summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/41575-0.txt
diff options
context:
space:
mode:
Diffstat (limited to '41575-0.txt')
-rw-r--r--41575-0.txt8842
1 files changed, 8842 insertions, 0 deletions
diff --git a/41575-0.txt b/41575-0.txt
new file mode 100644
index 0000000..60976c3
--- /dev/null
+++ b/41575-0.txt
@@ -0,0 +1,8842 @@
+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 41575 ***
+
+ JUVENILIA
+
+
+ PROSA LIGERA
+
+
+
+
+MIGUEL CANÉ
+
+
+Nació en Montevideo, en 1851, durante la emigración. Estudió en el
+Colegio Nacional de Buenos Aires y se graduó en Derecho en la
+Universidad el año 1872. Perteneció al grupo de espíritus selectos que
+formó la "generación del ochenta", en momentos en que la cultura
+argentina se renovaba substancialmente en el orden científico y
+literario.
+
+Su actividad fué solicitada alternativamente por la política, la
+diplomacia y la vida universitaria; pero siempre se mantuvo fiel cultor
+de las buenas letras, con aticismo exquisito. Nadie pudo ser más
+representativo para ocupar el primer decanato de nuestra Facultad de
+Filosofía y Letras, a cuya existencia quedó para siempre vinculado su
+nombre.
+
+Inició su carrera de escritor en "La Tribuna" y "El Nacional". En 1875
+fué diputado al Congreso; en 1880 director general de correos y
+telégrafos; después de 1881 ministro plenipotenciario en Colombia,
+Austria, Alemania, España y Francia. En 1892 fué Intendente de Buenos
+Aires y poco después Ministro del Interior y de Relaciones Exteriores.
+
+Publicó los siguientes libros, que le asignan un puesto eminente en
+nuestra historia literaria: "Ensayos" (1877), "Juvenilia" (1882), "En
+viaje" (1884), "Charlas literarias" (1885), Traducción de "Enrique IV"
+(1900), "Notas e impresiones" (1901), "Prosa ligera" (1903). Ha dejado
+numerosos "Escritos y Discursos" que pueden ser reunidos en un volumen
+tan interesante como los anteriores.
+
+Con excelente gusto crítico y ductilidad de estilo, cualidades que educó
+en todo tiempo, logró ser el más leído de nuestros "croniqueurs",
+igualando los buenos modelos de este género esencialmente francés. Más
+se preocupó de la gracia sonriente que de la disciplina adusta,
+prefiriendo la línea esbelta a la pesada robustez, como que fué en sus
+aficiones un griego de París.
+
+Falleció en Buenos Aires el 5 de Septiembre de 1905.
+
+
+
+
+ "LA CULTURA ARGENTINA"
+
+ MIGUEL CANÉ
+
+ JUVENILIA
+
+ PROSA LIGERA
+
+ Textos completos, con un prólogo de
+ HORACIO RAMOS MEJÍA
+
+ BUENOS AIRES
+ «La Cultura Argentina»--Avenida de Mayo 646
+ 1916
+
+
+
+
+ =ADVERTENCIA DE LA PRESENTE REEDICION=
+
+
+Por indicación del Dr. Miguel Cané (hijo) se ha preferido para la
+reimpresión de "Juvenilia" el texto de la edición de 1901, que ha sido
+objeto de retoques y adiciones del autor; para la de "Prosa Ligera" se
+sigue el texto de 1903.--L.C.A.
+
+
+
+
+PRÓLOGO
+
+
+I
+
+Nos separan algunos lustros de la época en que Miguel Cané actuaba; poco
+tiempo, sin duda, en la evolución moral de un país, aunque el nuestro,
+por causas complejas, realiza la propia a saltos. En fantástica carrera
+los hechos se suceden, cambiando nuestra fisonomía colectiva a cada
+instante. Aquel lapso de tiempo equivale en la vida europea al correr de
+muchos años, quizá varias décadas. Entre nosotros la duración de una
+existencia humana representa una época. Así, al hablar de Cané, casi
+tenemos que referirnos a un momento completamente diverso del actual.
+
+Ocurrió su nacimiento en 1851, en vísperas de la organización nacional.
+Contemporáneo de Sarmiento, Vicente F. López y Alberdi, perteneció a la
+generación de Pellegrini, Lucio V. López, del Valle y Avellaneda. Todos
+se han ido y con ellos sus modalidades, sus virtudes, sus vicios y sus
+costumbres. Hubo entonces más personalidades descollantes, ya porque el
+término medio fuera más bajo o porque existe actualmente un nivel
+superior de cultura general efectuado a expensas de la individualidad
+sobresaliente. De todas maneras, pudo en aquel tiempo existir, y
+existió, una _élite_ en cierto modo reducida, directora absoluta en
+todos los órdenes de la actividad: política, artística y social,
+inconcebible en estos tiempos de actividades antagónicas y en que la
+mayor población, o mejor, la necesidad de dividir el trabajo social, ha
+originado esferas de acción diversas, sin más punto de contacto que el
+del choque.
+
+Aquel grupo director, a que perteneció Cané por méritos propios,
+constituyó en política el gobierno y la oposición simultáneamente, por
+no decir que fué siempre y únicamente lo primero, no existiendo la
+segunda; pues si bien actuó en estos dos aspectos de la vida pública, lo
+hizo sin que existieran más divergencias entre sus componentes que las
+nacidas de la simpatía personal o de los rumbos circunstanciales tomados
+por cualquiera de ellos. Chocaron hombres, no ideas. Los negocios
+públicos se manejaron así, en acuerdo íntimo, aunque en el detalle, o en
+la forma, se pudiera diferir. De tal modo, más que una causa de
+discordia, la política fué para ellos un nuevo lazo de unión, que hizo
+más fuerte y eficaz su influencia, hasta por el hecho mismo de dar la
+cómoda apariencia de un rodaje político completo, sin sus notorios
+inconvenientes. En arte fué el grupo avanzado que gustaba de la música,
+del teatro y de las letras modernas, mientras la generalidad se
+emocionaba todavía con la lírica ingenua y las trovas románticas; y
+llegado el caso, en noble complot, provocaba por medio de vigorosos
+artículos o en propagandas de club y casas de familia, una corriente
+simpática para salvar del desamparo a Rossi, el estupendo intérprete de
+Shakespeare, que se debatía en el Politeama entre la olímpica frialdad
+de las butacas vacías.
+
+En el aspecto social de la vida, tuvieron el doble prestigio de su
+nacimiento y de su talento. La estrecha comunidad de afectos y de
+ideales, favoreciendo la tertulia amable de la fiesta de familia y del
+club, ocasión para el trato continuo y obligadamente chispeante, hizo de
+ellos esos "causeurs" inimitables, persuasivos sin aparentarlo y
+entretenidos hasta sin quererlo; supieron usar de ese don con eficacia,
+y de ellos salió el conjunto de oradores que ha tenido la República.
+
+Esa fué la influencia de la "élite" en los tres órdenes de la actividad
+de ese tiempo. En retribución, el medio los hizo así: Hombres de mundo,
+decidores, caballerescos y delicados hasta en el insulto al adversario;
+escritores de afición, entretenidos y sueltos, casi ninguno dedicado
+totalmente a la literatura, como a nada; políticos de alma--cargando el
+prejuicio de que sólo el puesto público exalta la personalidad y aleja
+la perspectiva del fracaso--francos, cariñosos y nobles; conjunto de
+cualidades y defectos que puede resumirse en una sola palabra: el
+_porteño_, prototipo de nuestra psicología social. A su acervo habría
+que agregar, redondeando el retrato, ese convencimiento íntimo, tan
+suyo, de superioridad respecto del provinciano, cuya silueta, de
+contornos inesperados por la traición alevosa del sastre del terruño, en
+impensada conjura con una capilosidad que tenía reminiscencias de
+bosque,--al que no le faltaban ni los trinos zorzaleños,--ocultaba
+todo ese caudal de voluntad, honda instrucción y solidez de
+pensamiento,--intransparentable por la reserva de su temperamento,--para
+ofrecerse sin defensa exterior de ninguna clase al comentario risueño e
+incisivo. Me viene el recuerdo de una de sus páginas tan felices de
+Juvenilia, en la que su autor nos refiere uno de los muchos incidentes a
+que daba lugar este antagonismo de los dos caracteres:
+
+"Habíamos pillado un trozo de diálogo entre dos de ellos (dos
+provincianos)--cuenta Cané--uno que decía, con una palangana en la
+mano: ¡Agora no más la vo a derramar! y el otro que contestaba en voz de
+tiple: ¡No la derramís! Lo convertimos en estribillo que les ponía fuera
+de sí, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don
+Quijote". La viveza y el indiscutible brillo del porteño, hízole
+aprovechar de esa ventaja de su temperamento--que era la única--y le
+asignó injustamente un valor que no tenía...
+
+Si se quisiera una muestra de lo que decíamos al comenzar, ninguna sería
+mejor, posiblemente, que ésta: los pocos años transcurridos han bastado
+para borrar aquellas creencias, aunque una falsa exterioridad pretenda
+ocultarlo, en algunos casos.
+
+El porteño tenía el complemento de su personalidad en la calle Florida.
+Los coches en interminable hilera desfilaban, a la caída de la tarde, de
+regreso de Palermo, con todo lo elegante que en nuestra sociedad
+contaba, entre la doble fila de muchachos. El saludo amplio y largo, en
+el que el sombrero parecía añorar el penacho caballeresco, señalaba el
+encuentro de la gente conocida, que era toda.
+
+Luego los famosos bailes del Club del Progreso...
+
+¿No parece que estuviéramos hablando de otro país? Tan diferente fué esa
+época de la actual, que de ella sólo queda el recuerdo, formado, para
+nosotros, de las conversaciones de aquellos que fueron actores, cuando
+en días de invierno propicios al calor del fuego, o en noches de
+serenidad estival, bajo el amplio techo de estrellas y de una melancolía
+que era un repique lejano, gustaban relatar a media voz sus tiempos de
+juventud, con esa elocuencia tan evocadora, aun para los que nada
+habíamos visto y que sólo hemos sentido en ellos...
+
+Miguel Cané fué todo eso. Tuvo, asimismo, otras condiciones de que
+carecieran la mayoría de sus contemporáneos, o que en ellos estuvieron
+mitigadas por sus temperamentos.
+
+Señaló en el diapasón general una tendencia que resulta grata para las
+almas afines: el afán de la cultura intelectual superior, artística. La
+fundación de la Facultad de Filosofía y Letras fué una de sus
+aspiraciones, y fué creada, en mucha parte, por los trabajos que él
+hiciera en su favor. Aunque ella, más que una solución,--la Facultad de
+Derecho o de Medicina, pueden haber abogados y médicos; la de Filosofía
+y Letras no hace un filósofo ni un literato,--es índice que señala un
+derrotero, y a Cané debemos nuestro agradecimiento por eso. Hay otro
+hecho que lo señala también a una consideración especial en este mismo
+sentido. En un momento de la vida intelectual argentina, en que su
+prestigio de hombre de letras le permitió ejercer un cierto tutelaje
+paternal sobre los nuevos, supo ser un protector decidido e inteligente.
+Y saber alentar es como ser bueno: no se aprende, se nace.
+
+
+II
+
+De toda su generación y aun de las anteriores, Cané ha sido, como
+escritor, el tipo representativo, como lo fuera Echeverría bajo otro
+concepto, y lo es Lugones de nuestro momento actual.
+
+Su tipo representativo, desde este punto de vista: de lo que pudieron
+dar la mayoría de nuestros hombres con vocación literaria. De lo que
+dieron es Echeverría, posiblemente el más talentoso de todos, imitador,
+en poesía y cuyas ideas, sino mal asimiladas, representaban con algún
+atraso el movimiento ideológico del mundo. Este ejemplo expresa
+claramente el juicio que nos merece la obra intelectual argentina
+pre-actual.
+
+En otro tiempo, cuando el entusiasmo ciego y _a priori_ por nuestros
+escritores nos hizo leerlos con asiduidad y cariño, nos aburrimos.
+Sucedió tal cosa, sin embargo, porque un falso criterio presidió nuestra
+lectura.
+
+La labor constructiva del país encomendada a aquellos hombres, obligólos
+a una acción múltiple, que tuvo la eficacia del conjunto, pero que
+llevaba forzosamente implícita una ineficiencia cierta en cada una de
+las actividades parciales. Cané afirmaba que el mal de nuestra
+estructura era la vaguedad del ideal. Más preciso hubiera sido decir: la
+pluralidad de ideales. "En el principio era la Acción". Acción resultó
+para ellos la literatura, el arte, como la política y la guerra. Como
+tal debemos considerar todos los frutos de su pensamiento. Tener
+otro criterio para juzgarlos, sería equivocar la verdadera
+intención--subconsciente--que animó a nuestros hombres. No contradice
+todo esto lo que dijéramos al principio, de que Cané fué el tipo
+representativo de su generación y de las anteriores, en el sentido de
+que señaló una pauta respecto a lo que pudieron dar los que, como él,
+tuvieron vocación por las letras. Con un criterio que no es el caso de
+analizar minuciosamente, en bien o en mal, la mayoría de nuestros
+escritores pre-actuales, buscaron hacer "obras definitivas". Las
+circunstancias que hemos indicado hicieron que ellas resultasen
+trasuntos de teorías y pensamientos ajenos, no siempre bien asimilados y
+concretados en un amontonamiento de páginas ilegibles y tremendamente
+aburridas.
+
+Los libros de Cané, en cambio,--salvo Juvenilia, que es un
+recuerdo,--están formados casi en su totalidad de artículos sueltos, que
+aparecieran en diarios y revistas sin ningún plan de compilación
+ulterior. Verdaderamente amenas, superficiales, escritas con fluidez y
+señalando siempre una tendencia superior de cultura y un ideal de arte,
+ellas son como el espejo normal donde se refleja lo que hubieran podido
+ser aquéllas, a haber tenido sus plumas, como la de Cané, la célebre
+divisa de las espadas florentinas: "_Non ti fidar di me, se il cor ti
+manca_".
+
+ * * * * *
+
+Hemos dudado mucho antes de fijar la creencia de que Cané no hubiera
+podido ser más de lo que fué: un amateur de talento y gusto refinado.
+¡Quién sabe si en su primera juventud no hubo pasta para un gran
+escritor! Hicimos esta observación después de leer un artículo de
+"Ensayos", su primer libro, que no conocíamos, a pesar de haber gustado
+ya algunos de los posteriores: En viaje, Juvenilia, Prosa Ligera, de los
+cuales había nacido aquel concepto.
+
+¡Quién sabe! Se siente en ese artículo, en ese cuento, como que su mano,
+transmutada en garra, se aleja de esa superficie de las cosas que él
+tanto amara, e hiciera valer también con su prosa leve y fluida--para
+cuya calificación exacta tendríamos que valernos de la expresión con que
+Sainte Beuve define el estilo de Madame de Sevigné: "deja trotar su
+pluma con la brida al cuello"--para penetrar en lo hondo y sacudir con
+vibración de clarinada las fibras de la esperanza, de la angustia y del
+dolor, como las tristes cañas, habladoras y gemebundas, cuando por entre
+ellas sopla el huracán. Hay una sugerencia muy grande en "El Canto de la
+Sirena". Surge de él un espíritu que no es el que luego fuera habitual
+en Cané.
+
+Pero, ¿no fué más hombre después? ¿No debió sufrir más? Y el dolor es la
+sombra y la fuente del genio... ¿Fracasado? Alguna vez hemos pensado,
+si no seremos todos, una vez entrados en la madurez, una esperanza más o
+menos frustrada de la juventud.
+
+¿Cuántas veces ha hablado, después, Cané, de esos mismos sentimientos?
+Muchas veces y ninguna.
+
+Entre esos renunciamientos continuos que dice Renan constituyen la vida,
+quizá exista ese, inconsciente, que tomaría la forma de una desgastación
+imperceptible de nuestra alma.
+
+Y lo terrible es que es muy leve, con levedad que aleja la desconfianza
+y con ella la defensa de sí misma[1]. Entonces he comprendido aquel
+párrafo de la carta de Beethoven a Bettina Brentano: "Los artistas son
+de fuego, ellos no lloran". No deben llorar ni vivir la vida de los
+otros... Defenderse, defenderse siempre y de todo...
+
+ [1] Es por eso que siento un horror piadoso por los chicos precoces
+ a quienes tengo simpatía o cariño. Se me figura--y aquí hago mío un
+ pensamiento de José María Ramos Mejía--que los retardados poseen
+ como una capa preservadora que mantiene en una especie de fanal,
+ sus almas delicadas.
+
+ * * * * *
+
+La obra literaria de Miguel Cané comprende siete volúmenes: "Ensayos",
+"En viaje", "Charlas literarias", "Juvenilia", la hermosísima traducción
+del "Enrique IV" de Shakespeare, "Notas e Impresiones" y por último
+"Prosa Ligera"[2].
+
+ [2] A esto hay que agregar algunos artículos sueltos aparecidos en
+ diversas revistas. Véase "La Biblioteca" y la "Revista de Buenos
+ Aires", entre otras. "A la distancia", que algunos diccionarios y
+ publicaciones consideran como otro volumen, es un folleto en el que
+ se han reunido dos artículos que se encuentran en "Charlas
+ literarias": Carlos Encina--recuerdos íntimos--y "Tedium Vitae".
+
+"Ensayos" es la obra de la juventud. Fué publicada en 1877, cuando su
+autor tenía 26 años. Hay artículos, sin embargo, que llevan la fecha de
+1872. Nada mejor que el prólogo para dar una idea del contenido del
+volumen: "Decía al principio que no me hacía ilusiones sobre el mérito
+de estos ligeros trabajos, destinados casi todos a la vida efímera de un
+diario. Desde luego, no hay plan ninguno, ni ilación entre ellos. Una
+lectura, una impresión, un recuerdo o una esperanza, he ahí de dónde han
+salido, incompletos, desaliñados, sin soñar jamás el honor de ser
+encuadernados". Tiene el interés, sin embargo, de mostrar a Cané en el
+comienzo de su vida literaria. Estos primeros libros de los hombres de
+letras tienen un sabor especial para el que quiere conocer sus almas.
+Está allí más abierta que en ninguna parte; tienen siempre la ingenuidad
+juvenil de cuando se cree en todo y la vida es verdaderamente "un arduo
+deseo". El primer libro es quizá la única ocasión de conocer de cerca y
+en lo posible un alma y un corazón. Ya hemos hablado de un artículo: "El
+Canto de la Sirena". No hay para qué volver sobre él.
+
+"En Viaje" es el relato de su visita a Colombia y Venezuela, con ocasión
+de su investidura diplomática. Observador perspicaz y amable, no es
+extraño que este libro sea una de sus mejores producciones. Tuvo, al
+tiempo de su aparición, el mérito de hacer conocer países totalmente
+ignorados por nuestros hombres.
+
+"Charlas Literarias" es una colección de artículos de crítica sobre
+autores argentinos y extranjeros, donde se destacan sus dos
+predilecciones literarias: Shakespeare y Dickens. Aparece también allí
+un estudio sobre Falstaff, que puede considerarse como la base del que
+más tarde hiciera, precediendo su traducción del "Enrique IV". Tanto el
+uno como el otro son de los más bellos y acertados que escribiera Cané.
+
+"Notas e Impresiones" y "Prosa Ligera", su última publicación,
+pertenecen a la misma categoría de "Charlas Literarias", aunque con una
+tendencia argentinista más acentuada. A "Notas e Impresiones" lo
+componen correspondencias que Cané envió desde París al diario "La
+Prensa" y que fueron firmadas con el seudónimo de Travel. En "Prosa
+Ligera" aparecen dos o tres estudios que tuvieron en un principio
+aspiraciones a obras orgánicas. Tal los titulados: "El arte español",
+base de un libro sobre Velázquez, y "En el fondo del río", "De cepa
+criolla" y "A las cuchillas", trío destinado a formar parte de "un
+estudio de nuestra sociabilidad en aquel momento" y que comenzó a
+escribir en 1884.
+
+Por último "Juvenilia", su más grande acierto.
+
+Forman el pequeño libro sus recuerdos de estudiante, época feliz que, de
+todo el caudal acumulado de ciencia, de arte y de experiencia que la
+vida da para aplacar sus asperezas, constituye lo único suave y
+consolador, como mano de madre sobre una frente agitada.
+
+¿Eran diferentes a nosotros los contemporáneos de Cané? Quizá no, con la
+salvedad de que eran más muchachos. No recuerdo haber robado nunca unos
+melones a ningún vasco. Y lo siento, sinceramente.
+
+Cané calificó a esas páginas como de las más felices que había escrito,
+y tampoco se equivocó esta vez.
+
+Hay hombres que tienen un subjetivismo especial, precursor de una cierta
+inmortalidad, que aumenta lógicamente en proporción a su talento. De
+esos temperamentos han salido las confesiones o memorias íntimas, que
+siempre han sido interesantes y que han asegurado la fama de su autor,
+porque la vida del hombre, en esa parte que escapa a los demás porque es
+un monólogo, según Amiel, tiene la atracción de lo desconocido, al mismo
+tiempo que de lo inmutable, a través de los tiempos.
+
+"Juvenilia" posee algo de esas cualidades. Sin ser una memoria ni una
+confesión,--es un recuerdo, como dijimos,--tiene algo de ambas cosas.
+
+Es contraproducente hablar de los recuerdos. Ellos, como el cariño, como
+el amor, no se analizan, sino que se sienten. El que esto escribe, ha
+gustado con delicia las páginas suavemente melancólicas de "Juvenilia",
+escritas en una sencillez de estilo que no es una de sus menores
+cualidades. Muchos debemos a ese alto espíritu una hora íntima,
+proporcionada por ese libro delicioso. De pocos escritores, y más si
+ellos son argentinos, podríase decir tal cosa. Y este es el mejor elogio
+a su vida y a su obra. A "Juvenilia" estará siempre unido el nombre de
+Cané, como el perfume de una flor evoca la imagen de la planta, que por
+darle vida es estimada.
+
+ HORACIO RAMOS MEJÍA.
+
+ 1916.
+
+
+
+
+JUVENILIA
+
+_Si modificara una sola línea de estas páginas, las más afortunadas de
+las que he escrito, creería destruir el encanto que envuelve el mejor
+momento de la existencia, introduciendo, en la armonía de sus acordes
+juveniles, la nota grave de las impresiones que acompañan el descenso de
+la colina._
+
+_Las reproduzco hoy, porque no se encuentran ya y muchos de los que
+entraban a la vida cuando se publicaron, desean conocerlas._
+
+_De nuevo, pues, abren sus alas esos recuerdos infantiles; que vuelen
+hoy en atmósfera tan simpática y afectuosa como aquella que cruzaron por
+primera vez, evocando a su paso imágenes sonrientes y serenas, son los
+votos de quien los escribió con placer y acaba de releerlos con cierta
+suave tristeza._
+
+
+_M. C._
+
+Enero 1901.
+
+
+
+
+ "Toutes ces premières impressions...
+ ne peuvent nous toucher que médiocrement;
+ il y a du vrai, de la sincerité;
+ mais ces peintures de l'enfance, recommencées
+ sans cesse, n'ont de prix
+ que lorsqu'elles ouvrent la vie d'un
+ auteur original, d'un poète célèbre."
+
+ SAINTE-BEUVE.
+
+
+Tal era el epígrafe que había puesto en la primera hoja del cuaderno en
+que escribí las páginas que forman este pequeño volumen. Quería tener
+presente el consejo del maestro del buen gusto, releerlo sin cesar, para
+no ceder a esa tentación ignorada de los que no manejan una pluma y que
+impulsa a la publicidad, como la savia de la tierra pugna por subir a
+las alturas para que la vivifique el sol. Lo confieso y lo afirmo con
+verdad; nunca pensé al trazar esos recuerdos de la vida de colegio, en
+otra cosa que en matar largas horas de tristeza y soledad, de las muchas
+que he pasado en el alejamiento de la patria, que es hoy la condición
+normal de mi existencia. Horas melancólicas, sujetas a la presión
+ingrata de la nostalgia, pero que se iluminaban con la luz interior del
+recuerdo, a medida que evocaba la memoria de mi infancia y que los
+cuadros serenos y sonrientes del pasado iban apareciendo bajo mi pluma,
+haciendo huir las sombras como huyen las aves de las ruinas al venir la
+luz de la mañana. Creo que me falta una fuerza esencial en el arte
+literario, la impersonalidad, entendiendo por ella la facultad de
+dominar las simpatías íntimas y afrontar la pintura de la vida con el
+escalpelo en la mano que no hace vacilar el rápido latir del corazón.
+Cuantas veces be intentado apartarme de mi inclinación, escribir, en una
+palabra, sobre asuntos que no amo, no he conseguido quedar satisfecho.
+Cada uno debe seguir la vía que su índole le impone, porque es la única
+en que puede desenvolver la fuerza relativa de su espíritu. La
+perseverancia, el arte y el trabajo pueden hacer un versificador
+elegante y fluido; pero cada estrofa no será un pedazo de alma de poeta,
+y el que así horada el ritmo rebelde para engastar una idea, tendrá que
+descender de las alturas para elegir su símbolo, dejando al pelícano
+cernirse en el espacio o desgarrarse las entrañas en el pico de una
+roca. Entre una herida que chorrea sangre y una jaqueca, hay la
+distancia... de Byron a Tennyson.
+
+Nada he escrito con mayor placer que estos recuerdos. Mientras procuraba
+alcanzar el estilo que me había propuesto, sonreía a veces al chocar con
+las enormes dificultades que se presentan al que quiere escribir con
+sencillez. Es que la sencillez es la vida y la verdad y nada hay más
+difícil que penetrar en ese santuario. La palabra es rebelde, la frase
+pierde la serenidad de su marcha y todos los recursos de nuestro idioma
+admirable suelen quedar inertes para aquel que no sabe comunicarles la
+acción.
+
+No he conseguido por cierto ni aun acercarme a mi ideal, pero estoy
+contento de mi esfuerzo, porque si no lo he encontrado, por lo menos he
+buscado el buen camino.
+
+ J'aurai du moins l'honneur de l'avoir entrepris.
+
+Ahora, ¿por qué publico estos recuerdos, destinados a pasar sólo bajo
+los ojos de mis amigos? En primer lugar, porque aquellos que los han
+leído me han impulsado a hacerlo, a llamarlos a la vida después de dos
+años de sueño... Pero, con lealtad, en el fondo hay esta razón suprema
+que los hombres de letras comprenderán: los publico porque los he
+escrito.
+
+Mucho he suprimido, poco he agregado. Ciertas páginas íntimas han
+desaparecido porque, para ser comprendidas, era necesaria la luz intensa
+del cariño que da cuerpo y vida a la forma vaga del recuerdo. Pero
+mientras corregía, pensaba en todos mis compañeros de infancia,
+separados al dejar los claustros, a quienes no he vuelto a ver y cuyos
+nombres se han borrado de mi memoria. A veces me complazco en hacer
+biografías de fantasía para algunos de mis condiscípulos, fundándome en
+las probabilidades del carácter y sin saber si aun existen. ¡Cuántos
+desaparecidos! ¡Cuánta matemática, cuánta química y filosofía inútil! No
+hace mucho tiempo, al entrar en una oficina secundaria de la
+administración nacional, ví a un humilde escribiente cuyo cabello
+empezaba a encanecer, gravemente ocupado en trazar rayas equidistantes
+en un pliego de papel. Como tuve que esperar, pude observarle. Cada vez
+que concluía una línea, dejaba la regla a un lado, sujetándola para que
+no rodara, con un pan de goma; levantaba la pluma e inclinando la cabeza
+como el pintor que después de un golpe de pincel se aleja para ver el
+efecto, sonreía con satisfacción. Luego, como fascinado por el
+paralelismo de sus rayas, tomaba de nuevo la regla, la pasaba por la
+manga de una levita raída, cuyo tejido osteológico recibía con agrado
+ese apunte de negrura, la colocaba sobre el papel y con una presión de
+mano, serena e igual, trazaba una nueva paralela con idéntico
+éxito.--Ese hombre, allá en los años de colegio, me había un día
+asombrado por la precisión y claridad con que expuso, tiza en mano, el
+binomio de Newton. Había repetido tantas veces su explicación a los
+compañeros más débiles en matemáticas, que al fin perdió su nombre para
+no responder sino al apodo de "Binomio". Le contemplé un momento, hasta
+que levantando a su vez la cabeza, naturalmente después de una paralela
+_réussie_, me reconoció. Se puso de pie, en una actitud indecisa; no
+sabía la acogida que recibiría de mi parte. ¡Yo había sido nombrado
+ministro! no sé dónde, ¡y él!... Me enterneció y lancé un: ¡Binomio!!
+abriendo los brazos, que habría contentado a Orestes en labios de
+Pílades. Me abrazó de buena gana y nos pusimos a charlar.
+
+--¿Y qué tal, Binomio, cómo va la vida?
+
+--Bien; estuve cinco años empleado en la aduana del Rosario, tres en la
+policía, y como mi suegro, con quien vivo, se vino a Buenos Aires,
+busqué aquí un empleo y en él me encuentro desde que llegamos.
+
+--¿Y las matemáticas? ¿Cómo no te hiciste ingeniero o algo así? Tú
+tenías disposiciones...
+
+--Sí, pero no sabía historia.
+
+--Pero no veo, Binomio, la necesidad de saber si Carlos X de Francia era
+o no hijo de Carlos IX para hacer un plano.
+
+--Desengáñate, el que no sabe historia no hace camino. Tú eras también
+bastante fuerte en matemáticas; dime, ¿cuántas veces, desde que saliste
+del colegio, has resuelto una ecuación o has pronunciado solamente la
+palabra _coseno_?
+
+--Creo que muy pocas, Binomio.
+
+--Y en cambio (¡oh! ¡yo te he seguido!) en artículos de diario, en
+discursos, en polémicas, en libros, creo, has hecho flamear la historia.
+Si hasta una cátedra has tenido con sueldo, ¿no es así?
+
+--Sí, Binomio.
+
+--¡Con qué placer te oigo! ¡Ya nadie me dice Binomio! Y ¿sabes quién
+tuvo la culpa de que yo no supiera historia? Cosson, tu amigo Cosson,
+que tenía la ocurrencia de enseñarnos la historia en francés.
+
+--No seas injusto, Binomio; era para hacernos practicar.
+
+--Convenido, pero no practica sino el que algo sabe, y yo no sabía una
+palabra de francés. Así, la primera vez que me preguntó en clase, se
+trataba de un rey cuyo nombre sirvió más tarde de apodo a un correntino
+que para decirlo estiraba los labios una vara. Era muy difícil.
+
+--Ya me acuerdo: _Tulius Hostilius_.
+
+--Eso es: quise pronunciarlo, la clase se rió, creo que con razón,
+porque, a pesar de habértelo oído, no me atrevería a repetirlo; yo me
+enojé, no contesté nunca y por consiguiente no estudié historia.
+¡Animal! Así, mi hijo, que tiene seis años, empieza a deletrear un
+Duruy. No hay como la historia, y sino mira a todos los compañeros que
+han hecho carrera.
+
+--Y ¿qué puedo hacer por tí, Binomio?
+
+Se puso colorado y al fin de mil circunloquios me pidió que tratara de
+hacer pasar en la Cámara un aumento que iba propuesto; ganaba cuarenta y
+tres pesos y aspiraba a cincuenta[3]. ¡Pobre Binomio!
+
+ [3] Estas líneas fueron escritas en 1882: se trata pues, de pesos
+ fuertes.
+
+¡Cuántos como él, perdidos en el vasto espacio de nuestro país!
+
+Una tarde había ido a comer a un cuartel donde estaba alojado un
+batallón cuyo jefe era mi amigo. A los postres me habló de un curioso
+recluta que la ola de la vida había arrojado, como un resto de
+naufragio, a las filas de su cuerpo. Pasaba el tiempo leyendo y el
+comandante tuvo más de una vez la idea de utilizarle en la mayoría; pero
+¡era tan vicioso! En ese momento pasaba por el patio y el jefe le hizo
+llamar; al entrar, su marcha era insegura. Había bebido. Apenas la luz
+dió en su rostro, sentí mi sangre afluir al corazón y oculté la cara
+para evitarle la vergüenza de reconocerme. Era uno de mis condiscípulos
+más queridos, con el que me había ligado en el colegio. Una inteligencia
+clara y rápida, una facilidad de palabra que nos asombraba, un nombre
+glorioso en nuestra historia, buena figura, todo lo tenía para haber
+surgido en el mundo. Había salido del colegio antes de terminar el curso
+y durante diez años no supe nada de él.--¡Cómo habría sido de áspera y
+sacudida esa existencia, para haber caído tan bajo a los treinta años!
+Poco después dejó de ser soldado. Le encontré, traté de levantarle, le
+conseguí un puesto cualquiera que pronto abandonó para perderse de nuevo
+en la sombra; todo era inútil: el vicio había llegado a la médula.
+
+¿Recordaré otra inteligencia brillante, apta para la percepción de todas
+las delicadezas del arte, fina como el espíritu de un griego, auxiliada
+por una palabra de indecible encanto y un estilo elegante y armonioso?
+¿Recordaré ese hombre que sólo encontró flores en los primeros pasos de
+su vida, que marchaba en el sueño estrellado del poeta, al amparo de una
+reputación indestructible ya? Era bueno y era leal; amaba la armonía en
+todo y la mujer pura le atraía como un ideal; pero la delicadeza de su
+alma exquisita se irritaba hasta la blasfemia, porque la naturaleza le
+había negado la forma, el cuerpo, el vaso cincelado que debió contener
+el precioso licor que chispeaba en sus venas. De ahí las primeras
+amarguras, la melancolía precursora del escepticismo. Sin ambiciones
+violentas que hubieran sepultado en el fondo de su ser los instintos
+artísticos, refugiado en ellos sin reserva, pronto cayó en el abandono
+más absoluto. De tiempo en tiempo hacía un esfuerzo para ingresar de
+nuevo en la vida normal y unirse a nuestra marcha ascendente,
+desenvolverse a nuestro lado. ¡Con qué júbilo le recibíamos! Era el hijo
+pródigo cuyo regreso ponía en conmoción todo el hogar. Aquel cráneo
+debía tener resortes de acero, porque su inteligencia, en sus rápidas
+reapariciones después de largos meses de atrofia, resplandecía con igual
+brillo. ¿De atrofia he dicho? No, y esa fué su pérdida.
+
+La bohemia le absorbió, le hizo suyo, le penetró hasta el corazón.
+Pasaba sus noches, como el "hijo del siglo", entre la densa atmósfera de
+una taberna, buscando la alegría que las fuentes puras le habían negado,
+en la excitación ficticia del vino, rodeado de un grupo simpático, ante
+el que abría su alma, derramaba los tesoros, de su espíritu y se
+embriagaba en sueños artísticos, en la paradoja colosal, la teoría
+demoledora, el aliento revolucionario, que es la válvula intelectual de
+todos los que han perdido el paso en las sendas normales de la tierra.
+El bohemio de Murger, con más delicadeza, con más altura moral.--El pelo
+largo y descuidado, el traje raído, mal calzado, la cara fatigada por el
+perpetuo insomnio, los ojos con una desesperación infinita en el fondo
+de la pupila, tal le ví por última vez y tal quedó grabado en mi
+memoria. ¿Vive aún? ¿Caerán estas líneas bajo su mirada? No lo sé; en
+todo caso, la entidad moral pasó, si la forma persiste. ¡Nunca se impone
+a mi espíritu con más violencia el problema de la vida que cuando pienso
+en ese hombre!...[4].
+
+ [4] Poco tiempo después de escritas estas líneas, Matías Behety
+ encontró el reposo eterno.
+
+Hará doce o catorce años publiqué un cuento que últimamente releí con
+placer, haciendo oídos sordos a las imperfecciones de estilo con que
+está escrito. El principal personaje del "Canto de la Sirena" es una
+simple reminiscencia de colegio; me sirvió de tipo para trazar la figura
+de Broth, un condiscípulo que sólo pasó un año en los claustros,
+extraordinariamente raro y al que no he vuelto a ver ni oído nombrar
+jamás. De una imaginación dislocada, por decir así, nerviosa,
+estremeciéndose en una gestación incesante de sueños y utopías, vivía
+lejos de nuestro mundo normal, fácil, claro, infantil. En vez de ser un
+portento de ciencia, como pinto a Broth, estudiaba poco los textos y,
+por lo tanto, sabía poco. La experiencia me ha hecho poner en cuarentena
+esos prodigios que jamás abren un libro y dejan atontados a los
+circunstantes en el examen.
+
+Hay dentro de los muros del colegio, como en la penumbra del _boudoir_,
+coqueterías intelectuales exquisitas, jóvenes que se ocultan para
+estudiar, que durante las horas de instrucción colectiva leen
+asiduamente una novela, pero que se levantan al alba y trabajan con
+furor en la soledad. Cuando Horacio Vernet recibía numerosos visitantes
+en su taller, cogía febrilmente los pinceles, en una hora remataba una
+tela, la firmaba y pasaba a otra cosa. Alguien ha dicho, refiriéndose a
+esa coquetería del pintor, que escribía las cartas en la soledad y les
+ponía el sobrescrito en público. Algo así pasa con los prodigios
+escolares. Lo que distinguía a Broth, es decir, al condiscípulo que me
+dió la idea primera del soñador, era su manera curiosísima de ver las
+cosas más triviales. Fantaseaba como un maniático inventor combina.
+Hablaba con facilidad, pero él mismo reconocía que cuanto escribía era,
+no solamente incorrecto, como todos nuestros ensayos, sino incoloro. Me
+sostenía que yo estaba destinado a tener estilo y me lo decía con un
+aire tan complacido y solemne como si me augurara la fortuna o una
+corona, a la manera de los cuentos árabes. Para entonces me proponía una
+colaboración; él me daría el esqueleto y yo le pondría la carne. Pues
+bien, cuando recuerdo, vagamente y sin detalles, su confusa concepción
+de la vida de un médico en plena edad media, creyente en la magia de
+todos los colores, asistente asiduo y convencido al sabbat, inventor de
+un palo de escoba más ligero para llegar primero, fabricante de
+_homúnculus_ (no había por cierto leído a Goethe aún) discípulo de
+Alberto el Grande; cuando recuerdo esas creaciones enfermizas de su
+imaginación, me persuado que había nacido para seguir con brillo la
+tradición de Hoffmann o Poé. Más de una vez he procurado rehacer en mi
+memoria los cuentos estrambóticos que me hacía; me queda algo confuso, y
+si no he ensayado escribirlos, es en la seguridad de que les daría mi
+nota personal, lo que no era mi objeto.
+
+Otra existencia caída en la sombra impenetrable del olvido; en cuanto a
+ese, tengo la certeza de que ha muerto. Viviendo, habría surgido o
+habría hecho hablar de él. ¡Sabe el cielo, sin embargo, si las miserias
+y las dificultades de la vida no lo han hundido en la anestesia moral
+más obscura que la tumba!
+
+No todos se han desvanecido y algunos brillan con honor en el cuadro
+actual de la patria. Si estas páginas caen bajo sus ojos, que el vínculo
+del colegio, debilitado por los años, se reanime un momento y encuentren
+en estos recuerdos una fuente de placer al ver pasar las horas felices
+de la infancia.
+
+Nuestros hijos vienen atrás y sus cabecitas sonrientes asoman en el
+dintel de la vida, con la mirada llena de inconsciente aplomo,
+chispeando de inteligencia y de acción latente. A los diez años saben lo
+que nosotros alcanzamos imperfectamente a los quince;--no olvidemos que
+son los nietos de nuestros padres y que el cariño del abuelo es de los
+más profundos que vibran sobre la tierra. Paguemos la deuda filial,
+haciendo felices a los nietos, encaminándoles en la vida.
+
+Todos, por un esfuerzo común, levantemos ese Colegio Nacional que nos
+dió el pan intelectual, desterremos de sus claustros las cuestiones
+religiosas, y si no tenemos un Jacques que poner a su frente, elevemos
+al puesto de honor un hombre de espíritu abierto a la poderosa evolución
+del siglo, con fe en la ciencia y en el progreso humano.
+
+
+
+
+I
+
+
+Debía entrar en el Colegio Nacional tres meses después de la muerte de
+mi padre; la tristeza del hogar, el espectáculo constante del duelo, el
+llanto silencioso de mi madre, me hicieron desear abreviar el plazo, y
+yo mismo pedí ingresar tan pronto como se celebraran los funerales.
+
+El Colegio Nacional acababa de fundarse sobre el antiguo Seminario, con
+una nueva organización de estudios, en la que el doctor Eduardo Costa,
+ministro entonces de Instrucción Pública, bajo la presidencia del
+general Mitre, había tomado una parte inteligente y activa. Sin embargo,
+el establecimiento que quedaba bajo la dirección del doctor Agüero, se
+resentía aún de las trabas de la enseñanza escolástica y sólo fué más
+tarde, cuando M. Jacques se puso a su frente, que alcanzó el
+desenvolvimiento y el espíritu liberal que habían concebido el Congreso
+y el Poder Ejecutivo.
+
+Me invade en este momento el recuerdo fresco y vivo de los primeros días
+pasados entre los obscuros y helados claustros del antiguo convento. No
+conocía a nadie y notaba en mis compañeros, aguerridos ya a la vida de
+reclusión, el sordo antagonismo contra el _nuevo_, la observación
+constante de que era objeto, y me parecía sentir fraguarse contra mi
+triste individuo los mil complots que, entre nosotros, por el suave
+genio de la raza, sólo se traducen en bromas más o menos pesadas, pero
+que en los seculares colegios de Oxford y de Cambridge alcanzan a
+brutalidades inauditas, a vejámenes, a servidumbres y martirios. Me
+habría encontrado, no obstante, muy feliz con mi suerte, si hubiera
+conocido entonces el "Tom Jones" de Fielding.--Silencioso y triste, me
+ocultaba en los rincones para llorar a solas, recordando el hogar, el
+cariño de mi madre, mi independencia, la buena comida y el dulce sueño
+de la mañana.--Durante los cinco años que pasé en esa prisión, aun
+después de haber hecho allí mi nido y haberme connaturalizado con la
+monotonía de aquella vida, sólo dos puntos negros persistieron para mí:
+el despertar y la comida. A las cinco en verano, a las seis en invierno,
+infalible, fatal, como la marcha de un astro, la maldita campana
+empezaba a sonar. Era necesario dejar la cama, tiritando de frío casi
+siempre, soñolientos, irascibles, para ir a formarnos en fila en un
+claustro largo y glacial. Allí rezábamos un "Padre Nuestro", para pasar
+en seguida al claustro de los lavatorios.--¡Cuántas conspiraciones,
+cuántas tramas, qué gasto de ingenio y fuerza hicimos para luchar contra
+la fatalidad, encarnada a nuestros ojos en el portero, colgado de la
+cuerda maldecida! Aquella cuerda tenía más nudos que la que en el
+gimnasio empleábamos para trepar a pulso. La cortábamos a veces hasta la
+raíz del pelo, como decíamos, junto al badajo, encaramándonos hasta la
+campana, con ayuda de la parra y las rejas, a riesgo de matarnos de un
+golpe. Muy a menudo la expectativa nos hacía despertar en la mañana,
+antes de la hora reglamentaria. De pronto oíamos una campana de mano,
+áspera, estridente, manejada con violencia por el brazo irritado del
+portero, eterno _préposé_ a las composturas de la cuerda. Se vengaba
+entrando a todos los dormitorios y sacudiendo su infernal instrumento en
+los oídos de sus enemigos personales, entre los cuales tenía el honor
+de contarme.--Atrasar el reloj era inútil por dos razones tristemente
+conocidas: la primera, la proximidad del Cabildo, que escapaba a nuestra
+influencia; la segunda, el tachómetro de plata del portero que, bien
+remontado, velaba fielmente bajo su almohada. Algunas noches de
+invierno, la desesperación nos volvía feroces y el ilustre cerbero
+amanecía no sólo maniatado, sino un tanto rojiza la faz, a causa de la
+dificultad para respirar a través de un aparato, rigurosamente aplicado
+sobre su boca y cuya construcción, bajo el nombre de "pera de angustia",
+nos había enseñado Alejandro Dumas en sus "Veinte años después", al
+narrar la evasión del duque de Beaufort del castillo de Vincennes. Todo
+era efímero, todo inútil, hasta que estuve a punto de inmortalizarme,
+descubriendo un aparato sencillo, pero cuyo éxito, si bien pasajero,
+respondió a mis esperanzas. En una escapada ví una carreta de bueyes que
+entraba al mercado; debajo del eje colgaba un cuero, como una bolsa
+ahuecada, amarrado de las cuatro puntas; dentro, dormía un niño. Fué
+para mí un rayo de luz, la manzana de Newton, la lámpara de Galileo, la
+marmita de Papin, la rana de Volta, la tabla de Rosette de Champollion,
+la hoja enroscada de Calímaco. El problema estaba resuelto; esa misma
+noche tomé el más fuerte de mis cobertores, una de esas pesadas cobijas
+tucumanas que sofocan sin abrigar, la amarré debajo de mi cama, de las
+cuatro puntas y cubriendo el artificio con los anchos pliegues de mi
+colcha, esperé la mañana. Así que sonó la campana, me sumergí en la
+profundidad y allí, acurrucado, inmóvil e incómodo, desafié impunemente
+la visita del celador, que, viendo mi lecho vacío, siguió adelante. Me
+preguntaréis quizá qué beneficio positivo reportaba, puesto que, de
+todas maneras, tenía que despertarme. Respondo, con lástima, que el que
+tal pregunta hiciera ignoraría estos dos supremos placeres de todos los
+tiempos y todas las edades: el amodorramiento matinal y la
+contravención.
+
+Mi invención cundió rápidamente y al quinto día, al primer toque, las
+camas quedaron todas vacías. El celador entró: vió el cuadro, quedó
+inmóvil, llevó un dedo a la sien y después de cinco minutos de grave
+meditación, se dirigió a una cama, alzó la colcha y sonrió con
+ferocidad.
+
+¡Era la mía!
+
+
+
+
+II
+
+
+El segundo obstáculo insuperable fué la comida, invariable, igual,
+constante. En los primeros tiempos, apenas entrábamos al refectorio, un
+alumno trepaba a una especie de púlpito y así que atacábamos la sopa,
+comenzaba con voz gangosa a leernos una vida de santo o una biografía de
+la Galería Histórica Argentina, siendo para nosotros obligatorio el
+silencio y, por tanto, el fastidio.
+
+No puedo vencer el deseo de dar una idea sucinta del _menú_; lo tengo
+fijo, grabado en el estómago y el olfato. Dentro de un líquido incoloro,
+vago, misterioso, algo como aquellos caldos precipitados que las brujas
+de la Edad Media hacían a media noche al pie de una horca con su racimo,
+para beberlo antes de ir al sabbat, navegaban audazmente algunos largos
+y pálidos fideos. Un mes llevé estadística: había atrapado tres en
+treinta días, y eso que estaba en excelentes relaciones con el grande
+que servía, médico y diputado hoy, el Dr. Luis Eyzaguirre, uno de los
+tipos más criollos y uno de los corazones más bondadosos que he conocido
+en mi vida.--Luego, siempre flotando sobre la onda incolora, pero
+siquiera en su elemento, venía un sábalo, el clásico sábalo que muchas
+veces, contra nuestro interés positivo, había muerto con dos días de
+anticipación.
+
+En seguida, carnero. Notad que no he dicho cordero; carnero, carnero
+respetable, anciano, cortado en romboides y polígonos desconocidos en
+el texto geométrico, huesosos, cubiertos de levísima capa triturable y
+reposando, por su peso específico, en el fondo del consabido líquido,
+que para el caso se revestía de un color parduzco. Cuando Eyzaguirre
+hundía la cuchara en aquel mar, clavábamos los ojos en la superficie,
+mientras hacíamos el tácito y rápido cálculo sobre a quién tocaría el
+trozo saliente. De ahí amargas decepciones y júbilos manifiestos.--Hacía
+el papel de pieza de resistencia un largo y escueto asado de costillas,
+cubierto de una capa venosa impermeable al diente. Habíamos corrido todo
+el día en el gimnasio, éramos sanos, los firmes dientes estaban
+habituados a romper la cáscara del coco y triturar el confite de
+Córdoba, el sábalo había tenido un éxito de respeto, debido a su edad;
+sin embargo, jamás vencimos la córnea defensa paquidérmica del asado de
+tira!
+
+Cerraba la marcha, con una conmovedora regularidad, ya un plato de arroz
+con leche, ya una fuente de orejones.--La leche, en su estado normal, es
+un elemento líquido; ¿por qué se llamaba aquello: "arroz con leche?" Era
+sólido, compacto y las moléculas, estrechándose con violencia, le daban
+una dureza de coraza. Si hubiéramos dado vuelta la fuente, la
+composición, fiel al receptáculo, no se habría movido, dejando caer sólo
+la versátil capa de canela.--En general, el color del orejón tira a un
+dorado intenso, que se comunica al líquido que lo acompaña. Además, es
+un manjar silencioso. Aquél no sólo afectaba un tinte negro y opaco,
+sino que, arenoso por naturaleza, sonaba al ser triturado.
+
+Luego al gimnasio, a correr, a hacer la digestión!
+
+
+
+
+III
+
+
+He dicho ya que mis primeros días de colegio fueron de desolación para
+mi alma. La tristeza no me abandonaba y las repetidas visitas de mi
+madre, a la que rogaba con el acento de la desesperación que me sacara
+de allí y que sólo me contestaba con su llanto silencioso, sin dejarse
+doblegar en su resolución, aumentaban aún mis amarguras.
+
+La reacción vino de un recurso inesperado. Una noche que nos llamaban a
+la clase de estudio, se me ocurrió abrir uno de los cajones de mi cómoda
+para tomar algunas galletitas con que combatir las consecuencias del
+_menú_ mencionado. Maquinalmente tomé un libro que allí había y me fuí
+con él. Una vez en clase, y cuando el silencio se restableció, me puse a
+leerlo. Era una traducción española de "Los tres Mosqueteros" de Dumas.
+Decir la impresión causada en mi espíritu por aquel mundo de aventuras,
+amores, estocadas, amistades sagradas, brillo y juventud, mundo
+desconocido para mí; decir la emoción palpitante con que seguí al
+hidalgo gascón desde su llegada a París hasta la noche sombría del
+juicio, el odio al cardenal, mi júbilo por los fracasos de éste, mi
+ilusión maravillosa, es hoy superior a mis fuerzas. Toda esa noche, con
+un cabo de vela, encendido a hurtadillas, me la pasé leyendo. Al día
+siguiente no fuí a los recreos, no salí de mi cuarto y, cuando al caer
+la tarde concluí el libro, sólo me alentaba la esperanza de la
+continuación. Escribí a mi madre, vinieron los "Veinte años después",
+"El Vizconde de Bragelonne" que me costó lágrimas a raudales, un "Luis
+XIV y su siglo", también de Dumas, crónica hecha sobre las memorias del
+tiempo, cuyo único defecto era a mis ojos no ver figurar en ella a
+D'Artagnan, principal personaje de la época, en mi concepto,--y multitud
+de novelas españolas, cuidadosamente recortadas en folletines, unidos
+por alfileres y de algunos de cuyo título me acuerdo todavía, aunque
+después no los haya vuelto a ver. "El Espía del Gran Mundo", novela
+francesa, en la cual hay una especie de Caliban, pero bueno y fiel, que
+chupa en una herida el veneno de una víbora; "La gran Artista y la gran
+Señora", que después he sabido fué por un año la _coqueluche_ de las
+damas de Buenos Aires; "La verdad de un epitafio", donde el héroe roba
+de un sepulcro a su amada, aletargada como Julieta y le abre la mejilla
+de un feroz tajo para desfigurarla a los ojos de sus enemigos; "El
+Clavo", un individuo a quien le perforan el cráneo, durante el sueño,
+con un clavo invisible a la autopsia, pero que algunos años después
+aparece gravemente incrustado en su calavera, sobre la que un romántico
+medita en un cementerio, como Hamlet con el cráneo del _poor Yorick_;
+los "Monges de las Alpujarras" y "Men Rodrigo de Sanabria", dos de los
+mejores, tal vez los únicos romances realmente históricos de Fernández y
+González, con una brutalidad de acción, propia de la época; el "Hijo del
+Diablo", cuya primera parte me enloqueció, haciéndome soñar un mes
+entero con mantos encarnados, caballos galopando bajo la noche y el
+trueno, viejos alquimistas calvos, y sombríos, etcétera; "Dos
+cadáveres", un salvaje romance de Soulié, que pasa en Inglaterra, bajo
+el efímero protectorado de Ricardo Cromwell y cuyos dos personajes
+principales son los cuerpos de Carlos I y de Oliverio Cromwell, con sus
+féretros respectivos, sobre los que pasan cosas inauditas, etc., etc.
+Uno de los recuerdos más vigorosos que he conservado, es la impresión
+causada por los "Misterios del Castillo de Udolfo", de Ana Radcliff, que
+cayó en mis manos en una detestable edición española, en tres tomos con
+_x_ en vez de _j_ y _j_ en vez de _i_. No pegué los ojos en una semana,
+y era tal la sobreexcitación de mi espíritu, que me figuraba que esos
+insomnios mortificantes eran un castigo por el robo sacrílego que había
+cometido, deslizándome al templo de San Ignacio, durante un funeral por
+el alma de un ciudadano, para mí desconocido,--y metídome bajo el
+chaleco, en varios trozos, la vela de cera clásica, que debía iluminar
+mis trasnochadas de lectura.
+
+Por medio de canjes y _razzias_ en mis salidas de los domingos, más o
+menos autorizadas por los parientes que tenían bibliotecas, todo Dumas
+pasó, Fernández y González (un saludo al "Cocinero de Su Majestad", que
+cruza mi memoria!), Pérez Escrich, que había ya ofendido el sentido
+común y el arte con unos veinte tomos, y una infinidad de novelas que no
+recuerdo ya. Un día supe que un compañero tenía la "Hermosa Gabriela" de
+Maquet. Me precipité a pedírsela, reclamando derechos de reciprocidad;
+pero Juan Cruz Ocampo se había anticipado y estaba a punto de
+conseguirla. Confieso que mi primer movimiento fué disputársela, aun en
+el terreno de los hechos; pero después de la simple reflexión de que mis
+fuerzas físicas, no igualando mi arrogancia, me habrían hecho quedar sin
+el libro y con varias contusiones, acepté el temperamento del sorteo,
+que como un anticipo sobre mi suerte constante en el _alea_ de la vida,
+favoreció a Ocampo. Durante una semana le espié, le aseché sin reposo y
+cuando le veía hablar, jugar o comer, en vez de leer a prisa, me
+indignaba, pareciéndome que aquel hombre no tenía la menor noción del
+honor rudimental. A más, el cruel solía hablarme de las hazañas de
+Pontis y me decía esta frase que me estremecía de impaciencia: "Chicot
+figura!"...
+
+Las novelas, durante toda mi permanencia en el Colegio, fueron mi
+salvación contra el fastidio, pero al mismo tiempo me hicieron un flaco
+servicio como estudiante. Todo libro que no fuera romance me era
+insoportable y tenía que hacer doble esfuerzo para fijar en él mi
+atención. ¿A cuál de nosotros no ha pasado algo análogo más tarde en el
+estudio de la historia? ¿Quién no recuerda la perseverancia necesaria
+para leer un tratado cualquiera, después de las páginas luminosas de
+Macaulay, Prescott o Motley?...
+
+
+
+
+IV
+
+
+El Colegio, que más tarde debía ser uno de los primeros establecimientos
+de América, era por entonces un caos como organización interna. Cuando
+me incrusté bien y ví claro, comprendí que tras las sombras ostensibles
+de la vida claustral había _des acommodements_, no sólo con el cielo,
+sino con las autoridades temporales de la tierra. Durante un año y
+siendo ya mocitos, nos hemos escapado casi todas las noches, para hacer
+una vida de vagabundos por la ciudad, en los cafés, en aquellos puntos
+donde Shakespeare pone la acción de su Pericles, y, sobre todo, en los
+bailes de los suburbios, de los que algunos condiscípulos, ignoro por
+arte de quién, tenían siempre conocimiento.
+
+Toda la variedad infinita de los medios de escapatoria, podía reducirse
+a tres sistemas principales: la portería, la despensa y el portón.--La
+portería, que da sobre el atrio de San Ignacio, requería, o elementos de
+corrupción para el portero o vías de hecho deplorables. La despensa y
+cocinas tenían una pequeña puerta a la calle Moreno que a veces quedaba
+abierta hasta tarde. El portón, una de esas portadas deformes de la
+colonia, daba a la calle de Bolívar, donde hoy se encuentra la entrada
+principal del Colegio. Las hojas, en vez de llegar hasta el suelo,
+terminaban en unas puntas de hierro que dejaban un espacio libre entre
+ellas y el pavimento.--Por allí había que pasar, pegado el cuerpo a la
+tierra, en mangas de camisa para no estropear el único jacquet de lujo y
+sintiendo muchas veces que las fieles puntas guardianes se insinuaban
+ligeramente en la espalda como una protesta contra la evasión. A pesar
+de todas sus dificultades, era el medio más generalmente elegido.--Pero
+aquí debo recordar una de esas curiosidades de colegio, que todos mis
+compañeros de entonces deben tener presente.
+
+Se educaba allí desde tiempo inmemorial un tipo acabado de _bohemio_,
+lleno de buenas condiciones de corazón, haragán como una marmota,
+dormilón como el símil, con una cabeza enorme, cubierta de una melena
+confusa y tupida como la baja vegetación tropical, reñido con los libros
+que no abría jamás y respondiendo al nombre de "Galerón", sin duda por
+las dimensiones colosales del sombrero que tenía la función obligatoria
+y difícil de cubrir aquella cabeza ciclópea. Más tarde le he encontrado
+varias veces en el mundo ya en buena situación, ya bajo el peso de
+serias desgracias; le he conservado siempre un cariño inalterable. Le
+encontré en Arica, entre el ejército bloqueado de Montero, como
+corresponsal de un diario de Lima; estaba a bordo de la "Unión" el día
+sombrío de Angamos en que murió Grau.--Luego volví a verle en Lima;
+Piérola, cuya fortuna política había seguido y que estaba entonces en el
+poder, le ofreció empleos bastante lucrativos; sólo quiso aceptar un
+pequeño mando militar y un puesto en la vanguardia.--Esa conducta
+honrosa compensa muchas faltas. Había hecho también la campaña del
+Paraguay.
+
+He hablado de Benito Neto.--Era un misterio profundo cómo Benito había
+conseguido, allá en épocas remotas y sin duda a favor de algún
+sacudimiento, de alguna convulsión caótica, nada menos que una llave del
+portón de la calle Bolívar! Nadie sabía dónde la guardaba y todas las
+empresas organizadas para robársela dieron siempre un fiasco completo.
+Benito la cuidaba, la aceitaba con frecuencia y tenía un aparato
+especial para extraer del caño todas las pelusas y migajas parásitas que
+iban allí a alojarse. Era para él el caballo del árabe o del gaucho, el
+fusil del cazador, la mandolina del provenzal errante, el instrumento y
+el sustentáculo de su vida.--Como con el rastreador Calíbar todos los
+prisioneros que tentaban evadirse, éranos forzoso contar con Benito
+cuando nos animaban iguales designios. Benito oía en silencio y luego
+preguntaba tranquilamente: "¿Dónde vamos?" Porque él no prestaba la
+llave jamás, no la alquilaba, no la vendía. El era siempre de la
+partida, fuere cual fuese el objetivo. En vano se le observaba: "Benito,
+¡estamos los tres invitados a un baile!--Me presentarán.--¡Vamos a una
+comida a casa de Fulano!--Comeré.--¡Una tía mía está muy enferma!--La
+velaré.--Tengo una cita y....--Ha de haber alguna chinita sirviente."--A
+todo tenía respuesta, y le hemos visto asistir gravemente, con su eterno
+jacquet canela, a entierros de lejanos parientes de algún estudiante
+cuya conducta no había merecido un permiso de salida y que acudía al
+arte de Benito. Era el Lord Flamborough de Sandeau, pegado al joven
+homeópata como la ostra a la peña.
+
+
+
+
+V
+
+
+A más de las escapadas nocturnas, había las cenas furtivas y algunas
+calaveradas soberbias de los _grandes_ que nos llenaban de admiración.
+
+El doctor Agüero estaba ya muy viejo; bueno y cariñoso, vivía en un
+optimismo singular respecto a los estudiantes, ángeles calumniados
+siempre, según su opinión.
+
+Recuerdo un carnaval en que hicimos atrocidades en el atrio; los chicos,
+con las manos llenas de carmín, azul molido y harina, asaltábamos de
+improviso a los paseantes, les llenábamos los ojos y el rostro con la
+mezcla, y cuando aquellos hombres enfurecidos se nos venían encima, nos
+poníamos a cubierto, por medio de una ágil retirada, detrás del sólido
+baluarte de los puños de Eyzaguirre, Pastor, Julio Landívar, Dudgeon, el
+tranquilo Marcelo Paz que sólo levantaba el brazo cuando veía pegar a un
+débil, etc. El pugilato comenzaba, guardándose estrictamente las reglas
+de caballería; pero el asaltante, olvidado del noble ejercicio, no
+llevaba la mejor parte.--Uno de ellos, un francés que tenía una
+peluquería frente al Colegio y que nos profesaba suma antipatía por
+nuestro escaso consumo de sus artículos, fué preparado por mí y
+ribeteado por Eyzaguirre; justamente enfurecido, se precipitó a llevar
+la queja al doctor Agüero. Un chico le previno y presentándose llorando
+ante el anciano, le dijo que aquel hombre le había pegado y que
+Eyzaguirre le había defendido. ¡Decir el furor del buen Rector! Quería
+mandar preso al peluquero, que ante aquella amenaza quedó estupefacto;
+pero la denuncia surtió su efecto, porque, para que no nos pegaran más
+(y lo decía sinceramente) nos hizo abandonar el atrio.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Había la vieja costumbre, desde que el doctor Agüero se puso achacoso,
+de que un alumno le velara cada noche. No se acostaba; sobre un inmenso
+sillón Voltaire (no sospechaba el anciano la denominación!) dormitaba
+por momentos, bajo la fatiga. Teníamos que hacerle la lectura durante un
+par de horas para que se adormeciera con la monotonía de la voz y tal
+vez con el fastidio del asunto. ¡Cuán presente tengo aquel cuarto,
+débilmente iluminado por una lámpara suavizada por una pantalla opaca,
+aquel silencio sólo interrumpido por el canto del sereno y, al alba, por
+el paso furtivo de algún fugitivo que volvía al redil! Leíamos siempre
+la vida de un santo en un libro de tapas verdes, en cuya página ciento
+uno había eternamente un billete de veinte pesos moneda corriente, que
+todos los estudiantes del colegio sabíamos haber sido colocado allí
+expresamente por el buen Rector, que cada mañana se aseguraba
+ingenuamente de su presencia en la página indicada y quedaba encantado
+de la moralidad de sus hijitos, como nos llamaba.
+
+Más de una noche me he recordado en el sofá al alcance de su mano, donde
+me tendía vestido; me daba una palmadita en la cabeza y me decía con voz
+impregnada de cariño: "duerme, niño, todavía no es hora". La hora eran
+las cinco de la mañana, en que pasábamos a una pieza contigua, hacíamos
+fuego en un brasero, siempre con leña de pino y le cebábamos mate hasta
+las siete. Luego nos decía: "ve a tal armario, abre tal cajón y toma un
+plato que hay allí. Es para tí". Era la recompensa, el premio de la
+velada y lo sabíamos de memoria: un damasco y una galletita americana,
+que nos hacía comer pausada y separadamente, el damasco el último.
+
+Jamás se nos pasó por la mente la idea de protestar contra aquella
+servidumbre; tenía esa costumbre tal carácter afectuoso, patriarcal, que
+la considerábamos como un deber de hijos para con el padre viejo y
+enfermo.--Sólo uno que otro desaforado aprovechaba el sueño del anciano,
+durante su velada de turno, ya para escaparse, ya para darse una
+indigestión de uvas, trepado como un mono en las ricas parras del patio.
+
+El doctor Agüero fué un hombre de alma buena, pura y cariñosa;
+sobrevivió muy pocos meses a su separación del Colegio y hoy reposa en
+paz bajo las bóvedas de la Catedral de Buenos Aires.
+
+
+
+
+VII
+
+
+El estado de los estudios en el Colegio era deplorable, hasta que tomó
+su dirección el hombre más sabio que hasta el día haya pisado tierra
+argentina. Sin documentos a la vista para rehacer su biografía de una
+manera exacta, me veo forzado a acudir simplemente a mis recuerdos, que
+por otra parte, bastan a mi objeto.
+
+Amedée Jacques[5] pertenecía a la generación que al llegar a la
+juventud, encontró a la Francia en plena reacción filosófica, científica
+y literaria.
+
+ [5] Nació en 1813, murió en 1865.
+
+La filosofía se había renovado bajo el espíritu liberal del siglo, que,
+dando acogida imparcial a todos los sistemas, al lado del cartesianismo
+estudiaba a Bacon, a Spinoza, a Hobbes, Gassendi y Condillac, como a
+Leibnitz y a Hegel, a Kant y a Fichte, como a Reid y Dugald-Stewart.--De
+ahí había nacido el eclecticismo ilustrado por Cousin, sistema cuya
+vaguedad misma, cuya falta de doctrina fundamental, respondía
+maravillosamente a las vacilaciones intelectuales de la época. Jouffroy
+había abierto un surco profundo con sus estudios sobre el destino
+humano, algunas de cuyas páginas están impregnadas de un sentimiento de
+desesperanza, de una desolación más profunda, alta y sincera que las
+paradojas de Schopenhauer o los sistemas fríamente construídos de
+Hartmann. Maine de Biran dejaba aquellas observaciones sobre nuestra
+naturaleza moral, que admirarán siempre como los grandes caracteres de
+Shakespeare. Villemain hacía cuadros inimitables de estilo y erudición,
+Guizot enseñaba la historia, que Thiers escribía, la pléyade hacía
+versos, dramas y novelas, Delacroix, Scheffer y Jerôme, pintura;
+Clésinger y Pradier, estatuaria; Lamartine, Berryer, Thiers, etcétera,
+discursos; Rossini, Meyerbeer, Halèvy, música, y Arago, Ampère,
+Gay-Lussac, C. Bernard, Chevreul, daban a la ciencia vida, movimiento y
+alas. Amedée Jacques había crecido bajo esa atmósfera intelectual y la
+curiosidad de su espíritu le llevaba al enciclopedismo. A los treinta y
+cinco años era profesor de filosofía en la Escuela normal y había
+escrito, bajo el molde ecléctico, la psicología más admirable que se
+haya publicado en Europa. El estilo es claro, vigoroso, de una marcha
+viva y elegante; el pensamiento sereno, la lógica inflexible y el método
+perfecto. Hay en ese manual, que corre en todas las manos de los
+estudiantes, páginas de una belleza literaria de primer orden, y aun
+hoy, quince años después de haberlo leído, recuerdo con emoción los
+capítulos sobre el método y la asociación de ideas.--Al mismo tiempo, el
+joven profesor se ocupaba en las ediciones de las obras filosóficas de
+Fénelon, Clarke, etc., únicas que hoy tienen curso en el mundo
+científico.
+
+Pero Jacques no era uno de esos espíritus fríos, estériles para la
+acción, que viven metidos en la especulación pura, sin prestar oído a
+los ruidos del mundo y sin apartar su pensamiento del problema, como
+Kant, en su cueva de Koenigsberg, levantando un momento la cabeza para
+ver la caída de la Bastilla y volviéndola a hundir en la profundidad de
+sus meditaciones, como el fakir hindú que, perdido en la contemplación
+de Brahma y susurrando su eterno e inefable monosílabo, ignora si son
+los Tártaros o los Mongoles, Tamerlán o Clive, los que pasan como un
+huracán sobre las llanuras regadas por el río sagrado. Jacques era un
+hombre y tenía una patria que amaba; quería que, como el espíritu
+individual se emancipa por la ciencia y el estudio, el espíritu
+colectivo de la Francia se emancipara por la libertad. Hasta el último
+momento, al frente de su revista "La libertad de pensar", como al pie de
+la última bandera que flamea en el combate, luchó con un coraje sin
+igual.
+
+El 2 de Diciembre, como a Tocqueville, como a Quinet, como a Hugo, lo
+arrojó al extranjero, pobre, con el alma herida de muerte y con la
+visión horrible de su porvenir abismado para siempre en aquella bacanal.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+Tomó el camino del destierro y llegó a Montevideo, desconocido y sin
+ningún recurso mecánico de profesión; lo sabía todo, pero le faltaba un
+diploma de abogado o de médico para poder subsistir.--Abrió una clase
+libre de Física experimental, dándole el atractivo del fenómeno
+producido en el acto; aquello llamó un momento la atención.--Pero se
+necesitaba un gabinete de física completo y los instrumentos son
+caros.--Jacques los reemplazaba con una exposición luminosa y por
+trazados gráficos; fué inútil. La gente que allí iba quería ver la bala
+caer al mismo tiempo que la pluma en el aparato de Hood, sentir en sus
+manos la corriente de una pila, hacer sonar los instrumentos acústicos y
+deleitarse en los cambiantes del espectro, sin importarle un ápice la
+causa de los fenómenos. Dejaban la razón en casa y sólo llevaban ojos y
+oídos a la conferencia.
+
+Un momento, Jacques fué retratista, uniéndose a Masoni, un pariente
+político mío, de cuyos labios tengo estos detalles. Florecía entonces la
+daguerreotipía, que, con razón, pasaba por una maravilla. Fué en esa
+época que llegó, en un diario europeo, una noticia muy sucinta sobre la
+fotografía, que Niepce acababa de inventar, siguiendo las indicaciones
+de Talbot. Jacques se puso a la obra inmediatamente y al cabo de un mes
+de tanteos, pruebas y ensayos, Masoni, que dirigía el aparato como más
+práctico, lleno de júbilo mostró a Jacques, que servía de objetivo, sus
+propios cuellos blancos, única imagen que la luz caprichosa había dejado
+en el papel. Pero ni la fotografía, que más tarde perfeccionaron, ni la
+daguerreotipía, que le cedía el paso, como el telégrafo de señales a la
+electricidad, daban medios de vivir.
+
+Jacques se dirigió a la República Argentina, se hundió en el interior,
+casóse en Santiago del Estero, emprendió veinte oficios diferentes,
+llegando hasta fabricar pan, y por fin tuvo el Colegio Nacional de
+Tucumán el honor de contarlo entre sus profesores. Fueron sus discípulos
+los doctores Gallo, Uriburu, Nougués y tantos otros hombres distinguidos
+hoy, que han conservado por él una veneración profunda, como todos los
+que hemos gozado de la luz de su espíritu.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Llamado a Buenos Aires por el Gobierno del General Mitre, tomó la
+dirección de los estudios en el Colegio Nacional, al mismo tiempo que
+dictaba una cátedra de física en la Universidad.--Su influencia se hizo
+sentir inmediatamente entre nosotros. Formuló un programa completo de
+bachillerato en ciencias y letras, defectuoso tal vez en un solo punto,
+su demasiada extensión. Pero M. Jacques, habituado a los estudios
+fuertes, sostenía que la inteligencia de los jóvenes argentinos es más
+viva que entre los franceses de la misma edad y que por consiguiente
+podíamos aprender con menor esfuerzo.--Era exigente, porque él mismo no
+se economizaba; rara vez faltó a sus clases y muchas, como diré más
+adelante, tomó sobre sus hombros robustos la tarea de los demás.
+
+Mis recuerdos vivos y claros en todo lo que al maestro querido se
+refiere, me lo representan con su estatura elevada, su gran corpulencia,
+su andar lento y un tanto descuidado, su eterno traje negro y aquellos
+amplios y enormes cuellos abiertos, rodeando un vigoroso pescuezo de
+gladiador.--La cabeza era soberbia; grande, blanca, luminosa, de rasgos
+acentuados. La calvicie le tomaba casi todo el cráneo, que se unía, en
+una curva severa y perfecta, con la frente ancha y espaciosa, surcada de
+arrugas profundas y descansando, como sobre dos arcadas poderosas, en
+las cejas tupidas que sombreaban los ojos hundidos y claros, de mirar
+un tanto duro y de una intensidad insostenible; la nariz casi recta,
+pero ligeramente abultada en la extremidad, era de aquel corte enérgico
+que denota inconmovible fuerza de voluntad.--En la boca, de labios
+correctos, había algo de sensualismo;--no usaba más que una ligera
+patilla que se unía bajo la barba, acentuada y fuerte, como las que se
+ven en algunas viejas medallas romanas.
+
+M. Jacques era áspero, duro de carácter, de una irascibilidad nerviosa,
+que se traducía en acción con la rapidez del rayo, que no daba tiempo a
+la razón para ejercer su influencia moderadora. "No puedo con mi
+temperamento", decía él mismo, y más de una amargura de su vida provino
+de sus arrebatos irreflexivos. No conseguía detener su mano y entre
+todos los profesores fué el único al que admitíamos usara hacia nosotros
+gestos demasiado expresivos. Un profesor se había permitido un día dar
+un bofetón a uno de nosotros, a Julio Landívar, si mal no recuerdo, y
+éste lo tendió a lo largo de un puñetazo de la familia de aquel con que
+Maubreil obsequió a M. de Talleyrand; otra vez desmayamos de un
+tinterazo en la frente a otro magister que creyó agradable aplicarnos el
+antiguo precepto escolar; pero jamás nadie tuvo la idea sacrílega de
+rebelarse contra Jacques. Bajo el golpe inmediato, solíamos protestar,
+arriesgando algunas ideas sobre nuestro carácter de hombres libres, etc.
+Pero una vez pasado el chubasco, nos decíamos unos a otros, los
+maltratados, para levantarnos un poco el ánimo: "¡Si no fuera
+Jacques!"... ¡Pero era Jacques!
+
+
+
+
+X
+
+
+Recuerdo una revolución que pretendimos hacer contra D. José M. Torres,
+Vice-Rector entonces y de quien más adelante hablaré, porque le debo
+mucho. La encabezábamos un joven Adolfo Calle, de Mendoza, y yo.--Al
+salir de la mesa lanzamos gritos sediciosos contra la mala comida y la
+tiranía de Torres (las escapadas habían concluído!) y otros motivos de
+queja análogos. Torres me hizo ordenar que me le presentara, y como el
+tribuno francés, a quien plagiaba inconscientemente, contesté que sólo
+cedería a la fuerza de las bayonetas. Un celador y dos robustos gallegos
+de la cocina se presentaron a prenderme, pero hubieron de retirarse con
+pérdida, porque mis compañeros, excitados, me cubrieron con sus cuerpos,
+haciendo descender sobre aquellos infelices una espesa nube de
+trompadas. El celador que, como Jérges, había presenciado el combate de
+lo alto de un banco, corrió a comunicar a Torres, plagiando él a su vez
+a Lafayette en su respuesta al conde de Artois, que aquello no era ni un
+motín vulgar, ni una sedición, sino pura y simplemente una revolución.
+El señor Torres, no por falta de energía por cierto, sino por espíritu
+de jerarquía, fué inmediatamente a buscar a M. Jacques, Rector entonces
+del Colegio y que vivía en una casa amarilla en la esquina de Venezuela
+y Balcarce. Pero nosotros creíamos que había ido a traer la policía y
+empezamos los preparativos de defensa.--Recuerdo haber pronunciado un
+discurso sobre la ignominia de ser gobernados, nosotros republicanos,
+por un español monárquico, con citas de la Independencia, San Martín,
+Belgrano, y creo que hasta la invasión inglesa.--Otros oradores me
+sucedieron en la tribuna, que era la plataforma de un trapecio, y la
+resistencia se resolvió. En esto oímos una detonación en el claustro,
+seguida de varias otras, matizadas de imprecaciones. Algunos conjurados
+habían esparcido en los corredores esas pequeñas bombas Orsini que
+estallan al ser pisadas. Era M. Jacques que entraba, irritado como
+Neptuno contra las olas. Desgraciadamente, no creyó que convenía primero
+calmar el mar, sino que puso el _quos ego_.... en acción. Al aparecer en
+la puerta del gimnasio, un estremecimiento corrió en las filas de los
+que acabábamos de jurar ser libres o morir.--No de otra manera dejaron
+los persas penetrar el espanto en sus corazones, cuando vieron a Pallas
+Athenea flotar sobre el ejército griego, armada de la espada dórica, en
+el llano de Marathon.--Vino rápido hacia mí y....! Luego me tomó del
+brazo y me condujo consigo. No intenté resistir y echando a mis
+compañeros una mirada que significaba claramente: "¡Ya lo veis! ¡Los
+dioses nos son contrarios!" seguí con la cabeza baja a mi vencedor.
+Llegados a la sala del Vice-Rector, recibí nuevas pruebas de la pujanza
+de su brazo y un cuarto de hora después me encontraba ignominiosamente
+expulsado, con todos mis penates, es decir, con un pequeño baúl, del
+lado exterior de la puerta del Colegio.--Eran las ocho y media de la
+noche: medité. Mi familia y todos mis parientes en el campo, sin un peso
+en el bolsillo,--¿qué hacer? Me parecía aquella una aventura enorme y
+encontraba que David Copperfield era un pigmeo a mi lado; me creía
+perdido para siempre en el concepto social. Vagué una hora, sin el
+baúl, se entiende, que había dejado en depósito en la sacristía de San
+Ignacio y por fin fuí a caer sobre un banco de la plaza Victoria. Un
+hombre pasó, me conoció, me interrogó y tomándome cariñosamente de la
+mano, me llevó a su casa, donde dormí en el cuarto de sus hijos, que
+eran mis amigos.--Era D. Marcos Paz, Presidente entonces de la República
+y uno de los hombres más puros y bondadosos que han nacido en suelo
+argentino.
+
+Varios enemigos de Jacques quisieron explotar mi expulsión violenta y
+vieron a mi madre para intentar una acción criminal contra él. Mi madre,
+sin más objetivo que mi porvenir, resistió con energía, vió a Jacques,
+que ya había devuelto desgarrada una solicitud del Colegio entero por
+nuestra readmisión (Calle había seguido mi suerte) y después de muchas
+instancias, consiguió la promesa de admitirme externo, si en mis
+exámenes salía _regular_. La suerte y mi esfuerzo me favorecieron y
+habiendo obtenido ese año, que era el primero, el premio de honor, volví
+a ingresar en los claustros del internado.
+
+
+
+
+XI
+
+
+Nada mortificaba más a Jacques que ver un alumno dormido durante sus
+explicaciones; el desdichado tenía siempre un despertar violento. Los
+cuchicheos, la novela debajo del banco, leída a hurtadillas, le ponían
+fuera de sí. Entraba en la clase con su paso reposado y durante media
+hora, con un enorme pedazo de tiza en la mano, que solía limpiar
+negligentemente en la solapa de la levita, explicaba la materia con su
+voz grave y sonora. A medida que se animaba, sacaba un cigarrillo de
+papel, lo armaba y lo colocaba sobre la mesa. Pero mientras buscaba
+fósforos se olvidaba del cigarro, sacaba otro y así sucesivamente, hasta
+que, agotada su provisión, se dirigía a uno de nosotros y nos pedía uno,
+que nos apresurábamos a darle, encendido el rostro, pero sin hacerle la
+menor indicación hacia los que estaban enfilados sobre la mesa.
+
+Luego nos dictaba nuestros cuadernos, pero con una rapidez tal de
+palabra, que, siendo casi imposible seguirle, habíamos adoptado con mi
+vecino del primer banco y amigo, Julián Aguirre, hijo de Jujuy y
+actualmente magistrado distinguido, un sistema de signos abreviativos.
+Así las voces largas, como _circunferencia_, _perpendicular_, etc., eran
+reemplazadas por el signo del infinito, [símbolo de infinito], las
+letras griegas alpha, pi, etc.--Un día, habiéndose interrumpido para
+reñir a alguno, me tocó la mala suerte de que eligiera mi cuaderno para
+reanudar el hilo de la exposición.--Aquel galimatías de signos le puso
+furioso y me tiró con mi propio manuscrito.
+
+
+
+
+XII
+
+
+Otra vez, Corrales... No puedo resistir al deseo de presentar a mi
+condiscípulo Corrales. Es uno de esos tipos eternos del internado que
+todo aquel que haya pasado algunos años dentro de los muros de un
+colegio, reconocerá a primera vista.--Es el cabrión, el travieso, el mal
+estudiante, el reo presunto de todas las contravenciones, faltas y
+delitos.--De un espíritu lleno de iniciativa, inventando a cada instante
+una treta nueva para burlarse del maestro o procurarse alguna
+satisfacción, gritando como veinte en el recreo, dejando grabado su
+nombre en todas las mesas, gracioso, chispeante en la conversación,
+llena de la sal gruesa de colegio, es al mismo tiempo incapaz de
+aprender, de asimilarse una noción científica cualquiera.--Corrales
+inventaba trampas, aparatos para robar uvas, lazos corredizos admirables
+para tomar delicadamente del cuello, desde una altura de diez metros,
+las botellas simétricamente colocadas sobre una mesa en el patio del
+cura de San Ignacio, sobre el que daban las ventanas de algunos
+dormitorios, botellas que su dueño destinaba a festejar la fiesta del
+patrono;--Corrales sabía abrirse la puerta del encierro sin fractura
+visible, pero Corrales jamás pudo comprender ni creer que el valor de
+los ángulos se midiera por el espacio comprendido entre los lados y no
+por la longitud de éstos.
+
+Las matemáticas, como toda noción racional por lo demás, eran para él
+abismos sin fondo en los que su cráneo de chorlo se mareaba. Era
+feísimo, picado de viruelas, con un pelo lacio, duro y abundante,
+obedeciendo sin trabas el impulso de veinte remolinos. Sus libros, jamás
+abiertos, eran los más sucios y deshechos del colegio. Algunas veces,
+cuando la cosa apuraba, venía a que le explicáramos un teorema, con
+claridad, sin prisa y dándole el derecho de preguntar, sin límites. Era
+inútil; no tenía la noción del ángulo recto.--En clase pasaba el tiempo
+en tallar su banco, que se iba convirtiendo en un escaño digno del
+Berruguete,--en fumar a escondidas, a favor de su facultad envidiada de
+retener el humo en el pecho durante cinco minutos, en hacer flechas,
+cuerdas de goma de botín que, fijadas en el índice y el pulgar, lanzaban
+al techo una bola de papel mascado que se adhería a él, sosteniendo por
+un hilo un retrato de perfil del profesor; en fabricar gallos perfectos,
+navíos primitivos y en mil otros pasatiempos igualmente conexos con el
+curso.--No había casi día, en la clase de Jacques, que Corrales escapara
+a las vigorosas arremetidas del sabio.--Pero Corrales, familiarizado ya
+con ese procedimiento, había resuelto emplear en su defensa una de sus
+artes más estudiadas: Corrales _canchaba_ maravillosamente. Un pie
+adelante, con el cuerpo encorvado, durante los recreos, ni los _grandes_
+conseguían tocarle el rostro; tenía la agilidad, la vista del compadrito
+y sus mismos dichos especiales.--Así, cierto día que Jacques nos
+explicaba que los tres ángulos de un triángulo equivalen a dos rectos,
+Corrales, oyendo como el ruido del viento la explicación, desde los
+últimos bancos de la clase, estaba profundamente preocupado en
+construir, en unión con su vecino el cojo Videla, que le ayudaba
+eficazmente, un garfio para robar uvas de noche. De pronto Jacques se
+detiene y con voz tonante exclama: "Corrales, tú eres un imbécil y tu
+compadre Videla otro: ¿cuánto valen los dos juntos?"--"¡Dos
+rectos!"--contestó Corrales, que tenía en el oído esas dos palabras tan
+repetidas durante la explicación y sin darse cuenta, en su sorpresa, de
+la pregunta de Jacques. Este se le fué encima y nos fué dado presenciar
+uno de los combates más reñidos del año.
+
+Corrales se echó para atrás, enroscó el cuerpo, hundió la cabeza entre
+los hombros y mirando a su adversario con sus ojos chiquitos, llenos de
+malicia, esperó el ataque con las manos en postura.--Jacques _debutó_
+por un revés, que fué hábilmente parado; una finta en tercia, seguida de
+un amago al pelo, no obtuvo mayor éxito. Entonces Jacques, despreciando
+los golpes artísticos, comenzó lisa y llanamente a hacer llover sobre
+Corrales una granizada de trompadas, bifes, reveses, de filo, de plano,
+de punta, todo en confuso e inexplicable torbellino. El calor de la
+lucha enardeció a Corrales; se multiplicaba, se retorcía y cada buena
+parada decía con acento jadeante: "¡Diande!"--"¡Cuándo, mi vida!" y
+otros gritos de guerra análogos. Jacques, más irritado aún, hizo avanzar
+la artillería y una nube de puntapiés cayó sobre las extremidades del
+intrépido agredido.--Corrales, que no sabía canchar con las piernas, se
+puso de rodillas sobre el banco; esta simple evolución hizo efímeros los
+estragos del cañón y el combate al arma blanca continuó.--Pero Corrales
+era un simple montonero, un Paez, un Güemes, un Artigas; no había leído
+a César, ni al gran Federico, ni las memorias de Vauban, ni los apuntes
+de Napoleón, ni los libros de Jomini.--Su arte era instintivo y Jacques
+tenía la ciencia y el genio de la estrategia.
+
+De idéntica manera los persas valerosos no supieron defender sus
+empalizadas contra los atenienses de Platea.--El banco de la batalla
+había sido abandonado por los vecinos de Corrales; Jacques vió la
+ventaja de una mirada y amagando una carga violenta, mientras Corrales
+en el movimiento defensivo perdía un tanto el equilibrio, su adversario,
+de un golpe enérgico, dió en tierra con el banco y con Corrales.--Antes
+de que éste pudiera levantarse, Jacques le asió del cuello de la camisa,
+no saltando el botón correspondiente por la costumbre inveterada en
+Corrales de no usarlo nunca.--No brilló en manos del vencedor la daga de
+misericordia, pero sí sonó, uno solo, soberbio bofetón.
+
+Así concluyó aquel memorable combate, que habíamos presenciado
+silenciosos y absortos, a la manera de los indios de Manco Capac las
+batallas de Almagro y de Pizarro, como luchas de seres superiores al
+hombre!...
+
+
+
+
+XIII
+
+
+Jacques llegaba indefectiblemente al Colegio a las nueve de la mañana;
+averiguaba si había faltado algún profesor y en caso afirmativo, iba a
+la clase, preguntaba en qué punto del programa nos encontrábamos, pasaba
+la mano por su vasta frente como para refrescar la memoria y en seguida,
+sin vacilación, con un método admirable, nos daba una explicación de
+química, de física, de matemáticas en todas sus divisiones, aritmética,
+álgebra, geometría descriptiva o analítica, retórica, historia,
+literatura, hasta latín! El único curso, de todo aquel extenso programa,
+que no le he visto dictar por accidente, era el de inglés, dado por mi
+buen amigo David Lewis, que nos hacía leer a Milton y a Pope, a Addison
+y a todos los buenos prosistas del "Spectator".
+
+Debe estar fija en la memoria de mis compañeros aquella admirable
+conferencia de M. Jacques sobre la composición del aire
+atmosférico.--Hablaba hacía una hora, y ¡fenómeno inaudito en los fastos
+del Colegio! al sonar la campana de salida, uno de los alumnos se
+dirigió, arrastrándose hasta la puerta, la cerró para que no entrara el
+sonido y por medio de esta estratagema, ayudada por la preocupación de
+Jacques, tuvimos media hora más de clase. Había venido de buen humor ese
+día y su palabra salía fácil, elegante y luminosa.--En ciertos momentos
+se olvidaba y nos hablaba en francés, que todos entendíamos entonces.
+¡Qué pintura inimitable de ese maravilloso fenómeno de la vegetación, de
+aquellas plantas con corazón de madre, absorbiendo el leal carbono de la
+atmósfera y esparciendo a raudales el oxígeno, la esencia de la vida!
+¡Cómo nos hablaba de la bajeza miserable del hombre que pisotea una
+planta o abate un árbol para coger un fruto! Aún suena en mis oídos su
+palabra, y al recordarla, aún se apodera de mi alma aquella emoción
+nueva e inexplicable entonces para mí!
+
+Cuando empezó a dictar el curso de filosofía, que debía concluir tan
+brillantemente Pedro Goyena, dió como texto el manual en colaboración
+con Simon y Saisset. En la primera conferencia dijo bien claro que
+aquélla era la filosofía eléctica; más tarde añadió a algunos
+compañeros: "el día que yo escriba mi filosofía, comenzaré por quemar
+ese manual".
+
+No ha dejado nada al respecto; pero si es posible rehacer sus ideas
+personales con el estudio de su naturaleza intelectual y sus opiniones
+científicas, no es arriesgado afirmar que, discípulo directo de Bacon,
+pertenecía a la escuela positivista, que hasta entonces no había tenido
+divulgadores como Littré, pero que, antes de haberla formulado Augusto
+Comte, ha sido la filosofía de los hombres de ciencia, realmente
+superiores, en todos los tiempos.
+
+Adorábamos a Jacques a pesar de su carácter, jamás faltamos a sus
+clases, y nuestro orgullo mayor, que ha persistido hasta hoy, es
+llamarnos sus discípulos. A más, su historia, conocida por todos
+nosotros y pintorescamente exagerada, nos hacía ver en él, no sólo un
+mártir de la libertad, como lo fué en efecto, sino un hombre que había
+luchado cuerpo a cuerpo con Napoleón, nombre simbólico de la tiranía.
+
+
+
+
+XIV
+
+
+Una mañana vagábamos en el claustro, asombrados que hubiese pasado un
+cuarto de hora del momento infalible en que M. Jacques se presentaba. De
+pronto un grito penetrante hirió nuestros oídos; conocí la voz de
+Eduardo Fidanza, uno de los discípulos, más distinguidos del Colegio.
+Corrí a la portería y encontré a Fidanza pálido, desencajado, repitiendo
+como en un sueño: "¡M. Jacques ha muerto!" La impresión fué
+indescriptible; se nos hizo un nudo en la garganta y nos miramos unos a
+otros con los rostros blancos, lívidos, como en el momento de una
+desventura terrible.
+
+El portero había recibido orden de no dejarnos salir; le echamos
+violentamente a un lado y muchos, sin sombrero, desolados, corrimos a
+casa de M. Jacques.
+
+Estaba tendido sobre su cama, rígido y con la soberbia cabeza impregnada
+de una majestad indecible.--La muerte le había sorprendido al llegar a
+su casa después de una noche agitada. El rayo de la apoplejía le derribó
+vestido, sin darle tiempo para pedir ayuda.--Pendía su mano derecha
+fuera de la cama; uno por uno, por un movimiento espontáneo, nos fuimos
+arrodillando y posando en ella los labios, como un adiós supremo a aquel
+a quien nunca debíamos olvidar. Su espíritu liberal, abierto a todas las
+verdades de la ciencia, libre de preocupaciones raquíticas, ha ejercido
+su influencia poderosa sobre el de todos sus discípulos.
+
+Le llevamos a pulso hasta su tumba y levantamos en ella un modesto
+monumento con nuestros pobres recursos de estudiantes. Duerme el sueño
+eterno al abrigo de los árboles sombríos, no lejos del sitio donde
+reposan mis muertos queridos. Jamás voy a la tumba de los míos sin pasar
+por el sepulcro del maestro y saludarle con el respeto profundo de los
+grandes cariños.
+
+
+
+
+XV
+
+
+El retiro del doctor Agüero no mejoró la disciplina interna del
+Colegio.--Estaba reservada esa difícil tarea a D. José M. Torres, que,
+con mano de hierro y cargando con la más franca y abierta odiosidad que
+es posible dedicar a un hombre, nos metió en vereda, nos domó a fuerza
+de castigos, transformando el encierro en la morada habitual de algunos
+de nosotros, privándonos de salida, levantando en alto, en fin, el
+principio de autoridad. De un carácter desgraciado, pues a la primera
+contradicción se ponía fuera de sí, dudo que haya tenido apetito un solo
+día durante su permanencia en el Colegio; oíamos a cada instante su voz
+de trueno rebotar en el eco de los claustros, vibrante e inflamada. En
+cuanto a mí, creo haber contribuído no poco a hacerle la vida amarga y
+le pido humildemente perdón, porque sin su energía perseverante, no
+habría concluído mis estudios, y sabe Dios si el sér inútil que bajo mi
+nombre se agita en el mundo no hubiera sido algo peor.
+
+Pero antes de su ingreso, el Colegio fué regido algún tiempo por un
+sacerdote de quien tengo forzosamente que hablar tan mal, que me limito
+a designarle sólo por iniciales. D. F. M. era extranjero e ignoro por
+qué circunstancia un hombre como él, sin moralidad, sin inteligencia y
+desprovisto de ilustración, había conseguido hacerse nombrar Vicerrector
+del Colegio Nacional.
+
+Antes de su entrada las pasiones políticas que habían agitado la
+República desde 1852 se reflejaban en las divisiones y odios entre los
+estudiantes. Provincianos y porteños formaban dos bandos, cuyas
+diferencias se zanjaban a menudo en duelos parciales.
+
+Los provincianos eran dos terceras partes de la totalidad en el
+internado, y nosotros, los porteños, ocupábamos modestamente el último
+tercio; eran más fuertes, pero nos vengábamos ridiculizándoles y
+remedándoles a cada instante.--Habíamos pillado un trozo de diálogo
+entre dos de ellos, uno que decía, con una palangana en la mano: "¡Agora
+no más la vo a derramar!" y el otro que contestaba en voz de tiple: "¡No
+la derramís!"--Lo convertimos en un estribillo que les ponía fuera de
+sí, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don
+Quijote.
+
+Eran mucho más graves, serios y estudiosos que nosotros.--Con igualdad
+de inteligencia y con menor esfuerzo por nuestra parte obteníamos
+mejores clasificaciones en los exámenes. El fenómeno consistía
+simplemente en nuestra mayor viveza de imaginación, desparpajo natural y
+facilidad de elocución.--Recuerdo que Pedro Goyena, hablando de un joven
+correntino, Carlos Harvey, dotado de una inteligencia sólida y profunda,
+de una laboriosidad incomparable, repetía las palabras de Sainte-Beuve,
+aplicándoselas: "le falta la arenilla dorada". Esa arenilla dorada
+constituía nuestra superioridad.--Dábamos una conferencia de historia,
+filosofía o retórica con sin igual botaratería, mientras ellos, en
+general, poseyendo la materia tal vez mejor que nosotros, se limitaban
+a una exposición sucinta, pálida y difícil. Había, por ejemplo, otro
+bohemio en el Colegio, enorme, pesado, indolente, pero de una
+inteligencia clara y meditativa. Era un joven Aberastain, de San Juan,
+hijo del mártir del Pocito; yo me había ligado a él porque nuestros
+padres fueron amigos y le había aplicado el mismo apodo de "buey" que el
+suyo había recibido en la Universidad. Goyena, que era nuestro profesor
+de filosofía, se había empeñado en hacerle hablar, porque en dos o tres
+contestaciones en clase le llamó la atención la claridad con que
+comprendía ciertos puntos obscuros. Al fin hubo de renunciar, vencido
+por la apatía invariable de aquel carácter. El pobre Aberastain fué una
+de las primeras víctimas del cólera de 1867.
+
+He nombrado a uno; nombraré otro, el primero de todos, Patricio Sorondo,
+arrebatado por la fiebre amarilla, cuando era ya conocido por su
+inteligencia extraordinaria, unida, lo que no es común, a una
+laboriosidad perseverante y tenaz. Era el primer discípulo de su clase;
+hablaba con maravillosa facilidad, era espiritual, chispeante, y como
+estudiaba enormemente, sus exámenes fueron siempre aclamados.--Jacques
+le tenía gran cariño, sentimiento que habíamos descubierto, no por
+manifestaciones externas, sino por un fenómeno negativo: jamás le
+reprendió.--Patricio se entretenía en decir negligentemente, delante de
+mi amigo Valentín Balbín, hoy ingeniero distinguido, que la noche
+anterior había estudiado hasta tal punto--y le señalaba medio tomo de un
+enorme tratado de física o matemáticas.--Valentín, animado de una
+emulación digna y de un gran orgullo, volvía al día siguiente pálido y
+con los ojos marchitos, habiendo estudiado hasta el punto indicado,
+tragándose un centenar de páginas que Patricio no había ni aun
+recorrido.
+
+La muerte de Sorondo fué una pérdida real para el país; habríamos tenido
+en él un hombre de estado, liberal, lleno de ilustración y con un
+carácter firme y recto.
+
+
+
+
+XVI
+
+
+Estudiábamos seriamente en el Colegio, sobre todo los tres meses que
+precedían los exámenes, en los que el gimnasio y los claustros perdían
+su aspecto bullicioso, para no dejar ver sino pálidas caras hundidas en
+el libro, pizarras llenas de fórmulas algebraicas, y en los rincones
+pequeños Sócrates ocupados en discutir con los ateos venidos, no ya de
+la Jonia, sino de los Andes o del Aconquija. Los exámenes eran duros y
+sabíamos que serían tomados por profesores de la Universidad.
+
+Ahora bien; entre el Colegio y la Universidad existía el mismo
+antagonismo, la misma lucha que entre los discípulos de Guillermo de
+Champeaux y los de Abelardo, la misma emulación que entre Oxford y
+Cambridge. Despreciábamos esos petimetres que iban paquetes al aula una
+vez por mes, a hacer barullo en las clases de Larsen o Gigena y que no
+leían sino el Balmes o el Gérusez, mientras nosotros nos alimentábamos
+de la médula de león del electicismo (!)--A más, ¿por dónde la
+Universidad era capaz de presentar un cuadro de aventuras, de diabluras,
+como las que ilustraban los anales del Colegio?--De tiempo en tiempo nos
+llegaba la noticia de un aparato que, regido por un hilo, ponía de punta
+una aguja en las sillas de Larsen, Gigena o Ramsay, en el momento de
+sentarse,--la transformación de una galera profesional en acordeón
+silencioso, etc. Pero acogíamos esa materia parva con la benévola
+sonrisa de los magos de Faraón ante los primeros milagros de
+Moisés.--Una cosa nos disgustaba: que Jacques no nos perteneciera de una
+manera completa y exclusiva. Habríamos dado algo por verle renunciar su
+cátedra de física en la Universidad.
+
+En los primeros tiempos quise reaccionar un tanto contra ese espíritu,
+y recordando que antes de entrar en el Colegio había pasado un año
+en la Universidad, intenté iniciar, sin éxito, la política de
+conciliación. Y, sin embargo, no eran de los más gratos mis
+recuerdos universitarios. Para ingresar a la clase de primer año
+de latín, debí rendir un impalpable examen de gramática castellana,
+en el que fuí ignominiosamente reprobado por la mesa compuesta de
+Minos, Eaco y Radamanto, bajo la forma de Larsen, Gigena y el doctor
+Tobal. Me dieron un trozo de la "Eneida", traducción Larsen, para
+analizar gramaticalmente; era una invocación que empezaba por:
+"¡Diosa!"--"Pronombre posesivo!" dije, y bastó; porque con voz de
+trueno, Larsen me gritó: "¡Retírate, animal!"
+
+Esto era en Diciembre; en Marzo arremetí de nuevo, pasé regular, con
+recomendación de mayor estudio para el año venidero e ingresé en la
+famosa clase de latín donde Pirovano hacía sus raras y memorables
+apariciones. Nada más soberbio que los diálogos que se entablaban entre
+él y Larsen.
+
+Era en vano que Larsen interrogara a Pirovano sobre el I, II, IV o VI
+libro de la "Eneida", sobre el "De Viris" o el "Epitome"; Pirovano sabía
+un solo verso de memoria, ordenado y traducido, que amaba con pasión y
+que lanzaba con una voz eufónica cada vez que Larsen pulsaba su
+erudición: _Amor insano Pasiphae!_
+
+De ahí no salía, sino a la calle.--Es al doctor Larsen a quien el pueblo
+de Buenos Aires debe el tener ese médico que le honra. Harto de Pirovano
+y para verse libre de él, le hizo pasar contra viento y marea en el
+examen de primer año, en el que hubiera quedado eternamente; tal era su
+afición al Nebrija.
+
+
+
+
+XVII
+
+
+Conocíamos también en el Colegio la existencia de un café clandestino,
+donde se reunían a jugar al billar Pellegrini, Juan Carlos Lagos,
+Lastra, Quirno y Terry, a quien Pellegrini corría todas las noches hasta
+su casa, sin faltar una sola a esta higiénica costumbre.--Los combates
+homéricos del mercado no nos eran desconocidos, ni las pindáricas
+escenas de la clase de griego, de Larsen, donde éste y su único
+discípulo, el pobre correntino Fernández, muerto en plena juventud, se
+disputaban la palma de los juegos Pythios, recitando con sin igual
+entusiasmo los versos de la "Ilíada".--En la Universidad se sostenía
+calumniosamente que el sueldo de la clase de griego se dividía entre
+Larsen y Fernández, pero el hecho curioso es que Fernández, solo en
+clase, conseguía armar unos barullos colosales, respondiendo
+imperturbablemente a las imprecaciones de Larsen: "¡No soy
+yo!"--Recuerdo que más tarde, cuando fuimos estudiantes de derecho,
+Patricio Sorondo nos invitaba a entrar en masa en la clase de griego,
+como oyentes. Cuando Larsen leía algún verso, Patricio sonreía con
+lástima. Interpelado, aseguraba al buen profesor que su pronunciación
+helénica era deplorable; que, a lo sumo, sólo podía compararse al
+dialecto de los porteros de Atenas en tiempo de Pericles.--Fernández se
+indignaba y encarándose con Patricio, le dirigía una alocución en griego
+que ni él mismo, ni Larsen, ni nadie entendía.--La escena concluía
+siempre poniéndonos Larsen a todos en la puerta y encerrándose de nuevo
+con Fernández, que a todo trance quería saber el griego...
+
+
+
+
+XVIII
+
+
+La pluma ha corrido inconscientemente; quería hablar del antagonismo
+entre porteños y provincianos, y heme aquí bien lejos de mi objeto!
+
+El hecho es que el nuevo Vicerrector, por una u otra razón, decidió
+gobernar con un partido, sistema como cualquier otro, aunque para él
+tuvo consecuencias deplorables.
+
+Creíamos entonces, exageradamente, que todos los castigos nos estaban
+reservados, mientras los provincianos (nosotros éramos del _Estado_ de
+Buenos Aires!) tenían asegurada la impunidad absoluta. Las
+conspiraciones empezaron, los duelos parciales entre los dos bandos se
+sucedían sin interrupción, hasta que la conducta misma de Don F. M.
+justificó la explosión de la cólera porteña. Don F. M. nos organizaba
+bailes en el dormitorio antiguamente destinado a capilla, en el que aun
+existía el altar y en el que, en otro tiempo, bajo el doctor Agüero, se
+hacían lecturas morales una vez por semana.--No fué por cierto el
+sentimiento religioso el que nos sublevó ante aquella profanación; pero
+como en esos bailes había cena y se bebía no poco vino seco, que por su
+color reemplazaba el Jerez a la mirada, sucedía que muchos chicos se
+embriagaban, lo que era no solamente un espectáculo repugnante, sino que
+autorizaba ciertos rumores infames contra la conducta de Don F. M., que
+hoy quiero creer calumniosos, pero sobre cuya exactitud no teníamos
+entonces la menor duda. El simple hecho del baile revelaba, por otra
+parte, en aquel hombre, una condescendencia criminal, tratándose de un
+Colegio de jóvenes internos, régimen abominable por sí mismo y que sólo
+puede persistir a favor de una vigilancia de todos los momentos y de una
+disciplina militar.
+
+A la conspiración vaga sucedió una organización de carbonarios. Yo no
+tuve el honor de ser iniciado; era muy chico aún y pertenecía a los
+_abajeños_; es decir, a los que vivíamos en el piso bajo del colegio,
+mientras el alto era ocupado por los mayores, los _arribeños_.--Nuestros
+prohombres lo habían organizado todo, sin dar cuenta a la gente menuda.
+Pero yo tenía un buen amigo en Eyzaguirre, que tuvo la bondad de
+ilustrarme ligeramente.
+
+Mis relaciones con Eyzaguirre eran de una naturaleza especial; le
+incomodaba a cada instante, le remedaba, le llamaba _Del País_, que era
+su aborrecido apodo, zumbaba a su alrededor como un mosquito, le
+desafiaba, le echaba pelo de cepillo entre las sábanas, le mortificaba,
+en fin, de cuantas maneras me sugería mi imaginación, tendida a ese solo
+objeto. Eyzaguirre era un hombre robusto, fuerte y bravo; más de una vez
+levantó el brazo sobre mí, pero vencía su generosidad ingénita y
+comprendiendo que de un golpe me habría suprimido, lo dejaba caer
+ahogando un rugido, como Jean Taureau delante de Fifine. Sólo en una
+ocasión la cólera le cegó; me dió a mano abierta un cogotazo que me
+tendió a lo largo y antes que hubiere iniciado a patadas desde el suelo
+un estéril sistema defensivo, ya Eyzaguirre me había levantado en sus
+robustos brazos y llevado junto a la fuente para ponerme agua en la
+cabeza, preguntándome, con la voz trémula por la emoción, si me había
+hecho daño.
+
+Tanta generosidad me venció, y sea por ese motivo o porque el primer
+cogotazo había roto el cómodo prisma de la impunidad, el hecho es que
+nos hicimos amigos para siempre. Aun hoy es uno de los hombres cuya mano
+estrecho con mayor placer.
+
+
+
+
+XIX
+
+
+Eyzaguirre me había dicho que si sentía algún gran ruido de noche, en
+los claustros de arriba, acometiera valerosamente al provinciano que
+tuviera más próximo de mi cama y que lo pusiera fuera de combate. Que
+éramos pocos y sólo podría salvarnos el valor y la rapidez en la acción.
+En fin, después de algunos días de expectativa, una noche, de una a dos
+de la mañana, saltamos todos sobre el lecho, al sacudimiento espantoso
+de una detonación que conmovió las paredes del Colegio.
+
+Arremetí ciego a mi vecino, que no puedo recordar bien si era un joven
+llamado Granillo, de la Rioja, o Cossio, de Corrientes, dí y recibí
+algunos moquetes; pero la curiosidad pudo más, y todos corrimos, casi
+desnudos, a los claustros superiores.--Aun había mucho humo; las puertas
+del cuarto del Vicerrector habían sido sacadas de quicio por la
+explosión de dos bombas Orsini, sin proyectiles, se entiende, pues el
+objeto no fué otro que dar un susto de dos yemas a Don F. M.--Este había
+hecho una barricada en la puerta.
+
+En medio del claustro y solo, frente a su cuarto, ví a Eyzaguirre en
+soberbia apostura de combate, con un viejo sable en la mano izquierda y
+una bola de plomo, unida a una cuerda, en la derecha.
+
+De todos los dormitorios afluían estudiantes, muchos de ellos armados.
+Aquél iba a ser un campo de Agramante; el Vicerrector, viéndose rodeado
+de sus fieles, salvó la barricada y comenzó a vociferar, abriendo sus
+vestidos, mostrando el pecho desnudo, desafiando a la muerte, etc. Los
+conocedores sostuvieron siempre que esa manifestación de valor había
+sido un poco tardía.
+
+Así como los franceses de Sicilia, repuestos de su sorpresa, arremetían
+enfurecidos a sus adversarios, los provincianos se preparaban a caer
+sobre nuestra vanguardia, formada por Eyzaguirre y dos o tres
+compañeros, cuando vimos aparecer al venerable Dr. Santillán, cura
+párroco de San Ignacio; sus cabellos blancos, su palabra mansa y
+persuasiva, desarmaron los ánimos.--Cada uno se retiró a su cuarto y él
+llevó consigo a Don F. M., que jamás volvió a pisar el suelo del
+Colegio.
+
+El sumario al día siguiente fué terrible; M. Jacques, pálido de cólera,
+tomaba las declaraciones principales. El punto capital era éste: ¿quién
+había prendido fuego a las bombas?--La respuesta fué unánime y sincera:
+"no lo sé". Y era la verdad; por largos años ha permanecido oculto el
+nombre del nuevo Guy Fawkes, del atrevido estudiante que, con más éxito
+que aquél, llevó a cabo ese rasgo de audacia. Más tarde, cuando hacía ya
+mucho tiempo que había salido del Colegio, uno de los _grandes_ de
+entonces me hizo la confidencia, murmurando a mi oído un nombre que
+callo hoy, no porque a mi juicio pueda menoscabar en lo mínimo la
+relación de esta aventura al que la dió acabado fin, sino por un
+curiosísimo resto de aquel culto del estudiante de honor por la
+discreción y el secreto. Es pueril, pero lo siento así.
+
+
+
+
+XX
+
+
+Dos o tres expulsados, tres meses sin salida los domingos a casi todos e
+interminables horas de encierro a muchos de nosotros volvieron a poner
+las cosas en su estado normal, afirmándose definitivamente la disciplina
+con el ingreso de Don José M. Torres.
+
+El encierro es un recuerdo punzante que no me abandona; eterno candidato
+para ocuparlo, su huésped frecuente, conocía una por una sus
+condiciones, sus escasos recursos, sus numerosas inscripciones y aquel
+olor húmedo, acre, que se me incrustaba en la nariz y me acompañaba una
+semana entera. La puerta daba a un descanso de la escalera que se abría
+frente al gimnasio.--Era una pieza baja, de bóveda: cuatro metros
+cuadrados. Tenía un escaño de cal y canto, demasiado estrecho para
+acostarse y que daba calambres en la espalda a la hora de estar sentado
+en él. Una luz insignificante entraba por una claraboya lateral y muy
+alta, por donde los compañeros solían tirar con maestría algunos
+comestibles con que combatir el clásico régimen de pan y agua.
+
+¡Oh! las horas mortales pasadas allí dentro, tendido en el suelo, llena
+de tierra la cabeza, el cuerpo dolorido, los oídos tapados para no oir
+el ruido embriagador de la partida de rescate, en la que yo era famoso
+por mi ligereza, la vela de sebo, mortecina y nauseabunda, pegada a la
+pared, debajo de una caricatura de Paunero con tricornio y con una
+cinta saliendo de su boca, a manera de las ingenuas leyendas brotando de
+labios de vírgenes y santos, en el arte cristiano primitivo, pero
+cargada aquí con un dístico cojo y expresivo; la enorme hoja de la
+puerta, tallada, quemada de arriba abajo, horadada y recompuesta, como
+un pantalón de marinero; la cerradura claveteada y cosida, fiel e
+incorruptible, virgen de todo atentado, desde la solemne declaración de
+Corrales sobre la ineficacia de nuevas tentativas al respecto; el hambre
+frecuente, los proyectos de venganza negra y sombría, lentamente
+madurados en la obscuridad, pero disipados tan pronto como el aire de la
+libertad entraba en los pulmones!...
+
+He conservado toda mi vida un terror instintivo a la prisión; jamás he
+visitado una penitenciaría sin un secreto deseo de encontrarme en la
+calle. Aun hoy las evasiones célebres me llenan de encanto y tengo una
+simpatía profunda por Latude, el barón de Trenck y Jacques Casanova. No
+he podido comprender nunca el libro de Silvio Pellico, ni creo que el
+sentimiento de conformidad religiosa, unido a un imperio absoluto de la
+razón, basten para determinar esa placidez celeste, si no se tiene una
+sangre tranquila y fría, un espíritu contemplativo y una atrofia
+completa del sistema nervioso.
+
+
+
+
+XXI
+
+
+Las autoridades del Colegio habían comenzado a preocuparse seriamente en
+dar mayor ensanche a los dormitorios destinados a enfermería, en vista
+del número de estudiantes, siempre en aumento, que era necesario alojar
+en ella. Una epidemia vaga, indefinida, había hecho su aparición en los
+claustros. Los síntomas eran siempre un fuerte dolor de cabeza,
+acompañado de terribles dolores de estómago. _¡Vas-y-voir!_
+
+El hecho es que la enfermería era una morada deliciosa; se charlaba de
+cama a cama; el caldo, sin elevarse a las alturas del _consommé_, tenía
+un cierto gustito a carne, absolutamente ausente del líquido homónimo
+que se nos servía en el refectorio; pescábamos de tiempo en tiempo un
+ala de gallina, y sobre todo... no íbamos a clase!
+
+La enfermería era, como es natural, económicamente regida por el
+enfermero. Acabo de dejar la pluma para meditar y traer su nombre a la
+memoria sin conseguirlo; pero tengo presente su aspecto, su modo, su
+fisonomía, como si hubiera cruzado hoy ante mis ojos. Había sido primero
+sirviente de la despensa, luego segundo portero, y, en fin, por una de
+esas aberraciones que jamás alcanzaré a explicarme, enfermero. "Para esa
+plaza se necesitaba un calculador, dice Beaumarchais: la obtuvo un
+bailarín".
+
+Era italiano y su aspecto hacía imposible un cálculo aproximativo de su
+edad. Podía tener treinta años, pero nada impedía elevar la cifra a
+veinte unidades más. Fué siempre para nosotros una grave cuestión decir
+si era gordo o flaco.
+
+Hay hombres que presentan ese fenómeno; recuerdo que en Arica, durante
+el bloqueo, pasamos con Roque Sáenz Peña largas horas reuniendo
+elementos, para basar una opinión racional al respecto, con motivo de la
+configuración física del general Buendía.--Sáenz Peña se inclinaba a
+creer que era muy gordo y yo hubiera sostenido sobre la hoguera que
+aquel hombre era flaco, extremadamente flaco.--Le veíamos todos los
+días, le analizábamos sin ganar terreno. Yo ardía por conocer su opinión
+propia; pero el viejo guerrero, lleno de vanidad, decía hoy, a propósito
+de una marcha forzada que venía a su memoria, que había sufrido mucho a
+causa de su corpulencia.--Sáenz Peña me miraba triunfante!--Pero al día
+siguiente, con motivo de una carga famosa, que el general se atribuía,
+hacía presente que su caballo, con tan _poco peso_ encima, le había
+permitido preceder las primeras filas.--A mi vez, miraba a Sáenz Peña
+como invitándole a que sostuviera su opinión ante aquel argumento
+contundente. No sabíamos a quién acudir, ni qué procedimiento emplear.
+¿Pesar a Buendía? ¿Medirle? No lo hubiera consentido. ¿Consultar a su
+sastre? No le tenía en Arica.--Aquello se convertía en una pesadilla
+constante; ambos veíamos en sueños al general.--Roque, que era
+sonámbulo, se levantaba a veces pidiendo un hacha para ensanchar una
+puerta por la que no podía penetrar Buendía.--Yo veía floretes pasearse
+por el cuarto, en las horas calladas de la noche y observaba que sus
+empuñaduras tenían la cara de Buendía.--No encontrábamos compromiso
+plausible, ni _modus vivendi_ aceptable. Reconocer que aquel hombre era
+_regular_, habría sido una cobardía moral, una débil manera de
+cohonestar con las opiniones recíprocas. En cuanto a mí, la humillación
+de mis pretensiones de hombre observador me hacía sufrir en
+extremo.--¿Cómo podría escudriñar moralmente un individuo, si no era
+capaz de clasificarle como volumen positivo?--Al fin, un rayo de luz
+hirió mis ojos o la reminiscencia inconsciente del enfermero del Colegio
+vino a golpear en mi memoria. Vi marchar de perfil a Buendía y, ahogando
+un grito, me despedí de prisa y corrí en busca de Sáenz Peña, a quien
+encontré tendido en una cama, silencioso y meditando, sin duda ninguna,
+en el insoluble problema.--Medio sofocado, grité desde la puerta:
+"¡Roque!... ¡Encontré!--¿Qué?--Buendía...--¡Acaba!--¡Es flaco y
+barrigón!"
+
+No añadiré una palabra más; si alguno de los que estas líneas lean ha
+observado un hombre de esas condiciones, habrá sin duda sentido las
+mismas vacilaciones y dudas. Tal vez él, menos feliz, no ha encontrado
+la clave del secreto, que le abandono generosamente.
+
+
+
+
+XXII
+
+
+Nuestro enfermero tenía esa peculiarísima condición. Empezaba su
+individuo por una mata de pelo formidable que nos traía a la idea la
+confusa y entremezclada vegetación de los bosques primitivos del
+Paraguay, de que habla Azara; veíamos su frente, estrecha y deprimida,
+en raras ocasiones y a largos intervalos, como suele entreverse el vago
+fondo del mar, cuando una ola violenta absorbe en un instante un enorme
+caudal de agua para levantarlo en el espacio. Las cejas formaban un
+cuerpo unido y compacto con las pestañas, ralas y gruesas, como si
+hubieran sido afeitadas desde la infancia. La palabra mejilla era un sér
+de razón para el infeliz, que estoy seguro jamás conoció aquella sección
+de su cara, oculta bajo una barba, cuyo tupido, florescencias y frutos
+nos traía a la memoria un ombú frondoso.--El cuerpo, como he dicho, era
+enjuto; pero un vientre enorme despertaba compasión hacia las débiles
+piernas por las que se hacía conducir sin piedad. El equilibrio se
+conservaba gracias a la previsión materna que le había dotado de dos
+andenes de ferrocarril, a guisa de pies, cuyo envoltorio, a no dudarlo,
+consumía un cuero de baqueta entero. Un día nos confió, en un momento de
+abandono, que nunca encontraba alpargatas hechas y que las que obtenía,
+fabricadas a medida, excedían siempre los precios corrientes.
+
+Debía haber servido en la legión italiana durante el sitio de Montevideo
+o haber vivido en comunidad con algún soldado de Garibaldi en aquellos
+tiempos, porque en la época en que fué portero, cuando le tocaba
+despertar a domicilio, por algún corte inesperado de la cuerda de la
+campana, entraba siempre en nuestros cuartos cantando a voz en cuello,
+con el aire de una diana militar, este verso (!) que tengo grabado en la
+memoria de una manera inseparable a su pronunciación especial:
+
+ Levántasi, muchachi,
+ que la cuatro sun
+ e lo federali
+ sun vení o Cordun.
+
+Perdió el gorjeo matinal a consecuencia de un reto del señor Torres,
+que, haciéndole parar el pelo, le puso a una pulgada de la puerta de la
+calle.--Sin embargo, en la enfermería, cuando entraba por la mañana o al
+participar, en la comida, del vino que había comprado a hurtadillas para
+nosotros, tarareaba siempre entre dientes: "Levántasi, muchachi", etc.
+Cuando le retaban o el doctor Quinche, médico del Colegio, le decía que
+era un animal, lo que ocurría con regularidad y justicia todos los días,
+su único consuelo era, así que la borrasca se ausentaba bajo la forma
+del Dr. Quinche, entonar su eterno e inocente estribillo.
+
+Como prototipo de torpeza, nunca he encontrado un _specimen_ más
+completo que nuestro enfermero.--Su escasa cantidad de sesos se
+petrificaba con la presencia del doctor, a quien había tomado un miedo
+feroz y de cuya ciencia médica hablaba pestes en sus ratos de
+confidencia.--Cuando el médico le indicaba un tratamiento para un
+enfermo, inclinaba la cabeza en silencio y se daba por enterado.--Un día
+había caído en el gimnasio un joven correntino y recibido, a más de un
+fuerte golpe en el pecho, una contusión en la rodilla.--El Dr. Quinche
+recetó un jarabe que debía tomarse a cucharadas y un agua para frotar la
+rodilla.--Una hora después de su partida, oímos un grito en la cama del
+pobre correntino, a quien el enfermero había hecho tomar una cucharada
+de un líquido atroz, después de haberle friccionado cuidadosamente la
+rodilla con el jarabe de que tenía enmelada toda la mano. Fué su última
+hazaña; el Dr. Quinche declaró al día siguiente que uno de los dos, el
+enfermero o él, estaba de más en el mundo o por lo menos en la
+enfermería, y como el hilo se _curta_ por lo más delgado, según tuvo la
+bondad de comunicármelo confidencialmente, el pobre enfermero cambió de
+destino, aunque consolado un tanto de que sus funciones se limitaran
+siempre a suministrar drogas; fué sirviente de comedor.
+
+Sentimos su salida de todas veras; pero bien pronto una catástrofe mayor
+nos hizo olvidar aquélla. El Vicerrector, alarmado de la manera cómo se
+propagaba la epidemia vaga de que he hablado, celebró una consulta
+médica con el doctor, y ambos de acuerdo, establecieron como sistema
+curativo la dieta absoluta, acompañada de una vigilancia extrema para
+evitar el contrabando. A las veinticuatro horas nos sentimos sumamente
+aliviados y el germen de nuestro mal fué tan radicalmente extirpado, que
+no volvimos a visitar la enfermería en mucho tiempo.
+
+
+
+
+XXIII
+
+
+Fué un día bullicioso aquel en que se nos anunció que en breve empezaría
+a funcionar la clase de literatura regida por el señor Gigena. Teníamos
+hambre de lanzarnos en esa vía del arte; las novelas nos habían
+preparado el espíritu para esa tarea y nos parecía imposible que al año
+de curso no nos encontráramos en estado de escribir a nuestra vez un
+buen romance, con muchos amores, estocadas, sombras, luchas, escenas
+todas de descomunal efecto. Ya para aquel entonces había yo comenzado a
+borronear papel y a más de dos cretinismos juveniles que mis parientes
+de la "Tribuna" publicaron con sendas laudatorias, tenía casi concluída
+una novela que pasaba en una estancia durante las vacaciones, y cuyo
+héroe principal era un gaucho cantor. Creo que algo de eso se publicó
+después, bajo un pseudónimo, como si temiera comprometer mi gravedad en
+tales ligerezas.
+
+Mi compañero de trabajos literarios era Adolfo Lamarque, que me llevaba
+dos ventajas insuperables: hacía versos y era externo. A pesar de estar
+sentados juntos en clase, nos dirigíamos frecuentemente cartas, las mías
+siempre en prosa, pero las suyas generalmente rimadas--Lamarque
+versificaba con suma facilidad.--Recuerdo que una vez que debíamos hacer
+una composición en clase sobre "El sueño de Aníbal", Lamarque, el
+único, presentó la suya en verso. Para mí fué una obra maestra y aún
+tengo en la memoria los primeros versos. Empezaba así:
+
+ Despierta, Aníbal, del letargo horrendo
+ que aquí te tiene encadenado y vuela
+ a vengar de Duilio.....
+
+Lamarque me enloquecía, pintándome en verso, prosa y narraciones orales,
+los primores maravillosos del "Orphée aux Enfers", que se daba entonces
+por primera vez en el Teatro Argentino. La descripción del traje de la
+"Opinión Publique" tomaba siete octavas partes de la narración,
+destinadas a pintar precisamente lo que no cubría. Diana, Venus, la
+opulenta Juno, completaban el cuadro. No tenía la menor noción de esas
+grandezas; un deseo inmoderado de gozar yo también de ese espectáculo
+soberano me impedía estudiar, apartar un instante mi pensamiento de ese
+Olimpo adorable. Así, un día que Gigena nos dió por tema de disertación
+escrita este cuadro de Suetonio: "Nerón, desde lo alto del Capitolio,
+rodeado de sus cortesanas, la lira en la mano y ceñida la frente de
+guirnaldas, contempla el incendio de Roma", no sé qué pasó por mí. Me
+olvidé que el objeto primordial, retórico, obligado, era vilipendiar a
+Nerón, ponerle por el suelo en nombre de la moral más elemental y
+concluir por una peroración vigorosa, en la que se ofreciera ese ejemplo
+abominable a los reyes todos de la tierra. "Amor sonó la lira", como
+habría dicho don J. C. Varela, y debuté por la pintura de un incendio
+durante la noche. En vez de hablar de las madres, niños y ancianos
+víctimas del fuego, en vez de mencionar gravemente los capitales
+perdidos y las obras de arte destruídas, no veía sino las llamas
+colosales jugueteando en la atmósfera, el humo denso y abrillantado por
+el resplandor, el rugido de las hogueras, la muchedumbre humana en
+convulsión. Y allá en la altura, Nerón, bello como un dios pagano,
+desnudo como un efebo, cantando versos sonoros y vibrantes, mientras
+mujeres de incomparable hermosura sostenían su cabeza con sus blancos
+senos, le escanciaban vinos selectos y humedecían su sien con la
+guirnalda siempre fresca!... Insensiblemente pasé por los límites
+verdosos de la alusión discreta, llegué a las licencias de Petronius,
+alcancé a Lucius, y al final, ciertas páginas de Gautier habrían sido
+cartas de Chesterfield al lado de mi composición. Gigena se alarmó y me
+hizo suspender la lectura a la mitad a pesar de las protestas de los
+compañeros, que, viendo aquel "boccato", querían gozarlo íntegro.
+
+Por lo demás, forzoso me es declarar que aquella clase de literatura
+tuvo efectos funestos sobre nosotros. Fundamos diarios manuscritos, cuya
+"impresión" nos tomaba noches enteras, en los que yo escribía artículos
+literarios donde hablaba del "festín de las brisas y los céfiros en el
+palacio de las selvas", y en los que Lamarque, F. Cuñado, D. del Campo y
+otros publicaban versos. Esos diarios hicieron allí el mismo efecto que
+en los pueblos de campaña; turbaron la armonía y la paz, agitaron y
+agriaron los ánimos y más de un ojo debió el obscuro ribete con que
+apareció adornado a las polémicas vehementes sostenidas por la "prensa".
+Por mi parte, tuve un duelo feroz. Ignoro hoy si mi adversario sufrió;
+pero sí recuerdo que, aunque el honor quedó en salvo, salí de la arena
+mal acontecido, sin ver claro, con una variante en la forma nasal y un
+dedo de la mano derecha fuera de su posición normal.
+
+Un joven romano habría jurado no ocuparse más de prensa en su vida; pero
+las preocupaciones se van y los instintos quedan. ¡Oh! ¡qué himnos
+cantara hoy al periodismo si sólo golpes y magullones me hubiera
+costado!...
+
+
+
+
+XXIV
+
+
+Pasábamos las vacaciones en nuestra casa de campo, como considerábamos
+legítimamente el punto que hasta hace poco tiempo fué conocido con el
+nombre de "Chacarita de los Colegiales", y que más tarde, al perder el
+último término de su denominación, debía adquirir tanta fama por los
+acontecimientos de Junio de 1880.
+
+Pocos puntos hay más agradables en los alrededores de Buenos Aires.
+Situado sobre una altura, a igual distancia de Flores, Belgrano y la
+capital, el viejo edificio de la Chacarita, monacal en su aspecto, pero
+grande, cómodo, lleno de aire, domina un paisaje delicioso, al que las
+caprichosas ondulaciones del terreno dan un carácter no común en las
+campiñas próximas a la ciudad. En aquel tiempo poseíamos como feudo
+señorial no sólo los terrenos que aún hoy pertenecen a la Chacarita,
+sino los que en 1871 fueron destinados al cementerio tan rápidamente
+poblado. Así, nuestros límites eran extensos y no nos faltaba, por
+cierto, espacio para llenar de aire puro los pulmones, organizar
+carreras y dar rienda suelta a la actividad juvenil que nos castigaba la
+sangre. A pesar de la inmensidad de nuestros dominios, teníamos pleitos
+con todos los vecinos, sin contar el famoso proceso con la Municipalidad
+de Belgrano, especie de "Jarndyce versus Jarndyce"[6], del que habíamos
+oído hablar como de una tradición vetusta, cuyo origen se perdía en la
+noche de los tiempos, proceso cuyos antecedentes ignorábamos en
+absoluto, lo que no nos impedía declarar con toda tranquilidad que el
+municipio de Belgrano era representado por una compañía de ladrones,
+neta y claramente clasificados. Este viejo pleito tenía para nosotros,
+sin embargo, algunas ventajas.
+
+ [6] Dickens, "Bleak-House".
+
+Cuando cruzábamos frente al juzgado de paz de Belgrano, a galope
+tendido, algunos honorables miembros de la partida de policía, viendo la
+traza arcaica de nuestros corceles (fuera de funciones en esos momentos,
+por cuanto su profesión habitual era arrastrar carradas de leña o sacar
+agua), abandonaban el noble juego de la taba[7] en que estaban
+absorbidos, y cabalgando a su vez, emprendían animosos nuestra
+persecución. Generalmente íbamos dos en cada caballo, lo que, como se
+supone, no aumentaba sus condiciones de velocidad. Pero compensábamos
+este inconveniente por una metódica y razonada división del trabajo,
+"avant-góut" de nuestros estudios económicos del futuro. La dirección
+del cuadrúpedo estaba entera y absolutamente confiada al que iba
+delante, tarea grave y trascendental, no sólo por las veleidades
+fantásticas de la bestia y por la necesidad de cortar campo, sino por la
+preocupación incesante del jinete para evitar la probable operación de
+la talla, practicada inconscientemente por la cruz pelada y puntiaguda,
+a favor del convulsivo movimiento de un manquera tradicional. El
+ciudadano colegial que ocupaba el anca desempeñaba las funciones de
+foguista; él debía suministrar, con medios a su arbitrio, los elementos
+necesarios para producir el movimiento. Por lo demás, se procedía
+siempre de acuerdo con una tabla sancionada por la estadística
+experimental; se sabía que el uso del rebenque firme, apoyado por el
+talón incansable, producía el trote; si el compañero de delante podía
+distraerse hasta el punto de menear talón a su vez, se obtenía un
+simulacro de galopito expirante, y por fin el "máximum", esto es, un
+galope normal, de tres cuadras exactas de duración, se alcanzaba por la
+hábil combinación del rebenque, cuatro talones y una pequeña picana,
+dirigida con frecuencia hacia aquellos puntos que el animal, en su
+inocencia, había dado muestras de considerar como los más sensibles de
+su individuo.
+
+ [7] Cuya antigüedad es bien respetable, pues hemos visto, con
+ Emilio Mitre, en el "British Museum", dos figurinas de Tanagra
+ ejercitándose en él.
+
+Se me dirá, tal vez, que con semejantes elementos era una verdadera
+insensatez arrostrar las iras policiales de la partida; pero esa crítica
+cesará cuando se sepa que los medios de locomoción de nuestros
+adversarios, eran de una fuerza análoga a aquellos de que disponíamos.
+Iniciada la persecución, oíamos un ruido confuso de latas y denuestos
+tras de nosotros; silenciosos, como convenía a hombres que tenían en
+juego, a más de sus cinco sentidos, todas sus articulaciones,
+aspirábamos a llegar a los terrenos ya casi neutrales del otro lado del
+Circo; en general, según cálculo hecho y resultado previsto, rodábamos
+tres veces antes de llegar allí. Pero sabíamos también que el honorable
+miembro de la partida a quien tal fracaso sucedía, no conseguía poner en
+pie su cabalgadura, sino después de media hora de exhortaciones
+expresivas. Llegados a campo abierto, entre zanjas, arroyos y
+alambrados, habíamos vencido; porque, echando pie a tierra,
+abandonábamos la bestia que partía con increíble velocidad hacia la
+Chacarita, mientras nosotros saltábamos un cerco, detrás del cual, por
+medio de cascotes, rechazábamos con pérdida las cargas efímeras de la
+caballería enemiga. Cuando una hora más tarde el sargento de la partida
+osaba llegar a nuestro castillo y presentar sus quejas a las autoridades
+del Colegio, ya éstas habían sido informadas por nosotros de los
+desafueros que, a causa del proceso pendiente, se habían permitido los
+seides del juez de paz de Belgrano. El sargento salía corrido y las
+hostilidades tomaban un carácter feroz.
+
+
+
+
+XXV
+
+
+Buena, sana, alegre, vibrante aquella vida de campo! Nos levantábamos al
+alba; la mañana inundada de sol, el aire lleno de emanaciones
+balsámicas, los árboles, frescos y contentos, el espacio abierto a todos
+rumbos, nos hacían recordar con horror las negras madrugadas del
+Colegio, el frío mortal de los claustros sombríos, el invencible
+fastidio de la clase de estudio. En la Chacarita estudiábamos poco, como
+era natural; podíamos leer novelas libremente, dormir la siesta, salir
+en busca de "camuatís" y, sobre todo, organizar con una estrategia
+científica, las expediciones contra los "vascos".
+
+Los "vascos" eran nuestros vecinos hacia el Norte, precisamente en la
+dirección en que los dominios colegiales eran más limitados. Separaba
+las jurisdicciones respectivas un ancho foso, siempre lleno de agua y de
+bordes cubiertos de una espesa planta baja y bravía. Pasada la zanja, se
+extendía un alfalfar de media cuadra de ancho, pintorescamente manchado
+por dos o tres pequeñas parvas de pasto seco. Más allá, el jardín de las
+Hespérides, los campos Elíseos, el Edén, la tierra prometida! Allí, en
+pasmosa abundancia, crecían las sandías, robustas, enormes, cuyo solo
+aspecto apartaba la idea de la "caladura" previsora; la sandía ajena,
+vedada, de carne roja como el lacre, el "cucúrbita citrullus" famoso,
+cuya reputación ha persistido en el tiempo y el espacio; allí doraba el
+sol esos melones de origen exótico, redondos, incitantes en su forma
+ingénita de tajadas, los melones exquisitos, de suave pasta perfumada y
+de exterior caprichoso, grabado como un papiro egipcio! No tenían
+rivales en la comarca y es de esperar que nuestra autoridad sea
+reconocida en esa materia. Las excursiones a otras chacras nos habían
+siempre producido desengaños; la nostalgia de la fruta de los vascos nos
+perseguía a todo momento y jamás vibró en oído humano, en sentido menos
+figurado, el famoso verso de Garcilaso de la Vega.
+
+Pero debo confesar que los "vascos" no eran lo que en el lenguaje del
+mundo se llama personajes de trato agradable. Robustos los tres, ágiles,
+vigorosos y de una musculatura capaz de ablandar el coraje más probado,
+eternamente armados con sus horquillas de lucientes puntas, levantando
+una tonelada de pasto en cada movimiento de sus brazos ciclópeos,
+aquellos hombres, como todos los mortales, tenían una debilidad suprema;
+amaban sus sandías, adoraban sus melones! Dos veces ya los hados
+propicios nos habían permitido hacer con éxito una "razzia" en el
+cercado ajeno, cuando un día...
+
+Eran las tres de la tarde y el sol de enero partía la tierra sedienta e
+inflamada, cuando, saltando subrepticiamente por una ventana del
+dormitorio donde más tarde debía alojarse el 1°. de caballería de línea,
+nos pusimos tres compañeros en marcha silenciosa hacia la región feliz
+de las frescas sandías. Llegados al foso, lo costeamos hasta encontrar
+el vado conocido, allí donde habíamos tendido una angosta tabla, puente
+de campaña no descubierto aún por el enemigo. Lanzamos una mirada
+investigadora: ni un vasco en el horizonte! Nos dividimos, y mientras
+uno se dirigía a la izquierda, donde florecía el "cantaloup", dos nos
+inclinamos a la derecha, ocultando el furtivo paso por entre el alfalfar
+en flor. Llegamos, y rápidos buscamos dos enormes sandías que en la
+pasada visita habíamos resuelto dejar madurar algunos días aún. La mía
+era inmensa, pero su mismo peso me auguraba indecibles delicias.
+
+Cargué con ella y cuando bajé los ojos para buscar otra pequeña con que
+saciar la sed sobre el terreno... un grito, uno solo, intenso, terrible,
+como el de Telémaco, que petrificó el ejército de Adrasto, rasgó mis
+oídos. Tendí la mirada al campo de batalla; ya la izquierda,
+representada por el compañero de los melones, batía presurosa retirada.
+De pronto, detrás de una parva, un vasco horrible, inflamado, sale en mi
+dirección, mientras otro pone la proa sobre mi compañero, armados ambos
+del pastoril instrumento cuyo solo aspecto comunica la ingrata impresión
+de encontrarse en los aires, sentado incómodamente sobre dos puntas
+aceradas que penetran...
+
+¡Cómo corría, abrazado tenazmente a mi sandía! ¡Qué indiferencia suprema
+por la gorra ingrata que me abandonó en el momento terrible, quedando
+como trofeo sobre el campo enemigo! Y, sobre todo, ¡cuán veloz me
+parecía aquel vasco, cuyo respirar de fuelle de herrería creía sentir
+rozarme los cabellos! Volábamos sobre la alfalfa: ¡qué larga es media
+cuadra!
+
+Un momento cruzó mi espíritu la idea de abandonar mi presa a aquella
+fiera para aplacarla. Los recuerdos clásicos me autorizaban; pensé en
+Medea, en Atalanta, pensé en los jefes de caballería que regaban el
+camino de la "retirada" con las prendas de su apero; pensé... ¡No! Era
+una ignominia! Llegar al dormitorio y decir: "me ha corrido el vasco y
+me ha quitado la sandía!" ¡Jamás! Era mi escudo lacedemonio: ¡vuelve con
+él o sobre él!
+
+Instintivamente había tomado la dirección del vado; pero el vasco de mi
+compañero, por medio de una diagonal habría llegado antes que yo, y debo
+declarar que, a pesar de la persecución personal del mío, los tres
+vascos me eran igualmente antipáticos. Marché de cara al sol! como el
+Byron de Núñez de Arce. Mi agilidad proverbial, aumentada por las
+fatigas diarias del rescate, había brillado en aquella ocasión; así,
+cincuenta pasos antes de llegar al foso, mi partido estaba tomado. Puse
+el corazón en Dios, redoblé la ligereza y salté... Una desagradable
+impresión de espinas me reveló que había salvado el obstáculo: pero ¡oh
+dolor! en el trayecto se me había caído la sandía, que yacía entre las
+aguas cenagosas del foso!
+
+Me detuve y observé a mi vasco: ¿daría el salto? Lo deseaba en la
+seguridad que iría a hacer compañía a la sandía. Pero aquel hombre
+terrible meditó, y plantándose del otro lado de la zanja, apoyado en su
+tridente, empezó a injuriarme de una manera que revelaba su educación
+sumamente descuidada. Escapa a mi memoria si mi actitud en aquellas
+circunstancias fué digna; sólo recuerdo que en el momento en que tomaba
+un cascote, sin duda para darle un destino contrario a los intereses
+positivos de mi vasco, ví a mis dos compañeros correr en dirección a
+"las casas" y al vasco de los melones despuntar por el vado y dirigirse
+a mí. De nuevo en marcha precipitada, pero seguro ya del triunfo!...
+
+Eran las tres y media de la tarde y el sol de Enero partía la tierra
+sedienta e inflamada, cuando con la cara incandescente, los ojos
+saltados, sin gorra, las manos ensangrentadas por los zarzales
+hostiles, saltamos por la ventana del dormitorio. Me tendí en la cama y,
+mientras el cuerpo reposaba con delicia, reflexioné profundamente en la
+velocidad inicial que se adquiere cuando se tiene un vasco irritado a
+retaguardia, armado de una horquilla.
+
+
+
+
+XXVI
+
+
+Viene a mi memoria, envuelto entre los recuerdos de la Chacarita, el de
+uno de mis condiscípulos, tipo curiosísimo que en aquellos tiempos
+felices, ignorantes aún de los encuentros grotescos que nos
+proporcionaría el mundo, clasificábamos alternativamente con los nombres
+de "el loco Larrea" o "el loro Larrea". Queda entendido que he alterado
+su verdadero apellido, pues ignoro si vive aún, en cuyo caso tal vez no
+le sería grato figurar en estas páginas, a la manera de un coleóptero de
+museo. Era riojano; aunque de gran estatura, su cuerpo, sea por falta de
+armonía ingénita, sea por el corte de sus jacquets amplios, sin la menor
+curva en la espalda, presentando una línea recta geométrica desde el
+cuello hasta el ribete del faldón, ofrecía un conjunto tan desgraciado
+como insípido. La cara de Larrea era una obra maestra. En primer lugar,
+aquel rostro sólo se conservaba a costa de incesante lucha contra la
+cabellera, tupida y alborotada, pero eminentemente invasora. No puedo
+recordar la fisonomía de Larrea sin el arco verdoso que coronaba su
+frente estrecha, precisamente en la línea divisoria del pelo y el cutis
+libre. Era un depilatorio espeso, de insoportable olor, que Larrea se
+aplicaba, con una constancia benedictina, todas las noches, a fin de
+evitar los avances capilares de que he hecho mención. Pero Larrea
+sostenía que esa pasta era completamente ineficaz, a lo que alguno de
+los compañeros replicaba que era natural no ejerciera influencia sobre
+sus pelos de calabrote, habiendo sido fabricada para hacer desaparecer
+el ligerísimo "duvet" del brazo de las damas, según cantaba el
+prospecto. ¿Se echa acaso abajo un bosque de ñandubays con la ligera hoz
+que derriba los trigales? La nariz de Larrea presentaba esa forma
+arquitectónica que la envidia humana ha clasificado de "ñata"[8]; más
+abajo, de Este a Oeste, abarcando los límites visibles, se desenvolvía
+la boca de Larrea, siempre entreabierta, sin duda para dar ventilación a
+sus dientes como teclas de piano viejo, en color y dimensión.
+
+ [8] Dickens
+
+Larrea hablaba sin reposo, a todas horas, con todo motivo, lo que le
+había valido el ya mencionado calificativo de "loro". Pero cuando llegó
+a la Chacarita, notamos, alarmados, que aquella facundia inagotable
+había cesado y que Larrea, hosco, huraño, evitaba los juegos, los
+placeres comunes, no comía y pasaba todo el día tendido en su cama, en
+la que nos parecía oir durante la noche suspiros enormes como resoplidos
+de buey.
+
+¡Larrea amaba! Una tarde me confió que había entregado su corazón a una
+beldad cruel que no quería apercibirse del fuego que le consumía. Me
+pidió que no me burlara de él, porque era un asunto serio, que le tocaba
+de cerca lo más íntimo del alma. Alentado por mi cara de confidente de
+tragedia, de aquellos únicamente admitidos en la escena para dar la
+réplica corta y hábil que motiva una nueva tirada del héroe, Larrea
+llegó hasta leerme versos. Por fin, supe que el objeto de su pasión era
+una niña, hija de una "modesta" familia que habitaba a veinte cuadras
+de la Chacarita. ¡Ya lo creo! Era una chinita deliciosa de diez y ocho
+años, de carita fresca y morena, de grandes ojos negros como el pelo,
+sin más defecto que aquel pescuezo angosto y flaquito que parece ser el
+rasgo distintivo de nuestra raza indígena. Todos la conocíamos y más de
+uno hacía frecuentes pasadas a pie y a caballo, por delante de aquel
+rancho, alentado por locas esperanzas.
+
+Animé a Larrea cuanto pude, le dí mis consejos (porque los porteños
+éramos "censés" ser tenorios consumados), y, por fin, me anunció un día
+que había hecho relación con la familia y que habían organizado, de
+acuerdo, un baile para el sábado próximo, baile al que debíamos
+concurrir siete u ocho de nosotros, siempre que nos hiciéramos preceder
+por algunas libras de yerba y azúcar, algunas botellas de cerveza y
+ginebra, etc. Larrea me abandonaba la elección de los convidados y me
+pedía los acompañara al sitio de la fiesta, donde él se encontraría
+desde la primera hora.
+
+Como se comprende, era necesario escaparse.
+
+Comuniqué la nueva a Eyzaguirre, candidato nato a una partida semejante,
+avisé también al cojo Videla, uno de los muchachos más buenos y
+traviesos que he conocido; y--como habíamos tenido tiempo de
+prepararnos--el sábado, a las nueve de la noche, dejando cada uno en la
+cama respectiva (felizmente no estaban todas en el mismo cuarto) un
+muñeco con una peluca de crin, nos pusimos silenciosamente en marcha, a
+través de los potreros, llenos de un loco entusiasmo y forjando
+conquistas a millares.
+
+
+
+
+XXVII
+
+
+Larrea estaba ya allí. Ebrio de gozo, radiante dentro de su jacquet
+rectilíneo, había tomado la dirección de la fiesta y servía de bastonero
+con toda gravedad. Fuímos introducidos, agasajados, y pronto, al compás
+de la orquesta, limitada a una guitarra y un acordeón (los esfuerzos
+para obtener un órgano habían sido vanos), nos hundimos en un océano de
+valses, polkas y mazurkas, pues las damas se negaban a una segunda
+edición de la primera cuadrilla, que, a la verdad, había permitido al
+cojo Videla desplegar calidades coreográficas desconocidas y que después
+supimos habían sido inspiradas por una representación de "Orfeo" con que
+se había regalado en una noche de escapada.
+
+Después de cada pieza, obsequiábamos naturalmente a las damas con un
+vaso de cerveza, acompañándolas con una frecuencia alarmante para el
+porvenir. Larrea irradiaba de contento; había recitado sus versos,
+prometido otros y nos dejaba entrever que una cita flotaba en lo
+posible. Un gaucho viejo (le veo aún!), con una larga barba canosa, el
+sombrero en una mano y un vaso en la otra, gozaba como un bienaventurado
+desde la puerta donde se apoyaba. De tiempo en tiempo, cuando nos
+lanzábamos a un vals o una polka y que, obedeciendo a las necesidades de
+la armonía, llevábamos oprimidas a las compañeras, oíamos la voz alegre
+del viejo que repetía varias veces:
+
+--¡Que se vea luz, caballeros!
+
+La fiesta estaba en su apogeo y el italiano del acordeón, despreciando
+profundamente a su acompañante de la guitarra, hacía maravillas de
+ejecución, bajo ritmos caprichosos y excéntricos que llegaban vagamente
+a nuestros oídos, pues hacía rato que bailábamos al compás de una música
+interior, cuando, después de haber oído el galope de un caballo vimos
+aparecer a uno de los condiscípulos de la Chacarita en la puerta del
+rancho, con la fisonomía pálida que debía tener Daniel al entrar de una
+manera tan intempestiva en la sala del festín de Baltasar.
+
+--¡Muchachos, los han pillado! El celador me ha dicho que los busque y
+que si dentro de media hora no están en el dormitorio, va a dar cuenta
+al vicerrector.
+
+Todo esto, entrecortado por la fatigosa respiración. El buen compañero
+había robado uno de los caballos del quintero y por hacernos un servicio
+se había puesto en camino por entre barriales espantosos, pues los
+últimos días había llovido copiosamente. No había tiempo que perder y
+era necesario ponernos en marcha sin demora. El viejo nos ofreció su
+caballo, cuyas formas aéreas revelaban una dieta de treinta y seis horas
+por lo menos; se lo aceptamos agradecidos y tratamos de organizar la
+partida. Eramos siete en todo; dos treparon en las ancas del compañero
+que nos había traído el aviso, después de darle tiempo a que absorbiera
+una botella de cerveza íntegra--y los otros cuatros procuramos
+arreglarnos sobre el caballo del viejo que a todo trance pedía luz, como
+Goethe moribundo. Larrea, por darse tono delante de la chinita y
+sosteniendo que conocía una senda por donde nos llevaría sin
+embarrarnos, tomó la dirección, colocándose gravemente en la cruz.
+Detrás de él, un condiscípulo sumamente grueso, en seguida Eyzaguirre, y
+allá, al fondo, en el remoto extremo, precisamente en aquel plano
+inclinado que parece una invitación a resbalarse por la cola, yo,
+prendido de Eyzaguirre, como un mono a una reja.
+
+Cuando emprendimos la marcha, el dueño de casa, la novia de Larrea, las
+niñas todas, el gaucho viejo, hasta el italiano del acordeón, reían a
+carcajadas. Contestamos alegremente y fué en este momento que hice dos
+descubrimientos, de orden diferente, que me alarmaron; aquel caballo no
+tenía anca, sino un techo de media agua por lomo, de filoso mojinete, y
+Larrea poseía una _mona_ gigantesca!
+
+
+
+
+XXVIII
+
+
+La noche era obscura y amenazaba llover; encandilados aún, no sabíamos
+dónde estábamos, ni qué dirección habíamos tomado. Si nuestro raciocinio
+no hubiera sido alterado por causas conocidas, la seguridad impasible
+con que Larrea dirigía la bestia, nos habría estremecido.--Se me había
+encargado castigar, pues según las tradiciones recibidas, el foguista
+era siempre el del anca; hice presente que no había sujeto pasivo, por
+cuanto mis golpes se perdían en el aire, y propuse nos limitáramos, en
+las circunstancias, al sistema del talón.
+
+Aceptado el procedimiento, seguimos la marcha en las tinieblas; yo me
+sentía resbalar, resbalar sin descanso; aquel animal tenía en la punta
+de la cola algo que me atraía. En mi desesperación me aferraba a
+Eyzaguirre, quien me observaba a menudo que debía limitarme a agarrarle
+de la ropa, no encontrando plausible, como me lo declaró
+terminantemente, que mis dedos apretaran, a guisa de género, una sección
+de la parte carnosa que la naturaleza había previsoramente superpuesto a
+sus costillas.--El compañero gordo bufaba, oprimido entre Eyzaguirre y
+Larrea, y éste, sin cesar de hablar, protestando que nadie conocía el
+camino como él, aventuraba una que otra queja sobre la osteología de
+aquel animal.
+
+No veíamos a dos dedos de distancia y los compañeros del otro grupo
+habían desaparecido, sin duda por la sencilla razón de haber tomado el
+buen camino.--Habíamos conseguido--¡el cielo sabe a costa de qué
+esfuerzos y sufrimientos!--hacer tomar el trote a nuestra montura,
+cuando de pronto me sentí en el suelo, con todo el volumen de Eyzaguirre
+encima. Un choque se había producido y jinete y caballos habían venido
+por tierra.--"¡No es nada; es un alambrado!"
+
+Era la voz de Larrea, que estaba ya montado y nos invitaba a hacer otro
+tanto. Tratamos duramente al pobre conductor, que nos anunció estar
+_ahora_ seguro del camino, y, un tanto mohinos y maltrechos, emprendimos
+de nuevo la marcha.
+
+No habíamos andado media cuadra, cuando un grito sofocado de Larrea me
+hizo apercibir que me encontraba literalmente a _babuchas_ de
+Eyzaguirre, quien, a su vez, aplastaba al gordo, que, entre gemidos,
+estaba tendido a lo largo sobre algo informe que se debatía en el barro
+y que un ligero examen posterior reveló ser el cuerpo de Larrea.
+Habíamos caído en una zanja; el caballo, perdiendo el pie, se fué de
+boca, Larrea salió por sobre las orejas como una flecha del canal de una
+arbaleta, el gordo siguió la ley de la atracción y Eyzaguirre, no menos
+rápido en el descenso, me arrastró a la confusa masa. Había por lo menos
+dos pies de barro; cuando salí y Eyzaguirre y el gordo se pusieron en
+pie, nos precipitamos todos a sacar a Larrea, que no hablaba. Todas las
+soluciones de continuidad de su cara estaban revocadas por un lodo
+espeso y negro. Fué necesario sacudirle, lavarle el rostro con la última
+botella de cerveza que el gordo no había soltado en la catástrofe y
+sacarle el jacquet rectilíneo que pesaba dos arrobas.
+
+Entonces emprendimos a tanteo, a pie y en el horror de la profunda
+noche, aquella marcha legendaria, inaudita, en la que las zanjas eran
+endriagos, las tunas vestiglos y los ruidos de los insectos nocturnos
+coros de Porríganos y Kobolds.--Puck andaba por allí; nos parecía oir su
+risa silenciosa entre las brumas, confundiéndonos los rumbos y gozando a
+cada traspiés de la errante caravana... El caballo había quedado en la
+zanja para siempre. ¡Adiós las largas y melancólicas estadías en el
+palenque de la pulpería! ¡Adiós la marcha vacilante de la noche, cuando
+su dueño oscilaba como un péndulo sobre el recado! Una ligera
+perturbación en la línea del pescuezo le había hecho encontrar el reposo
+eterno! ¡Sea leve su recuerdo a la conciencia de Larrea!
+
+Por fin, a las primeras claridades del alba, al canto de los gallos
+matinales, el cuerpo exhausto y rendido, el alma agriada contra la
+pasión dantesca de Larrea, penetramos en nuestros cuartos y nos ayudamos
+fraternalmente a sacarnos la ropa. Sólo una bota de Eyzaguirre, con una
+tenacidad irritante, se resistió al empuje colectivo y es fama que diez
+horas más tarde solamente soltó su presa, vencida por la operación
+cesárea.
+
+
+
+
+XXIX
+
+
+Como escribo sin plan y a medida que los recuerdos vienen, me detengo en
+uno que ha quedado presente en mi memoria con una clara persistencia. Me
+refiero al famoso 22 de Abril 1863, en que _crudos y cocidos_ estuvieron
+a punto de ensangrentar la ciudad, los cocidos por la causa que los
+crudos hicieron triunfar en 1880 y recíprocamente. Yo era crudo y crudo
+_enragé_. Primero, porque mis parientes, los Varela, uno de los cuales,
+Horacio, era como mi hermano mayor, tenían esa opinión, según leía de
+tiempo en tiempo, en la "Tribuna"--y en segundo lugar, porque la mayor
+parte de los provincianos eran cocidos.--Queda entendido que yo me daba
+una cuenta muy vaga de mi manera de pensar, pero como había tenido que
+sostener mis opiniones a moquetes más de una vez, la convicción había
+concluído por arraigarse en mi espíritu.
+
+El día citado había una excitación fabulosa en el Colegio; después de
+muchas tentativas infructuosas, conseguimos escaparnos dos o tres y nos
+instalamos en la calle Moreno. Fué allí donde presencié por primera vez
+en mi vida un combate armado entre dos hombres, que me hizo el mismo
+efecto que más tarde sentí en una corrida de toros, de la que salió mal
+herido el primer espada. Los dos combatientes eran hombres del pueblo y
+estaban armados, uno de una daga formidable, mientras el otro manejaba
+con suma habilidad un pequeño cuchillo que apenas conseguíamos ver: tal
+era el movimiento vertiginoso que le imprimía.--Mi primera intención fué
+huir, pero tuve vergüenza, porque uno de mis compañeros, que tenía fama
+de bravo en el Colegio, se había acercado, por el contrario, para
+presenciar más cómodamente la lucha. Duró poco tiempo, porque la
+habilidad triunfó de la fuerza y el hombre de la daga, dando un grito
+desgarrador, cayó al suelo con el vientre abierto de un enorme tajo.--El
+heridor huyó; yo debía estar muy pálido, porque recuerdo que durante un
+mes el grito del caído vibró en mi oído.
+
+Pronto nos mezclamos con unos hombres que traían un pañuelo al cuello y
+que habían desalojado a un pequeño grupo de cocidos que estaban cerca de
+la confitería del "Gallo".--Pero el rumor de lo que pasaba dentro, nos
+hacía arder por penetrar en el recinto de la Legislatura.--¡Imposible!
+
+Entonces, de común acuerdo y comprendiendo que era allí donde se
+desenvolvían las escenas más interesantes, resolvimos reingresar al
+Colegio y llegar a la Legislatura por las azoteas. Lo hicimos así y a
+favor del tumulto que entre los claustros se notaba, ganamos el techo y
+como gatos nos corrimos hasta dominar el patio de la Legislatura.
+
+Al primero que ví fué a Horacio Varela, tranquilo, sonriendo y apoyado
+en sus muletas. Así que me conoció, me pidió fuera inmediatamente a su
+casa a avisar a la familia que no volvería hasta tarde, que no temieran,
+etc.--"Pero no puedo salir, Horacio; no me dejan". La verdad era que
+había trabajado tanto por llegar a mi punto de observación y esperaba
+que en aquel patio tuvieran lugar cosas tan memorables, que lanzaba ese
+pretexto, harto plausible, para quedarme allí.--"Un estudiante a quien
+no dejan salir, pobrecito! ¿Entonces ustedes ya no saben escaparse?"--Yo
+habría podido contestar que lo hacía con una frecuencia que ponía a
+cubierto de semejante reproche; pero preferí la acción y desaparecí.--Me
+escapé con éxito, corrí a casa de Horacio, tranquilicé la familia, volví
+al Colegio y, jadeante, extenuado, ocupé nuevamente mi sitio de
+observación, de donde dí cuenta a Horacio de mi comisión.--En ese
+momento un gran número de diputados salieron al patio; muchos abrazaban
+a un hombre calvo, de muy buena cara, con una gran barba negra, el cual,
+después, supe había sido miembro informante, desplegando una serenidad
+de ánimo admirable.--Era el Dr. D. Manuel Aráuz, a quien debíamos todos
+tener más tarde tanto cariño bajo el apodo afectuoso de "viejo Laguna".
+
+Cuando leo en la historia la narración del entusiasmo ardiente de los
+estudiantes en la Politécnica y la Normal en 1815 y 1830, el arranque
+impetuoso de los estudiantes españoles en la guerra de la Independencia,
+abandonando Salamanca para unirse al Empecinado, a D. Juan Porlier, el
+cura Merino, el heroísmo de los jóvenes alemanes en 1813 y 1814,
+brotando de los subterráneos de la _Tugendbund_ para caer en los campos
+de Leipzig, de la muerte gloriosa de Koerner, cuando leo esos rasgos, me
+los explico perfectamente.--Hay en los claustros un ansia de acción
+indescriptible; la savia hirviente de la juventud irrita la sangre,
+empuja, excita, enloquece. Se sueña con grandes hechos; la lucha
+enamora, porque implica la libertad.
+
+También nosotros formamos parte de las gloriosas filas del batallón
+Belgrano que fué a ofrecer su sangre y a pedir un puesto en la
+vanguardia del General Mitre, al estallar la guerra del Paraguay. Yo fuí
+soldado del Dr. D. Miguel Villegas; era cuanto podía exigirse de mi
+patriotismo: servir a las órdenes de un profesor de la Universidad, que
+enseñaba filosofía por Balmes y Gérusez!
+
+
+
+
+XXX
+
+
+Es tiempo ya de dar fin a esta charla, que me ha hecho pasar dulcemente
+algunas horas de esta vida triste y monótona que llevo.--Pero al
+concluir me vienen al espíritu los últimos tiempos pasados en la prisión
+claustral, cuando ya la adolescencia comenzaba a cantar en el alma y se
+abría para nosotros de una manera instintiva un mundo vago, desconocido,
+del que no nos dábamos cuenta exacta, pero que nos atraía secretamente.
+No nos lo confesábamos al principio unos a otros; la vida de reclusión,
+las lecturas disparatadas y sin orden, el alejamiento de la familia, de
+la sociedad y, sobre todo, cierto prurito de estudiantes, nos inclinaba
+a un escepticismo amargo y sarcástico, ante el cual no había nada
+sagrado.--Eramos ateos en filosofía y muchos sosteníamos de buena fe las
+ideas de Hobbes. Las prácticas religiosas del Colegio no nos merecían
+siquiera el homenaje de la controversia; las aceptábamos con suprema
+indiferencia.
+
+En una confesión general, sin embargo, tuve la veleidad de resistirme.
+Obligado a ir al confesionario, dije abiertamente al sacerdote que
+estaba tras de la reja que no creía una palabra de esas cosas y que, por
+lo tanto, era de su deber no obligarme a mentir. El confesor dió cuenta
+inmediatamente; fuí llamado, insistí y recogí por premio de mi lealtad
+de conciencia pasar en el encierro los tres días de comilonas y huelga
+que sucedían a la comunión.
+
+Al año siguiente mis ideas se habían hecho más prácticas; nos reunimos
+unos cuantos y confeccionamos una lista de pecados abominables,
+estupendos, en que figuraba todo el repertorio de un libro de examen de
+conciencia que nos habían dado para prepararnos.--Nos dieron penitencias
+atroces, como ser levantarnos a media noche en invierno y salir desnudos
+al claustro, arrodillarnos sobre las losas y rezar una hora; esto
+durante tres meses. A buen seguro que, en caso de obediencia, la
+pulmonía habría dado bien pronto cuenta de nosotros.--Pero aquí quiero
+hacer una declaración sincera que pinta bien esos escepticismos
+primaverales. Llegado el día de la comunión, que se hacía con gran pompa
+en el altar mayor, fuí obligado a ir a hincarme con tres o cuatro
+compañeros y a esperar mi turno.
+
+Un resto de altivez intelectual, una reacción violenta dentro de mí
+mismo, me hizo considerar una repugnante apostasia de mis ideas y una
+burla indigna de la religión, aceptar aquéllo.--Así, cuando el sacerdote
+se inclinó sobre mí, le miré bien en los ojos y le dije quedo: "paso,
+padre". Hizo un ligero movimiento de sorpresa; pero cuando se
+reincorporó, yo ya me había dado vuelta y salido de la fila, llevando el
+pañuelo en la boca, como si realmente hubiera recibido la hostia. No me
+delató.
+
+
+
+
+XXXI
+
+
+Pero la juventud venía y con ella todas las aspiraciones
+indefinibles.--La música me cautivaba profundamente.--Recuerdo las
+largas tardes pasadas mirando tristemente las rejas de nuestras ventanas
+que daban a la libertad, a lo desconocido, y oyendo a Alejandro Quiroga
+tocar en la guitarra las vidalitas del interior, los tristes y monótonos
+cantos de la campaña y las pocas piezas de música culta que conocía. Aun
+hoy me pasa algo curioso que, en ciertos momentos, me lleva
+irresistiblemente a aquellos tiempos. Una tarde, Alejandro se puso a
+tocar, sentado en su cama, una marcha lenta y plañidera, pero de un
+ritmo marcado y cariñoso al oído. Yo me había colocado en el borde de la
+ventana, aprovechando la última luz del día, para continuar la lectura
+de la "Conquista de Granada" de Florián, que me tenía encantado. Había
+llegado en ese instante al momento en que Boabdil se despide con los
+ojos arrasados en lágrimas, desde lo alto de una colina, de la dulcísima
+ciudad de los mármoles y las fuentes, los amores y los perfumes. Me
+pareció que la música que llegaba a mis oídos era la voz misma del
+infortunado monarca y dí a aquella melodía sollozante el nombre de "el
+adiós del rey moro", que Alejandro le conservó. Más tarde, hoy mismo,
+cada vez que en un libro encuentro una referencia al mísero fin de la
+dominación árabe en España, los acordes de la marcha pesarosa cantan en
+mi memoria.--Así se explica esa preferencia llena de misterio que
+algunos hombres sienten por ciertos trozos de música, indiferentes para
+los demás. Los han oído por primera vez en un momento especial, la
+impresión se ha confundido con todas las que entonces se grabaron en el
+alma y por una afinidad íntima y secreta, una sola fibra que se
+estremezca en un rincón de la memoria, despierta a todas aquellas con
+que está ligada. Un hombre, sentado al piano, puede rehacer, para él
+solo, toda la historia de su vida moral, haciendo brotar del teclado una
+serie de melodías, escalonadas en sus recuerdos...
+
+
+
+
+XXXII
+
+
+Sentíamos también necesidad de cariño; las mujeres entrevistas el
+domingo en la iglesia, los rostros bellos y fugitivos que alcanzábamos a
+vislumbrar en la calle, desde nuestras altas ventanas, por medio de una
+combinación de espejos, nos hacían soñar, nos hundían en una
+preocupación vaga e incierta, que nos alejaba de los juegos infantiles
+del gimnasio, de las viejas y pesadas bromas de costumbre. Las amistades
+se habían estrechado y circunscripto; solíamos pasar las horas muertas,
+haciéndonos confidencias ideales, fraguando planes para el porvenir,
+estremeciéndonos a la idea de ser queridos como lo comprendíamos y por
+una mujer como la que soñábamos.--Por primera vez en estas páginas,
+nombro a César Paz, mi amigo querido, aquel que me confiaba sus
+esperanzas y oía las mías, aquel hombre leal, fuerte y generoso, bravo
+como el acero, elegante y distinguido, aquel que más tarde debía morir
+en el vigor de la adolescencia por uno de esos caprichos absurdos del
+destino, que arrancan del alma la blasfemia profunda!...
+
+¡Qué vida de agitación! ¡Qué pesado era el libro en nuestras manos y qué
+envidia se levantaba en el corazón por el estudiante libre de la
+Universidad, tan despreciado antes y que hoy veíamos pasar, con el
+corazón sombrío, radiante en su elegancia, en su traje, en la
+incomparable soltura de sus maneras!
+
+Porque empezábamos tristemente a conocernos. La mayor parte de nosotros
+éramos pobres y nuestras madres hacían sacrificios de todo género por
+darnos educación. Muchas veces nuestras ropas eran cosidas por sus
+propias manos y por muchos años hemos ostentado sacos como bolsas y el
+clásico jacquet _crecedero_, aquel que, despreciando el efímero
+presente, sólo tiene en vista el porvenir.--Pero ¿qué nos importaba?
+Eramos filósofos descreídos y un tanto cínicos, nos revolcábamos en el
+gimnasio, y el eterno botín de doble suela, ancho y largo, nos permitía
+correr como gamos en el rescate. Usábamos el pelo largo y descuidado,
+teníamos, en fin, esa figura desgraciada del muchachón de quince años,
+que empieza a salir de la infancia, sin llegar a la virilidad. Eramos,
+con todo, felices y despreocupados.
+
+
+
+
+XXXIII
+
+
+Pero los diez y ocho años se acercaban. Los días de salida hacíamos
+esfuerzos inauditos por arreglarnos lo mejor posible, abandonando muchas
+veces la empresa con desaliento, vencidos por la exigüidad del
+guardarropa.--¡Qué amarguras, qué sufrimientos, aquellos domingos a la
+noche, cuando al volver al Colegio pasábamos frente a los teatros y
+veíamos en el peristilo una multitud de jóvenes, algunos conocidos
+nuestros, los externos felices, bien vestidos, con sus guantes
+flamantes, y saludando con una gracia, para nosotros insuperable, a las
+bellas damas que venían al espectáculo!
+
+En cuanto a mí, recordaba bien que de los ocho a los doce años no había
+faltado casi una noche a la Opera; mi padre me llevaba siempre consigo.
+Era, pues, un _dilettante_ de raza y tradición; Tamberlik me había
+acariciado y la incomparable Madame Lagrange, aquella artista con un
+corazón a la Malibran, se había entretenido en hacerme charlar durante
+los entreactos en su camarín, a donde solía llevarme mi hermano
+Jacinto.--Y hoy, que era hombre, que podía apreciar todas aquellas
+bellezas que habían encantado a mi padre y que flotaban en mi memoria
+como una nube, tenía que volverme triste y solo al Colegio, dando la
+espalda al mundo de la luz!
+
+Una noche no puede resistir al pasar frente al Colón; ví entrar a un
+pariente amigo con su familia; comprendí que tenía un palco donde
+meterme medio escondido y tomando mi entrada penetré bravamente, un poco
+pálido, por la convicción profunda de que todo el mundo me observaba.
+
+El pariente tenía felizmente un palco bajo y obscuro de la ochava;
+llamé, me resistí con energía a las sillas de adelante y acurrucándome
+en el fondo, lancé una mirada investigadora a la platea. Yo sabía que el
+Vicerrector era un melómano decidido; en efecto, a poco le descubrí en
+las tertulias. De un lado cierta irritación por su presencia, mientras
+nos confinaba en el claustro tan cruelmente y de otro el temor que me
+descubriese, me agitaron un momento. Pero bien pronto todo eso
+desapareció y la luz, la música, ese curioso y penetrante ambiente de
+los teatros de buen tono, la proximidad de una criatura idealmente
+bella, que estaba en el palco, sus ojos dulces como un pedazo de cielo,
+su voz tímida y armoniosa, aquel color diáfano, transparente, sombreado
+a cada instante por un tenue velo de púrpura, esa emanación exquisita de
+la pureza, de la inocencia y de la gracia, que subyuga en todas las
+edades, todo en un encanto misterioso se apoderó de mí por completo.
+Quince años han pasado sobre mi cabeza desde aquella noche, quince años
+bien llenos y agitados; pasarán veinte más y no perderé ese recuerdo
+suave y melancólico, que trae a mi alma la impresión fresca de las
+primeras emociones puras de mi juventud.--Sonrío a veces al recordar mi
+idilio adolescente, los entusiasmos de mi espíritu, ese estado de
+sensibilidad enfermiza, la necesidad imperiosa que sentía de hacer
+versos, mi desesperación por no poder medir una cuarteta, las páginas
+enteras desgarradas con desaliento, las cartas ideales, que jamás debían
+llegar a su destino, en las que derramaba todos mis sueños y
+esperanzas! La veía en todas partes, en todas la buscaba. Me parecía
+inútil obtener su cariño; el mío me bastaba, me elevaba, me daba
+intensidad al espíritu, fuerza a la voluntad, brillo a la imaginación,
+nobleza al corazón. Cambié de carácter; fuí dulce, afable, perdí la
+ironía amarga con compañeros, dejé en paz los ridículos ajenos; me
+observaba, me corregía, me mejoraba...
+
+De nuevo sonrío a través de los años; pero quisiera volver a esas horas
+incomparables, a esa explosión de la savia, trepando al árbol al son de
+los cantos primaverales y desenvolviéndose en hojas, en flores, en
+perfumes! Quisiera volver a amar como amé entonces y como sólo entonces
+se ama, puro el corazón, celeste el pensamiento!...
+
+Todo pasó en el rápido correr del tiempo; pero la figura deliciosa, a la
+que los años han circundado de esa atmósfera vaporosa que da Murillo a
+sus vírgenes, queda fija allá en el pasado, cerniéndose al principio de
+la ruta, como una luz ideal!...
+
+
+
+
+XXXIV
+
+
+Hay que caer a la tierra y recordar que, de una u otra manera, tenía que
+entrar en el Colegio.--Poco antes del último acto salí, corrí a la
+puerta que da sobre el atrio de San Ignacio, me saqué el paletot, golpeé
+fuerte y cuando el viejo portero preguntó quién era, imité la voz del
+Vicerrector y una vez la puerta abierta, abatí la vela que el cerbero
+traía en la mano con un golpe de mi sobretodo, le eché una zancadilla
+que dió con él en tierra, y antes que volviera de la sorpresa, ya corría
+yo por esos claustros como una exhalación.
+
+Pero la hora había sonado para mí. Los castigos me irritaban, los
+consejos me ponían en un estado de nervios insoportable: no podía
+continuar en el Colegio. Pasaba los días enteros ideando medios para
+escaparme, a veces con riesgo de la vida, como cuando nos deslizábamos,
+con un compañero fiel, por una cuerda flotante que los albañiles dejaban
+durante la noche en el edificio que se construía entonces sobre la calle
+Moreno.--Los exámenes estaban encima y no abría un libro. Había perdido
+la emulación por completo; las glorias de clase me parecían ridículas y
+no habría dado un paso por recuperar el puesto de honor al que estaba
+habituado y que sentía escapárseme de entre las manos.--Al fin triunfé,
+y una mañana radiante se me abrieron para siempre aquellas puertas, en
+cuyos umbrales hubiera entonces sacudido mi planta como el numida.
+
+Y, sin embargo, ¡cuántas cosas dejaba allí dentro! Dejaba mi infancia
+entera, con las profundas ignorancias de la vida, con los exquisitos
+entusiasmos de esa edad sin igual, en la que las alegrías explosivas, el
+movimiento nervioso, los pequeños éxitos reemplazan la felicidad, que
+más tarde se sueña en vano!
+
+Abandonaba el Colegio para siempre y, abriendo valerosamente las alas,
+me dejaba caer del nido, en medio de las tormentas de la vida.
+
+
+
+
+XXXV
+
+
+Muchos años más tarde, volví a entrar un día al Colegio; a mi turno, iba
+a sentarme en la mesa temible de los examinadores. Al cruzar los
+claustros, al ver mi nombre al pie de algunos dibujos que aun se
+mantenían fijos en la pared, con sus modestos cuadros negros; al pasar
+junto a mi antiguo dormitorio, teatro de tantas y tan renombradas
+aventuras; al cruzar frente a la puerta sombría del encierro, que por
+primera vez recibió una mirada cariñosa de mis ojos; al ver el grupo de
+estudiantes tímidos, callados, que en un rincón procuraban penetrar mi
+alma y leer en mi cara sus futuras clasificaciones; al estrechar la mano
+de mis compañeros de hoy, mis maestros de otro tiempo; al respirar, en
+una palabra, aquel ambiente que había sido mi atmósfera de cinco años,
+sentí una impresión extraña, grata y dulce, y una vaga melancolía me
+llevó por un momento a vivir la vida del pasado.
+
+Me lancé a todos los viejos rincones conocidos y al pasar, bajo las
+bóvedas del claustro, se levantaban mis recuerdos, obedientes a una
+evocación simpática. Aquí, me decía, el buen Cosson, tan afectuoso, tan
+justo, nos leía las elegías de Gilbert con un entusiasmo sincero o nos
+recitaba la tirada de "Théramène" sin mirar el libro; aquí fué donde el
+profesor Rossetti, encantado de mi exposición, me predijo que sería un
+ingeniero distinguido, si perseveraba en las matemáticas, para las que
+había nacido; en aquel banco expuse a Puiggari mi deplorable conferencia
+sobre el iodo, que destruyó todas sus esperanzas de verme convertido en
+un Lavoisier; en este sitio memorable fuí sostenido por M. Jacques,
+cuando, habiendo sido llamado a dar examen de francés ante el doctor
+Costa, ministro de I. P., me tocó en suerte traducir a primera vista el
+"Incendio de Moscou" de M. de Ségur y me trabé en descomunal batalla con
+Larsen sobre la significación de la palabra "tôle"; aquí Jacques me dijo
+que era un imbécil, pero que tenía razón, cuando sostuve ante él, en una
+discusión con un compañero, que este título de un capítulo de La
+Bruyére, "Les esprits forts", no debía traducirse por: "Los espíritus
+fuertes"; en aquel rincón me batí una tarde con denuedo contra un
+muchacho Arriaza, quien, si bien sacó del combate la nariz demolida y
+con una forma pintoresca, me dejó ciego por una semana; en este escaño
+se sentaba mi madre, me tomaba las manos, me acariciaba con sus ojos
+llenos de lágrimas, me apretaba contra sí, y al fin, cuando la noche
+caía y era necesario separarnos, me dejaba su alma en un beso... y diez
+pesos en la mano, que yo corría a convertir en cigarros en la portería;
+aquí fué donde el padre Agüero pilló al alba a Adolfo Saldías, que
+volvía de una escapada y a la luz de la luna que entraba por los
+cristales del gimnasio, lo hizo arrodillar en el claustro helado y pedir
+perdón de su delito, mientras yo, con el mate en la mano y tras la
+puerta entreabierta del dormitorio del anciano, contemplaba el cuadro,
+poniendo la ausente barba en remojo; he aquí el cuarto famoso donde fué
+introducida por engaño la sirviente que traía la ropa limpia al "mono"
+Latorre, sufriendo las excesivas galanterías de los circunstantes,
+mientras el referido "mono", amarrado al pie de un lecho, ofrecía el
+espectáculo confuso de un sátiro enardecido llorando a lágrima viva...
+
+--Los exámenes van a comenzar, doctor. Sólo a usted se espera.
+
+--Voy al momento.
+
+
+
+
+XXXVI
+
+
+¡Ah! he aquí el cuarto de Eyzaguirre, aquel informe "maremagnum" del que
+éramos pilotos expertos.
+
+En esa ventana asamos una noche memorable las aves robadas en el corral
+de la despensa, aves sagradas para nosotros y que jamás figuraron en la
+mesa del refectorio; allí el salón de los exámenes escritos, donde
+algunos jóvenes valerosos entraban llevando el enorme Ganot distribuído
+por capítulos en todo el cuerpo y conociendo la topografía del terreno
+como César los campos de Munda; la fuente me saluda, la fuente de pico
+recto, la fuente que era necesario conquistar a puñetazos, porque el
+compañero que esperaba, interrumpía a menudo la absorción haciéndola
+intermitente, por medio de la broma llamada del "ternero mamón"; aquí un
+condiscípulo querido de todos nosotros, que temíamos no pasara en el
+examen escrito, nos dió una minuciosa explicación de cómo había
+repartido sus fuerzas para el combate; en la nuca, entre camisa y
+camiseta, los capítulos de "La Inteligencia", salvo "La Razón", que, muy
+bien doblada, se ocultaba bajo el cuello, unida a la corbata por un
+alfiler; entre el elástico del botín derecho, "La Sensibilidad",
+formando "pendant" en el izquierdo "La teoría de las facultades del
+alma"; en un falso bolsillo del pantalón, "La Voluntad", excepto el
+"Libre Albedrío" que ocupaba un sitio indigno de su importancia
+filosófica; y allí, sobre el estómago, a mano, como puñal de
+misericordia, como recurso extremo, el "Discurso sobre el método", que,
+bien manejado, es un proteo multiforme, apto para satisfacer el programa
+entero...
+
+--Señor doctor, le están esperando...
+
+--Voy, voy al momento.
+
+¡Cuánta sonrisa en aquellas caras juveniles, si hubieran leído las cosas
+que llenaban mi alma y dádose cuenta de las impresiones bajo las cuales
+ocupaba mi silla de examinador!
+
+Decían las cosas que en otro tiempo yo había dicho; usaban las mismas
+estratagemas que yo había empleado y se lanzaban a cuerpo perdido en las
+partes de la bolilla que les eran conocidas, evitando con una habilidad
+de pilotos consumados las arcanas secciones no holladas por sus ojos
+infantiles. ¡Con qué elasticidad el compañero de atrás hacía de mimbre
+su cuerpo, alargaba el pescuezo como una girafa y llamando en su auxilio
+la voz más susurrante, "soplaba" con coraje! Yo nada veía, nada quería
+ver. Mis preguntas envolvían clara y precisa la respuesta cuando el
+discípulo era flojo, y con una sonrisa animadora, impulsaba a
+desenvolver su charla graciosa y ligera al que, habiendo estudiado,
+quería lucir su ciencia. Ciencia divina, superficial, epicúrea, ciencia
+de un adolescente griego, explicando a su manera infantil los mitos
+homéricos, ciencia deliciosa que flota como un sueño en la región de la
+teoría, borrándose al mes siguiente, porque no tiene la mordiente áspera
+de la experiencia propia!
+
+Y así pasaba ante mis ojos la filosofía y la historia, serena, olímpica,
+a la manera de Hesiodo, saliendo de aquellos labios puros, como el
+reflejo de leyendas de otros tiempos, en mundos distintos del que nos
+rodea. ¡Con qué placer, entre mis examinandos, encontraba un cartaginés
+endurecido, ardiente admirador de Aníbal, que tal vez había llegado,
+como yo en las horas pasadas, pesaroso y triste a las páginas de Zama!
+¡Cómo sonaba en mi alma el entusiasmo por las cruzadas, y con qué viveza
+venía a mi memoria el largo discurso de Pedro el Ermitaño, que yo había
+compuesto en la clase de retórica!... Los muchachos sonreían y corría la
+voz eléctrica de que yo era un examinador insuperable. No sabían que les
+habría abrazado a todos y que al más imbécil hubiera dado el máximum con
+el alma contenta y la conciencia tranquila!
+
+Más tarde dictaba una cátedra de historia en la Universidad. Muchas
+veces, al final de mi conferencia, notaba en las caras de mis
+discípulos, siempre cultos y atentos conmigo, una ligera expresión de
+cansancio que me contagiaba. Era una época en que vivía agobiado por el
+trabajo; a más de mi cátedra, dirigía el Correo, pasaba un par de horas
+diarias en el Consejo de Educación, y sobre todo, redactaba "El
+Nacional", tarea ingrata, matadora si las hay. Así, solía llegar a clase
+fatigado y cuando el tema no era interesante, mi palabra salía pálida y
+difícil. Pero la campana del Colegio Nacional estaba allí! Desde el aula
+la oía fácilmente y a sus primeros ecos recordaba mis horas de
+estudiante, el ansioso anhelo por salir de la clase, miraba mis alumnos
+fatigados y cortaba familiarmente la conferencia. En otras ocasiones el
+eco de la campana me servía de excitante y si alguna vez salieron mis
+discípulos contentos, ignoraban que lo debían al vago sonido que me
+traía los más dulces recuerdos de mi infancia, mis ambiciones de
+estudiante, mi esfuerzo por ocupar el primer puesto y la memoria del
+gran maestro que nos hizo amar el estudio y la ciencia.
+
+Sí, amar el estudio; a esa impresión primera debemos todos los que en el
+Colegio Nacional nos hemos educado, la preparación que nos ha hecho
+fácil el acceso a todas las sendas intelectuales. Se pueden emprender
+los estudios superiores en cualquier edad; los preparatorios, no. Es
+necesaria la disciplina que sólo se acepta en la infancia, la dedicación
+absoluta del tiempo, el vigor de la memoria, nunca más poderoso que en
+los primeros años, la emulación constante y la ingenua curiosidad. Mucho
+se olvida más tarde, el tecnicismo, el detalle; pero a la menor
+concentración intelectual los caracteres perdidos en el fondo de la
+memoria reaparecen con la claridad de las líneas de un palimpsesto ante
+un reactivo que borra el último trazado. En una semana, un hombre
+regularmente dotado, puede estudiar a fondo una cuestión de derecho;
+pero si no tiene una preparación sólida, si no ha ejercitado su espíritu
+en los largos años de bachillerato, la expondrá como un notario, jamás
+como un jurisconsulto. Falta de ideas generales, mis amigos.
+
+Yo diría al joven que tal vez lea estas líneas paseándose en los mismos
+claustros donde transcurrieron cinco años de mi vida, que los éxitos
+todos de la tierra arrancan de las horas pasadas sobre los libros en los
+primeros años. Que esa química y física, esas proyecciones de planos,
+esos millares de fórmulas áridas, ese latín rebelde y esa filosofía
+preñada de jaquecas, conducen a todo a los que se lanzan en su seno a
+cuerpo perdido.
+
+Bendigo mis años de Colegio, y ya que he trazado estos recuerdos, que la
+última palabra sea de gratitud para mis maestros y de cariño para los
+compañeros que el azar de la vida ha dispersado a todos los rumbos.
+
+ 1881.
+
+
+
+
+ PROSA LIGERA
+
+ _Gallicæ Constructiones_
+
+
+
+
+ ESPAÑA
+
+
+
+
+Una visita de Núñez de Arce
+
+
+Hace doce años, era yo ministro argentino en Madrid. Un día un criado me
+anunció que el señor Presidente del Ateneo me hacía preguntar si podía
+recibirle. En el acto dí orden de introducirle. Respetaba al Ateneo de
+Madrid como se respetan las cosas que se temen y ese respeto de mi parte
+justificaba el origen presunto de todas las religiones humanas. A pesar
+de mis aficiones literarias, como suponía honestamente que el gobierno
+argentino no me habría nombrado su representante para darme ocasión de
+desplegar mis talentos estéticos o mis facultades de estilo, sino para
+estudiar los problemas políticos o económicos de interés nacional, mis
+esfuerzos habían tendido a tener una actuación eficaz y activa en el más
+alto mundo social y en los círculos más influyentes de la política del
+momento. Así es que conocía--o por lo menos trataba--a muy pocos de los
+representantes del mundo de las letras. Fuera de Castelar, más político
+que literato y dulcemente afectuoso siempre con todos nosotros los
+americanos,--de don Juan Valera, a quien encontraba con frecuencia en el
+mundo diplomático al que él también pertenecía,--de Menéndez Pelayo, con
+quien comía a menudo en los clásicos jueves de nuestro buen amigo Bauer,
+muchas veces, por feliz azar para mí, al lado uno del otro,--de Grilo, a
+quien conocí en casa de Tamames y que nos encantaba en nuestras
+deliciosas correrías por Sevilla,--no había hablado, repito, ni conocía,
+tan sólo fuera de vista, a los demás altos representantes del
+pensamiento español.
+
+"¿Quién será, me decía, este señor Presidente del Ateneo de Madrid? Yo
+debía saberlo y precisamente por eso no le hago preguntar por su nombre.
+El Ateneo, por lo demás, es la primera institución literaria de España,
+y sus altibajos coinciden con la exaltación o la depresión del espíritu
+público de este país. No sé lo que este señor Presidente vendrá a
+pedirme, pero hay que tratarle bien, porque..."
+
+En esto estaba de mi soliloquio, cuando la puerta de mi escritorio se
+abrió, dando paso a un hombre pequeño, delgado, tan distinguido en su
+traje, en su fisonomía y en su expresión, que no pude, en el primer
+momento, darme cuenta ni de cómo estaba vestido, ni de qué cara tenía,
+ni de lo que era o podía ser.
+
+--Señor, me dijo con una voz reposada y serena, a la que daba un valor
+que me sorprendió, la manera de mirar de sus ojos grandes, claros y
+tranquilos, soy Presidente del Ateneo y vengo a pedir. El Ateneo, entre
+otros achaques, tiene aquel que más nos seduce a todos, el de acercar
+hasta confundir el alma española con el alma hispanoamericana. Vamos en
+breve a celebrar una fiesta precursora de la gran solemnidad del
+centenario de Colón y vengo a pedir a Vd. (aquí un par de frases amables
+y muy lisonjeras para mí) que quiera honrarnos encargándose de una de
+las conferencias que se harán en el Ateneo con este motivo.
+
+--Señor Presidente del Ateneo, antes de todo, ¿quiere Vd. tener la
+bondad de decirme con quién tengo el honor de hablar?
+
+--Gaspar Núñez de Arce, señor.
+
+Me puse de pie como movido por un resorte y un poco confuso, me incliné
+profundamente. A pesar de mi alejamiento voluntario de los centros
+literarios de Madrid, había dos hombres que deseaba vivamente conocer:
+Núñez de Arce y Pereda. Al primero por su inspiración gentil, vibrante y
+generosa, por el ropaje suntuario de su lengua opulenta, lengua mía, de
+mis padres y de mi raza, por la nobleza tradicional de su carácter, por
+la pregonada sencillez de su vida armoniosa. A Pereda, porque un día,
+allá por 1884, en la opaca tristeza germánica de Carlsbad, había
+recibido un paquete de libros acompañados por una grata carta de Martín
+García Mérou, que enviaba a su antiguo jefe y siempre amigo, algunos
+libros españoles, entre otros la _Sotileza_ del escritor de la Montaña;
+lo había empezado a leer, lo había devorado y había contestado al que
+tal regalo me había hecho, una carta entusiasta y cariñosa que García
+Mérou envió a Pereda, quien me hizo decir que tenía en España dos brazos
+abiertos que me esperaban. Pero mi hombre estaba constantemente metido
+en Santander (decir que en ese tiempo meditaba _Peñas arriba_, esa
+maravilla, sin que yo lo supiera, para ir a rogarle me hiciera visitar
+el teatro de ese drama admirable!) y cuando venía a Madrid, lo hacía tan
+callandito, que los diarios anunciaban su llegada el día de su partida.
+
+Y ahora, de pronto, sin sospecharlo, tenía en mi casa, a mi lado, _para
+mí solo_, a Núñez de Arce! Le tomé la mano, le dije que hasta entonces,
+al hablar conmigo, sólo había hablado con un particular, pero que ahora
+me ponía el uniforme diplomático, le recordaba que estaba reconocido en
+mi carácter de representante de mi país por Su Majestad (Q. D. G.), que
+en mis credenciales mi gobierno pedía al de España--y por consiguiente
+a todos los españoles--que prestaran fe a mis palabras--y que, por lo
+tanto, le pedía la suya al manifestarle la gratitud profunda de todos
+mis compatriotas que habían tenido la fortuna de leerle, por los puros y
+levantados goces de orden intelectual y moral, encontrados en las
+estrofas de sus cantos admirables, en los que, bajo formas nuevas e
+impecables que hacían valer el viejo idioma, se levantaban, sobre el
+chato horizonte moderno, todas las nobles ideas, todos los instintos
+generosos, todas las actitudes valientes, hasta la duda misma, que
+animan a pensar que el alma humana es algo más que una resultante
+fisiológica. Le hablé de sus poemas, de sus dramas, de sus trabajos
+anunciados--y el poeta, ante mi acento sincero, me escuchaba con placer,
+entretenido, quizá, en oir el elogio de su obra, hecho en algo, para él,
+como un idioma extraño, en el que la construcción de la frase, la
+cadencia del período, hasta el valor de las consonantes, parecía dibujar
+vagamente, no ya el español del pasado, petrificado allá en Levante en
+labios de los descendientes de moros y judíos, sino un castellano del
+porvenir, ágil, vivo, un español americano, en una palabra, listo
+siempre a jinetear, sin estribos, la mismísima gramática.
+
+Nos pusimos a charlar o, mejor dicho, le hice hablar larga, afectuosa y
+abiertamente, suscitándole nuevos temas, así que veía que el anterior
+iba a agotarse. Así hablamos mucho de arte, un poco de política, a
+raudales del pasado español y del porvenir americano. Y a medida que los
+juicios del poeta se condensaban en frases no cuidadas, pero claras y de
+elegante movimiento, me abandonaba al placer de contemplar ese espíritu
+ecuánime, cuyas raíces iban a beber la fresca savia que le animaba,
+allá en las regiones donde el corazón encierra la bondad, la ternura, el
+entusiasmo y la fe, sin que ninguna se extraviara para ir a aspirar la
+ponzoña del odio o de la envidia.
+
+Y el tiempo corría, la América y la España misma se habían agotado y,
+desaparecidos los Pirineos, entrábamos como conquistadores, a través del
+Rosellón, en vieja tierra de Francia. La pléyade, el cenáculo, los
+Parnasianos, los estéticos, los naturalistas, los decadentes, a todos
+los pasamos en revista, él, conteniendo con su sonrisa moderadora mis
+juicios impetuosos, yo animando a veces, con un rasgo atrevido, la
+armoniosa mesura de sus opiniones. Hace poco, leyendo, con el trabajo
+que mis hermanos en análoga tarea habrán apreciado, un libro de
+Nietzsche, me encontré con esta gráfica descripción del autor de _Naná_:
+"Zola, o el placer de heder"[9]. El juicio de Núñez de Arce era casi
+idéntico, pero la forma exquisita en que se enunciaba, le quitaba la
+crudeza, sin disminuir la eficacia. En cambio, como me seguía contento
+con su mirada animosa, al oirme decir que había más naturalismo de
+verdad en _Fortunata y Jacinta_, de Pérez Galdós, que en la obra entera
+de Zola, y más belleza en la descripción que el mismo hace de Toledo en
+_Angel Guerra_, que en todos los celebrados cuadros descriptivos del
+autor de _L'Assommoir_! Y luego, de un salto sobre la Mancha, a
+Inglaterra y allí, arriba, alto, a la cumbre y al honor, Dickens, Elliot
+y entre los poetas Keats, Shelley, el mismo Byron, los que tienen
+entrañas, sangre y vísceras; y luego... Se puso de pie, sacó su reloj,
+gentilmente me hizo ver el largo tiempo transcurrido y me repitió con
+mucha insistencia su amable invitación para el Ateneo. Entonces le
+hablé con toda franqueza.
+
+ [9] Nietzsche: "Le crépuscule des idoles", traducción de Albert,
+ pág. 172.
+
+--Ahora que conoce Vd. un poco mi espíritu, señor, no le extrañará oirme
+afirmar que sólo puedo hacer lo que hago con convicción y sinceridad.
+Hacer un discurso o conferencia sobre Colón y las relaciones históricas,
+hispano-americanas, de manera a que sea grato a mi auditorio (porque
+nadie está obligado a escribir un poema épico ni a decir, en materia de
+arte, cosas desagradables), será para mí algo muy difícil, porque
+siempre he pensado que dos de los hombres más fatales que ha tenido
+España (y cuidado que no se ha quedado atrás en la especie!) han sido
+Colón y Felipe el Hermoso, que la trajeron dos de las calamidades
+mayores que pueden caer sobre un pueblo, la riqueza fácil y la gloria
+militar. El primero, con su América y su oro, su espíritu romántico,
+aventurero, anti-industrial, con los sistemas absurdos que el galeón
+esperado e indispensable impuso; el segundo metiendo a España, con sus
+vinculaciones germánicas y su imperial vástago alemán, en todas las
+complicaciones de la Europa de entonces y a la infeliz que salía de
+guerrear siete siglos con árabes y moros, obligándola a desangrarse de
+nuevo desde las costas de Argel hasta las dunas de Holanda, sin olvidar
+los campos de Italia, de Nápoles a los Alpes, los llanos de Alemania y
+las frescas colinas de Francia y Bélgica. ¿Qué quiere Vd. que vaya a
+decir al Ateneo? ¿Que nosotros, los del Río de la Plata, no teníamos
+derecho a enviar a España más que uno o dos barcos por año, con tantos
+cueros consignados a tal casa de Cádiz? ¿Que se nos obligaba a ir a
+comprar ropa, calzado y sombreros a Panamá o Portobelo, que estaban a
+seis meses de distancia, ida y vuelta, con cuyo motivo comprábamos todo
+lo que nos hacía falta, de contrabando, bien entendido, a los
+portugueses de la Colonia? ¿Que todo eso, si bien nos dejó en un estado
+de delicioso atraso, pues no creo que haya habido pueblo más feliz que
+el colonial Buenos Aires, antes que los ingleses vinieran a hablarnos, a
+balazos, de ideas nuevas y paparruchas liberales, que todo eso remató en
+la triste España de Carlos II o en la dolorosa de Fernando VII?
+¡Fernando VII! Figúrese Vd. que se me cruce ese nombre en mi trabajo
+mental; ¿puede Vd. imaginarse todos los improperios que van a salir de
+esta boca, por más mesura que le imponga? El tratamiento de Macaulay a
+Barère será de malvavisco y altea al lado del que, sin poder resistirlo,
+propinaré al hijo infame de Carlos IV. Y si, hablando de los autores
+principales del hundimiento español, llegara a plantar, delante de
+Cánovas del Castillo, que es Presidente del Consejo de Ministros y que
+seguramente estará en el Ateneo, las cuatro frescas que se merece el
+Conde-Duque de Olivares, que él pretende rehabilitar, ¿a dónde irá a
+parar mi reputación diplomática?
+
+Núñez de Arce me oía sonriendo, pero como sus ojos insistían, continué:
+
+--Pero como Vd. me ha hecho un honor muy grande y con ser de los mayores
+de mi vida, un placer que lo supera, viniendo a mi casa, quiero que
+salga Vd. en su empresa mejor de lo que pensara. ¿Conoce Vd. al actual
+ministro del Uruguay en Madrid? ¿No? Pues se llama Juan Zorrilla de San
+Martín, vive aquí a la vuelta de mi casa y si Vd. le ve con sombrero no
+da un real por él, ni mucho menos si le ve descubierto. Nadie le conoce
+aún aquí, porque ha llegado hace poco; pero el día que caiga en un
+cenáculo intelectual en el que haya algunos poetas, uno que otro hombre
+de pensamiento, un colorista y algún oído habituado a oir sonar el
+cristal y el templado bronce, le van a sacar en andas. Para que Vd. no
+olvide esta visita, regalo a Vd. y al Ateneo, a mi amigo y compañero
+Zorrilla de San Martín. Oiga Vd. un momento.
+
+Tomé _Tabaré_ en el armario vecino y le leí algunas estrofas; cuando
+interrumpí mi lectura para continuar, Núñez de Arce me tomó el libro de
+las manos y continuó leyendo en silencio. Al fin me dijo:
+
+--¡Pero éste es un maestro!
+
+--¿Sabe Vd. lo que he dicho a Zorrilla de San Martín, sobre _Tabaré_, en
+el álbum de su señora? Que versos como esos valen la buena prosa.
+
+Volvió a sonreir Núñez de Arce con aire de dulce reproche por lo que
+parecía considerar una mera paradoja.
+
+Yo me defendí; le recordé que los primeros balbuceos de la humanidad
+habían tomado la forma métrica y que sólo en un estado de civilización
+relativamente avanzada había hecho la prosa su aparición. Que recordaba
+también cuántos poetas consagrados enumeraba la historia literaria,
+desde los griegos, para no ir más arriba, hasta nosotros y que al lado
+de esa lista nutrida y numerosa, contara, con los dedos de la mano, que
+le iban a sobrar, cuántos eran los prosistas de primera fila, aquellos
+que nadie discute, como Platón entre los griegos, Tácito entre los
+romanos, o, saltando al mundo moderno, del siglo XVI al presente,
+Montaigne, Cervantes, Renán... Y para hacerme perdonar mi osadía, le
+recité de memoria, que así las sabía entonces, dos o tres estrofas de la
+_Lamentación de Lord Byron_.
+
+Aceptó que yo hablara a Zorrilla antes de que él le invitara, y se
+retiró, quedando amigos ya.
+
+Vi y vió a Zorrilla, que, sumiso y contento, no sin temor, se encargó de
+la conferencia en el Ateneo. Esa noche fuí allí por primera vez y con
+encanto respiré la culta atmósfera, tan afectuosa para nosotros. Llegado
+el momento, el alma vigorosa y bien templada del poeta uruguayo, subió
+hasta la tribuna su pequeña envoltura mortal. El público miró con
+sorpresa aquel rostro invadido por la hirsuta y rebelde cabellera que,
+al avanzar sobre la frente, parecía continuarla, para dar ancho hogar al
+pensamiento. Cuando empezó a hablar, el acento, la armonía de la
+palabra, la vibración de la idea, la lujosa forma en que salía envuelta
+y la gracia con que se movía, conquistaron a poco andar al auditorio,
+que rompió en aplausos calurosos. Por fin, cuando Zorrilla de San
+Martín, de pie, en la cumbre que parte el istmo americano, como Balboa,
+miró, no ya los dos océanos que tendieron su inmensa majestad a los ojos
+atónitos del rudo navegante, sino el cuadro entero de esa colosal
+América latina, que empieza, en el continente austral, por las regiones
+que baña el Orinoco y concluye en la glacial soledad del último cabo del
+mundo habitado; cuando, como Andrade en su canto, describió una a una
+las naciones desprendidas del vigoroso cuerpo de España, sus luchas
+feroces, herencia de su organismo pasional, sus esfuerzos por surgir a
+la luz, sus riquezas, sus esperanzas y su fe en el porvenir; cuando ligó
+todo ese pasado al pasado de la madre patria y confundió, en la imagen
+esplendorosa del triunfo definitivo que reservan los días venideros, a
+la raza entera, entonces los ojos se llenaron de lágrimas, los corazones
+se agitaron a romperse y las manos se buscaron instintivamente. Núñez de
+Arce, que estaba a mi lado, murmuraba a cada instante, a mi oído,
+palabras de gratitud, y fué con un abrazo estrecho que recibió a
+Zorrilla cuando éste descendió de la tribuna.
+
+Pocas veces, más tarde, tuve ocasión de encontrarme con el ilustre poeta
+español; hacía poca vida social y su delicada salud le imponía una vida
+sedentaria. Pero mi admiración por su espíritu crecía a medida que
+nuevas obras, cada vez más perfectas y acabadas, venían a enriquecer los
+tesoros de nuestra lengua, como se aumentaba mi respeto y profunda
+estimación por su carácter, a medida que rasgos incomparables de su
+noble naturaleza moral me eran conocidos. Con ser tan admirado, no creo
+que hubiera entonces, en España, nadie más estimado que Núñez de Arce.
+
+Dos veces, desde entonces, la muerte, rugiendo como una furia, se ha
+arrojado sobre él, y dos veces la naturaleza tan amada del poeta, ha
+sostenido por él la lucha, animosa siempre, triunfante al fin. Hoy el
+peligro se ha alejado y vuelve a su amplia y vigorosa plenitud el
+espíritu admirable y delicado que envuelve, como finísimo encaje, una de
+las almas más nobles y armoniosas venidas a la luz en suelo español.
+
+ 1902.
+
+
+
+
+Por montes y por valles
+
+
+Los diarios ingleses han publicado una curiosa estadística de las
+hazañas cinegéticas de lord Grey, que ha de haber sido reproducida por
+la prensa universal. En todo caso, hela aquí. Lord de Grey, en 18 años,
+de 1877 a 1895, ha muerto la siguiente cantidad de animales:
+
+111.190 faisanes, 89.401 perdices, 47.468 _grouses_, 24.147 conejos,
+26.417 liebres, 2.735 becasinas, 2.077 _coqs de bruyère_, 1.363 patos
+silvestres, 381 ciervos rojos, 186 ciervos, 97 jabalíes, 94 aves negras,
+45 paletos, 12 búfalos, 11 tigres, 2 rinocerontes y 8.450 piezas
+diversas: lo que hace, en conjunto, 316.699 piezas, o sea un término
+medio de diez mil piezas anuales.
+
+Lord de Grey es indudablemente el primer cazador de Europa y no me
+extrañaría que el sindicato de fabricantes ingleses de armas y cartuchos
+de caza, pensara, al día siguiente de su muerte, en levantarle un
+monumento que consagrara su gratitud. La casualidad me hizo cazar un día
+en compañía de lord de Grey: era en España y los azares de la colocación
+hicieron que tuviese el puesto contiguo al suyo en un ojeo. La estación
+de la caza estaba ya avanzada y las perdices rojas españolas, difíciles
+siempre, flaconas y vigorosas, hendían el aire, como saetas,
+generalmente fuera del alcance del fusil. Yo, cazador mediocre, pero sin
+vanidad, hacía un fuego de todos los diablos, muchas veces con la
+conciencia de la inutilidad de mi tiro, pero sin poder resistir al
+placer de apretar el gatillo cuando tenía el ave en línea. Lord de Grey
+tiraba mucho menos; pero ese día no le ví desperdiciar un solo tiro.
+Tenía dos hombres detrás de él, que le pasaban una escopeta cargada con
+una rapidez extraordinaria; concluído el ojeo, los dos servidores no
+perdían una sola pieza de las que había abatido su señor, merced a una
+perrilla gris, de pobre aspecto, pero admirable de olfato.
+
+Hay algunos cazadores que, sin ser de la fuerza de lord de Grey, no
+pierden generalmente un solo tiro. El príncipe de Mónaco, el feliz
+soberano de Monte Carlo, tiene esa reputación; pero parece que la cuida
+de tal manera, que a veces transcurren horas enteras sin que haga un
+disparo. No tira sino lo seguro.
+
+Como nunca he podido comprender ningún aspecto de la vida a través de la
+vanidad, tampoco me ha sido dado entender la caza de esa manera. He
+tenido gran afición por ella, afición que, con los años, ya pasando,
+como tantas otras que son el glorioso séquito de la juventud. Por ese
+motivo, los puntos donde he encontrado mayor placer en cazar han sido mi
+tierra y España. La marcha en nuestras admirables praderas, sobre el
+tapiz espeso y elástico, en la llana extensión que prolonga hasta donde
+los ojos alcanzan, precedido por un buen perro hecho a nuestros hábitos,
+bajo un cielo de una transparencia sin igual y en medio de esos
+fugitivos fenómenos de la pampa que los hijos del suelo comprendemos y
+sentimos, la marcha en esas condiciones es una de las sensaciones más
+gratas que pueden darse. En España la empresa es más ruda. En primer
+lugar, la temperatura; he cazado varias veces en las regiones de Avila
+y Segovia en el mes de Enero, y a pesar del calor natural de la marcha y
+de todas las precauciones necesarias, el cañón de la escopeta nos helaba
+las manos. Muchas veces el suelo es pedregoso y os destroza los pies.
+Otras, como en San Bernardo, cerca de Toledo, la configuración del
+terreno es de tal manera accidentada, que se necesitan las piernas de
+acero que tenía nuestro inolvidable Lucio López, uno de los primeros
+cazadores de mi tierra, para resistir un par de horas. Pero al fin, es
+la caza, es la aventura, es la lucha, con sus pequeñas mortificaciones,
+que son recompensas. No olvidaré nunca nuestras largas excursiones, en
+pleno invierno, en Extremadura, allá por las sierras de Guadalupe, a
+caza de jabalíes, en tierras de mi amigo el marqués de la Romana.
+
+Teníamos una noche de camino de hierro, luego un día de caballo y por
+fin empezábamos a trepar los montes, salvajes si los hay, precisamente
+por las mismas sendas, talladas en la piedra, que se practicaron hace
+quinientos años, cuando don Pedro el Cruel, rey de Castilla, quiso
+emprender cacerías en aquellas regiones desconocidas. Ya en América
+había observado el mismo fenómeno, al subir los contrafuertes de los
+Andes por los mismos escalones socavados en la piedra por el rudo brazo
+de los conquistadores: una vez que el español, con su tesón y su ímpetu
+inicial, ha trazado una ruta, las generaciones pueden sucederse
+infinitas, todas ellas han de tomar el mismo camino, en tanto que
+subsiste, pues nadie piensa en mejorarlo ni en conservarlo. Por estas
+gargantas, ásperas y sombrías como su carácter, subía, pues, don Pedro,
+camino del Hospicio, donde iba a pasar la noche para ponerse en caza al
+día siguiente. En el Hospicio dormimos también, vasto y tosco edificio
+de piedra, elevado sin arte, pero para desafiar los siglos. Los
+ojeadores, guías, peones y perreros, ocupaban la enorme cocina, que, con
+su colosal fogón en el centro, era la única pieza habitable de la casa,
+porque en los cuartos destinados a los señores el frío nos penetraba
+hasta los huesos. En ella hicimos campamento, pues, en democrática
+promiscuidad, y envueltos en nuestras mantas, esperamos la aurora para
+ponernos en movimiento. Nos despertó un ruido infernal, una jauría de
+perros que llegaba, nada menos que la _recova_ del marqués de la
+Conquista, el noble anciano descendiente de Pizarro, que, impedido por
+un achaque de su edad, de tomar parte en la cacería, nos enviaba sus
+afamados perros, con una carta de un tono de admirable hidalguía, en la
+que nos pedía que no los economizáramos, porque, cuanto más numerosos
+fueran los que quedaran en el campo, más se colmarían sus votos de un
+éxito feliz. Eran ochenta perros de primer orden, hechos al combate,
+pequeños, fuertes y valientes, que unidos a los cincuenta con que
+contábamos, nos formaban una jauría de excepcional importancia.
+
+La del marqués de la Conquista la dirigía el perrero más afamado de
+aquellas regiones, un hombre alto, seco como un alambre, vestido de
+recio cuero de pies a cabeza, con el hablar lento y sentencioso,
+conociendo todos los perros de la comarca por sus nombres y hazañas y
+las costumbres del jabalí mejor que las de sus semejantes. Fué él quien
+me inició en los hábitos, curiosos a veces, del animal que por primera
+vez iba a combatir. Así, mientras defendía al jabalí de ciertas
+imputaciones desdorosas, confesaba la malicia y la prepotencia del
+_solitario_ que, llegado a la venerable edad de cuatro años, en el
+momento en que los colmillos próximos a retorcerse y hacerse
+inofensivos, son más temibles, hace vida aparte, aislado siempre, como
+su nombre lo indica, pero no sin hacerse preceder, tanto en marcha como
+en el reposo, por un _javacho_ de un año o diez y ocho meses, al que ha
+aterrorizado hasta el punto de convertirlo en centinela avanzado de su
+seguridad, llamado a dar el alerta en caso necesario o a sufrir las
+consecuencias del primer encuentro desagradable. Era tan curiosa la
+conversación de aquel hombre, tan peregrinas las historias que contaba,
+que todos, amos y criados, estábamos suspensos de sus labios, al calor
+del hogar alimentado por enormes troncos de encina. Por fin al amanecer
+de un día radiante de sol, aunque muy frío en la mañana, nos pusimos en
+camino. Eramos ocho cazadores y seis _escopetas negras_. Se da este
+nombre a los guardas armados que cierran el circuito del ojeo; ocupan
+los últimos puestos a ambos extremos de la línea para tirar sobre los
+jabalíes que escapan a los cazadores o ultimar los heridos. Tienen una
+reputación de tiradores extraordinarios, pero yo creo que la deben a sus
+escopetas viejas y ordinarias, con el cañón reforzado por cuerdas,
+composturas y remiendos primitivos por todos lados. Yo les he visto
+errar con más frecuencia que nosotros mismos.
+
+Llegados al sitio del primer ojeo, nos numeramos y, según la suerte,
+fuimos ocupando cada uno nuestro puesto, separado del vecino lo menos
+por trescientos metros. Cerrábamos un valle que se extendía a lo lejos,
+entre dos montañas. El suelo estaba cubierto de una _jara_ espesa y
+bravía de más de dos metros de altura. El ojeo abarcaba cerca de una
+legua de valle: los ojeadores con los perros habían partido en otra
+dirección al iniciar nuestra marcha. Tardamos cerca de una hora en
+ocupar nuestros puestos y cuando todos estuvimos colocados, el guarda
+jefe, que nos mandaba a caballo, hizo un disparo de fusil. Un silencio
+de muerte reinaba en ese instante en el sombrío valle; las cumbres de
+los montes vecinos estaban ya bañadas por el sol, cuya luz dorada
+empezaba a bajar por las laderas. A mí me había tocado una pequeña
+hondonada; era un buen puesto, porque a mi frente, a cincuenta metros,
+clareaba por momentos la _jara_, lo que indicaba que había un sendero
+por allí, que probablemente tomaría el jabalí acosado. Pero entre ese
+punto, que era mi campo de tiro probable y yo, corría un arroyo de agua
+muy clara y muy fría, cuya profundidad ignoraba. Tenía a mi lado al
+_secretario_, como llamábamos al peón encargado de llevar, en la marcha,
+las armas, municiones y vituallas. A las ocho y media de la mañana tomé
+posesión del puesto que debía ocupar hasta las cuatro de la tarde y los
+compañeros siguieron adelante. Con gran rapidez y silencioso siempre,
+según los cánones, mi secretario reunió leña para hacer fuego en el
+momento necesario, para calentar agua. Me senté, preparé mis armas y
+esperé. Tartarín se habría mostrado satisfecho de mi arsenal. Tenía una
+carabina _express_, austriaca, de dos tiros, de la que el fabricante me
+había dicho maravillas, mi vieja escopeta calibre 16, cargada a bala, mi
+revólver, y al cinto, lo que me daba un aspecto feroz, un enorme
+cuchillo de caza, de hoja ancha y filosa, que ya había hecho jugar en la
+vaina, con cierto aire de d'Artagnan antes de un duelo.
+
+Me había provisto de un libro, sabiendo de antemano las largas horas de
+la espera, pero estaba tan nervioso y excitado, tan penetrado por
+aquella naturaleza salvaje y tan _empoigné_ por la rudeza de la caza,
+que no lo abrí un momento. Cuando sonó el tiro de señal, me puse de pie
+precipitadamente y empuñé con decisión mi carabina. Al poco tiempo
+empezamos a oir a lo lejos, como un eco, el ladrar de los perros, que se
+fué acentuando, luego disminuyendo, hasta no oirse sino el aullar
+penetrante, como quejumbroso, de un solo perro. "Es el _latido_ de
+Juanicho, me dijo casi al oído el secretario. Ha olido algo". Juanicho
+era la perla de la _recova_ del marqués de la Conquista. A los veinte
+minutos, por entre la _jara_, a nuestro frente, silenciosos ahora, pero
+husmeando con tesón, llegaron cuatro o cinco perros. Se cruzaban, se
+detenían, levantaban la cabeza como para aspirar aire fresco y de nuevo
+seguían rastreando. Llegaron hasta nosotros, los acariciamos un instante
+en silencio y volvieron a desandar el camino hecho, jadeantes y tenaces;
+de nuevo la calma silenciosa volvió a reinar; volví a sentarme, pero a
+cada movimiento de un arbusto, a cada ondulación de la _jara_, saltaba
+sobre mis pies. Mi secretario, más habituado que yo, sin embargo,
+saltaba también, e instintivamente llevaba la mano a su cuchillo, su
+única arma. Por fin, después de dos horas de espera, oímos una algarabía
+muy lejos; pronto cesó, los perros estaban despistados. Pero a mi frente
+la _jara_ se movía de un modo casi imperceptible. Mi secretario me tocó
+suavemente el hombro y me alcanzó municiones, como si mis armas no
+estuvieran cargadas. Tendiendo la vista anhelante, ví a unos cincuenta
+metros y cruzando diagonalmente frente a mí, un jabalí que al trote se
+deslizaba cauteloso entre la _jara_. Yo sabía que debía esperar a que
+pasara por el punto más próximo. La ví bien; era una jabalina regordeta,
+no muy grande. Por un esfuerzo de voluntad conseguí no hacer fuego,
+siguiendo con el cañón de mi carabina la marcha del animal; pero en ese
+momento sonaron varios tiros a mi derecha e izquierda. Sin duda la
+banda de que formaba parte mi jabalina se habría dispersado y puesto a
+tiro de mis compañeros. Mi animal se detuvo, agachó la cabeza y dió
+vuelta como para alejarse; en ese momento tiré. La jabalina continuó su
+trote, que no interrumpió el segundo tiro y se perdió entre la espesa
+_jara_. Eché a un lado la carabina con cólera; yo no soy un gran
+tirador, ni mucho menos; pero no dar en aquel blanco, a cincuenta
+metros, era demasiado. Abandoné, pues, la carabina y todas sus
+_faramallas_ y tomé mi vieja escopeta, compañera tranquila y segura de
+cinco años de campaña.
+
+Un momento después se dejó oir gran aullar de perros en la altura que
+tenía frente a mí y antes de que nos diéramos cuenta, un jabalí enorme,
+un solitario, bajó a escape la cuesta y se detuvo jadeante, prestando el
+oído a los perros que se acercaban, a treinta o cuarenta metros de mí,
+al otro lado del arroyo. Apunté con toda la calma posible e hice fuego;
+el jabalí se levantó casi en sus dos patas traseras, se sacudió todo y
+como los perros bajaban ya, frenéticos, dió dos pasos y se espaldó en el
+tronco de un árbol para hacerles frente. Cuando los perros estaban ya
+casi encima de él, le hice mi segundo tiro, que debió darle, porque de
+nuevo se sacudió todo, pero no cayó. "Juanicho, señor, Juanicho a la
+cabeza!" me decía entusiasmado el secretario, señalándome un perrillo
+pequeño, ensangrentado, bravo como las armas, que del primer salto se
+había prendido a la oreja del jabalí que lo sacudía en el aire, mientras
+a colmillo limpio se defendía de los otros perros. Uno de éstos (eran
+cinco o seis) yacía ya con el vientre abierto y otro malherido se
+retiraba del combate gimiendo. Sin darme cuenta, sin atinar a cargar de
+nuevo la escopeta, como si el jabalí se me fuera a volar, tiré el arma,
+saqué el cuchillo y a escape llegué al arroyo, me metí dentro con el
+agua a la cintura y fría como el demonio y llegué hasta el animal que se
+defendía desesperadamente. "Por detrás, señorito, por detrás!", me
+gritaba el secretario desde el medio del arroyo. Pero yo no le oía; a
+gritos y puntapiés trataba de alejar los perros, que temía sucumbieran
+todos, incluso Juanicho, si soltaba la oreja. Al verme, el jabalí
+pretendió hacerme frente pero estaba muy malherido y los perros le
+acosaban. Por fin, ganándole el lado, conseguí meterle hasta el cabo el
+cuchillo en el codillo. Cayó como una masa; pero Juanicho no soltaba, a
+pesar de los esfuerzos del secretario por arrancarlo. Me decidí entonces
+a cortar la oreja del jabalí y sólo cuando se encontró con un pedazo de
+cuero inerte entre los dientes, que no hacía resistencia, Juanicho soltó
+la presa. Lo llevamos al arroyo y lo lavamos, así como a los otros
+perros heridos, y echando una mirada de cariño a los dos muertos en la
+lucha, arrastramos al jabalí hasta la orilla del curso de agua. A los
+tiros, y gritos, llegó el capitán (guarda-jefe); el secretario le narró
+el combate mientras echaba pie a tierra. Me saludó y diciéndome: "los
+derechos del capitán!" convirtió al jabalí en émulo del más desgraciado
+de los amantes de la Edad Media. No ví otro jabalí ese día; pero cuando
+a la noche, en la gran cocina, llamamos al perrero del marqués de la
+Conquista para charlar de la jornada, éste se avanzó con las manos y la
+cara destrozadas por las espinas de la _jara_ y nos dijo que habíamos
+perdido catorce perros, diez del marqués y cuatro nuestros. Luego se
+adelantó hacia mí y sacándose el sombrero, me dijo con cierta alteración
+en la voz: "Pero nada se ha perdido, porque el señorito ha salvado a
+Juanicho. Dios se lo pagará!"
+
+Nos apretamos la mano y desde ese día somos buenos amigos, aunque no nos
+hemos vuelto a ver. Yo no tenía gran conciencia de ser el salvador de
+Juanicho; pero sin duda mi secretario debió haber arreglado a su manera
+la narración de la hazaña. Que no me disgustó la cosa, lo probó más
+tarde la propina...
+
+Se me ha ido la pluma contando ese recuerdo de mis gratas cacerías en
+España, porque acabo de llegar de una partida de caza, aquí, a tres
+cuartos de hora de París, en una gran propiedad, con un castillo enorme
+y de un lujo extraordinario. Apenas bajamos del tren, subimos a un
+ómnibus arrastrado por un _tractor_ automóvil, que nos llevó al
+castillo. Almorzamos allí, en un comedor con tapicerías de cien mil
+francos. Luego, en un carruaje cómodo, nos llevaron hasta el sito de la
+caza y los faisanes enormes como pavos, engordados a grano, comenzaron a
+volar pausadamente. Se tiró más o menos bien, pero el _tableau_ fué
+soberbio. Nos vestimos de frac para comer, se hizo un poco de música, se
+jugó al _whist_ y a las 12 de la noche estábamos de regreso en París.
+¡Oh, mis ásperos cerros de Extremadura! Recordaba una vez más la linda
+jornada, desde el Hospicio hasta el Monasterio de Guadalupe, aquella
+inesperada catedral perdida entre las montañas, consagrada a la virgen
+maravillosa, que, según la leyenda, talló el mismo San Marcos en un
+tosco tronco y que por siglos ha sido venerada en toda España. A ella
+enviaba reverente don Juan de Austria, al día siguiente de Lepanto, la
+soberbia lámpara de la nave capitana, y Zurbarán cubría los muros y los
+altares de la iglesia de telas admirables que el tiempo empieza a
+destruir. Mientras mis compañeros, creyentes como buenos hidalgos, se
+arrastraban de rodillas en el misterioso santuario que guarda a la
+virgen, yo, de rodillas también, admiraba su magnífico manto cuajado de
+pedrerías, las innumerables joyas que la cubrían y en la sombra, su
+cara, su enigmática cara, casi negra, toscamente tallada. Y después de
+nosotros los perreros, los peones, los criados, con el rostro
+desencajado por la emoción, prosternándose para besar la orla del
+vestido de la imagen y pedirle alivio en sus vidas miserables!
+
+Allí la naturaleza, el hombre libre, creyente y fuerte; aquí la
+convención y el hombre raquítico, escéptico y _snob_. ¡Buena y robusta
+tierra de España, que guardas en tu seno los huesos de mis abuelos y en
+medio de tus penas y dolores, en este mundo chato que la civilización
+nivela y hace cada día más banal, conservas aún tu altiva fisonomía y
+los rasgos soberanos de tu enérgica personalidad, yo te imploro, oh
+buena tierra de España, resiste a la ola por largos años, para que
+nuestros hijos trepen gozosos tus montes salvajes y en tus rincones
+perdidos, que el riel de hierro no cruza, sueñen, esperen y crean!
+
+ París, Enero 1897.
+
+
+
+
+El arte español
+
+ORIGEN Y CARÁCTER
+
+
+Al principiar el siglo XVII, la España, que en el siglo anterior había
+alcanzado al apogeo de su grandeza, ejerciendo sobre la Europa entera,
+bajo los dos primeros príncipes de la casa de Austria, una influencia
+incontrastable, marchaba ya en la senda de su decadencia. Felipe III
+había vivido con el reflejo de su predecesor y la falta colosal de su
+reinado, aquella expulsión de judíos y moriscos, que dejó una cicatriz
+jamás cerrada en el corazón de España, no había hecho sentir aún todas
+sus consecuencias. Pero ya la dilatación de las fuerzas españolas que,
+sin la organización de la Inglaterra actual, se extendían por toda la
+Europa y el nuevo mundo en vías de colonización, empezaba a debilitar la
+metrópoli, que poco o nada había aprovechado de su grandeza pasajera.
+
+Casi todos los pueblos que han dejado una memoria gloriosa en la
+historia humana, han aprovechado sus tiempos de esplendor y fuerza, para
+darse una organización interna estable y vigorosa, merced a la que han
+vivido independientes y respetados, cuando la época extraordinaria hubo
+pasado. No así España. Carlos V encontró la nacionalidad española fresca
+y flojamente constituída; el provincialismo inveterado, que era el modo
+de ser histórico en la Península, persistía en los hábitos y leyes
+locales, aun después del triunfo de unión obtenido por el enlace de los
+Reyes Católicos. Cada región de la monarquía era tratada según su
+derecho histórico; unas, como las tres provincias del Norte, que
+pretendían haberse incorporado voluntariamente, tenían condiciones de
+nobleza y privilegio. Las accedidas por aporte matrimonial, como
+Castilla y León, Aragón y Cataluña, tenían fueros menos considerables, y
+otras, como Valencia y Granada, sobre las que pesaba aún la conquista,
+vivían literalmente en esclavitud. De ese desquicio orgánico, Carlos V y
+Felipe II habían exigido esfuerzos que aun a una constitución nacional
+vigorosa hubiera sido difícil alcanzar. Constantes y aventuradas
+expediciones a América, la flor de la juventud española enrolada en los
+ejércitos que consumían las guerras de Italia, de Flandes y de Francia;
+todos los recursos del país agotados para atender a los vastos dominios
+de la metrópoli, una política comercial estrecha e inconcebible, y en
+fin, por meta suprema, un ideal teocrático, ¿cómo era posible que España
+resistiera? El golpe de Felipe III la hirió de muerte y desde entonces
+su historia es sólo la de una lenta agonía, en la que el enfermo se
+debate desesperadamente por momentos, asombrando por energías pasajeras,
+que recuerdan su viril constitución.
+
+Jamás un hombre que medite sobre las causas generales de la decadencia
+española, dejará de consignar en primera línea el fanatismo religioso
+que circunscribió el horizonte moral de aquel pueblo, y según Buckle, le
+hizo para siempre impenetrable a toda idea de progreso. Ese hombre
+tendrá razón; pero no se puede, no se debe olvidar, que si bien la
+decadencia española es una consecuencia del fanatismo religioso, éste
+lo es y fatal, ineludible, de la historia de España. Una nación que se
+rehace heroicamente, reconquistando palmo a palmo su territorio
+invadido, durante una lucha de siete siglos, sostenida única y
+exclusivamente por el espíritu religioso, modela su organismo moral bajo
+un ideal concreto, inspirado por la inflamación de un sentimiento
+especial, que la gloria y la gratitud han consagrado. Si la mayor parte
+de las desventuras de España han venido de la exacerbación de ese
+sentimiento, todas sus glorias lo reconocen por origen. Sí, él encendió
+las hogueras de Felipe II, él inspiró los decretos de expulsión, él hizo
+condenar a muerte en masa al pueblo flamenco, él ensangrentó las selvas
+americanas con la hecatombe de indios, él clausuró el espíritu español a
+toda idea de libertad intelectual; pero ¿quién sino él, alentó el alma
+de aquel puñado de asturianos que principiaron con Pelayo la obra de la
+Reconquista, qué otro guía llevaba San Fernando, y quién condujo a los
+Reyes Católicos a las puertas de Granada? El espíritu religioso hizo la
+España, la hizo tal como podía hacerla y no de otra manera. No se puede
+hacer la crítica de la vida secular de un pueblo, sin tener
+constantemente en vista las condiciones especiales de su organismo
+propio. ¿Ha sido un bien o un mal para la humanidad la ingerencia de
+España como factor activo en su historia? Hay hombres que contemplando
+los restos soberbios que quedan de la dominación árabe, o estudiando el
+estado de las monarquías incásica y azteca en el momento de la conquista
+americana, ven en esas formas del progreso humano, verdaderas
+civilizaciones avanzadas y deploran la intervención de España y la
+imposición de su fórmula propia aniquilando aquéllas. Es una paradoja
+que seduce al espíritu, sobre todo en una blanca noche de luna, en el
+centro del patio de los Leones en la Alhambra o en el ambiente perfumado
+de los jardines del Alcázar de Sevilla. La civilización musulmana hizo
+su evolución completa, alcanzando el apogeo de su desenvolvimiento en el
+sentido único que el ideal del pueblo árabe y su institución religiosa
+permitían. Las maravillas arquitecturales que hoy contemplamos con
+asombro, parecen revelar un estado de espíritu culto, pulido, lleno de
+movimiento y luz, contrastando con la sombría órbita moral del caballero
+cristiano que más tarde había de cubrir los mosaicos y arabescos de las
+mezquitas con los símbolos de su culto ferviente. Es un error; fuera de
+esa arquitectura característica de decadencia, los árabes no tenían una
+sola idea que valiera el vigoroso y amplio ideal cristiano, susceptible
+de obscuridades transitorias, pero fecundo en su germen, próximo a
+renacer de su prolongado letargo de la Edad Media y a sacudir las
+cadenas del misticismo, para estallar soberbio en el _cinquecento_.
+
+Organizada para la más larga y dura guerra por la fe que registra la
+historia, la España era una entidad moral lógica y entera, armónica en
+todas sus manifestaciones. Todo en ella venía de Dios y todo volvía a
+Dios, desde las manifestaciones poéticas de sus más preclaros ingenios,
+hasta el brutal valor del soldado o el caballeresco arrojo del señor.
+Concebida la vida nacional como un culto perenne, en su seno no tenían
+cabida los que no participaban de ese ideal. En un estado análogo de
+opinión, todas las conquistas morales de la Reforma y la filosofía del
+siglo XVIII, habrían sido impotentes para evitar la expulsión de los
+heréticos. Jamás hubo en el mundo fanatismo más sincero; no era más
+ilustrada y consciente la fe de un fraile mendicante que la de Felipe
+II o la de su hijo. Felipe IV ve al francés posesionarse de Barcelona,
+el Portugal segregarse de su corona, los viejos tercios españoles
+aniquilados en Rocroy; pero su preocupación principal es la resistencia
+del papa en proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción de María.
+Abandona el gobierno en manos de Olivares o Haro, pero su Egeria
+política, social, religiosa, íntima, es una obscura monja perdida en un
+convento de Aragón, cuyo cuerpo macerado y espíritu exaltado le dan los
+caracteres que la época atribuía a la beatitud. Como era natural en una
+sociabilidad semejante, el arte nació bajo los auspicios de la religión.
+El ideal primero no fué la tradición ni se ayudó de la fantasía terrena;
+el arte bebió su inspiración en la fe, y si el campo fué restringido,
+ahí están las viejas catedrales góticas para atestiguar de qué manera se
+explotó. Como el sacerdote que cumple los ritos del culto, como el niño
+que en el coro eleva su voz argentina cantando las alabanzas del Señor,
+como el soldado que derriba moros en nombre de Dios, así el artista
+poniendo piedra sobre piedra, esculpiendo las sillas del coral o
+trazando en el lienzo las figuras de los bienaventurados, todo acto,
+toda manifestación intelectual tendía al mismo objeto. La vida nacional
+entera era una oración colosal.
+
+Luego el artista, llamado a interpretar iconográficamente los misterios
+del culto y los dogmas revelados, ¿no llenaba acaso una misión
+sacerdotal, abriendo, por su arte, el espíritu de los miserables y
+desheredados, a la comprensión de las cosas divinas? En esa aspiración
+constante del alma española hacia el cielo, el artista que reflejaba en
+sus telas las escenas de la vida futura o trazaba los cuadros más
+intensos de la Pasión, era para el clero un colaborador precioso. Así,
+desde que el duro batallar contra infieles termina con la conquista y
+que las primeras tentativas artísticas empiezan a producirse, se observa
+que nacen en el interior de los conventos, realizadas por obscuros
+frailes cuyo nombre ni aun ha conservado la historia. Figuraos un monje
+enterrado en un obscuro claustro americano, sin tradición, sin modelos,
+sin nociones prácticas del arte, luchando con la impotencia de sus
+medios para traducir las visiones de su alma. Tal debió ser la primitiva
+pintura española, vigorosa de expresión como todo lo que es sincero,
+pero de un tecnicismo infantil e ingenuo.
+
+Puede contarse entre los sucesos que mayor trascendencia han tenido en
+la historia de España, igual en consecuencias de importancia al
+descubrimiento de América o a la conquista de Granada, el enlace de la
+hija única de los Reyes Católicos, Doña Juana, a quien la historia
+vacila hoy en calificar de loca, con el archiduque de Austria, Felipe,
+llamado el Hermoso. El origen del príncipe y su aporte matrimonial,
+aquellos Países Bajos que tanta sangre y dinero costaron a España,
+arrancaron a ésta de su aislamiento secular. Impelida por el espíritu
+guerrero y los hábitos de aventura contraídos en la larga lucha, volvió
+su energía al exterior y es desde ese momento que vemos sus ejércitos
+recorrer la Europa entera, fundar y conquistar reinos, sus naves surcar
+los mares y sus famosos capitanes fijar nombres gloriosos en la memoria
+humana.
+
+Con Carlos V el espíritu europeo penetró en España, y el advenimiento
+del Emperador puede considerarse como el punto de partida de una nueva
+era. Hasta entonces España había sido un soldado, cuya vida recta y
+monótona está trazada de antemano. Combatir al infiel era toda su
+misión; de hoy en adelante, entra en la vida colectiva, necesita
+formarse una escuela política y ensayar las artes del gobierno para
+armonizarlas con sus dotes militares. Los grandes capitanes no le
+faltan: Gonzalo de Córdoba, Alba, Farnesio, Spínola, Villafranca. Sus
+políticos habrían estado a la altura de la situación, si la
+concentración del poder y la omnipotencia de la voluntad real en unos
+casos y en otros la privanza de favoritos ineptos, no hubiera ahogado su
+iniciativa. Si el famoso presidente La Gasca, cuya acción, desenvuelta
+en un mundo desconocido entonces, ha quedado en la historia borrada por
+la distancia, sin que no obstante sea fácil encontrarle un rival en
+habilidad, prudencia y perseverancia, si La Gasca, repito, hubiera
+estado al alcance de su soberano y bajo su constante e inmediata
+inspiración, la España habría perdido el Perú en el siglo XVI en vez del
+XIX.
+
+Pero todos los grandes señores que comandaban por el rey en el
+extranjero ejércitos o provincias, se habían ido iniciando lentamente,
+no sólo a los hábitos más cultos y costumbres más dulces que encontraban
+en los enemigos que combatían o en los pueblos que gobernaban, sino
+también tomando gusto por las cosas del arte. La imaginación meridional,
+fácilmente accesible a la impresión de la belleza y la fastuosidad
+tradicional del magnate español hicieron el resto. Carlos V, al recoger
+el pincel del Ticiano, fijó el rumbo, dió el ejemplo y facilitó,
+ennobleciéndolo, el movimiento artístico que alcanzó su apogeo en pleno
+siglo XVII.
+
+El momento no podía ser más propicio: los ejércitos españoles pasaban
+largos años en Italia, convulsionada aún por el Renacimiento, o en los
+Países Bajos, donde brillaba ya la vieja escuela flamenca, a la que,
+renovada, tan grandes días estaban reservados. Los nobles españoles que
+acompañaban a Carlos V formaban su gusto en las telas de Leonardo, que
+había revolucionado el arte, abriéndole surcos nuevos y fecundos, o en
+los mármoles del Buonarotti, y sea que entraran aclamados en la Ciudad
+Eterna, o por la brecha con Borbón, se presentaban por primera vez ante
+sus ojos las maravillas del arte antiguo. Existen rudas relaciones de
+soldados de aquella época que atestiguan la impresión producida por esos
+espectáculos inesperados. La inteligencia española no estaba aún
+preparada para penetrarse del espíritu del Renacimiento y las letras
+clásicas, puestas en boga por Petrarca y sus continuadores en el estudio
+de lo antiguo, dejaban fríos a aquellos hombres, que no concebían otro
+trabajo digno del espíritu que la teología. Pero las bellas artes tienen
+la incomparable ventaja de impresionar a los hombres de más opuestas
+tendencias morales, sin exigirles una preparación especial. No es
+necesario conocer y sentir a los griegos para extasiarse ante el dibujo
+de Miguel Angel o el color del Ticiano. La belleza habla por sí misma.
+
+Así, el desenvolvimiento de las bellas artes en España fué debido al
+impulso dado por la aristocracia. Los magnates más famosos por su cuna,
+sus hechos o su hacienda, cifraron la gloria de sus casas en acumular en
+ellas riquezas artísticas o tesoros de erudición, como el reunido en
+Guadalajara por la ilustre casa de Mendoza.
+
+El duque de Alba, el grande y duro guerrero de Flandes, el soberbio
+conquistador de Portugal, convirtió su casa de Alba de Tormes en un
+verdadero museo de obras de arte, que más tarde completó su hijo,
+ordenando a Granelo y Castello celebraran en lienzos las hazañas del
+padre. El gran capitán pasó los últimos años de su vida en la Abadía,
+antiguo castillo de Templarios, en Extremadura, creando sobre las
+riberas del Ambroy jardines que fueron famosos y dando hospitalidad a
+Lope de Vega, que escribió allí su _Arcadia_, en la que describía las
+magnificencias de la morada de su huésped ilustre.
+
+Por fin Sevilla, que fué el emporio de la riqueza y las artes españolas
+en el siglo XVII, teniendo el monopolio de las comunicaciones con
+América, por su Casa de Contratación, era el centro donde afluían
+infinidad de extranjeros, deseosos de iniciar negocios y cambios con
+aquellas fabulosas regiones americanas, de las que llegaba oro sin cesar
+y que la imaginación popular se figuraba como el tradicional Eldorado.
+Los italianos, holandeses y alemanes que llegaban a Sevilla, traían una
+educación más avanzada que los españoles y un gusto formado ya por las
+cosas del arte. Muchos de ellos, sea por el éxito de sus negocios, sea
+por la razón eterna que persiste aún en el día a fijar en aquel suelo a
+muchos de los que llegan con ánimo transitorio, la belleza de la tierra,
+la pureza de la atmósfera y la suavidad del clima, concluían por formar
+allí su hogar y adornarlo con los nacientes productos del arte español.
+Su buen gusto contribuyó en mucho a modificar el carácter de la pintura
+sevillana, grosera hasta entonces, sin más clientela que el populacho
+ininteligente de las ferias. Sus relaciones de los grandes maestros
+extranjeros, de la sabiduría de sus composiciones, de la corrección de
+sus dibujos y de la armonía de su color, fueron modificando poco a poco
+la tendencia dominante, cuyo último representante puede decirse que fué
+Herrera el Viejo, pintando enormes lienzos con brocha gorda y a
+distancia, verdadera escenografía, absurda fuera de su aplicación
+natural. Las iglesias y catedrales de América, especialmente de Méjico y
+el Perú, únicas regiones que atraían entonces la atención de España,
+deben estar aún llenas de cuadros de esa época. Aun se han de encontrar
+algunos retratos de Sánchez Coello y de Pantoja y no pocas escenas
+religiosas de los Herreras, Pacheco, etc. Muchas de esas riquezas se
+habrán perdido y entre ellas tal vez aquellos cuadros que pintó Murillo
+a la carrera, dividiendo un gran lienzo en compartimentos iguales,
+llenándolos con su furia vertiginosa y vendiéndolos a mercaderes
+americanos, para con su importe trasladarse a la corte a perfeccionarse
+en el arte del que más tarde fué una gloria.
+
+Bajo el punto de vista artístico, a nadie debe la España más que a dos
+hombres que para su felicidad y grandeza nunca debieron existir: Felipe
+IV y su favorito el conde-duque de Olivares. Esos dos políticos ineptos,
+negligente el primero hasta la culpa, ciego y soberbio el segundo hasta
+el crimen, parecieron concentrar sus facultades todas de inteligencia y
+de buen gusto en fomentar el desarrollo magnífico que el arte español
+tomó bajo su impulso ilustrado, favorecido por una explosión de hombres
+admirables, grupo estupendo que la Europa no había visto desde los días
+del Renacimiento. Como en el reinado anterior las letras, bajo Felipe IV
+brilló la pintura española de una manera incomparable. A Cervantes, Lope
+de Vega, Góngora, etc., sucedieron en el cielo intelectual de España,
+Velázquez, Murillo, Alonso Cano, Ribera y tantos otros que hicieron para
+la fama artística de su patria lo que sus grandes capitanes habían hecho
+para su gloria militar.
+
+Son esos grandes artistas, son sus obras inimitables y, en los dos
+primeros, la altura moral de su vida, los únicos motivos de consuelo que
+encuentra el espíritu al recorrer la tristísima historia de España en
+esa época, y al contemplar, con la melancolía que inspiran las grandes
+desventuras, esa caída de un imperio colosal, levantado por el esfuerzo
+de hombres cuya sangre fué la misma que corre en nuestras venas.
+
+Entre todos los grandes artistas españoles, el más personal, aquel cuyo
+genio propio brilla más vigoroso, fué Velázquez. Esa personalidad
+poderosa, tan rara en la historia del arte que sólo pueden citarse dos o
+tres ejemplos, no lo fué sólo en la manera o el estilo, sino en algo más
+profundo y decisivo, en la concepción misma del arte y en la liberación
+audaz de la tradición de la pintura española. Puede decirse que
+Velázquez, el católico sincero, el pintor de cámara de Felipe IV y su
+Aposentador Mayor, procede más de la Reforma que del Renacimiento. El
+Renacimiento emancipó la imaginación, pero la Reforma emancipó el
+pensamiento. Jamás ningún hombre que haya manejado un pincel ha pintado
+con mayor libertad de espíritu que Velázquez. Uno de los primeros y con
+una intuición genial, comprendió el límite que la esencia misma de las
+bellas artes asignaba a cada una. En pintura fué un librepensador y si
+la actividad de su espíritu le hubiera empujado por otra senda, mal se
+habrían avenido sus doctrinas con las de la Santa Inquisición.
+
+Su maestro primero, constante y único, no fué el brutal Herrera ni el
+afectuoso Pacheco, no fué aun el divino Buonarotti, cuyos frescos
+copiaba reverente un día en la capilla Sixtina: fué la naturaleza, a la
+que pidió todos sus secretos, y que generosa le confió más que a ningún
+otro mortal. No comprendió ni podía comprender a Rafael, que "se servía
+de las ideas que pasaban por su mente". Para él la forma, el color y la
+expresión no estaban en el mundo imaginario, sino en las cosas reales y
+los organismos vivos. Las vírgenes convencionales, los querubes soñados,
+revoloteando entre nubes tenues y transparentes, los éxtasis de
+beatitud, el campo ideal de las deliciosas fantasías de su amigo el
+poeta andaluz de las Concepciones, no le decían nada, porque no los veía
+y la sinceridad de su arte le exigía la verdad. Velázquez llevó a cabo
+en pintura la misma revolución que Kant hizo triunfar dos siglos más
+tarde en filosofía. Como el solitario de Koenigsberg que cierra los
+cielos a la fantasía humana y la invita a buscar el reposo, limitándose
+a la ya vasta órbita de las cosas creadas, Velázquez cree que el mundo
+visible contiene en su seno inagotable bellezas de forma y expresión
+bastantes para nutrir y levantar el arte a su más alta manifestación. Es
+el gran naturalista de la historia del arte, es el precursor y el
+dechado de la escuela. Para reaccionar no necesitó las brutalidades de
+Caravaggio ni los horrores a que llegó Ribera siguiendo su senda. Ha
+concebido, extrayendo del más vulgar objeto que se ofrece a su vista, el
+tesoro de expresión en él escondido, y pinta: la tela es un asombro, una
+maravilla, Mengs se detiene y dice: "Esto no está hecho con el pincel,
+sino con el pensamiento"; pero, con todo, no es más que el reflejo de la
+verdad. Así debió ser Felipe IV, así el Bobo de Coria, y si alguna vez
+hubo en el mundo un Aquiles, su retrato es ese soldadote vulgar.
+
+Un día vagando como de costumbre en el Museo del Prado, me detuve largo
+rato delante de la "Fragua de Vulcano", de Velázquez. Ninguna de sus
+telas es, en mi opinión, más propia para estudiar el estilo del maestro
+y revelar las debilidades de su pincel cuando salía de la esfera trazada
+por su concepción general. ¿De dónde proviene que, al lado de aquellas
+admirables figuras de sus herreros, maravillas eternas que el artista
+estudiará mientras persista el color sobre el lienzo, desfallezca de tal
+manera el Apolo que trae la ingrata nueva? ¿Cómo puede explicarse ese
+_specimen_ de convencionalismo, esa insipidez de expresión en un cuadro
+donde el vigor, la verdad y la fuerza han sido llevadas a donde sólo
+alcanzó Miguel Angel con el cincel y Shakespeare con la pluma?
+
+La vida de Velázquez y la histórica de esa tela me dieron la solución.
+El cuadro fué pintado en Italia, durante el primer viaje del maestro, y
+el Apolo fué una concesión a la escuela dominante, la única tal vez que
+Velázquez hizo al convencionalismo, que debía producir el amaneramiento
+mediocre de los Carlo Dolci, Guido Reni y tantos otros.
+
+De ahí surgió en mi espíritu la idea de seguir a Velázquez en sus
+viajes, de estudiar la influencia producida en él por la atmósfera
+artística de Italia, acompañarle a Venecia, Boloña, Roma, Nápoles y
+observar las impresiones de esa alma soberana ante las manifestaciones
+del viejo arte clásico, cuyos restos veía por primera vez, y las del
+Renacimiento, que tan poco le dirían.
+
+Ese fué el origen de este libro[10].
+
+ 1887.
+
+ [10] Ese libro, para el que había reunido abundantes elementos, no
+ ha sido escrito; cuando pienso en el placer que habría sentido en
+ vivir un año en compañía de Velázquez, en la Italia del siglo XVII,
+ siento un verdadero pesar por haber dejado de mano ese trabajo.
+
+ Otra pluma más autorizada que la mía lo ha llevado posteriormente a
+ cabo con brillo; me refiero a la obra del profesor Karl Justi, cuyo
+ libro "Velázquez y su tiempo" es lo mejor que se ha escrito sobre
+ el príncipe de los pintores.--=M. C.=
+
+
+
+
+La cuestión del idioma
+
+
+I
+
+Las primeras impresiones positivamente desagradables que sentí respecto
+a la manera con que hablamos y escribimos nuestra lengua, fué cuando las
+exigencias de mi carrera me llevaron a habitar, en el extranjero, países
+donde también impera el idioma castellano. Hasta entonces, como supongo
+pasa hoy mismo a la mayoría de los argentinos, aun en su parte
+ilustrada, sentía en mí, al par de la natural e instintiva simpatía por
+la España (y al hablar así me refiero a los que tenemos sangre española
+en las venas) cierta repulsión a acatar sumisamente las reglas y
+prescripciones del buen decir, establecidas por autoridades
+peninsulares. Era algo, también instintivo, como la defensa de la
+libertad absoluta de nuestro pensamiento, como el complemento necesario
+de nuestra independencia. Eso nos ha llevado hasta denominar, en
+nuestros programas oficiales, "curso de idioma nacional" a aquel en que
+se enseña la lengua castellana. Tanto valdría nacionalizar el
+catolicismo, porque es la religión que sostiene el estado, o
+argentinizar las matemáticas, porque ellas se enseñan en las facultades
+nacionales.
+
+A mi juicio el estado de ánimo, por lo menos de la generación a que
+pertenezco, respecto a esa cuestión, provenía principalmente de la
+educación intelectual, recibida casi exclusivamente en libros franceses
+y en el gusto persistente y legítimo por la literatura de ese país, que
+por su criterio, su novedad y la potencia de sus escritores, estaba
+entonces muy arriba de la contemporánea española. Empleado el tiempo de
+la lectura, bien corto en nuestra agitada vida política, en leer
+novelas, versos y libros de historia en francés, alejados con horror de
+las publicaciones hebdomadarias de la prensa española, raro era aquel de
+entre nosotros que conociera pasablemente el siglo de oro de la
+literatura española y que poseyera la colección de Rivadeneira más que
+como un simple adorno de su biblioteca, a la manera con que figuran hoy
+la "Historia Universal" de Cantú o la "Historia de la Humanidad" de
+Laurent, venerables monumentos que dan lustre y peso a los estantes,
+amén de la consideración, _bona fide_, que recae sobre sus propietarios.
+Por mí sé decir que fué bien entradito en años que leí a Solís, a Melo,
+a Quintana y a otros de los maestros que nos presentan el cuadro
+incomparable de nuestra lengua, bien manejada, apta y flexible para
+todo, a pesar de las deficiencias que le encontraba aquel buen señor de
+Ochoa, que declaraba haber pasado días enteros para verter una página de
+la _Mariana_ de Sandeau, tan sutil era el tejido de los análisis
+psicológicos del escritor francés. Echar la culpa a la lengua en esos
+casos, vale romper los pinceles con los que no se alcanza a producir una
+obra maestra.
+
+Era, pues, esa y lo es todavía, la causa principal de nuestro abandono.
+Luego, las exigencias de la Academia Española, la pobreza de su
+autoridad, la sonrisa universal que han suscitado algunas de sus
+ingenuidades, el mandarinismo estrecho de sus preceptos, fueron y han
+sido parte no exigua a mantener vivo el espíritu de oposición en las
+comarcas americanas. Don Juan María Gutiérrez, mi maestro y amigo de
+ilustre memoria, fué el representante más autorizado de ese espíritu, en
+lo que a la Argentina toca. El planteó la cuestión en su verdadero
+terreno: la lengua española, una e indivisible, bien común de todos los
+que la hablan y no petrificada e inmóvil, patrimonio exclusivo, no ya de
+una nación, sino de una autoridad. Nadie tal vez, en nuestro país, ha
+escrito el castellano con mayor pureza como nadie ha defendido las
+prerrogativas de una sociedad culta a mejorar, enriquecer el lenguaje,
+adaptándolo a todas las necesidades del progreso científico y del
+desenvolvimiento intelectual. Prefería don Juan María las formas
+arcaicas conservadas por los levantinos de raza española, como un
+piadoso recuerdo de sus mayores inicuamente expulsados por Felipe III, a
+la jerigonza estrecha y purista que pretendía implantar la Academia, sin
+dar oídas a las exigencias naturales de este inmenso depósito de sangre
+española, que se llama la América, y que es la verdadera esperanza de
+gloria en el porvenir de la raza.
+
+La acción del Dr. Gutiérrez ha sido generalmente mal entendida; gentes
+hay que piensan de buena fe que sus preceptos llegaban hasta sancionar
+los barbarismos y galicismos de que nuestro lenguaje escrito y hablado
+rebosa y que los argentinos debíamos regirnos por la gramática del
+_vení, vos y tomá_. Nada más lejos de su pensamiento; pedía, sí, y en
+eso aunaba su esfuerzo al de todos los americanos competentes que se han
+ocupado de la cuestión, que la lengua que hablamos no considerara como
+espurios aquellos aportes que los vigorosos rastros de los idiomas
+indígenas y las necesidades o diversos aspectos de la vida esencialmente
+americana, traían para bien y comodidad de todos. ¿Por qué el
+castellano formado por las diversas capas del fenicio, el céltico, el
+latino (con sos raíces indoeuropeas), el árabe, etc., habría de repudiar
+voces guaraníes o quichuas, que simplificaban la dicción evitando
+perífrasis y rodeos? ¡Cuántas veces, en España, ante esos letreros de
+"casa de vacas" que se ven en todas partes, pensaba en nuestro _tambo_,
+tan neto y expresivo! ¡Cuántas voces, por otra parte, florecientes y
+usuales en el siglo XIV y precisamente de aquellas que más caracterizan
+nuestra lengua, están hoy relegadas por la Academia en ese enorme
+armatoste de "anticuadas" que revienta ya, mientras en los países
+americanos conservan toda su eficacia y su verdad!
+
+La cuestión no es, pues, hacer de la lengua un mar congelado; la
+cuestión está en mantenerla pura en sus fundamentos y al enriquecerla
+con elementos nuevos y vigorosos, fundir a éstos en la masa común y
+someterlos a las buenas reglas, que no sólo son base de estabilidad,
+sino condición esencial para hacer posible el progreso.
+
+El Dr. Gutiérrez predicaba con el ejemplo; le reputo el más puro y
+castizo de nuestros escritores de nota. Sarmiento era demasiado
+impetuoso para mantener una corrección inalterable y si bien algunas de
+sus páginas tienen el exquisito sabor del fuerte y viejo castellano, al
+dar vuelta la hoja nos encontramos con verbos estrujados, sintaxis de
+fantasía, construcciones propias, genuinas, como si la originalidad de
+las ideas exigiera igual carácter a la manera de expresarlas. El general
+Mitre ha leído mucho, en muchos idiomas, y la influencia de esas
+lecturas se ve con frecuencia; en los últimos tiempos, apurado por un
+trabajo de poderoso aliento, ha tenido que ensanchar su vocabulario,
+buscando en la historia de nuestra lengua ricos elementos olvidados,
+cuyo empleo le ha permitido, si bien a costa de cierta impresión de
+extrañeza en el lector, traducir la Divina Comedia con una paciencia de
+benedictino y una veneración de sectario...
+
+
+II
+
+Al recorrer el nuevo libro del Sr. Abeille, "El idioma nacional de los
+argentinos", recordé que entre mis viejos papeles debía haber algunas
+carillas sobre la materia, escritas hace ya varios años. Son las que
+acaban de leerse y en las que, a la verdad, encuentro tan exactamente
+reflejada mi opinión actual, que en nada las he modificado.
+
+El Sr. Abeille es un filólogo distinguido, aunque hasta los profanos,
+como yo, echan de ver, desde luego, que su erudición, si bien fresca y
+moderna, no se ha formado en las fuentes originales y primitivas. Sabe
+muy bien lo que hombres como Darmesteter, Bréal, Paris, Havet,
+Schleiger, Weil y otros han escrito sobre la historia anatómica del
+lenguaje; pero no he notado en su libro rasgos que revelen un
+conocimiento directo de Bopp, Diez, Dozy, Engelmann, Pott, etc. No es
+esta una crítica que, por cierto, poca autoridad tendría viniendo de
+quien, mucho menos que el Sr. Abeille, ha llevado sus curioseos
+lingüísticos a esas profundidades. Pero creo poder atribuir los extremos
+a que llega el Sr. Abeille en el desenvolvimiento de su tesis, a las
+audacias atrayentes y licencias extraordinarias que con la filología se
+han permitido los modernos escritores franceses. Y para terminar con
+este punto, señalo también el desconocimiento de un libro verdaderamente
+admirable y que, para el completo esclarecimiento del tema abordado por
+el señor Abeille, era fundamental; me refiero a las "Apuntaciones
+críticas sobre el lenguaje bogotano" de Rufino José Cuervo, libro que,
+en ocho años (1876-1884) tuvo cuatro ediciones y que mereció al autor,
+de parte de los más eminentes filólogos de Europa, homenajes de real
+admiración. Si el Sr. Abeille ha leído ya ese libro, necesita releerlo,
+porque él le dará la nota exacta y prudente en la manera de tratar esta
+cuestión.
+
+Indudablemente, si las lenguas, sin abandonar el terruño, se transforman
+hasta el punto de que tal vez Corbulón no habría entendido las voces de
+mando de Escipión o Paulo Emilio, ¿cuánto mayor no será ese cambio si
+ellas reviven en países lejanos al de su origen, bajo diverso ambiente,
+sirviendo de vehículo a nuevas ideas, expuestas a todos los ataques de
+los idiomas encontrados en el suelo conquistado, amén de los que de
+afuera vienen, también ellos, en son de conquista? Pretender, pues,
+fijar un idioma es tan absurdo, que cuando se consigue, no ya el hecho
+en sí mismo, lo que es imposible, sino la admisión de la idea como un
+postulado colectivo, se llega a una verdadera deformación por el
+estancamiento del espíritu nacional. Es el caso de la China: la lengua
+que hoy se habla en el imperio del Medio se parece tanto a la que allí
+se hablaba cuando Fidias esculpía en Atenas, como la de Pericles a la
+que hoy habla el rey Jorge de Grecia. La diferencia está en que mientras
+el idioma de Pericles, nacido como todas las lenguas humanas del
+monosilabismo, había llegado a su perfección, el chino, inmóvil en su
+forma, si bien variable en su fonética, era tan monosilábico, tan
+primitivo, tan "celular", como dice muy bien el Sr. Abeille, entonces
+como hoy.
+
+¿Puede nadie pretender que el castellano se petrifique de esa suerte?
+¿Puede el purista más empecinado e inflexible pretender luchar contra
+las mil influencias que han de determinar las modificaciones regionales
+que la lengua española sufrirá en América, como las ha sufrido ya en las
+mismas provincias peninsulares? ¿Es acaso sensato oponerse a los
+neologismos necesitados por los progresos de las ciencias y las artes o
+la adopción de nuevos usos, y si hoy, como dice Cuervo, "no hacemos
+melindres a voces astrológicas como _sino_, _estrella_, _desastre_,
+_desastrado_, _jovial_, _saturnino_, ¿por qué hemos de negar a nuestros
+contemporáneos el empleo oportuno de términos o imágenes suministrados
+por las ciencias modernas, cuando más si se considera su mayor
+vulgarización con respecto a los siglos pasados?"
+
+Lo que sí se puede y se debe sostener, es que todos los aportes, los
+enriquecimientos, las adquisiciones por conquista, cambio, compra,
+violencia y todo otro modo de adueñarse de lo ajeno, se sometan a las
+reglas generales por las cuales se rige la comunidad. Si el quichua nos
+trae _charqui_ y en el acto formamos el verbo _charquear_, conjuguémoslo
+según lo enseña la gramática castellana y no otra. Si en virtud de esos
+fenómenos de derivación que tan bien estudia el Sr. Abeille, de _cardo_
+sacamos el lindo y expresivo _cardal_, de _bellaco_, _bellaquear_, o de
+_baquía_, _baqueano_, añadamos sencillamente esas palabras a nuestro
+léxico propio, como todos los otros países americanos añadirán a los
+suyos las que formen por el mismo procedimiento--y hagámoslo con la
+seguridad de que al hacerlo en nada adulteramos los principios
+fundamentales de nuestra lengua que no es "el idioma de los argentinos",
+ni el "idioma nacional", sino simplemente y puramente el castellano.
+
+El Sr. Abeille, que es un entusiasta de nuestra tierra (uno no puede
+menos que conmoverse al verle entonar el himno nacional a propósito de
+lingüística) tiene tal debilidad complaciente con la que hablamos y que
+él rotula "idioma nacional de los argentinos", que llega hasta
+justificar los cambios sintácticos que hemos introducido en el español,
+sosteniendo que "el uso de algunos de ellos es realmente criticable en
+una lengua fijada", pero que ese uso "debe favorecerse en una lengua en
+evolución como la nuestra".
+
+Me parece ver ijadear al Sr. Abeille en su esfuerzo para defender
+nuestro "_bajo_ el punto de vista", contra "_del_ punto de vista"
+español. Trae un ejemplo y una explicación al respecto que entretienen
+bastante. Nunca le hemos de aceptar al Sr. Abeille que se diga, cuando
+se empleen palabras españolas, "me ha encargado _de_ decirle" en vez de
+"me ha encargado decirle", porque, aunque un niño esté en formación, no
+hay por que habituarle a andar con las rodillas y no con los pies, que
+es lo natural, lo sano y lo útil, sin contar con que es esa la única
+manera (como en el idioma) que permite al cuerpo desplegar su esbeltez y
+su elegancia.
+
+Entre las excursiones etimológicas que hace el Sr. Abeille--que son
+frecuentes, agradables y generalmente fructuosas--hay algunas que me han
+dejado pensativo, precisamente porque se refieren a voces que han echado
+raíces en nuestro suelo, sin que se sepa de dónde vino la semilla
+primitiva. Una de ellas es _atorrante_. Esta palabra, puedo asegurarle
+al Sr. Abeille, es de introducción relativamente reciente en el "idioma
+nacional de los argentinos". Después de haber vivido más de un cuarto de
+siglo la oí por primera vez en mi tierra, allá por el año 1884, de
+regreso de Europa, donde había pasado algunos años. Y no es que hubiera
+vivido en mi país entre académicos y prosistas, pues hasta cronista de
+policía substituto había sido en la vieja _Tribuna_.
+
+Pregunté qué significaba _atorrante_ y de dónde venía. Se me hizo la
+descripción del _gueux_, del vagabundo, del _chemineux_, y se me dijo
+entonces (no hay lomo como el de la etimología para soportar carga) que
+el vocablo tomaba origen en el hecho de que los individuos del noble
+gremio así denominado dormían en los caños enormes que obstruían
+entonces nuestras calles, llamados de _tormenta_. De ahí _atorrante_.
+Aunque sin forma clásica, esa etimología me trajo a la memoria la que da
+el maestro Alejo de Venegas, citado por Cuervo, de la voz _alquilar_.
+
+"_Alquilar_ se compone de _alius qui illam habet_, que es _otro que la
+habita_, conviene a saber, la casa ajena". (!)
+
+El Sr. Abeille es más científico; pero lo que hay que admirar más, es la
+agilidad maravillosa que despliega para extraer del verbo latino
+_torrere_, que significa secar, tostar, quemar, incendiar, inflamar, el
+vocablo _atorrante_, _el que se hiela_, según él, porque Varro emplea el
+verbo citado en el sentido de quemar, hablando del frío. Yo consentiría
+gustoso, porque estoy curado de espanto en esa materia; pero desearía
+saber cómo--y poco más o menos cuándo--se ha colado ese _torrere_ en
+nuestro país, y por qué causa ha hecho su evolución tan rápida, pues lo
+repito, y apelo a la memoria de todos los hombres de mi edad, hace
+veinte años, no era generalmente conocida la palabra "atorrante".
+
+Hubiera deseado que el Sr. Abeille, con su segura información, nos
+hubiera dicho algo sobre el delicioso _guarango_ de nuestro "idioma
+nacional", que si viene realmente de dos palabras quichuas que
+significan _varios colores_, es un hallazgo genial del pueblo--y del
+odioso _macana_, que no se acierta a comprender como ha venido a
+significar _disparate_, _despropósito_, de su acepción primitiva y
+aceptada, aun en España, de "arma contundente usada por los indios". Y
+llegando a las profundidades del "idioma nacional de los argentinos",
+anda por ahí un famoso _titeo_, muy campante, que amenazando de desalojo
+al castizo _bochinche_, ha invadido ya los dominios de la _burla_ y de
+la _broma_, sin que sepamos aún qué derechos tiene, semánticamente
+hablando, para conducirse así.
+
+
+III
+
+La circunstancia especial de ser este un país de inmigración, hace más
+peligrosa la doctrina que informa el libro del Sr. Abeille y más
+necesaria su categórica condenación. Sólo los países de buena habla
+tienen buena literatura y buena literatura significa cultura, progreso,
+civilización. Pretender que el idioma futuro de esta tierra, si
+admitimos las teorías del Sr. Abeille y salimos de las rutas
+gramaticales del castellano, idioma que se formará, sobre una base de
+español, con mucho italiano, un poco de francés, una migaja de quichua,
+una narigada de guaraní, amén de una sintaxis _toba_, tiene un gran
+porvenir, es lo mismo que augurar los destinos del griego o del latín a
+la jerga que hablan los chinos de la costa o la jerigonza de los
+levantinos, verdadero volapuk sin reglas, creado por las necesidades del
+comercio. Paréceme que si el Sr. Abeille, a más de tener todo el cariño
+que muestra por esta tierra y que creemos sincero, fuera hijo de ella,
+sentiría en el alma algo instintivo, que le enderezaría el razonamiento
+en esta materia.
+
+Y ahora me voy a releer la muerte de Marco Aurelio, de Renán, el
+discurso sobre la nobleza de las armas, de Cervantes, la pintura de
+Inglaterra al terminar el siglo XVII, de Macaulay o los coros del
+Adelghi, de Manzoni, para en seguida pedir al cielo conserve en nuestro
+suelo la pureza de la noble lengua que hablamos, a fin de que algún día,
+si no nosotros, nuestros hijos, puedan leer, de autores nacionales,
+páginas como aquéllas.
+
+ 1900.
+
+
+
+
+EN LA TIERRA
+
+
+
+
+Tucumana
+
+
+La hacienda del "Arrayán" dista de Tucumán poco más de doce leguas, esto
+es, unas buenas diez horas de marcha. Al abandonar el valle es necesario
+acudir a la mula o al caballo habituado a la montaña. Así se asciende
+lentamente, se cruzan los cuadros más bellos que pueden contemplarse en
+suelo argentino; cuadros cuyo aspecto va cambiando de carácter a medida
+que los caprichos de la ruta conducen a una garganta de la que, más que
+verse, se adivina el fondo, o llevan a una cúspide desde la cual se
+abarca un paisaje dilatado. Jamás la nieve cubrió esos montes, vírgenes
+del helado abrigo bajo el cual se cobija la tierra en los duros climas
+del Norte. La Naturaleza desnuda, siempre alegre, viviendo sin cesar,
+arroja en todas las formas su savia desbordante. A veces cuando el sol
+vibra sobre ella con tal intensidad que el suelo se entreabre, la acción
+generosa de los bosques que cubren los cerros como un manto real,
+acumula las nubes y prepara la lluvia, que empieza en largas y anchas
+gotas, se acelera, se enardece con el estruendo del trueno, se hace
+frenética, cae a torrentes, amenaza, va a herir... y se disuelve en una
+sonrisa de verano. El que no conoce esas fantasías del trópico no puede
+darse cuenta de la vida intensa y expresiva de la naturaleza...
+
+El "Arrayán", propiedad de don Juan Andrés Segovia, ocupaba un extenso y
+lujoso valle completamente rodeado por colinas de poca elevación que lo
+defendían como una cadena de baluartes. Bien patrimonial, había quedado
+abandonado hasta 1860, a la merced de todo el que quería llevar allí su
+rebaño vagabundo. Sólo cuando la nacionalidad se constituyó y que la paz
+hizo nacer la esperanza, en ese momento digno de estudio en nuestro
+país, cuando el pueblo argentino, como al despertar de un largo sueño,
+empezó a palparse, a darse cuenta de las necesidades de la vida y a
+estudiar los recursos de nuestro suelo admirable, sólo entonces Segovia,
+uno de los precursores en su provincia de la implantación de la
+industria que debía hacer su riqueza, comprendió el inmenso valor del
+"Arrayán" y ensayó un pequeño plantío de caña de azúcar. Poco a poco el
+campo del arado se extendió y la tierra, atónita de recibir semilla de
+mano del hombre, gozosa de la aventura, rindió opulenta el préstamo
+parsimonioso.
+
+Al rancho de paja sucedió bien pronto una habitación _de material_, que
+cinco años más tarde cedió el sitio no a un palacio, sino a uno de
+aquellos vastos y cómodos edificios, sin arte ni belleza, pero que el
+instinto del hombre más ignorante sabe construir, de acuerdo con las
+exigencias del clima. Sobre una pequeña altura, una masa cuadrada,
+flanqueada por anchos corredores y en el centro un patio enorme,
+cubierto de naranjales, limoneros, palmeras, arrayanes y laureles rosa.
+
+Del mismo modo, el viejo trapiche primitivo había desaparecido ante la
+enorme maquinaria moderna, esa maravilla de mecánica que toma el verde
+tronco de la caña y lanzando el jugo que le extrae a su peregrinación
+fantástica, lo transforma en oro.
+
+El ingenio propiamente dicho, se levantaba a trescientos metros de la
+habitación--y a su pie, una pequeña aldea se había formado, con sus
+casitas limpias, cuidadas, rodeadas de árboles y flores, morada de los
+ingenieros y empleados extranjeros y sus ranchos casi abiertos, hogar
+transitorio del criollo. En el centro, una pequeña iglesia levantaba su
+campanario blanco, frente a la escuela modesta. Los dos edificios
+parecían mirarse con cariño en su humildad recíproca; la una exigía una
+fe serena y tranquila y la ciencia que en la otra se enseñaba era bien
+tímida para levantar la cabeza. Los peones miraban con envidia a sus
+hijos ir a la escuela y pasaban largas horas de la tarde, al concluir
+las faenas, haciéndose enseñar los insondables misterios del alfabeto
+por los niños encantados de lucir su ciencia ante sus padres.
+
+Segovia tenía predilección por su hacienda del Arrayán; no sólo era la
+base principal de su fortuna, sino que encontraba dulce la vida allí,
+rodeado de su familia y entregada el alma a esa profunda satisfacción
+moral que da la conciencia de ocupar útilmente el tiempo. Parecía que al
+descender al valle, todas las contrariedades volaban de su espíritu para
+dar lugar a un contento sereno e igual. El día de su llegada era caro;
+todos los necesitados, todos los que se habían comido anticipadamente el
+beneficio de la estación, todos los que se habían visto cortar el
+crédito por el implacable pulpero, acudían a él y rara vez volvían
+descontentos. Lo que le había costado más implantar, era el régimen
+moral. A medida que su hija Clara crecía, Segovia comprendía los
+inconvenientes de aquel estado social perfectamente primitivo, en el que
+las teorías más avanzadas del _free love_ americano habían recibido una
+vigorosa aplicación inconsciente. Rara era la pareja que había pasado
+por otro altar que el de la naturaleza antes de consumar su unión.
+Segovia constataba que los resultados podían luchar con éxito con los
+productos más canónicos de las sociedades cultas y que esos muchachos
+rollizos y vigorosos, concebidos al azar de una noche de verano, bajo un
+cielo estrellado y la callada protección de un naranjo dormido, nada
+tenían que envidiar al pillete lívido de las ciudades, venido al mundo
+con un pertrecho completo de sacramentos y actos oficiales. En tanto que
+Clara fué pequeña, Segovia sostuvo impávido su teoría contra los
+enérgicos asaltos de su hermana, devota combatiente, y los más flojos de
+su mujer; pero más tarde comprendió que debía ceder y cedió. Fué
+entonces que se levantó la capilla y que la aldea del Arrayán presenció
+respetuosa la entrada solemne del señor don Isidoro, nombrado capellán
+del establecimiento y encargado de poner un poco de orden en aquel
+pequeño mundo que hasta entonces había crecido bajo la mirada directa
+del Señor, sin intervención de su santa iglesia.
+
+Era don Isidoro un mocetón de veintiséis o veintiocho años, bien
+plantado, alto, robusto y hecho a torno. Visto de espaldas, parecía un
+granadero disfrazado, un hombre de acción y de pasiones. De frente, el
+problema se resolvía: jamás una cara más plácida, dulce, naturalmente
+tranquila y alegre, había reflejado un alma más alejada de las
+concepciones turbadoras de la vida. Inocente a veces hasta el exceso, se
+salvaba siempre no sólo de las dificultades, sino del ridículo mismo,
+por su bondad profunda y sana. Era español; muy niño, vino con Su
+humilde familia a Buenos Aires, se educó en el seminario y más tarde fué
+familiar de un prelado que le tomó cariño, le dió las órdenes y trató de
+ayudarle. Segovia le conoció en uno de sus viajes, rió un poco de su
+inocencia, le intrigó ese rarísimo fenómeno de perfecta pureza y
+concluyó por llevársele a Tucumán. Al mes de vida íntima le trataba con
+afección paternal; pero jamás pudo privarse de la clásica broma que
+hacía poner rojo a don Isidoro y que consistía invariablemente en
+empezar por mirarle, analizar sus formas atléticas, suspirar y lanzar su
+eterno "¡Qué lástima!" Don Isidoro se ruborizaba, murmuraba un "Señor
+don Juan Andrés!..." y sonreía incómodo. Lo que daba lástima a Segovia,
+era el desperdicio de un hombrón semejante, que habría hecho tan feliz a
+una mujer y dado tan vigorosa prole.
+
+Lo que don Isidoro casó y bautizó en los primeros tiempos, no está
+escrito. Al principio quiso hacer una amonestación por separado a cada
+pareja; pero eran tantas, que al fin resolvió casar de 10 a 12 a. m. y
+luego proclamar por secciones de veinte. Aunque don Isidoro tenía su
+casita junto a la capilla, comía siempre en la mesa de Segovia durante
+la permanencia de éste en la hacienda. A más de él, había dos comensales
+invariables: el ingeniero principal, Mr. Barclay, un americano que había
+pasado casi toda su vida en la Habana y que un mal azar de fortuna
+arrojó al Plata. Tenía 50 años sonados, era silencioso, trabajador y no
+se le conocían sino dos pasiones: la música y Clara, o más bien sólo la
+primera, que para él se encarnaba en la segunda. Luego don Benito
+Morreón, español, maestro de primeras letras, soltero, de cuarenta años,
+rubio, descolorido, con anteojos, apasionado por la filología, pero sin
+hablar jota de francés, ni de alemán, ni de inglés, ni de nada, en una
+palabra, aunque hacía diez años, según afirmaba, que se había entregado
+al estudio de los idiomas eslavos, para empezar por lo más difícil. Su
+sistema consistía en llevar un libro enorme en el que copiaba, junto a
+la voz española, la correspondiente en bohemio, en croata, en serbio,
+en rutheno, o en ruso, echando el alma en la transcripción de los
+caracteres gráficos de cada idioma, sin avanzar jamás en su
+conocimiento. El sueño de don Benito era llegar a tener discípulos
+capaces de comprender el curso de _bello ideal_, como llamaba a la
+literatura, curso que pretendía dar, así que su pan intelectual hubiera
+fortificado el espíritu de sus educandos. Pero éstos, tan pronto como
+sabían leer, escribir y contar, tomaban el machete y se iban a cortar
+caña. Don Benito presentaba sus quejas a Segovia, quien le demostraba
+pacientemente que un peón no debe jamás tener una educación superior a
+su posición en el mundo. D. Benito no se desanimaba y esperaba con calma
+la explosión de un genio entre los chinitos descalzos que poblaban su
+escuela. Católico ferviente, ayudaba invariablemente la misa de don
+Isidoro, con quien mantenía excelentes relaciones.
+
+Luego venía Toribio, el hombre de confianza de Segovia, capataz del
+establecimiento en su ausencia, pero sin jurisdicción sobre Barclay, rey
+y señor allá en sus máquinas. Toribio no comía en la mesa; peón había
+sido, peón había quedado. Decía a Clara "niña Clarita", amansaba él
+mismo los caballos destinados a su silla, se sacaba el sombrero delante
+de don Isidoro o don Benito y trataba a los peones como amigos, lo que
+no impedía que de tiempo en tiempo demoliera uno o dos de un puñetazo.
+La hacienda, durante las faenas, contaba más de doscientos hombres entre
+los cortadores de caña y los adscriptos a las máquinas, con otras tantas
+mujeres y un sinnúmero de chiquillos. Manejar todo ese mundo no era cosa
+sencilla y se necesitaba, a más de los puños de Toribio, su aureola de
+soldado valeroso, como lo atestiguaban las medallas que lucía su pecho,
+en las grandes fiestas de iglesia.
+
+Como Segovia, su mujer y Clara amaban la hacienda. No sólo encontraban
+allí una vida de paz y tranquilidad, sino también aquel secreto halago
+que tan profundamente han de haber sentido nuestros padres y que para
+nosotros se ha desvanecido por completo, arrastrado por la ola del
+cosmopolitismo democrático: la expresión de respeto constante, la
+veneración de los subalternos como a seres superiores, colocados por una
+ley divina e inmutable en una escala más elevada, algo como un vestigio
+vago del viejo y manso feudalismo americano. ¿Dónde, dónde están los
+criados viejos y fieles que entreví en los primeros años en la casa de
+mis padres? ¿Dónde aquellos esclavos emancipados que nos trataban como a
+pequeños príncipes, dónde sus hijos, nacidos hombres libres, criados a
+nuestro lado, llevando nuestro nombre de familia, compañeros de juego en
+la infancia, viendo la vida recta por delante, sin más preocupación que
+servir bien y fielmente?... El movimiento de las ideas, la influencia de
+las ciudades, la fluctuación de las fortunas y la desaparición de los
+viejos y sólidos hogares, ha hecho cambiar todo eso. Hoy nos sirve un
+sirviente europeo que nos roba, que se viste mejor que nosotros y que
+recuerda su calidad de hombre libre apenas se le mira con rigor. Pero en
+las provincias del interior, sobre todo en las campañas, quedan aún
+rastros vigorosos de la vieja vida patriarcal de antaño, no tan mala
+como se piensa...
+
+De pie con el sol, Segovia recorría la hacienda a caballo, vigilaba el
+corte, charlaba con Toribio; rara vez, al volver, dejaba de encontrar a
+Clara, habituada también a esos paseos matinales deliciosos, en los que
+el aire puro de los campos entra a raudales a vigorizar los pulmones.
+Padre e hija se daban los buenos días, buscaban espacio para galopar un
+momento y volvían contentos y pidiendo a voces el almuerzo. Durante el
+día, Clara ponía un poco de orden a sus numerosas preocupaciones de
+caridad, cosía ropa para los chiquillos, visitaba a los enfermos,
+celebraba conferencias con D. Isidoro, instándole para que se armara de
+los rayos de la iglesia contra el peón Silvano, que bebía, contra
+Ruperto, que había estado tres días ausente sin decir nada a su mujer, o
+contra Santiago, que no enviaba sus hijos a la escuela. El momento de la
+comida era la hora grata por excelencia. Parecía increíble que la
+monotonía de aquella vida suministrara tanto tema de conversación. Un
+observador habría podido constatar que cada uno de los interlocutores
+decía siempre la misma cosa; pero como todos se encontraban en igual
+caso, nadie lo notaba. Cada uno, con la persistencia tenaz de la pasión,
+pero sin salvar los límites de las conveniencias, procuraba llevar la
+conversación al terreno grato a su alma. D. Isidoro hacía un viaje al
+paraíso cada vez que Clara, por satisfacerle, recomenzaba la narración
+de su recepción en Roma por el papa; Barclay daba giros de veinte leguas
+para hacerle repetir sus impresiones en las óperas de Wagner y D. Benito
+trabajaba como un benedictino por traer a colación el viaje a Rusia, en
+el que encontraba conexiones con su estudio favorito. Clara le había
+traído gramática y diccionarios de casi todas las lenguas eslavas; el
+día que los recibió, don Benito sintió un nudo en la garganta, rompió a
+llorar y estuvo a punto de caer a sus pies. Desde entonces miraba a
+Clara con una veneración profunda.--Después de comer, Segovia hacía su
+eterna partida de bésigue con su mujer, ésta asesorada por D. Isidoro y
+su marido por el maestro de escuela. Barclay ocupaba su sillón no lejos
+del piano e inmóvil, silencioso, oía con recogimiento a Clara, asombrado
+de encontrar bello todo lo que tocaba, sin darse cuenta muchas veces de
+que Clara tocaba precisamente lo que él encontraba bello.
+
+ * * * * *
+
+Esa noche, la alegría general producida por los huéspedes queridos,
+había determinado una fiesta magna.
+
+Los dos amigos, de regreso de su largo paseo, encontraron en el corredor
+sobre el que daban las ventanas del salón, tranquilamente sentado, al
+capataz Toribio, en actitud de paciente espera.
+
+--Hola, amigo, ¿qué hace por aquí? dijo Pepe.
+
+--Nada, Doctor; la niña Clara me ha dicho que Don Benito va a tocar el
+_paine_ y he venido a ver cómo es.
+
+Todo estaba ya organizado en la sala cuando los dos amigos entraron.
+Clara al piano, a su lado su prima María, llegada esa mañana con los
+huéspedes; Barclay en posesión de su sillón, Segovia, la señora y el
+cura al lado de la mesa de bésigue, pero sin jugar--y en la pieza
+contigua, sin duda D. Benito, porque se oía a cada instante una voz que
+decía "¿Ya?", como si se tratara de hacer partir a un tiempo diez
+caballos o de disparar las armas en un duelo. En las ventanas que daban
+al patio, una multitud de cabezas, cubiertas de pañuelos de colores,
+dejando escapar trenzas de cabello negro como el ébano y cubriendo
+fisonomías sonrientes e iluminadas por ojos llenos de vida. Eran las
+_chinitas_ que se habían aglomerado para oir también a D. Benito _tocar
+el paine_, invención de Clara, a falta de otro instrumento; todo aquel
+pequeño mundo estaba alborotado por esa prodigiosa aplicación de tan
+humilde utensilio.
+
+--Es la primera vez que el público hace esperar a los artistas, dijo
+Clara. Vamos, colóquense Vds. bien y prepárense a gozar. Atención D.
+Benito!
+
+--¡Ya! gritó el aludido desde la región ignota donde procuraba
+convertirse en eco lastimero.
+
+--¡No, hombre! Oiga bien el piano y entre en el acorde que le hemos
+indicado.
+
+--¡Perdón! dijo D. Benito asomando la cabeza por la puerta del cuarto y
+teniendo en las manos el famoso peine envuelto en papel de seda.
+¡Perdón! ¿Pero no sería posible hacerme saber por algún medio visible,
+cuál es el acorde indicado? Hay muchos que se parecen y me puedo
+confundir. Además, de donde me han puesto no alcanzo a verlas y...
+
+--¿Pero no le queda el oído? Todos los eslavos son músicos de
+nacimiento, señor Morreón, y usted, por simpatía, debe tener oído.
+
+El argumento pareció convencer a D. Benito, que desapareció asegurando
+que pescaría el acorde.
+
+Clara dibujó la melodía en el piano y María empezó el triste recitativo
+de la serenata de Braga con su vocecita débil pero afinada y simpática.
+Todo el mundo había hecho silencio y el público menudo de la ventana
+retenía el aliento para no perder una nota. En el momento oportuno,
+justo después del acorde indicado, D. Benito, puntual bajo la excitación
+hecha a su honor panslavista, rompió denodadamente el fuego con bastante
+precisión.--La cosa no era muy fácil, porque la voz llevaba una melodía
+y el piano acompañaba, mientras D. Benito debía esgrimirse por su
+cuenta, concurriendo con el elemento principal al conjunto. Había
+empezado bien; pero en el cambio de tono, le era necesario llegar a un
+_si_ bemol que había sido uno de los primeros obstáculos en el ensayo,
+hasta que María consiguió hacer apretar los dientes al pedagogo sobre la
+parte unida del peine y llegar así, por un esfuerzo que las venas del
+cuello revelaban, al _si_ bemol deseado. D. Benito, todo a su tarea,
+apretó con tal frenesí, que la nota salió vibrante, no muy justa, pero
+potente de sonoridad.
+
+--_¡Mirá el paine!_--exclamó Toribio sin poderse contener, con medio
+cuerpo dentro de la ventana.
+
+Todos soltaron la carcajada, María la primera, que interrumpió el
+canto--Toribio se puso como una flor de amapola, y no sabiendo qué
+hacer, sonrió humildemente, mientras D. Benito asomaba la cabeza con
+aire agitado, preguntando:
+
+--¿Me he equivocado?
+
+--Al contrario, señor Morreón, merece Vd. un bravo, dijo la señora. Ha
+sido un acceso de entusiasmo en el público.
+
+--_¡Da capo, da capo!_--gritó Pepe.
+
+La serenata, por fin, se ejecutó a la satisfacción general, sobre todo
+del maestro de escuela que, agobiado por las felicitaciones y
+vislumbrando un porvenir de gloria, preguntó a María muy seriamente si
+no había música escrita para el peine. La alegre criatura le aseguró que
+sí, prometiéndole hacer venir la partitura de una ópera de Rubinstein,
+transcripta para ese amable instrumento.
+
+Luego vino el esperado duo de D. Juan, por María y Barclay. Barclay
+conocía la música y allá en sus tiempos debía sin duda haber cantado. La
+verdad es que, con su voz sin timbre, pero sumamente afinada, supo dar
+al "la ci darem la mano" una expresión tan característica y personal,
+que Carlos lo miró asombrado. Algo le revelaba que en aquel corazón
+silencioso y solitario pasaban cosas que la calma aparente de la vida no
+dejaba ver. La música es el lenguaje universal de todo lo que siente y
+sufre; ella sola puede traducir con la vaguedad necesaria para no
+profanarlos, los sentimientos más ocultos y profundos que se mueven en
+el fondo del alma humana. Además, Mozart tiene este rasgo
+característico, que la excelencia de su interpretación no depende
+exclusivamente del arte, sino de la inteligencia. A un artista sin
+talento se le puede enseñar bien una ópera cualquiera, siempre que tenga
+voz y sepa usarla. Eso no basta para Mozart o mejor dicho, Mozart, el
+único, puede pasarse de esos elementos. Fuera de Faure, a nadie he oído
+la serenata de D. Juan como a un hombre de mundo, casi sin voz, que la
+murmuraba de una manera exquisita para las ocho o diez personas que
+rodeaban el piano...
+
+Así corrían las noches en la alegría, como los días en la serenidad.
+
+
+
+
+La primera de "Don Juan" en Buenos Aires
+
+
+Después de un largo eclipse, nunca completo, pues tras la penumbra
+brillaba siempre la tenue luz que muchos recordaban como una fuente
+deliciosa de vida y armonía, reaparece en el cielo el astro soberano en
+su calma serena y transparente.
+
+¿De dónde viene el _engouement_ actual por Mozart? En primer lugar, de
+la pobreza de la producción contemporánea y luego por su eterna belleza.
+Mozart no será olvidado jamás, y mientras la raza humana persista,
+continuará fascinándola. En resumidas cuentas, Mozart, Beethoven,
+Wagner. Todo lo demás son _poetae minores_, muy apreciables, pero que al
+lado del trío majestuoso, gravitan como partículas siderales
+innominadas.
+
+Pero a mis ojos, Mozart se mantiene, persiste y triunfa, precisamente
+por la ausencia de algunos de los caracteres que le han sido
+generalmente atribuídos por la mayor parte de los escritores--y son
+legión--que de él se han ocupado. Todos sabéis que hasta hace diez o
+doce años, para el vulgo, música alemana era sinónima de obscuridad, de
+impenetrable profundidad, de ciencia abstrusa reservada únicamente a los
+iniciados, destinada a no ser comprendida jamás por el buen grueso
+público, a quien gusta salir del teatro tarareando los motivos de la
+ópera que acaba de oir. Recuerdo que en uno de los novelones de Pérez
+Escrich, ese ilustre predecesor de Onhet, que hizo la delicia de
+nuestra infancia, dos personajes conversan al salir del Real de Madrid,
+antes de ir al Café Fornos, que para Escrich era el _summum_ de la
+elegancia. Han oído... el _Fausto_, de Gounod, y uno de ellos,
+dilettante apasionado y con autoridad en la materia, declara que el arte
+musical morirá a manos de esos armonistas maldecidos, que desprecian la
+melodía y les da por hacer música _sabia_ e incomprensible. Y se trataba
+del _Fausto_!
+
+Así, ¡cuánto se ha dicho de Mozart, de la profundidad de su concepción,
+de lo intrincado de su manera y de la preparación especial que se
+requiere para entenderlo! Y, sin embargo, es el mayor portento de
+claridad, de nitidez cristalina que la historia del arte registra. Pero
+a su maravillosa facilidad, al espontáneo torrente de melodía que brota
+de su cerebro, se unen dos condiciones tan raras, que han hecho de él el
+único y el inimitable: su instinto dramático, en primer lugar, que le
+permite, con sin igual soltura, traducir la situación, y en segundo, la
+elegancia, la distinción suprema de su melodía. Se le acusaba de haber
+puesto la estatua en la orquesta y el pedestal en la escena. Es que fué
+de los primeros en comprender que una batalla debe darse con todas las
+fuerzas de que se dispone y utilizó los pocos instrumentos con que
+contaba, fundiéndolos con las voces, abriendo así esa vía luminosa que
+Wagner debía recorrer triunfalmente hasta agotarla.
+
+Es esa la maravilla del _Don Juan_; el drama está en la música más que
+en la palabra y pienso que hasta sin el juego escénico, se necesita ser
+muy lego en la materia para no sentir y comprender la intención de la
+frase musical y no adivinar, tras las melodías que Mozart hace cantar a
+su héroe, el alma voluptuosa, ligera y escéptica del seductor...
+
+¡Pobre _Don Juan_! No hay cuaderno de pequeñas melodías para el primer
+año de piano, que no contenga, transcriptas con una ingenuidad de
+deletreo, el "_la ci darem la mano_", el "_Deh! vieni a la finestra_",
+el minuet "_signore maschere_" y el rondó de Zerlina. Lo mismo pasa con
+Virgilio: nos lo hacen _annoner_ en la infancia, le tomamos horror y no
+lo volvemos a abrir en la vida, sin darnos cuenta que el magnífico
+poema, leído sin obligación, es una de las fuentes más puras en la que
+el espíritu humano puede encontrar la belleza.
+
+Y a propósito de _Don Juan_, se agolpan a mi memoria recuerdos lejanos
+que me es grato saludar, como a una evocación de muchos seres queridos
+que reposan para siempre.
+
+Hace veinticinco años o más, Ferrari[11], esa columna lírico-argentina,
+sin sospechar aún los altos destinos a que su estrella le llamaba, había
+saltado, con más audacia que capital, del modesto salón de la Sociedad
+Filarmónica que había fundado, al escenario del Colón. Lo que había
+determinado de vocaciones musicales esa Sociedad Filarmónica, no es
+decible. Como todas las coristas eran niñas de las principales familias
+de Buenos Aires, los coristas, naturalmente, se reclutaban entre la flor
+de la juventud porteña. Se cantaban, en los conciertos, piezas
+concertadas o, como decían los pocos técnicos aficionados, _tuttis_.
+
+ [11] Aun vivía el buen maestro cuando fueron escritas estas líneas.
+
+Pero había un antagonismo de criterio respecto a la colocación, entre
+Ferrari y sus artistas. El maestro quería que los tenores se colocaran
+detrás de las sopranos, los barítonos de las mezzo y los bajos de las
+contraltos. Tenía, es cierto, la conciencia ancha y cuando se lo pedía
+con buen modo, algún tenor enamorado, conseguía que declarara soprano, a
+una modesta aficionada que trepaba a duras penas tres escalones. Así,
+recuerdo que un día apareció en los salones del Coliseo, para un ensayo,
+un ex alférez "largo, lampiño y un poco desgoznado"[12], me pidió que lo
+presentara a Ferrari, porque quería tomar parte en el coro.--¿Qué voce
+a?--No sé.--Allora, ¿come si fa?--Espérate. Consulté al amigo, quien,
+después de averiguar que una morochita que le interesaba era soprano, se
+declaró tenor. Ferrari, un poco desconfiado, debo declararlo, le colocó
+detrás de la sopranito codiciada. El ensayo empezó; se trataba nada
+menos que del final del tercer acto de la _Traviata_.
+
+ [12] Así se ha dibujado él mismo, "Treinta años después", en la
+ deliciosa página que lleva ese título y que publicó "La
+ Biblioteca".
+
+Astengo, un corredor de seguros que le jugaba música para colocar
+pólizas, hacía de Alfredo, mientras una niña rubia, simpática, con una
+voz deliciosa y verdadero talento artístico[13], tenía el papel de
+Violetta. Nosotros, el coro, los señores y damas sin importancia,
+repetíamos hasta el cansancio una sola frase: _Quanta pena fa al cor!_
+Pero había que colocarla a tiempo, por lo menos. Esa pena profunda que
+sentíamos por la desgracia de la Traviata, debíamos expresarla
+oportunamente. Pero apenas ésta había lanzado su _Alfredo, Alfredo!_, mi
+amigo, aprovechando el momento en que Violetta tomaba aliento para
+añadir: _di questo core_, etc., lanzó un _quanta pena fa al cor_, tan
+extemporáneo, tan anacrónico, que Ferrari se sintió mal, dió un
+batutazo formidable, y dirigiéndose a mí, que baritoneaba en un rincón,
+rugió agitando los brazos: _ma fa tacere questo pero!_ En aquella época,
+Ferrari no podía decir _perro_. La escena concluyó por una transacción:
+mi amigo continuaría siendo tenor, pero sin cantar, _tenor seco_, como
+le llamábamos.
+
+ [13] La señorita Genoveva Amadeo.
+
+Cuando Ferrari tomó la dirección del Colón, no le dejábamos vivir,
+pidiéndole que abandonara el viejo repertorio italiano y nos hiciera
+conocer a Mozart, a Weber y Meyerbeer. Lo primero que conseguimos de
+este último, fué _Roberto el Diablo_; la impresión fué colosal y el
+éxito lucrativo para Ferrari. El oía un poco entonces esa nueva música
+con un airecito escéptico y creo que aún hoy, en el fondo, sus gustos
+son los de su juventud. Pero, en fin, nuestro consejo había sido bueno,
+le ayudábamos cuanto nos era posible en la prensa, en la propaganda
+social y en aquellas agarradas musicales del Club del Progreso, que
+hacían poner furioso al pobre don Juan Carranza, en su eterno bezigue
+con Adolfo Alsina, su víctima ordinaria.
+
+Teníamos entrada franca entre telones y ayudábamos a bien morir a Lelmi,
+en el _Ballo in maschera_, bajo el disfraz del último acto. Recuerdo que
+Adrián Arana quería salir una noche, de casco y barba postiza, con una
+escopeta de dos tiros, a cazar hugonotes en el último acto de la ópera
+de Meyerbeer, que ahora se suprime siempre y que tiene un hermosísimo
+terceto. Era íntimo amigo de un corista que se colocaba al lado de la
+_avant-scéne_ en que estaba Adrián y cantaba sólo para éste, que le
+aplaudía con frenesí, en la esperanza, según decía, de presenciar alguna
+vez el estallido de la vena yugular que, allá por el _si_ bemol, tomaba
+proporciones de cable en el pescuezo del corista... ¡Esa _avant-scéne_!
+Eugenio Cambaceres, con el atractivo de su talento, de su gusto
+artístico, de su exquisita cultura, de su fortuna, de su aspecto físico,
+pues todo lo tenía ese hombre que parecía haber nacido bajo la
+protección de un hada bienhechora, era el jefe incontestado. Luego venía
+_Patroclo_, el insigne Patroclo, senador por Jujuy, _s'il vous plait_,
+chiquito, tieso, duro, malísimo, que no podía vivir sino entre nosotros.
+En seguida, Icaza, el _gallego_ Icaza, flaco, tenue, impalpable,
+exuberante, lleno de grandes designios, siempre irrealizados, el músico
+técnico de la compañía, anunciando eternamente un trabajo, alguna
+crítica de arte, en la que pondría las peras a cuarto y cantaría las
+verdades al hijo del sol, pero que nunca veíamos. De los vivos, ¿a qué
+hablar? Viejos magistrados unos, _fruits ratés_ otros, buenos padres de
+familia los más, todos vamos siguiendo, con semblanza de conciencia,
+esta cómica ruta cuyo final no está lejos...
+
+Pero vuelvo a mi _Don Juan_, y si en el camino me extravío por momentos,
+mirad esos _zig-zags_ con indulgencia, porque me traen recuerdos de la
+única época realmente feliz de la vida... Habíamos, por fin, resuelto a
+Ferrari a poner en escena la anhelada ópera, aprovechando la contrata de
+no sé qué barítono italiano que cantaba bien y traía trajes pasables.
+Ferrari se había defendido con energía. _Ma come si fa? Cinquanta mille
+pezzi de decorazione!_ (de los chicos, de entonces, pero que se estaban
+quietos, sin subir ni bajar). _Se é un fiasco, come si fa?_ Para
+destruir esa poderosa argumentación empleamos todos los recursos
+imaginables, y Ferrari, que al fin y al cabo, es el hombre que nos ha
+hecho conocer el teatro lírico casi entero, cedió a nuestra instancia,
+los ensayos comenzaron y nos pusimos en campaña. Se trataba, como era
+natural, de hacer conocer la obra de Mozart, en un artículo magistral,
+que arrebatara los sufragios del público y que llenara, desde la primera
+noche, la vasta sala del Colón, tan llorada por todos los que a ella
+teníamos vinculada nuestra juventud y nuestra alegría. ¿Quién había de
+ser el designado para llevar a cabo la magna obra? Icaza, naturalmente,
+como en el grupo de Pickwick, todo lo que se refería al amor tenía su
+representante titular. Con tres meses de anticipación, Icaza acometió la
+empresa. Pasaba tres o cuatro horas encerrado, producía uno o dos
+párrafos, los cepillaba, los limaba, les metía unas puntitas, que él
+llamaba horadadoras, y cuando le preguntábamos, con cierta reserva y
+misterio: "Y aquéllo, ¿anda?", nos contestaba, más que con la palabra,
+con la expresión, porque más que cara, tenía fisonomía: "Tente tieso y
+ello será." Vivía en su artículo y hasta había cesado de hablar de una
+morena, más fea que una crisis, que le tenía sorbido el seso. Por fin, a
+los tres meses, llegó una noche al teatro, con aspecto fatigado, pero
+radiante, colgó su sombrero, y en su lenguaje apocalíptico no dijo sino
+estas palabras: "Abur y la de vámonos!" Eso significaba, claro como el
+cristal de roca para nosotros, que había terminado su artículo sobre
+_Don Juan_. No hubo medio de que nos lo leyera; ruegos, amenazas de
+pisotón (lo que más temía físicamente en el mundo), todo fué inútil.
+
+Sin vacilación, todos resolvimos que el artículo se publicaría en la
+_Tribuna_. La _Tribuna_ era el diario a la moda, el único, el
+indispensable. Cortado y dirigido, instintiva e inconscientemente, en el
+sentido de las preocupaciones porteñas, tenía una autoridad absurda,
+pero incontestable, y ha sido necesario todo el talento comercial de los
+Varela, para haber dejado agotar esa fuente de fortuna. Lo dirigía
+entonces, como un jinete, con espuelas y sin riendas, puede dirigir un
+caballo, Héctor Varela, que acababa de llegar de Europa con la aureola
+del discurso de Ginebra que no había pronunciado. Para él, artículos de
+fondo, información política y financiera, todo eso era secundario; toda
+su atención se concentraba en dos folletines que aparecían diariamente,
+algo como unos _Misterios del Paraguay_, con Madama Lynch por
+protagonista, y las _Cosas_, de Orión, que él redactaba bajo ese
+pseudónimo. La novela ofrecía pocas dificultades; Héctor había escrito
+los dos o tres primeros folletines y una buena mañana se había cansado;
+como el regente (¡oh vasto, redondo y solemne don Saturnino Córdoba, te
+saludo al pasar!) le pidiera materiales, tomó la primer novela que le
+cayó a mano, la abrió al azar, encontró un diálogo, le metió tijera y lo
+entregó a la composición. Los lectores (tenía y muchos) se agarraban la
+cabeza, no entendían una palabra, pero esperaban pacientes que aquéllo
+se aclararía más tarde. Esa publicación, en esa forma, duró meses
+enteros, y lo que es más colosal, el primer tomo apareció, se vendió y
+debe aún adornar alguna biblioteca.
+
+En cuanto a las "Cosas", allí cabía cuanto Dios crió. _Virutinjis_,
+felpas, reclamos, bombos, anuncios, sablazos, disimulados o no,
+transcripciones, cuentos, anécdotas, versos, cuanto es posible imaginar,
+todo bajo la firma de Orión.
+
+Nuestro buen Icaza puso en limpio su artículo magistral, en buen papel,
+tinta negra y letra clara y se lo llevó solemnemente a Héctor, que
+entendía de música como de cualquier otra noción racional. Este se lo
+recibió, agradeció al compadre Icaza (todo el mundo era compadre de
+Héctor, no sé por qué) su valiosa colaboración y le pidió que esa misma
+noche fuera a corregir las pruebas. Icaza no faltó por cierto, espulgó
+su prosa, teniendo por oidor al ñato Montes de Oca, de todos los errores
+de caja, y luego se nos presentó en el teatro, más misterioso que nunca.
+"Mañana y a callar!", nos dijo. Preparamos el alma a las grandes
+emociones, advertimos a Ferrari, nos fuimos al Club, en donde, de mesa
+en mesa, propalamos la buena nueva y a la mañana siguiente, nos
+despertamos al alba para pedir la _Tribuna_. En vano la recorríamos
+desde la cruz a la fecha: ni sombra del artículo de Icaza! Por fin, se
+me ocurre echar una mirada sobre las "Cosas" de Orión. Lo primero que
+leo es lo siguiente: "El buen gringo, mi compadre Ferrari, va a dar el
+Don Juan, de Mozart, ese alemán de rechupete, en el teatro Colón". En
+seguida, sin título ninguno, como consecuencia de esa frase
+trascendental, el artículo de Icaza, menos la firma. Al final, este
+parrafito, dedicado a Ferrari o a Mozart, el texto es confuso: "Ah,
+gringo lindo!" Luego la firma: Orión.
+
+Me vestí de prisa y corrí a casa de Icaza; un sirviente gallego me
+recibió, trastornado: "El señorito me pidió los diarios a las 7, en
+seguida le dió un ataque y ahí está sin sentido; le han puesto
+ventosas!"
+
+ 1897.
+
+
+
+
+En el fondo del río[14]
+
+ [14] Este fragmento, así como los dos titulados "De cepa criolla" y
+ "A las cuchillas", formaba parte de un estudio de nuestra
+ sociabilidad en aquel momento, que empecé a escribir en 1884. Ese
+ trabajo ha quedado definitivamente sin concluir porque esas cosas,
+ cuando no se publican de primera intención, dan más trabajo para
+ corregirlas, que para escribirlas de nuevo. Si publico aquí esos
+ fragmentos, es porque pueden leerse sin que choque su incoherencia,
+ refiriéndose cada uno a un cuadro o a un asunto particular.
+
+
+El último día de cuarentena tocaba a su término. Había a bordo un
+bullicio insólito. El piano, golpeado con más rigor que en las
+melancólicas noches de la última semana, exhalaba sus quejidos ásperos
+con tal buena voluntad, que se creía adivinara próximo el momento del
+reposo. Se había instalado un _nueve_ animadísimo en una de las mesas
+del comedor y los maltratados en la travesía trataban de rehacerse,
+tentando la suerte del último día, postrera esperanza, engañosa como
+todas. Un coro de señoras, un tanto enrojecidas por la labor interna de
+la digestión, rodeaban el piano, donde una escuálida criatura de veinte
+años batía las teclas sin piedad, mientras su hermana o algo así, soñaba
+en voz alta, más o menos afinada, con bosques sombríos, claros de luna,
+citas de amor y mal de ausencia. Los corchos de cerveza y limonada
+gaseosa, con su falso ruido de champagne, saltaban a cada instante. Los
+sirvientes, al pasar, solían poner la mano en el hombro a algunos
+pasajeros y les deseaban, con un aire de superioridad incontestable,
+buena suerte en el piquet.[15]
+
+ [15] Debe recordarse que en los vapores franceses ("Messageries
+ Maritimes"), los pasajeros de 1.ª y 2.ª clases, viajan
+ confundidos.
+
+Arriba, sobre el puente, la luna, el espacio tranquilo, el Plata
+dormido, meciendo sus olas pequeñas y numerosas, que se extinguían sin
+rumor contra los flancos del navío. A lo lejos, al frente, en el confín
+del horizonte, una faja rojiza tenue, como el resplandor lejano de un
+incendio, visto a través de una atmósfera cargada de vapores leves. A la
+derecha, también distantes, los faros de las costas y la imperceptible
+raya negra que el espíritu adivinaba más de lo que los ojos veían. En
+medio del río, vasto como un mar, multitud de luces que oscilaban
+lentamente en lo alto de los mástiles. De tiempo en tiempo el eco triste
+de una campana que daba las horas, como si recordaran al que soñaba
+sobre el puente que aun en el seno de esa paz silenciosa, la vida corría
+y las tristezas con ella.
+
+Estaba solo en cubierta, tendido sobre un banco, el brazo apoyado sobre
+la baranda y la cabeza sostenida en la mano. La luna bañaba de lleno su
+rostro de facciones regulares, joven aun, pero fatigado. Miraba al astro
+velado por la niebla ligera con la persistencia de los soñadores y la
+vaga expresión de sus ojos anunciaba que su alma recorría el pasado.
+
+Las horas corrían así, lentas e iguales. En el comedor se había hecho el
+silencio; a popa, un grupo que hablaba en voz baja, sólo revelaba su
+presencia por el intermitente resplandor de los cigarros.
+
+Varias veces ya un hombre había aparecido en lo alto de la escalera que
+daba al puente y luego de mirar con interés cariñoso al joven inmóvil
+había descendido. Al fin, en una de sus últimas subidas, se acercó
+suavemente con un plaid en el brazo y lo tendió al joven, diciéndole en
+francés con respetuoso acento:
+
+--La humedad de la noche puede hacerle mal, señor. He traído este
+abrigo, por si el señor piensa no recogerse todavía.
+
+--Gracias. No descenderé aún; no podría dormir. Tráigame un poco de
+cognac con agua y cigarros.
+
+El criado reapareció un momento después, el joven encendió un tabaco, se
+envolvió en la manta y quedó mirando con una expresión de cariñosa
+tristeza a su servidor.
+
+--Mañana concluye la cuarentena, Pedro.
+
+Pedro se inclinó.
+
+--Y empiezan los días amargos de que le he hablado, añadió el joven
+sonriendo.
+
+--Yo estoy bien en todas partes donde el señor quiera tenerme consigo.
+
+--Sí, pero usted no conoce la vida de nuestros campos, sobre todo a
+donde vamos. Es el desierto, la soledad y el silencio constantes. Tendrá
+Vd. poco o nada que hacer allí y el fastidio puede engendrar la
+nostalgia. Le repito, pues, mis palabras de París: no hay compromiso
+ninguno entre nosotros. En el momento en que lo desee, regresará Vd. a
+Europa o se instalará en Buenos Aires, a su elección.
+
+--El señor es siempre bondadoso conmigo; sólo le pido que me lleve
+consigo donde vaya y que me acepte a su lado mientras mis servicios le
+sean útiles.
+
+--Bien, bien; tenemos tiempo de hablar. Prepare todo para descender
+mañana temprano. ¿No ha habido nuevos curiosos?
+
+--No, señor; desde Río me dejan tranquilo.
+
+El joven hizo un gesto de fastidio mientras el criado se retiraba. El
+hecho es que desde Burdeos había vivido a bordo en una acechanza
+constante, en una insoportable persecución de la curiosidad ajena. Su
+retraimiento sistemático, sus respuestas monosilábicas, dadas con
+glacial corrección a los que intentaban abrir charla con él, su silencio
+en la mesa, el imperioso deseo de soledad que revelaba su aspecto, le
+habían señalado al mundo de a bordo como un personaje original,
+orgulloso primero, enigmático después, sospechoso más tarde. Entre los
+pasajeros había pocos argentinos; la mayor parte eran familias de
+extranjeros radicados en el país y sin contacto con la alta sociedad
+porteña. Así, había duda hasta sobre el nombre del joven, que figuraba
+en sus maletas, en la lista de pasajeros, que no importaba misterio
+alguno, pero que el deseo de crear historias rodeaba de sombras en el
+ánimo de esa buena gente. No pudiendo sacar nada del amo se dió el
+asalto contra el criado, llevando la voz los que hablaban francés,
+porque Pedro no entendía una palabra de castellano. Pero o Pedro tenía
+un natural poco comunicativo o cumplía instrucciones terminantes, el
+hecho es que tres o cuatro respuestas secas, dadas con su aire de
+ceremonia, pusieron en derrota a los más audaces.
+
+Sólo se supo a punto fijo que el joven se llamaba Carlos Narbal, que
+pertenecía a una distinguida familia de Buenos Aires, que tenía fortuna
+y que había estado muchos años ausente. Y esto, gracias a tres o cuatro
+_cocottes_ que venían a Río contratadas para el Alcázar, según decían,
+que se daban suntuosos aires de artistas, pero que el comisario de a
+bordo, que debía conocerlas a fondo, amenazaba con enviarlas a perorar
+_sur le gaillard d'avant_ cada noche que el alboroto promovido por las
+ninfas se hacía insoportable. Cuando se les pasó el mareo del golfo y
+entrando a las aguas más tranquilas del Océano empezaron a recibir los
+galanteos de la gente de a bordo, que en general ofrecía poco porvenir,
+sus miradas no tardaron en dirigirse sobre Carlos, cuyo aspecto auguraba
+un hombre de mundo. Si en alguna parte las mujeres tienen conciencia de
+su fuerza es indudablemente sobre la cubierta de un buque. Caras que no
+se han percibido en el momento del embarque, adquieren cierto atractivo
+a los ocho días de navegación, y a los quince, a menos de ser unos
+monstruos, pasan con facilidad por bellezas acabadas. El fenómeno se
+produce a favor de un sinnúmero de circunstancias, de las que cuentan en
+primera línea el aire vivificante del mar, la fuerte alimentación, la
+inacción forzosa y la ausencia absoluta de puntos de comparación. Pero
+todo eso parecía hacer poco efecto sobre el hombre único tal vez que no
+hacía avances. El repertorio estaba agotado, las miradas tiernas, la
+pantalla caída a propósito, el "_Mon Dieu, qu'il fait chaud!_" en los
+trópicos, el insinuante y audaz "_est-ce que vous connaissez Rio,
+monsieur?_", todo el arsenal de escaramuzas femeninas. Una de ellas, más
+_crâne_ que las demás, había hecho jugar la gruesa artillería y una
+noche, antes de llegar a Bahía, cuando ya hacía rato que habían sonado
+las doce y que los corredores estaban desiertos, se entró sencillamente
+al camarote que ocupaba Carlos, que a causa del calor había dejado sólo
+la cortina corrida. Carlos, que no dormía, se sentó en la cama. Entonces
+una voz queda, pero muy queda, cuya entonación procuraba infiltrar la
+persuasión de que los vecinos no se despertarían, murmuró: "_Pardon,
+monsieur, je me suis trompée de cabine_". Carlos refunfuñó algo, se dejó
+caer sobre el lecho y la poco orientada artista declaró al día siguiente
+que aquello, con el aspecto de un hombre, y _même pas mal_, no era tal.
+
+Luego, el aislamiento, las largas horas pasadas con los libros amigos,
+con el Dumas que no cansa y que se relee con el placer que da la
+evocación de las impresiones de la primera lectura, los buenos y sanos
+libros de historia, las revistas científicas, las narraciones de viaje
+que llevan el espíritu a regiones remotas. Y por la noche el panorama de
+los cielos llenos de estrellas, del mar que las refleja con cariño, de
+la estela que se desvanece lentamente como un sueño, la blanca espuma
+que se apaga murmurando, la caprichosa fosforescencia de las aguas que
+se abrillantan por instantes como el espíritu del que sufre, con un
+reflejo de esperanza, para caer en seguida en la sombra...
+
+La última noche, pero frente a la patria, cuyo amor se levanta
+espléndido sobre todas las ruinas morales. Ahí estaba; bajo el
+crepúsculo incierto del horizonte, dormía la ciudad madre, cuna de su
+cuerpo, nodriza de su alma, fuente también sin duda de todas las
+amarguras de su vida. Miraba, miraba intensamente el reflejo lejano y a
+medida que su espíritu leía el pasado en la memoria, sus ojos se
+impregnaban de lágrimas o adquirían una dureza de acero. Luego pasaba la
+mano por la frente y quedaba inmóvil.
+
+Un dolor profundo o un error inmenso pesaba sobre el alma de ese hombre;
+o se había estrellado contra una desventura sin remedio, de las que
+rompen la armonía interna y velan el porvenir o bajo un fastidio
+colosal, el origen de su mal se había desenvuelto e invadido todo el
+ser moral.
+
+¿Quién, quién sabe las ideas que pasan por el cerebro de un hombre joven
+que sueña bajo los vientos dormidos, sin más horizonte a su mirada que
+las aguas silenciosas y monótonas?...
+
+La campana de proa daba las dos de la mañana, cuando el criado avanzó
+resueltamente y con cierto aire de autoridad y un "_Je vous en prie,
+monsieur_" insistente y suave, pidió a Carlos que se recogiera. El joven
+descendió; la luna continuaba brillando a través de la niebla húmeda que
+se aumentaba por momentos, el círculo amarillento que la rodeaba se
+extendía y las aguas comenzaban a moverse con más rapidez en la
+superficie del estuario inmenso.
+
+A la mañana siguiente, al alba, la inquieta expectativa del desembarco
+animaba todo el mundo. Parecía que la felicidad, abiertos sus cariñosos
+brazos, esperara en tierra a los que tanto ansiaban pisarla. La mayor
+parte, sin embargo, iban a cambiar la vida libre de a bordo con la
+exigua existencia detrás de un mostrador o la ingrata tarea del
+jornalero. Los trajes nuevos habían hecho su aparición; por todas partes
+cajas de sombreros, jaulas con antipáticos loros dentro, maletas de
+viaje, gorras, bultos.
+
+Por fin llegaron los vapores de desembarco, se llenaron las formalidades
+sanitarias y pronto el buque quedó sólo con su tripulación y allá en la
+proa, los emigrantes apiñados, mirando con ojos de ingenua curiosidad
+cuanto pasaba a su alrededor y sintiendo pesar sobre su alma esa
+impresión de abandono que gravita sobre el extranjero al pisar por
+primera vez las playas de una tierra desconocida. Pronto la atmósfera
+fácil y cómoda de nuestra patria iba a borrar la nube de tristeza e
+iluminar la vida de esos desgraciados con las perspectivas de un
+porvenir seguro.
+
+Carlos había bajado sencillamente en el vapor de la agencia, seguido de
+Pedro, silencioso siempre y grave en su levita abotonada hasta el
+cuello. Cumplidas las formalidades de aduana, Carlos hizo avanzar un
+carruaje y media hora después se encontraba alojado en un cuarto del
+hotel de Provence. A su llegada se le habían entregado cinco o seis
+cartas, que en ese momento leía con atención. Una de ellas, tres
+renglones escritos con una letra de una pulgada y con una ortografía
+capaz de hacer rugir de espanto a un académico español, parecía haberle
+causado viva satisfacción. Traducida, decía así:
+
+ "Desde el martes estoy con los caballos en el Azul, esperándole."
+
+ _Tobías_.
+
+Las otras cartas eran puramente de intereses, cuentas, etc.
+
+Carlos comió solo en su cuarto y al caer la noche encendió un cigarro y
+salió, después de indicar a un sirviente hiciera acompañar a Pedro al
+teatro Variedades.
+
+Carlos tomó la calle de Reconquista, llegó a la plaza, la cruzó
+diagonalmente, entró por Victoria hasta Perú, dió algunos pasos a la
+derecha, pero, retrocediendo, tomó resueltamente hacia la izquierda. A
+cada instante, a pesar de la confianza que tenía en no ser conocido, por
+el cambio completo operado en su fisonomía en los últimos cinco años,
+ocultaba el rostro al pasar junto a alguna de sus antiguas relaciones.
+Iba agitado por el tumulto interior de sus sensaciones; echó una mirada
+vaga a los balcones iluminados del Club del Progreso, sus ojos se
+llenaron de sombras, inclinó la cabeza y siguió marchando lentamente.
+Así vagó cuatro horas, deteniéndose en un punto, mirando con atención
+una casa, impregnando la mirada con el espectáculo de la ciudad que
+tanto había querido y en la que marchaba hoy como un desconocido. A las
+11 de la noche se encontraba en el Retiro, frente al río sereno y
+resplandeciendo bajo la luna. Uno que otro carruaje volvía de Palermo o
+tomaba la calle de Charcas; a veces una explosión de alegría llegaba a
+oídos del solitario.
+
+Bien solo, por cierto. Esa alma debía estar enferma, rendida por una
+lucha sostenida tal vez sin energía, pero no por eso menos agobiadora. Y
+así, marchando en los sueños íntimos, llegó tristemente a su hotel, se
+tendió en un sofá, tomó un libro que pronto cayó de sus manos y quedó
+inmóvil, con la mirada fija en el techo. Su cara fué perdiendo la
+expresión adusta, sus ojos se llenaron de lágrimas y un sollozo ahogado
+pasó por su garganta. La reacción fué violenta, se puso de pie, enjugó
+el rostro, sonrió con desprecio de sí mismo, se paseó largo rato por la
+pieza y luego llamó a Pedro.
+
+--El tren sale a las 7, Pedro. Que todo esté pronto.
+
+Luego se acostó y empezó para él el infierno cotidiano de los que han
+perdido el dulce sueño reparador de la vida...
+
+Corría el tren por los campos iguales y monótonos. En el vagón que
+ocupaba Carlos iban dos o tres personas desconocidas entre sí, lo que no
+impidió que a partir del almuerzo trabaran una larga conversación sobre
+los temas eternos de la vida de campo, la lluvia que hacía falta, porque
+los pastos estaban flojos, el cardo que tardaba, las barbaridades de los
+jueces de paz de los partidos respectivos a que pertenecían los
+viajeros, y por fin, la política, vista al microscopio, las profesiones
+de fe grotescas, una estrechez de espíritu inconcebible. Carlos oía con
+cierta atención la insípida charla; como los campos que atravesaba le
+traían la perdida nota impresional de la patria, así el palabreo que
+llegaba a sus oídos hacía revivir en su memoria el mundo normal en cuyo
+seno pasó su juventud. Luego sus ojos se perdían en la dilatada llanura,
+extensa como el mar y como él generadora de tristezas.
+
+Pedro, solo y grave en un vagón de 2ª., miraba con asombro nuestros
+campos, buscando en ellos el cultivo, la subdivisión, el canal de riego,
+el bosque, el aspecto europeo, en una palabra. Una sensación indefinible
+le oprimía y a veces sacaba la cabeza por la portezuela, ansioso, en la
+expectativa de un cambio que no se producía.
+
+Por fin, a la caída del día, el tren llegó al Azul; Carlos se dirigió a
+la posada. En la puerta del gran patio donde llegan las diligencias,
+carruajes y gente de a caballo, se encontraba un hombre recostado en un
+poste. Tendría de cuarenta a cincuenta años; alto, delgado, barba
+canosa, ojos negros serenos. Su traje era el de nuestros gauchos,
+chiripá, poncho, un modesto tirador viejo ya, un sombrero de felpa
+entrado en años y unas fuertes botas de baqueta, nuevas, compra sin duda
+de la víspera. A pesar de haber visto a Carlos, no hizo un movimiento.
+Este avanzó sonriendo hacia él y le puso la mano en el hombro.
+
+--¿No me reconoces, Tobías?
+
+--Niño Carlos...
+
+No pudo decir más; se sacó el sombrero, empezó a darlo vuelta entre las
+manos y se quedó mirando a Carlos con tamaños ojos de asombro.
+
+--Sí, mi buen Tobías, estoy muy cambiado. Además, hace como diez años
+que no nos vemos. ¿Y cómo va la salud? ¿Y los hijos?
+
+--Buenos todos, señor; los muchachos andan en tropa. Anselmo salió
+anteayer con una punta y Gregorio debe llegar mañana o pasado.
+
+--¿Y quiénes hay en la Quebrada?
+
+--Manuel Tabares, cuatro peones y la vieja Nicasia.
+
+--¿Aún vive Nicasia?
+
+--Cuando ha sabido que el niño iba a venir se ha puesto como loca.
+
+--Bueno; tenemos tiempo de hablar. ¿Cuántos caballos has traído?
+
+--Cuatro, por si acaso, aunque ninguno hemos de tener que cambiar.
+
+--¿Y el carro?
+
+--Llegará mañana a la tarde. ¿Cuándo nos vamos, señor?
+
+--Mañana bien temprano, para llegar con día.
+
+--Saliendo a las seis estamos a las cinco en la Quebrada.
+
+--Tobías, este hombre (y señalaba a Pedro, que, con un saco de noche en
+la mano, correcto e inmóvil, había presenciado el diálogo sin entender
+una palabra), este hombre es mi sirviente, pero no habla español. Dice
+que aunque no es muy de a caballo, quiere ir montado, en vez de esperar
+el carro. Dale uno de buen andar y manso.
+
+--El moro, señor.
+
+--Vaya por el moro. A las 5 me recuerdas con todo listo.
+
+Desfiló el clásico _menú_ de los hoteles de campaña en nuestra tierra.
+¿Un buen puchero? ¿Un buen asado? ¡Jamás! Frituras, guisos
+pseudo-franceses, combinaciones de un _chef_ que, para elevarse al arte
+cree deber salir de la naturaleza. Carlos recorrió la lista, recordó su
+experiencia pasada y pidió un ingenuo bife con _dos de a caballo_, una
+botella de cerveza inglesa y queso. ¡Ay de aquel que sale de ese régimen
+higiénico!
+
+El cansancio del ferrocarril le dió algunas horas de sueño. Pero cuando
+a las 5 de la mañana Tobías vino a golpear su puerta, le encontró
+vestido y pronto a montar.
+
+Así que dejaron el pueblo y que el espacio abierto se presentó, Carlos
+sintió esa sensación deliciosa que sólo los argentinos sabemos apreciar,
+cuando, sobre un buen caballo, se galopa por los campos en la mañana.
+Una leve brisa, fresca, con un olor sano e intenso, venía de oriente,
+donde el sol se elevaba ya, pugnando por abrir camino a sus rayos al
+través de un grupo de nubes. Las estancias esparcidas en la extensión de
+la llanura, como islas en un mar inmenso, manchaban con sus tonos
+obscuros la sábana de verde pálido en la que la vista se perdía hasta el
+confín del horizonte. Los caballos, contentos y briosos, resoplaban con
+energía, levantando sobre el camino resecado una nube de polvo, que iba
+a disolverse a la espalda en fugitivos remolinos. Un grupo de ovejas que
+comía al borde de la ruta se precipitaba al lado opuesto y detrás iba
+toda la majada, desatentada, como si corriera un peligro inmenso. Cuatro
+o cinco corderos quedaban rezagados, con la colita entre las piernas,
+enclenques, temblorosos bajo su cuero desnudo y arrugado, balando con un
+quejido lastimoso. Diez o doce madres habían dado vuelta cara y
+respondían al llamado sin cesar, como sacando la voz de las entrañas
+para que sus hijos las reconocieran. Un perro, girando a la carrera
+alrededor del rebaño, ladraba furioso al pasar junto al grupo de
+jinetes, cuyos caballos agachaban las orejas e hinchaban ligeramente el
+lomo. Luego, una manada de yeguas que sale a escape, se detiene a
+cincuenta varas y queda inmóvil, las orejas rectas, los ojos grandes e
+ingenuos. El sultán está a la cabeza, soberbio con su larga crin y
+opulenta cola. Brilla su pelo inmaculado como un tejido de acero. Un
+potrillo más audaz se acerca, hace una cabriola, rompe a la carrera, se
+detiene al pie de la madre y se pone tranquilamente a mamar. Las vacas
+son más reposadas; algunas levantan la cabeza, pero pronto la inclinan
+sobre la tierra y continúan rumiando. Uno que otro toro espléndido se
+cuadra noblemente, escarba el suelo y mira con arrogancia.
+
+Los _teros_ atronan el aire; parecen la bocina del derecho indio,
+clamando eternamente sobre la pampa contra la conquista europea. Avanzan
+audaces, cruzan a dos varas de los jinetes como una saeta y se pierden a
+lo lejos, dando la voz de alarma que hace poner en fuga a los patos que
+reposan en la próxima laguna, rica en juncos y pobre en agua. La
+lechuza, inmóvil sobre una viscachera o en la punta de un palo de
+alambrado, abre el pico como un resorte mecánico, lanza su grito
+gutural, que en la noche inquieta los espíritus más serenos, deja caer
+sus párpados amarillentos, que tienen más expresión que sus ojos mismos
+y queda en su postura egipcia. Multitud de pequeñas aves saltan a cada
+instante de entre el pasto; por momentos, una perdiz hiende el aire con
+su silbido característico y el ruido estridente de sus alas al batir
+precipitadas; otras se agachan, se disuelven entre los tonos grises de
+la tierra y quedan inmóviles. De tiempo en tiempo Tobías les lanza su
+rebenque, no siempre sin resultado, ante el asombro de Pedro, que
+contempla atónito el nuevo sistema cinegético.
+
+Y así avanzan en silencio, Carlos perdido en sus reflexiones, el
+sirviente un tanto dolorido ya, Tobías con la indiferencia suprema del
+gaucho por todas las cosas de la vida. Cada media hora, Tobías da la
+señal de reposo deteniendo su caballo y poniéndolo a un trote suave,
+pero que rinde camino. Según él, el secreto para llegar pronto no está
+en andar ligero, sino en andar seguido. Tobías nombra las estancias que
+aparecen a lo lejos, a medida que se avanza y que las copas de álamos
+que se veían suspendidas en el aire se unen a sus troncos al cesar el
+miraje. A las doce se hace alto junto a un jagüel rodeado de algunos
+sauces y paraísos que ofrecen una sombra suficiente. Carlos no ha
+querido ir a una pulpería que está a diez cuadras, en una estancia donde
+indudablemente habría sido muy bien recibido, pero en lo que habrían
+tardado tres horas en matar algunos pollos y donde habría tenido que
+hablar sobre cuanto Dios crió. Tobías, que se ha avanzado, después de
+manear cuidadosamente los dos caballos de repuesto, vuelve a la media
+hora con un carnero muerto y degollado, pan, vino y sal, hace fuego,
+fabrica un asador con una rama de sauce y a los veinte minutos se
+presenta con un asado color de oro, chisporroteando aún y chorreando de
+jugo.
+
+Diez, veinte años de París, comiendo en Bignon, cenando en el café
+Anglais, no alcanzan jamás a borrar en nosotros el tinte criollo, la
+tendencia indígena, el amor a las cosas patrias... y el gusto por el
+cordero al asador. Se quema uno los dedos, es cierto, queda en la boca
+cierto sabor _empaté_, pero es esa una sensación posterior, altamente
+compensada por las delicias del primer momento.
+
+La charla de sobremesa animó a Tobías, que aprovechó una buena ocasión
+para echar fuera lo que sin duda le estaba trabajando hacía tiempo.
+
+--Dígame, señor, ¿viene por mucho tiempo a la Quebrada?
+
+--Por mucho tiempo, Tobías; no pienso moverme de allí hasta que vuelva a
+Europa.
+
+--¡Pero cómo va a vivir en esos ranchos, señor! ¿Cómo no se ha ido más
+bien a las Tunas?
+
+--¿Te incomoda mi visita, mi buen Tobías?
+
+--¡Por dónde, señor!
+
+--Entonces, no hay que hablar.
+
+Tobías se rascó la nuca, ensilló de nuevo los caballos y pronto la
+partida estaba en marcha. Fué ese el momento duro para Pedro. Al
+principio, el buen galope del moro recomendado por Tobías le había
+seducido; pero pronto le dolió la cintura, las rodillas le empezaron a
+arder en la parte que frotaban la silla y cuando después del reposo del
+almuerzo volvió a su postura de centauro, todo el cuerpo protestó en un
+estremecimiento. Se dominó, sin embargo, sonrió a Carlos y partió
+heroicamente al galope.
+
+A las tres de la tarde, poco después de atravesar el arroyo de
+Chapaleofú, algunas gotas de agua empezaron a caer. El cielo se había
+cubierto por completo y pronto un aguacero tremendo cayó sobre los
+viajeros. La tierra parecía revivir bajo la onda; un olor de humedad se
+desprendía del suelo. El horizonte se había estrechado y los montes de
+las estancias más próximas se iban disolviendo entre la bruma. La lluvia
+redoblaba de violencia a cada instante y los viajeros estaban empapados
+hasta la carne.
+
+Así marcharon dos horas, lentamente, al paso, porque el suelo se había
+hecho resbaladizo. Carlos, rebelde a la fatiga física, había recibido
+con placer la lluvia. En cuanto a Pedro, sólo Dios y él saben lo que
+pasó en esos momentos por su alma y la opinión que formó de nuestra
+tierra argentina y de sus modos de vialidad.
+
+A las 7 de la noche, profundamente obscura, bajo la lluvia, un violento
+aullar de perros se hizo oir y una luz mortecina apareció a unos cien
+pasos.
+
+--Llegamos, señor, dijo Tobías.
+
+El viejo capataz se avanzó, gritó a los perros, que callaron al
+reconocer su voz y dió los caballos a dos o tres hombres que habían
+salido de la cocina. Una viejecita, con la cabeza descubierta bajo la
+lluvia, se avanzó mirando a uno y otro lado y cuando hubo reconocido a
+Carlos, lo ayudó a bajar, repitiendo sin cesar: "Niño Carlitos! Dios se
+lo pague!"
+
+Carlos cortó el torrente de las expansiones y ganó rápidamente la casa,
+seguido de Pedro, rígido como un autómata. Cambió de ropa, comió y con
+inmensa delicia se tendió en una cama.
+
+A la mañana siguiente se levantó temprano, tuvo su conferencia con
+Nicasia, a quien pronto despachó a la cocina y dió un vistazo sobre su
+morada. He aquí lo que vió.
+
+Una pequeña casa de material, con techo de hierro de media agua, ocupaba
+el fondo de un cuadrado. A la derecha un rancho, cocina y cuarto de
+peones. A la izquierda la habitación de Nicasia, sin duda, un pequeño
+rancho de paja. Al frente un palenque para atar caballos y en el centro
+del patio un ombú raquítico que se había ido en raíces. Las tres piezas
+de su apartamento consistían en un dormitorio casi desnudo de muebles,
+un comedor por el estilo y un gran cuarto donde había algunas viejas
+sillas de montar, bolsas, una romana, una pila de cueros secos en un
+rincón, diarios viejos, un tercio de yerba, una damajuana de
+aguardiente, barricas de azúcar, una bolsa de sal y en una pared un
+retrato del general Mitre en 1860. Allí había dormido Pedro.
+
+Carlos sacó una silla al corredor, puso sobre otra las piernas y cayó en
+profunda meditación. El día estaba espesamente nublado y la lluvia caía
+por momentos. Un silencio de muerte reinaba sobre los campos y el
+horizonte concluía a cien varas. A lo lejos, el eco amortiguado de un
+cencerro o el apagado ladrido de un perro. Contra un pilar del corredor,
+el criado fiel, perdido en ese mundo nuevo para él, dejaba vagar su
+mirada por el cielo gris. Carlos sintió que el corazón se le oprimía;
+temió que la paz tan buscada no estuviera allí, comprendió que mientras
+durase la tormenta intensa era inútil buscar la tranquilidad de las
+cosas para darla a su espíritu conturbado y pasó la mano por su frente.
+De nuevo miró a su alrededor; un recuerdo pasó por su memoria, una
+amarga noche en que inclinaba ya su cuerpo sobre el Sena, en París, para
+buscar la calma en la muerte. La lluvia caía, monótona, triste,
+sepulcral; la llanura parecía envuelta en una mortaja. Carlos inclinó la
+cabeza llena de sombras, murmurando:
+
+--Heme en el fondo del río, con una piedra al cuello.
+
+ 1884.
+
+
+
+
+De cepa criolla
+
+
+Carlos Narbal pertenecía a una familia de larga data en tierra argentina
+y a la que no habían faltado las ilustraciones patrióticas de la
+independencia ni los mártires de las luchas civiles. Su abuelo, el
+primer Narbal criollo, fué sorprendido a los veinticinco años por la
+tormenta de 1810. De la tranquila vida colonial, un momento interrumpida
+por el rechazo de las invasiones inglesas, en el que había tomado una
+parte honorable como oficial subalterno, se vió de pronto envuelto en el
+torbellino de la revolución, al que le empujaban más sus amistades y
+vinculaciones con las cabezas calientes de la juventud patricia, que sus
+inspiraciones propias. Rico, relativamente a la época, hacendado y por
+lo tanto fanático por D. Mariano Moreno, bastó la presencia de su ídolo
+en la primera junta para determinar el partido a que había de afiliarse.
+Gritó: ¡abajo Cisneros! el 25 de Mayo, sin ponerse ronco, formó parte de
+un grupo que arrancaba carteles, aplaudió a Passo, hizo una crítica
+razonable contra el discurso de recepción de Saavedra y luego, entrada
+la noche, como hacía frío y lloviznaba, abrió su paragua y se fué
+tranquilamente a su casa, donde contó la jornada a su vieja madre con la
+misma sencillez con que hubiera narrado una corrida de sortijas. No se
+daba cuenta de la importancia del movimiento, no tenía ambiciones ni
+imaginación. Era, pues, un hombre feliz de la colonia, el tipo más
+completo de la especie que haya vivido sobre la tierra. Una noche, en
+una sobremesa del café de Mallcos en que se había apurado más de lo
+habitual el Valdepeñas y el Jerez, varios de sus amigos declararon su
+intención de ir a reunirse al ejército del coronel Balcarce que operaba
+en el alto Perú, aprovechando la partida de Castelli, el fugaz
+Saint-Just de nuestra revolución. No sé cómo vendría la cosa, pero
+nuestro hombre juró, se arrepintió un poco a la mañana siguiente, se
+consoló al mediodía, arregló su equipo a la noche, partió con los
+compañeros, se unió a Balcarce la víspera de Suipacha, se batió
+dignamente y se disgustó por completo del oficio el día de la ejecución
+de Córdoba, Nieto y Paula Sanz. En la primera ocasión regresó a Buenos
+Aires, habiendo pagado su deuda a la patria, se casó y pronto dos hijos
+le dieron el corte definitivo del hombre de hogar. El primogénito creció
+en aquella atmósfera ruidosa y vehemente de la revolución, tan lejos hoy
+de nosotros, que cada año transcurrido parece un siglo. Los cuentos de
+los viejos sirvientes de la casa, que todos habían servido, respiraban
+olor a combates. La nota tosca del heroísmo, la habitud de la idea de
+lucha se hundía en el cerebro del niño. Luego las guerras civiles, los
+amargos momentos del año veinte, el hogar inquieto, el padre
+meditabundo, la madre llorosa. Tenía catorce años el día de Ituzaingó y
+era ya un pequeño patricio, exaltado, entusiasta, sediento de acción, la
+antítesis del padre, a quien sólo debía la vida, pues su alma era hija
+directa de la revolución. Cuando abrió los ojos a la luz y con la
+virilidad llegó la dignidad, vió a su padre consumirse lentamente en la
+agonía moral de la dictadura, bajo el peso del oprobio y la vergüenza.
+Rosas imperaba y la juventud se estremecía. Muerto su padre, casada su
+hermana con un hombre de la situación que protegería a la madre, logró
+una noche embarcarse y pasó a Montevideo. La revolución del Sud le contó
+entre sus soldados; batidos, deshechos, pocos lograron salvar del
+desastre. Narbal escapó, se unió a Lavalle, luego a Paz y de nuevo se
+encerró en Montevideo con la ilusión perdida y el alma resuelta. ¡Cuán
+largos han sido para nuestros padres esos días, esos años de eterna
+expectativa, en que cada nueva luna traía la noticia de un nuevo
+desastre, fijos los ojos en la dictadura granítica que del otro lado del
+Plata se levantaba sombría, desafiando el tiempo y el esfuerzo humano!
+En el día la batalla estéril en la que se pierde la vida sin esperanza
+de que el tiempo fugitivo traiga la libertad; en la noche, el insomnio
+que causa la conciencia del porvenir perdido y la amargura infinita de
+la patria deshonrada!
+
+Tarde ya, pasados los treinta años, Narbal unió su suerte a la de la
+hija de un proscripto como él, dulce criatura que había crecido atónita
+dentro de un infierno de odios y de sangre. Carlos nació en 1850 y desde
+ese día la fisonomía de su padre se hizo más obscura aun. El porvenir de
+su hijo, sin patria desde la cuna, sin fortuna (sus bienes habían sido
+confiscados por Rosas) le aterraba. Por fin brilló el bendecido momento
+de Caseros. Los que en ese instante grabaron el nombre del Libertador en
+el alma, no lo olvidaron jamás. Caseros lava la vida entera de Urquiza,
+como Ituzaingó la de Alvear. No se da la libertad a un pueblo ni se
+salva la independencia de la patria, sin que la historia olvide las
+debilidades humanas y consagre el tipo de los hombres en el momento
+trágico de su vida.
+
+Narbal volvió a su patria y al ensanchar sus pulmones, al empezar la
+vida a los cuarenta años, como si su organismo moral se hubiera
+renovado, de nuevo al destierro, empujado por muchos de los que había
+combatido cuando doblaban la cabeza servil bajo Rosas y por la agitación
+insensata de una juventud ávida de ruido, sin conciencia del pasado y
+sin visión del porvenir. El golpe fué rudo y la tierra extraña más sola
+que en los amargos días de la lucha. Una melancolía profunda se apoderó
+de él, perdió la esperanza que un momento había brillado ante sus ojos y
+se extinguió en silencio en brazos de su fiel compañera, oprimiendo la
+mano de su hijo.
+
+Carlos volvió a la patria; los bienes de su familia le habían sido
+restituídos. Su primera educación fué la de todos nosotros, superficial,
+arrancada a trozos a la debilidad de la madre, con sus largas estadías
+en el campo predilecto, los numerosos años recomenzados en el curso
+universitario y en la adolescencia, la vida vagabunda, un tanto
+_compadre_, que hoy se ha perdido felizmente por completo. Las hazañas
+de media noche, las asociaciones para el escándalo nocturno, el prurito
+del valor en las luchas contra el infeliz _sereno_, el asalto a los
+cafés, a los bailes de los suburbios, el contacto malsano de las bajas
+clases sociales cuyos hábitos se toman, el lento desvanecimiento de las
+lecciones puras del hogar. Los que han pasado en esa atmósfera su
+primera juventud y han conseguido rehacerse una ilusión de la vida y una
+concepción recta del honor, necesitan haber tenido de acero los resortes
+fundamentales del alma. La guerra del Paraguay fué, en ese sentido, un
+beneficio inmenso para nuestro país. Por afición a las armas, por
+admiración a muchos oficiales de la época, pendencieros, decidores,
+eternos arrastradores de poncho, tal vez un poco por el palpitar de la
+_fibra salvaje_ que jamás se extingue por completo, muchos jóvenes de 18
+a 25 años, de los que entonces hacían esa vida ignominiosa, partieron a
+campaña y se rehabilitaron cayendo noblemente en los campos de batalla o
+ilustrando su nombre por el valor y la buena conducta.
+
+Carlos era muy joven aún. Por otra parte, su índole recta y generosa,
+cierto amor _dilettante_ al estudio, sobre todo a la lectura, y por
+último un largo viaje para terminar su educación en Europa, que su
+madre, bien aconsejada, le hizo hacer, le salvaron del peligro de una
+vida que habría destruído su porvenir. Pasó tres años en un colegio
+inglés, anexo a la Universidad de Oxford y allí se operó la
+transformación radical de su organismo moral.
+
+Nada como la atmósfera inglesa para regularizar este conflicto eterno
+que se llama el alma de un latino y más aún el alma de un sudamericano.
+Sea tradición de raza, atavismo revolucionario o simple influencia
+etnográfica, el tipo general de nuestros jóvenes se combina moralmente
+de excesos y depresiones curiosas en sus diversos elementos. La
+imaginación ocupa un espacio inmenso y su constante acción determina una
+insoportable prisa de vivir, de llegar, de gozar de entrada la plenitud
+del objetivo. Al mismo tiempo y por la misma influencia, el objetivo es
+vago e indefinible para los mismos que lo persiguen. El valor nos sobra,
+el valor instintivo, el valor de empuje momentáneo, pero la voluntad
+persistente nos falta. Entre nosotros todo el que ha _querido_ ha
+llegado. Además, la vida de "Gran Aldea", el círculo relativamente
+circunscripto de nuestro mundo social, las amistades de la infancia, que
+se perpetúan en el contacto tenaz y obligado de una vida en común, las
+extensas vinculaciones de sangre que son apoyos inconscientes,
+determinan en nuestra juventud la atrofia de la individualidad, la
+pérdida de la iniciativa propia y de esa reserva legítima que aconseja
+hacer un fondo inviolable, personal, de fuerzas morales, en vista de la
+dura lucha que se prepara.
+
+Como el gaucho de otros tiempos que vivía indolente en la seguridad de
+la subsistencia, vivimos tranquilos, unos reposando en la fortuna
+heredada, otros en el empleo infalible, los más en los recursos de la
+política. Nos apoyamos unos a otros, vamos rodando en común y muchas
+veces una fuerza individual que estalla en plena juventud con carácter
+de _alguien_, se desilusiona en el primer esfuerzo ante la necesidad de
+ceder a la apatía general para no marchar solo e impotente.
+
+Tal era el corte moral de Carlos; la atmósfera inglesa pesó sobre él
+como una pesada máquina de nivelación. Los fuertes ejercicios físicos
+desenvolvieron y dieron fuerza a su cuerpo, más aún, si se quiere,
+acentuaron sus necesidades animales, en saludable detrimento de sus
+crisis morales perpetuas. El limitado trabajo intelectual de la
+educación inglesa permitió a su espíritu el lento y progresivo
+desarrollo, tan raro entre nosotros, donde la inteligencia marcha a
+saltos y procede por aglomeraciones de difícil digestión que
+congestionan el órgano. Luego, en aquella vida libre del estudiante
+inglés, confiado a sus fuerzas, a sus recursos, aprendió el valor de su
+propia individualidad, adquirió el aspecto serio que oculta la prudente
+reserva y se hizo un hombre de reflexión y de voluntad. Al mismo tiempo,
+recuperó la pureza moral de la adolescencia y cuando llegó la edad de
+los cariños, se encontró con el alma preparada para querer y querer
+profundamente.
+
+No es cierto que la juventud sea idéntica en todas partes, como la
+mañana no es igual en todo el orbe. Hay en los jóvenes ingleses un
+reposo que nos es desconocido, un residuo de infancia que a los veinte
+años ha ido a reunirse, entre nosotros, con los cuentos de la nodriza y
+los juegos de la gallina ciega. La precocidad con que se obtienen los
+honores viriles, la falta de un aprendizaje en todo, la improvisación de
+competencias que acaba por comunicar al que las alcanza una alta opinión
+de sí mismo, son elementos desconocidos en Inglaterra, donde la vida se
+desenvuelve lenta y regular.
+
+Llegado a los 17 años a Oxford, Carlos se encontró con un mundo nuevo
+que le sorprendió sin atraerle. Sus placeres no eran los mismos a que
+veía entregarse a sus compañeros. Su ingénita aristocracia latina
+repugnaba al ejercicio muscular constante y violento que era el fondo de
+la ocupación de sus _fellows_. Pero bien pronto la emulación, cierto
+prurito patriótico (¿dónde no va a meterse?) le determinaron a
+esforzarse, a trabajar, a querer y tras largas y terribles horas pasadas
+al sol, inclinado sobre el remo o jadeante en el campo del _cricket_,
+fué un día admitido a ocupar un puesto en la canoa de honor.
+
+Pronto tomó gusto a la vida independiente del estudiante inglés, tuvo su
+apartamento, su servicio, su caballo, el _valet de chambre_ hábil y
+correcto, invitó a _lunchs_, entró por las formidables _wines partys_, y
+como era generoso y sus medios le permitían ser espléndido, conquistó su
+carta de ciudadanía en el difícil mundo estudiantil en el que se
+requiere un tino exquisito para no ser demasiado obsequioso con un hijo
+de Lord o seco en demasía con el triste vástago de un cura de campaña.
+
+Introducido por sus compañeros o por medio de cartas venidas de
+Londres, en el seno de algunas familias, sus ideas artificiales sobre la
+mujer, formadas en los bailes de suburbio en Buenos Aires o en sitios
+más característicos aún, empezaron a transformarse en un respeto
+instintivo. La atmósfera de pureza moral que respira un hogar inglés le
+penetró por completo y pronto, al ser tratado como un hombre de honor
+por un padre que le confiaba su hija, comprendió que no es necesaria una
+lucha tenaz con el instinto bestial que inspira infamias, para vencerlo
+con nobleza. Así, lentamente, sus facultades de raza, aquellas que no
+debemos envidiar a pueblo alguno de la tierra, se elevaron por la
+conciencia de sí mismas y acercaron a Carlos al ideal de un hombre, esto
+es, el hombre sereno, correcto, leal y reservado, cómodo en la vida,
+preparado por la reflexión para el porvenir, como la fortaleza prepara
+para la desgracia. El rasgo fundamental de su carácter fué la
+profundidad inalterable de sus afecciones. Quería a pocos, pero quería
+bien. Era un amigo de novela latente; más de una tarde, solo, pensando
+en la patria lejana, sonreía al ver pasar por su espíritu la imagen
+seductora del sacrificio en obsequio de un amigo. Todo habría hecho en
+caso necesario. Con una concepción semejante de la amistad, los pequeños
+rasguños duelen como heridas profundas.
+
+¿Amores? El ligero _flirtation_ del estudiante, la cinta recibida en una
+suave presión de mano para adornar su pecho en la regata, dos ojos
+azules palpitantes de júbilo el día de triunfo en el cricket, los paseos
+por la tarde o la lectura romántica de Tennyson. Pero ninguna impresión
+honda ni duradera.
+
+A los veinte años, el primer rayo de la tormenta cayó sobre su alma
+serena. Un telegrama lo llamó a Buenos Aires, al lado de su madre
+gravemente enferma. Era su única familia, su mundo, su idolatría. Buena
+y dulce, no pudiendo habituarse a la separación, pero con esa fuerza de
+sacrificio en la que las madres concentran toda su energía, su cuerpo se
+fué debilitando hasta que el primer accidente la encontró sin vigor para
+la lucha.
+
+Carlos llegó a tiempo para pasar dos días al pie de su lecho y recostar
+en su seno la cabeza querida en el último momento.
+
+Una desesperación honda y callada se apoderó de él. En esos instantes,
+los amigos no bastan. El alma aspira al dolor con una voluntad
+persistente e invencible. La vida de la ciudad se le hizo insoportable y
+fué a pasar sus horas de amargura en uno de los establecimientos de
+campo que formaban su patrimonio.
+
+Su vida de dos años, con raras apariciones en la ciudad, pasada en la
+atmósfera serena y monótona de los campos, borró la impresión aguda,
+dejando sólo la melancolía del recuerdo que jamás se olvida, pegado al
+corazón hasta la tumba. Ese aislamiento voluntario tiene el peligro del
+embrutecimiento, si no hay voluntad para resistir la inerte tendencia
+animal que empuja a la vegetación, al acuerdo inconsciente con todo lo
+que vive y muere alrededor. La música, la lectura, las visitas de sus
+amigos, la larga correspondencia subjetiva, salvaron a Carlos. Un
+incidente le determinó venir a Buenos Aires. En una campaña electoral
+uno de sus amigos fué candidato a la diputación nacional. El comité,
+conociendo las relaciones de éste con Carlos y deseando atraer un hombre
+que en tres partidos de campaña podría presentar quinientos electores
+perfectamente alineados, a caballo y con facón, sin más voluntad que la
+de _Don Carlitos_, nombró secretario a Narbal. Este, a pesar de no
+tener gran afición a la política, aceptó en el acto, en obsequio de su
+amigo. Además, la _plataforma_ de la lucha del momento era la cuestión
+clerical. En ese terreno Carlos, hombre de ideas liberales y tolerantes
+hasta el extremo, opinaba, como toda la gente razonable, que lo mejor es
+_no meneallo_. Pero como cuando hay dos que pueden menear algo, no basta
+que uno solo no quiera hacerlo, resultó que los clericales menearon de
+tal manera que fué necesario salirles al encuentro. Como siempre, el
+público, el pueblo, quedó indiferente. Pero la emulación intelectual,
+los pinchazos por la prensa, la polémica que arrebata, acabaron por
+comunicar a los combatientes la falsa convicción de que se encontraban
+en presencia de uno de los más graves problemas que se hubiera
+presentado desde el "día de la organización". Un artículo cualquiera fué
+atribuído a Carlos por una hoja clerical. Como el artículo no era bueno,
+la réplica fué sabrosa, sin que faltara la alusión "a la gente que mide
+su competencia por el número de vacas que posee" o que cree "que basta
+saber inglés para entender de todo". En seguida, toda la guerrilla
+guaranga de los sueltistas que, a pesar de tener una idea muy vaga y
+difusa de lo que significa _patronato_ y que a veces dicen _cañones_ por
+_cánones_, se tratan unos a otros de _gran batata_, _monigote_ y demás
+gentilezas de un gusto perfecto.
+
+Carlos se irritó. En su vida había publicado nada, pero tenía los
+cajones de su escritorio repletos de todas esas cosas que se escriben en
+la juventud. "Sueños", más o menos fantásticos, "Recuerdos", conatos de
+novela, biografías de próceres, versos, etc. La pluma no le era un
+instrumento desconocido ni la cuestión tampoco, a cuyo estudio había
+dedicado el último año de su vida de campo. Replicó, la polémica se
+hizo más extensa y levantada, creyó tener por adversarios, bajo el
+anónimo de la prensa, a hombres del valor de Goyena y Estrada y con el
+respeto de sí mismo que jamás le abandonaba, resolvió suspender la
+improvisación del momento que a veces desvirtúa la idea, esparciendo los
+argumentos, y después de un mes de laborioso esfuerzo publicó un nutrido
+folleto titulado "La Iglesia ante la sociedad política".
+
+El libro hizo efecto; escrito en un estilo simple y elevado, con una
+cultura no desmentida y un verdadero respeto a la religión, quitó en la
+réplica a sus adversarios el derecho a la invectiva, sin la cual un
+escritor clerical de la buena escuela no hace nunca nada que valga la
+pena. El nombre de Carlos, hasta entonces desconocido o poco menos, tomó
+cierta celebridad. En la memoria del pueblo se reavivó el recuerdo de su
+padre y de su abuelo, hombres dignos y que habían servido bien a su país
+y pronto sintió Carlos que se abría ante él un porvenir que no había
+sospechado.
+
+A los veintitrés años se encontró en una de las posiciones más
+envidiables que es posible alcanzar en nuestra tierra y en muchas otras;
+un nombre respetado, una fortuna sólida que crecía todos los días en el
+movimiento progresivo del país, con la estimación general y el cariño
+profundo de sus amigos, inteligente e ilustrado y todo esto acompañado
+de una figura elegante.
+
+Alto, delgado, grandes ojos pensativos y de mirar abierto y franco,
+culto y correcto, sin aquella afectación inglesa que es la caricatura
+del género, un tanto callado, haciendo poco o nada por divertir la
+rueda, pero apreciando como el que más los buenos rasgos de espíritu,
+con buenas costumbres por exceso de lujo, su entrada en nuestra sociedad
+porteña fué sembrada de flores.
+
+Hay hombres que apenas llegan a la plenitud de su fuerza moral, no
+tienen más pensamiento fijo que el de encontrar una compañera para la
+gran ruta de la vida. Carlos era uno de ellos; allá en el fondo, había
+resuelto casarse, sin comunicar su proyecto ni aun a sus más íntimos
+amigos, por temor, no sólo del combate diario contra las presuntas
+suegras, sino sobre todo de perder, en la caza implacable de que sería
+víctima, todas sus ilusiones y esperanzas.
+
+Naturaleza seria y reposada, sentía una repugnancia instintiva por todas
+esas pueriles escaramuzas del amor, tan comunes en nuestra tierra.
+
+--¿Pero qué tiene eso de particular, Carlos?--le decía una noche uno de
+sus amigos, joven elegante, sin más pensamiento que la mujer, de eterna
+buena fe en sus entusiasmos, creyéndose sinceramente enamorado de la
+última con quien hablaba, escéptico contra el matrimonio, predestinado
+por lo tanto a casarse con una contralto cualquiera.--¿Qué tiene de
+particular que en vez de hablar de nimiedades en un salón, se cante a
+una mujer joven y linda la canción soñada cuya música adivina sin que la
+letra haya llegado a su oído? Hay una especie de convención social que
+sonríe ante esos amores primaverales y no les da importancia alguna. A
+más, la pureza sale sin mancha de esa esgrima del sentimiento que sirve
+para conocerse a sí mismo y no tomar por un afecto profundo la veleidad
+de un atractivo pasajero.
+
+--Te equivocas, replicaba Carlos tristemente. Esa convención social en
+cuya protección buscas la impunidad, no existe ni puede existir. Por lo
+que a la mujer toca, ¿no comprendes que en eso que has llamado la
+esgrima del sentimiento pierde toda la inmaculada inocencia que hacía su
+encanto? ¿No has oído mil veces a tus mismos amigos, en esas largas
+charlas del club, fijar su ideal de esposa en una criatura que hubiera
+abierto para él solo y único la virginidad del alma? ¿Quieres un
+ejemplo? Hace un año, en un gran baile sumamente fastidioso, te dió a tí
+mismo que me hablas, por enamorar a esa hermosa y buena criatura que se
+llama Julia X... Como de costumbre, esa noche te enamoraste
+perdidamente, lo que no impidió que a la mañana siguiente te hubieras
+olvidado por completo de tu campaña.--Tres meses después, Jorge tuvo la
+inspiración de proceder a la misma esgrima en circunstancias análogas.
+¿Cuántas veces les he oído entregarse a la eterna broma de las
+reconvenciones recíprocas y tacharse, riendo, de deslealtad? ¿No crees
+que ese incidente bastaría para detener a un hombre caviloso que hubiera
+pensado seriamente en hacer de Julia la compañera de su vida? No es por
+cierto porque la pobre criatura haya desmerecido ni que su pureza sea
+sospechada; pero la fuerza de las cosas es así. El escepticismo
+fundamental de ustedes en materia de mujeres, sólo puede ser vencido por
+la fuerza de la inocencia absoluta, indiscutible. Una mujer que ha
+tenido amores con un hombre, por más ideales y castos que hayan sido,
+parece conservar sobre sus labios, a los ojos extraños, el rastro de un
+beso furtivo. Me dirás que un beso es nada; a veces es un abismo.
+
+--Pero no se llega siempre al beso, Carlos.
+
+--¿Quién lo sabe? ¿Quién va a preguntarlo? ¿Quién te creerá si niegas,
+como es tu deber? La duda basta. ¿Además, por ustedes mismos, qué
+necesidad tienen de ir a buscar en el mundo donde se reclutan nuestras
+madres, que será el de nuestras hijas, esas vanas satisfacciones del
+amor propio que con un poco de dinero y audacia, se obtienen tan
+fácilmente en otra parte?
+
+--¿Quieres hacer entonces de nuestra sociedad un convento?
+
+--No; quiero sólo una concepción vasta y completa del honor: he ahí
+todo. Para ustedes, la altura desinteresada en materia de dinero y la
+suceptibilidad exquisita que pone la espada en la mano por una nimiedad,
+constituyen el código completo. El engaño de una mujer joven y
+candorosa, que cree cuanto le dices, porque no tiene razones para dudar,
+el desgarramiento moral que sucede a la desilusión, el compromiso de la
+felicidad de su vida entera, ¿no te parece un acto tan reprochable como
+el de dejar de pagar tres o cuatro mil pesos a uno de esos barbones del
+Club, que apoyándose en su experiencia y sangre fría, te ganan todas las
+noches al _bésigue_?
+
+--¿Es decir, que no debemos ni aún ser sociables?
+
+--¡Es curioso! ¡Parece que pretendieran ustedes serlo! ¡Sociables! ¡Pero
+si ni idea tienen de lo que es la sociedad! Pasan ustedes la vida en el
+Club; jamás una visita, jamás esas atenciones cordiales que son el
+encanto de la vida. En el teatro, o metidos en el fondo de la
+_avant-scéne_, fumando como en un café, o paseándose en el vestíbulo en
+los entreactos. Viene un baile; a amar con la primera que cae, cuestión
+de tener a quien clavar los anteojos en Colón.--Por el contrario, les
+pediría más sociabilidad, más solidaridad en el restringido mundo a que
+pertenecen, más respeto a las mujeres que son su ornamento, más reserva
+al hablar de ellas, para evitar que el primer guarango democrático
+enriquecido en el comercio de suelas se crea a su vez con derecho a
+echar su manito de tenorio en un salón al que entra tropezando con los
+muebles. No tienes idea de la irritación sorda que me invade cuando veo
+a una criatura delicada, fina, de casta, cuya madre fué amiga de la mía,
+atacada por un grosero ingénito, cepillado por un sastre, cuando observo
+sus ojos clavarse bestialmente en el cuerpo virginal que se entrega en
+su inocencia... Mira, nuestro deber sagrado, primero, arriba de todos,
+es defender nuestras mujeres contra la invasión tosca del mundo
+heterogéneo, cosmopolita, híbrido, que es hoy la base de nuestro país.
+¿Quieren placeres fáciles, cómodos o peligrosos? Nuestra sociedad
+múltiple, confusa, ofrece campo vasto e inagotable. Pero honor y respeto
+a los restos puros de nuestro grupo patrio; cada día, los argentinos
+disminuímos. Salvemos nuestro predominio legítimo, no sólo
+desenvolviendo y nutriendo nuestro espíritu cuanto es posible, sino
+colocando a nuestras mujeres, por la veneración, a una altura a que no
+llegan las bajas aspiraciones de la turba. Entre ellas encontraremos
+nuestras compañeras, entre ellas las encontrarán nuestros hijos.
+Cerremos el círculo y velemos sobre él.
+
+--¡El cuadro de la aristocracia austriaca!
+
+--No la critiques, que tiene su razón de ser. Es la defensa de la
+naturaleza. Tú conoces mis ideas y sabes que sólo acepto las
+aristocracias sociales. En las instituciones, en los atrios, en la
+prensa, ante la ley, la igualdad más absoluta es de derecho. Pero es de
+derecho natural también el perfeccionamiento de la especie, el culto de
+las leyes morales que levantan la dignidad humana, el amor a las cosas
+bellas, la protección inteligente del arte y de toda manifestación
+intelectual. Eso se obtiene por una larga herencia de educación, por la
+conciencia de una misión, casi diría providencial, en ese sentido. Tal
+es la razón de ser de la aristocracia en todos los países de la tierra,
+tenga o no títulos y preocupaciones más o menos estrechas. Entre
+nosotros existe y es bueno que exista. No lo constituye por cierto la
+herencia, sino la concepción de la vida...
+
+Con semejantes ideas no era extraña por cierto la reputación de
+aristócrata que Carlos adquirió. Sonreía y dejaba decir, observándose
+con una rigidez implacable para poner de acuerdo sus actos con sus
+principios.
+
+ 1884.
+
+
+
+
+A las cuchillas
+
+_A Eugenio Garzón._
+
+
+I.
+
+La idea de volver a la patria se había presentado al espíritu de Narbal
+inseparable de la de no vivir en Buenos Aires. ¿Por qué? No lo discutía,
+no lo analizaba. Era una aprensión nerviosa y tenaz, que le hacía
+considerar el retorno a la existencia de otro tiempo, como una fuente de
+amarguras insoportables. Además, el grupo simpático se había disuelto
+por los azares de la vida y era muy tarde ya para pensar en crearse
+nuevos cariños. Lorenzo se había casado hacía cinco años y los tres
+hijos deliciosos que encantaban su hogar, le habían convertido en el
+burgués pacífico, trabajador y tranquilo, que era a sus ojos, en épocas
+pasadas, el tipo perfecto del embrutecimiento humano. Muchos, la mayor
+parte de sus antiguos camaradas, habían seguido el mismo camino, aunque
+algunos sin transformarse, continuando bajo la cadena conyugal, bien
+ligera para ellos, sus viejos hábitos de club, de sport, de juego y todo
+lo que acompaña la vida fácil. A veces, Carlos, solo, por las mañanas,
+mecido por el paso lento e igual de su caballo, evocaba el recuerdo de
+los compañeros de juventud y comparaba su vida actual a la que se
+presentaba ante él. Uno había abrazado con pasión la carrera militar y
+acallando sus gustos sociales, su amor a los placeres, vivía perdido,
+pero no olvidado, allá en la remota frontera, batallando obscuramente
+con los indios, conquistando palmo a palmo comarcas enteras para
+entregar a la civilización, soldado y explorador, desenvolviéndose en la
+vida militar moderna, concebida con inteligencia. ¡Feliz él, que veía la
+ruta recta y luminosa abrirse ante sus pasos! Otro, en un acto de
+energía, se había arrancado a la patria y la servía con toda la fuerza
+de su espíritu y el amor de su alma, allá en lejanas tierras americanas,
+donde el nombre argentino estaba olvidado y que él hacía sonar
+perseverante y respetuoso. Aquel, joven, brillante, por quien Narbal
+había sentido siempre una vivísima simpatía, dejaba correr la vida
+insensiblemente, como algo que le fuera extraño, después de haber bebido
+también su cáliz y buscado la muerte honrosa del combate... Perdía,
+recorriendo así el pasado, la noción del tiempo; las figuras se borraban
+en una penumbra indecisa y le parecía que esos hombres habían vivido
+largos años atrás y que él mismo sobrevivía a un viejo mundo
+desvanecido. A veces, una figura delicada, esbelta, cruzaba su memoria
+e, involuntariamente, detenía su montura y entrecerraba los ojos
+buscando el nombre de la visión fugaz... ya había pasado y otra la
+reemplazaba. La asociación de recuerdos bajo la actividad del espíritu
+le hacía por momentos recorrer su vida entera en un relámpago. Empezaba
+la evocación sonriendo y concluía en un quejido.
+
+Narbal había buscado la existencia vegetativa y la sentía a cada
+instante alejarse de él. Los trabajos del campo a que se entregó con
+vehemencia, le fatigaron al cabo de un mes. Muerta la curiosidad
+intelectual, los libros no le decían nada, la pluma le inspiraba
+repulsión, un cansancio mortal le oprimía. Vencido a medio día por el
+sueño, se preparaba largas noches de insomnio, de las que salía
+profundamente quebrantado. A la verdad, el corte definitivo estaba ya
+adquirido, hasta el punto que, si un milagro hubiera hecho desaparecer
+el pasado, el estado moral de ese hombre no se habría modificado. Más
+que insoportable, la vida se había hecho indiferente para Narbal: todo
+le era igual, nada le atraía. No hablaba, cesó de montar a caballo y los
+interminables días de la campaña corrían lentos sin que se moviera de su
+cama, en la que, tendido, fumando, dormitando, pasaba las horas muertas.
+
+Quince días después de su llegada había recibido una larga y afectuosa
+carta de Lorenzo, en la que éste se quejaba con cariño de la conducta de
+Carlos a su respecto. Narbal contestó, sin disculparse. Una
+correspondencia seguida se estableció. Lorenzo, que al principio no
+había querido hablar de su mujer, de sus hijos, por un sentimiento de
+exquisita delicadeza, abordó el tema con franqueza un día. "Ven, le
+decía, mi hogar será el tuyo; estoy seguro de que las caricias de mis
+hijos te calentarán el corazón. Hay entre ellos un personaje de tres
+años, rubio, alegre, preguntón, con unos ojos llenos de malicia que, si
+recuerdo bien tu amor a las criaturas, te va a conquistar. Figúrate que
+te apasiones por ese muchacho; la salud moral no está lejos." Era tarde
+ya.
+
+Hacía tres meses que Narbal se encontraba en la Quebrada, cuando recibió
+una carta de Lorenzo que produjo en él la primera impresión violenta
+desde largo tiempo atrás. ¿La había escrito el amigo en un momento de
+sincera indignación o ensayaba, bajo esa forma, estremecer las fibras
+anestesiadas del corazón de Carlos? Tal vez ambas cosas. La carta decía
+así:
+
+ "Mi querido Carlos: Te escribo en un momento, de profunda agitación
+ para todos nosotros. Los diarios adjuntos te impondrán de lo que
+ acaba de pasar en Montevideo. Las instituciones han sido
+ pisoteadas, los poderes constituídos derribados por un motín de
+ cuartel, el degüello, el viejo degüello salvaje, reaparecido en las
+ calles, y, como siempre en ese desgraciado pedazo de tierra, la
+ barbarie ha triunfado de la civilización. Los hombres de
+ pensamiento y de honor, viejos y jóvenes, que no han sido
+ asesinados o metidos en un calabozo, han tomado el camino del
+ destierro. La mayor parte han conseguido pasar a Buenos Aires y se
+ encuentran aquí sin recursos de ningún género y, por todo bagaje,
+ con aquella enorme altivez que les conoces y que les impide aceptar
+ el menor auxilio. Nuestra prensa, felizmente, ha condenado unánime
+ el atentado. Nadie lo dice, porque sería absurdo, pero está en
+ todos los corazones el deseo de que el gobierno, por los mil medios
+ indirectos que tiene a su alcance, intervenga de una manera
+ favorable a la causa de la justicia. No se trata aquí de blancos ni
+ de colorados. La cuestión es entre los herederos de las hordas
+ semibárbaras de un López o un Carrera y los hijos de aquellos que
+ combatieron contra Rosas al lado de nuestros padres. O el año 20 o
+ la marcha adelante!...
+
+ "Anoche reuní algunos amigos en casa; no había sino un oriental,
+ Castellar, con quien, como sabes, me liga una vieja amistad. Llego
+ anteayer, herido. Parece que ha salvado la vida milagrosamente y
+ que el cónsul inglés le embarcó por la noche. No tiene más que un
+ pensamiento: organizar una expedición. Es un carácter entusiasta y
+ generoso, que vive en la obediencia de un espíritu soñador y
+ visionario. Cree y afirma con una convicción profunda que se
+ comunica, que bastará la presencia de 200 hombres bien armados, en
+ un punto cualquiera del litoral oriental, para determinar un
+ levantamiento del país entero. Todos ellos, es decir, unos
+ cincuenta jóvenes, están resueltos a tentar la aventura y Castellar
+ hablaba en su nombre anteanoche. Ellos, que por nada aceptarían una
+ invitación a comer, en la imposibilidad de devolverla, han jurado,
+ si es necesario, ir de puerta en puerta, por las calles de Buenos
+ Aires, para mendigar con el sombrero en la mano, pero la frente
+ levantada, un fusil para sus manos inermes. No tienes idea del
+ efecto que nos produjo la palabra inflamada de Castellar. Al
+ principio, esa declamación, natural a los orientales en el estilo y
+ en la oratoria, que nos parece una falta de gusto, trajo sonrisas
+ sobre muchos labios. Pero cuando se empezó a sentir el calor real
+ que los animaba, cuando Castellar habló de mujeres insultadas, de
+ ancianos asesinados, del porvenir de toda una generación, roto en
+ esa bacanal de sangre y robo; cuando dijo, sencillamente esta vez,
+ que todos ellos preferían morir a la vida con el cuadro constante
+ de esa depresión profunda de la patria; cuando se puso de pie,
+ pidiéndonos armas, a nosotros, los felices, que habíamos salido
+ para siempre del lodo, te aseguro que las sonrisas habían cesado y
+ fué con viril emoción que todos lo estrechamos entre nuestros
+ brazos, como si en ese instante representara su pobre tierra
+ escarnecida.
+
+ "Por lo pronto, tenemos por base los cincuenta rémington y que hace
+ tres años reunimos para defendernos del famoso golpe de mano
+ anunciado y que felizmente nunca tomó forma. Cada uno de nosotros
+ va a ponerse en campaña y no dudamos reunir en una semana dos o
+ trescientos fusiles. El embarque puede ofrecer dificultades; pero
+ Jaramillo, que acaba de ser gobernador de La Rioja, que ha llegado
+ hace un mes de senador al Congreso y que asistió a la reunión, nos
+ ha tranquilizado al respecto. Es amigo particular y político de los
+ ministros de Relaciones Exteriores y de Guerra y Marina y no cree
+ difícil obtener de ellos, ayudado por otra parte por el sentimiento
+ público, que no se fijen mucho si los subalternos hacen la vista
+ gorda.
+
+ "Pero no es eso todo; hay gastos indispensables y no hay un peso.
+ Se trata de equipar unos cien hombres, y lo más serio, de fletar un
+ vapor por un precio que haga aceptar al armador todos los riesgos
+ de una empresa semejante. Hemos iniciado una lista de subscripción
+ y tenemos ya cerca de dos mil duros reunidos. No dudando que tú me
+ enviarías algo, pero deseando ponerte en guardia contra tí mismo,
+ te he apuntado por 200 duros, que te ruego des orden a tu apoderado
+ para que me los remita.
+
+ "No puedo ser más largo, porque tengo la casa llena. Mi mujer está
+ asustada y anoche me ha hecho jurar sobre la cabeza de mis hijos
+ que no pienso tomar parte en la expedición. Me eché a reir, pero la
+ verdad es que respiramos una atmósfera que predispone a todas las
+ locuras imaginables. Por lo pronto, dos o tres de los muchachos
+ (¡los muchachos! ¡si vieras qué mal empieza a sentarnos el nombre!)
+ irán en la expedición, unos por curiosidad, otros por hastío. Hubo
+ un momento en que Jaramillo, ¡un venerable padre de la patria!,
+ casi se compromete a acompañarlos. Me costó un triunfo disuadirlo;
+ quería a toda costa poner un reemplazante, pero Castellar ha
+ declarado que no quieren gente mercenaria y que, por otra parte, lo
+ que va a sobrar son hombres, así que pisen el suelo oriental."
+
+ "Excuso decirte que los huéspedes forzados son los leones del día;
+ la mecha de Eugenio está más irresistible que nunca, cubriendo la
+ frente sombría y fatal del proscripto. Ha hecho la conquista de
+ nuestro Vespasiano, a quien las graves ocupaciones curules no
+ impiden, por cierto, mariposear como en los tiempos en que se
+ levantaba una bailarina del Colón como un atleta cien kilos."
+
+ "Te escribo a la carrera y nervioso; la expectativa de la acción
+ nos electriza. ¡Puedes figurarte con qué ansiedad vamos a esperar
+ los sucesos!"
+
+ "Cariños de mi mujer y un beso de mis hijos."
+
+ _Lorenzo._
+
+ --"P. D. ¿Qué has hecho del Winchester de repetición que tenías
+ antes de tu partida a Europa? Si lo dejaste en Buenos Aires ordena
+ que me lo entreguen. Jamás la sangre que derrame correrá más
+ justamente."
+
+ _V._
+
+La tarde empezaba a caer cuando Narbal concluyó de leer los diarios que
+le había remitido Lorenzo. Nacido en Montevideo, conservaba por su cuna
+casual ese afecto orgánico que liga al hombre como a la bestia al punto
+en que viene a la vida--y sentía en su alma, ásperamente, la ignominia
+de ese gentil pedazo de suelo, tan bello, tan atrayente, tan hecho por
+la naturaleza para ser hogar de un pueblo libre y feliz... Pasó la mano
+por su frente, hizo ensillar su caballo y se echó a vagar por la
+llanura. El cielo, de una claridad admirable, empezaba a tachonarse de
+chispas brillantes y una calma profunda reinaba sobre los campos que se
+preparaban para el sueño. Y él, con la mirada perdida en ese portento de
+paz, pensaba en las familias que, a la misma hora, en el duelo y el
+llanto, temblaban por el hijo perseguido, por el viejo padre prisionero
+o lloraban sin esperanza el hermano bárbaramente sacrificado. Levantó la
+frente, una expresión viril se pintó en su rostro, que una ráfaga
+interior iluminó, y a lento paso volvió a su triste rancho.
+
+
+II
+
+Lorenzo decía la verdad; los sucesos de Montevideo habían producido una
+intensa agitación en Buenos Aires. Una fibra del corazón común había
+sufrido y las otras se estremecían. La política, los partidos, los
+antagonismos personales, todo había desaparecido ante la brutalidad de
+los hechos, que hacían revivir, en la memoria de los viejos, los cuadros
+sangrientos del pasado e inflamaban el espíritu de los jóvenes,
+ardientes por probar, como los mayores, que también ellos amaban la
+libertad y eran capaces de sacrificarse por ella.
+
+No se hablaba de otra cosa; los diarios se habían pasado la voz, los
+corrillos no salían del tema obligado y hasta la rueda de la Bolsa, en
+los momentos de reposo, parecía moverse como un trípode espiritista, al
+eco de palabras generosas y maldiciones elocuentes a las que por cierto
+no estaba acostumbrada. El momento era propicio y convenía batir el
+fierro mientras estaba caliente. Así lo comprendió Castellar.
+
+Era el tipo completo del oriental, con todas sus aberraciones y sus
+virtudes. Inteligencia clara, tal vez un poco superficial, pero
+abarcando con el extraordinario aplomo que da la inmisión prematura en
+la vida pública, todas las cuestiones susceptibles de determinar una
+opinión; fogoso, paradojal, armado de juicios hechos, definitivos y casi
+ásperos en su forma intransigente, bravo, lírico a fuerza de exaltado,
+girondino en la palabra, digno del _cenáculo_ en el estilo, a tres mil
+leguas de la evolución positivista del espíritu moderno, leyendo y
+citando de buena fe los libros de Pelletan, encantado del "París en
+América" de Laboulaye, que acababa de leer y que hoy huele a moho;
+entusiasta por Artigas, sobre cuya acción real estaba muy vagamente
+informado, pero que la tradición de su país le presentaba como la
+encarnación de la nacionalidad; colorado fanático, pero orgulloso de la
+noble defensa de Paysandú; adorando a Juan Carlos Gómez, pero
+atribuyendo a una ofuscación del espíritu de su héroe la concepción de
+la _patria grande_, tal era el corte intelectual del joven que probaba
+por primera vez las amarguras de la proscripción. Entre sus compañeros
+había, por cierto, hombres de autoridad considerable y de pensamiento
+reposado; pero ellos mismos habían comprendido que lo que se necesitaba
+en esos momentos no eran demostraciones lógicas de que asesinar la gente
+y derrocar gobiernos a lanzadas es una barbaridad, sino corazones
+calientes que, comunicando la indignación, supieran utilizarla. Por otra
+parte, viejos aguerridos de la política, diez veces desterrados, diez
+veces batidos en empresas de reivindicación armada, su preocupación
+principal era ocultar a los jóvenes, llenos de entusiasmo, su invencible
+y fundamental desesperanza.
+
+Cómo y por qué la elección de jefe militar de la expedición cayó en el
+Coronel Galindo, sería cuestión difícil de resolver. En esos momentos de
+exaltación, el deseo ardiente de encontrar un caudillo favorable, hace
+que cada uno por una complicidad inconsciente y generosa, adorne al
+elegido con todas las virtudes ideales a que aspira. Galindo "era un
+bravo, tenía una inmensa popularidad en los departamentos de la costa
+del Uruguay, conocía palmo a palmo el terreno de las futuras
+operaciones, era un hombre seguro, sobre el que nada podrían ni las
+amenazas ni las promesas de los que mandaban en Montevideo, tenía
+íntimas relaciones con muchos de los principales jefes del ejército
+argentino, inspiraba confianza, etc., etc." Tal lo pintaban los diarios
+que, con la indiscreción propia del oficio y yendo contra los intereses
+de la causa por la que manifestaban tanta simpatía, daban cuenta
+diariamente de todos los preparativos de la expedición, poniendo en
+serios apuros al Ministerio de Relaciones Exteriores y sirviendo de
+bomberos inconscientes a la gente que en Montevideo tenía la escoba por
+el mango. Galindo mismo, que al principio leía con asombro todos esos
+datos que refiriéndose a él, ignoraba por completo, acabó por
+convencerse de su importancia. En realidad, su vida, si bien confusa,
+era insignificante. Había servido en la guerra del Paraguay como
+teniente, se había batido bien, luego, en la patria, en una y otra
+revolución, había llegado a coronel, hasta que, después de la última,
+salvado a uñas de buen caballo por la frontera del Brasil, cinco años
+atrás, vino a caer a Buenos Aires. Naturalmente, al cabo de tres meses,
+abrió su correspondiente escritorio de comisiones, gestión de asuntos
+ante los dos gobiernos, despacho de aduana, órdenes de Bolsa, remates,
+etc., pero cuyo resultado positivo fué embrutecer por completo al joven
+dependiente que pasaba las horas muertas cebando mate y oyendo, dentro
+de una intolerable atmósfera de tabaco negro, eternas discusiones
+políticas en la que tomaban parte cuotidiana, a más del coronel y su
+socio, un rematador de Buenos Aires fundido, todos los vagos de ambas
+orillas del Plata que el azar empujaba hacia la calle San Martín,
+ubicación del famoso escritorio de Galindo y Cía.
+
+A los tres meses, Galindo, agobiado por el peso del alquiler, se vió
+obligado a sacar las tablillas. Un cobro imposible al gobierno nacional
+se arrastraba como antes de que la sociedad lo tomara en mano y el jefe
+de una casa inglesa que, por una recomendación de Montevideo, había ido
+al escritorio de Galindo a darle una comisión, regresó de la puerta
+asustado por el tumulto. El bravo coronel fué a aumentar el número de
+despojos que flotan en las aguas turbias de la Bolsa, pescando aquí y
+allí, una pequeña comisión, dada por un especulador en ansia de
+despistar al adversario, practicando la _multa_ con circunspección y
+asiduidad, atando, en fin, los hilos de fin de mes con tanto esfuerzo
+como necesitaba Fígaro para vivir. La palabra francesa _vivoter_ explica
+muy bien ese vaivén instable de la fortuna, esa angustia perenne al
+principio, pero que pronto degenera (las pacientes dicen _se regenera_)
+en una indiferencia mezclada con la confianza indolente en una estrella,
+de poco brillo, pero que no se extingue nunca. Así _vivoteó_ cinco años
+el coronel Galindo y en esa situación le encontraron los sucesos de
+Montevideo. Castellar, que le conocía de larga data, pero que sufría a
+su respecto la aberración del momento, vió en él al hombre de las
+circunstancias y le propuso ponerse al frente de la expedición. Galindo,
+pronto a todas esas aventuras por naturaleza, educación e instintos,
+aceptó en el acto, poniendo, por la forma, algunas condiciones
+referentes a la disciplina, a la absoluta independencia en la dirección
+de las operaciones militares, que acabaron por cimentar la confianza que
+se había resuelto depositar en él. Originario de Fray Bentos, aprovechó
+el azar para sostener sus _extensas_ relaciones en la costa. Pidió
+doscientos hombres bien armados, un vapor a sus órdenes y completa
+latitud de acción.
+
+A pedido de Castellar, Lorenzo facilitó el salón de su casa, el mismo en
+que había tenido lugar la reunión de que hablara a Narbal, para celebrar
+todas las que fueran necesarias. Lo hacía con placer, porque en realidad
+estaba profundamente indignado. Además, ese movimiento, esa actividad
+ajena a sus monótonas ocupaciones diarias, le había galvanizado,
+haciéndolo volver a los viejos tiempos en que andaba siempre por los
+extremos, pensando en soluciones violentas a todas las cuestiones de la
+vida. Su casa había tomado el aspecto de un cuartel electoral, para
+desesperación de su mujer, que veía fusiles en todos los rincones, a los
+chiquitos jugando con sables o arrastrando cartucheras, al par que la
+descomponía el olor frío de tabaco, pegado a las cortinas y a los
+muebles. No comprendía bien ese _patriotismo_ por asuntos de tierra
+extraña, pero con una confianza absoluta en la nobleza de los
+sentimientos de su marido, se resignaba poniendo al mal trance la mejor
+cara posible. Jaramillo, que comía todos los domingos allí y quien tenía
+la viva simpatía que el abierto riojano inspiraba generalmente, le
+repetía que los orientales le deberían una buena parte de su libertad y
+la exhortaba a bordar con sus propias manos la bandera del cuerpo
+expedicionario. Herminia, desarmada, sonreía.
+
+
+III
+
+La reunión que se celebraba esa noche tenía una importancia capital,
+porque, a más de recapitular los elementos de que se disponía, Castellar
+pensaba proponer la realización inmediata de la empresa. Cada uno debía
+dar cuenta de la comisión que le fuera encomendada y el coronel Galindo,
+por primera vez, sometería su plan de campaña.
+
+La reunión tenía lugar en el comedor, más vasto y sobre todo, por la
+disposición de la casa, más aislado que el salón. Estaban reunidas unas
+veinte personas, entre las que se encontraban cinco o seis personajes de
+Montevideo, otros tantos jóvenes, algunos militares y sólo tres
+argentinos, esto es, Lorenzo, Jaramillo y un amigo del primero, que
+debía dar cuenta de su trabajo en el sentido de obtener un vapor. Todos
+estaban más o menos exaltados, pero la expresión era diferente. Lorenzo
+hablaba poco pero se movía mucho, Jaramillo se movía y hablaba con
+abundancia, los jóvenes orientales dominaban mal su impaciencia, los
+viejos procuraban poner cara de palo y Galindo, como los oficiales que
+le acompañaban, se sentían incómodos.
+
+Castellar habló primero.
+
+--El caballero, dijo, que nos da la hospitalidad y cuyo nombre
+recordaremos siempre los orientales como el de uno de los más generosos
+y desinteresados entre los amigos de nuestro país, va a exponer a
+ustedes el estado de las cosas. Debo declarar, porque así me lo ha
+repetido con frecuencia, que en todos aquellos de sus compatriotas a
+quienes ha acudido, ha encontrado una acogida simpática, que se ha
+traducido en hechos. Eso nos prueba una vez más, añadió,--no sin echar
+una rápida mirada a un hombre de hermosos cabellos plateados y fisonomía
+abierta y expresiva, que lo miraba con sus ojos claros y dulces,--eso
+nos prueba una vez más, que el destino ha hecho a nuestros dos países
+para marchar y desenvolverse en armonía, cada uno según su índole y las
+exigencias de su historia, pero unidos por los mil vínculos en que el
+pasado nos liga y el porvenir estrechará. Como se verá dentro de un
+momento, podemos pensar ya en la realización inmediata de nuestra
+empresa. Cada día que pasa es una vergüenza más para nuestra patria y un
+peligro, porque el tiempo sanciona lentamente los hechos consumados. Los
+elementos necesarios están reunidos, tenemos confianza en el éxito y
+estamos dispuestos a dar la vida con júbilo. Por mi parte, si en la
+empresa la pierdo, estoy recompensado por la confianza que no sólo mis
+amigos, sino también los hombres venerables que me escuchan, han
+depositado en mí. Sólo me resta presentar a ustedes a nuestro futuro
+jefe, el coronel Galindo, un patriota probado, cuyo valor y experiencia
+son una garantía de éxito.
+
+--A mi vez, agradezco a Castellar sus palabras de gratitud, dijo
+Lorenzo. No las merecemos, porque es difícil obrar bajo la idea de que
+los orientales nos son extranjeros. Por lo pronto, declaro que siento
+los dolores de su patria de ustedes como los de la mía propia. Es un
+deber recíproco de ayudarnos en las horas amargas, en nombre de la
+solidaridad de la civilización. Tendámonos la mano, pues, guardemos en
+el fondo del alma el sentimiento que nuestros actos nos inspiren y
+obremos.
+
+Luego tomó algunos papeles y continuó:
+
+--He aquí lo que hemos podido reunir hasta este momento: 160 rémington,
+cuarenta carabinas, éstas como los primeros con su correaje
+correspondiente, ochenta sables y otras tantas lanzas. Se han adquirido
+20.000 cartuchos. Todo está depositado en un corralón de mi propiedad.
+La suscrición, contando con lo gastado en las municiones, ha producido,
+por nuestra parte 7.500 pesos fuertes.
+
+Agregue usted 5.000 más que he recibido de una suscrición privada, hecha
+en Montevideo, dijo uno de los _venerables_, como les había llamado
+Castellar.
+
+Hubo un murmullo de satisfacción, Lorenzo iba a continuar, cuando
+alguien golpeó la puerta del comedor. Lorenzo abrió y un criado le
+entregó una tarjeta. Apenas echó los ojos sobre ella, sintió una emoción
+violenta, se puso pálido y dió un paso hacia la puerta. Dos o tres
+personas corrieron hacia él inquietas. Lorenzo se detuvo y, haciendo un
+esfuerzo, se serenó rápidamente.
+
+--Pido a Vds. disculpa, señores. Pero un amigo, el mejor de mis amigos,
+el hombre que más estimo y quiero sobre la tierra y a quien no veía hace
+cinco años, que para él han sido muy amargos, acaba de llegar y me envía
+esta tarjeta de al lado de la cuna de uno de mis hijos: "Llego en este
+momento y sé que tienes una reunión referente al noble propósito sobre
+el que me escribes. Te ruego pidas en mi nombre a esos caballeros me
+concedan el honor de combatir en sus filas por la dignidad del país en
+cuyo suelo nací". ¿Quieren Vds. permitirme, señores, presentar a Carlos
+Narbal?
+
+Todos asintieron calurosamente y antes que Lorenzo hablara, Jaramillo,
+que estaba fuera de sí, se precipitó hacia la puerta. El riojano había
+conservado un culto por Carlos; el alejamiento silencioso de éste, sus
+propias preocupaciones políticas, le habían impedido mantener
+correspondencia con Narbal, como lo hubiera deseado. Pero jamás le
+olvidó y quedó en su recuerdo como la personificación del hombre
+elegante, generoso, aristocrático de gustos, robusto de ascendiente
+moral, que era su tipo ideal, realzado aún por la circunstancia de haber
+sido su introductor en el mundo porteño. Cuando guiado por el sirviente,
+se halló de pronto frente a Carlos que hablaba con Herminia teniendo en
+sus rodillas un delicioso muchacho de tres años que acababa de
+despertarse y que le había tendido los brazos como a un viejo amigo,
+Jaramillo tuvo que hacer un esfuerzo para ocultar la emoción que el
+cambio de Carlos le producía. Se echó en sus brazos con un ímpetu de
+cariño tan sincero, que Narbal lo estrechó con verdadera afección. Un
+instante después entró Lorenzo. Largo tiempo, en silencio, sus corazones
+latieron unidos; cuando Lorenzo apartó a Carlos para mirarle, teniéndole
+de las manos, sus ojos estaban húmedos. Herminia lloraba sencillamente y
+el niño, con los ojos muy abiertos, miraba la escena con asombro. Un
+nuevo afecto que echa su noble raíz en el corazón o un viejo cariño que
+se despierta con energía, aumentan la intensidad de todas nuestras
+afecciones, como, en el suelo tropical, la soberbia robustez de un
+árbol, aumenta la lozanía de las plantas que lo rodean, protegiéndolas
+con su sombra y dando a la tierra un impulso de vida. Lorenzo oprimió
+las manos de Herminia, besó a su hijo, dió un vigoroso shakehands a
+Vespasiano, que lloraba como un becerro y tomando a Carlos del brazo, le
+dijo:
+
+--Vamos; nos esperan.
+
+Narbal comprendió y siguió a su amigo en silencio.
+
+Un momento antes de abrir la puerta del comedor, Lorenzo, casi
+inconscientemente se detuvo.
+
+--¿Es cosa resuelta? dijo.
+
+Carlos sonrió tristemente. Lorenzo sintió la puerilidad de su pregunta y
+abrió la puerta con resolución.
+
+Narbal fué acogido con respetuosa simpatía. Los viejos habían conocido a
+su padre y para los jóvenes tenía ese atractivo curioso que los
+contrastes serios de la vida dan a los hombres. Respondió a las
+manifestaciones cariñosas de que era objeto y fué a colocarse
+silenciosamente en una silla al lado de Jaramillo, que hacía esfuerzos
+enormes, pero fructuosos, para no hablar de cosas que tenían una
+conexión sumamente remota con los sucesos orientales.
+
+Lorenzo continuó:
+
+--Reuniendo, pues, las sumas obtenidas hasta hoy, se puede disponer, a
+más de lo gastado, de diez mil patacones. He declarado ya a mi amigo
+Castellar que mi intervención no tenía más alcance que la reunión de
+fondos y elementos y que esperaba que el sentimiento que me dictaba esa
+línea de conducta fuera bien comprendido. Es necesario no dar a los
+adversarios la enorme ventaja de acusar a Vds. de apelar al extranjero.
+Sé que sería un absurdo; pero nada hay más terrible que el absurdo
+cuando toma una forma definitiva y neta. Sólo me resta, rogar a nuestro
+amigo Martínez quiera dar cuenta de la comisión que tuvo a bien aceptar.
+
+--El vapor _Urano_, dijo el interpelado, está a nuestra disposición,
+mediante cinco mil duros y los gastos de seguro. Es un buen buque, no
+muy grande, pero que puede fácilmente transportar trescientos hombres.
+Lo manda un italiano, el capitán Lamberti, que me parece un hombre digno
+de confianza. Como el seguro ofrece muy serias dificultades, tal vez
+insuperables, he propuesto, salva ratificación de parte de Vds., que los
+propietarios mismos se encarguen de asegurarlo. Esto importará un gasto
+considerable.
+
+--¿Han aceptado?
+
+--Sí, pero piden diez mil duros.
+
+--No será difícil encontrarlos, dijo Lorenzo.
+
+--Bien. Ahora, ocupémonos un poco del plan general, dijo Castellar. ¿Qué
+piensa el coronel Galindo?
+
+El bravo coronel era un hombre de fisonomía simpática y esencialmente
+criolla. A primera vista, se notaba la ausencia del golpe de cepillo
+social, pero en cambio se veía el valor. Algo bajo y grueso, el pelo
+bastante largo, bigote y pera entrecana, brazos cortos y pies anchos. Se
+levantó, pero, al hablar, juzgó sin duda que así era más difícil y se
+volvió a sentar.
+
+--Conozco dos o tres puntos en que el desembarque será fácil, dijo.
+Escribiendo unos días antes a los amigos de la costa, estoy seguro que
+nos esperan quinientos hombres con caballada suficiente. Luego se lanza
+el manifiesto, entramos en campaña y...
+
+--¿Qué manifiesto? dijo uno de los ancianos.
+
+--¡Pues!... ¡el manifiesto... el manifiesto que se lanza siempre! dijo
+Galindo mirando con asombro al que le interrumpía.
+
+--Es necesario ponernos de acuerdo sobre ese documento, dijo el viejo
+formulista.
+
+--Cuatro líneas bastarán, señor, contestó Castellar. Una vez presentados
+los hechos en toda su brutalidad, no creo necesario agregar una palabra
+más.
+
+--Sí, pero creo conveniente, creo indispensable determinar de una manera
+fija el objetivo de la expedición y anunciar el uso que se piensa hacer
+del triunfo.
+
+--Es precisamente lo que pienso que debe evitarse, dijo Castellar con
+cierta impaciencia. Mi pensamiento es éste: el manifiesto no debe ser ni
+blanco ni colorado....
+
+--Sin embargo, replicó el tenaz anciano, el atentado inicuo ha sido
+hecho en nombre del partido colorado....
+
+Castellar iba a replicar, tal vez sin suficiente calma, cuando Narbal le
+previno.
+
+--Puesto que se juzga necesario un manifiesto ¿no creen Vds., señores,
+que el llamado a dirigirlo al pueblo oriental, sea el Presidente
+constitucional de la República, que acaba de ser depuesto de una manera
+violenta? Nadie puede tener mayor autoridad que él. Una palabra suya
+pondrá las cosas en su lugar: ellos los revolucionarios, nosotros los
+defensores del orden legal.
+
+El silencio que siguió no era sólo consideración por Narbal. Dos o tres
+personas sonrieron irónicamente y la fisonomía de Castellar se
+obscureció.
+
+--A mí me parece que el señor tiene razón, dijo Galindo con franqueza.
+
+--Conviene que Vd. sepa lo que sucede, señor Narbal, dijo Castellar con
+tristeza, puesto que tan noblemente nos trae su concurso. El doctor
+Erauzquin, Presidente de la República Oriental, es un hombre
+esencialmente inerte, sin ambiciones, sin resolución para ser enérgico,
+teniendo todos los elementos para conseguirlo y que llevamos al poder
+haciendo violencia a su voluntad. En su derrocamiento sólo vió su
+liberación y el medio de volver a la vida privada. Se encuentra
+actualmente en el Brasil, donde su fortuna le permitirá vivir
+tranquilamente, si es que no pasa a Europa en breve. Se le ha escrito,
+se le ha instado, se han tocado todas las cuerdas que suponíamos
+vibraran aún en él para decidirle a venir a ponerse a nuestro frente.
+Nos ha contestado ofreciéndonos dinero para ayudar a los compatriotas
+proscriptos que se encuentran sin recursos, pero añadiendo que por
+ningún motivo tomaría parte en ningún movimiento político. Es inútil
+contar con él. Me es doloroso hablar así, no sólo porque comprendo la
+falta que nos hará su adhesión moral, sino porque soy amigo particular
+del Dr. Erauzquin.
+
+Había algo de súplica en las últimas palabras de Castellar; todos lo
+comprendieron.
+
+Un hombre viejo, el último de su grupo, no había abierto aún sus labios.
+Cuando el coronel Galindo habló, algo como una expresión de ira o de
+desprecio pasó por su cara. Al concluir Castellar, no pudo contenerse.
+
+--Quieran los jóvenes aquí presentes, dijo, prestar un poco de atención
+a un hombre cargado de años y de experiencia. He estado encerrado ocho
+años en Montevideo, durante el sitio que es y será nuestra página de
+gloria nacional. Desde 1852 hasta la fecha, he tomado parte activa en la
+política del Río de la Plata, con los vencedores pocas veces, muchas con
+los vencidos. No es esta la primera vez que me encuentro en una reunión
+semejante. Como ustedes he sido joven, me he indignado, me he batido, he
+quedado tendido en los campos de batalla, he evitado el golpe de los
+asesinos, conozco bien nuestra triste vida nacional. Hoy, ante el
+derrumbe de todas mis ilusiones, ante la realidad repugnante que
+destruye en un minuto tantos años de esfuerzo, siento que hablar es un
+deber, aunque vaya a chocar contra el noble sentimiento que anima a
+ustedes. Pero ustedes son nuestros hijos, ustedes son la esperanza única
+del país y no puedo conformarme en silencio al sacrificio estéril que
+van a imponerse. No, coronel Galindo, no encontrará usted quinientos
+hombres al desembarcar; encontrará usted mil, dos mil, semibárbaros,
+guiados por caudillos locales que sostendrán frenéticamente el nuevo
+régimen de Montevideo, porque importa la derogación de toda ley y
+sujeción. Aunque no lo quiera, tendrá usted que hacer pie firme y
+presentar combate, porque sus soldados se lo exigirán. Y este puñado de
+jóvenes, lo más noble, lo más digno del país, el grano del porvenir,
+caerán uno a uno, luchando contra gauchos salvajes, cuya existencia sólo
+tiene importancia vegetativa. Robustecidos por un triunfo fácil e
+inevitable, los hombres de Montevideo se afirmarán en el poder y toda
+esperanza de volver a la libertad y al decoro se alejará por muchos
+años!...
+
+Castellar había oído mordiéndose los labios.
+
+--¡No puedo suponer que usted nos aconseje la aceptación de los hechos
+consumados!--dijo.
+
+--Lo que propongo a ustedes es el único temperamento que la historia de
+todos los pueblos que han cruzado épocas análogas señala como eficaz: la
+expectativa, la perseverancia. Los lobos acaban siempre por devorarse
+entre ellos, nuestros dictadores crían siempre serpientes en su seno y
+en ese mundo moral la traición es elemento normal. Esperemos: dentro de
+seis meses, esos hombres se separarán en dos bandos. ¡Entonces
+llevaremos nuestra fuerza intelectual, nuestra autoridad, qué digo! toda
+la autoridad de la sociedad culta, a aquel de ambos que ofrezca
+probabilidades de reacción contra la barbarie. Y así, lentamente,
+favoreciendo a unos contra otros, inoculando con paciencia nuestras
+ideas, hemos de ver, verán ustedes, seguramente, el orden definitivo
+imperando, porque se basará sobre el cimiento de granito de una
+evolución pacífica y no sobre la sangre, que en nuestra tierra marea y
+enloquece...
+
+--¡No!--exclamó con voz vibrante el hombre de ojos claros y largos
+cabellos plateados a quien Castellar había mirado con intención al
+hablar de la independencia oriental. ¡No! también soy viejo, también mi
+vida ha transcurrido en la lucha, también he conocido la proscripción,
+puesto que vivo en ella hace 20 años. Respeto el móvil de mi digno
+amigo; pero no puedo consentir en silencio en que nuestras canas nos den
+derecho para venir a ahogar esa explosión de viril indignación que
+inflama hoy el alma de los jóvenes orientales. ¿Por qué ese error de la
+sangre? Es el rocío sagrado sin cuyo riego jamás un pueblo llegó a nada
+grande. Luchamos contra bárbaros, luchamos contra fieras y la palabra es
+inútil. Un pueblo que acepta silenciosamente la opresión y que busca la
+redención en combinaciones bizantinas, es un pueblo que abdica. Ustedes,
+jóvenes, son hoy el pueblo oriental, llevan en su corazón el depósito de
+su dignidad y en sus brazos el estandarte de su gloria. El movimiento
+que les impulsa a la lucha es la obediencia a la voz de la patria que
+llama e implora. ¿Seréis vencidos? Y bien, queda el ejemplo. No se
+pierden jamás los rastros de la sangre derramada por una causa santa y
+como el polvo de los Gracos engendró a Mario, así la sangre vertida en
+las hecatombes del año 40 clamó al cielo y Caseros fué...
+
+De pie, con su elegante figura, con los ojos chispeantes, todos le
+contemplaban bajo una atracción misteriosa. Habló largo rato con palabra
+de fuego, colorida, poco lógica, pero irresistible. El argumento
+flameaba como una bandera de guerra y él mismo creía sentir el olor del
+combate.
+
+¿Cómo rebatir esas cosas? ¿Cómo hacer oir la razón cuando el corazón
+late a reventar? Las manos se estrecharon en un movimiento impetuoso
+que hizo acallar todas las dudas, y la resolución suprema se adoptó. El
+porvenir podía ser obscuro, los negros vaticinios del anciano
+realizarse, el esfuerzo ser inútil, pero, en el fondo, jamás un grupo de
+hombres tuvo la conciencia más pura en el momento de aceptar el
+sacrificio. Allá, a lo lejos, en el seno de las sociedades secularmente
+organizadas, hay una eterna sonrisa para nuestras asonadas americanas,
+y, sin embargo, ¡cuánta virilidad, cuánta altura de pensamiento importan
+muchas veces! Esa fatalidad histórica es nuestra cruz; llevémosla sin
+desesperar, porque, en el fondo del caos aparente, se mueven ya los
+elementos de la organización definitiva.
+
+ 1884.
+
+
+
+
+Aguafuerte
+
+ _D'après_ Zurbarán.
+
+
+....El corazón de Rejalte yace en silencio, había dicho alguien del
+fraile. Tal era la impresión que recibía el que por primera vez veía a
+ese hombre, cuyo aspecto helado, seco, en vez de la consunción por el
+fuego de una pasión íntima, revelaba la mediocridad de una naturaleza
+moral sin resortes para la exaltación. Hijo de un obscuro maestro de
+escuela de la colonia, cuya vida entera había trascurrido en Córdoba,
+Rejalte había heredado de su padre una inteligencia limitada, un
+carácter porfiado hasta el absurdo y una moralidad circunscripta y
+severa. Educado en el seminario, corrió allí su juventud fría, sin
+sentir una sola vez el impulso de curiosidad por conocer lo que pasaba
+en el mundo fuera de las cuatro paredes que formaban su horizonte.
+Cuando llegó la adolescencia, la savia primaveral que trepa al tronco de
+las palmeras más opulentas como al de los arbustos más raquíticos, llenó
+un instante el corazón y la cabeza del flaco seminarista. En la
+estrechez de su devoción, Rejalte sintió con horror esa agitación
+desconocida y con la tenacidad de un sectario, la combatió por la
+abstinencia y la oración, por el cilicio, las largas horas pasadas en el
+claustro desnudo y la concentración del pensamiento en el Sér divino
+que su inteligencia le permitía concebir, no un Dios de amor y de paz,
+manso y perdonador, sino el Jehovah bíblico, oculto y temible, reinando
+en el paroxismo de la ira, la mano pronta a la venganza y rápida.
+
+Rejalte había perdido a su padre muy niño aún; cuando al cumplir los
+veinte años salió del seminario para recibir las órdenes y ejercer el
+sacerdocio, su alma no había sentido un solo cariño humano, una sola
+afección capaz de suavizar la rigidez impresa en su espíritu por la
+tristeza de la atmósfera en que había vivido. Era un hombre vulgar, sin
+pasiones, sin luchas íntimas, sin exigencias intelectuales. Jamás tuvo
+una duda, jamás se permitió una lectura que pudiera arrojar un germen de
+turbación en él, no por temor, sino por falta de curiosidad y por la
+disciplina estricta que le apartó toda su vida de los libros marcados en
+el _Index_. Como un soldado, veía el camino recto ante él. No aspiraba a
+ascender, no tenía ambiciones ni necesidades. Los grandes problemas de
+la filosofía religiosa, esa agitación moral que el estudio sincero y
+venerado de la teología despierta en el alma de la mayor parte de los
+sacerdotes de buena fe, no existían a sus ojos. Durante el curso de sus
+estudios especiales, continuados en todo tiempo, no levantó una sola vez
+la cabeza del libro sagrado, para perder la mirada en el espacio y caer
+en el sueño penoso de la especulación. Sabía su oficio como un buen
+oficial sabe la táctica. Para él, los nombres de Lamennais, de
+Montalembert, de Falloux, del mismo Ozanam, tenían idéntica
+significación que los de Lutero, Calvino o Zwingle. No conocía uno solo
+de los libros de controversia escritos en nuestro siglo; jamás leyó una
+página de Renan, no por temor, lo repito, sino por la ausencia absoluta,
+por la atrofia nativa de toda curiosidad intelectual. Su religión era
+un conjunto de reglas claras, concretas, definidas, cuya enumeración
+encontraba en la historia canónica y cuya observancia no permitía la
+menor desviación. Jamás se encontró frente a un conflicto, porque el
+mundo de carne y pasiones, para cuyo gobierno moral se ha hecho la
+religión, no existía en su concepto. La fe no se revestía a sus ojos de
+los caracteres celestes con que la cubrió la predicación inmaculada de
+Jesús; era simplemente un deber, idéntico al del obrero honrado que en
+las horas de trabajo no escasea el esfuerzo ni la perseverancia. La
+palabra fanatismo, que pesó constantemente sobre él, no le era
+aplicable. El fanatismo importa calor y pasión, es capaz de crear,
+renovar, agitar ideas y suscitar emociones. La religión de Rejalte era
+fría, definida y sin ideal. Nunca sintió tampoco rozar su alma, ni aun
+en los largos años pasados en la tumba claustral de un convento
+boliviano, por las alas de aquel misticismo callado que nace en las
+soledades y que, bajo la meditación, consuela. No fué un acceso de amor
+divino, no fué una necesidad moral la que le llevó al triste convento;
+para él el mundo entero era un convento. Ni en la sociedad ni en el
+claustro necesitó jamás esfuerzo. No había metodizado su vida, ni
+disciplinado su espíritu. Como la hoja que, al brotar en el árbol en un
+botón imperceptible, tiene ya marcada su forma y su color, la vida
+espiritual de Rejalte, por un capricho de la naturaleza, se había
+sustraído a la ley de variación que la influencia del mundo determina.
+
+Pasó cinco años en el convento, simple fraile, sin pretender a los
+pequeños honores que en aquella existencia de desesperante monotonía y
+sordas rivalidades, se persiguen con igual tenacidad que las grandezas
+de la tierra. El no pensó en ellas y nadie pensó en él. Cuando pasaba
+por el claustro con su fisonomía yerta, sin un vestigio de pasiones,
+pero también sin el reflejo soberano que da la serenidad conquistada
+sobre el tumulto moral vencido, los tristes frailes, jóvenes aún, que
+morían lentamente, minados por el invencible recuerdo de su vida
+destrozada, le miraban con cólera y envidia. Rejalte no los veía, no los
+comprendía. Nunca el aspecto de un hombre heló más la expansión en el
+labio ajeno. El cumplimiento de los deberes mecánicos del culto, llenaba
+gran parte de su tiempo; durante el resto, leía siempre los mismos
+libros sin que jamás una idea nueva se levantara. Para su alma nada era
+sugestivo. Comprendía la letra y la letra le bastaba. La vivificación
+por el espíritu no tenía sentido para él. En el orden de las criaturas
+animadas, tal cual la naturaleza lo ha creado, Rejalte era un monstruo.
+Esa frialdad, sin dolor y sin pesar, habría sido terrible como base de
+una inteligencia de vuelo elevado. La mediocridad absoluta de ésta fué,
+en este caso, la defensa del calor vital que se anida en la aglomeración
+humana.
+
+Uno de sus viejos profesores, espíritu débil, sin voluntad, vegetativo,
+fué hecho obispo y le llamó a su lado. En 1870 acompañó al prelado a
+Roma. La influencia que la atmósfera de la ciudad eterna ejerció sobre
+Rejalte, puede compararse a la que tendría un veneno o un bálsamo
+vivificante sobre un cuerpo inanimado. En San Pedro, sus ojos no vieron
+más que el altar durante el oficio y el libro. Asistió a una sesión
+pública del concilio y no volvió. Esperó el resultado sin premura, sin
+impaciencia, sin agitación. Una vez conocido, lo anotó. En adelante, el
+Papa era infalible, como Cristo está presente en la hostia; era un
+dogma, sin época, sin ubicación en el tiempo y el espacio, sin conexión
+con el estado de la iglesia; era un dogma. Vino el _Syllabus_: sus
+autores mismos pretendieron explicarlo, atenuar la letra por el
+espíritu. Para Rejalte el comentario no existía, su inteligencia no lo
+necesitaba ni lo comprendía. Lo anotó como había anotado la
+infalibilidad, como anotó el dogma de la Inmaculada Concepción.
+
+Su vida material en Roma, en cuanto era posible, fué la misma que en los
+Claustros del convento boliviano. El espíritu luminoso de Esquiú,
+turbado por la absorción en una sola idea, lanzó un grito de alarma al
+encontrarse por primera vez frente al progreso humano, profético en su
+adivinación, señalando en él el germen de muerte del catolicismo.
+Rejalte no vió nada de eso; cruzó los mares y media Italia sin adquirir
+una noción, sin el inquieto germinar de una nueva idea. Vió y habló un
+día al Papa; habituado al respeto mecánico de la idea encarnada en el
+Pontífice, la forma visible no le impresionó. Se arrodilló ante él como
+al alba, allá en el convento lejano, sobre la dura losa, para la oración
+de la mañana. Y nada más.
+
+Volvió a la tierra, quedó al lado del obispo durante un año, y al vacar
+la vicaría de Tucumán fué nombrado para desempeñarla. No la había
+solicitado, no la rehusó. Se instaló en su nuevo puesto, pobre y
+humildemente. Jamás había tenido en su poder más dinero que el
+estrictamente necesario para la vida material. A los seis meses vió que
+el curato de Tucumán era rico. La idea de reunir una pequeña fortuna no
+pasó un instante por su espíritu. La caridad era un precepto y lo
+cumplió, sin sacrificio y sin placer. No tenía el secreto de aumentar,
+de centuplicar el valor de un don con la palabra generosa que lo realza
+y lleva el consuelo al alma, al par que el pan al cuerpo, como tampoco
+la facultad de gozar de esa profunda y serenadora fruición que es el
+premio divino del ejercicio de la caridad. Sabía que su guardarropa, su
+cocina, su casa, consumían tanto al año; tanto las exigencias del culto.
+Una vez reservada la cantidad necesaria, daba el resto de una manera
+mecánica. Todos los sábados la vieja ama de llaves formaba en fila, en
+el patio de la vicaría, los pobres habituales y hacía el reparto.
+Rejalte no aparecía jamás.
+
+En aquella pequeña sociedad tucumana, llena de movimiento, vida e
+imaginación, Rejalte cayó como un soplo helado. Las mujeres se
+sobrecogieron y los hombres fruncieron el entrecejo. Durante un mes la
+sociedad y el vicario se miraron como dos adversarios que se estudian.
+Pero Rejalte no estudiaba la sociedad; en la parroquia más mundanal de
+París o en Burgos, en el siglo XVII, se habría conducido lo mismo. Tenía
+una inflexibilidad orgánica que era su modo genial de ser, arriba de
+toda contingencia. La reserva que se le manifestó, si es que de ella se
+apercibió, no le hizo la menor impresión. Al fin se habituaron a él. Las
+autoridades civiles desarmaron las primeras. Rejalte no tomaba la menor
+ingerencia en la política militante, que le era absolutamente
+indiferente, en tanto que no tocara en nada a los derechos de la
+iglesia, el menor de los cuales formaba para él la base y la esencia de
+la religión. En ese terreno habría sido de una intransigencia de hierro.
+Así, las autoridades laicas huyendo y temiendo todo conflicto de
+carácter religioso, se tranquilizaron al constatar que Rejalte, el
+primero, no lo crearía. La sociedad al mes no pensó más en el vicario,
+cuya vida silenciosa se sustraía al comentario. El hecho de su caridad,
+por otra parte, le hizo ganar en consideración, y ayudado por la
+insignificancia de su personalidad, sintió pronto el tiempo correr
+sobre él, sin que un día se distinguiera sobre otro. Las tímidas
+criaturas, habituadas a abrir su alma al viejo vicario muerto ya, que
+las había visto nacer y que las acogía suavemente y con cariño, sentían,
+sí, al aproximarse al confesionario en cuyo fondo se dibujaba la rígida
+figura de Rejalte, cierto temor instintivo, justificado por la severidad
+del confesor que les quitaba todo el consuelo que las almas religiosas
+encuentran en esa práctica católica. Las viejas beatas, por el
+contrario, nadaban en la gloria; Rejalte era para ellas el ideal y
+pronto su nombre sonó en labios secos y descoloridos con la unción con
+que pronunciaban los de los bienaventurados. El vicario tenía la misma
+palabra, el mismo acento e idéntica expresión para la virgen de diez y
+seis años que venía temblorosa a mostrarle sus tenues nubes morales, sus
+tímidas y secretas aspiraciones, efluvios con que el aliento de la
+primavera llenaba sus pechos,--que para la devota solterona que a los
+cuarenta años tenía el alma seca y arrollada como un pergamino...
+
+ 1884.
+
+
+
+
+RECORDANDO
+
+
+
+
+Mi estreno diplomático
+
+
+Los azares de la vida diplomática me han llevado desde las capitales más
+recónditas de la América Meridional hasta las cortes más brillantes de
+Europa. En los apuntes de viaje que he publicado, algo he contado de mi
+vida en las primeras; pero razones de un orden especial, relacionadas no
+sólo con mi posición oficial en esa época, sino también con hombres, que
+por entonces ocupaban otras quizás más elevadas, en sus respectivos
+países, me han impedido contar, como me gusta hacerlo, con la pluma
+suelta y el espíritu benevolente, pero libre, algunas escenas
+características, en las que era actor obligado y observador forzoso.
+Ocúrreseme hoy, tras largos años pasados, recordar cómo he sido
+recibido, en mi carácter diplomático, por los diferentes gobiernos ante
+los cuales fuí acreditado.
+
+Habría deseado contar, pues, por su orden, cómo fuí recibido en
+Venezuela, siendo presidente el general Guzmán Blanco; en Colombia,
+siendo presidente el doctor Rafael Núñez; en Alemania, reinando el
+emperador Guillermo I; en Austria-Hungría, por el emperador Francisco
+José; en Sajonia, por el rey Alberto; en España, por la reina regente
+María Cristina; en Suecia, por el rey Oscar; en Francia, por el
+presidente Faure, y en Bélgica, por el rey Leopoldo II[16]. Como se ve,
+había para todos los gustos, desde la sencillez republicana hasta la
+pompa monárquica. Algo tal vez hubiera sido más interesante que ese
+tema: la pintura de los diversos cuerpos diplomáticos de que me ha
+tocado en suerte formar parte. Pero, además de que en el curso de
+aquellas páginas se habrían ido acumulando rasgos y anécdotas
+suficientes para caracterizar a esas amables y monótonas colectividades,
+quizá me hubiera repetido, porque nada he visto más parecido en el mundo
+que un cuerpo diplomático a otro cuerpo diplomático. La larga lucha por
+el ascenso, la constante sujeción, el temor de desagradar, no menos
+constante, el campo restringido de los estudios, el hábito de cambiar de
+residencia, indiferentemente, el egoísmo determinado por la falta de
+afección y simpatía por todo lo que se mueve y vive alrededor, el
+uniforme mismo, las distinciones honoríficas, casi nunca merecidas,
+anheladas siempre; las rivalidades de oficio, desenvolviéndose
+sordamente; el amor a la patria que se agria por el alejamiento; todo
+esto reunido, concluye por dar al espíritu del diplomático un corte _sui
+generis_, análogo a la deformación física que ciertos oficios mecánicos
+acaban por imprimir al cuerpo del obrero.
+
+ [16] De esos proyectos, sólo he realizado el primero, en las
+ páginas que van a leerse.
+
+Recuerdo que durante una de mis licencias fuí a visitar, así que llegué
+a la patria, a mi jefe, el Ministro de Relaciones Exteriores, que era
+entonces el Dr. Eduardo Costa. Estaba en su gabinete con uno de mis
+colegas en el extranjero, también _en congé_, hombre penetrado de sus
+altas funciones, acompasado, creyente en su misión, fijos los ojos de su
+espíritu en un Talleyrand invisible, a cuyo criterio parecía someter
+todos sus actos y, por lo demás, tan acabado imbécil, que se me
+figuraba, despojado de su carácter diplomático, como una mujer flaca y
+sin formas, una vez caídas las artísticas ropas que disimulan sus áridos
+contornos. Cuando mi colega se despidió, sin que yo hubiera desplegado
+los labios, no pude menos que echarme a reir. El Dr. Costa, que me había
+tratado poco, me miró sorprendido y me dijo en voz baja: "Veo que usted
+no cree en el _cuerpo diplomático_; hágame Vd. el favor de cerrar la
+puerta y vamos a charlar".
+
+Es la verdad, no creo en el cuerpo diplomático. La vida que la
+diplomacia impone, determina con tal rapidez un pliegue tan tenaz, que
+cuesta un verdadero esfuerzo deshacerlo y volver a la vida normal, a la
+vida humana, con penas, alegrías, expansiones, esperanzas, luchas,
+triunfos y caídas. Bien feliz aquel que consigue desprenderse de ella
+antes que sus facultades se hayan cristalizado en la estrecha órbita de
+una función idéntica y constante. Hasta los cuarenta y cinco años o
+cincuenta, con un régimen tonificante y vigoroso, empleando remedios
+heroicos, en el último caso, se puede volver a hacer un diplomático, un
+hombre; pasados los cincuenta, un diplomático, que no ha sido otra cosa,
+salvo muy contadas excepciones, no sirve ya para nada, inclusive, a
+veces, sus mismas funciones... ¡Pobres colegas, algunos tan bien dotados
+_ab initio_, a lo que se traslucía por los hermosos restos que solían
+vislumbrarse allá en las penumbras de su fisonomía moral! Pero a la
+verdad, sus discusiones, sus cuestiones, sus disputas de rango, me
+hicieron siempre el efecto de aquella grave disidencia sobre la manera
+de romper el huevo, por el lado grueso o por el puntiagudo, que dividía
+a los liliputienses... Me ha salido la palabra; severa, pero no tengo
+ánimo para borrarla.
+
+ * * * * *
+
+Hice la corta travesía del Avila, montaña que separa Caracas de la
+Guayra, en la costa, en tres o cuatro horas y en carruaje. Llegué a
+Caracas con mi secretario y, naturalmente, nos dirigimos al único hotel
+que existía con reputación de decente. El hotel estaba lleno y a duras
+penas encontraron alojamiento en él mi secretario y dos jóvenes
+franceses con quienes habíamos hecho la travesía desde Europa. No
+teniendo pieza que darme, digna de mi jerarquía, como decía el hotelero,
+me acordó magnánimamente el anexo del hotel, que parece se reservaba
+para las grandes circunstancias. Era este famoso anexo una pieza baja,
+contigua al hotel, con una sola puerta, enorme y maciza, que daba
+directamente del cuarto a la calle. No habiendo otra entrada, ni nicho
+ni cuartujo alguno donde alojar un sirviente, el ocupante debía servirse
+a sí mismo de portero: abrir, cerrar, responder a los llamados y, para
+alcanzar los auxilios de un camarero, salir a la calle e ir en persona a
+buscarle al hotel.
+
+Fatigado por el viaje, después de dar una vuelta en compañía de nuestro
+cónsul general en Caracas, me recogí, cerré mi puerta, me metí en cama y
+traté inútilmente de dormir. La excitación nerviosa de la llegada y las
+preocupaciones de mi misión me tuvieron desvelado hasta que, cerca ya el
+alba, el cansancio me rindió. Estaba en lo mejor de mi sueño, cuando
+desperté sobresaltado por unos rudos golpes dados en la puerta, desde la
+calle. Miré el reloj: eran las 7 de la mañana. Después de un "¿quién
+es?" mal humorado y una respuesta que no entendí, por el espesor de la
+puerta, como continuaran los golpes, salté de la cama y en el mismo
+traje sumario en que me hallaba, bajé los pasadores y entreabrí una
+hoja. Un hombre pequeño, recién afeitado, rigurosamente vestido de negro
+y con un enorme sombrero de copa, me saludó con dignidad. La gravedad
+del personaje me impuso y disminuí un poco la abertura, a través de la
+que íbamos a parlamentar.
+
+--¿Se puede ver al señor ministro argentino?
+
+--¿Es algo urgente, señor? Me parece que la hora...
+
+--He querido apresurarme a saludarle. Soy el ministro de relaciones
+exteriores y...
+
+--Mil perdones, señor. Yo soy el ministro argentino, muy agradecido a su
+atención, pero, por el momento, en un traje tan poco diplomático y en
+una instalación tan exigua, que no me es posible recibir su visita. Así
+que me vista, tendré el honor de pasar a saludar al señor ministro.
+
+--No, vístase Vd. tranquilamente. Voy a dar una vuelta y vuelvo. Hasta
+dentro de un momento, señor ministro.
+
+--¿Sería abusar de la amabilidad de Vd., señor ministro, si le rogara
+que al pasar frente al hotel contiguo tuviera la bondad de enviarme un
+camarero?
+
+--Con mucho gusto. Hasta luego.
+
+--Hasta luego y gracias, señor.
+
+Supe más tarde que el señor ministro de relaciones exteriores había
+tenido la deferencia de interponer sus buenos oficios a fin de conseguir
+fuera un camarero a servirme; pero, sea porque se le desconociera
+jurisdicción o por causas que la historia no pone en claro, el hecho es
+que no vino nadie y que, cuando al cabo de una hora volvió el señor
+ministro, casi me sorprende tendiendo con mis diplomáticas manos una
+colcha que ocultara el desorden de mi alborotado lecho.
+
+Como había entrado de noche, recién me apercibí que mi cuarto no tenía
+ventana, recibiendo todo su aire y toda su luz por la puerta de calle.
+Abrí ésta cuan grande era (el señor ministro tuvo la bondad de ayudarme,
+encargándose de la hoja más recalcitrante, cuyo pasador inferior
+necesitó el empleo de una toalla torcida, a guisa de tirador), acercamos
+dos sillas y nos pusimos amistosamente a platicar.
+
+Era el señor ministro el decano de los funcionarios del ministerio de
+relaciones exteriores, en el que había pasado su vida entera, hasta que
+la alta dignidad que ocupaba, le sorprendió mientras desempeñaba el
+puesto de archivero. Tenía el título de general, como muchos centenares
+de sus compatriotas civiles, pero lo había recibido como una mera
+distinción, sin que abrigara el menor propósito de cambiar su apacible
+existencia por la agitada vida militar. Era un hombre callado,
+taciturno, seguramente enfermo del estómago y quizá con algunas
+perturbaciones en el hígado. Nunca pude hablar con él sin tener que
+dominarme para no ofrecerle una botella de agua de Vichy. Creo, aún hoy
+mismo, que le habría hecho mucho bien.
+
+Respecto a los negocios de estado, especialmente de aquellos de carácter
+esencialmente político, como los que yo llevaba, su modestia llegaba a
+tal punto que, a pesar de su innegable y reconocida competencia, no
+abría opinión nunca sobre ellos y hasta evitó conmigo ese género de
+conversación, fundándose en que todo eso tendría que hablarlo más tarde
+con el "ilustre americano". Como esta designación del primer magistrado
+de Venezuela, volviera con insistencia, por su parte, en el curso de la
+visita, insistí con igual tesón en llamar a dicho magistrado, cada vez
+que a él me refería, "el señor presidente". Por fin, mi distinguido
+visitante me comunicó, que, si bien Su Excelencia estaba arriba de las
+pequeñas vanaglorias de títulos y honores, todos los funcionarios
+públicos, en gratitud a los eminentes servicios prestados al país por S.
+E., le daban siempre, en sus comunicaciones oficiales y en el trato
+directo, el título de "ilustre americano" que le había sido discernido
+por el congreso de Venezuela. Ante esa insinuación cortés, pero luminosa
+en su ingenua claridad, contesté que yo trataría al señor presidente
+exactamente de la misma manera como le trataran mis colegas del cuerpo
+diplomático, para lo que me apresuraría a conferenciar ese mismo día con
+el decano.
+
+Excuso decir, para terminar este punto, que ningún diplomático dió nunca
+al presidente de Venezuela tal título; más tarde, en plena confianza ya,
+yo sostenía al mismo presidente, que sólo la América entera, reunida en
+convención especial, podía discernir ese honor. A ningún argentino
+escapará la impresión penosa que ese título me causaba, por la triste y
+odiosa reminiscencia histórica que suscitaba.
+
+El señor presidente estaba informado de mi llegada y, como se encontraba
+con su familia tomando campo en Antímano, pequeña población en el mismo
+valle de Caracas, a dos horas de ésta, me hacía invitar por el señor
+ministro a pasar a verle en el día, a eso de las tres de la tarde.
+Anuncié que lo haría, como era natural, y nos despedimos cordialmente,
+prometiéndome el señor ministro, en su inagotable bondad, darme cuenta
+de cualquier noticia que le llegara de alguna casa amueblada, donde
+poder instalarme con la legación, conviniendo conmigo en que, por poco
+que se contagiara su matinal amabilidad, me iba a extenuar en viajes, de
+la cama a la puerta, sin contar con los resfriados, que hacía poco
+probables el bendecido clima de Caracas.
+
+Eran dos horas de viaje; a la una en punto, con la puntualidad que
+caracteriza a los diplomáticos y cuya observancia, para los noveles, es
+ya un rasgo de vaga semejanza con Metternich, tomamos un carruaje, el
+cónsul general y yo, y nos pusimos en camino. En efecto, el trayecto
+duraba el tiempo indicado, a lo largo del pintoresco valle,
+estrechamente encerrado por dos líneas de montaña, bien cultivado y
+lujoso en su vegetación tropical. Serían las tres cuando el carruaje se
+detuvo frente a una casa de antigua construcción española, de un solo
+piso, pero amplia y con vastos patios llenos de árboles y flores.
+Echamos pie a tierra y nos encontramos con el cuadro siguiente: En la
+puerta de la casa, cuatro o cinco soldados recostados contra la pared;
+en medio de la calle, otros soldados teniendo de la brida algunos
+caballos ensillados ya. Dos niñas de 7 a 9 años de edad, de singular
+belleza (una de ellas es la que fué más tarde duquesa de Morny y es hoy
+festejada en la alta sociedad de París como una de sus _beautés_ más
+consagradas) y un niño, un poco mayor, esperaban que se acabara de
+cinchar un petizo, de aire tranquilo, pero de enorme panza, que se
+entregaba resignado a la operación. El operador, o sea el que cinchaba,
+y que debía estar dotado de una dentadura férrea, porque era a colmillo
+limpio que pretendía reducir el abultado abdomen del petizo, había
+echado hacia la nuca su kepi, en el que se contaba el número de galones
+necesario para hacerme comprender que me encontraba en presencia de un
+coronel.
+
+Yo había sacado una de mis flamantes tarjetas, fabricadas expresamente
+en París, por Stern, en finísimo bristol, vírgenes aún, pero anhelando
+entrar en batalla. Después de mi nombre se leía: "ministro de la
+República Argentina". Si se me pregunta por qué no había puesto mi
+título exacto, esto es, "ministro residente, etc." diré que la supresión
+de la palabra "residente" podía dar lugar a dudas, que nunca serían
+resueltas para abajo y sí, algunas veces, para arriba. Los diplomáticos,
+mis hermanos, me comprenderán.
+
+Armado, pues, de mi tarjeta, me avancé hacia el coronel, esperé
+hábilmente que un feliz golpe de colmillo hiciera llegar el clavo de la
+hebilla al agujero ansiado y, si bien con correcta dignidad, con acento
+afable, dije al guerrero en reposo:
+
+--¿El señor presidente está visible?
+
+Debo decir que durante la operación, a la que acababa de dar coronado
+fin, nuestra llegada, descenso y avance, habían sido observados por el
+señor coronel, a cuyo efecto había impreso a su ojo izquierdo una
+desviación que, a ser definitiva, habría introducido un elemento
+perturbador de la armonía de su rostro; al oir mi voz, cesó la
+desviación, pero los ojos se dirigieron a un punto vago en el espacio,
+frente a él, sin duda de un interés palpitante, porque no los apartó un
+momento para fijarlos en nosotros. Su silencio me hizo nacer la duda de
+una alteración de sus órganos auditivos y repetí mi pregunta en voz más
+alta. Entonces contestó:
+
+--S. E. no recibe a nadie.
+
+--Pero habiendo tenido el honor de ser citado por S. E., creo que hará
+una excepción en mi favor. Tenga usted la bondad de pasarle mi tarjeta.
+
+--¿Qué tarjeta?
+
+--Este pequeño trozo de papel, en el que están escritos mi nombre y
+calidad.
+
+--Yo no le paso nada: a esta hora no le gusta que le incomoden y después
+la bronca es para mí.
+
+--Me parece que la bronca firme le va a venir si usted no hace lo que le
+digo. Soy el ministro argentino, vengo de dos mil leguas de distancia a
+saludar a S. E., S. E. me espera y no es natural que por un capricho de
+usted deje de verle.
+
+--¡Eche leguas! ¿Cuántas dijo? ¿Dos mil? y echó una mirada a un soldado
+próximo que, ruborizado de mi enormidad, sonrió subordinado.
+
+En tanto, los chicuelos, a quienes el coronel debía acompañar a caballo,
+le invitaban a cada instante con sus _¡vamos!_ apurados y se habían
+puesto instintivamente en contra del que amenazaba aguarles la fiesta.
+
+Una nueva tentativa no me dió mejor resultado. Medité un momento y
+resolví, por si acaso aquel síntoma revelaba un sistema completo, cortar
+por lo sano desde el principio. Arrastré al coche al cónsul, que quería
+penetrar hasta por la fuerza y dí orden de volver a Caracas. Abandono a
+la penetración del lector las reflexiones del camino. Era mi primer acto
+diplomático, y el éxito, a la verdad, prometía poco para el porvenir.
+Luego temía dos cosas: o que la cólera me hiciera hacer una tontería o
+que la risa me impulsara a tomar el incidente con demasiada
+indiferencia. Debo recordar que yo no había aún cumplido treinta años, y
+el hecho es que me preocupaba enormemente la apreciación futura de mi
+conducta en Buenos Aires, cuando, a la noticia del incidente, dijeran
+los unos, con esa suave benevolencia que es el rasgo característico de
+mis congéneres: "¡claro! ¡de llegada, se peleó con Guzmán Blanco!" o
+esta otra frase en caso contrario: "¡de llegada hizo un barro, aceptando
+en silencio una grosería de Guzmán Blanco!" Yo no quería pelear, ni
+aceptar groserías de nadie. Pedí, pues, a mi cónsul general que se
+entregara durante el viaje a la contemplación del paisaje y me hundí,
+durante el regreso, en una reflexión honda y pareja que me suministró
+una resolución, a la que me decidí sin vacilación. Así que llegamos a
+Caracas, tomé la pluma y escribí una carta a mi amable ministro de
+relaciones exteriores, en la que le decía que, siguiendo su indicación
+y, de acuerdo con los deseos que me había expresado en nombre del señor
+presidente, me había trasladado a Antímano, a la hora indicada, siendo
+recibido por un jefe del ejército venezolano cuya tenacidad en no querer
+anunciarme al señor presidente, bajo pretexto de que éste estaba
+ocupado, sólo igualaba la mala crianza empleada con ese objeto. Que el
+hecho de no haber dado orden el señor presidente de introducirme, así
+que llegara, justificaba hasta cierto punto la actitud del coronel y que
+en vista de las apremiantes ocupaciones que embargaban, a lo que
+parecía, el ánimo del señor presidente, aprovechaba la circunstancia de
+estar también acreditado en Colombia y partiría a la mañana siguiente
+para la Guayra, a tomar el vapor que me acercaría a la ruta de mi nuevo
+destino.
+
+Entre tanto destaqué a mi cónsul general para que explicara al señor
+ministro todo lo que había pasado en Antímano. En el fondo, yo estaba
+persuadido de que el presidente era completamente inocente de lo
+ocurrido, salvo de la omisión del aviso previo de mi llegada. Sabía, por
+tanto, que el pato de la boda iba a ser el coronel; pero me encontraba
+en una disposición de ánimo feroz, y esa noche habría suscrito gustoso
+la sentencia de un centenar de azotes en las robustas partes carnudas
+del guerrero indígena.
+
+No habría pasado una hora del envío de mi epístola, cuando recibí un
+telegrama del presidente, datado en Antímano, en el que me pedía
+disculpara lo ocurrido por pura imbecilidad de un subalterno y me
+anunciaba que al día siguiente vendría expresamente a Caracas para
+recibirme, esperándome a las dos de la tarde en su casa particular. Así,
+cuando llegó alarmado el señor ministro de relaciones exteriores
+encontró que el estado de ánimo, que había determinado mi carta, real o
+fingido, había cedido el sitio a cierta conformidad, sin entusiasmo,
+pero sin rencor.
+
+Al día siguiente tuve el gusto de conocer al "ilustre americano". Un
+hombre alto, robusto, cargado de espaldas, algo miope, con una enorme
+pera blanca, cariñosamente cuidada, sin duda, por el carácter militar
+que su propietario pensaba deber a ese apéndice. Cierta cultura nativa
+(por la madre pertenecía a una antigua familia colonial); barniz de una
+sola capa de ilustración general; una colosal opinión de sí mismo, una
+soltura incomparable para resolver, en frases sentenciosas y estudiadas,
+los más arduos problemas sociales y políticos; teorías constitucionales
+abundantes, pero propias, exclusivas, que para nada tenían en cuenta ni
+la experiencia de la historia, ni las dificultades que el razonamiento
+podía oponerles. En política americana, árbitro, materia propia, dominio
+inenajenable, indivisible de su inteligencia. Heredero, continuador de
+Bolívar, no sin señalar con cierta expresión de respetuosa compasión,
+los errores cometidos por el Libertador. Un desprecio por los hombres
+análogo al que se atribuye a Tarquino; no volteaba las cabezas de las
+plantas que sobrevivían, pero las islas contiguas al continente, las
+calles de Nueva York y de las capitales europeas, contaban entre sus
+paseantes y vagos, más de un venezolano a quien el talento, la fortuna o
+la audacia parecían ofrecer un porvenir brillante en su país[17]. Se
+aseguraba también, por aquel entonces, que las cárceles estaban bien
+pobladas. Tenía la reputación de no ser cruel, sino frío de alma. El
+cansancio de una larga e interminable anarquía, había hecho aceptar el
+primer gobierno fuerte que logró cimentarse en la agitación incesante de
+las luchas intestinas. Guzmán Blanco ahogó la libertad, llenó sus arcas
+e hizo bajar el nivel moral del pueblo venezolano, pero dió diez años de
+paz a su patria y no derramó sangre. "La paz de Varsovia!" dirá un
+estudiante de retórica. Eh! eh! diez años de paz representan muchos
+caminos carreteros, muchas escuelas abiertas, muchas hectáreas sembradas
+de cacao, tabaco, añil y cereales, mucho hábito de orden. No sólo de eso
+vive el hombre, convenido; pero si sólo se alimenta con el recuerdo de
+los Gracos, la declaración de los derechos del hombre y la lectura de
+una constitución más libérrima que el estado primitivo, paréceme que se
+ha de crear un tantico entecado, con un cerebro diforme, para unas
+piernas muy flacas y un vientre muy vacío[18].
+
+ [17] Entre los que abandonaron la patria, buscando aire libre que
+ respirar, se contaban los señores Zárraga y Herrera Vega, muerto el
+ primero entre nosotros, muy joven aún, habiendo el segundo, médico
+ insigne, conquistado altísimo puesto en la consideración y el
+ afecto de la sociedad argentina.
+
+ [18] El triste y desconsolador espectáculo que ofrece Venezuela en
+ los momentos en que se imprimen estas páginas, justifica aun más,
+ si cabe, el juicio que precede.
+
+ Cuando se piensa en lo que, en los últimos años, han hecho tres de
+ los pueblos más cultos de la tierra, la Inglaterra en Sud Africa,
+ los Estados Unidos en Filipinas y la Alemania en Venezuela, puede
+ augurarse tranquilamente la muerte del derecho público, aun en su
+ forma externa, en época no lejana.
+
+ Pero hay que esperar también que la página vergonzosa de Venezuela,
+ dentro y fuera, sea única en la historia de América.
+
+Mi juicio de entonces (hablo de 1881) sobre el "ilustre americano", ha
+persistido casi idéntico. Nunca fué de una severidad cruel; nunca olvido
+que esos hombres son productos de un estado social determinado, agentes
+inconscientes de la naturaleza en la prosecución de sus fines. Es
+natural que pensemos que la naturaleza se equivoca, si juzgamos su
+acción con el criterio (bien estrecho, hermanos míos!) de nuestra moral
+convencional. Mientras el hombre crea que lo bueno y lo malo son y no
+pueden ser de otra manera, que como él los concibe, Nerón será tratado
+como de acuerdo con esas nociones merece, y Vespasiano ensalzado. Pero
+si algún día (todo es posible, hasta Dios, dice Renán), los hombres
+llegan a concebir la acción de los personajes históricos, como el
+desenvolvimiento de fuerzas análogas a las que hacen germinar las
+plantas, girar los astros, subir las aguas o temblar el suelo, todos
+nuestros anatemas históricos, han de hacerles sonreir. Puede muy bien
+que el balance de Guzmán Blanco, hecho por esa remota posteridad, no le
+sea muy desfavorable, si es que su nombre llega hasta ella. Las acciones
+de Bacon se han de cotizar más altas que las de Sócrates (a esa
+distancia, casi contemporáneos), sin que influya, en el juicio
+definitivo, ni la degradación del primero, ni la cicuta del segundo. Me
+agita, a veces, el espíritu, el esfuerzo por concebir la idea que,
+dentro de dos o tres mil años, si no se queman las bibliotecas o si
+nuestros idiomas actuales persisten siendo inteligibles para la
+comunidad, se tendrá de Byron o Víctor Hugo. Paréceme que no estará
+distante de la que tenemos los hombres maduros de los juguetes que nos
+entretuvieron en la infancia...
+
+La recepción oficial tuvo lugar de acuerdo con la rutina--un coche de
+gala, un oficial de ministerio, amable y sonriente, una pequeña escolta
+y al Capitolio. En el palacio de gobierno que lleva ese modesto nombre,
+perfectamente justificado porque recuerda las violencias y profanaciones
+de que la augusta colina fué objeto, un par de discursos, lo más breve
+posible el mío, verdadero trabajo de benedictino para evitar la
+fraseología obligada de solidaridad americana, lazos indisolubles,
+comunidad de origen y otras paparruchas que han de concluir por cerrar
+herméticamente las puertas de la diplomacia, en tierra de Colón, a los
+hombres de buen gusto. Porque en esto de los discursos diplomáticos pasa
+algo curioso; si los intereses de momento determinan en la sociedad a
+cuyo seno se llega, una actitud de calurosa simpatía, instintiva
+invitación para que el diplomático que llega, aconseje a su gobierno
+marchar en la senda que conviene al país que lo recibe; si la acogida es
+entusiasta, repito, el empleo del sentido común y del buen gusto, que
+aconseja discursos sobrios y moderados, resalta como una nota
+discordante en la armonía del conjunto y parece deshacerse en un minuto
+todo el camino andado. En cambio, si el diplomático, sea por contagio de
+la atmósfera ambiente, sea por frío cálculo, se entrega a un ditirambo
+desmelenado, con más retórica que una alocución tribunicia, es casi
+seguro que el contragolpe en el país que lo mandó, y que está lejos y
+frío, puede costar al enviado extraordinario su reputación y su buen
+nombre.
+
+Es por eso, hermanos del futuro, diplomáticos en cierne, a quienes el
+porvenir, reserva tal vez recorrer los países americanos, que este viejo
+viajador en esos mares, os da el consejo sano de ser siempre parcos en
+palabras, reemplazándolas, para las efusiones, quizás indispensables del
+primer momento, por la opulenta gama de gestos expresivos que la
+naturaleza ha puesto a nuestra disposición, como ser los ojos húmedos,
+la mano sobre el corazón, la mirada vuelta al cielo, en actitud
+reconocida, y cuando la cosa apura y la escena es _coram populo_, la
+elección del más haraposo de los pilletes que os circundan, para
+estrecharle en vuestros brazos y darle el ósculo de solidaridad
+americana. Con lavaros más tarde, no queda rastro, mientras que el
+colorete metafórico de un discurso bombástico, no se borrará ni con
+todas las aguas que se desprenden de los Andes...
+
+Al día siguiente de mi recepción oficial, el "ilustre americano", por un
+acto de deferencia especial, se dignó visitarme en mi morada, que era ya
+entonces una buena, hermosa y cómoda casa, llena de luz, aire y árboles,
+que había tenido la fortuna de arrendar amueblada. Recibíle con los
+honores debidos y, mientras hablábamos, ví, a través de los cristales
+del salón, todos los pilletes de Caracas, a más de las mujeres del
+barrio, en asamblea delante de mi puerta, contemplando la brillante
+escolta a caballo que había acompañado al presidente, así como un
+piquete de infantería que guardaba todo el frente de mi casa. La
+presencia de esa gente de a pie me intrigó; a la despedida acompañé al
+presidente hasta el umbral. El coche, precedido por la escolta de
+jinetes, partió a escape, y atrás, con el fusil en la mano, el kepi en
+la nuca y la lengua de fuera, los infantes, desalados tras del coche,
+para no perder su contacto. Si a turno todo el ejército venezolano
+hubiera sido sometido a ese ejercicio, las marchas de Sylla, Aníbal o
+Napoleón, hubieran quedado pequeñitas ante las hazañas que aquél habría
+llevado a cabo.
+
+Poco tiempo después de mi llegada, había ido a gozar, por la noche, del
+aire embalsamado de la principal plaza pública de Caracas, sitio
+habitual de reunión entonces. En el centro se levantaba la estatua, en
+pie, del general Guzmán Blanco. Había otra del mismo, ecuestre, enorme,
+de fabricación yankee; pero esa estaba en la cumbre del próximo paseo,
+llamado el "Calvario". Esa noche un movimiento inusitado me reveló la
+presencia en la plaza del "ilustre americano". Así que me vió vino hacia
+mí y me invitó a dar unos pasos. Caminábamos lentamente por las anchas
+veredas que rodean la estatua. Vivo y perspicaz, comprendió tal vez por
+la indiscreta dirección de mi mirada, que mi espíritu estaba preocupado
+por el peregrino caso que me ocurría.
+
+--¿No le hace a usted, señor ministro, me dijo con un acento especial,
+un curioso efecto pasearse con un hombre al pie de su propia estatua?
+
+--A la verdad, señor, "es un caso original, que no me ha ocurrido
+nunca".
+
+--Sí, añadió: y su fisonomía tomó una expresión de _détachement_
+completo de las cosas terrenas, un vago tinte de _más allá_; sí, es
+anómalo y admira al extranjero. No he podido evitarlo, o mejor dicho, no
+me he sentido ni con fuerzas ni con derecho para impedir que el pueblo
+glorifique su propia acción, que la Providencia ha personificado en mí.
+Por lo demás, yo he entrado ya a la posteridad y ese homenaje es ya un
+juicio póstumo...
+
+Yo miraba a aquel hombre con la admiración profunda que me inspiran las
+dotes de que carezco, llevadas a su más esplendoroso desarrollo. El
+buen gusto, el tacto, la delicadeza moral, el sentido común, cual me
+aparecieron entonces como la triste _impedimenta_ que nos obstruye a
+nosotros, los vulgares, el camino de las grandes situaciones y de las
+ilustres denominaciones! Me sentí pequeño; comprendí que no estaba
+predestinado, que no se fundiría el bronce que había de dar forma a la
+estatua que me inmortalizaría, ni aun en la plaza de un pueblo de campo
+de las pampas argentinas, y volví mis ojos reverentes, para admirarle
+una vez más, al hombre que, tranquilo y sonriente, se contemplaba a sí
+mismo, con cuerpo de metal, de pie, sobre granito, duras materias,
+resistentes al tiempo y al olvido!
+
+ * * * * *
+
+Dos años más tarde, recibía en mi modesto cuarto del Grand Hotel, en
+París, la visita del general Guzmán Blanco, instalado en la capital
+francesa con su familia, en virtud de un vuelco político ocurrido en
+Venezuela, con caracteres de terremoto, por cuanto dió en tierra con las
+estatuas del "ilustre americano", teniendo la posteridad, por ese
+accidente, que rehacer su juicio sobre el distinguido personaje. A ella
+_l'ardua sentenza_[19].
+
+ 1890
+
+ [19] El general Guzmán Blanco murió en París, en Agosto de 1900.
+ Hacía ya muchos años que había cesado de figurar en la escena
+ política de su país.
+
+
+
+
+Sarmiento en París
+
+
+Salgo del taller de Rodin; la figura de Sarmiento va tomando vida y
+forma. El soberbio viejo, que fué uno de los raros cultos individuales
+de mi vida, me llena el espíritu; su memoria suscita la de tantos otros
+seres queridos que la ola nos ha arrebatado, sin darles tiempo, como a
+él, de cumplir la misión que sus cerebros luminosos y sus almas
+levantadas les marcaban en la tierra... Decididamente, es bueno que por
+algún tiempo deje de andar entre tumbas; bastan para echar sombras
+persistentes sobre mi alma los diarios de la patria, que día a día me
+traen la noticia de que uno más ha entrado al reposo eterno. Es el lado
+negro de la espera del turno.
+
+De vuelta, me echo a vagar por las calles de este París que entra a su
+vida normal, pasado el síncope[20] y de nuevo Sarmiento surge en mi
+memoria, como si su personalidad absorbente saltara de la tumba para
+imponerse a los vivos, como en tiempo de la acción, por el vituperio o
+el entusiasmo, por el cariño o el odio.
+
+ [20] Estas líneas fueron escritas pocos días después de la visita,
+ a París, hecha por el tzar de Rusia.
+
+Y pienso que hace cincuenta años, justo medio siglo, él también recorrió
+estas calles, allá en el mes de Octubre de 1846. Tenía ya más de treinta
+años, había publicado el _Facundo_, y hecho la campaña periodística de
+Chile que, por el vigor, la originalidad y la luz intensa que proyectó,
+no sólo sobre las cuestiones de su tiempo, sino sobre el porvenir y la
+ruta de salvación del mundo americano, no tiene rival en los fastos de
+ningún país. Al fin pudo realizar un sueño de su vida, y en 1845 se
+embarcó en Valparaíso para Europa, a completar sus estudios sobre
+educación popular y, sobre todo, para ver, con los ojos de su cuerpo, lo
+que los ojos de su espíritu habían admirado, la tradición, el arte, la
+cultura de este viejo mundo.
+
+Vosotros, los que tenéis en vuestras bibliotecas sin vida, los ocho o
+diez tomos publicados de las obras de Sarmiento[21], haced un esfuerzo
+sobre vuestro horror de la letra de molde y abrid, por cinco minutos, el
+volumen de _Viajes_. Y vosotros, jóvenes, los que os quejáis dolientes
+de que no hay atmósfera intelectual en nuestro país, hacedla revivir,
+volviendo a las fuentes puras e incomparables del pasado. Leed esos
+Libros admirables, escritos hace más de medio siglo y que, como las
+telas de los grandes maestros, conservan en sus líneas y en su color una
+frescura jamás igualada en el correr de los tiempos. Declaro que no
+conozco, en prosa castellana, ni aun en los grandes modelos del género,
+páginas comparables a algunas de las de Sarmiento en sus _Viajes_, al
+retrato de don Domingo de Oro, en sus _Recuerdos de Provincia_, o a esa
+armonía profunda con que el genio del escritor acaricia la memoria de la
+madre. Leed, leed esos libros, jóvenes, y veréis con qué orgullo
+sentiréis el alma de vuestra raza palpitar en sus páginas. Son libros
+genuinamente nuestros, que no han podido ser escritos en otra parte y
+que constituyen, hoy por hoy, la nota más clara y luminosa para
+ayudarnos a comprender la gestación caótica de nuestra nacionalidad. No
+os hablo de moral, no os hablo de patriotismo, no os hablo de que esa
+lectura pueda determinaros a ser pequeños Sarmientos, en lo que, por
+otra parte, no perderíais nada ni vosotros ni el país: os hablo de arte,
+os hablo de la única manera posible de resucitar entre nosotros esa
+atmósfera intelectual por la que lloráis; os invito a entrar a esos
+libros, como empujo a todos los jóvenes argentinos que hay en París, a
+ir al Louvre, al Colegio de Francia o a la Facultad de Letras, para que
+se den cuenta que hay otras cosas en el mundo que el oficio de abogado,
+la chicana política, la operación de bolsa o el casamiento ventajoso...
+
+ [21] Son hoy (Enero 1908) 51 y no contienen una página que no haya
+ sido escrita por Sarmiento; hay muy poco inédito, porque para
+ Sarmiento, escribir era obrar. Así, en esa publicación, en la que,
+ como se debía, se nos ha dado "todo" lo que en vida publicó ese
+ espíritu extraordinario, no se encuentra, como en los "escritos
+ póstumos" de Alberdi, una sola línea que produzca la impresión
+ dolorosa de una profanación.
+
+
+
+
+I
+
+Sarmiento se embarca, pues, sobre la _Enriqueta_, uno de esos barcos de
+vela que fueron el martirio de nuestros padres y que deben haber sacado
+de quicio y arrancado a su compostura colonial, hasta a las personas más
+graves de nuestra revolución; sólo concibo, después de diez días de
+calma chicha y treinta de frejoles secos, igual, solemne, acompasado,
+abrochado y manteniendo su actitud con dignidad, por si los pescados le
+miran, a don Bernardino Rivadavia...
+
+Sarmiento descubre, al pasar, la isla de Robinson, que describe en
+páginas inimitables, dobla el cabo de Hornos y, por fin, en medio de una
+tormenta deshecha, entra en aguas del Río de la Plata y desembarca en
+Montevideo. La descripción de lo que allí ve, hecha con un brío y un
+color incomparables, salpicada de retratos que en tres líneas dibujan
+una página para la posteridad, es lo único que tenemos de real, de
+vívido, sobre esos días de honor de nuestra historia. Un libro sobre el
+Sitio, hecho, no al frío resplandor de los documentos oficiales, sino
+iluminado por la vibración del recuerdo, con toda la pasión viril y
+generosa de la causa que se defendía, eso es lo que Lucio V. López, poco
+antes de morir, pedía a su padre, nuestro ilustre historiador, eso es lo
+que todos nosotros hemos pedido y pedimos al general Mitre, en vez de la
+labor mecánica a que ha dedicado sus últimos años de vigor intelectual.
+
+Sarmiento pasa rápidamente por Montevideo, pero su sensación es tan
+fuerte y tan intensa, que creo difícilmente que ningún libro del futuro
+nos dé, con igual verdad, la impresión real del cuadro. Hoy que nuestro
+país ha entrado definitivamente en la ruta banal de la marcha de las
+sociedades modernas, para las que los problemas vitales de hace
+cincuenta años se han convertido en axiomas de archivo, que no se
+discuten, ese sitio de Montevideo, con sus antecedentes y sus
+consecuencias, toma cierto carácter de novela romántica que nadie lee
+ya, que se recuerda en uno que otro texto de literatura, pero cuyo
+estudio, como el de los poemas clásicos, tiene poca o ninguna utilidad a
+los ojos de los que sólo ven, como signos positivos de la grandeza de un
+pueblo, sus estadísticas de aduana y el kilometraje de sus caminos de
+hierro. Ese escepticismo, esa sonrisa despreciativa para el recuerdo de
+los días de mayor sufrimiento y de mayor pureza moral de nuestro pueblo,
+han permitido, han sugerido ya la publicación de libros, cuya buena fe
+no salva que sean una injuria para la memoria de los que dieron o su
+vida o su juventud y su felicidad en holocausto a su país.
+
+Los que hemos nacido en los últimos años de ese asedio inmortal, bajo la
+bandera y en las cuadras casi de esa legión argentina que el plomo
+enemigo acabó por reducir a un puñado de hombres, hemos oído a nuestras
+madres, a los viejos servidores de la familia, durante los años de la
+infancia, las narraciones heroicas de aquellos días. ¡Qué desprecio por
+la vida! ¡Qué connaturalización con aquella atmósfera de fuego, dentro
+de la que se jugaba el porvenir de un pueblo, y más de cerca, no ya la
+existencia, sino el honor de madres, hijas, mujeres y hermanas!...
+Podéis sonreir del épico momento, escépticos satisfechos que gozáis hoy,
+en la plena obesidad de vuestra atrofia moral, de la fortuna territorial
+amasada por vuestros padres a favor del acatamiento y la adulación del
+bárbaro sangriento que los nuestros combatían! Podéis sonreir, que nadie
+ni nada borrará de nuestro corazón ni de nuestro nombre el sello de
+nobleza de ese abolengo...
+
+Sarmiento venía de Chile, a donde los últimos rebotes de la ola de
+barbarie que asolaba al pueblo argentino, le habían arrojado por sobre
+los Andes. Su acción intelectual de Chile la volvía a encontrar en
+Montevideo, pero candente y desesperada, como el jadear de los pechos en
+la trinchera perenne. ¿Cómo aquel apretón de manos que dió entonces a
+Mitre, a Gutiérrez, a Mármol, a Alsina, a Cané, no hizo sagrados, para
+la vida entera, a esos hombres entre sí? ¿Cómo, más tarde, la política
+pudo dividirlos y arrojarlos a campos opuestos?...
+
+Al pisar la cubierta del barco que le llevaba a Río de Janeiro, en rumbo
+a Europa, Sarmiento debió sacudir su poderosa cabeza, como para disipar
+el mal sueño y preparar su espíritu a la esperanza. La bahía de Río, la
+estupenda aparición de la región tropical, le inspiran páginas, entre
+otras aquella en que pinta la esclavatura y el canto de caridad con que
+los miserables se sostienen y se alientan en su faena, como quisiera que
+de tiempo en tiempo se escribieran en nuestra lengua. ¡Qué variedad de
+tonos en esa paleta admirable! Todos los que en nuestra tierra leéis,
+conocéis el estilo general de Sarmiento, ese ímpetu un tanto
+desordenado, aquel atropellarse de las ideas, que se quitan el sitio
+unas a otras para llegar primero, aquellas indicaciones bien vagas a
+veces, que nos obligaban, a Del Valle y a mí, a ir metiendo en las
+frases los verbos ausentes[22]. Todos recordáis el látigo iracundo de la
+polémica, el apóstrofe que aplastaba a un hombre o a una camarilla para
+toda la siega, como también el movimiento majestuoso de su verbo,
+cuando, en vuelo soberano, postrándose ante la bandera, su espíritu
+invocaba la bendición divina sobre su pueblo. Pues bien, leed la página
+sobre la poesía, que le inspira su encuentro con Mármol y la lectura que
+el poeta proscripto le hace de sus cantos del _Peregrino_, y veréis la
+inagotable fecundidad de esa paleta, de la que el artista arranca, al
+pasar y sin esfuerzo, todos los tonos, todos los colores para reflejar
+el mar y los cielos, la tierra y el alma.
+
+ [22] Cuando corregíamos en el «Nacional» las pruebas de los
+ artículos de Sarmiento.
+
+Allí se topa también con el _pardejón_ Rivera, el teniente de Artigas,
+el teniente de los portugueses, el teniente de Lavalleja, el teniente de
+todas las causas, buenas y malas, por las que se derramaba sangre en las
+orillas del Uruguay. ¡Qué delicioso tipo de imbécil, guarango, soez y
+bruto, de gaucho pretencioso! Nada comparable a aquella comida en la
+que, delante del ministro francés y otras personas cultas, Rivera
+cuenta, muy suelto de cuerpo, que don Pedro I del Brasil le quiso casar
+con su hija doña María da Gloria, pero que él se había resistido.
+Sarmiento le toma el pelo en el acto y deplora que haya desdeñado de ese
+modo la corona de Portugal! ¡Don Frutos I, rey de los Algarbes!... Allí
+en mi juventud, con Ricardo Gutiérrez, que acaba de terminar su misión
+de luz y caridad sobre la tierra, estuvimos a punto de persuadir a uno
+de nuestros compatriotas, otra cuerda que Rivera, pero también tipo
+genuino del país, que la impresión que había producido, en un teatro, a
+una reina, entonces joven, le abría el acceso a un trono de Europa,
+pequeño, pero confortable...
+
+
+II
+
+Al fin pisa Sarmiento tierra de Europa, remonta el Sena y por Rouen,
+gana París.
+
+La carta que de allí escribe es dirigida a don Antonio Aberastain, aquel
+mártir del Pocito, una de las últimas víctimas de la barbarie argentina.
+Siendo yo niño aun, recuerdo haber visto a mi padre, con las lágrimas en
+los ojos y presa de una indignación profunda, dictar uno de sus
+artículos más enérgicos sobre aquel asesinato.--"¡Pobre _Buey_! repetía
+mi padre a la noticia de la catástrofe: ¡el hombre más puro y más sano
+que he conocido!" Ese apodo había sido dado a Aberastain en el colegio
+(se había educado en Buenos Aires) por su corpulencia obesa, pesada y la
+indiferencia tranquila con que miraba todo. Algunos años más tarde
+entraba yo al Colegio Nacional y tenía por condiscípulo en mi clase al
+hijo del mártir; era idéntico al retrato que de su padre había oído al
+mío, y pronto el apodo paterno le distinguió entre nosotros. Pedro
+Goyena, que empezaba, a los veinte años, a dictarnos una clase de
+filosofía, descubrió en el _Buey_ una inteligencia de una claridad
+extraordinaria, pero de una lentitud curiosa para ponerse en movimiento.
+El joven Aberastain fué una de las primeras víctimas del cólera entre
+nosotros. Cuando tuve el honor de ser compañero de Sarmiento en el
+Consejo General de Educación de la provincia de Buenos Aires, le hablé
+un día de mi joven condiscípulo, tan prematuramente arrebatado a la
+vida; su fisonomía se cubrió de una tristeza profunda y sin duda
+pensando en el amigo de los días amargos, pensaba también en su hijo
+único y querido, que había dado su vida a la patria, privándole a él del
+bastón de su vejez...
+
+La primera impresión de París que Sarmiento comunica a Aberastain es
+característica; como el joven que llega a Edimburgo o a Verona, cree ver
+por todas partes a María Estuardo o a Romeo y Julieta, la generación de
+Sarmiento sólo veía a París a través de los _Misterios_ de Eugenio Sue.
+La influencia del romanticismo francés había penetrado y conquistado los
+espíritus americanos, con más fuerza, ayudada por la imaginación, que
+treinta años antes los enciclopedistas. A mis ojos, esa influencia no
+pudo ser más perjudicial para el porvenir de las letras argentinas. La
+lucha constante y la excitación intelectual que traía habían producido
+un núcleo de escritores que, librados tal vez a su propia inspiración,
+habrían reflejado en sus libros el ambiente, el color, el sabor de
+nuestra tierra y habrían dejado una base inconmovible a nuestra
+literatura nacional. Pero Byron, Hugo, Lamartine, en la poesía; Dumas,
+Hugo, Sue, Féval, en el teatro y la novela, se apoderaron de tal manera
+de la inteligencia argentina, que, desdeñando o pasando al lado sin
+verla, la fuente viva y fecunda del suelo y la sociedad natal, los
+jóvenes que manejaban una pluma, se limitaban a copiar los poemas y
+reflejar el ideal de los románticos en boga, como los poetas de la
+revolución habían imitado, en sus odas de pesado vuelo, el modelo de los
+poetas españoles de la decadencia. Echeverría (salvo en algunos y no
+muchos momentos de la _Cautiva_), Mármol, Gutiérrez, Domínguez (los de
+Rivera Indarte no eran versos, ni cosa que se les pareciera) seguían el
+movimiento de la lira francesa. Mitre traducía el _Ruy Blas_ de Hugo,
+que cincuenta años más tarde publicaba con su valor habitual: V. F.
+López, lleno de Walter Scott, escribía la _Novia del Hereje_, en vez de
+dar forma a los cuadros de la Revolución, que concebía ya bajo el molde
+de la novela; mi padre, a quien la naturaleza había dotado de un gusto
+artístico exquisito y de un estilo de una galanura inimitable,
+doblemente impregnado por el romanticismo francés y el _wertherismo_
+italiano, a lo Ugo Fóscolo, fúnebre y sentimental, escribía su _bluette_
+de _Esther_ o imitaba, en la _Noche de boda_, las más románticas
+concepciones de la época. Sólo dos hombres escaparon a esa influencia y,
+conservando su personalidad propia, buscaron en el suelo patrio la
+fuente de su inspiración: Sarmiento, por ímpetu interno y porque vivía,
+respiraba y soñaba dentro de un ideal exclusivamente americano, y
+Ascasubi, porque ignoraba la existencia del movimiento intelectual
+europeo; sintiendo como un gaucho y sabiendo hablar como él, nos dejó en
+sus cantos, en forma imperecedera, la nota moral de las masas argentinas
+de entonces...
+
+¿Pero qué queréis? En Chile, en Montevideo, en Buenos Aires mismo, allá
+en los últimos rincones donde se leía aún, el Churriador, la Lechuza,
+Rodolfo y Flor de María, eran tan populares como un momento lo fueron en
+Francia los héroes de Madame Cottin o en Inglaterra Lovelace y Clarisse
+Harlowe. Por eso Sarmiento, frescamente desembarcado en París, da
+noticia de Tortillard, Brazo-Rojo y la Rigoleta, sintiendo que, por los
+barrios donde Rodolfo daba aquellos puñetazos fenomenales, se haya
+"abierto por medio de la _Cité_, una magnífica calle que atraviesa desde
+el Palacio de Justicia hasta la plaza de Nuestra Señora, iluminada a gas
+y bordada de estas tiendas de París, envueltas en cristales como gasas
+transparentes, graciosas y coquetas como una novia".
+
+Luego se echa a vagar, a _flaner_, como él dice, deteniéndose extasiado
+ante esta palabra que ninguna otra lengua posee y que tan bien expresa
+ese dulce abandono del cuerpo y del espíritu, flotando entre los mil
+atractivos que lo solicitan al pasar. "Ando lelo; paréceme que no
+camino, que no voy, sino que me dejo ir, que floto sobre el asfalto de
+las aceras de los boulevares". Siento consignar este detalle, ¡oh
+jóvenes _snobs_ de todas nacionalidades, inclusa y especialmente la
+nuestra, que llegáis a París como si hubiérais visto la luz en la ciudad
+ideal de todas las perfecciones y encontráis todo común, vulgar, chato y
+despreciable! Siento daros ese mal rato: Sarmiento se quedaba "con un
+palmo de boca, contemplando la Maison Dorée, el Café Cardinal o los
+Baños Chinescos". ¿Pero es un mal rato, en verdad, para los snobs, esa
+reminiscencia? Para ellos, Sarmiento no figura, acaso, entre esas
+_cosas_ vulgares, chatas e indignas de atención? Por mi parte, tengo mi
+juicio hecho bien pronto, a favor de esa piedra de toque invariable:
+joven que, llegado a París, le juega indiferencia, no se admira de nada
+y hasta mete _pullitas_ compadres al compañero que, como Sarmiento, se
+queda lelo: imbécil.
+
+Sarmiento, vagando en las calles, se pierde a cada momento y es de ver
+la admiración profunda que le causa la hospitalaria cultura del pueblo
+francés, la solícita atención con que el primer viandante le pone en el
+buen camino, le acompaña si es necesario, corre tras él si de nuevo toma
+una calle que no va--y todo dentro de esas fórmulas exquisitas de: _Ayez
+la complaisance... Soyez assez bon..._ que son la menuda moneda de la
+urbanidad de esta gente. Hoy mismo pasa el mismo fenómeno, y en todo
+tiempo los viajeros que han recorrido la Francia han consignado igual
+impresión. Pero a la verdad, fuera de que en Alemania o en Inglaterra
+cualquier pasante os pone en el buen camino (sólo entre nosotros se
+suele encontrar al _chusco_ que endereza al extranjero camino del Once,
+cuando quiere ir al Retiro) ¿esa hospitalidad, en Francia, se encuentra
+también de puertas adentro? Sarmiento mismo, si la hubiera buscado
+¿habría encontrado en París una acogida del género de la que recibió
+Gotinga, en aquel sereno centro intelectual, perdido en el fondo de la
+Alemania y al que no parecían llegar las brisas del mundo? Cuando un
+inglés os recibe en su casa, veis en su cara, sentís en la atmósfera de
+su hogar, que aquel _accueil_ es sincero, completo y sin límites. Un
+francés os recibe sonriendo, os presenta sonriendo a su familia, que
+sonríe toda, os da muy bien de comer, en un comedor abrigado, os brinda
+buenos vinos y malos cigarros y os despide sonriendo siempre, hasta la
+vista. Para volver, necesitáis una nueva invitación, que reanude, por
+así decir, la relación. Algunos prefieren el sistema inglés, los que
+creen que la humanidad puede ser sincera en algunos momentos y aman
+verla bajo ese aspecto; otros, que creen saber a qué atenerse, piensan
+que todo lo que debe y puede exigirse a los hombres, es la cultura
+externa, y se dan por satisfechos con la sonrisa francesa, que no exige
+en cambio sino otro pliegue de labios y que pone a todo el mundo cómodo.
+Entre nosotros, el problema se ha resuelto por lo hondo: no se abre la
+puerta, no se recibe a nadie: la señora no está!!
+
+
+III
+
+Haciendo Sarmiento la enumeración de todos los atractivos que ofrece
+París para el pensador, el literato, el petimetre, el gastrónomo, el
+artista, etcétera, habla de un tal Leverrier, que "anda persiguiendo en
+los espacios celestes y llamando a todos los astrónomos que se aposten
+en tales o cuales lugares que él señala, para cogerlo al paso a un
+planeta que el dice que hay en el cielo, porque debe haberlo, por
+requerirlo así una demostración de las matemáticas". Neptuno estaba, en
+efecto, en el punto del cielo fijado por la genial penetración de
+Leverrier y encuentro admirable esa robusta fe en la ciencia y la razón,
+por parte de un joven americano, como Sarmiento, sobre el que no hace
+mella la burlona incredulidad del París de entonces.
+
+Otra de las miradas penetrantes de Sarmiento, en ese momento, atraviesa
+el caos de la situación social y política de la Europa. "En medio de la
+gendarmería de las ideas dominantes,--escribe--oficiales, moderadas, ve
+usted moverse figuras nuevas, desconocidas, pensamientos que tienen el
+aspecto de bandidos, escapados al _bagne_, al presidio en que los han
+confundido con los criminales de hecho, ellos que no son más que
+revolucionarios". Más tarde, en Italia, su visión se completará y poco
+le faltará para predecir el trastorno profundo que, un año después iba a
+sacudir la Europa entera y abrir las puertas, por decir así, a las
+verdaderas corrientes modernas. La revolución de 1848 estalló en París y
+repercutió en Berlín, Viena, la Europa entera, cuando Sarmiento estaba
+ya de regreso en Chile. Esta noticia debe haberle producido el mayor
+júbilo de su vida, porque había regresado de Europa con la convicción de
+que mientras imperaran como ideas dirigentes los residuos de la
+Santa-Alianza o el impuro y estrecho burguesismo de Luis Felipe, no
+habría esperanza de regeneración para el mundo americano.
+
+Al pasar, Sarmiento da cuenta de que también ha desaparecido, como las
+tabernas de la Cité, otra fisonomía del pensamiento francés, el
+eclectismo, que "ha muerto de muerte natural, como todas las cosas
+caducas que no están fundadas en la verdad". Para Sarmiento, que veía
+las cosas de arriba y que no iba a buscar en los programas
+universitarios cuál era la corriente de ideas imperante, el eclectismo,
+la pomada de M. Cousin, había realmente muerto. Sin embargo, en esos
+meses, Jacques y Simón trabajaban en el manual que debía ser, hasta poco
+antes del 70, el libro clásico de la enseñanza filosófica. Si en vez de
+perder su tiempo en visitas inútiles y empresas inspiradas por el más
+puro patriotismo, algún amigo hubiera llevado a Sarmiento a la
+bohardilla donde trabajaba Augusto Comte ¡qué admirable retrato
+tendríamos del ilustre pensador y con qué claridad Sarmiento habría
+valorado la influencia de su doctrina sobre el desenvolvimiento de la
+ciencia! ¡Cómo habría reído también, dentro de su barba, él,
+profundamente liberal, pero profundamente práctico también, si Comte le
+hubiera comunicado su visión de una sociedad organizada sobre los
+principios de su política! Después de la tiranía bestial de un Rosas,
+nada ha detestado más Sarmiento en su vida que el _jacobinismo_ en todas
+sus formas...
+
+Pero helo ya hecho un parisiense; un amigo, que no debía de ser lerdo,
+le da de entrada una lección de vida práctica, de gran valor para él.
+"No bien hubimos llegado, dice, llevóme a los _Frères Provençaux_, donde
+cenamos ambos por 60 francos; al día siguiente, por 30, almorzamos en el
+café de París; en un restaurant comimos por 10, en un pasaje; al día
+siguiente, fuimos a almorzar por 3 y a comer por 32 sueldos al _Passage
+Choiseul_; últimamente a una abominable pocilga, detrás de la Magdalena,
+decorada con el nombre de _Hotel Inglés_, donde se sirve carne cruda de
+procedencia más que sospechosa, porotos duros y cerveza infame, todo por
+un franco, para regalo de los que quieren salvar el honor de la bolsa,
+afectando anglomanía. Había, pues, en tres días, recorrido los siete
+escalones de la vida parisiense y conocido el camino que va de la
+opulencia a la escasez, haciéndome mi mentor este curso para precaverme
+de todo accidente. _Lá-dessus_, podía permanecer tranquilo; en una
+crisis financiera, conocía ya el camino del _soi-disant_ Hotel Inglés".
+
+He quedado pensativo después de este párrafo. ¡Cómo sería aquel Hotel
+Inglés, para haber hecho esa impresión sobre un estómago como el de
+Sarmiento! Para darse una idea de la indiferencia absoluta con que
+acometió--y eso hasta en su vejez--cualquier plato que se le ponía por
+delante, y de la conciencia de su valor en esas refriegas, no puedo
+resistir a la tentación de transcribir este delicioso cuadro. Sarmiento
+viaja en Africa y es agasajado por un jefe árabe bajo la tienda. En una
+postura incómoda, que él trampea un poco, a pesar de su origen árabe,
+levantando una rodilla a la altura de la cara, esperaba a pie firme la
+_diffa_, el banquete obligado. Pero oigámosle:
+
+"La _diffa_ se anunció al fin; precedíala un plato de madera lleno de
+tortas fritas, colocadas simétricamente para dar lugar y apoyo a una
+docena de huevos durísimos que formaban una pirámide hacia el centro. Un
+árabe se lavó sólo la punta de los dedos en una sucia y abollada vasija
+de cobre, en la cual se nos sirvió en seguida agua para beber, más tarde
+leche de oveja, y luego agua de huevo. A cada ronda que la malhadada
+vasija hacía, seguíanla mis ojos de mano en mano para llevar cuenta de
+los puntos del borde donde los árabes ponían sus labios. ¡Esfuerzo
+inútil! Al fin descubrí una abolladura inaccesible que me reservé desde
+entonces para mi uso personal. El árabe que se había lavado dos dedos lo
+suficiente para alcanzarse a discernir de lejos la costa firme que
+descubría la parte _virgen_ de la mano, me descascaró dos huevos que
+engullí casi enteros, a fin de que pasase cuanto antes aquel cáliz de mi
+boca.
+
+"Tenga Vd. paciencia, mi querido amigo, ya ve que cumplo con la promesa
+que a petición suya le hice de describirle las costumbres árabes. Las
+tortillas fritas vinieron en seguida, y aunque crasas y espirituosas en
+fuerza de lo rancio de la mantequilla, yo sostuve como un héroe mi
+posición, sin pestañear, sin titubear un momento, sin echar mano
+siquiera de uno de tantos subterfugios y engañifas de que en iguales
+casos se habría servido un gastrónomo vulgar. Más hice todavía.
+Habiéndome revelado algunos que aquel lago fangoso que se divisaba en
+el fondo del plato y que yo había respetado, tomándolo por sebuno
+depósito de la fritanga, era miel de abejas, descendí hasta él con los
+pedazos de las tortillas, alzando una buena porción en cada revuelco.
+Hasta aquí todo marchaba en el mejor orden; pero aún faltaba lo más
+peliagudo de la empresa, y nada se había hecho, si no lograba hacer
+pasar el _cuscussú_, verdadero _quis vel quid_, para estómagos europeos,
+de la regalada gastronomía del desierto. Es el _cuscussú_ una arenilla
+confeccionada a mano, hecha con harina frita sin sal y anegada después
+en leche. Confieso que cuando se presentó el enorme plato que lo
+contenía, el cuerpo me temblaba de pies a cabeza, no obstante que nunca
+he tenido miedo a manjar ninguno; un sudor helado corría por mis sienes,
+y el estómago, no que el corazón, me latía cual gime el niño a quien el
+pedagogo manda al rincón. Lo peor del caso era que yo debía principiar,
+como el héroe de la fiesta, sin lo cual nadie era osado de hundir su
+cuchara de palo en la movible arena farinácea. Repentinamente, como el
+que al bañarse en el mar se precipita de cabeza después de haber
+vacilado largo tiempo, presintiendo la impresión del frío, yo enterré mi
+cuchara hasta el mango, y sacándola llena de _cuscussú_ y leche la
+sepulté en la boca. Lo que pasó dentro de mí en ese momento resiste a
+toda descripción. Cuando abrí los ojos, me pareció hallarme en un mundo
+nuevo; todos mis tendones contraídos por el sublime esfuerzo de voluntad
+que acababa de hacer, se fueron estirando poco a poco, y dispersándose
+con la alegría de soldados que abandonan la formación después de
+disipada la alarma, hija de alguna noticia falsa. De todo ello he
+concluído que, o el _cuscussú_ no es abominablemente ingrato; o que Dios
+es grande y sus obras maravillosas; o, en fin, que no se ha inventado
+todavía el potaje que me ha de hacer volver la cara."
+
+
+IV
+
+Un momento, Sarmiento se había halagado con la idea de que la fuerza de
+la oposición contra el ministerio Guizot, encabezada por M. Thiers y uno
+de cuyos tópicos más formidables de ataque era la cuestión del Río de la
+Plata, empujaría al gobierno francés a tomar una actitud enérgica no
+sólo en nombre de la civilización y la humanidad, sino también de la
+dignidad de la Francia. Para dar una idea de la indiferencia pública
+respecto a los asuntos argentinos, indiferencia que reflejaba con mayor
+vigor aún en las esferas del gobierno, Sarmiento recuerda el folletín,
+que era el corte periodístico literario a la moda, que acababa de
+escribir León Gozlan, anunciando el establecimiento de una casa donde
+todos los agitados de la política, de las artes, de las letras y de la
+finanza, encontrarían, tarifadas, las horas de sueño necesarias para
+reparar sus insomnios caseros. Por el momento, la receta era hacer leer,
+en voz alta y entre bostezos, por un empleado de la casa "noticias del
+Río... de... ¡aah!... la... Plata! el Ge... ne... ral ¡aah!... Madari...
+aga ha derro... ta... do...!" El remedio era infalible y todo el mundo
+dormía a los cinco minutos. "Ese es el lugar que en la opinión pública
+ocupan nuestros asuntos del Río de la Plata", agrega Sarmiento.
+
+Ya don Florencio Varela, a pesar de la acogida personalmente simpática
+que recibió de altas notabilidades francesas, había hecho la misma
+triste experiencia, y antes que él, Rivadavia y don Valentín Gómez, como
+después de todos ellos cuantos han tenido por su desgracia que ocuparse
+de las relaciones de nuestro país con esta Francia fantástica, que ardía
+de entusiasmo por los griegos sometidos a la dominación, en el fondo
+mansa, de los turcos, y consideraba a Rosas como un gobierno
+conservador, estable y progresista. Lamartine, recuerda Sarmiento,
+preguntaba a Varela qué idioma hablábamos, y un periodista pedía al
+mismo Sarmiento pormenores sobre nuestras luchas con los mahometanos.
+Medio siglo más tarde, un ministro de negocios extranjeros de una
+monarquía europea, me preguntaba a mí si era cierto que la República
+Argentina pensaba, con el Salvador, Guatemala, Honduras, etc., formar un
+solo Estado... Hay que habituarse a estas cosas, trabajar en silencio y
+orden, hasta que nuestro país se levante tan alto sobre la línea del
+horizonte, que la distancia, como a los cuerpos celestes, no impida
+verlo y admirarlo. Si no me es permitido llevar, como Sarmiento, piedras
+ciclópeas para la fundación, llevemos cada uno nuestro grano de arena;
+nuestros hijos harán el resto, como nosotros hemos tratado de completar
+honradamente la obra de nuestros padres...
+
+Sarmiento no se desanima, como no se desanimó jamás, por ese estado de
+la opinión y emprende su patriótica cruzada. Su primer choque es con M.
+Dessage, jefe del departamento político del Ministerio del Interior y
+brazo derecho de M. Guizot. Sarmiento le explica: "Entre nosotros hay
+dos partidos, los hombres civilizados y las masas semibárbaras.--El
+partido moderado, me corrige M. Dessage, esto es, el partido _moderado_
+que apoya a Luis Felipe, el mismo que apoya a Rosas.--No, señor, son
+campesinos que llamamos gauchos.--¡Ah! los propietarios, la _petite
+propriété_, la burguesía...--Los hombres que aman las instituciones,
+continúo...--La oposición, me rectifica el ojo y el oído de M. Guizot,
+la oposición francesa y la oposición a Rosas de esos que pretenden
+instituciones! Me esfuerzo en hacerle entender algo, pero imposible! Es
+griego para él todo lo que hablo. En resumen, para ellos: Rosas igual
+Luis Felipe. La mazorca=el partido moderado.--Los gauchos==la _petite
+propriété_.--Los unitarios=la oposición.--Paz, Varela, etc.==Thiers,
+Rollín, Odilon-Barrot."
+
+La conversación con M. Guizot es premeditadamente banal por parte de
+éste, que afecta creer que Sarmiento, viniendo de Chile, donde ha pasado
+seis años, no está interiorizado de los asuntos del Río de la Plata.
+
+La entrevista con el vicealmirante Mackau, ministro de marina, es uno de
+los buenos trozos de la narración. Mackau es un imbécil acabado, de
+espeso cerebro al que no penetran las ideas ni a martillo. Cuando no
+entiende, sonríe afablemente, lo que hace que pase la vida sonriendo.
+Sarmiento, más cómodo que con M. Guizot, le espeta un discurso en tres
+partes, soberbio, admirable, el mejor que haya pronunciado jamás, según
+él, y de pronto se apercibe que el ruido de sus palabras llega al oído
+del almirante como un "vago auvergnat" que no ha escuchado ni
+comprendido. El rencor de Sarmiento es formidable, y cuando más tarde ve
+a Mackau ocupar su asiento en la Cámara, en el banco de los ministros,
+le llama molusco!
+
+Sarmiento va a buscar la opinión de los americanos mismos, residentes en
+París y en todas partes encuentra "igual incapacidad de juzgar". "San
+Martín es el ariete desmontado ya, que sirvió a la destrucción de los
+españoles; hombre de una pieza; batido y ajado por las revoluciones
+americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su
+ánimo noble se exalta y ofusca. Sarratea el compañero de orgía de Jorge
+IV, antes de ser rey de Inglaterra, viejo escéptico, Voltaire que no ha
+escrito, hoy todavía en París mismo modelo de finura, de gracia noble y
+de sencillez artística en el vestir, tiene, con más talento y menos
+despilfarro, la gastada conciencia de Olañeta. Rosales, el hombre más
+amable, el cortesano de la monarquía, todo bondad para nosotros, ha sido
+educado en este punto por Sarratea, su Mephistópheles, el cual lo lanza
+a las confidencias con Luis Felipe, a quien pone miedo con la
+indignación de la América."
+
+En fin, ve a M. Thiers. Este le escucha con atención, le pregunta por
+Varela, se muestra satisfecho de sus datos, del nuevo aspecto de la
+cuestión que le presenta, mucha agua bendita, mucho jarabe de pico, pero
+en el fondo, el egoísmo feroz del orador y del político, que no ve sino
+temas de discursos y argumentos de oposición, en la agonía de un pueblo
+entero que perece bajo la bota de un bárbaro. A la despedida, como un
+obsequio singular, Thiers comunica a Sarmiento, bajo la mayor reserva,
+que en la próxima sesión de la Cámara, a la que le invita a asistir, va
+a hablar _tres horas_. Me represento al petulante marsellés
+regocijándose ya del efecto que va a producir sobre el espíritu de ese
+joven americano, a quien ha descubierto ilustración y talento y que se
+va a convertir, de regreso a su lejana patria, en trompeta de su fama.
+
+Y Sarmiento va a la Cámara, contempla el curioso espectáculo, sobre todo
+para un sudamericano de entonces, de esas sesiones tumultuosas, vacías y
+teatrales. Desde entonces me parece que el régimen parlamentario está
+condenado a sus ojos. Treinta años más tarde, redactaba yo _El Nacional_
+de Buenos Aires y no era, por cierto, tierno para la administración de
+Avellaneda. Sarmiento, como era natural, era siempre el primero en la
+casa y los artículos que se le ocurría escribir, venían directamente al
+Gerente, que los entregaba a la composición, sin darme aviso, de acuerdo
+conmigo, sino en los casos en que era necesario mechar de verbos el
+artículo o apuntalar una que otra frase que había quedado en el aire. No
+recuerdo a propósito de qué incidente en el que el Ministerio había
+hecho un triste papel en el Congreso, y tomando como base los estudios
+sobre la Inglaterra en el siglo XVIII, de M. de Rémusat, escribí un
+artículo convencido, entusiasta y, a mi juicio, irrefutable, sobre las
+ventajas del régimen parlamentario y la necesidad de reformar nuestra
+constitución en ese sentido. Al día siguiente, al mismo tiempo que
+recibía cuatro líneas cariñosas y aprobatorias del doctor Vicente F.
+López, llegó a mis manos... mi propio diario, _El Nacional_. En el sitio
+de honor, que era el que se reservaba siempre a todo lo que Sarmiento
+escribía, porque el estilo bastaba para firmarlo, se registraba la
+filípica más furibunda que el redactor de _El Nacional_ hubiera recibido
+hasta entonces. Iluso, ignorante, atrevido, propagador de malas ideas,
+¡qué no me decía Sarmiento! Tuve un momento de indignación ante esa
+falta de atención, de consideración para con un hombre que desde que
+había empezado a pensar por sí mismo, había sido un partidario decidido
+y ardiente de Sarmiento. Tomé el diario y me fuí derechamente a su casa,
+dispuesto a decirle todo lo que tenía adentro y poner las cosas en su
+lugar. Me recibió con su cordialidad un tanto uniforme para todo el
+mundo, y antes de darme tiempo de tomar una actitud trágica y comenzar
+mi dolora, tomó la palabra, como siempre, y debutó por esta frase:--"¿Ha
+visto usted un artículo preconizando el sistema parlamentario en _El
+Nacional_ de ayer?"--Ni una palabra del autor; y en el fondo, no sé si
+sabía que era o no mío, ni le importaba un bledo. De ahí partió para
+una carga a fondo contra su _cauchemar_, tan completa, tan enérgica y
+tan decisiva, que mis convicciones tambalearon y ante aquella
+elocuencia, aquel saber y aquella experiencia, en vez de formular las
+recriminaciones proyectadas, incliné la cabeza, hice la venia y salí.
+
+Después he visto el régimen parlamentario en acción, como todos los que
+han inventado los hombres para gobernar las sociedades; lo que he visto
+en Francia y especialmente en España, país cuyas condiciones políticas y
+electorales se acercan más a las nuestras, no ha sido por cierto como
+para debilitar las opiniones de Sarmiento. Ningún sistema es bueno
+cuando no encarna la tradición de un pueblo, sus costumbres y sus ideas.
+Por eso el gobierno parlamentario es una maravilla en Inglaterra y un
+absurdo en España. Por eso pienso que, hoy por hoy, el mejor régimen
+político para la Rusia, es la autocracia. Nadie me podrá quitar de la
+cabeza que es una inspiración de insano dar derechos electorales a los
+negros de Dakar o a ciertos blancos del otro lado del agua...
+
+En el recinto, Sarmiento ve a "M. Mauguin, centro izquierdo, a Berryer,
+centro derecho, en la izquierda a Barrot, Arago, Cormenín, Ledru-Rollin.
+Lamartine, el _vizconde_, que tenía su asiento en la extrema derecha, va
+caminando hacia la izquierda, como Beaumont y Duvergier de Hauranne;
+Emilio de Girardin está en el _beau milieu_ del centro, es ministerial".
+La descripción del discurso de Thiers, a pesar de la admiración que su
+facundia y su habilidad le causan, revela en Sarmiento la triste
+impresión que le produce la inanidad de esas paradas oratorias. El
+aplomo doctrinario, el soberbio desdén de M. Guizot, la autoridad
+pedante de sus maneras de _magister_, la falta de honestidad que en el
+fondo hace ver la defensa de hechos turbios, de verdaderos atentados a
+la moral pública, la obediencia servil de aquella masa de elegidos del
+sufragio restringido, pero cuidadosamente escogido, todo hace comprender
+a Sarmiento que aquel régimen está condenado y sus días contados. Esa
+monarquía de Julio, que muchos conservadores en Francia consideran hoy
+mismo como la época edénica de la libertad política, fué uno de los
+sistemas más corrompidos y corruptores de la historia francesa. Entre
+otros detalles, Sarmiento recuerda aquella donación a Luis Felipe del
+corte de los bosques, que a razón de un corte por siglo debía producir
+cuatro millones de francos anuales y al que, por una talla devastadora,
+el rey ciudadano hizo producir setenta y cinco millones el primer
+año!...
+
+
+V
+
+La narración de la visita de Sarmiento a San Martín, es floja, o mejor
+dicho, la entrevista misma no responde a nuestra expectativa. Se adivina
+que ha debido ser incómoda, poco cordial, a pesar de la deuda de
+gratitud que el ilustre guerrero tenía para con el escritor que había
+reivindicado en el corazón de Chile, el puesto de honor que correspondía
+a San Martín. Podemos hoy hablar, con la reverencia que debemos a
+nuestros mayores, sobre todo a hombres como el vencedor de Maipo, con la
+verdad que la justicia de la historia impone. Debía ser necesario todo
+el respeto y toda la gratitud inteligente de los hombres como Varela,
+Sarmiento y otros argentinos ilustres que visitaban a San Martín en su
+retiro, para rendirle ese homenaje. El envío de la espada de los Andes,
+símbolo vivo de la más pura de nuestras glorias, al tirano brutal que
+condenaba ante los ojos del mundo el esfuerzo por la independencia,
+debió herir mortalmente el alma de los patriotas que hacía quince años,
+en el destierro, en la prisión, en el martirio, sostenían la causa de la
+libertad. Es esa una triste página en la historia del gran emancipador,
+tan triste como el abandono frío que hizo de su patria agonizante, para
+ir a buscar en los campos de batalla, con un ejército que consideraba
+suyo a la manera de un _condottiere_ italiano, la gloria militar que
+ambicionaba. No, no es posible sostener que la adhesión de San Martín a
+Rosas venía de su americanismo exaltado y de su temor o su odio al
+extranjero. El extranjero, para él, había sido el español, el _godo_, y
+precisamente la única legión de extranjeros que combatía por Rosas, era
+el cuerpo de 600 españoles que, a las órdenes de Oribe, estrechaba el
+sitio de Montevideo. Lo que había en el fondo era un odio, sí, pero
+contra los hombres del congreso de 1826, contra los _unitarios_, que al
+pasar San Martín delante de Buenos Aires, no pudieron olvidar que a su
+desobediencia y al indiferentismo con que miró las angustias de su
+patria, bajo pretexto de no manchar sus laureles en las luchas civiles,
+debimos los horrores del año XX. Los unitarios pudieron equivocarse y la
+historia empieza ya a juzgar severamente los errores de los más
+preclaros de entre ellos; pero la pureza de intención de los que
+elevaron a Rivadavia a la presidencia, será siempre un título de respeto
+para todas las generaciones de argentinos.
+
+Nada encuentro más digno de veneración que la figura y la acción de los
+hombres civiles de la lucha por la independencia, nada más noble y
+grande que el valor, la perseverancia inteligente, la serena tenacidad
+de Pueyrredón. La vida de campaña, la batalla, la victoria, la entrada
+triunfal en las ciudades conquistadas ¿no es acaso un sueño vivido para
+un militar? ¡Para ellos, a quienes el mundo dió todo lo que el hombre
+puede aspirar sobre la tierra, las estatuas, las tumbas regias, los
+honores póstumos! ¡Para el patriota abnegado que luchó, con el santo
+amor de la patria en el alma, en medio de la asechanza, del odio, de la
+división y de la discordia, sacando de la miseria recursos para armar
+ejércitos, con la Europa entera coaligada contra su país, con Artigas en
+las selvas, los portugueses en Montevideo y Morillo en el horizonte,
+para él, para Pueyrredón, el olvido y la ingratitud nacional! ¡No sé
+donde está su tumba!
+
+Fuera de las páginas consagradas a su acción colosal en los trabajos
+históricos de López y Mitre, no hay un libro en nuestra literatura sobre
+el Directorio de Pueyrredón. Y sin embargo, ¿qué vida más preciosa y qué
+tema más simpático puede encontrar la pluma de un escritor argentino?
+Las estatuas han empezado a levantarse sobre nuestro suelo, símbolos
+vivos de la gratitud nacional. No sé que exista ni un busto de
+Pueyrredón. Nuestros partidos de campaña, nuestros departamentos
+lejanos, van recibiendo el nombre de los hombres secundarios de la
+revolución o las luchas civiles. A Pueyrredón también se le asignó el
+suyo, pero como si fuera por un propósito premeditado de olvido, nadie
+llama al partido Pueyrredón, sino Mar del Plata. Por fin, en la misma
+ciudad de Buenos Aires, donde existe una plaza "Lorea", pero no un
+habitante que pueda decir quién fué ese ciudadano así glorificado, donde
+dos de las calles principales se llaman de Buen Orden y la Piedad,
+existe sólo una callejuela, creo que es la más corta de todas, para
+conmemorar la memoria del gran Director Supremo de las Provincias Unidas
+del Río de la Plata.
+
+Hago un llamado a la juventud argentina y le entrego esa obra de
+reparación. Si ella estudia esa vida, su entusiasmo por aquella nobleza
+de alma, esa altura y esa distinción intelectual, ese valor moral
+incomparable, la llevará a realizar lo que nosotros debimos hacer y no
+hemos hecho, y pronto la soberbia figura de Pueyrredón se levantará en
+una de nuestras plazas, para orgullo de nuestros ojos.
+
+
+VI
+
+"Al despedirme de mi buen amigo el señor Montt, refiere Sarmiento, le
+decía yo con aquella modestia que me caracteriza: la llave de dos
+puertas llevo para penetrar en París, la recomendación oficial del
+gobierno de Chile y el "Facundo"; tengo fe en este libro. Llego, pues, a
+París y pruebo la segunda llave. ¡Nada! Ni para atrás, ni para adelante;
+no hace a ningún ojo. La desgracia había querido que se perdiese un
+envío de algunos ejemplares hecho de Valparaíso. Tenía yo uno, pero
+¿cómo deshacerme de él? ¿Cómo darlo a todos los diarios, a todas las
+revistas a un tiempo? Yo quería decir a cada escritor que encontraba:
+_anch'io_! Pero mi libro estaba en mal español y el español es una
+lengua desconocida en París, donde creen los sabios que sólo se hablaba
+en tiempo de Lope de Vega o Calderón; después ha degenerado en dialecto
+inmanejable para las ideas; tengo, pues, que gastar cien francos para
+que algún orientalista me traduzca alguna parte."
+
+Aquí empieza para Sarmiento la azarosa tribulación del autor novel que
+con su manuscrito debajo del brazo se presenta a los dispensadores de
+gloria. Por consejo de un amigo, ve a M. Buloz, el _tuerto_ director de
+la _Revista de Ambos Mundos_ y de la Opera Cómica, el hombre sobre quien
+se ejercitaba con más furia la acerba crítica de los escritores
+franceses, pero cuya perseverancia creó la revista tipo, que durante tan
+largos años ha mantenido su incontrastable autoridad sobre el mundo
+civilizado, hasta que muerto el cíclope, y refractaria a la penetración
+de las nuevas corrientes que debían refrescar y vivificar su sangre, vió
+crecer a su lado émulos que en otro tiempo habría despreciado y que le
+toman hoy una buena parte de su sitio al sol.
+
+Nuestro pobre americano, consciente del valor de su trabajo, vuelve
+todas las semanas a conocer el destino que le espera. ¡Nada! No se ha
+leído aún: hasta el otro jueves. Sarmiento persiste, porque quiere
+conocer a los hombres de letras y desea ser introducido por su
+"Facundo", para que le traten de igual a igual. Por fin, un día, día
+radiante para él, "las puertas de la redacción se me abren de par en
+par. ¡Qué transformación! M. Buloz tiene dos ojos esta vez, el uno que
+mira dulce y respetuosamente, el otro que no mira, pero que pestañea y
+agasaja, como perrito que menea la cola. Me habla con efusión, me
+introduce, me presenta a cuatro redactores que esperan para solemnizar
+la recepción. Soy yo el autor del manuscrito.... (una reverencia).... el
+americano... (una reverencia), el estadista, el historiador... me
+saludan, me hacen reverencias. Se habla del libro. Hay un redactor
+encargado del _Compte-rendu_ de los libros españoles, que quiere ver la
+obra entera para estudiar el asunto. M. Buloz me suplica que me encargue
+de la redacción de los artículos sobre la América. La _Revista_ ha
+faltado a su título de _Ambos Mundos_, por falta de hombres competentes;
+podemos arreglarnos. Desgraciadamente, el artículo sobre mi libro no
+puede aparecer sino en dos meses. Están tomadas las columnas para muchos
+más; pero se hará una alteración."
+
+Contento con esa recepción y esa esperanza (el artículo de la Revista
+apareció[23] cuando Sarmiento estaba en Barcelona, donde tanto por
+cartas de introducción como por el éxito de su trabajo, M. de Lesseps,
+el futuro hombre de Suez, cónsul de Francia entonces, le recibió muy
+cordialmente), animado ya, pues, Sarmiento ve a algunas notabilidades de
+las letras, a Ledru-Rollin, en casa de San Martín, de quien es vecino, a
+Jules Janín, en su escritorio, saliendo encantado de su trato familiar.
+Penetra en el salón de madame Tastu, "donde puede entrar la mano muy
+adentro de las llagas de la Francia". Allí ve a Cormenín, a Tissot, el
+diarista formidable que tanto contribuyó a dar en tierra con los
+Borbones. Por fin, sus estudios sobre educación primaria le ponen en
+contacto con sabios y hombres profesionales.
+
+ [23] He tenido la curiosidad de leer el artículo que la "Revista de
+ Ambos Mundos" dedicó al "Facundo". Está en el número del 15 de
+ Noviembre de 1846, bajo el título "De l'Americanisme et des
+ républiques du Sud--La société argentine. Quiroga et Rosas". Luego
+ el título completo del libro de Sarmiento y el de un folleto,
+ "Cuestiones americanas", del mismo. Es un buen trabajo de M.
+ Charles de Mazade, un análisis completo de "Civilización y
+ barbarie". Se ve que el crítico ha aprendido el asunto en el libro
+ que analiza y que ha leído con conciencia. Las "Cuestiones
+ americanas" le han ayudado mucho para darse cuenta del estado de
+ los países del Plata, que a la verdad no debía ser muy fácil de
+ entender para un francés de 1846. Hablando de Montevideo, dice M.
+ de Mazade: "se ha comparado Montevideo a Coblentz; Coblentz si se
+ quiere, pero es allí que se refugió la inteligencia argentina".
+ Sobre el libro, escribe: "obra nueva y llena de atractivo,
+ instructiva como la historia, interesante como una novela,
+ brillante de imágenes y de color".
+
+ "El libro del Sr. Sarmiento, agrega, es una de las obras
+ excepcionales de la nueva América, en el que brilla alguna
+ originalidad; es un estudio hecho sobre lo vivo, enérgico,
+ profundo, de todos los fenómenos de la sociedad americana y
+ particularmente de la sociedad argentina. El esplendor del estilo
+ está a la altura del vigor del pensamiento".
+
+ "El "americanismo", dice más adelante, representa la holgazanería,
+ la indisciplina, la pereza, la puerilidad salvaje, todas las
+ inclinaciones estacionarias, todas las pasiones hostiles a la
+ civilización; la ignorancia, la degeneración física de las razas,
+ así como su corrupción moral..... Obligando a las potencias
+ europeas a emplear las armas contra él, el americanismo ha puesto
+ en claro un hecho que resume las relaciones de ambos mundos: es que
+ la Europa se verá fatalmente empujada a hacer la conquista material
+ de la América, si no hace pacíficamente su conquista moral".
+
+ El segundo término del vaticinio se va cumpliendo, pero ¡cuán
+ lentamente!
+
+Sarmiento, que viene de un mundo semibárbaro aún, donde los restos de
+aquella civilidad estrecha y acompasada de la colonia se han refugiado
+en un núcleo social bien restringido, mientras la masa del pueblo,
+sumida en la anarquía, parece retrogradar al salvajismo, queda encantado
+ante la cultura de ese pueblo francés, que lleva de frente los más
+arduos trabajos de la inteligencia, las más delicadas creaciones del
+arte, sin decaer un punto de su virilidad ni en la energía con que
+defiende su patrimonio histórico...
+
+Los bailes públicos de París, mucho más en voga entonces que medio siglo
+más tarde, pues la democracia ha penetrado hasta ellos y hoy se
+confunden allí no sólo todas las clases sociales, sino también todos los
+gremios, entretenían a Sarmiento lo que no es decible. Se asoma a ellos,
+dice, de vez en cuando, "para curarme del mal de la patria, que me
+incomoda. No tengo ni gusto ni dinero para engolfarme en las costosas
+frivolidades cuyo goce envidio a otros. ¡Ah! si tuviera cuarenta mil
+pesos nada más, ¡qué año me daba en París! ¡Qué página luminosa ponía en
+mis recuerdos para la vejez! Pero soy _sage_ y me contento con mirar, en
+lugar de _pilquinear_, como hacen otros".
+
+¿Cómo es eso? ¿No _pilquineamos_ porque no nos gusta o porque no tenemos
+cuarenta mil pesos? Tengo para mí que la segunda razón ha de haber
+influído más que la primera en la _sagesse_ de Sarmiento, a estar a la
+complacencia con que describe el baile del _Ranelagh_, donde ha visto a
+Balzac, Jorge Sand y otras notabilidades literarias; el _Chateau-Rouge_,
+como iluminación, le fascina; _Mabille_, que ostenta las bailarinas más
+afamadas, la _Chaumière_, el edén del barrio latino, y a estar también
+al estilo inflamado con que describe las proezas coreográficas de la
+_Rigolette_, precursora ancestral de _Grille d'Egout_ y la _Goulue_.
+
+El _Hipódromo_ le inspira una brillante descripción. En fin, va a todas
+partes, mira, observa, se mueve y va haciendo piel nueva dentro de esta
+atmósfera, sin acción para aquellos que han nacido refractarios a todo
+progreso interno, pero incomparable para acelerar el desenvolvimiento de
+todo germen de luz que brille vacilante en el fondo de una conciencia
+humana.
+
+Sarmiento se pone en camino para España y en las duras e implacables
+páginas que consagra a la madre patria, y cuyo estudio sale de ese
+cuadro, parece dar la pauta a Buckle para su inexorable juicio. La
+Italia le atrae en seguida "para educarme y poder hablar de bellas
+artes." Promete volver a París después de estas correrías, pero sus
+cartas de viaje no mencionan una nueva permanencia en la capital
+francesa. Del otro lado del mar le esperan los Estados Unidos, cuya
+admirable naturaleza describe con la misma pluma que trazó en el
+_Facundo_ el cuadro inmortal de nuestra tierra. En aquel mundo nuevo
+desaparece el viejo espíritu curioso; cuando Sarmiento abandone la
+patria de Washington, será el hombre de Estado llamado a tan altos
+destinos...
+
+Bajo la impresión de mi respeto profundo por la memoria de ese hombre
+extraordinario y del afecto que siempre me inspiró, he querido recorrer
+de nuevo los sitios que él visitó en París. En el andar vertiginoso de
+nuestro siglo, cincuenta años son un espacio enorme. Todo ha cambiado en
+la faz del mundo, incluso la patria que Sarmiento amó con toda su alma y
+a la que consagró, con admirable esfuerzo de cerebro y corazón, su larga
+y soberbia vida...
+
+ París, Octubre, 1896.
+
+
+
+
+Nuevos rumbos humanos
+
+I
+
+
+También yo, como la mayor parte de los que estas líneas lean, he
+atravesado la edad soberana por excelencia, aquella en la que se
+profesan ideas claras, netas y precisas sobre todas las cuestiones
+capitales de la vida humana, en la que poco se duda, todo se afirma, y
+en la que la voz de la experiencia suena como nota falsa en los oídos
+habituados a la rotundidad sonora de las afirmaciones absolutas. Es un
+fenómeno que ocurre allá por los veinte años y que dura más o menos
+tiempo, según la previa posición individual para resistir, dentro del
+ideal, a los rudos y repetidos golpes de la vida positiva. Entre esas
+convicciones profundas, tan numerosas como los deliciosos fenómenos de
+la naturaleza al venir la primavera, abrigaba una que, en materia de
+sociología política, formaba un credo definitivo y sobre el que nunca
+pensé, no diré cambiar de criterio, pero ni aún dudar. No concebía, no
+podía concebir otra forma legítima de gobierno, para las sociedades
+humanas, que el gobierno republicano y representativo. A lo sumo, allá
+en mis cavilosidades filosóficas sobre la materia, admitía que se
+pudiera disentir sobre las ventajas de la federación, y encontraba
+puesto en razón que hubiera gentes que sostuvieran la superioridad del
+régimen unitario. Pero, admitir la legitimidad, menos aún, la
+conveniencia, en nombre de intereses más o menos graves, de la
+institución monárquica, me parecía tan absurdo entonces como no profesar
+el libre cambio o sostener la necesidad de reglamentar la libertad de la
+prensa. Todo argumento adverso a mi absolutismo democrático, se
+estrellaba contra la idea de la dignidad humana, en tal forma arraigada
+en mi conciencia, que no encontraba _modus vivendi_ honorable entre ella
+y el privilegio antinatural de una familia sobre el resto del pueblo.
+Más tarde, procuraba explicarme esa preocupación, de la que participan
+todos los argentinos que viven exclusivamente dentro de la conciencia
+nacional, recordando los antecedentes políticos peculiares de nuestro
+país: aquel monarca español, viviendo eternamente en el limbo para
+nosotros; sus representantes aquí, insignificantes cuando no ridículos,
+nulos en los momentos de acción histórica; nuestra lenta y democrática
+formación colonial, y, por fin, la forma republicana de gobierno,
+surgiendo impetuosa en el suelo argentino, imponiéndose a los patriotas
+inconscientes de su fuerza irresistible, y arrastrando como hojarasca
+todas las combinaciones de la política y los cálculos de la diplomacia.
+Así procuraba explicarme, repito, ese sentimiento de repulsión que
+continuaba dominándome; y fué armado de esa inflexibilidad moral, de ese
+convencimiento recio e inabordable, que eché a rodar mi cuerpo y mi
+espíritu por esos mundos de Dios, movido por un impulso que creí durara
+un año y que me mantuvo casi tres, lustros lejos de mi patria. Fué
+durante ese tiempo y bajo la acción de los medios en que vivía, que mis
+ideas sobre el gobierno de los hombres, empezaron a recibir los primeros
+choques, a perder su austeridad, por decirlo así, y a moverse de tal
+suerte, que aun hoy las siento crujir, presintiendo vagamente que he de
+llegar al término de mi jornada sin encontrar los medios de resolver el
+conflicto.
+
+Ocúrreseme, pues, exponer sinceramente las fases de esa crisis,
+augurando a mis jóvenes lectores argentinos que, cual más, cual menos,
+pasarán todos por la misma, por poco que la proyección de su pensamiento
+alcance a la región de las ideas generales.
+
+
+II
+
+Hace ya más de medio siglo que Tocqueville reveló a la Europa el curioso
+fenómeno de la democracia natural, que había encontrado en los Estados
+Unidos; y digo natural, porque a mis ojos el mérito extraordinario de
+ese pensador, hoy un tanto olvidado y a cuyas obras sólo falta la
+mortaja del pergamino, fué ver en la democracia americana un hecho
+social y no un hecho legal. Vió que ese organismo político había surgido
+del seno de ese pueblo, por causas tan lógicas como las que determinan
+el clima de una región, y auguró a la Europa, para época no lejana, el
+advenimiento de la democracia triunfante, así que las condiciones
+sociales que en ella predominaban, se fueran acercando, bajo la acción
+de los progresos, de la ciencia y de la educación popular, al estado en
+que se hallaba la sociedad norteamericana. Tocqueville fué más lejos
+aún, y en un capítulo admirable dió la voz de alerta contra los peligros
+que ese triunfo definitivo podría traer para el progreso humano. Como
+acción general, la palabra de Tocqueville cayó en el vacío; los Estados
+Unidos eran para la Europa una nebulosa, interesante, sin duda, pero
+extraña a su sistema; algo así como los canales de Venecia, que se
+admiran sin que por eso se le ocurra a nadie cavar y llenar de agua las
+calles de París o Viena.
+
+Tocqueville estudiaba la marcha de la marea desde los orígenes de la
+historia moderna, y al determinar la ley de ascensión del número sobre
+las clases, en los organismos sociales, predecía, tal vez para una época
+más remota que la actual, el ascendiente irresistible de las masas. Más
+tarde, otro espíritu superior, tan noble y puro como el de Tocqueville,
+pero quizá más apasionado y menos sereno, Stuart Mill, llegaba, por el
+estudio del desenvolvimiento humano, al que había aplicado las reglas de
+una lógica por él dotada de nueva vida y vigor, a ese socialismo vago,
+indeterminado y temeroso, en el que caen los espíritus sinceros que en
+la tensión especulativa, pierden el contacto moderador de la tierra.
+Stuart Mill no cayó bajo aquella desesperanza triste y profunda que
+invadió el alma de Tocqueville, el día del golpe de Estado del 2 de
+Diciembre; pero la sorda irritación de su espíritu, ante la lentitud de
+las reformas que reclamaba como indispensables para la sociedad política
+de Inglaterra, le minaba sordamente. Era inglés y conocía a su patria;
+sabía que si ésta se había salvado de los horrores del 93, si no debía
+temerlos para lo futuro, como los temía Heine para la Alemania, era
+precisamente por ese andar pausado de la historia inglesa, ese respeto
+profundo a lo pasado, ese fetiquismo de lo existente, que sólo se rinde
+a la innovación cuando ésta ha penetrado ya en las costumbres. Nacía, la
+prisa de Mill, de que sentía rugir sordamente la ola; comprendía que
+nada ni nadie podría resistirla y juzgaba que, de no allanarle el
+camino, arrasaría todo.
+
+Y bien, el hecho se ha producido, antes de la época predicha, y hoy nos
+encontramos con la democracia triunfante en las ideas, en las
+costumbres y en las leyes. Veamos si la sociedad humana se va acercando
+al ideal, al objetivo lógico de todo organismo, colectivo o individual,
+esto es, a su bienestar y su perfeccionamiento.
+
+
+III
+
+Es indudable que las condiciones de la vida humana en el presente son
+infinitamente superiores a las del pasado. Por un fenómeno curioso, a
+medida que el sentimiento religioso se ha ido debilitando en la
+conciencia de los hombres, aquella piedad que él proclamaba como
+elemento de salvación y regla normal de la existencia, ha venido
+desarrollándose, ya sea por las exigencias de la defensa social, ya
+porque la cultura del espíritu determine un sentimiento de solidaridad,
+desconocido para aquellos que vivieron petrificados en la legitimidad de
+la división por castas. En todos los pueblos civilizados la caridad se
+ha organizado y a más de los donativos espontáneos, una buena parte de
+la renta pública está destinada a la manutención y abrigo de los
+desheredados. Hace cien años cada cama de hospital era, más que lecho,
+tumba de tres o más enfermos. Las gentes del campo esperaban como una
+bendición el retorno de la primavera, para alimentarse de las yerbas, a
+la par de los animales que custodiaban. Las leyes penales, de una
+crueldad inexcusable, castigaban los delitos del proletario con más
+rigor que los crímenes del grande. Las jurisdicciones especiales eran la
+regla, y la justicia era un mito que la imaginación popular, sumida en
+la desesperanza, colocaba en el pasado. Hoy, es tal la condición
+material del obrero, del agricultor, del vago mismo, que habría sido un
+sueño ahora un siglo. Aquel obrero que en su furia instintiva arrojó al
+Ródano la máquina de tejer inventada por Jacquard, sin comprender que no
+hay ahorro de fuerza que no aproveche a la humanidad entera, fué el
+último representante de su tiempo. Con su grito de cólera se hundió para
+siempre la esclavitud del hombre y surgió el imperio de la ciencia sobre
+la naturaleza. La Revolución francesa, con sus declaraciones, sus
+derechos políticos, sus sacudimientos, sus grandezas y sus horrores,
+habría sido estéril para la humanidad, como lo fueron las de 1640 y 1688
+de Inglaterra, si no hubiera precedido por pocos años aquel esfuerzo de
+la inteligencia humana que, con la física, la química y la mecánica, iba
+a transformar la faz del universo.
+
+No es, pues, a las instituciones políticas que corresponde el honor del
+mejoramiento incontestable en las condiciones de la vida humana. La
+rapidez en el transporte de los cuerpos, en la transmisión de las ideas
+y de la palabra, no es mayor en Suiza que en Rusia; los descubrimientos
+de Claudio Bernard, de Chevreul y de Pasteur son la base de la industria
+así en Austria como en Bélgica. Bajo el punto de vista del bienestar
+humano, pues, ¿qué diferencia esencial hay entre los pueblos que gozan
+de instituciones democráticas y aquellos que se mantienen aún bajo el
+régimen monárquico? Confieso que no la veo; diferencia la hay,
+indudablemente, pero responde a causas completamente ajenas a este orden
+de ideas. Sería tan absurdo atribuir la potencia industrial de la
+Francia a su sistema actual de gobierno, como responsabilizar a la
+reyecía portuguesa de la decadencia de ese pueblo.
+
+Por lo demás, la fuerza del sentimiento democrático no radica en su
+incorporación a las leyes positivas, sino en su mayor o menor difusión
+en un pueblo y en su imperio en las costumbres. Si se da a la democracia
+su sentido general, que es algo más que el gobierno de todos para todos,
+que es la igualdad de derechos, la conciencia de la dignidad individual,
+sería absurdo suponer que un ciudadano argentino o francés, es más
+demócrata que un inglés. El hecho de ser nosotros o los franceses
+gobernados por un presidente electo, y los ingleses por un monarca
+hereditario, es tan insignificante para el desenvolvimiento de la
+sociabilidad humana como las tempestades de la atmósfera terrestre para
+la marcha del astro en el espacio. La monarquía hizo la Francia, la
+aristocracia hizo la Inglaterra, la oligarquía ha hecho a Chile, la
+democracia ha creado los Estados Unidos; he ahí hechos históricos
+incontestables. Pero ¿quién puede negar que la monarquía mató a la
+España, la aristocracia a la Polonia, la oligarquía a Venecia y la
+democracia a la vieja Italia? La historia se ríe ante la virtud mirífica
+de las instituciones; imitarlas, adaptarlas, todo es inútil. Se puede
+retardar el desarrollo de un pueblo con tanta fuerza, dándole una
+constitución liberal, como sujetándolo a un régimen absolutista. Las
+causas del progreso son más hondas y complicadas; las palabras, por más
+solemnemente que se escriban, no cambian ni modifican los hechos. España
+tiene hoy el juicio por jurados, el matrimonio civil, el sufragio
+universal, códigos civil y penal que son modelos del género; todas las
+conquistas de la democracia, en fin, incorporadas a la legislación
+positiva. En Inglaterra, el sufragio es restringido; la legislación
+política, civil y criminal es un caos, en el que los mismos
+jurisconsultos se pierden. Sin embargo, medid el camino andado por los
+dos pueblos!
+
+
+IV
+
+Entonces, si el régimen de gobierno es un factor despreciable en el
+problema de la felicidad humana, ¿por qué esas luchas incesantes de los
+pueblos, esos esfuerzos constantes por conquistar la libertad bajo todas
+sus formas? ¿Es un error general de la especie, y después de tantos
+siglos vamos a tener que constatar que toda esa enorme fuerza ha sido
+inútilmente gastada? No; lo único que el hombre comprueba es su absoluta
+incapacidad para explicar las causas últimas; el día en que se me revele
+la razón del organismo social de las hormigas, me será permitido creer
+que la ciencia positiva llegará en algún momento a explicar la historia
+humana. Uno de los espíritus más luminosos que han surgido en la
+humanidad, nos acaba de dejar su testamento filosófico. Renan piensa que
+Dios está en formación; que todo este gigante esfuerzo de lo creado,
+desde el átomo que existe dentro de la piedra hasta la iniciativa genial
+del hombre, desde el movimiento solemne de los mundos desconocidos,
+hasta el crecimiento misterioso de la yerba de los campos, todos estos
+fenómenos múltiples del Universo, son notas aisladas que un día llegarán
+a formar la armonía colosal e inconcebible a la que da el nombre de
+Dios. Voltaire había propuesto ya inventarlo; tanto vale lo uno como lo
+otro.
+
+Dejemos, dejemos de lado ese problema de las causas finales, arrojado a
+la curiosidad del espíritu como un freno contra su infatuación.
+Pensemos, sí, con reposo, que todo va a alguna parte, constatemos el
+movimiento sin pretender averiguar el objetivo y volvamos modestamente
+los ojos a la tierra.
+
+
+V
+
+Y, pues que de movimiento hablamos, si no es para la conquista de
+regímenes de gobierno determinados, ¿qué causas y qué fin tiene ese
+sacudimiento pavoroso, extendido hoy por todo el mundo civilizado, esa
+protesta violenta contra el orden existente, que empieza a cubrir de
+sombras el porvenir?
+
+La revolución social está en todas partes. A los sueños de los
+enciclopedistas, a las pastorales del abate de Pradt, a los organismos
+teatrales de Saint-Simon y a los sofismas elocuentes de Proudhon, ha
+sucedido un período de acción que, echando a un lado las especulaciones,
+entra resueltamente al combate y ataca de frente al enemigo que la
+experiencia ha demostrado ser el único, si bien terrible en la defensa y
+poderoso. Ese enemigo es precisamente la base, la piedra angular de
+nuestro organismo social, es la idea madre sobre la que hemos levantado
+este palacio maravilloso de las convenciones humanas: idea tan fuerte y
+extraordinaria que, a partir del momento en que el hombre cesó de ser
+una fiera salvaje, ha impuesto a los millones de individuos de la
+especie que no tienen pan, el respeto por las vituallas de los que se
+hartan; y que, extendiéndose con la ayuda de las convenciones morales,
+ha permitido que las mujeres hermosas sólo tengan, algunas veces, un
+solo dueño. Esa idea es la de la propiedad, y es contra ella que se
+ejercita el empuje del movimiento de reacción que se observa en el mundo
+actual. Revelaría un candor y una inocencia incomparables, aquel que
+creyera que van en busca de reformas políticas los nihilistas rusos, los
+anarquistas franceses, los socialistas alemanes, los _fasci_ italianos,
+los huelguistas de Inglaterra y Norte América, los cantonales españoles,
+todos los descontentos que, bajo las mil denominaciones que las
+circunstancias locales les imponen, trabajan con una unidad de acción
+quizá inconsciente, como instrumentos fatales, a la destrucción de lo
+existente. ¿Pensáis que ese esfuerzo patente, profundo, como que arranca
+de las entrañas mismas de la masa humana, va tras el ideal del régimen
+representativo, el cual empieza a tomar los contornos de una
+superstición vetusta, o tras el sufragio universal, más ilógico y
+absurdo, como criterio de gobierno, que el viejo derecho divino que
+suplantó por una aberración de que el mundo moderno empieza a darse
+cuenta? No: si el nihilista ruso busca la muerte del zar, es porque la
+autócrata representa la propiedad y es la encarnación del orden social
+establecido. El anarquista francés se ríe de la democracia imperante, de
+la libertad electoral o de las garantías individuales de que goza, como
+el inglés, el italiano o el español.
+
+Es tal el progreso del espíritu humano en este siglo y tan enorme la
+suma de datos reunidos y clasificados, tanto en el orden científico como
+en el orden moral, que el razonamiento general que autoriza la
+previsión, empieza a ejercitarse sobre materias que se confundían, hace
+cien años, con los misterios impenetrables de las causas finales. Un
+geólogo os dirá hoy cuánto tiempo durará la provisión terrestre de
+hulla; un demógrafo la población probable de una ciudad dentro de un
+siglo; un filósofo la época, quizá próxima, en la que se extinguirán
+para siempre esas luces vagas y vacilantes de los últimos dogmas
+sagrados, que fueron el sustento del alma de nuestros mayores. Hace
+cincuenta años se predecía el triunfo de la democracia para el fin de
+esta centuria, y ya, para decenas de millones de hombres, las
+instituciones democráticas parecen vetustas y anticuadas. Puede, pues,
+preverse, no ya el triunfo de las nuevas ideas, sino la ruina de las
+actuales. Porque el rasgo esencial de toda revolución general y profunda
+en la historia, es precisamente su carácter destructor y su incapacidad
+absoluta para definir y precisar el ideal nuevo que encarna. Atila
+marchaba ciegamente sobre el mundo romano, como la piedra de una honda
+lanzada por una mano providencial. La Europa se echaba sobre el Asia en
+las Cruzadas, realizadas con un pretexto pueril, y cuatro siglos más
+tarde sobre la América, entre sueños de oro y de proselitismo. ¿Pensaba
+Alarico, pensaban Godofredo o Ricardo, Pizarro o Cortés, en lo que iban
+a levantar sobre las ruinas de lo que destruían? Directores de hombres o
+movimientos colectivos inconscientes, todos son instrumentos fatales,
+que aparecen en el momento necesario, bajo la acción de leyes
+desconocidas, pero reales.
+
+
+VI
+
+Ante ese problema pavoroso de una transformación social, profunda e
+inminente, el espíritu no puede ya apasionarse por las fútiles
+combinaciones de la política ni por las excelencias de un sistema de
+gobierno sobre otro. ¿Qué significado pueden tener esas palabras mismas:
+qué puede entenderse por gobierno, libertad, orden, familia, derecho,
+patria, el día que desaparezca el suelo que les da vida: esa idea de la
+propiedad que sustenta y sostiene todo nuestro mecanismo social? Ese
+desapasionamiento, esa serena contemplación de las corrientes generales
+que arrastran a la especie humana en busca de nuevos ideales, es
+altamente saludable. Enseña a creer y esperar, enseña a restringir el
+horizonte del esfuerzo intelectual y moral, a mejorarnos para ser más
+útiles en la tarea transitoria que nos ha sido departida. Al correr de
+los tiempos, cuando los últimos baluartes de la sociedad actual hayan
+cedido; dentro de dos o tres mil años, cuando se hable de la propiedad
+como nosotros hablamos del feudalismo, que no hace aún quinientos años
+fué una institución salvadora, tan fuerte que parecía perdurable, ¿qué
+nuevos organismos imperarán sobre los escombros de lo que hoy existe? La
+insolubilidad del problema no debe inquietarnos, firmes en nuestra fe
+inalterable en el destino de la especie, el cual es ir siempre adelante,
+al mejoramiento y a la perfección. Si a la milésima generación de
+nuestros descendientes se le acaba el carbón, ya encontrarán cómo mover
+sus máquinas y defenderse contra el frío; aun queda bastante grasa sobre
+la tierra y no la usamos ya para alumbrarnos[24]. Aun esconden los
+cerros en sus entrañas bastante oro y ya lo hemos reemplazado con tiras
+de papel, más o menos oscilantes en su significación, pero que, por el
+momento, constituyen pura y simplemente la base de nuestra organización.
+Si los hombres del siglo 50 estudian nuestros códigos civiles, como
+nosotros estudiamos la legislación de los vedas, que fué tan positiva en
+su época como nuestra reglamentación edilicia actual, opongamos de
+antemano, a la sonrisa de conmiseración que nos dedicarán, el asombro
+con que constatarán el atraso de ellos mismos, sus propios
+descendientes, allá por el siglo 150 o 200.
+
+ [24] Goethe, a principios del siglo pasado, decía que uno de los
+ mayores benefactores de la humanidad, sería el que inventara una
+ clase de velas que hiciera inútil el uso de las despabiladeras.
+
+Si somos razonables, si admitimos que ese movimiento de reacción general
+obedece a leyes desconocidas, pero ineludibles, es lógico que nuestros
+adversarios, los obreros ciegos del porvenir, reconozcan a su vez la
+existencia de leyes en virtud de las cuales nos oponemos a su tendencia.
+Ellos sostienen que la propiedad es un anacronismo y una injusticia
+monstruosa: nosotros pensamos que sin ella no se habría organizado en
+sociedad la raza humana, y que andaríamos aún, como en la edad
+primitiva, a dentelladas y trancazo limpio. Ellos nos suprimen por la
+dinamita, nosotros los suprimimos por la ley. Debe ser necesario, para
+los objetivos finales, ese carácter un tanto agrio de la controversia.
+Si las instituciones sociales pudieran modificarse tan fácilmente como
+las políticas, bastaría con dos o tres jornadas _gloriosas_, como las de
+julio, para que un Ravachol durmiera en el Eliseo o en Windsor. Por el
+momento, no teniendo el honor de vivir en el siglo 50 y juzgando que ese
+incidente no sería favorable a la felicidad de los hombres, nos oponemos
+a él con todas nuestras fuerzas y nos defendemos con todas nuestras
+armas.
+
+
+VII
+
+Jamás una lucha entre los hombres se ha iniciado con caracteres más
+horribles. Es precisamente en este momento de la historia humana, en que
+la conciencia general condena y maldice las hecatombes del pasado, las
+guerras sin cuartel de la antigüedad, el martirio de los cristianos, los
+exterminios religiosos de los siglos XVI y XVII, cuando la bestia que la
+civilización había conseguido domeñar, se despierta más feroz que nunca
+y, en nombre de pretendidos derechos, de sueños de ebrio, asesina
+ancianos, mujeres y niños, y elige los corazones más nobles para
+partirlos con el puñal del asesino!
+
+La muerte de Carnot[25] que ha conmovido al mundo entero, porque la
+altura moral de ese hombre ennoblecía a la especie toda, parece indicar
+que el período fatal se acerca y que el incendio va a comunicarse a toda
+la tierra civilizada. ¡Triste y sombría es la perspectiva! En cuanto a
+nosotros, aquellos que crean que la riqueza de nuestro suelo y la
+facilidad de nuestra vida, van a eximir a nuestro país de ser teatro de
+combates de ese género, se equivocan, a mi juicio. Nada hay comparable
+en el mundo actual a la condición del proletario francés; la maravillosa
+feracidad de esa tierra, su belleza, su desenvolvimiento industrial, la
+laboriosidad y la iniciativa de ese pueblo amable e inteligente, su
+organización casi perfecta en lo humanamente posible, dan con toda
+holgura al obrero, el pan, el salario y la tranquilidad necesarios para
+el viaje de la vida. En pocas partes los salarios son más altos, en
+ninguna las asociaciones de mutua protección más perfectas, ni la
+autoridad más paternal para el desheredado. Y es allí donde estalla con
+más fuerza esta reacción iracunda contra la desigualdad social! Se
+creería que esos hombres obran movidos por un atavismo inconsciente, por
+el rencor acumulado en el corazón de cien generaciones de parias, que ha
+venido a estallar precisamente en el momento en que el sufrimiento y el
+largo penar cesaban para sus descendientes! ¿Qué remedio oponer? ¿Cómo
+hablar de razón al demente enfurecido? El viejo papa, en este estertor
+de todas las viejas creencias humanas, habla un lenguaje ya muerto sobre
+la tierra, y hace un llamado a esos descarriados para que vuelvan al
+seno de la Iglesia. Otros, los filósofos, los teóricos, los que tienen
+fe en la eficacia de la inteligencia humana, hablan del socialismo de
+Estado. No es una novedad el nuevo específico y el éxito de los ensayos
+hechos no anima por cierto a recomenzarlos. Además, preconizar la
+omnipotencia del Estado ante aquellos que buscan ciegamente su
+aniquilamiento, paréceme realmente un ilogismo candoroso.
+
+ [25] En los seis años transcurridos desde que estas páginas fueron
+ escritas, nuevas víctimas no menos nobles, no menos ilustres, han
+ caído asesinadas. Cánovas, la emperatriz Isabel, el rey Humberto I,
+ el Presidente Mackinley continúan la serie, sin que las sombras que
+ cubren el horizonte nos permitan esperar que esta se haya cerrado
+ para siempre.
+
+En 1836, cuando la democracia estaba lejos de triunfar sobre el mundo
+europeo, ante los peligros que su victoria hacía entrever para el
+porvenir, el noble escritor que antes he citado, exclamaba:
+
+"¿Pensaré que el Creador ha hecho al hombre para dejarle agitarse en
+medio de las miserias intelectuales que nos rodean? No puedo creerlo:
+Dios prepara a las sociedades europeas un porvenir más fijo y más
+tranquilo; ignoro sus designios, pero no cesaré de creer en ellos porque
+no puedo penetrarlos y prefiero dudar de mis luces que de su justicia."
+
+Esa es la buena palabra y esa es la buena ruta para todos, para aquellos
+que dudan, como para los que creen que el mundo marcha guiado por una
+voluntad divina. De la misma manera que las batallas se ganan por la
+suma de los esfuerzos individuales, y que el deber del soldado es
+combatir y vencer al enemigo que tiene al frente, el deber de cada
+hombre es trazar su camino con claridad y seguirlo con firmeza. Un país
+será próspero y grande, no porque se desenvuelva bajo tal o cual
+régimen de gobierno, sino porque sus hijos conciban bien sus deberes de
+patriotismo y los cumplan como buenos. El patriotismo no está sólo en
+pelear en los combates al son del himno y a la sombra de la bandera, no
+está sólo en cantar las glorias patrias; está también y sobre todo en la
+prudencia, la fuerza de voluntad para contener las indignaciones
+violentas, la fe en la evolución que cura, y no en el prurito de la
+revolución que mata. "La verdad y el derecho legitiman algunas y raras
+revoluciones, pero no acompañan, en todo lo que emprende, al espíritu
+revolucionario. Lo que se llama así, no es el noble espíritu que animaba
+a los autores de las revoluciones necesarias; es el gusto de las
+revoluciones por ellas mismas; es el movimiento continuo de esas almas
+sin regla que la imaginación gobierna a falta de la razón, aquellas para
+quienes las ideas innovadoras son las solas verdaderas y las ideas
+extremas las únicas lógicas. Los que juzgan todo permitido a la
+abnegación, toman por abnegación al fanatismo y creen absueltas, y aun
+santificadas en sus excesos, las pasiones que hacen el mal en nombre del
+bien. El espíritu revolucionario, no, no es la adhesión de un Holandés a
+la revolución de 1579, de un Inglés a la revolución de 1688, de un
+Americano a la de 1776, de un Francés a la revolución de 1789; es el
+amor por las revoluciones sin término. Harto ha sacudido nuestro país
+ese genio de la agitación perpetua. Harto nos ha faltado esa constancia
+que se apega a los bienes adquiridos y sabe guardar sus conquistas.
+Soñarlo todo, tentarlo todo, es el medio de perderlo todo." ¿No parecen,
+acaso, escritas para nosotros esas palabras que el luminoso espíritu de
+Carlos de Rémusat pone al frente de sus admirables estudios sobre la
+_Inglaterra en el siglo XVIII_?
+
+
+VIII
+
+En cuanto a nuestras sociedades nuevas y en formación, la manera como en
+ellas repercuten los fenómenos políticos y sociales de carácter general
+que hemos apuntado, constituye un problema especial, cuya solución no
+está en nuestras manos. No son las instituciones, no son las leyes, lo
+hemos visto ya, las que fijarán y determinarán el rumbo deseado. El
+factor principal que, en el estado actual de la Europa, ejerce una
+influencia poderosa e indiscutida en la gestación que está elaborando
+los nuevos destinos humanos: la raza, sufre entre nosotros una
+modificación tan fundamental, que complica y da otro aspecto al
+problema.
+
+¿Preponderará con el tiempo algún espíritu especial de raza entre
+nosotros? ¿Los grandes e irresistibles medios de asimilación que posee
+el suelo americano, y en él el nuestro principalmente, concluirán por
+hacer del pueblo que habita la vasta región argentina, una sociedad
+homogénea, con caracteres étnicos propios? Todo parece indicarlo así;
+pero no está tampoco ahí el problema del porvenir.
+
+No se puede hacer que los ríos remonten su corriente, y la vieja
+farmacopea es inútil ante la patología actual. Reformar nuestra
+constitución, en el sentido de hacer desaparecer sus aberraciones y
+arcaísmos, es como quitar la mancha de una mosca en el disco de un
+telescopio para ver más cercanos los astros. Agregarle, en forma
+preceptiva, las tres o cuatro aspiraciones socialistas formuladas en
+primer término, sería inhábil y peligroso: la concesión de una parte
+nunca satisfizo a los que piden el todo. Además, volvemos a lo mismo:
+la ineficacia de la ley escrita, buena o mala. Los ingleses, contentos y
+cómodos dentro de su caos institucional, comparaban a la constitución
+norteamericana con un aro de acero puesto a un tronco joven, y auguraban
+que impediría el crecimiento de éste. Los americanos contestaban que el
+aro se haría flexible y se ensancharía armoniosamente con el árbol. No,
+no es eso; el árbol crece porque sus raíces están en tierra fecunda, y
+el fenómeno del desenvolvimiento de ese pueblo responde a causas ajenas
+a la influencia de su constitución política.
+
+No, no reformemos nuestra carta. Con ella vamos un poco a tropezones,
+pero vamos. Habría tanta justicia en atribuirle nuestras miserias, como
+nuestros éxitos. Los que sueñan con el régimen parlamentario como
+panacea, o los que desearían ver sancionado por la ley política el
+unitarismo imperante de hecho, me hacen el efecto de los que procuran
+resolver el problema de la aviación con cuerpos más ligeros que el aire,
+cuando la experiencia nos enseña que las aves pesan más que aquél.
+
+¿Y el remedio, entonces? se nos dirá a los que arriesgamos pasar por
+pesimistas, al presentar sinceramente un cuadro de observaciones hechas
+serena y desapasionadamente. No vislumbramos sino uno: la cultura moral
+del individuo, que determinará la cultura y la inteligencia de la masa.
+El átomo caracteriza al cuerpo, y si el átomo es susceptible de
+perfeccionamiento, ahí está el remedio supremo. La esperanza y el honor
+de la raza humana, está en la noción innata del deber; ese es el átomo
+que hay que cultivar y perfeccionar. Su desenvolvimiento sano y vigoroso
+dará vida a las virtudes necesarias para la armonía y el progreso
+social.
+
+Es vulgar y nimio, pero el hombre no ha inventado otra cosa. Tengamos
+siempre limpio el corazón, cultivemos siempre la inteligencia: al
+resplandor de esas luces, es difícil errar el buen camino. Nunca
+alcanzaremos la conciencia de marchar en él, pero es el único remedio de
+tener la de intentarlo.
+
+
+
+
+Ocaso
+
+ París, Enero de 1902.
+
+
+La primera impresión, al pisar de nuevo el suelo francés, es complicada
+y compleja: sin embargo, dos rasgos característicos parecen desprenderse
+sobre el confuso ondear del espíritu, que, curioso, vuela de una
+sensación a otra, como buscando la clave de un enigma. El primero de
+esos rasgos, es la persistencia irreductible de los modos y formas que
+esta mezcla de razas, cuya resultante es el francés, se ha dado para
+vivir su vida. Todos los pueblos de la Europa, los del Extremo Oriente
+mismo, el Japón ayer, tal vez mañana la China, modifican su modalidad,
+incompatible ya con el concepto de la vida actual y la necesidad de
+luchar por ella; todos se adaptan flexiblemente a las exigencias de un
+ambiente diverso al que respiraron durante siglos, todos cambian sus
+métodos de trabajo, sus sistemas de producción, mostrándose así
+dispuestos a disputar el terreno a todo competidor. La Francia, única,
+ve que la rutina la está minando como un mal sordo e inflexible; ve que,
+de la cumbre desde donde, no ha mucho, dominaba a la humanidad, va
+descendiendo con una rapidez que, medida con la vasta unidad de tiempo
+con que se computan los movimientos de los pueblos sobre la tierra, es
+realmente vertiginosa. Su población disminuye; la cifra de su comercio
+baja anualmente, a medida que sube la de su deuda; los hombres todos del
+globo que, movidos por esa claustrofobia que echa a los seres humanos
+fuera de su casa y de su patria--y que otrora no tenían más norte que
+París,--se sienten hoy atraídos por muchos otros centros que, explotando
+las afinidades de raza y las facilidades del idioma, hacen esfuerzos de
+todo género por acaparar una parte de la incomparable clientela de
+París. La Francia sabe todo eso; pero su concepción de la vida es tan
+armónica con la estructura de la gente que la habita, que cambiarla en
+este momento de su vida histórica, le es poco menos que imposible. De
+ahí se desprende el segundo rasgo característico de que antes hablé: la
+impresión de decadencia.
+
+Decadencia innegable. Contra la ley de evolución que hace desaparecer
+naciones enteras, imperios poderosos, ciudades estupendas, hasta no
+dejar de ellas ni rastros sobre la corteza del globo, algunos pueblos
+modernos parecen precaverse hasta donde la humana prudencia alcanza a
+ver. La Inglaterra a la cabeza, ha cubierto el mundo con ramas vigorosas
+de su tronco robusto; cuando la isla, orgullosa como la Samos de
+Polícrates y como ella guerrera y rica, haya desaparecido, como
+desapareció aquella maravilla del mar Egeo, nuevos pueblos de habla y
+alma inglesas, surgirán triunfantes y enérgicos, como surgen hoy esos
+Estados Unidos de América, que son la pesadilla de la Europa.
+
+Pero esta dulce Francia, ¿cómo va a revivir en el tiempo y el espacio?
+¿Será acaso en su Argelia más irreductible que el acero, tan árabe hoy
+como el día de la conquista, tan cerrada a todo espíritu que no arranque
+del Corán y sobre la que han pasado, rozando apenas su epidermis, dos
+mil años de cultura greco-romana y otros tantos de cristianismo? ¿Será
+en las vastas regiones de la Indo-China, donde su espíritu lucha, no ya
+con la tenacidad del semita africano, sino con la flexible y moluscular
+blandura del ariano asiático, sobre cuya alma ningún sello deja
+impresión durable? ¿Será en el Africa obscura, tan impenetrable a su
+espíritu luminoso, como sus bosques centrales al paso del europeo?
+
+No, organismos como estos, a los que un capricho de la historia ha
+permitido, un momento de su vida, unir la fuerza y la riqueza a la
+inteligencia y a la más alta cultura, no pueden persistir. Como la madre
+admirable que la dió vida, como aquella Grecia que, mientras engendraba
+todo lo grande, todo lo noble, todo lo bello que han conocido los
+hombres sobre la tierra, sacaba del inagotable fondo de su energía,
+fuerzas para luchar contra el Bárbaro o para desgarrarse en lucha
+fratricida, la Francia terminará el corto ciclo de su hegemonía política
+y guerrera, en la conciencia de perderla para siempre. Sentirá que la
+atmósfera ha variado por completo para ella--y en la imposibilidad de
+modificar su organismo, vivirá, como la vieja madre, en la contemplación
+del pasado. Y a medida que la nueva forma de Barbarie, el modo
+americano, vaya invadiendo la tierra entera, destruyendo aquí una obra
+de arte, allí un recuerdo histórico, más allá un monumento consagrado a
+perpetuar un ridículo acto de sublime desinterés, a medida que el pico
+demoledor del contratista de casernas de diez pisos en avenidas de
+cincuenta metros, derribe cuanto a su paso encuentre, de todos los
+rincones de la tierra habitada, vendrán en peregrinación a esta nueva
+ciudad de Pallas Athenea, todos los hombres que conservan el alma
+enamorada del arte. París ni será ya, quizá, el centro sensual de hoy;
+su epicureísmo se habrá refinado, inmaterializado casi. Y como en el
+mundo romano, a partir del segundo siglo del imperio, la atracción de
+Atenas crecía a medida que la conquista se extendía, así París, a medida
+que el espíritu penetre más y más en los rincones hoy silenciosos del
+globo, será la luz única que en medio de la opaca atmósfera ambiente,
+vendrán a buscar todos los asfixiados de ese triste mundo.
+
+Y quién sabe si el francés, de día en día más cómodo en su rica y
+despoblada tierra y por tanto más sedentario, acabará por ser, en el
+extranjero, un objeto de curiosidad, al que se hará venir a precio de
+oro, como los sátrapas persas a los artistas griegos, para levantar un
+templo a los dioses, para esculpir en mármol la figura de un triunfador
+en la palestra, para enseñar el arte divino de la música o el no menos
+olímpico de incrustar en el verso rítmico y cadencioso, el alto
+pensamiento o el concepto gentil.
+
+Y así la historia, como todo lo creado, continuará renovándose
+eternamente, bajo la serena indiferencia de la naturaleza, que es lo
+único inmutable.
+
+
+
+
+INDICE
+
+
+ Págs.
+
+ Miguel Cané 4
+
+ Advertencia de la presente reedición 7
+
+ Prólogo, por Horacio Ramos Mejía 9
+
+
+ JUVENILIA
+
+ Advertencia del autor 23
+
+ Introducción 25
+
+ I. 35
+
+ II. 39
+
+ III. 41
+
+ IV. 45
+
+ V. 49
+
+ VI. 51
+
+ VII. 53
+
+ VIII. 57
+
+ IX. 59
+
+ X. 61
+
+ XI. 65
+
+ XII. 67
+
+ XIII. 71
+
+ XIV. 73
+
+ XV. 75
+
+ XVI. 79
+
+ XVII. 83
+
+ XVIII. 85
+
+ XIX. 89
+
+ XX. 91
+
+ XXI. 93
+
+ XXII. 97
+
+ XXIII. 101
+
+ XXIV. 105
+
+ XXV. 109
+
+ XXVI. 115
+
+ XXVII. 119
+
+ XXVIII. 123
+
+ XXIX. 127
+
+ XXX. 131
+
+ XXXI. 133
+
+ XXXII. 135
+
+ XXXIII. 137
+
+ XXXIV. 141
+
+ XXXV. 143
+
+ XXXVI. 147
+
+
+ PROSA LIGERA
+
+
+ =España=
+
+ Una visita de Núñez de Arce 155
+
+ Por montes y por valles 165
+
+ El arte español 177
+
+ La cuestión del idioma 191
+
+
+ =En la tierra=
+
+ Tucumana 205
+
+ La primera de "Don Juan" en Buenos Aires 217
+
+ En el fondo del río 227
+
+ De cepa criolla 245
+
+ A las cuchillas 261
+
+ Aguafuerte 285
+
+
+ =Recordando=
+
+ Mi estreno diplomático 295
+
+ Sarmiento en París 313
+
+ Nuevos rumbos humanos 345
+
+ Ocaso 365
+
+
+ * * * * *
+
+
+ Nota del Transcriptor:
+
+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
+ Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Juvenilla; Prosa ligera, by Miguel Cané
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 41575 ***