciencia y de la educacin popular, al estado en -que se hallaba la sociedad norteamericana. Tocqueville fu ms lejos -an, y en un captulo admirable di la voz de alerta contra los peligros -que ese triunfo definitivo podra traer para el progreso humano. Como -accin general, la palabra de Tocqueville cay en el vaco; los Estados -Unidos eran para la Europa una nebulosa, interesante, sin duda, pero -extraa a su sistema; algo as como los canales de Venecia, que se -admiran sin que por eso se le ocurra a nadie cavar y llenar de agua las -calles de Pars o Viena. - -Tocqueville estudiaba la marcha de la marea desde los orgenes de la -historia moderna, y al determinar la ley de ascensin del nmero sobre -las clases, en los organismos sociales, predeca, tal vez para una poca -ms remota que la actual, el ascendiente irresistible de las masas. Ms -tarde, otro espritu superior, tan noble y puro como el de Tocqueville, -pero quiz ms apasionado y menos sereno, Stuart Mill, llegaba, por el -estudio del desenvolvimiento humano, al que haba aplicado las reglas de -una lgica por l dotada de nueva vida y vigor, a ese socialismo vago, -indeterminado y temeroso, en el que caen los espritus sinceros que en -la tensin especulativa, pierden el contacto moderador de la tierra. -Stuart Mill no cay bajo aquella desesperanza triste y profunda que -invadi el alma de Tocqueville, el da del golpe de Estado del 2 de -Diciembre; pero la sorda irritacin de su espritu, ante la lentitud de -las reformas que reclamaba como indispensables para la sociedad poltica -de Inglaterra, le minaba sordamente. Era ingls y conoca a su patria; -saba que si sta se haba salvado de los horrores del 93, si no deba -temerlos para lo futuro, como los tema Heine para la Alemania, era -precisamente por ese andar pausado de la historia inglesa, ese respeto -profundo a lo pasado, ese fetiquismo de lo existente, que slo se rinde -a la innovacin cuando sta ha penetrado ya en las costumbres. Naca, la -prisa de Mill, de que senta rugir sordamente la ola; comprenda que -nada ni nadie podra resistirla y juzgaba que, de no allanarle el -camino, arrasara todo. - -Y bien, el hecho se ha producido, antes de la poca predicha, y hoy nos -encontramos con la democracia triunfante en las ideas, en las -costumbres y en las leyes. Veamos si la sociedad humana se va acercando -al ideal, al objetivo lgico de todo organismo, colectivo o individual, -esto es, a su bienestar y su perfeccionamiento. - - -III - -Es indudable que las condiciones de la vida humana en el presente son -infinitamente superiores a las del pasado. Por un fenmeno curioso, a -medida que el sentimiento religioso se ha ido debilitando en la -conciencia de los hombres, aquella piedad que l proclamaba como -elemento de salvacin y regla normal de la existencia, ha venido -desarrollndose, ya sea por las exigencias de la defensa social, ya -porque la cultura del espritu determine un sentimiento de solidaridad, -desconocido para aquellos que vivieron petrificados en la legitimidad de -la divisin por castas. En todos los pueblos civilizados la caridad se -ha organizado y a ms de los donativos espontneos, una buena parte de -la renta pblica est destinada a la manutencin y abrigo de los -desheredados. Hace cien aos cada cama de hospital era, ms que lecho, -tumba de tres o ms enfermos. Las gentes del campo esperaban como una -bendicin el retorno de la primavera, para alimentarse de las yerbas, a -la par de los animales que custodiaban. Las leyes penales, de una -crueldad inexcusable, castigaban los delitos del proletario con ms -rigor que los crmenes del grande. Las jurisdicciones especiales eran la -regla, y la justicia era un mito que la imaginacin popular, sumida en -la desesperanza, colocaba en el pasado. Hoy, es tal la condicin -material del obrero, del agricultor, del vago mismo, que habra sido un -sueo ahora un siglo. Aquel obrero que en su furia instintiva arroj al -Rdano la mquina de tejer inventada por Jacquard, sin comprender que no -hay ahorro de fuerza que no aproveche a la humanidad entera, fu el -ltimo representante de su tiempo. Con su grito de clera se hundi para -siempre la esclavitud del hombre y surgi el imperio de la ciencia sobre -la naturaleza. La Revolucin francesa, con sus declaraciones, sus -derechos polticos, sus sacudimientos, sus grandezas y sus horrores, -habra sido estril para la humanidad, como lo fueron las de 1640 y 1688 -de Inglaterra, si no hubiera precedido por pocos aos aquel esfuerzo de -la inteligencia humana que, con la fsica, la qumica y la mecnica, iba -a transformar la faz del universo. - -No es, pues, a las instituciones polticas que corresponde el honor del -mejoramiento incontestable en las condiciones de la vida humana. La -rapidez en el transporte de los cuerpos, en la transmisin de las ideas -y de la palabra, no es mayor en Suiza que en Rusia; los descubrimientos -de Claudio Bernard, de Chevreul y de Pasteur son la base de la industria -as en Austria como en Blgica. Bajo el punto de vista del bienestar -humano, pues, qu diferencia esencial hay entre los pueblos que gozan -de instituciones democrticas y aquellos que se mantienen an bajo el -rgimen monrquico? Confieso que no la veo; diferencia la hay, -indudablemente, pero responde a causas completamente ajenas a este orden -de ideas. Sera tan absurdo atribuir la potencia industrial de la -Francia a su sistema actual de gobierno, como responsabilizar a la -reyeca portuguesa de la decadencia de ese pueblo. - -Por lo dems, la fuerza del sentimiento democrtico no radica en su -incorporacin a las leyes positivas, sino en su mayor o menor difusin -en un pueblo y en su imperio en las costumbres. Si se da a la democracia -su sentido general, que es algo ms que el gobierno de todos para todos, -que es la igualdad de derechos, la conciencia de la dignidad individual, -sera absurdo suponer que un ciudadano argentino o francs, es ms -demcrata que un ingls. El hecho de ser nosotros o los franceses -gobernados por un presidente electo, y los ingleses por un monarca -hereditario, es tan insignificante para el desenvolvimiento de la -sociabilidad humana como las tempestades de la atmsfera terrestre para -la marcha del astro en el espacio. La monarqua hizo la Francia, la -aristocracia hizo la Inglaterra, la oligarqua ha hecho a Chile, la -democracia ha creado los Estados Unidos; he ah hechos histricos -incontestables. Pero quin puede negar que la monarqua mat a la -Espaa, la aristocracia a la Polonia, la oligarqua a Venecia y la -democracia a la vieja Italia? La historia se re ante la virtud mirfica -de las instituciones; imitarlas, adaptarlas, todo es intil. Se puede -retardar el desarrollo de un pueblo con tanta fuerza, dndole una -constitucin liberal, como sujetndolo a un rgimen absolutista. Las -causas del progreso son ms hondas y complicadas; las palabras, por ms -solemnemente que se escriban, no cambian ni modifican los hechos. Espaa -tiene hoy el juicio por jurados, el matrimonio civil, el sufragio -universal, cdigos civil y penal que son modelos del gnero; todas las -conquistas de la democracia, en fin, incorporadas a la legislacin -positiva. En Inglaterra, el sufragio es restringido; la legislacin -poltica, civil y criminal es un caos, en el que los mismos -jurisconsultos se pierden. Sin embargo, medid el camino andado por los -dos pueblos! - - -IV - -Entonces, si el rgimen de gobierno es un factor despreciable en el -problema de la felicidad humana, por qu esas luchas incesantes de los -pueblos, esos esfuerzos constantes por conquistar la libertad bajo todas -sus formas? Es un error general de la especie, y despus de tantos -siglos vamos a tener que constatar que toda esa enorme fuerza ha sido -intilmente gastada? No; lo nico que el hombre comprueba es su absoluta -incapacidad para explicar las causas ltimas; el da en que se me revele -la razn del organismo social de las hormigas, me ser permitido creer -que la ciencia positiva llegar en algn momento a explicar la historia -humana. Uno de los espritus ms luminosos que han surgido en la -humanidad, nos acaba de dejar su testamento filosfico. Renan piensa que -Dios est en formacin; que todo este gigante esfuerzo de lo creado, -desde el tomo que existe dentro de la piedra hasta la iniciativa genial -del hombre, desde el movimiento solemne de los mundos desconocidos, -hasta el crecimiento misterioso de la yerba de los campos, todos estos -fenmenos mltiples del Universo, son notas aisladas que un da llegarn -a formar la armona colosal e inconcebible a la que da el nombre de -Dios. Voltaire haba propuesto ya inventarlo; tanto vale lo uno como lo -otro. - -Dejemos, dejemos de lado ese problema de las causas finales, arrojado a -la curiosidad del espritu como un freno contra su infatuacin. -Pensemos, s, con reposo, que todo va a alguna parte, constatemos el -movimiento sin pretender averiguar el objetivo y volvamos modestamente -los ojos a la tierra. - - -V - -Y, pues que de movimiento hablamos, si no es para la conquista de -regmenes de gobierno determinados, qu causas y qu fin tiene ese -sacudimiento pavoroso, extendido hoy por todo el mundo civilizado, esa -protesta violenta contra el orden existente, que empieza a cubrir de -sombras el porvenir? - -La revolucin social est en todas partes. A los sueos de los -enciclopedistas, a las pastorales del abate de Pradt, a los organismos -teatrales de Saint-Simon y a los sofismas elocuentes de Proudhon, ha -sucedido un perodo de accin que, echando a un lado las especulaciones, -entra resueltamente al combate y ataca de frente al enemigo que la -experiencia ha demostrado ser el nico, si bien terrible en la defensa y -poderoso. Ese enemigo es precisamente la base, la piedra angular de -nuestro organismo social, es la idea madre sobre la que hemos levantado -este palacio maravilloso de las convenciones humanas: idea tan fuerte y -extraordinaria que, a partir del momento en que el hombre ces de ser -una fiera salvaje, ha impuesto a los millones de individuos de la -especie que no tienen pan, el respeto por las vituallas de los que se -hartan; y que, extendindose con la ayuda de las convenciones morales, -ha permitido que las mujeres hermosas slo tengan, algunas veces, un -solo dueo. Esa idea es la de la propiedad, y es contra ella que se -ejercita el empuje del movimiento de reaccin que se observa en el mundo -actual. Revelara un candor y una inocencia incomparables, aquel que -creyera que van en busca de reformas polticas los nihilistas rusos, los -anarquistas franceses, los socialistas alemanes, los _fasci_ italianos, -los huelguistas de Inglaterra y Norte Amrica, los cantonales espaoles, -todos los descontentos que, bajo las mil denominaciones que las -circunstancias locales les imponen, trabajan con una unidad de accin -quiz inconsciente, como instrumentos fatales, a la destruccin de lo -existente. Pensis que ese esfuerzo patente, profundo, como que arranca -de las entraas mismas de la masa humana, va tras el ideal del rgimen -representativo, el cual empieza a tomar los contornos de una -supersticin vetusta, o tras el sufragio universal, ms ilgico y -absurdo, como criterio de gobierno, que el viejo derecho divino que -suplant por una aberracin de que el mundo moderno empieza a darse -cuenta? No: si el nihilista ruso busca la muerte del zar, es porque la -autcrata representa la propiedad y es la encarnacin del orden social -establecido. El anarquista francs se re de la democracia imperante, de -la libertad electoral o de las garantas individuales de que goza, como -el ingls, el italiano o el espaol. - -Es tal el progreso del espritu humano en este siglo y tan enorme la -suma de datos reunidos y clasificados, tanto en el orden cientfico como -en el orden moral, que el razonamiento general que autoriza la -previsin, empieza a ejercitarse sobre materias que se confundan, hace -cien aos, con los misterios impenetrables de las causas finales. Un -gelogo os dir hoy cunto tiempo durar la provisin terrestre de -hulla; un demgrafo la poblacin probable de una ciudad dentro de un -siglo; un filsofo la poca, quiz prxima, en la que se extinguirn -para siempre esas luces vagas y vacilantes de los ltimos dogmas -sagrados, que fueron el sustento del alma de nuestros mayores. Hace -cincuenta aos se predeca el triunfo de la democracia para el fin de -esta centuria, y ya, para decenas de millones de hombres, las -instituciones democrticas parecen vetustas y anticuadas. Puede, pues, -preverse, no ya el triunfo de las nuevas ideas, sino la ruina de las -actuales. Porque el rasgo esencial de toda revolucin general y profunda -en la historia, es precisamente su carcter destructor y su incapacidad -absoluta para definir y precisar el ideal nuevo que encarna. Atila -marchaba ciegamente sobre el mundo romano, como la piedra de una honda -lanzada por una mano providencial. La Europa se echaba sobre el Asia en -las Cruzadas, realizadas con un pretexto pueril, y cuatro siglos ms -tarde sobre la Amrica, entre sueos de oro y de proselitismo. Pensaba -Alarico, pensaban Godofredo o Ricardo, Pizarro o Corts, en lo que iban -a levantar sobre las ruinas de lo que destruan? Directores de hombres o -movimientos colectivos inconscientes, todos son instrumentos fatales, -que aparecen en el momento necesario, bajo la accin de leyes -desconocidas, pero reales. - - -VI - -Ante ese problema pavoroso de una transformacin social, profunda e -inminente, el espritu no puede ya apasionarse por las ftiles -combinaciones de la poltica ni por las excelencias de un sistema de -gobierno sobre otro. Qu significado pueden tener esas palabras mismas: -qu puede entenderse por gobierno, libertad, orden, familia, derecho, -patria, el da que desaparezca el suelo que les da vida: esa idea de la -propiedad que sustenta y sostiene todo nuestro mecanismo social? Ese -desapasionamiento, esa serena contemplacin de las corrientes generales -que arrastran a la especie humana en busca de nuevos ideales, es -altamente saludable. Ensea a creer y esperar, ensea a restringir el -horizonte del esfuerzo intelectual y moral, a mejorarnos para ser ms -tiles en la tarea transitoria que nos ha sido departida. Al correr de -los tiempos, cuando los ltimos baluartes de la sociedad actual hayan -cedido; dentro de dos o tres mil aos, cuando se hable de la propiedad -como nosotros hablamos del feudalismo, que no hace an quinientos aos -fu una institucin salvadora, tan fuerte que pareca perdurable, qu -nuevos organismos imperarn sobre los escombros de lo que hoy existe? La -insolubilidad del problema no debe inquietarnos, firmes en nuestra fe -inalterable en el destino de la especie, el cual es ir siempre adelante, -al mejoramiento y a la perfeccin. Si a la milsima generacin de -nuestros descendientes se le acaba el carbn, ya encontrarn cmo mover -sus mquinas y defenderse contra el fro; aun queda bastante grasa sobre -la tierra y no la usamos ya para alumbrarnos[24]. Aun esconden los -cerros en sus entraas bastante oro y ya lo hemos reemplazado con tiras -de papel, ms o menos oscilantes en su significacin, pero que, por el -momento, constituyen pura y simplemente la base de nuestra organizacin. -Si los hombres del siglo 50 estudian nuestros cdigos civiles, como -nosotros estudiamos la legislacin de los vedas, que fu tan positiva en -su poca como nuestra reglamentacin edilicia actual, opongamos de -antemano, a la sonrisa de conmiseracin que nos dedicarn, el asombro -con que constatarn el atraso de ellos mismos, sus propios -descendientes, all por el siglo 150 o 200. - - [24] Goethe, a principios del siglo pasado, deca que uno de los - mayores benefactores de la humanidad, sera el que inventara una - clase de velas que hiciera intil el uso de las despabiladeras. - -Si somos razonables, si admitimos que ese movimiento de reaccin general -obedece a leyes desconocidas, pero ineludibles, es lgico que nuestros -adversarios, los obreros ciegos del porvenir, reconozcan a su vez la -existencia de leyes en virtud de las cuales nos oponemos a su tendencia. -Ellos sostienen que la propiedad es un anacronismo y una injusticia -monstruosa: nosotros pensamos que sin ella no se habra organizado en -sociedad la raza humana, y que andaramos an, como en la edad -primitiva, a dentelladas y trancazo limpio. Ellos nos suprimen por la -dinamita, nosotros los suprimimos por la ley. Debe ser necesario, para -los objetivos finales, ese carcter un tanto agrio de la controversia. -Si las instituciones sociales pudieran modificarse tan fcilmente como -las polticas, bastara con dos o tres jornadas _gloriosas_, como las de -julio, para que un Ravachol durmiera en el Eliseo o en Windsor. Por el -momento, no teniendo el honor de vivir en el siglo 50 y juzgando que ese -incidente no sera favorable a la felicidad de los hombres, nos oponemos -a l con todas nuestras fuerzas y nos defendemos con todas nuestras -armas. - - -VII - -Jams una lucha entre los hombres se ha iniciado con caracteres ms -horribles. Es precisamente en este momento de la historia humana, en que -la conciencia general condena y maldice las hecatombes del pasado, las -guerras sin cuartel de la antigedad, el martirio de los cristianos, los -exterminios religiosos de los siglos XVI y XVII, cuando la bestia que la -civilizacin haba conseguido domear, se despierta ms feroz que nunca -y, en nombre de pretendidos derechos, de sueos de ebrio, asesina -ancianos, mujeres y nios, y elige los corazones ms nobles para -partirlos con el pual del asesino! - -La muerte de Carnot[25] que ha conmovido al mundo entero, porque la -altura moral de ese hombre ennobleca a la especie toda, parece indicar -que el perodo fatal se acerca y que el incendio va a comunicarse a toda -la tierra civilizada. Triste y sombra es la perspectiva! En cuanto a -nosotros, aquellos que crean que la riqueza de nuestro suelo y la -facilidad de nuestra vida, van a eximir a nuestro pas de ser teatro de -combates de ese gnero, se equivocan, a mi juicio. Nada hay comparable -en el mundo actual a la condicin del proletario francs; la maravillosa -feracidad de esa tierra, su belleza, su desenvolvimiento industrial, la -laboriosidad y la iniciativa de ese pueblo amable e inteligente, su -organizacin casi perfecta en lo humanamente posible, dan con toda -holgura al obrero, el pan, el salario y la tranquilidad necesarios para -el viaje de la vida. En pocas partes los salarios son ms altos, en -ninguna las asociaciones de mutua proteccin ms perfectas, ni la -autoridad ms paternal para el desheredado. Y es all donde estalla con -ms fuerza esta reaccin iracunda contra la desigualdad social! Se -creera que esos hombres obran movidos por un atavismo inconsciente, por -el rencor acumulado en el corazn de cien generaciones de parias, que ha -venido a estallar precisamente en el momento en que el sufrimiento y el -largo penar cesaban para sus descendientes! Qu remedio oponer? Cmo -hablar de razn al demente enfurecido? El viejo papa, en este estertor -de todas las viejas creencias humanas, habla un lenguaje ya muerto sobre -la tierra, y hace un llamado a esos descarriados para que vuelvan al -seno de la Iglesia. Otros, los filsofos, los tericos, los que tienen -fe en la eficacia de la inteligencia humana, hablan del socialismo de -Estado. No es una novedad el nuevo especfico y el xito de los ensayos -hechos no anima por cierto a recomenzarlos. Adems, preconizar la -omnipotencia del Estado ante aquellos que buscan ciegamente su -aniquilamiento, parceme realmente un ilogismo candoroso. - - [25] En los seis aos transcurridos desde que estas pginas fueron - escritas, nuevas vctimas no menos nobles, no menos ilustres, han - cado asesinadas. Cnovas, la emperatriz Isabel, el rey Humberto I, - el Presidente Mackinley continan la serie, sin que las sombras que - cubren el horizonte nos permitan esperar que esta se haya cerrado - para siempre. - -En 1836, cuando la democracia estaba lejos de triunfar sobre el mundo -europeo, ante los peligros que su victoria haca entrever para el -porvenir, el noble escritor que antes he citado, exclamaba: - -"Pensar que el Creador ha hecho al hombre para dejarle agitarse en -medio de las miserias intelectuales que nos rodean? No puedo creerlo: -Dios prepara a las sociedades europeas un porvenir ms fijo y ms -tranquilo; ignoro sus designios, pero no cesar de creer en ellos porque -no puedo penetrarlos y prefiero dudar de mis luces que de su justicia." - -Esa es la buena palabra y esa es la buena ruta para todos, para aquellos -que dudan, como para los que creen que el mundo marcha guiado por una -voluntad divina. De la misma manera que las batallas se ganan por la -suma de los esfuerzos individuales, y que el deber del soldado es -combatir y vencer al enemigo que tiene al frente, el deber de cada -hombre es trazar su camino con claridad y seguirlo con firmeza. Un pas -ser prspero y grande, no porque se desenvuelva bajo tal o cual -rgimen de gobierno, sino porque sus hijos conciban bien sus deberes de -patriotismo y los cumplan como buenos. El patriotismo no est slo en -pelear en los combates al son del himno y a la sombra de la bandera, no -est slo en cantar las glorias patrias; est tambin y sobre todo en la -prudencia, la fuerza de voluntad para contener las indignaciones -violentas, la fe en la evolucin que cura, y no en el prurito de la -revolucin que mata. "La verdad y el derecho legitiman algunas y raras -revoluciones, pero no acompaan, en todo lo que emprende, al espritu -revolucionario. Lo que se llama as, no es el noble espritu que animaba -a los autores de las revoluciones necesarias; es el gusto de las -revoluciones por ellas mismas; es el movimiento continuo de esas almas -sin regla que la imaginacin gobierna a falta de la razn, aquellas para -quienes las ideas innovadoras son las solas verdaderas y las ideas -extremas las nicas lgicas. Los que juzgan todo permitido a la -abnegacin, toman por abnegacin al fanatismo y creen absueltas, y aun -santificadas en sus excesos, las pasiones que hacen el mal en nombre del -bien. El espritu revolucionario, no, no es la adhesin de un Holands a -la revolucin de 1579, de un Ingls a la revolucin de 1688, de un -Americano a la de 1776, de un Francs a la revolucin de 1789; es el -amor por las revoluciones sin trmino. Harto ha sacudido nuestro pas -ese genio de la agitacin perpetua. Harto nos ha faltado esa constancia -que se apega a los bienes adquiridos y sabe guardar sus conquistas. -Soarlo todo, tentarlo todo, es el medio de perderlo todo." No parecen, -acaso, escritas para nosotros esas palabras que el luminoso espritu de -Carlos de Rmusat pone al frente de sus admirables estudios sobre la -_Inglaterra en el siglo XVIII_? - - -VIII - -En cuanto a nuestras sociedades nuevas y en formacin, la manera como en -ellas repercuten los fenmenos polticos y sociales de carcter general -que hemos apuntado, constituye un problema especial, cuya solucin no -est en nuestras manos. No son las instituciones, no son las leyes, lo -hemos visto ya, las que fijarn y determinarn el rumbo deseado. El -factor principal que, en el estado actual de la Europa, ejerce una -influencia poderosa e indiscutida en la gestacin que est elaborando -los nuevos destinos humanos: la raza, sufre entre nosotros una -modificacin tan fundamental, que complica y da otro aspecto al -problema. - -Preponderar con el tiempo algn espritu especial de raza entre -nosotros? Los grandes e irresistibles medios de asimilacin que posee -el suelo americano, y en l el nuestro principalmente, concluirn por -hacer del pueblo que habita la vasta regin argentina, una sociedad -homognea, con caracteres tnicos propios? Todo parece indicarlo as; -pero no est tampoco ah el problema del porvenir. - -No se puede hacer que los ros remonten su corriente, y la vieja -farmacopea es intil ante la patologa actual. Reformar nuestra -constitucin, en el sentido de hacer desaparecer sus aberraciones y -arcasmos, es como quitar la mancha de una mosca en el disco de un -telescopio para ver ms cercanos los astros. Agregarle, en forma -preceptiva, las tres o cuatro aspiraciones socialistas formuladas en -primer trmino, sera inhbil y peligroso: la concesin de una parte -nunca satisfizo a los que piden el todo. Adems, volvemos a lo mismo: -la ineficacia de la ley escrita, buena o mala. Los ingleses, contentos y -cmodos dentro de su caos institucional, comparaban a la constitucin -norteamericana con un aro de acero puesto a un tronco joven, y auguraban -que impedira el crecimiento de ste. Los americanos contestaban que el -aro se hara flexible y se ensanchara armoniosamente con el rbol. No, -no es eso; el rbol crece porque sus races estn en tierra fecunda, y -el fenmeno del desenvolvimiento de ese pueblo responde a causas ajenas -a la influencia de su constitucin poltica. - -No, no reformemos nuestra carta. Con ella vamos un poco a tropezones, -pero vamos. Habra tanta justicia en atribuirle nuestras miserias, como -nuestros xitos. Los que suean con el rgimen parlamentario como -panacea, o los que desearan ver sancionado por la ley poltica el -unitarismo imperante de hecho, me hacen el efecto de los que procuran -resolver el problema de la aviacin con cuerpos ms ligeros que el aire, -cuando la experiencia nos ensea que las aves pesan ms que aqul. - -Y el remedio, entonces? se nos dir a los que arriesgamos pasar por -pesimistas, al presentar sinceramente un cuadro de observaciones hechas -serena y desapasionadamente. No vislumbramos sino uno: la cultura moral -del individuo, que determinar la cultura y la inteligencia de la masa. -El tomo caracteriza al cuerpo, y si el tomo es susceptible de -perfeccionamiento, ah est el remedio supremo. La esperanza y el honor -de la raza humana, est en la nocin innata del deber; ese es el tomo -que hay que cultivar y perfeccionar. Su desenvolvimiento sano y vigoroso -dar vida a las virtudes necesarias para la armona y el progreso -social. - -Es vulgar y nimio, pero el hombre no ha inventado otra cosa. Tengamos -siempre limpio el corazn, cultivemos siempre la inteligencia: al -resplandor de esas luces, es difcil errar el buen camino. Nunca -alcanzaremos la conciencia de marchar en l, pero es el nico remedio de -tener la de intentarlo. - - - - -Ocaso - - Pars, Enero de 1902. - - -La primera impresin, al pisar de nuevo el suelo francs, es complicada -y compleja: sin embargo, dos rasgos caractersticos parecen desprenderse -sobre el confuso ondear del espritu, que, curioso, vuela de una -sensacin a otra, como buscando la clave de un enigma. El primero de -esos rasgos, es la persistencia irreductible de los modos y formas que -esta mezcla de razas, cuya resultante es el francs, se ha dado para -vivir su vida. Todos los pueblos de la Europa, los del Extremo Oriente -mismo, el Japn ayer, tal vez maana la China, modifican su modalidad, -incompatible ya con el concepto de la vida actual y la necesidad de -luchar por ella; todos se adaptan flexiblemente a las exigencias de un -ambiente diverso al que respiraron durante siglos, todos cambian sus -mtodos de trabajo, sus sistemas de produccin, mostrndose as -dispuestos a disputar el terreno a todo competidor. La Francia, nica, -ve que la rutina la est minando como un mal sordo e inflexible; ve que, -de la cumbre desde donde, no ha mucho, dominaba a la humanidad, va -descendiendo con una rapidez que, medida con la vasta unidad de tiempo -con que se computan los movimientos de los pueblos sobre la tierra, es -realmente vertiginosa. Su poblacin disminuye; la cifra de su comercio -baja anualmente, a medida que sube la de su deuda; los hombres todos del -globo que, movidos por esa claustrofobia que echa a los seres humanos -fuera de su casa y de su patria--y que otrora no tenan ms norte que -Pars,--se sienten hoy atrados por muchos otros centros que, explotando -las afinidades de raza y las facilidades del idioma, hacen esfuerzos de -todo gnero por acaparar una parte de la incomparable clientela de -Pars. La Francia sabe todo eso; pero su concepcin de la vida es tan -armnica con la estructura de la gente que la habita, que cambiarla en -este momento de su vida histrica, le es poco menos que imposible. De -ah se desprende el segundo rasgo caracterstico de que antes habl: la -impresin de decadencia. - -Decadencia innegable. Contra la ley de evolucin que hace desaparecer -naciones enteras, imperios poderosos, ciudades estupendas, hasta no -dejar de ellas ni rastros sobre la corteza del globo, algunos pueblos -modernos parecen precaverse hasta donde la humana prudencia alcanza a -ver. La Inglaterra a la cabeza, ha cubierto el mundo con ramas vigorosas -de su tronco robusto; cuando la isla, orgullosa como la Samos de -Polcrates y como ella guerrera y rica, haya desaparecido, como -desapareci aquella maravilla del mar Egeo, nuevos pueblos de habla y -alma inglesas, surgirn triunfantes y enrgicos, como surgen hoy esos -Estados Unidos de Amrica, que son la pesadilla de la Europa. - -Pero esta dulce Francia, cmo va a revivir en el tiempo y el espacio? -Ser acaso en su Argelia ms irreductible que el acero, tan rabe hoy -como el da de la conquista, tan cerrada a todo espritu que no arranque -del Corn y sobre la que han pasado, rozando apenas su epidermis, dos -mil aos de cultura greco-romana y otros tantos de cristianismo? Ser -en las vastas regiones de la Indo-China, donde su espritu lucha, no ya -con la tenacidad del semita africano, sino con la flexible y moluscular -blandura del ariano asitico, sobre cuya alma ningn sello deja -impresin durable? Ser en el Africa obscura, tan impenetrable a su -espritu luminoso, como sus bosques centrales al paso del europeo? - -No, organismos como estos, a los que un capricho de la historia ha -permitido, un momento de su vida, unir la fuerza y la riqueza a la -inteligencia y a la ms alta cultura, no pueden persistir. Como la madre -admirable que la di vida, como aquella Grecia que, mientras engendraba -todo lo grande, todo lo noble, todo lo bello que han conocido los -hombres sobre la tierra, sacaba del inagotable fondo de su energa, -fuerzas para luchar contra el Brbaro o para desgarrarse en lucha -fratricida, la Francia terminar el corto ciclo de su hegemona poltica -y guerrera, en la conciencia de perderla para siempre. Sentir que la -atmsfera ha variado por completo para ella--y en la imposibilidad de -modificar su organismo, vivir, como la vieja madre, en la contemplacin -del pasado. Y a medida que la nueva forma de Barbarie, el modo -americano, vaya invadiendo la tierra entera, destruyendo aqu una obra -de arte, all un recuerdo histrico, ms all un monumento consagrado a -perpetuar un ridculo acto de sublime desinters, a medida que el pico -demoledor del contratista de casernas de diez pisos en avenidas de -cincuenta metros, derribe cuanto a su paso encuentre, de todos los -rincones de la tierra habitada, vendrn en peregrinacin a esta nueva -ciudad de Pallas Athenea, todos los hombres que conservan el alma -enamorada del arte. Pars ni ser ya, quiz, el centro sensual de hoy; -su epicuresmo se habr refinado, inmaterializado casi. Y como en el -mundo romano, a partir del segundo siglo del imperio, la atraccin de -Atenas creca a medida que la conquista se extenda, as Pars, a medida -que el espritu penetre ms y ms en los rincones hoy silenciosos del -globo, ser la luz nica que en medio de la opaca atmsfera ambiente, -vendrn a buscar todos los asfixiados de ese triste mundo. - -Y quin sabe si el francs, de da en da ms cmodo en su rica y -despoblada tierra y por tanto ms sedentario, acabar por ser, en el -extranjero, un objeto de curiosidad, al que se har venir a precio de -oro, como los strapas persas a los artistas griegos, para levantar un -templo a los dioses, para esculpir en mrmol la figura de un triunfador -en la palestra, para ensear el arte divino de la msica o el no menos -olmpico de incrustar en el verso rtmico y cadencioso, el alto -pensamiento o el concepto gentil. - -Y as la historia, como todo lo creado, continuar renovndose -eternamente, bajo la serena indiferencia de la naturaleza, que es lo -nico inmutable. - - - - -INDICE - - - Pgs. - - Miguel Can 4 - - Advertencia de la presente reedicin 7 - - Prlogo, por Horacio Ramos Meja 9 - - - JUVENILIA - - Advertencia del autor 23 - - Introduccin 25 - - I. 35 - - II. 39 - - III. 41 - - IV. 45 - - V. 49 - - VI. 51 - - VII. 53 - - VIII. 57 - - IX. 59 - - X. 61 - - XI. 65 - - XII. 67 - - XIII. 71 - - XIV. 73 - - XV. 75 - - XVI. 79 - - XVII. 83 - - XVIII. 85 - - XIX. 89 - - XX. 91 - - XXI. 93 - - XXII. 97 - - XXIII. 101 - - XXIV. 105 - - XXV. 109 - - XXVI. 115 - - XXVII. 119 - - XXVIII. 123 - - XXIX. 127 - - XXX. 131 - - XXXI. 133 - - XXXII. 135 - - XXXIII. 137 - - XXXIV. 141 - - XXXV. 143 - - XXXVI. 147 - - - PROSA LIGERA - - - =Espaa= - - Una visita de Nez de Arce 155 - - Por montes y por valles 165 - - El arte espaol 177 - - La cuestin del idioma 191 - - - =En la tierra= - - Tucumana 205 - - La primera de "Don Juan" en Buenos Aires 217 - - En el fondo del ro 227 - - De cepa criolla 245 - - A las cuchillas 261 - - Aguafuerte 285 - - - =Recordando= - - Mi estreno diplomtico 295 - - Sarmiento en Pars 313 - - Nuevos rumbos humanos 345 - - Ocaso 365 - - - * * * * * - - - Nota del Transcriptor: - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - Letras itlicas son denotadas con _lneas_. - Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Juvenilla; Prosa ligera, by Miguel Can - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK JUVENILLA; PROSA LIGERA *** - -***** This file should be named 41575-8.txt or 41575-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/4/1/5/7/41575/ - -Produced by Adrian Mastronardi, Carlos Colon and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project -Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you -charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you -do not charge anything for copies of this eBook, complying with the -rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose -such as creation of derivative works, reports, performances and -research. They may be modified and printed and given away--you may do -practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is -subject to the trademark license, especially commercial -redistribution. - - - -*** START: FULL LICENSE *** - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project -Gutenberg-tm License available with this file or online at - www.gutenberg.org/license. - - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm -electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy -all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. -If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project -Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the -terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or -entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement -and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic -works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation" -or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project -Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the -collection are in the public domain in the United States. If an -individual work is in the public domain in the United States and you are -located in the United States, we do not claim a right to prevent you from -copying, distributing, performing, displaying or creating derivative -works based on the work as long as all references to Project Gutenberg -are removed. Of course, we hope that you will support the Project -Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by -freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of -this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with -the work. You can easily comply with the terms of this agreement by -keeping this work in the same format with its attached full Project -Gutenberg-tm License when you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in -a constant state of change. If you are outside the United States, check -the laws of your country in addition to the terms of this agreement -before downloading, copying, displaying, performing, distributing or -creating derivative works based on this work or any other Project -Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning -the copyright status of any work in any country outside the United -States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate -access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently -whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the -phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project -Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed, -copied or distributed: - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived -from the public domain (does not contain a notice indicating that it is -posted with permission of the copyright holder), the work can be copied -and distributed to anyone in the United States without paying any fees -or charges. If you are redistributing or providing access to a work -with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the -work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1 -through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the -Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or -1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional -terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked -to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the -permission of the copyright holder found at the beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any -word processing or hypertext form. However, if you provide access to or -distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than -"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version -posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org), -you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a -copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon -request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other -form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm -License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided -that - -- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is - owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he - has agreed to donate royalties under this paragraph to the - Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments - must be paid within 60 days following each date on which you - prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax - returns. Royalty payments should be clearly marked as such and - sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the - address specified in Section 4, "Information about donations to - the Project Gutenberg Literary Archive Foundation." - -- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or - destroy all copies of the works possessed in a physical medium - and discontinue all use of and all access to other copies of - Project Gutenberg-tm works. - -- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any - money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days - of receipt of the work. - -- You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm -electronic work or group of works on different terms than are set -forth in this agreement, you must obtain permission in writing from -both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael -Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the -Foundation as set forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -public domain works in creating the Project Gutenberg-tm -collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic -works, and the medium on which they may be stored, may contain -"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or -corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual -property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a -computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by -your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium with -your written explanation. The person or entity that provided you with -the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a -refund. If you received the work electronically, the person or entity -providing it to you may choose to give you a second opportunity to -receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy -is also defective, you may demand a refund in writing without further -opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO OTHER -WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO -WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages. -If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the -law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be -interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by -the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any -provision of this agreement shall not void the remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance -with this agreement, and any volunteers associated with the production, -promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, -harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, -that arise directly or indirectly from any of the following which you do -or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm -work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any -Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. - - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of computers -including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation information page at www.gutenberg.org - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at 809 -North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email -contact links and up to date contact information can be found at the -Foundation's web site and official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To -SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any -particular state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. -To donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic -works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm -concept of a library of electronic works that could be freely shared -with anyone. For forty years, he produced and distributed Project -Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. -unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily -keep eBooks in compliance with any particular paper edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search facility: - - www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - diff --git a/41575-8.zip b/41575-8.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index b84bf64..0000000 --- a/41575-8.zip +++ /dev/null diff --git a/41575-h.zip b/41575-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 66c9f64..0000000 --- a/41575-h.zip +++ /dev/null diff --git a/41575-h/41575-h.htm b/41575-h/41575-h.htm index 41659e5..7b28c69 100644 --- a/41575-h/41575-h.htm +++ b/41575-h/41575-h.htm @@ -3,10 +3,10 @@ <html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" lang="es" xml:lang="es"> <head> <meta http-equiv="Content-Type" - content="text/html;charset=iso-8859-1" /> + content="text/html;charset=UTF-8" /> <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" /> <title> - The Project Gutenberg eBook of Juvenilia, by Fr. Miguel Can </title> + The Project Gutenberg eBook of Juvenilia, by Fr. Miguel Cané </title> <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" /> <style type="text/css"> @@ -165,45 +165,7 @@ table { </style> </head> <body> - - -<pre> - -The Project Gutenberg EBook of Juvenilla; Prosa ligera, by Miguel Can - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org - - -Title: Juvenilla; Prosa ligera - -Author: Miguel Can - -Release Date: December 7, 2012 [EBook #41575] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK JUVENILLA; PROSA LIGERA *** - - - - -Produced by Adrian Mastronardi, Carlos Colon and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive) - - - - - - -</pre> - +<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 41575 ***</div> <h1> JUVENILIA</h1> @@ -211,51 +173,51 @@ by The Internet Archive) <p class="center xlarge"> PROSA LIGERA</p> -<p class="center large p2"><a name="MIGUEL_CANE" id="MIGUEL_CANE">MIGUEL CAN</a></p> -<p>Naci en Montevideo, en 1851, durante la emigracin. -Estudi en el Colegio Nacional de Buenos Aires y se -gradu en Derecho en la Universidad el ao 1872. Perteneci -al grupo de espritus selectos que form la "generacin +<p class="center large p2"><a name="MIGUEL_CANE" id="MIGUEL_CANE">MIGUEL CANÉ</a></p> +<p>Nació en Montevideo, en 1851, durante la emigración. +Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y se +graduó en Derecho en la Universidad el año 1872. Perteneció +al grupo de espíritus selectos que formó la "generación del ochenta", en momentos en que la cultura argentina se renovaba substancialmente en el orden -cientfico y literario.</p> +científico y literario.</p> -<p>Su actividad fu solicitada alternativamente por la poltica, +<p>Su actividad fué solicitada alternativamente por la política, la diplomacia y la vida universitaria; pero siempre se mantuvo fiel cultor de las buenas letras, con aticismo -exquisito. Nadie pudo ser ms representativo para ocupar -el primer decanato de nuestra Facultad de Filosofa y -Letras, a cuya existencia qued para siempre vinculado +exquisito. Nadie pudo ser más representativo para ocupar +el primer decanato de nuestra Facultad de Filosofía y +Letras, a cuya existencia quedó para siempre vinculado su nombre.</p> -<p>Inici su carrera de escritor en "La Tribuna" y "El -Nacional". En 1875 fu diputado al Congreso; en 1880 -director general de correos y telgrafos; despus de +<p>Inició su carrera de escritor en "La Tribuna" y "El +Nacional". En 1875 fué diputado al Congreso; en 1880 +director general de correos y telégrafos; después de 1881 ministro plenipotenciario en Colombia, Austria, Alemania, -Espaa y Francia. En 1892 fu Intendente de -Buenos Aires y poco despus Ministro del Interior y de +España y Francia. En 1892 fué Intendente de +Buenos Aires y poco después Ministro del Interior y de Relaciones Exteriores.</p> -<p>Public los siguientes libros, que le asignan un puesto +<p>Publicó los siguientes libros, que le asignan un puesto eminente en nuestra historia literaria: "Ensayos" (1877), "Juvenilia" (1882), "En viaje" (1884), "Charlas literarias" -(1885), Traduccin de "Enrique IV" (1900), "Notas e impresiones" +(1885), Traducción de "Enrique IV" (1900), "Notas e impresiones" (1901), "Prosa ligera" (1903). Ha dejado numerosos "Escritos y Discursos" que pueden ser reunidos en un volumen tan interesante como los anteriores.</p> -<p>Con excelente gusto crtico y ductilidad de estilo, cualidades -que educ en todo tiempo, logr ser el ms ledo +<p>Con excelente gusto crítico y ductilidad de estilo, cualidades +que educó en todo tiempo, logró ser el más leído de nuestros "croniqueurs", igualando los buenos modelos -de este gnero esencialmente francs. Ms se preocup de +de este género esencialmente francés. Más se preocupó de la gracia sonriente que de la disciplina adusta, prefiriendo -la lnea esbelta a la pesada robustez, como que fu en -sus aficiones un griego de Pars.</p> +la línea esbelta a la pesada robustez, como que fué en +sus aficiones un griego de París.</p> -<p>Falleci en Buenos Aires el 5 de Septiembre de 1905.</p> +<p>Falleció en Buenos Aires el 5 de Septiembre de 1905.</p> <p class="p2 center large"><b>"LA CULTURA ARGENTINA"</b></p> -<p class="p2 center large">MIGUEL CAN</p> +<p class="p2 center large">MIGUEL CANÉ</p> <p class="p4 center xlarge"><b>JUVENILIA</b></p> @@ -265,14 +227,14 @@ sus aficiones un griego de Pars.</p> <hr class="tb" /> -<p class="p2 center medium">Textos completos, con un prlogo de</p> -<p class="center medium">HORACIO RAMOS MEJA</p> +<p class="p2 center medium">Textos completos, con un prólogo de</p> +<p class="center medium">HORACIO RAMOS MEJÍA</p> <div class="figcenter"><img src="images/title.jpg" width="70" height="91" alt="image1" title="" /></div> <p class="p2 center medium">BUENOS AIRES</p> -<p class="center medium">La Cultura Argentina—Avenida de Mayo 646</p> +<p class="center medium">«La Cultura Argentina»—Avenida de Mayo 646</p> <p class="center medium">1916</p> <p class="p6 center large"><a name="ADVERTENCIA" id="ADVERTENCIA"> @@ -280,184 +242,184 @@ alt="image1" title="" /></div> <hr class="tb" /> -<p>Por indicacin del Dr. Miguel Can (hijo) se -ha preferido para la reimpresin de "Juvenilia" el -texto de la edicin de 1901, que ha sido objeto de +<p>Por indicación del Dr. Miguel Cané (hijo) se +ha preferido para la reimpresión de "Juvenilia" el +texto de la edición de 1901, que ha sido objeto de retoques y adiciones del autor; para la de "Prosa Ligera" se sigue el texto de 1903.—L.C.A.</p> -<h2><a name="PROLOGO" id="PROLOGO">PRLOGO</a></h2> +<h2><a name="PROLOGO" id="PROLOGO">PRÓLOGO</a></h2> <hr class="tb" /> <p class="center">I</p> -<p>Nos separan algunos lustros de la poca en que -Miguel Can actuaba; poco tiempo, sin duda, en -la evolucin moral de un pas, aunque el nuestro, +<p>Nos separan algunos lustros de la época en que +Miguel Cané actuaba; poco tiempo, sin duda, en +la evolución moral de un país, aunque el nuestro, por causas complejas, realiza la propia a saltos. -En fantstica carrera los hechos se suceden, cambiando -nuestra fisonoma colectiva a cada instante. +En fantástica carrera los hechos se suceden, cambiando +nuestra fisonomía colectiva a cada instante. Aquel lapso de tiempo equivale en la vida -europea al correr de muchos aos, quiz varias -dcadas. Entre nosotros la duracin de una existencia -humana representa una poca. As, al hablar -de Can, casi tenemos que referirnos a un +europea al correr de muchos años, quizá varias +décadas. Entre nosotros la duración de una existencia +humana representa una época. Así, al hablar +de Cané, casi tenemos que referirnos a un momento completamente diverso del actual.</p> -<p>Ocurri su nacimiento en 1851, en vsperas de -la organizacin nacional. Contemporneo de Sarmiento, -Vicente F. Lpez y Alberdi, perteneci a -la generacin de Pellegrini, Lucio V. Lpez, del +<p>Ocurrió su nacimiento en 1851, en vísperas de +la organización nacional. Contemporáneo de Sarmiento, +Vicente F. López y Alberdi, perteneció a +la generación de Pellegrini, Lucio V. López, del Valle y Avellaneda. Todos se han ido y con ellos sus modalidades, sus virtudes, sus vicios y sus costumbres. -Hubo entonces ms personalidades descollantes, -ya porque el trmino medio fuera ms +Hubo entonces más personalidades descollantes, +ya porque el término medio fuera más bajo o porque existe actualmente un nivel superior de cultura general efectuado a expensas de la individualidad sobresaliente. De todas maneras, -pudo en aquel tiempo existir, y existi, una <i>lite</i> +pudo en aquel tiempo existir, y existió, una <i>élite</i> <span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span> en cierto modo reducida, directora absoluta -en todos los rdenes de la actividad: poltica, artstica +en todos los órdenes de la actividad: política, artística y social, inconcebible en estos tiempos de -actividades antagnicas y en que la mayor poblacin, +actividades antagónicas y en que la mayor población, o mejor, la necesidad de dividir el trabajo -social, ha originado esferas de accin diversas, sin -ms punto de contacto que el del choque.</p> - -<p>Aquel grupo director, a que perteneci Can por -mritos propios, constituy en poltica el gobierno -y la oposicin simultneamente, por no decir que fu -siempre y nicamente lo primero, no existiendo la -segunda; pues si bien actu en estos dos aspectos de -la vida pblica, lo hizo sin que existieran ms divergencias +social, ha originado esferas de acción diversas, sin +más punto de contacto que el del choque.</p> + +<p>Aquel grupo director, a que perteneció Cané por +méritos propios, constituyó en política el gobierno +y la oposición simultáneamente, por no decir que fué +siempre y únicamente lo primero, no existiendo la +segunda; pues si bien actuó en estos dos aspectos de +la vida pública, lo hizo sin que existieran más divergencias entre sus componentes que las nacidas de la -simpata personal o de los rumbos circunstanciales +simpatía personal o de los rumbos circunstanciales tomados por cualquiera de ellos. Chocaron hombres, -no ideas. Los negocios pblicos se manejaron -as, en acuerdo ntimo, aunque en el detalle, o en -la forma, se pudiera diferir. De tal modo, ms que -una causa de discordia, la poltica fu para ellos -un nuevo lazo de unin, que hizo ms fuerte y eficaz +no ideas. Los negocios públicos se manejaron +así, en acuerdo íntimo, aunque en el detalle, o en +la forma, se pudiera diferir. De tal modo, más que +una causa de discordia, la política fué para ellos +un nuevo lazo de unión, que hizo más fuerte y eficaz su influencia, hasta por el hecho mismo de dar -la cmoda apariencia de un rodaje poltico completo, -sin sus notorios inconvenientes. En arte fu -el grupo avanzado que gustaba de la msica, del +la cómoda apariencia de un rodaje político completo, +sin sus notorios inconvenientes. En arte fué +el grupo avanzado que gustaba de la música, del teatro y de las letras modernas, mientras la generalidad -se emocionaba todava con la lrica ingenua -y las trovas romnticas; y llegado el caso, en noble -complot, provocaba por medio de vigorosos artculos +se emocionaba todavía con la lírica ingenua +y las trovas románticas; y llegado el caso, en noble +complot, provocaba por medio de vigorosos artículos o en propagandas de club y casas de familia, -una corriente simptica para salvar del desamparo -a Rossi, el estupendo intrprete de Shakespeare, -que se debata en el Politeama entre la olmpica -frialdad de las butacas vacas.</p> +una corriente simpática para salvar del desamparo +a Rossi, el estupendo intérprete de Shakespeare, +que se debatía en el Politeama entre la olímpica +frialdad de las butacas vacías.</p> <p>En el aspecto social de la vida, tuvieron el doble prestigio de su nacimiento y de su talento. La estrecha comunidad de afectos y de ideales, <span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span> favoreciendo la tertulia amable de la fiesta de familia -y del club, ocasin para el trato continuo y obligadamente +y del club, ocasión para el trato continuo y obligadamente chispeante, hizo de ellos esos "causeurs" inimitables, persuasivos sin aparentarlo y entretenidos hasta sin quererlo; supieron usar de ese don -con eficacia, y de ellos sali el conjunto de oradores -que ha tenido la Repblica.</p> +con eficacia, y de ellos salió el conjunto de oradores +que ha tenido la República.</p> -<p>Esa fu la influencia de la "lite" en los tres -rdenes de la actividad de ese tiempo. En retribucin, -el medio los hizo as: Hombres de mundo, decidores, +<p>Esa fué la influencia de la "élite" en los tres +órdenes de la actividad de ese tiempo. En retribución, +el medio los hizo así: Hombres de mundo, decidores, caballerescos y delicados hasta en el insulto -al adversario; escritores de aficin, entretenidos +al adversario; escritores de afición, entretenidos y sueltos, casi ninguno dedicado totalmente a la -literatura, como a nada; polticos de alma—cargando -el prejuicio de que slo el puesto pblico +literatura, como a nada; políticos de alma—cargando +el prejuicio de que sólo el puesto público exalta la personalidad y aleja la perspectiva del -fracaso—francos, cariosos y nobles; conjunto de +fracaso—francos, cariñosos y nobles; conjunto de cualidades y defectos que puede resumirse en una -sola palabra: el <i>porteo</i>, prototipo de nuestra psicologa -social. A su acervo habra que agregar, -redondeando el retrato, ese convencimiento ntimo, +sola palabra: el <i>porteño</i>, prototipo de nuestra psicología +social. A su acervo habría que agregar, +redondeando el retrato, ese convencimiento íntimo, tan suyo, de superioridad respecto del provinciano, -cuya silueta, de contornos inesperados por la traicin -alevosa del sastre del terruo, en impensada -conjura con una capilosidad que tena reminiscencias +cuya silueta, de contornos inesperados por la traición +alevosa del sastre del terruño, en impensada +conjura con una capilosidad que tenía reminiscencias de bosque,—al que no le faltaban ni los trinos -zorzaleos,—ocultaba todo ese caudal de voluntad, -honda instruccin y solidez de pensamiento,—intransparentable +zorzaleños,—ocultaba todo ese caudal de voluntad, +honda instrucción y solidez de pensamiento,—intransparentable por la reserva de su temperamento,—para ofrecerse sin defensa exterior de -ninguna clase al comentario risueo e incisivo. Me -viene el recuerdo de una de sus pginas tan felices +ninguna clase al comentario risueño e incisivo. Me +viene el recuerdo de una de sus páginas tan felices de Juvenilia, en la que su autor nos refiere uno de los muchos incidentes a que daba lugar este antagonismo de los dos caracteres:</p> -<p>"Habamos pillado un trozo de dilogo entre -dos de ellos (dos provincianos)—cuenta Can—uno +<p>"Habíamos pillado un trozo de diálogo entre +dos de ellos (dos provincianos)—cuenta Cané—uno <span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span> -que deca, con una palangana en la mano: -Agora no ms la vo a derramar! y el otro que -contestaba en voz de tiple: No la derrams! Lo -convertimos en estribillo que les pona fuera de s, +que decía, con una palangana en la mano: +¡Agora no más la vo a derramar! y el otro que +contestaba en voz de tiple: ¡No la derramís! Lo +convertimos en estribillo que les ponía fuera de sí, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don Quijote". La viveza y el indiscutible -brillo del porteo, hzole aprovechar de esa ventaja -de su temperamento—que era la nica—y -le asign injustamente un valor que no tena...</p> +brillo del porteño, hízole aprovechar de esa ventaja +de su temperamento—que era la única—y +le asignó injustamente un valor que no tenía...</p> -<p>Si se quisiera una muestra de lo que decamos al -comenzar, ninguna sera mejor, posiblemente, que -sta: los pocos aos transcurridos han bastado para +<p>Si se quisiera una muestra de lo que decíamos al +comenzar, ninguna sería mejor, posiblemente, que +ésta: los pocos años transcurridos han bastado para borrar aquellas creencias, aunque una falsa exterioridad pretenda ocultarlo, en algunos casos.</p> -<p>El porteo tena el complemento de su personalidad +<p>El porteño tenía el complemento de su personalidad en la calle Florida. Los coches en interminable -hilera desfilaban, a la cada de la tarde, +hilera desfilaban, a la caída de la tarde, de regreso de Palermo, con todo lo elegante que en nuestra sociedad contaba, entre la doble fila de muchachos. El saludo amplio y largo, en el que -el sombrero pareca aorar el penacho caballeresco, -sealaba el encuentro de la gente conocida, que +el sombrero parecía añorar el penacho caballeresco, +señalaba el encuentro de la gente conocida, que era toda.</p> <p>Luego los famosos bailes del Club del Progreso...</p> -<p>No parece que estuviramos hablando de otro -pas? Tan diferente fu esa poca de la actual, que -de ella slo queda el recuerdo, formado, para nosotros, +<p>¿No parece que estuviéramos hablando de otro +país? Tan diferente fué esa época de la actual, que +de ella sólo queda el recuerdo, formado, para nosotros, de las conversaciones de aquellos que fueron -actores, cuando en das de invierno propicios al +actores, cuando en días de invierno propicios al calor del fuego, o en noches de serenidad estival, -bajo el amplio techo de estrellas y de una melancola +bajo el amplio techo de estrellas y de una melancolía que era un repique lejano, gustaban relatar a media voz sus tiempos de juventud, con esa elocuencia -tan evocadora, aun para los que nada habamos -visto y que slo hemos sentido en ellos...</p> +tan evocadora, aun para los que nada habíamos +visto y que sólo hemos sentido en ellos...</p> -<p>Miguel Can fu todo eso. Tuvo, asimismo, otras -condiciones de que carecieran la mayora de sus +<p>Miguel Cané fué todo eso. Tuvo, asimismo, otras +condiciones de que carecieran la mayoría de sus <span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span> -contemporneos, o que en ellos estuvieron mitigadas +contemporáneos, o que en ellos estuvieron mitigadas por sus temperamentos.</p> -<p>Seal en el diapasn general una tendencia que -resulta grata para las almas afines: el afn de la -cultura intelectual superior, artstica. La fundacin -de la Facultad de Filosofa y Letras fu una -de sus aspiraciones, y fu creada, en mucha parte, -por los trabajos que l hiciera en su favor. Aunque -ella, ms que una solucin,—la Facultad de +<p>Señaló en el diapasón general una tendencia que +resulta grata para las almas afines: el afán de la +cultura intelectual superior, artística. La fundación +de la Facultad de Filosofía y Letras fué una +de sus aspiraciones, y fué creada, en mucha parte, +por los trabajos que él hiciera en su favor. Aunque +ella, más que una solución,—la Facultad de Derecho o de Medicina, pueden haber abogados y -mdicos; la de Filosofa y Letras no hace un filsofo -ni un literato,—es ndice que seala un derrotero, -y a Can debemos nuestro agradecimiento -por eso. Hay otro hecho que lo seala tambin a -una consideracin especial en este mismo sentido. +médicos; la de Filosofía y Letras no hace un filósofo +ni un literato,—es índice que señala un derrotero, +y a Cané debemos nuestro agradecimiento +por eso. Hay otro hecho que lo señala también a +una consideración especial en este mismo sentido. En un momento de la vida intelectual argentina, -en que su prestigio de hombre de letras le permiti +en que su prestigio de hombre de letras le permitió ejercer un cierto tutelaje paternal sobre los nuevos, supo ser un protector decidido e inteligente. Y saber alentar es como ser bueno: no se aprende, @@ -465,117 +427,117 @@ se nace.</p> <p class="p2 center">II</p> -<p>De toda su generacin y aun de las anteriores, -Can ha sido, como escritor, el tipo representativo, -como lo fuera Echeverra bajo otro concepto, +<p>De toda su generación y aun de las anteriores, +Cané ha sido, como escritor, el tipo representativo, +como lo fuera Echeverría bajo otro concepto, y lo es Lugones de nuestro momento actual.</p> <p>Su tipo representativo, desde este punto de vista: -de lo que pudieron dar la mayora de nuestros -hombres con vocacin literaria. De lo que dieron -es Echeverra, posiblemente el ms talentoso de -todos, imitador, en poesa y cuyas ideas, sino mal -asimiladas, representaban con algn atraso el movimiento -ideolgico del mundo. Este ejemplo expresa +de lo que pudieron dar la mayoría de nuestros +hombres con vocación literaria. De lo que dieron +es Echeverría, posiblemente el más talentoso de +todos, imitador, en poesía y cuyas ideas, sino mal +asimiladas, representaban con algún atraso el movimiento +ideológico del mundo. Este ejemplo expresa claramente el juicio que nos merece la obra intelectual argentina pre-actual.</p> <p><span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span> En otro tiempo, cuando el entusiasmo ciego y <i>a priori</i> por nuestros escritores nos hizo leerlos con -asiduidad y cario, nos aburrimos. Sucedi tal -cosa, sin embargo, porque un falso criterio presidi +asiduidad y cariño, nos aburrimos. Sucedió tal +cosa, sin embargo, porque un falso criterio presidió nuestra lectura.</p> -<p>La labor constructiva del pas encomendada a -aquellos hombres, obliglos a una accin mltiple, +<p>La labor constructiva del país encomendada a +aquellos hombres, obligólos a una acción múltiple, que tuvo la eficacia del conjunto, pero que llevaba -forzosamente implcita una ineficiencia cierta en -cada una de las actividades parciales. Can afirmaba +forzosamente implícita una ineficiencia cierta en +cada una de las actividades parciales. Cané afirmaba que el mal de nuestra estructura era la vaguedad -del ideal. Ms preciso hubiera sido decir: +del ideal. Más preciso hubiera sido decir: la pluralidad de ideales. "En el principio era la -Accin". Accin result para ellos la literatura, el -arte, como la poltica y la guerra. Como tal debemos +Acción". Acción resultó para ellos la literatura, el +arte, como la política y la guerra. Como tal debemos considerar todos los frutos de su pensamiento. -Tener otro criterio para juzgarlos, sera equivocar -la verdadera intencin—subconsciente—que anim +Tener otro criterio para juzgarlos, sería equivocar +la verdadera intención—subconsciente—que animó a nuestros hombres. No contradice todo esto -lo que dijramos al principio, de que Can fu -el tipo representativo de su generacin y de las -anteriores, en el sentido de que seal una pauta -respecto a lo que pudieron dar los que, como l, -tuvieron vocacin por las letras. Con un criterio +lo que dijéramos al principio, de que Cané fué +el tipo representativo de su generación y de las +anteriores, en el sentido de que señaló una pauta +respecto a lo que pudieron dar los que, como él, +tuvieron vocación por las letras. Con un criterio que no es el caso de analizar minuciosamente, en -bien o en mal, la mayora de nuestros escritores +bien o en mal, la mayoría de nuestros escritores pre-actuales, buscaron hacer "obras definitivas". Las circunstancias que hemos indicado hicieron que -ellas resultasen trasuntos de teoras y pensamientos +ellas resultasen trasuntos de teorías y pensamientos ajenos, no siempre bien asimilados y concretados -en un amontonamiento de pginas ilegibles y +en un amontonamiento de páginas ilegibles y tremendamente aburridas.</p> -<p>Los libros de Can, en cambio,—salvo Juvenilia, -que es un recuerdo,—estn formados casi en -su totalidad de artculos sueltos, que aparecieran -en diarios y revistas sin ningn plan de compilacin +<p>Los libros de Cané, en cambio,—salvo Juvenilia, +que es un recuerdo,—están formados casi en +su totalidad de artículos sueltos, que aparecieran +en diarios y revistas sin ningún plan de compilación ulterior. Verdaderamente amenas, superficiales, <span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span> -escritas con fluidez y sealando siempre una +escritas con fluidez y señalando siempre una tendencia superior de cultura y un ideal de arte, ellas son como el espejo normal donde se refleja -lo que hubieran podido ser aqullas, a haber tenido -sus plumas, como la de Can, la clebre divisa +lo que hubieran podido ser aquéllas, a haber tenido +sus plumas, como la de Cané, la célebre divisa de las espadas florentinas: "<i>Non ti fidar di me, se il cor ti manca</i>".</p> <hr class="tb" /> <p>Hemos dudado mucho antes de fijar la creencia -de que Can no hubiera podido ser ms de lo que -fu: un amateur de talento y gusto refinado. Quin +de que Cané no hubiera podido ser más de lo que +fué: un amateur de talento y gusto refinado. ¡Quién sabe si en su primera juventud no hubo pasta para -un gran escritor! Hicimos esta observacin despus -de leer un artculo de "Ensayos", su primer libro, -que no conocamos, a pesar de haber gustado ya +un gran escritor! Hicimos esta observación después +de leer un artículo de "Ensayos", su primer libro, +que no conocíamos, a pesar de haber gustado ya algunos de los posteriores: En viaje, Juvenilia, Prosa -Ligera, de los cuales haba nacido aquel concepto.</p> +Ligera, de los cuales había nacido aquel concepto.</p> -<p>Quin sabe! Se siente en ese artculo, en ese +<p>¡Quién sabe! Se siente en ese artículo, en ese cuento, como que su mano, transmutada en garra, -se aleja de esa superficie de las cosas que l tanto -amara, e hiciera valer tambin con su prosa leve y -fluida—para cuya calificacin exacta tendramos -que valernos de la expresin con que Sainte Beuve -define el estilo de Madame de Sevign: "deja trotar +se aleja de esa superficie de las cosas que él tanto +amara, e hiciera valer también con su prosa leve y +fluida—para cuya calificación exacta tendríamos +que valernos de la expresión con que Sainte Beuve +define el estilo de Madame de Sevigné: "deja trotar su pluma con la brida al cuello"—para penetrar -en lo hondo y sacudir con vibracin de clarinada +en lo hondo y sacudir con vibración de clarinada las fibras de la esperanza, de la angustia y -del dolor, como las tristes caas, habladoras y gemebundas, -cuando por entre ellas sopla el huracn. +del dolor, como las tristes cañas, habladoras y gemebundas, +cuando por entre ellas sopla el huracán. Hay una sugerencia muy grande en "El Canto de -la Sirena". Surge de l un espritu que no es el -que luego fuera habitual en Can.</p> +la Sirena". Surge de él un espíritu que no es el +que luego fuera habitual en Cané.</p> -<p>Pero, no fu ms hombre despus? No debi -sufrir ms? Y el dolor es la sombra y la fuente -del genio... Fracasado? Alguna vez hemos pensado, +<p>Pero, ¿no fué más hombre después? ¿No debió +sufrir más? Y el dolor es la sombra y la fuente +del genio... ¿Fracasado? Alguna vez hemos pensado, <span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span> si no seremos todos, una vez entrados en la -madurez, una esperanza ms o menos frustrada de +madurez, una esperanza más o menos frustrada de la juventud.</p> -<p>Cuntas veces ha hablado, despus, Can, de +<p>¿Cuántas veces ha hablado, después, Cané, de esos mismos sentimientos? Muchas veces y ninguna.</p> <p>Entre esos renunciamientos continuos que dice -Renan constituyen la vida, quiz exista ese, inconsciente, -que tomara la forma de una desgastacin +Renan constituyen la vida, quizá exista ese, inconsciente, +que tomaría la forma de una desgastación imperceptible de nuestra alma.</p> <p>Y lo terrible es que es muy leve, con levedad que aleja la desconfianza y con ella la defensa de -s misma<a name="FNanchor_1" id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a>. Entonces he comprendido aquel prrafo +sí misma<a name="FNanchor_1" id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a>. Entonces he comprendido aquel párrafo de la carta de Beethoven a Bettina Brentano: "Los artistas son de fuego, ellos no lloran". No deben llorar ni vivir la vida de los otros... @@ -583,122 +545,122 @@ Defenderse, defenderse siempre y de todo...</p> <hr class="tb" /> -<p>La obra literaria de Miguel Can comprende siete -volmenes: "Ensayos", "En viaje", "Charlas literarias", -"Juvenilia", la hermossima traduccin +<p>La obra literaria de Miguel Cané comprende siete +volúmenes: "Ensayos", "En viaje", "Charlas literarias", +"Juvenilia", la hermosísima traducción del "Enrique IV" de Shakespeare, "Notas e Impresiones" -y por ltimo "Prosa Ligera"<a name="FNanchor_2" id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>.</p> +y por último "Prosa Ligera"<a name="FNanchor_2" id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>.</p> -<p>"Ensayos" es la obra de la juventud. Fu publicada +<p>"Ensayos" es la obra de la juventud. Fué publicada <span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span> -en 1877, cuando su autor tena 26 aos. -Hay artculos, sin embargo, que llevan la fecha de -1872. Nada mejor que el prlogo para dar una -idea del contenido del volumen: "Deca al principio -que no me haca ilusiones sobre el mrito de +en 1877, cuando su autor tenía 26 años. +Hay artículos, sin embargo, que llevan la fecha de +1872. Nada mejor que el prólogo para dar una +idea del contenido del volumen: "Decía al principio +que no me hacía ilusiones sobre el mérito de estos ligeros trabajos, destinados casi todos a la -vida efmera de un diario. Desde luego, no hay -plan ninguno, ni ilacin entre ellos. Una lectura, -una impresin, un recuerdo o una esperanza, he ah -de dnde han salido, incompletos, desaliados, sin -soar jams el honor de ser encuadernados". Tiene -el inters, sin embargo, de mostrar a Can en el +vida efímera de un diario. Desde luego, no hay +plan ninguno, ni ilación entre ellos. Una lectura, +una impresión, un recuerdo o una esperanza, he ahí +de dónde han salido, incompletos, desaliñados, sin +soñar jamás el honor de ser encuadernados". Tiene +el interés, sin embargo, de mostrar a Cané en el comienzo de su vida literaria. Estos primeros libros de los hombres de letras tienen un sabor especial -para el que quiere conocer sus almas. Est all -ms abierta que en ninguna parte; tienen siempre +para el que quiere conocer sus almas. Está allí +más abierta que en ninguna parte; tienen siempre la ingenuidad juvenil de cuando se cree en todo y la vida es verdaderamente "un arduo deseo". -El primer libro es quiz la nica ocasin de conocer -de cerca y en lo posible un alma y un corazn. -Ya hemos hablado de un artculo: "El Canto de la -Sirena". No hay para qu volver sobre l.</p> +El primer libro es quizá la única ocasión de conocer +de cerca y en lo posible un alma y un corazón. +Ya hemos hablado de un artículo: "El Canto de la +Sirena". No hay para qué volver sobre él.</p> <p>"En Viaje" es el relato de su visita a Colombia -y Venezuela, con ocasin de su investidura diplomtica. -Observador perspicaz y amable, no es extrao +y Venezuela, con ocasión de su investidura diplomática. +Observador perspicaz y amable, no es extraño que este libro sea una de sus mejores producciones. -Tuvo, al tiempo de su aparicin, el mrito -de hacer conocer pases totalmente ignorados +Tuvo, al tiempo de su aparición, el mérito +de hacer conocer países totalmente ignorados por nuestros hombres.</p> -<p>"Charlas Literarias" es una coleccin de artculos -de crtica sobre autores argentinos y extranjeros, +<p>"Charlas Literarias" es una colección de artículos +de crítica sobre autores argentinos y extranjeros, donde se destacan sus dos predilecciones literarias: -Shakespeare y Dickens. Aparece tambin -all un estudio sobre Falstaff, que puede considerarse -como la base del que ms tarde hiciera, precediendo -su traduccin del "Enrique IV". Tanto el +Shakespeare y Dickens. Aparece también +allí un estudio sobre Falstaff, que puede considerarse +como la base del que más tarde hiciera, precediendo +su traducción del "Enrique IV". Tanto el <span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span> -uno como el otro son de los ms bellos y acertados -que escribiera Can.</p> +uno como el otro son de los más bellos y acertados +que escribiera Cané.</p> <p>"Notas e Impresiones" y "Prosa Ligera", su -ltima publicacin, pertenecen a la misma categora +última publicación, pertenecen a la misma categoría de "Charlas Literarias", aunque con una -tendencia argentinista ms acentuada. A "Notas +tendencia argentinista más acentuada. A "Notas e Impresiones" lo componen correspondencias que -Can envi desde Pars al diario "La Prensa" y -que fueron firmadas con el seudnimo de Travel. +Cané envió desde París al diario "La Prensa" y +que fueron firmadas con el seudónimo de Travel. En "Prosa Ligera" aparecen dos o tres estudios que tuvieron en un principio aspiraciones a obras -orgnicas. Tal los titulados: "El arte espaol", -base de un libro sobre Velzquez, y "En el fondo -del ro", "De cepa criolla" y "A las cuchillas", -tro destinado a formar parte de "un estudio de -nuestra sociabilidad en aquel momento" y que comenz +orgánicas. Tal los titulados: "El arte español", +base de un libro sobre Velázquez, y "En el fondo +del río", "De cepa criolla" y "A las cuchillas", +trío destinado a formar parte de "un estudio de +nuestra sociabilidad en aquel momento" y que comenzó a escribir en 1884.</p> -<p>Por ltimo "Juvenilia", su ms grande acierto.</p> +<p>Por último "Juvenilia", su más grande acierto.</p> -<p>Forman el pequeo libro sus recuerdos de estudiante, -poca feliz que, de todo el caudal acumulado +<p>Forman el pequeño libro sus recuerdos de estudiante, +época feliz que, de todo el caudal acumulado de ciencia, de arte y de experiencia que la vida -da para aplacar sus asperezas, constituye lo nico +da para aplacar sus asperezas, constituye lo único suave y consolador, como mano de madre sobre una frente agitada.</p> -<p>Eran diferentes a nosotros los contemporneos -de Can? Quiz no, con la salvedad de que eran -ms muchachos. No recuerdo haber robado nunca -unos melones a ningn vasco. Y lo siento, sinceramente.</p> +<p>¿Eran diferentes a nosotros los contemporáneos +de Cané? Quizá no, con la salvedad de que eran +más muchachos. No recuerdo haber robado nunca +unos melones a ningún vasco. Y lo siento, sinceramente.</p> -<p>Can calific a esas pginas como de las ms -felices que haba escrito, y tampoco se equivoc +<p>Cané calificó a esas páginas como de las más +felices que había escrito, y tampoco se equivocó esta vez.</p> <p>Hay hombres que tienen un subjetivismo especial, precursor de una cierta inmortalidad, que -aumenta lgicamente en proporcin a su talento. +aumenta lógicamente en proporción a su talento. De esos temperamentos han salido las confesiones -o memorias ntimas, que siempre han sido interesantes +o memorias íntimas, que siempre han sido interesantes <span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span> y que han asegurado la fama de su autor, porque la vida del hombre, en esa parte que escapa -a los dems porque es un monlogo, segn Amiel, -tiene la atraccin de lo desconocido, al mismo tiempo -que de lo inmutable, a travs de los tiempos.</p> +a los demás porque es un monólogo, según Amiel, +tiene la atracción de lo desconocido, al mismo tiempo +que de lo inmutable, a través de los tiempos.</p> <p>"Juvenilia" posee algo de esas cualidades. Sin -ser una memoria ni una confesin,—es un recuerdo, +ser una memoria ni una confesión,—es un recuerdo, como dijimos,—tiene algo de ambas cosas.</p> <p>Es contraproducente hablar de los recuerdos. -Ellos, como el cario, como el amor, no se analizan, +Ellos, como el cariño, como el amor, no se analizan, sino que se sienten. El que esto escribe, ha -gustado con delicia las pginas suavemente melanclicas +gustado con delicia las páginas suavemente melancólicas de "Juvenilia", escritas en una sencillez de estilo que no es una de sus menores cualidades. -Muchos debemos a ese alto espritu una hora ntima, +Muchos debemos a ese alto espíritu una hora íntima, proporcionada por ese libro delicioso. De pocos -escritores, y ms si ellos son argentinos, podrase +escritores, y más si ellos son argentinos, podríase decir tal cosa. Y este es el mejor elogio a su vida -y a su obra. A "Juvenilia" estar siempre unido -el nombre de Can, como el perfume de una flor +y a su obra. A "Juvenilia" estará siempre unido +el nombre de Cané, como el perfume de una flor evoca la imagen de la planta, que por darle vida es estimada.</p> -<p class="p2 smcap right indenr5">Horacio Ramos Meja.</p> +<p class="p2 smcap right indenr5">Horacio Ramos Mejía.</p> <p class="i4">1916.</p> @@ -706,42 +668,42 @@ estimada.</p> <p class="p4"><a name="Footnote_1" id="Footnote_1" href="#FNanchor_1"> <span class="label">[1]</span></a> Es por eso que siento un horror piadoso por los -chicos precoces a quienes tengo simpata o cario. Se me -figura—y aqu hago mo un pensamiento de Jos Mara -Ramos Meja—que los retardados poseen como una capa +chicos precoces a quienes tengo simpatía o cariño. Se me +figura—y aquí hago mío un pensamiento de José María +Ramos Mejía—que los retardados poseen como una capa preservadora que mantiene en una especie de fanal, sus almas delicadas.</p> <p><a name="Footnote_2" id="Footnote_2" href="#FNanchor_2"> -<span class="label">[2]</span></a> A esto hay que agregar algunos artculos sueltos -aparecidos en diversas revistas. Vase "La Biblioteca" y +<span class="label">[2]</span></a> A esto hay que agregar algunos artículos sueltos +aparecidos en diversas revistas. Véase "La Biblioteca" y la "Revista de Buenos Aires", entre otras. "A la distancia", que algunos diccionarios y publicaciones consideran como otro volumen, es un folleto en el que se han reunido -dos artculos que se encuentran en "Charlas literarias": -Carlos Encina—recuerdos ntimos—y "Tedium Vitae".</p> +dos artículos que se encuentran en "Charlas literarias": +Carlos Encina—recuerdos íntimos—y "Tedium Vitae".</p> </div> <hr class="chap" /> <h2><a name="JUVENILIA" id="JUVENILIA">JUVENILIA</a></h2> -<p><i><a name="AUTOR" id="AUTOR">Si modificara</a> una sola lnea de estas pginas, las -ms afortunadas de las que he escrito, creera +<p><i><a name="AUTOR" id="AUTOR">Si modificara</a> una sola línea de estas páginas, las +más afortunadas de las que he escrito, creería destruir el encanto que envuelve el mejor momento -de la existencia, introduciendo, en la armona +de la existencia, introduciendo, en la armonía de sus acordes juveniles, la nota grave de las impresiones -que acompaan el descenso de la colina.</i></p> +que acompañan el descenso de la colina.</i></p> <p><i>Las reproduzco hoy, porque no se encuentran ya y muchos de los que entraban a la vida cuando se publicaron, desean conocerlas.</i></p> <p><i>De nuevo, pues, abren sus alas esos recuerdos infantiles; -que vuelen hoy en atmsfera tan simptica +que vuelen hoy en atmósfera tan simpática y afectuosa como aquella que cruzaron por -primera vez, evocando a su paso imgenes sonrientes -y serenas, son los votos de quien los escribi +primera vez, evocando a su paso imágenes sonrientes +y serenas, son los votos de quien los escribió con placer y acaba de releerlos con cierta suave tristeza.</i></p> <p class="p2 right indenr5"><i>M. C.</i></p> @@ -749,69 +711,69 @@ con placer y acaba de releerlos con cierta suave tristeza.</i></p> <p class="i4">Enero 1901.</p> <p class="p6 indenl60 medium"><a name="INTRO" id="INTRO"> -"Toutes ces premires impressions...</a> -ne peuvent nous toucher que mdiocrement; -il y a du vrai, de la sincerit; -mais ces peintures de l'enfance, recommences +"Toutes ces premières impressions...</a> +ne peuvent nous toucher que médiocrement; +il y a du vrai, de la sincerité; +mais ces peintures de l'enfance, recommencées sans cesse, n'ont de prix que lorsqu'elles ouvrent la vie d'un -auteur original, d'un pote clbre."</p> +auteur original, d'un poète célèbre."</p> <p class="smcap right indenr5">SAINTE-BEUVE.</p> -<p>Tal era el epgrafe que haba puesto en la primera -hoja del cuaderno en que escrib las pginas -que forman este pequeo volumen. Quera tener +<p>Tal era el epígrafe que había puesto en la primera +hoja del cuaderno en que escribí las páginas +que forman este pequeño volumen. Quería tener presente el consejo del maestro del buen gusto, releerlo -sin cesar, para no ceder a esa tentacin ignorada +sin cesar, para no ceder a esa tentación ignorada de los que no manejan una pluma y que impulsa a la publicidad, como la savia de la tierra pugna por subir a las alturas para que la vivifique el sol. Lo confieso y lo afirmo con verdad; -nunca pens al trazar esos recuerdos de la vida de +nunca pensé al trazar esos recuerdos de la vida de colegio, en otra cosa que en matar largas horas de tristeza y soledad, de las muchas que he pasado -en el alejamiento de la patria, que es hoy la condicin -normal de mi existencia. Horas melanclicas, -sujetas a la presin ingrata de la nostalgia, pero +en el alejamiento de la patria, que es hoy la condición +normal de mi existencia. Horas melancólicas, +sujetas a la presión ingrata de la nostalgia, pero que se iluminaban con la luz interior del recuerdo, a medida que evocaba la memoria de mi infancia y que los cuadros serenos y sonrientes del pasado iban apareciendo bajo mi pluma, haciendo huir las sombras como huyen las aves de las ruinas al venir -la luz de la maana. Creo que me falta una fuerza +la luz de la mañana. Creo que me falta una fuerza esencial en el arte literario, la impersonalidad, en <span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span>tendiendo -por ella la facultad de dominar las simpatas -ntimas y afrontar la pintura de la vida con -el escalpelo en la mano que no hace vacilar el rpido -latir del corazn. Cuantas veces be intentado -apartarme de mi inclinacin, escribir, en una palabra, +por ella la facultad de dominar las simpatías +íntimas y afrontar la pintura de la vida con +el escalpelo en la mano que no hace vacilar el rápido +latir del corazón. Cuantas veces be intentado +apartarme de mi inclinación, escribir, en una palabra, sobre asuntos que no amo, no he conseguido -quedar satisfecho. Cada uno debe seguir la va que -su ndole le impone, porque es la nica en que -puede desenvolver la fuerza relativa de su espritu. +quedar satisfecho. Cada uno debe seguir la vía que +su índole le impone, porque es la única en que +puede desenvolver la fuerza relativa de su espíritu. La perseverancia, el arte y el trabajo pueden hacer un versificador elegante y fluido; pero cada estrofa -no ser un pedazo de alma de poeta, y el que as +no será un pedazo de alma de poeta, y el que así horada el ritmo rebelde para engastar una idea, -tendr que descender de las alturas para elegir su -smbolo, dejando al pelcano cernirse en el espacio -o desgarrarse las entraas en el pico de una roca. +tendrá que descender de las alturas para elegir su +símbolo, dejando al pelícano cernirse en el espacio +o desgarrarse las entrañas en el pico de una roca. Entre una herida que chorrea sangre y una jaqueca, hay la distancia... de Byron a Tennyson.</p> <p>Nada he escrito con mayor placer que estos recuerdos. Mientras procuraba alcanzar el estilo -que me haba propuesto, sonrea a veces al chocar +que me había propuesto, sonreía a veces al chocar con las enormes dificultades que se presentan al que quiere escribir con sencillez. Es que la sencillez -es la vida y la verdad y nada hay ms difcil +es la vida y la verdad y nada hay más difícil que penetrar en ese santuario. La palabra es rebelde, la frase pierde la serenidad de su marcha y todos los recursos de nuestro idioma admirable suelen quedar inertes para aquel que no sabe comunicarles -la accin.</p> +la acción.</p> <p>No he conseguido por cierto ni aun acercarme a mi ideal, pero estoy contento de mi esfuerzo, porque @@ -820,986 +782,986 @@ buen camino.</p> <p class="center medium">J'aurai du moins l'honneur de l'avoir entrepris.</p> -<p>Ahora, por qu publico estos recuerdos, destinados -a pasar slo bajo los ojos de mis amigos? En +<p>Ahora, ¿por qué publico estos recuerdos, destinados +a pasar sólo bajo los ojos de mis amigos? En <span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span> -primer lugar, porque aquellos que los han ledo +primer lugar, porque aquellos que los han leído me han impulsado a hacerlo, a llamarlos a la vida -despus de dos aos de sueo... Pero, con lealtad, -en el fondo hay esta razn suprema que los hombres -de letras comprendern: los publico porque +después de dos años de sueño... Pero, con lealtad, +en el fondo hay esta razón suprema que los hombres +de letras comprenderán: los publico porque los he escrito.</p> <p>Mucho he suprimido, poco he agregado. Ciertas -pginas ntimas han desaparecido porque, para ser -comprendidas, era necesaria la luz intensa del cario +páginas íntimas han desaparecido porque, para ser +comprendidas, era necesaria la luz intensa del cariño que da cuerpo y vida a la forma vaga del recuerdo. -Pero mientras correga, pensaba en todos mis -compaeros de infancia, separados al dejar los claustros, +Pero mientras corregía, pensaba en todos mis +compañeros de infancia, separados al dejar los claustros, a quienes no he vuelto a ver y cuyos nombres se han borrado de mi memoria. A veces me complazco -en hacer biografas de fantasa para algunos -de mis condiscpulos, fundndome en las probabilidades -del carcter y sin saber si aun existen. -Cuntos desaparecidos! Cunta matemtica, cunta -qumica y filosofa intil! No hace mucho tiempo, -al entrar en una oficina secundaria de la administracin -nacional, v a un humilde escribiente +en hacer biografías de fantasía para algunos +de mis condiscípulos, fundándome en las probabilidades +del carácter y sin saber si aun existen. +¡Cuántos desaparecidos! ¡Cuánta matemática, cuánta +química y filosofía inútil! No hace mucho tiempo, +al entrar en una oficina secundaria de la administración +nacional, ví a un humilde escribiente cuyo cabello empezaba a encanecer, gravemente ocupado en trazar rayas equidistantes en un pliego de papel. Como tuve que esperar, pude observarle. -Cada vez que conclua una lnea, dejaba la regla -a un lado, sujetndola para que no rodara, con +Cada vez que concluía una línea, dejaba la regla +a un lado, sujetándola para que no rodara, con un pan de goma; levantaba la pluma e inclinando -la cabeza como el pintor que despus de un golpe -de pincel se aleja para ver el efecto, sonrea con -satisfaccin. Luego, como fascinado por el paralelismo +la cabeza como el pintor que después de un golpe +de pincel se aleja para ver el efecto, sonreía con +satisfacción. Luego, como fascinado por el paralelismo de sus rayas, tomaba de nuevo la regla, la -pasaba por la manga de una levita rada, cuyo -tejido osteolgico reciba con agrado ese apunte de -negrura, la colocaba sobre el papel y con una presin +pasaba por la manga de una levita raída, cuyo +tejido osteológico recibía con agrado ese apunte de +negrura, la colocaba sobre el papel y con una presión de mano, serena e igual, trazaba una nueva -paralela con idntico xito.—Ese hombre, all -en los aos de colegio, me haba un da asombrado<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span> -por la precisin y claridad con que expuso, tiza -en mano, el binomio de Newton. Haba repetido -tantas veces su explicacin a los compaeros ms -dbiles en matemticas, que al fin perdi su nombre +paralela con idéntico éxito.—Ese hombre, allá +en los años de colegio, me había un día asombrado<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span> +por la precisión y claridad con que expuso, tiza +en mano, el binomio de Newton. Había repetido +tantas veces su explicación a los compañeros más +débiles en matemáticas, que al fin perdió su nombre para no responder sino al apodo de "Binomio". -Le contempl un momento, hasta que levantando -a su vez la cabeza, naturalmente despus de una -paralela <i>russie</i>, me reconoci. Se puso de pie, en -una actitud indecisa; no saba la acogida que recibira -de mi parte. Yo haba sido nombrado ministro! -no s dnde, y l!... Me enterneci y lanc -un: Binomio!! abriendo los brazos, que habra -contentado a Orestes en labios de Plades. Me -abraz de buena gana y nos pusimos a charlar.</p> - -<p>—Y qu tal, Binomio, cmo va la vida?</p> - -<p>—Bien; estuve cinco aos empleado en la aduana -del Rosario, tres en la polica, y como mi suegro, -con quien vivo, se vino a Buenos Aires, busqu -aqu un empleo y en l me encuentro desde que +Le contemplé un momento, hasta que levantando +a su vez la cabeza, naturalmente después de una +paralela <i>réussie</i>, me reconoció. Se puso de pie, en +una actitud indecisa; no sabía la acogida que recibiría +de mi parte. ¡Yo había sido nombrado ministro! +no sé dónde, ¡y él!... Me enterneció y lancé +un: ¡Binomio!! abriendo los brazos, que habría +contentado a Orestes en labios de Pílades. Me +abrazó de buena gana y nos pusimos a charlar.</p> + +<p>—¿Y qué tal, Binomio, cómo va la vida?</p> + +<p>—Bien; estuve cinco años empleado en la aduana +del Rosario, tres en la policía, y como mi suegro, +con quien vivo, se vino a Buenos Aires, busqué +aquí un empleo y en él me encuentro desde que llegamos.</p> -<p>—Y las matemticas? Cmo no te hiciste ingeniero -o algo as? T tenas disposiciones...</p> +<p>—¿Y las matemáticas? ¿Cómo no te hiciste ingeniero +o algo así? Tú tenías disposiciones...</p> -<p>—S, pero no saba historia.</p> +<p>—Sí, pero no sabía historia.</p> <p>—Pero no veo, Binomio, la necesidad de saber si Carlos X de Francia era o no hijo de Carlos IX para hacer un plano.</p> -<p>—Desengate, el que no sabe historia no hace -camino. T eras tambin bastante fuerte en matemticas; -dime, cuntas veces, desde que saliste -del colegio, has resuelto una ecuacin o has pronunciado +<p>—Desengáñate, el que no sabe historia no hace +camino. Tú eras también bastante fuerte en matemáticas; +dime, ¿cuántas veces, desde que saliste +del colegio, has resuelto una ecuación o has pronunciado solamente la palabra <i>coseno</i>?</p> <p>—Creo que muy pocas, Binomio.</p> -<p>—Y en cambio (oh! yo te he seguido!) en artculos -de diario, en discursos, en polmicas, en libros, +<p>—Y en cambio (¡oh! ¡yo te he seguido!) en artículos +de diario, en discursos, en polémicas, en libros, creo, has hecho flamear la historia. Si hasta una -ctedra has tenido con sueldo, no es as?</p> +cátedra has tenido con sueldo, ¿no es así?</p> -<p>—S, Binomio.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span></p> +<p>—Sí, Binomio.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span></p> -<p>—Con qu placer te oigo! Ya nadie me dice -Binomio! Y sabes quin tuvo la culpa de que yo +<p>—¡Con qué placer te oigo! ¡Ya nadie me dice +Binomio! Y ¿sabes quién tuvo la culpa de que yo no supiera historia? Cosson, tu amigo Cosson, que -tena la ocurrencia de ensearnos la historia en -francs.</p> +tenía la ocurrencia de enseñarnos la historia en +francés.</p> <p>—No seas injusto, Binomio; era para hacernos practicar.</p> <p>—Convenido, pero no practica sino el que algo -sabe, y yo no saba una palabra de francs. As, -la primera vez que me pregunt en clase, se trataba -de un rey cuyo nombre sirvi ms tarde de +sabe, y yo no sabía una palabra de francés. Así, +la primera vez que me preguntó en clase, se trataba +de un rey cuyo nombre sirvió más tarde de apodo a un correntino que para decirlo estiraba -los labios una vara. Era muy difcil.</p> +los labios una vara. Era muy difícil.</p> <p>—Ya me acuerdo: <i>Tulius Hostilius</i>.</p> -<p>—Eso es: quise pronunciarlo, la clase se ri, -creo que con razn, porque, a pesar de habrtelo -odo, no me atrevera a repetirlo; yo me enoj, -no contest nunca y por consiguiente no estudi -historia. Animal! As, mi hijo, que tiene seis -aos, empieza a deletrear un Duruy. No hay como -la historia, y sino mira a todos los compaeros que +<p>—Eso es: quise pronunciarlo, la clase se rió, +creo que con razón, porque, a pesar de habértelo +oído, no me atrevería a repetirlo; yo me enojé, +no contesté nunca y por consiguiente no estudié +historia. ¡Animal! Así, mi hijo, que tiene seis +años, empieza a deletrear un Duruy. No hay como +la historia, y sino mira a todos los compañeros que han hecho carrera.</p> -<p>—Y qu puedo hacer por t, Binomio?</p> +<p>—Y ¿qué puedo hacer por tí, Binomio?</p> <p>Se puso colorado y al fin de mil circunloquios -me pidi que tratara de hacer pasar en la Cmara +me pidió que tratara de hacer pasar en la Cámara un aumento que iba propuesto; ganaba cuarenta y -tres pesos y aspiraba a cincuenta<a name="FNanchor_3" id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>. Pobre Binomio!</p> +tres pesos y aspiraba a cincuenta<a name="FNanchor_3" id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>. ¡Pobre Binomio!</p> -<p>Cuntos como l, perdidos en el vasto espacio -de nuestro pas!</p> +<p>¡Cuántos como él, perdidos en el vasto espacio +de nuestro país!</p> -<p>Una tarde haba ido a comer a un cuartel donde -estaba alojado un batalln cuyo jefe era mi amigo. -A los postres me habl de un curioso recluta que -la ola de la vida haba arrojado, como un resto +<p>Una tarde había ido a comer a un cuartel donde +estaba alojado un batallón cuyo jefe era mi amigo. +A los postres me habló de un curioso recluta que +la ola de la vida había arrojado, como un resto de naufragio, a las filas de su cuerpo. Pasaba el <span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span> -tiempo leyendo y el comandante tuvo ms de una -vez la idea de utilizarle en la mayora; pero era +tiempo leyendo y el comandante tuvo más de una +vez la idea de utilizarle en la mayoría; pero ¡era tan vicioso! En ese momento pasaba por el patio y el jefe le hizo llamar; al entrar, su marcha era -insegura. Haba bebido. Apenas la luz di en su -rostro, sent mi sangre afluir al corazn y ocult -la cara para evitarle la vergenza de reconocerme. -Era uno de mis condiscpulos ms queridos, con -el que me haba ligado en el colegio. Una inteligencia -clara y rpida, una facilidad de palabra +insegura. Había bebido. Apenas la luz dió en su +rostro, sentí mi sangre afluir al corazón y oculté +la cara para evitarle la vergüenza de reconocerme. +Era uno de mis condiscípulos más queridos, con +el que me había ligado en el colegio. Una inteligencia +clara y rápida, una facilidad de palabra que nos asombraba, un nombre glorioso en nuestra -historia, buena figura, todo lo tena para haber -surgido en el mundo. Haba salido del colegio -antes de terminar el curso y durante diez aos no -supe nada de l.—Cmo habra sido de spera -y sacudida esa existencia, para haber cado tan -bajo a los treinta aos! Poco despus dej de ser -soldado. Le encontr, trat de levantarle, le consegu -un puesto cualquiera que pronto abandon -para perderse de nuevo en la sombra; todo era intil: -el vicio haba llegado a la mdula.</p> - -<p>Recordar otra inteligencia brillante, apta para -la percepcin de todas las delicadezas del arte, fina -como el espritu de un griego, auxiliada por una +historia, buena figura, todo lo tenía para haber +surgido en el mundo. Había salido del colegio +antes de terminar el curso y durante diez años no +supe nada de él.—¡Cómo habría sido de áspera +y sacudida esa existencia, para haber caído tan +bajo a los treinta años! Poco después dejó de ser +soldado. Le encontré, traté de levantarle, le conseguí +un puesto cualquiera que pronto abandonó +para perderse de nuevo en la sombra; todo era inútil: +el vicio había llegado a la médula.</p> + +<p>¿Recordaré otra inteligencia brillante, apta para +la percepción de todas las delicadezas del arte, fina +como el espíritu de un griego, auxiliada por una palabra de indecible encanto y un estilo elegante y -armonioso? Recordar ese hombre que slo encontr +armonioso? ¿Recordaré ese hombre que sólo encontró flores en los primeros pasos de su vida, que -marchaba en el sueo estrellado del poeta, al amparo -de una reputacin indestructible ya? Era -bueno y era leal; amaba la armona en todo y la -mujer pura le atraa como un ideal; pero la delicadeza +marchaba en el sueño estrellado del poeta, al amparo +de una reputación indestructible ya? Era +bueno y era leal; amaba la armonía en todo y la +mujer pura le atraía como un ideal; pero la delicadeza de su alma exquisita se irritaba hasta la -blasfemia, porque la naturaleza le haba negado -la forma, el cuerpo, el vaso cincelado que debi +blasfemia, porque la naturaleza le había negado +la forma, el cuerpo, el vaso cincelado que debió contener el precioso licor que chispeaba en sus venas. -De ah las primeras amarguras, la melancola +De ahí las primeras amarguras, la melancolía precursora del escepticismo. Sin ambiciones violen <span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>tas que hubieran sepultado en el fondo de su ser -los instintos artsticos, refugiado en ellos sin reserva, -pronto cay en el abandono ms absoluto. De -tiempo en tiempo haca un esfuerzo para ingresar +los instintos artísticos, refugiado en ellos sin reserva, +pronto cayó en el abandono más absoluto. De +tiempo en tiempo hacía un esfuerzo para ingresar de nuevo en la vida normal y unirse a nuestra marcha ascendente, desenvolverse a nuestro lado. -Con qu jbilo le recibamos! Era el hijo prdigo -cuyo regreso pona en conmocin todo el hogar. -Aquel crneo deba tener resortes de acero, porque -su inteligencia, en sus rpidas reapariciones -despus de largos meses de atrofia, resplandeca -con igual brillo. De atrofia he dicho? No, y esa -fu su prdida.</p> - -<p>La bohemia le absorbi, le hizo suyo, le penetr -hasta el corazn. Pasaba sus noches, como el -"hijo del siglo", entre la densa atmsfera de una -taberna, buscando la alegra que las fuentes puras -le haban negado, en la excitacin ficticia del vino, -rodeado de un grupo simptico, ante el que abra -su alma, derramaba los tesoros, de su espritu y se -embriagaba en sueos artsticos, en la paradoja -colosal, la teora demoledora, el aliento revolucionario, -que es la vlvula intelectual de todos los +¡Con qué júbilo le recibíamos! Era el hijo pródigo +cuyo regreso ponía en conmoción todo el hogar. +Aquel cráneo debía tener resortes de acero, porque +su inteligencia, en sus rápidas reapariciones +después de largos meses de atrofia, resplandecía +con igual brillo. ¿De atrofia he dicho? No, y esa +fué su pérdida.</p> + +<p>La bohemia le absorbió, le hizo suyo, le penetró +hasta el corazón. Pasaba sus noches, como el +"hijo del siglo", entre la densa atmósfera de una +taberna, buscando la alegría que las fuentes puras +le habían negado, en la excitación ficticia del vino, +rodeado de un grupo simpático, ante el que abría +su alma, derramaba los tesoros, de su espíritu y se +embriagaba en sueños artísticos, en la paradoja +colosal, la teoría demoledora, el aliento revolucionario, +que es la válvula intelectual de todos los que han perdido el paso en las sendas normales -de la tierra. El bohemio de Murger, con ms delicadeza, -con ms altura moral.—El pelo largo y -descuidado, el traje rado, mal calzado, la cara fatigada +de la tierra. El bohemio de Murger, con más delicadeza, +con más altura moral.—El pelo largo y +descuidado, el traje raído, mal calzado, la cara fatigada por el perpetuo insomnio, los ojos con una -desesperacin infinita en el fondo de la pupila, tal -le v por ltima vez y tal qued grabado en mi -memoria. Vive an? Caern estas lneas bajo su -mirada? No lo s; en todo caso, la entidad moral -pas, si la forma persiste. Nunca se impone a mi -espritu con ms violencia el problema de la vida +desesperación infinita en el fondo de la pupila, tal +le ví por última vez y tal quedó grabado en mi +memoria. ¿Vive aún? ¿Caerán estas líneas bajo su +mirada? No lo sé; en todo caso, la entidad moral +pasó, si la forma persiste. ¡Nunca se impone a mi +espíritu con más violencia el problema de la vida que cuando pienso en ese hombre!...<a name="FNanchor_4" id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a>.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span></p> -<p>Har doce o catorce aos publiqu un cuento -que ltimamente rele con placer, haciendo odos -sordos a las imperfecciones de estilo con que est +<p>Hará doce o catorce años publiqué un cuento +que últimamente releí con placer, haciendo oídos +sordos a las imperfecciones de estilo con que está escrito. El principal personaje del "Canto de la Sirena" es una simple reminiscencia de colegio; me -sirvi de tipo para trazar la figura de Broth, un -condiscpulo que slo pas un ao en los claustros, +sirvió de tipo para trazar la figura de Broth, un +condiscípulo que sólo pasó un año en los claustros, extraordinariamente raro y al que no he vuelto a -ver ni odo nombrar jams. De una imaginacin -dislocada, por decir as, nerviosa, estremecindose -en una gestacin incesante de sueos y utopas, -viva lejos de nuestro mundo normal, fcil, claro, +ver ni oído nombrar jamás. De una imaginación +dislocada, por decir así, nerviosa, estremeciéndose +en una gestación incesante de sueños y utopías, +vivía lejos de nuestro mundo normal, fácil, claro, infantil. En vez de ser un portento de ciencia, como pinto a Broth, estudiaba poco los textos y, por lo -tanto, saba poco. La experiencia me ha hecho poner -en cuarentena esos prodigios que jams abren un +tanto, sabía poco. La experiencia me ha hecho poner +en cuarentena esos prodigios que jamás abren un libro y dejan atontados a los circunstantes en el examen.</p> <p>Hay dentro de los muros del colegio, como en la -penumbra del <i>boudoir</i>, coqueteras intelectuales exquisitas, -jvenes que se ocultan para estudiar, que -durante las horas de instruccin colectiva leen asiduamente +penumbra del <i>boudoir</i>, coqueterías intelectuales exquisitas, +jóvenes que se ocultan para estudiar, que +durante las horas de instrucción colectiva leen asiduamente una novela, pero que se levantan al alba y trabajan con furor en la soledad. Cuando Horacio -Vernet reciba numerosos visitantes en su taller, -coga febrilmente los pinceles, en una hora remataba +Vernet recibía numerosos visitantes en su taller, +cogía febrilmente los pinceles, en una hora remataba una tela, la firmaba y pasaba a otra cosa. -Alguien ha dicho, refirindose a esa coquetera del -pintor, que escriba las cartas en la soledad y les -pona el sobrescrito en pblico. Algo as pasa -con los prodigios escolares. Lo que distingua a -Broth, es decir, al condiscpulo que me di la idea -primera del soador, era su manera curiossima -de ver las cosas ms triviales. Fantaseaba como un -manitico inventor combina. Hablaba con facilidad, -pero l mismo reconoca que cuanto escriba era, +Alguien ha dicho, refiriéndose a esa coquetería del +pintor, que escribía las cartas en la soledad y les +ponía el sobrescrito en público. Algo así pasa +con los prodigios escolares. Lo que distinguía a +Broth, es decir, al condiscípulo que me dió la idea +primera del soñador, era su manera curiosísima +de ver las cosas más triviales. Fantaseaba como un +maniático inventor combina. Hablaba con facilidad, +pero él mismo reconocía que cuanto escribía era, no solamente incorrecto, como todos nuestros en<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>sayos, -sino incoloro. Me sostena que yo estaba destinado -a tener estilo y me lo deca con un aire tan +sino incoloro. Me sostenía que yo estaba destinado +a tener estilo y me lo decía con un aire tan complacido y solemne como si me augurara la fortuna o una corona, a la manera de los cuentos -rabes. Para entonces me propona una colaboracin; -l me dara el esqueleto y yo le pondra la +árabes. Para entonces me proponía una colaboración; +él me daría el esqueleto y yo le pondría la carne. Pues bien, cuando recuerdo, vagamente y -sin detalles, su confusa concepcin de la vida de -un mdico en plena edad media, creyente en la +sin detalles, su confusa concepción de la vida de +un médico en plena edad media, creyente en la magia de todos los colores, asistente asiduo y convencido al sabbat, inventor de un palo de escoba -ms ligero para llegar primero, fabricante de <i>homnculus</i> -(no haba por cierto ledo a Goethe an) -discpulo de Alberto el Grande; cuando recuerdo -esas creaciones enfermizas de su imaginacin, me -persuado que haba nacido para seguir con brillo -la tradicin de Hoffmann o Po. Ms de una vez +más ligero para llegar primero, fabricante de <i>homúnculus</i> +(no había por cierto leído a Goethe aún) +discípulo de Alberto el Grande; cuando recuerdo +esas creaciones enfermizas de su imaginación, me +persuado que había nacido para seguir con brillo +la tradición de Hoffmann o Poé. Más de una vez he procurado rehacer en mi memoria los cuentos -estrambticos que me haca; me queda algo confuso, +estrambóticos que me hacía; me queda algo confuso, y si no he ensayado escribirlos, es en la seguridad -de que les dara mi nota personal, lo que no +de que les daría mi nota personal, lo que no era mi objeto.</p> -<p>Otra existencia cada en la sombra impenetrable +<p>Otra existencia caída en la sombra impenetrable del olvido; en cuanto a ese, tengo la certeza de -que ha muerto. Viviendo, habra surgido o habra -hecho hablar de l. Sabe el cielo, sin embargo, si +que ha muerto. Viviendo, habría surgido o habría +hecho hablar de él. ¡Sabe el cielo, sin embargo, si las miserias y las dificultades de la vida no lo han -hundido en la anestesia moral ms obscura que la +hundido en la anestesia moral más obscura que la tumba!</p> <p>No todos se han desvanecido y algunos brillan con honor en el cuadro actual de la patria. Si -estas pginas caen bajo sus ojos, que el vnculo -del colegio, debilitado por los aos, se reanime un +estas páginas caen bajo sus ojos, que el vínculo +del colegio, debilitado por los años, se reanime un momento y encuentren en estos recuerdos una fuente de placer al ver pasar las horas felices de la infancia.</p> -<p>Nuestros hijos vienen atrs y sus cabecitas sonrientes +<p>Nuestros hijos vienen atrás y sus cabecitas sonrientes asoman en el dintel de la vida, con la mira<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span>da llena de inconsciente aplomo, chispeando de inteligencia -y de accin latente. A los diez aos saben +y de acción latente. A los diez años saben lo que nosotros alcanzamos imperfectamente a los quince;—no olvidemos que son los nietos de nuestros -padres y que el cario del abuelo es de los ms +padres y que el cariño del abuelo es de los más profundos que vibran sobre la tierra. Paguemos -la deuda filial, haciendo felices a los nietos, encaminndoles +la deuda filial, haciendo felices a los nietos, encaminándoles en la vida.</p> -<p>Todos, por un esfuerzo comn, levantemos ese -Colegio Nacional que nos di el pan intelectual, +<p>Todos, por un esfuerzo común, levantemos ese +Colegio Nacional que nos dió el pan intelectual, desterremos de sus claustros las cuestiones religiosas, y si no tenemos un Jacques que poner a su frente, elevemos al puesto de honor un hombre de -espritu abierto a la poderosa evolucin del siglo, +espíritu abierto a la poderosa evolución del siglo, con fe en la ciencia y en el progreso humano.</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_3" id="Footnote_3" href="#FNanchor_3"> -<span class="label">[3]</span></a> Estas lneas fueron escritas en 1882: se trata pues, de pesos fuertes.</p> +<span class="label">[3]</span></a> Estas líneas fueron escritas en 1882: se trata pues, de pesos fuertes.</p> <p><a name="Footnote_4" id="Footnote_4" href="#FNanchor_4"> -<span class="label">[4]</span></a> Poco tiempo despus de escritas estas lneas, Matas -Behety encontr el reposo eterno.</p></div> +<span class="label">[4]</span></a> Poco tiempo después de escritas estas líneas, Matías +Behety encontró el reposo eterno.</p></div> <h2><a name="I" id="I">I</a></h2> -<p>Deba entrar en el Colegio Nacional tres meses -despus de la muerte de mi padre; la tristeza -del hogar, el espectculo constante del duelo, el +<p>Debía entrar en el Colegio Nacional tres meses +después de la muerte de mi padre; la tristeza +del hogar, el espectáculo constante del duelo, el llanto silencioso de mi madre, me hicieron desear -abreviar el plazo, y yo mismo ped ingresar tan +abreviar el plazo, y yo mismo pedí ingresar tan pronto como se celebraran los funerales.</p> <p>El Colegio Nacional acababa de fundarse sobre -el antiguo Seminario, con una nueva organizacin +el antiguo Seminario, con una nueva organización de estudios, en la que el doctor Eduardo Costa, -ministro entonces de Instruccin Pblica, bajo la -presidencia del general Mitre, haba tomado una +ministro entonces de Instrucción Pública, bajo la +presidencia del general Mitre, había tomado una parte inteligente y activa. Sin embargo, el establecimiento -que quedaba bajo la direccin del doctor -Agero, se resenta an de las trabas de la enseanza -escolstica y slo fu ms tarde, cuando -M. Jacques se puso a su frente, que alcanz el -desenvolvimiento y el espritu liberal que haban +que quedaba bajo la dirección del doctor +Agüero, se resentía aún de las trabas de la enseñanza +escolástica y sólo fué más tarde, cuando +M. Jacques se puso a su frente, que alcanzó el +desenvolvimiento y el espíritu liberal que habían concebido el Congreso y el Poder Ejecutivo.</p> <p>Me invade en este momento el recuerdo fresco -y vivo de los primeros das pasados entre los obscuros +y vivo de los primeros días pasados entre los obscuros y helados claustros del antiguo convento. No -conoca a nadie y notaba en mis compaeros, aguerridos -ya a la vida de reclusin, el sordo antagonismo -contra el <i>nuevo</i>, la observacin constante de -que era objeto, y me pareca sentir fraguarse contra +conocía a nadie y notaba en mis compañeros, aguerridos +ya a la vida de reclusión, el sordo antagonismo +contra el <i>nuevo</i>, la observación constante de +que era objeto, y me parecía sentir fraguarse contra mi triste individuo los mil complots que, entre -nosotros, por el suave genio de la raza, slo se -traducen en bromas ms o menos pesadas, pero que<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span> +nosotros, por el suave genio de la raza, sólo se +traducen en bromas más o menos pesadas, pero que<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span> en los seculares colegios de Oxford y de Cambridge -alcanzan a brutalidades inauditas, a vejmenes, -a servidumbres y martirios. Me habra encontrado, +alcanzan a brutalidades inauditas, a vejámenes, +a servidumbres y martirios. Me habría encontrado, no obstante, muy feliz con mi suerte, si hubiera conocido entonces el "Tom Jones" de Fielding.—Silencioso y triste, me ocultaba en los rincones para -llorar a solas, recordando el hogar, el cario de mi +llorar a solas, recordando el hogar, el cariño de mi madre, mi independencia, la buena comida y el -dulce sueo de la maana.—Durante los cinco -aos que pas en esa prisin, aun despus de haber -hecho all mi nido y haberme connaturalizado con -la monotona de aquella vida, slo dos puntos negros -persistieron para m: el despertar y la comida. +dulce sueño de la mañana.—Durante los cinco +años que pasé en esa prisión, aun después de haber +hecho allí mi nido y haberme connaturalizado con +la monotonía de aquella vida, sólo dos puntos negros +persistieron para mí: el despertar y la comida. A las cinco en verano, a las seis en invierno, infalible, fatal, como la marcha de un astro, la maldita campana empezaba a sonar. Era necesario -dejar la cama, tiritando de fro casi siempre, -soolientos, irascibles, para ir a formarnos en -fila en un claustro largo y glacial. All rezbamos +dejar la cama, tiritando de frío casi siempre, +soñolientos, irascibles, para ir a formarnos en +fila en un claustro largo y glacial. Allí rezábamos un "Padre Nuestro", para pasar en seguida al -claustro de los lavatorios.—Cuntas conspiraciones, -cuntas tramas, qu gasto de ingenio y fuerza +claustro de los lavatorios.—¡Cuántas conspiraciones, +cuántas tramas, qué gasto de ingenio y fuerza hicimos para luchar contra la fatalidad, encarnada a nuestros ojos en el portero, colgado de la -cuerda maldecida! Aquella cuerda tena ms nudos -que la que en el gimnasio emplebamos para trepar -a pulso. La cortbamos a veces hasta la raz del -pelo, como decamos, junto al badajo, encaramndonos +cuerda maldecida! Aquella cuerda tenía más nudos +que la que en el gimnasio empleábamos para trepar +a pulso. La cortábamos a veces hasta la raíz del +pelo, como decíamos, junto al badajo, encaramándonos hasta la campana, con ayuda de la parra y las rejas, a riesgo de matarnos de un golpe. Muy -a menudo la expectativa nos haca despertar en -la maana, antes de la hora reglamentaria. De -pronto oamos una campana de mano, spera, estridente, +a menudo la expectativa nos hacía despertar en +la mañana, antes de la hora reglamentaria. De +pronto oíamos una campana de mano, áspera, estridente, manejada con violencia por el brazo irritado -del portero, eterno <i>prpos</i> a las composturas +del portero, eterno <i>préposé</i> a las composturas de la cuerda. Se vengaba entrando a todos los dormitorios y sacudiendo su infernal instrumento -en los odos de sus enemigos personales, entre los<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span> -cuales tena el honor de contarme.—Atrasar el -reloj era intil por dos razones tristemente conocidas: +en los oídos de sus enemigos personales, entre los<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span> +cuales tenía el honor de contarme.—Atrasar el +reloj era inútil por dos razones tristemente conocidas: la primera, la proximidad del Cabildo, que -escapaba a nuestra influencia; la segunda, el tachmetro +escapaba a nuestra influencia; la segunda, el tachómetro de plata del portero que, bien remontado, velaba fielmente bajo su almohada. Algunas noches -de invierno, la desesperacin nos volva feroces y -el ilustre cerbero amaneca no slo maniatado, sino +de invierno, la desesperación nos volvía feroces y +el ilustre cerbero amanecía no sólo maniatado, sino un tanto rojiza la faz, a causa de la dificultad para -respirar a travs de un aparato, rigurosamente aplicado -sobre su boca y cuya construccin, bajo el -nombre de "pera de angustia", nos haba enseado -Alejandro Dumas en sus "Veinte aos despus", -al narrar la evasin del duque de Beaufort -del castillo de Vincennes. Todo era efmero, todo -intil, hasta que estuve a punto de inmortalizarme, +respirar a través de un aparato, rigurosamente aplicado +sobre su boca y cuya construcción, bajo el +nombre de "pera de angustia", nos había enseñado +Alejandro Dumas en sus "Veinte años después", +al narrar la evasión del duque de Beaufort +del castillo de Vincennes. Todo era efímero, todo +inútil, hasta que estuve a punto de inmortalizarme, descubriendo un aparato sencillo, pero cuyo -xito, si bien pasajero, respondi a mis esperanzas. -En una escapada v una carreta de bueyes +éxito, si bien pasajero, respondió a mis esperanzas. +En una escapada ví una carreta de bueyes que entraba al mercado; debajo del eje colgaba un cuero, como una bolsa ahuecada, amarrado de las -cuatro puntas; dentro, dorma un nio. Fu para -m un rayo de luz, la manzana de Newton, la -lmpara de Galileo, la marmita de Papin, la rana +cuatro puntas; dentro, dormía un niño. Fué para +mí un rayo de luz, la manzana de Newton, la +lámpara de Galileo, la marmita de Papin, la rana de Volta, la tabla de Rosette de Champollion, la -hoja enroscada de Calmaco. El problema estaba -resuelto; esa misma noche tom el ms fuerte de +hoja enroscada de Calímaco. El problema estaba +resuelto; esa misma noche tomé el más fuerte de mis cobertores, una de esas pesadas cobijas tucumanas -que sofocan sin abrigar, la amarr debajo +que sofocan sin abrigar, la amarré debajo de mi cama, de las cuatro puntas y cubriendo el -artificio con los anchos pliegues de mi colcha, esper -la maana. As que son la campana, me sumerg -en la profundidad y all, acurrucado, inmvil -e incmodo, desafi impunemente la visita del celador, -que, viendo mi lecho vaco, sigui adelante. -Me preguntaris quiz qu beneficio positivo reportaba, -puesto que, de todas maneras, tena que despertarme. -Respondo, con lstima, que el que tal<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span> -pregunta hiciera ignorara estos dos supremos placeres +artificio con los anchos pliegues de mi colcha, esperé +la mañana. Así que sonó la campana, me sumergí +en la profundidad y allí, acurrucado, inmóvil +e incómodo, desafié impunemente la visita del celador, +que, viendo mi lecho vacío, siguió adelante. +Me preguntaréis quizá qué beneficio positivo reportaba, +puesto que, de todas maneras, tenía que despertarme. +Respondo, con lástima, que el que tal<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span> +pregunta hiciera ignoraría estos dos supremos placeres de todos los tiempos y todas las edades: el -amodorramiento matinal y la contravencin.</p> +amodorramiento matinal y la contravención.</p> -<p>Mi invencin cundi rpidamente y al quinto -da, al primer toque, las camas quedaron todas -vacas. El celador entr: vi el cuadro, qued inmvil, -llev un dedo a la sien y despus de cinco -minutos de grave meditacin, se dirigi a una cama, -alz la colcha y sonri con ferocidad.</p> +<p>Mi invención cundió rápidamente y al quinto +día, al primer toque, las camas quedaron todas +vacías. El celador entró: vió el cuadro, quedó inmóvil, +llevó un dedo a la sien y después de cinco +minutos de grave meditación, se dirigió a una cama, +alzó la colcha y sonrió con ferocidad.</p> -<p>Era la ma!</p> +<p>¡Era la mía!</p> <h2><a name="II" id="II">II</a></h2> -<p>El segundo obstculo insuperable fu la comida, +<p>El segundo obstáculo insuperable fué la comida, invariable, igual, constante. En los primeros tiempos, -apenas entrbamos al refectorio, un alumno -trepaba a una especie de plpito y as que atacbamos +apenas entrábamos al refectorio, un alumno +trepaba a una especie de púlpito y así que atacábamos la sopa, comenzaba con voz gangosa a leernos -una vida de santo o una biografa de la Galera -Histrica Argentina, siendo para nosotros obligatorio +una vida de santo o una biografía de la Galería +Histórica Argentina, siendo para nosotros obligatorio el silencio y, por tanto, el fastidio.</p> <p>No puedo vencer el deseo de dar una idea sucinta -del <i>men</i>; lo tengo fijo, grabado en el estmago -y el olfato. Dentro de un lquido incoloro, +del <i>menú</i>; lo tengo fijo, grabado en el estómago +y el olfato. Dentro de un líquido incoloro, vago, misterioso, algo como aquellos caldos precipitados -que las brujas de la Edad Media hacan a +que las brujas de la Edad Media hacían a media noche al pie de una horca con su racimo, para beberlo antes de ir al sabbat, navegaban audazmente -algunos largos y plidos fideos. Un mes llev -estadstica: haba atrapado tres en treinta das, y +algunos largos y pálidos fideos. Un mes llevé +estadística: había atrapado tres en treinta días, y eso que estaba en excelentes relaciones con el grande -que serva, mdico y diputado hoy, el Dr. Luis -Eyzaguirre, uno de los tipos ms criollos y uno -de los corazones ms bondadosos que he conocido +que servía, médico y diputado hoy, el Dr. Luis +Eyzaguirre, uno de los tipos más criollos y uno +de los corazones más bondadosos que he conocido en mi vida.—Luego, siempre flotando sobre la -onda incolora, pero siquiera en su elemento, vena -un sbalo, el clsico sbalo que muchas veces, contra -nuestro inters positivo, haba muerto con dos -das de anticipacin.</p> +onda incolora, pero siquiera en su elemento, venía +un sábalo, el clásico sábalo que muchas veces, contra +nuestro interés positivo, había muerto con dos +días de anticipación.</p> <p>En seguida, carnero. Notad que no he dicho cordero; carnero, carnero respetable, anciano, cor<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span>tado -en romboides y polgonos desconocidos en el -texto geomtrico, huesosos, cubiertos de levsima -capa triturable y reposando, por su peso especfico, -en el fondo del consabido lquido, que para -el caso se revesta de un color parduzco. Cuando -Eyzaguirre hunda la cuchara en aquel mar, clavbamos -los ojos en la superficie, mientras hacamos -el tcito y rpido clculo sobre a quin tocara -el trozo saliente. De ah amargas decepciones y -jbilos manifiestos.—Haca el papel de pieza de +en romboides y polígonos desconocidos en el +texto geométrico, huesosos, cubiertos de levísima +capa triturable y reposando, por su peso específico, +en el fondo del consabido líquido, que para +el caso se revestía de un color parduzco. Cuando +Eyzaguirre hundía la cuchara en aquel mar, clavábamos +los ojos en la superficie, mientras hacíamos +el tácito y rápido cálculo sobre a quién tocaría +el trozo saliente. De ahí amargas decepciones y +júbilos manifiestos.—Hacía el papel de pieza de resistencia un largo y escueto asado de costillas, cubierto de una capa venosa impermeable al diente. -Habamos corrido todo el da en el gimnasio, ramos +Habíamos corrido todo el día en el gimnasio, éramos sanos, los firmes dientes estaban habituados a -romper la cscara del coco y triturar el confite -de Crdoba, el sbalo haba tenido un xito de -respeto, debido a su edad; sin embargo, jams vencimos -la crnea defensa paquidrmica del asado de +romper la cáscara del coco y triturar el confite +de Córdoba, el sábalo había tenido un éxito de +respeto, debido a su edad; sin embargo, jamás vencimos +la córnea defensa paquidérmica del asado de tira!</p> <p>Cerraba la marcha, con una conmovedora regularidad, ya un plato de arroz con leche, ya una fuente de orejones.—La leche, en su estado normal, -es un elemento lquido; por qu se llamaba -aquello: "arroz con leche?" Era slido, compacto -y las molculas, estrechndose con violencia, le daban -una dureza de coraza. Si hubiramos dado -vuelta la fuente, la composicin, fiel al receptculo, -no se habra movido, dejando caer slo la verstil +es un elemento líquido; ¿por qué se llamaba +aquello: "arroz con leche?" Era sólido, compacto +y las moléculas, estrechándose con violencia, le daban +una dureza de coraza. Si hubiéramos dado +vuelta la fuente, la composición, fiel al receptáculo, +no se habría movido, dejando caer sólo la versátil capa de canela.—En general, el color del -orejn tira a un dorado intenso, que se comunica -al lquido que lo acompaa. Adems, es un manjar -silencioso. Aqul no slo afectaba un tinte negro +orejón tira a un dorado intenso, que se comunica +al líquido que lo acompaña. Además, es un manjar +silencioso. Aquél no sólo afectaba un tinte negro y opaco, sino que, arenoso por naturaleza, sonaba al ser triturado.</p> -<p>Luego al gimnasio, a correr, a hacer la digestin!</p> +<p>Luego al gimnasio, a correr, a hacer la digestión!</p> <h2><a name="III" id="III">III</a></h2> -<p>He dicho ya que mis primeros das de colegio -fueron de desolacin para mi alma. La tristeza +<p>He dicho ya que mis primeros días de colegio +fueron de desolación para mi alma. La tristeza no me abandonaba y las repetidas visitas de mi -madre, a la que rogaba con el acento de la desesperacin -que me sacara de all y que slo me contestaba +madre, a la que rogaba con el acento de la desesperación +que me sacara de allí y que sólo me contestaba con su llanto silencioso, sin dejarse doblegar -en su resolucin, aumentaban an mis amarguras.</p> +en su resolución, aumentaban aún mis amarguras.</p> -<p>La reaccin vino de un recurso inesperado. Una +<p>La reacción vino de un recurso inesperado. Una noche que nos llamaban a la clase de estudio, se me -ocurri abrir uno de los cajones de mi cmoda para +ocurrió abrir uno de los cajones de mi cómoda para tomar algunas galletitas con que combatir las consecuencias -del <i>men</i> mencionado. Maquinalmente -tom un libro que all haba y me fu con l. Una -vez en clase, y cuando el silencio se restableci, me -puse a leerlo. Era una traduccin espaola de "Los -tres Mosqueteros" de Dumas. Decir la impresin -causada en mi espritu por aquel mundo de aventuras, +del <i>menú</i> mencionado. Maquinalmente +tomé un libro que allí había y me fuí con él. Una +vez en clase, y cuando el silencio se restableció, me +puse a leerlo. Era una traducción española de "Los +tres Mosqueteros" de Dumas. Decir la impresión +causada en mi espíritu por aquel mundo de aventuras, amores, estocadas, amistades sagradas, brillo -y juventud, mundo desconocido para m; decir -la emocin palpitante con que segu al hidalgo gascn -desde su llegada a Pars hasta la noche sombra -del juicio, el odio al cardenal, mi jbilo por -los fracasos de ste, mi ilusin maravillosa, es hoy +y juventud, mundo desconocido para mí; decir +la emoción palpitante con que seguí al hidalgo gascón +desde su llegada a París hasta la noche sombría +del juicio, el odio al cardenal, mi júbilo por +los fracasos de éste, mi ilusión maravillosa, es hoy superior a mis fuerzas. Toda esa noche, con un -cabo de vela, encendido a hurtadillas, me la pas -leyendo. Al da siguiente no fu a los recreos, no -sal de mi cuarto y, cuando al caer la tarde conclu<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span> -el libro, slo me alentaba la esperanza de la continuacin. -Escrib a mi madre, vinieron los "Veinte -aos despus", "El Vizconde de Bragelonne" -que me cost lgrimas a raudales, un "Luis XIV y -su siglo", tambin de Dumas, crnica hecha sobre -las memorias del tiempo, cuyo nico defecto era +cabo de vela, encendido a hurtadillas, me la pasé +leyendo. Al día siguiente no fuí a los recreos, no +salí de mi cuarto y, cuando al caer la tarde concluí<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span> +el libro, sólo me alentaba la esperanza de la continuación. +Escribí a mi madre, vinieron los "Veinte +años después", "El Vizconde de Bragelonne" +que me costó lágrimas a raudales, un "Luis XIV y +su siglo", también de Dumas, crónica hecha sobre +las memorias del tiempo, cuyo único defecto era a mis ojos no ver figurar en ella a D'Artagnan, -principal personaje de la poca, en mi concepto,—y -multitud de novelas espaolas, cuidadosamente +principal personaje de la época, en mi concepto,—y +multitud de novelas españolas, cuidadosamente recortadas en folletines, unidos por alfileres y de -algunos de cuyo ttulo me acuerdo todava, aunque -despus no los haya vuelto a ver. "El Espa del +algunos de cuyo título me acuerdo todavía, aunque +después no los haya vuelto a ver. "El Espía del Gran Mundo", novela francesa, en la cual hay una especie de Caliban, pero bueno y fiel, que -chupa en una herida el veneno de una vbora; "La -gran Artista y la gran Seora", que despus he -sabido fu por un ao la <i>coqueluche</i> de las damas +chupa en una herida el veneno de una víbora; "La +gran Artista y la gran Señora", que después he +sabido fué por un año la <i>coqueluche</i> de las damas de Buenos Aires; "La verdad de un epitafio", donde -el hroe roba de un sepulcro a su amada, aletargada +el héroe roba de un sepulcro a su amada, aletargada como Julieta y le abre la mejilla de un feroz tajo para desfigurarla a los ojos de sus enemigos; "El Clavo", un individuo a quien le perforan el -crneo, durante el sueo, con un clavo invisible a -la autopsia, pero que algunos aos despus aparece +cráneo, durante el sueño, con un clavo invisible a +la autopsia, pero que algunos años después aparece gravemente incrustado en su calavera, sobre la que -un romntico medita en un cementerio, como Hamlet -con el crneo del <i>poor Yorick</i>; los "Monges de +un romántico medita en un cementerio, como Hamlet +con el cráneo del <i>poor Yorick</i>; los "Monges de las Alpujarras" y "Men Rodrigo de Sanabria", -dos de los mejores, tal vez los nicos romances -realmente histricos de Fernndez y Gonzlez, con -una brutalidad de accin, propia de la poca; el -"Hijo del Diablo", cuya primera parte me enloqueci, -hacindome soar un mes entero con mantos +dos de los mejores, tal vez los únicos romances +realmente históricos de Fernández y González, con +una brutalidad de acción, propia de la época; el +"Hijo del Diablo", cuya primera parte me enloqueció, +haciéndome soñar un mes entero con mantos encarnados, caballos galopando bajo la noche -y el trueno, viejos alquimistas calvos, y sombros, -etctera; "Dos cadveres", un salvaje romance de -Souli, que pasa en Inglaterra, bajo el efmero +y el trueno, viejos alquimistas calvos, y sombríos, +etcétera; "Dos cadáveres", un salvaje romance de +Soulié, que pasa en Inglaterra, bajo el efímero protectorado de Ricardo Cromwell y cuyos dos per<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>sonajes principales son los cuerpos de Carlos I y -de Oliverio Cromwell, con sus fretros respectivos, +de Oliverio Cromwell, con sus féretros respectivos, sobre los que pasan cosas inauditas, etc., etc. Uno -de los recuerdos ms vigorosos que he conservado, -es la impresin causada por los "Misterios del Castillo -de Udolfo", de Ana Radcliff, que cay en -mis manos en una detestable edicin espaola, en +de los recuerdos más vigorosos que he conservado, +es la impresión causada por los "Misterios del Castillo +de Udolfo", de Ana Radcliff, que cayó en +mis manos en una detestable edición española, en tres tomos con <i>x</i> en vez de <i>j</i> y <i>j</i> en vez de <i>i</i>. No -pegu los ojos en una semana, y era tal la sobreexcitacin -de mi espritu, que me figuraba que esos +pegué los ojos en una semana, y era tal la sobreexcitación +de mi espíritu, que me figuraba que esos insomnios mortificantes eran un castigo por el robo -sacrlego que haba cometido, deslizndome al templo +sacrílego que había cometido, deslizándome al templo de San Ignacio, durante un funeral por el alma -de un ciudadano, para m desconocido,—y metdome +de un ciudadano, para mí desconocido,—y metídome bajo el chaleco, en varios trozos, la vela -de cera clsica, que deba iluminar mis trasnochadas +de cera clásica, que debía iluminar mis trasnochadas de lectura.</p> <p>Por medio de canjes y <i>razzias</i> en mis salidas de -los domingos, ms o menos autorizadas por los parientes -que tenan bibliotecas, todo Dumas pas, -Fernndez y Gonzlez (un saludo al "Cocinero de -Su Majestad", que cruza mi memoria!), Prez Escrich, -que haba ya ofendido el sentido comn y el +los domingos, más o menos autorizadas por los parientes +que tenían bibliotecas, todo Dumas pasó, +Fernández y González (un saludo al "Cocinero de +Su Majestad", que cruza mi memoria!), Pérez Escrich, +que había ya ofendido el sentido común y el arte con unos veinte tomos, y una infinidad -de novelas que no recuerdo ya. Un da supe que -un compaero tena la "Hermosa Gabriela" de -Maquet. Me precipit a pedrsela, reclamando derechos +de novelas que no recuerdo ya. Un día supe que +un compañero tenía la "Hermosa Gabriela" de +Maquet. Me precipité a pedírsela, reclamando derechos de reciprocidad; pero Juan Cruz Ocampo -se haba anticipado y estaba a punto de conseguirla. -Confieso que mi primer movimiento fu disputrsela, -aun en el terreno de los hechos; pero despus -de la simple reflexin de que mis fuerzas -fsicas, no igualando mi arrogancia, me habran +se había anticipado y estaba a punto de conseguirla. +Confieso que mi primer movimiento fué disputársela, +aun en el terreno de los hechos; pero después +de la simple reflexión de que mis fuerzas +físicas, no igualando mi arrogancia, me habrían hecho quedar sin el libro y con varias contusiones, -acept el temperamento del sorteo, que como un +acepté el temperamento del sorteo, que como un anticipo sobre mi suerte constante en el <i>alea</i> de la -vida, favoreci a Ocampo. Durante una semana le -espi, le asech sin reposo y cuando le vea hablar,<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span> +vida, favoreció a Ocampo. Durante una semana le +espié, le aseché sin reposo y cuando le veía hablar,<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span> jugar o comer, en vez de leer a prisa, me indignaba, -parecindome que aquel hombre no tena la -menor nocin del honor rudimental. A ms, el cruel -sola hablarme de las hazaas de Pontis y me deca -esta frase que me estremeca de impaciencia: "Chicot +pareciéndome que aquel hombre no tenía la +menor noción del honor rudimental. A más, el cruel +solía hablarme de las hazañas de Pontis y me decía +esta frase que me estremecía de impaciencia: "Chicot figura!"...</p> <p>Las novelas, durante toda mi permanencia en -el Colegio, fueron mi salvacin contra el fastidio, +el Colegio, fueron mi salvación contra el fastidio, pero al mismo tiempo me hicieron un flaco servicio como estudiante. Todo libro que no fuera romance -me era insoportable y tena que hacer doble -esfuerzo para fijar en l mi atencin. A cul de -nosotros no ha pasado algo anlogo ms tarde en -el estudio de la historia? Quin no recuerda la +me era insoportable y tenía que hacer doble +esfuerzo para fijar en él mi atención. ¿A cuál de +nosotros no ha pasado algo análogo más tarde en +el estudio de la historia? ¿Quién no recuerda la perseverancia necesaria para leer un tratado cualquiera, -despus de las pginas luminosas de Macaulay, +después de las páginas luminosas de Macaulay, Prescott o Motley?...</p> <h2><a name="IV" id="IV">IV</a></h2> -<p>El Colegio, que ms tarde deba ser uno de los -primeros establecimientos de Amrica, era por entonces -un caos como organizacin interna. Cuando -me incrust bien y v claro, comprend que +<p>El Colegio, que más tarde debía ser uno de los +primeros establecimientos de América, era por entonces +un caos como organización interna. Cuando +me incrusté bien y ví claro, comprendí que tras las sombras ostensibles de la vida claustral -haba <i>des acommodements</i>, no slo con el cielo, sino +había <i>des acommodements</i>, no sólo con el cielo, sino con las autoridades temporales de la tierra. Durante -un ao y siendo ya mocitos, nos hemos escapado +un año y siendo ya mocitos, nos hemos escapado casi todas las noches, para hacer una vida -de vagabundos por la ciudad, en los cafs, en aquellos -puntos donde Shakespeare pone la accin de su +de vagabundos por la ciudad, en los cafés, en aquellos +puntos donde Shakespeare pone la acción de su Pericles, y, sobre todo, en los bailes de los suburbios, -de los que algunos condiscpulos, ignoro por -arte de quin, tenan siempre conocimiento.</p> +de los que algunos condiscípulos, ignoro por +arte de quién, tenían siempre conocimiento.</p> <p>Toda la variedad infinita de los medios de escapatoria, -poda reducirse a tres sistemas principales: -la portera, la despensa y el portn.—La -portera, que da sobre el atrio de San Ignacio, -requera, o elementos de corrupcin para el portero -o vas de hecho deplorables. La despensa y -cocinas tenan una pequea puerta a la calle Moreno +podía reducirse a tres sistemas principales: +la portería, la despensa y el portón.—La +portería, que da sobre el atrio de San Ignacio, +requería, o elementos de corrupción para el portero +o vías de hecho deplorables. La despensa y +cocinas tenían una pequeña puerta a la calle Moreno que a veces quedaba abierta hasta tarde. El -portn, una de esas portadas deformes de la colonia, -daba a la calle de Bolvar, donde hoy se encuentra +portón, una de esas portadas deformes de la colonia, +daba a la calle de Bolívar, donde hoy se encuentra la entrada principal del Colegio. Las hojas, en vez de llegar hasta el suelo, terminaban en unas puntas de hierro que dejaban un espacio libre entre -ellas y el pavimento.—Por all haba que pasar,<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span> +ellas y el pavimento.—Por allí había que pasar,<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span> pegado el cuerpo a la tierra, en mangas de camisa -para no estropear el nico jacquet de lujo y sintiendo +para no estropear el único jacquet de lujo y sintiendo muchas veces que las fieles puntas guardianes se insinuaban ligeramente en la espalda como -una protesta contra la evasin. A pesar de todas -sus dificultades, era el medio ms generalmente -elegido.—Pero aqu debo recordar una de esas -curiosidades de colegio, que todos mis compaeros +una protesta contra la evasión. A pesar de todas +sus dificultades, era el medio más generalmente +elegido.—Pero aquí debo recordar una de esas +curiosidades de colegio, que todos mis compañeros de entonces deben tener presente.</p> -<p>Se educaba all desde tiempo inmemorial un tipo +<p>Se educaba allí desde tiempo inmemorial un tipo acabado de <i>bohemio</i>, lleno de buenas condiciones -de corazn, haragn como una marmota, dormiln -como el smil, con una cabeza enorme, cubierta de -una melena confusa y tupida como la baja vegetacin -tropical, reido con los libros que no abra -jams y respondiendo al nombre de "Galern", +de corazón, haragán como una marmota, dormilón +como el símil, con una cabeza enorme, cubierta de +una melena confusa y tupida como la baja vegetación +tropical, reñido con los libros que no abría +jamás y respondiendo al nombre de "Galerón", sin duda por las dimensiones colosales del sombrero -que tena la funcin obligatoria y difcil de -cubrir aquella cabeza ciclpea. Ms tarde le he +que tenía la función obligatoria y difícil de +cubrir aquella cabeza ciclópea. Más tarde le he encontrado varias veces en el mundo ya en buena -situacin, ya bajo el peso de serias desgracias; le -he conservado siempre un cario inalterable. Le -encontr en Arica, entre el ejrcito bloqueado de +situación, ya bajo el peso de serias desgracias; le +he conservado siempre un cariño inalterable. Le +encontré en Arica, entre el ejército bloqueado de Montero, como corresponsal de un diario de Lima; -estaba a bordo de la "Unin" el da sombro de -Angamos en que muri Grau.—Luego volv a -verle en Lima; Pirola, cuya fortuna poltica haba -seguido y que estaba entonces en el poder, le ofreci -empleos bastante lucrativos; slo quiso aceptar -un pequeo mando militar y un puesto en la vanguardia.—Esa +estaba a bordo de la "Unión" el día sombrío de +Angamos en que murió Grau.—Luego volví a +verle en Lima; Piérola, cuya fortuna política había +seguido y que estaba entonces en el poder, le ofreció +empleos bastante lucrativos; sólo quiso aceptar +un pequeño mando militar y un puesto en la vanguardia.—Esa conducta honrosa compensa muchas -faltas. Haba hecho tambin la campaa del +faltas. Había hecho también la campaña del Paraguay.</p> <p>He hablado de Benito Neto.—Era un misterio -profundo cmo Benito haba conseguido, all en -pocas remotas y sin duda a favor de algn sacudimiento, -de alguna convulsin catica, nada menos -que una llave del portn de la calle Bolvar! Nadie<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span> -saba dnde la guardaba y todas las empresas organizadas -para robrsela dieron siempre un fiasco +profundo cómo Benito había conseguido, allá en +épocas remotas y sin duda a favor de algún sacudimiento, +de alguna convulsión caótica, nada menos +que una llave del portón de la calle Bolívar! Nadie<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span> +sabía dónde la guardaba y todas las empresas organizadas +para robársela dieron siempre un fiasco completo. Benito la cuidaba, la aceitaba con frecuencia -y tena un aparato especial para extraer -del cao todas las pelusas y migajas parsitas que -iban all a alojarse. Era para l el caballo del rabe +y tenía un aparato especial para extraer +del caño todas las pelusas y migajas parásitas que +iban allí a alojarse. Era para él el caballo del árabe o del gaucho, el fusil del cazador, la mandolina -del provenzal errante, el instrumento y el sustentculo -de su vida.—Como con el rastreador Calbar +del provenzal errante, el instrumento y el sustentáculo +de su vida.—Como con el rastreador Calíbar todos los prisioneros que tentaban evadirse, -ranos forzoso contar con Benito cuando nos animaban -iguales designios. Benito oa en silencio y -luego preguntaba tranquilamente: "Dnde vamos?" -Porque l no prestaba la llave jams, no -la alquilaba, no la venda. El era siempre de la +éranos forzoso contar con Benito cuando nos animaban +iguales designios. Benito oía en silencio y +luego preguntaba tranquilamente: "¿Dónde vamos?" +Porque él no prestaba la llave jamás, no +la alquilaba, no la vendía. El era siempre de la partida, fuere cual fuese el objetivo. En vano se -le observaba: "Benito, estamos los tres invitados -a un baile!—Me presentarn.—Vamos a una -comida a casa de Fulano!—Comer.—Una ta -ma est muy enferma!—La velar.—Tengo una +le observaba: "Benito, ¡estamos los tres invitados +a un baile!—Me presentarán.—¡Vamos a una +comida a casa de Fulano!—Comeré.—¡Una tía +mía está muy enferma!—La velaré.—Tengo una cita y....—Ha de haber alguna chinita sirviente."—A -todo tena respuesta, y le hemos visto asistir +todo tenía respuesta, y le hemos visto asistir gravemente, con su eterno jacquet canela, a entierros -de lejanos parientes de algn estudiante cuya -conducta no haba merecido un permiso de salida -y que acuda al arte de Benito. Era el Lord Flamborough -de Sandeau, pegado al joven homepata -como la ostra a la pea.</p> +de lejanos parientes de algún estudiante cuya +conducta no había merecido un permiso de salida +y que acudía al arte de Benito. Era el Lord Flamborough +de Sandeau, pegado al joven homeópata +como la ostra a la peña.</p> <h2><a name="V" id="V">V</a></h2> -<p>A ms de las escapadas nocturnas, haba las cenas +<p>A más de las escapadas nocturnas, había las cenas furtivas y algunas calaveradas soberbias de los -<i>grandes</i> que nos llenaban de admiracin.</p> +<i>grandes</i> que nos llenaban de admiración.</p> -<p>El doctor Agero estaba ya muy viejo; bueno y -carioso, viva en un optimismo singular respecto a -los estudiantes, ngeles calumniados siempre, segn -su opinin.</p> +<p>El doctor Agüero estaba ya muy viejo; bueno y +cariñoso, vivía en un optimismo singular respecto a +los estudiantes, ángeles calumniados siempre, según +su opinión.</p> <p>Recuerdo un carnaval en que hicimos atrocidades en el atrio; los chicos, con las manos llenas de -carmn, azul molido y harina, asaltbamos de improviso -a los paseantes, les llenbamos los ojos y +carmín, azul molido y harina, asaltábamos de improviso +a los paseantes, les llenábamos los ojos y el rostro con la mezcla, y cuando aquellos hombres -enfurecidos se nos venan encima, nos ponamos -a cubierto, por medio de una gil retirada, detrs -del slido baluarte de los puos de Eyzaguirre, -Pastor, Julio Landvar, Dudgeon, el tranquilo Marcelo -Paz que slo levantaba el brazo cuando vea -pegar a un dbil, etc. El pugilato comenzaba, guardndose -estrictamente las reglas de caballera; pero +enfurecidos se nos venían encima, nos poníamos +a cubierto, por medio de una ágil retirada, detrás +del sólido baluarte de los puños de Eyzaguirre, +Pastor, Julio Landívar, Dudgeon, el tranquilo Marcelo +Paz que sólo levantaba el brazo cuando veía +pegar a un débil, etc. El pugilato comenzaba, guardándose +estrictamente las reglas de caballería; pero el asaltante, olvidado del noble ejercicio, no llevaba -la mejor parte.—Uno de ellos, un francs que -tena una peluquera frente al Colegio y que nos -profesaba suma antipata por nuestro escaso consumo -de sus artculos, fu preparado por m y +la mejor parte.—Uno de ellos, un francés que +tenía una peluquería frente al Colegio y que nos +profesaba suma antipatía por nuestro escaso consumo +de sus artículos, fué preparado por mí y ribeteado por Eyzaguirre; justamente enfurecido, -se precipit a llevar la queja al doctor Agero. Un -chico le previno y presentndose llorando ante el -anciano, le dijo que aquel hombre le haba pegado<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span> -y que Eyzaguirre le haba defendido. Decir el furor -del buen Rector! Quera mandar preso al peluquero, -que ante aquella amenaza qued estupefacto; -pero la denuncia surti su efecto, porque, para que -no nos pegaran ms (y lo deca sinceramente) nos +se precipitó a llevar la queja al doctor Agüero. Un +chico le previno y presentándose llorando ante el +anciano, le dijo que aquel hombre le había pegado<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span> +y que Eyzaguirre le había defendido. ¡Decir el furor +del buen Rector! Quería mandar preso al peluquero, +que ante aquella amenaza quedó estupefacto; +pero la denuncia surtió su efecto, porque, para que +no nos pegaran más (y lo decía sinceramente) nos hizo abandonar el atrio.</p> <h2><a name="VI" id="VI">VI</a></h2> -<p>Haba la vieja costumbre, desde que el doctor -Agero se puso achacoso, de que un alumno le velara +<p>Había la vieja costumbre, desde que el doctor +Agüero se puso achacoso, de que un alumno le velara cada noche. No se acostaba; sobre un inmenso -silln Voltaire (no sospechaba el anciano la denominacin!) +sillón Voltaire (no sospechaba el anciano la denominación!) dormitaba por momentos, bajo la fatiga. -Tenamos que hacerle la lectura durante un par -de horas para que se adormeciera con la monotona +Teníamos que hacerle la lectura durante un par +de horas para que se adormeciera con la monotonía de la voz y tal vez con el fastidio del asunto. -Cun presente tengo aquel cuarto, dbilmente iluminado -por una lmpara suavizada por una pantalla -opaca, aquel silencio slo interrumpido por el +¡Cuán presente tengo aquel cuarto, débilmente iluminado +por una lámpara suavizada por una pantalla +opaca, aquel silencio sólo interrumpido por el canto del sereno y, al alba, por el paso furtivo de -algn fugitivo que volva al redil! Leamos siempre +algún fugitivo que volvía al redil! Leíamos siempre la vida de un santo en un libro de tapas verdes, -en cuya pgina ciento uno haba eternamente un +en cuya página ciento uno había eternamente un billete de veinte pesos moneda corriente, que todos -los estudiantes del colegio sabamos haber sido colocado -all expresamente por el buen Rector, que cada -maana se aseguraba ingenuamente de su presencia -en la pgina indicada y quedaba encantado de la +los estudiantes del colegio sabíamos haber sido colocado +allí expresamente por el buen Rector, que cada +mañana se aseguraba ingenuamente de su presencia +en la página indicada y quedaba encantado de la moralidad de sus hijitos, como nos llamaba.</p> -<p>Ms de una noche me he recordado en el sof -al alcance de su mano, donde me tenda vestido; -me daba una palmadita en la cabeza y me deca -con voz impregnada de cario: "duerme, nio, todava +<p>Más de una noche me he recordado en el sofá +al alcance de su mano, donde me tendía vestido; +me daba una palmadita en la cabeza y me decía +con voz impregnada de cariño: "duerme, niño, todavía no es hora". La hora eran las cinco de la -maana, en que pasbamos a una pieza contigua, -hacamos fuego en un brasero, siempre con lea<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span> -de pino y le cebbamos mate hasta las siete. Luego -nos deca: "ve a tal armario, abre tal cajn y -toma un plato que hay all. Es para t". Era la -recompensa, el premio de la velada y lo sabamos +mañana, en que pasábamos a una pieza contigua, +hacíamos fuego en un brasero, siempre con leña<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span> +de pino y le cebábamos mate hasta las siete. Luego +nos decía: "ve a tal armario, abre tal cajón y +toma un plato que hay allí. Es para tí". Era la +recompensa, el premio de la velada y lo sabíamos de memoria: un damasco y una galletita americana, -que nos haca comer pausada y separadamente, -el damasco el ltimo.</p> +que nos hacía comer pausada y separadamente, +el damasco el último.</p> -<p>Jams se nos pas por la mente la idea de protestar -contra aquella servidumbre; tena esa costumbre -tal carcter afectuoso, patriarcal, que la considerbamos +<p>Jamás se nos pasó por la mente la idea de protestar +contra aquella servidumbre; tenía esa costumbre +tal carácter afectuoso, patriarcal, que la considerábamos como un deber de hijos para con el -padre viejo y enfermo.—Slo uno que otro desaforado -aprovechaba el sueo del anciano, durante su +padre viejo y enfermo.—Sólo uno que otro desaforado +aprovechaba el sueño del anciano, durante su velada de turno, ya para escaparse, ya para darse -una indigestin de uvas, trepado como un mono en +una indigestión de uvas, trepado como un mono en las ricas parras del patio.</p> -<p>El doctor Agero fu un hombre de alma buena, -pura y cariosa; sobrevivi muy pocos meses a su -separacin del Colegio y hoy reposa en paz bajo -las bvedas de la Catedral de Buenos Aires.</p> +<p>El doctor Agüero fué un hombre de alma buena, +pura y cariñosa; sobrevivió muy pocos meses a su +separación del Colegio y hoy reposa en paz bajo +las bóvedas de la Catedral de Buenos Aires.</p> <h2><a name="VII" id="VII">VII</a></h2> <p>El estado de los estudios en el Colegio era deplorable, -hasta que tom su direccin el hombre ms -sabio que hasta el da haya pisado tierra argentina. +hasta que tomó su dirección el hombre más +sabio que hasta el día haya pisado tierra argentina. Sin documentos a la vista para rehacer su -biografa de una manera exacta, me veo forzado a +biografía de una manera exacta, me veo forzado a acudir simplemente a mis recuerdos, que por otra parte, bastan a mi objeto.</p> -<p>Amede Jacques<a name="FNanchor_5" id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a> perteneca a la generacin -que al llegar a la juventud, encontr a la Francia -en plena reaccin filosfica, cientfica y literaria.</p> +<p>Amedée Jacques<a name="FNanchor_5" id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a> pertenecía a la generación +que al llegar a la juventud, encontró a la Francia +en plena reacción filosófica, científica y literaria.</p> -<p>La filosofa se haba renovado bajo el espritu +<p>La filosofía se había renovado bajo el espíritu liberal del siglo, que, dando acogida imparcial a todos los sistemas, al lado del cartesianismo estudiaba a Bacon, a Spinoza, a Hobbes, Gassendi y Condillac, como a Leibnitz y a Hegel, a Kant y a -Fichte, como a Reid y Dugald-Stewart.—De ah -haba nacido el eclecticismo ilustrado por Cousin, +Fichte, como a Reid y Dugald-Stewart.—De ahí +había nacido el eclecticismo ilustrado por Cousin, sistema cuya vaguedad misma, cuya falta de doctrina -fundamental, responda maravillosamente a -las vacilaciones intelectuales de la poca. Jouffroy -haba abierto un surco profundo con sus estudios -sobre el destino humano, algunas de cuyas pginas -estn impregnadas de un sentimiento de desesperanza, -de una desolacin ms profunda, alta y +fundamental, respondía maravillosamente a +las vacilaciones intelectuales de la época. Jouffroy +había abierto un surco profundo con sus estudios +sobre el destino humano, algunas de cuyas páginas +están impregnadas de un sentimiento de desesperanza, +de una desolación más profunda, alta y sincera que las paradojas de Schopenhauer o los<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span> -sistemas framente construdos de Hartmann. Maine +sistemas fríamente construídos de Hartmann. Maine de Biran dejaba aquellas observaciones sobre -nuestra naturaleza moral, que admirarn siempre +nuestra naturaleza moral, que admirarán siempre como los grandes caracteres de Shakespeare. Villemain -haca cuadros inimitables de estilo y erudicin, -Guizot enseaba la historia, que Thiers escriba, -la plyade haca versos, dramas y novelas, -Delacroix, Scheffer y Jerme, pintura; Clsinger y +hacía cuadros inimitables de estilo y erudición, +Guizot enseñaba la historia, que Thiers escribía, +la pléyade hacía versos, dramas y novelas, +Delacroix, Scheffer y Jerôme, pintura; Clésinger y Pradier, estatuaria; Lamartine, Berryer, Thiers, -etctera, discursos; Rossini, Meyerbeer, Halvy, msica, -y Arago, Ampre, Gay-Lussac, C. Bernard, +etcétera, discursos; Rossini, Meyerbeer, Halèvy, música, +y Arago, Ampère, Gay-Lussac, C. Bernard, Chevreul, daban a la ciencia vida, movimiento y -alas. Amede Jacques haba crecido bajo esa atmsfera -intelectual y la curiosidad de su espritu le +alas. Amedée Jacques había crecido bajo esa atmósfera +intelectual y la curiosidad de su espíritu le llevaba al enciclopedismo. A los treinta y cinco -aos era profesor de filosofa en la Escuela normal -y haba escrito, bajo el molde eclctico, la psicologa -ms admirable que se haya publicado en Europa. +años era profesor de filosofía en la Escuela normal +y había escrito, bajo el molde ecléctico, la psicología +más admirable que se haya publicado en Europa. El estilo es claro, vigoroso, de una marcha viva y -elegante; el pensamiento sereno, la lgica inflexible -y el mtodo perfecto. Hay en ese manual, que corre -en todas las manos de los estudiantes, pginas de +elegante; el pensamiento sereno, la lógica inflexible +y el método perfecto. Hay en ese manual, que corre +en todas las manos de los estudiantes, páginas de una belleza literaria de primer orden, y aun hoy, -quince aos despus de haberlo ledo, recuerdo con -emocin los captulos sobre el mtodo y la asociacin +quince años después de haberlo leído, recuerdo con +emoción los capítulos sobre el método y la asociación de ideas.—Al mismo tiempo, el joven profesor -se ocupaba en las ediciones de las obras filosficas -de Fnelon, Clarke, etc., nicas que hoy tienen curso -en el mundo cientfico.</p> +se ocupaba en las ediciones de las obras filosóficas +de Fénelon, Clarke, etc., únicas que hoy tienen curso +en el mundo científico.</p> -<p>Pero Jacques no era uno de esos espritus fros, -estriles para la accin, que viven metidos en la -especulacin pura, sin prestar odo a los ruidos del +<p>Pero Jacques no era uno de esos espíritus fríos, +estériles para la acción, que viven metidos en la +especulación pura, sin prestar oído a los ruidos del mundo y sin apartar su pensamiento del problema, como Kant, en su cueva de Koenigsberg, levantando -un momento la cabeza para ver la cada de la -Bastilla y volvindola a hundir en la profundidad -de sus meditaciones, como el fakir hind que, per<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>dido -en la contemplacin de Brahma y susurrando -su eterno e inefable monoslabo, ignora si son los -Trtaros o los Mongoles, Tamerln o Clive, los que -pasan como un huracn sobre las llanuras regadas -por el ro sagrado. Jacques era un hombre y tena -una patria que amaba; quera que, como el espritu +un momento la cabeza para ver la caída de la +Bastilla y volviéndola a hundir en la profundidad +de sus meditaciones, como el fakir hindú que, per<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>dido +en la contemplación de Brahma y susurrando +su eterno e inefable monosílabo, ignora si son los +Tártaros o los Mongoles, Tamerlán o Clive, los que +pasan como un huracán sobre las llanuras regadas +por el río sagrado. Jacques era un hombre y tenía +una patria que amaba; quería que, como el espíritu individual se emancipa por la ciencia y el estudio, -el espritu colectivo de la Francia se emancipara -por la libertad. Hasta el ltimo momento, al frente +el espíritu colectivo de la Francia se emancipara +por la libertad. Hasta el último momento, al frente de su revista "La libertad de pensar", como al pie -de la ltima bandera que flamea en el combate, -luch con un coraje sin igual.</p> +de la última bandera que flamea en el combate, +luchó con un coraje sin igual.</p> <p>El 2 de Diciembre, como a Tocqueville, como a -Quinet, como a Hugo, lo arroj al extranjero, pobre, -con el alma herida de muerte y con la visin horrible +Quinet, como a Hugo, lo arrojó al extranjero, pobre, +con el alma herida de muerte y con la visión horrible de su porvenir abismado para siempre en aquella bacanal.</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_5" id="Footnote_5" href="#FNanchor_5"> -<span class="label">[5]</span></a> Naci en 1813, muri en 1865.</p></div> +<span class="label">[5]</span></a> Nació en 1813, murió en 1865.</p></div> <h2><a name="VIII" id="VIII">VIII</a></h2> -<p>Tom el camino del destierro y lleg a Montevideo, -desconocido y sin ningn recurso mecnico de -profesin; lo saba todo, pero le faltaba un diploma -de abogado o de mdico para poder subsistir.—Abri -una clase libre de Fsica experimental, dndole -el atractivo del fenmeno producido en el acto; -aquello llam un momento la atencin.—Pero se -necesitaba un gabinete de fsica completo y los +<p>Tomó el camino del destierro y llegó a Montevideo, +desconocido y sin ningún recurso mecánico de +profesión; lo sabía todo, pero le faltaba un diploma +de abogado o de médico para poder subsistir.—Abrió +una clase libre de Física experimental, dándole +el atractivo del fenómeno producido en el acto; +aquello llamó un momento la atención.—Pero se +necesitaba un gabinete de física completo y los instrumentos son caros.—Jacques los reemplazaba -con una exposicin luminosa y por trazados grficos; -fu intil. La gente que all iba quera ver +con una exposición luminosa y por trazados gráficos; +fué inútil. La gente que allí iba quería ver la bala caer al mismo tiempo que la pluma en el aparato de Hood, sentir en sus manos la corriente -de una pila, hacer sonar los instrumentos acsticos +de una pila, hacer sonar los instrumentos acústicos y deleitarse en los cambiantes del espectro, sin importarle -un pice la causa de los fenmenos. Dejaban -la razn en casa y slo llevaban ojos y odos +un ápice la causa de los fenómenos. Dejaban +la razón en casa y sólo llevaban ojos y oídos a la conferencia.</p> -<p>Un momento, Jacques fu retratista, unindose -a Masoni, un pariente poltico mo, de cuyos labios -tengo estos detalles. Floreca entonces la daguerreotipa, -que, con razn, pasaba por una maravilla. Fu -en esa poca que lleg, en un diario europeo, una -noticia muy sucinta sobre la fotografa, que Niepce +<p>Un momento, Jacques fué retratista, uniéndose +a Masoni, un pariente político mío, de cuyos labios +tengo estos detalles. Florecía entonces la daguerreotipía, +que, con razón, pasaba por una maravilla. Fué +en esa época que llegó, en un diario europeo, una +noticia muy sucinta sobre la fotografía, que Niepce acababa de inventar, siguiendo las indicaciones de Talbot. Jacques se puso a la obra inmediatamente y al cabo de un mes de tanteos, pruebas y ensayos, -Masoni, que diriga el aparato como ms prctico,<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span> -lleno de jbilo mostr a Jacques, que serva de -objetivo, sus propios cuellos blancos, nica imagen -que la luz caprichosa haba dejado en el papel. -Pero ni la fotografa, que ms tarde perfeccionaron, -ni la daguerreotipa, que le ceda el paso, como -el telgrafo de seales a la electricidad, daban medios +Masoni, que dirigía el aparato como más práctico,<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span> +lleno de júbilo mostró a Jacques, que servía de +objetivo, sus propios cuellos blancos, única imagen +que la luz caprichosa había dejado en el papel. +Pero ni la fotografía, que más tarde perfeccionaron, +ni la daguerreotipía, que le cedía el paso, como +el telégrafo de señales a la electricidad, daban medios de vivir.</p> -<p>Jacques se dirigi a la Repblica Argentina, se -hundi en el interior, casse en Santiago del Estero, -emprendi veinte oficios diferentes, llegando +<p>Jacques se dirigió a la República Argentina, se +hundió en el interior, casóse en Santiago del Estero, +emprendió veinte oficios diferentes, llegando hasta fabricar pan, y por fin tuvo el Colegio Nacional -de Tucumn el honor de contarlo entre sus -profesores. Fueron sus discpulos los doctores Gallo, -Uriburu, Nougus y tantos otros hombres distinguidos -hoy, que han conservado por l una veneracin +de Tucumán el honor de contarlo entre sus +profesores. Fueron sus discípulos los doctores Gallo, +Uriburu, Nougués y tantos otros hombres distinguidos +hoy, que han conservado por él una veneración profunda, como todos los que hemos gozado -de la luz de su espritu.</p> +de la luz de su espíritu.</p> <h2><a name="IX" id="IX">IX</a></h2> <p>Llamado a Buenos Aires por el Gobierno del General -Mitre, tom la direccin de los estudios en +Mitre, tomó la dirección de los estudios en el Colegio Nacional, al mismo tiempo que dictaba -una ctedra de fsica en la Universidad.—Su +una cátedra de física en la Universidad.—Su influencia se hizo sentir inmediatamente entre nosotros. -Formul un programa completo de bachillerato +Formuló un programa completo de bachillerato en ciencias y letras, defectuoso tal vez en un -solo punto, su demasiada extensin. Pero M. Jacques, -habituado a los estudios fuertes, sostena que -la inteligencia de los jvenes argentinos es ms viva +solo punto, su demasiada extensión. Pero M. Jacques, +habituado a los estudios fuertes, sostenía que +la inteligencia de los jóvenes argentinos es más viva que entre los franceses de la misma edad y que -por consiguiente podamos aprender con menor esfuerzo.—Era -exigente, porque l mismo no se -economizaba; rara vez falt a sus clases y muchas, -como dir ms adelante, tom sobre sus hombros -robustos la tarea de los dems.</p> +por consiguiente podíamos aprender con menor esfuerzo.—Era +exigente, porque él mismo no se +economizaba; rara vez faltó a sus clases y muchas, +como diré más adelante, tomó sobre sus hombros +robustos la tarea de los demás.</p> <p>Mis recuerdos vivos y claros en todo lo que al maestro querido se refiere, me lo representan con @@ -1809,294 +1771,294 @@ y aquellos amplios y enormes cuellos abiertos, rodeando un vigoroso pescuezo de gladiador.—La cabeza era soberbia; grande, blanca, luminosa, de rasgos acentuados. La calvicie le tomaba casi todo -el crneo, que se una, en una curva severa y perfecta, +el cráneo, que se unía, en una curva severa y perfecta, con la frente ancha y espaciosa, surcada de arrugas profundas y descansando, como sobre dos arcadas poderosas, en las cejas tupidas que som<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span>breaban los ojos hundidos y claros, de mirar un tanto duro y de una intensidad insostenible; la nariz casi recta, pero ligeramente abultada en la -extremidad, era de aquel corte enrgico que denota +extremidad, era de aquel corte enérgico que denota inconmovible fuerza de voluntad.—En la boca, -de labios correctos, haba algo de sensualismo;—no -usaba ms que una ligera patilla que se una +de labios correctos, había algo de sensualismo;—no +usaba más que una ligera patilla que se unía bajo la barba, acentuada y fuerte, como las que se ven en algunas viejas medallas romanas.</p> -<p>M. Jacques era spero, duro de carcter, de una -irascibilidad nerviosa, que se traduca en accin con -la rapidez del rayo, que no daba tiempo a la razn +<p>M. Jacques era áspero, duro de carácter, de una +irascibilidad nerviosa, que se traducía en acción con +la rapidez del rayo, que no daba tiempo a la razón para ejercer su influencia moderadora. "No puedo -con mi temperamento", deca l mismo, y ms de +con mi temperamento", decía él mismo, y más de una amargura de su vida provino de sus arrebatos -irreflexivos. No consegua detener su mano y entre -todos los profesores fu el nico al que admitamos +irreflexivos. No conseguía detener su mano y entre +todos los profesores fué el único al que admitíamos usara hacia nosotros gestos demasiado expresivos. -Un profesor se haba permitido un da dar un -bofetn a uno de nosotros, a Julio Landvar, si -mal no recuerdo, y ste lo tendi a lo largo de un -puetazo de la familia de aquel con que Maubreil -obsequi a M. de Talleyrand; otra vez desmayamos +Un profesor se había permitido un día dar un +bofetón a uno de nosotros, a Julio Landívar, si +mal no recuerdo, y éste lo tendió a lo largo de un +puñetazo de la familia de aquel con que Maubreil +obsequió a M. de Talleyrand; otra vez desmayamos de un tinterazo en la frente a otro magister que -crey agradable aplicarnos el antiguo precepto escolar; -pero jams nadie tuvo la idea sacrlega de +creyó agradable aplicarnos el antiguo precepto escolar; +pero jamás nadie tuvo la idea sacrílega de rebelarse contra Jacques. Bajo el golpe inmediato, -solamos protestar, arriesgando algunas ideas sobre -nuestro carcter de hombres libres, etc. Pero -una vez pasado el chubasco, nos decamos unos a +solíamos protestar, arriesgando algunas ideas sobre +nuestro carácter de hombres libres, etc. Pero +una vez pasado el chubasco, nos decíamos unos a otros, los maltratados, para levantarnos un poco -el nimo: "Si no fuera Jacques!"... Pero era +el ánimo: "¡Si no fuera Jacques!"... ¡Pero era Jacques!</p> <h2><a name="X" id="X">X</a></h2> -<p>Recuerdo una revolucin que pretendimos hacer -contra D. Jos M. Torres, Vice-Rector entonces y -de quien ms adelante hablar, porque le debo mucho. -La encabezbamos un joven Adolfo Calle, de +<p>Recuerdo una revolución que pretendimos hacer +contra D. José M. Torres, Vice-Rector entonces y +de quien más adelante hablaré, porque le debo mucho. +La encabezábamos un joven Adolfo Calle, de Mendoza, y yo.—Al salir de la mesa lanzamos -gritos sediciosos contra la mala comida y la tirana -de Torres (las escapadas haban concludo!) y otros -motivos de queja anlogos. Torres me hizo ordenar -que me le presentara, y como el tribuno francs, -a quien plagiaba inconscientemente, contest que slo -cedera a la fuerza de las bayonetas. Un celador +gritos sediciosos contra la mala comida y la tiranía +de Torres (las escapadas habían concluído!) y otros +motivos de queja análogos. Torres me hizo ordenar +que me le presentara, y como el tribuno francés, +a quien plagiaba inconscientemente, contesté que sólo +cedería a la fuerza de las bayonetas. Un celador y dos robustos gallegos de la cocina se presentaron -a prenderme, pero hubieron de retirarse con prdida, -porque mis compaeros, excitados, me cubrieron +a prenderme, pero hubieron de retirarse con pérdida, +porque mis compañeros, excitados, me cubrieron con sus cuerpos, haciendo descender sobre aquellos infelices una espesa nube de trompadas. El celador -que, como Jrges, haba presenciado el combate -de lo alto de un banco, corri a comunicar a -Torres, plagiando l a su vez a Lafayette en su respuesta +que, como Jérges, había presenciado el combate +de lo alto de un banco, corrió a comunicar a +Torres, plagiando él a su vez a Lafayette en su respuesta al conde de Artois, que aquello no era ni un -motn vulgar, ni una sedicin, sino pura y simplemente -una revolucin. El seor Torres, no por -falta de energa por cierto, sino por espritu de -jerarqua, fu inmediatamente a buscar a M. Jacques, -Rector entonces del Colegio y que viva en +motín vulgar, ni una sedición, sino pura y simplemente +una revolución. El señor Torres, no por +falta de energía por cierto, sino por espíritu de +jerarquía, fué inmediatamente a buscar a M. Jacques, +Rector entonces del Colegio y que vivía en una casa amarilla en la esquina de Venezuela y -Balcarce. Pero nosotros creamos que haba ido a -traer la polica y empezamos los preparativos de de<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>fensa.—Recuerdo +Balcarce. Pero nosotros creíamos que había ido a +traer la policía y empezamos los preparativos de de<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>fensa.—Recuerdo haber pronunciado un discurso sobre la ignominia de ser gobernados, nosotros republicanos, -por un espaol monrquico, con citas -de la Independencia, San Martn, Belgrano, y creo -que hasta la invasin inglesa.—Otros oradores me +por un español monárquico, con citas +de la Independencia, San Martín, Belgrano, y creo +que hasta la invasión inglesa.—Otros oradores me sucedieron en la tribuna, que era la plataforma de -un trapecio, y la resistencia se resolvi. En esto -omos una detonacin en el claustro, seguida de varias +un trapecio, y la resistencia se resolvió. En esto +oímos una detonación en el claustro, seguida de varias otras, matizadas de imprecaciones. Algunos -conjurados haban esparcido en los corredores esas -pequeas bombas Orsini que estallan al ser pisadas. +conjurados habían esparcido en los corredores esas +pequeñas bombas Orsini que estallan al ser pisadas. Era M. Jacques que entraba, irritado como Neptuno -contra las olas. Desgraciadamente, no crey -que convena primero calmar el mar, sino que puso -el <i>quos ego</i>.... en accin. Al aparecer en la puerta -del gimnasio, un estremecimiento corri en las filas -de los que acabbamos de jurar ser libres o morir.—No +contra las olas. Desgraciadamente, no creyó +que convenía primero calmar el mar, sino que puso +el <i>quos ego</i>.... en acción. Al aparecer en la puerta +del gimnasio, un estremecimiento corrió en las filas +de los que acabábamos de jurar ser libres o morir.—No de otra manera dejaron los persas penetrar el espanto en sus corazones, cuando vieron a Pallas -Athenea flotar sobre el ejrcito griego, armada de -la espada drica, en el llano de Marathon.—Vino -rpido hacia m y....! Luego me tom del brazo y -me condujo consigo. No intent resistir y echando -a mis compaeros una mirada que significaba claramente: -"Ya lo veis! Los dioses nos son contrarios!" -segu con la cabeza baja a mi vencedor. -Llegados a la sala del Vice-Rector, recib nuevas +Athenea flotar sobre el ejército griego, armada de +la espada dórica, en el llano de Marathon.—Vino +rápido hacia mí y....! Luego me tomó del brazo y +me condujo consigo. No intenté resistir y echando +a mis compañeros una mirada que significaba claramente: +"¡Ya lo veis! ¡Los dioses nos son contrarios!" +seguí con la cabeza baja a mi vencedor. +Llegados a la sala del Vice-Rector, recibí nuevas pruebas de la pujanza de su brazo y un cuarto de -hora despus me encontraba ignominiosamente expulsado, +hora después me encontraba ignominiosamente expulsado, con todos mis penates, es decir, con un -pequeo bal, del lado exterior de la puerta del +pequeño baúl, del lado exterior de la puerta del Colegio.—Eran las ocho y media de la noche: -medit. Mi familia y todos mis parientes en el -campo, sin un peso en el bolsillo,—qu hacer? -Me pareca aquella una aventura enorme y encontraba +medité. Mi familia y todos mis parientes en el +campo, sin un peso en el bolsillo,—¿qué hacer? +Me parecía aquella una aventura enorme y encontraba que David Copperfield era un pigmeo a mi -lado; me crea perdido para siempre en el con<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>cepto -social. Vagu una hora, sin el bal, se entiende, -que haba dejado en depsito en la sacrista -de San Ignacio y por fin fu a caer sobre un banco -de la plaza Victoria. Un hombre pas, me conoci, -me interrog y tomndome cariosamente de la mano, -me llev a su casa, donde dorm en el cuarto +lado; me creía perdido para siempre en el con<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>cepto +social. Vagué una hora, sin el baúl, se entiende, +que había dejado en depósito en la sacristía +de San Ignacio y por fin fuí a caer sobre un banco +de la plaza Victoria. Un hombre pasó, me conoció, +me interrogó y tomándome cariñosamente de la mano, +me llevó a su casa, donde dormí en el cuarto de sus hijos, que eran mis amigos.—Era D. Marcos -Paz, Presidente entonces de la Repblica y uno de -los hombres ms puros y bondadosos que han nacido +Paz, Presidente entonces de la República y uno de +los hombres más puros y bondadosos que han nacido en suelo argentino.</p> <p>Varios enemigos de Jacques quisieron explotar mi -expulsin violenta y vieron a mi madre para intentar -una accin criminal contra l. Mi madre, -sin ms objetivo que mi porvenir, resisti con energa, -vi a Jacques, que ya haba devuelto desgarrada +expulsión violenta y vieron a mi madre para intentar +una acción criminal contra él. Mi madre, +sin más objetivo que mi porvenir, resistió con energía, +vió a Jacques, que ya había devuelto desgarrada una solicitud del Colegio entero por nuestra -readmisin (Calle haba seguido mi suerte) y despus -de muchas instancias, consigui la promesa de -admitirme externo, si en mis exmenes sala <i>regular</i>. +readmisión (Calle había seguido mi suerte) y después +de muchas instancias, consiguió la promesa de +admitirme externo, si en mis exámenes salía <i>regular</i>. La suerte y mi esfuerzo me favorecieron y habiendo -obtenido ese ao, que era el primero, el -premio de honor, volv a ingresar en los claustros +obtenido ese año, que era el primero, el +premio de honor, volví a ingresar en los claustros del internado.</p> <h2><a name="XI" id="XI">XI</a></h2> -<p>Nada mortificaba ms a Jacques que ver un alumno +<p>Nada mortificaba más a Jacques que ver un alumno dormido durante sus explicaciones; el desdichado -tena siempre un despertar violento. Los cuchicheos, -la novela debajo del banco, leda a hurtadillas, -le ponan fuera de s. Entraba en la clase +tenía siempre un despertar violento. Los cuchicheos, +la novela debajo del banco, leída a hurtadillas, +le ponían fuera de sí. Entraba en la clase con su paso reposado y durante media hora, con -un enorme pedazo de tiza en la mano, que sola +un enorme pedazo de tiza en la mano, que solía limpiar negligentemente en la solapa de la levita, explicaba la materia con su voz grave y sonora. A medida que se animaba, sacaba un cigarrillo de papel, lo armaba y lo colocaba sobre la mesa. Pero -mientras buscaba fsforos se olvidaba del cigarro, -sacaba otro y as sucesivamente, hasta que, agotada -su provisin, se diriga a uno de nosotros y -nos peda uno, que nos apresurbamos a darle, encendido -el rostro, pero sin hacerle la menor indicacin +mientras buscaba fósforos se olvidaba del cigarro, +sacaba otro y así sucesivamente, hasta que, agotada +su provisión, se dirigía a uno de nosotros y +nos pedía uno, que nos apresurábamos a darle, encendido +el rostro, pero sin hacerle la menor indicación hacia los que estaban enfilados sobre la mesa.</p> <p>Luego nos dictaba nuestros cuadernos, pero con una rapidez tal de palabra, que, siendo casi imposible -seguirle, habamos adoptado con mi vecino -del primer banco y amigo, Julin Aguirre, hijo de +seguirle, habíamos adoptado con mi vecino +del primer banco y amigo, Julián Aguirre, hijo de Jujuy y actualmente magistrado distinguido, un -sistema de signos abreviativos. As las voces largas, +sistema de signos abreviativos. Así las voces largas, como <i>circunferencia</i>, <i>perpendicular</i>, etc., eran reemplazadas por el signo del infinito, ∞, las letras<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span> -griegas α, π, etc.—Un da, habindose interrumpido -para reir a alguno, me toc la mala +griegas α, π, etc.—Un día, habiéndose interrumpido +para reñir a alguno, me tocó la mala suerte de que eligiera mi cuaderno para reanudar -el hilo de la exposicin.—Aquel galimatas de -signos le puso furioso y me tir con mi propio manuscrito.</p> +el hilo de la exposición.—Aquel galimatías de +signos le puso furioso y me tiró con mi propio manuscrito.</p> <h2><a name="XII" id="XII">XII</a></h2> <p>Otra vez, Corrales... No puedo resistir al deseo -de presentar a mi condiscpulo Corrales. Es uno +de presentar a mi condiscípulo Corrales. Es uno de esos tipos eternos del internado que todo aquel -que haya pasado algunos aos dentro de los muros -de un colegio, reconocer a primera vista.—Es -el cabrin, el travieso, el mal estudiante, el reo +que haya pasado algunos años dentro de los muros +de un colegio, reconocerá a primera vista.—Es +el cabrión, el travieso, el mal estudiante, el reo presunto de todas las contravenciones, faltas y delitos.—De -un espritu lleno de iniciativa, inventando +un espíritu lleno de iniciativa, inventando a cada instante una treta nueva para burlarse -del maestro o procurarse alguna satisfaccin, +del maestro o procurarse alguna satisfacción, gritando como veinte en el recreo, dejando grabado su nombre en todas las mesas, gracioso, chispeante -en la conversacin, llena de la sal gruesa de colegio, +en la conversación, llena de la sal gruesa de colegio, es al mismo tiempo incapaz de aprender, de -asimilarse una nocin cientfica cualquiera.—Corrales +asimilarse una noción científica cualquiera.—Corrales inventaba trampas, aparatos para robar uvas, lazos corredizos admirables para tomar delicadamente del cuello, desde una altura de diez metros, -las botellas simtricamente colocadas sobre una mesa +las botellas simétricamente colocadas sobre una mesa en el patio del cura de San Ignacio, sobre el que daban las ventanas de algunos dormitorios, botellas -que su dueo destinaba a festejar la fiesta -del patrono;—Corrales saba abrirse la puerta -del encierro sin fractura visible, pero Corrales jams +que su dueño destinaba a festejar la fiesta +del patrono;—Corrales sabía abrirse la puerta +del encierro sin fractura visible, pero Corrales jamás pudo comprender ni creer que el valor de los -ngulos se midiera por el espacio comprendido entre -los lados y no por la longitud de stos.</p> +ángulos se midiera por el espacio comprendido entre +los lados y no por la longitud de éstos.</p> -<p>Las matemticas, como toda nocin racional por<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span> -lo dems, eran para l abismos sin fondo en los -que su crneo de chorlo se mareaba. Era fesimo, +<p>Las matemáticas, como toda noción racional por<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span> +lo demás, eran para él abismos sin fondo en los +que su cráneo de chorlo se mareaba. Era feísimo, picado de viruelas, con un pelo lacio, duro y abundante, obedeciendo sin trabas el impulso de veinte -remolinos. Sus libros, jams abiertos, eran los ms +remolinos. Sus libros, jamás abiertos, eran los más sucios y deshechos del colegio. Algunas veces, cuando -la cosa apuraba, vena a que le explicramos un -teorema, con claridad, sin prisa y dndole el derecho -de preguntar, sin lmites. Era intil; no -tena la nocin del ngulo recto.—En clase pasaba +la cosa apuraba, venía a que le explicáramos un +teorema, con claridad, sin prisa y dándole el derecho +de preguntar, sin límites. Era inútil; no +tenía la noción del ángulo recto.—En clase pasaba el tiempo en tallar su banco, que se iba convirtiendo -en un escao digno del Berruguete,—en +en un escaño digno del Berruguete,—en fumar a escondidas, a favor de su facultad envidiada de retener el humo en el pecho durante cinco minutos, en hacer flechas, cuerdas de goma -de botn que, fijadas en el ndice y el pulgar, lanzaban +de botín que, fijadas en el índice y el pulgar, lanzaban al techo una bola de papel mascado que se -adhera a l, sosteniendo por un hilo un retrato +adhería a él, sosteniendo por un hilo un retrato de perfil del profesor; en fabricar gallos perfectos, -navos primitivos y en mil otros pasatiempos igualmente -conexos con el curso.—No haba casi da, +navíos primitivos y en mil otros pasatiempos igualmente +conexos con el curso.—No había casi día, en la clase de Jacques, que Corrales escapara a las vigorosas arremetidas del sabio.—Pero Corrales, -familiarizado ya con ese procedimiento, haba +familiarizado ya con ese procedimiento, había resuelto emplear en su defensa una de sus artes -ms estudiadas: Corrales <i>canchaba</i> maravillosamente. +más estudiadas: Corrales <i>canchaba</i> maravillosamente. Un pie adelante, con el cuerpo encorvado, durante -los recreos, ni los <i>grandes</i> conseguan tocarle -el rostro; tena la agilidad, la vista del compadrito -y sus mismos dichos especiales.—As, cierto da -que Jacques nos explicaba que los tres ngulos de -un tringulo equivalen a dos rectos, Corrales, oyendo -como el ruido del viento la explicacin, desde -los ltimos bancos de la clase, estaba profundamente -preocupado en construir, en unin con su +los recreos, ni los <i>grandes</i> conseguían tocarle +el rostro; tenía la agilidad, la vista del compadrito +y sus mismos dichos especiales.—Así, cierto día +que Jacques nos explicaba que los tres ángulos de +un triángulo equivalen a dos rectos, Corrales, oyendo +como el ruido del viento la explicación, desde +los últimos bancos de la clase, estaba profundamente +preocupado en construir, en unión con su vecino el cojo Videla, que le ayudaba eficazmente, un garfio para robar uvas de noche. De pronto<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span> Jacques se detiene y con voz tonante exclama: "Corrales, -t eres un imbcil y tu compadre Videla -otro: cunto valen los dos juntos?"—"Dos rectos!"—contest -Corrales, que tena en el odo -esas dos palabras tan repetidas durante la explicacin +tú eres un imbécil y tu compadre Videla +otro: ¿cuánto valen los dos juntos?"—"¡Dos rectos!"—contestó +Corrales, que tenía en el oído +esas dos palabras tan repetidas durante la explicación y sin darse cuenta, en su sorpresa, de la -pregunta de Jacques. Este se le fu encima y nos -fu dado presenciar uno de los combates ms reidos -del ao.</p> +pregunta de Jacques. Este se le fué encima y nos +fué dado presenciar uno de los combates más reñidos +del año.</p> -<p>Corrales se ech para atrs, enrosc el cuerpo, -hundi la cabeza entre los hombros y mirando a +<p>Corrales se echó para atrás, enroscó el cuerpo, +hundió la cabeza entre los hombros y mirando a su adversario con sus ojos chiquitos, llenos de malicia, -esper el ataque con las manos en postura.—Jacques -<i>debut</i> por un revs, que fu hbilmente +esperó el ataque con las manos en postura.—Jacques +<i>debutó</i> por un revés, que fué hábilmente parado; una finta en tercia, seguida de un amago -al pelo, no obtuvo mayor xito. Entonces Jacques, -despreciando los golpes artsticos, comenz lisa y +al pelo, no obtuvo mayor éxito. Entonces Jacques, +despreciando los golpes artísticos, comenzó lisa y llanamente a hacer llover sobre Corrales una granizada de trompadas, bifes, reveses, de filo, de plano, de punta, todo en confuso e inexplicable torbellino. -El calor de la lucha enardeci a Corrales; se multiplicaba, -se retorca y cada buena parada deca -con acento jadeante: "Diande!"—"Cundo, mi -vida!" y otros gritos de guerra anlogos. Jacques, -ms irritado an, hizo avanzar la artillera -y una nube de puntapis cay sobre las extremidades -del intrpido agredido.—Corrales, que no -saba canchar con las piernas, se puso de rodillas -sobre el banco; esta simple evolucin hizo efmeros -los estragos del can y el combate al arma blanca -continu.—Pero Corrales era un simple montonero, -un Paez, un Gemes, un Artigas; no haba -ledo a Csar, ni al gran Federico, ni las memorias -de Vauban, ni los apuntes de Napolen, ni los libros +El calor de la lucha enardeció a Corrales; se multiplicaba, +se retorcía y cada buena parada decía +con acento jadeante: "¡Diande!"—"¡Cuándo, mi +vida!" y otros gritos de guerra análogos. Jacques, +más irritado aún, hizo avanzar la artillería +y una nube de puntapiés cayó sobre las extremidades +del intrépido agredido.—Corrales, que no +sabía canchar con las piernas, se puso de rodillas +sobre el banco; esta simple evolución hizo efímeros +los estragos del cañón y el combate al arma blanca +continuó.—Pero Corrales era un simple montonero, +un Paez, un Güemes, un Artigas; no había +leído a César, ni al gran Federico, ni las memorias +de Vauban, ni los apuntes de Napoleón, ni los libros de Jomini.—Su arte era instintivo y Jacques -tena la ciencia y el genio de la estrategia.</p> +tenía la ciencia y el genio de la estrategia.</p> -<p>De idntica manera los persas valerosos no supie<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span>ron +<p>De idéntica manera los persas valerosos no supie<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span>ron defender sus empalizadas contra los atenienses -de Platea.—El banco de la batalla haba sido +de Platea.—El banco de la batalla había sido abandonado por los vecinos de Corrales; Jacques -vi la ventaja de una mirada y amagando una +vió la ventaja de una mirada y amagando una carga violenta, mientras Corrales en el movimiento -defensivo perda un tanto el equilibrio, su adversario, -de un golpe enrgico, di en tierra con el banco -y con Corrales.—Antes de que ste pudiera levantarse, -Jacques le asi del cuello de la camisa, -no saltando el botn correspondiente por la costumbre +defensivo perdía un tanto el equilibrio, su adversario, +de un golpe enérgico, dió en tierra con el banco +y con Corrales.—Antes de que éste pudiera levantarse, +Jacques le asió del cuello de la camisa, +no saltando el botón correspondiente por la costumbre inveterada en Corrales de no usarlo nunca.—No -brill en manos del vencedor la daga de misericordia, -pero s son, uno solo, soberbio bofetn.</p> +brilló en manos del vencedor la daga de misericordia, +pero sí sonó, uno solo, soberbio bofetón.</p> -<p>As concluy aquel memorable combate, que habamos +<p>Así concluyó aquel memorable combate, que habíamos presenciado silenciosos y absortos, a la manera de los indios de Manco Capac las batallas de Almagro y de Pizarro, como luchas de seres superiores @@ -2105,995 +2067,995 @@ al hombre!...</p> <h2><a name="XIII" id="XIII">XIII</a></h2> <p>Jacques llegaba indefectiblemente al Colegio a -las nueve de la maana; averiguaba si haba faltado -algn profesor y en caso afirmativo, iba a -la clase, preguntaba en qu punto del programa -nos encontrbamos, pasaba la mano por su vasta +las nueve de la mañana; averiguaba si había faltado +algún profesor y en caso afirmativo, iba a +la clase, preguntaba en qué punto del programa +nos encontrábamos, pasaba la mano por su vasta frente como para refrescar la memoria y en seguida, -sin vacilacin, con un mtodo admirable, nos -daba una explicacin de qumica, de fsica, de matemticas -en todas sus divisiones, aritmtica, lgebra, -geometra descriptiva o analtica, retrica, historia, -literatura, hasta latn! El nico curso, de todo +sin vacilación, con un método admirable, nos +daba una explicación de química, de física, de matemáticas +en todas sus divisiones, aritmética, álgebra, +geometría descriptiva o analítica, retórica, historia, +literatura, hasta latín! El único curso, de todo aquel extenso programa, que no le he visto dictar -por accidente, era el de ingls, dado por mi buen -amigo David Lewis, que nos haca leer a Milton y a +por accidente, era el de inglés, dado por mi buen +amigo David Lewis, que nos hacía leer a Milton y a Pope, a Addison y a todos los buenos prosistas del "Spectator".</p> -<p>Debe estar fija en la memoria de mis compaeros +<p>Debe estar fija en la memoria de mis compañeros aquella admirable conferencia de M. Jacques sobre -la composicin del aire atmosfrico.—Hablaba haca -una hora, y fenmeno inaudito en los fastos del +la composición del aire atmosférico.—Hablaba hacía +una hora, y ¡fenómeno inaudito en los fastos del Colegio! al sonar la campana de salida, uno de -los alumnos se dirigi, arrastrndose hasta la puerta, -la cerr para que no entrara el sonido y por medio -de esta estratagema, ayudada por la preocupacin -de Jacques, tuvimos media hora ms de clase. -Haba venido de buen humor ese da y su palabra -sala fcil, elegante y luminosa.—En ciertos momentos -se olvidaba y nos hablaba en francs, que<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span> -todos entendamos entonces. Qu pintura inimitable -de ese maravilloso fenmeno de la vegetacin, -de aquellas plantas con corazn de madre, absorbiendo -el leal carbono de la atmsfera y esparciendo -a raudales el oxgeno, la esencia de la vida! Cmo +los alumnos se dirigió, arrastrándose hasta la puerta, +la cerró para que no entrara el sonido y por medio +de esta estratagema, ayudada por la preocupación +de Jacques, tuvimos media hora más de clase. +Había venido de buen humor ese día y su palabra +salía fácil, elegante y luminosa.—En ciertos momentos +se olvidaba y nos hablaba en francés, que<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span> +todos entendíamos entonces. ¡Qué pintura inimitable +de ese maravilloso fenómeno de la vegetación, +de aquellas plantas con corazón de madre, absorbiendo +el leal carbono de la atmósfera y esparciendo +a raudales el oxígeno, la esencia de la vida! ¡Cómo nos hablaba de la bajeza miserable del hombre que -pisotea una planta o abate un rbol para coger un -fruto! An suena en mis odos su palabra, y al -recordarla, an se apodera de mi alma aquella emocin -nueva e inexplicable entonces para m!</p> - -<p>Cuando empez a dictar el curso de filosofa, -que deba concluir tan brillantemente Pedro Goyena, -di como texto el manual en colaboracin +pisotea una planta o abate un árbol para coger un +fruto! Aún suena en mis oídos su palabra, y al +recordarla, aún se apodera de mi alma aquella emoción +nueva e inexplicable entonces para mí!</p> + +<p>Cuando empezó a dictar el curso de filosofía, +que debía concluir tan brillantemente Pedro Goyena, +dió como texto el manual en colaboración con Simon y Saisset. En la primera conferencia -dijo bien claro que aqulla era la filosofa elctica; -ms tarde aadi a algunos compaeros: "el -da que yo escriba mi filosofa, comenzar por +dijo bien claro que aquélla era la filosofía eléctica; +más tarde añadió a algunos compañeros: "el +día que yo escriba mi filosofía, comenzaré por quemar ese manual".</p> <p>No ha dejado nada al respecto; pero si es posible rehacer sus ideas personales con el estudio -de su naturaleza intelectual y sus opiniones cientficas, -no es arriesgado afirmar que, discpulo directo -de Bacon, perteneca a la escuela positivista, -que hasta entonces no haba tenido divulgadores -como Littr, pero que, antes de haberla -formulado Augusto Comte, ha sido la filosofa de +de su naturaleza intelectual y sus opiniones científicas, +no es arriesgado afirmar que, discípulo directo +de Bacon, pertenecía a la escuela positivista, +que hasta entonces no había tenido divulgadores +como Littré, pero que, antes de haberla +formulado Augusto Comte, ha sido la filosofía de los hombres de ciencia, realmente superiores, en todos los tiempos.</p> -<p>Adorbamos a Jacques a pesar de su carcter, -jams faltamos a sus clases, y nuestro orgullo mayor, +<p>Adorábamos a Jacques a pesar de su carácter, +jamás faltamos a sus clases, y nuestro orgullo mayor, que ha persistido hasta hoy, es llamarnos sus -discpulos. A ms, su historia, conocida por todos -nosotros y pintorescamente exagerada, nos haca -ver en l, no slo un mrtir de la libertad, como -lo fu en efecto, sino un hombre que haba luchado -cuerpo a cuerpo con Napolen, nombre simblico -de la tirana.</p> +discípulos. A más, su historia, conocida por todos +nosotros y pintorescamente exagerada, nos hacía +ver en él, no sólo un mártir de la libertad, como +lo fué en efecto, sino un hombre que había luchado +cuerpo a cuerpo con Napoleón, nombre simbólico +de la tiranía.</p> <h2><a name="XIV" id="XIV">XIV</a></h2> -<p>Una maana vagbamos en el claustro, asombrados +<p>Una mañana vagábamos en el claustro, asombrados que hubiese pasado un cuarto de hora del momento infalible en que M. Jacques se presentaba. -De pronto un grito penetrante hiri nuestros -odos; conoc la voz de Eduardo Fidanza, uno -de los discpulos, ms distinguidos del Colegio. Corr -a la portera y encontr a Fidanza plido, desencajado, -repitiendo como en un sueo: "M. Jacques -ha muerto!" La impresin fu indescriptible; +De pronto un grito penetrante hirió nuestros +oídos; conocí la voz de Eduardo Fidanza, uno +de los discípulos, más distinguidos del Colegio. Corrí +a la portería y encontré a Fidanza pálido, desencajado, +repitiendo como en un sueño: "¡M. Jacques +ha muerto!" La impresión fué indescriptible; se nos hizo un nudo en la garganta y nos miramos -unos a otros con los rostros blancos, lvidos, +unos a otros con los rostros blancos, lívidos, como en el momento de una desventura terrible.</p> -<p>El portero haba recibido orden de no dejarnos +<p>El portero había recibido orden de no dejarnos salir; le echamos violentamente a un lado y muchos, sin sombrero, desolados, corrimos a casa de M. Jacques.</p> -<p>Estaba tendido sobre su cama, rgido y con la +<p>Estaba tendido sobre su cama, rígido y con la soberbia cabeza impregnada de una majestad indecible.—La -muerte le haba sorprendido al llegar -a su casa despus de una noche agitada. El -rayo de la apopleja le derrib vestido, sin darle -tiempo para pedir ayuda.—Penda su mano derecha +muerte le había sorprendido al llegar +a su casa después de una noche agitada. El +rayo de la apoplejía le derribó vestido, sin darle +tiempo para pedir ayuda.—Pendía su mano derecha fuera de la cama; uno por uno, por un -movimiento espontneo, nos fuimos arrodillando y -posando en ella los labios, como un adis supremo -a aquel a quien nunca debamos olvidar. Su -espritu liberal, abierto a todas las verdades de -la ciencia, libre de preocupaciones raquticas, ha<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span> +movimiento espontáneo, nos fuimos arrodillando y +posando en ella los labios, como un adiós supremo +a aquel a quien nunca debíamos olvidar. Su +espíritu liberal, abierto a todas las verdades de +la ciencia, libre de preocupaciones raquíticas, ha<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span> ejercido su influencia poderosa sobre el de todos -sus discpulos.</p> +sus discípulos.</p> <p>Le llevamos a pulso hasta su tumba y levantamos en ella un modesto monumento con nuestros -pobres recursos de estudiantes. Duerme el sueo -eterno al abrigo de los rboles sombros, no lejos -del sitio donde reposan mis muertos queridos. Jams -voy a la tumba de los mos sin pasar por el +pobres recursos de estudiantes. Duerme el sueño +eterno al abrigo de los árboles sombríos, no lejos +del sitio donde reposan mis muertos queridos. Jamás +voy a la tumba de los míos sin pasar por el sepulcro del maestro y saludarle con el respeto -profundo de los grandes carios.</p> +profundo de los grandes cariños.</p> <h2><a name="XV" id="XV">XV</a></h2> -<p>El retiro del doctor Agero no mejor la disciplina +<p>El retiro del doctor Agüero no mejoró la disciplina interna del Colegio.—Estaba reservada -esa difcil tarea a D. Jos M. Torres, que, con -mano de hierro y cargando con la ms franca y +esa difícil tarea a D. José M. Torres, que, con +mano de hierro y cargando con la más franca y abierta odiosidad que es posible dedicar a un hombre, -nos meti en vereda, nos dom a fuerza de +nos metió en vereda, nos domó a fuerza de castigos, transformando el encierro en la morada -habitual de algunos de nosotros, privndonos de +habitual de algunos de nosotros, privándonos de salida, levantando en alto, en fin, el principio de -autoridad. De un carcter desgraciado, pues a la -primera contradiccin se pona fuera de s, dudo -que haya tenido apetito un solo da durante su -permanencia en el Colegio; oamos a cada instante +autoridad. De un carácter desgraciado, pues a la +primera contradicción se ponía fuera de sí, dudo +que haya tenido apetito un solo día durante su +permanencia en el Colegio; oíamos a cada instante su voz de trueno rebotar en el eco de los claustros, -vibrante e inflamada. En cuanto a m, creo -haber contribudo no poco a hacerle la vida amarga -y le pido humildemente perdn, porque sin su -energa perseverante, no habra concludo mis estudios, -y sabe Dios si el sr intil que bajo mi nombre +vibrante e inflamada. En cuanto a mí, creo +haber contribuído no poco a hacerle la vida amarga +y le pido humildemente perdón, porque sin su +energía perseverante, no habría concluído mis estudios, +y sabe Dios si el sér inútil que bajo mi nombre se agita en el mundo no hubiera sido algo peor.</p> -<p>Pero antes de su ingreso, el Colegio fu regido -algn tiempo por un sacerdote de quien tengo +<p>Pero antes de su ingreso, el Colegio fué regido +algún tiempo por un sacerdote de quien tengo forzosamente que hablar tan mal, que me limito -a designarle slo por iniciales. D. F. M. era extranjero -e ignoro por qu circunstancia un hom<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>bre -como l, sin moralidad, sin inteligencia y desprovisto -de ilustracin, haba conseguido hacerse +a designarle sólo por iniciales. D. F. M. era extranjero +e ignoro por qué circunstancia un hom<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>bre +como él, sin moralidad, sin inteligencia y desprovisto +de ilustración, había conseguido hacerse nombrar Vicerrector del Colegio Nacional.</p> -<p>Antes de su entrada las pasiones polticas que -haban agitado la Repblica desde 1852 se reflejaban +<p>Antes de su entrada las pasiones políticas que +habían agitado la República desde 1852 se reflejaban en las divisiones y odios entre los estudiantes. -Provincianos y porteos formaban dos bandos, +Provincianos y porteños formaban dos bandos, cuyas diferencias se zanjaban a menudo en duelos parciales.</p> <p>Los provincianos eran dos terceras partes de la -totalidad en el internado, y nosotros, los porteos, -ocupbamos modestamente el ltimo tercio; -eran ms fuertes, pero nos vengbamos ridiculizndoles -y remedndoles a cada instante.—Habamos -pillado un trozo de dilogo entre dos de -ellos, uno que deca, con una palangana en la -mano: "Agora no ms la vo a derramar!" y el -otro que contestaba en voz de tiple: "No la derrams!"—Lo +totalidad en el internado, y nosotros, los porteños, +ocupábamos modestamente el último tercio; +eran más fuertes, pero nos vengábamos ridiculizándoles +y remedándoles a cada instante.—Habíamos +pillado un trozo de diálogo entre dos de +ellos, uno que decía, con una palangana en la +mano: "¡Agora no más la vo a derramar!" y el +otro que contestaba en voz de tiple: "¡No la derramís!"—Lo convertimos en un estribillo que -les pona fuera de s, como los rebuznos del uno +les ponía fuera de sí, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don Quijote.</p> -<p>Eran mucho ms graves, serios y estudiosos que +<p>Eran mucho más graves, serios y estudiosos que nosotros.—Con igualdad de inteligencia y con -menor esfuerzo por nuestra parte obtenamos mejores -clasificaciones en los exmenes. El fenmeno -consista simplemente en nuestra mayor viveza de -imaginacin, desparpajo natural y facilidad de -elocucin.—Recuerdo que Pedro Goyena, hablando +menor esfuerzo por nuestra parte obteníamos mejores +clasificaciones en los exámenes. El fenómeno +consistía simplemente en nuestra mayor viveza de +imaginación, desparpajo natural y facilidad de +elocución.—Recuerdo que Pedro Goyena, hablando de un joven correntino, Carlos Harvey, dotado -de una inteligencia slida y profunda, de una -laboriosidad incomparable, repeta las palabras de -Sainte-Beuve, aplicndoselas: "le falta la arenilla -dorada". Esa arenilla dorada constitua nuestra -superioridad.—Dbamos una conferencia de historia, -filosofa o retrica con sin igual botaratera, +de una inteligencia sólida y profunda, de una +laboriosidad incomparable, repetía las palabras de +Sainte-Beuve, aplicándoselas: "le falta la arenilla +dorada". Esa arenilla dorada constituía nuestra +superioridad.—Dábamos una conferencia de historia, +filosofía o retórica con sin igual botaratería, mientras ellos, en general, poseyendo la materia<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span> tal vez mejor que nosotros, se limitaban a una -exposicin sucinta, plida y difcil. Haba, por +exposición sucinta, pálida y difícil. Había, por ejemplo, otro bohemio en el Colegio, enorme, pesado, indolente, pero de una inteligencia clara y meditativa. Era un joven Aberastain, de San -Juan, hijo del mrtir del Pocito; yo me haba -ligado a l porque nuestros padres fueron amigos -y le haba aplicado el mismo apodo de "buey" -que el suyo haba recibido en la Universidad. -Goyena, que era nuestro profesor de filosofa, se -haba empeado en hacerle hablar, porque en dos -o tres contestaciones en clase le llam la atencin -la claridad con que comprenda ciertos puntos +Juan, hijo del mártir del Pocito; yo me había +ligado a él porque nuestros padres fueron amigos +y le había aplicado el mismo apodo de "buey" +que el suyo había recibido en la Universidad. +Goyena, que era nuestro profesor de filosofía, se +había empeñado en hacerle hablar, porque en dos +o tres contestaciones en clase le llamó la atención +la claridad con que comprendía ciertos puntos obscuros. Al fin hubo de renunciar, vencido por -la apata invariable de aquel carcter. El pobre -Aberastain fu una de las primeras vctimas del -clera de 1867.</p> +la apatía invariable de aquel carácter. El pobre +Aberastain fué una de las primeras víctimas del +cólera de 1867.</p> -<p>He nombrado a uno; nombrar otro, el primero +<p>He nombrado a uno; nombraré otro, el primero de todos, Patricio Sorondo, arrebatado por la fiebre amarilla, cuando era ya conocido por su inteligencia extraordinaria, unida, lo que no es -comn, a una laboriosidad perseverante y tenaz. -Era el primer discpulo de su clase; hablaba con +común, a una laboriosidad perseverante y tenaz. +Era el primer discípulo de su clase; hablaba con maravillosa facilidad, era espiritual, chispeante, y -como estudiaba enormemente, sus exmenes fueron -siempre aclamados.—Jacques le tena gran cario, -sentimiento que habamos descubierto, no por -manifestaciones externas, sino por un fenmeno negativo: -jams le reprendi.—Patricio se entretena +como estudiaba enormemente, sus exámenes fueron +siempre aclamados.—Jacques le tenía gran cariño, +sentimiento que habíamos descubierto, no por +manifestaciones externas, sino por un fenómeno negativo: +jamás le reprendió.—Patricio se entretenía en decir negligentemente, delante de mi amigo -Valentn Balbn, hoy ingeniero distinguido, que -la noche anterior haba estudiado hasta tal punto—y -le sealaba medio tomo de un enorme tratado -de fsica o matemticas.—Valentn, animado -de una emulacin digna y de un gran orgullo, -volva al da siguiente plido y con los ojos +Valentín Balbín, hoy ingeniero distinguido, que +la noche anterior había estudiado hasta tal punto—y +le señalaba medio tomo de un enorme tratado +de física o matemáticas.—Valentín, animado +de una emulación digna y de un gran orgullo, +volvía al día siguiente pálido y con los ojos marchitos, habiendo estudiado hasta el punto indi<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span>cado, -tragndose un centenar de pginas que Patricio -no haba ni aun recorrido.</p> +tragándose un centenar de páginas que Patricio +no había ni aun recorrido.</p> -<p>La muerte de Sorondo fu una prdida real para -el pas; habramos tenido en l un hombre de estado, -liberal, lleno de ilustracin y con un carcter +<p>La muerte de Sorondo fué una pérdida real para +el país; habríamos tenido en él un hombre de estado, +liberal, lleno de ilustración y con un carácter firme y recto.</p> <h2><a name="XVI" id="XVI">XVI</a></h2> -<p>Estudibamos seriamente en el Colegio, sobre -todo los tres meses que precedan los exmenes, -en los que el gimnasio y los claustros perdan su -aspecto bullicioso, para no dejar ver sino plidas -caras hundidas en el libro, pizarras llenas de frmulas -algebraicas, y en los rincones pequeos Scrates +<p>Estudiábamos seriamente en el Colegio, sobre +todo los tres meses que precedían los exámenes, +en los que el gimnasio y los claustros perdían su +aspecto bullicioso, para no dejar ver sino pálidas +caras hundidas en el libro, pizarras llenas de fórmulas +algebraicas, y en los rincones pequeños Sócrates ocupados en discutir con los ateos venidos, no ya de la Jonia, sino de los Andes o del Aconquija. -Los exmenes eran duros y sabamos que -seran tomados por profesores de la Universidad.</p> +Los exámenes eran duros y sabíamos que +serían tomados por profesores de la Universidad.</p> <p>Ahora bien; entre el Colegio y la Universidad -exista el mismo antagonismo, la misma lucha que -entre los discpulos de Guillermo de Champeaux -y los de Abelardo, la misma emulacin que -entre Oxford y Cambridge. Desprecibamos esos +existía el mismo antagonismo, la misma lucha que +entre los discípulos de Guillermo de Champeaux +y los de Abelardo, la misma emulación que +entre Oxford y Cambridge. Despreciábamos esos petimetres que iban paquetes al aula una vez por mes, a hacer barullo en las clases de Larsen o -Gigena y que no lean sino el Balmes o el Grusez, -mientras nosotros nos alimentbamos de la mdula -de len del electicismo (!)—A ms, por -dnde la Universidad era capaz de presentar un +Gigena y que no leían sino el Balmes o el Gérusez, +mientras nosotros nos alimentábamos de la médula +de león del electicismo (!)—A más, ¿por +dónde la Universidad era capaz de presentar un cuadro de aventuras, de diabluras, como las que ilustraban los anales del Colegio?—De tiempo en tiempo nos llegaba la noticia de un aparato -que, regido por un hilo, pona de punta una aguja +que, regido por un hilo, ponía de punta una aguja en las sillas de Larsen, Gigena o Ramsay, en el -momento de sentarse,—la transformacin de una -galera profesional en acorden silencioso, etc. Pero<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span> -acogamos esa materia parva con la benvola sonrisa -de los magos de Faran ante los primeros -milagros de Moiss.—Una cosa nos disgustaba: +momento de sentarse,—la transformación de una +galera profesional en acordeón silencioso, etc. Pero<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span> +acogíamos esa materia parva con la benévola sonrisa +de los magos de Faraón ante los primeros +milagros de Moisés.—Una cosa nos disgustaba: que Jacques no nos perteneciera de una manera -completa y exclusiva. Habramos dado algo por -verle renunciar su ctedra de fsica en la Universidad.</p> +completa y exclusiva. Habríamos dado algo por +verle renunciar su cátedra de física en la Universidad.</p> <p>En los primeros tiempos quise reaccionar un -tanto contra ese espritu, y recordando que antes -de entrar en el Colegio haba pasado un ao en -la Universidad, intent iniciar, sin xito, la poltica -de conciliacin. Y, sin embargo, no eran de -los ms gratos mis recuerdos universitarios. Para -ingresar a la clase de primer ao de latn, deb -rendir un impalpable examen de gramtica castellana, -en el que fu ignominiosamente reprobado +tanto contra ese espíritu, y recordando que antes +de entrar en el Colegio había pasado un año en +la Universidad, intenté iniciar, sin éxito, la política +de conciliación. Y, sin embargo, no eran de +los más gratos mis recuerdos universitarios. Para +ingresar a la clase de primer año de latín, debí +rendir un impalpable examen de gramática castellana, +en el que fuí ignominiosamente reprobado por la mesa compuesta de Minos, Eaco y Radamanto, bajo la forma de Larsen, Gigena y el doctor -Tobal. Me dieron un trozo de la "Eneida", traduccin +Tobal. Me dieron un trozo de la "Eneida", traducción Larsen, para analizar gramaticalmente; -era una invocacin que empezaba por: "Diosa!"—"Pronombre -posesivo!" dije, y bast; porque -con voz de trueno, Larsen me grit: "Retrate, +era una invocación que empezaba por: "¡Diosa!"—"Pronombre +posesivo!" dije, y bastó; porque +con voz de trueno, Larsen me gritó: "¡Retírate, animal!"</p> -<p>Esto era en Diciembre; en Marzo arremet de -nuevo, pas regular, con recomendacin de mayor -estudio para el ao venidero e ingres en la famosa -clase de latn donde Pirovano haca sus raras -y memorables apariciones. Nada ms soberbio que -los dilogos que se entablaban entre l y Larsen.</p> +<p>Esto era en Diciembre; en Marzo arremetí de +nuevo, pasé regular, con recomendación de mayor +estudio para el año venidero e ingresé en la famosa +clase de latín donde Pirovano hacía sus raras +y memorables apariciones. Nada más soberbio que +los diálogos que se entablaban entre él y Larsen.</p> <p>Era en vano que Larsen interrogara a Pirovano sobre el I, II, IV o VI libro de la "Eneida", sobre -el "De Viris" o el "Epitome"; Pirovano saba +el "De Viris" o el "Epitome"; Pirovano sabía un solo verso de memoria, ordenado y traducido, -que amaba con pasin y que lanzaba con una voz -eufnica cada vez que Larsen pulsaba su erudicin: +que amaba con pasión y que lanzaba con una voz +eufónica cada vez que Larsen pulsaba su erudición: <i>Amor insano Pasiphae!</i></p><p><span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span></p> -<p>De ah no sala, sino a la calle.—Es al doctor +<p>De ahí no salía, sino a la calle.—Es al doctor Larsen a quien el pueblo de Buenos Aires debe -el tener ese mdico que le honra. Harto de Pirovano -y para verse libre de l, le hizo pasar contra -viento y marea en el examen de primer ao, en +el tener ese médico que le honra. Harto de Pirovano +y para verse libre de él, le hizo pasar contra +viento y marea en el examen de primer año, en el que hubiera quedado eternamente; tal era su -aficin al Nebrija.</p> +afición al Nebrija.</p> <h2><a name="XVII" id="XVII">XVII</a></h2> -<p>Conocamos tambin en el Colegio la existencia -de un caf clandestino, donde se reunan a jugar +<p>Conocíamos también en el Colegio la existencia +de un café clandestino, donde se reunían a jugar al billar Pellegrini, Juan Carlos Lagos, Lastra, -Quirno y Terry, a quien Pellegrini corra todas +Quirno y Terry, a quien Pellegrini corría todas las noches hasta su casa, sin faltar una sola a esta -higinica costumbre.—Los combates homricos -del mercado no nos eran desconocidos, ni las pindricas +higiénica costumbre.—Los combates homéricos +del mercado no nos eran desconocidos, ni las pindáricas escenas de la clase de griego, de Larsen, -donde ste y su nico discpulo, el pobre correntino -Fernndez, muerto en plena juventud, se +donde éste y su único discípulo, el pobre correntino +Fernández, muerto en plena juventud, se disputaban la palma de los juegos Pythios, recitando con sin igual entusiasmo los versos de la -"Ilada".—En la Universidad se sostena calumniosamente +"Ilíada".—En la Universidad se sostenía calumniosamente que el sueldo de la clase de griego -se divida entre Larsen y Fernndez, pero el hecho -curioso es que Fernndez, solo en clase, consegua +se dividía entre Larsen y Fernández, pero el hecho +curioso es que Fernández, solo en clase, conseguía armar unos barullos colosales, respondiendo imperturbablemente a las imprecaciones de -Larsen: "No soy yo!"—Recuerdo que ms tarde, +Larsen: "¡No soy yo!"—Recuerdo que más tarde, cuando fuimos estudiantes de derecho, Patricio Sorondo nos invitaba a entrar en masa en la -clase de griego, como oyentes. Cuando Larsen lea -algn verso, Patricio sonrea con lstima. Interpelado, -aseguraba al buen profesor que su pronunciacin -helnica era deplorable; que, a lo sumo, -slo poda compararse al dialecto de los porteros -de Atenas en tiempo de Pericles.—Fernndez se<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span> -indignaba y encarndose con Patricio, le diriga -una alocucin en griego que ni l mismo, ni Larsen, -ni nadie entenda.—La escena conclua siempre -ponindonos Larsen a todos en la puerta y -encerrndose de nuevo con Fernndez, que a todo -trance quera saber el griego...</p> +clase de griego, como oyentes. Cuando Larsen leía +algún verso, Patricio sonreía con lástima. Interpelado, +aseguraba al buen profesor que su pronunciación +helénica era deplorable; que, a lo sumo, +sólo podía compararse al dialecto de los porteros +de Atenas en tiempo de Pericles.—Fernández se<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span> +indignaba y encarándose con Patricio, le dirigía +una alocución en griego que ni él mismo, ni Larsen, +ni nadie entendía.—La escena concluía siempre +poniéndonos Larsen a todos en la puerta y +encerrándose de nuevo con Fernández, que a todo +trance quería saber el griego...</p> <h2><a name="XVIII" id="XVIII">XVIII</a></h2> -<p>La pluma ha corrido inconscientemente; quera -hablar del antagonismo entre porteos y provincianos, -y heme aqu bien lejos de mi objeto!</p> +<p>La pluma ha corrido inconscientemente; quería +hablar del antagonismo entre porteños y provincianos, +y heme aquí bien lejos de mi objeto!</p> <p>El hecho es que el nuevo Vicerrector, por una -u otra razn, decidi gobernar con un partido, -sistema como cualquier otro, aunque para l tuvo +u otra razón, decidió gobernar con un partido, +sistema como cualquier otro, aunque para él tuvo consecuencias deplorables.</p> -<p>Creamos entonces, exageradamente, que todos los +<p>Creíamos entonces, exageradamente, que todos los castigos nos estaban reservados, mientras los provincianos -(nosotros ramos del <i>Estado</i> de Buenos -Aires!) tenan asegurada la impunidad absoluta. +(nosotros éramos del <i>Estado</i> de Buenos +Aires!) tenían asegurada la impunidad absoluta. Las conspiraciones empezaron, los duelos parciales -entre los dos bandos se sucedan sin interrupcin, +entre los dos bandos se sucedían sin interrupción, hasta que la conducta misma de Don F. M. -justific la explosin de la clera portea. Don F. +justificó la explosión de la cólera porteña. Don F. M. nos organizaba bailes en el dormitorio antiguamente -destinado a capilla, en el que aun exista +destinado a capilla, en el que aun existía el altar y en el que, en otro tiempo, bajo el doctor -Agero, se hacan lecturas morales una vez por -semana.—No fu por cierto el sentimiento religioso -el que nos sublev ante aquella profanacin; -pero como en esos bailes haba cena y se beba +Agüero, se hacían lecturas morales una vez por +semana.—No fué por cierto el sentimiento religioso +el que nos sublevó ante aquella profanación; +pero como en esos bailes había cena y se bebía no poco vino seco, que por su color reemplazaba -el Jerez a la mirada, suceda que muchos chicos -se embriagaban, lo que era no solamente un espectculo +el Jerez a la mirada, sucedía que muchos chicos +se embriagaban, lo que era no solamente un espectáculo repugnante, sino que autorizaba ciertos rumores infames contra la conducta de Don F. M., que hoy quiero creer calumniosos, pero sobre cuya<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span> -exactitud no tenamos entonces la menor duda. +exactitud no teníamos entonces la menor duda. El simple hecho del baile revelaba, por otra parte, en aquel hombre, una condescendencia criminal, -tratndose de un Colegio de jvenes internos, -rgimen abominable por s mismo y que slo puede +tratándose de un Colegio de jóvenes internos, +régimen abominable por sí mismo y que sólo puede persistir a favor de una vigilancia de todos los momentos y de una disciplina militar.</p> -<p>A la conspiracin vaga sucedi una organizacin +<p>A la conspiración vaga sucedió una organización de carbonarios. Yo no tuve el honor de ser -iniciado; era muy chico an y perteneca a los -<i>abajeos</i>; es decir, a los que vivamos en el piso +iniciado; era muy chico aún y pertenecía a los +<i>abajeños</i>; es decir, a los que vivíamos en el piso bajo del colegio, mientras el alto era ocupado por -los mayores, los <i>arribeos</i>.—Nuestros prohombres -lo haban organizado todo, sin dar cuenta a -la gente menuda. Pero yo tena un buen amigo +los mayores, los <i>arribeños</i>.—Nuestros prohombres +lo habían organizado todo, sin dar cuenta a +la gente menuda. Pero yo tenía un buen amigo en Eyzaguirre, que tuvo la bondad de ilustrarme ligeramente.</p> <p>Mis relaciones con Eyzaguirre eran de una naturaleza especial; le incomodaba a cada instante, -le remedaba, le llamaba <i>Del Pas</i>, que era su aborrecido +le remedaba, le llamaba <i>Del País</i>, que era su aborrecido apodo, zumbaba a su alrededor como un mosquito, le desafiaba, le echaba pelo de cepillo entre -las sbanas, le mortificaba, en fin, de cuantas maneras -me sugera mi imaginacin, tendida a ese +las sábanas, le mortificaba, en fin, de cuantas maneras +me sugería mi imaginación, tendida a ese solo objeto. Eyzaguirre era un hombre robusto, -fuerte y bravo; ms de una vez levant el brazo -sobre m, pero venca su generosidad ingnita y -comprendiendo que de un golpe me habra suprimido, +fuerte y bravo; más de una vez levantó el brazo +sobre mí, pero vencía su generosidad ingénita y +comprendiendo que de un golpe me habría suprimido, lo dejaba caer ahogando un rugido, como -Jean Taureau delante de Fifine. Slo en una ocasin -la clera le ceg; me di a mano abierta un -cogotazo que me tendi a lo largo y antes que -hubiere iniciado a patadas desde el suelo un estril -sistema defensivo, ya Eyzaguirre me haba +Jean Taureau delante de Fifine. Sólo en una ocasión +la cólera le cegó; me dió a mano abierta un +cogotazo que me tendió a lo largo y antes que +hubiere iniciado a patadas desde el suelo un estéril +sistema defensivo, ya Eyzaguirre me había levantado en sus robustos brazos y llevado junto -a la fuente para ponerme agua en la cabeza, pre<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span>guntndome, -con la voz trmula por la emocin, si -me haba hecho dao.</p> +a la fuente para ponerme agua en la cabeza, pre<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span>guntándome, +con la voz trémula por la emoción, si +me había hecho daño.</p> -<p>Tanta generosidad me venci, y sea por ese motivo -o porque el primer cogotazo haba roto el -cmodo prisma de la impunidad, el hecho es que +<p>Tanta generosidad me venció, y sea por ese motivo +o porque el primer cogotazo había roto el +cómodo prisma de la impunidad, el hecho es que nos hicimos amigos para siempre. Aun hoy es uno de los hombres cuya mano estrecho con mayor placer.</p> <h2><a name="XIX" id="XIX">XIX</a></h2> -<p>Eyzaguirre me haba dicho que si senta algn +<p>Eyzaguirre me había dicho que si sentía algún gran ruido de noche, en los claustros de arriba, acometiera valerosamente al provinciano que tuviera -ms prximo de mi cama y que lo pusiera -fuera de combate. Que ramos pocos y slo podra -salvarnos el valor y la rapidez en la accin. En -fin, despus de algunos das de expectativa, una -noche, de una a dos de la maana, saltamos todos +más próximo de mi cama y que lo pusiera +fuera de combate. Que éramos pocos y sólo podría +salvarnos el valor y la rapidez en la acción. En +fin, después de algunos días de expectativa, una +noche, de una a dos de la mañana, saltamos todos sobre el lecho, al sacudimiento espantoso de una -detonacin que conmovi las paredes del Colegio.</p> +detonación que conmovió las paredes del Colegio.</p> -<p>Arremet ciego a mi vecino, que no puedo recordar +<p>Arremetí ciego a mi vecino, que no puedo recordar bien si era un joven llamado Granillo, de la -Rioja, o Cossio, de Corrientes, d y recib algunos -moquetes; pero la curiosidad pudo ms, y todos +Rioja, o Cossio, de Corrientes, dí y recibí algunos +moquetes; pero la curiosidad pudo más, y todos corrimos, casi desnudos, a los claustros superiores.—Aun -haba mucho humo; las puertas del -cuarto del Vicerrector haban sido sacadas de quicio -por la explosin de dos bombas Orsini, sin -proyectiles, se entiende, pues el objeto no fu otro +había mucho humo; las puertas del +cuarto del Vicerrector habían sido sacadas de quicio +por la explosión de dos bombas Orsini, sin +proyectiles, se entiende, pues el objeto no fué otro que dar un susto de dos yemas a Don F. M.—Este -haba hecho una barricada en la puerta.</p> +había hecho una barricada en la puerta.</p> <p>En medio del claustro y solo, frente a su cuarto, -v a Eyzaguirre en soberbia apostura de combate, +ví a Eyzaguirre en soberbia apostura de combate, con un viejo sable en la mano izquierda y una bola de plomo, unida a una cuerda, en la derecha.</p> -<p>De todos los dormitorios afluan estudiantes, muchos -de ellos armados. Aqul iba a ser un campo<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span> -de Agramante; el Vicerrector, vindose rodeado de -sus fieles, salv la barricada y comenz a vociferar, +<p>De todos los dormitorios afluían estudiantes, muchos +de ellos armados. Aquél iba a ser un campo<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span> +de Agramante; el Vicerrector, viéndose rodeado de +sus fieles, salvó la barricada y comenzó a vociferar, abriendo sus vestidos, mostrando el pecho desnudo, desafiando a la muerte, etc. Los conocedores -sostuvieron siempre que esa manifestacin de valor -haba sido un poco tarda.</p> +sostuvieron siempre que esa manifestación de valor +había sido un poco tardía.</p> -<p>As como los franceses de Sicilia, repuestos de -su sorpresa, arremetan enfurecidos a sus adversarios, +<p>Así como los franceses de Sicilia, repuestos de +su sorpresa, arremetían enfurecidos a sus adversarios, los provincianos se preparaban a caer sobre nuestra vanguardia, formada por Eyzaguirre y dos -o tres compaeros, cuando vimos aparecer al venerable -Dr. Santilln, cura prroco de San Ignacio; +o tres compañeros, cuando vimos aparecer al venerable +Dr. Santillán, cura párroco de San Ignacio; sus cabellos blancos, su palabra mansa y persuasiva, -desarmaron los nimos.—Cada uno se -retir a su cuarto y l llev consigo a Don F. M., -que jams volvi a pisar el suelo del Colegio.</p> - -<p>El sumario al da siguiente fu terrible; M. -Jacques, plido de clera, tomaba las declaraciones -principales. El punto capital era ste: quin -haba prendido fuego a las bombas?—La respuesta -fu unnime y sincera: "no lo s". Y -era la verdad; por largos aos ha permanecido +desarmaron los ánimos.—Cada uno se +retiró a su cuarto y él llevó consigo a Don F. M., +que jamás volvió a pisar el suelo del Colegio.</p> + +<p>El sumario al día siguiente fué terrible; M. +Jacques, pálido de cólera, tomaba las declaraciones +principales. El punto capital era éste: ¿quién +había prendido fuego a las bombas?—La respuesta +fué unánime y sincera: "no lo sé". Y +era la verdad; por largos años ha permanecido oculto el nombre del nuevo Guy Fawkes, del atrevido -estudiante que, con ms xito que aqul, llev -a cabo ese rasgo de audacia. Ms tarde, cuando -haca ya mucho tiempo que haba salido del Colegio, +estudiante que, con más éxito que aquél, llevó +a cabo ese rasgo de audacia. Más tarde, cuando +hacía ya mucho tiempo que había salido del Colegio, uno de los <i>grandes</i> de entonces me hizo la -confidencia, murmurando a mi odo un nombre que +confidencia, murmurando a mi oído un nombre que callo hoy, no porque a mi juicio pueda menoscabar -en lo mnimo la relacin de esta aventura al -que la di acabado fin, sino por un curiossimo +en lo mínimo la relación de esta aventura al +que la dió acabado fin, sino por un curiosísimo resto de aquel culto del estudiante de honor por -la discrecin y el secreto. Es pueril, pero lo siento -as.</p> +la discreción y el secreto. Es pueril, pero lo siento +así.</p> <h2><a name="XX" id="XX">XX</a></h2> <p>Dos o tres expulsados, tres meses sin salida los domingos a casi todos e interminables horas de encierro a muchos de nosotros volvieron a poner -las cosas en su estado normal, afirmndose definitivamente +las cosas en su estado normal, afirmándose definitivamente la disciplina con el ingreso de Don -Jos M. Torres.</p> +José M. Torres.</p> <p>El encierro es un recuerdo punzante que no me abandona; eterno candidato para ocuparlo, su -husped frecuente, conoca una por una sus condiciones, +huésped frecuente, conocía una por una sus condiciones, sus escasos recursos, sus numerosas inscripciones -y aquel olor hmedo, acre, que se me -incrustaba en la nariz y me acompaaba una semana +y aquel olor húmedo, acre, que se me +incrustaba en la nariz y me acompañaba una semana entera. La puerta daba a un descanso de la -escalera que se abra frente al gimnasio.—Era -una pieza baja, de bveda: cuatro metros cuadrados. -Tena un escao de cal y canto, demasiado +escalera que se abría frente al gimnasio.—Era +una pieza baja, de bóveda: cuatro metros cuadrados. +Tenía un escaño de cal y canto, demasiado estrecho para acostarse y que daba calambres en -la espalda a la hora de estar sentado en l. Una +la espalda a la hora de estar sentado en él. Una luz insignificante entraba por una claraboya lateral -y muy alta, por donde los compaeros solan -tirar con maestra algunos comestibles con que -combatir el clsico rgimen de pan y agua.</p> +y muy alta, por donde los compañeros solían +tirar con maestría algunos comestibles con que +combatir el clásico régimen de pan y agua.</p> -<p>Oh! las horas mortales pasadas all dentro, +<p>¡Oh! las horas mortales pasadas allí dentro, tendido en el suelo, llena de tierra la cabeza, el -cuerpo dolorido, los odos tapados para no oir el +cuerpo dolorido, los oídos tapados para no oir el ruido embriagador de la partida de rescate, en la que yo era famoso por mi ligereza, la vela de sebo, mortecina y nauseabunda, pegada a la pared, de<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span>bajo de una caricatura de Paunero con tricornio y con una cinta saliendo de su boca, a manera de -las ingenuas leyendas brotando de labios de vrgenes +las ingenuas leyendas brotando de labios de vírgenes y santos, en el arte cristiano primitivo, pero -cargada aqu con un dstico cojo y expresivo; la +cargada aquí con un dístico cojo y expresivo; la enorme hoja de la puerta, tallada, quemada de arriba abajo, horadada y recompuesta, como un -pantaln de marinero; la cerradura claveteada y +pantalón de marinero; la cerradura claveteada y cosida, fiel e incorruptible, virgen de todo atentado, -desde la solemne declaracin de Corrales sobre +desde la solemne declaración de Corrales sobre la ineficacia de nuevas tentativas al respecto; el hambre frecuente, los proyectos de venganza negra -y sombra, lentamente madurados en la obscuridad, +y sombría, lentamente madurados en la obscuridad, pero disipados tan pronto como el aire de la libertad entraba en los pulmones!...</p> <p>He conservado toda mi vida un terror instintivo -a la prisin; jams he visitado una penitenciara +a la prisión; jamás he visitado una penitenciaría sin un secreto deseo de encontrarme en la -calle. Aun hoy las evasiones clebres me llenan -de encanto y tengo una simpata profunda por -Latude, el barn de Trenck y Jacques Casanova. +calle. Aun hoy las evasiones célebres me llenan +de encanto y tengo una simpatía profunda por +Latude, el barón de Trenck y Jacques Casanova. No he podido comprender nunca el libro de Silvio Pellico, ni creo que el sentimiento de conformidad religiosa, unido a un imperio absoluto -de la razn, basten para determinar esa placidez -celeste, si no se tiene una sangre tranquila y fra, -un espritu contemplativo y una atrofia completa +de la razón, basten para determinar esa placidez +celeste, si no se tiene una sangre tranquila y fría, +un espíritu contemplativo y una atrofia completa del sistema nervioso.</p> <h2><a name="XXI" id="XXI">XXI</a></h2> -<p>Las autoridades del Colegio haban comenzado +<p>Las autoridades del Colegio habían comenzado a preocuparse seriamente en dar mayor ensanche -a los dormitorios destinados a enfermera, en vista -del nmero de estudiantes, siempre en aumento, +a los dormitorios destinados a enfermería, en vista +del número de estudiantes, siempre en aumento, que era necesario alojar en ella. Una epidemia -vaga, indefinida, haba hecho su aparicin en los -claustros. Los sntomas eran siempre un fuerte -dolor de cabeza, acompaado de terribles dolores -de estmago. <i>Vas-y-voir!</i></p> +vaga, indefinida, había hecho su aparición en los +claustros. Los síntomas eran siempre un fuerte +dolor de cabeza, acompañado de terribles dolores +de estómago. <i>¡Vas-y-voir!</i></p> -<p>El hecho es que la enfermera era una morada +<p>El hecho es que la enfermería era una morada deliciosa; se charlaba de cama a cama; el caldo, -sin elevarse a las alturas del <i>consomm</i>, tena un +sin elevarse a las alturas del <i>consommé</i>, tenía un cierto gustito a carne, absolutamente ausente del -lquido homnimo que se nos serva en el refectorio; -pescbamos de tiempo en tiempo un ala de -gallina, y sobre todo... no bamos a clase!</p> +líquido homónimo que se nos servía en el refectorio; +pescábamos de tiempo en tiempo un ala de +gallina, y sobre todo... no íbamos a clase!</p> -<p>La enfermera era, como es natural, econmicamente +<p>La enfermería era, como es natural, económicamente regida por el enfermero. Acabo de dejar la pluma para meditar y traer su nombre a la memoria sin conseguirlo; pero tengo presente su -aspecto, su modo, su fisonoma, como si hubiera -cruzado hoy ante mis ojos. Haba sido primero sirviente +aspecto, su modo, su fisonomía, como si hubiera +cruzado hoy ante mis ojos. Había sido primero sirviente de la despensa, luego segundo portero, y, -en fin, por una de esas aberraciones que jams -alcanzar a explicarme, enfermero. "Para esa plaza +en fin, por una de esas aberraciones que jamás +alcanzaré a explicarme, enfermero. "Para esa plaza se necesitaba un calculador, dice Beaumarchais: -la obtuvo un bailarn".</p> +la obtuvo un bailarín".</p> -<p>Era italiano y su aspecto haca imposible un<span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span> -clculo aproximativo de su edad. Poda tener treinta -aos, pero nada impeda elevar la cifra a veinte -unidades ms. Fu siempre para nosotros una grave -cuestin decir si era gordo o flaco.</p> +<p>Era italiano y su aspecto hacía imposible un<span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span> +cálculo aproximativo de su edad. Podía tener treinta +años, pero nada impedía elevar la cifra a veinte +unidades más. Fué siempre para nosotros una grave +cuestión decir si era gordo o flaco.</p> -<p>Hay hombres que presentan ese fenmeno; recuerdo +<p>Hay hombres que presentan ese fenómeno; recuerdo que en Arica, durante el bloqueo, pasamos -con Roque Senz Pea largas horas reuniendo elementos, -para basar una opinin racional al respecto, -con motivo de la configuracin fsica del -general Buenda.—Senz Pea se inclinaba a +con Roque Sáenz Peña largas horas reuniendo elementos, +para basar una opinión racional al respecto, +con motivo de la configuración física del +general Buendía.—Sáenz Peña se inclinaba a creer que era muy gordo y yo hubiera sostenido sobre la hoguera que aquel hombre era flaco, extremadamente -flaco.—Le veamos todos los das, -le analizbamos sin ganar terreno. Yo arda por -conocer su opinin propia; pero el viejo guerrero, -lleno de vanidad, deca hoy, a propsito de una -marcha forzada que vena a su memoria, que haba -sufrido mucho a causa de su corpulencia.—Senz -Pea me miraba triunfante!—Pero al da siguiente, +flaco.—Le veíamos todos los días, +le analizábamos sin ganar terreno. Yo ardía por +conocer su opinión propia; pero el viejo guerrero, +lleno de vanidad, decía hoy, a propósito de una +marcha forzada que venía a su memoria, que había +sufrido mucho a causa de su corpulencia.—Sáenz +Peña me miraba triunfante!—Pero al día siguiente, con motivo de una carga famosa, que el general -se atribua, haca presente que su caballo, con tan -<i>poco peso</i> encima, le haba permitido preceder las -primeras filas.—A mi vez, miraba a Senz Pea -como invitndole a que sostuviera su opinin ante -aquel argumento contundente. No sabamos a quin -acudir, ni qu procedimiento emplear. Pesar a -Buenda? Medirle? No lo hubiera consentido. -Consultar a su sastre? No le tena en Arica.—Aquello -se converta en una pesadilla constante; -ambos veamos en sueos al general.—Roque, que -era sonmbulo, se levantaba a veces pidiendo un +se atribuía, hacía presente que su caballo, con tan +<i>poco peso</i> encima, le había permitido preceder las +primeras filas.—A mi vez, miraba a Sáenz Peña +como invitándole a que sostuviera su opinión ante +aquel argumento contundente. No sabíamos a quién +acudir, ni qué procedimiento emplear. ¿Pesar a +Buendía? ¿Medirle? No lo hubiera consentido. +¿Consultar a su sastre? No le tenía en Arica.—Aquello +se convertía en una pesadilla constante; +ambos veíamos en sueños al general.—Roque, que +era sonámbulo, se levantaba a veces pidiendo un hacha para ensanchar una puerta por la que no -poda penetrar Buenda.—Yo vea floretes pasearse +podía penetrar Buendía.—Yo veía floretes pasearse por el cuarto, en las horas calladas de la -noche y observaba que sus empuaduras tenan -la cara de Buenda.—No encontrbamos compromiso +noche y observaba que sus empuñaduras tenían +la cara de Buendía.—No encontrábamos compromiso plausible, ni <i>modus vivendi</i> aceptable. Reco<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span>nocer -que aquel hombre era <i>regular</i>, habra sido -una cobarda moral, una dbil manera de cohonestar -con las opiniones recprocas. En cuanto a m, -la humillacin de mis pretensiones de hombre observador -me haca sufrir en extremo.—Cmo -podra escudriar moralmente un individuo, si no +que aquel hombre era <i>regular</i>, habría sido +una cobardía moral, una débil manera de cohonestar +con las opiniones recíprocas. En cuanto a mí, +la humillación de mis pretensiones de hombre observador +me hacía sufrir en extremo.—¿Cómo +podría escudriñar moralmente un individuo, si no era capaz de clasificarle como volumen positivo?—Al -fin, un rayo de luz hiri mis ojos o la reminiscencia +fin, un rayo de luz hirió mis ojos o la reminiscencia inconsciente del enfermero del Colegio vino a golpear en mi memoria. Vi marchar de -perfil a Buenda y, ahogando un grito, me desped -de prisa y corr en busca de Senz Pea, a quien -encontr tendido en una cama, silencioso y meditando, +perfil a Buendía y, ahogando un grito, me despedí +de prisa y corrí en busca de Sáenz Peña, a quien +encontré tendido en una cama, silencioso y meditando, sin duda ninguna, en el insoluble problema.—Medio -sofocado, grit desde la puerta: -"Roque!... Encontr!—Qu?—Buenda...—Acaba!—Es -flaco y barrign!"</p> - -<p>No aadir una palabra ms; si alguno de los -que estas lneas lean ha observado un hombre de -esas condiciones, habr sin duda sentido las mismas -vacilaciones y dudas. Tal vez l, menos feliz, no ha +sofocado, grité desde la puerta: +"¡Roque!... ¡Encontré!—¿Qué?—Buendía...—¡Acaba!—¡Es +flaco y barrigón!"</p> + +<p>No añadiré una palabra más; si alguno de los +que estas líneas lean ha observado un hombre de +esas condiciones, habrá sin duda sentido las mismas +vacilaciones y dudas. Tal vez él, menos feliz, no ha encontrado la clave del secreto, que le abandono generosamente.</p> <h2><a name="XXII" id="XXII">XXII</a></h2> -<p>Nuestro enfermero tena esa peculiarsima condicin. +<p>Nuestro enfermero tenía esa peculiarísima condición. Empezaba su individuo por una mata de -pelo formidable que nos traa a la idea la confusa -y entremezclada vegetacin de los bosques primitivos -del Paraguay, de que habla Azara; veamos +pelo formidable que nos traía a la idea la confusa +y entremezclada vegetación de los bosques primitivos +del Paraguay, de que habla Azara; veíamos su frente, estrecha y deprimida, en raras ocasiones y a largos intervalos, como suele entreverse el vago fondo del mar, cuando una ola violenta absorbe en un instante un enorme caudal de agua para levantarlo en el espacio. Las cejas formaban -un cuerpo unido y compacto con las pestaas, ralas +un cuerpo unido y compacto con las pestañas, ralas y gruesas, como si hubieran sido afeitadas desde -la infancia. La palabra mejilla era un sr de razn -para el infeliz, que estoy seguro jams conoci -aquella seccin de su cara, oculta bajo una barba, -cuyo tupido, florescencias y frutos nos traa a la -memoria un omb frondoso.—El cuerpo, como +la infancia. La palabra mejilla era un sér de razón +para el infeliz, que estoy seguro jamás conoció +aquella sección de su cara, oculta bajo una barba, +cuyo tupido, florescencias y frutos nos traía a la +memoria un ombú frondoso.—El cuerpo, como he dicho, era enjuto; pero un vientre enorme despertaba -compasin hacia las dbiles piernas por -las que se haca conducir sin piedad. El equilibrio -se conservaba gracias a la previsin materna -que le haba dotado de dos andenes de ferrocarril, +compasión hacia las débiles piernas por +las que se hacía conducir sin piedad. El equilibrio +se conservaba gracias a la previsión materna +que le había dotado de dos andenes de ferrocarril, a guisa de pies, cuyo envoltorio, a no dudarlo, -consuma un cuero de baqueta entero. Un -da nos confi, en un momento de abandono, que +consumía un cuero de baqueta entero. Un +día nos confió, en un momento de abandono, que nunca encontraba alpargatas hechas y que las que -obtena, fabricadas a medida, excedan siempre los +obtenía, fabricadas a medida, excedían siempre los precios corrientes.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span></p> -<p>Deba haber servido en la legin italiana durante +<p>Debía haber servido en la legión italiana durante el sitio de Montevideo o haber vivido en -comunidad con algn soldado de Garibaldi en -aquellos tiempos, porque en la poca en que fu +comunidad con algún soldado de Garibaldi en +aquellos tiempos, porque en la época en que fué portero, cuando le tocaba despertar a domicilio, -por algn corte inesperado de la cuerda de la campana, +por algún corte inesperado de la cuerda de la campana, entraba siempre en nuestros cuartos cantando a voz en cuello, con el aire de una diana militar, este verso (!) que tengo grabado en la memoria -de una manera inseparable a su pronunciacin especial:</p> +de una manera inseparable a su pronunciación especial:</p> <div class="poetry-container"> <div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Levntasi, muchachi,</div> +<div class="line i1">Levántasi, muchachi,</div> <div class="line">que la cuatro sun</div> <div class="line">e lo federali</div> -<div class="line">sun ven o Cordun.</div> +<div class="line">sun vení o Cordun.</div> </div> </div> </div> -<p>Perdi el gorjeo matinal a consecuencia de un -reto del seor Torres, que, hacindole parar el pelo, +<p>Perdió el gorjeo matinal a consecuencia de un +reto del señor Torres, que, haciéndole parar el pelo, le puso a una pulgada de la puerta de la calle.—Sin -embargo, en la enfermera, cuando entraba -por la maana o al participar, en la comida, del -vino que haba comprado a hurtadillas para nosotros, -tarareaba siempre entre dientes: "Levntasi, +embargo, en la enfermería, cuando entraba +por la mañana o al participar, en la comida, del +vino que había comprado a hurtadillas para nosotros, +tarareaba siempre entre dientes: "Levántasi, muchachi", etc. Cuando le retaban o el doctor -Quinche, mdico del Colegio, le deca que era un -animal, lo que ocurra con regularidad y justicia -todos los das, su nico consuelo era, as que la +Quinche, médico del Colegio, le decía que era un +animal, lo que ocurría con regularidad y justicia +todos los días, su único consuelo era, así que la borrasca se ausentaba bajo la forma del Dr. Quinche, entonar su eterno e inocente estribillo.</p> <p>Como prototipo de torpeza, nunca he encontrado -un <i>specimen</i> ms completo que nuestro enfermero.—Su +un <i>specimen</i> más completo que nuestro enfermero.—Su escasa cantidad de sesos se petrificaba -con la presencia del doctor, a quien haba tomado -un miedo feroz y de cuya ciencia mdica hablaba +con la presencia del doctor, a quien había tomado +un miedo feroz y de cuya ciencia médica hablaba pestes en sus ratos de confidencia.—Cuando -el mdico le indicaba un tratamiento para un enfermo, +el médico le indicaba un tratamiento para un enfermo, inclinaba la cabeza en silencio y se daba -por enterado.—Un da haba cado en el gimna<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>sio -un joven correntino y recibido, a ms de un -fuerte golpe en el pecho, una contusin en la rodilla.—El -Dr. Quinche recet un jarabe que deba +por enterado.—Un día había caído en el gimna<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>sio +un joven correntino y recibido, a más de un +fuerte golpe en el pecho, una contusión en la rodilla.—El +Dr. Quinche recetó un jarabe que debía tomarse a cucharadas y un agua para frotar la -rodilla.—Una hora despus de su partida, omos +rodilla.—Una hora después de su partida, oímos un grito en la cama del pobre correntino, a quien -el enfermero haba hecho tomar una cucharada de -un lquido atroz, despus de haberle friccionado +el enfermero había hecho tomar una cucharada de +un líquido atroz, después de haberle friccionado cuidadosamente la rodilla con el jarabe de que -tena enmelada toda la mano. Fu su ltima hazaa; -el Dr. Quinche declar al da siguiente que -uno de los dos, el enfermero o l, estaba de ms -en el mundo o por lo menos en la enfermera, y -como el hilo se <i>curta</i> por lo ms delgado, segn -tuvo la bondad de comunicrmelo confidencialmente, -el pobre enfermero cambi de destino, aunque +tenía enmelada toda la mano. Fué su última hazaña; +el Dr. Quinche declaró al día siguiente que +uno de los dos, el enfermero o él, estaba de más +en el mundo o por lo menos en la enfermería, y +como el hilo se <i>curta</i> por lo más delgado, según +tuvo la bondad de comunicármelo confidencialmente, +el pobre enfermero cambió de destino, aunque consolado un tanto de que sus funciones se limitaran -siempre a suministrar drogas; fu sirviente +siempre a suministrar drogas; fué sirviente de comedor.</p> <p>Sentimos su salida de todas veras; pero bien -pronto una catstrofe mayor nos hizo olvidar -aqulla. El Vicerrector, alarmado de la manera -cmo se propagaba la epidemia vaga de que he hablado, -celebr una consulta mdica con el doctor, +pronto una catástrofe mayor nos hizo olvidar +aquélla. El Vicerrector, alarmado de la manera +cómo se propagaba la epidemia vaga de que he hablado, +celebró una consulta médica con el doctor, y ambos de acuerdo, establecieron como sistema -curativo la dieta absoluta, acompaada de una vigilancia +curativo la dieta absoluta, acompañada de una vigilancia extrema para evitar el contrabando. A las veinticuatro horas nos sentimos sumamente aliviados -y el germen de nuestro mal fu tan radicalmente +y el germen de nuestro mal fué tan radicalmente extirpado, que no volvimos a visitar la -enfermera en mucho tiempo.</p> +enfermería en mucho tiempo.</p> <h2><a name="XXIII" id="XXIII">XXIII</a></h2> -<p>Fu un da bullicioso aquel en que se nos anunci -que en breve empezara a funcionar la clase -de literatura regida por el seor Gigena. Tenamos -hambre de lanzarnos en esa va del arte; -las novelas nos haban preparado el espritu para -esa tarea y nos pareca imposible que al ao -de curso no nos encontrramos en estado de escribir +<p>Fué un día bullicioso aquel en que se nos anunció +que en breve empezaría a funcionar la clase +de literatura regida por el señor Gigena. Teníamos +hambre de lanzarnos en esa vía del arte; +las novelas nos habían preparado el espíritu para +esa tarea y nos parecía imposible que al año +de curso no nos encontráramos en estado de escribir a nuestra vez un buen romance, con muchos amores, estocadas, sombras, luchas, escenas todas de descomunal efecto. Ya para aquel entonces -haba yo comenzado a borronear papel y -a ms de dos cretinismos juveniles que mis parientes +había yo comenzado a borronear papel y +a más de dos cretinismos juveniles que mis parientes de la "Tribuna" publicaron con sendas -laudatorias, tena casi concluda una novela que +laudatorias, tenía casi concluída una novela que pasaba en una estancia durante las vacaciones, y -cuyo hroe principal era un gaucho cantor. Creo -que algo de eso se public despus, bajo un pseudnimo, +cuyo héroe principal era un gaucho cantor. Creo +que algo de eso se publicó después, bajo un pseudónimo, como si temiera comprometer mi gravedad en tales ligerezas.</p> -<p>Mi compaero de trabajos literarios era Adolfo +<p>Mi compañero de trabajos literarios era Adolfo Lamarque, que me llevaba dos ventajas insuperables: -haca versos y era externo. A pesar de -estar sentados juntos en clase, nos dirigamos frecuentemente -cartas, las mas siempre en prosa, +hacía versos y era externo. A pesar de +estar sentados juntos en clase, nos dirigíamos frecuentemente +cartas, las mías siempre en prosa, pero las suyas generalmente rimadas—Lamarque versificaba con suma facilidad.—Recuerdo que -una vez que debamos hacer una composicin en +una vez que debíamos hacer una composición en <span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span> -clase sobre "El sueo de Anbal", Lamarque, el -nico, present la suya en verso. Para m fu una -obra maestra y an tengo en la memoria los primeros -versos. Empezaba as:</p> +clase sobre "El sueño de Aníbal", Lamarque, el +único, presentó la suya en verso. Para mí fué una +obra maestra y aún tengo en la memoria los primeros +versos. Empezaba así:</p> <div class="poetry-container"> <div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line">Despierta, Anbal, del letargo horrendo</div> -<div class="line">que aqu te tiene encadenado y vuela</div> +<div class="line">Despierta, Aníbal, del letargo horrendo</div> +<div class="line">que aquí te tiene encadenado y vuela</div> <div class="line">a vengar de Duilio.....</div> </div> </div> </div> -<p>Lamarque me enloqueca, pintndome en verso, +<p>Lamarque me enloquecía, pintándome en verso, prosa y narraciones orales, los primores maravillosos -del "Orphe aux Enfers", que se daba +del "Orphée aux Enfers", que se daba entonces por primera vez en el Teatro Argentino. -La descripcin del traje de la "Opinin Publique" -tomaba siete octavas partes de la narracin, +La descripción del traje de la "Opinión Publique" +tomaba siete octavas partes de la narración, destinadas a pintar precisamente lo que no -cubra. Diana, Venus, la opulenta Juno, completaban -el cuadro. No tena la menor nocin de +cubría. Diana, Venus, la opulenta Juno, completaban +el cuadro. No tenía la menor noción de esas grandezas; un deseo inmoderado de gozar -yo tambin de ese espectculo soberano me impeda +yo también de ese espectáculo soberano me impedía estudiar, apartar un instante mi pensamiento -de ese Olimpo adorable. As, un da que Gigena -nos di por tema de disertacin escrita este -cuadro de Suetonio: "Nern, desde lo alto del +de ese Olimpo adorable. Así, un día que Gigena +nos dió por tema de disertación escrita este +cuadro de Suetonio: "Nerón, desde lo alto del Capitolio, rodeado de sus cortesanas, la lira en la -mano y ceida la frente de guirnaldas, contempla -el incendio de Roma", no s qu pas por -m. Me olvid que el objeto primordial, retrico, -obligado, era vilipendiar a Nern, ponerle por el -suelo en nombre de la moral ms elemental y concluir -por una peroracin vigorosa, en la que se +mano y ceñida la frente de guirnaldas, contempla +el incendio de Roma", no sé qué pasó por +mí. Me olvidé que el objeto primordial, retórico, +obligado, era vilipendiar a Nerón, ponerle por el +suelo en nombre de la moral más elemental y concluir +por una peroración vigorosa, en la que se ofreciera ese ejemplo abominable a los reyes todos -de la tierra. "Amor son la lira", como habra -dicho don J. C. Varela, y debut por la pintura +de la tierra. "Amor sonó la lira", como habría +dicho don J. C. Varela, y debuté por la pintura de un incendio durante la noche. En vez de -hablar de las madres, nios y ancianos vctimas +hablar de las madres, niños y ancianos víctimas del fuego, en vez de mencionar gravemente los -capitales perdidos y las obras de arte destru<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>das, -no vea sino las llamas colosales jugueteando -en la atmsfera, el humo denso y abrillantado +capitales perdidos y las obras de arte destruí<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>das, +no veía sino las llamas colosales jugueteando +en la atmósfera, el humo denso y abrillantado por el resplandor, el rugido de las hogueras, la -muchedumbre humana en convulsin. Y all en -la altura, Nern, bello como un dios pagano, desnudo +muchedumbre humana en convulsión. Y allá en +la altura, Nerón, bello como un dios pagano, desnudo como un efebo, cantando versos sonoros y vibrantes, mientras mujeres de incomparable hermosura -sostenan su cabeza con sus blancos senos, -le escanciaban vinos selectos y humedecan +sostenían su cabeza con sus blancos senos, +le escanciaban vinos selectos y humedecían su sien con la guirnalda siempre fresca!... Insensiblemente -pas por los lmites verdosos de la -alusin discreta, llegu a las licencias de Petronius, -alcanc a Lucius, y al final, ciertas pginas -de Gautier habran sido cartas de Chesterfield al -lado de mi composicin. Gigena se alarm y me +pasé por los límites verdosos de la +alusión discreta, llegué a las licencias de Petronius, +alcancé a Lucius, y al final, ciertas páginas +de Gautier habrían sido cartas de Chesterfield al +lado de mi composición. Gigena se alarmó y me hizo suspender la lectura a la mitad a pesar de -las protestas de los compaeros, que, viendo aquel -"boccato", queran gozarlo ntegro.</p> +las protestas de los compañeros, que, viendo aquel +"boccato", querían gozarlo íntegro.</p> -<p>Por lo dems, forzoso me es declarar que aquella +<p>Por lo demás, forzoso me es declarar que aquella clase de literatura tuvo efectos funestos sobre nosotros. Fundamos diarios manuscritos, cuya -"impresin" nos tomaba noches enteras, en los -que yo escriba artculos literarios donde hablaba -del "festn de las brisas y los cfiros en el +"impresión" nos tomaba noches enteras, en los +que yo escribía artículos literarios donde hablaba +del "festín de las brisas y los céfiros en el palacio de las selvas", y en los que Lamarque, F. -Cuado, D. del Campo y otros publicaban versos. -Esos diarios hicieron all el mismo efecto que en -los pueblos de campaa; turbaron la armona y -la paz, agitaron y agriaron los nimos y ms de -un ojo debi el obscuro ribete con que apareci -adornado a las polmicas vehementes sostenidas +Cuñado, D. del Campo y otros publicaban versos. +Esos diarios hicieron allí el mismo efecto que en +los pueblos de campaña; turbaron la armonía y +la paz, agitaron y agriaron los ánimos y más de +un ojo debió el obscuro ribete con que apareció +adornado a las polémicas vehementes sostenidas por la "prensa". Por mi parte, tuve un duelo -feroz. Ignoro hoy si mi adversario sufri; pero -s recuerdo que, aunque el honor qued en salvo, -sal de la arena mal acontecido, sin ver claro, +feroz. Ignoro hoy si mi adversario sufrió; pero +sí recuerdo que, aunque el honor quedó en salvo, +salí de la arena mal acontecido, sin ver claro, con una variante en la forma nasal y un dedo -de la mano derecha fuera de su posicin normal.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span></p> +de la mano derecha fuera de su posición normal.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span></p> -<p>Un joven romano habra jurado no ocuparse -ms de prensa en su vida; pero las preocupaciones -se van y los instintos quedan. Oh! qu -himnos cantara hoy al periodismo si slo golpes +<p>Un joven romano habría jurado no ocuparse +más de prensa en su vida; pero las preocupaciones +se van y los instintos quedan. ¡Oh! ¡qué +himnos cantara hoy al periodismo si sólo golpes y magullones me hubiera costado!...</p> <h2><a name="XXIV" id="XXIV">XXIV</a></h2> -<p>Pasbamos las vacaciones en nuestra casa de -campo, como considerbamos legtimamente el -punto que hasta hace poco tiempo fu conocido +<p>Pasábamos las vacaciones en nuestra casa de +campo, como considerábamos legítimamente el +punto que hasta hace poco tiempo fué conocido con el nombre de "Chacarita de los Colegiales", -y que ms tarde, al perder el ltimo trmino de -su denominacin, deba adquirir tanta fama por +y que más tarde, al perder el último término de +su denominación, debía adquirir tanta fama por los acontecimientos de Junio de 1880.</p> -<p>Pocos puntos hay ms agradables en los alrededores +<p>Pocos puntos hay más agradables en los alrededores de Buenos Aires. Situado sobre una altura, a igual distancia de Flores, Belgrano y la capital, el viejo edificio de la Chacarita, monacal -en su aspecto, pero grande, cmodo, lleno de aire, +en su aspecto, pero grande, cómodo, lleno de aire, domina un paisaje delicioso, al que las caprichosas -ondulaciones del terreno dan un carcter no -comn en las campias prximas a la ciudad. En -aquel tiempo poseamos como feudo seorial no -slo los terrenos que an hoy pertenecen a la Chacarita, +ondulaciones del terreno dan un carácter no +común en las campiñas próximas a la ciudad. En +aquel tiempo poseíamos como feudo señorial no +sólo los terrenos que aún hoy pertenecen a la Chacarita, sino los que en 1871 fueron destinados al -cementerio tan rpidamente poblado. As, nuestros -lmites eran extensos y no nos faltaba, por +cementerio tan rápidamente poblado. Así, nuestros +límites eran extensos y no nos faltaba, por cierto, espacio para llenar de aire puro los pulmones, organizar carreras y dar rienda suelta a la actividad juvenil que nos castigaba la sangre. A -pesar de la inmensidad de nuestros dominios, tenamos +pesar de la inmensidad de nuestros dominios, teníamos pleitos con todos los vecinos, sin contar el famoso proceso con la Municipalidad de Belgrano, especie de "Jarndyce versus Jarndyce"<a name="FNanchor_6" id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>,<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span> -del que habamos odo hablar como de una -tradicin vetusta, cuyo origen se perda en la noche +del que habíamos oído hablar como de una +tradición vetusta, cuyo origen se perdía en la noche de los tiempos, proceso cuyos antecedentes -ignorbamos en absoluto, lo que no nos impeda +ignorábamos en absoluto, lo que no nos impedía declarar con toda tranquilidad que el municipio -de Belgrano era representado por una compaa +de Belgrano era representado por una compañía de ladrones, neta y claramente clasificados. Este -viejo pleito tena para nosotros, sin embargo, +viejo pleito tenía para nosotros, sin embargo, algunas ventajas.</p> -<p>Cuando cruzbamos frente al juzgado de paz +<p>Cuando cruzábamos frente al juzgado de paz de Belgrano, a galope tendido, algunos honorables -miembros de la partida de polica, viendo +miembros de la partida de policía, viendo la traza arcaica de nuestros corceles (fuera de -funciones en esos momentos, por cuanto su profesin -habitual era arrastrar carradas de lea o +funciones en esos momentos, por cuanto su profesión +habitual era arrastrar carradas de leña o sacar agua), abandonaban el noble juego de la taba<a name="FNanchor_7" id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a> en que estaban absorbidos, y cabalgando -a su vez, emprendan animosos nuestra persecucin. -Generalmente bamos dos en cada caballo, +a su vez, emprendían animosos nuestra persecución. +Generalmente íbamos dos en cada caballo, lo que, como se supone, no aumentaba sus -condiciones de velocidad. Pero compensbamos -este inconveniente por una metdica y razonada -divisin del trabajo, "avant-gut" de nuestros -estudios econmicos del futuro. La direccin del -cuadrpedo estaba entera y absolutamente confiada +condiciones de velocidad. Pero compensábamos +este inconveniente por una metódica y razonada +división del trabajo, "avant-góut" de nuestros +estudios económicos del futuro. La dirección del +cuadrúpedo estaba entera y absolutamente confiada al que iba delante, tarea grave y trascendental, -no slo por las veleidades fantsticas de +no sólo por las veleidades fantásticas de la bestia y por la necesidad de cortar campo, sino -por la preocupacin incesante del jinete para -evitar la probable operacin de la talla, practicada +por la preocupación incesante del jinete para +evitar la probable operación de la talla, practicada inconscientemente por la cruz pelada y puntiaguda, a favor del convulsivo movimiento de un manquera tradicional. El ciudadano colegial<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span> -que ocupaba el anca desempeaba las funciones -de foguista; l deba suministrar, con medios a +que ocupaba el anca desempeñaba las funciones +de foguista; él debía suministrar, con medios a su arbitrio, los elementos necesarios para producir -el movimiento. Por lo dems, se proceda siempre +el movimiento. Por lo demás, se procedía siempre de acuerdo con una tabla sancionada por la -estadstica experimental; se saba que el uso del -rebenque firme, apoyado por el taln incansable, -produca el trote; si el compaero de delante -poda distraerse hasta el punto de menear taln -a su vez, se obtena un simulacro de galopito expirante, -y por fin el "mximum", esto es, un galope -normal, de tres cuadras exactas de duracin, -se alcanzaba por la hbil combinacin del rebenque, -cuatro talones y una pequea picana, dirigida +estadística experimental; se sabía que el uso del +rebenque firme, apoyado por el talón incansable, +producía el trote; si el compañero de delante +podía distraerse hasta el punto de menear talón +a su vez, se obtenía un simulacro de galopito expirante, +y por fin el "máximum", esto es, un galope +normal, de tres cuadras exactas de duración, +se alcanzaba por la hábil combinación del rebenque, +cuatro talones y una pequeña picana, dirigida con frecuencia hacia aquellos puntos que el -animal, en su inocencia, haba dado muestras de -considerar como los ms sensibles de su individuo.</p> +animal, en su inocencia, había dado muestras de +considerar como los más sensibles de su individuo.</p> -<p>Se me dir, tal vez, que con semejantes elementos +<p>Se me dirá, tal vez, que con semejantes elementos era una verdadera insensatez arrostrar las -iras policiales de la partida; pero esa crtica cesar -cuando se sepa que los medios de locomocin -de nuestros adversarios, eran de una fuerza anloga -a aquellos de que disponamos. Iniciada la -persecucin, oamos un ruido confuso de latas y -denuestos tras de nosotros; silenciosos, como convena -a hombres que tenan en juego, a ms de -sus cinco sentidos, todas sus articulaciones, aspirbamos +iras policiales de la partida; pero esa crítica cesará +cuando se sepa que los medios de locomoción +de nuestros adversarios, eran de una fuerza análoga +a aquellos de que disponíamos. Iniciada la +persecución, oíamos un ruido confuso de latas y +denuestos tras de nosotros; silenciosos, como convenía +a hombres que tenían en juego, a más de +sus cinco sentidos, todas sus articulaciones, aspirábamos a llegar a los terrenos ya casi neutrales -del otro lado del Circo; en general, segn -clculo hecho y resultado previsto, rodbamos -tres veces antes de llegar all. Pero sabamos -tambin que el honorable miembro de la partida -a quien tal fracaso suceda, no consegua poner -en pie su cabalgadura, sino despus de media +del otro lado del Circo; en general, según +cálculo hecho y resultado previsto, rodábamos +tres veces antes de llegar allí. Pero sabíamos +también que el honorable miembro de la partida +a quien tal fracaso sucedía, no conseguía poner +en pie su cabalgadura, sino después de media hora de exhortaciones expresivas. Llegados a campo abierto, entre zanjas, arroyos y alambrados,<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span> -habamos vencido; porque, echando pie a tierra, -abandonbamos la bestia que parta con increble +habíamos vencido; porque, echando pie a tierra, +abandonábamos la bestia que partía con increíble velocidad hacia la Chacarita, mientras nosotros -saltbamos un cerco, detrs del cual, por medio -de cascotes, rechazbamos con prdida las cargas -efmeras de la caballera enemiga. Cuando una -hora ms tarde el sargento de la partida osaba +saltábamos un cerco, detrás del cual, por medio +de cascotes, rechazábamos con pérdida las cargas +efímeras de la caballería enemiga. Cuando una +hora más tarde el sargento de la partida osaba llegar a nuestro castillo y presentar sus quejas a -las autoridades del Colegio, ya stas haban sido +las autoridades del Colegio, ya éstas habían sido informadas por nosotros de los desafueros que, -a causa del proceso pendiente, se haban permitido +a causa del proceso pendiente, se habían permitido los seides del juez de paz de Belgrano. El -sargento sala corrido y las hostilidades tomaban -un carcter feroz.</p> +sargento salía corrido y las hostilidades tomaban +un carácter feroz.</p> <div class="footnote"> @@ -3101,164 +3063,164 @@ un carcter feroz.</p> <span class="label">[6]</span></a> Dickens, "Bleak-House".</p> <p><a name="Footnote_7" id="Footnote_7" href="#FNanchor_7"> -<span class="label">[7]</span></a> Cuya antigedad es bien respetable, pues hemos +<span class="label">[7]</span></a> Cuya antigüedad es bien respetable, pues hemos visto, con Emilio Mitre, en el "British Museum", dos figurinas -de Tanagra ejercitndose en l.</p></div> +de Tanagra ejercitándose en él.</p></div> <h2><a name="XXV" id="XXV">XXV</a></h2> <p>Buena, sana, alegre, vibrante aquella vida de -campo! Nos levantbamos al alba; la maana -inundada de sol, el aire lleno de emanaciones balsmicas, -los rboles, frescos y contentos, el espacio -abierto a todos rumbos, nos hacan recordar +campo! Nos levantábamos al alba; la mañana +inundada de sol, el aire lleno de emanaciones balsámicas, +los árboles, frescos y contentos, el espacio +abierto a todos rumbos, nos hacían recordar con horror las negras madrugadas del Colegio, -el fro mortal de los claustros sombros, el +el frío mortal de los claustros sombríos, el invencible fastidio de la clase de estudio. En la -Chacarita estudibamos poco, como era natural; -podamos leer novelas libremente, dormir la siesta, -salir en busca de "camuats" y, sobre todo, -organizar con una estrategia cientfica, las expediciones +Chacarita estudiábamos poco, como era natural; +podíamos leer novelas libremente, dormir la siesta, +salir en busca de "camuatís" y, sobre todo, +organizar con una estrategia científica, las expediciones contra los "vascos".</p> <p>Los "vascos" eran nuestros vecinos hacia el -Norte, precisamente en la direccin en que los -dominios colegiales eran ms limitados. Separaba +Norte, precisamente en la dirección en que los +dominios colegiales eran más limitados. Separaba las jurisdicciones respectivas un ancho foso, siempre lleno de agua y de bordes cubiertos de una -espesa planta baja y brava. Pasada la zanja, se -extenda un alfalfar de media cuadra de ancho, -pintorescamente manchado por dos o tres pequeas -parvas de pasto seco. Ms all, el jardn de -las Hesprides, los campos Elseos, el Edn, la -tierra prometida! All, en pasmosa abundancia, -crecan las sandas, robustas, enormes, cuyo solo +espesa planta baja y bravía. Pasada la zanja, se +extendía un alfalfar de media cuadra de ancho, +pintorescamente manchado por dos o tres pequeñas +parvas de pasto seco. Más allá, el jardín de +las Hespérides, los campos Elíseos, el Edén, la +tierra prometida! Allí, en pasmosa abundancia, +crecían las sandías, robustas, enormes, cuyo solo aspecto apartaba la idea de la "caladura" previsora; -la sanda ajena, vedada, de carne roja como -el lacre, el "cucrbita citrullus" famoso, cuya re<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span>putacin +la sandía ajena, vedada, de carne roja como +el lacre, el "cucúrbita citrullus" famoso, cuya re<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span>putación ha persistido en el tiempo y el espacio; -all doraba el sol esos melones de origen extico, -redondos, incitantes en su forma ingnita de tajadas, +allí doraba el sol esos melones de origen exótico, +redondos, incitantes en su forma ingénita de tajadas, los melones exquisitos, de suave pasta perfumada y de exterior caprichoso, grabado como -un papiro egipcio! No tenan rivales en la comarca +un papiro egipcio! No tenían rivales en la comarca y es de esperar que nuestra autoridad sea reconocida en esa materia. Las excursiones a -otras chacras nos haban siempre producido desengaos; +otras chacras nos habían siempre producido desengaños; la nostalgia de la fruta de los vascos -nos persegua a todo momento y jams vibr en -odo humano, en sentido menos figurado, el famoso +nos perseguía a todo momento y jamás vibró en +oído humano, en sentido menos figurado, el famoso verso de Garcilaso de la Vega.</p> <p>Pero debo confesar que los "vascos" no eran lo que en el lenguaje del mundo se llama personajes -de trato agradable. Robustos los tres, giles, vigorosos +de trato agradable. Robustos los tres, ágiles, vigorosos y de una musculatura capaz de ablandar el coraje -ms probado, eternamente armados con sus +más probado, eternamente armados con sus horquillas de lucientes puntas, levantando una tonelada de pasto en cada movimiento de sus brazos -ciclpeos, aquellos hombres, como todos los mortales, -tenan una debilidad suprema; amaban sus sandas, +ciclópeos, aquellos hombres, como todos los mortales, +tenían una debilidad suprema; amaban sus sandías, adoraban sus melones! Dos veces ya los hados -propicios nos haban permitido hacer con xito una -"razzia" en el cercado ajeno, cuando un da...</p> +propicios nos habían permitido hacer con éxito una +"razzia" en el cercado ajeno, cuando un día...</p> <p>Eran las tres de la tarde y el sol de enero -parta la tierra sedienta e inflamada, cuando, saltando +partía la tierra sedienta e inflamada, cuando, saltando subrepticiamente por una ventana del dormitorio -donde ms tarde deba alojarse el 1. de -caballera de lnea, nos pusimos tres compaeros -en marcha silenciosa hacia la regin feliz de las -frescas sandas. Llegados al foso, lo costeamos -hasta encontrar el vado conocido, all donde habamos -tendido una angosta tabla, puente de campaa -no descubierto an por el enemigo. Lanzamos +donde más tarde debía alojarse el 1°. de +caballería de línea, nos pusimos tres compañeros +en marcha silenciosa hacia la región feliz de las +frescas sandías. Llegados al foso, lo costeamos +hasta encontrar el vado conocido, allí donde habíamos +tendido una angosta tabla, puente de campaña +no descubierto aún por el enemigo. Lanzamos una mirada investigadora: ni un vasco en el horizonte! Nos dividimos, y mientras uno se<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span> -diriga a la izquierda, donde floreca el "cantaloup", +dirigía a la izquierda, donde florecía el "cantaloup", dos nos inclinamos a la derecha, ocultando el furtivo paso por entre el alfalfar en flor. -Llegamos, y rpidos buscamos dos enormes sandas -que en la pasada visita habamos resuelto dejar -madurar algunos das an. La ma era inmensa, +Llegamos, y rápidos buscamos dos enormes sandías +que en la pasada visita habíamos resuelto dejar +madurar algunos días aún. La mía era inmensa, pero su mismo peso me auguraba indecibles delicias.</p> -<p>Cargu con ella y cuando baj los ojos para -buscar otra pequea con que saciar la sed sobre +<p>Cargué con ella y cuando bajé los ojos para +buscar otra pequeña con que saciar la sed sobre el terreno... un grito, uno solo, intenso, terrible, -como el de Telmaco, que petrific el ejrcito de -Adrasto, rasg mis odos. Tend la mirada al +como el de Telémaco, que petrificó el ejército de +Adrasto, rasgó mis oídos. Tendí la mirada al campo de batalla; ya la izquierda, representada -por el compaero de los melones, bata presurosa -retirada. De pronto, detrs de una parva, un -vasco horrible, inflamado, sale en mi direccin, -mientras otro pone la proa sobre mi compaero, +por el compañero de los melones, batía presurosa +retirada. De pronto, detrás de una parva, un +vasco horrible, inflamado, sale en mi dirección, +mientras otro pone la proa sobre mi compañero, armados ambos del pastoril instrumento cuyo solo -aspecto comunica la ingrata impresin de encontrarse -en los aires, sentado incmodamente sobre +aspecto comunica la ingrata impresión de encontrarse +en los aires, sentado incómodamente sobre dos puntas aceradas que penetran...</p> -<p>Cmo corra, abrazado tenazmente a mi sanda! -Qu indiferencia suprema por la gorra ingrata -que me abandon en el momento terrible, +<p>¡Cómo corría, abrazado tenazmente a mi sandía! +¡Qué indiferencia suprema por la gorra ingrata +que me abandonó en el momento terrible, quedando como trofeo sobre el campo enemigo! -Y, sobre todo, cun veloz me pareca aquel vasco, -cuyo respirar de fuelle de herrera crea sentir -rozarme los cabellos! Volbamos sobre la alfalfa: -qu larga es media cuadra!</p> +Y, sobre todo, ¡cuán veloz me parecía aquel vasco, +cuyo respirar de fuelle de herrería creía sentir +rozarme los cabellos! Volábamos sobre la alfalfa: +¡qué larga es media cuadra!</p> -<p>Un momento cruz mi espritu la idea de abandonar +<p>Un momento cruzó mi espíritu la idea de abandonar mi presa a aquella fiera para aplacarla. -Los recuerdos clsicos me autorizaban; pens en -Medea, en Atalanta, pens en los jefes de caballera +Los recuerdos clásicos me autorizaban; pensé en +Medea, en Atalanta, pensé en los jefes de caballería que regaban el camino de la "retirada" -con las prendas de su apero; pens... No! Era +con las prendas de su apero; pensé... ¡No! Era una ignominia! Llegar al dormitorio y decir: "me<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span> -ha corrido el vasco y me ha quitado la sanda!" -Jams! Era mi escudo lacedemonio: vuelve con -l o sobre l!</p> - -<p>Instintivamente haba tomado la direccin del -vado; pero el vasco de mi compaero, por medio -de una diagonal habra llegado antes que yo, y -debo declarar que, a pesar de la persecucin personal -del mo, los tres vascos me eran igualmente -antipticos. March de cara al sol! como el Byron -de Nez de Arce. Mi agilidad proverbial, aumentada -por las fatigas diarias del rescate, haba -brillado en aquella ocasin; as, cincuenta pasos +ha corrido el vasco y me ha quitado la sandía!" +¡Jamás! Era mi escudo lacedemonio: ¡vuelve con +él o sobre él!</p> + +<p>Instintivamente había tomado la dirección del +vado; pero el vasco de mi compañero, por medio +de una diagonal habría llegado antes que yo, y +debo declarar que, a pesar de la persecución personal +del mío, los tres vascos me eran igualmente +antipáticos. Marché de cara al sol! como el Byron +de Núñez de Arce. Mi agilidad proverbial, aumentada +por las fatigas diarias del rescate, había +brillado en aquella ocasión; así, cincuenta pasos antes de llegar al foso, mi partido estaba tomado. -Puse el corazn en Dios, redobl la ligereza -y salt... Una desagradable impresin de espinas -me revel que haba salvado el obstculo: -pero oh dolor! en el trayecto se me haba cado -la sanda, que yaca entre las aguas cenagosas del +Puse el corazón en Dios, redoblé la ligereza +y salté... Una desagradable impresión de espinas +me reveló que había salvado el obstáculo: +pero ¡oh dolor! en el trayecto se me había caído +la sandía, que yacía entre las aguas cenagosas del foso!</p> -<p>Me detuve y observ a mi vasco: dara el salto? -Lo deseaba en la seguridad que ira a hacer -compaa a la sanda. Pero aquel hombre terrible -medit, y plantndose del otro lado de la zanja, -apoyado en su tridente, empez a injuriarme de -una manera que revelaba su educacin sumamente +<p>Me detuve y observé a mi vasco: ¿daría el salto? +Lo deseaba en la seguridad que iría a hacer +compañía a la sandía. Pero aquel hombre terrible +meditó, y plantándose del otro lado de la zanja, +apoyado en su tridente, empezó a injuriarme de +una manera que revelaba su educación sumamente descuidada. Escapa a mi memoria si mi actitud -en aquellas circunstancias fu digna; slo recuerdo +en aquellas circunstancias fué digna; sólo recuerdo que en el momento en que tomaba un cascote, sin duda para darle un destino contrario -a los intereses positivos de mi vasco, v a mis dos -compaeros correr en direccin a "las casas" y +a los intereses positivos de mi vasco, ví a mis dos +compañeros correr en dirección a "las casas" y al vasco de los melones despuntar por el vado y -dirigirse a m. De nuevo en marcha precipitada, +dirigirse a mí. De nuevo en marcha precipitada, pero seguro ya del triunfo!...</p> <p>Eran las tres y media de la tarde y el sol de -Enero parta la tierra sedienta e inflamada, cuando +Enero partía la tierra sedienta e inflamada, cuando con la cara incandescente, los ojos saltados,<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span> sin gorra, las manos ensangrentadas por los zarzales hostiles, saltamos por la ventana del dormitorio. -Me tend en la cama y, mientras el cuerpo -reposaba con delicia, reflexion profundamente +Me tendí en la cama y, mientras el cuerpo +reposaba con delicia, reflexioné profundamente en la velocidad inicial que se adquiere cuando se tiene un vasco irritado a retaguardia, armado de una horquilla.</p> @@ -3266,104 +3228,104 @@ una horquilla.</p> <h2><a name="XXVI" id="XXVI">XXVI</a></h2> <p>Viene a mi memoria, envuelto entre los recuerdos -de la Chacarita, el de uno de mis condiscpulos, -tipo curiossimo que en aquellos tiempos felices, -ignorantes an de los encuentros grotescos -que nos proporcionara el mundo, clasificbamos +de la Chacarita, el de uno de mis condiscípulos, +tipo curiosísimo que en aquellos tiempos felices, +ignorantes aún de los encuentros grotescos +que nos proporcionaría el mundo, clasificábamos alternativamente con los nombres de "el loco Larrea" o "el loro Larrea". Queda entendido que he alterado su verdadero apellido, pues ignoro si -vive an, en cuyo caso tal vez no le sera grato -figurar en estas pginas, a la manera de un coleptero +vive aún, en cuyo caso tal vez no le sería grato +figurar en estas páginas, a la manera de un coleóptero de museo. Era riojano; aunque de gran -estatura, su cuerpo, sea por falta de armona ingnita, +estatura, su cuerpo, sea por falta de armonía ingénita, sea por el corte de sus jacquets amplios, sin la menor curva en la espalda, presentando una -lnea recta geomtrica desde el cuello hasta el ribete -del faldn, ofreca un conjunto tan desgraciado -como inspido. La cara de Larrea era una -obra maestra. En primer lugar, aquel rostro slo +línea recta geométrica desde el cuello hasta el ribete +del faldón, ofrecía un conjunto tan desgraciado +como insípido. La cara de Larrea era una +obra maestra. En primer lugar, aquel rostro sólo se conservaba a costa de incesante lucha contra la cabellera, tupida y alborotada, pero eminentemente -invasora. No puedo recordar la fisonoma +invasora. No puedo recordar la fisonomía de Larrea sin el arco verdoso que coronaba su -frente estrecha, precisamente en la lnea divisoria +frente estrecha, precisamente en la línea divisoria del pelo y el cutis libre. Era un depilatorio espeso, de insoportable olor, que Larrea se aplicaba, con una constancia benedictina, todas las noches, a fin de evitar los avances capilares de -que he hecho mencin. Pero Larrea sostena que<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span> +que he hecho mención. Pero Larrea sostenía que<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span> esa pasta era completamente ineficaz, a lo que alguno -de los compaeros replicaba que era natural +de los compañeros replicaba que era natural no ejerciera influencia sobre sus pelos de calabrote, habiendo sido fabricada para hacer desaparecer -el ligersimo "duvet" del brazo de las -damas, segn cantaba el prospecto. Se echa acaso -abajo un bosque de andubays con la ligera +el ligerísimo "duvet" del brazo de las +damas, según cantaba el prospecto. ¿Se echa acaso +abajo un bosque de ñandubays con la ligera hoz que derriba los trigales? La nariz de Larrea -presentaba esa forma arquitectnica que la envidia -humana ha clasificado de "ata"<a name="FNanchor_8" id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>; ms -abajo, de Este a Oeste, abarcando los lmites visibles, -se desenvolva la boca de Larrea, siempre -entreabierta, sin duda para dar ventilacin a sus -dientes como teclas de piano viejo, en color y dimensin.</p> +presentaba esa forma arquitectónica que la envidia +humana ha clasificado de "ñata"<a name="FNanchor_8" id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>; más +abajo, de Este a Oeste, abarcando los límites visibles, +se desenvolvía la boca de Larrea, siempre +entreabierta, sin duda para dar ventilación a sus +dientes como teclas de piano viejo, en color y dimensión.</p> <p>Larrea hablaba sin reposo, a todas horas, con -todo motivo, lo que le haba valido el ya mencionado -calificativo de "loro". Pero cuando lleg a +todo motivo, lo que le había valido el ya mencionado +calificativo de "loro". Pero cuando llegó a la Chacarita, notamos, alarmados, que aquella facundia -inagotable haba cesado y que Larrea, hosco, -hurao, evitaba los juegos, los placeres comunes, -no coma y pasaba todo el da tendido en su -cama, en la que nos pareca oir durante la noche +inagotable había cesado y que Larrea, hosco, +huraño, evitaba los juegos, los placeres comunes, +no comía y pasaba todo el día tendido en su +cama, en la que nos parecía oir durante la noche suspiros enormes como resoplidos de buey.</p> -<p>Larrea amaba! Una tarde me confi que haba -entregado su corazn a una beldad cruel que no -quera apercibirse del fuego que le consuma. Me -pidi que no me burlara de l, porque era un -asunto serio, que le tocaba de cerca lo ms ntimo +<p>¡Larrea amaba! Una tarde me confió que había +entregado su corazón a una beldad cruel que no +quería apercibirse del fuego que le consumía. Me +pidió que no me burlara de él, porque era un +asunto serio, que le tocaba de cerca lo más íntimo del alma. Alentado por mi cara de confidente -de tragedia, de aquellos nicamente admitidos en -la escena para dar la rplica corta y hbil que -motiva una nueva tirada del hroe, Larrea lleg +de tragedia, de aquellos únicamente admitidos en +la escena para dar la réplica corta y hábil que +motiva una nueva tirada del héroe, Larrea llegó hasta leerme versos. Por fin, supe que el objeto -de su pasin era una nia, hija de una "modesta"<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span> +de su pasión era una niña, hija de una "modesta"<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span> familia que habitaba a veinte cuadras de la -Chacarita. Ya lo creo! Era una chinita deliciosa -de diez y ocho aos, de carita fresca y morena, -de grandes ojos negros como el pelo, sin ms +Chacarita. ¡Ya lo creo! Era una chinita deliciosa +de diez y ocho años, de carita fresca y morena, +de grandes ojos negros como el pelo, sin más defecto que aquel pescuezo angosto y flaquito que -parece ser el rasgo distintivo de nuestra raza indgena. -Todos la conocamos y ms de uno haca +parece ser el rasgo distintivo de nuestra raza indígena. +Todos la conocíamos y más de uno hacía frecuentes pasadas a pie y a caballo, por delante de aquel rancho, alentado por locas esperanzas.</p> -<p>Anim a Larrea cuanto pude, le d mis consejos -(porque los porteos ramos "censs" ser tenorios -consumados), y, por fin, me anunci un da -que haba hecho relacin con la familia y que haban -organizado, de acuerdo, un baile para el sbado -prximo, baile al que debamos concurrir -siete u ocho de nosotros, siempre que nos hiciramos -preceder por algunas libras de yerba y azcar, +<p>Animé a Larrea cuanto pude, le dí mis consejos +(porque los porteños éramos "censés" ser tenorios +consumados), y, por fin, me anunció un día +que había hecho relación con la familia y que habían +organizado, de acuerdo, un baile para el sábado +próximo, baile al que debíamos concurrir +siete u ocho de nosotros, siempre que nos hiciéramos +preceder por algunas libras de yerba y azúcar, algunas botellas de cerveza y ginebra, etc. -Larrea me abandonaba la eleccin de los convidados -y me peda los acompaara al sitio de la -fiesta, donde l se encontrara desde la primera +Larrea me abandonaba la elección de los convidados +y me pedía los acompañara al sitio de la +fiesta, donde él se encontraría desde la primera hora.</p> <p>Como se comprende, era necesario escaparse.</p> -<p>Comuniqu la nueva a Eyzaguirre, candidato nato -a una partida semejante, avis tambin al cojo -Videla, uno de los muchachos ms buenos y traviesos -que he conocido; y—como habamos tenido -tiempo de prepararnos—el sbado, a las nueve de +<p>Comuniqué la nueva a Eyzaguirre, candidato nato +a una partida semejante, avisé también al cojo +Videla, uno de los muchachos más buenos y traviesos +que he conocido; y—como habíamos tenido +tiempo de prepararnos—el sábado, a las nueve de la noche, dejando cada uno en la cama respectiva (felizmente no estaban todas en el mismo cuarto) -un mueco con una peluca de crin, nos pusimos -silenciosamente en marcha, a travs de los +un muñeco con una peluca de crin, nos pusimos +silenciosamente en marcha, a través de los potreros, llenos de un loco entusiasmo y forjando conquistas a millares.</p> @@ -3374,189 +3336,189 @@ conquistas a millares.</p> <h2><a name="XXVII" id="XXVII">XXVII</a></h2> -<p>Larrea estaba ya all. Ebrio de gozo, radiante -dentro de su jacquet rectilneo, haba tomado la -direccin de la fiesta y serva de bastonero con -toda gravedad. Fumos introducidos, agasajados, -y pronto, al comps de la orquesta, limitada a -una guitarra y un acorden (los esfuerzos para -obtener un rgano haban sido vanos), nos hundimos -en un ocano de valses, polkas y mazurkas, -pues las damas se negaban a una segunda edicin -de la primera cuadrilla, que, a la verdad, haba -permitido al cojo Videla desplegar calidades coreogrficas -desconocidas y que despus supimos -haban sido inspiradas por una representacin de -"Orfeo" con que se haba regalado en una noche +<p>Larrea estaba ya allí. Ebrio de gozo, radiante +dentro de su jacquet rectilíneo, había tomado la +dirección de la fiesta y servía de bastonero con +toda gravedad. Fuímos introducidos, agasajados, +y pronto, al compás de la orquesta, limitada a +una guitarra y un acordeón (los esfuerzos para +obtener un órgano habían sido vanos), nos hundimos +en un océano de valses, polkas y mazurkas, +pues las damas se negaban a una segunda edición +de la primera cuadrilla, que, a la verdad, había +permitido al cojo Videla desplegar calidades coreográficas +desconocidas y que después supimos +habían sido inspiradas por una representación de +"Orfeo" con que se había regalado en una noche de escapada.</p> -<p>Despus de cada pieza, obsequibamos naturalmente -a las damas con un vaso de cerveza, acompandolas +<p>Después de cada pieza, obsequiábamos naturalmente +a las damas con un vaso de cerveza, acompañándolas con una frecuencia alarmante para el -porvenir. Larrea irradiaba de contento; haba recitado +porvenir. Larrea irradiaba de contento; había recitado sus versos, prometido otros y nos dejaba entrever que una cita flotaba en lo posible. Un -gaucho viejo (le veo an!), con una larga barba +gaucho viejo (le veo aún!), con una larga barba canosa, el sombrero en una mano y un vaso en la otra, gozaba como un bienaventurado desde la puerta donde se apoyaba. De tiempo en tiempo, -cuando nos lanzbamos a un vals o una polka y -que, obedeciendo a las necesidades de la armona,<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span> -llevbamos oprimidas a las compaeras, oamos -la voz alegre del viejo que repeta varias veces:</p> +cuando nos lanzábamos a un vals o una polka y +que, obedeciendo a las necesidades de la armonía,<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span> +llevábamos oprimidas a las compañeras, oíamos +la voz alegre del viejo que repetía varias veces:</p> -<p>—Que se vea luz, caballeros!</p> +<p>—¡Que se vea luz, caballeros!</p> <p>La fiesta estaba en su apogeo y el italiano del -acorden, despreciando profundamente a su acompaante -de la guitarra, haca maravillas de ejecucin, -bajo ritmos caprichosos y excntricos que -llegaban vagamente a nuestros odos, pues haca -rato que bailbamos al comps de una msica interior, -cuando, despus de haber odo el galope -de un caballo vimos aparecer a uno de los condiscpulos +acordeón, despreciando profundamente a su acompañante +de la guitarra, hacía maravillas de ejecución, +bajo ritmos caprichosos y excéntricos que +llegaban vagamente a nuestros oídos, pues hacía +rato que bailábamos al compás de una música interior, +cuando, después de haber oído el galope +de un caballo vimos aparecer a uno de los condiscípulos de la Chacarita en la puerta del rancho, -con la fisonoma plida que deba tener Daniel +con la fisonomía pálida que debía tener Daniel al entrar de una manera tan intempestiva en -la sala del festn de Baltasar.</p> +la sala del festín de Baltasar.</p> -<p>—Muchachos, los han pillado! El celador me +<p>—¡Muchachos, los han pillado! El celador me ha dicho que los busque y que si dentro de media -hora no estn en el dormitorio, va a dar cuenta +hora no están en el dormitorio, va a dar cuenta al vicerrector.</p> -<p>Todo esto, entrecortado por la fatigosa respiracin. -El buen compaero haba robado uno de los +<p>Todo esto, entrecortado por la fatigosa respiración. +El buen compañero había robado uno de los caballos del quintero y por hacernos un servicio -se haba puesto en camino por entre barriales espantosos, -pues los ltimos das haba llovido copiosamente. -No haba tiempo que perder y era +se había puesto en camino por entre barriales espantosos, +pues los últimos días había llovido copiosamente. +No había tiempo que perder y era necesario ponernos en marcha sin demora. El -viejo nos ofreci su caballo, cuyas formas areas +viejo nos ofreció su caballo, cuyas formas aéreas revelaban una dieta de treinta y seis horas por lo menos; se lo aceptamos agradecidos y tratamos de organizar la partida. Eramos siete en todo; -dos treparon en las ancas del compaero que nos -haba trado el aviso, despus de darle tiempo a -que absorbiera una botella de cerveza ntegra—y +dos treparon en las ancas del compañero que nos +había traído el aviso, después de darle tiempo a +que absorbiera una botella de cerveza íntegra—y los otros cuatros procuramos arreglarnos sobre el -caballo del viejo que a todo trance peda luz, como +caballo del viejo que a todo trance pedía luz, como Goethe moribundo. Larrea, por darse tono delante -de la chinita y sosteniendo que conoca una senda<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span> -por donde nos llevara sin embarrarnos, tom la -direccin, colocndose gravemente en la cruz. Detrs -de l, un condiscpulo sumamente grueso, en -seguida Eyzaguirre, y all, al fondo, en el remoto +de la chinita y sosteniendo que conocía una senda<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span> +por donde nos llevaría sin embarrarnos, tomó la +dirección, colocándose gravemente en la cruz. Detrás +de él, un condiscípulo sumamente grueso, en +seguida Eyzaguirre, y allá, al fondo, en el remoto extremo, precisamente en aquel plano inclinado -que parece una invitacin a resbalarse por la cola, +que parece una invitación a resbalarse por la cola, yo, prendido de Eyzaguirre, como un mono a una reja.</p> -<p>Cuando emprendimos la marcha, el dueo de casa, -la novia de Larrea, las nias todas, el gaucho -viejo, hasta el italiano del acorden, rean a carcajadas. -Contestamos alegremente y fu en este +<p>Cuando emprendimos la marcha, el dueño de casa, +la novia de Larrea, las niñas todas, el gaucho +viejo, hasta el italiano del acordeón, reían a carcajadas. +Contestamos alegremente y fué en este momento que hice dos descubrimientos, de orden -diferente, que me alarmaron; aquel caballo no tena +diferente, que me alarmaron; aquel caballo no tenía anca, sino un techo de media agua por lomo, de -filoso mojinete, y Larrea posea una <i>mona</i> gigantesca!</p> +filoso mojinete, y Larrea poseía una <i>mona</i> gigantesca!</p> <h2><a name="XXVIII" id="XXVIII">XXVIII</a></h2> <p>La noche era obscura y amenazaba llover; encandilados -an, no sabamos dnde estbamos, ni -qu direccin habamos tomado. Si nuestro raciocinio +aún, no sabíamos dónde estábamos, ni +qué dirección habíamos tomado. Si nuestro raciocinio no hubiera sido alterado por causas conocidas, -la seguridad impasible con que Larrea diriga -la bestia, nos habra estremecido.—Se me -haba encargado castigar, pues segn las tradiciones +la seguridad impasible con que Larrea dirigía +la bestia, nos habría estremecido.—Se me +había encargado castigar, pues según las tradiciones recibidas, el foguista era siempre el del anca; -hice presente que no haba sujeto pasivo, por -cuanto mis golpes se perdan en el aire, y propuse -nos limitramos, en las circunstancias, al sistema -del taln.</p> +hice presente que no había sujeto pasivo, por +cuanto mis golpes se perdían en el aire, y propuse +nos limitáramos, en las circunstancias, al sistema +del talón.</p> <p>Aceptado el procedimiento, seguimos la marcha -en las tinieblas; yo me senta resbalar, resbalar sin -descanso; aquel animal tena en la punta de la -cola algo que me atraa. En mi desesperacin me +en las tinieblas; yo me sentía resbalar, resbalar sin +descanso; aquel animal tenía en la punta de la +cola algo que me atraía. En mi desesperación me aferraba a Eyzaguirre, quien me observaba a menudo -que deba limitarme a agarrarle de la ropa, -no encontrando plausible, como me lo declar terminantemente, +que debía limitarme a agarrarle de la ropa, +no encontrando plausible, como me lo declaró terminantemente, que mis dedos apretaran, a guisa -de gnero, una seccin de la parte carnosa que -la naturaleza haba previsoramente superpuesto a -sus costillas.—El compaero gordo bufaba, oprimido -entre Eyzaguirre y Larrea, y ste, sin cesar -de hablar, protestando que nadie conoca el camino -como l, aventuraba una que otra queja sobre -la osteologa de aquel animal.</p> - -<p>No veamos a dos dedos de distancia y los com<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>paeros -del otro grupo haban desaparecido, sin -duda por la sencilla razn de haber tomado el buen -camino.—Habamos conseguido—el cielo sabe -a costa de qu esfuerzos y sufrimientos!—hacer +de género, una sección de la parte carnosa que +la naturaleza había previsoramente superpuesto a +sus costillas.—El compañero gordo bufaba, oprimido +entre Eyzaguirre y Larrea, y éste, sin cesar +de hablar, protestando que nadie conocía el camino +como él, aventuraba una que otra queja sobre +la osteología de aquel animal.</p> + +<p>No veíamos a dos dedos de distancia y los com<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>pañeros +del otro grupo habían desaparecido, sin +duda por la sencilla razón de haber tomado el buen +camino.—Habíamos conseguido—¡el cielo sabe +a costa de qué esfuerzos y sufrimientos!—hacer tomar el trote a nuestra montura, cuando de pronto -me sent en el suelo, con todo el volumen de Eyzaguirre -encima. Un choque se haba producido y -jinete y caballos haban venido por tierra.—"No +me sentí en el suelo, con todo el volumen de Eyzaguirre +encima. Un choque se había producido y +jinete y caballos habían venido por tierra.—"¡No es nada; es un alambrado!"</p> <p>Era la voz de Larrea, que estaba ya montado y nos invitaba a hacer otro tanto. Tratamos duramente -al pobre conductor, que nos anunci estar +al pobre conductor, que nos anunció estar <i>ahora</i> seguro del camino, y, un tanto mohinos y maltrechos, emprendimos de nuevo la marcha.</p> -<p>No habamos andado media cuadra, cuando un +<p>No habíamos andado media cuadra, cuando un grito sofocado de Larrea me hizo apercibir que me encontraba literalmente a <i>babuchas</i> de Eyzaguirre, quien, a su vez, aplastaba al gordo, que, entre gemidos, estaba tendido a lo largo sobre algo informe -que se debata en el barro y que un ligero examen -posterior revel ser el cuerpo de Larrea. Habamos -cado en una zanja; el caballo, perdiendo -el pie, se fu de boca, Larrea sali por sobre las +que se debatía en el barro y que un ligero examen +posterior reveló ser el cuerpo de Larrea. Habíamos +caído en una zanja; el caballo, perdiendo +el pie, se fué de boca, Larrea salió por sobre las orejas como una flecha del canal de una arbaleta, -el gordo sigui la ley de la atraccin y Eyzaguirre, -no menos rpido en el descenso, me arrastr -a la confusa masa. Haba por lo menos dos -pies de barro; cuando sal y Eyzaguirre y el gordo +el gordo siguió la ley de la atracción y Eyzaguirre, +no menos rápido en el descenso, me arrastró +a la confusa masa. Había por lo menos dos +pies de barro; cuando salí y Eyzaguirre y el gordo se pusieron en pie, nos precipitamos todos a sacar a Larrea, que no hablaba. Todas las soluciones de continuidad de su cara estaban revocadas por un -lodo espeso y negro. Fu necesario sacudirle, lavarle -el rostro con la ltima botella de cerveza que -el gordo no haba soltado en la catstrofe y sacarle -el jacquet rectilneo que pesaba dos arrobas.</p> +lodo espeso y negro. Fué necesario sacudirle, lavarle +el rostro con la última botella de cerveza que +el gordo no había soltado en la catástrofe y sacarle +el jacquet rectilíneo que pesaba dos arrobas.</p> <p>Entonces emprendimos a tanteo, a pie y en el horror de la profunda noche, aquella marcha le<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span>gendaria, inaudita, en la que las zanjas eran endriagos, las tunas vestiglos y los ruidos de los insectos -nocturnos coros de Porrganos y Kobolds.—Puck -andaba por all; nos pareca oir su risa silenciosa -entre las brumas, confundindonos los rumbos -y gozando a cada traspis de la errante caravana... -El caballo haba quedado en la zanja para -siempre. Adis las largas y melanclicas estadas -en el palenque de la pulpera! Adis la marcha -vacilante de la noche, cuando su dueo oscilaba -como un pndulo sobre el recado! Una ligera perturbacin -en la lnea del pescuezo le haba hecho -encontrar el reposo eterno! Sea leve su recuerdo +nocturnos coros de Porríganos y Kobolds.—Puck +andaba por allí; nos parecía oir su risa silenciosa +entre las brumas, confundiéndonos los rumbos +y gozando a cada traspiés de la errante caravana... +El caballo había quedado en la zanja para +siempre. ¡Adiós las largas y melancólicas estadías +en el palenque de la pulpería! ¡Adiós la marcha +vacilante de la noche, cuando su dueño oscilaba +como un péndulo sobre el recado! Una ligera perturbación +en la línea del pescuezo le había hecho +encontrar el reposo eterno! ¡Sea leve su recuerdo a la conciencia de Larrea!</p> <p>Por fin, a las primeras claridades del alba, al canto de los gallos matinales, el cuerpo exhausto -y rendido, el alma agriada contra la pasin dantesca +y rendido, el alma agriada contra la pasión dantesca de Larrea, penetramos en nuestros cuartos y nos ayudamos fraternalmente a sacarnos la ropa. -Slo una bota de Eyzaguirre, con una tenacidad -irritante, se resisti al empuje colectivo y es fama -que diez horas ms tarde solamente solt su presa, -vencida por la operacin cesrea.</p> +Sólo una bota de Eyzaguirre, con una tenacidad +irritante, se resistió al empuje colectivo y es fama +que diez horas más tarde solamente soltó su presa, +vencida por la operación cesárea.</p> <h2><a name="XXIX" id="XXIX">XXIX</a></h2> @@ -3566,405 +3528,405 @@ presente en mi memoria con una clara persistencia. Me refiero al famoso 22 de Abril 1863, en que <i>crudos y cocidos</i> estuvieron a punto de ensangrentar la ciudad, los cocidos por la causa que los crudos -hicieron triunfar en 1880 y recprocamente. -Yo era crudo y crudo <i>enrag</i>. Primero, porque mis +hicieron triunfar en 1880 y recíprocamente. +Yo era crudo y crudo <i>enragé</i>. Primero, porque mis parientes, los Varela, uno de los cuales, Horacio, -era como mi hermano mayor, tenan esa opinin, -segn lea de tiempo en tiempo, en la "Tribuna"—y +era como mi hermano mayor, tenían esa opinión, +según leía de tiempo en tiempo, en la "Tribuna"—y en segundo lugar, porque la mayor parte de los provincianos eran cocidos.—Queda entendido que yo me daba una cuenta muy vaga de -mi manera de pensar, pero como haba tenido que -sostener mis opiniones a moquetes ms de una vez, -la conviccin haba concludo por arraigarse en mi -espritu.</p> +mi manera de pensar, pero como había tenido que +sostener mis opiniones a moquetes más de una vez, +la convicción había concluído por arraigarse en mi +espíritu.</p> -<p>El da citado haba una excitacin fabulosa en -el Colegio; despus de muchas tentativas infructuosas, +<p>El día citado había una excitación fabulosa en +el Colegio; después de muchas tentativas infructuosas, conseguimos escaparnos dos o tres y nos -instalamos en la calle Moreno. Fu all donde presenci +instalamos en la calle Moreno. Fué allí donde presencié por primera vez en mi vida un combate armado entre dos hombres, que me hizo el mismo -efecto que ms tarde sent en una corrida de toros, -de la que sali mal herido el primer espada. Los +efecto que más tarde sentí en una corrida de toros, +de la que salió mal herido el primer espada. Los dos combatientes eran hombres del pueblo y esta<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span>ban armados, uno de una daga formidable, mientras -el otro manejaba con suma habilidad un pequeo -cuchillo que apenas conseguamos ver: tal -era el movimiento vertiginoso que le imprima.—Mi -primera intencin fu huir, pero tuve vergenza, -porque uno de mis compaeros, que tena fama -de bravo en el Colegio, se haba acercado, por el -contrario, para presenciar ms cmodamente la -lucha. Dur poco tiempo, porque la habilidad triunf +el otro manejaba con suma habilidad un pequeño +cuchillo que apenas conseguíamos ver: tal +era el movimiento vertiginoso que le imprimía.—Mi +primera intención fué huir, pero tuve vergüenza, +porque uno de mis compañeros, que tenía fama +de bravo en el Colegio, se había acercado, por el +contrario, para presenciar más cómodamente la +lucha. Duró poco tiempo, porque la habilidad triunfó de la fuerza y el hombre de la daga, dando un -grito desgarrador, cay al suelo con el vientre -abierto de un enorme tajo.—El heridor huy; -yo deba estar muy plido, porque recuerdo que -durante un mes el grito del cado vibr en mi -odo.</p> +grito desgarrador, cayó al suelo con el vientre +abierto de un enorme tajo.—El heridor huyó; +yo debía estar muy pálido, porque recuerdo que +durante un mes el grito del caído vibró en mi +oído.</p> <p>Pronto nos mezclamos con unos hombres que -traan un pauelo al cuello y que haban desalojado -a un pequeo grupo de cocidos que estaban -cerca de la confitera del "Gallo".—Pero el rumor -de lo que pasaba dentro, nos haca arder por penetrar -en el recinto de la Legislatura.—Imposible!</p> - -<p>Entonces, de comn acuerdo y comprendiendo -que era all donde se desenvolvan las escenas ms +traían un pañuelo al cuello y que habían desalojado +a un pequeño grupo de cocidos que estaban +cerca de la confitería del "Gallo".—Pero el rumor +de lo que pasaba dentro, nos hacía arder por penetrar +en el recinto de la Legislatura.—¡Imposible!</p> + +<p>Entonces, de común acuerdo y comprendiendo +que era allí donde se desenvolvían las escenas más interesantes, resolvimos reingresar al Colegio y llegar a la Legislatura por las azoteas. Lo hicimos -as y a favor del tumulto que entre los claustros +así y a favor del tumulto que entre los claustros se notaba, ganamos el techo y como gatos nos corrimos hasta dominar el patio de la Legislatura.</p> -<p>Al primero que v fu a Horacio Varela, tranquilo, -sonriendo y apoyado en sus muletas. As -que me conoci, me pidi fuera inmediatamente a -su casa a avisar a la familia que no volvera hasta +<p>Al primero que ví fué a Horacio Varela, tranquilo, +sonriendo y apoyado en sus muletas. Así +que me conoció, me pidió fuera inmediatamente a +su casa a avisar a la familia que no volvería hasta tarde, que no temieran, etc.—"Pero no puedo salir, Horacio; no me dejan". La verdad era que -haba trabajado tanto por llegar a mi punto de<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span> -observacin y esperaba que en aquel patio tuvieran +había trabajado tanto por llegar a mi punto de<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span> +observación y esperaba que en aquel patio tuvieran lugar cosas tan memorables, que lanzaba ese -pretexto, harto plausible, para quedarme all.—"Un +pretexto, harto plausible, para quedarme allí.—"Un estudiante a quien no dejan salir, pobrecito! -Entonces ustedes ya no saben escaparse?"—Yo -habra podido contestar que lo haca con una frecuencia -que pona a cubierto de semejante reproche; -pero prefer la accin y desaparec.—Me -escap con xito, corr a casa de Horacio, tranquilic -la familia, volv al Colegio y, jadeante, extenuado, -ocup nuevamente mi sitio de observacin, -de donde d cuenta a Horacio de mi comisin.—En -ese momento un gran nmero de diputados +¿Entonces ustedes ya no saben escaparse?"—Yo +habría podido contestar que lo hacía con una frecuencia +que ponía a cubierto de semejante reproche; +pero preferí la acción y desaparecí.—Me +escapé con éxito, corrí a casa de Horacio, tranquilicé +la familia, volví al Colegio y, jadeante, extenuado, +ocupé nuevamente mi sitio de observación, +de donde dí cuenta a Horacio de mi comisión.—En +ese momento un gran número de diputados salieron al patio; muchos abrazaban a un hombre calvo, de muy buena cara, con una gran barba -negra, el cual, despus, supe haba sido miembro -informante, desplegando una serenidad de nimo -admirable.—Era el Dr. D. Manuel Aruz, a quien -debamos todos tener ms tarde tanto cario bajo +negra, el cual, después, supe había sido miembro +informante, desplegando una serenidad de ánimo +admirable.—Era el Dr. D. Manuel Aráuz, a quien +debíamos todos tener más tarde tanto cariño bajo el apodo afectuoso de "viejo Laguna".</p> -<p>Cuando leo en la historia la narracin del entusiasmo -ardiente de los estudiantes en la Politcnica +<p>Cuando leo en la historia la narración del entusiasmo +ardiente de los estudiantes en la Politécnica y la Normal en 1815 y 1830, el arranque -impetuoso de los estudiantes espaoles en la guerra +impetuoso de los estudiantes españoles en la guerra de la Independencia, abandonando Salamanca para unirse al Empecinado, a D. Juan Porlier, -el cura Merino, el herosmo de los jvenes -alemanes en 1813 y 1814, brotando de los subterrneos +el cura Merino, el heroísmo de los jóvenes +alemanes en 1813 y 1814, brotando de los subterráneos de la <i>Tugendbund</i> para caer en los campos de Leipzig, de la muerte gloriosa de Koerner, cuando leo esos rasgos, me los explico perfectamente.—Hay -en los claustros un ansia de accin indescriptible; +en los claustros un ansia de acción indescriptible; la savia hirviente de la juventud irrita -la sangre, empuja, excita, enloquece. Se suea +la sangre, empuja, excita, enloquece. Se sueña con grandes hechos; la lucha enamora, porque implica la libertad.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span></p> -<p>Tambin nosotros formamos parte de las gloriosas -filas del batalln Belgrano que fu a ofrecer +<p>También nosotros formamos parte de las gloriosas +filas del batallón Belgrano que fué a ofrecer su sangre y a pedir un puesto en la vanguardia del General Mitre, al estallar la guerra del Paraguay. -Yo fu soldado del Dr. D. Miguel Villegas; -era cuanto poda exigirse de mi patriotismo: servir -a las rdenes de un profesor de la Universidad, -que enseaba filosofa por Balmes y Grusez!</p> +Yo fuí soldado del Dr. D. Miguel Villegas; +era cuanto podía exigirse de mi patriotismo: servir +a las órdenes de un profesor de la Universidad, +que enseñaba filosofía por Balmes y Gérusez!</p> <h2><a name="XXX" id="XXX">XXX</a></h2> <p>Es tiempo ya de dar fin a esta charla, que me ha hecho pasar dulcemente algunas horas de esta -vida triste y montona que llevo.—Pero al concluir -me vienen al espritu los ltimos tiempos -pasados en la prisin claustral, cuando ya la adolescencia -comenzaba a cantar en el alma y se abra +vida triste y monótona que llevo.—Pero al concluir +me vienen al espíritu los últimos tiempos +pasados en la prisión claustral, cuando ya la adolescencia +comenzaba a cantar en el alma y se abría para nosotros de una manera instintiva un mundo -vago, desconocido, del que no nos dbamos cuenta -exacta, pero que nos atraa secretamente. No -nos lo confesbamos al principio unos a otros; -la vida de reclusin, las lecturas disparatadas y +vago, desconocido, del que no nos dábamos cuenta +exacta, pero que nos atraía secretamente. No +nos lo confesábamos al principio unos a otros; +la vida de reclusión, las lecturas disparatadas y sin orden, el alejamiento de la familia, de la sociedad y, sobre todo, cierto prurito de estudiantes, -nos inclinaba a un escepticismo amargo y sarcstico, -ante el cual no haba nada sagrado.—Eramos -ateos en filosofa y muchos sostenamos de buena -fe las ideas de Hobbes. Las prcticas religiosas -del Colegio no nos merecan siquiera el homenaje -de la controversia; las aceptbamos con suprema +nos inclinaba a un escepticismo amargo y sarcástico, +ante el cual no había nada sagrado.—Eramos +ateos en filosofía y muchos sosteníamos de buena +fe las ideas de Hobbes. Las prácticas religiosas +del Colegio no nos merecían siquiera el homenaje +de la controversia; las aceptábamos con suprema indiferencia.</p> -<p>En una confesin general, sin embargo, tuve la +<p>En una confesión general, sin embargo, tuve la veleidad de resistirme. Obligado a ir al confesionario, dije abiertamente al sacerdote que estaba tras -de la reja que no crea una palabra de esas cosas +de la reja que no creía una palabra de esas cosas y que, por lo tanto, era de su deber no obligarme -a mentir. El confesor di cuenta inmediatamente; -fu llamado, insist y recog por premio de mi lealtad -de conciencia pasar en el encierro los tres das<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span> -de comilonas y huelga que sucedan a la comunin.</p> +a mentir. El confesor dió cuenta inmediatamente; +fuí llamado, insistí y recogí por premio de mi lealtad +de conciencia pasar en el encierro los tres días<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span> +de comilonas y huelga que sucedían a la comunión.</p> -<p>Al ao siguiente mis ideas se haban hecho ms -prcticas; nos reunimos unos cuantos y confeccionamos +<p>Al año siguiente mis ideas se habían hecho más +prácticas; nos reunimos unos cuantos y confeccionamos una lista de pecados abominables, estupendos, en que figuraba todo el repertorio de un libro -de examen de conciencia que nos haban dado para +de examen de conciencia que nos habían dado para prepararnos.—Nos dieron penitencias atroces, como ser levantarnos a media noche en invierno y salir desnudos al claustro, arrodillarnos sobre las losas y rezar una hora; esto durante tres meses. -A buen seguro que, en caso de obediencia, la pulmona -habra dado bien pronto cuenta de nosotros.—Pero -aqu quiero hacer una declaracin sincera +A buen seguro que, en caso de obediencia, la pulmonía +habría dado bien pronto cuenta de nosotros.—Pero +aquí quiero hacer una declaración sincera que pinta bien esos escepticismos primaverales. -Llegado el da de la comunin, que se haca con -gran pompa en el altar mayor, fu obligado a ir -a hincarme con tres o cuatro compaeros y a esperar +Llegado el día de la comunión, que se hacía con +gran pompa en el altar mayor, fuí obligado a ir +a hincarme con tres o cuatro compañeros y a esperar mi turno.</p> -<p>Un resto de altivez intelectual, una reaccin -violenta dentro de m mismo, me hizo considerar +<p>Un resto de altivez intelectual, una reacción +violenta dentro de mí mismo, me hizo considerar una repugnante apostasia de mis ideas y una burla -indigna de la religin, aceptar aqullo.—As, -cuando el sacerdote se inclin sobre m, le mir +indigna de la religión, aceptar aquéllo.—Así, +cuando el sacerdote se inclinó sobre mí, le miré bien en los ojos y le dije quedo: "paso, padre". Hizo un ligero movimiento de sorpresa; pero cuando -se reincorpor, yo ya me haba dado vuelta -y salido de la fila, llevando el pauelo en la boca, +se reincorporó, yo ya me había dado vuelta +y salido de la fila, llevando el pañuelo en la boca, como si realmente hubiera recibido la hostia. No -me delat.</p> +me delató.</p> <h2><a name="XXXI" id="XXXI">XXXI</a></h2> -<p>Pero la juventud vena y con ella todas las aspiraciones -indefinibles.—La msica me cautivaba +<p>Pero la juventud venía y con ella todas las aspiraciones +indefinibles.—La música me cautivaba profundamente.—Recuerdo las largas tardes pasadas mirando tristemente las rejas de nuestras ventanas que daban a la libertad, a lo desconocido, y oyendo a Alejandro Quiroga tocar en la -guitarra las vidalitas del interior, los tristes y montonos -cantos de la campaa y las pocas piezas -de msica culta que conoca. Aun hoy me pasa +guitarra las vidalitas del interior, los tristes y monótonos +cantos de la campaña y las pocas piezas +de música culta que conocía. Aun hoy me pasa algo curioso que, en ciertos momentos, me lleva irresistiblemente a aquellos tiempos. Una tarde, Alejandro se puso a tocar, sentado en su cama, una -marcha lenta y plaidera, pero de un ritmo marcado -y carioso al odo. Yo me haba colocado en -el borde de la ventana, aprovechando la ltima -luz del da, para continuar la lectura de la "Conquista -de Granada" de Florin, que me tena encantado. -Haba llegado en ese instante al momento +marcha lenta y plañidera, pero de un ritmo marcado +y cariñoso al oído. Yo me había colocado en +el borde de la ventana, aprovechando la última +luz del día, para continuar la lectura de la "Conquista +de Granada" de Florián, que me tenía encantado. +Había llegado en ese instante al momento en que Boabdil se despide con los ojos arrasados -en lgrimas, desde lo alto de una colina, de la dulcsima -ciudad de los mrmoles y las fuentes, los -amores y los perfumes. Me pareci que la msica -que llegaba a mis odos era la voz misma del infortunado -monarca y d a aquella meloda sollozante -el nombre de "el adis del rey moro", que Alejandro -le conserv. Ms tarde, hoy mismo, cada +en lágrimas, desde lo alto de una colina, de la dulcísima +ciudad de los mármoles y las fuentes, los +amores y los perfumes. Me pareció que la música +que llegaba a mis oídos era la voz misma del infortunado +monarca y dí a aquella melodía sollozante +el nombre de "el adiós del rey moro", que Alejandro +le conservó. Más tarde, hoy mismo, cada vez que en un libro encuentro una referencia al -msero fin de la dominacin rabe en Espaa, los<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span> -acordes de la marcha pesarosa cantan en mi memoria.—As +mísero fin de la dominación árabe en España, los<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span> +acordes de la marcha pesarosa cantan en mi memoria.—Así se explica esa preferencia llena de misterio que algunos hombres sienten por ciertos -trozos de msica, indiferentes para los dems. Los -han odo por primera vez en un momento especial, -la impresin se ha confundido con todas las que +trozos de música, indiferentes para los demás. Los +han oído por primera vez en un momento especial, +la impresión se ha confundido con todas las que entonces se grabaron en el alma y por una afinidad -ntima y secreta, una sola fibra que se estremezca -en un rincn de la memoria, despierta a -todas aquellas con que est ligada. Un hombre, -sentado al piano, puede rehacer, para l solo, +íntima y secreta, una sola fibra que se estremezca +en un rincón de la memoria, despierta a +todas aquellas con que está ligada. Un hombre, +sentado al piano, puede rehacer, para él solo, toda la historia de su vida moral, haciendo brotar -del teclado una serie de melodas, escalonadas en +del teclado una serie de melodías, escalonadas en sus recuerdos...</p> <h2><a name="XXXII" id="XXXII">XXXII</a></h2> -<p>Sentamos tambin necesidad de cario; las mujeres +<p>Sentíamos también necesidad de cariño; las mujeres entrevistas el domingo en la iglesia, los rostros -bellos y fugitivos que alcanzbamos a vislumbrar +bellos y fugitivos que alcanzábamos a vislumbrar en la calle, desde nuestras altas ventanas, -por medio de una combinacin de espejos, nos -hacan soar, nos hundan en una preocupacin +por medio de una combinación de espejos, nos +hacían soñar, nos hundían en una preocupación vaga e incierta, que nos alejaba de los juegos infantiles del gimnasio, de las viejas y pesadas bromas -de costumbre. Las amistades se haban estrechado -y circunscripto; solamos pasar las horas -muertas, hacindonos confidencias ideales, fraguando -planes para el porvenir, estremecindonos a la -idea de ser queridos como lo comprendamos y por -una mujer como la que sobamos.—Por primera -vez en estas pginas, nombro a Csar Paz, +de costumbre. Las amistades se habían estrechado +y circunscripto; solíamos pasar las horas +muertas, haciéndonos confidencias ideales, fraguando +planes para el porvenir, estremeciéndonos a la +idea de ser queridos como lo comprendíamos y por +una mujer como la que soñábamos.—Por primera +vez en estas páginas, nombro a César Paz, mi amigo querido, aquel que me confiaba sus esperanzas -y oa las mas, aquel hombre leal, fuerte y +y oía las mías, aquel hombre leal, fuerte y generoso, bravo como el acero, elegante y distinguido, -aquel que ms tarde deba morir en el vigor +aquel que más tarde debía morir en el vigor de la adolescencia por uno de esos caprichos absurdos del destino, que arrancan del alma la blasfemia profunda!...</p> -<p>Qu vida de agitacin! Qu pesado era el libro -en nuestras manos y qu envidia se levantaba en -el corazn por el estudiante libre de la Universidad, -tan despreciado antes y que hoy veamos pasar, -con el corazn sombro, radiante en su elegancia,<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span> +<p>¡Qué vida de agitación! ¡Qué pesado era el libro +en nuestras manos y qué envidia se levantaba en +el corazón por el estudiante libre de la Universidad, +tan despreciado antes y que hoy veíamos pasar, +con el corazón sombrío, radiante en su elegancia,<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span> en su traje, en la incomparable soltura de sus maneras!</p> -<p>Porque empezbamos tristemente a conocernos. -La mayor parte de nosotros ramos pobres y nuestras -madres hacan sacrificios de todo gnero por -darnos educacin. Muchas veces nuestras ropas +<p>Porque empezábamos tristemente a conocernos. +La mayor parte de nosotros éramos pobres y nuestras +madres hacían sacrificios de todo género por +darnos educación. Muchas veces nuestras ropas eran cosidas por sus propias manos y por muchos -aos hemos ostentado sacos como bolsas y el clsico +años hemos ostentado sacos como bolsas y el clásico jacquet <i>crecedero</i>, aquel que, despreciando el -efmero presente, slo tiene en vista el porvenir.—Pero -qu nos importaba? Eramos filsofos descredos -y un tanto cnicos, nos revolcbamos en -el gimnasio, y el eterno botn de doble suela, ancho -y largo, nos permita correr como gamos en el rescate. -Usbamos el pelo largo y descuidado, tenamos, -en fin, esa figura desgraciada del muchachn -de quince aos, que empieza a salir de la infancia, +efímero presente, sólo tiene en vista el porvenir.—Pero +¿qué nos importaba? Eramos filósofos descreídos +y un tanto cínicos, nos revolcábamos en +el gimnasio, y el eterno botín de doble suela, ancho +y largo, nos permitía correr como gamos en el rescate. +Usábamos el pelo largo y descuidado, teníamos, +en fin, esa figura desgraciada del muchachón +de quince años, que empieza a salir de la infancia, sin llegar a la virilidad. Eramos, con todo, felices y despreocupados.</p> <h2><a name="XXXIII" id="XXXIII">XXXIII</a></h2> -<p>Pero los diez y ocho aos se acercaban. Los -das de salida hacamos esfuerzos inauditos por +<p>Pero los diez y ocho años se acercaban. Los +días de salida hacíamos esfuerzos inauditos por arreglarnos lo mejor posible, abandonando muchas veces la empresa con desaliento, vencidos por la -exigidad del guardarropa.—Qu amarguras, qu +exigüidad del guardarropa.—¡Qué amarguras, qué sufrimientos, aquellos domingos a la noche, cuando -al volver al Colegio pasbamos frente a los teatros -y veamos en el peristilo una multitud de -jvenes, algunos conocidos nuestros, los externos +al volver al Colegio pasábamos frente a los teatros +y veíamos en el peristilo una multitud de +jóvenes, algunos conocidos nuestros, los externos felices, bien vestidos, con sus guantes flamantes, y saludando con una gracia, para nosotros insuperable, -a las bellas damas que venan al espectculo!</p> +a las bellas damas que venían al espectáculo!</p> -<p>En cuanto a m, recordaba bien que de los ocho -a los doce aos no haba faltado casi una noche +<p>En cuanto a mí, recordaba bien que de los ocho +a los doce años no había faltado casi una noche a la Opera; mi padre me llevaba siempre consigo. -Era, pues, un <i>dilettante</i> de raza y tradicin; -Tamberlik me haba acariciado y la incomparable -Madame Lagrange, aquella artista con un corazn -a la Malibran, se haba entretenido en hacerme -charlar durante los entreactos en su camarn, a -donde sola llevarme mi hermano Jacinto.—Y -hoy, que era hombre, que poda apreciar todas -aquellas bellezas que haban encantado a mi padre +Era, pues, un <i>dilettante</i> de raza y tradición; +Tamberlik me había acariciado y la incomparable +Madame Lagrange, aquella artista con un corazón +a la Malibran, se había entretenido en hacerme +charlar durante los entreactos en su camarín, a +donde solía llevarme mi hermano Jacinto.—Y +hoy, que era hombre, que podía apreciar todas +aquellas bellezas que habían encantado a mi padre y que flotaban en mi memoria como una nube, -tena que volverme triste y solo al Colegio, dando +tenía que volverme triste y solo al Colegio, dando la espalda al mundo de la luz!</p> <p>Una noche no puede resistir al pasar frente al<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span> -Coln; v entrar a un pariente amigo con su familia; -comprend que tena un palco donde meterme -medio escondido y tomando mi entrada penetr -bravamente, un poco plido, por la conviccin profunda +Colón; ví entrar a un pariente amigo con su familia; +comprendí que tenía un palco donde meterme +medio escondido y tomando mi entrada penetré +bravamente, un poco pálido, por la convicción profunda de que todo el mundo me observaba.</p> -<p>El pariente tena felizmente un palco bajo y -obscuro de la ochava; llam, me resist con energa -a las sillas de adelante y acurrucndome en -el fondo, lanc una mirada investigadora a la platea. -Yo saba que el Vicerrector era un melmano -decidido; en efecto, a poco le descubr en las -tertulias. De un lado cierta irritacin por su presencia, +<p>El pariente tenía felizmente un palco bajo y +obscuro de la ochava; llamé, me resistí con energía +a las sillas de adelante y acurrucándome en +el fondo, lancé una mirada investigadora a la platea. +Yo sabía que el Vicerrector era un melómano +decidido; en efecto, a poco le descubrí en las +tertulias. De un lado cierta irritación por su presencia, mientras nos confinaba en el claustro tan cruelmente y de otro el temor que me descubriese, me agitaron un momento. Pero bien pronto -todo eso desapareci y la luz, la msica, ese curioso +todo eso desapareció y la luz, la música, ese curioso y penetrante ambiente de los teatros de buen tono, la proximidad de una criatura idealmente bella, que estaba en el palco, sus ojos dulces como -un pedazo de cielo, su voz tmida y armoniosa, -aquel color difano, transparente, sombreado a -cada instante por un tenue velo de prpura, esa -emanacin exquisita de la pureza, de la inocencia +un pedazo de cielo, su voz tímida y armoniosa, +aquel color diáfano, transparente, sombreado a +cada instante por un tenue velo de púrpura, esa +emanación exquisita de la pureza, de la inocencia y de la gracia, que subyuga en todas las edades, -todo en un encanto misterioso se apoder de m -por completo. Quince aos han pasado sobre mi -cabeza desde aquella noche, quince aos bien llenos -y agitados; pasarn veinte ms y no perder -ese recuerdo suave y melanclico, que trae a mi -alma la impresin fresca de las primeras emociones -puras de mi juventud.—Sonro a veces al +todo en un encanto misterioso se apoderó de mí +por completo. Quince años han pasado sobre mi +cabeza desde aquella noche, quince años bien llenos +y agitados; pasarán veinte más y no perderé +ese recuerdo suave y melancólico, que trae a mi +alma la impresión fresca de las primeras emociones +puras de mi juventud.—Sonrío a veces al recordar mi idilio adolescente, los entusiasmos de -mi espritu, ese estado de sensibilidad enfermiza, -la necesidad imperiosa que senta de hacer versos, -mi desesperacin por no poder medir una cuarteta, -las pginas enteras desgarradas con desaliento, las -cartas ideales, que jams deban llegar a su desti<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>no, -en las que derramaba todos mis sueos y esperanzas! -La vea en todas partes, en todas la buscaba. -Me pareca intil obtener su cario; el mo +mi espíritu, ese estado de sensibilidad enfermiza, +la necesidad imperiosa que sentía de hacer versos, +mi desesperación por no poder medir una cuarteta, +las páginas enteras desgarradas con desaliento, las +cartas ideales, que jamás debían llegar a su desti<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>no, +en las que derramaba todos mis sueños y esperanzas! +La veía en todas partes, en todas la buscaba. +Me parecía inútil obtener su cariño; el mío me bastaba, me elevaba, me daba intensidad al -espritu, fuerza a la voluntad, brillo a la imaginacin, -nobleza al corazn. Cambi de carcter; -fu dulce, afable, perd la irona amarga con -compaeros, dej en paz los ridculos ajenos; me -observaba, me correga, me mejoraba...</p> - -<p>De nuevo sonro a travs de los aos; pero quisiera -volver a esas horas incomparables, a esa explosin -de la savia, trepando al rbol al son de -los cantos primaverales y desenvolvindose en hojas, +espíritu, fuerza a la voluntad, brillo a la imaginación, +nobleza al corazón. Cambié de carácter; +fuí dulce, afable, perdí la ironía amarga con +compañeros, dejé en paz los ridículos ajenos; me +observaba, me corregía, me mejoraba...</p> + +<p>De nuevo sonrío a través de los años; pero quisiera +volver a esas horas incomparables, a esa explosión +de la savia, trepando al árbol al son de +los cantos primaverales y desenvolviéndose en hojas, en flores, en perfumes! Quisiera volver a amar -como am entonces y como slo entonces se ama, -puro el corazn, celeste el pensamiento!...</p> +como amé entonces y como sólo entonces se ama, +puro el corazón, celeste el pensamiento!...</p> -<p>Todo pas en el rpido correr del tiempo; pero -la figura deliciosa, a la que los aos han circundado -de esa atmsfera vaporosa que da Murillo a -sus vrgenes, queda fija all en el pasado, cernindose +<p>Todo pasó en el rápido correr del tiempo; pero +la figura deliciosa, a la que los años han circundado +de esa atmósfera vaporosa que da Murillo a +sus vírgenes, queda fija allá en el pasado, cerniéndose al principio de la ruta, como una luz ideal!...</p> <h2><a name="XXXIV" id="XXXIV">XXXIV</a></h2> <p>Hay que caer a la tierra y recordar que, de una -u otra manera, tena que entrar en el Colegio.—Poco -antes del ltimo acto sal, corr a la puerta -que da sobre el atrio de San Ignacio, me saqu -el paletot, golpe fuerte y cuando el viejo portero -pregunt quin era, imit la voz del Vicerrector y -una vez la puerta abierta, abat la vela que el -cerbero traa en la mano con un golpe de mi -sobretodo, le ech una zancadilla que di con l +u otra manera, tenía que entrar en el Colegio.—Poco +antes del último acto salí, corrí a la puerta +que da sobre el atrio de San Ignacio, me saqué +el paletot, golpeé fuerte y cuando el viejo portero +preguntó quién era, imité la voz del Vicerrector y +una vez la puerta abierta, abatí la vela que el +cerbero traía en la mano con un golpe de mi +sobretodo, le eché una zancadilla que dió con él en tierra, y antes que volviera de la sorpresa, ya -corra yo por esos claustros como una exhalacin.</p> +corría yo por esos claustros como una exhalación.</p> -<p>Pero la hora haba sonado para m. Los castigos -me irritaban, los consejos me ponan en un -estado de nervios insoportable: no poda continuar -en el Colegio. Pasaba los das enteros ideando medios +<p>Pero la hora había sonado para mí. Los castigos +me irritaban, los consejos me ponían en un +estado de nervios insoportable: no podía continuar +en el Colegio. Pasaba los días enteros ideando medios para escaparme, a veces con riesgo de la vida, -como cuando nos deslizbamos, con un compaero -fiel, por una cuerda flotante que los albailes +como cuando nos deslizábamos, con un compañero +fiel, por una cuerda flotante que los albañiles dejaban durante la noche en el edificio que se -construa entonces sobre la calle Moreno.—Los -exmenes estaban encima y no abra un libro. Haba -perdido la emulacin por completo; las glorias de -clase me parecan ridculas y no habra dado un +construía entonces sobre la calle Moreno.—Los +exámenes estaban encima y no abría un libro. Había +perdido la emulación por completo; las glorias de +clase me parecían ridículas y no habría dado un paso por recuperar el puesto de honor al que estaba -habituado y que senta escaprseme de entre las -manos.—Al fin triunf, y una maana radiante +habituado y que sentía escapárseme de entre las +manos.—Al fin triunfé, y una mañana radiante se me abrieron para siempre aquellas puertas, en<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span> cuyos umbrales hubiera entonces sacudido mi planta como el numida.</p> -<p>Y, sin embargo, cuntas cosas dejaba all dentro! +<p>Y, sin embargo, ¡cuántas cosas dejaba allí dentro! Dejaba mi infancia entera, con las profundas ignorancias de la vida, con los exquisitos entusiasmos -de esa edad sin igual, en la que las alegras -explosivas, el movimiento nervioso, los pequeos -xitos reemplazan la felicidad, que ms tarde se -suea en vano!</p> +de esa edad sin igual, en la que las alegrías +explosivas, el movimiento nervioso, los pequeños +éxitos reemplazan la felicidad, que más tarde se +sueña en vano!</p> <p>Abandonaba el Colegio para siempre y, abriendo valerosamente las alas, me dejaba caer del nido, @@ -3972,231 +3934,231 @@ en medio de las tormentas de la vida.</p> <h2><a name="XXXV" id="XXXV">XXXV</a></h2> -<p>Muchos aos ms tarde, volv a entrar un da +<p>Muchos años más tarde, volví a entrar un día al Colegio; a mi turno, iba a sentarme en la mesa temible de los examinadores. Al cruzar los claustros, al ver mi nombre al pie de algunos dibujos -que aun se mantenan fijos en la pared, con sus +que aun se mantenían fijos en la pared, con sus modestos cuadros negros; al pasar junto a mi antiguo dormitorio, teatro de tantas y tan renombradas -aventuras; al cruzar frente a la puerta sombra -del encierro, que por primera vez recibi una -mirada cariosa de mis ojos; al ver el grupo de -estudiantes tmidos, callados, que en un rincn procuraban +aventuras; al cruzar frente a la puerta sombría +del encierro, que por primera vez recibió una +mirada cariñosa de mis ojos; al ver el grupo de +estudiantes tímidos, callados, que en un rincón procuraban penetrar mi alma y leer en mi cara sus futuras clasificaciones; al estrechar la mano de mis -compaeros de hoy, mis maestros de otro tiempo; +compañeros de hoy, mis maestros de otro tiempo; al respirar, en una palabra, aquel ambiente que -haba sido mi atmsfera de cinco aos, sent una -impresin extraa, grata y dulce, y una vaga melancola -me llev por un momento a vivir la vida +había sido mi atmósfera de cinco años, sentí una +impresión extraña, grata y dulce, y una vaga melancolía +me llevó por un momento a vivir la vida del pasado.</p> -<p>Me lanc a todos los viejos rincones conocidos -y al pasar, bajo las bvedas del claustro, se levantaban -mis recuerdos, obedientes a una evocacin -simptica. Aqu, me deca, el buen Cosson, tan -afectuoso, tan justo, nos lea las elegas de Gilbert +<p>Me lancé a todos los viejos rincones conocidos +y al pasar, bajo las bóvedas del claustro, se levantaban +mis recuerdos, obedientes a una evocación +simpática. Aquí, me decía, el buen Cosson, tan +afectuoso, tan justo, nos leía las elegías de Gilbert con un entusiasmo sincero o nos recitaba la -tirada de "Thramne" sin mirar el libro; aqu -fu donde el profesor Rossetti, encantado de mi -exposicin, me predijo que sera un ingeniero dis<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span>tinguido, -si perseveraba en las matemticas, para -las que haba nacido; en aquel banco expuse a +tirada de "Théramène" sin mirar el libro; aquí +fué donde el profesor Rossetti, encantado de mi +exposición, me predijo que sería un ingeniero dis<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span>tinguido, +si perseveraba en las matemáticas, para +las que había nacido; en aquel banco expuse a Puiggari mi deplorable conferencia sobre el iodo, -que destruy todas sus esperanzas de verme convertido -en un Lavoisier; en este sitio memorable fu +que destruyó todas sus esperanzas de verme convertido +en un Lavoisier; en este sitio memorable fuí sostenido por M. Jacques, cuando, habiendo sido llamado -a dar examen de francs ante el doctor -Costa, ministro de I. P., me toc en suerte traducir +a dar examen de francés ante el doctor +Costa, ministro de I. P., me tocó en suerte traducir a primera vista el "Incendio de Moscou" de -M. de Sgur y me trab en descomunal batalla -con Larsen sobre la significacin de la palabra -"tle"; aqu Jacques me dijo que era un imbcil, -pero que tena razn, cuando sostuve ante l, en -una discusin con un compaero, que este ttulo de -un captulo de La Bruyre, "Les esprits forts", no -deba traducirse por: "Los espritus fuertes"; en -aquel rincn me bat una tarde con denuedo contra -un muchacho Arriaza, quien, si bien sac del combate +M. de Ségur y me trabé en descomunal batalla +con Larsen sobre la significación de la palabra +"tôle"; aquí Jacques me dijo que era un imbécil, +pero que tenía razón, cuando sostuve ante él, en +una discusión con un compañero, que este título de +un capítulo de La Bruyére, "Les esprits forts", no +debía traducirse por: "Los espíritus fuertes"; en +aquel rincón me batí una tarde con denuedo contra +un muchacho Arriaza, quien, si bien sacó del combate la nariz demolida y con una forma pintoresca, -me dej ciego por una semana; en este escao se +me dejó ciego por una semana; en este escaño se sentaba mi madre, me tomaba las manos, me acariciaba -con sus ojos llenos de lgrimas, me apretaba -contra s, y al fin, cuando la noche caa y +con sus ojos llenos de lágrimas, me apretaba +contra sí, y al fin, cuando la noche caía y era necesario separarnos, me dejaba su alma en -un beso... y diez pesos en la mano, que yo corra -a convertir en cigarros en la portera; aqu fu -donde el padre Agero pill al alba a Adolfo Saldas, -que volva de una escapada y a la luz de la +un beso... y diez pesos en la mano, que yo corría +a convertir en cigarros en la portería; aquí fué +donde el padre Agüero pilló al alba a Adolfo Saldías, +que volvía de una escapada y a la luz de la luna que entraba por los cristales del gimnasio, lo hizo arrodillar en el claustro helado y pedir -perdn de su delito, mientras yo, con el mate en +perdón de su delito, mientras yo, con el mate en la mano y tras la puerta entreabierta del dormitorio del anciano, contemplaba el cuadro, poniendo -la ausente barba en remojo; he aqu el -cuarto famoso donde fu introducida por engao -la sirviente que traa la ropa limpia al "mono" -Latorre, sufriendo las excesivas galanteras de los<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span> +la ausente barba en remojo; he aquí el +cuarto famoso donde fué introducida por engaño +la sirviente que traía la ropa limpia al "mono" +Latorre, sufriendo las excesivas galanterías de los<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span> circunstantes, mientras el referido "mono", amarrado -al pie de un lecho, ofreca el espectculo -confuso de un stiro enardecido llorando a lgrima +al pie de un lecho, ofrecía el espectáculo +confuso de un sátiro enardecido llorando a lágrima viva...</p> -<p>—Los exmenes van a comenzar, doctor. Slo +<p>—Los exámenes van a comenzar, doctor. Sólo a usted se espera.</p> <p>—Voy al momento.</p> <h2><a name="XXXVI" id="XXXVI">XXXVI</a></h2> -<p>Ah! he aqu el cuarto de Eyzaguirre, aquel informe -"maremagnum" del que ramos pilotos expertos.</p> +<p>¡Ah! he aquí el cuarto de Eyzaguirre, aquel informe +"maremagnum" del que éramos pilotos expertos.</p> <p>En esa ventana asamos una noche memorable las aves robadas en el corral de la despensa, aves -sagradas para nosotros y que jams figuraron en -la mesa del refectorio; all el saln de los exmenes -escritos, donde algunos jvenes valerosos entraban -llevando el enorme Ganot distribudo por -captulos en todo el cuerpo y conociendo la topografa -del terreno como Csar los campos de +sagradas para nosotros y que jamás figuraron en +la mesa del refectorio; allí el salón de los exámenes +escritos, donde algunos jóvenes valerosos entraban +llevando el enorme Ganot distribuído por +capítulos en todo el cuerpo y conociendo la topografía +del terreno como César los campos de Munda; la fuente me saluda, la fuente de pico recto, la fuente que era necesario conquistar a -puetazos, porque el compaero que esperaba, interrumpa -a menudo la absorcin hacindola intermitente, +puñetazos, porque el compañero que esperaba, interrumpía +a menudo la absorción haciéndola intermitente, por medio de la broma llamada del -"ternero mamn"; aqu un condiscpulo querido -de todos nosotros, que temamos no pasara en el -examen escrito, nos di una minuciosa explicacin -de cmo haba repartido sus fuerzas para el combate; +"ternero mamón"; aquí un condiscípulo querido +de todos nosotros, que temíamos no pasara en el +examen escrito, nos dió una minuciosa explicación +de cómo había repartido sus fuerzas para el combate; en la nuca, entre camisa y camiseta, los -captulos de "La Inteligencia", salvo "La Razn", +capítulos de "La Inteligencia", salvo "La Razón", que, muy bien doblada, se ocultaba bajo el cuello, unida a la corbata por un alfiler; entre el -elstico del botn derecho, "La Sensibilidad", -formando "pendant" en el izquierdo "La teora +elástico del botín derecho, "La Sensibilidad", +formando "pendant" en el izquierdo "La teoría de las facultades del alma"; en un falso bolsillo -del pantaln, "La Voluntad", excepto el "Libre<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span> -Albedro" que ocupaba un sitio indigno de su importancia -filosfica; y all, sobre el estmago, a -mano, como pual de misericordia, como recurso -extremo, el "Discurso sobre el mtodo", que, bien +del pantalón, "La Voluntad", excepto el "Libre<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span> +Albedrío" que ocupaba un sitio indigno de su importancia +filosófica; y allí, sobre el estómago, a +mano, como puñal de misericordia, como recurso +extremo, el "Discurso sobre el método", que, bien manejado, es un proteo multiforme, apto para satisfacer el programa entero...</p> -<p>—Seor doctor, le estn esperando...</p> +<p>—Señor doctor, le están esperando...</p> <p>—Voy, voy al momento.</p> -<p>Cunta sonrisa en aquellas caras juveniles, si -hubieran ledo las cosas que llenaban mi alma y -ddose cuenta de las impresiones bajo las cuales +<p>¡Cuánta sonrisa en aquellas caras juveniles, si +hubieran leído las cosas que llenaban mi alma y +dádose cuenta de las impresiones bajo las cuales ocupaba mi silla de examinador!</p> -<p>Decan las cosas que en otro tiempo yo haba -dicho; usaban las mismas estratagemas que yo haba +<p>Decían las cosas que en otro tiempo yo había +dicho; usaban las mismas estratagemas que yo había empleado y se lanzaban a cuerpo perdido en las partes de la bolilla que les eran conocidas, evitando con una habilidad de pilotos consumados las arcanas secciones no holladas por sus ojos infantiles. -Con qu elasticidad el compaero de -atrs haca de mimbre su cuerpo, alargaba el pescuezo +¡Con qué elasticidad el compañero de +atrás hacía de mimbre su cuerpo, alargaba el pescuezo como una girafa y llamando en su auxilio -la voz ms susurrante, "soplaba" con coraje! Yo -nada vea, nada quera ver. Mis preguntas envolvan -clara y precisa la respuesta cuando el discpulo +la voz más susurrante, "soplaba" con coraje! Yo +nada veía, nada quería ver. Mis preguntas envolvían +clara y precisa la respuesta cuando el discípulo era flojo, y con una sonrisa animadora, impulsaba a desenvolver su charla graciosa y ligera -al que, habiendo estudiado, quera lucir su -ciencia. Ciencia divina, superficial, epicrea, ciencia +al que, habiendo estudiado, quería lucir su +ciencia. Ciencia divina, superficial, epicúrea, ciencia de un adolescente griego, explicando a su manera -infantil los mitos homricos, ciencia deliciosa -que flota como un sueo en la regin de la -teora, borrndose al mes siguiente, porque no -tiene la mordiente spera de la experiencia propia!</p> +infantil los mitos homéricos, ciencia deliciosa +que flota como un sueño en la región de la +teoría, borrándose al mes siguiente, porque no +tiene la mordiente áspera de la experiencia propia!</p> -<p>Y as pasaba ante mis ojos la filosofa y la historia, -serena, olmpica, a la manera de Hesiodo, +<p>Y así pasaba ante mis ojos la filosofía y la historia, +serena, olímpica, a la manera de Hesiodo, saliendo de aquellos labios puros, como el reflejo<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span> de leyendas de otros tiempos, en mundos distintos -del que nos rodea. Con qu placer, entre mis -examinandos, encontraba un cartagins endurecido, -ardiente admirador de Anbal, que tal vez -haba llegado, como yo en las horas pasadas, pesaroso -y triste a las pginas de Zama! Cmo sonaba +del que nos rodea. ¡Con qué placer, entre mis +examinandos, encontraba un cartaginés endurecido, +ardiente admirador de Aníbal, que tal vez +había llegado, como yo en las horas pasadas, pesaroso +y triste a las páginas de Zama! ¡Cómo sonaba en mi alma el entusiasmo por las cruzadas, -y con qu viveza vena a mi memoria el largo -discurso de Pedro el Ermitao, que yo haba compuesto -en la clase de retrica!... Los muchachos -sonrean y corra la voz elctrica de que yo era -un examinador insuperable. No saban que les -habra abrazado a todos y que al ms imbcil -hubiera dado el mximum con el alma contenta y +y con qué viveza venía a mi memoria el largo +discurso de Pedro el Ermitaño, que yo había compuesto +en la clase de retórica!... Los muchachos +sonreían y corría la voz eléctrica de que yo era +un examinador insuperable. No sabían que les +habría abrazado a todos y que al más imbécil +hubiera dado el máximum con el alma contenta y la conciencia tranquila!</p> -<p>Ms tarde dictaba una ctedra de historia en la +<p>Más tarde dictaba una cátedra de historia en la Universidad. Muchas veces, al final de mi conferencia, -notaba en las caras de mis discpulos, siempre -cultos y atentos conmigo, una ligera expresin -de cansancio que me contagiaba. Era una poca -en que viva agobiado por el trabajo; a ms de -mi ctedra, diriga el Correo, pasaba un par de -horas diarias en el Consejo de Educacin, y sobre +notaba en las caras de mis discípulos, siempre +cultos y atentos conmigo, una ligera expresión +de cansancio que me contagiaba. Era una época +en que vivía agobiado por el trabajo; a más de +mi cátedra, dirigía el Correo, pasaba un par de +horas diarias en el Consejo de Educación, y sobre todo, redactaba "El Nacional", tarea ingrata, matadora -si las hay. As, sola llegar a clase fatigado +si las hay. Así, solía llegar a clase fatigado y cuando el tema no era interesante, mi palabra -sala plida y difcil. Pero la campana del Colegio -Nacional estaba all! Desde el aula la oa fcilmente +salía pálida y difícil. Pero la campana del Colegio +Nacional estaba allí! Desde el aula la oía fácilmente y a sus primeros ecos recordaba mis horas de estudiante, el ansioso anhelo por salir de la clase, miraba mis alumnos fatigados y cortaba familiarmente la conferencia. En otras ocasiones -el eco de la campana me serva de excitante y si -alguna vez salieron mis discpulos contentos, ignoraban -que lo deban al vago sonido que me traa -los ms dulces recuerdos de mi infancia, mis ambiciones +el eco de la campana me servía de excitante y si +alguna vez salieron mis discípulos contentos, ignoraban +que lo debían al vago sonido que me traía +los más dulces recuerdos de mi infancia, mis ambiciones de estudiante, mi esfuerzo por ocupar el<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span> primer puesto y la memoria del gran maestro que nos hizo amar el estudio y la ciencia.</p> -<p>S, amar el estudio; a esa impresin primera +<p>Sí, amar el estudio; a esa impresión primera debemos todos los que en el Colegio Nacional nos -hemos educado, la preparacin que nos ha hecho -fcil el acceso a todas las sendas intelectuales. Se +hemos educado, la preparación que nos ha hecho +fácil el acceso a todas las sendas intelectuales. Se pueden emprender los estudios superiores en cualquier edad; los preparatorios, no. Es necesaria la -disciplina que slo se acepta en la infancia, la -dedicacin absoluta del tiempo, el vigor de la memoria, -nunca ms poderoso que en los primeros -aos, la emulacin constante y la ingenua curiosidad. -Mucho se olvida ms tarde, el tecnicismo, -el detalle; pero a la menor concentracin intelectual +disciplina que sólo se acepta en la infancia, la +dedicación absoluta del tiempo, el vigor de la memoria, +nunca más poderoso que en los primeros +años, la emulación constante y la ingenua curiosidad. +Mucho se olvida más tarde, el tecnicismo, +el detalle; pero a la menor concentración intelectual los caracteres perdidos en el fondo de la memoria -reaparecen con la claridad de las lneas de -un palimpsesto ante un reactivo que borra el ltimo +reaparecen con la claridad de las líneas de +un palimpsesto ante un reactivo que borra el último trazado. En una semana, un hombre regularmente -dotado, puede estudiar a fondo una cuestin -de derecho; pero si no tiene una preparacin -slida, si no ha ejercitado su espritu en los largos -aos de bachillerato, la expondr como un notario, -jams como un jurisconsulto. Falta de ideas generales, +dotado, puede estudiar a fondo una cuestión +de derecho; pero si no tiene una preparación +sólida, si no ha ejercitado su espíritu en los largos +años de bachillerato, la expondrá como un notario, +jamás como un jurisconsulto. Falta de ideas generales, mis amigos.</p> -<p>Yo dira al joven que tal vez lea estas lneas pasendose +<p>Yo diría al joven que tal vez lea estas líneas paseándose en los mismos claustros donde transcurrieron -cinco aos de mi vida, que los xitos todos +cinco años de mi vida, que los éxitos todos de la tierra arrancan de las horas pasadas sobre -los libros en los primeros aos. Que esa qumica -y fsica, esas proyecciones de planos, esos millares -de frmulas ridas, ese latn rebelde y esa filosofa -preada de jaquecas, conducen a todo a +los libros en los primeros años. Que esa química +y física, esas proyecciones de planos, esos millares +de fórmulas áridas, ese latín rebelde y esa filosofía +preñada de jaquecas, conducen a todo a los que se lanzan en su seno a cuerpo perdido.</p> -<p>Bendigo mis aos de Colegio, y ya que he trazado -estos recuerdos, que la ltima palabra sea -de gratitud para mis maestros y de cario para -los compaeros que el azar de la vida ha dispersado +<p>Bendigo mis años de Colegio, y ya que he trazado +estos recuerdos, que la última palabra sea +de gratitud para mis maestros y de cariño para +los compañeros que el azar de la vida ha dispersado a todos los rumbos.</p> <p class="i4">1881.</p> @@ -4207,373 +4169,373 @@ PROSA LIGERA</a></p> <p class="indenl60"><i>Gallicæ Constructiones</i></p> <p class="center p6 xlarge"> -ESPAA</p> +ESPAÑA</p> -<h2><a name="Una_visita_de_Nunez_de_Arce" id="Una_visita_de_Nunez_de_Arce">Una visita de Nez de Arce</a></h2> +<h2><a name="Una_visita_de_Nunez_de_Arce" id="Una_visita_de_Nunez_de_Arce">Una visita de Núñez de Arce</a></h2> -<p>Hace doce aos, era yo ministro argentino en -Madrid. Un da un criado me anunci que el seor -Presidente del Ateneo me haca preguntar si poda -recibirle. En el acto d orden de introducirle. Respetaba +<p>Hace doce años, era yo ministro argentino en +Madrid. Un día un criado me anunció que el señor +Presidente del Ateneo me hacía preguntar si podía +recibirle. En el acto dí orden de introducirle. Respetaba al Ateneo de Madrid como se respetan las cosas que se temen y ese respeto de mi parte justificaba el origen presunto de todas las religiones humanas. A pesar de mis aficiones literarias, como -supona honestamente que el gobierno argentino -no me habra nombrado su representante para -darme ocasin de desplegar mis talentos estticos +suponía honestamente que el gobierno argentino +no me habría nombrado su representante para +darme ocasión de desplegar mis talentos estéticos o mis facultades de estilo, sino para estudiar los -problemas polticos o econmicos de inters nacional, -mis esfuerzos haban tendido a tener una -actuacin eficaz y activa en el ms alto mundo -social y en los crculos ms influyentes de la poltica -del momento. As es que conoca—o por lo +problemas políticos o económicos de interés nacional, +mis esfuerzos habían tendido a tener una +actuación eficaz y activa en el más alto mundo +social y en los círculos más influyentes de la política +del momento. Así es que conocía—o por lo menos trataba—a muy pocos de los representantes del mundo de las letras. Fuera de Castelar, -ms poltico que literato y dulcemente afectuoso +más político que literato y dulcemente afectuoso siempre con todos nosotros los americanos,—de don Juan Valera, a quien encontraba con frecuencia -en el mundo diplomtico al que l tambin -perteneca,—de Menndez Pelayo, con quien coma -a menudo en los clsicos jueves de nuestro buen +en el mundo diplomático al que él también +pertenecía,—de Menéndez Pelayo, con quien comía +a menudo en los clásicos jueves de nuestro buen amigo Bauer, muchas veces, por feliz azar para -m, al lado uno del otro,—de Grilo, a quien conoc +mí, al lado uno del otro,—de Grilo, a quien conocí en casa de Tamames y que nos encantaba en<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span> -nuestras deliciosas correras por Sevilla,—no haba -hablado, repito, ni conoca, tan slo fuera -de vista, a los dems altos representantes del pensamiento -espaol.</p> +nuestras deliciosas correrías por Sevilla,—no había +hablado, repito, ni conocía, tan sólo fuera +de vista, a los demás altos representantes del pensamiento +español.</p> -<p>"Quin ser, me deca, este seor Presidente del -Ateneo de Madrid? Yo deba saberlo y precisamente +<p>"¿Quién será, me decía, este señor Presidente del +Ateneo de Madrid? Yo debía saberlo y precisamente por eso no le hago preguntar por su nombre. -El Ateneo, por lo dems, es la primera institucin -literaria de Espaa, y sus altibajos coinciden -con la exaltacin o la depresin del espritu -pblico de este pas. No s lo que este seor Presidente -vendr a pedirme, pero hay que tratarle +El Ateneo, por lo demás, es la primera institución +literaria de España, y sus altibajos coinciden +con la exaltación o la depresión del espíritu +público de este país. No sé lo que este señor Presidente +vendrá a pedirme, pero hay que tratarle bien, porque..."</p> <p>En esto estaba de mi soliloquio, cuando la puerta -de mi escritorio se abri, dando paso a un -hombre pequeo, delgado, tan distinguido en su -traje, en su fisonoma y en su expresin, que no +de mi escritorio se abrió, dando paso a un +hombre pequeño, delgado, tan distinguido en su +traje, en su fisonomía y en su expresión, que no pude, en el primer momento, darme cuenta ni de -cmo estaba vestido, ni de qu cara tena, ni de -lo que era o poda ser.</p> +cómo estaba vestido, ni de qué cara tenía, ni de +lo que era o podía ser.</p> -<p>—Seor, me dijo con una voz reposada y serena, -a la que daba un valor que me sorprendi, la +<p>—Señor, me dijo con una voz reposada y serena, +a la que daba un valor que me sorprendió, la manera de mirar de sus ojos grandes, claros y tranquilos, soy Presidente del Ateneo y vengo a pedir. El Ateneo, entre otros achaques, tiene aquel -que ms nos seduce a todos, el de acercar hasta -confundir el alma espaola con el alma hispanoamericana. +que más nos seduce a todos, el de acercar hasta +confundir el alma española con el alma hispanoamericana. Vamos en breve a celebrar una fiesta precursora de la gran solemnidad del centenario -de Coln y vengo a pedir a Vd. (aqu un par de -frases amables y muy lisonjeras para m) que -quiera honrarnos encargndose de una de las conferencias -que se harn en el Ateneo con este motivo.</p> +de Colón y vengo a pedir a Vd. (aquí un par de +frases amables y muy lisonjeras para mí) que +quiera honrarnos encargándose de una de las conferencias +que se harán en el Ateneo con este motivo.</p> -<p>—Seor Presidente del Ateneo, antes de todo, -quiere Vd. tener la bondad de decirme con quin +<p>—Señor Presidente del Ateneo, antes de todo, +¿quiere Vd. tener la bondad de decirme con quién tengo el honor de hablar?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span></p> -<p>—Gaspar Nez de Arce, seor.</p> +<p>—Gaspar Núñez de Arce, señor.</p> <p>Me puse de pie como movido por un resorte y -un poco confuso, me inclin profundamente. A +un poco confuso, me incliné profundamente. A pesar de mi alejamiento voluntario de los centros -literarios de Madrid, haba dos hombres que deseaba -vivamente conocer: Nez de Arce y Pereda. -Al primero por su inspiracin gentil, vibrante +literarios de Madrid, había dos hombres que deseaba +vivamente conocer: Núñez de Arce y Pereda. +Al primero por su inspiración gentil, vibrante y generosa, por el ropaje suntuario de su lengua -opulenta, lengua ma, de mis padres y de mi -raza, por la nobleza tradicional de su carcter, por +opulenta, lengua mía, de mis padres y de mi +raza, por la nobleza tradicional de su carácter, por la pregonada sencillez de su vida armoniosa. A -Pereda, porque un da, all por 1884, en la opaca -tristeza germnica de Carlsbad, haba recibido un -paquete de libros acompaados por una grata carta -de Martn Garca Mrou, que enviaba a su antiguo -jefe y siempre amigo, algunos libros espaoles, -entre otros la <i>Sotileza</i> del escritor de la Montaa; -lo haba empezado a leer, lo haba devorado -y haba contestado al que tal regalo me haba hecho, -una carta entusiasta y cariosa que Garca -Mrou envi a Pereda, quien me hizo decir que -tena en Espaa dos brazos abiertos que me esperaban. +Pereda, porque un día, allá por 1884, en la opaca +tristeza germánica de Carlsbad, había recibido un +paquete de libros acompañados por una grata carta +de Martín García Mérou, que enviaba a su antiguo +jefe y siempre amigo, algunos libros españoles, +entre otros la <i>Sotileza</i> del escritor de la Montaña; +lo había empezado a leer, lo había devorado +y había contestado al que tal regalo me había hecho, +una carta entusiasta y cariñosa que García +Mérou envió a Pereda, quien me hizo decir que +tenía en España dos brazos abiertos que me esperaban. Pero mi hombre estaba constantemente metido en Santander (decir que en ese tiempo meditaba -<i>Peas arriba</i>, esa maravilla, sin que yo lo supiera, +<i>Peñas arriba</i>, esa maravilla, sin que yo lo supiera, para ir a rogarle me hiciera visitar el teatro -de ese drama admirable!) y cuando vena a -Madrid, lo haca tan callandito, que los diarios -anunciaban su llegada el da de su partida.</p> - -<p>Y ahora, de pronto, sin sospecharlo, tena en mi -casa, a mi lado, <i>para m solo</i>, a Nez de Arce! -Le tom la mano, le dije que hasta entonces, al -hablar conmigo, slo haba hablado con un particular, -pero que ahora me pona el uniforme diplomtico, +de ese drama admirable!) y cuando venía a +Madrid, lo hacía tan callandito, que los diarios +anunciaban su llegada el día de su partida.</p> + +<p>Y ahora, de pronto, sin sospecharlo, tenía en mi +casa, a mi lado, <i>para mí solo</i>, a Núñez de Arce! +Le tomé la mano, le dije que hasta entonces, al +hablar conmigo, sólo había hablado con un particular, +pero que ahora me ponía el uniforme diplomático, le recordaba que estaba reconocido en -mi carcter de representante de mi pas por Su +mi carácter de representante de mi país por Su Majestad (Q. D. G.), que en mis credenciales mi<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span> -gobierno peda al de Espaa—y por consiguiente -a todos los espaoles—que prestaran fe a mis palabras—y -que, por lo tanto, le peda la suya al manifestarle +gobierno pedía al de España—y por consiguiente +a todos los españoles—que prestaran fe a mis palabras—y +que, por lo tanto, le pedía la suya al manifestarle la gratitud profunda de todos mis compatriotas -que haban tenido la fortuna de leerle, +que habían tenido la fortuna de leerle, por los puros y levantados goces de orden intelectual y moral, encontrados en las estrofas de sus cantos admirables, en los que, bajo formas -nuevas e impecables que hacan valer el viejo idioma, +nuevas e impecables que hacían valer el viejo idioma, se levantaban, sobre el chato horizonte moderno, todas las nobles ideas, todos los instintos generosos, todas las actitudes valientes, hasta la duda misma, que animan a pensar que el alma -humana es algo ms que una resultante fisiolgica. -Le habl de sus poemas, de sus dramas, de sus trabajos +humana es algo más que una resultante fisiológica. +Le hablé de sus poemas, de sus dramas, de sus trabajos anunciados—y el poeta, ante mi acento sincero, -me escuchaba con placer, entretenido, quiz, +me escuchaba con placer, entretenido, quizá, en oir el elogio de su obra, hecho en algo, para -l, como un idioma extrao, en el que la construccin -de la frase, la cadencia del perodo, hasta -el valor de las consonantes, pareca dibujar vagamente, -no ya el espaol del pasado, petrificado -all en Levante en labios de los descendientes de -moros y judos, sino un castellano del porvenir, -gil, vivo, un espaol americano, en una palabra, -listo siempre a jinetear, sin estribos, la mismsima -gramtica.</p> +él, como un idioma extraño, en el que la construcción +de la frase, la cadencia del período, hasta +el valor de las consonantes, parecía dibujar vagamente, +no ya el español del pasado, petrificado +allá en Levante en labios de los descendientes de +moros y judíos, sino un castellano del porvenir, +ágil, vivo, un español americano, en una palabra, +listo siempre a jinetear, sin estribos, la mismísima +gramática.</p> <p>Nos pusimos a charlar o, mejor dicho, le hice -hablar larga, afectuosa y abiertamente, suscitndole -nuevos temas, as que vea que el anterior -iba a agotarse. As hablamos mucho de arte, un -poco de poltica, a raudales del pasado espaol y +hablar larga, afectuosa y abiertamente, suscitándole +nuevos temas, así que veía que el anterior +iba a agotarse. Así hablamos mucho de arte, un +poco de política, a raudales del pasado español y del porvenir americano. Y a medida que los juicios del poeta se condensaban en frases no cuidadas, pero claras y de elegante movimiento, me -abandonaba al placer de contemplar ese espritu -ecunime, cuyas races iban a beber la fresca savia<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span> -que le animaba, all en las regiones donde el corazn +abandonaba al placer de contemplar ese espíritu +ecuánime, cuyas raíces iban a beber la fresca savia<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span> +que le animaba, allá en las regiones donde el corazón encierra la bondad, la ternura, el entusiasmo y la fe, sin que ninguna se extraviara para ir a -aspirar la ponzoa del odio o de la envidia.</p> +aspirar la ponzoña del odio o de la envidia.</p> -<p>Y el tiempo corra, la Amrica y la Espaa -misma se haban agotado y, desaparecidos los Pirineos, -entrbamos como conquistadores, a travs del -Roselln, en vieja tierra de Francia. La plyade, -el cenculo, los Parnasianos, los estticos, los naturalistas, +<p>Y el tiempo corría, la América y la España +misma se habían agotado y, desaparecidos los Pirineos, +entrábamos como conquistadores, a través del +Rosellón, en vieja tierra de Francia. La pléyade, +el cenáculo, los Parnasianos, los estéticos, los naturalistas, los decadentes, a todos los pasamos en -revista, l, conteniendo con su sonrisa moderadora +revista, él, conteniendo con su sonrisa moderadora mis juicios impetuosos, yo animando a veces, con un rasgo atrevido, la armoniosa mesura de sus opiniones. Hace poco, leyendo, con el trabajo que -mis hermanos en anloga tarea habrn apreciado, -un libro de Nietzsche, me encontr con esta grfica -descripcin del autor de <i>Nan</i>: "Zola, o el placer -de heder"<a name="FNanchor_9" id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>. El juicio de Nez de Arce era -casi idntico, pero la forma exquisita en que se +mis hermanos en análoga tarea habrán apreciado, +un libro de Nietzsche, me encontré con esta gráfica +descripción del autor de <i>Naná</i>: "Zola, o el placer +de heder"<a name="FNanchor_9" id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>. El juicio de Núñez de Arce era +casi idéntico, pero la forma exquisita en que se enunciaba, le quitaba la crudeza, sin disminuir la -eficacia. En cambio, como me segua contento con -su mirada animosa, al oirme decir que haba ms +eficacia. En cambio, como me seguía contento con +su mirada animosa, al oirme decir que había más naturalismo de verdad en <i>Fortunata y Jacinta</i>, de -Prez Galds, que en la obra entera de Zola, y -ms belleza en la descripcin que el mismo hace +Pérez Galdós, que en la obra entera de Zola, y +más belleza en la descripción que el mismo hace de Toledo en <i>Angel Guerra</i>, que en todos los celebrados cuadros descriptivos del autor de <i>L'Assommoir</i>! Y luego, de un salto sobre la Mancha, a -Inglaterra y all, arriba, alto, a la cumbre y al +Inglaterra y allí, arriba, alto, a la cumbre y al honor, Dickens, Elliot y entre los poetas Keats, -Shelley, el mismo Byron, los que tienen entraas, -sangre y vsceras; y luego... Se puso de pie, sac +Shelley, el mismo Byron, los que tienen entrañas, +sangre y vísceras; y luego... Se puso de pie, sacó su reloj, gentilmente me hizo ver el largo tiempo -transcurrido y me repiti con mucha insistencia<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span> -su amable invitacin para el Ateneo. Entonces le -habl con toda franqueza.</p> - -<p>—Ahora que conoce Vd. un poco mi espritu, -seor, no le extraar oirme afirmar que slo puedo -hacer lo que hago con conviccin y sinceridad. -Hacer un discurso o conferencia sobre Coln -y las relaciones histricas, hispano-americanas, de +transcurrido y me repitió con mucha insistencia<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span> +su amable invitación para el Ateneo. Entonces le +hablé con toda franqueza.</p> + +<p>—Ahora que conoce Vd. un poco mi espíritu, +señor, no le extrañará oirme afirmar que sólo puedo +hacer lo que hago con convicción y sinceridad. +Hacer un discurso o conferencia sobre Colón +y las relaciones históricas, hispano-americanas, de manera a que sea grato a mi auditorio (porque -nadie est obligado a escribir un poema pico ni +nadie está obligado a escribir un poema épico ni a decir, en materia de arte, cosas desagradables), -ser para m algo muy difcil, porque siempre he -pensado que dos de los hombres ms fatales que -ha tenido Espaa (y cuidado que no se ha quedado -atrs en la especie!) han sido Coln y Felipe +será para mí algo muy difícil, porque siempre he +pensado que dos de los hombres más fatales que +ha tenido España (y cuidado que no se ha quedado +atrás en la especie!) han sido Colón y Felipe el Hermoso, que la trajeron dos de las calamidades mayores que pueden caer sobre un pueblo, la -riqueza fcil y la gloria militar. El primero, con -su Amrica y su oro, su espritu romntico, aventurero, +riqueza fácil y la gloria militar. El primero, con +su América y su oro, su espíritu romántico, aventurero, anti-industrial, con los sistemas absurdos -que el galen esperado e indispensable impuso; el -segundo metiendo a Espaa, con sus vinculaciones -germnicas y su imperial vstago alemn, en todas +que el galeón esperado e indispensable impuso; el +segundo metiendo a España, con sus vinculaciones +germánicas y su imperial vástago alemán, en todas las complicaciones de la Europa de entonces y a -la infeliz que sala de guerrear siete siglos con -rabes y moros, obligndola a desangrarse de nuevo +la infeliz que salía de guerrear siete siglos con +árabes y moros, obligándola a desangrarse de nuevo desde las costas de Argel hasta las dunas de -Holanda, sin olvidar los campos de Italia, de Npoles +Holanda, sin olvidar los campos de Italia, de Nápoles a los Alpes, los llanos de Alemania y las -frescas colinas de Francia y Blgica. Qu quiere -Vd. que vaya a decir al Ateneo? Que nosotros, -los del Ro de la Plata, no tenamos derecho -a enviar a Espaa ms que uno o dos barcos -por ao, con tantos cueros consignados a tal casa -de Cdiz? Que se nos obligaba a ir a comprar -ropa, calzado y sombreros a Panam o Portobelo, +frescas colinas de Francia y Bélgica. ¿Qué quiere +Vd. que vaya a decir al Ateneo? ¿Que nosotros, +los del Río de la Plata, no teníamos derecho +a enviar a España más que uno o dos barcos +por año, con tantos cueros consignados a tal casa +de Cádiz? ¿Que se nos obligaba a ir a comprar +ropa, calzado y sombreros a Panamá o Portobelo, que estaban a seis meses de distancia, ida y vuelta, -con cuyo motivo comprbamos todo lo que nos<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span> -haca falta, de contrabando, bien entendido, a los -portugueses de la Colonia? Que todo eso, si bien -nos dej en un estado de delicioso atraso, pues -no creo que haya habido pueblo ms feliz que el +con cuyo motivo comprábamos todo lo que nos<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span> +hacía falta, de contrabando, bien entendido, a los +portugueses de la Colonia? ¿Que todo eso, si bien +nos dejó en un estado de delicioso atraso, pues +no creo que haya habido pueblo más feliz que el colonial Buenos Aires, antes que los ingleses vinieran a hablarnos, a balazos, de ideas nuevas y -paparruchas liberales, que todo eso remat en la -triste Espaa de Carlos II o en la dolorosa de -Fernando VII? Fernando VII! Figrese Vd. que +paparruchas liberales, que todo eso remató en la +triste España de Carlos II o en la dolorosa de +Fernando VII? ¡Fernando VII! Figúrese Vd. que se me cruce ese nombre en mi trabajo mental; -puede Vd. imaginarse todos los improperios que -van a salir de esta boca, por ms mesura que le -imponga? El tratamiento de Macaulay a Barre -ser de malvavisco y altea al lado del que, sin -poder resistirlo, propinar al hijo infame de Carlos +¿puede Vd. imaginarse todos los improperios que +van a salir de esta boca, por más mesura que le +imponga? El tratamiento de Macaulay a Barère +será de malvavisco y altea al lado del que, sin +poder resistirlo, propinaré al hijo infame de Carlos IV. Y si, hablando de los autores principales -del hundimiento espaol, llegara a plantar, delante -de Cnovas del Castillo, que es Presidente del -Consejo de Ministros y que seguramente estar +del hundimiento español, llegara a plantar, delante +de Cánovas del Castillo, que es Presidente del +Consejo de Ministros y que seguramente estará en el Ateneo, las cuatro frescas que se merece el -Conde-Duque de Olivares, que l pretende rehabilitar, -a dnde ir a parar mi reputacin diplomtica?</p> +Conde-Duque de Olivares, que él pretende rehabilitar, +¿a dónde irá a parar mi reputación diplomática?</p> -<p>Nez de Arce me oa sonriendo, pero como sus -ojos insistan, continu:</p> +<p>Núñez de Arce me oía sonriendo, pero como sus +ojos insistían, continué:</p> <p>—Pero como Vd. me ha hecho un honor muy grande y con ser de los mayores de mi vida, un placer que lo supera, viniendo a mi casa, quiero que salga Vd. en su empresa mejor de lo que -pensara. Conoce Vd. al actual ministro del Uruguay -en Madrid? No? Pues se llama Juan Zorrilla -de San Martn, vive aqu a la vuelta de mi +pensara. ¿Conoce Vd. al actual ministro del Uruguay +en Madrid? ¿No? Pues se llama Juan Zorrilla +de San Martín, vive aquí a la vuelta de mi casa y si Vd. le ve con sombrero no da un real por -l, ni mucho menos si le ve descubierto. Nadie le -conoce an aqu, porque ha llegado hace poco; -pero el da que caiga en un cenculo intelectual +él, ni mucho menos si le ve descubierto. Nadie le +conoce aún aquí, porque ha llegado hace poco; +pero el día que caiga en un cenáculo intelectual en el que haya algunos poetas, uno que otro hom<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span>bre -de pensamiento, un colorista y algn odo habituado +de pensamiento, un colorista y algún oído habituado a oir sonar el cristal y el templado bronce, le van a sacar en andas. Para que Vd. no olvide esta visita, regalo a Vd. y al Ateneo, a mi -amigo y compaero Zorrilla de San Martn. Oiga +amigo y compañero Zorrilla de San Martín. Oiga Vd. un momento.</p> -<p>Tom <i>Tabar</i> en el armario vecino y le le algunas -estrofas; cuando interrump mi lectura para -continuar, Nez de Arce me tom el libro de -las manos y continu leyendo en silencio. Al fin +<p>Tomé <i>Tabaré</i> en el armario vecino y le leí algunas +estrofas; cuando interrumpí mi lectura para +continuar, Núñez de Arce me tomó el libro de +las manos y continuó leyendo en silencio. Al fin me dijo:</p> -<p>—Pero ste es un maestro!</p> +<p>—¡Pero éste es un maestro!</p> -<p>—Sabe Vd. lo que he dicho a Zorrilla de San -Martn, sobre <i>Tabar</i>, en el lbum de su seora? +<p>—¿Sabe Vd. lo que he dicho a Zorrilla de San +Martín, sobre <i>Tabaré</i>, en el álbum de su señora? Que versos como esos valen la buena prosa.</p> -<p>Volvi a sonreir Nez de Arce con aire de -dulce reproche por lo que pareca considerar una +<p>Volvió a sonreir Núñez de Arce con aire de +dulce reproche por lo que parecía considerar una mera paradoja.</p> -<p>Yo me defend; le record que los primeros -balbuceos de la humanidad haban tomado la forma -mtrica y que slo en un estado de civilizacin -relativamente avanzada haba hecho la prosa su -aparicin. Que recordaba tambin cuntos poetas +<p>Yo me defendí; le recordé que los primeros +balbuceos de la humanidad habían tomado la forma +métrica y que sólo en un estado de civilización +relativamente avanzada había hecho la prosa su +aparición. Que recordaba también cuántos poetas consagrados enumeraba la historia literaria, desde -los griegos, para no ir ms arriba, hasta nosotros +los griegos, para no ir más arriba, hasta nosotros y que al lado de esa lista nutrida y numerosa, contara, con los dedos de la mano, que le iban a sobrar, -cuntos eran los prosistas de primera fila, aquellos -que nadie discute, como Platn entre los griegos, -Tcito entre los romanos, o, saltando al mundo +cuántos eran los prosistas de primera fila, aquellos +que nadie discute, como Platón entre los griegos, +Tácito entre los romanos, o, saltando al mundo moderno, del siglo XVI al presente, Montaigne, -Cervantes, Renn... Y para hacerme perdonar mi -osada, le recit de memoria, que as las saba -entonces, dos o tres estrofas de la <i>Lamentacin de +Cervantes, Renán... Y para hacerme perdonar mi +osadía, le recité de memoria, que así las sabía +entonces, dos o tres estrofas de la <i>Lamentación de Lord Byron</i>.</p> -<p>Acept que yo hablara a Zorrilla antes de que -l le invitara, y se retir, quedando amigos ya.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span></p> +<p>Aceptó que yo hablara a Zorrilla antes de que +él le invitara, y se retiró, quedando amigos ya.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span></p> -<p>Vi y vi a Zorrilla, que, sumiso y contento, no -sin temor, se encarg de la conferencia en el Ateneo. -Esa noche fu all por primera vez y con -encanto respir la culta atmsfera, tan afectuosa +<p>Vi y vió a Zorrilla, que, sumiso y contento, no +sin temor, se encargó de la conferencia en el Ateneo. +Esa noche fuí allí por primera vez y con +encanto respiré la culta atmósfera, tan afectuosa para nosotros. Llegado el momento, el alma vigorosa -y bien templada del poeta uruguayo, subi -hasta la tribuna su pequea envoltura mortal. El -pblico mir con sorpresa aquel rostro invadido +y bien templada del poeta uruguayo, subió +hasta la tribuna su pequeña envoltura mortal. El +público miró con sorpresa aquel rostro invadido por la hirsuta y rebelde cabellera que, al avanzar -sobre la frente, pareca continuarla, para dar -ancho hogar al pensamiento. Cuando empez a -hablar, el acento, la armona de la palabra, la -vibracin de la idea, la lujosa forma en que sala -envuelta y la gracia con que se mova, conquistaron -a poco andar al auditorio, que rompi en +sobre la frente, parecía continuarla, para dar +ancho hogar al pensamiento. Cuando empezó a +hablar, el acento, la armonía de la palabra, la +vibración de la idea, la lujosa forma en que salía +envuelta y la gracia con que se movía, conquistaron +a poco andar al auditorio, que rompió en aplausos calurosos. Por fin, cuando Zorrilla de -San Martn, de pie, en la cumbre que parte el -istmo americano, como Balboa, mir, no ya los dos -ocanos que tendieron su inmensa majestad a los -ojos atnitos del rudo navegante, sino el cuadro -entero de esa colosal Amrica latina, que empieza, +San Martín, de pie, en la cumbre que parte el +istmo americano, como Balboa, miró, no ya los dos +océanos que tendieron su inmensa majestad a los +ojos atónitos del rudo navegante, sino el cuadro +entero de esa colosal América latina, que empieza, en el continente austral, por las regiones que -baa el Orinoco y concluye en la glacial soledad -del ltimo cabo del mundo habitado; cuando, como -Andrade en su canto, describi una a una las -naciones desprendidas del vigoroso cuerpo de Espaa, +baña el Orinoco y concluye en la glacial soledad +del último cabo del mundo habitado; cuando, como +Andrade en su canto, describió una a una las +naciones desprendidas del vigoroso cuerpo de España, sus luchas feroces, herencia de su organismo pasional, sus esfuerzos por surgir a la luz, sus riquezas, sus esperanzas y su fe en el porvenir; -cuando lig todo ese pasado al pasado de la madre -patria y confundi, en la imagen esplendorosa -del triunfo definitivo que reservan los das +cuando ligó todo ese pasado al pasado de la madre +patria y confundió, en la imagen esplendorosa +del triunfo definitivo que reservan los días venideros, a la raza entera, entonces los ojos se -llenaron de lgrimas, los corazones se agitaron a +llenaron de lágrimas, los corazones se agitaron a romperse y las manos se buscaron instintivamente. -Nez de Arce, que estaba a mi lado, murmuraba -a cada instante, a mi odo, palabras de gra<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>titud, -y fu con un abrazo estrecho que recibi -a Zorrilla cuando ste descendi de la tribuna.</p> - -<p>Pocas veces, ms tarde, tuve ocasin de encontrarme -con el ilustre poeta espaol; haca poca -vida social y su delicada salud le impona una -vida sedentaria. Pero mi admiracin por su espritu -creca a medida que nuevas obras, cada vez -ms perfectas y acabadas, venan a enriquecer los +Núñez de Arce, que estaba a mi lado, murmuraba +a cada instante, a mi oído, palabras de gra<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>titud, +y fué con un abrazo estrecho que recibió +a Zorrilla cuando éste descendió de la tribuna.</p> + +<p>Pocas veces, más tarde, tuve ocasión de encontrarme +con el ilustre poeta español; hacía poca +vida social y su delicada salud le imponía una +vida sedentaria. Pero mi admiración por su espíritu +crecía a medida que nuevas obras, cada vez +más perfectas y acabadas, venían a enriquecer los tesoros de nuestra lengua, como se aumentaba mi -respeto y profunda estimacin por su carcter, +respeto y profunda estimación por su carácter, a medida que rasgos incomparables de su noble naturaleza moral me eran conocidos. Con ser tan -admirado, no creo que hubiera entonces, en Espaa, -nadie ms estimado que Nez de Arce.</p> +admirado, no creo que hubiera entonces, en España, +nadie más estimado que Núñez de Arce.</p> <p>Dos veces, desde entonces, la muerte, rugiendo -como una furia, se ha arrojado sobre l, y dos +como una furia, se ha arrojado sobre él, y dos veces la naturaleza tan amada del poeta, ha sostenido -por l la lucha, animosa siempre, triunfante +por él la lucha, animosa siempre, triunfante al fin. Hoy el peligro se ha alejado y vuelve -a su amplia y vigorosa plenitud el espritu admirable -y delicado que envuelve, como finsimo encaje, -una de las almas ms nobles y armoniosas venidas -a la luz en suelo espaol.</p> +a su amplia y vigorosa plenitud el espíritu admirable +y delicado que envuelve, como finísimo encaje, +una de las almas más nobles y armoniosas venidas +a la luz en suelo español.</p> <p class="i4"> 1902.</p> @@ -4581,892 +4543,892 @@ a la luz en suelo espaol.</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_9" id="Footnote_9" href="#FNanchor_9"> -<span class="label">[9]</span></a> Nietzsche: "Le crpuscule des idoles", traduccin -de Albert, pg. 172.</p></div> +<span class="label">[9]</span></a> Nietzsche: "Le crépuscule des idoles", traducción +de Albert, pág. 172.</p></div> <h2><a name="Por_montes_y_por_valles" id="Por_montes_y_por_valles">Por montes y por valles</a></h2> <p>Los diarios ingleses han publicado una curiosa -estadstica de las hazaas cinegticas de lord Grey, +estadística de las hazañas cinegéticas de lord Grey, que ha de haber sido reproducida por la prensa -universal. En todo caso, hela aqu. Lord de Grey, -en 18 aos, de 1877 a 1895, ha muerto la siguiente +universal. En todo caso, hela aquí. Lord de Grey, +en 18 años, de 1877 a 1895, ha muerto la siguiente cantidad de animales:</p> <p>111.190 faisanes, 89.401 perdices, 47.468 <i>grouses</i>, 24.147 conejos, 26.417 liebres, 2.735 becasinas, -2.077 <i>coqs de bruyre</i>, 1.363 patos silvestres, -381 ciervos rojos, 186 ciervos, 97 jabales, 94 aves -negras, 45 paletos, 12 bfalos, 11 tigres, 2 rinocerontes +2.077 <i>coqs de bruyère</i>, 1.363 patos silvestres, +381 ciervos rojos, 186 ciervos, 97 jabalíes, 94 aves +negras, 45 paletos, 12 búfalos, 11 tigres, 2 rinocerontes y 8.450 piezas diversas: lo que hace, en -conjunto, 316.699 piezas, o sea un trmino medio +conjunto, 316.699 piezas, o sea un término medio de diez mil piezas anuales.</p> <p>Lord de Grey es indudablemente el primer cazador -de Europa y no me extraara que el sindicato +de Europa y no me extrañaría que el sindicato de fabricantes ingleses de armas y cartuchos -de caza, pensara, al da siguiente de su muerte, +de caza, pensara, al día siguiente de su muerte, en levantarle un monumento que consagrara su -gratitud. La casualidad me hizo cazar un da en -compaa de lord de Grey: era en Espaa y los -azares de la colocacin hicieron que tuviese el puesto -contiguo al suyo en un ojeo. La estacin de +gratitud. La casualidad me hizo cazar un día en +compañía de lord de Grey: era en España y los +azares de la colocación hicieron que tuviese el puesto +contiguo al suyo en un ojeo. La estación de la caza estaba ya avanzada y las perdices rojas -espaolas, difciles siempre, flaconas y vigorosas, -hendan el aire, como saetas, generalmente fuera +españolas, difíciles siempre, flaconas y vigorosas, +hendían el aire, como saetas, generalmente fuera del alcance del fusil. Yo, cazador mediocre, pero -sin vanidad, haca un fuego de todos los diablos,<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span> +sin vanidad, hacía un fuego de todos los diablos,<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span> muchas veces con la conciencia de la inutilidad de mi tiro, pero sin poder resistir al placer de apretar -el gatillo cuando tena el ave en lnea. Lord -de Grey tiraba mucho menos; pero ese da no -le v desperdiciar un solo tiro. Tena dos hombres -detrs de l, que le pasaban una escopeta cargada -con una rapidez extraordinaria; concludo -el ojeo, los dos servidores no perdan una sola -pieza de las que haba abatido su seor, merced +el gatillo cuando tenía el ave en línea. Lord +de Grey tiraba mucho menos; pero ese día no +le ví desperdiciar un solo tiro. Tenía dos hombres +detrás de él, que le pasaban una escopeta cargada +con una rapidez extraordinaria; concluído +el ojeo, los dos servidores no perdían una sola +pieza de las que había abatido su señor, merced a una perrilla gris, de pobre aspecto, pero admirable de olfato.</p> <p>Hay algunos cazadores que, sin ser de la fuerza de lord de Grey, no pierden generalmente un solo -tiro. El prncipe de Mnaco, el feliz soberano de -Monte Carlo, tiene esa reputacin; pero parece +tiro. El príncipe de Mónaco, el feliz soberano de +Monte Carlo, tiene esa reputación; pero parece que la cuida de tal manera, que a veces transcurren horas enteras sin que haga un disparo. No tira sino lo seguro.</p> -<p>Como nunca he podido comprender ningn aspecto -de la vida a travs de la vanidad, tampoco +<p>Como nunca he podido comprender ningún aspecto +de la vida a través de la vanidad, tampoco me ha sido dado entender la caza de esa manera. -He tenido gran aficin por ella, aficin que, con -los aos, ya pasando, como tantas otras que son -el glorioso squito de la juventud. Por ese motivo, +He tenido gran afición por ella, afición que, con +los años, ya pasando, como tantas otras que son +el glorioso séquito de la juventud. Por ese motivo, los puntos donde he encontrado mayor placer en -cazar han sido mi tierra y Espaa. La marcha +cazar han sido mi tierra y España. La marcha en nuestras admirables praderas, sobre el tapiz -espeso y elstico, en la llana extensin que +espeso y elástico, en la llana extensión que prolonga hasta donde los ojos alcanzan, precedido -por un buen perro hecho a nuestros hbitos, +por un buen perro hecho a nuestros hábitos, bajo un cielo de una transparencia sin igual y -en medio de esos fugitivos fenmenos de la pampa +en medio de esos fugitivos fenómenos de la pampa que los hijos del suelo comprendemos y sentimos, la marcha en esas condiciones es una de las sensaciones -ms gratas que pueden darse. En Espaa -la empresa es ms ruda. En primer lugar, la +más gratas que pueden darse. En España +la empresa es más ruda. En primer lugar, la temperatura; he cazado varias veces en las regio<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>nes de Avila y Segovia en el mes de Enero, y a pesar del calor natural de la marcha y de todas -las precauciones necesarias, el can de la escopeta +las precauciones necesarias, el cañón de la escopeta nos helaba las manos. Muchas veces el suelo es pedregoso y os destroza los pies. Otras, como en -San Bernardo, cerca de Toledo, la configuracin +San Bernardo, cerca de Toledo, la configuración del terreno es de tal manera accidentada, que se -necesitan las piernas de acero que tena nuestro -inolvidable Lucio Lpez, uno de los primeros cazadores +necesitan las piernas de acero que tenía nuestro +inolvidable Lucio López, uno de los primeros cazadores de mi tierra, para resistir un par de horas. Pero al fin, es la caza, es la aventura, es -la lucha, con sus pequeas mortificaciones, que son -recompensas. No olvidar nunca nuestras largas +la lucha, con sus pequeñas mortificaciones, que son +recompensas. No olvidaré nunca nuestras largas excursiones, en pleno invierno, en Extremadura, -all por las sierras de Guadalupe, a caza de jabales, -en tierras de mi amigo el marqus de la Romana.</p> +allá por las sierras de Guadalupe, a caza de jabalíes, +en tierras de mi amigo el marqués de la Romana.</p> -<p>Tenamos una noche de camino de hierro, luego -un da de caballo y por fin empezbamos a trepar +<p>Teníamos una noche de camino de hierro, luego +un día de caballo y por fin empezábamos a trepar los montes, salvajes si los hay, precisamente por las mismas sendas, talladas en la piedra, que -se practicaron hace quinientos aos, cuando don +se practicaron hace quinientos años, cuando don Pedro el Cruel, rey de Castilla, quiso emprender -caceras en aquellas regiones desconocidas. Ya en -Amrica haba observado el mismo fenmeno, al +cacerías en aquellas regiones desconocidas. Ya en +América había observado el mismo fenómeno, al subir los contrafuertes de los Andes por los mismos escalones socavados en la piedra por el rudo -brazo de los conquistadores: una vez que el espaol, -con su tesn y su mpetu inicial, ha trazado +brazo de los conquistadores: una vez que el español, +con su tesón y su ímpetu inicial, ha trazado una ruta, las generaciones pueden sucederse infinitas, todas ellas han de tomar el mismo camino, en tanto que subsiste, pues nadie piensa en mejorarlo -ni en conservarlo. Por estas gargantas, speras -y sombras como su carcter, suba, pues, don +ni en conservarlo. Por estas gargantas, ásperas +y sombrías como su carácter, subía, pues, don Pedro, camino del Hospicio, donde iba a pasar la -noche para ponerse en caza al da siguiente. En -el Hospicio dormimos tambin, vasto y tosco edifi<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span>cio +noche para ponerse en caza al día siguiente. En +el Hospicio dormimos también, vasto y tosco edifi<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span>cio de piedra, elevado sin arte, pero para desafiar -los siglos. Los ojeadores, guas, peones y perreros, +los siglos. Los ojeadores, guías, peones y perreros, ocupaban la enorme cocina, que, con su colosal -fogn en el centro, era la nica pieza habitable +fogón en el centro, era la única pieza habitable de la casa, porque en los cuartos destinados a los -seores el fro nos penetraba hasta los huesos. En -ella hicimos campamento, pues, en democrtica +señores el frío nos penetraba hasta los huesos. En +ella hicimos campamento, pues, en democrática promiscuidad, y envueltos en nuestras mantas, esperamos la aurora para ponernos en movimiento. -Nos despert un ruido infernal, una jaura de perros +Nos despertó un ruido infernal, una jauría de perros que llegaba, nada menos que la <i>recova</i> del -marqus de la Conquista, el noble anciano descendiente +marqués de la Conquista, el noble anciano descendiente de Pizarro, que, impedido por un achaque -de su edad, de tomar parte en la cacera, nos +de su edad, de tomar parte en la cacería, nos enviaba sus afamados perros, con una carta de -un tono de admirable hidalgua, en la que nos -peda que no los economizramos, porque, cuanto -ms numerosos fueran los que quedaran en el campo, -ms se colmaran sus votos de un xito feliz. +un tono de admirable hidalguía, en la que nos +pedía que no los economizáramos, porque, cuanto +más numerosos fueran los que quedaran en el campo, +más se colmarían sus votos de un éxito feliz. Eran ochenta perros de primer orden, hechos al -combate, pequeos, fuertes y valientes, que unidos -a los cincuenta con que contbamos, nos formaban -una jaura de excepcional importancia.</p> +combate, pequeños, fuertes y valientes, que unidos +a los cincuenta con que contábamos, nos formaban +una jauría de excepcional importancia.</p> -<p>La del marqus de la Conquista la diriga el -perrero ms afamado de aquellas regiones, un hombre +<p>La del marqués de la Conquista la dirigía el +perrero más afamado de aquellas regiones, un hombre alto, seco como un alambre, vestido de recio cuero de pies a cabeza, con el hablar lento y sentencioso, conociendo todos los perros de la comarca -por sus nombres y hazaas y las costumbres del -jabal mejor que las de sus semejantes. Fu l -quien me inici en los hbitos, curiosos a veces, del -animal que por primera vez iba a combatir. As, -mientras defenda al jabal de ciertas imputaciones +por sus nombres y hazañas y las costumbres del +jabalí mejor que las de sus semejantes. Fué él +quien me inició en los hábitos, curiosos a veces, del +animal que por primera vez iba a combatir. Así, +mientras defendía al jabalí de ciertas imputaciones desdorosas, confesaba la malicia y la prepotencia del <i>solitario</i> que, llegado a la venerable -edad de cuatro aos, en el momento en que los -colmillos prximos a retorcerse y hacerse inofen<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span>sivos, -son ms temibles, hace vida aparte, aislado +edad de cuatro años, en el momento en que los +colmillos próximos a retorcerse y hacerse inofen<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span>sivos, +son más temibles, hace vida aparte, aislado siempre, como su nombre lo indica, pero no sin hacerse preceder, tanto en marcha como en el reposo, -por un <i>javacho</i> de un ao o diez y ocho meses, +por un <i>javacho</i> de un año o diez y ocho meses, al que ha aterrorizado hasta el punto de convertirlo en centinela avanzado de su seguridad, llamado a dar el alerta en caso necesario o a sufrir las consecuencias del primer encuentro desagradable. -Era tan curiosa la conversacin de aquel +Era tan curiosa la conversación de aquel hombre, tan peregrinas las historias que contaba, -que todos, amos y criados, estbamos suspensos de +que todos, amos y criados, estábamos suspensos de sus labios, al calor del hogar alimentado por enormes troncos de encina. Por fin al amanecer de -un da radiante de sol, aunque muy fro en la maana, +un día radiante de sol, aunque muy frío en la mañana, nos pusimos en camino. Eramos ocho cazadores y seis <i>escopetas negras</i>. Se da este nombre a los guardas armados que cierran el circuito del -ojeo; ocupan los ltimos puestos a ambos extremos -de la lnea para tirar sobre los jabales que escapan +ojeo; ocupan los últimos puestos a ambos extremos +de la línea para tirar sobre los jabalíes que escapan a los cazadores o ultimar los heridos. Tienen -una reputacin de tiradores extraordinarios, pero +una reputación de tiradores extraordinarios, pero yo creo que la deben a sus escopetas viejas y ordinarias, -con el can reforzado por cuerdas, composturas +con el cañón reforzado por cuerdas, composturas y remiendos primitivos por todos lados. -Yo les he visto errar con ms frecuencia que nosotros +Yo les he visto errar con más frecuencia que nosotros mismos.</p> <p>Llegados al sitio del primer ojeo, nos numeramos -y, segn la suerte, fuimos ocupando cada uno +y, según la suerte, fuimos ocupando cada uno nuestro puesto, separado del vecino lo menos por -trescientos metros. Cerrbamos un valle que se -extenda a lo lejos, entre dos montaas. El suelo -estaba cubierto de una <i>jara</i> espesa y brava de ms +trescientos metros. Cerrábamos un valle que se +extendía a lo lejos, entre dos montañas. El suelo +estaba cubierto de una <i>jara</i> espesa y bravía de más de dos metros de altura. El ojeo abarcaba cerca de una legua de valle: los ojeadores con los perros -haban partido en otra direccin al iniciar +habían partido en otra dirección al iniciar nuestra marcha. Tardamos cerca de una hora en ocupar nuestros puestos y cuando todos estuvimos<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span> colocados, el guarda jefe, que nos mandaba a caballo, hizo un disparo de fusil. Un silencio de muerte -reinaba en ese instante en el sombro valle; las -cumbres de los montes vecinos estaban ya baadas +reinaba en ese instante en el sombrío valle; las +cumbres de los montes vecinos estaban ya bañadas por el sol, cuya luz dorada empezaba a bajar -por las laderas. A m me haba tocado una pequea +por las laderas. A mí me había tocado una pequeña hondonada; era un buen puesto, porque a mi frente, a cincuenta metros, clareaba por momentos -la <i>jara</i>, lo que indicaba que haba un sendero -por all, que probablemente tomara el jabal +la <i>jara</i>, lo que indicaba que había un sendero +por allí, que probablemente tomaría el jabalí acosado. Pero entre ese punto, que era mi -campo de tiro probable y yo, corra un arroyo -de agua muy clara y muy fra, cuya profundidad -ignoraba. Tena a mi lado al <i>secretario</i>, como llambamos -al pen encargado de llevar, en la marcha, +campo de tiro probable y yo, corría un arroyo +de agua muy clara y muy fría, cuya profundidad +ignoraba. Tenía a mi lado al <i>secretario</i>, como llamábamos +al peón encargado de llevar, en la marcha, las armas, municiones y vituallas. A las ocho -y media de la maana tom posesin del puesto -que deba ocupar hasta las cuatro de la tarde y -los compaeros siguieron adelante. Con gran rapidez -y silencioso siempre, segn los cnones, mi -secretario reuni lea para hacer fuego en el momento -necesario, para calentar agua. Me sent, -prepar mis armas y esper. Tartarn se habra -mostrado satisfecho de mi arsenal. Tena una carabina +y media de la mañana tomé posesión del puesto +que debía ocupar hasta las cuatro de la tarde y +los compañeros siguieron adelante. Con gran rapidez +y silencioso siempre, según los cánones, mi +secretario reunió leña para hacer fuego en el momento +necesario, para calentar agua. Me senté, +preparé mis armas y esperé. Tartarín se habría +mostrado satisfecho de mi arsenal. Tenía una carabina <i>express</i>, austriaca, de dos tiros, de la que el -fabricante me haba dicho maravillas, mi vieja -escopeta calibre 16, cargada a bala, mi revlver, y +fabricante me había dicho maravillas, mi vieja +escopeta calibre 16, cargada a bala, mi revólver, y al cinto, lo que me daba un aspecto feroz, un enorme cuchillo de caza, de hoja ancha y filosa, que -ya haba hecho jugar en la vaina, con cierto aire +ya había hecho jugar en la vaina, con cierto aire de d'Artagnan antes de un duelo.</p> -<p>Me haba provisto de un libro, sabiendo de antemano +<p>Me había provisto de un libro, sabiendo de antemano las largas horas de la espera, pero estaba tan nervioso y excitado, tan penetrado por aquella -naturaleza salvaje y tan <i>empoign</i> por la rudeza -de la caza, que no lo abr un momento. Cuando -son el tiro de seal, me puse de pie preci<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span>pitadamente -y empu con decisin mi carabina. +naturaleza salvaje y tan <i>empoigné</i> por la rudeza +de la caza, que no lo abrí un momento. Cuando +sonó el tiro de señal, me puse de pie preci<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span>pitadamente +y empuñé con decisión mi carabina. Al poco tiempo empezamos a oir a lo lejos, como -un eco, el ladrar de los perros, que se fu acentuando, +un eco, el ladrar de los perros, que se fué acentuando, luego disminuyendo, hasta no oirse sino el aullar penetrante, como quejumbroso, de un solo perro. "Es el <i>latido</i> de Juanicho, me dijo -casi al odo el secretario. Ha olido algo". Juanicho -era la perla de la <i>recova</i> del marqus de la +casi al oído el secretario. Ha olido algo". Juanicho +era la perla de la <i>recova</i> del marqués de la Conquista. A los veinte minutos, por entre la <i>jara</i>, a nuestro frente, silenciosos ahora, pero husmeando -con tesn, llegaron cuatro o cinco perros. Se cruzaban, -se detenan, levantaban la cabeza como para -aspirar aire fresco y de nuevo seguan rastreando. +con tesón, llegaron cuatro o cinco perros. Se cruzaban, +se detenían, levantaban la cabeza como para +aspirar aire fresco y de nuevo seguían rastreando. Llegaron hasta nosotros, los acariciamos un instante en silencio y volvieron a desandar el camino hecho, jadeantes y tenaces; de nuevo la calma -silenciosa volvi a reinar; volv a sentarme, pero -a cada movimiento de un arbusto, a cada ondulacin +silenciosa volvió a reinar; volví a sentarme, pero +a cada movimiento de un arbusto, a cada ondulación de la <i>jara</i>, saltaba sobre mis pies. Mi secretario, -ms habituado que yo, sin embargo, saltaba -tambin, e instintivamente llevaba la mano a su -cuchillo, su nica arma. Por fin, despus de dos -horas de espera, omos una algaraba muy lejos; -pronto ces, los perros estaban despistados. Pero -a mi frente la <i>jara</i> se mova de un modo casi -imperceptible. Mi secretario me toc suavemente -el hombro y me alcanz municiones, como si mis +más habituado que yo, sin embargo, saltaba +también, e instintivamente llevaba la mano a su +cuchillo, su única arma. Por fin, después de dos +horas de espera, oímos una algarabía muy lejos; +pronto cesó, los perros estaban despistados. Pero +a mi frente la <i>jara</i> se movía de un modo casi +imperceptible. Mi secretario me tocó suavemente +el hombro y me alcanzó municiones, como si mis armas no estuvieran cargadas. Tendiendo la vista -anhelante, v a unos cincuenta metros y cruzando -diagonalmente frente a m, un jabal que al trote -se deslizaba cauteloso entre la <i>jara</i>. Yo saba que -deba esperar a que pasara por el punto ms prximo. -La v bien; era una jabalina regordeta, no -muy grande. Por un esfuerzo de voluntad consegu -no hacer fuego, siguiendo con el can de +anhelante, ví a unos cincuenta metros y cruzando +diagonalmente frente a mí, un jabalí que al trote +se deslizaba cauteloso entre la <i>jara</i>. Yo sabía que +debía esperar a que pasara por el punto más próximo. +La ví bien; era una jabalina regordeta, no +muy grande. Por un esfuerzo de voluntad conseguí +no hacer fuego, siguiendo con el cañón de mi carabina la marcha del animal; pero en ese momento sonaron varios tiros a mi derecha e iz<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span>quierda. Sin duda la banda de que formaba parte -mi jabalina se habra dispersado y puesto a tiro -de mis compaeros. Mi animal se detuvo, agach -la cabeza y di vuelta como para alejarse; en ese -momento tir. La jabalina continu su trote, que -no interrumpi el segundo tiro y se perdi entre -la espesa <i>jara</i>. Ech a un lado la carabina con clera; +mi jabalina se habría dispersado y puesto a tiro +de mis compañeros. Mi animal se detuvo, agachó +la cabeza y dió vuelta como para alejarse; en ese +momento tiré. La jabalina continuó su trote, que +no interrumpió el segundo tiro y se perdió entre +la espesa <i>jara</i>. Eché a un lado la carabina con cólera; yo no soy un gran tirador, ni mucho menos; pero no dar en aquel blanco, a cincuenta metros, -era demasiado. Abandon, pues, la carabina y todas -sus <i>faramallas</i> y tom mi vieja escopeta, compaera -tranquila y segura de cinco aos de campaa.</p> - -<p>Un momento despus se dej oir gran aullar de -perros en la altura que tena frente a m y antes -de que nos diramos cuenta, un jabal enorme, un -solitario, baj a escape la cuesta y se detuvo jadeante, -prestando el odo a los perros que se acercaban, -a treinta o cuarenta metros de m, al otro -lado del arroyo. Apunt con toda la calma posible -e hice fuego; el jabal se levant casi en sus -dos patas traseras, se sacudi todo y como los perros -bajaban ya, frenticos, di dos pasos y se -espald en el tronco de un rbol para hacerles +era demasiado. Abandoné, pues, la carabina y todas +sus <i>faramallas</i> y tomé mi vieja escopeta, compañera +tranquila y segura de cinco años de campaña.</p> + +<p>Un momento después se dejó oir gran aullar de +perros en la altura que tenía frente a mí y antes +de que nos diéramos cuenta, un jabalí enorme, un +solitario, bajó a escape la cuesta y se detuvo jadeante, +prestando el oído a los perros que se acercaban, +a treinta o cuarenta metros de mí, al otro +lado del arroyo. Apunté con toda la calma posible +e hice fuego; el jabalí se levantó casi en sus +dos patas traseras, se sacudió todo y como los perros +bajaban ya, frenéticos, dió dos pasos y se +espaldó en el tronco de un árbol para hacerles frente. Cuando los perros estaban ya casi encima -de l, le hice mi segundo tiro, que debi darle, -porque de nuevo se sacudi todo, pero no cay. -"Juanicho, seor, Juanicho a la cabeza!" me deca -entusiasmado el secretario, sealndome un perrillo -pequeo, ensangrentado, bravo como las armas, -que del primer salto se haba prendido a la oreja -del jabal que lo sacuda en el aire, mientras a -colmillo limpio se defenda de los otros perros. -Uno de stos (eran cinco o seis) yaca ya con el +de él, le hice mi segundo tiro, que debió darle, +porque de nuevo se sacudió todo, pero no cayó. +"Juanicho, señor, Juanicho a la cabeza!" me decía +entusiasmado el secretario, señalándome un perrillo +pequeño, ensangrentado, bravo como las armas, +que del primer salto se había prendido a la oreja +del jabalí que lo sacudía en el aire, mientras a +colmillo limpio se defendía de los otros perros. +Uno de éstos (eran cinco o seis) yacía ya con el vientre abierto y otro malherido se retiraba del combate gimiendo. Sin darme cuenta, sin atinar -a cargar de nuevo la escopeta, como si el jabal<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span> -se me fuera a volar, tir el arma, saqu el cuchillo -y a escape llegu al arroyo, me met dentro con -el agua a la cintura y fra como el demonio y llegu -hasta el animal que se defenda desesperadamente. -"Por detrs, seorito, por detrs!", me gritaba +a cargar de nuevo la escopeta, como si el jabalí<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span> +se me fuera a volar, tiré el arma, saqué el cuchillo +y a escape llegué al arroyo, me metí dentro con +el agua a la cintura y fría como el demonio y llegué +hasta el animal que se defendía desesperadamente. +"Por detrás, señorito, por detrás!", me gritaba el secretario desde el medio del arroyo. Pero -yo no le oa; a gritos y puntapis trataba de alejar -los perros, que tema sucumbieran todos, incluso -Juanicho, si soltaba la oreja. Al verme, el jabal -pretendi hacerme frente pero estaba muy malherido -y los perros le acosaban. Por fin, ganndole -el lado, consegu meterle hasta el cabo el cuchillo -en el codillo. Cay como una masa; pero +yo no le oía; a gritos y puntapiés trataba de alejar +los perros, que temía sucumbieran todos, incluso +Juanicho, si soltaba la oreja. Al verme, el jabalí +pretendió hacerme frente pero estaba muy malherido +y los perros le acosaban. Por fin, ganándole +el lado, conseguí meterle hasta el cabo el cuchillo +en el codillo. Cayó como una masa; pero Juanicho no soltaba, a pesar de los esfuerzos del -secretario por arrancarlo. Me decid entonces a -cortar la oreja del jabal y slo cuando se encontr +secretario por arrancarlo. Me decidí entonces a +cortar la oreja del jabalí y sólo cuando se encontró con un pedazo de cuero inerte entre los dientes, -que no haca resistencia, Juanicho solt la presa. -Lo llevamos al arroyo y lo lavamos, as como +que no hacía resistencia, Juanicho soltó la presa. +Lo llevamos al arroyo y lo lavamos, así como a los otros perros heridos, y echando una mirada -de cario a los dos muertos en la lucha, arrastramos -al jabal hasta la orilla del curso de agua. A -los tiros, y gritos, lleg el capitn (guarda-jefe); -el secretario le narr el combate mientras echaba -pie a tierra. Me salud y dicindome: "los derechos -del capitn!" convirti al jabal en mulo -del ms desgraciado de los amantes de la Edad -Media. No v otro jabal ese da; pero cuando a +de cariño a los dos muertos en la lucha, arrastramos +al jabalí hasta la orilla del curso de agua. A +los tiros, y gritos, llegó el capitán (guarda-jefe); +el secretario le narró el combate mientras echaba +pie a tierra. Me saludó y diciéndome: "los derechos +del capitán!" convirtió al jabalí en émulo +del más desgraciado de los amantes de la Edad +Media. No ví otro jabalí ese día; pero cuando a la noche, en la gran cocina, llamamos al perrero -del marqus de la Conquista para charlar de la -jornada, ste se avanz con las manos y la cara +del marqués de la Conquista para charlar de la +jornada, éste se avanzó con las manos y la cara destrozadas por las espinas de la <i>jara</i> y nos dijo -que habamos perdido catorce perros, diez del marqus -y cuatro nuestros. Luego se adelant hacia -m y sacndose el sombrero, me dijo con cierta alteracin +que habíamos perdido catorce perros, diez del marqués +y cuatro nuestros. Luego se adelantó hacia +mí y sacándose el sombrero, me dijo con cierta alteración en la voz: "Pero nada se ha perdido, por<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span>que -el seorito ha salvado a Juanicho. Dios se lo -pagar!"</p> +el señorito ha salvado a Juanicho. Dios se lo +pagará!"</p> -<p>Nos apretamos la mano y desde ese da somos buenos +<p>Nos apretamos la mano y desde ese día somos buenos amigos, aunque no nos hemos vuelto a ver. -Yo no tena gran conciencia de ser el salvador de -Juanicho; pero sin duda mi secretario debi haber -arreglado a su manera la narracin de la hazaa. -Que no me disgust la cosa, lo prob ms tarde +Yo no tenía gran conciencia de ser el salvador de +Juanicho; pero sin duda mi secretario debió haber +arreglado a su manera la narración de la hazaña. +Que no me disgustó la cosa, lo probó más tarde la propina...</p> <p>Se me ha ido la pluma contando ese recuerdo -de mis gratas caceras en Espaa, porque acabo -de llegar de una partida de caza, aqu, a tres cuartos -de hora de Pars, en una gran propiedad, con +de mis gratas cacerías en España, porque acabo +de llegar de una partida de caza, aquí, a tres cuartos +de hora de París, en una gran propiedad, con un castillo enorme y de un lujo extraordinario. -Apenas bajamos del tren, subimos a un mnibus -arrastrado por un <i>tractor</i> automvil, que nos llev -al castillo. Almorzamos all, en un comedor con -tapiceras de cien mil francos. Luego, en un carruaje -cmodo, nos llevaron hasta el sito de la caza +Apenas bajamos del tren, subimos a un ómnibus +arrastrado por un <i>tractor</i> automóvil, que nos llevó +al castillo. Almorzamos allí, en un comedor con +tapicerías de cien mil francos. Luego, en un carruaje +cómodo, nos llevaron hasta el sito de la caza y los faisanes enormes como pavos, engordados a -grano, comenzaron a volar pausadamente. Se tir -ms o menos bien, pero el <i>tableau</i> fu soberbio. +grano, comenzaron a volar pausadamente. Se tiró +más o menos bien, pero el <i>tableau</i> fué soberbio. Nos vestimos de frac para comer, se hizo un poco -de msica, se jug al <i>whist</i> y a las 12 de la noche -estbamos de regreso en Pars. Oh, mis speros -cerros de Extremadura! Recordaba una vez ms +de música, se jugó al <i>whist</i> y a las 12 de la noche +estábamos de regreso en París. ¡Oh, mis ásperos +cerros de Extremadura! Recordaba una vez más la linda jornada, desde el Hospicio hasta el Monasterio de Guadalupe, aquella inesperada catedral -perdida entre las montaas, consagrada a la virgen -maravillosa, que, segn la leyenda, tall el +perdida entre las montañas, consagrada a la virgen +maravillosa, que, según la leyenda, talló el mismo San Marcos en un tosco tronco y que por -siglos ha sido venerada en toda Espaa. A ella -enviaba reverente don Juan de Austria, al da -siguiente de Lepanto, la soberbia lmpara de la -nave capitana, y Zurbarn cubra los muros y los +siglos ha sido venerada en toda España. A ella +enviaba reverente don Juan de Austria, al día +siguiente de Lepanto, la soberbia lámpara de la +nave capitana, y Zurbarán cubría los muros y los altares de la iglesia de telas admirables que el -tiempo empieza a destruir. Mientras mis compa<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span>eros, +tiempo empieza a destruir. Mientras mis compa<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span>ñeros, creyentes como buenos hidalgos, se arrastraban de rodillas en el misterioso santuario que -guarda a la virgen, yo, de rodillas tambin, admiraba -su magnfico manto cuajado de pedreras, -las innumerables joyas que la cubran y en la -sombra, su cara, su enigmtica cara, casi negra, -toscamente tallada. Y despus de nosotros los perreros, +guarda a la virgen, yo, de rodillas también, admiraba +su magnífico manto cuajado de pedrerías, +las innumerables joyas que la cubrían y en la +sombra, su cara, su enigmática cara, casi negra, +toscamente tallada. Y después de nosotros los perreros, los peones, los criados, con el rostro desencajado -por la emocin, prosternndose para besar +por la emoción, prosternándose para besar la orla del vestido de la imagen y pedirle alivio en sus vidas miserables!</p> -<p>All la naturaleza, el hombre libre, creyente y -fuerte; aqu la convencin y el hombre raqutico, -escptico y <i>snob</i>. Buena y robusta tierra de Espaa, +<p>Allí la naturaleza, el hombre libre, creyente y +fuerte; aquí la convención y el hombre raquítico, +escéptico y <i>snob</i>. ¡Buena y robusta tierra de España, que guardas en tu seno los huesos de mis abuelos y en medio de tus penas y dolores, en -este mundo chato que la civilizacin nivela y hace -cada da ms banal, conservas an tu altiva fisonoma -y los rasgos soberanos de tu enrgica personalidad, -yo te imploro, oh buena tierra de Espaa, -resiste a la ola por largos aos, para que +este mundo chato que la civilización nivela y hace +cada día más banal, conservas aún tu altiva fisonomía +y los rasgos soberanos de tu enérgica personalidad, +yo te imploro, oh buena tierra de España, +resiste a la ola por largos años, para que nuestros hijos trepen gozosos tus montes salvajes y en tus rincones perdidos, que el riel de hierro -no cruza, sueen, esperen y crean!</p> +no cruza, sueñen, esperen y crean!</p> <p class="i4"> -Pars, Enero 1897. +París, Enero 1897. </p> -<h2><a name="El_arte_espanol" id="El_arte_espanol">El arte espaol</a></h2> +<h2><a name="El_arte_espanol" id="El_arte_espanol">El arte español</a></h2> -<p class="smcap center"><b>ORIGEN Y CARCTER</b></p> +<p class="smcap center"><b>ORIGEN Y CARÁCTER</b></p> -<p>Al principiar el siglo XVII, la Espaa, que en -el siglo anterior haba alcanzado al apogeo de su +<p>Al principiar el siglo XVII, la España, que en +el siglo anterior había alcanzado al apogeo de su grandeza, ejerciendo sobre la Europa entera, bajo -los dos primeros prncipes de la casa de Austria, +los dos primeros príncipes de la casa de Austria, una influencia incontrastable, marchaba ya -en la senda de su decadencia. Felipe III haba +en la senda de su decadencia. Felipe III había vivido con el reflejo de su predecesor y la falta -colosal de su reinado, aquella expulsin de judos -y moriscos, que dej una cicatriz jams cerrada -en el corazn de Espaa, no haba hecho sentir -an todas sus consecuencias. Pero ya la dilatacin -de las fuerzas espaolas que, sin la organizacin -de la Inglaterra actual, se extendan por -toda la Europa y el nuevo mundo en vas de colonizacin, -empezaba a debilitar la metrpoli, que -poco o nada haba aprovechado de su grandeza pasajera.</p> +colosal de su reinado, aquella expulsión de judíos +y moriscos, que dejó una cicatriz jamás cerrada +en el corazón de España, no había hecho sentir +aún todas sus consecuencias. Pero ya la dilatación +de las fuerzas españolas que, sin la organización +de la Inglaterra actual, se extendían por +toda la Europa y el nuevo mundo en vías de colonización, +empezaba a debilitar la metrópoli, que +poco o nada había aprovechado de su grandeza pasajera.</p> <p>Casi todos los pueblos que han dejado una memoria gloriosa en la historia humana, han aprovechado sus tiempos de esplendor y fuerza, para -darse una organizacin interna estable y vigorosa, +darse una organización interna estable y vigorosa, merced a la que han vivido independientes y respetados, -cuando la poca extraordinaria hubo pasado. -No as Espaa. Carlos V encontr la nacionalidad -espaola fresca y flojamente constituda; +cuando la época extraordinaria hubo pasado. +No así España. Carlos V encontró la nacionalidad +española fresca y flojamente constituída; el provincialismo inveterado, que era el mo<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>do -de ser histrico en la Pennsula, persista en -los hbitos y leyes locales, aun despus del triunfo -de unin obtenido por el enlace de los Reyes Catlicos. -Cada regin de la monarqua era tratada -segn su derecho histrico; unas, como las tres -provincias del Norte, que pretendan haberse incorporado -voluntariamente, tenan condiciones de +de ser histórico en la Península, persistía en +los hábitos y leyes locales, aun después del triunfo +de unión obtenido por el enlace de los Reyes Católicos. +Cada región de la monarquía era tratada +según su derecho histórico; unas, como las tres +provincias del Norte, que pretendían haberse incorporado +voluntariamente, tenían condiciones de nobleza y privilegio. Las accedidas por aporte -matrimonial, como Castilla y Len, Aragn y Catalua, -tenan fueros menos considerables, y otras, +matrimonial, como Castilla y León, Aragón y Cataluña, +tenían fueros menos considerables, y otras, como Valencia y Granada, sobre las que pesaba -an la conquista, vivan literalmente en esclavitud. -De ese desquicio orgnico, Carlos V y Felipe -II haban exigido esfuerzos que aun a una constitucin -nacional vigorosa hubiera sido difcil alcanzar. +aún la conquista, vivían literalmente en esclavitud. +De ese desquicio orgánico, Carlos V y Felipe +II habían exigido esfuerzos que aun a una constitución +nacional vigorosa hubiera sido difícil alcanzar. Constantes y aventuradas expediciones a -Amrica, la flor de la juventud espaola enrolada -en los ejrcitos que consuman las guerras de +América, la flor de la juventud española enrolada +en los ejércitos que consumían las guerras de Italia, de Flandes y de Francia; todos los recursos -del pas agotados para atender a los vastos dominios -de la metrpoli, una poltica comercial +del país agotados para atender a los vastos dominios +de la metrópoli, una política comercial estrecha e inconcebible, y en fin, por meta suprema, -un ideal teocrtico, cmo era posible que -Espaa resistiera? El golpe de Felipe III la hiri -de muerte y desde entonces su historia es slo la -de una lenta agona, en la que el enfermo se debate +un ideal teocrático, ¿cómo era posible que +España resistiera? El golpe de Felipe III la hirió +de muerte y desde entonces su historia es sólo la +de una lenta agonía, en la que el enfermo se debate desesperadamente por momentos, asombrando -por energas pasajeras, que recuerdan su viril -constitucin.</p> - -<p>Jams un hombre que medite sobre las causas -generales de la decadencia espaola, dejar de -consignar en primera lnea el fanatismo religioso -que circunscribi el horizonte moral de aquel pueblo, -y segn Buckle, le hizo para siempre impenetrable -a toda idea de progreso. Ese hombre tendr -razn; pero no se puede, no se debe olvidar, -que si bien la decadencia espaola es una conse<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span>cuencia -del fanatismo religioso, ste lo es y fatal, -ineludible, de la historia de Espaa. Una nacin +por energías pasajeras, que recuerdan su viril +constitución.</p> + +<p>Jamás un hombre que medite sobre las causas +generales de la decadencia española, dejará de +consignar en primera línea el fanatismo religioso +que circunscribió el horizonte moral de aquel pueblo, +y según Buckle, le hizo para siempre impenetrable +a toda idea de progreso. Ese hombre tendrá +razón; pero no se puede, no se debe olvidar, +que si bien la decadencia española es una conse<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span>cuencia +del fanatismo religioso, éste lo es y fatal, +ineludible, de la historia de España. Una nación que se rehace heroicamente, reconquistando palmo a palmo su territorio invadido, durante una lucha -de siete siglos, sostenida nica y exclusivamente -por el espritu religioso, modela su organismo moral -bajo un ideal concreto, inspirado por la inflamacin +de siete siglos, sostenida única y exclusivamente +por el espíritu religioso, modela su organismo moral +bajo un ideal concreto, inspirado por la inflamación de un sentimiento especial, que la gloria y la gratitud han consagrado. Si la mayor parte -de las desventuras de Espaa han venido de la -exacerbacin de ese sentimiento, todas sus glorias -lo reconocen por origen. S, l encendi las hogueras -de Felipe II, l inspir los decretos de expulsin, -l hizo condenar a muerte en masa al pueblo -flamenco, l ensangrent las selvas americanas -con la hecatombe de indios, l clausur el espritu -espaol a toda idea de libertad intelectual; -pero quin sino l, alent el alma de aquel puado +de las desventuras de España han venido de la +exacerbación de ese sentimiento, todas sus glorias +lo reconocen por origen. Sí, él encendió las hogueras +de Felipe II, él inspiró los decretos de expulsión, +él hizo condenar a muerte en masa al pueblo +flamenco, él ensangrentó las selvas americanas +con la hecatombe de indios, él clausuró el espíritu +español a toda idea de libertad intelectual; +pero ¿quién sino él, alentó el alma de aquel puñado de asturianos que principiaron con Pelayo la -obra de la Reconquista, qu otro gua llevaba San -Fernando, y quin condujo a los Reyes Catlicos -a las puertas de Granada? El espritu religioso -hizo la Espaa, la hizo tal como poda hacerla y -no de otra manera. No se puede hacer la crtica +obra de la Reconquista, qué otro guía llevaba San +Fernando, y quién condujo a los Reyes Católicos +a las puertas de Granada? El espíritu religioso +hizo la España, la hizo tal como podía hacerla y +no de otra manera. No se puede hacer la crítica de la vida secular de un pueblo, sin tener constantemente en vista las condiciones especiales de -su organismo propio. Ha sido un bien o un mal -para la humanidad la ingerencia de Espaa como +su organismo propio. ¿Ha sido un bien o un mal +para la humanidad la ingerencia de España como factor activo en su historia? Hay hombres que contemplando los restos soberbios que quedan de -la dominacin rabe, o estudiando el estado de -las monarquas incsica y azteca en el momento +la dominación árabe, o estudiando el estado de +las monarquías incásica y azteca en el momento de la conquista americana, ven en esas formas del progreso humano, verdaderas civilizaciones avanzadas -y deploran la intervencin de Espaa y la -imposicin de su frmula propia aniquilando aqullas. -Es una paradoja que seduce al espritu, sobre<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span> +y deploran la intervención de España y la +imposición de su fórmula propia aniquilando aquéllas. +Es una paradoja que seduce al espíritu, sobre<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span> todo en una blanca noche de luna, en el centro del patio de los Leones en la Alhambra o en el -ambiente perfumado de los jardines del Alczar -de Sevilla. La civilizacin musulmana hizo su evolucin +ambiente perfumado de los jardines del Alcázar +de Sevilla. La civilización musulmana hizo su evolución completa, alcanzando el apogeo de su desenvolvimiento -en el sentido nico que el ideal del -pueblo rabe y su institucin religiosa permitan. +en el sentido único que el ideal del +pueblo árabe y su institución religiosa permitían. Las maravillas arquitecturales que hoy contemplamos con asombro, parecen revelar un estado de -espritu culto, pulido, lleno de movimiento y luz, -contrastando con la sombra rbita moral del -caballero cristiano que ms tarde haba de cubrir +espíritu culto, pulido, lleno de movimiento y luz, +contrastando con la sombría órbita moral del +caballero cristiano que más tarde había de cubrir los mosaicos y arabescos de las mezquitas con los -smbolos de su culto ferviente. Es un error; fuera -de esa arquitectura caracterstica de decadencia, -los rabes no tenan una sola idea que valiera el +símbolos de su culto ferviente. Es un error; fuera +de esa arquitectura característica de decadencia, +los árabes no tenían una sola idea que valiera el vigoroso y amplio ideal cristiano, susceptible de obscuridades transitorias, pero fecundo en su germen, -prximo a renacer de su prolongado letargo +próximo a renacer de su prolongado letargo de la Edad Media y a sacudir las cadenas del misticismo, para estallar soberbio en el <i>cinquecento</i>.</p> -<p>Organizada para la ms larga y dura guerra -por la fe que registra la historia, la Espaa era -una entidad moral lgica y entera, armnica en -todas sus manifestaciones. Todo en ella vena de -Dios y todo volva a Dios, desde las manifestaciones -poticas de sus ms preclaros ingenios, hasta +<p>Organizada para la más larga y dura guerra +por la fe que registra la historia, la España era +una entidad moral lógica y entera, armónica en +todas sus manifestaciones. Todo en ella venía de +Dios y todo volvía a Dios, desde las manifestaciones +poéticas de sus más preclaros ingenios, hasta el brutal valor del soldado o el caballeresco arrojo -del seor. Concebida la vida nacional como -un culto perenne, en su seno no tenan cabida los +del señor. Concebida la vida nacional como +un culto perenne, en su seno no tenían cabida los que no participaban de ese ideal. En un estado -anlogo de opinin, todas las conquistas morales -de la Reforma y la filosofa del siglo XVIII, habran -sido impotentes para evitar la expulsin de -los herticos. Jams hubo en el mundo fanatismo -ms sincero; no era ms ilustrada y consciente la +análogo de opinión, todas las conquistas morales +de la Reforma y la filosofía del siglo XVIII, habrían +sido impotentes para evitar la expulsión de +los heréticos. Jamás hubo en el mundo fanatismo +más sincero; no era más ilustrada y consciente la fe de un fraile mendicante que la de Felipe II<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span> -o la de su hijo. Felipe IV ve al francs posesionarse +o la de su hijo. Felipe IV ve al francés posesionarse de Barcelona, el Portugal segregarse de su -corona, los viejos tercios espaoles aniquilados en -Rocroy; pero su preocupacin principal es la resistencia +corona, los viejos tercios españoles aniquilados en +Rocroy; pero su preocupación principal es la resistencia del papa en proclamar el dogma de la -Inmaculada Concepcin de Mara. Abandona el +Inmaculada Concepción de María. Abandona el gobierno en manos de Olivares o Haro, pero su -Egeria poltica, social, religiosa, ntima, es una -obscura monja perdida en un convento de Aragn, -cuyo cuerpo macerado y espritu exaltado le dan -los caracteres que la poca atribua a la beatitud. +Egeria política, social, religiosa, íntima, es una +obscura monja perdida en un convento de Aragón, +cuyo cuerpo macerado y espíritu exaltado le dan +los caracteres que la época atribuía a la beatitud. Como era natural en una sociabilidad semejante, -el arte naci bajo los auspicios de la religin. -El ideal primero no fu la tradicin ni se -ayud de la fantasa terrena; el arte bebi su -inspiracin en la fe, y si el campo fu restringido, -ah estn las viejas catedrales gticas para -atestiguar de qu manera se explot. Como el sacerdote +el arte nació bajo los auspicios de la religión. +El ideal primero no fué la tradición ni se +ayudó de la fantasía terrena; el arte bebió su +inspiración en la fe, y si el campo fué restringido, +ahí están las viejas catedrales góticas para +atestiguar de qué manera se explotó. Como el sacerdote que cumple los ritos del culto, como el -nio que en el coro eleva su voz argentina cantando -las alabanzas del Seor, como el soldado -que derriba moros en nombre de Dios, as el artista +niño que en el coro eleva su voz argentina cantando +las alabanzas del Señor, como el soldado +que derriba moros en nombre de Dios, así el artista poniendo piedra sobre piedra, esculpiendo las sillas del coral o trazando en el lienzo las figuras -de los bienaventurados, todo acto, toda manifestacin -intelectual tenda al mismo objeto. La vida -nacional entera era una oracin colosal.</p> +de los bienaventurados, todo acto, toda manifestación +intelectual tendía al mismo objeto. La vida +nacional entera era una oración colosal.</p> -<p>Luego el artista, llamado a interpretar iconogrficamente +<p>Luego el artista, llamado a interpretar iconográficamente los misterios del culto y los dogmas -revelados, no llenaba acaso una misin sacerdotal, -abriendo, por su arte, el espritu de los miserables -y desheredados, a la comprensin de las cosas -divinas? En esa aspiracin constante del alma -espaola hacia el cielo, el artista que reflejaba en +revelados, ¿no llenaba acaso una misión sacerdotal, +abriendo, por su arte, el espíritu de los miserables +y desheredados, a la comprensión de las cosas +divinas? En esa aspiración constante del alma +española hacia el cielo, el artista que reflejaba en sus telas las escenas de la vida futura o trazaba -los cuadros ms intensos de la Pasin, era para -el clero un colaborador precioso. As, desde que<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span> +los cuadros más intensos de la Pasión, era para +el clero un colaborador precioso. Así, desde que<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span> el duro batallar contra infieles termina con la -conquista y que las primeras tentativas artsticas +conquista y que las primeras tentativas artísticas empiezan a producirse, se observa que nacen en el interior de los conventos, realizadas por obscuros frailes cuyo nombre ni aun ha conservado la historia. Figuraos un monje enterrado en un -obscuro claustro americano, sin tradicin, sin modelos, -sin nociones prcticas del arte, luchando con +obscuro claustro americano, sin tradición, sin modelos, +sin nociones prácticas del arte, luchando con la impotencia de sus medios para traducir las -visiones de su alma. Tal debi ser la primitiva -pintura espaola, vigorosa de expresin como todo +visiones de su alma. Tal debió ser la primitiva +pintura española, vigorosa de expresión como todo lo que es sincero, pero de un tecnicismo infantil e ingenuo.</p> <p>Puede contarse entre los sucesos que mayor trascendencia -han tenido en la historia de Espaa, +han tenido en la historia de España, igual en consecuencias de importancia al descubrimiento -de Amrica o a la conquista de Granada, -el enlace de la hija nica de los Reyes Catlicos, -Doa Juana, a quien la historia vacila hoy +de América o a la conquista de Granada, +el enlace de la hija única de los Reyes Católicos, +Doña Juana, a quien la historia vacila hoy en calificar de loca, con el archiduque de Austria, -Felipe, llamado el Hermoso. El origen del prncipe -y su aporte matrimonial, aquellos Pases Bajos que -tanta sangre y dinero costaron a Espaa, arrancaron -a sta de su aislamiento secular. Impelida -por el espritu guerrero y los hbitos de aventura -contrados en la larga lucha, volvi su energa +Felipe, llamado el Hermoso. El origen del príncipe +y su aporte matrimonial, aquellos Países Bajos que +tanta sangre y dinero costaron a España, arrancaron +a ésta de su aislamiento secular. Impelida +por el espíritu guerrero y los hábitos de aventura +contraídos en la larga lucha, volvió su energía al exterior y es desde ese momento que vemos sus -ejrcitos recorrer la Europa entera, fundar y conquistar +ejércitos recorrer la Europa entera, fundar y conquistar reinos, sus naves surcar los mares y sus famosos capitanes fijar nombres gloriosos en la memoria humana.</p> -<p>Con Carlos V el espritu europeo penetr en -Espaa, y el advenimiento del Emperador puede +<p>Con Carlos V el espíritu europeo penetró en +España, y el advenimiento del Emperador puede considerarse como el punto de partida de una -nueva era. Hasta entonces Espaa haba sido un -soldado, cuya vida recta y montona est trazada +nueva era. Hasta entonces España había sido un +soldado, cuya vida recta y monótona está trazada de antemano. Combatir al infiel era toda su<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span> -misin; de hoy en adelante, entra en la vida colectiva, -necesita formarse una escuela poltica y +misión; de hoy en adelante, entra en la vida colectiva, +necesita formarse una escuela política y ensayar las artes del gobierno para armonizarlas con sus dotes militares. Los grandes capitanes -no le faltan: Gonzalo de Crdoba, Alba, Farnesio, -Spnola, Villafranca. Sus polticos habran estado -a la altura de la situacin, si la concentracin del +no le faltan: Gonzalo de Córdoba, Alba, Farnesio, +Spínola, Villafranca. Sus políticos habrían estado +a la altura de la situación, si la concentración del poder y la omnipotencia de la voluntad real en unos casos y en otros la privanza de favoritos ineptos, no hubiera ahogado su iniciativa. Si el famoso -presidente La Gasca, cuya accin, desenvuelta +presidente La Gasca, cuya acción, desenvuelta en un mundo desconocido entonces, ha quedado en la historia borrada por la distancia, sin que no -obstante sea fcil encontrarle un rival en habilidad, +obstante sea fácil encontrarle un rival en habilidad, prudencia y perseverancia, si La Gasca, repito, hubiera estado al alcance de su soberano y -bajo su constante e inmediata inspiracin, la Espaa -habra perdido el Per en el siglo XVI en +bajo su constante e inmediata inspiración, la España +habría perdido el Perú en el siglo XVI en vez del XIX.</p> -<p>Pero todos los grandes seores que comandaban -por el rey en el extranjero ejrcitos o provincias, -se haban ido iniciando lentamente, no slo -a los hbitos ms cultos y costumbres ms dulces -que encontraban en los enemigos que combatan -o en los pueblos que gobernaban, sino tambin tomando -gusto por las cosas del arte. La imaginacin -meridional, fcilmente accesible a la impresin +<p>Pero todos los grandes señores que comandaban +por el rey en el extranjero ejércitos o provincias, +se habían ido iniciando lentamente, no sólo +a los hábitos más cultos y costumbres más dulces +que encontraban en los enemigos que combatían +o en los pueblos que gobernaban, sino también tomando +gusto por las cosas del arte. La imaginación +meridional, fácilmente accesible a la impresión de la belleza y la fastuosidad tradicional del -magnate espaol hicieron el resto. Carlos V, al -recoger el pincel del Ticiano, fij el rumbo, di -el ejemplo y facilit, ennoblecindolo, el movimiento -artstico que alcanz su apogeo en pleno siglo +magnate español hicieron el resto. Carlos V, al +recoger el pincel del Ticiano, fijó el rumbo, dió +el ejemplo y facilitó, ennobleciéndolo, el movimiento +artístico que alcanzó su apogeo en pleno siglo XVII.</p> -<p>El momento no poda ser ms propicio: los ejrcitos -espaoles pasaban largos aos en Italia, convulsionada -an por el Renacimiento, o en los Pases +<p>El momento no podía ser más propicio: los ejércitos +españoles pasaban largos años en Italia, convulsionada +aún por el Renacimiento, o en los Países Bajos, donde brillaba ya la vieja escuela fla<span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span>menca, -a la que, renovada, tan grandes das estaban -reservados. Los nobles espaoles que acompaaban +a la que, renovada, tan grandes días estaban +reservados. Los nobles españoles que acompañaban a Carlos V formaban su gusto en las telas -de Leonardo, que haba revolucionado el arte, abrindole -surcos nuevos y fecundos, o en los mrmoles +de Leonardo, que había revolucionado el arte, abriéndole +surcos nuevos y fecundos, o en los mármoles del Buonarotti, y sea que entraran aclamados en -la Ciudad Eterna, o por la brecha con Borbn, +la Ciudad Eterna, o por la brecha con Borbón, se presentaban por primera vez ante sus ojos las maravillas del arte antiguo. Existen rudas relaciones -de soldados de aquella poca que atestiguan -la impresin producida por esos espectculos inesperados. -La inteligencia espaola no estaba an -preparada para penetrarse del espritu del Renacimiento -y las letras clsicas, puestas en boga por +de soldados de aquella época que atestiguan +la impresión producida por esos espectáculos inesperados. +La inteligencia española no estaba aún +preparada para penetrarse del espíritu del Renacimiento +y las letras clásicas, puestas en boga por Petrarca y sus continuadores en el estudio de lo -antiguo, dejaban fros a aquellos hombres, que no -conceban otro trabajo digno del espritu que la -teologa. Pero las bellas artes tienen la incomparable +antiguo, dejaban fríos a aquellos hombres, que no +concebían otro trabajo digno del espíritu que la +teología. Pero las bellas artes tienen la incomparable ventaja de impresionar a los hombres de -ms opuestas tendencias morales, sin exigirles una -preparacin especial. No es necesario conocer y +más opuestas tendencias morales, sin exigirles una +preparación especial. No es necesario conocer y sentir a los griegos para extasiarse ante el dibujo de Miguel Angel o el color del Ticiano. La belleza -habla por s misma.</p> +habla por sí misma.</p> -<p>As, el desenvolvimiento de las bellas artes en -Espaa fu debido al impulso dado por la aristocracia. -Los magnates ms famosos por su cuna, +<p>Así, el desenvolvimiento de las bellas artes en +España fué debido al impulso dado por la aristocracia. +Los magnates más famosos por su cuna, sus hechos o su hacienda, cifraron la gloria de sus -casas en acumular en ellas riquezas artsticas o -tesoros de erudicin, como el reunido en Guadalajara +casas en acumular en ellas riquezas artísticas o +tesoros de erudición, como el reunido en Guadalajara por la ilustre casa de Mendoza.</p> <p>El duque de Alba, el grande y duro guerrero de Flandes, el soberbio conquistador de Portugal, -convirti su casa de Alba de Tormes en un verdadero -museo de obras de arte, que ms tarde complet +convirtió su casa de Alba de Tormes en un verdadero +museo de obras de arte, que más tarde completó su hijo, ordenando a Granelo y Castello celebraran -en lienzos las hazaas del padre. El gran<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span> -capitn pas los ltimos aos de su vida en la -Abada, antiguo castillo de Templarios, en Extremadura, +en lienzos las hazañas del padre. El gran<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span> +capitán pasó los últimos años de su vida en la +Abadía, antiguo castillo de Templarios, en Extremadura, creando sobre las riberas del Ambroy jardines que fueron famosos y dando hospitalidad -a Lope de Vega, que escribi all su <i>Arcadia</i>, en la -que describa las magnificencias de la morada de -su husped ilustre.</p> - -<p>Por fin Sevilla, que fu el emporio de la riqueza -y las artes espaolas en el siglo XVII, teniendo -el monopolio de las comunicaciones con Amrica, -por su Casa de Contratacin, era el centro donde -afluan infinidad de extranjeros, deseosos de iniciar +a Lope de Vega, que escribió allí su <i>Arcadia</i>, en la +que describía las magnificencias de la morada de +su huésped ilustre.</p> + +<p>Por fin Sevilla, que fué el emporio de la riqueza +y las artes españolas en el siglo XVII, teniendo +el monopolio de las comunicaciones con América, +por su Casa de Contratación, era el centro donde +afluían infinidad de extranjeros, deseosos de iniciar negocios y cambios con aquellas fabulosas regiones americanas, de las que llegaba oro sin cesar -y que la imaginacin popular se figuraba como el +y que la imaginación popular se figuraba como el tradicional Eldorado. Los italianos, holandeses y -alemanes que llegaban a Sevilla, traan una educacin -ms avanzada que los espaoles y un gusto +alemanes que llegaban a Sevilla, traían una educación +más avanzada que los españoles y un gusto formado ya por las cosas del arte. Muchos de ellos, -sea por el xito de sus negocios, sea por la razn -eterna que persiste an en el da a fijar en aquel -suelo a muchos de los que llegan con nimo transitorio, +sea por el éxito de sus negocios, sea por la razón +eterna que persiste aún en el día a fijar en aquel +suelo a muchos de los que llegan con ánimo transitorio, la belleza de la tierra, la pureza de la -atmsfera y la suavidad del clima, concluan por -formar all su hogar y adornarlo con los nacientes -productos del arte espaol. Su buen gusto contribuy -en mucho a modificar el carcter de la pintura -sevillana, grosera hasta entonces, sin ms clientela +atmósfera y la suavidad del clima, concluían por +formar allí su hogar y adornarlo con los nacientes +productos del arte español. Su buen gusto contribuyó +en mucho a modificar el carácter de la pintura +sevillana, grosera hasta entonces, sin más clientela que el populacho ininteligente de las ferias. Sus relaciones de los grandes maestros extranjeros, -de la sabidura de sus composiciones, de la -correccin de sus dibujos y de la armona de su +de la sabiduría de sus composiciones, de la +corrección de sus dibujos y de la armonía de su color, fueron modificando poco a poco la tendencia -dominante, cuyo ltimo representante puede -decirse que fu Herrera el Viejo, pintando enormes +dominante, cuyo último representante puede +decirse que fué Herrera el Viejo, pintando enormes lienzos con brocha gorda y a distancia, verdadera -escenografa, absurda fuera de su aplica<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span>cin -natural. Las iglesias y catedrales de Amrica, -especialmente de Mjico y el Per, nicas regiones -que atraan entonces la atencin de Espaa, -deben estar an llenas de cuadros de esa poca. -Aun se han de encontrar algunos retratos de Snchez +escenografía, absurda fuera de su aplica<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span>ción +natural. Las iglesias y catedrales de América, +especialmente de Méjico y el Perú, únicas regiones +que atraían entonces la atención de España, +deben estar aún llenas de cuadros de esa época. +Aun se han de encontrar algunos retratos de Sánchez Coello y de Pantoja y no pocas escenas religiosas de los Herreras, Pacheco, etc. Muchas de -esas riquezas se habrn perdido y entre ellas tal -vez aquellos cuadros que pint Murillo a la carrera, +esas riquezas se habrán perdido y entre ellas tal +vez aquellos cuadros que pintó Murillo a la carrera, dividiendo un gran lienzo en compartimentos -iguales, llenndolos con su furia vertiginosa y vendindolos +iguales, llenándolos con su furia vertiginosa y vendiéndolos a mercaderes americanos, para con su importe trasladarse a la corte a perfeccionarse en -el arte del que ms tarde fu una gloria.</p> +el arte del que más tarde fué una gloria.</p> -<p>Bajo el punto de vista artstico, a nadie debe -la Espaa ms que a dos hombres que para su +<p>Bajo el punto de vista artístico, a nadie debe +la España más que a dos hombres que para su felicidad y grandeza nunca debieron existir: Felipe IV y su favorito el conde-duque de Olivares. -Esos dos polticos ineptos, negligente el primero +Esos dos políticos ineptos, negligente el primero hasta la culpa, ciego y soberbio el segundo hasta el crimen, parecieron concentrar sus facultades todas de inteligencia y de buen gusto en fomentar -el desarrollo magnfico que el arte espaol tom -bajo su impulso ilustrado, favorecido por una explosin +el desarrollo magnífico que el arte español tomó +bajo su impulso ilustrado, favorecido por una explosión de hombres admirables, grupo estupendo -que la Europa no haba visto desde los das del +que la Europa no había visto desde los días del Renacimiento. Como en el reinado anterior las letras, -bajo Felipe IV brill la pintura espaola +bajo Felipe IV brilló la pintura española de una manera incomparable. A Cervantes, Lope -de Vega, Gngora, etc., sucedieron en el cielo intelectual -de Espaa, Velzquez, Murillo, Alonso +de Vega, Góngora, etc., sucedieron en el cielo intelectual +de España, Velázquez, Murillo, Alonso Cano, Ribera y tantos otros que hicieron para la -fama artstica de su patria lo que sus grandes capitanes -haban hecho para su gloria militar.</p> +fama artística de su patria lo que sus grandes capitanes +habían hecho para su gloria militar.</p> <p>Son esos grandes artistas, son sus obras inimitables y, en los dos primeros, la altura moral de su -vida, los nicos motivos de consuelo que encuentra<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span> -el espritu al recorrer la tristsima historia de -Espaa en esa poca, y al contemplar, con la melancola +vida, los únicos motivos de consuelo que encuentra<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span> +el espíritu al recorrer la tristísima historia de +España en esa época, y al contemplar, con la melancolía que inspiran las grandes desventuras, esa -cada de un imperio colosal, levantado por el esfuerzo -de hombres cuya sangre fu la misma que +caída de un imperio colosal, levantado por el esfuerzo +de hombres cuya sangre fué la misma que corre en nuestras venas.</p> -<p>Entre todos los grandes artistas espaoles, el ms -personal, aquel cuyo genio propio brilla ms vigoroso, -fu Velzquez. Esa personalidad poderosa, -tan rara en la historia del arte que slo pueden -citarse dos o tres ejemplos, no lo fu slo en la -manera o el estilo, sino en algo ms profundo y -decisivo, en la concepcin misma del arte y en la -liberacin audaz de la tradicin de la pintura espaola. -Puede decirse que Velzquez, el catlico sincero, -el pintor de cmara de Felipe IV y su Aposentador -Mayor, procede ms de la Reforma que -del Renacimiento. El Renacimiento emancip la -imaginacin, pero la Reforma emancip el pensamiento. -Jams ningn hombre que haya manejado +<p>Entre todos los grandes artistas españoles, el más +personal, aquel cuyo genio propio brilla más vigoroso, +fué Velázquez. Esa personalidad poderosa, +tan rara en la historia del arte que sólo pueden +citarse dos o tres ejemplos, no lo fué sólo en la +manera o el estilo, sino en algo más profundo y +decisivo, en la concepción misma del arte y en la +liberación audaz de la tradición de la pintura española. +Puede decirse que Velázquez, el católico sincero, +el pintor de cámara de Felipe IV y su Aposentador +Mayor, procede más de la Reforma que +del Renacimiento. El Renacimiento emancipó la +imaginación, pero la Reforma emancipó el pensamiento. +Jamás ningún hombre que haya manejado un pincel ha pintado con mayor libertad -de espritu que Velzquez. Uno de los primeros -y con una intuicin genial, comprendi el lmite +de espíritu que Velázquez. Uno de los primeros +y con una intuición genial, comprendió el límite que la esencia misma de las bellas artes asignaba -a cada una. En pintura fu un librepensador y si -la actividad de su espritu le hubiera empujado por -otra senda, mal se habran avenido sus doctrinas -con las de la Santa Inquisicin.</p> +a cada una. En pintura fué un librepensador y si +la actividad de su espíritu le hubiera empujado por +otra senda, mal se habrían avenido sus doctrinas +con las de la Santa Inquisición.</p> -<p>Su maestro primero, constante y nico, no fu -el brutal Herrera ni el afectuoso Pacheco, no fu +<p>Su maestro primero, constante y único, no fué +el brutal Herrera ni el afectuoso Pacheco, no fué aun el divino Buonarotti, cuyos frescos copiaba -reverente un da en la capilla Sixtina: fu la naturaleza, -a la que pidi todos sus secretos, y que -generosa le confi ms que a ningn otro mortal. -No comprendi ni poda comprender a Rafael, que -"se serva de las ideas que pasaban por su mente". -Para l la forma, el color y la expresin no<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span> +reverente un día en la capilla Sixtina: fué la naturaleza, +a la que pidió todos sus secretos, y que +generosa le confió más que a ningún otro mortal. +No comprendió ni podía comprender a Rafael, que +"se servía de las ideas que pasaban por su mente". +Para él la forma, el color y la expresión no<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span> estaban en el mundo imaginario, sino en las cosas -reales y los organismos vivos. Las vrgenes convencionales, -los querubes soados, revoloteando entre -nubes tenues y transparentes, los xtasis de -beatitud, el campo ideal de las deliciosas fantasas +reales y los organismos vivos. Las vírgenes convencionales, +los querubes soñados, revoloteando entre +nubes tenues y transparentes, los éxtasis de +beatitud, el campo ideal de las deliciosas fantasías de su amigo el poeta andaluz de las Concepciones, -no le decan nada, porque no los vea y la -sinceridad de su arte le exiga la verdad. Velzquez -llev a cabo en pintura la misma revolucin -que Kant hizo triunfar dos siglos ms tarde en -filosofa. Como el solitario de Koenigsberg que cierra -los cielos a la fantasa humana y la invita -a buscar el reposo, limitndose a la ya vasta rbita -de las cosas creadas, Velzquez cree que el +no le decían nada, porque no los veía y la +sinceridad de su arte le exigía la verdad. Velázquez +llevó a cabo en pintura la misma revolución +que Kant hizo triunfar dos siglos más tarde en +filosofía. Como el solitario de Koenigsberg que cierra +los cielos a la fantasía humana y la invita +a buscar el reposo, limitándose a la ya vasta órbita +de las cosas creadas, Velázquez cree que el mundo visible contiene en su seno inagotable bellezas -de forma y expresin bastantes para nutrir -y levantar el arte a su ms alta manifestacin. +de forma y expresión bastantes para nutrir +y levantar el arte a su más alta manifestación. Es el gran naturalista de la historia del arte, es el precursor y el dechado de la escuela. Para reaccionar -no necesit las brutalidades de Caravaggio -ni los horrores a que lleg Ribera siguiendo -su senda. Ha concebido, extrayendo del ms vulgar +no necesitó las brutalidades de Caravaggio +ni los horrores a que llegó Ribera siguiendo +su senda. Ha concebido, extrayendo del más vulgar objeto que se ofrece a su vista, el tesoro de -expresin en l escondido, y pinta: la tela es un +expresión en él escondido, y pinta: la tela es un asombro, una maravilla, Mengs se detiene y dice: -"Esto no est hecho con el pincel, sino con el -pensamiento"; pero, con todo, no es ms que el -reflejo de la verdad. As debi ser Felipe IV, as +"Esto no está hecho con el pincel, sino con el +pensamiento"; pero, con todo, no es más que el +reflejo de la verdad. Así debió ser Felipe IV, así el Bobo de Coria, y si alguna vez hubo en el mundo un Aquiles, su retrato es ese soldadote vulgar.</p> -<p>Un da vagando como de costumbre en el Museo +<p>Un día vagando como de costumbre en el Museo del Prado, me detuve largo rato delante de -la "Fragua de Vulcano", de Velzquez. Ninguna -de sus telas es, en mi opinin, ms propia para +la "Fragua de Vulcano", de Velázquez. Ninguna +de sus telas es, en mi opinión, más propia para estudiar el estilo del maestro y revelar las debilidades -de su pincel cuando sala de la esfera trazada -por su concepcin general. De dnde pro<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span>viene +de su pincel cuando salía de la esfera trazada +por su concepción general. ¿De dónde pro<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span>viene que, al lado de aquellas admirables figuras de sus herreros, maravillas eternas que el artista -estudiar mientras persista el color sobre el lienzo, +estudiará mientras persista el color sobre el lienzo, desfallezca de tal manera el Apolo que trae la -ingrata nueva? Cmo puede explicarse ese <i>specimen</i> -de convencionalismo, esa insipidez de expresin +ingrata nueva? ¿Cómo puede explicarse ese <i>specimen</i> +de convencionalismo, esa insipidez de expresión en un cuadro donde el vigor, la verdad y -la fuerza han sido llevadas a donde slo alcanz +la fuerza han sido llevadas a donde sólo alcanzó Miguel Angel con el cincel y Shakespeare con la pluma?</p> -<p>La vida de Velzquez y la histrica de esa tela -me dieron la solucin. El cuadro fu pintado en +<p>La vida de Velázquez y la histórica de esa tela +me dieron la solución. El cuadro fué pintado en Italia, durante el primer viaje del maestro, y el -Apolo fu una concesin a la escuela dominante, -la nica tal vez que Velzquez hizo al convencionalismo, -que deba producir el amaneramiento +Apolo fué una concesión a la escuela dominante, +la única tal vez que Velázquez hizo al convencionalismo, +que debía producir el amaneramiento mediocre de los Carlo Dolci, Guido Reni y tantos otros.</p> -<p>De ah surgi en mi espritu la idea de seguir -a Velzquez en sus viajes, de estudiar la influencia -producida en l por la atmsfera artstica de -Italia, acompaarle a Venecia, Boloa, Roma, Npoles +<p>De ahí surgió en mi espíritu la idea de seguir +a Velázquez en sus viajes, de estudiar la influencia +producida en él por la atmósfera artística de +Italia, acompañarle a Venecia, Boloña, Roma, Nápoles y observar las impresiones de esa alma soberana -ante las manifestaciones del viejo arte clsico, -cuyos restos vea por primera vez, y las del -Renacimiento, que tan poco le diran.</p> +ante las manifestaciones del viejo arte clásico, +cuyos restos veía por primera vez, y las del +Renacimiento, que tan poco le dirían.</p> -<p>Ese fu el origen de este libro<a name="FNanchor_10" id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>.</p> +<p>Ese fué el origen de este libro<a name="FNanchor_10" id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>.</p> <p class="i4"> 1887. @@ -5475,273 +5437,273 @@ Renacimiento, que tan poco le diran.</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_10" id="Footnote_10" href="#FNanchor_10"> -<span class="label">[10]</span></a> Ese libro, para el que haba reunido abundantes +<span class="label">[10]</span></a> Ese libro, para el que había reunido abundantes elementos, no ha sido escrito; cuando pienso en el placer -que habra sentido en vivir un ao en compaa de Velzquez, +que habría sentido en vivir un año en compañía de Velázquez, en la Italia del siglo XVII, siento un verdadero pesar por haber dejado de mano ese trabajo.</p> -<p>Otra pluma ms autorizada que la ma lo ha llevado +<p>Otra pluma más autorizada que la mía lo ha llevado posteriormente a cabo con brillo; me refiero a la obra del -profesor Karl Justi, cuyo libro "Velzquez y su tiempo" -es lo mejor que se ha escrito sobre el prncipe de los pintores.—<b>M. +profesor Karl Justi, cuyo libro "Velázquez y su tiempo" +es lo mejor que se ha escrito sobre el príncipe de los pintores.—<b>M. C.</b></p></div> -<h2><a name="La_cuestion_del_idioma" id="La_cuestion_del_idioma">La cuestin del idioma</a></h2> +<h2><a name="La_cuestion_del_idioma" id="La_cuestion_del_idioma">La cuestión del idioma</a></h2> <p class="center">I</p> <p>Las primeras impresiones positivamente desagradables -que sent respecto a la manera con que -hablamos y escribimos nuestra lengua, fu cuando +que sentí respecto a la manera con que +hablamos y escribimos nuestra lengua, fué cuando las exigencias de mi carrera me llevaron a habitar, -en el extranjero, pases donde tambin impera +en el extranjero, países donde también impera el idioma castellano. Hasta entonces, como supongo -pasa hoy mismo a la mayora de los argentinos, -aun en su parte ilustrada, senta en m, al -par de la natural e instintiva simpata por la -Espaa (y al hablar as me refiero a los que tenemos -sangre espaola en las venas) cierta repulsin +pasa hoy mismo a la mayoría de los argentinos, +aun en su parte ilustrada, sentía en mí, al +par de la natural e instintiva simpatía por la +España (y al hablar así me refiero a los que tenemos +sangre española en las venas) cierta repulsión a acatar sumisamente las reglas y prescripciones del buen decir, establecidas por autoridades peninsulares. -Era algo, tambin instintivo, como la defensa +Era algo, también instintivo, como la defensa de la libertad absoluta de nuestro pensamiento, como el complemento necesario de nuestra independencia. Eso nos ha llevado hasta denominar, en nuestros programas oficiales, "curso de idioma -nacional" a aquel en que se ensea la lengua castellana. -Tanto valdra nacionalizar el catolicismo, -porque es la religin que sostiene el estado, o argentinizar -las matemticas, porque ellas se ensean +nacional" a aquel en que se enseña la lengua castellana. +Tanto valdría nacionalizar el catolicismo, +porque es la religión que sostiene el estado, o argentinizar +las matemáticas, porque ellas se enseñan en las facultades nacionales.</p> -<p>A mi juicio el estado de nimo, por lo menos -de la generacin a que pertenezco, respecto a esa -cuestin, provena principalmente de la educacin<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span> +<p>A mi juicio el estado de ánimo, por lo menos +de la generación a que pertenezco, respecto a esa +cuestión, provenía principalmente de la educación<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span> intelectual, recibida casi exclusivamente en libros -franceses y en el gusto persistente y legtimo por -la literatura de ese pas, que por su criterio, su novedad +franceses y en el gusto persistente y legítimo por +la literatura de ese país, que por su criterio, su novedad y la potencia de sus escritores, estaba entonces -muy arriba de la contempornea espaola. +muy arriba de la contemporánea española. Empleado el tiempo de la lectura, bien corto en -nuestra agitada vida poltica, en leer novelas, versos -y libros de historia en francs, alejados con +nuestra agitada vida política, en leer novelas, versos +y libros de historia en francés, alejados con horror de las publicaciones hebdomadarias de la -prensa espaola, raro era aquel de entre nosotros +prensa española, raro era aquel de entre nosotros que conociera pasablemente el siglo de oro de la -literatura espaola y que poseyera la coleccin de -Rivadeneira ms que como un simple adorno de +literatura española y que poseyera la colección de +Rivadeneira más que como un simple adorno de su biblioteca, a la manera con que figuran hoy -la "Historia Universal" de Cant o la "Historia +la "Historia Universal" de Cantú o la "Historia de la Humanidad" de Laurent, venerables monumentos -que dan lustre y peso a los estantes, amn -de la consideracin, <i>bona fide</i>, que recae sobre sus -propietarios. Por m s decir que fu bien entradito -en aos que le a Sols, a Melo, a Quintana +que dan lustre y peso a los estantes, amén +de la consideración, <i>bona fide</i>, que recae sobre sus +propietarios. Por mí sé decir que fué bien entradito +en años que leí a Solís, a Melo, a Quintana y a otros de los maestros que nos presentan el cuadro incomparable de nuestra lengua, bien manejada, apta y flexible para todo, a pesar de las deficiencias -que le encontraba aquel buen seor de -Ochoa, que declaraba haber pasado das enteros -para verter una pgina de la <i>Mariana</i> de Sandeau, -tan sutil era el tejido de los anlisis psicolgicos -del escritor francs. Echar la culpa a la lengua +que le encontraba aquel buen señor de +Ochoa, que declaraba haber pasado días enteros +para verter una página de la <i>Mariana</i> de Sandeau, +tan sutil era el tejido de los análisis psicológicos +del escritor francés. Echar la culpa a la lengua en esos casos, vale romper los pinceles con los que no se alcanza a producir una obra maestra.</p> -<p>Era, pues, esa y lo es todava, la causa principal +<p>Era, pues, esa y lo es todavía, la causa principal de nuestro abandono. Luego, las exigencias -de la Academia Espaola, la pobreza de su autoridad, +de la Academia Española, la pobreza de su autoridad, la sonrisa universal que han suscitado algunas de sus ingenuidades, el mandarinismo estrecho de sus preceptos, fueron y han sido parte no exigua -a mantener vivo el espritu de oposicin en las<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span> -comarcas americanas. Don Juan Mara Gutirrez, -mi maestro y amigo de ilustre memoria, fu el -representante ms autorizado de ese espritu, en -lo que a la Argentina toca. El plante la cuestin -en su verdadero terreno: la lengua espaola, -una e indivisible, bien comn de todos los que la -hablan y no petrificada e inmvil, patrimonio exclusivo, -no ya de una nacin, sino de una autoridad. -Nadie tal vez, en nuestro pas, ha escrito el +a mantener vivo el espíritu de oposición en las<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span> +comarcas americanas. Don Juan María Gutiérrez, +mi maestro y amigo de ilustre memoria, fué el +representante más autorizado de ese espíritu, en +lo que a la Argentina toca. El planteó la cuestión +en su verdadero terreno: la lengua española, +una e indivisible, bien común de todos los que la +hablan y no petrificada e inmóvil, patrimonio exclusivo, +no ya de una nación, sino de una autoridad. +Nadie tal vez, en nuestro país, ha escrito el castellano con mayor pureza como nadie ha defendido las prerrogativas de una sociedad culta a -mejorar, enriquecer el lenguaje, adaptndolo a todas -las necesidades del progreso cientfico y del -desenvolvimiento intelectual. Prefera don Juan -Mara las formas arcaicas conservadas por los levantinos -de raza espaola, como un piadoso recuerdo +mejorar, enriquecer el lenguaje, adaptándolo a todas +las necesidades del progreso científico y del +desenvolvimiento intelectual. Prefería don Juan +María las formas arcaicas conservadas por los levantinos +de raza española, como un piadoso recuerdo de sus mayores inicuamente expulsados por Felipe III, a la jerigonza estrecha y purista que -pretenda implantar la Academia, sin dar odas a -las exigencias naturales de este inmenso depsito -de sangre espaola, que se llama la Amrica, y que +pretendía implantar la Academia, sin dar oídas a +las exigencias naturales de este inmenso depósito +de sangre española, que se llama la América, y que es la verdadera esperanza de gloria en el porvenir de la raza.</p> -<p>La accin del Dr. Gutirrez ha sido generalmente +<p>La acción del Dr. Gutiérrez ha sido generalmente mal entendida; gentes hay que piensan de buena fe que sus preceptos llegaban hasta sancionar los barbarismos y galicismos de que nuestro lenguaje escrito y hablado rebosa y que los argentinos -debamos regirnos por la gramtica del <i>ven, -vos y tom</i>. Nada ms lejos de su pensamiento; -peda, s, y en eso aunaba su esfuerzo al de todos +debíamos regirnos por la gramática del <i>vení, +vos y tomá</i>. Nada más lejos de su pensamiento; +pedía, sí, y en eso aunaba su esfuerzo al de todos los americanos competentes que se han ocupado -de la cuestin, que la lengua que hablamos no +de la cuestión, que la lengua que hablamos no considerara como espurios aquellos aportes que -los vigorosos rastros de los idiomas indgenas y las +los vigorosos rastros de los idiomas indígenas y las necesidades o diversos aspectos de la vida esencialmente -americana, traan para bien y comodidad<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span> -de todos. Por qu el castellano formado por las -diversas capas del fenicio, el cltico, el latino (con -sos races indoeuropeas), el rabe, etc., habra de -repudiar voces guaranes o quichuas, que simplificaban -la diccin evitando perfrasis y rodeos? -Cuntas veces, en Espaa, ante esos letreros de +americana, traían para bien y comodidad<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span> +de todos. ¿Por qué el castellano formado por las +diversas capas del fenicio, el céltico, el latino (con +sos raíces indoeuropeas), el árabe, etc., habría de +repudiar voces guaraníes o quichuas, que simplificaban +la dicción evitando perífrasis y rodeos? +¡Cuántas veces, en España, ante esos letreros de "casa de vacas" que se ven en todas partes, pensaba en nuestro <i>tambo</i>, tan neto y expresivo! -Cuntas voces, por otra parte, florecientes y usuales +¡Cuántas voces, por otra parte, florecientes y usuales en el siglo XIV y precisamente de aquellas -que ms caracterizan nuestra lengua, estn hoy +que más caracterizan nuestra lengua, están hoy relegadas por la Academia en ese enorme armatoste de "anticuadas" que revienta ya, mientras -en los pases americanos conservan toda su eficacia +en los países americanos conservan toda su eficacia y su verdad!</p> -<p>La cuestin no es, pues, hacer de la lengua un -mar congelado; la cuestin est en mantenerla pura +<p>La cuestión no es, pues, hacer de la lengua un +mar congelado; la cuestión está en mantenerla pura en sus fundamentos y al enriquecerla con elementos -nuevos y vigorosos, fundir a stos en la masa -comn y someterlos a las buenas reglas, que no -slo son base de estabilidad, sino condicin esencial +nuevos y vigorosos, fundir a éstos en la masa +común y someterlos a las buenas reglas, que no +sólo son base de estabilidad, sino condición esencial para hacer posible el progreso.</p> -<p>El Dr. Gutirrez predicaba con el ejemplo; le -reputo el ms puro y castizo de nuestros escritores +<p>El Dr. Gutiérrez predicaba con el ejemplo; le +reputo el más puro y castizo de nuestros escritores de nota. Sarmiento era demasiado impetuoso -para mantener una correccin inalterable y si bien -algunas de sus pginas tienen el exquisito sabor +para mantener una corrección inalterable y si bien +algunas de sus páginas tienen el exquisito sabor del fuerte y viejo castellano, al dar vuelta la hoja nos encontramos con verbos estrujados, sintaxis -de fantasa, construcciones propias, genuinas, como -si la originalidad de las ideas exigiera igual carcter +de fantasía, construcciones propias, genuinas, como +si la originalidad de las ideas exigiera igual carácter a la manera de expresarlas. El general Mitre -ha ledo mucho, en muchos idiomas, y la influencia +ha leído mucho, en muchos idiomas, y la influencia de esas lecturas se ve con frecuencia; en los -ltimos tiempos, apurado por un trabajo de poderoso +últimos tiempos, apurado por un trabajo de poderoso aliento, ha tenido que ensanchar su vocabulario, buscando en la historia de nuestra lengua<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span> ricos elementos olvidados, cuyo empleo le ha permitido, -si bien a costa de cierta impresin de extraeza +si bien a costa de cierta impresión de extrañeza en el lector, traducir la Divina Comedia con -una paciencia de benedictino y una veneracin de +una paciencia de benedictino y una veneración de sectario...</p> <p class="center p2">II</p> <p>Al recorrer el nuevo libro del Sr. Abeille, "El -idioma nacional de los argentinos", record que -entre mis viejos papeles deba haber algunas carillas +idioma nacional de los argentinos", recordé que +entre mis viejos papeles debía haber algunas carillas sobre la materia, escritas hace ya varios -aos. Son las que acaban de leerse y en las que, a +años. Son las que acaban de leerse y en las que, a la verdad, encuentro tan exactamente reflejada mi -opinin actual, que en nada las he modificado.</p> +opinión actual, que en nada las he modificado.</p> -<p>El Sr. Abeille es un fillogo distinguido, aunque +<p>El Sr. Abeille es un filólogo distinguido, aunque hasta los profanos, como yo, echan de ver, desde -luego, que su erudicin, si bien fresca y moderna, +luego, que su erudición, si bien fresca y moderna, no se ha formado en las fuentes originales y primitivas. Sabe muy bien lo que hombres como Darmesteter, -Bral, Paris, Havet, Schleiger, Weil y -otros han escrito sobre la historia anatmica del +Bréal, Paris, Havet, Schleiger, Weil y +otros han escrito sobre la historia anatómica del lenguaje; pero no he notado en su libro rasgos que revelen un conocimiento directo de Bopp, Diez, -Dozy, Engelmann, Pott, etc. No es esta una crtica -que, por cierto, poca autoridad tendra viniendo +Dozy, Engelmann, Pott, etc. No es esta una crítica +que, por cierto, poca autoridad tendría viniendo de quien, mucho menos que el Sr. Abeille, ha -llevado sus curioseos lingsticos a esas profundidades. +llevado sus curioseos lingüísticos a esas profundidades. Pero creo poder atribuir los extremos a que llega el Sr. Abeille en el desenvolvimiento de su tesis, a las audacias atrayentes y licencias -extraordinarias que con la filologa se han permitido +extraordinarias que con la filología se han permitido los modernos escritores franceses. Y para terminar -con este punto, sealo tambin el desconocimiento +con este punto, señalo también el desconocimiento de un libro verdaderamente admirable y que, para el completo esclarecimiento del tema -abordado por el seor Abeille, era fundamental;<span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span> -me refiero a las "Apuntaciones crticas sobre el -lenguaje bogotano" de Rufino Jos Cuervo, libro -que, en ocho aos (1876-1884) tuvo cuatro ediciones -y que mereci al autor, de parte de los ms -eminentes fillogos de Europa, homenajes de real -admiracin. Si el Sr. Abeille ha ledo ya ese libro, -necesita releerlo, porque l le dar la nota exacta -y prudente en la manera de tratar esta cuestin.</p> +abordado por el señor Abeille, era fundamental;<span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span> +me refiero a las "Apuntaciones críticas sobre el +lenguaje bogotano" de Rufino José Cuervo, libro +que, en ocho años (1876-1884) tuvo cuatro ediciones +y que mereció al autor, de parte de los más +eminentes filólogos de Europa, homenajes de real +admiración. Si el Sr. Abeille ha leído ya ese libro, +necesita releerlo, porque él le dará la nota exacta +y prudente en la manera de tratar esta cuestión.</p> <p>Indudablemente, si las lenguas, sin abandonar -el terruo, se transforman hasta el punto de que -tal vez Corbuln no habra entendido las voces -de mando de Escipin o Paulo Emilio, cunto mayor -no ser ese cambio si ellas reviven en pases +el terruño, se transforman hasta el punto de que +tal vez Corbulón no habría entendido las voces +de mando de Escipión o Paulo Emilio, ¿cuánto mayor +no será ese cambio si ellas reviven en países lejanos al de su origen, bajo diverso ambiente, -sirviendo de vehculo a nuevas ideas, expuestas a +sirviendo de vehículo a nuevas ideas, expuestas a todos los ataques de los idiomas encontrados en -el suelo conquistado, amn de los que de afuera -vienen, tambin ellos, en son de conquista? Pretender, +el suelo conquistado, amén de los que de afuera +vienen, también ellos, en son de conquista? Pretender, pues, fijar un idioma es tan absurdo, que -cuando se consigue, no ya el hecho en s mismo, -lo que es imposible, sino la admisin de la idea +cuando se consigue, no ya el hecho en sí mismo, +lo que es imposible, sino la admisión de la idea como un postulado colectivo, se llega a una verdadera -deformacin por el estancamiento del espritu +deformación por el estancamiento del espíritu nacional. Es el caso de la China: la lengua que hoy se habla en el imperio del Medio se parece -tanto a la que all se hablaba cuando Fidias -esculpa en Atenas, como la de Pericles a la que +tanto a la que allí se hablaba cuando Fidias +esculpía en Atenas, como la de Pericles a la que hoy habla el rey Jorge de Grecia. La diferencia -est en que mientras el idioma de Pericles, nacido +está en que mientras el idioma de Pericles, nacido como todas las lenguas humanas del monosilabismo, -haba llegado a su perfeccin, el chino, inmvil -en su forma, si bien variable en su fontica, -era tan monosilbico, tan primitivo, tan "celular", +había llegado a su perfección, el chino, inmóvil +en su forma, si bien variable en su fonética, +era tan monosilábico, tan primitivo, tan "celular", como dice muy bien el Sr. Abeille, entonces como hoy.</p> -<p>Puede nadie pretender que el castellano se petrifique -de esa suerte? Puede el purista ms em<span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span>pecinado +<p>¿Puede nadie pretender que el castellano se petrifique +de esa suerte? ¿Puede el purista más em<span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span>pecinado e inflexible pretender luchar contra las mil influencias que han de determinar las modificaciones -regionales que la lengua espaola sufrir -en Amrica, como las ha sufrido ya en las mismas -provincias peninsulares? Es acaso sensato oponerse +regionales que la lengua española sufrirá +en América, como las ha sufrido ya en las mismas +provincias peninsulares? ¿Es acaso sensato oponerse a los neologismos necesitados por los progresos -de las ciencias y las artes o la adopcin +de las ciencias y las artes o la adopción de nuevos usos, y si hoy, como dice Cuervo, "no -hacemos melindres a voces astrolgicas como <i>sino</i>, -<i>estrella</i>, <i>desastre</i>, <i>desastrado</i>, <i>jovial</i>, <i>saturnino</i>, por -qu hemos de negar a nuestros contemporneos el -empleo oportuno de trminos o imgenes suministrados -por las ciencias modernas, cuando ms si -se considera su mayor vulgarizacin con respecto +hacemos melindres a voces astrológicas como <i>sino</i>, +<i>estrella</i>, <i>desastre</i>, <i>desastrado</i>, <i>jovial</i>, <i>saturnino</i>, ¿por +qué hemos de negar a nuestros contemporáneos el +empleo oportuno de términos o imágenes suministrados +por las ciencias modernas, cuando más si +se considera su mayor vulgarización con respecto a los siglos pasados?"</p> -<p>Lo que s se puede y se debe sostener, es que +<p>Lo que sí se puede y se debe sostener, es que todos los aportes, los enriquecimientos, las adquisiciones por conquista, cambio, compra, violencia -y todo otro modo de aduearse de lo ajeno, se +y todo otro modo de adueñarse de lo ajeno, se sometan a las reglas generales por las cuales se rige la comunidad. Si el quichua nos trae <i>charqui</i> -y en el acto formamos el verbo <i>charquear</i>, conjugumoslo -segn lo ensea la gramtica castellana -y no otra. Si en virtud de esos fenmenos de -derivacin que tan bien estudia el Sr. Abeille, +y en el acto formamos el verbo <i>charquear</i>, conjuguémoslo +según lo enseña la gramática castellana +y no otra. Si en virtud de esos fenómenos de +derivación que tan bien estudia el Sr. Abeille, de <i>cardo</i> sacamos el lindo y expresivo <i>cardal</i>, de -<i>bellaco</i>, <i>bellaquear</i>, o de <i>baqua</i>, <i>baqueano</i>, aadamos -sencillamente esas palabras a nuestro lxico -propio, como todos los otros pases americanos -aadirn a los suyos las que formen por el mismo -procedimiento—y hagmoslo con la seguridad de +<i>bellaco</i>, <i>bellaquear</i>, o de <i>baquía</i>, <i>baqueano</i>, añadamos +sencillamente esas palabras a nuestro léxico +propio, como todos los otros países americanos +añadirán a los suyos las que formen por el mismo +procedimiento—y hagámoslo con la seguridad de que al hacerlo en nada adulteramos los principios fundamentales de nuestra lengua que no es "el idioma de los argentinos", ni el "idioma nacional", @@ -5749,58 +5711,58 @@ sino simplemente y puramente el castellano.</p> <p>El Sr. Abeille, que es un entusiasta de nuestra tierra (uno no puede menos que conmoverse al<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span> -verle entonar el himno nacional a propsito de lingstica) +verle entonar el himno nacional a propósito de lingüística) tiene tal debilidad complaciente con la -que hablamos y que l rotula "idioma nacional de +que hablamos y que él rotula "idioma nacional de los argentinos", que llega hasta justificar los cambios -sintcticos que hemos introducido en el espaol, +sintácticos que hemos introducido en el español, sosteniendo que "el uso de algunos de ellos es realmente criticable en una lengua fijada", pero que ese uso "debe favorecerse en una lengua en -evolucin como la nuestra".</p> +evolución como la nuestra".</p> <p>Me parece ver ijadear al Sr. Abeille en su esfuerzo para defender nuestro "<i>bajo</i> el punto de -vista", contra "<i>del</i> punto de vista" espaol. Trae -un ejemplo y una explicacin al respecto que entretienen +vista", contra "<i>del</i> punto de vista" español. Trae +un ejemplo y una explicación al respecto que entretienen bastante. Nunca le hemos de aceptar al Sr. Abeille que se diga, cuando se empleen palabras -espaolas, "me ha encargado <i>de</i> decirle" en +españolas, "me ha encargado <i>de</i> decirle" en vez de "me ha encargado decirle", porque, aunque -un nio est en formacin, no hay por que habituarle +un niño esté en formación, no hay por que habituarle a andar con las rodillas y no con los pies, -que es lo natural, lo sano y lo til, sin contar -con que es esa la nica manera (como en el idioma) +que es lo natural, lo sano y lo útil, sin contar +con que es esa la única manera (como en el idioma) que permite al cuerpo desplegar su esbeltez y su elegancia.</p> -<p>Entre las excursiones etimolgicas que hace el +<p>Entre las excursiones etimológicas que hace el Sr. Abeille—que son frecuentes, agradables y generalmente fructuosas—hay algunas que me han dejado pensativo, precisamente porque se refieren -a voces que han echado races en nuestro suelo, -sin que se sepa de dnde vino la semilla primitiva. +a voces que han echado raíces en nuestro suelo, +sin que se sepa de dónde vino la semilla primitiva. Una de ellas es <i>atorrante</i>. Esta palabra, puedo -asegurarle al Sr. Abeille, es de introduccin +asegurarle al Sr. Abeille, es de introducción relativamente reciente en el "idioma nacional de -los argentinos". Despus de haber vivido ms de -un cuarto de siglo la o por primera vez en mi -tierra, all por el ao 1884, de regreso de Europa, -donde haba pasado algunos aos. Y no es que -hubiera vivido en mi pas entre acadmicos y pro<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>sistas, -pues hasta cronista de polica substituto haba +los argentinos". Después de haber vivido más de +un cuarto de siglo la oí por primera vez en mi +tierra, allá por el año 1884, de regreso de Europa, +donde había pasado algunos años. Y no es que +hubiera vivido en mi país entre académicos y pro<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>sistas, +pues hasta cronista de policía substituto había sido en la vieja <i>Tribuna</i>.</p> -<p>Pregunt qu significaba <i>atorrante</i> y de dnde -vena. Se me hizo la descripcin del <i>gueux</i>, del +<p>Pregunté qué significaba <i>atorrante</i> y de dónde +venía. Se me hizo la descripción del <i>gueux</i>, del vagabundo, del <i>chemineux</i>, y se me dijo entonces -(no hay lomo como el de la etimologa para soportar +(no hay lomo como el de la etimología para soportar carga) que el vocablo tomaba origen en el hecho -de que los individuos del noble gremio as -denominado dorman en los caos enormes que -obstruan entonces nuestras calles, llamados de -<i>tormenta</i>. De ah <i>atorrante</i>. Aunque sin forma -clsica, esa etimologa me trajo a la memoria la +de que los individuos del noble gremio así +denominado dormían en los caños enormes que +obstruían entonces nuestras calles, llamados de +<i>tormenta</i>. De ahí <i>atorrante</i>. Aunque sin forma +clásica, esa etimología me trajo a la memoria la que da el maestro Alejo de Venegas, citado por Cuervo, de la voz <i>alquilar</i>.</p> @@ -5808,72 +5770,72 @@ Cuervo, de la voz <i>alquilar</i>.</p> que es <i>otro que la habita</i>, conviene a saber, la casa ajena". (!)</p> -<p>El Sr. Abeille es ms cientfico; pero lo que -hay que admirar ms, es la agilidad maravillosa +<p>El Sr. Abeille es más científico; pero lo que +hay que admirar más, es la agilidad maravillosa que despliega para extraer del verbo latino <i>torrere</i>, que significa secar, tostar, quemar, incendiar, inflamar, -el vocablo <i>atorrante</i>, <i>el que se hiela</i>, segn -l, porque Varro emplea el verbo citado en el sentido -de quemar, hablando del fro. Yo consentira +el vocablo <i>atorrante</i>, <i>el que se hiela</i>, según +él, porque Varro emplea el verbo citado en el sentido +de quemar, hablando del frío. Yo consentiría gustoso, porque estoy curado de espanto en esa -materia; pero deseara saber cmo—y poco ms -o menos cundo—se ha colado ese <i>torrere</i> en nuestro -pas, y por qu causa ha hecho su evolucin -tan rpida, pues lo repito, y apelo a la memoria -de todos los hombres de mi edad, hace veinte aos, +materia; pero desearía saber cómo—y poco más +o menos cuándo—se ha colado ese <i>torrere</i> en nuestro +país, y por qué causa ha hecho su evolución +tan rápida, pues lo repito, y apelo a la memoria +de todos los hombres de mi edad, hace veinte años, no era generalmente conocida la palabra "atorrante".</p> <p>Hubiera deseado que el Sr. Abeille, con su segura -informacin, nos hubiera dicho algo sobre el +información, nos hubiera dicho algo sobre el delicioso <i>guarango</i> de nuestro "idioma nacional", que si viene realmente de dos palabras quichuas que significan <i>varios colores</i>, es un hallazgo genial<span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span> del pueblo—y del odioso <i>macana</i>, que no se acierta a comprender como ha venido a significar <i>disparate</i>, -<i>despropsito</i>, de su acepcin primitiva y aceptada, -aun en Espaa, de "arma contundente usada +<i>despropósito</i>, de su acepción primitiva y aceptada, +aun en España, de "arma contundente usada por los indios". Y llegando a las profundidades del "idioma nacional de los argentinos", anda -por ah un famoso <i>titeo</i>, muy campante, que amenazando +por ahí un famoso <i>titeo</i>, muy campante, que amenazando de desalojo al castizo <i>bochinche</i>, ha invadido ya los dominios de la <i>burla</i> y de la <i>broma</i>, -sin que sepamos an qu derechos tiene, semnticamente -hablando, para conducirse as.</p> +sin que sepamos aún qué derechos tiene, semánticamente +hablando, para conducirse así.</p> <p class="p2 center">III</p> -<p>La circunstancia especial de ser este un pas de -inmigracin, hace ms peligrosa la doctrina que -informa el libro del Sr. Abeille y ms necesaria -su categrica condenacin. Slo los pases de buena +<p>La circunstancia especial de ser este un país de +inmigración, hace más peligrosa la doctrina que +informa el libro del Sr. Abeille y más necesaria +su categórica condenación. Sólo los países de buena habla tienen buena literatura y buena literatura -significa cultura, progreso, civilizacin. Pretender +significa cultura, progreso, civilización. Pretender que el idioma futuro de esta tierra, si admitimos -las teoras del Sr. Abeille y salimos de las rutas -gramaticales del castellano, idioma que se formar, -sobre una base de espaol, con mucho italiano, un -poco de francs, una migaja de quichua, una narigada -de guaran, amn de una sintaxis <i>toba</i>, tiene +las teorías del Sr. Abeille y salimos de las rutas +gramaticales del castellano, idioma que se formará, +sobre una base de español, con mucho italiano, un +poco de francés, una migaja de quichua, una narigada +de guaraní, amén de una sintaxis <i>toba</i>, tiene un gran porvenir, es lo mismo que augurar los -destinos del griego o del latn a la jerga que +destinos del griego o del latín a la jerga que hablan los chinos de la costa o la jerigonza de los levantinos, verdadero volapuk sin reglas, creado -por las necesidades del comercio. Parceme que -si el Sr. Abeille, a ms de tener todo el cario +por las necesidades del comercio. Paréceme que +si el Sr. Abeille, a más de tener todo el cariño que muestra por esta tierra y que creemos sincero, -fuera hijo de ella, sentira en el alma algo -instintivo, que le enderezara el razonamiento en +fuera hijo de ella, sentiría en el alma algo +instintivo, que le enderezaría el razonamiento en esta materia.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span></p> <p>Y ahora me voy a releer la muerte de Marco -Aurelio, de Renn, el discurso sobre la nobleza +Aurelio, de Renán, el discurso sobre la nobleza de las armas, de Cervantes, la pintura de Inglaterra al terminar el siglo XVII, de Macaulay o los coros del Adelghi, de Manzoni, para en seguida pedir al cielo conserve en nuestro suelo la pureza de la noble lengua que hablamos, a fin de que -algn da, si no nosotros, nuestros hijos, puedan -leer, de autores nacionales, pginas como aqullas.</p> +algún día, si no nosotros, nuestros hijos, puedan +leer, de autores nacionales, páginas como aquéllas.</p> <p class="i4"> 1900. @@ -5884,766 +5846,766 @@ leer, de autores nacionales, pginas como aqullas.</p> <h2><a name="Tucumana" id="Tucumana"> Tucumana</a></h2> -<p>La hacienda del "Arrayn" dista de Tucumn -poco ms de doce leguas, esto es, unas buenas +<p>La hacienda del "Arrayán" dista de Tucumán +poco más de doce leguas, esto es, unas buenas diez horas de marcha. Al abandonar el valle es necesario acudir a la mula o al caballo habituado -a la montaa. As se asciende lentamente, se cruzan -los cuadros ms bellos que pueden contemplarse +a la montaña. Así se asciende lentamente, se cruzan +los cuadros más bellos que pueden contemplarse en suelo argentino; cuadros cuyo aspecto va -cambiando de carcter a medida que los caprichos -de la ruta conducen a una garganta de la que, ms -que verse, se adivina el fondo, o llevan a una cspide +cambiando de carácter a medida que los caprichos +de la ruta conducen a una garganta de la que, más +que verse, se adivina el fondo, o llevan a una cúspide desde la cual se abarca un paisaje dilatado. -Jams la nieve cubri esos montes, vrgenes +Jamás la nieve cubrió esos montes, vírgenes del helado abrigo bajo el cual se cobija la tierra en los duros climas del Norte. La Naturaleza desnuda, siempre alegre, viviendo sin cesar, arroja en todas las formas su savia desbordante. A veces cuando el sol vibra sobre ella con tal intensidad -que el suelo se entreabre, la accin generosa de +que el suelo se entreabre, la acción generosa de los bosques que cubren los cerros como un manto real, acumula las nubes y prepara la lluvia, que empieza en largas y anchas gotas, se acelera, se -enardece con el estruendo del trueno, se hace frentica, +enardece con el estruendo del trueno, se hace frenética, cae a torrentes, amenaza, va a herir... y se disuelve en una sonrisa de verano. El que no -conoce esas fantasas del trpico no puede darse +conoce esas fantasías del trópico no puede darse cuenta de la vida intensa y expresiva de la naturaleza...</p> <p><span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span></p> -<p>El "Arrayn", propiedad de don Juan Andrs +<p>El "Arrayán", propiedad de don Juan Andrés Segovia, ocupaba un extenso y lujoso valle completamente -rodeado por colinas de poca elevacin -que lo defendan como una cadena de baluartes. -Bien patrimonial, haba quedado abandonado hasta -1860, a la merced de todo el que quera llevar -all su rebao vagabundo. Slo cuando la nacionalidad -se constituy y que la paz hizo nacer la +rodeado por colinas de poca elevación +que lo defendían como una cadena de baluartes. +Bien patrimonial, había quedado abandonado hasta +1860, a la merced de todo el que quería llevar +allí su rebaño vagabundo. Sólo cuando la nacionalidad +se constituyó y que la paz hizo nacer la esperanza, en ese momento digno de estudio en -nuestro pas, cuando el pueblo argentino, como -al despertar de un largo sueo, empez a palparse, +nuestro país, cuando el pueblo argentino, como +al despertar de un largo sueño, empezó a palparse, a darse cuenta de las necesidades de la vida y a estudiar los recursos de nuestro suelo admirable, -slo entonces Segovia, uno de los precursores en -su provincia de la implantacin de la industria -que deba hacer su riqueza, comprendi el inmenso -valor del "Arrayn" y ensay un pequeo planto -de caa de azcar. Poco a poco el campo del -arado se extendi y la tierra, atnita de recibir +sólo entonces Segovia, uno de los precursores en +su provincia de la implantación de la industria +que debía hacer su riqueza, comprendió el inmenso +valor del "Arrayán" y ensayó un pequeño plantío +de caña de azúcar. Poco a poco el campo del +arado se extendió y la tierra, atónita de recibir semilla de mano del hombre, gozosa de la aventura, -rindi opulenta el prstamo parsimonioso.</p> +rindió opulenta el préstamo parsimonioso.</p> -<p>Al rancho de paja sucedi bien pronto una habitacin -<i>de material</i>, que cinco aos ms tarde cedi +<p>Al rancho de paja sucedió bien pronto una habitación +<i>de material</i>, que cinco años más tarde cedió el sitio no a un palacio, sino a uno de aquellos -vastos y cmodos edificios, sin arte ni belleza, pero -que el instinto del hombre ms ignorante sabe +vastos y cómodos edificios, sin arte ni belleza, pero +que el instinto del hombre más ignorante sabe construir, de acuerdo con las exigencias del clima. -Sobre una pequea altura, una masa cuadrada, +Sobre una pequeña altura, una masa cuadrada, flanqueada por anchos corredores y en el centro un patio enorme, cubierto de naranjales, limoneros, palmeras, arrayanes y laureles rosa.</p> -<p>Del mismo modo, el viejo trapiche primitivo haba +<p>Del mismo modo, el viejo trapiche primitivo había desaparecido ante la enorme maquinaria moderna, -esa maravilla de mecnica que toma el verde -tronco de la caa y lanzando el jugo que le -extrae a su peregrinacin fantstica, lo transforma +esa maravilla de mecánica que toma el verde +tronco de la caña y lanzando el jugo que le +extrae a su peregrinación fantástica, lo transforma en oro.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span></p> <p>El ingenio propiamente dicho, se levantaba a -trescientos metros de la habitacin—y a su pie, -una pequea aldea se haba formado, con sus casitas -limpias, cuidadas, rodeadas de rboles y flores, +trescientos metros de la habitación—y a su pie, +una pequeña aldea se había formado, con sus casitas +limpias, cuidadas, rodeadas de árboles y flores, morada de los ingenieros y empleados extranjeros y sus ranchos casi abiertos, hogar transitorio -del criollo. En el centro, una pequea iglesia levantaba +del criollo. En el centro, una pequeña iglesia levantaba su campanario blanco, frente a la escuela -modesta. Los dos edificios parecan mirarse con -cario en su humildad recproca; la una exiga una +modesta. Los dos edificios parecían mirarse con +cariño en su humildad recíproca; la una exigía una fe serena y tranquila y la ciencia que en la otra -se enseaba era bien tmida para levantar la cabeza. +se enseñaba era bien tímida para levantar la cabeza. Los peones miraban con envidia a sus hijos ir a la escuela y pasaban largas horas de la tarde, -al concluir las faenas, hacindose ensear los insondables -misterios del alfabeto por los nios encantados +al concluir las faenas, haciéndose enseñar los insondables +misterios del alfabeto por los niños encantados de lucir su ciencia ante sus padres.</p> -<p>Segovia tena predileccin por su hacienda del -Arrayn; no slo era la base principal de su fortuna, -sino que encontraba dulce la vida all, rodeado +<p>Segovia tenía predilección por su hacienda del +Arrayán; no sólo era la base principal de su fortuna, +sino que encontraba dulce la vida allí, rodeado de su familia y entregada el alma a esa profunda -satisfaccin moral que da la conciencia de -ocupar tilmente el tiempo. Pareca que al descender +satisfacción moral que da la conciencia de +ocupar útilmente el tiempo. Parecía que al descender al valle, todas las contrariedades volaban de -su espritu para dar lugar a un contento sereno e -igual. El da de su llegada era caro; todos los necesitados, -todos los que se haban comido anticipadamente -el beneficio de la estacin, todos los que -se haban visto cortar el crdito por el implacable -pulpero, acudan a l y rara vez volvan descontentos. -Lo que le haba costado ms implantar, era el -rgimen moral. A medida que su hija Clara creca, -Segovia comprenda los inconvenientes de aquel +su espíritu para dar lugar a un contento sereno e +igual. El día de su llegada era caro; todos los necesitados, +todos los que se habían comido anticipadamente +el beneficio de la estación, todos los que +se habían visto cortar el crédito por el implacable +pulpero, acudían a él y rara vez volvían descontentos. +Lo que le había costado más implantar, era el +régimen moral. A medida que su hija Clara crecía, +Segovia comprendía los inconvenientes de aquel estado social perfectamente primitivo, en el que -las teoras ms avanzadas del <i>free love</i> americano -haban recibido una vigorosa aplicacin inconsciente. -Rara era la pareja que haba pasado por otro<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span> +las teorías más avanzadas del <i>free love</i> americano +habían recibido una vigorosa aplicación inconsciente. +Rara era la pareja que había pasado por otro<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span> altar que el de la naturaleza antes de consumar su -unin. Segovia constataba que los resultados podan -luchar con xito con los productos ms cannicos +unión. Segovia constataba que los resultados podían +luchar con éxito con los productos más canónicos de las sociedades cultas y que esos muchachos rollizos y vigorosos, concebidos al azar de una noche de verano, bajo un cielo estrellado y la callada -proteccin de un naranjo dormido, nada tenan que -envidiar al pillete lvido de las ciudades, venido al +protección de un naranjo dormido, nada tenían que +envidiar al pillete lívido de las ciudades, venido al mundo con un pertrecho completo de sacramentos -y actos oficiales. En tanto que Clara fu pequea, -Segovia sostuvo impvido su teora contra los enrgicos +y actos oficiales. En tanto que Clara fué pequeña, +Segovia sostuvo impávido su teoría contra los enérgicos asaltos de su hermana, devota combatiente, y -los ms flojos de su mujer; pero ms tarde comprendi -que deba ceder y cedi. Fu entonces que -se levant la capilla y que la aldea del Arrayn -presenci respetuosa la entrada solemne del seor -don Isidoro, nombrado capelln del establecimiento +los más flojos de su mujer; pero más tarde comprendió +que debía ceder y cedió. Fué entonces que +se levantó la capilla y que la aldea del Arrayán +presenció respetuosa la entrada solemne del señor +don Isidoro, nombrado capellán del establecimiento y encargado de poner un poco de orden en aquel -pequeo mundo que hasta entonces haba crecido -bajo la mirada directa del Seor, sin intervencin +pequeño mundo que hasta entonces había crecido +bajo la mirada directa del Señor, sin intervención de su santa iglesia.</p> -<p>Era don Isidoro un mocetn de veintisis o -veintiocho aos, bien plantado, alto, robusto y -hecho a torno. Visto de espaldas, pareca un granadero -disfrazado, un hombre de accin y de pasiones. -De frente, el problema se resolva: jams una -cara ms plcida, dulce, naturalmente tranquila y -alegre, haba reflejado un alma ms alejada de las +<p>Era don Isidoro un mocetón de veintiséis o +veintiocho años, bien plantado, alto, robusto y +hecho a torno. Visto de espaldas, parecía un granadero +disfrazado, un hombre de acción y de pasiones. +De frente, el problema se resolvía: jamás una +cara más plácida, dulce, naturalmente tranquila y +alegre, había reflejado un alma más alejada de las concepciones turbadoras de la vida. Inocente a veces -hasta el exceso, se salvaba siempre no slo de las -dificultades, sino del ridculo mismo, por su bondad -profunda y sana. Era espaol; muy nio, vino con -Su humilde familia a Buenos Aires, se educ en el -seminario y ms tarde fu familiar de un prelado -que le tom cario, le di las rdenes y trat de ayudarle. -Segovia le conoci en uno de sus viajes, ri -un poco de su inocencia, le intrig ese rarsimo fe<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span>nmeno -de perfecta pureza y concluy por llevrsele -a Tucumn. Al mes de vida ntima le trataba -con afeccin paternal; pero jams pudo privarse de -la clsica broma que haca poner rojo a don Isidoro -y que consista invariablemente en empezar por mirarle, -analizar sus formas atlticas, suspirar y lanzar -su eterno "Qu lstima!" Don Isidoro se ruborizaba, -murmuraba un "Seor don Juan Andrs!..." -y sonrea incmodo. Lo que daba lstima -a Segovia, era el desperdicio de un hombrn semejante, -que habra hecho tan feliz a una mujer y +hasta el exceso, se salvaba siempre no sólo de las +dificultades, sino del ridículo mismo, por su bondad +profunda y sana. Era español; muy niño, vino con +Su humilde familia a Buenos Aires, se educó en el +seminario y más tarde fué familiar de un prelado +que le tomó cariño, le dió las órdenes y trató de ayudarle. +Segovia le conoció en uno de sus viajes, rió +un poco de su inocencia, le intrigó ese rarísimo fe<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span>nómeno +de perfecta pureza y concluyó por llevársele +a Tucumán. Al mes de vida íntima le trataba +con afección paternal; pero jamás pudo privarse de +la clásica broma que hacía poner rojo a don Isidoro +y que consistía invariablemente en empezar por mirarle, +analizar sus formas atléticas, suspirar y lanzar +su eterno "¡Qué lástima!" Don Isidoro se ruborizaba, +murmuraba un "Señor don Juan Andrés!..." +y sonreía incómodo. Lo que daba lástima +a Segovia, era el desperdicio de un hombrón semejante, +que habría hecho tan feliz a una mujer y dado tan vigorosa prole.</p> -<p>Lo que don Isidoro cas y bautiz en los primeros -tiempos, no est escrito. Al principio quiso hacer -una amonestacin por separado a cada pareja; pero -eran tantas, que al fin resolvi casar de 10 a 12 a. m. +<p>Lo que don Isidoro casó y bautizó en los primeros +tiempos, no está escrito. Al principio quiso hacer +una amonestación por separado a cada pareja; pero +eran tantas, que al fin resolvió casar de 10 a 12 a. m. y luego proclamar por secciones de veinte. Aunque -don Isidoro tena su casita junto a la capilla, coma +don Isidoro tenía su casita junto a la capilla, comía siempre en la mesa de Segovia durante la permanencia -de ste en la hacienda. A ms de l, haba +de éste en la hacienda. A más de él, había dos comensales invariables: el ingeniero principal, -Mr. Barclay, un americano que haba pasado casi +Mr. Barclay, un americano que había pasado casi toda su vida en la Habana y que un mal azar de -fortuna arroj al Plata. Tena 50 aos sonados, era -silencioso, trabajador y no se le conocan sino dos -pasiones: la msica y Clara, o ms bien slo la -primera, que para l se encarnaba en la segunda. -Luego don Benito Morren, espaol, maestro de primeras -letras, soltero, de cuarenta aos, rubio, descolorido, -con anteojos, apasionado por la filologa, pero -sin hablar jota de francs, ni de alemn, ni de ingls, -ni de nada, en una palabra, aunque haca diez -aos, segn afirmaba, que se haba entregado al estudio +fortuna arrojó al Plata. Tenía 50 años sonados, era +silencioso, trabajador y no se le conocían sino dos +pasiones: la música y Clara, o más bien sólo la +primera, que para él se encarnaba en la segunda. +Luego don Benito Morreón, español, maestro de primeras +letras, soltero, de cuarenta años, rubio, descolorido, +con anteojos, apasionado por la filología, pero +sin hablar jota de francés, ni de alemán, ni de inglés, +ni de nada, en una palabra, aunque hacía diez +años, según afirmaba, que se había entregado al estudio de los idiomas eslavos, para empezar por lo -ms difcil. Su sistema consista en llevar un libro -enorme en el que copiaba, junto a la voz espaola, +más difícil. Su sistema consistía en llevar un libro +enorme en el que copiaba, junto a la voz española, la correspondiente en bohemio, en croata, en serbio,<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span> -en rutheno, o en ruso, echando el alma en la transcripcin -de los caracteres grficos de cada idioma, -sin avanzar jams en su conocimiento. El sueo de -don Benito era llegar a tener discpulos capaces de +en rutheno, o en ruso, echando el alma en la transcripción +de los caracteres gráficos de cada idioma, +sin avanzar jamás en su conocimiento. El sueño de +don Benito era llegar a tener discípulos capaces de comprender el curso de <i>bello ideal</i>, como llamaba a -la literatura, curso que pretenda dar, as que su -pan intelectual hubiera fortificado el espritu de sus -educandos. Pero stos, tan pronto como saban leer, +la literatura, curso que pretendía dar, así que su +pan intelectual hubiera fortificado el espíritu de sus +educandos. Pero éstos, tan pronto como sabían leer, escribir y contar, tomaban el machete y se iban a -cortar caa. Don Benito presentaba sus quejas a +cortar caña. Don Benito presentaba sus quejas a Segovia, quien le demostraba pacientemente que un -pen no debe jams tener una educacin superior a -su posicin en el mundo. D. Benito no se desanimaba -y esperaba con calma la explosin de un genio +peón no debe jamás tener una educación superior a +su posición en el mundo. D. Benito no se desanimaba +y esperaba con calma la explosión de un genio entre los chinitos descalzos que poblaban su escuela. -Catlico ferviente, ayudaba invariablemente la misa -de don Isidoro, con quien mantena excelentes relaciones.</p> +Católico ferviente, ayudaba invariablemente la misa +de don Isidoro, con quien mantenía excelentes relaciones.</p> -<p>Luego vena Toribio, el hombre de confianza de +<p>Luego venía Toribio, el hombre de confianza de Segovia, capataz del establecimiento en su ausencia, -pero sin jurisdiccin sobre Barclay, rey y seor all -en sus mquinas. Toribio no coma en la mesa; pen -haba sido, pen haba quedado. Deca a Clara -"nia Clarita", amansaba l mismo los caballos +pero sin jurisdicción sobre Barclay, rey y señor allá +en sus máquinas. Toribio no comía en la mesa; peón +había sido, peón había quedado. Decía a Clara +"niña Clarita", amansaba él mismo los caballos destinados a su silla, se sacaba el sombrero delante de don Isidoro o don Benito y trataba a los peones -como amigos, lo que no impeda que de tiempo en -tiempo demoliera uno o dos de un puetazo. La hacienda, -durante las faenas, contaba ms de doscientos -hombres entre los cortadores de caa y los adscriptos -a las mquinas, con otras tantas mujeres y -un sinnmero de chiquillos. Manejar todo ese mundo -no era cosa sencilla y se necesitaba, a ms de los -puos de Toribio, su aureola de soldado valeroso, -como lo atestiguaban las medallas que luca su pecho, +como amigos, lo que no impedía que de tiempo en +tiempo demoliera uno o dos de un puñetazo. La hacienda, +durante las faenas, contaba más de doscientos +hombres entre los cortadores de caña y los adscriptos +a las máquinas, con otras tantas mujeres y +un sinnúmero de chiquillos. Manejar todo ese mundo +no era cosa sencilla y se necesitaba, a más de los +puños de Toribio, su aureola de soldado valeroso, +como lo atestiguaban las medallas que lucía su pecho, en las grandes fiestas de iglesia.</p> <p>Como Segovia, su mujer y Clara amaban la ha<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span>cienda. -No slo encontraban all una vida de paz y -tranquilidad, sino tambin aquel secreto halago que +No sólo encontraban allí una vida de paz y +tranquilidad, sino también aquel secreto halago que tan profundamente han de haber sentido nuestros padres y que para nosotros se ha desvanecido por completo, arrastrado por la ola del cosmopolitismo -democrtico: la expresin de respeto constante, la -veneracin de los subalternos como a seres superiores, +democrático: la expresión de respeto constante, la +veneración de los subalternos como a seres superiores, colocados por una ley divina e inmutable en -una escala ms elevada, algo como un vestigio vago -del viejo y manso feudalismo americano. Dnde, -dnde estn los criados viejos y fieles que entrev -en los primeros aos en la casa de mis padres? -Dnde aquellos esclavos emancipados que nos trataban -como a pequeos prncipes, dnde sus hijos, +una escala más elevada, algo como un vestigio vago +del viejo y manso feudalismo americano. ¿Dónde, +dónde están los criados viejos y fieles que entreví +en los primeros años en la casa de mis padres? +¿Dónde aquellos esclavos emancipados que nos trataban +como a pequeños príncipes, dónde sus hijos, nacidos hombres libres, criados a nuestro lado, llevando -nuestro nombre de familia, compaeros de +nuestro nombre de familia, compañeros de juego en la infancia, viendo la vida recta por delante, -sin ms preocupacin que servir bien y fielmente?... +sin más preocupación que servir bien y fielmente?... El movimiento de las ideas, la influencia -de las ciudades, la fluctuacin de las fortunas -y la desaparicin de los viejos y slidos hogares, ha +de las ciudades, la fluctuación de las fortunas +y la desaparición de los viejos y sólidos hogares, ha hecho cambiar todo eso. Hoy nos sirve un sirviente europeo que nos roba, que se viste mejor que nosotros y que recuerda su calidad de hombre libre apenas se le mira con rigor. Pero en las provincias -del interior, sobre todo en las campaas, -quedan an rastros vigorosos de la vieja vida patriarcal -de antao, no tan mala como se piensa...</p> +del interior, sobre todo en las campañas, +quedan aún rastros vigorosos de la vieja vida patriarcal +de antaño, no tan mala como se piensa...</p> -<p>De pie con el sol, Segovia recorra la hacienda +<p>De pie con el sol, Segovia recorría la hacienda a caballo, vigilaba el corte, charlaba con Toribio; rara vez, al volver, dejaba de encontrar a Clara, -habituada tambin a esos paseos matinales deliciosos, +habituada también a esos paseos matinales deliciosos, en los que el aire puro de los campos entra a raudales a vigorizar los pulmones. Padre e hija -se daban los buenos das, buscaban espacio para -galopar un momento y volvan contentos y pidiendo -a voces el almuerzo. Durante el da, Clara pona<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span> +se daban los buenos días, buscaban espacio para +galopar un momento y volvían contentos y pidiendo +a voces el almuerzo. Durante el día, Clara ponía<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span> un poco de orden a sus numerosas preocupaciones -de caridad, cosa ropa para los chiquillos, visitaba +de caridad, cosía ropa para los chiquillos, visitaba a los enfermos, celebraba conferencias con D. Isidoro, -instndole para que se armara de los rayos -de la iglesia contra el pen Silvano, que beba, contra -Ruperto, que haba estado tres das ausente +instándole para que se armara de los rayos +de la iglesia contra el peón Silvano, que bebía, contra +Ruperto, que había estado tres días ausente sin decir nada a su mujer, o contra Santiago, que no enviaba sus hijos a la escuela. El momento de la -comida era la hora grata por excelencia. Pareca -increble que la monotona de aquella vida suministrara -tanto tema de conversacin. Un observador -habra podido constatar que cada uno de los -interlocutores deca siempre la misma cosa; pero +comida era la hora grata por excelencia. Parecía +increíble que la monotonía de aquella vida suministrara +tanto tema de conversación. Un observador +habría podido constatar que cada uno de los +interlocutores decía siempre la misma cosa; pero como todos se encontraban en igual caso, nadie lo notaba. Cada uno, con la persistencia tenaz de la -pasin, pero sin salvar los lmites de las conveniencias, -procuraba llevar la conversacin al terreno -grato a su alma. D. Isidoro haca un viaje al paraso +pasión, pero sin salvar los límites de las conveniencias, +procuraba llevar la conversación al terreno +grato a su alma. D. Isidoro hacía un viaje al paraíso cada vez que Clara, por satisfacerle, recomenzaba -la narracin de su recepcin en Roma por el +la narración de su recepción en Roma por el papa; Barclay daba giros de veinte leguas para hacerle -repetir sus impresiones en las peras de Wagner +repetir sus impresiones en las óperas de Wagner y D. Benito trabajaba como un benedictino -por traer a colacin el viaje a Rusia, en el que encontraba +por traer a colación el viaje a Rusia, en el que encontraba conexiones con su estudio favorito. Clara -le haba trado gramtica y diccionarios de casi todas -las lenguas eslavas; el da que los recibi, don -Benito sinti un nudo en la garganta, rompi a +le había traído gramática y diccionarios de casi todas +las lenguas eslavas; el día que los recibió, don +Benito sintió un nudo en la garganta, rompió a llorar y estuvo a punto de caer a sus pies. Desde -entonces miraba a Clara con una veneracin profunda.—Despus -de comer, Segovia haca su eterna -partida de bsigue con su mujer, sta asesorada +entonces miraba a Clara con una veneración profunda.—Después +de comer, Segovia hacía su eterna +partida de bésigue con su mujer, ésta asesorada por D. Isidoro y su marido por el maestro de escuela. -Barclay ocupaba su silln no lejos del piano -e inmvil, silencioso, oa con recogimiento a Clara, +Barclay ocupaba su sillón no lejos del piano +e inmóvil, silencioso, oía con recogimiento a Clara, asombrado de encontrar bello todo lo que tocaba,<span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span> sin darse cuenta muchas veces de que Clara tocaba -precisamente lo que l encontraba bello.</p> +precisamente lo que él encontraba bello.</p> <hr class="tb" /> -<p>Esa noche, la alegra general producida por los -huspedes queridos, haba determinado una fiesta +<p>Esa noche, la alegría general producida por los +huéspedes queridos, había determinado una fiesta magna.</p> <p>Los dos amigos, de regreso de su largo paseo, encontraron en el corredor sobre el que daban las -ventanas del saln, tranquilamente sentado, al capataz +ventanas del salón, tranquilamente sentado, al capataz Toribio, en actitud de paciente espera.</p> -<p>—Hola, amigo, qu hace por aqu? dijo Pepe.</p> +<p>—Hola, amigo, ¿qué hace por aquí? dijo Pepe.</p> -<p>—Nada, Doctor; la nia Clara me ha dicho que +<p>—Nada, Doctor; la niña Clara me ha dicho que Don Benito va a tocar el <i>paine</i> y he venido a -ver cmo es.</p> +ver cómo es.</p> <p>Todo estaba ya organizado en la sala cuando los dos amigos entraron. Clara al piano, a su lado -su prima Mara, llegada esa maana con los huspedes; -Barclay en posesin de su silln, Segovia, -la seora y el cura al lado de la mesa de bsigue, +su prima María, llegada esa mañana con los huéspedes; +Barclay en posesión de su sillón, Segovia, +la señora y el cura al lado de la mesa de bésigue, pero sin jugar—y en la pieza contigua, sin duda -D. Benito, porque se oa a cada instante una voz -que deca "Ya?", como si se tratara de hacer partir +D. Benito, porque se oía a cada instante una voz +que decía "¿Ya?", como si se tratara de hacer partir a un tiempo diez caballos o de disparar las armas en un duelo. En las ventanas que daban al -patio, una multitud de cabezas, cubiertas de pauelos +patio, una multitud de cabezas, cubiertas de pañuelos de colores, dejando escapar trenzas de cabello -negro como el bano y cubriendo fisonomas +negro como el ébano y cubriendo fisonomías sonrientes e iluminadas por ojos llenos de vida. -Eran las <i>chinitas</i> que se haban aglomerado para -oir tambin a D. Benito <i>tocar el paine</i>, invencin +Eran las <i>chinitas</i> que se habían aglomerado para +oir también a D. Benito <i>tocar el paine</i>, invención de Clara, a falta de otro instrumento; todo aquel -pequeo mundo estaba alborotado por esa prodigiosa -aplicacin de tan humilde utensilio.</p> +pequeño mundo estaba alborotado por esa prodigiosa +aplicación de tan humilde utensilio.</p> -<p>—Es la primera vez que el pblico hace esperar -a los artistas, dijo Clara. Vamos, colquense -Vds. bien y preprense a gozar. Atencin D. Benito!</p> +<p>—Es la primera vez que el público hace esperar +a los artistas, dijo Clara. Vamos, colóquense +Vds. bien y prepárense a gozar. Atención D. Benito!</p> <p><span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span></p> -<p>—Ya! grit el aludido desde la regin ignota +<p>—¡Ya! gritó el aludido desde la región ignota donde procuraba convertirse en eco lastimero.</p> -<p>—No, hombre! Oiga bien el piano y entre en el +<p>—¡No, hombre! Oiga bien el piano y entre en el acorde que le hemos indicado.</p> -<p>—Perdn! dijo D. Benito asomando la cabeza +<p>—¡Perdón! dijo D. Benito asomando la cabeza por la puerta del cuarto y teniendo en las manos -el famoso peine envuelto en papel de seda. Perdn! -Pero no sera posible hacerme saber por algn -medio visible, cul es el acorde indicado? Hay +el famoso peine envuelto en papel de seda. ¡Perdón! +¿Pero no sería posible hacerme saber por algún +medio visible, cuál es el acorde indicado? Hay muchos que se parecen y me puedo confundir. -Adems, de donde me han puesto no alcanzo a +Además, de donde me han puesto no alcanzo a verlas y...</p> -<p>—Pero no le queda el odo? Todos los eslavos -son msicos de nacimiento, seor Morren, y usted, -por simpata, debe tener odo.</p> +<p>—¿Pero no le queda el oído? Todos los eslavos +son músicos de nacimiento, señor Morreón, y usted, +por simpatía, debe tener oído.</p> -<p>El argumento pareci convencer a D. Benito, -que desapareci asegurando que pescara el acorde.</p> +<p>El argumento pareció convencer a D. Benito, +que desapareció asegurando que pescaría el acorde.</p> -<p>Clara dibuj la meloda en el piano y Mara -empez el triste recitativo de la serenata de Braga -con su vocecita dbil pero afinada y simptica. -Todo el mundo haba hecho silencio y el pblico -menudo de la ventana retena el aliento para no +<p>Clara dibujó la melodía en el piano y María +empezó el triste recitativo de la serenata de Braga +con su vocecita débil pero afinada y simpática. +Todo el mundo había hecho silencio y el público +menudo de la ventana retenía el aliento para no perder una nota. En el momento oportuno, justo -despus del acorde indicado, D. Benito, puntual -bajo la excitacin hecha a su honor panslavista, -rompi denodadamente el fuego con bastante precisin.—La -cosa no era muy fcil, porque la voz -llevaba una meloda y el piano acompaaba, mientras -D. Benito deba esgrimirse por su cuenta, +después del acorde indicado, D. Benito, puntual +bajo la excitación hecha a su honor panslavista, +rompió denodadamente el fuego con bastante precisión.—La +cosa no era muy fácil, porque la voz +llevaba una melodía y el piano acompañaba, mientras +D. Benito debía esgrimirse por su cuenta, concurriendo con el elemento principal al conjunto. -Haba empezado bien; pero en el cambio +Había empezado bien; pero en el cambio de tono, le era necesario llegar a un <i>si</i> bemol que -haba sido uno de los primeros obstculos en el ensayo, -hasta que Mara consigui hacer apretar los +había sido uno de los primeros obstáculos en el ensayo, +hasta que María consiguió hacer apretar los dientes al pedagogo sobre la parte unida del peine -y llegar as, por un esfuerzo que las venas del cuello +y llegar así, por un esfuerzo que las venas del cuello revelaban, al <i>si</i> bemol deseado. D. Benito, todo a <span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span> -su tarea, apret con tal frenes, que la nota sali +su tarea, apretó con tal frenesí, que la nota salió vibrante, no muy justa, pero potente de sonoridad.</p> -<p>—<i>Mir el paine!</i>—exclam Toribio sin poderse +<p>—<i>¡Mirá el paine!</i>—exclamó Toribio sin poderse contener, con medio cuerpo dentro de la ventana.</p> -<p>Todos soltaron la carcajada, Mara la primera, -que interrumpi el canto—Toribio se puso como -una flor de amapola, y no sabiendo qu hacer, sonri +<p>Todos soltaron la carcajada, María la primera, +que interrumpió el canto—Toribio se puso como +una flor de amapola, y no sabiendo qué hacer, sonrió humildemente, mientras D. Benito asomaba la cabeza con aire agitado, preguntando:</p> -<p>—Me he equivocado?</p> +<p>—¿Me he equivocado?</p> -<p>—Al contrario, seor Morren, merece Vd. un -bravo, dijo la seora. Ha sido un acceso de entusiasmo -en el pblico.</p> +<p>—Al contrario, señor Morreón, merece Vd. un +bravo, dijo la señora. Ha sido un acceso de entusiasmo +en el público.</p> -<p>—<i>Da capo, da capo!</i>—grit Pepe.</p> +<p>—<i>¡Da capo, da capo!</i>—gritó Pepe.</p> -<p>La serenata, por fin, se ejecut a la satisfaccin +<p>La serenata, por fin, se ejecutó a la satisfacción general, sobre todo del maestro de escuela que, agobiado por las felicitaciones y vislumbrando un -porvenir de gloria, pregunt a Mara muy seriamente -si no haba msica escrita para el peine. -La alegre criatura le asegur que s, prometindole -hacer venir la partitura de una pera de Rubinstein, +porvenir de gloria, preguntó a María muy seriamente +si no había música escrita para el peine. +La alegre criatura le aseguró que sí, prometiéndole +hacer venir la partitura de una ópera de Rubinstein, transcripta para ese amable instrumento.</p> -<p>Luego vino el esperado duo de D. Juan, por Mara -y Barclay. Barclay conoca la msica y all en -sus tiempos deba sin duda haber cantado. La +<p>Luego vino el esperado duo de D. Juan, por María +y Barclay. Barclay conocía la música y allá en +sus tiempos debía sin duda haber cantado. La verdad es que, con su voz sin timbre, pero sumamente afinada, supo dar al "la ci darem la mano" -una expresin tan caracterstica y personal, que -Carlos lo mir asombrado. Algo le revelaba que en -aquel corazn silencioso y solitario pasaban cosas +una expresión tan característica y personal, que +Carlos lo miró asombrado. Algo le revelaba que en +aquel corazón silencioso y solitario pasaban cosas que la calma aparente de la vida no dejaba ver. La -msica es el lenguaje universal de todo lo que siente +música es el lenguaje universal de todo lo que siente y sufre; ella sola puede traducir con la vaguedad necesaria para no profanarlos, los sentimientos -ms ocultos y profundos que se mueven en el -fondo del alma humana. Adems, Mozart tiene este +más ocultos y profundos que se mueven en el +fondo del alma humana. Además, Mozart tiene este <span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">[216]</a></span> -rasgo caracterstico, que la excelencia de su interpretacin +rasgo característico, que la excelencia de su interpretación no depende exclusivamente del arte, sino de la inteligencia. A un artista sin talento se le -puede ensear bien una pera cualquiera, siempre +puede enseñar bien una ópera cualquiera, siempre que tenga voz y sepa usarla. Eso no basta para -Mozart o mejor dicho, Mozart, el nico, puede pasarse +Mozart o mejor dicho, Mozart, el único, puede pasarse de esos elementos. Fuera de Faure, a nadie -he odo la serenata de D. Juan como a un hombre +he oído la serenata de D. Juan como a un hombre de mundo, casi sin voz, que la murmuraba de una manera exquisita para las ocho o diez personas que rodeaban el piano...</p> -<p>As corran las noches en la alegra, como los -das en la serenidad.</p> +<p>Así corrían las noches en la alegría, como los +días en la serenidad.</p> <h2><a name="La_primera_de_Don_Juan_en_Buenos_Aires" id="La_primera_de_Don_Juan_en_Buenos_Aires">La primera de "Don Juan" en Buenos Aires</a></h2> -<p>Despus de un largo eclipse, nunca completo, +<p>Después de un largo eclipse, nunca completo, pues tras la penumbra brillaba siempre la tenue luz que muchos recordaban como una fuente deliciosa -de vida y armona, reaparece en el cielo el +de vida y armonía, reaparece en el cielo el astro soberano en su calma serena y transparente.</p> -<p>De dnde viene el <i>engouement</i> actual por Mozart? -En primer lugar, de la pobreza de la produccin -contempornea y luego por su eterna belleza. -Mozart no ser olvidado jams, y mientras -la raza humana persista, continuar fascinndola. +<p>¿De dónde viene el <i>engouement</i> actual por Mozart? +En primer lugar, de la pobreza de la producción +contemporánea y luego por su eterna belleza. +Mozart no será olvidado jamás, y mientras +la raza humana persista, continuará fascinándola. En resumidas cuentas, Mozart, Beethoven, Wagner. -Todo lo dems son <i>poetae minores</i>, muy apreciables, -pero que al lado del tro majestuoso, gravitan -como partculas siderales innominadas.</p> +Todo lo demás son <i>poetae minores</i>, muy apreciables, +pero que al lado del trío majestuoso, gravitan +como partículas siderales innominadas.</p> <p>Pero a mis ojos, Mozart se mantiene, persiste y triunfa, precisamente por la ausencia de algunos de los caracteres que le han sido generalmente -atribudos por la mayor parte de los escritores—y -son legin—que de l se han ocupado. Todos -sabis que hasta hace diez o doce aos, para el -vulgo, msica alemana era sinnima de obscuridad, +atribuídos por la mayor parte de los escritores—y +son legión—que de él se han ocupado. Todos +sabéis que hasta hace diez o doce años, para el +vulgo, música alemana era sinónima de obscuridad, de impenetrable profundidad, de ciencia -abstrusa reservada nicamente a los iniciados, destinada -a no ser comprendida jams por el buen -grueso pblico, a quien gusta salir del teatro tarareando -los motivos de la pera que acaba de oir. -Recuerdo que en uno de los novelones de Prez +abstrusa reservada únicamente a los iniciados, destinada +a no ser comprendida jamás por el buen +grueso público, a quien gusta salir del teatro tarareando +los motivos de la ópera que acaba de oir. +Recuerdo que en uno de los novelones de Pérez Escrich, ese ilustre predecesor de Onhet, que hizo<span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span> la delicia de nuestra infancia, dos personajes conversan al salir del Real de Madrid, antes de ir al -Caf Fornos, que para Escrich era el <i>summum</i> -de la elegancia. Han odo... el <i>Fausto</i>, de Gounod, +Café Fornos, que para Escrich era el <i>summum</i> +de la elegancia. Han oído... el <i>Fausto</i>, de Gounod, y uno de ellos, dilettante apasionado y con autoridad en la materia, declara que el arte musical -morir a manos de esos armonistas maldecidos, -que desprecian la meloda y les da por hacer -msica <i>sabia</i> e incomprensible. Y se trataba del +morirá a manos de esos armonistas maldecidos, +que desprecian la melodía y les da por hacer +música <i>sabia</i> e incomprensible. Y se trataba del <i>Fausto</i>!</p> -<p>As, cunto se ha dicho de Mozart, de la profundidad -de su concepcin, de lo intrincado de su -manera y de la preparacin especial que se requiere +<p>Así, ¡cuánto se ha dicho de Mozart, de la profundidad +de su concepción, de lo intrincado de su +manera y de la preparación especial que se requiere para entenderlo! Y, sin embargo, es el mayor portento de claridad, de nitidez cristalina que la historia del arte registra. Pero a su maravillosa -facilidad, al espontneo torrente de meloda que +facilidad, al espontáneo torrente de melodía que brota de su cerebro, se unen dos condiciones tan -raras, que han hecho de l el nico y el inimitable: -su instinto dramtico, en primer lugar, que le permite, -con sin igual soltura, traducir la situacin, -y en segundo, la elegancia, la distincin suprema -de su meloda. Se le acusaba de haber puesto la +raras, que han hecho de él el único y el inimitable: +su instinto dramático, en primer lugar, que le permite, +con sin igual soltura, traducir la situación, +y en segundo, la elegancia, la distinción suprema +de su melodía. Se le acusaba de haber puesto la estatua en la orquesta y el pedestal en la escena. -Es que fu de los primeros en comprender que +Es que fué de los primeros en comprender que una batalla debe darse con todas las fuerzas de -que se dispone y utiliz los pocos instrumentos con -que contaba, fundindolos con las voces, abriendo -as esa va luminosa que Wagner deba recorrer +que se dispone y utilizó los pocos instrumentos con +que contaba, fundiéndolos con las voces, abriendo +así esa vía luminosa que Wagner debía recorrer triunfalmente hasta agotarla.</p> <p>Es esa la maravilla del <i>Don Juan</i>; el drama -est en la msica ms que en la palabra y pienso -que hasta sin el juego escnico, se necesita ser muy +está en la música más que en la palabra y pienso +que hasta sin el juego escénico, se necesita ser muy lego en la materia para no sentir y comprender -la intencin de la frase musical y no adivinar, tras -las melodas que Mozart hace cantar a su hroe,<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span> -el alma voluptuosa, ligera y escptica del seductor...</p> +la intención de la frase musical y no adivinar, tras +las melodías que Mozart hace cantar a su héroe,<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span> +el alma voluptuosa, ligera y escéptica del seductor...</p> -<p>Pobre <i>Don Juan</i>! No hay cuaderno de pequeas -melodas para el primer ao de piano, que no +<p>¡Pobre <i>Don Juan</i>! No hay cuaderno de pequeñas +melodías para el primer año de piano, que no contenga, transcriptas con una ingenuidad de deletreo, el "<i>la ci darem la mano</i>", el "<i>Deh! vieni a la finestra</i>", el minuet "<i>signore maschere</i>" y el -rond de Zerlina. Lo mismo pasa con Virgilio: nos +rondó de Zerlina. Lo mismo pasa con Virgilio: nos lo hacen <i>annoner</i> en la infancia, le tomamos horror y no lo volvemos a abrir en la vida, sin darnos -cuenta que el magnfico poema, ledo sin obligacin, -es una de las fuentes ms puras en la -que el espritu humano puede encontrar la belleza.</p> +cuenta que el magnífico poema, leído sin obligación, +es una de las fuentes más puras en la +que el espíritu humano puede encontrar la belleza.</p> -<p>Y a propsito de <i>Don Juan</i>, se agolpan a mi +<p>Y a propósito de <i>Don Juan</i>, se agolpan a mi memoria recuerdos lejanos que me es grato saludar, -como a una evocacin de muchos seres queridos +como a una evocación de muchos seres queridos que reposan para siempre.</p> -<p>Hace veinticinco aos o ms, Ferrari<a name="FNanchor_11" id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a>, esa -columna lrico-argentina, sin sospechar an los -altos destinos a que su estrella le llamaba, haba -saltado, con ms audacia que capital, del modesto -saln de la Sociedad Filarmnica que haba fundado, -al escenario del Coln. Lo que haba determinado -de vocaciones musicales esa Sociedad Filarmnica, +<p>Hace veinticinco años o más, Ferrari<a name="FNanchor_11" id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a>, esa +columna lírico-argentina, sin sospechar aún los +altos destinos a que su estrella le llamaba, había +saltado, con más audacia que capital, del modesto +salón de la Sociedad Filarmónica que había fundado, +al escenario del Colón. Lo que había determinado +de vocaciones musicales esa Sociedad Filarmónica, no es decible. Como todas las coristas -eran nias de las principales familias de Buenos +eran niñas de las principales familias de Buenos Aires, los coristas, naturalmente, se reclutaban entre -la flor de la juventud portea. Se cantaban, en -los conciertos, piezas concertadas o, como decan -los pocos tcnicos aficionados, <i>tuttis</i>.</p> - -<p>Pero haba un antagonismo de criterio respecto -a la colocacin, entre Ferrari y sus artistas. El -maestro quera que los tenores se colocaran detrs<span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span> -de las sopranos, los bartonos de las mezzo y los -bajos de las contraltos. Tena, es cierto, la conciencia -ancha y cuando se lo peda con buen modo, algn -tenor enamorado, consegua que declarara soprano, +la flor de la juventud porteña. Se cantaban, en +los conciertos, piezas concertadas o, como decían +los pocos técnicos aficionados, <i>tuttis</i>.</p> + +<p>Pero había un antagonismo de criterio respecto +a la colocación, entre Ferrari y sus artistas. El +maestro quería que los tenores se colocaran detrás<span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span> +de las sopranos, los barítonos de las mezzo y los +bajos de las contraltos. Tenía, es cierto, la conciencia +ancha y cuando se lo pedía con buen modo, algún +tenor enamorado, conseguía que declarara soprano, a una modesta aficionada que trepaba a -duras penas tres escalones. As, recuerdo que un -da apareci en los salones del Coliseo, para un ensayo, -un ex alfrez "largo, lampio y un poco desgoznado"<a name="FNanchor_12" id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>, -me pidi que lo presentara a Ferrari, -porque quera tomar parte en el coro.—Qu -voce a?—No s.—Allora, come si fa?—Esprate. -Consult al amigo, quien, despus de +duras penas tres escalones. Así, recuerdo que un +día apareció en los salones del Coliseo, para un ensayo, +un ex alférez "largo, lampiño y un poco desgoznado"<a name="FNanchor_12" id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>, +me pidió que lo presentara a Ferrari, +porque quería tomar parte en el coro.—¿Qué +voce a?—No sé.—Allora, ¿come si fa?—Espérate. +Consulté al amigo, quien, después de averiguar que una morochita que le interesaba era -soprano, se declar tenor. Ferrari, un poco desconfiado, -debo declararlo, le coloc detrs de la -sopranito codiciada. El ensayo empez; se trataba +soprano, se declaró tenor. Ferrari, un poco desconfiado, +debo declararlo, le colocó detrás de la +sopranito codiciada. El ensayo empezó; se trataba nada menos que del final del tercer acto de la <i>Traviata</i>.</p> <p>Astengo, un corredor de seguros que le jugaba -msica para colocar plizas, haca de Alfredo, -mientras una nia rubia, simptica, con una voz -deliciosa y verdadero talento artstico<a name="FNanchor_13" id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a>, tena -el papel de Violetta. Nosotros, el coro, los seores -y damas sin importancia, repetamos hasta el +música para colocar pólizas, hacía de Alfredo, +mientras una niña rubia, simpática, con una voz +deliciosa y verdadero talento artístico<a name="FNanchor_13" id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a>, tenía +el papel de Violetta. Nosotros, el coro, los señores +y damas sin importancia, repetíamos hasta el cansancio una sola frase: <i>Quanta pena fa al cor!</i> -Pero haba que colocarla a tiempo, por lo menos. -Esa pena profunda que sentamos por la desgracia -de la Traviata, debamos expresarla oportunamente. -Pero apenas sta haba lanzado su <i>Alfredo, +Pero había que colocarla a tiempo, por lo menos. +Esa pena profunda que sentíamos por la desgracia +de la Traviata, debíamos expresarla oportunamente. +Pero apenas ésta había lanzado su <i>Alfredo, Alfredo!</i>, mi amigo, aprovechando el momento en -que Violetta tomaba aliento para aadir: <i>di questo -core</i>, etc., lanz un <i>quanta pena fa al cor</i>, tan extemporneo, -tan anacrnico, que Ferrari se sinti<span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span> -mal, di un batutazo formidable, y dirigindose -a m, que baritoneaba en un rincn, rugi agitando +que Violetta tomaba aliento para añadir: <i>di questo +core</i>, etc., lanzó un <i>quanta pena fa al cor</i>, tan extemporáneo, +tan anacrónico, que Ferrari se sintió<span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span> +mal, dió un batutazo formidable, y dirigiéndose +a mí, que baritoneaba en un rincón, rugió agitando los brazos: <i>ma fa tacere questo pero!</i> En aquella -poca, Ferrari no poda decir <i>perro</i>. La escena -concluy por una transaccin: mi amigo continuara +época, Ferrari no podía decir <i>perro</i>. La escena +concluyó por una transacción: mi amigo continuaría siendo tenor, pero sin cantar, <i>tenor seco</i>, como -le llambamos.</p> +le llamábamos.</p> -<p>Cuando Ferrari tom la direccin del Coln, no -le dejbamos vivir, pidindole que abandonara el +<p>Cuando Ferrari tomó la dirección del Colón, no +le dejábamos vivir, pidiéndole que abandonara el viejo repertorio italiano y nos hiciera conocer a Mozart, a Weber y Meyerbeer. Lo primero que -conseguimos de este ltimo, fu <i>Roberto el Diablo</i>; -la impresin fu colosal y el xito lucrativo para -Ferrari. El oa un poco entonces esa nueva msica -con un airecito escptico y creo que an hoy, +conseguimos de este último, fué <i>Roberto el Diablo</i>; +la impresión fué colosal y el éxito lucrativo para +Ferrari. El oía un poco entonces esa nueva música +con un airecito escéptico y creo que aún hoy, en el fondo, sus gustos son los de su juventud. -Pero, en fin, nuestro consejo haba sido bueno, le -ayudbamos cuanto nos era posible en la prensa, +Pero, en fin, nuestro consejo había sido bueno, le +ayudábamos cuanto nos era posible en la prensa, en la propaganda social y en aquellas agarradas -musicales del Club del Progreso, que hacan poner +musicales del Club del Progreso, que hacían poner furioso al pobre don Juan Carranza, en su -eterno bezigue con Adolfo Alsina, su vctima ordinaria.</p> +eterno bezigue con Adolfo Alsina, su víctima ordinaria.</p> -<p>Tenamos entrada franca entre telones y ayudbamos +<p>Teníamos entrada franca entre telones y ayudábamos a bien morir a Lelmi, en el <i>Ballo in -maschera</i>, bajo el disfraz del ltimo acto. Recuerdo -que Adrin Arana quera salir una noche, de +maschera</i>, bajo el disfraz del último acto. Recuerdo +que Adrián Arana quería salir una noche, de casco y barba postiza, con una escopeta de dos -tiros, a cazar hugonotes en el ltimo acto de la -pera de Meyerbeer, que ahora se suprime siempre -y que tiene un hermossimo terceto. Era ntimo +tiros, a cazar hugonotes en el último acto de la +ópera de Meyerbeer, que ahora se suprime siempre +y que tiene un hermosísimo terceto. Era íntimo amigo de un corista que se colocaba al lado -de la <i>avant-scne</i> en que estaba Adrin y cantaba -slo para ste, que le aplauda con frenes, en la -esperanza, segn deca, de presenciar alguna vez -el estallido de la vena yugular que, all por el +de la <i>avant-scéne</i> en que estaba Adrián y cantaba +sólo para éste, que le aplaudía con frenesí, en la +esperanza, según decía, de presenciar alguna vez +el estallido de la vena yugular que, allá por el <i>si</i> bemol, tomaba proporciones de cable en el pes<span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">[222]</a></span>cuezo -del corista... Esa <i>avant-scne</i>! Eugenio +del corista... ¡Esa <i>avant-scéne</i>! Eugenio Cambaceres, con el atractivo de su talento, de su -gusto artstico, de su exquisita cultura, de su fortuna, -de su aspecto fsico, pues todo lo tena ese -hombre que pareca haber nacido bajo la proteccin +gusto artístico, de su exquisita cultura, de su fortuna, +de su aspecto físico, pues todo lo tenía ese +hombre que parecía haber nacido bajo la protección de un hada bienhechora, era el jefe incontestado. -Luego vena <i>Patroclo</i>, el insigne Patroclo, +Luego venía <i>Patroclo</i>, el insigne Patroclo, senador por Jujuy, <i>s'il vous plait</i>, chiquito, tieso, -duro, malsimo, que no poda vivir sino entre nosotros. +duro, malísimo, que no podía vivir sino entre nosotros. En seguida, Icaza, el <i>gallego</i> Icaza, flaco, tenue, impalpable, exuberante, lleno de grandes designios, -siempre irrealizados, el msico tcnico de -la compaa, anunciando eternamente un trabajo, -alguna crtica de arte, en la que pondra las peras -a cuarto y cantara las verdades al hijo del sol, -pero que nunca veamos. De los vivos, a qu hablar? -Viejos magistrados unos, <i>fruits rats</i> otros, -buenos padres de familia los ms, todos vamos siguiendo, -con semblanza de conciencia, esta cmica -ruta cuyo final no est lejos...</p> +siempre irrealizados, el músico técnico de +la compañía, anunciando eternamente un trabajo, +alguna crítica de arte, en la que pondría las peras +a cuarto y cantaría las verdades al hijo del sol, +pero que nunca veíamos. De los vivos, ¿a qué hablar? +Viejos magistrados unos, <i>fruits ratés</i> otros, +buenos padres de familia los más, todos vamos siguiendo, +con semblanza de conciencia, esta cómica +ruta cuyo final no está lejos...</p> <p>Pero vuelvo a mi <i>Don Juan</i>, y si en el camino -me extravo por momentos, mirad esos <i>zig-zags</i> +me extravío por momentos, mirad esos <i>zig-zags</i> con indulgencia, porque me traen recuerdos de -la nica poca realmente feliz de la vida... Habamos, +la única época realmente feliz de la vida... Habíamos, por fin, resuelto a Ferrari a poner en escena -la anhelada pera, aprovechando la contrata -de no s qu bartono italiano que cantaba bien y -traa trajes pasables. Ferrari se haba defendido -con energa. <i>Ma come si fa? Cinquanta mille pezzi +la anhelada ópera, aprovechando la contrata +de no sé qué barítono italiano que cantaba bien y +traía trajes pasables. Ferrari se había defendido +con energía. <i>Ma come si fa? Cinquanta mille pezzi de decorazione!</i> (de los chicos, de entonces, pero -que se estaban quietos, sin subir ni bajar). <i>Se +que se estaban quietos, sin subir ni bajar). <i>Se é un fiasco, come si fa?</i> Para destruir esa poderosa -argumentacin empleamos todos los recursos imaginables, +argumentación empleamos todos los recursos imaginables, y Ferrari, que al fin y al cabo, es el -hombre que nos ha hecho conocer el teatro lrico -casi entero, cedi a nuestra instancia, los ensayos -comenzaron y nos pusimos en campaa. Se trataba,<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span> +hombre que nos ha hecho conocer el teatro lírico +casi entero, cedió a nuestra instancia, los ensayos +comenzaron y nos pusimos en campaña. Se trataba,<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span> como era natural, de hacer conocer la obra de Mozart, -en un artculo magistral, que arrebatara los -sufragios del pblico y que llenara, desde la primera -noche, la vasta sala del Coln, tan llorada -por todos los que a ella tenamos vinculada nuestra -juventud y nuestra alegra. Quin haba de +en un artículo magistral, que arrebatara los +sufragios del público y que llenara, desde la primera +noche, la vasta sala del Colón, tan llorada +por todos los que a ella teníamos vinculada nuestra +juventud y nuestra alegría. ¿Quién había de ser el designado para llevar a cabo la magna obra? Icaza, naturalmente, como en el grupo de -Pickwick, todo lo que se refera al amor tena su -representante titular. Con tres meses de anticipacin, -Icaza acometi la empresa. Pasaba tres o -cuatro horas encerrado, produca uno o dos prrafos, -los cepillaba, los limaba, les meta unas puntitas, -que l llamaba horadadoras, y cuando le -preguntbamos, con cierta reserva y misterio: "Y -aqullo, anda?", nos contestaba, ms que con la -palabra, con la expresin, porque ms que cara, -tena fisonoma: "Tente tieso y ello ser." Viva -en su artculo y hasta haba cesado de hablar de -una morena, ms fea que una crisis, que le tena -sorbido el seso. Por fin, a los tres meses, lleg una +Pickwick, todo lo que se refería al amor tenía su +representante titular. Con tres meses de anticipación, +Icaza acometió la empresa. Pasaba tres o +cuatro horas encerrado, producía uno o dos párrafos, +los cepillaba, los limaba, les metía unas puntitas, +que él llamaba horadadoras, y cuando le +preguntábamos, con cierta reserva y misterio: "Y +aquéllo, ¿anda?", nos contestaba, más que con la +palabra, con la expresión, porque más que cara, +tenía fisonomía: "Tente tieso y ello será." Vivía +en su artículo y hasta había cesado de hablar de +una morena, más fea que una crisis, que le tenía +sorbido el seso. Por fin, a los tres meses, llegó una noche al teatro, con aspecto fatigado, pero radiante, -colg su sombrero, y en su lenguaje apocalptico +colgó su sombrero, y en su lenguaje apocalíptico no dijo sino estas palabras: "Abur y la de -vmonos!" Eso significaba, claro como el cristal -de roca para nosotros, que haba terminado su artculo +vámonos!" Eso significaba, claro como el cristal +de roca para nosotros, que había terminado su artículo sobre <i>Don Juan</i>. No hubo medio de que nos -lo leyera; ruegos, amenazas de pisotn (lo que -ms tema fsicamente en el mundo), todo fu -intil.</p> +lo leyera; ruegos, amenazas de pisotón (lo que +más temía físicamente en el mundo), todo fué +inútil.</p> -<p>Sin vacilacin, todos resolvimos que el artculo -se publicara en la <i>Tribuna</i>. La <i>Tribuna</i> era el -diario a la moda, el nico, el indispensable. Cortado +<p>Sin vacilación, todos resolvimos que el artículo +se publicaría en la <i>Tribuna</i>. La <i>Tribuna</i> era el +diario a la moda, el único, el indispensable. Cortado y dirigido, instintiva e inconscientemente, en -el sentido de las preocupaciones porteas, tena +el sentido de las preocupaciones porteñas, tenía una autoridad absurda, pero incontestable, y ha sido necesario todo el talento comercial de los Va<span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">[224]</a></span>rela, para haber dejado agotar esa fuente de fortuna. -Lo diriga entonces, como un jinete, con +Lo dirigía entonces, como un jinete, con espuelas y sin riendas, puede dirigir un caballo, -Hctor Varela, que acababa de llegar de Europa -con la aureola del discurso de Ginebra que no haba -pronunciado. Para l, artculos de fondo, informacin -poltica y financiera, todo eso era secundario; -toda su atencin se concentraba en dos -folletines que aparecan diariamente, algo como +Héctor Varela, que acababa de llegar de Europa +con la aureola del discurso de Ginebra que no había +pronunciado. Para él, artículos de fondo, información +política y financiera, todo eso era secundario; +toda su atención se concentraba en dos +folletines que aparecían diariamente, algo como unos <i>Misterios del Paraguay</i>, con Madama Lynch -por protagonista, y las <i>Cosas</i>, de Orin, que l redactaba -bajo ese pseudnimo. La novela ofreca -pocas dificultades; Hctor haba escrito los dos o -tres primeros folletines y una buena maana se -haba cansado; como el regente (oh vasto, redondo -y solemne don Saturnino Crdoba, te saludo al -pasar!) le pidiera materiales, tom la primer novela -que le cay a mano, la abri al azar, encontr -un dilogo, le meti tijera y lo entreg a la composicin. -Los lectores (tena y muchos) se agarraban -la cabeza, no entendan una palabra, pero esperaban -pacientes que aqullo se aclarara ms -tarde. Esa publicacin, en esa forma, dur meses -enteros, y lo que es ms colosal, el primer tomo -apareci, se vendi y debe an adornar alguna biblioteca.</p> - -<p>En cuanto a las "Cosas", all caba cuanto Dios -cri. <i>Virutinjis</i>, felpas, reclamos, bombos, anuncios, +por protagonista, y las <i>Cosas</i>, de Orión, que él redactaba +bajo ese pseudónimo. La novela ofrecía +pocas dificultades; Héctor había escrito los dos o +tres primeros folletines y una buena mañana se +había cansado; como el regente (¡oh vasto, redondo +y solemne don Saturnino Córdoba, te saludo al +pasar!) le pidiera materiales, tomó la primer novela +que le cayó a mano, la abrió al azar, encontró +un diálogo, le metió tijera y lo entregó a la composición. +Los lectores (tenía y muchos) se agarraban +la cabeza, no entendían una palabra, pero esperaban +pacientes que aquéllo se aclararía más +tarde. Esa publicación, en esa forma, duró meses +enteros, y lo que es más colosal, el primer tomo +apareció, se vendió y debe aún adornar alguna biblioteca.</p> + +<p>En cuanto a las "Cosas", allí cabía cuanto Dios +crió. <i>Virutinjis</i>, felpas, reclamos, bombos, anuncios, sablazos, disimulados o no, transcripciones, -cuentos, ancdotas, versos, cuanto es posible imaginar, -todo bajo la firma de Orin.</p> +cuentos, anécdotas, versos, cuanto es posible imaginar, +todo bajo la firma de Orión.</p> -<p>Nuestro buen Icaza puso en limpio su artculo +<p>Nuestro buen Icaza puso en limpio su artículo magistral, en buen papel, tinta negra y letra clara -y se lo llev solemnemente a Hctor, que entenda -de msica como de cualquier otra nocin racional. -Este se lo recibi, agradeci al compadre Icaza -(todo el mundo era compadre de Hctor, no s<span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span> -por qu) su valiosa colaboracin y le pidi que esa +y se lo llevó solemnemente a Héctor, que entendía +de música como de cualquier otra noción racional. +Este se lo recibió, agradeció al compadre Icaza +(todo el mundo era compadre de Héctor, no sé<span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span> +por qué) su valiosa colaboración y le pidió que esa misma noche fuera a corregir las pruebas. Icaza -no falt por cierto, espulg su prosa, teniendo por -oidor al ato Montes de Oca, de todos los errores -de caja, y luego se nos present en el teatro, ms -misterioso que nunca. "Maana y a callar!", nos +no faltó por cierto, espulgó su prosa, teniendo por +oidor al ñato Montes de Oca, de todos los errores +de caja, y luego se nos presentó en el teatro, más +misterioso que nunca. "Mañana y a callar!", nos dijo. Preparamos el alma a las grandes emociones, advertimos a Ferrari, nos fuimos al Club, en donde, de mesa en mesa, propalamos la buena nueva -y a la maana siguiente, nos despertamos al alba -para pedir la <i>Tribuna</i>. En vano la recorramos -desde la cruz a la fecha: ni sombra del artculo de +y a la mañana siguiente, nos despertamos al alba +para pedir la <i>Tribuna</i>. En vano la recorríamos +desde la cruz a la fecha: ni sombra del artículo de Icaza! Por fin, se me ocurre echar una mirada sobre -las "Cosas" de Orin. Lo primero que leo es +las "Cosas" de Orión. Lo primero que leo es lo siguiente: "El buen gringo, mi compadre Ferrari, -va a dar el Don Juan, de Mozart, ese alemn -de rechupete, en el teatro Coln". En seguida, sin -ttulo ninguno, como consecuencia de esa frase -trascendental, el artculo de Icaza, menos la firma. +va a dar el Don Juan, de Mozart, ese alemán +de rechupete, en el teatro Colón". En seguida, sin +título ninguno, como consecuencia de esa frase +trascendental, el artículo de Icaza, menos la firma. Al final, este parrafito, dedicado a Ferrari o a Mozart, el texto es confuso: "Ah, gringo lindo!" -Luego la firma: Orin.</p> +Luego la firma: Orión.</p> -<p>Me vest de prisa y corr a casa de Icaza; un -sirviente gallego me recibi, trastornado: "El seorito -me pidi los diarios a las 7, en seguida le -di un ataque y ah est sin sentido; le han puesto +<p>Me vestí de prisa y corrí a casa de Icaza; un +sirviente gallego me recibió, trastornado: "El señorito +me pidió los diarios a las 7, en seguida le +dió un ataque y ahí está sin sentido; le han puesto ventosas!"</p> <p class="i4"> @@ -6653,503 +6615,503 @@ ventosas!"</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_11" id="Footnote_11" href="#FNanchor_11"> -<span class="label">[11]</span></a> Aun viva el buen maestro cuando fueron escritas -estas lneas.</p> +<span class="label">[11]</span></a> Aun vivía el buen maestro cuando fueron escritas +estas líneas.</p> <p><a name="Footnote_12" id="Footnote_12" href="#FNanchor_12"> -<span class="label">[12]</span></a> As se ha dibujado l mismo, "Treinta aos despus", -en la deliciosa pgina que lleva ese ttulo y que -public "La Biblioteca".</p> +<span class="label">[12]</span></a> Así se ha dibujado él mismo, "Treinta años después", +en la deliciosa página que lleva ese título y que +publicó "La Biblioteca".</p> <p><a name="Footnote_13" id="Footnote_13" href="#FNanchor_13"> -<span class="label">[13]</span></a> La seorita Genoveva Amadeo.</p></div> +<span class="label">[13]</span></a> La señorita Genoveva Amadeo.</p></div> -<h2><a name="En_el_fondo_del_rio14" id="En_el_fondo_del_rio14">En el fondo del ro </a> +<h2><a name="En_el_fondo_del_rio14" id="En_el_fondo_del_rio14">En el fondo del río </a> <a name="FNanchor_14" id="FNanchor_14" href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a></h2> -<p>El ltimo da de cuarentena tocaba a su trmino. -Haba a bordo un bullicio inslito. El piano, -golpeado con ms rigor que en las melanclicas -noches de la ltima semana, exhalaba sus quejidos -speros con tal buena voluntad, que se crea adivinara -prximo el momento del reposo. Se haba -instalado un <i>nueve</i> animadsimo en una de las mesas -del comedor y los maltratados en la travesa -trataban de rehacerse, tentando la suerte del ltimo -da, postrera esperanza, engaosa como todas. -Un coro de seoras, un tanto enrojecidas por -la labor interna de la digestin, rodeaban el piano, -donde una esculida criatura de veinte aos -bata las teclas sin piedad, mientras su hermana -o algo as, soaba en voz alta, ms o menos afinada, -con bosques sombros, claros de luna, citas de +<p>El último día de cuarentena tocaba a su término. +Había a bordo un bullicio insólito. El piano, +golpeado con más rigor que en las melancólicas +noches de la última semana, exhalaba sus quejidos +ásperos con tal buena voluntad, que se creía adivinara +próximo el momento del reposo. Se había +instalado un <i>nueve</i> animadísimo en una de las mesas +del comedor y los maltratados en la travesía +trataban de rehacerse, tentando la suerte del último +día, postrera esperanza, engañosa como todas. +Un coro de señoras, un tanto enrojecidas por +la labor interna de la digestión, rodeaban el piano, +donde una escuálida criatura de veinte años +batía las teclas sin piedad, mientras su hermana +o algo así, soñaba en voz alta, más o menos afinada, +con bosques sombríos, claros de luna, citas de amor y mal de ausencia. Los corchos de cerveza y limonada gaseosa, con su falso ruido de champagne, saltaban a cada instante. Los sirvientes, al -pasar, solan poner la mano en el hombro a algunos<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span> +pasar, solían poner la mano en el hombro a algunos<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span> pasajeros y les deseaban, con un aire de superioridad incontestable, buena suerte en el piquet.<a name="FNanchor_15" id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a></p> <p>Arriba, sobre el puente, la luna, el espacio tranquilo, -el Plata dormido, meciendo sus olas pequeas -y numerosas, que se extinguan sin rumor contra -los flancos del navo. A lo lejos, al frente, -en el confn del horizonte, una faja rojiza tenue, +el Plata dormido, meciendo sus olas pequeñas +y numerosas, que se extinguían sin rumor contra +los flancos del navío. A lo lejos, al frente, +en el confín del horizonte, una faja rojiza tenue, como el resplandor lejano de un incendio, visto a -travs de una atmsfera cargada de vapores leves. -A la derecha, tambin distantes, los faros de las -costas y la imperceptible raya negra que el espritu -adivinaba ms de lo que los ojos vean. En -medio del ro, vasto como un mar, multitud de +través de una atmósfera cargada de vapores leves. +A la derecha, también distantes, los faros de las +costas y la imperceptible raya negra que el espíritu +adivinaba más de lo que los ojos veían. En +medio del río, vasto como un mar, multitud de luces que oscilaban lentamente en lo alto de los -mstiles. De tiempo en tiempo el eco triste de +mástiles. De tiempo en tiempo el eco triste de una campana que daba las horas, como si recordaran -al que soaba sobre el puente que aun en -el seno de esa paz silenciosa, la vida corra y las +al que soñaba sobre el puente que aun en +el seno de esa paz silenciosa, la vida corría y las tristezas con ella.</p> <p>Estaba solo en cubierta, tendido sobre un banco, el brazo apoyado sobre la baranda y la cabeza -sostenida en la mano. La luna baaba de lleno +sostenida en la mano. La luna bañaba de lleno su rostro de facciones regulares, joven aun, pero fatigado. Miraba al astro velado por la niebla ligera -con la persistencia de los soadores y la vaga -expresin de sus ojos anunciaba que su alma recorra +con la persistencia de los soñadores y la vaga +expresión de sus ojos anunciaba que su alma recorría el pasado.</p> -<p>Las horas corran as, lentas e iguales. En el -comedor se haba hecho el silencio; a popa, un -grupo que hablaba en voz baja, slo revelaba su +<p>Las horas corrían así, lentas e iguales. En el +comedor se había hecho el silencio; a popa, un +grupo que hablaba en voz baja, sólo revelaba su presencia por el intermitente resplandor de los cigarros.</p> -<p>Varias veces ya un hombre haba aparecido en<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span> +<p>Varias veces ya un hombre había aparecido en<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span> lo alto de la escalera que daba al puente y luego -de mirar con inters carioso al joven inmvil haba -descendido. Al fin, en una de sus ltimas subidas, -se acerc suavemente con un plaid en el -brazo y lo tendi al joven, dicindole en francs +de mirar con interés cariñoso al joven inmóvil había +descendido. Al fin, en una de sus últimas subidas, +se acercó suavemente con un plaid en el +brazo y lo tendió al joven, diciéndole en francés con respetuoso acento:</p> -<p>—La humedad de la noche puede hacerle mal, seor. -He trado este abrigo, por si el seor piensa -no recogerse todava.</p> +<p>—La humedad de la noche puede hacerle mal, señor. +He traído este abrigo, por si el señor piensa +no recogerse todavía.</p> -<p>—Gracias. No descender an; no podra dormir. -Trigame un poco de cognac con agua y cigarros.</p> +<p>—Gracias. No descenderé aún; no podría dormir. +Tráigame un poco de cognac con agua y cigarros.</p> -<p>El criado reapareci un momento despus, el -joven encendi un tabaco, se envolvi en la manta -y qued mirando con una expresin de cariosa +<p>El criado reapareció un momento después, el +joven encendió un tabaco, se envolvió en la manta +y quedó mirando con una expresión de cariñosa tristeza a su servidor.</p> -<p>—Maana concluye la cuarentena, Pedro.</p> +<p>—Mañana concluye la cuarentena, Pedro.</p> -<p>Pedro se inclin.</p> +<p>Pedro se inclinó.</p> -<p>—Y empiezan los das amargos de que le he hablado, -aadi el joven sonriendo.</p> +<p>—Y empiezan los días amargos de que le he hablado, +añadió el joven sonriendo.</p> -<p>—Yo estoy bien en todas partes donde el seor +<p>—Yo estoy bien en todas partes donde el señor quiera tenerme consigo.</p> -<p>—S, pero usted no conoce la vida de nuestros +<p>—Sí, pero usted no conoce la vida de nuestros campos, sobre todo a donde vamos. Es el desierto, -la soledad y el silencio constantes. Tendr Vd. -poco o nada que hacer all y el fastidio puede engendrar +la soledad y el silencio constantes. Tendrá Vd. +poco o nada que hacer allí y el fastidio puede engendrar la nostalgia. Le repito, pues, mis palabras -de Pars: no hay compromiso ninguno entre nosotros. -En el momento en que lo desee, regresar -Vd. a Europa o se instalar en Buenos Aires, a su -eleccin.</p> +de París: no hay compromiso ninguno entre nosotros. +En el momento en que lo desee, regresará +Vd. a Europa o se instalará en Buenos Aires, a su +elección.</p> -<p>—El seor es siempre bondadoso conmigo; slo +<p>—El señor es siempre bondadoso conmigo; sólo le pido que me lleve consigo donde vaya y que me acepte a su lado mientras mis servicios le sean -tiles.</p> +útiles.</p> <p>—Bien, bien; tenemos tiempo de hablar. Prepa<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span>re -todo para descender maana temprano. No ha +todo para descender mañana temprano. ¿No ha habido nuevos curiosos?</p> -<p>—No, seor; desde Ro me dejan tranquilo.</p> +<p>—No, señor; desde Río me dejan tranquilo.</p> <p>El joven hizo un gesto de fastidio mientras el criado se retiraba. El hecho es que desde Burdeos -haba vivido a bordo en una acechanza constante, -en una insoportable persecucin de la curiosidad -ajena. Su retraimiento sistemtico, sus respuestas -monosilbicas, dadas con glacial correccin a los -que intentaban abrir charla con l, su silencio en +había vivido a bordo en una acechanza constante, +en una insoportable persecución de la curiosidad +ajena. Su retraimiento sistemático, sus respuestas +monosilábicas, dadas con glacial corrección a los +que intentaban abrir charla con él, su silencio en la mesa, el imperioso deseo de soledad que revelaba -su aspecto, le haban sealado al mundo de +su aspecto, le habían señalado al mundo de a bordo como un personaje original, orgulloso primero, -enigmtico despus, sospechoso ms tarde. -Entre los pasajeros haba pocos argentinos; la mayor +enigmático después, sospechoso más tarde. +Entre los pasajeros había pocos argentinos; la mayor parte eran familias de extranjeros radicados -en el pas y sin contacto con la alta sociedad portea. -As, haba duda hasta sobre el nombre del +en el país y sin contacto con la alta sociedad porteña. +Así, había duda hasta sobre el nombre del joven, que figuraba en sus maletas, en la lista de pasajeros, que no importaba misterio alguno, pero que el deseo de crear historias rodeaba de sombras -en el nimo de esa buena gente. No pudiendo sacar -nada del amo se di el asalto contra el criado, -llevando la voz los que hablaban francs, porque -Pedro no entenda una palabra de castellano. Pero -o Pedro tena un natural poco comunicativo o cumpla +en el ánimo de esa buena gente. No pudiendo sacar +nada del amo se dió el asalto contra el criado, +llevando la voz los que hablaban francés, porque +Pedro no entendía una palabra de castellano. Pero +o Pedro tenía un natural poco comunicativo o cumplía instrucciones terminantes, el hecho es que tres o cuatro respuestas secas, dadas con su aire de -ceremonia, pusieron en derrota a los ms audaces.</p> - -<p>Slo se supo a punto fijo que el joven se llamaba -Carlos Narbal, que perteneca a una distinguida -familia de Buenos Aires, que tena fortuna -y que haba estado muchos aos ausente. Y esto, -gracias a tres o cuatro <i>cocottes</i> que venan a Ro -contratadas para el Alczar, segn decan, que se +ceremonia, pusieron en derrota a los más audaces.</p> + +<p>Sólo se supo a punto fijo que el joven se llamaba +Carlos Narbal, que pertenecía a una distinguida +familia de Buenos Aires, que tenía fortuna +y que había estado muchos años ausente. Y esto, +gracias a tres o cuatro <i>cocottes</i> que venían a Río +contratadas para el Alcázar, según decían, que se daban suntuosos aires de artistas, pero que el comi<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span>sario -de a bordo, que deba conocerlas a fondo, +de a bordo, que debía conocerlas a fondo, amenazaba con enviarlas a perorar <i>sur le gaillard d'avant</i> cada noche que el alboroto promovido por -las ninfas se haca insoportable. Cuando se les pas -el mareo del golfo y entrando a las aguas ms -tranquilas del Ocano empezaron a recibir los +las ninfas se hacía insoportable. Cuando se les pasó +el mareo del golfo y entrando a las aguas más +tranquilas del Océano empezaron a recibir los galanteos de la gente de a bordo, que en general -ofreca poco porvenir, sus miradas no tardaron en +ofrecía poco porvenir, sus miradas no tardaron en dirigirse sobre Carlos, cuyo aspecto auguraba un hombre de mundo. Si en alguna parte las mujeres tienen conciencia de su fuerza es indudablemente sobre la cubierta de un buque. Caras que no se han percibido en el momento del embarque, -adquieren cierto atractivo a los ocho das -de navegacin, y a los quince, a menos de ser unos +adquieren cierto atractivo a los ocho días +de navegación, y a los quince, a menos de ser unos monstruos, pasan con facilidad por bellezas acabadas. -El fenmeno se produce a favor de un -sinnmero de circunstancias, de las que cuentan -en primera lnea el aire vivificante del mar, la -fuerte alimentacin, la inaccin forzosa y la ausencia -absoluta de puntos de comparacin. Pero todo -eso pareca hacer poco efecto sobre el hombre nico -tal vez que no haca avances. El repertorio estaba -agotado, las miradas tiernas, la pantalla cada -a propsito, el "<i>Mon Dieu, qu'il fait chaud!</i>" en -los trpicos, el insinuante y audaz "<i>est-ce que vous +El fenómeno se produce a favor de un +sinnúmero de circunstancias, de las que cuentan +en primera línea el aire vivificante del mar, la +fuerte alimentación, la inacción forzosa y la ausencia +absoluta de puntos de comparación. Pero todo +eso parecía hacer poco efecto sobre el hombre único +tal vez que no hacía avances. El repertorio estaba +agotado, las miradas tiernas, la pantalla caída +a propósito, el "<i>Mon Dieu, qu'il fait chaud!</i>" en +los trópicos, el insinuante y audaz "<i>est-ce que vous connaissez Rio, monsieur?</i>", todo el arsenal de escaramuzas -femeninas. Una de ellas, ms <i>crne</i> que -las dems, haba hecho jugar la gruesa artillera -y una noche, antes de llegar a Baha, cuando ya -haca rato que haban sonado las doce y que los -corredores estaban desiertos, se entr sencillamente +femeninas. Una de ellas, más <i>crâne</i> que +las demás, había hecho jugar la gruesa artillería +y una noche, antes de llegar a Bahía, cuando ya +hacía rato que habían sonado las doce y que los +corredores estaban desiertos, se entró sencillamente al camarote que ocupaba Carlos, que a causa del -calor haba dejado slo la cortina corrida. Carlos, -que no dorma, se sent en la cama. Entonces una -voz queda, pero muy queda, cuya entonacin procuraba -infiltrar la persuasin de que los vecinos<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span> -no se despertaran, murmur: "<i>Pardon, monsieur, -je me suis trompe de cabine</i>". Carlos refunfu -algo, se dej caer sobre el lecho y la poco orientada -artista declar al da siguiente que aquello, -con el aspecto de un hombre, y <i>mme pas mal</i>, +calor había dejado sólo la cortina corrida. Carlos, +que no dormía, se sentó en la cama. Entonces una +voz queda, pero muy queda, cuya entonación procuraba +infiltrar la persuasión de que los vecinos<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span> +no se despertarían, murmuró: "<i>Pardon, monsieur, +je me suis trompée de cabine</i>". Carlos refunfuñó +algo, se dejó caer sobre el lecho y la poco orientada +artista declaró al día siguiente que aquello, +con el aspecto de un hombre, y <i>même pas mal</i>, no era tal.</p> <p>Luego, el aislamiento, las largas horas pasadas con los libros amigos, con el Dumas que no cansa -y que se relee con el placer que da la evocacin +y que se relee con el placer que da la evocación de las impresiones de la primera lectura, los buenos -y sanos libros de historia, las revistas cientficas, -las narraciones de viaje que llevan el espritu +y sanos libros de historia, las revistas científicas, +las narraciones de viaje que llevan el espíritu a regiones remotas. Y por la noche el panorama de los cielos llenos de estrellas, del mar que -las refleja con cario, de la estela que se desvanece -lentamente como un sueo, la blanca espuma +las refleja con cariño, de la estela que se desvanece +lentamente como un sueño, la blanca espuma que se apaga murmurando, la caprichosa fosforescencia de las aguas que se abrillantan por instantes -como el espritu del que sufre, con un reflejo +como el espíritu del que sufre, con un reflejo de esperanza, para caer en seguida en la sombra...</p> -<p>La ltima noche, pero frente a la patria, cuyo -amor se levanta esplndido sobre todas las ruinas -morales. Ah estaba; bajo el crepsculo incierto -del horizonte, dorma la ciudad madre, cuna de -su cuerpo, nodriza de su alma, fuente tambin sin +<p>La última noche, pero frente a la patria, cuyo +amor se levanta espléndido sobre todas las ruinas +morales. Ahí estaba; bajo el crepúsculo incierto +del horizonte, dormía la ciudad madre, cuna de +su cuerpo, nodriza de su alma, fuente también sin duda de todas las amarguras de su vida. Miraba, miraba intensamente el reflejo lejano y a medida -que su espritu lea el pasado en la memoria, sus -ojos se impregnaban de lgrimas o adquiran una +que su espíritu leía el pasado en la memoria, sus +ojos se impregnaban de lágrimas o adquirían una dureza de acero. Luego pasaba la mano por la frente -y quedaba inmvil.</p> +y quedaba inmóvil.</p> <p>Un dolor profundo o un error inmenso pesaba -sobre el alma de ese hombre; o se haba estrellado +sobre el alma de ese hombre; o se había estrellado contra una desventura sin remedio, de las -que rompen la armona interna y velan el porvenir +que rompen la armonía interna y velan el porvenir o bajo un fastidio colosal, el origen de su<span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span> -mal se haba desenvuelto e invadido todo el ser +mal se había desenvuelto e invadido todo el ser moral.</p> -<p>Quin, quin sabe las ideas que pasan por el -cerebro de un hombre joven que suea bajo los -vientos dormidos, sin ms horizonte a su mirada -que las aguas silenciosas y montonas?...</p> +<p>¿Quién, quién sabe las ideas que pasan por el +cerebro de un hombre joven que sueña bajo los +vientos dormidos, sin más horizonte a su mirada +que las aguas silenciosas y monótonas?...</p> -<p>La campana de proa daba las dos de la maana, -cuando el criado avanz resueltamente y con cierto +<p>La campana de proa daba las dos de la mañana, +cuando el criado avanzó resueltamente y con cierto aire de autoridad y un "<i>Je vous en prie, monsieur</i>" -insistente y suave, pidi a Carlos que se -recogiera. El joven descendi; la luna continuaba -brillando a travs de la niebla hmeda que se -aumentaba por momentos, el crculo amarillento que -la rodeaba se extenda y las aguas comenzaban a -moverse con ms rapidez en la superficie del estuario +insistente y suave, pidió a Carlos que se +recogiera. El joven descendió; la luna continuaba +brillando a través de la niebla húmeda que se +aumentaba por momentos, el círculo amarillento que +la rodeaba se extendía y las aguas comenzaban a +moverse con más rapidez en la superficie del estuario inmenso.</p> -<p>A la maana siguiente, al alba, la inquieta expectativa +<p>A la mañana siguiente, al alba, la inquieta expectativa del desembarco animaba todo el mundo. -Pareca que la felicidad, abiertos sus cariosos brazos, +Parecía que la felicidad, abiertos sus cariñosos brazos, esperara en tierra a los que tanto ansiaban pisarla. La mayor parte, sin embargo, iban a cambiar la vida libre de a bordo con la exigua existencia -detrs de un mostrador o la ingrata tarea -del jornalero. Los trajes nuevos haban hecho su -aparicin; por todas partes cajas de sombreros, -jaulas con antipticos loros dentro, maletas de viaje, +detrás de un mostrador o la ingrata tarea +del jornalero. Los trajes nuevos habían hecho su +aparición; por todas partes cajas de sombreros, +jaulas con antipáticos loros dentro, maletas de viaje, gorras, bultos.</p> <p>Por fin llegaron los vapores de desembarco, se llenaron las formalidades sanitarias y pronto el -buque qued slo con su tripulacin y all en la -proa, los emigrantes apiados, mirando con ojos +buque quedó sólo con su tripulación y allá en la +proa, los emigrantes apiñados, mirando con ojos de ingenua curiosidad cuanto pasaba a su alrededor -y sintiendo pesar sobre su alma esa impresin +y sintiendo pesar sobre su alma esa impresión de abandono que gravita sobre el extranjero al pisar por primera vez las playas de una tierra desconocida. -Pronto la atmsfera fcil y cmoda de +Pronto la atmósfera fácil y cómoda de nuestra patria iba a borrar la nube de tristeza e<span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span> iluminar la vida de esos desgraciados con las perspectivas de un porvenir seguro.</p> -<p>Carlos haba bajado sencillamente en el vapor de +<p>Carlos había bajado sencillamente en el vapor de la agencia, seguido de Pedro, silencioso siempre y grave en su levita abotonada hasta el cuello. Cumplidas las formalidades de aduana, Carlos hizo -avanzar un carruaje y media hora despus se encontraba +avanzar un carruaje y media hora después se encontraba alojado en un cuarto del hotel de Provence. -A su llegada se le haban entregado cinco o -seis cartas, que en ese momento lea con atencin. +A su llegada se le habían entregado cinco o +seis cartas, que en ese momento leía con atención. Una de ellas, tres renglones escritos con una letra -de una pulgada y con una ortografa capaz de hacer -rugir de espanto a un acadmico espaol, pareca -haberle causado viva satisfaccin. Traducida, -deca as:</p> +de una pulgada y con una ortografía capaz de hacer +rugir de espanto a un académico español, parecía +haberle causado viva satisfacción. Traducida, +decía así:</p> <p>"Desde el martes estoy con los caballos en el -Azul, esperndole."</p> +Azul, esperándole."</p> -<p class="right indenr5"><i>Tobas</i>.</p> +<p class="right indenr5"><i>Tobías</i>.</p> <p>Las otras cartas eran puramente de intereses, cuentas, etc.</p> -<p>Carlos comi solo en su cuarto y al caer la noche -encendi un cigarro y sali, despus de indicar -a un sirviente hiciera acompaar a Pedro al +<p>Carlos comió solo en su cuarto y al caer la noche +encendió un cigarro y salió, después de indicar +a un sirviente hiciera acompañar a Pedro al teatro Variedades.</p> -<p>Carlos tom la calle de Reconquista, lleg a la -plaza, la cruz diagonalmente, entr por Victoria -hasta Per, di algunos pasos a la derecha, pero, -retrocediendo, tom resueltamente hacia la izquierda. +<p>Carlos tomó la calle de Reconquista, llegó a la +plaza, la cruzó diagonalmente, entró por Victoria +hasta Perú, dió algunos pasos a la derecha, pero, +retrocediendo, tomó resueltamente hacia la izquierda. A cada instante, a pesar de la confianza -que tena en no ser conocido, por el cambio completo -operado en su fisonoma en los ltimos cinco -aos, ocultaba el rostro al pasar junto a alguna +que tenía en no ser conocido, por el cambio completo +operado en su fisonomía en los últimos cinco +años, ocultaba el rostro al pasar junto a alguna de sus antiguas relaciones. Iba agitado por el tumulto -interior de sus sensaciones; ech una mirada +interior de sus sensaciones; echó una mirada vaga a los balcones iluminados del Club del -Progreso, sus ojos se llenaron de sombras, inclin<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span> -la cabeza y sigui marchando lentamente. As vag -cuatro horas, detenindose en un punto, mirando -con atencin una casa, impregnando la mirada con -el espectculo de la ciudad que tanto haba querido +Progreso, sus ojos se llenaron de sombras, inclinó<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span> +la cabeza y siguió marchando lentamente. Así vagó +cuatro horas, deteniéndose en un punto, mirando +con atención una casa, impregnando la mirada con +el espectáculo de la ciudad que tanto había querido y en la que marchaba hoy como un desconocido. A las 11 de la noche se encontraba en el -Retiro, frente al ro sereno y resplandeciendo bajo -la luna. Uno que otro carruaje volva de Palermo -o tomaba la calle de Charcas; a veces una explosin -de alegra llegaba a odos del solitario.</p> +Retiro, frente al río sereno y resplandeciendo bajo +la luna. Uno que otro carruaje volvía de Palermo +o tomaba la calle de Charcas; a veces una explosión +de alegría llegaba a oídos del solitario.</p> -<p>Bien solo, por cierto. Esa alma deba estar enferma, +<p>Bien solo, por cierto. Esa alma debía estar enferma, rendida por una lucha sostenida tal vez -sin energa, pero no por eso menos agobiadora. -Y as, marchando en los sueos ntimos, lleg tristemente -a su hotel, se tendi en un sof, tom un -libro que pronto cay de sus manos y qued inmvil, -con la mirada fija en el techo. Su cara fu -perdiendo la expresin adusta, sus ojos se llenaron -de lgrimas y un sollozo ahogado pas por su garganta. -La reaccin fu violenta, se puso de pie, -enjug el rostro, sonri con desprecio de s mismo, -se pase largo rato por la pieza y luego llam a +sin energía, pero no por eso menos agobiadora. +Y así, marchando en los sueños íntimos, llegó tristemente +a su hotel, se tendió en un sofá, tomó un +libro que pronto cayó de sus manos y quedó inmóvil, +con la mirada fija en el techo. Su cara fué +perdiendo la expresión adusta, sus ojos se llenaron +de lágrimas y un sollozo ahogado pasó por su garganta. +La reacción fué violenta, se puso de pie, +enjugó el rostro, sonrió con desprecio de sí mismo, +se paseó largo rato por la pieza y luego llamó a Pedro.</p> -<p>—El tren sale a las 7, Pedro. Que todo est +<p>—El tren sale a las 7, Pedro. Que todo esté pronto.</p> -<p>Luego se acost y empez para l el infierno -cotidiano de los que han perdido el dulce sueo +<p>Luego se acostó y empezó para él el infierno +cotidiano de los que han perdido el dulce sueño reparador de la vida...</p> -<p>Corra el tren por los campos iguales y montonos. -En el vagn que ocupaba Carlos iban dos o -tres personas desconocidas entre s, lo que no impidi +<p>Corría el tren por los campos iguales y monótonos. +En el vagón que ocupaba Carlos iban dos o +tres personas desconocidas entre sí, lo que no impidió que a partir del almuerzo trabaran una -larga conversacin sobre los temas eternos de la -vida de campo, la lluvia que haca falta, porque +larga conversación sobre los temas eternos de la +vida de campo, la lluvia que hacía falta, porque los pastos estaban flojos, el cardo que tardaba, las barbaridades de los jueces de paz de los partidos -respectivos a que pertenecan los viajeros, y por<span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span> -fin, la poltica, vista al microscopio, las profesiones -de fe grotescas, una estrechez de espritu inconcebible. -Carlos oa con cierta atencin la inspida +respectivos a que pertenecían los viajeros, y por<span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span> +fin, la política, vista al microscopio, las profesiones +de fe grotescas, una estrechez de espíritu inconcebible. +Carlos oía con cierta atención la insípida charla; como los campos que atravesaba le -traan la perdida nota impresional de la patria, as -el palabreo que llegaba a sus odos haca revivir +traían la perdida nota impresional de la patria, así +el palabreo que llegaba a sus oídos hacía revivir en su memoria el mundo normal en cuyo seno -pas su juventud. Luego sus ojos se perdan en la -dilatada llanura, extensa como el mar y como l +pasó su juventud. Luego sus ojos se perdían en la +dilatada llanura, extensa como el mar y como él generadora de tristezas.</p> -<p>Pedro, solo y grave en un vagn de 2., miraba +<p>Pedro, solo y grave en un vagón de 2ª., miraba con asombro nuestros campos, buscando en ellos -el cultivo, la subdivisin, el canal de riego, el bosque, -el aspecto europeo, en una palabra. Una sensacin -indefinible le oprima y a veces sacaba la +el cultivo, la subdivisión, el canal de riego, el bosque, +el aspecto europeo, en una palabra. Una sensación +indefinible le oprimía y a veces sacaba la cabeza por la portezuela, ansioso, en la expectativa -de un cambio que no se produca.</p> +de un cambio que no se producía.</p> -<p>Por fin, a la cada del da, el tren lleg al Azul; -Carlos se dirigi a la posada. En la puerta del +<p>Por fin, a la caída del día, el tren llegó al Azul; +Carlos se dirigió a la posada. En la puerta del gran patio donde llegan las diligencias, carruajes y gente de a caballo, se encontraba un hombre -recostado en un poste. Tendra de cuarenta a cincuenta -aos; alto, delgado, barba canosa, ojos negros +recostado en un poste. Tendría de cuarenta a cincuenta +años; alto, delgado, barba canosa, ojos negros serenos. Su traje era el de nuestros gauchos, -chirip, poncho, un modesto tirador viejo ya, un -sombrero de felpa entrado en aos y unas fuertes +chiripá, poncho, un modesto tirador viejo ya, un +sombrero de felpa entrado en años y unas fuertes botas de baqueta, nuevas, compra sin duda de la -vspera. A pesar de haber visto a Carlos, no hizo -un movimiento. Este avanz sonriendo hacia l y +víspera. A pesar de haber visto a Carlos, no hizo +un movimiento. Este avanzó sonriendo hacia él y le puso la mano en el hombro.</p> -<p>—No me reconoces, Tobas?</p> +<p>—¿No me reconoces, Tobías?</p> -<p>—Nio Carlos...</p> +<p>—Niño Carlos...</p> -<p>No pudo decir ms; se sac el sombrero, empez -a darlo vuelta entre las manos y se qued mirando -a Carlos con tamaos ojos de asombro.</p> +<p>No pudo decir más; se sacó el sombrero, empezó +a darlo vuelta entre las manos y se quedó mirando +a Carlos con tamaños ojos de asombro.</p> -<p>—S, mi buen Tobas, estoy muy cambiado. Ade<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span>ms, -hace como diez aos que no nos vemos. Y -cmo va la salud? Y los hijos?</p> +<p>—Sí, mi buen Tobías, estoy muy cambiado. Ade<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span>más, +hace como diez años que no nos vemos. ¿Y +cómo va la salud? ¿Y los hijos?</p> -<p>—Buenos todos, seor; los muchachos andan en -tropa. Anselmo sali anteayer con una punta y -Gregorio debe llegar maana o pasado.</p> +<p>—Buenos todos, señor; los muchachos andan en +tropa. Anselmo salió anteayer con una punta y +Gregorio debe llegar mañana o pasado.</p> -<p>—Y quines hay en la Quebrada?</p> +<p>—¿Y quiénes hay en la Quebrada?</p> <p>—Manuel Tabares, cuatro peones y la vieja Nicasia.</p> -<p>—An vive Nicasia?</p> +<p>—¿Aún vive Nicasia?</p> -<p>—Cuando ha sabido que el nio iba a venir +<p>—Cuando ha sabido que el niño iba a venir se ha puesto como loca.</p> -<p>—Bueno; tenemos tiempo de hablar. Cuntos -caballos has trado?</p> +<p>—Bueno; tenemos tiempo de hablar. ¿Cuántos +caballos has traído?</p> <p>—Cuatro, por si acaso, aunque ninguno hemos de tener que cambiar.</p> -<p>—Y el carro?</p> +<p>—¿Y el carro?</p> -<p>—Llegar maana a la tarde. Cundo nos vamos, -seor?</p> +<p>—Llegará mañana a la tarde. ¿Cuándo nos vamos, +señor?</p> -<p>—Maana bien temprano, para llegar con da.</p> +<p>—Mañana bien temprano, para llegar con día.</p> <p>—Saliendo a las seis estamos a las cinco en la Quebrada.</p> -<p>—Tobas, este hombre (y sealaba a Pedro, que, -con un saco de noche en la mano, correcto e inmvil, -haba presenciado el dilogo sin entender una +<p>—Tobías, este hombre (y señalaba a Pedro, que, +con un saco de noche en la mano, correcto e inmóvil, +había presenciado el diálogo sin entender una palabra), este hombre es mi sirviente, pero no habla -espaol. Dice que aunque no es muy de a +español. Dice que aunque no es muy de a caballo, quiere ir montado, en vez de esperar el carro. Dale uno de buen andar y manso.</p> -<p>—El moro, seor.</p> +<p>—El moro, señor.</p> <p>—Vaya por el moro. A las 5 me recuerdas con todo listo.</p> -<p>Desfil el clsico <i>men</i> de los hoteles de campaa -en nuestra tierra. Un buen puchero? Un -buen asado? Jams! Frituras, guisos pseudo-franceses, +<p>Desfiló el clásico <i>menú</i> de los hoteles de campaña +en nuestra tierra. ¿Un buen puchero? ¿Un +buen asado? ¡Jamás! Frituras, guisos pseudo-franceses, combinaciones de un <i>chef</i> que, para elevarse al arte cree deber salir de la naturaleza. Carlos -recorri la lista, record su experiencia pasada<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span> -y pidi un ingenuo bife con <i>dos de a caballo</i>, una -botella de cerveza inglesa y queso. Ay de aquel -que sale de ese rgimen higinico!</p> - -<p>El cansancio del ferrocarril le di algunas horas -de sueo. Pero cuando a las 5 de la maana -Tobas vino a golpear su puerta, le encontr vestido +recorrió la lista, recordó su experiencia pasada<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span> +y pidió un ingenuo bife con <i>dos de a caballo</i>, una +botella de cerveza inglesa y queso. ¡Ay de aquel +que sale de ese régimen higiénico!</p> + +<p>El cansancio del ferrocarril le dió algunas horas +de sueño. Pero cuando a las 5 de la mañana +Tobías vino a golpear su puerta, le encontró vestido y pronto a montar.</p> -<p>As que dejaron el pueblo y que el espacio abierto -se present, Carlos sinti esa sensacin deliciosa -que slo los argentinos sabemos apreciar, cuando, +<p>Así que dejaron el pueblo y que el espacio abierto +se presentó, Carlos sintió esa sensación deliciosa +que sólo los argentinos sabemos apreciar, cuando, sobre un buen caballo, se galopa por los campos -en la maana. Una leve brisa, fresca, con un -olor sano e intenso, vena de oriente, donde el sol +en la mañana. Una leve brisa, fresca, con un +olor sano e intenso, venía de oriente, donde el sol se elevaba ya, pugnando por abrir camino a sus -rayos al travs de un grupo de nubes. Las estancias -esparcidas en la extensin de la llanura, +rayos al través de un grupo de nubes. Las estancias +esparcidas en la extensión de la llanura, como islas en un mar inmenso, manchaban con sus -tonos obscuros la sbana de verde plido en la -que la vista se perda hasta el confn del horizonte. +tonos obscuros la sábana de verde pálido en la +que la vista se perdía hasta el confín del horizonte. Los caballos, contentos y briosos, resoplaban -con energa, levantando sobre el camino resecado +con energía, levantando sobre el camino resecado una nube de polvo, que iba a disolverse a la espalda en fugitivos remolinos. Un grupo de -ovejas que coma al borde de la ruta se precipitaba -al lado opuesto y detrs iba toda la majada, +ovejas que comía al borde de la ruta se precipitaba +al lado opuesto y detrás iba toda la majada, desatentada, como si corriera un peligro inmenso. Cuatro o cinco corderos quedaban rezagados, con la colita entre las piernas, enclenques, temblorosos bajo su cuero desnudo y arrugado, balando con -un quejido lastimoso. Diez o doce madres haban -dado vuelta cara y respondan al llamado sin cesar, -como sacando la voz de las entraas para que +un quejido lastimoso. Diez o doce madres habían +dado vuelta cara y respondían al llamado sin cesar, +como sacando la voz de las entrañas para que sus hijos las reconocieran. Un perro, girando a -la carrera alrededor del rebao, ladraba furioso +la carrera alrededor del rebaño, ladraba furioso al pasar junto al grupo de jinetes, cuyos caballos agachaban las orejas e hinchaban ligeramente el lomo. Luego, una manada de yeguas que sale a<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span> -escape, se detiene a cincuenta varas y queda inmvil, +escape, se detiene a cincuenta varas y queda inmóvil, las orejas rectas, los ojos grandes e ingenuos. -El sultn est a la cabeza, soberbio con su +El sultán está a la cabeza, soberbio con su larga crin y opulenta cola. Brilla su pelo inmaculado -como un tejido de acero. Un potrillo ms +como un tejido de acero. Un potrillo más audaz se acerca, hace una cabriola, rompe a la carrera, se detiene al pie de la madre y se pone -tranquilamente a mamar. Las vacas son ms reposadas; +tranquilamente a mamar. Las vacas son más reposadas; algunas levantan la cabeza, pero pronto la -inclinan sobre la tierra y continan rumiando. Uno -que otro toro esplndido se cuadra noblemente, escarba +inclinan sobre la tierra y continúan rumiando. Uno +que otro toro espléndido se cuadra noblemente, escarba el suelo y mira con arrogancia.</p> <p>Los <i>teros</i> atronan el aire; parecen la bocina del @@ -7158,176 +7120,176 @@ contra la conquista europea. Avanzan audaces, cruzan a dos varas de los jinetes como una saeta y se pierden a lo lejos, dando la voz de alarma que hace poner en fuga a los patos que reposan en la -prxima laguna, rica en juncos y pobre en agua. -La lechuza, inmvil sobre una viscachera o en la +próxima laguna, rica en juncos y pobre en agua. +La lechuza, inmóvil sobre una viscachera o en la punta de un palo de alambrado, abre el pico como -un resorte mecnico, lanza su grito gutural, que -en la noche inquieta los espritus ms serenos, -deja caer sus prpados amarillentos, que tienen ms -expresin que sus ojos mismos y queda en su postura -egipcia. Multitud de pequeas aves saltan +un resorte mecánico, lanza su grito gutural, que +en la noche inquieta los espíritus más serenos, +deja caer sus párpados amarillentos, que tienen más +expresión que sus ojos mismos y queda en su postura +egipcia. Multitud de pequeñas aves saltan a cada instante de entre el pasto; por momentos, -una perdiz hiende el aire con su silbido caracterstico +una perdiz hiende el aire con su silbido característico y el ruido estridente de sus alas al batir precipitadas; otras se agachan, se disuelven entre -los tonos grises de la tierra y quedan inmviles. -De tiempo en tiempo Tobas les lanza su rebenque, +los tonos grises de la tierra y quedan inmóviles. +De tiempo en tiempo Tobías les lanza su rebenque, no siempre sin resultado, ante el asombro -de Pedro, que contempla atnito el nuevo sistema -cinegtico.</p> +de Pedro, que contempla atónito el nuevo sistema +cinegético.</p> -<p>Y as avanzan en silencio, Carlos perdido en sus -reflexiones, el sirviente un tanto dolorido ya, To<span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span>bas +<p>Y así avanzan en silencio, Carlos perdido en sus +reflexiones, el sirviente un tanto dolorido ya, To<span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span>bías con la indiferencia suprema del gaucho por -todas las cosas de la vida. Cada media hora, Tobas -da la seal de reposo deteniendo su caballo y -ponindolo a un trote suave, pero que rinde camino. -Segn l, el secreto para llegar pronto no est -en andar ligero, sino en andar seguido. Tobas +todas las cosas de la vida. Cada media hora, Tobías +da la señal de reposo deteniendo su caballo y +poniéndolo a un trote suave, pero que rinde camino. +Según él, el secreto para llegar pronto no está +en andar ligero, sino en andar seguido. Tobías nombra las estancias que aparecen a lo lejos, a -medida que se avanza y que las copas de lamos -que se vean suspendidas en el aire se unen a sus +medida que se avanza y que las copas de álamos +que se veían suspendidas en el aire se unen a sus troncos al cesar el miraje. A las doce se hace alto -junto a un jagel rodeado de algunos sauces y -parasos que ofrecen una sombra suficiente. Carlos -no ha querido ir a una pulpera que est a diez -cuadras, en una estancia donde indudablemente habra -sido muy bien recibido, pero en lo que habran +junto a un jagüel rodeado de algunos sauces y +paraísos que ofrecen una sombra suficiente. Carlos +no ha querido ir a una pulpería que está a diez +cuadras, en una estancia donde indudablemente habría +sido muy bien recibido, pero en lo que habrían tardado tres horas en matar algunos pollos -y donde habra tenido que hablar sobre cuanto -Dios cri. Tobas, que se ha avanzado, despus de +y donde habría tenido que hablar sobre cuanto +Dios crió. Tobías, que se ha avanzado, después de manear cuidadosamente los dos caballos de repuesto, vuelve a la media hora con un carnero muerto y degollado, pan, vino y sal, hace fuego, fabrica un asador con una rama de sauce y a los veinte minutos se presenta con un asado color de oro, -chisporroteando an y chorreando de jugo.</p> +chisporroteando aún y chorreando de jugo.</p> -<p>Diez, veinte aos de Pars, comiendo en Bignon, -cenando en el caf Anglais, no alcanzan jams a +<p>Diez, veinte años de París, comiendo en Bignon, +cenando en el café Anglais, no alcanzan jamás a borrar en nosotros el tinte criollo, la tendencia -indgena, el amor a las cosas patrias... y el gusto +indígena, el amor a las cosas patrias... y el gusto por el cordero al asador. Se quema uno los dedos, -es cierto, queda en la boca cierto sabor <i>empat</i>, -pero es esa una sensacin posterior, altamente compensada +es cierto, queda en la boca cierto sabor <i>empaté</i>, +pero es esa una sensación posterior, altamente compensada por las delicias del primer momento.</p> -<p>La charla de sobremesa anim a Tobas, que -aprovech una buena ocasin para echar fuera -lo que sin duda le estaba trabajando haca tiempo.</p> +<p>La charla de sobremesa animó a Tobías, que +aprovechó una buena ocasión para echar fuera +lo que sin duda le estaba trabajando hacía tiempo.</p> -<p>—Dgame, seor, viene por mucho tiempo a +<p>—Dígame, señor, ¿viene por mucho tiempo a la Quebrada?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span></p> -<p>—Por mucho tiempo, Tobas; no pienso moverme -de all hasta que vuelva a Europa.</p> +<p>—Por mucho tiempo, Tobías; no pienso moverme +de allí hasta que vuelva a Europa.</p> -<p>—Pero cmo va a vivir en esos ranchos, seor! -Cmo no se ha ido ms bien a las Tunas?</p> +<p>—¡Pero cómo va a vivir en esos ranchos, señor! +¿Cómo no se ha ido más bien a las Tunas?</p> -<p>—Te incomoda mi visita, mi buen Tobas?</p> +<p>—¿Te incomoda mi visita, mi buen Tobías?</p> -<p>—Por dnde, seor!</p> +<p>—¡Por dónde, señor!</p> <p>—Entonces, no hay que hablar.</p> -<p>Tobas se rasc la nuca, ensill de nuevo los +<p>Tobías se rascó la nuca, ensilló de nuevo los caballos y pronto la partida estaba en marcha. -Fu ese el momento duro para Pedro. Al principio, +Fué ese el momento duro para Pedro. Al principio, el buen galope del moro recomendado por -Tobas le haba seducido; pero pronto le doli la +Tobías le había seducido; pero pronto le dolió la cintura, las rodillas le empezaron a arder en la -parte que frotaban la silla y cuando despus del -reposo del almuerzo volvi a su postura de centauro, -todo el cuerpo protest en un estremecimiento. -Se domin, sin embargo, sonri a Carlos -y parti heroicamente al galope.</p> - -<p>A las tres de la tarde, poco despus de atravesar -el arroyo de Chapaleof, algunas gotas de -agua empezaron a caer. El cielo se haba cubierto +parte que frotaban la silla y cuando después del +reposo del almuerzo volvió a su postura de centauro, +todo el cuerpo protestó en un estremecimiento. +Se dominó, sin embargo, sonrió a Carlos +y partió heroicamente al galope.</p> + +<p>A las tres de la tarde, poco después de atravesar +el arroyo de Chapaleofú, algunas gotas de +agua empezaron a caer. El cielo se había cubierto por completo y pronto un aguacero tremendo -cay sobre los viajeros. La tierra pareca revivir -bajo la onda; un olor de humedad se desprenda -del suelo. El horizonte se haba estrechado -y los montes de las estancias ms prximas se +cayó sobre los viajeros. La tierra parecía revivir +bajo la onda; un olor de humedad se desprendía +del suelo. El horizonte se había estrechado +y los montes de las estancias más próximas se iban disolviendo entre la bruma. La lluvia redoblaba de violencia a cada instante y los viajeros estaban empapados hasta la carne.</p> -<p>As marcharon dos horas, lentamente, al paso, -porque el suelo se haba hecho resbaladizo. Carlos, -rebelde a la fatiga fsica, haba recibido con -placer la lluvia. En cuanto a Pedro, slo Dios y -l saben lo que pas en esos momentos por su alma -y la opinin que form de nuestra tierra argentina +<p>Así marcharon dos horas, lentamente, al paso, +porque el suelo se había hecho resbaladizo. Carlos, +rebelde a la fatiga física, había recibido con +placer la lluvia. En cuanto a Pedro, sólo Dios y +él saben lo que pasó en esos momentos por su alma +y la opinión que formó de nuestra tierra argentina y de sus modos de vialidad.</p> <p>A las 7 de la noche, profundamente obscura, bajo<span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span> la lluvia, un violento aullar de perros se hizo oir -y una luz mortecina apareci a unos cien pasos.</p> +y una luz mortecina apareció a unos cien pasos.</p> -<p>—Llegamos, seor, dijo Tobas.</p> +<p>—Llegamos, señor, dijo Tobías.</p> -<p>El viejo capataz se avanz, grit a los perros, -que callaron al reconocer su voz y di los caballos -a dos o tres hombres que haban salido de la cocina. +<p>El viejo capataz se avanzó, gritó a los perros, +que callaron al reconocer su voz y dió los caballos +a dos o tres hombres que habían salido de la cocina. Una viejecita, con la cabeza descubierta bajo -la lluvia, se avanz mirando a uno y otro lado -y cuando hubo reconocido a Carlos, lo ayud a bajar, -repitiendo sin cesar: "Nio Carlitos! Dios se +la lluvia, se avanzó mirando a uno y otro lado +y cuando hubo reconocido a Carlos, lo ayudó a bajar, +repitiendo sin cesar: "Niño Carlitos! Dios se lo pague!"</p> -<p>Carlos cort el torrente de las expansiones y gan -rpidamente la casa, seguido de Pedro, rgido como -un autmata. Cambi de ropa, comi y con inmensa -delicia se tendi en una cama.</p> +<p>Carlos cortó el torrente de las expansiones y ganó +rápidamente la casa, seguido de Pedro, rígido como +un autómata. Cambió de ropa, comió y con inmensa +delicia se tendió en una cama.</p> -<p>A la maana siguiente se levant temprano, tuvo -su conferencia con Nicasia, a quien pronto despach -a la cocina y di un vistazo sobre su morada. -He aqu lo que vi.</p> +<p>A la mañana siguiente se levantó temprano, tuvo +su conferencia con Nicasia, a quien pronto despachó +a la cocina y dió un vistazo sobre su morada. +He aquí lo que vió.</p> -<p>Una pequea casa de material, con techo de +<p>Una pequeña casa de material, con techo de hierro de media agua, ocupaba el fondo de un cuadrado. A la derecha un rancho, cocina y cuarto -de peones. A la izquierda la habitacin de -Nicasia, sin duda, un pequeo rancho de paja. Al +de peones. A la izquierda la habitación de +Nicasia, sin duda, un pequeño rancho de paja. Al frente un palenque para atar caballos y en el -centro del patio un omb raqutico que se haba -ido en races. Las tres piezas de su apartamento -consistan en un dormitorio casi desnudo de muebles, +centro del patio un ombú raquítico que se había +ido en raíces. Las tres piezas de su apartamento +consistían en un dormitorio casi desnudo de muebles, un comedor por el estilo y un gran cuarto -donde haba algunas viejas sillas de montar, bolsas, +donde había algunas viejas sillas de montar, bolsas, una romana, una pila de cueros secos en un -rincn, diarios viejos, un tercio de yerba, una damajuana -de aguardiente, barricas de azcar, una +rincón, diarios viejos, un tercio de yerba, una damajuana +de aguardiente, barricas de azúcar, una bolsa de sal y en una pared un retrato del general -Mitre en 1860. All haba dormido Pedro.</p> +Mitre en 1860. Allí había dormido Pedro.</p> -<p>Carlos sac una silla al corredor, puso sobre otra -las piernas y cay en profunda meditacin. El<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span> -da estaba espesamente nublado y la lluvia caa +<p>Carlos sacó una silla al corredor, puso sobre otra +las piernas y cayó en profunda meditación. El<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span> +día estaba espesamente nublado y la lluvia caía por momentos. Un silencio de muerte reinaba sobre -los campos y el horizonte conclua a cien varas. +los campos y el horizonte concluía a cien varas. A lo lejos, el eco amortiguado de un cencerro o el apagado ladrido de un perro. Contra un pilar del corredor, el criado fiel, perdido en ese mundo -nuevo para l, dejaba vagar su mirada por el -cielo gris. Carlos sinti que el corazn se le oprima; -temi que la paz tan buscada no estuviera -all, comprendi que mientras durase la tormenta -intensa era intil buscar la tranquilidad de las -cosas para darla a su espritu conturbado y pas -la mano por su frente. De nuevo mir a su alrededor; -un recuerdo pas por su memoria, una +nuevo para él, dejaba vagar su mirada por el +cielo gris. Carlos sintió que el corazón se le oprimía; +temió que la paz tan buscada no estuviera +allí, comprendió que mientras durase la tormenta +intensa era inútil buscar la tranquilidad de las +cosas para darla a su espíritu conturbado y pasó +la mano por su frente. De nuevo miró a su alrededor; +un recuerdo pasó por su memoria, una amarga noche en que inclinaba ya su cuerpo sobre -el Sena, en Pars, para buscar la calma en la -muerte. La lluvia caa, montona, triste, sepulcral; -la llanura pareca envuelta en una mortaja. -Carlos inclin la cabeza llena de sombras, murmurando:</p> +el Sena, en París, para buscar la calma en la +muerte. La lluvia caía, monótona, triste, sepulcral; +la llanura parecía envuelta en una mortaja. +Carlos inclinó la cabeza llena de sombras, murmurando:</p> -<p>—Heme en el fondo del ro, con una piedra +<p>—Heme en el fondo del río, con una piedra al cuello.</p> <p class="i4"> @@ -7337,611 +7299,611 @@ al cuello.</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_14" id="Footnote_14" href="#FNanchor_14"> -<span class="label">[14]</span></a> Este fragmento, as como los dos titulados "De +<span class="label">[14]</span></a> Este fragmento, así como los dos titulados "De cepa criolla" y "A las cuchillas", formaba parte de un estudio de nuestra sociabilidad en aquel momento, que -empec a escribir en 1884. Ese trabajo ha quedado definitivamente +empecé a escribir en 1884. Ese trabajo ha quedado definitivamente sin concluir porque esas cosas, cuando no se -publican de primera intencin, dan ms trabajo para +publican de primera intención, dan más trabajo para corregirlas, que para escribirlas de nuevo. Si publico -aqu esos fragmentos, es porque pueden leerse sin que -choque su incoherencia, refirindose cada uno a un cuadro +aquí esos fragmentos, es porque pueden leerse sin que +choque su incoherencia, refiriéndose cada uno a un cuadro o a un asunto particular.</p> <p><a name="Footnote_15" id="Footnote_15" href="#FNanchor_15"> <span class="label">[15]</span></a> Debe recordarse que en los vapores franceses -("Messageries Maritimes"), los pasajeros de 1. y 2. clases, +("Messageries Maritimes"), los pasajeros de 1.ª y 2.ª clases, viajan confundidos.</p></div> <h2><a name="De_cepa_criolla" id="De_cepa_criolla">De cepa criolla</a></h2> -<p>Carlos Narbal perteneca a una familia de larga -data en tierra argentina y a la que no haban faltado -las ilustraciones patriticas de la independencia -ni los mrtires de las luchas civiles. Su -abuelo, el primer Narbal criollo, fu sorprendido -a los veinticinco aos por la tormenta de 1810. +<p>Carlos Narbal pertenecía a una familia de larga +data en tierra argentina y a la que no habían faltado +las ilustraciones patrióticas de la independencia +ni los mártires de las luchas civiles. Su +abuelo, el primer Narbal criollo, fué sorprendido +a los veinticinco años por la tormenta de 1810. De la tranquila vida colonial, un momento interrumpida por el rechazo de las invasiones inglesas, -en el que haba tomado una parte honorable -como oficial subalterno, se vi de pronto envuelto -en el torbellino de la revolucin, al que le empujaban -ms sus amistades y vinculaciones con las +en el que había tomado una parte honorable +como oficial subalterno, se vió de pronto envuelto +en el torbellino de la revolución, al que le empujaban +más sus amistades y vinculaciones con las cabezas calientes de la juventud patricia, que sus inspiraciones propias. Rico, relativamente a la -poca, hacendado y por lo tanto fantico por D. Mariano -Moreno, bast la presencia de su dolo en +época, hacendado y por lo tanto fanático por D. Mariano +Moreno, bastó la presencia de su ídolo en la primera junta para determinar el partido a que -haba de afiliarse. Grit: abajo Cisneros! el 25 -de Mayo, sin ponerse ronco, form parte de un -grupo que arrancaba carteles, aplaudi a Passo, hizo -una crtica razonable contra el discurso de recepcin +había de afiliarse. Gritó: ¡abajo Cisneros! el 25 +de Mayo, sin ponerse ronco, formó parte de un +grupo que arrancaba carteles, aplaudió a Passo, hizo +una crítica razonable contra el discurso de recepción de Saavedra y luego, entrada la noche, como -haca fro y lloviznaba, abri su paragua y se fu -tranquilamente a su casa, donde cont la jornada +hacía frío y lloviznaba, abrió su paragua y se fué +tranquilamente a su casa, donde contó la jornada a su vieja madre con la misma sencillez con que hubiera narrado una corrida de sortijas. No se daba cuenta de la importancia del movimiento, no -tena ambiciones ni imaginacin. Era, pues, un<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span> -hombre feliz de la colonia, el tipo ms completo +tenía ambiciones ni imaginación. Era, pues, un<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span> +hombre feliz de la colonia, el tipo más completo de la especie que haya vivido sobre la tierra. Una -noche, en una sobremesa del caf de Mallcos en -que se haba apurado ms de lo habitual el Valdepeas +noche, en una sobremesa del café de Mallcos en +que se había apurado más de lo habitual el Valdepeñas y el Jerez, varios de sus amigos declararon -su intencin de ir a reunirse al ejrcito del -coronel Balcarce que operaba en el alto Per, aprovechando +su intención de ir a reunirse al ejército del +coronel Balcarce que operaba en el alto Perú, aprovechando la partida de Castelli, el fugaz Saint-Just -de nuestra revolucin. No s cmo vendra -la cosa, pero nuestro hombre jur, se arrepinti -un poco a la maana siguiente, se consol al medioda, -arregl su equipo a la noche, parti con -los compaeros, se uni a Balcarce la vspera de -Suipacha, se bati dignamente y se disgust por -completo del oficio el da de la ejecucin de Crdoba, -Nieto y Paula Sanz. En la primera ocasin -regres a Buenos Aires, habiendo pagado su deuda -a la patria, se cas y pronto dos hijos le dieron el -corte definitivo del hombre de hogar. El primognito -creci en aquella atmsfera ruidosa y vehemente -de la revolucin, tan lejos hoy de nosotros, -que cada ao transcurrido parece un siglo. Los +de nuestra revolución. No sé cómo vendría +la cosa, pero nuestro hombre juró, se arrepintió +un poco a la mañana siguiente, se consoló al mediodía, +arregló su equipo a la noche, partió con +los compañeros, se unió a Balcarce la víspera de +Suipacha, se batió dignamente y se disgustó por +completo del oficio el día de la ejecución de Córdoba, +Nieto y Paula Sanz. En la primera ocasión +regresó a Buenos Aires, habiendo pagado su deuda +a la patria, se casó y pronto dos hijos le dieron el +corte definitivo del hombre de hogar. El primogénito +creció en aquella atmósfera ruidosa y vehemente +de la revolución, tan lejos hoy de nosotros, +que cada año transcurrido parece un siglo. Los cuentos de los viejos sirvientes de la casa, que -todos haban servido, respiraban olor a combates. -La nota tosca del herosmo, la habitud de la -idea de lucha se hunda en el cerebro del nio. +todos habían servido, respiraban olor a combates. +La nota tosca del heroísmo, la habitud de la +idea de lucha se hundía en el cerebro del niño. Luego las guerras civiles, los amargos momentos -del ao veinte, el hogar inquieto, el padre meditabundo, -la madre llorosa. Tena catorce aos -el da de Ituzaing y era ya un pequeo patricio, -exaltado, entusiasta, sediento de accin, la anttesis -del padre, a quien slo deba la vida, pues su -alma era hija directa de la revolucin. Cuando -abri los ojos a la luz y con la virilidad lleg la -dignidad, vi a su padre consumirse lentamente en -la agona moral de la dictadura, bajo el peso del -oprobio y la vergenza. Rosas imperaba y la ju<span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span>ventud -se estremeca. Muerto su padre, casada su -hermana con un hombre de la situacin que protegera -a la madre, logr una noche embarcarse y -pas a Montevideo. La revolucin del Sud le cont +del año veinte, el hogar inquieto, el padre meditabundo, +la madre llorosa. Tenía catorce años +el día de Ituzaingó y era ya un pequeño patricio, +exaltado, entusiasta, sediento de acción, la antítesis +del padre, a quien sólo debía la vida, pues su +alma era hija directa de la revolución. Cuando +abrió los ojos a la luz y con la virilidad llegó la +dignidad, vió a su padre consumirse lentamente en +la agonía moral de la dictadura, bajo el peso del +oprobio y la vergüenza. Rosas imperaba y la ju<span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span>ventud +se estremecía. Muerto su padre, casada su +hermana con un hombre de la situación que protegería +a la madre, logró una noche embarcarse y +pasó a Montevideo. La revolución del Sud le contó entre sus soldados; batidos, deshechos, pocos lograron -salvar del desastre. Narbal escap, se uni -a Lavalle, luego a Paz y de nuevo se encerr en -Montevideo con la ilusin perdida y el alma resuelta. -Cun largos han sido para nuestros padres -esos das, esos aos de eterna expectativa, en que -cada nueva luna traa la noticia de un nuevo desastre, -fijos los ojos en la dictadura grantica que -del otro lado del Plata se levantaba sombra, desafiando -el tiempo y el esfuerzo humano! En el da -la batalla estril en la que se pierde la vida sin +salvar del desastre. Narbal escapó, se unió +a Lavalle, luego a Paz y de nuevo se encerró en +Montevideo con la ilusión perdida y el alma resuelta. +¡Cuán largos han sido para nuestros padres +esos días, esos años de eterna expectativa, en que +cada nueva luna traía la noticia de un nuevo desastre, +fijos los ojos en la dictadura granítica que +del otro lado del Plata se levantaba sombría, desafiando +el tiempo y el esfuerzo humano! En el día +la batalla estéril en la que se pierde la vida sin esperanza de que el tiempo fugitivo traiga la libertad; en la noche, el insomnio que causa la conciencia del porvenir perdido y la amargura infinita de la patria deshonrada!</p> -<p>Tarde ya, pasados los treinta aos, Narbal uni +<p>Tarde ya, pasados los treinta años, Narbal unió su suerte a la de la hija de un proscripto como -l, dulce criatura que haba crecido atnita dentro +él, dulce criatura que había crecido atónita dentro de un infierno de odios y de sangre. Carlos -naci en 1850 y desde ese da la fisonoma de su -padre se hizo ms obscura aun. El porvenir de su +nació en 1850 y desde ese día la fisonomía de su +padre se hizo más obscura aun. El porvenir de su hijo, sin patria desde la cuna, sin fortuna (sus -bienes haban sido confiscados por Rosas) le aterraba. -Por fin brill el bendecido momento de Caseros. +bienes habían sido confiscados por Rosas) le aterraba. +Por fin brilló el bendecido momento de Caseros. Los que en ese instante grabaron el nombre -del Libertador en el alma, no lo olvidaron jams. +del Libertador en el alma, no lo olvidaron jamás. Caseros lava la vida entera de Urquiza, como -Ituzaing la de Alvear. No se da la libertad a un +Ituzaingó la de Alvear. No se da la libertad a un pueblo ni se salva la independencia de la patria, sin que la historia olvide las debilidades humanas y consagre el tipo de los hombres en el momento -trgico de su vida.</p> +trágico de su vida.</p> -<p>Narbal volvi a su patria y al ensanchar sus<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span> -pulmones, al empezar la vida a los cuarenta aos, +<p>Narbal volvió a su patria y al ensanchar sus<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span> +pulmones, al empezar la vida a los cuarenta años, como si su organismo moral se hubiera renovado, de nuevo al destierro, empujado por muchos de los -que haba combatido cuando doblaban la cabeza -servil bajo Rosas y por la agitacin insensata de -una juventud vida de ruido, sin conciencia del -pasado y sin visin del porvenir. El golpe fu rudo -y la tierra extraa ms sola que en los amargos das -de la lucha. Una melancola profunda se apoder -de l, perdi la esperanza que un momento haba -brillado ante sus ojos y se extingui en silencio -en brazos de su fiel compaera, oprimiendo la mano +que había combatido cuando doblaban la cabeza +servil bajo Rosas y por la agitación insensata de +una juventud ávida de ruido, sin conciencia del +pasado y sin visión del porvenir. El golpe fué rudo +y la tierra extraña más sola que en los amargos días +de la lucha. Una melancolía profunda se apoderó +de él, perdió la esperanza que un momento había +brillado ante sus ojos y se extinguió en silencio +en brazos de su fiel compañera, oprimiendo la mano de su hijo.</p> -<p>Carlos volvi a la patria; los bienes de su familia -le haban sido restitudos. Su primera educacin -fu la de todos nosotros, superficial, arrancada +<p>Carlos volvió a la patria; los bienes de su familia +le habían sido restituídos. Su primera educación +fué la de todos nosotros, superficial, arrancada a trozos a la debilidad de la madre, con sus -largas estadas en el campo predilecto, los numerosos -aos recomenzados en el curso universitario +largas estadías en el campo predilecto, los numerosos +años recomenzados en el curso universitario y en la adolescencia, la vida vagabunda, un tanto <i>compadre</i>, que hoy se ha perdido felizmente por -completo. Las hazaas de media noche, las asociaciones -para el escndalo nocturno, el prurito +completo. Las hazañas de media noche, las asociaciones +para el escándalo nocturno, el prurito del valor en las luchas contra el infeliz <i>sereno</i>, el -asalto a los cafs, a los bailes de los suburbios, el +asalto a los cafés, a los bailes de los suburbios, el contacto malsano de las bajas clases sociales cuyos -hbitos se toman, el lento desvanecimiento de las +hábitos se toman, el lento desvanecimiento de las lecciones puras del hogar. Los que han pasado en -esa atmsfera su primera juventud y han conseguido -rehacerse una ilusin de la vida y una concepcin +esa atmósfera su primera juventud y han conseguido +rehacerse una ilusión de la vida y una concepción recta del honor, necesitan haber tenido de acero los resortes fundamentales del alma. La -guerra del Paraguay fu, en ese sentido, un beneficio -inmenso para nuestro pas. Por aficin a las -armas, por admiracin a muchos oficiales de la poca, +guerra del Paraguay fué, en ese sentido, un beneficio +inmenso para nuestro país. Por afición a las +armas, por admiración a muchos oficiales de la época, pendencieros, decidores, eternos arrastradores de poncho, tal vez un poco por el palpitar de la<span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">[249]</a></span> -<i>fibra salvaje</i> que jams se extingue por completo, -muchos jvenes de 18 a 25 aos, de los que entonces -hacan esa vida ignominiosa, partieron a campaa +<i>fibra salvaje</i> que jamás se extingue por completo, +muchos jóvenes de 18 a 25 años, de los que entonces +hacían esa vida ignominiosa, partieron a campaña y se rehabilitaron cayendo noblemente en los campos de batalla o ilustrando su nombre por el valor y la buena conducta.</p> -<p>Carlos era muy joven an. Por otra parte, su -ndole recta y generosa, cierto amor <i>dilettante</i> al -estudio, sobre todo a la lectura, y por ltimo un -largo viaje para terminar su educacin en Europa, +<p>Carlos era muy joven aún. Por otra parte, su +índole recta y generosa, cierto amor <i>dilettante</i> al +estudio, sobre todo a la lectura, y por último un +largo viaje para terminar su educación en Europa, que su madre, bien aconsejada, le hizo hacer, le -salvaron del peligro de una vida que habra destrudo -su porvenir. Pas tres aos en un colegio -ingls, anexo a la Universidad de Oxford y all -se oper la transformacin radical de su organismo +salvaron del peligro de una vida que habría destruído +su porvenir. Pasó tres años en un colegio +inglés, anexo a la Universidad de Oxford y allí +se operó la transformación radical de su organismo moral.</p> -<p>Nada como la atmsfera inglesa para regularizar +<p>Nada como la atmósfera inglesa para regularizar este conflicto eterno que se llama el alma de -un latino y ms an el alma de un sudamericano. -Sea tradicin de raza, atavismo revolucionario o -simple influencia etnogrfica, el tipo general de -nuestros jvenes se combina moralmente de excesos +un latino y más aún el alma de un sudamericano. +Sea tradición de raza, atavismo revolucionario o +simple influencia etnográfica, el tipo general de +nuestros jóvenes se combina moralmente de excesos y depresiones curiosas en sus diversos elementos. -La imaginacin ocupa un espacio inmenso y -su constante accin determina una insoportable prisa +La imaginación ocupa un espacio inmenso y +su constante acción determina una insoportable prisa de vivir, de llegar, de gozar de entrada la plenitud del objetivo. Al mismo tiempo y por la misma influencia, el objetivo es vago e indefinible para los mismos que lo persiguen. El valor nos -sobra, el valor instintivo, el valor de empuje momentneo, +sobra, el valor instintivo, el valor de empuje momentáneo, pero la voluntad persistente nos falta. Entre nosotros todo el que ha <i>querido</i> ha llegado. -Adems, la vida de "Gran Aldea", el crculo relativamente +Además, la vida de "Gran Aldea", el círculo relativamente circunscripto de nuestro mundo social, -las amistades de la infancia, que se perpetan +las amistades de la infancia, que se perpetúan en el contacto tenaz y obligado de una vida -en comn, las extensas vinculaciones de sangre que<span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span> +en común, las extensas vinculaciones de sangre que<span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span> son apoyos inconscientes, determinan en nuestra -juventud la atrofia de la individualidad, la prdida -de la iniciativa propia y de esa reserva legtima +juventud la atrofia de la individualidad, la pérdida +de la iniciativa propia y de esa reserva legítima que aconseja hacer un fondo inviolable, personal, de fuerzas morales, en vista de la dura lucha que se prepara.</p> -<p>Como el gaucho de otros tiempos que viva indolente +<p>Como el gaucho de otros tiempos que vivía indolente en la seguridad de la subsistencia, vivimos tranquilos, unos reposando en la fortuna heredada, -otros en el empleo infalible, los ms en los recursos -de la poltica. Nos apoyamos unos a otros, -vamos rodando en comn y muchas veces una fuerza +otros en el empleo infalible, los más en los recursos +de la política. Nos apoyamos unos a otros, +vamos rodando en común y muchas veces una fuerza individual que estalla en plena juventud con -carcter de <i>alguien</i>, se desilusiona en el primer -esfuerzo ante la necesidad de ceder a la apata +carácter de <i>alguien</i>, se desilusiona en el primer +esfuerzo ante la necesidad de ceder a la apatía general para no marchar solo e impotente.</p> -<p>Tal era el corte moral de Carlos; la atmsfera -inglesa pes sobre l como una pesada mquina -de nivelacin. Los fuertes ejercicios fsicos desenvolvieron -y dieron fuerza a su cuerpo, ms an, +<p>Tal era el corte moral de Carlos; la atmósfera +inglesa pesó sobre él como una pesada máquina +de nivelación. Los fuertes ejercicios físicos desenvolvieron +y dieron fuerza a su cuerpo, más aún, si se quiere, acentuaron sus necesidades animales, en saludable detrimento de sus crisis morales perpetuas. -El limitado trabajo intelectual de la educacin -inglesa permiti a su espritu el lento y +El limitado trabajo intelectual de la educación +inglesa permitió a su espíritu el lento y progresivo desarrollo, tan raro entre nosotros, donde la inteligencia marcha a saltos y procede por -aglomeraciones de difcil digestin que congestionan -el rgano. Luego, en aquella vida libre del -estudiante ingls, confiado a sus fuerzas, a sus recursos, -aprendi el valor de su propia individualidad, -adquiri el aspecto serio que oculta la prudente -reserva y se hizo un hombre de reflexin y -de voluntad. Al mismo tiempo, recuper la pureza -moral de la adolescencia y cuando lleg la edad -de los carios, se encontr con el alma preparada +aglomeraciones de difícil digestión que congestionan +el órgano. Luego, en aquella vida libre del +estudiante inglés, confiado a sus fuerzas, a sus recursos, +aprendió el valor de su propia individualidad, +adquirió el aspecto serio que oculta la prudente +reserva y se hizo un hombre de reflexión y +de voluntad. Al mismo tiempo, recuperó la pureza +moral de la adolescencia y cuando llegó la edad +de los cariños, se encontró con el alma preparada para querer y querer profundamente.</p> -<p>No es cierto que la juventud sea idntica en<span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span> -todas partes, como la maana no es igual en todo -el orbe. Hay en los jvenes ingleses un reposo que +<p>No es cierto que la juventud sea idéntica en<span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span> +todas partes, como la mañana no es igual en todo +el orbe. Hay en los jóvenes ingleses un reposo que nos es desconocido, un residuo de infancia que a -los veinte aos ha ido a reunirse, entre nosotros, +los veinte años ha ido a reunirse, entre nosotros, con los cuentos de la nodriza y los juegos de la gallina ciega. La precocidad con que se obtienen los honores viriles, la falta de un aprendizaje en -todo, la improvisacin de competencias que acaba -por comunicar al que las alcanza una alta opinin -de s mismo, son elementos desconocidos en Inglaterra, +todo, la improvisación de competencias que acaba +por comunicar al que las alcanza una alta opinión +de sí mismo, son elementos desconocidos en Inglaterra, donde la vida se desenvuelve lenta y regular.</p> -<p>Llegado a los 17 aos a Oxford, Carlos se encontr -con un mundo nuevo que le sorprendi sin +<p>Llegado a los 17 años a Oxford, Carlos se encontró +con un mundo nuevo que le sorprendió sin atraerle. Sus placeres no eran los mismos a que -vea entregarse a sus compaeros. Su ingnita aristocracia +veía entregarse a sus compañeros. Su ingénita aristocracia latina repugnaba al ejercicio muscular -constante y violento que era el fondo de la ocupacin -de sus <i>fellows</i>. Pero bien pronto la emulacin, -cierto prurito patritico (dnde no va a meterse?) +constante y violento que era el fondo de la ocupación +de sus <i>fellows</i>. Pero bien pronto la emulación, +cierto prurito patriótico (¿dónde no va a meterse?) le determinaron a esforzarse, a trabajar, a querer y tras largas y terribles horas pasadas al sol, inclinado sobre el remo o jadeante en el campo -del <i>cricket</i>, fu un da admitido a ocupar un puesto +del <i>cricket</i>, fué un día admitido a ocupar un puesto en la canoa de honor.</p> -<p>Pronto tom gusto a la vida independiente del -estudiante ingls, tuvo su apartamento, su servicio, -su caballo, el <i>valet de chambre</i> hbil y correcto, -invit a <i>lunchs</i>, entr por las formidables <i>wines -partys</i>, y como era generoso y sus medios le permitan -ser esplndido, conquist su carta de ciudadana -en el difcil mundo estudiantil en el que +<p>Pronto tomó gusto a la vida independiente del +estudiante inglés, tuvo su apartamento, su servicio, +su caballo, el <i>valet de chambre</i> hábil y correcto, +invitó a <i>lunchs</i>, entró por las formidables <i>wines +partys</i>, y como era generoso y sus medios le permitían +ser espléndido, conquistó su carta de ciudadanía +en el difícil mundo estudiantil en el que se requiere un tino exquisito para no ser demasiado obsequioso con un hijo de Lord o seco en -demasa con el triste vstago de un cura de campaa.</p> +demasía con el triste vástago de un cura de campaña.</p> -<p>Introducido por sus compaeros o por medio +<p>Introducido por sus compañeros o por medio <span class="pagenum"><a name="Page_252" id="Page_252">[252]</a></span> de cartas venidas de Londres, en el seno de algunas familias, sus ideas artificiales sobre la mujer, formadas en los bailes de suburbio en Buenos Aires -o en sitios ms caractersticos an, empezaron -a transformarse en un respeto instintivo. La atmsfera +o en sitios más característicos aún, empezaron +a transformarse en un respeto instintivo. La atmósfera de pureza moral que respira un hogar -ingls le penetr por completo y pronto, al ser +inglés le penetró por completo y pronto, al ser tratado como un hombre de honor por un padre -que le confiaba su hija, comprendi que no es necesaria +que le confiaba su hija, comprendió que no es necesaria una lucha tenaz con el instinto bestial que -inspira infamias, para vencerlo con nobleza. As, +inspira infamias, para vencerlo con nobleza. Así, lentamente, sus facultades de raza, aquellas que no debemos envidiar a pueblo alguno de la tierra, -se elevaron por la conciencia de s mismas y acercaron +se elevaron por la conciencia de sí mismas y acercaron a Carlos al ideal de un hombre, esto es, el -hombre sereno, correcto, leal y reservado, cmodo -en la vida, preparado por la reflexin para el porvenir, +hombre sereno, correcto, leal y reservado, cómodo +en la vida, preparado por la reflexión para el porvenir, como la fortaleza prepara para la desgracia. -El rasgo fundamental de su carcter fu la -profundidad inalterable de sus afecciones. Quera -a pocos, pero quera bien. Era un amigo de novela -latente; ms de una tarde, solo, pensando en la -patria lejana, sonrea al ver pasar por su espritu +El rasgo fundamental de su carácter fué la +profundidad inalterable de sus afecciones. Quería +a pocos, pero quería bien. Era un amigo de novela +latente; más de una tarde, solo, pensando en la +patria lejana, sonreía al ver pasar por su espíritu la imagen seductora del sacrificio en obsequio -de un amigo. Todo habra hecho en caso necesario. -Con una concepcin semejante de la amistad, los -pequeos rasguos duelen como heridas profundas.</p> +de un amigo. Todo habría hecho en caso necesario. +Con una concepción semejante de la amistad, los +pequeños rasguños duelen como heridas profundas.</p> -<p>Amores? El ligero <i>flirtation</i> del estudiante, la -cinta recibida en una suave presin de mano para +<p>¿Amores? El ligero <i>flirtation</i> del estudiante, la +cinta recibida en una suave presión de mano para adornar su pecho en la regata, dos ojos azules -palpitantes de jbilo el da de triunfo en el cricket, -los paseos por la tarde o la lectura romntica -de Tennyson. Pero ninguna impresin honda +palpitantes de júbilo el día de triunfo en el cricket, +los paseos por la tarde o la lectura romántica +de Tennyson. Pero ninguna impresión honda ni duradera.</p> -<p>A los veinte aos, el primer rayo de la tormenta -cay sobre su alma serena. Un telegrama lo<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span> -llam a Buenos Aires, al lado de su madre gravemente -enferma. Era su nica familia, su mundo, -su idolatra. Buena y dulce, no pudiendo habituarse -a la separacin, pero con esa fuerza de sacrificio -en la que las madres concentran toda su energa, -su cuerpo se fu debilitando hasta que el primer -accidente la encontr sin vigor para la lucha.</p> - -<p>Carlos lleg a tiempo para pasar dos das al pie +<p>A los veinte años, el primer rayo de la tormenta +cayó sobre su alma serena. Un telegrama lo<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span> +llamó a Buenos Aires, al lado de su madre gravemente +enferma. Era su única familia, su mundo, +su idolatría. Buena y dulce, no pudiendo habituarse +a la separación, pero con esa fuerza de sacrificio +en la que las madres concentran toda su energía, +su cuerpo se fué debilitando hasta que el primer +accidente la encontró sin vigor para la lucha.</p> + +<p>Carlos llegó a tiempo para pasar dos días al pie de su lecho y recostar en su seno la cabeza querida -en el ltimo momento.</p> +en el último momento.</p> -<p>Una desesperacin honda y callada se apoder -de l. En esos instantes, los amigos no bastan. El +<p>Una desesperación honda y callada se apoderó +de él. En esos instantes, los amigos no bastan. El alma aspira al dolor con una voluntad persistente e invencible. La vida de la ciudad se le hizo insoportable -y fu a pasar sus horas de amargura +y fué a pasar sus horas de amargura en uno de los establecimientos de campo que formaban su patrimonio.</p> -<p>Su vida de dos aos, con raras apariciones en -la ciudad, pasada en la atmsfera serena y montona -de los campos, borr la impresin aguda, dejando -slo la melancola del recuerdo que jams -se olvida, pegado al corazn hasta la tumba. Ese +<p>Su vida de dos años, con raras apariciones en +la ciudad, pasada en la atmósfera serena y monótona +de los campos, borró la impresión aguda, dejando +sólo la melancolía del recuerdo que jamás +se olvida, pegado al corazón hasta la tumba. Ese aislamiento voluntario tiene el peligro del embrutecimiento, si no hay voluntad para resistir la -inerte tendencia animal que empuja a la vegetacin, +inerte tendencia animal que empuja a la vegetación, al acuerdo inconsciente con todo lo que vive -y muere alrededor. La msica, la lectura, las visitas +y muere alrededor. La música, la lectura, las visitas de sus amigos, la larga correspondencia subjetiva, -salvaron a Carlos. Un incidente le determin -venir a Buenos Aires. En una campaa electoral -uno de sus amigos fu candidato a la diputacin -nacional. El comit, conociendo las relaciones -de ste con Carlos y deseando atraer un hombre -que en tres partidos de campaa podra presentar +salvaron a Carlos. Un incidente le determinó +venir a Buenos Aires. En una campaña electoral +uno de sus amigos fué candidato a la diputación +nacional. El comité, conociendo las relaciones +de éste con Carlos y deseando atraer un hombre +que en tres partidos de campaña podría presentar quinientos electores perfectamente alineados, -a caballo y con facn, sin ms voluntad que -la de <i>Don Carlitos</i>, nombr secretario a Narbal.<span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">[254]</a></span> -Este, a pesar de no tener gran aficin a la poltica, -acept en el acto, en obsequio de su amigo. -Adems, la <i>plataforma</i> de la lucha del momento -era la cuestin clerical. En ese terreno Carlos, +a caballo y con facón, sin más voluntad que +la de <i>Don Carlitos</i>, nombró secretario a Narbal.<span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">[254]</a></span> +Este, a pesar de no tener gran afición a la política, +aceptó en el acto, en obsequio de su amigo. +Además, la <i>plataforma</i> de la lucha del momento +era la cuestión clerical. En ese terreno Carlos, hombre de ideas liberales y tolerantes hasta el extremo, opinaba, como toda la gente razonable, que lo mejor es <i>no meneallo</i>. Pero como cuando hay dos que pueden menear algo, no basta que -uno solo no quiera hacerlo, result que los clericales -menearon de tal manera que fu necesario -salirles al encuentro. Como siempre, el pblico, -el pueblo, qued indiferente. Pero la emulacin -intelectual, los pinchazos por la prensa, la polmica +uno solo no quiera hacerlo, resultó que los clericales +menearon de tal manera que fué necesario +salirles al encuentro. Como siempre, el público, +el pueblo, quedó indiferente. Pero la emulación +intelectual, los pinchazos por la prensa, la polémica que arrebata, acabaron por comunicar a los -combatientes la falsa conviccin de que se encontraban -en presencia de uno de los ms graves problemas -que se hubiera presentado desde el "da de -la organizacin". Un artculo cualquiera fu atribudo +combatientes la falsa convicción de que se encontraban +en presencia de uno de los más graves problemas +que se hubiera presentado desde el "día de +la organización". Un artículo cualquiera fué atribuído a Carlos por una hoja clerical. Como el -artculo no era bueno, la rplica fu sabrosa, sin -que faltara la alusin "a la gente que mide su -competencia por el nmero de vacas que posee" -o que cree "que basta saber ingls para entender +artículo no era bueno, la réplica fué sabrosa, sin +que faltara la alusión "a la gente que mide su +competencia por el número de vacas que posee" +o que cree "que basta saber inglés para entender de todo". En seguida, toda la guerrilla guaranga de los sueltistas que, a pesar de tener una idea muy vaga y difusa de lo que significa <i>patronato</i> -y que a veces dicen <i>caones</i> por <i>cnones</i>, se tratan -unos a otros de <i>gran batata</i>, <i>monigote</i> y dems +y que a veces dicen <i>cañones</i> por <i>cánones</i>, se tratan +unos a otros de <i>gran batata</i>, <i>monigote</i> y demás gentilezas de un gusto perfecto.</p> -<p>Carlos se irrit. En su vida haba publicado -nada, pero tena los cajones de su escritorio repletos +<p>Carlos se irritó. En su vida había publicado +nada, pero tenía los cajones de su escritorio repletos de todas esas cosas que se escriben en la juventud. -"Sueos", ms o menos fantsticos, "Recuerdos", -conatos de novela, biografas de prceres, +"Sueños", más o menos fantásticos, "Recuerdos", +conatos de novela, biografías de próceres, versos, etc. La pluma no le era un instrumento -desconocido ni la cuestin tampoco, a cuyo -estudio haba dedicado el ltimo ao de su vida<span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span> -de campo. Replic, la polmica se hizo ms extensa -y levantada, crey tener por adversarios, bajo -el annimo de la prensa, a hombres del valor de -Goyena y Estrada y con el respeto de s mismo -que jams le abandonaba, resolvi suspender la improvisacin -del momento que a veces desvirta la -idea, esparciendo los argumentos, y despus de un -mes de laborioso esfuerzo public un nutrido folleto -titulado "La Iglesia ante la sociedad poltica".</p> +desconocido ni la cuestión tampoco, a cuyo +estudio había dedicado el último año de su vida<span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span> +de campo. Replicó, la polémica se hizo más extensa +y levantada, creyó tener por adversarios, bajo +el anónimo de la prensa, a hombres del valor de +Goyena y Estrada y con el respeto de sí mismo +que jamás le abandonaba, resolvió suspender la improvisación +del momento que a veces desvirtúa la +idea, esparciendo los argumentos, y después de un +mes de laborioso esfuerzo publicó un nutrido folleto +titulado "La Iglesia ante la sociedad política".</p> <p>El libro hizo efecto; escrito en un estilo simple y elevado, con una cultura no desmentida y un -verdadero respeto a la religin, quit en la rplica +verdadero respeto a la religión, quitó en la réplica a sus adversarios el derecho a la invectiva, sin la cual un escritor clerical de la buena escuela no hace nunca nada que valga la pena. El nombre de Carlos, hasta entonces desconocido o poco menos, -tom cierta celebridad. En la memoria del pueblo -se reaviv el recuerdo de su padre y de su -abuelo, hombres dignos y que haban servido bien -a su pas y pronto sinti Carlos que se abra ante -l un porvenir que no haba sospechado.</p> - -<p>A los veintitrs aos se encontr en una de las -posiciones ms envidiables que es posible alcanzar +tomó cierta celebridad. En la memoria del pueblo +se reavivó el recuerdo de su padre y de su +abuelo, hombres dignos y que habían servido bien +a su país y pronto sintió Carlos que se abría ante +él un porvenir que no había sospechado.</p> + +<p>A los veintitrés años se encontró en una de las +posiciones más envidiables que es posible alcanzar en nuestra tierra y en muchas otras; un nombre -respetado, una fortuna slida que creca todos los -das en el movimiento progresivo del pas, con -la estimacin general y el cario profundo de sus -amigos, inteligente e ilustrado y todo esto acompaado +respetado, una fortuna sólida que crecía todos los +días en el movimiento progresivo del país, con +la estimación general y el cariño profundo de sus +amigos, inteligente e ilustrado y todo esto acompañado de una figura elegante.</p> <p>Alto, delgado, grandes ojos pensativos y de mirar abierto y franco, culto y correcto, sin aquella -afectacin inglesa que es la caricatura del gnero, +afectación inglesa que es la caricatura del género, un tanto callado, haciendo poco o nada por divertir la rueda, pero apreciando como el que -ms los buenos rasgos de espritu, con buenas costumbres +más los buenos rasgos de espíritu, con buenas costumbres por exceso de lujo, su entrada en nuestra -sociedad portea fu sembrada de flores.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span></p> +sociedad porteña fué sembrada de flores.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span></p> <p>Hay hombres que apenas llegan a la plenitud -de su fuerza moral, no tienen ms pensamiento -fijo que el de encontrar una compaera para la -gran ruta de la vida. Carlos era uno de ellos; all -en el fondo, haba resuelto casarse, sin comunicar -su proyecto ni aun a sus ms ntimos amigos, por -temor, no slo del combate diario contra las presuntas +de su fuerza moral, no tienen más pensamiento +fijo que el de encontrar una compañera para la +gran ruta de la vida. Carlos era uno de ellos; allá +en el fondo, había resuelto casarse, sin comunicar +su proyecto ni aun a sus más íntimos amigos, por +temor, no sólo del combate diario contra las presuntas suegras, sino sobre todo de perder, en la -caza implacable de que sera vctima, todas sus +caza implacable de que sería víctima, todas sus ilusiones y esperanzas.</p> -<p>Naturaleza seria y reposada, senta una repugnancia +<p>Naturaleza seria y reposada, sentía una repugnancia instintiva por todas esas pueriles escaramuzas del amor, tan comunes en nuestra tierra.</p> -<p>—Pero qu tiene eso de particular, Carlos?—le -deca una noche uno de sus amigos, joven elegante, -sin ms pensamiento que la mujer, de eterna -buena fe en sus entusiasmos, creyndose sinceramente -enamorado de la ltima con quien hablaba, -escptico contra el matrimonio, predestinado por -lo tanto a casarse con una contralto cualquiera.—Qu +<p>—¿Pero qué tiene eso de particular, Carlos?—le +decía una noche uno de sus amigos, joven elegante, +sin más pensamiento que la mujer, de eterna +buena fe en sus entusiasmos, creyéndose sinceramente +enamorado de la última con quien hablaba, +escéptico contra el matrimonio, predestinado por +lo tanto a casarse con una contralto cualquiera.—¿Qué tiene de particular que en vez de hablar de -nimiedades en un saln, se cante a una mujer joven -y linda la cancin soada cuya msica adivina -sin que la letra haya llegado a su odo? Hay -una especie de convencin social que sonre ante +nimiedades en un salón, se cante a una mujer joven +y linda la canción soñada cuya música adivina +sin que la letra haya llegado a su oído? Hay +una especie de convención social que sonríe ante esos amores primaverales y no les da importancia -alguna. A ms, la pureza sale sin mancha de esa +alguna. A más, la pureza sale sin mancha de esa esgrima del sentimiento que sirve para conocerse -a s mismo y no tomar por un afecto profundo la +a sí mismo y no tomar por un afecto profundo la veleidad de un atractivo pasajero.</p> <p>—Te equivocas, replicaba Carlos tristemente. -Esa convencin social en cuya proteccin buscas +Esa convención social en cuya protección buscas la impunidad, no existe ni puede existir. Por lo -que a la mujer toca, no comprendes que en eso +que a la mujer toca, ¿no comprendes que en eso que has llamado la esgrima del sentimiento pierde -toda la inmaculada inocencia que haca su encanto? -No has odo mil veces a tus mismos ami<span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span>gos, +toda la inmaculada inocencia que hacía su encanto? +¿No has oído mil veces a tus mismos ami<span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span>gos, en esas largas charlas del club, fijar su ideal de esposa en una criatura que hubiera abierto -para l solo y nico la virginidad del alma? Quieres -un ejemplo? Hace un ao, en un gran baile -sumamente fastidioso, te di a t mismo que me +para él solo y único la virginidad del alma? ¿Quieres +un ejemplo? Hace un año, en un gran baile +sumamente fastidioso, te dió a tí mismo que me hablas, por enamorar a esa hermosa y buena criatura que se llama Julia X... Como de costumbre, esa noche te enamoraste perdidamente, lo que -no impidi que a la maana siguiente te hubieras -olvidado por completo de tu campaa.—Tres -meses despus, Jorge tuvo la inspiracin de proceder -a la misma esgrima en circunstancias anlogas. -Cuntas veces les he odo entregarse a la -eterna broma de las reconvenciones recprocas y -tacharse, riendo, de deslealtad? No crees que ese -incidente bastara para detener a un hombre caviloso +no impidió que a la mañana siguiente te hubieras +olvidado por completo de tu campaña.—Tres +meses después, Jorge tuvo la inspiración de proceder +a la misma esgrima en circunstancias análogas. +¿Cuántas veces les he oído entregarse a la +eterna broma de las reconvenciones recíprocas y +tacharse, riendo, de deslealtad? ¿No crees que ese +incidente bastaría para detener a un hombre caviloso que hubiera pensado seriamente en hacer -de Julia la compaera de su vida? No es por +de Julia la compañera de su vida? No es por cierto porque la pobre criatura haya desmerecido ni que su pureza sea sospechada; pero la fuerza -de las cosas es as. El escepticismo fundamental -de ustedes en materia de mujeres, slo puede +de las cosas es así. El escepticismo fundamental +de ustedes en materia de mujeres, sólo puede ser vencido por la fuerza de la inocencia absoluta, indiscutible. Una mujer que ha tenido amores -con un hombre, por ms ideales y castos que +con un hombre, por más ideales y castos que hayan sido, parece conservar sobre sus labios, a -los ojos extraos, el rastro de un beso furtivo. -Me dirs que un beso es nada; a veces es un +los ojos extraños, el rastro de un beso furtivo. +Me dirás que un beso es nada; a veces es un abismo.</p> <p>—Pero no se llega siempre al beso, Carlos.</p> -<p>—Quin lo sabe? Quin va a preguntarlo? -Quin te creer si niegas, como es tu deber? La -duda basta. Adems, por ustedes mismos, qu +<p>—¿Quién lo sabe? ¿Quién va a preguntarlo? +¿Quién te creerá si niegas, como es tu deber? La +duda basta. ¿Además, por ustedes mismos, qué necesidad tienen de ir a buscar en el mundo donde -se reclutan nuestras madres, que ser el de +se reclutan nuestras madres, que será el de nuestras hijas, esas vanas satisfacciones del amor<span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">[258]</a></span> propio que con un poco de dinero y audacia, -se obtienen tan fcilmente en otra parte?</p> +se obtienen tan fácilmente en otra parte?</p> -<p>—Quieres hacer entonces de nuestra sociedad +<p>—¿Quieres hacer entonces de nuestra sociedad un convento?</p> -<p>—No; quiero slo una concepcin vasta y completa -del honor: he ah todo. Para ustedes, la +<p>—No; quiero sólo una concepción vasta y completa +del honor: he ahí todo. Para ustedes, la altura desinteresada en materia de dinero y la suceptibilidad exquisita que pone la espada en -la mano por una nimiedad, constituyen el cdigo -completo. El engao de una mujer joven +la mano por una nimiedad, constituyen el código +completo. El engaño de una mujer joven y candorosa, que cree cuanto le dices, porque no tiene razones para dudar, el desgarramiento -moral que sucede a la desilusin, el compromiso -de la felicidad de su vida entera, no te parece +moral que sucede a la desilusión, el compromiso +de la felicidad de su vida entera, ¿no te parece un acto tan reprochable como el de dejar de pagar tres o cuatro mil pesos a uno de esos -barbones del Club, que apoyndose en su experiencia -y sangre fra, te ganan todas las noches -al <i>bsigue</i>?</p> +barbones del Club, que apoyándose en su experiencia +y sangre fría, te ganan todas las noches +al <i>bésigue</i>?</p> -<p>—Es decir, que no debemos ni an ser sociables?</p> +<p>—¿Es decir, que no debemos ni aún ser sociables?</p> -<p>—Es curioso! Parece que pretendieran ustedes -serlo! Sociables! Pero si ni idea tienen de +<p>—¡Es curioso! ¡Parece que pretendieran ustedes +serlo! ¡Sociables! ¡Pero si ni idea tienen de lo que es la sociedad! Pasan ustedes la vida en -el Club; jams una visita, jams esas atenciones +el Club; jamás una visita, jamás esas atenciones cordiales que son el encanto de la vida. En el -teatro, o metidos en el fondo de la <i>avant-scne</i>, fumando -como en un caf, o pasendose en el vestbulo +teatro, o metidos en el fondo de la <i>avant-scéne</i>, fumando +como en un café, o paseándose en el vestíbulo en los entreactos. Viene un baile; a amar -con la primera que cae, cuestin de tener a quien -clavar los anteojos en Coln.—Por el contrario, -les pedira ms sociabilidad, ms solidaridad -en el restringido mundo a que pertenecen, ms -respeto a las mujeres que son su ornamento, ms +con la primera que cae, cuestión de tener a quien +clavar los anteojos en Colón.—Por el contrario, +les pediría más sociabilidad, más solidaridad +en el restringido mundo a que pertenecen, más +respeto a las mujeres que son su ornamento, más reserva al hablar de ellas, para evitar que el primer -guarango democrtico enriquecido en el comercio +guarango democrático enriquecido en el comercio de suelas se crea a su vez con derecho a<span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">[259]</a></span> -echar su manito de tenorio en un saln al que entra +echar su manito de tenorio en un salón al que entra tropezando con los muebles. No tienes idea -de la irritacin sorda que me invade cuando veo +de la irritación sorda que me invade cuando veo a una criatura delicada, fina, de casta, cuya -madre fu amiga de la ma, atacada por un grosero -ingnito, cepillado por un sastre, cuando observo +madre fué amiga de la mía, atacada por un grosero +ingénito, cepillado por un sastre, cuando observo sus ojos clavarse bestialmente en el cuerpo virginal que se entrega en su inocencia... Mira, nuestro deber sagrado, primero, arriba de -todos, es defender nuestras mujeres contra la invasin -tosca del mundo heterogneo, cosmopolita, -hbrido, que es hoy la base de nuestro pas. -Quieren placeres fciles, cmodos o peligrosos? -Nuestra sociedad mltiple, confusa, ofrece campo +todos, es defender nuestras mujeres contra la invasión +tosca del mundo heterogéneo, cosmopolita, +híbrido, que es hoy la base de nuestro país. +¿Quieren placeres fáciles, cómodos o peligrosos? +Nuestra sociedad múltiple, confusa, ofrece campo vasto e inagotable. Pero honor y respeto a los restos puros de nuestro grupo patrio; cada -da, los argentinos disminumos. Salvemos nuestro -predominio legtimo, no slo desenvolviendo -y nutriendo nuestro espritu cuanto es posible, -sino colocando a nuestras mujeres, por la veneracin, +día, los argentinos disminuímos. Salvemos nuestro +predominio legítimo, no sólo desenvolviendo +y nutriendo nuestro espíritu cuanto es posible, +sino colocando a nuestras mujeres, por la veneración, a una altura a que no llegan las bajas aspiraciones de la turba. Entre ellas encontraremos -nuestras compaeras, entre ellas las encontrarn -nuestros hijos. Cerremos el crculo y velemos -sobre l.</p> +nuestras compañeras, entre ellas las encontrarán +nuestros hijos. Cerremos el círculo y velemos +sobre él.</p> -<p>—El cuadro de la aristocracia austriaca!</p> +<p>—¡El cuadro de la aristocracia austriaca!</p> -<p>—No la critiques, que tiene su razn de ser. -Es la defensa de la naturaleza. T conoces mis -ideas y sabes que slo acepto las aristocracias +<p>—No la critiques, que tiene su razón de ser. +Es la defensa de la naturaleza. Tú conoces mis +ideas y sabes que sólo acepto las aristocracias sociales. En las instituciones, en los atrios, en -la prensa, ante la ley, la igualdad ms absoluta -es de derecho. Pero es de derecho natural tambin +la prensa, ante la ley, la igualdad más absoluta +es de derecho. Pero es de derecho natural también el perfeccionamiento de la especie, el culto de las leyes morales que levantan la dignidad -humana, el amor a las cosas bellas, la proteccin -inteligente del arte y de toda manifestacin +humana, el amor a las cosas bellas, la protección +inteligente del arte y de toda manifestación intelectual. Eso se obtiene por una larga <span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">[260]</a></span> -herencia de educacin, por la conciencia de una -misin, casi dira providencial, en ese sentido. Tal -es la razn de ser de la aristocracia en todos -los pases de la tierra, tenga o no ttulos y -preocupaciones ms o menos estrechas. Entre nosotros +herencia de educación, por la conciencia de una +misión, casi diría providencial, en ese sentido. Tal +es la razón de ser de la aristocracia en todos +los países de la tierra, tenga o no títulos y +preocupaciones más o menos estrechas. Entre nosotros existe y es bueno que exista. No lo constituye -por cierto la herencia, sino la concepcin +por cierto la herencia, sino la concepción de la vida...</p> -<p>Con semejantes ideas no era extraa por cierto -la reputacin de aristcrata que Carlos adquiri. -Sonrea y dejaba decir, observndose con +<p>Con semejantes ideas no era extraña por cierto +la reputación de aristócrata que Carlos adquirió. +Sonreía y dejaba decir, observándose con una rigidez implacable para poner de acuerdo sus actos con sus principios.</p> @@ -7951,713 +7913,713 @@ actos con sus principios.</p> <h2><a name="A_las_cuchillas" id="A_las_cuchillas">A las cuchillas</a></h2> -<p class="p0 indenl60"><i>A Eugenio Garzn.</i></p> +<p class="p0 indenl60"><i>A Eugenio Garzón.</i></p> <p class="p2 center">I</p> -<p>La idea de volver a la patria se haba presentado -al espritu de Narbal inseparable de la de -no vivir en Buenos Aires. Por qu? No lo discuta, -no lo analizaba. Era una aprensin nerviosa -y tenaz, que le haca considerar el retorno +<p>La idea de volver a la patria se había presentado +al espíritu de Narbal inseparable de la de +no vivir en Buenos Aires. ¿Por qué? No lo discutía, +no lo analizaba. Era una aprensión nerviosa +y tenaz, que le hacía considerar el retorno a la existencia de otro tiempo, como una fuente -de amarguras insoportables. Adems, el grupo -simptico se haba disuelto por los azares de la +de amarguras insoportables. Además, el grupo +simpático se había disuelto por los azares de la vida y era muy tarde ya para pensar en crearse -nuevos carios. Lorenzo se haba casado haca -cinco aos y los tres hijos deliciosos que encantaban -su hogar, le haban convertido en el -burgus pacfico, trabajador y tranquilo, que era -a sus ojos, en pocas pasadas, el tipo perfecto +nuevos cariños. Lorenzo se había casado hacía +cinco años y los tres hijos deliciosos que encantaban +su hogar, le habían convertido en el +burgués pacífico, trabajador y tranquilo, que era +a sus ojos, en épocas pasadas, el tipo perfecto del embrutecimiento humano. Muchos, la mayor -parte de sus antiguos camaradas, haban seguido +parte de sus antiguos camaradas, habían seguido el mismo camino, aunque algunos sin transformarse, continuando bajo la cadena conyugal, bien -ligera para ellos, sus viejos hbitos de club, de -sport, de juego y todo lo que acompaa la vida -fcil. A veces, Carlos, solo, por las maanas, mecido +ligera para ellos, sus viejos hábitos de club, de +sport, de juego y todo lo que acompaña la vida +fácil. A veces, Carlos, solo, por las mañanas, mecido por el paso lento e igual de su caballo, evocaba -el recuerdo de los compaeros de juventud +el recuerdo de los compañeros de juventud y comparaba su vida actual a la que se presen<span class="pagenum"><a name="Page_262" id="Page_262">[262]</a></span>taba -ante l. Uno haba abrazado con pasin la +ante él. Uno había abrazado con pasión la carrera militar y acallando sus gustos sociales, -su amor a los placeres, viva perdido, pero no -olvidado, all en la remota frontera, batallando +su amor a los placeres, vivía perdido, pero no +olvidado, allá en la remota frontera, batallando obscuramente con los indios, conquistando palmo -a palmo comarcas enteras para entregar a la civilizacin, -soldado y explorador, desenvolvindose +a palmo comarcas enteras para entregar a la civilización, +soldado y explorador, desenvolviéndose en la vida militar moderna, concebida con inteligencia. -Feliz l, que vea la ruta recta y luminosa +¡Feliz él, que veía la ruta recta y luminosa abrirse ante sus pasos! Otro, en un acto -de energa, se haba arrancado a la patria y la -serva con toda la fuerza de su espritu y el -amor de su alma, all en lejanas tierras americanas, +de energía, se había arrancado a la patria y la +servía con toda la fuerza de su espíritu y el +amor de su alma, allá en lejanas tierras americanas, donde el nombre argentino estaba olvidado -y que l haca sonar perseverante y respetuoso. -Aquel, joven, brillante, por quien Narbal haba -sentido siempre una vivsima simpata, dejaba +y que él hacía sonar perseverante y respetuoso. +Aquel, joven, brillante, por quien Narbal había +sentido siempre una vivísima simpatía, dejaba correr la vida insensiblemente, como algo que le -fuera extrao, despus de haber bebido tambin -su cliz y buscado la muerte honrosa del combate... -Perda, recorriendo as el pasado, la nocin +fuera extraño, después de haber bebido también +su cáliz y buscado la muerte honrosa del combate... +Perdía, recorriendo así el pasado, la noción del tiempo; las figuras se borraban en una -penumbra indecisa y le pareca que esos hombres -haban vivido largos aos atrs y que l -mismo sobreviva a un viejo mundo desvanecido. +penumbra indecisa y le parecía que esos hombres +habían vivido largos años atrás y que él +mismo sobrevivía a un viejo mundo desvanecido. A veces, una figura delicada, esbelta, cruzaba su -memoria e, involuntariamente, detena su montura +memoria e, involuntariamente, detenía su montura y entrecerraba los ojos buscando el nombre de -la visin fugaz... ya haba pasado y otra la reemplazaba. -La asociacin de recuerdos bajo la actividad -del espritu le haca por momentos recorrer -su vida entera en un relmpago. Empezaba -la evocacin sonriendo y conclua en un quejido.</p> - -<p>Narbal haba buscado la existencia vegetativa y -la senta a cada instante alejarse de l. Los trabajos -del campo a que se entreg con vehemencia, le +la visión fugaz... ya había pasado y otra la reemplazaba. +La asociación de recuerdos bajo la actividad +del espíritu le hacía por momentos recorrer +su vida entera en un relámpago. Empezaba +la evocación sonriendo y concluía en un quejido.</p> + +<p>Narbal había buscado la existencia vegetativa y +la sentía a cada instante alejarse de él. Los trabajos +del campo a que se entregó con vehemencia, le fatigaron al cabo de un mes. Muerta la curiosidad<span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">[263]</a></span> -intelectual, los libros no le decan nada, la pluma -le inspiraba repulsin, un cansancio mortal le -oprima. Vencido a medio da por el sueo, se preparaba -largas noches de insomnio, de las que sala +intelectual, los libros no le decían nada, la pluma +le inspiraba repulsión, un cansancio mortal le +oprimía. Vencido a medio día por el sueño, se preparaba +largas noches de insomnio, de las que salía profundamente quebrantado. A la verdad, el corte definitivo estaba ya adquirido, hasta el punto que, si un milagro hubiera hecho desaparecer el pasado, -el estado moral de ese hombre no se habra modificado. -Ms que insoportable, la vida se haba +el estado moral de ese hombre no se habría modificado. +Más que insoportable, la vida se había hecho indiferente para Narbal: todo le era igual, -nada le atraa. No hablaba, ces de montar a caballo -y los interminables das de la campaa corran +nada le atraía. No hablaba, cesó de montar a caballo +y los interminables días de la campaña corrían lentos sin que se moviera de su cama, en la que, tendido, fumando, dormitando, pasaba las horas muertas.</p> -<p>Quince das despus de su llegada haba recibido +<p>Quince días después de su llegada había recibido una larga y afectuosa carta de Lorenzo, en la -que ste se quejaba con cario de la conducta de -Carlos a su respecto. Narbal contest, sin disculparse. -Una correspondencia seguida se estableci. -Lorenzo, que al principio no haba querido hablar +que éste se quejaba con cariño de la conducta de +Carlos a su respecto. Narbal contestó, sin disculparse. +Una correspondencia seguida se estableció. +Lorenzo, que al principio no había querido hablar de su mujer, de sus hijos, por un sentimiento de -exquisita delicadeza, abord el tema con franqueza -un da. "Ven, le deca, mi hogar ser el tuyo; estoy -seguro de que las caricias de mis hijos te calentarn -el corazn. Hay entre ellos un personaje -de tres aos, rubio, alegre, preguntn, con unos +exquisita delicadeza, abordó el tema con franqueza +un día. "Ven, le decía, mi hogar será el tuyo; estoy +seguro de que las caricias de mis hijos te calentarán +el corazón. Hay entre ellos un personaje +de tres años, rubio, alegre, preguntón, con unos ojos llenos de malicia que, si recuerdo bien tu -amor a las criaturas, te va a conquistar. Figrate +amor a las criaturas, te va a conquistar. Figúrate que te apasiones por ese muchacho; la salud moral -no est lejos." Era tarde ya.</p> +no está lejos." Era tarde ya.</p> -<p>Haca tres meses que Narbal se encontraba en -la Quebrada, cuando recibi una carta de Lorenzo -que produjo en l la primera impresin violenta -desde largo tiempo atrs. La haba escrito el amigo -en un momento de sincera indignacin o ensayaba, +<p>Hacía tres meses que Narbal se encontraba en +la Quebrada, cuando recibió una carta de Lorenzo +que produjo en él la primera impresión violenta +desde largo tiempo atrás. ¿La había escrito el amigo +en un momento de sincera indignación o ensayaba, bajo esa forma, estremecer las fibras aneste<span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">[264]</a></span>siadas -del corazn de Carlos? Tal vez ambas cosas. -La carta deca as:</p> +del corazón de Carlos? Tal vez ambas cosas. +La carta decía así:</p> <p class="p2">"Mi querido Carlos: Te escribo en un momento, -de profunda agitacin para todos nosotros. Los -diarios adjuntos te impondrn de lo que acaba de +de profunda agitación para todos nosotros. Los +diarios adjuntos te impondrán de lo que acaba de pasar en Montevideo. Las instituciones han sido -pisoteadas, los poderes constitudos derribados por -un motn de cuartel, el degello, el viejo degello +pisoteadas, los poderes constituídos derribados por +un motín de cuartel, el degüello, el viejo degüello salvaje, reaparecido en las calles, y, como siempre en ese desgraciado pedazo de tierra, la barbarie ha -triunfado de la civilizacin. Los hombres de pensamiento -y de honor, viejos y jvenes, que no han +triunfado de la civilización. Los hombres de pensamiento +y de honor, viejos y jóvenes, que no han sido asesinados o metidos en un calabozo, han tomado el camino del destierro. La mayor parte han conseguido pasar a Buenos Aires y se encuentran -aqu sin recursos de ningn gnero y, por todo bagaje, +aquí sin recursos de ningún género y, por todo bagaje, con aquella enorme altivez que les conoces y que les impide aceptar el menor auxilio. Nuestra -prensa, felizmente, ha condenado unnime el atentado. -Nadie lo dice, porque sera absurdo, pero -est en todos los corazones el deseo de que el gobierno, +prensa, felizmente, ha condenado unánime el atentado. +Nadie lo dice, porque sería absurdo, pero +está en todos los corazones el deseo de que el gobierno, por los mil medios indirectos que tiene a su alcance, intervenga de una manera favorable a -la causa de la justicia. No se trata aqu de blancos -ni de colorados. La cuestin es entre los herederos -de las hordas semibrbaras de un Lpez o un Carrera +la causa de la justicia. No se trata aquí de blancos +ni de colorados. La cuestión es entre los herederos +de las hordas semibárbaras de un López o un Carrera y los hijos de aquellos que combatieron contra -Rosas al lado de nuestros padres. O el ao 20 +Rosas al lado de nuestros padres. O el año 20 o la marcha adelante!..."</p> -<p>"Anoche reun algunos amigos en casa; no haba +<p>"Anoche reuní algunos amigos en casa; no había sino un oriental, Castellar, con quien, como sabes, me liga una vieja amistad. Llego anteayer, herido. Parece que ha salvado la vida milagrosamente -y que el cnsul ingls le embarc por -la noche. No tiene ms que un pensamiento: organizar -una expedicin. Es un carcter entusiasta y<span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span> -generoso, que vive en la obediencia de un espritu -soador y visionario. Cree y afirma con una conviccin -profunda que se comunica, que bastar la +y que el cónsul inglés le embarcó por +la noche. No tiene más que un pensamiento: organizar +una expedición. Es un carácter entusiasta y<span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span> +generoso, que vive en la obediencia de un espíritu +soñador y visionario. Cree y afirma con una convicción +profunda que se comunica, que bastará la presencia de 200 hombres bien armados, en un punto cualquiera del litoral oriental, para determinar -un levantamiento del pas entero. Todos -ellos, es decir, unos cincuenta jvenes, estn resueltos +un levantamiento del país entero. Todos +ellos, es decir, unos cincuenta jóvenes, están resueltos a tentar la aventura y Castellar hablaba en su nombre anteanoche. Ellos, que por nada -aceptaran una invitacin a comer, en la imposibilidad +aceptarían una invitación a comer, en la imposibilidad de devolverla, han jurado, si es necesario, ir de puerta en puerta, por las calles de Buenos Aires, para mendigar con el sombrero en la mano, pero la frente levantada, un fusil para sus manos inermes. No tienes idea del efecto que nos produjo la palabra inflamada de Castellar. Al principio, -esa declamacin, natural a los orientales en el +esa declamación, natural a los orientales en el estilo y en la oratoria, que nos parece una falta de gusto, trajo sonrisas sobre muchos labios. Pero -cuando se empez a sentir el calor real que los animaba, -cuando Castellar habl de mujeres insultadas, -de ancianos asesinados, del porvenir de toda una generacin, +cuando se empezó a sentir el calor real que los animaba, +cuando Castellar habló de mujeres insultadas, +de ancianos asesinados, del porvenir de toda una generación, roto en esa bacanal de sangre y robo; cuando dijo, sencillamente esta vez, que todos ellos -preferan morir a la vida con el cuadro constante -de esa depresin profunda de la patria; cuando se -puso de pie, pidindonos armas, a nosotros, los felices, -que habamos salido para siempre del lodo, -te aseguro que las sonrisas haban cesado y fu -con viril emocin que todos lo estrechamos entre +preferían morir a la vida con el cuadro constante +de esa depresión profunda de la patria; cuando se +puso de pie, pidiéndonos armas, a nosotros, los felices, +que habíamos salido para siempre del lodo, +te aseguro que las sonrisas habían cesado y fué +con viril emoción que todos lo estrechamos entre nuestros brazos, como si en ese instante representara su pobre tierra escarnecida."</p> <p>"Por lo pronto, tenemos por base los cincuenta -rmington y que hace tres aos reunimos para defendernos +rémington y que hace tres años reunimos para defendernos del famoso golpe de mano anunciado y -que felizmente nunca tom forma. Cada uno de -nosotros va a ponerse en campaa y no dudamos<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span> +que felizmente nunca tomó forma. Cada uno de +nosotros va a ponerse en campaña y no dudamos<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span> reunir en una semana dos o trescientos fusiles. El embarque puede ofrecer dificultades; pero Jaramillo, que acaba de ser gobernador de La Rioja, que ha llegado hace un mes de senador al Congreso -y que asisti a la reunin, nos ha tranquilizado -al respecto. Es amigo particular y poltico +y que asistió a la reunión, nos ha tranquilizado +al respecto. Es amigo particular y político de los ministros de Relaciones Exteriores y de -Guerra y Marina y no cree difcil obtener de ellos, -ayudado por otra parte por el sentimiento pblico, +Guerra y Marina y no cree difícil obtener de ellos, +ayudado por otra parte por el sentimiento público, que no se fijen mucho si los subalternos hacen la vista gorda."</p> <p>"Pero no es eso todo; hay gastos indispensables y no hay un peso. Se trata de equipar unos cien -hombres, y lo ms serio, de fletar un vapor por un +hombres, y lo más serio, de fletar un vapor por un precio que haga aceptar al armador todos los riesgos de una empresa semejante. Hemos iniciado una -lista de subscripcin y tenemos ya cerca de dos -mil duros reunidos. No dudando que t me enviaras +lista de subscripción y tenemos ya cerca de dos +mil duros reunidos. No dudando que tú me enviarías algo, pero deseando ponerte en guardia contra -t mismo, te he apuntado por 200 duros, que te +tí mismo, te he apuntado por 200 duros, que te ruego des orden a tu apoderado para que me los remita."</p> -<p>"No puedo ser ms largo, porque tengo la casa -llena. Mi mujer est asustada y anoche me ha hecho +<p>"No puedo ser más largo, porque tengo la casa +llena. Mi mujer está asustada y anoche me ha hecho jurar sobre la cabeza de mis hijos que no pienso -tomar parte en la expedicin. Me ech a reir, -pero la verdad es que respiramos una atmsfera +tomar parte en la expedición. Me eché a reir, +pero la verdad es que respiramos una atmósfera que predispone a todas las locuras imaginables. -Por lo pronto, dos o tres de los muchachos (los -muchachos! si vieras qu mal empieza a sentarnos -el nombre!) irn en la expedicin, unos por curiosidad, -otros por hasto. Hubo un momento en que -Jaramillo, un venerable padre de la patria!, casi -se compromete a acompaarlos. Me cost un triunfo -disuadirlo; quera a toda costa poner un reemplazante, +Por lo pronto, dos o tres de los muchachos (¡los +muchachos! ¡si vieras qué mal empieza a sentarnos +el nombre!) irán en la expedición, unos por curiosidad, +otros por hastío. Hubo un momento en que +Jaramillo, ¡un venerable padre de la patria!, casi +se compromete a acompañarlos. Me costó un triunfo +disuadirlo; quería a toda costa poner un reemplazante, pero Castellar ha declarado que no quieren gente mercenaria y que, por otra parte, lo que<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">[267]</a></span> -va a sobrar son hombres, as que pisen el suelo +va a sobrar son hombres, así que pisen el suelo oriental."</p> -<p>"Excuso decirte que los huspedes forzados son -los leones del da; la mecha de Eugenio est ms -irresistible que nunca, cubriendo la frente sombra +<p>"Excuso decirte que los huéspedes forzados son +los leones del día; la mecha de Eugenio está más +irresistible que nunca, cubriendo la frente sombría y fatal del proscripto. Ha hecho la conquista de nuestro Vespasiano, a quien las graves ocupaciones curules no impiden, por cierto, mariposear como en los tiempos en que se levantaba una bailarina -del Coln como un atleta cien kilos."</p> +del Colón como un atleta cien kilos."</p> <p>"Te escribo a la carrera y nervioso; la expectativa -de la accin nos electriza. Puedes figurarte -con qu ansiedad vamos a esperar los sucesos!"</p> +de la acción nos electriza. ¡Puedes figurarte +con qué ansiedad vamos a esperar los sucesos!"</p> -<p>"Carios de mi mujer y un beso de mis hijos."</p> +<p>"Cariños de mi mujer y un beso de mis hijos."</p> <p class="right indenr5"> <i>Lorenzo.</i> </p> -<p class="p2">—"P. D. Qu has hecho del Winchester de repeticin -que tenas antes de tu partida a Europa? +<p class="p2">—"P. D. ¿Qué has hecho del Winchester de repetición +que tenías antes de tu partida a Europa? Si lo dejaste en Buenos Aires ordena que me lo -entreguen. Jams la sangre que derrame correr -ms justamente."</p> +entreguen. Jamás la sangre que derrame correrá +más justamente."</p> <p class="right indenr5"> <i>V.</i> </p> -<p class="p2">La tarde empezaba a caer cuando Narbal concluy -de leer los diarios que le haba remitido Lorenzo. +<p class="p2">La tarde empezaba a caer cuando Narbal concluyó +de leer los diarios que le había remitido Lorenzo. Nacido en Montevideo, conservaba por su -cuna casual ese afecto orgnico que liga al hombre +cuna casual ese afecto orgánico que liga al hombre como a la bestia al punto en que viene a la -vida—y senta en su alma, speramente, la ignominia +vida—y sentía en su alma, ásperamente, la ignominia de ese gentil pedazo de suelo, tan bello, tan atrayente, tan hecho por la naturaleza para ser -hogar de un pueblo libre y feliz... Pas la mano -por su frente, hizo ensillar su caballo y se ech a +hogar de un pueblo libre y feliz... Pasó la mano +por su frente, hizo ensillar su caballo y se echó a vagar por la llanura. El cielo, de una claridad admirable, empezaba a tachonarse de chispas brillantes y una calma profunda reinaba sobre los<span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">[268]</a></span> -campos que se preparaban para el sueo. Y l, con +campos que se preparaban para el sueño. Y él, con la mirada perdida en ese portento de paz, pensaba en las familias que, a la misma hora, en el duelo y el llanto, temblaban por el hijo perseguido, por el viejo padre prisionero o lloraban sin esperanza -el hermano brbaramente sacrificado. Levant la -frente, una expresin viril se pint en su rostro, -que una rfaga interior ilumin, y a lento paso -volvi a su triste rancho.</p> +el hermano bárbaramente sacrificado. Levantó la +frente, una expresión viril se pintó en su rostro, +que una ráfaga interior iluminó, y a lento paso +volvió a su triste rancho.</p> <p class="p2 center">II</p> -<p>Lorenzo deca la verdad; los sucesos de Montevideo -haban producido una intensa agitacin en -Buenos Aires. Una fibra del corazn comn haba -sufrido y las otras se estremecan. La poltica, los -partidos, los antagonismos personales, todo haba +<p>Lorenzo decía la verdad; los sucesos de Montevideo +habían producido una intensa agitación en +Buenos Aires. Una fibra del corazón común había +sufrido y las otras se estremecían. La política, los +partidos, los antagonismos personales, todo había desaparecido ante la brutalidad de los hechos, que -hacan revivir, en la memoria de los viejos, los -cuadros sangrientos del pasado e inflamaban el espritu -de los jvenes, ardientes por probar, como -los mayores, que tambin ellos amaban la libertad +hacían revivir, en la memoria de los viejos, los +cuadros sangrientos del pasado e inflamaban el espíritu +de los jóvenes, ardientes por probar, como +los mayores, que también ellos amaban la libertad y eran capaces de sacrificarse por ella.</p> -<p>No se hablaba de otra cosa; los diarios se haban -pasado la voz, los corrillos no salan del tema +<p>No se hablaba de otra cosa; los diarios se habían +pasado la voz, los corrillos no salían del tema obligado y hasta la rueda de la Bolsa, en los momentos -de reposo, pareca moverse como un trpode +de reposo, parecía moverse como un trípode espiritista, al eco de palabras generosas y maldiciones elocuentes a las que por cierto no estaba acostumbrada. El momento era propicio y -convena batir el fierro mientras estaba caliente. -As lo comprendi Castellar.</p> +convenía batir el fierro mientras estaba caliente. +Así lo comprendió Castellar.</p> <p>Era el tipo completo del oriental, con todas sus aberraciones y sus virtudes. Inteligencia clara, tal vez un poco superficial, pero abarcando con el extraordinario -aplomo que da la inmisin prema<span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span>tura -en la vida pblica, todas las cuestiones susceptibles -de determinar una opinin; fogoso, paradojal, +aplomo que da la inmisión prema<span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span>tura +en la vida pública, todas las cuestiones susceptibles +de determinar una opinión; fogoso, paradojal, armado de juicios hechos, definitivos y -casi speros en su forma intransigente, bravo, lrico +casi ásperos en su forma intransigente, bravo, lírico a fuerza de exaltado, girondino en la palabra, -digno del <i>cenculo</i> en el estilo, a tres mil leguas -de la evolucin positivista del espritu moderno, +digno del <i>cenáculo</i> en el estilo, a tres mil leguas +de la evolución positivista del espíritu moderno, leyendo y citando de buena fe los libros de -Pelletan, encantado del "Pars en Amrica" de +Pelletan, encantado del "París en América" de Laboulaye, que acababa de leer y que hoy huele -a moho; entusiasta por Artigas, sobre cuya accin +a moho; entusiasta por Artigas, sobre cuya acción real estaba muy vagamente informado, pero que -la tradicin de su pas le presentaba como la encarnacin -de la nacionalidad; colorado fantico, -pero orgulloso de la noble defensa de Paysand; -adorando a Juan Carlos Gmez, pero atribuyendo -a una ofuscacin del espritu de su hroe la concepcin +la tradición de su país le presentaba como la encarnación +de la nacionalidad; colorado fanático, +pero orgulloso de la noble defensa de Paysandú; +adorando a Juan Carlos Gómez, pero atribuyendo +a una ofuscación del espíritu de su héroe la concepción de la <i>patria grande</i>, tal era el corte intelectual del joven que probaba por primera vez las -amarguras de la proscripcin. Entre sus compaeros -haba, por cierto, hombres de autoridad considerable +amarguras de la proscripción. Entre sus compañeros +había, por cierto, hombres de autoridad considerable y de pensamiento reposado; pero ellos -mismos haban comprendido que lo que se necesitaba +mismos habían comprendido que lo que se necesitaba en esos momentos no eran demostraciones -lgicas de que asesinar la gente y derrocar gobiernos +lógicas de que asesinar la gente y derrocar gobiernos a lanzadas es una barbaridad, sino corazones -calientes que, comunicando la indignacin, +calientes que, comunicando la indignación, supieran utilizarla. Por otra parte, viejos aguerridos -de la poltica, diez veces desterrados, diez -veces batidos en empresas de reivindicacin armada, -su preocupacin principal era ocultar a los -jvenes, llenos de entusiasmo, su invencible y fundamental +de la política, diez veces desterrados, diez +veces batidos en empresas de reivindicación armada, +su preocupación principal era ocultar a los +jóvenes, llenos de entusiasmo, su invencible y fundamental desesperanza.</p> -<p>Cmo y por qu la eleccin de jefe militar de -la expedicin cay en el Coronel Galindo, sera -cuestin difcil de resolver. En esos momentos de -exaltacin, el deseo ardiente de encontrar un cau<span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span>dillo +<p>Cómo y por qué la elección de jefe militar de +la expedición cayó en el Coronel Galindo, sería +cuestión difícil de resolver. En esos momentos de +exaltación, el deseo ardiente de encontrar un cau<span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span>dillo favorable, hace que cada uno por una complicidad inconsciente y generosa, adorne al elegido con todas las virtudes ideales a que aspira. -Galindo "era un bravo, tena una inmensa popularidad +Galindo "era un bravo, tenía una inmensa popularidad en los departamentos de la costa del -Uruguay, conoca palmo a palmo el terreno de las +Uruguay, conocía palmo a palmo el terreno de las futuras operaciones, era un hombre seguro, sobre -el que nada podran ni las amenazas ni las +el que nada podrían ni las amenazas ni las promesas de los que mandaban en Montevideo, -tena ntimas relaciones con muchos de los principales -jefes del ejrcito argentino, inspiraba confianza, +tenía íntimas relaciones con muchos de los principales +jefes del ejército argentino, inspiraba confianza, etc., etc." Tal lo pintaban los diarios que, -con la indiscrecin propia del oficio y yendo contra +con la indiscreción propia del oficio y yendo contra los intereses de la causa por la que manifestaban -tanta simpata, daban cuenta diariamente de todos -los preparativos de la expedicin, poniendo +tanta simpatía, daban cuenta diariamente de todos +los preparativos de la expedición, poniendo en serios apuros al Ministerio de Relaciones Exteriores y sirviendo de bomberos inconscientes -a la gente que en Montevideo tena la escoba por -el mango. Galindo mismo, que al principio lea -con asombro todos esos datos que refirindose a -l, ignoraba por completo, acab por convencerse +a la gente que en Montevideo tenía la escoba por +el mango. Galindo mismo, que al principio leía +con asombro todos esos datos que refiriéndose a +él, ignoraba por completo, acabó por convencerse de su importancia. En realidad, su vida, si -bien confusa, era insignificante. Haba servido -en la guerra del Paraguay como teniente, se haba +bien confusa, era insignificante. Había servido +en la guerra del Paraguay como teniente, se había batido bien, luego, en la patria, en una y -otra revolucin, haba llegado a coronel, hasta -que, despus de la ltima, salvado a uas de +otra revolución, había llegado a coronel, hasta +que, después de la última, salvado a uñas de buen caballo por la frontera del Brasil, cinco -aos atrs, vino a caer a Buenos Aires. Naturalmente, -al cabo de tres meses, abri su correspondiente -escritorio de comisiones, gestin de +años atrás, vino a caer a Buenos Aires. Naturalmente, +al cabo de tres meses, abrió su correspondiente +escritorio de comisiones, gestión de asuntos ante los dos gobiernos, despacho de -aduana, rdenes de Bolsa, remates, etc., pero cuyo -resultado positivo fu embrutecer por completo al +aduana, órdenes de Bolsa, remates, etc., pero cuyo +resultado positivo fué embrutecer por completo al joven dependiente que pasaba las horas muertas cebando mate y oyendo, dentro de una intolera<span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">[271]</a></span>ble -atmsfera de tabaco negro, eternas discusiones -polticas en la que tomaban parte cuotidiana, -a ms del coronel y su socio, un rematador de +atmósfera de tabaco negro, eternas discusiones +políticas en la que tomaban parte cuotidiana, +a más del coronel y su socio, un rematador de Buenos Aires fundido, todos los vagos de ambas orillas del Plata que el azar empujaba hacia la -calle San Martn, ubicacin del famoso escritorio -de Galindo y Ca.</p> +calle San Martín, ubicación del famoso escritorio +de Galindo y Cía.</p> <p>A los tres meses, Galindo, agobiado por el -peso del alquiler, se vi obligado a sacar las tablillas. +peso del alquiler, se vió obligado a sacar las tablillas. Un cobro imposible al gobierno nacional se arrastraba como antes de que la sociedad lo tomara en mano y el jefe de una casa inglesa que, -por una recomendacin de Montevideo, haba ido -al escritorio de Galindo a darle una comisin, regres +por una recomendación de Montevideo, había ido +al escritorio de Galindo a darle una comisión, regresó de la puerta asustado por el tumulto. El -bravo coronel fu a aumentar el nmero de despojos +bravo coronel fué a aumentar el número de despojos que flotan en las aguas turbias de la Bolsa, -pescando aqu y all, una pequea comisin, dada +pescando aquí y allí, una pequeña comisión, dada por un especulador en ansia de despistar al adversario, -practicando la <i>multa</i> con circunspeccin y +practicando la <i>multa</i> con circunspección y asiduidad, atando, en fin, los hilos de fin de mes -con tanto esfuerzo como necesitaba Fgaro para +con tanto esfuerzo como necesitaba Fígaro para vivir. La palabra francesa <i>vivoter</i> explica muy -bien ese vaivn instable de la fortuna, esa angustia +bien ese vaivén instable de la fortuna, esa angustia perenne al principio, pero que pronto degenera (las pacientes dicen <i>se regenera</i>) en una indiferencia mezclada con la confianza indolente en una estrella, de poco brillo, pero que no se extingue -nunca. As <i>vivote</i> cinco aos el coronel Galindo -y en esa situacin le encontraron los sucesos de -Montevideo. Castellar, que le conoca de larga -data, pero que sufra a su respecto la aberracin -del momento, vi en l al hombre de las circunstancias -y le propuso ponerse al frente de la expedicin. +nunca. Así <i>vivoteó</i> cinco años el coronel Galindo +y en esa situación le encontraron los sucesos de +Montevideo. Castellar, que le conocía de larga +data, pero que sufría a su respecto la aberración +del momento, vió en él al hombre de las circunstancias +y le propuso ponerse al frente de la expedición. Galindo, pronto a todas esas aventuras por -naturaleza, educacin e instintos, acept en el acto, +naturaleza, educación e instintos, aceptó en el acto, poniendo, por la forma, algunas condiciones refe<span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">[272]</a></span>rentes a la disciplina, a la absoluta independencia -en la direccin de las operaciones militares, que -acabaron por cimentar la confianza que se haba -resuelto depositar en l. Originario de Fray Bentos, -aprovech el azar para sostener sus <i>extensas</i> -relaciones en la costa. Pidi doscientos hombres -bien armados, un vapor a sus rdenes y completa -latitud de accin.</p> - -<p>A pedido de Castellar, Lorenzo facilit el saln -de su casa, el mismo en que haba tenido lugar la -reunin de que hablara a Narbal, para celebrar -todas las que fueran necesarias. Lo haca con placer, +en la dirección de las operaciones militares, que +acabaron por cimentar la confianza que se había +resuelto depositar en él. Originario de Fray Bentos, +aprovechó el azar para sostener sus <i>extensas</i> +relaciones en la costa. Pidió doscientos hombres +bien armados, un vapor a sus órdenes y completa +latitud de acción.</p> + +<p>A pedido de Castellar, Lorenzo facilitó el salón +de su casa, el mismo en que había tenido lugar la +reunión de que hablara a Narbal, para celebrar +todas las que fueran necesarias. Lo hacía con placer, porque en realidad estaba profundamente indignado. -Adems, ese movimiento, esa actividad -ajena a sus montonas ocupaciones diarias, le haba -galvanizado, hacindolo volver a los viejos +Además, ese movimiento, esa actividad +ajena a sus monótonas ocupaciones diarias, le había +galvanizado, haciéndolo volver a los viejos tiempos en que andaba siempre por los extremos, pensando en soluciones violentas a todas las cuestiones -de la vida. Su casa haba tomado el aspecto -de un cuartel electoral, para desesperacin de su -mujer, que vea fusiles en todos los rincones, a los +de la vida. Su casa había tomado el aspecto +de un cuartel electoral, para desesperación de su +mujer, que veía fusiles en todos los rincones, a los chiquitos jugando con sables o arrastrando cartucheras, -al par que la descompona el olor fro de +al par que la descomponía el olor frío de tabaco, pegado a las cortinas y a los muebles. No -comprenda bien ese <i>patriotismo</i> por asuntos de -tierra extraa, pero con una confianza absoluta en +comprendía bien ese <i>patriotismo</i> por asuntos de +tierra extraña, pero con una confianza absoluta en la nobleza de los sentimientos de su marido, se resignaba poniendo al mal trance la mejor cara posible. -Jaramillo, que coma todos los domingos -all y quien tena la viva simpata que el abierto -riojano inspiraba generalmente, le repeta que los -orientales le deberan una buena parte de su libertad +Jaramillo, que comía todos los domingos +allí y quien tenía la viva simpatía que el abierto +riojano inspiraba generalmente, le repetía que los +orientales le deberían una buena parte de su libertad y la exhortaba a bordar con sus propias manos la bandera del cuerpo expedicionario. Herminia, -desarmada, sonrea.</p> +desarmada, sonreía.</p> <p><span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">[273]</a></span></p> <p class="p2 center">III</p> -<p>La reunin que se celebraba esa noche tena una -importancia capital, porque, a ms de recapitular -los elementos de que se dispona, Castellar pensaba -proponer la realizacin inmediata de la empresa. -Cada uno deba dar cuenta de la comisin +<p>La reunión que se celebraba esa noche tenía una +importancia capital, porque, a más de recapitular +los elementos de que se disponía, Castellar pensaba +proponer la realización inmediata de la empresa. +Cada uno debía dar cuenta de la comisión que le fuera encomendada y el coronel Galindo, -por primera vez, sometera su plan de campaa.</p> +por primera vez, sometería su plan de campaña.</p> -<p>La reunin tena lugar en el comedor, ms -vasto y sobre todo, por la disposicin de la casa, -ms aislado que el saln. Estaban reunidas unas +<p>La reunión tenía lugar en el comedor, más +vasto y sobre todo, por la disposición de la casa, +más aislado que el salón. Estaban reunidas unas veinte personas, entre las que se encontraban cinco o seis personajes de Montevideo, otros tantos -jvenes, algunos militares y slo tres argentinos, +jóvenes, algunos militares y sólo tres argentinos, esto es, Lorenzo, Jaramillo y un amigo del primero, -que deba dar cuenta de su trabajo en el sentido -de obtener un vapor. Todos estaban ms o menos -exaltados, pero la expresin era diferente. -Lorenzo hablaba poco pero se mova mucho, Jaramillo -se mova y hablaba con abundancia, los -jvenes orientales dominaban mal su impaciencia, +que debía dar cuenta de su trabajo en el sentido +de obtener un vapor. Todos estaban más o menos +exaltados, pero la expresión era diferente. +Lorenzo hablaba poco pero se movía mucho, Jaramillo +se movía y hablaba con abundancia, los +jóvenes orientales dominaban mal su impaciencia, los viejos procuraban poner cara de palo y Galindo, -como los oficiales que le acompaaban, se -sentan incmodos.</p> +como los oficiales que le acompañaban, se +sentían incómodos.</p> -<p>Castellar habl primero.</p> +<p>Castellar habló primero.</p> <p>—El caballero, dijo, que nos da la hospitalidad y cuyo nombre recordaremos siempre los -orientales como el de uno de los ms generosos y -desinteresados entre los amigos de nuestro pas, +orientales como el de uno de los más generosos y +desinteresados entre los amigos de nuestro país, va a exponer a ustedes el estado de las cosas. -Debo declarar, porque as me lo ha repetido con +Debo declarar, porque así me lo ha repetido con frecuencia, que en todos aquellos de sus compatriotas a quienes ha acudido, ha encontrado una -acogida simptica, que se ha traducido en hechos. -Eso nos prueba una vez ms, aadi,—no sin echar<span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span> -una rpida mirada a un hombre de hermosos cabellos -plateados y fisonoma abierta y expresiva, +acogida simpática, que se ha traducido en hechos. +Eso nos prueba una vez más, añadió,—no sin echar<span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span> +una rápida mirada a un hombre de hermosos cabellos +plateados y fisonomía abierta y expresiva, que lo miraba con sus ojos claros y dulces,—eso -nos prueba una vez ms, que el destino ha hecho -a nuestros dos pases para marchar y desenvolverse -en armona, cada uno segn su ndole y las +nos prueba una vez más, que el destino ha hecho +a nuestros dos países para marchar y desenvolverse +en armonía, cada uno según su índole y las exigencias de su historia, pero unidos por los mil -vnculos en que el pasado nos liga y el porvenir -estrechar. Como se ver dentro de un momento, -podemos pensar ya en la realizacin inmediata de -nuestra empresa. Cada da que pasa es una vergenza -ms para nuestra patria y un peligro, porque +vínculos en que el pasado nos liga y el porvenir +estrechará. Como se verá dentro de un momento, +podemos pensar ya en la realización inmediata de +nuestra empresa. Cada día que pasa es una vergüenza +más para nuestra patria y un peligro, porque el tiempo sanciona lentamente los hechos consumados. -Los elementos necesarios estn reunidos, -tenemos confianza en el xito y estamos dispuestos -a dar la vida con jbilo. Por mi parte, si en la +Los elementos necesarios están reunidos, +tenemos confianza en el éxito y estamos dispuestos +a dar la vida con júbilo. Por mi parte, si en la empresa la pierdo, estoy recompensado por la confianza -que no slo mis amigos, sino tambin los +que no sólo mis amigos, sino también los hombres venerables que me escuchan, han depositado -en m. Slo me resta presentar a ustedes a +en mí. Sólo me resta presentar a ustedes a nuestro futuro jefe, el coronel Galindo, un patriota probado, cuyo valor y experiencia son una -garanta de xito.</p> +garantía de éxito.</p> <p>—A mi vez, agradezco a Castellar sus palabras de gratitud, dijo Lorenzo. No las merecemos, porque -es difcil obrar bajo la idea de que los orientales +es difícil obrar bajo la idea de que los orientales nos son extranjeros. Por lo pronto, declaro que siento los dolores de su patria de ustedes -como los de la ma propia. Es un deber recproco +como los de la mía propia. Es un deber recíproco de ayudarnos en las horas amargas, en nombre -de la solidaridad de la civilizacin. Tendmonos +de la solidaridad de la civilización. Tendámonos la mano, pues, guardemos en el fondo del alma el sentimiento que nuestros actos nos inspiren y obremos.</p> -<p>Luego tom algunos papeles y continu:</p> +<p>Luego tomó algunos papeles y continuó:</p> -<p>—He aqu lo que hemos podido reunir hasta este -momento: 160 rmington, cuarenta carabinas,<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span> -stas como los primeros con su correaje correspondiente, +<p>—He aquí lo que hemos podido reunir hasta este +momento: 160 rémington, cuarenta carabinas,<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span> +éstas como los primeros con su correaje correspondiente, ochenta sables y otras tantas lanzas. Se -han adquirido 20.000 cartuchos. Todo est depositado -en un corraln de mi propiedad. La suscricin, +han adquirido 20.000 cartuchos. Todo está depositado +en un corralón de mi propiedad. La suscrición, contando con lo gastado en las municiones, ha producido, por nuestra parte 7.500 pesos fuertes.</p> -<p>Agregue usted 5.000 ms que he recibido de -una suscricin privada, hecha en Montevideo, dijo -uno de los <i>venerables</i>, como les haba llamado Castellar.</p> +<p>Agregue usted 5.000 más que he recibido de +una suscrición privada, hecha en Montevideo, dijo +uno de los <i>venerables</i>, como les había llamado Castellar.</p> -<p>Hubo un murmullo de satisfaccin, Lorenzo iba -a continuar, cuando alguien golpe la puerta del -comedor. Lorenzo abri y un criado le entreg -una tarjeta. Apenas ech los ojos sobre ella, sinti -una emocin violenta, se puso plido y di un +<p>Hubo un murmullo de satisfacción, Lorenzo iba +a continuar, cuando alguien golpeó la puerta del +comedor. Lorenzo abrió y un criado le entregó +una tarjeta. Apenas echó los ojos sobre ella, sintió +una emoción violenta, se puso pálido y dió un paso hacia la puerta. Dos o tres personas corrieron -hacia l inquietas. Lorenzo se detuvo y, haciendo -un esfuerzo, se seren rpidamente.</p> - -<p>—Pido a Vds. disculpa, seores. Pero un amigo, -el mejor de mis amigos, el hombre que ms -estimo y quiero sobre la tierra y a quien no vea -hace cinco aos, que para l han sido muy amargos, -acaba de llegar y me enva esta tarjeta de al +hacia él inquietas. Lorenzo se detuvo y, haciendo +un esfuerzo, se serenó rápidamente.</p> + +<p>—Pido a Vds. disculpa, señores. Pero un amigo, +el mejor de mis amigos, el hombre que más +estimo y quiero sobre la tierra y a quien no veía +hace cinco años, que para él han sido muy amargos, +acaba de llegar y me envía esta tarjeta de al lado de la cuna de uno de mis hijos: "Llego en este -momento y s que tienes una reunin referente -al noble propsito sobre el que me escribes. Te +momento y sé que tienes una reunión referente +al noble propósito sobre el que me escribes. Te ruego pidas en mi nombre a esos caballeros me concedan el honor de combatir en sus filas por la -dignidad del pas en cuyo suelo nac". Quieren -Vds. permitirme, seores, presentar a Carlos Narbal?</p> +dignidad del país en cuyo suelo nací". ¿Quieren +Vds. permitirme, señores, presentar a Carlos Narbal?</p> <p>Todos asintieron calurosamente y antes que Lorenzo -hablara, Jaramillo, que estaba fuera de s, -se precipit hacia la puerta. El riojano haba conservado +hablara, Jaramillo, que estaba fuera de sí, +se precipitó hacia la puerta. El riojano había conservado un culto por Carlos; el alejamiento silencioso -de ste, sus propias preocupaciones polti<span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span>cas, -le haban impedido mantener correspondencia -con Narbal, como lo hubiera deseado. Pero jams -le olvid y qued en su recuerdo como la personificacin -del hombre elegante, generoso, aristocrtico +de éste, sus propias preocupaciones políti<span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span>cas, +le habían impedido mantener correspondencia +con Narbal, como lo hubiera deseado. Pero jamás +le olvidó y quedó en su recuerdo como la personificación +del hombre elegante, generoso, aristocrático de gustos, robusto de ascendiente moral, que era -su tipo ideal, realzado an por la circunstancia -de haber sido su introductor en el mundo porteo. -Cuando guiado por el sirviente, se hall de pronto +su tipo ideal, realzado aún por la circunstancia +de haber sido su introductor en el mundo porteño. +Cuando guiado por el sirviente, se halló de pronto frente a Carlos que hablaba con Herminia teniendo en sus rodillas un delicioso muchacho de tres -aos que acababa de despertarse y que le haba tendido +años que acababa de despertarse y que le había tendido los brazos como a un viejo amigo, Jaramillo -tuvo que hacer un esfuerzo para ocultar la emocin -que el cambio de Carlos le produca. Se ech -en sus brazos con un mpetu de cario tan sincero, -que Narbal lo estrech con verdadera afeccin. -Un instante despus entr Lorenzo. Largo tiempo, +tuvo que hacer un esfuerzo para ocultar la emoción +que el cambio de Carlos le producía. Se echó +en sus brazos con un ímpetu de cariño tan sincero, +que Narbal lo estrechó con verdadera afección. +Un instante después entró Lorenzo. Largo tiempo, en silencio, sus corazones latieron unidos; -cuando Lorenzo apart a Carlos para mirarle, tenindole -de las manos, sus ojos estaban hmedos. -Herminia lloraba sencillamente y el nio, con los +cuando Lorenzo apartó a Carlos para mirarle, teniéndole +de las manos, sus ojos estaban húmedos. +Herminia lloraba sencillamente y el niño, con los ojos muy abiertos, miraba la escena con asombro. -Un nuevo afecto que echa su noble raz en el corazn -o un viejo cario que se despierta con -energa, aumentan la intensidad de todas nuestras +Un nuevo afecto que echa su noble raíz en el corazón +o un viejo cariño que se despierta con +energía, aumentan la intensidad de todas nuestras afecciones, como, en el suelo tropical, la soberbia -robustez de un rbol, aumenta la lozana de las -plantas que lo rodean, protegindolas con su sombra +robustez de un árbol, aumenta la lozanía de las +plantas que lo rodean, protegiéndolas con su sombra y dando a la tierra un impulso de vida. Lorenzo -oprimi las manos de Herminia, bes a su -hijo, di un vigoroso shakehands a Vespasiano, +oprimió las manos de Herminia, besó a su +hijo, dió un vigoroso shakehands a Vespasiano, que lloraba como un becerro y tomando a Carlos del brazo, le dijo:</p> <p>—Vamos; nos esperan.</p> -<p>Narbal comprendi y sigui a su amigo en silencio.</p> +<p>Narbal comprendió y siguió a su amigo en silencio.</p> <p>Un momento antes de abrir la puerta del come<span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">[277]</a></span>dor, Lorenzo, casi inconscientemente se detuvo.</p> -<p>—Es cosa resuelta? dijo.</p> +<p>—¿Es cosa resuelta? dijo.</p> -<p>Carlos sonri tristemente. Lorenzo sinti la -puerilidad de su pregunta y abri la puerta con -resolucin.</p> +<p>Carlos sonrió tristemente. Lorenzo sintió la +puerilidad de su pregunta y abrió la puerta con +resolución.</p> -<p>Narbal fu acogido con respetuosa simpata. Los -viejos haban conocido a su padre y para los jvenes -tena ese atractivo curioso que los contrastes -serios de la vida dan a los hombres. Respondi a -las manifestaciones cariosas de que era objeto y -fu a colocarse silenciosamente en una silla al lado -de Jaramillo, que haca esfuerzos enormes, pero -fructuosos, para no hablar de cosas que tenan una -conexin sumamente remota con los sucesos orientales.</p> +<p>Narbal fué acogido con respetuosa simpatía. Los +viejos habían conocido a su padre y para los jóvenes +tenía ese atractivo curioso que los contrastes +serios de la vida dan a los hombres. Respondió a +las manifestaciones cariñosas de que era objeto y +fué a colocarse silenciosamente en una silla al lado +de Jaramillo, que hacía esfuerzos enormes, pero +fructuosos, para no hablar de cosas que tenían una +conexión sumamente remota con los sucesos orientales.</p> -<p>Lorenzo continu:</p> +<p>Lorenzo continuó:</p> <p>—Reuniendo, pues, las sumas obtenidas hasta -hoy, se puede disponer, a ms de lo gastado, de +hoy, se puede disponer, a más de lo gastado, de diez mil patacones. He declarado ya a mi amigo -Castellar que mi intervencin no tena ms alcance -que la reunin de fondos y elementos y que esperaba -que el sentimiento que me dictaba esa lnea +Castellar que mi intervención no tenía más alcance +que la reunión de fondos y elementos y que esperaba +que el sentimiento que me dictaba esa línea de conducta fuera bien comprendido. Es necesario no dar a los adversarios la enorme ventaja de -acusar a Vds. de apelar al extranjero. S que -sera un absurdo; pero nada hay ms terrible que +acusar a Vds. de apelar al extranjero. Sé que +sería un absurdo; pero nada hay más terrible que el absurdo cuando toma una forma definitiva y -neta. Slo me resta, rogar a nuestro amigo Martnez -quiera dar cuenta de la comisin que tuvo a +neta. Sólo me resta, rogar a nuestro amigo Martínez +quiera dar cuenta de la comisión que tuvo a bien aceptar.</p> -<p>—El vapor <i>Urano</i>, dijo el interpelado, est a -nuestra disposicin, mediante cinco mil duros y +<p>—El vapor <i>Urano</i>, dijo el interpelado, está a +nuestra disposición, mediante cinco mil duros y los gastos de seguro. Es un buen buque, no muy -grande, pero que puede fcilmente transportar -trescientos hombres. Lo manda un italiano, el capitn +grande, pero que puede fácilmente transportar +trescientos hombres. Lo manda un italiano, el capitán Lamberti, que me parece un hombre digno de confianza. Como el seguro ofrece muy serias<span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">[278]</a></span> dificultades, tal vez insuperables, he propuesto, -salva ratificacin de parte de Vds., que los propietarios +salva ratificación de parte de Vds., que los propietarios mismos se encarguen de asegurarlo. Esto -importar un gasto considerable.</p> +importará un gasto considerable.</p> -<p>—Han aceptado?</p> +<p>—¿Han aceptado?</p> -<p>—S, pero piden diez mil duros.</p> +<p>—Sí, pero piden diez mil duros.</p> -<p>—No ser difcil encontrarlos, dijo Lorenzo.</p> +<p>—No será difícil encontrarlos, dijo Lorenzo.</p> -<p>—Bien. Ahora, ocupmonos un poco del plan general, -dijo Castellar. Qu piensa el coronel Galindo?</p> +<p>—Bien. Ahora, ocupémonos un poco del plan general, +dijo Castellar. ¿Qué piensa el coronel Galindo?</p> -<p>El bravo coronel era un hombre de fisonoma -simptica y esencialmente criolla. A primera vista, +<p>El bravo coronel era un hombre de fisonomía +simpática y esencialmente criolla. A primera vista, se notaba la ausencia del golpe de cepillo social, -pero en cambio se vea el valor. Algo bajo y +pero en cambio se veía el valor. Algo bajo y grueso, el pelo bastante largo, bigote y pera entrecana, -brazos cortos y pies anchos. Se levant, -pero, al hablar, juzg sin duda que as era ms -difcil y se volvi a sentar.</p> +brazos cortos y pies anchos. Se levantó, +pero, al hablar, juzgó sin duda que así era más +difícil y se volvió a sentar.</p> <p>—Conozco dos o tres puntos en que el desembarque -ser fcil, dijo. Escribiendo unos das antes +será fácil, dijo. Escribiendo unos días antes a los amigos de la costa, estoy seguro que nos esperan quinientos hombres con caballada suficiente. -Luego se lanza el manifiesto, entramos en campaa +Luego se lanza el manifiesto, entramos en campaña y...</p> -<p>—Qu manifiesto? dijo uno de los ancianos.</p> +<p>—¿Qué manifiesto? dijo uno de los ancianos.</p> -<p>—Pues!... el manifiesto... el manifiesto que +<p>—¡Pues!... ¡el manifiesto... el manifiesto que se lanza siempre! dijo Galindo mirando con asombro -al que le interrumpa.</p> +al que le interrumpía.</p> <p>—Es necesario ponernos de acuerdo sobre ese documento, dijo el viejo formulista.</p> -<p>—Cuatro lneas bastarn, seor, contest Castellar. +<p>—Cuatro líneas bastarán, señor, contestó Castellar. Una vez presentados los hechos en toda su brutalidad, no creo necesario agregar una palabra -ms.</p> +más.</p> -<p>—S, pero creo conveniente, creo indispensable +<p>—Sí, pero creo conveniente, creo indispensable determinar de una manera fija el objetivo de la<span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">[279]</a></span> -expedicin y anunciar el uso que se piensa hacer +expedición y anunciar el uso que se piensa hacer del triunfo.</p> <p>—Es precisamente lo que pienso que debe evitarse, dijo Castellar con cierta impaciencia. Mi -pensamiento es ste: el manifiesto no debe ser ni +pensamiento es éste: el manifiesto no debe ser ni blanco ni colorado....</p> -<p>—Sin embargo, replic el tenaz anciano, el atentado +<p>—Sin embargo, replicó el tenaz anciano, el atentado inicuo ha sido hecho en nombre del partido colorado....</p> @@ -8665,166 +8627,166 @@ colorado....</p> calma, cuando Narbal le previno.</p> <p>—Puesto que se juzga necesario un manifiesto -no creen Vds., seores, que el llamado a dirigirlo +¿no creen Vds., señores, que el llamado a dirigirlo al pueblo oriental, sea el Presidente constitucional -de la Repblica, que acaba de ser depuesto de +de la República, que acaba de ser depuesto de una manera violenta? Nadie puede tener mayor -autoridad que l. Una palabra suya pondr las +autoridad que él. Una palabra suya pondrá las cosas en su lugar: ellos los revolucionarios, nosotros los defensores del orden legal.</p> -<p>El silencio que sigui no era slo consideracin -por Narbal. Dos o tres personas sonrieron irnicamente -y la fisonoma de Castellar se obscureci.</p> +<p>El silencio que siguió no era sólo consideración +por Narbal. Dos o tres personas sonrieron irónicamente +y la fisonomía de Castellar se obscureció.</p> -<p>—A m me parece que el seor tiene razn, dijo +<p>—A mí me parece que el señor tiene razón, dijo Galindo con franqueza.</p> -<p>—Conviene que Vd. sepa lo que sucede, seor +<p>—Conviene que Vd. sepa lo que sucede, señor Narbal, dijo Castellar con tristeza, puesto que tan noblemente nos trae su concurso. El doctor Erauzquin, -Presidente de la Repblica Oriental, es un +Presidente de la República Oriental, es un hombre esencialmente inerte, sin ambiciones, sin -resolucin para ser enrgico, teniendo todos los +resolución para ser enérgico, teniendo todos los elementos para conseguirlo y que llevamos al poder haciendo violencia a su voluntad. En su derrocamiento -slo vi su liberacin y el medio de +sólo vió su liberación y el medio de volver a la vida privada. Se encuentra actualmente -en el Brasil, donde su fortuna le permitir vivir +en el Brasil, donde su fortuna le permitirá vivir tranquilamente, si es que no pasa a Europa en<span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">[280]</a></span> breve. Se le ha escrito, se le ha instado, se han -tocado todas las cuerdas que suponamos vibraran -an en l para decidirle a venir a ponerse a nuestro -frente. Nos ha contestado ofrecindonos dinero +tocado todas las cuerdas que suponíamos vibraran +aún en él para decidirle a venir a ponerse a nuestro +frente. Nos ha contestado ofreciéndonos dinero para ayudar a los compatriotas proscriptos que se -encuentran sin recursos, pero aadiendo que por -ningn motivo tomara parte en ningn movimiento -poltico. Es intil contar con l. Me es doloroso -hablar as, no slo porque comprendo la falta -que nos har su adhesin moral, sino porque soy +encuentran sin recursos, pero añadiendo que por +ningún motivo tomaría parte en ningún movimiento +político. Es inútil contar con él. Me es doloroso +hablar así, no sólo porque comprendo la falta +que nos hará su adhesión moral, sino porque soy amigo particular del Dr. Erauzquin.</p> -<p>Haba algo de splica en las ltimas palabras +<p>Había algo de súplica en las últimas palabras de Castellar; todos lo comprendieron.</p> -<p>Un hombre viejo, el ltimo de su grupo, no haba -abierto an sus labios. Cuando el coronel Galindo -habl, algo como una expresin de ira o de -desprecio pas por su cara. Al concluir Castellar, +<p>Un hombre viejo, el último de su grupo, no había +abierto aún sus labios. Cuando el coronel Galindo +habló, algo como una expresión de ira o de +desprecio pasó por su cara. Al concluir Castellar, no pudo contenerse.</p> -<p>—Quieran los jvenes aqu presentes, dijo, prestar -un poco de atencin a un hombre cargado de -aos y de experiencia. He estado encerrado ocho -aos en Montevideo, durante el sitio que es y ser -nuestra pgina de gloria nacional. Desde 1852 -hasta la fecha, he tomado parte activa en la poltica -del Ro de la Plata, con los vencedores pocas +<p>—Quieran los jóvenes aquí presentes, dijo, prestar +un poco de atención a un hombre cargado de +años y de experiencia. He estado encerrado ocho +años en Montevideo, durante el sitio que es y será +nuestra página de gloria nacional. Desde 1852 +hasta la fecha, he tomado parte activa en la política +del Río de la Plata, con los vencedores pocas veces, muchas con los vencidos. No es esta la primera -vez que me encuentro en una reunin semejante. +vez que me encuentro en una reunión semejante. Como ustedes he sido joven, me he indignado, me he batido, he quedado tendido en los campos de batalla, he evitado el golpe de los asesinos, conozco bien nuestra triste vida nacional. Hoy, ante el derrumbe de todas mis ilusiones, ante la realidad repugnante que destruye en un minuto tantos -aos de esfuerzo, siento que hablar es un deber, +años de esfuerzo, siento que hablar es un deber, aunque vaya a chocar contra el noble sentimiento que anima a ustedes. Pero ustedes son nuestros -hijos, ustedes son la esperanza nica del pas y no<span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">[281]</a></span> -puedo conformarme en silencio al sacrificio estril -que van a imponerse. No, coronel Galindo, no encontrar +hijos, ustedes son la esperanza única del país y no<span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">[281]</a></span> +puedo conformarme en silencio al sacrificio estéril +que van a imponerse. No, coronel Galindo, no encontrará usted quinientos hombres al desembarcar; -encontrar usted mil, dos mil, semibrbaros, guiados -por caudillos locales que sostendrn frenticamente -el nuevo rgimen de Montevideo, porque importa -la derogacin de toda ley y sujecin. Aunque -no lo quiera, tendr usted que hacer pie firme y -presentar combate, porque sus soldados se lo exigirn. -Y este puado de jvenes, lo ms noble, lo ms -digno del pas, el grano del porvenir, caern uno a +encontrará usted mil, dos mil, semibárbaros, guiados +por caudillos locales que sostendrán frenéticamente +el nuevo régimen de Montevideo, porque importa +la derogación de toda ley y sujeción. Aunque +no lo quiera, tendrá usted que hacer pie firme y +presentar combate, porque sus soldados se lo exigirán. +Y este puñado de jóvenes, lo más noble, lo más +digno del país, el grano del porvenir, caerán uno a uno, luchando contra gauchos salvajes, cuya existencia -slo tiene importancia vegetativa. Robustecidos -por un triunfo fcil e inevitable, los hombres -de Montevideo se afirmarn en el poder y toda esperanza -de volver a la libertad y al decoro se alejar -por muchos aos!...</p> +sólo tiene importancia vegetativa. Robustecidos +por un triunfo fácil e inevitable, los hombres +de Montevideo se afirmarán en el poder y toda esperanza +de volver a la libertad y al decoro se alejará +por muchos años!...</p> -<p>Castellar haba odo mordindose los labios.</p> +<p>Castellar había oído mordiéndose los labios.</p> -<p>—No puedo suponer que usted nos aconseje la -aceptacin de los hechos consumados!—dijo.</p> +<p>—¡No puedo suponer que usted nos aconseje la +aceptación de los hechos consumados!—dijo.</p> -<p>—Lo que propongo a ustedes es el nico temperamento +<p>—Lo que propongo a ustedes es el único temperamento que la historia de todos los pueblos que han -cruzado pocas anlogas seala como eficaz: la expectativa, +cruzado épocas análogas señala como eficaz: la expectativa, la perseverancia. Los lobos acaban siempre por devorarse entre ellos, nuestros dictadores -cran siempre serpientes en su seno y en ese mundo -moral la traicin es elemento normal. Esperemos: -dentro de seis meses, esos hombres se separarn en -dos bandos. Entonces llevaremos nuestra fuerza -intelectual, nuestra autoridad, qu digo! toda la autoridad +crían siempre serpientes en su seno y en ese mundo +moral la traición es elemento normal. Esperemos: +dentro de seis meses, esos hombres se separarán en +dos bandos. ¡Entonces llevaremos nuestra fuerza +intelectual, nuestra autoridad, qué digo! toda la autoridad de la sociedad culta, a aquel de ambos que -ofrezca probabilidades de reaccin contra la barbarie. -Y as, lentamente, favoreciendo a unos contra +ofrezca probabilidades de reacción contra la barbarie. +Y así, lentamente, favoreciendo a unos contra otros, inoculando con paciencia nuestras ideas, -hemos de ver, vern ustedes, seguramente, el orden -definitivo imperando, porque se basar sobre el -cimiento de granito de una evolucin pacfica y no<span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">[282]</a></span> +hemos de ver, verán ustedes, seguramente, el orden +definitivo imperando, porque se basará sobre el +cimiento de granito de una evolución pacífica y no<span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">[282]</a></span> sobre la sangre, que en nuestra tierra marea y enloquece...</p> -<p>—No!—exclam con voz vibrante el hombre +<p>—¡No!—exclamó con voz vibrante el hombre de ojos claros y largos cabellos plateados a quien -Castellar haba mirado con intencin al hablar de -la independencia oriental. No! tambin soy viejo, -tambin mi vida ha transcurrido en la lucha, tambin -he conocido la proscripcin, puesto que vivo -en ella hace 20 aos. Respeto el mvil de mi digno +Castellar había mirado con intención al hablar de +la independencia oriental. ¡No! también soy viejo, +también mi vida ha transcurrido en la lucha, también +he conocido la proscripción, puesto que vivo +en ella hace 20 años. Respeto el móvil de mi digno amigo; pero no puedo consentir en silencio en que nuestras canas nos den derecho para venir a ahogar -esa explosin de viril indignacin que inflama hoy -el alma de los jvenes orientales. Por qu ese -error de la sangre? Es el roco sagrado sin cuyo -riego jams un pueblo lleg a nada grande. Luchamos -contra brbaros, luchamos contra fieras y -la palabra es intil. Un pueblo que acepta silenciosamente -la opresin y que busca la redencin en +esa explosión de viril indignación que inflama hoy +el alma de los jóvenes orientales. ¿Por qué ese +error de la sangre? Es el rocío sagrado sin cuyo +riego jamás un pueblo llegó a nada grande. Luchamos +contra bárbaros, luchamos contra fieras y +la palabra es inútil. Un pueblo que acepta silenciosamente +la opresión y que busca la redención en combinaciones bizantinas, es un pueblo que abdica. -Ustedes, jvenes, son hoy el pueblo oriental, llevan -en su corazn el depsito de su dignidad y en sus +Ustedes, jóvenes, son hoy el pueblo oriental, llevan +en su corazón el depósito de su dignidad y en sus brazos el estandarte de su gloria. El movimiento que les impulsa a la lucha es la obediencia a la voz -de la patria que llama e implora. Seris vencidos? -Y bien, queda el ejemplo. No se pierden jams los +de la patria que llama e implora. ¿Seréis vencidos? +Y bien, queda el ejemplo. No se pierden jamás los rastros de la sangre derramada por una causa santa -y como el polvo de los Gracos engendr a Mario, -as la sangre vertida en las hecatombes del ao 40 -clam al cielo y Caseros fu...</p> +y como el polvo de los Gracos engendró a Mario, +así la sangre vertida en las hecatombes del año 40 +clamó al cielo y Caseros fué...</p> <p>De pie, con su elegante figura, con los ojos chispeantes, -todos le contemplaban bajo una atraccin -misteriosa. Habl largo rato con palabra de fuego, -colorida, poco lgica, pero irresistible. El argumento -flameaba como una bandera de guerra y l -mismo crea sentir el olor del combate.</p> - -<p>Cmo rebatir esas cosas? Cmo hacer oir la razn -cuando el corazn late a reventar? Las manos<span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">[283]</a></span> +todos le contemplaban bajo una atracción +misteriosa. Habló largo rato con palabra de fuego, +colorida, poco lógica, pero irresistible. El argumento +flameaba como una bandera de guerra y él +mismo creía sentir el olor del combate.</p> + +<p>¿Cómo rebatir esas cosas? ¿Cómo hacer oir la razón +cuando el corazón late a reventar? Las manos<span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">[283]</a></span> se estrecharon en un movimiento impetuoso que hizo -acallar todas las dudas, y la resolucin suprema -se adopt. El porvenir poda ser obscuro, los negros +acallar todas las dudas, y la resolución suprema +se adoptó. El porvenir podía ser obscuro, los negros vaticinios del anciano realizarse, el esfuerzo -ser intil, pero, en el fondo, jams un grupo de -hombres tuvo la conciencia ms pura en el momento -de aceptar el sacrificio. All, a lo lejos, en el seno +ser inútil, pero, en el fondo, jamás un grupo de +hombres tuvo la conciencia más pura en el momento +de aceptar el sacrificio. Allá, a lo lejos, en el seno de las sociedades secularmente organizadas, hay una eterna sonrisa para nuestras asonadas americanas, -y, sin embargo, cunta virilidad, cunta altura +y, sin embargo, ¡cuánta virilidad, cuánta altura de pensamiento importan muchas veces! Esa -fatalidad histrica es nuestra cruz; llevmosla sin +fatalidad histórica es nuestra cruz; llevémosla sin desesperar, porque, en el fondo del caos aparente, -se mueven ya los elementos de la organizacin definitiva.</p> +se mueven ya los elementos de la organización definitiva.</p> <p class="i4"> 1884. @@ -8833,245 +8795,245 @@ se mueven ya los elementos de la organizacin definitiva.</p> <h2><a name="Aguafuerte" id="Aguafuerte">Aguafuerte</a></h2> <p class="indenl60"> -<i>D'aprs</i> Zurbarn. +<i>D'après</i> Zurbarán. </p> -<p class="p2">....El corazn de Rejalte yace en silencio, haba -dicho alguien del fraile. Tal era la impresin -que reciba el que por primera vez vea a ese +<p class="p2">....El corazón de Rejalte yace en silencio, había +dicho alguien del fraile. Tal era la impresión +que recibía el que por primera vez veía a ese hombre, cuyo aspecto helado, seco, en vez de la -consuncin por el fuego de una pasin ntima, revelaba +consunción por el fuego de una pasión íntima, revelaba la mediocridad de una naturaleza moral sin -resortes para la exaltacin. Hijo de un obscuro +resortes para la exaltación. Hijo de un obscuro maestro de escuela de la colonia, cuya vida entera -haba trascurrido en Crdoba, Rejalte haba heredado +había trascurrido en Córdoba, Rejalte había heredado de su padre una inteligencia limitada, un -carcter porfiado hasta el absurdo y una moralidad +carácter porfiado hasta el absurdo y una moralidad circunscripta y severa. Educado en el seminario, -corri all su juventud fra, sin sentir una +corrió allí su juventud fría, sin sentir una sola vez el impulso de curiosidad por conocer lo que pasaba en el mundo fuera de las cuatro paredes -que formaban su horizonte. Cuando lleg la +que formaban su horizonte. Cuando llegó la adolescencia, la savia primaveral que trepa al -tronco de las palmeras ms opulentas como al de -los arbustos ms raquticos, llen un instante el -corazn y la cabeza del flaco seminarista. En la -estrechez de su devocin, Rejalte sinti con horror -esa agitacin desconocida y con la tenacidad de un -sectario, la combati por la abstinencia y la oracin, +tronco de las palmeras más opulentas como al de +los arbustos más raquíticos, llenó un instante el +corazón y la cabeza del flaco seminarista. En la +estrechez de su devoción, Rejalte sintió con horror +esa agitación desconocida y con la tenacidad de un +sectario, la combatió por la abstinencia y la oración, por el cilicio, las largas horas pasadas en el -claustro desnudo y la concentracin del pensamien<span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">[286]</a></span>to -en el Sr divino que su inteligencia le permita +claustro desnudo y la concentración del pensamien<span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">[286]</a></span>to +en el Sér divino que su inteligencia le permitía concebir, no un Dios de amor y de paz, manso -y perdonador, sino el Jehovah bblico, oculto y +y perdonador, sino el Jehovah bíblico, oculto y temible, reinando en el paroxismo de la ira, la -mano pronta a la venganza y rpida.</p> - -<p>Rejalte haba perdido a su padre muy nio an; -cuando al cumplir los veinte aos sali del seminario -para recibir las rdenes y ejercer el sacerdocio, -su alma no haba sentido un solo cario humano, -una sola afeccin capaz de suavizar la rigidez -impresa en su espritu por la tristeza de la -atmsfera en que haba vivido. Era un hombre vulgar, -sin pasiones, sin luchas ntimas, sin exigencias -intelectuales. Jams tuvo una duda, jams se permiti +mano pronta a la venganza y rápida.</p> + +<p>Rejalte había perdido a su padre muy niño aún; +cuando al cumplir los veinte años salió del seminario +para recibir las órdenes y ejercer el sacerdocio, +su alma no había sentido un solo cariño humano, +una sola afección capaz de suavizar la rigidez +impresa en su espíritu por la tristeza de la +atmósfera en que había vivido. Era un hombre vulgar, +sin pasiones, sin luchas íntimas, sin exigencias +intelectuales. Jamás tuvo una duda, jamás se permitió una lectura que pudiera arrojar un germen -de turbacin en l, no por temor, sino por falta +de turbación en él, no por temor, sino por falta de curiosidad y por la disciplina estricta que le -apart toda su vida de los libros marcados en el -<i>Index</i>. Como un soldado, vea el camino recto ante -l. No aspiraba a ascender, no tena ambiciones ni -necesidades. Los grandes problemas de la filosofa -religiosa, esa agitacin moral que el estudio sincero -y venerado de la teologa despierta en el alma de +apartó toda su vida de los libros marcados en el +<i>Index</i>. Como un soldado, veía el camino recto ante +él. No aspiraba a ascender, no tenía ambiciones ni +necesidades. Los grandes problemas de la filosofía +religiosa, esa agitación moral que el estudio sincero +y venerado de la teología despierta en el alma de la mayor parte de los sacerdotes de buena fe, no -existan a sus ojos. Durante el curso de sus estudios -especiales, continuados en todo tiempo, no levant +existían a sus ojos. Durante el curso de sus estudios +especiales, continuados en todo tiempo, no levantó una sola vez la cabeza del libro sagrado, para -perder la mirada en el espacio y caer en el sueo -penoso de la especulacin. Saba su oficio como un -buen oficial sabe la tctica. Para l, los nombres +perder la mirada en el espacio y caer en el sueño +penoso de la especulación. Sabía su oficio como un +buen oficial sabe la táctica. Para él, los nombres de Lamennais, de Montalembert, de Falloux, del -mismo Ozanam, tenan idntica significacin que -los de Lutero, Calvino o Zwingle. No conoca uno +mismo Ozanam, tenían idéntica significación que +los de Lutero, Calvino o Zwingle. No conocía uno solo de los libros de controversia escritos en nuestro -siglo; jams ley una pgina de Renan, no +siglo; jamás leyó una página de Renan, no por temor, lo repito, sino por la ausencia absoluta, por la atrofia nativa de toda curiosidad intelec<span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">[287]</a></span>tual. -Su religin era un conjunto de reglas claras, -concretas, definidas, cuya enumeracin encontraba -en la historia cannica y cuya observancia -no permita la menor desviacin. Jams se encontr +Su religión era un conjunto de reglas claras, +concretas, definidas, cuya enumeración encontraba +en la historia canónica y cuya observancia +no permitía la menor desviación. Jamás se encontró frente a un conflicto, porque el mundo de carne y pasiones, para cuyo gobierno moral se ha -hecho la religin, no exista en su concepto. La fe -no se revesta a sus ojos de los caracteres celestes -con que la cubri la predicacin inmaculada de -Jess; era simplemente un deber, idntico al del +hecho la religión, no existía en su concepto. La fe +no se revestía a sus ojos de los caracteres celestes +con que la cubrió la predicación inmaculada de +Jesús; era simplemente un deber, idéntico al del obrero honrado que en las horas de trabajo no escasea el esfuerzo ni la perseverancia. La palabra -fanatismo, que pes constantemente sobre l, no le +fanatismo, que pesó constantemente sobre él, no le era aplicable. El fanatismo importa calor y -pasin, es capaz de crear, renovar, agitar -ideas y suscitar emociones. La religin de Rejalte -era fra, definida y sin ideal. Nunca sinti tampoco -rozar su alma, ni aun en los largos aos pasados +pasión, es capaz de crear, renovar, agitar +ideas y suscitar emociones. La religión de Rejalte +era fría, definida y sin ideal. Nunca sintió tampoco +rozar su alma, ni aun en los largos años pasados en la tumba claustral de un convento boliviano, por las alas de aquel misticismo callado que -nace en las soledades y que, bajo la meditacin, -consuela. No fu un acceso de amor divino, no -fu una necesidad moral la que le llev al triste -convento; para l el mundo entero era un convento. -Ni en la sociedad ni en el claustro necesit -jams esfuerzo. No haba metodizado su vida, ni -disciplinado su espritu. Como la hoja que, al -brotar en el rbol en un botn imperceptible, tiene +nace en las soledades y que, bajo la meditación, +consuela. No fué un acceso de amor divino, no +fué una necesidad moral la que le llevó al triste +convento; para él el mundo entero era un convento. +Ni en la sociedad ni en el claustro necesitó +jamás esfuerzo. No había metodizado su vida, ni +disciplinado su espíritu. Como la hoja que, al +brotar en el árbol en un botón imperceptible, tiene ya marcada su forma y su color, la vida espiritual de Rejalte, por un capricho de la naturaleza, -se haba sustrado a la ley de variacin que +se había sustraído a la ley de variación que la influencia del mundo determina.</p> -<p>Pas cinco aos en el convento, simple fraile, -sin pretender a los pequeos honores que en aquella -existencia de desesperante monotona y sordas +<p>Pasó cinco años en el convento, simple fraile, +sin pretender a los pequeños honores que en aquella +existencia de desesperante monotonía y sordas rivalidades, se persiguen con igual tenacidad que -las grandezas de la tierra. El no pens en ellas<span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">[288]</a></span> -y nadie pens en l. Cuando pasaba por el claustro -con su fisonoma yerta, sin un vestigio de pasiones, -pero tambin sin el reflejo soberano que +las grandezas de la tierra. El no pensó en ellas<span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">[288]</a></span> +y nadie pensó en él. Cuando pasaba por el claustro +con su fisonomía yerta, sin un vestigio de pasiones, +pero también sin el reflejo soberano que da la serenidad conquistada sobre el tumulto moral -vencido, los tristes frailes, jvenes an, que -moran lentamente, minados por el invencible recuerdo -de su vida destrozada, le miraban con clera -y envidia. Rejalte no los vea, no los comprenda. -Nunca el aspecto de un hombre hel ms la -expansin en el labio ajeno. El cumplimiento de -los deberes mecnicos del culto, llenaba gran parte -de su tiempo; durante el resto, lea siempre los -mismos libros sin que jams una idea nueva se levantara. -Para su alma nada era sugestivo. Comprenda -la letra y la letra le bastaba. La vivificacin -por el espritu no tena sentido para l. En +vencido, los tristes frailes, jóvenes aún, que +morían lentamente, minados por el invencible recuerdo +de su vida destrozada, le miraban con cólera +y envidia. Rejalte no los veía, no los comprendía. +Nunca el aspecto de un hombre heló más la +expansión en el labio ajeno. El cumplimiento de +los deberes mecánicos del culto, llenaba gran parte +de su tiempo; durante el resto, leía siempre los +mismos libros sin que jamás una idea nueva se levantara. +Para su alma nada era sugestivo. Comprendía +la letra y la letra le bastaba. La vivificación +por el espíritu no tenía sentido para él. En el orden de las criaturas animadas, tal cual la naturaleza lo ha creado, Rejalte era un monstruo. -Esa frialdad, sin dolor y sin pesar, habra sido +Esa frialdad, sin dolor y sin pesar, habría sido terrible como base de una inteligencia de vuelo -elevado. La mediocridad absoluta de sta fu, en +elevado. La mediocridad absoluta de ésta fué, en este caso, la defensa del calor vital que se anida -en la aglomeracin humana.</p> - -<p>Uno de sus viejos profesores, espritu dbil, sin -voluntad, vegetativo, fu hecho obispo y le llam -a su lado. En 1870 acompa al prelado a Roma. -La influencia que la atmsfera de la ciudad eterna -ejerci sobre Rejalte, puede compararse a la que -tendra un veneno o un blsamo vivificante sobre +en la aglomeración humana.</p> + +<p>Uno de sus viejos profesores, espíritu débil, sin +voluntad, vegetativo, fué hecho obispo y le llamó +a su lado. En 1870 acompañó al prelado a Roma. +La influencia que la atmósfera de la ciudad eterna +ejerció sobre Rejalte, puede compararse a la que +tendría un veneno o un bálsamo vivificante sobre un cuerpo inanimado. En San Pedro, sus ojos no -vieron ms que el altar durante el oficio y el libro. -Asisti a una sesin pblica del concilio y no -volvi. Esper el resultado sin premura, sin impaciencia, -sin agitacin. Una vez conocido, lo anot. +vieron más que el altar durante el oficio y el libro. +Asistió a una sesión pública del concilio y no +volvió. Esperó el resultado sin premura, sin impaciencia, +sin agitación. Una vez conocido, lo anotó. En adelante, el Papa era infalible, como Cristo -est presente en la hostia; era un dogma, sin poca, -sin ubicacin en el tiempo y el espacio, sin conexin<span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">[289]</a></span> +está presente en la hostia; era un dogma, sin época, +sin ubicación en el tiempo y el espacio, sin conexión<span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">[289]</a></span> con el estado de la iglesia; era un dogma. Vino el <i>Syllabus</i>: sus autores mismos pretendieron explicarlo, -atenuar la letra por el espritu. Para -Rejalte el comentario no exista, su inteligencia -no lo necesitaba ni lo comprenda. Lo anot como -haba anotado la infalibilidad, como anot el dogma -de la Inmaculada Concepcin.</p> +atenuar la letra por el espíritu. Para +Rejalte el comentario no existía, su inteligencia +no lo necesitaba ni lo comprendía. Lo anotó como +había anotado la infalibilidad, como anotó el dogma +de la Inmaculada Concepción.</p> <p>Su vida material en Roma, en cuanto era posible, -fu la misma que en los Claustros del convento -boliviano. El espritu luminoso de Esqui, turbado -por la absorcin en una sola idea, lanz un grito +fué la misma que en los Claustros del convento +boliviano. El espíritu luminoso de Esquiú, turbado +por la absorción en una sola idea, lanzó un grito de alarma al encontrarse por primera vez frente -al progreso humano, proftico en su adivinacin, -sealando en l el germen de muerte del catolicismo. -Rejalte no vi nada de eso; cruz los mares -y media Italia sin adquirir una nocin, sin el inquieto -germinar de una nueva idea. Vi y habl -un da al Papa; habituado al respeto mecnico de -la idea encarnada en el Pontfice, la forma visible -no le impresion. Se arrodill ante l como -al alba, all en el convento lejano, sobre la dura -losa, para la oracin de la maana. Y nada ms.</p> - -<p>Volvi a la tierra, qued al lado del obispo durante -un ao, y al vacar la vicara de Tucumn -fu nombrado para desempearla. No la haba -solicitado, no la rehus. Se instal en su nuevo -puesto, pobre y humildemente. Jams haba tenido -en su poder ms dinero que el estrictamente necesario +al progreso humano, profético en su adivinación, +señalando en él el germen de muerte del catolicismo. +Rejalte no vió nada de eso; cruzó los mares +y media Italia sin adquirir una noción, sin el inquieto +germinar de una nueva idea. Vió y habló +un día al Papa; habituado al respeto mecánico de +la idea encarnada en el Pontífice, la forma visible +no le impresionó. Se arrodilló ante él como +al alba, allá en el convento lejano, sobre la dura +losa, para la oración de la mañana. Y nada más.</p> + +<p>Volvió a la tierra, quedó al lado del obispo durante +un año, y al vacar la vicaría de Tucumán +fué nombrado para desempeñarla. No la había +solicitado, no la rehusó. Se instaló en su nuevo +puesto, pobre y humildemente. Jamás había tenido +en su poder más dinero que el estrictamente necesario para la vida material. A los seis meses -vi que el curato de Tucumn era rico. La idea -de reunir una pequea fortuna no pas un instante -por su espritu. La caridad era un precepto y lo -cumpli, sin sacrificio y sin placer. No tena el +vió que el curato de Tucumán era rico. La idea +de reunir una pequeña fortuna no pasó un instante +por su espíritu. La caridad era un precepto y lo +cumplió, sin sacrificio y sin placer. No tenía el secreto de aumentar, de centuplicar el valor de un don con la palabra generosa que lo realza y lleva el consuelo al alma, al par que el pan al cuerpo, como tampoco la facultad de gozar de esa pro<span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">[290]</a></span>funda -y serenadora fruicin que es el premio divino -del ejercicio de la caridad. Saba que su guardarropa, -su cocina, su casa, consuman tanto al -ao; tanto las exigencias del culto. Una vez reservada +y serenadora fruición que es el premio divino +del ejercicio de la caridad. Sabía que su guardarropa, +su cocina, su casa, consumían tanto al +año; tanto las exigencias del culto. Una vez reservada la cantidad necesaria, daba el resto de -una manera mecnica. Todos los sbados la vieja +una manera mecánica. Todos los sábados la vieja ama de llaves formaba en fila, en el patio de la -vicara, los pobres habituales y haca el reparto. -Rejalte no apareca jams.</p> +vicaría, los pobres habituales y hacía el reparto. +Rejalte no aparecía jamás.</p> -<p>En aquella pequea sociedad tucumana, llena de -movimiento, vida e imaginacin, Rejalte cay como +<p>En aquella pequeña sociedad tucumana, llena de +movimiento, vida e imaginación, Rejalte cayó como un soplo helado. Las mujeres se sobrecogieron y los hombres fruncieron el entrecejo. Durante un mes la sociedad y el vicario se miraron como dos adversarios que se estudian. Pero Rejalte no estudiaba -la sociedad; en la parroquia ms mundanal -de Pars o en Burgos, en el siglo XVII, se habra -conducido lo mismo. Tena una inflexibilidad orgnica +la sociedad; en la parroquia más mundanal +de París o en Burgos, en el siglo XVII, se habría +conducido lo mismo. Tenía una inflexibilidad orgánica que era su modo genial de ser, arriba de toda -contingencia. La reserva que se le manifest, si es -que de ella se apercibi, no le hizo la menor impresin. -Al fin se habituaron a l. Las autoridades +contingencia. La reserva que se le manifestó, si es +que de ella se apercibió, no le hizo la menor impresión. +Al fin se habituaron a él. Las autoridades civiles desarmaron las primeras. Rejalte no -tomaba la menor ingerencia en la poltica militante, +tomaba la menor ingerencia en la política militante, que le era absolutamente indiferente, en tanto que no tocara en nada a los derechos de la iglesia, -el menor de los cuales formaba para l la base -y la esencia de la religin. En ese terreno habra -sido de una intransigencia de hierro. As, las autoridades +el menor de los cuales formaba para él la base +y la esencia de la religión. En ese terreno habría +sido de una intransigencia de hierro. Así, las autoridades laicas huyendo y temiendo todo conflicto -de carcter religioso, se tranquilizaron al constatar -que Rejalte, el primero, no lo creara. La sociedad -al mes no pens ms en el vicario, cuya vida -silenciosa se sustraa al comentario. El hecho de -su caridad, por otra parte, le hizo ganar en consideracin, +de carácter religioso, se tranquilizaron al constatar +que Rejalte, el primero, no lo crearía. La sociedad +al mes no pensó más en el vicario, cuya vida +silenciosa se sustraía al comentario. El hecho de +su caridad, por otra parte, le hizo ganar en consideración, y ayudado por la insignificancia de su -personalidad, sinti pronto el tiempo correr sobre<span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">[291]</a></span> -l, sin que un da se distinguiera sobre otro. Las -tmidas criaturas, habituadas a abrir su alma al -viejo vicario muerto ya, que las haba visto nacer -y que las acoga suavemente y con cario, sentan, -s, al aproximarse al confesionario en cuyo fondo -se dibujaba la rgida figura de Rejalte, cierto temor +personalidad, sintió pronto el tiempo correr sobre<span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">[291]</a></span> +él, sin que un día se distinguiera sobre otro. Las +tímidas criaturas, habituadas a abrir su alma al +viejo vicario muerto ya, que las había visto nacer +y que las acogía suavemente y con cariño, sentían, +sí, al aproximarse al confesionario en cuyo fondo +se dibujaba la rígida figura de Rejalte, cierto temor instintivo, justificado por la severidad del confesor que les quitaba todo el consuelo que las almas -religiosas encuentran en esa prctica catlica. Las +religiosas encuentran en esa práctica católica. Las viejas beatas, por el contrario, nadaban en la gloria; Rejalte era para ellas el ideal y pronto su -nombre son en labios secos y descoloridos con la -uncin con que pronunciaban los de los bienaventurados. -El vicario tena la misma palabra, el mismo -acento e idntica expresin para la virgen de diez -y seis aos que vena temblorosa a mostrarle sus -tenues nubes morales, sus tmidas y secretas aspiraciones, +nombre sonó en labios secos y descoloridos con la +unción con que pronunciaban los de los bienaventurados. +El vicario tenía la misma palabra, el mismo +acento e idéntica expresión para la virgen de diez +y seis años que venía temblorosa a mostrarle sus +tenues nubes morales, sus tímidas y secretas aspiraciones, efluvios con que el aliento de la primavera llenaba sus pechos,—que para la devota solterona -que a los cuarenta aos tena el alma seca +que a los cuarenta años tenía el alma seca y arrollada como un pergamino...</p> <p class="i4"> @@ -9081,368 +9043,368 @@ y arrollada como un pergamino...</p> <h2><a name="RECORDANDO" id="RECORDANDO">RECORDANDO</a></h2> -<h2><a name="Mi_estreno" id="Mi_estreno">Mi estreno diplomtico</a></h2> +<h2><a name="Mi_estreno" id="Mi_estreno">Mi estreno diplomático</a></h2> -<p class="p2">Los azares de la vida diplomtica me han llevado -desde las capitales ms recnditas de la Amrica -Meridional hasta las cortes ms brillantes de +<p class="p2">Los azares de la vida diplomática me han llevado +desde las capitales más recónditas de la América +Meridional hasta las cortes más brillantes de Europa. En los apuntes de viaje que he publicado, algo he contado de mi vida en las primeras; pero razones de un orden especial, relacionadas no -slo con mi posicin oficial en esa poca, sino tambin +sólo con mi posición oficial en esa época, sino también con hombres, que por entonces ocupaban otras -quizs ms elevadas, en sus respectivos pases, me +quizás más elevadas, en sus respectivos países, me han impedido contar, como me gusta hacerlo, con -la pluma suelta y el espritu benevolente, pero libre, -algunas escenas caractersticas, en las que era -actor obligado y observador forzoso. Ocrreseme -hoy, tras largos aos pasados, recordar cmo he -sido recibido, en mi carcter diplomtico, por los -diferentes gobiernos ante los cuales fu acreditado.</p> - -<p>Habra deseado contar, pues, por su orden, cmo -fu recibido en Venezuela, siendo presidente el -general Guzmn Blanco; en Colombia, siendo presidente -el doctor Rafael Nez; en Alemania, reinando -el emperador Guillermo I; en Austria-Hungra, -por el emperador Francisco Jos; en Sajonia, -por el rey Alberto; en Espaa, por la reina -regente Mara Cristina; en Suecia, por el rey Oscar; +la pluma suelta y el espíritu benevolente, pero libre, +algunas escenas características, en las que era +actor obligado y observador forzoso. Ocúrreseme +hoy, tras largos años pasados, recordar cómo he +sido recibido, en mi carácter diplomático, por los +diferentes gobiernos ante los cuales fuí acreditado.</p> + +<p>Habría deseado contar, pues, por su orden, cómo +fuí recibido en Venezuela, siendo presidente el +general Guzmán Blanco; en Colombia, siendo presidente +el doctor Rafael Núñez; en Alemania, reinando +el emperador Guillermo I; en Austria-Hungría, +por el emperador Francisco José; en Sajonia, +por el rey Alberto; en España, por la reina +regente María Cristina; en Suecia, por el rey Oscar; en Francia, por el presidente Faure, y en<span class="pagenum"><a name="Page_296" id="Page_296">[296]</a></span> -Blgica, por el rey Leopoldo II<a name="FNanchor_16" id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a>. Como se ve, -haba para todos los gustos, desde la sencillez republicana -hasta la pompa monrquica. Algo tal -vez hubiera sido ms interesante que ese tema: -la pintura de los diversos cuerpos diplomticos +Bélgica, por el rey Leopoldo II<a name="FNanchor_16" id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a>. Como se ve, +había para todos los gustos, desde la sencillez republicana +hasta la pompa monárquica. Algo tal +vez hubiera sido más interesante que ese tema: +la pintura de los diversos cuerpos diplomáticos de que me ha tocado en suerte formar parte. Pero, -adems de que en el curso de aquellas pginas -se habran ido acumulando rasgos y ancdotas suficientes -para caracterizar a esas amables y montonas -colectividades, quiz me hubiera repetido, -porque nada he visto ms parecido en el mundo -que un cuerpo diplomtico a otro cuerpo diplomtico. +además de que en el curso de aquellas páginas +se habrían ido acumulando rasgos y anécdotas suficientes +para caracterizar a esas amables y monótonas +colectividades, quizá me hubiera repetido, +porque nada he visto más parecido en el mundo +que un cuerpo diplomático a otro cuerpo diplomático. La larga lucha por el ascenso, la constante -sujecin, el temor de desagradar, no menos constante, -el campo restringido de los estudios, el hbito +sujeción, el temor de desagradar, no menos constante, +el campo restringido de los estudios, el hábito de cambiar de residencia, indiferentemente, el -egosmo determinado por la falta de afeccin y -simpata por todo lo que se mueve y vive alrededor, -el uniforme mismo, las distinciones honorficas, +egoísmo determinado por la falta de afección y +simpatía por todo lo que se mueve y vive alrededor, +el uniforme mismo, las distinciones honoríficas, casi nunca merecidas, anheladas siempre; las -rivalidades de oficio, desenvolvindose sordamente; +rivalidades de oficio, desenvolviéndose sordamente; el amor a la patria que se agria por el alejamiento; -todo esto reunido, concluye por dar al espritu del -diplomtico un corte <i>sui generis</i>, anlogo a la deformacin -fsica que ciertos oficios mecnicos acaban +todo esto reunido, concluye por dar al espíritu del +diplomático un corte <i>sui generis</i>, análogo a la deformación +física que ciertos oficios mecánicos acaban por imprimir al cuerpo del obrero.</p> -<p>Recuerdo que durante una de mis licencias fu -a visitar, as que llegu a la patria, a mi jefe, el +<p>Recuerdo que durante una de mis licencias fuí +a visitar, así que llegué a la patria, a mi jefe, el Ministro de Relaciones Exteriores, que era entonces el Dr. Eduardo Costa. Estaba en su gabinete -con uno de mis colegas en el extranjero, tambin -<i>en cong</i>, hombre penetrado de sus altas funciones, -acompasado, creyente en su misin, fijos los -ojos de su espritu en un Talleyrand invisible, a<span class="pagenum"><a name="Page_297" id="Page_297">[297]</a></span> -cuyo criterio pareca someter todos sus actos y, -por lo dems, tan acabado imbcil, que se me figuraba, -despojado de su carcter diplomtico, como -una mujer flaca y sin formas, una vez cadas las -artsticas ropas que disimulan sus ridos contornos. -Cuando mi colega se despidi, sin que yo hubiera +con uno de mis colegas en el extranjero, también +<i>en congé</i>, hombre penetrado de sus altas funciones, +acompasado, creyente en su misión, fijos los +ojos de su espíritu en un Talleyrand invisible, a<span class="pagenum"><a name="Page_297" id="Page_297">[297]</a></span> +cuyo criterio parecía someter todos sus actos y, +por lo demás, tan acabado imbécil, que se me figuraba, +despojado de su carácter diplomático, como +una mujer flaca y sin formas, una vez caídas las +artísticas ropas que disimulan sus áridos contornos. +Cuando mi colega se despidió, sin que yo hubiera desplegado los labios, no pude menos que -echarme a reir. El Dr. Costa, que me haba tratado -poco, me mir sorprendido y me dijo en voz -baja: "Veo que usted no cree en el <i>cuerpo diplomtico</i>; -hgame Vd. el favor de cerrar la puerta +echarme a reir. El Dr. Costa, que me había tratado +poco, me miró sorprendido y me dijo en voz +baja: "Veo que usted no cree en el <i>cuerpo diplomático</i>; +hágame Vd. el favor de cerrar la puerta y vamos a charlar".</p> -<p>Es la verdad, no creo en el cuerpo diplomtico. +<p>Es la verdad, no creo en el cuerpo diplomático. La vida que la diplomacia impone, determina con tal rapidez un pliegue tan tenaz, que cuesta un verdadero esfuerzo deshacerlo y volver a la vida -normal, a la vida humana, con penas, alegras, expansiones, -esperanzas, luchas, triunfos y cadas. +normal, a la vida humana, con penas, alegrías, expansiones, +esperanzas, luchas, triunfos y caídas. Bien feliz aquel que consigue desprenderse de ella antes que sus facultades se hayan cristalizado en -la estrecha rbita de una funcin idntica y constante. -Hasta los cuarenta y cinco aos o cincuenta, -con un rgimen tonificante y vigoroso, empleando -remedios heroicos, en el ltimo caso, se puede -volver a hacer un diplomtico, un hombre; pasados -los cincuenta, un diplomtico, que no ha sido +la estrecha órbita de una función idéntica y constante. +Hasta los cuarenta y cinco años o cincuenta, +con un régimen tonificante y vigoroso, empleando +remedios heroicos, en el último caso, se puede +volver a hacer un diplomático, un hombre; pasados +los cincuenta, un diplomático, que no ha sido otra cosa, salvo muy contadas excepciones, no sirve ya para nada, inclusive, a veces, sus mismas -funciones... Pobres colegas, algunos tan bien dotados -<i>ab initio</i>, a lo que se trasluca por los hermosos -restos que solan vislumbrarse all en las penumbras -de su fisonoma moral! Pero a la verdad, +funciones... ¡Pobres colegas, algunos tan bien dotados +<i>ab initio</i>, a lo que se traslucía por los hermosos +restos que solían vislumbrarse allá en las penumbras +de su fisonomía moral! Pero a la verdad, sus discusiones, sus cuestiones, sus disputas de rango, me hicieron siempre el efecto de aquella grave disidencia sobre la manera de romper el huevo, -por el lado grueso o por el puntiagudo, que divida<span class="pagenum"><a name="Page_298" id="Page_298">[298]</a></span> +por el lado grueso o por el puntiagudo, que dividía<span class="pagenum"><a name="Page_298" id="Page_298">[298]</a></span> a los liliputienses... Me ha salido la palabra; -severa, pero no tengo nimo para borrarla.</p> +severa, pero no tengo ánimo para borrarla.</p> <hr class="tb" /> -<p>Hice la corta travesa del Avila, montaa que +<p>Hice la corta travesía del Avila, montaña que separa Caracas de la Guayra, en la costa, en tres -o cuatro horas y en carruaje. Llegu a Caracas +o cuatro horas y en carruaje. Llegué a Caracas con mi secretario y, naturalmente, nos dirigimos al -nico hotel que exista con reputacin de decente. +único hotel que existía con reputación de decente. El hotel estaba lleno y a duras penas encontraron -alojamiento en l mi secretario y dos jvenes -franceses con quienes habamos hecho la travesa +alojamiento en él mi secretario y dos jóvenes +franceses con quienes habíamos hecho la travesía desde Europa. No teniendo pieza que darme, -digna de mi jerarqua, como deca el hotelero, me -acord magnnimamente el anexo del hotel, que +digna de mi jerarquía, como decía el hotelero, me +acordó magnánimamente el anexo del hotel, que parece se reservaba para las grandes circunstancias. Era este famoso anexo una pieza baja, contigua al hotel, con una sola puerta, enorme y maciza, que daba directamente del cuarto a la calle. No habiendo otra entrada, ni nicho ni cuartujo -alguno donde alojar un sirviente, el ocupante deba -servirse a s mismo de portero: abrir, cerrar, +alguno donde alojar un sirviente, el ocupante debía +servirse a sí mismo de portero: abrir, cerrar, responder a los llamados y, para alcanzar los auxilios de un camarero, salir a la calle e ir en persona a buscarle al hotel.</p> -<p>Fatigado por el viaje, despus de dar una vuelta -en compaa de nuestro cnsul general en Caracas, -me recog, cerr mi puerta, me met en cama -y trat intilmente de dormir. La excitacin nerviosa -de la llegada y las preocupaciones de mi misin +<p>Fatigado por el viaje, después de dar una vuelta +en compañía de nuestro cónsul general en Caracas, +me recogí, cerré mi puerta, me metí en cama +y traté inútilmente de dormir. La excitación nerviosa +de la llegada y las preocupaciones de mi misión me tuvieron desvelado hasta que, cerca ya -el alba, el cansancio me rindi. Estaba en lo mejor -de mi sueo, cuando despert sobresaltado por +el alba, el cansancio me rindió. Estaba en lo mejor +de mi sueño, cuando desperté sobresaltado por unos rudos golpes dados en la puerta, desde la calle. -Mir el reloj: eran las 7 de la maana. Despus -de un "quin es?" mal humorado y una +Miré el reloj: eran las 7 de la mañana. Después +de un "¿quién es?" mal humorado y una <span class="pagenum"><a name="Page_299" id="Page_299">[299]</a></span> -respuesta que no entend, por el espesor de la puerta, -como continuaran los golpes, salt de la cama +respuesta que no entendí, por el espesor de la puerta, +como continuaran los golpes, salté de la cama y en el mismo traje sumario en que me hallaba, -baj los pasadores y entreabr una hoja. Un hombre -pequeo, recin afeitado, rigurosamente vestido +bajé los pasadores y entreabrí una hoja. Un hombre +pequeño, recién afeitado, rigurosamente vestido de negro y con un enorme sombrero de copa, -me salud con dignidad. La gravedad del personaje -me impuso y disminu un poco la abertura, -a travs de la que bamos a parlamentar.</p> +me saludó con dignidad. La gravedad del personaje +me impuso y disminuí un poco la abertura, +a través de la que íbamos a parlamentar.</p> -<p>—Se puede ver al seor ministro argentino?</p> +<p>—¿Se puede ver al señor ministro argentino?</p> -<p>—Es algo urgente, seor? Me parece que la +<p>—¿Es algo urgente, señor? Me parece que la hora...</p> <p>—He querido apresurarme a saludarle. Soy el ministro de relaciones exteriores y...</p> -<p>—Mil perdones, seor. Yo soy el ministro argentino, -muy agradecido a su atencin, pero, por -el momento, en un traje tan poco diplomtico y -en una instalacin tan exigua, que no me es posible -recibir su visita. As que me vista, tendr -el honor de pasar a saludar al seor ministro.</p> +<p>—Mil perdones, señor. Yo soy el ministro argentino, +muy agradecido a su atención, pero, por +el momento, en un traje tan poco diplomático y +en una instalación tan exigua, que no me es posible +recibir su visita. Así que me vista, tendré +el honor de pasar a saludar al señor ministro.</p> -<p>—No, vstase Vd. tranquilamente. Voy a dar +<p>—No, vístase Vd. tranquilamente. Voy a dar una vuelta y vuelvo. Hasta dentro de un momento, -seor ministro.</p> +señor ministro.</p> -<p>—Sera abusar de la amabilidad de Vd., seor +<p>—¿Sería abusar de la amabilidad de Vd., señor ministro, si le rogara que al pasar frente al hotel contiguo tuviera la bondad de enviarme un camarero?</p> <p>—Con mucho gusto. Hasta luego.</p> -<p>—Hasta luego y gracias, seor.</p> +<p>—Hasta luego y gracias, señor.</p> -<p>Supe ms tarde que el seor ministro de relaciones -exteriores haba tenido la deferencia de interponer +<p>Supe más tarde que el señor ministro de relaciones +exteriores había tenido la deferencia de interponer sus buenos oficios a fin de conseguir fuera un camarero a servirme; pero, sea porque se le -desconociera jurisdiccin o por causas que la historia +desconociera jurisdicción o por causas que la historia no pone en claro, el hecho es que no vino -nadie y que, cuando al cabo de una hora volvi -el seor ministro, casi me sorprende tendiendo con +nadie y que, cuando al cabo de una hora volvió +el señor ministro, casi me sorprende tendiendo con <span class="pagenum"><a name="Page_300" id="Page_300">[300]</a></span> -mis diplomticas manos una colcha que ocultara +mis diplomáticas manos una colcha que ocultara el desorden de mi alborotado lecho.</p> -<p>Como haba entrado de noche, recin me apercib -que mi cuarto no tena ventana, recibiendo +<p>Como había entrado de noche, recién me apercibí +que mi cuarto no tenía ventana, recibiendo todo su aire y toda su luz por la puerta de calle. -Abr sta cuan grande era (el seor ministro -tuvo la bondad de ayudarme, encargndose -de la hoja ms recalcitrante, cuyo pasador -inferior necesit el empleo de una toalla +Abrí ésta cuan grande era (el señor ministro +tuvo la bondad de ayudarme, encargándose +de la hoja más recalcitrante, cuyo pasador +inferior necesitó el empleo de una toalla torcida, a guisa de tirador), acercamos dos sillas y nos pusimos amistosamente a platicar.</p> -<p>Era el seor ministro el decano de los funcionarios +<p>Era el señor ministro el decano de los funcionarios del ministerio de relaciones exteriores, en -el que haba pasado su vida entera, hasta que -la alta dignidad que ocupaba, le sorprendi mientras -desempeaba el puesto de archivero. Tena -el ttulo de general, como muchos centenares de -sus compatriotas civiles, pero lo haba recibido -como una mera distincin, sin que abrigara el -menor propsito de cambiar su apacible existencia +el que había pasado su vida entera, hasta que +la alta dignidad que ocupaba, le sorprendió mientras +desempeñaba el puesto de archivero. Tenía +el título de general, como muchos centenares de +sus compatriotas civiles, pero lo había recibido +como una mera distinción, sin que abrigara el +menor propósito de cambiar su apacible existencia por la agitada vida militar. Era un hombre callado, taciturno, seguramente enfermo del -estmago y quiz con algunas perturbaciones en -el hgado. Nunca pude hablar con l sin tener +estómago y quizá con algunas perturbaciones en +el hígado. Nunca pude hablar con él sin tener que dominarme para no ofrecerle una botella de -agua de Vichy. Creo, an hoy mismo, que le habra +agua de Vichy. Creo, aún hoy mismo, que le habría hecho mucho bien.</p> <p>Respecto a los negocios de estado, especialmente -de aquellos de carcter esencialmente poltico, +de aquellos de carácter esencialmente político, como los que yo llevaba, su modestia llegaba a tal punto que, a pesar de su innegable y -reconocida competencia, no abra opinin nunca -sobre ellos y hasta evit conmigo ese gnero -de conversacin, fundndose en que todo eso tendra -que hablarlo ms tarde con el "ilustre americano". -Como esta designacin del primer magistrado +reconocida competencia, no abría opinión nunca +sobre ellos y hasta evitó conmigo ese género +de conversación, fundándose en que todo eso tendría +que hablarlo más tarde con el "ilustre americano". +Como esta designación del primer magistrado de Venezuela, volviera con insistencia, <span class="pagenum"><a name="Page_301" id="Page_301">[301]</a></span> -por su parte, en el curso de la visita, insist -con igual tesn en llamar a dicho magistrado, -cada vez que a l me refera, "el seor presidente". -Por fin, mi distinguido visitante me comunic, +por su parte, en el curso de la visita, insistí +con igual tesón en llamar a dicho magistrado, +cada vez que a él me refería, "el señor presidente". +Por fin, mi distinguido visitante me comunicó, que, si bien Su Excelencia estaba arriba -de las pequeas vanaglorias de ttulos y honores, -todos los funcionarios pblicos, en gratitud -a los eminentes servicios prestados al pas +de las pequeñas vanaglorias de títulos y honores, +todos los funcionarios públicos, en gratitud +a los eminentes servicios prestados al país por S. E., le daban siempre, en sus comunicaciones -oficiales y en el trato directo, el ttulo de -"ilustre americano" que le haba sido discernido -por el congreso de Venezuela. Ante esa insinuacin -corts, pero luminosa en su ingenua -claridad, contest que yo tratara al seor presidente +oficiales y en el trato directo, el título de +"ilustre americano" que le había sido discernido +por el congreso de Venezuela. Ante esa insinuación +cortés, pero luminosa en su ingenua +claridad, contesté que yo trataría al señor presidente exactamente de la misma manera como le -trataran mis colegas del cuerpo diplomtico, para -lo que me apresurara a conferenciar ese mismo -da con el decano.</p> +trataran mis colegas del cuerpo diplomático, para +lo que me apresuraría a conferenciar ese mismo +día con el decano.</p> <p>Excuso decir, para terminar este punto, que -ningn diplomtico di nunca al presidente de -Venezuela tal ttulo; ms tarde, en plena confianza -ya, yo sostena al mismo presidente, que -slo la Amrica entera, reunida en convencin -especial, poda discernir ese honor. A ningn argentino -escapar la impresin penosa que ese ttulo +ningún diplomático dió nunca al presidente de +Venezuela tal título; más tarde, en plena confianza +ya, yo sostenía al mismo presidente, que +sólo la América entera, reunida en convención +especial, podía discernir ese honor. A ningún argentino +escapará la impresión penosa que ese título me causaba, por la triste y odiosa reminiscencia -histrica que suscitaba.</p> +histórica que suscitaba.</p> -<p>El seor presidente estaba informado de mi +<p>El señor presidente estaba informado de mi llegada y, como se encontraba con su familia tomando -campo en Antmano, pequea poblacin +campo en Antímano, pequeña población en el mismo valle de Caracas, a dos horas de -sta, me haca invitar por el seor ministro a -pasar a verle en el da, a eso de las tres de la -tarde. Anunci que lo hara, como era natural, -y nos despedimos cordialmente, prometindome -el seor ministro, en su inagotable bondad, darme +ésta, me hacía invitar por el señor ministro a +pasar a verle en el día, a eso de las tres de la +tarde. Anuncié que lo haría, como era natural, +y nos despedimos cordialmente, prometiéndome +el señor ministro, en su inagotable bondad, darme cuenta de cualquier noticia que le llegara de <span class="pagenum"><a name="Page_302" id="Page_302">[302]</a></span> alguna casa amueblada, donde poder instalarme -con la legacin, conviniendo conmigo en que, +con la legación, conviniendo conmigo en que, por poco que se contagiara su matinal amabilidad, me iba a extenuar en viajes, de la cama a la puerta, -sin contar con los resfriados, que haca poco +sin contar con los resfriados, que hacía poco probables el bendecido clima de Caracas.</p> <p>Eran dos horas de viaje; a la una en punto, -con la puntualidad que caracteriza a los diplomticos +con la puntualidad que caracteriza a los diplomáticos y cuya observancia, para los noveles, es ya un rasgo de vaga semejanza con Metternich, -tomamos un carruaje, el cnsul general y +tomamos un carruaje, el cónsul general y yo, y nos pusimos en camino. En efecto, el trayecto duraba el tiempo indicado, a lo largo del pintoresco valle, estrechamente encerrado por -dos lneas de montaa, bien cultivado y lujoso -en su vegetacin tropical. Seran las tres cuando +dos líneas de montaña, bien cultivado y lujoso +en su vegetación tropical. Serían las tres cuando el carruaje se detuvo frente a una casa de antigua -construccin espaola, de un solo piso, pero -amplia y con vastos patios llenos de rboles y +construcción española, de un solo piso, pero +amplia y con vastos patios llenos de árboles y flores. Echamos pie a tierra y nos encontramos con el cuadro siguiente: En la puerta de la casa, cuatro o cinco soldados recostados contra la pared; en medio de la calle, otros soldados teniendo de la brida algunos caballos ensillados -ya. Dos nias de 7 a 9 aos de edad, de singular -belleza (una de ellas es la que fu ms +ya. Dos niñas de 7 a 9 años de edad, de singular +belleza (una de ellas es la que fué más tarde duquesa de Morny y es hoy festejada en -la alta sociedad de Pars como una de sus -<i>beauts</i> ms consagradas) y un nio, un poco mayor, +la alta sociedad de París como una de sus +<i>beautés</i> más consagradas) y un niño, un poco mayor, esperaban que se acabara de cinchar un petizo, de aire tranquilo, pero de enorme panza, -que se entregaba resignado a la operacin. El -operador, o sea el que cinchaba, y que deba estar -dotado de una dentadura frrea, porque era -a colmillo limpio que pretenda reducir el abultado -abdomen del petizo, haba echado hacia la -nuca su kepi, en el que se contaba el nmero +que se entregaba resignado a la operación. El +operador, o sea el que cinchaba, y que debía estar +dotado de una dentadura férrea, porque era +a colmillo limpio que pretendía reducir el abultado +abdomen del petizo, había echado hacia la +nuca su kepi, en el que se contaba el número <span class="pagenum"><a name="Page_303" id="Page_303">[303]</a></span> de galones necesario para hacerme comprender que me encontraba en presencia de un coronel.</p> -<p>Yo haba sacado una de mis flamantes tarjetas, -fabricadas expresamente en Pars, por -Stern, en finsimo bristol, vrgenes an, pero anhelando -entrar en batalla. Despus de mi nombre -se lea: "ministro de la Repblica Argentina". -Si se me pregunta por qu no haba puesto -mi ttulo exacto, esto es, "ministro residente, -etc." dir que la supresin de la palabra "residente" -poda dar lugar a dudas, que nunca seran -resueltas para abajo y s, algunas veces, -para arriba. Los diplomticos, mis hermanos, me -comprendern.</p> - -<p>Armado, pues, de mi tarjeta, me avanc hacia -el coronel, esper hbilmente que un feliz golpe +<p>Yo había sacado una de mis flamantes tarjetas, +fabricadas expresamente en París, por +Stern, en finísimo bristol, vírgenes aún, pero anhelando +entrar en batalla. Después de mi nombre +se leía: "ministro de la República Argentina". +Si se me pregunta por qué no había puesto +mi título exacto, esto es, "ministro residente, +etc." diré que la supresión de la palabra "residente" +podía dar lugar a dudas, que nunca serían +resueltas para abajo y sí, algunas veces, +para arriba. Los diplomáticos, mis hermanos, me +comprenderán.</p> + +<p>Armado, pues, de mi tarjeta, me avancé hacia +el coronel, esperé hábilmente que un feliz golpe de colmillo hiciera llegar el clavo de la hebilla al agujero ansiado y, si bien con correcta dignidad, con acento afable, dije al guerrero en reposo:</p> -<p>—El seor presidente est visible?</p> +<p>—¿El señor presidente está visible?</p> -<p>Debo decir que durante la operacin, a la que +<p>Debo decir que durante la operación, a la que acababa de dar coronado fin, nuestra llegada, descenso -y avance, haban sido observados por el -seor coronel, a cuyo efecto haba impreso a -su ojo izquierdo una desviacin que, a ser definitiva, -habra introducido un elemento perturbador -de la armona de su rostro; al oir mi voz, -ces la desviacin, pero los ojos se dirigieron -a un punto vago en el espacio, frente a l, -sin duda de un inters palpitante, porque no los -apart un momento para fijarlos en nosotros. -Su silencio me hizo nacer la duda de una alteracin -de sus rganos auditivos y repet mi pregunta -en voz ms alta. Entonces contest:</p> +y avance, habían sido observados por el +señor coronel, a cuyo efecto había impreso a +su ojo izquierdo una desviación que, a ser definitiva, +habría introducido un elemento perturbador +de la armonía de su rostro; al oir mi voz, +cesó la desviación, pero los ojos se dirigieron +a un punto vago en el espacio, frente a él, +sin duda de un interés palpitante, porque no los +apartó un momento para fijarlos en nosotros. +Su silencio me hizo nacer la duda de una alteración +de sus órganos auditivos y repetí mi pregunta +en voz más alta. Entonces contestó:</p> <p>—S. E. no recibe a nadie.</p> <p>—Pero habiendo tenido el honor de ser citado <span class="pagenum"><a name="Page_304" id="Page_304">[304]</a></span> -por S. E., creo que har una excepcin en mi +por S. E., creo que hará una excepción en mi favor. Tenga usted la bondad de pasarle mi tarjeta.</p> -<p>—Qu tarjeta?</p> +<p>—¿Qué tarjeta?</p> -<p>—Este pequeo trozo de papel, en el que estn +<p>—Este pequeño trozo de papel, en el que están escritos mi nombre y calidad.</p> <p>—Yo no le paso nada: a esta hora no le gusta -que le incomoden y despus la bronca es para m.</p> +que le incomoden y después la bronca es para mí.</p> <p>—Me parece que la bronca firme le va a venir si usted no hace lo que le digo. Soy el ministro @@ -9451,319 +9413,319 @@ a saludar a S. E., S. E. me espera y no es natural que por un capricho de usted deje de verle.</p> -<p>—Eche leguas! Cuntas dijo? Dos mil? y -ech una mirada a un soldado prximo que, ruborizado -de mi enormidad, sonri subordinado.</p> +<p>—¡Eche leguas! ¿Cuántas dijo? ¿Dos mil? y +echó una mirada a un soldado próximo que, ruborizado +de mi enormidad, sonrió subordinado.</p> <p>En tanto, los chicuelos, a quienes el coronel -deba acompaar a caballo, le invitaban a cada -instante con sus <i>vamos!</i> apurados y se haban +debía acompañar a caballo, le invitaban a cada +instante con sus <i>¡vamos!</i> apurados y se habían puesto instintivamente en contra del que amenazaba aguarles la fiesta.</p> -<p>Una nueva tentativa no me di mejor resultado. -Medit un momento y resolv, por si acaso aquel -sntoma revelaba un sistema completo, cortar por -lo sano desde el principio. Arrastr al coche al -cnsul, que quera penetrar hasta por la fuerza y -d orden de volver a Caracas. Abandono a la penetracin +<p>Una nueva tentativa no me dió mejor resultado. +Medité un momento y resolví, por si acaso aquel +síntoma revelaba un sistema completo, cortar por +lo sano desde el principio. Arrastré al coche al +cónsul, que quería penetrar hasta por la fuerza y +dí orden de volver a Caracas. Abandono a la penetración del lector las reflexiones del camino. Era -mi primer acto diplomtico, y el xito, a la verdad, -prometa poco para el porvenir. Luego tema dos -cosas: o que la clera me hiciera hacer una tontera +mi primer acto diplomático, y el éxito, a la verdad, +prometía poco para el porvenir. Luego temía dos +cosas: o que la cólera me hiciera hacer una tontería o que la risa me impulsara a tomar el incidente con demasiada indiferencia. Debo recordar -que yo no haba an cumplido treinta aos, y el -hecho es que me preocupaba enormemente la apreciacin +que yo no había aún cumplido treinta años, y el +hecho es que me preocupaba enormemente la apreciación futura de mi conducta en Buenos Aires, <span class="pagenum"><a name="Page_305" id="Page_305">[305]</a></span> cuando, a la noticia del incidente, dijeran los unos, -con esa suave benevolencia que es el rasgo caracterstico -de mis congneres: "claro! de llegada, -se pele con Guzmn Blanco!" o esta otra frase en -caso contrario: "de llegada hizo un barro, aceptando -en silencio una grosera de Guzmn Blanco!" Yo -no quera pelear, ni aceptar groseras de nadie. -Ped, pues, a mi cnsul general que se entregara -durante el viaje a la contemplacin del paisaje y -me hund, durante el regreso, en una reflexin -honda y pareja que me suministr una resolucin, -a la que me decid sin vacilacin. As que llegamos -a Caracas, tom la pluma y escrib una carta a mi +con esa suave benevolencia que es el rasgo característico +de mis congéneres: "¡claro! ¡de llegada, +se peleó con Guzmán Blanco!" o esta otra frase en +caso contrario: "¡de llegada hizo un barro, aceptando +en silencio una grosería de Guzmán Blanco!" Yo +no quería pelear, ni aceptar groserías de nadie. +Pedí, pues, a mi cónsul general que se entregara +durante el viaje a la contemplación del paisaje y +me hundí, durante el regreso, en una reflexión +honda y pareja que me suministró una resolución, +a la que me decidí sin vacilación. Así que llegamos +a Caracas, tomé la pluma y escribí una carta a mi amable ministro de relaciones exteriores, en la que -le deca que, siguiendo su indicacin y, de acuerdo -con los deseos que me haba expresado en nombre -del seor presidente, me haba trasladado a Antmano, +le decía que, siguiendo su indicación y, de acuerdo +con los deseos que me había expresado en nombre +del señor presidente, me había trasladado a Antímano, a la hora indicada, siendo recibido por un -jefe del ejrcito venezolano cuya tenacidad en no -querer anunciarme al seor presidente, bajo pretexto -de que ste estaba ocupado, slo igualaba +jefe del ejército venezolano cuya tenacidad en no +querer anunciarme al señor presidente, bajo pretexto +de que éste estaba ocupado, sólo igualaba la mala crianza empleada con ese objeto. Que el -hecho de no haber dado orden el seor presidente -de introducirme, as que llegara, justificaba hasta +hecho de no haber dado orden el señor presidente +de introducirme, así que llegara, justificaba hasta cierto punto la actitud del coronel y que en vista de las apremiantes ocupaciones que embargaban, -a lo que pareca, el nimo del seor presidente, -aprovechaba la circunstancia de estar tambin -acreditado en Colombia y partira a la maana siguiente +a lo que parecía, el ánimo del señor presidente, +aprovechaba la circunstancia de estar también +acreditado en Colombia y partiría a la mañana siguiente para la Guayra, a tomar el vapor que me -acercara a la ruta de mi nuevo destino.</p> +acercaría a la ruta de mi nuevo destino.</p> -<p>Entre tanto destaqu a mi cnsul general para -que explicara al seor ministro todo lo que haba -pasado en Antmano. En el fondo, yo estaba persuadido +<p>Entre tanto destaqué a mi cónsul general para +que explicara al señor ministro todo lo que había +pasado en Antímano. En el fondo, yo estaba persuadido de que el presidente era completamente -inocente de lo ocurrido, salvo de la omisin del -aviso previo de mi llegada. Saba, por tanto, que +inocente de lo ocurrido, salvo de la omisión del +aviso previo de mi llegada. Sabía, por tanto, que <span class="pagenum"><a name="Page_306" id="Page_306">[306]</a></span> el pato de la boda iba a ser el coronel; pero me encontraba -en una disposicin de nimo feroz, y esa -noche habra suscrito gustoso la sentencia de un +en una disposición de ánimo feroz, y esa +noche habría suscrito gustoso la sentencia de un centenar de azotes en las robustas partes carnudas -del guerrero indgena.</p> +del guerrero indígena.</p> -<p>No habra pasado una hora del envo de mi epstola, -cuando recib un telegrama del presidente, -datado en Antmano, en el que me peda disculpara +<p>No habría pasado una hora del envío de mi epístola, +cuando recibí un telegrama del presidente, +datado en Antímano, en el que me pedía disculpara lo ocurrido por pura imbecilidad de un subalterno -y me anunciaba que al da siguiente vendra -expresamente a Caracas para recibirme, esperndome +y me anunciaba que al día siguiente vendría +expresamente a Caracas para recibirme, esperándome a las dos de la tarde en su casa particular. -As, cuando lleg alarmado el seor ministro de -relaciones exteriores encontr que el estado de nimo, -que haba determinado mi carta, real o fingido, -haba cedido el sitio a cierta conformidad, sin entusiasmo, +Así, cuando llegó alarmado el señor ministro de +relaciones exteriores encontró que el estado de ánimo, +que había determinado mi carta, real o fingido, +había cedido el sitio a cierta conformidad, sin entusiasmo, pero sin rencor.</p> -<p>Al da siguiente tuve el gusto de conocer al +<p>Al día siguiente tuve el gusto de conocer al "ilustre americano". Un hombre alto, robusto, cargado de espaldas, algo miope, con una enorme -pera blanca, cariosamente cuidada, sin duda, por -el carcter militar que su propietario pensaba deber -a ese apndice. Cierta cultura nativa (por la -madre perteneca a una antigua familia colonial); -barniz de una sola capa de ilustracin general; -una colosal opinin de s mismo, una soltura incomparable +pera blanca, cariñosamente cuidada, sin duda, por +el carácter militar que su propietario pensaba deber +a ese apéndice. Cierta cultura nativa (por la +madre pertenecía a una antigua familia colonial); +barniz de una sola capa de ilustración general; +una colosal opinión de sí mismo, una soltura incomparable para resolver, en frases sentenciosas y -estudiadas, los ms arduos problemas sociales y polticos; -teoras constitucionales abundantes, pero -propias, exclusivas, que para nada tenan en cuenta +estudiadas, los más arduos problemas sociales y políticos; +teorías constitucionales abundantes, pero +propias, exclusivas, que para nada tenían en cuenta ni la experiencia de la historia, ni las dificultades -que el razonamiento poda oponerles. En poltica -americana, rbitro, materia propia, dominio +que el razonamiento podía oponerles. En política +americana, árbitro, materia propia, dominio inenajenable, indivisible de su inteligencia. Heredero, -continuador de Bolvar, no sin sealar con cierta -expresin de respetuosa compasin, los errores +continuador de Bolívar, no sin señalar con cierta +expresión de respetuosa compasión, los errores cometidos por el Libertador. Un desprecio por <span class="pagenum"><a name="Page_307" id="Page_307">[307]</a></span> -los hombres anlogo al que se atribuye a Tarquino; -no volteaba las cabezas de las plantas que sobrevivan, +los hombres análogo al que se atribuye a Tarquino; +no volteaba las cabezas de las plantas que sobrevivían, pero las islas contiguas al continente, las calles de Nueva York y de las capitales europeas, -contaban entre sus paseantes y vagos, ms +contaban entre sus paseantes y vagos, más de un venezolano a quien el talento, la fortuna o -la audacia parecan ofrecer un porvenir brillante -en su pas<a name="FNanchor_17" id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a>. Se aseguraba tambin, por aquel -entonces, que las crceles estaban bien pobladas. -Tena la reputacin de no ser cruel, sino fro de +la audacia parecían ofrecer un porvenir brillante +en su país<a name="FNanchor_17" id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a>. Se aseguraba también, por aquel +entonces, que las cárceles estaban bien pobladas. +Tenía la reputación de no ser cruel, sino frío de alma. El cansancio de una larga e interminable -anarqua, haba hecho aceptar el primer gobierno -fuerte que logr cimentarse en la agitacin incesante -de las luchas intestinas. Guzmn Blanco ahog -la libertad, llen sus arcas e hizo bajar el nivel -moral del pueblo venezolano, pero di diez aos de -paz a su patria y no derram sangre. "La paz de -Varsovia!" dir un estudiante de retrica. Eh! -eh! diez aos de paz representan muchos caminos -carreteros, muchas escuelas abiertas, muchas hectreas -sembradas de cacao, tabaco, ail y cereales, -mucho hbito de orden. No slo de eso vive el hombre, -convenido; pero si slo se alimenta con el recuerdo -de los Gracos, la declaracin de los derechos -del hombre y la lectura de una constitucin -ms librrima que el estado primitivo, parceme +anarquía, había hecho aceptar el primer gobierno +fuerte que logró cimentarse en la agitación incesante +de las luchas intestinas. Guzmán Blanco ahogó +la libertad, llenó sus arcas e hizo bajar el nivel +moral del pueblo venezolano, pero dió diez años de +paz a su patria y no derramó sangre. "La paz de +Varsovia!" dirá un estudiante de retórica. Eh! +eh! diez años de paz representan muchos caminos +carreteros, muchas escuelas abiertas, muchas hectáreas +sembradas de cacao, tabaco, añil y cereales, +mucho hábito de orden. No sólo de eso vive el hombre, +convenido; pero si sólo se alimenta con el recuerdo +de los Gracos, la declaración de los derechos +del hombre y la lectura de una constitución +más libérrima que el estado primitivo, paréceme que se ha de crear un tantico entecado, con un cerebro diforme, para unas piernas muy flacas y un -vientre muy vaco<a name="FNanchor_18" id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>.</p> +vientre muy vacío<a name="FNanchor_18" id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>.</p> <p><span class="pagenum"><a name="Page_308" id="Page_308">[308]</a></span> Mi juicio de entonces (hablo de 1881) sobre el -"ilustre americano", ha persistido casi idntico. -Nunca fu de una severidad cruel; nunca olvido +"ilustre americano", ha persistido casi idéntico. +Nunca fué de una severidad cruel; nunca olvido que esos hombres son productos de un estado social determinado, agentes inconscientes de la naturaleza -en la prosecucin de sus fines. Es natural +en la prosecución de sus fines. Es natural que pensemos que la naturaleza se equivoca, si -juzgamos su accin con el criterio (bien estrecho, -hermanos mos!) de nuestra moral convencional. +juzgamos su acción con el criterio (bien estrecho, +hermanos míos!) de nuestra moral convencional. Mientras el hombre crea que lo bueno y lo malo -son y no pueden ser de otra manera, que como l -los concibe, Nern ser tratado como de acuerdo +son y no pueden ser de otra manera, que como él +los concibe, Nerón será tratado como de acuerdo con esas nociones merece, y Vespasiano ensalzado. -Pero si algn da (todo es posible, hasta Dios, dice -Renn), los hombres llegan a concebir la accin de -los personajes histricos, como el desenvolvimiento -de fuerzas anlogas a las que hacen germinar +Pero si algún día (todo es posible, hasta Dios, dice +Renán), los hombres llegan a concebir la acción de +los personajes históricos, como el desenvolvimiento +de fuerzas análogas a las que hacen germinar las plantas, girar los astros, subir las aguas o temblar -el suelo, todos nuestros anatemas histricos, +el suelo, todos nuestros anatemas históricos, han de hacerles sonreir. Puede muy bien que el -balance de Guzmn Blanco, hecho por esa remota +balance de Guzmán Blanco, hecho por esa remota posteridad, no le sea muy desfavorable, si es que su nombre llega hasta ella. Las acciones de Bacon -se han de cotizar ms altas que las de Scrates (a -esa distancia, casi contemporneos), sin que influya, -en el juicio definitivo, ni la degradacin del +se han de cotizar más altas que las de Sócrates (a +esa distancia, casi contemporáneos), sin que influya, +en el juicio definitivo, ni la degradación del primero, ni la cicuta del segundo. Me agita, a veces, -el espritu, el esfuerzo por concebir la idea -que, dentro de dos o tres mil aos, si no se queman +el espíritu, el esfuerzo por concebir la idea +que, dentro de dos o tres mil años, si no se queman las bibliotecas o si nuestros idiomas actuales persisten siendo inteligibles para la comunidad, se <span class="pagenum"><a name="Page_309" id="Page_309">[309]</a></span> -tendr de Byron o Vctor Hugo. Parceme que no -estar distante de la que tenemos los hombres maduros +tendrá de Byron o Víctor Hugo. Paréceme que no +estará distante de la que tenemos los hombres maduros de los juguetes que nos entretuvieron en la infancia...</p> -<p>La recepcin oficial tuvo lugar de acuerdo con +<p>La recepción oficial tuvo lugar de acuerdo con la rutina—un coche de gala, un oficial de ministerio, -amable y sonriente, una pequea escolta y +amable y sonriente, una pequeña escolta y al Capitolio. En el palacio de gobierno que lleva ese modesto nombre, perfectamente justificado porque recuerda las violencias y profanaciones de que -la augusta colina fu objeto, un par de discursos, -lo ms breve posible el mo, verdadero trabajo -de benedictino para evitar la fraseologa obligada +la augusta colina fué objeto, un par de discursos, +lo más breve posible el mío, verdadero trabajo +de benedictino para evitar la fraseología obligada de solidaridad americana, lazos indisolubles, comunidad de origen y otras paparruchas que han de -concluir por cerrar hermticamente las puertas de -la diplomacia, en tierra de Coln, a los hombres +concluir por cerrar herméticamente las puertas de +la diplomacia, en tierra de Colón, a los hombres de buen gusto. Porque en esto de los discursos -diplomticos pasa algo curioso; si los intereses de +diplomáticos pasa algo curioso; si los intereses de momento determinan en la sociedad a cuyo seno -se llega, una actitud de calurosa simpata, instintiva -invitacin para que el diplomtico que llega, +se llega, una actitud de calurosa simpatía, instintiva +invitación para que el diplomático que llega, aconseje a su gobierno marchar en la senda que -conviene al pas que lo recibe; si la acogida es -entusiasta, repito, el empleo del sentido comn y +conviene al país que lo recibe; si la acogida es +entusiasta, repito, el empleo del sentido común y del buen gusto, que aconseja discursos sobrios y moderados, resalta como una nota discordante en -la armona del conjunto y parece deshacerse en un +la armonía del conjunto y parece deshacerse en un minuto todo el camino andado. En cambio, si el -diplomtico, sea por contagio de la atmsfera ambiente, -sea por fro clculo, se entrega a un ditirambo -desmelenado, con ms retrica que una alocucin +diplomático, sea por contagio de la atmósfera ambiente, +sea por frío cálculo, se entrega a un ditirambo +desmelenado, con más retórica que una alocución tribunicia, es casi seguro que el contragolpe -en el pas que lo mand, y que est lejos y fro, -puede costar al enviado extraordinario su reputacin +en el país que lo mandó, y que está lejos y frío, +puede costar al enviado extraordinario su reputación y su buen nombre.</p> -<p>Es por eso, hermanos del futuro, diplomticos +<p>Es por eso, hermanos del futuro, diplomáticos <span class="pagenum"><a name="Page_310" id="Page_310">[310]</a></span> en cierne, a quienes el porvenir, reserva tal vez -recorrer los pases americanos, que este viejo viajador +recorrer los países americanos, que este viejo viajador en esos mares, os da el consejo sano de ser -siempre parcos en palabras, reemplazndolas, para -las efusiones, quizs indispensables del primer momento, +siempre parcos en palabras, reemplazándolas, para +las efusiones, quizás indispensables del primer momento, por la opulenta gama de gestos expresivos -que la naturaleza ha puesto a nuestra disposicin, -como ser los ojos hmedos, la mano sobre el corazn, +que la naturaleza ha puesto a nuestra disposición, +como ser los ojos húmedos, la mano sobre el corazón, la mirada vuelta al cielo, en actitud reconocida, y cuando la cosa apura y la escena es <i>coram -populo</i>, la eleccin del ms haraposo de los pilletes +populo</i>, la elección del más haraposo de los pilletes que os circundan, para estrecharle en vuestros -brazos y darle el sculo de solidaridad americana. -Con lavaros ms tarde, no queda rastro, mientras -que el colorete metafrico de un discurso bombstico, -no se borrar ni con todas las aguas que se +brazos y darle el ósculo de solidaridad americana. +Con lavaros más tarde, no queda rastro, mientras +que el colorete metafórico de un discurso bombástico, +no se borrará ni con todas las aguas que se desprenden de los Andes...</p> -<p>Al da siguiente de mi recepcin oficial, el "ilustre +<p>Al día siguiente de mi recepción oficial, el "ilustre americano", por un acto de deferencia especial, -se dign visitarme en mi morada, que era ya -entonces una buena, hermosa y cmoda casa, llena -de luz, aire y rboles, que haba tenido la fortuna -de arrendar amueblada. Recible con los honores -debidos y, mientras hablbamos, v, a travs de -los cristales del saln, todos los pilletes de Caracas, -a ms de las mujeres del barrio, en asamblea +se dignó visitarme en mi morada, que era ya +entonces una buena, hermosa y cómoda casa, llena +de luz, aire y árboles, que había tenido la fortuna +de arrendar amueblada. Recibíle con los honores +debidos y, mientras hablábamos, ví, a través de +los cristales del salón, todos los pilletes de Caracas, +a más de las mujeres del barrio, en asamblea delante de mi puerta, contemplando la brillante -escolta a caballo que haba acompaado al presidente, -as como un piquete de infantera que +escolta a caballo que había acompañado al presidente, +así como un piquete de infantería que guardaba todo el frente de mi casa. La presencia -de esa gente de a pie me intrig; a la despedida -acompa al presidente hasta el umbral. -El coche, precedido por la escolta de jinetes, parti -a escape, y atrs, con el fusil en la mano, el kepi +de esa gente de a pie me intrigó; a la despedida +acompañé al presidente hasta el umbral. +El coche, precedido por la escolta de jinetes, partió +a escape, y atrás, con el fusil en la mano, el kepi en la nuca y la lengua de fuera, los infantes, desalados tras del coche, para no perder su contacto. -Si a turno todo el ejrcito venezolano hubiera sido +Si a turno todo el ejército venezolano hubiera sido <span class="pagenum"><a name="Page_311" id="Page_311">[311]</a></span> sometido a ese ejercicio, las marchas de Sylla, -Anbal o Napolen, hubieran quedado pequeitas -ante las hazaas que aqul habra llevado a +Aníbal o Napoleón, hubieran quedado pequeñitas +ante las hazañas que aquél habría llevado a cabo.</p> -<p>Poco tiempo despus de mi llegada, haba ido a +<p>Poco tiempo después de mi llegada, había ido a gozar, por la noche, del aire embalsamado de la -principal plaza pblica de Caracas, sitio habitual -de reunin entonces. En el centro se levantaba la -estatua, en pie, del general Guzmn Blanco. Haba -otra del mismo, ecuestre, enorme, de fabricacin +principal plaza pública de Caracas, sitio habitual +de reunión entonces. En el centro se levantaba la +estatua, en pie, del general Guzmán Blanco. Había +otra del mismo, ecuestre, enorme, de fabricación yankee; pero esa estaba en la cumbre del -prximo paseo, llamado el "Calvario". Esa noche -un movimiento inusitado me revel la presencia -en la plaza del "ilustre americano". As que -me vi vino hacia m y me invit a dar unos pasos. -Caminbamos lentamente por las anchas veredas +próximo paseo, llamado el "Calvario". Esa noche +un movimiento inusitado me reveló la presencia +en la plaza del "ilustre americano". Así que +me vió vino hacia mí y me invitó a dar unos pasos. +Caminábamos lentamente por las anchas veredas que rodean la estatua. Vivo y perspicaz, -comprendi tal vez por la indiscreta direccin de -mi mirada, que mi espritu estaba preocupado por -el peregrino caso que me ocurra.</p> +comprendió tal vez por la indiscreta dirección de +mi mirada, que mi espíritu estaba preocupado por +el peregrino caso que me ocurría.</p> -<p>—No le hace a usted, seor ministro, me dijo +<p>—¿No le hace a usted, señor ministro, me dijo con un acento especial, un curioso efecto pasearse con un hombre al pie de su propia estatua?</p> -<p>—A la verdad, seor, "es un caso original, que +<p>—A la verdad, señor, "es un caso original, que no me ha ocurrido nunca".</p> -<p>—S, aadi: y su fisonoma tom una expresin -de <i>dtachement</i> completo de las cosas terrenas, un -vago tinte de <i>ms all</i>; s, es anmalo y admira +<p>—Sí, añadió: y su fisonomía tomó una expresión +de <i>détachement</i> completo de las cosas terrenas, un +vago tinte de <i>más allá</i>; sí, es anómalo y admira al extranjero. No he podido evitarlo, o mejor dicho, no me he sentido ni con fuerzas ni con derecho para impedir que el pueblo glorifique su -propia accin, que la Providencia ha personificado -en m. Por lo dems, yo he entrado ya a la posteridad -y ese homenaje es ya un juicio pstumo...</p> +propia acción, que la Providencia ha personificado +en mí. Por lo demás, yo he entrado ya a la posteridad +y ese homenaje es ya un juicio póstumo...</p> -<p>Yo miraba a aquel hombre con la admiracin +<p>Yo miraba a aquel hombre con la admiración profunda que me inspiran las dotes de que carezco, -llevadas a su ms esplendoroso desarrollo. +llevadas a su más esplendoroso desarrollo. <span class="pagenum"><a name="Page_312" id="Page_312">[312]</a></span> El buen gusto, el tacto, la delicadeza moral, el -sentido comn, cual me aparecieron entonces como +sentido común, cual me aparecieron entonces como la triste <i>impedimenta</i> que nos obstruye a nosotros, los vulgares, el camino de las grandes situaciones -y de las ilustres denominaciones! Me sent -pequeo; comprend que no estaba predestinado, -que no se fundira el bronce que haba de dar -forma a la estatua que me inmortalizara, ni aun +y de las ilustres denominaciones! Me sentí +pequeño; comprendí que no estaba predestinado, +que no se fundiría el bronce que había de dar +forma a la estatua que me inmortalizaría, ni aun en la plaza de un pueblo de campo de las pampas -argentinas, y volv mis ojos reverentes, para admirarle -una vez ms, al hombre que, tranquilo y -sonriente, se contemplaba a s mismo, con cuerpo +argentinas, y volví mis ojos reverentes, para admirarle +una vez más, al hombre que, tranquilo y +sonriente, se contemplaba a sí mismo, con cuerpo de metal, de pie, sobre granito, duras materias, resistentes al tiempo y al olvido!</p> <hr class="tb" /> -<p>Dos aos ms tarde, reciba en mi modesto cuarto -del Grand Hotel, en Pars, la visita del general -Guzmn Blanco, instalado en la capital francesa -con su familia, en virtud de un vuelco poltico +<p>Dos años más tarde, recibía en mi modesto cuarto +del Grand Hotel, en París, la visita del general +Guzmán Blanco, instalado en la capital francesa +con su familia, en virtud de un vuelco político ocurrido en Venezuela, con caracteres de terremoto, -por cuanto di en tierra con las estatuas +por cuanto dió en tierra con las estatuas del "ilustre americano", teniendo la posteridad, por ese accidente, que rehacer su juicio sobre el distinguido personaje. A ella <i>l'ardua sentenza</i><a name="FNanchor_19" id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" class="fnanchor">[19]</a>.</p> @@ -9775,136 +9737,136 @@ distinguido personaje. A ella <i>l'ardua sentenza</i><a name="FNanchor_19" id="F <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_16" id="Footnote_16" href="#FNanchor_16"> -<span class="label">[16]</span></a> De esos proyectos, slo he realizado el primero, en las -pginas que van a leerse.</p> +<span class="label">[16]</span></a> De esos proyectos, sólo he realizado el primero, en las +páginas que van a leerse.</p> <p class="p4"><a name="Footnote_17" id="Footnote_17" href="#FNanchor_17"> <span class="label">[17]</span></a> Entre los que abandonaron la patria, buscando -aire libre que respirar, se contaban los seores Zrraga +aire libre que respirar, se contaban los señores Zárraga y Herrera Vega, muerto el primero entre nosotros, muy -joven an, habiendo el segundo, mdico insigne, conquistado -altsimo puesto en la consideracin y el afecto de +joven aún, habiendo el segundo, médico insigne, conquistado +altísimo puesto en la consideración y el afecto de la sociedad argentina.</p> <p><a name="Footnote_18" id="Footnote_18" href="#FNanchor_18"> -<span class="label">[18]</span></a> El triste y desconsolador espectculo que ofrece +<span class="label">[18]</span></a> El triste y desconsolador espectáculo que ofrece Venezuela en los momentos en que se imprimen estas -pginas, justifica aun ms, si cabe, el juicio que precede.</p> +páginas, justifica aun más, si cabe, el juicio que precede.</p> -<p>Cuando se piensa en lo que, en los ltimos aos, han -hecho tres de los pueblos ms cultos de la tierra, la +<p>Cuando se piensa en lo que, en los últimos años, han +hecho tres de los pueblos más cultos de la tierra, la Inglaterra en Sud Africa, los Estados Unidos en Filipinas y la Alemania en Venezuela, puede augurarse tranquilamente -la muerte del derecho pblico, aun en su -forma externa, en poca no lejana.</p> +la muerte del derecho público, aun en su +forma externa, en época no lejana.</p> -<p>Pero hay que esperar tambin que la pgina vergonzosa -de Venezuela, dentro y fuera, sea nica en la historia -de Amrica.</p> +<p>Pero hay que esperar también que la página vergonzosa +de Venezuela, dentro y fuera, sea única en la historia +de América.</p> <p><a name="Footnote_19" id="Footnote_19" href="#FNanchor_19"> -<span class="label">[19]</span></a> El general Guzmn Blanco muri en Pars, en -Agosto de 1900. Haca ya muchos aos que haba cesado -de figurar en la escena poltica de su pas.</p></div> +<span class="label">[19]</span></a> El general Guzmán Blanco murió en París, en +Agosto de 1900. Hacía ya muchos años que había cesado +de figurar en la escena política de su país.</p></div> -<h2><a name="Sarmiento" id="Sarmiento">Sarmiento en Pars</a></h2> +<h2><a name="Sarmiento" id="Sarmiento">Sarmiento en París</a></h2> <p class="p2">Salgo del taller de Rodin; la figura de Sarmiento va tomando vida y forma. El soberbio -viejo, que fu uno de los raros cultos individuales -de mi vida, me llena el espritu; su memoria +viejo, que fué uno de los raros cultos individuales +de mi vida, me llena el espíritu; su memoria suscita la de tantos otros seres queridos que la ola nos ha arrebatado, sin darles tiempo, como -a l, de cumplir la misin que sus cerebros luminosos +a él, de cumplir la misión que sus cerebros luminosos y sus almas levantadas les marcaban en -la tierra... Decididamente, es bueno que por algn +la tierra... Decididamente, es bueno que por algún tiempo deje de andar entre tumbas; bastan para echar sombras persistentes sobre mi alma los diarios -de la patria, que da a da me traen la noticia de -que uno ms ha entrado al reposo eterno. Es el +de la patria, que día a día me traen la noticia de +que uno más ha entrado al reposo eterno. Es el lado negro de la espera del turno.</p> <p>De vuelta, me echo a vagar por las calles de -este Pars que entra a su vida normal, pasado el -sncope<a name="FNanchor_20" id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a> y de nuevo Sarmiento surge en mi +este París que entra a su vida normal, pasado el +síncope<a name="FNanchor_20" id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a> y de nuevo Sarmiento surge en mi memoria, como si su personalidad absorbente saltara de la tumba para imponerse a los vivos, como -en tiempo de la accin, por el vituperio o el entusiasmo, -por el cario o el odio.</p> +en tiempo de la acción, por el vituperio o el entusiasmo, +por el cariño o el odio.</p> -<p>Y pienso que hace cincuenta aos, justo medio -siglo, l tambin recorri estas calles, all en el -mes de Octubre de 1846. Tena ya ms de treinta -aos, haba publicado el <i>Facundo</i>, y hecho la +<p>Y pienso que hace cincuenta años, justo medio +siglo, él también recorrió estas calles, allá en el +mes de Octubre de 1846. Tenía ya más de treinta +años, había publicado el <i>Facundo</i>, y hecho la <span class="pagenum"><a name="Page_314" id="Page_314">[314]</a></span> -campaa periodstica de Chile que, por el vigor, la -originalidad y la luz intensa que proyect, no -slo sobre las cuestiones de su tiempo, sino sobre -el porvenir y la ruta de salvacin del mundo americano, -no tiene rival en los fastos de ningn pas. -Al fin pudo realizar un sueo de su vida, y en -1845 se embarc en Valparaso para Europa, a -completar sus estudios sobre educacin popular y, +campaña periodística de Chile que, por el vigor, la +originalidad y la luz intensa que proyectó, no +sólo sobre las cuestiones de su tiempo, sino sobre +el porvenir y la ruta de salvación del mundo americano, +no tiene rival en los fastos de ningún país. +Al fin pudo realizar un sueño de su vida, y en +1845 se embarcó en Valparaíso para Europa, a +completar sus estudios sobre educación popular y, sobre todo, para ver, con los ojos de su cuerpo, -lo que los ojos de su espritu haban admirado, -la tradicin, el arte, la cultura de este viejo mundo.</p> +lo que los ojos de su espíritu habían admirado, +la tradición, el arte, la cultura de este viejo mundo.</p> -<p>Vosotros, los que tenis en vuestras bibliotecas +<p>Vosotros, los que tenéis en vuestras bibliotecas sin vida, los ocho o diez tomos publicados de las obras de Sarmiento<a name="FNanchor_21" id="FNanchor_21" href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a>, haced un esfuerzo sobre vuestro horror de la letra de molde y abrid, por cinco minutos, el volumen de <i>Viajes</i>. Y vosotros, -jvenes, los que os quejis dolientes de que no -hay atmsfera intelectual en nuestro pas, hacedla +jóvenes, los que os quejáis dolientes de que no +hay atmósfera intelectual en nuestro país, hacedla revivir, volviendo a las fuentes puras e incomparables del pasado. Leed esos Libros admirables, -escritos hace ms de medio siglo y que, como +escritos hace más de medio siglo y que, como las telas de los grandes maestros, conservan en -sus lneas y en su color una frescura jams igualada +sus líneas y en su color una frescura jamás igualada en el correr de los tiempos. Declaro que no conozco, en prosa castellana, ni aun en los grandes -modelos del gnero, pginas comparables a +modelos del género, páginas comparables a algunas de las de Sarmiento en sus <i>Viajes</i>, al retrato de don Domingo de Oro, en sus <i>Recuerdos de -Provincia</i>, o a esa armona profunda con que el +Provincia</i>, o a esa armonía profunda con que el genio del escritor acaricia la memoria de la madre. -Leed, leed esos libros, jvenes, y veris con +Leed, leed esos libros, jóvenes, y veréis con <span class="pagenum"><a name="Page_315" id="Page_315">[315]</a></span> -qu orgullo sentiris el alma de vuestra raza palpitar -en sus pginas. Son libros genuinamente +qué orgullo sentiréis el alma de vuestra raza palpitar +en sus páginas. Son libros genuinamente nuestros, que no han podido ser escritos en otra -parte y que constituyen, hoy por hoy, la nota ms +parte y que constituyen, hoy por hoy, la nota más clara y luminosa para ayudarnos a comprender la -gestacin catica de nuestra nacionalidad. No os +gestación caótica de nuestra nacionalidad. No os hablo de moral, no os hablo de patriotismo, no os hablo de que esa lectura pueda determinaros a -ser pequeos Sarmientos, en lo que, por otra parte, -no perderais nada ni vosotros ni el pas: os hablo -de arte, os hablo de la nica manera posible de -resucitar entre nosotros esa atmsfera intelectual -por la que lloris; os invito a entrar a esos libros, -como empujo a todos los jvenes argentinos que -hay en Pars, a ir al Louvre, al Colegio de Francia +ser pequeños Sarmientos, en lo que, por otra parte, +no perderíais nada ni vosotros ni el país: os hablo +de arte, os hablo de la única manera posible de +resucitar entre nosotros esa atmósfera intelectual +por la que lloráis; os invito a entrar a esos libros, +como empujo a todos los jóvenes argentinos que +hay en París, a ir al Louvre, al Colegio de Francia o a la Facultad de Letras, para que se den cuenta que hay otras cosas en el mundo que el oficio de -abogado, la chicana poltica, la operacin de bolsa +abogado, la chicana política, la operación de bolsa o el casamiento ventajoso...</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_20" id="Footnote_20" href="#FNanchor_20"> -<span class="label">[20]</span></a> Estas lneas fueron escritas pocos das despus -de la visita, a Pars, hecha por el tzar de Rusia.</p> +<span class="label">[20]</span></a> Estas líneas fueron escritas pocos días después +de la visita, a París, hecha por el tzar de Rusia.</p> <p><a name="Footnote_21" id="Footnote_21" href="#FNanchor_21"> -<span class="label">[21]</span></a> Son hoy (Enero 1908) 51 y no contienen una pgina +<span class="label">[21]</span></a> Son hoy (Enero 1908) 51 y no contienen una página que no haya sido escrita por Sarmiento; hay muy -poco indito, porque para Sarmiento, escribir era obrar. -As, en esa publicacin, en la que, como se deba, se -nos ha dado "todo" lo que en vida public ese espritu +poco inédito, porque para Sarmiento, escribir era obrar. +Así, en esa publicación, en la que, como se debía, se +nos ha dado "todo" lo que en vida publicó ese espíritu extraordinario, no se encuentra, como en los "escritos -pstumos" de Alberdi, una sola lnea que produzca la -impresin dolorosa de una profanacin.</p></div> +póstumos" de Alberdi, una sola línea que produzca la +impresión dolorosa de una profanación.</p></div> <p class="p4 center">I</p> @@ -9912,1269 +9874,1269 @@ impresin dolorosa de una profanacin.</p></div> uno de esos barcos de vela que fueron el martirio de nuestros padres y que deben haber sacado de quicio y arrancado a su compostura colonial, -hasta a las personas ms graves de nuestra revolucin; -slo concibo, despus de diez das de calma +hasta a las personas más graves de nuestra revolución; +sólo concibo, después de diez días de calma chicha y treinta de frejoles secos, igual, solemne, acompasado, abrochado y manteniendo su actitud con dignidad, por si los pescados le miran, a don Bernardino Rivadavia...</p> <p>Sarmiento descubre, al pasar, la isla de Robinson, -que describe en pginas inimitables, dobla +que describe en páginas inimitables, dobla el cabo de Hornos y, por fin, en medio de una -tormenta deshecha, entra en aguas del Ro de la +tormenta deshecha, entra en aguas del Río de la <span class="pagenum"><a name="Page_316" id="Page_316">[316]</a></span> -Plata y desembarca en Montevideo. La descripcin -de lo que all ve, hecha con un bro y un color +Plata y desembarca en Montevideo. La descripción +de lo que allí ve, hecha con un brío y un color incomparables, salpicada de retratos que en tres -lneas dibujan una pgina para la posteridad, es -lo nico que tenemos de real, de vvido, sobre esos -das de honor de nuestra historia. Un libro sobre -el Sitio, hecho, no al fro resplandor de los documentos -oficiales, sino iluminado por la vibracin -del recuerdo, con toda la pasin viril y generosa -de la causa que se defenda, eso es lo que Lucio -V. Lpez, poco antes de morir, peda a su padre, +líneas dibujan una página para la posteridad, es +lo único que tenemos de real, de vívido, sobre esos +días de honor de nuestra historia. Un libro sobre +el Sitio, hecho, no al frío resplandor de los documentos +oficiales, sino iluminado por la vibración +del recuerdo, con toda la pasión viril y generosa +de la causa que se defendía, eso es lo que Lucio +V. López, poco antes de morir, pedía a su padre, nuestro ilustre historiador, eso es lo que todos nosotros hemos pedido y pedimos al general Mitre, -en vez de la labor mecnica a que ha dedicado sus -ltimos aos de vigor intelectual.</p> - -<p>Sarmiento pasa rpidamente por Montevideo, pero -su sensacin es tan fuerte y tan intensa, que -creo difcilmente que ningn libro del futuro nos -d, con igual verdad, la impresin real del cuadro. -Hoy que nuestro pas ha entrado definitivamente +en vez de la labor mecánica a que ha dedicado sus +últimos años de vigor intelectual.</p> + +<p>Sarmiento pasa rápidamente por Montevideo, pero +su sensación es tan fuerte y tan intensa, que +creo difícilmente que ningún libro del futuro nos +dé, con igual verdad, la impresión real del cuadro. +Hoy que nuestro país ha entrado definitivamente en la ruta banal de la marcha de las sociedades modernas, para las que los problemas vitales -de hace cincuenta aos se han convertido en +de hace cincuenta años se han convertido en axiomas de archivo, que no se discuten, ese sitio de Montevideo, con sus antecedentes y sus consecuencias, -toma cierto carcter de novela romntica +toma cierto carácter de novela romántica que nadie lee ya, que se recuerda en uno que otro texto de literatura, pero cuyo estudio, -como el de los poemas clsicos, tiene poca o ninguna -utilidad a los ojos de los que slo ven, como +como el de los poemas clásicos, tiene poca o ninguna +utilidad a los ojos de los que sólo ven, como signos positivos de la grandeza de un pueblo, sus -estadsticas de aduana y el kilometraje de sus caminos +estadísticas de aduana y el kilometraje de sus caminos de hierro. Ese escepticismo, esa sonrisa despreciativa -para el recuerdo de los das de mayor +para el recuerdo de los días de mayor sufrimiento y de mayor pureza moral de nuestro -pueblo, han permitido, han sugerido ya la publicacin +pueblo, han permitido, han sugerido ya la publicación de libros, cuya buena fe no salva que sean <span class="pagenum"><a name="Page_317" id="Page_317">[317]</a></span> una injuria para la memoria de los que dieron o su vida o su juventud y su felicidad en holocausto -a su pas.</p> +a su país.</p> -<p>Los que hemos nacido en los ltimos aos de +<p>Los que hemos nacido en los últimos años de ese asedio inmortal, bajo la bandera y en las cuadras -casi de esa legin argentina que el plomo -enemigo acab por reducir a un puado de hombres, -hemos odo a nuestras madres, a los viejos -servidores de la familia, durante los aos de la -infancia, las narraciones heroicas de aquellos das. -Qu desprecio por la vida! Qu connaturalizacin -con aquella atmsfera de fuego, dentro de -la que se jugaba el porvenir de un pueblo, y ms +casi de esa legión argentina que el plomo +enemigo acabó por reducir a un puñado de hombres, +hemos oído a nuestras madres, a los viejos +servidores de la familia, durante los años de la +infancia, las narraciones heroicas de aquellos días. +¡Qué desprecio por la vida! ¡Qué connaturalización +con aquella atmósfera de fuego, dentro de +la que se jugaba el porvenir de un pueblo, y más de cerca, no ya la existencia, sino el honor de -madres, hijas, mujeres y hermanas!... Podis sonreir -del pico momento, escpticos satisfechos que -gozis hoy, en la plena obesidad de vuestra atrofia +madres, hijas, mujeres y hermanas!... Podéis sonreir +del épico momento, escépticos satisfechos que +gozáis hoy, en la plena obesidad de vuestra atrofia moral, de la fortuna territorial amasada por -vuestros padres a favor del acatamiento y la adulacin -del brbaro sangriento que los nuestros combatan! -Podis sonreir, que nadie ni nada borrar -de nuestro corazn ni de nuestro nombre el sello +vuestros padres a favor del acatamiento y la adulación +del bárbaro sangriento que los nuestros combatían! +Podéis sonreir, que nadie ni nada borrará +de nuestro corazón ni de nuestro nombre el sello de nobleza de ese abolengo...</p> -<p>Sarmiento vena de Chile, a donde los ltimos +<p>Sarmiento venía de Chile, a donde los últimos rebotes de la ola de barbarie que asolaba al pueblo -argentino, le haban arrojado por sobre los Andes. -Su accin intelectual de Chile la volva +argentino, le habían arrojado por sobre los Andes. +Su acción intelectual de Chile la volvía a encontrar en Montevideo, pero candente y desesperada, como el jadear de los pechos en la trinchera -perenne. Cmo aquel apretn de manos -que di entonces a Mitre, a Gutirrez, a Mrmol, -a Alsina, a Can, no hizo sagrados, para la vida -entera, a esos hombres entre s? Cmo, ms tarde, -la poltica pudo dividirlos y arrojarlos a campos +perenne. ¿Cómo aquel apretón de manos +que dió entonces a Mitre, a Gutiérrez, a Mármol, +a Alsina, a Cané, no hizo sagrados, para la vida +entera, a esos hombres entre sí? ¿Cómo, más tarde, +la política pudo dividirlos y arrojarlos a campos opuestos?...</p> <p>Al pisar la cubierta del barco que le llevaba -a Ro de Janeiro, en rumbo a Europa, Sarmiento +a Río de Janeiro, en rumbo a Europa, Sarmiento <span class="pagenum"><a name="Page_318" id="Page_318">[318]</a></span> -debi sacudir su poderosa cabeza, como para disipar -el mal sueo y preparar su espritu a la -esperanza. La baha de Ro, la estupenda aparicin -de la regin tropical, le inspiran pginas, entre +debió sacudir su poderosa cabeza, como para disipar +el mal sueño y preparar su espíritu a la +esperanza. La bahía de Río, la estupenda aparición +de la región tropical, le inspiran páginas, entre otras aquella en que pinta la esclavatura y el canto de caridad con que los miserables se sostienen y se alientan en su faena, como quisiera que de tiempo en tiempo se escribieran en nuestra lengua. -Qu variedad de tonos en esa paleta admirable! -Todos los que en nuestra tierra leis, -conocis el estilo general de Sarmiento, ese mpetu +¡Qué variedad de tonos en esa paleta admirable! +Todos los que en nuestra tierra leéis, +conocéis el estilo general de Sarmiento, ese ímpetu un tanto desordenado, aquel atropellarse de las ideas, que se quitan el sitio unas a otras para llegar primero, aquellas indicaciones bien vagas a -veces, que nos obligaban, a Del Valle y a m, a +veces, que nos obligaban, a Del Valle y a mí, a ir metiendo en las frases los verbos ausentes<a name="FNanchor_22" id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" class="fnanchor">[22]</a>. -Todos recordis el ltigo iracundo de la polmica, -el apstrofe que aplastaba a un hombre o a una -camarilla para toda la siega, como tambin el movimiento +Todos recordáis el látigo iracundo de la polémica, +el apóstrofe que aplastaba a un hombre o a una +camarilla para toda la siega, como también el movimiento majestuoso de su verbo, cuando, en vuelo -soberano, postrndose ante la bandera, su espritu -invocaba la bendicin divina sobre su pueblo. Pues -bien, leed la pgina sobre la poesa, que le inspira -su encuentro con Mrmol y la lectura que el poeta +soberano, postrándose ante la bandera, su espíritu +invocaba la bendición divina sobre su pueblo. Pues +bien, leed la página sobre la poesía, que le inspira +su encuentro con Mármol y la lectura que el poeta proscripto le hace de sus cantos del <i>Peregrino</i>, y -veris la inagotable fecundidad de esa paleta, de +veréis la inagotable fecundidad de esa paleta, de la que el artista arranca, al pasar y sin esfuerzo, todos los tonos, todos los colores para reflejar el mar y los cielos, la tierra y el alma.</p> -<p>All se topa tambin con el <i>pardejn</i> Rivera, +<p>Allí se topa también con el <i>pardejón</i> Rivera, el teniente de Artigas, el teniente de los portugueses, el teniente de Lavalleja, el teniente de todas las causas, buenas y malas, por las que se derramaba -sangre en las orillas del Uruguay. Qu +sangre en las orillas del Uruguay. ¡Qué <span class="pagenum"><a name="Page_319" id="Page_319">[319]</a></span> -delicioso tipo de imbcil, guarango, soez y bruto, +delicioso tipo de imbécil, guarango, soez y bruto, de gaucho pretencioso! Nada comparable a aquella -comida en la que, delante del ministro francs +comida en la que, delante del ministro francés y otras personas cultas, Rivera cuenta, muy suelto de cuerpo, que don Pedro I del Brasil le quiso -casar con su hija doa Mara da Gloria, pero -que l se haba resistido. Sarmiento le toma el -pelo en el acto y deplora que haya desdeado de -ese modo la corona de Portugal! Don Frutos I, -rey de los Algarbes!... All en mi juventud, con -Ricardo Gutirrez, que acaba de terminar su misin +casar con su hija doña María da Gloria, pero +que él se había resistido. Sarmiento le toma el +pelo en el acto y deplora que haya desdeñado de +ese modo la corona de Portugal! ¡Don Frutos I, +rey de los Algarbes!... Allí en mi juventud, con +Ricardo Gutiérrez, que acaba de terminar su misión de luz y caridad sobre la tierra, estuvimos a punto de persuadir a uno de nuestros compatriotas, -otra cuerda que Rivera, pero tambin tipo -genuino del pas, que la impresin que haba producido, +otra cuerda que Rivera, pero también tipo +genuino del país, que la impresión que había producido, en un teatro, a una reina, entonces joven, -le abra el acceso a un trono de Europa, pequeo, +le abría el acceso a un trono de Europa, pequeño, pero confortable...</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_22" id="Footnote_22" href="#FNanchor_22"> -<span class="label">[22]</span></a> Cuando corregamos en el Nacional las pruebas de los -artculos de Sarmiento.</p></div> +<span class="label">[22]</span></a> Cuando corregíamos en el «Nacional» las pruebas de los +artículos de Sarmiento.</p></div> <p class="p4 center">II</p> <p>Al fin pisa Sarmiento tierra de Europa, remonta -el Sena y por Rouen, gana Pars.</p> - -<p>La carta que de all escribe es dirigida a don -Antonio Aberastain, aquel mrtir del Pocito, una -de las ltimas vctimas de la barbarie argentina. -Siendo yo nio aun, recuerdo haber visto a mi -padre, con las lgrimas en los ojos y presa de una -indignacin profunda, dictar uno de sus artculos -ms enrgicos sobre aquel asesinato.—"Pobre -<i>Buey</i>! repeta mi padre a la noticia de la catstrofe: -el hombre ms puro y ms sano que he conocido!" -Ese apodo haba sido dado a Aberastain -en el colegio (se haba educado en Buenos Aires) +el Sena y por Rouen, gana París.</p> + +<p>La carta que de allí escribe es dirigida a don +Antonio Aberastain, aquel mártir del Pocito, una +de las últimas víctimas de la barbarie argentina. +Siendo yo niño aun, recuerdo haber visto a mi +padre, con las lágrimas en los ojos y presa de una +indignación profunda, dictar uno de sus artículos +más enérgicos sobre aquel asesinato.—"¡Pobre +<i>Buey</i>! repetía mi padre a la noticia de la catástrofe: +¡el hombre más puro y más sano que he conocido!" +Ese apodo había sido dado a Aberastain +en el colegio (se había educado en Buenos Aires) por su corpulencia obesa, pesada y la indiferencia -tranquila con que miraba todo. Algunos aos ms -tarde entraba yo al Colegio Nacional y tena por +tranquila con que miraba todo. Algunos años más +tarde entraba yo al Colegio Nacional y tenía por <span class="pagenum"><a name="Page_320" id="Page_320">[320]</a></span> -condiscpulo en mi clase al hijo del mrtir; era -idntico al retrato que de su padre haba odo -al mo, y pronto el apodo paterno le distingui entre +condiscípulo en mi clase al hijo del mártir; era +idéntico al retrato que de su padre había oído +al mío, y pronto el apodo paterno le distinguió entre nosotros. Pedro Goyena, que empezaba, a los -veinte aos, a dictarnos una clase de filosofa, descubri +veinte años, a dictarnos una clase de filosofía, descubrió en el <i>Buey</i> una inteligencia de una claridad extraordinaria, pero de una lentitud curiosa para -ponerse en movimiento. El joven Aberastain fu -una de las primeras vctimas del clera entre nosotros. -Cuando tuve el honor de ser compaero de -Sarmiento en el Consejo General de Educacin de -la provincia de Buenos Aires, le habl un da de -mi joven condiscpulo, tan prematuramente arrebatado -a la vida; su fisonoma se cubri de una +ponerse en movimiento. El joven Aberastain fué +una de las primeras víctimas del cólera entre nosotros. +Cuando tuve el honor de ser compañero de +Sarmiento en el Consejo General de Educación de +la provincia de Buenos Aires, le hablé un día de +mi joven condiscípulo, tan prematuramente arrebatado +a la vida; su fisonomía se cubrió de una tristeza profunda y sin duda pensando en el amigo -de los das amargos, pensaba tambin en su hijo -nico y querido, que haba dado su vida a la patria, -privndole a l del bastn de su vejez...</p> +de los días amargos, pensaba también en su hijo +único y querido, que había dado su vida a la patria, +privándole a él del bastón de su vejez...</p> -<p>La primera impresin de Pars que Sarmiento -comunica a Aberastain es caracterstica; como el +<p>La primera impresión de París que Sarmiento +comunica a Aberastain es característica; como el joven que llega a Edimburgo o a Verona, cree ver -por todas partes a Mara Estuardo o a Romeo y -Julieta, la generacin de Sarmiento slo vea a -Pars a travs de los <i>Misterios</i> de Eugenio Sue. -La influencia del romanticismo francs haba penetrado -y conquistado los espritus americanos, -con ms fuerza, ayudada por la imaginacin, que -treinta aos antes los enciclopedistas. A mis ojos, -esa influencia no pudo ser ms perjudicial para +por todas partes a María Estuardo o a Romeo y +Julieta, la generación de Sarmiento sólo veía a +París a través de los <i>Misterios</i> de Eugenio Sue. +La influencia del romanticismo francés había penetrado +y conquistado los espíritus americanos, +con más fuerza, ayudada por la imaginación, que +treinta años antes los enciclopedistas. A mis ojos, +esa influencia no pudo ser más perjudicial para el porvenir de las letras argentinas. La lucha constante -y la excitacin intelectual que traa haban -producido un ncleo de escritores que, librados -tal vez a su propia inspiracin, habran reflejado +y la excitación intelectual que traía habían +producido un núcleo de escritores que, librados +tal vez a su propia inspiración, habrían reflejado en sus libros el ambiente, el color, el sabor de -nuestra tierra y habran dejado una base inconmovible +nuestra tierra y habrían dejado una base inconmovible a nuestra literatura nacional. Pero Byron, -Hugo, Lamartine, en la poesa; Dumas, Hugo, +Hugo, Lamartine, en la poesía; Dumas, Hugo, <span class="pagenum"><a name="Page_321" id="Page_321">[321]</a></span> -Sue, Fval, en el teatro y la novela, se apoderaron +Sue, Féval, en el teatro y la novela, se apoderaron de tal manera de la inteligencia argentina, que, -desdeando o pasando al lado sin verla, la fuente +desdeñando o pasando al lado sin verla, la fuente viva y fecunda del suelo y la sociedad natal, los -jvenes que manejaban una pluma, se limitaban a -copiar los poemas y reflejar el ideal de los romnticos -en boga, como los poetas de la revolucin -haban imitado, en sus odas de pesado vuelo, el -modelo de los poetas espaoles de la decadencia. -Echeverra (salvo en algunos y no muchos momentos -de la <i>Cautiva</i>), Mrmol, Gutirrez, Domnguez +jóvenes que manejaban una pluma, se limitaban a +copiar los poemas y reflejar el ideal de los románticos +en boga, como los poetas de la revolución +habían imitado, en sus odas de pesado vuelo, el +modelo de los poetas españoles de la decadencia. +Echeverría (salvo en algunos y no muchos momentos +de la <i>Cautiva</i>), Mármol, Gutiérrez, Domínguez (los de Rivera Indarte no eran versos, ni cosa -que se les pareciera) seguan el movimiento de -la lira francesa. Mitre traduca el <i>Ruy Blas</i> de -Hugo, que cincuenta aos ms tarde publicaba con -su valor habitual: V. F. Lpez, lleno de Walter -Scott, escriba la <i>Novia del Hereje</i>, en vez de dar -forma a los cuadros de la Revolucin, que conceba +que se les pareciera) seguían el movimiento de +la lira francesa. Mitre traducía el <i>Ruy Blas</i> de +Hugo, que cincuenta años más tarde publicaba con +su valor habitual: V. F. López, lleno de Walter +Scott, escribía la <i>Novia del Hereje</i>, en vez de dar +forma a los cuadros de la Revolución, que concebía ya bajo el molde de la novela; mi padre, a quien -la naturaleza haba dotado de un gusto artstico +la naturaleza había dotado de un gusto artístico exquisito y de un estilo de una galanura inimitable, doblemente impregnado por el romanticismo -francs y el <i>wertherismo</i> italiano, a lo Ugo Fscolo, -fnebre y sentimental, escriba su <i>bluette</i> de -<i>Esther</i> o imitaba, en la <i>Noche de boda</i>, las ms romnticas -concepciones de la poca. Slo dos hombres +francés y el <i>wertherismo</i> italiano, a lo Ugo Fóscolo, +fúnebre y sentimental, escribía su <i>bluette</i> de +<i>Esther</i> o imitaba, en la <i>Noche de boda</i>, las más románticas +concepciones de la época. Sólo dos hombres escaparon a esa influencia y, conservando su personalidad propia, buscaron en el suelo patrio -la fuente de su inspiracin: Sarmiento, por mpetu -interno y porque viva, respiraba y soaba +la fuente de su inspiración: Sarmiento, por ímpetu +interno y porque vivía, respiraba y soñaba dentro de un ideal exclusivamente americano, y Ascasubi, porque ignoraba la existencia del movimiento intelectual europeo; sintiendo como un gaucho -y sabiendo hablar como l, nos dej en sus cantos, +y sabiendo hablar como él, nos dejó en sus cantos, en forma imperecedera, la nota moral de las masas argentinas de entonces...</p> -<p>Pero qu queris? En Chile, en Montevideo, en +<p>¿Pero qué queréis? En Chile, en Montevideo, en <span class="pagenum"><a name="Page_322" id="Page_322">[322]</a></span> -Buenos Aires mismo, all en los ltimos rincones -donde se lea an, el Churriador, la Lechuza, Rodolfo -y Flor de Mara, eran tan populares como -un momento lo fueron en Francia los hroes de +Buenos Aires mismo, allá en los últimos rincones +donde se leía aún, el Churriador, la Lechuza, Rodolfo +y Flor de María, eran tan populares como +un momento lo fueron en Francia los héroes de Madame Cottin o en Inglaterra Lovelace y Clarisse Harlowe. Por eso Sarmiento, frescamente -desembarcado en Pars, da noticia de Tortillard, +desembarcado en París, da noticia de Tortillard, Brazo-Rojo y la Rigoleta, sintiendo que, por los -barrios donde Rodolfo daba aquellos puetazos fenomenales, -se haya "abierto por medio de la <i>Cit</i>, -una magnfica calle que atraviesa desde el Palacio -de Justicia hasta la plaza de Nuestra Seora, -iluminada a gas y bordada de estas tiendas de Pars, +barrios donde Rodolfo daba aquellos puñetazos fenomenales, +se haya "abierto por medio de la <i>Cité</i>, +una magnífica calle que atraviesa desde el Palacio +de Justicia hasta la plaza de Nuestra Señora, +iluminada a gas y bordada de estas tiendas de París, envueltas en cristales como gasas transparentes, graciosas y coquetas como una novia".</p> -<p>Luego se echa a vagar, a <i>flaner</i>, como l dice, -detenindose extasiado ante esta palabra que ninguna +<p>Luego se echa a vagar, a <i>flaner</i>, como él dice, +deteniéndose extasiado ante esta palabra que ninguna otra lengua posee y que tan bien expresa -ese dulce abandono del cuerpo y del espritu, flotando +ese dulce abandono del cuerpo y del espíritu, flotando entre los mil atractivos que lo solicitan al -pasar. "Ando lelo; parceme que no camino, que +pasar. "Ando lelo; paréceme que no camino, que no voy, sino que me dejo ir, que floto sobre el asfalto de las aceras de los boulevares". Siento -consignar este detalle, oh jvenes <i>snobs</i> de todas +consignar este detalle, ¡oh jóvenes <i>snobs</i> de todas nacionalidades, inclusa y especialmente la nuestra, -que llegis a Pars como si hubirais visto la luz -en la ciudad ideal de todas las perfecciones y encontris -todo comn, vulgar, chato y despreciable! +que llegáis a París como si hubiérais visto la luz +en la ciudad ideal de todas las perfecciones y encontráis +todo común, vulgar, chato y despreciable! Siento daros ese mal rato: Sarmiento se quedaba "con un palmo de boca, contemplando la Maison -Dore, el Caf Cardinal o los Baos Chinescos". -Pero es un mal rato, en verdad, para los snobs, +Dorée, el Café Cardinal o los Baños Chinescos". +¿Pero es un mal rato, en verdad, para los snobs, esa reminiscencia? Para ellos, Sarmiento no figura, acaso, entre esas <i>cosas</i> vulgares, chatas e indignas -de atencin? Por mi parte, tengo mi juicio hecho +de atención? Por mi parte, tengo mi juicio hecho bien pronto, a favor de esa piedra de toque invariable: -joven que, llegado a Pars, le juega indiferencia, +joven que, llegado a París, le juega indiferencia, <span class="pagenum"><a name="Page_323" id="Page_323">[323]</a></span> no se admira de nada y hasta mete <i>pullitas</i> -compadres al compaero que, como Sarmiento, -se queda lelo: imbcil.</p> +compadres al compañero que, como Sarmiento, +se queda lelo: imbécil.</p> <p>Sarmiento, vagando en las calles, se pierde a -cada momento y es de ver la admiracin profunda +cada momento y es de ver la admiración profunda que le causa la hospitalaria cultura del -pueblo francs, la solcita atencin con que el +pueblo francés, la solícita atención con que el primer viandante le pone en el buen camino, le -acompaa si es necesario, corre tras l si de +acompaña si es necesario, corre tras él si de nuevo toma una calle que no va—y todo dentro -de esas frmulas exquisitas de: <i>Ayez la complaisance... +de esas fórmulas exquisitas de: <i>Ayez la complaisance... Soyez assez bon...</i> que son la menuda moneda de la urbanidad de esta gente. Hoy mismo -pasa el mismo fenmeno, y en todo tiempo los +pasa el mismo fenómeno, y en todo tiempo los viajeros que han recorrido la Francia han consignado -igual impresin. Pero a la verdad, fuera +igual impresión. Pero a la verdad, fuera de que en Alemania o en Inglaterra cualquier -pasante os pone en el buen camino (slo entre +pasante os pone en el buen camino (sólo entre nosotros se suele encontrar al <i>chusco</i> que endereza al extranjero camino del Once, cuando quiere -ir al Retiro) esa hospitalidad, en Francia, se -encuentra tambin de puertas adentro? Sarmiento -mismo, si la hubiera buscado habra encontrado -en Pars una acogida del gnero de la -que recibi Gotinga, en aquel sereno centro intelectual, +ir al Retiro) ¿esa hospitalidad, en Francia, se +encuentra también de puertas adentro? Sarmiento +mismo, si la hubiera buscado ¿habría encontrado +en París una acogida del género de la +que recibió Gotinga, en aquel sereno centro intelectual, perdido en el fondo de la Alemania y -al que no parecan llegar las brisas del mundo? -Cuando un ingls os recibe en su casa, veis -en su cara, sents en la atmsfera de su hogar, -que aquel <i>accueil</i> es sincero, completo y sin lmites. -Un francs os recibe sonriendo, os presenta -sonriendo a su familia, que sonre toda, os +al que no parecían llegar las brisas del mundo? +Cuando un inglés os recibe en su casa, veis +en su cara, sentís en la atmósfera de su hogar, +que aquel <i>accueil</i> es sincero, completo y sin límites. +Un francés os recibe sonriendo, os presenta +sonriendo a su familia, que sonríe toda, os da muy bien de comer, en un comedor abrigado, os brinda buenos vinos y malos cigarros y os despide sonriendo siempre, hasta la vista. Para -volver, necesitis una nueva invitacin, que reanude, -por as decir, la relacin. Algunos prefieren +volver, necesitáis una nueva invitación, que reanude, +por así decir, la relación. Algunos prefieren <span class="pagenum"><a name="Page_324" id="Page_324">[324]</a></span> -el sistema ingls, los que creen que la humanidad +el sistema inglés, los que creen que la humanidad puede ser sincera en algunos momentos y aman verla bajo ese aspecto; otros, que -creen saber a qu atenerse, piensan que todo lo +creen saber a qué atenerse, piensan que todo lo que debe y puede exigirse a los hombres, es la cultura externa, y se dan por satisfechos con la sonrisa francesa, que no exige en cambio sino otro pliegue de labios y que pone a todo el mundo -cmodo. Entre nosotros, el problema se ha +cómodo. Entre nosotros, el problema se ha resuelto por lo hondo: no se abre la puerta, no -se recibe a nadie: la seora no est!!</p> +se recibe a nadie: la señora no está!!</p> <p class="p4 center">III</p> -<p>Haciendo Sarmiento la enumeracin de todos -los atractivos que ofrece Pars para el pensador, -el literato, el petimetre, el gastrnomo, el artista, -etctera, habla de un tal Leverrier, que "anda +<p>Haciendo Sarmiento la enumeración de todos +los atractivos que ofrece París para el pensador, +el literato, el petimetre, el gastrónomo, el artista, +etcétera, habla de un tal Leverrier, que "anda persiguiendo en los espacios celestes y llamando -a todos los astrnomos que se aposten en tales -o cuales lugares que l seala, para cogerlo +a todos los astrónomos que se aposten en tales +o cuales lugares que él señala, para cogerlo al paso a un planeta que el dice que hay en el -cielo, porque debe haberlo, por requerirlo as -una demostracin de las matemticas". Neptuno +cielo, porque debe haberlo, por requerirlo así +una demostración de las matemáticas". Neptuno estaba, en efecto, en el punto del cielo fijado -por la genial penetracin de Leverrier y encuentro +por la genial penetración de Leverrier y encuentro admirable esa robusta fe en la ciencia -y la razn, por parte de un joven americano, +y la razón, por parte de un joven americano, como Sarmiento, sobre el que no hace mella la -burlona incredulidad del Pars de entonces.</p> +burlona incredulidad del París de entonces.</p> <p>Otra de las miradas penetrantes de Sarmiento, -en ese momento, atraviesa el caos de la situacin -social y poltica de la Europa. "En medio -de la gendarmera de las ideas dominantes,—escribe—oficiales, +en ese momento, atraviesa el caos de la situación +social y política de la Europa. "En medio +de la gendarmería de las ideas dominantes,—escribe—oficiales, moderadas, ve usted moverse figuras nuevas, desconocidas, pensamientos que tienen el aspecto de bandidos, escapados al <span class="pagenum"><a name="Page_325" id="Page_325">[325]</a></span> <i>bagne</i>, al presidio en que los han confundido con -los criminales de hecho, ellos que no son ms -que revolucionarios". Ms tarde, en Italia, su -visin se completar y poco le faltar para predecir -el trastorno profundo que, un ao despus +los criminales de hecho, ellos que no son más +que revolucionarios". Más tarde, en Italia, su +visión se completará y poco le faltará para predecir +el trastorno profundo que, un año después iba a sacudir la Europa entera y abrir las puertas, -por decir as, a las verdaderas corrientes modernas. -La revolucin de 1848 estall en Pars -y repercuti en Berln, Viena, la Europa entera, +por decir así, a las verdaderas corrientes modernas. +La revolución de 1848 estalló en París +y repercutió en Berlín, Viena, la Europa entera, cuando Sarmiento estaba ya de regreso en Chile. -Esta noticia debe haberle producido el mayor jbilo -de su vida, porque haba regresado de Europa -con la conviccin de que mientras imperaran +Esta noticia debe haberle producido el mayor júbilo +de su vida, porque había regresado de Europa +con la convicción de que mientras imperaran como ideas dirigentes los residuos de la Santa-Alianza o el impuro y estrecho burguesismo -de Luis Felipe, no habra esperanza de regeneracin +de Luis Felipe, no habría esperanza de regeneración para el mundo americano.</p> -<p>Al pasar, Sarmiento da cuenta de que tambin -ha desaparecido, como las tabernas de la Cit, -otra fisonoma del pensamiento francs, el eclectismo, +<p>Al pasar, Sarmiento da cuenta de que también +ha desaparecido, como las tabernas de la Cité, +otra fisonomía del pensamiento francés, el eclectismo, que "ha muerto de muerte natural, como -todas las cosas caducas que no estn fundadas -en la verdad". Para Sarmiento, que vea las cosas +todas las cosas caducas que no están fundadas +en la verdad". Para Sarmiento, que veía las cosas de arriba y que no iba a buscar en los programas -universitarios cul era la corriente de ideas +universitarios cuál era la corriente de ideas imperante, el eclectismo, la pomada de M. Cousin, -haba realmente muerto. Sin embargo, en -esos meses, Jacques y Simn trabajaban en el -manual que deba ser, hasta poco antes del 70, el -libro clsico de la enseanza filosfica. Si en vez -de perder su tiempo en visitas intiles y empresas -inspiradas por el ms puro patriotismo, -algn amigo hubiera llevado a Sarmiento a la -bohardilla donde trabajaba Augusto Comte qu -admirable retrato tendramos del ilustre pensador -y con qu claridad Sarmiento habra valorado la +había realmente muerto. Sin embargo, en +esos meses, Jacques y Simón trabajaban en el +manual que debía ser, hasta poco antes del 70, el +libro clásico de la enseñanza filosófica. Si en vez +de perder su tiempo en visitas inútiles y empresas +inspiradas por el más puro patriotismo, +algún amigo hubiera llevado a Sarmiento a la +bohardilla donde trabajaba Augusto Comte ¡qué +admirable retrato tendríamos del ilustre pensador +y con qué claridad Sarmiento habría valorado la influencia de su doctrina sobre el desenvolvimiento <span class="pagenum"><a name="Page_326" id="Page_326">[326]</a></span> -de la ciencia! Cmo habra redo tambin, -dentro de su barba, l, profundamente liberal, -pero profundamente prctico tambin, si -Comte le hubiera comunicado su visin de una +de la ciencia! ¡Cómo habría reído también, +dentro de su barba, él, profundamente liberal, +pero profundamente práctico también, si +Comte le hubiera comunicado su visión de una sociedad organizada sobre los principios de su -poltica! Despus de la tirana bestial de un -Rosas, nada ha detestado ms Sarmiento en su +política! Después de la tiranía bestial de un +Rosas, nada ha detestado más Sarmiento en su vida que el <i>jacobinismo</i> en todas sus formas...</p> <p>Pero helo ya hecho un parisiense; un amigo, que -no deba de ser lerdo, le da de entrada una leccin -de vida prctica, de gran valor para l. "No bien -hubimos llegado, dice, llevme a los <i>Frres Provenaux</i>, +no debía de ser lerdo, le da de entrada una lección +de vida práctica, de gran valor para él. "No bien +hubimos llegado, dice, llevóme a los <i>Frères Provençaux</i>, donde cenamos ambos por 60 francos; al -da siguiente, por 30, almorzamos en el caf de Pars; +día siguiente, por 30, almorzamos en el café de París; en un restaurant comimos por 10, en un pasaje; -al da siguiente, fuimos a almorzar por 3 y -a comer por 32 sueldos al <i>Passage Choiseul</i>; ltimamente -a una abominable pocilga, detrs de la -Magdalena, decorada con el nombre de <i>Hotel Ingls</i>, +al día siguiente, fuimos a almorzar por 3 y +a comer por 32 sueldos al <i>Passage Choiseul</i>; últimamente +a una abominable pocilga, detrás de la +Magdalena, decorada con el nombre de <i>Hotel Inglés</i>, donde se sirve carne cruda de procedencia -ms que sospechosa, porotos duros y cerveza infame, +más que sospechosa, porotos duros y cerveza infame, todo por un franco, para regalo de los que quieren -salvar el honor de la bolsa, afectando anglomana. -Haba, pues, en tres das, recorrido los siete +salvar el honor de la bolsa, afectando anglomanía. +Había, pues, en tres días, recorrido los siete escalones de la vida parisiense y conocido el camino -que va de la opulencia a la escasez, hacindome +que va de la opulencia a la escasez, haciéndome mi mentor este curso para precaverme de -todo accidente. <i>L-dessus</i>, poda permanecer tranquilo; -en una crisis financiera, conoca ya el camino -del <i>soi-disant</i> Hotel Ingls".</p> +todo accidente. <i>Lá-dessus</i>, podía permanecer tranquilo; +en una crisis financiera, conocía ya el camino +del <i>soi-disant</i> Hotel Inglés".</p> -<p>He quedado pensativo despus de este prrafo. -Cmo sera aquel Hotel Ingls, para haber hecho -esa impresin sobre un estmago como el de Sarmiento! +<p>He quedado pensativo después de este párrafo. +¡Cómo sería aquel Hotel Inglés, para haber hecho +esa impresión sobre un estómago como el de Sarmiento! Para darse una idea de la indiferencia -absoluta con que acometi—y eso hasta en su vejez—cualquier -plato que se le pona por delante, +absoluta con que acometió—y eso hasta en su vejez—cualquier +plato que se le ponía por delante, y de la conciencia de su valor en esas refriegas, no <span class="pagenum"><a name="Page_327" id="Page_327">[327]</a></span> -puedo resistir a la tentacin de transcribir este delicioso +puedo resistir a la tentación de transcribir este delicioso cuadro. Sarmiento viaja en Africa y es agasajado -por un jefe rabe bajo la tienda. En una -postura incmoda, que l trampea un poco, a pesar -de su origen rabe, levantando una rodilla a +por un jefe árabe bajo la tienda. En una +postura incómoda, que él trampea un poco, a pesar +de su origen árabe, levantando una rodilla a la altura de la cara, esperaba a pie firme la <i>diffa</i>, -el banquete obligado. Pero oigmosle:</p> +el banquete obligado. Pero oigámosle:</p> -<p>"La <i>diffa</i> se anunci al fin; precedala un plato -de madera lleno de tortas fritas, colocadas simtricamente +<p>"La <i>diffa</i> se anunció al fin; precedíala un plato +de madera lleno de tortas fritas, colocadas simétricamente para dar lugar y apoyo a una docena -de huevos dursimos que formaban una pirmide -hacia el centro. Un rabe se lav slo la punta de +de huevos durísimos que formaban una pirámide +hacia el centro. Un árabe se lavó sólo la punta de los dedos en una sucia y abollada vasija de cobre, -en la cual se nos sirvi en seguida agua para beber, -ms tarde leche de oveja, y luego agua de huevo. -A cada ronda que la malhadada vasija haca, -seguanla mis ojos de mano en mano para llevar -cuenta de los puntos del borde donde los rabes -ponan sus labios. Esfuerzo intil! Al fin descubr -una abolladura inaccesible que me reserv desde -entonces para mi uso personal. El rabe que se -haba lavado dos dedos lo suficiente para alcanzarse -a discernir de lejos la costa firme que descubra -la parte <i>virgen</i> de la mano, me descascar dos -huevos que engull casi enteros, a fin de que pasase -cuanto antes aquel cliz de mi boca."</p> +en la cual se nos sirvió en seguida agua para beber, +más tarde leche de oveja, y luego agua de huevo. +A cada ronda que la malhadada vasija hacía, +seguíanla mis ojos de mano en mano para llevar +cuenta de los puntos del borde donde los árabes +ponían sus labios. ¡Esfuerzo inútil! Al fin descubrí +una abolladura inaccesible que me reservé desde +entonces para mi uso personal. El árabe que se +había lavado dos dedos lo suficiente para alcanzarse +a discernir de lejos la costa firme que descubría +la parte <i>virgen</i> de la mano, me descascaró dos +huevos que engullí casi enteros, a fin de que pasase +cuanto antes aquel cáliz de mi boca."</p> <p>"Tenga Vd. paciencia, mi querido amigo, ya ve -que cumplo con la promesa que a peticin suya le -hice de describirle las costumbres rabes. Las tortillas +que cumplo con la promesa que a petición suya le +hice de describirle las costumbres árabes. Las tortillas fritas vinieron en seguida, y aunque crasas y espirituosas en fuerza de lo rancio de la mantequilla, -yo sostuve como un hroe mi posicin, sin pestaear, +yo sostuve como un héroe mi posición, sin pestañear, sin titubear un momento, sin echar mano -siquiera de uno de tantos subterfugios y engaifas -de que en iguales casos se habra servido un gastrnomo -vulgar. Ms hice todava. Habindome revelado +siquiera de uno de tantos subterfugios y engañifas +de que en iguales casos se habría servido un gastrónomo +vulgar. Más hice todavía. Habiéndome revelado algunos que aquel lago fangoso que se divisaba <span class="pagenum"><a name="Page_328" id="Page_328">[328]</a></span> -en el fondo del plato y que yo haba respetado, -tomndolo por sebuno depsito de la fritanga, -era miel de abejas, descend hasta l con los -pedazos de las tortillas, alzando una buena porcin -en cada revuelco. Hasta aqu todo marchaba en el -mejor orden; pero an faltaba lo ms peliagudo -de la empresa, y nada se haba hecho, si no lograba -hacer pasar el <i>cuscuss</i>, verdadero <i>quis vel -quid</i>, para estmagos europeos, de la regalada gastronoma -del desierto. Es el <i>cuscuss</i> una arenilla +en el fondo del plato y que yo había respetado, +tomándolo por sebuno depósito de la fritanga, +era miel de abejas, descendí hasta él con los +pedazos de las tortillas, alzando una buena porción +en cada revuelco. Hasta aquí todo marchaba en el +mejor orden; pero aún faltaba lo más peliagudo +de la empresa, y nada se había hecho, si no lograba +hacer pasar el <i>cuscussú</i>, verdadero <i>quis vel +quid</i>, para estómagos europeos, de la regalada gastronomía +del desierto. Es el <i>cuscussú</i> una arenilla confeccionada a mano, hecha con harina frita sin -sal y anegada despus en leche. Confieso que cuando -se present el enorme plato que lo contena, el +sal y anegada después en leche. Confieso que cuando +se presentó el enorme plato que lo contenía, el cuerpo me temblaba de pies a cabeza, no obstante que nunca he tenido miedo a manjar ninguno; un -sudor helado corra por mis sienes, y el estmago, -no que el corazn, me lata cual gime el nio a -quien el pedagogo manda al rincn. Lo peor del -caso era que yo deba principiar, como el hroe de +sudor helado corría por mis sienes, y el estómago, +no que el corazón, me latía cual gime el niño a +quien el pedagogo manda al rincón. Lo peor del +caso era que yo debía principiar, como el héroe de la fiesta, sin lo cual nadie era osado de hundir su -cuchara de palo en la movible arena farincea. Repentinamente, -como el que al baarse en el mar se -precipita de cabeza despus de haber vacilado largo -tiempo, presintiendo la impresin del fro, yo -enterr mi cuchara hasta el mango, y sacndola -llena de <i>cuscuss</i> y leche la sepult en la boca. Lo -que pas dentro de m en ese momento resiste a -toda descripcin. Cuando abr los ojos, me pareci +cuchara de palo en la movible arena farinácea. Repentinamente, +como el que al bañarse en el mar se +precipita de cabeza después de haber vacilado largo +tiempo, presintiendo la impresión del frío, yo +enterré mi cuchara hasta el mango, y sacándola +llena de <i>cuscussú</i> y leche la sepulté en la boca. Lo +que pasó dentro de mí en ese momento resiste a +toda descripción. Cuando abrí los ojos, me pareció hallarme en un mundo nuevo; todos mis tendones -contrados por el sublime esfuerzo de voluntad que +contraídos por el sublime esfuerzo de voluntad que acababa de hacer, se fueron estirando poco a poco, -y dispersndose con la alegra de soldados que -abandonan la formacin despus de disipada la +y dispersándose con la alegría de soldados que +abandonan la formación después de disipada la alarma, hija de alguna noticia falsa. De todo ello -he concludo que, o el <i>cuscuss</i> no es abominablemente +he concluído que, o el <i>cuscussú</i> no es abominablemente ingrato; o que Dios es grande y sus obras -maravillosas; o, en fin, que no se ha inventado todava +maravillosas; o, en fin, que no se ha inventado todavía el potaje que me ha de hacer volver la cara."</p> <p><span class="pagenum"><a name="Page_329" id="Page_329">[329]</a></span></p> <p class="p4 center">IV</p> -<p>Un momento, Sarmiento se haba halagado con -la idea de que la fuerza de la oposicin contra el +<p>Un momento, Sarmiento se había halagado con +la idea de que la fuerza de la oposición contra el ministerio Guizot, encabezada por M. Thiers y uno -de cuyos tpicos ms formidables de ataque era la -cuestin del Ro de la Plata, empujara al gobierno -francs a tomar una actitud enrgica no slo -en nombre de la civilizacin y la humanidad, sino -tambin de la dignidad de la Francia. Para dar -una idea de la indiferencia pblica respecto a los +de cuyos tópicos más formidables de ataque era la +cuestión del Río de la Plata, empujaría al gobierno +francés a tomar una actitud enérgica no sólo +en nombre de la civilización y la humanidad, sino +también de la dignidad de la Francia. Para dar +una idea de la indiferencia pública respecto a los asuntos argentinos, indiferencia que reflejaba con -mayor vigor an en las esferas del gobierno, Sarmiento -recuerda el folletn, que era el corte periodstico +mayor vigor aún en las esferas del gobierno, Sarmiento +recuerda el folletín, que era el corte periodístico literario a la moda, que acababa de escribir -Len Gozlan, anunciando el establecimiento de -una casa donde todos los agitados de la poltica, -de las artes, de las letras y de la finanza, encontraran, -tarifadas, las horas de sueo necesarias para +León Gozlan, anunciando el establecimiento de +una casa donde todos los agitados de la política, +de las artes, de las letras y de la finanza, encontrarían, +tarifadas, las horas de sueño necesarias para reparar sus insomnios caseros. Por el momento, la receta era hacer leer, en voz alta y entre bostezos, -por un empleado de la casa "noticias del Ro... -de... aah!... la... Plata! el Ge... ne... ral -aah!... Madari... aga ha derro... ta... do...!" -El remedio era infalible y todo el mundo dorma -a los cinco minutos. "Ese es el lugar que en la opinin -pblica ocupan nuestros asuntos del Ro de +por un empleado de la casa "noticias del Río... +de... ¡aah!... la... Plata! el Ge... ne... ral +¡aah!... Madari... aga ha derro... ta... do...!" +El remedio era infalible y todo el mundo dormía +a los cinco minutos. "Ese es el lugar que en la opinión +pública ocupan nuestros asuntos del Río de la Plata", agrega Sarmiento.</p> <p>Ya don Florencio Varela, a pesar de la acogida -personalmente simptica que recibi de altas notabilidades -francesas, haba hecho la misma triste -experiencia, y antes que l, Rivadavia y don Valentn -Gmez, como despus de todos ellos cuantos +personalmente simpática que recibió de altas notabilidades +francesas, había hecho la misma triste +experiencia, y antes que él, Rivadavia y don Valentín +Gómez, como después de todos ellos cuantos han tenido por su desgracia que ocuparse de las -relaciones de nuestro pas con esta Francia fantstica, -que arda de entusiasmo por los griegos sometidos +relaciones de nuestro país con esta Francia fantástica, +que ardía de entusiasmo por los griegos sometidos <span class="pagenum"><a name="Page_330" id="Page_330">[330]</a></span> -a la dominacin, en el fondo mansa, de los +a la dominación, en el fondo mansa, de los turcos, y consideraba a Rosas como un gobierno conservador, estable y progresista. Lamartine, recuerda -Sarmiento, preguntaba a Varela qu idioma -hablbamos, y un periodista peda al mismo +Sarmiento, preguntaba a Varela qué idioma +hablábamos, y un periodista pedía al mismo Sarmiento pormenores sobre nuestras luchas con -los mahometanos. Medio siglo ms tarde, un ministro -de negocios extranjeros de una monarqua -europea, me preguntaba a m si era cierto que la -Repblica Argentina pensaba, con el Salvador, +los mahometanos. Medio siglo más tarde, un ministro +de negocios extranjeros de una monarquía +europea, me preguntaba a mí si era cierto que la +República Argentina pensaba, con el Salvador, Guatemala, Honduras, etc., formar un solo Estado... Hay que habituarse a estas cosas, trabajar -en silencio y orden, hasta que nuestro pas se levante -tan alto sobre la lnea del horizonte, que la +en silencio y orden, hasta que nuestro país se levante +tan alto sobre la línea del horizonte, que la distancia, como a los cuerpos celestes, no impida verlo y admirarlo. Si no me es permitido llevar, -como Sarmiento, piedras ciclpeas para la fundacin, +como Sarmiento, piedras ciclópeas para la fundación, llevemos cada uno nuestro grano de arena; -nuestros hijos harn el resto, como nosotros hemos +nuestros hijos harán el resto, como nosotros hemos tratado de completar honradamente la obra de nuestros padres...</p> -<p>Sarmiento no se desanima, como no se desanim -jams, por ese estado de la opinin y emprende -su patritica cruzada. Su primer choque es con -M. Dessage, jefe del departamento poltico del +<p>Sarmiento no se desanima, como no se desanimó +jamás, por ese estado de la opinión y emprende +su patriótica cruzada. Su primer choque es con +M. Dessage, jefe del departamento político del Ministerio del Interior y brazo derecho de M. Guizot. Sarmiento le explica: "Entre nosotros hay dos partidos, los hombres civilizados y las masas -semibrbaras.—El partido moderado, me corrige +semibárbaras.—El partido moderado, me corrige M. Dessage, esto es, el partido <i>moderado</i> que apoya a Luis Felipe, el mismo que apoya a Rosas.—No, -seor, son campesinos que llamamos gauchos.—Ah! -los propietarios, la <i>petite proprit</i>, la -burguesa...—Los hombres que aman las instituciones, -contino...—La oposicin, me rectifica -el ojo y el odo de M. Guizot, la oposicin francesa -y la oposicin a Rosas de esos que pretenden instituciones! +señor, son campesinos que llamamos gauchos.—¡Ah! +los propietarios, la <i>petite propriété</i>, la +burguesía...—Los hombres que aman las instituciones, +continúo...—La oposición, me rectifica +el ojo y el oído de M. Guizot, la oposición francesa +y la oposición a Rosas de esos que pretenden instituciones! <span class="pagenum"><a name="Page_331" id="Page_331">[331]</a></span> Me esfuerzo en hacerle entender algo, -pero imposible! Es griego para l todo lo que hablo. +pero imposible! Es griego para él todo lo que hablo. En resumen, para ellos: Rosas igual Luis Felipe. La mazorca=el partido moderado.—Los gauchos==la -<i>petite proprit</i>.—Los unitarios=la oposicin.—Paz, -Varela, etc.==Thiers, Rolln, Odilon-Barrot."</p> +<i>petite propriété</i>.—Los unitarios=la oposición.—Paz, +Varela, etc.==Thiers, Rollín, Odilon-Barrot."</p> -<p>La conversacin con M. Guizot es premeditadamente -banal por parte de ste, que afecta creer +<p>La conversación con M. Guizot es premeditadamente +banal por parte de éste, que afecta creer que Sarmiento, viniendo de Chile, donde ha pasado -seis aos, no est interiorizado de los asuntos -del Ro de la Plata.</p> +seis años, no está interiorizado de los asuntos +del Río de la Plata.</p> <p>La entrevista con el vicealmirante Mackau, ministro de marina, es uno de los buenos trozos de la -narracin. Mackau es un imbcil acabado, de espeso +narración. Mackau es un imbécil acabado, de espeso cerebro al que no penetran las ideas ni a martillo. -Cuando no entiende, sonre afablemente, lo +Cuando no entiende, sonríe afablemente, lo que hace que pase la vida sonriendo. Sarmiento, -ms cmodo que con M. Guizot, le espeta un discurso +más cómodo que con M. Guizot, le espeta un discurso en tres partes, soberbio, admirable, el mejor -que haya pronunciado jams, segn l, y de pronto +que haya pronunciado jamás, según él, y de pronto se apercibe que el ruido de sus palabras llega al -odo del almirante como un "vago auvergnat" +oído del almirante como un "vago auvergnat" que no ha escuchado ni comprendido. El rencor -de Sarmiento es formidable, y cuando ms tarde -ve a Mackau ocupar su asiento en la Cmara, en +de Sarmiento es formidable, y cuando más tarde +ve a Mackau ocupar su asiento en la Cámara, en el banco de los ministros, le llama molusco!</p> -<p>Sarmiento va a buscar la opinin de los americanos -mismos, residentes en Pars y en todas partes +<p>Sarmiento va a buscar la opinión de los americanos +mismos, residentes en París y en todas partes encuentra "igual incapacidad de juzgar". -"San Martn es el ariete desmontado ya, que sirvi -a la destruccin de los espaoles; hombre de +"San Martín es el ariete desmontado ya, que sirvió +a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia -amenazada y su nimo noble se exalta y -ofusca. Sarratea el compaero de orga de Jorge -IV, antes de ser rey de Inglaterra, viejo escptico, +amenazada y su ánimo noble se exalta y +ofusca. Sarratea el compañero de orgía de Jorge +IV, antes de ser rey de Inglaterra, viejo escéptico, <span class="pagenum"><a name="Page_332" id="Page_332">[332]</a></span> -Voltaire que no ha escrito, hoy todava en -Pars mismo modelo de finura, de gracia noble y -de sencillez artstica en el vestir, tiene, con ms +Voltaire que no ha escrito, hoy todavía en +París mismo modelo de finura, de gracia noble y +de sencillez artística en el vestir, tiene, con más talento y menos despilfarro, la gastada conciencia -de Olaeta. Rosales, el hombre ms amable, el -cortesano de la monarqua, todo bondad para nosotros, +de Olañeta. Rosales, el hombre más amable, el +cortesano de la monarquía, todo bondad para nosotros, ha sido educado en este punto por Sarratea, -su Mephistpheles, el cual lo lanza a las confidencias +su Mephistópheles, el cual lo lanza a las confidencias con Luis Felipe, a quien pone miedo con la -indignacin de la Amrica."</p> +indignación de la América."</p> -<p>En fin, ve a M. Thiers. Este le escucha con atencin, +<p>En fin, ve a M. Thiers. Este le escucha con atención, le pregunta por Varela, se muestra satisfecho -de sus datos, del nuevo aspecto de la cuestin +de sus datos, del nuevo aspecto de la cuestión que le presenta, mucha agua bendita, mucho jarabe -de pico, pero en el fondo, el egosmo feroz del -orador y del poltico, que no ve sino temas de discursos -y argumentos de oposicin, en la agona de +de pico, pero en el fondo, el egoísmo feroz del +orador y del político, que no ve sino temas de discursos +y argumentos de oposición, en la agonía de un pueblo entero que perece bajo la bota de un -brbaro. A la despedida, como un obsequio singular, +bárbaro. A la despedida, como un obsequio singular, Thiers comunica a Sarmiento, bajo la mayor -reserva, que en la prxima sesin de la Cmara, a +reserva, que en la próxima sesión de la Cámara, a la que le invita a asistir, va a hablar <i>tres horas</i>. -Me represento al petulante marsells regocijndose -ya del efecto que va a producir sobre el espritu +Me represento al petulante marsellés regocijándose +ya del efecto que va a producir sobre el espíritu de ese joven americano, a quien ha descubierto -ilustracin y talento y que se va a convertir, de +ilustración y talento y que se va a convertir, de regreso a su lejana patria, en trompeta de su fama.</p> -<p>Y Sarmiento va a la Cmara, contempla el curioso -espectculo, sobre todo para un sudamericano -de entonces, de esas sesiones tumultuosas, vacas +<p>Y Sarmiento va a la Cámara, contempla el curioso +espectáculo, sobre todo para un sudamericano +de entonces, de esas sesiones tumultuosas, vacías y teatrales. Desde entonces me parece que -el rgimen parlamentario est condenado a sus -ojos. Treinta aos ms tarde, redactaba yo <i>El Nacional</i> +el régimen parlamentario está condenado a sus +ojos. Treinta años más tarde, redactaba yo <i>El Nacional</i> de Buenos Aires y no era, por cierto, tierno -para la administracin de Avellaneda. Sarmiento, +para la administración de Avellaneda. Sarmiento, como era natural, era siempre el primero en la -casa y los artculos que se le ocurra escribir, venan +casa y los artículos que se le ocurría escribir, venían <span class="pagenum"><a name="Page_333" id="Page_333">[333]</a></span> directamente al Gerente, que los entregaba a -la composicin, sin darme aviso, de acuerdo conmigo, +la composición, sin darme aviso, de acuerdo conmigo, sino en los casos en que era necesario mechar -de verbos el artculo o apuntalar una que -otra frase que haba quedado en el aire. No recuerdo -a propsito de qu incidente en el que el -Ministerio haba hecho un triste papel en el Congreso, +de verbos el artículo o apuntalar una que +otra frase que había quedado en el aire. No recuerdo +a propósito de qué incidente en el que el +Ministerio había hecho un triste papel en el Congreso, y tomando como base los estudios sobre la -Inglaterra en el siglo XVIII, de M. de Rmusat, -escrib un artculo convencido, entusiasta y, a mi -juicio, irrefutable, sobre las ventajas del rgimen +Inglaterra en el siglo XVIII, de M. de Rémusat, +escribí un artículo convencido, entusiasta y, a mi +juicio, irrefutable, sobre las ventajas del régimen parlamentario y la necesidad de reformar nuestra -constitucin en ese sentido. Al da siguiente, al -mismo tiempo que reciba cuatro lneas cariosas -y aprobatorias del doctor Vicente F. Lpez, lleg +constitución en ese sentido. Al día siguiente, al +mismo tiempo que recibía cuatro líneas cariñosas +y aprobatorias del doctor Vicente F. López, llegó a mis manos... mi propio diario, <i>El Nacional</i>. En el sitio de honor, que era el que se reservaba siempre -a todo lo que Sarmiento escriba, porque el estilo -bastaba para firmarlo, se registraba la filpica -ms furibunda que el redactor de <i>El Nacional</i> hubiera +a todo lo que Sarmiento escribía, porque el estilo +bastaba para firmarlo, se registraba la filípica +más furibunda que el redactor de <i>El Nacional</i> hubiera recibido hasta entonces. Iluso, ignorante, atrevido, -propagador de malas ideas, qu no me deca -Sarmiento! Tuve un momento de indignacin ante -esa falta de atencin, de consideracin para con un -hombre que desde que haba empezado a pensar -por s mismo, haba sido un partidario decidido y -ardiente de Sarmiento. Tom el diario y me fu derechamente +propagador de malas ideas, ¡qué no me decía +Sarmiento! Tuve un momento de indignación ante +esa falta de atención, de consideración para con un +hombre que desde que había empezado a pensar +por sí mismo, había sido un partidario decidido y +ardiente de Sarmiento. Tomé el diario y me fuí derechamente a su casa, dispuesto a decirle todo lo -que tena adentro y poner las cosas en su lugar. -Me recibi con su cordialidad un tanto uniforme +que tenía adentro y poner las cosas en su lugar. +Me recibió con su cordialidad un tanto uniforme para todo el mundo, y antes de darme tiempo de -tomar una actitud trgica y comenzar mi dolora, -tom la palabra, como siempre, y debut por esta -frase:—"Ha visto usted un artculo preconizando +tomar una actitud trágica y comenzar mi dolora, +tomó la palabra, como siempre, y debutó por esta +frase:—"¿Ha visto usted un artículo preconizando el sistema parlamentario en <i>El Nacional</i> de ayer?"—Ni una palabra del autor; y en el fondo, -no s si saba que era o no mo, ni le importaba +no sé si sabía que era o no mío, ni le importaba <span class="pagenum"><a name="Page_334" id="Page_334">[334]</a></span> -un bledo. De ah parti para una carga a fondo -contra su <i>cauchemar</i>, tan completa, tan enrgica y +un bledo. De ahí partió para una carga a fondo +contra su <i>cauchemar</i>, tan completa, tan enérgica y tan decisiva, que mis convicciones tambalearon y ante aquella elocuencia, aquel saber y aquella experiencia, en vez de formular las recriminaciones -proyectadas, inclin la cabeza, hice la venia y sal.</p> +proyectadas, incliné la cabeza, hice la venia y salí.</p> -<p>Despus he visto el rgimen parlamentario en -accin, como todos los que han inventado los +<p>Después he visto el régimen parlamentario en +acción, como todos los que han inventado los hombres para gobernar las sociedades; lo que -he visto en Francia y especialmente en Espaa, -pas cuyas condiciones polticas y electorales se -acercan ms a las nuestras, no ha sido por cierto +he visto en Francia y especialmente en España, +país cuyas condiciones políticas y electorales se +acercan más a las nuestras, no ha sido por cierto como para debilitar las opiniones de Sarmiento. -Ningn sistema es bueno cuando no encarna la -tradicin de un pueblo, sus costumbres y sus +Ningún sistema es bueno cuando no encarna la +tradición de un pueblo, sus costumbres y sus ideas. Por eso el gobierno parlamentario es una -maravilla en Inglaterra y un absurdo en Espaa. -Por eso pienso que, hoy por hoy, el mejor rgimen -poltico para la Rusia, es la autocracia. Nadie -me podr quitar de la cabeza que es una -inspiracin de insano dar derechos electorales a +maravilla en Inglaterra y un absurdo en España. +Por eso pienso que, hoy por hoy, el mejor régimen +político para la Rusia, es la autocracia. Nadie +me podrá quitar de la cabeza que es una +inspiración de insano dar derechos electorales a los negros de Dakar o a ciertos blancos del otro lado del agua...</p> <p>En el recinto, Sarmiento ve a "M. Mauguin, centro izquierdo, a Berryer, centro derecho, en -la izquierda a Barrot, Arago, Cormenn, Ledru-Rollin. -Lamartine, el <i>vizconde</i>, que tena su +la izquierda a Barrot, Arago, Cormenín, Ledru-Rollin. +Lamartine, el <i>vizconde</i>, que tenía su asiento en la extrema derecha, va caminando hacia la izquierda, como Beaumont y Duvergier -de Hauranne; Emilio de Girardin est en el -<i>beau milieu</i> del centro, es ministerial". La descripcin +de Hauranne; Emilio de Girardin está en el +<i>beau milieu</i> del centro, es ministerial". La descripción del discurso de Thiers, a pesar de la -admiracin que su facundia y su habilidad le -causan, revela en Sarmiento la triste impresin +admiración que su facundia y su habilidad le +causan, revela en Sarmiento la triste impresión que le produce la inanidad de esas paradas oratorias. El aplomo doctrinario, el soberbio -desdn de M. Guizot, la autoridad pedante de +desdén de M. Guizot, la autoridad pedante de <span class="pagenum"><a name="Page_335" id="Page_335">[335]</a></span> sus maneras de <i>magister</i>, la falta de honestidad que en el fondo hace ver la defensa de hechos -turbios, de verdaderos atentados a la moral pblica, +turbios, de verdaderos atentados a la moral pública, la obediencia servil de aquella masa de elegidos del sufragio restringido, pero cuidadosamente escogido, todo hace comprender a Sarmiento -que aquel rgimen est condenado y sus -das contados. Esa monarqua de Julio, que +que aquel régimen está condenado y sus +días contados. Esa monarquía de Julio, que muchos conservadores en Francia consideran hoy -mismo como la poca ednica de la libertad poltica, -fu uno de los sistemas ms corrompidos +mismo como la época edénica de la libertad política, +fué uno de los sistemas más corrompidos y corruptores de la historia francesa. Entre otros -detalles, Sarmiento recuerda aquella donacin a -Luis Felipe del corte de los bosques, que a razn -de un corte por siglo deba producir cuatro +detalles, Sarmiento recuerda aquella donación a +Luis Felipe del corte de los bosques, que a razón +de un corte por siglo debía producir cuatro millones de francos anuales y al que, por una talla devastadora, el rey ciudadano hizo producir -setenta y cinco millones el primer ao!...</p> +setenta y cinco millones el primer año!...</p> <p class="p4 center">V</p> -<p>La narracin de la visita de Sarmiento a San -Martn, es floja, o mejor dicho, la entrevista +<p>La narración de la visita de Sarmiento a San +Martín, es floja, o mejor dicho, la entrevista misma no responde a nuestra expectativa. Se -adivina que ha debido ser incmoda, poco cordial, +adivina que ha debido ser incómoda, poco cordial, a pesar de la deuda de gratitud que el ilustre -guerrero tena para con el escritor que haba -reivindicado en el corazn de Chile, el puesto -de honor que corresponda a San Martn. Podemos +guerrero tenía para con el escritor que había +reivindicado en el corazón de Chile, el puesto +de honor que correspondía a San Martín. Podemos hoy hablar, con la reverencia que debemos a nuestros mayores, sobre todo a hombres como el vencedor de Maipo, con la verdad que la justicia -de la historia impone. Deba ser necesario +de la historia impone. Debía ser necesario todo el respeto y toda la gratitud inteligente de los hombres como Varela, Sarmiento y otros -argentinos ilustres que visitaban a San Martn +argentinos ilustres que visitaban a San Martín en su retiro, para rendirle ese homenaje. El <span class="pagenum"><a name="Page_336" id="Page_336">[336]</a></span> -envo de la espada de los Andes, smbolo vivo -de la ms pura de nuestras glorias, al tirano +envío de la espada de los Andes, símbolo vivo +de la más pura de nuestras glorias, al tirano brutal que condenaba ante los ojos del mundo el -esfuerzo por la independencia, debi herir mortalmente -el alma de los patriotas que haca quince -aos, en el destierro, en la prisin, en el -martirio, sostenan la causa de la libertad. Es -esa una triste pgina en la historia del gran -emancipador, tan triste como el abandono fro +esfuerzo por la independencia, debió herir mortalmente +el alma de los patriotas que hacía quince +años, en el destierro, en la prisión, en el +martirio, sostenían la causa de la libertad. Es +esa una triste página en la historia del gran +emancipador, tan triste como el abandono frío que hizo de su patria agonizante, para ir a buscar -en los campos de batalla, con un ejrcito que +en los campos de batalla, con un ejército que consideraba suyo a la manera de un <i>condottiere</i> italiano, la gloria militar que ambicionaba. No, -no es posible sostener que la adhesin de San -Martn a Rosas vena de su americanismo exaltado +no es posible sostener que la adhesión de San +Martín a Rosas venía de su americanismo exaltado y de su temor o su odio al extranjero. El -extranjero, para l, haba sido el espaol, el -<i>godo</i>, y precisamente la nica legin de extranjeros -que combata por Rosas, era el cuerpo de -600 espaoles que, a las rdenes de Oribe, estrechaba -el sitio de Montevideo. Lo que haba -en el fondo era un odio, s, pero contra los hombres +extranjero, para él, había sido el español, el +<i>godo</i>, y precisamente la única legión de extranjeros +que combatía por Rosas, era el cuerpo de +600 españoles que, a las órdenes de Oribe, estrechaba +el sitio de Montevideo. Lo que había +en el fondo era un odio, sí, pero contra los hombres del congreso de 1826, contra los <i>unitarios</i>, que -al pasar San Martn delante de Buenos Aires, +al pasar San Martín delante de Buenos Aires, no pudieron olvidar que a su desobediencia y al -indiferentismo con que mir las angustias de su +indiferentismo con que miró las angustias de su patria, bajo pretexto de no manchar sus laureles -en las luchas civiles, debimos los horrores del ao +en las luchas civiles, debimos los horrores del año XX. Los unitarios pudieron equivocarse y la historia empieza ya a juzgar severamente los errores -de los ms preclaros de entre ellos; pero la -pureza de intencin de los que elevaron a Rivadavia -a la presidencia, ser siempre un ttulo +de los más preclaros de entre ellos; pero la +pureza de intención de los que elevaron a Rivadavia +a la presidencia, será siempre un título de respeto para todas las generaciones de argentinos.</p> -<p>Nada encuentro ms digno de veneracin que -la figura y la accin de los hombres civiles de +<p>Nada encuentro más digno de veneración que +la figura y la acción de los hombres civiles de <span class="pagenum"><a name="Page_337" id="Page_337">[337]</a></span> -la lucha por la independencia, nada ms noble +la lucha por la independencia, nada más noble y grande que el valor, la perseverancia inteligente, -la serena tenacidad de Pueyrredn. La -vida de campaa, la batalla, la victoria, la entrada -triunfal en las ciudades conquistadas no es -acaso un sueo vivido para un militar? Para -ellos, a quienes el mundo di todo lo que el hombre +la serena tenacidad de Pueyrredón. La +vida de campaña, la batalla, la victoria, la entrada +triunfal en las ciudades conquistadas ¿no es +acaso un sueño vivido para un militar? ¡Para +ellos, a quienes el mundo dió todo lo que el hombre puede aspirar sobre la tierra, las estatuas, -las tumbas regias, los honores pstumos! Para -el patriota abnegado que luch, con el santo +las tumbas regias, los honores póstumos! ¡Para +el patriota abnegado que luchó, con el santo amor de la patria en el alma, en medio de la -asechanza, del odio, de la divisin y de la discordia, +asechanza, del odio, de la división y de la discordia, sacando de la miseria recursos para armar -ejrcitos, con la Europa entera coaligada -contra su pas, con Artigas en las selvas, los +ejércitos, con la Europa entera coaligada +contra su país, con Artigas en las selvas, los portugueses en Montevideo y Morillo en el horizonte, -para l, para Pueyrredn, el olvido y -la ingratitud nacional! No s donde est su +para él, para Pueyrredón, el olvido y +la ingratitud nacional! ¡No sé donde está su tumba!</p> -<p>Fuera de las pginas consagradas a su accin -colosal en los trabajos histricos de Lpez y +<p>Fuera de las páginas consagradas a su acción +colosal en los trabajos históricos de López y Mitre, no hay un libro en nuestra literatura sobre -el Directorio de Pueyrredn. Y sin embargo, -qu vida ms preciosa y qu tema ms -simptico puede encontrar la pluma de un escritor +el Directorio de Pueyrredón. Y sin embargo, +¿qué vida más preciosa y qué tema más +simpático puede encontrar la pluma de un escritor argentino? Las estatuas han empezado a -levantarse sobre nuestro suelo, smbolos vivos -de la gratitud nacional. No s que exista ni un -busto de Pueyrredn. Nuestros partidos de campaa, +levantarse sobre nuestro suelo, símbolos vivos +de la gratitud nacional. No sé que exista ni un +busto de Pueyrredón. Nuestros partidos de campaña, nuestros departamentos lejanos, van recibiendo el nombre de los hombres secundarios -de la revolucin o las luchas civiles. A Pueyrredn -tambin se le asign el suyo, pero como -si fuera por un propsito premeditado de olvido, -nadie llama al partido Pueyrredn, sino +de la revolución o las luchas civiles. A Pueyrredón +también se le asignó el suyo, pero como +si fuera por un propósito premeditado de olvido, +nadie llama al partido Pueyrredón, sino Mar del Plata. Por fin, en la misma ciudad de Buenos Aires, donde existe una plaza <span class="pagenum"><a name="Page_338" id="Page_338">[338]</a></span> "Lorea", pero no un habitante que pueda decir -quin fu ese ciudadano as glorificado, donde +quién fué ese ciudadano así glorificado, donde dos de las calles principales se llaman de Buen -Orden y la Piedad, existe slo una callejuela, -creo que es la ms corta de todas, para conmemorar +Orden y la Piedad, existe sólo una callejuela, +creo que es la más corta de todas, para conmemorar la memoria del gran Director Supremo -de las Provincias Unidas del Ro de la Plata.</p> +de las Provincias Unidas del Río de la Plata.</p> <p>Hago un llamado a la juventud argentina y -le entrego esa obra de reparacin. Si ella estudia +le entrego esa obra de reparación. Si ella estudia esa vida, su entusiasmo por aquella nobleza -de alma, esa altura y esa distincin intelectual, -ese valor moral incomparable, la llevar a realizar +de alma, esa altura y esa distinción intelectual, +ese valor moral incomparable, la llevará a realizar lo que nosotros debimos hacer y no hemos -hecho, y pronto la soberbia figura de Pueyrredn -se levantar en una de nuestras plazas, +hecho, y pronto la soberbia figura de Pueyrredón +se levantará en una de nuestras plazas, para orgullo de nuestros ojos.</p> <p class="p4 center">VI</p> -<p>"Al despedirme de mi buen amigo el seor -Montt, refiere Sarmiento, le deca yo con aquella +<p>"Al despedirme de mi buen amigo el señor +Montt, refiere Sarmiento, le decía yo con aquella modestia que me caracteriza: la llave de dos -puertas llevo para penetrar en Pars, la recomendacin +puertas llevo para penetrar en París, la recomendación oficial del gobierno de Chile y el "Facundo"; tengo fe en este libro. Llego, pues, -a Pars y pruebo la segunda llave. Nada! Ni -para atrs, ni para adelante; no hace a ningn -ojo. La desgracia haba querido que se perdiese -un envo de algunos ejemplares hecho de Valparaso. -Tena yo uno, pero cmo deshacerme -de l? Cmo darlo a todos los diarios, a -todas las revistas a un tiempo? Yo quera decir +a París y pruebo la segunda llave. ¡Nada! Ni +para atrás, ni para adelante; no hace a ningún +ojo. La desgracia había querido que se perdiese +un envío de algunos ejemplares hecho de Valparaíso. +Tenía yo uno, pero ¿cómo deshacerme +de él? ¿Cómo darlo a todos los diarios, a +todas las revistas a un tiempo? Yo quería decir a cada escritor que encontraba: <i>anch'io</i>! Pero -mi libro estaba en mal espaol y el espaol es -una lengua desconocida en Pars, donde creen -los sabios que slo se hablaba en tiempo de Lope -de Vega o Caldern; despus ha degenerado en +mi libro estaba en mal español y el español es +una lengua desconocida en París, donde creen +los sabios que sólo se hablaba en tiempo de Lope +de Vega o Calderón; después ha degenerado en <span class="pagenum"><a name="Page_339" id="Page_339">[339]</a></span> dialecto inmanejable para las ideas; tengo, pues, -que gastar cien francos para que algn orientalista +que gastar cien francos para que algún orientalista me traduzca alguna parte."</p> -<p>Aqu empieza para Sarmiento la azarosa tribulacin +<p>Aquí empieza para Sarmiento la azarosa tribulación del autor novel que con su manuscrito debajo del brazo se presenta a los dispensadores de gloria. Por consejo de un amigo, ve a M. Buloz, el <i>tuerto</i> director de la <i>Revista de Ambos -Mundos</i> y de la Opera Cmica, el hombre sobre -quien se ejercitaba con ms furia la acerba -crtica de los escritores franceses, pero cuya perseverancia -cre la revista tipo, que durante tan -largos aos ha mantenido su incontrastable autoridad +Mundos</i> y de la Opera Cómica, el hombre sobre +quien se ejercitaba con más furia la acerba +crítica de los escritores franceses, pero cuya perseverancia +creó la revista tipo, que durante tan +largos años ha mantenido su incontrastable autoridad sobre el mundo civilizado, hasta que muerto -el cclope, y refractaria a la penetracin de -las nuevas corrientes que deban refrescar y vivificar -su sangre, vi crecer a su lado mulos que -en otro tiempo habra despreciado y que le toman +el cíclope, y refractaria a la penetración de +las nuevas corrientes que debían refrescar y vivificar +su sangre, vió crecer a su lado émulos que +en otro tiempo habría despreciado y que le toman hoy una buena parte de su sitio al sol.</p> <p>Nuestro pobre americano, consciente del valor de su trabajo, vuelve todas las semanas a -conocer el destino que le espera. Nada! No se -ha ledo an: hasta el otro jueves. Sarmiento +conocer el destino que le espera. ¡Nada! No se +ha leído aún: hasta el otro jueves. Sarmiento persiste, porque quiere conocer a los hombres de letras y desea ser introducido por su "Facundo", para que le traten de igual a igual. Por fin, un -da, da radiante para l, "las puertas de la redaccin -se me abren de par en par. Qu transformacin! +día, día radiante para él, "las puertas de la redacción +se me abren de par en par. ¡Qué transformación! M. Buloz tiene dos ojos esta vez, el uno que mira dulce y respetuosamente, el otro -que no mira, pero que pestaea y agasaja, como -perrito que menea la cola. Me habla con efusin, +que no mira, pero que pestañea y agasaja, como +perrito que menea la cola. Me habla con efusión, me introduce, me presenta a cuatro redactores -que esperan para solemnizar la recepcin. Soy yo +que esperan para solemnizar la recepción. Soy yo el autor del manuscrito.... (una reverencia).... el americano... (una reverencia), el estadista, el historiador... me saludan, me hacen reverencias. <span class="pagenum"><a name="Page_340" id="Page_340">[340]</a></span> Se habla del libro. Hay un redactor encargado -del <i>Compte-rendu</i> de los libros espaoles, que +del <i>Compte-rendu</i> de los libros españoles, que quiere ver la obra entera para estudiar el asunto. -M. Buloz me suplica que me encargue de la redaccin -de los artculos sobre la Amrica. La -<i>Revista</i> ha faltado a su ttulo de <i>Ambos Mundos</i>, +M. Buloz me suplica que me encargue de la redacción +de los artículos sobre la América. La +<i>Revista</i> ha faltado a su título de <i>Ambos Mundos</i>, por falta de hombres competentes; podemos arreglarnos. -Desgraciadamente, el artculo sobre mi libro -no puede aparecer sino en dos meses. Estn -tomadas las columnas para muchos ms; pero se -har una alteracin."</p> +Desgraciadamente, el artículo sobre mi libro +no puede aparecer sino en dos meses. Están +tomadas las columnas para muchos más; pero se +hará una alteración."</p> -<p>Contento con esa recepcin y esa esperanza -(el artculo de la Revista apareci<a name="FNanchor_23" id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a> cuando +<p>Contento con esa recepción y esa esperanza +(el artículo de la Revista apareció<a name="FNanchor_23" id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a> cuando Sarmiento estaba en Barcelona, donde tanto por -cartas de introduccin como por el xito de su +cartas de introducción como por el éxito de su trabajo, M. de Lesseps, el futuro hombre de Suez, -cnsul de Francia entonces, le recibi muy cordialmente), +cónsul de Francia entonces, le recibió muy cordialmente), animado ya, pues, Sarmiento ve a algunas notabilidades de las letras, a Ledru-Rollin, -en casa de San Martn, de quien es vecino, a -Jules Jann, en su escritorio, saliendo encantado -de su trato familiar. Penetra en el saln de +en casa de San Martín, de quien es vecino, a +Jules Janín, en su escritorio, saliendo encantado +de su trato familiar. Penetra en el salón de madame Tastu, "donde puede entrar la mano muy <span class="pagenum"><a name="Page_341" id="Page_341">[341]</a></span> -adentro de las llagas de la Francia". All ve a -Cormenn, a Tissot, el diarista formidable que -tanto contribuy a dar en tierra con los Borbones. -Por fin, sus estudios sobre educacin primaria +adentro de las llagas de la Francia". Allí ve a +Cormenín, a Tissot, el diarista formidable que +tanto contribuyó a dar en tierra con los Borbones. +Por fin, sus estudios sobre educación primaria le ponen en contacto con sabios y hombres profesionales.</p> -<p>Sarmiento, que viene de un mundo semibrbaro -an, donde los restos de aquella civilidad +<p>Sarmiento, que viene de un mundo semibárbaro +aún, donde los restos de aquella civilidad estrecha y acompasada de la colonia se han refugiado -en un ncleo social bien restringido, -mientras la masa del pueblo, sumida en la anarqua, +en un núcleo social bien restringido, +mientras la masa del pueblo, sumida en la anarquía, parece retrogradar al salvajismo, queda encantado -ante la cultura de ese pueblo francs, -que lleva de frente los ms arduos trabajos de -la inteligencia, las ms delicadas creaciones del +ante la cultura de ese pueblo francés, +que lleva de frente los más arduos trabajos de +la inteligencia, las más delicadas creaciones del arte, sin decaer un punto de su virilidad ni en -la energa con que defiende su patrimonio histrico...</p> +la energía con que defiende su patrimonio histórico...</p> -<p>Los bailes pblicos de Pars, mucho ms en voga -entonces que medio siglo ms tarde, pues la democracia +<p>Los bailes públicos de París, mucho más en voga +entonces que medio siglo más tarde, pues la democracia ha penetrado hasta ellos y hoy se confunden -all no slo todas las clases sociales, sino tambin -todos los gremios, entretenan a Sarmiento lo que +allí no sólo todas las clases sociales, sino también +todos los gremios, entretenían a Sarmiento lo que no es decible. Se asoma a ellos, dice, de vez en <span class="pagenum"><a name="Page_342" id="Page_342">[342]</a></span> cuando, "para curarme del mal de la patria, que me incomoda. No tengo ni gusto ni dinero para engolfarme en las costosas frivolidades cuyo goce -envidio a otros. Ah! si tuviera cuarenta mil pesos -nada ms, qu ao me daba en Pars! Qu pgina -luminosa pona en mis recuerdos para la vejez! +envidio a otros. ¡Ah! si tuviera cuarenta mil pesos +nada más, ¡qué año me daba en París! ¡Qué página +luminosa ponía en mis recuerdos para la vejez! Pero soy <i>sage</i> y me contento con mirar, en lugar de <i>pilquinear</i>, como hacen otros".</p> -<p>Cmo es eso? No <i>pilquineamos</i> porque no nos +<p>¿Cómo es eso? ¿No <i>pilquineamos</i> porque no nos gusta o porque no tenemos cuarenta mil pesos? -Tengo para m que la segunda razn ha de haber -infludo ms que la primera en la <i>sagesse</i> de Sarmiento, +Tengo para mí que la segunda razón ha de haber +influído más que la primera en la <i>sagesse</i> de Sarmiento, a estar a la complacencia con que describe el baile del <i>Ranelagh</i>, donde ha visto a Balzac, Jorge Sand y otras notabilidades literarias; el -<i>Chateau-Rouge</i>, como iluminacin, le fascina; <i>Mabille</i>, -que ostenta las bailarinas ms afamadas, la -<i>Chaumire</i>, el edn del barrio latino, y a estar tambin +<i>Chateau-Rouge</i>, como iluminación, le fascina; <i>Mabille</i>, +que ostenta las bailarinas más afamadas, la +<i>Chaumière</i>, el edén del barrio latino, y a estar también al estilo inflamado con que describe las proezas -coreogrficas de la <i>Rigolette</i>, precursora ancestral +coreográficas de la <i>Rigolette</i>, precursora ancestral de <i>Grille d'Egout</i> y la <i>Goulue</i>.</p> -<p>El <i>Hipdromo</i> le inspira una brillante descripcin. +<p>El <i>Hipódromo</i> le inspira una brillante descripción. En fin, va a todas partes, mira, observa, se mueve y va haciendo piel nueva dentro de esta -atmsfera, sin accin para aquellos que han nacido +atmósfera, sin acción para aquellos que han nacido refractarios a todo progreso interno, pero incomparable para acelerar el desenvolvimiento de todo germen de luz que brille vacilante en el fondo de una conciencia humana.</p> -<p>Sarmiento se pone en camino para Espaa y en -las duras e implacables pginas que consagra a la +<p>Sarmiento se pone en camino para España y en +las duras e implacables páginas que consagra a la madre patria, y cuyo estudio sale de ese cuadro, parece dar la pauta a Buckle para su inexorable juicio. La Italia le atrae en seguida "para educarme y poder hablar de bellas artes." Promete -volver a Pars despus de estas correras, pero sus +volver a París después de estas correrías, pero sus cartas de viaje no mencionan una nueva permanencia <span class="pagenum"><a name="Page_343" id="Page_343">[343]</a></span> en la capital francesa. Del otro lado del mar le esperan los Estados Unidos, cuya admirable naturaleza describe con la misma pluma que -traz en el <i>Facundo</i> el cuadro inmortal de nuestra +trazó en el <i>Facundo</i> el cuadro inmortal de nuestra tierra. En aquel mundo nuevo desaparece el viejo -espritu curioso; cuando Sarmiento abandone la patria -de Washington, ser el hombre de Estado llamado +espíritu curioso; cuando Sarmiento abandone la patria +de Washington, será el hombre de Estado llamado a tan altos destinos...</p> -<p>Bajo la impresin de mi respeto profundo por +<p>Bajo la impresión de mi respeto profundo por la memoria de ese hombre extraordinario y del -afecto que siempre me inspir, he querido recorrer -de nuevo los sitios que l visit en Pars. En el -andar vertiginoso de nuestro siglo, cincuenta aos +afecto que siempre me inspiró, he querido recorrer +de nuevo los sitios que él visitó en París. En el +andar vertiginoso de nuestro siglo, cincuenta años son un espacio enorme. Todo ha cambiado en la faz del mundo, incluso la patria que Sarmiento -am con toda su alma y a la que consagr, con -admirable esfuerzo de cerebro y corazn, su larga +amó con toda su alma y a la que consagró, con +admirable esfuerzo de cerebro y corazón, su larga y soberbia vida...</p> <p class="i4"> -Pars, Octubre, 1896.<br /> +París, Octubre, 1896.<br /> </p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_23" id="Footnote_23" href="#FNanchor_23"> -<span class="label">[23]</span></a> He tenido la curiosidad de leer el artculo que la -"Revista de Ambos Mundos" dedic al "Facundo". Est -en el nmero del 15 de Noviembre de 1846, bajo el ttulo -"De l'Americanisme et des rpubliques du Sud—La socit -argentine. Quiroga et Rosas". Luego el ttulo completo +<span class="label">[23]</span></a> He tenido la curiosidad de leer el artículo que la +"Revista de Ambos Mundos" dedicó al "Facundo". Está +en el número del 15 de Noviembre de 1846, bajo el título +"De l'Americanisme et des républiques du Sud—La société +argentine. Quiroga et Rosas". Luego el título completo del libro de Sarmiento y el de un folleto, "Cuestiones americanas", del mismo. Es un buen trabajo de M. -Charles de Mazade, un anlisis completo de "Civilizacin -y barbarie". Se ve que el crtico ha aprendido el asunto -en el libro que analiza y que ha ledo con conciencia. +Charles de Mazade, un análisis completo de "Civilización +y barbarie". Se ve que el crítico ha aprendido el asunto +en el libro que analiza y que ha leído con conciencia. Las "Cuestiones americanas" le han ayudado mucho para -darse cuenta del estado de los pases del Plata, que a la -verdad no deba ser muy fcil de entender para un francs +darse cuenta del estado de los países del Plata, que a la +verdad no debía ser muy fácil de entender para un francés de 1846. Hablando de Montevideo, dice M. de Mazade: "se ha comparado Montevideo a Coblentz; Coblentz si se -quiere, pero es all que se refugi la inteligencia argentina". +quiere, pero es allí que se refugió la inteligencia argentina". Sobre el libro, escribe: "obra nueva y llena de atractivo, instructiva como la historia, interesante como -una novela, brillante de imgenes y de color".</p> +una novela, brillante de imágenes y de color".</p> <p>"El libro del Sr. Sarmiento, agrega, es una de las obras -excepcionales de la nueva Amrica, en el que brilla alguna -originalidad; es un estudio hecho sobre lo vivo, enrgico, -profundo, de todos los fenmenos de la sociedad +excepcionales de la nueva América, en el que brilla alguna +originalidad; es un estudio hecho sobre lo vivo, enérgico, +profundo, de todos los fenómenos de la sociedad americana y particularmente de la sociedad argentina. -El esplendor del estilo est a la altura del vigor del pensamiento".</p> +El esplendor del estilo está a la altura del vigor del pensamiento".</p> -<p>"El "americanismo", dice ms adelante, representa la -holgazanera, la indisciplina, la pereza, la puerilidad salvaje, +<p>"El "americanismo", dice más adelante, representa la +holgazanería, la indisciplina, la pereza, la puerilidad salvaje, todas las inclinaciones estacionarias, todas las pasiones -hostiles a la civilizacin; la ignorancia, la degeneracin -fsica de las razas, as como su corrupcin moral..... +hostiles a la civilización; la ignorancia, la degeneración +física de las razas, así como su corrupción moral..... Obligando a las potencias europeas a emplear -las armas contra l, el americanismo ha puesto en claro +las armas contra él, el americanismo ha puesto en claro un hecho que resume las relaciones de ambos mundos: -es que la Europa se ver fatalmente empujada a hacer la -conquista material de la Amrica, si no hace pacficamente +es que la Europa se verá fatalmente empujada a hacer la +conquista material de la América, si no hace pacíficamente su conquista moral".</p> -<p>El segundo trmino del vaticinio se va cumpliendo, -pero cun lentamente!</p></div> +<p>El segundo término del vaticinio se va cumpliendo, +pero ¡cuán lentamente!</p></div> <h2><a name="Nuevos_rumbos_humanos" id="Nuevos_rumbos_humanos">Nuevos rumbos humanos</a></h2> <p class="center">I</p> -<p>Tambin yo, como la mayor parte de los que estas -lneas lean, he atravesado la edad soberana por +<p>También yo, como la mayor parte de los que estas +líneas lean, he atravesado la edad soberana por excelencia, aquella en la que se profesan ideas claras, netas y precisas sobre todas las cuestiones capitales de la vida humana, en la que poco se duda, todo se afirma, y en la que la voz de la experiencia -suena como nota falsa en los odos habituados +suena como nota falsa en los oídos habituados a la rotundidad sonora de las afirmaciones absolutas. -Es un fenmeno que ocurre all por los veinte -aos y que dura ms o menos tiempo, segn la -previa posicin individual para resistir, dentro del +Es un fenómeno que ocurre allá por los veinte +años y que dura más o menos tiempo, según la +previa posición individual para resistir, dentro del ideal, a los rudos y repetidos golpes de la vida positiva. Entre esas convicciones profundas, tan numerosas -como los deliciosos fenmenos de la naturaleza +como los deliciosos fenómenos de la naturaleza al venir la primavera, abrigaba una que, en -materia de sociologa poltica, formaba un credo -definitivo y sobre el que nunca pens, no dir cambiar -de criterio, pero ni an dudar. No conceba, -no poda concebir otra forma legtima de gobierno, +materia de sociología política, formaba un credo +definitivo y sobre el que nunca pensé, no diré cambiar +de criterio, pero ni aún dudar. No concebía, +no podía concebir otra forma legítima de gobierno, para las sociedades humanas, que el gobierno -republicano y representativo. A lo sumo, all en -mis cavilosidades filosficas sobre la materia, admita +republicano y representativo. A lo sumo, allá en +mis cavilosidades filosóficas sobre la materia, admitía que se pudiera disentir sobre las ventajas de la -federacin, y encontraba puesto en razn que hubiera +federación, y encontraba puesto en razón que hubiera gentes que sostuvieran la superioridad del<span class="pagenum"><a name="Page_346" id="Page_346">[346]</a></span> -rgimen unitario. Pero, admitir la legitimidad, -menos an, la conveniencia, en nombre de intereses -ms o menos graves, de la institucin monrquica, -me pareca tan absurdo entonces como no profesar +régimen unitario. Pero, admitir la legitimidad, +menos aún, la conveniencia, en nombre de intereses +más o menos graves, de la institución monárquica, +me parecía tan absurdo entonces como no profesar el libre cambio o sostener la necesidad de reglamentar la libertad de la prensa. Todo argumento -adverso a mi absolutismo democrtico, se estrellaba +adverso a mi absolutismo democrático, se estrellaba contra la idea de la dignidad humana, en tal forma arraigada en mi conciencia, que no encontraba <i>modus vivendi</i> honorable entre ella y el privilegio antinatural de una familia sobre el resto -del pueblo. Ms tarde, procuraba explicarme esa -preocupacin, de la que participan todos los argentinos +del pueblo. Más tarde, procuraba explicarme esa +preocupación, de la que participan todos los argentinos que viven exclusivamente dentro de la conciencia nacional, recordando los antecedentes -polticos peculiares de nuestro pas: aquel monarca -espaol, viviendo eternamente en el limbo para -nosotros; sus representantes aqu, insignificantes -cuando no ridculos, nulos en los momentos de accin -histrica; nuestra lenta y democrtica formacin +políticos peculiares de nuestro país: aquel monarca +español, viviendo eternamente en el limbo para +nosotros; sus representantes aquí, insignificantes +cuando no ridículos, nulos en los momentos de acción +histórica; nuestra lenta y democrática formación colonial, y, por fin, la forma republicana de gobierno, surgiendo impetuosa en el suelo argentino, -imponindose a los patriotas inconscientes de +imponiéndose a los patriotas inconscientes de su fuerza irresistible, y arrastrando como hojarasca -todas las combinaciones de la poltica y los -clculos de la diplomacia. As procuraba explicarme, -repito, ese sentimiento de repulsin que continuaba -dominndome; y fu armado de esa inflexibilidad +todas las combinaciones de la política y los +cálculos de la diplomacia. Así procuraba explicarme, +repito, ese sentimiento de repulsión que continuaba +dominándome; y fué armado de esa inflexibilidad moral, de ese convencimiento recio e inabordable, -que ech a rodar mi cuerpo y mi espritu +que eché a rodar mi cuerpo y mi espíritu por esos mundos de Dios, movido por un impulso -que cre durara un ao y que me mantuvo casi tres, -lustros lejos de mi patria. Fu durante ese tiempo -y bajo la accin de los medios en que viva, que +que creí durara un año y que me mantuvo casi tres, +lustros lejos de mi patria. Fué durante ese tiempo +y bajo la acción de los medios en que vivía, que mis ideas sobre el gobierno de los hombres, empezaron a recibir los primeros choques, a perder su -austeridad, por decirlo as, y a moverse de tal suer<span class="pagenum"><a name="Page_347" id="Page_347">[347]</a></span>te, +austeridad, por decirlo así, y a moverse de tal suer<span class="pagenum"><a name="Page_347" id="Page_347">[347]</a></span>te, que aun hoy las siento crujir, presintiendo vagamente -que he de llegar al trmino de mi jornada +que he de llegar al término de mi jornada sin encontrar los medios de resolver el conflicto.</p> -<p>Ocrreseme, pues, exponer sinceramente las -fases de esa crisis, augurando a mis jvenes lectores -argentinos que, cual ms, cual menos, pasarn -todos por la misma, por poco que la proyeccin -de su pensamiento alcance a la regin de +<p>Ocúrreseme, pues, exponer sinceramente las +fases de esa crisis, augurando a mis jóvenes lectores +argentinos que, cual más, cual menos, pasarán +todos por la misma, por poco que la proyección +de su pensamiento alcance a la región de las ideas generales.</p> <p class="p4 center">II</p> -<p>Hace ya ms de medio siglo que Tocqueville -revel a la Europa el curioso fenmeno de la democracia -natural, que haba encontrado en los +<p>Hace ya más de medio siglo que Tocqueville +reveló a la Europa el curioso fenómeno de la democracia +natural, que había encontrado en los Estados Unidos; y digo natural, porque a mis -ojos el mrito extraordinario de ese pensador, hoy -un tanto olvidado y a cuyas obras slo falta la -mortaja del pergamino, fu ver en la democracia +ojos el mérito extraordinario de ese pensador, hoy +un tanto olvidado y a cuyas obras sólo falta la +mortaja del pergamino, fué ver en la democracia americana un hecho social y no un hecho legal. -Vi que ese organismo poltico haba surgido del -seno de ese pueblo, por causas tan lgicas como -las que determinan el clima de una regin, y augur -a la Europa, para poca no lejana, el advenimiento -de la democracia triunfante, as que +Vió que ese organismo político había surgido del +seno de ese pueblo, por causas tan lógicas como +las que determinan el clima de una región, y auguró +a la Europa, para época no lejana, el advenimiento +de la democracia triunfante, así que las condiciones sociales que en ella predominaban, -se fueran acercando, bajo la accin de los progresos, -de la ciencia y de la educacin popular, al +se fueran acercando, bajo la acción de los progresos, +de la ciencia y de la educación popular, al estado en que se hallaba la sociedad norteamericana. -Tocqueville fu ms lejos an, y en un -captulo admirable di la voz de alerta contra los -peligros que ese triunfo definitivo podra traer para -el progreso humano. Como accin general, la palabra -de Tocqueville cay en el vaco; los Estados +Tocqueville fué más lejos aún, y en un +capítulo admirable dió la voz de alerta contra los +peligros que ese triunfo definitivo podría traer para +el progreso humano. Como acción general, la palabra +de Tocqueville cayó en el vacío; los Estados Unidos eran para la Europa una nebulosa, interesante, -sin duda, pero extraa a su sistema; algo -as como los canales de Venecia, que se admiran sin<span class="pagenum"><a name="Page_348" id="Page_348">[348]</a></span> +sin duda, pero extraña a su sistema; algo +así como los canales de Venecia, que se admiran sin<span class="pagenum"><a name="Page_348" id="Page_348">[348]</a></span> que por eso se le ocurra a nadie cavar y llenar de -agua las calles de Pars o Viena.</p> +agua las calles de París o Viena.</p> <p>Tocqueville estudiaba la marcha de la marea -desde los orgenes de la historia moderna, y al -determinar la ley de ascensin del nmero sobre -las clases, en los organismos sociales, predeca, tal -vez para una poca ms remota que la actual, el -ascendiente irresistible de las masas. Ms tarde, -otro espritu superior, tan noble y puro como el -de Tocqueville, pero quiz ms apasionado y menos +desde los orígenes de la historia moderna, y al +determinar la ley de ascensión del número sobre +las clases, en los organismos sociales, predecía, tal +vez para una época más remota que la actual, el +ascendiente irresistible de las masas. Más tarde, +otro espíritu superior, tan noble y puro como el +de Tocqueville, pero quizá más apasionado y menos sereno, Stuart Mill, llegaba, por el estudio del -desenvolvimiento humano, al que haba aplicado -las reglas de una lgica por l dotada de nueva +desenvolvimiento humano, al que había aplicado +las reglas de una lógica por él dotada de nueva vida y vigor, a ese socialismo vago, indeterminado -y temeroso, en el que caen los espritus sinceros -que en la tensin especulativa, pierden el contacto -moderador de la tierra. Stuart Mill no cay +y temeroso, en el que caen los espíritus sinceros +que en la tensión especulativa, pierden el contacto +moderador de la tierra. Stuart Mill no cayó bajo aquella desesperanza triste y profunda que -invadi el alma de Tocqueville, el da del golpe -de Estado del 2 de Diciembre; pero la sorda irritacin -de su espritu, ante la lentitud de las reformas +invadió el alma de Tocqueville, el día del golpe +de Estado del 2 de Diciembre; pero la sorda irritación +de su espíritu, ante la lentitud de las reformas que reclamaba como indispensables para la -sociedad poltica de Inglaterra, le minaba sordamente. -Era ingls y conoca a su patria; saba -que si sta se haba salvado de los horrores del -93, si no deba temerlos para lo futuro, como los -tema Heine para la Alemania, era precisamente +sociedad política de Inglaterra, le minaba sordamente. +Era inglés y conocía a su patria; sabía +que si ésta se había salvado de los horrores del +93, si no debía temerlos para lo futuro, como los +temía Heine para la Alemania, era precisamente por ese andar pausado de la historia inglesa, ese respeto profundo a lo pasado, ese fetiquismo de -lo existente, que slo se rinde a la innovacin cuando -sta ha penetrado ya en las costumbres. Naca, -la prisa de Mill, de que senta rugir sordamente -la ola; comprenda que nada ni nadie podra resistirla +lo existente, que sólo se rinde a la innovación cuando +ésta ha penetrado ya en las costumbres. Nacía, +la prisa de Mill, de que sentía rugir sordamente +la ola; comprendía que nada ni nadie podría resistirla y juzgaba que, de no allanarle el camino, -arrasara todo.</p> +arrasaría todo.</p> <p>Y bien, el hecho se ha producido, antes de la -poca predicha, y hoy nos encontramos con la de<span class="pagenum"><a name="Page_349" id="Page_349">[349]</a></span>mocracia +época predicha, y hoy nos encontramos con la de<span class="pagenum"><a name="Page_349" id="Page_349">[349]</a></span>mocracia triunfante en las ideas, en las costumbres y en las leyes. Veamos si la sociedad humana se va -acercando al ideal, al objetivo lgico de todo organismo, +acercando al ideal, al objetivo lógico de todo organismo, colectivo o individual, esto es, a su bienestar y su perfeccionamiento.</p> @@ -11182,143 +11144,143 @@ y su perfeccionamiento.</p> <p>Es indudable que las condiciones de la vida humana en el presente son infinitamente superiores -a las del pasado. Por un fenmeno curioso, a medida +a las del pasado. Por un fenómeno curioso, a medida que el sentimiento religioso se ha ido debilitando en la conciencia de los hombres, aquella -piedad que l proclamaba como elemento de salvacin +piedad que él proclamaba como elemento de salvación y regla normal de la existencia, ha venido -desarrollndose, ya sea por las exigencias de la -defensa social, ya porque la cultura del espritu +desarrollándose, ya sea por las exigencias de la +defensa social, ya porque la cultura del espíritu determine un sentimiento de solidaridad, desconocido para aquellos que vivieron petrificados en -la legitimidad de la divisin por castas. En todos +la legitimidad de la división por castas. En todos los pueblos civilizados la caridad se ha organizado -y a ms de los donativos espontneos, una buena -parte de la renta pblica est destinada a la manutencin +y a más de los donativos espontáneos, una buena +parte de la renta pública está destinada a la manutención y abrigo de los desheredados. Hace cien -aos cada cama de hospital era, ms que lecho, -tumba de tres o ms enfermos. Las gentes del -campo esperaban como una bendicin el retorno +años cada cama de hospital era, más que lecho, +tumba de tres o más enfermos. Las gentes del +campo esperaban como una bendición el retorno de la primavera, para alimentarse de las yerbas, a la par de los animales que custodiaban. Las leyes penales, de una crueldad inexcusable, castigaban -los delitos del proletario con ms rigor que los crmenes +los delitos del proletario con más rigor que los crímenes del grande. Las jurisdicciones especiales eran la regla, y la justicia era un mito que la -imaginacin popular, sumida en la desesperanza, -colocaba en el pasado. Hoy, es tal la condicin +imaginación popular, sumida en la desesperanza, +colocaba en el pasado. Hoy, es tal la condición material del obrero, del agricultor, del vago mismo,<span class="pagenum"><a name="Page_350" id="Page_350">[350]</a></span> -que habra sido un sueo ahora un siglo. Aquel -obrero que en su furia instintiva arroj al Rdano -la mquina de tejer inventada por Jacquard, +que habría sido un sueño ahora un siglo. Aquel +obrero que en su furia instintiva arrojó al Ródano +la máquina de tejer inventada por Jacquard, sin comprender que no hay ahorro de fuerza que -no aproveche a la humanidad entera, fu el ltimo -representante de su tiempo. Con su grito de clera -se hundi para siempre la esclavitud del hombre -y surgi el imperio de la ciencia sobre la naturaleza. -La Revolucin francesa, con sus declaraciones, -sus derechos polticos, sus sacudimientos, sus -grandezas y sus horrores, habra sido estril para +no aproveche a la humanidad entera, fué el último +representante de su tiempo. Con su grito de cólera +se hundió para siempre la esclavitud del hombre +y surgió el imperio de la ciencia sobre la naturaleza. +La Revolución francesa, con sus declaraciones, +sus derechos políticos, sus sacudimientos, sus +grandezas y sus horrores, habría sido estéril para la humanidad, como lo fueron las de 1640 y 1688 de Inglaterra, si no hubiera precedido por pocos -aos aquel esfuerzo de la inteligencia humana que, -con la fsica, la qumica y la mecnica, iba a transformar +años aquel esfuerzo de la inteligencia humana que, +con la física, la química y la mecánica, iba a transformar la faz del universo.</p> -<p>No es, pues, a las instituciones polticas que corresponde +<p>No es, pues, a las instituciones políticas que corresponde el honor del mejoramiento incontestable en las condiciones de la vida humana. La rapidez -en el transporte de los cuerpos, en la transmisin +en el transporte de los cuerpos, en la transmisión de las ideas y de la palabra, no es mayor en Suiza que en Rusia; los descubrimientos de Claudio Bernard, de Chevreul y de Pasteur son -la base de la industria as en Austria como en -Blgica. Bajo el punto de vista del bienestar humano, -pues, qu diferencia esencial hay entre los -pueblos que gozan de instituciones democrticas y -aquellos que se mantienen an bajo el rgimen monrquico? +la base de la industria así en Austria como en +Bélgica. Bajo el punto de vista del bienestar humano, +pues, ¿qué diferencia esencial hay entre los +pueblos que gozan de instituciones democráticas y +aquellos que se mantienen aún bajo el régimen monárquico? Confieso que no la veo; diferencia la hay, indudablemente, pero responde a causas completamente -ajenas a este orden de ideas. Sera tan +ajenas a este orden de ideas. Sería tan absurdo atribuir la potencia industrial de la Francia a su sistema actual de gobierno, como responsabilizar -a la reyeca portuguesa de la decadencia +a la reyecía portuguesa de la decadencia de ese pueblo.</p> -<p>Por lo dems, la fuerza del sentimiento democrtico -no radica en su incorporacin a las leyes<span class="pagenum"><a name="Page_351" id="Page_351">[351]</a></span> -positivas, sino en su mayor o menor difusin en un +<p>Por lo demás, la fuerza del sentimiento democrático +no radica en su incorporación a las leyes<span class="pagenum"><a name="Page_351" id="Page_351">[351]</a></span> +positivas, sino en su mayor o menor difusión en un pueblo y en su imperio en las costumbres. Si se da a la democracia su sentido general, que es algo -ms que el gobierno de todos para todos, que es +más que el gobierno de todos para todos, que es la igualdad de derechos, la conciencia de la dignidad -individual, sera absurdo suponer que un -ciudadano argentino o francs, es ms demcrata -que un ingls. El hecho de ser nosotros o los +individual, sería absurdo suponer que un +ciudadano argentino o francés, es más demócrata +que un inglés. El hecho de ser nosotros o los franceses gobernados por un presidente electo, y los ingleses por un monarca hereditario, es tan insignificante para el desenvolvimiento de la sociabilidad -humana como las tempestades de la atmsfera +humana como las tempestades de la atmósfera terrestre para la marcha del astro en el -espacio. La monarqua hizo la Francia, la aristocracia -hizo la Inglaterra, la oligarqua ha hecho +espacio. La monarquía hizo la Francia, la aristocracia +hizo la Inglaterra, la oligarquía ha hecho a Chile, la democracia ha creado los Estados Unidos; -he ah hechos histricos incontestables. Pero -quin puede negar que la monarqua mat a la -Espaa, la aristocracia a la Polonia, la oligarqua +he ahí hechos históricos incontestables. Pero +¿quién puede negar que la monarquía mató a la +España, la aristocracia a la Polonia, la oligarquía a Venecia y la democracia a la vieja Italia? La -historia se re ante la virtud mirfica de las instituciones; -imitarlas, adaptarlas, todo es intil. Se +historia se ríe ante la virtud mirífica de las instituciones; +imitarlas, adaptarlas, todo es inútil. Se puede retardar el desarrollo de un pueblo con -tanta fuerza, dndole una constitucin liberal, como -sujetndolo a un rgimen absolutista. Las causas -del progreso son ms hondas y complicadas; las -palabras, por ms solemnemente que se escriban, no -cambian ni modifican los hechos. Espaa tiene hoy +tanta fuerza, dándole una constitución liberal, como +sujetándolo a un régimen absolutista. Las causas +del progreso son más hondas y complicadas; las +palabras, por más solemnemente que se escriban, no +cambian ni modifican los hechos. España tiene hoy el juicio por jurados, el matrimonio civil, el sufragio -universal, cdigos civil y penal que son -modelos del gnero; todas las conquistas de la -democracia, en fin, incorporadas a la legislacin +universal, códigos civil y penal que son +modelos del género; todas las conquistas de la +democracia, en fin, incorporadas a la legislación positiva. En Inglaterra, el sufragio es restringido; -la legislacin poltica, civil y criminal es un caos, +la legislación política, civil y criminal es un caos, en el que los mismos jurisconsultos se pierden. Sin embargo, medid el camino andado por los dos pueblos!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_352" id="Page_352">[352]</a></span></p> <p class="p4 center">IV</p> -<p>Entonces, si el rgimen de gobierno es un factor +<p>Entonces, si el régimen de gobierno es un factor despreciable en el problema de la felicidad -humana, por qu esas luchas incesantes de los +humana, ¿por qué esas luchas incesantes de los pueblos, esos esfuerzos constantes por conquistar -la libertad bajo todas sus formas? Es un error -general de la especie, y despus de tantos siglos +la libertad bajo todas sus formas? ¿Es un error +general de la especie, y después de tantos siglos vamos a tener que constatar que toda esa enorme -fuerza ha sido intilmente gastada? No; lo nico +fuerza ha sido inútilmente gastada? No; lo único que el hombre comprueba es su absoluta incapacidad -para explicar las causas ltimas; el da en -que se me revele la razn del organismo social -de las hormigas, me ser permitido creer que la -ciencia positiva llegar en algn momento a explicar -la historia humana. Uno de los espritus -ms luminosos que han surgido en la humanidad, -nos acaba de dejar su testamento filosfico. Renan -piensa que Dios est en formacin; que todo este -gigante esfuerzo de lo creado, desde el tomo que +para explicar las causas últimas; el día en +que se me revele la razón del organismo social +de las hormigas, me será permitido creer que la +ciencia positiva llegará en algún momento a explicar +la historia humana. Uno de los espíritus +más luminosos que han surgido en la humanidad, +nos acaba de dejar su testamento filosófico. Renan +piensa que Dios está en formación; que todo este +gigante esfuerzo de lo creado, desde el átomo que existe dentro de la piedra hasta la iniciativa genial del hombre, desde el movimiento solemne de los mundos desconocidos, hasta el crecimiento misterioso -de la yerba de los campos, todos estos fenmenos -mltiples del Universo, son notas aisladas -que un da llegarn a formar la armona colosal +de la yerba de los campos, todos estos fenómenos +múltiples del Universo, son notas aisladas +que un día llegarán a formar la armonía colosal e inconcebible a la que da el nombre de Dios. Voltaire -haba propuesto ya inventarlo; tanto vale lo +había propuesto ya inventarlo; tanto vale lo uno como lo otro.</p> <p>Dejemos, dejemos de lado ese problema de las -causas finales, arrojado a la curiosidad del espritu -como un freno contra su infatuacin. Pensemos, -s, con reposo, que todo va a alguna parte, +causas finales, arrojado a la curiosidad del espíritu +como un freno contra su infatuación. Pensemos, +sí, con reposo, que todo va a alguna parte, constatemos el movimiento sin pretender averiguar el objetivo y volvamos modestamente los ojos a la tierra.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_353" id="Page_353">[353]</a></span></p> @@ -11326,251 +11288,251 @@ a la tierra.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_353" id="Page_353">[353]< <p class="p4 center">V</p> <p>Y, pues que de movimiento hablamos, si no es -para la conquista de regmenes de gobierno determinados, -qu causas y qu fin tiene ese sacudimiento +para la conquista de regímenes de gobierno determinados, +¿qué causas y qué fin tiene ese sacudimiento pavoroso, extendido hoy por todo el mundo civilizado, esa protesta violenta contra el orden existente, que empieza a cubrir de sombras el porvenir?</p> -<p>La revolucin social est en todas partes. A -los sueos de los enciclopedistas, a las pastorales +<p>La revolución social está en todas partes. A +los sueños de los enciclopedistas, a las pastorales del abate de Pradt, a los organismos teatrales de Saint-Simon y a los sofismas elocuentes de Proudhon, -ha sucedido un perodo de accin que, echando +ha sucedido un período de acción que, echando a un lado las especulaciones, entra resueltamente al combate y ataca de frente al enemigo que -la experiencia ha demostrado ser el nico, si bien +la experiencia ha demostrado ser el único, si bien terrible en la defensa y poderoso. Ese enemigo es precisamente la base, la piedra angular de nuestro organismo social, es la idea madre sobre la que hemos levantado este palacio maravilloso de las convenciones humanas: idea tan fuerte y extraordinaria que, a partir del momento en que el hombre -ces de ser una fiera salvaje, ha impuesto a +cesó de ser una fiera salvaje, ha impuesto a los millones de individuos de la especie que no tienen pan, el respeto por las vituallas de los que -se hartan; y que, extendindose con la ayuda de +se hartan; y que, extendiéndose con la ayuda de las convenciones morales, ha permitido que las mujeres -hermosas slo tengan, algunas veces, un solo -dueo. Esa idea es la de la propiedad, y es contra +hermosas sólo tengan, algunas veces, un solo +dueño. Esa idea es la de la propiedad, y es contra ella que se ejercita el empuje del movimiento -de reaccin que se observa en el mundo actual. -Revelara un candor y una inocencia incomparables, +de reacción que se observa en el mundo actual. +Revelaría un candor y una inocencia incomparables, aquel que creyera que van en busca de reformas -polticas los nihilistas rusos, los anarquistas +políticas los nihilistas rusos, los anarquistas franceses, los socialistas alemanes, los <i>fasci</i> ita<span class="pagenum"><a name="Page_354" id="Page_354">[354]</a></span>lianos, -los huelguistas de Inglaterra y Norte Amrica, -los cantonales espaoles, todos los descontentos +los huelguistas de Inglaterra y Norte América, +los cantonales españoles, todos los descontentos que, bajo las mil denominaciones que las circunstancias locales les imponen, trabajan con una -unidad de accin quiz inconsciente, como instrumentos -fatales, a la destruccin de lo existente. -Pensis que ese esfuerzo patente, profundo, como -que arranca de las entraas mismas de la masa -humana, va tras el ideal del rgimen representativo, +unidad de acción quizá inconsciente, como instrumentos +fatales, a la destrucción de lo existente. +¿Pensáis que ese esfuerzo patente, profundo, como +que arranca de las entrañas mismas de la masa +humana, va tras el ideal del régimen representativo, el cual empieza a tomar los contornos de -una supersticin vetusta, o tras el sufragio universal, -ms ilgico y absurdo, como criterio de -gobierno, que el viejo derecho divino que suplant -por una aberracin de que el mundo moderno empieza +una superstición vetusta, o tras el sufragio universal, +más ilógico y absurdo, como criterio de +gobierno, que el viejo derecho divino que suplantó +por una aberración de que el mundo moderno empieza a darse cuenta? No: si el nihilista ruso -busca la muerte del zar, es porque la autcrata -representa la propiedad y es la encarnacin del -orden social establecido. El anarquista francs se -re de la democracia imperante, de la libertad electoral -o de las garantas individuales de que goza, -como el ingls, el italiano o el espaol.</p> - -<p>Es tal el progreso del espritu humano en este +busca la muerte del zar, es porque la autócrata +representa la propiedad y es la encarnación del +orden social establecido. El anarquista francés se +ríe de la democracia imperante, de la libertad electoral +o de las garantías individuales de que goza, +como el inglés, el italiano o el español.</p> + +<p>Es tal el progreso del espíritu humano en este siglo y tan enorme la suma de datos reunidos y -clasificados, tanto en el orden cientfico como en +clasificados, tanto en el orden científico como en el orden moral, que el razonamiento general que -autoriza la previsin, empieza a ejercitarse sobre -materias que se confundan, hace cien aos, con +autoriza la previsión, empieza a ejercitarse sobre +materias que se confundían, hace cien años, con los misterios impenetrables de las causas finales. -Un gelogo os dir hoy cunto tiempo durar la -provisin terrestre de hulla; un demgrafo la poblacin +Un geólogo os dirá hoy cuánto tiempo durará la +provisión terrestre de hulla; un demógrafo la población probable de una ciudad dentro de un siglo; -un filsofo la poca, quiz prxima, en la que se -extinguirn para siempre esas luces vagas y vacilantes -de los ltimos dogmas sagrados, que fueron +un filósofo la época, quizá próxima, en la que se +extinguirán para siempre esas luces vagas y vacilantes +de los últimos dogmas sagrados, que fueron el sustento del alma de nuestros mayores. -Hace cincuenta aos se predeca el triunfo de la +Hace cincuenta años se predecía el triunfo de la democracia para el fin de esta centuria, y ya,<span class="pagenum"><a name="Page_355" id="Page_355">[355]</a></span> para decenas de millones de hombres, las instituciones -democrticas parecen vetustas y anticuadas. +democráticas parecen vetustas y anticuadas. Puede, pues, preverse, no ya el triunfo de las nuevas ideas, sino la ruina de las actuales. -Porque el rasgo esencial de toda revolucin general -y profunda en la historia, es precisamente su carcter +Porque el rasgo esencial de toda revolución general +y profunda en la historia, es precisamente su carácter destructor y su incapacidad absoluta para definir y precisar el ideal nuevo que encarna. Atila marchaba ciegamente sobre el mundo romano, como la piedra de una honda lanzada por una mano providencial. La Europa se echaba sobre el Asia en las Cruzadas, realizadas con un pretexto -pueril, y cuatro siglos ms tarde sobre la Amrica, -entre sueos de oro y de proselitismo. Pensaba +pueril, y cuatro siglos más tarde sobre la América, +entre sueños de oro y de proselitismo. ¿Pensaba Alarico, pensaban Godofredo o Ricardo, Pizarro o -Corts, en lo que iban a levantar sobre las ruinas -de lo que destruan? Directores de hombres o movimientos +Cortés, en lo que iban a levantar sobre las ruinas +de lo que destruían? Directores de hombres o movimientos colectivos inconscientes, todos son instrumentos fatales, que aparecen en el momento necesario, -bajo la accin de leyes desconocidas, pero +bajo la acción de leyes desconocidas, pero reales.</p> <p class="p4 center">VI</p> -<p>Ante ese problema pavoroso de una transformacin -social, profunda e inminente, el espritu -no puede ya apasionarse por las ftiles combinaciones -de la poltica ni por las excelencias de un -sistema de gobierno sobre otro. Qu significado -pueden tener esas palabras mismas: qu puede entenderse +<p>Ante ese problema pavoroso de una transformación +social, profunda e inminente, el espíritu +no puede ya apasionarse por las fútiles combinaciones +de la política ni por las excelencias de un +sistema de gobierno sobre otro. ¿Qué significado +pueden tener esas palabras mismas: qué puede entenderse por gobierno, libertad, orden, familia, derecho, -patria, el da que desaparezca el suelo que +patria, el día que desaparezca el suelo que les da vida: esa idea de la propiedad que sustenta y sostiene todo nuestro mecanismo social? Ese desapasionamiento, -esa serena contemplacin de las +esa serena contemplación de las corrientes generales que arrastran a la especie humana en busca de nuevos ideales, es altamente sa<span class="pagenum"><a name="Page_356" id="Page_356">[356]</a></span>ludable. -Ensea a creer y esperar, ensea a restringir +Enseña a creer y esperar, enseña a restringir el horizonte del esfuerzo intelectual y moral, -a mejorarnos para ser ms tiles en la tarea +a mejorarnos para ser más útiles en la tarea transitoria que nos ha sido departida. Al correr -de los tiempos, cuando los ltimos baluartes de la +de los tiempos, cuando los últimos baluartes de la sociedad actual hayan cedido; dentro de dos o tres -mil aos, cuando se hable de la propiedad como -nosotros hablamos del feudalismo, que no hace an -quinientos aos fu una institucin salvadora, tan -fuerte que pareca perdurable, qu nuevos organismos -imperarn sobre los escombros de lo que +mil años, cuando se hable de la propiedad como +nosotros hablamos del feudalismo, que no hace aún +quinientos años fué una institución salvadora, tan +fuerte que parecía perdurable, ¿qué nuevos organismos +imperarán sobre los escombros de lo que hoy existe? La insolubilidad del problema no debe inquietarnos, firmes en nuestra fe inalterable en el destino de la especie, el cual es ir siempre adelante, -al mejoramiento y a la perfeccin. Si a la -milsima generacin de nuestros descendientes se -le acaba el carbn, ya encontrarn cmo mover sus -mquinas y defenderse contra el fro; aun queda +al mejoramiento y a la perfección. Si a la +milésima generación de nuestros descendientes se +le acaba el carbón, ya encontrarán cómo mover sus +máquinas y defenderse contra el frío; aun queda bastante grasa sobre la tierra y no la usamos ya para alumbrarnos<a name="FNanchor_24" id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" class="fnanchor">[24]</a>. Aun esconden los cerros -en sus entraas bastante oro y ya lo hemos reemplazado -con tiras de papel, ms o menos oscilantes -en su significacin, pero que, por el momento, +en sus entrañas bastante oro y ya lo hemos reemplazado +con tiras de papel, más o menos oscilantes +en su significación, pero que, por el momento, constituyen pura y simplemente la base de -nuestra organizacin. Si los hombres del siglo 50 -estudian nuestros cdigos civiles, como nosotros estudiamos -la legislacin de los vedas, que fu tan -positiva en su poca como nuestra reglamentacin +nuestra organización. Si los hombres del siglo 50 +estudian nuestros códigos civiles, como nosotros estudiamos +la legislación de los vedas, que fué tan +positiva en su época como nuestra reglamentación edilicia actual, opongamos de antemano, a la sonrisa -de conmiseracin que nos dedicarn, el asombro -con que constatarn el atraso de ellos mismos, -sus propios descendientes, all por el siglo 150 +de conmiseración que nos dedicarán, el asombro +con que constatarán el atraso de ellos mismos, +sus propios descendientes, allá por el siglo 150 o 200.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_357" id="Page_357">[357]</a></span></p> <p>Si somos razonables, si admitimos que ese movimiento -de reaccin general obedece a leyes desconocidas, -pero ineludibles, es lgico que nuestros +de reacción general obedece a leyes desconocidas, +pero ineludibles, es lógico que nuestros adversarios, los obreros ciegos del porvenir, reconozcan a su vez la existencia de leyes en virtud de las cuales nos oponemos a su tendencia. Ellos sostienen que la propiedad es un anacronismo y una injusticia monstruosa: nosotros pensamos que -sin ella no se habra organizado en sociedad la -raza humana, y que andaramos an, como en la +sin ella no se habría organizado en sociedad la +raza humana, y que andaríamos aún, como en la edad primitiva, a dentelladas y trancazo limpio. Ellos nos suprimen por la dinamita, nosotros los suprimimos por la ley. Debe ser necesario, para -los objetivos finales, ese carcter un tanto agrio +los objetivos finales, ese carácter un tanto agrio de la controversia. Si las instituciones sociales pudieran -modificarse tan fcilmente como las polticas, -bastara con dos o tres jornadas <i>gloriosas</i>, como +modificarse tan fácilmente como las políticas, +bastaría con dos o tres jornadas <i>gloriosas</i>, como las de julio, para que un Ravachol durmiera en el Eliseo o en Windsor. Por el momento, no teniendo el honor de vivir en el siglo 50 y juzgando -que ese incidente no sera favorable a la felicidad -de los hombres, nos oponemos a l con todas nuestras +que ese incidente no sería favorable a la felicidad +de los hombres, nos oponemos a él con todas nuestras fuerzas y nos defendemos con todas nuestras armas.</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_24" id="Footnote_24" href="#FNanchor_24"> -<span class="label">[24]</span></a> Goethe, a principios del siglo pasado, deca que -uno de los mayores benefactores de la humanidad, sera -el que inventara una clase de velas que hiciera intil +<span class="label">[24]</span></a> Goethe, a principios del siglo pasado, decía que +uno de los mayores benefactores de la humanidad, sería +el que inventara una clase de velas que hiciera inútil el uso de las despabiladeras.</p></div> <p class="p4 center">VII</p> -<p>Jams una lucha entre los hombres se ha iniciado -con caracteres ms horribles. Es precisamente +<p>Jamás una lucha entre los hombres se ha iniciado +con caracteres más horribles. Es precisamente en este momento de la historia humana, en que la conciencia general condena y maldice las hecatombes del pasado, las guerras sin cuartel de -la antigedad, el martirio de los cristianos, los exterminios +la antigüedad, el martirio de los cristianos, los exterminios religiosos de los siglos XVI y XVII, -cuando la bestia que la civilizacin haba conseguido -domear, se despierta ms feroz que nunca y, -en nombre de pretendidos derechos, de sueos de<span class="pagenum"><a name="Page_358" id="Page_358">[358]</a></span> -ebrio, asesina ancianos, mujeres y nios, y elige -los corazones ms nobles para partirlos con el pual +cuando la bestia que la civilización había conseguido +domeñar, se despierta más feroz que nunca y, +en nombre de pretendidos derechos, de sueños de<span class="pagenum"><a name="Page_358" id="Page_358">[358]</a></span> +ebrio, asesina ancianos, mujeres y niños, y elige +los corazones más nobles para partirlos con el puñal del asesino!</p> <p>La muerte de Carnot<a name="FNanchor_25" id="FNanchor_25" href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a> que ha conmovido al mundo entero, porque la altura moral de ese hombre -ennobleca a la especie toda, parece indicar -que el perodo fatal se acerca y que el incendio -va a comunicarse a toda la tierra civilizada. Triste -y sombra es la perspectiva! En cuanto a nosotros, +ennoblecía a la especie toda, parece indicar +que el período fatal se acerca y que el incendio +va a comunicarse a toda la tierra civilizada. ¡Triste +y sombría es la perspectiva! En cuanto a nosotros, aquellos que crean que la riqueza de nuestro suelo y la facilidad de nuestra vida, van a eximir -a nuestro pas de ser teatro de combates de ese -gnero, se equivocan, a mi juicio. Nada hay comparable -en el mundo actual a la condicin del proletario -francs; la maravillosa feracidad de esa +a nuestro país de ser teatro de combates de ese +género, se equivocan, a mi juicio. Nada hay comparable +en el mundo actual a la condición del proletario +francés; la maravillosa feracidad de esa tierra, su belleza, su desenvolvimiento industrial, la laboriosidad y la iniciativa de ese pueblo amable -e inteligente, su organizacin casi perfecta en +e inteligente, su organización casi perfecta en lo humanamente posible, dan con toda holgura al obrero, el pan, el salario y la tranquilidad necesarios para el viaje de la vida. En pocas partes -los salarios son ms altos, en ninguna las asociaciones -de mutua proteccin ms perfectas, ni la -autoridad ms paternal para el desheredado. Y es -all donde estalla con ms fuerza esta reaccin -iracunda contra la desigualdad social! Se creera +los salarios son más altos, en ninguna las asociaciones +de mutua protección más perfectas, ni la +autoridad más paternal para el desheredado. Y es +allí donde estalla con más fuerza esta reacción +iracunda contra la desigualdad social! Se creería que esos hombres obran movidos por un atavismo -inconsciente, por el rencor acumulado en el corazn +inconsciente, por el rencor acumulado en el corazón de cien generaciones de parias, que ha venido a estallar precisamente en el momento en que el sufrimiento y el largo penar cesaban para sus descendientes!<span class="pagenum"><a name="Page_359" id="Page_359">[359]</a></span> -Qu remedio oponer? Cmo hablar -de razn al demente enfurecido? El viejo papa, en +¿Qué remedio oponer? ¿Cómo hablar +de razón al demente enfurecido? El viejo papa, en este estertor de todas las viejas creencias humanas, habla un lenguaje ya muerto sobre la tierra, y hace un llamado a esos descarriados para que -vuelvan al seno de la Iglesia. Otros, los filsofos, -los tericos, los que tienen fe en la eficacia de la +vuelvan al seno de la Iglesia. Otros, los filósofos, +los teóricos, los que tienen fe en la eficacia de la inteligencia humana, hablan del socialismo de Estado. -No es una novedad el nuevo especfico y el -xito de los ensayos hechos no anima por cierto a -recomenzarlos. Adems, preconizar la omnipotencia +No es una novedad el nuevo específico y el +éxito de los ensayos hechos no anima por cierto a +recomenzarlos. Además, preconizar la omnipotencia del Estado ante aquellos que buscan ciegamente -su aniquilamiento, parceme realmente un ilogismo +su aniquilamiento, paréceme realmente un ilogismo candoroso.</p> <p>En 1836, cuando la democracia estaba lejos de triunfar sobre el mundo europeo, ante los peligros -que su victoria haca entrever para el porvenir, +que su victoria hacía entrever para el porvenir, el noble escritor que antes he citado, exclamaba:</p> -<p>"Pensar que el Creador ha hecho al hombre +<p>"¿Pensaré que el Creador ha hecho al hombre para dejarle agitarse en medio de las miserias intelectuales que nos rodean? No puedo creerlo: Dios prepara a las sociedades europeas un porvenir -ms fijo y ms tranquilo; ignoro sus designios, -pero no cesar de creer en ellos porque no +más fijo y más tranquilo; ignoro sus designios, +pero no cesaré de creer en ellos porque no puedo penetrarlos y prefiero dudar de mis luces que de su justicia."</p> @@ -11582,55 +11544,55 @@ las batallas se ganan por la suma de los esfuerzos individuales, y que el deber del soldado es combatir y vencer al enemigo que tiene al frente, el deber de cada hombre es trazar su camino -con claridad y seguirlo con firmeza. Un pas -ser prspero y grande, no porque se desenvuel<span class="pagenum"><a name="Page_360" id="Page_360">[360]</a></span>va -bajo tal o cual rgimen de gobierno, sino porque +con claridad y seguirlo con firmeza. Un país +será próspero y grande, no porque se desenvuel<span class="pagenum"><a name="Page_360" id="Page_360">[360]</a></span>va +bajo tal o cual régimen de gobierno, sino porque sus hijos conciban bien sus deberes de patriotismo y los cumplan como buenos. El patriotismo -no est slo en pelear en los combates al son del -himno y a la sombra de la bandera, no est slo -en cantar las glorias patrias; est tambin y sobre +no está sólo en pelear en los combates al son del +himno y a la sombra de la bandera, no está sólo +en cantar las glorias patrias; está también y sobre todo en la prudencia, la fuerza de voluntad para contener las indignaciones violentas, la fe -en la evolucin que cura, y no en el prurito -de la revolucin que mata. "La verdad y el +en la evolución que cura, y no en el prurito +de la revolución que mata. "La verdad y el derecho legitiman algunas y raras revoluciones, -pero no acompaan, en todo lo que emprende, -al espritu revolucionario. Lo que se llama -as, no es el noble espritu que animaba a los +pero no acompañan, en todo lo que emprende, +al espíritu revolucionario. Lo que se llama +así, no es el noble espíritu que animaba a los autores de las revoluciones necesarias; es el gusto de las revoluciones por ellas mismas; es el movimiento continuo de esas almas sin regla que -la imaginacin gobierna a falta de la razn, aquellas +la imaginación gobierna a falta de la razón, aquellas para quienes las ideas innovadoras son las -solas verdaderas y las ideas extremas las nicas -lgicas. Los que juzgan todo permitido a la abnegacin, -toman por abnegacin al fanatismo y +solas verdaderas y las ideas extremas las únicas +lógicas. Los que juzgan todo permitido a la abnegación, +toman por abnegación al fanatismo y creen absueltas, y aun santificadas en sus excesos, las pasiones que hacen el mal en nombre del -bien. El espritu revolucionario, no, no es la adhesin -de un Holands a la revolucin de 1579, de -un Ingls a la revolucin de 1688, de un Americano -a la de 1776, de un Francs a la revolucin +bien. El espíritu revolucionario, no, no es la adhesión +de un Holandés a la revolución de 1579, de +un Inglés a la revolución de 1688, de un Americano +a la de 1776, de un Francés a la revolución de 1789; es el amor por las revoluciones -sin trmino. Harto ha sacudido nuestro pas ese -genio de la agitacin perpetua. Harto nos ha faltado +sin término. Harto ha sacudido nuestro país ese +genio de la agitación perpetua. Harto nos ha faltado esa constancia que se apega a los bienes -adquiridos y sabe guardar sus conquistas. Soarlo +adquiridos y sabe guardar sus conquistas. Soñarlo todo, tentarlo todo, es el medio de perderlo -todo." No parecen, acaso, escritas para nosotros -esas palabras que el luminoso espritu de Carlos -de Rmusat pone al frente de sus admirables estudios +todo." ¿No parecen, acaso, escritas para nosotros +esas palabras que el luminoso espíritu de Carlos +de Rémusat pone al frente de sus admirables estudios sobre la <i>Inglaterra en el siglo XVIII</i>?</p> <div class="footnote"> <p class="p4"><a name="Footnote_25" id="Footnote_25" href="#FNanchor_25"> -<span class="label">[25]</span></a> En los seis aos transcurridos desde que estas pginas -fueron escritas, nuevas vctimas no menos nobles, -no menos ilustres, han cado asesinadas. Cnovas, la +<span class="label">[25]</span></a> En los seis años transcurridos desde que estas páginas +fueron escritas, nuevas víctimas no menos nobles, +no menos ilustres, han caído asesinadas. Cánovas, la emperatriz Isabel, el rey Humberto I, el Presidente Mackinley -continan la serie, sin que las sombras que cubren +continúan la serie, sin que las sombras que cubren el horizonte nos permitan esperar que esta se haya cerrado para siempre.</p></div> @@ -11638,137 +11600,137 @@ para siempre.</p></div> <p class="p4 center">VIII<span class="pagenum"><a name="Page_361" id="Page_361">[361]</a></span></p> <p>En cuanto a nuestras sociedades nuevas y en -formacin, la manera como en ellas repercuten -los fenmenos polticos y sociales de carcter general +formación, la manera como en ellas repercuten +los fenómenos políticos y sociales de carácter general que hemos apuntado, constituye un problema -especial, cuya solucin no est en nuestras +especial, cuya solución no está en nuestras manos. No son las instituciones, no son las leyes, -lo hemos visto ya, las que fijarn y determinarn +lo hemos visto ya, las que fijarán y determinarán el rumbo deseado. El factor principal que, en el estado actual de la Europa, ejerce una influencia -poderosa e indiscutida en la gestacin -que est elaborando los nuevos destinos humanos: -la raza, sufre entre nosotros una modificacin +poderosa e indiscutida en la gestación +que está elaborando los nuevos destinos humanos: +la raza, sufre entre nosotros una modificación tan fundamental, que complica y da otro aspecto al problema.</p> -<p>Preponderar con el tiempo algn espritu -especial de raza entre nosotros? Los grandes -e irresistibles medios de asimilacin que posee -el suelo americano, y en l el nuestro principalmente, -concluirn por hacer del pueblo que -habita la vasta regin argentina, una sociedad -homognea, con caracteres tnicos propios? Todo -parece indicarlo as; pero no est tampoco ah el +<p>¿Preponderará con el tiempo algún espíritu +especial de raza entre nosotros? ¿Los grandes +e irresistibles medios de asimilación que posee +el suelo americano, y en él el nuestro principalmente, +concluirán por hacer del pueblo que +habita la vasta región argentina, una sociedad +homogénea, con caracteres étnicos propios? Todo +parece indicarlo así; pero no está tampoco ahí el problema del porvenir.</p> -<p>No se puede hacer que los ros remonten su corriente, -y la vieja farmacopea es intil ante la -patologa actual. Reformar nuestra constitucin, +<p>No se puede hacer que los ríos remonten su corriente, +y la vieja farmacopea es inútil ante la +patología actual. Reformar nuestra constitución, en el sentido de hacer desaparecer sus aberraciones -y arcasmos, es como quitar la mancha de una -mosca en el disco de un telescopio para ver ms +y arcaísmos, es como quitar la mancha de una +mosca en el disco de un telescopio para ver más cercanos los astros. Agregarle, en forma preceptiva, las tres o cuatro aspiraciones socialistas formuladas -en primer trmino, sera inhbil y peligroso: -la concesin de una parte nunca satisfizo -a los que piden el todo. Adems, volvemos a lo<span class="pagenum"><a name="Page_362" id="Page_362">[362]</a></span> +en primer término, sería inhábil y peligroso: +la concesión de una parte nunca satisfizo +a los que piden el todo. Además, volvemos a lo<span class="pagenum"><a name="Page_362" id="Page_362">[362]</a></span> mismo: la ineficacia de la ley escrita, buena o mala. -Los ingleses, contentos y cmodos dentro de su -caos institucional, comparaban a la constitucin +Los ingleses, contentos y cómodos dentro de su +caos institucional, comparaban a la constitución norteamericana con un aro de acero puesto a un -tronco joven, y auguraban que impedira el crecimiento -de ste. Los americanos contestaban que el -aro se hara flexible y se ensanchara armoniosamente -con el rbol. No, no es eso; el rbol crece -porque sus races estn en tierra fecunda, y el -fenmeno del desenvolvimiento de ese pueblo responde -a causas ajenas a la influencia de su constitucin -poltica.</p> +tronco joven, y auguraban que impediría el crecimiento +de éste. Los americanos contestaban que el +aro se haría flexible y se ensancharía armoniosamente +con el árbol. No, no es eso; el árbol crece +porque sus raíces están en tierra fecunda, y el +fenómeno del desenvolvimiento de ese pueblo responde +a causas ajenas a la influencia de su constitución +política.</p> <p>No, no reformemos nuestra carta. Con ella vamos -un poco a tropezones, pero vamos. Habra +un poco a tropezones, pero vamos. Habría tanta justicia en atribuirle nuestras miserias, como -nuestros xitos. Los que suean con el rgimen -parlamentario como panacea, o los que desearan -ver sancionado por la ley poltica el unitarismo imperante +nuestros éxitos. Los que sueñan con el régimen +parlamentario como panacea, o los que desearían +ver sancionado por la ley política el unitarismo imperante de hecho, me hacen el efecto de los que -procuran resolver el problema de la aviacin con -cuerpos ms ligeros que el aire, cuando la experiencia -nos ensea que las aves pesan ms que -aqul.</p> +procuran resolver el problema de la aviación con +cuerpos más ligeros que el aire, cuando la experiencia +nos enseña que las aves pesan más que +aquél.</p> -<p>Y el remedio, entonces? se nos dir a los que +<p>¿Y el remedio, entonces? se nos dirá a los que arriesgamos pasar por pesimistas, al presentar sinceramente un cuadro de observaciones hechas serena y desapasionadamente. No vislumbramos -sino uno: la cultura moral del individuo, que determinar +sino uno: la cultura moral del individuo, que determinará la cultura y la inteligencia de la masa. -El tomo caracteriza al cuerpo, y si el tomo es -susceptible de perfeccionamiento, ah est el remedio +El átomo caracteriza al cuerpo, y si el átomo es +susceptible de perfeccionamiento, ahí está el remedio supremo. La esperanza y el honor de la raza -humana, est en la nocin innata del deber; ese es -el tomo que hay que cultivar y perfeccionar. Su -desenvolvimiento sano y vigoroso dar vida a las -virtudes necesarias para la armona y el progreso +humana, está en la noción innata del deber; ese es +el átomo que hay que cultivar y perfeccionar. Su +desenvolvimiento sano y vigoroso dará vida a las +virtudes necesarias para la armonía y el progreso social.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_363" id="Page_363">[363]</a></span></p> <p>Es vulgar y nimio, pero el hombre no ha inventado -otra cosa. Tengamos siempre limpio el corazn, +otra cosa. Tengamos siempre limpio el corazón, cultivemos siempre la inteligencia: al resplandor -de esas luces, es difcil errar el buen camino. +de esas luces, es difícil errar el buen camino. Nunca alcanzaremos la conciencia de marchar en -l, pero es el nico remedio de tener la de intentarlo.</p> +él, pero es el único remedio de tener la de intentarlo.</p> <h2><a name="Ocaso" id="Ocaso">Ocaso</a></h2> <p class="indenl60"> -Pars, Enero de 1902. +París, Enero de 1902. </p> -<p class="p2">La primera impresin, al pisar de nuevo el suelo -francs, es complicada y compleja: sin embargo, -dos rasgos caractersticos parecen desprenderse sobre -el confuso ondear del espritu, que, curioso, -vuela de una sensacin a otra, como buscando la +<p class="p2">La primera impresión, al pisar de nuevo el suelo +francés, es complicada y compleja: sin embargo, +dos rasgos característicos parecen desprenderse sobre +el confuso ondear del espíritu, que, curioso, +vuela de una sensación a otra, como buscando la clave de un enigma. El primero de esos rasgos, es la persistencia irreductible de los modos y formas -que esta mezcla de razas, cuya resultante es el francs, +que esta mezcla de razas, cuya resultante es el francés, se ha dado para vivir su vida. Todos los pueblos de la Europa, los del Extremo Oriente -mismo, el Japn ayer, tal vez maana la China, +mismo, el Japón ayer, tal vez mañana la China, modifican su modalidad, incompatible ya con el concepto de la vida actual y la necesidad de luchar por ella; todos se adaptan flexiblemente a las exigencias de un ambiente diverso al que respiraron -durante siglos, todos cambian sus mtodos de trabajo, -sus sistemas de produccin, mostrndose as +durante siglos, todos cambian sus métodos de trabajo, +sus sistemas de producción, mostrándose así dispuestos a disputar el terreno a todo competidor. -La Francia, nica, ve que la rutina la est minando +La Francia, única, ve que la rutina la está minando como un mal sordo e inflexible; ve que, de la cumbre desde donde, no ha mucho, dominaba a la humanidad, va descendiendo con una rapidez que, medida con la vasta unidad de tiempo con que se computan los movimientos de los pueblos sobre la -tierra, es realmente vertiginosa. Su poblacin dis<span class="pagenum"><a name="Page_366" id="Page_366">[366]</a></span>minuye; +tierra, es realmente vertiginosa. Su población dis<span class="pagenum"><a name="Page_366" id="Page_366">[366]</a></span>minuye; la cifra de su comercio baja anualmente, a medida que sube la de su deuda; los hombres todos del globo que, movidos por esa claustrofobia que echa a los seres humanos fuera de su casa y -de su patria—y que otrora no tenan ms norte -que Pars,—se sienten hoy atrados por muchos +de su patria—y que otrora no tenían más norte +que París,—se sienten hoy atraídos por muchos otros centros que, explotando las afinidades de raza y las facilidades del idioma, hacen esfuerzos de -todo gnero por acaparar una parte de la incomparable -clientela de Pars. La Francia sabe todo eso; -pero su concepcin de la vida es tan armnica con +todo género por acaparar una parte de la incomparable +clientela de París. La Francia sabe todo eso; +pero su concepción de la vida es tan armónica con la estructura de la gente que la habita, que cambiarla -en este momento de su vida histrica, le es -poco menos que imposible. De ah se desprende el -segundo rasgo caracterstico de que antes habl: la -impresin de decadencia.</p> +en este momento de su vida histórica, le es +poco menos que imposible. De ahí se desprende el +segundo rasgo característico de que antes hablé: la +impresión de decadencia.</p> -<p>Decadencia innegable. Contra la ley de evolucin +<p>Decadencia innegable. Contra la ley de evolución que hace desaparecer naciones enteras, imperios poderosos, ciudades estupendas, hasta no dejar de ellas ni rastros sobre la corteza del globo, @@ -11776,82 +11738,82 @@ algunos pueblos modernos parecen precaverse hasta donde la humana prudencia alcanza a ver. La Inglaterra a la cabeza, ha cubierto el mundo con ramas vigorosas de su tronco robusto; cuando la -isla, orgullosa como la Samos de Polcrates y como -ella guerrera y rica, haya desaparecido, como desapareci +isla, orgullosa como la Samos de Polícrates y como +ella guerrera y rica, haya desaparecido, como desapareció aquella maravilla del mar Egeo, nuevos -pueblos de habla y alma inglesas, surgirn triunfantes -y enrgicos, como surgen hoy esos Estados -Unidos de Amrica, que son la pesadilla de la Europa.</p> - -<p>Pero esta dulce Francia, cmo va a revivir en -el tiempo y el espacio? Ser acaso en su Argelia -ms irreductible que el acero, tan rabe hoy como -el da de la conquista, tan cerrada a todo espritu -que no arranque del Corn y sobre la que han -pasado, rozando apenas su epidermis, dos mil aos<span class="pagenum"><a name="Page_367" id="Page_367">[367]</a></span> +pueblos de habla y alma inglesas, surgirán triunfantes +y enérgicos, como surgen hoy esos Estados +Unidos de América, que son la pesadilla de la Europa.</p> + +<p>Pero esta dulce Francia, ¿cómo va a revivir en +el tiempo y el espacio? ¿Será acaso en su Argelia +más irreductible que el acero, tan árabe hoy como +el día de la conquista, tan cerrada a todo espíritu +que no arranque del Corán y sobre la que han +pasado, rozando apenas su epidermis, dos mil años<span class="pagenum"><a name="Page_367" id="Page_367">[367]</a></span> de cultura greco-romana y otros tantos de cristianismo? -Ser en las vastas regiones de la Indo-China, -donde su espritu lucha, no ya con la tenacidad +¿Será en las vastas regiones de la Indo-China, +donde su espíritu lucha, no ya con la tenacidad del semita africano, sino con la flexible y -moluscular blandura del ariano asitico, sobre cuya -alma ningn sello deja impresin durable? Ser +moluscular blandura del ariano asiático, sobre cuya +alma ningún sello deja impresión durable? ¿Será en el Africa obscura, tan impenetrable a su -espritu luminoso, como sus bosques centrales al +espíritu luminoso, como sus bosques centrales al paso del europeo?</p> <p>No, organismos como estos, a los que un capricho de la historia ha permitido, un momento de su vida, unir la fuerza y la riqueza a la inteligencia -y a la ms alta cultura, no pueden persistir. Como -la madre admirable que la di vida, como aquella +y a la más alta cultura, no pueden persistir. Como +la madre admirable que la dió vida, como aquella Grecia que, mientras engendraba todo lo grande, todo lo noble, todo lo bello que han conocido los hombres sobre la tierra, sacaba del inagotable fondo -de su energa, fuerzas para luchar contra el -Brbaro o para desgarrarse en lucha fratricida, la -Francia terminar el corto ciclo de su hegemona -poltica y guerrera, en la conciencia de perderla -para siempre. Sentir que la atmsfera ha variado +de su energía, fuerzas para luchar contra el +Bárbaro o para desgarrarse en lucha fratricida, la +Francia terminará el corto ciclo de su hegemonía +política y guerrera, en la conciencia de perderla +para siempre. Sentirá que la atmósfera ha variado por completo para ella—y en la imposibilidad de -modificar su organismo, vivir, como la vieja madre, -en la contemplacin del pasado. Y a medida +modificar su organismo, vivirá, como la vieja madre, +en la contemplación del pasado. Y a medida que la nueva forma de Barbarie, el modo americano, vaya invadiendo la tierra entera, destruyendo -aqu una obra de arte, all un recuerdo histrico, -ms all un monumento consagrado a perpetuar -un ridculo acto de sublime desinters, a medida +aquí una obra de arte, allí un recuerdo histórico, +más allá un monumento consagrado a perpetuar +un ridículo acto de sublime desinterés, a medida que el pico demoledor del contratista de casernas de diez pisos en avenidas de cincuenta metros, derribe cuanto a su paso encuentre, de todos los rincones -de la tierra habitada, vendrn en peregrinacin +de la tierra habitada, vendrán en peregrinación a esta nueva ciudad de Pallas Athenea, todos los hombres que conservan el alma enamorada del -arte. Pars ni ser ya, quiz, el centro sensual de<span class="pagenum"><a name="Page_368" id="Page_368">[368]</a></span> -hoy; su epicuresmo se habr refinado, inmaterializado +arte. París ni será ya, quizá, el centro sensual de<span class="pagenum"><a name="Page_368" id="Page_368">[368]</a></span> +hoy; su epicureísmo se habrá refinado, inmaterializado casi. Y como en el mundo romano, a partir -del segundo siglo del imperio, la atraccin de -Atenas creca a medida que la conquista se extenda, -as Pars, a medida que el espritu penetre -ms y ms en los rincones hoy silenciosos del globo, -ser la luz nica que en medio de la opaca atmsfera -ambiente, vendrn a buscar todos los asfixiados +del segundo siglo del imperio, la atracción de +Atenas crecía a medida que la conquista se extendía, +así París, a medida que el espíritu penetre +más y más en los rincones hoy silenciosos del globo, +será la luz única que en medio de la opaca atmósfera +ambiente, vendrán a buscar todos los asfixiados de ese triste mundo.</p> -<p>Y quin sabe si el francs, de da en da ms -cmodo en su rica y despoblada tierra y por tanto -ms sedentario, acabar por ser, en el extranjero, -un objeto de curiosidad, al que se har venir a -precio de oro, como los strapas persas a los artistas +<p>Y quién sabe si el francés, de día en día más +cómodo en su rica y despoblada tierra y por tanto +más sedentario, acabará por ser, en el extranjero, +un objeto de curiosidad, al que se hará venir a +precio de oro, como los sátrapas persas a los artistas griegos, para levantar un templo a los dioses, -para esculpir en mrmol la figura de un triunfador -en la palestra, para ensear el arte divino de -la msica o el no menos olmpico de incrustar en -el verso rtmico y cadencioso, el alto pensamiento +para esculpir en mármol la figura de un triunfador +en la palestra, para enseñar el arte divino de +la música o el no menos olímpico de incrustar en +el verso rítmico y cadencioso, el alto pensamiento o el concepto gentil.</p> -<p>Y as la historia, como todo lo creado, continuar -renovndose eternamente, bajo la serena indiferencia -de la naturaleza, que es lo nico inmutable.</p> +<p>Y así la historia, como todo lo creado, continuará +renovándose eternamente, bajo la serena indiferencia +de la naturaleza, que es lo único inmutable.</p> <hr class="chap" /> @@ -11861,21 +11823,21 @@ de la naturaleza, que es lo nico inmutable.</p> <table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="indice"> <tr> - <td class="tdr" colspan="2">Pgs.</td> + <td class="tdr" colspan="2">Págs.</td> </tr> <tr> - <td class="tdl"><a href="#MIGUEL_CANE">Miguel Can</a></td> + <td class="tdl"><a href="#MIGUEL_CANE">Miguel Cané</a></td> <td class="tdr">4</td> </tr> <tr> - <td class="tdl"><a href="#ADVERTENCIA">Advertencia de la presente reedicin</a></td> + <td class="tdl"><a href="#ADVERTENCIA">Advertencia de la presente reedición</a></td> <td class="tdr">7</td> </tr> <tr> - <td class="tdl"><a href="#PROLOGO">Prlogo, por Horacio Ramos Meja</a></td> + <td class="tdl"><a href="#PROLOGO">Prólogo, por Horacio Ramos Mejía</a></td> <td class="tdr">9</td> </tr> @@ -11889,7 +11851,7 @@ de la naturaleza, que es lo nico inmutable.</p> </tr> <tr> - <td class="tdl"><a href="#INTRO">Introduccin</a></td> + <td class="tdl"><a href="#INTRO">Introducción</a></td> <td class="tdr">25</td> </tr> @@ -12079,11 +12041,11 @@ de la naturaleza, que es lo nico inmutable.</p> </tr> <tr> - <td class="tdl large"><b>Espaa</b></td> + <td class="tdl large"><b>España</b></td> </tr> <tr> - <td class="tdli"><a href="#Una_visita_de_Nunez_de_Arce">Una visita de Nez de Arce</a></td> + <td class="tdli"><a href="#Una_visita_de_Nunez_de_Arce">Una visita de Núñez de Arce</a></td> <td class="tdr">155</td> </tr> @@ -12093,12 +12055,12 @@ de la naturaleza, que es lo nico inmutable.</p> </tr> <tr> - <td class="tdli"><a href="#El_arte_espanol">El arte espaol</a></td> + <td class="tdli"><a href="#El_arte_espanol">El arte español</a></td> <td class="tdr">177</td> </tr> <tr> - <td class="tdli"><a href="#La_cuestion_del_idioma">La cuestin del idioma</a></td> + <td class="tdli"><a href="#La_cuestion_del_idioma">La cuestión del idioma</a></td> <td class="tdr">191</td> </tr> @@ -12117,7 +12079,7 @@ de la naturaleza, que es lo nico inmutable.</p> </tr> <tr> - <td class="tdli"><a href="#En_el_fondo_del_rio14">En el fondo del ro</a></td> + <td class="tdli"><a href="#En_el_fondo_del_rio14">En el fondo del río</a></td> <td class="tdr">227</td> </tr> @@ -12141,12 +12103,12 @@ de la naturaleza, que es lo nico inmutable.</p> </tr> <tr> - <td class="tdli"><a href="#Mi_estreno">Mi estreno diplomtico</a></td> + <td class="tdli"><a href="#Mi_estreno">Mi estreno diplomático</a></td> <td class="tdr">295</td> </tr> <tr> - <td class="tdli"><a href="#Sarmiento">Sarmiento en Pars</a></td> + <td class="tdli"><a href="#Sarmiento">Sarmiento en París</a></td> <td class="tdr">313</td> </tr> @@ -12164,386 +12126,9 @@ de la naturaleza, que es lo nico inmutable.</p> <hr class="tb" /> -<p class="box">Nota del Transcriptor: Errores obvios de imprenta han sido corregidos. Pginas en blanco +<p class="box">Nota del Transcriptor: Errores obvios de imprenta han sido corregidos. Páginas en blanco han sido eliminadas.</p> - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Juvenilla; Prosa ligera, by Miguel Can - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK JUVENILLA; PROSA LIGERA *** - -***** This file should be named 41575-h.htm or 41575-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/4/1/5/7/41575/ - -Produced by Adrian Mastronardi, Carlos Colon and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project -Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you -charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you -do not charge anything for copies of this eBook, complying with the -rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose -such as creation of derivative works, reports, performances and -research. They may be modified and printed and given away--you may do -practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is -subject to the trademark license, especially commercial -redistribution. - - - -*** START: FULL LICENSE *** - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project -Gutenberg-tm License available with this file or online at - www.gutenberg.org/license. - - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm -electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy -all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. -If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project -Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the -terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or -entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement -and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic -works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation" -or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project -Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the -collection are in the public domain in the United States. If an -individual work is in the public domain in the United States and you are -located in the United States, we do not claim a right to prevent you from -copying, distributing, performing, displaying or creating derivative -works based on the work as long as all references to Project Gutenberg -are removed. Of course, we hope that you will support the Project -Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by -freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of -this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with -the work. You can easily comply with the terms of this agreement by -keeping this work in the same format with its attached full Project -Gutenberg-tm License when you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in -a constant state of change. If you are outside the United States, check -the laws of your country in addition to the terms of this agreement -before downloading, copying, displaying, performing, distributing or -creating derivative works based on this work or any other Project -Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning -the copyright status of any work in any country outside the United -States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate -access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently -whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the -phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project -Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed, -copied or distributed: - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived -from the public domain (does not contain a notice indicating that it is -posted with permission of the copyright holder), the work can be copied -and distributed to anyone in the United States without paying any fees -or charges. If you are redistributing or providing access to a work -with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the -work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1 -through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the -Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or -1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional -terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked -to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the -permission of the copyright holder found at the beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any -word processing or hypertext form. However, if you provide access to or -distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than -"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version -posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org), -you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a -copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon -request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other -form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm -License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided -that - -- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is - owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he - has agreed to donate royalties under this paragraph to the - Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments - must be paid within 60 days following each date on which you - prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax - returns. Royalty payments should be clearly marked as such and - sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the - address specified in Section 4, "Information about donations to - the Project Gutenberg Literary Archive Foundation." - -- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or - destroy all copies of the works possessed in a physical medium - and discontinue all use of and all access to other copies of - Project Gutenberg-tm works. - -- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any - money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days - of receipt of the work. - -- You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm -electronic work or group of works on different terms than are set -forth in this agreement, you must obtain permission in writing from -both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael -Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the -Foundation as set forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -public domain works in creating the Project Gutenberg-tm -collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic -works, and the medium on which they may be stored, may contain -"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or -corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual -property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a -computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by -your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium with -your written explanation. The person or entity that provided you with -the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a -refund. If you received the work electronically, the person or entity -providing it to you may choose to give you a second opportunity to -receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy -is also defective, you may demand a refund in writing without further -opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO OTHER -WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO -WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages. -If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the -law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be -interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by -the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any -provision of this agreement shall not void the remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance -with this agreement, and any volunteers associated with the production, -promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, -harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, -that arise directly or indirectly from any of the following which you do -or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm -work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any -Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. - - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of computers -including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation information page at www.gutenberg.org - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at 809 -North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email -contact links and up to date contact information can be found at the -Foundation's web site and official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To -SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any -particular state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. -To donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic -works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm -concept of a library of electronic works that could be freely shared -with anyone. For forty years, he produced and distributed Project -Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. -unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily -keep eBooks in compliance with any particular paper edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search facility: - - www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - - -</pre> - +<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 41575 ***</div> </body> </html> |
