diff options
Diffstat (limited to '41575-0.txt')
| -rw-r--r-- | 41575-0.txt | 8842 |
1 files changed, 8842 insertions, 0 deletions
diff --git a/41575-0.txt b/41575-0.txt new file mode 100644 index 0000000..60976c3 --- /dev/null +++ b/41575-0.txt @@ -0,0 +1,8842 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 41575 *** + + JUVENILIA + + + PROSA LIGERA + + + + +MIGUEL CANÉ + + +Nació en Montevideo, en 1851, durante la emigración. Estudió en el +Colegio Nacional de Buenos Aires y se graduó en Derecho en la +Universidad el año 1872. Perteneció al grupo de espíritus selectos que +formó la "generación del ochenta", en momentos en que la cultura +argentina se renovaba substancialmente en el orden científico y +literario. + +Su actividad fué solicitada alternativamente por la política, la +diplomacia y la vida universitaria; pero siempre se mantuvo fiel cultor +de las buenas letras, con aticismo exquisito. Nadie pudo ser más +representativo para ocupar el primer decanato de nuestra Facultad de +Filosofía y Letras, a cuya existencia quedó para siempre vinculado su +nombre. + +Inició su carrera de escritor en "La Tribuna" y "El Nacional". En 1875 +fué diputado al Congreso; en 1880 director general de correos y +telégrafos; después de 1881 ministro plenipotenciario en Colombia, +Austria, Alemania, España y Francia. En 1892 fué Intendente de Buenos +Aires y poco después Ministro del Interior y de Relaciones Exteriores. + +Publicó los siguientes libros, que le asignan un puesto eminente en +nuestra historia literaria: "Ensayos" (1877), "Juvenilia" (1882), "En +viaje" (1884), "Charlas literarias" (1885), Traducción de "Enrique IV" +(1900), "Notas e impresiones" (1901), "Prosa ligera" (1903). Ha dejado +numerosos "Escritos y Discursos" que pueden ser reunidos en un volumen +tan interesante como los anteriores. + +Con excelente gusto crítico y ductilidad de estilo, cualidades que educó +en todo tiempo, logró ser el más leído de nuestros "croniqueurs", +igualando los buenos modelos de este género esencialmente francés. Más +se preocupó de la gracia sonriente que de la disciplina adusta, +prefiriendo la línea esbelta a la pesada robustez, como que fué en sus +aficiones un griego de París. + +Falleció en Buenos Aires el 5 de Septiembre de 1905. + + + + + "LA CULTURA ARGENTINA" + + MIGUEL CANÉ + + JUVENILIA + + PROSA LIGERA + + Textos completos, con un prólogo de + HORACIO RAMOS MEJÍA + + BUENOS AIRES + «La Cultura Argentina»--Avenida de Mayo 646 + 1916 + + + + + =ADVERTENCIA DE LA PRESENTE REEDICION= + + +Por indicación del Dr. Miguel Cané (hijo) se ha preferido para la +reimpresión de "Juvenilia" el texto de la edición de 1901, que ha sido +objeto de retoques y adiciones del autor; para la de "Prosa Ligera" se +sigue el texto de 1903.--L.C.A. + + + + +PRÓLOGO + + +I + +Nos separan algunos lustros de la época en que Miguel Cané actuaba; poco +tiempo, sin duda, en la evolución moral de un país, aunque el nuestro, +por causas complejas, realiza la propia a saltos. En fantástica carrera +los hechos se suceden, cambiando nuestra fisonomía colectiva a cada +instante. Aquel lapso de tiempo equivale en la vida europea al correr de +muchos años, quizá varias décadas. Entre nosotros la duración de una +existencia humana representa una época. Así, al hablar de Cané, casi +tenemos que referirnos a un momento completamente diverso del actual. + +Ocurrió su nacimiento en 1851, en vísperas de la organización nacional. +Contemporáneo de Sarmiento, Vicente F. López y Alberdi, perteneció a la +generación de Pellegrini, Lucio V. López, del Valle y Avellaneda. Todos +se han ido y con ellos sus modalidades, sus virtudes, sus vicios y sus +costumbres. Hubo entonces más personalidades descollantes, ya porque el +término medio fuera más bajo o porque existe actualmente un nivel +superior de cultura general efectuado a expensas de la individualidad +sobresaliente. De todas maneras, pudo en aquel tiempo existir, y +existió, una _élite_ en cierto modo reducida, directora absoluta en +todos los órdenes de la actividad: política, artística y social, +inconcebible en estos tiempos de actividades antagónicas y en que la +mayor población, o mejor, la necesidad de dividir el trabajo social, ha +originado esferas de acción diversas, sin más punto de contacto que el +del choque. + +Aquel grupo director, a que perteneció Cané por méritos propios, +constituyó en política el gobierno y la oposición simultáneamente, por +no decir que fué siempre y únicamente lo primero, no existiendo la +segunda; pues si bien actuó en estos dos aspectos de la vida pública, lo +hizo sin que existieran más divergencias entre sus componentes que las +nacidas de la simpatía personal o de los rumbos circunstanciales tomados +por cualquiera de ellos. Chocaron hombres, no ideas. Los negocios +públicos se manejaron así, en acuerdo íntimo, aunque en el detalle, o en +la forma, se pudiera diferir. De tal modo, más que una causa de +discordia, la política fué para ellos un nuevo lazo de unión, que hizo +más fuerte y eficaz su influencia, hasta por el hecho mismo de dar la +cómoda apariencia de un rodaje político completo, sin sus notorios +inconvenientes. En arte fué el grupo avanzado que gustaba de la música, +del teatro y de las letras modernas, mientras la generalidad se +emocionaba todavía con la lírica ingenua y las trovas románticas; y +llegado el caso, en noble complot, provocaba por medio de vigorosos +artículos o en propagandas de club y casas de familia, una corriente +simpática para salvar del desamparo a Rossi, el estupendo intérprete de +Shakespeare, que se debatía en el Politeama entre la olímpica frialdad +de las butacas vacías. + +En el aspecto social de la vida, tuvieron el doble prestigio de su +nacimiento y de su talento. La estrecha comunidad de afectos y de +ideales, favoreciendo la tertulia amable de la fiesta de familia y del +club, ocasión para el trato continuo y obligadamente chispeante, hizo de +ellos esos "causeurs" inimitables, persuasivos sin aparentarlo y +entretenidos hasta sin quererlo; supieron usar de ese don con eficacia, +y de ellos salió el conjunto de oradores que ha tenido la República. + +Esa fué la influencia de la "élite" en los tres órdenes de la actividad +de ese tiempo. En retribución, el medio los hizo así: Hombres de mundo, +decidores, caballerescos y delicados hasta en el insulto al adversario; +escritores de afición, entretenidos y sueltos, casi ninguno dedicado +totalmente a la literatura, como a nada; políticos de alma--cargando el +prejuicio de que sólo el puesto público exalta la personalidad y aleja +la perspectiva del fracaso--francos, cariñosos y nobles; conjunto de +cualidades y defectos que puede resumirse en una sola palabra: el +_porteño_, prototipo de nuestra psicología social. A su acervo habría +que agregar, redondeando el retrato, ese convencimiento íntimo, tan +suyo, de superioridad respecto del provinciano, cuya silueta, de +contornos inesperados por la traición alevosa del sastre del terruño, en +impensada conjura con una capilosidad que tenía reminiscencias de +bosque,--al que no le faltaban ni los trinos zorzaleños,--ocultaba +todo ese caudal de voluntad, honda instrucción y solidez de +pensamiento,--intransparentable por la reserva de su temperamento,--para +ofrecerse sin defensa exterior de ninguna clase al comentario risueño e +incisivo. Me viene el recuerdo de una de sus páginas tan felices de +Juvenilia, en la que su autor nos refiere uno de los muchos incidentes a +que daba lugar este antagonismo de los dos caracteres: + +"Habíamos pillado un trozo de diálogo entre dos de ellos (dos +provincianos)--cuenta Cané--uno que decía, con una palangana en la +mano: ¡Agora no más la vo a derramar! y el otro que contestaba en voz de +tiple: ¡No la derramís! Lo convertimos en estribillo que les ponía fuera +de sí, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don +Quijote". La viveza y el indiscutible brillo del porteño, hízole +aprovechar de esa ventaja de su temperamento--que era la única--y le +asignó injustamente un valor que no tenía... + +Si se quisiera una muestra de lo que decíamos al comenzar, ninguna sería +mejor, posiblemente, que ésta: los pocos años transcurridos han bastado +para borrar aquellas creencias, aunque una falsa exterioridad pretenda +ocultarlo, en algunos casos. + +El porteño tenía el complemento de su personalidad en la calle Florida. +Los coches en interminable hilera desfilaban, a la caída de la tarde, de +regreso de Palermo, con todo lo elegante que en nuestra sociedad +contaba, entre la doble fila de muchachos. El saludo amplio y largo, en +el que el sombrero parecía añorar el penacho caballeresco, señalaba el +encuentro de la gente conocida, que era toda. + +Luego los famosos bailes del Club del Progreso... + +¿No parece que estuviéramos hablando de otro país? Tan diferente fué esa +época de la actual, que de ella sólo queda el recuerdo, formado, para +nosotros, de las conversaciones de aquellos que fueron actores, cuando +en días de invierno propicios al calor del fuego, o en noches de +serenidad estival, bajo el amplio techo de estrellas y de una melancolía +que era un repique lejano, gustaban relatar a media voz sus tiempos de +juventud, con esa elocuencia tan evocadora, aun para los que nada +habíamos visto y que sólo hemos sentido en ellos... + +Miguel Cané fué todo eso. Tuvo, asimismo, otras condiciones de que +carecieran la mayoría de sus contemporáneos, o que en ellos estuvieron +mitigadas por sus temperamentos. + +Señaló en el diapasón general una tendencia que resulta grata para las +almas afines: el afán de la cultura intelectual superior, artística. La +fundación de la Facultad de Filosofía y Letras fué una de sus +aspiraciones, y fué creada, en mucha parte, por los trabajos que él +hiciera en su favor. Aunque ella, más que una solución,--la Facultad de +Derecho o de Medicina, pueden haber abogados y médicos; la de Filosofía +y Letras no hace un filósofo ni un literato,--es índice que señala un +derrotero, y a Cané debemos nuestro agradecimiento por eso. Hay otro +hecho que lo señala también a una consideración especial en este mismo +sentido. En un momento de la vida intelectual argentina, en que su +prestigio de hombre de letras le permitió ejercer un cierto tutelaje +paternal sobre los nuevos, supo ser un protector decidido e inteligente. +Y saber alentar es como ser bueno: no se aprende, se nace. + + +II + +De toda su generación y aun de las anteriores, Cané ha sido, como +escritor, el tipo representativo, como lo fuera Echeverría bajo otro +concepto, y lo es Lugones de nuestro momento actual. + +Su tipo representativo, desde este punto de vista: de lo que pudieron +dar la mayoría de nuestros hombres con vocación literaria. De lo que +dieron es Echeverría, posiblemente el más talentoso de todos, imitador, +en poesía y cuyas ideas, sino mal asimiladas, representaban con algún +atraso el movimiento ideológico del mundo. Este ejemplo expresa +claramente el juicio que nos merece la obra intelectual argentina +pre-actual. + +En otro tiempo, cuando el entusiasmo ciego y _a priori_ por nuestros +escritores nos hizo leerlos con asiduidad y cariño, nos aburrimos. +Sucedió tal cosa, sin embargo, porque un falso criterio presidió nuestra +lectura. + +La labor constructiva del país encomendada a aquellos hombres, obligólos +a una acción múltiple, que tuvo la eficacia del conjunto, pero que +llevaba forzosamente implícita una ineficiencia cierta en cada una de +las actividades parciales. Cané afirmaba que el mal de nuestra +estructura era la vaguedad del ideal. Más preciso hubiera sido decir: la +pluralidad de ideales. "En el principio era la Acción". Acción resultó +para ellos la literatura, el arte, como la política y la guerra. Como +tal debemos considerar todos los frutos de su pensamiento. Tener +otro criterio para juzgarlos, sería equivocar la verdadera +intención--subconsciente--que animó a nuestros hombres. No contradice +todo esto lo que dijéramos al principio, de que Cané fué el tipo +representativo de su generación y de las anteriores, en el sentido de +que señaló una pauta respecto a lo que pudieron dar los que, como él, +tuvieron vocación por las letras. Con un criterio que no es el caso de +analizar minuciosamente, en bien o en mal, la mayoría de nuestros +escritores pre-actuales, buscaron hacer "obras definitivas". Las +circunstancias que hemos indicado hicieron que ellas resultasen +trasuntos de teorías y pensamientos ajenos, no siempre bien asimilados y +concretados en un amontonamiento de páginas ilegibles y tremendamente +aburridas. + +Los libros de Cané, en cambio,--salvo Juvenilia, que es un +recuerdo,--están formados casi en su totalidad de artículos sueltos, que +aparecieran en diarios y revistas sin ningún plan de compilación +ulterior. Verdaderamente amenas, superficiales, escritas con fluidez y +señalando siempre una tendencia superior de cultura y un ideal de arte, +ellas son como el espejo normal donde se refleja lo que hubieran podido +ser aquéllas, a haber tenido sus plumas, como la de Cané, la célebre +divisa de las espadas florentinas: "_Non ti fidar di me, se il cor ti +manca_". + + * * * * * + +Hemos dudado mucho antes de fijar la creencia de que Cané no hubiera +podido ser más de lo que fué: un amateur de talento y gusto refinado. +¡Quién sabe si en su primera juventud no hubo pasta para un gran +escritor! Hicimos esta observación después de leer un artículo de +"Ensayos", su primer libro, que no conocíamos, a pesar de haber gustado +ya algunos de los posteriores: En viaje, Juvenilia, Prosa Ligera, de los +cuales había nacido aquel concepto. + +¡Quién sabe! Se siente en ese artículo, en ese cuento, como que su mano, +transmutada en garra, se aleja de esa superficie de las cosas que él +tanto amara, e hiciera valer también con su prosa leve y fluida--para +cuya calificación exacta tendríamos que valernos de la expresión con que +Sainte Beuve define el estilo de Madame de Sevigné: "deja trotar su +pluma con la brida al cuello"--para penetrar en lo hondo y sacudir con +vibración de clarinada las fibras de la esperanza, de la angustia y del +dolor, como las tristes cañas, habladoras y gemebundas, cuando por entre +ellas sopla el huracán. Hay una sugerencia muy grande en "El Canto de la +Sirena". Surge de él un espíritu que no es el que luego fuera habitual +en Cané. + +Pero, ¿no fué más hombre después? ¿No debió sufrir más? Y el dolor es la +sombra y la fuente del genio... ¿Fracasado? Alguna vez hemos pensado, +si no seremos todos, una vez entrados en la madurez, una esperanza más o +menos frustrada de la juventud. + +¿Cuántas veces ha hablado, después, Cané, de esos mismos sentimientos? +Muchas veces y ninguna. + +Entre esos renunciamientos continuos que dice Renan constituyen la vida, +quizá exista ese, inconsciente, que tomaría la forma de una desgastación +imperceptible de nuestra alma. + +Y lo terrible es que es muy leve, con levedad que aleja la desconfianza +y con ella la defensa de sí misma[1]. Entonces he comprendido aquel +párrafo de la carta de Beethoven a Bettina Brentano: "Los artistas son +de fuego, ellos no lloran". No deben llorar ni vivir la vida de los +otros... Defenderse, defenderse siempre y de todo... + + [1] Es por eso que siento un horror piadoso por los chicos precoces + a quienes tengo simpatía o cariño. Se me figura--y aquí hago mío un + pensamiento de José María Ramos Mejía--que los retardados poseen + como una capa preservadora que mantiene en una especie de fanal, + sus almas delicadas. + + * * * * * + +La obra literaria de Miguel Cané comprende siete volúmenes: "Ensayos", +"En viaje", "Charlas literarias", "Juvenilia", la hermosísima traducción +del "Enrique IV" de Shakespeare, "Notas e Impresiones" y por último +"Prosa Ligera"[2]. + + [2] A esto hay que agregar algunos artículos sueltos aparecidos en + diversas revistas. Véase "La Biblioteca" y la "Revista de Buenos + Aires", entre otras. "A la distancia", que algunos diccionarios y + publicaciones consideran como otro volumen, es un folleto en el que + se han reunido dos artículos que se encuentran en "Charlas + literarias": Carlos Encina--recuerdos íntimos--y "Tedium Vitae". + +"Ensayos" es la obra de la juventud. Fué publicada en 1877, cuando su +autor tenía 26 años. Hay artículos, sin embargo, que llevan la fecha de +1872. Nada mejor que el prólogo para dar una idea del contenido del +volumen: "Decía al principio que no me hacía ilusiones sobre el mérito +de estos ligeros trabajos, destinados casi todos a la vida efímera de un +diario. Desde luego, no hay plan ninguno, ni ilación entre ellos. Una +lectura, una impresión, un recuerdo o una esperanza, he ahí de dónde han +salido, incompletos, desaliñados, sin soñar jamás el honor de ser +encuadernados". Tiene el interés, sin embargo, de mostrar a Cané en el +comienzo de su vida literaria. Estos primeros libros de los hombres de +letras tienen un sabor especial para el que quiere conocer sus almas. +Está allí más abierta que en ninguna parte; tienen siempre la ingenuidad +juvenil de cuando se cree en todo y la vida es verdaderamente "un arduo +deseo". El primer libro es quizá la única ocasión de conocer de cerca y +en lo posible un alma y un corazón. Ya hemos hablado de un artículo: "El +Canto de la Sirena". No hay para qué volver sobre él. + +"En Viaje" es el relato de su visita a Colombia y Venezuela, con ocasión +de su investidura diplomática. Observador perspicaz y amable, no es +extraño que este libro sea una de sus mejores producciones. Tuvo, al +tiempo de su aparición, el mérito de hacer conocer países totalmente +ignorados por nuestros hombres. + +"Charlas Literarias" es una colección de artículos de crítica sobre +autores argentinos y extranjeros, donde se destacan sus dos +predilecciones literarias: Shakespeare y Dickens. Aparece también allí +un estudio sobre Falstaff, que puede considerarse como la base del que +más tarde hiciera, precediendo su traducción del "Enrique IV". Tanto el +uno como el otro son de los más bellos y acertados que escribiera Cané. + +"Notas e Impresiones" y "Prosa Ligera", su última publicación, +pertenecen a la misma categoría de "Charlas Literarias", aunque con una +tendencia argentinista más acentuada. A "Notas e Impresiones" lo +componen correspondencias que Cané envió desde París al diario "La +Prensa" y que fueron firmadas con el seudónimo de Travel. En "Prosa +Ligera" aparecen dos o tres estudios que tuvieron en un principio +aspiraciones a obras orgánicas. Tal los titulados: "El arte español", +base de un libro sobre Velázquez, y "En el fondo del río", "De cepa +criolla" y "A las cuchillas", trío destinado a formar parte de "un +estudio de nuestra sociabilidad en aquel momento" y que comenzó a +escribir en 1884. + +Por último "Juvenilia", su más grande acierto. + +Forman el pequeño libro sus recuerdos de estudiante, época feliz que, de +todo el caudal acumulado de ciencia, de arte y de experiencia que la +vida da para aplacar sus asperezas, constituye lo único suave y +consolador, como mano de madre sobre una frente agitada. + +¿Eran diferentes a nosotros los contemporáneos de Cané? Quizá no, con la +salvedad de que eran más muchachos. No recuerdo haber robado nunca unos +melones a ningún vasco. Y lo siento, sinceramente. + +Cané calificó a esas páginas como de las más felices que había escrito, +y tampoco se equivocó esta vez. + +Hay hombres que tienen un subjetivismo especial, precursor de una cierta +inmortalidad, que aumenta lógicamente en proporción a su talento. De +esos temperamentos han salido las confesiones o memorias íntimas, que +siempre han sido interesantes y que han asegurado la fama de su autor, +porque la vida del hombre, en esa parte que escapa a los demás porque es +un monólogo, según Amiel, tiene la atracción de lo desconocido, al mismo +tiempo que de lo inmutable, a través de los tiempos. + +"Juvenilia" posee algo de esas cualidades. Sin ser una memoria ni una +confesión,--es un recuerdo, como dijimos,--tiene algo de ambas cosas. + +Es contraproducente hablar de los recuerdos. Ellos, como el cariño, como +el amor, no se analizan, sino que se sienten. El que esto escribe, ha +gustado con delicia las páginas suavemente melancólicas de "Juvenilia", +escritas en una sencillez de estilo que no es una de sus menores +cualidades. Muchos debemos a ese alto espíritu una hora íntima, +proporcionada por ese libro delicioso. De pocos escritores, y más si +ellos son argentinos, podríase decir tal cosa. Y este es el mejor elogio +a su vida y a su obra. A "Juvenilia" estará siempre unido el nombre de +Cané, como el perfume de una flor evoca la imagen de la planta, que por +darle vida es estimada. + + HORACIO RAMOS MEJÍA. + + 1916. + + + + +JUVENILIA + +_Si modificara una sola línea de estas páginas, las más afortunadas de +las que he escrito, creería destruir el encanto que envuelve el mejor +momento de la existencia, introduciendo, en la armonía de sus acordes +juveniles, la nota grave de las impresiones que acompañan el descenso de +la colina._ + +_Las reproduzco hoy, porque no se encuentran ya y muchos de los que +entraban a la vida cuando se publicaron, desean conocerlas._ + +_De nuevo, pues, abren sus alas esos recuerdos infantiles; que vuelen +hoy en atmósfera tan simpática y afectuosa como aquella que cruzaron por +primera vez, evocando a su paso imágenes sonrientes y serenas, son los +votos de quien los escribió con placer y acaba de releerlos con cierta +suave tristeza._ + + +_M. C._ + +Enero 1901. + + + + + "Toutes ces premières impressions... + ne peuvent nous toucher que médiocrement; + il y a du vrai, de la sincerité; + mais ces peintures de l'enfance, recommencées + sans cesse, n'ont de prix + que lorsqu'elles ouvrent la vie d'un + auteur original, d'un poète célèbre." + + SAINTE-BEUVE. + + +Tal era el epígrafe que había puesto en la primera hoja del cuaderno en +que escribí las páginas que forman este pequeño volumen. Quería tener +presente el consejo del maestro del buen gusto, releerlo sin cesar, para +no ceder a esa tentación ignorada de los que no manejan una pluma y que +impulsa a la publicidad, como la savia de la tierra pugna por subir a +las alturas para que la vivifique el sol. Lo confieso y lo afirmo con +verdad; nunca pensé al trazar esos recuerdos de la vida de colegio, en +otra cosa que en matar largas horas de tristeza y soledad, de las muchas +que he pasado en el alejamiento de la patria, que es hoy la condición +normal de mi existencia. Horas melancólicas, sujetas a la presión +ingrata de la nostalgia, pero que se iluminaban con la luz interior del +recuerdo, a medida que evocaba la memoria de mi infancia y que los +cuadros serenos y sonrientes del pasado iban apareciendo bajo mi pluma, +haciendo huir las sombras como huyen las aves de las ruinas al venir la +luz de la mañana. Creo que me falta una fuerza esencial en el arte +literario, la impersonalidad, entendiendo por ella la facultad de +dominar las simpatías íntimas y afrontar la pintura de la vida con el +escalpelo en la mano que no hace vacilar el rápido latir del corazón. +Cuantas veces be intentado apartarme de mi inclinación, escribir, en una +palabra, sobre asuntos que no amo, no he conseguido quedar satisfecho. +Cada uno debe seguir la vía que su índole le impone, porque es la única +en que puede desenvolver la fuerza relativa de su espíritu. La +perseverancia, el arte y el trabajo pueden hacer un versificador +elegante y fluido; pero cada estrofa no será un pedazo de alma de poeta, +y el que así horada el ritmo rebelde para engastar una idea, tendrá que +descender de las alturas para elegir su símbolo, dejando al pelícano +cernirse en el espacio o desgarrarse las entrañas en el pico de una +roca. Entre una herida que chorrea sangre y una jaqueca, hay la +distancia... de Byron a Tennyson. + +Nada he escrito con mayor placer que estos recuerdos. Mientras procuraba +alcanzar el estilo que me había propuesto, sonreía a veces al chocar con +las enormes dificultades que se presentan al que quiere escribir con +sencillez. Es que la sencillez es la vida y la verdad y nada hay más +difícil que penetrar en ese santuario. La palabra es rebelde, la frase +pierde la serenidad de su marcha y todos los recursos de nuestro idioma +admirable suelen quedar inertes para aquel que no sabe comunicarles la +acción. + +No he conseguido por cierto ni aun acercarme a mi ideal, pero estoy +contento de mi esfuerzo, porque si no lo he encontrado, por lo menos he +buscado el buen camino. + + J'aurai du moins l'honneur de l'avoir entrepris. + +Ahora, ¿por qué publico estos recuerdos, destinados a pasar sólo bajo +los ojos de mis amigos? En primer lugar, porque aquellos que los han +leído me han impulsado a hacerlo, a llamarlos a la vida después de dos +años de sueño... Pero, con lealtad, en el fondo hay esta razón suprema +que los hombres de letras comprenderán: los publico porque los he +escrito. + +Mucho he suprimido, poco he agregado. Ciertas páginas íntimas han +desaparecido porque, para ser comprendidas, era necesaria la luz intensa +del cariño que da cuerpo y vida a la forma vaga del recuerdo. Pero +mientras corregía, pensaba en todos mis compañeros de infancia, +separados al dejar los claustros, a quienes no he vuelto a ver y cuyos +nombres se han borrado de mi memoria. A veces me complazco en hacer +biografías de fantasía para algunos de mis condiscípulos, fundándome en +las probabilidades del carácter y sin saber si aun existen. ¡Cuántos +desaparecidos! ¡Cuánta matemática, cuánta química y filosofía inútil! No +hace mucho tiempo, al entrar en una oficina secundaria de la +administración nacional, ví a un humilde escribiente cuyo cabello +empezaba a encanecer, gravemente ocupado en trazar rayas equidistantes +en un pliego de papel. Como tuve que esperar, pude observarle. Cada vez +que concluía una línea, dejaba la regla a un lado, sujetándola para que +no rodara, con un pan de goma; levantaba la pluma e inclinando la cabeza +como el pintor que después de un golpe de pincel se aleja para ver el +efecto, sonreía con satisfacción. Luego, como fascinado por el +paralelismo de sus rayas, tomaba de nuevo la regla, la pasaba por la +manga de una levita raída, cuyo tejido osteológico recibía con agrado +ese apunte de negrura, la colocaba sobre el papel y con una presión de +mano, serena e igual, trazaba una nueva paralela con idéntico +éxito.--Ese hombre, allá en los años de colegio, me había un día +asombrado por la precisión y claridad con que expuso, tiza en mano, el +binomio de Newton. Había repetido tantas veces su explicación a los +compañeros más débiles en matemáticas, que al fin perdió su nombre para +no responder sino al apodo de "Binomio". Le contemplé un momento, hasta +que levantando a su vez la cabeza, naturalmente después de una paralela +_réussie_, me reconoció. Se puso de pie, en una actitud indecisa; no +sabía la acogida que recibiría de mi parte. ¡Yo había sido nombrado +ministro! no sé dónde, ¡y él!... Me enterneció y lancé un: ¡Binomio!! +abriendo los brazos, que habría contentado a Orestes en labios de +Pílades. Me abrazó de buena gana y nos pusimos a charlar. + +--¿Y qué tal, Binomio, cómo va la vida? + +--Bien; estuve cinco años empleado en la aduana del Rosario, tres en la +policía, y como mi suegro, con quien vivo, se vino a Buenos Aires, +busqué aquí un empleo y en él me encuentro desde que llegamos. + +--¿Y las matemáticas? ¿Cómo no te hiciste ingeniero o algo así? Tú +tenías disposiciones... + +--Sí, pero no sabía historia. + +--Pero no veo, Binomio, la necesidad de saber si Carlos X de Francia era +o no hijo de Carlos IX para hacer un plano. + +--Desengáñate, el que no sabe historia no hace camino. Tú eras también +bastante fuerte en matemáticas; dime, ¿cuántas veces, desde que saliste +del colegio, has resuelto una ecuación o has pronunciado solamente la +palabra _coseno_? + +--Creo que muy pocas, Binomio. + +--Y en cambio (¡oh! ¡yo te he seguido!) en artículos de diario, en +discursos, en polémicas, en libros, creo, has hecho flamear la historia. +Si hasta una cátedra has tenido con sueldo, ¿no es así? + +--Sí, Binomio. + +--¡Con qué placer te oigo! ¡Ya nadie me dice Binomio! Y ¿sabes quién +tuvo la culpa de que yo no supiera historia? Cosson, tu amigo Cosson, +que tenía la ocurrencia de enseñarnos la historia en francés. + +--No seas injusto, Binomio; era para hacernos practicar. + +--Convenido, pero no practica sino el que algo sabe, y yo no sabía una +palabra de francés. Así, la primera vez que me preguntó en clase, se +trataba de un rey cuyo nombre sirvió más tarde de apodo a un correntino +que para decirlo estiraba los labios una vara. Era muy difícil. + +--Ya me acuerdo: _Tulius Hostilius_. + +--Eso es: quise pronunciarlo, la clase se rió, creo que con razón, +porque, a pesar de habértelo oído, no me atrevería a repetirlo; yo me +enojé, no contesté nunca y por consiguiente no estudié historia. +¡Animal! Así, mi hijo, que tiene seis años, empieza a deletrear un +Duruy. No hay como la historia, y sino mira a todos los compañeros que +han hecho carrera. + +--Y ¿qué puedo hacer por tí, Binomio? + +Se puso colorado y al fin de mil circunloquios me pidió que tratara de +hacer pasar en la Cámara un aumento que iba propuesto; ganaba cuarenta y +tres pesos y aspiraba a cincuenta[3]. ¡Pobre Binomio! + + [3] Estas líneas fueron escritas en 1882: se trata pues, de pesos + fuertes. + +¡Cuántos como él, perdidos en el vasto espacio de nuestro país! + +Una tarde había ido a comer a un cuartel donde estaba alojado un +batallón cuyo jefe era mi amigo. A los postres me habló de un curioso +recluta que la ola de la vida había arrojado, como un resto de +naufragio, a las filas de su cuerpo. Pasaba el tiempo leyendo y el +comandante tuvo más de una vez la idea de utilizarle en la mayoría; pero +¡era tan vicioso! En ese momento pasaba por el patio y el jefe le hizo +llamar; al entrar, su marcha era insegura. Había bebido. Apenas la luz +dió en su rostro, sentí mi sangre afluir al corazón y oculté la cara +para evitarle la vergüenza de reconocerme. Era uno de mis condiscípulos +más queridos, con el que me había ligado en el colegio. Una inteligencia +clara y rápida, una facilidad de palabra que nos asombraba, un nombre +glorioso en nuestra historia, buena figura, todo lo tenía para haber +surgido en el mundo. Había salido del colegio antes de terminar el curso +y durante diez años no supe nada de él.--¡Cómo habría sido de áspera y +sacudida esa existencia, para haber caído tan bajo a los treinta años! +Poco después dejó de ser soldado. Le encontré, traté de levantarle, le +conseguí un puesto cualquiera que pronto abandonó para perderse de nuevo +en la sombra; todo era inútil: el vicio había llegado a la médula. + +¿Recordaré otra inteligencia brillante, apta para la percepción de todas +las delicadezas del arte, fina como el espíritu de un griego, auxiliada +por una palabra de indecible encanto y un estilo elegante y armonioso? +¿Recordaré ese hombre que sólo encontró flores en los primeros pasos de +su vida, que marchaba en el sueño estrellado del poeta, al amparo de una +reputación indestructible ya? Era bueno y era leal; amaba la armonía en +todo y la mujer pura le atraía como un ideal; pero la delicadeza de su +alma exquisita se irritaba hasta la blasfemia, porque la naturaleza le +había negado la forma, el cuerpo, el vaso cincelado que debió contener +el precioso licor que chispeaba en sus venas. De ahí las primeras +amarguras, la melancolía precursora del escepticismo. Sin ambiciones +violentas que hubieran sepultado en el fondo de su ser los instintos +artísticos, refugiado en ellos sin reserva, pronto cayó en el abandono +más absoluto. De tiempo en tiempo hacía un esfuerzo para ingresar de +nuevo en la vida normal y unirse a nuestra marcha ascendente, +desenvolverse a nuestro lado. ¡Con qué júbilo le recibíamos! Era el hijo +pródigo cuyo regreso ponía en conmoción todo el hogar. Aquel cráneo +debía tener resortes de acero, porque su inteligencia, en sus rápidas +reapariciones después de largos meses de atrofia, resplandecía con igual +brillo. ¿De atrofia he dicho? No, y esa fué su pérdida. + +La bohemia le absorbió, le hizo suyo, le penetró hasta el corazón. +Pasaba sus noches, como el "hijo del siglo", entre la densa atmósfera de +una taberna, buscando la alegría que las fuentes puras le habían negado, +en la excitación ficticia del vino, rodeado de un grupo simpático, ante +el que abría su alma, derramaba los tesoros, de su espíritu y se +embriagaba en sueños artísticos, en la paradoja colosal, la teoría +demoledora, el aliento revolucionario, que es la válvula intelectual de +todos los que han perdido el paso en las sendas normales de la tierra. +El bohemio de Murger, con más delicadeza, con más altura moral.--El pelo +largo y descuidado, el traje raído, mal calzado, la cara fatigada por el +perpetuo insomnio, los ojos con una desesperación infinita en el fondo +de la pupila, tal le ví por última vez y tal quedó grabado en mi +memoria. ¿Vive aún? ¿Caerán estas líneas bajo su mirada? No lo sé; en +todo caso, la entidad moral pasó, si la forma persiste. ¡Nunca se impone +a mi espíritu con más violencia el problema de la vida que cuando pienso +en ese hombre!...[4]. + + [4] Poco tiempo después de escritas estas líneas, Matías Behety + encontró el reposo eterno. + +Hará doce o catorce años publiqué un cuento que últimamente releí con +placer, haciendo oídos sordos a las imperfecciones de estilo con que +está escrito. El principal personaje del "Canto de la Sirena" es una +simple reminiscencia de colegio; me sirvió de tipo para trazar la figura +de Broth, un condiscípulo que sólo pasó un año en los claustros, +extraordinariamente raro y al que no he vuelto a ver ni oído nombrar +jamás. De una imaginación dislocada, por decir así, nerviosa, +estremeciéndose en una gestación incesante de sueños y utopías, vivía +lejos de nuestro mundo normal, fácil, claro, infantil. En vez de ser un +portento de ciencia, como pinto a Broth, estudiaba poco los textos y, +por lo tanto, sabía poco. La experiencia me ha hecho poner en cuarentena +esos prodigios que jamás abren un libro y dejan atontados a los +circunstantes en el examen. + +Hay dentro de los muros del colegio, como en la penumbra del _boudoir_, +coqueterías intelectuales exquisitas, jóvenes que se ocultan para +estudiar, que durante las horas de instrucción colectiva leen +asiduamente una novela, pero que se levantan al alba y trabajan con +furor en la soledad. Cuando Horacio Vernet recibía numerosos visitantes +en su taller, cogía febrilmente los pinceles, en una hora remataba una +tela, la firmaba y pasaba a otra cosa. Alguien ha dicho, refiriéndose a +esa coquetería del pintor, que escribía las cartas en la soledad y les +ponía el sobrescrito en público. Algo así pasa con los prodigios +escolares. Lo que distinguía a Broth, es decir, al condiscípulo que me +dió la idea primera del soñador, era su manera curiosísima de ver las +cosas más triviales. Fantaseaba como un maniático inventor combina. +Hablaba con facilidad, pero él mismo reconocía que cuanto escribía era, +no solamente incorrecto, como todos nuestros ensayos, sino incoloro. Me +sostenía que yo estaba destinado a tener estilo y me lo decía con un +aire tan complacido y solemne como si me augurara la fortuna o una +corona, a la manera de los cuentos árabes. Para entonces me proponía una +colaboración; él me daría el esqueleto y yo le pondría la carne. Pues +bien, cuando recuerdo, vagamente y sin detalles, su confusa concepción +de la vida de un médico en plena edad media, creyente en la magia de +todos los colores, asistente asiduo y convencido al sabbat, inventor de +un palo de escoba más ligero para llegar primero, fabricante de +_homúnculus_ (no había por cierto leído a Goethe aún) discípulo de +Alberto el Grande; cuando recuerdo esas creaciones enfermizas de su +imaginación, me persuado que había nacido para seguir con brillo la +tradición de Hoffmann o Poé. Más de una vez he procurado rehacer en mi +memoria los cuentos estrambóticos que me hacía; me queda algo confuso, y +si no he ensayado escribirlos, es en la seguridad de que les daría mi +nota personal, lo que no era mi objeto. + +Otra existencia caída en la sombra impenetrable del olvido; en cuanto a +ese, tengo la certeza de que ha muerto. Viviendo, habría surgido o +habría hecho hablar de él. ¡Sabe el cielo, sin embargo, si las miserias +y las dificultades de la vida no lo han hundido en la anestesia moral +más obscura que la tumba! + +No todos se han desvanecido y algunos brillan con honor en el cuadro +actual de la patria. Si estas páginas caen bajo sus ojos, que el vínculo +del colegio, debilitado por los años, se reanime un momento y encuentren +en estos recuerdos una fuente de placer al ver pasar las horas felices +de la infancia. + +Nuestros hijos vienen atrás y sus cabecitas sonrientes asoman en el +dintel de la vida, con la mirada llena de inconsciente aplomo, +chispeando de inteligencia y de acción latente. A los diez años saben lo +que nosotros alcanzamos imperfectamente a los quince;--no olvidemos que +son los nietos de nuestros padres y que el cariño del abuelo es de los +más profundos que vibran sobre la tierra. Paguemos la deuda filial, +haciendo felices a los nietos, encaminándoles en la vida. + +Todos, por un esfuerzo común, levantemos ese Colegio Nacional que nos +dió el pan intelectual, desterremos de sus claustros las cuestiones +religiosas, y si no tenemos un Jacques que poner a su frente, elevemos +al puesto de honor un hombre de espíritu abierto a la poderosa evolución +del siglo, con fe en la ciencia y en el progreso humano. + + + + +I + + +Debía entrar en el Colegio Nacional tres meses después de la muerte de +mi padre; la tristeza del hogar, el espectáculo constante del duelo, el +llanto silencioso de mi madre, me hicieron desear abreviar el plazo, y +yo mismo pedí ingresar tan pronto como se celebraran los funerales. + +El Colegio Nacional acababa de fundarse sobre el antiguo Seminario, con +una nueva organización de estudios, en la que el doctor Eduardo Costa, +ministro entonces de Instrucción Pública, bajo la presidencia del +general Mitre, había tomado una parte inteligente y activa. Sin embargo, +el establecimiento que quedaba bajo la dirección del doctor Agüero, se +resentía aún de las trabas de la enseñanza escolástica y sólo fué más +tarde, cuando M. Jacques se puso a su frente, que alcanzó el +desenvolvimiento y el espíritu liberal que habían concebido el Congreso +y el Poder Ejecutivo. + +Me invade en este momento el recuerdo fresco y vivo de los primeros días +pasados entre los obscuros y helados claustros del antiguo convento. No +conocía a nadie y notaba en mis compañeros, aguerridos ya a la vida de +reclusión, el sordo antagonismo contra el _nuevo_, la observación +constante de que era objeto, y me parecía sentir fraguarse contra mi +triste individuo los mil complots que, entre nosotros, por el suave +genio de la raza, sólo se traducen en bromas más o menos pesadas, pero +que en los seculares colegios de Oxford y de Cambridge alcanzan a +brutalidades inauditas, a vejámenes, a servidumbres y martirios. Me +habría encontrado, no obstante, muy feliz con mi suerte, si hubiera +conocido entonces el "Tom Jones" de Fielding.--Silencioso y triste, me +ocultaba en los rincones para llorar a solas, recordando el hogar, el +cariño de mi madre, mi independencia, la buena comida y el dulce sueño +de la mañana.--Durante los cinco años que pasé en esa prisión, aun +después de haber hecho allí mi nido y haberme connaturalizado con la +monotonía de aquella vida, sólo dos puntos negros persistieron para mí: +el despertar y la comida. A las cinco en verano, a las seis en invierno, +infalible, fatal, como la marcha de un astro, la maldita campana +empezaba a sonar. Era necesario dejar la cama, tiritando de frío casi +siempre, soñolientos, irascibles, para ir a formarnos en fila en un +claustro largo y glacial. Allí rezábamos un "Padre Nuestro", para pasar +en seguida al claustro de los lavatorios.--¡Cuántas conspiraciones, +cuántas tramas, qué gasto de ingenio y fuerza hicimos para luchar contra +la fatalidad, encarnada a nuestros ojos en el portero, colgado de la +cuerda maldecida! Aquella cuerda tenía más nudos que la que en el +gimnasio empleábamos para trepar a pulso. La cortábamos a veces hasta la +raíz del pelo, como decíamos, junto al badajo, encaramándonos hasta la +campana, con ayuda de la parra y las rejas, a riesgo de matarnos de un +golpe. Muy a menudo la expectativa nos hacía despertar en la mañana, +antes de la hora reglamentaria. De pronto oíamos una campana de mano, +áspera, estridente, manejada con violencia por el brazo irritado del +portero, eterno _préposé_ a las composturas de la cuerda. Se vengaba +entrando a todos los dormitorios y sacudiendo su infernal instrumento en +los oídos de sus enemigos personales, entre los cuales tenía el honor +de contarme.--Atrasar el reloj era inútil por dos razones tristemente +conocidas: la primera, la proximidad del Cabildo, que escapaba a nuestra +influencia; la segunda, el tachómetro de plata del portero que, bien +remontado, velaba fielmente bajo su almohada. Algunas noches de +invierno, la desesperación nos volvía feroces y el ilustre cerbero +amanecía no sólo maniatado, sino un tanto rojiza la faz, a causa de la +dificultad para respirar a través de un aparato, rigurosamente aplicado +sobre su boca y cuya construcción, bajo el nombre de "pera de angustia", +nos había enseñado Alejandro Dumas en sus "Veinte años después", al +narrar la evasión del duque de Beaufort del castillo de Vincennes. Todo +era efímero, todo inútil, hasta que estuve a punto de inmortalizarme, +descubriendo un aparato sencillo, pero cuyo éxito, si bien pasajero, +respondió a mis esperanzas. En una escapada ví una carreta de bueyes que +entraba al mercado; debajo del eje colgaba un cuero, como una bolsa +ahuecada, amarrado de las cuatro puntas; dentro, dormía un niño. Fué +para mí un rayo de luz, la manzana de Newton, la lámpara de Galileo, la +marmita de Papin, la rana de Volta, la tabla de Rosette de Champollion, +la hoja enroscada de Calímaco. El problema estaba resuelto; esa misma +noche tomé el más fuerte de mis cobertores, una de esas pesadas cobijas +tucumanas que sofocan sin abrigar, la amarré debajo de mi cama, de las +cuatro puntas y cubriendo el artificio con los anchos pliegues de mi +colcha, esperé la mañana. Así que sonó la campana, me sumergí en la +profundidad y allí, acurrucado, inmóvil e incómodo, desafié impunemente +la visita del celador, que, viendo mi lecho vacío, siguió adelante. Me +preguntaréis quizá qué beneficio positivo reportaba, puesto que, de +todas maneras, tenía que despertarme. Respondo, con lástima, que el que +tal pregunta hiciera ignoraría estos dos supremos placeres de todos los +tiempos y todas las edades: el amodorramiento matinal y la +contravención. + +Mi invención cundió rápidamente y al quinto día, al primer toque, las +camas quedaron todas vacías. El celador entró: vió el cuadro, quedó +inmóvil, llevó un dedo a la sien y después de cinco minutos de grave +meditación, se dirigió a una cama, alzó la colcha y sonrió con +ferocidad. + +¡Era la mía! + + + + +II + + +El segundo obstáculo insuperable fué la comida, invariable, igual, +constante. En los primeros tiempos, apenas entrábamos al refectorio, un +alumno trepaba a una especie de púlpito y así que atacábamos la sopa, +comenzaba con voz gangosa a leernos una vida de santo o una biografía de +la Galería Histórica Argentina, siendo para nosotros obligatorio el +silencio y, por tanto, el fastidio. + +No puedo vencer el deseo de dar una idea sucinta del _menú_; lo tengo +fijo, grabado en el estómago y el olfato. Dentro de un líquido incoloro, +vago, misterioso, algo como aquellos caldos precipitados que las brujas +de la Edad Media hacían a media noche al pie de una horca con su racimo, +para beberlo antes de ir al sabbat, navegaban audazmente algunos largos +y pálidos fideos. Un mes llevé estadística: había atrapado tres en +treinta días, y eso que estaba en excelentes relaciones con el grande +que servía, médico y diputado hoy, el Dr. Luis Eyzaguirre, uno de los +tipos más criollos y uno de los corazones más bondadosos que he conocido +en mi vida.--Luego, siempre flotando sobre la onda incolora, pero +siquiera en su elemento, venía un sábalo, el clásico sábalo que muchas +veces, contra nuestro interés positivo, había muerto con dos días de +anticipación. + +En seguida, carnero. Notad que no he dicho cordero; carnero, carnero +respetable, anciano, cortado en romboides y polígonos desconocidos en +el texto geométrico, huesosos, cubiertos de levísima capa triturable y +reposando, por su peso específico, en el fondo del consabido líquido, +que para el caso se revestía de un color parduzco. Cuando Eyzaguirre +hundía la cuchara en aquel mar, clavábamos los ojos en la superficie, +mientras hacíamos el tácito y rápido cálculo sobre a quién tocaría el +trozo saliente. De ahí amargas decepciones y júbilos manifiestos.--Hacía +el papel de pieza de resistencia un largo y escueto asado de costillas, +cubierto de una capa venosa impermeable al diente. Habíamos corrido todo +el día en el gimnasio, éramos sanos, los firmes dientes estaban +habituados a romper la cáscara del coco y triturar el confite de +Córdoba, el sábalo había tenido un éxito de respeto, debido a su edad; +sin embargo, jamás vencimos la córnea defensa paquidérmica del asado de +tira! + +Cerraba la marcha, con una conmovedora regularidad, ya un plato de arroz +con leche, ya una fuente de orejones.--La leche, en su estado normal, es +un elemento líquido; ¿por qué se llamaba aquello: "arroz con leche?" Era +sólido, compacto y las moléculas, estrechándose con violencia, le daban +una dureza de coraza. Si hubiéramos dado vuelta la fuente, la +composición, fiel al receptáculo, no se habría movido, dejando caer sólo +la versátil capa de canela.--En general, el color del orejón tira a un +dorado intenso, que se comunica al líquido que lo acompaña. Además, es +un manjar silencioso. Aquél no sólo afectaba un tinte negro y opaco, +sino que, arenoso por naturaleza, sonaba al ser triturado. + +Luego al gimnasio, a correr, a hacer la digestión! + + + + +III + + +He dicho ya que mis primeros días de colegio fueron de desolación para +mi alma. La tristeza no me abandonaba y las repetidas visitas de mi +madre, a la que rogaba con el acento de la desesperación que me sacara +de allí y que sólo me contestaba con su llanto silencioso, sin dejarse +doblegar en su resolución, aumentaban aún mis amarguras. + +La reacción vino de un recurso inesperado. Una noche que nos llamaban a +la clase de estudio, se me ocurrió abrir uno de los cajones de mi cómoda +para tomar algunas galletitas con que combatir las consecuencias del +_menú_ mencionado. Maquinalmente tomé un libro que allí había y me fuí +con él. Una vez en clase, y cuando el silencio se restableció, me puse a +leerlo. Era una traducción española de "Los tres Mosqueteros" de Dumas. +Decir la impresión causada en mi espíritu por aquel mundo de aventuras, +amores, estocadas, amistades sagradas, brillo y juventud, mundo +desconocido para mí; decir la emoción palpitante con que seguí al +hidalgo gascón desde su llegada a París hasta la noche sombría del +juicio, el odio al cardenal, mi júbilo por los fracasos de éste, mi +ilusión maravillosa, es hoy superior a mis fuerzas. Toda esa noche, con +un cabo de vela, encendido a hurtadillas, me la pasé leyendo. Al día +siguiente no fuí a los recreos, no salí de mi cuarto y, cuando al caer +la tarde concluí el libro, sólo me alentaba la esperanza de la +continuación. Escribí a mi madre, vinieron los "Veinte años después", +"El Vizconde de Bragelonne" que me costó lágrimas a raudales, un "Luis +XIV y su siglo", también de Dumas, crónica hecha sobre las memorias del +tiempo, cuyo único defecto era a mis ojos no ver figurar en ella a +D'Artagnan, principal personaje de la época, en mi concepto,--y multitud +de novelas españolas, cuidadosamente recortadas en folletines, unidos +por alfileres y de algunos de cuyo título me acuerdo todavía, aunque +después no los haya vuelto a ver. "El Espía del Gran Mundo", novela +francesa, en la cual hay una especie de Caliban, pero bueno y fiel, que +chupa en una herida el veneno de una víbora; "La gran Artista y la gran +Señora", que después he sabido fué por un año la _coqueluche_ de las +damas de Buenos Aires; "La verdad de un epitafio", donde el héroe roba +de un sepulcro a su amada, aletargada como Julieta y le abre la mejilla +de un feroz tajo para desfigurarla a los ojos de sus enemigos; "El +Clavo", un individuo a quien le perforan el cráneo, durante el sueño, +con un clavo invisible a la autopsia, pero que algunos años después +aparece gravemente incrustado en su calavera, sobre la que un romántico +medita en un cementerio, como Hamlet con el cráneo del _poor Yorick_; +los "Monges de las Alpujarras" y "Men Rodrigo de Sanabria", dos de los +mejores, tal vez los únicos romances realmente históricos de Fernández y +González, con una brutalidad de acción, propia de la época; el "Hijo del +Diablo", cuya primera parte me enloqueció, haciéndome soñar un mes +entero con mantos encarnados, caballos galopando bajo la noche y el +trueno, viejos alquimistas calvos, y sombríos, etcétera; "Dos +cadáveres", un salvaje romance de Soulié, que pasa en Inglaterra, bajo +el efímero protectorado de Ricardo Cromwell y cuyos dos personajes +principales son los cuerpos de Carlos I y de Oliverio Cromwell, con sus +féretros respectivos, sobre los que pasan cosas inauditas, etc., etc. +Uno de los recuerdos más vigorosos que he conservado, es la impresión +causada por los "Misterios del Castillo de Udolfo", de Ana Radcliff, que +cayó en mis manos en una detestable edición española, en tres tomos con +_x_ en vez de _j_ y _j_ en vez de _i_. No pegué los ojos en una semana, +y era tal la sobreexcitación de mi espíritu, que me figuraba que esos +insomnios mortificantes eran un castigo por el robo sacrílego que había +cometido, deslizándome al templo de San Ignacio, durante un funeral por +el alma de un ciudadano, para mí desconocido,--y metídome bajo el +chaleco, en varios trozos, la vela de cera clásica, que debía iluminar +mis trasnochadas de lectura. + +Por medio de canjes y _razzias_ en mis salidas de los domingos, más o +menos autorizadas por los parientes que tenían bibliotecas, todo Dumas +pasó, Fernández y González (un saludo al "Cocinero de Su Majestad", que +cruza mi memoria!), Pérez Escrich, que había ya ofendido el sentido +común y el arte con unos veinte tomos, y una infinidad de novelas que no +recuerdo ya. Un día supe que un compañero tenía la "Hermosa Gabriela" de +Maquet. Me precipité a pedírsela, reclamando derechos de reciprocidad; +pero Juan Cruz Ocampo se había anticipado y estaba a punto de +conseguirla. Confieso que mi primer movimiento fué disputársela, aun en +el terreno de los hechos; pero después de la simple reflexión de que mis +fuerzas físicas, no igualando mi arrogancia, me habrían hecho quedar sin +el libro y con varias contusiones, acepté el temperamento del sorteo, +que como un anticipo sobre mi suerte constante en el _alea_ de la vida, +favoreció a Ocampo. Durante una semana le espié, le aseché sin reposo y +cuando le veía hablar, jugar o comer, en vez de leer a prisa, me +indignaba, pareciéndome que aquel hombre no tenía la menor noción del +honor rudimental. A más, el cruel solía hablarme de las hazañas de +Pontis y me decía esta frase que me estremecía de impaciencia: "Chicot +figura!"... + +Las novelas, durante toda mi permanencia en el Colegio, fueron mi +salvación contra el fastidio, pero al mismo tiempo me hicieron un flaco +servicio como estudiante. Todo libro que no fuera romance me era +insoportable y tenía que hacer doble esfuerzo para fijar en él mi +atención. ¿A cuál de nosotros no ha pasado algo análogo más tarde en el +estudio de la historia? ¿Quién no recuerda la perseverancia necesaria +para leer un tratado cualquiera, después de las páginas luminosas de +Macaulay, Prescott o Motley?... + + + + +IV + + +El Colegio, que más tarde debía ser uno de los primeros establecimientos +de América, era por entonces un caos como organización interna. Cuando +me incrusté bien y ví claro, comprendí que tras las sombras ostensibles +de la vida claustral había _des acommodements_, no sólo con el cielo, +sino con las autoridades temporales de la tierra. Durante un año y +siendo ya mocitos, nos hemos escapado casi todas las noches, para hacer +una vida de vagabundos por la ciudad, en los cafés, en aquellos puntos +donde Shakespeare pone la acción de su Pericles, y, sobre todo, en los +bailes de los suburbios, de los que algunos condiscípulos, ignoro por +arte de quién, tenían siempre conocimiento. + +Toda la variedad infinita de los medios de escapatoria, podía reducirse +a tres sistemas principales: la portería, la despensa y el portón.--La +portería, que da sobre el atrio de San Ignacio, requería, o elementos de +corrupción para el portero o vías de hecho deplorables. La despensa y +cocinas tenían una pequeña puerta a la calle Moreno que a veces quedaba +abierta hasta tarde. El portón, una de esas portadas deformes de la +colonia, daba a la calle de Bolívar, donde hoy se encuentra la entrada +principal del Colegio. Las hojas, en vez de llegar hasta el suelo, +terminaban en unas puntas de hierro que dejaban un espacio libre entre +ellas y el pavimento.--Por allí había que pasar, pegado el cuerpo a la +tierra, en mangas de camisa para no estropear el único jacquet de lujo y +sintiendo muchas veces que las fieles puntas guardianes se insinuaban +ligeramente en la espalda como una protesta contra la evasión. A pesar +de todas sus dificultades, era el medio más generalmente elegido.--Pero +aquí debo recordar una de esas curiosidades de colegio, que todos mis +compañeros de entonces deben tener presente. + +Se educaba allí desde tiempo inmemorial un tipo acabado de _bohemio_, +lleno de buenas condiciones de corazón, haragán como una marmota, +dormilón como el símil, con una cabeza enorme, cubierta de una melena +confusa y tupida como la baja vegetación tropical, reñido con los libros +que no abría jamás y respondiendo al nombre de "Galerón", sin duda por +las dimensiones colosales del sombrero que tenía la función obligatoria +y difícil de cubrir aquella cabeza ciclópea. Más tarde le he encontrado +varias veces en el mundo ya en buena situación, ya bajo el peso de +serias desgracias; le he conservado siempre un cariño inalterable. Le +encontré en Arica, entre el ejército bloqueado de Montero, como +corresponsal de un diario de Lima; estaba a bordo de la "Unión" el día +sombrío de Angamos en que murió Grau.--Luego volví a verle en Lima; +Piérola, cuya fortuna política había seguido y que estaba entonces en el +poder, le ofreció empleos bastante lucrativos; sólo quiso aceptar un +pequeño mando militar y un puesto en la vanguardia.--Esa conducta +honrosa compensa muchas faltas. Había hecho también la campaña del +Paraguay. + +He hablado de Benito Neto.--Era un misterio profundo cómo Benito había +conseguido, allá en épocas remotas y sin duda a favor de algún +sacudimiento, de alguna convulsión caótica, nada menos que una llave del +portón de la calle Bolívar! Nadie sabía dónde la guardaba y todas las +empresas organizadas para robársela dieron siempre un fiasco completo. +Benito la cuidaba, la aceitaba con frecuencia y tenía un aparato +especial para extraer del caño todas las pelusas y migajas parásitas que +iban allí a alojarse. Era para él el caballo del árabe o del gaucho, el +fusil del cazador, la mandolina del provenzal errante, el instrumento y +el sustentáculo de su vida.--Como con el rastreador Calíbar todos los +prisioneros que tentaban evadirse, éranos forzoso contar con Benito +cuando nos animaban iguales designios. Benito oía en silencio y luego +preguntaba tranquilamente: "¿Dónde vamos?" Porque él no prestaba la +llave jamás, no la alquilaba, no la vendía. El era siempre de la +partida, fuere cual fuese el objetivo. En vano se le observaba: "Benito, +¡estamos los tres invitados a un baile!--Me presentarán.--¡Vamos a una +comida a casa de Fulano!--Comeré.--¡Una tía mía está muy enferma!--La +velaré.--Tengo una cita y....--Ha de haber alguna chinita sirviente."--A +todo tenía respuesta, y le hemos visto asistir gravemente, con su eterno +jacquet canela, a entierros de lejanos parientes de algún estudiante +cuya conducta no había merecido un permiso de salida y que acudía al +arte de Benito. Era el Lord Flamborough de Sandeau, pegado al joven +homeópata como la ostra a la peña. + + + + +V + + +A más de las escapadas nocturnas, había las cenas furtivas y algunas +calaveradas soberbias de los _grandes_ que nos llenaban de admiración. + +El doctor Agüero estaba ya muy viejo; bueno y cariñoso, vivía en un +optimismo singular respecto a los estudiantes, ángeles calumniados +siempre, según su opinión. + +Recuerdo un carnaval en que hicimos atrocidades en el atrio; los chicos, +con las manos llenas de carmín, azul molido y harina, asaltábamos de +improviso a los paseantes, les llenábamos los ojos y el rostro con la +mezcla, y cuando aquellos hombres enfurecidos se nos venían encima, nos +poníamos a cubierto, por medio de una ágil retirada, detrás del sólido +baluarte de los puños de Eyzaguirre, Pastor, Julio Landívar, Dudgeon, el +tranquilo Marcelo Paz que sólo levantaba el brazo cuando veía pegar a un +débil, etc. El pugilato comenzaba, guardándose estrictamente las reglas +de caballería; pero el asaltante, olvidado del noble ejercicio, no +llevaba la mejor parte.--Uno de ellos, un francés que tenía una +peluquería frente al Colegio y que nos profesaba suma antipatía por +nuestro escaso consumo de sus artículos, fué preparado por mí y +ribeteado por Eyzaguirre; justamente enfurecido, se precipitó a llevar +la queja al doctor Agüero. Un chico le previno y presentándose llorando +ante el anciano, le dijo que aquel hombre le había pegado y que +Eyzaguirre le había defendido. ¡Decir el furor del buen Rector! Quería +mandar preso al peluquero, que ante aquella amenaza quedó estupefacto; +pero la denuncia surtió su efecto, porque, para que no nos pegaran más +(y lo decía sinceramente) nos hizo abandonar el atrio. + + + + +VI + + +Había la vieja costumbre, desde que el doctor Agüero se puso achacoso, +de que un alumno le velara cada noche. No se acostaba; sobre un inmenso +sillón Voltaire (no sospechaba el anciano la denominación!) dormitaba +por momentos, bajo la fatiga. Teníamos que hacerle la lectura durante un +par de horas para que se adormeciera con la monotonía de la voz y tal +vez con el fastidio del asunto. ¡Cuán presente tengo aquel cuarto, +débilmente iluminado por una lámpara suavizada por una pantalla opaca, +aquel silencio sólo interrumpido por el canto del sereno y, al alba, por +el paso furtivo de algún fugitivo que volvía al redil! Leíamos siempre +la vida de un santo en un libro de tapas verdes, en cuya página ciento +uno había eternamente un billete de veinte pesos moneda corriente, que +todos los estudiantes del colegio sabíamos haber sido colocado allí +expresamente por el buen Rector, que cada mañana se aseguraba +ingenuamente de su presencia en la página indicada y quedaba encantado +de la moralidad de sus hijitos, como nos llamaba. + +Más de una noche me he recordado en el sofá al alcance de su mano, donde +me tendía vestido; me daba una palmadita en la cabeza y me decía con voz +impregnada de cariño: "duerme, niño, todavía no es hora". La hora eran +las cinco de la mañana, en que pasábamos a una pieza contigua, hacíamos +fuego en un brasero, siempre con leña de pino y le cebábamos mate hasta +las siete. Luego nos decía: "ve a tal armario, abre tal cajón y toma un +plato que hay allí. Es para tí". Era la recompensa, el premio de la +velada y lo sabíamos de memoria: un damasco y una galletita americana, +que nos hacía comer pausada y separadamente, el damasco el último. + +Jamás se nos pasó por la mente la idea de protestar contra aquella +servidumbre; tenía esa costumbre tal carácter afectuoso, patriarcal, que +la considerábamos como un deber de hijos para con el padre viejo y +enfermo.--Sólo uno que otro desaforado aprovechaba el sueño del anciano, +durante su velada de turno, ya para escaparse, ya para darse una +indigestión de uvas, trepado como un mono en las ricas parras del patio. + +El doctor Agüero fué un hombre de alma buena, pura y cariñosa; +sobrevivió muy pocos meses a su separación del Colegio y hoy reposa en +paz bajo las bóvedas de la Catedral de Buenos Aires. + + + + +VII + + +El estado de los estudios en el Colegio era deplorable, hasta que tomó +su dirección el hombre más sabio que hasta el día haya pisado tierra +argentina. Sin documentos a la vista para rehacer su biografía de una +manera exacta, me veo forzado a acudir simplemente a mis recuerdos, que +por otra parte, bastan a mi objeto. + +Amedée Jacques[5] pertenecía a la generación que al llegar a la +juventud, encontró a la Francia en plena reacción filosófica, científica +y literaria. + + [5] Nació en 1813, murió en 1865. + +La filosofía se había renovado bajo el espíritu liberal del siglo, que, +dando acogida imparcial a todos los sistemas, al lado del cartesianismo +estudiaba a Bacon, a Spinoza, a Hobbes, Gassendi y Condillac, como a +Leibnitz y a Hegel, a Kant y a Fichte, como a Reid y Dugald-Stewart.--De +ahí había nacido el eclecticismo ilustrado por Cousin, sistema cuya +vaguedad misma, cuya falta de doctrina fundamental, respondía +maravillosamente a las vacilaciones intelectuales de la época. Jouffroy +había abierto un surco profundo con sus estudios sobre el destino +humano, algunas de cuyas páginas están impregnadas de un sentimiento de +desesperanza, de una desolación más profunda, alta y sincera que las +paradojas de Schopenhauer o los sistemas fríamente construídos de +Hartmann. Maine de Biran dejaba aquellas observaciones sobre nuestra +naturaleza moral, que admirarán siempre como los grandes caracteres de +Shakespeare. Villemain hacía cuadros inimitables de estilo y erudición, +Guizot enseñaba la historia, que Thiers escribía, la pléyade hacía +versos, dramas y novelas, Delacroix, Scheffer y Jerôme, pintura; +Clésinger y Pradier, estatuaria; Lamartine, Berryer, Thiers, etcétera, +discursos; Rossini, Meyerbeer, Halèvy, música, y Arago, Ampère, +Gay-Lussac, C. Bernard, Chevreul, daban a la ciencia vida, movimiento y +alas. Amedée Jacques había crecido bajo esa atmósfera intelectual y la +curiosidad de su espíritu le llevaba al enciclopedismo. A los treinta y +cinco años era profesor de filosofía en la Escuela normal y había +escrito, bajo el molde ecléctico, la psicología más admirable que se +haya publicado en Europa. El estilo es claro, vigoroso, de una marcha +viva y elegante; el pensamiento sereno, la lógica inflexible y el método +perfecto. Hay en ese manual, que corre en todas las manos de los +estudiantes, páginas de una belleza literaria de primer orden, y aun +hoy, quince años después de haberlo leído, recuerdo con emoción los +capítulos sobre el método y la asociación de ideas.--Al mismo tiempo, el +joven profesor se ocupaba en las ediciones de las obras filosóficas de +Fénelon, Clarke, etc., únicas que hoy tienen curso en el mundo +científico. + +Pero Jacques no era uno de esos espíritus fríos, estériles para la +acción, que viven metidos en la especulación pura, sin prestar oído a +los ruidos del mundo y sin apartar su pensamiento del problema, como +Kant, en su cueva de Koenigsberg, levantando un momento la cabeza para +ver la caída de la Bastilla y volviéndola a hundir en la profundidad de +sus meditaciones, como el fakir hindú que, perdido en la contemplación +de Brahma y susurrando su eterno e inefable monosílabo, ignora si son +los Tártaros o los Mongoles, Tamerlán o Clive, los que pasan como un +huracán sobre las llanuras regadas por el río sagrado. Jacques era un +hombre y tenía una patria que amaba; quería que, como el espíritu +individual se emancipa por la ciencia y el estudio, el espíritu +colectivo de la Francia se emancipara por la libertad. Hasta el último +momento, al frente de su revista "La libertad de pensar", como al pie de +la última bandera que flamea en el combate, luchó con un coraje sin +igual. + +El 2 de Diciembre, como a Tocqueville, como a Quinet, como a Hugo, lo +arrojó al extranjero, pobre, con el alma herida de muerte y con la +visión horrible de su porvenir abismado para siempre en aquella bacanal. + + + + +VIII + + +Tomó el camino del destierro y llegó a Montevideo, desconocido y sin +ningún recurso mecánico de profesión; lo sabía todo, pero le faltaba un +diploma de abogado o de médico para poder subsistir.--Abrió una clase +libre de Física experimental, dándole el atractivo del fenómeno +producido en el acto; aquello llamó un momento la atención.--Pero se +necesitaba un gabinete de física completo y los instrumentos son +caros.--Jacques los reemplazaba con una exposición luminosa y por +trazados gráficos; fué inútil. La gente que allí iba quería ver la bala +caer al mismo tiempo que la pluma en el aparato de Hood, sentir en sus +manos la corriente de una pila, hacer sonar los instrumentos acústicos y +deleitarse en los cambiantes del espectro, sin importarle un ápice la +causa de los fenómenos. Dejaban la razón en casa y sólo llevaban ojos y +oídos a la conferencia. + +Un momento, Jacques fué retratista, uniéndose a Masoni, un pariente +político mío, de cuyos labios tengo estos detalles. Florecía entonces la +daguerreotipía, que, con razón, pasaba por una maravilla. Fué en esa +época que llegó, en un diario europeo, una noticia muy sucinta sobre la +fotografía, que Niepce acababa de inventar, siguiendo las indicaciones +de Talbot. Jacques se puso a la obra inmediatamente y al cabo de un mes +de tanteos, pruebas y ensayos, Masoni, que dirigía el aparato como más +práctico, lleno de júbilo mostró a Jacques, que servía de objetivo, sus +propios cuellos blancos, única imagen que la luz caprichosa había dejado +en el papel. Pero ni la fotografía, que más tarde perfeccionaron, ni la +daguerreotipía, que le cedía el paso, como el telégrafo de señales a la +electricidad, daban medios de vivir. + +Jacques se dirigió a la República Argentina, se hundió en el interior, +casóse en Santiago del Estero, emprendió veinte oficios diferentes, +llegando hasta fabricar pan, y por fin tuvo el Colegio Nacional de +Tucumán el honor de contarlo entre sus profesores. Fueron sus discípulos +los doctores Gallo, Uriburu, Nougués y tantos otros hombres distinguidos +hoy, que han conservado por él una veneración profunda, como todos los +que hemos gozado de la luz de su espíritu. + + + + +IX + + +Llamado a Buenos Aires por el Gobierno del General Mitre, tomó la +dirección de los estudios en el Colegio Nacional, al mismo tiempo que +dictaba una cátedra de física en la Universidad.--Su influencia se hizo +sentir inmediatamente entre nosotros. Formuló un programa completo de +bachillerato en ciencias y letras, defectuoso tal vez en un solo punto, +su demasiada extensión. Pero M. Jacques, habituado a los estudios +fuertes, sostenía que la inteligencia de los jóvenes argentinos es más +viva que entre los franceses de la misma edad y que por consiguiente +podíamos aprender con menor esfuerzo.--Era exigente, porque él mismo no +se economizaba; rara vez faltó a sus clases y muchas, como diré más +adelante, tomó sobre sus hombros robustos la tarea de los demás. + +Mis recuerdos vivos y claros en todo lo que al maestro querido se +refiere, me lo representan con su estatura elevada, su gran corpulencia, +su andar lento y un tanto descuidado, su eterno traje negro y aquellos +amplios y enormes cuellos abiertos, rodeando un vigoroso pescuezo de +gladiador.--La cabeza era soberbia; grande, blanca, luminosa, de rasgos +acentuados. La calvicie le tomaba casi todo el cráneo, que se unía, en +una curva severa y perfecta, con la frente ancha y espaciosa, surcada de +arrugas profundas y descansando, como sobre dos arcadas poderosas, en +las cejas tupidas que sombreaban los ojos hundidos y claros, de mirar +un tanto duro y de una intensidad insostenible; la nariz casi recta, +pero ligeramente abultada en la extremidad, era de aquel corte enérgico +que denota inconmovible fuerza de voluntad.--En la boca, de labios +correctos, había algo de sensualismo;--no usaba más que una ligera +patilla que se unía bajo la barba, acentuada y fuerte, como las que se +ven en algunas viejas medallas romanas. + +M. Jacques era áspero, duro de carácter, de una irascibilidad nerviosa, +que se traducía en acción con la rapidez del rayo, que no daba tiempo a +la razón para ejercer su influencia moderadora. "No puedo con mi +temperamento", decía él mismo, y más de una amargura de su vida provino +de sus arrebatos irreflexivos. No conseguía detener su mano y entre +todos los profesores fué el único al que admitíamos usara hacia nosotros +gestos demasiado expresivos. Un profesor se había permitido un día dar +un bofetón a uno de nosotros, a Julio Landívar, si mal no recuerdo, y +éste lo tendió a lo largo de un puñetazo de la familia de aquel con que +Maubreil obsequió a M. de Talleyrand; otra vez desmayamos de un +tinterazo en la frente a otro magister que creyó agradable aplicarnos el +antiguo precepto escolar; pero jamás nadie tuvo la idea sacrílega de +rebelarse contra Jacques. Bajo el golpe inmediato, solíamos protestar, +arriesgando algunas ideas sobre nuestro carácter de hombres libres, etc. +Pero una vez pasado el chubasco, nos decíamos unos a otros, los +maltratados, para levantarnos un poco el ánimo: "¡Si no fuera +Jacques!"... ¡Pero era Jacques! + + + + +X + + +Recuerdo una revolución que pretendimos hacer contra D. José M. Torres, +Vice-Rector entonces y de quien más adelante hablaré, porque le debo +mucho. La encabezábamos un joven Adolfo Calle, de Mendoza, y yo.--Al +salir de la mesa lanzamos gritos sediciosos contra la mala comida y la +tiranía de Torres (las escapadas habían concluído!) y otros motivos de +queja análogos. Torres me hizo ordenar que me le presentara, y como el +tribuno francés, a quien plagiaba inconscientemente, contesté que sólo +cedería a la fuerza de las bayonetas. Un celador y dos robustos gallegos +de la cocina se presentaron a prenderme, pero hubieron de retirarse con +pérdida, porque mis compañeros, excitados, me cubrieron con sus cuerpos, +haciendo descender sobre aquellos infelices una espesa nube de +trompadas. El celador que, como Jérges, había presenciado el combate de +lo alto de un banco, corrió a comunicar a Torres, plagiando él a su vez +a Lafayette en su respuesta al conde de Artois, que aquello no era ni un +motín vulgar, ni una sedición, sino pura y simplemente una revolución. +El señor Torres, no por falta de energía por cierto, sino por espíritu +de jerarquía, fué inmediatamente a buscar a M. Jacques, Rector entonces +del Colegio y que vivía en una casa amarilla en la esquina de Venezuela +y Balcarce. Pero nosotros creíamos que había ido a traer la policía y +empezamos los preparativos de defensa.--Recuerdo haber pronunciado un +discurso sobre la ignominia de ser gobernados, nosotros republicanos, +por un español monárquico, con citas de la Independencia, San Martín, +Belgrano, y creo que hasta la invasión inglesa.--Otros oradores me +sucedieron en la tribuna, que era la plataforma de un trapecio, y la +resistencia se resolvió. En esto oímos una detonación en el claustro, +seguida de varias otras, matizadas de imprecaciones. Algunos conjurados +habían esparcido en los corredores esas pequeñas bombas Orsini que +estallan al ser pisadas. Era M. Jacques que entraba, irritado como +Neptuno contra las olas. Desgraciadamente, no creyó que convenía primero +calmar el mar, sino que puso el _quos ego_.... en acción. Al aparecer en +la puerta del gimnasio, un estremecimiento corrió en las filas de los +que acabábamos de jurar ser libres o morir.--No de otra manera dejaron +los persas penetrar el espanto en sus corazones, cuando vieron a Pallas +Athenea flotar sobre el ejército griego, armada de la espada dórica, en +el llano de Marathon.--Vino rápido hacia mí y....! Luego me tomó del +brazo y me condujo consigo. No intenté resistir y echando a mis +compañeros una mirada que significaba claramente: "¡Ya lo veis! ¡Los +dioses nos son contrarios!" seguí con la cabeza baja a mi vencedor. +Llegados a la sala del Vice-Rector, recibí nuevas pruebas de la pujanza +de su brazo y un cuarto de hora después me encontraba ignominiosamente +expulsado, con todos mis penates, es decir, con un pequeño baúl, del +lado exterior de la puerta del Colegio.--Eran las ocho y media de la +noche: medité. Mi familia y todos mis parientes en el campo, sin un peso +en el bolsillo,--¿qué hacer? Me parecía aquella una aventura enorme y +encontraba que David Copperfield era un pigmeo a mi lado; me creía +perdido para siempre en el concepto social. Vagué una hora, sin el +baúl, se entiende, que había dejado en depósito en la sacristía de San +Ignacio y por fin fuí a caer sobre un banco de la plaza Victoria. Un +hombre pasó, me conoció, me interrogó y tomándome cariñosamente de la +mano, me llevó a su casa, donde dormí en el cuarto de sus hijos, que +eran mis amigos.--Era D. Marcos Paz, Presidente entonces de la República +y uno de los hombres más puros y bondadosos que han nacido en suelo +argentino. + +Varios enemigos de Jacques quisieron explotar mi expulsión violenta y +vieron a mi madre para intentar una acción criminal contra él. Mi madre, +sin más objetivo que mi porvenir, resistió con energía, vió a Jacques, +que ya había devuelto desgarrada una solicitud del Colegio entero por +nuestra readmisión (Calle había seguido mi suerte) y después de muchas +instancias, consiguió la promesa de admitirme externo, si en mis +exámenes salía _regular_. La suerte y mi esfuerzo me favorecieron y +habiendo obtenido ese año, que era el primero, el premio de honor, volví +a ingresar en los claustros del internado. + + + + +XI + + +Nada mortificaba más a Jacques que ver un alumno dormido durante sus +explicaciones; el desdichado tenía siempre un despertar violento. Los +cuchicheos, la novela debajo del banco, leída a hurtadillas, le ponían +fuera de sí. Entraba en la clase con su paso reposado y durante media +hora, con un enorme pedazo de tiza en la mano, que solía limpiar +negligentemente en la solapa de la levita, explicaba la materia con su +voz grave y sonora. A medida que se animaba, sacaba un cigarrillo de +papel, lo armaba y lo colocaba sobre la mesa. Pero mientras buscaba +fósforos se olvidaba del cigarro, sacaba otro y así sucesivamente, hasta +que, agotada su provisión, se dirigía a uno de nosotros y nos pedía uno, +que nos apresurábamos a darle, encendido el rostro, pero sin hacerle la +menor indicación hacia los que estaban enfilados sobre la mesa. + +Luego nos dictaba nuestros cuadernos, pero con una rapidez tal de +palabra, que, siendo casi imposible seguirle, habíamos adoptado con mi +vecino del primer banco y amigo, Julián Aguirre, hijo de Jujuy y +actualmente magistrado distinguido, un sistema de signos abreviativos. +Así las voces largas, como _circunferencia_, _perpendicular_, etc., eran +reemplazadas por el signo del infinito, [símbolo de infinito], las +letras griegas alpha, pi, etc.--Un día, habiéndose interrumpido para +reñir a alguno, me tocó la mala suerte de que eligiera mi cuaderno para +reanudar el hilo de la exposición.--Aquel galimatías de signos le puso +furioso y me tiró con mi propio manuscrito. + + + + +XII + + +Otra vez, Corrales... No puedo resistir al deseo de presentar a mi +condiscípulo Corrales. Es uno de esos tipos eternos del internado que +todo aquel que haya pasado algunos años dentro de los muros de un +colegio, reconocerá a primera vista.--Es el cabrión, el travieso, el mal +estudiante, el reo presunto de todas las contravenciones, faltas y +delitos.--De un espíritu lleno de iniciativa, inventando a cada instante +una treta nueva para burlarse del maestro o procurarse alguna +satisfacción, gritando como veinte en el recreo, dejando grabado su +nombre en todas las mesas, gracioso, chispeante en la conversación, +llena de la sal gruesa de colegio, es al mismo tiempo incapaz de +aprender, de asimilarse una noción científica cualquiera.--Corrales +inventaba trampas, aparatos para robar uvas, lazos corredizos admirables +para tomar delicadamente del cuello, desde una altura de diez metros, +las botellas simétricamente colocadas sobre una mesa en el patio del +cura de San Ignacio, sobre el que daban las ventanas de algunos +dormitorios, botellas que su dueño destinaba a festejar la fiesta del +patrono;--Corrales sabía abrirse la puerta del encierro sin fractura +visible, pero Corrales jamás pudo comprender ni creer que el valor de +los ángulos se midiera por el espacio comprendido entre los lados y no +por la longitud de éstos. + +Las matemáticas, como toda noción racional por lo demás, eran para él +abismos sin fondo en los que su cráneo de chorlo se mareaba. Era +feísimo, picado de viruelas, con un pelo lacio, duro y abundante, +obedeciendo sin trabas el impulso de veinte remolinos. Sus libros, jamás +abiertos, eran los más sucios y deshechos del colegio. Algunas veces, +cuando la cosa apuraba, venía a que le explicáramos un teorema, con +claridad, sin prisa y dándole el derecho de preguntar, sin límites. Era +inútil; no tenía la noción del ángulo recto.--En clase pasaba el tiempo +en tallar su banco, que se iba convirtiendo en un escaño digno del +Berruguete,--en fumar a escondidas, a favor de su facultad envidiada de +retener el humo en el pecho durante cinco minutos, en hacer flechas, +cuerdas de goma de botín que, fijadas en el índice y el pulgar, lanzaban +al techo una bola de papel mascado que se adhería a él, sosteniendo por +un hilo un retrato de perfil del profesor; en fabricar gallos perfectos, +navíos primitivos y en mil otros pasatiempos igualmente conexos con el +curso.--No había casi día, en la clase de Jacques, que Corrales escapara +a las vigorosas arremetidas del sabio.--Pero Corrales, familiarizado ya +con ese procedimiento, había resuelto emplear en su defensa una de sus +artes más estudiadas: Corrales _canchaba_ maravillosamente. Un pie +adelante, con el cuerpo encorvado, durante los recreos, ni los _grandes_ +conseguían tocarle el rostro; tenía la agilidad, la vista del compadrito +y sus mismos dichos especiales.--Así, cierto día que Jacques nos +explicaba que los tres ángulos de un triángulo equivalen a dos rectos, +Corrales, oyendo como el ruido del viento la explicación, desde los +últimos bancos de la clase, estaba profundamente preocupado en +construir, en unión con su vecino el cojo Videla, que le ayudaba +eficazmente, un garfio para robar uvas de noche. De pronto Jacques se +detiene y con voz tonante exclama: "Corrales, tú eres un imbécil y tu +compadre Videla otro: ¿cuánto valen los dos juntos?"--"¡Dos +rectos!"--contestó Corrales, que tenía en el oído esas dos palabras tan +repetidas durante la explicación y sin darse cuenta, en su sorpresa, de +la pregunta de Jacques. Este se le fué encima y nos fué dado presenciar +uno de los combates más reñidos del año. + +Corrales se echó para atrás, enroscó el cuerpo, hundió la cabeza entre +los hombros y mirando a su adversario con sus ojos chiquitos, llenos de +malicia, esperó el ataque con las manos en postura.--Jacques _debutó_ +por un revés, que fué hábilmente parado; una finta en tercia, seguida de +un amago al pelo, no obtuvo mayor éxito. Entonces Jacques, despreciando +los golpes artísticos, comenzó lisa y llanamente a hacer llover sobre +Corrales una granizada de trompadas, bifes, reveses, de filo, de plano, +de punta, todo en confuso e inexplicable torbellino. El calor de la +lucha enardeció a Corrales; se multiplicaba, se retorcía y cada buena +parada decía con acento jadeante: "¡Diande!"--"¡Cuándo, mi vida!" y +otros gritos de guerra análogos. Jacques, más irritado aún, hizo avanzar +la artillería y una nube de puntapiés cayó sobre las extremidades del +intrépido agredido.--Corrales, que no sabía canchar con las piernas, se +puso de rodillas sobre el banco; esta simple evolución hizo efímeros los +estragos del cañón y el combate al arma blanca continuó.--Pero Corrales +era un simple montonero, un Paez, un Güemes, un Artigas; no había leído +a César, ni al gran Federico, ni las memorias de Vauban, ni los apuntes +de Napoleón, ni los libros de Jomini.--Su arte era instintivo y Jacques +tenía la ciencia y el genio de la estrategia. + +De idéntica manera los persas valerosos no supieron defender sus +empalizadas contra los atenienses de Platea.--El banco de la batalla +había sido abandonado por los vecinos de Corrales; Jacques vió la +ventaja de una mirada y amagando una carga violenta, mientras Corrales +en el movimiento defensivo perdía un tanto el equilibrio, su adversario, +de un golpe enérgico, dió en tierra con el banco y con Corrales.--Antes +de que éste pudiera levantarse, Jacques le asió del cuello de la camisa, +no saltando el botón correspondiente por la costumbre inveterada en +Corrales de no usarlo nunca.--No brilló en manos del vencedor la daga de +misericordia, pero sí sonó, uno solo, soberbio bofetón. + +Así concluyó aquel memorable combate, que habíamos presenciado +silenciosos y absortos, a la manera de los indios de Manco Capac las +batallas de Almagro y de Pizarro, como luchas de seres superiores al +hombre!... + + + + +XIII + + +Jacques llegaba indefectiblemente al Colegio a las nueve de la mañana; +averiguaba si había faltado algún profesor y en caso afirmativo, iba a +la clase, preguntaba en qué punto del programa nos encontrábamos, pasaba +la mano por su vasta frente como para refrescar la memoria y en seguida, +sin vacilación, con un método admirable, nos daba una explicación de +química, de física, de matemáticas en todas sus divisiones, aritmética, +álgebra, geometría descriptiva o analítica, retórica, historia, +literatura, hasta latín! El único curso, de todo aquel extenso programa, +que no le he visto dictar por accidente, era el de inglés, dado por mi +buen amigo David Lewis, que nos hacía leer a Milton y a Pope, a Addison +y a todos los buenos prosistas del "Spectator". + +Debe estar fija en la memoria de mis compañeros aquella admirable +conferencia de M. Jacques sobre la composición del aire +atmosférico.--Hablaba hacía una hora, y ¡fenómeno inaudito en los fastos +del Colegio! al sonar la campana de salida, uno de los alumnos se +dirigió, arrastrándose hasta la puerta, la cerró para que no entrara el +sonido y por medio de esta estratagema, ayudada por la preocupación de +Jacques, tuvimos media hora más de clase. Había venido de buen humor ese +día y su palabra salía fácil, elegante y luminosa.--En ciertos momentos +se olvidaba y nos hablaba en francés, que todos entendíamos entonces. +¡Qué pintura inimitable de ese maravilloso fenómeno de la vegetación, de +aquellas plantas con corazón de madre, absorbiendo el leal carbono de la +atmósfera y esparciendo a raudales el oxígeno, la esencia de la vida! +¡Cómo nos hablaba de la bajeza miserable del hombre que pisotea una +planta o abate un árbol para coger un fruto! Aún suena en mis oídos su +palabra, y al recordarla, aún se apodera de mi alma aquella emoción +nueva e inexplicable entonces para mí! + +Cuando empezó a dictar el curso de filosofía, que debía concluir tan +brillantemente Pedro Goyena, dió como texto el manual en colaboración +con Simon y Saisset. En la primera conferencia dijo bien claro que +aquélla era la filosofía eléctica; más tarde añadió a algunos +compañeros: "el día que yo escriba mi filosofía, comenzaré por quemar +ese manual". + +No ha dejado nada al respecto; pero si es posible rehacer sus ideas +personales con el estudio de su naturaleza intelectual y sus opiniones +científicas, no es arriesgado afirmar que, discípulo directo de Bacon, +pertenecía a la escuela positivista, que hasta entonces no había tenido +divulgadores como Littré, pero que, antes de haberla formulado Augusto +Comte, ha sido la filosofía de los hombres de ciencia, realmente +superiores, en todos los tiempos. + +Adorábamos a Jacques a pesar de su carácter, jamás faltamos a sus +clases, y nuestro orgullo mayor, que ha persistido hasta hoy, es +llamarnos sus discípulos. A más, su historia, conocida por todos +nosotros y pintorescamente exagerada, nos hacía ver en él, no sólo un +mártir de la libertad, como lo fué en efecto, sino un hombre que había +luchado cuerpo a cuerpo con Napoleón, nombre simbólico de la tiranía. + + + + +XIV + + +Una mañana vagábamos en el claustro, asombrados que hubiese pasado un +cuarto de hora del momento infalible en que M. Jacques se presentaba. De +pronto un grito penetrante hirió nuestros oídos; conocí la voz de +Eduardo Fidanza, uno de los discípulos, más distinguidos del Colegio. +Corrí a la portería y encontré a Fidanza pálido, desencajado, repitiendo +como en un sueño: "¡M. Jacques ha muerto!" La impresión fué +indescriptible; se nos hizo un nudo en la garganta y nos miramos unos a +otros con los rostros blancos, lívidos, como en el momento de una +desventura terrible. + +El portero había recibido orden de no dejarnos salir; le echamos +violentamente a un lado y muchos, sin sombrero, desolados, corrimos a +casa de M. Jacques. + +Estaba tendido sobre su cama, rígido y con la soberbia cabeza impregnada +de una majestad indecible.--La muerte le había sorprendido al llegar a +su casa después de una noche agitada. El rayo de la apoplejía le derribó +vestido, sin darle tiempo para pedir ayuda.--Pendía su mano derecha +fuera de la cama; uno por uno, por un movimiento espontáneo, nos fuimos +arrodillando y posando en ella los labios, como un adiós supremo a aquel +a quien nunca debíamos olvidar. Su espíritu liberal, abierto a todas las +verdades de la ciencia, libre de preocupaciones raquíticas, ha ejercido +su influencia poderosa sobre el de todos sus discípulos. + +Le llevamos a pulso hasta su tumba y levantamos en ella un modesto +monumento con nuestros pobres recursos de estudiantes. Duerme el sueño +eterno al abrigo de los árboles sombríos, no lejos del sitio donde +reposan mis muertos queridos. Jamás voy a la tumba de los míos sin pasar +por el sepulcro del maestro y saludarle con el respeto profundo de los +grandes cariños. + + + + +XV + + +El retiro del doctor Agüero no mejoró la disciplina interna del +Colegio.--Estaba reservada esa difícil tarea a D. José M. Torres, que, +con mano de hierro y cargando con la más franca y abierta odiosidad que +es posible dedicar a un hombre, nos metió en vereda, nos domó a fuerza +de castigos, transformando el encierro en la morada habitual de algunos +de nosotros, privándonos de salida, levantando en alto, en fin, el +principio de autoridad. De un carácter desgraciado, pues a la primera +contradicción se ponía fuera de sí, dudo que haya tenido apetito un solo +día durante su permanencia en el Colegio; oíamos a cada instante su voz +de trueno rebotar en el eco de los claustros, vibrante e inflamada. En +cuanto a mí, creo haber contribuído no poco a hacerle la vida amarga y +le pido humildemente perdón, porque sin su energía perseverante, no +habría concluído mis estudios, y sabe Dios si el sér inútil que bajo mi +nombre se agita en el mundo no hubiera sido algo peor. + +Pero antes de su ingreso, el Colegio fué regido algún tiempo por un +sacerdote de quien tengo forzosamente que hablar tan mal, que me limito +a designarle sólo por iniciales. D. F. M. era extranjero e ignoro por +qué circunstancia un hombre como él, sin moralidad, sin inteligencia y +desprovisto de ilustración, había conseguido hacerse nombrar Vicerrector +del Colegio Nacional. + +Antes de su entrada las pasiones políticas que habían agitado la +República desde 1852 se reflejaban en las divisiones y odios entre los +estudiantes. Provincianos y porteños formaban dos bandos, cuyas +diferencias se zanjaban a menudo en duelos parciales. + +Los provincianos eran dos terceras partes de la totalidad en el +internado, y nosotros, los porteños, ocupábamos modestamente el último +tercio; eran más fuertes, pero nos vengábamos ridiculizándoles y +remedándoles a cada instante.--Habíamos pillado un trozo de diálogo +entre dos de ellos, uno que decía, con una palangana en la mano: "¡Agora +no más la vo a derramar!" y el otro que contestaba en voz de tiple: "¡No +la derramís!"--Lo convertimos en un estribillo que les ponía fuera de +sí, como los rebuznos del uno y del otro alcalde de la aldea de Don +Quijote. + +Eran mucho más graves, serios y estudiosos que nosotros.--Con igualdad +de inteligencia y con menor esfuerzo por nuestra parte obteníamos +mejores clasificaciones en los exámenes. El fenómeno consistía +simplemente en nuestra mayor viveza de imaginación, desparpajo natural y +facilidad de elocución.--Recuerdo que Pedro Goyena, hablando de un joven +correntino, Carlos Harvey, dotado de una inteligencia sólida y profunda, +de una laboriosidad incomparable, repetía las palabras de Sainte-Beuve, +aplicándoselas: "le falta la arenilla dorada". Esa arenilla dorada +constituía nuestra superioridad.--Dábamos una conferencia de historia, +filosofía o retórica con sin igual botaratería, mientras ellos, en +general, poseyendo la materia tal vez mejor que nosotros, se limitaban +a una exposición sucinta, pálida y difícil. Había, por ejemplo, otro +bohemio en el Colegio, enorme, pesado, indolente, pero de una +inteligencia clara y meditativa. Era un joven Aberastain, de San Juan, +hijo del mártir del Pocito; yo me había ligado a él porque nuestros +padres fueron amigos y le había aplicado el mismo apodo de "buey" que el +suyo había recibido en la Universidad. Goyena, que era nuestro profesor +de filosofía, se había empeñado en hacerle hablar, porque en dos o tres +contestaciones en clase le llamó la atención la claridad con que +comprendía ciertos puntos obscuros. Al fin hubo de renunciar, vencido +por la apatía invariable de aquel carácter. El pobre Aberastain fué una +de las primeras víctimas del cólera de 1867. + +He nombrado a uno; nombraré otro, el primero de todos, Patricio Sorondo, +arrebatado por la fiebre amarilla, cuando era ya conocido por su +inteligencia extraordinaria, unida, lo que no es común, a una +laboriosidad perseverante y tenaz. Era el primer discípulo de su clase; +hablaba con maravillosa facilidad, era espiritual, chispeante, y como +estudiaba enormemente, sus exámenes fueron siempre aclamados.--Jacques +le tenía gran cariño, sentimiento que habíamos descubierto, no por +manifestaciones externas, sino por un fenómeno negativo: jamás le +reprendió.--Patricio se entretenía en decir negligentemente, delante de +mi amigo Valentín Balbín, hoy ingeniero distinguido, que la noche +anterior había estudiado hasta tal punto--y le señalaba medio tomo de un +enorme tratado de física o matemáticas.--Valentín, animado de una +emulación digna y de un gran orgullo, volvía al día siguiente pálido y +con los ojos marchitos, habiendo estudiado hasta el punto indicado, +tragándose un centenar de páginas que Patricio no había ni aun +recorrido. + +La muerte de Sorondo fué una pérdida real para el país; habríamos tenido +en él un hombre de estado, liberal, lleno de ilustración y con un +carácter firme y recto. + + + + +XVI + + +Estudiábamos seriamente en el Colegio, sobre todo los tres meses que +precedían los exámenes, en los que el gimnasio y los claustros perdían +su aspecto bullicioso, para no dejar ver sino pálidas caras hundidas en +el libro, pizarras llenas de fórmulas algebraicas, y en los rincones +pequeños Sócrates ocupados en discutir con los ateos venidos, no ya de +la Jonia, sino de los Andes o del Aconquija. Los exámenes eran duros y +sabíamos que serían tomados por profesores de la Universidad. + +Ahora bien; entre el Colegio y la Universidad existía el mismo +antagonismo, la misma lucha que entre los discípulos de Guillermo de +Champeaux y los de Abelardo, la misma emulación que entre Oxford y +Cambridge. Despreciábamos esos petimetres que iban paquetes al aula una +vez por mes, a hacer barullo en las clases de Larsen o Gigena y que no +leían sino el Balmes o el Gérusez, mientras nosotros nos alimentábamos +de la médula de león del electicismo (!)--A más, ¿por dónde la +Universidad era capaz de presentar un cuadro de aventuras, de diabluras, +como las que ilustraban los anales del Colegio?--De tiempo en tiempo nos +llegaba la noticia de un aparato que, regido por un hilo, ponía de punta +una aguja en las sillas de Larsen, Gigena o Ramsay, en el momento de +sentarse,--la transformación de una galera profesional en acordeón +silencioso, etc. Pero acogíamos esa materia parva con la benévola +sonrisa de los magos de Faraón ante los primeros milagros de +Moisés.--Una cosa nos disgustaba: que Jacques no nos perteneciera de una +manera completa y exclusiva. Habríamos dado algo por verle renunciar su +cátedra de física en la Universidad. + +En los primeros tiempos quise reaccionar un tanto contra ese espíritu, +y recordando que antes de entrar en el Colegio había pasado un año +en la Universidad, intenté iniciar, sin éxito, la política de +conciliación. Y, sin embargo, no eran de los más gratos mis +recuerdos universitarios. Para ingresar a la clase de primer año +de latín, debí rendir un impalpable examen de gramática castellana, +en el que fuí ignominiosamente reprobado por la mesa compuesta de +Minos, Eaco y Radamanto, bajo la forma de Larsen, Gigena y el doctor +Tobal. Me dieron un trozo de la "Eneida", traducción Larsen, para +analizar gramaticalmente; era una invocación que empezaba por: +"¡Diosa!"--"Pronombre posesivo!" dije, y bastó; porque con voz de +trueno, Larsen me gritó: "¡Retírate, animal!" + +Esto era en Diciembre; en Marzo arremetí de nuevo, pasé regular, con +recomendación de mayor estudio para el año venidero e ingresé en la +famosa clase de latín donde Pirovano hacía sus raras y memorables +apariciones. Nada más soberbio que los diálogos que se entablaban entre +él y Larsen. + +Era en vano que Larsen interrogara a Pirovano sobre el I, II, IV o VI +libro de la "Eneida", sobre el "De Viris" o el "Epitome"; Pirovano sabía +un solo verso de memoria, ordenado y traducido, que amaba con pasión y +que lanzaba con una voz eufónica cada vez que Larsen pulsaba su +erudición: _Amor insano Pasiphae!_ + +De ahí no salía, sino a la calle.--Es al doctor Larsen a quien el pueblo +de Buenos Aires debe el tener ese médico que le honra. Harto de Pirovano +y para verse libre de él, le hizo pasar contra viento y marea en el +examen de primer año, en el que hubiera quedado eternamente; tal era su +afición al Nebrija. + + + + +XVII + + +Conocíamos también en el Colegio la existencia de un café clandestino, +donde se reunían a jugar al billar Pellegrini, Juan Carlos Lagos, +Lastra, Quirno y Terry, a quien Pellegrini corría todas las noches hasta +su casa, sin faltar una sola a esta higiénica costumbre.--Los combates +homéricos del mercado no nos eran desconocidos, ni las pindáricas +escenas de la clase de griego, de Larsen, donde éste y su único +discípulo, el pobre correntino Fernández, muerto en plena juventud, se +disputaban la palma de los juegos Pythios, recitando con sin igual +entusiasmo los versos de la "Ilíada".--En la Universidad se sostenía +calumniosamente que el sueldo de la clase de griego se dividía entre +Larsen y Fernández, pero el hecho curioso es que Fernández, solo en +clase, conseguía armar unos barullos colosales, respondiendo +imperturbablemente a las imprecaciones de Larsen: "¡No soy +yo!"--Recuerdo que más tarde, cuando fuimos estudiantes de derecho, +Patricio Sorondo nos invitaba a entrar en masa en la clase de griego, +como oyentes. Cuando Larsen leía algún verso, Patricio sonreía con +lástima. Interpelado, aseguraba al buen profesor que su pronunciación +helénica era deplorable; que, a lo sumo, sólo podía compararse al +dialecto de los porteros de Atenas en tiempo de Pericles.--Fernández se +indignaba y encarándose con Patricio, le dirigía una alocución en griego +que ni él mismo, ni Larsen, ni nadie entendía.--La escena concluía +siempre poniéndonos Larsen a todos en la puerta y encerrándose de nuevo +con Fernández, que a todo trance quería saber el griego... + + + + +XVIII + + +La pluma ha corrido inconscientemente; quería hablar del antagonismo +entre porteños y provincianos, y heme aquí bien lejos de mi objeto! + +El hecho es que el nuevo Vicerrector, por una u otra razón, decidió +gobernar con un partido, sistema como cualquier otro, aunque para él +tuvo consecuencias deplorables. + +Creíamos entonces, exageradamente, que todos los castigos nos estaban +reservados, mientras los provincianos (nosotros éramos del _Estado_ de +Buenos Aires!) tenían asegurada la impunidad absoluta. Las +conspiraciones empezaron, los duelos parciales entre los dos bandos se +sucedían sin interrupción, hasta que la conducta misma de Don F. M. +justificó la explosión de la cólera porteña. Don F. M. nos organizaba +bailes en el dormitorio antiguamente destinado a capilla, en el que aun +existía el altar y en el que, en otro tiempo, bajo el doctor Agüero, se +hacían lecturas morales una vez por semana.--No fué por cierto el +sentimiento religioso el que nos sublevó ante aquella profanación; pero +como en esos bailes había cena y se bebía no poco vino seco, que por su +color reemplazaba el Jerez a la mirada, sucedía que muchos chicos se +embriagaban, lo que era no solamente un espectáculo repugnante, sino que +autorizaba ciertos rumores infames contra la conducta de Don F. M., que +hoy quiero creer calumniosos, pero sobre cuya exactitud no teníamos +entonces la menor duda. El simple hecho del baile revelaba, por otra +parte, en aquel hombre, una condescendencia criminal, tratándose de un +Colegio de jóvenes internos, régimen abominable por sí mismo y que sólo +puede persistir a favor de una vigilancia de todos los momentos y de una +disciplina militar. + +A la conspiración vaga sucedió una organización de carbonarios. Yo no +tuve el honor de ser iniciado; era muy chico aún y pertenecía a los +_abajeños_; es decir, a los que vivíamos en el piso bajo del colegio, +mientras el alto era ocupado por los mayores, los _arribeños_.--Nuestros +prohombres lo habían organizado todo, sin dar cuenta a la gente menuda. +Pero yo tenía un buen amigo en Eyzaguirre, que tuvo la bondad de +ilustrarme ligeramente. + +Mis relaciones con Eyzaguirre eran de una naturaleza especial; le +incomodaba a cada instante, le remedaba, le llamaba _Del País_, que era +su aborrecido apodo, zumbaba a su alrededor como un mosquito, le +desafiaba, le echaba pelo de cepillo entre las sábanas, le mortificaba, +en fin, de cuantas maneras me sugería mi imaginación, tendida a ese solo +objeto. Eyzaguirre era un hombre robusto, fuerte y bravo; más de una vez +levantó el brazo sobre mí, pero vencía su generosidad ingénita y +comprendiendo que de un golpe me habría suprimido, lo dejaba caer +ahogando un rugido, como Jean Taureau delante de Fifine. Sólo en una +ocasión la cólera le cegó; me dió a mano abierta un cogotazo que me +tendió a lo largo y antes que hubiere iniciado a patadas desde el suelo +un estéril sistema defensivo, ya Eyzaguirre me había levantado en sus +robustos brazos y llevado junto a la fuente para ponerme agua en la +cabeza, preguntándome, con la voz trémula por la emoción, si me había +hecho daño. + +Tanta generosidad me venció, y sea por ese motivo o porque el primer +cogotazo había roto el cómodo prisma de la impunidad, el hecho es que +nos hicimos amigos para siempre. Aun hoy es uno de los hombres cuya mano +estrecho con mayor placer. + + + + +XIX + + +Eyzaguirre me había dicho que si sentía algún gran ruido de noche, en +los claustros de arriba, acometiera valerosamente al provinciano que +tuviera más próximo de mi cama y que lo pusiera fuera de combate. Que +éramos pocos y sólo podría salvarnos el valor y la rapidez en la acción. +En fin, después de algunos días de expectativa, una noche, de una a dos +de la mañana, saltamos todos sobre el lecho, al sacudimiento espantoso +de una detonación que conmovió las paredes del Colegio. + +Arremetí ciego a mi vecino, que no puedo recordar bien si era un joven +llamado Granillo, de la Rioja, o Cossio, de Corrientes, dí y recibí +algunos moquetes; pero la curiosidad pudo más, y todos corrimos, casi +desnudos, a los claustros superiores.--Aun había mucho humo; las puertas +del cuarto del Vicerrector habían sido sacadas de quicio por la +explosión de dos bombas Orsini, sin proyectiles, se entiende, pues el +objeto no fué otro que dar un susto de dos yemas a Don F. M.--Este había +hecho una barricada en la puerta. + +En medio del claustro y solo, frente a su cuarto, ví a Eyzaguirre en +soberbia apostura de combate, con un viejo sable en la mano izquierda y +una bola de plomo, unida a una cuerda, en la derecha. + +De todos los dormitorios afluían estudiantes, muchos de ellos armados. +Aquél iba a ser un campo de Agramante; el Vicerrector, viéndose rodeado +de sus fieles, salvó la barricada y comenzó a vociferar, abriendo sus +vestidos, mostrando el pecho desnudo, desafiando a la muerte, etc. Los +conocedores sostuvieron siempre que esa manifestación de valor había +sido un poco tardía. + +Así como los franceses de Sicilia, repuestos de su sorpresa, arremetían +enfurecidos a sus adversarios, los provincianos se preparaban a caer +sobre nuestra vanguardia, formada por Eyzaguirre y dos o tres +compañeros, cuando vimos aparecer al venerable Dr. Santillán, cura +párroco de San Ignacio; sus cabellos blancos, su palabra mansa y +persuasiva, desarmaron los ánimos.--Cada uno se retiró a su cuarto y él +llevó consigo a Don F. M., que jamás volvió a pisar el suelo del +Colegio. + +El sumario al día siguiente fué terrible; M. Jacques, pálido de cólera, +tomaba las declaraciones principales. El punto capital era éste: ¿quién +había prendido fuego a las bombas?--La respuesta fué unánime y sincera: +"no lo sé". Y era la verdad; por largos años ha permanecido oculto el +nombre del nuevo Guy Fawkes, del atrevido estudiante que, con más éxito +que aquél, llevó a cabo ese rasgo de audacia. Más tarde, cuando hacía ya +mucho tiempo que había salido del Colegio, uno de los _grandes_ de +entonces me hizo la confidencia, murmurando a mi oído un nombre que +callo hoy, no porque a mi juicio pueda menoscabar en lo mínimo la +relación de esta aventura al que la dió acabado fin, sino por un +curiosísimo resto de aquel culto del estudiante de honor por la +discreción y el secreto. Es pueril, pero lo siento así. + + + + +XX + + +Dos o tres expulsados, tres meses sin salida los domingos a casi todos e +interminables horas de encierro a muchos de nosotros volvieron a poner +las cosas en su estado normal, afirmándose definitivamente la disciplina +con el ingreso de Don José M. Torres. + +El encierro es un recuerdo punzante que no me abandona; eterno candidato +para ocuparlo, su huésped frecuente, conocía una por una sus +condiciones, sus escasos recursos, sus numerosas inscripciones y aquel +olor húmedo, acre, que se me incrustaba en la nariz y me acompañaba una +semana entera. La puerta daba a un descanso de la escalera que se abría +frente al gimnasio.--Era una pieza baja, de bóveda: cuatro metros +cuadrados. Tenía un escaño de cal y canto, demasiado estrecho para +acostarse y que daba calambres en la espalda a la hora de estar sentado +en él. Una luz insignificante entraba por una claraboya lateral y muy +alta, por donde los compañeros solían tirar con maestría algunos +comestibles con que combatir el clásico régimen de pan y agua. + +¡Oh! las horas mortales pasadas allí dentro, tendido en el suelo, llena +de tierra la cabeza, el cuerpo dolorido, los oídos tapados para no oir +el ruido embriagador de la partida de rescate, en la que yo era famoso +por mi ligereza, la vela de sebo, mortecina y nauseabunda, pegada a la +pared, debajo de una caricatura de Paunero con tricornio y con una +cinta saliendo de su boca, a manera de las ingenuas leyendas brotando de +labios de vírgenes y santos, en el arte cristiano primitivo, pero +cargada aquí con un dístico cojo y expresivo; la enorme hoja de la +puerta, tallada, quemada de arriba abajo, horadada y recompuesta, como +un pantalón de marinero; la cerradura claveteada y cosida, fiel e +incorruptible, virgen de todo atentado, desde la solemne declaración de +Corrales sobre la ineficacia de nuevas tentativas al respecto; el hambre +frecuente, los proyectos de venganza negra y sombría, lentamente +madurados en la obscuridad, pero disipados tan pronto como el aire de la +libertad entraba en los pulmones!... + +He conservado toda mi vida un terror instintivo a la prisión; jamás he +visitado una penitenciaría sin un secreto deseo de encontrarme en la +calle. Aun hoy las evasiones célebres me llenan de encanto y tengo una +simpatía profunda por Latude, el barón de Trenck y Jacques Casanova. No +he podido comprender nunca el libro de Silvio Pellico, ni creo que el +sentimiento de conformidad religiosa, unido a un imperio absoluto de la +razón, basten para determinar esa placidez celeste, si no se tiene una +sangre tranquila y fría, un espíritu contemplativo y una atrofia +completa del sistema nervioso. + + + + +XXI + + +Las autoridades del Colegio habían comenzado a preocuparse seriamente en +dar mayor ensanche a los dormitorios destinados a enfermería, en vista +del número de estudiantes, siempre en aumento, que era necesario alojar +en ella. Una epidemia vaga, indefinida, había hecho su aparición en los +claustros. Los síntomas eran siempre un fuerte dolor de cabeza, +acompañado de terribles dolores de estómago. _¡Vas-y-voir!_ + +El hecho es que la enfermería era una morada deliciosa; se charlaba de +cama a cama; el caldo, sin elevarse a las alturas del _consommé_, tenía +un cierto gustito a carne, absolutamente ausente del líquido homónimo +que se nos servía en el refectorio; pescábamos de tiempo en tiempo un +ala de gallina, y sobre todo... no íbamos a clase! + +La enfermería era, como es natural, económicamente regida por el +enfermero. Acabo de dejar la pluma para meditar y traer su nombre a la +memoria sin conseguirlo; pero tengo presente su aspecto, su modo, su +fisonomía, como si hubiera cruzado hoy ante mis ojos. Había sido primero +sirviente de la despensa, luego segundo portero, y, en fin, por una de +esas aberraciones que jamás alcanzaré a explicarme, enfermero. "Para esa +plaza se necesitaba un calculador, dice Beaumarchais: la obtuvo un +bailarín". + +Era italiano y su aspecto hacía imposible un cálculo aproximativo de su +edad. Podía tener treinta años, pero nada impedía elevar la cifra a +veinte unidades más. Fué siempre para nosotros una grave cuestión decir +si era gordo o flaco. + +Hay hombres que presentan ese fenómeno; recuerdo que en Arica, durante +el bloqueo, pasamos con Roque Sáenz Peña largas horas reuniendo +elementos, para basar una opinión racional al respecto, con motivo de la +configuración física del general Buendía.--Sáenz Peña se inclinaba a +creer que era muy gordo y yo hubiera sostenido sobre la hoguera que +aquel hombre era flaco, extremadamente flaco.--Le veíamos todos los +días, le analizábamos sin ganar terreno. Yo ardía por conocer su opinión +propia; pero el viejo guerrero, lleno de vanidad, decía hoy, a propósito +de una marcha forzada que venía a su memoria, que había sufrido mucho a +causa de su corpulencia.--Sáenz Peña me miraba triunfante!--Pero al día +siguiente, con motivo de una carga famosa, que el general se atribuía, +hacía presente que su caballo, con tan _poco peso_ encima, le había +permitido preceder las primeras filas.--A mi vez, miraba a Sáenz Peña +como invitándole a que sostuviera su opinión ante aquel argumento +contundente. No sabíamos a quién acudir, ni qué procedimiento emplear. +¿Pesar a Buendía? ¿Medirle? No lo hubiera consentido. ¿Consultar a su +sastre? No le tenía en Arica.--Aquello se convertía en una pesadilla +constante; ambos veíamos en sueños al general.--Roque, que era +sonámbulo, se levantaba a veces pidiendo un hacha para ensanchar una +puerta por la que no podía penetrar Buendía.--Yo veía floretes pasearse +por el cuarto, en las horas calladas de la noche y observaba que sus +empuñaduras tenían la cara de Buendía.--No encontrábamos compromiso +plausible, ni _modus vivendi_ aceptable. Reconocer que aquel hombre era +_regular_, habría sido una cobardía moral, una débil manera de +cohonestar con las opiniones recíprocas. En cuanto a mí, la humillación +de mis pretensiones de hombre observador me hacía sufrir en +extremo.--¿Cómo podría escudriñar moralmente un individuo, si no era +capaz de clasificarle como volumen positivo?--Al fin, un rayo de luz +hirió mis ojos o la reminiscencia inconsciente del enfermero del Colegio +vino a golpear en mi memoria. Vi marchar de perfil a Buendía y, ahogando +un grito, me despedí de prisa y corrí en busca de Sáenz Peña, a quien +encontré tendido en una cama, silencioso y meditando, sin duda ninguna, +en el insoluble problema.--Medio sofocado, grité desde la puerta: +"¡Roque!... ¡Encontré!--¿Qué?--Buendía...--¡Acaba!--¡Es flaco y +barrigón!" + +No añadiré una palabra más; si alguno de los que estas líneas lean ha +observado un hombre de esas condiciones, habrá sin duda sentido las +mismas vacilaciones y dudas. Tal vez él, menos feliz, no ha encontrado +la clave del secreto, que le abandono generosamente. + + + + +XXII + + +Nuestro enfermero tenía esa peculiarísima condición. Empezaba su +individuo por una mata de pelo formidable que nos traía a la idea la +confusa y entremezclada vegetación de los bosques primitivos del +Paraguay, de que habla Azara; veíamos su frente, estrecha y deprimida, +en raras ocasiones y a largos intervalos, como suele entreverse el vago +fondo del mar, cuando una ola violenta absorbe en un instante un enorme +caudal de agua para levantarlo en el espacio. Las cejas formaban un +cuerpo unido y compacto con las pestañas, ralas y gruesas, como si +hubieran sido afeitadas desde la infancia. La palabra mejilla era un sér +de razón para el infeliz, que estoy seguro jamás conoció aquella sección +de su cara, oculta bajo una barba, cuyo tupido, florescencias y frutos +nos traía a la memoria un ombú frondoso.--El cuerpo, como he dicho, era +enjuto; pero un vientre enorme despertaba compasión hacia las débiles +piernas por las que se hacía conducir sin piedad. El equilibrio se +conservaba gracias a la previsión materna que le había dotado de dos +andenes de ferrocarril, a guisa de pies, cuyo envoltorio, a no dudarlo, +consumía un cuero de baqueta entero. Un día nos confió, en un momento de +abandono, que nunca encontraba alpargatas hechas y que las que obtenía, +fabricadas a medida, excedían siempre los precios corrientes. + +Debía haber servido en la legión italiana durante el sitio de Montevideo +o haber vivido en comunidad con algún soldado de Garibaldi en aquellos +tiempos, porque en la época en que fué portero, cuando le tocaba +despertar a domicilio, por algún corte inesperado de la cuerda de la +campana, entraba siempre en nuestros cuartos cantando a voz en cuello, +con el aire de una diana militar, este verso (!) que tengo grabado en la +memoria de una manera inseparable a su pronunciación especial: + + Levántasi, muchachi, + que la cuatro sun + e lo federali + sun vení o Cordun. + +Perdió el gorjeo matinal a consecuencia de un reto del señor Torres, +que, haciéndole parar el pelo, le puso a una pulgada de la puerta de la +calle.--Sin embargo, en la enfermería, cuando entraba por la mañana o al +participar, en la comida, del vino que había comprado a hurtadillas para +nosotros, tarareaba siempre entre dientes: "Levántasi, muchachi", etc. +Cuando le retaban o el doctor Quinche, médico del Colegio, le decía que +era un animal, lo que ocurría con regularidad y justicia todos los días, +su único consuelo era, así que la borrasca se ausentaba bajo la forma +del Dr. Quinche, entonar su eterno e inocente estribillo. + +Como prototipo de torpeza, nunca he encontrado un _specimen_ más +completo que nuestro enfermero.--Su escasa cantidad de sesos se +petrificaba con la presencia del doctor, a quien había tomado un miedo +feroz y de cuya ciencia médica hablaba pestes en sus ratos de +confidencia.--Cuando el médico le indicaba un tratamiento para un +enfermo, inclinaba la cabeza en silencio y se daba por enterado.--Un día +había caído en el gimnasio un joven correntino y recibido, a más de un +fuerte golpe en el pecho, una contusión en la rodilla.--El Dr. Quinche +recetó un jarabe que debía tomarse a cucharadas y un agua para frotar la +rodilla.--Una hora después de su partida, oímos un grito en la cama del +pobre correntino, a quien el enfermero había hecho tomar una cucharada +de un líquido atroz, después de haberle friccionado cuidadosamente la +rodilla con el jarabe de que tenía enmelada toda la mano. Fué su última +hazaña; el Dr. Quinche declaró al día siguiente que uno de los dos, el +enfermero o él, estaba de más en el mundo o por lo menos en la +enfermería, y como el hilo se _curta_ por lo más delgado, según tuvo la +bondad de comunicármelo confidencialmente, el pobre enfermero cambió de +destino, aunque consolado un tanto de que sus funciones se limitaran +siempre a suministrar drogas; fué sirviente de comedor. + +Sentimos su salida de todas veras; pero bien pronto una catástrofe mayor +nos hizo olvidar aquélla. El Vicerrector, alarmado de la manera cómo se +propagaba la epidemia vaga de que he hablado, celebró una consulta +médica con el doctor, y ambos de acuerdo, establecieron como sistema +curativo la dieta absoluta, acompañada de una vigilancia extrema para +evitar el contrabando. A las veinticuatro horas nos sentimos sumamente +aliviados y el germen de nuestro mal fué tan radicalmente extirpado, que +no volvimos a visitar la enfermería en mucho tiempo. + + + + +XXIII + + +Fué un día bullicioso aquel en que se nos anunció que en breve empezaría +a funcionar la clase de literatura regida por el señor Gigena. Teníamos +hambre de lanzarnos en esa vía del arte; las novelas nos habían +preparado el espíritu para esa tarea y nos parecía imposible que al año +de curso no nos encontráramos en estado de escribir a nuestra vez un +buen romance, con muchos amores, estocadas, sombras, luchas, escenas +todas de descomunal efecto. Ya para aquel entonces había yo comenzado a +borronear papel y a más de dos cretinismos juveniles que mis parientes +de la "Tribuna" publicaron con sendas laudatorias, tenía casi concluída +una novela que pasaba en una estancia durante las vacaciones, y cuyo +héroe principal era un gaucho cantor. Creo que algo de eso se publicó +después, bajo un pseudónimo, como si temiera comprometer mi gravedad en +tales ligerezas. + +Mi compañero de trabajos literarios era Adolfo Lamarque, que me llevaba +dos ventajas insuperables: hacía versos y era externo. A pesar de estar +sentados juntos en clase, nos dirigíamos frecuentemente cartas, las mías +siempre en prosa, pero las suyas generalmente rimadas--Lamarque +versificaba con suma facilidad.--Recuerdo que una vez que debíamos hacer +una composición en clase sobre "El sueño de Aníbal", Lamarque, el +único, presentó la suya en verso. Para mí fué una obra maestra y aún +tengo en la memoria los primeros versos. Empezaba así: + + Despierta, Aníbal, del letargo horrendo + que aquí te tiene encadenado y vuela + a vengar de Duilio..... + +Lamarque me enloquecía, pintándome en verso, prosa y narraciones orales, +los primores maravillosos del "Orphée aux Enfers", que se daba entonces +por primera vez en el Teatro Argentino. La descripción del traje de la +"Opinión Publique" tomaba siete octavas partes de la narración, +destinadas a pintar precisamente lo que no cubría. Diana, Venus, la +opulenta Juno, completaban el cuadro. No tenía la menor noción de esas +grandezas; un deseo inmoderado de gozar yo también de ese espectáculo +soberano me impedía estudiar, apartar un instante mi pensamiento de ese +Olimpo adorable. Así, un día que Gigena nos dió por tema de disertación +escrita este cuadro de Suetonio: "Nerón, desde lo alto del Capitolio, +rodeado de sus cortesanas, la lira en la mano y ceñida la frente de +guirnaldas, contempla el incendio de Roma", no sé qué pasó por mí. Me +olvidé que el objeto primordial, retórico, obligado, era vilipendiar a +Nerón, ponerle por el suelo en nombre de la moral más elemental y +concluir por una peroración vigorosa, en la que se ofreciera ese ejemplo +abominable a los reyes todos de la tierra. "Amor sonó la lira", como +habría dicho don J. C. Varela, y debuté por la pintura de un incendio +durante la noche. En vez de hablar de las madres, niños y ancianos +víctimas del fuego, en vez de mencionar gravemente los capitales +perdidos y las obras de arte destruídas, no veía sino las llamas +colosales jugueteando en la atmósfera, el humo denso y abrillantado por +el resplandor, el rugido de las hogueras, la muchedumbre humana en +convulsión. Y allá en la altura, Nerón, bello como un dios pagano, +desnudo como un efebo, cantando versos sonoros y vibrantes, mientras +mujeres de incomparable hermosura sostenían su cabeza con sus blancos +senos, le escanciaban vinos selectos y humedecían su sien con la +guirnalda siempre fresca!... Insensiblemente pasé por los límites +verdosos de la alusión discreta, llegué a las licencias de Petronius, +alcancé a Lucius, y al final, ciertas páginas de Gautier habrían sido +cartas de Chesterfield al lado de mi composición. Gigena se alarmó y me +hizo suspender la lectura a la mitad a pesar de las protestas de los +compañeros, que, viendo aquel "boccato", querían gozarlo íntegro. + +Por lo demás, forzoso me es declarar que aquella clase de literatura +tuvo efectos funestos sobre nosotros. Fundamos diarios manuscritos, cuya +"impresión" nos tomaba noches enteras, en los que yo escribía artículos +literarios donde hablaba del "festín de las brisas y los céfiros en el +palacio de las selvas", y en los que Lamarque, F. Cuñado, D. del Campo y +otros publicaban versos. Esos diarios hicieron allí el mismo efecto que +en los pueblos de campaña; turbaron la armonía y la paz, agitaron y +agriaron los ánimos y más de un ojo debió el obscuro ribete con que +apareció adornado a las polémicas vehementes sostenidas por la "prensa". +Por mi parte, tuve un duelo feroz. Ignoro hoy si mi adversario sufrió; +pero sí recuerdo que, aunque el honor quedó en salvo, salí de la arena +mal acontecido, sin ver claro, con una variante en la forma nasal y un +dedo de la mano derecha fuera de su posición normal. + +Un joven romano habría jurado no ocuparse más de prensa en su vida; pero +las preocupaciones se van y los instintos quedan. ¡Oh! ¡qué himnos +cantara hoy al periodismo si sólo golpes y magullones me hubiera +costado!... + + + + +XXIV + + +Pasábamos las vacaciones en nuestra casa de campo, como considerábamos +legítimamente el punto que hasta hace poco tiempo fué conocido con el +nombre de "Chacarita de los Colegiales", y que más tarde, al perder el +último término de su denominación, debía adquirir tanta fama por los +acontecimientos de Junio de 1880. + +Pocos puntos hay más agradables en los alrededores de Buenos Aires. +Situado sobre una altura, a igual distancia de Flores, Belgrano y la +capital, el viejo edificio de la Chacarita, monacal en su aspecto, pero +grande, cómodo, lleno de aire, domina un paisaje delicioso, al que las +caprichosas ondulaciones del terreno dan un carácter no común en las +campiñas próximas a la ciudad. En aquel tiempo poseíamos como feudo +señorial no sólo los terrenos que aún hoy pertenecen a la Chacarita, +sino los que en 1871 fueron destinados al cementerio tan rápidamente +poblado. Así, nuestros límites eran extensos y no nos faltaba, por +cierto, espacio para llenar de aire puro los pulmones, organizar +carreras y dar rienda suelta a la actividad juvenil que nos castigaba la +sangre. A pesar de la inmensidad de nuestros dominios, teníamos pleitos +con todos los vecinos, sin contar el famoso proceso con la Municipalidad +de Belgrano, especie de "Jarndyce versus Jarndyce"[6], del que habíamos +oído hablar como de una tradición vetusta, cuyo origen se perdía en la +noche de los tiempos, proceso cuyos antecedentes ignorábamos en +absoluto, lo que no nos impedía declarar con toda tranquilidad que el +municipio de Belgrano era representado por una compañía de ladrones, +neta y claramente clasificados. Este viejo pleito tenía para nosotros, +sin embargo, algunas ventajas. + + [6] Dickens, "Bleak-House". + +Cuando cruzábamos frente al juzgado de paz de Belgrano, a galope +tendido, algunos honorables miembros de la partida de policía, viendo la +traza arcaica de nuestros corceles (fuera de funciones en esos momentos, +por cuanto su profesión habitual era arrastrar carradas de leña o sacar +agua), abandonaban el noble juego de la taba[7] en que estaban +absorbidos, y cabalgando a su vez, emprendían animosos nuestra +persecución. Generalmente íbamos dos en cada caballo, lo que, como se +supone, no aumentaba sus condiciones de velocidad. Pero compensábamos +este inconveniente por una metódica y razonada división del trabajo, +"avant-góut" de nuestros estudios económicos del futuro. La dirección +del cuadrúpedo estaba entera y absolutamente confiada al que iba +delante, tarea grave y trascendental, no sólo por las veleidades +fantásticas de la bestia y por la necesidad de cortar campo, sino por la +preocupación incesante del jinete para evitar la probable operación de +la talla, practicada inconscientemente por la cruz pelada y puntiaguda, +a favor del convulsivo movimiento de un manquera tradicional. El +ciudadano colegial que ocupaba el anca desempeñaba las funciones de +foguista; él debía suministrar, con medios a su arbitrio, los elementos +necesarios para producir el movimiento. Por lo demás, se procedía +siempre de acuerdo con una tabla sancionada por la estadística +experimental; se sabía que el uso del rebenque firme, apoyado por el +talón incansable, producía el trote; si el compañero de delante podía +distraerse hasta el punto de menear talón a su vez, se obtenía un +simulacro de galopito expirante, y por fin el "máximum", esto es, un +galope normal, de tres cuadras exactas de duración, se alcanzaba por la +hábil combinación del rebenque, cuatro talones y una pequeña picana, +dirigida con frecuencia hacia aquellos puntos que el animal, en su +inocencia, había dado muestras de considerar como los más sensibles de +su individuo. + + [7] Cuya antigüedad es bien respetable, pues hemos visto, con + Emilio Mitre, en el "British Museum", dos figurinas de Tanagra + ejercitándose en él. + +Se me dirá, tal vez, que con semejantes elementos era una verdadera +insensatez arrostrar las iras policiales de la partida; pero esa crítica +cesará cuando se sepa que los medios de locomoción de nuestros +adversarios, eran de una fuerza análoga a aquellos de que disponíamos. +Iniciada la persecución, oíamos un ruido confuso de latas y denuestos +tras de nosotros; silenciosos, como convenía a hombres que tenían en +juego, a más de sus cinco sentidos, todas sus articulaciones, +aspirábamos a llegar a los terrenos ya casi neutrales del otro lado del +Circo; en general, según cálculo hecho y resultado previsto, rodábamos +tres veces antes de llegar allí. Pero sabíamos también que el honorable +miembro de la partida a quien tal fracaso sucedía, no conseguía poner en +pie su cabalgadura, sino después de media hora de exhortaciones +expresivas. Llegados a campo abierto, entre zanjas, arroyos y +alambrados, habíamos vencido; porque, echando pie a tierra, +abandonábamos la bestia que partía con increíble velocidad hacia la +Chacarita, mientras nosotros saltábamos un cerco, detrás del cual, por +medio de cascotes, rechazábamos con pérdida las cargas efímeras de la +caballería enemiga. Cuando una hora más tarde el sargento de la partida +osaba llegar a nuestro castillo y presentar sus quejas a las autoridades +del Colegio, ya éstas habían sido informadas por nosotros de los +desafueros que, a causa del proceso pendiente, se habían permitido los +seides del juez de paz de Belgrano. El sargento salía corrido y las +hostilidades tomaban un carácter feroz. + + + + +XXV + + +Buena, sana, alegre, vibrante aquella vida de campo! Nos levantábamos al +alba; la mañana inundada de sol, el aire lleno de emanaciones +balsámicas, los árboles, frescos y contentos, el espacio abierto a todos +rumbos, nos hacían recordar con horror las negras madrugadas del +Colegio, el frío mortal de los claustros sombríos, el invencible +fastidio de la clase de estudio. En la Chacarita estudiábamos poco, como +era natural; podíamos leer novelas libremente, dormir la siesta, salir +en busca de "camuatís" y, sobre todo, organizar con una estrategia +científica, las expediciones contra los "vascos". + +Los "vascos" eran nuestros vecinos hacia el Norte, precisamente en la +dirección en que los dominios colegiales eran más limitados. Separaba +las jurisdicciones respectivas un ancho foso, siempre lleno de agua y de +bordes cubiertos de una espesa planta baja y bravía. Pasada la zanja, se +extendía un alfalfar de media cuadra de ancho, pintorescamente manchado +por dos o tres pequeñas parvas de pasto seco. Más allá, el jardín de las +Hespérides, los campos Elíseos, el Edén, la tierra prometida! Allí, en +pasmosa abundancia, crecían las sandías, robustas, enormes, cuyo solo +aspecto apartaba la idea de la "caladura" previsora; la sandía ajena, +vedada, de carne roja como el lacre, el "cucúrbita citrullus" famoso, +cuya reputación ha persistido en el tiempo y el espacio; allí doraba el +sol esos melones de origen exótico, redondos, incitantes en su forma +ingénita de tajadas, los melones exquisitos, de suave pasta perfumada y +de exterior caprichoso, grabado como un papiro egipcio! No tenían +rivales en la comarca y es de esperar que nuestra autoridad sea +reconocida en esa materia. Las excursiones a otras chacras nos habían +siempre producido desengaños; la nostalgia de la fruta de los vascos nos +perseguía a todo momento y jamás vibró en oído humano, en sentido menos +figurado, el famoso verso de Garcilaso de la Vega. + +Pero debo confesar que los "vascos" no eran lo que en el lenguaje del +mundo se llama personajes de trato agradable. Robustos los tres, ágiles, +vigorosos y de una musculatura capaz de ablandar el coraje más probado, +eternamente armados con sus horquillas de lucientes puntas, levantando +una tonelada de pasto en cada movimiento de sus brazos ciclópeos, +aquellos hombres, como todos los mortales, tenían una debilidad suprema; +amaban sus sandías, adoraban sus melones! Dos veces ya los hados +propicios nos habían permitido hacer con éxito una "razzia" en el +cercado ajeno, cuando un día... + +Eran las tres de la tarde y el sol de enero partía la tierra sedienta e +inflamada, cuando, saltando subrepticiamente por una ventana del +dormitorio donde más tarde debía alojarse el 1°. de caballería de línea, +nos pusimos tres compañeros en marcha silenciosa hacia la región feliz +de las frescas sandías. Llegados al foso, lo costeamos hasta encontrar +el vado conocido, allí donde habíamos tendido una angosta tabla, puente +de campaña no descubierto aún por el enemigo. Lanzamos una mirada +investigadora: ni un vasco en el horizonte! Nos dividimos, y mientras +uno se dirigía a la izquierda, donde florecía el "cantaloup", dos nos +inclinamos a la derecha, ocultando el furtivo paso por entre el alfalfar +en flor. Llegamos, y rápidos buscamos dos enormes sandías que en la +pasada visita habíamos resuelto dejar madurar algunos días aún. La mía +era inmensa, pero su mismo peso me auguraba indecibles delicias. + +Cargué con ella y cuando bajé los ojos para buscar otra pequeña con que +saciar la sed sobre el terreno... un grito, uno solo, intenso, terrible, +como el de Telémaco, que petrificó el ejército de Adrasto, rasgó mis +oídos. Tendí la mirada al campo de batalla; ya la izquierda, +representada por el compañero de los melones, batía presurosa retirada. +De pronto, detrás de una parva, un vasco horrible, inflamado, sale en mi +dirección, mientras otro pone la proa sobre mi compañero, armados ambos +del pastoril instrumento cuyo solo aspecto comunica la ingrata impresión +de encontrarse en los aires, sentado incómodamente sobre dos puntas +aceradas que penetran... + +¡Cómo corría, abrazado tenazmente a mi sandía! ¡Qué indiferencia suprema +por la gorra ingrata que me abandonó en el momento terrible, quedando +como trofeo sobre el campo enemigo! Y, sobre todo, ¡cuán veloz me +parecía aquel vasco, cuyo respirar de fuelle de herrería creía sentir +rozarme los cabellos! Volábamos sobre la alfalfa: ¡qué larga es media +cuadra! + +Un momento cruzó mi espíritu la idea de abandonar mi presa a aquella +fiera para aplacarla. Los recuerdos clásicos me autorizaban; pensé en +Medea, en Atalanta, pensé en los jefes de caballería que regaban el +camino de la "retirada" con las prendas de su apero; pensé... ¡No! Era +una ignominia! Llegar al dormitorio y decir: "me ha corrido el vasco y +me ha quitado la sandía!" ¡Jamás! Era mi escudo lacedemonio: ¡vuelve con +él o sobre él! + +Instintivamente había tomado la dirección del vado; pero el vasco de mi +compañero, por medio de una diagonal habría llegado antes que yo, y debo +declarar que, a pesar de la persecución personal del mío, los tres +vascos me eran igualmente antipáticos. Marché de cara al sol! como el +Byron de Núñez de Arce. Mi agilidad proverbial, aumentada por las +fatigas diarias del rescate, había brillado en aquella ocasión; así, +cincuenta pasos antes de llegar al foso, mi partido estaba tomado. Puse +el corazón en Dios, redoblé la ligereza y salté... Una desagradable +impresión de espinas me reveló que había salvado el obstáculo: pero ¡oh +dolor! en el trayecto se me había caído la sandía, que yacía entre las +aguas cenagosas del foso! + +Me detuve y observé a mi vasco: ¿daría el salto? Lo deseaba en la +seguridad que iría a hacer compañía a la sandía. Pero aquel hombre +terrible meditó, y plantándose del otro lado de la zanja, apoyado en su +tridente, empezó a injuriarme de una manera que revelaba su educación +sumamente descuidada. Escapa a mi memoria si mi actitud en aquellas +circunstancias fué digna; sólo recuerdo que en el momento en que tomaba +un cascote, sin duda para darle un destino contrario a los intereses +positivos de mi vasco, ví a mis dos compañeros correr en dirección a +"las casas" y al vasco de los melones despuntar por el vado y dirigirse +a mí. De nuevo en marcha precipitada, pero seguro ya del triunfo!... + +Eran las tres y media de la tarde y el sol de Enero partía la tierra +sedienta e inflamada, cuando con la cara incandescente, los ojos +saltados, sin gorra, las manos ensangrentadas por los zarzales +hostiles, saltamos por la ventana del dormitorio. Me tendí en la cama y, +mientras el cuerpo reposaba con delicia, reflexioné profundamente en la +velocidad inicial que se adquiere cuando se tiene un vasco irritado a +retaguardia, armado de una horquilla. + + + + +XXVI + + +Viene a mi memoria, envuelto entre los recuerdos de la Chacarita, el de +uno de mis condiscípulos, tipo curiosísimo que en aquellos tiempos +felices, ignorantes aún de los encuentros grotescos que nos +proporcionaría el mundo, clasificábamos alternativamente con los nombres +de "el loco Larrea" o "el loro Larrea". Queda entendido que he alterado +su verdadero apellido, pues ignoro si vive aún, en cuyo caso tal vez no +le sería grato figurar en estas páginas, a la manera de un coleóptero de +museo. Era riojano; aunque de gran estatura, su cuerpo, sea por falta de +armonía ingénita, sea por el corte de sus jacquets amplios, sin la menor +curva en la espalda, presentando una línea recta geométrica desde el +cuello hasta el ribete del faldón, ofrecía un conjunto tan desgraciado +como insípido. La cara de Larrea era una obra maestra. En primer lugar, +aquel rostro sólo se conservaba a costa de incesante lucha contra la +cabellera, tupida y alborotada, pero eminentemente invasora. No puedo +recordar la fisonomía de Larrea sin el arco verdoso que coronaba su +frente estrecha, precisamente en la línea divisoria del pelo y el cutis +libre. Era un depilatorio espeso, de insoportable olor, que Larrea se +aplicaba, con una constancia benedictina, todas las noches, a fin de +evitar los avances capilares de que he hecho mención. Pero Larrea +sostenía que esa pasta era completamente ineficaz, a lo que alguno de +los compañeros replicaba que era natural no ejerciera influencia sobre +sus pelos de calabrote, habiendo sido fabricada para hacer desaparecer +el ligerísimo "duvet" del brazo de las damas, según cantaba el +prospecto. ¿Se echa acaso abajo un bosque de ñandubays con la ligera hoz +que derriba los trigales? La nariz de Larrea presentaba esa forma +arquitectónica que la envidia humana ha clasificado de "ñata"[8]; más +abajo, de Este a Oeste, abarcando los límites visibles, se desenvolvía +la boca de Larrea, siempre entreabierta, sin duda para dar ventilación a +sus dientes como teclas de piano viejo, en color y dimensión. + + [8] Dickens + +Larrea hablaba sin reposo, a todas horas, con todo motivo, lo que le +había valido el ya mencionado calificativo de "loro". Pero cuando llegó +a la Chacarita, notamos, alarmados, que aquella facundia inagotable +había cesado y que Larrea, hosco, huraño, evitaba los juegos, los +placeres comunes, no comía y pasaba todo el día tendido en su cama, en +la que nos parecía oir durante la noche suspiros enormes como resoplidos +de buey. + +¡Larrea amaba! Una tarde me confió que había entregado su corazón a una +beldad cruel que no quería apercibirse del fuego que le consumía. Me +pidió que no me burlara de él, porque era un asunto serio, que le tocaba +de cerca lo más íntimo del alma. Alentado por mi cara de confidente de +tragedia, de aquellos únicamente admitidos en la escena para dar la +réplica corta y hábil que motiva una nueva tirada del héroe, Larrea +llegó hasta leerme versos. Por fin, supe que el objeto de su pasión era +una niña, hija de una "modesta" familia que habitaba a veinte cuadras +de la Chacarita. ¡Ya lo creo! Era una chinita deliciosa de diez y ocho +años, de carita fresca y morena, de grandes ojos negros como el pelo, +sin más defecto que aquel pescuezo angosto y flaquito que parece ser el +rasgo distintivo de nuestra raza indígena. Todos la conocíamos y más de +uno hacía frecuentes pasadas a pie y a caballo, por delante de aquel +rancho, alentado por locas esperanzas. + +Animé a Larrea cuanto pude, le dí mis consejos (porque los porteños +éramos "censés" ser tenorios consumados), y, por fin, me anunció un día +que había hecho relación con la familia y que habían organizado, de +acuerdo, un baile para el sábado próximo, baile al que debíamos +concurrir siete u ocho de nosotros, siempre que nos hiciéramos preceder +por algunas libras de yerba y azúcar, algunas botellas de cerveza y +ginebra, etc. Larrea me abandonaba la elección de los convidados y me +pedía los acompañara al sitio de la fiesta, donde él se encontraría +desde la primera hora. + +Como se comprende, era necesario escaparse. + +Comuniqué la nueva a Eyzaguirre, candidato nato a una partida semejante, +avisé también al cojo Videla, uno de los muchachos más buenos y +traviesos que he conocido; y--como habíamos tenido tiempo de +prepararnos--el sábado, a las nueve de la noche, dejando cada uno en la +cama respectiva (felizmente no estaban todas en el mismo cuarto) un +muñeco con una peluca de crin, nos pusimos silenciosamente en marcha, a +través de los potreros, llenos de un loco entusiasmo y forjando +conquistas a millares. + + + + +XXVII + + +Larrea estaba ya allí. Ebrio de gozo, radiante dentro de su jacquet +rectilíneo, había tomado la dirección de la fiesta y servía de bastonero +con toda gravedad. Fuímos introducidos, agasajados, y pronto, al compás +de la orquesta, limitada a una guitarra y un acordeón (los esfuerzos +para obtener un órgano habían sido vanos), nos hundimos en un océano de +valses, polkas y mazurkas, pues las damas se negaban a una segunda +edición de la primera cuadrilla, que, a la verdad, había permitido al +cojo Videla desplegar calidades coreográficas desconocidas y que después +supimos habían sido inspiradas por una representación de "Orfeo" con que +se había regalado en una noche de escapada. + +Después de cada pieza, obsequiábamos naturalmente a las damas con un +vaso de cerveza, acompañándolas con una frecuencia alarmante para el +porvenir. Larrea irradiaba de contento; había recitado sus versos, +prometido otros y nos dejaba entrever que una cita flotaba en lo +posible. Un gaucho viejo (le veo aún!), con una larga barba canosa, el +sombrero en una mano y un vaso en la otra, gozaba como un bienaventurado +desde la puerta donde se apoyaba. De tiempo en tiempo, cuando nos +lanzábamos a un vals o una polka y que, obedeciendo a las necesidades de +la armonía, llevábamos oprimidas a las compañeras, oíamos la voz alegre +del viejo que repetía varias veces: + +--¡Que se vea luz, caballeros! + +La fiesta estaba en su apogeo y el italiano del acordeón, despreciando +profundamente a su acompañante de la guitarra, hacía maravillas de +ejecución, bajo ritmos caprichosos y excéntricos que llegaban vagamente +a nuestros oídos, pues hacía rato que bailábamos al compás de una música +interior, cuando, después de haber oído el galope de un caballo vimos +aparecer a uno de los condiscípulos de la Chacarita en la puerta del +rancho, con la fisonomía pálida que debía tener Daniel al entrar de una +manera tan intempestiva en la sala del festín de Baltasar. + +--¡Muchachos, los han pillado! El celador me ha dicho que los busque y +que si dentro de media hora no están en el dormitorio, va a dar cuenta +al vicerrector. + +Todo esto, entrecortado por la fatigosa respiración. El buen compañero +había robado uno de los caballos del quintero y por hacernos un servicio +se había puesto en camino por entre barriales espantosos, pues los +últimos días había llovido copiosamente. No había tiempo que perder y +era necesario ponernos en marcha sin demora. El viejo nos ofreció su +caballo, cuyas formas aéreas revelaban una dieta de treinta y seis horas +por lo menos; se lo aceptamos agradecidos y tratamos de organizar la +partida. Eramos siete en todo; dos treparon en las ancas del compañero +que nos había traído el aviso, después de darle tiempo a que absorbiera +una botella de cerveza íntegra--y los otros cuatros procuramos +arreglarnos sobre el caballo del viejo que a todo trance pedía luz, como +Goethe moribundo. Larrea, por darse tono delante de la chinita y +sosteniendo que conocía una senda por donde nos llevaría sin +embarrarnos, tomó la dirección, colocándose gravemente en la cruz. +Detrás de él, un condiscípulo sumamente grueso, en seguida Eyzaguirre, y +allá, al fondo, en el remoto extremo, precisamente en aquel plano +inclinado que parece una invitación a resbalarse por la cola, yo, +prendido de Eyzaguirre, como un mono a una reja. + +Cuando emprendimos la marcha, el dueño de casa, la novia de Larrea, las +niñas todas, el gaucho viejo, hasta el italiano del acordeón, reían a +carcajadas. Contestamos alegremente y fué en este momento que hice dos +descubrimientos, de orden diferente, que me alarmaron; aquel caballo no +tenía anca, sino un techo de media agua por lomo, de filoso mojinete, y +Larrea poseía una _mona_ gigantesca! + + + + +XXVIII + + +La noche era obscura y amenazaba llover; encandilados aún, no sabíamos +dónde estábamos, ni qué dirección habíamos tomado. Si nuestro raciocinio +no hubiera sido alterado por causas conocidas, la seguridad impasible +con que Larrea dirigía la bestia, nos habría estremecido.--Se me había +encargado castigar, pues según las tradiciones recibidas, el foguista +era siempre el del anca; hice presente que no había sujeto pasivo, por +cuanto mis golpes se perdían en el aire, y propuse nos limitáramos, en +las circunstancias, al sistema del talón. + +Aceptado el procedimiento, seguimos la marcha en las tinieblas; yo me +sentía resbalar, resbalar sin descanso; aquel animal tenía en la punta +de la cola algo que me atraía. En mi desesperación me aferraba a +Eyzaguirre, quien me observaba a menudo que debía limitarme a agarrarle +de la ropa, no encontrando plausible, como me lo declaró +terminantemente, que mis dedos apretaran, a guisa de género, una sección +de la parte carnosa que la naturaleza había previsoramente superpuesto a +sus costillas.--El compañero gordo bufaba, oprimido entre Eyzaguirre y +Larrea, y éste, sin cesar de hablar, protestando que nadie conocía el +camino como él, aventuraba una que otra queja sobre la osteología de +aquel animal. + +No veíamos a dos dedos de distancia y los compañeros del otro grupo +habían desaparecido, sin duda por la sencilla razón de haber tomado el +buen camino.--Habíamos conseguido--¡el cielo sabe a costa de qué +esfuerzos y sufrimientos!--hacer tomar el trote a nuestra montura, +cuando de pronto me sentí en el suelo, con todo el volumen de Eyzaguirre +encima. Un choque se había producido y jinete y caballos habían venido +por tierra.--"¡No es nada; es un alambrado!" + +Era la voz de Larrea, que estaba ya montado y nos invitaba a hacer otro +tanto. Tratamos duramente al pobre conductor, que nos anunció estar +_ahora_ seguro del camino, y, un tanto mohinos y maltrechos, emprendimos +de nuevo la marcha. + +No habíamos andado media cuadra, cuando un grito sofocado de Larrea me +hizo apercibir que me encontraba literalmente a _babuchas_ de +Eyzaguirre, quien, a su vez, aplastaba al gordo, que, entre gemidos, +estaba tendido a lo largo sobre algo informe que se debatía en el barro +y que un ligero examen posterior reveló ser el cuerpo de Larrea. +Habíamos caído en una zanja; el caballo, perdiendo el pie, se fué de +boca, Larrea salió por sobre las orejas como una flecha del canal de una +arbaleta, el gordo siguió la ley de la atracción y Eyzaguirre, no menos +rápido en el descenso, me arrastró a la confusa masa. Había por lo menos +dos pies de barro; cuando salí y Eyzaguirre y el gordo se pusieron en +pie, nos precipitamos todos a sacar a Larrea, que no hablaba. Todas las +soluciones de continuidad de su cara estaban revocadas por un lodo +espeso y negro. Fué necesario sacudirle, lavarle el rostro con la última +botella de cerveza que el gordo no había soltado en la catástrofe y +sacarle el jacquet rectilíneo que pesaba dos arrobas. + +Entonces emprendimos a tanteo, a pie y en el horror de la profunda +noche, aquella marcha legendaria, inaudita, en la que las zanjas eran +endriagos, las tunas vestiglos y los ruidos de los insectos nocturnos +coros de Porríganos y Kobolds.--Puck andaba por allí; nos parecía oir su +risa silenciosa entre las brumas, confundiéndonos los rumbos y gozando a +cada traspiés de la errante caravana... El caballo había quedado en la +zanja para siempre. ¡Adiós las largas y melancólicas estadías en el +palenque de la pulpería! ¡Adiós la marcha vacilante de la noche, cuando +su dueño oscilaba como un péndulo sobre el recado! Una ligera +perturbación en la línea del pescuezo le había hecho encontrar el reposo +eterno! ¡Sea leve su recuerdo a la conciencia de Larrea! + +Por fin, a las primeras claridades del alba, al canto de los gallos +matinales, el cuerpo exhausto y rendido, el alma agriada contra la +pasión dantesca de Larrea, penetramos en nuestros cuartos y nos ayudamos +fraternalmente a sacarnos la ropa. Sólo una bota de Eyzaguirre, con una +tenacidad irritante, se resistió al empuje colectivo y es fama que diez +horas más tarde solamente soltó su presa, vencida por la operación +cesárea. + + + + +XXIX + + +Como escribo sin plan y a medida que los recuerdos vienen, me detengo en +uno que ha quedado presente en mi memoria con una clara persistencia. Me +refiero al famoso 22 de Abril 1863, en que _crudos y cocidos_ estuvieron +a punto de ensangrentar la ciudad, los cocidos por la causa que los +crudos hicieron triunfar en 1880 y recíprocamente. Yo era crudo y crudo +_enragé_. Primero, porque mis parientes, los Varela, uno de los cuales, +Horacio, era como mi hermano mayor, tenían esa opinión, según leía de +tiempo en tiempo, en la "Tribuna"--y en segundo lugar, porque la mayor +parte de los provincianos eran cocidos.--Queda entendido que yo me daba +una cuenta muy vaga de mi manera de pensar, pero como había tenido que +sostener mis opiniones a moquetes más de una vez, la convicción había +concluído por arraigarse en mi espíritu. + +El día citado había una excitación fabulosa en el Colegio; después de +muchas tentativas infructuosas, conseguimos escaparnos dos o tres y nos +instalamos en la calle Moreno. Fué allí donde presencié por primera vez +en mi vida un combate armado entre dos hombres, que me hizo el mismo +efecto que más tarde sentí en una corrida de toros, de la que salió mal +herido el primer espada. Los dos combatientes eran hombres del pueblo y +estaban armados, uno de una daga formidable, mientras el otro manejaba +con suma habilidad un pequeño cuchillo que apenas conseguíamos ver: tal +era el movimiento vertiginoso que le imprimía.--Mi primera intención fué +huir, pero tuve vergüenza, porque uno de mis compañeros, que tenía fama +de bravo en el Colegio, se había acercado, por el contrario, para +presenciar más cómodamente la lucha. Duró poco tiempo, porque la +habilidad triunfó de la fuerza y el hombre de la daga, dando un grito +desgarrador, cayó al suelo con el vientre abierto de un enorme tajo.--El +heridor huyó; yo debía estar muy pálido, porque recuerdo que durante un +mes el grito del caído vibró en mi oído. + +Pronto nos mezclamos con unos hombres que traían un pañuelo al cuello y +que habían desalojado a un pequeño grupo de cocidos que estaban cerca de +la confitería del "Gallo".--Pero el rumor de lo que pasaba dentro, nos +hacía arder por penetrar en el recinto de la Legislatura.--¡Imposible! + +Entonces, de común acuerdo y comprendiendo que era allí donde se +desenvolvían las escenas más interesantes, resolvimos reingresar al +Colegio y llegar a la Legislatura por las azoteas. Lo hicimos así y a +favor del tumulto que entre los claustros se notaba, ganamos el techo y +como gatos nos corrimos hasta dominar el patio de la Legislatura. + +Al primero que ví fué a Horacio Varela, tranquilo, sonriendo y apoyado +en sus muletas. Así que me conoció, me pidió fuera inmediatamente a su +casa a avisar a la familia que no volvería hasta tarde, que no temieran, +etc.--"Pero no puedo salir, Horacio; no me dejan". La verdad era que +había trabajado tanto por llegar a mi punto de observación y esperaba +que en aquel patio tuvieran lugar cosas tan memorables, que lanzaba ese +pretexto, harto plausible, para quedarme allí.--"Un estudiante a quien +no dejan salir, pobrecito! ¿Entonces ustedes ya no saben escaparse?"--Yo +habría podido contestar que lo hacía con una frecuencia que ponía a +cubierto de semejante reproche; pero preferí la acción y desaparecí.--Me +escapé con éxito, corrí a casa de Horacio, tranquilicé la familia, volví +al Colegio y, jadeante, extenuado, ocupé nuevamente mi sitio de +observación, de donde dí cuenta a Horacio de mi comisión.--En ese +momento un gran número de diputados salieron al patio; muchos abrazaban +a un hombre calvo, de muy buena cara, con una gran barba negra, el cual, +después, supe había sido miembro informante, desplegando una serenidad +de ánimo admirable.--Era el Dr. D. Manuel Aráuz, a quien debíamos todos +tener más tarde tanto cariño bajo el apodo afectuoso de "viejo Laguna". + +Cuando leo en la historia la narración del entusiasmo ardiente de los +estudiantes en la Politécnica y la Normal en 1815 y 1830, el arranque +impetuoso de los estudiantes españoles en la guerra de la Independencia, +abandonando Salamanca para unirse al Empecinado, a D. Juan Porlier, el +cura Merino, el heroísmo de los jóvenes alemanes en 1813 y 1814, +brotando de los subterráneos de la _Tugendbund_ para caer en los campos +de Leipzig, de la muerte gloriosa de Koerner, cuando leo esos rasgos, me +los explico perfectamente.--Hay en los claustros un ansia de acción +indescriptible; la savia hirviente de la juventud irrita la sangre, +empuja, excita, enloquece. Se sueña con grandes hechos; la lucha +enamora, porque implica la libertad. + +También nosotros formamos parte de las gloriosas filas del batallón +Belgrano que fué a ofrecer su sangre y a pedir un puesto en la +vanguardia del General Mitre, al estallar la guerra del Paraguay. Yo fuí +soldado del Dr. D. Miguel Villegas; era cuanto podía exigirse de mi +patriotismo: servir a las órdenes de un profesor de la Universidad, que +enseñaba filosofía por Balmes y Gérusez! + + + + +XXX + + +Es tiempo ya de dar fin a esta charla, que me ha hecho pasar dulcemente +algunas horas de esta vida triste y monótona que llevo.--Pero al +concluir me vienen al espíritu los últimos tiempos pasados en la prisión +claustral, cuando ya la adolescencia comenzaba a cantar en el alma y se +abría para nosotros de una manera instintiva un mundo vago, desconocido, +del que no nos dábamos cuenta exacta, pero que nos atraía secretamente. +No nos lo confesábamos al principio unos a otros; la vida de reclusión, +las lecturas disparatadas y sin orden, el alejamiento de la familia, de +la sociedad y, sobre todo, cierto prurito de estudiantes, nos inclinaba +a un escepticismo amargo y sarcástico, ante el cual no había nada +sagrado.--Eramos ateos en filosofía y muchos sosteníamos de buena fe las +ideas de Hobbes. Las prácticas religiosas del Colegio no nos merecían +siquiera el homenaje de la controversia; las aceptábamos con suprema +indiferencia. + +En una confesión general, sin embargo, tuve la veleidad de resistirme. +Obligado a ir al confesionario, dije abiertamente al sacerdote que +estaba tras de la reja que no creía una palabra de esas cosas y que, por +lo tanto, era de su deber no obligarme a mentir. El confesor dió cuenta +inmediatamente; fuí llamado, insistí y recogí por premio de mi lealtad +de conciencia pasar en el encierro los tres días de comilonas y huelga +que sucedían a la comunión. + +Al año siguiente mis ideas se habían hecho más prácticas; nos reunimos +unos cuantos y confeccionamos una lista de pecados abominables, +estupendos, en que figuraba todo el repertorio de un libro de examen de +conciencia que nos habían dado para prepararnos.--Nos dieron penitencias +atroces, como ser levantarnos a media noche en invierno y salir desnudos +al claustro, arrodillarnos sobre las losas y rezar una hora; esto +durante tres meses. A buen seguro que, en caso de obediencia, la +pulmonía habría dado bien pronto cuenta de nosotros.--Pero aquí quiero +hacer una declaración sincera que pinta bien esos escepticismos +primaverales. Llegado el día de la comunión, que se hacía con gran pompa +en el altar mayor, fuí obligado a ir a hincarme con tres o cuatro +compañeros y a esperar mi turno. + +Un resto de altivez intelectual, una reacción violenta dentro de mí +mismo, me hizo considerar una repugnante apostasia de mis ideas y una +burla indigna de la religión, aceptar aquéllo.--Así, cuando el sacerdote +se inclinó sobre mí, le miré bien en los ojos y le dije quedo: "paso, +padre". Hizo un ligero movimiento de sorpresa; pero cuando se +reincorporó, yo ya me había dado vuelta y salido de la fila, llevando el +pañuelo en la boca, como si realmente hubiera recibido la hostia. No me +delató. + + + + +XXXI + + +Pero la juventud venía y con ella todas las aspiraciones +indefinibles.--La música me cautivaba profundamente.--Recuerdo las +largas tardes pasadas mirando tristemente las rejas de nuestras ventanas +que daban a la libertad, a lo desconocido, y oyendo a Alejandro Quiroga +tocar en la guitarra las vidalitas del interior, los tristes y monótonos +cantos de la campaña y las pocas piezas de música culta que conocía. Aun +hoy me pasa algo curioso que, en ciertos momentos, me lleva +irresistiblemente a aquellos tiempos. Una tarde, Alejandro se puso a +tocar, sentado en su cama, una marcha lenta y plañidera, pero de un +ritmo marcado y cariñoso al oído. Yo me había colocado en el borde de la +ventana, aprovechando la última luz del día, para continuar la lectura +de la "Conquista de Granada" de Florián, que me tenía encantado. Había +llegado en ese instante al momento en que Boabdil se despide con los +ojos arrasados en lágrimas, desde lo alto de una colina, de la dulcísima +ciudad de los mármoles y las fuentes, los amores y los perfumes. Me +pareció que la música que llegaba a mis oídos era la voz misma del +infortunado monarca y dí a aquella melodía sollozante el nombre de "el +adiós del rey moro", que Alejandro le conservó. Más tarde, hoy mismo, +cada vez que en un libro encuentro una referencia al mísero fin de la +dominación árabe en España, los acordes de la marcha pesarosa cantan en +mi memoria.--Así se explica esa preferencia llena de misterio que +algunos hombres sienten por ciertos trozos de música, indiferentes para +los demás. Los han oído por primera vez en un momento especial, la +impresión se ha confundido con todas las que entonces se grabaron en el +alma y por una afinidad íntima y secreta, una sola fibra que se +estremezca en un rincón de la memoria, despierta a todas aquellas con +que está ligada. Un hombre, sentado al piano, puede rehacer, para él +solo, toda la historia de su vida moral, haciendo brotar del teclado una +serie de melodías, escalonadas en sus recuerdos... + + + + +XXXII + + +Sentíamos también necesidad de cariño; las mujeres entrevistas el +domingo en la iglesia, los rostros bellos y fugitivos que alcanzábamos a +vislumbrar en la calle, desde nuestras altas ventanas, por medio de una +combinación de espejos, nos hacían soñar, nos hundían en una +preocupación vaga e incierta, que nos alejaba de los juegos infantiles +del gimnasio, de las viejas y pesadas bromas de costumbre. Las amistades +se habían estrechado y circunscripto; solíamos pasar las horas muertas, +haciéndonos confidencias ideales, fraguando planes para el porvenir, +estremeciéndonos a la idea de ser queridos como lo comprendíamos y por +una mujer como la que soñábamos.--Por primera vez en estas páginas, +nombro a César Paz, mi amigo querido, aquel que me confiaba sus +esperanzas y oía las mías, aquel hombre leal, fuerte y generoso, bravo +como el acero, elegante y distinguido, aquel que más tarde debía morir +en el vigor de la adolescencia por uno de esos caprichos absurdos del +destino, que arrancan del alma la blasfemia profunda!... + +¡Qué vida de agitación! ¡Qué pesado era el libro en nuestras manos y qué +envidia se levantaba en el corazón por el estudiante libre de la +Universidad, tan despreciado antes y que hoy veíamos pasar, con el +corazón sombrío, radiante en su elegancia, en su traje, en la +incomparable soltura de sus maneras! + +Porque empezábamos tristemente a conocernos. La mayor parte de nosotros +éramos pobres y nuestras madres hacían sacrificios de todo género por +darnos educación. Muchas veces nuestras ropas eran cosidas por sus +propias manos y por muchos años hemos ostentado sacos como bolsas y el +clásico jacquet _crecedero_, aquel que, despreciando el efímero +presente, sólo tiene en vista el porvenir.--Pero ¿qué nos importaba? +Eramos filósofos descreídos y un tanto cínicos, nos revolcábamos en el +gimnasio, y el eterno botín de doble suela, ancho y largo, nos permitía +correr como gamos en el rescate. Usábamos el pelo largo y descuidado, +teníamos, en fin, esa figura desgraciada del muchachón de quince años, +que empieza a salir de la infancia, sin llegar a la virilidad. Eramos, +con todo, felices y despreocupados. + + + + +XXXIII + + +Pero los diez y ocho años se acercaban. Los días de salida hacíamos +esfuerzos inauditos por arreglarnos lo mejor posible, abandonando muchas +veces la empresa con desaliento, vencidos por la exigüidad del +guardarropa.--¡Qué amarguras, qué sufrimientos, aquellos domingos a la +noche, cuando al volver al Colegio pasábamos frente a los teatros y +veíamos en el peristilo una multitud de jóvenes, algunos conocidos +nuestros, los externos felices, bien vestidos, con sus guantes +flamantes, y saludando con una gracia, para nosotros insuperable, a las +bellas damas que venían al espectáculo! + +En cuanto a mí, recordaba bien que de los ocho a los doce años no había +faltado casi una noche a la Opera; mi padre me llevaba siempre consigo. +Era, pues, un _dilettante_ de raza y tradición; Tamberlik me había +acariciado y la incomparable Madame Lagrange, aquella artista con un +corazón a la Malibran, se había entretenido en hacerme charlar durante +los entreactos en su camarín, a donde solía llevarme mi hermano +Jacinto.--Y hoy, que era hombre, que podía apreciar todas aquellas +bellezas que habían encantado a mi padre y que flotaban en mi memoria +como una nube, tenía que volverme triste y solo al Colegio, dando la +espalda al mundo de la luz! + +Una noche no puede resistir al pasar frente al Colón; ví entrar a un +pariente amigo con su familia; comprendí que tenía un palco donde +meterme medio escondido y tomando mi entrada penetré bravamente, un poco +pálido, por la convicción profunda de que todo el mundo me observaba. + +El pariente tenía felizmente un palco bajo y obscuro de la ochava; +llamé, me resistí con energía a las sillas de adelante y acurrucándome +en el fondo, lancé una mirada investigadora a la platea. Yo sabía que el +Vicerrector era un melómano decidido; en efecto, a poco le descubrí en +las tertulias. De un lado cierta irritación por su presencia, mientras +nos confinaba en el claustro tan cruelmente y de otro el temor que me +descubriese, me agitaron un momento. Pero bien pronto todo eso +desapareció y la luz, la música, ese curioso y penetrante ambiente de +los teatros de buen tono, la proximidad de una criatura idealmente +bella, que estaba en el palco, sus ojos dulces como un pedazo de cielo, +su voz tímida y armoniosa, aquel color diáfano, transparente, sombreado +a cada instante por un tenue velo de púrpura, esa emanación exquisita de +la pureza, de la inocencia y de la gracia, que subyuga en todas las +edades, todo en un encanto misterioso se apoderó de mí por completo. +Quince años han pasado sobre mi cabeza desde aquella noche, quince años +bien llenos y agitados; pasarán veinte más y no perderé ese recuerdo +suave y melancólico, que trae a mi alma la impresión fresca de las +primeras emociones puras de mi juventud.--Sonrío a veces al recordar mi +idilio adolescente, los entusiasmos de mi espíritu, ese estado de +sensibilidad enfermiza, la necesidad imperiosa que sentía de hacer +versos, mi desesperación por no poder medir una cuarteta, las páginas +enteras desgarradas con desaliento, las cartas ideales, que jamás debían +llegar a su destino, en las que derramaba todos mis sueños y +esperanzas! La veía en todas partes, en todas la buscaba. Me parecía +inútil obtener su cariño; el mío me bastaba, me elevaba, me daba +intensidad al espíritu, fuerza a la voluntad, brillo a la imaginación, +nobleza al corazón. Cambié de carácter; fuí dulce, afable, perdí la +ironía amarga con compañeros, dejé en paz los ridículos ajenos; me +observaba, me corregía, me mejoraba... + +De nuevo sonrío a través de los años; pero quisiera volver a esas horas +incomparables, a esa explosión de la savia, trepando al árbol al son de +los cantos primaverales y desenvolviéndose en hojas, en flores, en +perfumes! Quisiera volver a amar como amé entonces y como sólo entonces +se ama, puro el corazón, celeste el pensamiento!... + +Todo pasó en el rápido correr del tiempo; pero la figura deliciosa, a la +que los años han circundado de esa atmósfera vaporosa que da Murillo a +sus vírgenes, queda fija allá en el pasado, cerniéndose al principio de +la ruta, como una luz ideal!... + + + + +XXXIV + + +Hay que caer a la tierra y recordar que, de una u otra manera, tenía que +entrar en el Colegio.--Poco antes del último acto salí, corrí a la +puerta que da sobre el atrio de San Ignacio, me saqué el paletot, golpeé +fuerte y cuando el viejo portero preguntó quién era, imité la voz del +Vicerrector y una vez la puerta abierta, abatí la vela que el cerbero +traía en la mano con un golpe de mi sobretodo, le eché una zancadilla +que dió con él en tierra, y antes que volviera de la sorpresa, ya corría +yo por esos claustros como una exhalación. + +Pero la hora había sonado para mí. Los castigos me irritaban, los +consejos me ponían en un estado de nervios insoportable: no podía +continuar en el Colegio. Pasaba los días enteros ideando medios para +escaparme, a veces con riesgo de la vida, como cuando nos deslizábamos, +con un compañero fiel, por una cuerda flotante que los albañiles dejaban +durante la noche en el edificio que se construía entonces sobre la calle +Moreno.--Los exámenes estaban encima y no abría un libro. Había perdido +la emulación por completo; las glorias de clase me parecían ridículas y +no habría dado un paso por recuperar el puesto de honor al que estaba +habituado y que sentía escapárseme de entre las manos.--Al fin triunfé, +y una mañana radiante se me abrieron para siempre aquellas puertas, en +cuyos umbrales hubiera entonces sacudido mi planta como el numida. + +Y, sin embargo, ¡cuántas cosas dejaba allí dentro! Dejaba mi infancia +entera, con las profundas ignorancias de la vida, con los exquisitos +entusiasmos de esa edad sin igual, en la que las alegrías explosivas, el +movimiento nervioso, los pequeños éxitos reemplazan la felicidad, que +más tarde se sueña en vano! + +Abandonaba el Colegio para siempre y, abriendo valerosamente las alas, +me dejaba caer del nido, en medio de las tormentas de la vida. + + + + +XXXV + + +Muchos años más tarde, volví a entrar un día al Colegio; a mi turno, iba +a sentarme en la mesa temible de los examinadores. Al cruzar los +claustros, al ver mi nombre al pie de algunos dibujos que aun se +mantenían fijos en la pared, con sus modestos cuadros negros; al pasar +junto a mi antiguo dormitorio, teatro de tantas y tan renombradas +aventuras; al cruzar frente a la puerta sombría del encierro, que por +primera vez recibió una mirada cariñosa de mis ojos; al ver el grupo de +estudiantes tímidos, callados, que en un rincón procuraban penetrar mi +alma y leer en mi cara sus futuras clasificaciones; al estrechar la mano +de mis compañeros de hoy, mis maestros de otro tiempo; al respirar, en +una palabra, aquel ambiente que había sido mi atmósfera de cinco años, +sentí una impresión extraña, grata y dulce, y una vaga melancolía me +llevó por un momento a vivir la vida del pasado. + +Me lancé a todos los viejos rincones conocidos y al pasar, bajo las +bóvedas del claustro, se levantaban mis recuerdos, obedientes a una +evocación simpática. Aquí, me decía, el buen Cosson, tan afectuoso, tan +justo, nos leía las elegías de Gilbert con un entusiasmo sincero o nos +recitaba la tirada de "Théramène" sin mirar el libro; aquí fué donde el +profesor Rossetti, encantado de mi exposición, me predijo que sería un +ingeniero distinguido, si perseveraba en las matemáticas, para las que +había nacido; en aquel banco expuse a Puiggari mi deplorable conferencia +sobre el iodo, que destruyó todas sus esperanzas de verme convertido en +un Lavoisier; en este sitio memorable fuí sostenido por M. Jacques, +cuando, habiendo sido llamado a dar examen de francés ante el doctor +Costa, ministro de I. P., me tocó en suerte traducir a primera vista el +"Incendio de Moscou" de M. de Ségur y me trabé en descomunal batalla con +Larsen sobre la significación de la palabra "tôle"; aquí Jacques me dijo +que era un imbécil, pero que tenía razón, cuando sostuve ante él, en una +discusión con un compañero, que este título de un capítulo de La +Bruyére, "Les esprits forts", no debía traducirse por: "Los espíritus +fuertes"; en aquel rincón me batí una tarde con denuedo contra un +muchacho Arriaza, quien, si bien sacó del combate la nariz demolida y +con una forma pintoresca, me dejó ciego por una semana; en este escaño +se sentaba mi madre, me tomaba las manos, me acariciaba con sus ojos +llenos de lágrimas, me apretaba contra sí, y al fin, cuando la noche +caía y era necesario separarnos, me dejaba su alma en un beso... y diez +pesos en la mano, que yo corría a convertir en cigarros en la portería; +aquí fué donde el padre Agüero pilló al alba a Adolfo Saldías, que +volvía de una escapada y a la luz de la luna que entraba por los +cristales del gimnasio, lo hizo arrodillar en el claustro helado y pedir +perdón de su delito, mientras yo, con el mate en la mano y tras la +puerta entreabierta del dormitorio del anciano, contemplaba el cuadro, +poniendo la ausente barba en remojo; he aquí el cuarto famoso donde fué +introducida por engaño la sirviente que traía la ropa limpia al "mono" +Latorre, sufriendo las excesivas galanterías de los circunstantes, +mientras el referido "mono", amarrado al pie de un lecho, ofrecía el +espectáculo confuso de un sátiro enardecido llorando a lágrima viva... + +--Los exámenes van a comenzar, doctor. Sólo a usted se espera. + +--Voy al momento. + + + + +XXXVI + + +¡Ah! he aquí el cuarto de Eyzaguirre, aquel informe "maremagnum" del que +éramos pilotos expertos. + +En esa ventana asamos una noche memorable las aves robadas en el corral +de la despensa, aves sagradas para nosotros y que jamás figuraron en la +mesa del refectorio; allí el salón de los exámenes escritos, donde +algunos jóvenes valerosos entraban llevando el enorme Ganot distribuído +por capítulos en todo el cuerpo y conociendo la topografía del terreno +como César los campos de Munda; la fuente me saluda, la fuente de pico +recto, la fuente que era necesario conquistar a puñetazos, porque el +compañero que esperaba, interrumpía a menudo la absorción haciéndola +intermitente, por medio de la broma llamada del "ternero mamón"; aquí un +condiscípulo querido de todos nosotros, que temíamos no pasara en el +examen escrito, nos dió una minuciosa explicación de cómo había +repartido sus fuerzas para el combate; en la nuca, entre camisa y +camiseta, los capítulos de "La Inteligencia", salvo "La Razón", que, muy +bien doblada, se ocultaba bajo el cuello, unida a la corbata por un +alfiler; entre el elástico del botín derecho, "La Sensibilidad", +formando "pendant" en el izquierdo "La teoría de las facultades del +alma"; en un falso bolsillo del pantalón, "La Voluntad", excepto el +"Libre Albedrío" que ocupaba un sitio indigno de su importancia +filosófica; y allí, sobre el estómago, a mano, como puñal de +misericordia, como recurso extremo, el "Discurso sobre el método", que, +bien manejado, es un proteo multiforme, apto para satisfacer el programa +entero... + +--Señor doctor, le están esperando... + +--Voy, voy al momento. + +¡Cuánta sonrisa en aquellas caras juveniles, si hubieran leído las cosas +que llenaban mi alma y dádose cuenta de las impresiones bajo las cuales +ocupaba mi silla de examinador! + +Decían las cosas que en otro tiempo yo había dicho; usaban las mismas +estratagemas que yo había empleado y se lanzaban a cuerpo perdido en las +partes de la bolilla que les eran conocidas, evitando con una habilidad +de pilotos consumados las arcanas secciones no holladas por sus ojos +infantiles. ¡Con qué elasticidad el compañero de atrás hacía de mimbre +su cuerpo, alargaba el pescuezo como una girafa y llamando en su auxilio +la voz más susurrante, "soplaba" con coraje! Yo nada veía, nada quería +ver. Mis preguntas envolvían clara y precisa la respuesta cuando el +discípulo era flojo, y con una sonrisa animadora, impulsaba a +desenvolver su charla graciosa y ligera al que, habiendo estudiado, +quería lucir su ciencia. Ciencia divina, superficial, epicúrea, ciencia +de un adolescente griego, explicando a su manera infantil los mitos +homéricos, ciencia deliciosa que flota como un sueño en la región de la +teoría, borrándose al mes siguiente, porque no tiene la mordiente áspera +de la experiencia propia! + +Y así pasaba ante mis ojos la filosofía y la historia, serena, olímpica, +a la manera de Hesiodo, saliendo de aquellos labios puros, como el +reflejo de leyendas de otros tiempos, en mundos distintos del que nos +rodea. ¡Con qué placer, entre mis examinandos, encontraba un cartaginés +endurecido, ardiente admirador de Aníbal, que tal vez había llegado, +como yo en las horas pasadas, pesaroso y triste a las páginas de Zama! +¡Cómo sonaba en mi alma el entusiasmo por las cruzadas, y con qué viveza +venía a mi memoria el largo discurso de Pedro el Ermitaño, que yo había +compuesto en la clase de retórica!... Los muchachos sonreían y corría la +voz eléctrica de que yo era un examinador insuperable. No sabían que les +habría abrazado a todos y que al más imbécil hubiera dado el máximum con +el alma contenta y la conciencia tranquila! + +Más tarde dictaba una cátedra de historia en la Universidad. Muchas +veces, al final de mi conferencia, notaba en las caras de mis +discípulos, siempre cultos y atentos conmigo, una ligera expresión de +cansancio que me contagiaba. Era una época en que vivía agobiado por el +trabajo; a más de mi cátedra, dirigía el Correo, pasaba un par de horas +diarias en el Consejo de Educación, y sobre todo, redactaba "El +Nacional", tarea ingrata, matadora si las hay. Así, solía llegar a clase +fatigado y cuando el tema no era interesante, mi palabra salía pálida y +difícil. Pero la campana del Colegio Nacional estaba allí! Desde el aula +la oía fácilmente y a sus primeros ecos recordaba mis horas de +estudiante, el ansioso anhelo por salir de la clase, miraba mis alumnos +fatigados y cortaba familiarmente la conferencia. En otras ocasiones el +eco de la campana me servía de excitante y si alguna vez salieron mis +discípulos contentos, ignoraban que lo debían al vago sonido que me +traía los más dulces recuerdos de mi infancia, mis ambiciones de +estudiante, mi esfuerzo por ocupar el primer puesto y la memoria del +gran maestro que nos hizo amar el estudio y la ciencia. + +Sí, amar el estudio; a esa impresión primera debemos todos los que en el +Colegio Nacional nos hemos educado, la preparación que nos ha hecho +fácil el acceso a todas las sendas intelectuales. Se pueden emprender +los estudios superiores en cualquier edad; los preparatorios, no. Es +necesaria la disciplina que sólo se acepta en la infancia, la dedicación +absoluta del tiempo, el vigor de la memoria, nunca más poderoso que en +los primeros años, la emulación constante y la ingenua curiosidad. Mucho +se olvida más tarde, el tecnicismo, el detalle; pero a la menor +concentración intelectual los caracteres perdidos en el fondo de la +memoria reaparecen con la claridad de las líneas de un palimpsesto ante +un reactivo que borra el último trazado. En una semana, un hombre +regularmente dotado, puede estudiar a fondo una cuestión de derecho; +pero si no tiene una preparación sólida, si no ha ejercitado su espíritu +en los largos años de bachillerato, la expondrá como un notario, jamás +como un jurisconsulto. Falta de ideas generales, mis amigos. + +Yo diría al joven que tal vez lea estas líneas paseándose en los mismos +claustros donde transcurrieron cinco años de mi vida, que los éxitos +todos de la tierra arrancan de las horas pasadas sobre los libros en los +primeros años. Que esa química y física, esas proyecciones de planos, +esos millares de fórmulas áridas, ese latín rebelde y esa filosofía +preñada de jaquecas, conducen a todo a los que se lanzan en su seno a +cuerpo perdido. + +Bendigo mis años de Colegio, y ya que he trazado estos recuerdos, que la +última palabra sea de gratitud para mis maestros y de cariño para los +compañeros que el azar de la vida ha dispersado a todos los rumbos. + + 1881. + + + + + PROSA LIGERA + + _Gallicæ Constructiones_ + + + + + ESPAÑA + + + + +Una visita de Núñez de Arce + + +Hace doce años, era yo ministro argentino en Madrid. Un día un criado me +anunció que el señor Presidente del Ateneo me hacía preguntar si podía +recibirle. En el acto dí orden de introducirle. Respetaba al Ateneo de +Madrid como se respetan las cosas que se temen y ese respeto de mi parte +justificaba el origen presunto de todas las religiones humanas. A pesar +de mis aficiones literarias, como suponía honestamente que el gobierno +argentino no me habría nombrado su representante para darme ocasión de +desplegar mis talentos estéticos o mis facultades de estilo, sino para +estudiar los problemas políticos o económicos de interés nacional, mis +esfuerzos habían tendido a tener una actuación eficaz y activa en el más +alto mundo social y en los círculos más influyentes de la política del +momento. Así es que conocía--o por lo menos trataba--a muy pocos de los +representantes del mundo de las letras. Fuera de Castelar, más político +que literato y dulcemente afectuoso siempre con todos nosotros los +americanos,--de don Juan Valera, a quien encontraba con frecuencia en el +mundo diplomático al que él también pertenecía,--de Menéndez Pelayo, con +quien comía a menudo en los clásicos jueves de nuestro buen amigo Bauer, +muchas veces, por feliz azar para mí, al lado uno del otro,--de Grilo, a +quien conocí en casa de Tamames y que nos encantaba en nuestras +deliciosas correrías por Sevilla,--no había hablado, repito, ni conocía, +tan sólo fuera de vista, a los demás altos representantes del +pensamiento español. + +"¿Quién será, me decía, este señor Presidente del Ateneo de Madrid? Yo +debía saberlo y precisamente por eso no le hago preguntar por su nombre. +El Ateneo, por lo demás, es la primera institución literaria de España, +y sus altibajos coinciden con la exaltación o la depresión del espíritu +público de este país. No sé lo que este señor Presidente vendrá a +pedirme, pero hay que tratarle bien, porque..." + +En esto estaba de mi soliloquio, cuando la puerta de mi escritorio se +abrió, dando paso a un hombre pequeño, delgado, tan distinguido en su +traje, en su fisonomía y en su expresión, que no pude, en el primer +momento, darme cuenta ni de cómo estaba vestido, ni de qué cara tenía, +ni de lo que era o podía ser. + +--Señor, me dijo con una voz reposada y serena, a la que daba un valor +que me sorprendió, la manera de mirar de sus ojos grandes, claros y +tranquilos, soy Presidente del Ateneo y vengo a pedir. El Ateneo, entre +otros achaques, tiene aquel que más nos seduce a todos, el de acercar +hasta confundir el alma española con el alma hispanoamericana. Vamos en +breve a celebrar una fiesta precursora de la gran solemnidad del +centenario de Colón y vengo a pedir a Vd. (aquí un par de frases amables +y muy lisonjeras para mí) que quiera honrarnos encargándose de una de +las conferencias que se harán en el Ateneo con este motivo. + +--Señor Presidente del Ateneo, antes de todo, ¿quiere Vd. tener la +bondad de decirme con quién tengo el honor de hablar? + +--Gaspar Núñez de Arce, señor. + +Me puse de pie como movido por un resorte y un poco confuso, me incliné +profundamente. A pesar de mi alejamiento voluntario de los centros +literarios de Madrid, había dos hombres que deseaba vivamente conocer: +Núñez de Arce y Pereda. Al primero por su inspiración gentil, vibrante y +generosa, por el ropaje suntuario de su lengua opulenta, lengua mía, de +mis padres y de mi raza, por la nobleza tradicional de su carácter, por +la pregonada sencillez de su vida armoniosa. A Pereda, porque un día, +allá por 1884, en la opaca tristeza germánica de Carlsbad, había +recibido un paquete de libros acompañados por una grata carta de Martín +García Mérou, que enviaba a su antiguo jefe y siempre amigo, algunos +libros españoles, entre otros la _Sotileza_ del escritor de la Montaña; +lo había empezado a leer, lo había devorado y había contestado al que +tal regalo me había hecho, una carta entusiasta y cariñosa que García +Mérou envió a Pereda, quien me hizo decir que tenía en España dos brazos +abiertos que me esperaban. Pero mi hombre estaba constantemente metido +en Santander (decir que en ese tiempo meditaba _Peñas arriba_, esa +maravilla, sin que yo lo supiera, para ir a rogarle me hiciera visitar +el teatro de ese drama admirable!) y cuando venía a Madrid, lo hacía tan +callandito, que los diarios anunciaban su llegada el día de su partida. + +Y ahora, de pronto, sin sospecharlo, tenía en mi casa, a mi lado, _para +mí solo_, a Núñez de Arce! Le tomé la mano, le dije que hasta entonces, +al hablar conmigo, sólo había hablado con un particular, pero que ahora +me ponía el uniforme diplomático, le recordaba que estaba reconocido en +mi carácter de representante de mi país por Su Majestad (Q. D. G.), que +en mis credenciales mi gobierno pedía al de España--y por consiguiente +a todos los españoles--que prestaran fe a mis palabras--y que, por lo +tanto, le pedía la suya al manifestarle la gratitud profunda de todos +mis compatriotas que habían tenido la fortuna de leerle, por los puros y +levantados goces de orden intelectual y moral, encontrados en las +estrofas de sus cantos admirables, en los que, bajo formas nuevas e +impecables que hacían valer el viejo idioma, se levantaban, sobre el +chato horizonte moderno, todas las nobles ideas, todos los instintos +generosos, todas las actitudes valientes, hasta la duda misma, que +animan a pensar que el alma humana es algo más que una resultante +fisiológica. Le hablé de sus poemas, de sus dramas, de sus trabajos +anunciados--y el poeta, ante mi acento sincero, me escuchaba con placer, +entretenido, quizá, en oir el elogio de su obra, hecho en algo, para él, +como un idioma extraño, en el que la construcción de la frase, la +cadencia del período, hasta el valor de las consonantes, parecía dibujar +vagamente, no ya el español del pasado, petrificado allá en Levante en +labios de los descendientes de moros y judíos, sino un castellano del +porvenir, ágil, vivo, un español americano, en una palabra, listo +siempre a jinetear, sin estribos, la mismísima gramática. + +Nos pusimos a charlar o, mejor dicho, le hice hablar larga, afectuosa y +abiertamente, suscitándole nuevos temas, así que veía que el anterior +iba a agotarse. Así hablamos mucho de arte, un poco de política, a +raudales del pasado español y del porvenir americano. Y a medida que los +juicios del poeta se condensaban en frases no cuidadas, pero claras y de +elegante movimiento, me abandonaba al placer de contemplar ese espíritu +ecuánime, cuyas raíces iban a beber la fresca savia que le animaba, +allá en las regiones donde el corazón encierra la bondad, la ternura, el +entusiasmo y la fe, sin que ninguna se extraviara para ir a aspirar la +ponzoña del odio o de la envidia. + +Y el tiempo corría, la América y la España misma se habían agotado y, +desaparecidos los Pirineos, entrábamos como conquistadores, a través del +Rosellón, en vieja tierra de Francia. La pléyade, el cenáculo, los +Parnasianos, los estéticos, los naturalistas, los decadentes, a todos +los pasamos en revista, él, conteniendo con su sonrisa moderadora mis +juicios impetuosos, yo animando a veces, con un rasgo atrevido, la +armoniosa mesura de sus opiniones. Hace poco, leyendo, con el trabajo +que mis hermanos en análoga tarea habrán apreciado, un libro de +Nietzsche, me encontré con esta gráfica descripción del autor de _Naná_: +"Zola, o el placer de heder"[9]. El juicio de Núñez de Arce era casi +idéntico, pero la forma exquisita en que se enunciaba, le quitaba la +crudeza, sin disminuir la eficacia. En cambio, como me seguía contento +con su mirada animosa, al oirme decir que había más naturalismo de +verdad en _Fortunata y Jacinta_, de Pérez Galdós, que en la obra entera +de Zola, y más belleza en la descripción que el mismo hace de Toledo en +_Angel Guerra_, que en todos los celebrados cuadros descriptivos del +autor de _L'Assommoir_! Y luego, de un salto sobre la Mancha, a +Inglaterra y allí, arriba, alto, a la cumbre y al honor, Dickens, Elliot +y entre los poetas Keats, Shelley, el mismo Byron, los que tienen +entrañas, sangre y vísceras; y luego... Se puso de pie, sacó su reloj, +gentilmente me hizo ver el largo tiempo transcurrido y me repitió con +mucha insistencia su amable invitación para el Ateneo. Entonces le +hablé con toda franqueza. + + [9] Nietzsche: "Le crépuscule des idoles", traducción de Albert, + pág. 172. + +--Ahora que conoce Vd. un poco mi espíritu, señor, no le extrañará oirme +afirmar que sólo puedo hacer lo que hago con convicción y sinceridad. +Hacer un discurso o conferencia sobre Colón y las relaciones históricas, +hispano-americanas, de manera a que sea grato a mi auditorio (porque +nadie está obligado a escribir un poema épico ni a decir, en materia de +arte, cosas desagradables), será para mí algo muy difícil, porque +siempre he pensado que dos de los hombres más fatales que ha tenido +España (y cuidado que no se ha quedado atrás en la especie!) han sido +Colón y Felipe el Hermoso, que la trajeron dos de las calamidades +mayores que pueden caer sobre un pueblo, la riqueza fácil y la gloria +militar. El primero, con su América y su oro, su espíritu romántico, +aventurero, anti-industrial, con los sistemas absurdos que el galeón +esperado e indispensable impuso; el segundo metiendo a España, con sus +vinculaciones germánicas y su imperial vástago alemán, en todas las +complicaciones de la Europa de entonces y a la infeliz que salía de +guerrear siete siglos con árabes y moros, obligándola a desangrarse de +nuevo desde las costas de Argel hasta las dunas de Holanda, sin olvidar +los campos de Italia, de Nápoles a los Alpes, los llanos de Alemania y +las frescas colinas de Francia y Bélgica. ¿Qué quiere Vd. que vaya a +decir al Ateneo? ¿Que nosotros, los del Río de la Plata, no teníamos +derecho a enviar a España más que uno o dos barcos por año, con tantos +cueros consignados a tal casa de Cádiz? ¿Que se nos obligaba a ir a +comprar ropa, calzado y sombreros a Panamá o Portobelo, que estaban a +seis meses de distancia, ida y vuelta, con cuyo motivo comprábamos todo +lo que nos hacía falta, de contrabando, bien entendido, a los +portugueses de la Colonia? ¿Que todo eso, si bien nos dejó en un estado +de delicioso atraso, pues no creo que haya habido pueblo más feliz que +el colonial Buenos Aires, antes que los ingleses vinieran a hablarnos, a +balazos, de ideas nuevas y paparruchas liberales, que todo eso remató en +la triste España de Carlos II o en la dolorosa de Fernando VII? +¡Fernando VII! Figúrese Vd. que se me cruce ese nombre en mi trabajo +mental; ¿puede Vd. imaginarse todos los improperios que van a salir de +esta boca, por más mesura que le imponga? El tratamiento de Macaulay a +Barère será de malvavisco y altea al lado del que, sin poder resistirlo, +propinaré al hijo infame de Carlos IV. Y si, hablando de los autores +principales del hundimiento español, llegara a plantar, delante de +Cánovas del Castillo, que es Presidente del Consejo de Ministros y que +seguramente estará en el Ateneo, las cuatro frescas que se merece el +Conde-Duque de Olivares, que él pretende rehabilitar, ¿a dónde irá a +parar mi reputación diplomática? + +Núñez de Arce me oía sonriendo, pero como sus ojos insistían, continué: + +--Pero como Vd. me ha hecho un honor muy grande y con ser de los mayores +de mi vida, un placer que lo supera, viniendo a mi casa, quiero que +salga Vd. en su empresa mejor de lo que pensara. ¿Conoce Vd. al actual +ministro del Uruguay en Madrid? ¿No? Pues se llama Juan Zorrilla de San +Martín, vive aquí a la vuelta de mi casa y si Vd. le ve con sombrero no +da un real por él, ni mucho menos si le ve descubierto. Nadie le conoce +aún aquí, porque ha llegado hace poco; pero el día que caiga en un +cenáculo intelectual en el que haya algunos poetas, uno que otro hombre +de pensamiento, un colorista y algún oído habituado a oir sonar el +cristal y el templado bronce, le van a sacar en andas. Para que Vd. no +olvide esta visita, regalo a Vd. y al Ateneo, a mi amigo y compañero +Zorrilla de San Martín. Oiga Vd. un momento. + +Tomé _Tabaré_ en el armario vecino y le leí algunas estrofas; cuando +interrumpí mi lectura para continuar, Núñez de Arce me tomó el libro de +las manos y continuó leyendo en silencio. Al fin me dijo: + +--¡Pero éste es un maestro! + +--¿Sabe Vd. lo que he dicho a Zorrilla de San Martín, sobre _Tabaré_, en +el álbum de su señora? Que versos como esos valen la buena prosa. + +Volvió a sonreir Núñez de Arce con aire de dulce reproche por lo que +parecía considerar una mera paradoja. + +Yo me defendí; le recordé que los primeros balbuceos de la humanidad +habían tomado la forma métrica y que sólo en un estado de civilización +relativamente avanzada había hecho la prosa su aparición. Que recordaba +también cuántos poetas consagrados enumeraba la historia literaria, +desde los griegos, para no ir más arriba, hasta nosotros y que al lado +de esa lista nutrida y numerosa, contara, con los dedos de la mano, que +le iban a sobrar, cuántos eran los prosistas de primera fila, aquellos +que nadie discute, como Platón entre los griegos, Tácito entre los +romanos, o, saltando al mundo moderno, del siglo XVI al presente, +Montaigne, Cervantes, Renán... Y para hacerme perdonar mi osadía, le +recité de memoria, que así las sabía entonces, dos o tres estrofas de la +_Lamentación de Lord Byron_. + +Aceptó que yo hablara a Zorrilla antes de que él le invitara, y se +retiró, quedando amigos ya. + +Vi y vió a Zorrilla, que, sumiso y contento, no sin temor, se encargó de +la conferencia en el Ateneo. Esa noche fuí allí por primera vez y con +encanto respiré la culta atmósfera, tan afectuosa para nosotros. Llegado +el momento, el alma vigorosa y bien templada del poeta uruguayo, subió +hasta la tribuna su pequeña envoltura mortal. El público miró con +sorpresa aquel rostro invadido por la hirsuta y rebelde cabellera que, +al avanzar sobre la frente, parecía continuarla, para dar ancho hogar al +pensamiento. Cuando empezó a hablar, el acento, la armonía de la +palabra, la vibración de la idea, la lujosa forma en que salía envuelta +y la gracia con que se movía, conquistaron a poco andar al auditorio, +que rompió en aplausos calurosos. Por fin, cuando Zorrilla de San +Martín, de pie, en la cumbre que parte el istmo americano, como Balboa, +miró, no ya los dos océanos que tendieron su inmensa majestad a los ojos +atónitos del rudo navegante, sino el cuadro entero de esa colosal +América latina, que empieza, en el continente austral, por las regiones +que baña el Orinoco y concluye en la glacial soledad del último cabo del +mundo habitado; cuando, como Andrade en su canto, describió una a una +las naciones desprendidas del vigoroso cuerpo de España, sus luchas +feroces, herencia de su organismo pasional, sus esfuerzos por surgir a +la luz, sus riquezas, sus esperanzas y su fe en el porvenir; cuando ligó +todo ese pasado al pasado de la madre patria y confundió, en la imagen +esplendorosa del triunfo definitivo que reservan los días venideros, a +la raza entera, entonces los ojos se llenaron de lágrimas, los corazones +se agitaron a romperse y las manos se buscaron instintivamente. Núñez de +Arce, que estaba a mi lado, murmuraba a cada instante, a mi oído, +palabras de gratitud, y fué con un abrazo estrecho que recibió a +Zorrilla cuando éste descendió de la tribuna. + +Pocas veces, más tarde, tuve ocasión de encontrarme con el ilustre poeta +español; hacía poca vida social y su delicada salud le imponía una vida +sedentaria. Pero mi admiración por su espíritu crecía a medida que +nuevas obras, cada vez más perfectas y acabadas, venían a enriquecer los +tesoros de nuestra lengua, como se aumentaba mi respeto y profunda +estimación por su carácter, a medida que rasgos incomparables de su +noble naturaleza moral me eran conocidos. Con ser tan admirado, no creo +que hubiera entonces, en España, nadie más estimado que Núñez de Arce. + +Dos veces, desde entonces, la muerte, rugiendo como una furia, se ha +arrojado sobre él, y dos veces la naturaleza tan amada del poeta, ha +sostenido por él la lucha, animosa siempre, triunfante al fin. Hoy el +peligro se ha alejado y vuelve a su amplia y vigorosa plenitud el +espíritu admirable y delicado que envuelve, como finísimo encaje, una de +las almas más nobles y armoniosas venidas a la luz en suelo español. + + 1902. + + + + +Por montes y por valles + + +Los diarios ingleses han publicado una curiosa estadística de las +hazañas cinegéticas de lord Grey, que ha de haber sido reproducida por +la prensa universal. En todo caso, hela aquí. Lord de Grey, en 18 años, +de 1877 a 1895, ha muerto la siguiente cantidad de animales: + +111.190 faisanes, 89.401 perdices, 47.468 _grouses_, 24.147 conejos, +26.417 liebres, 2.735 becasinas, 2.077 _coqs de bruyère_, 1.363 patos +silvestres, 381 ciervos rojos, 186 ciervos, 97 jabalíes, 94 aves negras, +45 paletos, 12 búfalos, 11 tigres, 2 rinocerontes y 8.450 piezas +diversas: lo que hace, en conjunto, 316.699 piezas, o sea un término +medio de diez mil piezas anuales. + +Lord de Grey es indudablemente el primer cazador de Europa y no me +extrañaría que el sindicato de fabricantes ingleses de armas y cartuchos +de caza, pensara, al día siguiente de su muerte, en levantarle un +monumento que consagrara su gratitud. La casualidad me hizo cazar un día +en compañía de lord de Grey: era en España y los azares de la colocación +hicieron que tuviese el puesto contiguo al suyo en un ojeo. La estación +de la caza estaba ya avanzada y las perdices rojas españolas, difíciles +siempre, flaconas y vigorosas, hendían el aire, como saetas, +generalmente fuera del alcance del fusil. Yo, cazador mediocre, pero sin +vanidad, hacía un fuego de todos los diablos, muchas veces con la +conciencia de la inutilidad de mi tiro, pero sin poder resistir al +placer de apretar el gatillo cuando tenía el ave en línea. Lord de Grey +tiraba mucho menos; pero ese día no le ví desperdiciar un solo tiro. +Tenía dos hombres detrás de él, que le pasaban una escopeta cargada con +una rapidez extraordinaria; concluído el ojeo, los dos servidores no +perdían una sola pieza de las que había abatido su señor, merced a una +perrilla gris, de pobre aspecto, pero admirable de olfato. + +Hay algunos cazadores que, sin ser de la fuerza de lord de Grey, no +pierden generalmente un solo tiro. El príncipe de Mónaco, el feliz +soberano de Monte Carlo, tiene esa reputación; pero parece que la cuida +de tal manera, que a veces transcurren horas enteras sin que haga un +disparo. No tira sino lo seguro. + +Como nunca he podido comprender ningún aspecto de la vida a través de la +vanidad, tampoco me ha sido dado entender la caza de esa manera. He +tenido gran afición por ella, afición que, con los años, ya pasando, +como tantas otras que son el glorioso séquito de la juventud. Por ese +motivo, los puntos donde he encontrado mayor placer en cazar han sido mi +tierra y España. La marcha en nuestras admirables praderas, sobre el +tapiz espeso y elástico, en la llana extensión que prolonga hasta donde +los ojos alcanzan, precedido por un buen perro hecho a nuestros hábitos, +bajo un cielo de una transparencia sin igual y en medio de esos +fugitivos fenómenos de la pampa que los hijos del suelo comprendemos y +sentimos, la marcha en esas condiciones es una de las sensaciones más +gratas que pueden darse. En España la empresa es más ruda. En primer +lugar, la temperatura; he cazado varias veces en las regiones de Avila +y Segovia en el mes de Enero, y a pesar del calor natural de la marcha y +de todas las precauciones necesarias, el cañón de la escopeta nos helaba +las manos. Muchas veces el suelo es pedregoso y os destroza los pies. +Otras, como en San Bernardo, cerca de Toledo, la configuración del +terreno es de tal manera accidentada, que se necesitan las piernas de +acero que tenía nuestro inolvidable Lucio López, uno de los primeros +cazadores de mi tierra, para resistir un par de horas. Pero al fin, es +la caza, es la aventura, es la lucha, con sus pequeñas mortificaciones, +que son recompensas. No olvidaré nunca nuestras largas excursiones, en +pleno invierno, en Extremadura, allá por las sierras de Guadalupe, a +caza de jabalíes, en tierras de mi amigo el marqués de la Romana. + +Teníamos una noche de camino de hierro, luego un día de caballo y por +fin empezábamos a trepar los montes, salvajes si los hay, precisamente +por las mismas sendas, talladas en la piedra, que se practicaron hace +quinientos años, cuando don Pedro el Cruel, rey de Castilla, quiso +emprender cacerías en aquellas regiones desconocidas. Ya en América +había observado el mismo fenómeno, al subir los contrafuertes de los +Andes por los mismos escalones socavados en la piedra por el rudo brazo +de los conquistadores: una vez que el español, con su tesón y su ímpetu +inicial, ha trazado una ruta, las generaciones pueden sucederse +infinitas, todas ellas han de tomar el mismo camino, en tanto que +subsiste, pues nadie piensa en mejorarlo ni en conservarlo. Por estas +gargantas, ásperas y sombrías como su carácter, subía, pues, don Pedro, +camino del Hospicio, donde iba a pasar la noche para ponerse en caza al +día siguiente. En el Hospicio dormimos también, vasto y tosco edificio +de piedra, elevado sin arte, pero para desafiar los siglos. Los +ojeadores, guías, peones y perreros, ocupaban la enorme cocina, que, con +su colosal fogón en el centro, era la única pieza habitable de la casa, +porque en los cuartos destinados a los señores el frío nos penetraba +hasta los huesos. En ella hicimos campamento, pues, en democrática +promiscuidad, y envueltos en nuestras mantas, esperamos la aurora para +ponernos en movimiento. Nos despertó un ruido infernal, una jauría de +perros que llegaba, nada menos que la _recova_ del marqués de la +Conquista, el noble anciano descendiente de Pizarro, que, impedido por +un achaque de su edad, de tomar parte en la cacería, nos enviaba sus +afamados perros, con una carta de un tono de admirable hidalguía, en la +que nos pedía que no los economizáramos, porque, cuanto más numerosos +fueran los que quedaran en el campo, más se colmarían sus votos de un +éxito feliz. Eran ochenta perros de primer orden, hechos al combate, +pequeños, fuertes y valientes, que unidos a los cincuenta con que +contábamos, nos formaban una jauría de excepcional importancia. + +La del marqués de la Conquista la dirigía el perrero más afamado de +aquellas regiones, un hombre alto, seco como un alambre, vestido de +recio cuero de pies a cabeza, con el hablar lento y sentencioso, +conociendo todos los perros de la comarca por sus nombres y hazañas y +las costumbres del jabalí mejor que las de sus semejantes. Fué él quien +me inició en los hábitos, curiosos a veces, del animal que por primera +vez iba a combatir. Así, mientras defendía al jabalí de ciertas +imputaciones desdorosas, confesaba la malicia y la prepotencia del +_solitario_ que, llegado a la venerable edad de cuatro años, en el +momento en que los colmillos próximos a retorcerse y hacerse +inofensivos, son más temibles, hace vida aparte, aislado siempre, como +su nombre lo indica, pero no sin hacerse preceder, tanto en marcha como +en el reposo, por un _javacho_ de un año o diez y ocho meses, al que ha +aterrorizado hasta el punto de convertirlo en centinela avanzado de su +seguridad, llamado a dar el alerta en caso necesario o a sufrir las +consecuencias del primer encuentro desagradable. Era tan curiosa la +conversación de aquel hombre, tan peregrinas las historias que contaba, +que todos, amos y criados, estábamos suspensos de sus labios, al calor +del hogar alimentado por enormes troncos de encina. Por fin al amanecer +de un día radiante de sol, aunque muy frío en la mañana, nos pusimos en +camino. Eramos ocho cazadores y seis _escopetas negras_. Se da este +nombre a los guardas armados que cierran el circuito del ojeo; ocupan +los últimos puestos a ambos extremos de la línea para tirar sobre los +jabalíes que escapan a los cazadores o ultimar los heridos. Tienen una +reputación de tiradores extraordinarios, pero yo creo que la deben a sus +escopetas viejas y ordinarias, con el cañón reforzado por cuerdas, +composturas y remiendos primitivos por todos lados. Yo les he visto +errar con más frecuencia que nosotros mismos. + +Llegados al sitio del primer ojeo, nos numeramos y, según la suerte, +fuimos ocupando cada uno nuestro puesto, separado del vecino lo menos +por trescientos metros. Cerrábamos un valle que se extendía a lo lejos, +entre dos montañas. El suelo estaba cubierto de una _jara_ espesa y +bravía de más de dos metros de altura. El ojeo abarcaba cerca de una +legua de valle: los ojeadores con los perros habían partido en otra +dirección al iniciar nuestra marcha. Tardamos cerca de una hora en +ocupar nuestros puestos y cuando todos estuvimos colocados, el guarda +jefe, que nos mandaba a caballo, hizo un disparo de fusil. Un silencio +de muerte reinaba en ese instante en el sombrío valle; las cumbres de +los montes vecinos estaban ya bañadas por el sol, cuya luz dorada +empezaba a bajar por las laderas. A mí me había tocado una pequeña +hondonada; era un buen puesto, porque a mi frente, a cincuenta metros, +clareaba por momentos la _jara_, lo que indicaba que había un sendero +por allí, que probablemente tomaría el jabalí acosado. Pero entre ese +punto, que era mi campo de tiro probable y yo, corría un arroyo de agua +muy clara y muy fría, cuya profundidad ignoraba. Tenía a mi lado al +_secretario_, como llamábamos al peón encargado de llevar, en la marcha, +las armas, municiones y vituallas. A las ocho y media de la mañana tomé +posesión del puesto que debía ocupar hasta las cuatro de la tarde y los +compañeros siguieron adelante. Con gran rapidez y silencioso siempre, +según los cánones, mi secretario reunió leña para hacer fuego en el +momento necesario, para calentar agua. Me senté, preparé mis armas y +esperé. Tartarín se habría mostrado satisfecho de mi arsenal. Tenía una +carabina _express_, austriaca, de dos tiros, de la que el fabricante me +había dicho maravillas, mi vieja escopeta calibre 16, cargada a bala, mi +revólver, y al cinto, lo que me daba un aspecto feroz, un enorme +cuchillo de caza, de hoja ancha y filosa, que ya había hecho jugar en la +vaina, con cierto aire de d'Artagnan antes de un duelo. + +Me había provisto de un libro, sabiendo de antemano las largas horas de +la espera, pero estaba tan nervioso y excitado, tan penetrado por +aquella naturaleza salvaje y tan _empoigné_ por la rudeza de la caza, +que no lo abrí un momento. Cuando sonó el tiro de señal, me puse de pie +precipitadamente y empuñé con decisión mi carabina. Al poco tiempo +empezamos a oir a lo lejos, como un eco, el ladrar de los perros, que se +fué acentuando, luego disminuyendo, hasta no oirse sino el aullar +penetrante, como quejumbroso, de un solo perro. "Es el _latido_ de +Juanicho, me dijo casi al oído el secretario. Ha olido algo". Juanicho +era la perla de la _recova_ del marqués de la Conquista. A los veinte +minutos, por entre la _jara_, a nuestro frente, silenciosos ahora, pero +husmeando con tesón, llegaron cuatro o cinco perros. Se cruzaban, se +detenían, levantaban la cabeza como para aspirar aire fresco y de nuevo +seguían rastreando. Llegaron hasta nosotros, los acariciamos un instante +en silencio y volvieron a desandar el camino hecho, jadeantes y tenaces; +de nuevo la calma silenciosa volvió a reinar; volví a sentarme, pero a +cada movimiento de un arbusto, a cada ondulación de la _jara_, saltaba +sobre mis pies. Mi secretario, más habituado que yo, sin embargo, +saltaba también, e instintivamente llevaba la mano a su cuchillo, su +única arma. Por fin, después de dos horas de espera, oímos una algarabía +muy lejos; pronto cesó, los perros estaban despistados. Pero a mi frente +la _jara_ se movía de un modo casi imperceptible. Mi secretario me tocó +suavemente el hombro y me alcanzó municiones, como si mis armas no +estuvieran cargadas. Tendiendo la vista anhelante, ví a unos cincuenta +metros y cruzando diagonalmente frente a mí, un jabalí que al trote se +deslizaba cauteloso entre la _jara_. Yo sabía que debía esperar a que +pasara por el punto más próximo. La ví bien; era una jabalina regordeta, +no muy grande. Por un esfuerzo de voluntad conseguí no hacer fuego, +siguiendo con el cañón de mi carabina la marcha del animal; pero en ese +momento sonaron varios tiros a mi derecha e izquierda. Sin duda la +banda de que formaba parte mi jabalina se habría dispersado y puesto a +tiro de mis compañeros. Mi animal se detuvo, agachó la cabeza y dió +vuelta como para alejarse; en ese momento tiré. La jabalina continuó su +trote, que no interrumpió el segundo tiro y se perdió entre la espesa +_jara_. Eché a un lado la carabina con cólera; yo no soy un gran +tirador, ni mucho menos; pero no dar en aquel blanco, a cincuenta +metros, era demasiado. Abandoné, pues, la carabina y todas sus +_faramallas_ y tomé mi vieja escopeta, compañera tranquila y segura de +cinco años de campaña. + +Un momento después se dejó oir gran aullar de perros en la altura que +tenía frente a mí y antes de que nos diéramos cuenta, un jabalí enorme, +un solitario, bajó a escape la cuesta y se detuvo jadeante, prestando el +oído a los perros que se acercaban, a treinta o cuarenta metros de mí, +al otro lado del arroyo. Apunté con toda la calma posible e hice fuego; +el jabalí se levantó casi en sus dos patas traseras, se sacudió todo y +como los perros bajaban ya, frenéticos, dió dos pasos y se espaldó en el +tronco de un árbol para hacerles frente. Cuando los perros estaban ya +casi encima de él, le hice mi segundo tiro, que debió darle, porque de +nuevo se sacudió todo, pero no cayó. "Juanicho, señor, Juanicho a la +cabeza!" me decía entusiasmado el secretario, señalándome un perrillo +pequeño, ensangrentado, bravo como las armas, que del primer salto se +había prendido a la oreja del jabalí que lo sacudía en el aire, mientras +a colmillo limpio se defendía de los otros perros. Uno de éstos (eran +cinco o seis) yacía ya con el vientre abierto y otro malherido se +retiraba del combate gimiendo. Sin darme cuenta, sin atinar a cargar de +nuevo la escopeta, como si el jabalí se me fuera a volar, tiré el arma, +saqué el cuchillo y a escape llegué al arroyo, me metí dentro con el +agua a la cintura y fría como el demonio y llegué hasta el animal que se +defendía desesperadamente. "Por detrás, señorito, por detrás!", me +gritaba el secretario desde el medio del arroyo. Pero yo no le oía; a +gritos y puntapiés trataba de alejar los perros, que temía sucumbieran +todos, incluso Juanicho, si soltaba la oreja. Al verme, el jabalí +pretendió hacerme frente pero estaba muy malherido y los perros le +acosaban. Por fin, ganándole el lado, conseguí meterle hasta el cabo el +cuchillo en el codillo. Cayó como una masa; pero Juanicho no soltaba, a +pesar de los esfuerzos del secretario por arrancarlo. Me decidí entonces +a cortar la oreja del jabalí y sólo cuando se encontró con un pedazo de +cuero inerte entre los dientes, que no hacía resistencia, Juanicho soltó +la presa. Lo llevamos al arroyo y lo lavamos, así como a los otros +perros heridos, y echando una mirada de cariño a los dos muertos en la +lucha, arrastramos al jabalí hasta la orilla del curso de agua. A los +tiros, y gritos, llegó el capitán (guarda-jefe); el secretario le narró +el combate mientras echaba pie a tierra. Me saludó y diciéndome: "los +derechos del capitán!" convirtió al jabalí en émulo del más desgraciado +de los amantes de la Edad Media. No ví otro jabalí ese día; pero cuando +a la noche, en la gran cocina, llamamos al perrero del marqués de la +Conquista para charlar de la jornada, éste se avanzó con las manos y la +cara destrozadas por las espinas de la _jara_ y nos dijo que habíamos +perdido catorce perros, diez del marqués y cuatro nuestros. Luego se +adelantó hacia mí y sacándose el sombrero, me dijo con cierta alteración +en la voz: "Pero nada se ha perdido, porque el señorito ha salvado a +Juanicho. Dios se lo pagará!" + +Nos apretamos la mano y desde ese día somos buenos amigos, aunque no nos +hemos vuelto a ver. Yo no tenía gran conciencia de ser el salvador de +Juanicho; pero sin duda mi secretario debió haber arreglado a su manera +la narración de la hazaña. Que no me disgustó la cosa, lo probó más +tarde la propina... + +Se me ha ido la pluma contando ese recuerdo de mis gratas cacerías en +España, porque acabo de llegar de una partida de caza, aquí, a tres +cuartos de hora de París, en una gran propiedad, con un castillo enorme +y de un lujo extraordinario. Apenas bajamos del tren, subimos a un +ómnibus arrastrado por un _tractor_ automóvil, que nos llevó al +castillo. Almorzamos allí, en un comedor con tapicerías de cien mil +francos. Luego, en un carruaje cómodo, nos llevaron hasta el sito de la +caza y los faisanes enormes como pavos, engordados a grano, comenzaron a +volar pausadamente. Se tiró más o menos bien, pero el _tableau_ fué +soberbio. Nos vestimos de frac para comer, se hizo un poco de música, se +jugó al _whist_ y a las 12 de la noche estábamos de regreso en París. +¡Oh, mis ásperos cerros de Extremadura! Recordaba una vez más la linda +jornada, desde el Hospicio hasta el Monasterio de Guadalupe, aquella +inesperada catedral perdida entre las montañas, consagrada a la virgen +maravillosa, que, según la leyenda, talló el mismo San Marcos en un +tosco tronco y que por siglos ha sido venerada en toda España. A ella +enviaba reverente don Juan de Austria, al día siguiente de Lepanto, la +soberbia lámpara de la nave capitana, y Zurbarán cubría los muros y los +altares de la iglesia de telas admirables que el tiempo empieza a +destruir. Mientras mis compañeros, creyentes como buenos hidalgos, se +arrastraban de rodillas en el misterioso santuario que guarda a la +virgen, yo, de rodillas también, admiraba su magnífico manto cuajado de +pedrerías, las innumerables joyas que la cubrían y en la sombra, su +cara, su enigmática cara, casi negra, toscamente tallada. Y después de +nosotros los perreros, los peones, los criados, con el rostro +desencajado por la emoción, prosternándose para besar la orla del +vestido de la imagen y pedirle alivio en sus vidas miserables! + +Allí la naturaleza, el hombre libre, creyente y fuerte; aquí la +convención y el hombre raquítico, escéptico y _snob_. ¡Buena y robusta +tierra de España, que guardas en tu seno los huesos de mis abuelos y en +medio de tus penas y dolores, en este mundo chato que la civilización +nivela y hace cada día más banal, conservas aún tu altiva fisonomía y +los rasgos soberanos de tu enérgica personalidad, yo te imploro, oh +buena tierra de España, resiste a la ola por largos años, para que +nuestros hijos trepen gozosos tus montes salvajes y en tus rincones +perdidos, que el riel de hierro no cruza, sueñen, esperen y crean! + + París, Enero 1897. + + + + +El arte español + +ORIGEN Y CARÁCTER + + +Al principiar el siglo XVII, la España, que en el siglo anterior había +alcanzado al apogeo de su grandeza, ejerciendo sobre la Europa entera, +bajo los dos primeros príncipes de la casa de Austria, una influencia +incontrastable, marchaba ya en la senda de su decadencia. Felipe III +había vivido con el reflejo de su predecesor y la falta colosal de su +reinado, aquella expulsión de judíos y moriscos, que dejó una cicatriz +jamás cerrada en el corazón de España, no había hecho sentir aún todas +sus consecuencias. Pero ya la dilatación de las fuerzas españolas que, +sin la organización de la Inglaterra actual, se extendían por toda la +Europa y el nuevo mundo en vías de colonización, empezaba a debilitar la +metrópoli, que poco o nada había aprovechado de su grandeza pasajera. + +Casi todos los pueblos que han dejado una memoria gloriosa en la +historia humana, han aprovechado sus tiempos de esplendor y fuerza, para +darse una organización interna estable y vigorosa, merced a la que han +vivido independientes y respetados, cuando la época extraordinaria hubo +pasado. No así España. Carlos V encontró la nacionalidad española fresca +y flojamente constituída; el provincialismo inveterado, que era el modo +de ser histórico en la Península, persistía en los hábitos y leyes +locales, aun después del triunfo de unión obtenido por el enlace de los +Reyes Católicos. Cada región de la monarquía era tratada según su +derecho histórico; unas, como las tres provincias del Norte, que +pretendían haberse incorporado voluntariamente, tenían condiciones de +nobleza y privilegio. Las accedidas por aporte matrimonial, como +Castilla y León, Aragón y Cataluña, tenían fueros menos considerables, y +otras, como Valencia y Granada, sobre las que pesaba aún la conquista, +vivían literalmente en esclavitud. De ese desquicio orgánico, Carlos V y +Felipe II habían exigido esfuerzos que aun a una constitución nacional +vigorosa hubiera sido difícil alcanzar. Constantes y aventuradas +expediciones a América, la flor de la juventud española enrolada en los +ejércitos que consumían las guerras de Italia, de Flandes y de Francia; +todos los recursos del país agotados para atender a los vastos dominios +de la metrópoli, una política comercial estrecha e inconcebible, y en +fin, por meta suprema, un ideal teocrático, ¿cómo era posible que España +resistiera? El golpe de Felipe III la hirió de muerte y desde entonces +su historia es sólo la de una lenta agonía, en la que el enfermo se +debate desesperadamente por momentos, asombrando por energías pasajeras, +que recuerdan su viril constitución. + +Jamás un hombre que medite sobre las causas generales de la decadencia +española, dejará de consignar en primera línea el fanatismo religioso +que circunscribió el horizonte moral de aquel pueblo, y según Buckle, le +hizo para siempre impenetrable a toda idea de progreso. Ese hombre +tendrá razón; pero no se puede, no se debe olvidar, que si bien la +decadencia española es una consecuencia del fanatismo religioso, éste +lo es y fatal, ineludible, de la historia de España. Una nación que se +rehace heroicamente, reconquistando palmo a palmo su territorio +invadido, durante una lucha de siete siglos, sostenida única y +exclusivamente por el espíritu religioso, modela su organismo moral bajo +un ideal concreto, inspirado por la inflamación de un sentimiento +especial, que la gloria y la gratitud han consagrado. Si la mayor parte +de las desventuras de España han venido de la exacerbación de ese +sentimiento, todas sus glorias lo reconocen por origen. Sí, él encendió +las hogueras de Felipe II, él inspiró los decretos de expulsión, él hizo +condenar a muerte en masa al pueblo flamenco, él ensangrentó las selvas +americanas con la hecatombe de indios, él clausuró el espíritu español a +toda idea de libertad intelectual; pero ¿quién sino él, alentó el alma +de aquel puñado de asturianos que principiaron con Pelayo la obra de la +Reconquista, qué otro guía llevaba San Fernando, y quién condujo a los +Reyes Católicos a las puertas de Granada? El espíritu religioso hizo la +España, la hizo tal como podía hacerla y no de otra manera. No se puede +hacer la crítica de la vida secular de un pueblo, sin tener +constantemente en vista las condiciones especiales de su organismo +propio. ¿Ha sido un bien o un mal para la humanidad la ingerencia de +España como factor activo en su historia? Hay hombres que contemplando +los restos soberbios que quedan de la dominación árabe, o estudiando el +estado de las monarquías incásica y azteca en el momento de la conquista +americana, ven en esas formas del progreso humano, verdaderas +civilizaciones avanzadas y deploran la intervención de España y la +imposición de su fórmula propia aniquilando aquéllas. Es una paradoja +que seduce al espíritu, sobre todo en una blanca noche de luna, en el +centro del patio de los Leones en la Alhambra o en el ambiente perfumado +de los jardines del Alcázar de Sevilla. La civilización musulmana hizo +su evolución completa, alcanzando el apogeo de su desenvolvimiento en el +sentido único que el ideal del pueblo árabe y su institución religiosa +permitían. Las maravillas arquitecturales que hoy contemplamos con +asombro, parecen revelar un estado de espíritu culto, pulido, lleno de +movimiento y luz, contrastando con la sombría órbita moral del caballero +cristiano que más tarde había de cubrir los mosaicos y arabescos de las +mezquitas con los símbolos de su culto ferviente. Es un error; fuera de +esa arquitectura característica de decadencia, los árabes no tenían una +sola idea que valiera el vigoroso y amplio ideal cristiano, susceptible +de obscuridades transitorias, pero fecundo en su germen, próximo a +renacer de su prolongado letargo de la Edad Media y a sacudir las +cadenas del misticismo, para estallar soberbio en el _cinquecento_. + +Organizada para la más larga y dura guerra por la fe que registra la +historia, la España era una entidad moral lógica y entera, armónica en +todas sus manifestaciones. Todo en ella venía de Dios y todo volvía a +Dios, desde las manifestaciones poéticas de sus más preclaros ingenios, +hasta el brutal valor del soldado o el caballeresco arrojo del señor. +Concebida la vida nacional como un culto perenne, en su seno no tenían +cabida los que no participaban de ese ideal. En un estado análogo de +opinión, todas las conquistas morales de la Reforma y la filosofía del +siglo XVIII, habrían sido impotentes para evitar la expulsión de los +heréticos. Jamás hubo en el mundo fanatismo más sincero; no era más +ilustrada y consciente la fe de un fraile mendicante que la de Felipe +II o la de su hijo. Felipe IV ve al francés posesionarse de Barcelona, +el Portugal segregarse de su corona, los viejos tercios españoles +aniquilados en Rocroy; pero su preocupación principal es la resistencia +del papa en proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción de María. +Abandona el gobierno en manos de Olivares o Haro, pero su Egeria +política, social, religiosa, íntima, es una obscura monja perdida en un +convento de Aragón, cuyo cuerpo macerado y espíritu exaltado le dan los +caracteres que la época atribuía a la beatitud. Como era natural en una +sociabilidad semejante, el arte nació bajo los auspicios de la religión. +El ideal primero no fué la tradición ni se ayudó de la fantasía terrena; +el arte bebió su inspiración en la fe, y si el campo fué restringido, +ahí están las viejas catedrales góticas para atestiguar de qué manera se +explotó. Como el sacerdote que cumple los ritos del culto, como el niño +que en el coro eleva su voz argentina cantando las alabanzas del Señor, +como el soldado que derriba moros en nombre de Dios, así el artista +poniendo piedra sobre piedra, esculpiendo las sillas del coral o +trazando en el lienzo las figuras de los bienaventurados, todo acto, +toda manifestación intelectual tendía al mismo objeto. La vida nacional +entera era una oración colosal. + +Luego el artista, llamado a interpretar iconográficamente los misterios +del culto y los dogmas revelados, ¿no llenaba acaso una misión +sacerdotal, abriendo, por su arte, el espíritu de los miserables y +desheredados, a la comprensión de las cosas divinas? En esa aspiración +constante del alma española hacia el cielo, el artista que reflejaba en +sus telas las escenas de la vida futura o trazaba los cuadros más +intensos de la Pasión, era para el clero un colaborador precioso. Así, +desde que el duro batallar contra infieles termina con la conquista y +que las primeras tentativas artísticas empiezan a producirse, se observa +que nacen en el interior de los conventos, realizadas por obscuros +frailes cuyo nombre ni aun ha conservado la historia. Figuraos un monje +enterrado en un obscuro claustro americano, sin tradición, sin modelos, +sin nociones prácticas del arte, luchando con la impotencia de sus +medios para traducir las visiones de su alma. Tal debió ser la primitiva +pintura española, vigorosa de expresión como todo lo que es sincero, +pero de un tecnicismo infantil e ingenuo. + +Puede contarse entre los sucesos que mayor trascendencia han tenido en +la historia de España, igual en consecuencias de importancia al +descubrimiento de América o a la conquista de Granada, el enlace de la +hija única de los Reyes Católicos, Doña Juana, a quien la historia +vacila hoy en calificar de loca, con el archiduque de Austria, Felipe, +llamado el Hermoso. El origen del príncipe y su aporte matrimonial, +aquellos Países Bajos que tanta sangre y dinero costaron a España, +arrancaron a ésta de su aislamiento secular. Impelida por el espíritu +guerrero y los hábitos de aventura contraídos en la larga lucha, volvió +su energía al exterior y es desde ese momento que vemos sus ejércitos +recorrer la Europa entera, fundar y conquistar reinos, sus naves surcar +los mares y sus famosos capitanes fijar nombres gloriosos en la memoria +humana. + +Con Carlos V el espíritu europeo penetró en España, y el advenimiento +del Emperador puede considerarse como el punto de partida de una nueva +era. Hasta entonces España había sido un soldado, cuya vida recta y +monótona está trazada de antemano. Combatir al infiel era toda su +misión; de hoy en adelante, entra en la vida colectiva, necesita +formarse una escuela política y ensayar las artes del gobierno para +armonizarlas con sus dotes militares. Los grandes capitanes no le +faltan: Gonzalo de Córdoba, Alba, Farnesio, Spínola, Villafranca. Sus +políticos habrían estado a la altura de la situación, si la +concentración del poder y la omnipotencia de la voluntad real en unos +casos y en otros la privanza de favoritos ineptos, no hubiera ahogado su +iniciativa. Si el famoso presidente La Gasca, cuya acción, desenvuelta +en un mundo desconocido entonces, ha quedado en la historia borrada por +la distancia, sin que no obstante sea fácil encontrarle un rival en +habilidad, prudencia y perseverancia, si La Gasca, repito, hubiera +estado al alcance de su soberano y bajo su constante e inmediata +inspiración, la España habría perdido el Perú en el siglo XVI en vez del +XIX. + +Pero todos los grandes señores que comandaban por el rey en el +extranjero ejércitos o provincias, se habían ido iniciando lentamente, +no sólo a los hábitos más cultos y costumbres más dulces que encontraban +en los enemigos que combatían o en los pueblos que gobernaban, sino +también tomando gusto por las cosas del arte. La imaginación meridional, +fácilmente accesible a la impresión de la belleza y la fastuosidad +tradicional del magnate español hicieron el resto. Carlos V, al recoger +el pincel del Ticiano, fijó el rumbo, dió el ejemplo y facilitó, +ennobleciéndolo, el movimiento artístico que alcanzó su apogeo en pleno +siglo XVII. + +El momento no podía ser más propicio: los ejércitos españoles pasaban +largos años en Italia, convulsionada aún por el Renacimiento, o en los +Países Bajos, donde brillaba ya la vieja escuela flamenca, a la que, +renovada, tan grandes días estaban reservados. Los nobles españoles que +acompañaban a Carlos V formaban su gusto en las telas de Leonardo, que +había revolucionado el arte, abriéndole surcos nuevos y fecundos, o en +los mármoles del Buonarotti, y sea que entraran aclamados en la Ciudad +Eterna, o por la brecha con Borbón, se presentaban por primera vez ante +sus ojos las maravillas del arte antiguo. Existen rudas relaciones de +soldados de aquella época que atestiguan la impresión producida por esos +espectáculos inesperados. La inteligencia española no estaba aún +preparada para penetrarse del espíritu del Renacimiento y las letras +clásicas, puestas en boga por Petrarca y sus continuadores en el estudio +de lo antiguo, dejaban fríos a aquellos hombres, que no concebían otro +trabajo digno del espíritu que la teología. Pero las bellas artes tienen +la incomparable ventaja de impresionar a los hombres de más opuestas +tendencias morales, sin exigirles una preparación especial. No es +necesario conocer y sentir a los griegos para extasiarse ante el dibujo +de Miguel Angel o el color del Ticiano. La belleza habla por sí misma. + +Así, el desenvolvimiento de las bellas artes en España fué debido al +impulso dado por la aristocracia. Los magnates más famosos por su cuna, +sus hechos o su hacienda, cifraron la gloria de sus casas en acumular en +ellas riquezas artísticas o tesoros de erudición, como el reunido en +Guadalajara por la ilustre casa de Mendoza. + +El duque de Alba, el grande y duro guerrero de Flandes, el soberbio +conquistador de Portugal, convirtió su casa de Alba de Tormes en un +verdadero museo de obras de arte, que más tarde completó su hijo, +ordenando a Granelo y Castello celebraran en lienzos las hazañas del +padre. El gran capitán pasó los últimos años de su vida en la Abadía, +antiguo castillo de Templarios, en Extremadura, creando sobre las +riberas del Ambroy jardines que fueron famosos y dando hospitalidad a +Lope de Vega, que escribió allí su _Arcadia_, en la que describía las +magnificencias de la morada de su huésped ilustre. + +Por fin Sevilla, que fué el emporio de la riqueza y las artes españolas +en el siglo XVII, teniendo el monopolio de las comunicaciones con +América, por su Casa de Contratación, era el centro donde afluían +infinidad de extranjeros, deseosos de iniciar negocios y cambios con +aquellas fabulosas regiones americanas, de las que llegaba oro sin cesar +y que la imaginación popular se figuraba como el tradicional Eldorado. +Los italianos, holandeses y alemanes que llegaban a Sevilla, traían una +educación más avanzada que los españoles y un gusto formado ya por las +cosas del arte. Muchos de ellos, sea por el éxito de sus negocios, sea +por la razón eterna que persiste aún en el día a fijar en aquel suelo a +muchos de los que llegan con ánimo transitorio, la belleza de la tierra, +la pureza de la atmósfera y la suavidad del clima, concluían por formar +allí su hogar y adornarlo con los nacientes productos del arte español. +Su buen gusto contribuyó en mucho a modificar el carácter de la pintura +sevillana, grosera hasta entonces, sin más clientela que el populacho +ininteligente de las ferias. Sus relaciones de los grandes maestros +extranjeros, de la sabiduría de sus composiciones, de la corrección de +sus dibujos y de la armonía de su color, fueron modificando poco a poco +la tendencia dominante, cuyo último representante puede decirse que fué +Herrera el Viejo, pintando enormes lienzos con brocha gorda y a +distancia, verdadera escenografía, absurda fuera de su aplicación +natural. Las iglesias y catedrales de América, especialmente de Méjico y +el Perú, únicas regiones que atraían entonces la atención de España, +deben estar aún llenas de cuadros de esa época. Aun se han de encontrar +algunos retratos de Sánchez Coello y de Pantoja y no pocas escenas +religiosas de los Herreras, Pacheco, etc. Muchas de esas riquezas se +habrán perdido y entre ellas tal vez aquellos cuadros que pintó Murillo +a la carrera, dividiendo un gran lienzo en compartimentos iguales, +llenándolos con su furia vertiginosa y vendiéndolos a mercaderes +americanos, para con su importe trasladarse a la corte a perfeccionarse +en el arte del que más tarde fué una gloria. + +Bajo el punto de vista artístico, a nadie debe la España más que a dos +hombres que para su felicidad y grandeza nunca debieron existir: Felipe +IV y su favorito el conde-duque de Olivares. Esos dos políticos ineptos, +negligente el primero hasta la culpa, ciego y soberbio el segundo hasta +el crimen, parecieron concentrar sus facultades todas de inteligencia y +de buen gusto en fomentar el desarrollo magnífico que el arte español +tomó bajo su impulso ilustrado, favorecido por una explosión de hombres +admirables, grupo estupendo que la Europa no había visto desde los días +del Renacimiento. Como en el reinado anterior las letras, bajo Felipe IV +brilló la pintura española de una manera incomparable. A Cervantes, Lope +de Vega, Góngora, etc., sucedieron en el cielo intelectual de España, +Velázquez, Murillo, Alonso Cano, Ribera y tantos otros que hicieron para +la fama artística de su patria lo que sus grandes capitanes habían hecho +para su gloria militar. + +Son esos grandes artistas, son sus obras inimitables y, en los dos +primeros, la altura moral de su vida, los únicos motivos de consuelo que +encuentra el espíritu al recorrer la tristísima historia de España en +esa época, y al contemplar, con la melancolía que inspiran las grandes +desventuras, esa caída de un imperio colosal, levantado por el esfuerzo +de hombres cuya sangre fué la misma que corre en nuestras venas. + +Entre todos los grandes artistas españoles, el más personal, aquel cuyo +genio propio brilla más vigoroso, fué Velázquez. Esa personalidad +poderosa, tan rara en la historia del arte que sólo pueden citarse dos o +tres ejemplos, no lo fué sólo en la manera o el estilo, sino en algo más +profundo y decisivo, en la concepción misma del arte y en la liberación +audaz de la tradición de la pintura española. Puede decirse que +Velázquez, el católico sincero, el pintor de cámara de Felipe IV y su +Aposentador Mayor, procede más de la Reforma que del Renacimiento. El +Renacimiento emancipó la imaginación, pero la Reforma emancipó el +pensamiento. Jamás ningún hombre que haya manejado un pincel ha pintado +con mayor libertad de espíritu que Velázquez. Uno de los primeros y con +una intuición genial, comprendió el límite que la esencia misma de las +bellas artes asignaba a cada una. En pintura fué un librepensador y si +la actividad de su espíritu le hubiera empujado por otra senda, mal se +habrían avenido sus doctrinas con las de la Santa Inquisición. + +Su maestro primero, constante y único, no fué el brutal Herrera ni el +afectuoso Pacheco, no fué aun el divino Buonarotti, cuyos frescos +copiaba reverente un día en la capilla Sixtina: fué la naturaleza, a la +que pidió todos sus secretos, y que generosa le confió más que a ningún +otro mortal. No comprendió ni podía comprender a Rafael, que "se servía +de las ideas que pasaban por su mente". Para él la forma, el color y la +expresión no estaban en el mundo imaginario, sino en las cosas reales y +los organismos vivos. Las vírgenes convencionales, los querubes soñados, +revoloteando entre nubes tenues y transparentes, los éxtasis de +beatitud, el campo ideal de las deliciosas fantasías de su amigo el +poeta andaluz de las Concepciones, no le decían nada, porque no los veía +y la sinceridad de su arte le exigía la verdad. Velázquez llevó a cabo +en pintura la misma revolución que Kant hizo triunfar dos siglos más +tarde en filosofía. Como el solitario de Koenigsberg que cierra los +cielos a la fantasía humana y la invita a buscar el reposo, limitándose +a la ya vasta órbita de las cosas creadas, Velázquez cree que el mundo +visible contiene en su seno inagotable bellezas de forma y expresión +bastantes para nutrir y levantar el arte a su más alta manifestación. Es +el gran naturalista de la historia del arte, es el precursor y el +dechado de la escuela. Para reaccionar no necesitó las brutalidades de +Caravaggio ni los horrores a que llegó Ribera siguiendo su senda. Ha +concebido, extrayendo del más vulgar objeto que se ofrece a su vista, el +tesoro de expresión en él escondido, y pinta: la tela es un asombro, una +maravilla, Mengs se detiene y dice: "Esto no está hecho con el pincel, +sino con el pensamiento"; pero, con todo, no es más que el reflejo de la +verdad. Así debió ser Felipe IV, así el Bobo de Coria, y si alguna vez +hubo en el mundo un Aquiles, su retrato es ese soldadote vulgar. + +Un día vagando como de costumbre en el Museo del Prado, me detuve largo +rato delante de la "Fragua de Vulcano", de Velázquez. Ninguna de sus +telas es, en mi opinión, más propia para estudiar el estilo del maestro +y revelar las debilidades de su pincel cuando salía de la esfera trazada +por su concepción general. ¿De dónde proviene que, al lado de aquellas +admirables figuras de sus herreros, maravillas eternas que el artista +estudiará mientras persista el color sobre el lienzo, desfallezca de tal +manera el Apolo que trae la ingrata nueva? ¿Cómo puede explicarse ese +_specimen_ de convencionalismo, esa insipidez de expresión en un cuadro +donde el vigor, la verdad y la fuerza han sido llevadas a donde sólo +alcanzó Miguel Angel con el cincel y Shakespeare con la pluma? + +La vida de Velázquez y la histórica de esa tela me dieron la solución. +El cuadro fué pintado en Italia, durante el primer viaje del maestro, y +el Apolo fué una concesión a la escuela dominante, la única tal vez que +Velázquez hizo al convencionalismo, que debía producir el amaneramiento +mediocre de los Carlo Dolci, Guido Reni y tantos otros. + +De ahí surgió en mi espíritu la idea de seguir a Velázquez en sus +viajes, de estudiar la influencia producida en él por la atmósfera +artística de Italia, acompañarle a Venecia, Boloña, Roma, Nápoles y +observar las impresiones de esa alma soberana ante las manifestaciones +del viejo arte clásico, cuyos restos veía por primera vez, y las del +Renacimiento, que tan poco le dirían. + +Ese fué el origen de este libro[10]. + + 1887. + + [10] Ese libro, para el que había reunido abundantes elementos, no + ha sido escrito; cuando pienso en el placer que habría sentido en + vivir un año en compañía de Velázquez, en la Italia del siglo XVII, + siento un verdadero pesar por haber dejado de mano ese trabajo. + + Otra pluma más autorizada que la mía lo ha llevado posteriormente a + cabo con brillo; me refiero a la obra del profesor Karl Justi, cuyo + libro "Velázquez y su tiempo" es lo mejor que se ha escrito sobre + el príncipe de los pintores.--=M. C.= + + + + +La cuestión del idioma + + +I + +Las primeras impresiones positivamente desagradables que sentí respecto +a la manera con que hablamos y escribimos nuestra lengua, fué cuando las +exigencias de mi carrera me llevaron a habitar, en el extranjero, países +donde también impera el idioma castellano. Hasta entonces, como supongo +pasa hoy mismo a la mayoría de los argentinos, aun en su parte +ilustrada, sentía en mí, al par de la natural e instintiva simpatía por +la España (y al hablar así me refiero a los que tenemos sangre española +en las venas) cierta repulsión a acatar sumisamente las reglas y +prescripciones del buen decir, establecidas por autoridades +peninsulares. Era algo, también instintivo, como la defensa de la +libertad absoluta de nuestro pensamiento, como el complemento necesario +de nuestra independencia. Eso nos ha llevado hasta denominar, en +nuestros programas oficiales, "curso de idioma nacional" a aquel en que +se enseña la lengua castellana. Tanto valdría nacionalizar el +catolicismo, porque es la religión que sostiene el estado, o +argentinizar las matemáticas, porque ellas se enseñan en las facultades +nacionales. + +A mi juicio el estado de ánimo, por lo menos de la generación a que +pertenezco, respecto a esa cuestión, provenía principalmente de la +educación intelectual, recibida casi exclusivamente en libros franceses +y en el gusto persistente y legítimo por la literatura de ese país, que +por su criterio, su novedad y la potencia de sus escritores, estaba +entonces muy arriba de la contemporánea española. Empleado el tiempo de +la lectura, bien corto en nuestra agitada vida política, en leer +novelas, versos y libros de historia en francés, alejados con horror de +las publicaciones hebdomadarias de la prensa española, raro era aquel de +entre nosotros que conociera pasablemente el siglo de oro de la +literatura española y que poseyera la colección de Rivadeneira más que +como un simple adorno de su biblioteca, a la manera con que figuran hoy +la "Historia Universal" de Cantú o la "Historia de la Humanidad" de +Laurent, venerables monumentos que dan lustre y peso a los estantes, +amén de la consideración, _bona fide_, que recae sobre sus propietarios. +Por mí sé decir que fué bien entradito en años que leí a Solís, a Melo, +a Quintana y a otros de los maestros que nos presentan el cuadro +incomparable de nuestra lengua, bien manejada, apta y flexible para +todo, a pesar de las deficiencias que le encontraba aquel buen señor de +Ochoa, que declaraba haber pasado días enteros para verter una página de +la _Mariana_ de Sandeau, tan sutil era el tejido de los análisis +psicológicos del escritor francés. Echar la culpa a la lengua en esos +casos, vale romper los pinceles con los que no se alcanza a producir una +obra maestra. + +Era, pues, esa y lo es todavía, la causa principal de nuestro abandono. +Luego, las exigencias de la Academia Española, la pobreza de su +autoridad, la sonrisa universal que han suscitado algunas de sus +ingenuidades, el mandarinismo estrecho de sus preceptos, fueron y han +sido parte no exigua a mantener vivo el espíritu de oposición en las +comarcas americanas. Don Juan María Gutiérrez, mi maestro y amigo de +ilustre memoria, fué el representante más autorizado de ese espíritu, en +lo que a la Argentina toca. El planteó la cuestión en su verdadero +terreno: la lengua española, una e indivisible, bien común de todos los +que la hablan y no petrificada e inmóvil, patrimonio exclusivo, no ya de +una nación, sino de una autoridad. Nadie tal vez, en nuestro país, ha +escrito el castellano con mayor pureza como nadie ha defendido las +prerrogativas de una sociedad culta a mejorar, enriquecer el lenguaje, +adaptándolo a todas las necesidades del progreso científico y del +desenvolvimiento intelectual. Prefería don Juan María las formas +arcaicas conservadas por los levantinos de raza española, como un +piadoso recuerdo de sus mayores inicuamente expulsados por Felipe III, a +la jerigonza estrecha y purista que pretendía implantar la Academia, sin +dar oídas a las exigencias naturales de este inmenso depósito de sangre +española, que se llama la América, y que es la verdadera esperanza de +gloria en el porvenir de la raza. + +La acción del Dr. Gutiérrez ha sido generalmente mal entendida; gentes +hay que piensan de buena fe que sus preceptos llegaban hasta sancionar +los barbarismos y galicismos de que nuestro lenguaje escrito y hablado +rebosa y que los argentinos debíamos regirnos por la gramática del +_vení, vos y tomá_. Nada más lejos de su pensamiento; pedía, sí, y en +eso aunaba su esfuerzo al de todos los americanos competentes que se han +ocupado de la cuestión, que la lengua que hablamos no considerara como +espurios aquellos aportes que los vigorosos rastros de los idiomas +indígenas y las necesidades o diversos aspectos de la vida esencialmente +americana, traían para bien y comodidad de todos. ¿Por qué el +castellano formado por las diversas capas del fenicio, el céltico, el +latino (con sos raíces indoeuropeas), el árabe, etc., habría de repudiar +voces guaraníes o quichuas, que simplificaban la dicción evitando +perífrasis y rodeos? ¡Cuántas veces, en España, ante esos letreros de +"casa de vacas" que se ven en todas partes, pensaba en nuestro _tambo_, +tan neto y expresivo! ¡Cuántas voces, por otra parte, florecientes y +usuales en el siglo XIV y precisamente de aquellas que más caracterizan +nuestra lengua, están hoy relegadas por la Academia en ese enorme +armatoste de "anticuadas" que revienta ya, mientras en los países +americanos conservan toda su eficacia y su verdad! + +La cuestión no es, pues, hacer de la lengua un mar congelado; la +cuestión está en mantenerla pura en sus fundamentos y al enriquecerla +con elementos nuevos y vigorosos, fundir a éstos en la masa común y +someterlos a las buenas reglas, que no sólo son base de estabilidad, +sino condición esencial para hacer posible el progreso. + +El Dr. Gutiérrez predicaba con el ejemplo; le reputo el más puro y +castizo de nuestros escritores de nota. Sarmiento era demasiado +impetuoso para mantener una corrección inalterable y si bien algunas de +sus páginas tienen el exquisito sabor del fuerte y viejo castellano, al +dar vuelta la hoja nos encontramos con verbos estrujados, sintaxis de +fantasía, construcciones propias, genuinas, como si la originalidad de +las ideas exigiera igual carácter a la manera de expresarlas. El general +Mitre ha leído mucho, en muchos idiomas, y la influencia de esas +lecturas se ve con frecuencia; en los últimos tiempos, apurado por un +trabajo de poderoso aliento, ha tenido que ensanchar su vocabulario, +buscando en la historia de nuestra lengua ricos elementos olvidados, +cuyo empleo le ha permitido, si bien a costa de cierta impresión de +extrañeza en el lector, traducir la Divina Comedia con una paciencia de +benedictino y una veneración de sectario... + + +II + +Al recorrer el nuevo libro del Sr. Abeille, "El idioma nacional de los +argentinos", recordé que entre mis viejos papeles debía haber algunas +carillas sobre la materia, escritas hace ya varios años. Son las que +acaban de leerse y en las que, a la verdad, encuentro tan exactamente +reflejada mi opinión actual, que en nada las he modificado. + +El Sr. Abeille es un filólogo distinguido, aunque hasta los profanos, +como yo, echan de ver, desde luego, que su erudición, si bien fresca y +moderna, no se ha formado en las fuentes originales y primitivas. Sabe +muy bien lo que hombres como Darmesteter, Bréal, Paris, Havet, +Schleiger, Weil y otros han escrito sobre la historia anatómica del +lenguaje; pero no he notado en su libro rasgos que revelen un +conocimiento directo de Bopp, Diez, Dozy, Engelmann, Pott, etc. No es +esta una crítica que, por cierto, poca autoridad tendría viniendo de +quien, mucho menos que el Sr. Abeille, ha llevado sus curioseos +lingüísticos a esas profundidades. Pero creo poder atribuir los extremos +a que llega el Sr. Abeille en el desenvolvimiento de su tesis, a las +audacias atrayentes y licencias extraordinarias que con la filología se +han permitido los modernos escritores franceses. Y para terminar con +este punto, señalo también el desconocimiento de un libro verdaderamente +admirable y que, para el completo esclarecimiento del tema abordado por +el señor Abeille, era fundamental; me refiero a las "Apuntaciones +críticas sobre el lenguaje bogotano" de Rufino José Cuervo, libro que, +en ocho años (1876-1884) tuvo cuatro ediciones y que mereció al autor, +de parte de los más eminentes filólogos de Europa, homenajes de real +admiración. Si el Sr. Abeille ha leído ya ese libro, necesita releerlo, +porque él le dará la nota exacta y prudente en la manera de tratar esta +cuestión. + +Indudablemente, si las lenguas, sin abandonar el terruño, se transforman +hasta el punto de que tal vez Corbulón no habría entendido las voces de +mando de Escipión o Paulo Emilio, ¿cuánto mayor no será ese cambio si +ellas reviven en países lejanos al de su origen, bajo diverso ambiente, +sirviendo de vehículo a nuevas ideas, expuestas a todos los ataques de +los idiomas encontrados en el suelo conquistado, amén de los que de +afuera vienen, también ellos, en son de conquista? Pretender, pues, +fijar un idioma es tan absurdo, que cuando se consigue, no ya el hecho +en sí mismo, lo que es imposible, sino la admisión de la idea como un +postulado colectivo, se llega a una verdadera deformación por el +estancamiento del espíritu nacional. Es el caso de la China: la lengua +que hoy se habla en el imperio del Medio se parece tanto a la que allí +se hablaba cuando Fidias esculpía en Atenas, como la de Pericles a la +que hoy habla el rey Jorge de Grecia. La diferencia está en que mientras +el idioma de Pericles, nacido como todas las lenguas humanas del +monosilabismo, había llegado a su perfección, el chino, inmóvil en su +forma, si bien variable en su fonética, era tan monosilábico, tan +primitivo, tan "celular", como dice muy bien el Sr. Abeille, entonces +como hoy. + +¿Puede nadie pretender que el castellano se petrifique de esa suerte? +¿Puede el purista más empecinado e inflexible pretender luchar contra +las mil influencias que han de determinar las modificaciones regionales +que la lengua española sufrirá en América, como las ha sufrido ya en las +mismas provincias peninsulares? ¿Es acaso sensato oponerse a los +neologismos necesitados por los progresos de las ciencias y las artes o +la adopción de nuevos usos, y si hoy, como dice Cuervo, "no hacemos +melindres a voces astrológicas como _sino_, _estrella_, _desastre_, +_desastrado_, _jovial_, _saturnino_, ¿por qué hemos de negar a nuestros +contemporáneos el empleo oportuno de términos o imágenes suministrados +por las ciencias modernas, cuando más si se considera su mayor +vulgarización con respecto a los siglos pasados?" + +Lo que sí se puede y se debe sostener, es que todos los aportes, los +enriquecimientos, las adquisiciones por conquista, cambio, compra, +violencia y todo otro modo de adueñarse de lo ajeno, se sometan a las +reglas generales por las cuales se rige la comunidad. Si el quichua nos +trae _charqui_ y en el acto formamos el verbo _charquear_, conjuguémoslo +según lo enseña la gramática castellana y no otra. Si en virtud de esos +fenómenos de derivación que tan bien estudia el Sr. Abeille, de _cardo_ +sacamos el lindo y expresivo _cardal_, de _bellaco_, _bellaquear_, o de +_baquía_, _baqueano_, añadamos sencillamente esas palabras a nuestro +léxico propio, como todos los otros países americanos añadirán a los +suyos las que formen por el mismo procedimiento--y hagámoslo con la +seguridad de que al hacerlo en nada adulteramos los principios +fundamentales de nuestra lengua que no es "el idioma de los argentinos", +ni el "idioma nacional", sino simplemente y puramente el castellano. + +El Sr. Abeille, que es un entusiasta de nuestra tierra (uno no puede +menos que conmoverse al verle entonar el himno nacional a propósito de +lingüística) tiene tal debilidad complaciente con la que hablamos y que +él rotula "idioma nacional de los argentinos", que llega hasta +justificar los cambios sintácticos que hemos introducido en el español, +sosteniendo que "el uso de algunos de ellos es realmente criticable en +una lengua fijada", pero que ese uso "debe favorecerse en una lengua en +evolución como la nuestra". + +Me parece ver ijadear al Sr. Abeille en su esfuerzo para defender +nuestro "_bajo_ el punto de vista", contra "_del_ punto de vista" +español. Trae un ejemplo y una explicación al respecto que entretienen +bastante. Nunca le hemos de aceptar al Sr. Abeille que se diga, cuando +se empleen palabras españolas, "me ha encargado _de_ decirle" en vez de +"me ha encargado decirle", porque, aunque un niño esté en formación, no +hay por que habituarle a andar con las rodillas y no con los pies, que +es lo natural, lo sano y lo útil, sin contar con que es esa la única +manera (como en el idioma) que permite al cuerpo desplegar su esbeltez y +su elegancia. + +Entre las excursiones etimológicas que hace el Sr. Abeille--que son +frecuentes, agradables y generalmente fructuosas--hay algunas que me han +dejado pensativo, precisamente porque se refieren a voces que han echado +raíces en nuestro suelo, sin que se sepa de dónde vino la semilla +primitiva. Una de ellas es _atorrante_. Esta palabra, puedo asegurarle +al Sr. Abeille, es de introducción relativamente reciente en el "idioma +nacional de los argentinos". Después de haber vivido más de un cuarto de +siglo la oí por primera vez en mi tierra, allá por el año 1884, de +regreso de Europa, donde había pasado algunos años. Y no es que hubiera +vivido en mi país entre académicos y prosistas, pues hasta cronista de +policía substituto había sido en la vieja _Tribuna_. + +Pregunté qué significaba _atorrante_ y de dónde venía. Se me hizo la +descripción del _gueux_, del vagabundo, del _chemineux_, y se me dijo +entonces (no hay lomo como el de la etimología para soportar carga) que +el vocablo tomaba origen en el hecho de que los individuos del noble +gremio así denominado dormían en los caños enormes que obstruían +entonces nuestras calles, llamados de _tormenta_. De ahí _atorrante_. +Aunque sin forma clásica, esa etimología me trajo a la memoria la que da +el maestro Alejo de Venegas, citado por Cuervo, de la voz _alquilar_. + +"_Alquilar_ se compone de _alius qui illam habet_, que es _otro que la +habita_, conviene a saber, la casa ajena". (!) + +El Sr. Abeille es más científico; pero lo que hay que admirar más, es la +agilidad maravillosa que despliega para extraer del verbo latino +_torrere_, que significa secar, tostar, quemar, incendiar, inflamar, el +vocablo _atorrante_, _el que se hiela_, según él, porque Varro emplea el +verbo citado en el sentido de quemar, hablando del frío. Yo consentiría +gustoso, porque estoy curado de espanto en esa materia; pero desearía +saber cómo--y poco más o menos cuándo--se ha colado ese _torrere_ en +nuestro país, y por qué causa ha hecho su evolución tan rápida, pues lo +repito, y apelo a la memoria de todos los hombres de mi edad, hace +veinte años, no era generalmente conocida la palabra "atorrante". + +Hubiera deseado que el Sr. Abeille, con su segura información, nos +hubiera dicho algo sobre el delicioso _guarango_ de nuestro "idioma +nacional", que si viene realmente de dos palabras quichuas que +significan _varios colores_, es un hallazgo genial del pueblo--y del +odioso _macana_, que no se acierta a comprender como ha venido a +significar _disparate_, _despropósito_, de su acepción primitiva y +aceptada, aun en España, de "arma contundente usada por los indios". Y +llegando a las profundidades del "idioma nacional de los argentinos", +anda por ahí un famoso _titeo_, muy campante, que amenazando de desalojo +al castizo _bochinche_, ha invadido ya los dominios de la _burla_ y de +la _broma_, sin que sepamos aún qué derechos tiene, semánticamente +hablando, para conducirse así. + + +III + +La circunstancia especial de ser este un país de inmigración, hace más +peligrosa la doctrina que informa el libro del Sr. Abeille y más +necesaria su categórica condenación. Sólo los países de buena habla +tienen buena literatura y buena literatura significa cultura, progreso, +civilización. Pretender que el idioma futuro de esta tierra, si +admitimos las teorías del Sr. Abeille y salimos de las rutas +gramaticales del castellano, idioma que se formará, sobre una base de +español, con mucho italiano, un poco de francés, una migaja de quichua, +una narigada de guaraní, amén de una sintaxis _toba_, tiene un gran +porvenir, es lo mismo que augurar los destinos del griego o del latín a +la jerga que hablan los chinos de la costa o la jerigonza de los +levantinos, verdadero volapuk sin reglas, creado por las necesidades del +comercio. Paréceme que si el Sr. Abeille, a más de tener todo el cariño +que muestra por esta tierra y que creemos sincero, fuera hijo de ella, +sentiría en el alma algo instintivo, que le enderezaría el razonamiento +en esta materia. + +Y ahora me voy a releer la muerte de Marco Aurelio, de Renán, el +discurso sobre la nobleza de las armas, de Cervantes, la pintura de +Inglaterra al terminar el siglo XVII, de Macaulay o los coros del +Adelghi, de Manzoni, para en seguida pedir al cielo conserve en nuestro +suelo la pureza de la noble lengua que hablamos, a fin de que algún día, +si no nosotros, nuestros hijos, puedan leer, de autores nacionales, +páginas como aquéllas. + + 1900. + + + + +EN LA TIERRA + + + + +Tucumana + + +La hacienda del "Arrayán" dista de Tucumán poco más de doce leguas, esto +es, unas buenas diez horas de marcha. Al abandonar el valle es necesario +acudir a la mula o al caballo habituado a la montaña. Así se asciende +lentamente, se cruzan los cuadros más bellos que pueden contemplarse en +suelo argentino; cuadros cuyo aspecto va cambiando de carácter a medida +que los caprichos de la ruta conducen a una garganta de la que, más que +verse, se adivina el fondo, o llevan a una cúspide desde la cual se +abarca un paisaje dilatado. Jamás la nieve cubrió esos montes, vírgenes +del helado abrigo bajo el cual se cobija la tierra en los duros climas +del Norte. La Naturaleza desnuda, siempre alegre, viviendo sin cesar, +arroja en todas las formas su savia desbordante. A veces cuando el sol +vibra sobre ella con tal intensidad que el suelo se entreabre, la acción +generosa de los bosques que cubren los cerros como un manto real, +acumula las nubes y prepara la lluvia, que empieza en largas y anchas +gotas, se acelera, se enardece con el estruendo del trueno, se hace +frenética, cae a torrentes, amenaza, va a herir... y se disuelve en una +sonrisa de verano. El que no conoce esas fantasías del trópico no puede +darse cuenta de la vida intensa y expresiva de la naturaleza... + +El "Arrayán", propiedad de don Juan Andrés Segovia, ocupaba un extenso y +lujoso valle completamente rodeado por colinas de poca elevación que lo +defendían como una cadena de baluartes. Bien patrimonial, había quedado +abandonado hasta 1860, a la merced de todo el que quería llevar allí su +rebaño vagabundo. Sólo cuando la nacionalidad se constituyó y que la paz +hizo nacer la esperanza, en ese momento digno de estudio en nuestro +país, cuando el pueblo argentino, como al despertar de un largo sueño, +empezó a palparse, a darse cuenta de las necesidades de la vida y a +estudiar los recursos de nuestro suelo admirable, sólo entonces Segovia, +uno de los precursores en su provincia de la implantación de la +industria que debía hacer su riqueza, comprendió el inmenso valor del +"Arrayán" y ensayó un pequeño plantío de caña de azúcar. Poco a poco el +campo del arado se extendió y la tierra, atónita de recibir semilla de +mano del hombre, gozosa de la aventura, rindió opulenta el préstamo +parsimonioso. + +Al rancho de paja sucedió bien pronto una habitación _de material_, que +cinco años más tarde cedió el sitio no a un palacio, sino a uno de +aquellos vastos y cómodos edificios, sin arte ni belleza, pero que el +instinto del hombre más ignorante sabe construir, de acuerdo con las +exigencias del clima. Sobre una pequeña altura, una masa cuadrada, +flanqueada por anchos corredores y en el centro un patio enorme, +cubierto de naranjales, limoneros, palmeras, arrayanes y laureles rosa. + +Del mismo modo, el viejo trapiche primitivo había desaparecido ante la +enorme maquinaria moderna, esa maravilla de mecánica que toma el verde +tronco de la caña y lanzando el jugo que le extrae a su peregrinación +fantástica, lo transforma en oro. + +El ingenio propiamente dicho, se levantaba a trescientos metros de la +habitación--y a su pie, una pequeña aldea se había formado, con sus +casitas limpias, cuidadas, rodeadas de árboles y flores, morada de los +ingenieros y empleados extranjeros y sus ranchos casi abiertos, hogar +transitorio del criollo. En el centro, una pequeña iglesia levantaba su +campanario blanco, frente a la escuela modesta. Los dos edificios +parecían mirarse con cariño en su humildad recíproca; la una exigía una +fe serena y tranquila y la ciencia que en la otra se enseñaba era bien +tímida para levantar la cabeza. Los peones miraban con envidia a sus +hijos ir a la escuela y pasaban largas horas de la tarde, al concluir +las faenas, haciéndose enseñar los insondables misterios del alfabeto +por los niños encantados de lucir su ciencia ante sus padres. + +Segovia tenía predilección por su hacienda del Arrayán; no sólo era la +base principal de su fortuna, sino que encontraba dulce la vida allí, +rodeado de su familia y entregada el alma a esa profunda satisfacción +moral que da la conciencia de ocupar útilmente el tiempo. Parecía que al +descender al valle, todas las contrariedades volaban de su espíritu para +dar lugar a un contento sereno e igual. El día de su llegada era caro; +todos los necesitados, todos los que se habían comido anticipadamente el +beneficio de la estación, todos los que se habían visto cortar el +crédito por el implacable pulpero, acudían a él y rara vez volvían +descontentos. Lo que le había costado más implantar, era el régimen +moral. A medida que su hija Clara crecía, Segovia comprendía los +inconvenientes de aquel estado social perfectamente primitivo, en el que +las teorías más avanzadas del _free love_ americano habían recibido una +vigorosa aplicación inconsciente. Rara era la pareja que había pasado +por otro altar que el de la naturaleza antes de consumar su unión. +Segovia constataba que los resultados podían luchar con éxito con los +productos más canónicos de las sociedades cultas y que esos muchachos +rollizos y vigorosos, concebidos al azar de una noche de verano, bajo un +cielo estrellado y la callada protección de un naranjo dormido, nada +tenían que envidiar al pillete lívido de las ciudades, venido al mundo +con un pertrecho completo de sacramentos y actos oficiales. En tanto que +Clara fué pequeña, Segovia sostuvo impávido su teoría contra los +enérgicos asaltos de su hermana, devota combatiente, y los más flojos de +su mujer; pero más tarde comprendió que debía ceder y cedió. Fué +entonces que se levantó la capilla y que la aldea del Arrayán presenció +respetuosa la entrada solemne del señor don Isidoro, nombrado capellán +del establecimiento y encargado de poner un poco de orden en aquel +pequeño mundo que hasta entonces había crecido bajo la mirada directa +del Señor, sin intervención de su santa iglesia. + +Era don Isidoro un mocetón de veintiséis o veintiocho años, bien +plantado, alto, robusto y hecho a torno. Visto de espaldas, parecía un +granadero disfrazado, un hombre de acción y de pasiones. De frente, el +problema se resolvía: jamás una cara más plácida, dulce, naturalmente +tranquila y alegre, había reflejado un alma más alejada de las +concepciones turbadoras de la vida. Inocente a veces hasta el exceso, se +salvaba siempre no sólo de las dificultades, sino del ridículo mismo, +por su bondad profunda y sana. Era español; muy niño, vino con Su +humilde familia a Buenos Aires, se educó en el seminario y más tarde fué +familiar de un prelado que le tomó cariño, le dió las órdenes y trató de +ayudarle. Segovia le conoció en uno de sus viajes, rió un poco de su +inocencia, le intrigó ese rarísimo fenómeno de perfecta pureza y +concluyó por llevársele a Tucumán. Al mes de vida íntima le trataba con +afección paternal; pero jamás pudo privarse de la clásica broma que +hacía poner rojo a don Isidoro y que consistía invariablemente en +empezar por mirarle, analizar sus formas atléticas, suspirar y lanzar su +eterno "¡Qué lástima!" Don Isidoro se ruborizaba, murmuraba un "Señor +don Juan Andrés!..." y sonreía incómodo. Lo que daba lástima a Segovia, +era el desperdicio de un hombrón semejante, que habría hecho tan feliz a +una mujer y dado tan vigorosa prole. + +Lo que don Isidoro casó y bautizó en los primeros tiempos, no está +escrito. Al principio quiso hacer una amonestación por separado a cada +pareja; pero eran tantas, que al fin resolvió casar de 10 a 12 a. m. y +luego proclamar por secciones de veinte. Aunque don Isidoro tenía su +casita junto a la capilla, comía siempre en la mesa de Segovia durante +la permanencia de éste en la hacienda. A más de él, había dos comensales +invariables: el ingeniero principal, Mr. Barclay, un americano que había +pasado casi toda su vida en la Habana y que un mal azar de fortuna +arrojó al Plata. Tenía 50 años sonados, era silencioso, trabajador y no +se le conocían sino dos pasiones: la música y Clara, o más bien sólo la +primera, que para él se encarnaba en la segunda. Luego don Benito +Morreón, español, maestro de primeras letras, soltero, de cuarenta años, +rubio, descolorido, con anteojos, apasionado por la filología, pero sin +hablar jota de francés, ni de alemán, ni de inglés, ni de nada, en una +palabra, aunque hacía diez años, según afirmaba, que se había entregado +al estudio de los idiomas eslavos, para empezar por lo más difícil. Su +sistema consistía en llevar un libro enorme en el que copiaba, junto a +la voz española, la correspondiente en bohemio, en croata, en serbio, +en rutheno, o en ruso, echando el alma en la transcripción de los +caracteres gráficos de cada idioma, sin avanzar jamás en su +conocimiento. El sueño de don Benito era llegar a tener discípulos +capaces de comprender el curso de _bello ideal_, como llamaba a la +literatura, curso que pretendía dar, así que su pan intelectual hubiera +fortificado el espíritu de sus educandos. Pero éstos, tan pronto como +sabían leer, escribir y contar, tomaban el machete y se iban a cortar +caña. Don Benito presentaba sus quejas a Segovia, quien le demostraba +pacientemente que un peón no debe jamás tener una educación superior a +su posición en el mundo. D. Benito no se desanimaba y esperaba con calma +la explosión de un genio entre los chinitos descalzos que poblaban su +escuela. Católico ferviente, ayudaba invariablemente la misa de don +Isidoro, con quien mantenía excelentes relaciones. + +Luego venía Toribio, el hombre de confianza de Segovia, capataz del +establecimiento en su ausencia, pero sin jurisdicción sobre Barclay, rey +y señor allá en sus máquinas. Toribio no comía en la mesa; peón había +sido, peón había quedado. Decía a Clara "niña Clarita", amansaba él +mismo los caballos destinados a su silla, se sacaba el sombrero delante +de don Isidoro o don Benito y trataba a los peones como amigos, lo que +no impedía que de tiempo en tiempo demoliera uno o dos de un puñetazo. +La hacienda, durante las faenas, contaba más de doscientos hombres entre +los cortadores de caña y los adscriptos a las máquinas, con otras tantas +mujeres y un sinnúmero de chiquillos. Manejar todo ese mundo no era cosa +sencilla y se necesitaba, a más de los puños de Toribio, su aureola de +soldado valeroso, como lo atestiguaban las medallas que lucía su pecho, +en las grandes fiestas de iglesia. + +Como Segovia, su mujer y Clara amaban la hacienda. No sólo encontraban +allí una vida de paz y tranquilidad, sino también aquel secreto halago +que tan profundamente han de haber sentido nuestros padres y que para +nosotros se ha desvanecido por completo, arrastrado por la ola del +cosmopolitismo democrático: la expresión de respeto constante, la +veneración de los subalternos como a seres superiores, colocados por una +ley divina e inmutable en una escala más elevada, algo como un vestigio +vago del viejo y manso feudalismo americano. ¿Dónde, dónde están los +criados viejos y fieles que entreví en los primeros años en la casa de +mis padres? ¿Dónde aquellos esclavos emancipados que nos trataban como a +pequeños príncipes, dónde sus hijos, nacidos hombres libres, criados a +nuestro lado, llevando nuestro nombre de familia, compañeros de juego en +la infancia, viendo la vida recta por delante, sin más preocupación que +servir bien y fielmente?... El movimiento de las ideas, la influencia de +las ciudades, la fluctuación de las fortunas y la desaparición de los +viejos y sólidos hogares, ha hecho cambiar todo eso. Hoy nos sirve un +sirviente europeo que nos roba, que se viste mejor que nosotros y que +recuerda su calidad de hombre libre apenas se le mira con rigor. Pero en +las provincias del interior, sobre todo en las campañas, quedan aún +rastros vigorosos de la vieja vida patriarcal de antaño, no tan mala +como se piensa... + +De pie con el sol, Segovia recorría la hacienda a caballo, vigilaba el +corte, charlaba con Toribio; rara vez, al volver, dejaba de encontrar a +Clara, habituada también a esos paseos matinales deliciosos, en los que +el aire puro de los campos entra a raudales a vigorizar los pulmones. +Padre e hija se daban los buenos días, buscaban espacio para galopar un +momento y volvían contentos y pidiendo a voces el almuerzo. Durante el +día, Clara ponía un poco de orden a sus numerosas preocupaciones de +caridad, cosía ropa para los chiquillos, visitaba a los enfermos, +celebraba conferencias con D. Isidoro, instándole para que se armara de +los rayos de la iglesia contra el peón Silvano, que bebía, contra +Ruperto, que había estado tres días ausente sin decir nada a su mujer, o +contra Santiago, que no enviaba sus hijos a la escuela. El momento de la +comida era la hora grata por excelencia. Parecía increíble que la +monotonía de aquella vida suministrara tanto tema de conversación. Un +observador habría podido constatar que cada uno de los interlocutores +decía siempre la misma cosa; pero como todos se encontraban en igual +caso, nadie lo notaba. Cada uno, con la persistencia tenaz de la pasión, +pero sin salvar los límites de las conveniencias, procuraba llevar la +conversación al terreno grato a su alma. D. Isidoro hacía un viaje al +paraíso cada vez que Clara, por satisfacerle, recomenzaba la narración +de su recepción en Roma por el papa; Barclay daba giros de veinte leguas +para hacerle repetir sus impresiones en las óperas de Wagner y D. Benito +trabajaba como un benedictino por traer a colación el viaje a Rusia, en +el que encontraba conexiones con su estudio favorito. Clara le había +traído gramática y diccionarios de casi todas las lenguas eslavas; el +día que los recibió, don Benito sintió un nudo en la garganta, rompió a +llorar y estuvo a punto de caer a sus pies. Desde entonces miraba a +Clara con una veneración profunda.--Después de comer, Segovia hacía su +eterna partida de bésigue con su mujer, ésta asesorada por D. Isidoro y +su marido por el maestro de escuela. Barclay ocupaba su sillón no lejos +del piano e inmóvil, silencioso, oía con recogimiento a Clara, asombrado +de encontrar bello todo lo que tocaba, sin darse cuenta muchas veces de +que Clara tocaba precisamente lo que él encontraba bello. + + * * * * * + +Esa noche, la alegría general producida por los huéspedes queridos, +había determinado una fiesta magna. + +Los dos amigos, de regreso de su largo paseo, encontraron en el corredor +sobre el que daban las ventanas del salón, tranquilamente sentado, al +capataz Toribio, en actitud de paciente espera. + +--Hola, amigo, ¿qué hace por aquí? dijo Pepe. + +--Nada, Doctor; la niña Clara me ha dicho que Don Benito va a tocar el +_paine_ y he venido a ver cómo es. + +Todo estaba ya organizado en la sala cuando los dos amigos entraron. +Clara al piano, a su lado su prima María, llegada esa mañana con los +huéspedes; Barclay en posesión de su sillón, Segovia, la señora y el +cura al lado de la mesa de bésigue, pero sin jugar--y en la pieza +contigua, sin duda D. Benito, porque se oía a cada instante una voz que +decía "¿Ya?", como si se tratara de hacer partir a un tiempo diez +caballos o de disparar las armas en un duelo. En las ventanas que daban +al patio, una multitud de cabezas, cubiertas de pañuelos de colores, +dejando escapar trenzas de cabello negro como el ébano y cubriendo +fisonomías sonrientes e iluminadas por ojos llenos de vida. Eran las +_chinitas_ que se habían aglomerado para oir también a D. Benito _tocar +el paine_, invención de Clara, a falta de otro instrumento; todo aquel +pequeño mundo estaba alborotado por esa prodigiosa aplicación de tan +humilde utensilio. + +--Es la primera vez que el público hace esperar a los artistas, dijo +Clara. Vamos, colóquense Vds. bien y prepárense a gozar. Atención D. +Benito! + +--¡Ya! gritó el aludido desde la región ignota donde procuraba +convertirse en eco lastimero. + +--¡No, hombre! Oiga bien el piano y entre en el acorde que le hemos +indicado. + +--¡Perdón! dijo D. Benito asomando la cabeza por la puerta del cuarto y +teniendo en las manos el famoso peine envuelto en papel de seda. +¡Perdón! ¿Pero no sería posible hacerme saber por algún medio visible, +cuál es el acorde indicado? Hay muchos que se parecen y me puedo +confundir. Además, de donde me han puesto no alcanzo a verlas y... + +--¿Pero no le queda el oído? Todos los eslavos son músicos de +nacimiento, señor Morreón, y usted, por simpatía, debe tener oído. + +El argumento pareció convencer a D. Benito, que desapareció asegurando +que pescaría el acorde. + +Clara dibujó la melodía en el piano y María empezó el triste recitativo +de la serenata de Braga con su vocecita débil pero afinada y simpática. +Todo el mundo había hecho silencio y el público menudo de la ventana +retenía el aliento para no perder una nota. En el momento oportuno, +justo después del acorde indicado, D. Benito, puntual bajo la excitación +hecha a su honor panslavista, rompió denodadamente el fuego con bastante +precisión.--La cosa no era muy fácil, porque la voz llevaba una melodía +y el piano acompañaba, mientras D. Benito debía esgrimirse por su +cuenta, concurriendo con el elemento principal al conjunto. Había +empezado bien; pero en el cambio de tono, le era necesario llegar a un +_si_ bemol que había sido uno de los primeros obstáculos en el ensayo, +hasta que María consiguió hacer apretar los dientes al pedagogo sobre la +parte unida del peine y llegar así, por un esfuerzo que las venas del +cuello revelaban, al _si_ bemol deseado. D. Benito, todo a su tarea, +apretó con tal frenesí, que la nota salió vibrante, no muy justa, pero +potente de sonoridad. + +--_¡Mirá el paine!_--exclamó Toribio sin poderse contener, con medio +cuerpo dentro de la ventana. + +Todos soltaron la carcajada, María la primera, que interrumpió el +canto--Toribio se puso como una flor de amapola, y no sabiendo qué +hacer, sonrió humildemente, mientras D. Benito asomaba la cabeza con +aire agitado, preguntando: + +--¿Me he equivocado? + +--Al contrario, señor Morreón, merece Vd. un bravo, dijo la señora. Ha +sido un acceso de entusiasmo en el público. + +--_¡Da capo, da capo!_--gritó Pepe. + +La serenata, por fin, se ejecutó a la satisfacción general, sobre todo +del maestro de escuela que, agobiado por las felicitaciones y +vislumbrando un porvenir de gloria, preguntó a María muy seriamente si +no había música escrita para el peine. La alegre criatura le aseguró que +sí, prometiéndole hacer venir la partitura de una ópera de Rubinstein, +transcripta para ese amable instrumento. + +Luego vino el esperado duo de D. Juan, por María y Barclay. Barclay +conocía la música y allá en sus tiempos debía sin duda haber cantado. La +verdad es que, con su voz sin timbre, pero sumamente afinada, supo dar +al "la ci darem la mano" una expresión tan característica y personal, +que Carlos lo miró asombrado. Algo le revelaba que en aquel corazón +silencioso y solitario pasaban cosas que la calma aparente de la vida no +dejaba ver. La música es el lenguaje universal de todo lo que siente y +sufre; ella sola puede traducir con la vaguedad necesaria para no +profanarlos, los sentimientos más ocultos y profundos que se mueven en +el fondo del alma humana. Además, Mozart tiene este rasgo +característico, que la excelencia de su interpretación no depende +exclusivamente del arte, sino de la inteligencia. A un artista sin +talento se le puede enseñar bien una ópera cualquiera, siempre que tenga +voz y sepa usarla. Eso no basta para Mozart o mejor dicho, Mozart, el +único, puede pasarse de esos elementos. Fuera de Faure, a nadie he oído +la serenata de D. Juan como a un hombre de mundo, casi sin voz, que la +murmuraba de una manera exquisita para las ocho o diez personas que +rodeaban el piano... + +Así corrían las noches en la alegría, como los días en la serenidad. + + + + +La primera de "Don Juan" en Buenos Aires + + +Después de un largo eclipse, nunca completo, pues tras la penumbra +brillaba siempre la tenue luz que muchos recordaban como una fuente +deliciosa de vida y armonía, reaparece en el cielo el astro soberano en +su calma serena y transparente. + +¿De dónde viene el _engouement_ actual por Mozart? En primer lugar, de +la pobreza de la producción contemporánea y luego por su eterna belleza. +Mozart no será olvidado jamás, y mientras la raza humana persista, +continuará fascinándola. En resumidas cuentas, Mozart, Beethoven, +Wagner. Todo lo demás son _poetae minores_, muy apreciables, pero que al +lado del trío majestuoso, gravitan como partículas siderales +innominadas. + +Pero a mis ojos, Mozart se mantiene, persiste y triunfa, precisamente +por la ausencia de algunos de los caracteres que le han sido +generalmente atribuídos por la mayor parte de los escritores--y son +legión--que de él se han ocupado. Todos sabéis que hasta hace diez o +doce años, para el vulgo, música alemana era sinónima de obscuridad, de +impenetrable profundidad, de ciencia abstrusa reservada únicamente a los +iniciados, destinada a no ser comprendida jamás por el buen grueso +público, a quien gusta salir del teatro tarareando los motivos de la +ópera que acaba de oir. Recuerdo que en uno de los novelones de Pérez +Escrich, ese ilustre predecesor de Onhet, que hizo la delicia de +nuestra infancia, dos personajes conversan al salir del Real de Madrid, +antes de ir al Café Fornos, que para Escrich era el _summum_ de la +elegancia. Han oído... el _Fausto_, de Gounod, y uno de ellos, +dilettante apasionado y con autoridad en la materia, declara que el arte +musical morirá a manos de esos armonistas maldecidos, que desprecian la +melodía y les da por hacer música _sabia_ e incomprensible. Y se trataba +del _Fausto_! + +Así, ¡cuánto se ha dicho de Mozart, de la profundidad de su concepción, +de lo intrincado de su manera y de la preparación especial que se +requiere para entenderlo! Y, sin embargo, es el mayor portento de +claridad, de nitidez cristalina que la historia del arte registra. Pero +a su maravillosa facilidad, al espontáneo torrente de melodía que brota +de su cerebro, se unen dos condiciones tan raras, que han hecho de él el +único y el inimitable: su instinto dramático, en primer lugar, que le +permite, con sin igual soltura, traducir la situación, y en segundo, la +elegancia, la distinción suprema de su melodía. Se le acusaba de haber +puesto la estatua en la orquesta y el pedestal en la escena. Es que fué +de los primeros en comprender que una batalla debe darse con todas las +fuerzas de que se dispone y utilizó los pocos instrumentos con que +contaba, fundiéndolos con las voces, abriendo así esa vía luminosa que +Wagner debía recorrer triunfalmente hasta agotarla. + +Es esa la maravilla del _Don Juan_; el drama está en la música más que +en la palabra y pienso que hasta sin el juego escénico, se necesita ser +muy lego en la materia para no sentir y comprender la intención de la +frase musical y no adivinar, tras las melodías que Mozart hace cantar a +su héroe, el alma voluptuosa, ligera y escéptica del seductor... + +¡Pobre _Don Juan_! No hay cuaderno de pequeñas melodías para el primer +año de piano, que no contenga, transcriptas con una ingenuidad de +deletreo, el "_la ci darem la mano_", el "_Deh! vieni a la finestra_", +el minuet "_signore maschere_" y el rondó de Zerlina. Lo mismo pasa con +Virgilio: nos lo hacen _annoner_ en la infancia, le tomamos horror y no +lo volvemos a abrir en la vida, sin darnos cuenta que el magnífico +poema, leído sin obligación, es una de las fuentes más puras en la que +el espíritu humano puede encontrar la belleza. + +Y a propósito de _Don Juan_, se agolpan a mi memoria recuerdos lejanos +que me es grato saludar, como a una evocación de muchos seres queridos +que reposan para siempre. + +Hace veinticinco años o más, Ferrari[11], esa columna lírico-argentina, +sin sospechar aún los altos destinos a que su estrella le llamaba, había +saltado, con más audacia que capital, del modesto salón de la Sociedad +Filarmónica que había fundado, al escenario del Colón. Lo que había +determinado de vocaciones musicales esa Sociedad Filarmónica, no es +decible. Como todas las coristas eran niñas de las principales familias +de Buenos Aires, los coristas, naturalmente, se reclutaban entre la flor +de la juventud porteña. Se cantaban, en los conciertos, piezas +concertadas o, como decían los pocos técnicos aficionados, _tuttis_. + + [11] Aun vivía el buen maestro cuando fueron escritas estas líneas. + +Pero había un antagonismo de criterio respecto a la colocación, entre +Ferrari y sus artistas. El maestro quería que los tenores se colocaran +detrás de las sopranos, los barítonos de las mezzo y los bajos de las +contraltos. Tenía, es cierto, la conciencia ancha y cuando se lo pedía +con buen modo, algún tenor enamorado, conseguía que declarara soprano, a +una modesta aficionada que trepaba a duras penas tres escalones. Así, +recuerdo que un día apareció en los salones del Coliseo, para un ensayo, +un ex alférez "largo, lampiño y un poco desgoznado"[12], me pidió que lo +presentara a Ferrari, porque quería tomar parte en el coro.--¿Qué voce +a?--No sé.--Allora, ¿come si fa?--Espérate. Consulté al amigo, quien, +después de averiguar que una morochita que le interesaba era soprano, se +declaró tenor. Ferrari, un poco desconfiado, debo declararlo, le colocó +detrás de la sopranito codiciada. El ensayo empezó; se trataba nada +menos que del final del tercer acto de la _Traviata_. + + [12] Así se ha dibujado él mismo, "Treinta años después", en la + deliciosa página que lleva ese título y que publicó "La + Biblioteca". + +Astengo, un corredor de seguros que le jugaba música para colocar +pólizas, hacía de Alfredo, mientras una niña rubia, simpática, con una +voz deliciosa y verdadero talento artístico[13], tenía el papel de +Violetta. Nosotros, el coro, los señores y damas sin importancia, +repetíamos hasta el cansancio una sola frase: _Quanta pena fa al cor!_ +Pero había que colocarla a tiempo, por lo menos. Esa pena profunda que +sentíamos por la desgracia de la Traviata, debíamos expresarla +oportunamente. Pero apenas ésta había lanzado su _Alfredo, Alfredo!_, mi +amigo, aprovechando el momento en que Violetta tomaba aliento para +añadir: _di questo core_, etc., lanzó un _quanta pena fa al cor_, tan +extemporáneo, tan anacrónico, que Ferrari se sintió mal, dió un +batutazo formidable, y dirigiéndose a mí, que baritoneaba en un rincón, +rugió agitando los brazos: _ma fa tacere questo pero!_ En aquella época, +Ferrari no podía decir _perro_. La escena concluyó por una transacción: +mi amigo continuaría siendo tenor, pero sin cantar, _tenor seco_, como +le llamábamos. + + [13] La señorita Genoveva Amadeo. + +Cuando Ferrari tomó la dirección del Colón, no le dejábamos vivir, +pidiéndole que abandonara el viejo repertorio italiano y nos hiciera +conocer a Mozart, a Weber y Meyerbeer. Lo primero que conseguimos de +este último, fué _Roberto el Diablo_; la impresión fué colosal y el +éxito lucrativo para Ferrari. El oía un poco entonces esa nueva música +con un airecito escéptico y creo que aún hoy, en el fondo, sus gustos +son los de su juventud. Pero, en fin, nuestro consejo había sido bueno, +le ayudábamos cuanto nos era posible en la prensa, en la propaganda +social y en aquellas agarradas musicales del Club del Progreso, que +hacían poner furioso al pobre don Juan Carranza, en su eterno bezigue +con Adolfo Alsina, su víctima ordinaria. + +Teníamos entrada franca entre telones y ayudábamos a bien morir a Lelmi, +en el _Ballo in maschera_, bajo el disfraz del último acto. Recuerdo que +Adrián Arana quería salir una noche, de casco y barba postiza, con una +escopeta de dos tiros, a cazar hugonotes en el último acto de la ópera +de Meyerbeer, que ahora se suprime siempre y que tiene un hermosísimo +terceto. Era íntimo amigo de un corista que se colocaba al lado de la +_avant-scéne_ en que estaba Adrián y cantaba sólo para éste, que le +aplaudía con frenesí, en la esperanza, según decía, de presenciar alguna +vez el estallido de la vena yugular que, allá por el _si_ bemol, tomaba +proporciones de cable en el pescuezo del corista... ¡Esa _avant-scéne_! +Eugenio Cambaceres, con el atractivo de su talento, de su gusto +artístico, de su exquisita cultura, de su fortuna, de su aspecto físico, +pues todo lo tenía ese hombre que parecía haber nacido bajo la +protección de un hada bienhechora, era el jefe incontestado. Luego venía +_Patroclo_, el insigne Patroclo, senador por Jujuy, _s'il vous plait_, +chiquito, tieso, duro, malísimo, que no podía vivir sino entre nosotros. +En seguida, Icaza, el _gallego_ Icaza, flaco, tenue, impalpable, +exuberante, lleno de grandes designios, siempre irrealizados, el músico +técnico de la compañía, anunciando eternamente un trabajo, alguna +crítica de arte, en la que pondría las peras a cuarto y cantaría las +verdades al hijo del sol, pero que nunca veíamos. De los vivos, ¿a qué +hablar? Viejos magistrados unos, _fruits ratés_ otros, buenos padres de +familia los más, todos vamos siguiendo, con semblanza de conciencia, +esta cómica ruta cuyo final no está lejos... + +Pero vuelvo a mi _Don Juan_, y si en el camino me extravío por momentos, +mirad esos _zig-zags_ con indulgencia, porque me traen recuerdos de la +única época realmente feliz de la vida... Habíamos, por fin, resuelto a +Ferrari a poner en escena la anhelada ópera, aprovechando la contrata de +no sé qué barítono italiano que cantaba bien y traía trajes pasables. +Ferrari se había defendido con energía. _Ma come si fa? Cinquanta mille +pezzi de decorazione!_ (de los chicos, de entonces, pero que se estaban +quietos, sin subir ni bajar). _Se é un fiasco, come si fa?_ Para +destruir esa poderosa argumentación empleamos todos los recursos +imaginables, y Ferrari, que al fin y al cabo, es el hombre que nos ha +hecho conocer el teatro lírico casi entero, cedió a nuestra instancia, +los ensayos comenzaron y nos pusimos en campaña. Se trataba, como era +natural, de hacer conocer la obra de Mozart, en un artículo magistral, +que arrebatara los sufragios del público y que llenara, desde la primera +noche, la vasta sala del Colón, tan llorada por todos los que a ella +teníamos vinculada nuestra juventud y nuestra alegría. ¿Quién había de +ser el designado para llevar a cabo la magna obra? Icaza, naturalmente, +como en el grupo de Pickwick, todo lo que se refería al amor tenía su +representante titular. Con tres meses de anticipación, Icaza acometió la +empresa. Pasaba tres o cuatro horas encerrado, producía uno o dos +párrafos, los cepillaba, los limaba, les metía unas puntitas, que él +llamaba horadadoras, y cuando le preguntábamos, con cierta reserva y +misterio: "Y aquéllo, ¿anda?", nos contestaba, más que con la palabra, +con la expresión, porque más que cara, tenía fisonomía: "Tente tieso y +ello será." Vivía en su artículo y hasta había cesado de hablar de una +morena, más fea que una crisis, que le tenía sorbido el seso. Por fin, a +los tres meses, llegó una noche al teatro, con aspecto fatigado, pero +radiante, colgó su sombrero, y en su lenguaje apocalíptico no dijo sino +estas palabras: "Abur y la de vámonos!" Eso significaba, claro como el +cristal de roca para nosotros, que había terminado su artículo sobre +_Don Juan_. No hubo medio de que nos lo leyera; ruegos, amenazas de +pisotón (lo que más temía físicamente en el mundo), todo fué inútil. + +Sin vacilación, todos resolvimos que el artículo se publicaría en la +_Tribuna_. La _Tribuna_ era el diario a la moda, el único, el +indispensable. Cortado y dirigido, instintiva e inconscientemente, en el +sentido de las preocupaciones porteñas, tenía una autoridad absurda, +pero incontestable, y ha sido necesario todo el talento comercial de los +Varela, para haber dejado agotar esa fuente de fortuna. Lo dirigía +entonces, como un jinete, con espuelas y sin riendas, puede dirigir un +caballo, Héctor Varela, que acababa de llegar de Europa con la aureola +del discurso de Ginebra que no había pronunciado. Para él, artículos de +fondo, información política y financiera, todo eso era secundario; toda +su atención se concentraba en dos folletines que aparecían diariamente, +algo como unos _Misterios del Paraguay_, con Madama Lynch por +protagonista, y las _Cosas_, de Orión, que él redactaba bajo ese +pseudónimo. La novela ofrecía pocas dificultades; Héctor había escrito +los dos o tres primeros folletines y una buena mañana se había cansado; +como el regente (¡oh vasto, redondo y solemne don Saturnino Córdoba, te +saludo al pasar!) le pidiera materiales, tomó la primer novela que le +cayó a mano, la abrió al azar, encontró un diálogo, le metió tijera y lo +entregó a la composición. Los lectores (tenía y muchos) se agarraban la +cabeza, no entendían una palabra, pero esperaban pacientes que aquéllo +se aclararía más tarde. Esa publicación, en esa forma, duró meses +enteros, y lo que es más colosal, el primer tomo apareció, se vendió y +debe aún adornar alguna biblioteca. + +En cuanto a las "Cosas", allí cabía cuanto Dios crió. _Virutinjis_, +felpas, reclamos, bombos, anuncios, sablazos, disimulados o no, +transcripciones, cuentos, anécdotas, versos, cuanto es posible imaginar, +todo bajo la firma de Orión. + +Nuestro buen Icaza puso en limpio su artículo magistral, en buen papel, +tinta negra y letra clara y se lo llevó solemnemente a Héctor, que +entendía de música como de cualquier otra noción racional. Este se lo +recibió, agradeció al compadre Icaza (todo el mundo era compadre de +Héctor, no sé por qué) su valiosa colaboración y le pidió que esa misma +noche fuera a corregir las pruebas. Icaza no faltó por cierto, espulgó +su prosa, teniendo por oidor al ñato Montes de Oca, de todos los errores +de caja, y luego se nos presentó en el teatro, más misterioso que nunca. +"Mañana y a callar!", nos dijo. Preparamos el alma a las grandes +emociones, advertimos a Ferrari, nos fuimos al Club, en donde, de mesa +en mesa, propalamos la buena nueva y a la mañana siguiente, nos +despertamos al alba para pedir la _Tribuna_. En vano la recorríamos +desde la cruz a la fecha: ni sombra del artículo de Icaza! Por fin, se +me ocurre echar una mirada sobre las "Cosas" de Orión. Lo primero que +leo es lo siguiente: "El buen gringo, mi compadre Ferrari, va a dar el +Don Juan, de Mozart, ese alemán de rechupete, en el teatro Colón". En +seguida, sin título ninguno, como consecuencia de esa frase +trascendental, el artículo de Icaza, menos la firma. Al final, este +parrafito, dedicado a Ferrari o a Mozart, el texto es confuso: "Ah, +gringo lindo!" Luego la firma: Orión. + +Me vestí de prisa y corrí a casa de Icaza; un sirviente gallego me +recibió, trastornado: "El señorito me pidió los diarios a las 7, en +seguida le dió un ataque y ahí está sin sentido; le han puesto +ventosas!" + + 1897. + + + + +En el fondo del río[14] + + [14] Este fragmento, así como los dos titulados "De cepa criolla" y + "A las cuchillas", formaba parte de un estudio de nuestra + sociabilidad en aquel momento, que empecé a escribir en 1884. Ese + trabajo ha quedado definitivamente sin concluir porque esas cosas, + cuando no se publican de primera intención, dan más trabajo para + corregirlas, que para escribirlas de nuevo. Si publico aquí esos + fragmentos, es porque pueden leerse sin que choque su incoherencia, + refiriéndose cada uno a un cuadro o a un asunto particular. + + +El último día de cuarentena tocaba a su término. Había a bordo un +bullicio insólito. El piano, golpeado con más rigor que en las +melancólicas noches de la última semana, exhalaba sus quejidos ásperos +con tal buena voluntad, que se creía adivinara próximo el momento del +reposo. Se había instalado un _nueve_ animadísimo en una de las mesas +del comedor y los maltratados en la travesía trataban de rehacerse, +tentando la suerte del último día, postrera esperanza, engañosa como +todas. Un coro de señoras, un tanto enrojecidas por la labor interna de +la digestión, rodeaban el piano, donde una escuálida criatura de veinte +años batía las teclas sin piedad, mientras su hermana o algo así, soñaba +en voz alta, más o menos afinada, con bosques sombríos, claros de luna, +citas de amor y mal de ausencia. Los corchos de cerveza y limonada +gaseosa, con su falso ruido de champagne, saltaban a cada instante. Los +sirvientes, al pasar, solían poner la mano en el hombro a algunos +pasajeros y les deseaban, con un aire de superioridad incontestable, +buena suerte en el piquet.[15] + + [15] Debe recordarse que en los vapores franceses ("Messageries + Maritimes"), los pasajeros de 1.ª y 2.ª clases, viajan + confundidos. + +Arriba, sobre el puente, la luna, el espacio tranquilo, el Plata +dormido, meciendo sus olas pequeñas y numerosas, que se extinguían sin +rumor contra los flancos del navío. A lo lejos, al frente, en el confín +del horizonte, una faja rojiza tenue, como el resplandor lejano de un +incendio, visto a través de una atmósfera cargada de vapores leves. A la +derecha, también distantes, los faros de las costas y la imperceptible +raya negra que el espíritu adivinaba más de lo que los ojos veían. En +medio del río, vasto como un mar, multitud de luces que oscilaban +lentamente en lo alto de los mástiles. De tiempo en tiempo el eco triste +de una campana que daba las horas, como si recordaran al que soñaba +sobre el puente que aun en el seno de esa paz silenciosa, la vida corría +y las tristezas con ella. + +Estaba solo en cubierta, tendido sobre un banco, el brazo apoyado sobre +la baranda y la cabeza sostenida en la mano. La luna bañaba de lleno su +rostro de facciones regulares, joven aun, pero fatigado. Miraba al astro +velado por la niebla ligera con la persistencia de los soñadores y la +vaga expresión de sus ojos anunciaba que su alma recorría el pasado. + +Las horas corrían así, lentas e iguales. En el comedor se había hecho el +silencio; a popa, un grupo que hablaba en voz baja, sólo revelaba su +presencia por el intermitente resplandor de los cigarros. + +Varias veces ya un hombre había aparecido en lo alto de la escalera que +daba al puente y luego de mirar con interés cariñoso al joven inmóvil +había descendido. Al fin, en una de sus últimas subidas, se acercó +suavemente con un plaid en el brazo y lo tendió al joven, diciéndole en +francés con respetuoso acento: + +--La humedad de la noche puede hacerle mal, señor. He traído este +abrigo, por si el señor piensa no recogerse todavía. + +--Gracias. No descenderé aún; no podría dormir. Tráigame un poco de +cognac con agua y cigarros. + +El criado reapareció un momento después, el joven encendió un tabaco, se +envolvió en la manta y quedó mirando con una expresión de cariñosa +tristeza a su servidor. + +--Mañana concluye la cuarentena, Pedro. + +Pedro se inclinó. + +--Y empiezan los días amargos de que le he hablado, añadió el joven +sonriendo. + +--Yo estoy bien en todas partes donde el señor quiera tenerme consigo. + +--Sí, pero usted no conoce la vida de nuestros campos, sobre todo a +donde vamos. Es el desierto, la soledad y el silencio constantes. Tendrá +Vd. poco o nada que hacer allí y el fastidio puede engendrar la +nostalgia. Le repito, pues, mis palabras de París: no hay compromiso +ninguno entre nosotros. En el momento en que lo desee, regresará Vd. a +Europa o se instalará en Buenos Aires, a su elección. + +--El señor es siempre bondadoso conmigo; sólo le pido que me lleve +consigo donde vaya y que me acepte a su lado mientras mis servicios le +sean útiles. + +--Bien, bien; tenemos tiempo de hablar. Prepare todo para descender +mañana temprano. ¿No ha habido nuevos curiosos? + +--No, señor; desde Río me dejan tranquilo. + +El joven hizo un gesto de fastidio mientras el criado se retiraba. El +hecho es que desde Burdeos había vivido a bordo en una acechanza +constante, en una insoportable persecución de la curiosidad ajena. Su +retraimiento sistemático, sus respuestas monosilábicas, dadas con +glacial corrección a los que intentaban abrir charla con él, su silencio +en la mesa, el imperioso deseo de soledad que revelaba su aspecto, le +habían señalado al mundo de a bordo como un personaje original, +orgulloso primero, enigmático después, sospechoso más tarde. Entre los +pasajeros había pocos argentinos; la mayor parte eran familias de +extranjeros radicados en el país y sin contacto con la alta sociedad +porteña. Así, había duda hasta sobre el nombre del joven, que figuraba +en sus maletas, en la lista de pasajeros, que no importaba misterio +alguno, pero que el deseo de crear historias rodeaba de sombras en el +ánimo de esa buena gente. No pudiendo sacar nada del amo se dió el +asalto contra el criado, llevando la voz los que hablaban francés, +porque Pedro no entendía una palabra de castellano. Pero o Pedro tenía +un natural poco comunicativo o cumplía instrucciones terminantes, el +hecho es que tres o cuatro respuestas secas, dadas con su aire de +ceremonia, pusieron en derrota a los más audaces. + +Sólo se supo a punto fijo que el joven se llamaba Carlos Narbal, que +pertenecía a una distinguida familia de Buenos Aires, que tenía fortuna +y que había estado muchos años ausente. Y esto, gracias a tres o cuatro +_cocottes_ que venían a Río contratadas para el Alcázar, según decían, +que se daban suntuosos aires de artistas, pero que el comisario de a +bordo, que debía conocerlas a fondo, amenazaba con enviarlas a perorar +_sur le gaillard d'avant_ cada noche que el alboroto promovido por las +ninfas se hacía insoportable. Cuando se les pasó el mareo del golfo y +entrando a las aguas más tranquilas del Océano empezaron a recibir los +galanteos de la gente de a bordo, que en general ofrecía poco porvenir, +sus miradas no tardaron en dirigirse sobre Carlos, cuyo aspecto auguraba +un hombre de mundo. Si en alguna parte las mujeres tienen conciencia de +su fuerza es indudablemente sobre la cubierta de un buque. Caras que no +se han percibido en el momento del embarque, adquieren cierto atractivo +a los ocho días de navegación, y a los quince, a menos de ser unos +monstruos, pasan con facilidad por bellezas acabadas. El fenómeno se +produce a favor de un sinnúmero de circunstancias, de las que cuentan en +primera línea el aire vivificante del mar, la fuerte alimentación, la +inacción forzosa y la ausencia absoluta de puntos de comparación. Pero +todo eso parecía hacer poco efecto sobre el hombre único tal vez que no +hacía avances. El repertorio estaba agotado, las miradas tiernas, la +pantalla caída a propósito, el "_Mon Dieu, qu'il fait chaud!_" en los +trópicos, el insinuante y audaz "_est-ce que vous connaissez Rio, +monsieur?_", todo el arsenal de escaramuzas femeninas. Una de ellas, más +_crâne_ que las demás, había hecho jugar la gruesa artillería y una +noche, antes de llegar a Bahía, cuando ya hacía rato que habían sonado +las doce y que los corredores estaban desiertos, se entró sencillamente +al camarote que ocupaba Carlos, que a causa del calor había dejado sólo +la cortina corrida. Carlos, que no dormía, se sentó en la cama. Entonces +una voz queda, pero muy queda, cuya entonación procuraba infiltrar la +persuasión de que los vecinos no se despertarían, murmuró: "_Pardon, +monsieur, je me suis trompée de cabine_". Carlos refunfuñó algo, se dejó +caer sobre el lecho y la poco orientada artista declaró al día siguiente +que aquello, con el aspecto de un hombre, y _même pas mal_, no era tal. + +Luego, el aislamiento, las largas horas pasadas con los libros amigos, +con el Dumas que no cansa y que se relee con el placer que da la +evocación de las impresiones de la primera lectura, los buenos y sanos +libros de historia, las revistas científicas, las narraciones de viaje +que llevan el espíritu a regiones remotas. Y por la noche el panorama de +los cielos llenos de estrellas, del mar que las refleja con cariño, de +la estela que se desvanece lentamente como un sueño, la blanca espuma +que se apaga murmurando, la caprichosa fosforescencia de las aguas que +se abrillantan por instantes como el espíritu del que sufre, con un +reflejo de esperanza, para caer en seguida en la sombra... + +La última noche, pero frente a la patria, cuyo amor se levanta +espléndido sobre todas las ruinas morales. Ahí estaba; bajo el +crepúsculo incierto del horizonte, dormía la ciudad madre, cuna de su +cuerpo, nodriza de su alma, fuente también sin duda de todas las +amarguras de su vida. Miraba, miraba intensamente el reflejo lejano y a +medida que su espíritu leía el pasado en la memoria, sus ojos se +impregnaban de lágrimas o adquirían una dureza de acero. Luego pasaba la +mano por la frente y quedaba inmóvil. + +Un dolor profundo o un error inmenso pesaba sobre el alma de ese hombre; +o se había estrellado contra una desventura sin remedio, de las que +rompen la armonía interna y velan el porvenir o bajo un fastidio +colosal, el origen de su mal se había desenvuelto e invadido todo el +ser moral. + +¿Quién, quién sabe las ideas que pasan por el cerebro de un hombre joven +que sueña bajo los vientos dormidos, sin más horizonte a su mirada que +las aguas silenciosas y monótonas?... + +La campana de proa daba las dos de la mañana, cuando el criado avanzó +resueltamente y con cierto aire de autoridad y un "_Je vous en prie, +monsieur_" insistente y suave, pidió a Carlos que se recogiera. El joven +descendió; la luna continuaba brillando a través de la niebla húmeda que +se aumentaba por momentos, el círculo amarillento que la rodeaba se +extendía y las aguas comenzaban a moverse con más rapidez en la +superficie del estuario inmenso. + +A la mañana siguiente, al alba, la inquieta expectativa del desembarco +animaba todo el mundo. Parecía que la felicidad, abiertos sus cariñosos +brazos, esperara en tierra a los que tanto ansiaban pisarla. La mayor +parte, sin embargo, iban a cambiar la vida libre de a bordo con la +exigua existencia detrás de un mostrador o la ingrata tarea del +jornalero. Los trajes nuevos habían hecho su aparición; por todas partes +cajas de sombreros, jaulas con antipáticos loros dentro, maletas de +viaje, gorras, bultos. + +Por fin llegaron los vapores de desembarco, se llenaron las formalidades +sanitarias y pronto el buque quedó sólo con su tripulación y allá en la +proa, los emigrantes apiñados, mirando con ojos de ingenua curiosidad +cuanto pasaba a su alrededor y sintiendo pesar sobre su alma esa +impresión de abandono que gravita sobre el extranjero al pisar por +primera vez las playas de una tierra desconocida. Pronto la atmósfera +fácil y cómoda de nuestra patria iba a borrar la nube de tristeza e +iluminar la vida de esos desgraciados con las perspectivas de un +porvenir seguro. + +Carlos había bajado sencillamente en el vapor de la agencia, seguido de +Pedro, silencioso siempre y grave en su levita abotonada hasta el +cuello. Cumplidas las formalidades de aduana, Carlos hizo avanzar un +carruaje y media hora después se encontraba alojado en un cuarto del +hotel de Provence. A su llegada se le habían entregado cinco o seis +cartas, que en ese momento leía con atención. Una de ellas, tres +renglones escritos con una letra de una pulgada y con una ortografía +capaz de hacer rugir de espanto a un académico español, parecía haberle +causado viva satisfacción. Traducida, decía así: + + "Desde el martes estoy con los caballos en el Azul, esperándole." + + _Tobías_. + +Las otras cartas eran puramente de intereses, cuentas, etc. + +Carlos comió solo en su cuarto y al caer la noche encendió un cigarro y +salió, después de indicar a un sirviente hiciera acompañar a Pedro al +teatro Variedades. + +Carlos tomó la calle de Reconquista, llegó a la plaza, la cruzó +diagonalmente, entró por Victoria hasta Perú, dió algunos pasos a la +derecha, pero, retrocediendo, tomó resueltamente hacia la izquierda. A +cada instante, a pesar de la confianza que tenía en no ser conocido, por +el cambio completo operado en su fisonomía en los últimos cinco años, +ocultaba el rostro al pasar junto a alguna de sus antiguas relaciones. +Iba agitado por el tumulto interior de sus sensaciones; echó una mirada +vaga a los balcones iluminados del Club del Progreso, sus ojos se +llenaron de sombras, inclinó la cabeza y siguió marchando lentamente. +Así vagó cuatro horas, deteniéndose en un punto, mirando con atención +una casa, impregnando la mirada con el espectáculo de la ciudad que +tanto había querido y en la que marchaba hoy como un desconocido. A las +11 de la noche se encontraba en el Retiro, frente al río sereno y +resplandeciendo bajo la luna. Uno que otro carruaje volvía de Palermo o +tomaba la calle de Charcas; a veces una explosión de alegría llegaba a +oídos del solitario. + +Bien solo, por cierto. Esa alma debía estar enferma, rendida por una +lucha sostenida tal vez sin energía, pero no por eso menos agobiadora. Y +así, marchando en los sueños íntimos, llegó tristemente a su hotel, se +tendió en un sofá, tomó un libro que pronto cayó de sus manos y quedó +inmóvil, con la mirada fija en el techo. Su cara fué perdiendo la +expresión adusta, sus ojos se llenaron de lágrimas y un sollozo ahogado +pasó por su garganta. La reacción fué violenta, se puso de pie, enjugó +el rostro, sonrió con desprecio de sí mismo, se paseó largo rato por la +pieza y luego llamó a Pedro. + +--El tren sale a las 7, Pedro. Que todo esté pronto. + +Luego se acostó y empezó para él el infierno cotidiano de los que han +perdido el dulce sueño reparador de la vida... + +Corría el tren por los campos iguales y monótonos. En el vagón que +ocupaba Carlos iban dos o tres personas desconocidas entre sí, lo que no +impidió que a partir del almuerzo trabaran una larga conversación sobre +los temas eternos de la vida de campo, la lluvia que hacía falta, porque +los pastos estaban flojos, el cardo que tardaba, las barbaridades de los +jueces de paz de los partidos respectivos a que pertenecían los +viajeros, y por fin, la política, vista al microscopio, las profesiones +de fe grotescas, una estrechez de espíritu inconcebible. Carlos oía con +cierta atención la insípida charla; como los campos que atravesaba le +traían la perdida nota impresional de la patria, así el palabreo que +llegaba a sus oídos hacía revivir en su memoria el mundo normal en cuyo +seno pasó su juventud. Luego sus ojos se perdían en la dilatada llanura, +extensa como el mar y como él generadora de tristezas. + +Pedro, solo y grave en un vagón de 2ª., miraba con asombro nuestros +campos, buscando en ellos el cultivo, la subdivisión, el canal de riego, +el bosque, el aspecto europeo, en una palabra. Una sensación indefinible +le oprimía y a veces sacaba la cabeza por la portezuela, ansioso, en la +expectativa de un cambio que no se producía. + +Por fin, a la caída del día, el tren llegó al Azul; Carlos se dirigió a +la posada. En la puerta del gran patio donde llegan las diligencias, +carruajes y gente de a caballo, se encontraba un hombre recostado en un +poste. Tendría de cuarenta a cincuenta años; alto, delgado, barba +canosa, ojos negros serenos. Su traje era el de nuestros gauchos, +chiripá, poncho, un modesto tirador viejo ya, un sombrero de felpa +entrado en años y unas fuertes botas de baqueta, nuevas, compra sin duda +de la víspera. A pesar de haber visto a Carlos, no hizo un movimiento. +Este avanzó sonriendo hacia él y le puso la mano en el hombro. + +--¿No me reconoces, Tobías? + +--Niño Carlos... + +No pudo decir más; se sacó el sombrero, empezó a darlo vuelta entre las +manos y se quedó mirando a Carlos con tamaños ojos de asombro. + +--Sí, mi buen Tobías, estoy muy cambiado. Además, hace como diez años +que no nos vemos. ¿Y cómo va la salud? ¿Y los hijos? + +--Buenos todos, señor; los muchachos andan en tropa. Anselmo salió +anteayer con una punta y Gregorio debe llegar mañana o pasado. + +--¿Y quiénes hay en la Quebrada? + +--Manuel Tabares, cuatro peones y la vieja Nicasia. + +--¿Aún vive Nicasia? + +--Cuando ha sabido que el niño iba a venir se ha puesto como loca. + +--Bueno; tenemos tiempo de hablar. ¿Cuántos caballos has traído? + +--Cuatro, por si acaso, aunque ninguno hemos de tener que cambiar. + +--¿Y el carro? + +--Llegará mañana a la tarde. ¿Cuándo nos vamos, señor? + +--Mañana bien temprano, para llegar con día. + +--Saliendo a las seis estamos a las cinco en la Quebrada. + +--Tobías, este hombre (y señalaba a Pedro, que, con un saco de noche en +la mano, correcto e inmóvil, había presenciado el diálogo sin entender +una palabra), este hombre es mi sirviente, pero no habla español. Dice +que aunque no es muy de a caballo, quiere ir montado, en vez de esperar +el carro. Dale uno de buen andar y manso. + +--El moro, señor. + +--Vaya por el moro. A las 5 me recuerdas con todo listo. + +Desfiló el clásico _menú_ de los hoteles de campaña en nuestra tierra. +¿Un buen puchero? ¿Un buen asado? ¡Jamás! Frituras, guisos +pseudo-franceses, combinaciones de un _chef_ que, para elevarse al arte +cree deber salir de la naturaleza. Carlos recorrió la lista, recordó su +experiencia pasada y pidió un ingenuo bife con _dos de a caballo_, una +botella de cerveza inglesa y queso. ¡Ay de aquel que sale de ese régimen +higiénico! + +El cansancio del ferrocarril le dió algunas horas de sueño. Pero cuando +a las 5 de la mañana Tobías vino a golpear su puerta, le encontró +vestido y pronto a montar. + +Así que dejaron el pueblo y que el espacio abierto se presentó, Carlos +sintió esa sensación deliciosa que sólo los argentinos sabemos apreciar, +cuando, sobre un buen caballo, se galopa por los campos en la mañana. +Una leve brisa, fresca, con un olor sano e intenso, venía de oriente, +donde el sol se elevaba ya, pugnando por abrir camino a sus rayos al +través de un grupo de nubes. Las estancias esparcidas en la extensión de +la llanura, como islas en un mar inmenso, manchaban con sus tonos +obscuros la sábana de verde pálido en la que la vista se perdía hasta el +confín del horizonte. Los caballos, contentos y briosos, resoplaban con +energía, levantando sobre el camino resecado una nube de polvo, que iba +a disolverse a la espalda en fugitivos remolinos. Un grupo de ovejas que +comía al borde de la ruta se precipitaba al lado opuesto y detrás iba +toda la majada, desatentada, como si corriera un peligro inmenso. Cuatro +o cinco corderos quedaban rezagados, con la colita entre las piernas, +enclenques, temblorosos bajo su cuero desnudo y arrugado, balando con un +quejido lastimoso. Diez o doce madres habían dado vuelta cara y +respondían al llamado sin cesar, como sacando la voz de las entrañas +para que sus hijos las reconocieran. Un perro, girando a la carrera +alrededor del rebaño, ladraba furioso al pasar junto al grupo de +jinetes, cuyos caballos agachaban las orejas e hinchaban ligeramente el +lomo. Luego, una manada de yeguas que sale a escape, se detiene a +cincuenta varas y queda inmóvil, las orejas rectas, los ojos grandes e +ingenuos. El sultán está a la cabeza, soberbio con su larga crin y +opulenta cola. Brilla su pelo inmaculado como un tejido de acero. Un +potrillo más audaz se acerca, hace una cabriola, rompe a la carrera, se +detiene al pie de la madre y se pone tranquilamente a mamar. Las vacas +son más reposadas; algunas levantan la cabeza, pero pronto la inclinan +sobre la tierra y continúan rumiando. Uno que otro toro espléndido se +cuadra noblemente, escarba el suelo y mira con arrogancia. + +Los _teros_ atronan el aire; parecen la bocina del derecho indio, +clamando eternamente sobre la pampa contra la conquista europea. Avanzan +audaces, cruzan a dos varas de los jinetes como una saeta y se pierden a +lo lejos, dando la voz de alarma que hace poner en fuga a los patos que +reposan en la próxima laguna, rica en juncos y pobre en agua. La +lechuza, inmóvil sobre una viscachera o en la punta de un palo de +alambrado, abre el pico como un resorte mecánico, lanza su grito +gutural, que en la noche inquieta los espíritus más serenos, deja caer +sus párpados amarillentos, que tienen más expresión que sus ojos mismos +y queda en su postura egipcia. Multitud de pequeñas aves saltan a cada +instante de entre el pasto; por momentos, una perdiz hiende el aire con +su silbido característico y el ruido estridente de sus alas al batir +precipitadas; otras se agachan, se disuelven entre los tonos grises de +la tierra y quedan inmóviles. De tiempo en tiempo Tobías les lanza su +rebenque, no siempre sin resultado, ante el asombro de Pedro, que +contempla atónito el nuevo sistema cinegético. + +Y así avanzan en silencio, Carlos perdido en sus reflexiones, el +sirviente un tanto dolorido ya, Tobías con la indiferencia suprema del +gaucho por todas las cosas de la vida. Cada media hora, Tobías da la +señal de reposo deteniendo su caballo y poniéndolo a un trote suave, +pero que rinde camino. Según él, el secreto para llegar pronto no está +en andar ligero, sino en andar seguido. Tobías nombra las estancias que +aparecen a lo lejos, a medida que se avanza y que las copas de álamos +que se veían suspendidas en el aire se unen a sus troncos al cesar el +miraje. A las doce se hace alto junto a un jagüel rodeado de algunos +sauces y paraísos que ofrecen una sombra suficiente. Carlos no ha +querido ir a una pulpería que está a diez cuadras, en una estancia donde +indudablemente habría sido muy bien recibido, pero en lo que habrían +tardado tres horas en matar algunos pollos y donde habría tenido que +hablar sobre cuanto Dios crió. Tobías, que se ha avanzado, después de +manear cuidadosamente los dos caballos de repuesto, vuelve a la media +hora con un carnero muerto y degollado, pan, vino y sal, hace fuego, +fabrica un asador con una rama de sauce y a los veinte minutos se +presenta con un asado color de oro, chisporroteando aún y chorreando de +jugo. + +Diez, veinte años de París, comiendo en Bignon, cenando en el café +Anglais, no alcanzan jamás a borrar en nosotros el tinte criollo, la +tendencia indígena, el amor a las cosas patrias... y el gusto por el +cordero al asador. Se quema uno los dedos, es cierto, queda en la boca +cierto sabor _empaté_, pero es esa una sensación posterior, altamente +compensada por las delicias del primer momento. + +La charla de sobremesa animó a Tobías, que aprovechó una buena ocasión +para echar fuera lo que sin duda le estaba trabajando hacía tiempo. + +--Dígame, señor, ¿viene por mucho tiempo a la Quebrada? + +--Por mucho tiempo, Tobías; no pienso moverme de allí hasta que vuelva a +Europa. + +--¡Pero cómo va a vivir en esos ranchos, señor! ¿Cómo no se ha ido más +bien a las Tunas? + +--¿Te incomoda mi visita, mi buen Tobías? + +--¡Por dónde, señor! + +--Entonces, no hay que hablar. + +Tobías se rascó la nuca, ensilló de nuevo los caballos y pronto la +partida estaba en marcha. Fué ese el momento duro para Pedro. Al +principio, el buen galope del moro recomendado por Tobías le había +seducido; pero pronto le dolió la cintura, las rodillas le empezaron a +arder en la parte que frotaban la silla y cuando después del reposo del +almuerzo volvió a su postura de centauro, todo el cuerpo protestó en un +estremecimiento. Se dominó, sin embargo, sonrió a Carlos y partió +heroicamente al galope. + +A las tres de la tarde, poco después de atravesar el arroyo de +Chapaleofú, algunas gotas de agua empezaron a caer. El cielo se había +cubierto por completo y pronto un aguacero tremendo cayó sobre los +viajeros. La tierra parecía revivir bajo la onda; un olor de humedad se +desprendía del suelo. El horizonte se había estrechado y los montes de +las estancias más próximas se iban disolviendo entre la bruma. La lluvia +redoblaba de violencia a cada instante y los viajeros estaban empapados +hasta la carne. + +Así marcharon dos horas, lentamente, al paso, porque el suelo se había +hecho resbaladizo. Carlos, rebelde a la fatiga física, había recibido +con placer la lluvia. En cuanto a Pedro, sólo Dios y él saben lo que +pasó en esos momentos por su alma y la opinión que formó de nuestra +tierra argentina y de sus modos de vialidad. + +A las 7 de la noche, profundamente obscura, bajo la lluvia, un violento +aullar de perros se hizo oir y una luz mortecina apareció a unos cien +pasos. + +--Llegamos, señor, dijo Tobías. + +El viejo capataz se avanzó, gritó a los perros, que callaron al +reconocer su voz y dió los caballos a dos o tres hombres que habían +salido de la cocina. Una viejecita, con la cabeza descubierta bajo la +lluvia, se avanzó mirando a uno y otro lado y cuando hubo reconocido a +Carlos, lo ayudó a bajar, repitiendo sin cesar: "Niño Carlitos! Dios se +lo pague!" + +Carlos cortó el torrente de las expansiones y ganó rápidamente la casa, +seguido de Pedro, rígido como un autómata. Cambió de ropa, comió y con +inmensa delicia se tendió en una cama. + +A la mañana siguiente se levantó temprano, tuvo su conferencia con +Nicasia, a quien pronto despachó a la cocina y dió un vistazo sobre su +morada. He aquí lo que vió. + +Una pequeña casa de material, con techo de hierro de media agua, ocupaba +el fondo de un cuadrado. A la derecha un rancho, cocina y cuarto de +peones. A la izquierda la habitación de Nicasia, sin duda, un pequeño +rancho de paja. Al frente un palenque para atar caballos y en el centro +del patio un ombú raquítico que se había ido en raíces. Las tres piezas +de su apartamento consistían en un dormitorio casi desnudo de muebles, +un comedor por el estilo y un gran cuarto donde había algunas viejas +sillas de montar, bolsas, una romana, una pila de cueros secos en un +rincón, diarios viejos, un tercio de yerba, una damajuana de +aguardiente, barricas de azúcar, una bolsa de sal y en una pared un +retrato del general Mitre en 1860. Allí había dormido Pedro. + +Carlos sacó una silla al corredor, puso sobre otra las piernas y cayó en +profunda meditación. El día estaba espesamente nublado y la lluvia caía +por momentos. Un silencio de muerte reinaba sobre los campos y el +horizonte concluía a cien varas. A lo lejos, el eco amortiguado de un +cencerro o el apagado ladrido de un perro. Contra un pilar del corredor, +el criado fiel, perdido en ese mundo nuevo para él, dejaba vagar su +mirada por el cielo gris. Carlos sintió que el corazón se le oprimía; +temió que la paz tan buscada no estuviera allí, comprendió que mientras +durase la tormenta intensa era inútil buscar la tranquilidad de las +cosas para darla a su espíritu conturbado y pasó la mano por su frente. +De nuevo miró a su alrededor; un recuerdo pasó por su memoria, una +amarga noche en que inclinaba ya su cuerpo sobre el Sena, en París, para +buscar la calma en la muerte. La lluvia caía, monótona, triste, +sepulcral; la llanura parecía envuelta en una mortaja. Carlos inclinó la +cabeza llena de sombras, murmurando: + +--Heme en el fondo del río, con una piedra al cuello. + + 1884. + + + + +De cepa criolla + + +Carlos Narbal pertenecía a una familia de larga data en tierra argentina +y a la que no habían faltado las ilustraciones patrióticas de la +independencia ni los mártires de las luchas civiles. Su abuelo, el +primer Narbal criollo, fué sorprendido a los veinticinco años por la +tormenta de 1810. De la tranquila vida colonial, un momento interrumpida +por el rechazo de las invasiones inglesas, en el que había tomado una +parte honorable como oficial subalterno, se vió de pronto envuelto en el +torbellino de la revolución, al que le empujaban más sus amistades y +vinculaciones con las cabezas calientes de la juventud patricia, que sus +inspiraciones propias. Rico, relativamente a la época, hacendado y por +lo tanto fanático por D. Mariano Moreno, bastó la presencia de su ídolo +en la primera junta para determinar el partido a que había de afiliarse. +Gritó: ¡abajo Cisneros! el 25 de Mayo, sin ponerse ronco, formó parte de +un grupo que arrancaba carteles, aplaudió a Passo, hizo una crítica +razonable contra el discurso de recepción de Saavedra y luego, entrada +la noche, como hacía frío y lloviznaba, abrió su paragua y se fué +tranquilamente a su casa, donde contó la jornada a su vieja madre con la +misma sencillez con que hubiera narrado una corrida de sortijas. No se +daba cuenta de la importancia del movimiento, no tenía ambiciones ni +imaginación. Era, pues, un hombre feliz de la colonia, el tipo más +completo de la especie que haya vivido sobre la tierra. Una noche, en +una sobremesa del café de Mallcos en que se había apurado más de lo +habitual el Valdepeñas y el Jerez, varios de sus amigos declararon su +intención de ir a reunirse al ejército del coronel Balcarce que operaba +en el alto Perú, aprovechando la partida de Castelli, el fugaz +Saint-Just de nuestra revolución. No sé cómo vendría la cosa, pero +nuestro hombre juró, se arrepintió un poco a la mañana siguiente, se +consoló al mediodía, arregló su equipo a la noche, partió con los +compañeros, se unió a Balcarce la víspera de Suipacha, se batió +dignamente y se disgustó por completo del oficio el día de la ejecución +de Córdoba, Nieto y Paula Sanz. En la primera ocasión regresó a Buenos +Aires, habiendo pagado su deuda a la patria, se casó y pronto dos hijos +le dieron el corte definitivo del hombre de hogar. El primogénito creció +en aquella atmósfera ruidosa y vehemente de la revolución, tan lejos hoy +de nosotros, que cada año transcurrido parece un siglo. Los cuentos de +los viejos sirvientes de la casa, que todos habían servido, respiraban +olor a combates. La nota tosca del heroísmo, la habitud de la idea de +lucha se hundía en el cerebro del niño. Luego las guerras civiles, los +amargos momentos del año veinte, el hogar inquieto, el padre +meditabundo, la madre llorosa. Tenía catorce años el día de Ituzaingó y +era ya un pequeño patricio, exaltado, entusiasta, sediento de acción, la +antítesis del padre, a quien sólo debía la vida, pues su alma era hija +directa de la revolución. Cuando abrió los ojos a la luz y con la +virilidad llegó la dignidad, vió a su padre consumirse lentamente en la +agonía moral de la dictadura, bajo el peso del oprobio y la vergüenza. +Rosas imperaba y la juventud se estremecía. Muerto su padre, casada su +hermana con un hombre de la situación que protegería a la madre, logró +una noche embarcarse y pasó a Montevideo. La revolución del Sud le contó +entre sus soldados; batidos, deshechos, pocos lograron salvar del +desastre. Narbal escapó, se unió a Lavalle, luego a Paz y de nuevo se +encerró en Montevideo con la ilusión perdida y el alma resuelta. ¡Cuán +largos han sido para nuestros padres esos días, esos años de eterna +expectativa, en que cada nueva luna traía la noticia de un nuevo +desastre, fijos los ojos en la dictadura granítica que del otro lado del +Plata se levantaba sombría, desafiando el tiempo y el esfuerzo humano! +En el día la batalla estéril en la que se pierde la vida sin esperanza +de que el tiempo fugitivo traiga la libertad; en la noche, el insomnio +que causa la conciencia del porvenir perdido y la amargura infinita de +la patria deshonrada! + +Tarde ya, pasados los treinta años, Narbal unió su suerte a la de la +hija de un proscripto como él, dulce criatura que había crecido atónita +dentro de un infierno de odios y de sangre. Carlos nació en 1850 y desde +ese día la fisonomía de su padre se hizo más obscura aun. El porvenir de +su hijo, sin patria desde la cuna, sin fortuna (sus bienes habían sido +confiscados por Rosas) le aterraba. Por fin brilló el bendecido momento +de Caseros. Los que en ese instante grabaron el nombre del Libertador en +el alma, no lo olvidaron jamás. Caseros lava la vida entera de Urquiza, +como Ituzaingó la de Alvear. No se da la libertad a un pueblo ni se +salva la independencia de la patria, sin que la historia olvide las +debilidades humanas y consagre el tipo de los hombres en el momento +trágico de su vida. + +Narbal volvió a su patria y al ensanchar sus pulmones, al empezar la +vida a los cuarenta años, como si su organismo moral se hubiera +renovado, de nuevo al destierro, empujado por muchos de los que había +combatido cuando doblaban la cabeza servil bajo Rosas y por la agitación +insensata de una juventud ávida de ruido, sin conciencia del pasado y +sin visión del porvenir. El golpe fué rudo y la tierra extraña más sola +que en los amargos días de la lucha. Una melancolía profunda se apoderó +de él, perdió la esperanza que un momento había brillado ante sus ojos y +se extinguió en silencio en brazos de su fiel compañera, oprimiendo la +mano de su hijo. + +Carlos volvió a la patria; los bienes de su familia le habían sido +restituídos. Su primera educación fué la de todos nosotros, superficial, +arrancada a trozos a la debilidad de la madre, con sus largas estadías +en el campo predilecto, los numerosos años recomenzados en el curso +universitario y en la adolescencia, la vida vagabunda, un tanto +_compadre_, que hoy se ha perdido felizmente por completo. Las hazañas +de media noche, las asociaciones para el escándalo nocturno, el prurito +del valor en las luchas contra el infeliz _sereno_, el asalto a los +cafés, a los bailes de los suburbios, el contacto malsano de las bajas +clases sociales cuyos hábitos se toman, el lento desvanecimiento de las +lecciones puras del hogar. Los que han pasado en esa atmósfera su +primera juventud y han conseguido rehacerse una ilusión de la vida y una +concepción recta del honor, necesitan haber tenido de acero los resortes +fundamentales del alma. La guerra del Paraguay fué, en ese sentido, un +beneficio inmenso para nuestro país. Por afición a las armas, por +admiración a muchos oficiales de la época, pendencieros, decidores, +eternos arrastradores de poncho, tal vez un poco por el palpitar de la +_fibra salvaje_ que jamás se extingue por completo, muchos jóvenes de 18 +a 25 años, de los que entonces hacían esa vida ignominiosa, partieron a +campaña y se rehabilitaron cayendo noblemente en los campos de batalla o +ilustrando su nombre por el valor y la buena conducta. + +Carlos era muy joven aún. Por otra parte, su índole recta y generosa, +cierto amor _dilettante_ al estudio, sobre todo a la lectura, y por +último un largo viaje para terminar su educación en Europa, que su +madre, bien aconsejada, le hizo hacer, le salvaron del peligro de una +vida que habría destruído su porvenir. Pasó tres años en un colegio +inglés, anexo a la Universidad de Oxford y allí se operó la +transformación radical de su organismo moral. + +Nada como la atmósfera inglesa para regularizar este conflicto eterno +que se llama el alma de un latino y más aún el alma de un sudamericano. +Sea tradición de raza, atavismo revolucionario o simple influencia +etnográfica, el tipo general de nuestros jóvenes se combina moralmente +de excesos y depresiones curiosas en sus diversos elementos. La +imaginación ocupa un espacio inmenso y su constante acción determina una +insoportable prisa de vivir, de llegar, de gozar de entrada la plenitud +del objetivo. Al mismo tiempo y por la misma influencia, el objetivo es +vago e indefinible para los mismos que lo persiguen. El valor nos sobra, +el valor instintivo, el valor de empuje momentáneo, pero la voluntad +persistente nos falta. Entre nosotros todo el que ha _querido_ ha +llegado. Además, la vida de "Gran Aldea", el círculo relativamente +circunscripto de nuestro mundo social, las amistades de la infancia, que +se perpetúan en el contacto tenaz y obligado de una vida en común, las +extensas vinculaciones de sangre que son apoyos inconscientes, +determinan en nuestra juventud la atrofia de la individualidad, la +pérdida de la iniciativa propia y de esa reserva legítima que aconseja +hacer un fondo inviolable, personal, de fuerzas morales, en vista de la +dura lucha que se prepara. + +Como el gaucho de otros tiempos que vivía indolente en la seguridad de +la subsistencia, vivimos tranquilos, unos reposando en la fortuna +heredada, otros en el empleo infalible, los más en los recursos de la +política. Nos apoyamos unos a otros, vamos rodando en común y muchas +veces una fuerza individual que estalla en plena juventud con carácter +de _alguien_, se desilusiona en el primer esfuerzo ante la necesidad de +ceder a la apatía general para no marchar solo e impotente. + +Tal era el corte moral de Carlos; la atmósfera inglesa pesó sobre él +como una pesada máquina de nivelación. Los fuertes ejercicios físicos +desenvolvieron y dieron fuerza a su cuerpo, más aún, si se quiere, +acentuaron sus necesidades animales, en saludable detrimento de sus +crisis morales perpetuas. El limitado trabajo intelectual de la +educación inglesa permitió a su espíritu el lento y progresivo +desarrollo, tan raro entre nosotros, donde la inteligencia marcha a +saltos y procede por aglomeraciones de difícil digestión que +congestionan el órgano. Luego, en aquella vida libre del estudiante +inglés, confiado a sus fuerzas, a sus recursos, aprendió el valor de su +propia individualidad, adquirió el aspecto serio que oculta la prudente +reserva y se hizo un hombre de reflexión y de voluntad. Al mismo tiempo, +recuperó la pureza moral de la adolescencia y cuando llegó la edad de +los cariños, se encontró con el alma preparada para querer y querer +profundamente. + +No es cierto que la juventud sea idéntica en todas partes, como la +mañana no es igual en todo el orbe. Hay en los jóvenes ingleses un +reposo que nos es desconocido, un residuo de infancia que a los veinte +años ha ido a reunirse, entre nosotros, con los cuentos de la nodriza y +los juegos de la gallina ciega. La precocidad con que se obtienen los +honores viriles, la falta de un aprendizaje en todo, la improvisación de +competencias que acaba por comunicar al que las alcanza una alta opinión +de sí mismo, son elementos desconocidos en Inglaterra, donde la vida se +desenvuelve lenta y regular. + +Llegado a los 17 años a Oxford, Carlos se encontró con un mundo nuevo +que le sorprendió sin atraerle. Sus placeres no eran los mismos a que +veía entregarse a sus compañeros. Su ingénita aristocracia latina +repugnaba al ejercicio muscular constante y violento que era el fondo de +la ocupación de sus _fellows_. Pero bien pronto la emulación, cierto +prurito patriótico (¿dónde no va a meterse?) le determinaron a +esforzarse, a trabajar, a querer y tras largas y terribles horas pasadas +al sol, inclinado sobre el remo o jadeante en el campo del _cricket_, +fué un día admitido a ocupar un puesto en la canoa de honor. + +Pronto tomó gusto a la vida independiente del estudiante inglés, tuvo su +apartamento, su servicio, su caballo, el _valet de chambre_ hábil y +correcto, invitó a _lunchs_, entró por las formidables _wines partys_, y +como era generoso y sus medios le permitían ser espléndido, conquistó su +carta de ciudadanía en el difícil mundo estudiantil en el que se +requiere un tino exquisito para no ser demasiado obsequioso con un hijo +de Lord o seco en demasía con el triste vástago de un cura de campaña. + +Introducido por sus compañeros o por medio de cartas venidas de +Londres, en el seno de algunas familias, sus ideas artificiales sobre la +mujer, formadas en los bailes de suburbio en Buenos Aires o en sitios +más característicos aún, empezaron a transformarse en un respeto +instintivo. La atmósfera de pureza moral que respira un hogar inglés le +penetró por completo y pronto, al ser tratado como un hombre de honor +por un padre que le confiaba su hija, comprendió que no es necesaria una +lucha tenaz con el instinto bestial que inspira infamias, para vencerlo +con nobleza. Así, lentamente, sus facultades de raza, aquellas que no +debemos envidiar a pueblo alguno de la tierra, se elevaron por la +conciencia de sí mismas y acercaron a Carlos al ideal de un hombre, esto +es, el hombre sereno, correcto, leal y reservado, cómodo en la vida, +preparado por la reflexión para el porvenir, como la fortaleza prepara +para la desgracia. El rasgo fundamental de su carácter fué la +profundidad inalterable de sus afecciones. Quería a pocos, pero quería +bien. Era un amigo de novela latente; más de una tarde, solo, pensando +en la patria lejana, sonreía al ver pasar por su espíritu la imagen +seductora del sacrificio en obsequio de un amigo. Todo habría hecho en +caso necesario. Con una concepción semejante de la amistad, los pequeños +rasguños duelen como heridas profundas. + +¿Amores? El ligero _flirtation_ del estudiante, la cinta recibida en una +suave presión de mano para adornar su pecho en la regata, dos ojos +azules palpitantes de júbilo el día de triunfo en el cricket, los paseos +por la tarde o la lectura romántica de Tennyson. Pero ninguna impresión +honda ni duradera. + +A los veinte años, el primer rayo de la tormenta cayó sobre su alma +serena. Un telegrama lo llamó a Buenos Aires, al lado de su madre +gravemente enferma. Era su única familia, su mundo, su idolatría. Buena +y dulce, no pudiendo habituarse a la separación, pero con esa fuerza de +sacrificio en la que las madres concentran toda su energía, su cuerpo se +fué debilitando hasta que el primer accidente la encontró sin vigor para +la lucha. + +Carlos llegó a tiempo para pasar dos días al pie de su lecho y recostar +en su seno la cabeza querida en el último momento. + +Una desesperación honda y callada se apoderó de él. En esos instantes, +los amigos no bastan. El alma aspira al dolor con una voluntad +persistente e invencible. La vida de la ciudad se le hizo insoportable y +fué a pasar sus horas de amargura en uno de los establecimientos de +campo que formaban su patrimonio. + +Su vida de dos años, con raras apariciones en la ciudad, pasada en la +atmósfera serena y monótona de los campos, borró la impresión aguda, +dejando sólo la melancolía del recuerdo que jamás se olvida, pegado al +corazón hasta la tumba. Ese aislamiento voluntario tiene el peligro del +embrutecimiento, si no hay voluntad para resistir la inerte tendencia +animal que empuja a la vegetación, al acuerdo inconsciente con todo lo +que vive y muere alrededor. La música, la lectura, las visitas de sus +amigos, la larga correspondencia subjetiva, salvaron a Carlos. Un +incidente le determinó venir a Buenos Aires. En una campaña electoral +uno de sus amigos fué candidato a la diputación nacional. El comité, +conociendo las relaciones de éste con Carlos y deseando atraer un hombre +que en tres partidos de campaña podría presentar quinientos electores +perfectamente alineados, a caballo y con facón, sin más voluntad que la +de _Don Carlitos_, nombró secretario a Narbal. Este, a pesar de no +tener gran afición a la política, aceptó en el acto, en obsequio de su +amigo. Además, la _plataforma_ de la lucha del momento era la cuestión +clerical. En ese terreno Carlos, hombre de ideas liberales y tolerantes +hasta el extremo, opinaba, como toda la gente razonable, que lo mejor es +_no meneallo_. Pero como cuando hay dos que pueden menear algo, no basta +que uno solo no quiera hacerlo, resultó que los clericales menearon de +tal manera que fué necesario salirles al encuentro. Como siempre, el +público, el pueblo, quedó indiferente. Pero la emulación intelectual, +los pinchazos por la prensa, la polémica que arrebata, acabaron por +comunicar a los combatientes la falsa convicción de que se encontraban +en presencia de uno de los más graves problemas que se hubiera +presentado desde el "día de la organización". Un artículo cualquiera fué +atribuído a Carlos por una hoja clerical. Como el artículo no era bueno, +la réplica fué sabrosa, sin que faltara la alusión "a la gente que mide +su competencia por el número de vacas que posee" o que cree "que basta +saber inglés para entender de todo". En seguida, toda la guerrilla +guaranga de los sueltistas que, a pesar de tener una idea muy vaga y +difusa de lo que significa _patronato_ y que a veces dicen _cañones_ por +_cánones_, se tratan unos a otros de _gran batata_, _monigote_ y demás +gentilezas de un gusto perfecto. + +Carlos se irritó. En su vida había publicado nada, pero tenía los +cajones de su escritorio repletos de todas esas cosas que se escriben en +la juventud. "Sueños", más o menos fantásticos, "Recuerdos", conatos de +novela, biografías de próceres, versos, etc. La pluma no le era un +instrumento desconocido ni la cuestión tampoco, a cuyo estudio había +dedicado el último año de su vida de campo. Replicó, la polémica se +hizo más extensa y levantada, creyó tener por adversarios, bajo el +anónimo de la prensa, a hombres del valor de Goyena y Estrada y con el +respeto de sí mismo que jamás le abandonaba, resolvió suspender la +improvisación del momento que a veces desvirtúa la idea, esparciendo los +argumentos, y después de un mes de laborioso esfuerzo publicó un nutrido +folleto titulado "La Iglesia ante la sociedad política". + +El libro hizo efecto; escrito en un estilo simple y elevado, con una +cultura no desmentida y un verdadero respeto a la religión, quitó en la +réplica a sus adversarios el derecho a la invectiva, sin la cual un +escritor clerical de la buena escuela no hace nunca nada que valga la +pena. El nombre de Carlos, hasta entonces desconocido o poco menos, tomó +cierta celebridad. En la memoria del pueblo se reavivó el recuerdo de su +padre y de su abuelo, hombres dignos y que habían servido bien a su país +y pronto sintió Carlos que se abría ante él un porvenir que no había +sospechado. + +A los veintitrés años se encontró en una de las posiciones más +envidiables que es posible alcanzar en nuestra tierra y en muchas otras; +un nombre respetado, una fortuna sólida que crecía todos los días en el +movimiento progresivo del país, con la estimación general y el cariño +profundo de sus amigos, inteligente e ilustrado y todo esto acompañado +de una figura elegante. + +Alto, delgado, grandes ojos pensativos y de mirar abierto y franco, +culto y correcto, sin aquella afectación inglesa que es la caricatura +del género, un tanto callado, haciendo poco o nada por divertir la +rueda, pero apreciando como el que más los buenos rasgos de espíritu, +con buenas costumbres por exceso de lujo, su entrada en nuestra sociedad +porteña fué sembrada de flores. + +Hay hombres que apenas llegan a la plenitud de su fuerza moral, no +tienen más pensamiento fijo que el de encontrar una compañera para la +gran ruta de la vida. Carlos era uno de ellos; allá en el fondo, había +resuelto casarse, sin comunicar su proyecto ni aun a sus más íntimos +amigos, por temor, no sólo del combate diario contra las presuntas +suegras, sino sobre todo de perder, en la caza implacable de que sería +víctima, todas sus ilusiones y esperanzas. + +Naturaleza seria y reposada, sentía una repugnancia instintiva por todas +esas pueriles escaramuzas del amor, tan comunes en nuestra tierra. + +--¿Pero qué tiene eso de particular, Carlos?--le decía una noche uno de +sus amigos, joven elegante, sin más pensamiento que la mujer, de eterna +buena fe en sus entusiasmos, creyéndose sinceramente enamorado de la +última con quien hablaba, escéptico contra el matrimonio, predestinado +por lo tanto a casarse con una contralto cualquiera.--¿Qué tiene de +particular que en vez de hablar de nimiedades en un salón, se cante a +una mujer joven y linda la canción soñada cuya música adivina sin que la +letra haya llegado a su oído? Hay una especie de convención social que +sonríe ante esos amores primaverales y no les da importancia alguna. A +más, la pureza sale sin mancha de esa esgrima del sentimiento que sirve +para conocerse a sí mismo y no tomar por un afecto profundo la veleidad +de un atractivo pasajero. + +--Te equivocas, replicaba Carlos tristemente. Esa convención social en +cuya protección buscas la impunidad, no existe ni puede existir. Por lo +que a la mujer toca, ¿no comprendes que en eso que has llamado la +esgrima del sentimiento pierde toda la inmaculada inocencia que hacía su +encanto? ¿No has oído mil veces a tus mismos amigos, en esas largas +charlas del club, fijar su ideal de esposa en una criatura que hubiera +abierto para él solo y único la virginidad del alma? ¿Quieres un +ejemplo? Hace un año, en un gran baile sumamente fastidioso, te dió a tí +mismo que me hablas, por enamorar a esa hermosa y buena criatura que se +llama Julia X... Como de costumbre, esa noche te enamoraste +perdidamente, lo que no impidió que a la mañana siguiente te hubieras +olvidado por completo de tu campaña.--Tres meses después, Jorge tuvo la +inspiración de proceder a la misma esgrima en circunstancias análogas. +¿Cuántas veces les he oído entregarse a la eterna broma de las +reconvenciones recíprocas y tacharse, riendo, de deslealtad? ¿No crees +que ese incidente bastaría para detener a un hombre caviloso que hubiera +pensado seriamente en hacer de Julia la compañera de su vida? No es por +cierto porque la pobre criatura haya desmerecido ni que su pureza sea +sospechada; pero la fuerza de las cosas es así. El escepticismo +fundamental de ustedes en materia de mujeres, sólo puede ser vencido por +la fuerza de la inocencia absoluta, indiscutible. Una mujer que ha +tenido amores con un hombre, por más ideales y castos que hayan sido, +parece conservar sobre sus labios, a los ojos extraños, el rastro de un +beso furtivo. Me dirás que un beso es nada; a veces es un abismo. + +--Pero no se llega siempre al beso, Carlos. + +--¿Quién lo sabe? ¿Quién va a preguntarlo? ¿Quién te creerá si niegas, +como es tu deber? La duda basta. ¿Además, por ustedes mismos, qué +necesidad tienen de ir a buscar en el mundo donde se reclutan nuestras +madres, que será el de nuestras hijas, esas vanas satisfacciones del +amor propio que con un poco de dinero y audacia, se obtienen tan +fácilmente en otra parte? + +--¿Quieres hacer entonces de nuestra sociedad un convento? + +--No; quiero sólo una concepción vasta y completa del honor: he ahí +todo. Para ustedes, la altura desinteresada en materia de dinero y la +suceptibilidad exquisita que pone la espada en la mano por una nimiedad, +constituyen el código completo. El engaño de una mujer joven y +candorosa, que cree cuanto le dices, porque no tiene razones para dudar, +el desgarramiento moral que sucede a la desilusión, el compromiso de la +felicidad de su vida entera, ¿no te parece un acto tan reprochable como +el de dejar de pagar tres o cuatro mil pesos a uno de esos barbones del +Club, que apoyándose en su experiencia y sangre fría, te ganan todas las +noches al _bésigue_? + +--¿Es decir, que no debemos ni aún ser sociables? + +--¡Es curioso! ¡Parece que pretendieran ustedes serlo! ¡Sociables! ¡Pero +si ni idea tienen de lo que es la sociedad! Pasan ustedes la vida en el +Club; jamás una visita, jamás esas atenciones cordiales que son el +encanto de la vida. En el teatro, o metidos en el fondo de la +_avant-scéne_, fumando como en un café, o paseándose en el vestíbulo en +los entreactos. Viene un baile; a amar con la primera que cae, cuestión +de tener a quien clavar los anteojos en Colón.--Por el contrario, les +pediría más sociabilidad, más solidaridad en el restringido mundo a que +pertenecen, más respeto a las mujeres que son su ornamento, más reserva +al hablar de ellas, para evitar que el primer guarango democrático +enriquecido en el comercio de suelas se crea a su vez con derecho a +echar su manito de tenorio en un salón al que entra tropezando con los +muebles. No tienes idea de la irritación sorda que me invade cuando veo +a una criatura delicada, fina, de casta, cuya madre fué amiga de la mía, +atacada por un grosero ingénito, cepillado por un sastre, cuando observo +sus ojos clavarse bestialmente en el cuerpo virginal que se entrega en +su inocencia... Mira, nuestro deber sagrado, primero, arriba de todos, +es defender nuestras mujeres contra la invasión tosca del mundo +heterogéneo, cosmopolita, híbrido, que es hoy la base de nuestro país. +¿Quieren placeres fáciles, cómodos o peligrosos? Nuestra sociedad +múltiple, confusa, ofrece campo vasto e inagotable. Pero honor y respeto +a los restos puros de nuestro grupo patrio; cada día, los argentinos +disminuímos. Salvemos nuestro predominio legítimo, no sólo +desenvolviendo y nutriendo nuestro espíritu cuanto es posible, sino +colocando a nuestras mujeres, por la veneración, a una altura a que no +llegan las bajas aspiraciones de la turba. Entre ellas encontraremos +nuestras compañeras, entre ellas las encontrarán nuestros hijos. +Cerremos el círculo y velemos sobre él. + +--¡El cuadro de la aristocracia austriaca! + +--No la critiques, que tiene su razón de ser. Es la defensa de la +naturaleza. Tú conoces mis ideas y sabes que sólo acepto las +aristocracias sociales. En las instituciones, en los atrios, en la +prensa, ante la ley, la igualdad más absoluta es de derecho. Pero es de +derecho natural también el perfeccionamiento de la especie, el culto de +las leyes morales que levantan la dignidad humana, el amor a las cosas +bellas, la protección inteligente del arte y de toda manifestación +intelectual. Eso se obtiene por una larga herencia de educación, por la +conciencia de una misión, casi diría providencial, en ese sentido. Tal +es la razón de ser de la aristocracia en todos los países de la tierra, +tenga o no títulos y preocupaciones más o menos estrechas. Entre +nosotros existe y es bueno que exista. No lo constituye por cierto la +herencia, sino la concepción de la vida... + +Con semejantes ideas no era extraña por cierto la reputación de +aristócrata que Carlos adquirió. Sonreía y dejaba decir, observándose +con una rigidez implacable para poner de acuerdo sus actos con sus +principios. + + 1884. + + + + +A las cuchillas + +_A Eugenio Garzón._ + + +I. + +La idea de volver a la patria se había presentado al espíritu de Narbal +inseparable de la de no vivir en Buenos Aires. ¿Por qué? No lo discutía, +no lo analizaba. Era una aprensión nerviosa y tenaz, que le hacía +considerar el retorno a la existencia de otro tiempo, como una fuente de +amarguras insoportables. Además, el grupo simpático se había disuelto +por los azares de la vida y era muy tarde ya para pensar en crearse +nuevos cariños. Lorenzo se había casado hacía cinco años y los tres +hijos deliciosos que encantaban su hogar, le habían convertido en el +burgués pacífico, trabajador y tranquilo, que era a sus ojos, en épocas +pasadas, el tipo perfecto del embrutecimiento humano. Muchos, la mayor +parte de sus antiguos camaradas, habían seguido el mismo camino, aunque +algunos sin transformarse, continuando bajo la cadena conyugal, bien +ligera para ellos, sus viejos hábitos de club, de sport, de juego y todo +lo que acompaña la vida fácil. A veces, Carlos, solo, por las mañanas, +mecido por el paso lento e igual de su caballo, evocaba el recuerdo de +los compañeros de juventud y comparaba su vida actual a la que se +presentaba ante él. Uno había abrazado con pasión la carrera militar y +acallando sus gustos sociales, su amor a los placeres, vivía perdido, +pero no olvidado, allá en la remota frontera, batallando obscuramente +con los indios, conquistando palmo a palmo comarcas enteras para +entregar a la civilización, soldado y explorador, desenvolviéndose en la +vida militar moderna, concebida con inteligencia. ¡Feliz él, que veía la +ruta recta y luminosa abrirse ante sus pasos! Otro, en un acto de +energía, se había arrancado a la patria y la servía con toda la fuerza +de su espíritu y el amor de su alma, allá en lejanas tierras americanas, +donde el nombre argentino estaba olvidado y que él hacía sonar +perseverante y respetuoso. Aquel, joven, brillante, por quien Narbal +había sentido siempre una vivísima simpatía, dejaba correr la vida +insensiblemente, como algo que le fuera extraño, después de haber bebido +también su cáliz y buscado la muerte honrosa del combate... Perdía, +recorriendo así el pasado, la noción del tiempo; las figuras se borraban +en una penumbra indecisa y le parecía que esos hombres habían vivido +largos años atrás y que él mismo sobrevivía a un viejo mundo +desvanecido. A veces, una figura delicada, esbelta, cruzaba su memoria +e, involuntariamente, detenía su montura y entrecerraba los ojos +buscando el nombre de la visión fugaz... ya había pasado y otra la +reemplazaba. La asociación de recuerdos bajo la actividad del espíritu +le hacía por momentos recorrer su vida entera en un relámpago. Empezaba +la evocación sonriendo y concluía en un quejido. + +Narbal había buscado la existencia vegetativa y la sentía a cada +instante alejarse de él. Los trabajos del campo a que se entregó con +vehemencia, le fatigaron al cabo de un mes. Muerta la curiosidad +intelectual, los libros no le decían nada, la pluma le inspiraba +repulsión, un cansancio mortal le oprimía. Vencido a medio día por el +sueño, se preparaba largas noches de insomnio, de las que salía +profundamente quebrantado. A la verdad, el corte definitivo estaba ya +adquirido, hasta el punto que, si un milagro hubiera hecho desaparecer +el pasado, el estado moral de ese hombre no se habría modificado. Más +que insoportable, la vida se había hecho indiferente para Narbal: todo +le era igual, nada le atraía. No hablaba, cesó de montar a caballo y los +interminables días de la campaña corrían lentos sin que se moviera de su +cama, en la que, tendido, fumando, dormitando, pasaba las horas muertas. + +Quince días después de su llegada había recibido una larga y afectuosa +carta de Lorenzo, en la que éste se quejaba con cariño de la conducta de +Carlos a su respecto. Narbal contestó, sin disculparse. Una +correspondencia seguida se estableció. Lorenzo, que al principio no +había querido hablar de su mujer, de sus hijos, por un sentimiento de +exquisita delicadeza, abordó el tema con franqueza un día. "Ven, le +decía, mi hogar será el tuyo; estoy seguro de que las caricias de mis +hijos te calentarán el corazón. Hay entre ellos un personaje de tres +años, rubio, alegre, preguntón, con unos ojos llenos de malicia que, si +recuerdo bien tu amor a las criaturas, te va a conquistar. Figúrate que +te apasiones por ese muchacho; la salud moral no está lejos." Era tarde +ya. + +Hacía tres meses que Narbal se encontraba en la Quebrada, cuando recibió +una carta de Lorenzo que produjo en él la primera impresión violenta +desde largo tiempo atrás. ¿La había escrito el amigo en un momento de +sincera indignación o ensayaba, bajo esa forma, estremecer las fibras +anestesiadas del corazón de Carlos? Tal vez ambas cosas. La carta decía +así: + + "Mi querido Carlos: Te escribo en un momento, de profunda agitación + para todos nosotros. Los diarios adjuntos te impondrán de lo que + acaba de pasar en Montevideo. Las instituciones han sido + pisoteadas, los poderes constituídos derribados por un motín de + cuartel, el degüello, el viejo degüello salvaje, reaparecido en las + calles, y, como siempre en ese desgraciado pedazo de tierra, la + barbarie ha triunfado de la civilización. Los hombres de + pensamiento y de honor, viejos y jóvenes, que no han sido + asesinados o metidos en un calabozo, han tomado el camino del + destierro. La mayor parte han conseguido pasar a Buenos Aires y se + encuentran aquí sin recursos de ningún género y, por todo bagaje, + con aquella enorme altivez que les conoces y que les impide aceptar + el menor auxilio. Nuestra prensa, felizmente, ha condenado unánime + el atentado. Nadie lo dice, porque sería absurdo, pero está en + todos los corazones el deseo de que el gobierno, por los mil medios + indirectos que tiene a su alcance, intervenga de una manera + favorable a la causa de la justicia. No se trata aquí de blancos ni + de colorados. La cuestión es entre los herederos de las hordas + semibárbaras de un López o un Carrera y los hijos de aquellos que + combatieron contra Rosas al lado de nuestros padres. O el año 20 o + la marcha adelante!... + + "Anoche reuní algunos amigos en casa; no había sino un oriental, + Castellar, con quien, como sabes, me liga una vieja amistad. Llego + anteayer, herido. Parece que ha salvado la vida milagrosamente y + que el cónsul inglés le embarcó por la noche. No tiene más que un + pensamiento: organizar una expedición. Es un carácter entusiasta y + generoso, que vive en la obediencia de un espíritu soñador y + visionario. Cree y afirma con una convicción profunda que se + comunica, que bastará la presencia de 200 hombres bien armados, en + un punto cualquiera del litoral oriental, para determinar un + levantamiento del país entero. Todos ellos, es decir, unos + cincuenta jóvenes, están resueltos a tentar la aventura y Castellar + hablaba en su nombre anteanoche. Ellos, que por nada aceptarían una + invitación a comer, en la imposibilidad de devolverla, han jurado, + si es necesario, ir de puerta en puerta, por las calles de Buenos + Aires, para mendigar con el sombrero en la mano, pero la frente + levantada, un fusil para sus manos inermes. No tienes idea del + efecto que nos produjo la palabra inflamada de Castellar. Al + principio, esa declamación, natural a los orientales en el estilo y + en la oratoria, que nos parece una falta de gusto, trajo sonrisas + sobre muchos labios. Pero cuando se empezó a sentir el calor real + que los animaba, cuando Castellar habló de mujeres insultadas, de + ancianos asesinados, del porvenir de toda una generación, roto en + esa bacanal de sangre y robo; cuando dijo, sencillamente esta vez, + que todos ellos preferían morir a la vida con el cuadro constante + de esa depresión profunda de la patria; cuando se puso de pie, + pidiéndonos armas, a nosotros, los felices, que habíamos salido + para siempre del lodo, te aseguro que las sonrisas habían cesado y + fué con viril emoción que todos lo estrechamos entre nuestros + brazos, como si en ese instante representara su pobre tierra + escarnecida. + + "Por lo pronto, tenemos por base los cincuenta rémington y que hace + tres años reunimos para defendernos del famoso golpe de mano + anunciado y que felizmente nunca tomó forma. Cada uno de nosotros + va a ponerse en campaña y no dudamos reunir en una semana dos o + trescientos fusiles. El embarque puede ofrecer dificultades; pero + Jaramillo, que acaba de ser gobernador de La Rioja, que ha llegado + hace un mes de senador al Congreso y que asistió a la reunión, nos + ha tranquilizado al respecto. Es amigo particular y político de los + ministros de Relaciones Exteriores y de Guerra y Marina y no cree + difícil obtener de ellos, ayudado por otra parte por el sentimiento + público, que no se fijen mucho si los subalternos hacen la vista + gorda. + + "Pero no es eso todo; hay gastos indispensables y no hay un peso. + Se trata de equipar unos cien hombres, y lo más serio, de fletar un + vapor por un precio que haga aceptar al armador todos los riesgos + de una empresa semejante. Hemos iniciado una lista de subscripción + y tenemos ya cerca de dos mil duros reunidos. No dudando que tú me + enviarías algo, pero deseando ponerte en guardia contra tí mismo, + te he apuntado por 200 duros, que te ruego des orden a tu apoderado + para que me los remita. + + "No puedo ser más largo, porque tengo la casa llena. Mi mujer está + asustada y anoche me ha hecho jurar sobre la cabeza de mis hijos + que no pienso tomar parte en la expedición. Me eché a reir, pero la + verdad es que respiramos una atmósfera que predispone a todas las + locuras imaginables. Por lo pronto, dos o tres de los muchachos + (¡los muchachos! ¡si vieras qué mal empieza a sentarnos el nombre!) + irán en la expedición, unos por curiosidad, otros por hastío. Hubo + un momento en que Jaramillo, ¡un venerable padre de la patria!, + casi se compromete a acompañarlos. Me costó un triunfo disuadirlo; + quería a toda costa poner un reemplazante, pero Castellar ha + declarado que no quieren gente mercenaria y que, por otra parte, lo + que va a sobrar son hombres, así que pisen el suelo oriental." + + "Excuso decirte que los huéspedes forzados son los leones del día; + la mecha de Eugenio está más irresistible que nunca, cubriendo la + frente sombría y fatal del proscripto. Ha hecho la conquista de + nuestro Vespasiano, a quien las graves ocupaciones curules no + impiden, por cierto, mariposear como en los tiempos en que se + levantaba una bailarina del Colón como un atleta cien kilos." + + "Te escribo a la carrera y nervioso; la expectativa de la acción + nos electriza. ¡Puedes figurarte con qué ansiedad vamos a esperar + los sucesos!" + + "Cariños de mi mujer y un beso de mis hijos." + + _Lorenzo._ + + --"P. D. ¿Qué has hecho del Winchester de repetición que tenías + antes de tu partida a Europa? Si lo dejaste en Buenos Aires ordena + que me lo entreguen. Jamás la sangre que derrame correrá más + justamente." + + _V._ + +La tarde empezaba a caer cuando Narbal concluyó de leer los diarios que +le había remitido Lorenzo. Nacido en Montevideo, conservaba por su cuna +casual ese afecto orgánico que liga al hombre como a la bestia al punto +en que viene a la vida--y sentía en su alma, ásperamente, la ignominia +de ese gentil pedazo de suelo, tan bello, tan atrayente, tan hecho por +la naturaleza para ser hogar de un pueblo libre y feliz... Pasó la mano +por su frente, hizo ensillar su caballo y se echó a vagar por la +llanura. El cielo, de una claridad admirable, empezaba a tachonarse de +chispas brillantes y una calma profunda reinaba sobre los campos que se +preparaban para el sueño. Y él, con la mirada perdida en ese portento de +paz, pensaba en las familias que, a la misma hora, en el duelo y el +llanto, temblaban por el hijo perseguido, por el viejo padre prisionero +o lloraban sin esperanza el hermano bárbaramente sacrificado. Levantó la +frente, una expresión viril se pintó en su rostro, que una ráfaga +interior iluminó, y a lento paso volvió a su triste rancho. + + +II + +Lorenzo decía la verdad; los sucesos de Montevideo habían producido una +intensa agitación en Buenos Aires. Una fibra del corazón común había +sufrido y las otras se estremecían. La política, los partidos, los +antagonismos personales, todo había desaparecido ante la brutalidad de +los hechos, que hacían revivir, en la memoria de los viejos, los cuadros +sangrientos del pasado e inflamaban el espíritu de los jóvenes, +ardientes por probar, como los mayores, que también ellos amaban la +libertad y eran capaces de sacrificarse por ella. + +No se hablaba de otra cosa; los diarios se habían pasado la voz, los +corrillos no salían del tema obligado y hasta la rueda de la Bolsa, en +los momentos de reposo, parecía moverse como un trípode espiritista, al +eco de palabras generosas y maldiciones elocuentes a las que por cierto +no estaba acostumbrada. El momento era propicio y convenía batir el +fierro mientras estaba caliente. Así lo comprendió Castellar. + +Era el tipo completo del oriental, con todas sus aberraciones y sus +virtudes. Inteligencia clara, tal vez un poco superficial, pero +abarcando con el extraordinario aplomo que da la inmisión prematura en +la vida pública, todas las cuestiones susceptibles de determinar una +opinión; fogoso, paradojal, armado de juicios hechos, definitivos y casi +ásperos en su forma intransigente, bravo, lírico a fuerza de exaltado, +girondino en la palabra, digno del _cenáculo_ en el estilo, a tres mil +leguas de la evolución positivista del espíritu moderno, leyendo y +citando de buena fe los libros de Pelletan, encantado del "París en +América" de Laboulaye, que acababa de leer y que hoy huele a moho; +entusiasta por Artigas, sobre cuya acción real estaba muy vagamente +informado, pero que la tradición de su país le presentaba como la +encarnación de la nacionalidad; colorado fanático, pero orgulloso de la +noble defensa de Paysandú; adorando a Juan Carlos Gómez, pero +atribuyendo a una ofuscación del espíritu de su héroe la concepción de +la _patria grande_, tal era el corte intelectual del joven que probaba +por primera vez las amarguras de la proscripción. Entre sus compañeros +había, por cierto, hombres de autoridad considerable y de pensamiento +reposado; pero ellos mismos habían comprendido que lo que se necesitaba +en esos momentos no eran demostraciones lógicas de que asesinar la gente +y derrocar gobiernos a lanzadas es una barbaridad, sino corazones +calientes que, comunicando la indignación, supieran utilizarla. Por otra +parte, viejos aguerridos de la política, diez veces desterrados, diez +veces batidos en empresas de reivindicación armada, su preocupación +principal era ocultar a los jóvenes, llenos de entusiasmo, su invencible +y fundamental desesperanza. + +Cómo y por qué la elección de jefe militar de la expedición cayó en el +Coronel Galindo, sería cuestión difícil de resolver. En esos momentos de +exaltación, el deseo ardiente de encontrar un caudillo favorable, hace +que cada uno por una complicidad inconsciente y generosa, adorne al +elegido con todas las virtudes ideales a que aspira. Galindo "era un +bravo, tenía una inmensa popularidad en los departamentos de la costa +del Uruguay, conocía palmo a palmo el terreno de las futuras +operaciones, era un hombre seguro, sobre el que nada podrían ni las +amenazas ni las promesas de los que mandaban en Montevideo, tenía +íntimas relaciones con muchos de los principales jefes del ejército +argentino, inspiraba confianza, etc., etc." Tal lo pintaban los diarios +que, con la indiscreción propia del oficio y yendo contra los intereses +de la causa por la que manifestaban tanta simpatía, daban cuenta +diariamente de todos los preparativos de la expedición, poniendo en +serios apuros al Ministerio de Relaciones Exteriores y sirviendo de +bomberos inconscientes a la gente que en Montevideo tenía la escoba por +el mango. Galindo mismo, que al principio leía con asombro todos esos +datos que refiriéndose a él, ignoraba por completo, acabó por +convencerse de su importancia. En realidad, su vida, si bien confusa, +era insignificante. Había servido en la guerra del Paraguay como +teniente, se había batido bien, luego, en la patria, en una y otra +revolución, había llegado a coronel, hasta que, después de la última, +salvado a uñas de buen caballo por la frontera del Brasil, cinco años +atrás, vino a caer a Buenos Aires. Naturalmente, al cabo de tres meses, +abrió su correspondiente escritorio de comisiones, gestión de asuntos +ante los dos gobiernos, despacho de aduana, órdenes de Bolsa, remates, +etc., pero cuyo resultado positivo fué embrutecer por completo al joven +dependiente que pasaba las horas muertas cebando mate y oyendo, dentro +de una intolerable atmósfera de tabaco negro, eternas discusiones +políticas en la que tomaban parte cuotidiana, a más del coronel y su +socio, un rematador de Buenos Aires fundido, todos los vagos de ambas +orillas del Plata que el azar empujaba hacia la calle San Martín, +ubicación del famoso escritorio de Galindo y Cía. + +A los tres meses, Galindo, agobiado por el peso del alquiler, se vió +obligado a sacar las tablillas. Un cobro imposible al gobierno nacional +se arrastraba como antes de que la sociedad lo tomara en mano y el jefe +de una casa inglesa que, por una recomendación de Montevideo, había ido +al escritorio de Galindo a darle una comisión, regresó de la puerta +asustado por el tumulto. El bravo coronel fué a aumentar el número de +despojos que flotan en las aguas turbias de la Bolsa, pescando aquí y +allí, una pequeña comisión, dada por un especulador en ansia de +despistar al adversario, practicando la _multa_ con circunspección y +asiduidad, atando, en fin, los hilos de fin de mes con tanto esfuerzo +como necesitaba Fígaro para vivir. La palabra francesa _vivoter_ explica +muy bien ese vaivén instable de la fortuna, esa angustia perenne al +principio, pero que pronto degenera (las pacientes dicen _se regenera_) +en una indiferencia mezclada con la confianza indolente en una estrella, +de poco brillo, pero que no se extingue nunca. Así _vivoteó_ cinco años +el coronel Galindo y en esa situación le encontraron los sucesos de +Montevideo. Castellar, que le conocía de larga data, pero que sufría a +su respecto la aberración del momento, vió en él al hombre de las +circunstancias y le propuso ponerse al frente de la expedición. Galindo, +pronto a todas esas aventuras por naturaleza, educación e instintos, +aceptó en el acto, poniendo, por la forma, algunas condiciones +referentes a la disciplina, a la absoluta independencia en la dirección +de las operaciones militares, que acabaron por cimentar la confianza que +se había resuelto depositar en él. Originario de Fray Bentos, aprovechó +el azar para sostener sus _extensas_ relaciones en la costa. Pidió +doscientos hombres bien armados, un vapor a sus órdenes y completa +latitud de acción. + +A pedido de Castellar, Lorenzo facilitó el salón de su casa, el mismo en +que había tenido lugar la reunión de que hablara a Narbal, para celebrar +todas las que fueran necesarias. Lo hacía con placer, porque en realidad +estaba profundamente indignado. Además, ese movimiento, esa actividad +ajena a sus monótonas ocupaciones diarias, le había galvanizado, +haciéndolo volver a los viejos tiempos en que andaba siempre por los +extremos, pensando en soluciones violentas a todas las cuestiones de la +vida. Su casa había tomado el aspecto de un cuartel electoral, para +desesperación de su mujer, que veía fusiles en todos los rincones, a los +chiquitos jugando con sables o arrastrando cartucheras, al par que la +descomponía el olor frío de tabaco, pegado a las cortinas y a los +muebles. No comprendía bien ese _patriotismo_ por asuntos de tierra +extraña, pero con una confianza absoluta en la nobleza de los +sentimientos de su marido, se resignaba poniendo al mal trance la mejor +cara posible. Jaramillo, que comía todos los domingos allí y quien tenía +la viva simpatía que el abierto riojano inspiraba generalmente, le +repetía que los orientales le deberían una buena parte de su libertad y +la exhortaba a bordar con sus propias manos la bandera del cuerpo +expedicionario. Herminia, desarmada, sonreía. + + +III + +La reunión que se celebraba esa noche tenía una importancia capital, +porque, a más de recapitular los elementos de que se disponía, Castellar +pensaba proponer la realización inmediata de la empresa. Cada uno debía +dar cuenta de la comisión que le fuera encomendada y el coronel Galindo, +por primera vez, sometería su plan de campaña. + +La reunión tenía lugar en el comedor, más vasto y sobre todo, por la +disposición de la casa, más aislado que el salón. Estaban reunidas unas +veinte personas, entre las que se encontraban cinco o seis personajes de +Montevideo, otros tantos jóvenes, algunos militares y sólo tres +argentinos, esto es, Lorenzo, Jaramillo y un amigo del primero, que +debía dar cuenta de su trabajo en el sentido de obtener un vapor. Todos +estaban más o menos exaltados, pero la expresión era diferente. Lorenzo +hablaba poco pero se movía mucho, Jaramillo se movía y hablaba con +abundancia, los jóvenes orientales dominaban mal su impaciencia, los +viejos procuraban poner cara de palo y Galindo, como los oficiales que +le acompañaban, se sentían incómodos. + +Castellar habló primero. + +--El caballero, dijo, que nos da la hospitalidad y cuyo nombre +recordaremos siempre los orientales como el de uno de los más generosos +y desinteresados entre los amigos de nuestro país, va a exponer a +ustedes el estado de las cosas. Debo declarar, porque así me lo ha +repetido con frecuencia, que en todos aquellos de sus compatriotas a +quienes ha acudido, ha encontrado una acogida simpática, que se ha +traducido en hechos. Eso nos prueba una vez más, añadió,--no sin echar +una rápida mirada a un hombre de hermosos cabellos plateados y fisonomía +abierta y expresiva, que lo miraba con sus ojos claros y dulces,--eso +nos prueba una vez más, que el destino ha hecho a nuestros dos países +para marchar y desenvolverse en armonía, cada uno según su índole y las +exigencias de su historia, pero unidos por los mil vínculos en que el +pasado nos liga y el porvenir estrechará. Como se verá dentro de un +momento, podemos pensar ya en la realización inmediata de nuestra +empresa. Cada día que pasa es una vergüenza más para nuestra patria y un +peligro, porque el tiempo sanciona lentamente los hechos consumados. Los +elementos necesarios están reunidos, tenemos confianza en el éxito y +estamos dispuestos a dar la vida con júbilo. Por mi parte, si en la +empresa la pierdo, estoy recompensado por la confianza que no sólo mis +amigos, sino también los hombres venerables que me escuchan, han +depositado en mí. Sólo me resta presentar a ustedes a nuestro futuro +jefe, el coronel Galindo, un patriota probado, cuyo valor y experiencia +son una garantía de éxito. + +--A mi vez, agradezco a Castellar sus palabras de gratitud, dijo +Lorenzo. No las merecemos, porque es difícil obrar bajo la idea de que +los orientales nos son extranjeros. Por lo pronto, declaro que siento +los dolores de su patria de ustedes como los de la mía propia. Es un +deber recíproco de ayudarnos en las horas amargas, en nombre de la +solidaridad de la civilización. Tendámonos la mano, pues, guardemos en +el fondo del alma el sentimiento que nuestros actos nos inspiren y +obremos. + +Luego tomó algunos papeles y continuó: + +--He aquí lo que hemos podido reunir hasta este momento: 160 rémington, +cuarenta carabinas, éstas como los primeros con su correaje +correspondiente, ochenta sables y otras tantas lanzas. Se han adquirido +20.000 cartuchos. Todo está depositado en un corralón de mi propiedad. +La suscrición, contando con lo gastado en las municiones, ha producido, +por nuestra parte 7.500 pesos fuertes. + +Agregue usted 5.000 más que he recibido de una suscrición privada, hecha +en Montevideo, dijo uno de los _venerables_, como les había llamado +Castellar. + +Hubo un murmullo de satisfacción, Lorenzo iba a continuar, cuando +alguien golpeó la puerta del comedor. Lorenzo abrió y un criado le +entregó una tarjeta. Apenas echó los ojos sobre ella, sintió una emoción +violenta, se puso pálido y dió un paso hacia la puerta. Dos o tres +personas corrieron hacia él inquietas. Lorenzo se detuvo y, haciendo un +esfuerzo, se serenó rápidamente. + +--Pido a Vds. disculpa, señores. Pero un amigo, el mejor de mis amigos, +el hombre que más estimo y quiero sobre la tierra y a quien no veía hace +cinco años, que para él han sido muy amargos, acaba de llegar y me envía +esta tarjeta de al lado de la cuna de uno de mis hijos: "Llego en este +momento y sé que tienes una reunión referente al noble propósito sobre +el que me escribes. Te ruego pidas en mi nombre a esos caballeros me +concedan el honor de combatir en sus filas por la dignidad del país en +cuyo suelo nací". ¿Quieren Vds. permitirme, señores, presentar a Carlos +Narbal? + +Todos asintieron calurosamente y antes que Lorenzo hablara, Jaramillo, +que estaba fuera de sí, se precipitó hacia la puerta. El riojano había +conservado un culto por Carlos; el alejamiento silencioso de éste, sus +propias preocupaciones políticas, le habían impedido mantener +correspondencia con Narbal, como lo hubiera deseado. Pero jamás le +olvidó y quedó en su recuerdo como la personificación del hombre +elegante, generoso, aristocrático de gustos, robusto de ascendiente +moral, que era su tipo ideal, realzado aún por la circunstancia de haber +sido su introductor en el mundo porteño. Cuando guiado por el sirviente, +se halló de pronto frente a Carlos que hablaba con Herminia teniendo en +sus rodillas un delicioso muchacho de tres años que acababa de +despertarse y que le había tendido los brazos como a un viejo amigo, +Jaramillo tuvo que hacer un esfuerzo para ocultar la emoción que el +cambio de Carlos le producía. Se echó en sus brazos con un ímpetu de +cariño tan sincero, que Narbal lo estrechó con verdadera afección. Un +instante después entró Lorenzo. Largo tiempo, en silencio, sus corazones +latieron unidos; cuando Lorenzo apartó a Carlos para mirarle, teniéndole +de las manos, sus ojos estaban húmedos. Herminia lloraba sencillamente y +el niño, con los ojos muy abiertos, miraba la escena con asombro. Un +nuevo afecto que echa su noble raíz en el corazón o un viejo cariño que +se despierta con energía, aumentan la intensidad de todas nuestras +afecciones, como, en el suelo tropical, la soberbia robustez de un +árbol, aumenta la lozanía de las plantas que lo rodean, protegiéndolas +con su sombra y dando a la tierra un impulso de vida. Lorenzo oprimió +las manos de Herminia, besó a su hijo, dió un vigoroso shakehands a +Vespasiano, que lloraba como un becerro y tomando a Carlos del brazo, le +dijo: + +--Vamos; nos esperan. + +Narbal comprendió y siguió a su amigo en silencio. + +Un momento antes de abrir la puerta del comedor, Lorenzo, casi +inconscientemente se detuvo. + +--¿Es cosa resuelta? dijo. + +Carlos sonrió tristemente. Lorenzo sintió la puerilidad de su pregunta y +abrió la puerta con resolución. + +Narbal fué acogido con respetuosa simpatía. Los viejos habían conocido a +su padre y para los jóvenes tenía ese atractivo curioso que los +contrastes serios de la vida dan a los hombres. Respondió a las +manifestaciones cariñosas de que era objeto y fué a colocarse +silenciosamente en una silla al lado de Jaramillo, que hacía esfuerzos +enormes, pero fructuosos, para no hablar de cosas que tenían una +conexión sumamente remota con los sucesos orientales. + +Lorenzo continuó: + +--Reuniendo, pues, las sumas obtenidas hasta hoy, se puede disponer, a +más de lo gastado, de diez mil patacones. He declarado ya a mi amigo +Castellar que mi intervención no tenía más alcance que la reunión de +fondos y elementos y que esperaba que el sentimiento que me dictaba esa +línea de conducta fuera bien comprendido. Es necesario no dar a los +adversarios la enorme ventaja de acusar a Vds. de apelar al extranjero. +Sé que sería un absurdo; pero nada hay más terrible que el absurdo +cuando toma una forma definitiva y neta. Sólo me resta, rogar a nuestro +amigo Martínez quiera dar cuenta de la comisión que tuvo a bien aceptar. + +--El vapor _Urano_, dijo el interpelado, está a nuestra disposición, +mediante cinco mil duros y los gastos de seguro. Es un buen buque, no +muy grande, pero que puede fácilmente transportar trescientos hombres. +Lo manda un italiano, el capitán Lamberti, que me parece un hombre digno +de confianza. Como el seguro ofrece muy serias dificultades, tal vez +insuperables, he propuesto, salva ratificación de parte de Vds., que los +propietarios mismos se encarguen de asegurarlo. Esto importará un gasto +considerable. + +--¿Han aceptado? + +--Sí, pero piden diez mil duros. + +--No será difícil encontrarlos, dijo Lorenzo. + +--Bien. Ahora, ocupémonos un poco del plan general, dijo Castellar. ¿Qué +piensa el coronel Galindo? + +El bravo coronel era un hombre de fisonomía simpática y esencialmente +criolla. A primera vista, se notaba la ausencia del golpe de cepillo +social, pero en cambio se veía el valor. Algo bajo y grueso, el pelo +bastante largo, bigote y pera entrecana, brazos cortos y pies anchos. Se +levantó, pero, al hablar, juzgó sin duda que así era más difícil y se +volvió a sentar. + +--Conozco dos o tres puntos en que el desembarque será fácil, dijo. +Escribiendo unos días antes a los amigos de la costa, estoy seguro que +nos esperan quinientos hombres con caballada suficiente. Luego se lanza +el manifiesto, entramos en campaña y... + +--¿Qué manifiesto? dijo uno de los ancianos. + +--¡Pues!... ¡el manifiesto... el manifiesto que se lanza siempre! dijo +Galindo mirando con asombro al que le interrumpía. + +--Es necesario ponernos de acuerdo sobre ese documento, dijo el viejo +formulista. + +--Cuatro líneas bastarán, señor, contestó Castellar. Una vez presentados +los hechos en toda su brutalidad, no creo necesario agregar una palabra +más. + +--Sí, pero creo conveniente, creo indispensable determinar de una manera +fija el objetivo de la expedición y anunciar el uso que se piensa hacer +del triunfo. + +--Es precisamente lo que pienso que debe evitarse, dijo Castellar con +cierta impaciencia. Mi pensamiento es éste: el manifiesto no debe ser ni +blanco ni colorado.... + +--Sin embargo, replicó el tenaz anciano, el atentado inicuo ha sido +hecho en nombre del partido colorado.... + +Castellar iba a replicar, tal vez sin suficiente calma, cuando Narbal le +previno. + +--Puesto que se juzga necesario un manifiesto ¿no creen Vds., señores, +que el llamado a dirigirlo al pueblo oriental, sea el Presidente +constitucional de la República, que acaba de ser depuesto de una manera +violenta? Nadie puede tener mayor autoridad que él. Una palabra suya +pondrá las cosas en su lugar: ellos los revolucionarios, nosotros los +defensores del orden legal. + +El silencio que siguió no era sólo consideración por Narbal. Dos o tres +personas sonrieron irónicamente y la fisonomía de Castellar se +obscureció. + +--A mí me parece que el señor tiene razón, dijo Galindo con franqueza. + +--Conviene que Vd. sepa lo que sucede, señor Narbal, dijo Castellar con +tristeza, puesto que tan noblemente nos trae su concurso. El doctor +Erauzquin, Presidente de la República Oriental, es un hombre +esencialmente inerte, sin ambiciones, sin resolución para ser enérgico, +teniendo todos los elementos para conseguirlo y que llevamos al poder +haciendo violencia a su voluntad. En su derrocamiento sólo vió su +liberación y el medio de volver a la vida privada. Se encuentra +actualmente en el Brasil, donde su fortuna le permitirá vivir +tranquilamente, si es que no pasa a Europa en breve. Se le ha escrito, +se le ha instado, se han tocado todas las cuerdas que suponíamos +vibraran aún en él para decidirle a venir a ponerse a nuestro frente. +Nos ha contestado ofreciéndonos dinero para ayudar a los compatriotas +proscriptos que se encuentran sin recursos, pero añadiendo que por +ningún motivo tomaría parte en ningún movimiento político. Es inútil +contar con él. Me es doloroso hablar así, no sólo porque comprendo la +falta que nos hará su adhesión moral, sino porque soy amigo particular +del Dr. Erauzquin. + +Había algo de súplica en las últimas palabras de Castellar; todos lo +comprendieron. + +Un hombre viejo, el último de su grupo, no había abierto aún sus labios. +Cuando el coronel Galindo habló, algo como una expresión de ira o de +desprecio pasó por su cara. Al concluir Castellar, no pudo contenerse. + +--Quieran los jóvenes aquí presentes, dijo, prestar un poco de atención +a un hombre cargado de años y de experiencia. He estado encerrado ocho +años en Montevideo, durante el sitio que es y será nuestra página de +gloria nacional. Desde 1852 hasta la fecha, he tomado parte activa en la +política del Río de la Plata, con los vencedores pocas veces, muchas con +los vencidos. No es esta la primera vez que me encuentro en una reunión +semejante. Como ustedes he sido joven, me he indignado, me he batido, he +quedado tendido en los campos de batalla, he evitado el golpe de los +asesinos, conozco bien nuestra triste vida nacional. Hoy, ante el +derrumbe de todas mis ilusiones, ante la realidad repugnante que +destruye en un minuto tantos años de esfuerzo, siento que hablar es un +deber, aunque vaya a chocar contra el noble sentimiento que anima a +ustedes. Pero ustedes son nuestros hijos, ustedes son la esperanza única +del país y no puedo conformarme en silencio al sacrificio estéril que +van a imponerse. No, coronel Galindo, no encontrará usted quinientos +hombres al desembarcar; encontrará usted mil, dos mil, semibárbaros, +guiados por caudillos locales que sostendrán frenéticamente el nuevo +régimen de Montevideo, porque importa la derogación de toda ley y +sujeción. Aunque no lo quiera, tendrá usted que hacer pie firme y +presentar combate, porque sus soldados se lo exigirán. Y este puñado de +jóvenes, lo más noble, lo más digno del país, el grano del porvenir, +caerán uno a uno, luchando contra gauchos salvajes, cuya existencia sólo +tiene importancia vegetativa. Robustecidos por un triunfo fácil e +inevitable, los hombres de Montevideo se afirmarán en el poder y toda +esperanza de volver a la libertad y al decoro se alejará por muchos +años!... + +Castellar había oído mordiéndose los labios. + +--¡No puedo suponer que usted nos aconseje la aceptación de los hechos +consumados!--dijo. + +--Lo que propongo a ustedes es el único temperamento que la historia de +todos los pueblos que han cruzado épocas análogas señala como eficaz: la +expectativa, la perseverancia. Los lobos acaban siempre por devorarse +entre ellos, nuestros dictadores crían siempre serpientes en su seno y +en ese mundo moral la traición es elemento normal. Esperemos: dentro de +seis meses, esos hombres se separarán en dos bandos. ¡Entonces +llevaremos nuestra fuerza intelectual, nuestra autoridad, qué digo! toda +la autoridad de la sociedad culta, a aquel de ambos que ofrezca +probabilidades de reacción contra la barbarie. Y así, lentamente, +favoreciendo a unos contra otros, inoculando con paciencia nuestras +ideas, hemos de ver, verán ustedes, seguramente, el orden definitivo +imperando, porque se basará sobre el cimiento de granito de una +evolución pacífica y no sobre la sangre, que en nuestra tierra marea y +enloquece... + +--¡No!--exclamó con voz vibrante el hombre de ojos claros y largos +cabellos plateados a quien Castellar había mirado con intención al +hablar de la independencia oriental. ¡No! también soy viejo, también mi +vida ha transcurrido en la lucha, también he conocido la proscripción, +puesto que vivo en ella hace 20 años. Respeto el móvil de mi digno +amigo; pero no puedo consentir en silencio en que nuestras canas nos den +derecho para venir a ahogar esa explosión de viril indignación que +inflama hoy el alma de los jóvenes orientales. ¿Por qué ese error de la +sangre? Es el rocío sagrado sin cuyo riego jamás un pueblo llegó a nada +grande. Luchamos contra bárbaros, luchamos contra fieras y la palabra es +inútil. Un pueblo que acepta silenciosamente la opresión y que busca la +redención en combinaciones bizantinas, es un pueblo que abdica. Ustedes, +jóvenes, son hoy el pueblo oriental, llevan en su corazón el depósito de +su dignidad y en sus brazos el estandarte de su gloria. El movimiento +que les impulsa a la lucha es la obediencia a la voz de la patria que +llama e implora. ¿Seréis vencidos? Y bien, queda el ejemplo. No se +pierden jamás los rastros de la sangre derramada por una causa santa y +como el polvo de los Gracos engendró a Mario, así la sangre vertida en +las hecatombes del año 40 clamó al cielo y Caseros fué... + +De pie, con su elegante figura, con los ojos chispeantes, todos le +contemplaban bajo una atracción misteriosa. Habló largo rato con palabra +de fuego, colorida, poco lógica, pero irresistible. El argumento +flameaba como una bandera de guerra y él mismo creía sentir el olor del +combate. + +¿Cómo rebatir esas cosas? ¿Cómo hacer oir la razón cuando el corazón +late a reventar? Las manos se estrecharon en un movimiento impetuoso +que hizo acallar todas las dudas, y la resolución suprema se adoptó. El +porvenir podía ser obscuro, los negros vaticinios del anciano +realizarse, el esfuerzo ser inútil, pero, en el fondo, jamás un grupo de +hombres tuvo la conciencia más pura en el momento de aceptar el +sacrificio. Allá, a lo lejos, en el seno de las sociedades secularmente +organizadas, hay una eterna sonrisa para nuestras asonadas americanas, +y, sin embargo, ¡cuánta virilidad, cuánta altura de pensamiento importan +muchas veces! Esa fatalidad histórica es nuestra cruz; llevémosla sin +desesperar, porque, en el fondo del caos aparente, se mueven ya los +elementos de la organización definitiva. + + 1884. + + + + +Aguafuerte + + _D'après_ Zurbarán. + + +....El corazón de Rejalte yace en silencio, había dicho alguien del +fraile. Tal era la impresión que recibía el que por primera vez veía a +ese hombre, cuyo aspecto helado, seco, en vez de la consunción por el +fuego de una pasión íntima, revelaba la mediocridad de una naturaleza +moral sin resortes para la exaltación. Hijo de un obscuro maestro de +escuela de la colonia, cuya vida entera había trascurrido en Córdoba, +Rejalte había heredado de su padre una inteligencia limitada, un +carácter porfiado hasta el absurdo y una moralidad circunscripta y +severa. Educado en el seminario, corrió allí su juventud fría, sin +sentir una sola vez el impulso de curiosidad por conocer lo que pasaba +en el mundo fuera de las cuatro paredes que formaban su horizonte. +Cuando llegó la adolescencia, la savia primaveral que trepa al tronco de +las palmeras más opulentas como al de los arbustos más raquíticos, llenó +un instante el corazón y la cabeza del flaco seminarista. En la +estrechez de su devoción, Rejalte sintió con horror esa agitación +desconocida y con la tenacidad de un sectario, la combatió por la +abstinencia y la oración, por el cilicio, las largas horas pasadas en el +claustro desnudo y la concentración del pensamiento en el Sér divino +que su inteligencia le permitía concebir, no un Dios de amor y de paz, +manso y perdonador, sino el Jehovah bíblico, oculto y temible, reinando +en el paroxismo de la ira, la mano pronta a la venganza y rápida. + +Rejalte había perdido a su padre muy niño aún; cuando al cumplir los +veinte años salió del seminario para recibir las órdenes y ejercer el +sacerdocio, su alma no había sentido un solo cariño humano, una sola +afección capaz de suavizar la rigidez impresa en su espíritu por la +tristeza de la atmósfera en que había vivido. Era un hombre vulgar, sin +pasiones, sin luchas íntimas, sin exigencias intelectuales. Jamás tuvo +una duda, jamás se permitió una lectura que pudiera arrojar un germen de +turbación en él, no por temor, sino por falta de curiosidad y por la +disciplina estricta que le apartó toda su vida de los libros marcados en +el _Index_. Como un soldado, veía el camino recto ante él. No aspiraba a +ascender, no tenía ambiciones ni necesidades. Los grandes problemas de +la filosofía religiosa, esa agitación moral que el estudio sincero y +venerado de la teología despierta en el alma de la mayor parte de los +sacerdotes de buena fe, no existían a sus ojos. Durante el curso de sus +estudios especiales, continuados en todo tiempo, no levantó una sola vez +la cabeza del libro sagrado, para perder la mirada en el espacio y caer +en el sueño penoso de la especulación. Sabía su oficio como un buen +oficial sabe la táctica. Para él, los nombres de Lamennais, de +Montalembert, de Falloux, del mismo Ozanam, tenían idéntica +significación que los de Lutero, Calvino o Zwingle. No conocía uno solo +de los libros de controversia escritos en nuestro siglo; jamás leyó una +página de Renan, no por temor, lo repito, sino por la ausencia absoluta, +por la atrofia nativa de toda curiosidad intelectual. Su religión era +un conjunto de reglas claras, concretas, definidas, cuya enumeración +encontraba en la historia canónica y cuya observancia no permitía la +menor desviación. Jamás se encontró frente a un conflicto, porque el +mundo de carne y pasiones, para cuyo gobierno moral se ha hecho la +religión, no existía en su concepto. La fe no se revestía a sus ojos de +los caracteres celestes con que la cubrió la predicación inmaculada de +Jesús; era simplemente un deber, idéntico al del obrero honrado que en +las horas de trabajo no escasea el esfuerzo ni la perseverancia. La +palabra fanatismo, que pesó constantemente sobre él, no le era +aplicable. El fanatismo importa calor y pasión, es capaz de crear, +renovar, agitar ideas y suscitar emociones. La religión de Rejalte era +fría, definida y sin ideal. Nunca sintió tampoco rozar su alma, ni aun +en los largos años pasados en la tumba claustral de un convento +boliviano, por las alas de aquel misticismo callado que nace en las +soledades y que, bajo la meditación, consuela. No fué un acceso de amor +divino, no fué una necesidad moral la que le llevó al triste convento; +para él el mundo entero era un convento. Ni en la sociedad ni en el +claustro necesitó jamás esfuerzo. No había metodizado su vida, ni +disciplinado su espíritu. Como la hoja que, al brotar en el árbol en un +botón imperceptible, tiene ya marcada su forma y su color, la vida +espiritual de Rejalte, por un capricho de la naturaleza, se había +sustraído a la ley de variación que la influencia del mundo determina. + +Pasó cinco años en el convento, simple fraile, sin pretender a los +pequeños honores que en aquella existencia de desesperante monotonía y +sordas rivalidades, se persiguen con igual tenacidad que las grandezas +de la tierra. El no pensó en ellas y nadie pensó en él. Cuando pasaba +por el claustro con su fisonomía yerta, sin un vestigio de pasiones, +pero también sin el reflejo soberano que da la serenidad conquistada +sobre el tumulto moral vencido, los tristes frailes, jóvenes aún, que +morían lentamente, minados por el invencible recuerdo de su vida +destrozada, le miraban con cólera y envidia. Rejalte no los veía, no los +comprendía. Nunca el aspecto de un hombre heló más la expansión en el +labio ajeno. El cumplimiento de los deberes mecánicos del culto, llenaba +gran parte de su tiempo; durante el resto, leía siempre los mismos +libros sin que jamás una idea nueva se levantara. Para su alma nada era +sugestivo. Comprendía la letra y la letra le bastaba. La vivificación +por el espíritu no tenía sentido para él. En el orden de las criaturas +animadas, tal cual la naturaleza lo ha creado, Rejalte era un monstruo. +Esa frialdad, sin dolor y sin pesar, habría sido terrible como base de +una inteligencia de vuelo elevado. La mediocridad absoluta de ésta fué, +en este caso, la defensa del calor vital que se anida en la aglomeración +humana. + +Uno de sus viejos profesores, espíritu débil, sin voluntad, vegetativo, +fué hecho obispo y le llamó a su lado. En 1870 acompañó al prelado a +Roma. La influencia que la atmósfera de la ciudad eterna ejerció sobre +Rejalte, puede compararse a la que tendría un veneno o un bálsamo +vivificante sobre un cuerpo inanimado. En San Pedro, sus ojos no vieron +más que el altar durante el oficio y el libro. Asistió a una sesión +pública del concilio y no volvió. Esperó el resultado sin premura, sin +impaciencia, sin agitación. Una vez conocido, lo anotó. En adelante, el +Papa era infalible, como Cristo está presente en la hostia; era un +dogma, sin época, sin ubicación en el tiempo y el espacio, sin conexión +con el estado de la iglesia; era un dogma. Vino el _Syllabus_: sus +autores mismos pretendieron explicarlo, atenuar la letra por el +espíritu. Para Rejalte el comentario no existía, su inteligencia no lo +necesitaba ni lo comprendía. Lo anotó como había anotado la +infalibilidad, como anotó el dogma de la Inmaculada Concepción. + +Su vida material en Roma, en cuanto era posible, fué la misma que en los +Claustros del convento boliviano. El espíritu luminoso de Esquiú, +turbado por la absorción en una sola idea, lanzó un grito de alarma al +encontrarse por primera vez frente al progreso humano, profético en su +adivinación, señalando en él el germen de muerte del catolicismo. +Rejalte no vió nada de eso; cruzó los mares y media Italia sin adquirir +una noción, sin el inquieto germinar de una nueva idea. Vió y habló un +día al Papa; habituado al respeto mecánico de la idea encarnada en el +Pontífice, la forma visible no le impresionó. Se arrodilló ante él como +al alba, allá en el convento lejano, sobre la dura losa, para la oración +de la mañana. Y nada más. + +Volvió a la tierra, quedó al lado del obispo durante un año, y al vacar +la vicaría de Tucumán fué nombrado para desempeñarla. No la había +solicitado, no la rehusó. Se instaló en su nuevo puesto, pobre y +humildemente. Jamás había tenido en su poder más dinero que el +estrictamente necesario para la vida material. A los seis meses vió que +el curato de Tucumán era rico. La idea de reunir una pequeña fortuna no +pasó un instante por su espíritu. La caridad era un precepto y lo +cumplió, sin sacrificio y sin placer. No tenía el secreto de aumentar, +de centuplicar el valor de un don con la palabra generosa que lo realza +y lleva el consuelo al alma, al par que el pan al cuerpo, como tampoco +la facultad de gozar de esa profunda y serenadora fruición que es el +premio divino del ejercicio de la caridad. Sabía que su guardarropa, su +cocina, su casa, consumían tanto al año; tanto las exigencias del culto. +Una vez reservada la cantidad necesaria, daba el resto de una manera +mecánica. Todos los sábados la vieja ama de llaves formaba en fila, en +el patio de la vicaría, los pobres habituales y hacía el reparto. +Rejalte no aparecía jamás. + +En aquella pequeña sociedad tucumana, llena de movimiento, vida e +imaginación, Rejalte cayó como un soplo helado. Las mujeres se +sobrecogieron y los hombres fruncieron el entrecejo. Durante un mes la +sociedad y el vicario se miraron como dos adversarios que se estudian. +Pero Rejalte no estudiaba la sociedad; en la parroquia más mundanal de +París o en Burgos, en el siglo XVII, se habría conducido lo mismo. Tenía +una inflexibilidad orgánica que era su modo genial de ser, arriba de +toda contingencia. La reserva que se le manifestó, si es que de ella se +apercibió, no le hizo la menor impresión. Al fin se habituaron a él. Las +autoridades civiles desarmaron las primeras. Rejalte no tomaba la menor +ingerencia en la política militante, que le era absolutamente +indiferente, en tanto que no tocara en nada a los derechos de la +iglesia, el menor de los cuales formaba para él la base y la esencia de +la religión. En ese terreno habría sido de una intransigencia de hierro. +Así, las autoridades laicas huyendo y temiendo todo conflicto de +carácter religioso, se tranquilizaron al constatar que Rejalte, el +primero, no lo crearía. La sociedad al mes no pensó más en el vicario, +cuya vida silenciosa se sustraía al comentario. El hecho de su caridad, +por otra parte, le hizo ganar en consideración, y ayudado por la +insignificancia de su personalidad, sintió pronto el tiempo correr +sobre él, sin que un día se distinguiera sobre otro. Las tímidas +criaturas, habituadas a abrir su alma al viejo vicario muerto ya, que +las había visto nacer y que las acogía suavemente y con cariño, sentían, +sí, al aproximarse al confesionario en cuyo fondo se dibujaba la rígida +figura de Rejalte, cierto temor instintivo, justificado por la severidad +del confesor que les quitaba todo el consuelo que las almas religiosas +encuentran en esa práctica católica. Las viejas beatas, por el +contrario, nadaban en la gloria; Rejalte era para ellas el ideal y +pronto su nombre sonó en labios secos y descoloridos con la unción con +que pronunciaban los de los bienaventurados. El vicario tenía la misma +palabra, el mismo acento e idéntica expresión para la virgen de diez y +seis años que venía temblorosa a mostrarle sus tenues nubes morales, sus +tímidas y secretas aspiraciones, efluvios con que el aliento de la +primavera llenaba sus pechos,--que para la devota solterona que a los +cuarenta años tenía el alma seca y arrollada como un pergamino... + + 1884. + + + + +RECORDANDO + + + + +Mi estreno diplomático + + +Los azares de la vida diplomática me han llevado desde las capitales más +recónditas de la América Meridional hasta las cortes más brillantes de +Europa. En los apuntes de viaje que he publicado, algo he contado de mi +vida en las primeras; pero razones de un orden especial, relacionadas no +sólo con mi posición oficial en esa época, sino también con hombres, que +por entonces ocupaban otras quizás más elevadas, en sus respectivos +países, me han impedido contar, como me gusta hacerlo, con la pluma +suelta y el espíritu benevolente, pero libre, algunas escenas +características, en las que era actor obligado y observador forzoso. +Ocúrreseme hoy, tras largos años pasados, recordar cómo he sido +recibido, en mi carácter diplomático, por los diferentes gobiernos ante +los cuales fuí acreditado. + +Habría deseado contar, pues, por su orden, cómo fuí recibido en +Venezuela, siendo presidente el general Guzmán Blanco; en Colombia, +siendo presidente el doctor Rafael Núñez; en Alemania, reinando el +emperador Guillermo I; en Austria-Hungría, por el emperador Francisco +José; en Sajonia, por el rey Alberto; en España, por la reina regente +María Cristina; en Suecia, por el rey Oscar; en Francia, por el +presidente Faure, y en Bélgica, por el rey Leopoldo II[16]. Como se ve, +había para todos los gustos, desde la sencillez republicana hasta la +pompa monárquica. Algo tal vez hubiera sido más interesante que ese +tema: la pintura de los diversos cuerpos diplomáticos de que me ha +tocado en suerte formar parte. Pero, además de que en el curso de +aquellas páginas se habrían ido acumulando rasgos y anécdotas +suficientes para caracterizar a esas amables y monótonas colectividades, +quizá me hubiera repetido, porque nada he visto más parecido en el mundo +que un cuerpo diplomático a otro cuerpo diplomático. La larga lucha por +el ascenso, la constante sujeción, el temor de desagradar, no menos +constante, el campo restringido de los estudios, el hábito de cambiar de +residencia, indiferentemente, el egoísmo determinado por la falta de +afección y simpatía por todo lo que se mueve y vive alrededor, el +uniforme mismo, las distinciones honoríficas, casi nunca merecidas, +anheladas siempre; las rivalidades de oficio, desenvolviéndose +sordamente; el amor a la patria que se agria por el alejamiento; todo +esto reunido, concluye por dar al espíritu del diplomático un corte _sui +generis_, análogo a la deformación física que ciertos oficios mecánicos +acaban por imprimir al cuerpo del obrero. + + [16] De esos proyectos, sólo he realizado el primero, en las + páginas que van a leerse. + +Recuerdo que durante una de mis licencias fuí a visitar, así que llegué +a la patria, a mi jefe, el Ministro de Relaciones Exteriores, que era +entonces el Dr. Eduardo Costa. Estaba en su gabinete con uno de mis +colegas en el extranjero, también _en congé_, hombre penetrado de sus +altas funciones, acompasado, creyente en su misión, fijos los ojos de su +espíritu en un Talleyrand invisible, a cuyo criterio parecía someter +todos sus actos y, por lo demás, tan acabado imbécil, que se me +figuraba, despojado de su carácter diplomático, como una mujer flaca y +sin formas, una vez caídas las artísticas ropas que disimulan sus áridos +contornos. Cuando mi colega se despidió, sin que yo hubiera desplegado +los labios, no pude menos que echarme a reir. El Dr. Costa, que me había +tratado poco, me miró sorprendido y me dijo en voz baja: "Veo que usted +no cree en el _cuerpo diplomático_; hágame Vd. el favor de cerrar la +puerta y vamos a charlar". + +Es la verdad, no creo en el cuerpo diplomático. La vida que la +diplomacia impone, determina con tal rapidez un pliegue tan tenaz, que +cuesta un verdadero esfuerzo deshacerlo y volver a la vida normal, a la +vida humana, con penas, alegrías, expansiones, esperanzas, luchas, +triunfos y caídas. Bien feliz aquel que consigue desprenderse de ella +antes que sus facultades se hayan cristalizado en la estrecha órbita de +una función idéntica y constante. Hasta los cuarenta y cinco años o +cincuenta, con un régimen tonificante y vigoroso, empleando remedios +heroicos, en el último caso, se puede volver a hacer un diplomático, un +hombre; pasados los cincuenta, un diplomático, que no ha sido otra cosa, +salvo muy contadas excepciones, no sirve ya para nada, inclusive, a +veces, sus mismas funciones... ¡Pobres colegas, algunos tan bien dotados +_ab initio_, a lo que se traslucía por los hermosos restos que solían +vislumbrarse allá en las penumbras de su fisonomía moral! Pero a la +verdad, sus discusiones, sus cuestiones, sus disputas de rango, me +hicieron siempre el efecto de aquella grave disidencia sobre la manera +de romper el huevo, por el lado grueso o por el puntiagudo, que dividía +a los liliputienses... Me ha salido la palabra; severa, pero no tengo +ánimo para borrarla. + + * * * * * + +Hice la corta travesía del Avila, montaña que separa Caracas de la +Guayra, en la costa, en tres o cuatro horas y en carruaje. Llegué a +Caracas con mi secretario y, naturalmente, nos dirigimos al único hotel +que existía con reputación de decente. El hotel estaba lleno y a duras +penas encontraron alojamiento en él mi secretario y dos jóvenes +franceses con quienes habíamos hecho la travesía desde Europa. No +teniendo pieza que darme, digna de mi jerarquía, como decía el hotelero, +me acordó magnánimamente el anexo del hotel, que parece se reservaba +para las grandes circunstancias. Era este famoso anexo una pieza baja, +contigua al hotel, con una sola puerta, enorme y maciza, que daba +directamente del cuarto a la calle. No habiendo otra entrada, ni nicho +ni cuartujo alguno donde alojar un sirviente, el ocupante debía servirse +a sí mismo de portero: abrir, cerrar, responder a los llamados y, para +alcanzar los auxilios de un camarero, salir a la calle e ir en persona a +buscarle al hotel. + +Fatigado por el viaje, después de dar una vuelta en compañía de nuestro +cónsul general en Caracas, me recogí, cerré mi puerta, me metí en cama y +traté inútilmente de dormir. La excitación nerviosa de la llegada y las +preocupaciones de mi misión me tuvieron desvelado hasta que, cerca ya el +alba, el cansancio me rindió. Estaba en lo mejor de mi sueño, cuando +desperté sobresaltado por unos rudos golpes dados en la puerta, desde la +calle. Miré el reloj: eran las 7 de la mañana. Después de un "¿quién +es?" mal humorado y una respuesta que no entendí, por el espesor de la +puerta, como continuaran los golpes, salté de la cama y en el mismo +traje sumario en que me hallaba, bajé los pasadores y entreabrí una +hoja. Un hombre pequeño, recién afeitado, rigurosamente vestido de negro +y con un enorme sombrero de copa, me saludó con dignidad. La gravedad +del personaje me impuso y disminuí un poco la abertura, a través de la +que íbamos a parlamentar. + +--¿Se puede ver al señor ministro argentino? + +--¿Es algo urgente, señor? Me parece que la hora... + +--He querido apresurarme a saludarle. Soy el ministro de relaciones +exteriores y... + +--Mil perdones, señor. Yo soy el ministro argentino, muy agradecido a su +atención, pero, por el momento, en un traje tan poco diplomático y en +una instalación tan exigua, que no me es posible recibir su visita. Así +que me vista, tendré el honor de pasar a saludar al señor ministro. + +--No, vístase Vd. tranquilamente. Voy a dar una vuelta y vuelvo. Hasta +dentro de un momento, señor ministro. + +--¿Sería abusar de la amabilidad de Vd., señor ministro, si le rogara +que al pasar frente al hotel contiguo tuviera la bondad de enviarme un +camarero? + +--Con mucho gusto. Hasta luego. + +--Hasta luego y gracias, señor. + +Supe más tarde que el señor ministro de relaciones exteriores había +tenido la deferencia de interponer sus buenos oficios a fin de conseguir +fuera un camarero a servirme; pero, sea porque se le desconociera +jurisdicción o por causas que la historia no pone en claro, el hecho es +que no vino nadie y que, cuando al cabo de una hora volvió el señor +ministro, casi me sorprende tendiendo con mis diplomáticas manos una +colcha que ocultara el desorden de mi alborotado lecho. + +Como había entrado de noche, recién me apercibí que mi cuarto no tenía +ventana, recibiendo todo su aire y toda su luz por la puerta de calle. +Abrí ésta cuan grande era (el señor ministro tuvo la bondad de ayudarme, +encargándose de la hoja más recalcitrante, cuyo pasador inferior +necesitó el empleo de una toalla torcida, a guisa de tirador), acercamos +dos sillas y nos pusimos amistosamente a platicar. + +Era el señor ministro el decano de los funcionarios del ministerio de +relaciones exteriores, en el que había pasado su vida entera, hasta que +la alta dignidad que ocupaba, le sorprendió mientras desempeñaba el +puesto de archivero. Tenía el título de general, como muchos centenares +de sus compatriotas civiles, pero lo había recibido como una mera +distinción, sin que abrigara el menor propósito de cambiar su apacible +existencia por la agitada vida militar. Era un hombre callado, +taciturno, seguramente enfermo del estómago y quizá con algunas +perturbaciones en el hígado. Nunca pude hablar con él sin tener que +dominarme para no ofrecerle una botella de agua de Vichy. Creo, aún hoy +mismo, que le habría hecho mucho bien. + +Respecto a los negocios de estado, especialmente de aquellos de carácter +esencialmente político, como los que yo llevaba, su modestia llegaba a +tal punto que, a pesar de su innegable y reconocida competencia, no +abría opinión nunca sobre ellos y hasta evitó conmigo ese género de +conversación, fundándose en que todo eso tendría que hablarlo más tarde +con el "ilustre americano". Como esta designación del primer magistrado +de Venezuela, volviera con insistencia, por su parte, en el curso de la +visita, insistí con igual tesón en llamar a dicho magistrado, cada vez +que a él me refería, "el señor presidente". Por fin, mi distinguido +visitante me comunicó, que, si bien Su Excelencia estaba arriba de las +pequeñas vanaglorias de títulos y honores, todos los funcionarios +públicos, en gratitud a los eminentes servicios prestados al país por S. +E., le daban siempre, en sus comunicaciones oficiales y en el trato +directo, el título de "ilustre americano" que le había sido discernido +por el congreso de Venezuela. Ante esa insinuación cortés, pero luminosa +en su ingenua claridad, contesté que yo trataría al señor presidente +exactamente de la misma manera como le trataran mis colegas del cuerpo +diplomático, para lo que me apresuraría a conferenciar ese mismo día con +el decano. + +Excuso decir, para terminar este punto, que ningún diplomático dió nunca +al presidente de Venezuela tal título; más tarde, en plena confianza ya, +yo sostenía al mismo presidente, que sólo la América entera, reunida en +convención especial, podía discernir ese honor. A ningún argentino +escapará la impresión penosa que ese título me causaba, por la triste y +odiosa reminiscencia histórica que suscitaba. + +El señor presidente estaba informado de mi llegada y, como se encontraba +con su familia tomando campo en Antímano, pequeña población en el mismo +valle de Caracas, a dos horas de ésta, me hacía invitar por el señor +ministro a pasar a verle en el día, a eso de las tres de la tarde. +Anuncié que lo haría, como era natural, y nos despedimos cordialmente, +prometiéndome el señor ministro, en su inagotable bondad, darme cuenta +de cualquier noticia que le llegara de alguna casa amueblada, donde +poder instalarme con la legación, conviniendo conmigo en que, por poco +que se contagiara su matinal amabilidad, me iba a extenuar en viajes, de +la cama a la puerta, sin contar con los resfriados, que hacía poco +probables el bendecido clima de Caracas. + +Eran dos horas de viaje; a la una en punto, con la puntualidad que +caracteriza a los diplomáticos y cuya observancia, para los noveles, es +ya un rasgo de vaga semejanza con Metternich, tomamos un carruaje, el +cónsul general y yo, y nos pusimos en camino. En efecto, el trayecto +duraba el tiempo indicado, a lo largo del pintoresco valle, +estrechamente encerrado por dos líneas de montaña, bien cultivado y +lujoso en su vegetación tropical. Serían las tres cuando el carruaje se +detuvo frente a una casa de antigua construcción española, de un solo +piso, pero amplia y con vastos patios llenos de árboles y flores. +Echamos pie a tierra y nos encontramos con el cuadro siguiente: En la +puerta de la casa, cuatro o cinco soldados recostados contra la pared; +en medio de la calle, otros soldados teniendo de la brida algunos +caballos ensillados ya. Dos niñas de 7 a 9 años de edad, de singular +belleza (una de ellas es la que fué más tarde duquesa de Morny y es hoy +festejada en la alta sociedad de París como una de sus _beautés_ más +consagradas) y un niño, un poco mayor, esperaban que se acabara de +cinchar un petizo, de aire tranquilo, pero de enorme panza, que se +entregaba resignado a la operación. El operador, o sea el que cinchaba, +y que debía estar dotado de una dentadura férrea, porque era a colmillo +limpio que pretendía reducir el abultado abdomen del petizo, había +echado hacia la nuca su kepi, en el que se contaba el número de galones +necesario para hacerme comprender que me encontraba en presencia de un +coronel. + +Yo había sacado una de mis flamantes tarjetas, fabricadas expresamente +en París, por Stern, en finísimo bristol, vírgenes aún, pero anhelando +entrar en batalla. Después de mi nombre se leía: "ministro de la +República Argentina". Si se me pregunta por qué no había puesto mi +título exacto, esto es, "ministro residente, etc." diré que la supresión +de la palabra "residente" podía dar lugar a dudas, que nunca serían +resueltas para abajo y sí, algunas veces, para arriba. Los diplomáticos, +mis hermanos, me comprenderán. + +Armado, pues, de mi tarjeta, me avancé hacia el coronel, esperé +hábilmente que un feliz golpe de colmillo hiciera llegar el clavo de la +hebilla al agujero ansiado y, si bien con correcta dignidad, con acento +afable, dije al guerrero en reposo: + +--¿El señor presidente está visible? + +Debo decir que durante la operación, a la que acababa de dar coronado +fin, nuestra llegada, descenso y avance, habían sido observados por el +señor coronel, a cuyo efecto había impreso a su ojo izquierdo una +desviación que, a ser definitiva, habría introducido un elemento +perturbador de la armonía de su rostro; al oir mi voz, cesó la +desviación, pero los ojos se dirigieron a un punto vago en el espacio, +frente a él, sin duda de un interés palpitante, porque no los apartó un +momento para fijarlos en nosotros. Su silencio me hizo nacer la duda de +una alteración de sus órganos auditivos y repetí mi pregunta en voz más +alta. Entonces contestó: + +--S. E. no recibe a nadie. + +--Pero habiendo tenido el honor de ser citado por S. E., creo que hará +una excepción en mi favor. Tenga usted la bondad de pasarle mi tarjeta. + +--¿Qué tarjeta? + +--Este pequeño trozo de papel, en el que están escritos mi nombre y +calidad. + +--Yo no le paso nada: a esta hora no le gusta que le incomoden y después +la bronca es para mí. + +--Me parece que la bronca firme le va a venir si usted no hace lo que le +digo. Soy el ministro argentino, vengo de dos mil leguas de distancia a +saludar a S. E., S. E. me espera y no es natural que por un capricho de +usted deje de verle. + +--¡Eche leguas! ¿Cuántas dijo? ¿Dos mil? y echó una mirada a un soldado +próximo que, ruborizado de mi enormidad, sonrió subordinado. + +En tanto, los chicuelos, a quienes el coronel debía acompañar a caballo, +le invitaban a cada instante con sus _¡vamos!_ apurados y se habían +puesto instintivamente en contra del que amenazaba aguarles la fiesta. + +Una nueva tentativa no me dió mejor resultado. Medité un momento y +resolví, por si acaso aquel síntoma revelaba un sistema completo, cortar +por lo sano desde el principio. Arrastré al coche al cónsul, que quería +penetrar hasta por la fuerza y dí orden de volver a Caracas. Abandono a +la penetración del lector las reflexiones del camino. Era mi primer acto +diplomático, y el éxito, a la verdad, prometía poco para el porvenir. +Luego temía dos cosas: o que la cólera me hiciera hacer una tontería o +que la risa me impulsara a tomar el incidente con demasiada +indiferencia. Debo recordar que yo no había aún cumplido treinta años, y +el hecho es que me preocupaba enormemente la apreciación futura de mi +conducta en Buenos Aires, cuando, a la noticia del incidente, dijeran +los unos, con esa suave benevolencia que es el rasgo característico de +mis congéneres: "¡claro! ¡de llegada, se peleó con Guzmán Blanco!" o +esta otra frase en caso contrario: "¡de llegada hizo un barro, aceptando +en silencio una grosería de Guzmán Blanco!" Yo no quería pelear, ni +aceptar groserías de nadie. Pedí, pues, a mi cónsul general que se +entregara durante el viaje a la contemplación del paisaje y me hundí, +durante el regreso, en una reflexión honda y pareja que me suministró +una resolución, a la que me decidí sin vacilación. Así que llegamos a +Caracas, tomé la pluma y escribí una carta a mi amable ministro de +relaciones exteriores, en la que le decía que, siguiendo su indicación +y, de acuerdo con los deseos que me había expresado en nombre del señor +presidente, me había trasladado a Antímano, a la hora indicada, siendo +recibido por un jefe del ejército venezolano cuya tenacidad en no querer +anunciarme al señor presidente, bajo pretexto de que éste estaba +ocupado, sólo igualaba la mala crianza empleada con ese objeto. Que el +hecho de no haber dado orden el señor presidente de introducirme, así +que llegara, justificaba hasta cierto punto la actitud del coronel y que +en vista de las apremiantes ocupaciones que embargaban, a lo que +parecía, el ánimo del señor presidente, aprovechaba la circunstancia de +estar también acreditado en Colombia y partiría a la mañana siguiente +para la Guayra, a tomar el vapor que me acercaría a la ruta de mi nuevo +destino. + +Entre tanto destaqué a mi cónsul general para que explicara al señor +ministro todo lo que había pasado en Antímano. En el fondo, yo estaba +persuadido de que el presidente era completamente inocente de lo +ocurrido, salvo de la omisión del aviso previo de mi llegada. Sabía, por +tanto, que el pato de la boda iba a ser el coronel; pero me encontraba +en una disposición de ánimo feroz, y esa noche habría suscrito gustoso +la sentencia de un centenar de azotes en las robustas partes carnudas +del guerrero indígena. + +No habría pasado una hora del envío de mi epístola, cuando recibí un +telegrama del presidente, datado en Antímano, en el que me pedía +disculpara lo ocurrido por pura imbecilidad de un subalterno y me +anunciaba que al día siguiente vendría expresamente a Caracas para +recibirme, esperándome a las dos de la tarde en su casa particular. Así, +cuando llegó alarmado el señor ministro de relaciones exteriores +encontró que el estado de ánimo, que había determinado mi carta, real o +fingido, había cedido el sitio a cierta conformidad, sin entusiasmo, +pero sin rencor. + +Al día siguiente tuve el gusto de conocer al "ilustre americano". Un +hombre alto, robusto, cargado de espaldas, algo miope, con una enorme +pera blanca, cariñosamente cuidada, sin duda, por el carácter militar +que su propietario pensaba deber a ese apéndice. Cierta cultura nativa +(por la madre pertenecía a una antigua familia colonial); barniz de una +sola capa de ilustración general; una colosal opinión de sí mismo, una +soltura incomparable para resolver, en frases sentenciosas y estudiadas, +los más arduos problemas sociales y políticos; teorías constitucionales +abundantes, pero propias, exclusivas, que para nada tenían en cuenta ni +la experiencia de la historia, ni las dificultades que el razonamiento +podía oponerles. En política americana, árbitro, materia propia, dominio +inenajenable, indivisible de su inteligencia. Heredero, continuador de +Bolívar, no sin señalar con cierta expresión de respetuosa compasión, +los errores cometidos por el Libertador. Un desprecio por los hombres +análogo al que se atribuye a Tarquino; no volteaba las cabezas de las +plantas que sobrevivían, pero las islas contiguas al continente, las +calles de Nueva York y de las capitales europeas, contaban entre sus +paseantes y vagos, más de un venezolano a quien el talento, la fortuna o +la audacia parecían ofrecer un porvenir brillante en su país[17]. Se +aseguraba también, por aquel entonces, que las cárceles estaban bien +pobladas. Tenía la reputación de no ser cruel, sino frío de alma. El +cansancio de una larga e interminable anarquía, había hecho aceptar el +primer gobierno fuerte que logró cimentarse en la agitación incesante de +las luchas intestinas. Guzmán Blanco ahogó la libertad, llenó sus arcas +e hizo bajar el nivel moral del pueblo venezolano, pero dió diez años de +paz a su patria y no derramó sangre. "La paz de Varsovia!" dirá un +estudiante de retórica. Eh! eh! diez años de paz representan muchos +caminos carreteros, muchas escuelas abiertas, muchas hectáreas sembradas +de cacao, tabaco, añil y cereales, mucho hábito de orden. No sólo de eso +vive el hombre, convenido; pero si sólo se alimenta con el recuerdo de +los Gracos, la declaración de los derechos del hombre y la lectura de +una constitución más libérrima que el estado primitivo, paréceme que se +ha de crear un tantico entecado, con un cerebro diforme, para unas +piernas muy flacas y un vientre muy vacío[18]. + + [17] Entre los que abandonaron la patria, buscando aire libre que + respirar, se contaban los señores Zárraga y Herrera Vega, muerto el + primero entre nosotros, muy joven aún, habiendo el segundo, médico + insigne, conquistado altísimo puesto en la consideración y el + afecto de la sociedad argentina. + + [18] El triste y desconsolador espectáculo que ofrece Venezuela en + los momentos en que se imprimen estas páginas, justifica aun más, + si cabe, el juicio que precede. + + Cuando se piensa en lo que, en los últimos años, han hecho tres de + los pueblos más cultos de la tierra, la Inglaterra en Sud Africa, + los Estados Unidos en Filipinas y la Alemania en Venezuela, puede + augurarse tranquilamente la muerte del derecho público, aun en su + forma externa, en época no lejana. + + Pero hay que esperar también que la página vergonzosa de Venezuela, + dentro y fuera, sea única en la historia de América. + +Mi juicio de entonces (hablo de 1881) sobre el "ilustre americano", ha +persistido casi idéntico. Nunca fué de una severidad cruel; nunca olvido +que esos hombres son productos de un estado social determinado, agentes +inconscientes de la naturaleza en la prosecución de sus fines. Es +natural que pensemos que la naturaleza se equivoca, si juzgamos su +acción con el criterio (bien estrecho, hermanos míos!) de nuestra moral +convencional. Mientras el hombre crea que lo bueno y lo malo son y no +pueden ser de otra manera, que como él los concibe, Nerón será tratado +como de acuerdo con esas nociones merece, y Vespasiano ensalzado. Pero +si algún día (todo es posible, hasta Dios, dice Renán), los hombres +llegan a concebir la acción de los personajes históricos, como el +desenvolvimiento de fuerzas análogas a las que hacen germinar las +plantas, girar los astros, subir las aguas o temblar el suelo, todos +nuestros anatemas históricos, han de hacerles sonreir. Puede muy bien +que el balance de Guzmán Blanco, hecho por esa remota posteridad, no le +sea muy desfavorable, si es que su nombre llega hasta ella. Las acciones +de Bacon se han de cotizar más altas que las de Sócrates (a esa +distancia, casi contemporáneos), sin que influya, en el juicio +definitivo, ni la degradación del primero, ni la cicuta del segundo. Me +agita, a veces, el espíritu, el esfuerzo por concebir la idea que, +dentro de dos o tres mil años, si no se queman las bibliotecas o si +nuestros idiomas actuales persisten siendo inteligibles para la +comunidad, se tendrá de Byron o Víctor Hugo. Paréceme que no estará +distante de la que tenemos los hombres maduros de los juguetes que nos +entretuvieron en la infancia... + +La recepción oficial tuvo lugar de acuerdo con la rutina--un coche de +gala, un oficial de ministerio, amable y sonriente, una pequeña escolta +y al Capitolio. En el palacio de gobierno que lleva ese modesto nombre, +perfectamente justificado porque recuerda las violencias y profanaciones +de que la augusta colina fué objeto, un par de discursos, lo más breve +posible el mío, verdadero trabajo de benedictino para evitar la +fraseología obligada de solidaridad americana, lazos indisolubles, +comunidad de origen y otras paparruchas que han de concluir por cerrar +herméticamente las puertas de la diplomacia, en tierra de Colón, a los +hombres de buen gusto. Porque en esto de los discursos diplomáticos pasa +algo curioso; si los intereses de momento determinan en la sociedad a +cuyo seno se llega, una actitud de calurosa simpatía, instintiva +invitación para que el diplomático que llega, aconseje a su gobierno +marchar en la senda que conviene al país que lo recibe; si la acogida es +entusiasta, repito, el empleo del sentido común y del buen gusto, que +aconseja discursos sobrios y moderados, resalta como una nota +discordante en la armonía del conjunto y parece deshacerse en un minuto +todo el camino andado. En cambio, si el diplomático, sea por contagio de +la atmósfera ambiente, sea por frío cálculo, se entrega a un ditirambo +desmelenado, con más retórica que una alocución tribunicia, es casi +seguro que el contragolpe en el país que lo mandó, y que está lejos y +frío, puede costar al enviado extraordinario su reputación y su buen +nombre. + +Es por eso, hermanos del futuro, diplomáticos en cierne, a quienes el +porvenir, reserva tal vez recorrer los países americanos, que este viejo +viajador en esos mares, os da el consejo sano de ser siempre parcos en +palabras, reemplazándolas, para las efusiones, quizás indispensables del +primer momento, por la opulenta gama de gestos expresivos que la +naturaleza ha puesto a nuestra disposición, como ser los ojos húmedos, +la mano sobre el corazón, la mirada vuelta al cielo, en actitud +reconocida, y cuando la cosa apura y la escena es _coram populo_, la +elección del más haraposo de los pilletes que os circundan, para +estrecharle en vuestros brazos y darle el ósculo de solidaridad +americana. Con lavaros más tarde, no queda rastro, mientras que el +colorete metafórico de un discurso bombástico, no se borrará ni con +todas las aguas que se desprenden de los Andes... + +Al día siguiente de mi recepción oficial, el "ilustre americano", por un +acto de deferencia especial, se dignó visitarme en mi morada, que era ya +entonces una buena, hermosa y cómoda casa, llena de luz, aire y árboles, +que había tenido la fortuna de arrendar amueblada. Recibíle con los +honores debidos y, mientras hablábamos, ví, a través de los cristales +del salón, todos los pilletes de Caracas, a más de las mujeres del +barrio, en asamblea delante de mi puerta, contemplando la brillante +escolta a caballo que había acompañado al presidente, así como un +piquete de infantería que guardaba todo el frente de mi casa. La +presencia de esa gente de a pie me intrigó; a la despedida acompañé al +presidente hasta el umbral. El coche, precedido por la escolta de +jinetes, partió a escape, y atrás, con el fusil en la mano, el kepi en +la nuca y la lengua de fuera, los infantes, desalados tras del coche, +para no perder su contacto. Si a turno todo el ejército venezolano +hubiera sido sometido a ese ejercicio, las marchas de Sylla, Aníbal o +Napoleón, hubieran quedado pequeñitas ante las hazañas que aquél habría +llevado a cabo. + +Poco tiempo después de mi llegada, había ido a gozar, por la noche, del +aire embalsamado de la principal plaza pública de Caracas, sitio +habitual de reunión entonces. En el centro se levantaba la estatua, en +pie, del general Guzmán Blanco. Había otra del mismo, ecuestre, enorme, +de fabricación yankee; pero esa estaba en la cumbre del próximo paseo, +llamado el "Calvario". Esa noche un movimiento inusitado me reveló la +presencia en la plaza del "ilustre americano". Así que me vió vino hacia +mí y me invitó a dar unos pasos. Caminábamos lentamente por las anchas +veredas que rodean la estatua. Vivo y perspicaz, comprendió tal vez por +la indiscreta dirección de mi mirada, que mi espíritu estaba preocupado +por el peregrino caso que me ocurría. + +--¿No le hace a usted, señor ministro, me dijo con un acento especial, +un curioso efecto pasearse con un hombre al pie de su propia estatua? + +--A la verdad, señor, "es un caso original, que no me ha ocurrido +nunca". + +--Sí, añadió: y su fisonomía tomó una expresión de _détachement_ +completo de las cosas terrenas, un vago tinte de _más allá_; sí, es +anómalo y admira al extranjero. No he podido evitarlo, o mejor dicho, no +me he sentido ni con fuerzas ni con derecho para impedir que el pueblo +glorifique su propia acción, que la Providencia ha personificado en mí. +Por lo demás, yo he entrado ya a la posteridad y ese homenaje es ya un +juicio póstumo... + +Yo miraba a aquel hombre con la admiración profunda que me inspiran las +dotes de que carezco, llevadas a su más esplendoroso desarrollo. El +buen gusto, el tacto, la delicadeza moral, el sentido común, cual me +aparecieron entonces como la triste _impedimenta_ que nos obstruye a +nosotros, los vulgares, el camino de las grandes situaciones y de las +ilustres denominaciones! Me sentí pequeño; comprendí que no estaba +predestinado, que no se fundiría el bronce que había de dar forma a la +estatua que me inmortalizaría, ni aun en la plaza de un pueblo de campo +de las pampas argentinas, y volví mis ojos reverentes, para admirarle +una vez más, al hombre que, tranquilo y sonriente, se contemplaba a sí +mismo, con cuerpo de metal, de pie, sobre granito, duras materias, +resistentes al tiempo y al olvido! + + * * * * * + +Dos años más tarde, recibía en mi modesto cuarto del Grand Hotel, en +París, la visita del general Guzmán Blanco, instalado en la capital +francesa con su familia, en virtud de un vuelco político ocurrido en +Venezuela, con caracteres de terremoto, por cuanto dió en tierra con las +estatuas del "ilustre americano", teniendo la posteridad, por ese +accidente, que rehacer su juicio sobre el distinguido personaje. A ella +_l'ardua sentenza_[19]. + + 1890 + + [19] El general Guzmán Blanco murió en París, en Agosto de 1900. + Hacía ya muchos años que había cesado de figurar en la escena + política de su país. + + + + +Sarmiento en París + + +Salgo del taller de Rodin; la figura de Sarmiento va tomando vida y +forma. El soberbio viejo, que fué uno de los raros cultos individuales +de mi vida, me llena el espíritu; su memoria suscita la de tantos otros +seres queridos que la ola nos ha arrebatado, sin darles tiempo, como a +él, de cumplir la misión que sus cerebros luminosos y sus almas +levantadas les marcaban en la tierra... Decididamente, es bueno que por +algún tiempo deje de andar entre tumbas; bastan para echar sombras +persistentes sobre mi alma los diarios de la patria, que día a día me +traen la noticia de que uno más ha entrado al reposo eterno. Es el lado +negro de la espera del turno. + +De vuelta, me echo a vagar por las calles de este París que entra a su +vida normal, pasado el síncope[20] y de nuevo Sarmiento surge en mi +memoria, como si su personalidad absorbente saltara de la tumba para +imponerse a los vivos, como en tiempo de la acción, por el vituperio o +el entusiasmo, por el cariño o el odio. + + [20] Estas líneas fueron escritas pocos días después de la visita, + a París, hecha por el tzar de Rusia. + +Y pienso que hace cincuenta años, justo medio siglo, él también recorrió +estas calles, allá en el mes de Octubre de 1846. Tenía ya más de treinta +años, había publicado el _Facundo_, y hecho la campaña periodística de +Chile que, por el vigor, la originalidad y la luz intensa que proyectó, +no sólo sobre las cuestiones de su tiempo, sino sobre el porvenir y la +ruta de salvación del mundo americano, no tiene rival en los fastos de +ningún país. Al fin pudo realizar un sueño de su vida, y en 1845 se +embarcó en Valparaíso para Europa, a completar sus estudios sobre +educación popular y, sobre todo, para ver, con los ojos de su cuerpo, lo +que los ojos de su espíritu habían admirado, la tradición, el arte, la +cultura de este viejo mundo. + +Vosotros, los que tenéis en vuestras bibliotecas sin vida, los ocho o +diez tomos publicados de las obras de Sarmiento[21], haced un esfuerzo +sobre vuestro horror de la letra de molde y abrid, por cinco minutos, el +volumen de _Viajes_. Y vosotros, jóvenes, los que os quejáis dolientes +de que no hay atmósfera intelectual en nuestro país, hacedla revivir, +volviendo a las fuentes puras e incomparables del pasado. Leed esos +Libros admirables, escritos hace más de medio siglo y que, como las +telas de los grandes maestros, conservan en sus líneas y en su color una +frescura jamás igualada en el correr de los tiempos. Declaro que no +conozco, en prosa castellana, ni aun en los grandes modelos del género, +páginas comparables a algunas de las de Sarmiento en sus _Viajes_, al +retrato de don Domingo de Oro, en sus _Recuerdos de Provincia_, o a esa +armonía profunda con que el genio del escritor acaricia la memoria de la +madre. Leed, leed esos libros, jóvenes, y veréis con qué orgullo +sentiréis el alma de vuestra raza palpitar en sus páginas. Son libros +genuinamente nuestros, que no han podido ser escritos en otra parte y +que constituyen, hoy por hoy, la nota más clara y luminosa para +ayudarnos a comprender la gestación caótica de nuestra nacionalidad. No +os hablo de moral, no os hablo de patriotismo, no os hablo de que esa +lectura pueda determinaros a ser pequeños Sarmientos, en lo que, por +otra parte, no perderíais nada ni vosotros ni el país: os hablo de arte, +os hablo de la única manera posible de resucitar entre nosotros esa +atmósfera intelectual por la que lloráis; os invito a entrar a esos +libros, como empujo a todos los jóvenes argentinos que hay en París, a +ir al Louvre, al Colegio de Francia o a la Facultad de Letras, para que +se den cuenta que hay otras cosas en el mundo que el oficio de abogado, +la chicana política, la operación de bolsa o el casamiento ventajoso... + + [21] Son hoy (Enero 1908) 51 y no contienen una página que no haya + sido escrita por Sarmiento; hay muy poco inédito, porque para + Sarmiento, escribir era obrar. Así, en esa publicación, en la que, + como se debía, se nos ha dado "todo" lo que en vida publicó ese + espíritu extraordinario, no se encuentra, como en los "escritos + póstumos" de Alberdi, una sola línea que produzca la impresión + dolorosa de una profanación. + + + + +I + +Sarmiento se embarca, pues, sobre la _Enriqueta_, uno de esos barcos de +vela que fueron el martirio de nuestros padres y que deben haber sacado +de quicio y arrancado a su compostura colonial, hasta a las personas más +graves de nuestra revolución; sólo concibo, después de diez días de +calma chicha y treinta de frejoles secos, igual, solemne, acompasado, +abrochado y manteniendo su actitud con dignidad, por si los pescados le +miran, a don Bernardino Rivadavia... + +Sarmiento descubre, al pasar, la isla de Robinson, que describe en +páginas inimitables, dobla el cabo de Hornos y, por fin, en medio de una +tormenta deshecha, entra en aguas del Río de la Plata y desembarca en +Montevideo. La descripción de lo que allí ve, hecha con un brío y un +color incomparables, salpicada de retratos que en tres líneas dibujan +una página para la posteridad, es lo único que tenemos de real, de +vívido, sobre esos días de honor de nuestra historia. Un libro sobre el +Sitio, hecho, no al frío resplandor de los documentos oficiales, sino +iluminado por la vibración del recuerdo, con toda la pasión viril y +generosa de la causa que se defendía, eso es lo que Lucio V. López, poco +antes de morir, pedía a su padre, nuestro ilustre historiador, eso es lo +que todos nosotros hemos pedido y pedimos al general Mitre, en vez de la +labor mecánica a que ha dedicado sus últimos años de vigor intelectual. + +Sarmiento pasa rápidamente por Montevideo, pero su sensación es tan +fuerte y tan intensa, que creo difícilmente que ningún libro del futuro +nos dé, con igual verdad, la impresión real del cuadro. Hoy que nuestro +país ha entrado definitivamente en la ruta banal de la marcha de las +sociedades modernas, para las que los problemas vitales de hace +cincuenta años se han convertido en axiomas de archivo, que no se +discuten, ese sitio de Montevideo, con sus antecedentes y sus +consecuencias, toma cierto carácter de novela romántica que nadie lee +ya, que se recuerda en uno que otro texto de literatura, pero cuyo +estudio, como el de los poemas clásicos, tiene poca o ninguna utilidad a +los ojos de los que sólo ven, como signos positivos de la grandeza de un +pueblo, sus estadísticas de aduana y el kilometraje de sus caminos de +hierro. Ese escepticismo, esa sonrisa despreciativa para el recuerdo de +los días de mayor sufrimiento y de mayor pureza moral de nuestro pueblo, +han permitido, han sugerido ya la publicación de libros, cuya buena fe +no salva que sean una injuria para la memoria de los que dieron o su +vida o su juventud y su felicidad en holocausto a su país. + +Los que hemos nacido en los últimos años de ese asedio inmortal, bajo la +bandera y en las cuadras casi de esa legión argentina que el plomo +enemigo acabó por reducir a un puñado de hombres, hemos oído a nuestras +madres, a los viejos servidores de la familia, durante los años de la +infancia, las narraciones heroicas de aquellos días. ¡Qué desprecio por +la vida! ¡Qué connaturalización con aquella atmósfera de fuego, dentro +de la que se jugaba el porvenir de un pueblo, y más de cerca, no ya la +existencia, sino el honor de madres, hijas, mujeres y hermanas!... +Podéis sonreir del épico momento, escépticos satisfechos que gozáis hoy, +en la plena obesidad de vuestra atrofia moral, de la fortuna territorial +amasada por vuestros padres a favor del acatamiento y la adulación del +bárbaro sangriento que los nuestros combatían! Podéis sonreir, que nadie +ni nada borrará de nuestro corazón ni de nuestro nombre el sello de +nobleza de ese abolengo... + +Sarmiento venía de Chile, a donde los últimos rebotes de la ola de +barbarie que asolaba al pueblo argentino, le habían arrojado por sobre +los Andes. Su acción intelectual de Chile la volvía a encontrar en +Montevideo, pero candente y desesperada, como el jadear de los pechos en +la trinchera perenne. ¿Cómo aquel apretón de manos que dió entonces a +Mitre, a Gutiérrez, a Mármol, a Alsina, a Cané, no hizo sagrados, para +la vida entera, a esos hombres entre sí? ¿Cómo, más tarde, la política +pudo dividirlos y arrojarlos a campos opuestos?... + +Al pisar la cubierta del barco que le llevaba a Río de Janeiro, en rumbo +a Europa, Sarmiento debió sacudir su poderosa cabeza, como para disipar +el mal sueño y preparar su espíritu a la esperanza. La bahía de Río, la +estupenda aparición de la región tropical, le inspiran páginas, entre +otras aquella en que pinta la esclavatura y el canto de caridad con que +los miserables se sostienen y se alientan en su faena, como quisiera que +de tiempo en tiempo se escribieran en nuestra lengua. ¡Qué variedad de +tonos en esa paleta admirable! Todos los que en nuestra tierra leéis, +conocéis el estilo general de Sarmiento, ese ímpetu un tanto +desordenado, aquel atropellarse de las ideas, que se quitan el sitio +unas a otras para llegar primero, aquellas indicaciones bien vagas a +veces, que nos obligaban, a Del Valle y a mí, a ir metiendo en las +frases los verbos ausentes[22]. Todos recordáis el látigo iracundo de la +polémica, el apóstrofe que aplastaba a un hombre o a una camarilla para +toda la siega, como también el movimiento majestuoso de su verbo, +cuando, en vuelo soberano, postrándose ante la bandera, su espíritu +invocaba la bendición divina sobre su pueblo. Pues bien, leed la página +sobre la poesía, que le inspira su encuentro con Mármol y la lectura que +el poeta proscripto le hace de sus cantos del _Peregrino_, y veréis la +inagotable fecundidad de esa paleta, de la que el artista arranca, al +pasar y sin esfuerzo, todos los tonos, todos los colores para reflejar +el mar y los cielos, la tierra y el alma. + + [22] Cuando corregíamos en el «Nacional» las pruebas de los + artículos de Sarmiento. + +Allí se topa también con el _pardejón_ Rivera, el teniente de Artigas, +el teniente de los portugueses, el teniente de Lavalleja, el teniente de +todas las causas, buenas y malas, por las que se derramaba sangre en las +orillas del Uruguay. ¡Qué delicioso tipo de imbécil, guarango, soez y +bruto, de gaucho pretencioso! Nada comparable a aquella comida en la +que, delante del ministro francés y otras personas cultas, Rivera +cuenta, muy suelto de cuerpo, que don Pedro I del Brasil le quiso casar +con su hija doña María da Gloria, pero que él se había resistido. +Sarmiento le toma el pelo en el acto y deplora que haya desdeñado de ese +modo la corona de Portugal! ¡Don Frutos I, rey de los Algarbes!... Allí +en mi juventud, con Ricardo Gutiérrez, que acaba de terminar su misión +de luz y caridad sobre la tierra, estuvimos a punto de persuadir a uno +de nuestros compatriotas, otra cuerda que Rivera, pero también tipo +genuino del país, que la impresión que había producido, en un teatro, a +una reina, entonces joven, le abría el acceso a un trono de Europa, +pequeño, pero confortable... + + +II + +Al fin pisa Sarmiento tierra de Europa, remonta el Sena y por Rouen, +gana París. + +La carta que de allí escribe es dirigida a don Antonio Aberastain, aquel +mártir del Pocito, una de las últimas víctimas de la barbarie argentina. +Siendo yo niño aun, recuerdo haber visto a mi padre, con las lágrimas en +los ojos y presa de una indignación profunda, dictar uno de sus +artículos más enérgicos sobre aquel asesinato.--"¡Pobre _Buey_! repetía +mi padre a la noticia de la catástrofe: ¡el hombre más puro y más sano +que he conocido!" Ese apodo había sido dado a Aberastain en el colegio +(se había educado en Buenos Aires) por su corpulencia obesa, pesada y la +indiferencia tranquila con que miraba todo. Algunos años más tarde +entraba yo al Colegio Nacional y tenía por condiscípulo en mi clase al +hijo del mártir; era idéntico al retrato que de su padre había oído al +mío, y pronto el apodo paterno le distinguió entre nosotros. Pedro +Goyena, que empezaba, a los veinte años, a dictarnos una clase de +filosofía, descubrió en el _Buey_ una inteligencia de una claridad +extraordinaria, pero de una lentitud curiosa para ponerse en movimiento. +El joven Aberastain fué una de las primeras víctimas del cólera entre +nosotros. Cuando tuve el honor de ser compañero de Sarmiento en el +Consejo General de Educación de la provincia de Buenos Aires, le hablé +un día de mi joven condiscípulo, tan prematuramente arrebatado a la +vida; su fisonomía se cubrió de una tristeza profunda y sin duda +pensando en el amigo de los días amargos, pensaba también en su hijo +único y querido, que había dado su vida a la patria, privándole a él del +bastón de su vejez... + +La primera impresión de París que Sarmiento comunica a Aberastain es +característica; como el joven que llega a Edimburgo o a Verona, cree ver +por todas partes a María Estuardo o a Romeo y Julieta, la generación de +Sarmiento sólo veía a París a través de los _Misterios_ de Eugenio Sue. +La influencia del romanticismo francés había penetrado y conquistado los +espíritus americanos, con más fuerza, ayudada por la imaginación, que +treinta años antes los enciclopedistas. A mis ojos, esa influencia no +pudo ser más perjudicial para el porvenir de las letras argentinas. La +lucha constante y la excitación intelectual que traía habían producido +un núcleo de escritores que, librados tal vez a su propia inspiración, +habrían reflejado en sus libros el ambiente, el color, el sabor de +nuestra tierra y habrían dejado una base inconmovible a nuestra +literatura nacional. Pero Byron, Hugo, Lamartine, en la poesía; Dumas, +Hugo, Sue, Féval, en el teatro y la novela, se apoderaron de tal manera +de la inteligencia argentina, que, desdeñando o pasando al lado sin +verla, la fuente viva y fecunda del suelo y la sociedad natal, los +jóvenes que manejaban una pluma, se limitaban a copiar los poemas y +reflejar el ideal de los románticos en boga, como los poetas de la +revolución habían imitado, en sus odas de pesado vuelo, el modelo de los +poetas españoles de la decadencia. Echeverría (salvo en algunos y no +muchos momentos de la _Cautiva_), Mármol, Gutiérrez, Domínguez (los de +Rivera Indarte no eran versos, ni cosa que se les pareciera) seguían el +movimiento de la lira francesa. Mitre traducía el _Ruy Blas_ de Hugo, +que cincuenta años más tarde publicaba con su valor habitual: V. F. +López, lleno de Walter Scott, escribía la _Novia del Hereje_, en vez de +dar forma a los cuadros de la Revolución, que concebía ya bajo el molde +de la novela; mi padre, a quien la naturaleza había dotado de un gusto +artístico exquisito y de un estilo de una galanura inimitable, +doblemente impregnado por el romanticismo francés y el _wertherismo_ +italiano, a lo Ugo Fóscolo, fúnebre y sentimental, escribía su _bluette_ +de _Esther_ o imitaba, en la _Noche de boda_, las más románticas +concepciones de la época. Sólo dos hombres escaparon a esa influencia y, +conservando su personalidad propia, buscaron en el suelo patrio la +fuente de su inspiración: Sarmiento, por ímpetu interno y porque vivía, +respiraba y soñaba dentro de un ideal exclusivamente americano, y +Ascasubi, porque ignoraba la existencia del movimiento intelectual +europeo; sintiendo como un gaucho y sabiendo hablar como él, nos dejó en +sus cantos, en forma imperecedera, la nota moral de las masas argentinas +de entonces... + +¿Pero qué queréis? En Chile, en Montevideo, en Buenos Aires mismo, allá +en los últimos rincones donde se leía aún, el Churriador, la Lechuza, +Rodolfo y Flor de María, eran tan populares como un momento lo fueron en +Francia los héroes de Madame Cottin o en Inglaterra Lovelace y Clarisse +Harlowe. Por eso Sarmiento, frescamente desembarcado en París, da +noticia de Tortillard, Brazo-Rojo y la Rigoleta, sintiendo que, por los +barrios donde Rodolfo daba aquellos puñetazos fenomenales, se haya +"abierto por medio de la _Cité_, una magnífica calle que atraviesa desde +el Palacio de Justicia hasta la plaza de Nuestra Señora, iluminada a gas +y bordada de estas tiendas de París, envueltas en cristales como gasas +transparentes, graciosas y coquetas como una novia". + +Luego se echa a vagar, a _flaner_, como él dice, deteniéndose extasiado +ante esta palabra que ninguna otra lengua posee y que tan bien expresa +ese dulce abandono del cuerpo y del espíritu, flotando entre los mil +atractivos que lo solicitan al pasar. "Ando lelo; paréceme que no +camino, que no voy, sino que me dejo ir, que floto sobre el asfalto de +las aceras de los boulevares". Siento consignar este detalle, ¡oh +jóvenes _snobs_ de todas nacionalidades, inclusa y especialmente la +nuestra, que llegáis a París como si hubiérais visto la luz en la ciudad +ideal de todas las perfecciones y encontráis todo común, vulgar, chato y +despreciable! Siento daros ese mal rato: Sarmiento se quedaba "con un +palmo de boca, contemplando la Maison Dorée, el Café Cardinal o los +Baños Chinescos". ¿Pero es un mal rato, en verdad, para los snobs, esa +reminiscencia? Para ellos, Sarmiento no figura, acaso, entre esas +_cosas_ vulgares, chatas e indignas de atención? Por mi parte, tengo mi +juicio hecho bien pronto, a favor de esa piedra de toque invariable: +joven que, llegado a París, le juega indiferencia, no se admira de nada +y hasta mete _pullitas_ compadres al compañero que, como Sarmiento, se +queda lelo: imbécil. + +Sarmiento, vagando en las calles, se pierde a cada momento y es de ver +la admiración profunda que le causa la hospitalaria cultura del pueblo +francés, la solícita atención con que el primer viandante le pone en el +buen camino, le acompaña si es necesario, corre tras él si de nuevo toma +una calle que no va--y todo dentro de esas fórmulas exquisitas de: _Ayez +la complaisance... Soyez assez bon..._ que son la menuda moneda de la +urbanidad de esta gente. Hoy mismo pasa el mismo fenómeno, y en todo +tiempo los viajeros que han recorrido la Francia han consignado igual +impresión. Pero a la verdad, fuera de que en Alemania o en Inglaterra +cualquier pasante os pone en el buen camino (sólo entre nosotros se +suele encontrar al _chusco_ que endereza al extranjero camino del Once, +cuando quiere ir al Retiro) ¿esa hospitalidad, en Francia, se encuentra +también de puertas adentro? Sarmiento mismo, si la hubiera buscado +¿habría encontrado en París una acogida del género de la que recibió +Gotinga, en aquel sereno centro intelectual, perdido en el fondo de la +Alemania y al que no parecían llegar las brisas del mundo? Cuando un +inglés os recibe en su casa, veis en su cara, sentís en la atmósfera de +su hogar, que aquel _accueil_ es sincero, completo y sin límites. Un +francés os recibe sonriendo, os presenta sonriendo a su familia, que +sonríe toda, os da muy bien de comer, en un comedor abrigado, os brinda +buenos vinos y malos cigarros y os despide sonriendo siempre, hasta la +vista. Para volver, necesitáis una nueva invitación, que reanude, por +así decir, la relación. Algunos prefieren el sistema inglés, los que +creen que la humanidad puede ser sincera en algunos momentos y aman +verla bajo ese aspecto; otros, que creen saber a qué atenerse, piensan +que todo lo que debe y puede exigirse a los hombres, es la cultura +externa, y se dan por satisfechos con la sonrisa francesa, que no exige +en cambio sino otro pliegue de labios y que pone a todo el mundo cómodo. +Entre nosotros, el problema se ha resuelto por lo hondo: no se abre la +puerta, no se recibe a nadie: la señora no está!! + + +III + +Haciendo Sarmiento la enumeración de todos los atractivos que ofrece +París para el pensador, el literato, el petimetre, el gastrónomo, el +artista, etcétera, habla de un tal Leverrier, que "anda persiguiendo en +los espacios celestes y llamando a todos los astrónomos que se aposten +en tales o cuales lugares que él señala, para cogerlo al paso a un +planeta que el dice que hay en el cielo, porque debe haberlo, por +requerirlo así una demostración de las matemáticas". Neptuno estaba, en +efecto, en el punto del cielo fijado por la genial penetración de +Leverrier y encuentro admirable esa robusta fe en la ciencia y la razón, +por parte de un joven americano, como Sarmiento, sobre el que no hace +mella la burlona incredulidad del París de entonces. + +Otra de las miradas penetrantes de Sarmiento, en ese momento, atraviesa +el caos de la situación social y política de la Europa. "En medio de la +gendarmería de las ideas dominantes,--escribe--oficiales, moderadas, ve +usted moverse figuras nuevas, desconocidas, pensamientos que tienen el +aspecto de bandidos, escapados al _bagne_, al presidio en que los han +confundido con los criminales de hecho, ellos que no son más que +revolucionarios". Más tarde, en Italia, su visión se completará y poco +le faltará para predecir el trastorno profundo que, un año después iba a +sacudir la Europa entera y abrir las puertas, por decir así, a las +verdaderas corrientes modernas. La revolución de 1848 estalló en París y +repercutió en Berlín, Viena, la Europa entera, cuando Sarmiento estaba +ya de regreso en Chile. Esta noticia debe haberle producido el mayor +júbilo de su vida, porque había regresado de Europa con la convicción de +que mientras imperaran como ideas dirigentes los residuos de la +Santa-Alianza o el impuro y estrecho burguesismo de Luis Felipe, no +habría esperanza de regeneración para el mundo americano. + +Al pasar, Sarmiento da cuenta de que también ha desaparecido, como las +tabernas de la Cité, otra fisonomía del pensamiento francés, el +eclectismo, que "ha muerto de muerte natural, como todas las cosas +caducas que no están fundadas en la verdad". Para Sarmiento, que veía +las cosas de arriba y que no iba a buscar en los programas +universitarios cuál era la corriente de ideas imperante, el eclectismo, +la pomada de M. Cousin, había realmente muerto. Sin embargo, en esos +meses, Jacques y Simón trabajaban en el manual que debía ser, hasta poco +antes del 70, el libro clásico de la enseñanza filosófica. Si en vez de +perder su tiempo en visitas inútiles y empresas inspiradas por el más +puro patriotismo, algún amigo hubiera llevado a Sarmiento a la +bohardilla donde trabajaba Augusto Comte ¡qué admirable retrato +tendríamos del ilustre pensador y con qué claridad Sarmiento habría +valorado la influencia de su doctrina sobre el desenvolvimiento de la +ciencia! ¡Cómo habría reído también, dentro de su barba, él, +profundamente liberal, pero profundamente práctico también, si Comte le +hubiera comunicado su visión de una sociedad organizada sobre los +principios de su política! Después de la tiranía bestial de un Rosas, +nada ha detestado más Sarmiento en su vida que el _jacobinismo_ en todas +sus formas... + +Pero helo ya hecho un parisiense; un amigo, que no debía de ser lerdo, +le da de entrada una lección de vida práctica, de gran valor para él. +"No bien hubimos llegado, dice, llevóme a los _Frères Provençaux_, donde +cenamos ambos por 60 francos; al día siguiente, por 30, almorzamos en el +café de París; en un restaurant comimos por 10, en un pasaje; al día +siguiente, fuimos a almorzar por 3 y a comer por 32 sueldos al _Passage +Choiseul_; últimamente a una abominable pocilga, detrás de la Magdalena, +decorada con el nombre de _Hotel Inglés_, donde se sirve carne cruda de +procedencia más que sospechosa, porotos duros y cerveza infame, todo por +un franco, para regalo de los que quieren salvar el honor de la bolsa, +afectando anglomanía. Había, pues, en tres días, recorrido los siete +escalones de la vida parisiense y conocido el camino que va de la +opulencia a la escasez, haciéndome mi mentor este curso para precaverme +de todo accidente. _Lá-dessus_, podía permanecer tranquilo; en una +crisis financiera, conocía ya el camino del _soi-disant_ Hotel Inglés". + +He quedado pensativo después de este párrafo. ¡Cómo sería aquel Hotel +Inglés, para haber hecho esa impresión sobre un estómago como el de +Sarmiento! Para darse una idea de la indiferencia absoluta con que +acometió--y eso hasta en su vejez--cualquier plato que se le ponía por +delante, y de la conciencia de su valor en esas refriegas, no puedo +resistir a la tentación de transcribir este delicioso cuadro. Sarmiento +viaja en Africa y es agasajado por un jefe árabe bajo la tienda. En una +postura incómoda, que él trampea un poco, a pesar de su origen árabe, +levantando una rodilla a la altura de la cara, esperaba a pie firme la +_diffa_, el banquete obligado. Pero oigámosle: + +"La _diffa_ se anunció al fin; precedíala un plato de madera lleno de +tortas fritas, colocadas simétricamente para dar lugar y apoyo a una +docena de huevos durísimos que formaban una pirámide hacia el centro. Un +árabe se lavó sólo la punta de los dedos en una sucia y abollada vasija +de cobre, en la cual se nos sirvió en seguida agua para beber, más tarde +leche de oveja, y luego agua de huevo. A cada ronda que la malhadada +vasija hacía, seguíanla mis ojos de mano en mano para llevar cuenta de +los puntos del borde donde los árabes ponían sus labios. ¡Esfuerzo +inútil! Al fin descubrí una abolladura inaccesible que me reservé desde +entonces para mi uso personal. El árabe que se había lavado dos dedos lo +suficiente para alcanzarse a discernir de lejos la costa firme que +descubría la parte _virgen_ de la mano, me descascaró dos huevos que +engullí casi enteros, a fin de que pasase cuanto antes aquel cáliz de mi +boca. + +"Tenga Vd. paciencia, mi querido amigo, ya ve que cumplo con la promesa +que a petición suya le hice de describirle las costumbres árabes. Las +tortillas fritas vinieron en seguida, y aunque crasas y espirituosas en +fuerza de lo rancio de la mantequilla, yo sostuve como un héroe mi +posición, sin pestañear, sin titubear un momento, sin echar mano +siquiera de uno de tantos subterfugios y engañifas de que en iguales +casos se habría servido un gastrónomo vulgar. Más hice todavía. +Habiéndome revelado algunos que aquel lago fangoso que se divisaba en +el fondo del plato y que yo había respetado, tomándolo por sebuno +depósito de la fritanga, era miel de abejas, descendí hasta él con los +pedazos de las tortillas, alzando una buena porción en cada revuelco. +Hasta aquí todo marchaba en el mejor orden; pero aún faltaba lo más +peliagudo de la empresa, y nada se había hecho, si no lograba hacer +pasar el _cuscussú_, verdadero _quis vel quid_, para estómagos europeos, +de la regalada gastronomía del desierto. Es el _cuscussú_ una arenilla +confeccionada a mano, hecha con harina frita sin sal y anegada después +en leche. Confieso que cuando se presentó el enorme plato que lo +contenía, el cuerpo me temblaba de pies a cabeza, no obstante que nunca +he tenido miedo a manjar ninguno; un sudor helado corría por mis sienes, +y el estómago, no que el corazón, me latía cual gime el niño a quien el +pedagogo manda al rincón. Lo peor del caso era que yo debía principiar, +como el héroe de la fiesta, sin lo cual nadie era osado de hundir su +cuchara de palo en la movible arena farinácea. Repentinamente, como el +que al bañarse en el mar se precipita de cabeza después de haber +vacilado largo tiempo, presintiendo la impresión del frío, yo enterré mi +cuchara hasta el mango, y sacándola llena de _cuscussú_ y leche la +sepulté en la boca. Lo que pasó dentro de mí en ese momento resiste a +toda descripción. Cuando abrí los ojos, me pareció hallarme en un mundo +nuevo; todos mis tendones contraídos por el sublime esfuerzo de voluntad +que acababa de hacer, se fueron estirando poco a poco, y dispersándose +con la alegría de soldados que abandonan la formación después de +disipada la alarma, hija de alguna noticia falsa. De todo ello he +concluído que, o el _cuscussú_ no es abominablemente ingrato; o que Dios +es grande y sus obras maravillosas; o, en fin, que no se ha inventado +todavía el potaje que me ha de hacer volver la cara." + + +IV + +Un momento, Sarmiento se había halagado con la idea de que la fuerza de +la oposición contra el ministerio Guizot, encabezada por M. Thiers y uno +de cuyos tópicos más formidables de ataque era la cuestión del Río de la +Plata, empujaría al gobierno francés a tomar una actitud enérgica no +sólo en nombre de la civilización y la humanidad, sino también de la +dignidad de la Francia. Para dar una idea de la indiferencia pública +respecto a los asuntos argentinos, indiferencia que reflejaba con mayor +vigor aún en las esferas del gobierno, Sarmiento recuerda el folletín, +que era el corte periodístico literario a la moda, que acababa de +escribir León Gozlan, anunciando el establecimiento de una casa donde +todos los agitados de la política, de las artes, de las letras y de la +finanza, encontrarían, tarifadas, las horas de sueño necesarias para +reparar sus insomnios caseros. Por el momento, la receta era hacer leer, +en voz alta y entre bostezos, por un empleado de la casa "noticias del +Río... de... ¡aah!... la... Plata! el Ge... ne... ral ¡aah!... Madari... +aga ha derro... ta... do...!" El remedio era infalible y todo el mundo +dormía a los cinco minutos. "Ese es el lugar que en la opinión pública +ocupan nuestros asuntos del Río de la Plata", agrega Sarmiento. + +Ya don Florencio Varela, a pesar de la acogida personalmente simpática +que recibió de altas notabilidades francesas, había hecho la misma +triste experiencia, y antes que él, Rivadavia y don Valentín Gómez, como +después de todos ellos cuantos han tenido por su desgracia que ocuparse +de las relaciones de nuestro país con esta Francia fantástica, que ardía +de entusiasmo por los griegos sometidos a la dominación, en el fondo +mansa, de los turcos, y consideraba a Rosas como un gobierno +conservador, estable y progresista. Lamartine, recuerda Sarmiento, +preguntaba a Varela qué idioma hablábamos, y un periodista pedía al +mismo Sarmiento pormenores sobre nuestras luchas con los mahometanos. +Medio siglo más tarde, un ministro de negocios extranjeros de una +monarquía europea, me preguntaba a mí si era cierto que la República +Argentina pensaba, con el Salvador, Guatemala, Honduras, etc., formar un +solo Estado... Hay que habituarse a estas cosas, trabajar en silencio y +orden, hasta que nuestro país se levante tan alto sobre la línea del +horizonte, que la distancia, como a los cuerpos celestes, no impida +verlo y admirarlo. Si no me es permitido llevar, como Sarmiento, piedras +ciclópeas para la fundación, llevemos cada uno nuestro grano de arena; +nuestros hijos harán el resto, como nosotros hemos tratado de completar +honradamente la obra de nuestros padres... + +Sarmiento no se desanima, como no se desanimó jamás, por ese estado de +la opinión y emprende su patriótica cruzada. Su primer choque es con M. +Dessage, jefe del departamento político del Ministerio del Interior y +brazo derecho de M. Guizot. Sarmiento le explica: "Entre nosotros hay +dos partidos, los hombres civilizados y las masas semibárbaras.--El +partido moderado, me corrige M. Dessage, esto es, el partido _moderado_ +que apoya a Luis Felipe, el mismo que apoya a Rosas.--No, señor, son +campesinos que llamamos gauchos.--¡Ah! los propietarios, la _petite +propriété_, la burguesía...--Los hombres que aman las instituciones, +continúo...--La oposición, me rectifica el ojo y el oído de M. Guizot, +la oposición francesa y la oposición a Rosas de esos que pretenden +instituciones! Me esfuerzo en hacerle entender algo, pero imposible! Es +griego para él todo lo que hablo. En resumen, para ellos: Rosas igual +Luis Felipe. La mazorca=el partido moderado.--Los gauchos==la _petite +propriété_.--Los unitarios=la oposición.--Paz, Varela, etc.==Thiers, +Rollín, Odilon-Barrot." + +La conversación con M. Guizot es premeditadamente banal por parte de +éste, que afecta creer que Sarmiento, viniendo de Chile, donde ha pasado +seis años, no está interiorizado de los asuntos del Río de la Plata. + +La entrevista con el vicealmirante Mackau, ministro de marina, es uno de +los buenos trozos de la narración. Mackau es un imbécil acabado, de +espeso cerebro al que no penetran las ideas ni a martillo. Cuando no +entiende, sonríe afablemente, lo que hace que pase la vida sonriendo. +Sarmiento, más cómodo que con M. Guizot, le espeta un discurso en tres +partes, soberbio, admirable, el mejor que haya pronunciado jamás, según +él, y de pronto se apercibe que el ruido de sus palabras llega al oído +del almirante como un "vago auvergnat" que no ha escuchado ni +comprendido. El rencor de Sarmiento es formidable, y cuando más tarde ve +a Mackau ocupar su asiento en la Cámara, en el banco de los ministros, +le llama molusco! + +Sarmiento va a buscar la opinión de los americanos mismos, residentes en +París y en todas partes encuentra "igual incapacidad de juzgar". "San +Martín es el ariete desmontado ya, que sirvió a la destrucción de los +españoles; hombre de una pieza; batido y ajado por las revoluciones +americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su +ánimo noble se exalta y ofusca. Sarratea el compañero de orgía de Jorge +IV, antes de ser rey de Inglaterra, viejo escéptico, Voltaire que no ha +escrito, hoy todavía en París mismo modelo de finura, de gracia noble y +de sencillez artística en el vestir, tiene, con más talento y menos +despilfarro, la gastada conciencia de Olañeta. Rosales, el hombre más +amable, el cortesano de la monarquía, todo bondad para nosotros, ha sido +educado en este punto por Sarratea, su Mephistópheles, el cual lo lanza +a las confidencias con Luis Felipe, a quien pone miedo con la +indignación de la América." + +En fin, ve a M. Thiers. Este le escucha con atención, le pregunta por +Varela, se muestra satisfecho de sus datos, del nuevo aspecto de la +cuestión que le presenta, mucha agua bendita, mucho jarabe de pico, pero +en el fondo, el egoísmo feroz del orador y del político, que no ve sino +temas de discursos y argumentos de oposición, en la agonía de un pueblo +entero que perece bajo la bota de un bárbaro. A la despedida, como un +obsequio singular, Thiers comunica a Sarmiento, bajo la mayor reserva, +que en la próxima sesión de la Cámara, a la que le invita a asistir, va +a hablar _tres horas_. Me represento al petulante marsellés +regocijándose ya del efecto que va a producir sobre el espíritu de ese +joven americano, a quien ha descubierto ilustración y talento y que se +va a convertir, de regreso a su lejana patria, en trompeta de su fama. + +Y Sarmiento va a la Cámara, contempla el curioso espectáculo, sobre todo +para un sudamericano de entonces, de esas sesiones tumultuosas, vacías y +teatrales. Desde entonces me parece que el régimen parlamentario está +condenado a sus ojos. Treinta años más tarde, redactaba yo _El Nacional_ +de Buenos Aires y no era, por cierto, tierno para la administración de +Avellaneda. Sarmiento, como era natural, era siempre el primero en la +casa y los artículos que se le ocurría escribir, venían directamente al +Gerente, que los entregaba a la composición, sin darme aviso, de acuerdo +conmigo, sino en los casos en que era necesario mechar de verbos el +artículo o apuntalar una que otra frase que había quedado en el aire. No +recuerdo a propósito de qué incidente en el que el Ministerio había +hecho un triste papel en el Congreso, y tomando como base los estudios +sobre la Inglaterra en el siglo XVIII, de M. de Rémusat, escribí un +artículo convencido, entusiasta y, a mi juicio, irrefutable, sobre las +ventajas del régimen parlamentario y la necesidad de reformar nuestra +constitución en ese sentido. Al día siguiente, al mismo tiempo que +recibía cuatro líneas cariñosas y aprobatorias del doctor Vicente F. +López, llegó a mis manos... mi propio diario, _El Nacional_. En el sitio +de honor, que era el que se reservaba siempre a todo lo que Sarmiento +escribía, porque el estilo bastaba para firmarlo, se registraba la +filípica más furibunda que el redactor de _El Nacional_ hubiera recibido +hasta entonces. Iluso, ignorante, atrevido, propagador de malas ideas, +¡qué no me decía Sarmiento! Tuve un momento de indignación ante esa +falta de atención, de consideración para con un hombre que desde que +había empezado a pensar por sí mismo, había sido un partidario decidido +y ardiente de Sarmiento. Tomé el diario y me fuí derechamente a su casa, +dispuesto a decirle todo lo que tenía adentro y poner las cosas en su +lugar. Me recibió con su cordialidad un tanto uniforme para todo el +mundo, y antes de darme tiempo de tomar una actitud trágica y comenzar +mi dolora, tomó la palabra, como siempre, y debutó por esta frase:--"¿Ha +visto usted un artículo preconizando el sistema parlamentario en _El +Nacional_ de ayer?"--Ni una palabra del autor; y en el fondo, no sé si +sabía que era o no mío, ni le importaba un bledo. De ahí partió para +una carga a fondo contra su _cauchemar_, tan completa, tan enérgica y +tan decisiva, que mis convicciones tambalearon y ante aquella +elocuencia, aquel saber y aquella experiencia, en vez de formular las +recriminaciones proyectadas, incliné la cabeza, hice la venia y salí. + +Después he visto el régimen parlamentario en acción, como todos los que +han inventado los hombres para gobernar las sociedades; lo que he visto +en Francia y especialmente en España, país cuyas condiciones políticas y +electorales se acercan más a las nuestras, no ha sido por cierto como +para debilitar las opiniones de Sarmiento. Ningún sistema es bueno +cuando no encarna la tradición de un pueblo, sus costumbres y sus ideas. +Por eso el gobierno parlamentario es una maravilla en Inglaterra y un +absurdo en España. Por eso pienso que, hoy por hoy, el mejor régimen +político para la Rusia, es la autocracia. Nadie me podrá quitar de la +cabeza que es una inspiración de insano dar derechos electorales a los +negros de Dakar o a ciertos blancos del otro lado del agua... + +En el recinto, Sarmiento ve a "M. Mauguin, centro izquierdo, a Berryer, +centro derecho, en la izquierda a Barrot, Arago, Cormenín, Ledru-Rollin. +Lamartine, el _vizconde_, que tenía su asiento en la extrema derecha, va +caminando hacia la izquierda, como Beaumont y Duvergier de Hauranne; +Emilio de Girardin está en el _beau milieu_ del centro, es ministerial". +La descripción del discurso de Thiers, a pesar de la admiración que su +facundia y su habilidad le causan, revela en Sarmiento la triste +impresión que le produce la inanidad de esas paradas oratorias. El +aplomo doctrinario, el soberbio desdén de M. Guizot, la autoridad +pedante de sus maneras de _magister_, la falta de honestidad que en el +fondo hace ver la defensa de hechos turbios, de verdaderos atentados a +la moral pública, la obediencia servil de aquella masa de elegidos del +sufragio restringido, pero cuidadosamente escogido, todo hace comprender +a Sarmiento que aquel régimen está condenado y sus días contados. Esa +monarquía de Julio, que muchos conservadores en Francia consideran hoy +mismo como la época edénica de la libertad política, fué uno de los +sistemas más corrompidos y corruptores de la historia francesa. Entre +otros detalles, Sarmiento recuerda aquella donación a Luis Felipe del +corte de los bosques, que a razón de un corte por siglo debía producir +cuatro millones de francos anuales y al que, por una talla devastadora, +el rey ciudadano hizo producir setenta y cinco millones el primer +año!... + + +V + +La narración de la visita de Sarmiento a San Martín, es floja, o mejor +dicho, la entrevista misma no responde a nuestra expectativa. Se adivina +que ha debido ser incómoda, poco cordial, a pesar de la deuda de +gratitud que el ilustre guerrero tenía para con el escritor que había +reivindicado en el corazón de Chile, el puesto de honor que correspondía +a San Martín. Podemos hoy hablar, con la reverencia que debemos a +nuestros mayores, sobre todo a hombres como el vencedor de Maipo, con la +verdad que la justicia de la historia impone. Debía ser necesario todo +el respeto y toda la gratitud inteligente de los hombres como Varela, +Sarmiento y otros argentinos ilustres que visitaban a San Martín en su +retiro, para rendirle ese homenaje. El envío de la espada de los Andes, +símbolo vivo de la más pura de nuestras glorias, al tirano brutal que +condenaba ante los ojos del mundo el esfuerzo por la independencia, +debió herir mortalmente el alma de los patriotas que hacía quince años, +en el destierro, en la prisión, en el martirio, sostenían la causa de la +libertad. Es esa una triste página en la historia del gran emancipador, +tan triste como el abandono frío que hizo de su patria agonizante, para +ir a buscar en los campos de batalla, con un ejército que consideraba +suyo a la manera de un _condottiere_ italiano, la gloria militar que +ambicionaba. No, no es posible sostener que la adhesión de San Martín a +Rosas venía de su americanismo exaltado y de su temor o su odio al +extranjero. El extranjero, para él, había sido el español, el _godo_, y +precisamente la única legión de extranjeros que combatía por Rosas, era +el cuerpo de 600 españoles que, a las órdenes de Oribe, estrechaba el +sitio de Montevideo. Lo que había en el fondo era un odio, sí, pero +contra los hombres del congreso de 1826, contra los _unitarios_, que al +pasar San Martín delante de Buenos Aires, no pudieron olvidar que a su +desobediencia y al indiferentismo con que miró las angustias de su +patria, bajo pretexto de no manchar sus laureles en las luchas civiles, +debimos los horrores del año XX. Los unitarios pudieron equivocarse y la +historia empieza ya a juzgar severamente los errores de los más +preclaros de entre ellos; pero la pureza de intención de los que +elevaron a Rivadavia a la presidencia, será siempre un título de respeto +para todas las generaciones de argentinos. + +Nada encuentro más digno de veneración que la figura y la acción de los +hombres civiles de la lucha por la independencia, nada más noble y +grande que el valor, la perseverancia inteligente, la serena tenacidad +de Pueyrredón. La vida de campaña, la batalla, la victoria, la entrada +triunfal en las ciudades conquistadas ¿no es acaso un sueño vivido para +un militar? ¡Para ellos, a quienes el mundo dió todo lo que el hombre +puede aspirar sobre la tierra, las estatuas, las tumbas regias, los +honores póstumos! ¡Para el patriota abnegado que luchó, con el santo +amor de la patria en el alma, en medio de la asechanza, del odio, de la +división y de la discordia, sacando de la miseria recursos para armar +ejércitos, con la Europa entera coaligada contra su país, con Artigas en +las selvas, los portugueses en Montevideo y Morillo en el horizonte, +para él, para Pueyrredón, el olvido y la ingratitud nacional! ¡No sé +donde está su tumba! + +Fuera de las páginas consagradas a su acción colosal en los trabajos +históricos de López y Mitre, no hay un libro en nuestra literatura sobre +el Directorio de Pueyrredón. Y sin embargo, ¿qué vida más preciosa y qué +tema más simpático puede encontrar la pluma de un escritor argentino? +Las estatuas han empezado a levantarse sobre nuestro suelo, símbolos +vivos de la gratitud nacional. No sé que exista ni un busto de +Pueyrredón. Nuestros partidos de campaña, nuestros departamentos +lejanos, van recibiendo el nombre de los hombres secundarios de la +revolución o las luchas civiles. A Pueyrredón también se le asignó el +suyo, pero como si fuera por un propósito premeditado de olvido, nadie +llama al partido Pueyrredón, sino Mar del Plata. Por fin, en la misma +ciudad de Buenos Aires, donde existe una plaza "Lorea", pero no un +habitante que pueda decir quién fué ese ciudadano así glorificado, donde +dos de las calles principales se llaman de Buen Orden y la Piedad, +existe sólo una callejuela, creo que es la más corta de todas, para +conmemorar la memoria del gran Director Supremo de las Provincias Unidas +del Río de la Plata. + +Hago un llamado a la juventud argentina y le entrego esa obra de +reparación. Si ella estudia esa vida, su entusiasmo por aquella nobleza +de alma, esa altura y esa distinción intelectual, ese valor moral +incomparable, la llevará a realizar lo que nosotros debimos hacer y no +hemos hecho, y pronto la soberbia figura de Pueyrredón se levantará en +una de nuestras plazas, para orgullo de nuestros ojos. + + +VI + +"Al despedirme de mi buen amigo el señor Montt, refiere Sarmiento, le +decía yo con aquella modestia que me caracteriza: la llave de dos +puertas llevo para penetrar en París, la recomendación oficial del +gobierno de Chile y el "Facundo"; tengo fe en este libro. Llego, pues, a +París y pruebo la segunda llave. ¡Nada! Ni para atrás, ni para adelante; +no hace a ningún ojo. La desgracia había querido que se perdiese un +envío de algunos ejemplares hecho de Valparaíso. Tenía yo uno, pero +¿cómo deshacerme de él? ¿Cómo darlo a todos los diarios, a todas las +revistas a un tiempo? Yo quería decir a cada escritor que encontraba: +_anch'io_! Pero mi libro estaba en mal español y el español es una +lengua desconocida en París, donde creen los sabios que sólo se hablaba +en tiempo de Lope de Vega o Calderón; después ha degenerado en dialecto +inmanejable para las ideas; tengo, pues, que gastar cien francos para +que algún orientalista me traduzca alguna parte." + +Aquí empieza para Sarmiento la azarosa tribulación del autor novel que +con su manuscrito debajo del brazo se presenta a los dispensadores de +gloria. Por consejo de un amigo, ve a M. Buloz, el _tuerto_ director de +la _Revista de Ambos Mundos_ y de la Opera Cómica, el hombre sobre quien +se ejercitaba con más furia la acerba crítica de los escritores +franceses, pero cuya perseverancia creó la revista tipo, que durante tan +largos años ha mantenido su incontrastable autoridad sobre el mundo +civilizado, hasta que muerto el cíclope, y refractaria a la penetración +de las nuevas corrientes que debían refrescar y vivificar su sangre, vió +crecer a su lado émulos que en otro tiempo habría despreciado y que le +toman hoy una buena parte de su sitio al sol. + +Nuestro pobre americano, consciente del valor de su trabajo, vuelve +todas las semanas a conocer el destino que le espera. ¡Nada! No se ha +leído aún: hasta el otro jueves. Sarmiento persiste, porque quiere +conocer a los hombres de letras y desea ser introducido por su +"Facundo", para que le traten de igual a igual. Por fin, un día, día +radiante para él, "las puertas de la redacción se me abren de par en +par. ¡Qué transformación! M. Buloz tiene dos ojos esta vez, el uno que +mira dulce y respetuosamente, el otro que no mira, pero que pestañea y +agasaja, como perrito que menea la cola. Me habla con efusión, me +introduce, me presenta a cuatro redactores que esperan para solemnizar +la recepción. Soy yo el autor del manuscrito.... (una reverencia).... el +americano... (una reverencia), el estadista, el historiador... me +saludan, me hacen reverencias. Se habla del libro. Hay un redactor +encargado del _Compte-rendu_ de los libros españoles, que quiere ver la +obra entera para estudiar el asunto. M. Buloz me suplica que me encargue +de la redacción de los artículos sobre la América. La _Revista_ ha +faltado a su título de _Ambos Mundos_, por falta de hombres competentes; +podemos arreglarnos. Desgraciadamente, el artículo sobre mi libro no +puede aparecer sino en dos meses. Están tomadas las columnas para muchos +más; pero se hará una alteración." + +Contento con esa recepción y esa esperanza (el artículo de la Revista +apareció[23] cuando Sarmiento estaba en Barcelona, donde tanto por +cartas de introducción como por el éxito de su trabajo, M. de Lesseps, +el futuro hombre de Suez, cónsul de Francia entonces, le recibió muy +cordialmente), animado ya, pues, Sarmiento ve a algunas notabilidades de +las letras, a Ledru-Rollin, en casa de San Martín, de quien es vecino, a +Jules Janín, en su escritorio, saliendo encantado de su trato familiar. +Penetra en el salón de madame Tastu, "donde puede entrar la mano muy +adentro de las llagas de la Francia". Allí ve a Cormenín, a Tissot, el +diarista formidable que tanto contribuyó a dar en tierra con los +Borbones. Por fin, sus estudios sobre educación primaria le ponen en +contacto con sabios y hombres profesionales. + + [23] He tenido la curiosidad de leer el artículo que la "Revista de + Ambos Mundos" dedicó al "Facundo". Está en el número del 15 de + Noviembre de 1846, bajo el título "De l'Americanisme et des + républiques du Sud--La société argentine. Quiroga et Rosas". Luego + el título completo del libro de Sarmiento y el de un folleto, + "Cuestiones americanas", del mismo. Es un buen trabajo de M. + Charles de Mazade, un análisis completo de "Civilización y + barbarie". Se ve que el crítico ha aprendido el asunto en el libro + que analiza y que ha leído con conciencia. Las "Cuestiones + americanas" le han ayudado mucho para darse cuenta del estado de + los países del Plata, que a la verdad no debía ser muy fácil de + entender para un francés de 1846. Hablando de Montevideo, dice M. + de Mazade: "se ha comparado Montevideo a Coblentz; Coblentz si se + quiere, pero es allí que se refugió la inteligencia argentina". + Sobre el libro, escribe: "obra nueva y llena de atractivo, + instructiva como la historia, interesante como una novela, + brillante de imágenes y de color". + + "El libro del Sr. Sarmiento, agrega, es una de las obras + excepcionales de la nueva América, en el que brilla alguna + originalidad; es un estudio hecho sobre lo vivo, enérgico, + profundo, de todos los fenómenos de la sociedad americana y + particularmente de la sociedad argentina. El esplendor del estilo + está a la altura del vigor del pensamiento". + + "El "americanismo", dice más adelante, representa la holgazanería, + la indisciplina, la pereza, la puerilidad salvaje, todas las + inclinaciones estacionarias, todas las pasiones hostiles a la + civilización; la ignorancia, la degeneración física de las razas, + así como su corrupción moral..... Obligando a las potencias + europeas a emplear las armas contra él, el americanismo ha puesto + en claro un hecho que resume las relaciones de ambos mundos: es que + la Europa se verá fatalmente empujada a hacer la conquista material + de la América, si no hace pacíficamente su conquista moral". + + El segundo término del vaticinio se va cumpliendo, pero ¡cuán + lentamente! + +Sarmiento, que viene de un mundo semibárbaro aún, donde los restos de +aquella civilidad estrecha y acompasada de la colonia se han refugiado +en un núcleo social bien restringido, mientras la masa del pueblo, +sumida en la anarquía, parece retrogradar al salvajismo, queda encantado +ante la cultura de ese pueblo francés, que lleva de frente los más +arduos trabajos de la inteligencia, las más delicadas creaciones del +arte, sin decaer un punto de su virilidad ni en la energía con que +defiende su patrimonio histórico... + +Los bailes públicos de París, mucho más en voga entonces que medio siglo +más tarde, pues la democracia ha penetrado hasta ellos y hoy se +confunden allí no sólo todas las clases sociales, sino también todos los +gremios, entretenían a Sarmiento lo que no es decible. Se asoma a ellos, +dice, de vez en cuando, "para curarme del mal de la patria, que me +incomoda. No tengo ni gusto ni dinero para engolfarme en las costosas +frivolidades cuyo goce envidio a otros. ¡Ah! si tuviera cuarenta mil +pesos nada más, ¡qué año me daba en París! ¡Qué página luminosa ponía en +mis recuerdos para la vejez! Pero soy _sage_ y me contento con mirar, en +lugar de _pilquinear_, como hacen otros". + +¿Cómo es eso? ¿No _pilquineamos_ porque no nos gusta o porque no tenemos +cuarenta mil pesos? Tengo para mí que la segunda razón ha de haber +influído más que la primera en la _sagesse_ de Sarmiento, a estar a la +complacencia con que describe el baile del _Ranelagh_, donde ha visto a +Balzac, Jorge Sand y otras notabilidades literarias; el _Chateau-Rouge_, +como iluminación, le fascina; _Mabille_, que ostenta las bailarinas más +afamadas, la _Chaumière_, el edén del barrio latino, y a estar también +al estilo inflamado con que describe las proezas coreográficas de la +_Rigolette_, precursora ancestral de _Grille d'Egout_ y la _Goulue_. + +El _Hipódromo_ le inspira una brillante descripción. En fin, va a todas +partes, mira, observa, se mueve y va haciendo piel nueva dentro de esta +atmósfera, sin acción para aquellos que han nacido refractarios a todo +progreso interno, pero incomparable para acelerar el desenvolvimiento de +todo germen de luz que brille vacilante en el fondo de una conciencia +humana. + +Sarmiento se pone en camino para España y en las duras e implacables +páginas que consagra a la madre patria, y cuyo estudio sale de ese +cuadro, parece dar la pauta a Buckle para su inexorable juicio. La +Italia le atrae en seguida "para educarme y poder hablar de bellas +artes." Promete volver a París después de estas correrías, pero sus +cartas de viaje no mencionan una nueva permanencia en la capital +francesa. Del otro lado del mar le esperan los Estados Unidos, cuya +admirable naturaleza describe con la misma pluma que trazó en el +_Facundo_ el cuadro inmortal de nuestra tierra. En aquel mundo nuevo +desaparece el viejo espíritu curioso; cuando Sarmiento abandone la +patria de Washington, será el hombre de Estado llamado a tan altos +destinos... + +Bajo la impresión de mi respeto profundo por la memoria de ese hombre +extraordinario y del afecto que siempre me inspiró, he querido recorrer +de nuevo los sitios que él visitó en París. En el andar vertiginoso de +nuestro siglo, cincuenta años son un espacio enorme. Todo ha cambiado en +la faz del mundo, incluso la patria que Sarmiento amó con toda su alma y +a la que consagró, con admirable esfuerzo de cerebro y corazón, su larga +y soberbia vida... + + París, Octubre, 1896. + + + + +Nuevos rumbos humanos + +I + + +También yo, como la mayor parte de los que estas líneas lean, he +atravesado la edad soberana por excelencia, aquella en la que se +profesan ideas claras, netas y precisas sobre todas las cuestiones +capitales de la vida humana, en la que poco se duda, todo se afirma, y +en la que la voz de la experiencia suena como nota falsa en los oídos +habituados a la rotundidad sonora de las afirmaciones absolutas. Es un +fenómeno que ocurre allá por los veinte años y que dura más o menos +tiempo, según la previa posición individual para resistir, dentro del +ideal, a los rudos y repetidos golpes de la vida positiva. Entre esas +convicciones profundas, tan numerosas como los deliciosos fenómenos de +la naturaleza al venir la primavera, abrigaba una que, en materia de +sociología política, formaba un credo definitivo y sobre el que nunca +pensé, no diré cambiar de criterio, pero ni aún dudar. No concebía, no +podía concebir otra forma legítima de gobierno, para las sociedades +humanas, que el gobierno republicano y representativo. A lo sumo, allá +en mis cavilosidades filosóficas sobre la materia, admitía que se +pudiera disentir sobre las ventajas de la federación, y encontraba +puesto en razón que hubiera gentes que sostuvieran la superioridad del +régimen unitario. Pero, admitir la legitimidad, menos aún, la +conveniencia, en nombre de intereses más o menos graves, de la +institución monárquica, me parecía tan absurdo entonces como no profesar +el libre cambio o sostener la necesidad de reglamentar la libertad de la +prensa. Todo argumento adverso a mi absolutismo democrático, se +estrellaba contra la idea de la dignidad humana, en tal forma arraigada +en mi conciencia, que no encontraba _modus vivendi_ honorable entre ella +y el privilegio antinatural de una familia sobre el resto del pueblo. +Más tarde, procuraba explicarme esa preocupación, de la que participan +todos los argentinos que viven exclusivamente dentro de la conciencia +nacional, recordando los antecedentes políticos peculiares de nuestro +país: aquel monarca español, viviendo eternamente en el limbo para +nosotros; sus representantes aquí, insignificantes cuando no ridículos, +nulos en los momentos de acción histórica; nuestra lenta y democrática +formación colonial, y, por fin, la forma republicana de gobierno, +surgiendo impetuosa en el suelo argentino, imponiéndose a los patriotas +inconscientes de su fuerza irresistible, y arrastrando como hojarasca +todas las combinaciones de la política y los cálculos de la diplomacia. +Así procuraba explicarme, repito, ese sentimiento de repulsión que +continuaba dominándome; y fué armado de esa inflexibilidad moral, de ese +convencimiento recio e inabordable, que eché a rodar mi cuerpo y mi +espíritu por esos mundos de Dios, movido por un impulso que creí durara +un año y que me mantuvo casi tres, lustros lejos de mi patria. Fué +durante ese tiempo y bajo la acción de los medios en que vivía, que mis +ideas sobre el gobierno de los hombres, empezaron a recibir los primeros +choques, a perder su austeridad, por decirlo así, y a moverse de tal +suerte, que aun hoy las siento crujir, presintiendo vagamente que he de +llegar al término de mi jornada sin encontrar los medios de resolver el +conflicto. + +Ocúrreseme, pues, exponer sinceramente las fases de esa crisis, +augurando a mis jóvenes lectores argentinos que, cual más, cual menos, +pasarán todos por la misma, por poco que la proyección de su pensamiento +alcance a la región de las ideas generales. + + +II + +Hace ya más de medio siglo que Tocqueville reveló a la Europa el curioso +fenómeno de la democracia natural, que había encontrado en los Estados +Unidos; y digo natural, porque a mis ojos el mérito extraordinario de +ese pensador, hoy un tanto olvidado y a cuyas obras sólo falta la +mortaja del pergamino, fué ver en la democracia americana un hecho +social y no un hecho legal. Vió que ese organismo político había surgido +del seno de ese pueblo, por causas tan lógicas como las que determinan +el clima de una región, y auguró a la Europa, para época no lejana, el +advenimiento de la democracia triunfante, así que las condiciones +sociales que en ella predominaban, se fueran acercando, bajo la acción +de los progresos, de la ciencia y de la educación popular, al estado en +que se hallaba la sociedad norteamericana. Tocqueville fué más lejos +aún, y en un capítulo admirable dió la voz de alerta contra los peligros +que ese triunfo definitivo podría traer para el progreso humano. Como +acción general, la palabra de Tocqueville cayó en el vacío; los Estados +Unidos eran para la Europa una nebulosa, interesante, sin duda, pero +extraña a su sistema; algo así como los canales de Venecia, que se +admiran sin que por eso se le ocurra a nadie cavar y llenar de agua las +calles de París o Viena. + +Tocqueville estudiaba la marcha de la marea desde los orígenes de la +historia moderna, y al determinar la ley de ascensión del número sobre +las clases, en los organismos sociales, predecía, tal vez para una época +más remota que la actual, el ascendiente irresistible de las masas. Más +tarde, otro espíritu superior, tan noble y puro como el de Tocqueville, +pero quizá más apasionado y menos sereno, Stuart Mill, llegaba, por el +estudio del desenvolvimiento humano, al que había aplicado las reglas de +una lógica por él dotada de nueva vida y vigor, a ese socialismo vago, +indeterminado y temeroso, en el que caen los espíritus sinceros que en +la tensión especulativa, pierden el contacto moderador de la tierra. +Stuart Mill no cayó bajo aquella desesperanza triste y profunda que +invadió el alma de Tocqueville, el día del golpe de Estado del 2 de +Diciembre; pero la sorda irritación de su espíritu, ante la lentitud de +las reformas que reclamaba como indispensables para la sociedad política +de Inglaterra, le minaba sordamente. Era inglés y conocía a su patria; +sabía que si ésta se había salvado de los horrores del 93, si no debía +temerlos para lo futuro, como los temía Heine para la Alemania, era +precisamente por ese andar pausado de la historia inglesa, ese respeto +profundo a lo pasado, ese fetiquismo de lo existente, que sólo se rinde +a la innovación cuando ésta ha penetrado ya en las costumbres. Nacía, la +prisa de Mill, de que sentía rugir sordamente la ola; comprendía que +nada ni nadie podría resistirla y juzgaba que, de no allanarle el +camino, arrasaría todo. + +Y bien, el hecho se ha producido, antes de la época predicha, y hoy nos +encontramos con la democracia triunfante en las ideas, en las +costumbres y en las leyes. Veamos si la sociedad humana se va acercando +al ideal, al objetivo lógico de todo organismo, colectivo o individual, +esto es, a su bienestar y su perfeccionamiento. + + +III + +Es indudable que las condiciones de la vida humana en el presente son +infinitamente superiores a las del pasado. Por un fenómeno curioso, a +medida que el sentimiento religioso se ha ido debilitando en la +conciencia de los hombres, aquella piedad que él proclamaba como +elemento de salvación y regla normal de la existencia, ha venido +desarrollándose, ya sea por las exigencias de la defensa social, ya +porque la cultura del espíritu determine un sentimiento de solidaridad, +desconocido para aquellos que vivieron petrificados en la legitimidad de +la división por castas. En todos los pueblos civilizados la caridad se +ha organizado y a más de los donativos espontáneos, una buena parte de +la renta pública está destinada a la manutención y abrigo de los +desheredados. Hace cien años cada cama de hospital era, más que lecho, +tumba de tres o más enfermos. Las gentes del campo esperaban como una +bendición el retorno de la primavera, para alimentarse de las yerbas, a +la par de los animales que custodiaban. Las leyes penales, de una +crueldad inexcusable, castigaban los delitos del proletario con más +rigor que los crímenes del grande. Las jurisdicciones especiales eran la +regla, y la justicia era un mito que la imaginación popular, sumida en +la desesperanza, colocaba en el pasado. Hoy, es tal la condición +material del obrero, del agricultor, del vago mismo, que habría sido un +sueño ahora un siglo. Aquel obrero que en su furia instintiva arrojó al +Ródano la máquina de tejer inventada por Jacquard, sin comprender que no +hay ahorro de fuerza que no aproveche a la humanidad entera, fué el +último representante de su tiempo. Con su grito de cólera se hundió para +siempre la esclavitud del hombre y surgió el imperio de la ciencia sobre +la naturaleza. La Revolución francesa, con sus declaraciones, sus +derechos políticos, sus sacudimientos, sus grandezas y sus horrores, +habría sido estéril para la humanidad, como lo fueron las de 1640 y 1688 +de Inglaterra, si no hubiera precedido por pocos años aquel esfuerzo de +la inteligencia humana que, con la física, la química y la mecánica, iba +a transformar la faz del universo. + +No es, pues, a las instituciones políticas que corresponde el honor del +mejoramiento incontestable en las condiciones de la vida humana. La +rapidez en el transporte de los cuerpos, en la transmisión de las ideas +y de la palabra, no es mayor en Suiza que en Rusia; los descubrimientos +de Claudio Bernard, de Chevreul y de Pasteur son la base de la industria +así en Austria como en Bélgica. Bajo el punto de vista del bienestar +humano, pues, ¿qué diferencia esencial hay entre los pueblos que gozan +de instituciones democráticas y aquellos que se mantienen aún bajo el +régimen monárquico? Confieso que no la veo; diferencia la hay, +indudablemente, pero responde a causas completamente ajenas a este orden +de ideas. Sería tan absurdo atribuir la potencia industrial de la +Francia a su sistema actual de gobierno, como responsabilizar a la +reyecía portuguesa de la decadencia de ese pueblo. + +Por lo demás, la fuerza del sentimiento democrático no radica en su +incorporación a las leyes positivas, sino en su mayor o menor difusión +en un pueblo y en su imperio en las costumbres. Si se da a la democracia +su sentido general, que es algo más que el gobierno de todos para todos, +que es la igualdad de derechos, la conciencia de la dignidad individual, +sería absurdo suponer que un ciudadano argentino o francés, es más +demócrata que un inglés. El hecho de ser nosotros o los franceses +gobernados por un presidente electo, y los ingleses por un monarca +hereditario, es tan insignificante para el desenvolvimiento de la +sociabilidad humana como las tempestades de la atmósfera terrestre para +la marcha del astro en el espacio. La monarquía hizo la Francia, la +aristocracia hizo la Inglaterra, la oligarquía ha hecho a Chile, la +democracia ha creado los Estados Unidos; he ahí hechos históricos +incontestables. Pero ¿quién puede negar que la monarquía mató a la +España, la aristocracia a la Polonia, la oligarquía a Venecia y la +democracia a la vieja Italia? La historia se ríe ante la virtud mirífica +de las instituciones; imitarlas, adaptarlas, todo es inútil. Se puede +retardar el desarrollo de un pueblo con tanta fuerza, dándole una +constitución liberal, como sujetándolo a un régimen absolutista. Las +causas del progreso son más hondas y complicadas; las palabras, por más +solemnemente que se escriban, no cambian ni modifican los hechos. España +tiene hoy el juicio por jurados, el matrimonio civil, el sufragio +universal, códigos civil y penal que son modelos del género; todas las +conquistas de la democracia, en fin, incorporadas a la legislación +positiva. En Inglaterra, el sufragio es restringido; la legislación +política, civil y criminal es un caos, en el que los mismos +jurisconsultos se pierden. Sin embargo, medid el camino andado por los +dos pueblos! + + +IV + +Entonces, si el régimen de gobierno es un factor despreciable en el +problema de la felicidad humana, ¿por qué esas luchas incesantes de los +pueblos, esos esfuerzos constantes por conquistar la libertad bajo todas +sus formas? ¿Es un error general de la especie, y después de tantos +siglos vamos a tener que constatar que toda esa enorme fuerza ha sido +inútilmente gastada? No; lo único que el hombre comprueba es su absoluta +incapacidad para explicar las causas últimas; el día en que se me revele +la razón del organismo social de las hormigas, me será permitido creer +que la ciencia positiva llegará en algún momento a explicar la historia +humana. Uno de los espíritus más luminosos que han surgido en la +humanidad, nos acaba de dejar su testamento filosófico. Renan piensa que +Dios está en formación; que todo este gigante esfuerzo de lo creado, +desde el átomo que existe dentro de la piedra hasta la iniciativa genial +del hombre, desde el movimiento solemne de los mundos desconocidos, +hasta el crecimiento misterioso de la yerba de los campos, todos estos +fenómenos múltiples del Universo, son notas aisladas que un día llegarán +a formar la armonía colosal e inconcebible a la que da el nombre de +Dios. Voltaire había propuesto ya inventarlo; tanto vale lo uno como lo +otro. + +Dejemos, dejemos de lado ese problema de las causas finales, arrojado a +la curiosidad del espíritu como un freno contra su infatuación. +Pensemos, sí, con reposo, que todo va a alguna parte, constatemos el +movimiento sin pretender averiguar el objetivo y volvamos modestamente +los ojos a la tierra. + + +V + +Y, pues que de movimiento hablamos, si no es para la conquista de +regímenes de gobierno determinados, ¿qué causas y qué fin tiene ese +sacudimiento pavoroso, extendido hoy por todo el mundo civilizado, esa +protesta violenta contra el orden existente, que empieza a cubrir de +sombras el porvenir? + +La revolución social está en todas partes. A los sueños de los +enciclopedistas, a las pastorales del abate de Pradt, a los organismos +teatrales de Saint-Simon y a los sofismas elocuentes de Proudhon, ha +sucedido un período de acción que, echando a un lado las especulaciones, +entra resueltamente al combate y ataca de frente al enemigo que la +experiencia ha demostrado ser el único, si bien terrible en la defensa y +poderoso. Ese enemigo es precisamente la base, la piedra angular de +nuestro organismo social, es la idea madre sobre la que hemos levantado +este palacio maravilloso de las convenciones humanas: idea tan fuerte y +extraordinaria que, a partir del momento en que el hombre cesó de ser +una fiera salvaje, ha impuesto a los millones de individuos de la +especie que no tienen pan, el respeto por las vituallas de los que se +hartan; y que, extendiéndose con la ayuda de las convenciones morales, +ha permitido que las mujeres hermosas sólo tengan, algunas veces, un +solo dueño. Esa idea es la de la propiedad, y es contra ella que se +ejercita el empuje del movimiento de reacción que se observa en el mundo +actual. Revelaría un candor y una inocencia incomparables, aquel que +creyera que van en busca de reformas políticas los nihilistas rusos, los +anarquistas franceses, los socialistas alemanes, los _fasci_ italianos, +los huelguistas de Inglaterra y Norte América, los cantonales españoles, +todos los descontentos que, bajo las mil denominaciones que las +circunstancias locales les imponen, trabajan con una unidad de acción +quizá inconsciente, como instrumentos fatales, a la destrucción de lo +existente. ¿Pensáis que ese esfuerzo patente, profundo, como que arranca +de las entrañas mismas de la masa humana, va tras el ideal del régimen +representativo, el cual empieza a tomar los contornos de una +superstición vetusta, o tras el sufragio universal, más ilógico y +absurdo, como criterio de gobierno, que el viejo derecho divino que +suplantó por una aberración de que el mundo moderno empieza a darse +cuenta? No: si el nihilista ruso busca la muerte del zar, es porque la +autócrata representa la propiedad y es la encarnación del orden social +establecido. El anarquista francés se ríe de la democracia imperante, de +la libertad electoral o de las garantías individuales de que goza, como +el inglés, el italiano o el español. + +Es tal el progreso del espíritu humano en este siglo y tan enorme la +suma de datos reunidos y clasificados, tanto en el orden científico como +en el orden moral, que el razonamiento general que autoriza la +previsión, empieza a ejercitarse sobre materias que se confundían, hace +cien años, con los misterios impenetrables de las causas finales. Un +geólogo os dirá hoy cuánto tiempo durará la provisión terrestre de +hulla; un demógrafo la población probable de una ciudad dentro de un +siglo; un filósofo la época, quizá próxima, en la que se extinguirán +para siempre esas luces vagas y vacilantes de los últimos dogmas +sagrados, que fueron el sustento del alma de nuestros mayores. Hace +cincuenta años se predecía el triunfo de la democracia para el fin de +esta centuria, y ya, para decenas de millones de hombres, las +instituciones democráticas parecen vetustas y anticuadas. Puede, pues, +preverse, no ya el triunfo de las nuevas ideas, sino la ruina de las +actuales. Porque el rasgo esencial de toda revolución general y profunda +en la historia, es precisamente su carácter destructor y su incapacidad +absoluta para definir y precisar el ideal nuevo que encarna. Atila +marchaba ciegamente sobre el mundo romano, como la piedra de una honda +lanzada por una mano providencial. La Europa se echaba sobre el Asia en +las Cruzadas, realizadas con un pretexto pueril, y cuatro siglos más +tarde sobre la América, entre sueños de oro y de proselitismo. ¿Pensaba +Alarico, pensaban Godofredo o Ricardo, Pizarro o Cortés, en lo que iban +a levantar sobre las ruinas de lo que destruían? Directores de hombres o +movimientos colectivos inconscientes, todos son instrumentos fatales, +que aparecen en el momento necesario, bajo la acción de leyes +desconocidas, pero reales. + + +VI + +Ante ese problema pavoroso de una transformación social, profunda e +inminente, el espíritu no puede ya apasionarse por las fútiles +combinaciones de la política ni por las excelencias de un sistema de +gobierno sobre otro. ¿Qué significado pueden tener esas palabras mismas: +qué puede entenderse por gobierno, libertad, orden, familia, derecho, +patria, el día que desaparezca el suelo que les da vida: esa idea de la +propiedad que sustenta y sostiene todo nuestro mecanismo social? Ese +desapasionamiento, esa serena contemplación de las corrientes generales +que arrastran a la especie humana en busca de nuevos ideales, es +altamente saludable. Enseña a creer y esperar, enseña a restringir el +horizonte del esfuerzo intelectual y moral, a mejorarnos para ser más +útiles en la tarea transitoria que nos ha sido departida. Al correr de +los tiempos, cuando los últimos baluartes de la sociedad actual hayan +cedido; dentro de dos o tres mil años, cuando se hable de la propiedad +como nosotros hablamos del feudalismo, que no hace aún quinientos años +fué una institución salvadora, tan fuerte que parecía perdurable, ¿qué +nuevos organismos imperarán sobre los escombros de lo que hoy existe? La +insolubilidad del problema no debe inquietarnos, firmes en nuestra fe +inalterable en el destino de la especie, el cual es ir siempre adelante, +al mejoramiento y a la perfección. Si a la milésima generación de +nuestros descendientes se le acaba el carbón, ya encontrarán cómo mover +sus máquinas y defenderse contra el frío; aun queda bastante grasa sobre +la tierra y no la usamos ya para alumbrarnos[24]. Aun esconden los +cerros en sus entrañas bastante oro y ya lo hemos reemplazado con tiras +de papel, más o menos oscilantes en su significación, pero que, por el +momento, constituyen pura y simplemente la base de nuestra organización. +Si los hombres del siglo 50 estudian nuestros códigos civiles, como +nosotros estudiamos la legislación de los vedas, que fué tan positiva en +su época como nuestra reglamentación edilicia actual, opongamos de +antemano, a la sonrisa de conmiseración que nos dedicarán, el asombro +con que constatarán el atraso de ellos mismos, sus propios +descendientes, allá por el siglo 150 o 200. + + [24] Goethe, a principios del siglo pasado, decía que uno de los + mayores benefactores de la humanidad, sería el que inventara una + clase de velas que hiciera inútil el uso de las despabiladeras. + +Si somos razonables, si admitimos que ese movimiento de reacción general +obedece a leyes desconocidas, pero ineludibles, es lógico que nuestros +adversarios, los obreros ciegos del porvenir, reconozcan a su vez la +existencia de leyes en virtud de las cuales nos oponemos a su tendencia. +Ellos sostienen que la propiedad es un anacronismo y una injusticia +monstruosa: nosotros pensamos que sin ella no se habría organizado en +sociedad la raza humana, y que andaríamos aún, como en la edad +primitiva, a dentelladas y trancazo limpio. Ellos nos suprimen por la +dinamita, nosotros los suprimimos por la ley. Debe ser necesario, para +los objetivos finales, ese carácter un tanto agrio de la controversia. +Si las instituciones sociales pudieran modificarse tan fácilmente como +las políticas, bastaría con dos o tres jornadas _gloriosas_, como las de +julio, para que un Ravachol durmiera en el Eliseo o en Windsor. Por el +momento, no teniendo el honor de vivir en el siglo 50 y juzgando que ese +incidente no sería favorable a la felicidad de los hombres, nos oponemos +a él con todas nuestras fuerzas y nos defendemos con todas nuestras +armas. + + +VII + +Jamás una lucha entre los hombres se ha iniciado con caracteres más +horribles. Es precisamente en este momento de la historia humana, en que +la conciencia general condena y maldice las hecatombes del pasado, las +guerras sin cuartel de la antigüedad, el martirio de los cristianos, los +exterminios religiosos de los siglos XVI y XVII, cuando la bestia que la +civilización había conseguido domeñar, se despierta más feroz que nunca +y, en nombre de pretendidos derechos, de sueños de ebrio, asesina +ancianos, mujeres y niños, y elige los corazones más nobles para +partirlos con el puñal del asesino! + +La muerte de Carnot[25] que ha conmovido al mundo entero, porque la +altura moral de ese hombre ennoblecía a la especie toda, parece indicar +que el período fatal se acerca y que el incendio va a comunicarse a toda +la tierra civilizada. ¡Triste y sombría es la perspectiva! En cuanto a +nosotros, aquellos que crean que la riqueza de nuestro suelo y la +facilidad de nuestra vida, van a eximir a nuestro país de ser teatro de +combates de ese género, se equivocan, a mi juicio. Nada hay comparable +en el mundo actual a la condición del proletario francés; la maravillosa +feracidad de esa tierra, su belleza, su desenvolvimiento industrial, la +laboriosidad y la iniciativa de ese pueblo amable e inteligente, su +organización casi perfecta en lo humanamente posible, dan con toda +holgura al obrero, el pan, el salario y la tranquilidad necesarios para +el viaje de la vida. En pocas partes los salarios son más altos, en +ninguna las asociaciones de mutua protección más perfectas, ni la +autoridad más paternal para el desheredado. Y es allí donde estalla con +más fuerza esta reacción iracunda contra la desigualdad social! Se +creería que esos hombres obran movidos por un atavismo inconsciente, por +el rencor acumulado en el corazón de cien generaciones de parias, que ha +venido a estallar precisamente en el momento en que el sufrimiento y el +largo penar cesaban para sus descendientes! ¿Qué remedio oponer? ¿Cómo +hablar de razón al demente enfurecido? El viejo papa, en este estertor +de todas las viejas creencias humanas, habla un lenguaje ya muerto sobre +la tierra, y hace un llamado a esos descarriados para que vuelvan al +seno de la Iglesia. Otros, los filósofos, los teóricos, los que tienen +fe en la eficacia de la inteligencia humana, hablan del socialismo de +Estado. No es una novedad el nuevo específico y el éxito de los ensayos +hechos no anima por cierto a recomenzarlos. Además, preconizar la +omnipotencia del Estado ante aquellos que buscan ciegamente su +aniquilamiento, paréceme realmente un ilogismo candoroso. + + [25] En los seis años transcurridos desde que estas páginas fueron + escritas, nuevas víctimas no menos nobles, no menos ilustres, han + caído asesinadas. Cánovas, la emperatriz Isabel, el rey Humberto I, + el Presidente Mackinley continúan la serie, sin que las sombras que + cubren el horizonte nos permitan esperar que esta se haya cerrado + para siempre. + +En 1836, cuando la democracia estaba lejos de triunfar sobre el mundo +europeo, ante los peligros que su victoria hacía entrever para el +porvenir, el noble escritor que antes he citado, exclamaba: + +"¿Pensaré que el Creador ha hecho al hombre para dejarle agitarse en +medio de las miserias intelectuales que nos rodean? No puedo creerlo: +Dios prepara a las sociedades europeas un porvenir más fijo y más +tranquilo; ignoro sus designios, pero no cesaré de creer en ellos porque +no puedo penetrarlos y prefiero dudar de mis luces que de su justicia." + +Esa es la buena palabra y esa es la buena ruta para todos, para aquellos +que dudan, como para los que creen que el mundo marcha guiado por una +voluntad divina. De la misma manera que las batallas se ganan por la +suma de los esfuerzos individuales, y que el deber del soldado es +combatir y vencer al enemigo que tiene al frente, el deber de cada +hombre es trazar su camino con claridad y seguirlo con firmeza. Un país +será próspero y grande, no porque se desenvuelva bajo tal o cual +régimen de gobierno, sino porque sus hijos conciban bien sus deberes de +patriotismo y los cumplan como buenos. El patriotismo no está sólo en +pelear en los combates al son del himno y a la sombra de la bandera, no +está sólo en cantar las glorias patrias; está también y sobre todo en la +prudencia, la fuerza de voluntad para contener las indignaciones +violentas, la fe en la evolución que cura, y no en el prurito de la +revolución que mata. "La verdad y el derecho legitiman algunas y raras +revoluciones, pero no acompañan, en todo lo que emprende, al espíritu +revolucionario. Lo que se llama así, no es el noble espíritu que animaba +a los autores de las revoluciones necesarias; es el gusto de las +revoluciones por ellas mismas; es el movimiento continuo de esas almas +sin regla que la imaginación gobierna a falta de la razón, aquellas para +quienes las ideas innovadoras son las solas verdaderas y las ideas +extremas las únicas lógicas. Los que juzgan todo permitido a la +abnegación, toman por abnegación al fanatismo y creen absueltas, y aun +santificadas en sus excesos, las pasiones que hacen el mal en nombre del +bien. El espíritu revolucionario, no, no es la adhesión de un Holandés a +la revolución de 1579, de un Inglés a la revolución de 1688, de un +Americano a la de 1776, de un Francés a la revolución de 1789; es el +amor por las revoluciones sin término. Harto ha sacudido nuestro país +ese genio de la agitación perpetua. Harto nos ha faltado esa constancia +que se apega a los bienes adquiridos y sabe guardar sus conquistas. +Soñarlo todo, tentarlo todo, es el medio de perderlo todo." ¿No parecen, +acaso, escritas para nosotros esas palabras que el luminoso espíritu de +Carlos de Rémusat pone al frente de sus admirables estudios sobre la +_Inglaterra en el siglo XVIII_? + + +VIII + +En cuanto a nuestras sociedades nuevas y en formación, la manera como en +ellas repercuten los fenómenos políticos y sociales de carácter general +que hemos apuntado, constituye un problema especial, cuya solución no +está en nuestras manos. No son las instituciones, no son las leyes, lo +hemos visto ya, las que fijarán y determinarán el rumbo deseado. El +factor principal que, en el estado actual de la Europa, ejerce una +influencia poderosa e indiscutida en la gestación que está elaborando +los nuevos destinos humanos: la raza, sufre entre nosotros una +modificación tan fundamental, que complica y da otro aspecto al +problema. + +¿Preponderará con el tiempo algún espíritu especial de raza entre +nosotros? ¿Los grandes e irresistibles medios de asimilación que posee +el suelo americano, y en él el nuestro principalmente, concluirán por +hacer del pueblo que habita la vasta región argentina, una sociedad +homogénea, con caracteres étnicos propios? Todo parece indicarlo así; +pero no está tampoco ahí el problema del porvenir. + +No se puede hacer que los ríos remonten su corriente, y la vieja +farmacopea es inútil ante la patología actual. Reformar nuestra +constitución, en el sentido de hacer desaparecer sus aberraciones y +arcaísmos, es como quitar la mancha de una mosca en el disco de un +telescopio para ver más cercanos los astros. Agregarle, en forma +preceptiva, las tres o cuatro aspiraciones socialistas formuladas en +primer término, sería inhábil y peligroso: la concesión de una parte +nunca satisfizo a los que piden el todo. Además, volvemos a lo mismo: +la ineficacia de la ley escrita, buena o mala. Los ingleses, contentos y +cómodos dentro de su caos institucional, comparaban a la constitución +norteamericana con un aro de acero puesto a un tronco joven, y auguraban +que impediría el crecimiento de éste. Los americanos contestaban que el +aro se haría flexible y se ensancharía armoniosamente con el árbol. No, +no es eso; el árbol crece porque sus raíces están en tierra fecunda, y +el fenómeno del desenvolvimiento de ese pueblo responde a causas ajenas +a la influencia de su constitución política. + +No, no reformemos nuestra carta. Con ella vamos un poco a tropezones, +pero vamos. Habría tanta justicia en atribuirle nuestras miserias, como +nuestros éxitos. Los que sueñan con el régimen parlamentario como +panacea, o los que desearían ver sancionado por la ley política el +unitarismo imperante de hecho, me hacen el efecto de los que procuran +resolver el problema de la aviación con cuerpos más ligeros que el aire, +cuando la experiencia nos enseña que las aves pesan más que aquél. + +¿Y el remedio, entonces? se nos dirá a los que arriesgamos pasar por +pesimistas, al presentar sinceramente un cuadro de observaciones hechas +serena y desapasionadamente. No vislumbramos sino uno: la cultura moral +del individuo, que determinará la cultura y la inteligencia de la masa. +El átomo caracteriza al cuerpo, y si el átomo es susceptible de +perfeccionamiento, ahí está el remedio supremo. La esperanza y el honor +de la raza humana, está en la noción innata del deber; ese es el átomo +que hay que cultivar y perfeccionar. Su desenvolvimiento sano y vigoroso +dará vida a las virtudes necesarias para la armonía y el progreso +social. + +Es vulgar y nimio, pero el hombre no ha inventado otra cosa. Tengamos +siempre limpio el corazón, cultivemos siempre la inteligencia: al +resplandor de esas luces, es difícil errar el buen camino. Nunca +alcanzaremos la conciencia de marchar en él, pero es el único remedio de +tener la de intentarlo. + + + + +Ocaso + + París, Enero de 1902. + + +La primera impresión, al pisar de nuevo el suelo francés, es complicada +y compleja: sin embargo, dos rasgos característicos parecen desprenderse +sobre el confuso ondear del espíritu, que, curioso, vuela de una +sensación a otra, como buscando la clave de un enigma. El primero de +esos rasgos, es la persistencia irreductible de los modos y formas que +esta mezcla de razas, cuya resultante es el francés, se ha dado para +vivir su vida. Todos los pueblos de la Europa, los del Extremo Oriente +mismo, el Japón ayer, tal vez mañana la China, modifican su modalidad, +incompatible ya con el concepto de la vida actual y la necesidad de +luchar por ella; todos se adaptan flexiblemente a las exigencias de un +ambiente diverso al que respiraron durante siglos, todos cambian sus +métodos de trabajo, sus sistemas de producción, mostrándose así +dispuestos a disputar el terreno a todo competidor. La Francia, única, +ve que la rutina la está minando como un mal sordo e inflexible; ve que, +de la cumbre desde donde, no ha mucho, dominaba a la humanidad, va +descendiendo con una rapidez que, medida con la vasta unidad de tiempo +con que se computan los movimientos de los pueblos sobre la tierra, es +realmente vertiginosa. Su población disminuye; la cifra de su comercio +baja anualmente, a medida que sube la de su deuda; los hombres todos del +globo que, movidos por esa claustrofobia que echa a los seres humanos +fuera de su casa y de su patria--y que otrora no tenían más norte que +París,--se sienten hoy atraídos por muchos otros centros que, explotando +las afinidades de raza y las facilidades del idioma, hacen esfuerzos de +todo género por acaparar una parte de la incomparable clientela de +París. La Francia sabe todo eso; pero su concepción de la vida es tan +armónica con la estructura de la gente que la habita, que cambiarla en +este momento de su vida histórica, le es poco menos que imposible. De +ahí se desprende el segundo rasgo característico de que antes hablé: la +impresión de decadencia. + +Decadencia innegable. Contra la ley de evolución que hace desaparecer +naciones enteras, imperios poderosos, ciudades estupendas, hasta no +dejar de ellas ni rastros sobre la corteza del globo, algunos pueblos +modernos parecen precaverse hasta donde la humana prudencia alcanza a +ver. La Inglaterra a la cabeza, ha cubierto el mundo con ramas vigorosas +de su tronco robusto; cuando la isla, orgullosa como la Samos de +Polícrates y como ella guerrera y rica, haya desaparecido, como +desapareció aquella maravilla del mar Egeo, nuevos pueblos de habla y +alma inglesas, surgirán triunfantes y enérgicos, como surgen hoy esos +Estados Unidos de América, que son la pesadilla de la Europa. + +Pero esta dulce Francia, ¿cómo va a revivir en el tiempo y el espacio? +¿Será acaso en su Argelia más irreductible que el acero, tan árabe hoy +como el día de la conquista, tan cerrada a todo espíritu que no arranque +del Corán y sobre la que han pasado, rozando apenas su epidermis, dos +mil años de cultura greco-romana y otros tantos de cristianismo? ¿Será +en las vastas regiones de la Indo-China, donde su espíritu lucha, no ya +con la tenacidad del semita africano, sino con la flexible y moluscular +blandura del ariano asiático, sobre cuya alma ningún sello deja +impresión durable? ¿Será en el Africa obscura, tan impenetrable a su +espíritu luminoso, como sus bosques centrales al paso del europeo? + +No, organismos como estos, a los que un capricho de la historia ha +permitido, un momento de su vida, unir la fuerza y la riqueza a la +inteligencia y a la más alta cultura, no pueden persistir. Como la madre +admirable que la dió vida, como aquella Grecia que, mientras engendraba +todo lo grande, todo lo noble, todo lo bello que han conocido los +hombres sobre la tierra, sacaba del inagotable fondo de su energía, +fuerzas para luchar contra el Bárbaro o para desgarrarse en lucha +fratricida, la Francia terminará el corto ciclo de su hegemonía política +y guerrera, en la conciencia de perderla para siempre. Sentirá que la +atmósfera ha variado por completo para ella--y en la imposibilidad de +modificar su organismo, vivirá, como la vieja madre, en la contemplación +del pasado. Y a medida que la nueva forma de Barbarie, el modo +americano, vaya invadiendo la tierra entera, destruyendo aquí una obra +de arte, allí un recuerdo histórico, más allá un monumento consagrado a +perpetuar un ridículo acto de sublime desinterés, a medida que el pico +demoledor del contratista de casernas de diez pisos en avenidas de +cincuenta metros, derribe cuanto a su paso encuentre, de todos los +rincones de la tierra habitada, vendrán en peregrinación a esta nueva +ciudad de Pallas Athenea, todos los hombres que conservan el alma +enamorada del arte. París ni será ya, quizá, el centro sensual de hoy; +su epicureísmo se habrá refinado, inmaterializado casi. Y como en el +mundo romano, a partir del segundo siglo del imperio, la atracción de +Atenas crecía a medida que la conquista se extendía, así París, a medida +que el espíritu penetre más y más en los rincones hoy silenciosos del +globo, será la luz única que en medio de la opaca atmósfera ambiente, +vendrán a buscar todos los asfixiados de ese triste mundo. + +Y quién sabe si el francés, de día en día más cómodo en su rica y +despoblada tierra y por tanto más sedentario, acabará por ser, en el +extranjero, un objeto de curiosidad, al que se hará venir a precio de +oro, como los sátrapas persas a los artistas griegos, para levantar un +templo a los dioses, para esculpir en mármol la figura de un triunfador +en la palestra, para enseñar el arte divino de la música o el no menos +olímpico de incrustar en el verso rítmico y cadencioso, el alto +pensamiento o el concepto gentil. + +Y así la historia, como todo lo creado, continuará renovándose +eternamente, bajo la serena indiferencia de la naturaleza, que es lo +único inmutable. + + + + +INDICE + + + Págs. + + Miguel Cané 4 + + Advertencia de la presente reedición 7 + + Prólogo, por Horacio Ramos Mejía 9 + + + JUVENILIA + + Advertencia del autor 23 + + Introducción 25 + + I. 35 + + II. 39 + + III. 41 + + IV. 45 + + V. 49 + + VI. 51 + + VII. 53 + + VIII. 57 + + IX. 59 + + X. 61 + + XI. 65 + + XII. 67 + + XIII. 71 + + XIV. 73 + + XV. 75 + + XVI. 79 + + XVII. 83 + + XVIII. 85 + + XIX. 89 + + XX. 91 + + XXI. 93 + + XXII. 97 + + XXIII. 101 + + XXIV. 105 + + XXV. 109 + + XXVI. 115 + + XXVII. 119 + + XXVIII. 123 + + XXIX. 127 + + XXX. 131 + + XXXI. 133 + + XXXII. 135 + + XXXIII. 137 + + XXXIV. 141 + + XXXV. 143 + + XXXVI. 147 + + + PROSA LIGERA + + + =España= + + Una visita de Núñez de Arce 155 + + Por montes y por valles 165 + + El arte español 177 + + La cuestión del idioma 191 + + + =En la tierra= + + Tucumana 205 + + La primera de "Don Juan" en Buenos Aires 217 + + En el fondo del río 227 + + De cepa criolla 245 + + A las cuchillas 261 + + Aguafuerte 285 + + + =Recordando= + + Mi estreno diplomático 295 + + Sarmiento en París 313 + + Nuevos rumbos humanos 345 + + Ocaso 365 + + + * * * * * + + + Nota del Transcriptor: + + Errores obvios de imprenta han sido corregidos. + Letras itálicas son denotadas con _líneas_. + Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Juvenilla; Prosa ligera, by Miguel Cané + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 41575 *** |
