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diff --git a/57303-0.txt b/57303-0.txt new file mode 100644 index 0000000..0da1ec8 --- /dev/null +++ b/57303-0.txt @@ -0,0 +1,13827 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 57303 *** + + + + + + + + + + + + + Nota del Transcriptor: + + + Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original. + + Errores obvios de imprenta han sido corregidos. + + Páginas en blanco han sido eliminadas. + + Letras itálicas son denotadas con _líneas_. + + Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. + + Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) + han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal. + + + + + _LA DIVINA COMEDIA_ + + + + + _DANTE ALIGHIERI_ + + _La Divina Comedia_ + + + [Ilustración] + + _Universidad Nacional + de México._ + 1921 + + + + +[Ilustración] + + + + +"_LA COMMEDIA_" + + +¿Que es pues la Comedia? La edad medieval realizada como arte, a pesar +del autor y de los contemporáneos. ¡Y notad qué cosa tan grande es +ésta! La edad media no era un mundo artístico, antes lo contrario del +arte. La religión era misticismo; la filosofía, escolástica. La primera +excomulgaba el arte, quemaba las imágenes, avezaba a los espíritus a +desasirse de lo real. La otra vivía de abstracciones y de fórmulas y +de citas, aguzando el entendimiento y llevándole a sutilizar acerca +de los nombres y de los vacuas generalidades llamadas _esencias_. Los +espíritus eran atraídos hacia lo general, más dispuestos a idealizar +que a realizar: y esto es precisamente lo contrario del arte. En los +poetas sencillos hallamos la realidad tosca e informe, como en los +misterios, en las visiones y en las leyendas. En los poetas doctos +encontramos una forma crudamente didascálica o figurativa y alegórica. +El arte no había nacido aún. Existía la imagen; pero no la realidad con +su libertad y carácter. + +Dante toma de los misterios la comedia del alma y hace de esta historia +el centro de una visión suya del otro mundo. Toda esta representación +no es más que sentido literal; la visión es alegórica, los personajes +son imágenes y no personas; todo lo que es activo en su espíritu lo +lleva hacia la figura y no hacia lo figurado. Su naturaleza poética, +arrastrada a pesar suyo a las abstracciones teológicas y escolásticas, +se rebela y puebla su cerebro de fantasmas, obligándolo a concretar, +a materializar y a dar forma a lo que es más espiritual e impalpable, +aún a Dios mismo. Aquel mundo literal lo hechiza, lo persigue, lo +asedia y no descansa hasta que recibe de él su forma definitiva; y ya +no es letra, sino espíritu; ya no es imagen, sino realidad; un mundo +en sí cabal e inteligible, perfectamente realizado. Visión y alegoría, +tratado o leyenda, crónicas, historias, loores, himnos, misticismo y +escolástica, todas las formas literarias y toda la cultura de la época +están aquí encerradas y animadas en este gran misterio del alma y de la +humanidad: poema universal en que se reflejan todos los pueblos y todos +los siglos que constituyen la edad media. + +Más este mundo artístico, nacido de una contradicción entre la +intención del poeta y su obra, no es acabadamente armónico, no es +poesía pura. La falsa conciencia poética perturba la obra de aquella +espontaneidad genial, y pone en ella un no sé qué de inseguro y de +no acabado, una mezcla y crudeza de colores. El pensamiento, en su +desnudez escolástica; o exornado con imágenes que sin embargo no bastan +a vencer su abstracción, tiene demasiada importancia. Sus figuras +alegóricas recuerdan en ocasiones a los monstruos orientales más que +a la serena belleza griega: lo mismo las entidades abstractas que los +personajes conscientes y libres. A menudo, preocupado por el segundo +sentido que tiene en mientes, agrega pormenores extraños a la imagen, +lo que perturba y distrae al lector, interrumpiéndole el libre vuelo +de la fantasía. La presencia constante de otro sentido que aligera +la representación y a veces la penetra, menoscaba la claridad y la +armonía. Aún el estilo, enmarañado de cuando en cuando con asuntos +lejanos y sutiles pierde su claridad y se torna confuso y turbio. No es +un templo griego sino una catedral gótica, llena de vastas sombras, en +donde pugnan elementos contrarios, que no han sido bien armonizados. A +veces es tosco; otras, delicado. En ocasiones, poeta docto y en otras, +popular. Ora pierde de vista a la verdad y se entrega a sutilezas, ora +la intuye rápidamente y la expresa con sencillez. Ya es un cronista +burdo, ya un pintor acabado. Cuándo se pierde en cuestiones abstractas; +cuándo, en medio de ellas, hace germinar la vida. Aquí desciende +a cosas pueriles, allá se remonta a excelsitudes sobrehumanas. Al +ocuparse en un silogismo brilla la luz de una imagen; mientras +teologiza estalla la flama del sentimiento. En ratos os halláis ante +una fría alegoría y repentinamente sentís a la carne estremecerse con +ella. Su credulidad nos hace hoy sonreír; luego su audacia nos llenará +de asombro. Fué un pequeño mundo donde se reflejaba toda la existencia +de entonces. + +Los elementos contrarios que fermentaban en una sociedad en estado +aún de formación contendían en él, sin que se diera cuenta de ello. +Si miráis sus aspiraciones encontraréis que en ellas todo es armonía. +Filósofo, piensa en el reino de la ciencia y de la virtud; cristiano, +contempla el reino de Dios; patriota, suspira por el reino de la +justicia y de la paz; poeta, sueña una forma toda luz, proporción y +armonía, _lo bello stile_; su autor es Virgilio. Mientras más grande +era la barbarie y la ignorancia, mayor su aspiración hacia un mundo +armónico y concorde. Mas el poeta se halla rodeado por esta burda +realidad, por esas formas discordes; se apesadumbra y le falta la +serenidad del artista y saca de su fantasía un mundo del arte, en gran +parte realizado, pero donde se encuentra aún las asperezas de una +materia domeñada imperfectamente. + + * * * * * + +Penetremos en este mundo, mirémoslo e interroguémoslo. Porque un +argumento no es _tabula rasa_, donde podamos escribir a nuestro antojo, +sino mármol entallado, que tiene en sí mismo su concepto y las leyes +de su desarrollo. La virtud mayor del genio consiste en entender su +argumento, ser uno con él, apartando todo lo que le sea extraño. Es +necesario apasionarse por él, vivir dentro de él, constituirse en +su alma o su conciencia. De modo semejante el crítico en lugar de +imponerse reglas abstractas y juzgar con el mismo criterio la _Comedia_ +y la _Ilíada_, la _Gerusalemme_ y el _Orlando Furioso_, debe estudiar +el mundo creado por el poeta, interrogarlo, indagar su naturaleza que +contiene forzosamente su poética o sean las leyes orgánicas de su +formación, su concepto, su forma, su génesis, su estilo. ¿Qué cosa es +el otro mundo? + +Es el problema del destino humano resuelto, la explicación del misterio +del alma, el fin de la historia del hombre, el mundo perfecto, lo +eterno presente, la inmutable necesidad. En la naturaleza ya no ocurre +el accidente; en el hombre ya no hay libertad. La naturaleza está +predeterminada y fijada por una lógica preconcebida según la idea +moral. Lo real y lo ideal se vuelven idénticos; la apariencia y la +sustancia son una misma cosa. El hombre ya no tiene libre albedrío: +está ahí fijo e inmóvil como la naturaleza. Toda acción ha cesado; +se ha roto todo vínculo que une a los hombres en la tierra; patria, +familia, riquezas, dignidad, costumbres. No existe sucesión ni +desenvolvimiento, ni principio, ni fin; falta la narración, el drama. +El individuo desaparece en el género. El carácter, la personalidad +no tiene modo de manifestarse. Eterno dolor, gozo eterno, sin eco, +sin variación, sin contraste ni grado. No hay epopeya porque falta +la acción; no hay drama porque falta la libertad; la lírica es la +inmutable y monótona expresión de una sola aria; queda la existencia en +su inmóvil manera de ser, la descripción de la naturaleza y del hombre. + +¿Qué cosa es, pues, el otro mundo--con relación al arte? Visión, +contemplación, descripción: una historia natural. + +Más en esta visión penetra la leyenda o el misterio porque dentro está +representada la comedia o redención del alma en su peregrinaje desde +lo humano a lo divino, _da Fiorenza in popol giusto e sano_. Tiene +pues la apariencia de un drama que se desarrolla en el otro mundo, y +sus actores son Dante, Virgilio, Catón, Estacio, el demonio, Matilde, +Beatriz, San Pedro, San Bernardo, la Virgen, Dios; drama alegórico como +lo es la comedia del alma, _Commedia dell'anima_. Digo _apariencia +de un drama_, porque la santificación no nace del obrar sino del +contemplar, y Dante contempla, no obra, y los otros adoctrinan, +enseñan. El drama, en consecuencia, se desvanece en la contemplación. + +Así concebido, este mundo era el de los misterios y las leyendas y +se convertía en mundo teológico-escolástico en manos de los doctos. +Dante lo ha realizado, lo ha hecho existir en el arte; ha creado esa +naturaleza y ese hombre. Y si su mundo no es perfectamente artístico, +la falta no es de él sino que aquel mundo en donde el hombre es +naturaleza y la naturaleza, ciencia, y del cual se ha desterrado a lo +accidental y a la libertad, los dos grandes factores de la vida real y +del arte. + +Si Dante hubiera sido fraile o filósofo, apartado de la vida real, se +habría encerrado en esas formas y en esa alegoría sin salir de ellas. +Mas Dante, al entrar en el reino de los muertos lleva consigo todas +las pasiones de los vivos, y las preocupaciones terrenas. Descuida +ser un símbolo o una figura alegórica, y es Dante, la más potente +individualidad de aquel tiempo, en la cual está compendiada toda la +vida de la época, con sus abstracciones, sus éxtasis, sus pasiones +impetuosas, su refinamiento y su barbarie. A la vista de un ser +viviente y al oír sus palabras, las almas renacen por un instante, +sienten de nuevo la antigua vida, se tornan hombres; en lo eterno +vuelve a aparecer el tiempo; en el seno de lo porvenir, vive y se +mueve Italia, y más bien aún, la Europa de aquel siglo. Así la poesía +abarca toda la vida, cielo y tierra, tiempo y eternidad, lo humano y +lo divino; y el poema sobrenatural conviértese en humano y terreno, con +la marca del hombre y del tiempo. Reaparece la naturaleza terrenal como +oposición o parangón o remembranza. Reaparece el accidente y el tiempo, +la historia y la sociedad en su vida exterior e interna; apunta la +tradición virgiliana con Roma por capital del mundo y con la monarquía +preestablecida; y dentro de este marco magnífico, pasa ante nuestros +ojos la historia de la época: Bonifacio VIII, Roberto, Felipe el +hermoso, Carlos de Valois, los Cerchi y los Donati, la nueva Florencia +y la antigua, la historia de Italia, y la historia de Dante, sus iras, +sus odios, sus venganzas, sus amores, sus predilecciones. + +Así se integra la vida; el otro mundo sale de su abstracción doctrinal +y mística; cielo y tierra se confunden; síntesis viviente de esta +inmensa comprensión, Dante es espectador, actor y juez. La vida, +contemplada desde el otro mundo adquiere nuevas actitudes, sensaciones +e impresiones. El otro mundo visto desde la tierra, se reviste de sus +pasiones e intereses. Y resulta de todo una concepción originalísima, +una naturaleza nueva y un hombre nuevo. Son dos mundos omnipresentes, +en reciprocidad de acción, que se suceden, se alternan, se cruzan, +se compenetran, se explican y se iluminan mutuamente, en perpetua +vuelta. Su unidad no reside en un protagonista, ni en una acción, ni +en un fin abstracto y extraño a la materia; está en la misma materia; +unidad interior e impersonal, viviente, indivisible; unidad orgánica +cuyos instantes se suceden en el espíritu del poeta, no como agregación +mecánica de partes separables, sino compenetrados e identificados +como en la vida. Esta unidad enérgica y armoniosa se halla en la +naturaleza misma de los dos mundos, materialmente diversos, pero que +no constituyen sino una misma cosa en la unidad de la conciencia. +Cielo y tierra son términos correlativos; no es posible el uno sin el +otro. Lo puramente real y lo puramente ideal son dos abstracciones; +cada cosa real lleva consigo su ideal; todo hombre porta su infierno y +su paraíso; todo hombre encierra en su pecho a los dioses del Olimpo: +el escéptico puede negar el infierno, pero no suprimir la conciencia. +Puesto que estos dos mundos son la vida misma en sus dos aspectos, en +el seno de esta unidad se desenvuelve el dualismo más vivaz, mejor +dicho, antagonismo: el otro mundo hace de los cuerpos sombras; sombras +son los afectos, las grandezas y las pompas; mas en esas sombras aún +se estremece la carne, se agita el deseo, resuenan las imprecaciones +terrenales que llegan hasta la tranquila bóveda del cielo. Los hombres +con sus pasiones, vicios y virtudes quedan eternizados como estatuas, +en la misma actitud y expresión de odio, de desdén y de amor en que han +sido sorprendidos por el artista; pero mientras el otro mundo hace de +la tierra algo eterno, transportándola a su centro y poniéndole delante +la imagen de lo infinito, descubre lo vano y la nada; los hombres son +los mismos en un escenario distinto, que es su ironía. Esta unidad y +dualidad que salen del fondo mismo de la situación brilla a la luz +del día en las más variadas formas; a veces en un apóstrofe, en un +discurso, en un gesto, en una acción; ya en la naturaleza, ya en el +hombre; en esta unidad queda comprendida la mayor variedad, y no es +fácil encontrar una obra artística cuyos límites sean tan precisos y +tan vastos. Nada hay en el argumento que constriña al poeta a preferir +a tal personaje, a cierta época o acción; él escoge toda la historia, +todos los aspectos bajo los cuales aparece la humanidad; y puede +abandonarse libremente a sus iras y opiniones e intercalar en el plan +general fines particulares sin que la unidad se dañe. Todo esto da a su +universo una acabada realidad poética, y es patente en la permanente +unidad, todo lo que surge del ser humano, del libre albedrío y de lo +casual y el moverse con vario juego todos los contrastes y lo necesario +unido con el libre albedrío y el destino con la casualidad. + +En resumen, ¿qué clase de poesía es ésta? contiene materia épica y no +es epopeya; hay una situación lírica y no es lírica; posee una trama +dramática y no es drama. Trátase de una de aquellas construcciones +gigantescas y primitivas, verdaderas enciclopedias, biblias nacionales; +no de un género más bien que de otro, sino de un todo que contiene en +embrión toda la materia y todas las formas poéticas, el germen de todo +desarrollo ulterior. Por lo tanto ningún género de poesía sobresale +y es explicado; el uno entra en el otro y se perfecciona en él de la +misma manera que los dos mundos se identifican y no se puede decir: +aquí está uno de ellos y allá el otro; así los diversos géneros están +unidos de manera que nadie puede señalar los confines que los dividen y +aún menos decir: esto es absolutamente épico y esto, dramático. + +Es el contenido universal del cual todas las poesías no son más que +fragmentos; el _poema sacro_; la eterna geometría y la eterna lógica +de la creación encarnada en los tres mundos cristianos; la ciudad de +Dios, en la que se refleja la ciudad del hombre con toda su realidad de +determinado lugar y época; la esfera inmóvil del mundo teológico, en la +cual alientan tempestuosamente todas las pasiones humanas. + +La idea que anima esta vasta construcción y le infunde vida y la +desarrolla, es el concepto de la salvación, el camino que lleva al alma +del mal al bien, del error a la verdad, de la anarquía a la ley, de +lo múltiple a lo uno. Es el concepto cristiano y moderno de la unidad +de Dios sustituída a la pluralidad pagana. Si este concepto fuera +solamente algo exterior, explicado en su abstracción doctrinal, como +pensamiento, o presentado en forma alegórica, la imagen no bastaría +para engendrar una obra de arte. Pero el concepto no es sólo externo +sino interno; no es únicamente del significado y la ciencia de aquel +mundo, obra de filósofo y de crítico, sino principio activo, como en +el hombre y en la naturaleza, que construye y forma ese mundo y le da +una historia y un desarrollo. Este principio activo puede llamarse +en su abstracción lo verdadero o el bien, o la virtud, o la ley; +como realidad viva y activa es el espíritu, que tiene por contrario +a la materia o la carne, donde se halla como en prisión o como en +un _vasello_ de donde se esfuerza por salir. Así, pues, la vida es +un antagonismo, una batalla entre el espíritu y la carne, entre Dios +y el demonio. Su historia es la victoria progresiva del espíritu, su +conciencia y albedrío, bajo las formas en que vive sutilizándose, +descorporificándose, idealizándose hasta Dios, espíritu absoluto, +la Verdad, la Bondad, la Unidad, el último Ideal. La concepción +dantesca, el espíritu que anima su mundo es, pues, la progresiva +disolución de las formas, un constante ascender desde la carne al +espíritu, la emancipación de la materia y del sentido mediante la +expiación y el dolor, el choque entre lo satánico y lo divino, el +infierno y el paraíso. Homero transporta a los dioses a la tierra +y los materializa; Dante transporta a los hombres al otro mundo y +los espiritualiza. La materia no es más que apariencia; lo que sólo +existe es el espíritu; los hombres son sombras; las acciones humanas +se reproducen como fantasmas en el dominio de la memoria; la tierra +misma es un recuerdo que fluctúa como una visión; lo real, lo presente +es el espíritu infinito; todo lo demás es _vanita che par persona_. +Todo se va acrisolando progresivamente; el velo se torna cada vez más +transparente; el _Infierno_ es la sede de la materia, el dominio de +la carne y del pecado; lo terrenal no solamente es remembranza sino +presente; el castigo no logra modificar los caracteres y las pasiones; +el pecado y lo terreno se perpetúan en el otro mundo y se inmovilizan +en esas almas incapaces de arrepentimiento; pecado eterno, pena eterna. +En el _Purgatorio_ cesan las tinieblas y brilla el sol, la luz de la +inteligencia, el espíritu; lo mundano es un penoso recuerdo que el +penitente procura olvidar; y el espíritu, separándose de lo corpóreo, +tiende a la completa posesión de sí, a la salvación. En el _Paraíso_ +la persona humana desaparece y todas las formas se desvanecen y se +elevan en la luz; a medida que se asciende, y mientras más se idealiza +esta gloriosa transfiguración hasta llegar a la presencia de Dios, +el espíritu absoluto, la forma se desvanece y no persiste más que el +sentimiento: + + _....Tutta cessa + Mia visione, ed ancor mi distilla + Nel cuor lo dolce che nacque da essa. + Cosi la neve al sol si disigilla; + Cosi al vento nelle foglie lievi + Si perdea la sentenzia di Sibilla._ + +Este concepto comprende todo lo que se puede saber y toda la historia; +no sólo construye y desarrolla el mundo dantesco sino que lo halláis +siempre vivo en el camino intelectual e histórico de la vida, bajo +todas las formas, en todos los problemas que se presentan al poeta, +en religión, en filosofía, en política, en moral; y así se concreta y +cumple en todas las direcciones de la vida. En religión, es el camino +de la letra al espíritu, del símbolo a la idea, del Viejo al Nuevo +Testamento; en la ciencia, el tránsito de la ignorancia y del error a +la religión y de la razón a la revelación; en moral, el paso del mal +al bien, del odio al amor mediante la expiación; en política, la senda +que conduce de la anarquía a la unidad. Sometido a las condiciones de +espacio y de tiempo, vuélvese historia; tal hombre, tal pueblo, tal +siglo. En religión, está ante la Iglesia Romana, ante el papado, que +el poeta quiere emancipar de los intereses y pasiones terrenales y +retornar a su fin espiritual; en filosofía, encuentra la ciencia vulgar +y la ciencia de la verdad en el paraíso; en moral, os halláis delante +de las pasiones, las discordias, las culpas y los vicios de la edad +bárbara de la cual os sentís poco a poco alejados en vuestro camino +hacia el sumo bien; en política, es la Italia anárquica y ensangrentada +que el poeta aspira a traer a la paz y concordia en la unidad del +imperio. De este modo un mismo concepto anima el todo, en la forma, en +el pensamiento y en la historia. Pero comprensión más vasta y concorde +no había salido jamás de mente humana. Algunos encuentran en la +_Comedia_ el otro mundo, considerando lo demás como una intrusión, casi +como una profanación; Edgard Quinet se siente _choqué_ de ver como las +pasiones del poeta le siguen hasta el paraíso; otros descubren en él un +mundo político que no es más que una representación figurada. Llaman +a este poema _religioso_ o _político_, _didascálico_ o _moral_; lo +reducen a querellas de católicos y protestantes, a disputas de güelfos +y gibelinos. No miran desde la cumbre del monte sino desde la llanura y +toman por el todo lo que encuentran en la línea recta del camino. Cada +uno se forja un pequeño mundo y dice: este es el mundo de Dante. Y el +mundo de Dante contiene en sí todos esos mundos. Es el mundo universal +de la edad media realizado en el arte. + + _FRANCESCO DE SANCTIS._ + +(Tomado de la _STORIA DELLA LETTERATURA ITALIANA_, Volume I.) + + + + +_INFIERNO_ + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO PRIMERO_ + + +A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura, +por haberme apartado del camino recto. ¡Ah! Cuán penoso me sería +decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo +renueva mi pavor, pavor tan amargo, que la muerte no lo es tanto. Pero +antes de hablar del bien que allí encontré, revelaré las demás cosas +que he visto. No sé decir fijamente cómo entré allí; tan adormecido +estaba cuando abandoné el verdadero camino. Pero al llegar al pie de +una cuesta, donde terminaba el valle que me había llenado de miedo el +corazón, miré hacia arriba, y vi su cima revestida ya de los rayos del +planeta que nos guía con seguridad por todos los senderos. Entonces +se calmó algún tanto el miedo que había permanecido en el lago de mi +corazón durante la noche que pasé con tanta angustia; y del mismo modo +que aquel que, saliendo anhelante fuera del piélago, al llegar a la +playa, se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla, así mi +espíritu, fugitivo aún, se volvió hacia atrás para mirar el lugar de +que no salió nunca nadie vivo. Después de haber dado algún reposo a mi +fatigado cuerpo, continué subiendo por la solitaria playa, procurando +afirmar siempre aquel de mis pies que estuviera más bajo. Al principio +de la cuesta, aparecióseme una pantera ágil, de rápidos movimientos +y cubierta de manchada piel. No se separaba de mi vista, sino que +interceptaba de tal modo mi camino, que me volví muchas veces para +retroceder. Era a tiempo que apuntaba el día, y el sol subía rodeado de +aquellas estrellas que estaban con él cuando el amor divino imprimió el +primer movimiento a todas las cosas bellas. Hora y estación tan dulces +me daban motivo para augurar bien de aquella fiera de pintada piel. +Pero no tanto que no me infundiera terror el aspecto de un león que a +su vez se me apareció: figuróseme que venía contra mí, con la cabeza +alta y con un hambre tan rabiosa, que hasta el aire parecía temerle. +Siguió a éste una loba que, en medio de su demacración, parecía cargada +de deseos; loba que ha obligado a vivir miserable a mucha gente. El +fuego que despedían sus ojos me causó tal turbación, que perdí la +esperanza de llegar a la cima. Y así como el que gustoso atesora y se +entristece y llora con todos sus pensamientos cuando llega el momento +en que sufre una pérdida, así me hizo padecer aquella inquieta fiera, +que, viniendo a mi encuentro, poco a poco me repelía hacia donde el sol +se calla. Mientras yo retrocedía hacia el valle, se presentó a mi vista +uno, que por su prolongado silencio parecía mudo. Cuando le vi en aquel +gran desierto: + +--Piedad de mí--le grité--quienquiera que seas, sombra u hombre +verdadero. + +Respondióme: + +No soy ya hombre, pero lo he sido; mis padres fueron lombardos y ambos +tuvieron a Mantua por patria. Nací "sub Julio," aunque algo tarde, +y vi a Roma bajo el mando del buen Augusto en tiempo de los dioses +falsos y engañosos. Poeta fuí, y canté a aquel justo hijo de Anquises, +que volvió de Troya después del incendio de la soberbia Ilión. Pero, +¿por qué te entregas de nuevo a tu aflicción? ¿Por qué no asciendes al +delicioso monte, que es causa y principio de todo goce? + +--¡Oh! ¿Eres tú aquel Virgilio, aquella fuente que derrama tan ancho +raudal de elocuencia?--le respondí ruboroso. ¡Ah!, ¡honor y antorcha +de los demás poetas! Válganme para contigo el prolongado estudio y el +grande amor con que he leído y meditado tu obra. Tú eres mi maestro y +mi autor predilecto; tú solo eres aquél de quien he imitado el bello +estilo que me ha dado tanto honor. Mira esa fiera debido a la cual +retrocedía; líbrame de ella, famoso sabio, porque a su aspecto se +estremecen mis venas y late con precipitación mi pulso. + +--Te conviene seguir otra ruta--respondió al verme llorar--, si quieres +huír de este sitio salvaje; porque esa fiera que te hace prorrumpir +en tales lamentaciones no deja pasar a nadie por su camino, sino que +se opone a ello matando al que a tanto se atreve. Su instinto es tan +malvado y cruel, que nunca ve satisfechos sus ambiciosos deseos, y +después de comer tiene más hambre que antes. Muchos son los animales +a quienes se une, y serán aun muchos más hasta que venga el Lebrel[1] +y la haga morir entre dolores. Este no se alimentará de tierra ni de +peltre, sino de sabiduría, de amor y de virtud, y su patria estará +entre Feltro y Feltro. Será la salvación de esta humilde Italia, por +quien murieron de sus heridas la virgen Camila, Euríalo y Turno y Niso. +Perseguirá a la loba de ciudad en ciudad hasta que la haya arrojado en +el infierno, de donde en otro tiempo la hizo salir la envidia. Ahora, +por tu bien, pienso y veo claramente que debes seguirme: yo seré tu +guía, y te sacaré de aquí para llevarte a un lugar eterno, donde oirás +aullidos desesperados; verás los espíritus dolientes de los antiguos +condenados, que llaman a gritos a la segunda muerte; verás también a +los que están contentos entre las llamas, porque esperan, cuando llegue +la ocasión, tener un puesto entre los bienaventurados. Si quieres, en +seguida, subir hasta ellos, te acompañará en este viaje un alma más +digna que yo, te dejaré con ella cuando yo parta; pues el Emperador que +reina en las alturas no quiere que por mediación mía se entre en su +ciudad, porque fuí rebelde a su ley. El impera en todas partes y reina +arriba; arriba está su ciudad y su alto solio: ¡Oh! ¡Feliz el elegido +para su reino! + + [1] Can Grande della Scala, señor de Verona y bienhechor de + Dante. + +Y yo le contesté: + +--Poeta, te requiero por ese Dios a quien no has conocido, que me hagas +huír de este mal y de otro peor; condúceme adonde has dicho, para que +yo vea la puerta de San Pedro y a los que, según dices, están tan +desolados. + +Entonces se puso en marcha, y yo seguí tras él. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEGUNDO_ + + +El día terminaba; la atmósfera obscura de la noche invitaba a descansar +de sus fatigas a los seres animados que existen sobre la tierra, y yo +solo me preparaba a sostener los combates del camino y de las cosas +dignas de compasión, que mi memoria trazará sin equivocarse. ¡Oh +Musas!, ¡oh alto ingenio!, venid en mi ayuda: ¡oh mente, que escribiste +lo que ví!, ahora aparecerá tu nobleza. + +Yo comencé: + +--Poeta, que me guías, mira si mi virtud es bastante fuerte antes de +aventurarme en tan profundo viaje. Tú dices que el padre de Silvio, +aun corruptible, pasó al siglo inmortal y pasó sensiblemente. Si el +adversario de todo mal le fué favorable, debióse a los grandes efectos +que de él debían sobrevenir; y el por qué no parece injusto a un hombre +de talento; pues en el Empíreo fué elegido para ser el padre de la +fecunda Roma y de su imperio: el uno y la otra, a decir verdad, fueron +establecidos en favor del sitio santo en donde reside el sucesor del +gran Pedro. Durante este viaje, por el que le elogias, oyó cosas que +presagiaron su victoria y el manto papal. Después el Vaso de elección +fué transportado hasta el cielo para dar más firmeza a la fe, que es +el principio del camino de la salvación. Pero yo ¿por qué he de ir?, +¿quién me lo permite? Yo no soy Eneas, ni San Pablo: ante nadie, ni +ante mí mismo, me creo digno de tal honor. Porque si me lanzo a tal +empresa, temo por mi loco empeño. Puesto que eres sabio, comprenderás +las razones que me callo. + +Y como aquel que no quiere ya lo que quería, y asaltado de una nueva +idea, cambia de parecer, de suerte que abandona todo lo que había +comenzado, así me sucedía en aquella obscura cuesta; porque, a fuerza +de pensar, abandoné la empresa que había empezado con tanto ardor. + +--Si he comprendido bien tus palabras--respondió aquella sombra +magnánima--, tu alma está traspasada de espanto, el cual se apodera +frecuentemente del hombre, y tanto, que le retrae de una empresa +honrosa, como una vana sombra hace a veces retroceder a una fiera, +cuando se introduce en la obscuridad. Para librarte de ese temor, te +diré por qué he venido, y lo que vi en el primer momento en que me +moviste a compasión. Yo estaba entre los que se hallan en suspenso, +y me llamó una dama tan bienaventurada y tan bella, que le rogué me +diera sus órdenes. Brillaban sus ojos más que la estrella, y empezó a +decirme con voz angelical, en su lengua: "¡Oh alma cortés Mantuana, +cuya fama dura aún en el mundo y durará mientras su movimiento se +prolongue! Mi amigo, que no lo es de la ventura, se ve tan embarazado +en la playa desierta, que en medio del camino el miedo le ha hecho +retroceder; y temo (por lo que he oído de él en el Cielo) que se haya +extraviado ya, y que yo haya acudido tarde en su socorro. Vé, pues, y +con tus elocuentes palabras, y con lo que se necesita para sacarle de +su apuro, auxíliale tan bien, que yo quede consolada. Yo soy Beatriz, +la que te hace marchar; vengo de un sitio adonde deseo volver: amor +me impele, y es el que me hace hablar. Cuando vuelva a estar delante +de mi Señor, le hablaré de ti bien y con frecuencia." Calló entonces, +y yo repuse: "¡Oh mujer de virtud única, por quien la especie humana +excede en dignidad a todos los seres contenidos bajo aquel Cielo que +tiene los círculos más pequeños! Tanto me place tu orden, que si ya +te hubiera obedecido, creería haber tardado: no tienes necesidad de +expresarme más tus deseos. Mas dime: ¿por qué causa no temes descender +al fondo de este centro desde lo alto de esos inmensos lugares, adonde +ardes en deseos de volver?" "Puesto que tanto quieres saber, te diré +brevemente, respondióme, por qué no temo venir a este abismo. Sólo +deben temerse las cosas que pueden redundar en perjuicio de otros; +pero no aquellas que no inspiran este temor. Por la merced de Dios, +estoy hecha de tal suerte, que no me alcanzan vuestras miserias, ni +puede prender en mí la llama de este incendio. Hay en el Cielo una dama +gentil,[2] que se conduele del obstáculo opuesto al que te envío, y +que mitiga el duro juicio de la justicia divina. Ella se ha dirigido a +Lucía[3] con sus ruegos, y le ha dicho: "Tu fiel amigo tiene necesidad +de ti, y te lo recomiendo." Lucía, enemiga de todo corazón cruel, se ha +conmovido e ido al lugar donde yo me encontraba, sentada al lado de la +antigua Raquel. Y me ha dicho: "Beatriz, verdadera alabanza de Dios, +¿no socorres a aquél que te amó tanto, y que por ti salió de la vulgar +esfera? ¿No oyes su queja conmovedora? ¿No ves la muerte contra quien +combate sobre ese río, más formidable que el mismo mar?" En el mundo no +ha habido jamás una persona más pronta en correr hacia un beneficio ni +en huír de un peligro, que yo, en cuanto oí tales palabras. Descendí +desde mi dichoso puesto, fiándome en esa elocuente palabra que te +honra, y que honra a cuantos la han oído." Después de haberme hablado +de este modo, volvió llorando hacia mí sus ojos brillantes, con lo que +me hizo partir más presuroso. Y me he dirigido a ti tal como ha sido +su voluntad, y te he preservado de aquella fiera que te cerraba el +camino más corto de la hermosa montaña. Pero ¿qué tienes?, ¿por qué te +suspendes?, ¿por qué abrigas tanta cobardía en tu corazón?, ¿por qué no +tienes atrevimiento ni valor, cuando tres mujeres benditas cuidan de ti +en la corte celestial, y mis palabras te prometen tanto bien? + + [2] La clemencia divina. + + [3] La gracia divina, o más bien, la gracia que ilumina. + +Y así como las florecillas, inclinadas y cerradas por la escarcha, se +abren erguidas en cuanto el Sol las ilumina, así creció mi abatido +ánimo, e inundó tal aliento mi corazón, que exclamé como un hombre +decidido: + +--¡Oh! ¡Cuán piadosa es la que me ha socorrido! ¡Y tú, alma +bienhechora, que has obedecido con tal prontitud las palabras de verdad +que ella te ha dicho! Con las tuyas has preparado mi corazón de tal +suerte, y le has comunicado tanto deseo de emprender el gran viaje, que +vuelvo a abrigar mi primer propósito. Vé, pues; que una sola voluntad +nos dirija: tú eres mi guía, mi señor, mi maestro. + +Así le dije, y en cuanto echó a andar, entré por el camino profundo y +salvaje. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TERCERO_ + + +"Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor; +por mi se va hacia la raza condenada: la justicia animó a mi sublime +arquitecto; me hizo la divina potestad, la suprema sabiduría y el +primer amor. Antes que yo no hubo nada creado, a excepción de lo +eterno, y yo duro eternamente. ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad +toda esperanza!" + +Vi escritas estas palabras con caracteres negros en el dintel de una +puerta, por lo cual exclamé: + +--Maestro, el sentido de estas palabras me causa pena. + +Y él, como hombre lleno de prudencia, me contestó: + +--Conviene abandonar aquí todo temor; conviene que aquí termine toda +cobardía. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verías a la +dolorida gente, que ha perdido el bien de la inteligencia. + +Y después de haber puesto su mano en la mía con rostro alegre, que me +reanimó, me introdujo en medio de las cosas secretas. Allí, bajo un +cielo sin estrellas, resonaban suspiros, quejas y profundos gemidos, +de suerte que al escucharlos comencé a llorar. Diversas lenguas, +horribles blasfemias, palabras de dolor, acentos de ira, voces altas y +roncas, acompañadas de palmadas, producían un tumulto que va rodando +siempre por aquel espacio eternamente obscuro, como la arena impelida +por un torbellino. Yo, que estaba horrorizado, dije: + +--Maestro, ¿qué es lo que oigo, y qué gente es ésa, que parece +doblegada por el dolor? + +Me respondió: + +--Esta miserable suerte está reservada a las tristes almas de aquellos +que vivieron sin merecer alabanzas ni vituperio: están confundidas +entre el perverso coro de los ángeles que no fueron rebeldes ni fieles +a Dios, sino que sólo vivieron para sí. El Cielo los lanzó de su +seno por no ser menos hermoso; pero el profundo Infierno no quiere +recibirlos por la gloria que con ello podrían reportar los demás +culpables. + +Y yo repuse: + +--Maestro, ¿qué cruel dolor les hace lamentarse tanto? + +A lo que me contestó: + +--Te lo diré brevemente. Estos no esperan morir; y su ceguedad es +tanta, que se muestran envidiosos de cualquier otra suerte. El mundo +no conserva ningún recuerdo suyo; la misericordia y la justicia los +desdeñan: no hablemos más de ellos, míralos y pasa adelante. + +Y yo, fijándome más, vi una bandera que iba ondeando tan de prisa, que +parecía desdeñosa del menor reposo: tras ella venía tanta muchedumbre, +que no hubiera creído que la muerte destruyera tan gran número. +Después de haber reconocido a algunos, miré más fijamente, y vi la +sombra de aquel que por cobardía hizo la gran renuncia[4]. Comprendí +inmediatamente y adquirí la certeza de que aquella turba era la de los +ruines que se hicieron desagradables a los ojos de Dios y a los de +sus enemigos. Aquellos desgraciados, que no vivieron nunca, estaban +desnudos, y eran molestados sin tregua por las picaduras de las moscas +y de las avispas que allí había; las cuales hacían correr por su rostro +la sangre, que mezclada con sus lágrimas, era recogida a sus pies por +asquerosos gusanos. + + [4] Según algunos comentadores, éste debe ser Esaú, que + renunció a su derecho de primogenitura; según otros, + Diocleciano, que abdicó el imperio; según Venturini, el papa + Celestino V, y otros creen que el que hizo la gran renuncia es + Pilatos. + +Habiendo dirigido mis miradas a otra parte, vi nuevas almas a la orilla +de un gran río, por lo cual, dije: + +--Maestro, dígnate manifestarme quiénes son y por qué ley parecen ésos +tan prontos a atravesar el río, según puedo ver a favor de esta débil +claridad. + +Y él me respondió: + +--Te lo diré cuando pongamos nuestros pies sobre la triste orilla del +Aqueronte. + +Entonces, avergonzado y con los ojos bajos, temiendo que le disgustasen +mis preguntas, me abstuve de hablar hasta que llegamos al río. En +aquel momento vimos un anciano cubierto de canas, que se dirigía +hacia nosotros en una barquichuela, gritando: "¡Ay de vosotras, almas +perversas! No esperéis ver nunca el Cielo. Vengo para conduciros a la +otra orilla, donde reinan eternas tinieblas, en medio del calor y del +frío. Y tú, alma viva, que estás aquí, aléjate de entre esas que están +muertas." Pero cuando vió que yo no me movía, dijo: "Llegarás a la +playa por otra orilla, por otro puerto, mas no por aquí: para llevarte +se necesita una barca más ligera." + +Y mi guía le dijo: + +--Carón, no te irrites. Así se ha dispuesto allí donde se puede todo lo +que se quiere; y no preguntes más. + +Entonces se aquietaron las velludas mejillas del barquero de las +lívidas lagunas, que tenía círculos de llamas alrededor de sus ojos. +Pero aquellas almas, que estaban desnudas y fatigadas, no bien oyeron +tan terribles palabras, cambiaron de color, rechinando los dientes, +blasfemando de Dios, de sus padres, de la especie humana, del sitio y +del día de su nacimiento, de la prole de su prole y de su descendencia: +después se retiraron todas juntas, llorando fuertemente, hacia la +orilla maldita en donde se espera a todo aquel que no teme a Dios. +El demonio Carón, con ojos de ascuas, haciendo una señal, las fué +reuniendo, golpeando con su remo a las que se rezagaban; y así como +en otoño van cayendo las hojas una tras otra, hasta que las ramas han +devuelto a la tierra todos sus despojos, del mismo modo los malvados +hijos de Adán se lanzaban uno a uno desde la orilla, a aquella señal, +como pájaros que acuden al reclamo. De esta suerte se fueron alejando +por las negras ondas; pero antes de que hubieran saltado en la orilla +opuesta, se reunió otra nueva muchedumbre en la que aquéllas habían +dejado. + +--Hijo mío--me dijo el cortés Maestro--, los que mueren en la cólera +de Dios acuden aquí de todos los países, y se apresuran a atravesar +el río, espoleados de tal suerte por la justicia divina, que su temor +se convierte en deseo. Por aquí no pasa nunca un alma pura; por lo +cual, si Carón se irrita contra ti, ya conoces ahora el motivo de sus +desdeñosas palabras. + +Apenas hubo terminado, tembló tan fuertemente la sombría campiña, +que el recuerdo del espanto que sentí aún me inunda la frente de +sudor. De aquella tierra de lágrimas salió un viento que produjo +rojizos relámpagos, haciéndome perder el sentido y caer como un hombre +sorprendido por el sueño. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO CUARTO_ + + +Interrumpió mi profundo sueño un trueno tan fuerte, que me estremecí +como hombre a quien se despierta a la fuerza: me levanté, y dirigiendo +una mirada en derredor mío, fijé la vista para reconocer el lugar donde +me hallaba. Vime junto al borde del triste valle, abismo de dolor, en +que resuenan infinitos ayes, semejantes a truenos. El abismo era tan +profundo, obscuro y nebuloso, que en vano fijaba mis ojos en su fondo, +pues no distinguía cosa alguna. + +--Ahora descendamos allá abajo, al tenebroso mundo--me dijo el poeta +muy pálido--: yo iré el primero; tú el segundo. + +Yo, que había advertido su palidez, le respondí: + +--¿Cómo he de ir yo, si tú, que sueles desvanecer mis incertidumbres, +te atemorizas? + +Y él repuso: + +--La angustia de los desgraciados que están ahí bajo, refleja en mi +rostro una piedad que tú tomas por terror. Vamos, pues; que la longitud +del camino exige que nos apresuremos. + +Y sin decir más, penetró y me hizo entrar en el primer círculo que +rodea el abismo. Allí, según pude advertir, no se oían quejas, sino +sólo suspiros, que hacían temblar la eterna bóveda, y que procedían +de la pena sin tormento de una inmensa multitud de hombres, mujeres y +niños. El buen Maestro me dijo: + +--¿No me preguntas qué espíritus son los que estamos viendo? Quiero, +pues, que sepas, antes de seguir adelante, que éstos no pecaron; y +si contrajeron en su vida algunos méritos, no es bastante, pues no +recibieron el agua del bautismo, que es la puerta de la Fe que forma +tu creencia. Y si vivieron antes del cristianismo, no adoraron a Dios +como debían: yo también soy uno de ellos. Por tal falta, y no por otra +culpa, estamos condenados, consistiendo nuestra pena en vivir con el +deseo sin esperanza. + +Un gran dolor afligió mi corazón cuando oí esto, porque conocí personas +de mucho valor que estaban suspensas en el Limbo. + +--Dime, Maestro y señor mío--le pregunté para afirmarme más en esta +Fe que triunfa de todo error;--¿alguna de esas almas ha podido, bien +por sus méritos o por los de otros, salir del Limbo y alcanzar la +bienaventuranza? + +Y él, que comprendió mis palabras encubiertas y obscuras, repuso: + +--Yo era recién llegado a este sitio, cuando vi venir a un Sér +poderoso, coronado con la señal de la victoria. Hizo salir de aquí +el alma del primer padre, y la de Abel su hijo, y la de Noé; la del +legislador Moisés, tan obediente; la del patriarca Abraham, y la del +rey David; a Israel, con su padre y con sus hijos, y a Raquel por +quien aquél hizo tanto,[5] y a otros muchos, a quienes otorgó la +bienaventuranza; pues debes saber que, antes de ellos, no se salvaban +las almas humanas. + + [5] Se refiere a Jacobo o Israel, que por casarse con Raquel + sirvió al padre de ella catorce años. + +Mientras así hablaba, no dejábamos de andar; pero seguíamos atravesando +siempre la selva, esto es, la selva que formaban los espíritus +apiñados. Aun no estábamos muy lejos de la entrada del abismo, cuando +vi un resplandor que triunfaba del hemisferio de las tinieblas: nos +encontrábamos todavía a bastante distancia, pero no a tanta que no +pudiera yo distinguir que aquel sitio estaba ocupado por personas +dignas. + +--Oh tú, que honras toda ciencia y todo arte, ¿quiénes son ésos, cuyo +valimiento debe ser tanto, que así están separados de los demás? + +Y él a mí: + +--La hermosa fama que aún se conserva de ellos en el mundo que habitas, +les hace acreedores a esta gracia del cielo, que de tal suerte los +distingue. + +Entonces oí una voz que decía: "¡Honrad al sublime poeta; regresa +su sombra, que se había separado de nosotros!" Cuando calló la voz, +vi venir a nuestro encuentro cuatro grandes sombras, cuyo rostro no +manifestaba tristeza ni alegría. El buen maestro empezó a decirme: + +--Mira aquel que tiene una espada en la mano, y viene a la cabeza de +los tres como su señor. Ese es Homero, poeta soberano: el otro es el +satírico Horacio, Ovidio es el tercero y el último Lucano. Cada cual +merece, como yo, el nombre que antes pronunciaron unánimes; me honran y +hacen bien. + +De este modo vi reunida la hermosa escuela de aquel príncipe del +sublime cántico, que vuela como el águila sobre todos los demás. + +Después de haber estado conversando entre sí un rato, se volvieron +hacia mí dirigiéndome un amistoso saludo, que hizo sonreír a mi +Maestro; y me honraron aún más, puesto que me admitieron en su +compañía, de suerte que fuí el sexto entre aquellos grandes genios. +Así seguimos hasta donde estaba la luz, hablando de cosas que es +bueno callar, como bueno era hablar de ellas en el sitio en que nos +encontrábamos. Llegamos al pie de un noble castillo, rodeado siete +veces de altas murallas, y defendido alrededor por un bello riachuelo. +Pasamos sobre éste como sobre tierra firme; y atravesando siete puertas +con aquellos sabios, llegamos a un prado de fresca verdura. Allí había +personajes de mirada tranquila y grave, cuyo semblante revelaba una +grande autoridad: hablaban poco y con voz suave. Nos retiramos luego +hacia un extremo de la pradera; a un sitio despejado, alto y luminoso, +desde donde podían verse todas aquellas almas. Allí, en pie sobre +el verde esmalte, me fueron señalados los grandes espíritus, cuya +contemplación me hizo estremecer de alegría. Allí vi a Electra con +muchos de sus compañeros, entre los que conocí a Héctor y a Eneas; +después a César, armado, con sus ojos de ave de rapiña. Vi en otra +parte a Camila y a Pentesilea, y vi al Rey Latino, que estaba sentado +al lado de su hija Lavinia; vi a aquel Bruto, que arrojó a Tarquino de +Roma; a Lucrecia también, a Julia, a Marcia y a Cornelia, y a Saladino, +que estaba solo y separado de los demás. Habiendo levantado después la +vista, vi al maestro de los que saben,[6] sentado entre su filosófica +familia. Todos le admiran, todos le honran: vi además a Sócrates y +Platón, que estaban más próximos a aquél que los demás; a Demócrito, +que pretende que el mundo ha tenido por origen la casualidad; a +Diógenes, a Anaxágoras y a Tales, a Empédocles, a Heráclito y a Zenón: +vi al buen observador de la cualidad, es decir, a Dioscórides, y vi a +Orfeo, a Tulio y a Lino, y al moralista Séneca; al geómetra Euclides, a +Tolomeo, Hipócrates, Avicena y Galeno, y a Averroes, que hizo el gran +comentario. No me es posible mencionarlos a todos, porque me arrastra +el largo tema que he de seguir y muchas veces las palabras son breves +para el asunto. Bien pronto la compañía de seis queda reducida a dos: +mi sabio guía me conduce por otro camino fuera de aquella inmovilidad +hacia una aura temblorosa, y llego a un punto privado totalmente de luz. + + [6] El filósofo Aristóteles. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO QUINTO_ + + +Así descendí del primer círculo al segundo, que contiene menos espacio, +pero mucho más dolor, y dolor punzante, que origina desgarradores +gritos. Allí estaba el horrible Minos que, rechinando los dientes, +examina las culpas de los que entran; juzga y da a comprender sus +órdenes por medio de las vueltas de su cola. Es decir, que cuando se +presenta ante él un alma pecadora, y le confiesa todas sus culpas, +aquel gran conocedor de los pecados ve qué lugar del infierno debe +ocupar y se lo designa, ciñéndose al cuerpo la cola tantas veces +cuantas sea el número del círculo a que debe ser enviada. Ante él están +siempre muchas almas, acudiendo por turno para ser juzgadas; hablan y +escuchan, y después son arrojadas al abismo. + +--¡Oh, tú, que vienes a la mansión del dolor!--me gritó Minos cuando +me vió, suspendiendo sus terribles funciones--; mira cómo entras y de +quién te fías: no te alucine lo anchuroso de la entrada. + +Entonces mi guía le preguntó: + +--¿Por qué gritas? No te opongas a su viaje ordenado por el destino: +así lo han dispuesto allí donde se puede lo que se quiere; y no +preguntes más. + +Empezaron a dejarse oír voces plañideras: y llegué a un sitio donde +hirieron mis oídos grandes lamentos. Entrábamos en un lugar que carecía +de luz, y que rugía como el mar tempestuoso cuando está combatido +por vientos contrarios. La tromba infernal, que no se detiene nunca, +envuelve en su torbellino a los espíritus; les hace dar vueltas +continuamente, y les agita y les molesta: cuando se encuentran ante la +ruinosa valla que los encierra, allí son los gritos, los llantos y los +lamentos, y las blasfemias contra la virtud divina. Supe que estaban +condenados a semejante tormento los pecadores carnales que sometieron +la razón a sus lascivos apetitos; y así como los estorninos vuelan en +grandes y compactas bandadas en la estación de los fríos, así aquel +torbellino arrastra a los espíritus malvados llevándolos de acá para +allá, de arriba abajo, sin que abriguen nunca la esperanza de tener +un momento de reposo, ni de que su pena se aminore. Y del mismo modo +que las grullas van lanzando sus tristes acentos, formando todas una +prolongada hilera en el aire, así también vi venir, exhalando gemidos, +a las sombras arrastradas por aquella tromba. Por lo cual pregunté: + +--Maestro, ¿qué almas son ésas a quienes de tal suerte castiga ese aire +negro? + +--La primera de ésas, de quienes deseas noticias--me dijo entonces--, +fué emperatriz de una multitud de pueblos donde se hablaban diferentes +lenguas, y tan dada al vicio de la lujuria, que permitió en sus leyes +todo lo que excitaba el placer, para ocultar de este modo la abyección +en que vivía. Es Semíramis, de quien se lee que sucedió a Nino y fué +su esposa y reinó en la tierra en donde impera el Sultán. La otra es +la que se mató por amor y quebrantó la fe prometida a las cenizas de +Siqueo. Después sigue la lasciva Cleopatra. Ve también a Helena, que +dió lugar a tan funestos tiempos; y ve al gran Aquiles, que al fin tuvo +que combatir por el amor. Ve a París y a Tristán.... + +Y a más de mil sombras me fué enseñando y designando con el dedo, a +quienes Amor había hecho salir de esta vida. Cuando oí a mi sabio +nombrar las antiguas damas y los caballeros, me sentí dominado por la +piedad y quedé como aturdido. Empecé a decir: + +--Poeta, quisiera hablar a aquellas dos almas que van juntas y parecen +más ligeras que las otras impelidas por el viento. + +Y él me contestó: + +--Espera que estén más cerca de nosotros: y entonces ruégales, por el +amor que las conduce, que se dirijan hacia ti. + +Tan pronto como el viento las impulsó hacia nosotros, alcé la voz +diciendo: + +--¡Oh almas atormentadas!, venid a hablarnos, si otro no se opone a +ello. + +Así como dos palomas, excitadas por sus deseos, se dirigen con las alas +abiertas y firmes hacia el dulce nido, llevadas en el aire por una +misma voluntad, así salieron aquellas dos almas de entre la multitud +donde estaba Dido, dirigiéndose hacia nosotros a través del aire +malsano, atraídas por mi eficaz y afectuoso llamamiento. + +--¡Oh sér gracioso y benigno, que vienes a visitar enmedio de este aire +negruzco a los que hemos teñido el mundo de sangre! Si fuéramos amados +por el Rey del universo, le rogaríamos por tu tranquilidad, ya que te +compadeces de nuestro acerbo dolor. Todo lo que te agrade oír y decir, +te lo diremos y escucharemos con gusto mientras que siga el viento tan +tranquilo como ahora. La tierra donde nací está situada en la costa +donde desemboca el Po con todos sus afluentes para descansar en el mar. +Amor, que se apodera pronto de un corazón gentil, hizo que éste se +prendara de aquel hermoso cuerpo que me fué arrebatado de un modo que +aún me atormenta. Amor, que no dispensa de amar al que es amado, hizo +que me entregara vivamente al placer de que se embriagaba éste, que, +como ves, no me abandona nunca. Amor nos condujo a la misma muerte. +Caína[7] espera al que nos arrancó la vida. + + [7] La primera de las cuatro divisiones concéntricas del + último círculo del Infierno, en donde son castigados los + traidores y los matadores de sus propios consanguíneos. Véase + el canto trigésimo segundo. + +Tales fueron las palabras de las dos sombras. Al oír a aquellas almas +atormentadas, bajé la cabeza y la tuve inclinada tanto tiempo, que el +poeta me dijo: + +--¿En qué piensas? + +--¡Ah!--exclamé al contestarle--; ¡cuán dulces pensamientos, cuántos +deseos les han conducido a doloroso tránsito! + +Después me dirigí hacia ellos, diciéndoles: + +--Francisca, tus desgracias me hacen derramar tristes y compasivas +lágrimas. Pero dime: en tiempo de los dulces suspiros ¿cómo os permitió +Amor conocer vuestros secretos deseos? + +Ella me contestó: + +--No hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria; y +eso lo sabe bien tu Maestro. Pero si tienes tanto deseo de conocer cuál +fué el principal origen de nuestro amor, haré como el que habla y llora +a la vez. Leíamos un día por pasatiempo las aventuras de Lancelote, y +de qué modo cayó en las redes del Amor: estábamos solos y sin abrigar +sospecha alguna. Aquella lectura hizo que nuestros ojos se buscaran +muchas veces y que palideciera nuestro semblante; mas un solo pasaje +fué el que decidió de nosotros. Cuando leímos que la deseada sonrisa de +la amada fué interrumpida por el beso del amante, éste, que jamás se ha +de separar de mí, me besó tembloroso en la boca: el libro y quien lo +escribió fué para nosotros otro Galeoto; aquel día ya no leímos más. + +Mientras que un alma decía esto, la otra lloraba de tal modo, que, +movido de compasión, desfallecí como si me muriera, y caí como cae un +cuerpo inanimado. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEXTO_ + + +Al recobrar los sentidos, que perdí por la tristeza y la compasión +que me causó la suerte de los dos cuñados, vi en derredor mío nuevos +tormentos y nuevas almas atormentadas doquier iba y doquier me volvía o +miraba. Me encuentro en el tercer círculo; en el de la lluvia eterna, +maldita, fría y densa, que cae siempre igualmente copiosa y con la +misma fuerza. Espesos granizos, agua negruzca y nieve descienden en +turbión a través de las tinieblas; la tierra, al recibirlos, exhala +un olor pestífero. Cerbero, fiera cruel y monstruosa, ladra con sus +tres fauces de perro contra los condenados que están allí sumergidos. +Tiene los ojos rojos, los pelos negros y cerdosos, el vientre ancho y +las patas guarnecidas de uñas que clava en los espíritus, les desgarra +la piel y les descuartiza. La lluvia les hace aullar como perros; los +miserables condenados forman entre sí una muralla con sus costados +y se revuelven sin cesar. Cuando nos descubrió Cerbero, el gran +gusano abrió las bocas enseñándonos sus colmillos; todos sus miembros +estaban agitados. Entonces mi guía extendió las manos, cogió tierra, +y la arrojó a puñados en las fauces ávidas de la fiera. Y del mismo +modo que un perro se deshace ladrando al tener hambre, y se apacigua +cuando muerde su presa, ocupado tan sólo en devorarla, así también el +demonio Cerbero cerró sus impuras bocas, cuyos ladridos causaban tal +aturdimiento a las almas que quisieran quedarse sordas. Pasamos por +encima de las sombras derribadas por la incesante lluvia, poniendo +nuestros pies sobre sus fantasmas, que parecían cuerpos humanos. Todas +yacían por el suelo, excepto una que se levantó con presteza para +sentarse, cuando nos vió pasar ante ella. + +--¡Oh, tú, que has venido a este Infierno!--me dijo--; reconóceme si +puedes. Tú fuiste hecho, antes que yo deshecho. + +Yo le contesté: + +--La angustia que te atormenta es quizá causa de que no me acuerde de +ti; me parece que no te he visto nunca. Pero dime, ¿quién eres tú, que +a tan triste lugar has sido conducido, y condenado a un suplicio, que +si hay otro mayor, no será por cierto tan desagradable? + +Contestóme: + +--Tu ciudad, tan llena hoy de envidia, que ya colma la medida, me vió +en su seno en vida más serena. Vosotros, los habitantes de esa ciudad, +me llamasteis Ciacco. Por el reprensible pecado de la gula, me veo, +como ves, sufriendo esta lluvia. Yo no soy aquí la única alma triste; +todas las demás están condenadas a igual pena por la misma causa. + +Y no pronunció una palabra más. Yo le respondí: + +--Ciacco, tu martirio me conmueve tanto, que me hace verter lágrimas; +pero dime, si es que lo sabes: ¿en qué pararán los habitantes de esa +ciudad tan dividida en facciones? ¿Hay algún justo entre ellos? Dime +por qué razón se ha introducido en ella la discordia. + +Me contestó: + +--Después de grandes debates, llegarán a verter su sangre, y el partido +salvaje arrojará al otro partido causándole grandes pérdidas. Luego +será preciso que el partido vencedor sucumba al cabo de tres años, +y que el vencido se eleve, merced a la ayuda de aquel que ahora es +neutral. Esta facción llevará la frente erguida por mucho tiempo, +teniendo bajo su férreo yugo a la otra, por más que ésta se lamente y +avergüence. Aun hay dos justos, pero nadie les escucha: la soberbia, +la envidia y la avaricia son las tres chispas que han inflamado los +corazones. + +Aquí dió Ciacco fin a su lamentable discurso, y yo le dije: + +--Todavía quiero que me informes, y me concedas algunas palabras. Dime +dónde están, y dame a conocer a Farinata y al Tegghiaio, que fueron tan +dignos, a Jacobo Rusticucci, Arigo y Mosca, y a otros que a hacer bien +consagraron su ingenio, pues siento un gran deseo de saber si están +entre las dulzuras del Cielo o entre las amarguras del Infierno. + +A lo que me contestó: + +--Están entre almas más perversas; otros pecados los han arrojado a un +círculo más profundo: si bajas hasta allí, podrás verlos. Pero cuando +vuelvas al dulce mundo, te ruego que hagas porque en él se renueve mi +recuerdo: y no te digo ni te respondo más. + +Entonces torció los ojos que había tenido fijos; miróme un momento, y +luego inclinó la cabeza, y volvió a caer entre los demás ciegos. Mi +guía me dijo: + +--Ya no volverá a levantarse hasta que se oiga el sonido de la angélica +trompeta; cuando venga la potestad enemiga del pecado. Cada cual +encontrará entonces su triste tumba; recobrará sus carnes y su figura; +y oirá el juicio que debe resonar por toda una eternidad. + +Así fuimos atravesando aquella impura mezcla de sombras y de lluvia, +con paso lento, razonando un poco sobre la vida futura. Por lo cual +dije: + +--Maestro, ¿estos tormentos serán mayores después de la gran sentencia, +o bien menores, o seguirán siendo tan dolorosos? + +Y él a mí: + +--Acuérdate de tu ciencia, que pretende que cuanto más perfecta es una +cosa, tanto mayor bien o dolor experimenta. Aunque esta raza maldita +no debe jamás llegar a la verdadera perfección, espera ser después del +juicio más perfecta que ahora. + +Caminando por la vía que gira alrededor del círculo, continuamos +hablando de otras cosas que no refiero, y llegamos al sitio donde se +desciende: allí encontramos a Plutón, el gran enemigo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEPTIMO_ + + +"Pape satán, pape satán aleppe"[8] comenzó a gritar Plutón con ronca +voz. Y aquel sabio gentil, que lo supo todo, para animarme, dijo: + + [8] Pape, interjección griega y latina, que significa + sorpresa; aleppe, lo mismo que aleph (o Ioseph), voz hebraica, + equivalente a jefe, príncipe, etc. La frase, truncada por + reticencia, quiere decir: "¡Cómo, Satanás; cómo, Satanás, + príncipe del Infierno!... ¿Un audaz mortal se atreve a entrar + aquí?"--Fraticelli. + +--No te inquiete el temor; pues a pesar de su poder, no te impedirá que +desciendas a este círculo. + +Después, volviéndose hacia aquel rostro hinchado de ira, le dijo: + +--Calla, lobo maldito: consúmete interiormente con tu propia rabia. No +sin razón venimos al profundo infierno; pues así lo han dispuesto allá +arriba, donde Miguel castigó la soberbia rebelión. + +Como las velas, hinchadas por el viento, caen derribadas cuando el +mástil se rompe, del mismo modo cayó al suelo aquella fiera cruel. Así +bajamos a la cuarta cavidad, aproximándonos más a la dolorosa orilla +que encierra en sí todo el mal del universo. ¡Ah, justicia de Dios!, +¿quién, si no tú, puede amontonar tantas penas y trabajos como allí +vi? ¿Por qué nos desgarran así nuestras propias faltas? Como una ola +se estrella contra otra ola en el escollo de Caribdis, así chocan uno +contra otro los condenados. Allí vi más condenados que en ninguna +otra parte, los cuales formados en dos filas, se lanzaban de la una +a la otra enormes pesos con todo el esfuerzo de su pecho, gritando +fuertemente: dábanse grandes golpes, y después se volvían cada cual +hacia atrás, exclamando: "¿Por qué guardas? ¿Por qué derrochas?" De +esta suerte iban girando por aquel tétrico círculo, yendo desde un +extremo a su opuesto, y repitiendo a gritos su injurioso estribillo. +Después, cuando cada cual había llegado al centro de su círculo, se +volvían todos a la vez para empezar de nuevo otra pelea. + +Yo, que tenía el corazón conmovido de lástima, dije: + +--Maestro mío, indícame qué gente es ésta. Todos esos tonsurados que +vemos a nuestra izquierda ¿han sido clérigos? + +Y él me respondió: + +--Erró la mente de todos en la primera vida, y no supieron gastar +razonablemente: así lo manifiestan claramente sus aullidos cuando +llegan a los dos puntos del círculo que los separa de los que siguieron +camino opuesto. Esos que no tienen cabellos que cubran su cabeza, +fueron clérigos, papas y cardenales, a quienes subyugó la avaricia. + +Y yo: + +--Maestro, entre todos ésos, bien deberá haber algunos a quienes yo +conozca y a quienes tan inmundos hizo este vicio. + +Y él a mí: + +--En vano esforzarás tu imaginación: la vida sórdida que los hizo +deformes, hace que hoy sean obscuros y desconocidos. Continuarán +chocando entre sí eternamente; y saldrán éstos del sepulcro con los +puños cerrados, y aquéllos con el cabello rapado. Por haber gastado +mal y guardado mal, han perdido el Paraíso, y se ven condenados a ese +eterno combate, que no necesito pintarte con palabras escogidas. Ahí +podrás ver, hijo mío, cuán rápidamente pasa el soplo de los bienes de +la Fortuna, por los que la raza humana se enorgullece y querella. Todo +el oro que existe bajo la Luna, y todo lo que ha existido, no puede dar +un momento de reposo a una sola de esas almas fatigadas. + +--Maestro--le dije entonces--, enséñame cuál es esa Fortuna de que me +hablas, y que así tiene entre sus manos los bienes del mundo. + +Y él a mí: + +--¡Oh necias criaturas! ¡Cuán grande es la ignorancia que os extravía! +Quiero que te alimentes con mis lecciones. Aquél, cuya sabiduría +es superior a todo, hizo los cielos y les dió un guía, de modo que +toda parte brilla para toda parte, distribuyendo la luz por igual; +con el esplendor del mundo hizo lo mismo, y le dió una guía, que +administrándolo todo, hiciera pasar de tiempo en tiempo las vanas +riquezas de una a otra familia, de una a otra nación, a pesar de los +obstáculos que crean la prudencia y previsión humanas. He aquí por qué, +mientras una nación impera, otra languidece, según el juicio de Aquél +que está oculto, como la serpiente en la hierba. Vuestro saber no puedo +contrastarla; porque provee, juzga y prosigue su reinado, como el suyo +cada una de las otras deidades. Sus transformaciones no tienen tregua; +la necesidad la obliga a ser rápida; por eso se cambia todo en el mundo +con tanta frecuencia. Tal es esa a quien tan a menudo vituperan los +mismos que deberían ensalzarla, y de quien blasfeman y maldicen sin +razón. Pero ella es feliz, y no oye esas maldiciones: contenta entre +las primeras criaturas, prosigue su obra y goza en su beatitud. Bajemos +ahora donde existen mayores y más lamentables males: ya descienden +todas las estrellas que salían cuando me puse en marcha, y nos está +prohibido retrasarnos mucho. + +Atravesamos el círculo hasta la otra orilla, sobre un hirviente +manantial, que vierte sus aguas en un arroyo que le debe su origen +y cuyas aguas son más bien obscuras que azuladas; y bajamos por un +camino distinto, siguiendo el curso de tan tenebrosas ondas. Cuando +aquel arroyo ha llegado al pie de la playa gris e infecta, forma una +laguna llamada Estigia; y yo, que miraba atentamente, vi algunas almas +encenagadas en aquel pantano, completamente desnudas y de irritado +semblante. Se golpeaban no sólo con las manos, sino con la cabeza, +con el pecho, con los pies, arrancándose la carne a pedazos con los +dientes. Díjome el buen Maestro: + +--Hijo, contempla las almas de los que han sido dominados por la ira: +quiero además que sepas que bajo esta agua hay una raza condenada +que suspira, y la hace hervir en la superficie, como te lo indican +tus miradas en cuantos sitios se fijan. Metidos en el lodo, dicen: +"Estuvimos siempre tristes bajo aquel aire dulce que alegra el +Sol, llevando en nuestro interior una tétrica humareda: ahora nos +entristecemos también en medio de este negro cieno." Estas palabras +salen del fondo de su garganta, como si formaran gárgaras, no pudiendo +pronunciar una sola íntegra. + +Así fuimos describiendo un gran arco alrededor del fétido pantano, +entre la playa seca y el agua, vueltos los ojos hacia los que se +atragantaban con el fango, hasta que al fin llegamos al pie de una +torre. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO OCTAVO_ + + +Digo, continuando, que mucho antes de llegar al pie de la elevada +torre, nuestros ojos se fijaron en su parte más alta, a causa de dos +lucecitas que allí vimos, y otra que correspondía a estas dos, pero +desde tan lejos, que apenas podía distinguirse. Entonces, dirigiéndome +hacia el mar de toda ciencia, dije: + +--¿Qué significan esas llamas? ¿Qué responde aquella otra, y quiénes +son los que hacen esas señales? + +Respondióme: + +--Sobre esas aguas fangosas puedes ver lo que ha de venir, si es que no +te lo ocultan los vapores del pantano. + +Jamás cuerda alguna despidió una flecha que corriese por el aire con +tanta velocidad, como una navecilla que vi surcando las aguas en +nuestra dirección, gobernada por un solo remero que gritaba: "¿Has +llegado ya, alma vil?" + +--Flegias, Flegias, gritas en vano esta vez--dijo mi Señor--; no nos +tendrás en tu poder más tiempo que el necesario para pasar la laguna. + +Flegias, conteniendo su cólera, hizo lo que un hombre a quien descubren +que ha sido víctima de un engaño, ocasionándole esto un dolor profundo. +Mi guía saltó a la barca y me hizo entrar en ella tras él; pero aquélla +no pareció ir cargada hasta que recibió mi peso. En cuanto ambos +estuvimos dentro, la antigua proa partió trazando en el agua una estela +más profunda de lo que solía cuando llevaba otros pasajeros. Mientras +recorríamos aquel canal de agua estancada, se me presentó una sombra +llena de lodo, y me preguntó: + +--¿Quién eres tú, que vienes antes de tiempo? + +A lo que contesté: + +--Si he venido, no es para permanecer aquí; mas dime ¿quién eres tú, +que tan sucio estás? + +Respondióme: + +--Ya ves que soy uno de los que lloran. + +Y yo a él: + +--¡Permanece, pues, entre el llanto y la desolación, espíritu maldito! +Te conozco aunque estés tan enlodado. + +Entonces extendió sus manos hacia la barca, pero mi prudente Maestro le +rechazó diciendo: + +--Véte de aquí con los otros perros. + +En seguida rodeó mi cuello con sus brazos, me besó en el rostro y me +dijo: + +--Alma desdeñosa, ¡bendita aquella que te llevó en su seno! Ese que +ves fué en el mundo una persona soberbia; ninguna virtud ha honrado su +memoria, por lo que su sombra está siempre furiosa. ¡Cuántos se tienen +allá arriba por grandes reyes, que se verán sumidos como cerdos en este +pantano, sin dejar en pos de sí más que horribles desprecios! + +Y yo: + +--Maestro, antes de salir de este lago, desearía en gran manera ver a +ese pecador sumergido en el fango. + +Y él a mí: + +--Antes de que veas la orilla, quedarás satisfecho: convendrá que goces +de ese deseo. + +Poco después, le vi acometido de tal modo por las demás sombras +cenagosas, que aún alabo a Dios y le doy gracias por ello. Todas +gritaban: "¡A Felipe Argenti!" Este florentino, espíritu orgulloso, +se revolvía contra sí mismo, destrozándose con sus dientes. Dejémosle +allí, pues no pienso ocuparme más de él. Después vino a herir mis oídos +un lamento doloroso, por lo cual miré con más atención en torno mío. El +buen Maestro me dijo: + +--Hijo mío, ya estamos cerca de la ciudad que se llama Dite; sus +habitantes pecaron gravemente y son muy numerosos. + +Y yo le respondí: + +--Ya distingo en el fondo del valle sus torres bermejas, como si +salieran de entre llamas. + +A lo cual me contestó: + +--El fuego eterno que interiormente las abrasa, les comunica el rojo +color que ves en ese bajo infierno. + +Al fin entramos en los profundos fosos que ciñen aquella desolada +tierra: las murallas me parecían de hierro. Llegamos, no sin haber +dado antes un gran rodeo, a un sitio en que el barquero nos dijo en +alta voz: "Salid, he aquí la entrada." Vi sobre las puertas más de +mil espíritus, caídos del cielo como una lluvia, que decían con ira: +"¿Quién es ése que sin haber muerto anda por el reino de los muertos?" +Mi sabio Maestro hizo un ademán expresando que quería hablarles en +secreto. Entonces contuvieron un poco su cólera y respondieron: "Ven +tú solo, y que se vaya aquel que tan audazmente entró en este reino. +Que se vuelva solo por el camino que ha emprendido locamente: que +lo intente, si sabe; porque tú, que le has guiado por esta obscura +comarca, te has de quedar aquí." + +Juzga, lector, si estaría yo tranquilo al oír aquellas palabras +malditas: no creí volver nunca a la tierra. + +--¡Oh, mi guía querido!, tú que más de siete veces me has devuelto la +tranquilidad y librado de los grandes peligros con que he tropezado, +no me dejes, le dije, tan abatido: si nos está prohibido avanzar más, +volvamos inmediatamente sobre nuestros pasos. + +Y aquel señor que allí me había llevado me dijo: + +--No temas, pues nadie puede cerrarnos el paso que Dios nos ha abierto. +Aguárdame aquí: reanima tu abatido espíritu y alimenta una grata +esperanza, que yo no te dejaré en este bajo mundo. + +En seguida se fué el dulce Padre, y me dejó solo. Permanecí en una gran +incertidumbre, agitándose el sí y el no en mi cabeza. + +No pude oír lo que les propuso; pero habló poco tiempo con ellos, y +todos a una corrieron hacia la ciudad. Nuestros enemigos dieron con +las puertas en el rostro a mi Señor, que se quedó fuera, y se dirigió +lentamente hacia donde yo estaba. Tenía los ojos inclinados, sin dar +señales de atrevimiento, y decía entre suspiros: "¿Quién me ha impedido +la entrada en la mansión de los dolores?" Y dirigiéndose a mí: + +--Si estoy irritado--me dijo--, no te inquietes; yo saldré victorioso +de esta prueba, cualesquiera que sean los que se opongan a nuestra +entrada. Su temeridad no es nueva: ya la demostraron ante una puerta +menos secreta, que se encuentra todavía sin cerradura. Ya has visto +sobre ella la inscripción de muerte. Pero más acá de esa puerta, +descendiendo la montaña y pasando por los círculos sin necesidad de +guía, viene uno que nos abrirá la ciudad. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO NONO_ + + +Aquel color que el miedo pintó en mi rostro cuando vi a mi guía +retroceder, hizo que en el suyo se desvaneciera más pronto la palidez +insólita, púsose atento, como un hombre que escucha, porque las miradas +no podían penetrar a través del denso aire y de la espesa niebla. + +--Sin embargo, debemos vencer en esta lucha--empezó a decir--; ¡si +no!... pero se nos ha prometido... ¡Oh!, ¡cuánto tarda el otro en +llegar![9] + + [9] Si no... Esta reticencia expresa el temor y la duda, que + inmediatamente desecha Virgilio por respeto al Sér Supremo. + Quiere decir: "¡Si no... viniese ayuda del cielo!... Pero, + ¿qué digo? Se me ha prometido... y no puede faltar." Se + refiere a la llegada del ángel. + +Yo vi bien que ocultaba lo que había comenzado a decir bajo otra idea +que le asaltó después, y que estas últimas palabras eran diferentes +de las primeras: sin embargo, su discurso me causó espanto, porque me +parecía descubrir en sus entrecortadas frases un sentido peor del que +en realidad tenían. + +--¿Ha bajado alguna vez al fondo de este triste abismo algún espíritu +del primer círculo, cuya sola pena es la de perder la esperanza?--le +pregunté. + +A lo que me respondió: + +--Rara vez sucede que alguno recorra el camino por donde yo voy. Es +cierto que tuve que bajar aquí otra vez a causa de los conjuros de la +cruel Erictón, que llamaba las almas a sus cuerpos, hacía poco tiempo +que mi carne estaba despojada de su alma, cuando me hizo traspasar esas +murallas para sacar un espíritu del círculo de Judas. Este círculo es +el más profundo, el más obscuro y el más lejano del Cielo que lo mueve +todo. Conozco bien el camino; por lo cual debes estar tranquilo. Esta +laguna, que exhala tan gran fetidez, ciñe en torno la ciudad del dolor, +donde ya no podremos entrar sin justa indignación. + +Dijo además otras cosas, que no he podido retener en mi memoria, porque +me hallaba absorto, mirando la alta torre de ardiente cúspide, donde +vi de improviso aparecer rápidamente tres furias infernales, tintas en +sangre, las cuales tenían movimientos y miembros femeniles. Estaban +ceñidas de hidras verdosas, y tenían por cabellos pequeñas serpientes y +cerastas, que ceñían sus horribles sienes. Y aquél que conocía muy bien +a las siervas de la Reina del dolor eterno: + +--Mira--me dijo--, las feroces Erinnias. La de la izquierda es Megera; +la que llora a la derecha es Alecton, y la del centro es Tisifona. + +Después calló. Las furias se desgarraban el pecho con sus uñas; se +golpeaban con las manos, y daban tan fuertes gritos, que por temor me +acerqué más al poeta. "Venga Medusa, y le convertiremos en piedra, +decían todas mirando hacia abajo: mal hemos vengado la entrada del +audaz Teseo." + +--Vuélvete y cúbrete los ojos con las manos, porque si apareciese la +Gorgona, y la vieses, no podrías jamás volver arriba. + +Así me dijo el Maestro, volviéndome él mismo; y no fiándose de mis +manos, me tapó los ojos con las suyas. ¡Oh vosotros, que gozáis de sano +entendimiento; descubrid la doctrina que se oculta bajo el velo de tan +extraños versos! + +Oíase a través de las turbias ondas un gran ruido, lleno de horror, que +hacía retemblar las dos orillas, asemejándose a un viento impetuoso, +impelido por contrarios ardores, que se ensaña en las selvas, y sin +tregua las ramas rompe y desgaja, y las arroja fuera; y marchando +polvoroso y soberbio, hace huír a las fieras y a los pastores. Me +descubrió los ojos, y me dijo: + +--Ahora dirige el nervio de tu vista sobre esa antigua espuma, hacia el +sitio en que el humo es más maligno. + +Como las ranas, que, al ver la culebra enemiga, desaparecen a través +del agua, hasta que se han reunido todas en el cieno, del mismo modo +vi más de mil almas condenadas, huyendo de uno que atravesaba la +Estigia a pie enjuto. Alejaba de su rostro el aire denso, extendiendo +con frecuencia la siniestra mano hacia delante, y sólo este trabajo +parecía cansarle. Bien comprendí que era un mensajero del Cielo, y +volvíme hacia el Maestro; pero éste me indicó que permaneciese quieto y +me inclinara. ¡Ah!, ¡cuán desdeñoso me pareció aquel enviado celeste! +Llegó a la puerta, y la abrió con una varita sin encontrar obstáculo. + +--¡Oh demonios arrojados del Cielo, raza despreciable!--empezó a +decir en el horrible umbral--; ¿cómo habéis podido conservar vuestra +arrogancia? ¿Por qué os resistís contra esa voluntad, que no deja nunca +de conseguir su intento, y que ha aumentado tantas veces vuestros +dolores? ¿De qué os sirve luchar contra el destino? Vuestro Cerbero, +si bien lo recordáis, tiene aún el cuello y el hocico pelados. + +Entonces se volvió hacia el cenagoso camino sin dirigirnos la palabra, +semejante a un hombre a quien preocupan y apremian otros cuidados, que +no se relacionan con la gente que tiene delante. Y nosotros, confiados +en las palabras santas, dirigimos nuestros pasos hacia la ciudad de +Dite. Entramos en ella sin ninguna resistencia; y como yo deseaba +conocer la suerte de los que estaban encerrados en aquella fortaleza, +luego que estuve dentro, empecé a dirigir escudriñadoras miradas en +torno mío, y vi por todos lados un gran campo lleno de dolor y de +crueles tormentos. Como en los alrededores de Arlés, donde se estanca +el Ródano, o como en Pola, cerca del Quarnero, que encierra a Italia +y baña sus fronteras, vense antiguos sepulcros, que hacen montuoso el +terreno, así también aquí se elevaban sepulcros por todas partes; con +la diferencia de que su aspecto era más terrible, por estar envueltos +entre un mar de llamas, que los encendían enteramente, más que lo fué +nunca el hierro en ningún arte. Todas sus losas estaban levantadas, y +del interior de aquéllos salían tristes lamentos, parecidos a los de +los míseros ajusticiados. Entonces le pregunté a mi Maestro: + +--¿Qué clase de gente es ésa, que sepultada en aquellas arcas, se da a +conocer por sus dolientes suspiros? + +A lo que me respondió: + +--Son los heresiarcas, con sus secuaces de todas sectas: esas tumbas +están mucho más llenas de lo que puedes figurarte. Ahí está sepultado +cada cual con su semejante, y las tumbas arden más o menos. + +Después, dirigiéndose hacia la derecha, pasamos por entre los sepulcros +y las altas murallas. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMO_ + + +Mi maestro avanzó por un estrecho sendero, entre los muros de la ciudad +y las tumbas de los condenados, y yo seguí tras él. + +--¡Oh suma virtud--exclamé--que me conduces a tu placer por los +círculos impíos! Háblame y satisface mis deseos. ¿Podré ver la gente +que yace en esos sepulcros? Todas las losas están levantadas, y no hay +nadie que vigile. + +Respondióme: + +--Todos quedarán cerrados, cuando hayan vuelto de Josafat las almas con +los cuerpos que han dejado allá arriba. Epicuro y todos sus sectarios, +que pretenden que el alma muere con el cuerpo, tienen su cementerio +hacia esta parte. Así, que pronto contestarán aquí dentro a la pregunta +que me haces, y al deseo que me ocultas. + +Yo le repliqué: + +--Buen Guía, si acaso te oculto mi corazón, es por hablar poco, a lo +cual no es la primera vez que me has predispuesto con tus advertencias. + +--¡Oh Toscano, que vas por la ciudad del fuego hablando modestamente!, +dígnate detenerte en este sitio. Tu modo de hablar revela claramente el +noble país al que quizá fuí yo funesto. + +Tales palabras salieron súbitamente de una de aquellas arcas, haciendo +que me aproximara con temor a mi Guía. Este me dijo: + +--Vuélvete: ¿qué haces? Mira a Farinata, que se ha levantado en su +tumba, y a quien puedes contemplar desde la cintura a la cabeza. + +Yo tenía ya mis miradas fijas en las suyas: él erguía su pecho y su +cabeza en ademán de despreciar al Infierno. Entonces mi Guía, con +mano animosa y pronta, me impelió hacia él a través de los sepulcros, +diciéndome: "Háblale con claridad." + +En cuanto estuve al pie de su tumba, examinóme un momento; y después, +con acento un tanto desdeñoso, me preguntó: + +--¿Quiénes fueron tus antepasados? + +Yo, que deseaba obedecer, no le oculté nada, sino que se lo descubrí +todo; por lo cual arqueó un poco las cejas, y dijo: + +--Fueron terribles contrarios míos, de mis parientes y de mi partido; +por eso los desterré dos veces. + +--Si estuvieron desterrados--le contesté--, volvieron de todas partes +una y otra vez, arte que los vuestros no han aprendido. + +Entonces, al lado de aquél, apareció a mi vista una sombra, que sólo +descubría hasta la barba, lo que me hace creer que estaba de rodillas. +Miró en torno mío, como deseando ver si estaba alguien conmigo; y +apenas se desvanecieron sus sospechas, me dijo llorando: + +--Si la fuerza de tu genio es la que te ha abierto esta obscura +prisión, ¿dónde está mi hijo y por qué no se encuentra a tu lado? + +Respondíle: + +--No he venido por mí mismo: el que me espera allí me guía por estos +lugares: quizá vuestro Guido "tuvo" hacia él demasiado desdén. + +Sus palabras y la clase de su suplicio me habían revelado ya el nombre +de aquella sombra: así es que mi respuesta fué precisa. Irguiéndose +repentinamente exclamó: + +--¿Cómo dijiste "tuvo"? Pues qué, ¿no vive aún? ¿No hiere ya sus ojos +la dulce luz del día? + +Cuando observó que yo tardaba en responderle, cayó de espaldas en su +tumba, y no volvió a aparecer fuera de ella. Pero aquel otro magnánimo, +por quien yo estaba allí, no cambió de color, ni movió el cuello, ni +inclinó el cuerpo. + +--El que no hayan aprendido bien ese arte--me dijo continuando la +conversación empezada--, me atormenta más que este lecho. Mas la deidad +que reina aquí no mostrará cincuenta veces su faz iluminada, sin que tú +conozcas lo difícil que es ese arte. Pero dime, así puedas volver al +dulce mundo, ¿por qué causa es ese pueblo tan desapiadado con los míos +en todas sus leyes? + +A lo cual le contesté: + +--El destrozo y la gran matanza que enrojeció el Arbia excita tales +discursos en nuestro templo. + +Entonces movió la cabeza suspirando, y después dijo: + +--No estaba yo allí solo; y en verdad, no sin razón me encontré en +aquel sitio con los demás; pero sí fuí el único que, cuando se trató de +destruir a Florencia, la defendí resueltamente. + +--¡Ah!--le contesté--; ¡ojalá vuestra descendencia tenga paz y reposo! +Pero os ruego que deshagáis el nudo que ha enmarañado mi pensamiento. +Me parece, por lo que he oído, que prevéis lo que el tiempo ha de +traer, a pesar de que os suceda lo contrario con respecto a lo presente. + +--Nosotros--dijo--somos como los que tienen la vista cansada, que +vemos las cosas distantes, gracias a una luz con que nos ilumina el +Guía soberano. Cuando las cosas están próximas o existen, nuestra +inteligencia es vana, y si otro no nos lo cuenta, nada sabemos de +los sucesos humanos; por lo cual puedes comprender que toda nuestra +inteligencia morirá el día en que se cierre la puerta del porvenir. + +--Decid a ese que acaba de caer, que su hijo está aún entre los vivos. +Si antes no le respondí, hacedle saber que lo hice porque estaba +distraído con la duda que habéis aclarado. + +Mi Maestro me llamaba ya, por cuya razón rogué más solícitamente al +espíritu que me dijera quién estaba con él. + +--Estoy tendido entre más de mil--me respondió--; ahí dentro están el +segundo Federico y el Cardenal.[10] En cuanto a los demás, me callo. + + [10] El emperador Federico II, siempre en guerra con los + Papas, contra los cuales escribió versos, fué excomulgado + por Gregorio IX e Inocencio IV, y murió en 1250.--Octaviano + degli Ubaldini, de Florencia y del partido gibelino, a pesar + de ser Cardenal, dijo una vez, que, si acaso tuviera alma, la + perdería por los gibelinos. Por esta razón los coloca Dante + entre los herejes. + +Se ocultó después de decir esto, y yo dirigí mis pasos hacia el antiguo +poeta, pensando en aquellas palabras que me parecían amenazadoras. Se +puso en marcha, y mientras caminábamos, me dijo: + +--¿Por qué estás tan turbado? + +Y cuando satisfice su pregunta: + +--Conserva en tu memoria lo que has oído contra ti--me ordenó aquel +sabio--; y ahora estáme atento. + +Y levantando el dedo, prosiguió: + +--Cuando estés ante la dulce mirada de aquella cuyos bellos ojos lo ven +todo, conocerás el porvenir que te espera. + +En seguida se dirigió hacia la izquierda. Dejamos las murallas y fuimos +hacia el centro de la ciudad, por un sendero que conduce a un valle, el +cual exhalaba un hedor insoportable. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO UNDECIMO_ + + +A la extremidad de un alto promontorio, formado por grandes piedras +rotas y acumuladas en círculo, llegamos hasta un montón de espíritus +más cruelmente atormentados. Allí, para preservarnos de las horribles +emanaciones y de la fetidez que despedía el profundo abismo, nos +pusimos al abrigo de la losa de un gran sepulcro, donde vi una +inscripción que decía: "Encierro al papa Anastasio, a quien Fotino +arrastró lejos del camino recto." + +--Es preciso que descendamos por aquí lentamente, a fin de acostumbrar +de antemano nuestros sentidos a este triste hedor, y después no +tendremos necesidad de precavernos de él. + +Así habló mi Maestro, y yo le dije: + +--Busca algún recurso para que no perdamos el tiempo inútilmente. + +A lo que me respondió: + +--Ya ves que en ello pienso. Hijo mío--continuó--, en medio de estas +rocas hay tres círculos, que se estrechan gradualmente como los que has +dejado: todos están llenos de espíritus malditos; mas para que después +te baste con sólo verlos, oye cómo y por qué están aquí encerrados. La +injuria es el fin de toda maldad que se atrae el odio del cielo, y se +llega a este fin, que redunda en perjuicio de otros, bien por medio de +la violencia, o bien por medio del fraude. Pero como el fraude es una +maldad propia del hombre, por eso es más desagradable a los ojos de +Dios, y por esta razón los fraudulentos están debajo, entregados a un +dolor más vivo. Todo el primer círculo lo ocupan los violentos, círculo +que está además construído y dividido en tres recintos; porque puede +cometerse violencia contra tres clases de seres: contra Dios, contra sí +mismo y contra el prójimo; y no sólo contra sus personas, sino también +contra sus bienes, como lo comprenderás por estas claras razones. Se +comete violencia contra el prójimo dándole la muerte o causándole +heridas dolorosas; y contra sus bienes, por medio de la ruina, del +incendio o de los latrocinios. De aquí resulta que los homicidas, los +que causan heridas, los incendiarios y los ladrones están atormentados +sucesivamente en el primer recinto. Un hombre puede haber dirigido su +mano violenta contra sí mismo o contra sus bienes: justo es, pues, +que purgue su culpa en el segundo recinto, sin esperar tampoco mejor +suerte aquel que por su propia voluntad se priva de vuestro mundo, +juega, disipa sus bienes o llora donde debía haber estado alegre y +gozoso. Puede cometer violencia contra la Divinidad el que reniega de +ella y blasfema con el corazón, y el que desprecia la Naturaleza y sus +bondades. He aquí por qué el recinto más pequeño marca con su fuego a +Sodoma y a Cahors, y a todo el que, despreciando a Dios, le injuria +sin hablar, desde el fondo de su corazón. El hombre puede emplear el +fraude que produce remordimientos en todas las conciencias, ya con el +que de él se fía, ya también con el que desconfía de él. Este último +modo de usar del fraude parece que sólo quebranta los vínculos de amor, +que forma la Naturaleza; por esta causa están encadenados en el segundo +recinto los hipócritas, los aduladores, los hechiceros, los falsarios, +los ladrones, los simoníacos, los rufianes, los barateros y todos los +que se han manchado con semejantes e inmundos vicios. Por el primer +fraude no sólo se olvida el amor que establece la Naturaleza, sino +también el sentimiento que le sigue, y de donde nace la confianza: he +aquí por qué, en el círculo menor, donde está el centro de la Tierra y +donde se halla el asiento de Dite, yace eternamente atormentado todo +aquel que ha cometido traición. + +Le dije entonces: + +--Maestro, tus razones son muy claras, y bien me dan a conocer, por +medio de tales divisiones, ese abismo y la muchedumbre que le habita; +pero dime: los que están arrojados en aquella laguna cenagosa, los que +agita el viento sin cesar, los que azota la lluvia, y los que chocan +entre sí lanzando tan estridentes gritos, ¿por qué no son castigados en +la ciudad del fuego, si se han atraído la cólera de Dios? Y si no se la +han atraído, ¿por qué se ven atormentados de tal suerte? + +Me contestó: + +--¿Por qué tu ingenio, contra su costumbre, delira tanto ahora?, ¿o es +que tienes el pensamiento en otra parte? ¿No te acuerdas de aquellas +palabras de la Etica, que has estudiado, en las que se trata de las +tres inclinaciones que el Cielo reprueba: la incontinencia, la malicia +y la loca bestialidad, y de qué modo la incontinencia ofende menos +a Dios y produce menor censura? Si examinas bien esta sentencia, +acordándote de los que sufren su castigo fuera de aquí, conocerás +por qué están separados de esos felones, y por qué los atormenta la +justicia divina, a pesar de demostrarse con ellos menos ofendida. + +--¡Oh Sol, que sanas toda vista conturbada!--exclamé--: tal contento +me das cuando desarrollas tus ideas, que sólo por eso me es tan grato +dudar como saber. Vuelve atrás un momento, y explícame de qué modo +ofende la usura a la bondad divina: desvanece esta duda. + +--La filosofía--me contestó--enseña en más de un punto al que la +estudia, que la Naturaleza tiene su origen en la Inteligencia divina y +en su arte; y si consultas bien tu Física, encontrarás, sin necesidad +de hojear muchas páginas, que el arte humano sigue cuanto puede a +la Naturaleza, como el discípulo a su maestro; de modo que aquél es +casi nieto de Dios. Partiendo, pues, de estos principios, sabrás si +recuerdas bien el Génesis, que es conveniente sacar de la vida la mayor +utilidad, y multiplicar el género humano. El usurero sigue otra vía; +desprecia a la naturaleza y a su secuaz, y coloca su esperanza en otra +parte. Ahora sígueme; que me place avanzar. Los peces suben ya por el +horizonte; el carro se ve hacia aquel punto donde expira Coro, y lejos +de aquí el alto promontorio parece que desciende. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DUODECIMO_ + + +El sitio por donde empezamos a bajar era un paraje alpestre y, a causa +del que allí se hallaba, todas las miradas se apartarían de él con +horror. Como aquellas ruinas, cuyo flanco azota el río Adigio, más acá +de Trento, producidas por un terremoto o por falta de base, que desde +la cima del monte de donde cayeron hasta la llanura, presentan la roca +tan hendida, que ningún paso hallaría el que estuviese sobre ellas, así +era la bajada de aquel precipicio; y en el borde de la entreabierta +sima estaba tendido el monstruo, oprobio de Creta, que fué concebido +por una falsa vaca. Cuando nos vió, se mordió a sí mismo, como aquel a +quien abrasa la ira. Gritóle entonces mi Sabio: + +--¿Por ventura crees que esté aquí el rey de Atenas, que allá arriba, +en el mundo, te dió la muerte? Aléjate, monstruo; que éste no viene +amaestrado por tu hermana, sino con el objeto de contemplar vuestras +penas. + +Como el toro que rompe las ligaduras en el momento de recibir el golpe +mortal, que huír no puede, pero salta de un lado a otro, lo mismo hizo +el Minotauro; y mi prudente Maestro me gritó: + +--Corre hacia el borde; mientras esté furioso, bueno es que desciendas. + +Nos encaminamos por aquel derrumbamiento de piedras, que oscilaban por +primera vez bajo el peso de mi cuerpo. Iba yo pensativo; por lo cual me +dijo: + +--Acaso piensas en estas ruinas, defendidas por aquella ira bestial, +que he disipado. Quiero, pues, que sepas que la otra vez que bajé al +profundo Infierno aun no se habían desprendido estas piedras; pero un +poco antes (si no estoy equivocado) de que viniese aquél que arrebató +a Dite la gran presa del primer círculo, retembló el impuro valle tan +profundamente por todos sus ámbitos, que creí ver al universo sintiendo +aquel amor, por el cual otros creyeron que el mundo ha vuelto más de +una vez a sumirse en el caos; y entonces fué cuando esa antigua roca se +destrozó por tan diversas partes. Pero fija tus miradas en el valle; +pues ya estamos cerca del río de sangre, en el cual hierve todo el que +por medio de la violencia ha hecho daño a los demás. + +¡Oh ciegos deseos! ¡Oh ira desatentada, que nos aguijonea de tal modo +en nuestra corta vida, y así nos sumerge en sangre hirviente por toda +una eternidad! Vi un ancho foso en forma circular, como la montaña que +rodea toda la llanura, según me había dicho mi Guía, y entre el pie de +la roca y este foso corrían en fila muchos centauros armados de saetas, +del mismo modo que solían ir a cazar por el mundo. Al vernos descender, +se detuvieron, y tres de ellos se separaron de la banda, preparando sus +arcos y escogiendo antes sus flechas. Uno de ellos gritó desde lejos: + +--¿Qué tormento os está reservado a vosotros los que bajáis por esa +cuesta? Decidlo desde donde estáis, porque si no, disparo mi arco. + +Mi Maestro respondió: + +--Contestaremos a Quirón, cuando estemos cerca. Tus deseos fueron +siempre por desgracia muy impetuosos. + +Después me tocó y me dijo: + +--Ese es Neso, el que murió por la hermosa Deyanira, y vengó por sí +mismo su muerte; el de enmedio, que inclina la cabeza sobre el pecho, +es el gran Quirón, que educó a Aquiles; el otro es el irascible Foló. +Alrededor del foso van a millares, atravesando con sus flechas a toda +alma que sale de la sangre más de lo que le permiten sus culpas. + +Nos fuimos aproximando a aquellos ágiles monstruos: Quirón cogió +una flecha, y con el regatón apartó las barbas hacia detrás de sus +quijadas. Cuando se descubrió la enorme boca, dijo a sus compañeros: + +--¿Habéis observado que el de detrás mueve cuanto toca? Los pies de los +muertos no suelen hacer eso. + +Y mi buen Maestro, que estaba ya junto a él, y le llegaba al pecho, +donde las dos naturalezas se unen, repuso: + +--Está en efecto vivo, y yo sólo debo enseñarle el sombrío valle: viene +a él por necesidad, y no por distracción. La que me ha encomendado este +nuevo oficio, ha cesado por un momento de cantar "aleluya." No es él un +ladrón, ni yo un alma criminal. Pero por aquella virtud que dirige mis +pasos en un camino tan salvaje, cédeme uno de los tuyos para que nos +acompañe, que nos indique un punto vadeable y lleve a éste sobre sus +ancas, pues no es espíritu que vaya por el aire. + +Quirón se volvió hacia la derecha, y dijo a Neso: + +--Vé, guíales; y si tropiezan con algún grupo de los nuestros, haz que +les abran paso. + +Nos pusimos en marcha, tan fielmente escoltados, hacia lo largo de +las orillas de aquella roja espuma, donde lanzaban horribles gritos +los ahogados. Los vi sumergidos hasta las cejas, por lo que el gran +Centauro dijo: + +--Esos son los tiranos, que vivieron de sangre y de rapiña. Aquí +se lloran las desapiadadas culpas: aquí está Alejandro, y el feroz +Dionisio, que tantos años de dolor hizo sufrir a la Sicilia. Aquella +frente que tiene el cabello tan negro es la de Azzolino, y la otra +que lo tiene rubio es la de Obezzo de Este, que verdaderamente fué +asesinado en el mundo por su hijastro. + +Entonces me volví hacia el Poeta, el cual me dijo: + +--Sea éste ahora tu primer guía; yo seré el segundo. + +Algo más lejos se detuvo el Centauro sobre unos condenados, que +parecían sacar fuera de aquel hervidero su cabeza hasta la garganta, y +nos mostró una sombra que estaba separada de las demás, diciendo: + +Aquél hirió, en recinto sagrado, a un corazón, que aún se ve honrado en +las orillas del Támesis.[11] + + [11] Guido de Montfort. Para vengar la muerte de Simón, su + padre, muerto en Inglaterra por Eduardo, asesinó en 1271, en + una iglesia de Viterbo, a Enrique, hermano de aquél, mientras + el sacerdote elevaba la hostia. El corazón del asesinado fué + llevado en una copa a Londres, y colocado sobre una columna en + el puente del Támesis, para recordar a los ingleses la ofensa + que se les había hecho. + +Después vi otras sombras que sacaban la cabeza fuera del río, y algunas +todo el pecho, y reconocí a muchos de ellos. Como la sangre iba +disminuyendo poco a poco, hasta no cubrir más que el pie, vadeamos el +foso. + +--Quiero que creas--me dijo el Centauro--que así como ves disminuir +la corriente por esta parte, por la otra es su fondo cada vez mayor, +hasta que llega a reunirse en aquel punto donde la tiranía está +condenada a gemir. Allí es donde la justicia divina ha arrojado a +Atila, que fué su azote en la tierra; a Pirro, a Sexto, y eternamente +arranca lágrimas, con el hervor de esa sangre, a Renato de Corneto y a +Renato Pazzo, que tanto daño causaron en los caminos. + +Dicho esto, se volvió y repasó el vado. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOTERCIO_ + + +No había llegado aún Neso a la otra parte, cuando penetramos en un +bosque, que no estaba surcado por ningún sendero. El follaje no era +verde, sino de un color obscuro; las ramas no eran rectas, sino nudosas +y entrelazadas; no había frutas, sino espinas venenosas. No son tan +ásperas y espesas las selvas donde moran las fieras, que aborrecen los +sitios cultivados entre el Cecina y Corneto. Allí anidan las brutales +Arpías, que arrojaron a los Troyanos de las Estrofades con el triste +presagio de un mal futuro. Tienen alas anchas, cuellos y rostros +humanos, pies con garras, y el vientre cubierto de plumas: subidas en +los árboles, lanzan extraños lamentos. + +Mi buen Maestro empezó a decirme: + +--Antes de avanzar más, debes saber que te encuentras en el segundo +recinto, por el cual continuarás hasta que llegues a los terribles +arenales. Por tanto, mira con atención; y de este modo verás cosas, que +darán testimonio de mis palabras. + +Por todas partes oía yo gemidos, sin ver a nadie que los exhalara; por +eso me detuve todo atemorizado. Creo que él creyó que yo creía que +aquellas voces eran de gente que se ocultaba de nosotros entre la +espesura; y así me dijo mi Maestro: + +--Si rompes cualquier ramita de una de esas plantas, verás trocarse tus +pensamientos. + +Entonces extendí la mano hacia delante, cogí una ramita de un gran +endrino, y su tronco exclamó: + +--¿Por qué me tronchas? + +Inmediatamente se tiñó de sangre, y volvió a exclamar: + +--¿Por qué me desgarras? ¿No tienes ningún sentimiento de piedad? +Hombres fuimos, y ahora estamos convertidos en troncos: tu mano debería +haber sido más piadosa, aunque fuéramos almas de serpientes. + +Cual de verde tizón que, encendido por uno de sus extremos, gotea y +chilla por el otro, a causa del aire que le atraviesa, así salían de +aquel tronco palabras y sangre juntamente; lo que me hizo dejar caer la +rama, y detenerme como hombre acobardado. + +--Alma herida--respondió mi Sabio--; si él hubiera podido creer, +desde luego, que era verdad lo que ha leído en mis versos, no habría +extendido su mano hacia ti: el ser una cosa tan increíble me ha +obligado a aconsejarle que hiciese lo que ahora me está pesando. Pero +dile quién fuiste, a fin de que, en compensación, renueve tu fama en el +mundo, donde le es lícito volver. + +El tronco respondió: + +--Me halagas tanto con tus dulces palabras, que no puedo callar: +no llevéis a mal que me entretenga un poco hablando con vosotros. +Yo soy aquél[12] que tuvo las dos llaves del corazón de Federico, +manejándolas tan suavemente para cerrar y abrir, que a casi todos +aparté de su confianza, habiéndome dedicado con tanta fe a aquel +glorioso cargo, que perdí el sueño y la vida. La cortesana que no +ha separado nunca del palacio de César sus impúdicos ojos, peste +común y vicio de las cortes, inflamó contra mí todos los ánimos, y +los inflamados inflamaron a su vez y de tal modo a Augusto, que mis +dichosos honores se trocaron en triste duelo. Mi alma, en un arranque +de indignación, creyendo librarse del oprobio por medio de la muerte, +me hizo injusto contra mí mismo, siendo justo. Os juro, por las tiernas +raíces de este leño, que jamás fuí desleal a mi señor, tan digno de +ser honrado. Y si uno de vosotros vuelve al mundo, restaure en él mi +memoria, que yace aún bajo el golpe que le asestó la envidia. + + [12] Pedro Desvignes, o Pedro della Vigna, jurisconsulto + de Capua; gozó por mucho tiempo el favor del emperador + Federico II, de quien era canciller y a quien inclinaba lo + mismo a la clemencia que a la severidad. Acusado de traición + por envidiosos cortesanos, le sacaron los ojos en 1246. Su + desesperación fué tal que se estrelló la cabeza contra los + muros de su calabozo. + +El poeta esperó un momento, y después me dijo: + +--Pues que calla, no pierdas el tiempo: habla y pregúntale, si quieres +saber más. + +Yo le contesté: + +--Interrógale tú mismo lo que creas que me interese, pues yo no podría: +tanto es lo que me aflige la compasión. + +Por lo cual volvió él a empezar de este modo: + +--A fin de que este hombre haga generosamente lo que tu súplica +reclama, espíritu encarcelado, dígnate aún decirnos cómo se encierra el +alma en esos nudosos troncos, y dime además, si puedes, si hay alguna +que se desprenda de tales miembros. + +Entonces el tronco suspiró, y aquel resoplido se convirtió en esta voz: + +--Os contestaré brevemente: cuando el alma feroz sale del cuerpo de +donde se ha arrancado ella misma, Minos la envía al séptimo círculo. +Cae en la selva, sin que tenga designado sitio fijo, y allí donde la +lanza la fortuna, germina cual grano de espelta. Brota primero como +un retoño, y luego se convierte en planta silvestre: las Arpías, al +devorar sus hojas, le causan dolor, y abren paso por donde ese dolor +se exhale. Como las demás almas, iremos a recoger nuestros despojos; +pero sin que ninguna de nosotras pueda revestirse con ellos, porque no +sería justo volver a tener lo que uno se ha quitado voluntariamente. +Los arrastraremos hasta aquí; y en este lúgubre bosque estará cada uno +de nuestros cuerpos suspendido en el mismo endrino donde sufre tal +tormento su alma. + +Prestábamos aún atención a aquel tronco, creyendo que añadiría algo +más, cuando fuimos sorprendidos por un rumor, a la manera del que +siente venir el jabalí y los perros hacia el sitio donde está apostado, +que juntamente oye el ruido de las fieras y el fragor del ramaje. Y +he aquí que aparecen a nuestra izquierda dos infelices, desnudos y +lacerados, huyendo tan precipitadamente, que rompían todas las ramas +de la selva. El de delante: "¡Acude, acude, muerte!," decía; y el +otro, que no corría tanto: "Lano, tus piernas no eran tan ágiles en el +combate del Toppo." Y sin duda, faltándole el aliento, hizo un grupo de +sí y de un arbusto. + +Detrás de ellos estaba la selva llena de perras negras, ávidas y +corriendo cual lebreles a quienes quitan su cadena. Empezaron a dar +terribles dentelladas a aquél que se ocultó, y después de despedazarle, +se llevaron sus miembros palpitantes. Mi Guía me tomó entonces de +la mano, y llevóme hacia el arbusto, que en vano se quejaba por sus +sangrientas heridas: + +--¡Oh, Jacobo de San Andrés!--decía--. ¿De qué te ha servido tomarme +por refugio? ¿Tengo yo la culpa de tu vida criminal? + +Cuando mi Maestro se detuvo delante de aquel arbusto, dijo: + +--¿Quién fuiste tú que por tantas ramas rotas exhalas con tu sangre tan +quejumbrosas palabras? + +A lo que contestó: + +--¡Oh, almas, que habéis venido a contemplar el lamentable estrago +que me ha separado así de mis hojas!, recogedlas al pie del triste +arbusto. Yo fuí de la ciudad que cambió su primer patrón por San Juan +Bautista;[13] por cuya razón aquél la contristará siempre con su +terrible arte: y a no ser porque en el puente del Arno se conserva +todavía alguna imagen suya, fuera en vano todo el trabajo de aquellos +ciudadanos que la reedificaron sobre las cenizas que de ella dejó +Atila. Yo de mi casa hice mi propia horca. + + [13] Florencia, cuyo antiguo patrón era el dios Marte. + Su estatua ecuestre se conservaba aún en 1337 en el + Ponte-Vecchio, de donde la arrancó, juntamente con un trozo + del puente, una avenida del Arno. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOCUARTO_ + + +Enternecido por el amor patrio, reuní las hojas dispersas, y las +devolví a aquel que ya se había callado. Desde allí nos dirigimos al +punto en que se divide el segundo recinto del tercero, y donde se ve +el terrible poder de la justicia divina. Para explicar mejor las cosas +nuevas que allí vi, diré que llegamos a un arenal, que rechaza toda +planta de su superficie. La dolorosa selva lo rodeaba cual guirnalda, +así como el sangriento foso circundaba a aquélla. Nuestros pies +quedaron fijos en el mismo lindero de la selva y la llanura. El espacio +estaba cubierto de una arena tan árida y espesa, como la que oprimieron +los pies de Catón en otro tiempo. ¡Oh venganza de Dios! ¡Cuánto debe +temerte todo aquél que lea lo que se presentó a mis ojos! Vi numerosos +grupos de almas desnudas, que lloraban miserablemente, y parecían +cumplir sentencias diversas. Unas yacían de espaldas sobre el suelo; +otras estaban sentadas en confuso montón; otras andaban continuamente. +Las que daban la vuelta al círculo eran más numerosas, y en menor +número las que yacían para sufrir algún tormento; pero éstas tenían +la lengua más suelta para quejarse. Llovían lentamente en el arenal +grandes copos de fuego, semejantes a los de nieve que en los Alpes caen +cuando no sopla el viento. Así como Alejandro vió en las ardientes +comarcas de la India caer sobre sus soldados llamas, que quedaban en el +suelo sin extinguirse, lo que le obligó a ordenar a las tropas que las +pisaran, porque el incendio se apagaba mejor cuanto más aislado estaba, +así descendía el fuego eterno, abrasando la arena, como abrasa a la +yesca el pedernal, para redoblar el dolor de las almas. Sus míseras +manos se agitaban sin reposo, apartando a uno y otro lado las brasas +continuamente renovadas. Yo empecé a decir: + +--Maestro, tú que has vencido todos los obstáculos, a excepción del que +nos opusieron los demonios inflexibles a la puerta de la ciudad, dime, +¿quién es aquella gran sombra, que no parece cuidarse del incendio, y +yace tan feroz y altanera, como si no la martirizara esa lluvia? + +Y la sombra, observando que yo hablaba de ella a mi Guía, gritó: + +--Tal cual fuí en vida, soy después de muerto. Aun cuando Júpiter +cansara a su herrero, de quien tomó en su cólera el agudo rayo que me +hirió el último día de mi vida; aun cuando fatigara uno tras otro a +todos los negros obreros del Mongibelo, gritando: "Ayúdame, ayúdame, +buen Vulcano," según hizo en el combate de Flegra, y me asaeteara con +todas sus fuerzas, no lograría vengarse de mí cumplidamente. + +Entonces mi Guía habló con tanta vehemencia, que nunca yo lo había oído +expresarse de aquel modo: + +--¡Oh! Capaneo, si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo. +No hay martirio comparable al dolor que te hace sufrir tu rabia. + +Después se dirigió a mí, diciendo con acento más apacible: + +--Ese fué uno de los siete reyes que sitiaron a Tebas; despreció a +Dios, y aun parece seguir despreciándole, sin que se note que le +ruegue; pero, como le he dicho, su mismo despecho es el más digno +premio debido a su corazón. Ahora, sígueme, y cuida de no poner tus +pies sobre la abrasada arena; camina siempre arrimado al bosque. + +Llegamos en silencio al sitio donde desemboca fuera de la selva un +riachuelo, cuyo rojo color aún me horripila. Cual sale del Bulicame[14] +el arroyo, cuyas aguas se reparten las pecadoras, así corría aquel +riachuelo por la arena. Las orillas y el fondo estaban petrificados, +por lo que pensé que por ellas debía andar. + + [14] Manantial de aguas minerales calientes, a dos millas + de Viterbo. De él salía un riachuelo con el cual se formaba + un baño, al que acudían toda clase de enfermos, y más abajo + tomaban y se repartían sus aguas le peccatrici, las mujeres + públicas. + +--Entre todas las cosas que te he enseñado, desde que entramos por la +puerta en cuyo umbral puede detenerse cualquiera, tus ojos no han visto +otra tan notable como esa corriente, que amortigua todas las llamas. + +Tales fueron las palabras de mi Guía; por lo que le supliqué se +explicase más claramente, ya que había excitado mi curiosidad. + +--En medio del mar existe un país arruinado--me dijo entonces--, que se +llama Creta, y tuvo un rey, bajo cuyo imperio el mundo fué virtuoso: +en él hay un monte, llamado Ida, que en otro tiempo fué delicioso por +sus aguas y su frondosidad, y hoy está desierto, como todas las cosas +antiguas. Rea lo escogió por cuna segura de su hijo; y para ocultarlo +mejor, cuando lloraba, hacía que se produjesen grandes ruidos. En el +interior del monte se mantiene en pie un gran anciano, que está de +espaldas hacia Damieta, con la mirada fija en Roma como en un espejo. +Su cabeza es formada de oro fino, y de plata pura son los brazos y el +pecho; después es de bronce hasta la entrepierna, y de allí para abajo, +es todo de hierro escogido, excepto el pie derecho, que es de barro +cocido, y se afirma sobre éste más que sobre el otro. Cada parte, menos +la formada de oro, está surcada por una hendedura que mana lágrimas, +las cuales, reunidas, agujeran aquel monte. Su curso se dirige hacia +este valle, de roca en roca, formando el Aqueronte, la Estigia y el +Flegetón; después descienden por este estrecho conducto, hasta el punto +donde no se puede bajar más, y allí forman el Cocito: ya verás lo que +es este lago; por eso no te lo describo ahora. + +Yo le contesté: + +--Si ese riachuelo se deriva así de nuestro mundo, ¿por qué se deja ver +únicamente al margen de este bosque? + +Y él a mí: + +--Tú sabes que este lugar es redondo, y aunque hayas andado mucho, +descendiendo siempre al fondo por la izquierda, no has dado aún la +vuelta a todo el círculo; por lo cual, si se te aparece alguna cosa +nueva, no debe pintarse la admiración en tu rostro. + +Le repliqué: + +--Maestro, ¿dónde están el Flegetón y el Leteo? Del uno no dices nada, +y del otro sólo me dices que lo origina esa lluvia de lágrimas. + +--Me agradan todas tus preguntas--contestó--: pero el hervor de esa +agua roja debiera haberte servido de contestación a una de ellas. +Verás el Leteo; pero fuera de este abismo, allá donde van las almas a +lavarse, cuando, arrepentidas de sus culpas, les son perdonadas. + +Después añadió: + +--Ya es tiempo de que nos apartemos de este bosque; procura venir +detrás de mí: sus márgenes nos ofrecen un camino; pues no son +ardientes, y sobre ellas se extinguen todas las brasas. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOQUINTO_ + + +Nos pusimos en marcha siguiendo una de aquellas orillas petrificadas: +el vapor del arroyuelo formaba sobre él una niebla, que preservaba del +fuego las ondas y los ribazos. Así como los flamencos que habitan entre +Gante y Brujas, temiendo al mar que avanza hacia ellos, levantan diques +para contenerle; o como los Paduanos lo hacen a lo largo del Brenta +para defender sus ciudades y castillos, antes que el Chiarentana sienta +el calor, de un modo semejante eran formados aquellos ribazos; pero su +constructor, quienquiera que fuese, no los había hecho tan altos ni tan +gruesos. + +Nos hallábamos ya tan lejos de la selva, que no me habría sido posible +descubrirla, por más que volviese atrás la vista, cuando encontramos +una legión de almas, que venía a lo largo del ribazo: cada cual de +ellas me miraba, como de noche suelen mirarse unos a otros los humanos +a la escasa luz de la luna nueva, y aguzaban hacia nosotros las +pestañas, como hace un sastre viejo para enfilar la aguja. + +Examinado de este modo por aquellas almas, fuí conocido por una de +ellas, que me cogió el vestido, exclamando: + +--¡Qué maravilla! + +Y yo, mientras me tendía los brazos, miré atentamente su abrasado +rostro, de tal modo que, a pesar de estar desfigurado, no me fué +imposible conocerle a mi vez; e inclinando hacia su faz la mía contesté: + +--¿Vos aquí, "ser" Brunetto? + +Y él repuso: + +--¡Oh hijo mío!, no te enojes si Brunetto Latini vuelve un poco atrás +contigo, y deja que se adelanten las demás almas. + +Yo le dije: + +--Os lo ruego cuanto me es posible; y si queréis que nos sentemos, lo +haré, si así le place a éste con quien voy. + +--¡Oh hijo mío!--replicó--; cualquiera de nosotros que se detenga un +momento, queda después cien años sufriendo esta lluvia, sin poder +esquivar el fuego que le abrasa. Así, pues, sigue adelante; yo caminaré +a tu lado, y luego me reuniré a mi mesnada, que va llorando sus eternos +tormentos. + +No me atreví a bajar del ribazo por donde iba para nivelarme con él; +pero tenía la cabeza inclinada, en actitud respetuosa. Empezó de este +modo: + +--¿Cuál es la suerte o el destino que te trae aquí abajo antes de tu +última hora? ¿Y quién es ése que te enseña el camino? + +--Allá arriba, en la vida serena--le respondí--, me extravié en un +valle antes de haberse llenado mi edad. Pero ayer de mañana le volví la +espalda; y cuando retrocedía otra vez hacia él, se me apareció ése, y +me volvió al verdadero camino por esta vía. + +A lo que me contestó: + +--Si sigues tu estrella, no puedes menos de llegar a glorioso puerto, +dado que yo en el mundo predijera bien tu destino. Y a no haber muerto +tan pronto, viendo que el cielo te era tan favorable, te habría dado +alientos para proseguir tu obra. Pero aquel pueblo ingrato y malo, +que en otro tiempo descendió de Fiésole, y que aun conserva algo de +la aspereza de sus montañas y de sus rocas, será tu enemigo, por lo +mismo que prodigarás el bien; lo cual es natural, pues no conviene que +madure el dulce higo entre ásperos serbales. Una antigua fama les da en +el mundo el nombre de ciegos; raza avara, envidiosa y soberbia: ¡que +sus malas costumbres no te manchen nunca! La fortuna te reserva tanto +honor, que los dos partidos anhelarán poseerte; pero la hierba estará +lejos del pico. Hagan las bestias fiesolanas forraje de sus mismos +cuerpos, y no puedan tocar a la planta, si es que todavía sale alguna +de entre su estiércol, en la que reviva la santa semilla de aquellos +romanos que quedaron después de construído aquel nido de perversidad. + +--Si todos mis deseos se hubiesen realizado--le respondí--, no +estaríais vos fuera de la humana naturaleza; porque tengo siempre fija +en mi mente, y ahora me contrista verla así, vuestra querida, buena y +paternal imagen, cuando me enseñabais en el mundo cómo el hombre se +inmortaliza: me creo, pues, en el deber, mientras viva, de patentizar +con mis palabras el agradecimiento que os profeso. Conservo grabado +en la memoria cuanto me referís acerca de mi destino, para hacerlo +explicar con otro texto por una Dama que lo sabrá hacer, si consigo +llegar hasta ella. Solamente deseo manifestaros que estoy dispuesto a +correr todos los azares de la Fortuna con tal que mi conciencia no me +remuerda nada. No es la vez primera que he oído semejante predicción; y +así, mueva su rueda la Fortuna como le plazca, y el campesino su azada. + +Entonces mi Maestro se volvió hacia la derecha, me miró, y después me +dijo: + +--Bien escucha quien bien retiene. + +No por eso dejé de seguir hablando con "ser" Brunetto; y preguntándole +quiénes eran sus más notables y eminentes compañeros, me contestó: + +--Bueno es que conozcan los nombres de algunos de ellos: con respecto +a los otros, vale más callar; que para tanta conversación el tiempo +es corto. Sabe, pues, que todos ellos fueron clérigos y literatos de +gran fama, y el mismo pecado los contaminó a todos en el mundo. Con +aquella turba desolada va Prisciano, como también Francisco de Accorso; +y si desearas conocer a tan inmunda caterva, podrías ver a aquel +que por el Siervo de los siervos de Dios fué trasladado del Arno al +Bacchiglione,[15] donde dejó sus mal extendidos miembros. Más te diría; +pero no puedo avanzar ni hablar más, porque ya veo salir nuevo humo de +la arena. Vienen almas con las cuales no debo estar. Te recomiendo mi +"Tesoro,"[16] en el que aún vive mi memoria, y no pido nada más. + + [15] Andrés de Mozzi, que fué desposeído del obispado de + Florencia a causa de sus vicios, y trasladado después al de + Vicenza, por donde pasa el Bacchiglione. + + [16] Título de la obra principal de Brunetto Latini, escrita + en francés. El "Tesoro" fué publicado en su lengua original + por Chabaille (París, 1863), y traducido al italiano por Bono + Giamboni (Bolonia, 1878-83, 4 vols.). + +Después se volvió con los otros, del mismo modo que los que, en la +campiña de Verona, disputan a la carrera el palio verde, pareciéndose +en el correr a los que vencen y no a los vencidos. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOSEXTO_ + + +Encontrábame ya en un sitio donde se oía el rimbombar del agua que +caía en el otro recinto, rumor semejante al zumbido que producen las +abejas en sus colmenas, cuando a un tiempo y corriendo se separaron +tres sombras de entre una multitud que pasaba sobre la lluvia del +áspero martirio. Vinieron hacia nosotros, gritando cada cual: "Detente, +tú, que, a juzgar por tus vestidos, eres hijo de nuestra depravada +tierra." ¡Ah!, ¡qué de llagas antiguas y recientes vi en sus miembros, +producidas por las llamas! Su recuerdo me contrista todavía. A sus +gritos se detuvo mi Maestro; volvió el rostro hacia mí, y me dijo: + +--Espera aquí si quieres ser cortés con esos; aunque si no fuese por el +fuego que lanza sus rayos sobre este lugar, te diría que, mejor que a +ellos la prisa de venir, te estaría a ti la de correr a su encuentro. + +Las sombras volvieron de nuevo a sus exclamaciones luego que nos +detuvimos, y cuando llegaron adonde estábamos, empezaron las tres a +dar vueltas formando un círculo. Y como solían hacer los gladiadores +desnudos y untados de aceite, que antes de venir a las manos buscaba +cada cual la oportunidad de lanzarse con ventaja sobre su contrario, +del mismo modo cada una de aquellas sombras dirigía su rostro hacia mí, +girando sin cesar, de suerte que tenían vuelto el cuello en distinta +dirección de la que seguían sus pies. + +--Aunque la miseria de este suelo movedizo y nuestro llagado y sucio +aspecto haga que nosotros y nuestros ruegos seamos despreciables, +comenzó a decir una de ellas, nuestra fama debe incitar a tu corazón a +decirnos quién eres tú, que sientas con tal seguridad los pies vivos +en el Infierno. Este que ves tan desnudo y destrozado, y cuyas huellas +voy siguiendo, fué de un rango mucho más elevado de lo que te figuras. +Nieto fué de la púdica Gualdrata,[17] se llamó Guido Guerra, y durante +su vida hizo tanto con su talento, como con su espada: el otro, que +tras de mí oprime la arena, es Tegghiaio Aldobrandi, cuya voz debería +ser agradecida en el mundo; y yo, que sufro el mismo tormento que +ellos, fuí Jacobo Rusticucci, y por cierto que nadie me causó más daño +que mi fiera mujer. + + [17] Bellísima y honesta doncella, hija de Bellicion Berti, la + cual, al mostrarse el emperador Otón IV deseoso de besarla, + se volvió hacia su padre diciendo: "Nadie me ha da besar, + excepto aquel a quien dé la mano de esposa." Se casó con el + conde Guido, de familia germánica, del cual descendieron los + condes Guidi, señores de Casentino. De este matrimonio nació + Marcovaldo, que fué padre de Guido Guerra, valiente caballero + y hombre de gran prudencia y talento, a quien se debió la + victoria en la batalla de Benavento. + +Si hubiese podido estar al abrigo del fuego, me habría lanzado hacia +los de abajo, y creo que mi Maestro lo hubiera tolerado; pero como +estaba expuesto a abrasarme y cocerme, el miedo venció la buena +intención que me impelía a abrazarlos. Así les dije: + +--Vuestra situación no me ha inspirado desprecio, sino un dolor que +tardará en desaparecer; esto es lo que he sentido desde el momento +que mi Señor me dijo algunas palabras, por las cuales comprendí que +era gente de vuestra calidad la que hacia nosotros venía. De vuestra +tierra soy; y siempre he retenido y escuchado con gusto vuestros actos +y vuestros honrados nombres. Dejo las amarguras, y voy en busca de los +sabrosos frutos que me ha prometido mi sincero Guía; pero antes me es +preciso bajar hasta el centro. + +--Así tu alma permanezca unida a tus miembros por mucho tiempo--repuso +aquél--, y así también resplandezca tu fama después de la muerte, +ruégote nos digas si la gentileza y el valor habitan aún en nuestra +ciudad, como solían, o si se han desterrado por completo; porque +Guillermo Borsiere, que gime hace poco tiempo entre nosotros, y va allí +con los demás compañeros, nos atormenta con sus relatos. + +--¡Los advenedizos y las rápidas fortunas han engendrado en ti, +Florencia, tanto orgullo e inmoderación, que tú misma te lamentas ya +por esa causa! + +Así exclamé con el rostro levantado; y las tres sombras, oyendo esta +respuesta, se miraron mutuamente, como cuando se oyen cosas que se +tienen por verdaderas. + +--¡Si tan poco te cuesta en otras ocasiones satisfacer las preguntas de +cualquiera--respondieron todos--, dichoso tú que dices lo que sientes! +Mas, si sales de estos lugares, obscuros, y vuelves a ver las hermosas +estrellas, cuando te plazca decir: "Estuve allí," haz que los hombres +hablen de nosotros. + +En seguida rompieron el círculo, y huyeron tan de prisa, que sus +piernas parecían alas. No podría decirse "amén" tan pronto como ellos +desaparecieron: por lo cual mi Maestro determinó que nos fuésemos. Yo +le seguía, y a los pocos pasos advertí que el ruido del agua estaba +tan próximo, que aun hablando alto apenas nos hubieran oído. Como +aquel río que sigue su propio curso desde el monte Veso hacia levante +por la izquierda del Apenino, el cual se llama Acquacheta antes de +precipitarse en un lecho más bajo, y perdiendo este nombre en Forli, y +formando después una cascada, ruge sobre San Benedetto en los Alpes, +donde un millar de hombres debiera hallar su retiro, así en la parte +inferior de una roca escarpada, oímos resonar tan fuertemente aquella +agua teñida de sangre, que me habría hecho ensordecer en poco tiempo. +Tenía yo una cuerda ceñida al cuerpo, con la cual había esperado +apoderarme de la pantera de pintada piel: cuando me la desaté, según +me lo había ordenado mi Guía, se la presenté arrollada y replegada: +entonces se volvió hacia la derecha, y desde una distancia considerable +de la orilla, la arrojó en aquel abismo profundo. "Preciso es, decía +yo entre mí, que alguna novedad responda a esa nueva señal, cuyo +efecto espera con tanta atención mi Maestro." ¡Oh!; ¡qué circunspectos +deberían ser los hombres ante los que, no solamente ven sus actos, sino +que, con la inteligencia, leen en el fondo de su pensamiento! Mi Guía +me dijo: + +--Pronto vendrá de arriba lo que espero, y pronto también es preciso +que descubran tus ojos lo que tu pensamiento no ve con claridad. + +El hombre debe, siempre que pueda, cerrar sus labios antes de decir una +verdad, que tenga visos de mentira; porque se expone a avergonzarse sin +tener culpa. Pero ahora no puedo callarme, y te juro, ¡oh lector!, por +los versos de esta comedia, a la que deseo la mayor aceptación, que vi +venir nadando por el aire denso y obscuro una figura, que causaría +espanto al corazón más entero; la cual se asemejaba al buzo que vuelve +del fondo adonde bajó acaso a desprender el ancla que está afianzada a +un escollo, u otro cualquier objeto escondido en el mar, y que extiende +hacia arriba los brazos, al mismo tiempo que encoge sus piernas. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOSEPTIMO_ + + +He ahí la fiera de aguzada cola, que traspasa las montañas, y rompe los +muros y las armas: he ahí la que corrompe al mundo entero. + +Así empezó a hablarme mi Maestro, e hizo a aquélla una seña, +indicándole que se dirigiera hacia la margen de piedra donde nos +encontrábamos. Y aquella inmunda imagen del fraude, llegó a nosotros, y +adelantó la cabeza y el cuerpo, pero no puso la cola sobre la orilla. +Su rostro era el de un varón justo, tan bondadosa era su apariencia +exterior, y el resto del cuerpo el de una serpiente. Tenía dos garras +llenas de vello hasta los sobacos, y la espalda, el pecho y los +costados salpicados de tal modo de lazos y escudos, que no ha habido +tela turca ni tártara tan rica en colores, no pudiendo compararse +tampoco a aquéllos los de las telas de Aracnea. Como se ven muchas +veces las barcas en la orilla, mitad en el agua y mitad en tierra, o +como en el país de los glotones tudescos el castor se prepara a hacer +la guerra a los peces, así la detestable fiera se mantenía sobre el +cerco de piedra que circunda la arenosa llanura, agitando su cola +en el vacío, y levantando el venenoso dardo de que tenía armada su +extremidad, como la de un escorpión. Mi Guía me dijo: + +--Ahora conviene que dirijamos nuestros pasos hacia la perversa fiera +que allí está tendida. + +Por lo cual descendimos por la derecha, y dimos diez pasos sobre la +extremidad del margen, procurando evitar la arena abrasada y las +llamas: cuando llegamos donde la fiera se encontraba, vi a corta +distancia sobre la arena mucha gente sentada al borde del abismo. Allí +me dijo mi Maestro: + +--A fin de que adquieras una completa experiencia de lo que es este +recinto, anda y examina la condición de aquellas almas, pero que sea +corta tu conferencia. Mientras vuelves, hablaré con esta fiera, para +que nos preste sus fuertes espaldas. + +Continué, pues, andando solo hasta el extremo del séptimo círculo, +donde gemían aquellos desgraciados. El dolor brotaba de sus ojos, +mientras acá y allá se defendían con las manos, ya de las pavesas, ya +de la candente arena, como los perros, en el estío, rechazan con las +patas o con el hocico las pulgas, moscas o tábanos, que les molestan. +Mirando atentamente el rostro de muchos de aquellos a quienes azota +el doloroso fuego, no conocí a ninguno; pero observé que del cuello +de cada cual pendía una bolsa de cierto color, marcada con un signo, +en cuya contemplación parecían deleitarse sus miradas. Aproximándome +más para examinar mejor, vi en una bolsa amarilla una figura azul, que +tenía toda la apariencia de un león. Después, prosiguiendo el curso de +mis observaciones, vi otra, roja como la sangre, que ostentaba una oca +más blanca que la leche. Uno de ellos, en cuya bolsa blanca figuraba +una puerca preñada, de color azul, me dijo: + +--¿Qué haces en esta fosa? Véte; y puesto que aún vives, sabe que mi +vecino Vitaliano debe sentarse aquí a mi izquierda. Yo soy paduano, +en medio de estos florentinos, que muchas veces me atruenan los oídos +gritando: "Venga el caballero soberano, que llevará la bolsa con los +tres picos." + +Después torció la boca, y sacó la lengua como el buey que se lame las +narices. Y yo, temiendo que mi tardanza incomodase a aquél que me +había encargado que estuviera allí poco tiempo, volví la espalda a tan +miserables almas. Encontré a mi Guía, que había saltado ya sobre la +grupa del feroz animal, y me dijo: + +--Ahora sé fuerte y atrevido. Por aquí no se baja sino por escaleras de +esta clase: monta delante; quiero quedarme entre ti y la cola, a fin de +que ésta no pueda hacerte daño alguno. + +Al oír estas palabras, me quedé como aquel que, presintiendo el frío de +la cuartana, tiene ya las uñas pálidas, y tiembla con todo su cuerpo +tan sólo al mirar la sombra; pero su sentido amenazador me produjo la +vergüenza que da ánimo a un servidor delante de un buen amo. Me coloqué +sobre las anchas espaldas de la fiera, y quise decir: "Ten cuidado de +sostenerme;" pero, contra lo que esperaba, me faltó la voz; si bien él, +que ya anteriormente me había socorrido en todos los peligros, apenas +monté, me estrechó y me sostuvo entre sus brazos. Después dijo: + +--Gerión, ponte ya en marcha, trazando anchos círculos y descendiendo +lentamente: piensa en la nueva carga que llevas. + +Aquel animal fué retrocediendo como la barca que se aleja de la orilla, +y cuando sintió todos sus movimientos en libertad, revolvió la cola +hacia donde antes tenía el pecho, y extendiéndola, la agitó como +una anguila, atrayéndose el aire con las garras. No creo que Faetón +tuviera tanto miedo, cuando abandonó las riendas, por lo cual se +abrasó el cielo, como se puede ver todavía; ni el desgraciado Icaro, +cuando, derritiéndose la cera, sintió que las alas se desprendían de su +cintura, al mismo tiempo que su padre le gritaba: "Mal camino llevas," +como el que yo sentí, al verme en el aire por toda partes, y alejado +de mi vista todo, excepto la fiera. Esta empezó a marchar, nadando +lentamente, girando y descendiendo; pero yo no podía apercibirme +más que del viento que sentía en mi rostro y en la parte inferior +de mi cuerpo. Empecé a oír hacia la derecha el horrible estrépito +que producían las aguas en el abismo; por lo cual incliné la cabeza +y dirigí mis miradas hacia abajo, causándome un gran miedo aquel +precipicio; porque vi llamas y percibí lamentos, que me obligaron a +encogerme tembloroso. Entonces observé, pues no lo había reparado +antes, que descendíamos dando vueltas, como me lo hizo notar la +proximidad de los grandes dolores, amontonados por doquier en torno +nuestro. Como el halcón, que ha permanecido volando largo tiempo sin +ver reclamo ni pájaro alguno, hace exclamar al halconero: "¡Eh! ¿Ya +bajas?," y efectivamente desciende cansado de las alturas donde trazaba +cien rápidos círculos, posándose lejos del que lo amaestró, desdeñoso +e iracundo, así nos dejó Gerión en el fondo del abismo, al pie de una +desmoronada roca; y libre de nuestras personas, se alejó como la saeta +despedida por la cuerda. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOOCTAVO_ + + +Hay un lugar en el Infierno, llamado Malebolge,[18] construído todo +de piedra y de color ferruginoso, como la cerca que lo rodea. En el +centro mismo de aquella funesta planicie se abre un pozo bastante +ancho y profundo, de cuya estructura me ocuparé en su lugar. El +espacio que queda entre el pozo y el pie de la dura cerca es redondo, +y está dividido en diez valles, o recintos cerrados, semejantes a los +numerosos fosos que rodean a un castillo para defensa de las murallas; +y así como estos fosos tienen puentes que van desde el umbral de la +puerta a su otro extremo, del mismo modo aquí avanzaban desde la base +de la montaña algunas rocas, que atravesando las márgenes y los fosos, +llegaban hasta el pozo central, y allí se reunían quedando truncadas. +Tal era el sitio donde nos encontramos cuando descendimos de la grupa +de Gerión: el Poeta echó a andar hacia la izquierda, y yo seguí tras +él. A mi derecha vi nuevas causas de conmiseración, nuevos tormentos y +nuevos burladores, que llenaban la primera fosa. En el fondo estaban +desnudos los pecadores; los del centro acá venían de frente a nosotros; +y los de esta parte afuera seguían nuestra misma dirección, pero con +paso más veloz. Como en el año del Jubileo, a causa de la afluencia +de gente que atraviesa el puente de San Angelo, los romanos han +determinado que todos los que se dirijan al castillo y vayan hacia San +Pedro pasen por un lado, y por el otro los que van hacia el monte, así +vi, por uno y otro lado de la negra roca, cornudos demonios con grandes +látigos, que azotaban cruelmente las espaldas de los condenados. ¡Oh! +¡Cómo les hacían mover las piernas al primer golpe! Ninguno aguardaba +el segundo ni el tercero. Mientras yo andaba, mis ojos se encontraron +con los de un pecador, y dije en seguida: "No es la primera vez que +veo a ése." Por lo que me detuve a observarlo mejor: mi dulce Guía +se detuvo al mismo tiempo, y aun me permitió retroceder un tanto. El +azotado creyó ocultarse bajando la cabeza; mas le sirvió de poco, pues +le dije: + + [18] "Malebolge," fosas malditas. Vocablo dantesco compuesto + de "bolge," bolsas, alforjas, y "male" malditas. + +--Tú, que fijas los ojos en el suelo, si no son falsas las facciones +que llevas, eres Venedico Caccianimico. Pero ¿qué es lo que te ha +traído a tan picantes salsas? + +A lo que me contestó: + +--Lo digo con repugnancia; pero cedo a tu claro lenguaje, que me hace +recordar el mundo de otro tiempo. Yo fuí aquel que obligó a la bella +Ghisola a satisfacer los deseos del Marqués, cuéntese como se quiera la +tal historia. Y no soy el único boloñés que llora aquí; antes bien este +sitio está tan lleno de ellos, que no hay en el día entre el Savena y +el Reno tantas lenguas que digan "sipa,"[19] como en esta fosa; y si +quieres una prueba de lo que te digo, recuerda nuestra codicia notoria. + + [19] En la provincia de Bolonia, situada entre los ríos + Savena y Reno, para decir sia o sí, decían sipa o sipó. En el + día pronuncian: se pó, que viene a ser el c'est bon de los + franceses. + +Mientras así hablaba, un demonio le pegó un latigazo, diciéndole: +"Anda, rufián; que aquí no hay mujeres que se vendan." + +Me reuní a mi Guía; y a los pocos pasos llegamos a un punto de donde +salía una roca de la montaña. Subimos por ella ligeramente, y volviendo +a la derecha sobre su áspero dorso, salimos de aquel eterno recinto. +Luego que llegamos al sitio en que aquel peñasco se ahueca por debajo a +modo de puente, para dar paso a los condenados, mi Guía me dijo: + +--Detente, y haz que en ti se fijen las miradas de esos otros +malnacidos, cuyos rostros no has visto aún, porque han caminado hasta +ahora en nuestra misma dirección. + +Desde el vetusto puente contemplamos la larga fila que hacia nosotros +venía por la otra parte, y que era igualmente castigada por el látigo. +El buen Maestro me dijo, sin que yo le preguntara nada: + +--Mira esa gran sombra que se acerca, y que, a pesar de su dolor, no +parece derramar ninguna lágrima. ¡Qué aspecto tan majestuoso conserva +aún! Ese es Jasón, que con su valor y su destreza robó en Cólquide el +vellocino de oro. Pasó por la isla de Lemnos, después que las audaces +y crueles mujeres de aquella isla dieron muerte a todos los habitantes +varones; y allí, con sus artificios y sus halagüeñas palabras, engañó +a la joven Hisipila, que antes había engañado a todas sus compañeras, +y la dejó encinta y abandonada; por tal culpa está condenado a tal +martirio, que es también la venganza de Medea. Con él van todos los que +han cometido igual clase de engaños: bástete, pues, saber esto de la +primera fosa, y de los que en ella son atormentados. + +Nos encontrábamos ya en el punto donde el estrecho sendero se cruza con +el segundo margen, que sirve de apoyo para otro arco. Allí vimos a los +que se anidan en una nueva fosa, dando resoplidos con sus narices y +golpeándose con sus propias manos. Las orillas estaban incrustadas de +moho, producido por las emanaciones de abajo, que allí se condensan, +ofendiendo a la vista y al olfato. La fosa es tan profunda, que no se +puede ver el fondo, sino mirando desde la parte más alta del arco, que +lo domina perpendicularmente. Allí nos pusimos, y desde aquel punto +vimos en el foso unas gentes sumergidas en un estiércol, que parecía +salir de las letrinas humanas; y mientras tenía la vista fija allí +dentro, vi uno con la cabeza tan sucia de excremento, que no podía +saber si era clérigo o seglar. Aquella cabeza me dijo: + +--¿Por qué te muestras tan ávido de mirarme a mí, con preferencia a los +otros que están tan sucios como yo? + +Le respondí: + +--Porque, si mal no recuerdo, te he visto otra vez con los cabellos +enjutos, y tú eres Alejo Interminelli de Luca; por eso te miro más que +a todos los otros. + +Entonces, él, golpeándose la calabaza, exclamó: + +--Aquí me han sumergido las lisonjas que no se cansó de prodigar mi +lengua. + +Después de esto, mi Guía me dijo: + +--Procura adelantar un poco la cabeza, a fin de que tus miradas +alcancen las facciones de aquella sucia esclava desmelenada, que se +desgarra las carnes con sus uñas llenas de inmundicia, y que tan pronto +se encoge como se estira. Esa es Thais, la prostituta, que cuando su +amante le preguntó: "¿Tengo grandes méritos a tus ojos?," ella le +contestó: "Sí, maravillosos." Y con esto queden saciadas nuestras +miradas. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMONONO_ + + +¡Oh Simón el mago! ¡Oh miserables sectarios suyos, almas rapaces, que +prostituís a cambio de oro y plata las cosas de Dios, que deben ser las +esposas de la virtud! Ahora resonará la trompa para vosotros, puesto +que os encontráis en la tercera fosa. + +Estábamos ya junto a ésta, subidos en aquella parte del escollo que +cae justamente sobre su centro. ¡Oh suma Sabiduría! ¡Cuán grande es el +arte que demuestras en el cielo, en la tierra y en el mundo maldito, y +con cuánta equidad se reparte tu virtud! Vi en los lados y en el fondo +la piedra lívida llena de pozuelos, todos redondos y de igual tamaño, +los cuales me parecieron ni más ni menos anchos que los que hay en mi +hermoso San Juan para servir de pilas bautismales; uno de éstos rompí +yo no ha muchos años, por salvar a un niño que dentro de él se ahogaba; +y baste lo que digo, para desengañar a todos.[20] Fuera de la boca +de cada uno de aquellos pozuelos salían los pies y las piernas de un +pecador, hasta el muslo, quedando dentro el resto del cuerpo. Ambos +pies estaban encendidos, por cuya razón se agitaban tan fuertemente +sus coyunturas, que hubieran roto sogas y cuerdas. Del mismo modo que +la llama suele recorrer la superficie de los objetos untados de grasa, +así el fuego flameaba desde el talón a la punta en los pies de los +condenados. + + [20] Habiendo roto Dante una de las pilas bautismales de la + iglesia de San Juan en Florencia, para salvar a un niño que se + ahogaba, fué acusado de sacrilegio. Por esto hace constar aquí + que no lo hizo por desprecio a las cosas sagradas, sino por + amor a la humanidad. + +--¿Quién es aquél, Maestro, que furioso agita los pies más que sus +otros compañeros--dije entonces--, y a quien corroe y deseca una llama +mucho más roja? + +A lo cual me contestó: + +--Si quieres que te conduzca por aquella parte de la escarpa que está +más cercana al fondo, él mismo te dirá quién es y cuáles son sus +crímenes. + +Le respondí: + +--Me parece bien todo lo que a ti te agrada: tú eres el dueño y sabes +que yo no me separo de tu voluntad, así como también conoces lo que me +callo. + +Subimos entonces al cuarto margen; después volvimos y bajamos por la +izquierda hacia la estrecha y perforada fosa, sin que el buen Maestro +me hiciera separar de su lado, hasta haberme conducido junto al hoyo +de aquel que daba tantas señales de dolor con los movimientos de sus +piernas. + +--¡Oh! Quienquiera que seas, tú, que tienes enterrada la parte superior +de tu cuerpo; alma triste, plantada como una estaca--empecé a decir--, +habla, si puedes. + +Yo estaba como el fraile que confiesa al pérfido asesino, que, metido +en la tierra, le llama para que cese su muerte. Y él gritó: + +--¿Estás ya aquí derecho, estás ya aquí derecho, Bonifacio?[21] Me +ha engañado en algunos años lo que está escrito. ¿Tan pronto te has +saciado de aquellos bienes, por los cuales no temiste apoderarte con +embustes de la hermosa Dama,[22] y gobernarla después indignamente? + + [21] Esta sombra es la del papa Nicolás III, de la familia + de los Orsini de Roma, electo en 1277. Cree que quien le + interroga es el alma de Bonifacio VIII; y por eso dice: + "¿Estás ya aquí, Bonifacio?" Y añade en seguida: "Me ha + engañado en algunos años lo escrito." Es decir: El libro + profético, en que nosotros los condenados leemos lo futuro, me + ha engañado; porque, según él, tú debías morir en 1303, y no + en 1300. + + [22] Según la Historia, esta opinión de Dante es exagerada. + Sin embargo, Celestino V dijo de Bonifacio VIII, que este papa + entró a reinar como un zorro, gobernó como un león y murió + como un perro. + +Quedéme, al oír esto, como aquellos que, casi avergonzados de no haber +comprendido lo que se les ha dicho, no saben qué contestar. Entonces +Virgilio dijo: + +--Respóndele pronto: "yo no soy, yo no soy el que tú crees." + +Y yo contesté como se me ordenó. Por lo cual el espíritu retorció sus +pies; y luego, suspirando y con llorosa voz, me dijo: + +--¿Pues qué es lo que me preguntas? Si te urge conocer quién soy, hasta +el punto de haber descendido para ello por todos estos peñascos, sabrás +que estuve investido del gran manto, y fuí verdadero hijo de la Osa, +tan codicioso, que, por aumentar la riqueza de los oseznos, embolsé +arriba todo el dinero que pude, y aquí mi alma. Bajo mi cabeza están +sepultados los demás papas, que antes de mí cometieron simonía, y se +hallan comprimidos a lo largo de este angosto agujero. Yo me hundiré +también luego que venga aquel que creí fueses tú, cuando te dirigí mi +súbita pregunta. Pero desde que mis pies se abrasan, y me encuentro +colocado al revés, ha transcurrido más tiempo del que él permanecerá +en este mismo sitio con los pies quemados; porque en pos de él vendrá +de poniente un pastor sin ley, por causa más repugnante, y ése deberá +cubrirnos a entrambos. Será un nuevo Jasón, parecido al de que se habla +en el libro de los Macabeos; y así como el rey de éste fué débil para +con él, así con el otro lo será el que rige la Francia. + +No sé si en tal momento fué demasiada audacia la mía; pues le respondí +en estos términos: + +--¡Eh!, dime: ¿cuánto dinero exigió Nuestro Señor de San Pedro, antes +de poner las llaves en su poder? En verdad que no le pidió más sino +que le siguiera. Ni Pedro ni los otros pidieron a Matías oro ni plata +cuando por suerte fué elegido en reemplazo del que perdió su alma +traidora. Permanece, pues, ahí, porque has sido castigado justamente, y +guarda bien la mal adquirida riqueza, que tan atrevido te hizo contra +Carlos. Y si no fuese porque aun me contiene el respeto a las llaves +soberanas, que poseíste en tu alegre vida, emplearía palabras mucho más +severas; porque vuestra avaricia contrista al mundo, pisoteando a los +buenos, y ensalzando a los malos. Pastores, a vosotros se refería el +Evangelista, cuando vió prostituída ante los reyes a la que se sienta +sobre las aguas; a la que nació con siete cabezas, y obtuvo autoridad +por sus diez cuernos, mientras la virtud agradó a su marido.[23] Os +habéis construído dioses de oro y plata: ¿qué diferencia, pues, existe +entre vosotros y los idólatras, sino la de que ellos adoran a uno y +vosotros adoráis a ciento? ¡Ah, Constantino! ¡A cuántos males dió +origen, no tu conversión al cristianismo, sino la donación que de ti +recibió el primer papa que fué rico! + + [23] Dante alude aquí a Roma, edificada sobre siete colinas, + a la que rendían obediencia muchos pueblos y naciones, y + permaneció constituída en gran poder y autoridad, mientras (su + marido) sus jefes fueron virtuosos: pero decayó en la opinión, + que por tanto tiempo había merecido y gozado, cuando la corte + romana prefirió a la virtud el oro y la plata, prostituyéndose + a los reyes de la tierra. + +Mientras yo le hablaba con esta claridad, él, ya fuese a impulsos de +la ira, o porque le remordiese la conciencia, respingaba fuertemente +con ambas piernas. Creo que complací a mi Guía; porque escuchó siempre +con rostro satisfecho el sonido de mis palabras, expresadas con +sinceridad. Entonces me cogió con los dos brazos, y teniéndome en alto +bien afianzado sobre su pecho, volvió a subir por el camino por donde +habíamos descendido, sin dejar de estrecharme contra sí, hasta llegar a +la parte superior del puente que va de la cuarta a la quinta calzada. +Allí, depositó suavemente su querido fardo sobre el áspero y pelado +escollo, que hasta para las cabras sería un difícil sendero, desde +donde descubrí una nueva fosa. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMO_ + + +Mis versos deben relatar un nuevo suplicio, el cual servirá de asunto +al vigésimo canto del primer cántico, que trata de los sumergidos +en el Infierno. Me hallaba ya dispuesto a contemplar el descubierto +fondo, que está bañado de lágrimas de angustia, cuando vi venir por la +fosa circular gentes que, llorando en silencio, caminaban con aquel +paso lento que llevan las letanías en el mundo. Cuando incliné más +hacia ellos mi mirada, me pareció que cada uno de aquellos condenados +estaba retorcido de un modo extraño desde la barba al principio del +pecho; pues tenían el rostro vuelto hacia las espaldas, y les era +preciso andar hacia atrás, porque habían perdido la facultad de ver por +delante. Quizá, por la fuerza de la perlesía, se encuentre un hombre +de tal manera contrahecho; pero yo no lo he visto ni creo que pueda +suceder. Ahora bien, lector, ¡así Dios te permita sacar fruto de esta +lectura! Considera por ti mismo si mis ojos podrían permanecer secos, +cuando vi de cerca nuestra humana figura tan torcida, que las lágrimas +le caían por la espina dorsal. Yo lloraba en verdad, apoyado contra +una de las rocas de la dura montaña, de suerte que mi Guía me dijo: + +--¿Tú también eres de los insensatos? Aquí vive la piedad cuando está +bien muerta. ¿Quién es más criminal que el que se apasiona contemplando +la justicia divina? Levanta la cabeza, levántala y mira a aquel por +quién se abrió la tierra en presencia de los tebanos, que exclamaban: +"¿Adónde caes, Anfiarao? ¿Por qué abandonas la guerra?" Y no cesó +de caer en el Infierno hasta llegar a Minos, que se apodera de cada +culpable. Mira cómo ha convertido sus espaldas en pecho: por haber +querido ver demasiado hacia adelante, ahora mira hacia atrás, y sigue +un camino retrógrado. Mira a Tiresias, que mudó de aspecto cuando de +varón se convirtió en hembra, cambiando también todos su miembros, +y hubo de abatir con su vara las dos serpientes unidas, antes que +recobrara su pelo viril. El que acerca sus espaldas al vientre de aquél +es Aronte, que tuvo por morada una gruta de blancos mármoles en las +montañas de Luni, cultivadas por el carrarés que habita en su falda, +y desde allí no había nada que limitara su vista, cuando contemplaba +el mar o las estrellas. Aquella que, con los destrenzados cabellos, +cubre sus pechos, por lo cual se ocultan a tus miradas, y tiene en ese +lado de su cuerpo todas las partes velludas, fué Manto, que recorrió +muchas comarcas, hasta que se detuvo en el sitio donde yo nací; por +lo cual deseo que me prestes un poco de atención. Luego que su padre +salió de la vida, y fué esclavizada la ciudad de Baco,[24] Manto anduvo +errante por el mundo durante mucho tiempo. Allá arriba, en la bella +Italia, existe un lago al pie de los Alpes que ciñen la Alemania por +la parte superior del Tirol, el cual se llama Benaco. Mil corrientes, +y aun más, según creo, vienen a aumentar, entre Garda, Val-Camonica +y el Apenino, el agua que se estanca en dicho lago. En medio de éste +hay un sitio, donde el Pastor de Trento, y los de Verona y Brescia, +podrían dar su bendición si siguiesen aquel camino. En el punto donde +es más baja la orilla que le circunda, está situada Peschiera, bello +y fuerte castillo, a propósito para hacer frente a los de Brescia y a +los de Bérgamo. Allí afluye necesariamente toda el agua que no puede +estar contenida en el lago de Benaco, formando un río que corre entre +verdes praderas. En cuanto aquella agua sigue un curso propio, ya no se +llama Benaco, sino Mincio, hasta que llega a Governolo, donde desemboca +en el Po. No corre mucho sin que encuentre una hondonada, en la cual +se extiende y se estanca, y suele ser malsana en el estío. Pasando, +pues, por allí la feroz doncella, vió en medio del pantano una tierra +inculta y deshabitada. Se detuvo en ella con sus esclavas, para huír de +todo consorcio humano, y para ejercer su arte mágica, y allí vivió y +dejó sus restos mortales. Entonces los hombres, que estaban dispersos +por los alrededores, se reunieron en aquel sitio, que era fuerte a +causa del pantano que le circundaba: edificaron una ciudad sobre los +huesos de la difunta, y del nombre de la primera que había elegido +aquel sitio, la llamaron Mantua, sin consultar para ello al Destino. En +otro tiempo fueron sus habitantes más numerosos, antes de que Casalodi +se dejara engañar neciamente por Pinamonte. Te lo advierto a fin de +que, si oyes atribuir otro origen a mi patria, ninguna mentira pueda +obscurecer la verdad. + + [24] Tebas, ciudad consagrada a Baco. + +Le respondí: + +--Maestro, tus razonamientos son para mí tan verídicos, y me obligan +a prestarles tanta fe, que cualesquiera otros me parecerían carbones +apagados. Pero dime si entre la gente que va pasando hay alguno digno +de notarse, pues eso solo ocupa mi alma. + +Entonces me dijo: + +--Aquél, cuya barba se extiende desde el rostro a sus morenas espaldas, +fué augur cuando la Grecia se quedó tan exhausta de varones, que apenas +los había en las cunas, y junto con Calcas dió la señal en Aulide para +cortar el primer cable. Se llamó Euripilo, y así lo nombra en algún +punto mi alta tragedia. Aquel otro que ves tan demacrado fué Miguel +Scott, que conoció perfectamente las imposturas del arte mágica. Mira a +Guido Bonatti, y ve allí a Asdente, que ahora desearía no haber dejado +su cuero y su bramante; pero se arrepiente demasiado tarde: contempla +las tristes que abandonaron la aguja, la lanzadera y el huso para +convertirse en adivinas, y para hacer maleficios con hierbas y con +figuras. Pero ven ahora, porque ya el astro en que se ve a Caín con las +espinas ocupa el confín de los dos hemisferios, y toca el mar más abajo +de Sevilla. La luna era ya redonda en la noche anterior; debes recordar +bien que no te molestó a veces por la selva umbría. + +Así me hablaba y entre tanto íbamos caminando. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOPRIMERO_ + + +Así, de un puente a otro, y hablando de cosas que mi comedia no se +cuida de referir, fuimos avanzando y llegamos a lo alto del quinto, +donde nos detuvimos para ver la otra hondonada de Malebolge y otras +vanas lágrimas, y la vi maravillosamente obscura. Así como en el +arsenal de los venecianos hierve en el invierno la pez tenaz, destinada +a reparar los buques averiados que no pueden navegar, y al mismo tiempo +que uno construye su embarcación, otro calafatea los costados de la que +ha hecho ya muchos viajes; otro recorre la proa, otro la popa; quién +hace remos; quién retuerce las cuerdas; quiénes, por fin, reparan el +palo de mesana y el mayor; de igual suerte, y no por medio del fuego, +sino por la voluntad divina, hervía allá abajo una resina espesa, que +se pegaba a la orilla por todas partes. Yo la veía, pero sin percibir +en ella más que las burbujas que producía el hervor, hinchándose toda y +volviendo a caer desplomada. Mientras la contemplaba fijamente, mi Guía +me atrajo hacia sí desde el sitio en que me encontraba, diciéndome: +"Ten cuidado, ten cuidado." Entonces me volví como el hombre que ansía +ver aquello de que le conviene huír, y a quien asalta un temor tan +grande y repentino, que ni para mirar detiene su fuga; y vi detrás de +nosotros un negro diablo, que venía corriendo por el puente. ¡Oh! ¡Cuán +feroz era su aspecto, y qué amenazador me parecía con sus alas abiertas +y sus ligeros pies! Sobre sus hombros, altos y angulosos, llevaba a +cuestas un pecador, a quien tenía agarrado por ambos jarretes. Desde +nuestro puente dijo: + +--¡Oh! Malebranche, ved aquí uno de los ancianos de Santa Zita: ponedle +debajo; que yo me vuelvo otra vez a aquella tierra, que está tan bien +provista de ellos. Allí todos son bribones, excepto Bonturo; y por +dinero, de un "no" hacen un "ita."[25] + + [25] Solíase antiguamente, en los testimonios públicos, + escribir el ita de los latinos por signo de afirmación, y el + no por signo de negación. + +Le arrojó abajo, y se volvió por la dura roca tan de prisa, que jamás +ha habido mastín suelto que haya perseguido a un ladrón con tanta +ligereza. El pecador se hundió y volvió a subir hecho un arco; pero los +demonios, que estaban resguardados por el puente, gritaban: + +--Aquí no está el Santo Rostro; aquí se nada de diferente modo que en +el Serchio. Si no quieres probar nuestros garfios, no salgas de la pez. + +Después le pincharon con más de cien harpones, diciéndole: + +--Es forzoso que bailes aquí a cubierto, de modo que, si puedes, +prevariques ocultamente. + +No de otra suerte hacen los cocineros que sus marmitones sumerjan en +la caldera las viandas por medio de grandes tenedores, para que no +sobrenaden. + +--A fin de que no adviertan que estás aquí--me dijo el buen Maestro--, +ocúltate detrás de una roca, que te sirva de abrigo; y aunque se me +haga alguna ofensa, no temas nada; pues ya conozco estas cosas por +haber estado otra vez entre estas almas venales. + +En seguida pasó al otro lado del puente, y cuando llegó a la sexta +orilla, tuvo necesidad de mostrar su intrepidez. Con el furor y el +ímpetu con que salen los perros tras el pobre que de pronto pide +limosna donde se detiene, así salieron los demonios de debajo del +puente, volviendo todos contra él sus harpones; pero les gritó: + +--Que ninguno de vosotros se atreva. Antes que me punce vuestra +orquilla, adelántese uno que me oiga, y después medite si debe +perdonarme. + +Todos gritaron: + +--Vé, Malacoda. + +Por lo cual uno de ellos se puso en marcha, mientras los otros +permanecían quietos, y se adelantó diciendo: + +--¿Qué te podrá salvar de nuestras garras? + +--¿Crees tú, Malacoda, que a no ser por la voluntad divina y por tener +el destino propicio--dijo mi Maestro--, me hubieras visto llegar aquí, +sano y salvo, a pesar de todas vuestras armas? Déjame pasar, porque en +el cielo quieren que enseñe a otro este camino salvaje. + +Entonces quedó tan abatido el orgullo del demonio, que dejó caer el +harpón a sus plantas, y dijo a los otros: + +--Que no se le haga daño. + +Y mi guía a mí: + +--¡Oh tú, que estás agazapado tras de las rocas del puente! Ya puedes +llegar a mí con toda seguridad. + +Entonces eché a andar, y me acerqué a él con prontitud; pero los +diablos avanzaron, de modo que yo temí que no observaran lo pactado: +así vi temblar en otro tiempo a los que por capitulación salían de +Caprona, viéndose entre tantos enemigos. Me acerqué cuanto pude a mi +Guía, y no separaba mis ojos del rostro de aquéllos, que no era nada +bueno. Bajaban ellos sus garfios, y: "¿Quiéres que le pinche en la +rabadilla?," decía uno de ellos a los otros. Y respondían: "Sí, sí +clávale." Pero aquel demonio, que estaba conversando con mi Guía, se +volvió de repente, y gritó: "Quieto, quieto, Scarmiglione." Después nos +dijo: + +--Por este escollo no podréis ir más lejos, pues el sexto arco yace +destrozado en el fondo. Si os place ir más adelante, seguid esta +costa escarpada: cerca veréis otro escollo por el que podréis pasar. +Ayer, cinco horas más tarde que en este momento, se cumplieron mil +doscientos sesenta y seis años desde que se rompió aquí el camino.[26] +Voy a enviar hacia allá varios de los míos para que observen si algún +condenado procura sacar la cabeza al aire: id con ellos, que no os +harán daño. + + [26] Ayer, Viernes, a las tres de la tarde, quiere decir el + diablo (pues se supone que habla a las diez de la mañana del + Sábado Santo), se cumplieron 1266 años desde que se rompió + este puente, a consecuencia de un terremoto, en el momento de + la muerte de Jesucristo. + +--Adelante, Alichino y Calcabrina--empezó a decir--; y tú también, +Cagnazzo; Barbariccia guiará a los diez. Vengan además Libicocco, y +Draghignazzo; Ciriatto, el de los grandes colmillos, y Graffiacane, y +Farfarello, y el loco de Rubicantondad en torno de la pez hirviente: +éstos deben llegar salvos hasta el otro escollo, que atraviesa +enteramente sobre la fosa.[27] + + [27] He aquí traducidos los nombres de los doce diablos + que Dante menciona en este canto: Malebranche, malas + garras.--Malacoda, cola maldita.--Scarmiglione, que + arranca los cabellos.--Alichino, que hace inclinar a los + otros.--Calcabrina, que pisa el rocío.--Cagnazzo, perro + malo.--Barbariccia, el de la barba erizada.--Libicocco, deseo + ardiente.--Draghignazzo, veneno de dragón.--Ciriatto-Sannuto, + colmillo de jabalí.--Graffiaccane, perro que + araña.--Rubicante, inflamado. Todas estas versiones son de + Landino. + +--¡Oh Maestro! ¿Qué es lo que veo?--dije--; si conoces el camino, vamos +sin escolta; yo, por mí, no la solicito. Si eres tan prudente como de +costumbre, ¿no ves que rechinan los dientes, y se hacen guiños que nos +amenazan algún mal? + +--No quiero que te espantes--me contestó--; deja que rechinen los +dientes a su gusto. Si lo hacen, es por los desgraciados que están +hirviendo. + +Se pusieron en camino por la margen izquierda; pero cada uno de +aquéllos de antemano se habían mordido la lengua en señal de +inteligencia con su jefe, y éste se sirvió de su ano a guisa de +trompeta. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VEGISIMOSEGUNDO_ + + +He visto alguna vez a la caballería levantar el campo, empezar el +combate, pasar revista, y a veces batirse en retirada; he visto ¡oh, +aretinos! hacer excursiones por vuestra tierra y saquearla; he visto +luchar en los torneos y correr en las justas, ya al sonido de las +trompetas, ya al de las campanas, al ruido de los tambores, con las +señales de los castillos, y con todo el aparato nacional y extranjero; +pero lo que no he visto nunca es que tan extraño instrumento de viento +haya indicado la marcha a jinetes ni peones; jamás, ni en la tierra, +ni en los cielos, guió semejante faro a ningún buque. Marchábamos +juntamente con los diez demonios (¡oh terrible compañía!); pero en la +iglesia con los santos, y en la taberna con los borrachos. Sin embargo, +mi atención estaba concentrada en la pez para distinguir todo lo que +contenía la fosa y los que se abrasaban dentro de ella. Así como saltan +los delfines fuera del agua, indicando a los marinos que precavan la +nave de la tempestad, así también algunos condenados, para aliviar su +tormento, sacaban la espalda y la volvían a esconder más rápidos que +el relámpago; y lo mismo que en un charco las ranas sacan la cabeza a +flor de agua, aunque teniendo dentro de ella sus patas y el resto del +cuerpo, así estaban por todas partes los pecadores; pero en cuanto +Barbariccia se aproximaba, volvían a sumergirse en aquel hervidero. +Yo vi, y aun se estremece por ello mi corazón, a uno de aquellos que +había tardado más tiempo en hundirse, como sucede con las ranas, que +una queda fuera del agua, mientras otra se zambulle; y Graffiacane, que +estaba más cerca de él, le enganchó por los cabellos enviscados de pez, +y lo sacó fuera como si fuese una nutria. Yo sabía el nombre de todos +aquellos demonios, por haberme hecho cargo de ellos cuando los eligió +Malacoda. "Rubicante, plántale encima tu garfio y desuéllalo," gritaban +a un tiempo todos aquellos malditos. Yo dije: + +--Maestro mío, si puedes, procura saber quién es ese desgraciado que ha +caído en manos de sus adversarios. + +Mi Guía se le acercó, y le preguntó de dónde era, a lo que respondió: + +--Yo nací en el reino de Navarra. Mi madre me puso al servicio de un +señor: ella me había engendrado de un pródigo, que se destruyó a sí +mismo y disipó su fortuna. Después fuí favorito del buen rey Tebaldo, y +me lancé a comerciar con sus favores; crimen de que doy cuenta en este +horno. + +Y Ciriatto, a quien salía de cada lado de la boca un colmillo como el +de un jabalí, le hizo sentir lo bien que uno de ellos hería. Entre +malos gatos había caído aquel ratón; porque Barbariccia lo sujetó entre +sus brazos, diciendo: "Quedaos ahí mientras que yo le ensarto." Y +volviendo el rostro hacia mi Maestro, añadió: "Pregúntale aún si deseas +saber más, antes que otros lo destrocen." + +Mi Guía preguntó: + +--Dime, pues, si entre los otros culpables que están sumergidos en esa +pez, conoces algunos que sean latinos. + +A lo que contestó: + +--Acabo de separarme de uno que fué de allí cerca. ¡Así estuviera, como +él, bajo la pez; no temería ahora ni las garras ni los garfios! + +Y Libicocco: "Ya hemos tenido demasiada paciencia," dijo; y le enganchó +por el brazo con su harpón, arrancándole de un golpe todo el antebrazo. +Draghignazzo quiso también cogerle por las piernas; pero su Decurión +se volvió hacia todos ellos lanzando una mirada furiosa. Cuando se +hubieron calmado un poco, mi Guía no tardó en preguntar a aquel que +estaba contemplando su herida: + +--¿Quién es ése de quien dices que te has separado, por tu desgracia, +para salir a flote? + +Y le respondió: + +--Es el hermano Gomita, aquel de Gallura, vaso de iniquidad, que tuvo +en su poder a los enemigos de su señor, e hizo de modo que todos +le alabasen. Aceptó su oro y los dejó libres, según él mismo dice; +y con respecto a los empleos, no fué un pequeño, sino un soberano +prevaricador. Con él conversa a menudo don Miguel Zanche de Logodoro, y +sus lenguas no se cansan nunca de hablar de las cosas de Cerdeña. ¡Ay +de mí! Ved a ese otro cómo aprieta los dientes. Aun hablaría más, pero +temo que se prepare a rascarme la tiña. + +El gran jefe de los demonios se dirigió a Farfarelo, que movía sus ojos +en todas direcciones buscando donde herir, y le dijo: "Quítate de ahí, +pájaro malvado." + +--Si queréis ver u oír a toscanos y lombardos--empezó a decir en +seguida el desgraciado pecador--, haré que vengan. Pero que esas +malditas garras se mantengan un poco apartadas, a fin de que ellos +no teman sus venganzas: yo, sentándome en este mismo sitio, por uno +que soy haré venir siete, silbando como acostumbramos cuando uno de +nosotros saca la cabeza fuera de la pez. + +Al oír estas palabras, Gagnazzo levantó el hocico meneando la cabeza, +y dijo: "¡Oigan el medio malicioso de que se ha valido para volver +a sumergirse!" A lo cual contestó aquél, que tenía abundancia de +estratagemas: "¡En verdad que soy muy malicioso, cuando expongo a los +míos a mayores tormentos!" No pudo contenerse Alichino, y en contra de +lo dicho por los otros, respondió: "Si te arrojas en la pez, no correré +al galope detrás de ti, sino que emplearé mis alas para ello. Te damos +de ventaja la escarpa, y el ribazo por defensa, y veamos si tú solo +vales más que todos nosotros." + +¡Oh tú, que lees esto, ahora verás un nuevo juego! Todos los demonios +se volvieron hacia la pendiente opuesta, y el primero de ellos, el que +se había mostrado más renitente. El navarro aprovechó bien el tiempo; +fijó sus pies en el suelo, y precipitándose de un solo salto, se puso +al abrigo de los malos propósitos de aquéllos. Contristados se quedaron +los demonios ante esta treta, pero mucho más el que tuvo la culpa de +ella; por lo cual se lanzó tras de él gritando: "Ya te tengo." Pero +de poco le valió, porque sus alas no pudieron igualar en velocidad +al espanto de Ciampolo: éste se lanzó en la pez, y aquél cambió la +dirección de su vuelo, llevando el pecho hacia arriba. + +No de otro modo se sumerge instantáneamente el pato cuando el halcón se +aproxima, y éste se remonta furioso y fatigado. Calcabrina, irritado +contra Lichino por aquel engaño, echó a volar tras él, deseoso de +que el pecador se escapara para tener un motivo de querella. Y +cuando hubo desaparecido el prevaricador, volvió sus garras contra +su compañero, y se aferró con él sobre el mismo estanque. Pero éste, +gavilán adiestrado, hizo uso también de las suyas, y los dos cayeron +en medio de la pez hirviente. El calor los separó bien pronto; +pero todo su esfuerzo para remontarse era en vano, porque sus alas +estaban enviscadas. Barbariccia, descontento como los demás, hizo +volar a cuatro desde la otra parte con todos sus harpones, y bajando +rápidamente hacia el sitio designado, tendieron sus garfios a los dos +demonios, que estaban medio cocidos en la superficie de aquella fosa. +Nosotros los dejamos allí enredados de aquella manera. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOTERCERO_ + + +Solos, en silencio y sin escolta, íbamos uno tras otro, como +acostumbran ir los frailes menores. La riña que acabábamos de +presenciar me trajo a la memoria la fábula de Esopo, en que habló +de la rana y del topo; pues las partículas "mo" e "issa"[28] no son +tan semejantes como estos dos hechos, si atentamente se consideran +el principio y el fin de entrambos. Y como un pensamiento procede +rápidamente de otro, de éste nació uno nuevo, que redobló mi primitivo +espanto. Yo pensaba así: "Esos demonios han sido engañados por nuestra +causa, y con tanto daño y escarnio, que les creo muy ofendidos. Si a +la malevolencia se añade la ira, nos van a perseguir con más crueldad +que el perro que sujeta a la liebre por el cuello." Ya sentía que +se erizaban mis cabellos a causa del temor, y miraba hacia atrás +atentamente, por lo que dije: + +--Maestro, si no nos ocultas a los dos prontamente, temo a los demonios +que vienen detrás de nosotros; y tan así me lo imagino, que ya me +parece que los oigo. + + [28] Mo e issa, voces que significan ahora en lombardo. Mo, + del latín modo, que es ahora; issa, elipsis del latín hac, + ipsa hora, es también ahora. + +A lo que él contestó: + +--Si yo fuera un espejo, no verías en mí tu imagen tan pronto como veo +en tu interior. En este momento se cruzaban tus pensamientos con los +míos bajo la misma faz y aspecto, de suerte que he deducido de ambos un +solo consejo. Si es cierto que la cuesta que hay a nuestra derecha está +tan inclinada, que nos permita bajar a la sexta fosa, huiremos de la +caza que imaginamos. + +Apenas había concluído de decirme su parecer, cuando vi venir a los +demonios con las alas extendidas y muy cerca de nosotros, queriendo +cogernos. Mi Guía me agarró súbitamente, como una madre que, despertada +por el ruido y viendo brillar las llamas cerca de ella, coge a su hijo +y huye, y teniendo más cuidado de él que de sí misma, no se detiene ni +aun a ponerse una camisa. Desde lo alto de la calzada, se deslizó de +espaldas por la pendiente roca, uno de cuyos lados divide la quinta +de la sexta fosa. Jamás corrió tan rápida el agua por la canal de un +molino, cuando más se acerca a las paletas de la rueda, como descendió +por aquel declive mi Maestro, llevándome sobre su pecho, cual si +fuese hijo suyo y no su compañero. Apenas tocaron sus pies al suelo +del profundo abismo, cuando los demonios aparecieron en la roca sobre +nuestras cabezas: pero ya no nos inspiraban temor; porque la alta +Providencia que los había designado para ministros de la quinta fosa, +les quitó la facultad de separarse de allí. Abajo encontramos unas +gentes pintadas, que giraban en torno con bastante lentitud, llorosas +y con los semblantes fatigados y abatidos. Llevaban capas con capuchas +echadas sobre los ojos, por el estilo de las que llevan los monjes +de Colonia.[29] Aquellas capas eran doradas por de fuera, de modo que +deslumbraban; pero por dentro eran todas de plomo, y tan pesadas, que +las de Federico a su lado parecían de paja.[30] ¡Oh manto fatigoso por +toda la eternidad! Nos volvimos aún hacia la izquierda, y anduvimos +con aquellas almas, escuchando sus tristes lamentos. Pero las sombras, +rendidas por el peso, caminaban tan despacio, que a cada paso que +dábamos cambiábamos de compañero. Yo dije a mi Guía: + +--Procura encontrar a alguno que sea conocido por su nombre o por sus +hechos; y mira al efecto en derredor tuyo mientras andas. + + [29] Cuéntase que hubo en Colonia un abad tan ambicioso e + insolente, que pidió permiso al Papa para que sus monjes + pudieran usar capas de escarlata, cintos, espuelas y estribos + de plata sobredorada. Esta petición desagradó tanto al + Pontífice, que dispuso que en adelante el abad y sus monjes + usaran capas negras y mal hechas, y cintos y estribos de + madera. + + [30] El emperador Federico II encerraba a los culpables de + lesa majestad en capas de plomo, y luego los arrojaba al fuego. + +Y uno de ellos, que entendió el idioma toscano, exclamó detrás de +nosotros: + +Detened vuestros pasos, vosotros que tanto corréis a través del aire +sombrío: quizá podrás obtener de mí lo que solicitas. + +En seguida mi Guía se volvió y me dijo: + +--Espera, y modera tu paso hasta igualar al suyo. + +Me detuve, y vi dos de aquéllos, que en sus miradas demostraban gran +deseo de estar conmigo; pero su carga y lo estrecho del camino les +hacían tardar. Cuando se me hubieron reunido, me miraron con torvos +ojos y sin hablarme: después se volvieron uno a otros diciéndose: "Ese +parece vivo, a juzgar por el movimiento de su garganta; pero si están +muertos, ¿por qué privilegio no llevan nuestra pesada capa?" Después +me dijeron: + +--¡Oh toscano, que has venido a la mansión de los tristes hipócritas!, +dígnate decirnos quién eres. + +Les contesté: + +--Nací y crecí junto a la orilla del hermoso Arno, en la gran ciudad, +y conservo el cuerpo que he tenido siempre. Pero vosotros, a quienes, +según veo, cae tan doloroso llanto gota a gota por las mejillas, +¿quiénes sois, y qué pena padecéis que tanto se hace ver? + +Uno de ellos me respondió: + +--¡Ay de mí! Estas doradas capas son de plomo, y tan gruesas, que su +peso nos hace gemir como cargadas balanzas. Fuimos hermanos Gozosos[31] +y boloñeses. Yo me llamé Catalano y éste Loderingo. Tu ciudad nos +nombró magistrados, como suele elegirse a un hombre neutral para +conservar la paz; y la conservamos tan bien como puede verse aún cerca +del Gardingo. + + [31] Hermanos de una orden de caballería instituída para + combatir contra los infieles y los que violaran la justicia. + Se les llamó Gaudenti (gozosos) por la vida licenciosa que + llevaron. + +Yo repuse: "¡Oh hermanos! Vuestros males..." Pero no pude continuar; +porque vi en el suelo a uno crucificado en tres palos. En cuanto +me vió, se retorció, haciendo agitar su barba con la fuerza de los +suspiros; y el hermano Catalano, que lo advirtió, me dijo: + +--Ese que estás mirando crucificado aconsejó a los fariseos que era +necesario hacer sufrir a un hombre el martirio por el pueblo. Está +atravesado y desnudo sobre el camino, como ves; y es preciso que sienta +lo que pesa cada uno de los que pasan. Su suegro está condenado a igual +suplicio en esta fosa, así como los demás del Consejo que fué para los +judíos origen de tantas desgracias. + +Entonces vi a Virgilio que contemplaba con asombro a aquel que estaba +tan vilmente crucificado en el eterno destierro. Luego se dirigió al +fraile en estos términos: + +--¿Queríais decirnos si hacia la derecha hay alguna abertura por donde +podamos salir los dos, sin obligar a los ángeles negros a que nos +saquen de este abismo? + +Aquel respondió: + +--Más cerca de aquí de lo que esperas, se levanta una peña que parte +del gran círculo y atraviesa todas las terribles fosas; pero está +cortada en ésta y no continúa sobre ella. Podréis subir por las ruinas +que existen en el declive de su falda y cubren el fondo. + +Mi Guía permaneció un momento con la cabeza inclinada, y después dijo: + +--¡Cómo nos ha engañado aquel que ensarta con su garfio a los pecadores! + +Y el fraile repuso: + +--He oído referir en Bolonia los numerosos vicios del demonio, entre +los cuales no era el menor el de ser falso y padre de la mentira. + +Entonces mi Guía se alejó precipitadamente con el rostro inmutado por +la cólera; y en consecuencia, me alejé también de aquellas almas que +soportaban tanto peso, y seguí las huellas de los pies queridos. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOCUARTO_ + + +En la época del año nuevo en que templa el sol su cabellera bajo el +Acuario, y en que ya las noches van igualándose con los días; cuando +la escarcha imita en la tierra, aunque por poco tiempo, el color de +su blanca hermana, el campesino que carece de forraje, se levanta, +mira, y al ver blanco el campo se golpea el muslo, vuelve a su casa, +y se lamenta continuamente como el desgraciado que no sabe qué hacer; +pero torna luego a mirar, y recobra la esperanza, viendo que la tierra +ha cambiado de aspecto en pocas horas, y entonces coge su cayado y +sale a apacentar sus ovejas: así mi Maestro me llenó de inquietud +cuando vi tan turbado su rostro, y así también aplicó pronto remedio +a mi mal; porque al llegar al derruído puente, se volvió hacia mí con +aquel amable aspecto que tenía cuando le vi al pie del monte. Después +de haber pensado la determinación que había de tomar, contemplando +antes con cuidado las ruinas, abrió sus brazos, cogióme por detrás, y +como aquel que trabaja, pensando siempre en la labor que emprenderá +en seguida, del mismo modo, elevándome sobre la cima de una roca, +contemplaba otra diciendo: + +--Agárrate bien a ésa, pero tantea primero si tal cual es podrá +sostenerte. + +Aquel no era un camino a propósito para los que iban con capa; pues +apenas podíamos, Virgilio tan ágil, y yo sostenido por él, trepar de +piedra en piedra. Y a no ser porque en aquel recinto era más corto el +camino que en otro alguno, no sé lo que a él le habría sucedido, pero +a mí me hubiera vencido el cansancio. Mas como Malebolge va siempre en +declive hasta la boca del profundísimo pozo, cada fosa que se recorre +presenta un margen que se eleva y otro que desciende. Llegamos por fin +al extremo en que se destaca la última piedra. Cuando estuve sobre +ella, de tal modo me faltaba el aliento, que no podía más; así es que +me senté en cuanto nos detuvimos. + +--Ahora es preciso que sacudas tu pereza--me dijo el Maestro--; que +no se alcanza la fama reclinado en blanda pluma, ni al abrigo de +colchas: y el que sin gloria consume su vida, deja en pos de sí el +mismo vestigio que el humo en el aire o la espuma en el agua. Ea, +pues, levántate; domina la fatiga con el alma, que vence todos los +obstáculos, mientras no se envilece con la pesadez del cuerpo. Tenemos +que subir todavía una escala mucho más larga; pues no basta haber +atravesado por entre los espíritus infernales. Si me entiendes, deben +reanimarte mis palabras. + +Levantéme entonces, demostrando más resolución de la que verdaderamente +sentía en mi interior, y dije: + +--Vamos, ya me siento fuerte y atrevido. + +Echamos a andar por el escollo, que era áspero, estrecho y escabroso, y +más pendiente que el anterior. Iba hablando para disimular mi flaqueza, +cuando oí una voz que salía de la otra fosa, articulando palabras +ininteligibles. No sé lo que dijo, a pesar de encontrarme en la cima +del arco que por allí pasa; mas el que hablaba parecía conmovido por +la ira. Yo me había inclinado; pero los ojos de un vivo no podían +distinguir el fondo a través de aquella obscuridad; por lo cual dije: + +--Maestro, haz por llegar al otro recinto, y descendamos este muro, +porque desde aquí oigo y no comprendo nada; miro hacia abajo y nada veo. + +--Te responderé--me dijo--haciendo lo que deseas; que las peticiones +justas deben satisfacerse en silencio. + +Bajamos por el puente desde lo alto hasta donde se une con el octavo +margen; y entonces descubrí la fosa, y vi una espantosa masa de +serpientes, de tan diferentes especies, que su recuerdo me hiela +todavía la sangre. Deje la Libia de envanecerse con sus arenas; que +si produce quelidras, yáculos y faras, cencros y anfisbenas, ni en +ella, ni en toda la Etiopía con el país que está sobre el mar Rojo, +existieron jamás tantas ni tan nocivas pestilencias como en este lugar. +A través de aquella espantosa y cruel multitud de reptiles corrían +gentes desnudas y aterrorizadas, sin esperanza de encontrar refugio ni +heliotropo.[32] Tenían las manos atadas a la espalda con sierpes, las +cuales, formando nudos por encima, les hincaban la cola y la cabeza en +los riñones. Y he aquí que uno de aquellos desgraciados, que estaba +cerca de nosotros, fué mordido por una serpiente en el punto en que +el cuello se une a los hombros; y en el breve tiempo que se necesita +para escribir una O y una I, se incendió, ardió y cayó reducido a +cenizas. Pero apenas quedó consumido en el suelo, reuniéronse aquéllas +por sí mismas, y súbitamente se rehizo aquel espíritu como estaba +antes. Así dicen los grandes sabios que muere el Fénix, y renace cuando +está cercano a su quinto siglo: no se alimenta de hierba ni de trigo +durante su vida, sino de amomo y lágrimas de incienso, y su último nido +está formado con nardo y mirra. Y como aquel que cae y no sabe cómo, +a impulsos del demonio que lo arroja en el suelo o de algún accidente +producido por su temperamento enfermizo, cuando se levanta, se queda +asombrado de la cruel angustia que ha sufrido y suspira al mirar en +torno suyo, así se levantó el pecador ante nosotros. ¡Oh, cuán severa +es la justicia de Dios, que hace estallar su cólera por medio de tales +golpes! Mi Guía le preguntó después quién era, y él le contestó: + +--Yo caí hace poco tiempo desde Toscana en este horrible abismo. La +vida salvaje me agradó más que la humana; fuí lo mismo que un mulo: soy +Vanni Fucci, el bestia, y Pistoya fué mi digno cubil. + + [32] Agata de color verde obscuro con manchas rojizas, a + la que se atribuían virtudes milagrosas contra toda clase + de veneno y especialmente contra las mordeduras de las + serpientes, y que tenía además la de hacer invisible al que la + llevaba. + +Entonces dije a mi Guía: + +--Dile que no huya, y pregúntale qué delito le ha precipitado aquí; +pues yo le conocí ya hombre colérico y sanguinario. + +El pecador, que me oyó, no se ocultó, sino que dirigió hacia mí +atentamente su mirada, y se cubrió el rostro de triste vergüenza. +Después dijo: + +--Siento más que me hayas encontrado en la miseria en que me ves, de lo +que sentí verme privado de la vida; pero no puedo negarme a satisfacer +tus preguntas. Estoy sumido aquí, porque robé en la sacristía los +hermosos ornamentos, de cuyo delito fué otro acusado falsamente. +Mas para que no te goces en mi desgracia, si acaso llegas a salir +de estos lugares sombríos, abre tus oídos a mi anuncio, y escucha: +primeramente, Pistoya quedará despoblada de Negros; después Florencia +renovará sus habitantes y su forma de gobierno; Marte hará salir +del valle de Magra un vapor, que envuelto en sombrías nieblas y en +tempestad impetuosa y terrible, se desencadenará sobre el campo Piceno; +y allí, desgarrándose de repente la nube, aniquilará todos los Blancos. +Te he dicho esto para que te cause dolor. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOQUINTO_ + + +Al terminar estas palabras, el ladrón alzó ambas manos haciendo un +gesto indecente y exclamando: "Toma, Dios, esto es para tí." Desde +entonces fuí amigo de las serpientes; porque una de ellas se le enroscó +en el cuello como diciendo: "No quiero que hables más:" y otra se +agarró a sus brazos, sujetándolos de tal modo, que no le era posible +al condenado hacer ningún movimiento. ¡Ah, Pistoya, Pistoya! ¿Cómo no +decides reducirte tú misma a cenizas, y dejar de existir, pues que tus +hijos son peores que sus antepasados? En todos los círculos del obscuro +Infierno no he visto espíritu tan soberbio ante Dios, a no ser aquel +que cayó desde los muros de Tebas. El ladrón huyó sin decir una palabra +más. Entonces vi un Centauro lleno de ira, que acudía gritando: "¿Dónde +está, dónde está el soberbio?" No creo que contengan las Marismas +tanto reptil como llevaba el Centauro sobre su grupa hasta el sitio en +que empezaba la forma humana: sobre sus espaldas, detrás de la nuca, +descansaba un dragón con las alas abiertas, el cual abrasaba cuanto +salía a su encuentro. Mi Maestro dijo: + +--Ese monstruo es Caco, el que al pie de las rocas del monte Aventino +formó más de una vez un lago de sangre. No va por el mismo camino que +sus hermanos, porque robó fraudulentamente el gran rebaño que pacía en +las inmediaciones del sitio que había escogido por vivienda: pero sus +inicuos hechos acabaron por fin bajo la clava de Hércules, que si le +dió cien golpes con ella, aquél no llegó a sentir el décimo. + +Mientras así hablaba Virgilio, Caco desapareció, al mismo tiempo que se +acercaban tres espíritus por debajo del margen donde estábamos, lo cual +no advertimos ni mi Guía ni yo, hasta que les oímos gritar: "¿Quiénes +sois?" Cesó entonces nuestra conversación, y nos fijamos solamente en +ellos. Yo no les conocía; pero sucedió, como suele acontecer algunas +veces, que el uno tuvo necesidad de llamar al otro, diciéndole: +"Cianfa, ¿dónde te has metido?" Y yo, a fin de que estuviese atento mi +Guía, me puse el dedo desde la nariz a la barba. Ahora, lector, si se +te hace difícil creer lo que te voy a decir, no será extraño, porque +yo que lo vi, apenas lo creo. Mientras estaba contemplando a aquellos +espíritus, se lanzó una serpiente con seis patas sobre uno de ellos, +agarrándosele enteramente. Con las patas de enmedio le oprimió el +vientre; con las de delante le sujetó los brazos, y después le mordió +en ambas mejillas. Extendiendo en seguida las patas de detrás sobre sus +muslos, le pasó la cola por entre los dos, y se la mantuvo apretada +contra los riñones. Nunca se agarró tan fuertemente la hiedra al +árbol, como la horrible fiera adaptó sus miembros a los del culpable: +después una y otro se confundieron, como si fuesen de blanda cera, y +mezclaron tan bien sus colores, que ninguno de ambos parecía ya lo +que antes había sido. Así con el ardor del fuego se extiende sobre el +papel un color obscuro, que no es negro, y sin embargo deja de ser +blanco. Los otros dos condenados le miraban, exclamando cada cual: +"¡Ay, Angel,[33] cómo cambias! No eres ya uno ni dos." Las dos cabezas +se habían convertido en una, y aparecían dos figuras mezcladas en una +sola faz, quedando en ella confundidas entrambas. De los cuatro brazos +se hicieron dos: los muslos y las piernas, el vientre y el tronco se +convirtieron en miembros nunca vistos. Quedó borrado todo su primitivo +aspecto: aquella imagen transformada parecía dos y ninguna de las +anteriores; y en tal estado se alejaba a pasos lentos. + + [33] Agnolo Bruneleschi, florentino. + +Como el lagarto, que bajo el ardor de los días caniculares, cuando +cambia de maleza, parece un rayo al atravesar el camino, tal parecía, +dirigiéndose hacia el vientre de los otros dos espíritus, una pequeña +serpiente irritada, lívida y negra como grano de pimienta. Picó a uno +de ellos en aquella parte del cuerpo por donde nos alimentamos antes de +nacer, y después cayó a sus pies quedando tendida. El herido la miró +sin decir nada; y permaneció inmóvil, en pie y bostezando, como si le +hubiera sorprendido el sueño o la fiebre. El y la serpiente se miraban, +y el uno por la herida y la otra por la boca, lanzaban un denso humo +que llegaba a confundirse. Calle Lucano al referir las miserias de +Sabello y de Nasidio, y escuche atentamente lo que describo aquí: calle +Ovidio al ocuparse de Cadmo y Aretusa; que si, en su poema, convirtió +a aquél en serpiente y a éste en fuente, no le envidio. Ovidio no +transformó jamás dos naturalezas frente a frente, de tal modo que +sus formas cambiaran también de materia. El hombre y la serpiente se +correspondieron de tal suerte, que cuando ésta abrió su cola en forma +de horquilla, el herido juntó sus dos pies. Las piernas y los muslos +de éste se estrecharon tanto, que en poco tiempo no quedaron vestigios +de su natural separación. La cola hendida de la serpiente tomaba la +figura que desaparecía en el hombre, y su piel se hacía blanda al +paso que dura la de aquél. Vi entrar los brazos del condenado en los +sobacos; y las dos patas de la fiera, que eran cortas, se alargaban +tanto cuanto aquéllos se encogían. Las patas de detrás de aquélla, +retorciéndose, formaban el miembro que el hombre oculta, y el del +miserable dividióse en dos patas. Mientras que el humo daba el color de +la serpiente al hombre y viceversa, y hacía salir en aquélla el pelo +que quitaba a éste, el uno, es decir, la fiera transformada en hombre, +se levantó, y cayó el otro; pero sin dejar de lanzarse miradas feroces, +ante las cuales cada uno de ellos cambiaba de rostro. El que estaba en +pie lo encogió hacia las sienes, y de la carne excedente se le formaron +las orejas en sus lisos carrillos. La parte del hocico de la serpiente +que no se replegó en la cabeza quedó fuera formando la nariz del rostro +humano, y abultó al propio tiempo convenientemente los labios. El que +estaba en el suelo extendió su boca hacia delante, e hizo entrar sus +orejas en la cabeza, como el caracol hace con sus cuernos; y la lengua, +que estaba antes unida y dispuesta a hablar, se hendió, al paso que +se unía la lengua hendida del reptil, dejando de lanzar humo. El alma +que se había convertido en serpiente huyó silbando por la fosa; y el +otro, hablando detrás de ella, le escupía. Volvióle después sus recién +formadas espaldas, y dijo al otro condenado: "Quiero que Buoso se +arrastre por este camino como yo lo he hecho." De tal suerte vi yo, en +la séptima fosa, cambiarse y metamorfosearse dos naturalezas; y si mi +lenguaje no es florido, sírvame de excusa la novedad del caso. + +Aunque mis ojos estuviesen turbados y mi espíritu aturdido, no pudieron +huír las otras dos sombras tan ocultamente, que yo no conociese a +Puccio Sciancato, el único de los tres espíritus de los llegados +anteriormente que no había cambiado de forma: el otro era aquel que tú +lloras, ¡oh Gaville![34] + + [34] Para mayor claridad, nótese bien que Dante ve primero + tres espíritus: Agnolo Brunelleschi, Buoso Donati y Puccio + Sciancato. Luego viene Cianfa en forma de serpiente con + seis patas, se arroja sobre Brunelleschi, y los dos se + convierten en un solo monstruo, que se va con pasos lentos. + Llega después, en forma de serpiente lívida y negra, Guercio + Cavalcante: pica a Buoso, le transforma en serpiente y él se + vuelve hombre: Buoso huye silbando. Quedan solos en escena + Puccio Sciancato, que no ha sufrido transformación, y "aquel a + quien llora Gaville;" es decir, Guercio Cavalcante. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOSEXTO_ + + +Alégrate, Florencia, pues eres tan grande, que tu nombre vuela por +mar y tierra, y es famoso en todo el infierno. Entre los ladrones he +encontrado cinco de tus nobles ciudadanos; lo cual me avergüenza, y +a tí no te honra mucho. Pero, si es verdad lo que se sueña cerca del +amanecer, dentro de poco tiempo conocerás lo que contra ti desean, no +ya otros pueblos, sino Prato: y si este mal se hubiese ya cumplido, no +sería prematuro. ¡Así viniese hoy lo que ha de suceder, pues tanto más +me contristará, cuanto más viejo me vuelva! + +Partimos; y por los mismos escalones de las rocas que nos habían +servido para bajar, subió mi Guía, tirando de mí. Prosiguiendo la ruta +solitaria a través de los picos y rocas del escollo, no era posible +mover un pie sin el auxilio de la mano. Entonces me afligí, como me +aflijo ahora, cuando pienso en lo que vi; y refreno mi espíritu más +de lo que acostumbro, para que no aventure tanto que deje de guiarlo +la virtud; porque, si mi buena estrella u otra influencia mejor me ha +dado algún ingenio, no quiero yo mismo envidiármelo. Así como en la +estación en que aquel que ilumina al mundo nos oculta menos su faz, +el campesino que reposa en la colina a la hora en que el mosquito +reemplaza a la mosca, ve por el valle las luciérnagas que corren por +el sitio donde vendimia y ara, así también vi resplandecer infinitas +llamas en la octava fosa, en cuanto estuve en el punto desde donde +se distinguía su fondo. Y como aquel a quien los osos ayudaron en su +venganza[35] vió partir el carro de Elías, cuando los caballos subían +erguidos al cielo, de tal modo que no pudiendo sus ojos seguirle, +sólo distinguían una ligera llama elevándose como débil nubecilla, +así también noté que se agitaban aquéllas en la abertura de la fosa, +encerrando cada una un pecador, pero sin manifestar lo que ocultaban. +Yo estaba sobre el puente, tan absorto en la contemplación de aquel +espectáculo, que, a no haberme agarrado a un trozo de roca, hubiera +caído sin ser empujado. Mi Guía, que me vió tan atento, me dijo: + +--Dentro del fuego están los espíritus, cada uno revestido de la llama +que le abrasa. + + [35] Colocados en una misma pira los cadáveres de los hermanos + Eteocles y Polinyces, que se habían dado muerte el uno al + otro, la llama descubría, bifurcándose, que se odiaban aun + después de muertos. + +--¡Oh, Maestro!--respondí;--tus palabras han hecho que me cerciore de +lo que veo; pero ya lo había pensado así y quería decírtelo. Mas dime: +¿quién está en aquella llama que se divide en su parte superior, y +parece salir de la pira donde fueron puestos Eteocles y su hermano? + +Me contestó: + +--Allí dentro están torturados Ulises y Diomedes: juntos sufren aquí +un mismo castigo, como juntos se entregaron a la ira. En esa llama +se llora también el engaño del caballo de madera, que fué la puerta +por donde salió la noble estirpe de los romanos. Llórase también el +artificio por el que Deidamia, aun después de muerta, se lamenta de +Aquiles, y se sufre además el castigo por el robo del Paladión. + +--Si es que pueden hablar en medio de las llamas--dije yo--, Maestro, +te pido y te suplico, y así mi súplica valga por mil, que me permitas +esperar que esa llama dividida llegue hasta aquí: mira cómo, arrastrado +por mi deseo, me abalanzo hacia ella. + +A lo que me contestó: + +Tu súplica es digna de alabanza, y yo la acojo; pero haz que tu lengua +se reprima, y déjame a mí hablar; pues comprendo lo que quieres, y +quizás ellos, siendo griegos, se desdeñarían de contestarte. + +Cuando la llama estuvo cerca de nosotros, y mi Guía juzgó el lugar y el +momento favorables, le oí expresarse en estos términos: + +--¡Oh vosotros, que sois dos en un mismo fuego! Si he merecido vuestra +gracia durante mi vida, si he merecido de vosotros poco o mucho, cuando +escribí mi gran poema en el mundo, no os alejéis; antes bien dígame uno +de vosotros dónde fué a morir, llevado de su valor. + +La punta más elevada de la antigua llama empezó a oscilar murmurando +como la que agita el viento; después, dirigiendo a uno y otro lado su +extremidad, empezó a lanzar algunos sonidos, como si fuera una lengua +que hablara, y dijo: + +--Cuando me separé de Circe, que me tuvo oculto más de un año en Gaeta, +antes de que Eneas le diera este nombre, ni las dulzuras paternales, +ni la piedad debida a un padre anciano, ni el amor mutuo que debía +hacer dichosa a Penélope, pudieron vencer el ardiente deseo que yo tuve +de conocer el mundo, los vicios y las virtudes de los humanos, sino +que me lancé por el abierto mar sólo con un navío, y con los pocos +compañeros que nunca me abandonaron. Vi entrambas costas, por un lado +hasta España, por otro hasta Marruecos, y la isla de los Sardos y las +demás que baña en torno aquel mar. Mis compañeros y yo nos habíamos +vuelto viejos y pesados cuando llegamos a la estrecha garganta donde +plantó Hércules las dos columnas para que ningún hombre pasase más +adelante. Dejé a Sevilla a mi derecha, como había dejado ya a Ceuta a +mi izquierda. "¡Oh hermanos, dije, que habéis llegado al Occidente a +través de cien mil peligros!, ya que tan poco os resta de vida, no os +neguéis a conocer el mundo sin habitantes, que se encuentra siguiendo +al Sol. Pensad en vuestro origen; vosotros no habéis nacido para vivir +como brutos, sino para alcanzar la virtud y la ciencia." Con esta corta +arenga infundí en mis compañeros tal deseo de continuar el viaje, que +apenas los hubiera podido detener después. Y volviendo la popa hacia +el Oriente, de nuestros remos hicimos alas para seguir tan desatentado +viaje, inclinándonos siempre hacia la izquierda. La noche veía ya +brillar todas las estrellas del otro polo, y estaba el nuestro tan bajo +que apenas parecía salir fuera de la superficie de las aguas. Cinco +veces se había encendido y otras tantas apagado la luz de la luna desde +que entramos en aquel gran mar, cuando apareció una montaña obscurecida +por la distancia, la cual me pareció la más alta de cuantas había +visto hasta entonces. Nos causó alegría, pero nuestro gozo se trocó +bien pronto en llanto; pues de aquella tierra se levantó un torbellino +que chocó contra la proa de nuestro buque: tres veces lo hizo girar +juntamente con las encrespadas ondas, y a la cuarta levantó la popa y +sumergió la proa como plugo al Otro, hasta que el mar volvió a unirse +sobre nosotros. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_ + + +Habíase quedado derecha e inmóvil la llama para no decir nada más, y ya +se iba alejando de nosotros, con permiso del dulce poeta, cuando otra +que seguía detrás nos hizo volver la vista hacia su punta, a causa del +confuso rumor que salía de ella. Como el toro de Sicilia que, lanzando +por primer mugido el llanto del que lo había trabajado con su lima (lo +cual fué justo), bramaba con las voces de los torturados en él de tal +suerte, que a pesar de estar construído de bronce, parecía realmente +traspasado de dolor, así también las palabras lastimeras del espíritu +contenido en la llama, no encontrando en toda la extensión de ella +ninguna abertura por donde salir, se convertían en el lenguaje del +fuego; pero cuando consiguieron llegar a su punta, comunicándole a ésta +el movimiento que la lengua les había dado al pasar, oímos decir: + +--¡Oh tú, a quien me dirijo, y que hace poco hablabas en lombardo, +diciendo: "Véte ya, no te detengo más!" Aun cuando yo haya llegado +tarde, no te pese permanecer hablando conmigo; pues a mí no me pesa, +no obstante que estoy ardiendo.[36] Si acabas de caer en este mundo +lóbrego desde la dulce tierra latina, donde he cometido todas mis +faltas, dime si los romañolos están en paz o en guerra; pues fuí de las +montañas que se elevan entre Urbino y el yugo de que el Tíber se desata. + + [36] Este espíritu es el conde Guido de Montefeltro. + +Yo escuchaba aún atento e inclinado, cuando mi Guía me tocó, diciendo: + +--Habla tú, ese es latino. + +Y yo, que tenía la respuesta preparada, empecé a hablarle así sin +tardanza: + +--¡Oh alma, que te escondes ahí debajo! Tu Romanía no está ni estuvo +nunca sin guerra en el corazón de sus tiranos; pero al venir no he +dejado guerra manifiesta: Ravena está como hace muchos años: el águila +de Polenta anida allí, y cubre aún a Cervia con sus alas. La tierra que +sostuvo tan larga prueba, y contiene sangrientos montones de cadáveres +franceses, se encuentra en poder de las garras verdes; y el mastín +viejo y el joven de Verrucchio, que tanto daño hicieron a Montagna, +siguen ensangrentando sus dientes donde acostumbran. La ciudad del +Lamone y la del Santerno están dirigidas por el leoncillo de blanco +cubil, que del verano al invierno cambia de partido; y aquella que está +bañada por el Savio, vive entre la tiranía y la libertad, así como se +asienta entre la llanura y la montaña. Ahora te ruego que me digas +quién eres: no seas más duro de lo que lo han sido otros; así pueda tu +nombre durar eternamente en el mundo. + +Cuando el fuego hubo producido su acostumbrado rumor, movió de una +parte a otra su aguda punta, y después habló así: + +Si yo creyera que dirijo mi respuesta a una persona que debe volver al +mundo, esta llama dejaría de agitarse; pero como ninguno pudo salir +jamás de esta profundidad, si es cierto lo que he oído, te responderé +sin temor a la infamia. Yo fuí hombre de guerra y luego franciscano, +creyendo que con este hábito expiaría mis faltas; y mi creencia hubiera +tenido ciertamente efecto, si el gran Sacerdote, a quien deseo todo +mal, no me hubiese hecho incurrir en mis primeras faltas. Quiero que +tú sepas cómo y por qué. Mientras conservé la forma de carne y hueso +que mi madre me dió, mis acciones no fueron de león, sino de zorra. Yo +conocí toda clase de astucias, todas las asechanzas, y las practiqué +tan bien, que su fama resonó hasta en el último confín del mundo. +Cuando me ví cercano a la edad en que cada cual debería cargar las +velas y recoger las cuerdas, lo que antes me agradaba me disgustó +entonces; y arrepentido, confesé mis culpas, retirándome al claustro. +Entonces ¡ay, infeliz de mí! pude haberme salvado: pero el príncipe +de los nuevos fariseos estaba en guerra cerca de Letrán (y no con los +sarracenos ni con los judíos, pues todos sus enemigos eran cristianos, +y ninguno de ellos había ido a conquistar a Acre, ni a comerciar en +la tierra del Sultán): no tuvo en cuenta su dignidad suprema ni las +sagradas órdenes de que estaba investido, ni vió en mí aquel cordón que +solía enflaquecer a los que lo llevaban; sino que, así como Constantino +llamó a Silvestre en el monte Soracto, para que le curase la lepra, así +también me llamó aquél para que le curara su orgullosa fiebre: pidióme +consejo, y yo me callé, porque sus palabras me parecieron las de un +hombre ebrio. Después añadió: "No abrigue tu corazón temor alguno: te +absuelvo de antemano; pero me has de decir cómo podré echar por tierra +los muros de Preneste. Yo puedo abrir y cerrar el cielo, como sabes; +porque son dos las llaves a que no tuvo mucho apego mi antecesor." +Estos graves argumentos me impresionaron, y pensando que sería peor +callar que hablar, dije: "Padre, puesto que tú me lavas del pecado en +que voy a incurrir, para triunfar en tu alto solio, debes prometer +mucho y cumplir poco de lo que prometas." Cuando ocurrió mi muerte, fué +Francisco a buscarme; pero uno de los negros querubines le dijo: "No +puedes llevártelo; no me prives de lo que es mío: éste debe bajar a lo +profundo entre mis condenados, por haber aconsejado el fraude, desde +cuya falta le tengo cogido por los cabellos. No es posible absolver al +que no se arrepiente, como tampoco es posible arrepentirse y querer el +pecado al mismo tiempo, pues la contradicción no lo consiente." ¡Ay de +mí, desdichado! ¡Cómo me aterré cuando me agarró, diciendo: "¡Acaso no +creerías que fuera yo tan lógico!" Me condujo ante Minos, el cual se +ciñó ocho veces la cola en derredor de su duro cuerpo, y mordiéndosela +con gran rabia, dijo: "Ese debe estar entre los culpables que esconde +el fuego." He aquí por qué estoy sepultado donde me ves, y por qué gimo +al llevar este vestido. + +Cuando hubo acabado de hablar, se alejó la plañidora llama, torciendo y +agitando su aguda punta. Mi Guía y yo seguimos adelante, a través del +escollo, hasta llegar al otro arco que cubre el foso donde se castiga a +los que cargaron su conciencia introduciendo la discordia. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOCTAVO_ + + +¿Quién podría jamás, ni aún con palabras sin medida, por más que lo +intentase muchas veces, describir toda la sangre y las heridas que vi +entonces? No existe ciertamente lengua alguna que pueda expresar, ni +entendimiento que retenga, lo que apenas cabe en la imaginación. Si +pudiera reunirse toda la gente que derramó su sangre en la infortunada +tierra de la Pulla, cuando combatieron los romanos durante aquella +prolongada guerra en que se recogió tan gran botín de anillos, como +refiere Tito Livio y no se equivoca, con la que sufrió tan rudos golpes +por contrastar a Roberto Guiscardo, y con aquella cuyos huesos se +recogen aún, tanto en Ceperano, donde cada habitante fué un traidor, +como en Tagliacozzo, donde el viejo Allard venció sin armas, y fuera +posible que todos los combatientes mencionados enseñaran sus miembros +rotos y traspasados, ni aun así tendría una idea del aspecto horrible +que presentaba la novena fosa. Una cuba que haya perdido las duelas del +fondo no se vacía tanto como un espíritu que ví hendido desde la barba +hasta la parte inferior del vientre; sus intestinos le colgaban por +las piernas: se veía el corazón en movimiento y el triste saco donde +se convierte en excremento todo cuanto se come. Mientras le estaba +contemplando atentamente, me miró, y con las manos se abrió el pecho, +diciendo: + +--Mira cómo me desgarro: mira cuán estropeado está Mahoma. Allí va +delante de mí llorando, con la cabeza abierta desde el cráneo hasta la +barba, y todos los que aquí ves, vivieron; mas por haber diseminado +el escándalo y el cisma en la tierra, están hendidos del mismo modo. +En pos de nosotros viene un diablo que nos hiere cruelmente, dando +tajos con su afilada espada a cuantos alcanza entre esta multitud de +pecadores, luego que hemos dado una vuelta por esta lamentable fosa; +porque nuestras heridas se cierran antes de volvernos a encontrar con +aquel demonio. Pero tú, que estás husmeando desde lo alto del escollo, +quizá para demorar tu marcha hacia el suplicio que te haya sido +impuesto por tus culpas, ¿quién eres? + +--Ni la muerte le alcanzó aún, ni le traen aquí sus culpas para que sea +atormentado--contestó mi Maestro--, sino que ha venido para conocer +todos los suplicios. Yo, que estoy muerto, debo guiarle por cada uno de +los círculos del profundo Infierno, y esto es tan cierto como que te +estoy hablando. + +Al oír estas palabras, más de cien condenados se detuvieron en la fosa +para contemplarme, haciéndoles olvidar la sorpresa su martirio. + +--Pues bien, tú que tal vez dentro de poco volverás a ver el sol, di a +fray Dolcino que, si no quiere reunirse conmigo aquí muy pronto, debe +proveerse de víveres y no dejarse rodear por la nieve; pues sin el +hambre y la nieve, difícil le será al novarés vencerle. + +Mahoma me dijo estas palabras después de haber levantado un pie para +alejarse; cuando cesó de hablar, lo fijó en el suelo y partió. + +Otro, que tenía la garganta atravesada, la nariz cortada hasta las +cejas, y una oreja solamente, se quedó mirándome asombrado con los +demás espíritus, y abriendo antes que ellos su boca, exteriormente +rodeada de sangre por todas partes, dijo: + +--¡Oh, tú a quien no condena culpa alguna, y a quien ya vi allá arriba, +en la tierra latina, si es que no me engaña una gran semejanza!, +acuérdate de Pedro de Medicina, si logras ver de nuevo la hermosa +llanura que declina desde Vercelli a Marcabó; y haz saber a los dos +mejores de Fano, a messer Guido y Angiolello, que si la previsión no es +aquí vana, serán arrojados fuera de su bajel, y ahogados cerca de la +Católica por la traición de un tirano desleal. Desde la isla de Chipre +a la de Mallorca no habrá visto jamás Neptuno una felonía tan grande, +llevada a cabo por piratas, ni por corsarios griegos. Aquel traidor, +que ve solamente con un ojo, y que gobierna el país que no quisiera +haber visto uno que está aquí conmigo, les invitará a parlamentar con +él, y después hará de modo que no necesiten conjurar con sus votos y +oraciones el viento de Focara. + +Yo le dije: + +--Si quieres que lleve noticias tuyas allá arriba, muéstrame y declara +quién es ése que deplora haber visto aquel país. + +Entonces puso su mano sobre la mandíbula de uno de sus compañeros, y le +abrió la boca exclamando: + +--Héle aquí; pero no habla. + +Era aquel que, desterrado de Roma, ahogó la duda en el corazón de +César, afirmando que el que está preparado, se perjudica en aplazar +la realización de una empresa. ¡Oh! ¡Cuán acorbardado me parecía con +su lengua cortada en la garganta aquel Curión, que tan audaz fué para +hablar! + +Otro, que tenía las manos cortadas, levantando sus muñones al aire +sombrío, de tal modo que se inundaba la cara de sangre, gritó: + +--Acuérdate también de Mosca, que dijo, ¡desventurado!: "Cosa hecha +está concluída." Palabras que fueron el origen de las discordias +civiles de los toscanos. + +--¡Y de la muerte de tu raza!--exclamé yo. + +Entonces él, acumulando dolor sobre dolor, se alejó como una persona +triste y demente. + +Continué examinando la banda infernal, y vi cosas que no me atrevería a +referir sin otra prueba, si no fuese por la seguridad de mi conciencia; +esa buena compañera, que confiada en su pureza, fortifica tanto el +corazón del hombre: vi, en efecto, y aun me parece que lo estoy viendo, +un cuerpo sin cabeza, andando como los demás que formaban aquella +triste grey: asida por los cabellos, y pendiente a guisa de linterna, +llevaba en una mano su cabeza cortada, la cual nos miraba exclamando: +"¡Ay de mí!" Servíase de sí mismo como de una lámpara, y eran dos en +uno y uno en dos: cómo puede ser esto, sólo lo sabe Aquél que nos +gobierna. Cuando llegó al pie del puente, levantó en alto su brazo con +la cabeza para acercarnos más sus palabras, que fueron éstas: + +--Mira mi tormento cruel, tú que, aunque estás vivo, vas contemplando +los muertos: ve si puede haber alguno tan grande como éste. Y para que +puedas dar noticias mías, sabe que yo soy Bertrán de Born, aquel que +dió tan malos consejos al rey joven. Yo armé al padre y al hijo uno +contra otro: no hizo más Aquitofel con sus perversas instigaciones a +David y Absalón. Por haber dividido a personas tan unidas, llevo ¡ay +de mí! mi cabeza separada de su principio, que queda encerrado en este +tronco: así se observa conmigo la pena del talión. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMONONO_ + + +El espectáculo de aquella multitud de precitos y de sus diversas +heridas, de tal modo henchía de lágrimas mis ojos, que hubiera deseado +detenerme para llorar. Pero Virgilio me dijo: + +--¿Qué miras ahora? ¿Por qué tu vista se obstina en contemplar ahí +abajo esas sombras tristes y mutiladas? Tú no has hecho eso en las +otras fosas: si crees poder contar esas almas, piensa que la fosa tiene +veintidós millas de circunferencia. La luna está ya debajo de nosotros: +el tiempo que se nos ha concedido es muy corto, y aún nos queda por ver +más de lo que has visto. + +--Si hubieses considerado atentamente--le respondí--la causa que me +obligaba a mirar, quizá hubieras permitido que me detuviera aquí un +poco. + +Mi Guía se alejaba ya, mientras yo iba tras de él contestándole y +añadiendo: + +--Dentro de aquella cueva donde tenía los ojos tan fijos, creo que +había un espíritu de mi familia llorando el delito que se castiga ahí +con tan graves penas. + +Entonces me contestó el Maestro: + +--No se ocupe ya más tu pensamiento en la suerte de ese espíritu; +piensa en otra cosa, y quédese él donde está. Le he visto al pie del +puente señalarte y amenazarte airadamente con el dedo, y oí que le +llamaban Geri del Bello; pero tú estabas tan distraído con el que +gobernó a Altaforte, que como no miraste hacia donde él estaba, se +marchó. + +--¡Oh, mi Guía!--dije yo--Su violenta muerte, que no ha sido aún +vengada por ninguno de nosotros, partícipes de la ofensa, le ha +indignado: he aquí por qué, según presumo, se ha ido sin hablarme; y +esto es causa de que me inspire más compasión. + +Así continuamos hablando hasta el primer punto del peñasco, desde +donde se distinguiría la otra fosa hasta el fondo, si hubiera en ella +más claridad. Cuando estuvimos colocados sobre el último recinto de +Malebolge, de manera que los transfigurados que contenía pudieran +aparecer a nuestra vista, hirieron mis oídos diversos lamentos que cual +agudas flechas me traspasaron el corazón; por lo cual tuve que cubrirme +las orejas con ambas manos. Si entre los meses de julio y septiembre +los hospitales de la Valdichiana y los enfermos de las Marismas y +de Cerdeña estuvieran reunidos en una sola fosa, esta acumulación +formaría un espectáculo tan doloroso como el que ví en aquella, de la +cual se exhalaba la misma pestilencia que la que despiden los miembros +gangrenados. Descendimos hacia la izquierda por la última orilla del +largo peñasco, y entonces pude distinguir mejor la profundidad de aquel +abismo, donde la infalible Justicia, ministro del Altísimo, castiga a +los falsarios que apunta en su registro. + +No creo que causara mayor tristeza ver enfermo el pueblo entero de +Egina, cuando se inficionó tanto el aire, que perecieron todos los +animales hasta el miserable gusano, habiendo salido después los +habitantes de aquella isla de la raza de las hormigas, según aseguran +los poetas, como causaba el ver a los espíritus languidecer en tristes +montones por aquel obscuro valle. Cuál yacía tendido sobre el vientre, +cuál sobre las espaldas unos de otros; y alguno andaba a rastras por el +triste camino. + +Ibamos caminando paso a paso sin decir una palabra, mirando y +escuchando a los enfermos, que no podían sostener sus cuerpos. Vi dos +de ellos sentados y apoyados el uno contra el otro, como se apoyan las +tejas para cocerlas, y llenos de pústulas desde la cabeza hasta los +pies. Nunca he visto criado alguno, a quien espera su amo o que vela a +pesar suyo, tan diligente en remover la almohaza, como lo era cada uno +de aquellos condenados para rascarse con frecuencia y calmar así la +terrible rabia de su comezón, que no tenía otro remedio. Se arrancaban +con las uñas las pústulas, como el cuchillo arranca las escamas del +escaro o de otro pescado que las tenga más grandes. + +--¡Oh tú, que con los dedos te desarmas--dijo mi Guía a uno de ellos--, +y que los empleas como si fueran tenazas! Dime si hay algún latino +entre los que están aquí, y ¡ojalá puedan tus uñas bastarte eternamente +para ese trabajo! + +--Latinos somos los dos a quienes ves tan deformes--respondió uno de +ellos llorando--; pero ¿quién eres tú, que preguntas por nosotros? + +Y el Guía repuso: + +--Soy un espíritu que he descendido con este sér viviente de grado en +grado, y tengo el encargo de enseñarle el Infierno. + +Las dos sombras cesaron entonces de prestarse mutuo apoyo, y cada una +de ellas se volvió temblando hacia mí, juntamente con otras que lo +oyeron, aunque no se dirigía a ellas la contestación. El buen Maestro +se me acercó diciendo: "Diles lo que quieras." Y ya que él lo permitía, +empecé de este modo: + +--Así vuestra memoria no se borre de las mentes humanas en el primer +mundo, y antes bien dure por muchos años; decidme quiénes sois y de qué +nación: no tengáis reparo en franquearos conmigo, sin que os lo impida +vuestro insoportable y vergonzoso suplicio. + +--Yo fuí de Arezzo--respondió uno--, y Alberto de Siena me condenó a +las llamas; pero la causa de mi muerte no es la que me ha traído al +Infierno.[37] Es cierto que le dije chanceándome: "Yo sabría elevarme +por el aire volando;" y él, que era curioso y de cortos alcances, quiso +que yo le enseñase aquel arte: y tan sólo porque no le convertí en +Dédalo, me hizo quemar por mandato de uno que le tenía por hijo; pero +Minos, que no puede equivocarse, me condenó a la última de las diez +fosas por haberme dedicado a la alquimia en el mundo. + + [37] Dícese que éste fué cierto Griffolino, alquimista, que + alabándose de conocer el arte de volar, prometió enseñárselo a + un sienés llamado Alberto, el cual al principio le creyó; pero + habiendo advertido después el engaño, le acusó ante el obispo + de Siena como reo de nigromancia, y Griffolino fué condenado + por dicho obispo a ser quemado vivo, como nigromante. + +Yo dije al Poeta: + +--¿Hubo jamás un pueblo tan vano como el sienés? Seguramente no lo es +tanto, ni con mucho, el pueblo francés. + +Entonces el otro leproso, que me oyó, contestó a mis palabras: + +--Exceptúa a Stricca, que supo hacer tan moderados gastos; y a Niccolo, +que fué el primero que descubrió la rica usanza del clavo de especia, +en la ciudad donde hoy es tan común su uso. Exceptúa también la +sociedad en que malgastó Caccia de Asciano sus viñas y sus bosques, y +en la que Abbagliato demostró hasta donde llegaba su juicio. Mas para +que sepas quién es el que de este modo te secunda contra los sieneses, +fija en mí tus ojos a fin de que mi rostro corresponda al deseo que +tienes de conocerme, y podrás ver que soy la sombra de Capocchio, el +que falsificó los metales por medio de la alquimia: y debes recordar, +si eres efectivamente el que pienso, que fuí por naturaleza un buen +imitador. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMO_ + + +En aquel tiempo en que Juno, por causa de Semele, estaba irritada +contra la sangre tebana, como lo demostró más de una vez, Atamas se +volvió tan insensato que, al ver acercarse a su mujer, llevando de +la mano a sus dos hijos, exclamó: "Tendamos las redes de modo que yo +coja a su paso la leona con sus cachorros;" y extendiendo después las +desapiadadas manos, agarró a uno de ellos, que se llamaba Learco, le +hizo dar vueltas en el aire y lo estrelló contra una roca: la madre se +ahogó con el hijo restante. Cuando la fortuna abatió la grandeza de +los troyanos, que a todo se atrevían, hasta que el reino fué destruído +juntamente con el rey, la triste Hécuba, miserable y cautiva, después +de haber visto a Polixena muerta, y el cuerpo de su Polidoro tendido en +la orilla del mar quedó con el corazón tan desgarrado, que, fuera de +sí, empezó a ladrar como un perro; de tal modo la había trastornado el +dolor. Pero ni los tebanos ni los troyanos furiosos demostraron tanta +crueldad, no ya en torturar cuerpos humanos, sino ni siquiera animales, +como la que vi en dos sombras desnudas y pálidas, que corrían +mordiéndose, como el cerdo cuando se escapa de su pocilga. Una de ellas +alcanzó a Capocchio, y se le afianzó a la nuca de tal modo, que tirando +de él, le hizo arañar con su vientre el duro suelo. El aretino, que +quedó temblando, me dijo: + +--Ese loco es Gianni Schicchi, que va rabioso maltratando a los demás. + +--¡Oh!--le dije yo--: no temas decirme quién es la otra sombra que va +con él, antes que desaparezca, y ojalá no venga a hincarte los dientes +en el cuerpo. + +Me contestó: + +--Es el alma antigua de la perversa Mirra, que fué amante de su padre +contra las leyes del amor honesto: para cometer tal pecado se disfrazó +bajo la forma de otra; como aquel que ya se va tuvo empeño en fingirse +Buoso Donati, a fin de ganar la "Donna della Torma," testando en su +lugar, y dictando las cláusulas del testamento.[38] + + [38] Gianni Schicchi acometió la empresa de suplantar la + persona de Buoso Donati, muerto sin testar; para lo cual se + metió en la cama de éste, y fingiendo que estaba cercano a la + muerte, testó e instituyó por heredero a Simón Donati, hijo de + Buoso, y como legado, dejó a Gianni Schicchi, es decir, a sí + mismo, la mejor yegua de las caballerizas de Buoso, llamada + Madona Tonina. Dante dice: della Torma por desprecio. + +Cuando hubieron pasado aquellas dos almas furiosas, sobre las cuales +había tenido fija mi vista, me volví para mirar las sombras de los +otros mal nacidos. Vi uno, que pareciera un laúd, si hubiese tenido +el cuerpo cortado en el sitio donde el hombre se bifurca. La pesada +hidropesía, que, a causa de los humores convertidos en maligna +sustancia, hace los miembros tan desproporcionados, que el rostro +no corresponde al vientre, le obligaba a tener la boca abierta, +pareciéndose al hético que, cuando está sediento, dirige uno de sus +labios hacia la barba y otro hacia la nariz. + +--¡Oh vosotros, que no sufrís pena alguna (y no sé por qué) en este +mundo miserable!--nos dijo--: mirad y estad atentos al infortunio de +maese Adam: yo tuve en abundancia, mientras viví, todo cuanto deseé; y +ahora, ¡ay de mí!, sólo deseo una gota de agua. + +Los arroyuelos que desde las verdes colinas del Casentino descienden +hasta el Arno, trazando frescos y apacibles cauces, continuamente están +ante mi vista, y no en vano; pues su imagen me reseca más que el mal +que descarna mi rostro. La rígida justicia que me castiga se sirve +del mismo lugar donde he pecado para hacerme exhalar más suspiros. +Allí está Romena, donde falsifiqué la moneda acuñada con el busto del +Bautista, por lo cual dejé en la tierra mi cuerpo quemado. Pero si yo +viese aquí el alma criminal de Guido, o la de Alejandro, o la de su +hermano, no cambiaría el placer de mirarlos a mi lado ni aun por la +fuente Branda. Una de ellas está ya aquí dentro, si es cierto lo que +dicen las coléricas sombras de los que giran por estos sitios; pero +¿qué me importa, si tengo encadenados mis miembros? Si a lo menos fuese +yo tan ágil que en cien años pudiera andar una pulgada, ya me habría +internado por el sendero, buscándola entre esa gente deforme, a pesar +de que la fosa tiene once millas de circunferencia y no menos de media +milla de diámetro. Por su causa me veo entre estos condenados: ellos me +indujeron a acuñar los florines, que bien tenían tres quilates de liga. + +A mi vez lo dije: + +--¿Quiénes son esos dos espíritus infelices, que despiden vaho, como en +el invierno una mano mojada, y que tan unidas yacen a tu derecha? + +--Aquí los encontré--respondióme--, cuando bajé a este abismo; y desde +entonces, ni se han movido, ni creo que eternamente se muevan. El uno +es la falsa que acusó a José; el otro es el falso Sinón, griego de +Troya: por efecto de su ardiente fiebre, lanzan ese vapor fétido. + +Uno de ellos, indignado quizá porque se le daba aquel nombre infame, le +golpeó con el puño en su endurecido vientre, haciéndoselo resonar como +un tambor. Maese Adam le dió a su vez en el rostro con su puño, que no +parecía menos duro, diciéndole: + +--Aunque me vea privado de moverme a causa de la pesadez de algunos de +mis miembros, tengo el brazo suelto para semejante tarea. + +A lo que aquél replicó: + +--Cuando marchabas hacia la hoguera no lo tenías tan suelto; pero lo +tenías mucho más cuando acuñabas moneda. + +El hidrópico repuso: + +--Eres verídico en eso; mas no lo fuiste tanto cuando en Troya te +incitaron a que dijeses la verdad. + +--Si allí dije una falsedad, en cambio tú falsificaste el cuño--dijo +Sinón--; y si yo estoy aquí por una falta, tú lo estás por muchas más +que ninguno otro demonio. + +--Acuérdate, perjuro, del caballo--replicó aquel que tenía el vientre +hinchado--; y sírvate de castigo el que el mundo entero conoce tu +delito. + +--Sírvate a ti también de castigo la sed que tiene agrietada tu +lengua--contestó el Griego--, y el agua podrida que eleva tu vientre +como una barrera ante tus ojos. + +Entonces el monedero replicó: + +--También tu boca se rasga por hablar mal, como acostumbra: si yo tengo +sed, y si el humor me hincha, tú tienes fiebre y te duele la cabeza; +no te harías mucho de rogar para lamer el espejo de Narciso. + +Yo estaba escuchándoles atentamente, cuando me dijo mi Maestro: + +--Sigue, sigue contemplándolos aún; que poco me falta para reírme de ti. + +Cuando le oí hablarme con ira, me volví hacia él tan abochornado, que +aún conservo vivo el recuerdo en mi memoria: y como quien sueña en su +desgracia, que aun soñando desea soñar, y anhela ardientemente que sea +sueño lo que ya lo es, así estaba yo, sin poder proferir una palabra, +por más que quisiera excusarme; y a pesar de que con el silencio me +excusaba, no creía hacerlo así. + +--Con menos vergüenza habría bastante para borrar una falta mayor que +la tuya--me dijo el Maestro--: consuélate; y si acaso vuelve a suceder +que te reunas con gente entregada a semejantes debates, piensa en que +estoy siempre a tu lado; porque querer oír eso es querer una bajeza. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_ + + +La misma lengua que antes me hirió, tiñendo de rubor mis mejillas, +me aplicó en seguida el remedio: Así he oído contar que la lanza de +Aquiles y de su padre solía ocasionar primero un disfavor, y luego un +buen regalo. Volvimos la espalda a aquel desventurado valle, andando, +sin decir una palabra, por encima del margen que lo rodea. Allí no +era de día ni de noche, de modo que mi vista alcanzaba poco delante +de mí: pero oí resonar una gran trompa, tan fuertemente, que habría +impuesto silencio a cualquier trueno; por lo cual mis ojos, siguiendo +la dirección que aquel ruido traía, se fijaron totalmente en un solo +punto. No hizo sonar tan terriblemente su trompa Orlando, después de +la dolorosa derrota en que Carlo Magno perdió el fruto de su santa +empresa. A poco de haber vuelto hacia aquel lado la cabeza, me pareció +ver muchas torres elevadas, por lo que dije: + +--Maestro, ¿qué tierra es ésta? + +Me respondió: + +--Como miras a lo lejos a través de las tinieblas, te equivocas en lo +que te imaginas. Ya verás, cuando hayas llegado allí, cuánto engaña a +la vista la distancia: así pues, aprieta el paso. + +Después me cogió afectuosamente de la mano, y me dijo: + +--Antes que pasemos más adelante, y a fin de que el caso no te cause +tanta extrañeza, sabe que eso no son torres, sino gigantes; todos los +cuales están metidos hasta el ombligo en el pozo alrededor de sus muros. + +Así como la vista, cuando se disipa la niebla, reconoce poco a poco +las cosas ocultas por el vapor en que estaba envuelto el aire, de +igual modo, y a medida que la mía atravesaba aquella atmósfera densa +y obscura, conforme nos íbamos acercando hacia el borde del pozo, mi +error se disipaba y crecía mi miedo. Lo mismo que Montereggione corona +de torres su recinto amurallado, así, por el borde que rodea el pozo, +se elevaban como torres y hasta la mitad del cuerpo los horribles +gigantes, a quienes amenaza todavía Júpiter desde el cielo, cuando +truena. Yo podía distinguir ya el rostro, los hombros y el pecho de +uno de ellos, y gran parte de su vientre, y sus dos brazos a lo largo +de los costados. En verdad que hizo bien la Naturaleza cuando abandonó +el arte de crear semejantes animales, para quitar pronto a Marte +tales ejecutores; y si ella no se arrepiente de producir elefantes y +ballenas, quien lo repare sutilmente, verá en esto mismo su justicia +y su discreción; porque donde la fuerza del ingenio se une a la +malevolencia y al vigor, no hay resistencia posible para los hombres. + +Su cabeza me parecía tan larga y gruesa como la piña de San Pedro en +Roma[39], guardando la misma proporción los demás huesos; de suerte +que, aun cuando el ribazo le ocultaba de medio cuerpo abajo, se veía lo +bastante para que tres frisones no hubieran podido alabarse de alcanzar +a su cabellera; porque yo calculaba que tendría treinta grandes palmos +desde el borde del pozo hasta el sitio donde el hombre se abrocha la +capa. + + [39] Piña de bronce que primero estuvo sobre la Mole Adriana; + en tiempo de Dante estaba en la plaza de la antigua basílica + de San Pedro en el Vaticano, y ahora en la sala del gran nicho + de Bramante en el jardín que rodean los Museos, llamado por + esto "giardin della pigna." Su altura actualmente es de diez + palmos, pero en tiempo de Dante, antes de truncada su parte + superior, medía unos quince. + +"Raphel mai amech isabi almi"[40], empezó a gritar la fiera boca, en la +cual no estarían bien otras voces más suaves; y mi Guía le dijo: + +--Alma insensata, sigue entreteniéndote con la trompa, y desahógate con +ella, cuando te agite la cólera u otra pasión. Busca por tu cuello y +encontrarás la soga que la sujeta, ¡oh alma turbada!; mírala cómo ciñe +tu enorme pecho. + + [40] Según Fraticelli, cada una de estas cinco extrañas + palabras pertenece a diferente lengua; la primera al hebreo, + y las otras a cuatro de los principales dialectos derivados + de aquélla. Esta opinión parece confirmarla Dante, cuando + dice más abajo: "El mismo se acusa: este es Nemrod, etc.;" + el que por haber querido construir la torre de Babel, + produjo la confusión e hizo que en el mundo no se hable una + sola lengua. En tal supuesto, y admitiendo la versión del + abate José Venturi (aunque éste dice que las palabras son + siriacas), significarían ¡Poder de Dios! ¿Por qué estoy en + esta profundidad? Vuelve atrás: escóndete: pero perteneciendo + a varias lenguas, sería como si traducidas en español, + latín, alemán, francés e italiano, dijésemos: ¡Pardiez!--cur + ego--hier--Va-t-en:--fascondi. + +Después me dijo: + +El mismo se acusa: ese es Nemrod, por cuyo audaz pensamiento se ve +obligado el mundo a usar más de una lengua. Dejémosle estar, y no +lancemos nuestras palabras al viento; pues ni él comprende el lenguaje +de los demás, ni nadie conoce el suyo. + +Continuamos, pues, nuestro viaje, siguiendo hacia la izquierda; y a un +tiro de ballesta de aquel punto encontramos otro gigante mucho más +grande y fiero. No podré decir quién fué capaz de sujetarle; pero sí +que tenía ligado el brazo izquierdo por delante y el otro por detrás +con una cadena, la cual le rodeaba del cuello abajo, dándole cinco +vueltas en la parte del cuerpo que salía fuera del pozo. + +--Ese soberbio quiso ensayar su poder contra el sumo Júpiter--dijo mi +Guía--, por lo cual tiene la pena que ha merecido. Llámase Efialto, +y dió muestras de audacia cuando los gigantes causaron miedo a los +Dioses: los brazos que tanto movió entonces, no los moverá ya jamás. + +Y yo le dije: + +--Si fuese posible, quisiera que mis ojos tuviesen una idea de lo que +es el desmesurado Briareo. + +A lo que contestó: + +--Verás cerca de aquí a Anteo, que habla y anda suelto, el cual nos +conducirá al fondo del Infierno. El que tú quieres ver está atado mucho +más lejos, y es lo mismo que éste, sólo que su rostro parece más feroz. + +El más impetuoso terremoto no sacudió nunca una torre con tal violencia +como se agitó repentinamente Efialto. Entonces temí la muerte más que +nunca, y a no haber visto que el gigante estaba bien atado, bastara +para ello el miedo que me poseía. Seguimos avanzando, y llegamos adonde +estaba Anteo, que, sin contar la cabeza, salía fuera del abismo lo +menos cinco alas.[41] + + [41] Antigua medida inglesa, equivalente a un metro ciento + sesenta y ocho milímetros. Cinco alas equivalen, pues, a unos + treinta palmos. + +--¡Oh tú, que en el afortunado valle donde Escipión heredó tanta +gloria, cuando Aníbal y los suyos volvieron las espaldas, recogiste mil +leones por presa, y que, si hubieras asistido a la gran guerra de tus +hermanos, aún hay quien crea que habrías asegurado la victoria a los +hijos de la Tierra! Si no lo llevas a mal, condúcenos al fondo en donde +el frío endurece al Cocito. No hagas que me dirija a Ticio ni a Tifeo: +este que ves puede dar lo que aquí se desea: por tanto, inclínate y no +tuerzas la boca. Todavía puede renovar tu fama en el mundo; pues vive, +y espera gozar aún de larga vida, si la gracia no lo llama a sí antes +de tiempo. + +Así le dijo el Maestro; y el gigante, apresurándose a extender aquellas +manos que tan rudamente oprimieron a Hércules, cogió a mi Guía. Cuando +Virgilio se sintió agarrar, me dijo: "Acércate para que yo te tome." +Y en seguida me abrazó de modo, que los dos juntos formábamos un solo +fardo. + +Como al mirar la Carisenda[42] por el lado a que está inclinada, cuando +pasa una nube por encima de ella en sentido contrario, parece próxima a +derrumbarse, tal me pareció Anteo cuando le vi inclinarse; y fué para +mí tan terrible aquel momento, que habría querido ir por otro camino. +Pero él nos condujo suavemente al fondo del abismo que devora a Lucifer +y a Judas; y sin demora cesó su inclinación, volviendo a erguirse como +el mástil de un navío. + + [42] Torre inclinada de Bolonia, llamada así del nombre de + sus constructores, Felipe y Odón de Garisendi (año de 1110), + y que hoy se llama la Torre Mozza por haberla mandado truncar + en 1355 el tirano Juan Visconti de Oleggio. Tiene 130 pies de + elevación. Al que se coloca al pie de ella en el lado a que + se inclina, mirando arriba cuando pasa una nube en sentido + contrario a su inclinación, le parece que la torre va a caerse. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_ + + +Si poseyese un estilo áspero y ronco, cual conviene para describir el +sombrío pozo, sobre el que se apoyan todas las otras rocas, expresaría +mucho mejor la esencia de mi pensamiento; pero como no lo tengo, +me decido a ello con temor; pues no es empresa que pueda tomarse +como juego, ni para ser acometida por una lengua balbuciente, la de +describir el fondo de todo el universo. Pero vengan en auxilio de +mis versos aquellas Mujeres que ayudaron a Anfión a fundar a Tebas, +para que el estilo no desdiga de la naturaleza del asunto. ¡Oh gentes +malditas sobre todas las demás, que estáis en el sitio del que me es +tan duro hablar; más os valiera haber sido aquí convertidas en ovejas o +cabras! + +Cuando llegamos al fondo del obscuro pozo, mucho más abajo de donde +tenía los pies el gigante, como yo estuviese aún mirando el alto muro, +oí que me decían: "Cuidado cómo andas: procura no pisar las cabezas de +nuestros infelices y torturados hermanos." Volvíme al oír esto, y vi +delante de mí y a mis pies un lago, que por estar helado, parecía de +vidrio y no de agua. Ni el Danubio en Austria durante el invierno, +ni el Tanais allá, bajo el frío cielo, cubren su curso de un velo tan +denso como el de aquel lago, en el cual, aunque hubieran caído el +Tabernick o el Pietrapana, no habrían causado el menor estallido. Y a +la manera de las ranas cuando gritan con la cabeza fuera del agua, en +la estación en que la villana sueña que espiga, así estaban aquellas +sombras llorosas y lívidas, sumergidas en el hielo hasta el sitio donde +aparece la vergüenza, produciendo con sus dientes el mismo sonido que +la cigüeña con su pico. Tenían todas el rostro vuelto hacia abajo: su +boca daba muestras del frío que sentían, y sus ojos las daban de la +tristeza de su corazón. Cuando hube examinado algún tiempo en torno +mío, miré a mis pies, y vi dos sombras tan estrechamente unidas, que +sus cabellos se mezclaban. + +--Decidme quiénes sois, vosotros, que tanto unís vuestros pechos--dije +yo. + +Levantaron la cabeza, y después de haberme mirado, sus ojos, que +estaban preñados de lágrimas, se derramaron en los párpados; pero el +frío congeló en ellos aquellas lágrimas, volviéndolos a cerrar. Ninguna +grapa unió jamás tan fuertemente dos trozos de madera; por lo cual +ambos condenados se entrechocaron como dos carneros: tanta fué la ira +que los dominó. Y otro, a quien el frío había hecho perder las orejas, +me dijo, sin levantar la cabeza: + +--¿Por qué nos miras tanto? Si quieres saber quiénes son estos dos, te +diré que el valle por donde corre el Bisenzio fué de su padre Alberto +y de ellos. Ambos salieron de un mismo cuerpo; y aunque recorras toda +la Caína, no encontrarás una sombra más digna de estar sumergida en el +hielo, ni aun la de aquel a quien la mano de Arturo rompió de un golpe +el pecho y la sombra, ni la de Focaccia, ni la de éste que me impide +con su cabeza ver más lejos, y que se llamó Sassolo Mascheroni: si eres +toscano, bien sabrás quién es. Y para que no me hagas hablar más, sabe +que yo soy Camiccione de Pazzi, y que espero a Carlino, cuyas culpas +harán aparecer menos graves las mías. + +Después vi otros mil rostros amoratados por el frío, tanto que desde +entonces tengo horror, y lo tendré siempre a los estanques helados. +Y mientras nos dirigíamos hacia el centro, donde converge toda la +gravedad de la Tierra, yo temblaba en la lobreguez eterna; y no sé +si lo dispuso Dios, el Destino o la Fortuna; pero al pasar por entre +aquellas cabezas, dí un fuerte golpe con el pie en el rostro de una de +ellas, que me dijo llorando: + +--¿Por qué me pisas? Si no vienes a aumentar la venganza de +Monteaperto, ¿por qué me molestas? + +Entonces dije yo: + +--Maestro mío, espérame aquí, a fin de que éste me esclarezca una duda: +en seguida me daré cuanta prisa quieras. + +El Guía se detuvo, y yo dije a aquel que aún estaba blasfemando: + +--¿Quien eres tú, que así reprendes a los demás? + +Me contestó: + +--Y tú, que vas por el recinto de Antenor, golpeando a los demás en +el rostro, de modo que, si estuvieras vivo, aún serían tus golpes +demasiado fuertes, ¿quién eres? + +--Yo estoy vivo--fué mi respuesta--; y puede serte grato, si fama +deseas, que ponga tu nombre entre los otros que conservo en la memoria. + +A lo que repuso: + +--Deseo todo lo contrario: véte de aquí, y no me causes más molestia, +pues suenan mal tus lisonjas en esta caverna. + +Entonces le cogí por los pelos del cogote, y le dije: + +--Es preciso que digas tu nombre, o no te quedará ni un solo cabello. + +Pero él me replicó: + +--Aunque me repeles, ni te diré quien soy, ni verás mi rostro, por más +que me golpees mil veces en la cabeza. + +Yo tenía ya sus cabellos enroscados en mi mano, y le había arrancado +más de un puñado de ellos, mientras él aullaba con los ojos fijos en +el hielo, cuando otro condenado gritó: "¿Qué tienes, Bocca? ¿No te +basta castañetear los dientes, sino que también ladras? ¿Qué demonio te +atormenta?" + +--Ahora--dije--ya no quiero que hables, traidor maldito; que para tu +eterna vergüenza, llevaré al mundo noticias ciertas de ti. + +--Véte pronto--repuso--, y cuenta lo que quieras; pero si sales de +aquí, no dejes de hablar de ese que ha tenido la lengua tan suelta, +y que está llorando el dinero que recibió de los franceses: "Yo +vi, podrás decir, a Buoso de Duera, allí donde los pecadores están +helados." Si te preguntan por los demás que están aquí, a tu lado +tienes al de Becchería, cuya garganta segó Florencia. Creo que más allá +está Gianni de Soldanieri con Ganelón y Tebaldello, el que entregó a +Faenza cuando sus habitantes dormían. + +Estábamos ya lejos de aquél, cuando vi a otros dos helados en una +misma fosa, colocados de tal modo, que la cabeza del uno parecía ser +el sombrero del otro. Y como el hambriento en el pan, así el de encima +clavó sus dientes al de debajo en el sitio donde el cerebro se une con +la nuca. No mordió con más furor Tideo las sienes de Menalipo, que +aquél roía el cráneo de su enemigo y las demás cosas inherentes al +mismo. + +--¡Oh tú, que demuestras, por medio de tan brutal acción, el odio que +tienes al que estás devorando! Dime qué es lo que te induce a ello--le +pregunté--bajo el pacto de que, si te quejas con razón de él, sabiendo +yo qué crimen es el suyo y quiénes sois, te vengaré en el mundo, si mi +lengua no llega antes a secarse. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOTERCIO_ + +Aquel pecador apartó su boca de tan horrible alimento, limpiándosela en +los pelos de la cabeza cuya parte posterior acababa de roer; y luego +empezó a hablar de esta manera: + +--Tú quieres que renueve el desesperado dolor que oprime mi corazón, +sólo al pensar en él, y aun antes de hablar. Pero si mis palabras +deben ser un germen de infamia para el traidor a quien devoro, me +verás llorar y hablar a un mismo tiempo. No sé quién eres, ni de qué +medios te has valido para llegar hasta aquí; pero al oírte, me pareces +efectivamente florentino. Has de saber que yo fuí el conde Ugolino, +y éste el arzobispo Ruggieri: ahora te diré por qué lo trato así. No +es necesario manifestarte que por efecto de sus malos pensamientos, +y fiándome de él, fuí preso y muerto después. Pero te contaré lo +que no puedes haber sabido; esto es, lo cruel que fué mi muerte, y +comprenderás cuánto me ha ofendido. Un pequeño agujero abierto en la +torre, que por mi mal se llama hoy del Hambre, y en la que todavía +serán encerrados otros, me había permitido ver por su hendedura ya +muchas lunas, cuando tuve el mal sueño que descorrió para mí el velo +del porvenir. Ruggieri se me aparecía como señor y caudillo, cazando el +lobo y los lobeznos en el monte que impide a los pisanos ver la ciudad +de Luca. Se había hecho preceder de los Gualandi, de los Sismondi y los +Lanfranchi, que iban a la cabeza con perros hambrientos, diligentes y +amaestrados. El padre y sus hijuelos me parecieron rendidos después de +una corta carrera, y creí ver que aquéllos les desgarraban los costados +con sus agudas presas. Cuando desperté antes de la aurora, oí llorar +entre sueños a mis hijos, que estaban conmigo, y pedían pan. Bien +cruel eres, si no te contristas pensando en lo que aquello anunciaba +a mi corazón; y si ahora no lloras, no sé lo que puede excitar tus +lágrimas. Estábamos ya despiertos, y se acercaba la hora en que solían +traernos nuestro alimento; pero todos dudábamos, porque cada cual había +tenido un sueño semejante. Oí que clavaban la puerta de la horrible +torre, por lo cual miré al rostro de mis hijos sin decir palabra: yo +no podía llorar, porque el dolor me tenía como petrificado: lloraban +ellos, y mi Anselmito dijo: "¿Qué tienes, padre, que así nos miras?" +Sin embargo, no lloré ni respondí una palabra en todo aquel día, ni +en la noche siguiente, hasta que el otro Sol alumbró el mundo. Cuando +entró en la dolorosa prisión uno de sus débiles rayos, y consideré +en aquellos cuatro rostros el aspecto que debía tener el mío, empecé +a morderme las manos desesperado; y ellos, creyendo que yo lo hacía +obligado por el hambre, se levantaron con presteza y dijeron: "Padre, +nuestro dolor será mucho menor, si nos comes a nosotros: tú nos diste +estas miserables carnes; despójanos, pues, de ellas." Entonces me calmé +para no entristecerlos más; y aquel día y el siguiente permanecimos +mudos. ¡Ay, dura tierra! ¿Por qué no te abriste? Cuando llegamos al +cuarto día, Gaddo se tendió a mis pies, diciendo: "Padre mío, ¿por qué +no me auxilias?" Allí murió; y lo mismo que me estás viendo, vi yo caer +los tres, uno a uno, entre el quinto y el sexto día. Ciego ya, fuí a +tientas buscando a cada cual, llamándolos durante tres días después de +estar muertos; hasta que, al fin, pudo en mí más la inedia que el dolor. + +Cuando hubo pronunciado estas palabras, torciendo los ojos, volvió a +coger el miserable cráneo con los dientes, que royeron el hueso como +los de un perro. ¡Ah, Pisa, vituperio de las gentes del hermoso país +donde el "si" suena! Ya que tus vecinos son tan morosos en castigarte, +muévanse la Capraja y la Gorgona, y formen un dique a la embocadura del +Arno, para que sepulte en sus aguas a todos tus habitantes; pues si el +conde Ugolino fué acusado de haber vendido tus castillos, no debiste +someter a sus hijos a tal suplicio. Su tierna edad patentizaba, ¡oh +nueva Tebas!, la inocencia de Ugucción y del Brigata, y la de los otros +dos que ya he nombrado. + +Seguimos luego más allá, donde el hielo oprime duramente a otros +condenados, que no están con el rostro hacia abajo, sino vueltos hacia +arriba. Su mismo llanto no les deja llorar; pues las lágrimas, que al +salir encuentran otras condensadas, se vuelven adentro, aumentando la +angustia; porque las primeras lágrimas forman un dique, y como una +visera de cristal, llenan debajo de los párpados toda la cavidad del +ojo. Y aunque mi rostro, a causa del gran frío, había perdido toda +sensibilidad, como si estuviera encallecido, me pareció qué sentía +algún viento, por lo cual dije: + +--Maestro, ¿qué causa mueve este viento? ¿No está extinguido aquí todo +vapor? + +A lo cual me contestó: + +--Pronto llegarás a un sitio donde tus ojos te darán la respuesta, +viendo la causa de ese viento. + +Y uno de los desgraciados de la helada charca nos gritó: + +--¡Oh almas tan culpables que habéis sido destinadas al último recinto! +Arrancadme de los ojos este duro velo, a fin de que pueda desahogar el +dolor que me hincha el corazón, antes que mis lágrimas se hielen de +nuevo. + +Al oír tales palabras, le dije: + +--Si quieres que te alivie, dime quién fuiste; y si no te presto ese +consuelo, véame sumergido en el fondo de ese hielo. + +Entonces me contestó: + +--Yo soy fray Alberigo[43]: soy aquel, cuyo huerto ha producido tan +mala fruta, que aquí recibo un dátil por un higo. + + [43] Alberigo de Manfredi, señor de Faenza, que ingresó en la + orden de los hermanos Gozosos, se había enemistado con sus + parientes. Un día, fingiendo reconciliarse con ellos, les + invitó a un gran banquete, y en el momento de servirse los + postres, les hizo asesinar. De aquí tuvo origen el proverbio + italiano: "Ese ha probado la fruta de Alberigo." + +--¡Oh!--le dije--; ¿también tú has muerto? + +--No sé cómo estará mi cuerpo allá arriba--repuso--; esta Ptolomea +tiene el privilegio de que las almas caigan con frecuencia en ella +antes de que Atropos mueva los dedos; y para que de mejor grado me +arranques las congeladas lágrimas del rostro, sabe que en cuanto un +alma comete alguna traición como la que yo cometí, se apodera de su +cuerpo un demonio, que después dirige todas sus acciones, hasta que +llega el término de su vida. En cuanto al alma, cae en esta cisterna; +y por eso tal vez aparezca todavía en el mundo el cuerpo de esa sombra +que está detrás de mí en este hielo. Debes conocerle, si es que acabas +de llegar al Infierno: es "ser" Branca d'Oria, el cual hace ya muchos +años que fué encerrado aquí. + +--Yo creo--le dije--que me engañas; porque Branca d'Oria no ha muerto +aún, y come, y bebe, y duerme, y va vestido. + +--Aun no había caído Miguel Zanche--repuso aquél--en la fosa de +Malebranche, allí donde hierve continuamente la pez, cuando Branca +d'Oria ya dejaba un diablo haciendo sus veces en su cuerpo y en el de +uno de sus parientes, que fué cómplice de su traición. Extiende ahora +la mano y ábreme los ojos. + +Yo no se los abrí, y creo que fué una lealtad el ser con él desleal. + +¡Ah, genoveses!, ¡hombres diversos de los demás en costumbres, y llenos +de toda iniquidad!, ¿por qué no sois desterrados del mundo? Junto con +el peor espíritu de la Romanía he encontrado uno de vosotros, que, por +sus acciones, tiene el alma sumergida en el Cocito, mientras que su +cuerpo aparece aún vivo en el mundo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOCUARTO_ + + +"Vexilla regis prodeunt inferni"[44] hacia nosotros. Mira +adelante--dijo mi Maestro,--a ver si lo distingues. + + [44] "Los estandartes del rey de los Infiernos + avanzan."--Imitación del primer verso del himno que entona + la Iglesia ante el estandarte de la Cruz, y que aquí aplica + irónicamente Virgilio hablando de Lucifer. + +Como aparece a lo lejos un molino, cuyas aspas hace girar el viento, +cuando éste arrastra una espesa niebla, o cuando anochece en nuestro +hemisferio, así me pareció ver a gran distancia un artificio semejante; +y luego, para resguardarme del viento, a falta de otro abrigo, me +encogí detrás de mi Guía. Estaba ya (con pavor lo digo en mis versos) +en el sitio donde las sombras se hallaban completamente cubiertas de +hielo, y se transparentaban como paja en vidrio. Unas estaban tendidas, +otras derechas; aquéllas con la cabeza, éstas con los pies hacia abajo, +y otras por fin con la cabeza tocando a los pies como un arco. Cuando +mi Guía creyó que habíamos avanzado lo suficiente para enseñarme la +criatura que tuvo el más hermoso rostro, me dejó libre el paso, e hizo +que me detuviera. + +--He ahí a Dite--me dijo--, y he aquí el lugar donde es preciso que te +armes de fortaleza. + +No me preguntes, lector, si me quedaría entonces helado y yerto; no +quiero escribirlo, porque cuanto dijera sería poco. No quedé muerto ni +vivo: piensa por ti, si tienes alguna imaginación, lo que me sucedería +viéndome así privado de la vida sin estar muerto. El emperador del +doloroso reino salía fuera del hielo desde la mitad del pecho: mi +estatura era más proporcionada a la de un gigante, que la de uno de +éstos a la longitud de los brazos de Lucifer: juzga, pues, cuál deba +ser el todo que a semejante parte corresponda. Si fué tan bello como +deforme es hoy, y osó levantar sus ojos contra su Creador, de él debe +proceder sin duda todo mal. ¡Oh! ¡Cuánto asombro me causó, al ver +que su cabeza tenía tres rostros! Uno por delante, que era de color +bermejo: los otros dos se unían a éste sobre el medio de los hombros, +y se juntaban por detrás en lo alto de la coronilla, siendo el de la +derecha entre blanco y amarillo, según me pareció; el de la izquierda +tenía el aspecto de los oriundos del valle del Nilo.[45] Debajo de +cada rostro salían dos grandes alas, proporcionadas a la magnitud de +tal pájaro; y no he visto jamás velas de buque comparables a ellas: +no tenían plumas, pues eran por el estilo de las del murciélago; y se +agitaban de manera que producían tres vientos, con los cuales se helaba +todo el Cocito. Con seis ojos lloraba Lucifer, y por las tres barbas +corrían sus lágrimas, mezcladas de baba sanguinolenta. Con los dientes +de cada boca, a modo de agramadera, trituraba un pecador, de suerte que +hacía tres desgraciados a un tiempo. Los mordiscos que sufría el de +adelante no eran nada en comparación de los rasguños que le causaban +las garras de Lucifer, dejándole a veces las espaldas enteramente +desolladas. + + [45] Los tres rostros de diversos colores significan las tres + partes del mundo entonces conocidas. El rojo o bermejo, los + europeos; el entre blanco y amarillo, los asiáticos; el negro, + los africanos.--Los tres vientos de que habla luego simbolizan + tal vez los tres vicios generadores de todo mal, a saber: la + soberbia, la envidia y la avaricia. + +--El alma que está sufriendo la mayor pena allá arriba--dijo el +Maestro--es la de Judas Iscariote, que tiene la cabeza dentro de la +boca de Lucifer y agita fuera de ella las piernas. De las otras dos, +que tienen la cabeza hacia abajo, la que pende de la boca negra es +Bruto; mira cómo se retuerce sin decir una palabra: el otro, que tan +membrudo parece, es Casio. Pero se acerca la noche, y es hora ya de +partir, pues todo lo hemos visto. + +Según le plugo, me abracé a su cuello; aprovechó el momento y el lugar +favorable, y cuando las alas estuvieron bien abiertas, agarróse a las +velludas costillas de Lucifer, y de pelo en pelo descendió por entre +el hirsuto costado y las heladas costras. Cuando llegamos al sitio en +que el muslo se desarrolla justamente sobre el grueso de las caderas, +mi Guía, con fatiga y con angustia, volvió su cabeza hacia donde aquél +tenía las zancas, y se agarró al pelo como un hombre que sube, de modo +que creí que volvíamos al Infierno. + +--Sosténte bien--me dijo jadeando como un hombre cansado--; que por +esta escalera es preciso partir de la mansión del dolor. + +Después salió fuera por la hendedura de una roca, y me sentó sobre el +borde de la misma, poniendo junto a mí su pie prudente. Yo levanté mis +ojos, creyendo ver a Lucifer como le había dejado; pero vi que tenía +las piernas en alto. Si debí quedar asombrado, júzguelo el vulgo, que +no sabe qué punto es aquel por donde yo había pasado. + +--Levántate--me dijo el Maestro--; la ruta es larga, el camino malo, y +ya el Sol se acerca a la mitad de tercia. + +El sitio donde nos encontrábamos no era como la galería de un palacio, +sino una caverna de mal piso y escasa de luz. + +--Antes que yo salga de este abismo, Maestro mío,--le dije al ponerme +en pie--, dime algo que me saque de confusiones. ¿Dónde está el hielo, +y cómo es que Lucifer está de ese modo invertido? ¿Cómo es que, en tan +pocas horas, ha recorrido el Sol su carrera desde la noche a la mañana? + +Me contestó: + +--¿Te imaginas sin duda que estás aún al otro lado del centro, donde me +cogí al pelo de ese miserable gusano que atraviesa el mundo? Allá te +encontrabas mientras descendíamos; cuando me volví, pasaste el punto +hacia el que converge toda la gravedad de la Tierra; y ahora estás +bajo el hemisferio opuesto a aquel que cubre el árido desierto, y bajo +cuyo más alto punto fué muerto el Hombre que nació y vivió sin pecado. +Tienes los pies sobre una pequeña esfera, que por el otro lado mira a +la Judesca. Aquí amanece, cuando allí anochece; y éste de cuyo pelo nos +hemos servido como de una escala, permanece aún fijo del mismo modo +que antes. Por esta parte cayó del cielo; y la tierra, que antes se +mostraba en este lado, aterrorizada al verle, se hizo del mar un velo, +y se retiró hacia nuestro hemisferio; y quizá también huyendo de él, +dejó aquí este vacío la que aparece por acá formando un elevado monte. + +Hay allá abajo una cavidad que se aleja tanto de Lucifer cuanta es la +extensión de su tumba; cavidad que no puede reconocerse por la vista, +sino por el rumor de un arroyuelo, que desciende por el cauce de un +peñasco que ha perforado con su curso sinuoso y poco pendiente. Mi Guía +y yo entramos en aquel camino oculto, para volver al mundo luminoso; +y sin concedernos el menor descanso, subimos, él delante y yo detrás, +hasta que pude ver por una abertura redonda las bellezas que contiene +el Cielo, y por allí salimos para volver a ver las estrellas. + +[Ilustración] + + + + +_PURGATORIO_ + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO PRIMERO_ + + +Ahora la navecilla de mi ingenio, que deja en pos de sí un mar +tan cruel, desplegará las velas para navegar por mejores aguas; y +cantaré aquel segundo reino, donde se purifica el espíritu humano, +y se hace digno de subir al Cielo. Resucite aquí, pues, la muerta +poseía, ¡oh santas Musas!, pues que soy vuestro; y realce Calíope mi +canto, acompañándolo con aquella voz que produjo tal efecto en las +desgraciadas Urracas, que desesperaron de alcanzar su perdón.[46] + + [46] Las nueve hijas de Piero, rey de Pella en Macedonia, + que habiendo desafiado a las Musas, fueron vencidas y + transformadas en urracas. Las mismas Musas son llamadas + Piérides. + +Un suave color de zafiro oriental, contenido en el sereno aspecto del +aire puro hasta el primer cielo, reapareció delicioso a mi vista en +cuanto salí de la atmósfera muerta, que me había contristado los ojos +y el corazón. El bello planeta que convida a amar hacía sonreír todo +el Oriente, desvaneciendo al signo de Piscis, que seguía en pos de él. +Me volví a la derecha, y dirigiendo mi espíritu hacia el otro polo, +distinguí cuatro estrellas únicamente vistas por los primeros humanos. +El cielo parecía gozar con sus resplandores. ¡Oh Septentrión, sitio +verdaderamente viudo, pues que te ves privado de admirarlas! Cuando +cesé en su contemplación, volvíme un tanto hacia el otro polo, de donde +el Carro había desaparecido, y vi cerca de mí un anciano solo, y digno, +por su aspecto, de tanta veneración, que un padre no puede inspirarla +mayor a su hijo. Llevaba una larga barba, canosa como sus cabellos, +que le caía hasta el pecho, dividida en dos mechones. Los rayos de las +cuatro luces santas rodeaban de tal resplandor su rostro, que lo veía +como si hubiese tenido el Sol ante mis ojos. + +--¿Quiénes sois vosotros que, contra el curso del tenebroso río, +habéis huído de la prisión eterna?--dijo el anciano, agitando su barba +venerable--. ¿Quién os ha guiado, o quién os ha servido de antorcha +para salir de la profunda noche, que hace sea continuamente negro el +valle infernal? ¿Así se han quebrantado las leyes del abismo? ¿O se ha +dado quizás en el Cielo un nuevo decreto, que os permite, a pesar de +estar condenados, venir a mis grutas? + +Entonces mi Guía me indicó, por medio de sus palabras, de sus gestos +y sus miradas, que debía mostrarme respetuoso, doblar la rodilla e +inclinar la vista. Después le respondió: + +--No vine por mi deliberación, sino porque una mujer, descendida del +cielo, me ha rogado que acompañe y ayude a éste. Pero ya que es tu +voluntad que te expliquemos más ampliamente cuál sea nuestra verdadera +condición, la mía no puede rehusarte nada. Este no ha visto aún su +última noche; pero por su locura estuvo tan cerca de ello, que le +quedaba poquísimo tiempo de vida. Así es que, según he dicho, fuí +enviado a su encuentro para salvarle, y no había otro camino más +que este, por el cual me he aventurado. Hele dado a conocer todos +los réprobos, y ahora pretendo mostrarle aquellos espíritus que se +purifican bajo tu jurisdicción. Sería largo de referir el modo como +le he traído hasta aquí: de lo alto baja la virtud que me ayuda a +conducirle para verte y oírte. Dígnate, pues, acoger su llegada +benignamente: va buscando la libertad, que es tan amada, como lo sabe +el que por ella desprecia la vida. Bien lo sabes tú, que por ella no te +pareció amarga la muerte en Utica, donde dejaste tu cuerpo, que tanto +brillará en el gran día. No han sido revocados por nosotros los eternos +decretos; pues éste vive, y Minos no me tiene en su poder, sino que +pertenezco al círculo donde están los castos ojos de tu Marcia, que +parece rogarte aún, ¡oh santo corazón!, que la tengas por compañera +y por tuya. En nombre, pues, de su amor, accede a nuestra súplica, y +déjanos ir por tus siete reinos: le manifestaré mi agradecimiento hacia +ti si permites que allá abajo se pronuncie tu nombre. + +--Marcia fué tan agradable a mis ojos mientras pertenecí a la +Tierra--dijo él entonces--, que obtuvo de mí cuantas gracias quiso; +ahora que habita a la otra parte del mal río, no puedo ya conmoverme a +causa de la ley que se me impuso cuando salí fuera de mi cuerpo. Pero +si una mujer del cielo te anima y te dirige, según dices, no tienes +necesidad de tan laudatorios ruegos; me basta conque me supliques en +su nombre. Vé, pues, y haz que ése se ciña con un junco sin hojas, y +lávale el rostro de modo que quede borrada en él toda mancha; porque no +conviene que se presente con la vista ofuscada ante el primer ministro, +que es de los del Paraíso. Esa pequeña isla que ves allá abajo +produce, en torno suyo y por donde la combaten las olas, juncos en su +tierra blanda y limosa. Ninguna clase de plantas que eche hojas o que +se endurezca puede existir ahí, porque le sería imposible doblegarse +a los embates de las olas. Después no volváis por esta parte; el sol +naciente os indicará el modo de encontrar la más fácil subida del monte. + +Al decir esto desapareció. Me levanté sin hablar, me coloqué junto a mi +Guía, y fijé en él los ojos. Entonces empezó a hablarme de este modo: + +--Hijo mío, sigue mis pasos: volvamos atrás; porque esta llanura va +descendiendo siempre hasta su último límite. + +El alba vencía ya al aura matutina, que huía delante de ella, y desde +lejos pude distinguir las ondulaciones del mar. Ibamos por la llanura +solitaria, como el que busca la senda perdida, y cree caminar en vano +hasta que logra encontrarla. Cuando llegamos a un sitio en que el rocío +resiste al calor del sol, y protegido por la sombra, se desvanece poco +a poco, puso mi Maestro suavemente sus dos manos abiertas sobre la +fresca hierba; y yo, comprendiendo su intento, le presenté mis mejillas +cubiertas aún de lágrimas, y en las que por su mediación apareció de +nuevo el color de que las privó el Infierno. + +Llegamos después a la playa desierta, que no vió nunca navegar por +sus aguas a hombre alguno capaz de salir de ellas. Allí me hizo un +cinturón, según la voluntad del otro; y, ¡oh maravilla!, cuando arrancó +la humilde planta, volvió otra a renacer súbitamente en el mismo sitio +de donde había arrancado aquélla. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEGUNDO_ + + +Ya estaba el Sol tocando al horizonte, cuyo círculo meridiano cubre a +Jerusalén con su punto más elevado; y ya la noche, formando un arco +en oposición a él, salía fuera del Ganges con las Balanzas que se le +caen de las manos cuando supera en extensión al día; de modo que allí, +donde yo me encontraba, las blancas y sonrosadas mejillas de la bella +Aurora, según iba creciendo, se tornaban de color de oro. Estábamos +aún en la orilla del mar, como quien piensa en el camino que debe +seguir, y anda con el deseo, sin que el cuerpo se mueva. Cuando he +aquí que, así como, al amanecer, por efecto de los densos vapores, se +ve a Marte enrojecido hacia Poniente sobre las aguas marinas, de igual +modo me apareció--¡ojalá pudiese verla otra vez!--una luz, la cual +venía tan rápidamente por el mar, que ningún vuelo sería comparable a +su celeridad. Un solo momento aparté de ella la vista para interrogar +a mi Guía, y al punto volví a verla mucho más voluminosa y brillante; +distinguiendo luego a cada lado de la misma una cosa blanca, sin saber +lo que era, debajo de la cual se descubría poco a poco otro objeto +igualmente blanco. Aun no había pronunciado una palabra mi Maestro, +cuando se vió que las primeras formas blancas eran alas; y entonces, +habiendo conocido bien al gondolero, exclamó: + +--Dobla, dobla pronto la rodilla: he aquí el ángel de Dios; une las +manos: nunca verás semejantes ministros del Señor. Mira cómo desdeña +los medios humanos, pues no necesita remo, ni otras velas que sus alas, +entre tan apartadas orillas. Mira cómo las tiene elevadas hacia el +cielo, agitando el aire con las eternas plumas, que no se mudan como el +cabello de los mortales. + +Cuanto más se acercaba a nosotros el ave divina, más brillante +aparecía: por lo cual, no pudiendo resistir su resplandor mis ojos, +los incliné; y aquél se dirigió hacia la orilla en un esquife airoso +y ligero, que apenas se sumergía un poco en el agua. El celestial +barquero estaba en la popa, y la bienaventuranza parecía estar escrita +en su semblante. Más de cien espíritus, sentados en la barquilla, +cantaban a coro: "In exitu Israel de Ægipto" y todo lo demás que +sigue de este salmo. El ángel les hizo la señal de la santa cruz, a +cuya señal se arrojaron todos a la playa, y él se alejó con la misma +velocidad con que había venido. La turba que dejó allí parecía llena +de estupor en tal sitio, mirando y remirando en torno suyo, como el +que descubre cosas que no ha visto nunca. El Sol, que había arrojado +con sus brillante saetas al signo de Capricornio del centro del cielo, +irradiaba por todas partes el día, cuando los recién llegados alzaron +la frente hacia nosotros, diciéndonos: + +--Si lo sabéis, indicadnos el camino que conduce a la montaña. + +Virgilio respondió: + +--¿Por ventura creéis que conocemos este sitio? Somos aquí tan nuevos +como vosotros, y hemos llegado a él poco antes por otro camino tan rudo +y áspero, que el subir esta montaña será para nosotros ahora cosa de +juego. + +Las almas, que advirtieron, por mi respiración, que yo estaba aún +vivo, palidecieron de asombro; y así como se agolpa la gente en +derredor del mensajero coronado de olivo para oír sus noticias, sin +temor de empujarse y pisarse unos a otros, así se agolparon en torno +mío todas aquellas almas afortunadas, olvidando casi su deseo de ir a +embellecerse. Vi una de ellas, que se adelantó para abrazarme con tales +muestras de afecto, que me movió a hacer lo mismo con ella; pero, ¡oh +sombras vanas, excepto para la vista! Tres veces quise rodearla con mis +brazos, y otras tantas volvieron éstos a caer solos sobre mi pecho. +Creo que la admiración debió pintarse en mi rostro; porque la sombra +sonrió y se retiró; y yo, siguiéndola, continué avanzando. Me dijo con +voz suave que me detuviese; conocí entonces quién era, y habiéndole +rogado que se parase un momento para hablarme, respondióme: + +--Lo mismo que te amaba con mi cuerpo mortal, te amo también +desprendido de él; por eso me detengo; pero tú ¿por qué vienes aquí? + +--Casella mío, hago este viaje para volver al mundo de los vivos, donde +permanezco aún; pero a ti, ¿cómo es que se te ha negado por tanto +tiempo el venir a este sitio? + +Me respondió: + +--Si aquel que conduce a quien y cómo le place me ha negado muchas +veces este pasaje, no se ha cometido conmigo ninguna injusticia; porque +es justa la voluntad a quien obedece. En verdad, de tres meses a esta +parte ha recogido sin oposición a cuantos han querido entrar en su +nave: así es que yo, que me encontraba en la playa donde el Tíber se +mezcla con las saladas ondas del mar, fuí acogido benignamente por él. +A la embocadura de aquel río dirige ahora su vuelo; pues allí se reúnen +siempre los que no descienden hacia el Aqueronte. + +Y yo dije: + +--Si alguna nueva ley no te quita la memoria o el uso de aquellos +cantos amorosos, que solían calmar todos mis deseos, dígnate consolar +un poco mi alma, que viniendo aquí con su cuerpo, se ha angustiado +tanto. + +"Amor, que dentro de mi mente habla,"[47] empezó él a cantar tan +dulcemente, que su dulzura aún resuena en mi corazón. Mi Maestro, y yo, +y las sombras que allí estaban, parecíamos tan contentos, como si no +tuviéramos otra cosa en que pensar. Estábamos absortos y atentos a sus +notas, cuando apareció el venerable anciano exclamando: + +--¿Qué es esto, espíritus perezosos? ¿Qué negligencia, qué demora +es ésta? Corred al monte a purificaros de vuestros pecados, que no +permiten que Dios se os manifieste. + + [47] "Amor, che nella mente mi ragiona"... Así empieza la + canción de Dante señalada con el número XV en "Il Canzionere" + anotado por Pedro Fraticelli (Florencia, 1911). + +Del mismo modo que las palomas, cuando están reunidas en torno a su +alimento, cogiendo el grano y quietas, sin hacer oír sus acostumbrados +arrullos, si acontece algo que las asuste, abandonan súbitamente la +comida, porque las asalta un cuidado mayor, así vi yo aquellas almas +recién llegadas abandonar el canto y desbandarse por la costa, como +quien corre sin saber adónde va; y no menos rápidamente huimos también +nosotros. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TERCERO_ + + +Mientras la repentina fuga dispersaba por la campiña aquellas almas, +que se volvían hacia la montaña donde la razón divina las aguija, me +acerqué a mi fiel compañero; porque, ¿cómo hubiera podido sin él seguir +mi viaje?, ¿quién me habría sostenido al subir por la montaña? Me +pareció que mi Guía estaba por sí mismo arrepentido de su flaqueza. ¡Oh +conciencia digna y pura!, ¡qué amargo roedor es para ti la más pequeña +falta! Cuando sus pies cesaron de caminar con aquella precipitación +que se aviene mal con la majestad de la persona, mi mente, desechando +el pensamiento que la inquietaba, concentró su atención, como deseosa +de recibir las nuevas impresiones; y me puse a contemplar el monte más +alto de cuantos hacia el Cielo se elevan sobre las aguas. El Sol, que +a mis espaldas despedía su rubicunda luz, quedaba interceptado por mi +cuerpo, en el que se apoyaban sus rayos; y cuando vi que sólo delante +de mí se obscurecía la tierra, volvíme de lado, temeroso de haber sido +abandonado. Mi Protector entonces empezó a decirme, vuelto hacia mí: + +--¿Por qué desconfías aún? ¿Crees que no estoy contigo, y que ya +no te guío? Ahora es ya por la tarde allá donde está sepultado el +cuerpo, dentro del cual hacía yo sombra. Nápoles lo posee, porque lo +han quitado de Brindis. Si, pues, ninguna sombra se proyecta delante +de mí, no debes admirarte de ello más que de ver cómo los cielos no +interceptan unos a otros el paso de sus luces. La Virtud divina hace +que semejantes cuerpos sean aptos para sufrir tormentos, calor y frío; +mas no ha querido revelarnos cómo opera tal maravilla. Insensato es +el que espera que nuestra razón pueda recorrer las infinitas vías de +que dispone el que es una substancia en tres personas. Seres humanos, +contentaos con el "quia;"[48] pues si os fuera dable verlo todo, no +habría sido necesario que pariese María; y habéis visto desearlo en +vano a tales hombres, que, a ser posible, hubieran satisfecho ese +deseo, el cual forma su eterno suplicio: hablo de Aristóteles, de +Platón y otros muchos. + + [48] Según Aristóteles, la demostración es de dos clases: una + llamada propter quod, que es cuando los efectos se deducen + de las causas, y otra llamada quia, y es cuando las causas + se deducen de los efectos por lo cual este período debe + interpretarse del modo siguiente: Contentaos, ¡oh humanos!, + con las demostraciones que se pueden deducir de los efectos, + por los cuales se viene en conocimiento de sus causas, y no + pretendáis conocer más de lo que los hechos os demuestran: que + en las cosas que son superiores a la inteligencia humana y a + la fuerza de la razón, se ejercita la fe. + +En este punto, inclinó la frente sin decir nada más, y quedó como +turbado. Llegamos en tanto al pie del monte, cuyas rocas encontramos +tan escarpadas, que las piernas más ágiles nos hubieran sido inútiles. +El camino más desierto, el más áspero entre Lerici y Turbía, es, +comparado con aquél, una rampa suave y anchurosa. + +--¿Quién sabe ahora--dijo mi Maestro deteniendo sus pasos--hacia qué +mano es accesible la costa, de modo que pueda subir el que no tiene +alas? + +Y mientras él tenía los ojos bajos, meditando qué camino seguiríamos, +y yo miraba hacia arriba alrededor de las rocas, apareció por la +izquierda una multitud de almas, que se dirigían hacia nosotros, aunque +no lo parecía; tanta era la lentitud con que caminaban. + +--Levanta los ojos--dije a mi Maestro--; he aquí quien nos podrá +aconsejar, si es que no puedes aconsejarte a ti mismo. + +Miróme entonces, y con rostro franco respondió: + +--Vamos allá, pues ellos vienen muy despacio; y tú no pierdas la +esperanza, hijo querido. + +Habríamos andado mil pasos, y aun distaba de nosotros aquella +muchedumbre tanto espacio cuanto podría recorrer una piedra lanzada por +un buen hondero, cuando se arrimaron todos a los duros peñascos de la +escarpada orilla, y permanecieron firmes y apretados entre sí, como se +detiene a mirar aquel que duda. + +--¡Oh muertos en la gracia de Dios, espíritus ya elegidos!--empezó +a decir Virgilio--; por aquella paz que, según creo, esperáis todos +vosotros, decidme por qué parte declina esta montaña, de modo que sea +posible ascender a ella; pues al que mejor conoce el valor del tiempo, +le es más desagradable perderlo. + +Como las ovejas que salen de su redil una a una, dos a dos y tres y +tres, mientras las otras se detienen tímidamente, inclinando hacia la +tierra sus ojos y su hocico, y lo mismo que hace la primera hacen las +demás, deteniéndose a su lado si se detiene, sencillas y tranquilas, +y sin darse cuenta de por qué lo hacen, así vi yo moverse para venir +hacia nosotros las primeras almas de aquella temerosa y afortunada +grey, de rostro púdico y de honesto continente. Cuando vieron que +la luz se interrumpía en el suelo a mi mano derecha, de modo que +se proyectaba la sombra desde mí a la gruta, se detuvieron y aun +retrocedieron algún tanto, y todos los que venían detrás, sin saber por +qué, hicieron lo mismo. + +--Sin que me lo preguntéis, os confieso que este que aquí veis es +un cuerpo humano; por cuya causa la luz del Sol aparece cortada en +el suelo. No os asombréis; pero creed que si pretende trepar esta +escarpada costa, lo hace inducido por virtud celestial. + +Así habló mi Maestro; y aquella noble multitud nos dijo: + +--Pues volveos atrás y caminad delante de nosotros. + +Y al mismo tiempo nos hacían señas con el dorso de las manos. Uno de +ellos exclamó: + +--Quienquiera que seas, andando como vas, vuelve el rostro hacia mí, y +procura recordar si me has visto en el mundo alguna vez. + +Yo me volví hacia él, y le miré fijamente: era rubio, hermoso y de +gentil aspecto; pero tenía la ceja partida de un golpe. Cuando le +manifesté humildemente que no le había visto nunca, me dijo: + +--¡Mira, pues! + +Y enseñóme una herida en la parte superior de su pecho. Después añadió +sonriendo: + +--Yo soy Manfredo, nieto de la emperatriz Constanza: por lo cual te +ruego, que cuando vuelvas a la Tierra, vayas a visitar a mi graciosa +hija, madre del honor de Sicilia y de Aragón, y le digas la verdad, +si es que se ha dicho lo contrario. Después de tener atravesado mi +cuerpo por dos heridas mortales, me volví llorando hacia Aquél, que +voluntariamente perdona. Mis pecados fueron horribles; pero la bondad +infinita tiene tan largos los brazos, que recibe a todo el que se +vuelve hacia ella. Si el Pastor de Cosenza, que fué enviado por +Clemente para darme caza, hubiese leído bien en aquella página de Dios, +mis huesos estarían aún en la cabeza del puente, cerca de Benevento, +bajo la salvaguardia de las pesadas piedras. Ahora los moja la lluvia; +el viento los impele fuera del reino, casi a la orilla del Verde, donde +los hizo transportar con cirios apagados. Pero por su maldición no +se pierde el amor de Dios de tal modo, que no vuelva nunca, mientras +reverdezca la flor de la esperanza. Es verdad que el que muere contumaz +para con la santa Iglesia, por más que al fin se arrepienta, debe estar +en la parte exterior de esta montaña un espacio de tiempo treinta +veces mayor del que vivió en contumacia, a menos que no se abrevie la +duración de este decreto merced a eficaces oraciones. Calcula, pues, lo +dichoso que puedes hacerme, revelando a mi buena Constanza cómo me has +visto, y la prohibición que pesa sobre mí, que puede alzarse por los +ruegos de los que existen allá arriba. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO CUARTO_ + + +Cuando por efecto del placer o del dolor de que se siente afectada +alguna de nuestras facultades, el alma entera se concentra en esa +facultad, parece que no atienda a ninguna otra; y esto demuestra el +error de los que creen que en nosotros arde un alma sobre otra alma. +Por eso mismo, cuando se oye o ve alguna cosa que absorbe fuertemente +el alma en su contemplación, el tiempo se desliza sin que el hombre +se aperciba de ello; porque una es la facultad que escucha, y otra +la que cautiva por completo el alma: ésta está como atada; aquella +es libre. Yo adquirí una prueba de esta verdad oyendo y admirando a +aquel espíritu; pues había el Sol ascendido cincuenta grados sobre el +horizonte, sin que yo lo echase de ver, cuando llegamos a un punto en +que las almas exclamaron a una voz: "Aquí está el objeto de vuestra +demanda." + +Cualquier portillo de los que suele tapar el aldeano con un manojo de +espinos, cuando maduran las uvas, es mayor que el sendero por donde +subimos solos mi Maestro y yo, cuando la multitud de almas se separó de +nosotros. Bastan los pies para ir a San Leo, para bajar a Noli, para +ascender hasta la elevada cumbre de Bismantua; pero aquí es preciso +que el hombre vuele: quiero decir, como volaba yo, conducido por las +ligeras alas y por las plumas de un gran deseo, detrás de Aquel que +reanimaba mi esperanza y me iluminaba. Ibamos subiendo por el sendero +excavado en el peñasco, cuyas quebradas rocas nos estrechaban por ambos +lados, y el suelo que pisábamos nos obligaba a ayudarnos con pies y +manos. Cuando llegamos a sitio descubierto, sobre el rellano de la alta +base del monte, dije: + +--Maestro mío, ¿qué camino seguiremos? + +Y él me contestó: + +--No des ningún paso hacia abajo: prosigue subiendo detrás de mí hacia +la cima de este monte, hasta que se nos aparezca algún experto guía. + +La cima era tan alta, que no podía alcanzarla la vista, y la subida +mucho más empinada que la línea que divide en dos partes el cuadrante. +Yo estaba ya cansado, y entonces exclamé: + +--¡Oh amado Padre! Vuélvete, y mira que me quedo aquí solo, si no te +detienes. + +--Hijo mío, haz por llegar hasta aquel punto--respondió mostrándome una +prominencia que rodeaba por aquel lado toda la montaña. + +Sus palabras me aguijonearon de tal modo, que me esforcé cuanto +pude trepando hasta donde él estaba, tanto que puse mis plantas +sobre aquella especie de cornisa. Nos sentamos allí ambos, vueltos +hacia Levante, por cuyo lado habíamos subido; pues suele agradar la +contemplación del camino que uno ha hecho. Primeramente dirigí los ojos +al fondo, después los levanté hacia el Sol, y me admiraba de que éste +nos iluminase por la izquierda. + +El Poeta observó que me quedaba estupefacto, mirando el carro de la +luz que iba a pasar entre nosotros y el Aquilón; por lo cual me dijo: + +--Si Cástor y Pólux estuvieran en compañía de aquel espejo, que +ilumina al mundo tanto por arriba como por abajo, verías al Zodíaco +refulgente girar más próximo aún a las Osas, a no ser que saliese +fuera de su antiguo camino. Y si quieres comprender cómo puede suceder +esto, reconcentra tu pensamiento, y considera que el monte Sion está +situado sobre la Tierra, relativamente a éste, de modo que ambos +tienen un mismo horizonte y diferentes hemisferios; por lo cual, si tu +inteligencia te permite discernir con claridad, verás cómo el camino +que por su mal no supo recorrer Faetón, debe ir necesariamente por un +lado de este monte, al paso que va por el opuesto lado de aquel otro. + +--En verdad. Maestro mío--le contesté--, nunca había visto tan +claramente como ahora distingo estas cosas, para cuya comprensión no +me parecía bastante apto mi ingenio. Por las razones que me has dado +entiendo que el círculo intermedio del primer móvil, llamado Ecuador +en alguna ciencia, y que permanece siempre entre el Sol y el invierno, +dista de aquí tanto hacia el Septentrión, cuanto los Hebreos lo veían +hacia la parte cálida. Pero, si te place, quisiera saber cuanto hemos +de andar aún; pues el monte se eleva más de lo que puede alcanzar mi +vista. + +--Esta montaña es tal--me respondió--, que siempre cuesta trabajo +empezar a subirla, y cuanto más va para arriba es menos fatigoso. +Cuando te parezca tan suave, que subas ligeramente por ella como van +por el agua las naves, entonces habrás llegado al fin de este sendero: +espera, pues, a conseguirlo para descansar de tu fatiga. Y no respondo +más, pues sólo esto tengo por cierto. + +Cuando hubo terminado de decir estas palabras, resonó cerca de nosotros +una voz que decía: "Quizá te veas precisado antes a sentarte." Al +sonido de aquella voz, volvímonos, y vimos a la izquierda un gran +peñasco, en el que no habíamos reparado antes ninguno de los dos. +Nos dirigimos hacia allí, donde estaban algunos espíritus reposando +a la sombra detrás del peñasco, como quien lo hace por indolencia. +Uno de ellos, que me parecía cansado, estaba sentado con las rodillas +abrazadas, reposando sobre ellas su cabeza. + +--¡Oh amado Señor mío!--dije entonces--: contempla a ése, que se +muestra más negligente que si fuese hermano de la pereza. + +Entonces se volvió hacia nosotros, y nos examinó, dirigiendo su mirada +por encima de los muslos, y diciendo: + +--Vé, pues, allá arriba, tú que eres tan valiente. + +Conocí entonces quién era; y aquella fatiga que agitaba todavía un poco +mi respiración, no me impidió acercarme a él. Cuando estuve a su lado, +alzó apenas la cabeza, diciendo: + +--¿Has comprendido bien por qué el Sol dirige su carro por tu izquierda? + +Sus perezosos movimientos y sus lacónicas palabras hicieron asomar una +sonrisa a mis labios; después dije: + +--Belacqua, ahora ya no me conduelo de ti: pero dime, ¿por qué estás +aquí sentado? ¿Esperas algún guía, o es que has vuelto a tus antiguas +costumbres? + +Contestóme: + +--¡Oh, hermano! ¿Para qué he de ir arriba, si no ha de permitirme +llegar al sitio de la expiación el Angel de Dios, que está sentado a +su puerta? Antes que yo entre por ella, es necesario que el cielo dé +tantas vueltas en torno mío, cuantas dió en el transcurso de mi vida, +por haber aplazado los buenos suspiros hasta la hora de mi muerte; a no +ser que me auxilie una plegaria, que se eleve de un corazón que viva en +la gracia. ¿De qué sirven las demás, si no han de ser oídas en el cielo? + +Ya el Poeta subía delante de mí diciendo: + +--No te detengas más: mira que el Sol toca al Meridiano, y la Noche +cubre ya con su pie la costa de Marruecos. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO QUINTO_ + + +Me había alejado ya de aquellas sombras, y seguía las huellas de mi +Guía, cuando detrás de mí, y señalándome con el dedo, gritó una de +ellas: + +--Mirad; no se nota que el Sol brille a la izquierda de aquel de más +abajo, que marcha al parecer como un vivo. + +Al oír estas palabras, volví la cabeza, y vi que las sombras miraban +con admiración, no solamente a mí, sino también a la luz interceptada +por mi cuerpo. + +--¿Por qué se turba tanto tu ánimo--dijo el Maestro--, que así acortas +el paso? ¿Qué te importa lo que allí murmuran? Sígueme, y deja que +hable esa gente. Sé firme como una torre, cuya cúspide no se doblega +jamás al embate de los vientos: el hombre en quien bulle pensamiento +sobre pensamiento, siempre aleja de sí el fin que se propone; porque el +uno debilita la actividad del otro. + +¿Qué otra cosa podría yo contestarle sino: "Ya voy?" Así lo hice, +cubierto algún tanto de aquel color que hace a veces al hombre digno +de perdón. En tanto, de través por la cuesta venían hacia nosotros +algunas almas entonando, versículo a versículo, el "Miserere." Cuando +observaron que yo no daba paso al través de mi cuerpo a los rayos +solares, cambiaron su canto en un "¡Oh!" ronco y prolongado: y dos de +ellas, a guisa de mensajeros, corrieron a nuestro encuentro, diciendo: + +--Hacednos sabedores de vuestra condición. + +Mi Maestro contestó: + +--Podéis iros y referir a los que os han enviado, que el cuerpo de éste +es de verdadera carne. Si se han detenido, según me figuro, por ver +su sombra, bastante tienen con tal respuesta: hónrenle, porque podrá +serles grato. + +Jamás he visto a prima noche los vapores encendidos, ni a puesta del +Sol las exhalaciones de Agosto, hendir el Cielo sereno tan rápidamente +como corrieron aquellas almas hacia sus compañeras; y una vez allí, +regresaron adonde estábamos, juntas con las demás, como escuadrón que +corre a rienda suelta. + +--Esa gente que se agolpa hacia nosotros es numerosa--dijo el Poeta--, +y vienen a dirigirte alguna súplica: tú, sin embargo, sigue adelante, y +escucha mientras andas. + +--¡Oh alma, que, para llegar a la felicidad, vas con los miembros con +que naciste!--venían gritando--: modera un poco tu paso. Repara si has +conocido a alguno de nosotros, de quien puedas llevar allá noticias. +¡Ah! ¿Por qué te vas? ¿Por qué no te detienes? Todos hemos terminado +nuestros días por muerte violenta, y fuimos pecadores hasta la última +hora: entonces la luz del Cielo iluminó nuestra razón tan bien, que, +arrepentidos y perdonados, abandonamos la vida en la gracia de Dios, +que nos abrasa por el gran deseo que tenemos de verle. + +Yo les contesté: + +--Aun cuando no reconozco las desfiguradas facciones de ninguno de +vosotros, no obstante, si deseáis de mí algo que me sea posible, +espíritus bien nacidos, yo lo haré por aquella paz que se me hace +buscar de mundo en mundo, siguiendo los pasos de este Guía. + +Uno de ellos empezó diciendo: + +--Todos confiamos en tu benevolencia sin necesidad de que lo jures, +a no ser que la impotencia destruya tu buena voluntad. Yo, que hablo +solo antes que los demás, te ruego que si ves alguna vez aquel país que +se extiende entre la Romanía y el de Carlos,[49] me concedas en Fano +el dón de tus preces, a fin de que los buenos rueguen allí por mí, de +modo que yo pueda purgar mis graves pecados. De allí fuí yo: pero las +profundas heridas por donde salió la sangre en la que me asentaba, me +fueron hechas en el territorio de los Antenóridas,[50] donde creía +encontrarme más seguro. El de Este lo ordenó, porque me odiaba mucho +más de lo que le permitía la justicia; pero si yo hubiese huído hacia +la Mira, cuando llegué a Oriaco, aún estaría allá donde se respira: +corrí al pantano, donde las cañas y el lodo me embarazaron tanto, que +caí, y vi formarse en tierra un lago con la sangre de mis venas. + + [49] La Marca de Ancona, gobernada por Carlos de Anjou. + + [50] Padua, fundada por Antenor. + +Después me dijo otro: + +--¡Ay! Así se cumpla el deseo que te conduce a esta elevada montaña, +dígnate auxiliar al mío con obras de piedad. Yo fuí de Montefeltro, y +soy Buonconte. Ni Juana ni los otros se cuidan de mí; por lo cual voy +entre éstos con la cabeza baja. + +Le pregunté: + +--¿Qué violencia o qué aventura te sacó fuera de Campaldino, que no se +supo nunca donde está tu sepultura? + +--¡Oh!--me respondió--; al pie del Casentino corre un río llamado +Archiano, que nace en el Apenino encima del Ermo. Allí donde pierde +su nombre, llegué yo con el cuello atravesado, huyendo a pie y +ensangrentando la llanura. Allí perdí la vista, y mi última palabra fué +el nombre de María; allí caí, y no quedó más que mi carne. Te diré la +verdad, y tú la referirás entre los vivos: el ángel de Dios me cogió, +y el del Infierno gritaba: "¡Oh tú, venido del Cielo! ¿Por qué me lo +quitas? Te llevas la parte eterna de éste por una pequeña lágrima que +me le arrebata; pero yo trataré de diferente modo la otra parte." +Tú sabes bien cómo se condensa en el aire ese húmedo vapor, que se +convierte en lluvia en cuanto sube hasta donde le sorprende el frío: +pues bien, el demonio, juntando a su entendimiento aquella malevolencia +que sólo procura hacer daño, con el poder inherente a su naturaleza, +agitó el vapor y el viento. En cuanto se extinguió el día, cubrió de +nieblas el valle desde Pratomagno hasta el Apenino, e hizo tan denso +aquel cielo, que el espeso aire se convirtió en agua: cayó la lluvia, +y el agua que la tierra no pudo absorber fué a parar a los barrancos, +y uniéndose a la de los torrentes, se precipitó hacia el río real con +tal rapidez, que nada podía contenerla. El Archiano furioso encontró +mi cuerpo helado en su embocadura, lo arrastró hacia el Arno, y separó +mis brazos que había puesto en cruz sobre el pecho cuando me venció +el dolor. Después de haberme volteado por sus orillas y su fondo, me +cubrió y rodeó con la arena que había hecho desprenderse de los campos. + +--¡Ah!, cuando vuelvas al mundo, y hayas descansado de tu largo +viaje--continuó un tercer espíritu, luego que hubo acabado de hablar +el segundo--, acuérdate de mí, que soy la Pía.[51] Siena me hizo, y las +Marismas me deshicieron: bien lo sabe aquel que, siendo ya viuda, me +puso en el dedo su anillo enriquecido de piedras preciosas. + + [51]Pía de Tolomei, natural de Siena, casó con Nello o + Paganello Pannocchieschi, señor del castillo della Pietra, en + la Marisma Toscana, el cual, creyéndola infiel, le dió muerte, + en 1295, mandando, según refiere algún comentarista, arrojarla + por una ventana. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEXTO_ + + +Cuando, acabado el juego de la zara, se desparten los jugadores, el que +pierde se queda triste, pensando en las jugadas, y aprendiendo entonces +con sentimiento el modo de que debió haberse valido para ganar: con el +ganancioso se van los circunstantes; y uno por delante, otro por detrás +y otro por el lado procuran hacerse presentes al afortunado; éste no +se detiene aunque los escucha a todos, hasta que tiende a uno su mano, +que por ello deja de atosigarle, librándose así de los empujones de +la multitud. Así estaba yo en medio de aquella compacta muchedumbre +de almas, volviendo a uno y otro lado el rostro, hasta que, merced a +mis promesas, pude desprenderme de ellas. Allí estaban el Aretino que +recibió la muerte de los brazos crueles de Ghin di Tacco, y el otro +que se ahogó al darle caza sus enemigos. Allí oraba, con los brazos +extendidos, Federico Novello, y aquel de Pisa, que dió ocasión de +demostrar la grandeza de su alma al buen Marzucco. Vi al conde Orso, +y a aquella alma separada de su cuerpo por hastío y por envidia, como +ella misma decía, y no por sus culpas; a Pedro de la Broccia, digo: y +bien es menester que provea en ello la princesa de Brabante, mientras +esté por acá, si no quiere verse colocada entre peores compañeros. + +Cuando me vi libre de todas aquellas sombras, que rogaban para +que otros rogasen por ellas, a fin de abreviar el tiempo de su +purificación, empecé a decir: + +--Parece que me niegas expresamente en algún texto, ¡oh luz que +desvaneces mis dudas!, que la oración aplaca los decretos del cielo; y +sin embargo, esta gente ruega para conseguirlo. ¿Será, pues, vana su +esperanza? ¿O es que no he comprendido bien el sentido de tus palabras? + +A lo que me contestó: + +--Lo que escribí es muy claro, y la esperanza de ésos no se verá +fallida, si se examina con recto sentido. No se menoscaba el alto +juicio divino, porque el fuego amoroso de la caridad cumpla en un +instante lo que deben satisfacer los que aquí están relegados; y allí, +donde senté tal máxima, la oración no tenía la virtud de borrar las +faltas, porque el objeto de aquélla estaba alejado de Dios. No te +detenga, sin embargo, tan profunda duda, hasta que te la desvanezca +aquélla que ha de iluminar tu entendimiento, mostrándole la verdad. No +sé si me entiendes: hablo de Beatriz, a quien verás risueña y feliz +sobre la cumbre de este monte. + +Yo repuse: + +--Mi buen Guía, caminemos más de prisa: pues ya no me canso tanto como +antes, y la montaña proyecta su sombra hacia este lado. + +--Avanzaremos hoy tanto como podamos--me respondió--; pero el camino +es muy diferente de lo que te figuras. Antes que lleguemos arriba, +verás volver a aquel que ahora se oculta tras de la cuesta, y cuyos +rayos no quiebras en este momento. Pero ve allí un alma que, inmóvil +y completamente sola, dirige hacia nosotros sus miradas: ella nos +enseñará el camino más corto. + +Llegamos junto a ella. ¡Oh alma lombarda, cuán altanera y desdeñosa +estabas, y cuán noble y grave era el movimiento de tus ojos! Ella no +nos decía nada; pero dejaba que nos aproximásemos, mirando únicamente +como el león cuando reposa. Virgilio se le acercó, rogándole que nos +enseñase la subida más fácil; pero ella, sin contestar a su pregunta, +quiso informarse acerca de nuestro país y de nuestra vida; y al +empezar mi Guía a decir. "Mantua...," la sombra, que antes estaba como +concentrada en sí misma, corrió hacia él desde el sitio en que se +encontraba, diciendo: "¡Oh, mantuano!, yo soy Sordello, de tu tierra." +Y se abrazaron mutuamente. + +¡Ah Italia esclava, albergue de dolor, nave sin timonel en medio de +una gran tempestad, no ya señora de provincias, sino de burdeles! Al +dulce nombre de su país natal, aquel alma gentil se apresuró a festejar +a su conciudadano; al paso que tus vivos no saben estar sin guerra, y +se destrozan entre sí aquellos a quienes guarda una misma muralla y un +mismo foso. Busca, desgraciada, en derredor de tus costas, y después +contempla en tu seno si alguna parte de ti misma goza de paz. ¿Qué +vale que Justiniano te enfrenara, si la silla está vacía? Tu vergüenza +sería menor sin ese mismo freno. ¡Ah, gentes que debierais ser devotas, +y dejar al César en su trono, si comprendierais bien lo que Dios ha +prescrito! Mirad cuán arisca se ha vuelto esa Italia, por no haber sido +castigada a tiempo con las espuelas, desde que os apoderasteis de sus +riendas. ¡Oh alemán Alberto, que la abandonas, al verla tan indómita +y salvaje, cuando debiste oprimir sus ijares! Caiga sobre tu sangre +el justo castigo del Cielo, y sea éste tan nuevo y evidente, que sirva +también de temeroso escarmiento a tu sucesor, ya que tú y tu padre, +alejados de aquí por ambición, habéis tolerado que quede desierto el +jardín del imperio. Hombre indolente, ven a ver a los Montecchi y a los +Cappelletti, a los Monaldi y Filippeschi, aquéllos ya tristes, y éstos +poseídos de amargos recelos. Ven, cruel, ven; y mira la opresión de tus +nobles, y remedia sus males, y verás cuán segura está Santaflora. Ven a +ver a tu Roma, que llora, viuda y sola, exclamando día y noche: "¡César +mío! ¿Por qué no estás en mi compañía?" Ven y contempla cuán grande es +el mutuo amor de la gente; y si nada te mueve a compasión de nosotros, +ven a avergonzarte de tu fama. Y, séame lícito preguntarte, ¡oh sumo +Jove, que fuiste crucificado por nosotros en la tierra! ¿Están vueltos +hacia otra parte tus justos ojos? ¿O es que nos vas preparando de ese +modo, en lo profundo de tus pensamientos, para recibir algún gran bien +que no puede prever nuestra inteligencia? Porque la tierra de Italia +está llena de tiranos; y el hombre más ruin, al ingresar en un partido, +se convierte en un Marcelo. + +Florencia mía, bien puedes estar satisfecha de esta digresión, que no +habla contigo, merced a tu pueblo que tanto se ingenia. Hay muchos +que tienen la justicia en el corazón, pero son tardíos en aplicarla, +porque temen disparar el arco imprudentemente; mas tu pueblo la tiene +en la punta de sus labios. Muchos rehusan los cargos públicos; pero tu +pueblo responde solícito, sin que le llamen, y grita: "Yo los acepto." +Alégrate, pues, que motivo tienes para ello. Eres rica, disfrutas +tranquilidad, tienes prudencia. Si digo la verdad, claramente lo +demuestran los hechos. Atenas y Lacedemonia, que hicieron las antiguas +leyes y fueron tan civilizadas, dieron un débil ejemplo de vivir +bien, comparadas contigo; pues dictas tan sutiles decretos, que los +que expides en Octubre no llegan a mediados de Noviembre. ¿Cuántas +veces, en el tiempo a que alcanza la memoria, has cambiado de leyes, de +monedas, de oficios y de costumbres, y renovado tus habitantes? Y si +quieres recordarlo y ver la luz, conocerás que eres semejante a aquella +enferma, que no encuentra posición que le cuadre sobre la pluma, y +procura hacer más llevadero su dolor dando continuas vueltas. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEPTIMO_ + + +Después de haber cambiado entre sí tres o cuatro veces corteses y +halagüeños saludos, Sordello se hizo un poco atrás, y dijo: + +--¿Quiénes sois? + +--Mis huesos fueron sepultados por mandato de Octavio, antes que se +hubiesen dirigido hacia esta montaña las almas dignas de subir hasta +Dios. Yo soy Virgilio, que perdí el cielo por no tener fe, y no por +otra culpa. + +Así respondió mi Guía. Como el que de improviso ve una cosa que le +asombra, y a la que no sabe si dar o no crédito, diciendo: "es, no es," +así se quedó aquél: después bajó los ojos, se adelantó humildemente +hacia él, y le abrazó en el sitio del cuerpo donde alcanza el pequeño. + +--¡Oh gloria de los latinos--dijo--, por quién nuestra lengua demostró +cuánto podía! ¡Honor eterno del lugar donde nací! ¿Qué mérito o qué +gracia permite que yo te vea? Si es que soy digno de oír tus palabras, +dime si vienes del Infierno, y de qué recinto. + +--He llegado hasta aquí pasando por todos los círculos del reino +del llanto--respondióle--; la virtud del cielo me guía, y con ella +vengo. No por lo que he hecho, sino por lo que no he hecho, he perdido +la facultad de contemplar el alto Sol que tú deseas, y que conocí +demasiado tarde. Allá abajo hay un lugar triste, no por los martirios, +sino por las tinieblas, donde en vez de lamentos como gritos, sólo +resuenan suspiros. Allí estoy yo con los inocentes párvulos, mordidos +por los dientes de la muerte antes de que fueran lavados del pecado +original. Allí estoy yo con aquellos que no se cubrieron con las tres +virtudes santas, aunque, exentos de vicios, conocieron y observaron las +demás. Pero danos algún indicio, si es que puedes y sabes, a fin de +que lleguemos más pronto al sitio donde tiene verdadero principio el +Purgatorio. + +Sordello respondió: + +--Aquí no tenemos designado un punto fijo, y a mí me es lícito subir +andando alrededor por la montaña: te serviré de guía por todos los +parajes hasta donde puedo llegar. Pero advierte que ya declina el día; +y no siendo posible ir arriba de noche, convendrá que pensemos en +buscar un buen abrigo. Algo lejos de aquí, a la derecha, hay algunas +almas: si quieres, te conduciré adonde están, seguro de que te agradará +conocerlas. + +--¿Cómo es eso?--le contestó--. Quien quisiera subir de noche, ¿se +vería detenido por alguien? ¿O es acaso que no podría subir? + +El buen Sordello pasó su dedo por el suelo, diciendo: + +--¿Ves esta sola línea? Pues no la atravesarás después de haberse +ocultado el Sol; no por otra causa, sino porque te lo impedirán las +tinieblas nocturnas; las cuales, con la impotencia que originan, +contrarrestan la voluntad. Con ellas, podríase muy bien volver abajo +y recorrer la cuesta vagando en torno, mientras el día esté bajo el +horizonte. + +Entonces mi Señor, como asombrado, repuso: + +--Condúcenos adonde dices que puede ser agradable permanecer. + +Nos habíamos alejado un poco de allí, cuando eché de ver que el monte +estaba hendido como los valles que hay en nuestro hemisferio. + +--Iremos--dijo aquella sombra--allá donde la cuesta forma una cavidad, +y esperaremos en ella el nuevo día. + +Un sendero tortuoso, entre pendiente y llano, nos condujo a un lado +de aquella cavidad, en donde las orillas que la circundan descienden +más de la mitad de su altura. El oro y la plata fina, la púrpura, el +albayalde, el añil azul y brillante, y las esmeraldas recientemente +talladas en el momento en que se desprenden sus trozos, serían vencidos +en brillantez por las hierbas y las flores de aquella cavidad, como +lo menor es vencido por lo mayor. La naturaleza no había ostentado +solamente allí sus adornos, sino que con la suavidad de mil aromas +había formado un olor indistinto y desconocido para nosotros. Allí vi +sentadas sobre la verdura y entre las flores algunas almas, que desde +fuera no podían distinguirse, por ocultarlas las laderas del valle, las +cuales estaban cantando el "Salve Regina." El Mantuano, que nos había +conducido por el tortuoso sendero, nos dijo: + +--No pretendáis que os guíe hasta donde están ésos, antes de que se +oculte el poco Sol que queda. Desde esta altura veréis las acciones +y los rostros de todos, mejor que si estuvierais entre ellos en el +mismo valle. Aquel que está sentado en el puesto más alto, que en su +actitud parece haberse descuidado de hacer lo que debía, y cuya boca +no se mueve para cantar con los demás, fué el emperador Rodolfo, que +pudo curar las heridas que han dado muerte a Italia, de tal modo, que +tarde le vendrá de otro el remedio. El que con su presencia conforta al +primero, gobernó la tierra donde nace el agua que el Moltava conduce +al Elba, y el Elba al mar. Llamóse Ottokar, y ya en la infancia fué +mucho mejor príncipe que su hijo Wenceslao cuando barbado, a quien +enervaron el ocio y la lujuria. Y aquel romo, que parece consultar con +tanta intimidad al otro de benigno aspecto, murió huyendo y marchitando +la flor de lis: mirad cómo se golpea el pecho; y ved cómo el otro, +suspirando, apoya su mejilla en la palma de la mano. Padre y suegro son +del mal de Francia: saben que su vida es grosera y viciosa, y de ahí +proviene el dolor que les aflige. Aquel que parece tan corpulento,[52] +y que canta acorde con el narigudo,[53] llevó ceñida la cuerda de toda +virtud; y si después de él hubiera reinado más tiempo el jovencito que +a su espalda se sienta,[54] bien habría pasado el valor de padre a +hijo; lo cual no se puede decir de sus otros herederos Jaime y Fadrique +conservan los reinos; pero ninguno de ellos posee la mejor herencia. +Raras veces renace por las ramas la humana probidad; pues así lo quiere +Aquél que nos la da, para que se la pidamos. No menos se dirigen mis +palabras al narigudo, que al otro, a Pedro, que canta con él; pues de +su descendencia se lamentan ya la Pulla y la Provenza. La planta es +inferior a su semilla tanto, cuanto más que Beatriz y Margarita se +gloria Constanza aún de su marido. Ved ahí al rey de sencilla vida, +sentado aparte y solo, a Enrique de Inglaterra: éste ha producido +mejores vástagos. Aquel que está en el suelo más abajo que los otros, +mirando hacia arriba, es el marqués Guillermo, por quien Alejandría y +sus guerreros hacen llorar hoy al Monferrato y al Canavés. + + [52] Pedro III de Aragón. + + [53] Carlos I, conde de Provenza y rey de Pulla. + + [54] Alfonso III, primogénito de Pedro el Grande, que sucedió + a su padre, y sólo reinó seis años, muriendo en 1291. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO OCTAVO_ + + +Era ya la hora en que se enternece el corazón de los navegantes, y +renace su deseo de abrazar a los caros amigos, de quienes el mismo día +se han despedido, y en que el novel viajero se compunge de amor, si oye +a lo lejos alguna campana, que parezca plañir al moribundo día; cuando +dejé de oír, y comencé a mirar a una de aquellas almas, que, puesta en +pie, hacía señas con la mano en ademán de que las otras la escuchasen. +Unió y levantó ambas palmas, dirigiendo sus ojos hacia Oriente, como si +dijese a Dios: "Sólo en ti pienso;" y salió de su boca tan devotamente +y con tan dulces notas el "Te lucis ante," que el placer me hizo salir +fuera de mí. Aguza bien aquí la vista, ¡oh lector!, para descubrir +la verdad; porque el velo es ahora tan sutil, que te será en efecto +sumamente fácil atravesarlo. + +Vi luego a aquel ejército gentil, pálido y humilde, que en silencio +contempla el cielo, como esperando algo; y vi salir de las alturas y +descender al valle dos ángeles con dos espadas flamígeras, truncadas +y privadas de sus puntas. Verdes como las tiernas hojas que acaban de +brotar eran sus vestiduras, y agitadas por las plumas de sus alas, +verdes también, flotaban por detrás a merced del viento. El uno se posó +algo más arriba de donde estábamos; el otro descendió hacia el lado +opuesto; de suerte que las almas quedaron entre ellos. Se distinguía +perfectamente su blonda cabellera; pero al querer mirar sus facciones, +se ofuscaba la vista, como se ofusca toda facultad, por la excesiva +fuerza de las impresiones. + +--Ambos vienen del seno de María--dijo Sordello--para guardar el valle +contra la serpiente, que acudirá a él en breve. + +Y yo, que no sabía por qué sitio había de venir, miré en torno mío, y +helado de terror, me arrimé cuanto pude a las fieles espaldas. Sordello +continuó: + +--Ahora descendamos hacia donde están esas grandes sombras, y +hablaremos con ellas: les será muy grato veros. + +Sólo había descendido tres pasos, según creo, cuando ya me encontré +abajo, y vi uno que me miraba como si hubiera querido conocerme. El +aire iba ya obscureciéndose, pero no tanto que entre sus ojos y los +míos no permitiese ver lo que antes por la distancia se ocultaba. Vino +hacia mí, y yo me adelanté hacia él. ¡Noble juez! ¡Oh, Nino! ¡Con +cuánto placer vi que no estabas entre los condenados! No hubo amistoso +saludo que no nos dirigiésemos; después me preguntó: + +--¿Cuánto tiempo hace que has llegado al pie de este monte a través de +las lejanas aguas? + +--¡Ah!--le dije--; esta mañana he llegado pasando por tristes lugares, +y estoy aún en la primera vida; aunque al hacer este viaje, voy +preparándome para la otra. + +Apenas oyeron mi respuesta, cuando Sordello y él retrocedieron como +hombres poseídos de un repentino espanto. El primero se volvió hacia +Virgilio, y el otro hacia uno que estaba sentado, gritando: "Ven, +Conrado, ven a ver lo que Dios por su gracia permite." Después, +dirigiéndose a mí, exclamó: + +--Por la singular gratitud que debes a Aquél que oculta de tal modo su +primitivo origen, que no es posible penetrarlo, cuando estés más allá +de las anchurosas aguas, di a mi Juana, que pida por mí allí donde +se oyen los ruegos de los inocentes. No creo que su madre me ame ya, +pues ha dejado las blancas tocas, que la desventurada echará de menos +algún día. Por ella se comprende fácilmente cuánto dura en una mujer el +fuego del amor, si la vista o el íntimo trato no lo alimenta. La víbora +que campea en las armas del Milanés no le proporcionará tan hermosa +sepultura como se la hubiera dado el gallo de Gallura.[55] + + [55] No será tan honrosa su sepultura cuando muera enlazada + a la casa de los Visconti de Milán, como lo sería si hubiera + guardado fidelidad a la de los Visconti de Gallura. Los + primeros tenían una víbora en su escudo; los segundos un gallo. + +Así decía, y en todo su aspecto se veía impreso el sello de aquel +recto celo que arde con mesura en el corazón. Entretanto, mis ojos se +dirigían ávidos hacia la parte del cielo donde es más lento el curso de +las estrellas, como sucede en los puntos de una rueda más próximos al +eje. Mi Guía me preguntó: + +--Hijo mío, ¿qué miras allá arriba? + +Y yo le contesté: + +--Aquellas tres antorchas[56], en cuya luz arde todo el polo hacia esta +parte. + + [56] Las constelaciones del Eridano, de la Nave y del Pez de + oro.--Alegóricamente son las tres virtudes teologales. + +Y él repuso: + +--Las cuatro estrellas brillantes que viste esta mañana, han descendido +por aquel lado, y éstas han subido donde estaban aquéllas. + +Mientras él hablaba, Sordello se le acercó, diciendo: "He ahí a nuestro +adversario;" y extendió el dedo para que mirásemos hacia el sitio +que indicaba. En la parte donde queda indefenso el pequeño valle, +había una serpiente, que quizá era la que dió a Eva el amargo manjar. +Se adelantaba el maligno reptil por entre la hierba y las flores, +volviendo de vez en cuando la cabeza, y lamiéndose el lomo como un +animal que se alisa la piel. No puedo decir cómo se movieron los +azores celestiales, pues no me fué posible distinguirlo; pero sí vi +a entreambos en movimiento. Sintiendo que sus verdes alas hendían el +aire, huyó la serpiente, y los ángeles se volvieron a su puesto con +vuelo igual. La sombra que se acercó al juez, cuando éste la llamó, no +dejó un momento de mirarme durante todo aquel asalto. + +--Que la antorcha que te conduce hacia arriba encuentre en tu voluntad +tanta cera cuanta se necesita para llegar al sumo esmalte--empezó a +decir--; si sabes alguna noticia positiva del Val di Magra o de su +tierra circunvecina, dímela, pues yo era señor en aquel país: fuí +llamado Conrado Malaspina, no el antiguo, sino descendiente suyo, y +tuve para con los míos un amor que aquí se purifica. + +--¡Oh!--le contesté--; no estuve nunca en vuestro país; pero ¿a qué +parte de Europa no habrá llegado su fama? La gloria que honra vuestra +casa da tal renombre a sus señores y a la comarca entera, que tiene +noticia de ella aun aquel que no la ha visitado. Y os juro, así pueda +llegar a lo alto de este monte, que vuestra honrosa estirpe no pierde +la prez que le han conquistado su bolsa y su espada. Sus buenas +costumbres y excelente carácter la colocan en tan privilegiado puesto, +que aunque el perverso jefe aparte al mundo del verdadero camino, ella +va por el recto sendero despreciando el torcido. + +El replicó: + +--Ve, pues; que antes de que el Sol entre siete veces en el espacio +que Aries con sus cuatro patas cubre y abarca, esa opinión cortés te +será clavada en medio de la cabeza con clavos mayores que lo pueden ser +las palabras de otro, si no se cambia el curso de lo dispuesto por la +Providencia. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO NONO_ + + +La concubina del viejo Titón, desprendida de los brazos de su dulce +amigo, alboreaba ya en los linderos orientales, reluciendo su frente +de rica pedrería colocada en la forma del frío animal que sacude a la +gente con la cola;[57] y ya por el lugar donde nos hallábamos había +dado la Noche dos de los pasos con que asciende, y el tercero inclinaba +hacia abajo su vuelo, cuando yo, que tenía conmigo la flaqueza de Adán, +vencido del sueño, me tendí en la hierba sobre que estábamos sentados +los cinco. + +A la hora del amanecer, cuando la golondrina empieza sus tristes +endechas, quizá en memoria de sus primeros ayes, y cuando nuestro +espíritu, más libre de los lazos de la carne y menos asediado de +pensamientos, es casi divino en sus visiones, parecióme ver entre +sueños un águila con plumas de oro suspendida del cielo, con las alas +abiertas y preparada a bajar, y creía estar allí donde Ganimedes +abandonó a los suyos, cuando fué arrebatado a la celestial asamblea. +Yo pensaba entre mí: "Quizá esta águila tenga la costumbre de cazar +aquí solamente, y puede ser que en otro sitio se desdeñe de levantar en +alto la presa con sus garras." Después me pareció que, dando algunas +vueltas, bajaba terrible como un rayo, y me arrebataba hasta la esfera +del fuego, donde parecía que ardiésemos los dos; y de tal modo me +quemaba aquel incendio imaginario, que se interrumpió súbitamente mi +sueño. No de otra suerte se sobresaltó Aquiles revolviendo en torno +suyo sus ojos desvelados y sin saber donde se encontraba, cuando su +madre, robándolo a Quirón, le transportó dormido en sus brazos a la +isla de Scyros, de donde le sacaron después los griegos, como me +sobresalté yo, apenas huyó el sueño de mi rostro; y me puse pálido +como el hombre a quien hiela el espanto. A mi lado estaba únicamente +mi Protector; el Sol había salido hacía ya más de dos horas, y yo me +hallaba con la cara vuelta hacia el mar. + + [57] La esposa de Titón es la Aurora, y su frente aparecía + coronada en las estrellas que forman el signo de Piscis. + +--No temas--dijo mi Señor--; tranquilízate, que estamos en buen lugar. +Da rienda suelta a tu vigor, lejos de reprimirlo, pues has llegado +ya junto al Purgatorio; mira allí el muro que le cerca en derredor; +y mira la entrada en aquel sitio donde parece estar roto. Durante el +alba que precede al día, cuando tu alma dormía dentro del cuerpo sobre +las flores que allá abajo adornan el suelo, vino una dama y dijo: +"Yo soy Lucía: déjame coger a ese que duerme, y haré que recorra más +ágilmente su camino." Sordello se quedó con las otras nobles sombras; +ella te cogió, y cuando fué de día, se vino hacia arriba y yo seguí sus +huellas: aquí te dejó, habiéndome antes designado con sus bellos ojos +aquella entrada abierta; y después, ella y tu sueño desaparecieron al +mismo tiempo. + +Me quedé como el hombre que ve sus dudas convertidas en certidumbre, y +cuyo miedo se trueca en fortaleza, cuando le han descubierto la verdad; +y viéndome tranquilo mi Guía, empezó a subir por la calzada, y yo +seguí tras él hacia lo alto. + +Lector: bien ves cómo ensalzo el objeto de mis cantos: no te admire, +pues, si procuro sostenerlo cada vez con más arte. Nos aproximamos +hasta llegar al sitio que antes me había parecido ser una rotura, +semejante a la brecha que divide un muro; y vi una puerta a la cual se +subía por tres gradas de diferentes colores, y un portero que aún no +había proferido ninguna palabra. Y como yo abriese cada vez más los +ojos, le vi sentado sobre la grada superior, con tan luminoso rostro, +que no podía fijar en él mi vista. Tenía en la mano una espada desnuda, +que reflejaba sus rayos hacia nosotros de tal modo, que en vano intentó +fijar en ella mis miradas. + +--Decidme desde ahí: ¿qué queréis?--empezó a decir.--¿Dónde está el que +os acompaña? Cuidad que vuestra llegada no os sea funesta. + +--Una dama del Cielo, enterada de estas cosas--le respondió mi +Maestro--, nos ha dicho hace poco: "Id allí: aquella es la puerta." + +--Ella guía felizmente vuestros pasos--replicó el cortés portero--. +Llegad, pues, y subid nuestras gradas. + +Nos adelantamos: el primer escalón era de mármol blanco, tan bruñido y +terso, que me reflejé en él tal como soy: el segundo, más obscuro que +el color turquí, era de una piedra calcinada y áspera, resquebrajada +a lo largo y de través: el tercero, que gravita sobre los demás, me +parecía de un pórfido tan rojo como la sangre que brota de las venas. +Sobre este último tenía ambas plantas el Angel de Dios, el cual estaba +sentado en el umbral, que me pareció formado de diamante. Mi Guía me +condujo de buen grado por los tres escalones, diciendo: + +--Pide humildemente que se abra la cerradura. + +Me postré devotamente a los pies santos: le pedí por misericordia que +abriese, pero antes me dí tres golpes en el pecho. Con la punta de su +espada me trazó siete veces en la frente la letra P[58], y dijo: + +--Procura lavar estas manchas cuando estés dentro. + + [58] Símbolo de los siete pecados capitales. + +En seguida sacó de debajo de sus vestiduras, que eran del color de la +ceniza o de la tierra seca, dos llaves, una de las cuales era de oro y +la otra de plata: primero con la blanca, y luego con la amarilla, hizo +en la puerta lo que yo deseaba. + +--Cuando una de estas llaves falsea, y no gira con regularidad por la +cerradura--nos dijo--, esta entrada no se abre. Una de ellas es más +preciosa; pero la otra requiere más arte e inteligencia antes de abrir, +porque es la que mueve el resorte. Pedro me las dió, previniéndome que +más bien me equivocara en abrir la puerta, que en tenerla cerrada, +siempre que los pecadores se prosternen a mis pies. + +Después empujó la puerta hacia el sagrado recinto, diciendo: + +--Entrad; mas debo advertiros que quien mira hacia atrás vuelve a salir. + +Entonces giraron en sus quicios los espigones de la sacra puerta, que +son de metal, macizos y sonoros; y no produjo tanto fragor, ni se +mostró tan resistente la de la roca Tarpeya, cuando fué arrojado de +ésta el buen Metelo, por el cual quedó luego vacía. Yo me volví atento +al primer ruido, y me pareció oír voces que cantaban al son de dulces +acordes: "Te Deum laudamus." Tal impresión hizo en mí aquello que oía, +como la que ordinariamente se recibe cuando se oye el canto acompañado +del órgano, que tan pronto se perciben como dejan de percibirse las +palabras. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMO_ + + +Cuando hubimos traspasado el umbral de la puerta que se abre pocas +veces, porque la mala inclinación de las pasiones lo impide, haciendo +aparecer recta la vía tortuosa, conocí por el ruido que acababa de +cerrarse; y si yo hubiese vuelto mis ojos hacia ella, ¿qué excusa +hubiera sido digna de tal falta? Subíamos por la hendedura de una roca, +la cual ondulaba tortuosamente, semejante a la ola que va y viene. + +--Aquí--dijo mi Guía--, es preciso que tengamos alguna precaución, +acercándonos, ya por un lado, o por otro, a las ondulaciones de esta +hendedura. + +Y este cuidado hizo tan lentos nuestros pasos, que la Luna llegó a su +lecho para acurrucarse, antes que nosotros saliésemos de aquel angosto +camino. Mas cuando estuvimos arriba, libres y al descubierto, en el +paraje donde se interna el monte, nos encontramos, yo fatigado, y +ambos inciertos de la dirección que debíamos seguir, en un rellano más +solitario que sendero a través del desierto. Desde el borde exterior +hasta el pie del alto tajo que se alza en la parte interior, aquel +rellano sólo tendría de anchura tres veces un cuerpo humano; y hasta +donde mis ojos alcanzaban, tanto por la izquierda como por la derecha, +parecíame siempre igual esta especie de cornisa. Aún no habíamos dado +un paso por aquella vía, cuando observé que el tajo interior y escueto, +por el cual no se podía subir, era de mármol blanco, y adornado de tan +preciosas entalladuras, que no ya Policleto, sino la Naturaleza en +presencia de ellas habría sido superada y vencida. El ángel que bajó a +la Tierra con el decreto de la paz por tantos años suspirada, y abrió +las puertas del cielo después de su prolongada clausura, se ofreció +a nuestra vista con tanta verdad, y en tan dulce actitud esculpido, +que no parecía una figura silenciosa. Hubiérase jurado que hablaba +diciendo: "Ave;" porque también estaba allí representada la que dió +vuelta a la llave para abrir al Amor supremo. En su actitud se veían +impresas estas palabras: "Ecce ancilla Dei," tan propiamente como +aparece una figura sellada en la cera. + +--No fijes tu atención en un solo punto--me dijo el querido Maestro--, +que me tenía cerca de sí en el lado que los hombres tienen el corazón. + +Volví el rostro, y hacia la parte donde se encontraba el que movía mis +pasos, vi después de María otra historia esculpida en la roca; y para +examinarla mejor, pasé al otro lado de Virgilio, y me aproximé a ella. +Estaban tallados en el mismo mármol el carro y los bueyes conduciendo +el Arca santa, por la cual es temible desempeñar un cargo que Dios no +ha confiado. Delante de ella veíase alguna gente, dividida en siete +coros, que a dos de mis sentidos hacía decir: a uno, "sí canta," y a +otro, "no canta." En igual discordancia ponía a mi vista y a mi olfato +el humo del incienso que estaba allí representado. El humilde Salmista, +danzando y saltando, precedía al vaso bendito; y en aquella ocasión +era más y menos que rey. Desde lo alto de un gran palacio que había +enfrente, Micol lo contemplaba como mujer despechada y mohina. Moví mis +pies más allá del sitio en que me encontraba, para examinar de cerca +otra historia que resaltaba después de Micol. Allí estaba escrita en +piedra la alta gloria del príncipe romano, cuya insigne virtud movió a +Gregorio para alcanzar su gran victoria: hablo del emperador Trajano. +Asida al freno de su caballo se veía a una viuda, penetrada de dolor y +deshecha en lágrimas: en torno suyo aparecía una considerable multitud +de caballeros, sobre cuyas cabezas se movían al viento las águilas de +oro. La desventurada, metida entre todos ellos, parecía decir: "Señor, +véngame de la muerte de mi hijo, que me ha traspasado el corazón;" y él +responderle: "Espérate a que yo vuelva;" y ella replicar, como persona +a quien impacienta su mismo dolor: "Señor mío, ¿y si no vuelves?" Y él: +"Quien ocupe mi lugar te vengará." Y ella: "¿Qué te importa el bien +que pueda hacer otro, si te olvidas del que puedes hacer tú?" Y él +por último: "Tranquilízate; preciso es que cumpla con mi deber antes +de ponerme en marcha: la justicia lo quiere, y la piedad me detiene." +Aquel que no vió jamás cosa nueva produjo este hablar visible, nuevo +para nosotros, porque no se encuentra en la Tierra nada parecido. +Mientras yo me deleitaba contemplando aquellas imágenes de tanta +humildad, más que por su belleza, gratas a la vista, por ser quien era +su Artífice, el poeta murmuraba: + +--Mira cuántas almas se dirigen hacia acá con paso lento: ellas nos +conducirán a las gradas superiores. + +Mis ojos atentos a mirar para ver las novedades de que se mostraban tan +ávidos, no fueron tardos en volverse hacia él. No quiero, ¡oh lector!, +que te apartes de tus buenas disposiciones, oyendo cómo Dios quiere +que se paguen las deudas. No presten atención a la forma de estas +penas, sino a lo que en pos de ellas vendrá: piensa que, en el último y +peor resultado, no pueden prolongarse más allá de la gran sentencia. Yo +empecé a decir: + +--Maestro, lo que veo dirigirse hacia nosotros no me parecen personas, +ni sé lo que es; pues se desvanece a mi vista. + +Me contestó: + +--La abrumadora condición de sus tormentos les hace inclinarse de tal +modo hacia el suelo, que aun mis ojos dudaron al principio; pero mira +allí fijamente, descubre con tu vista lo que viene debajo de aquellas +peñas, y podrás juzgar cuál es el tormento de cada uno de ellos. + +¡Oh cristianos soberbios, miserables y débiles, que enfermos de la +vista del entendimiento, os fiáis en vuestros pasos retrógrados! ¿No +observáis que somos gusanos nacidos para formar la angelical mariposa, +que dirige su vuelo sin impedimento hacia la justicia de Dios? ¿Por +qué se engríe soberbio vuestro ánimo, cuando sólo sois defectuosos +insectos, como crisálidas que no llegan a desarrollarse? Así como, +para sostener un piso o un techo, se ve a veces por ménsula una figura +cuyas rodillas se doblan hasta el pecho, la cual, con ser fingido su +esfuerzo, produce verdadera aflicción en quien la mira, del mismo modo +vi yo a aquellas almas cuando las examiné con cuidado. Es cierto que +estaban más o menos contraídas, según era mayor o menor el peso que +soportaban; pero aun la que más paciente y aliviada se mostraba en sus +movimientos parecía decir llorando: "No puedo más." + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO UNDECIMO_ + + +"¡Oh padre nuestro, que estás en los cielos, aunque no circunscrito a +ellos, sino por el mayor amor que arriba sientes hacia los primeros +efectos! Alabados sean tu nombre y tu poder por las criaturas, así como +se deben dar gracias a las dulces emanaciones de tu bondad. Venga a nos +la paz de tu reino, a la que no podemos llegar por nosotros mismos, +a pesar de toda nuestra inteligencia, si ella no se dirige hacia +nosotros. Así como los ángeles te sacrifican su voluntad entonando +Hosanna, deben sacrificarte la suya los hombres. Danos hoy el pan +cuotidiano, sin el cual retrocede por este áspero desierto aquel que +más se afana por avanzar. Y así como nosotros perdonamos a cada cual +el mal que nos ha hecho padecer, perdónanos tú benigno, sin mirar a +nuestros méritos. No pongas a prueba nuestra virtud, que tan fácilmente +se abate, contra el antiguo adversario, sino líbranos de él, que la +instiga de tantos modos. No hacemos, ¡oh Señor amado!, esta última +súplica por nosotros, pues ya no tenemos necesidad de ella, sino por +los que tras de nosotros quedan." + +De esta suerte, pidiendo para ellas y para nosotros un feliz viaje, +iban aquellas almas soportando su carga, semejante a la que a veces +cree uno llevar cuando sueña. Desigualmente cargadas y desfallecidas +caminaban alrededor del primer círculo, a fin de purificarse de las +vanidades del mundo. Si desde allí siempre se ruega por nosotros, ¿qué +no podrán decir y hacer por ellas desde aquí los que a su voluntad +reúnen la gracia divina? Es preciso ayudarles a lavarse las manchas que +del mundo llevaron, para que puedan llegar, limpias y ágiles, hasta las +estrelladas esferas. + +--¡Ah! Que la justicia y la piedad os alivien pronto de vuestro peso, +de modo que podáis desplegar las alas y elevaros según vuestro deseo: +mostradnos por qué lado se va más pronto hacia la escala; y si hay más +de un camino, enseñadnos cuál es el menos pendiente, pues este que +viene conmigo es muy tardo en subir, a causa de la carne de Adán de que +va revestido. + +No pudimos averiguar de quién procedían las palabras que respondieron a +éstas que había proferido aquel a quien yo seguía; pero contestaron: + +--Venid con nosotros, a mano derecha, por la orilla, y encontraréis un +sendero por donde puede subir una persona viva. Y si no me lo impidiera +este peñasco, que doma mi soberbia cerviz, y me obliga a llevar la +cabeza baja, miraría a ese que vive aún y no se nombra, para ver si le +conozco, y para excitar su piedad por mi suplicio. Yo fuí latino e hijo +de un gran toscano: mi padre fué Guillermo Aldobrandeschi; no sé si +habréis oído alguna vez su nombre. La antigua nobleza y las brillantes +acciones de mis antepasados me hicieron tan arrogante, que no pensando +en nuestra madre común, tuve tanto desprecio hacia los demás hombres, +que este desprecio causó mi muerte, como saben los sieneses, y como +sabe en Campagnatico todo el que habla. Yo soy Umberto; y no es a mí +solo a quien ha perjudicado el orgullo, sino que también ha acarreado +la desgracia de todos mis parientes. Por mis pecados me veo en la +precisión de soportar aquí este peso, hasta dejar a Dios satisfecho: ya +que no lo hice entre los vivos, debo hacerlo entre los muertos. + +Al oirle, bajé la cabeza; y uno de ellos, que no era el que hablaba, +se volvió bajo el peso que lo agobiaba: me vió, conocióme, y me llamó, +teniendo los ojos fijos con gran trabajo en mí, que caminaba inclinado +junto a ellos. + +--¡Oh!--le dije--; ¿no eres tú Oderisi, honor de Agobbio y de aquel +arte que llaman de iluminar en París? + +--Hermano--me dijo--: más agradan los dibujos que ilumina Francisco +Bolognese: ahora todo el honor es suyo, si bien yo participo de él. +No hubiera yo sido en vida tan generoso, a causa del gran deseo de +sobresalir en mi arte que dominaba mi corazón. De tal soberbia aquí +se paga la pena; y estoy aquí, gracias a que, cuando aún podía pecar, +volví mi alma a Dios. ¡Oh vanagloria del ingenio humano! ¡Cuán poco +dura tu lozano verdor, cuando no alcanza épocas de ignorancia! Creía +Cimabue ser árbitro en el campo de la pintura, y ahora es Giotto al +que se aclama, de modo que ha quedado obscurecida la fama de aquél: +de igual suerte un Guido ha despojado a otro de la gloria de la +lengua[59], y acaso ha nacido ya quien arroje a los dos de su nido. +El rumor del mundo no es más que un soplo, que tan pronto viene de un +lado, como de otro, y cambia de nombres por lo mismo que cambia de +sitios. ¡Qué mayor fama será la tuya de aquí a mil años, separando +de ti tu cuerpo envejecido, que si hubieses muerto antes de dejar el +"pappo" y el "dindi"[60]? Ese espacio de tiempo, comparado con la +eternidad, es mucho más corto que un abrir y cerrar de ojos respecto +al círculo que más lentamente se mueva en el cielo. En toda la +Toscana resonó el nombre del que camina paso a paso delante de mí; y +ahora apenas se le menciona en Siena, de donde era Señor cuando fué +destruída la ira florentina, que en aquel tiempo era tan altanera, como +prostituta es ahora. Vuestra fama es semejante al color de la hierba, +que viene y va; y el que la decolora es el mismo que hace brotar sus +tiernos tallos. + + [59] Guido Guinicelli, poeta de Bolonia, y Guido Cavalcanti, + otro célebre poeta florentino, hijo de Cavalcante: éste hizo + olvidar la fama del primero; murió en 1301. + + [60] Voces con las que designaban los niños al pan y al + dinero. Quiere decir: Al cabo de mil años, que son nada + comparados con la eternidad, tu fama no será mayor si mueres + viejo, que si hubieses muerto en la infancia. + +Le contesté: + +--Tus verídicas palabras infunden en mi corazón una buena humildad, y +abaten mi hinchazón; pero ¿quién es ese del cual hablabas ahora? + +--Es--me respondió--Provenzano Salvani--; está aquí, porque tuvo la +presunción de reunir en su mano todo el gobierno de Siena. Ha marchado +y continúa marchando sin reposo desde que murió; pues en tal moneda +paga quien allá se ha mostrado demasiado audaz. + +Le repliqué: + +--Si un espíritu que, para arrepentirse, aguarda llegar al límite de +la vida, permanece en la parte inferior de la montaña, y a no ser +que le ayude una ferviente oración, no sube a este sitio hasta haber +transcurrido un espacio de tiempo igual al que vivió, ¿cómo es que se +le ha permitido a ése venir aquí? + +--Cuando vivía en medio de su mayor gloria--dijo--, se presentó en +la plaza de Siena deponiendo toda vanidad, y allí, para librar a un +amigo suyo[61] del cautiverio que sufría en la prisión de Carlos, se +portó de modo que temblaban todas sus venas. No te diré más: sé que te +hablo en términos obscuros; pero no transcurrirá mucho tiempo sin que +tus conciudadanos obren de modo que te permitirán penetrar el sentido +de mis palabras. Esta acción le ha valido traspasar los límites del +Purgatorio. + + [61] Para librar a un amigo suyo, un tal Vigna, que sólo + mediante la suma de diez mil florines de oro podía salir de la + cárcel, donde lo tenía Carlos I, rey de Pulla, se presentó en + la plaza de Siena a pedir limosna, tembloroso y angustiado. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DUODECIMO_ + + +Unidos, como bueyes bajo el yugo, íbamos aquella alma cargada y yo, +mientras lo permitió mi amado pedagogo; pero cuando dijo: "Déjale, y +sigue, que aquí conviene que cada cual dé cuanto impulso pueda a su +barca con la vela y con los remos," erguí mi cuerpo como debe andar +el hombre, por más que mis pensamientos continuaran siendo humildes y +sencillos. Ya estaba yo en marcha, siguiendo gustoso los pasos de mi +Maestro, y ambos hacíamos alarde de nuestra agilidad, cuando él me dijo: + +--Mira hacia abajo; pues para que sea menos penoso el camino, te +convendrá ver el suelo en que se asientan tus plantas. + +Del modo que las sepulturas tienen esculpido en signos emblemáticos lo +que fueron los muertos enterrados en ellas, para perpetuar su memoria, +por lo cual muchas veces arranca lágrimas allí el aguijón del recuerdo, +que sólo punza a las almas piadosas, de igual suerte, pero con más +propiedad y perfecto artificio, vi yo cubierto de figuras todo el plano +de aquella vía que avanza fuera del monte. Veía, por una parte, a aquel +que fué creado más noble que las demás criaturas, cayendo desde el +cielo como un rayo[62]. Veía en otro lado a Briareo, herido por el +dardo celestial, yaciendo en el suelo y oprimiéndolo con el peso de +su helado cuerpo. Veía a Timbreo[63], a Palas y a Marte, armados aún +y en derredor de su padre, contemplando los esparcidos miembros de +los Gigantes. Veía a Nemrod al pie de su gran obra, mirando con ojos +extraviados a los que fueron en Senaar soberbios como él. ¡Oh Níobe, +con cuán desolados ojos te veía representada en el camino entre tus +siete y siete hijos exánimes! ¡Oh Saúl, cómo te me aparecías allí, +atravesado con tu propia espada y muerto en Gelboé, que desde entonces +no volvió a recibir la lluvia ni el rocío! Con igual evidencia te veía, +¡oh loca Aracnea!, ya medio convertida en araña, y triste sobre los +rotos pedazos de la obra que labraste por desgracia tuya. ¡Oh Roboam! +Allí no estabas ya representado con aspecto amenazador, sino lleno de +espanto y conducido en un carro, huyendo antes que otros te expulsasen +de tu reino. Mostrábase además en aquel duro pavimento de qué modo +Alcmeón hizo pagar caro a su madre el desastroso adorno; cómo los hijos +de Sennaquerib se arrojaron sobre su padre dentro del templo, dejándole +allí muerto; la destrucción y el cruel estrago que hizo Tamiris, cuando +dijo a Ciro: "Tuviste sed de sangre; pues bien, yo te harto de ella;" +y la derrota de los asirios, después de la muerte de Holofernes, y el +destrozo de sus restos fugitivos. Veíase a Troya convertida en cenizas +y en ruinas. ¡Oh Ilión!, ¡cuán abatida y despreciable te representaba +la escultura que allí se distinguía! ¿Quién fué el maestro, cuyo pincel +o buril trazó tales sombras y actitudes, que causarían admiración al +más agudo ingenio? Allí los muertos parecían muertos, y los vivos +realmente vivos. El que presenció los hechos no vió mejor que yo la +verdad de cuanto fuí pisando mientras anduve inclinado. Así, pues, +hijos de Eva, ensoberbeceos; marchad con la mirada altiva, y no +inclinéis el rostro de modo que podáis ver el mal sendero. + + [62] Luzbel. + + [63] Apolo. + +Habíamos dado ya una gran vuelta por el monte, y el Sol estaba mucho +más adelantado en su camino de lo que nuestro absorto espíritu creyera, +cuando aquel que siempre andaba cuidadoso, empezó a decir: + +--Levanta la cabeza: no es tiempo de ir tan pensativo. He allí un +ángel, que se prepara a venir hacia nosotros, y ve también que se +retira del servicio del día la sexta esclava. Reviste de reverencia tu +rostro y tu actitud, a fin de que le plazca conducirnos más arriba: +piensa en que este día no volverá jamás a lucir. + +Estaba yo tan acostumbrado por sus amonestaciones a no desperdiciar el +tiempo, que su lenguaje, con respecto a este punto, no podía parecerme +obscuro. La hermosa criatura venía en nuestra dirección, vestida de +blanco, y centelleando su rostro como la estrella matutina. Abrió los +brazos y después las alas, diciendo: + +--Venid; cerca de aquí están las gradas, y puede subirse fácilmente por +ellas. ¡Qué pocos acuden a esta invitación! ¡Oh raza humana, nacida +para remontar el vuelo!, ¿por qué el menor soplo de viento te hace caer? + +Nos condujo hacia donde la roca estaba cortada; y allí agitó sus alas +sobre mi frente, permitiéndome luego seguir con seguridad mi camino. +Así como, para subir al monte donde está la iglesia que, a mano derecha +y más arriba del Rubaconte, domina a la bien gobernada ciudad[64], se +modera la rápida pendiente por medio de las escaleras hechas en otro +tiempo, cuando estaban seguros los registros y las marcas oficiales, +así también aquí, de un modo semejante, se templa la aspereza de la +escarpada cuesta que desciende casi a plomo desde el otro círculo; pero +es preciso pasar rasando por ambos lados con las altas rocas. Mientras +nos internábamos en aquella angostura, oímos voces que cantaban "Beati +pauperes spiritu," de tal manera, que no podía expresarse con palabras. +¡Ah! ¡Cuán diferentes de los del Infierno son estos desfiladeros! Aquí +se entra oyendo cánticos, y allá horribles lamentos. Subíamos ya por la +escalera santa, y me parecía ir más ligero por ella, que antes iba por +el camino llano; lo que me obligó a exclamar: + +--Maestro, dime: ¿de qué peso me han aliviado, pues ando sin sentir +apenas cansancio alguno? + + [64] Florencia. + +Respondióme: + +--Cuando las P, que aún quedan en tu frente casi borradas, hayan +desaparecido enteramente, como una de ellas, tus pies obedecerán tan +sumisos a tu voluntad, que lejos de sentir el menor cansancio, tendrán +un placer en moverse. + +Al oír esto, hice como los que llevan algo en la cabeza y no lo saben, +pero lo sospechan por los ademanes de otros; que procuran acertarlo con +ayuda de la mano, la cual busca y encuentra, y desempeña el oficio que +no es posible encomendar a la vista: extendiendo los dedos de la mano +derecha, sólo encontré seis de las letras que el Angel de las llaves +había grabado en mi frente; y al ver lo que yo hacía, se sonrió mi +Maestro. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMO TERCIO_ + + +Habíamos llegado a lo alto de la escala, donde por segunda vez se +adelgaza la montaña destinada a la purificación de los que suben por +ella. También allí la ciñe en derredor un rellano como el primero, sólo +que el arco de su circunferencia se repliega más pronto: en él no hay +esculturas ni nada parecido, y así el ribazo interior, como el camino +presentan al desnudo el color lívido de la piedra. + +--Si esperamos aquí a alguien para preguntarle hacia qué lado hemos de +seguir--decía el Poeta--, temo que tardaremos mucho en decidirnos. + +Dirigió luego la vista fijamente hacia el Sol; afirmó en el pie derecho +el centro de rotación, e hizo girar su costado izquierdo. + +--¡Oh dulce luz, en quien confío al entrar por el nuevo camino! +Condúcenos--decía--como conviene ser conducido por este lugar. Tú das +calor al mundo, tú le iluminas: tus rayos, pues, deben servir siempre +de guía, a menos que otra razón disponga lo contrario. + +Ya habíamos recorrido en poco tiempo y merced a nuestra activa +voluntad, un trayecto como el que acá se cuenta por una milla, cuando +sentimos volar hacia nosotros, pero sin verlos, algunos espíritus que, +hablando, invitaban cortésmente a tomar asiento en la mesa de amor. La +primera voz que pasó volando decía distintamente: "Vinum non habent!" +y se alejó, repitiéndolo por detrás de nosotros. Antes que dejara de +percibirse enteramente a causa de la distancia, pasó otra gritando: "Yo +soy Orestes;" y tampoco se detuvo. + +--¡Oh Padre!--dije yo--; ¿qué voces son esas? + +Y mientras esto preguntaba, oímos una tercera que decía: "Amad a los +que os han hecho daño." El buen Maestro me contestó: + +--En este círculo se castiga la culpa de la envidia; pero las cuerdas +del azote son movidas por el amor. El freno de ese pecado debe producir +diferente sonido; y creo que lo oirás, según me parece, antes de que +llegues al paso del perdón. Pero fija bien tus miradas a través del +aire, y verás algunas almas sentadas delante de nosotros, apoyándose +todas a lo largo de la roca. + +Entonces abrí los ojos más que antes; miré hacia delante, y vi sombras +con mantos, cuyo color no era diferente del de la piedra. Y luego que +hubimos avanzado algo más, oí exclamar: "¡María, ruega por nosotros!" +"¡Miguel, y Pedro, y todos los santos, rogad!" No creo que hoy exista +en la Tierra un hombre tan duro, que no se sintiese movido de compasión +hacia lo que vi en seguida; pues cuando llegué junto a las almas, y +pude observar sus actos claramente, brotó de mis ojos un gran dolor. +Me parecían cubiertas de vil cilicio; cada cual sostenía a otra con la +espalda, y todas lo estaban a su vez por la roca, como los ciegos, a +quienes falta la subsistencia, se colocan en los Perdones, y solicitan +el socorro de sus necesidades, apoyando cada uno su cabeza sobre la +del otro, para excitar más pronto la compasión, no por medio de sus +palabras, sino con su aspecto que no contrista menos. Y del mismo modo +que el sol no llega hasta los ciegos, así también la luz del Cielo no +quiere mostrarse a las sombras de que hablo; pues todas tienen sus +párpados atravesados y cosidos por un alambre, como se hace con los +gavilanes salvajes para domesticarlos. + +Mientras iba andando, me parecía inferir una ofensa, viendo a otros sin +ser visto de ellos; por lo cual me volví hacia mi prudente Consejero. +Bien sabía él lo que quería significar mi silencio; así es que no +esperó mi pregunta, sino que me dijo: + +--Habla, y sé breve y sensato. + +Virgilio caminaba a mi lado por aquella parte de la calzada desde donde +se podía caer, pues no estaba resguardada por ningún pretil: hacia mi +otro lado estaban las devotas sombras, las cuales lanzaban con tanta +fuerza las lágrimas a través de su horrible costura, que bañaban con +ellas sus mejillas. Me dirigí a ellas y les dije: + +--¡Oh gente segura de ver la más alta luz del cielo, único fin a que +aspira vuestro deseo! Así la gracia disipe pronto las impurezas de +vuestra conciencia, de tal suerte que descienda por ella puro y claro +el río de vuestra mente, decidme (que me será muy dulce y grato) si +entre vosotras hay algún alma que sea latina, a quien quizá podrá serle +útil que yo la conozca. + +--¡Oh hermano mío!, todas nosotras somos ciudadanas de una verdadera +ciudad; pero tú querrás decir si hay alguna que haya peregrinado en +vida por Italia. + +Estas palabras creí percibir en respuesta a las mías, algo más +adelante del sitio en que me encontraba; por lo cual me hice oír de +nuevo más allá. Entre las demás sombras vi una que parecía estar a la +expectativa; y si alguien pregunta cómo podía insinuarse, le diré que +levantando en alto la barba, como hacen los ciegos. + +--Espíritu--le dije--, que te abates para subir, si eres aquel que me +ha respondido, dame cuenta de tu país y de tu nombre. + +--Yo fuí sienesa--respondió--, y estoy aquí con estos otros purificando +mi vida culpable, y suplicando con lágrimas a Aquél que debe +concedérsenos. No fuí sabia, por más que me llamaran "Sapía," y me +alegraron más los males ajenos que mis propias venturas. Y porque no +creas que te engaño, oye si fuí tan necia como te digo. Descendía ya +por la pendiente de mis años, cuando mis conciudadanos se encontraron +cerca de Colle a la vista de sus adversarios, y yo rogaba a Dios lo +mismo que El quería. Fueron destrozados, y reducidos en aquel sitio +al paso amargo de la fuga; y al ver aquella caza, tuve tal contento, +que ningún otro puede igualársele. Mientras tanto elevaba al cielo mi +atrevida faz gritando a Dios: "Ahora ya no te temo," como hizo el mirlo +engañado en invierno por algunos días apacibles. Hacia el fin de mi +vida quise reconciliarme con Dios; y aún no habría comenzado a pagar mi +deuda por medio de la penitencia, si no fuera porque me tuvo presente +en sus santas oraciones Pedro Pettinagno, que se apiadó de mí, movido +de su caridad. Pero ¿quién eres tú, que vas informándote de esa suerte +de nuestra condición, con los ojos libres, según creo, y que hablas +respirando? + +--También estarán mis ojos cosidos aquí--le dije--, pero por poco +tiempo; pues el delito que cometí mirando con ellos envidiosamente ha +sido pequeño. Mucho más miedo infunde a mi alma el castigo de abajo; +pues ya siento gravitar sobre mí el peso de que van cargados los que +allí están. + +Ella me preguntó: + +--¿Quién te ha conducido, pues, aquí arriba entre nosotros, si crees +volver abajo? + +Contestéle: + +--Ese que está conmigo y no pronuncia una palabra. Vivo estoy; por lo +cual dime, espíritu elegido, si quieres que allá mueva en tu favor aún +los pies mortales. + +--¡Oh!, eso sí que es una cosa nunca oída--repuso--, y una gran señal +de que Dios te ama: ruégote, por tanto, que me auxilies con tus +oraciones; y te suplico por aquello que más desees, que si vuelves a +pisar la tierra de Toscana, me pongas en buen lugar con mis parientes. +Los verás entre aquella gente vana, que confía en Talamone; y esa +esperanza, más descabellada que la de encontrar la Diana, los perderá; +pero los almirantes perderán más aún. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOCUARTO_ + + +¿Quién es ese que gira en torno de nuestro monte, antes de que la +muerte le haya hecho emprender su vuelo, y abre y cierra los ojos según +su voluntad? + +--Ignoro quién sea; pero sé que no va solo: pregúntale tú que estás más +próximo a él, y acógele con dulzura, de modo que le hagas hablar. + +Así razonaban a mi derecha dos espíritus, apoyado uno contra otro: +después levantaron la cabeza para dirigirme la palabra, y dijo uno de +ellos: + +--¡Oh alma que, encerrada aún en tu cuerpo, te encaminas hacia el +Cielo! Consuélanos por caridad, y dinos de dónde vienes y quién eres; +pues la gracia que de Dios has recibido nos causa el asombro que +produce una cosa que no ha existido jamás. + +Yo les contesté: + +--Por en medio de la Toscana serpentea un riachuelo, que nace en +Falterona, y al que no le bastan cien millas de curso: a orillas de +este río he recibido mi persona: deciros quién soy yo, sería hablar en +vano, porque mi nombre aún no es muy conocido. + +--Si he penetrado bien tu entendimiento con el mío--me respondió el +que me había preguntado--, hablas del Arno. + +Y el otro le dijo: + +--¿Por qué oculta el nombre de aquel río, como se hace con una cosa +horrible? + +Y la sombra a quien le preguntaban esto respondió como debía: + +--No lo sé; pero es muy digno de desaparecer el nombre de tal valle; +porque desde su origen (donde la alpestre cordillera de que está +desprendido el Peloro es tan copiosa de aguas, que en pocos sitios lo +será más) hasta el punto en que restituye lo que el cielo ha sacado +del mar, a quien deben los ríos el caudal que va con ellos, todos +sus pobladores, enemistados con la virtud, la persiguen como a una +serpiente, ya sea por desventura del país, o ya por una mala costumbre +que los arrastra; por lo cual tienen los habitantes de aquel mísero +valle tan pervertida su naturaleza, que parece que Circe los haya +apacentado. Aquel río lleva primero su débil curso por entre sucios +puercos, más dignos de bellotas que de otro alimento condimentado para +uso de los hombres. Llegando abajo, encuentra viles gozquecillos, más +rabiosos de lo que permite su fuerza, y a quienes tuerce con desdén el +hocico. Va descendiendo, y cuanto más acrecienta su caudal, tanto más +encuentra los perros convertidos en lobos la maldecida y desdichada +fosa: bajando luego por entre profundas gargantas, tropieza con las +engañosas zorras, que no temen lazo que pueda cogerlas. No he de dejar +de decirlo, aunque haya quien me oiga; y le convendrá a ése, con tal +que se acuerde de lo que un espíritu de verdad me revela. Veo a tu +sobrino, que se convierte en cazador cruel de aquellos lobos sobre +la orilla del feroz río, y a todos los atemoriza. Vende por dinero +su carne, aun estando viva: después los mata como si fuesen bueyes +viejos, y quita a muchos la vida y a sí mismo el honor. Ensangrentado +sale de la triste selva, dejándola de tal modo, que de aquí a mil años +no volverá a su estado primitivo[65]. + + [65] En los puercos, perros, lobos y zorras de que habla + en este párrafo ha simbolizado Dante respectivamente a los + casentinos, aretinos, güelfos florentinos y pisanos. El + cazador a que se alude es Fulcieri da Calboli, que, siendo + en 1302 potestad de Florencia, fué inducido por los Negros + a perseguir a los Blancos, a muchos de los cuales puso por + dinero en manos de sus enemigos. + +Como al anuncio de futuros males se turba el rostro del que lo escucha, +venga de donde quiera el peligro que le amenace, así vi yo turbarse y +entristecerse a la otra alma, que estaba vuelta escuchando, apenas hubo +recapacitado aquellas palabras. El lenguaje de la una y el rostro de +la otra excitaban en mí el deseo de saber sus nombres: híceles entre +ruegos esta pregunta; por lo cual, el espíritu que antes me había +hablado repuso: + +--Quieres que yo condescienda en hacer por ti lo que tú no quieres +hacer por mí; pero pues Dios permite que se trasluzca tanto su gracia +en ti, no dejaré de satisfacer tus deseos. Sabe, pues, que yo soy Guido +del Duca: de tal modo abrasó la envidia mi sangre, que cuando veía +un hombre feliz, hubieras podido contemplar la lividez de mi rostro. +Por eso ahora siego la mies de mi simiente.--¡Oh raza humana!, ¿por +qué pones tu corazón en lo que requiere una posesión exclusiva? Este +es Rinieri, honra y prez de la casa de Calboli, la cual no ha tenido +después ningún heredero de sus virtudes. Y no es sólo su descendencia +la que, entre el Po y los montes, el mar y el Reno, se encuentra hoy +despojada de los bienes que entrañan la verdad y subliman el ánimo; +pues dentro de esos límites todo el terreno está cubierto de plantas +venenosas, de tal modo que tarde podrá volvérsele a meter en cultivo. +¿Dónde está el buen Licio y Enrique Manardi, Pedro Traversaro y +Guido de Carpigna? ¡Oh, romañoles, raza bastardeada! ¿Cuándo nacerá +en Bolonia un nuevo Fabbro? ¿Cuándo en Faenza echará raíces otro +Bernardino de Fosco, hermoso tronco salido de una insignificante +semilla? No te asombres, Toscano, si ves que lloro al recordar a Guido +de Prata, y a Ugolino de Azzo, que vivió entre nosotros; a Federico +Tignoso y a todos los suyos; a la familia Traversara y los Anastagi, +casas ambas que están hoy desheredadas de la virtud de sus mayores: no +te asombre mi duelo al recordar las damas y los caballeros, los afanes +y agasajos que inspiraban amor y cortesía, allí donde han llegado a ser +tan depravados los corazones. ¡Oh Brettinoro! ¿por qué no desapareciste +cuando tu antigua familia y muchos de tus habitantes huyeron por no +ser culpables? Bien hace Bagnacaval en no reproducirse; y por el +contrario, hace mal Castrocaro y peor Conio, que se empeña en procrear +tales condes. Los Pagani se portarán bien cuando huya el Demonio; pero +no tanto que consigan dejar de sí un recuerdo puro. ¡Oh Ugolino de +Fantoli!, tu nombre está bien seguro; pues no es de esperar que haya +quien, degenerando, pueda obscurecerlo. Pero déjame, ¡oh Toscano!; que +ahora me son más gratas las lágrimas que las palabras: tanto es lo que +me ha oprimido la mente nuestra conversación. + +Sabíamos que aquellas almas queridas nos oían andar; y pues que +callaban, debíamos estar seguros del camino que seguíamos. Luego que +andando nos encontramos solos, llegó directamente a nosotros una +voz, que hendió el aire como un rayo, diciendo: "El que me encuentre +debe darme la muerte;" y huyó como el trueno que se aleja, cuando +de pronto se desgarra la nube. Apenas cesamos de oirla, percibimos +otra, la cual retumbó con gran estrépito, semejante al trueno que +sigue inmediatamente al relámpago: "Yo soy Aglauro, que me convertí en +piedra." Entonces, para unirme más al Poeta, dí un paso hacia atrás y +no hacia adelante. Ya se había calmado el aire por todas partes, cuando +él me dijo: + +--Aquel fué el duro freno que debería contener al hombre en sus +límites; pero mordéis tan fácilmente el cebo, que os atrae con su +anzuelo el antiguo adversario, sirviendoos de poco el freno o el +reclamo. El cielo os llama y gira en torno vuestro mostrándoos sus +eternas bellezas, y sin embargo, vuestras miradas se dirijen hacia la +Tierra; por lo cual os castiga Aquél que lo ve todo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOQUINTO_ + + +Caminando ya el Sol hacia la noche, parecía quedarle por recorrer +tanto espacio como el que media entre el principio del día y el punto +donde aquel señala el término de la hora de tercia en la esfera, que, +cual niño inquieto, se mueve continuamente: allí era ya la tarde, y +aquí media noche. Los rayos solares nos herían de lleno en el rostro, +porque habíamos dado tal vuelta en derredor de la montaña, que +íbamos directamente hacia el Ocaso; cuando sentí que el resplandor +deslumbraba mis ojos mucho más que antes; y siéndome desconocida la +causa, me quedé estupefacto: levanté las manos, y me formé con ellas +una sombrilla encima de las cejas, que es el preservativo contra el +exceso de luz. Como cuando en el agua o en un espejo rebota el rayo +luminoso, elevándose al lado opuesto de idéntica manera que desciende, +y desviándose por ambas partes a igual distancia de la caída de la +piedra, según demuestran la experiencia y el arte, así me pareció ser +herido por una luz que delante de mí se reflejaba; por lo cual aparté +de ella presurosamente los ojos. + +--¿Qué es aquello, amado Padre, de que no puedo, por más que haga, +resguardar mi vista--dije--, y que parece venir hacia nosotros? + +--No te asombres si la familia del Cielo te deslumbra todavía--me +respondió--: es un mensajero que viene a invitar a un hombre a que +suba. En breve, no sólo podrás contemplar estas cosas sin molestia, +sino que te serán tanto más deleitables, cuanto más dispuesta se halle +tu naturaleza a sentirlas. + +Luego que llegamos cerca del Angel bendito, con agradable voz nos dijo: +"Entrad por aquí a una escalera, que es menos empinada que las otras." +Subíamos ya, dejando en pos de nosotros aquel círculo, cuando oímos +cantar a nuestra espalda: "Beati misericordes" y "Regocíjate tú que +vences." Mi maestro y yo ascendíamos solos, y yo pensaba entretanto +sacar provecho de sus palabras; por lo que, dirigiéndome a él, le +pregunté: + +--¿Qué quiso decir el espíritu de la Romanía al hablar de lo que +requiere una posesión exclusiva? + +Respondióme: + +--Ahora conoce el daño que causa su principal pecado: así, pues, no +debes admirarte si le condena, a fin de que haya menos que llorar +por él; porque si vuestros deseos se cifran en bienes que puedan +disminuirse dando a otros participación en ellos, la envidia excita +vuestros pulmones a suspirar; pero si el amor de la suprema esfera +dirigiese hacia el Cielo vuestros deseos, no abrigaríais tal temor en +vuestro corazón; pues cuanto más se dice allí "lo nuestro," tanto mayor +es el bien que posee cada cual, y mayor caridad arde en aquel recinto. + +--Menos contento estoy que si me hubiese callado--dije--; y ahora +ofuscan más dudas mi mente. ¿Cómo puede ser que un bien distribuído +entre muchos haga más ricos a sus poseedores, que poseyéndolo unos +pocos? + +A lo que me contestó: + +--Por fijar siempre tu pensamiento en las cosas terrenales deduces +obscuridad y error de las claras verdades que te demuestro. Aquel bien +infinito e inefable que está arriba, se lanza hacia el amor, como un +rayo de luz a un cuerpo fúlgido, comunicándose tanto más cuanto mayor +es el ardor que encuentra; de modo que la eterna virtud crece sobre la +caridad a medida que ésta se aumenta; por lo cual, cuanto mayor número +de almas se dirigen a él, tanto más amor hay allá arriba, y más allí se +ama, reflejándose este amor de una a otra alma como la luz entre dos +espejos. Si no te satisfacen mis razones, ya verás a Beatriz, y ella +acallará por completo ese deseo y cualquier otro que tengas. Avanza, +pues, para que pronto desaparezcan, como ya han desaparecido dos, esas +cinco señales, que sólo se borran por medio de lágrimas. + +Cuando iba a decir: "Me has dejado satisfecho," observé que habíamos +llegado al otro círculo; por lo cual, ocupado en pasear por él +mis anhelantes miradas, guardé silencio. Allí me pareció que era +súbitamente arrebatado en éxtasis, y que veía un templo con muchas +personas, y una mujer a la entrada exclamando, en la dulce actitud de +una madre: "Hijo mío, ¿por qué has obrado así con nosotros? Tu Padre +y yo te buscábamos angustiados." Cuando se calló, desapareció lo que +antes se me había aparecido. Después se ofreció a mi vista otra, por +cuyas mejillas se deslizaba aquel agua que destila el dolor, cuando +procede de un gran despecho contra otro; ésta decía: "Si eres señor de +la ciudad cuyo nombre originó tanta contienda entre los dioses, y en +la que toda ciencia destella[66], véngate de los atrevidos brazos que +abrazaron a nuestra hija, ¡oh Pisístrato!" Y este señor bondadoso y +clemente le respondía con rostro sereno: "¿Qué haremos con el que nos +quiere mal, si condenamos al que nos ama?" Después vi a varios hombres +abrasados por la ira, matando a pedradas a un joven[67], y diciéndose +a grandes gritos unos a otros: "¡Martirízale, martirízale!" Y le +contemplaba encorvado hacia el suelo bajo el peso de la muerte que ya +le derribaba; pero haciendo de sus ojos puertas para llegar al cielo, +y rogando al Señor en medio de tal martirio y con aquel aspecto que +excita a la piedad, que perdonase a sus perseguidores. Cuando mi alma +volvió de fuera a las cosas que fuera de ella son verdaderas, reconocí +mis errores que, sin embargo, no eran falsos. Mi Guía, que me veía +hacer lo que un hombre que sale de un sueño, me dijo: + +--¿Qué tienes, que no puedes sostenerte? Has andado más de media legua +con los ojos cerrados y con paso vacilante, como el que está dominado +por el vino o por el sueño. + + [66] El protomártir San Esteban. + + [67] Atenas, por cuyo nombre trabaron gran contienda Neptuno y + Minerva. + +--¡Oh amado Padre mío!--dije yo--; si me prestas atención, te diré lo +que se me ha aparecido cuando mis piernas vacilaban. + +Y él a su vez: + +--Aunque tuvieras cien máscaras que ocultaran tu rostro, adivinaría yo +hasta tus menores pensamientos. Lo que has visto te ha sido revelado +para que no te excuses de abrir el corazón al agua de la paz, que +mana de la fuente eterna. Te he preguntado "¿qué tienes?," no porque +me dijeras lo que hace el que tiene los ojos entornados cuando se ha +apoderado algún sopor de su cuerpo, sino para que tus pies recobrasen +fuerzas: es preciso estimular así a los perezosos, demasiado lentos en +emplear el tiempo de sus vigilias, cuando, una vez despiertos, recobran +el imperio de su voluntad. + +Seguíamos nuestro camino, cuando ya obscurecía, mirando atentamente +lo más allá que podían nuestros ojos por entre los luminosos rayos +vespertinos, cuando vimos adelantarse poco a poco hacia nosotros una +humareda obscura como la noche, sin que hubiese por allí un sitio donde +guarecerse de ella, y que nos privó del uso de la vista y del aire puro. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOSEXTO_ + + +La obscuridad del Infierno, y la de la noche privada de todo planeta +bajo un mezquino cielo, entenebrecido por las nubes hasta lo sumo, no +echarían sobre mi vista un velo tan denso como aquel humo que allí +nos envolvió; siendo tal la sensación de su punzante aspereza, que +no podían los ojos permanecer abiertos; por lo cual, mi sabio y fiel +Acompañante se acercó a mí, ofreciéndome su hombro. Como va el ciego +detrás de su lazarillo para no extraviarse, ni tropezar en algo que +le ofenda o acaso le origine la muerte, así caminaba yo a través de +aquel aire fosco y acre, atento a la voz de mi Guía, que únicamente iba +diciendo: "Cuida de no separarte de mí." Oía yo voces, cada una de las +cuales parecía rogar a fin de obtener paz y misericordia del Cordero de +Dios, que quita los pecados. El principio de su oración era solamente +"Agnus Dei;" todos pronunciaban estas palabras a un mismo tiempo y con +tan igual tono, que parecía existir entre ellos una perfecta concordia. + +--Maestro--dije--; ¿son espíritus esos que oigo? + +--Lo has acertado--contestó--; van desatando el nudo de la ira. + +--¿Quién eres tú, que hiendes nuestro humo, y hablas de nosotros como +si contaras aún el tiempo por calendas? + +De esta suerte habló una voz; por lo cual el Maestro me dijo: + +Responde, y pregúntale si por aquí se va arriba. + +Entonces dije yo: + +--¡Oh criatura, que te purificas para volver a presentarte hermosa ante +Aquél que te hizo! Oirás cosas maravillosas si quieres seguirme. + +--Te seguiré cuanto me está permitido--me contestó--; y si el humo +impide que nos veamos, el oído nos aproximará a falta de la vista. + +Empecé, pues, de esta manera: + +--Me dirijo hacia arriba con la forma que la muerte desvanece, y he +llegado hasta aquí a través de las penas del Infierno. Y si Dios me ha +acogido en su gracia de tal modo, que quiere que yo vea su corte por +un medio tan distinto de lo usual, no me ocultes quién fuiste antes de +morir, sino dímelo: dime también si voy bien por aquí hacia la subida, +y tus palabras nos servirán de guía. + +--Fuí lombardo, y me llamé Marco: conocí el mundo; y amé aquella virtud +hacia la cual nadie dirige hoy su mira. Para llegar a lo alto, sigue en +derechura por donde vas. + +Así respondió, añadiendo después: + +--Te suplico que ruegues por mí cuando estés arriba. + +A lo que le contesté: + +--Por mi fe te prometo que haré lo que me pides; pero me veo envuelto +en una duda, que no me es dado aclarar. Primeramente era sencilla, +más ahora se ha duplicado con tus palabras, que unidas a las que he +oído en otra parte, me certifican un mismo hecho. El mundo está, pues, +exhausto de toda virtud, como me indicas, y sembrado y cubierto de +maldad; pero te ruego que me digas la causa, de modo que yo pueda verla +y mostrarla a los demás; pues unos la hacen depender del cielo, y otros +de aquí abajo. + +Antes de contestar exhaló un profundo suspiro, que terminó en un ¡ay! +doloroso, y después dijo: + +--Hermano, el mundo es ciego, y se conoce que tú vienes de él. +Vosotros los vivos hacéis estribar toda causa en el cielo, como si +él imprimiera por necesidad su movimiento a todas las cosas. Si así +fuese, quedaría destruído en vosotros el libre albedrío, y no sería +justo que se retribuyera el bien con goces y alegrías, y el mal con +llanto y luto. El cielo inicia vuestros movimientos: no quiero decir +todos; pero, aunque así lo dijese, os ha dado luz para distinguir el +bien y el mal. Os ha dado también el libre albedrío, que aun cuando +se fatigue luchando en los primeros combates con el cielo, después +lo vence todo, si persevera en el buen propósito. A mayor fuerza y a +naturaleza mejor estáis sometidos, sin dejar de ser libres; y ella crea +vuestro espíritu, que no está bajo el dominio del cielo. Así pues, +si el mundo se aparta del verdadero camino, vuestra es la culpa; que +en vosotros debe buscarse, y ahora te lo probaré con toda veracidad. +Sale el alma de manos de su Creador, que la acaricia antes de que +exista, semejante al niño que entre el llanto y la risa balbucea; y +es entonces una simplecilla, que nada sabe, y solamente movida por el +instinto de la felicidad, se inclina gustosa hacia lo que la contenta +y regocija. Desde luego siente placer en los bienes más mezquinos; +pero en esto se engaña, y corre tras ellos, si no tiene guía o freno +que tuerza su inclinación. Por eso es necesario establecer leyes que +sirvan de freno, y tener un rey que sepa discernir al menos la torre +de la verdadera ciudad. Las leyes existen; pero ¿quién se cuida de su +cumplimiento? Nadie; porque el pastor que precede a las almas puede +rumiar, pero no tiene la pezuña hendida; por lo cual, viendo todo el +rebaño a su pastor cebarse únicamente en aquellos bienes de que él es +tan codicioso, se apacienta de lo mismo y no pide más. Bien puedes ver, +por esto, que en el mal gobierno estriba la causa de que el mundo sea +culpable, y no en que vuestra naturaleza esté corrompida. Roma, que +hizo bueno al mundo, solía tener dos soles, que hacían ver uno y otro +camino, el del mundo y el de Dios. Uno de los dos soles ha obscurecido +al otro, y la espada se ha unido al báculo pastoral: así juntos, por +fuerza deben ir las cosas de mala manera; porque estando unidos, no se +temen mutuamente. Si no me prestas crédito, pon mientes en la espiga; +pues toda hierba se conoce por su semilla. En el país que bañan el Po +y el Adigio solía encontrase valor y cortesía, antes de que Federico +tuviese contiendas. Hoy, todo aquel que dejara de acercarse a aquellas +provincias por vergüenza de hablar con hombres probos, puede pasar por +ellas, seguro de que no hallará ninguno. Bien es verdad que aun existen +allí tres ancianos, en quienes la edad antigua reprende a la moderna, y +les parece que Dios tarda en llamarlos a mejor vida: son éstos Conrado +de Palazzo, el buen Gerardo, y Guido de Castel, a quien mejor le llaman +al estilo francés el lombardo sencillo. En el día la Iglesia de Roma, +para confundir en sí dos gobiernos, cae en el lodo ensuciándose a sí +misma y a su carga. + +--¡Oh Marco mío!--dije yo--; razonas bien: y ahora comprendo por qué +fueron excluídos de heredar los hijos de Leví. Pero ¿qué Gerardo es ése +a quien tienes por un sabio, ese resto de una raza extinguida, que es +un reproche para este siglo salvaje? + +--O tus palabras me engañan, o me tientan--respondióme--; porque, +a pesar de hablarme en toscano, parece que no sepas nada del buen +Gerardo. Yo no le conozco ningún sobrenombre, a no ser que lo tome de +su hija Gaya. Dios sea con vosotros, que no puedo seguiros más. Mira el +albor que ya clarea, brillando a través del humo: me es preciso partir +antes de que aparezca el Angel que está allí. + +Así dijo, y no quiso escuchar más. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOSEPTIMO_ + + +Lector, si alguna vez te ha sorprendido la niebla en los Alpes, de +modo que no vieses a través de ella sino como el topo a través de la +membrana que cubre sus ojos, recuerda cuán débilmente penetra el globo +solar por entre los húmedos y densos vapores, cuando éstos empiezan a +enrarecerse, y tu imaginación podrá fácilmente figurarse cómo volví yo +a ver el Sol, que estaba ya próximo a su ocaso. Así pues, caminando al +igual de mi fiel Maestro, salimos fuera de la nube de humo a los rayos +luminosos, que ya se habían extinguido en la falda de la montaña. + +¡Oh fantasía, que de tal modo nos arrebatas a veces fuera de nosotros +mismos, que nada siente el hombre aunque suenen mil trompetas en +torno suyo! ¿Quién te anima cuando no recibes impresión alguna de los +sentidos? sin duda te anima una luz que se forma en el cielo, y que +desciende por sí misma, o por la voluntad divina que nos la envía. En +mi imaginación aparecieron las huellas de la impiedad de aquélla, que +se transformó en el pájaro que más se deleita cantando. Entonces mi +espíritu se reconcentró tanto en sí mismo, que no llegaba hasta él +ninguna cosa exterior. Después descendió a mi exaltada fantasía la +imagen desdeñosa y fiera de un crucificado, a quien veía morir de aquel +modo. Junto a él estaban el grande Asuero, Esther su esposa, y el justo +Mardoqueo, que fué tan recto en sus obras y en sus palabras. Cuando se +desvaneció por sí misma aquella visión, como una burbuja a la que falta +el agua de que estaba formada, surgió a mi imaginación una doncella +que, llorando desconsolada, decía: "¡Oh Reina!, ¿por qué tu cólera +te redujo a la nada? Te has dado muerte por no perder a Lavinia: sin +embargo, me has perdido; y yo soy la que lloro, madre, tu pérdida antes +que la de otro." + +Así como se interrumpe el sueño, cuando una nueva luz hiere de +improviso nuestros ojos cerrados, y aunque interrumpido se agita +antes de morir enteramente, así terminaron mis visiones tan pronto +como me dió en el rostro una claridad mucho mayor de la que estamos +acostumbrados a ver. Me volví a uno y otro lado para examinar el sitio +en que me encontraba, cuando oí una voz que decía: "Por aquí se sube." +Aquella voz hizo que me olvidase de todo, y despertó en mí tan vivo +deseo de mirar quién era el que hablaba, que no habría descansado hasta +averiguarlo; pero me faltó allí la facultad de ver, como sucede cuando +el Sol nos deslumbra y se vela a nuestros ojos con el esplendor de sus +rayos. + +--Este--me dijo mi Maestro--es un espíritu divino, que se oculta en +su propia luz, y que nos indica la vía para ir arriba, sin que se +lo roguemos. Hace con nosotros lo que el hombre consigo mismo; pues +el que ve una necesidad, y aguarda que le supliquen, ya se prepara +malignamente a rehusar todo socorro. Ahora nuestros pies deben +aprestarse a obedecer tan cortés invitación: apresurémonos, pues, a +subir antes que obscurezca, porque después no podríamos hacerlo hasta +la nueva aurora. + +Así dijo mi Guía, y ambos dirigimos nuestros pasos hacia una +escalera: en cuanto estuve en la primera grada, sentí junto a mí como +un movimiento de alas, que aventaba mi rostro, y oí decir: "Beati +pacifici," que carecen de pecaminosa ira. Estaban ya tan elevados +sobre nosotros los últimos rayos a quienes sigue la noche, que las +estrellas aparecían por muchas partes. "¡Oh valor mío!, ¿por qué así +me abandonas?," decía yo entre mí, sintiendo que me flaqueaban las +piernas. Nos encontrábamos donde concluía la escalera, y estábamos +parados, como la nave que llega a la playa: escuché un momento por si +oía algo en el nuevo círculo; y después, dirigiéndome hacia mi Maestro, +le dije: + +--Dulce Padre mío, ¿qué ofensa se purifica en el círculo en que +estamos? Ya que se detienen nuestros pies, no detengas tus palabras. + +Me contestó: + +--El amor del bien, que no ha cumplido su deber, aquí se reintegra: +aquí se castiga al tardo remero. Para que lo entiendas más claramente, +dirige tu pensamiento hacia mí, y recogerás algún buen fruto de nuestra +detención. Hijo mío--empezó a decir--, ni el Creador, ni criatura +alguna carecieron jamás de amor, bien sea natural o racional, según +te consta. El natural no se equivocó nunca: el otro puede errar, por +dirigirse a un mal objeto, por exceso o por falta de fervor. Mientras +se dirige a los principales bienes, y se modera en su afecto a los +secundarios, no puede ser causa de censurable deleite; pero cuando se +inclina al mal, o se lanza al bien con mayor o menor solicitud de la +que debe, entonces la criatura se vuelve contra su Creador. De aquí +puedes deducir que el amor es en vosotros la semilla de toda virtud, y +de toda acción que merezca castigo. Ahora bien, como el amor no puede +nunca renunciar a la dicha del sujeto en quien reside, todas las cosas +están preservadas de su propio odio; y como no se concibe que ningún +ser creado pueda existir por sí solo, ni separado del Sér primero, +es imposible todo sentimiento que tienda a odiar a éste. Resulta, +pues, si mi deducción es lógica, que el mal que se desea es contra el +prójimo; y este amor nace de tres modos en vuestro frágil barro. Hay +quien espera elevarse sobre la ruina de su vecino, y sólo por esto +desea que se derrumbe desde la altura de su grandeza; hay quien teme +perder mando, gracia, honor y fama ante la elevación de otro, y esto +le causa tal disgusto, que anhela lo contrario; y en fin, hay quien, +por haber recibido alguna injuria, se irrita de tal suerte, que arde en +sed de venganza, y únicamente piensa en hacer daño a su contrario. Este +triforme amor es el que hemos visto llorar en los círculos inferiores. +Ahora quiero que conozcas el otro amor que corre al bien sin orden +ni medida. Cada cual concibe confusamente y desea un bien en el que +se recrea el alma; y por eso se esfuerzan todos para alcanzarlo. Si +vuestro amor es lento en dirigirse o en adquirir aquel bien, este +círculo os da el debido castigo, aun después de vuestro arrepentimiento +en vida. Existe otro bien que no hace al hombre dichoso: no es la +felicidad, no es la buena esencia, el fruto y la raíz de todo bien. +El amor que se entrega demasiado a ese bien, se castiga en los tres +círculos superiores a éste; pero no te diré el modo cómo está hecha +esta división, a fin de que tú lo averigües. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOCTAVO_ + + +El gran doctor había terminado su razonamiento, y miraba atentamente a +mi ojos para ver si me dejaba satisfecho; y yo, que me sentía excitado +por una nueva sed, callaba exteriormente, pero decía en mi interior: +"Quizá le cansen mis numerosas preguntas." Mas aquel Padre veraz, que +adivinó el tímido deseo que no me atrevía a descubrir, hablando, me dió +aliento para hablar; por lo que le dije: + +--Maestro, mi vista se aviva de tal modo con tu luz, que discierne +claramente cuanto tu razón abarca o describe: por eso te ruego, dulce +y querido Padre, que me definas el Amor al que atribuyes toda buena y +mala acción. + +--Dirige hacia mí--me dijo--las penetrantes miradas de tu inteligencia +y te será manifiesto el error de los ciegos que se convierten en guías. +El alma, que ha sido creada con predisposición al amor, se lanza hacia +todo lo agradable, tan pronto como es incitada por el placer a ponerse +en acción. Vuestra facultad aprehensiva recibe la imagen o la especie +de un objeto exterior, y la desenvuelve dentro de vosotros, de tal +modo que induce a vuestro ánimo a dirigirse hacia dicho objeto; y si +al hacerlo se abandona a él, ese abandono es amor, y ese amor es la +naturaleza que de nuevo se une a vosotros, por efecto del placer. +Después, así como el fuego se dirige hacia lo alto, a causa de su +forma, que ha sido hecha para subir allá donde más se conserva en su +materia primitiva, así también el alma apasionada se entrega al deseo, +que es el movimiento espiritual, y no sosiega hasta que goza de la +cosa amada. Por lo dicho puedes comprender cuánto se oculta la verdad +a los que afirman que todo amor tiene en sí algo de laudable, quizá +porque creen que su materia es siempre buena; pero no todos los sellos +estampados en cera son buenos, por más que la cera lo sea. + +--Tus palabras y mi inteligencia que las ha seguido--le respondí--, +me han descubierto lo que es el amor: pero eso mismo me ha llenado de +nuevas dudas; porque si el amor nace en nosotros por efecto de las +cosas exteriores, sin que el alma proceda de otro modo, ésta no tendrá +ningún mérito en seguir un camino recto o tortuoso. + +Respondióme: + +--Puedo decirte todo cuanto en ello ve nuestra razón: respecto a lo +demás, espera llegar hasta Beatriz, porque esto es materia de fe. Toda +forma substancial, que es distinta de la materia, y que sin embargo +está unida a ella, contiene una virtud que le es particular; la cual, +sin las obras, no se siente, ni se demuestra sino por los efectos, como +la vida de la planta por su verde follaje. El hombre ignora de dónde +proceden el conocimiento de las ideas primarias y el afecto a las cosas +que primeramente apetece, los cuales existen en vosotros como en las +abejas la inclinación a fabricar miel: en estos primeros deseos no +cabe alabanza ni censura. Mas por cuanto a ellos se agregan todos los +demás deseos, es innata en vosotros la virtud que aconseja, y que debe +custodiar los umbrales del consentimiento. Ella es el principio de +donde sacáis la ocasión de contraer méritos, según que acoge o rechaza +los buenos o los malos amores. Los que razonando llegaron al fondo de +las cosas, han reconocido esa libertad innata, y han dejado al mundo +doctrinas morales. Supongamos, pues, que nazca por fuerza necesaria +todo amor que se enciende en vosotros; siempre tenéis la potestad de +contenerlo. Esa noble virtud es lo que Beatriz entiende por libre +albedrío; y debes procurar tenerlo presente, si acaso te habla de ello. + +La Luna, que salió tarde y casi a media noche, hacía que nos parecieran +más escasas las estrellas: semejante a un caldero encendido, corría +contra el cielo por aquel camino que inflama el Sol cuando el habitante +de Roma le ve caer entre Córcega y Cerdeña; y la Sombra gentil, por +quien Piétola goza de más fama que la ciudad de Mantua, se hallaba +descargada del peso de mis preguntas: por lo cual yo, que había +recibido claras y sólidas razones con respecto a todas ellas, estaba +como el hombre que sorprendido por el sueño no piensa en nada. Pero +esta soñolencia me fué desvanecida de improviso por mucha gente que +avanzaba ya detrás de nosotros; y así como en otro tiempo el Ismeno y +el Asopo vieron correr de noche por sus orillas una muchedumbre furiosa +de tebanos para tener propicio a Baco, así avanzaban por aquel círculo, +según pude ver, los que eran estimulados por una buena voluntad y un +justo amor. En breve llegaron hasta nosotros; porque toda aquella gran +turba venía corriendo, y los dos de delante gritaban llorando: "María +se dirigió con suma celeridad a la montaña; y César, por subyugar a +Ilerda, voló a Marsella, y después pasó a España." "Pronto, pronto, +exclamaban otros en pos de ellos; que el tiempo no se pierda por poco +amor, a fin de que el anhelo de las buenas obras haga reverdecer la +gracia." + +--¡Oh almas, en quienes un fervor ardiente compensa ahora quizá la +negligencia y la tardanza, que por tibieza empleasteis para el bien! +Este, que vive aún (y no os engaño), quiere ir allá arriba en cuanto el +Sol brille de nuevo: decidnos, pues, dónde está la subida. + +Tales fueron las palabras de mi Guía; y uno de aquellos espíritus dijo: + +--Ven tras de nosotros, y la encontrarás. Estamos tan deseosos de +avanzar, que no podemos detenernos: perdona, pues, si lo que hacemos +por justo castigo te parece una descortesía. Yo fuí abad en San Zenón +de Verona, durante el imperio del buen Barbarroja, de quien todavía se +lamenta Milán. Hay quien tiene ya un pie en la fosa, que pronto llorará +por aquel monasterio, entristeciéndole el poder que allí tuvo; porque +en lugar de su verdadero pastor, ha puesto en él a un hijo suyo, malo +de cuerpo, peor aún del espíritu, y nacido de mal consorcio. + +No sé si dijo más, o si se calló; tan lejos se encontraba ya de +nosotros; pero esto es lo que oí, y me pareció bien retenerlo en la +memoria. Y aquél que era el socorro de todas mis necesidades dijo: + +--Vuélvete hacia aquí; mira dos que vienen mordiendo a la Pereza. + +Estos iban diciendo detrás de todos: "La nación por quien se abrió +el mar, murió antes de que sus descendientes viesen el Jordán;[68] y +aquella gente que no quiso compartir hasta el fin las fatigas del hijo +de Anquises, se ofreció por sí misma a una vida sin gloria."[69] + + [68] El pueblo hebreo. + + [69] Los troyanos. + +En seguida, cuando aquellas sombras se alejaron tanto de nosotros, que +ya no podíamos verlas, me asaltó una nueva idea, de la que nacieron +otras varias; y mi imaginación empezó a divagar de tal modo de una a +otra, que por alucinación cerré los ojos, y mi pensamiento se trocó +pronto en sueño. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMONONO_ + + +A la hora en que el calor del día, vencido por la tierra y por Saturno +acaso, no puede ya templar el frío de la Luna; cuando los geománticos +ven, antes del alba, elevarse en Oriente "su mayor fortuna"[70] por +aquel camino que para ella permanece poco tiempo obscuro, se me +apareció en sueños una mujer tartamuda, bizca, con los pies torcidos, +manca y de amarillento color. Yo la miraba; y así como el Sol reanima +los miembros entorpecidos por el frío de la noche, de igual suerte mi +mirada hacía expedita su lengua, y erguía su cuerpo en poco tiempo, +colorándole el marchito rostro, como requiere el amor. Cuando tuvo la +lengua suelta, empezó a cantar de tal modo, que con trabajo hubiera +podido separar mi atención de ella. "Yo soy, cantaba, yo soy dulce +Sirena, que distraigo a los marineros en medio del mar; tanto es el +placer que hago sentir. Con mi canto aparté a Ulises de su camino +inseguro; y el que conmigo se aviene, rara vez se va; de tal modo le +fascino." Aun no se había cerrado su boca, cuando apareció a mi lado +una mujer santa, pronta a confundirla: "¡Oh Virgilio, Virgilio! ¿Quién +es ésa?," decía con altivez; y él se acercaba con los ojos fijos +solamente en aquella honesta mujer. Cogió a la otra, y desgarrando +sus vestiduras, la descubrió por delante y me mostró su vientre. La +pestilencia que de él salía me despertó. Volví los ojos y el buen +Virgilio me dijo: + +Lo menos te he llamado tres veces: levántate y ven; busquemos la +abertura por donde has de entrar. + + [70] Los geománticos solían trazar figuras de puntos hechos + a la ventura, y cuando resultaba una parecida a la de las + estrellas que forman lo último del signo Acuario y el + principio del de Piscis, la llamaban su mayor fortuna. + +Me levanté: todos los círculos del sagrado monte estaban ya inundados +por la luz del día, y continuamos caminando teniendo el Sol a nuestra +espalda. Mientras le seguía, llevaba yo la frente como aquel a quien +abruman los pensamientos, que de sí mismo hace un arco de puente, +cuando oí decir: "Venid, por aquí se pasa." Estas palabras fueron +pronunciadas con un tono suave y benigno, como no se oye en esta región +mortal. Con las alas abiertas, que parecían de cisne, el que nos había +hablado así nos dirigió hacia arriba por entre las dos laderas del +áspero peñasco. Movió después sus plumas, y aventó mi frente, afirmando +que son bienaventurados "qui lugent," porque sus almas serán ricas de +consuelo. + +--¿Qué tienes, que sólo miras hacia el suelo?--me preguntó mi Guía, +cuando estuvimos poco más arriba del Angel. + +Y yo le contesté: + +--Me hace ir de este modo, suspenso y caviloso, una visión reciente, la +cual me atrae hacia sí, de suerte que no puedo eximirme de pensar en +ella. + +--¿Has visto--me dijo--la antigua hechicera, causante única del llanto +que más arriba de donde estamos se vierte? ¿Has visto cómo el hombre +puede desprenderse de ella? Bástete, pues, eso, y apresura el paso; +vuelve tus ojos al reclamo de las magníficas esferas, que hace girar el +Rey eterno. + +Como el halcón, que, mirando primero a sus pies, acude al grito del +cazador y tiende el vuelo, atraído por el deseo de la presa, lo mismo +hice yo, recorriendo la hendedura de la roca destinada a dar paso a +los que suben, sin detenerme hasta llegar al punto donde se camina +en redondo. Cuando hube salido al quinto círculo, vi algunas almas, +que lloraban tendidas en el suelo boca abajo; y las oí exclamar con +tan fuertes suspiros, que apenas se entendían las palabras: "Adhæsit +pavimento anima mea."[71] + + [71] Palabras del salmo CXVIII, con las que aquellas almas + expresan el apego que tuvieron a los cosas terrenas. + +--¡Oh elegidos de Dios, cuyos padecimientos son suavizados por la +resignación y la esperanza! Dirigidnos hacia las altas gradas. + +--Si venís libres de yacer aquí con nosotros, y queréis encontrar más +pronto la subida, caminad siempre llevando vuestra derecha hacia fuera +del círculo. + +Tal fué la súplica del Poeta, y tal la contestación que le dieron algo +más adelante de nosotros; pudiendo yo conocer por el sonido de las +palabras cuál era el que había hablado: volví entonces los ojos hacia +mi Señor, quien con un gesto complaciente consintió en lo que pedía +la expresión de mi deseo. Cuando pude obrar a mi gusto, me acerqué +a aquella criatura, que había llamado mi atención con sus palabras, +diciéndole: + +--Espíritu, en quien el llanto madura la expiación, sin la cual no se +puede llegar hasta Dios, suspende un momento por mí tu mayor cuidado. +Dime quién fuiste, y por qué tenéis todos la espalda vuelta hacia +arriba, y si quieres que pida por ti alguna cosa en el mundo de donde +salí vivo. + +Me respondió: + +--Sabrás por qué ordena el Cielo que tengamos la espalda vuelta hacia +él; pero antes "scias quod ego fui successor Petri."[72] Entre Sesti +y Chiavari se interna un hermoso río, de cuyo nombre toma origen el +título de mi sangre. Un mes y poco más pude experimentar cuán pesado es +el gran manto al que lo preserva del lodo; pues cualquier otra carga +parece una pluma. Mi conversión ¡ay de mí! fué tardía; pero cuando +fuí elegido Pastor romano, conocí lo engañosa que es la vida. Vi que +ni aun allí reposaba el corazón, no siendo posible subir a más altura +en aquella vida mortal: así es que me inflamó el amor de la eterna. +Hasta entonces fuí una alma miserable, alejada de Dios, y completamente +avara, por lo cual sufro el castigo que ves. Lo que hace la avaricia, +se manifiesta aquí con la pena que sufren las almas echadas boca abajo; +pena mas amarga que ninguna otra. Así como nuestros ojos, fijos en las +cosas terrenales, no miraron nunca hacia arriba, del mismo modo la +justicia los sumerge aquí en el suelo. Así como la avaricia extinguió +en nosotros el amor hacia todo verdadero bien, por lo cual fueron vanas +nuestras obras, así también la justicia nos tiene aquí oprimidos, +atados de pies y manos, e inmóviles y extendidos mientras plazca al +justo Señor. + + [72] "Sabe que yo fuí sucesor de Pedro." Este es Ottobon de + Fieschi, conde de Lavagna, pontífice con el nombre de Adriano + V, que reinó un mes y nueve días: murió en 1276. + +Yo me había arrodillado, y quise hablar; pero cuando empezaba, el +espíritu advirtió, con sólo escuchar, este acto de reverencia, y me +dijo: + +--¿Por qué te inclinas al suelo de ese modo? + +Le contesté: + +--Mi recta conciencia me obliga a respetar vuestra dignidad. + +--Endereza tus piernas, y levántate, hermano--repuso--; no te engañes: +como tú y los demás, soy servidor de la misma potestad. Si has podido +comprender aquellas palabras evangélicas que dicen "neque nubent," bien +puedes ver por qué hablo así. Véte ya: no quiero que te detengas por +más tiempo; que tu permanencia aquí da treguas a mi llanto, con el que +acelero lo que tú has dicho antes. Tengo allá abajo una sobrina, que +se llama Alagia, naturalmente buena, a no ser que nuestra casa la haya +pervertido con su ejemplo. Ella sola me queda ya en el mundo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMO_ + + +Mal resiste un deseo contra otro mejor: por esto, para complacer a +aquel espíritu, retiré del agua, contra mi gusto, la esponja de la +curiosidad no saturada. Púseme en marcha, y mi Guía se encaminó por +los únicos parajes que había expeditos a lo largo de la escarpa del +monte, andando como quien va por una muralla pegado a los merlones; +porque aquellas almas que vierten gota a gota por sus ojos el mal que +se apodera del mundo entero, se acercan demasiado de la otra parte +hacia fuera. ¡Maldita seas, antigua loba, que con tu hambre profunda e +insaciable haces más presas que todas las demás fieras! ¡Oh Cielo, en +cuyas revoluciones ven algunos la causa de los cambios que sufren las +cosas y las condiciones humanas!, ¿cuándo vendrá el que haga huír a esa +loba? + +Ibamos caminando con pasos lentos y contados, y yo ponía toda +mi atención en las sombras, escuchándolas piadosamente llorar y +lamentarse; cuando por ventura oí exclamar con dolorida voz, semejante +a la de una mujer próxima a su alumbramiento: "¡Dulce María!" Y en +seguida: "Fuiste tan pobre como se puede ver por aquel establo donde +depusiste tu santo fruto." A continuación oí: "¡Oh buen Fabricio!, +preferiste ser pobre y virtuoso, antes que poseer grandes riquezas +cayendo en el vicio." Estas palabras me eran tan agradables, que me +adelanté para conocer el espíritu de quien al parecer procedían. Este +seguía hablando de los donativos que hizo Nicolás a las doncellas para +conducir su juventud por la senda del honor.[73] + + [73] San Nicolás, obispo de Mira, dotó a tres doncellas que + a causa de su pobreza se veían en peligro de llevar una vida + deshonesta. + +--¡Oh alma, que recuerdas tan benéficas acciones! Dime quién fuiste--le +pregunté--, y por qué eres la única que reitera esas dignas alabanzas. +Tus palabras no quedarán sin recompensa, si vuelvo al mundo para +concluir el corto camino de aquella vida que vuela a su término. + +--Te lo diré--me contestó--, no porque espere consuelo alguno que +proceda de allá, sino porque brilla en ti tanta gracia antes de haber +muerto. Yo fuí raíz de la mala planta que arroja hoy sobre toda la +tierra cristiana tan nociva sombra que apenas se coge en ella ningún +fruto bueno. Pero si Douay, Gante, Lilla, y Brujas pudieran, pronto +tomarían venganza; y yo se la pido a Aquél que lo juzga todo. En el +mundo me llamé Hugo Capeto: de mí descienden los Felipes y los Luises, +que en estos últimos tiempos rigen la Francia. Hijo fuí de un carnicero +de París. Cuando faltaron los antiguos reyes, salvo uno que se revistió +de paños grises, empuñé las riendas del gobierno del reino, y en +mi nueva posición adquirí tal poder y tantos amigos, que la corona +vacante fué colocada en la cabeza de mi hijo, en quien comienza la +estirpe consagrada de los nuevos reyes. Mientras la gran adquisición +de los Estados provenzales no quitó la vergüenza a mi familia, ésta +valió poco, mas en cambio no hizo daño; pero allí dió principio a sus +rapiñas, empleando la fuerza y la mentira: luego, para enmendarse, +usurpó el Ponthieu, la Normandía y la Gascuña. Carlos fué a Italia, +y para enmendarse, hizo una víctima de Conradino, y después envió al +Cielo a Tomás, también para enmendarse. Veo un tiempo, no muy lejano, +en que saldrá de Francia otro Carlos, para darse a conocer mejor a sí +mismo y a los suyos.[74] Sale de ella sin armas, y sólo con la lanza +con que luchó Judas; y la maneja de modo que abre con ella y vacía +el vientre de Florencia. En esta ocasión no adquirirá comarcas, sino +pecados y oprobio, tanto más gravosos para él, cuanto más leve le +parezca semejante daño. Veo al otro que ya salió, y cayó prisionero +en un bajel, vender a su hija regateando el precio, como hacen los +corsarios con sus esclavas. ¡Oh avaricia! ¿Qué más puedes hacer, cuando +te has apoderado de mi estirpe, tanto que no se cuida de su propia +carne? Y a fin de que parezca menor el mal futuro y el pasado, veo a +la flor de Lis entrar en Alagna, y a Cristo prisionero en la persona +de su vicario, véole otra vez entregado al ludibrio, veo renovar la +hiel y vinagre, y le veo morir entre otros dos ladrones. Veo tan cruel +al nuevo Pilatos, que no le basta eso, y sin dictar sentencia, lleva +hasta el templo sus codiciosos deseos. ¡Oh Señor mío! ¿Cuándo tendré +la dicha de contemplar la venganza que, oculta en tus arcanos, te hace +agradable tu ira? En cuanto a lo que yo decía de la única Esposa del +Espíritu Santo, lo cual hizo que te volvieses hacia mí para obtener +alguna explicación, te diré que esto forma parte de nuestras oraciones +durante el día; mas luego que anochece, recitamos en su lugar ejemplos +contrarios. Entonces recordamos a Pigmalión, a quien su pasión por el +oro hizo traidor, ladrón y parricida; y la miseria del avaro Midas, +consecuencia de su petición desmesurada, que será siempre motivo de +burla. Recuérdese también al insensato Acham, y cómo robó los despojos +del enemigo, de suerte que aun aquí parece que le persiga la ira de +Josué. Después acusamos a Safira y a su marido; alabamos los pies que +pisotearon a Eliodoro, y por todo el monte circula infamado el nombre +de Polinéstor, que mató a Polidoro. Por último, gritamos: "¡Oh Craso! +Dinos, pues no lo ignoras, qué sabor tiene el oro." A veces hablamos +unos en alta voz, otros en voz baja, según la afección que a ello nos +estimula con más o menos fuerza. Por lo demás, no era yo sólo quien +antes recordaba los buenos ejemplos de que nos ocupamos durante el día; +pero no había cerca de aquí otro que levantara la voz. + + [74] Carlos de Valois. El destierro de Dante provino + principalmente de la ida de este príncipe a Florencia, enviado + por el papa Bonifacio VIII en calidad de mediador entre los + dos partidos en que estaba dividida la ciudad. + +Nos habíamos separado ya de aquel espíritu, y procurábamos avanzar por +el camino cuanto nos era posible, cuando sentí retemblar el monte como +si se hundiera; por lo cual me sobrecogió un frío, sólo comparable +al que siente aquel que va a morir. No se estremeció en verdad tan +fuertemente Delos, antes que Latona anidase en ella para dar a luz los +dos ojos del Cielo.[75] Después resonó por todos los ámbitos de la +montaña tal grito, que el Maestro se acercó a mí diciendo: + +--No vaciles, mientras yo te guíe. + + [75] Cuéntase que la isla de Delos, en el Archipiélago, + temblaba y se movía, hasta que Latona, refugiándose en ella, + dió a luz a Apolo y Diana, representados por la Mitología en + el Sol y la Luna, que Dante llama aquí los dos ojos del Cielo. + +"Gloria in excelsis Deo," decían todos, según comprendí por las voces +que salían de los puntos cercanos, desde donde era posible oirlas. +Nos quedamos inmóviles y suspensos, como los pastores que por primera +vez oyeron aquel canto, hasta que cesó el temblor, y acabó el himno. +Emprendimos nuevamente nuestro santo camino, mirando las sombras que +yacían por el suelo vueltas boca abajo y exhalando su acostumbrado +llanto. Si la memoria no me es infiel, jamás la ignorancia de una cosa +incitó con tanto empeño mi deseo de saber, como entonces, pensando en +lo ocurrido: y como, por la premura de nuestra marcha, no me atreví a +preguntar, ni por mí mismo podía comprender nada, caminaba tímido y +pensativo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOPRIMERO_ + + +Me atormentaba la sed natural, que no se sacia nunca sino con aquella +agua que pidió como gracia la joven samaritana; excitábame la prisa de +seguir a mi jefe por el obstruído sendero, y me afligía el espectáculo +del justo castigo. En esto, según refiere Lucas que se apareció Cristo +a dos hombres en el camino, después de haber salido del sepulcro, así +se nos apareció una sombra, que venía en pos de nosotros mirando a sus +plantas las almas tendidas: aun no habíamos reparado en ella, cuando +nos dirigió la palabra diciéndonos: + +--Hermanos míos, la paz de Dios sea con vosotros. + +Nos volvimos presurosamente, y Virgilio le hizo la demostración que +convenía a aquel saludo. Después le dijo: + +--¡Que en el concilio bienaventurado te admita en paz el tribunal de +verdad que me relega a un destierro perpetuo! + +--¡Cómo!--exclamó el espíritu--; ¿pues por qué vais tan de prisa, si +sois sombras que Dios no se digna admitir allá arriba? ¿Quien os ha +guiado hasta aquí por su escala? + +Mi Doctor contestó: + +--Si miras las señales que lleva éste y trazas al Angel, podrás ver que +tiene el derecho de reinar con los buenos; pero como aquella que hila +de noche y de día no había terminado aún la husada que le corresponde, +y que Cloto prepara e impone a cada uno de nosotros, su alma, que es +hermana tuya y mía, viniendo aquí, no podía venir sola, porque no puede +ver como nosotros. Por esta razón fuí yo sacado de la vasta garganta +del Infierno para enseñarle el camino, y se lo enseñaré hasta donde +mi ciencia pueda guiarle. Pero dime, si es que lo sabes, ¿por qué +dió antes el monte tales sacudidas, y por qué hasta en sus húmedos +fundamentos parecían gritar a la vez todas las almas? + +Haciendo esta pregunta, Virgilio acertó como en una aguja con el ojo de +mi deseo, de tal suerte, que bastó la esperanza para mitigar mi sed de +saber. Aquél empezó de esta manera: + +--Nada sucede en la religiosa montaña, que esté fuera del orden o del +uso establecido. Este sitio está libre de toda conmoción; y la que +habéis sentido sólo puede proceder de aquello que el Cielo recibe +digno de sí mismo, y no de otra causa. Porque no llueve, ni graniza, +ni nieva, ni cae escarcha ni rocío más acá de la puerta de las tres +pequeñas gradas. No aparecen nubes densas ni enrarecidas, ni se ven +relámpagos, ni a la hija de Taumante, que allá abajo cambia con +frecuencia de sitio. No hay seco vapor, que se eleve a mayor altura de +la de aquellas tres gradas de que he hablado, donde tiene sus plantas +el vicario de Pedro. Quizá temblará el monte poco o mucho más abajo +de allí; pero por más viento que se esconda en la tierra, no sé en +qué consiste que aquí no ha temblado nunca. Unicamente se estremece +cuando algún alma, sintiéndose purificada, se levanta o se mueve para +subir, acompañándola aquel cántico. La prueba de la purificación es +la voluntad que excita al alma, libre ya, a mudar de sitio, ayudándole +en su mismo deseo. No por eso deja de sentir antes de tiempo el anhelo +ineficaz de subir al cielo, pero sin que tampoco la abandone el de +satisfacer a la justicia divina, pues ésta le impone por el castigo el +mismo afán que tuvo por el pecado. Yo, que he yacido en esta mansión de +dolor más de quinientos años, no he tenido hasta este momento la libre +voluntad de pasar a otra mejor: por eso has sentido el terremoto, y a +los piadosos espíritus alabando por la montaña a aquel Señor, que los +admitirá pronto en su seno. + +Así habló; y como el hombre goza tanto más en beber, cuanta mayor sed +tiene, no sabré decir el contento que me dió. Mi sabio Guía le dijo: + +--Ahora veo la red en que estáis prendidos, y de qué manera os libráis +de ella; la causa del temblor del monte y la de que os congratuléis. +Hazme saber ahora, si lo tienes a bien, quién fuiste, y por qué has +estado tendido durante tantos siglos: permíteme que lo deduzca de tus +palabras. + +--En aquel tiempo en que el buen Tito, con la ayuda del supremo +Rey, vengó las heridas por donde salió la sangre que había vendido +Judas--respondió aquel espíritu--, estaba yo allá abajo llevando el +nombre que más dura y honra más, bastante famoso, pero todavía sin +fe. Fué tan dulce mi canto, que, a pesar de ser tolosano, me atrajo +a sí Roma, donde merecí que coronaran de mirto mis sienes. Aun me +llama Estacio la gente que allí vive: canté a Tebas, y después al gran +Aquiles; pero caí en el camino llevando mi segunda carga. Encendieron +mi ardor las chispas de la divina llama que han inflamado a más de mil. +Hablo de la "Eneida," la cual fué mi madre y mi nodriza en poesía: nada +escribí sin ella que tuviera el menor peso; y pasaría gustoso un año +más en este destierro, con tal de haber vivido en el mundo cuando vivió +Virgilio. + +Estas palabras hicieron que Virgilio se volviera hacia mí, con un +ademán, que tácitamente decía: "Cállate;" pero la voluntad no lo puede +todo; porque la risa y el llanto siguen de tal modo a la pasión de que +proceden, que en los hombres más sinceros se manifiestan sin querer: +así es que yo me sonreí, como quien muestra estar en inteligencia con +otro; por lo cual la sombra se calló, y me miró a los ojos, que es +donde más se refleja el pensamiento. + +--¡Ah! ¡Ojalá puedas llevar a buen término tu grande obra!--dijo--; más +¿por qué tu rostro me ha mostrado ahora ese relámpago de sonrisa? + +Vime entonces apurado entre ambos: el uno me obligaba a callar, el otro +me pedía que hablase; por lo cual suspiré, y fuí comprendido. + +--Puedes hablar sin temor--me dijo mi Maestro--; habla y dile lo que +pregunta con tanto empeño. + +Contesté, pues: + +--Quizá te asombres, antiguo espíritu, de mi sonrisa; pero quiero +causarte mayor admiración. Este, que guía mis ojos hacia arriba, es +aquel Virgilio, de quien aprendiste a cantar en sublimes versos los +actos de los hombres y de los dioses. Si creíste que mi sonrisa tenía +otra causa, deséchala como errónea, que sólo procedía de las palabras +que pronunciaste con respecto a él. + +Estacio se inclinaba ya para abrazar las rodillas de mi Señor; pero +éste le dijo: + +--Hermano, no lo hagas; que tú eres sombra, y ves ante ti a otra sombra. + +Y él, levantándose, contestó: + +--Tú puedes comprender ahora la magnitud del amor que por ti me +inflama, cuando olvido nuestra vanidad, tratando a una sombra como a un +cuerpo sólido. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOSEGUNDO_ + + +Ya el ángel se había quedado detrás de nosotros; el ángel que nos +dirigió hacia el sexto círculo, después de haber borrado una de las +manchas de mi frente; y nos había dicho que son bienaventurados los que +cifran sus deseos en la justicia, pero su voz expresó esta sentencia +con la palabra "sitiunt" sin pronunciar la otra. Yo andaba por allí +más ligero que por las otras aberturas, de modo que sin ningún trabajo +seguía hacia arriba a los veloces espíritus. Entonces Virgilio empezó a +decir: + +--El amor que nace de la virtud inflama siempre otros amores, con +tal que su llama se dé a conocer. Desde la hora en que Juvenal bajó +entre nosotros al Limbo del Infierno, y me manifestó tu afecto hacia +mí, mi benevolencia para contigo fué la mayor que sentirse puede por +una persona a quien no se ha visto nunca: así es que ahora me parecen +cortas estas escaleras. Pero dime, y, como amigo, perdona si la +demasiada confianza afloja el freno de mi lengua, en el concepto de +que también deseo que como amigo me hables: ¿cómo pudo encontrar la +avaricia un lugar en tu corazón, a pesar del recto sentido que con tu +diligencia y estudio llegaste a poseer en tanto grado? + +Estas palabras hicieron sonreír desde luego a Estacio; después +respondió: + +--Todo cuanto me digas es para mí una prueba de cariño. Muchas veces, +en efecto, aparecen las cosas de manera, que dan motivo a falsas +presunciones, porque las verdaderas causas están ocultas. Tú crees, +según me prueba tu pregunta, que yo fuí avaro en la otra vida, quizá +por haberme visto en el círculo en que me encontraba. Sabe, pues, que +la avaricia estuvo muy lejos de mí, y que mis excesos en contrario han +sido castigados por millares de lunas. Y si no hubiera sido porque me +apliqué el oportuno remedio, cuando medité los versos en que exclamas, +casi irritado contra la humana naturaleza: "¡Oh execrable hambre del +oro!, ¿adónde no conduces al insaciable apetito de los mortales?," me +vería dando vueltas por el círculo donde se lanzan pesos. Entonces +calculé que, por abrir demasiado las alas, podían llegar a gastarse mis +manos, y me arrepentí tanto de aquél como de los otros males. ¡Cuántos +resucitarán con los cabellos rapados, por la ignorancia en que están +de que la prodigalidad sea un pecado, y que les impide arrepentirse, +ya durante su vida, ya en el término de ella! Y sabe que la culpa +diametralmente opuesta a cada pecado se expía aquí juntamente con el +mismo pecado: así es que si he permanecido purificándome entre los que +lloran su avaricia, ha sido precisamente por el vicio contrario. + +El Cantor de las "Bucólicas" dijo entonces: + +--Cuando cantaste las crueles contiendas de la doble tristeza de +Yocasta, no creo, a juzgar por los acentos en que Clío te hizo +prorrumpir, que te contase entre los suyos la Fe, sin la cual no basta +obrar bien. Si así es, ¿qué sol o qué luz ha disipado tus tinieblas de +tal modo, que te permitiera elevar tus velas hacia el Pescador? + +Y el otro contestó: + +--Tú me enviaste primero a beber en las grutas del Parnaso, y luego +me iluminaste para que conociese al verdadero Dios. Hiciste como el +que camina de noche llevando tras de sí una luz, que a él no le sirve, +pero alumbra a las personas que le siguen, cuando dijiste: "El siglo se +renueva, vuelve la justicia con los primeros tiempos del género humano, +y una nueva progenie desciende del cielo." Por ti fuí poeta, por ti +cristiano; mas para que veas mejor lo que te pinto, extenderé las manos +a fin de darle más colorido. Ya estaba el mundo lleno de la verdadera +creencia, sembrada por los mensajeros del eterno reino, y tus palabras, +antes citadas, concordaban con la doctrina de los nuevos apóstoles; por +lo cual yo me acostumbré a visitarlos: después me parecieron rodeados +de tal santidad, que cuando Domiciano los persiguió, corrieron mis +lágrimas mezcladas con las suyas. Mientras viví, les socorrí; sus +rectas costumbres me hicieron despreciar todas las otras sectas, y +antes que, en mi poema, condujese a los griegos ante los ríos de Tebas, +había recibido el bautismo; pero por miedo fuí cristiano en secreto, +y durante largo tiempo me mostré pagano. Esta timidez me ha hecho +recorrer el cuarto círculo durante más de cuatro siglos. Y ahora, pues +tenemos más tiempo del que necesitamos para subir por nuestro camino, +dime tú, que has descorrido el velo que me ocultaba el soberano bien, +dónde están nuestro antiguo Terencio, Cecilio, Plauto y Varrón, si es +que lo sabes. Dime si están condenados y en qué círculo. + +--Todos esos, y Persio, y yo, y otros muchos--respondió mi Guía--, +estamos en el primer círculo de la ciega prisión con aquel Griego[76] +a quien lactaron las Musas más que a otro alguno: muchas veces hablamos +del monte donde se encuentran siempre nuestras nodrizas. Allí están +con nosotros Eurípides, Anacreonte, Simónides, Agatón, y otros muchos +griegos que vieron ya sus frentes coronadas de laurel. De los que tú +cantaste, se ve allí a Antígona, a Deifila, Argía e Ismene, tan triste +como antes. Está también la que enseñó la Langía, la hija de Tiresias, +y Tetis, y Deidamia con sus hermanas. + + [76] Homero. + +Los dos poetas habían guardado silencio, mirando de nuevo con atención +en torno suyo, por haber terminado la escala y sus paredes: ya las +cuatro esclavas del día habían quedado atrás, y la quinta estaba en +el timón del carro solar, dirigiendo hacia arriba su luminosa punta, +cuando mi Guía dijo: + +--Creo conveniente que volvamos nuestro hombro derecho hacia la orilla +del círculo, para dar la vuelta a la montaña, según acostumbramos hacer. + +Esta costumbre fué nuestra guía, y emprendimos el camino sin titubear, +una vez que a ello asintió la otra alma virtuosa. Ellos iban delante +y yo detrás, solo, escuchando sus palabras, que me comunicaban la +inteligencia de la poesía. Pero pronto interrumpió tan dulce coloquio +la vista de un árbol, que encontramos en medio del camino, cargado de +manzanas olorosas; y así como el abeto, elevándose hacia el cielo, +va disminuyendo de rama en rama, aquél iba disminuyendo por su parte +inferior, con objeto, según creo, de que nadie suba a él. Por el lado +en que estaba cerrado nuestro camino, caía de la alta roca un agua +cristalina, que se esparcía por las hojas superiores. + +Los dos Poetas se acercaron al árbol, cuando exclamó una voz entre +el follaje: "Os puede costar caro tocar este manjar." Después dijo: +"María pensaba más en que las bodas fuesen honrosas y cumplidas, que +en su boca que ahora intercede por vosotros. Las antiguas romanas +se contentaron con el agua por toda bebida, y Daniel despreció los +manjares y adquirió la ciencia. El primer siglo fué tan bello como el +oro; el hambre hacía más sabrosas las bellotas, y la sed convertía en +néctar cualquier arroyuelo. En miel y langostas consistió el alimento +del Bautista en el Desierto: esto le da más gloria, y le hace tan +grande como lo patentiza el Evangelio." + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOTERCERO_ + + +Mientras tenía mi vista fija en el verde follaje, como suele hacer +quien pierde el tiempo detrás de un pájaro, el que era para mí más que +un padre, decía: + +--Hijo mío, ven ahora, porque el tiempo que se nos concede debe +emplearse más útilmente. + +Volví el rostro con ligereza y con no menos mis pasos hacia los Sabios, +los cuales hablaban tan bien, que escuchándolos no sentía en el andar +cansancio alguno; cuando se oyó cantar llorando: "Labia mea, Dómine," +de un modo que hizo nacer en mí placer y dolor. + +--¡Oh dulce Padre!, ¿qué es lo que oigo?--empecé a decir. + +Y él dijo: + +--Son las sombras, que van quizá deshaciendo el nudo de sus deudas. + +Cual peregrinos pensativos, que al encontrar en su camino gente a quien +no conocen, se vuelven hacia ella sin detenerse, así venía tras de +nosotros, pero con paso más rápido, una turba de espíritus, callados +y piadosos, que pasaban adelante mirándonos. Todos ellos tenían los +ojos hundidos y apagados, la faz pálida, y tan demacrada, que a través +de la piel se notaba la forma de los huesos. No creo que Erisictón se +viese reducido a una piel tan seca cuando más tuvo que temer el hambre. +Yo decía, pensando entre mí: "He aquí cómo debía estar la nación que +perdió a Jerusalén, cuando María llegó a devorar a su propio hijo." +Sus ojos parecían anillos sin piedras; los que en el rostro del hombre +leen Homo, hubieran conocido allí con facilidad la M[77]. ¿Quién +creería, ignorando la causa, que el olor de una fruta y aquel salto de +agua, excitando su deseo, pudiera reducirlos a tal extremo? Yo estaba +asombrado al verles tan hambrientos, porque aun no conocía la causa de +su demacración y de su triste aridez; cuando desde la profunda cavidad +de su cabeza dirigió hacia mí sus ojos una sombra, y me miró fijamente; +después de lo cual exclamó en alta voz: + +--¿Qué gracia es ésta que se me concede? + + [77] Algunos teólogos y predicadores místicos de la Edad Media + pretendían que Dios había escrito de propio puño las palabras + Homo Dei en el rostro humano. Como a causa de su flacura, + quiere decir Dante, sus ojos (las oes) estaban tan hundidos en + la cabeza, claramente podía verse la M, formada por la nariz, + las cejas y las mejillas. + +Nunca le hubiera conocido por su rostro; pero su voz me recordó todo lo +que sus facciones habían absorbido en sí mismas; esta chispa encendió +en mí el completo conocimiento de aquel rostro cambiado, y reconocí el +de Forese. + +--¡Ah!--me dijo--; no fijes tu atención en esta lepra árida, que me +decolora la piel, ni en la carne que me falta. Pero dime la verdad +con respecto a ti, y dime quiénes son esas dos almas que te guían: no +pararé hasta que me lo digas. + +--Tu rostro, que ya muerto me hizo llorar, excita ahora en mí nuevos +deseos de llanto--le respondí viéndole tan desfigurado--; pero dime, +por Dios, qué es lo que os demacra tanto; y no me hagas hablar de otra +cosa mientras dura mi asombro, porque mal puede hablar el que está +poseído de otro deseo. + +Me contestó: + +--Desde el eterno tribunal desciende una virtud sobre el agua y +la planta que hemos dejado más atrás; virtud que me extenúa de +esta suerte. Todos esos que cantan llorando por haberse entregado +desenfrenadamente al vicio de la gula, deben santificarse aquí por +medio del hambre y de la sed. El olor que se exhala de la fruta y el +agua que se extiende sobre ese follaje, excitan en nosotros el deseo +de comer y beber, y más de una vez se repite nuestra pena mientras +damos la vuelta a este círculo: he dicho pena, debiendo decir consuelo; +porque el deseo que nos conduce hacia ese árbol es el mismo que condujo +a Jesucristo a decir lleno de gozo: "Eli," cuando nos redimió con la +sangre de sus venas. + +--Forese--repliqué--, desde aquel día en que dejaste el mundo por mejor +vida, no han transcurrido aún cinco años. Si la facultad de pecar +concluyó en ti antes de que sobreviniera la hora del saludable dolor +que nos reconcilia con Dios, ¿cómo es que has venido aquí arriba? Creía +encontrarte abajo, donde el tiempo con el tiempo se repara. + +Respondióme: + +--Mi Nella es la que, con sus ruegos asiduos, me ha conducido a beber +el dulce ajenjo del dolor. Con sus devotas oraciones y sus suspiros +me ha sacado del lugar donde se espera, y me ha librado de los otros +círculos. Mi viudita, a quien amé mucho, es tanto más querida y +agradable a Dios, cuanto más sola es en obrar bien; pues la Barbagia +de Cerdeña tiene mujeres mucho más púdicas que la Barbagia donde la +he dejado. ¡Oh caro hermano!, ¿qué quieres que te diga? Ante mi vista +se presenta un tiempo futuro, del que no dista mucho el presente, en +el cual se prohibirá desde el púlpito a las descaradas florentinas ir +enseñando los pechos, ¿Qué mujeres bárbaras ni sarracenas ha habido +jamás, contra las que se debiera apelar a penas espirituales o a otras +restricciones para obligarlas a ir cubiertas? Pero si las impúdicas +estuvieran seguras de lo que el cielo les prepara pronto, tendría ya la +boca abierta para aullar; porque si mi previsión no me engaña, serán +entristecidas antes de que salga el bozo al niño que ahora se consuela +con la "nana." ¡Ah, hermano!, no te me ocultes más: estás viendo que, +no sólo yo, sino todas esas almas, miran el sitio donde interceptas la +luz del Sol. + +Entonces le dije: + +--Si recuerdas lo que tú y yo fuimos, aun el mencionarlo ahora deberá +serte doloroso. De aquella vida me sacó el otro día ese que va delante +de mí, cuando se ostentaba redonda la hermana de aquel (y le designé el +Sol). Ese sabio me ha guiado a través de la profunda noche por entre +los verdaderos muertos, y con mi verdadera carne que le sigue. Su +auxilio me ha sostenido hasta aquí en las cuestas y recodos del monte, +que hace que seáis rectos vosotros a quienes tan torcidos hizo el +mundo. Me ha dicho que me acompañaría hasta dejarme donde está Beatriz: +allí es preciso que me quede sin él. Virgilio es ese que me habló así +(y se lo indiqué con el dedo); el otro es aquella sombra por quien hubo +hace poco tales sacudimientos en todos los ámbitos de vuestro monte, +que de sí la despide. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOCUARTO_ + + +Ni la conversación detenía nuestra marcha, ni ésta a aquélla, sino que, +a pesar de ir hablando, caminábamos de prisa, como la nave impelida +por un viento favorable. Las sombras, que parecían cosas doblemente +muertas, noticiosas de que yo estaba vivo, mostraban su admiración por +las hondas cavidades de sus ojos. Continuando yo mi discurso, dije: + +--Esa sombra, quizá por causa del otro, se dirige arriba más lentamente +de lo que lo haría. Pero dime, si acaso lo sabes, dónde está Piccarda, +y si entre esta gente que así me mira veo alguna persona digna de +llamar mi atención. + +--Mi hermana, que no sé lo que fué más, si hermosa o buena, ostenta ya +su triunfal corona en el alto Olimpo. + +Esto dijo primero, y luego añadió: + +--Aquí no está prohibido nombrar a nadie, atendida la prontitud con que +es alterado nuestro semblante por la dieta. Ese (y lo señaló con el +dedo) es Buonaggiunta, Buonaggiunta el de Luca; y aquel de más allá, +más apergaminado que los otros, tuvo en sus brazos la Santa Iglesia: +fué natural de Tours, y ahora expía con el ayuno las anguilas del +Bolsena y la garnacha[78]. + + [78] El papa Martín IV, natural de Tours. Fué hombre de bien, + y muy amigo de la casa de Francia. Dado a la gula, hacía morir + las anguilas del lago de Bolsena, ahogándolas en vino blanco + generoso y dulce (garnacha), y después de bien guisadas, las + comía con afán. + +Otros muchos me fué citando uno a uno, y todos parecían contentos de +que se les nombrase; pues no reparé en ellos ningún gesto de desagrado. +Vi mover las mandíbulas, mascando en vacío por efecto del hambre, a +Ubaldino de la Pila, y a Bonifacio, que apacentó a muchos revestido +con el roquete[79]. Vi a meser Marchese, que habiendo tenido tiempo +para beber en Forli con menos sed, fué tal que nunca se sintió saciado. +Pero, como aquel que mira, y después simpatiza más con uno que con +otro, así me pasó con el de Luca, que parecía querer decirme algo. +Murmuraba entre dientes; y yo le oía no sé qué de Gentucca donde él +sentía el castigo que tanto le devoraba. + + [79] Bonifacio de Fieschi, conde de Lavagna y arzobispo de + Ravena. + +--¡Oh alma, le dije, que tan deseosa pareces de hablar conmigo! Haz de +modo que yo te entienda, y satisfácenos a los dos con tu conversación. + +El empezó a decir: + +--Existe una mujer que no lleva el velo todavía, la cual hará que te +agrade mi ciudad, aunque alguno hable mal de ella. Tú irás allá con +esta predicción, y si acaso no has entendido bien lo que murmuro, ya +te lo pondrá en claro la realidad de los hechos. Pero dime: ¿no estoy +viendo al que ha dado a luz las nuevas rimas, que comienzan así: +"Donne, ch'avete intelleto d'Amore"[80] + + [80] Así empieza una bellísima canción de Dante, que puede + verse en La Vida Nueva. + +Le contesté: + +--Yo soy uno que voy notando lo que Amor inspira, y luego lo expreso +tal como él me dicta dentro del alma. + +--¡Oh hermano!--exclamó.--Ahora veo el nudo que al Notario, a +Guittone[81] y a mí nos impidió llegar al dulce y nuevo estilo que +oigo. Bien veo que vuestras plumas siguen fielmente al que les dicta, +lo cual no han hecho en verdad las nuestras; y que quien se propone +remontarse a mayor altura, no ve la diferencia del uno al otro estilo. + + [81] Jacobo de Lentino, llamado el Notario, y Guittone de + Arezzo, poetas mediocres. + +Dichas estas palabras, se calló como si estuviese satisfecho. + +Así como las grullas que pasan el invierno a orillas del Nilo forman +a veces una bandada en el aire, y luego vuelan rápidamente marchando +en hilera, de igual suerte todas las almas que allí estaban, volviendo +el rostro, aceleraron el paso, ligeras por su demacración y por su +deseo: y al modo que un hombre cansado de correr deja ir delante a sus +compañeros, y sigue lentamente hasta que cesa la agitación de su pecho, +así Forese dejó pasar a la grey santa, y continuó conmigo su camino +diciéndome: + +--¿Cuándo te volveré a ver? + +--No sé cuánto he de vivir--le respondí--; pero no será tan pronto mi +regreso, que antes no llegue yo con el deseo a la orilla; porque el +sitio donde fuí colocado para vivir se despoja de día en día y cada vez +más del bien, y parece destinado a una triste ruina. + +--Vé, pues--repuso--; que ya estoy viendo al que tiene la mayor +culpa de esa ruina, arrastrado a la cola de un animal hacia el valle +donde nadie se excusa de sus faltas[82]. El animal a cada paso va +más rápido, aumentando siempre su celeridad, hasta que lo arroja, y +abandona el cuerpo vilmente destrozado. Esas esferas no darán muchas +vueltas (y dirigió sus ojos al cielo) sin que sea claro para ti lo que +mis palabras no pueden ampliar más. Ahora te dejo; porque el tiempo es +caro en este reino, y yo pierdo mucho caminando a tu lado. + + [82] Corso Donati, hermano del mismo Forese, jefe de los + Negros, y principal causante de los males de Florencia. Forese + no nombra a Corso, porque es su hermano. + +Cual jinete que se adelanta al galope de entre el escuadrón que +avanza, a fin de alcanzar el honor del primer choque, del mismo modo +y con mayores pasos se apartó de nosotros aquel espíritu, y yo quedé +en el camino con aquellos dos que fueron tan grandes generales del +mundo. Cuando estuvo tan retirado de nosotros, que mis ojos no podían +seguirle, así como tampoco podía mi mente alcanzar el sentido de sus +palabras, observé no muy lejos las ramas frescas y cargadas de frutas +de otro manzano, por haberme vuelto entonces hacia aquel lado. Y vi +debajo de él muchas almas que alzaban las manos y gritaban no sé qué en +dirección del follaje, como los niños que, codiciando impotentes alguna +cosa, la piden sin que aquel a quien ruegan les responda, y antes al +contrario, para excitar más sus deseos, tiene elevado y sin ocultar lo +que causa su anhelo. Después se marcharon como desengañadas, y nosotros +nos acercamos entonces al gran árbol, que rechaza tantos ruegos y +tantas lágrimas. + +"Pasad adelante sin aproximaros: más arriba existe otro árbol, cuyo +fruto fué mordido por Eva, y éste es un retoño de aquél." Así decía no +sé quién entre las ramas; por lo cual Virgilio, Estacio y yo seguimos +adelante, estrechándonos cuanto pudimos hacia el lado en que se eleva +el monte. "Acordaos, decía la voz, de los malditos formados en las +nubes, que, repletos, combatieron a Teseo con sus dobles pechos[83]. +Acordaos de los hebreos, que mostraron al beber su molicie, por lo que +Gedeón no los quiso por compañeros cuando descendió de las colinas +cerca de Madián." De este modo, arrimados a una de las orillas, +pasamos adelante, oyendo diferentes ejemplos del pecado de la gula, +seguidos de las miserables consecuencias de aquel vicio. Después, +entrando nuevamente en medio del camino desierto, nos adelantamos mil +pasos y aun más, reflexionando cada cual y sin hablar. "¿Qué vais +pensando vosotros tres solos?", dijo de improviso una voz, que me hizo +estremecer, como sucede a los animales tímidos y asustadizos. Levanté +la cabeza para ver quién fuese, y jamás se vieron en un horno vidrios o +metales tan luminosos y rojos como lo estaba uno que decía: "Si queréis +llegar hasta arriba, es preciso que deis aquí la vuelta: por aquí va +el que quiere ir en paz." Su aspecto me había deslumbrado la vista; +por lo cual me volví, siguiendo a mis Doctores a la manera de quien se +guía por lo que escucha. Y sentí que me daba en medio de la frente un +viento, como sopla y embalsama el ambiente la brisa de Mayo, mensajera +del alba, impregnada con el aroma de las plantas y flores; y bien sentí +moverse la pluma, que me hizo percibir el perfume de la ambrosía, +oyendo decir: "Bienaventurados aquellos a quienes ilumina tanta gracia, +que la inclinación a comer no enciende en sus corazones desmesurados +deseos, y sólo tienen el hambre que es razonable." + + [83] Los Centauros, engendrados por el consorcio de Ixion + con una nube, llenos de vino, intentaron robar la esposa + de Piritóo en medio del convite nupcial, por lo cual Teseo + los mató. Combatieron con sus dobles pechos, de hombre y de + caballo. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOQUINTO_ + + +Era la hora en que no debía demorarse nuestra subida, pues el sol había +dejado el círculo meridional al Tauro, y la noche al Escorpión: por lo +cual, así como el hombre a quien estimula el aguijón de la necesidad, +no se detiene por nada que encuentre, sino que sigue su camino, de +igual suerte entramos nosotros por la abertura del peñasco, uno delante +de otro, tomando la escalera, que por su angostura obliga a separarse a +los que la suben. Y como la joven cigüeña que extiende sus alas deseosa +de volar, y no atreviéndose a abandonar el nido, las pliega nuevamente, +lo mismo hacía yo llevado de un ardiente deseo de preguntar, que se +inflamaba y se extinguía, hasta que llegué a hacer el ademán del que +se prepara a hablar. A pesar de lo rápido de nuestra marcha, mi amado +Padre no dejó de decirme: + +--Dispara el arco de la palabra, que tienes tirante hasta el hierro. + +Entonces abrí la boca con seguridad, y empecé a decir: + +--¿Cómo es posible enflaquecer donde no hay necesidad de alimentarse? + +--Si te acordaras de cómo se consumió Meleagre al consumirse un +tizón--respondió--, no te sería ahora tan difícil comprender esto; y +si considerases cómo, al moveros, se mueve vuestra imagen dentro del +espejo, te parecería blando lo que te parece duro. Mas para que tu +deseo quede satisfecho, aquí tienes a Estacio, a quien pido y suplico +que sea el médico de tus heridas. + +--Si estando tú presente, le descubro los arcanos de la eterna +justicia--respondió Estacio--, sírvame de disculpa el no poder negarte +nada. + +Luego empezó diciendo: + +--Hijo, si tu mente recibe y guarda mis palabras, ellas te darán +luz sobre el punto de que hablas. La sangre más pura, que nunca es +absorbida por las sedientas venas y que sobra, como el resto de los +alimentos que se retiran de la mesa, adquiere en el corazón una virtud +tan apta para formar todos los miembros humanos, como la que tiene para +transformarse en ellos la que va por las venas. Todavía más depurada, +desciende a un punto que es mejor callar que nombrar, de donde se +destila después sobre la sangre de otro ser en vaso natural. Aquí se +mezclan las dos, la una dispuesta a recibir la impresión, la otra a +producirla por efecto de la perfección del lugar de que procede; y +apenas están juntas, la sangre viril empieza desde luego a operar, +coagulando primero, y vivificando en seguida lo que ha hecho unírsele +como materia propia. Convertida la virtud activa en alma, como la de +una planta, pero con la diferencia de que aquélla está en vías de +formación, mientras que la otra ha llegado ya a su término, continúa +obrando de tal modo, que luego se mueve y siente como la esponja +marina, y en seguida emprende la organización de las potencias, de la +cual es el germen. Hijo mío, la virtud que procede del corazón del +padre, y desde la cual atiende la naturaleza a todos los miembros, ora +se ensancha, y ora se prolonga; mas no ves todavía cómo el feto, de +animal pasa a ser racional: este punto es tal, que uno más sabio que tú +incurrió con su doctrina en el error de separar del alma el intelecto +posible, porque no vió que éste tuviese ningún órgano especial adecuado +a sus funciones. Abre tu corazón a la verdad que te presento, y sabe +que, en cuanto está concluído el organismo del cerebro del feto, el +Primer Motor se dirige placentero hacia aquella obra maestra de la +naturaleza, y le infunde un nuevo espíritu, lleno de virtud, que atrae +a su substancia lo que allí encuentra de activo, y se convierte en +un alma sola, que vive, y siente, y se refleja sobre sí misma: a fin +de que te causen menos admiración mis palabras, considera el calor +del Sol, que se transforma en vino, uniéndose al humor que sale de la +vid. Cuando Laquesis no tiene ya lino, el alma se separa del cuerpo, +llevándose virtualmente consigo sus potencias divinas y humanas: +todas las facultades sensitivas quedan como mudas; pero la memoria, +el entendimiento y la voluntad son en su acción mucho más sutiles que +antes. Sin detenerse, el alma llega maravillosamente por sí misma a una +de las orillas, donde conoce el camino que le está reservado. En cuanto +se encuentra circunscrita en él, la virtud informativa irradia en +torno, del mismo modo que cuando vivía en sus miembros; y así como el +aire, cuando el tiempo está lluvioso, se presenta adornado de distintos +colores por los rayos del Sol que en él se reflejan, de igual suerte el +aire de alrededor toma la forma que le imprime virtualmente el alma que +está allí detenida; y semejante después a la llama que sigue en todos +sus movimientos al fuego, la nueva forma va siguiendo al espíritu. Por +fin, como el alma toma de esto su apariencia, se le llama sombra, y +en esa forma organiza luego cada uno de sus sentidos, hasta el de la +vista. En virtud de este cuerpo aéreo hablamos, reímos, derramamos +lágrimas y suspiramos, como habrás podido observar por el monte. Según +como los deseos y los demás afectos nos impresionan, la sombra toma +diferentes figuras: tal es la causa de lo que te admira. + +Habíamos llegado ya al círculo de la última tortura, y nos dirigíamos +hacia la derecha, cuando llamó nuestra atención otro cuidado. Allí +la ladera de la montaña lanza llamas con ímpetu hacia el exterior, y +la orilla opuesta del camino da paso a un viento que, dirigiéndose +hacia arriba, la rechaza y aleja de sí. Por esta razón nos era preciso +caminar de uno en uno por el lado descubierto del camino, de modo +que si, por una parte, me causaba temor el fuego, por otra temía +despeñarme. Mi Jefe decía: + +--En este sitio es preciso refrenar bien los ojos, porque muy poco +bastaría para dar un mal paso. + +Entonces oí cantar en el seno de aquel gran ardor: "Summæ Deus +clementiæ"[84]; lo cual excitó en mí un deseo no menos ardiente de +volverme, y vi a varios espíritus andando por la llama: yo les miraba, +pero fijando alternativamente la vista, ya en sus pasos, ya en los +míos. Después de la última estrofa de aquel himno, gritaron en voz +alta: "Virum non cognosco"[85]; y en seguida volvieron a entonarlo en +voz baja. Terminado el himno, gritaron aún: "Diana corrió al bosque, y +arrojó de él a Hélice, que había gustado el veneno de Venus." Repetían +su canto, y citaban después ejemplos de mujeres y maridos que fueron +castos, como lo exigen la virtud y el matrimonio. Y de este modo, según +creo, continuarán durante todo el tiempo que los abrase el fuego; pues +con tal remedio y tales ejercicios ha de cicatrizarse la última llaga. + + [84] Principio del himno que la Iglesia recita en los maitines + del Sábado, y que cantan las almas que se purifican del vicio + de la lujuria, porque en él se pide a Dios la pureza. + + [85] Palabras dichas por María al arcángel San Gabriel. Dante + continúa haciendo citar a las almas ejemplos contrarios a los + vicios de que se purifican. Enumeran los ejemplos en alta voz, + porque con ellos las almas se reprenden a sí mismas: el himno + lo cantan en voz baja, como una oración que dirigen a Dios. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOSEXTO_ + + +Mientras que uno tras otro íbamos por el borde del camino, el buen +Maestro decía muchas veces: "Mira, y ten cuidado, pues ya estás +advertido." Daba en mi hombro derecho el Sol, que irradiando por todo +el Occidente, cambiaba en blanco su color azulado. Con mi sombra hacía +parecer más roja la llama, y aquí también vi muchas almas que, andando, +fijaban su atención en tal indicio. Con este motivo se pusieron a +hablar de mí, y empezaron a decir: "Parece que éste no tenga un cuerpo +ficticio." Después se cercioraron, aproximándose a mí cuanto podían, +pero siempre con el cuidado de no salir adonde no ardieran. + +--¡Oh tú, que vas en pos de los otros, no por ser el más lento, sino +quizá por respeto!, respóndeme a mí, a quien abrasan la sed y el fuego. +No soy yo el único que necesita tu respuesta, pues todos éstos tienen +mayor sed, que deseo de agua fresca el Indio y el Etíope. Dinos: ¿cómo +es que formas con tu cuerpo un muro que se antepone al Sol, cual si no +hubieras caído aún en las redes de la muerte? + +Así me hablaba una de aquellas sombras, y yo me habría explicado en +el acto, si no hubiese atraído mi atención otra novedad que apareció +entonces. Por el centro del camino inflamado venía una multitud +de almas con el rostro vuelto hacia las primeras, lo cual me hizo +contemplarlas asombrado. Por ambas partes vi apresurarse todas las +sombras, y besarse unas a otras, sin detenerse, y contentándose con tan +breve agasajo; semejantes a las hormigas, que en medio de sus pardas +hileras, van a encontrarse cara a cara, quizá para darse noticias de su +viaje o de su botín. Una vez terminado el amistoso saludo, y antes de +dar el primer paso, cada una de ellas se ponía a gritar con todas sus +fuerzas, las recién llegadas: "Sodoma y Gomorra," y las otras: "En la +vaca entró Pasifae, para que el toro acudiera a su lujuria." Después, +como grullas que dirigiesen su vuelo, parte hacia los montes Rifeos, y +parte hacia las ardientes arenas, huyendo éstas del hielo, y aquéllas +del Sol, así unas almas se iban y otras venían, volviendo a entonar +entre lágrimas sus primeros cantos, y a decir a gritos lo que más +necesitaban. Como anteriormente, se acercaron a mí las mismas almas que +me habían preguntado, atentas y prontas a escucharme. Yo, que dos veces +había visto su deseo, empecé a decir: + +--¡Oh almas seguras de llegar algún día al estado de paz! Mis miembros +no han quedado allá verdes ni maduros, sino que están aquí conmigo, con +su sangre y con sus coyunturas. De este modo voy arriba, a fin de no +ser ciego nunca más: sobre nosotros existe una mujer, que alcanza para +mí esta gracia por la cual llevo por vuestra mundo mi cuerpo mortal. +Pero decidme, ¡así se logre en breve vuestro mayor deseo, y os acoja +el cielo que está más lleno de amor y por más ancho espacio se dilata! +Decidme, a fin de que yo pueda ponerlo por escrito, ¿quiénes sois, y +quién es aquella turba que se va en dirección contraria a la vuestra? + +No de otra suerte se turba estupefacto el montañés, y enmudece absorto, +cuando, rudo y salvaje, entra en una ciudad, de como pareció turbarse +cada una de aquellas sombras: pero repuestas de su estupor, el cual +se calma pronto en los corazones elevados, empezó a decirme la que +anteriormente me había preguntado: + +--¡Dichoso tú, que sacas de nuestra actual mansión experiencia para +vivir mejor! Las almas que no vienen con nosotros cometieron el +pecado por el que César, en medio de su triunfo, oyó que se burlaban +de él y le llamaban reina. Por esto se alejan gritando "Sodoma;" +y reprendiéndose a sí mismos, como has oído, añaden al fuego que +les abrasa el que les produce su vergüenza. Nuestro pecado fué +hermafrodita; pero no habiendo observado la ley humana, y sí seguido +nuestro apetito al modo de las bestias, por eso, al separarnos de los +otros, gritamos para oprobio nuestro el nombre de aquélla, que se +bestializó en una envoltura bestial. Ya conoces nuestras acciones y el +delito que cometimos: si por nuestros nombres quieres conocer quiénes +somos, ni sabré decírtelos, ni tengo tiempo para ello. Satisfaré, sin +embargo, tu deseo diciéndote el mío: soy Guido Guinicelli, que me +purifico ya por haberme arrepentido antes de mi última hora. + +Como corrieron hacia su madre los dos hijos al encontrarla bajo las +tristes iras de Licurgo, así me lancé yo, pero sin atreverme a tanto, +cuando escuché nombrarse a sí mismo a mi padre, y al mejor de todos +los míos que jamás hicieron rimas de amor dulces y floridas; y sin oír +hablar, anduve pensativo largo trecho, contemplándolo, aunque sin poder +acercarme más a causa del fuego. Cuando me harté de mirarle, me ofrecí +de todo corazón a su servicio con aquellos juramentos que hacen creer +en las promesas. Me contestó: + +--Dejas en mí, por lo que oigo, una huella tan profunda y clara, que +el Leteo no puede borrarla ni obscurecerla: pero si tus palabras han +jurado la verdad, dime, ¿cuál es la causa del cariño que me demuestras +en tus frases y en tus miradas? + +Le contesté: + +--Vuestras dulces rimas, que harán preciosos los manuscritos que las +contienen, tanto como dure el lenguaje moderno. + +--¡Oh hermano!--replicó--; éste que te señalo con el dedo[86] (e +indicó un espíritu que iba delante de él), fué mejor obrero en su +lengua materna. Sobrepujó a todos en sus versos amorosos y en la +prosa de sus novelas; y deja hablar a los necios, que creen que el +Lemosín[87] es mejor que él; prestan más atención al ruido que a la +verdad, y así forman su juicio antes de dar oídos al arte o la razón. +Lo mismo hicieron muchos de los antiguos con respecto a Guittone, +colocándole, merced a sus gritos, en el primer lugar, hasta que lo ha +vencido la verdad con los méritos adquiridos por otras personas. Ahora, +si tienes el alto privilegio de poder penetrar en el claustro donde +Cristo es abad del colegio, díle por mí del "Padre nuestro" todo lo +que necesitamos nosotros los habitantes de este mundo, en el que ya no +tenemos el poder de pecar. + + [86] Arnaldo Daniel, célebre poeta provenzal del siglo XII, + celebrado por Petrarca como gran maestro de amor y como el + primer poeta en lengua vulgar. Escribió novelas caballerescas + en prosa. + + [87] Gerardo Borneil, poeta de Limoges. + +Luego, tal vez para hacer sitio a otro que venía en pos de él, +desapareció entre el fuego, como desaparece el pez en el fondo del +agua. Yo me adelanté un poco hacia el que me había designado, y le dije +que mi deseo preparaba a su nombre una grata acogida: él empezó a decir +donosamente: + +--Me complace tanto vuestra cortés pregunta, que ni puedo ni quiero +ocultarme a vos: yo soy Arnaldo, que lloro y voy cantando: veo, triste, +mis pasadas locuras, y veo, contento, el día que en adelante me espera. +Ahora os ruego, por esa virtud que os conduce a lo más alto de la +escala, que os acordéis de endulzar mi dolor. + +Después se ocultó en el fuego que les purifica. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_ + + +El Sol estaba ya en aquel punto desde donde lanza sus primeros rayos +sobre la ciudad en que se derramó la sangre de su Hacedor: el Ebro caía +bajo el alto signo de Libra, y las ondas del Ganges eran caldeadas al +empezar la hora de nona; de modo que donde estábamos terminaba el día, +cuando nos divisó placentero el Angel de Dios, que apartado de la llama +se puso en la orilla a cantar: "Beati mundo corde," en voz bastante más +viva que la nuestra. Después dijo: + +--No se sigue adelante, almas santas, si el fuego no os muerde antes: +entrad en él, y no os hagáis sordas al cántico que llegará hasta +vosotras. + +Así habló cuando estuvimos cerca de él, por lo que me quedé al oirle +como aquel que es metido en la fosa. Elevé mis manos entrelazadas +mirando al fuego, y se representaron vivamente en mi imaginación los +cuerpos humanos que había visto arder. Mis buenos Guías se volvieron +hacia mí, y Virgilio me dijo: + +--Hijo mío, aquí puedes encontrar un tormento; pero no la muerte. +Acuérdate, acuérdate... y si te guié sano y salvo sobre Gerión, ¿qué +no haré ahora que estoy más cerca de Dios? Ten por cierto que, aunque +estuvieras mil años en medio de esa llama, no perderías un solo +cabello; y si acaso crees que te engaño, ponte cerca de ella, y como +prueba, aproxima con tus manos al fuego la orla de tu ropaje. Depón, +pues, depón todo temor; vuélvete hacia aquí, y pasa adelante con +seguridad. + +Yo, sin embargo, permanecí inmóvil aun en contra de mi conciencia. +Cuando vió que me estaba quieto y reacio, repuso algo turbado: + +--Hijo mío, repara en que entre Beatriz y tú sólo existe ese obstáculo. + +Así como al oír el nombre de Tisbe, Piramo, cercano a la muerte, abrió +los ojos y la contempló bajo la morera, que desde entonces echó frutos +rojos, así yo, vencida mi obstinación, me dirigí hacia mi sabio Guía, +al oír el nombre que siempre está en mi mente. Entonces él, moviendo la +cabeza, dijo: + +--¡Cómo! ¿Queremos permanecer aquí? + +Y se sonrió, como se sonríe al niño a quien se conquista con una fruta. +Después se metió en el fuego el primero, rogando a Estacio, que durante +todo el camino se había interpuesto entre ambos, que viniese detrás +de mí. Cuando estuve dentro, habríame arrojado, para refrescarme, en +medio del vidrio hirviendo; tan desmesurado era el ardor que allí se +sentía. Mi dulce Padre, para animarme, continuaba hablando de Beatriz y +diciendo: "Ya me parece ver sus ojos." Nos guiaba una voz que cantaba +al otro lado; y nosotros, atentos solamente a ella, salimos del fuego +por el sitio donde está la subida. + +--"Venite, benedicti patris mei"--se oyó en medio de una luz que allí +había, tan resplandeciente que me ofuscó y no la pude mirar.--El Sol se +va--añadió--, y viene la noche; no os detengáis, sino acelerad el paso +antes que el horizonte se obscurezca. + +El sendero subía recto a través de la peña hacia el Oriente, y yo +interrumpía delante de mí los rayos del Sol, que ya estaba muy bajo. +Habíamos subido pocos escalones, cuando mis sabios Guías y yo, por mi +sombra que se desvanecía, observamos que tras de nosotros se ocultaba +el Sol; y antes de que en toda su inmensa extensión tomara el horizonte +el mismo aspecto, y de que la noche se esparciera por todas partes, +cada uno de nosotros hizo de un escalón su lecho; porque la naturaleza +del monte, más bien que nuestro deseo, nos impedía subir. Como las +cabras que antes de haber satisfecho su apetito van veloces y atrevidas +por los picos de los montes, y una vez saciado éste, se quedan rumiando +tranquilas a la sombra, mientras el Sol quema, guardadas por el +pastor, que, apoyado en su cayado, cuida de ellas; y como el pastor +que se queda fuera y pernocta cerca de su rebaño, para preservarlo de +que lo disperse alguna bestia feroz, así estábamos entonces nosotros +tres, yo como cabra, y ellos como pastores, estrechados por los dos +lados de aquella abertura. Poco alcanzaba nuestra vista de las cosas +que había fuera de allí; pero por aquel reducido espacio veía yo las +estrellas más claras y mayores de lo acostumbrado. Rumiando de esta +suerte y contemplándolas me sorprendió el sueño; el sueño que muchas +veces predice lo que ha de sobrevenir. En la hora, según creo, en que +Citerea, que parece siempre abrasada por el fuego del amor, lanzaba +desde Oriente sus primeros rayos sobre la montaña, me parecía ver +entre sueños una mujer joven y bella, que iba cogiendo flores por una +pradera, y decía cantando: "Sepa todo aquel que preguntó mi nombre, que +yo soy Lía, y voy extendiendo en torno mis bellas manos para formarme +una guirnalda. Para agradarme delante del espejo, me adorno aquí; pero +mi hermana Raquel no se separa jamás del suyo, y permanece todo el día +sentada ante él. A ella le gusta contemplar sus hermosos ojos, como a +mí adornarme con mis propias manos: ella se satisface con mirar, yo con +obrar." Ya, ante los esplendores que preceden al día, tanto más gratos +a los peregrinos, cuanto más cerca de su patria se albergan al volver a +ella, huían por todas partes las tinieblas, y con ellas mi sueño; por +lo cual me levanté, y vi a mis grandes Maestros levantados también. + +La dulce fruta que por tantas ramas va buscando la solicitud de los +mortales, hoy calmará tu hambre. + +Tales fueron las palabras que me dirigió Virgilio; palabras que +me causaron un placer como no lo ha causado jamás regalo alguno. +Acrecentóse tanto en mí el deseo de llegar a la cima del monte, que a +cada paso que daba sentía crecer alas para mi vuelo. Cuando, recorrida +toda la escalera, estuvimos en la última grada, Virgilio fijó en mí sus +ojos y dijo: + +--Has visto el fuego temporal y el eterno, hijo mío, y has llegado a un +sitio donde no puedo ver nada más por mí mismo. Con ingenio y con arte +te he conducido hasta aquí: en adelante sírvate de guía tu voluntad; +fuera estás de los caminos escarpados y de las estrechuras; mira el Sol +que brilla en tu frente; mira la hierba, las flores, los arbustos, que +se producen solamente en esta tierra. Mientras no vengan radiantes de +alegría los hermosos ojos que, entre lágrimas, me hicieron acudir en tu +socorro, puedes sentarte, y puedes pasear entre esas flores. No esperes +ya mis palabras, ni mis consejos: tu albedrío es ya libre, recto y +sano, y sería una falta no obrar según lo que él te dicte. Así, pues, +ensalzándote sobre ti mismo, te corono y te mitro.[88] + + [88] Tu albedrío es ya libre; recto y sano, por el + esclarecimiento de tu razón y el dominio de tus pasiones: + por lo tanto te hago señor de ti mismo, en lo tocante a la + dirección civil (corona), y a la espiritual (mitra). + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOCTAVO_ + + +Deseoso ya de observar en su interior y en sus contornos la divina +floresta espesa y viva, que amortiguaba la luz del nuevo día, dejé sin +esperar más el borde del monte y marché lentamente a través del campo, +cuyo suelo por todas partes despedía gratos aromas. Un aura blanda e +invariable me oreaba la frente con no mayor fuerza que la de un viento +suave: a su impulso, todas las verdes frondas se inclinaban trémulas +hacia el lado a que proyecta su primera sombra el sagrado monte; pero +sin separarse tanto de su derechura, que las avecillas dejaran por +esta causa de ejercitar su arte sobre las copas de los árboles, pues +antes bien, llenas de alegría, saludaban a las primeras auras, cantando +entre las hojas, que acompañaban a sus ritmos haciendo el bajo, con un +susurro semejante al que de rama en rama va creciendo en los pinares +del llano de Chiassi, cuando Eolo deja escapar el Sirocco. + +Ya me habían transportado mis lentos pasos tan adentro de la antigua +selva, que no podía distinguir el sitio por donde había entrado, cuando +vi interceptado mi camino por un riachuelo, que corriendo hacia la +izquierda, doblegaba bajo el peso de pequeñas linfas las hierbas que +brotaban en sus orillas. Las aguas que en la tierra se tienen por más +puras, parecerían turbias comparadas con aquellas, que no ocultan nada, +aunque corran obscurecidas bajo una perpetua sombra, que no da paso +nunca a los rayos del Sol ni de la Luna. Detuve mis pasos, y atravesé +con la vista aquel riachuelo, para admirar la gran variedad de sus +frescas arboledas, cuando se me apareció, como aparece súbitamente una +cosa maravillosa que desvía de nuestra mente todo otro pensamiento, una +mujer sola, que iba cantando y cogiendo flores de las muchas de que +estaba esmaltado todo su camino. + +--¡Ah!, hermosa Dama, que te abrasas en los rayos de Amor, si he de +dar crédito al semblante que suele ser testimonio del corazón; dígnate +adelantarte--le dije--hacia este riachuelo, lo bastante para que pueda +comprender qué es lo que cantas. Tú traes a mi memoria el sitio donde +estaba Proserpina, y cómo era cuando la perdió su madre, y ella perdió +sus lozanas flores. + +Así como bailando se vuelve una mujer, con los pies juntos y arrimados +al suelo, poniendo apenas uno delante de otro, de igual suerte se +volvió aquélla hacia mí sobre las florecillas rojas y amarillas, +semejante a una virgen que inclina sus modestos ojos, y satisfizo mis +súplicas aproximándose tanto, que llegaba hasta mí la dulce armonía +de su canto, y sus palabras claras y distintas. Luego que se detuvo +en el sitio donde las hierbas son bañadas por las ondas del lindo +riachuelo, me concedió el favor de levantar sus ojos. No creo que +saliera tal resplandor bajo las cejas de Venus, cuando su hijo la +hirió inconsideradamente. Ella se sonreía desde la orilla derecha, +cogiendo mientras tanto las flores que aquella elevada tierra produce +sin necesidad de simiente. El río nos separaba a la distancia de tres +pasos; pero el Helesponto por donde pasó Jerjes, cuyo ejemplo sirve aún +de freno a todo orgullo humano, no fué tan odioso a Leandro, por el +impetuoso movimiento de sus aguas entre Sestos y Abydos, como lo era +aquél para mí por no abrirme paso. + +--Sois recién llegados--dijo ella--; y quizá porque me sonrío en este +sitio escogido para nido de la humana naturaleza, os causo asombro y +hasta alguna sospecha; pero el salmo "Delectasti" esparce una luz que +puede disipar las nubes de vuestro entendimiento. Y tú, que vas delante +y me has rogado que hable, dime si quieres oír otra cosa, que yo +responderé con presteza a todas tus preguntas hasta dejarte satisfecho. + +--El agua--le dije--y el rumor de la floresta impugnan en mi interior +una nueva creencia sobre una cosa que he oído y que es contraria a esta. + +A lo que ella contestó: + +--Te diré cómo procede de su causa eso que te admira, y disiparé la +nube que te ciega. El Sumo Bien, que se complace sólo en sí mismo, hizo +al hombre bueno y apto para el bien, y le dió este sitio como arras en +señal de eterna paz. El hombre, por sus culpas, permaneció aquí poco +tiempo: por sus culpas cambió su honesta risa y su dulce pasatiempo en +llanto y en tristeza. A fin de que todas las conmociones producidas +más abajo por las exhalaciones del agua y de la tierra, que se dirigen +cuanto pueden tras del calor, no molestasen al hombre, se elevó este +monte hacia el cielo tanto como has visto, y está libre de todas ellas +desde el punto donde se cierra su puerta. Ahora bien, como el aire gira +en torno de la tierra con la primera bóveda movible del cielo, si el +círculo no es interrumpido por algún punto, un movimiento semejante +viene a repercutir en esta altura, que está libre de toda perturbación +en medio del aire puro, produciendo este ruido en la selva, porque +es espesa; y la planta sacudida comunica su propia virtud generativa +al aire, el cual girando en torno deposita dicha virtud en el suelo; +y la otra tierra, según que es apta por sí misma o por su cielo, +concibe y produce diversos árboles de diferentes especies. Una vez oído +esto, no te parecerá ya maravilloso que haya plantas que broten sin +semillas aparentes. Debes saber, además, que la santa campiña en que te +encuentras está llena de toda clase de semillas, y encierra frutos que +allá abajo no se cogen. El agua que ves no brota de ninguna vena que +sea renovada por los vapores que el frío del cielo convierte en lluvia, +como un río que adquiere o pierde caudal, sino que sale de una fuente +invariable y segura, que recibe de la voluntad de Dios cuanto derrama +por dos partes. Por esta desciende con una virtud que borra la memoria +del pecado; por la otra renueva la de toda buena acción. Aquí se llama +Leteo; en el otro lado, Eunoe; y no produce sus efectos si no se bebe +aquí primero que allí: su sabor supera a todos los demás. Aunque tu +sed esté ya bastante mitigada sin necesidad de más explicaciones mías, +por una gracia especial, aún te daré un corolario; y no creo que mis +palabras te sean menos gratas, si por ti exceden a mis promesas. Los +que antiguamente fingieron la edad de oro y su estado feliz, quizá +soñaron en el Parnaso este sitio. Aquí fué inocente el origen de la +raza humana; aquí la primavera y los frutos son eternos: este es el +verdadero néctar de que todos hablan. + +Entonces me volví completamente hacia mis Poetas y vi que habían +acogido con una sonrisa esta última explicación: después dirigí de +nuevo mis ojos hacia la bella Dama. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMONONO_ + + +Después de aquellas últimas palabras, continuó cantando cual mujer +enamorada: "Beati, quorum tecta sunt peccata"[89]: y a la manera de +las ninfas, que andaban solas por las umbrías selvas, complaciéndose +unas en huír del Sol, y otras en verle, púsose a caminar por la orilla +contra la corriente del río; y yo al igual de ella, seguí sus cortos +pasos con los míos. Entre los dos no habíamos aún adelantado ciento, +cuando las dos riberas equidistantes presentaron una curva, de tal modo +que me encontré vuelto hacia Oriente. A poco de andar así, volvióse la +Dama enteramente a mí, diciendo: "Hermano mío, mira y escucha." Y he +aquí que por todas partes iluminó la selva un resplandor tan súbito, +que dudé si había sido un relámpago; mas como éste desaparece en cuanto +brilla, y aquél duraba cada vez más resplandeciente, decía yo entre +mí: "¿Qué será esto?" Circulaba por el luminoso aire una dulce melodía, +por lo cual mi buen celo me hizo censurar el atrevimiento de Eva; pues +que allí, donde obedecían la tierra y el cielo, una mujer sola y apenas +formada, no pudo sufrir el permanecer bajo ningún velo; cuando si +hubiera permanecido resignado bajo él, habría yo gozado más pronto, y +luego eternamente aquellas inefables delicias. + + [89] Beati, quorum remissae sunt iniquitates, et quorum tecta + sunt peccata: palabras del segundo Salmo penitencial, con las + cuales la Dama congratula a Dante por verle limpio de las + manchas de los siete pecados. Esta Dama representa, según + algunos comentadores, la Iglesia católica. + +Mientras iba yo enteramente absorto en la contemplación de tantas +primicias del placer eterno, y deseoso todavía de más dichas, el aire, +semejante a un gran fuego, apareció ante nosotros inflamado bajo las +verdes ramas, y la dulce armonía que habíamos percibido se convirtió en +un canto claro y distinto. ¡Oh sacrosantas Vírgenes! Si alguna vez he +soportado por vosotras el hambre, el frío y las vigilias, prestadme en +cambio la ayuda, que la necesidad me obliga a demandaros. Es preciso +que Helicón derrame para mí sus aguas, y que el coro de Urania me ayude +a poner en versos cosas apenas concebibles. + +Parecióme ver algo más allá siete árboles de oro[90], engañado por la +gran distancia que todavía mediaba entre nosotros y ellos; mas cuando +me hube aproximado tanto, que la semejanza engañadora del sentido +no perdía ya por la distancia ninguno de sus rasgos distintivos, la +facultad que prepara materia al raciocinio me hizo conocer que eran +candelabros, y que las voces cantaban "Hosanna." Los hermosos muebles +llameaban en su parte superior despidiendo una luz mucho más clara +que la Luna a media noche y a la mitad de su mes. Me volví lleno de +admiración al buen Virgilio, y él me respondió con una mirada no +menos llena de asombro. Después fijé de nuevo mi atención en los altos +candelabros, los cuales avanzaban en nuestra dirección tan lentamente +que una recién desposada los habría vencido en celeridad. La Dama me +gritó: + +--¿Por qué contemplas con tanto ardor esas vívidas luces, y no reparas +en lo que viene tras de ellas? + + [90] Según unos comentadores, los siete dones del Espíritu + Santo; según otros, los siete sacramentos. + +Entonces vi venir detrás de las luces, y como guiadas por éstas, muchos +personajes[91], vestidos de un blanco tan puro como no ha brillado +jamás en el mundo. A la izquierda resplandecía el agua, y reflejaba +la parte izquierda de mi cuerpo; así es que me miraba en ella como en +un espejo. Cuando desde mi orilla llegué a un punto en que únicamente +el río me separaba de aquéllos, me detuve para mirar mejor, y vi las +llamas caminando hacia adelante, dejando tras de sí pintado el aire +con rasgos semejantes a banderolas extendidas; de modo que sobre ellas +se veían claramente siete listas formadas de los colores de que el Sol +hace su arco y Delia su cinturón. Aquellas listas se extendían por el +cielo más allá de lo que alcanzaba mi vista, y según me pareció, las +de los extremos distaban entre sí diez pasos una de otra[92]. Bajo el +hermoso cielo que describo, se adelantaban de dos en dos veinticuatro +ancianos coronados de azucenas[93]. Todos cantaban: "Bendita tú eres +entre las hijas de Adán, y benditas sean eternamente tus bellezas." +Después que las flores y las frescas hierbecillas que había en la otra +ribera frente a mí se vieron libres de aquellos espíritus elegidos, +así como en el cielo siguen unas a otras las estrellas, en pos de +los ancianos vinieron cuatro animales, con ellos coronados de verdes +hojas[94]. Cada uno tenía seis alas, con las plumas llenas de ojos, +como serían los de Argos si viviese[95]. Lector, no empleo mis rimas en +describir las formas de estos animales, pues me contiene tanto el gasto +futuro, que no puedo ser ahora pródigo; pero puedes leer a Ezequiel, +que los pinta tales como los vió acudir de las frías regiones, con +el viento, con las nubes y con el fuego; y del mismo modo que los +encontrarás en sus libros, así se presentaban aquí si se exceptúa que, +en cuanto a las alas, Juan está conmigo y se separa de él. El espacio +que quedaba entre los cuatro lo ocupaba un carro triunfal sobre dos +ruedas, que iba tirado por un grifo. Este extendía sus alas ante la +lista de en medio y las tres de ambos lados, sin que interceptara +ninguna de ellas al hender el espacio entre las mismas comprendido. Se +elevaban tanto, que se las perdía de vista: la parte de su cuerpo que +era ave tenía los miembros de oro, y los de la otra parte eran blancos +manchados de rojo. Ni Escipión el Africano, ni aun Augusto, hicieron +jamás recrearse a Roma en la contemplación de un carro tan bello, y aun +comparado con él, sería pobre aquel carro del Sol, que desviándose de +su camino, fué abrasado, por los ruegos de la Tierra suplicante, cuando +Júpiter fué misteriosamente justo. + + [91] Los patriarcas, profetas y otros santos varones, que + creyeron en la venida de Jesucristo. + + [92] Estos diez pasos figuran, según todos los comentadores, + los diez mandamientos. + + [93] Símbolos de los libros del Antiguo Testamento. + + [94] Símbolos de los cuatro Evangelistas. + + [95] Las alas son símbolo de la prontitud con que el Evangelio + recorrió el mundo. Los ojos, semejantes a los de Argos, lo son + de la vigilancia que es necesaria para mantener pura la verdad + evangélica contra los sofismas de que se valen las pasiones. + +Tres mujeres venían danzando en redondo al lado de la rueda derecha; +una de ellas tan roja, que apenas se la hubiera distinguido dentro +del fuego: la otra era como si su carne y sus huesos fuesen de +esmeralda: la tercera parecía nieve recién caída[96]. Tan pronto iba +a la cabeza la blanca, como la roja; y según el canto de ésta, así +las demás ajustaban el paso, avanzando lentas o rápidas. Hacia la +izquierda del carro venían gozosas otras cuatro vestidas de púrpura +asustando sus movimientos al de una de ellas, que tenía tres ojos +en la cabeza.[97] En pos de estos grupos de que acabo de hablar, vi +dos ancianos con diferentes vestiduras; pero iguales en su actitud, +venerable y reposada. Uno de ellos parecía ser de los discípulos de +aquel gran Hipócrates, a quien hizo la naturaleza en favor de los seres +animados que le son más queridos;[98] el otro demostraba un cuidado +contrario, con una espada tan reluciente y aguda, que a través del río +me causó miedo.[99] Después vi otros cuatro de humilde apariencia;[100] +y detrás de todos venía un anciano solo y durmiendo, pero con la faz +inspirada.[101] Estos siete estaban vestidos como los veinticuatro +primeros; pero no iban coronados de azucenas, sino de rosas y de otras +flores coloradas; quien los hubiese visto desde algo lejos, habría +jurado que ardía una llama sobre sus sienes. Cuando el carro estuvo +frente a mí, se oyó un trueno; y aquellos dignos personajes, como si +se les hubiera prohibido seguir adelante, se detuvieron allí al mismo +tiempo que los candelabros. + + [96] Las tres virtudes teologales: la Fe, color de nieve; la + Esperanza, color de esmeralda, y la Caridad, color de fuego. + + [97] Las cuatro Virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, + Fortaleza y Templanza. Se suponen tres ojos a la Prudencia: + con uno mira al pasado, para sacar un recuerdo provechoso; + con el otro al presente, para no equivocarse al tomar una + determinación; y con el otro al porvenir, para evitar a tiempo + el mal y prepararse al bien. + + [98] San Lucas. + + [99] San Pablo. + + [100] Los apóstoles Santiago, Pedro, Juan y Judas, escritores + de las Epístolas canónicas; y dice de humilde apariencia, + porque sus escritos son breves. + + [101] S. Juan Apóstol, que cuando escribió el Apocalipsis, + estaba cercano a los noventa años. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMO_ + + +Cuando se detuvo el septentrión del primer Cielo, que no conoció +nunca orto ni ocaso, ni más niebla que el velo que sobre él corrió el +pecado, y que allí enseñaba a cada cual su deber, como el septentrión +más bajo lo enseña al que dirige el timón para llegar al puerto, los +veraces personajes que iban entre el Grifo y los siete candelabros +se volvieron hacia el carro, como hacia el fin de sus deseos; y uno +de ellos como enviado del Cielo, exclamó tres veces cantando: "Veni, +sponsa, de Libano," y todos los demás cantaron lo mismo después de él. +Así como los bienaventurados, cuando llegue la hora del juicio final, +se levantarán con presteza de sus tumbas, cantando "Aleluya" con su voz +recobrada por fin, del mismo modo se elevaron sobre el carro divino, +"ad vocem tanti senis," cien ministros y mensajeros de la vida eterna. +Todos decían: "Benedictus qui venis," y después, esparciendo flores por +encima y alrededor, añadían: "Manibus o date lilia plenis." + +Yo he visto, al romper el día, la parte oriental enteramente sonrosada, +el resto del cielo adornado de una hermosa serenidad, y la faz del Sol +naciente cubierta de sombras, de suerte que a través de los vapores +que amortiguaban su resplandor, podía contemplarla el ojo por largo +tiempo: del mismo modo, a través de una nube de flores que salía de +manos angelicales y caía sobre el carro y en torno suyo, se me apareció +una dama coronada de oliva sobre un velo blanco, cubierta de un verde +manto, y vestida del color de una vívida llama.[102] Mi espíritu, que +hacía largo tiempo no había quedado abatido, temblando de estupor en +su presencia, sin que mis ojos la reconocieran, sintió no obstante el +gran poder del antiguo amor, a causa de la oculta influencia que de +ella emanaba. En cuanto hirió mis ojos la alta virtud que me había +avasallado antes de que yo saliera de la infancia, me volví hacia la +izquierda, con el mismo respeto con que corre el niño hacia su madre, +cuando tiene miedo, o cuando está afligido, para decir a Virgilio: +"No ha quedado en mi cuerpo una sola gota de sangre que no tiemble; +reconozco las señales de mi antigua llama." Pero Virgilio nos había +privado de sí; Virgilio, el dulcísimo padre, Virgilio, que me había +sido enviado por aquélla para mi salvación. Ni aun todo lo que perdió +la antigua madre pudo impedir que mis mejillas enjutas se bañaran en +triste llanto. + + [102] El velo blanco, el manto verde y el vestido color de + fuego, que adornan a Beatriz, simbolizan las tres Virtudes + teologales: la corona de oliva indica la Sabiduría. + +--¡Dante, no llores todavía; no llores todavía porque Virgilio se vaya, +pues es preciso que llores por otra herida! + +Como el almirante que va de popa a proa examinando la gente que monta +los otros buques, y la anima a portarse bien, del mismo modo sobre el +borde izquierdo del carro, vi yo, cuando me volví al oír mi nombre, +que aquí se consigna por necesidad, a la Dama que se me apareció +anteriormente velada por los halagos angelicales, dirigiendo sus +ojos hacia mí de la parte acá del río. Aunque el velo que descendía +de su cabeza, rodeado de las hojas de Minerva, no permitiese que se +distinguieran sus facciones, con su actitud regia y altiva continuó +de esta suerte, como aquel que al hablar reserva las palabras más +calurosas para lo último: + +--Mírame bien, soy yo; soy en efecto Beatriz, ¿Cómo te has dignado +subir a este monte? ¿No sabías que el hombre es aquí dichoso? + +Mis ojos se inclinaron hacia las limpias ondas; pero viéndome reflejado +en ellas, los dirigí hacia la hierba: tanta fué la vergüenza que abatió +mi frente. Parecióme Beatriz tan terrible como una madre irritada a su +hijo, porque amarga el sabor de la piedad acerba. Ella guardó silencio, +y los ángeles cantaron de improviso: "In te Domine speravi;" pero +no pasaron de "pedes meos." Así como la nieve se congela y endurece +al soplo de los vientos de Esclavonia, entre los árboles que crecen +sobre el dorso de Italia; y luego se licúa por sí misma, en cuanto +la tierra que pierde la sombra envía su aliento, semejante al fuego +que derrite una vela; así me quedé sin lágrimas ni suspiros antes que +cantasen aquéllos cuyas notas responden siempre a la armonía de las +esferas celestiales: mas cuando comprendí por sus dulces palabras que +se compadecían de mí más que si hubiesen dicho: "Mujer, ¿por qué así +le maltratas?," el hielo que oprimía mi corazón se deshizo en suspiros +y agua, y junto con mi angustia, salió del pecho por la boca y por los +ojos. Estando Ella, sin embargo, inmóvil sobre el costado izquierdo del +carro, dirigió de este modo sus palabras a las compasivas substancias: + +--Vosotros veláis en el eterno día, de modo que ni la noche ni el +sueño os roban ninguno de los pasos que da el siglo en su camino: así +pues, responderé con más cuidado, a fin de que me comprenda el que +allí llora, y sienta un dolor proporcionado a su falta. No solamente +por influencia de las grandes esferas que dirigen cada semilla hacia +algún fin, según la virtud de la estrella que la acompaña, sino también +por la abundancia de la gracia divina (cuya lluvia desciende de tan +altos vapores, que no puede alcanzarlos nuestra vista), fué tal ése +en su edad temprana por natural disposición, que todos los buenos +hábitos habrían producido en él admirables efectos; pero el terreno +mal sembrado e inculto se hace tanto más maligno y salvaje, cuanto +mayor vigor terrestre hay en él. Por algún tiempo le sostuve con mi +presencia: mostrándole mis ojos juveniles, le llevaba conmigo en +dirección del camino recto; pero tan pronto como estuve en el umbral +de la segunda edad, y cambié de vida, ése se separó de mí y se entregó +a otros amores. Cuando subí desde la carne al espíritu, y hube crecido +en belleza y virtud, fuí para él menos querida y menos agradable. +Encaminó sus pasos por una vía falsa, siguiendo tras engañosas imágenes +del bien, que no cumplen totalmente ninguna promesa: ni siquiera me +ha valido impetrar para él inspiraciones, por medio de las cuales le +llamaba en sueños o de otros modos, según el poco caso que de ellas ha +hecho. Tan abajo cayó, que todos mis medios eran ya insuficientes para +salvarle, si no le mostraba las razas condenadas. Por él he visitado el +umbral de los muertos, y dirigí mis ruegos y mis lágrimas al que le ha +conducido hasta aquí. Se hubiera violado el alto decreto de Dios, si +pasara el Leteo y gustara tales manjares sin haber pagado alguna parte +de la penitencia que hace verter lágrimas. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_ + + +¡Oh tú, que estás a la otra parte del sagrado río!--Empezó de nuevo a +decir, continuando sin demora, y dirigiéndome de punta sus palabras, +que aun de filo me habían parecido tan acerbas--; di, di si esto es +verdad--; a tal acusación es preciso que tu confesión corresponda. + +Estaba yo tan confuso, que mi voz conmovida se extinguió antes de salir +de sus órganos. Ella esperó un momento, y después dijo: + +--¿En qué piensas? Respóndeme, pues todavía las aguas del Leteo no han +borrado tus tristes recuerdos. + +La confusión y el miedo reunidos me arrancaron de la boca un "sí" tan +débil, que fué menester el auxilio de la vista para entenderlo. Así +como se rompe una ballesta por estar demasiado tirantes la cuerda y +el arco, de modo que la flecha da con menos fuerza en el blanco, así +yo, quebrantado bajo el peso de tan grave cargo, prorrumpí en lágrimas +y suspiros, y la voz enflaquecida vino a expirar entre mis labios. +Entonces Ella me dijo: + +--En medio de los saludables deseos procedentes de mí, que te +impulsaban a amar el bien, más allá del cual no hay nada a que aspirar, +¿qué fosos insuperables o qué cadenas has encontrado para perder de +tal modo la esperanza de pasar adelante? ¿Y qué ventajas o atractivos +descubriste en el aspecto de los otros bienes, para que debieras rondar +en torno de ellos? + +Después de haber exhalado un amargo suspiro, apenas tuve bastante voz +para responder; voz que mis labios formaron con trabajo. Llorando dije: + +--Las cosas presentes con sus falsos placeres desviaron mis pasos, +apenas se me ocultó vuestro rostro. + +Ella me respondió: + +--Aunque callases o negases lo mismo que ahora confiesas, no por eso tu +falta sería menos conocida: ¡tal es el Juez que la sabe! Pero cuando la +confesión del pecado sale de la propia boca del pecador, la rueda se +vuelve en nuestro tribunal contra el filo de la espada. Sin embargo, +para que más te aproveche la vergüenza de tu error, y para que otra +vez seas más fuerte al oír las sirenas, depón la causa de tu llanto y +escucha: de este modo sabrás que mi carne sepultada debía encaminarte +en una dirección totalmente contraria. El arte o la naturaleza no te +presentaron jamás una cosa tan agradable como los bellos miembros en +que estuve contenida, miembros que ahora son polvo de la tierra. Y si +el sumo placer de verme te faltó por mi muerte, ¿qué cosa mortal debía +excitar después tus deseos? A la primera herida que te causaron las +cosas falaces del mundo, debiste elevar tus ojos al cielo, siguiéndome +a mí, que no era ya como ellas. No debían abatirse tus alas para +esperar allí nuevos golpes, o bien alguna doncellita u otra cualquiera +vanidad de tan corta duración. El tierno pajarillo cae en dos o tres +asechanzas; pero ante los ojos de los ya cubiertos de pluma en vano se +despliegan las redes, en vano se lanzan flechas. + +Yo estaba como los niños que, mudos de vergüenza y con los ojos fijos +en el suelo, escuchan en pie, reconociendo sus faltas, y arrepentidos. +Ella continuó: + +--Ya que te muestras tan contrito por lo que has oído, alza la barba, y +sentirás más dolor mirándome. + +Con menos resistencia se desarraiga la robusta encina, bien al embate +de los vientos boreales, o bien al de aquel que viene del país de +Jarba, de la que, al oír su orden, opuse yo para levantar la cabeza; y +cuando dió el nombre de barba a mi rostro, bien conocí el veneno que +encerraban sus palabras. Por fin, cuando alcé la faz, advertí que las +primeras criaturas habían cesado de esparcir flores, y mis miradas, +poco seguras aún, vieron a Beatriz vuelta hacia la fiera que es una +sola persona con dos naturalezas. Cubierta con su velo, y al otro lado +de la verde orilla, parecióme que se vencía a sí misma en su primitiva +belleza, mucho más de lo que vencía a las demás mujeres cuando vivía +en el mundo. La ortiga del arrepentimiento me punzó tanto, que de +todas las cosas mortales la que más me desvió de su amor me fué la +más odiosa: el remordimiento me oprimió el corazón de tal modo, que +caí desmayado. Lo que me sucedió entonces lo sabe aquélla que fué la +causa de ello. Cuando el corazón me restituyó la facultad de percibir +las cosas exteriores, vi por encima de mí a la Dama que antes había +encontrado sola, y la oí decir: + +--¡Agárrate, agárrate a mí! + +Habíame sumergido en el río hasta la garganta, e impeliéndome tras +ella, iba caminando sobre el agua con la ligereza de una lanzadera. +Cuando estuve cerca de la dichosa orilla, oí tan dulcemente "Asperges +me," que no sabría recordarlo, cuanto menos escribirlo. La hermosa +Dama abrió sus brazos, rodeó con ellos mi cabeza, y me sumergió de modo +que hube de beber el agua. Después me sacó fuera, y mojado como estaba +me presentó a las cuatro bellas bailarinas, cada una de las cuales +extendió sobre mí su brazo. + +--Aquí somos ninfas, y en el Cielo estrellas: antes de que Beatriz +descendiese al mundo fuimos designadas como siervas suyas. Te +conduciremos ante sus ojos; pero las tres del otro lado, que ven más +a fondo, aguzarán los tuyos para que percibas la plácida luz que hay +dentro de ellos. + +Así me dijeron cantando; y después me llevaron hacia el pecho del +Grifo, donde estaba Beatriz vuelta hacia nosotros. En seguida añadieron: + +--No economices tus miradas: te hemos puesto delante de las esmeraldas, +desde donde Amor te lanzó un día sus dardos. + +Mil deseos más ardorosos que la llama atrajeron mis ojos hacia aquellos +ojos brillantes, que aún estaban fijos en el Grifo. Como el Sol en +un espejo, la doble fiera se reflejaba en ellos, ya de un modo, ya +de otro. Piensa, lector, si yo estaría maravillado al ver tal objeto +permanecer inalterable en sí mismo, y transformándose en su imagen +reflejada. Mientras que, llena de estupor y gozosa, mi alma gustaba +de aquel alimento que, satisfaciéndola, la hacía más deseosa de él, +aquellas tres, que demostraban en su actitud ser de una jerarquía más +elevada, se adelantaron danzando al compás de sus angélicos cantares. + +--Vuelve, Beatriz, vuelve tus ojos santos (tal era su canción) hacia tu +fiel amigo, que ha dado tantos pasos para verte. Por gracia, haznos la +gracia de descubrirle tu faz, de modo que contemple la nueva belleza +que le ocultas. + +¡Oh esplendor de viva luz eterna! ¿Quién es el que habiendo palidecido +a la sombra del Parnaso, o bebido en su fuente, no tendría la mente +ofuscada, al intentar representarte tal cual apareciste allí donde el +cielo te circundaba, resonando con su acostumbrada armonía, cuando al +aire libre te descubriste? + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_ + + +Estaban mis ojos tan fijos y atentos para calmar su sed de diez años, +que tenía embotados los otros sentidos, encontrando además aquéllos por +todas partes obstáculos que no les permitían cuidarse de ninguna otra +cosa; así es que la santa sonrisa los atraía con sus antiguas redes. +Pero por fuerza me obligaron aquellas diosas a volver la cabeza hacia +la izquierda, porque les oía decir: "Mira demasiado fijamente;" y la +disposición en que se encuentran los ojos cuando acaban de ser heridos +por los rayos del Sol, me dejó por algún tiempo sin vista; mas cuando +se repusieron los míos ante otro pequeño resplandor (y digo pequeño, +comparándolo con la gran luz de que me había separado forzosamente), vi +que el glorioso ejército se había vuelto hacia la derecha, recibiendo +en el rostro los rayos del Sol y los de las siete llamas. Así como +para salvarse una cohorte, se retira cobijada bajo los escudos, y se +vuelve con su estandarte antes de que haya terminado por completo su +evolución, así la milicia del reino celestial que precedía al carro +desfiló toda antes de que éste hubiera vuelto su lanza. En seguida las +mujeres se volvieron a colocar cerca de las ruedas, y el Grifo puso en +movimiento el carro bendito, de tal modo que no se agitó ninguna de +sus plumas. La hermosa Dama que me hizo vadear el río, Estacio y yo +seguíamos a la rueda que describió al girar el arco menor. Caminando de +esta suerte a través de la alta selva deshabitada por culpa de aquella +que creyó a la serpiente, ajustaba mis pasos al cántico de los ángeles. +Una flecha despedida del arco recorre quizá en tres veces el espacio +que habíamos avanzado, cuando bajó Beatriz. Oí que todos murmuraban: +"¡Adán!" En seguida rodearon un árbol enteramente despojado de hojas +y flores en todas sus ramas. Su copa, que se extendía a medida que el +árbol se elevaba, sería, a causa de su altura, admirada por los indios +en sus selvas. + +--¡Bendito seas, oh Grifo, que con tu pico no arrancaste nada de este +tronco dulce al gusto, después que, por haberlo probado, se inclinó al +mal el apetito humano! + +Así exclamaron todos en derredor del árbol robusto; y el animal de +doble naturaleza respondió: + +--De ese modo se conserva la semilla de toda justicia. + +Y volviéndose al timón de que había tirado, lo condujo al pie de la +planta viuda de sus hojas, y dejó atado a ella el carro que era de +ella. Así como nuestras plantas se ponen turgentes cuando la gran luz +desciende mezclada con aquella que irradia detrás de los celestes +Peces, y luego se reviste cada una con su propio color antes que el +Sol guíe sus caballos bajo otra estrella, de igual modo se renovó el +árbol cuyas ramas estaban antes tan desnudas, adquiriendo colores menos +vivos que los de la rosa, pero más que los de la violeta. Yo no pude +entender, ni aquí abajo se canta, el himno que aquella gente entonó +entonces, ni tampoco pude oír todo el canto hasta el fin. Si me fuera +posible describir cómo se adormecieron aquellos desapiadados ojos +que tan cara pagaron su excesiva vigilancia, oyendo las aventuras de +Siringa, representaría, como un pintor que copia un modelo, el modo +como me dormí; pero hágalo quienquiera que sepa figurar bien el sueño. + +Paso, pues, al momento en que me desperté, y digo que un resplandor +desgarró el velo de mi sueño, al mismo tiempo que me gritaba una +voz: "Levántate; ¿qué haces?" Como Pedro, Juan y Jacobo, conducidos +a ver las florecitas del manzano, que hace a los ángeles codiciosos +de su fruta y perpetuas las bodas en el cielo; y aterrados por el +esplendor divino, volvieron en sí al oír la palabra que ha interrumpido +sueños mayores, y vieron su compañía mermada por la ausencia de +Moisés y Elías, y cambiada la túnica de su Maestro, así desperté yo, +viendo inclinada sobre mí a aquella compasiva mujer que había guiado +anteriormente mis pasos por el río; lleno de inquietud dije: + +--¿Dónde está Beatriz? + +A lo que me contestó: + +--Mírala sentada sobre las raíces y bajo el nuevo follaje de ese árbol. +Mira la compañía que la rodea: los otros se van hacia arriba tras el +Grifo, entonando cánticos más dulces y más profundos. + +Ignoro si fué más difusa su respuesta; porque se hallaba otra vez ante +mis ojos aquella que me impedía fijar la atención en ninguna otra cosa. +Estaba sentada ella sola en la tierra verdadera, como dejada allí +para custodiar el carro que vi atar a la biforme fiera. En torno suyo +formaban un círculo las siete Ninfas, teniendo en las manos aquellas +luces que no puede apagar el Aquilón ni el Austro. + +--Poco tiempo habitarás esta selva, y serás eternamente conmigo +ciudadano de aquella Roma donde Cristo es romano. Por lo tanto, fija +tus ojos en este carro para bien del mundo que vive mal, y cuando +vuelvas a él, escribe lo que has visto. + +Así habló Beatriz; y yo, enteramente sumiso a sus órdenes, puse mi +mente y mis ojos donde ella quiso. Nunca tan velozmente partió el +rayo de condensada nube, cuando cae del más remoto confín del aire, +como vi yo al ave de Júpiter precipitarse y bajar por el árbol, +rompiendo su corteza, ya que no las flores y hojas nuevas: y con toda +su fuerza hirió al carro, y le hizo vacilar, como nave combatida por +la tempestad, que las olas derriban, ora a babor, ora a estribor. Vi +luego introducirse en el carro triunfal una zorra, que parecía no haber +tomado jamás ningún buen alimento: pero reprendiéndole mi Dama sus feas +culpas, la obligó a huír tan precipitadamente como lo permitieron sus +descarnados huesos. En seguida, por donde mismo había venido antes, +vi al águila descender a la caja del carro, y dejarla cubierta de sus +plumas: y semejante a la voz que sale de un corazón contristado, salió +del cielo una voz que dijo: "¡Ay, navecilla mía, cuán mal cargada +estás!" Después me pareció que se abría la tierra entre las dos +ruedas, y vi salir un dragón que hincó su maligna cola en el carro, y +retirándola luego como la avispa su aguijón, se llevó consigo una parte +del fondo, y se alejó muy contento. Lo que quedó del carro, como la +tierra fértil que se cubre de grama, se cubrió de la pluma ofrecida por +el águila quizá con intención casta y benigna; y de ella se cubrieron +una y otra rueda y la lanza en menos tiempo del que mantiene un suspiro +la boca abierta. Transformado de esta suerte el edificio santo, +salieron de sus diversas partes varias cabezas, tres de ellas sobre la +lanza, y las restantes una en cada ángulo. Las primeras tenían cuernos +como los bueyes; pero las otras sólo tenían un cuerno por frente: jamás +se han visto semejantes monstruos. + +Tan segura como una fortaleza sobre una alta montaña, vi sentada en +el carro a una prostituta desenvuelta, paseando sus miradas en torno +suyo. Y como para impedir que se la quitaran, vi un gigante colocado +en pie junto a ella, y ambos se besaban de vez en cuando; más habiendo +ella vuelto hacia mí sus ojos codiciosos y errantes, el feroz amante +la azotó desde la cabeza a los pies. Después, lleno de suspicacia y +de cruel ira, desató el monstruoso carro, y lo arrastró tan lejos por +la selva, que tras de ella se ocultaron a mi vista la prostituta y la +nueva fiera. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOTERCIO_ + + +Las mujeres comenzaron llorosas una dulce salmodia, cantando +alternativamente, ya las tres, ya las cuatro: "Deus, venerunt +gentes."[103] Y Beatriz, suspirando compasiva, las escuchaba tan +abatida, que poco más lo estuvo María al pie de la Cruz. Pero cuando +las otras vírgenes le dieron ocasión de hablar, poniéndose en pie, +respondió encendida como el fuego: + +--"Modicum, et non videbitis me; et iterum," mis queridas hermanas, +"modicum, et vos videbitis me."[104] + + [103] Cantan, alternando, los versículos del salmo LXXVIII, + que el poeta aplica en este lugar a las desventuras de la + Iglesia cristiana. + + [104] "Dentro de poco no me veréis: pero dentro de otro poco + me veréis." Palabras de Jesús, en el Evangelio de San Juan, + prediciendo su próxima muerte y su resurrección. + +Después reunió ante sí a todas siete, y con sólo un ademán, nos hizo +marchar tras ellas a mí, a la Dama, y al sabio que quedó en nuestra +compañía. Así se alejaba, y no creo que hubiese dado diez pasos, +cuando hirió mis ojos con sus ojos, y con aspecto tranquilo me dijo: + +--Ven más de prisa, de modo que si hablo contigo, estés dispuesto a +escucharme. + +Cuando estuve cerca de ella, como debía, añadió: + +--Hermano, ¿por qué, viniendo conmigo, no te atreves a preguntarme algo? + +Me sucedió lo que a aquellos que, por excesiva reverencia, al hablar +con sus superiores, no pueden hacer salir con viveza las palabras de +entre sus dientes, y contesté balbuceando: + +--Señora, vos conocéis mis necesidades y lo que les conviene. + +Contestóme: + +--Quiero que en adelante te despojes de ese temor y esa vergüenza, para +que no hables como hombre que sueña. Sabe que el vaso que rompió la +serpiente fué y no es; pero crea el culpable que la venganza de Dios no +se vence con sortilegios. El águila que dejó sus plumas en el carro, +convirtiéndolo en un monstruo y después en una presa, no estará siempre +sin herederos; pues veo ciertamente, y por eso lo refiero, algunas +estrellas ya cercanas a un tiempo seguro de todo obstáculo y de todo +impedimento, en el cual un quinientos diez y cinco,[105] enviado por +Dios, destruirá a la ramera, y a aquel gigante que con ella delinque. +Y quizá mi predicción obscura, como los oráculos de Temis y de la +Esfinge, no te persuade, porque, como ellos, ofusca el entendimiento; +pero en breve los hechos serán las Náyades que resuelvan este difícil +enigma, sin temor por los ganados y los trigos. Anota estas palabras, +y tales como salen de mis labios enséñaselas a los que viven con +aquella vida que no es más que una rápida carrera hacia la muerte: +acuérdate además, cuando las escribas, de no ocultar cómo has visto +la planta, que ha sido robada dos veces. Quien la despoja o la rompe +ofende con una blasfemia de hecho a Dios, que la hizo santa sólo para +su uso. Por haber mordido su fruto, la primera alma aguardó en el dolor +y en el deseo durante cinco mil años y más al que en sí mismo castigó +aquel bocado. Tu espíritu está adormecido, si no comprende que sólo por +una causa singular es aquel árbol tan alto, y tan anchurosa su copa: y +si los vanos pensamientos no hubiesen sido alrededor de tu mente como +las aguas del Elsa, y el placer que te causaron no la hubiera manchado +como Píramo manchó la mora, sólo por tantas circunstancias reconocerías +moralmente la justicia de Dios en la prohibición de tocar aquel árbol. +Mas como veo tu inteligencia petrificada y tan obscurecida por el +pecado, que te deslumbra el brillo de mis palabras, quiero que te las +lleves, si no escritas, al menos estampadas en ti mismo, por aquel +motivo que el peregrino lleva el bordón rodeado de palmas. + + [105] Esto es, un DXV, letras que transportadas equivalen a un + DVX, o Capitán, o, como otros quieren, iniciales abreviativas + de Dante Xristi Vertagus, Domini Xristi Vicarius, Dominus + Xristi Victor o Vitor, etc. + +Le contesté: + +--Así como la cera conserva inalterable la imagen que en ella imprime +el sello, del mismo modo la vuestra ha quedado grabada en mi cerebro. +Pero ¿por qué vuestra deseada palabra se eleva tanto sobre mi +entendimiento, que cuanto más procura comprenderla menos lo consigue? + +--Para que conozcas--dijo--aquella escuela que has seguido, y cómo ha +de poder su doctrina seguir a mis palabras; y veas que vuestro camino +se separa tanto del divino, cuanto de la Tierra dista el cielo que gira +más velozmente a la mayor altura. + +Entonces le respondí: + +--No recuerdo haberme alejado jamás de vos, ni me remuerde por ello la +conciencia. + +--Es que tú no puedes recordarlo--me dijo sonriéndose--; acuérdate de +que has bebido las aguas del Leteo; y si del humo se deduce el fuego, +de ese olvido se infiere claramente que tu voluntad, ocupada en otras +cosas, era culpable. Pero en adelante serán mis palabras tan desnudas +cuanto es preciso descubrirlas a tu rudo entendimiento. + +El Sol, más resplandeciente y con pasos más lentos, atravesaba el +círculo del Meridiano, que cambia de posición según de donde se mira, +cuando al extremo de una opaca umbría, semejante a las que se ven bajo +las verdes hojas y las negruzcas ramas por donde llevan los Alpes sus +fríos riachuelos, se detuvieron las siete mujeres, como se detiene la +tropa que va de avanzada, si encuentra alguna novedad en su camino. +Ante ellas me pareció ver salir el Tigris y el Eufrates de un mismo +manantial, y como amigos separarse lentamente. + +--¡Oh luz!, ¡oh gloria de la raza humana! ¿Qué agua es esta que mana de +una misma fuente, y dividida, se aleja una de otra? + +A tal pregunta se me contestó: + +--Ruega a Matilde que te lo diga. + +Y la hermosa Dama respondió como aquel que se disculpa: + +--Ya le he dicho esta y otras varias cosas; y estoy segura de que el +agua del Leteo no se las ha hecho olvidar. + +Beatriz añadió: + +--Quizá un interés mayor, de esos que muchas veces quitan la memoria, +ha obscurecido su mente con respecto a los demás objetos. Pero mira +el Eunoe, que por allí se desliza; condúcele hacia él, y según +acostumbras, reanima su amortecida virtud. + +Como una alma gentil que de nada se excusa, sino que adapta su voluntad +a la de los otros en cuanto se la dan a conocer por medio de alguna +seña, de igual suerte se puso en marcha la bella Dama en cuanto estuve +a su lado, y dijo a Estacio con su gracia femenil: + +--Ven con él. + +Lector, si dispusiera de mayor espacio para escribir, cantaría en parte +la dulzura de las aguas de que no me habría saciado nunca; pero como +están ya llenos todos los papeles dispuestos para este segundo cántico, +el freno del arte no me deja ir más allá. + +Volví de aquellas sacrosantas ondas tan reanimado como las plantas +nuevas, renovadas con nuevas hojas, purificado y dispuesto para subir a +las estrellas. + +[Ilustración] + + + + +_PARAISO_ + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO PRIMERO_ + + +La gloria de Aquél que todo lo mueve se difunde por el universo, y +resplandece en unas partes más y en otras menos. Yo estuve en el +cielo que recibe mayor suma de su luz, y vi tales cosas, que ni sabe +ni puede referirlas el que desciende de allá arriba; porque nuestra +inteligencia, al acercarse al fin de sus deseos, profundiza tanto, que +la memoria no puede volver atrás. Sin embargo, todo cuanto mi mente +haya podido atesorar de lo concerniente al reino santo, será en lo +sucesivo objeto de mi cántico. + +¡Oh buen Apolo! Haz de mí para este último trabajo un vaso lleno de tu +valor, tal como lo exiges para conceder tu laurel amado; pues si hasta +aquí tuve bastante con una cima del Parnaso, ahora necesito las dos +para entrar en el resto de mi carrera. Entra en mi seno, e inspírame el +aliento de que estabas poseído cuando sacaste los miembros de Marsias +fuera de su piel. + +¡Oh divina virtud! Si te prestas a mí, de modo que yo pueda poner de +manifiesto la sombra del reino bienaventurado estampada en mi cabeza, +me verás acudir a tu árbol querido y coronarme entonces de aquellas +hojas; pues el asunto de mi canto y tu favor me harán digno de ello. + +Tan pocas veces, ¡oh Padre!, se recoge el lauro del triunfo, ya como +César, ya como poeta (por culpa y vergüenza de la humana voluntad), que +cuando alguno arde en deseos de alcanzarlo, el follaje penéico debería +difundir la alegría en la feliz deidad délfica. A una pequeña chispa +sigue una gran llama: quizá después de mí habrá quien ruegue con mejor +voz para que responda Cirra. + +La lámpara del mundo se presenta a los mortales por diferentes +aberturas; pero cuando se deja ver por aquella en que se unen cuatro +círculos formando tres cruces, entonces sale con mejor curso y con +mejor estrella, y modela y sella más a su modo la cera de nuestro +mundo. Por aquella abertura se había hecho allí de día, y aquí de +noche: casi todo aquel hemisferio estaba ya blanco, y la otra parte +negra, cuando vi a Beatriz vuelta hacia el lado izquierdo, mirando +al Sol; jamás lo ha mirado un águila con tanta fijeza. Y así como un +segundo rayo sale del primero, y se remonta a lo alto, semejante al +peregrino que quiere volverse, así la acción de Beatriz, penetrando +por mis ojos en mi imaginación, originó la mía, y fijé los ojos en +el Sol contra nuestra costumbre. Muchas cosas son allí permitidas a +nuestras facultades, que no lo son aquí, por ser aquel lugar creado +para residencia propia de la especie humana. Me fué imposible mirar +por mucho tiempo al Sol; pero no tan poco, que no le viera centellear +en torno suyo, como el hierro que sale candente del fuego; y de pronto +me pareció que un nuevo día se unía al día, como si Aquél que puede +hubiese adornado el Cielo con otro Sol. + +Beatriz miraba fijamente las eternas esferas, y yo fijé mis ojos en +ella, desviándolos de allá arriba: contemplándola, me transformé +interiormente, como Glauco al gustar la hierba que le hizo en el mar +compañero de los otros Dioses. No es posible significar con palabras el +acto de pasar a un grado superior la naturaleza humana; pero baste el +citado ejemplo a quien la gracia divina reserve tal experiencia. + +¡Oh Amor, que gobiernas el cielo! Tú, que me elevaste con tu luz, sabes +si yo era entonces solamente aquella parte de mí que primero creaste. +Cuando la rotación de los cielos, que eternizas por el deseo que estos +tienen de poseerte, atrajo mi atención con su armonía, que regularizas +y distribuyes, me pareció que entonces se encendía con la llama del Sol +tanto espacio del cielo, que ni las lluvias ni los ríos han ocasionado +jamás tan extenso lago. La novedad de los sonidos y tan gran resplandor +me abrasaron de tal modo en el deseo de conocer su causa, que jamás he +sentido tan punzante aguijón. Así es que Ella, que veía mi interior +como yo mismo, abrió su boca para calmar mi excitado ánimo, antes que +yo la abriera para preguntarle, y empezó a decir: + +--Tú mismo te atontas con tus falsas ideas, de tal modo que no ves lo +que verías si las hubieras desechado. No estás ya en la Tierra, según +te figuras: el rayo, huyendo de la región donde se forma, no corre tan +velozmente como tú asciendes hacia ella. + +Si vi desvanecida mi primera duda, gracias a sus palabras sonrientes y +breves, me vi en cambio más envuelto en otra nueva, y dije: + +--Ya me contemplo con placer libre de mi primitiva admiración; mas +ahora me asombra cómo es que puedo atravesar por entre estos cuerpos +leves. + +Por lo cual Beatriz, lanzando un piadoso suspiro, dirigió hacia mí sus +ojos con aquel aspecto de que se reviste la madre al oír un desvarío de +su hijo, y repuso: + +--Todas las cosas guardan un orden entre sí; y este orden es la forma, +que hace al universo semejante a Dios. Aquí ven las altas criaturas el +signo de la eterna sabiduría, que es el fin para que se ha creado el +orden antedicho. En el de que hablo, todas las naturalezas propenden y, +según su diversa esencia, se aproximan más o menos a su principio. Así +es que se dirigen a diferentes puertos por el gran mar del sér, y cada +una con el instinto que se le concedió para que la lleve al suyo. Este +instinto es el que conduce al fuego hacia la Luna; el que promueve los +primeros movimientos del corazón de los mortales, y el que concentra y +hace compacta a la Tierra. Y este arco se dispara, no tan sólo contra +las criaturas desprovistas de inteligencia, sino contra las que tienen +inteligencia y amor. La Providencia, que todo lo ordena, hace con su +luz que esté tranquilo el cielo en el que gira aquél que tiene mayo +velocidad: allí es donde ahora, como a sitio designado, nos lleva la +virtud de la cuerda de aquel arco que dirige todo cuanto despide hacia +un objeto agradable. Bien es verdad que, así como la forma no guarda +muchas veces armonía con las intenciones del arte, porque la materia +es sorda para contestar, así de esta dirección se desvía tal vez la +criatura, que tiene el poder de inclinarse hacia otro lado, por más +que esté impulsada de aquel modo, y cae (como se puede ver caer el +fuego desde una nube), si su primer impulso la tuerce hacia la Tierra +por un falso placer. No debes, pues, a lo que pienso, admirarte más +de tu ascensión, que de ver a un río descender desde lo alto de una +montaña hasta su base. Lo maravilloso en ti sería que, libre de todo +obstáculo, te hubieras sentado abajo, como lo sería el que la viva +llama permaneciese quieta y apegada a la Tierra. + +Dicho esto, elevó sus ojos al Cielo. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEGUNDO_ + + +¡Oh vosotros, que, deseosos de escucharme, habéis seguido en una +pequeña barca tras de mi bajel que navega cantando, virad para ver de +nuevo vuestras playas! No os internéis en el piélago, porque quizá, +perdiéndome yo, quedaríais perdidos. El agua por donde sigo no fué +jamás recorrida; Minerva sopla en mi vela, Apolo me conduce y las +nueve Musas me enseñan las Osas. Y vosotros los que, en corto número, +levantasteis ha tiempo las miradas hacia el pan de los ángeles, del +cual se vivo aquí pero sin que nadie quede harto, bien podéis dirigir +vuestra nave por el alta mar, siguiendo mi estela sobre el agua que +se reúne en breve. Aquellos gloriosos héroes que pasaron a Colcos +no se admiraron cuando vieron a Jasón convertido en boyero, como os +admiraréis ahora vosotros. La innata y perpetua sed del deiforme reino +nos hacía ir tan veloces como veloz veis al mismo cielo. Beatriz miraba +hacia arriba, y yo la miraba a ella; y quizá en menos tiempo del en +que se coloca un dardo, y se despide del arco y vuela, me vi llegado +a un punto donde una cosa admirable atrajo mis miradas: por lo cual, +Aquélla para quien no podían estar ocultos mis sentimientos, vuelta +hacia mí tan agradable como bella, me dijo: + +--Eleva tu agradecida mente hacia Dios, que nos ha transportado a la +primera estrella. + +Parecíame que se extendiese sobre nosotros una nube lúcida, densa, +sólida y bruñida, como un diamante herido por los rayos del Sol. +La eterna margarita nos recibió dentro de sí, como el agua que, +permaneciendo unida, recibe un rayo de luz. Si yo era cuerpo, y si en +la Tierra no se concibe cómo una dimensión pueda admitir a otra, según +debe suceder si un cuerpo penetra en otro, debería abrasarnos mucho +más el deseo de contemplar aquella esencia, en que se ve cómo Dios y +nuestra naturaleza se unieron. Allí se verá esto que creemos por la fe; +pero sin demostración alguna, pues será conocido por sí mismo, como la +primera verdad en que el hombre cree. Yo respondí: + +--Señora, con tanto reconocimiento como cabe en mí, doy gracias a Aquél +que me ha alejado del mundo mortal. Pero decidme: ¿qué son las obscuras +señales de este cuerpo, que allá abajo en la Tierra dan ocasión a +algunos para inventar patrañas sobre Caín?[106] + + [106] Las manchas de la Luna, que, según el vulgo, eran Caín + con un haz de leña. + +Sonrióse un poco, y después me dijo: + +--Si la opinión de los mortales se extravía donde la llave de los +sentidos no puede abrir, no deberían en verdad punzarte desde ahora +las flechas de la admiración; pues ves que, si la razón sigue a los +sentidos, debe tener muy cortas las alas; pero dime qué es lo que tú +piensas con respecto a esto. + +Le contesté: + +--Lo que aquí arriba me parece de diferente forma, creo que debe ser +producido por cuerpos enrarecidos y por cuerpos densos. + +Ella repuso: + +--Verás de un modo cierto que tu creencia está basada en una idea +falsa, si escuchas bien el argumento que voy a oponerte. La octava +esfera os muestra muchas luces, las cuales puede verse que presentan +aspectos diferentes así en calidad como en cantidad. Si esto fuera +efecto solamente del enrarecimiento y la densidad, en todas ellas +habría una sola e idéntica virtud, aunque distribuida en más o menos +abundancia y proporcionalmente a sus respectivas masas. Siendo diversas +las virtudes, necesariamente han de ser fruto de principios formales; +y éstos, menos uno, quedarían destruídos por tu raciocinio. Además, +si el enrarecimiento fuese la causa de aquellas manchas acerca de las +cuales me preguntas, entonces o el planeta estaría en algunos puntos +privado de su materia de parte a parte, o bien del modo que en un +cuerpo alternan lo graso y magro, así el volumen de éste se compondría +de hojas diferentes. Si fuese cierto lo primero, se manifestaría en +los eclipses de Sol, porque la luz de éste pasaría a través de la +Luna, como atraviesa por cualquier cuerpo enrarecido. Esto no es así: +por lo tanto hemos de examinar el otro supuesto; y si llego también +a anularlo, verás demostrado lo falso de tu opinión. Si ese cuerpo +enrarecido no llega de un lado a otro de la Luna, es preciso que +termine en algún punto donde su contrario no deje pasar la luz, y que +el otro rayo reverbere desde allí, como el color se refleja en un +cristal que está forrado de estaño. Pero tú dirás que el rayo aparece +aquí más obscuro que en otras partes, porque se refracta desde mayor +profundidad. De esta réplica puede librarte la experiencia, si haces +uso de ella alguna vez, por ser la fuente de donde manan los arroyos +de vuestras artes. Toma tres espejos: coloca dos de ellos delante de ti +a igual distancia, y el otro un poco más lejos: después fija tus ojos +entre los dos primeros. Vuelto así hacia ellos, dispon que a tu espalda +se eleve una luz que ilumine los tres espejos, y vuelva a ti reflejada +por todos: entonces, aun cuando la luz reflejada sea menos intensa +en el más distante, verás que resplandece igualmente en los tres. +Desvanecido ya el primer error de tu entendimiento, como a impulso de +los cálidos rayos se desvanecen el color y el frío primitivos de la +nieve, quiero mostrarte ahora una luz tan viva, que apenas aparezca +sentirás sus destellos. Dentro del Cielo de la divina paz se mueve un +cuerpo, en cuya virtud reside el ser de todo su contenido. El Cielo +siguiente, que tiene tantas estrellas, distribuye aquel sér entre +diversas esencias, distintas de él y que en él están contenidas. Los +demás cielos, por varios y diferentes modos, disponen para sus fines +aquellas cosas distintas que hay en cada uno, y sus influencias. Estos +órganos del mundo van así descendiendo de grado en grado, como ahora +ves, de suerte que adquieren del superior la virtud que comunican al +inferior. Repara bien cómo voy por este camino hacia la verdad que +deseas, a fin de que después sepas por ti solo vencer toda dificultad. +El movimiento y la virtud de las sagradas esferas deben proceder de +los bienaventurados motores, como del artífice procede la obra del +martillo. Aquel cielo, al que tantas luces hermosean, recibe forma +y virtud de la inteligencia profunda que lo mueve, y se transforma +en su sello. Y así como el alma dentro de vuestro polvo se extiende +a los diferentes miembros, aptos para distintas facultades, así la +inteligencia despliega por las estrellas su bondad multiplicada, +girando sobre su unidad. Cada virtud se une de distinto modo con el +precioso cuerpo a quien vivifica, y en el cual se infunde como en +vosotros la vida. Por la plácida naturaleza de donde se deriva, esa +virtud mezclada a los cuerpos celestes brilla en ellos, como la alegría +en una pupila ardiente. De ella procede la diferencia que se observa +de luz a luz, y no de los cuerpos densos y enrarecidos; ella es el +principio formal que produce lo obscuro y lo claro, según su bondad. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TERCERO_ + + +Aquel Sol que primeramente abrasó de amor mi corazón[107] me había +descubierto, con sus pruebas y refutaciones, el dulce aspecto de una +hermosa verdad; y yo, para confesarme desengañado y persuadido, levanté +la cabeza, tanto como era necesario a fin de declararlo resueltamente. +Pero apareció una visión, la cual haciéndose perceptible me atrajo +de tal modo hacia sí, que ya no me acordé de mi confesión. Así como +a través de cristales tersos y transparentes o de aguas nítidas y +tranquilas, aunque no tan profundas que se obscurezca el fondo, +llegan a nuestra vista las imágenes tan debilitadas, que una perla en +una frente blanca no la distinguirían más débilmente nuestros ojos, +así vi yo muchos rostros prontos a hablarme; por lo cual caí en el +error contrario a aquel que inflamó el amor entre un hombre y una +fuente.[108] En cuanto las distinguí, creyendo que fuesen imágenes +reflejadas en un espejo, volví los ojos para ver los cuerpos a que +correspondían; y como nada vi, los dirigí de nuevo hacia delante, +fijándolos en mi dulce Guía, que sonriéndose despedía vívidos destellos +de sus santos ojos. + + [107] Beatriz. + + [108] Alude a la fábula de Narciso. + +--No te asombres porque me sonría de tu pueril pensamiento--me dijo--; +pues no se apoya todavía tu pie sobre la verdad, y como de costumbre, +te inclina a las ilusiones. Esas que ves son verdaderas substancias, +relegadas aquí por haber faltado a su votos. Por consiguiente, habla +con ellas, y oye y cree lo que te digan; pues la verdadera luz que las +regocija no permite que se tuerzan sus pasos. + +Y yo me dirigí a la sombra que parecía más dispuesta a hablar, y empecé +a decirle, como hombre a quien su mismo deseo le quita el valor. + +--¡Oh espíritu bien creado, que bajo los rayos de la vida eterna +sientes la dulzura que no se comprende nunca si no se ha gustado! Me +será muy grato que te dignes decirme tu nombre y cuál es vuestra suerte. + +A lo que contestó pronta y con risueños ojos: + +--Nuestra caridad nunca cierra sus puertas a un deseo justo, siendo +como aquella que quiere que se le asemeje toda su corte. Yo fuí en el +mundo una virgen religiosa; y si tu mente me contempla bien, no me +ocultará a tus recuerdos el ser hoy la más bella, sino que reconocerás +que yo soy Piccarda: colocada aquí con estos otros bienaventurados, +soy como ellos bienaventurada en la esfera más lenta. Nuestros afectos +a quienes sólo inflama el amor del Espíritu Santo, se regocijan en el +orden designado por él, y nos ha cabido en suerte este sitio que parece +tan bajo, porque descuidamos nuestros votos, y en parte no fueron +observados. + +A lo que le contesté: + +--En vuestros admirables rostros resplandece no sé qué de divino, que +cambia el primer aspecto que de vosotras se ha conservado. Por eso no +fuí más presto en recordar; pero ahora viene en mi ayuda lo que tú me +dices, de suerte que me es más fácil reconocerte. Mas dime: vosotras +que sois aquí felices ¿deseáis estar en otro lugar más elevado para ver +más o para haceros más amigas? + +Sonrióse un poco mirando a las otras sombras, y en seguida me respondió +tan placentera, que parecía arder en el primer fuego del amor: + +--Hermano, la virtud de la caridad calma nuestra voluntad, y esa virtud +nos hace querer solamente lo que tenemos, y no apetecer nada más. Si +deseáramos estar más elevadas, nuestro anhelo estaría en desacuerdo +con la voluntad de Aquél que nos reúne aquí; desacuerdo que no admiten +las esferas celestiales, como verás si consideras bien que aquí es +condición necesaria estar unidas a Dios por medio de la caridad, y +la naturaleza de esta misma caridad. También es esencial a nuestra +existencia bienaventurada uniformar la propia voluntad a la de Dios, de +modo que nuestras mismas voluntades se refundan en una. Así es que al +estar como estamos distribuídas de grado en grado por este reino, place +a todo él, porque place al Rey cuya voluntad forma la nuestra. En su +voluntad está nuestra paz; ella es el mar adonde va a parar todo lo que +ha creado, o lo que hace la naturaleza. + +Entonces comprendí claramente por qué en el Cielo todo es Paraíso, por +más que la gracia del Supremo Bien no llueva en todas partes por igual. +Pero, así como suele suceder que un manjar nos sacie, y que sintamos +aún apetito por otro, de suerte que pedimos éste y rechazamos aquél, +así hice yo con el gesto y la palabra para saber por ella cuál fué el +tejido cuya lanzadera no continuó manejando hasta el fin. + +--Una virtud perfecta, un mérito eminente colocan en un cielo más alto +a una mujer[109]--me dijo--, según cuya regla se lleva allá abajo en +vuestro mundo el hábito y el velo monacal, a fin de que hasta la muerte +se viva noche y día con aquel esposo, a quien es grato todo voto que la +caridad hace conforme a su deseo. Por seguirla, huí del mundo jovencita +aún, y me encerré en su hábito, y prometí observar la regla de su +orden. Posteriormente, algunos hombres, más habituados al mal que al +bien, me arrebataron de la dulce clausura. ¡Dios sabe cuál fué después +mi vida!... Lo que digo de mí, entiende que lo digo asimismo de esta +otra alma esplendente que te se muestra a mi derecha, y en quien brilla +toda la luz de nuestra esfera: monja fué, y también le arrebataron +de la cabeza la sombra de las sagradas tocas; pero cuando volvió al +mundo, contra su gusto y contra ley, no se despojó jamás del velo de su +corazón. Esa es la luz de la gran Constanza, que del segundo príncipe +poderoso de la casa de Suabia engendró al tercero, última potencia de +esta raza. + + [109] Santa Clara, a cuya orden pertenecía Piccarda. + +Así me habló y empezó después a cantar "Ave María," y cantando +desapareció, como una cosa pesada a través del agua profunda. Mi vista, +que la siguió tanto cuanto le fué posible, después que la perdió, +se volvió hacia el objeto de su mayor deseo, y se fijó enteramente +en Beatriz; pero ésta lanzó tales fulgores sobre mi mirada, que no +los pude sufrir en el primer momento, por cuya causa tardé más en +preguntarle. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO CUARTO_ + + +Un hombre libre de elegir entre dos manjares igualmente distantes de +él y que exciten del mismo modo su apetito, moriría de hambre antes de +llevarse a la boca uno de ambos. De igual suerte permanecería inmóvil +un cordero entre dos hambrientos lobos, temiéndoles igualmente, o un +perro entre dos gamos. Por esta razón no me culpo ni me alabo de haber +callado, teniéndome en suspenso igualmente dos dudas; pues mi silencio +era necesario. Yo callaba; pero tenía pintado en el rostro mi deseo, y +en él aparecía más clara mi pregunta que si la hubiera expresado por +medio de palabras. Beatriz hizo lo que Daniel al librar a Nabucodonosor +de aquella cólera que le había hecho cruel injustamente, y me dijo: + +--Bien veo cómo te atrae uno y otro deseo, de modo que tu curiosidad +se liga a sí misma de tal suerte, que no se manifiesta con palabras. +Tú raciocinas así: si la buena voluntad persevera, ¿por qué razón +la violencia ajena ha de disminuir la medida de mi mérito? También +te ofrece motivo de duda el que las almas al parecer vuelvan a las +estrellas, según la sentencia de Platón. Tales son las cuestiones +que pesan igualmente sobre tu voluntad; pero antes me ocuparé en lo +que tiene más hiel. El serafín que más goce de Dios, Moisés, Samuel, +cualquiera de los dos Juanes que quieras escoger, María misma, no +tienen su asiento en un cielo distinto de aquel donde moran esos +espíritus que aquí te han aparecido, ni su estado de beatitud tiene +fijada más ni menos duración, sino que todos embellecen el primer +círculo, y gozan de una vida diferentemente feliz, según que sienten +más o menos el Espíritu eterno. Aquí se te aparecieron, no porque les +haya tocado en suerte esta esfera, sino para significar que ocupan en +la celestial la parte menos elevada. Así es preciso hablar a vuestro +espíritu, porque sólo comprende por medio de los sentidos lo que hace +después digno de la inteligencia. Por eso la Escritura, atemperándose +a vuestras facultades, atribuye a Dios pies y manos, mientras que +ella lo ve de otro modo; y la Santa Iglesia os representa bajo formas +humanas a Gabriel y a Miguel y al que sanó a Tobías. Lo que Timeo dice +acerca de las almas no es figurado, como aquí se ve, pues parece que +siente lo que afirma. Dice que el alma vuelve a su estrella, creyendo +que se desprendió de ella cuando la naturaleza la unió a su forma. Tal +vez su opinión sea diferente de lo que expresan sus palabras, y es +posible que la intención de éstas no sea irrisoria. Si quiere decir +que la influencia operada por las estrellas se convierte en honor o +en vituperio de las mismas, quizá haya dado su flecha en el blanco de +una verdad. Este principio, mal comprendido, extravió a casi todo el +mundo, haciendo que corriese a invocar a Júpiter, a Mercurio y a Marte. +La otra duda que te agita tiene menos veneno, porque su malignidad no +te podría alejar de mí. Que nuestra justicia parezca injusta a los +ojos de los mortales, es un argumento de fe y no de herética malicia; +pero como puede vuestro discernimiento penetrar bien esta verdad, te +dejaré satisfecho según deseas. Si hay verdadera violencia cuando el +que la sufre no se adhiere en nada a aquel que la comete, aquellas +almas no pueden servirse de ella como excusa; porque la voluntad, si +no quiere, no se aquieta, sino que hace lo que naturalmente hace el +fuego, aunque la tuerzan mil veces con violencia. Por lo cual, si la +voluntad se doblega poco o mucho, sigue a la fuerza; y así hicieron +aquéllas, pues pudieron haber vuelto al sagrado lugar. Si su voluntad +hubiera sido firme, como lo fué la de Lorenzo sobre las parrillas, y +como la de Mucio al ser tan severo con su mano, ella misma las habría +vuelto al camino de donde las habían separado, en cuanto se vieron +libres; pero una voluntad tan sólida es muy rara. Por estas palabras, +si es que las has recogido como debes, queda destruído el argumento +que te hubiera importunado aún muchas veces. Pero se atraviesa otra +dificultad ante tus ojos, y tal que por ti mismo no sabrías salir +de ella; antes bien te rendirías fatigado. He dado como cierto a tu +mente que el alma bienaventurada no podía mentir, porque está siempre +próxima a la primera Verdad; y luego habrás podido oír por Piccarda, +que Constanza había guardado su inclinación al velo, de manera que +parece contradecirme. Muchas veces, hermano, sucede que por huír de un +peligro, se hace con repugnancia aquello que no debería hacerse; como +Alcmeón, que, a instancias de su padre, mató a su propia madre, y por +no faltar a la piedad, se hizo desapiadado. Con respecto a este punto, +quiero que sepas que, si la fuerza y la voluntad obran de acuerdo, +resulta que no pueden excusarse las faltas. La voluntad en absoluto no +consiente el daño; pero lo consiente en cuanto teme caer en mayor pena +oponiéndose a él. Cuando Piccarda, pues, se expresa como lo ha hecho, +entiende que habla de la voluntad absoluta, y yo de la otra; de suerte +que ambas decíamos la verdad. + +Tales fueron las ondulaciones del santo arroyo que salía de la fuente +de donde fluye toda verdad, y que aquietaron todos mis deseos. + +--¡Oh amada del primer Amante!, ¡oh divina--dije en seguida--, cuyas +palabras me inundan comunicándome tal calor que me reaniman cada vez +más! No es tan profunda mi afección, que baste a devolveros gracia +por gracia; pero que responda por mí Aquél que todo lo ve y lo puede. +Bien veo que nuestra inteligencia no queda nunca satisfecha, si no +la ilumina aquella Verdad, fuera de la cual no se difunde ninguna +otra. En cuanto ha podido alcanzarla, descansa en ella como la fiera +en su cubil; y puedo indudablemente conseguirla; de lo contrario, +todos nuestros deseos serían vanos. De este deseo de saber nace, +como un retoño, la duda al pie de la verdad; siendo esto un impulso +de la naturaleza que guía de grado en grado nuestra inteligencia al +conocimiento de Dios. Esto mismo me invita, esto mismo me anima, +Señora, a pediros reverentemente que me aclaréis otra verdad que +encuentro obscura. Quiero saber si el hombre puede satisfaceros, con +respecto a los votos quebrantados, por medio de otras buenas acciones +que no sean pocas en vuestra balanza. + +Beatriz me miró con los ojos llenos de amorosos destellos, y tan +divinos, que sintiendo mi fuerza vencida, me volví y quedé como +anonadado con los ojos bajos. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO QUINTO_ + + +Si te parezco más radiante en el fuego de este amor de lo que suele +verse en la tierra, hasta el punto de superar la fuerza de tus ojos, +no debes asombrarte, porque esto procede de una vista perfecta, que, +distinguiendo bien los objetos, se dirige con más rapidez hacia el +bien. Veo claramente cómo resplandece ya en tu inteligencia la eterna +luz, que contemplada una sola vez enciende un perpetuo amor. Y si otra +cosa seduce el vuestro, sólo es un vestigio mal conocido del resplandor +que aquí brilla. Tú quieres saber si con otras buenas acciones puede +satisfacerse el voto no cumplido, de modo que el alma esté segura de +todo debate con la justicia divina. + +Así empezó Beatriz este canto, y como hombre que no interrumpe su +razonamiento, continuó de este modo su santa enseñanza: + +--El mayor dón que Dios, en su liberalidad, nos hizo al crearnos, +como más conforme a su bondad, y el que más aprecia, fué el del libre +albedrío de que estuvieron y están dotadas únicamente las criaturas +inteligentes. Ahora conocerás, si raciocinas según este principio, +el alto valor del voto, si éste es tal que Dios consienta cuando tú +consientes; porque al cerrarse el pacto entre Dios y el hombre, se le +sacrifica ese tesoro de que hablo, y se le sacrifica por su propio +acto. Así, pues, ¿qué se podrá dar en cambio de esto? Si crees que +puedes hacer buen uso de lo que ya has ofrecido, es como si quisieras +hacer una buena obra con una cosa mal adquirida. Ya conoces, pues, +la importancia del punto principal: pero como la Santa Iglesia da +sobre esto sus dispensas, lo cual parece contrario a la verdad que te +he descubierto, es preciso que continúes sentado un poco a la mesa, +porque el pesado alimento que has tomado requiere alguna ayuda para +ser digerido. Abre el espíritu a lo que te presento y enciérralo en ti +mismo, pues no proporciona ciencia alguna el oír sin retener. Dos cosas +son necesarias en la esencia de este sacrificio: una es la materia +del voto, y otra el pacto que se forma con Dios. Este último no se +borra jamás, si no es observado, y acerca de ello te he hablado antes +en términos precisos. Por esta causa fué necesario que los Hebreos +continuasen ofreciendo, aunque alguna de sus ofrendas fuese permutada, +como debes saber. Respecto a la que te he dado a conocer como materia +del voto, puede ser tal que no se cometa yerro alguno al cambiarla en +otra materia: pero que ninguno por su propia autoridad mude el fardo de +su espalda, sin la vuelta de la llave blanca y de la llave amarilla: +crea que todo cambio es insensato, si la cosa abandonada no se contiene +en la elegida, como el cuatro está contenido en el seis. Todo lo que +pese tanto por su valor, que incline hacia su lado la balanza, no +puede reemplazarse con otra cosa. Que los mortales no tomen a broma +el voto. Sed fieles, y al comprometeros no seáis ciegos como lo fué +Jephté en su primera ofrenda, porque más le valiera haber dicho: "Hice +mal," que hacer otra cosa peor al cumplir su voto: tan insensato como +a él puedes suponer al gran jefe de los Griegos,[110] quien obligó a +Ifigenia a llorar su hermoso rostro, e hizo llorar por ella a sabios +e ignorantes, cuando oyeron hablar de tal sacrificio. Cristianos, +sed más pausados en vuestras acciones; no seáis como la pluma a todo +viento, ni creáis que toda agua pueda lavaros. Tenéis el Antiguo y el +Nuevo Testamento, y el Pastor de la Iglesia que os guía: baste esto +para vuestra salvación. Si os dice otra cosa el espíritu del mal, +sed hombres, y no locas ovejas, de suerte que el judío no se ría de +vosotros entre vosotros. No hagáis como el cordero, que deja la leche +de su madre, y sencillo y alegre, combate a su placer consigo mismo. + + [110] Agamenón. + +Así me habló Beatriz, según lo escribo: después se volvió anhelante +hacia aquella parte donde el mundo es más vivo. Su silencio y la +mudanza de su semblante impusieron silencio a mi ávido espíritu, que +tenía ya preparadas nuevas preguntas. Y como la saeta que da en el +blanco antes de que haya quedado en reposo la cuerda, así corríamos +hacia el segundo reino[111]. Allí vi yo tan contenta a mi Dama +cuando penetró en la luz de aquel cielo, que el planeta se volvió +más resplandeciente. Y si la estrella se transformó y rió, ¿cuánto +más alegre estaría yo, que por mi naturaleza soy en todos sentidos +transmutable? Así como en un vivero, que está tranquilo y puro, acuden +solícitos los peces al objeto procedente del exterior, por creerlo su +pasto, así vi yo más de mil almas esplendorosas acudir hacia nosotros, +y a cada cual de ellas se oía exclamar: "¡He ahí quien acrecentará +nuestros amores!" Y tan pronto como cada una se nos acercaba, conocíase +su júbilo por el claro fulgor que de ella salía. Piensa, lector, cuál +sería tu impaciente anhelo de saber, si lo que aquí empieza no siguiese +adelante, y por ti comprenderás cuánto sería mi deseo de conocer la +condición de estas almas, en cuanto se presentaron a mi vista. + + [111] Al cielo de Mercurio. + +--¡Oh bien nacido, a quien está concedida la gracia de ver los tronos +del triunfo eterno, antes de haber abandonado la milicia de los vivos! +Nosotros nos abrasamos en el fuego que se extiende por todo el cielo: +así, pues, si deseas que te iluminemos acerca de nuestra suerte, puedes +saciarte según tu deseo. + +Así me dijo uno de aquellos espíritus piadosos, y Beatriz añadió: + +--Di, di con toda confianza, y créeles como a Dioses. + +--Veo bien cómo anidas en tu propia luz, y que la despides por tus +ojos, para que resplandezcan cuando ríes; pero no sé quién eres, ni por +qué ocupas, ¡oh alma digna!, el grado de la esfera que se oculta a los +mortales con los rayos de otro. + +Esto dije dirigiéndome al alma resplandeciente que me había hablado; +por lo cual se volvió más luminosa de lo que antes era. Lo mismo que +el Sol, que a sí mismo se oculta por su excesiva luz, cuando el calor +ha destruído los densos vapores que la amortiguaban, así aquella santa +figura se ocultó a causa de su alegría en su mismo fulgor, y encerrada +de aquel modo me contestó como se verá en el canto siguiente. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEXTO_ + + +Después que Constantino volvió el águila contra el curso del Cielo que +antes siguiera tras el antiguo esposo de Lavinia, cien y cien años y +más permaneció el ave de Dios en el extremo de Europa, próxima a los +montes de que primitivamente había salido; y bajo la sombra de las +sagradas plumas gobernó allí el mundo pasando de mano en mano, hasta +que en estos cambios llegó a las mías. César fuí; soy Justiniano, +que por voluntad del primer Amor, de que ahora disfruto en el cielo, +suprimí de las leyes lo superfluo y lo inútil: antes de haberme +dedicado a esta obra, creí que había en Cristo una sola naturaleza y +no más, y estaba contento con tal creencia; pero el bendito Agapito, +que fué Sumo Pastor, me encaminó con sus palabras a la verdadera fe; +yo le creí, y ahora veo claramente cuanto él me decía, así como tú +ves en toda contradicción una parte falsa y otra verdadera. En cuanto +caminé al par de la Iglesia, plugo a Dios por su gracia inspirarme la +grande obra, y me dediqué completamente a ella: confié las armas a +mi Belisario, a quien se unió de tal modo la diestra del cielo, que +ésta fué para mí una señal de que debía descansar en él. Aquí termina, +pues, mi respuesta a tu primera pregunta; pero su condición me obliga +a añadir algunas explicaciones. Para que veas con cuán poca razón se +levantan contra la sacrosanta enseña los que se la apropian y los +que se le oponen, considera cuántas virtudes la han hecho digna de +reverencia, desde el día en que Palanto murió para darle el imperio. Tú +sabes que aquel signo fijó su mansión en Alba por más de trescientos +años, hasta el día en que por él combatieron tres contra tres[112]. +Sabes lo que hizo bajo siete reyes, desde el robo de las Sabinas hasta +el dolor de Lucrecia, conquistando los países circunvecinos. Sabes lo +que hizo llevado por los egregios romanos contra Breno, contra Pirro, +contra otros príncipes solos y coligados, por lo cual Torcuato, y +Quintio que recibió un sobrenombre por su descuidada cabellera[113], +los Decios y los Fabios, conquistaron un renombre que me complazco +en admirar. El abatió el orgullo de los árabes que tras de Aníbal +pasaron las rocas alpestres de donde tú, Po, te desprendes. A su sombra +triunfaron, siendo aún muy jóvenes, Escipión y Pompeyo; y su dominio +pareció amargo a aquella colina bajo la cual naciste[114]. Después, +cerca del tiempo en que todo el cielo quiso reducir el mundo al estado +sereno de que es modelo, César tomó aquel signo por la voluntad del +pueblo romano; y lo que hizo desde el Var hasta el Rhin, lo vieron el +Isere y el Loira, y lo vió el Sena, y todos los ríos que afluyen al +Ródano. Lo que hizo cuando César salió de Ravena y pasó el Rubicón +fué con tan levantado vuelo, que no lo podrían seguir la lengua ni la +pluma. Hacia España dirigió sus tropas, después hacia Durazzo, y a +Farsalia hirió de tal modo, que hasta en las cálidas orillas del Nilo +se sintió el dolor. Volvió a ver a Antandro y al Simois de donde había +salido, y el sitio donde reposa Héctor; después se alejó de nuevo, con +detrimento de Tolomeo. Desde allí cayó como un rayo sobre Juba, y luego +se dirigió hacia vuestro Occidente, donde oía la trompa pompeyana. Lo +que aquel signo hizo en manos del que lo llevó en seguida lo ladran +Bruto y Casio en el Infierno; y de ello se lamentan Módena y Perusa. +También llora la triste Cleopatra, que, huyendo ante él, recibió de +un áspid muerte cruel y súbita. Con él corrió en seguida al mar Rojo; +con él estableció en el mundo paz tan grande que se cerró el templo +de Jano. Pero lo que el signo de que hablo había hecho antes, y lo +que debía hacer después por el reino mortal que le está sometido, es +en la apariencia poco y obscuro, si con mirada clara y con afecto +puro se le considera después en manos del tercer César; porque la +viva justicia que me inspira le concedió, puesto en manos de aquel a +quien me refiero, la gloria de vengar la cólera divina[115]. Admírate, +pues, ante lo que voy a repetirte. Con Tito corrió en seguida a tomar +venganza de la venganza del pecado antiguo. Cuando el diente lombardo +mordió a la Santa Iglesia, venciendo Carlo-Magno bajo sus alas, +acudió a socorrerla. En adelante puedes juzgar a los que he acusado +más arriba y sus faltas, que son la causa de todos vuestros males. +El uno opone a la enseña común las amarillas lises, y el otro se la +apropia, no pensando más que en su partido, de suerte que es difícil +comprender cuál comete mayor falta. Lleven los gibelinos, lleven a +cabo sus empresas bajo otra enseña; que mal sigue ésta a los que ponen +un obstáculo entre ella y la justicia; y que este nuevo Carlos no la +abata con sus güelfos, pues debe temer las garras que a más feroces +leones arrancaron la piel. Muchas veces han tenido que llorar los hijos +las faltas de los padres; y no se crea que Dios cambie sus armas por +las lises. Esta pequeña estrella está poblada de buenos espíritus, +que fueron activos en la Tierra, para dejar en ella memoria de su +honor y su fama; y cuando los deseos se elevan hacia tales objetos +desviándose del Cielo, es preciso que los rayos del verdadero amor se +eleven también con menos viveza; pero nuestra beatitud consiste en la +medida de las recompensas con nuestros méritos, porque no la vemos +mayor ni menor que éstos. La viva justicia endulza, pues, de tal modo +en nosotros el deseo, que nunca puede dirigirse éste a ninguna malicia. +Diversas voces despiden dulce armonía; así también los diversos grados +de gloria de nuestra vida producen una dulce armonía entre estas +esferas. Dentro de la presente margarita fulgura la luz de Romeo[116], +cuya hermosa y grande obra fué tan mal agradecida. Pero los Provenzales +que se declararon en contra suya no se han reído por mucho tiempo; +porque mal camina quien convierte en desgracia propia los beneficios +que ha recibido de otro. Raimundo Berenguer tuvo cuatro hijas; todas +fueron reinas, y esto lo hizo Romeo, persona humilde y errante +peregrino; pero después algunas palabras envidiosas movieron a aquél a +pedir cuentas a este justo, que le dió siete y cinco por diez, por lo +cual partió pobre y anciano; y si el mundo hubiera sabido cuál era su +corazón al mendigar pedazo a pedazo su vida, le ensalzaría más de lo +que ahora le ensalza. + + [112] Alude al combate de los Horacios y los Curiacios, en que + éstos fueron vencidos por aquéllos, quedando Alba sujeta al + dominio romano. + + [113] Cincinato. + + [114] Alude a la destrucción de Fiésole, ocasionada por haber + dado asilo esta ciudad a Catilina. En su lugar fué edificada + Florencia, donde nació Dante. + + [115] El emperador Tiberio. + + [116] Hombre de obscuro nacimiento, que al volver de su + peregrinación a Santiago de Galicia, llegó a Provenza y se + acomodó en casa del conde Raimundo Berenguer. Administrando + los bienes de éste, los acrecentó de tal modo que lo que valía + diez valió después doce, lo que fué causa de que cuatro hijas + del Conde se casaran con cuatro reyes. Romeo, malquistado con + Raimundo por algunos barones envidiosos, se separó de él, y + fué mendigando su vida. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO SEPTIMO_ + + +"Gloria a ti, Santo Dios de los Ejércitos, que esparces tu claridad +sobre los felices fuegos, esto es, sobre las almas dichosas de este +reino." Así oí que cantaba, volviéndose hacia su esfera, aquella +substancia, sobre la cual resplandece un doble fulgor. Ella y las otras +emprendieron su danza, y cual centellas velocísimas se me ocultaron con +su repentino alejamiento. Yo dudaba y decía entre mí: "Dile, dile a mi +Dama que calme mi sed con sus dulces palabras." Pero aquel respeto que +se apodera completamente de mí tan sólo al oír B o ICE,[117] me hacía +inclinar la cabeza como un hombre que dormita. Beatriz no consintió que +yo estuviese así mucho tiempo; e irradiando sobre mí una sonrisa que +haría feliz a un hombre en el fuego, empezó a decirme: + + [117] Bice, diminutivo de Beatriz. Significa que la reverencia + que le causaba sólo el oír pronunciar una sílaba de aquel + nombre, le tenía con la cabeza baja y sin atreverse a hablar. + +--Según mi parecer infalible, estás pensando cómo fué justamente +castigada la justa venganza; pero yo despejaré en breve tu espíritu: +escucha, pues, que mis palabras te ofrecerán el dón de una gran +verdad. Por no haber soportado un útil freno a su voluntad aquel hombre +que no nació[118], al condenarse, condenó a toda su descendencia; por +lo cual la especie humana yació enferma por muchos siglos en medio de +un grande error, hasta que el Verbo de Dios se dignó descender adonde, +por un sólo acto de su eterno amor, unió a sí en persona la naturaleza, +que se había alejado de su Hacedor. Ahora mira atentamente lo que +digo: Esta naturaleza unida a su Hacedor, tal cual fué creada, era +sincera y buena; pero por sí misma fué desterrada del Paraíso, porque +se salió del camino de la verdad y de su vida. La pena, pues, que la +Cruz hizo sufrir a la naturaleza humana de Jesucristo, si se mide por +esa misma naturaleza, fué más justa que otra cualquiera; pero tampoco +hubo otra tan injusta, si se atiende a la Persona divina que la sufrió, +y a la que estaba unida aquella naturaleza. Por lo tanto, aquel hecho +produjo efectos diferentes; porque la misma muerte fué grata a Dios +y a los Judíos; por ella tembló la Tierra, y por ella se abrió el +Cielo. No te debe ya parecer tan incomprensible cuando te digan que un +tribunal justo ha castigado una justa venganza. Mas ahora veo tu mente +comprimida, de idea en idea, en un nudo, del que espera con ansia verse +libre. Tú dices: "Comprendo bien lo que oigo; pero no veo bien por +qué Dios quisiera valerse de este medio para nuestra redención." Este +decreto, hermano, está velado a los ojos de todo aquel cuyo espíritu no +haya crecido en la llama de la caridad. Y en efecto, como se examina +mucho este punto, y se le comprende poco, te diré por qué fué elegido +aquel medio como el más digno. La divina bondad, que rechaza de sí todo +rencor, ardiendo en sí misma centellea de tal modo, que hace brotar +las bellezas eternas. Lo que procede inmediatamente de ella sin otra +cooperación no tiene fin; porque nada hace cambiar su sello una vez +impreso. Lo que sin cooperación procede de ella es completamente libre, +porque no está sujeto a la influencia de las cosas secundarias; y +cuanto más se le asemeja, más le place, pues el amor divino que irradia +sobre todo, se manifiesta con mayor brillo en lo que se le parece más. +La criatura humana disfruta la ventaja de todos estos dones; pero si le +falta uno solo, es preciso que decaiga su nobleza. Sólo el pecado es +el que le arrebata su libertad y su semejanza con el Sumo Bien; por lo +cual refleja muy poco su luz, y no vuelve a adquirir su dignidad, si no +llena de nuevo el vacío que dejó la culpa, expiando sus malos placeres +por medio de justas penas. Cuando vuestra naturaleza entera pecó en su +germen, se vió despojada de estas dignidades y lanzada del Paraíso, y +no hubiera podido recobrarlas (si lo examinas sutilmente) por ningún +camino, sin pasar por uno de estos vados: o porque Dios, en su bondad, +perdonara el pecado, o porque el hombre por sí mismo redimiera su +falta. Fija ahora tus miradas en el abismo del Consejo eterno, y está +tan atento como puedas a mis palabras. El hombre no podía jamás, en sus +límites naturales, dar satisfacción, por no poder después humillarse +con su obediencia tanto cuanto pretendió elevarse con su desobediencia; +y esta es la causa porque el hombre fué exceptuado de poder dar +satisfacción por sí mismo. Era preciso, pues, que Dios condujera al +hombre a la vida sempiterna por sus propias vías, bien por una, o bien +por ambas. Pero, como la obra es tanto más grata al obrero, cuanto más +representa la bondad del corazón de donde ha salido, la divina bondad, +que imprime al mundo su imagen, se regocijó de proceder por todas sus +vías para elevaros hasta ella. Entro el primer día y la última noche +no hubo ni habrá jamás un procedimiento tan sublime y magnífico, de +cualquier modo que se le considere; porque al entregarse Dios a sí +mismo, haciendo al hombre apto para levantarse de su caída, fué más +liberal que si le hubiese perdonado por su clemencia; y todos los demás +medios eran insuficientes ante la justicia, si el Hijo de Dios no se +hubiera humillado hasta encarnarse. Ahora, para colmar bien todos tus +deseos, vuelvo atrás, a fin de aclararte algún punto de modo que lo +veas como yo. Tú dices: "Yo veo el aire, veo el fuego, el agua, la +tierra y todas sus mezclas llegar a corromperse y durar poco; y estas +cosas, sin embargo, fueron creadas: ahora bien, si lo que has dicho +es cierto, deberían estar al abrigo de la corrupción." Los ángeles, +hermano, y el país libre y puro en que estás, pueden decirse creados +tales como son, en su eterno sér; pero los elementos que has nombrado, +y aquellas cosas que de ellos se componen, tienen su forma de una +potencia creada. Creada fué la materia de que están hechos: creada +fué la virtud generatriz de las formas en estas estrellas que giran +en torno suyo. El rayo y el movimiento de las santas luces sacan de +la complexión potencial el alma de todos los brutos y plantas; pero +vuestra vida aspira directamente la divina bondad, la cual la enamora +de sí de modo que siempre la desea. De aquí puedes deducir aún vuestra +resurrección, si reflexionas cómo fué creada la carne humana, cuando +fueron creados los primeros padres. + + [118] Adán. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO OCTAVO_ + + +Solía creer el mundo en su peligro, que de los rayos de la bella +Ciprina, que gira en el tercer epiciclo, emanaba el loco amor: por esto +las naciones antiguas, en su antiguo error, no solamente la honraban +por medio de sacrificios y de ruegos votivos, sino que también honraban +a Dione y a Cupido, a aquélla como madre, y a éste como hijo suyo, de +quien decían que estaba sentado en el regazo de Dido. Y de ésta que he +citado al empezar mi canto dieron nombre a la estrella que el Sol mira +placentero, ya contemplando sus pestañas, ya su cabellera[119]. + + [119] Ya cuando va tras de él y se llama Espero, ya cuando va + delante y se llama Lucífero, de cuya palabra hemos hecho los + españoles lucero. + +Yo no advertí mi ascensión a ella; pero me cercioré de que estaba en su +interior, cuando vi a mi Dama adquirir más hermosura. Y así como se ve +la chispa en la llama, y se distinguen dos voces entre sí, cuando la +una sostiene una nota y la otra ejecuta varias modulaciones, del mismo +modo vi en aquella luz otros resplandores que se movían en círculo +más o menos ágiles, con arreglo, según creo, a sus dichosas visiones +eternas. De fría nube no salieron jamás, visibles o invisibles, vientos +tan veloces, que no parecieran entorpecidos y lentos a quien hubiese +visto llegar hasta nosotros aquellos divinos fulgores, dejando la +órbita comenzada antes en el Cielo de los serafines. Y dentro de los +que se nos aparecieron delante resonaba "Hosanna," tan dulce que nunca +me ha abandonado el deseo de volverlo a oír. Entonces se acercó uno de +ellos a nosotros, y empezó a decir solo: + +--Todos estamos prontos en tu obsequio, para que te regocijes en +nosotros. Todos giramos con los príncipes celestiales dentro de la +misma órbita, con el mismo movimiento circular y con idéntico deseo que +aquellos de quienes has dicho ya en el mundo: "Vosotros que movéis el +tercer cielo con vuestra inteligencia"[120], y estamos tan llenos de +amor, que por agradarte, no nos será menos dulce un momento de reposo. + + [120] Así comienza una canción de Dante en el Convito. + +Después que mis ojos se fijaron reverentes en mi Dama, y que ella +les dió la seguridad de su contentamiento, los volví hacia la +resplandeciente alma que tanto se me había ofrecido, y: + +--Di, ¿quién fuiste?--fué mi respuesta, impregnada del mayor afecto. + +¡Oh, cuánto más brillante y bella se volvió cuando le hablé, a causa +del nuevo gozo que acrecentó sus alegrías! Embellecida de este modo, me +dijo: + +--Poco tiempo me tuvo allá abajo el mundo[121]: si yo hubiera +permanecido más en él, no habrían sucedido muchos de los males que +allí suceden. La alegría que despide en torno mío estos fulgores, me +cubre como al gusano su capullo, y me oculta a tus ojos. Tú me has +amado mucho, y tuviste motivo para ello; porque si yo hubiera estado +allá abajo más tiempo, te habría dado en prueba de mi amor algo más +que las hojas. Aquella ribera izquierda, que baña el Ródano después +de haberse unido con el Sorgues, me esperaba, andando el tiempo, para +recibirme por su señor; así como también aquella punta de la Ausonia +que comprende los pueblos de Bari, Gaeta y Crotona, desde donde el +Tronto y el Verde desembocan en el mar. Brillaba ya en mi frente la +corona de aquella tierra que riega el Danubio después de abandonar las +riberas tudescas; y la bella Trinacria, que entre los promontorios +Pachino y Peloro, sobre el golfo que el Euro azota con más violencia, +se cubre de humo caliginoso, no a causa de Tifeo, sino por el azufre +que se exhala de su suelo, habría esperado aún sus reyes nacidos por +mí de Carlos y de Rodolfo, si el mal gobierno que rebela siempre a +los pueblos sumisos, no hubiese excitado a Palermo a gritar: "¡Muera! +¡muera!" Y si mi hermano hubiera previsto esto, huiría ya la avara +pobreza de Cataluña para no ofender a aquellos pueblos. Necesita, en +verdad, proveer por sí mismo o por otros, a fin de que su barca no +tenga más carga de la que pueda soportar. Su índole, que de liberal se +ha hecho avara, necesitaría ministros que no se cuidasen sólo de llenar +sus arcas. + + [121] Esta es el alma de Carlos Martel, muerto en 1295, hijo + de Carlos II. + +--El gran contento que me infunden tus palabras, ¡oh señor mío!, me +es mucho más grato al considerar que aquí, donde está el principio y +el fin de todo bien, lo ves como yo lo veo; y también gozo pensando +que en presencia de Dios conoces mi felicidad. Ya que me has dado esta +alegría, aclárame (pues hablando me has hecho dudar) cómo de una +semilla dulce puede salir un fruto amargo. + +Esto le dije, y él me contestó: + +--Si puedo demostrarte una verdad, volverás el rostro a lo que +preguntas, como ahora le vuelves la espalda. El Bien que da movimiento +y alegría a todo el reino por donde asciendes, hace que su providencia +sea virtud influyente de estos grandes cuerpos; y en la Mente perfecta +por sí misma, no sólo se ha provisto a la naturaleza de cada cosa, sino +también a la conservación y estabilidad de todas juntas: por lo cual, +todo cuanto desciende disparando de este arco, va dispuesto hacia un +fin determinado, como la flecha se dirige al blanco. Si esto no fuese +así, el cielo sobre que caminas produciría sus efectos de tal modo, que +no serían obras de arte, sino ruinas; y eso no puede ser, a no admitir +que son defectuosas las inteligencias que mueven estos astros, y +defectuoso también el Sér primero, que no las hizo perfectas. ¿Quieres +que te aclare más esta verdad? + +--No es menester--contesté--; pues considero imposible que la +naturaleza llegue a faltar en aquello que es necesario. + +El Alma continuó: + +--Dime, pues: ¿sería peor la existencia del hombre en la Tierra, si no +viviera en sociedad? + +--Sí--repuse--; y no pregunto la razón de eso. + +--¿Y puede ser tal cosa, si allá abajo no vive cada cual de diferente +modo por la diversidad de oficios? No puede ser, si vuestro maestro +escribió la verdad. + +Así, procediendo de una en otra deducción, llegó a ésta; y después +concluyó: + +--Luego es preciso que sean diversas las raíces de vuestras aptitudes; +por lo cual uno nace Solón y otro Jerjes, uno Melquisedec y otro aquel +que perdió a su hijo, al volar éste por el aire.[122] La influencia +de los círculos celestes, que imprime su sello a la cera mortal, hace +bien su oficio; pero no distingue una morada de otra. De aquí proviene +que Esaú se aparte de Jacob desde el vientre materno, y que Quirino +descienda de un padre tan vil, que se atribuye su origen a Marte. La +naturaleza engendrada sería siempre semejante a la naturaleza que +engendra, si la Providencia divina no predominase. Ahora tienes ya +delante lo que antes detrás; mas para que sepas que me complazco en +instruirte, quiero proveerte aún de un corolario. La naturaleza es +siempre estéril, si la fortuna le es contraria, como toda simiente +esparcida fuera del clima que le conviene. Y si el mundo allá abajo +se apoyara en los cimientos que pone la naturaleza, habría por cierto +mejores habitantes en él; pero vosotros destináis para el templo al que +nació para ceñir la espada, y hacéis rey al que debía ser predicador: +así es que vuestros pasos se separan siempre del camino recto. + + [122] Uno nace, como Solón, a propósito para dar leyes a los + pueblos; otro, como Jerjes, para regir imperios; otro, como + Melquisedec, para el sacerdocio, y otro, como Dédalo, para + la industria.--Estas diferentes aptitudes con que nacen los + hombres las infunden los influjos celestes, según el poeta, + pero sin distinguir de clases ni de jerarquías. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO NONO_ + + +Cuando tu Carlos, hermosa Clemencia, hubo aclarado mis dudas, me +refirió los fraudes de que había de ser víctima su descendencia, pero +añadió: "Calla, y deja transcurrir los años." Así es que yo no puedo +decir más, sino que tras de vuestros daños vendrá el llanto originado +por un justo castigo. + +La santa y viva luz se había vuelto ya hacia el Sol que la inunda, como +hacia el bien que a todo alcanza. ¡Oh almas engañadas, locas e impías, +que apartáis vuestros corazones de semejante bien, dirigiendo hacia la +vanidad vuestros pensamientos! He aquí que otro de aquellos esplendores +se dirigió hacia mí, expresando, con la claridad que esparcía, su deseo +de complacerme. Los ojos de Beatriz, que estaban fijos en mí, como +antes, me aseguraron del dulce asentimiento que daba a mi deseo. + +--¡Oh espíritu bienaventurado!--dije--; satisface cuanto antes mi +anhelo, y pruébame que lo que pienso puede reflejarse en ti. + +Entonces la luz, a quien aún no conocía, desde su interior donde antes +cantaba, respondió a mis palabras como quien se complace en ser cortés +con otro: + +--En aquella parte de la depravada tierra de Italia que está situada +entre Rialto y las fuentes del Brenta y del Piava, se eleva una +colina no muy alta, de donde descendió una llamarada que causó un +gran desastre en toda la comarca. Ella y yo salimos de la misma raíz: +Cunizza fué llamada; y aquí brillo, porque me venció la luz de esta +estrella; pero con alegría me perdono a mí misma la causa de mi muerte, +y no me pesa, lo cual quizá parecerá difícil de comprender a vuestro +vulgo. Esta alma próxima a mí, que es una espléndida y preciosa joya de +nuestro cielo, dejó en la Tierra una gran fama; y antes que su gloria +se pierda, este centésimo año se quintuplicará. Ya ves si el hombre +debe hacerse ilustre a fin de que su primera vida deje sobre la tierra +una segunda. Esto es lo que no piensa la turba presente que habita +entre el Tagliamento y el Adigio, sin que le sirvan de escarmiento +los males de que es víctima. Pero pronto sucederá que Padua y sus +habitantes, por ser obstinados contra el deber, enrojecerán el agua de +la laguna que baña a Vicenza, y allí donde el Sile y el Cagnano se unen +hay quien domina y va con la cabeza erguida,[123] cuando ya se componen +las redes que han de cogerle. También llorará Feltro la felonía de su +impío pastor, que será tal, que ninguno por otra semejante ha sido +encerrado en Malta. Será necesario un recipiente muy ancho para recibir +la sangre ferraresa, y cansado quedará el que quiera pesar onza a onza +la que derramará tan cortés sacerdote por mostrarse hombre de partido, +siendo por otra parte tales dones conformes a las costumbres de tal +país. Allá arriba hay unos espejos, que vosotros llamáis Tronos, de +donde se reflejan hasta nosotros los juicios de Dios; así es que +tenemos por buenas y verídicas nuestras palabras. + + [123] Ricardo de Cammino, que fué muerto por instigación de + Altiniero del Calzoni. + +Al llegar aquí, el alma guardó silencio, y habiéndose vuelto a colocar +en la órbita como estaba anteriormente, me dió a conocer que no pensaba +ya en mí. La otra alma dichosa, a quien ya conocía, se me presentó tan +resplandeciente como una piedra preciosa herida por los rayos del Sol. +Allá arriba la alegría produce un vivo esplendor, como entre nosotros +produce la risa; pero en el Infierno la sombra de los condenados se +obscurece cada vez más, a medida que se entristece su espíritu. + +--Dios lo ve todo, y tu vista se identifica en El--exclamé--, ¡oh feliz +espíritu!, de suerte que ningún deseo puede ocultarse a ti. Así, pues, +¿por qué tu voz, que deleita siempre al Cielo con el canto de aquellas +llamas piadosas que se forman una ancha vestidura con sus seis alas, +no satisface mis deseos? No esperaría yo por cierto tus preguntas, si +viera en tu interior como tú ves en el mío. + +Entonces contestó con estas palabras: + +--El mayor valle en que se vierten las aguas, después de aquel mar que +circunda la Tierra, se aleja tanto contra el curso del Sol entre las +desacordes playas, que aquel círculo que antes era su horizonte se +convierte en meridiano. Yo fuí uno de los ribereños de aquel valle, +entre el Ebro y el Macra, que por un corto trecho separa el genovés +del toscano. Casi a la misma distancia a Oriente y Occidente se +asienta Bugia y la tierra de donde fuí, en cuyo puerto se vertió un +día la sangre de sus habitantes.[124] Folco me llamó aquella gente, +que conocía mi nombre, y este cielo recibe mi luz, como recibí yo su +influjo amoroso; pues en tanto que me lo permitió la edad, no ardieron +cual yo en aquel fuego la hija de Belo, causando enojos a Siqueo +y a Creusa; ni aquella Rodopea que fué abandonada por Demofón, ni +Alcides cuando tuvo a Iole encerrada en su pecho. Aquí empero no hay +arrepentimiento, sino regocijo; no de las culpas, que jamás vuelven a +la memoria, sino de la sabiduría que ordenó este cielo y provee sus +influjos. Aquí se contempla el arte que adorna y embellece tantas cosas +creadas, y se descubre el bien por el cual el mundo de arriba obra +directamente sobre el de abajo. Mas a fin de que queden satisfechos +todos los deseos que te han nacido en esta esfera, es preciso que lleve +más adelante mis instrucciones. Tú quieres saber quién está en esa +luz que centellea cerca de mí, como un rayo de Sol en el agua pura y +cristalina. Sabe, pues, que en su interior es dichosa Rahab, y unida +a nuestro coro, brilla en él con el esplendor más eminente. Ascendió +a este cielo, en el que termina la sombra que proyecta vuestro mundo, +antes que ninguna otra alma se viese libre por el triunfo de Cristo. +Era justo dejarla en algún cielo como trofeo de la alta victoria que El +alcanzó con ambas palmas; porque aquella mujer favoreció las primeras +hazañas de Josué en la Tierra Santa, que tan poco excita la memoria +del Papa. Tu ciudad, que debió su origen a aquel que fué el primero +en volver las espaldas a su Hacedor y cuya envidia ocasionó tantas +lágrimas, produce y esparce las malditas flores, que han descarriado a +las ovejas y los corderos, porque han convertido en lobo al pastor. Por +eso están abandonados el Evangelio y los grandes doctores, y tan sólo +se estudian las Decretales, según lo indica lo usado de sus márgenes. A +eso se dedican el Papa y los cardenales: sus pensamientos no llegan a +Nazareth, allí donde Gabriel abrió las alas; pero el Vaticano y demás +sitios elegidos de Roma, que han sido el cementerio de la milicia que +siguió a Pedro, pronto se verán libres del adulterio. + + [124] Se refiere al sitio de Marsella por Julio César. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMO_ + + +El inefable poder primero, juntamente con su hijo y con el amor +que de uno y otro eternamente procede, hizo con tanto orden todo +cuanto concibe la inteligencia y ven los ojos, que no es posible a +nadie contemplarlo sin gustar de sus bellezas. Eleva, pues, lector, +conmigo tus ojos hacia las altas esferas, por aquella parte en que un +movimiento se encuentra con otro, y empieza a recrearte en la obra de +aquel Maestro, que la ama tanto en su interior, que jamás separa de +ella sus miradas. Observa cómo desde allí se desvía el círculo oblicuo, +conductor de los planetas, para satisfacer al mundo que le llama. Y +si el camino de aquéllos no fuese inclinado, más de una influencia en +el cielo sería vana, y como muerta aquí abajo toda potencia. Y si al +girar se alejaran más o menos de la línea recta, dejaría mucho que +desear arriba y abajo el orden del mundo. Ahora, lector, permanece +tranquilo en tu asiento, meditando acerca de estas cosas que aquí sólo +se bosquejan, si quieres que te causen mayor deleite antes que tedio. +Te he puesto delante el alimento; tómalo ya por ti mismo, porque el +asunto de que escribo reclama para sí todos mis cuidados. + +El mayor ministro de la naturaleza, que imprime en el mundo la +virtud del Cielo y mide el tiempo con su luz, giraba, juntamente con +aquella parte de que te he hablado antes, por las espirales en que +cada día se nos presenta más temprano. Yo estaba en él, sin haber +notado mi ascensión, sino como nota el hombre una idea después que +se le ocurre. ¡Oh Beatriz! ¡Cuán esplendorosa no debía de estar por +sí misma, ella que de tal modo me hacía pasar de bien a mejor tan +súbitamente, que su acción no se sujetaba al transcurso del tiempo! +Lo que por dentro era el Sol, donde yo entraba, y lo que aparecía, +no por medio de colores, sino de luz, jamás pudiera imaginarse, aun +cuando para explicarlo llamase en mi auxilio el ingenio, el arte y +todos sus recursos; pero puede creérseme, y debe desearse verlo. Y +si nuestra fantasía no alcanza a tanta altura, no es maravilla; pues +nadie ha visto un resplandor que supere al del Sol. Como él era allí la +cuarta familia[125] del Padre Supremo, que siempre sacia sus deseos, +mostrándole cómo engendra al Hijo, y cómo procede el Espíritu. Y +Beatriz exclamó: + +--Da gracias, da gracias al Sol de los ángeles, que por su bondad te ha +elevado a este Sol sensible. + + [125] Brillantes como el Sol eran los bienaventurados que allí + estaban. Los llama cuarta familia, porque se le aparecen en + el cuarto cielo. Estos son las almas de los doctores de la + Iglesia. + +Jamás ha habido un corazón humano tan dispuesto a la devoción y a +entregarse a Dios tan vivamente con todo su agradecimiento, como el +mío al oír aquellas palabras; y puse en El de tal modo todo mi amor, +que Beatriz se eclipsó en el olvido. No le desagradó; antes por el +contrario, se sonrió; y el esplendor de sus ojos sonrientes dividió en +muchos mi pensamiento absorto en uno solo. Vi muchos espíritus vivos y +triunfantes, más gratos aún por su voz que relucientes a la vista, los +cuales, tomándonos por centro, nos formaron una corona de sí mismos. +No de otro modo vemos a veces a la hija de Latona rodeada de un cerco, +cuando el aire, impregnado de vapores, retiene las substancias de que +aquél se compone. En la corte del cielo, de donde vuelvo, se encuentran +muchas joyas, tan raras y bellas, que no es posible hallarlas fuera de +aquel reino; y una de estas joyas era el encanto de aquellos fulgores: +el que no se provea de alas para volar hasta allí, espere tener +noticias de aquel canto como si las preguntase a un mudo. + +Después que, cantando de esta suerte, aquellos ardientes soles dieron +tres vueltas en derredor nuestro, como las estrellas próximas a los +fijos polos, me parecieron semejantes a las mujeres, que, sin dejar +el baile, se detienen escuchando con atención, hasta que han conocido +cuáles son las nuevas notas. Y oí que del interior de una de aquellas +luces salían estas palabras: + +--Ya que el rayo de la gracia, en que se enciende el verdadero amor, +y que después crece amando, resplandece en ti tan multiplicado, que +te conduce hacia arriba por aquella escala de donde nadie desciende +sin volver a subir de nuevo, el que negase a tu sed el vino de su +redoma se vería en el mismo estado de violencia en que está el agua +impedida de correr hasta el mar. Tú quieres saber de qué flores se +compone esta guirnalda, que acaricia en torno a la hermosa Dama que +te da ánimo para subir al cielo. Yo fuí uno de los corderos del santo +rebaño que condujo Domingo por el camino en que el alma se fortifica +si no se extravía. Este, que está el más próximo a mi derecha, fué mi +maestro y mi hermano; es Alberto de Colonia, y yo Tomás de Aquino. +Si quieres saber quiénes son los demás, sigue mis palabras con tus +miradas, dando la vuelta a la bienaventurada corona. Aquel otro +esplendor brota de la sonrisa de Graciano, tan útil por sus escritos +a uno y otro fuero, que mereció el Paraíso. El otro que le sigue fué +Pedro,[126] que, como la pobre viuda, ofreció su tesoro a la Santa +Iglesia. La quinta luz,[127] que es la más bella entre nosotros, se +abrasa en tal amor, que todo el mundo tiene abajo sed de sus noticias. +Dentro de ella está el alto espíritu, donde se albergó tan profunda +sabiduría, que si la verdad es verdad, ninguno otro ascendió a tanto +saber. Después contempla la luz de aquel cirio, que ha sido el que +en vida vió mejor la naturaleza y el ministerio de los ángeles.[128] +En aquella diminuta luz sonríe el abogado de los tiempos cristianos, +cuya doctrina aprovechó Agustín.[129] Si diriges ahora la mirada de +tu entendimiento de luz en luz, siguiendo mis elogios, debes ya tener +sed de conocer la octava. Dentro de ella se recrea en la vista del +soberano Bien el alma santa que pone de manifiesto las falacias del +mundo a quien atentamente escucha sus doctrinas. El cuerpo de donde fué +separada yace en Cieldauro,[130] y desde el martirio y el destierro +ha venido a disfrutar de esta paz celestial. Ve más allá fulgurar el +ardiente espíritu de Isidoro, el de Beda y el de Ricardo,[131] que en +sus contemplaciones fué más que hombre. Esa, de quien se separa tu +mirada para fijarse en mí, es la luz de un espíritu que, considerando +tranquilamente la vanidad del mundo, deseó morir. Es la luz eterna de +Sigieri,[132] que ejerciendo el profesorado en la calle de la Paja, +excitó la envidia por sus verdaderos silogismos. + + [126] Pedro Lombardo, llamado el =Maestro de las sentencias=. + En el proemio de su obra dice modestamente que con ella hacía + un pequeño dón a la Iglesia, como la viuda de que habla San + Lucas, cap. XXI. + + [127] El rey Salomón. + + [128] San Dionisio Areopagita, autor de un libro titulado: =De + coelesti hierarchia=. + + [129] Paulo Orosio, que escribió contra los idólatras siete + libros de historia, y los dedicó a San Agustín. + + [130] Boecio, a quien hizo morir Teodorico, rey de los godos, + y que está sepultado en la iglesia de San Pedro llamada Cielo + de oro, en Pavía. + + [131] Canónigo regular de San Víctor, escocés. + + [132] Seguier, profesor de Filosofía y Ciencias, que enseñaba + en la rue du Fouarre, de París, donde estaban las escuelas. + +En seguida, como el reloj que nos llama a la hora en que la Esposa de +Dios principia a cantar maitines a su Esposo, a fin de que la ame, y +cuyas ruedas mueven unas a otras, y apresuran a la que va delante hasta +que ese oye "tin tin" con notas tan dulces, que el espíritu felizmente +dispuesto se inflama de amor; así vi yo en la gloriosa esfera moverse y +responder las voces a las voces con una armonía tan llena de dulzura, +que sólo puede conocerse allá donde la dicha se eterniza. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO UNDECIMO_ + + +¡Oh insensatos afanes de los mortales!, ¡cuán débiles son las razones +que os inducen a bajar el vuelo y a rozar la Tierra con vuestras +alas! Mientras unos se dedicaban al foro, y otros se entregaban a los +aforismos de la medicina; y éstos seguían el sacerdocio, y aquéllos +se esforzaban en reinar por la fuerza de las armas, haciendo creer +en su derecho por medio de sofismas; y algunos rodaban, y otros se +consagraban a los negocios civiles; y muchos se enervaban en los +placeres de la carne, y bastantes por fin se daban a la ociosidad, yo, +libre de todas estas cosas, había subido con Beatriz hasta el cielo, +donde tan gloriosamente fuí acogido. Después que cada uno de aquellos +espíritus hubo vuelto al punto del círculo en que antes estaba, tan +inmóvil como la bujía de un candelero, la luz[133] que me había hablado +anteriormente se hizo más esplendorosa y risueña, y dentro de ella oí +una voz que comenzó a decir de esta manera: + + [133] Santo Tomás de Aquino. + +--Así como yo me enciendo a los rayos de la luz eterna, del mismo +modo, mirándola, conozco la causa de donde proceden tus pensamientos. +Tú dudas, y quieres que mi boca emplee palabras tan claras y +ostensibles, que pongan al alcance de tu inteligencia las que pronuncié +antes cuando dije: "Camino en que el alma se fortifica;" y las otras: +"Ningún otro ascendió." En cuanto a éstas, es preciso hacer una +distinción. La Providencia, que gobierna al mundo con el consejo en +que se abisma la mirada de todo sér creado antes de penetrar en el +fondo, a fin de que la Esposa de Aquél, que con su bendita sangre +se unió a ella en altas voces, corriese hacia su amado segura de sí +misma y siéndole más fiel, envió en su ayuda dos príncipes, que para +entrambos objetos le sirvieran de guías. El uno fué todo seráfico en +su ardor; el otro, por su sabiduría, resplandeció en la Tierra con +la luz de los querubines.[134] Hablaré de uno solo; pues elogiando a +cualquiera de ellos indistintamente, se habla de los dos, porque sus +obras tendieron a un mismo fin. Entre el Tupino y el agua que desciende +del collado elegido por el beato Ubaldo, baja un fértil declive de un +alto monte, del cual Perusa siente venir el calor y el frío por la +parte de Porta Sole, y tras de cuyo monte lloran oprimidas Nocera y +Gualdo. En el sitio donde aquella pendiente es menos rápida, vino al +mundo un Sol, resplandeciendo como éste a veces cuando asoma sobre las +márgenes del Ganges. Quien hable de ese lugar, no le llame Asís, pues +diría muy poco: si quiere hablar con propiedad, llámele Oriente. Aun +no distaba mucho de su nacimiento, cuando aquel Sol comenzó a hacer +que la Tierra sintiese algún consuelo con su gran virtud; pues siendo +todavía muy joven, incurrió en la cólera de su padre por inclinarse +a una dama,[135] a quien, como a la muerte, nadie acoge con gusto; y +ante la corte espiritual "et coram patre" se unió a ella, amándola +después más y más cada día. Ella, privada de su primer marido,[136] +permaneció despreciada y obscura mil cien años y más, sin que nadie lo +solicitase hasta que vino éste. De nada le valió que se oyera decir +cómo aquel que hizo temer a todo el mundo la encontró alegre con +Amiclates, cuando llamó a su puerta: ni le valió haber sido constante +y animosa hasta el punto de ser crucificada con Cristo, mientras María +estaba al pie de la Cruz. Mas, para no continuar en un estilo demasiado +obscuro, reconoce en mis difusas palabras que estos dos amantes son +Francisco y la Pobreza. Su concordia y sus placenteros semblantes, su +amor maravilloso y sus dulces miradas inspiraban santos pensamientos +a otros; de tal modo que el venerable Bernardo fué el primero que se +descalzó para correr en pos de tanta paz, y aun corriendo le parecía +llegar tarde. ¡Oh riqueza ignorada! ¡Oh verdadero bien! Egidio se +descalza, se descalza también Silvestre por seguir al Esposo; tanto es +lo que les agrada la Esposa. Desde allí partió aquel padre y maestro +con su mujer y con aquella familia, ceñida ya del humilde cordón; y sin +que una vil cobardía le hiciese bajar la frente por ser hijo de Pedro +Bernardone, ni por su apariencia asombrosamente despreciable, manifestó +con gran dignidad sus rígidas intenciones a Inocencio, de quien recibió +la primera aprobación de su orden. Luego que fué aumentado en torno +suyo la pobre gente, cuya admirable vida se cantaría mejor entre las +glorias del Cielo, el Eterno Espíritu, valiéndose de Honorio, coronó +de nuevo el santo propósito de aquel archimandrita; y cuando éste, +sediento del martirio, predicó en presencia del soberbio Soldán la +doctrina de Cristo y de los que le siguieron, encontrando aquella gente +poco dispuesta a la conversión, para no permanecer inactivo, volvió a +recoger el fruto de las plantas de Italia. Sobre un áspero monte, entre +el Tíber y el Arno, recibió de Cristo el último sello, que sus miembros +llevaron durante dos años. Cuando plugo a Aquél que le había elegido +para tan gran tarea elevarle a la recompensa que mereció por haberse +humillado, recomendó a sus hermanos, como a herederos legítimos, el +cuidado de su más querida Esposa, y que la amaran con fe: y en el +seno de ella quiso el alma preclara desprenderse para volver a su +reino, sin permitir que a su cuerpo se le diese otra sepultura. Piensa +ahora cuál fué el digno colega de Francisco, encargado de mantener +la barca de Pedro en alta mar y dirigirla hacia su objeto: ese fué, +pues, nuestro patriarca; por lo cual, el que le sigue, según él manda, +puede decir que adquiere buena mercancía. Pero su rebaño se ha vuelto +tan codicioso de nuevo alimento, que no puede menos de esparcirse por +distintos prados; y cuanto más lejos de él van sus vagabundas ovejas, +más exhaustas de leche vuelven al redil. Algunas de ellas, temiendo +el peligro, se agrupan junto al pastor; pero son tan pocas, que no se +necesita mucho paño para sus capas. Así pues, si mis palabras no son +obscuras, si me has escuchado con atención, y si tu mente recuerda +lo que te he dicho, tu deseo debe estar en parte satisfecho; porque +habrás visto la causa de que la planta se desgaje, y comprenderás la +distinción que hice al decir: "Donde el alma se fortifica, si no se +extravía." + + [134] Los dos grandes jefes que debían guiar a la Iglesia, + el uno hacia la caridad por el espíritu de pobreza, el otro + a la mayor fidelidad por medio de la predicación, son, + respectivamente, San Francisco de Asís, modelo de amor + seráfico, y Santo Domingo, dotado de esplendor querúbico por + su sabiduría. + + [135] La Pobreza. + + [136] Jesucristo. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DUODECIMO_ + + +En cuanto la bendita llama hubo dicho su última palabra, empezó a girar +la santa rueda, y aún no había dado una vuelta entera, cuando otra la +encerró en un círculo, uniendo movimiento a movimiento y canto a canto: +y eran éstos tales que, articulados por los dulces órganos de aquellos +espíritus, sobrepujaban a los de nuestras Musas y nuestras Sirenas, +tanto como la luz directa supera a sus reflejos. Cual se ve a dos arcos +paralelos y del mismo color encorvarse sobre una ligera nube, cuando +Juno envía a su mensajera (naciendo el de fuera del de dentro, al modo +de la voz de aquella ninfa[137] que consumió el amor, como el Sol +consume los vapores), y cuyos arcos son un presagio para los hombres, +a causa del pacto que Dios hizo con Noé, de que el mundo no volverá +a sufrir otro diluvio, de igual suerte aquellas dos guirnaldas de +sempiternas rosas daban vueltas en torno de nosotros, correspondiendo +en todo la guirnalda exterior a la interior. Cuando cesaron simultánea +y unánimemente las danzas y los fulgurantes y mutuos destellos de +aquellas luces gozosas y placenteras, semejantes a los ojos que se +abren y se cierran al mismo tiempo, dóciles a la voluntad del que los +mueve, del seno de una de las nuevas luces salió una voz,[138] la cual +hizo que me volviese hacia donde estaba, como la aguja hacia el polo: +aquella voz empezó a decir: + + [137] La ninfa Eco, que enamorada de Narciso, se consumió, + quedando únicamente su voz. Entiéndase: naciendo el arco + exterior de la reflexión de los rayos del arco menor + concéntrico, lo mismo que el eco nace de la reflexión de la + voz. + + [138] San Buenaventura. + +--El amor que me embellece me obliga a tratar del otro jefe por quien +se habla tan bien del mío.[139] Es justo que donde se hace mención del +uno, se haga también del otro; pues habiendo militado ambos por una +misma causa, debe brillar su gloria juntamente. El ejército de Cristo, +al que tan caro costó armar de nuevo, seguía su enseña lento, receloso +y escaso, cuando el Emperador que siempre reina acudió en ayuda de +su milicia, que se hallaba en peligro, no porque ésta fuera digna de +ello, sino por un efecto de su gracia; y según se ha dicho, socorrió +a su Esposa con dos campeones, ante cuyas obras y palabras se reunió +el descarriado pueblo. En aquella parte donde el dulce céfiro acude a +hacer germinar las nuevas plantas de que se reviste Europa,[140] no +muy lejos de los embates de las olas, tras de las cuales, por su larga +extensión, el Sol se oculta a veces a todos los hombres, se asienta la +afortunada Calahorra, bajo la protección del grande escudo, en que el +león está subyugado y subyuga a su vez. En ella nació el apasionado +amante de la fe cristiana, el santo atleta, benigno para los suyos, y +cruel para sus enemigos. Apenas fué creada, su alma se llenó de virtud +tan viva, que en el seno mismo de su madre inspiró a ésta el dón de +profecía. Cuando se celebraron los esponsales entre él y la fe en la +sagrada pila, donde se dotaron de mutua salud, la mujer que dió por +él su asentimiento vió en sueños el admirable fruto que debía salir +de él y de sus herederos; y para que fuese más visible lo que ya era, +descendió del cielo un espíritu, y le dió el nombre de Aquél que le +poseía por completo. Domingo se llamó; y habló de él como del labrador +que Cristo escogió para que le ayudase a cultivar su huerto. Pareció +en efecto enviado y familiar de Cristo; porque el primer deseo que se +manifestó en él fué el de seguir el primer consejo de Cristo. Muchas +veces su nodriza lo encontró despierto y arrodillado en el suelo, como +diciendo: "He venido para esto." ¡Oh padre verdaderamente Feliz!, ¡oh +madre verdaderamente Juana!, si la interpretación de sus nombres es +la que se les da. En poco tiempo llegó a ser un gran doctor, no por +esa vanidad mundana por la que se afanan hoy todos tras del Ostiense +y de Tadeo, sino por amor hacia el verdadero maná; entonces se puso +a custodiar la viña que pierde en breve su verdura, si el viñador +es malo; y habiendo acudido a la Sede, que en otro tiempo fué más +benigna de lo que es ahora para los pobres justos, no por culpa suya, +sino del que en ella se sienta y la mancilla, no pidió la facultad de +dispensar dos o tres por seis; no pidió el primer beneficio vacante; +"non decimas, quæ sunt pauperum Dei;" sino que pidió licencia para +combatir los errores del mundo, y en defensa de la semilla de que +nacieron las veinticuatro plantas que te rodean. Después, con su +doctrina y su voluntad juntamente, corrió a desempeñar su misión +apostólica, cual torrente que se desprende de un elevado origen; y su +ímpetu atacó con más vigor los retoños de la herejía allí donde era +mayor la resistencia. De él salieron en breve varios arroyos, con los +que se regó el jardín católico, de modo que sus arbustos adquirieron +más vida. Si tal fué una de las ruedas del carro en que se defendió la +Santa Iglesia, venciendo en el campo las discordias civiles, bastante +debes conocer ya la excelencia de la otra rueda de que te ha hablado +Tomás con tantos elogios antes de mi llegada. Pero el carril trazado +por la parte superior de la circunferencia de esta última rueda está +abandonado, de suerte que ahora se halla el mal donde antes el bien. +La familia que seguía fielmente las huellas de Francisco ha cambiado +tanto su marcha, que pone la punta del pie donde él ponía los talones: +pero pronto verá la cosecha que ha producido tan mal cultivo, cuando +la cizaña se queje de que no se la lleve al granero. Convengo en que +quien examinase hoja por hoja nuestro libro aún encontraría una página +en que leería: "Yo soy el que acostumbro;" pero no procederá de Casale +ni Acquasparta, de donde vienen algunos que, o huyen el rigor de la +regla, o aumentan desmesuradamente su austeridad. Yo soy el alma de +Buenaventura de Bagnoregio, que en mis grandes cargos pospuse siempre +los cuidados temporales a los espirituales. Iluminato y Agustín están +aquí: éstos fueron de los primeros pobres descalzos que, llevando el +cordón, se hicieron amigos de Dios. Con ellos están Hugo de San Víctor, +y Pedro Mangiadore, y Pedro Hispano, el cual brilló allá abajo por +sus doce libros; el profeta Natán, y el metropolitano Crisóstomo, y +Anselmo, y aquel Donato que se dignó poner su mano en la primera de las +artes.[141] Aquí está también Rabano, y a mi lado brilla Joaquín, abad +de Calabria, que estuvo dotado de espíritu profético. He debido alabar +a aquel gran paladín de la Iglesia, por moverme a ello la ardiente +simpatía y las discretas palabras de fray Tomás, que, así como a mí, +han conmovido a todas estas almas. + + [139] Me obliga a ocuparme en Santo Domingo, por quien Santo + Tomás habló tan bien de mi jefe San Francisco. + + [140] En España. + + [141] La Gramática. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOTERCIO_ + + +Quien deseare conocer bien lo que yo vi ahora, imagínese (y, mientras +hablo, retenga la imagen como si fuese esculpida en fuerte roca) las +quince estrellas, que en diversas regiones iluminan el cielo con tanta +viveza, que vencen toda la densidad del aire: imagínese aquel Carro, al +cual le basta el espacio de nuestro cielo para girar de noche y día, +sin desaparecer nunca de aquella bocina, que comienza en la punta del +eje en torno del cual se mueve la primera esfera; y piense que estas +estrellas forman juntas en el cielo dos signos semejantes al que formó +la hija de Minos cuando sintió el frío de la muerte:[142] figúrese uno +de ellos despidiendo sus resplandores dentro del otro, y ambos a dos +girando de manera que vayan en sentido inverso; y así tendrá como una +sombra de la verdadera constelación y de la doble danza que circulaba +en el sitio donde yo me encontraba; pues lo que vi es tan superior a +lo que acostumbramos a ver, como el lento curso del Chiana es inferior +al movimiento del más alto y veloz de los cielos. Allí se cantaba, +no a Baco ni Peán, sino a tres Personas en una Naturaleza Divina, y +ésta y la humana en una sola Persona. Tan luego como en las danzas +y los cantos invirtieron el debido tiempo, aquellas santas luces se +fijaron en nosotros, felicitándose de pasar de uno a otro cuidado. +Después rompió el silencio de los espíritus acordes la luz que me había +referido la admirable vida del Pobre de Dios, y dijo: + + [142] Imagine que estas veinticuatro estrellas formen en el + cielo dos constelaciones dispuestas en círculo, como aquella + corona en que al morir Ariadna, hija de Minos, hizo que se + convirtiera la guirnalda de flores que adornaba su cabeza. + +--Estando ya trillada una parte del trigo y guardado el grano, el +dulce amor que te profeso me invita a trillar la otra parte. Tú +crees que en el pecho de donde fué sacada la costilla para formar +la hermosa boca cuyo paladar costó caro a todo el mundo, y en aquel +otro que, atravesado de una lanzada, satisfizo tanto, que venció el +peso de toda culpa cometida antes y después, el gran poder creador +de uno y otro infundió cuanta ciencia es asequible a la naturaleza +humana: por esto te admiras de lo que dije antes, al manifestar que +el bienaventurado que está contenido en la quinta luz[143] fué sin +segundo. Abre, pues, los ojos de la inteligencia a lo que voy a +exponerte, y verás cómo tu creencia y mis palabras son con respecto a +la verdad como el centro es respecto de todos los puntos del círculo. +Lo que no muere, y lo que puede morir, no es más que un destello de +la idea que nuestro Señor engendra por efecto de su bondad; porque +aquella viva luz que sale del radiante Padre, y no se separa de él +ni del Amor que se interpone entre ambos, por un efecto de su bondad, +comunica su irradiación a nueve cielos, como transmitida de espejo en +espejo, pero permaneciendo una eternamente. De allí desciende hasta las +últimas potencias, disminuyendo de tal modo su fuerza por grados, que +últimamente sólo produce breves contingencias. Por estas contingencias +entiendo las cosas engendradas, que el Cielo en su movimiento produce +con germen o sin él. La materia de éstas, y la mano que le da forma, +no causan siempre los mismos efectos; por lo cual dichas cosas, que +llevan el sello de la idea divina, aparecen más o menos perfectas. +De aquí se sigue que una misma especie de árboles dé frutos buenos o +malos, y que vosotros nazcáis con diferente ingenio. Si la materia +fuese enteramente perfecta, y el Cielo estuviese también en su virtud +suprema, la luz de la idea divina se mostraría en todo su esplendor. +Pero la naturaleza da siempre una forma imperfecta, semejante en +sus obras al artista que domina prácticamente su arte, y cuya mano +tiembla. Si, pues, el ferviente amor dispone la materia, e imprime en +ella la clara luz del ideal divino, entonces las cosas contingentes +alcanzan la perfección. Así es como fué hecha la tierra digna de toda +perfección animal, y así es cómo concibió la Virgen. Por lo tanto, +apruebo tu opinión, porque la humana naturaleza no fué ni será jamás +lo que ha sido en esas dos personas. Pero si yo no siguiese ahora +adelante, empezarías por exclamar: "¿Cómo es, pues, que aquél no tuvo +igual?" Para que aparezca bien lo que ahora no aparece, piensa quién +era, y la razón que tuvo para pedir cuando se le dijo: "Pide." No he +hablado de modo que no hayas podido comprender que aquél fué un rey, +que pidió la sabiduría, a fin de ser un verdadero rey, y no por saber +cuál es el número de los motores celestiales; o si lo necesario con +lo contingente produce lo necesario; o bien "si est dare primum motum +esse," ni si en un semicírculo puede colocarse un triángulo que no +tenga un ángulo recto: así pues, si has comprendido bien lo que he +dicho y lo que digo, conocerás que la sabiduría real era la ciencia sin +par en que se clavaba la flecha de mi intención. Si claramente miras, +verás que la palabra "Ascendió" sólo hacía referencia a los reyes, +que son muchos, pero pocos los buenos. Acoge mis palabras con esta +distinción; y así podrás conservar tu creencia sobre el primer padre +y nuestro Amado. Esto debe hacerte andar siempre con pies de plomo, +para que, cual hombre cansado, los muevas lentamente hacia el sí y el +no que no distingues con claridad; pues necio es entre los necios el +que sin distinción afirma o niega, ya en uno, ya en otro caso; porque +acontece a menudo que una opinión precipitada se extravía, y después +el amor propio ofusca nuestro entendimiento. El que va en busca de la +verdad, sin conocer el arte de encontrarla, hace el viaje peor que en +vano, porque no vuelve tal como fué; de lo cual son en el mundo pruebas +ostensibles Parménides, Meliso, Briso y otros muchos que marchaban y +no sabían adónde. Así hicieron Sabelio y Arrio, y aquellos necios que +fueron como espadas para las Escrituras, torciendo el recto sentido de +sus palabras. Los hombres no deben aventurarse a juzgar, como hace el +que aprecia las mieses en el campo sin estar granadas; porque he visto +primero el zarzal áspero y punzante durante todo el invierno, y luego +cubrirse de rosas en su cima; y he visto a la nave surcar el mar recta +y veloz durante su viaje, y perecer a la entrada del puerto. No crean +doña Berta y seor Martino,[144] por haber visto a uno robando, y a otro +haciendo ofrendas, verlos del mismo modo en la mente de Dios, porque +aquél puede elevarse y éste caer. + + [143] El rey Salomón. + + [144] Nombres usados antiguamente para significar gentes de + poco cacúmen. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOCUARTO_ + + +El agua contenida en un vaso redondo se mueve del centro a la +circunferencia o de ésta al centro, según que la agiten por dentro o +por fuera. Ocurrióseme de pronto esto que digo en cuanto calló el alma +gloriosa de Santo Tomás, por la semejanza que nacía de sus palabras y +de las de Beatriz, a quien plugo decir, después de aquél: + +--Este necesita, aunque no os lo indique ni con la voz ni con el +pensamiento, llegar a la raíz de otra verdad. Decidle si la luz con que +se adorna vuestra substancia permanecerá con vosotros eternamente tal +como es ahora; y si así es, decidle cómo podrá suceder que no os ofenda +la vista cuando os rehagáis visiblemente. + +Así como en un arranque de alegría los que dan vueltas danzando elevan +la voz y manifiestan en sus gestos su regocijo, del mismo modo, ante +aquel ruego piadoso y expresivo, los santos círculos demostraron nuevo +gozo en su danza y en su admirable canto. El que se lamenta de que +haya de morir aquí abajo para vivir después en el cielo, no ha visto +el placer que la lluvia eterna de la sacrosanta luz produce en los +bienaventurados. Aquel uno y dos y tres que vive siempre, y siempre +reina en tres y dos y uno, no circunscrito y circunscribiéndolo todo, +era cantado tres veces por cada uno de aquellos espíritus con tal +melodía, que oírlos sería justa recompensa para todo mérito. Yo oí en +la luz más resplandeciente del menor círculo una voz modesta,[145] +quizá como la del Angel al dirigirse a María que respondió: + + [145] La voz de Salomón, modesta como lo es la verdadera + sabiduría. + +--Mientras dure la fiesta del Paraíso, otro tanto tiempo irradiará +nuestro amor en torno de nuestra vestidura. Su claridad corresponde +al ardor que nos inflama; el ardor, a nuestras celestiales visiones; +y éstas son tanto más claras, cuanto mayor es la gracia que cada uno +tiene según su valor. Cuando nos revistamos de la carne gloriosa y +santa, nuestra persona será mucho más grata a Dios y a nosotros, porque +estará completa: entonces se aumentará lo que de su gratuita luz nos +da el Sumo Bien, luz que nos permite contemplarle; y entonces deberá +aumentarse también nuestra santa visión, el ardor que ésta produce y el +rayo que del ardor desciende; pero así como el carbón que origina la +llama la sobrepuja en deslumbrante blancura, de tal modo que aparece +en medio de ella, de igual suerte este fulgor que ya nos rodea, será +vencido en apariencia por la carne, que todavía está cubierta por la +tierra; y un esplendor tan grande no podrá ofendernos, porque los +órganos del cuerpo serán bastante fuertes para todo lo que pueda +deleitarnos. + +Uno y otro coro me parecieron tan prontos y unánimes en decir "Amén," +que manifestaron bien claramente el deseo de revestir sus cuerpos +mortales; no por ellos quizá, sino por sus madres, por sus padres, +y por los demás seres que les fueron queridos antes de convertirse +en sempiternas llamas. Y he aquí que en derredor de tales claridades +nació una nueva luz sobre la que allí había, semejante a un horizonte +luminoso; y así como al anochecer empiezan a entreverse en el Cielo +nuevas apariciones, que parecen ser y no ser, así me pareció empezar +a ver allí nuevas substancias. ¡Oh verdadero centelleo del Espíritu +Santo! ¡Cuán brillante se presentó de improviso a mis ojos que, +vencidos, no pudieron soportarlo! Pero se me mostró Beatriz tan bella y +sonriente, que a su aspecto hubo de quedar esta visión entre las demás +que no he podido retener en la memoria: entonces mis ojos recobraron +fuerzas para alzarse de nuevo, y me vi transportado a mayor gloria +sólo con mi Dama. Por el ígneo fulgor de la estrella, que me parecía +más rojo que de costumbre, eché de ver que había subido a un punto +más elevado; y con el lenguaje que es común a todos, de todo corazón +ofrecí a Dios el holocausto debido por esta nueva gracia. No se había +extinguido aún en mi pecho el ardor del sacrificio, cuando conocí que +éste había sido felizmente bien aceptado; pues se me aparecieron unos +resplandores tan deslumbrantes y rojos dentro de dos rayos luminosos, +que exclamé: "¡Oh Helios, cuánto los embelleces!" + +Salpicados de grandes y pequeños luminares, lo mismo de Galaxia, cuya +blancura extendida entre los polos del mundo hace dudar a los más +sabios, aquellos rayos formaban en el fondo de Marte el venerable signo +que produce la intersección de los cuadrantes en un círculo. Aquí el +ingenio es inferior a mi memoria; en aquella cruz resplandecía Cristo +de suerte, que no puedo encontrar una comparación digna; pero el que +toma su cruz y sigue a Cristo me perdonará una vez más lo que omito, +cuando vea centellear a Cristo en aquel albor. De uno a otro extremo de +los brazos de la cruz y de arriba abajo se agitaban luces, que lanzaban +vívidos destellos cada vez que se unían o pasaban más allá, tal como se +ven en la Tierra los átomos agitándose en línea recta o curva, ágiles +o lentos, cambiando sin cesar de aspecto, en el rayo de luz que corta +la sombra que el hombre, por medio de su inteligencia y de su arte, +se procura contra el Sol; y así como el laúd o el arpa forman con sus +numerosas cuerdas una dulce armonía, aun para el que no distingue +cada nota, del mismo modo aquellas luces que allí se me aparecieron +produjeron alrededor de la cruz una melodía, que me arrebataba a pesar +de no comprender el himno. Bien conocí que encerraba altas alabanzas, +porque llegaron hasta mí estas palabras: "Resucita y vence," pero como +el que oye sin entender. Y aquella melodía me arrobaba tanto, que hasta +entonces no hubo cosa alguna que me ligara con tan dulces vínculos. +Quizá parezcan demasiado atrevidas mis palabras, creyendo que pospongo +a otras delicias el placer de los bellos ojos, en cuya contemplación se +calman todos mis deseos; pero quien sepa que las vivas marcas de toda +belleza la imprimen mayor a medida que están más elevadas, y considere +que allí no me había vuelto aun hacia ellos, podrá excusarme de lo que +me acuso para excusarme, y conocerá que digo la verdad; pues el santo +placer de aquella mirada no está excluído aquí, supuesto que se hace +más puro a medida que nos elevamos. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOQUINTO_ + + +La benigna voluntad, en la que se manifiesta siempre el amor cuyas +aspiraciones son rectas, como la codicia se manifiesta en la voluntad +inicua, impuso silencio a aquella dulce armonía e hizo reposar las +santas cuerdas que por la diestra de Dios están templadas. ¿Cómo se +habían de hacer sordas a súplicas justas aquellas substancias, que, +para infundirme el deseo de dirigirles alguna pregunta, estuvieron +acordes en callarse? Justo es que se lamente sin tregua el que, por +amor a cosas que no pueden durar eternamente, se desprende de aquel +amor. Como en noche serena discurre acá o allá por el cielo tranquilo +y puro un repentino fuego, atrayendo las miradas hasta entonces +indiferentes, y parecido a una estrella que cambia de sitio, sólo que +ninguna desaparece de la parte donde aquél se enciende y dura poco, así +desde el extremo del brazo derecho al pie de la cruz se corrió un astro +de la constelación que aquí resplandece;[146] pero el diamante no se +separó de su ángulo, sino que siguió la faja luminosa, asemejándose a +una luz que pasa por detrás del alabastro. No menos afectuosa que aquel +espíritu se mostró la sombra de Anquises cuando reconoció a su hijo en +los Campos Elíseos, si hemos de dar crédito a nuestro mayor Poeta. + + [146] El alma de Caociaguida, tatarabuelo del Poeta. + +--¡Oh sangre mía!, ¡oh superabundante gracia de Dios! ¿Quién, como tú, +ha visto abiertas dos veces ante sí las puertas del Cielo? + +Así dijo aquella luz; por lo cual fijé en ella toda mi atención: +después volví el rostro hacia mi Dama, y por una y otra parte quedé +asombrado; pues en sus ojos brillaba tal sonrisa, que creí llegar con +los míos al fondo de mi gracia y de mi Paraíso. Luego aquel espíritu, +al que era tan grato ver y oír, añadió a sus primeras palabras cosas +que no comprendí; tan profundos fueron sus conceptos: no porque fuese +su intento el ocultármelos, sino por necesidad a causa de ser éstos +superiores a la inteligencia de los mortales. Cuando el arco de su +ardiente afecto estuvo menos tirante para que sus palabras descendiesen +hasta el límite concedido a nuestra inteligencia, la primera cosa que +oí fué: + +--Bendito seas Tú, trino y uno, que tan propicio eres a mi descendencia. + +Y continuó diciendo: + +--Hijo mío: gracias a ésa que te ha revestido de plumas para emprender +tan alto vuelo, has satisfecho dentro de esta luz en que te hablo un +plácido y largo deseo de verte, originado en mí de haber leído tu +venida en el gran libro donde no se cambia jamás lo blanco en negro, +ni lo negro en blanco. Tú crees que tu pensamiento ha llegado hasta mí +por medio de aquel que es el primero, así como de la unidad, de todos +conocida, se forman el cinco y el seis; y por eso ni me preguntas +quién soy, ni por qué te parezco más gozoso que otro alguno de esta +alegre cohorte. Crees la verdad; porque, en esta vida, los espíritus +que disfrutan, así de mayor como de menor gloria, miran en el espejo +en que aparece el pensamiento antes de nacer. Pero a fin de que el +sagrado amor que observo con perpetua atención, y que excita en mí un +dulce deseo, se satisfaga mejor, manifiesta con voz segura, franca y +placentera, cuál es tu voluntad, cuál tu deseo, pues mi respuesta está +ya preparada. + +Yo me volví hacia Beatriz; y ella, que me había oído antes de que yo +hablara, se sonrió de un modo que hizo crecer las alas de mi deseo. +Después empecé de este modo: + +--Desde que se os patentizó la Igualdad primera, el afecto y la +inteligencia tienen un peso igual en cada uno de vosotros; porque en +ese Sol, que os ilumina y abrasa con su luz y su calor, son tan iguales +ambas virtudes, que toda semejanza es poca. Pero el entendimiento y +la voluntad de los mortales, por la razón que os es ya manifiesta, +vuelan con diferentes alas. Así es que yo, que soy mortal, me veo en +esta desigualdad, y únicamente puedo dar gracias con el corazón a tan +paternal acogida. Te suplico, pues, encarecidamente, ¡oh vivo topacio, +que enriqueces esa preciosa joya!, que me hagas sabedor de tu nombre. + +--¡Oh vástago mío, en quien me complacía mientras te esperaba! Yo fuí +tu raíz. + +De esta suerte dió principio a su respuesta. Después añadió: + +--Aquel de quien ha tomado su nombre tu prosapia, y que por espacio de +ciento y más años ha estado girando por el primer círculo del monte, +fué mi hijo y tu bisabuelo: bien necesita que con tus obras disminuyas +su prolongada fatiga. Florencia, dentro del antiguo recinto donde +oye sonar aún tercia y nona, estaba en paz, sobria y púdica. No tenía +gargantillas, ni coronas, ni mujeres ostentosamente calzadas, ni +cinturones más llamativos a la vista que la persona que los lleva. +Al nacer, no causaba miedo la hija al padre, porque la época del +matrimonio y el dote no habían salido aún de los límites regulares. No +estaban entonces las casas vacías de moradores; no había llegado aún +Sardanápalo a enseñar lo que se puede hacer en una cámara. Montemalo +no era aún vencido por Uccellatoio, el cual, así como le excede en +la subida, le excederá en la bajada. Yo he visto a Bellincion Berti +con cinturón de cuero y hebilla de hueso, y a su mujer separarse del +espejo sin colorete en el rostro: he visto a los de Nerli y a los +del Vecchio contentarse con ir cubiertos de una simple piel, y a sus +mujeres dedicadas a la rueca y al huso. ¡Oh afortunadas! Cada una de +ellas conocía el lugar donde había de ser sepultada, y ninguna se +había visto abandonada en el lecho por causa de Francia. La una velaba +su cuna, y para consolar a su hijo usaba el idioma que constituye la +primera alegría de los padres y de las madres: la otra, tirando de la +blanca cabellera de su rueca, charlaba con su familia de los troyanos, +y de Fiésole y de Roma. En aquellos tiempos se habría mirado como una +maravilla a una Cianghella y a un Lapo Salterello, como hoy causarían +asombro un Cincinato y una Cornelia. En medio de tanta calma, y de +tan hermosa vida por parte de todos y entre tan fieles conciudadanos, +me hizo nacer la Virgen María, llamada a grandes gritos, y en vuestro +antiguo Baptisterio fuí a un tiempo cristiano y Cacciaguida. Moronto +y Eliseo fueron mis hermanos; mi esposa procedía del valle del Po, y +de ella viene tu apellido. Después seguí al emperador Conrado, que me +concedió el título de caballero; tanto fué lo que le agradé por mis +buenas acciones. Tras él fuí contra la maldad de aquella ley, cuyo +pueblo usurpa vuestro dominio, por culpa del Pastor. Allí aquella torpe +raza me libró del mundo falaz, cuyo amor envilece tantas almas, y desde +el martirio llegué a esta paz. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOSEXTO_ + + +¡Oh nobleza de la sangre! Aunque seas muy poca cosa, nunca me admiraré +de que hagas vanagloriarse de ti a la gente aquí abajo, donde nuestros +afectos languidecen; pues yo mismo, allá donde el apetito no se tuerce, +quiero decir, en el cielo, me vanaglorié de poseerte. A la verdad, +eres como un manto que se acorta en breve, de modo que si cada día +no se le añade algún pedazo, el tiempo lo va recortando en torno con +sus tijeras. Con el "vos," al que Roma fué la primera en someterse y +en cuyo empleo no han perseverado tanto sus descendientes, empezaron +esta vez mis palabras: por lo cual, Beatriz, que estaba algún tanto +apartada, sonrióse, pareciéndose a la que tosió cuando Ginebra cometió +la primera falta de que habla la crónica.[147] Yo empecé a decir: + + [147] Según cuenta la crónica de la Tabla redonda, la camarera + de la reina Ginebra tosió al notar el primer mal paso dado por + su señora, llevada del amor a Lanzarote. + +--Vos sois mi padre; vos me infundís aliento para hablar; vos me +enaltecéis de modo, que soy más que yo mismo. Por tantos arroyos se +inunda de alegría mi mente, que se goza en sí misma al considerar que +puede contener tanta sin que la abrume. Decidme, pues, ¡oh mi querido +antepasado!, quiénes fueron vuestros predecesores, y cuáles los años en +que comenzó vuestra infancia. Decidme lo que era entonces el rebaño de +San Juan, y cuáles las personas más dignas de elevados puestos. + +Como se aviva la llama del carbón al soplo del viento, así vi yo +resplandecer aquella luz ante mis afectuosas palabras; y si pareció más +bella a mis ojos, más dulce y suave fué también su acento cuando me +dijo, aunque no en nuestro moderno lenguaje: + +--Desde el día en que se dijo "Ave," hasta el parto en que mi madre, +que hoy es santa, se libró de mi peso, este Planeta fué a inflamarse +quinientas cincuenta y tres veces a los pies del León. Mis antepasados +y yo nacimos en aquel sitio donde primero encuentra el último distrito +el que corre en vuestros juegos anuales. Bástete saber esto con +respecto a mis mayores; lo que fueron o de dónde vinieron, es más +cuerdo callarlo que decirlo. Todos los que se encontraban entonces en +estado de llevar las armas, entre la estatua de Marte y el Baptisterio, +formaban la quinta parte de los que ahora viven allí; pero la +población, que es al presente una mezcla de gente de Campi, de Certaldo +y de Fighine, se veía pura hasta en el último artesano. ¡Oh!, ¡cuánto +mejor fuera tener por vecinas a aquellas gentes, y vuestras fronteras +en Galluzo y Trespiano, que no tenerlas dentro de vuestros muros, y +soportar la fetidez del villano de Aguglión y del de Signa, que tiene +ya los ojos muy abiertos para traficar! Si la gente que está más +degenerada en el mundo no hubiera sido una madrastra para César, sino +benigna como una madre para con su hijo, más de uno que se ha hecho +florentino, y cambia y trafica, se habría vuelto a Semifonti, donde +andaba su abuelo pordioseando: los Conti estarían aún en Montemurlo; +los Cerchi en la jurisdicción de Ancona, y quizá aun en Valdigrieve +los Buondelmonti. La confusión de las personas fué siempre el +principio de las desgracias de las ciudades, como la mescolanza de los +alimentos lo es de las del cuerpo; pues un toro ciego cae más pronto +que un cordero ciego; y muchas veces corta más y mejor una espada +que cinco. Si consideras cómo han desaparecido Luni y Urbisaglia, y +cómo siguen sus huellas Chiusi y Sinigaglia, no te parecerá una cosa +difícil de creer el oír cómo se deshacen las familias, puesto que las +ciudades mismas tienen un término. Todas vuestras cosas mueren como +vosotros; pero se os oculta la muerte de algunas que duran mucho, +porque vuestra vida es muy corta; y así como los giros del cielo de +la Luna cubren y descubren sin tregua las orillas del mar, lo mismo +hace con Florencia la Fortuna: por lo cual no debe asombrarte lo que +voy a decir con respecto a los primeros florentinos, cuya fama está +envuelta en la obscuridad de los tiempos. He visto ya en decadencia +los Ughi, los Catellini, Filippi, Greci, Ormanni y Alberichi, todos +ilustres caballeros; he visto también con los de la Sannella a los +del Arca y a los Soldanieri, los Ardinghi y los Bostichi, tan grandes +como antiguos. Sobre la puerta, cargada al presente con una felonía de +tan gran peso, que en breve hará zozobrar vuestra barca, estaban los +Ravignani, de quienes descienden el conde Guido, y los que han tomado +después el nombre del gran Bellincion. El primogénito de la familia de +la Pressa conocía el arte de gobernar bien, y en casa de Galigaio se +veían ya los distintivos de la nobleza, que consistían en usar dorados +la guarnición y el pomo de la espada. Grande era ya la columna de la +Comadreja, e ilustres los Cacchetti, Giuochi, Fifanti, Baruci y Galli, +y los que se avergüenzan al recuerdo de la medida. El tronco de que +nacieron los Calfucci era ya grande, y ya habían sido promovidos a las +sillas curules los Sizii y los Arrigucci. ¡Oh! ¡cuán fuertes he visto a +aquéllos, que han sido destruídos por su soberbia! Y sin embargo, las +bolas de oro[148] con sus altos hechos hacían florecer a Florencia; +así como también los padres de aquellos que siempre que está vacante +vuestra iglesia engordan mientras se hallan reunidos en consistorio. La +presuntuosa familia[149] que persigue como un dragón al que huye, y se +humilla como un cordero ante el que le enseña los dientes o la bolsa, +venía ya engrandeciéndose; pero su origen era bajo: por esto no agradó +a Ubertino Donato que su suegro le hiciera emparentar con ella. Los +Caponsacco habían descendido ya de Fiésole, y habitaban en el Mercado, +y ya Giuda e Infangato eran buenos ciudadanos. Voy a decirte una cosa +increíble y verdadera: en el pequeño círculo que formaba la ciudad, se +entraba por una puerta que debía su nombre a la familia de la Pera. +Todos los que llevan las bellas insignias del gran Barón, cuyo nombre +y cuya gloria se renuevan en la fiesta de Santo Tomás, recibieron +de él sus títulos de caballero y sus privilegios; si bien hoy se ha +colocado en el partido del pueblo aquel que rodea sus insignias de un +círculo de oro. Ya los Gualterotti y los Importuni vivían tranquilos +en el Borgo, y más lo habrían estado sin nuevos vecinos. La casa de +que ha nacido vuestro llanto, por el justo rencor que os ha destruído +y dado fin a vuestra agradable vida, era honrada con todos los suyos. +¡Oh Buondelmonte!, ¡cuán mal hiciste en no aliarte con ella por medio +del matrimonio para consuelo de los demás! Muchos de los que hoy están +tristes estarían alegres, si Dios te hubiese entregado a Ema la primera +vez que viniste a la ciudad. Pero era preciso que ante aquella piedra +rota que guarda el puente sacrificara Florencia una víctima en sus +últimos días de paz. Con tales familias y con otras muchas he visto a +Florencia en medio de tan gran reposo, que no tenía motivo para llorar. +Con estas familias he visto a su pueblo tan glorioso y justo, que jamás +el lirio fué llevado al revés en la lanza, ni se había vuelto aún rojo +a causa de las discordias. + + [148] Los Umberti y los Lamberti, que en sus armas tenían + bolas de oro. + + [149] Los Adimari, uno de los cuales perjudicó mucho a Dante. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOSEPTIMO_ + + +Estaba yo afanoso como aquel cuyo ejemplo hace que los padres sean +un poco condescendientes con sus hijos, cuando acudió a Climene para +cerciorarse de lo que acerca de él había oído; y bien lo conocían +Beatriz y aquella luz que por mí había cambiado antes de sitio; por lo +cual me dijo mi Dama: + +--Exhala el ardor de tu deseo de tal modo que salga bien expresado con +la fuerza que lo sientes; no para que nosotros lo conozcamos mejor por +tus palabras, sino para que te atrevas a manifestar tu sed, a fin de +que otros te den de beber. + +--¡Oh mi querida planta, que te elevas tanto, que mirando al punto +a quien todos los tiempos son presentes, ves las cosas contingentes +antes de que sean en sí, como ven las inteligencias terrestres que dos +ángulos obtusos no pueden caber en un triángulo! Mientras acompañado +de Virgilio subía yo por el monte donde se curan las almas, y cuando +bajaba por el mundo de los muertos, se me dijeron palabras graves +acerca de mi vida futura; y aunque me considere como un tetrágono ante +los golpes de la desgracia, quisiera saber cuál es la suerte que me +está reservada; pues el dardo previsto hiere con menos fuerza. + +Así dije a la misma luz que me había hablado antes, manifestando mi +deseo como lo quiso Beatriz. Aquel amoroso progenitor mío, encerrado y +patente a un mismo tiempo en su esplendor risueño, me contestó, no en +los términos ambiguos con que eran engañados los necios gentiles antes +de que fuese inmolado el Cordero de Dios que redimió los pecados, sino +con palabras claras y en latín correcto: + +--Las contingencias a cuyo conocimiento no alcanzan los límites de +vuestra materia, están todas presentes a la vista de Dios. De aquí +no se infiere, sin embargo, su necesidad, sino como es preciso que +se pinte en los ojos de quien la mira, la nave que desciende por una +corriente. Desde la mente divina llega a mi vista, como a los oídos la +dulce armonía del órgano, el tiempo que para ti se prepara. Del mismo +modo que Hipólito partió de Atenas por la crueldad y perfidia de su +madrastra, tendrás que salir de Florencia. Esto es lo que se quiere, y +lo que se busca y pronto será hecho por los que lo meditan allá donde +diariamente se vende a Cristo. Las culpas caerán sobre los vencidos, +como es costumbre; pero el castigo dará testimonio de la verdad, que +lo envía al que lo merece. Tú abandonarás todas las cosas que más +entrañablemente amas, y este es el primer dardo que arroja el arco del +destierro. Tú probarás cuán amargo es el pan ajeno, y cuán duro camino +el que conduce a subir y bajar las escaleras de otros. Y lo que más +gravará tus espaldas será la compañía estúpida y malvada con la cual +caerás en este valle; porque ingrata, loca e impía, se revolverá contra +tí; si bien poco después, ella y no tú, verá destrozada su frente. +Su conducta probará su bestialidad, de suerte que para ti será más +laudable haberte separado completamente de ella. Tu primer refugio y +tu primer albergue serán la cortesía del Gran Lombardo, que sobre la +escala lleva el ave santa,[150] el cual te mirará tan benignamente, que +entre ambos el dar precederá al pedir, al contrario de lo que sucede +entre los demás. Sí, verás a aquel que al nacer fué tan inspirado por +esta fuerte estrella, que sus hechos serán siempre admirados. Los +pueblos no han reparado en él aún a causa de su corta edad, pues sólo +hace nueve años que giran en derredor suyo estas esferas. Pero antes de +que el Gascón engañe al gran Enrique,[151] aparecerán los destellos de +su virtud en su desprecio al dinero y a las fatigas. Sus magnificencias +serán tan conocidas, que ni aun sus mismos enemigos podrán dejar de +referirlas. Espera en él y en sus beneficios; por él muchos hombres +serán transformados, y los ricos y los pobres cambiarán de condición. +Lleva grabado en tu mente cuanto te predigo acerca de él; pero no lo +manifiestes a nadie. + + [150] Can el Grande, señor de Verona. + + [151] El papa Clemente V, de Gascuña, después de haber + promovido al imperio a Enrique VII, favoreció a sus enemigos. + +Y me refirió después cosas, que parecerán increíbles aun a aquellos que +las presencien. Después añadió: + +--Hijo mío, tales son las interpretaciones de lo que se te ha dicho; +tales las asechanzas que se te ocultarán por pocos años. No quiero, sin +embargo, que odies a tus conciudadanos; pues tu vida se prolongará más +aún de lo que tarde el castigo de su perfidia. + +Cuando, por su silencio, demostró el alma santa que había concluído de +poner la trama en la tela que le presenté urdida, empecé a decir, como +el que en sus dudas desea el consejo de una persona entendida, recta y +amante: + +--Bien veo, padre mío, cómo corre el tiempo hacia mí para darme uno de +esos golpes, tanto más graves, cuanto más desprevenido se vive; por lo +cual es bueno que me arme de previsión, a fin de que, si se me priva +del lugar que más quiero, no pierda los demás por causa de mis versos. +Allá abajo, en el mundo eternamente amargo, y en el monte desde cuya +hermosa cumbre me elevaron los ojos de mi Dama, y después en el cielo, +de luz en luz, he oído cosas, que si las repitiera, serían para muchos +de un sabor desagradable; y si soy cobarde amigo de la verdad, temo +perder la fama entre los que llamarán a este tiempo el tiempo antiguo. + +La luz en que sonreía el tesoro que yo había encontrado allí, empezó +por brillar como un espejo de oro a los rayos del Sol, y después +respondió: + +--Sólo una conciencia manchada por su propia vergüenza o por la ajena +encontrará aspereza en tus palabras: no obstante esto, aparte de ti +toda mentira manifiesta por completo tu visión, y deja que se rasque +el que tenga sarna; pues si tu voz es desagradable al gustarla por +primera vez, dejará un alimento vivificante cuando sea digerida. Tu +grito hará lo que el viento, que azota más las más elevadas cumbres, lo +cual no será una pequeña prueba de honor. Por eso tan sólo se te han +mostrado en estas esferas, en el monte y en el doloroso valle las almas +que han gozado de cierto renombre; porque el ánimo del que escucha no +fija su atención ni presta fe a ejemplos sacados de una raíz oculta y +desconocida, ni a otras cosas que no se manifiesten claramente. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMOCTAVO_ + + +Aquel espíritu bienaventurado se recreaba ya en sus reflexiones, y yo +saboreaba las mías, atemperando lo amargo con lo dulce, cuando la Dama +que me conducía hasta Dios me dijo: + +--Cambia de ideas; piensa que yo estoy al lado de Aquél que alivia +todas las contrariedades. + +Yo me volví hacia la voz amorosa de mi consuelo, y desisto de expresar +cuál fué el amor que vi entonces en sus santos ojos; no sólo porque +desconfíe de mis palabras, sino porque la mente no puede repetir lo +que es superior a ella, si otro poder no le ayuda. Sólo puedo decir +con respecto a este punto que, contemplándola, mi ánimo se vió libre +de todo otro deseo: pues el placer eterno, que irradiaba directamente +sobre Beatriz, me hacía dichoso al verlo reflejado en su hermoso +rostro. Pero ella, desviándome de esta contemplación con la luz de una +sonrisa, me dijo: + +--Vuélvete y escucha; que no está solamente en mis ojos el paraíso. + +Así como algunas veces se ve la pasión en la fisonomía, si aquélla +es tanta que el alma entera le está sometida, del mismo modo en los +destellos del fulgor santo, hacia el cual me volví, conocí el deseo de +continuar nuestra plática. Y en efecto, empezó diciendo: + +--En esta quinta rama del árbol que recibe la vida por la copa, y +fructifica siempre y nunca pierde sus hojas, son bienaventurados los +espíritus que allá abajo, antes de venir al cielo, alcanzaron tan gran +renombre, que toda musa se enriquecería con sus acciones: mira los +brazos de la cruz, y los que te iré nombrando harán en ellos lo que el +relámpago en la nube. + +Apenas nombró a Josué, vi pasar un fulgor por la cruz, y el oír +pronunciar aquel nombre y ver deslizarse su resplandor fué todo uno. Al +nombre del Gran Macabeo, vi moverse otra luz dando vueltas a causa de +su alegría. Del mismo modo, a los nombres de Carlo-Magno y de Orlando, +mi atenta mirada siguió a dos luces, como sigue la vista el vuelo +del halcón. Después pasaron ante mis ojos por aquella cruz Guillermo +y Rinoardo, el duque Godofredo y Roberto Guiscardo. En seguida, el +alma que me había hablado se movió del mismo modo y se reunió a los +anteriores, demostrándome lo artista que era entre los cantores del +cielo. + +Volvíme hacia la derecha para conocer en Beatriz lo que debía hacer, +bien por sus palabras o por sus ademanes; y vi sus ojos tan serenos, +tan gozosos, que su rostro sobrepujaba a todos los otros, y hasta a +su anterior aspecto. Y así como el hombre que obra bien, por el mayor +placer que siente, advierte de día en día el aumento de su virtud, así +yo, viendo más resplandeciente aquel milagro de belleza, reparé que se +había hecho más extenso el círculo de mi rotación juntamente con el +cielo; y en breve espacio de tiempo que muda de color el rostro de una +doncella cuando depone el peso de la vergüenza, presentóse a mis ojos, +al volverme, una transmutación semejante, por efecto de la blancura +de la sexta y templada estrella, que me había recibido en su interior. +Yo vi en aquella antorcha de Jove los destellos del amor que en ella +existía, representando a mis ojos nuestro alfabeto; y así como las aves +que se elevan sobre un río, regocijándose al llegar al sitio donde +encuentran su alimento, forman a veces una hilera circular, y otras +veces la prolongan, de igual suerte revoloteaban cantando las santas +criaturas dentro de aquellas luces, y describiendo D, I o L con sus +movimientos.[152] Primeramente ajustaban su baile al canto; después, +representando uno de aquellos caracteres, se detenían un momento y +guardaban silencio. + + [152] Son las tres primeras letras de la palabra Diligite de + la frase: Diligite justitiam qui judicatis terram; que se lee + en la Sagrada Escritura. + +¡Oh divina Pegásea,[153] que glorificas y prolongas la vida de los +ingenios, haciendo que perpetúen la memoria de las ciudades y de los +reinos! Ilumíname a fin de que describa sus figuras tales cuales las he +visto, y de que aparezca tu poder en estos cortos versos. + + [153] La musa Calíope. + +Las luces formaron, pues, cinco veces siete vocales y consonantes, y +yo observé aquellas figuras conforme me fueron apareciendo. "Diligite +justitiam" fué el primer verbo y el primer nombre que representaron; +"qui judicatis terram" fueron las últimas palabras. Después, en la M +del quinto vocablo se quedaron formadas de modo que la estrella de +Júpiter en aquel punto parecía de plata moteada de oro. Entonces vi +descender otras luces sobre la parte superior de la M y detenerse allí +cantando, según creo, el bien que hacia sí las atrae. Después, así como +del choque de dos tizones ardientes salen innumerables chispas, de +donde los necios deducen augurios, parecióme que se elevaban más de +mil luces, remontándose unas más y otras menos, según las distribuye el +Sol que las enciende; y cuando cada cual quedó fijo en su puesto, vi +que aquellas luces formaban distintamente la cabeza y el cuello de un +águila. Aquel que pinta esto no tiene quien le guíe, antes bien él guía +todas las cosas, y de él procede esa virtud que mueve a los animales +a dar una forma apropiada a sus nidos. Los demás bienaventurados, que +anteriormente parecían contentarse con formar sobre la M una corona de +lises, por medio de un pequeño movimiento concluyeron la figura del +águila. + +--¡Oh dulce estrella!, ¡cuántas y qué resplandecientes almas me +demostraron allí que nuestra justicia es un efecto del cielo que tú +adornas! Por eso suplico a la Mente, principio de tu movimiento y de +tu fuerza, que repare de dónde sale el humo que obscurece tus rayos, a +fin de que se irrite otra vez contra los compradores y vendedores del +templo que se fortificó con los milagros y la sangre de los mártires. +¡Oh milicia celestial a quien contemplo! Ruega por los que existen en +la Tierra extraviados por el mal ejemplo. Era ya antigua costumbre +hacer la guerra con la espada; hoy se hace arrebatando por doquiera +el pan que a nadie niega nuestro piadoso Padre. Pero tú, que escribes +solamente para borrar, piensa que aún están vivos Pedro y Pablo, los +cuales murieron por la viña que de tal modo echas a perder. Con razón +puedes decir: "Tengo tan fijos mis deseos en aquél que quiso vivir +solo, y que a consecuencia de un baile fué arrastrado al martirio,[154] +que no conozco al Pescador ni a Pablo." + + [154] San Juan Bautista. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO DECIMONONO_ + + +Ante mi aparecía, con las alas abiertas, la bella imagen que en su +dulce fruición hacía dichosas a las almas reunidas. Cada una de éstas +parecía un pequeño rubí, en el que brillaba tan encendido un rayo +de Sol, que reflejaba a mis ojos la imagen del mismo Sol. Y lo que +necesito describir ahora no lo anunció la voz jamás, ni lo escribió la +tinta, ni lo concibió la imaginación. Porque vi, y aun oí hablar al +pico del águila y decir con su voz "Yo" y "Mio," cuando su intención +era decir: "Nos" y "Nuestro." Y empezó así: + +--Por haber sido justo y piadoso estoy aquí exaltado hasta esta gloria, +que no se deja vencer por el deseo; y en la Tierra dejé tal memoria de +mí, que los hombres más perversos la recomiendan, pero no siguen su +ejemplo. + +Así como de muchas brasas sale un solo calor, así también de aquella +imagen, formada por muchos amores, salía una sola voz. Entonces +respondí: + +--¡Oh perpetuas flores de la dicha eterna, que como un solo perfume me +hacéis sentir todos vuestros aromas! Poned fin con vuestras palabras +al gran ayuno que me ha tenido hambriento durante largo tiempo, por +no encontrar en la Tierra alimento alguno. Bien sé que, si la justicia +divina se refleja en otras esferas como en un espejo, en la vuestra no +se ve a través de un velo. Sabéis cuán atento me preparo a escucharos; +sabéis también cuál es aquella duda que para mí se convierte en tan +antiguo ayuno. + +Así como el halcón a quien quitan la caperuza mueve la cabeza, y bate +las alas en señal de contento, demostrando sus deseos e irguiéndose con +gallardía, lo mismo ví hacer al águila que estaba formada de alabanzas +de la divina Gracia, las cuales cantaban como sabe cantar el que se +deleita allá arriba. Después comenzó de esta suerte: + +--Aquel que abarcó con su compás hasta las extremidades del mundo, y +encerró en su abertura tantas cosas ocultas y manifiestas, no pudo +dejar sobre todo el universo una huella tan profunda de su poder, +que su entendimiento no fuese infinitamente superior al de todos los +entendimientos creados, como lo prueba el que el primer soberbio, que +era la criatura más excelente, por no esperar la luz de la gracia +divina, cayó del Cielo antes de ser confirmado en ella. De aquí resulta +que las criaturas menos perfectas que aquélla son pequeños receptáculos +para contener aquel bien sin fin, único que puede medirse a sí mismo. +Aun nuestra vista, que es casi un rayo de la mente divina de que están +llenas todas las cosas, no puede, por su naturaleza, ser tan penetrante +que discierna su principio sino bajo una apariencia muy lejana de la +verdad. La vista que recibe vuestro mundo sólo penetra en la justicia +sempiterna como el ojo se interna en el mar; que aunque vea el fondo +cerca de la orilla, no lo ve en el inmenso piélago; y sin embargo, el +fondo existe, pero su profundidad misma lo oculta. No existe luz si +no procede del Sér tranquilo que no se turba nunca; fuera de él no +hay más que tinieblas, o sombras de la carne o su veneno. Bastante +he descorrido el velo que te ocultaba la viva justicia, sobre la que +hacías tan frecuentes preguntas, pues tú decías: "Un hombre nace en +la orilla del Indo, y allí no hay quien hable de Cristo, ni quien lea +o escriba con respecto a él; todas sus acciones y deseos son buenos, +y en cuanto puede ver la razón humana, no ha pecado ni en obras ni en +palabras: si muere sin bautismo y sin fe, ¿dónde está la justicia que +le condena? ¿Dónde su falta, si no cree?" Ahora bien: ¿quién eres tú, +que quieres tomar asiento en el tribunal para juzgar a mil millas de +distancia con un palmo de vista? En verdad que quien hablando conmigo +sutiliza por ver los rayos de la justicia divina, tendría razón para +dudar de su rectitud, si no estuviese sobre vosotros la Escritura. ¡Oh +animales terrestres!, ¡oh inteligencias burdas! La primera voluntad, +que es buena por sí misma, que es el Sumo Bien, no se ha separado jamás +de sí misma. Solamente es justo lo que a ella se conforma; ningún bien +creado la atrae; pero ella produce este bien con sus rayos. + +Cual cigüeña que se revuelve sobre el nido, después de haber alimentado +a sus hijos, y así como uno de éstos, ya alimentado, la mira, del mismo +modo empezó la bella imagen a agitarse sobre mí, e igualmente elevé mis +ojos hacia ella, que movía sus alas, impelidas por tantos espíritus. +Al dar vueltas, cantaba y decía: "Mis notas son tan incomprensibles +para tí, como el juicio eterno para vosotros los mortales." Luego +que aquellos refulgentes ardores del Espíritu Santo se detuvieron, +sin dejar de formar el signo que hizo a los Romanos temibles en el +mundo,[155] el mismo signo continuó diciendo: + + [155] El águila. + +--A este reino no ha subido jamás quien no creyó en Cristo, ni antes +ni después de que éste fuera enclavado en el santo leño: pero mira; +muchos que exclaman "Cristo, Cristo," estarán menos próximos a él en +el día del juicio, que algunos de los que no han conocido a Cristo; y +a tales cristianos causará vergüenza el Etíope, cuando se dividan los +dos colegios, uno enteramente rico, y otro miserable. ¿Qué no podrán +decir los Persas a vuestros reyes, cuando vean abierto aquel volumen +en el que se escriben todos sus desprecios? Allí se verá, entre las +obras de Alberto, la que en breve agitará la pluma, y por la cual +quedará desierto el reino de Praga. Allí se verá el daño que ocasiona +junto al Sena, falsificando la moneda, el que morirá herido por un +jabalí.[156] Allí se verá la insaciable soberbia que enloquece del tal +modo al escocés y al inglés, que no pueden sufrir el verse contenidos +en los límites de sus Estados.[157] Se verá la lujuria y la molicie +del de España, y del de Bohemia, que jamás conoció ni quiso conocer el +valor.[158] Allí se verá también marcada con una I la bondad del Cojo +de Jerusalén,[159] mientras que lo contrario a ella tendrá por marca +una M. Se verá la avaricia y la vileza de aquel que guarda la isla +del fuego, donde terminaron los prolongados días de Anquises;[160] y +para demostrar su mezquindad, se emplearán muchas abreviaturas en su +escrito, a fin de que en poco espacio se contengan muchas palabras. +Y a la vista de todos aparecerán las vergonzosas obras del tío y del +hermano,[161] que han envilecido tan egregia estirpe y dos coronas. +Allí serán conocidos el de Portugal y el de Noruega,[162] y el de +Rascia, que alteró los cuños de Venecia.[163] ¡Oh Hungría feliz, si no +se deja guiar mal! ¡Oh dichosa Navarra, si se defendiese con el monte +que la rodea! Todos deben creer que ya, en presagio de esto, Nicosia y +Famagusta se lamentan y claman contra su bestia, que no discrepa de las +otras. + + [156] Felipe el Hermoso. + + [157] Los reyes Roberto de Escocia y Eduardo I de Inglaterra. + + [158] Alfonso, rey de España. Wenceslao, rey de Bohemia. + + [159] La bondad de Carlos el Cojo, rey de Pulla y Jerusalén, + estará marcada con una I (uno): es decir, que será igual a + uno, mientras que sus maldades llevarán por marca una M (mil), + serán iguales a mil. + + [160] Fadrique, hijo de Pedro de Aragón, que gobierna la isla + de Sicilia, donde está el fuego del Etna.--Dice la vileza, + porque Fadrique, después de la muerte de Enrique VII, abandonó + vilmente la causa de los gibelinos. + + [161] Jaime, rey de Mallorca, y Menorca, y Jaime de Aragón, + tío aquél y hermano éste de dicho Fadrique. + + [162] Dionisio el Agrícola, rey de Portugal. Noruega, en + tiempo de Dante, tenía su rey propio. + + [163] Rascia, Raugia, Ragusa, ciudad y territorio de la + antigua Dalmacia, sobre el Adriático, cuyo rey falsificó los + ducados de Venecia. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMO_ + + +Cuando Aquél que ilumina el mundo entero desciende de nuestro +hemisferio, de tal modo que el día se extingue en todas partes, el +cielo encendido antes por él solo, aparece súbitamente sembrado de +luces, en las cuales se refleja una sola. Y aquel estado del cielo +me vino a la imaginación, cuando la enseña del mundo y de sus jefes +cerró su bendito pico; porque brillando mucho más todos aquellos vivos +resplandores, entonaron suaves cantos, que han desaparecido de mi +memoria. ¡Oh dulce amor, que bajo aquella riente luz te ocultas! ¡Cuán +ardiente me parecías en medio de aquellos efluvios sonoros, que sólo +respiran santos pensamientos! + +Después que las preciosas y brillantes joyas de que vi adornada la +sexta estrella cesaron en sus cantos angélicos, me pareció oír el +murmullo de un río que límpido desciende de roca en roca, mostrando la +fecundidad de su elevado manantial. Y así como el sonido adquiere su +forma en el cuello de la cítara, y en los orificios de la zampoña el +soplo del que la toca, así también subió de improviso aquel murmullo +por el cuello del Aguila, como si éste estuviese perforado. Prodújose +allí una voz, que salió por su pico en forma de palabras, según las +esperaba mi corazón, donde las escribí: + +--Debes ahora mirar fijamente--empezó a decir--aquella parte de mí +misma que en las águilas mortales contempla y soporta la luz del +Sol; porque entre los fuegos que componen mi figura, los que hacen +centellear el ojo de mi cabeza tienen un grado de luz mayor que todos +los demás. Aquel que, haciendo las veces de pupila, luce en medio, +fué el cantor del Espíritu Santo, que transportó el arca de ciudad en +ciudad: ahora conoce el mérito de su canto en la parte que fué obra +de su propia voluntad, por la remuneración que proporcionalmente ha +recibido. De los cinco que forman el arco de mi ceja, el que está más +próximo al pico consoló a la viuda de la pérdida de su hijo;[164] ahora +conoce cuán caro cuesta no seguir a Cristo, por la experiencia que +tiene de esta dulce vida y de la opuesta. El que le sigue en la parte +superior de la circunferencia de que hablo, dilató su muerte para hacer +verdadera penitencia:[165] ahora conoce que los eternos juicios de Dios +son invariables, aunque una ferviente oración consiga allá abajo que +suceda mañana lo que debería suceder hoy. El otro que sigue se hizo +griego conmigo y con las leyes para ceder su puesto al Pastor, guiado +por una buena intención que produjo malos frutos:[166] ahora conoce que +el mal resultado de su buena acción no le es nocivo, por más que haya +sido causa de la destrucción del mundo. Aquel que ves en el declive +del arco fué Guillermo, a quien llora la Tierra que se lamenta de +Carlos y Federico vivos:[167] ahora conoce el amor del cielo hacia un +rey justo, y así lo manifiesta por el resplandor de que está rodeado. +¿Quién creería en el mundo lleno de errores, que el troyano Rifeo fuera +en este arco la quinta de las luces santas? Aunque su vista no penetre +hasta el fondo de la divina gracia, demasiado conoce ahora lo que en +ella no puede ver el mundo. + + [164] El emperador Trajano. (Véase el canto X del Purgatorio.) + + [165] Ezequías, rey de Judá, a quien Dios, escuchando sus + ruegos, concedió quince años más de vida para arrepentirse de + sus culpas. + + [166] El emperador Constantino, que se hizo griego, esto es, + trasladó de Roma a Bizancio la capital del Imperio romano, con + las leyes romanas y con el Aguila imperial, por ceder al Papa + la ciudad eterna. + + [167] Guillermo II, llamado el Bueno, de cuya pérdida se + lamenta Sicilia, así como de ver vivos a Carlos el Cojo y + Fadrique de Aragón. + +Como la alondra que en el aire se cierne cantando, y después calla, +contenta de la última melodía que la satisface, tal me pareció la +imagen, satisfecha del eterno placer, por cuya voluntad todas las cosas +son lo que son: y aun cuando yo hiciese allí visibles mis dudas como el +vidrio manifiesta por su transparencia el color de que se ha revestido +su superficie, esas mismas dudas no me permitieron esperar la respuesta +callando, sino que con su fuerza hicieron salir de mi boca estas +palabras: "¿Qué cosas son esas?": por lo cual conocí en los nuevos +destellos que despedían aquellas almas dichosas la alegría que les +causaba responder a mis preguntas. Después, con el ojo más inflamado, +me respondió el bendito signo, para no tenerme por más tiempo entregado +a mi asombro: + +--Veo que crees estas cosas, porque yo las digo; pero no comprendes +cómo pueden ser: de suerte que, aunque creídas, no por eso están menos +ocultas. Tú haces como aquel que aprende a conocer las cosas por su +nombre, pero que no puede ver su esencia, si otro no se la manifiesta. +"Regnum coelorum" cede a la violencia del ardiente deseo y de la +viva esperanza, cuyos afectos vencen a la divina voluntad; pero no a +la manera que el hombre prevalece sobre el hombre, sino que la vencen +porque quiere ser vencida; y vencida, vence con su benignidad. Te +causan asombro la primera y la quinta almas que forman el arco de +la ceja, porque ves adornada con ellas la región de los Angeles. No +salieron paganas de sus cuerpos, como crees, sino cristianas, teniendo +fe viva, la una en los pies que debían ser crucificados, y la otra en +los que ya lo habían sido. Una de ellas, saliendo del Infierno donde +nadie se convierte a Dios con buen deseo, volvió a habitar su cuerpo +en recompensa de una viva esperanza; de una viva esperanza, que rogó +fervientemente a Dios para resucitarla, a fin de que su voluntad +pudiera ser movida. El alma gloriosa de que se habla, vuelta a su carne +en que permaneció poco tiempo, creyó en Aquél que podía ayudarla; y +al creer, se abrasó de tal modo en el fuego de un verdadero amor, +que después de su segunda muerte fué digna de venir a participar de +estos goces. La otra, merced a una gracia que mana de una fuente tan +profunda, que no ha habido criatura cuya mirada pudiera penetrar +hasta su manantial, cifró allá abajo todo su amor en la justicia; por +lo cual de gracia en gracia Dios abrió sus ojos a nuestra redención +futura, y creyendo en ella, no soportó por más tiempo la fetidez +del paganismo, reprendiendo por su causa a las gentes pervertidas. +Aquellas tres mujeres que viste junto a la rueda derecha del carro, le +bautizaron más de mil años antes de que se instituyera el bautismo. ¡Oh +predestinación!, ¡cuán remota está tu raíz de la vista de aquellos que +no ven toda la causa primera! Y vosotros, mortales, sed circunspectos +en vuestros juicios; pues nosotros, que vemos a Dios, no conocemos aún +todos sus elegidos: y sin embargo, no es grata semejante ignorancia; +porque nuestra beatitud se perfecciona con este bien, y queremos lo que +Dios quiere. + +Tal fué el suave remedio que me dió aquella imagen divina para aclarar +mi vista. Y así como un buen tocador de cítara hace acompañamiento a un +buen cantor con la vibración de las cuerdas, adquiriendo de este modo +mayor atractivo el canto, así mientras hablaba, recuerdo que vi a los +benditos resplandores agitar sus llamas al compás de las palabras, como +los párpados que se mueven acordes y al mismo tiempo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOPRIMERO_ + + +Mis ojos se habían fijado de nuevo en el rostro de mi Dama, y el ánimo +con ellos se había separado de todo otro objeto. Ella no sonreía: + +--Pero si yo riese--empezó a decirme--, te quedarías como Semele, +cuando fué reducida a cenizas; pues mi belleza, que, según has visto, +brilla más cuanto más asciende por las gradas del eterno palacio, si no +se moderase, resplandecería tanto, que tu fuerza mortal perecería ante +su fulgor como la rama destrozada por el rayo. Nos hemos elevado al +séptimo esplendor[168] que, colocado bajo el pecho del ardiente León, +difunde ahora sobre la Tierra sus rayos mezclados con el fuerte influjo +de aquél. Fija la mente en pos de tus miradas, y haz de tus ojos un +espejo para la imagen que se te aparecerá en este espejo. + + [168] Al cielo de Saturno. + +Quien supiese cuán dulcemente se recreaba mi vista en el semblante +dichoso de Beatriz, cuando invitado por ella la dirigí hacia otro +objeto, conocería lo grato que me sería obedecer a mi Guía celestial, +considerando que el placer de obedecerla contrabalanceaba al que yo +sentía contemplándola. Dentro del cristal que, rodeando al mundo, +lleva el nombre de su querido señor, bajo cuyo imperio permaneció +muerto todo mal, vi una escala del color del oro en que se refleja +un rayo de Sol, y tan elevada, que mis ojos no podían seguirla. Vi +además bajar por sus escalones tantos resplandores, que pensé que todas +las luces que brillaban en el cielo estaban esparcidas allí. Y así, +como, por una costumbre natural, las cornejas se agitan reunidas al +romper el día para dar calor a sus ateridas alas, y mientras se alejan +algunas sin volver, otras regresan al punto de donde se remontaban, +y otras revolotean sobre él, lo mismo me pareció que hacían aquellos +fulgores que habían ido descendiendo hasta que se detuvieron en un +escalón determinado. El que se quedó más cerca de nosotros empezó a +resplandecer tanto, que yo decía entre mí: "Conozco el amor que me +anuncias." Pero Aquélla, de quien espero la orden para hablar o callar, +permaneció inmóvil: así es que, a pesar mío, hice bien en no preguntar +nada. Por lo cual, ella, que leía en la vista de Aquél que lo ve todo +el deseo que yo ocultaba, me dijo: + +--Puedes manifestar tu ardiente anhelo. + +Entonces empecé de esta suerte: + +--Mis méritos no me hacen digno de tu respuesta; pero en nombre de +aquella que me permite interrogarte, alma bienaventurada, que te +ocultas en tu alegría, dame a conocer la causa que tanto te aproxima +a mí, y dime por qué no se oye en esta esfera la dulce sinfonía del +Paraíso, que tan devotamente resuena en las de abajo. + +--Tu oído es tan débil como tu vista--me contestó--; aquí no se canta +por la misma razón que Beatriz no sonríe. He descendido tanto por las +gradas de la escala santa, sólo para recrearte con mis palabras y con +la luz de que estoy revestida. No es un mayor afecto lo que me ha hecho +más solícita; pues en toda esta escala hay un amor tan ferviente y más +que el mío, según te lo manifiestan los destellos de esas almas; pero +la alta caridad, que nos convierte en siervas atentas a la voluntad que +rige al mundo, nos designa el sitio en que, según puedes ver, estamos +colocadas. + +--Bien veo--dije yo--, ¡oh sagrada lámpara!, que un amor libre basta en +esta corte para hacer lo que quiere la eterna Providencia; mas lo que +me parece sumamente difícil de comprender es por qué fuiste tú entre +todas tus compañeras la destinada a este cargo. + +Aun no había pronunciado la última palabra, cuando la luz, haciendo +un eje de su centro, giró con la rapidez de una rueda. Después me +respondió la amorosa alma que estaba dentro de ella: + +--La luz divina se fija en mí penetrando en la que me envuelve, y su +virtud, unida a mi vista, me eleva tanto sobre mí misma, que veo la +suma esencia de que aquélla emana. De aquí proviene la alegría con que +brillo; porque a la claridad de mi visión junto la de la luz que me +rodea. Pero el alma que más brilla en el cielo, el serafín que tiene +más fijos los ojos en Dios no podrá satisfacer tus preguntas; porque +lo que deseas saber penetra tan profundamente en el abismo del decreto +eterno, que está muy apartado de toda vista creada; y cuando vuelvas al +mundo mortal, refiere lo que te digo, a fin de que nadie presuma llegar +al fondo de tal arcano. La mente, que aquí es luz, en la Tierra es +humo; considera, pues, cómo podrá comprender allá abajo lo que aquí no +comprende, por más que el cielo la enaltezca. + +Sus palabras me contuvieron de tal modo, que abandoné la cuestión, y me +limité a rogarle humildemente que me dijese quién era. + +--Entre las dos costas de Italia, y no muy lejos de tu patria, se +elevan unos peñascos, tanto que los truenos retumban a mucha menos +altura. Aquellos peñascos forman una eminencia que se llama Catria, +al pie de la cual hay un yermo consagrado únicamente al culto del +verdadero Dios. + +Así empezó a hablar por tercera vez; y continuando luego, añadió: + +--De tal modo me dediqué allí al servicio de Dios, que sólo con +legumbres y zumo de olivas pasaba fácilmente fríos y calores, +satisfecho con mis ideas contemplativas. Aquel claustro producía +fértilmente para esta parte de los cielos, y ahora está tan vacío, +que será preciso que en breve lo sepa el mundo. En aquel sitio estuve +yo, Pedro Damián; y Pedro el Pecador en la casa de Nuestra Señora, +a orillas del Adriático. Escasa era ya mi vida mortal, cuando fuí +llamado y obligado a recibir aquel capelo que sólo se transmite de +malo a peor. Vinieron en otro tiempo Cefas y el Vaso de elección del +Espíritu Santo,[169] flacos y descalzos, aceptando su alimento de +cualquier mano. Ahora los modernos pastores quieren que de uno y otro +lado los apoyen, ¡tan pesados son!, y que les lleven en litera, y que +vaya detrás quien les sostenga la cola. Cubren con sus mantos sus +cabalgaduras, de suerte que van dos bestias bajo una sola piel. ¡Oh +paciencia de Dios, que tanto soportas! + + [169] San Pedro y San Pablo. + +Al sonido de estas palabras, vi muchas llamas que bajaban girando de +escalón en escalón, y a cada vuelta se hacían más bellas. Vinieron +a detenerse alrededor de aquella luz, y prorrumpieron en un clamor +tan alto, que nada en el mundo puede asemejársele: su estruendo me +ensordeció de tal modo, que no comprendí lo que dijeron. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VEGESIMOSEGUNDO_ + + +Mudo de estupor me volví hacia mi Guía, como un niño que se acoge +siempre a quien le inspira más confianza: y aquélla, como la madre que +socorre prontamente al hijo azorado y pálido con su voz consoladora, me +dijo: + +--¿No sabes que estás en el cielo? ¿No sabes que todo el cielo es +santo, y que lo que en él se hace procede de un buen celo? Si el grito +que acabas de oír te ha conmovido tanto, ahora puedes pensar cómo te +habría perturbado aquel suave cántico unido a mi sonrisa. Y si hubieras +comprendido lo que se rogó al exhalar ese grito, conocerías la venganza +que verás antes de tu muerte. La espada de aquí arriba no hiere nunca +demasiado pronto, ni demasiado tarde, como suele parecerles a los que +la esperan con temor o con deseo. Pero ahora vuélvete hacia otro lado, +y verás muchos espíritus ilustres, si diriges tus miradas según te +indico. + +Volví los ojos como ella quiso, y vi cien pequeñas esferas, que se +embellecían unas a otras con sus mutuos rayos. Yo estaba como aquel +que reprime en sí el agudo estímulo del deseo, y no se aventura a +preguntar, temiendo excederse, cuando la mayor y más brillante de +aquellas perlas se adelantó para contentar mi curiosidad: después oí en +su interior: + +--Si vieses, como yo, la caridad que arde entre nosotros, habrías +expresado ya tus deseos; pero a fin de que, por demasiado esperar, no +tardes en llegar al alto fin de tu viaje, contestaré al pensamiento +que no te atreves a proferir. La cumbre de aquel monte en cuya falda +está Casino fué frecuentada en otro tiempo por gentes engañadas y mal +dispuestas. Yo soy el que llevó allí el nombre de Aquél que enseñó en +la Tierra la verdad que tanto nos enaltece;[170] y lució sobre mí tanta +gracia, que aparté a las ciudades circunvecinas del impío culto que +sedujo al mundo. Esos otros fuegos fueron todos hombres contemplativos, +abrasados en aquel ardor que hace nacer las flores y los frutos +santos. Aquí están Macario y Romualdo; aquí están mis hermanos, que se +encerraron en el claustro y conservaron un corazón perseverante. + + [170] San Benito abad, que dió a conocer allí la religión + cristiana. + +Lo contesté: + +--El afecto que demuestras hablando conmigo, y la benevolencia que veo +y observo en todas vuestras luces, me inspiran la misma confianza que +inspira el Sol a la rosa cuando se abre tanto cuanto le es posible. Por +eso te ruego, padre, que si soy digno de tal merced, me concedas la +gracia de ver tu imagen descubierta. + +--Hermano--me respondió--: tu elevado deseo se realizará en la última +esfera, donde se realizan todos los otros y los míos, y donde todos +son perfectos, maduros y enteros: en aquella sola esfera, todas sus +partes permanecen inmóviles, porque no está en un sitio, ni gira +entre dos polos, y nuestra escala llega hasta ella, lo que hace que la +pierdas de vista. El patriarca Jacob la vió prolongarse hasta arriba, +cuando se le apareció tan llena de ángeles; pero ahora no retira +nadie sus pies de la tierra para subirla, y mi regla sólo sirve abajo +para gastar papel. Los muros que eran una abadía se han convertido en +cavernas; y las cogullas en sacos de mala harina. La más sórdida usura +no es tan contraria a la voluntad de Dios, como lo es el fruto de esas +riquezas que tanto enloquecen el corazón de los monjes, porque todo lo +que la Iglesia guarda pertenece a aquellos que piden por Dios, y no +a los parientes o a otros más indignos. La carne de los mortales es +tan flexible, que las buenas obras no duran el tiempo que transcurre +desde el nacimiento de la encina hasta la formación de la bellota. +Pedro empezó su fecunda tarea sin oro ni plata; yo con oraciones y +con ayunos; Francisco basó su orden en la humildad: y si atiendes al +principio de cada orden, y consideras después adonde han llegado, verás +lo blanco cambiado en negro. Más admiración causó en verdad ver al +Jordán retrocediendo y al mar huír cuando Dios quiso, que la causará +ver remediados estos males. + +Así me dijo, y después se reunió a sus demás compañeros, que a su +vez se reconcentraron, y como un torbellino se elevaron a lo alto. +La dulce Dama con un solo ademán me impulsó a subir tras ellos por +aquella escala: tanto fué lo que su virtud venció mi grave naturaleza: +y jamás aquí abajo, donde se sube y desciende naturalmente, hubo un +movimiento tan rápido que pudiera igualar a mi vuelo. Así pueda volver, +¡oh lector!, a aquel piadoso reino triunfante, por el que lloro con +frecuencia mis pecados golpeándome el pecho, como es cierto que vi el +signo que sigue al Tauro,[171] y me encontré en él en menos tiempo del +que necesitarías para meter y sacar un dedo del fuego. ¡Oh gloriosas +estrellas!, ¡oh luz llena de gran virtud, en la que reconozco todo mi +ingenio, cualquiera que ésta sea! Con vosotras nacía, y se ocultaba +con vosotras aquel que es padre de toda vida mortal,[172] cuando sentí +por vez primera el aire toscano; y cuando más tarde se me concedió la +gracia de entrar en la alta rueda que os hace girar, me fué también +permitido pasar por la región en donde estáis. A vosotras dirige ahora +devotamente mi alma sus suspiros, para alcanzar la virtud necesaria en +la difícil empresa que la atrae. + + [171] La constelación de Géminis. + + [172] El Sol. + +--Estás tan cerca de la última salvación--empezó a decirme Beatriz--, +que debes tener los ojos claros y penetrantes; así pues, antes de que +llegues a ella, mira hacia abajo y contempla cuántos mundos he puesto +bajo tus pies, a fin de que tu corazón se presente tan gozoso como +pueda ante la triunfante multitud que alegre acude por esta bóveda +etérea. + +Recorrí con la vista todas las siete esferas, y ví a nuestro globo +tan pequeño, que me reí de su vil aspecto: así es que apruebo como +mejor parecer el de quien le tiene en poca estima; pudiendo llamarse +verdaderamente probo el que sólo piensa en el otro mundo. + +Vi a la hija de Latona inflamada, sin aquella sombra que fué causa de +que yo la creyera enrarecida y densa. Allí, ¡oh Hiperión!, pudieron +soportar mis ojos la luz de tu hijo, y vi cómo se mueven próximas a él +y en derredor suyo Maya y Dione. Allí me apareció Júpiter atemperando a +su padre y a su hijo;[173] allí distinguí con claridad sus frecuentes +cambios de lugar, y todos los siete planetas me manifestaron su +magnitud, su velocidad, y la distancia a que respectivamente se +encuentran colocados. Aquel pequeño punto que nos hace tan orgullosos +se me apareció por completo desde las montañas a los mares, mientras +que yo giraba con los eternos Gemelos. Después fijé mis ojos en los +hermosos ojos. + + [173] Saturno y Marte. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOTERCERO_ + + +Como el ave que, habiendo reposado entre la predilecta enramada junto +al nido de sus dulces hijuelos, durante la noche ocultadora de las +cosas, y deseando ver tan caros objetos y hallar el sustento para +nutrirlos, cuyo penoso trabajo soporta placentera, se adelanta al +día, y antes de rayar el alba sube a la cima del abierto follaje, y +fijamente mira, esperando con ardoroso anhelo la salida del Sol, así +estaba mi Dama, en pie y atenta, vuelto el rostro hacia la región del +cielo bajo la cual se muestra el Sol menos presuroso; y en tanto yo, +viéndola suspensa y ansiosa, permanecí como el que anhelante querría +otra cosa, pero se calma con la esperanza de obtenerla. Poco intervalo +medió entre ambos momentos, es decir, entre el de mi expectativa y el +de ver de un instante a otro iluminarse más el cielo. Y Beatriz dijo: + +--He ahí la legión del triunfo de Cristo, y todo el fruto recogido de +la rotación de estas esferas. + +Me pareció que ardía todo su semblante; y tenía los ojos tan llenos +de alegría, que debo seguir adelante sin más explicación. Cual en los +plenilunios serenos Trivia ríe entre las ninfas eternas, que iluminan +el cielo por todas partes, así vi yo sobre millares de luces un Sol, +que las encendía todas, como hace el nuestro con las que vemos sobre +nosotros; y a través de su viva luz aparecía tan clara a mis ojos la +divina substancia, que no podían soportarla. + +--¡Oh Beatriz--exclamé--, Guía dulce y querida! + +Ella me dijo: + +--Lo que te abisma es una virtud a la que nada resiste. Allí están la +Sabiduría y el Poder que abrieron entre el Cielo y la Tierra las vías +por tanto tiempo deseadas. + +Así como el fuego de la nube, dilatándose de modo que ésta no puede +contenerlo, se escapa de ella, y, contra su naturaleza, se precipita +hacia abajo, de igual suerte mi mente, engrandeciéndose más entre +aquellas delicias, salió de sí misma, y no sabe recordar lo que fué de +ella. + +--Abre los ojos y mírame cual soy; has visto cosas que te han dado +fuerza suficiente para sostener mi sonrisa. + +Yo estaba como aquel que conserva cierta reminiscencia de una visión +olvidada, y que se esfuerza en vano por renovarla en su imaginación, +cuando oí proferir estas palabras tan dignas de gratitud, que no +se borrarán jamás del libro donde se consigna lo pasado. Si ahora +resonasen todas aquellas lenguas que Polimnia y sus hermanas hicieron +más pingües con su dulcísima leche para venir en mi ayuda, no +expresarían la milésima parte de la verdad, al pretender cantar tan +santa sonrisa, y el resplandor que comunicaba a aquel santo rostro: +por lo mismo, al describir yo el Paraíso, es forzoso que mi sagrado +poema salte como un hombre que encuentra cortado su camino. Quien +considere el peso del asunto y el hombro mortal que soporta la carga, +no censurará el que éste tiemble bajo su gravedad. El derrotero que +hiende mi atrevida proa no es a propósito para una pequeña embarcación, +ni para el nauta que quiera ahorrarse la fatiga. + +--¿Por qué te enamora mi faz de tal suerte, que no te vuelves hacia +el hermoso jardín que florece bajo los rayos de Cristo? Allí está la +Rosa[174] en que el Verbo divino encarnó; y allí están los lirios[175] +por cuyo aroma se descubre el buen camino. + + [174] La Virgen María, llamada por la Iglesia Rosa Mística. + + [175] Los bienaventurados. + +Así dijo Beatriz, y yo, que estaba siempre pronto a seguir sus +consejos, me lancé nuevamente a la batalla de mis débiles párpados. +Y así como mis ojos, al abrigo de la sombra, han visto alguna vez un +prado de flores iluminado por un rayo de Sol que atravesaba por entre +desgarrada nube, del mismo modo distinguí entonces una multitud de +esplendores, iluminados desde arriba por ardientes rayos, sin ver el +origen de donde estos fulgores procedían. + +¡Oh benigna virtud que así los iluminas! Sin duda te elevaste por dejar +campo libre a mis ojos, que eran demasiado débiles para contemplarte. +El nombre de la hermosa flor que invoco siempre, por mañana y tarde, +concentró todo mi espíritu en la contemplación del mayor fuego; y +cuando mis dos ojos me representaron la belleza y la extensión de +la fulgente estrella que vence arriba, como venció abajo, desde el +interior del cielo descendió una llamarada, que tenía la forma de un +círculo como una corona,[176] y rodeó a la estrella girando en torno +suyo. La melodía que más dulcemente se deje oír en la Tierra, y que más +atraiga el ánimo, parecería una nube que desgarrada truena, comparada +con el sonido de aquella lira de que estaba coronado el bello zafiro +con que se engalana el más claro cielo. + + [176] El arcángel San Gabriel. + +--Yo soy el amor angélico, que giro difundiendo la sublime dicha, +nacida del vientre que fué morada de nuestro deseo; y giraré, Señora +del Cielo, mientras acompañas a tu Hijo, y hagas resplandeciente la +suprema esfera en donde habitas. + +Así se dejaba oír la circular melodía, y todas las demás luces hacían +resonar el nombre de María. El manto real de todas las esferas del +mundo, que más se inflama y anima bajo el hálito y las perfecciones de +Dios, tenía sobre nosotros tan distante la faz interna, que no me era +posible distinguir su aspecto desde el sitio en que me encontraba; por +lo cual no tuvieron mis ojos la fuerza necesaria para seguir a la llama +coronada, que se elevó en pos de su divina primogenitura. Y semejantes +al niño que tiende los brazos hacia su madre después de haberse +alimentado con su leche, movido del afecto que aun exteriormente +se inflama, cada uno de aquellos fulgores se prolongó hacia +arriba, patentizándome así el amor que profesaban a María. Después +permanecieron ante mi vista cantando "Regina coeli" tan dulcemente, +que jamás ha huído de mí el placer que me causaron. + +¡Oh cuánta es la abundancia que se encierra en aquellas arcas +riquísimas por haber esparcido en la Tierra buenas semillas! Allí +viven y gozan del eterno tesoro que conquistaron en el destierro de +Babilonia, donde hicieron dejación del oro. Allí triunfa de su victoria +bajo el alto Hijo de Dios y de María, y juntamente con el antiguo y el +nuevo concilio, el que tiene las llaves de tal gloria. + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOCUARTO_ + + +¡Oh compañía escogida para la gran cena del cordero bendito, el cual +os alimenta de tal modo, que vuestro apetito está siempre satisfecho! +Ya que por la gracia de Dios éste prueba prematuramente lo que cae de +vuestra mesa, antes de que la muerte ponga fin a sus días, pensad en su +deseo inmenso, y refrescadlo algún tanto: vosotros bebéis siempre en la +fuente de donde procede lo que él piensa. + +Esto dijo Beatriz: y aquellas almas gozosas se convirtieron en esferas +sobre polos fijos, resplandeciendo vivamente a guisa de cometas. Y +como las ruedas en el mecanismo de un reloj se mueven de tal suerte, +que a quien las observa le parece que la primera está quieta y la +última vuela, así también aquellos glóbulos, danzando diferentemente, +me hacían estimar su velocidad o lentitud por el grado de sus +resplandores. De aquel conjunto de bellas luces vi salir un fulgor tan +alegre y esplendente, que superaba a todos los demás. Tres veces giró +en torno de Beatriz, cantando de un modo tan divino, que mi fantasía no +ha podido retener su encanto; por lo cual mi pluma pasa adelante sin +describirlo, pues para pintar tales pliegues carece de matices, no ya +la lengua, sino la misma imaginación. + +--¡Oh mi santa hermana, que tan devotamente ruegas, movida de tu +ardiente afecto, que me separas de aquella hermosa esfera! + +De este modo, luego que se detuvo aquel fuego bendito,[177] dirigió su +aliento hacia mi Dama, y le habló como he dicho. Y ella contestó: + + [177] San Pedro. + +--¡Oh luz eterna del gran Barón a quien nuestro Señor dejó las llaves +que llevó abajo desde este goce maravilloso! Examina a éste como te +plazca con respecto a los puntos fáciles y difíciles de la Fe, que te +hizo andar sobre el mar. A ti no se te oculta si él ama bien, y espera +bien y cree; porque tienes la vista fija donde todo está patente; pero +ya que este reino ha conseguido ciudadanos por medio de la Fe veraz, es +bueno que para glorificarla le toque a él hablar de ella. + +Así como el bachiller se prepara, y no habla hasta que el maestro +propone la cuestión que debe aprobar, pero no resolver, del mismo modo +preparaba yo todas mis razones, mientras ella hablaba, para estar +pronto a contestar a tal examinador y a tal profesión. + +--Dí buen cristiano, explícate: ¿Qué es la Fe? + +Al oír esto alcé la frente hacia aquella luz de donde salían tales +palabras; después me volví hacia Beatriz, y ella me hizo un rápido +ademán para que dejara brotar el agua de mi fuente interior. + +La gracia divina que me permite confesarme con tan alto +primipilo--exclamé,--haga claros y expresivos mis conceptos. + +Después continué: + +--Según lo ha escrito, padre, la verídica pluma de tu querido +hermano,[178] que contigo hizo entrar a Roma por el buen camino, la Fe +es la substancia de las cosas que se esperan, y el argumento de las que +no aparecen a nuestra mente: tal me parece su esencia. + + [178] San Pablo. + +Entonces oí: + +--Piensas rectamente, si comprendes bien por qué la colocó entre las +substancias, y no entre los argumentos. + +A lo cual contesté: + +--Las profundas cosas que aquí se me manifiestan claras y patentes +están tan ocultas a los ojos del mundo, que sólo existen en la creencia +sobre que se funda la alta esperanza; por eso toma el nombre de +substancia. Con respecto a esta creencia es preciso argumentar sin otra +luz; por eso toma el nombre de argumento. + +Entonces oí: + +--Si todo lo que en la Tierra se aprende por vía de enseñanza, se +entendiera de ese modo, la sutileza del sofisma sería en vano. + +Tales fueron las palabras que exhaló aquel ardiente amor; y después +añadió: + +--Ha salido bien la prueba de la liga y el peso de esta moneda; pero +dime si la tienes en tu bolsa. + +Le respondí: + +--Sí, la tengo tan brillante y tan redonda, que no cabe duda sobre su +cuño. + +En seguida salieron estas palabras de la profunda luz que allí +resplandecía: + +--Esa querida joya, en la que se funda toda otra virtud, ¿de dónde te +proviene? + +--La abundante lluvia del Espíritu Santo--le contesté--, que está +esparcida sobre las antiguas y las nuevas páginas, es el silogismo que +me la ha demostrado tan sutilmente, que comparada con ella me parece +obtusa toda otra demostración. + +Después oí: + +--¿Por qué tienes por palabra divina a la antigua y la nueva +proposición, que así te han convencido? + +Respondí: + +--La prueba que me descubre la verdad consiste en las obras +subsiguientes, para las cuales la naturaleza no calentó nunca el hierro +ni dió golpes en el yunque. + +Se me contestó: + +--Dí, ¿quién te asegura que aquellas obras hayan existido? ¿Acaso te lo +asegura aquello mismo que se quiere probar con ellas? ¿No tienes otro +testimonio? + +--Si el mundo se convirtió al cristianismo sin necesidad de +milagros--dije yo--esto sólo es un milagro tan grande, que los otros no +son la centésima parte de él; porque tú entraste pobre y famélico en el +campo a sembrar la buena planta que en otro tiempo fué vid y ahora se +ha convertido en zarza. + +Terminadas estas palabras, resonó en las esferas de la sublime y +elevada corte un "Alabemos a Dios" con la melodía que se canta allá +arriba. Y aquel Barón que examinándome así me había llevado de rama en +rama hasta acercarnos a las últimas hojas, volvió a empezar de esta +manera: + +--La gracia que enamora a tu mente hate abierto la boca hasta este +punto, como abrirse debía: por tanto apruebo cuanto ha salido de ella; +mas ahora es preciso que expliques lo que crees y el origen de tu +creencia. + +--¡Oh Santo Padre!, ¡oh Espíritu, que ves lo que creíste con tal +firmeza, que dirigiéndote hacia el sepulcro venciste a pies más +jóvenes!--empecé a decir--: quieres que te manifieste el orden de las +cosas en que creo, y además me preguntas el motivo de mi creencia. +Pues bien, yo te respondo: Creo en un solo y eterno Dios, que sin ser +movido, mueve todo el Cielo con amor y con deseo; y en apoyo de tal +creencia, no sólo tengo pruebas físicas y metafísicas, sino que también +me las suministra la verdad que de aquí llueve por medio de Moisés, por +los profetas, por los salmos, por el Evangelio, y por lo que vosotros +escribistéis después de haberos iluminado el ardiente Espíritu. Creo +en tres Personas eternas, y las creo una esencia tan trina y una, que +admiten a la vez "son" y "es." La profunda naturaleza divina de que +ahora trato se ha grabado en mi mente muchas veces por la doctrina +evangélica. Tal es el principio, tal la chispa que se dilata hasta +convertirse en viva llama, y que brilla en mi interior como estrella en +el cielo. + +Cual señor que oye lo que lo agrada, y por ello abraza a su siervo, +congratulándose por la noticia en cuanto éste se calla, de igual +suerte me bendijo cantando y giró tres veces en derredor de mi frente, +luego que me callé, aquel apostólico fulgor, por cuyo mandato había yo +hablado: tanto fué lo que mis palabras le agradaron. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOQUINTO_ + + +Si alguna vez sucede que el poema sagrado en que han puesto sus manos +el Cielo y la Tierra, y que me ha hecho enflaquecer por espacio de +muchos años, triunfe de la crueldad que me tiene alejado del bello +redil, donde dormí corderillo enemigo de los lobos que le hacen la +guerra; entonces volveré como poeta, con otra voz y otros cabellos, y +tomaré la corona de laurel sobre mis fuentes bautismales: porque allí +entré en la fe que hace las almas familiares a Dios, y por ella me +rodeó Pedro de aquel modo la frente. Después se adelantó hacia nosotros +un resplandor desde aquella legión de que salió el primero de los +vicarios que Cristo dejó en la Tierra; y mi Dama, llena de alegría, me +dijo: + +--Mira, mira, he ahí el Barón por quien allá abajo visitan a +Galicia.[179] + + [179] El apóstol Santiago. + +Cual dos palomas que, al reunirse, se demuestran su amor dando vueltas +y arrullándose, así vi yo aquellos grandes y gloriosos príncipes +acogerse mutuamente, alabando el alimento de que allá arriba se +nutren. Mas, cuando hubieron dado fin a sus gratulaciones, ambos se +detuvieron silenciosos "coram me," tan encendidos que humillaban mi +rostro. Beatriz dijo entonces riendo: + +--¡Oh alma ilustre, que has escrito acerca de la liberalidad de nuestra +basílica! Haz resonar la Esperanza en esta altura. Tú sabes que la has +simbolizado tantas veces cuantas Jesucristo se os manifestó a los tres +en todo su esplendor. + +--Levanta la cabeza, y tranquilízate; porque es preciso que lo que +llega aquí arriba desde el mundo mortal se madure a nuestros rayos. + +Tan consoladoras palabras me fueron dirigidas por el segundo +resplandor: entonces elevé los ojos hacia aquellos montes que antes los +habían inclinado con su excesivo peso. + +--Ya que nuestro Emperador te dispensa la merced de que te encuentres, +antes de tu muerte, en la estancia más secreta de su palacio con sus +condes, a fin de que habiendo visto la verdad de esta corte, os anime +por eso a ti y a los otros la Esperanza que tanto enamora allá abajo, +dime en qué consiste ésta; dime cómo florece en tu mente, y de dónde te +proviene. + +Así habló el segundo resplandor. Y aquella piadosa Dama que guió las +plumas de mis alas hacia tan elevado vuelo, respondió antes que yo de +esta suerte: + +--La Iglesia militante no tiene entre sus hijos otro más provisto +de esperanza, como está escrito en el Sol que irradia sobre nuestra +multitud: por eso se le ha concedido que desde Egipto venga a ver a +Jerusalén, antes de terminar sus combates. Los otros dos puntos sobre +que han versado tus preguntas, no por deseo de saber, sino para que él +refiera lo grata que te es esta virtud, los dejo a su cargo; que no +le serán de difícil resolución, ni le servirán de jactancia: responda, +pues, y que la gracia de Dios se lo conceda. + +Cual discípulo que responde a su maestro con gusto y prontitud en +aquello en que es experto, a fin de revelar su mérito, así respondí yo: + +--La Esperanza es una expectación cierta de la vida futura, producida +por la gracia divina y los méritos anteriores. Muchas son las estrellas +que me comunican esta luz; pero quien primero la derramó en mi corazón +fué el supremo cantor[180] del Supremo Señor, "Que esperen en ti los +que conocen tu nombre," dice en sus sublimes cánticos; y ¿quién no lo +conoce teniendo mi fe? Tú me has inundado después con su oleada en tu +Epístola; de modo que ya estoy lleno, y derramo sobre otros vuestra +lluvia. + + [180] David. + +Mientras yo hablaba, en el seno de aquel incendio fulguraba una llama +rápida y frecuente como un relámpago. Después me dijo: + +--El amor en que me abraso todavía por la virtud que me siguió hasta la +palma y hasta mi salida del campo, quiero que te hable, a ti que con +ella te deleitas; siéndome por lo mismo grato que me digas lo que la +Esperanza te promete. + +Yo le contesté: + +--Las nuevas y las antiguas Escrituras prefijan el término a que deben +aspirar las almas a quienes Dios ha concedido su amistad, y ese término +lo veo ahora tal cual es. Isaías dice que cada una de ellas vestirá +en su patria un doble ropaje, y su patria es esta dulce vida. Y tu +hermano[181] nos manifiesta más claramente esta revelación, allí donde +trata de las blancas vestiduras. + + [181] San Juan en el Apocalipsis. + +Inmediatamente después de pronunciadas estas palabras, se oyó +primeramente sobre nosotros: "Sperent in te;" a lo cual respondieron +todos los círculos de almas. Luego resplandeció entre ellas una luz tan +viva, que si Cáncer tuviera semejante claridad, el invierno tendría un +mes de un solo día. Y como la doncella placentera, que se levanta, y va +y toma parte en la danza, sólo por festejar a la recién venida, y no +por vanidad u otra flaqueza, así vi al esclarecido esplendor acercarse +a los otros dos, que seguían dando vueltas cual era necesario a su +ardiente amor. Púsose a cantar con ellos las mismas palabras con la +misma melodía; y mi Dama fijó en él sus miradas como esposa inmóvil y +silenciosa. + +--Ese es aquél que descansó sobre el pecho de nuestro Pelícano; es el +que fué elegido desde la cruz para el gran cargo. + +Así dijo mi Dama; y sus miradas no dejaron de estar más atentas después +que antes de pronunciar estas palabras. Como a quien fija los ojos +en el Sol esperando verlo eclipsarse un poco, que a fuerza de mirar, +concluye por no ver, así me sucedió con aquel último fuego, hasta que +me fué dicho: + +--¿Por qué te deslumbras para ver una cosa que aquí no existe? Mi +cuerpo es tierra en la Tierra, y allí permanecerá con los otros cuerpos +hasta tanto que nuestro número se iguale con el eterno propósito. Las +dos luces que se elevaron antes son las únicas que existen en este +bienaventurado claustro con sus dos vestiduras; y así lo debes repetir +en tu mundo. + +Dichas estas palabras, cesó el girar del círculo inflamado juntamente +con el dulce concierto que formaba la armonía del triple canto; así +como, para descansar o huír de un peligro, se detienen al sonido de un +silbo los remos que venían azotando el agua. + +¡Ah! ¡Cuánta fué la turbación de mi mente cuando me volví para ver a +Beatriz, y no pude lograrlo, a pesar de encontrarme cerca de ella y en +el dichoso mundo! + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOSEXTO_ + + +Mientras yo permanecía indeciso a causa de mi deslumbrada vista, salió +la fúlgida llama que la deslumbró una voz, que llamó mi atención +diciendo: + +--En tanto que recobras la vista que has perdido mirándome, bueno es +que hablando conmigo compenses su pérdida. Empieza, pues, y dime adónde +se dirige tu alma, y persuádete de que tu vista sólo está ofuscada, +pero no destruída; pues la Dama que te conduce por esta región luminosa +tiene en su mirada la virtud que tuvo la mano de Ananías. + +Yo dije: + +--Venga tarde o temprano, según su voluntad, el remedio a mis ojos, que +fueron las puertas por donde ella entró con el fuego en que me abraso. +El bien que esparce la alegría en esta corte es el "alfa" y el "omega" +de cuanto el amor escribe en mí, ya sea leve o fuertemente. + +Aquella misma voz que había desvanecido el miedo causado por mi súbito +deslumbramiento, excitó nuevamente en mí el deseo de hablar, diciendo: + +--Es preciso que te limpies en una criba más fina: es preciso que digas +quién dirigió tu arco hacia tal blanco. + +--Los argumentos filosóficos--contesté--, y la autoridad que desciende +de aquí, han debido infundirme tal amor; porque el bien, por sí mismo, +apenas es conocido, enciende tanto más el amor, cuanta mayor bondad +encierra. Así pues, la mente de todo el que conoce la verdad en que se +funda esta prueba, debe inclinarse a amar con preferencia a ninguna +otra cosa aquella esencia,[182] en la cual hay tanta ventaja, que los +demás bienes existentes fuera de ella no son más que un rayo de su luz. +Esa verdad la ha declarado a mi inteligencia aquel que me demuestra el +primer amor de todas las substancias eternas. Me la declaran también +las palabras del veraz Hacedor, que dijo a Moisés hablando de sí mismo: +"Yo te mostraré reunidas en mí todas las perfecciones." Tú también me +la declaras en el principio de tu sublime anuncio, que publica en la +Tierra el arcano de arriba más altamente que ningún otro. + + [182] Dios. + +Y yo oí: + +--Por cuanto te dice la inteligencia humana, de acuerdo con la +autoridad divina, reserva para Dios el mayor de tus amores. Pero dime +todavía si te sientes atraído hacia él por otras cuerdas, y dime con +cuantos dientes te muerde este amor. + +No se me ocultó la santa intención del águila de Cristo; pues comprendí +hasta dónde quería llevar mi confesión: por eso empecé a decir: + +--Todos los estímulos que pueden obligar al corazón a volverse hacia +Dios concurren en mi caridad; porque la existencia del mundo y mi +existencia, la muerte que El sufrió para que yo viva, y lo que espera +todo fiel como yo, juntamente con el conocimiento antedicho, me han +sacado del piélago de los amores tortuosos, y me han puesto en la playa +del recto amor. Amo las hojas que adornan todo el huerto del Hortelano +eterno en la misma proporción del bien que aquél les comunica. + +Apenas guardé silencio, resonó por el Cielo un dulcísimo canto; y +mi Dama decía con los demás: "¡Santo, Santo, Santo!" Y así como la +aparición de una luz penetrante desvanece el sueño, excitando el +sentido de la vista, el cual acude a la claridad que atraviesa las +membranas; y el despertado la rehuye, aturdido en su repentino desvelo, +mientras no le ayuda la facultad estimativa, de igual suerte ahuyentó +Beatriz todo entorpecimiento de mis ojos con el rayo de los suyos, +que brillaba a más de mil millas: entonces vi mejor que antes, y casi +estupefacto pregunté quién era un cuarto resplandor que distinguí con +nosotros. Mi Dama me dijo: + +--Dentro de esos rayos contempla amorosa a su Hacedor la primera alma +creada por la Virtud primera.[183] + + [183] Adán. + +Como el follaje que doblega su copa al paso del viento, y después se +levanta por la propia virtud que la endereza, tal hice yo, maravillado +mientras ella hablaba, e irguiéndome después a impulsos del deseo de +preguntar que me abrasaba; por lo que empecé de esta suerte: + +--¡Oh fruto, que fuiste producido ya maduro! ¡Oh padre antiguo, de +quien toda esposa es hija y nuera! Tan devotamente como puedo te +suplico que me hables; tú ves mis deseos, los cuales no te manifiesto +por oír más pronto tus palabras. + +A veces un animal encubertado se agita de modo que manifiesta por los +movimientos de su envoltura aquello que desea: del mismo modo la primer +alma me daba a conocer por la luz de que estaba revestida la alegría +que le causaba complacerme. Después dijo: + +--Sin que me lo hayas expresado, conozco tu deseo mejor que tú aquello +de que estés más cierto; porque lo veo en el veraz espejo cuyo parhelio +son las demás cosas, y que no es parhelio de ninguna. Quieres oír +cuánto tiempo ha que Dios me colocó en el excelso jardín en donde ésa +te preparó a subir tan larga escala; por cuánto tiempo deleitó mis +ojos; la verdadera causa de la gran ira, y el idioma inventado por mí +de que hice uso. Sabe, pues, hijo mío, que el haber probado la fruta +del árbol no fué la causa de tan largo destierro, sino solamente +el haber infringido la orden. En aquel lugar de donde tu Dama hizo +partir a Virgilio, estuve deseando esta compañía por espacio de cuatro +mil trescientas dos revoluciones del Sol; y mientras permanecí en +la Tierra, le vi volver a todas las luces de su carrera novecientas +treinta veces. La lengua que hablé se extinguió completamente antes +que las gentes de Nemrod se dedicaran a la obra interminable; porque +ningún efecto racional fué jamás duradero, a causa de la voluntad +humana, que se renueva según la posición y la influencia de los astros. +Es cosa muy natural que el hombre hable; pero la naturaleza deja a +vuestra discreción que lo hagáis de este o del otro modo. Antes que yo +descendiese a las angustias infernales, se daba en la Tierra el nombre +de I[184] al Sumo Bien de quien procede la alegría que me circunda; +ELI se le llamó después y así debía ser; porque el uso de los mortales +es como la hoja de una rama, que desaparece para ceder su puesto a otra +nueva. En el monte que se eleva más sobre las ondas estuve yo, con +vida pura y deshonesta, desde la primera hora hasta la que es segunda +después de la hora sexta, cuando el Sol pasa de uno a otro cuadrante. + + [184] Otros escriben un (único), El, por Eli, o J, principio + del nombre de Jehová, y sobre cada una de estas opiniones se + ha discutido mucho. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_ + +"Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo," entonó +todo el Paraíso con tan dulce canto, que me embriagaba. Lo que veía +me parecía una sonrisa del Universo, pues mi embriaguez penetraba por +el oído y por la vista. ¡Oh gozo!, ¡oh inefable alegría!, ¡oh vida +entera de amor y de paz!, ¡oh riqueza segura y sin deseo! Ante mis +ojos estaban encendidas las cuatro antorchas, y aquella que había +venido primero empezó a lanzar más vivos destellos, transformándose su +aspecto cual aparecería el de Júpiter, si éste y Marte fueran aves y +trocasen su plumaje. La Providencia, que distribuye aquí a su placer +los oficios de cada uno, había impuesto silencio a todo el coro de los +bienaventurados, cuando oí estas palabras: + +--No te admires al ver que mi semblante se demuda; pues verás demudarse +el de todos éstos mientras hablo. Aquel que usurpa en la Tierra mi +puesto, mi puesto, mi puesto, que está vacante a los ojos del Hijo de +Dios, ha hecho de mi cementerio una sentina de sangre y podredumbre, +que al perverso caído desde aquí[185] sirve allá abajo de complacencia. + + [185] Lucifer. + +Entonces vi cubrirse todo el cielo de aquel color que comunica el Sol +por mañana y tarde a las nubes opuestas a él; y cual mujer honesta que, +segura de sí misma, se ruboriza tan sólo al escuchar las faltas ajenas, +así vi yo a Beatriz cambiar de aspecto: un eclipse semejante creo que +hubo en el cielo cuando la pasión del Poder Supremo. Después, con voz +tan alterada, que no fué mayor la alteración de su semblante, continuó +en estos términos: + +--Mi sangre, así como la de Lino y la de Cleto,[186] no alimentó a +la Esposa de Cristo para acostumbrarla a adquirir oro, sino para que +adquiriese aquella vida virtuosa por la que Sixto y Pío, Calixto y +Urbano derramaron su sangre después de muchas lágrimas. No fué nuestra +intención que una parte del pueblo cristiano estuviese sentada a la +derecha y otra a la izquierda de nuestro sucesor, ni que las llaves +que me fueron concedidas se convirtieran en una enseña de guerra para +combatir contra los bautizados, ni que estuviese representada mi imagen +en un sello para servir a privilegios vendidos y falsos, de que con +frecuencia me avergüenzo e irrito. En todos los prados se ven allá +abajo lobos rapaces disfrazados de pastores. ¡Oh justicia de Dios!, +¿por qué duermes? Los de Cahors y los de Gascuña se preparan a beber +nuestra sangre. ¡Oh buen principio, en que fin tan vil has de venir a +parar! Pero la alta Providencia, que por medio de Escipión defendió +en Roma la gloria del mundo, lo socorrerá en breve según imagino. Y +tú, hijo, que todavía has de volver abajo, llevado por el peso de tu +cuerpo mortal, abre allí la boca y no ocultes lo que yo no oculto. + + [186] Papas y mártires, sucesores de San Pedro. + +Así como nuestro aire despide hacia la Tierra copos de helados vapores, +cuando el cuerno de la Cabra del cielo toca al Sol,[187] de igual modo +vi elevarse aquel éter puro, y despedir hacia lo alto los vapores +triunfantes que allí se habían detenido con nosotros. Mi vista seguía +sus semblantes, y los siguió hasta que la mucha distancia me impidió ir +más adelante: por lo cual mi Dama, reparando que había cesado de mirar +hacia arriba, me dijo: + +--Baja la vista y advierte cuánto has girado. + + [187] Cuando el Sol está en Capricornio, o sea en diciembre y + enero. + +Entonces vi que, desde la hora en que miré por primera vez a la Tierra, +había yo recorrido todo el arco formado por el primer clima desde la +mitad hasta el fin; de modo que veía más allá de Cádiz el insensato +paso de Ulises, y a esta parte casi divisaba la playa donde Europa se +convirtió en dulce carga:[188] y aun habría descubierto mayor espacio +de este globulillo, a no ser porque el Sol me precedía bajo mis pies +un signo y algo más. El amoroso espíritu con que adoro siempre a mi +Dama ardía más que nunca en deseos de volver nuevamente hacia ella +los ojos; y las bellezas que la naturaleza o el arte han producido +para cautivar la vista y atraer los espíritus, ya en cuerpos humanos, +ya en pinturas, todas juntas serían nada en comparación del placer +divino que me iluminó cuando me volví hacia su faz riente: la fuerza +que me infundió su mirada me apartó del bello nido de Leda,[189] y me +transportó al cielo más veloz.[190] Sus partes vivísimas y excelsas +son tan uniformes, que no sabré decir cuál de ellas escogió Beatriz +para mi entrada en él; pero ella, que veía mi deseo, empezó a decirme, +sonriéndose tan placentera, que parecía regocijarse Dios en su +semblante: + + [188] Las playas fenicias, donde Júpiter, transformado en + toro, robó a Europa. + + [189] Del signo de Géminis. + + [190] Al cielo llamado Primer móvil. + +--En esta esfera empieza, como en su meta, el movimiento, que +naturalmente cesa en el centro, mientras todo lo demás gira en torno +suyo; y este cielo no tiene otro sitio donde adquirir movimiento más +que la mente divina, en la cual se enciende el amor que le impulsa y +la influencia que vierte sobre las demás cosas. La luz y el amor la +circundan, así como él circunda a los otros cielos inferiores; y ese +círculo de luz y de amor lo dirige y lo comprende tan sólo Aquél que +rodea con él a este cielo. Su movimiento no está determinado por otro +alguno; pero los demás están medidos por éste, lo mismo que diez por +la mitad y el quinto. Ahora puedes comprender cómo el tiempo tiene sus +raíces en este tiesto, y en los otros las hojas. ¡Oh concupiscencia, +que de tal modo sumerges en ti a los mortales, que a ninguno le es +posible sacar los ojos fuera de tus ondas! Mucho florece la voluntad +en los hombres; pero la continua lluvia convierte las verdaderas +ciruelas en endrinas. La fe y la inocencia sólo se encuentran en los +niños; y después cada una de ellas huye antes de que el vello cubra sus +mejillas. Hay quien ayuna balbuceando todavía, y luego que tiene la +lengua suelta, devora cualquier alimento en cualquier época; y también +hay quien, balbuciente aún, ama y escucha a su madre, y cuando llega +a hablar claramente, desea verla sepultada. No de otro modo la piel +de la bella hija del que os trae la mañana y os deja la noche, siendo +blanca al principio, se ennegrece después.[191] Y a fin de que no te +maravilles, sabe que en la Tierra no hay quien gobierne; por lo cual +va tan descarriada la raza humana. Pero antes de que el mes de enero +deje de pertenecer al invierno, a causa del centésimo de que allá abajo +no hacen caso, estos círculos superiores rugirán de tal suerte, que +la borrasca, por tanto tiempo esperada, volverá las popas donde ahora +están las proas, haciendo que la flota navegue directamente, y que el +verdadero fruto venga en pos de la flor. + + [191] La Naturaleza humana. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMOCTAVO_ + + +Después que aquella que eleva mi alma al Paraíso me manifestó la verdad +contrapuesta a la vida actual de los míseros mortales, recuerda mi +memoria que, así como el que ve en un espejo la llama de una antorcha +encendida detrás de él, antes de haberla visto o pensado en ella, +se vuelve para cerciorarse de si el cristal le dice la verdad, y ve +que los dos están acordes, como la nota musical con el compás, así +hice yo al contemplar los hermosos ojos en donde tejió amor la cuerda +que me sujetó: y cuando me volví, y se vieron heridos los míos por +lo que aparece en aquel cielo toda vez que se observe con atención +su movimiento, distinguí un punto que despedía tan penetrante luz, +que es preciso cerrar los ojos iluminados por ella, a causa de su +aguda intensidad. La estrella que más pequeña parece desde la Tierra, +colocada a su lado, como una estrella cerca de otra, parecería una +luna. Casi tanto como el cerco de un astro parece distar de la luz +que le traza, cuando el vapor que lo forma es más denso, distaba del +centro de aquel punto un círculo de fuego, girando tan rápidamente, +que hubiera vencido en celeridad al movimiento de aquel Cielo que más +velozmente gira ciñendo al mundo. Este círculo estaba rodeado por +otro, y éste por un tercero, y el tercero por el cuarto, por el quinto +el cuarto, y después por el sexto el quinto; sobre éstos seguía el +séptimo, de tan gran extensión, que la mensajera de Juno[192] sería +demasiado estrecha para contenerlo por completo. Lo mismo sucedía con +el octavo y el noveno,[193] y cada cual de ellos se movía con más +lentitud según su mayor distancia del Uno, teniendo la llama más clara +el que menos distaba de la luz purísima; porque, según creo, participa +más de su verdad. Mi Dama, que me veía presa de una viva curiosidad, me +dijo: + + [192] Iris. + + [193] Estos nueve círculos luminosos son formados por los + nueve órdenes angélicos, y su punto céntrico es Dios. + +--De aquel punto depende el Cielo y toda la naturaleza. Mira aquel +círculo que está más próximo a él, y sabe que su movimiento es tan +rápido a causa del ardiente amor que le impulsa. + +Le contesté: + +--Si el mundo estuviera dispuesto en el orden en que veo esas ruedas, +tu explicación me hubiera satisfecho; pero en el mundo sensible se +pueden ver las cosas tanto más rápidas cuanto más apartadas están de su +centro: así es que, si mi deseo debe tener fin en este maravilloso y +angélico templo, cuyos únicos confines son el amor y la luz, necesito +todavía oír cómo es que el modelo y la copia no van del mismo modo; +porque yo en vano reflexiono en ello. + +--Si tus dedos no bastan para deshacer ese nudo, no es maravilla: ¡tan +sólido se ha hecho por no haber sido tocado! + +Así dijo mi Dama; después añadió: + +--Medita lo que voy a decirte, si quieres quedar satisfecho, y aguza +sobre ello el ingenio. Los círculos corpóreos son anchos y estrechos, +según la mayor o menor virtud que se difunde por todas partes. Cuanto +mayor es su bondad, más saludables son los efectos que produce; y el +cuerpo mayor contiene mayor bondad, con tal que sean todas sus partes +igualmente perfectas. Ahora bien, este círculo en que estamos, que +arrastra consigo todo el alto universo, corresponde al que más ama y +más sabe; por lo cual, si te fijas en la virtud y no en la extensión +de las substancias que te aparecen dispuestas en círculos, verás una +relación admirable y gradual entre cada Cielo y su inteligencia. + +Puro y sereno, como queda el hemisferio del aire cuando Bóreas sopla +con la menos impetuosa de sus mejillas, limpiando y disolviendo la +niebla que antes lo obscurecía todo, y haciendo que el cielo ostente +las bellezas de toda su comitiva, quedé yo cuando mi Dama me satisfizo +con sus claras respuestas, viendo entonces la verdad tan brillante +como las estrellas en el cielo. Cuando hubo terminado sus palabras, +empezaron a chispear los círculos, como chispea el hierro candente; y +aquel centelleo, que parecía un incendio, era imitado por cada chispa +de por sí, siendo éstas tantas, que su número se multiplicaba mil +veces más que el producido por la multiplicación de las casillas de un +tablero de ajedrez.[194] Yo oía cantar "Hosanna," de coro en coro, en +alabanza del punto fijo, que los tiene y siempre los tendrá en el lugar +donde siempre han estado: y aquella que veía las dudas de mi mente dijo: + + [194] La multiplicación duplicada de las casillas del tablero + de ajedrez produce una cantidad asombrosa, en esta forma: + 1.ª casilla, 1; 2.ª, 2; 3.ª, 4; 4.ª, 8; 5.ª, 16; 6.ª, 32; + hasta la casilla 64, que arroja veinte cifras, o sean decenas + de trillón. Cuéntase que el inventor del ajedrez fué un + indiano, el cual presentó el nuevo juego a un rey de Persia; + y habiéndole ofrecido éste darle lo que pidiese, pidió un + cuartillo de grano, duplicado y tantas veces multiplicado + cuantas eran las casillas del tablero. El rey se lo concedió + riéndose; pero no pudo pagarle, porque no hubo en todo el + reino bastante grano para ello. + +--Los primeros círculos te han mostrado los Serafines y los Querubines. +Siguen con tal velocidad su amorosa cadena para asemejarse al punto +cuanto pueden, y pueden tanto más, cuanto más altos están para verle. +Aquellos otros amores, que van en torno de ellos, se llaman Tronos de +la presencia divina, en los cuales termina el primer ternario; y debes +saber que es tanto mayor su gozo, cuanto más penetra su vista en la +Verdad, en que se calma toda inteligencia. Aquí puede conocerse que +la beatitud se funda en el acto de ver, y no en el de amar a Dios, lo +cual viene después; y siendo las obras meritorias engendradas por la +gracia y la buena voluntad, la medida de la contemplación procede así +de grado en grado. El otro ternario, que germina en esta primavera +eterna de modo que no le despoja el Aries nocturno, canta perpetuamente +"Hosanna" con tres melodías, que resuenan en los tres órdenes de +alegría de que se compone. En esa jerarquía están las tres diosas: +primera, Dominaciones; segunda, Virtudes, y el tercer orden es el de +las Potestades. Después, en los dos penúltimos círculos giran los +Principados y los Arcángeles: el último se compone todo de angélicos +festejos. Todos estos órdenes tienen sus miradas fijas arriba, y +ejercen abajo tal influencia, que así como ellos son atraídos por Dios, +atraen lo que está debajo de ellos. Con tal ardor se puso Dionisio[195] +a contemplar esos órdenes, que los nombró y distinguió como yo. Pero +Gregorio[196] se separó de él después; así es que en cuanto abrió los +ojos en este cielo, se ha reído de sí mismo. Y si un mortal ha revelado +en la Tierra una verdad tan secreta, no quiero que te admires; porque +el que la vió aquí arriba[197] se la descubrió, con otras muchas cosas +referentes a las verdades de estos círculos. + + [195] San Dionisio Areopagita, en su libro =De coelesti + hierarchia=. + + [196] San Gregorio el Grande, que modificó el orden de los + ángeles seguido por San Dionisio. + + [197] San Pablo, que fué transportado al cielo, e instruyó a + San Dionisio. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO VIGESIMONONO_ + + +Silenciosa y con el rostro risueño permaneció Beatriz, mirando +fijamente al punto que me había deslumbrado, tanto espacio de +tiempo como el que media desde el momento en que el cenit mantiene +en equilibrio a los dos hijos de Latona, cuando éstos, cobijados +respectivamente por Aries y Libra, se forman una misma zona del +horizonte, hasta que uno y otro rompen aquel cinto cambiando de +hemisferio.[198] Después empezó así: + + [198] Quiere decir que Beatriz guardó silencio, mirando + fijamente a Dios sólo un instante. Los hijos de Latona son el + Sol y la Luna: cuando ambos se hallan en el mismo horizonte, + uno en frente de otro, en Aries y Libra, como tenidos en + balanza por una mano invisible, inmediatamente rompen ese + equilibrio aparente, ascendiendo el uno a nuestro hemisferio, + y pasando el otro al hemisferio opuesto. + +--Yo te diré sin preguntar lo que deseas oír, porque lo he visto +desde allí donde converge todo "ubi" y todo "quando." No con objeto +de adquirir para sí ningún bien (que esto no puede ser), sino a fin +de que su esplendor, reflejándose en las criaturas, pudiera decir: +"Existo," el Eterno Amor, en su eternidad, antes que el tiempo fuese, y +de un modo incomprensible a toda otra inteligencia, se difundió según +le plugo, creando nuevos amores. No es decir que antes permaneciera +ocioso y como inerte; pues el proceder del espíritu de Dios sobre estas +aguas no tuvo antes ni después. La forma y la materia pura salieron +juntamente con una existencia sin defecto, como salen tres flechas de +un arco de tres cuerdas; y así como la luz brilla en el vidrio, en el +ámbar o en el cristal, de manera que entre el llegar y el ser toda no +media intervalo alguno, así también aquel triforme efecto irradió a +la vez de su Señor, sin distinción entre su principio y su existencia +perfecta. Simultáneamente fué también creado y establecido el orden +de las substancias; y aquellas en que se produjo el acto puro fueron +colocadas en la cima del mundo. A la parte inferior fué destinada +la potencia pura; y en el medio unió a la potencia y a la acción un +vínculo que nunca se desata. Jerónimo escribió que los ángeles fueron +creados muchos siglos antes de que fuera hecho el otro mundo; pero +esta verdad está escrita en varios pasajes de los escritores del +Espíritu Santo, y la podrás observar si bien la examinas, como que +hasta la misma razón la ve en parte; pues no podría comprender que los +motores permanecieran tanto tiempo sin su perfección. Ahora sabes ya +dónde, cómo y cuándo fueron creados estos amores; de modo que están +extinguidos tres ardores de tu deseo. No contarías de uno a veinte +con la prontitud con que una parte de los ángeles turbó el mundo de +vuestros elementos. La otra parte quedó aquí, y empezó la obra que +contemplas, con tanto placer que nunca cesa de girar. La causa de la +caída fué el maldito orgullo de aquel que viste en el centro de la +Tierra, pesando sobre él toda la gravedad del mundo. Esos que ves aquí +fueron modestos, reconociendo la bondad que los había hecho dispuestos +a tan altas miras; por lo cual sus inteligencias fueron de tal modo +exaltadas por la gracia que ilumina y por su mérito, que poseen una +plena y firme voluntad. Y no quiero que dudes, sino que tengas completa +certidumbre de que es meritorio recibir la gracia en proporción del +amor con que se la pide y acoge. En adelante, puedes contemplar a +tu placer y sin otra ayuda este consistorio, si has entendido mis +palabras: pero como en la Tierra y en vuestras escuelas se lee que la +naturaleza angélica es tal que entiende, recuerda y quiere, te diré +más todavía para que veas en toda su pureza la verdad que abajo se +confunde, equivocando semejante doctrina. Estas substancias, después de +haberse recreado en el rostro de Dios, no separaron su mirada de éste +para quien nada hay oculto; así es que su vista no está interceptada +por ningún nuevo objeto, y en consecuencia, no necesitan la memoria +para recordar un concepto separado de su pensamiento. Allá abajo, +pues, se sueña sin dormir, creyendo unos y no creyendo otros decir +la verdad; pero en éstos hay más falta y más vergüenza. Los que allá +abajo os dedicáis a filosofar, no vais por un mismo sendero; tanto +es lo que os arrastra el afán de parecer sabios e ingeniosos: y aun +esto se tolera aquí con menos rigor que el desprecio de la Sagrada +Escritura o su torcida interpretación. No pensáis en la sangre que +cuesta sembrarla por el mundo, y lo grato que es a Dios el que uniforma +humildemente sus ideas a las de aquélla. Sólo por parecer docto, cada +cual se ingenia y se esfuerza en invenciones, que sirven de texto a los +predicadores, mientras que el Evangelio se calla. Uno dice que la Luna +retrocedió cuando la pasión de Cristo, y se interpuso a fin de que la +luz del Sol no pudiera bajar a la Tierra; otros que la luz se ocultó +por sí misma, razón por la cual este eclipse fué tan sensible para +los Españoles y los Indios, como para los Judíos. No tiene Florencia +tantos Lapi y Bindi[199] como fábulas se pronuncian durante un año +y por todas partes en el púlpito; así es que las ovejas ignorantes +vuelven del pasto repletas de viento, sin que les sirva de excusa no +haber visto el daño. Cristo no dijo a su primer convento: "Andad y +predicad patrañas al mundo," sino que les dió por base la verdad: y +ésta sonó en sus bocas de tal modo, que al combatir para encender la +Fe, solamente se valieron del Evangelio como de escudo y lanza. Ahora, +para predicar, se abusa de las argucias y bufonadas; con tal de excitar +la hilaridad, la cogulla se hincha y no se desea otra cosa. Pero en la +punta de esa cogulla anida tal pájaro,[200] que si el vulgo lo viese, +no admitiría las indulgencias de aquellos en quienes confía; por las +cuales ha crecido tanto la necedad en la Tierra, que sin pedir pruebas +de su autenticidad, se agolparía la gente a cualquier promesa de ellas. +Con esto engorda el puerco de San Antonio, y engordan otros muchos +que son peores que puercos, pagando en moneda sin cuño. Mas, poniendo +fin a esta larga digresión, vuelve ya tus ojos hacia la vía recta, +de modo que el camino y el tiempo se abrevien. La naturaleza de los +ángeles aumenta tanto su número de grado en grado, que no hay palabra +ni inteligencia mortal que pueda llegar a significar ese número; y si +examinas bien lo que reveló Daniel, verás que en sus millares no se +manifiesta un número determinado. La primera luz que ilumina toda la +naturaleza angélica penetra en ella de tantos modos cuantos son los +esplendores a que se une. Así pues, como el afecto es proporcionado +a la intensidad de la visión beatífica, la dulzura del amor es en los +ángeles diversamente fervorosa o tibia. Contempla en adelante la altura +y la extensión del Poder Eterno; pues ha formado para sí tantos espejos +en los que se reparte, quedando siempre uno e indivisible como antes de +haberlos creado. + + [199] Nombres muy comunes en Florencia. + + [200] El demonio. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMO_ + + +Acaso arde la hora sexta distante seis mil millas de nosotros, y este +mundo inclina ya su sombra casi horizontalmente, cuando el centro del +cielo que vemos más profundo empieza a ponerse de modo, que algunas +estrellas van perdiéndose de vista desde la Tierra; y a medida que +viene adelantando la clarísima sierva del Sol, el cielo apaga de una en +una sus luces hasta la más bella. No de otra suerte desapareció poco a +poco a mi vista el triunfo de los coros angélicos, que siempre festeja +en torno de aquel punto que me deslumbró, pareciéndome contenido en +lo mismo que él contiene; por lo cual, no viendo ya nada, esto unido +al amor me obligó a volver los ojos hacia Beatriz. Si todo cuanto +hasta aquí se ha dicho acerca de ella estuviera reunido en una sola +alabanza, sería poco para llenar el objeto. La belleza que en ella +vi no sólo está fuera del alcance de nuestra inteligencia, sino que +creo con certeza que su Hacedor es el único que la comprende toda. Me +confieso vencido por este pasaje de mi poema más de lo que con respecto +a otro punto lo fué jamás autor trágico o cómico; porque así como +el Sol ofusca la vista más trémula, del mismo modo el recuerdo de la +dulce sonrisa paraliza mi mente. Desde el primer día que vi su rostro +en esta vida, hasta mi actual contemplación, no se ha interrumpido la +continuación de mi canto; pero ahora es preciso que mi poema desista de +seguir cantando la belleza de mi Dama, como hace todo artista que llega +al último esfuerzo en su arte. Tal cual la dejo para que la anuncie una +trompa de mayor sonido que la mía, que conduce al término su difícil +tarea, Beatriz repuso con el gesto y la voz de una guía solícita: + +--Hemos salido fuera del mayor de los cuerpos celestes, para subir al +cielo que es pura luz;[201] luz intelectual, llena de amor, amor de +verdadero bien, lleno de gozo; gozo superior a toda dulzura. Aquí verás +una y otra milicia del Paraíso, y una de ellas bajo aquel aspecto con +que la contemplarás en el juicio final. + + [201] Del Primer móvil al Empíreo. + +Como súbito relámpago que disipa las potencias visivas, privando al ojo +de la facultad de distinguir los mayores objetos, así me circundó una +luz resplandeciente, dejándome velado de tal suerte con su fulgor, que +nada descubría. + +--El Amor que tranquiliza este cielo, acoge siempre con semejante +saludo al que entra en él, a fin de disponer al cirio para recibir su +llama. + +No bien hube oído estas palabras, cuando me sentí elevar de un modo +superior a mis fuerzas, y adquirí una nueva vista de tal vigor, que no +hay luz alguna tan brillante que no pudieran soportarla mis ojos. Y vi +en forma de río una luz áurea, que despedía espléndidos fulgores entre +dos orillas adornadas de admirable primavera. De este río salían vivas +centellas, que por todas partes llovían sobre las flores, pareciendo +rubíes engastados en oro. Después, como embriagadas con aquellos +aromas, volvían a sumergirse en el maravilloso raudal; pero si una +entraba en él, otra salía. + +--El alto deseo que ahora te inflama y estimula para comprender lo +que estás viendo, me place tanto más cuanto es más vehemente; pero es +preciso que bebas de esa agua antes que sacies tanta sed. + +Así me dijo el Sol de mis ojos. Luego añadió: + +--El río y los topacios, que entran y salen, y la sonrisa de las +hierbas son nada más que sombras y prefacios de la verdad: no es decir +que estas cosas sean en sí de difícil comprensión; pues el defecto está +en ti, que no tienes aún la vista bastante elevada. + +Ningún niño se tira de cabeza tan presuroso al pecho de su madre cuando +despierta más tarde de lo acostumbrado, como yo, para mejorar los +espejos de mis ojos, me incliné sobre la onda luminosa, que corre a fin +de que se perfeccione la vista; y apenas se bañó en ella la extremidad +de mis párpados, me pareció que la larga corriente se había vuelto +redonda. Después, así como la gente enmascarada parece otra cosa muy +distinta en cuanto se despoja de la falsa apariencia bajo la cual se +ocultaba, así me pareció que adquirían mayor alegría las flores y las +centellas; de modo que vi distintamente las dos cortes del cielo. ¡Oh +esplendor de Dios, merced al cual vi el gran triunfo del reino de la +verdad! Dame fuerzas para decir cómo lo vi. + +Hay allá arriba una luz, que hace visible el Creador a toda criatura +que sólo funda su paz en contemplarle; y se extiende en forma circular +por tanto espacio, que su circunferencia sería para el Sol un cinturón +demasiado anchuroso. Toda su apariencia procede de un rayo reflejado +sobre la cumbre del Primer Móvil, que de él adquiere movimiento y +potencia; y así como una colina se contempla en el agua que baña su +base, cual si quisiera mirarse adornada cuando es más rica de verdor y +flores, así, suspendidas en torno, en torno de la luz, vi reflejarse en +más de mil gradas todas las almas que desde nuestro mundo han vuelto +allá arriba. Y si la última grada concentra en sí tanta luz, ¡cuál no +será el esplendor de esta rosa en sus últimas hojas! Mi vista no se +perdía en la anchura ni en la elevación de esta rosa, sino que abarcaba +toda la cantidad y la calidad de aquella alegría. Allí, el estar cerca +o lejos, no da ni quita; porque donde Dios gobierna sin interposición +de causas secundarias, no ejerce ninguna acción la ley natural. Hacia +el centro de la rosa sempiterna, que se dilata, se eleva gradualmente +y exhala un perfume de alabanzas al Sol que allí produce una eterna +primavera, me atrajo Beatriz como el que calla al mismo tiempo que +quiere hablar, y dijo: + +--¡Mira cuán grande es la reunión de blancas estolas! ¡Mira qué gran +circuito tiene nuestra ciudad! ¡Mira nuestros escaños tan llenos, que +ya son pocos los llamados a ocuparlos! En aquel gran asiento donde +tienes los ojos fijos a causa de la corona que está colocada sobre +él, antes que tú cenes en estas bodas se sentará el alma de gran +Enrique, que será augusta en la Tierra,[202] el cual irá a reformar +la Italia antes que se halle preparada para ello. La ciega codicia +que os enferma, os ha hecho semejantes al niño que muere de hambre +y rechaza a su nodriza. Entonces será prefecto en el foro divino un +hombre,[203] que abierta y ocultamente no irá por el mismo camino que +aquél; pero poco tiempo le tolerará Dios en su santo cargo; porque será +arrojado donde está Simón Mago por sus merecimientos, y hará que el de +Alagna[204] se hunda más. + + [202] Aquí Dante finge predecir en 1300 la coronación del + emperador Enrique VII de Luxemburgo, que tuvo efecto en 1308. + + [203] El papa Clemente V. + + [204] El papa Bonifacio VIII. (Véase el Infierno, canto XIX.) + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_ + + +En forma, pues, de blanca rosa se ofrecía a mi vista la milicia santa +que Cristo con su sangre hizo su esposa; pero la otra, que volando ve y +canta la gloria de aquel que la enamora y la bondad que tan excelsa la +ha hecho, como un enjambre de abejas, que ora se posa sobre las flores, +ora vuelve al sitio donde su trabajo se convierte en dulce miel, +descendía a la gran flor que se adorna de tantas hojas, y desde allí +se lanzaba de nuevo hacia el punto donde siempre permanece su Amor. +Todas estas almas tenían el rostro de llama viva, las alas de oro, y +lo restante de tal blancura, que no hay nieve que pueda comparársele. +Cuando descendían por la flor de grada en grada, comunicaban a las +otras almas la paz y el ardor que ellas adquirían volando; y por más +que aquella familia alada se interpusiera entre lo alto y la flor, no +impedía la vista ni el esplendor, porque la luz divina penetra en el +universo según que éste es digno de ello, de manera que nada puede +servirle de obstáculo. + +Este reino tranquilo y gozoso, poblado de gente antigua y moderna, +tenía todo él la vista y el amor dirigidos hacia un solo punto. ¡Oh +trina luz, que centelleando en una sola estrella, regocijas de tal +modo la vista de esos espíritus!, mira cuál es aquí abajo nuestra +tormenta. Si los bárbaros, procedentes de la región que cubre Hélice +diariamente girando con su hijo a quien mira con amor,[205] se quedaban +estupefactos al ver a Roma y sus magníficos monumentos, cuando Letrán +superaba a todas las obras salidas de manos de los hombres, yo, que +acababa de pasar de lo humano a lo divino, del tiempo limitado a lo +eterno, y de Florencia a un pueblo justo y santo, ¿de qué estupor no +estaría lleno? En verdad que, entregado a tal estupor y a mi gozo, me +complacía el no oír ni decir nada. Y como el peregrino que se recrea +contemplando el templo que había hecho voto de visitar, y espera, al +volver a su país, referir cómo estaba construído, así yo, contemplando +la viva luz, paseaba mis miradas por todas las gradas, ya hacia arriba, +ya hacia abajo, ya en derredor, y veía rostros que excitaban a la +caridad, embellecidos por otras luces y por su sonrisa, y en actitudes +adornadas de toda clase de gracia. Mi vista había abarcado por completo +la forma general del Paraíso, pero no se había fijado en parte alguna: +entonces, poseído de un nuevo deseo, me volví hacia mi Dama para +preguntarle sobre algunos puntos que tenían en suspenso mi mente; pero +cuando esperaba una cosa, me sucedió otra: creía ver a Beatriz, y vi un +anciano[206] vestido como la familia gloriosa. En sus ojos y en sus +mejillas estaba esparcida una benigna alegría, y su aspecto era tan +dulce como el de un tierno padre. + + [205] El Norte, sobre el cual gira constantemente la Osa + mayor, junto con su hijo Bootes o Arturo. + + [206] Beatriz ha cumplido ya su misión, y desaparece del + lado de Dante, sustituyéndole San Bernardo, símbolo de la + contemplación y del amor a María, de quien impetra luego que + alcance para el Poeta la gracia de ver a Dios; tal vez porque + para esto no basta la ciencia teológica, y se necesita de la + Gracia. + +--Y ella ¿dónde está?--dije al momento. + +A lo cual contestó él: + +--Beatriz me ha enviado desde mi asiento para poner fin a tu deseo; +y si miras el tercer círculo a partir de la grada superior, la verás +ocupar el trono en que la han colocado sus méritos. + +Sin responder levanté los ojos, y la vi formándose una corona de los +eternos rayos que de sí reflejaba. El ojo del que estuviese en lo +profundo del mar no distaría tanto de la región más elevada donde +truena, como distaban de Beatriz los míos; pero nada importaba, porque +su imagen descendía hasta mí sin interposición de otro cuerpo. + +--¡Oh mujer, en quien vive mi esperanza, y que consentiste, por mi +salvación, en dejar tus huellas en el Infierno! Si he visto tantas +cosas, a tu bondad y a tu poder debo esta gracia y la fuerza que me ha +sido necesaria. Tú, desde la esclavitud, me has conducido a la libertad +por todas las vías y por todos los medios que para hacerlo han estado a +tu alcance. Consérvame tus magníficos dones, a fin de que mi alma, que +sanaste, se separe de su cuerpo siendo agradable a tus ojos. + +Así oré; y aquella que tan lejana parecía, se sonrió y me miró, +volviéndose después hacia la eterna fuente.[207] El santo Anciano me +dijo: + + [207] Dios, eterna fuente de bien. + +--A fin de que lleves a feliz término tu viaje, para lo cual me han +movido el ruego y el amor santo, vuela con los ojos por este jardín; +pues mirándolo se avivará más tu vista para subir hasta el rayo +divino. Y la Reina del Cielo, por quien ardo enteramente en amor, nos +concederá todas las gracias, porque yo soy su fiel Bernardo. + +Como aquel que acaso viene de Croacia para ver nuestra Verónica, y no +se cansa de contemplarla a causa de su antigua fama, antes bien dice +para sí mientras se la enseñan: "Señor mío Jesucristo, Dios verdadero, +¿era tal vuestro rostro?," lo mismo estaba yo mirando la viva caridad +de aquél, que entregado a la contemplación, gustó en el mundo las +delicias de que ahora goza. + +--Hijo de la gracia--empezó a decirme--, no podrás conocer esta +existencia dichosa, mientras fijes los ojos solamente aquí abajo. Ve +mirando los círculos hasta el más remoto, a fin de que veas el trono de +la Reina a quien está sometido y consagrado este reino. + +Levanté los ojos; y así como por la mañana la parte oriental del +horizonte excede en claridad a aquella por donde el Sol se pone, del +mismo modo, y dirigiendo la vista como el que va del fondo de un valle +a la cumbre de un monte, vi en el más elevado círculo una parte del +mismo que sobrepujaba en claridad a todas las otras; y así como allí +donde se espera el carro que tan mal guió Faetón,[208] más se inflama +el cielo y fuera de aquel punto va perdiendo la luz su viveza, de +igual suerte aquella pacífica oriflama[209] brillaba más en su centro, +disminuyéndose gradualmente el resplandor en todas las demás partes. +En aquel centro vi más de mil ángeles que la festejaban con las alas +desplegadas, diferente cada cual en su esplendor y en su actitud. Ante +sus juegos y sus cantos vi sonreír una beldad, que infundía el contento +en los ojos de los demás santos. Aun cuando tuviera tantos recursos +para decir como para imaginar, no me atrevería a expresar la mínima +parte de sus delicias. + + [208] El carro del Sol. + + [209] La Virgen María. + +Cuando Bernardo vió mis ojos atentos y fijos en el objeto de su +ferviente amor, volvió los suyos hacia él con tanto afecto, que +infundió en los míos más ardor para contemplarlo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_ + + +Atento a su dicha, aquel contemplador asumió espontáneamente en sí el +cargo de maestro y empezó por estas santas palabras: + +--La herida que María restañó y curó fué abierta y enconada por aquella +mujer tan hermosa que está a sus pies.[210] Debajo de ésta, en el +orden que forman los terceros puestos, se sientan, como ves, Raquel +y Beatriz.[211] Sara, Rebeca, Judith, y la bisabuela[212] del Cantor +que en medio del dolor producido por su falta dijo "Miserere mei," +puedes verlas sucederse de grado en grado, descendiendo, a medida que +en la rosa te las voy nombrando de hoja en hoja. Y desde la séptima +grada para abajo, como desde la más alta a la misma grada, se suceden +las Hebreas, dividiendo todas las hojas de la flor; porque aquéllas +son como un recto muro, que comparte los sagrados escalones, según +como se fijó en Cristo la mirada de la fe. En esa parte, en que la +flor está provista de todas sus hojas, se sientan los que creyeron +en la venida de Jesucristo; y en la otra, en que los semicírculos se +ven interrumpidos por algunos huecos, se sientan los que creyeron en +El después de haber venido; y así como en esa parte el glorioso trono +de la Señora del cielo y los otros escaños inferiores forman tan +gran separación, así en la opuesta está el trono del gran Juan que, +siempre santo, sufrió la soledad y el martirio, y el Infierno después +durante dos años;[213] y así también debajo de él, formando a propósito +igual separación, está el de Francisco; bajo éste el de Benito, bajo +Benito Agustín y otros varios, descendiendo de igual modo hasta aquí +de círculo en círculo. Admira, pues, la elevada Providencia divina; +porque uno y otro aspecto de la Fe llenarán por igual este jardín. Y +sabe que desde la grada que corta por mitad ambas filas hasta abajo, +nadie se sienta por su propio mérito, sino por el que contrajo otro, y +con ciertas condiciones; porque todos ellos son espíritus desprendidos +de la Tierra antes que estuviesen dotados de criterio para elegir la +verdad. Fácil te será cerciorarte de ello por sus rostros y también por +sus voces infantiles, si los miras y los escuchas bien. Ahora dudas, +y dudando guardas silencio; pero yo soltaré las fuertes ligaduras con +que te estrechan tus sutiles pensamientos. En toda la extensión de +este reino no puede tener cabida un asiento dado por casualidad, como +tampoco caben la tristeza, la sed, ni el hambre; pues todo cuanto ves +se halla establecido por eterna ley, de modo que aquí cada cosa viene +justa como anillo al dedo. Por lo tanto, estas almas apresuradas a la +verdadera vida no son aquí "sine causa" más o menos excelentes entre +sí. El Rey por quien este reino reposa en tanto amor y deleite, que +ninguna voluntad se atreve a desear más, creando todas las almas bajo +su dichoso aspecto, las dota según quiere de más o menos gracia: en +cuanto a esto baste conocer el efecto; lo cual se demuestra expresa +y claramente por la Sagrada Escritura en aquellos gemelos a quienes +agitó la ira en el vientre de su madre.[214] Por lo tanto, es preciso +que la altísima luz corone de su gloria a los espíritus según sea el +color de los cabellos de tal gracia. Así pues, sin consideración al +mérito de sus obras, se hallan ésos colocados en diferentes grados, +distinguiéndose tan sólo por su penetración primitiva. En los primeros +siglos bastaba ciertamente para salvarse tener, junto con la inocencia, +la fe de los padres. Transcurridas las primeras edades, fué menester +que los varones todavía inocentes adquiriesen la virtud por medio +de la circuncisión; pero cuando llegó el tiempo de la Gracia, toda +aquella inocencia debió permanecer en el Limbo, si no había recibido el +perfecto bautismo de Cristo. Contempla ahora la faz que más se asemeja +a la de Cristo, pues sólo su resplandor podrá disponerte a ver a Cristo. + + [210] Eva. + + [211] Beatriz es la imagen de la Teología, y Raquel de la vida + contemplativa. + + [212] Ruth, bisabuela de David. + + [213] San Juan Bautista estuvo en el Limbo casi dos años, + porque murió antes que Jesucristo. + + [214] Esaú y Jacob. + +Vi llover sobre ella tanta alegría, llevada por los santos espíritus, +creados para volar por aquella altura, que todo cuanto antes había +visto no me había causado tal admiración, ni me había mostrado mayor +semejanza con Dios. Y aquel amor[215] que fué el primero en descender +cantando "Ave, María, gratia plena," extendió sus alas delante de +ella. A tan divina cantinela respondió por todas partes la corte +bienaventurada, de tal modo que cada espíritu pareció más radiante. + + [215] El arcángel San Gabriel. + +--¡Oh Santo Padre, que por mí te dignas estar aquí abajo, dejando el +dulce sitio donde te sientas por toda una eternidad! ¿Qué ángel es ese, +que con tanto gozo mira los ojos de nuestra Reina, y tan enamorado está +que parece de fuego? + +Con estas palabras recurrí nuevamente a la enseñanza de aquel que se +embellecía con las bellezas de María, como a los rayos del Sol se +embellece la estrella matutina. Y él me respondió: + +--Toda la confianza y la gracia que pueden caber en un ángel y en un +alma, se encuentran en él, y así queremos que sea; porque es el que +llevó la palma a María, cuando el Hijo de Dios quiso cargar con nuestro +peso. Pero sigue ahora con la vista según yo vaya hablando, y fija la +atención en los grandes patricios de este imperio justísimo y piadoso. +Aquellos dos que ves sentados allá arriba, más felices por estar +sumamente próximos a la Augusta Señora, son casi dos raíces de esta +rosa. El que está a la izquierda es el padre, cuyo atrevido paladar fué +causa de que la especie humana probara tanta amargura.[216] Contempla a +la derecha al anciano padre de la santa Iglesia, a quien Cristo confió +las llaves de esta encantadora flor:[217] a su lado se sienta aquel que +vió, antes de morir, todos los tiempos calamitosos que debía atravesar +la bella esposa que fué conquistada con la lanza y los clavos;[218] y +próximo al otro, aquel Jefe bajo cuyas órdenes vivió de maná la nación +ingrata, voluble y obstinada.[219] Mira sentada a Ana frente a Pedro, +contemplando a su hija con tal arrobamiento, que ni aun al cantar +"Hosanna" separa de ella los ojos: y frente al mayor Padre de familia +se sienta Lucía, que envió a tu Dama en tu socorro, cuando cerraste +los párpados al borde del abismo. Mas, puesto que huye el tiempo que +te adormece, haremos punto aquí, como un buen sastre, que según el +paño con que cuenta, así hace el traje y elevaremos los ojos hacia el +primer Amor, de modo que, mirándole, penetres en su fulgor cuanto te +sea posible. Sin embargo, a fin de que al mover tus alas no retrocedas +acaso creyendo adelantar, es preciso pedir con ruegos la gracia que +necesitas, e impetrarla de aquella que puede ayudarte: sígueme, pues, +con el afecto, de modo que tu corazón acompañe a mis palabras. + + [216] Adán, cabeza del Antiguo Testamento. + + [217] San Pedro, cabeza del Nuevo Testamento. + + [218] San Juan Evangelista. + + [219] Moisés, que está cerca de Adán. + +Y comenzó a decir esta santa oración: + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +_CANTO TRIGESIMOTERCIO_ + + +"Virgen madre, hija de tu hijo, la más humilde al par que la más alta +de todas las criaturas, término fijo de la voluntad eterna, tú eres la +que has ennoblecido de tal suerte la humana naturaleza, que su Hacedor +no se desdeñó de convertirse en su propia obra. En tu seno se inflamó +el amor cuyo calor ha hecho germinar esta flor en la paz eterna. Eres +aquí para nosotros meridiano Sol de caridad, y abajo para los mortales +vivo manantial de esperanza. Eres tan grande, señora, y tanto vales, +que todo el que desea alcanzar alguna gracia y no recurre a ti, quiere +que su deseo vuele sin alas. Tu benignidad no sólo socorre al que +te implora, sino que muchas veces se anticipa espontáneamente a la +súplica. En ti se reúnen la misericordia, la piedad, la magnificencia, +y todo cuanto bueno existe en la criatura. Este, pues, que desde la más +profunda laguna del universo hasta aquí ha visto una a una todas las +existencias espirituales, te suplica le concedas la gracia de adquirir +tal virtud, que pueda elevarse con los ojos hasta la salud suprema. Y +yo, que nunca he deseado ver más de lo que deseo que él vea, te dirijo +todos mis ruegos, y te suplico que no sean vanos, a fin de que disipes +con los tuyos todas las nieblas procedentes de su condición mortal, +de suerte que pueda contemplar abiertamente el sumo placer. Te ruego +además, ¡oh Reina, que puedes cuanto quieres!, que conserves puros sus +afectos después de tanto ver; que tu custodia triunfe de los impulsos +de las pasiones humanas: mira a Beatriz cómo junta sus manos con todos +los bienaventurados para unir sus plegarias a las mías." + +Los ojos que Dios ama y venera,[220] fijos en el que por mí oraba, me +demostraron cuán gratos le son los devotos ruegos. Después se elevaron +hacia la Luz eterna en la cual no es creíble que la mirada de criatura +alguna pueda fijarse tan abiertamente. Y yo, que me acercaba al fin +de todo anhelo, puse término en mí, como debía, al ardor del deseo. +Bernardo sonriéndose me indicaba que mirase hacia arriba; pero yo había +hecho ya por mí mismo lo que él quería: porque mi vista, adquiriendo +más y más pureza y claridad, penetraba gradualmente en la alta luz que +tiene en sí misma la verdad de su existencia. Desde aquel instante, lo +que vi excede a todo humano lenguaje, que es impotente para expresar +tal visión, y la memoria se rinde a tanta grandeza. Como el que ve +soñando, y después del sueño conserva impresa la sensación que ha +recibido, sin que le quede otra cosa en la mente, así estoy yo ahora; +pues casi ha cesado del todo mi visión, y aun destila en mi pecho la +dulzura que nació de ella. Del mismo modo ante el Sol pierde su forma +la nieve, y así también se dispersaban al viento en las ligeras hojas +las sentencias de la Sibila. + + [220] Los ojos de la Virgen María. + +¡Oh luz suprema que te elevas tanto sobre los pensamientos de los +mortales! Presta a mi mente algo de lo que parecías, y haz que mi +lengua sea tan potente, que pueda dejar a lo menos un destello de tu +gloria a las generaciones venideras; pues si se muestra algún tanto a +mi memoria y resuena lo mínimo en mis versos, se podrá concebir más tu +victoria. + +Por la intensidad del vivo rayo que soporté sin cegar, creo que me +habría perdido, si hubiera separado de él mis ojos; y recuerdo que +por esto fuí tan osado para sostenerlo, que uní mi mirada con el +Poder infinito. ¡Oh gracia abundante, por la cual tuve atrevimiento +para fijar mis ojos en la Luz eterna hasta tanto que consumí toda mi +fuerza visiva! En su profundidad vi que se contiene ligado con vínculos +de amor en un volumen todo cuanto hay esparcido por el universo: +substancias, accidentes y sus cualidades, unido todo de tal manera, +que cuanto digo no es más que una pálida luz. Creo que vi la forma +universal de este nudo, porque, recordando estas cosas, me siento +poseído de mayor alegría. Un solo punto me causa mayor olvido, que el +que han causado veinticinco siglos transcurridos desde la empresa que +hizo a Neptuno admirarse de la sombra de Argos. Así es que mi mente en +suspenso miraba fija, inmóvil y atenta, y continuaba mirando con ardor +creciente. El efecto de esta luz es tal, que no es posible consentir +jamás en separarse de ella para contemplar otra cosa; porque el bien, +que es objeto de la voluntad, se encierra todo en ella, y fuera de +ella es defectuoso lo que allí perfecto. Desde este punto, a causa de +lo poco que recuerdo, mis palabras serán más breves que las de un niño +cuya lengua se baña todavía en la leche materna. No porque hubiese más +de un simple aspecto en la viva luz que yo miraba, pues siempre es +tal como antes era, sino porque mi vista se avaloraba contemplándola, +su apariencia única se me representaba en otra forma según iba +alterándose mi aptitud visiva. En la profunda y clara substancia de la +alta luz se me aparecieron tres círculos de tres colores y de una sola +dimensión:[221] el uno parecía reflejado por otro como Iris por Iris, y +el tercero parecía un fuego procedente de ambos por igual. ¡Ah!, ¡cuán +escasa y débil es la lengua para decir mi concepto! Y éste lo es tanto, +comparado a lo que vi, que la palabra "poco" no basta para expresar su +pequeñez. + + [221] La Santísima Trinidad. + +¡Oh Luz eterna, que en ti solamente resides, que sola te comprendes, +y que siendo por ti a la vez inteligente y entendida, te amas y te +complaces en ti misma! Aquel de tus círculos, que parecía proceder de +ti como el rayo reflejado procede del rayo directo, cuando mis ojos +lo contemplaron en torno, parecióme que dentro de sí con su propio +color representaba nuestra efigie, por lo cual mi vista estaba fija +atentamente en él. Como el geómetra que se dedica con todo empeño a +medir el círculo, y por más que piensa no encuentra el principio que +necesita, lo mismo estaba yo ante aquella nueva imagen. Yo quería ver +cómo correspondía la efigie al círculo, y cómo a él estaba unida; pero +no alcanzaban a tanto mis propias alas, si no hubiera sido iluminada mi +mente por un resplandor, merced al cual fué satisfecho su deseo. + +Aquí faltó la fuerza a mi elevada fantasía; pero ya eran movidos mi +deseo y mi voluntad, como rueda cuyas partes giran todas igualmente, +por el Amor que mueve el Sol y las demás estrellas. + + FIN + + + + + _INDICE_ + + + Pág. + + "La Commedia" 5 + + + INFIERNO + + Canto Primero 25 + Canto Segundo 29 + Canto Tercero 33 + Canto Cuarto 39 + Canto Quinto 45 + Canto Sexto 51 + Canto Séptimo 55 + Canto Octavo 59 + Canto Nono 63 + Canto Décimo 67 + Canto Undécimo 73 + Canto Duodécimo 77 + Canto Décimotercio 83 + Canto Décimocuarto 89 + Canto Décimoquinto 95 + Canto Décimosexto 99 + Canto Décimoséptimo 105 + Canto Décimoctavo 109 + Canto Décimonono 118 + Canto Vigésimo 119 + Canto Vigésimoprimero 128 + Canto Vigésimosegundo 129 + Canto Vigésimotercio 135 + Canto Vigésimocuarto 141 + Canto Vigésimoquinto 147 + Canto Vigésimosexto 153 + Canto Vigésimoséptimo 157 + Canto Vigésimoctavo 161 + Canto Vigésimonono 165 + Canto Trigésimo 171 + Canto Trigésimoprimero 177 + Canto Trigésimosegundo 183 + Canto Trigésimotercio 189 + Canto Trigésimocuarto 195 + + + PURGATORIO + + Canto Primero 203 + Canto Segundo 207 + Canto Tercero 211 + Canto Cuarto 217 + Canto Quinto 223 + Canto Sexto 229 + Canto Séptimo 235 + Canto Octavo 241 + Canto Nono 247 + Canto Décimo 251 + Canto Undécimo 255 + Canto Duodécimo 261 + Canto Décimotercio 265 + Canto Décimocuarto 271 + Canto Décimoquinto 277 + Canto Décimosexto 283 + Canto Décimoséptimo 289 + Canto Décimoctavo 293 + Canto Décimonono 299 + Canto Vigésimo 305 + Canto Vigésimoprimero 311 + Canto Vigésimosegundo 315 + Canto Vigésimotercio 321 + Canto Vigésimocuarto 325 + Canto Vigésimoquinto 331 + Canto Vigésimosexto 337 + Canto Vigésimoséptimo 343 + Canto Vigésimoctavo 347 + Canto Vigésimonono 351 + Canto Trigésimo 357 + Canto Trigésimoprimero 361 + Canto Trigésimosegundo 367 + Canto Trigésimotercio 373 + + + PARAISO + + Canto Primero 381 + Canto Segundo 385 + Canto Tercero 391 + Canto Cuarto 395 + Canto Quinto 399 + Canto Sexto 403 + Canto Séptimo 409 + Canto Octavo 413 + Canto Nono 419 + Canto Décimo 425 + Canto Décimoprimero 431 + Canto Décimosegundo 435 + Canto Décimotercio 441 + Canto Décimocuarto 447 + Canto Décimoquinto 451 + Canto Décimosexto 457 + Canto Décimoséptimo 463 + Canto Décimoctavo 467 + Canto Décimonono 471 + Canto Vigésimo 477 + Canto Vigésimoprimero 483 + Canto Vigésimosegundo 489 + Canto Vigésimotercio 495 + Canto Vigésimocuarto 499 + Canto Vigésimoquinto 505 + Canto Vigésimosexto 511 + Canto Vigésimoséptimo 517 + Canto Vigésimoctavo 523 + Canto Vigésimonono 529 + Canto Trigésimo 535 + Canto Trigésimoprimero 541 + Canto Trigésimosegundo 547 + Canto Trigésimotercio 553 + + + + + SE ACABÓ DE IMPRIMIR EN LOS TALLERES + GRÁFICOS, BAJO LA DIRECCIÓN DEL + DEPARTAMENTO EDITORIAL DE LA + SECRETARÍA DE EDUCACIÓN + PÚBLICA, EL 18 DE NOVIEMBRE, + EN EL AÑO DEL SEXTO + CENTENARIO DE LA + MUERTE DEL + POETA. + +[Ilustración] + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 57303 *** diff --git a/57303-8.txt b/57303-8.txt deleted file mode 100644 index c407e2b..0000000 --- a/57303-8.txt +++ /dev/null @@ -1,14216 +0,0 @@ -The Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: La Divina Comedia - -Author: Dante Alighieri - -Translator: Manuel Aranda y Sanjuan - -Release Date: June 10, 2018 [EBook #57303] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA DIVINA COMEDIA *** - - - - -Produced by Carlos Coln, The University of Toronto and -the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive) - - - - - - - - - - Nota del Transcriptor: - - - Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original. - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - - Pginas en blanco han sido eliminadas. - - Letras itlicas son denotadas con _lneas_. - - Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. - - Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas) - han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal. - - - - - _LA DIVINA COMEDIA_ - - - - - _DANTE ALIGHIERI_ - - _La Divina Comedia_ - - - [Ilustracin] - - _Universidad Nacional - de Mxico._ - 1921 - - - - -[Ilustracin] - - - - -"_LA COMMEDIA_" - - -Que es pues la Comedia? La edad medieval realizada como arte, a pesar -del autor y de los contemporneos. Y notad qu cosa tan grande es -sta! La edad media no era un mundo artstico, antes lo contrario del -arte. La religin era misticismo; la filosofa, escolstica. La primera -excomulgaba el arte, quemaba las imgenes, avezaba a los espritus a -desasirse de lo real. La otra viva de abstracciones y de frmulas y -de citas, aguzando el entendimiento y llevndole a sutilizar acerca -de los nombres y de los vacuas generalidades llamadas _esencias_. Los -espritus eran atrados hacia lo general, ms dispuestos a idealizar -que a realizar: y esto es precisamente lo contrario del arte. En los -poetas sencillos hallamos la realidad tosca e informe, como en los -misterios, en las visiones y en las leyendas. En los poetas doctos -encontramos una forma crudamente didasclica o figurativa y alegrica. -El arte no haba nacido an. Exista la imagen; pero no la realidad con -su libertad y carcter. - -Dante toma de los misterios la comedia del alma y hace de esta historia -el centro de una visin suya del otro mundo. Toda esta representacin -no es ms que sentido literal; la visin es alegrica, los personajes -son imgenes y no personas; todo lo que es activo en su espritu lo -lleva hacia la figura y no hacia lo figurado. Su naturaleza potica, -arrastrada a pesar suyo a las abstracciones teolgicas y escolsticas, -se rebela y puebla su cerebro de fantasmas, obligndolo a concretar, -a materializar y a dar forma a lo que es ms espiritual e impalpable, -an a Dios mismo. Aquel mundo literal lo hechiza, lo persigue, lo -asedia y no descansa hasta que recibe de l su forma definitiva; y ya -no es letra, sino espritu; ya no es imagen, sino realidad; un mundo -en s cabal e inteligible, perfectamente realizado. Visin y alegora, -tratado o leyenda, crnicas, historias, loores, himnos, misticismo y -escolstica, todas las formas literarias y toda la cultura de la poca -estn aqu encerradas y animadas en este gran misterio del alma y de la -humanidad: poema universal en que se reflejan todos los pueblos y todos -los siglos que constituyen la edad media. - -Ms este mundo artstico, nacido de una contradiccin entre la -intencin del poeta y su obra, no es acabadamente armnico, no es -poesa pura. La falsa conciencia potica perturba la obra de aquella -espontaneidad genial, y pone en ella un no s qu de inseguro y de -no acabado, una mezcla y crudeza de colores. El pensamiento, en su -desnudez escolstica; o exornado con imgenes que sin embargo no bastan -a vencer su abstraccin, tiene demasiada importancia. Sus figuras -alegricas recuerdan en ocasiones a los monstruos orientales ms que -a la serena belleza griega: lo mismo las entidades abstractas que los -personajes conscientes y libres. A menudo, preocupado por el segundo -sentido que tiene en mientes, agrega pormenores extraos a la imagen, -lo que perturba y distrae al lector, interrumpindole el libre vuelo -de la fantasa. La presencia constante de otro sentido que aligera -la representacin y a veces la penetra, menoscaba la claridad y la -armona. An el estilo, enmaraado de cuando en cuando con asuntos -lejanos y sutiles pierde su claridad y se torna confuso y turbio. No es -un templo griego sino una catedral gtica, llena de vastas sombras, en -donde pugnan elementos contrarios, que no han sido bien armonizados. A -veces es tosco; otras, delicado. En ocasiones, poeta docto y en otras, -popular. Ora pierde de vista a la verdad y se entrega a sutilezas, ora -la intuye rpidamente y la expresa con sencillez. Ya es un cronista -burdo, ya un pintor acabado. Cundo se pierde en cuestiones abstractas; -cundo, en medio de ellas, hace germinar la vida. Aqu desciende -a cosas pueriles, all se remonta a excelsitudes sobrehumanas. Al -ocuparse en un silogismo brilla la luz de una imagen; mientras -teologiza estalla la flama del sentimiento. En ratos os hallis ante -una fra alegora y repentinamente sents a la carne estremecerse con -ella. Su credulidad nos hace hoy sonrer; luego su audacia nos llenar -de asombro. Fu un pequeo mundo donde se reflejaba toda la existencia -de entonces. - -Los elementos contrarios que fermentaban en una sociedad en estado -an de formacin contendan en l, sin que se diera cuenta de ello. -Si miris sus aspiraciones encontraris que en ellas todo es armona. -Filsofo, piensa en el reino de la ciencia y de la virtud; cristiano, -contempla el reino de Dios; patriota, suspira por el reino de la -justicia y de la paz; poeta, suea una forma toda luz, proporcin y -armona, _lo bello stile_; su autor es Virgilio. Mientras ms grande -era la barbarie y la ignorancia, mayor su aspiracin hacia un mundo -armnico y concorde. Mas el poeta se halla rodeado por esta burda -realidad, por esas formas discordes; se apesadumbra y le falta la -serenidad del artista y saca de su fantasa un mundo del arte, en gran -parte realizado, pero donde se encuentra an las asperezas de una -materia domeada imperfectamente. - - * * * * * - -Penetremos en este mundo, mirmoslo e interrogumoslo. Porque un -argumento no es _tabula rasa_, donde podamos escribir a nuestro antojo, -sino mrmol entallado, que tiene en s mismo su concepto y las leyes -de su desarrollo. La virtud mayor del genio consiste en entender su -argumento, ser uno con l, apartando todo lo que le sea extrao. Es -necesario apasionarse por l, vivir dentro de l, constituirse en -su alma o su conciencia. De modo semejante el crtico en lugar de -imponerse reglas abstractas y juzgar con el mismo criterio la _Comedia_ -y la _Ilada_, la _Gerusalemme_ y el _Orlando Furioso_, debe estudiar -el mundo creado por el poeta, interrogarlo, indagar su naturaleza que -contiene forzosamente su potica o sean las leyes orgnicas de su -formacin, su concepto, su forma, su gnesis, su estilo. Qu cosa es -el otro mundo? - -Es el problema del destino humano resuelto, la explicacin del misterio -del alma, el fin de la historia del hombre, el mundo perfecto, lo -eterno presente, la inmutable necesidad. En la naturaleza ya no ocurre -el accidente; en el hombre ya no hay libertad. La naturaleza est -predeterminada y fijada por una lgica preconcebida segn la idea -moral. Lo real y lo ideal se vuelven idnticos; la apariencia y la -sustancia son una misma cosa. El hombre ya no tiene libre albedro: -est ah fijo e inmvil como la naturaleza. Toda accin ha cesado; -se ha roto todo vnculo que une a los hombres en la tierra; patria, -familia, riquezas, dignidad, costumbres. No existe sucesin ni -desenvolvimiento, ni principio, ni fin; falta la narracin, el drama. -El individuo desaparece en el gnero. El carcter, la personalidad -no tiene modo de manifestarse. Eterno dolor, gozo eterno, sin eco, -sin variacin, sin contraste ni grado. No hay epopeya porque falta -la accin; no hay drama porque falta la libertad; la lrica es la -inmutable y montona expresin de una sola aria; queda la existencia en -su inmvil manera de ser, la descripcin de la naturaleza y del hombre. - -Qu cosa es, pues, el otro mundo--con relacin al arte? Visin, -contemplacin, descripcin: una historia natural. - -Ms en esta visin penetra la leyenda o el misterio porque dentro est -representada la comedia o redencin del alma en su peregrinaje desde -lo humano a lo divino, _da Fiorenza in popol giusto e sano_. Tiene -pues la apariencia de un drama que se desarrolla en el otro mundo, y -sus actores son Dante, Virgilio, Catn, Estacio, el demonio, Matilde, -Beatriz, San Pedro, San Bernardo, la Virgen, Dios; drama alegrico como -lo es la comedia del alma, _Commedia dell'anima_. Digo _apariencia -de un drama_, porque la santificacin no nace del obrar sino del -contemplar, y Dante contempla, no obra, y los otros adoctrinan, -ensean. El drama, en consecuencia, se desvanece en la contemplacin. - -As concebido, este mundo era el de los misterios y las leyendas y -se converta en mundo teolgico-escolstico en manos de los doctos. -Dante lo ha realizado, lo ha hecho existir en el arte; ha creado esa -naturaleza y ese hombre. Y si su mundo no es perfectamente artstico, -la falta no es de l sino que aquel mundo en donde el hombre es -naturaleza y la naturaleza, ciencia, y del cual se ha desterrado a lo -accidental y a la libertad, los dos grandes factores de la vida real y -del arte. - -Si Dante hubiera sido fraile o filsofo, apartado de la vida real, se -habra encerrado en esas formas y en esa alegora sin salir de ellas. -Mas Dante, al entrar en el reino de los muertos lleva consigo todas -las pasiones de los vivos, y las preocupaciones terrenas. Descuida -ser un smbolo o una figura alegrica, y es Dante, la ms potente -individualidad de aquel tiempo, en la cual est compendiada toda la -vida de la poca, con sus abstracciones, sus xtasis, sus pasiones -impetuosas, su refinamiento y su barbarie. A la vista de un ser -viviente y al or sus palabras, las almas renacen por un instante, -sienten de nuevo la antigua vida, se tornan hombres; en lo eterno -vuelve a aparecer el tiempo; en el seno de lo porvenir, vive y se -mueve Italia, y ms bien an, la Europa de aquel siglo. As la poesa -abarca toda la vida, cielo y tierra, tiempo y eternidad, lo humano y -lo divino; y el poema sobrenatural convirtese en humano y terreno, con -la marca del hombre y del tiempo. Reaparece la naturaleza terrenal como -oposicin o parangn o remembranza. Reaparece el accidente y el tiempo, -la historia y la sociedad en su vida exterior e interna; apunta la -tradicin virgiliana con Roma por capital del mundo y con la monarqua -preestablecida; y dentro de este marco magnfico, pasa ante nuestros -ojos la historia de la poca: Bonifacio VIII, Roberto, Felipe el -hermoso, Carlos de Valois, los Cerchi y los Donati, la nueva Florencia -y la antigua, la historia de Italia, y la historia de Dante, sus iras, -sus odios, sus venganzas, sus amores, sus predilecciones. - -As se integra la vida; el otro mundo sale de su abstraccin doctrinal -y mstica; cielo y tierra se confunden; sntesis viviente de esta -inmensa comprensin, Dante es espectador, actor y juez. La vida, -contemplada desde el otro mundo adquiere nuevas actitudes, sensaciones -e impresiones. El otro mundo visto desde la tierra, se reviste de sus -pasiones e intereses. Y resulta de todo una concepcin originalsima, -una naturaleza nueva y un hombre nuevo. Son dos mundos omnipresentes, -en reciprocidad de accin, que se suceden, se alternan, se cruzan, -se compenetran, se explican y se iluminan mutuamente, en perpetua -vuelta. Su unidad no reside en un protagonista, ni en una accin, ni -en un fin abstracto y extrao a la materia; est en la misma materia; -unidad interior e impersonal, viviente, indivisible; unidad orgnica -cuyos instantes se suceden en el espritu del poeta, no como agregacin -mecnica de partes separables, sino compenetrados e identificados -como en la vida. Esta unidad enrgica y armoniosa se halla en la -naturaleza misma de los dos mundos, materialmente diversos, pero que -no constituyen sino una misma cosa en la unidad de la conciencia. -Cielo y tierra son trminos correlativos; no es posible el uno sin el -otro. Lo puramente real y lo puramente ideal son dos abstracciones; -cada cosa real lleva consigo su ideal; todo hombre porta su infierno y -su paraso; todo hombre encierra en su pecho a los dioses del Olimpo: -el escptico puede negar el infierno, pero no suprimir la conciencia. -Puesto que estos dos mundos son la vida misma en sus dos aspectos, en -el seno de esta unidad se desenvuelve el dualismo ms vivaz, mejor -dicho, antagonismo: el otro mundo hace de los cuerpos sombras; sombras -son los afectos, las grandezas y las pompas; mas en esas sombras an -se estremece la carne, se agita el deseo, resuenan las imprecaciones -terrenales que llegan hasta la tranquila bveda del cielo. Los hombres -con sus pasiones, vicios y virtudes quedan eternizados como estatuas, -en la misma actitud y expresin de odio, de desdn y de amor en que han -sido sorprendidos por el artista; pero mientras el otro mundo hace de -la tierra algo eterno, transportndola a su centro y ponindole delante -la imagen de lo infinito, descubre lo vano y la nada; los hombres son -los mismos en un escenario distinto, que es su irona. Esta unidad y -dualidad que salen del fondo mismo de la situacin brilla a la luz -del da en las ms variadas formas; a veces en un apstrofe, en un -discurso, en un gesto, en una accin; ya en la naturaleza, ya en el -hombre; en esta unidad queda comprendida la mayor variedad, y no es -fcil encontrar una obra artstica cuyos lmites sean tan precisos y -tan vastos. Nada hay en el argumento que constria al poeta a preferir -a tal personaje, a cierta poca o accin; l escoge toda la historia, -todos los aspectos bajo los cuales aparece la humanidad; y puede -abandonarse libremente a sus iras y opiniones e intercalar en el plan -general fines particulares sin que la unidad se dae. Todo esto da a su -universo una acabada realidad potica, y es patente en la permanente -unidad, todo lo que surge del ser humano, del libre albedro y de lo -casual y el moverse con vario juego todos los contrastes y lo necesario -unido con el libre albedro y el destino con la casualidad. - -En resumen, qu clase de poesa es sta? contiene materia pica y no -es epopeya; hay una situacin lrica y no es lrica; posee una trama -dramtica y no es drama. Trtase de una de aquellas construcciones -gigantescas y primitivas, verdaderas enciclopedias, biblias nacionales; -no de un gnero ms bien que de otro, sino de un todo que contiene en -embrin toda la materia y todas las formas poticas, el germen de todo -desarrollo ulterior. Por lo tanto ningn gnero de poesa sobresale -y es explicado; el uno entra en el otro y se perfecciona en l de la -misma manera que los dos mundos se identifican y no se puede decir: -aqu est uno de ellos y all el otro; as los diversos gneros estn -unidos de manera que nadie puede sealar los confines que los dividen y -an menos decir: esto es absolutamente pico y esto, dramtico. - -Es el contenido universal del cual todas las poesas no son ms que -fragmentos; el _poema sacro_; la eterna geometra y la eterna lgica -de la creacin encarnada en los tres mundos cristianos; la ciudad de -Dios, en la que se refleja la ciudad del hombre con toda su realidad de -determinado lugar y poca; la esfera inmvil del mundo teolgico, en la -cual alientan tempestuosamente todas las pasiones humanas. - -La idea que anima esta vasta construccin y le infunde vida y la -desarrolla, es el concepto de la salvacin, el camino que lleva al alma -del mal al bien, del error a la verdad, de la anarqua a la ley, de -lo mltiple a lo uno. Es el concepto cristiano y moderno de la unidad -de Dios sustituda a la pluralidad pagana. Si este concepto fuera -solamente algo exterior, explicado en su abstraccin doctrinal, como -pensamiento, o presentado en forma alegrica, la imagen no bastara -para engendrar una obra de arte. Pero el concepto no es slo externo -sino interno; no es nicamente del significado y la ciencia de aquel -mundo, obra de filsofo y de crtico, sino principio activo, como en -el hombre y en la naturaleza, que construye y forma ese mundo y le da -una historia y un desarrollo. Este principio activo puede llamarse -en su abstraccin lo verdadero o el bien, o la virtud, o la ley; -como realidad viva y activa es el espritu, que tiene por contrario -a la materia o la carne, donde se halla como en prisin o como en -un _vasello_ de donde se esfuerza por salir. As, pues, la vida es -un antagonismo, una batalla entre el espritu y la carne, entre Dios -y el demonio. Su historia es la victoria progresiva del espritu, su -conciencia y albedro, bajo las formas en que vive sutilizndose, -descorporificndose, idealizndose hasta Dios, espritu absoluto, -la Verdad, la Bondad, la Unidad, el ltimo Ideal. La concepcin -dantesca, el espritu que anima su mundo es, pues, la progresiva -disolucin de las formas, un constante ascender desde la carne al -espritu, la emancipacin de la materia y del sentido mediante la -expiacin y el dolor, el choque entre lo satnico y lo divino, el -infierno y el paraso. Homero transporta a los dioses a la tierra -y los materializa; Dante transporta a los hombres al otro mundo y -los espiritualiza. La materia no es ms que apariencia; lo que slo -existe es el espritu; los hombres son sombras; las acciones humanas -se reproducen como fantasmas en el dominio de la memoria; la tierra -misma es un recuerdo que flucta como una visin; lo real, lo presente -es el espritu infinito; todo lo dems es _vanita che par persona_. -Todo se va acrisolando progresivamente; el velo se torna cada vez ms -transparente; el _Infierno_ es la sede de la materia, el dominio de -la carne y del pecado; lo terrenal no solamente es remembranza sino -presente; el castigo no logra modificar los caracteres y las pasiones; -el pecado y lo terreno se perpetan en el otro mundo y se inmovilizan -en esas almas incapaces de arrepentimiento; pecado eterno, pena eterna. -En el _Purgatorio_ cesan las tinieblas y brilla el sol, la luz de la -inteligencia, el espritu; lo mundano es un penoso recuerdo que el -penitente procura olvidar; y el espritu, separndose de lo corpreo, -tiende a la completa posesin de s, a la salvacin. En el _Paraso_ -la persona humana desaparece y todas las formas se desvanecen y se -elevan en la luz; a medida que se asciende, y mientras ms se idealiza -esta gloriosa transfiguracin hasta llegar a la presencia de Dios, -el espritu absoluto, la forma se desvanece y no persiste ms que el -sentimiento: - - _....Tutta cessa - Mia visione, ed ancor mi distilla - Nel cuor lo dolce che nacque da essa. - Cosi la neve al sol si disigilla; - Cosi al vento nelle foglie lievi - Si perdea la sentenzia di Sibilla._ - -Este concepto comprende todo lo que se puede saber y toda la historia; -no slo construye y desarrolla el mundo dantesco sino que lo hallis -siempre vivo en el camino intelectual e histrico de la vida, bajo -todas las formas, en todos los problemas que se presentan al poeta, -en religin, en filosofa, en poltica, en moral; y as se concreta y -cumple en todas las direcciones de la vida. En religin, es el camino -de la letra al espritu, del smbolo a la idea, del Viejo al Nuevo -Testamento; en la ciencia, el trnsito de la ignorancia y del error a -la religin y de la razn a la revelacin; en moral, el paso del mal -al bien, del odio al amor mediante la expiacin; en poltica, la senda -que conduce de la anarqua a la unidad. Sometido a las condiciones de -espacio y de tiempo, vulvese historia; tal hombre, tal pueblo, tal -siglo. En religin, est ante la Iglesia Romana, ante el papado, que -el poeta quiere emancipar de los intereses y pasiones terrenales y -retornar a su fin espiritual; en filosofa, encuentra la ciencia vulgar -y la ciencia de la verdad en el paraso; en moral, os hallis delante -de las pasiones, las discordias, las culpas y los vicios de la edad -brbara de la cual os sents poco a poco alejados en vuestro camino -hacia el sumo bien; en poltica, es la Italia anrquica y ensangrentada -que el poeta aspira a traer a la paz y concordia en la unidad del -imperio. De este modo un mismo concepto anima el todo, en la forma, en -el pensamiento y en la historia. Pero comprensin ms vasta y concorde -no haba salido jams de mente humana. Algunos encuentran en la -_Comedia_ el otro mundo, considerando lo dems como una intrusin, casi -como una profanacin; Edgard Quinet se siente _choqu_ de ver como las -pasiones del poeta le siguen hasta el paraso; otros descubren en l un -mundo poltico que no es ms que una representacin figurada. Llaman -a este poema _religioso_ o _poltico_, _didasclico_ o _moral_; lo -reducen a querellas de catlicos y protestantes, a disputas de gelfos -y gibelinos. No miran desde la cumbre del monte sino desde la llanura y -toman por el todo lo que encuentran en la lnea recta del camino. Cada -uno se forja un pequeo mundo y dice: este es el mundo de Dante. Y el -mundo de Dante contiene en s todos esos mundos. Es el mundo universal -de la edad media realizado en el arte. - - _FRANCESCO DE SANCTIS._ - -(Tomado de la _STORIA DELLA LETTERATURA ITALIANA_, Volume I.) - - - - -_INFIERNO_ - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO PRIMERO_ - - -A la mitad del viaje de nuestra vida me encontr en una selva obscura, -por haberme apartado del camino recto. Ah! Cun penoso me sera -decir lo salvaje, spera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo -renueva mi pavor, pavor tan amargo, que la muerte no lo es tanto. Pero -antes de hablar del bien que all encontr, revelar las dems cosas -que he visto. No s decir fijamente cmo entr all; tan adormecido -estaba cuando abandon el verdadero camino. Pero al llegar al pie de -una cuesta, donde terminaba el valle que me haba llenado de miedo el -corazn, mir hacia arriba, y vi su cima revestida ya de los rayos del -planeta que nos gua con seguridad por todos los senderos. Entonces -se calm algn tanto el miedo que haba permanecido en el lago de mi -corazn durante la noche que pas con tanta angustia; y del mismo modo -que aquel que, saliendo anhelante fuera del pilago, al llegar a la -playa, se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla, as mi -espritu, fugitivo an, se volvi hacia atrs para mirar el lugar de -que no sali nunca nadie vivo. Despus de haber dado algn reposo a mi -fatigado cuerpo, continu subiendo por la solitaria playa, procurando -afirmar siempre aquel de mis pies que estuviera ms bajo. Al principio -de la cuesta, apareciseme una pantera gil, de rpidos movimientos -y cubierta de manchada piel. No se separaba de mi vista, sino que -interceptaba de tal modo mi camino, que me volv muchas veces para -retroceder. Era a tiempo que apuntaba el da, y el sol suba rodeado de -aquellas estrellas que estaban con l cuando el amor divino imprimi el -primer movimiento a todas las cosas bellas. Hora y estacin tan dulces -me daban motivo para augurar bien de aquella fiera de pintada piel. -Pero no tanto que no me infundiera terror el aspecto de un len que a -su vez se me apareci: figurseme que vena contra m, con la cabeza -alta y con un hambre tan rabiosa, que hasta el aire pareca temerle. -Sigui a ste una loba que, en medio de su demacracin, pareca cargada -de deseos; loba que ha obligado a vivir miserable a mucha gente. El -fuego que despedan sus ojos me caus tal turbacin, que perd la -esperanza de llegar a la cima. Y as como el que gustoso atesora y se -entristece y llora con todos sus pensamientos cuando llega el momento -en que sufre una prdida, as me hizo padecer aquella inquieta fiera, -que, viniendo a mi encuentro, poco a poco me repela hacia donde el sol -se calla. Mientras yo retroceda hacia el valle, se present a mi vista -uno, que por su prolongado silencio pareca mudo. Cuando le vi en aquel -gran desierto: - ---Piedad de m--le grit--quienquiera que seas, sombra u hombre -verdadero. - -Respondime: - -No soy ya hombre, pero lo he sido; mis padres fueron lombardos y ambos -tuvieron a Mantua por patria. Nac "sub Julio," aunque algo tarde, -y vi a Roma bajo el mando del buen Augusto en tiempo de los dioses -falsos y engaosos. Poeta fu, y cant a aquel justo hijo de Anquises, -que volvi de Troya despus del incendio de la soberbia Ilin. Pero, -por qu te entregas de nuevo a tu afliccin? Por qu no asciendes al -delicioso monte, que es causa y principio de todo goce? - ---Oh! Eres t aquel Virgilio, aquella fuente que derrama tan ancho -raudal de elocuencia?--le respond ruboroso. Ah!, honor y antorcha -de los dems poetas! Vlganme para contigo el prolongado estudio y el -grande amor con que he ledo y meditado tu obra. T eres mi maestro y -mi autor predilecto; t solo eres aqul de quien he imitado el bello -estilo que me ha dado tanto honor. Mira esa fiera debido a la cual -retroceda; lbrame de ella, famoso sabio, porque a su aspecto se -estremecen mis venas y late con precipitacin mi pulso. - ---Te conviene seguir otra ruta--respondi al verme llorar--, si quieres -hur de este sitio salvaje; porque esa fiera que te hace prorrumpir -en tales lamentaciones no deja pasar a nadie por su camino, sino que -se opone a ello matando al que a tanto se atreve. Su instinto es tan -malvado y cruel, que nunca ve satisfechos sus ambiciosos deseos, y -despus de comer tiene ms hambre que antes. Muchos son los animales -a quienes se une, y sern aun muchos ms hasta que venga el Lebrel[1] -y la haga morir entre dolores. Este no se alimentar de tierra ni de -peltre, sino de sabidura, de amor y de virtud, y su patria estar -entre Feltro y Feltro. Ser la salvacin de esta humilde Italia, por -quien murieron de sus heridas la virgen Camila, Euralo y Turno y Niso. -Perseguir a la loba de ciudad en ciudad hasta que la haya arrojado en -el infierno, de donde en otro tiempo la hizo salir la envidia. Ahora, -por tu bien, pienso y veo claramente que debes seguirme: yo ser tu -gua, y te sacar de aqu para llevarte a un lugar eterno, donde oirs -aullidos desesperados; vers los espritus dolientes de los antiguos -condenados, que llaman a gritos a la segunda muerte; vers tambin a -los que estn contentos entre las llamas, porque esperan, cuando llegue -la ocasin, tener un puesto entre los bienaventurados. Si quieres, en -seguida, subir hasta ellos, te acompaar en este viaje un alma ms -digna que yo, te dejar con ella cuando yo parta; pues el Emperador que -reina en las alturas no quiere que por mediacin ma se entre en su -ciudad, porque fu rebelde a su ley. El impera en todas partes y reina -arriba; arriba est su ciudad y su alto solio: Oh! Feliz el elegido -para su reino! - - [1] Can Grande della Scala, seor de Verona y bienhechor de - Dante. - -Y yo le contest: - ---Poeta, te requiero por ese Dios a quien no has conocido, que me hagas -hur de este mal y de otro peor; condceme adonde has dicho, para que -yo vea la puerta de San Pedro y a los que, segn dices, estn tan -desolados. - -Entonces se puso en marcha, y yo segu tras l. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEGUNDO_ - - -El da terminaba; la atmsfera obscura de la noche invitaba a descansar -de sus fatigas a los seres animados que existen sobre la tierra, y yo -solo me preparaba a sostener los combates del camino y de las cosas -dignas de compasin, que mi memoria trazar sin equivocarse. Oh -Musas!, oh alto ingenio!, venid en mi ayuda: oh mente, que escribiste -lo que v!, ahora aparecer tu nobleza. - -Yo comenc: - ---Poeta, que me guas, mira si mi virtud es bastante fuerte antes de -aventurarme en tan profundo viaje. T dices que el padre de Silvio, -aun corruptible, pas al siglo inmortal y pas sensiblemente. Si el -adversario de todo mal le fu favorable, debise a los grandes efectos -que de l deban sobrevenir; y el por qu no parece injusto a un hombre -de talento; pues en el Empreo fu elegido para ser el padre de la -fecunda Roma y de su imperio: el uno y la otra, a decir verdad, fueron -establecidos en favor del sitio santo en donde reside el sucesor del -gran Pedro. Durante este viaje, por el que le elogias, oy cosas que -presagiaron su victoria y el manto papal. Despus el Vaso de eleccin -fu transportado hasta el cielo para dar ms firmeza a la fe, que es -el principio del camino de la salvacin. Pero yo por qu he de ir?, -quin me lo permite? Yo no soy Eneas, ni San Pablo: ante nadie, ni -ante m mismo, me creo digno de tal honor. Porque si me lanzo a tal -empresa, temo por mi loco empeo. Puesto que eres sabio, comprenders -las razones que me callo. - -Y como aquel que no quiere ya lo que quera, y asaltado de una nueva -idea, cambia de parecer, de suerte que abandona todo lo que haba -comenzado, as me suceda en aquella obscura cuesta; porque, a fuerza -de pensar, abandon la empresa que haba empezado con tanto ardor. - ---Si he comprendido bien tus palabras--respondi aquella sombra -magnnima--, tu alma est traspasada de espanto, el cual se apodera -frecuentemente del hombre, y tanto, que le retrae de una empresa -honrosa, como una vana sombra hace a veces retroceder a una fiera, -cuando se introduce en la obscuridad. Para librarte de ese temor, te -dir por qu he venido, y lo que vi en el primer momento en que me -moviste a compasin. Yo estaba entre los que se hallan en suspenso, -y me llam una dama tan bienaventurada y tan bella, que le rogu me -diera sus rdenes. Brillaban sus ojos ms que la estrella, y empez a -decirme con voz angelical, en su lengua: "Oh alma corts Mantuana, -cuya fama dura an en el mundo y durar mientras su movimiento se -prolongue! Mi amigo, que no lo es de la ventura, se ve tan embarazado -en la playa desierta, que en medio del camino el miedo le ha hecho -retroceder; y temo (por lo que he odo de l en el Cielo) que se haya -extraviado ya, y que yo haya acudido tarde en su socorro. V, pues, y -con tus elocuentes palabras, y con lo que se necesita para sacarle de -su apuro, auxliale tan bien, que yo quede consolada. Yo soy Beatriz, -la que te hace marchar; vengo de un sitio adonde deseo volver: amor -me impele, y es el que me hace hablar. Cuando vuelva a estar delante -de mi Seor, le hablar de ti bien y con frecuencia." Call entonces, -y yo repuse: "Oh mujer de virtud nica, por quien la especie humana -excede en dignidad a todos los seres contenidos bajo aquel Cielo que -tiene los crculos ms pequeos! Tanto me place tu orden, que si ya -te hubiera obedecido, creera haber tardado: no tienes necesidad de -expresarme ms tus deseos. Mas dime: por qu causa no temes descender -al fondo de este centro desde lo alto de esos inmensos lugares, adonde -ardes en deseos de volver?" "Puesto que tanto quieres saber, te dir -brevemente, respondime, por qu no temo venir a este abismo. Slo -deben temerse las cosas que pueden redundar en perjuicio de otros; -pero no aquellas que no inspiran este temor. Por la merced de Dios, -estoy hecha de tal suerte, que no me alcanzan vuestras miserias, ni -puede prender en m la llama de este incendio. Hay en el Cielo una dama -gentil,[2] que se conduele del obstculo opuesto al que te envo, y -que mitiga el duro juicio de la justicia divina. Ella se ha dirigido a -Luca[3] con sus ruegos, y le ha dicho: "Tu fiel amigo tiene necesidad -de ti, y te lo recomiendo." Luca, enemiga de todo corazn cruel, se ha -conmovido e ido al lugar donde yo me encontraba, sentada al lado de la -antigua Raquel. Y me ha dicho: "Beatriz, verdadera alabanza de Dios, -no socorres a aqul que te am tanto, y que por ti sali de la vulgar -esfera? No oyes su queja conmovedora? No ves la muerte contra quien -combate sobre ese ro, ms formidable que el mismo mar?" En el mundo no -ha habido jams una persona ms pronta en correr hacia un beneficio ni -en hur de un peligro, que yo, en cuanto o tales palabras. Descend -desde mi dichoso puesto, findome en esa elocuente palabra que te -honra, y que honra a cuantos la han odo." Despus de haberme hablado -de este modo, volvi llorando hacia m sus ojos brillantes, con lo que -me hizo partir ms presuroso. Y me he dirigido a ti tal como ha sido -su voluntad, y te he preservado de aquella fiera que te cerraba el -camino ms corto de la hermosa montaa. Pero qu tienes?, por qu te -suspendes?, por qu abrigas tanta cobarda en tu corazn?, por qu no -tienes atrevimiento ni valor, cuando tres mujeres benditas cuidan de ti -en la corte celestial, y mis palabras te prometen tanto bien? - - [2] La clemencia divina. - - [3] La gracia divina, o ms bien, la gracia que ilumina. - -Y as como las florecillas, inclinadas y cerradas por la escarcha, se -abren erguidas en cuanto el Sol las ilumina, as creci mi abatido -nimo, e inund tal aliento mi corazn, que exclam como un hombre -decidido: - ---Oh! Cun piadosa es la que me ha socorrido! Y t, alma -bienhechora, que has obedecido con tal prontitud las palabras de verdad -que ella te ha dicho! Con las tuyas has preparado mi corazn de tal -suerte, y le has comunicado tanto deseo de emprender el gran viaje, que -vuelvo a abrigar mi primer propsito. V, pues; que una sola voluntad -nos dirija: t eres mi gua, mi seor, mi maestro. - -As le dije, y en cuanto ech a andar, entr por el camino profundo y -salvaje. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TERCERO_ - - -"Por m se va a la ciudad del llanto; por m se va al eterno dolor; -por mi se va hacia la raza condenada: la justicia anim a mi sublime -arquitecto; me hizo la divina potestad, la suprema sabidura y el -primer amor. Antes que yo no hubo nada creado, a excepcin de lo -eterno, y yo duro eternamente. Oh vosotros los que entris, abandonad -toda esperanza!" - -Vi escritas estas palabras con caracteres negros en el dintel de una -puerta, por lo cual exclam: - ---Maestro, el sentido de estas palabras me causa pena. - -Y l, como hombre lleno de prudencia, me contest: - ---Conviene abandonar aqu todo temor; conviene que aqu termine toda -cobarda. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que veras a la -dolorida gente, que ha perdido el bien de la inteligencia. - -Y despus de haber puesto su mano en la ma con rostro alegre, que me -reanim, me introdujo en medio de las cosas secretas. All, bajo un -cielo sin estrellas, resonaban suspiros, quejas y profundos gemidos, -de suerte que al escucharlos comenc a llorar. Diversas lenguas, -horribles blasfemias, palabras de dolor, acentos de ira, voces altas y -roncas, acompaadas de palmadas, producan un tumulto que va rodando -siempre por aquel espacio eternamente obscuro, como la arena impelida -por un torbellino. Yo, que estaba horrorizado, dije: - ---Maestro, qu es lo que oigo, y qu gente es sa, que parece -doblegada por el dolor? - -Me respondi: - ---Esta miserable suerte est reservada a las tristes almas de aquellos -que vivieron sin merecer alabanzas ni vituperio: estn confundidas -entre el perverso coro de los ngeles que no fueron rebeldes ni fieles -a Dios, sino que slo vivieron para s. El Cielo los lanz de su -seno por no ser menos hermoso; pero el profundo Infierno no quiere -recibirlos por la gloria que con ello podran reportar los dems -culpables. - -Y yo repuse: - ---Maestro, qu cruel dolor les hace lamentarse tanto? - -A lo que me contest: - ---Te lo dir brevemente. Estos no esperan morir; y su ceguedad es -tanta, que se muestran envidiosos de cualquier otra suerte. El mundo -no conserva ningn recuerdo suyo; la misericordia y la justicia los -desdean: no hablemos ms de ellos, mralos y pasa adelante. - -Y yo, fijndome ms, vi una bandera que iba ondeando tan de prisa, que -pareca desdeosa del menor reposo: tras ella vena tanta muchedumbre, -que no hubiera credo que la muerte destruyera tan gran nmero. -Despus de haber reconocido a algunos, mir ms fijamente, y vi la -sombra de aquel que por cobarda hizo la gran renuncia[4]. Comprend -inmediatamente y adquir la certeza de que aquella turba era la de los -ruines que se hicieron desagradables a los ojos de Dios y a los de -sus enemigos. Aquellos desgraciados, que no vivieron nunca, estaban -desnudos, y eran molestados sin tregua por las picaduras de las moscas -y de las avispas que all haba; las cuales hacan correr por su rostro -la sangre, que mezclada con sus lgrimas, era recogida a sus pies por -asquerosos gusanos. - - [4] Segn algunos comentadores, ste debe ser Esa, que - renunci a su derecho de primogenitura; segn otros, - Diocleciano, que abdic el imperio; segn Venturini, el papa - Celestino V, y otros creen que el que hizo la gran renuncia es - Pilatos. - -Habiendo dirigido mis miradas a otra parte, vi nuevas almas a la orilla -de un gran ro, por lo cual, dije: - ---Maestro, dgnate manifestarme quines son y por qu ley parecen sos -tan prontos a atravesar el ro, segn puedo ver a favor de esta dbil -claridad. - -Y l me respondi: - ---Te lo dir cuando pongamos nuestros pies sobre la triste orilla del -Aqueronte. - -Entonces, avergonzado y con los ojos bajos, temiendo que le disgustasen -mis preguntas, me abstuve de hablar hasta que llegamos al ro. En -aquel momento vimos un anciano cubierto de canas, que se diriga -hacia nosotros en una barquichuela, gritando: "Ay de vosotras, almas -perversas! No esperis ver nunca el Cielo. Vengo para conduciros a la -otra orilla, donde reinan eternas tinieblas, en medio del calor y del -fro. Y t, alma viva, que ests aqu, aljate de entre esas que estn -muertas." Pero cuando vi que yo no me mova, dijo: "Llegars a la -playa por otra orilla, por otro puerto, mas no por aqu: para llevarte -se necesita una barca ms ligera." - -Y mi gua le dijo: - ---Carn, no te irrites. As se ha dispuesto all donde se puede todo lo -que se quiere; y no preguntes ms. - -Entonces se aquietaron las velludas mejillas del barquero de las -lvidas lagunas, que tena crculos de llamas alrededor de sus ojos. -Pero aquellas almas, que estaban desnudas y fatigadas, no bien oyeron -tan terribles palabras, cambiaron de color, rechinando los dientes, -blasfemando de Dios, de sus padres, de la especie humana, del sitio y -del da de su nacimiento, de la prole de su prole y de su descendencia: -despus se retiraron todas juntas, llorando fuertemente, hacia la -orilla maldita en donde se espera a todo aquel que no teme a Dios. -El demonio Carn, con ojos de ascuas, haciendo una seal, las fu -reuniendo, golpeando con su remo a las que se rezagaban; y as como -en otoo van cayendo las hojas una tras otra, hasta que las ramas han -devuelto a la tierra todos sus despojos, del mismo modo los malvados -hijos de Adn se lanzaban uno a uno desde la orilla, a aquella seal, -como pjaros que acuden al reclamo. De esta suerte se fueron alejando -por las negras ondas; pero antes de que hubieran saltado en la orilla -opuesta, se reuni otra nueva muchedumbre en la que aqullas haban -dejado. - ---Hijo mo--me dijo el corts Maestro--, los que mueren en la clera -de Dios acuden aqu de todos los pases, y se apresuran a atravesar -el ro, espoleados de tal suerte por la justicia divina, que su temor -se convierte en deseo. Por aqu no pasa nunca un alma pura; por lo -cual, si Carn se irrita contra ti, ya conoces ahora el motivo de sus -desdeosas palabras. - -Apenas hubo terminado, tembl tan fuertemente la sombra campia, -que el recuerdo del espanto que sent an me inunda la frente de -sudor. De aquella tierra de lgrimas sali un viento que produjo -rojizos relmpagos, hacindome perder el sentido y caer como un hombre -sorprendido por el sueo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO CUARTO_ - - -Interrumpi mi profundo sueo un trueno tan fuerte, que me estremec -como hombre a quien se despierta a la fuerza: me levant, y dirigiendo -una mirada en derredor mo, fij la vista para reconocer el lugar donde -me hallaba. Vime junto al borde del triste valle, abismo de dolor, en -que resuenan infinitos ayes, semejantes a truenos. El abismo era tan -profundo, obscuro y nebuloso, que en vano fijaba mis ojos en su fondo, -pues no distingua cosa alguna. - ---Ahora descendamos all abajo, al tenebroso mundo--me dijo el poeta -muy plido--: yo ir el primero; t el segundo. - -Yo, que haba advertido su palidez, le respond: - ---Cmo he de ir yo, si t, que sueles desvanecer mis incertidumbres, -te atemorizas? - -Y l repuso: - ---La angustia de los desgraciados que estn ah bajo, refleja en mi -rostro una piedad que t tomas por terror. Vamos, pues; que la longitud -del camino exige que nos apresuremos. - -Y sin decir ms, penetr y me hizo entrar en el primer crculo que -rodea el abismo. All, segn pude advertir, no se oan quejas, sino -slo suspiros, que hacan temblar la eterna bveda, y que procedan -de la pena sin tormento de una inmensa multitud de hombres, mujeres y -nios. El buen Maestro me dijo: - ---No me preguntas qu espritus son los que estamos viendo? Quiero, -pues, que sepas, antes de seguir adelante, que stos no pecaron; y -si contrajeron en su vida algunos mritos, no es bastante, pues no -recibieron el agua del bautismo, que es la puerta de la Fe que forma -tu creencia. Y si vivieron antes del cristianismo, no adoraron a Dios -como deban: yo tambin soy uno de ellos. Por tal falta, y no por otra -culpa, estamos condenados, consistiendo nuestra pena en vivir con el -deseo sin esperanza. - -Un gran dolor afligi mi corazn cuando o esto, porque conoc personas -de mucho valor que estaban suspensas en el Limbo. - ---Dime, Maestro y seor mo--le pregunt para afirmarme ms en esta -Fe que triunfa de todo error;--alguna de esas almas ha podido, bien -por sus mritos o por los de otros, salir del Limbo y alcanzar la -bienaventuranza? - -Y l, que comprendi mis palabras encubiertas y obscuras, repuso: - ---Yo era recin llegado a este sitio, cuando vi venir a un Sr -poderoso, coronado con la seal de la victoria. Hizo salir de aqu -el alma del primer padre, y la de Abel su hijo, y la de No; la del -legislador Moiss, tan obediente; la del patriarca Abraham, y la del -rey David; a Israel, con su padre y con sus hijos, y a Raquel por -quien aqul hizo tanto,[5] y a otros muchos, a quienes otorg la -bienaventuranza; pues debes saber que, antes de ellos, no se salvaban -las almas humanas. - - [5] Se refiere a Jacobo o Israel, que por casarse con Raquel - sirvi al padre de ella catorce aos. - -Mientras as hablaba, no dejbamos de andar; pero seguamos atravesando -siempre la selva, esto es, la selva que formaban los espritus -apiados. Aun no estbamos muy lejos de la entrada del abismo, cuando -vi un resplandor que triunfaba del hemisferio de las tinieblas: nos -encontrbamos todava a bastante distancia, pero no a tanta que no -pudiera yo distinguir que aquel sitio estaba ocupado por personas -dignas. - ---Oh t, que honras toda ciencia y todo arte, quines son sos, cuyo -valimiento debe ser tanto, que as estn separados de los dems? - -Y l a m: - ---La hermosa fama que an se conserva de ellos en el mundo que habitas, -les hace acreedores a esta gracia del cielo, que de tal suerte los -distingue. - -Entonces o una voz que deca: "Honrad al sublime poeta; regresa -su sombra, que se haba separado de nosotros!" Cuando call la voz, -vi venir a nuestro encuentro cuatro grandes sombras, cuyo rostro no -manifestaba tristeza ni alegra. El buen maestro empez a decirme: - ---Mira aquel que tiene una espada en la mano, y viene a la cabeza de -los tres como su seor. Ese es Homero, poeta soberano: el otro es el -satrico Horacio, Ovidio es el tercero y el ltimo Lucano. Cada cual -merece, como yo, el nombre que antes pronunciaron unnimes; me honran y -hacen bien. - -De este modo vi reunida la hermosa escuela de aquel prncipe del -sublime cntico, que vuela como el guila sobre todos los dems. - -Despus de haber estado conversando entre s un rato, se volvieron -hacia m dirigindome un amistoso saludo, que hizo sonrer a mi -Maestro; y me honraron an ms, puesto que me admitieron en su -compaa, de suerte que fu el sexto entre aquellos grandes genios. -As seguimos hasta donde estaba la luz, hablando de cosas que es -bueno callar, como bueno era hablar de ellas en el sitio en que nos -encontrbamos. Llegamos al pie de un noble castillo, rodeado siete -veces de altas murallas, y defendido alrededor por un bello riachuelo. -Pasamos sobre ste como sobre tierra firme; y atravesando siete puertas -con aquellos sabios, llegamos a un prado de fresca verdura. All haba -personajes de mirada tranquila y grave, cuyo semblante revelaba una -grande autoridad: hablaban poco y con voz suave. Nos retiramos luego -hacia un extremo de la pradera; a un sitio despejado, alto y luminoso, -desde donde podan verse todas aquellas almas. All, en pie sobre -el verde esmalte, me fueron sealados los grandes espritus, cuya -contemplacin me hizo estremecer de alegra. All vi a Electra con -muchos de sus compaeros, entre los que conoc a Hctor y a Eneas; -despus a Csar, armado, con sus ojos de ave de rapia. Vi en otra -parte a Camila y a Pentesilea, y vi al Rey Latino, que estaba sentado -al lado de su hija Lavinia; vi a aquel Bruto, que arroj a Tarquino de -Roma; a Lucrecia tambin, a Julia, a Marcia y a Cornelia, y a Saladino, -que estaba solo y separado de los dems. Habiendo levantado despus la -vista, vi al maestro de los que saben,[6] sentado entre su filosfica -familia. Todos le admiran, todos le honran: vi adems a Scrates y -Platn, que estaban ms prximos a aqul que los dems; a Demcrito, -que pretende que el mundo ha tenido por origen la casualidad; a -Digenes, a Anaxgoras y a Tales, a Empdocles, a Herclito y a Zenn: -vi al buen observador de la cualidad, es decir, a Dioscrides, y vi a -Orfeo, a Tulio y a Lino, y al moralista Sneca; al gemetra Euclides, a -Tolomeo, Hipcrates, Avicena y Galeno, y a Averroes, que hizo el gran -comentario. No me es posible mencionarlos a todos, porque me arrastra -el largo tema que he de seguir y muchas veces las palabras son breves -para el asunto. Bien pronto la compaa de seis queda reducida a dos: -mi sabio gua me conduce por otro camino fuera de aquella inmovilidad -hacia una aura temblorosa, y llego a un punto privado totalmente de luz. - - [6] El filsofo Aristteles. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO QUINTO_ - - -As descend del primer crculo al segundo, que contiene menos espacio, -pero mucho ms dolor, y dolor punzante, que origina desgarradores -gritos. All estaba el horrible Minos que, rechinando los dientes, -examina las culpas de los que entran; juzga y da a comprender sus -rdenes por medio de las vueltas de su cola. Es decir, que cuando se -presenta ante l un alma pecadora, y le confiesa todas sus culpas, -aquel gran conocedor de los pecados ve qu lugar del infierno debe -ocupar y se lo designa, cindose al cuerpo la cola tantas veces -cuantas sea el nmero del crculo a que debe ser enviada. Ante l estn -siempre muchas almas, acudiendo por turno para ser juzgadas; hablan y -escuchan, y despus son arrojadas al abismo. - ---Oh, t, que vienes a la mansin del dolor!--me grit Minos cuando -me vi, suspendiendo sus terribles funciones--; mira cmo entras y de -quin te fas: no te alucine lo anchuroso de la entrada. - -Entonces mi gua le pregunt: - ---Por qu gritas? No te opongas a su viaje ordenado por el destino: -as lo han dispuesto all donde se puede lo que se quiere; y no -preguntes ms. - -Empezaron a dejarse or voces plaideras: y llegu a un sitio donde -hirieron mis odos grandes lamentos. Entrbamos en un lugar que careca -de luz, y que ruga como el mar tempestuoso cuando est combatido -por vientos contrarios. La tromba infernal, que no se detiene nunca, -envuelve en su torbellino a los espritus; les hace dar vueltas -continuamente, y les agita y les molesta: cuando se encuentran ante la -ruinosa valla que los encierra, all son los gritos, los llantos y los -lamentos, y las blasfemias contra la virtud divina. Supe que estaban -condenados a semejante tormento los pecadores carnales que sometieron -la razn a sus lascivos apetitos; y as como los estorninos vuelan en -grandes y compactas bandadas en la estacin de los fros, as aquel -torbellino arrastra a los espritus malvados llevndolos de ac para -all, de arriba abajo, sin que abriguen nunca la esperanza de tener -un momento de reposo, ni de que su pena se aminore. Y del mismo modo -que las grullas van lanzando sus tristes acentos, formando todas una -prolongada hilera en el aire, as tambin vi venir, exhalando gemidos, -a las sombras arrastradas por aquella tromba. Por lo cual pregunt: - ---Maestro, qu almas son sas a quienes de tal suerte castiga ese aire -negro? - ---La primera de sas, de quienes deseas noticias--me dijo entonces--, -fu emperatriz de una multitud de pueblos donde se hablaban diferentes -lenguas, y tan dada al vicio de la lujuria, que permiti en sus leyes -todo lo que excitaba el placer, para ocultar de este modo la abyeccin -en que viva. Es Semramis, de quien se lee que sucedi a Nino y fu -su esposa y rein en la tierra en donde impera el Sultn. La otra es -la que se mat por amor y quebrant la fe prometida a las cenizas de -Siqueo. Despus sigue la lasciva Cleopatra. Ve tambin a Helena, que -di lugar a tan funestos tiempos; y ve al gran Aquiles, que al fin tuvo -que combatir por el amor. Ve a Pars y a Tristn.... - -Y a ms de mil sombras me fu enseando y designando con el dedo, a -quienes Amor haba hecho salir de esta vida. Cuando o a mi sabio -nombrar las antiguas damas y los caballeros, me sent dominado por la -piedad y qued como aturdido. Empec a decir: - ---Poeta, quisiera hablar a aquellas dos almas que van juntas y parecen -ms ligeras que las otras impelidas por el viento. - -Y l me contest: - ---Espera que estn ms cerca de nosotros: y entonces rugales, por el -amor que las conduce, que se dirijan hacia ti. - -Tan pronto como el viento las impuls hacia nosotros, alc la voz -diciendo: - ---Oh almas atormentadas!, venid a hablarnos, si otro no se opone a -ello. - -As como dos palomas, excitadas por sus deseos, se dirigen con las alas -abiertas y firmes hacia el dulce nido, llevadas en el aire por una -misma voluntad, as salieron aquellas dos almas de entre la multitud -donde estaba Dido, dirigindose hacia nosotros a travs del aire -malsano, atradas por mi eficaz y afectuoso llamamiento. - ---Oh sr gracioso y benigno, que vienes a visitar enmedio de este aire -negruzco a los que hemos teido el mundo de sangre! Si furamos amados -por el Rey del universo, le rogaramos por tu tranquilidad, ya que te -compadeces de nuestro acerbo dolor. Todo lo que te agrade or y decir, -te lo diremos y escucharemos con gusto mientras que siga el viento tan -tranquilo como ahora. La tierra donde nac est situada en la costa -donde desemboca el Po con todos sus afluentes para descansar en el mar. -Amor, que se apodera pronto de un corazn gentil, hizo que ste se -prendara de aquel hermoso cuerpo que me fu arrebatado de un modo que -an me atormenta. Amor, que no dispensa de amar al que es amado, hizo -que me entregara vivamente al placer de que se embriagaba ste, que, -como ves, no me abandona nunca. Amor nos condujo a la misma muerte. -Cana[7] espera al que nos arranc la vida. - - [7] La primera de las cuatro divisiones concntricas del - ltimo crculo del Infierno, en donde son castigados los - traidores y los matadores de sus propios consanguneos. Vase - el canto trigsimo segundo. - -Tales fueron las palabras de las dos sombras. Al or a aquellas almas -atormentadas, baj la cabeza y la tuve inclinada tanto tiempo, que el -poeta me dijo: - ---En qu piensas? - ---Ah!--exclam al contestarle--; cun dulces pensamientos, cuntos -deseos les han conducido a doloroso trnsito! - -Despus me dirig hacia ellos, dicindoles: - ---Francisca, tus desgracias me hacen derramar tristes y compasivas -lgrimas. Pero dime: en tiempo de los dulces suspiros cmo os permiti -Amor conocer vuestros secretos deseos? - -Ella me contest: - ---No hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria; y -eso lo sabe bien tu Maestro. Pero si tienes tanto deseo de conocer cul -fu el principal origen de nuestro amor, har como el que habla y llora -a la vez. Leamos un da por pasatiempo las aventuras de Lancelote, y -de qu modo cay en las redes del Amor: estbamos solos y sin abrigar -sospecha alguna. Aquella lectura hizo que nuestros ojos se buscaran -muchas veces y que palideciera nuestro semblante; mas un solo pasaje -fu el que decidi de nosotros. Cuando lemos que la deseada sonrisa de -la amada fu interrumpida por el beso del amante, ste, que jams se ha -de separar de m, me bes tembloroso en la boca: el libro y quien lo -escribi fu para nosotros otro Galeoto; aquel da ya no lemos ms. - -Mientras que un alma deca esto, la otra lloraba de tal modo, que, -movido de compasin, desfallec como si me muriera, y ca como cae un -cuerpo inanimado. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEXTO_ - - -Al recobrar los sentidos, que perd por la tristeza y la compasin -que me caus la suerte de los dos cuados, vi en derredor mo nuevos -tormentos y nuevas almas atormentadas doquier iba y doquier me volva o -miraba. Me encuentro en el tercer crculo; en el de la lluvia eterna, -maldita, fra y densa, que cae siempre igualmente copiosa y con la -misma fuerza. Espesos granizos, agua negruzca y nieve descienden en -turbin a travs de las tinieblas; la tierra, al recibirlos, exhala -un olor pestfero. Cerbero, fiera cruel y monstruosa, ladra con sus -tres fauces de perro contra los condenados que estn all sumergidos. -Tiene los ojos rojos, los pelos negros y cerdosos, el vientre ancho y -las patas guarnecidas de uas que clava en los espritus, les desgarra -la piel y les descuartiza. La lluvia les hace aullar como perros; los -miserables condenados forman entre s una muralla con sus costados -y se revuelven sin cesar. Cuando nos descubri Cerbero, el gran -gusano abri las bocas ensendonos sus colmillos; todos sus miembros -estaban agitados. Entonces mi gua extendi las manos, cogi tierra, -y la arroj a puados en las fauces vidas de la fiera. Y del mismo -modo que un perro se deshace ladrando al tener hambre, y se apacigua -cuando muerde su presa, ocupado tan slo en devorarla, as tambin el -demonio Cerbero cerr sus impuras bocas, cuyos ladridos causaban tal -aturdimiento a las almas que quisieran quedarse sordas. Pasamos por -encima de las sombras derribadas por la incesante lluvia, poniendo -nuestros pies sobre sus fantasmas, que parecan cuerpos humanos. Todas -yacan por el suelo, excepto una que se levant con presteza para -sentarse, cuando nos vi pasar ante ella. - ---Oh, t, que has venido a este Infierno!--me dijo--; reconceme si -puedes. T fuiste hecho, antes que yo deshecho. - -Yo le contest: - ---La angustia que te atormenta es quiz causa de que no me acuerde de -ti; me parece que no te he visto nunca. Pero dime, quin eres t, que -a tan triste lugar has sido conducido, y condenado a un suplicio, que -si hay otro mayor, no ser por cierto tan desagradable? - -Contestme: - ---Tu ciudad, tan llena hoy de envidia, que ya colma la medida, me vi -en su seno en vida ms serena. Vosotros, los habitantes de esa ciudad, -me llamasteis Ciacco. Por el reprensible pecado de la gula, me veo, -como ves, sufriendo esta lluvia. Yo no soy aqu la nica alma triste; -todas las dems estn condenadas a igual pena por la misma causa. - -Y no pronunci una palabra ms. Yo le respond: - ---Ciacco, tu martirio me conmueve tanto, que me hace verter lgrimas; -pero dime, si es que lo sabes: en qu pararn los habitantes de esa -ciudad tan dividida en facciones? Hay algn justo entre ellos? Dime -por qu razn se ha introducido en ella la discordia. - -Me contest: - ---Despus de grandes debates, llegarn a verter su sangre, y el partido -salvaje arrojar al otro partido causndole grandes prdidas. Luego -ser preciso que el partido vencedor sucumba al cabo de tres aos, -y que el vencido se eleve, merced a la ayuda de aquel que ahora es -neutral. Esta faccin llevar la frente erguida por mucho tiempo, -teniendo bajo su frreo yugo a la otra, por ms que sta se lamente y -avergence. Aun hay dos justos, pero nadie les escucha: la soberbia, -la envidia y la avaricia son las tres chispas que han inflamado los -corazones. - -Aqu di Ciacco fin a su lamentable discurso, y yo le dije: - ---Todava quiero que me informes, y me concedas algunas palabras. Dime -dnde estn, y dame a conocer a Farinata y al Tegghiaio, que fueron tan -dignos, a Jacobo Rusticucci, Arigo y Mosca, y a otros que a hacer bien -consagraron su ingenio, pues siento un gran deseo de saber si estn -entre las dulzuras del Cielo o entre las amarguras del Infierno. - -A lo que me contest: - ---Estn entre almas ms perversas; otros pecados los han arrojado a un -crculo ms profundo: si bajas hasta all, podrs verlos. Pero cuando -vuelvas al dulce mundo, te ruego que hagas porque en l se renueve mi -recuerdo: y no te digo ni te respondo ms. - -Entonces torci los ojos que haba tenido fijos; mirme un momento, y -luego inclin la cabeza, y volvi a caer entre los dems ciegos. Mi -gua me dijo: - ---Ya no volver a levantarse hasta que se oiga el sonido de la anglica -trompeta; cuando venga la potestad enemiga del pecado. Cada cual -encontrar entonces su triste tumba; recobrar sus carnes y su figura; -y oir el juicio que debe resonar por toda una eternidad. - -As fuimos atravesando aquella impura mezcla de sombras y de lluvia, -con paso lento, razonando un poco sobre la vida futura. Por lo cual -dije: - ---Maestro, estos tormentos sern mayores despus de la gran sentencia, -o bien menores, o seguirn siendo tan dolorosos? - -Y l a m: - ---Acurdate de tu ciencia, que pretende que cuanto ms perfecta es una -cosa, tanto mayor bien o dolor experimenta. Aunque esta raza maldita -no debe jams llegar a la verdadera perfeccin, espera ser despus del -juicio ms perfecta que ahora. - -Caminando por la va que gira alrededor del crculo, continuamos -hablando de otras cosas que no refiero, y llegamos al sitio donde se -desciende: all encontramos a Plutn, el gran enemigo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEPTIMO_ - - -"Pape satn, pape satn aleppe"[8] comenz a gritar Plutn con ronca -voz. Y aquel sabio gentil, que lo supo todo, para animarme, dijo: - - [8] Pape, interjeccin griega y latina, que significa - sorpresa; aleppe, lo mismo que aleph (o Ioseph), voz hebraica, - equivalente a jefe, prncipe, etc. La frase, truncada por - reticencia, quiere decir: "Cmo, Satans; cmo, Satans, - prncipe del Infierno!... Un audaz mortal se atreve a entrar - aqu?"--Fraticelli. - ---No te inquiete el temor; pues a pesar de su poder, no te impedir que -desciendas a este crculo. - -Despus, volvindose hacia aquel rostro hinchado de ira, le dijo: - ---Calla, lobo maldito: consmete interiormente con tu propia rabia. No -sin razn venimos al profundo infierno; pues as lo han dispuesto all -arriba, donde Miguel castig la soberbia rebelin. - -Como las velas, hinchadas por el viento, caen derribadas cuando el -mstil se rompe, del mismo modo cay al suelo aquella fiera cruel. As -bajamos a la cuarta cavidad, aproximndonos ms a la dolorosa orilla -que encierra en s todo el mal del universo. Ah, justicia de Dios!, -quin, si no t, puede amontonar tantas penas y trabajos como all -vi? Por qu nos desgarran as nuestras propias faltas? Como una ola -se estrella contra otra ola en el escollo de Caribdis, as chocan uno -contra otro los condenados. All vi ms condenados que en ninguna -otra parte, los cuales formados en dos filas, se lanzaban de la una -a la otra enormes pesos con todo el esfuerzo de su pecho, gritando -fuertemente: dbanse grandes golpes, y despus se volvan cada cual -hacia atrs, exclamando: "Por qu guardas? Por qu derrochas?" De -esta suerte iban girando por aquel ttrico crculo, yendo desde un -extremo a su opuesto, y repitiendo a gritos su injurioso estribillo. -Despus, cuando cada cual haba llegado al centro de su crculo, se -volvan todos a la vez para empezar de nuevo otra pelea. - -Yo, que tena el corazn conmovido de lstima, dije: - ---Maestro mo, indcame qu gente es sta. Todos esos tonsurados que -vemos a nuestra izquierda han sido clrigos? - -Y l me respondi: - ---Err la mente de todos en la primera vida, y no supieron gastar -razonablemente: as lo manifiestan claramente sus aullidos cuando -llegan a los dos puntos del crculo que los separa de los que siguieron -camino opuesto. Esos que no tienen cabellos que cubran su cabeza, -fueron clrigos, papas y cardenales, a quienes subyug la avaricia. - -Y yo: - ---Maestro, entre todos sos, bien deber haber algunos a quienes yo -conozca y a quienes tan inmundos hizo este vicio. - -Y l a m: - ---En vano esforzars tu imaginacin: la vida srdida que los hizo -deformes, hace que hoy sean obscuros y desconocidos. Continuarn -chocando entre s eternamente; y saldrn stos del sepulcro con los -puos cerrados, y aqullos con el cabello rapado. Por haber gastado -mal y guardado mal, han perdido el Paraso, y se ven condenados a ese -eterno combate, que no necesito pintarte con palabras escogidas. Ah -podrs ver, hijo mo, cun rpidamente pasa el soplo de los bienes de -la Fortuna, por los que la raza humana se enorgullece y querella. Todo -el oro que existe bajo la Luna, y todo lo que ha existido, no puede dar -un momento de reposo a una sola de esas almas fatigadas. - ---Maestro--le dije entonces--, ensame cul es esa Fortuna de que me -hablas, y que as tiene entre sus manos los bienes del mundo. - -Y l a m: - ---Oh necias criaturas! Cun grande es la ignorancia que os extrava! -Quiero que te alimentes con mis lecciones. Aqul, cuya sabidura -es superior a todo, hizo los cielos y les di un gua, de modo que -toda parte brilla para toda parte, distribuyendo la luz por igual; -con el esplendor del mundo hizo lo mismo, y le di una gua, que -administrndolo todo, hiciera pasar de tiempo en tiempo las vanas -riquezas de una a otra familia, de una a otra nacin, a pesar de los -obstculos que crean la prudencia y previsin humanas. He aqu por qu, -mientras una nacin impera, otra languidece, segn el juicio de Aqul -que est oculto, como la serpiente en la hierba. Vuestro saber no puedo -contrastarla; porque provee, juzga y prosigue su reinado, como el suyo -cada una de las otras deidades. Sus transformaciones no tienen tregua; -la necesidad la obliga a ser rpida; por eso se cambia todo en el mundo -con tanta frecuencia. Tal es esa a quien tan a menudo vituperan los -mismos que deberan ensalzarla, y de quien blasfeman y maldicen sin -razn. Pero ella es feliz, y no oye esas maldiciones: contenta entre -las primeras criaturas, prosigue su obra y goza en su beatitud. Bajemos -ahora donde existen mayores y ms lamentables males: ya descienden -todas las estrellas que salan cuando me puse en marcha, y nos est -prohibido retrasarnos mucho. - -Atravesamos el crculo hasta la otra orilla, sobre un hirviente -manantial, que vierte sus aguas en un arroyo que le debe su origen -y cuyas aguas son ms bien obscuras que azuladas; y bajamos por un -camino distinto, siguiendo el curso de tan tenebrosas ondas. Cuando -aquel arroyo ha llegado al pie de la playa gris e infecta, forma una -laguna llamada Estigia; y yo, que miraba atentamente, vi algunas almas -encenagadas en aquel pantano, completamente desnudas y de irritado -semblante. Se golpeaban no slo con las manos, sino con la cabeza, -con el pecho, con los pies, arrancndose la carne a pedazos con los -dientes. Djome el buen Maestro: - ---Hijo, contempla las almas de los que han sido dominados por la ira: -quiero adems que sepas que bajo esta agua hay una raza condenada -que suspira, y la hace hervir en la superficie, como te lo indican -tus miradas en cuantos sitios se fijan. Metidos en el lodo, dicen: -"Estuvimos siempre tristes bajo aquel aire dulce que alegra el -Sol, llevando en nuestro interior una ttrica humareda: ahora nos -entristecemos tambin en medio de este negro cieno." Estas palabras -salen del fondo de su garganta, como si formaran grgaras, no pudiendo -pronunciar una sola ntegra. - -As fuimos describiendo un gran arco alrededor del ftido pantano, -entre la playa seca y el agua, vueltos los ojos hacia los que se -atragantaban con el fango, hasta que al fin llegamos al pie de una -torre. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO OCTAVO_ - - -Digo, continuando, que mucho antes de llegar al pie de la elevada -torre, nuestros ojos se fijaron en su parte ms alta, a causa de dos -lucecitas que all vimos, y otra que corresponda a estas dos, pero -desde tan lejos, que apenas poda distinguirse. Entonces, dirigindome -hacia el mar de toda ciencia, dije: - ---Qu significan esas llamas? Qu responde aquella otra, y quines -son los que hacen esas seales? - -Respondime: - ---Sobre esas aguas fangosas puedes ver lo que ha de venir, si es que no -te lo ocultan los vapores del pantano. - -Jams cuerda alguna despidi una flecha que corriese por el aire con -tanta velocidad, como una navecilla que vi surcando las aguas en -nuestra direccin, gobernada por un solo remero que gritaba: "Has -llegado ya, alma vil?" - ---Flegias, Flegias, gritas en vano esta vez--dijo mi Seor--; no nos -tendrs en tu poder ms tiempo que el necesario para pasar la laguna. - -Flegias, conteniendo su clera, hizo lo que un hombre a quien descubren -que ha sido vctima de un engao, ocasionndole esto un dolor profundo. -Mi gua salt a la barca y me hizo entrar en ella tras l; pero aqulla -no pareci ir cargada hasta que recibi mi peso. En cuanto ambos -estuvimos dentro, la antigua proa parti trazando en el agua una estela -ms profunda de lo que sola cuando llevaba otros pasajeros. Mientras -recorramos aquel canal de agua estancada, se me present una sombra -llena de lodo, y me pregunt: - ---Quin eres t, que vienes antes de tiempo? - -A lo que contest: - ---Si he venido, no es para permanecer aqu; mas dime quin eres t, -que tan sucio ests? - -Respondime: - ---Ya ves que soy uno de los que lloran. - -Y yo a l: - ---Permanece, pues, entre el llanto y la desolacin, espritu maldito! -Te conozco aunque ests tan enlodado. - -Entonces extendi sus manos hacia la barca, pero mi prudente Maestro le -rechaz diciendo: - ---Vte de aqu con los otros perros. - -En seguida rode mi cuello con sus brazos, me bes en el rostro y me -dijo: - ---Alma desdeosa, bendita aquella que te llev en su seno! Ese que -ves fu en el mundo una persona soberbia; ninguna virtud ha honrado su -memoria, por lo que su sombra est siempre furiosa. Cuntos se tienen -all arriba por grandes reyes, que se vern sumidos como cerdos en este -pantano, sin dejar en pos de s ms que horribles desprecios! - -Y yo: - ---Maestro, antes de salir de este lago, deseara en gran manera ver a -ese pecador sumergido en el fango. - -Y l a m: - ---Antes de que veas la orilla, quedars satisfecho: convendr que goces -de ese deseo. - -Poco despus, le vi acometido de tal modo por las dems sombras -cenagosas, que an alabo a Dios y le doy gracias por ello. Todas -gritaban: "A Felipe Argenti!" Este florentino, espritu orgulloso, -se revolva contra s mismo, destrozndose con sus dientes. Dejmosle -all, pues no pienso ocuparme ms de l. Despus vino a herir mis odos -un lamento doloroso, por lo cual mir con ms atencin en torno mo. El -buen Maestro me dijo: - ---Hijo mo, ya estamos cerca de la ciudad que se llama Dite; sus -habitantes pecaron gravemente y son muy numerosos. - -Y yo le respond: - ---Ya distingo en el fondo del valle sus torres bermejas, como si -salieran de entre llamas. - -A lo cual me contest: - ---El fuego eterno que interiormente las abrasa, les comunica el rojo -color que ves en ese bajo infierno. - -Al fin entramos en los profundos fosos que cien aquella desolada -tierra: las murallas me parecan de hierro. Llegamos, no sin haber -dado antes un gran rodeo, a un sitio en que el barquero nos dijo en -alta voz: "Salid, he aqu la entrada." Vi sobre las puertas ms de -mil espritus, cados del cielo como una lluvia, que decan con ira: -"Quin es se que sin haber muerto anda por el reino de los muertos?" -Mi sabio Maestro hizo un ademn expresando que quera hablarles en -secreto. Entonces contuvieron un poco su clera y respondieron: "Ven -t solo, y que se vaya aquel que tan audazmente entr en este reino. -Que se vuelva solo por el camino que ha emprendido locamente: que -lo intente, si sabe; porque t, que le has guiado por esta obscura -comarca, te has de quedar aqu." - -Juzga, lector, si estara yo tranquilo al or aquellas palabras -malditas: no cre volver nunca a la tierra. - ---Oh, mi gua querido!, t que ms de siete veces me has devuelto la -tranquilidad y librado de los grandes peligros con que he tropezado, -no me dejes, le dije, tan abatido: si nos est prohibido avanzar ms, -volvamos inmediatamente sobre nuestros pasos. - -Y aquel seor que all me haba llevado me dijo: - ---No temas, pues nadie puede cerrarnos el paso que Dios nos ha abierto. -Agurdame aqu: reanima tu abatido espritu y alimenta una grata -esperanza, que yo no te dejar en este bajo mundo. - -En seguida se fu el dulce Padre, y me dej solo. Permanec en una gran -incertidumbre, agitndose el s y el no en mi cabeza. - -No pude or lo que les propuso; pero habl poco tiempo con ellos, y -todos a una corrieron hacia la ciudad. Nuestros enemigos dieron con -las puertas en el rostro a mi Seor, que se qued fuera, y se dirigi -lentamente hacia donde yo estaba. Tena los ojos inclinados, sin dar -seales de atrevimiento, y deca entre suspiros: "Quin me ha impedido -la entrada en la mansin de los dolores?" Y dirigindose a m: - ---Si estoy irritado--me dijo--, no te inquietes; yo saldr victorioso -de esta prueba, cualesquiera que sean los que se opongan a nuestra -entrada. Su temeridad no es nueva: ya la demostraron ante una puerta -menos secreta, que se encuentra todava sin cerradura. Ya has visto -sobre ella la inscripcin de muerte. Pero ms ac de esa puerta, -descendiendo la montaa y pasando por los crculos sin necesidad de -gua, viene uno que nos abrir la ciudad. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO NONO_ - - -Aquel color que el miedo pint en mi rostro cuando vi a mi gua -retroceder, hizo que en el suyo se desvaneciera ms pronto la palidez -inslita, psose atento, como un hombre que escucha, porque las miradas -no podan penetrar a travs del denso aire y de la espesa niebla. - ---Sin embargo, debemos vencer en esta lucha--empez a decir--; si -no!... pero se nos ha prometido... Oh!, cunto tarda el otro en -llegar![9] - - [9] Si no... Esta reticencia expresa el temor y la duda, que - inmediatamente desecha Virgilio por respeto al Sr Supremo. - Quiere decir: "Si no... viniese ayuda del cielo!... Pero, - qu digo? Se me ha prometido... y no puede faltar." Se - refiere a la llegada del ngel. - -Yo vi bien que ocultaba lo que haba comenzado a decir bajo otra idea -que le asalt despus, y que estas ltimas palabras eran diferentes -de las primeras: sin embargo, su discurso me caus espanto, porque me -pareca descubrir en sus entrecortadas frases un sentido peor del que -en realidad tenan. - ---Ha bajado alguna vez al fondo de este triste abismo algn espritu -del primer crculo, cuya sola pena es la de perder la esperanza?--le -pregunt. - -A lo que me respondi: - ---Rara vez sucede que alguno recorra el camino por donde yo voy. Es -cierto que tuve que bajar aqu otra vez a causa de los conjuros de la -cruel Erictn, que llamaba las almas a sus cuerpos, haca poco tiempo -que mi carne estaba despojada de su alma, cuando me hizo traspasar esas -murallas para sacar un espritu del crculo de Judas. Este crculo es -el ms profundo, el ms obscuro y el ms lejano del Cielo que lo mueve -todo. Conozco bien el camino; por lo cual debes estar tranquilo. Esta -laguna, que exhala tan gran fetidez, cie en torno la ciudad del dolor, -donde ya no podremos entrar sin justa indignacin. - -Dijo adems otras cosas, que no he podido retener en mi memoria, porque -me hallaba absorto, mirando la alta torre de ardiente cspide, donde -vi de improviso aparecer rpidamente tres furias infernales, tintas en -sangre, las cuales tenan movimientos y miembros femeniles. Estaban -ceidas de hidras verdosas, y tenan por cabellos pequeas serpientes y -cerastas, que cean sus horribles sienes. Y aqul que conoca muy bien -a las siervas de la Reina del dolor eterno: - ---Mira--me dijo--, las feroces Erinnias. La de la izquierda es Megera; -la que llora a la derecha es Alecton, y la del centro es Tisifona. - -Despus call. Las furias se desgarraban el pecho con sus uas; se -golpeaban con las manos, y daban tan fuertes gritos, que por temor me -acerqu ms al poeta. "Venga Medusa, y le convertiremos en piedra, -decan todas mirando hacia abajo: mal hemos vengado la entrada del -audaz Teseo." - ---Vulvete y cbrete los ojos con las manos, porque si apareciese la -Gorgona, y la vieses, no podras jams volver arriba. - -As me dijo el Maestro, volvindome l mismo; y no findose de mis -manos, me tap los ojos con las suyas. Oh vosotros, que gozis de sano -entendimiento; descubrid la doctrina que se oculta bajo el velo de tan -extraos versos! - -Oase a travs de las turbias ondas un gran ruido, lleno de horror, que -haca retemblar las dos orillas, asemejndose a un viento impetuoso, -impelido por contrarios ardores, que se ensaa en las selvas, y sin -tregua las ramas rompe y desgaja, y las arroja fuera; y marchando -polvoroso y soberbio, hace hur a las fieras y a los pastores. Me -descubri los ojos, y me dijo: - ---Ahora dirige el nervio de tu vista sobre esa antigua espuma, hacia el -sitio en que el humo es ms maligno. - -Como las ranas, que, al ver la culebra enemiga, desaparecen a travs -del agua, hasta que se han reunido todas en el cieno, del mismo modo -vi ms de mil almas condenadas, huyendo de uno que atravesaba la -Estigia a pie enjuto. Alejaba de su rostro el aire denso, extendiendo -con frecuencia la siniestra mano hacia delante, y slo este trabajo -pareca cansarle. Bien comprend que era un mensajero del Cielo, y -volvme hacia el Maestro; pero ste me indic que permaneciese quieto y -me inclinara. Ah!, cun desdeoso me pareci aquel enviado celeste! -Lleg a la puerta, y la abri con una varita sin encontrar obstculo. - ---Oh demonios arrojados del Cielo, raza despreciable!--empez a -decir en el horrible umbral--; cmo habis podido conservar vuestra -arrogancia? Por qu os resists contra esa voluntad, que no deja nunca -de conseguir su intento, y que ha aumentado tantas veces vuestros -dolores? De qu os sirve luchar contra el destino? Vuestro Cerbero, -si bien lo recordis, tiene an el cuello y el hocico pelados. - -Entonces se volvi hacia el cenagoso camino sin dirigirnos la palabra, -semejante a un hombre a quien preocupan y apremian otros cuidados, que -no se relacionan con la gente que tiene delante. Y nosotros, confiados -en las palabras santas, dirigimos nuestros pasos hacia la ciudad de -Dite. Entramos en ella sin ninguna resistencia; y como yo deseaba -conocer la suerte de los que estaban encerrados en aquella fortaleza, -luego que estuve dentro, empec a dirigir escudriadoras miradas en -torno mo, y vi por todos lados un gran campo lleno de dolor y de -crueles tormentos. Como en los alrededores de Arls, donde se estanca -el Rdano, o como en Pola, cerca del Quarnero, que encierra a Italia -y baa sus fronteras, vense antiguos sepulcros, que hacen montuoso el -terreno, as tambin aqu se elevaban sepulcros por todas partes; con -la diferencia de que su aspecto era ms terrible, por estar envueltos -entre un mar de llamas, que los encendan enteramente, ms que lo fu -nunca el hierro en ningn arte. Todas sus losas estaban levantadas, y -del interior de aqullos salan tristes lamentos, parecidos a los de -los mseros ajusticiados. Entonces le pregunt a mi Maestro: - ---Qu clase de gente es sa, que sepultada en aquellas arcas, se da a -conocer por sus dolientes suspiros? - -A lo que me respondi: - ---Son los heresiarcas, con sus secuaces de todas sectas: esas tumbas -estn mucho ms llenas de lo que puedes figurarte. Ah est sepultado -cada cual con su semejante, y las tumbas arden ms o menos. - -Despus, dirigindose hacia la derecha, pasamos por entre los sepulcros -y las altas murallas. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMO_ - - -Mi maestro avanz por un estrecho sendero, entre los muros de la ciudad -y las tumbas de los condenados, y yo segu tras l. - ---Oh suma virtud--exclam--que me conduces a tu placer por los -crculos impos! Hblame y satisface mis deseos. Podr ver la gente -que yace en esos sepulcros? Todas las losas estn levantadas, y no hay -nadie que vigile. - -Respondime: - ---Todos quedarn cerrados, cuando hayan vuelto de Josafat las almas con -los cuerpos que han dejado all arriba. Epicuro y todos sus sectarios, -que pretenden que el alma muere con el cuerpo, tienen su cementerio -hacia esta parte. As, que pronto contestarn aqu dentro a la pregunta -que me haces, y al deseo que me ocultas. - -Yo le repliqu: - ---Buen Gua, si acaso te oculto mi corazn, es por hablar poco, a lo -cual no es la primera vez que me has predispuesto con tus advertencias. - ---Oh Toscano, que vas por la ciudad del fuego hablando modestamente!, -dgnate detenerte en este sitio. Tu modo de hablar revela claramente el -noble pas al que quiz fu yo funesto. - -Tales palabras salieron sbitamente de una de aquellas arcas, haciendo -que me aproximara con temor a mi Gua. Este me dijo: - ---Vulvete: qu haces? Mira a Farinata, que se ha levantado en su -tumba, y a quien puedes contemplar desde la cintura a la cabeza. - -Yo tena ya mis miradas fijas en las suyas: l ergua su pecho y su -cabeza en ademn de despreciar al Infierno. Entonces mi Gua, con -mano animosa y pronta, me impeli hacia l a travs de los sepulcros, -dicindome: "Hblale con claridad." - -En cuanto estuve al pie de su tumba, examinme un momento; y despus, -con acento un tanto desdeoso, me pregunt: - ---Quines fueron tus antepasados? - -Yo, que deseaba obedecer, no le ocult nada, sino que se lo descubr -todo; por lo cual arque un poco las cejas, y dijo: - ---Fueron terribles contrarios mos, de mis parientes y de mi partido; -por eso los desterr dos veces. - ---Si estuvieron desterrados--le contest--, volvieron de todas partes -una y otra vez, arte que los vuestros no han aprendido. - -Entonces, al lado de aqul, apareci a mi vista una sombra, que slo -descubra hasta la barba, lo que me hace creer que estaba de rodillas. -Mir en torno mo, como deseando ver si estaba alguien conmigo; y -apenas se desvanecieron sus sospechas, me dijo llorando: - ---Si la fuerza de tu genio es la que te ha abierto esta obscura -prisin, dnde est mi hijo y por qu no se encuentra a tu lado? - -Respondle: - ---No he venido por m mismo: el que me espera all me gua por estos -lugares: quiz vuestro Guido "tuvo" hacia l demasiado desdn. - -Sus palabras y la clase de su suplicio me haban revelado ya el nombre -de aquella sombra: as es que mi respuesta fu precisa. Irguindose -repentinamente exclam: - ---Cmo dijiste "tuvo"? Pues qu, no vive an? No hiere ya sus ojos -la dulce luz del da? - -Cuando observ que yo tardaba en responderle, cay de espaldas en su -tumba, y no volvi a aparecer fuera de ella. Pero aquel otro magnnimo, -por quien yo estaba all, no cambi de color, ni movi el cuello, ni -inclin el cuerpo. - ---El que no hayan aprendido bien ese arte--me dijo continuando la -conversacin empezada--, me atormenta ms que este lecho. Mas la deidad -que reina aqu no mostrar cincuenta veces su faz iluminada, sin que t -conozcas lo difcil que es ese arte. Pero dime, as puedas volver al -dulce mundo, por qu causa es ese pueblo tan desapiadado con los mos -en todas sus leyes? - -A lo cual le contest: - ---El destrozo y la gran matanza que enrojeci el Arbia excita tales -discursos en nuestro templo. - -Entonces movi la cabeza suspirando, y despus dijo: - ---No estaba yo all solo; y en verdad, no sin razn me encontr en -aquel sitio con los dems; pero s fu el nico que, cuando se trat de -destruir a Florencia, la defend resueltamente. - ---Ah!--le contest--; ojal vuestra descendencia tenga paz y reposo! -Pero os ruego que deshagis el nudo que ha enmaraado mi pensamiento. -Me parece, por lo que he odo, que previs lo que el tiempo ha de -traer, a pesar de que os suceda lo contrario con respecto a lo presente. - ---Nosotros--dijo--somos como los que tienen la vista cansada, que -vemos las cosas distantes, gracias a una luz con que nos ilumina el -Gua soberano. Cuando las cosas estn prximas o existen, nuestra -inteligencia es vana, y si otro no nos lo cuenta, nada sabemos de -los sucesos humanos; por lo cual puedes comprender que toda nuestra -inteligencia morir el da en que se cierre la puerta del porvenir. - ---Decid a ese que acaba de caer, que su hijo est an entre los vivos. -Si antes no le respond, hacedle saber que lo hice porque estaba -distrado con la duda que habis aclarado. - -Mi Maestro me llamaba ya, por cuya razn rogu ms solcitamente al -espritu que me dijera quin estaba con l. - ---Estoy tendido entre ms de mil--me respondi--; ah dentro estn el -segundo Federico y el Cardenal.[10] En cuanto a los dems, me callo. - - [10] El emperador Federico II, siempre en guerra con los - Papas, contra los cuales escribi versos, fu excomulgado - por Gregorio IX e Inocencio IV, y muri en 1250.--Octaviano - degli Ubaldini, de Florencia y del partido gibelino, a pesar - de ser Cardenal, dijo una vez, que, si acaso tuviera alma, la - perdera por los gibelinos. Por esta razn los coloca Dante - entre los herejes. - -Se ocult despus de decir esto, y yo dirig mis pasos hacia el antiguo -poeta, pensando en aquellas palabras que me parecan amenazadoras. Se -puso en marcha, y mientras caminbamos, me dijo: - ---Por qu ests tan turbado? - -Y cuando satisfice su pregunta: - ---Conserva en tu memoria lo que has odo contra ti--me orden aquel -sabio--; y ahora estme atento. - -Y levantando el dedo, prosigui: - ---Cuando ests ante la dulce mirada de aquella cuyos bellos ojos lo ven -todo, conocers el porvenir que te espera. - -En seguida se dirigi hacia la izquierda. Dejamos las murallas y fuimos -hacia el centro de la ciudad, por un sendero que conduce a un valle, el -cual exhalaba un hedor insoportable. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO UNDECIMO_ - - -A la extremidad de un alto promontorio, formado por grandes piedras -rotas y acumuladas en crculo, llegamos hasta un montn de espritus -ms cruelmente atormentados. All, para preservarnos de las horribles -emanaciones y de la fetidez que despeda el profundo abismo, nos -pusimos al abrigo de la losa de un gran sepulcro, donde vi una -inscripcin que deca: "Encierro al papa Anastasio, a quien Fotino -arrastr lejos del camino recto." - ---Es preciso que descendamos por aqu lentamente, a fin de acostumbrar -de antemano nuestros sentidos a este triste hedor, y despus no -tendremos necesidad de precavernos de l. - -As habl mi Maestro, y yo le dije: - ---Busca algn recurso para que no perdamos el tiempo intilmente. - -A lo que me respondi: - ---Ya ves que en ello pienso. Hijo mo--continu--, en medio de estas -rocas hay tres crculos, que se estrechan gradualmente como los que has -dejado: todos estn llenos de espritus malditos; mas para que despus -te baste con slo verlos, oye cmo y por qu estn aqu encerrados. La -injuria es el fin de toda maldad que se atrae el odio del cielo, y se -llega a este fin, que redunda en perjuicio de otros, bien por medio de -la violencia, o bien por medio del fraude. Pero como el fraude es una -maldad propia del hombre, por eso es ms desagradable a los ojos de -Dios, y por esta razn los fraudulentos estn debajo, entregados a un -dolor ms vivo. Todo el primer crculo lo ocupan los violentos, crculo -que est adems construdo y dividido en tres recintos; porque puede -cometerse violencia contra tres clases de seres: contra Dios, contra s -mismo y contra el prjimo; y no slo contra sus personas, sino tambin -contra sus bienes, como lo comprenders por estas claras razones. Se -comete violencia contra el prjimo dndole la muerte o causndole -heridas dolorosas; y contra sus bienes, por medio de la ruina, del -incendio o de los latrocinios. De aqu resulta que los homicidas, los -que causan heridas, los incendiarios y los ladrones estn atormentados -sucesivamente en el primer recinto. Un hombre puede haber dirigido su -mano violenta contra s mismo o contra sus bienes: justo es, pues, -que purgue su culpa en el segundo recinto, sin esperar tampoco mejor -suerte aquel que por su propia voluntad se priva de vuestro mundo, -juega, disipa sus bienes o llora donde deba haber estado alegre y -gozoso. Puede cometer violencia contra la Divinidad el que reniega de -ella y blasfema con el corazn, y el que desprecia la Naturaleza y sus -bondades. He aqu por qu el recinto ms pequeo marca con su fuego a -Sodoma y a Cahors, y a todo el que, despreciando a Dios, le injuria -sin hablar, desde el fondo de su corazn. El hombre puede emplear el -fraude que produce remordimientos en todas las conciencias, ya con el -que de l se fa, ya tambin con el que desconfa de l. Este ltimo -modo de usar del fraude parece que slo quebranta los vnculos de amor, -que forma la Naturaleza; por esta causa estn encadenados en el segundo -recinto los hipcritas, los aduladores, los hechiceros, los falsarios, -los ladrones, los simonacos, los rufianes, los barateros y todos los -que se han manchado con semejantes e inmundos vicios. Por el primer -fraude no slo se olvida el amor que establece la Naturaleza, sino -tambin el sentimiento que le sigue, y de donde nace la confianza: he -aqu por qu, en el crculo menor, donde est el centro de la Tierra y -donde se halla el asiento de Dite, yace eternamente atormentado todo -aquel que ha cometido traicin. - -Le dije entonces: - ---Maestro, tus razones son muy claras, y bien me dan a conocer, por -medio de tales divisiones, ese abismo y la muchedumbre que le habita; -pero dime: los que estn arrojados en aquella laguna cenagosa, los que -agita el viento sin cesar, los que azota la lluvia, y los que chocan -entre s lanzando tan estridentes gritos, por qu no son castigados en -la ciudad del fuego, si se han atrado la clera de Dios? Y si no se la -han atrado, por qu se ven atormentados de tal suerte? - -Me contest: - ---Por qu tu ingenio, contra su costumbre, delira tanto ahora?, o es -que tienes el pensamiento en otra parte? No te acuerdas de aquellas -palabras de la Etica, que has estudiado, en las que se trata de las -tres inclinaciones que el Cielo reprueba: la incontinencia, la malicia -y la loca bestialidad, y de qu modo la incontinencia ofende menos -a Dios y produce menor censura? Si examinas bien esta sentencia, -acordndote de los que sufren su castigo fuera de aqu, conocers -por qu estn separados de esos felones, y por qu los atormenta la -justicia divina, a pesar de demostrarse con ellos menos ofendida. - ---Oh Sol, que sanas toda vista conturbada!--exclam--: tal contento -me das cuando desarrollas tus ideas, que slo por eso me es tan grato -dudar como saber. Vuelve atrs un momento, y explcame de qu modo -ofende la usura a la bondad divina: desvanece esta duda. - ---La filosofa--me contest--ensea en ms de un punto al que la -estudia, que la Naturaleza tiene su origen en la Inteligencia divina y -en su arte; y si consultas bien tu Fsica, encontrars, sin necesidad -de hojear muchas pginas, que el arte humano sigue cuanto puede a -la Naturaleza, como el discpulo a su maestro; de modo que aqul es -casi nieto de Dios. Partiendo, pues, de estos principios, sabrs si -recuerdas bien el Gnesis, que es conveniente sacar de la vida la mayor -utilidad, y multiplicar el gnero humano. El usurero sigue otra va; -desprecia a la naturaleza y a su secuaz, y coloca su esperanza en otra -parte. Ahora sgueme; que me place avanzar. Los peces suben ya por el -horizonte; el carro se ve hacia aquel punto donde expira Coro, y lejos -de aqu el alto promontorio parece que desciende. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DUODECIMO_ - - -El sitio por donde empezamos a bajar era un paraje alpestre y, a causa -del que all se hallaba, todas las miradas se apartaran de l con -horror. Como aquellas ruinas, cuyo flanco azota el ro Adigio, ms ac -de Trento, producidas por un terremoto o por falta de base, que desde -la cima del monte de donde cayeron hasta la llanura, presentan la roca -tan hendida, que ningn paso hallara el que estuviese sobre ellas, as -era la bajada de aquel precipicio; y en el borde de la entreabierta -sima estaba tendido el monstruo, oprobio de Creta, que fu concebido -por una falsa vaca. Cuando nos vi, se mordi a s mismo, como aquel a -quien abrasa la ira. Gritle entonces mi Sabio: - ---Por ventura crees que est aqu el rey de Atenas, que all arriba, -en el mundo, te di la muerte? Aljate, monstruo; que ste no viene -amaestrado por tu hermana, sino con el objeto de contemplar vuestras -penas. - -Como el toro que rompe las ligaduras en el momento de recibir el golpe -mortal, que hur no puede, pero salta de un lado a otro, lo mismo hizo -el Minotauro; y mi prudente Maestro me grit: - ---Corre hacia el borde; mientras est furioso, bueno es que desciendas. - -Nos encaminamos por aquel derrumbamiento de piedras, que oscilaban por -primera vez bajo el peso de mi cuerpo. Iba yo pensativo; por lo cual me -dijo: - ---Acaso piensas en estas ruinas, defendidas por aquella ira bestial, -que he disipado. Quiero, pues, que sepas que la otra vez que baj al -profundo Infierno aun no se haban desprendido estas piedras; pero un -poco antes (si no estoy equivocado) de que viniese aqul que arrebat -a Dite la gran presa del primer crculo, retembl el impuro valle tan -profundamente por todos sus mbitos, que cre ver al universo sintiendo -aquel amor, por el cual otros creyeron que el mundo ha vuelto ms de -una vez a sumirse en el caos; y entonces fu cuando esa antigua roca se -destroz por tan diversas partes. Pero fija tus miradas en el valle; -pues ya estamos cerca del ro de sangre, en el cual hierve todo el que -por medio de la violencia ha hecho dao a los dems. - -Oh ciegos deseos! Oh ira desatentada, que nos aguijonea de tal modo -en nuestra corta vida, y as nos sumerge en sangre hirviente por toda -una eternidad! Vi un ancho foso en forma circular, como la montaa que -rodea toda la llanura, segn me haba dicho mi Gua, y entre el pie de -la roca y este foso corran en fila muchos centauros armados de saetas, -del mismo modo que solan ir a cazar por el mundo. Al vernos descender, -se detuvieron, y tres de ellos se separaron de la banda, preparando sus -arcos y escogiendo antes sus flechas. Uno de ellos grit desde lejos: - ---Qu tormento os est reservado a vosotros los que bajis por esa -cuesta? Decidlo desde donde estis, porque si no, disparo mi arco. - -Mi Maestro respondi: - ---Contestaremos a Quirn, cuando estemos cerca. Tus deseos fueron -siempre por desgracia muy impetuosos. - -Despus me toc y me dijo: - ---Ese es Neso, el que muri por la hermosa Deyanira, y veng por s -mismo su muerte; el de enmedio, que inclina la cabeza sobre el pecho, -es el gran Quirn, que educ a Aquiles; el otro es el irascible Fol. -Alrededor del foso van a millares, atravesando con sus flechas a toda -alma que sale de la sangre ms de lo que le permiten sus culpas. - -Nos fuimos aproximando a aquellos giles monstruos: Quirn cogi -una flecha, y con el regatn apart las barbas hacia detrs de sus -quijadas. Cuando se descubri la enorme boca, dijo a sus compaeros: - ---Habis observado que el de detrs mueve cuanto toca? Los pies de los -muertos no suelen hacer eso. - -Y mi buen Maestro, que estaba ya junto a l, y le llegaba al pecho, -donde las dos naturalezas se unen, repuso: - ---Est en efecto vivo, y yo slo debo ensearle el sombro valle: viene -a l por necesidad, y no por distraccin. La que me ha encomendado este -nuevo oficio, ha cesado por un momento de cantar "aleluya." No es l un -ladrn, ni yo un alma criminal. Pero por aquella virtud que dirige mis -pasos en un camino tan salvaje, cdeme uno de los tuyos para que nos -acompae, que nos indique un punto vadeable y lleve a ste sobre sus -ancas, pues no es espritu que vaya por el aire. - -Quirn se volvi hacia la derecha, y dijo a Neso: - ---V, guales; y si tropiezan con algn grupo de los nuestros, haz que -les abran paso. - -Nos pusimos en marcha, tan fielmente escoltados, hacia lo largo de -las orillas de aquella roja espuma, donde lanzaban horribles gritos -los ahogados. Los vi sumergidos hasta las cejas, por lo que el gran -Centauro dijo: - ---Esos son los tiranos, que vivieron de sangre y de rapia. Aqu -se lloran las desapiadadas culpas: aqu est Alejandro, y el feroz -Dionisio, que tantos aos de dolor hizo sufrir a la Sicilia. Aquella -frente que tiene el cabello tan negro es la de Azzolino, y la otra -que lo tiene rubio es la de Obezzo de Este, que verdaderamente fu -asesinado en el mundo por su hijastro. - -Entonces me volv hacia el Poeta, el cual me dijo: - ---Sea ste ahora tu primer gua; yo ser el segundo. - -Algo ms lejos se detuvo el Centauro sobre unos condenados, que -parecan sacar fuera de aquel hervidero su cabeza hasta la garganta, y -nos mostr una sombra que estaba separada de las dems, diciendo: - -Aqul hiri, en recinto sagrado, a un corazn, que an se ve honrado en -las orillas del Tmesis.[11] - - [11] Guido de Montfort. Para vengar la muerte de Simn, su - padre, muerto en Inglaterra por Eduardo, asesin en 1271, en - una iglesia de Viterbo, a Enrique, hermano de aqul, mientras - el sacerdote elevaba la hostia. El corazn del asesinado fu - llevado en una copa a Londres, y colocado sobre una columna en - el puente del Tmesis, para recordar a los ingleses la ofensa - que se les haba hecho. - -Despus vi otras sombras que sacaban la cabeza fuera del ro, y algunas -todo el pecho, y reconoc a muchos de ellos. Como la sangre iba -disminuyendo poco a poco, hasta no cubrir ms que el pie, vadeamos el -foso. - ---Quiero que creas--me dijo el Centauro--que as como ves disminuir -la corriente por esta parte, por la otra es su fondo cada vez mayor, -hasta que llega a reunirse en aquel punto donde la tirana est -condenada a gemir. All es donde la justicia divina ha arrojado a -Atila, que fu su azote en la tierra; a Pirro, a Sexto, y eternamente -arranca lgrimas, con el hervor de esa sangre, a Renato de Corneto y a -Renato Pazzo, que tanto dao causaron en los caminos. - -Dicho esto, se volvi y repas el vado. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOTERCIO_ - - -No haba llegado an Neso a la otra parte, cuando penetramos en un -bosque, que no estaba surcado por ningn sendero. El follaje no era -verde, sino de un color obscuro; las ramas no eran rectas, sino nudosas -y entrelazadas; no haba frutas, sino espinas venenosas. No son tan -speras y espesas las selvas donde moran las fieras, que aborrecen los -sitios cultivados entre el Cecina y Corneto. All anidan las brutales -Arpas, que arrojaron a los Troyanos de las Estrofades con el triste -presagio de un mal futuro. Tienen alas anchas, cuellos y rostros -humanos, pies con garras, y el vientre cubierto de plumas: subidas en -los rboles, lanzan extraos lamentos. - -Mi buen Maestro empez a decirme: - ---Antes de avanzar ms, debes saber que te encuentras en el segundo -recinto, por el cual continuars hasta que llegues a los terribles -arenales. Por tanto, mira con atencin; y de este modo vers cosas, que -darn testimonio de mis palabras. - -Por todas partes oa yo gemidos, sin ver a nadie que los exhalara; por -eso me detuve todo atemorizado. Creo que l crey que yo crea que -aquellas voces eran de gente que se ocultaba de nosotros entre la -espesura; y as me dijo mi Maestro: - ---Si rompes cualquier ramita de una de esas plantas, vers trocarse tus -pensamientos. - -Entonces extend la mano hacia delante, cog una ramita de un gran -endrino, y su tronco exclam: - ---Por qu me tronchas? - -Inmediatamente se ti de sangre, y volvi a exclamar: - ---Por qu me desgarras? No tienes ningn sentimiento de piedad? -Hombres fuimos, y ahora estamos convertidos en troncos: tu mano debera -haber sido ms piadosa, aunque furamos almas de serpientes. - -Cual de verde tizn que, encendido por uno de sus extremos, gotea y -chilla por el otro, a causa del aire que le atraviesa, as salan de -aquel tronco palabras y sangre juntamente; lo que me hizo dejar caer la -rama, y detenerme como hombre acobardado. - ---Alma herida--respondi mi Sabio--; si l hubiera podido creer, -desde luego, que era verdad lo que ha ledo en mis versos, no habra -extendido su mano hacia ti: el ser una cosa tan increble me ha -obligado a aconsejarle que hiciese lo que ahora me est pesando. Pero -dile quin fuiste, a fin de que, en compensacin, renueve tu fama en el -mundo, donde le es lcito volver. - -El tronco respondi: - ---Me halagas tanto con tus dulces palabras, que no puedo callar: -no llevis a mal que me entretenga un poco hablando con vosotros. -Yo soy aqul[12] que tuvo las dos llaves del corazn de Federico, -manejndolas tan suavemente para cerrar y abrir, que a casi todos -apart de su confianza, habindome dedicado con tanta fe a aquel -glorioso cargo, que perd el sueo y la vida. La cortesana que no -ha separado nunca del palacio de Csar sus impdicos ojos, peste -comn y vicio de las cortes, inflam contra m todos los nimos, y -los inflamados inflamaron a su vez y de tal modo a Augusto, que mis -dichosos honores se trocaron en triste duelo. Mi alma, en un arranque -de indignacin, creyendo librarse del oprobio por medio de la muerte, -me hizo injusto contra m mismo, siendo justo. Os juro, por las tiernas -races de este leo, que jams fu desleal a mi seor, tan digno de -ser honrado. Y si uno de vosotros vuelve al mundo, restaure en l mi -memoria, que yace an bajo el golpe que le asest la envidia. - - [12] Pedro Desvignes, o Pedro della Vigna, jurisconsulto - de Capua; goz por mucho tiempo el favor del emperador - Federico II, de quien era canciller y a quien inclinaba lo - mismo a la clemencia que a la severidad. Acusado de traicin - por envidiosos cortesanos, le sacaron los ojos en 1246. Su - desesperacin fu tal que se estrell la cabeza contra los - muros de su calabozo. - -El poeta esper un momento, y despus me dijo: - ---Pues que calla, no pierdas el tiempo: habla y pregntale, si quieres -saber ms. - -Yo le contest: - ---Interrgale t mismo lo que creas que me interese, pues yo no podra: -tanto es lo que me aflige la compasin. - -Por lo cual volvi l a empezar de este modo: - ---A fin de que este hombre haga generosamente lo que tu splica -reclama, espritu encarcelado, dgnate an decirnos cmo se encierra el -alma en esos nudosos troncos, y dime adems, si puedes, si hay alguna -que se desprenda de tales miembros. - -Entonces el tronco suspir, y aquel resoplido se convirti en esta voz: - ---Os contestar brevemente: cuando el alma feroz sale del cuerpo de -donde se ha arrancado ella misma, Minos la enva al sptimo crculo. -Cae en la selva, sin que tenga designado sitio fijo, y all donde la -lanza la fortuna, germina cual grano de espelta. Brota primero como -un retoo, y luego se convierte en planta silvestre: las Arpas, al -devorar sus hojas, le causan dolor, y abren paso por donde ese dolor -se exhale. Como las dems almas, iremos a recoger nuestros despojos; -pero sin que ninguna de nosotras pueda revestirse con ellos, porque no -sera justo volver a tener lo que uno se ha quitado voluntariamente. -Los arrastraremos hasta aqu; y en este lgubre bosque estar cada uno -de nuestros cuerpos suspendido en el mismo endrino donde sufre tal -tormento su alma. - -Prestbamos an atencin a aquel tronco, creyendo que aadira algo -ms, cuando fuimos sorprendidos por un rumor, a la manera del que -siente venir el jabal y los perros hacia el sitio donde est apostado, -que juntamente oye el ruido de las fieras y el fragor del ramaje. Y -he aqu que aparecen a nuestra izquierda dos infelices, desnudos y -lacerados, huyendo tan precipitadamente, que rompan todas las ramas -de la selva. El de delante: "Acude, acude, muerte!," deca; y el -otro, que no corra tanto: "Lano, tus piernas no eran tan giles en el -combate del Toppo." Y sin duda, faltndole el aliento, hizo un grupo de -s y de un arbusto. - -Detrs de ellos estaba la selva llena de perras negras, vidas y -corriendo cual lebreles a quienes quitan su cadena. Empezaron a dar -terribles dentelladas a aqul que se ocult, y despus de despedazarle, -se llevaron sus miembros palpitantes. Mi Gua me tom entonces de -la mano, y llevme hacia el arbusto, que en vano se quejaba por sus -sangrientas heridas: - ---Oh, Jacobo de San Andrs!--deca--. De qu te ha servido tomarme -por refugio? Tengo yo la culpa de tu vida criminal? - -Cuando mi Maestro se detuvo delante de aquel arbusto, dijo: - ---Quin fuiste t que por tantas ramas rotas exhalas con tu sangre tan -quejumbrosas palabras? - -A lo que contest: - ---Oh, almas, que habis venido a contemplar el lamentable estrago -que me ha separado as de mis hojas!, recogedlas al pie del triste -arbusto. Yo fu de la ciudad que cambi su primer patrn por San Juan -Bautista;[13] por cuya razn aqul la contristar siempre con su -terrible arte: y a no ser porque en el puente del Arno se conserva -todava alguna imagen suya, fuera en vano todo el trabajo de aquellos -ciudadanos que la reedificaron sobre las cenizas que de ella dej -Atila. Yo de mi casa hice mi propia horca. - - [13] Florencia, cuyo antiguo patrn era el dios Marte. - Su estatua ecuestre se conservaba an en 1337 en el - Ponte-Vecchio, de donde la arranc, juntamente con un trozo - del puente, una avenida del Arno. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOCUARTO_ - - -Enternecido por el amor patrio, reun las hojas dispersas, y las -devolv a aquel que ya se haba callado. Desde all nos dirigimos al -punto en que se divide el segundo recinto del tercero, y donde se ve -el terrible poder de la justicia divina. Para explicar mejor las cosas -nuevas que all vi, dir que llegamos a un arenal, que rechaza toda -planta de su superficie. La dolorosa selva lo rodeaba cual guirnalda, -as como el sangriento foso circundaba a aqulla. Nuestros pies -quedaron fijos en el mismo lindero de la selva y la llanura. El espacio -estaba cubierto de una arena tan rida y espesa, como la que oprimieron -los pies de Catn en otro tiempo. Oh venganza de Dios! Cunto debe -temerte todo aqul que lea lo que se present a mis ojos! Vi numerosos -grupos de almas desnudas, que lloraban miserablemente, y parecan -cumplir sentencias diversas. Unas yacan de espaldas sobre el suelo; -otras estaban sentadas en confuso montn; otras andaban continuamente. -Las que daban la vuelta al crculo eran ms numerosas, y en menor -nmero las que yacan para sufrir algn tormento; pero stas tenan -la lengua ms suelta para quejarse. Llovan lentamente en el arenal -grandes copos de fuego, semejantes a los de nieve que en los Alpes caen -cuando no sopla el viento. As como Alejandro vi en las ardientes -comarcas de la India caer sobre sus soldados llamas, que quedaban en el -suelo sin extinguirse, lo que le oblig a ordenar a las tropas que las -pisaran, porque el incendio se apagaba mejor cuanto ms aislado estaba, -as descenda el fuego eterno, abrasando la arena, como abrasa a la -yesca el pedernal, para redoblar el dolor de las almas. Sus mseras -manos se agitaban sin reposo, apartando a uno y otro lado las brasas -continuamente renovadas. Yo empec a decir: - ---Maestro, t que has vencido todos los obstculos, a excepcin del que -nos opusieron los demonios inflexibles a la puerta de la ciudad, dime, -quin es aquella gran sombra, que no parece cuidarse del incendio, y -yace tan feroz y altanera, como si no la martirizara esa lluvia? - -Y la sombra, observando que yo hablaba de ella a mi Gua, grit: - ---Tal cual fu en vida, soy despus de muerto. Aun cuando Jpiter -cansara a su herrero, de quien tom en su clera el agudo rayo que me -hiri el ltimo da de mi vida; aun cuando fatigara uno tras otro a -todos los negros obreros del Mongibelo, gritando: "Aydame, aydame, -buen Vulcano," segn hizo en el combate de Flegra, y me asaeteara con -todas sus fuerzas, no lograra vengarse de m cumplidamente. - -Entonces mi Gua habl con tanta vehemencia, que nunca yo lo haba odo -expresarse de aquel modo: - ---Oh! Capaneo, si no se modera tu orgullo, l ser tu mayor castigo. -No hay martirio comparable al dolor que te hace sufrir tu rabia. - -Despus se dirigi a m, diciendo con acento ms apacible: - ---Ese fu uno de los siete reyes que sitiaron a Tebas; despreci a -Dios, y aun parece seguir desprecindole, sin que se note que le -ruegue; pero, como le he dicho, su mismo despecho es el ms digno -premio debido a su corazn. Ahora, sgueme, y cuida de no poner tus -pies sobre la abrasada arena; camina siempre arrimado al bosque. - -Llegamos en silencio al sitio donde desemboca fuera de la selva un -riachuelo, cuyo rojo color an me horripila. Cual sale del Bulicame[14] -el arroyo, cuyas aguas se reparten las pecadoras, as corra aquel -riachuelo por la arena. Las orillas y el fondo estaban petrificados, -por lo que pens que por ellas deba andar. - - [14] Manantial de aguas minerales calientes, a dos millas - de Viterbo. De l sala un riachuelo con el cual se formaba - un bao, al que acudan toda clase de enfermos, y ms abajo - tomaban y se repartan sus aguas le peccatrici, las mujeres - pblicas. - ---Entre todas las cosas que te he enseado, desde que entramos por la -puerta en cuyo umbral puede detenerse cualquiera, tus ojos no han visto -otra tan notable como esa corriente, que amortigua todas las llamas. - -Tales fueron las palabras de mi Gua; por lo que le supliqu se -explicase ms claramente, ya que haba excitado mi curiosidad. - ---En medio del mar existe un pas arruinado--me dijo entonces--, que se -llama Creta, y tuvo un rey, bajo cuyo imperio el mundo fu virtuoso: -en l hay un monte, llamado Ida, que en otro tiempo fu delicioso por -sus aguas y su frondosidad, y hoy est desierto, como todas las cosas -antiguas. Rea lo escogi por cuna segura de su hijo; y para ocultarlo -mejor, cuando lloraba, haca que se produjesen grandes ruidos. En el -interior del monte se mantiene en pie un gran anciano, que est de -espaldas hacia Damieta, con la mirada fija en Roma como en un espejo. -Su cabeza es formada de oro fino, y de plata pura son los brazos y el -pecho; despus es de bronce hasta la entrepierna, y de all para abajo, -es todo de hierro escogido, excepto el pie derecho, que es de barro -cocido, y se afirma sobre ste ms que sobre el otro. Cada parte, menos -la formada de oro, est surcada por una hendedura que mana lgrimas, -las cuales, reunidas, agujeran aquel monte. Su curso se dirige hacia -este valle, de roca en roca, formando el Aqueronte, la Estigia y el -Flegetn; despus descienden por este estrecho conducto, hasta el punto -donde no se puede bajar ms, y all forman el Cocito: ya vers lo que -es este lago; por eso no te lo describo ahora. - -Yo le contest: - ---Si ese riachuelo se deriva as de nuestro mundo, por qu se deja ver -nicamente al margen de este bosque? - -Y l a m: - ---T sabes que este lugar es redondo, y aunque hayas andado mucho, -descendiendo siempre al fondo por la izquierda, no has dado an la -vuelta a todo el crculo; por lo cual, si se te aparece alguna cosa -nueva, no debe pintarse la admiracin en tu rostro. - -Le repliqu: - ---Maestro, dnde estn el Flegetn y el Leteo? Del uno no dices nada, -y del otro slo me dices que lo origina esa lluvia de lgrimas. - ---Me agradan todas tus preguntas--contest--: pero el hervor de esa -agua roja debiera haberte servido de contestacin a una de ellas. -Vers el Leteo; pero fuera de este abismo, all donde van las almas a -lavarse, cuando, arrepentidas de sus culpas, les son perdonadas. - -Despus aadi: - ---Ya es tiempo de que nos apartemos de este bosque; procura venir -detrs de m: sus mrgenes nos ofrecen un camino; pues no son -ardientes, y sobre ellas se extinguen todas las brasas. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOQUINTO_ - - -Nos pusimos en marcha siguiendo una de aquellas orillas petrificadas: -el vapor del arroyuelo formaba sobre l una niebla, que preservaba del -fuego las ondas y los ribazos. As como los flamencos que habitan entre -Gante y Brujas, temiendo al mar que avanza hacia ellos, levantan diques -para contenerle; o como los Paduanos lo hacen a lo largo del Brenta -para defender sus ciudades y castillos, antes que el Chiarentana sienta -el calor, de un modo semejante eran formados aquellos ribazos; pero su -constructor, quienquiera que fuese, no los haba hecho tan altos ni tan -gruesos. - -Nos hallbamos ya tan lejos de la selva, que no me habra sido posible -descubrirla, por ms que volviese atrs la vista, cuando encontramos -una legin de almas, que vena a lo largo del ribazo: cada cual de -ellas me miraba, como de noche suelen mirarse unos a otros los humanos -a la escasa luz de la luna nueva, y aguzaban hacia nosotros las -pestaas, como hace un sastre viejo para enfilar la aguja. - -Examinado de este modo por aquellas almas, fu conocido por una de -ellas, que me cogi el vestido, exclamando: - ---Qu maravilla! - -Y yo, mientras me tenda los brazos, mir atentamente su abrasado -rostro, de tal modo que, a pesar de estar desfigurado, no me fu -imposible conocerle a mi vez; e inclinando hacia su faz la ma contest: - ---Vos aqu, "ser" Brunetto? - -Y l repuso: - ---Oh hijo mo!, no te enojes si Brunetto Latini vuelve un poco atrs -contigo, y deja que se adelanten las dems almas. - -Yo le dije: - ---Os lo ruego cuanto me es posible; y si queris que nos sentemos, lo -har, si as le place a ste con quien voy. - ---Oh hijo mo!--replic--; cualquiera de nosotros que se detenga un -momento, queda despus cien aos sufriendo esta lluvia, sin poder -esquivar el fuego que le abrasa. As, pues, sigue adelante; yo caminar -a tu lado, y luego me reunir a mi mesnada, que va llorando sus eternos -tormentos. - -No me atrev a bajar del ribazo por donde iba para nivelarme con l; -pero tena la cabeza inclinada, en actitud respetuosa. Empez de este -modo: - ---Cul es la suerte o el destino que te trae aqu abajo antes de tu -ltima hora? Y quin es se que te ensea el camino? - ---All arriba, en la vida serena--le respond--, me extravi en un -valle antes de haberse llenado mi edad. Pero ayer de maana le volv la -espalda; y cuando retroceda otra vez hacia l, se me apareci se, y -me volvi al verdadero camino por esta va. - -A lo que me contest: - ---Si sigues tu estrella, no puedes menos de llegar a glorioso puerto, -dado que yo en el mundo predijera bien tu destino. Y a no haber muerto -tan pronto, viendo que el cielo te era tan favorable, te habra dado -alientos para proseguir tu obra. Pero aquel pueblo ingrato y malo, -que en otro tiempo descendi de Fisole, y que aun conserva algo de -la aspereza de sus montaas y de sus rocas, ser tu enemigo, por lo -mismo que prodigars el bien; lo cual es natural, pues no conviene que -madure el dulce higo entre speros serbales. Una antigua fama les da en -el mundo el nombre de ciegos; raza avara, envidiosa y soberbia: que -sus malas costumbres no te manchen nunca! La fortuna te reserva tanto -honor, que los dos partidos anhelarn poseerte; pero la hierba estar -lejos del pico. Hagan las bestias fiesolanas forraje de sus mismos -cuerpos, y no puedan tocar a la planta, si es que todava sale alguna -de entre su estircol, en la que reviva la santa semilla de aquellos -romanos que quedaron despus de construdo aquel nido de perversidad. - ---Si todos mis deseos se hubiesen realizado--le respond--, no -estarais vos fuera de la humana naturaleza; porque tengo siempre fija -en mi mente, y ahora me contrista verla as, vuestra querida, buena y -paternal imagen, cuando me enseabais en el mundo cmo el hombre se -inmortaliza: me creo, pues, en el deber, mientras viva, de patentizar -con mis palabras el agradecimiento que os profeso. Conservo grabado -en la memoria cuanto me refers acerca de mi destino, para hacerlo -explicar con otro texto por una Dama que lo sabr hacer, si consigo -llegar hasta ella. Solamente deseo manifestaros que estoy dispuesto a -correr todos los azares de la Fortuna con tal que mi conciencia no me -remuerda nada. No es la vez primera que he odo semejante prediccin; y -as, mueva su rueda la Fortuna como le plazca, y el campesino su azada. - -Entonces mi Maestro se volvi hacia la derecha, me mir, y despus me -dijo: - ---Bien escucha quien bien retiene. - -No por eso dej de seguir hablando con "ser" Brunetto; y preguntndole -quines eran sus ms notables y eminentes compaeros, me contest: - ---Bueno es que conozcan los nombres de algunos de ellos: con respecto -a los otros, vale ms callar; que para tanta conversacin el tiempo -es corto. Sabe, pues, que todos ellos fueron clrigos y literatos de -gran fama, y el mismo pecado los contamin a todos en el mundo. Con -aquella turba desolada va Prisciano, como tambin Francisco de Accorso; -y si desearas conocer a tan inmunda caterva, podras ver a aquel -que por el Siervo de los siervos de Dios fu trasladado del Arno al -Bacchiglione,[15] donde dej sus mal extendidos miembros. Ms te dira; -pero no puedo avanzar ni hablar ms, porque ya veo salir nuevo humo de -la arena. Vienen almas con las cuales no debo estar. Te recomiendo mi -"Tesoro,"[16] en el que an vive mi memoria, y no pido nada ms. - - [15] Andrs de Mozzi, que fu desposedo del obispado de - Florencia a causa de sus vicios, y trasladado despus al de - Vicenza, por donde pasa el Bacchiglione. - - [16] Ttulo de la obra principal de Brunetto Latini, escrita - en francs. El "Tesoro" fu publicado en su lengua original - por Chabaille (Pars, 1863), y traducido al italiano por Bono - Giamboni (Bolonia, 1878-83, 4 vols.). - -Despus se volvi con los otros, del mismo modo que los que, en la -campia de Verona, disputan a la carrera el palio verde, parecindose -en el correr a los que vencen y no a los vencidos. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOSEXTO_ - - -Encontrbame ya en un sitio donde se oa el rimbombar del agua que -caa en el otro recinto, rumor semejante al zumbido que producen las -abejas en sus colmenas, cuando a un tiempo y corriendo se separaron -tres sombras de entre una multitud que pasaba sobre la lluvia del -spero martirio. Vinieron hacia nosotros, gritando cada cual: "Detente, -t, que, a juzgar por tus vestidos, eres hijo de nuestra depravada -tierra." Ah!, qu de llagas antiguas y recientes vi en sus miembros, -producidas por las llamas! Su recuerdo me contrista todava. A sus -gritos se detuvo mi Maestro; volvi el rostro hacia m, y me dijo: - ---Espera aqu si quieres ser corts con esos; aunque si no fuese por el -fuego que lanza sus rayos sobre este lugar, te dira que, mejor que a -ellos la prisa de venir, te estara a ti la de correr a su encuentro. - -Las sombras volvieron de nuevo a sus exclamaciones luego que nos -detuvimos, y cuando llegaron adonde estbamos, empezaron las tres a -dar vueltas formando un crculo. Y como solan hacer los gladiadores -desnudos y untados de aceite, que antes de venir a las manos buscaba -cada cual la oportunidad de lanzarse con ventaja sobre su contrario, -del mismo modo cada una de aquellas sombras diriga su rostro hacia m, -girando sin cesar, de suerte que tenan vuelto el cuello en distinta -direccin de la que seguan sus pies. - ---Aunque la miseria de este suelo movedizo y nuestro llagado y sucio -aspecto haga que nosotros y nuestros ruegos seamos despreciables, -comenz a decir una de ellas, nuestra fama debe incitar a tu corazn a -decirnos quin eres t, que sientas con tal seguridad los pies vivos -en el Infierno. Este que ves tan desnudo y destrozado, y cuyas huellas -voy siguiendo, fu de un rango mucho ms elevado de lo que te figuras. -Nieto fu de la pdica Gualdrata,[17] se llam Guido Guerra, y durante -su vida hizo tanto con su talento, como con su espada: el otro, que -tras de m oprime la arena, es Tegghiaio Aldobrandi, cuya voz debera -ser agradecida en el mundo; y yo, que sufro el mismo tormento que -ellos, fu Jacobo Rusticucci, y por cierto que nadie me caus ms dao -que mi fiera mujer. - - [17] Bellsima y honesta doncella, hija de Bellicion Berti, la - cual, al mostrarse el emperador Otn IV deseoso de besarla, - se volvi hacia su padre diciendo: "Nadie me ha da besar, - excepto aquel a quien d la mano de esposa." Se cas con el - conde Guido, de familia germnica, del cual descendieron los - condes Guidi, seores de Casentino. De este matrimonio naci - Marcovaldo, que fu padre de Guido Guerra, valiente caballero - y hombre de gran prudencia y talento, a quien se debi la - victoria en la batalla de Benavento. - -Si hubiese podido estar al abrigo del fuego, me habra lanzado hacia -los de abajo, y creo que mi Maestro lo hubiera tolerado; pero como -estaba expuesto a abrasarme y cocerme, el miedo venci la buena -intencin que me impela a abrazarlos. As les dije: - ---Vuestra situacin no me ha inspirado desprecio, sino un dolor que -tardar en desaparecer; esto es lo que he sentido desde el momento -que mi Seor me dijo algunas palabras, por las cuales comprend que -era gente de vuestra calidad la que hacia nosotros vena. De vuestra -tierra soy; y siempre he retenido y escuchado con gusto vuestros actos -y vuestros honrados nombres. Dejo las amarguras, y voy en busca de los -sabrosos frutos que me ha prometido mi sincero Gua; pero antes me es -preciso bajar hasta el centro. - ---As tu alma permanezca unida a tus miembros por mucho tiempo--repuso -aqul--, y as tambin resplandezca tu fama despus de la muerte, -rugote nos digas si la gentileza y el valor habitan an en nuestra -ciudad, como solan, o si se han desterrado por completo; porque -Guillermo Borsiere, que gime hace poco tiempo entre nosotros, y va all -con los dems compaeros, nos atormenta con sus relatos. - ---Los advenedizos y las rpidas fortunas han engendrado en ti, -Florencia, tanto orgullo e inmoderacin, que t misma te lamentas ya -por esa causa! - -As exclam con el rostro levantado; y las tres sombras, oyendo esta -respuesta, se miraron mutuamente, como cuando se oyen cosas que se -tienen por verdaderas. - ---Si tan poco te cuesta en otras ocasiones satisfacer las preguntas de -cualquiera--respondieron todos--, dichoso t que dices lo que sientes! -Mas, si sales de estos lugares, obscuros, y vuelves a ver las hermosas -estrellas, cuando te plazca decir: "Estuve all," haz que los hombres -hablen de nosotros. - -En seguida rompieron el crculo, y huyeron tan de prisa, que sus -piernas parecan alas. No podra decirse "amn" tan pronto como ellos -desaparecieron: por lo cual mi Maestro determin que nos fusemos. Yo -le segua, y a los pocos pasos advert que el ruido del agua estaba -tan prximo, que aun hablando alto apenas nos hubieran odo. Como -aquel ro que sigue su propio curso desde el monte Veso hacia levante -por la izquierda del Apenino, el cual se llama Acquacheta antes de -precipitarse en un lecho ms bajo, y perdiendo este nombre en Forli, y -formando despus una cascada, ruge sobre San Benedetto en los Alpes, -donde un millar de hombres debiera hallar su retiro, as en la parte -inferior de una roca escarpada, omos resonar tan fuertemente aquella -agua teida de sangre, que me habra hecho ensordecer en poco tiempo. -Tena yo una cuerda ceida al cuerpo, con la cual haba esperado -apoderarme de la pantera de pintada piel: cuando me la desat, segn -me lo haba ordenado mi Gua, se la present arrollada y replegada: -entonces se volvi hacia la derecha, y desde una distancia considerable -de la orilla, la arroj en aquel abismo profundo. "Preciso es, deca -yo entre m, que alguna novedad responda a esa nueva seal, cuyo -efecto espera con tanta atencin mi Maestro." Oh!; qu circunspectos -deberan ser los hombres ante los que, no solamente ven sus actos, sino -que, con la inteligencia, leen en el fondo de su pensamiento! Mi Gua -me dijo: - ---Pronto vendr de arriba lo que espero, y pronto tambin es preciso -que descubran tus ojos lo que tu pensamiento no ve con claridad. - -El hombre debe, siempre que pueda, cerrar sus labios antes de decir una -verdad, que tenga visos de mentira; porque se expone a avergonzarse sin -tener culpa. Pero ahora no puedo callarme, y te juro, oh lector!, por -los versos de esta comedia, a la que deseo la mayor aceptacin, que vi -venir nadando por el aire denso y obscuro una figura, que causara -espanto al corazn ms entero; la cual se asemejaba al buzo que vuelve -del fondo adonde baj acaso a desprender el ancla que est afianzada a -un escollo, u otro cualquier objeto escondido en el mar, y que extiende -hacia arriba los brazos, al mismo tiempo que encoge sus piernas. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOSEPTIMO_ - - -He ah la fiera de aguzada cola, que traspasa las montaas, y rompe los -muros y las armas: he ah la que corrompe al mundo entero. - -As empez a hablarme mi Maestro, e hizo a aqulla una sea, -indicndole que se dirigiera hacia la margen de piedra donde nos -encontrbamos. Y aquella inmunda imagen del fraude, lleg a nosotros, y -adelant la cabeza y el cuerpo, pero no puso la cola sobre la orilla. -Su rostro era el de un varn justo, tan bondadosa era su apariencia -exterior, y el resto del cuerpo el de una serpiente. Tena dos garras -llenas de vello hasta los sobacos, y la espalda, el pecho y los -costados salpicados de tal modo de lazos y escudos, que no ha habido -tela turca ni trtara tan rica en colores, no pudiendo compararse -tampoco a aqullos los de las telas de Aracnea. Como se ven muchas -veces las barcas en la orilla, mitad en el agua y mitad en tierra, o -como en el pas de los glotones tudescos el castor se prepara a hacer -la guerra a los peces, as la detestable fiera se mantena sobre el -cerco de piedra que circunda la arenosa llanura, agitando su cola -en el vaco, y levantando el venenoso dardo de que tena armada su -extremidad, como la de un escorpin. Mi Gua me dijo: - ---Ahora conviene que dirijamos nuestros pasos hacia la perversa fiera -que all est tendida. - -Por lo cual descendimos por la derecha, y dimos diez pasos sobre la -extremidad del margen, procurando evitar la arena abrasada y las -llamas: cuando llegamos donde la fiera se encontraba, vi a corta -distancia sobre la arena mucha gente sentada al borde del abismo. All -me dijo mi Maestro: - ---A fin de que adquieras una completa experiencia de lo que es este -recinto, anda y examina la condicin de aquellas almas, pero que sea -corta tu conferencia. Mientras vuelves, hablar con esta fiera, para -que nos preste sus fuertes espaldas. - -Continu, pues, andando solo hasta el extremo del sptimo crculo, -donde geman aquellos desgraciados. El dolor brotaba de sus ojos, -mientras ac y all se defendan con las manos, ya de las pavesas, ya -de la candente arena, como los perros, en el esto, rechazan con las -patas o con el hocico las pulgas, moscas o tbanos, que les molestan. -Mirando atentamente el rostro de muchos de aquellos a quienes azota -el doloroso fuego, no conoc a ninguno; pero observ que del cuello -de cada cual penda una bolsa de cierto color, marcada con un signo, -en cuya contemplacin parecan deleitarse sus miradas. Aproximndome -ms para examinar mejor, vi en una bolsa amarilla una figura azul, que -tena toda la apariencia de un len. Despus, prosiguiendo el curso de -mis observaciones, vi otra, roja como la sangre, que ostentaba una oca -ms blanca que la leche. Uno de ellos, en cuya bolsa blanca figuraba -una puerca preada, de color azul, me dijo: - ---Qu haces en esta fosa? Vte; y puesto que an vives, sabe que mi -vecino Vitaliano debe sentarse aqu a mi izquierda. Yo soy paduano, -en medio de estos florentinos, que muchas veces me atruenan los odos -gritando: "Venga el caballero soberano, que llevar la bolsa con los -tres picos." - -Despus torci la boca, y sac la lengua como el buey que se lame las -narices. Y yo, temiendo que mi tardanza incomodase a aqul que me -haba encargado que estuviera all poco tiempo, volv la espalda a tan -miserables almas. Encontr a mi Gua, que haba saltado ya sobre la -grupa del feroz animal, y me dijo: - ---Ahora s fuerte y atrevido. Por aqu no se baja sino por escaleras de -esta clase: monta delante; quiero quedarme entre ti y la cola, a fin de -que sta no pueda hacerte dao alguno. - -Al or estas palabras, me qued como aquel que, presintiendo el fro de -la cuartana, tiene ya las uas plidas, y tiembla con todo su cuerpo -tan slo al mirar la sombra; pero su sentido amenazador me produjo la -vergenza que da nimo a un servidor delante de un buen amo. Me coloqu -sobre las anchas espaldas de la fiera, y quise decir: "Ten cuidado de -sostenerme;" pero, contra lo que esperaba, me falt la voz; si bien l, -que ya anteriormente me haba socorrido en todos los peligros, apenas -mont, me estrech y me sostuvo entre sus brazos. Despus dijo: - ---Gerin, ponte ya en marcha, trazando anchos crculos y descendiendo -lentamente: piensa en la nueva carga que llevas. - -Aquel animal fu retrocediendo como la barca que se aleja de la orilla, -y cuando sinti todos sus movimientos en libertad, revolvi la cola -hacia donde antes tena el pecho, y extendindola, la agit como -una anguila, atrayndose el aire con las garras. No creo que Faetn -tuviera tanto miedo, cuando abandon las riendas, por lo cual se -abras el cielo, como se puede ver todava; ni el desgraciado Icaro, -cuando, derritindose la cera, sinti que las alas se desprendan de su -cintura, al mismo tiempo que su padre le gritaba: "Mal camino llevas," -como el que yo sent, al verme en el aire por toda partes, y alejado -de mi vista todo, excepto la fiera. Esta empez a marchar, nadando -lentamente, girando y descendiendo; pero yo no poda apercibirme -ms que del viento que senta en mi rostro y en la parte inferior -de mi cuerpo. Empec a or hacia la derecha el horrible estrpito -que producan las aguas en el abismo; por lo cual inclin la cabeza -y dirig mis miradas hacia abajo, causndome un gran miedo aquel -precipicio; porque vi llamas y percib lamentos, que me obligaron a -encogerme tembloroso. Entonces observ, pues no lo haba reparado -antes, que descendamos dando vueltas, como me lo hizo notar la -proximidad de los grandes dolores, amontonados por doquier en torno -nuestro. Como el halcn, que ha permanecido volando largo tiempo sin -ver reclamo ni pjaro alguno, hace exclamar al halconero: "Eh! Ya -bajas?," y efectivamente desciende cansado de las alturas donde trazaba -cien rpidos crculos, posndose lejos del que lo amaestr, desdeoso -e iracundo, as nos dej Gerin en el fondo del abismo, al pie de una -desmoronada roca; y libre de nuestras personas, se alej como la saeta -despedida por la cuerda. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOOCTAVO_ - - -Hay un lugar en el Infierno, llamado Malebolge,[18] construdo todo -de piedra y de color ferruginoso, como la cerca que lo rodea. En el -centro mismo de aquella funesta planicie se abre un pozo bastante -ancho y profundo, de cuya estructura me ocupar en su lugar. El -espacio que queda entre el pozo y el pie de la dura cerca es redondo, -y est dividido en diez valles, o recintos cerrados, semejantes a los -numerosos fosos que rodean a un castillo para defensa de las murallas; -y as como estos fosos tienen puentes que van desde el umbral de la -puerta a su otro extremo, del mismo modo aqu avanzaban desde la base -de la montaa algunas rocas, que atravesando las mrgenes y los fosos, -llegaban hasta el pozo central, y all se reunan quedando truncadas. -Tal era el sitio donde nos encontramos cuando descendimos de la grupa -de Gerin: el Poeta ech a andar hacia la izquierda, y yo segu tras -l. A mi derecha vi nuevas causas de conmiseracin, nuevos tormentos y -nuevos burladores, que llenaban la primera fosa. En el fondo estaban -desnudos los pecadores; los del centro ac venan de frente a nosotros; -y los de esta parte afuera seguan nuestra misma direccin, pero con -paso ms veloz. Como en el ao del Jubileo, a causa de la afluencia -de gente que atraviesa el puente de San Angelo, los romanos han -determinado que todos los que se dirijan al castillo y vayan hacia San -Pedro pasen por un lado, y por el otro los que van hacia el monte, as -vi, por uno y otro lado de la negra roca, cornudos demonios con grandes -ltigos, que azotaban cruelmente las espaldas de los condenados. Oh! -Cmo les hacan mover las piernas al primer golpe! Ninguno aguardaba -el segundo ni el tercero. Mientras yo andaba, mis ojos se encontraron -con los de un pecador, y dije en seguida: "No es la primera vez que -veo a se." Por lo que me detuve a observarlo mejor: mi dulce Gua -se detuvo al mismo tiempo, y aun me permiti retroceder un tanto. El -azotado crey ocultarse bajando la cabeza; mas le sirvi de poco, pues -le dije: - - [18] "Malebolge," fosas malditas. Vocablo dantesco compuesto - de "bolge," bolsas, alforjas, y "male" malditas. - ---T, que fijas los ojos en el suelo, si no son falsas las facciones -que llevas, eres Venedico Caccianimico. Pero qu es lo que te ha -trado a tan picantes salsas? - -A lo que me contest: - ---Lo digo con repugnancia; pero cedo a tu claro lenguaje, que me hace -recordar el mundo de otro tiempo. Yo fu aquel que oblig a la bella -Ghisola a satisfacer los deseos del Marqus, cuntese como se quiera la -tal historia. Y no soy el nico bolos que llora aqu; antes bien este -sitio est tan lleno de ellos, que no hay en el da entre el Savena y -el Reno tantas lenguas que digan "sipa,"[19] como en esta fosa; y si -quieres una prueba de lo que te digo, recuerda nuestra codicia notoria. - - [19] En la provincia de Bolonia, situada entre los ros - Savena y Reno, para decir sia o s, decan sipa o sip. En el - da pronuncian: se p, que viene a ser el c'est bon de los - franceses. - -Mientras as hablaba, un demonio le peg un latigazo, dicindole: -"Anda, rufin; que aqu no hay mujeres que se vendan." - -Me reun a mi Gua; y a los pocos pasos llegamos a un punto de donde -sala una roca de la montaa. Subimos por ella ligeramente, y volviendo -a la derecha sobre su spero dorso, salimos de aquel eterno recinto. -Luego que llegamos al sitio en que aquel peasco se ahueca por debajo a -modo de puente, para dar paso a los condenados, mi Gua me dijo: - ---Detente, y haz que en ti se fijen las miradas de esos otros -malnacidos, cuyos rostros no has visto an, porque han caminado hasta -ahora en nuestra misma direccin. - -Desde el vetusto puente contemplamos la larga fila que hacia nosotros -vena por la otra parte, y que era igualmente castigada por el ltigo. -El buen Maestro me dijo, sin que yo le preguntara nada: - ---Mira esa gran sombra que se acerca, y que, a pesar de su dolor, no -parece derramar ninguna lgrima. Qu aspecto tan majestuoso conserva -an! Ese es Jasn, que con su valor y su destreza rob en Clquide el -vellocino de oro. Pas por la isla de Lemnos, despus que las audaces -y crueles mujeres de aquella isla dieron muerte a todos los habitantes -varones; y all, con sus artificios y sus halageas palabras, enga -a la joven Hisipila, que antes haba engaado a todas sus compaeras, -y la dej encinta y abandonada; por tal culpa est condenado a tal -martirio, que es tambin la venganza de Medea. Con l van todos los que -han cometido igual clase de engaos: bstete, pues, saber esto de la -primera fosa, y de los que en ella son atormentados. - -Nos encontrbamos ya en el punto donde el estrecho sendero se cruza con -el segundo margen, que sirve de apoyo para otro arco. All vimos a los -que se anidan en una nueva fosa, dando resoplidos con sus narices y -golpendose con sus propias manos. Las orillas estaban incrustadas de -moho, producido por las emanaciones de abajo, que all se condensan, -ofendiendo a la vista y al olfato. La fosa es tan profunda, que no se -puede ver el fondo, sino mirando desde la parte ms alta del arco, que -lo domina perpendicularmente. All nos pusimos, y desde aquel punto -vimos en el foso unas gentes sumergidas en un estircol, que pareca -salir de las letrinas humanas; y mientras tena la vista fija all -dentro, vi uno con la cabeza tan sucia de excremento, que no poda -saber si era clrigo o seglar. Aquella cabeza me dijo: - ---Por qu te muestras tan vido de mirarme a m, con preferencia a los -otros que estn tan sucios como yo? - -Le respond: - ---Porque, si mal no recuerdo, te he visto otra vez con los cabellos -enjutos, y t eres Alejo Interminelli de Luca; por eso te miro ms que -a todos los otros. - -Entonces, l, golpendose la calabaza, exclam: - ---Aqu me han sumergido las lisonjas que no se cans de prodigar mi -lengua. - -Despus de esto, mi Gua me dijo: - ---Procura adelantar un poco la cabeza, a fin de que tus miradas -alcancen las facciones de aquella sucia esclava desmelenada, que se -desgarra las carnes con sus uas llenas de inmundicia, y que tan pronto -se encoge como se estira. Esa es Thais, la prostituta, que cuando su -amante le pregunt: "Tengo grandes mritos a tus ojos?," ella le -contest: "S, maravillosos." Y con esto queden saciadas nuestras -miradas. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMONONO_ - - -Oh Simn el mago! Oh miserables sectarios suyos, almas rapaces, que -prostitus a cambio de oro y plata las cosas de Dios, que deben ser las -esposas de la virtud! Ahora resonar la trompa para vosotros, puesto -que os encontris en la tercera fosa. - -Estbamos ya junto a sta, subidos en aquella parte del escollo que -cae justamente sobre su centro. Oh suma Sabidura! Cun grande es el -arte que demuestras en el cielo, en la tierra y en el mundo maldito, y -con cunta equidad se reparte tu virtud! Vi en los lados y en el fondo -la piedra lvida llena de pozuelos, todos redondos y de igual tamao, -los cuales me parecieron ni ms ni menos anchos que los que hay en mi -hermoso San Juan para servir de pilas bautismales; uno de stos romp -yo no ha muchos aos, por salvar a un nio que dentro de l se ahogaba; -y baste lo que digo, para desengaar a todos.[20] Fuera de la boca -de cada uno de aquellos pozuelos salan los pies y las piernas de un -pecador, hasta el muslo, quedando dentro el resto del cuerpo. Ambos -pies estaban encendidos, por cuya razn se agitaban tan fuertemente -sus coyunturas, que hubieran roto sogas y cuerdas. Del mismo modo que -la llama suele recorrer la superficie de los objetos untados de grasa, -as el fuego flameaba desde el taln a la punta en los pies de los -condenados. - - [20] Habiendo roto Dante una de las pilas bautismales de la - iglesia de San Juan en Florencia, para salvar a un nio que se - ahogaba, fu acusado de sacrilegio. Por esto hace constar aqu - que no lo hizo por desprecio a las cosas sagradas, sino por - amor a la humanidad. - ---Quin es aqul, Maestro, que furioso agita los pies ms que sus -otros compaeros--dije entonces--, y a quien corroe y deseca una llama -mucho ms roja? - -A lo cual me contest: - ---Si quieres que te conduzca por aquella parte de la escarpa que est -ms cercana al fondo, l mismo te dir quin es y cules son sus -crmenes. - -Le respond: - ---Me parece bien todo lo que a ti te agrada: t eres el dueo y sabes -que yo no me separo de tu voluntad, as como tambin conoces lo que me -callo. - -Subimos entonces al cuarto margen; despus volvimos y bajamos por la -izquierda hacia la estrecha y perforada fosa, sin que el buen Maestro -me hiciera separar de su lado, hasta haberme conducido junto al hoyo -de aquel que daba tantas seales de dolor con los movimientos de sus -piernas. - ---Oh! Quienquiera que seas, t, que tienes enterrada la parte superior -de tu cuerpo; alma triste, plantada como una estaca--empec a decir--, -habla, si puedes. - -Yo estaba como el fraile que confiesa al prfido asesino, que, metido -en la tierra, le llama para que cese su muerte. Y l grit: - ---Ests ya aqu derecho, ests ya aqu derecho, Bonifacio?[21] Me -ha engaado en algunos aos lo que est escrito. Tan pronto te has -saciado de aquellos bienes, por los cuales no temiste apoderarte con -embustes de la hermosa Dama,[22] y gobernarla despus indignamente? - - [21] Esta sombra es la del papa Nicols III, de la familia - de los Orsini de Roma, electo en 1277. Cree que quien le - interroga es el alma de Bonifacio VIII; y por eso dice: - "Ests ya aqu, Bonifacio?" Y aade en seguida: "Me ha - engaado en algunos aos lo escrito." Es decir: El libro - proftico, en que nosotros los condenados leemos lo futuro, me - ha engaado; porque, segn l, t debas morir en 1303, y no - en 1300. - - [22] Segn la Historia, esta opinin de Dante es exagerada. - Sin embargo, Celestino V dijo de Bonifacio VIII, que este papa - entr a reinar como un zorro, gobern como un len y muri - como un perro. - -Quedme, al or esto, como aquellos que, casi avergonzados de no haber -comprendido lo que se les ha dicho, no saben qu contestar. Entonces -Virgilio dijo: - ---Respndele pronto: "yo no soy, yo no soy el que t crees." - -Y yo contest como se me orden. Por lo cual el espritu retorci sus -pies; y luego, suspirando y con llorosa voz, me dijo: - ---Pues qu es lo que me preguntas? Si te urge conocer quin soy, hasta -el punto de haber descendido para ello por todos estos peascos, sabrs -que estuve investido del gran manto, y fu verdadero hijo de la Osa, -tan codicioso, que, por aumentar la riqueza de los oseznos, embols -arriba todo el dinero que pude, y aqu mi alma. Bajo mi cabeza estn -sepultados los dems papas, que antes de m cometieron simona, y se -hallan comprimidos a lo largo de este angosto agujero. Yo me hundir -tambin luego que venga aquel que cre fueses t, cuando te dirig mi -sbita pregunta. Pero desde que mis pies se abrasan, y me encuentro -colocado al revs, ha transcurrido ms tiempo del que l permanecer -en este mismo sitio con los pies quemados; porque en pos de l vendr -de poniente un pastor sin ley, por causa ms repugnante, y se deber -cubrirnos a entrambos. Ser un nuevo Jasn, parecido al de que se habla -en el libro de los Macabeos; y as como el rey de ste fu dbil para -con l, as con el otro lo ser el que rige la Francia. - -No s si en tal momento fu demasiada audacia la ma; pues le respond -en estos trminos: - ---Eh!, dime: cunto dinero exigi Nuestro Seor de San Pedro, antes -de poner las llaves en su poder? En verdad que no le pidi ms sino -que le siguiera. Ni Pedro ni los otros pidieron a Matas oro ni plata -cuando por suerte fu elegido en reemplazo del que perdi su alma -traidora. Permanece, pues, ah, porque has sido castigado justamente, y -guarda bien la mal adquirida riqueza, que tan atrevido te hizo contra -Carlos. Y si no fuese porque aun me contiene el respeto a las llaves -soberanas, que poseste en tu alegre vida, empleara palabras mucho ms -severas; porque vuestra avaricia contrista al mundo, pisoteando a los -buenos, y ensalzando a los malos. Pastores, a vosotros se refera el -Evangelista, cuando vi prostituda ante los reyes a la que se sienta -sobre las aguas; a la que naci con siete cabezas, y obtuvo autoridad -por sus diez cuernos, mientras la virtud agrad a su marido.[23] Os -habis construdo dioses de oro y plata: qu diferencia, pues, existe -entre vosotros y los idlatras, sino la de que ellos adoran a uno y -vosotros adoris a ciento? Ah, Constantino! A cuntos males di -origen, no tu conversin al cristianismo, sino la donacin que de ti -recibi el primer papa que fu rico! - - [23] Dante alude aqu a Roma, edificada sobre siete colinas, - a la que rendan obediencia muchos pueblos y naciones, y - permaneci constituda en gran poder y autoridad, mientras (su - marido) sus jefes fueron virtuosos: pero decay en la opinin, - que por tanto tiempo haba merecido y gozado, cuando la corte - romana prefiri a la virtud el oro y la plata, prostituyndose - a los reyes de la tierra. - -Mientras yo le hablaba con esta claridad, l, ya fuese a impulsos de -la ira, o porque le remordiese la conciencia, respingaba fuertemente -con ambas piernas. Creo que complac a mi Gua; porque escuch siempre -con rostro satisfecho el sonido de mis palabras, expresadas con -sinceridad. Entonces me cogi con los dos brazos, y tenindome en alto -bien afianzado sobre su pecho, volvi a subir por el camino por donde -habamos descendido, sin dejar de estrecharme contra s, hasta llegar a -la parte superior del puente que va de la cuarta a la quinta calzada. -All, deposit suavemente su querido fardo sobre el spero y pelado -escollo, que hasta para las cabras sera un difcil sendero, desde -donde descubr una nueva fosa. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMO_ - - -Mis versos deben relatar un nuevo suplicio, el cual servir de asunto -al vigsimo canto del primer cntico, que trata de los sumergidos -en el Infierno. Me hallaba ya dispuesto a contemplar el descubierto -fondo, que est baado de lgrimas de angustia, cuando vi venir por la -fosa circular gentes que, llorando en silencio, caminaban con aquel -paso lento que llevan las letanas en el mundo. Cuando inclin ms -hacia ellos mi mirada, me pareci que cada uno de aquellos condenados -estaba retorcido de un modo extrao desde la barba al principio del -pecho; pues tenan el rostro vuelto hacia las espaldas, y les era -preciso andar hacia atrs, porque haban perdido la facultad de ver por -delante. Quiz, por la fuerza de la perlesa, se encuentre un hombre -de tal manera contrahecho; pero yo no lo he visto ni creo que pueda -suceder. Ahora bien, lector, as Dios te permita sacar fruto de esta -lectura! Considera por ti mismo si mis ojos podran permanecer secos, -cuando vi de cerca nuestra humana figura tan torcida, que las lgrimas -le caan por la espina dorsal. Yo lloraba en verdad, apoyado contra -una de las rocas de la dura montaa, de suerte que mi Gua me dijo: - ---T tambin eres de los insensatos? Aqu vive la piedad cuando est -bien muerta. Quin es ms criminal que el que se apasiona contemplando -la justicia divina? Levanta la cabeza, levntala y mira a aquel por -quin se abri la tierra en presencia de los tebanos, que exclamaban: -"Adnde caes, Anfiarao? Por qu abandonas la guerra?" Y no ces -de caer en el Infierno hasta llegar a Minos, que se apodera de cada -culpable. Mira cmo ha convertido sus espaldas en pecho: por haber -querido ver demasiado hacia adelante, ahora mira hacia atrs, y sigue -un camino retrgrado. Mira a Tiresias, que mud de aspecto cuando de -varn se convirti en hembra, cambiando tambin todos su miembros, -y hubo de abatir con su vara las dos serpientes unidas, antes que -recobrara su pelo viril. El que acerca sus espaldas al vientre de aqul -es Aronte, que tuvo por morada una gruta de blancos mrmoles en las -montaas de Luni, cultivadas por el carrars que habita en su falda, -y desde all no haba nada que limitara su vista, cuando contemplaba -el mar o las estrellas. Aquella que, con los destrenzados cabellos, -cubre sus pechos, por lo cual se ocultan a tus miradas, y tiene en ese -lado de su cuerpo todas las partes velludas, fu Manto, que recorri -muchas comarcas, hasta que se detuvo en el sitio donde yo nac; por -lo cual deseo que me prestes un poco de atencin. Luego que su padre -sali de la vida, y fu esclavizada la ciudad de Baco,[24] Manto anduvo -errante por el mundo durante mucho tiempo. All arriba, en la bella -Italia, existe un lago al pie de los Alpes que cien la Alemania por -la parte superior del Tirol, el cual se llama Benaco. Mil corrientes, -y aun ms, segn creo, vienen a aumentar, entre Garda, Val-Camonica -y el Apenino, el agua que se estanca en dicho lago. En medio de ste -hay un sitio, donde el Pastor de Trento, y los de Verona y Brescia, -podran dar su bendicin si siguiesen aquel camino. En el punto donde -es ms baja la orilla que le circunda, est situada Peschiera, bello -y fuerte castillo, a propsito para hacer frente a los de Brescia y a -los de Brgamo. All afluye necesariamente toda el agua que no puede -estar contenida en el lago de Benaco, formando un ro que corre entre -verdes praderas. En cuanto aquella agua sigue un curso propio, ya no se -llama Benaco, sino Mincio, hasta que llega a Governolo, donde desemboca -en el Po. No corre mucho sin que encuentre una hondonada, en la cual -se extiende y se estanca, y suele ser malsana en el esto. Pasando, -pues, por all la feroz doncella, vi en medio del pantano una tierra -inculta y deshabitada. Se detuvo en ella con sus esclavas, para hur de -todo consorcio humano, y para ejercer su arte mgica, y all vivi y -dej sus restos mortales. Entonces los hombres, que estaban dispersos -por los alrededores, se reunieron en aquel sitio, que era fuerte a -causa del pantano que le circundaba: edificaron una ciudad sobre los -huesos de la difunta, y del nombre de la primera que haba elegido -aquel sitio, la llamaron Mantua, sin consultar para ello al Destino. En -otro tiempo fueron sus habitantes ms numerosos, antes de que Casalodi -se dejara engaar neciamente por Pinamonte. Te lo advierto a fin de -que, si oyes atribuir otro origen a mi patria, ninguna mentira pueda -obscurecer la verdad. - - [24] Tebas, ciudad consagrada a Baco. - -Le respond: - ---Maestro, tus razonamientos son para m tan verdicos, y me obligan -a prestarles tanta fe, que cualesquiera otros me pareceran carbones -apagados. Pero dime si entre la gente que va pasando hay alguno digno -de notarse, pues eso solo ocupa mi alma. - -Entonces me dijo: - ---Aqul, cuya barba se extiende desde el rostro a sus morenas espaldas, -fu augur cuando la Grecia se qued tan exhausta de varones, que apenas -los haba en las cunas, y junto con Calcas di la seal en Aulide para -cortar el primer cable. Se llam Euripilo, y as lo nombra en algn -punto mi alta tragedia. Aquel otro que ves tan demacrado fu Miguel -Scott, que conoci perfectamente las imposturas del arte mgica. Mira a -Guido Bonatti, y ve all a Asdente, que ahora deseara no haber dejado -su cuero y su bramante; pero se arrepiente demasiado tarde: contempla -las tristes que abandonaron la aguja, la lanzadera y el huso para -convertirse en adivinas, y para hacer maleficios con hierbas y con -figuras. Pero ven ahora, porque ya el astro en que se ve a Can con las -espinas ocupa el confn de los dos hemisferios, y toca el mar ms abajo -de Sevilla. La luna era ya redonda en la noche anterior; debes recordar -bien que no te molest a veces por la selva umbra. - -As me hablaba y entre tanto bamos caminando. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOPRIMERO_ - - -As, de un puente a otro, y hablando de cosas que mi comedia no se -cuida de referir, fuimos avanzando y llegamos a lo alto del quinto, -donde nos detuvimos para ver la otra hondonada de Malebolge y otras -vanas lgrimas, y la vi maravillosamente obscura. As como en el -arsenal de los venecianos hierve en el invierno la pez tenaz, destinada -a reparar los buques averiados que no pueden navegar, y al mismo tiempo -que uno construye su embarcacin, otro calafatea los costados de la que -ha hecho ya muchos viajes; otro recorre la proa, otro la popa; quin -hace remos; quin retuerce las cuerdas; quines, por fin, reparan el -palo de mesana y el mayor; de igual suerte, y no por medio del fuego, -sino por la voluntad divina, herva all abajo una resina espesa, que -se pegaba a la orilla por todas partes. Yo la vea, pero sin percibir -en ella ms que las burbujas que produca el hervor, hinchndose toda y -volviendo a caer desplomada. Mientras la contemplaba fijamente, mi Gua -me atrajo hacia s desde el sitio en que me encontraba, dicindome: -"Ten cuidado, ten cuidado." Entonces me volv como el hombre que ansa -ver aquello de que le conviene hur, y a quien asalta un temor tan -grande y repentino, que ni para mirar detiene su fuga; y vi detrs de -nosotros un negro diablo, que vena corriendo por el puente. Oh! Cun -feroz era su aspecto, y qu amenazador me pareca con sus alas abiertas -y sus ligeros pies! Sobre sus hombros, altos y angulosos, llevaba a -cuestas un pecador, a quien tena agarrado por ambos jarretes. Desde -nuestro puente dijo: - ---Oh! Malebranche, ved aqu uno de los ancianos de Santa Zita: ponedle -debajo; que yo me vuelvo otra vez a aquella tierra, que est tan bien -provista de ellos. All todos son bribones, excepto Bonturo; y por -dinero, de un "no" hacen un "ita."[25] - - [25] Solase antiguamente, en los testimonios pblicos, - escribir el ita de los latinos por signo de afirmacin, y el - no por signo de negacin. - -Le arroj abajo, y se volvi por la dura roca tan de prisa, que jams -ha habido mastn suelto que haya perseguido a un ladrn con tanta -ligereza. El pecador se hundi y volvi a subir hecho un arco; pero los -demonios, que estaban resguardados por el puente, gritaban: - ---Aqu no est el Santo Rostro; aqu se nada de diferente modo que en -el Serchio. Si no quieres probar nuestros garfios, no salgas de la pez. - -Despus le pincharon con ms de cien harpones, dicindole: - ---Es forzoso que bailes aqu a cubierto, de modo que, si puedes, -prevariques ocultamente. - -No de otra suerte hacen los cocineros que sus marmitones sumerjan en -la caldera las viandas por medio de grandes tenedores, para que no -sobrenaden. - ---A fin de que no adviertan que ests aqu--me dijo el buen Maestro--, -ocltate detrs de una roca, que te sirva de abrigo; y aunque se me -haga alguna ofensa, no temas nada; pues ya conozco estas cosas por -haber estado otra vez entre estas almas venales. - -En seguida pas al otro lado del puente, y cuando lleg a la sexta -orilla, tuvo necesidad de mostrar su intrepidez. Con el furor y el -mpetu con que salen los perros tras el pobre que de pronto pide -limosna donde se detiene, as salieron los demonios de debajo del -puente, volviendo todos contra l sus harpones; pero les grit: - ---Que ninguno de vosotros se atreva. Antes que me punce vuestra -orquilla, adelntese uno que me oiga, y despus medite si debe -perdonarme. - -Todos gritaron: - ---V, Malacoda. - -Por lo cual uno de ellos se puso en marcha, mientras los otros -permanecan quietos, y se adelant diciendo: - ---Qu te podr salvar de nuestras garras? - ---Crees t, Malacoda, que a no ser por la voluntad divina y por tener -el destino propicio--dijo mi Maestro--, me hubieras visto llegar aqu, -sano y salvo, a pesar de todas vuestras armas? Djame pasar, porque en -el cielo quieren que ensee a otro este camino salvaje. - -Entonces qued tan abatido el orgullo del demonio, que dej caer el -harpn a sus plantas, y dijo a los otros: - ---Que no se le haga dao. - -Y mi gua a m: - ---Oh t, que ests agazapado tras de las rocas del puente! Ya puedes -llegar a m con toda seguridad. - -Entonces ech a andar, y me acerqu a l con prontitud; pero los -diablos avanzaron, de modo que yo tem que no observaran lo pactado: -as vi temblar en otro tiempo a los que por capitulacin salan de -Caprona, vindose entre tantos enemigos. Me acerqu cuanto pude a mi -Gua, y no separaba mis ojos del rostro de aqullos, que no era nada -bueno. Bajaban ellos sus garfios, y: "Quires que le pinche en la -rabadilla?," deca uno de ellos a los otros. Y respondan: "S, s -clvale." Pero aquel demonio, que estaba conversando con mi Gua, se -volvi de repente, y grit: "Quieto, quieto, Scarmiglione." Despus nos -dijo: - ---Por este escollo no podris ir ms lejos, pues el sexto arco yace -destrozado en el fondo. Si os place ir ms adelante, seguid esta -costa escarpada: cerca veris otro escollo por el que podris pasar. -Ayer, cinco horas ms tarde que en este momento, se cumplieron mil -doscientos sesenta y seis aos desde que se rompi aqu el camino.[26] -Voy a enviar hacia all varios de los mos para que observen si algn -condenado procura sacar la cabeza al aire: id con ellos, que no os -harn dao. - - [26] Ayer, Viernes, a las tres de la tarde, quiere decir el - diablo (pues se supone que habla a las diez de la maana del - Sbado Santo), se cumplieron 1266 aos desde que se rompi - este puente, a consecuencia de un terremoto, en el momento de - la muerte de Jesucristo. - ---Adelante, Alichino y Calcabrina--empez a decir--; y t tambin, -Cagnazzo; Barbariccia guiar a los diez. Vengan adems Libicocco, y -Draghignazzo; Ciriatto, el de los grandes colmillos, y Graffiacane, y -Farfarello, y el loco de Rubicantondad en torno de la pez hirviente: -stos deben llegar salvos hasta el otro escollo, que atraviesa -enteramente sobre la fosa.[27] - - [27] He aqu traducidos los nombres de los doce diablos - que Dante menciona en este canto: Malebranche, malas - garras.--Malacoda, cola maldita.--Scarmiglione, que - arranca los cabellos.--Alichino, que hace inclinar a los - otros.--Calcabrina, que pisa el roco.--Cagnazzo, perro - malo.--Barbariccia, el de la barba erizada.--Libicocco, deseo - ardiente.--Draghignazzo, veneno de dragn.--Ciriatto-Sannuto, - colmillo de jabal.--Graffiaccane, perro que - araa.--Rubicante, inflamado. Todas estas versiones son de - Landino. - ---Oh Maestro! Qu es lo que veo?--dije--; si conoces el camino, vamos -sin escolta; yo, por m, no la solicito. Si eres tan prudente como de -costumbre, no ves que rechinan los dientes, y se hacen guios que nos -amenazan algn mal? - ---No quiero que te espantes--me contest--; deja que rechinen los -dientes a su gusto. Si lo hacen, es por los desgraciados que estn -hirviendo. - -Se pusieron en camino por la margen izquierda; pero cada uno de -aqullos de antemano se haban mordido la lengua en seal de -inteligencia con su jefe, y ste se sirvi de su ano a guisa de -trompeta. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VEGISIMOSEGUNDO_ - - -He visto alguna vez a la caballera levantar el campo, empezar el -combate, pasar revista, y a veces batirse en retirada; he visto oh, -aretinos! hacer excursiones por vuestra tierra y saquearla; he visto -luchar en los torneos y correr en las justas, ya al sonido de las -trompetas, ya al de las campanas, al ruido de los tambores, con las -seales de los castillos, y con todo el aparato nacional y extranjero; -pero lo que no he visto nunca es que tan extrao instrumento de viento -haya indicado la marcha a jinetes ni peones; jams, ni en la tierra, -ni en los cielos, gui semejante faro a ningn buque. Marchbamos -juntamente con los diez demonios (oh terrible compaa!); pero en la -iglesia con los santos, y en la taberna con los borrachos. Sin embargo, -mi atencin estaba concentrada en la pez para distinguir todo lo que -contena la fosa y los que se abrasaban dentro de ella. As como saltan -los delfines fuera del agua, indicando a los marinos que precavan la -nave de la tempestad, as tambin algunos condenados, para aliviar su -tormento, sacaban la espalda y la volvan a esconder ms rpidos que -el relmpago; y lo mismo que en un charco las ranas sacan la cabeza a -flor de agua, aunque teniendo dentro de ella sus patas y el resto del -cuerpo, as estaban por todas partes los pecadores; pero en cuanto -Barbariccia se aproximaba, volvan a sumergirse en aquel hervidero. -Yo vi, y aun se estremece por ello mi corazn, a uno de aquellos que -haba tardado ms tiempo en hundirse, como sucede con las ranas, que -una queda fuera del agua, mientras otra se zambulle; y Graffiacane, que -estaba ms cerca de l, le enganch por los cabellos enviscados de pez, -y lo sac fuera como si fuese una nutria. Yo saba el nombre de todos -aquellos demonios, por haberme hecho cargo de ellos cuando los eligi -Malacoda. "Rubicante, plntale encima tu garfio y desullalo," gritaban -a un tiempo todos aquellos malditos. Yo dije: - ---Maestro mo, si puedes, procura saber quin es ese desgraciado que ha -cado en manos de sus adversarios. - -Mi Gua se le acerc, y le pregunt de dnde era, a lo que respondi: - ---Yo nac en el reino de Navarra. Mi madre me puso al servicio de un -seor: ella me haba engendrado de un prdigo, que se destruy a s -mismo y disip su fortuna. Despus fu favorito del buen rey Tebaldo, y -me lanc a comerciar con sus favores; crimen de que doy cuenta en este -horno. - -Y Ciriatto, a quien sala de cada lado de la boca un colmillo como el -de un jabal, le hizo sentir lo bien que uno de ellos hera. Entre -malos gatos haba cado aquel ratn; porque Barbariccia lo sujet entre -sus brazos, diciendo: "Quedaos ah mientras que yo le ensarto." Y -volviendo el rostro hacia mi Maestro, aadi: "Pregntale an si deseas -saber ms, antes que otros lo destrocen." - -Mi Gua pregunt: - ---Dime, pues, si entre los otros culpables que estn sumergidos en esa -pez, conoces algunos que sean latinos. - -A lo que contest: - ---Acabo de separarme de uno que fu de all cerca. As estuviera, como -l, bajo la pez; no temera ahora ni las garras ni los garfios! - -Y Libicocco: "Ya hemos tenido demasiada paciencia," dijo; y le enganch -por el brazo con su harpn, arrancndole de un golpe todo el antebrazo. -Draghignazzo quiso tambin cogerle por las piernas; pero su Decurin -se volvi hacia todos ellos lanzando una mirada furiosa. Cuando se -hubieron calmado un poco, mi Gua no tard en preguntar a aquel que -estaba contemplando su herida: - ---Quin es se de quien dices que te has separado, por tu desgracia, -para salir a flote? - -Y le respondi: - ---Es el hermano Gomita, aquel de Gallura, vaso de iniquidad, que tuvo -en su poder a los enemigos de su seor, e hizo de modo que todos -le alabasen. Acept su oro y los dej libres, segn l mismo dice; -y con respecto a los empleos, no fu un pequeo, sino un soberano -prevaricador. Con l conversa a menudo don Miguel Zanche de Logodoro, y -sus lenguas no se cansan nunca de hablar de las cosas de Cerdea. Ay -de m! Ved a ese otro cmo aprieta los dientes. Aun hablara ms, pero -temo que se prepare a rascarme la tia. - -El gran jefe de los demonios se dirigi a Farfarelo, que mova sus ojos -en todas direcciones buscando donde herir, y le dijo: "Qutate de ah, -pjaro malvado." - ---Si queris ver u or a toscanos y lombardos--empez a decir en -seguida el desgraciado pecador--, har que vengan. Pero que esas -malditas garras se mantengan un poco apartadas, a fin de que ellos -no teman sus venganzas: yo, sentndome en este mismo sitio, por uno -que soy har venir siete, silbando como acostumbramos cuando uno de -nosotros saca la cabeza fuera de la pez. - -Al or estas palabras, Gagnazzo levant el hocico meneando la cabeza, -y dijo: "Oigan el medio malicioso de que se ha valido para volver -a sumergirse!" A lo cual contest aqul, que tena abundancia de -estratagemas: "En verdad que soy muy malicioso, cuando expongo a los -mos a mayores tormentos!" No pudo contenerse Alichino, y en contra de -lo dicho por los otros, respondi: "Si te arrojas en la pez, no correr -al galope detrs de ti, sino que emplear mis alas para ello. Te damos -de ventaja la escarpa, y el ribazo por defensa, y veamos si t solo -vales ms que todos nosotros." - -Oh t, que lees esto, ahora vers un nuevo juego! Todos los demonios -se volvieron hacia la pendiente opuesta, y el primero de ellos, el que -se haba mostrado ms renitente. El navarro aprovech bien el tiempo; -fij sus pies en el suelo, y precipitndose de un solo salto, se puso -al abrigo de los malos propsitos de aqullos. Contristados se quedaron -los demonios ante esta treta, pero mucho ms el que tuvo la culpa de -ella; por lo cual se lanz tras de l gritando: "Ya te tengo." Pero -de poco le vali, porque sus alas no pudieron igualar en velocidad -al espanto de Ciampolo: ste se lanz en la pez, y aqul cambi la -direccin de su vuelo, llevando el pecho hacia arriba. - -No de otro modo se sumerge instantneamente el pato cuando el halcn se -aproxima, y ste se remonta furioso y fatigado. Calcabrina, irritado -contra Lichino por aquel engao, ech a volar tras l, deseoso de -que el pecador se escapara para tener un motivo de querella. Y -cuando hubo desaparecido el prevaricador, volvi sus garras contra -su compaero, y se aferr con l sobre el mismo estanque. Pero ste, -gaviln adiestrado, hizo uso tambin de las suyas, y los dos cayeron -en medio de la pez hirviente. El calor los separ bien pronto; -pero todo su esfuerzo para remontarse era en vano, porque sus alas -estaban enviscadas. Barbariccia, descontento como los dems, hizo -volar a cuatro desde la otra parte con todos sus harpones, y bajando -rpidamente hacia el sitio designado, tendieron sus garfios a los dos -demonios, que estaban medio cocidos en la superficie de aquella fosa. -Nosotros los dejamos all enredados de aquella manera. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOTERCERO_ - - -Solos, en silencio y sin escolta, bamos uno tras otro, como -acostumbran ir los frailes menores. La ria que acabbamos de -presenciar me trajo a la memoria la fbula de Esopo, en que habl -de la rana y del topo; pues las partculas "mo" e "issa"[28] no son -tan semejantes como estos dos hechos, si atentamente se consideran -el principio y el fin de entrambos. Y como un pensamiento procede -rpidamente de otro, de ste naci uno nuevo, que redobl mi primitivo -espanto. Yo pensaba as: "Esos demonios han sido engaados por nuestra -causa, y con tanto dao y escarnio, que les creo muy ofendidos. Si a -la malevolencia se aade la ira, nos van a perseguir con ms crueldad -que el perro que sujeta a la liebre por el cuello." Ya senta que -se erizaban mis cabellos a causa del temor, y miraba hacia atrs -atentamente, por lo que dije: - ---Maestro, si no nos ocultas a los dos prontamente, temo a los demonios -que vienen detrs de nosotros; y tan as me lo imagino, que ya me -parece que los oigo. - - [28] Mo e issa, voces que significan ahora en lombardo. Mo, - del latn modo, que es ahora; issa, elipsis del latn hac, - ipsa hora, es tambin ahora. - -A lo que l contest: - ---Si yo fuera un espejo, no veras en m tu imagen tan pronto como veo -en tu interior. En este momento se cruzaban tus pensamientos con los -mos bajo la misma faz y aspecto, de suerte que he deducido de ambos un -solo consejo. Si es cierto que la cuesta que hay a nuestra derecha est -tan inclinada, que nos permita bajar a la sexta fosa, huiremos de la -caza que imaginamos. - -Apenas haba concludo de decirme su parecer, cuando vi venir a los -demonios con las alas extendidas y muy cerca de nosotros, queriendo -cogernos. Mi Gua me agarr sbitamente, como una madre que, despertada -por el ruido y viendo brillar las llamas cerca de ella, coge a su hijo -y huye, y teniendo ms cuidado de l que de s misma, no se detiene ni -aun a ponerse una camisa. Desde lo alto de la calzada, se desliz de -espaldas por la pendiente roca, uno de cuyos lados divide la quinta -de la sexta fosa. Jams corri tan rpida el agua por la canal de un -molino, cuando ms se acerca a las paletas de la rueda, como descendi -por aquel declive mi Maestro, llevndome sobre su pecho, cual si -fuese hijo suyo y no su compaero. Apenas tocaron sus pies al suelo -del profundo abismo, cuando los demonios aparecieron en la roca sobre -nuestras cabezas: pero ya no nos inspiraban temor; porque la alta -Providencia que los haba designado para ministros de la quinta fosa, -les quit la facultad de separarse de all. Abajo encontramos unas -gentes pintadas, que giraban en torno con bastante lentitud, llorosas -y con los semblantes fatigados y abatidos. Llevaban capas con capuchas -echadas sobre los ojos, por el estilo de las que llevan los monjes -de Colonia.[29] Aquellas capas eran doradas por de fuera, de modo que -deslumbraban; pero por dentro eran todas de plomo, y tan pesadas, que -las de Federico a su lado parecan de paja.[30] Oh manto fatigoso por -toda la eternidad! Nos volvimos an hacia la izquierda, y anduvimos -con aquellas almas, escuchando sus tristes lamentos. Pero las sombras, -rendidas por el peso, caminaban tan despacio, que a cada paso que -dbamos cambibamos de compaero. Yo dije a mi Gua: - ---Procura encontrar a alguno que sea conocido por su nombre o por sus -hechos; y mira al efecto en derredor tuyo mientras andas. - - [29] Cuntase que hubo en Colonia un abad tan ambicioso e - insolente, que pidi permiso al Papa para que sus monjes - pudieran usar capas de escarlata, cintos, espuelas y estribos - de plata sobredorada. Esta peticin desagrad tanto al - Pontfice, que dispuso que en adelante el abad y sus monjes - usaran capas negras y mal hechas, y cintos y estribos de - madera. - - [30] El emperador Federico II encerraba a los culpables de - lesa majestad en capas de plomo, y luego los arrojaba al fuego. - -Y uno de ellos, que entendi el idioma toscano, exclam detrs de -nosotros: - -Detened vuestros pasos, vosotros que tanto corris a travs del aire -sombro: quiz podrs obtener de m lo que solicitas. - -En seguida mi Gua se volvi y me dijo: - ---Espera, y modera tu paso hasta igualar al suyo. - -Me detuve, y vi dos de aqullos, que en sus miradas demostraban gran -deseo de estar conmigo; pero su carga y lo estrecho del camino les -hacan tardar. Cuando se me hubieron reunido, me miraron con torvos -ojos y sin hablarme: despus se volvieron uno a otros dicindose: "Ese -parece vivo, a juzgar por el movimiento de su garganta; pero si estn -muertos, por qu privilegio no llevan nuestra pesada capa?" Despus -me dijeron: - ---Oh toscano, que has venido a la mansin de los tristes hipcritas!, -dgnate decirnos quin eres. - -Les contest: - ---Nac y crec junto a la orilla del hermoso Arno, en la gran ciudad, -y conservo el cuerpo que he tenido siempre. Pero vosotros, a quienes, -segn veo, cae tan doloroso llanto gota a gota por las mejillas, -quines sois, y qu pena padecis que tanto se hace ver? - -Uno de ellos me respondi: - ---Ay de m! Estas doradas capas son de plomo, y tan gruesas, que su -peso nos hace gemir como cargadas balanzas. Fuimos hermanos Gozosos[31] -y boloeses. Yo me llam Catalano y ste Loderingo. Tu ciudad nos -nombr magistrados, como suele elegirse a un hombre neutral para -conservar la paz; y la conservamos tan bien como puede verse an cerca -del Gardingo. - - [31] Hermanos de una orden de caballera instituda para - combatir contra los infieles y los que violaran la justicia. - Se les llam Gaudenti (gozosos) por la vida licenciosa que - llevaron. - -Yo repuse: "Oh hermanos! Vuestros males..." Pero no pude continuar; -porque vi en el suelo a uno crucificado en tres palos. En cuanto -me vi, se retorci, haciendo agitar su barba con la fuerza de los -suspiros; y el hermano Catalano, que lo advirti, me dijo: - ---Ese que ests mirando crucificado aconsej a los fariseos que era -necesario hacer sufrir a un hombre el martirio por el pueblo. Est -atravesado y desnudo sobre el camino, como ves; y es preciso que sienta -lo que pesa cada uno de los que pasan. Su suegro est condenado a igual -suplicio en esta fosa, as como los dems del Consejo que fu para los -judos origen de tantas desgracias. - -Entonces vi a Virgilio que contemplaba con asombro a aquel que estaba -tan vilmente crucificado en el eterno destierro. Luego se dirigi al -fraile en estos trminos: - ---Querais decirnos si hacia la derecha hay alguna abertura por donde -podamos salir los dos, sin obligar a los ngeles negros a que nos -saquen de este abismo? - -Aquel respondi: - ---Ms cerca de aqu de lo que esperas, se levanta una pea que parte -del gran crculo y atraviesa todas las terribles fosas; pero est -cortada en sta y no contina sobre ella. Podris subir por las ruinas -que existen en el declive de su falda y cubren el fondo. - -Mi Gua permaneci un momento con la cabeza inclinada, y despus dijo: - ---Cmo nos ha engaado aquel que ensarta con su garfio a los pecadores! - -Y el fraile repuso: - ---He odo referir en Bolonia los numerosos vicios del demonio, entre -los cuales no era el menor el de ser falso y padre de la mentira. - -Entonces mi Gua se alej precipitadamente con el rostro inmutado por -la clera; y en consecuencia, me alej tambin de aquellas almas que -soportaban tanto peso, y segu las huellas de los pies queridos. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOCUARTO_ - - -En la poca del ao nuevo en que templa el sol su cabellera bajo el -Acuario, y en que ya las noches van igualndose con los das; cuando -la escarcha imita en la tierra, aunque por poco tiempo, el color de -su blanca hermana, el campesino que carece de forraje, se levanta, -mira, y al ver blanco el campo se golpea el muslo, vuelve a su casa, -y se lamenta continuamente como el desgraciado que no sabe qu hacer; -pero torna luego a mirar, y recobra la esperanza, viendo que la tierra -ha cambiado de aspecto en pocas horas, y entonces coge su cayado y -sale a apacentar sus ovejas: as mi Maestro me llen de inquietud -cuando vi tan turbado su rostro, y as tambin aplic pronto remedio -a mi mal; porque al llegar al derrudo puente, se volvi hacia m con -aquel amable aspecto que tena cuando le vi al pie del monte. Despus -de haber pensado la determinacin que haba de tomar, contemplando -antes con cuidado las ruinas, abri sus brazos, cogime por detrs, y -como aquel que trabaja, pensando siempre en la labor que emprender -en seguida, del mismo modo, elevndome sobre la cima de una roca, -contemplaba otra diciendo: - ---Agrrate bien a sa, pero tantea primero si tal cual es podr -sostenerte. - -Aquel no era un camino a propsito para los que iban con capa; pues -apenas podamos, Virgilio tan gil, y yo sostenido por l, trepar de -piedra en piedra. Y a no ser porque en aquel recinto era ms corto el -camino que en otro alguno, no s lo que a l le habra sucedido, pero -a m me hubiera vencido el cansancio. Mas como Malebolge va siempre en -declive hasta la boca del profundsimo pozo, cada fosa que se recorre -presenta un margen que se eleva y otro que desciende. Llegamos por fin -al extremo en que se destaca la ltima piedra. Cuando estuve sobre -ella, de tal modo me faltaba el aliento, que no poda ms; as es que -me sent en cuanto nos detuvimos. - ---Ahora es preciso que sacudas tu pereza--me dijo el Maestro--; que -no se alcanza la fama reclinado en blanda pluma, ni al abrigo de -colchas: y el que sin gloria consume su vida, deja en pos de s el -mismo vestigio que el humo en el aire o la espuma en el agua. Ea, -pues, levntate; domina la fatiga con el alma, que vence todos los -obstculos, mientras no se envilece con la pesadez del cuerpo. Tenemos -que subir todava una escala mucho ms larga; pues no basta haber -atravesado por entre los espritus infernales. Si me entiendes, deben -reanimarte mis palabras. - -Levantme entonces, demostrando ms resolucin de la que verdaderamente -senta en mi interior, y dije: - ---Vamos, ya me siento fuerte y atrevido. - -Echamos a andar por el escollo, que era spero, estrecho y escabroso, y -ms pendiente que el anterior. Iba hablando para disimular mi flaqueza, -cuando o una voz que sala de la otra fosa, articulando palabras -ininteligibles. No s lo que dijo, a pesar de encontrarme en la cima -del arco que por all pasa; mas el que hablaba pareca conmovido por -la ira. Yo me haba inclinado; pero los ojos de un vivo no podan -distinguir el fondo a travs de aquella obscuridad; por lo cual dije: - ---Maestro, haz por llegar al otro recinto, y descendamos este muro, -porque desde aqu oigo y no comprendo nada; miro hacia abajo y nada veo. - ---Te responder--me dijo--haciendo lo que deseas; que las peticiones -justas deben satisfacerse en silencio. - -Bajamos por el puente desde lo alto hasta donde se une con el octavo -margen; y entonces descubr la fosa, y vi una espantosa masa de -serpientes, de tan diferentes especies, que su recuerdo me hiela -todava la sangre. Deje la Libia de envanecerse con sus arenas; que -si produce quelidras, yculos y faras, cencros y anfisbenas, ni en -ella, ni en toda la Etiopa con el pas que est sobre el mar Rojo, -existieron jams tantas ni tan nocivas pestilencias como en este lugar. -A travs de aquella espantosa y cruel multitud de reptiles corran -gentes desnudas y aterrorizadas, sin esperanza de encontrar refugio ni -heliotropo.[32] Tenan las manos atadas a la espalda con sierpes, las -cuales, formando nudos por encima, les hincaban la cola y la cabeza en -los riones. Y he aqu que uno de aquellos desgraciados, que estaba -cerca de nosotros, fu mordido por una serpiente en el punto en que -el cuello se une a los hombros; y en el breve tiempo que se necesita -para escribir una O y una I, se incendi, ardi y cay reducido a -cenizas. Pero apenas qued consumido en el suelo, reunironse aqullas -por s mismas, y sbitamente se rehizo aquel espritu como estaba -antes. As dicen los grandes sabios que muere el Fnix, y renace cuando -est cercano a su quinto siglo: no se alimenta de hierba ni de trigo -durante su vida, sino de amomo y lgrimas de incienso, y su ltimo nido -est formado con nardo y mirra. Y como aquel que cae y no sabe cmo, -a impulsos del demonio que lo arroja en el suelo o de algn accidente -producido por su temperamento enfermizo, cuando se levanta, se queda -asombrado de la cruel angustia que ha sufrido y suspira al mirar en -torno suyo, as se levant el pecador ante nosotros. Oh, cun severa -es la justicia de Dios, que hace estallar su clera por medio de tales -golpes! Mi Gua le pregunt despus quin era, y l le contest: - ---Yo ca hace poco tiempo desde Toscana en este horrible abismo. La -vida salvaje me agrad ms que la humana; fu lo mismo que un mulo: soy -Vanni Fucci, el bestia, y Pistoya fu mi digno cubil. - - [32] Agata de color verde obscuro con manchas rojizas, a - la que se atribuan virtudes milagrosas contra toda clase - de veneno y especialmente contra las mordeduras de las - serpientes, y que tena adems la de hacer invisible al que la - llevaba. - -Entonces dije a mi Gua: - ---Dile que no huya, y pregntale qu delito le ha precipitado aqu; -pues yo le conoc ya hombre colrico y sanguinario. - -El pecador, que me oy, no se ocult, sino que dirigi hacia m -atentamente su mirada, y se cubri el rostro de triste vergenza. -Despus dijo: - ---Siento ms que me hayas encontrado en la miseria en que me ves, de lo -que sent verme privado de la vida; pero no puedo negarme a satisfacer -tus preguntas. Estoy sumido aqu, porque rob en la sacrista los -hermosos ornamentos, de cuyo delito fu otro acusado falsamente. -Mas para que no te goces en mi desgracia, si acaso llegas a salir -de estos lugares sombros, abre tus odos a mi anuncio, y escucha: -primeramente, Pistoya quedar despoblada de Negros; despus Florencia -renovar sus habitantes y su forma de gobierno; Marte har salir -del valle de Magra un vapor, que envuelto en sombras nieblas y en -tempestad impetuosa y terrible, se desencadenar sobre el campo Piceno; -y all, desgarrndose de repente la nube, aniquilar todos los Blancos. -Te he dicho esto para que te cause dolor. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOQUINTO_ - - -Al terminar estas palabras, el ladrn alz ambas manos haciendo un -gesto indecente y exclamando: "Toma, Dios, esto es para t." Desde -entonces fu amigo de las serpientes; porque una de ellas se le enrosc -en el cuello como diciendo: "No quiero que hables ms:" y otra se -agarr a sus brazos, sujetndolos de tal modo, que no le era posible -al condenado hacer ningn movimiento. Ah, Pistoya, Pistoya! Cmo no -decides reducirte t misma a cenizas, y dejar de existir, pues que tus -hijos son peores que sus antepasados? En todos los crculos del obscuro -Infierno no he visto espritu tan soberbio ante Dios, a no ser aquel -que cay desde los muros de Tebas. El ladrn huy sin decir una palabra -ms. Entonces vi un Centauro lleno de ira, que acuda gritando: "Dnde -est, dnde est el soberbio?" No creo que contengan las Marismas -tanto reptil como llevaba el Centauro sobre su grupa hasta el sitio en -que empezaba la forma humana: sobre sus espaldas, detrs de la nuca, -descansaba un dragn con las alas abiertas, el cual abrasaba cuanto -sala a su encuentro. Mi Maestro dijo: - ---Ese monstruo es Caco, el que al pie de las rocas del monte Aventino -form ms de una vez un lago de sangre. No va por el mismo camino que -sus hermanos, porque rob fraudulentamente el gran rebao que paca en -las inmediaciones del sitio que haba escogido por vivienda: pero sus -inicuos hechos acabaron por fin bajo la clava de Hrcules, que si le -di cien golpes con ella, aqul no lleg a sentir el dcimo. - -Mientras as hablaba Virgilio, Caco desapareci, al mismo tiempo que se -acercaban tres espritus por debajo del margen donde estbamos, lo cual -no advertimos ni mi Gua ni yo, hasta que les omos gritar: "Quines -sois?" Ces entonces nuestra conversacin, y nos fijamos solamente en -ellos. Yo no les conoca; pero sucedi, como suele acontecer algunas -veces, que el uno tuvo necesidad de llamar al otro, dicindole: -"Cianfa, dnde te has metido?" Y yo, a fin de que estuviese atento mi -Gua, me puse el dedo desde la nariz a la barba. Ahora, lector, si se -te hace difcil creer lo que te voy a decir, no ser extrao, porque -yo que lo vi, apenas lo creo. Mientras estaba contemplando a aquellos -espritus, se lanz una serpiente con seis patas sobre uno de ellos, -agarrndosele enteramente. Con las patas de enmedio le oprimi el -vientre; con las de delante le sujet los brazos, y despus le mordi -en ambas mejillas. Extendiendo en seguida las patas de detrs sobre sus -muslos, le pas la cola por entre los dos, y se la mantuvo apretada -contra los riones. Nunca se agarr tan fuertemente la hiedra al -rbol, como la horrible fiera adapt sus miembros a los del culpable: -despus una y otro se confundieron, como si fuesen de blanda cera, y -mezclaron tan bien sus colores, que ninguno de ambos pareca ya lo -que antes haba sido. As con el ardor del fuego se extiende sobre el -papel un color obscuro, que no es negro, y sin embargo deja de ser -blanco. Los otros dos condenados le miraban, exclamando cada cual: -"Ay, Angel,[33] cmo cambias! No eres ya uno ni dos." Las dos cabezas -se haban convertido en una, y aparecan dos figuras mezcladas en una -sola faz, quedando en ella confundidas entrambas. De los cuatro brazos -se hicieron dos: los muslos y las piernas, el vientre y el tronco se -convirtieron en miembros nunca vistos. Qued borrado todo su primitivo -aspecto: aquella imagen transformada pareca dos y ninguna de las -anteriores; y en tal estado se alejaba a pasos lentos. - - [33] Agnolo Bruneleschi, florentino. - -Como el lagarto, que bajo el ardor de los das caniculares, cuando -cambia de maleza, parece un rayo al atravesar el camino, tal pareca, -dirigindose hacia el vientre de los otros dos espritus, una pequea -serpiente irritada, lvida y negra como grano de pimienta. Pic a uno -de ellos en aquella parte del cuerpo por donde nos alimentamos antes de -nacer, y despus cay a sus pies quedando tendida. El herido la mir -sin decir nada; y permaneci inmvil, en pie y bostezando, como si le -hubiera sorprendido el sueo o la fiebre. El y la serpiente se miraban, -y el uno por la herida y la otra por la boca, lanzaban un denso humo -que llegaba a confundirse. Calle Lucano al referir las miserias de -Sabello y de Nasidio, y escuche atentamente lo que describo aqu: calle -Ovidio al ocuparse de Cadmo y Aretusa; que si, en su poema, convirti -a aqul en serpiente y a ste en fuente, no le envidio. Ovidio no -transform jams dos naturalezas frente a frente, de tal modo que -sus formas cambiaran tambin de materia. El hombre y la serpiente se -correspondieron de tal suerte, que cuando sta abri su cola en forma -de horquilla, el herido junt sus dos pies. Las piernas y los muslos -de ste se estrecharon tanto, que en poco tiempo no quedaron vestigios -de su natural separacin. La cola hendida de la serpiente tomaba la -figura que desapareca en el hombre, y su piel se haca blanda al -paso que dura la de aqul. Vi entrar los brazos del condenado en los -sobacos; y las dos patas de la fiera, que eran cortas, se alargaban -tanto cuanto aqullos se encogan. Las patas de detrs de aqulla, -retorcindose, formaban el miembro que el hombre oculta, y el del -miserable dividise en dos patas. Mientras que el humo daba el color de -la serpiente al hombre y viceversa, y haca salir en aqulla el pelo -que quitaba a ste, el uno, es decir, la fiera transformada en hombre, -se levant, y cay el otro; pero sin dejar de lanzarse miradas feroces, -ante las cuales cada uno de ellos cambiaba de rostro. El que estaba en -pie lo encogi hacia las sienes, y de la carne excedente se le formaron -las orejas en sus lisos carrillos. La parte del hocico de la serpiente -que no se repleg en la cabeza qued fuera formando la nariz del rostro -humano, y abult al propio tiempo convenientemente los labios. El que -estaba en el suelo extendi su boca hacia delante, e hizo entrar sus -orejas en la cabeza, como el caracol hace con sus cuernos; y la lengua, -que estaba antes unida y dispuesta a hablar, se hendi, al paso que -se una la lengua hendida del reptil, dejando de lanzar humo. El alma -que se haba convertido en serpiente huy silbando por la fosa; y el -otro, hablando detrs de ella, le escupa. Volvile despus sus recin -formadas espaldas, y dijo al otro condenado: "Quiero que Buoso se -arrastre por este camino como yo lo he hecho." De tal suerte vi yo, en -la sptima fosa, cambiarse y metamorfosearse dos naturalezas; y si mi -lenguaje no es florido, srvame de excusa la novedad del caso. - -Aunque mis ojos estuviesen turbados y mi espritu aturdido, no pudieron -hur las otras dos sombras tan ocultamente, que yo no conociese a -Puccio Sciancato, el nico de los tres espritus de los llegados -anteriormente que no haba cambiado de forma: el otro era aquel que t -lloras, oh Gaville![34] - - [34] Para mayor claridad, ntese bien que Dante ve primero - tres espritus: Agnolo Brunelleschi, Buoso Donati y Puccio - Sciancato. Luego viene Cianfa en forma de serpiente con - seis patas, se arroja sobre Brunelleschi, y los dos se - convierten en un solo monstruo, que se va con pasos lentos. - Llega despus, en forma de serpiente lvida y negra, Guercio - Cavalcante: pica a Buoso, le transforma en serpiente y l se - vuelve hombre: Buoso huye silbando. Quedan solos en escena - Puccio Sciancato, que no ha sufrido transformacin, y "aquel a - quien llora Gaville;" es decir, Guercio Cavalcante. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOSEXTO_ - - -Algrate, Florencia, pues eres tan grande, que tu nombre vuela por -mar y tierra, y es famoso en todo el infierno. Entre los ladrones he -encontrado cinco de tus nobles ciudadanos; lo cual me avergenza, y -a t no te honra mucho. Pero, si es verdad lo que se suea cerca del -amanecer, dentro de poco tiempo conocers lo que contra ti desean, no -ya otros pueblos, sino Prato: y si este mal se hubiese ya cumplido, no -sera prematuro. As viniese hoy lo que ha de suceder, pues tanto ms -me contristar, cuanto ms viejo me vuelva! - -Partimos; y por los mismos escalones de las rocas que nos haban -servido para bajar, subi mi Gua, tirando de m. Prosiguiendo la ruta -solitaria a travs de los picos y rocas del escollo, no era posible -mover un pie sin el auxilio de la mano. Entonces me aflig, como me -aflijo ahora, cuando pienso en lo que vi; y refreno mi espritu ms -de lo que acostumbro, para que no aventure tanto que deje de guiarlo -la virtud; porque, si mi buena estrella u otra influencia mejor me ha -dado algn ingenio, no quiero yo mismo envidirmelo. As como en la -estacin en que aquel que ilumina al mundo nos oculta menos su faz, -el campesino que reposa en la colina a la hora en que el mosquito -reemplaza a la mosca, ve por el valle las lucirnagas que corren por -el sitio donde vendimia y ara, as tambin vi resplandecer infinitas -llamas en la octava fosa, en cuanto estuve en el punto desde donde -se distingua su fondo. Y como aquel a quien los osos ayudaron en su -venganza[35] vi partir el carro de Elas, cuando los caballos suban -erguidos al cielo, de tal modo que no pudiendo sus ojos seguirle, -slo distinguan una ligera llama elevndose como dbil nubecilla, -as tambin not que se agitaban aqullas en la abertura de la fosa, -encerrando cada una un pecador, pero sin manifestar lo que ocultaban. -Yo estaba sobre el puente, tan absorto en la contemplacin de aquel -espectculo, que, a no haberme agarrado a un trozo de roca, hubiera -cado sin ser empujado. Mi Gua, que me vi tan atento, me dijo: - ---Dentro del fuego estn los espritus, cada uno revestido de la llama -que le abrasa. - - [35] Colocados en una misma pira los cadveres de los hermanos - Eteocles y Polinyces, que se haban dado muerte el uno al - otro, la llama descubra, bifurcndose, que se odiaban aun - despus de muertos. - ---Oh, Maestro!--respond;--tus palabras han hecho que me cerciore de -lo que veo; pero ya lo haba pensado as y quera decrtelo. Mas dime: -quin est en aquella llama que se divide en su parte superior, y -parece salir de la pira donde fueron puestos Eteocles y su hermano? - -Me contest: - ---All dentro estn torturados Ulises y Diomedes: juntos sufren aqu -un mismo castigo, como juntos se entregaron a la ira. En esa llama -se llora tambin el engao del caballo de madera, que fu la puerta -por donde sali la noble estirpe de los romanos. Llrase tambin el -artificio por el que Deidamia, aun despus de muerta, se lamenta de -Aquiles, y se sufre adems el castigo por el robo del Paladin. - ---Si es que pueden hablar en medio de las llamas--dije yo--, Maestro, -te pido y te suplico, y as mi splica valga por mil, que me permitas -esperar que esa llama dividida llegue hasta aqu: mira cmo, arrastrado -por mi deseo, me abalanzo hacia ella. - -A lo que me contest: - -Tu splica es digna de alabanza, y yo la acojo; pero haz que tu lengua -se reprima, y djame a m hablar; pues comprendo lo que quieres, y -quizs ellos, siendo griegos, se desdearan de contestarte. - -Cuando la llama estuvo cerca de nosotros, y mi Gua juzg el lugar y el -momento favorables, le o expresarse en estos trminos: - ---Oh vosotros, que sois dos en un mismo fuego! Si he merecido vuestra -gracia durante mi vida, si he merecido de vosotros poco o mucho, cuando -escrib mi gran poema en el mundo, no os alejis; antes bien dgame uno -de vosotros dnde fu a morir, llevado de su valor. - -La punta ms elevada de la antigua llama empez a oscilar murmurando -como la que agita el viento; despus, dirigiendo a uno y otro lado su -extremidad, empez a lanzar algunos sonidos, como si fuera una lengua -que hablara, y dijo: - ---Cuando me separ de Circe, que me tuvo oculto ms de un ao en Gaeta, -antes de que Eneas le diera este nombre, ni las dulzuras paternales, -ni la piedad debida a un padre anciano, ni el amor mutuo que deba -hacer dichosa a Penlope, pudieron vencer el ardiente deseo que yo tuve -de conocer el mundo, los vicios y las virtudes de los humanos, sino -que me lanc por el abierto mar slo con un navo, y con los pocos -compaeros que nunca me abandonaron. Vi entrambas costas, por un lado -hasta Espaa, por otro hasta Marruecos, y la isla de los Sardos y las -dems que baa en torno aquel mar. Mis compaeros y yo nos habamos -vuelto viejos y pesados cuando llegamos a la estrecha garganta donde -plant Hrcules las dos columnas para que ningn hombre pasase ms -adelante. Dej a Sevilla a mi derecha, como haba dejado ya a Ceuta a -mi izquierda. "Oh hermanos, dije, que habis llegado al Occidente a -travs de cien mil peligros!, ya que tan poco os resta de vida, no os -neguis a conocer el mundo sin habitantes, que se encuentra siguiendo -al Sol. Pensad en vuestro origen; vosotros no habis nacido para vivir -como brutos, sino para alcanzar la virtud y la ciencia." Con esta corta -arenga infund en mis compaeros tal deseo de continuar el viaje, que -apenas los hubiera podido detener despus. Y volviendo la popa hacia -el Oriente, de nuestros remos hicimos alas para seguir tan desatentado -viaje, inclinndonos siempre hacia la izquierda. La noche vea ya -brillar todas las estrellas del otro polo, y estaba el nuestro tan bajo -que apenas pareca salir fuera de la superficie de las aguas. Cinco -veces se haba encendido y otras tantas apagado la luz de la luna desde -que entramos en aquel gran mar, cuando apareci una montaa obscurecida -por la distancia, la cual me pareci la ms alta de cuantas haba -visto hasta entonces. Nos caus alegra, pero nuestro gozo se troc -bien pronto en llanto; pues de aquella tierra se levant un torbellino -que choc contra la proa de nuestro buque: tres veces lo hizo girar -juntamente con las encrespadas ondas, y a la cuarta levant la popa y -sumergi la proa como plugo al Otro, hasta que el mar volvi a unirse -sobre nosotros. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_ - - -Habase quedado derecha e inmvil la llama para no decir nada ms, y ya -se iba alejando de nosotros, con permiso del dulce poeta, cuando otra -que segua detrs nos hizo volver la vista hacia su punta, a causa del -confuso rumor que sala de ella. Como el toro de Sicilia que, lanzando -por primer mugido el llanto del que lo haba trabajado con su lima (lo -cual fu justo), bramaba con las voces de los torturados en l de tal -suerte, que a pesar de estar construdo de bronce, pareca realmente -traspasado de dolor, as tambin las palabras lastimeras del espritu -contenido en la llama, no encontrando en toda la extensin de ella -ninguna abertura por donde salir, se convertan en el lenguaje del -fuego; pero cuando consiguieron llegar a su punta, comunicndole a sta -el movimiento que la lengua les haba dado al pasar, omos decir: - ---Oh t, a quien me dirijo, y que hace poco hablabas en lombardo, -diciendo: "Vte ya, no te detengo ms!" Aun cuando yo haya llegado -tarde, no te pese permanecer hablando conmigo; pues a m no me pesa, -no obstante que estoy ardiendo.[36] Si acabas de caer en este mundo -lbrego desde la dulce tierra latina, donde he cometido todas mis -faltas, dime si los romaolos estn en paz o en guerra; pues fu de las -montaas que se elevan entre Urbino y el yugo de que el Tber se desata. - - [36] Este espritu es el conde Guido de Montefeltro. - -Yo escuchaba an atento e inclinado, cuando mi Gua me toc, diciendo: - ---Habla t, ese es latino. - -Y yo, que tena la respuesta preparada, empec a hablarle as sin -tardanza: - ---Oh alma, que te escondes ah debajo! Tu Romana no est ni estuvo -nunca sin guerra en el corazn de sus tiranos; pero al venir no he -dejado guerra manifiesta: Ravena est como hace muchos aos: el guila -de Polenta anida all, y cubre an a Cervia con sus alas. La tierra que -sostuvo tan larga prueba, y contiene sangrientos montones de cadveres -franceses, se encuentra en poder de las garras verdes; y el mastn -viejo y el joven de Verrucchio, que tanto dao hicieron a Montagna, -siguen ensangrentando sus dientes donde acostumbran. La ciudad del -Lamone y la del Santerno estn dirigidas por el leoncillo de blanco -cubil, que del verano al invierno cambia de partido; y aquella que est -baada por el Savio, vive entre la tirana y la libertad, as como se -asienta entre la llanura y la montaa. Ahora te ruego que me digas -quin eres: no seas ms duro de lo que lo han sido otros; as pueda tu -nombre durar eternamente en el mundo. - -Cuando el fuego hubo producido su acostumbrado rumor, movi de una -parte a otra su aguda punta, y despus habl as: - -Si yo creyera que dirijo mi respuesta a una persona que debe volver al -mundo, esta llama dejara de agitarse; pero como ninguno pudo salir -jams de esta profundidad, si es cierto lo que he odo, te responder -sin temor a la infamia. Yo fu hombre de guerra y luego franciscano, -creyendo que con este hbito expiara mis faltas; y mi creencia hubiera -tenido ciertamente efecto, si el gran Sacerdote, a quien deseo todo -mal, no me hubiese hecho incurrir en mis primeras faltas. Quiero que -t sepas cmo y por qu. Mientras conserv la forma de carne y hueso -que mi madre me di, mis acciones no fueron de len, sino de zorra. Yo -conoc toda clase de astucias, todas las asechanzas, y las practiqu -tan bien, que su fama reson hasta en el ltimo confn del mundo. -Cuando me v cercano a la edad en que cada cual debera cargar las -velas y recoger las cuerdas, lo que antes me agradaba me disgust -entonces; y arrepentido, confes mis culpas, retirndome al claustro. -Entonces ay, infeliz de m! pude haberme salvado: pero el prncipe -de los nuevos fariseos estaba en guerra cerca de Letrn (y no con los -sarracenos ni con los judos, pues todos sus enemigos eran cristianos, -y ninguno de ellos haba ido a conquistar a Acre, ni a comerciar en -la tierra del Sultn): no tuvo en cuenta su dignidad suprema ni las -sagradas rdenes de que estaba investido, ni vi en m aquel cordn que -sola enflaquecer a los que lo llevaban; sino que, as como Constantino -llam a Silvestre en el monte Soracto, para que le curase la lepra, as -tambin me llam aqul para que le curara su orgullosa fiebre: pidime -consejo, y yo me call, porque sus palabras me parecieron las de un -hombre ebrio. Despus aadi: "No abrigue tu corazn temor alguno: te -absuelvo de antemano; pero me has de decir cmo podr echar por tierra -los muros de Preneste. Yo puedo abrir y cerrar el cielo, como sabes; -porque son dos las llaves a que no tuvo mucho apego mi antecesor." -Estos graves argumentos me impresionaron, y pensando que sera peor -callar que hablar, dije: "Padre, puesto que t me lavas del pecado en -que voy a incurrir, para triunfar en tu alto solio, debes prometer -mucho y cumplir poco de lo que prometas." Cuando ocurri mi muerte, fu -Francisco a buscarme; pero uno de los negros querubines le dijo: "No -puedes llevrtelo; no me prives de lo que es mo: ste debe bajar a lo -profundo entre mis condenados, por haber aconsejado el fraude, desde -cuya falta le tengo cogido por los cabellos. No es posible absolver al -que no se arrepiente, como tampoco es posible arrepentirse y querer el -pecado al mismo tiempo, pues la contradiccin no lo consiente." Ay de -m, desdichado! Cmo me aterr cuando me agarr, diciendo: "Acaso no -creeras que fuera yo tan lgico!" Me condujo ante Minos, el cual se -ci ocho veces la cola en derredor de su duro cuerpo, y mordindosela -con gran rabia, dijo: "Ese debe estar entre los culpables que esconde -el fuego." He aqu por qu estoy sepultado donde me ves, y por qu gimo -al llevar este vestido. - -Cuando hubo acabado de hablar, se alej la plaidora llama, torciendo y -agitando su aguda punta. Mi Gua y yo seguimos adelante, a travs del -escollo, hasta llegar al otro arco que cubre el foso donde se castiga a -los que cargaron su conciencia introduciendo la discordia. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOCTAVO_ - - -Quin podra jams, ni an con palabras sin medida, por ms que lo -intentase muchas veces, describir toda la sangre y las heridas que vi -entonces? No existe ciertamente lengua alguna que pueda expresar, ni -entendimiento que retenga, lo que apenas cabe en la imaginacin. Si -pudiera reunirse toda la gente que derram su sangre en la infortunada -tierra de la Pulla, cuando combatieron los romanos durante aquella -prolongada guerra en que se recogi tan gran botn de anillos, como -refiere Tito Livio y no se equivoca, con la que sufri tan rudos golpes -por contrastar a Roberto Guiscardo, y con aquella cuyos huesos se -recogen an, tanto en Ceperano, donde cada habitante fu un traidor, -como en Tagliacozzo, donde el viejo Allard venci sin armas, y fuera -posible que todos los combatientes mencionados ensearan sus miembros -rotos y traspasados, ni aun as tendra una idea del aspecto horrible -que presentaba la novena fosa. Una cuba que haya perdido las duelas del -fondo no se vaca tanto como un espritu que v hendido desde la barba -hasta la parte inferior del vientre; sus intestinos le colgaban por -las piernas: se vea el corazn en movimiento y el triste saco donde -se convierte en excremento todo cuanto se come. Mientras le estaba -contemplando atentamente, me mir, y con las manos se abri el pecho, -diciendo: - ---Mira cmo me desgarro: mira cun estropeado est Mahoma. All va -delante de m llorando, con la cabeza abierta desde el crneo hasta la -barba, y todos los que aqu ves, vivieron; mas por haber diseminado -el escndalo y el cisma en la tierra, estn hendidos del mismo modo. -En pos de nosotros viene un diablo que nos hiere cruelmente, dando -tajos con su afilada espada a cuantos alcanza entre esta multitud de -pecadores, luego que hemos dado una vuelta por esta lamentable fosa; -porque nuestras heridas se cierran antes de volvernos a encontrar con -aquel demonio. Pero t, que ests husmeando desde lo alto del escollo, -quiz para demorar tu marcha hacia el suplicio que te haya sido -impuesto por tus culpas, quin eres? - ---Ni la muerte le alcanz an, ni le traen aqu sus culpas para que sea -atormentado--contest mi Maestro--, sino que ha venido para conocer -todos los suplicios. Yo, que estoy muerto, debo guiarle por cada uno de -los crculos del profundo Infierno, y esto es tan cierto como que te -estoy hablando. - -Al or estas palabras, ms de cien condenados se detuvieron en la fosa -para contemplarme, hacindoles olvidar la sorpresa su martirio. - ---Pues bien, t que tal vez dentro de poco volvers a ver el sol, di a -fray Dolcino que, si no quiere reunirse conmigo aqu muy pronto, debe -proveerse de vveres y no dejarse rodear por la nieve; pues sin el -hambre y la nieve, difcil le ser al novars vencerle. - -Mahoma me dijo estas palabras despus de haber levantado un pie para -alejarse; cuando ces de hablar, lo fij en el suelo y parti. - -Otro, que tena la garganta atravesada, la nariz cortada hasta las -cejas, y una oreja solamente, se qued mirndome asombrado con los -dems espritus, y abriendo antes que ellos su boca, exteriormente -rodeada de sangre por todas partes, dijo: - ---Oh, t a quien no condena culpa alguna, y a quien ya vi all arriba, -en la tierra latina, si es que no me engaa una gran semejanza!, -acurdate de Pedro de Medicina, si logras ver de nuevo la hermosa -llanura que declina desde Vercelli a Marcab; y haz saber a los dos -mejores de Fano, a messer Guido y Angiolello, que si la previsin no es -aqu vana, sern arrojados fuera de su bajel, y ahogados cerca de la -Catlica por la traicin de un tirano desleal. Desde la isla de Chipre -a la de Mallorca no habr visto jams Neptuno una felona tan grande, -llevada a cabo por piratas, ni por corsarios griegos. Aquel traidor, -que ve solamente con un ojo, y que gobierna el pas que no quisiera -haber visto uno que est aqu conmigo, les invitar a parlamentar con -l, y despus har de modo que no necesiten conjurar con sus votos y -oraciones el viento de Focara. - -Yo le dije: - ---Si quieres que lleve noticias tuyas all arriba, mustrame y declara -quin es se que deplora haber visto aquel pas. - -Entonces puso su mano sobre la mandbula de uno de sus compaeros, y le -abri la boca exclamando: - ---Hle aqu; pero no habla. - -Era aquel que, desterrado de Roma, ahog la duda en el corazn de -Csar, afirmando que el que est preparado, se perjudica en aplazar -la realizacin de una empresa. Oh! Cun acorbardado me pareca con -su lengua cortada en la garganta aquel Curin, que tan audaz fu para -hablar! - -Otro, que tena las manos cortadas, levantando sus muones al aire -sombro, de tal modo que se inundaba la cara de sangre, grit: - ---Acurdate tambin de Mosca, que dijo, desventurado!: "Cosa hecha -est concluda." Palabras que fueron el origen de las discordias -civiles de los toscanos. - ---Y de la muerte de tu raza!--exclam yo. - -Entonces l, acumulando dolor sobre dolor, se alej como una persona -triste y demente. - -Continu examinando la banda infernal, y vi cosas que no me atrevera a -referir sin otra prueba, si no fuese por la seguridad de mi conciencia; -esa buena compaera, que confiada en su pureza, fortifica tanto el -corazn del hombre: vi, en efecto, y aun me parece que lo estoy viendo, -un cuerpo sin cabeza, andando como los dems que formaban aquella -triste grey: asida por los cabellos, y pendiente a guisa de linterna, -llevaba en una mano su cabeza cortada, la cual nos miraba exclamando: -"Ay de m!" Servase de s mismo como de una lmpara, y eran dos en -uno y uno en dos: cmo puede ser esto, slo lo sabe Aqul que nos -gobierna. Cuando lleg al pie del puente, levant en alto su brazo con -la cabeza para acercarnos ms sus palabras, que fueron stas: - ---Mira mi tormento cruel, t que, aunque ests vivo, vas contemplando -los muertos: ve si puede haber alguno tan grande como ste. Y para que -puedas dar noticias mas, sabe que yo soy Bertrn de Born, aquel que -di tan malos consejos al rey joven. Yo arm al padre y al hijo uno -contra otro: no hizo ms Aquitofel con sus perversas instigaciones a -David y Absaln. Por haber dividido a personas tan unidas, llevo ay -de m! mi cabeza separada de su principio, que queda encerrado en este -tronco: as se observa conmigo la pena del talin. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMONONO_ - - -El espectculo de aquella multitud de precitos y de sus diversas -heridas, de tal modo hencha de lgrimas mis ojos, que hubiera deseado -detenerme para llorar. Pero Virgilio me dijo: - ---Qu miras ahora? Por qu tu vista se obstina en contemplar ah -abajo esas sombras tristes y mutiladas? T no has hecho eso en las -otras fosas: si crees poder contar esas almas, piensa que la fosa tiene -veintids millas de circunferencia. La luna est ya debajo de nosotros: -el tiempo que se nos ha concedido es muy corto, y an nos queda por ver -ms de lo que has visto. - ---Si hubieses considerado atentamente--le respond--la causa que me -obligaba a mirar, quiz hubieras permitido que me detuviera aqu un -poco. - -Mi Gua se alejaba ya, mientras yo iba tras de l contestndole y -aadiendo: - ---Dentro de aquella cueva donde tena los ojos tan fijos, creo que -haba un espritu de mi familia llorando el delito que se castiga ah -con tan graves penas. - -Entonces me contest el Maestro: - ---No se ocupe ya ms tu pensamiento en la suerte de ese espritu; -piensa en otra cosa, y qudese l donde est. Le he visto al pie del -puente sealarte y amenazarte airadamente con el dedo, y o que le -llamaban Geri del Bello; pero t estabas tan distrado con el que -gobern a Altaforte, que como no miraste hacia donde l estaba, se -march. - ---Oh, mi Gua!--dije yo--Su violenta muerte, que no ha sido an -vengada por ninguno de nosotros, partcipes de la ofensa, le ha -indignado: he aqu por qu, segn presumo, se ha ido sin hablarme; y -esto es causa de que me inspire ms compasin. - -As continuamos hablando hasta el primer punto del peasco, desde -donde se distinguira la otra fosa hasta el fondo, si hubiera en ella -ms claridad. Cuando estuvimos colocados sobre el ltimo recinto de -Malebolge, de manera que los transfigurados que contena pudieran -aparecer a nuestra vista, hirieron mis odos diversos lamentos que cual -agudas flechas me traspasaron el corazn; por lo cual tuve que cubrirme -las orejas con ambas manos. Si entre los meses de julio y septiembre -los hospitales de la Valdichiana y los enfermos de las Marismas y -de Cerdea estuvieran reunidos en una sola fosa, esta acumulacin -formara un espectculo tan doloroso como el que v en aquella, de la -cual se exhalaba la misma pestilencia que la que despiden los miembros -gangrenados. Descendimos hacia la izquierda por la ltima orilla del -largo peasco, y entonces pude distinguir mejor la profundidad de aquel -abismo, donde la infalible Justicia, ministro del Altsimo, castiga a -los falsarios que apunta en su registro. - -No creo que causara mayor tristeza ver enfermo el pueblo entero de -Egina, cuando se inficion tanto el aire, que perecieron todos los -animales hasta el miserable gusano, habiendo salido despus los -habitantes de aquella isla de la raza de las hormigas, segn aseguran -los poetas, como causaba el ver a los espritus languidecer en tristes -montones por aquel obscuro valle. Cul yaca tendido sobre el vientre, -cul sobre las espaldas unos de otros; y alguno andaba a rastras por el -triste camino. - -Ibamos caminando paso a paso sin decir una palabra, mirando y -escuchando a los enfermos, que no podan sostener sus cuerpos. Vi dos -de ellos sentados y apoyados el uno contra el otro, como se apoyan las -tejas para cocerlas, y llenos de pstulas desde la cabeza hasta los -pies. Nunca he visto criado alguno, a quien espera su amo o que vela a -pesar suyo, tan diligente en remover la almohaza, como lo era cada uno -de aquellos condenados para rascarse con frecuencia y calmar as la -terrible rabia de su comezn, que no tena otro remedio. Se arrancaban -con las uas las pstulas, como el cuchillo arranca las escamas del -escaro o de otro pescado que las tenga ms grandes. - ---Oh t, que con los dedos te desarmas--dijo mi Gua a uno de ellos--, -y que los empleas como si fueran tenazas! Dime si hay algn latino -entre los que estn aqu, y ojal puedan tus uas bastarte eternamente -para ese trabajo! - ---Latinos somos los dos a quienes ves tan deformes--respondi uno de -ellos llorando--; pero quin eres t, que preguntas por nosotros? - -Y el Gua repuso: - ---Soy un espritu que he descendido con este sr viviente de grado en -grado, y tengo el encargo de ensearle el Infierno. - -Las dos sombras cesaron entonces de prestarse mutuo apoyo, y cada una -de ellas se volvi temblando hacia m, juntamente con otras que lo -oyeron, aunque no se diriga a ellas la contestacin. El buen Maestro -se me acerc diciendo: "Diles lo que quieras." Y ya que l lo permita, -empec de este modo: - ---As vuestra memoria no se borre de las mentes humanas en el primer -mundo, y antes bien dure por muchos aos; decidme quines sois y de qu -nacin: no tengis reparo en franquearos conmigo, sin que os lo impida -vuestro insoportable y vergonzoso suplicio. - ---Yo fu de Arezzo--respondi uno--, y Alberto de Siena me conden a -las llamas; pero la causa de mi muerte no es la que me ha trado al -Infierno.[37] Es cierto que le dije chancendome: "Yo sabra elevarme -por el aire volando;" y l, que era curioso y de cortos alcances, quiso -que yo le ensease aquel arte: y tan slo porque no le convert en -Ddalo, me hizo quemar por mandato de uno que le tena por hijo; pero -Minos, que no puede equivocarse, me conden a la ltima de las diez -fosas por haberme dedicado a la alquimia en el mundo. - - [37] Dcese que ste fu cierto Griffolino, alquimista, que - alabndose de conocer el arte de volar, prometi enserselo a - un siens llamado Alberto, el cual al principio le crey; pero - habiendo advertido despus el engao, le acus ante el obispo - de Siena como reo de nigromancia, y Griffolino fu condenado - por dicho obispo a ser quemado vivo, como nigromante. - -Yo dije al Poeta: - ---Hubo jams un pueblo tan vano como el siens? Seguramente no lo es -tanto, ni con mucho, el pueblo francs. - -Entonces el otro leproso, que me oy, contest a mis palabras: - ---Excepta a Stricca, que supo hacer tan moderados gastos; y a Niccolo, -que fu el primero que descubri la rica usanza del clavo de especia, -en la ciudad donde hoy es tan comn su uso. Excepta tambin la -sociedad en que malgast Caccia de Asciano sus vias y sus bosques, y -en la que Abbagliato demostr hasta donde llegaba su juicio. Mas para -que sepas quin es el que de este modo te secunda contra los sieneses, -fija en m tus ojos a fin de que mi rostro corresponda al deseo que -tienes de conocerme, y podrs ver que soy la sombra de Capocchio, el -que falsific los metales por medio de la alquimia: y debes recordar, -si eres efectivamente el que pienso, que fu por naturaleza un buen -imitador. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMO_ - - -En aquel tiempo en que Juno, por causa de Semele, estaba irritada -contra la sangre tebana, como lo demostr ms de una vez, Atamas se -volvi tan insensato que, al ver acercarse a su mujer, llevando de -la mano a sus dos hijos, exclam: "Tendamos las redes de modo que yo -coja a su paso la leona con sus cachorros;" y extendiendo despus las -desapiadadas manos, agarr a uno de ellos, que se llamaba Learco, le -hizo dar vueltas en el aire y lo estrell contra una roca: la madre se -ahog con el hijo restante. Cuando la fortuna abati la grandeza de -los troyanos, que a todo se atrevan, hasta que el reino fu destrudo -juntamente con el rey, la triste Hcuba, miserable y cautiva, despus -de haber visto a Polixena muerta, y el cuerpo de su Polidoro tendido en -la orilla del mar qued con el corazn tan desgarrado, que, fuera de -s, empez a ladrar como un perro; de tal modo la haba trastornado el -dolor. Pero ni los tebanos ni los troyanos furiosos demostraron tanta -crueldad, no ya en torturar cuerpos humanos, sino ni siquiera animales, -como la que vi en dos sombras desnudas y plidas, que corran -mordindose, como el cerdo cuando se escapa de su pocilga. Una de ellas -alcanz a Capocchio, y se le afianz a la nuca de tal modo, que tirando -de l, le hizo araar con su vientre el duro suelo. El aretino, que -qued temblando, me dijo: - ---Ese loco es Gianni Schicchi, que va rabioso maltratando a los dems. - ---Oh!--le dije yo--: no temas decirme quin es la otra sombra que va -con l, antes que desaparezca, y ojal no venga a hincarte los dientes -en el cuerpo. - -Me contest: - ---Es el alma antigua de la perversa Mirra, que fu amante de su padre -contra las leyes del amor honesto: para cometer tal pecado se disfraz -bajo la forma de otra; como aquel que ya se va tuvo empeo en fingirse -Buoso Donati, a fin de ganar la "Donna della Torma," testando en su -lugar, y dictando las clusulas del testamento.[38] - - [38] Gianni Schicchi acometi la empresa de suplantar la - persona de Buoso Donati, muerto sin testar; para lo cual se - meti en la cama de ste, y fingiendo que estaba cercano a la - muerte, test e instituy por heredero a Simn Donati, hijo de - Buoso, y como legado, dej a Gianni Schicchi, es decir, a s - mismo, la mejor yegua de las caballerizas de Buoso, llamada - Madona Tonina. Dante dice: della Torma por desprecio. - -Cuando hubieron pasado aquellas dos almas furiosas, sobre las cuales -haba tenido fija mi vista, me volv para mirar las sombras de los -otros mal nacidos. Vi uno, que pareciera un lad, si hubiese tenido -el cuerpo cortado en el sitio donde el hombre se bifurca. La pesada -hidropesa, que, a causa de los humores convertidos en maligna -sustancia, hace los miembros tan desproporcionados, que el rostro -no corresponde al vientre, le obligaba a tener la boca abierta, -parecindose al htico que, cuando est sediento, dirige uno de sus -labios hacia la barba y otro hacia la nariz. - ---Oh vosotros, que no sufrs pena alguna (y no s por qu) en este -mundo miserable!--nos dijo--: mirad y estad atentos al infortunio de -maese Adam: yo tuve en abundancia, mientras viv, todo cuanto dese; y -ahora, ay de m!, slo deseo una gota de agua. - -Los arroyuelos que desde las verdes colinas del Casentino descienden -hasta el Arno, trazando frescos y apacibles cauces, continuamente estn -ante mi vista, y no en vano; pues su imagen me reseca ms que el mal -que descarna mi rostro. La rgida justicia que me castiga se sirve -del mismo lugar donde he pecado para hacerme exhalar ms suspiros. -All est Romena, donde falsifiqu la moneda acuada con el busto del -Bautista, por lo cual dej en la tierra mi cuerpo quemado. Pero si yo -viese aqu el alma criminal de Guido, o la de Alejandro, o la de su -hermano, no cambiara el placer de mirarlos a mi lado ni aun por la -fuente Branda. Una de ellas est ya aqu dentro, si es cierto lo que -dicen las colricas sombras de los que giran por estos sitios; pero -qu me importa, si tengo encadenados mis miembros? Si a lo menos fuese -yo tan gil que en cien aos pudiera andar una pulgada, ya me habra -internado por el sendero, buscndola entre esa gente deforme, a pesar -de que la fosa tiene once millas de circunferencia y no menos de media -milla de dimetro. Por su causa me veo entre estos condenados: ellos me -indujeron a acuar los florines, que bien tenan tres quilates de liga. - -A mi vez lo dije: - ---Quines son esos dos espritus infelices, que despiden vaho, como en -el invierno una mano mojada, y que tan unidas yacen a tu derecha? - ---Aqu los encontr--respondime--, cuando baj a este abismo; y desde -entonces, ni se han movido, ni creo que eternamente se muevan. El uno -es la falsa que acus a Jos; el otro es el falso Sinn, griego de -Troya: por efecto de su ardiente fiebre, lanzan ese vapor ftido. - -Uno de ellos, indignado quiz porque se le daba aquel nombre infame, le -golpe con el puo en su endurecido vientre, hacindoselo resonar como -un tambor. Maese Adam le di a su vez en el rostro con su puo, que no -pareca menos duro, dicindole: - ---Aunque me vea privado de moverme a causa de la pesadez de algunos de -mis miembros, tengo el brazo suelto para semejante tarea. - -A lo que aqul replic: - ---Cuando marchabas hacia la hoguera no lo tenas tan suelto; pero lo -tenas mucho ms cuando acuabas moneda. - -El hidrpico repuso: - ---Eres verdico en eso; mas no lo fuiste tanto cuando en Troya te -incitaron a que dijeses la verdad. - ---Si all dije una falsedad, en cambio t falsificaste el cuo--dijo -Sinn--; y si yo estoy aqu por una falta, t lo ests por muchas ms -que ninguno otro demonio. - ---Acurdate, perjuro, del caballo--replic aquel que tena el vientre -hinchado--; y srvate de castigo el que el mundo entero conoce tu -delito. - ---Srvate a ti tambin de castigo la sed que tiene agrietada tu -lengua--contest el Griego--, y el agua podrida que eleva tu vientre -como una barrera ante tus ojos. - -Entonces el monedero replic: - ---Tambin tu boca se rasga por hablar mal, como acostumbra: si yo tengo -sed, y si el humor me hincha, t tienes fiebre y te duele la cabeza; -no te haras mucho de rogar para lamer el espejo de Narciso. - -Yo estaba escuchndoles atentamente, cuando me dijo mi Maestro: - ---Sigue, sigue contemplndolos an; que poco me falta para rerme de ti. - -Cuando le o hablarme con ira, me volv hacia l tan abochornado, que -an conservo vivo el recuerdo en mi memoria: y como quien suea en su -desgracia, que aun soando desea soar, y anhela ardientemente que sea -sueo lo que ya lo es, as estaba yo, sin poder proferir una palabra, -por ms que quisiera excusarme; y a pesar de que con el silencio me -excusaba, no crea hacerlo as. - ---Con menos vergenza habra bastante para borrar una falta mayor que -la tuya--me dijo el Maestro--: consulate; y si acaso vuelve a suceder -que te reunas con gente entregada a semejantes debates, piensa en que -estoy siempre a tu lado; porque querer or eso es querer una bajeza. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_ - - -La misma lengua que antes me hiri, tiendo de rubor mis mejillas, -me aplic en seguida el remedio: As he odo contar que la lanza de -Aquiles y de su padre sola ocasionar primero un disfavor, y luego un -buen regalo. Volvimos la espalda a aquel desventurado valle, andando, -sin decir una palabra, por encima del margen que lo rodea. All no -era de da ni de noche, de modo que mi vista alcanzaba poco delante -de m: pero o resonar una gran trompa, tan fuertemente, que habra -impuesto silencio a cualquier trueno; por lo cual mis ojos, siguiendo -la direccin que aquel ruido traa, se fijaron totalmente en un solo -punto. No hizo sonar tan terriblemente su trompa Orlando, despus de -la dolorosa derrota en que Carlo Magno perdi el fruto de su santa -empresa. A poco de haber vuelto hacia aquel lado la cabeza, me pareci -ver muchas torres elevadas, por lo que dije: - ---Maestro, qu tierra es sta? - -Me respondi: - ---Como miras a lo lejos a travs de las tinieblas, te equivocas en lo -que te imaginas. Ya vers, cuando hayas llegado all, cunto engaa a -la vista la distancia: as pues, aprieta el paso. - -Despus me cogi afectuosamente de la mano, y me dijo: - ---Antes que pasemos ms adelante, y a fin de que el caso no te cause -tanta extraeza, sabe que eso no son torres, sino gigantes; todos los -cuales estn metidos hasta el ombligo en el pozo alrededor de sus muros. - -As como la vista, cuando se disipa la niebla, reconoce poco a poco -las cosas ocultas por el vapor en que estaba envuelto el aire, de -igual modo, y a medida que la ma atravesaba aquella atmsfera densa -y obscura, conforme nos bamos acercando hacia el borde del pozo, mi -error se disipaba y creca mi miedo. Lo mismo que Montereggione corona -de torres su recinto amurallado, as, por el borde que rodea el pozo, -se elevaban como torres y hasta la mitad del cuerpo los horribles -gigantes, a quienes amenaza todava Jpiter desde el cielo, cuando -truena. Yo poda distinguir ya el rostro, los hombros y el pecho de -uno de ellos, y gran parte de su vientre, y sus dos brazos a lo largo -de los costados. En verdad que hizo bien la Naturaleza cuando abandon -el arte de crear semejantes animales, para quitar pronto a Marte -tales ejecutores; y si ella no se arrepiente de producir elefantes y -ballenas, quien lo repare sutilmente, ver en esto mismo su justicia -y su discrecin; porque donde la fuerza del ingenio se une a la -malevolencia y al vigor, no hay resistencia posible para los hombres. - -Su cabeza me pareca tan larga y gruesa como la pia de San Pedro en -Roma[39], guardando la misma proporcin los dems huesos; de suerte -que, aun cuando el ribazo le ocultaba de medio cuerpo abajo, se vea lo -bastante para que tres frisones no hubieran podido alabarse de alcanzar -a su cabellera; porque yo calculaba que tendra treinta grandes palmos -desde el borde del pozo hasta el sitio donde el hombre se abrocha la -capa. - - [39] Pia de bronce que primero estuvo sobre la Mole Adriana; - en tiempo de Dante estaba en la plaza de la antigua baslica - de San Pedro en el Vaticano, y ahora en la sala del gran nicho - de Bramante en el jardn que rodean los Museos, llamado por - esto "giardin della pigna." Su altura actualmente es de diez - palmos, pero en tiempo de Dante, antes de truncada su parte - superior, meda unos quince. - -"Raphel mai amech isabi almi"[40], empez a gritar la fiera boca, en la -cual no estaran bien otras voces ms suaves; y mi Gua le dijo: - ---Alma insensata, sigue entretenindote con la trompa, y desahgate con -ella, cuando te agite la clera u otra pasin. Busca por tu cuello y -encontrars la soga que la sujeta, oh alma turbada!; mrala cmo cie -tu enorme pecho. - - [40] Segn Fraticelli, cada una de estas cinco extraas - palabras pertenece a diferente lengua; la primera al hebreo, - y las otras a cuatro de los principales dialectos derivados - de aqulla. Esta opinin parece confirmarla Dante, cuando - dice ms abajo: "El mismo se acusa: este es Nemrod, etc.;" - el que por haber querido construir la torre de Babel, - produjo la confusin e hizo que en el mundo no se hable una - sola lengua. En tal supuesto, y admitiendo la versin del - abate Jos Venturi (aunque ste dice que las palabras son - siriacas), significaran Poder de Dios! Por qu estoy en - esta profundidad? Vuelve atrs: escndete: pero perteneciendo - a varias lenguas, sera como si traducidas en espaol, - latn, alemn, francs e italiano, dijsemos: Pardiez!--cur - ego--hier--Va-t-en:--fascondi. - -Despus me dijo: - -El mismo se acusa: ese es Nemrod, por cuyo audaz pensamiento se ve -obligado el mundo a usar ms de una lengua. Dejmosle estar, y no -lancemos nuestras palabras al viento; pues ni l comprende el lenguaje -de los dems, ni nadie conoce el suyo. - -Continuamos, pues, nuestro viaje, siguiendo hacia la izquierda; y a un -tiro de ballesta de aquel punto encontramos otro gigante mucho ms -grande y fiero. No podr decir quin fu capaz de sujetarle; pero s -que tena ligado el brazo izquierdo por delante y el otro por detrs -con una cadena, la cual le rodeaba del cuello abajo, dndole cinco -vueltas en la parte del cuerpo que sala fuera del pozo. - ---Ese soberbio quiso ensayar su poder contra el sumo Jpiter--dijo mi -Gua--, por lo cual tiene la pena que ha merecido. Llmase Efialto, -y di muestras de audacia cuando los gigantes causaron miedo a los -Dioses: los brazos que tanto movi entonces, no los mover ya jams. - -Y yo le dije: - ---Si fuese posible, quisiera que mis ojos tuviesen una idea de lo que -es el desmesurado Briareo. - -A lo que contest: - ---Vers cerca de aqu a Anteo, que habla y anda suelto, el cual nos -conducir al fondo del Infierno. El que t quieres ver est atado mucho -ms lejos, y es lo mismo que ste, slo que su rostro parece ms feroz. - -El ms impetuoso terremoto no sacudi nunca una torre con tal violencia -como se agit repentinamente Efialto. Entonces tem la muerte ms que -nunca, y a no haber visto que el gigante estaba bien atado, bastara -para ello el miedo que me posea. Seguimos avanzando, y llegamos adonde -estaba Anteo, que, sin contar la cabeza, sala fuera del abismo lo -menos cinco alas.[41] - - [41] Antigua medida inglesa, equivalente a un metro ciento - sesenta y ocho milmetros. Cinco alas equivalen, pues, a unos - treinta palmos. - ---Oh t, que en el afortunado valle donde Escipin hered tanta -gloria, cuando Anbal y los suyos volvieron las espaldas, recogiste mil -leones por presa, y que, si hubieras asistido a la gran guerra de tus -hermanos, an hay quien crea que habras asegurado la victoria a los -hijos de la Tierra! Si no lo llevas a mal, condcenos al fondo en donde -el fro endurece al Cocito. No hagas que me dirija a Ticio ni a Tifeo: -este que ves puede dar lo que aqu se desea: por tanto, inclnate y no -tuerzas la boca. Todava puede renovar tu fama en el mundo; pues vive, -y espera gozar an de larga vida, si la gracia no lo llama a s antes -de tiempo. - -As le dijo el Maestro; y el gigante, apresurndose a extender aquellas -manos que tan rudamente oprimieron a Hrcules, cogi a mi Gua. Cuando -Virgilio se sinti agarrar, me dijo: "Acrcate para que yo te tome." -Y en seguida me abraz de modo, que los dos juntos formbamos un solo -fardo. - -Como al mirar la Carisenda[42] por el lado a que est inclinada, cuando -pasa una nube por encima de ella en sentido contrario, parece prxima a -derrumbarse, tal me pareci Anteo cuando le vi inclinarse; y fu para -m tan terrible aquel momento, que habra querido ir por otro camino. -Pero l nos condujo suavemente al fondo del abismo que devora a Lucifer -y a Judas; y sin demora ces su inclinacin, volviendo a erguirse como -el mstil de un navo. - - [42] Torre inclinada de Bolonia, llamada as del nombre de - sus constructores, Felipe y Odn de Garisendi (ao de 1110), - y que hoy se llama la Torre Mozza por haberla mandado truncar - en 1355 el tirano Juan Visconti de Oleggio. Tiene 130 pies de - elevacin. Al que se coloca al pie de ella en el lado a que - se inclina, mirando arriba cuando pasa una nube en sentido - contrario a su inclinacin, le parece que la torre va a caerse. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_ - - -Si poseyese un estilo spero y ronco, cual conviene para describir el -sombro pozo, sobre el que se apoyan todas las otras rocas, expresara -mucho mejor la esencia de mi pensamiento; pero como no lo tengo, -me decido a ello con temor; pues no es empresa que pueda tomarse -como juego, ni para ser acometida por una lengua balbuciente, la de -describir el fondo de todo el universo. Pero vengan en auxilio de -mis versos aquellas Mujeres que ayudaron a Anfin a fundar a Tebas, -para que el estilo no desdiga de la naturaleza del asunto. Oh gentes -malditas sobre todas las dems, que estis en el sitio del que me es -tan duro hablar; ms os valiera haber sido aqu convertidas en ovejas o -cabras! - -Cuando llegamos al fondo del obscuro pozo, mucho ms abajo de donde -tena los pies el gigante, como yo estuviese an mirando el alto muro, -o que me decan: "Cuidado cmo andas: procura no pisar las cabezas de -nuestros infelices y torturados hermanos." Volvme al or esto, y vi -delante de m y a mis pies un lago, que por estar helado, pareca de -vidrio y no de agua. Ni el Danubio en Austria durante el invierno, -ni el Tanais all, bajo el fro cielo, cubren su curso de un velo tan -denso como el de aquel lago, en el cual, aunque hubieran cado el -Tabernick o el Pietrapana, no habran causado el menor estallido. Y a -la manera de las ranas cuando gritan con la cabeza fuera del agua, en -la estacin en que la villana suea que espiga, as estaban aquellas -sombras llorosas y lvidas, sumergidas en el hielo hasta el sitio donde -aparece la vergenza, produciendo con sus dientes el mismo sonido que -la cigea con su pico. Tenan todas el rostro vuelto hacia abajo: su -boca daba muestras del fro que sentan, y sus ojos las daban de la -tristeza de su corazn. Cuando hube examinado algn tiempo en torno -mo, mir a mis pies, y vi dos sombras tan estrechamente unidas, que -sus cabellos se mezclaban. - ---Decidme quines sois, vosotros, que tanto uns vuestros pechos--dije -yo. - -Levantaron la cabeza, y despus de haberme mirado, sus ojos, que -estaban preados de lgrimas, se derramaron en los prpados; pero el -fro congel en ellos aquellas lgrimas, volvindolos a cerrar. Ninguna -grapa uni jams tan fuertemente dos trozos de madera; por lo cual -ambos condenados se entrechocaron como dos carneros: tanta fu la ira -que los domin. Y otro, a quien el fro haba hecho perder las orejas, -me dijo, sin levantar la cabeza: - ---Por qu nos miras tanto? Si quieres saber quines son estos dos, te -dir que el valle por donde corre el Bisenzio fu de su padre Alberto -y de ellos. Ambos salieron de un mismo cuerpo; y aunque recorras toda -la Cana, no encontrars una sombra ms digna de estar sumergida en el -hielo, ni aun la de aquel a quien la mano de Arturo rompi de un golpe -el pecho y la sombra, ni la de Focaccia, ni la de ste que me impide -con su cabeza ver ms lejos, y que se llam Sassolo Mascheroni: si eres -toscano, bien sabrs quin es. Y para que no me hagas hablar ms, sabe -que yo soy Camiccione de Pazzi, y que espero a Carlino, cuyas culpas -harn aparecer menos graves las mas. - -Despus vi otros mil rostros amoratados por el fro, tanto que desde -entonces tengo horror, y lo tendr siempre a los estanques helados. -Y mientras nos dirigamos hacia el centro, donde converge toda la -gravedad de la Tierra, yo temblaba en la lobreguez eterna; y no s -si lo dispuso Dios, el Destino o la Fortuna; pero al pasar por entre -aquellas cabezas, d un fuerte golpe con el pie en el rostro de una de -ellas, que me dijo llorando: - ---Por qu me pisas? Si no vienes a aumentar la venganza de -Monteaperto, por qu me molestas? - -Entonces dije yo: - ---Maestro mo, esprame aqu, a fin de que ste me esclarezca una duda: -en seguida me dar cuanta prisa quieras. - -El Gua se detuvo, y yo dije a aquel que an estaba blasfemando: - ---Quien eres t, que as reprendes a los dems? - -Me contest: - ---Y t, que vas por el recinto de Antenor, golpeando a los dems en -el rostro, de modo que, si estuvieras vivo, an seran tus golpes -demasiado fuertes, quin eres? - ---Yo estoy vivo--fu mi respuesta--; y puede serte grato, si fama -deseas, que ponga tu nombre entre los otros que conservo en la memoria. - -A lo que repuso: - ---Deseo todo lo contrario: vte de aqu, y no me causes ms molestia, -pues suenan mal tus lisonjas en esta caverna. - -Entonces le cog por los pelos del cogote, y le dije: - ---Es preciso que digas tu nombre, o no te quedar ni un solo cabello. - -Pero l me replic: - ---Aunque me repeles, ni te dir quien soy, ni vers mi rostro, por ms -que me golpees mil veces en la cabeza. - -Yo tena ya sus cabellos enroscados en mi mano, y le haba arrancado -ms de un puado de ellos, mientras l aullaba con los ojos fijos en -el hielo, cuando otro condenado grit: "Qu tienes, Bocca? No te -basta castaetear los dientes, sino que tambin ladras? Qu demonio te -atormenta?" - ---Ahora--dije--ya no quiero que hables, traidor maldito; que para tu -eterna vergenza, llevar al mundo noticias ciertas de ti. - ---Vte pronto--repuso--, y cuenta lo que quieras; pero si sales de -aqu, no dejes de hablar de ese que ha tenido la lengua tan suelta, -y que est llorando el dinero que recibi de los franceses: "Yo -vi, podrs decir, a Buoso de Duera, all donde los pecadores estn -helados." Si te preguntan por los dems que estn aqu, a tu lado -tienes al de Becchera, cuya garganta seg Florencia. Creo que ms all -est Gianni de Soldanieri con Ganeln y Tebaldello, el que entreg a -Faenza cuando sus habitantes dorman. - -Estbamos ya lejos de aqul, cuando vi a otros dos helados en una -misma fosa, colocados de tal modo, que la cabeza del uno pareca ser -el sombrero del otro. Y como el hambriento en el pan, as el de encima -clav sus dientes al de debajo en el sitio donde el cerebro se une con -la nuca. No mordi con ms furor Tideo las sienes de Menalipo, que -aqul roa el crneo de su enemigo y las dems cosas inherentes al -mismo. - ---Oh t, que demuestras, por medio de tan brutal accin, el odio que -tienes al que ests devorando! Dime qu es lo que te induce a ello--le -pregunt--bajo el pacto de que, si te quejas con razn de l, sabiendo -yo qu crimen es el suyo y quines sois, te vengar en el mundo, si mi -lengua no llega antes a secarse. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOTERCIO_ - -Aquel pecador apart su boca de tan horrible alimento, limpindosela en -los pelos de la cabeza cuya parte posterior acababa de roer; y luego -empez a hablar de esta manera: - ---T quieres que renueve el desesperado dolor que oprime mi corazn, -slo al pensar en l, y aun antes de hablar. Pero si mis palabras -deben ser un germen de infamia para el traidor a quien devoro, me -vers llorar y hablar a un mismo tiempo. No s quin eres, ni de qu -medios te has valido para llegar hasta aqu; pero al orte, me pareces -efectivamente florentino. Has de saber que yo fu el conde Ugolino, -y ste el arzobispo Ruggieri: ahora te dir por qu lo trato as. No -es necesario manifestarte que por efecto de sus malos pensamientos, -y findome de l, fu preso y muerto despus. Pero te contar lo -que no puedes haber sabido; esto es, lo cruel que fu mi muerte, y -comprenders cunto me ha ofendido. Un pequeo agujero abierto en la -torre, que por mi mal se llama hoy del Hambre, y en la que todava -sern encerrados otros, me haba permitido ver por su hendedura ya -muchas lunas, cuando tuve el mal sueo que descorri para m el velo -del porvenir. Ruggieri se me apareca como seor y caudillo, cazando el -lobo y los lobeznos en el monte que impide a los pisanos ver la ciudad -de Luca. Se haba hecho preceder de los Gualandi, de los Sismondi y los -Lanfranchi, que iban a la cabeza con perros hambrientos, diligentes y -amaestrados. El padre y sus hijuelos me parecieron rendidos despus de -una corta carrera, y cre ver que aqullos les desgarraban los costados -con sus agudas presas. Cuando despert antes de la aurora, o llorar -entre sueos a mis hijos, que estaban conmigo, y pedan pan. Bien -cruel eres, si no te contristas pensando en lo que aquello anunciaba -a mi corazn; y si ahora no lloras, no s lo que puede excitar tus -lgrimas. Estbamos ya despiertos, y se acercaba la hora en que solan -traernos nuestro alimento; pero todos dudbamos, porque cada cual haba -tenido un sueo semejante. O que clavaban la puerta de la horrible -torre, por lo cual mir al rostro de mis hijos sin decir palabra: yo -no poda llorar, porque el dolor me tena como petrificado: lloraban -ellos, y mi Anselmito dijo: "Qu tienes, padre, que as nos miras?" -Sin embargo, no llor ni respond una palabra en todo aquel da, ni -en la noche siguiente, hasta que el otro Sol alumbr el mundo. Cuando -entr en la dolorosa prisin uno de sus dbiles rayos, y consider -en aquellos cuatro rostros el aspecto que deba tener el mo, empec -a morderme las manos desesperado; y ellos, creyendo que yo lo haca -obligado por el hambre, se levantaron con presteza y dijeron: "Padre, -nuestro dolor ser mucho menor, si nos comes a nosotros: t nos diste -estas miserables carnes; despjanos, pues, de ellas." Entonces me calm -para no entristecerlos ms; y aquel da y el siguiente permanecimos -mudos. Ay, dura tierra! Por qu no te abriste? Cuando llegamos al -cuarto da, Gaddo se tendi a mis pies, diciendo: "Padre mo, por qu -no me auxilias?" All muri; y lo mismo que me ests viendo, vi yo caer -los tres, uno a uno, entre el quinto y el sexto da. Ciego ya, fu a -tientas buscando a cada cual, llamndolos durante tres das despus de -estar muertos; hasta que, al fin, pudo en m ms la inedia que el dolor. - -Cuando hubo pronunciado estas palabras, torciendo los ojos, volvi a -coger el miserable crneo con los dientes, que royeron el hueso como -los de un perro. Ah, Pisa, vituperio de las gentes del hermoso pas -donde el "si" suena! Ya que tus vecinos son tan morosos en castigarte, -muvanse la Capraja y la Gorgona, y formen un dique a la embocadura del -Arno, para que sepulte en sus aguas a todos tus habitantes; pues si el -conde Ugolino fu acusado de haber vendido tus castillos, no debiste -someter a sus hijos a tal suplicio. Su tierna edad patentizaba, oh -nueva Tebas!, la inocencia de Uguccin y del Brigata, y la de los otros -dos que ya he nombrado. - -Seguimos luego ms all, donde el hielo oprime duramente a otros -condenados, que no estn con el rostro hacia abajo, sino vueltos hacia -arriba. Su mismo llanto no les deja llorar; pues las lgrimas, que al -salir encuentran otras condensadas, se vuelven adentro, aumentando la -angustia; porque las primeras lgrimas forman un dique, y como una -visera de cristal, llenan debajo de los prpados toda la cavidad del -ojo. Y aunque mi rostro, a causa del gran fro, haba perdido toda -sensibilidad, como si estuviera encallecido, me pareci qu senta -algn viento, por lo cual dije: - ---Maestro, qu causa mueve este viento? No est extinguido aqu todo -vapor? - -A lo cual me contest: - ---Pronto llegars a un sitio donde tus ojos te darn la respuesta, -viendo la causa de ese viento. - -Y uno de los desgraciados de la helada charca nos grit: - ---Oh almas tan culpables que habis sido destinadas al ltimo recinto! -Arrancadme de los ojos este duro velo, a fin de que pueda desahogar el -dolor que me hincha el corazn, antes que mis lgrimas se hielen de -nuevo. - -Al or tales palabras, le dije: - ---Si quieres que te alivie, dime quin fuiste; y si no te presto ese -consuelo, vame sumergido en el fondo de ese hielo. - -Entonces me contest: - ---Yo soy fray Alberigo[43]: soy aquel, cuyo huerto ha producido tan -mala fruta, que aqu recibo un dtil por un higo. - - [43] Alberigo de Manfredi, seor de Faenza, que ingres en la - orden de los hermanos Gozosos, se haba enemistado con sus - parientes. Un da, fingiendo reconciliarse con ellos, les - invit a un gran banquete, y en el momento de servirse los - postres, les hizo asesinar. De aqu tuvo origen el proverbio - italiano: "Ese ha probado la fruta de Alberigo." - ---Oh!--le dije--; tambin t has muerto? - ---No s cmo estar mi cuerpo all arriba--repuso--; esta Ptolomea -tiene el privilegio de que las almas caigan con frecuencia en ella -antes de que Atropos mueva los dedos; y para que de mejor grado me -arranques las congeladas lgrimas del rostro, sabe que en cuanto un -alma comete alguna traicin como la que yo comet, se apodera de su -cuerpo un demonio, que despus dirige todas sus acciones, hasta que -llega el trmino de su vida. En cuanto al alma, cae en esta cisterna; -y por eso tal vez aparezca todava en el mundo el cuerpo de esa sombra -que est detrs de m en este hielo. Debes conocerle, si es que acabas -de llegar al Infierno: es "ser" Branca d'Oria, el cual hace ya muchos -aos que fu encerrado aqu. - ---Yo creo--le dije--que me engaas; porque Branca d'Oria no ha muerto -an, y come, y bebe, y duerme, y va vestido. - ---Aun no haba cado Miguel Zanche--repuso aqul--en la fosa de -Malebranche, all donde hierve continuamente la pez, cuando Branca -d'Oria ya dejaba un diablo haciendo sus veces en su cuerpo y en el de -uno de sus parientes, que fu cmplice de su traicin. Extiende ahora -la mano y breme los ojos. - -Yo no se los abr, y creo que fu una lealtad el ser con l desleal. - -Ah, genoveses!, hombres diversos de los dems en costumbres, y llenos -de toda iniquidad!, por qu no sois desterrados del mundo? Junto con -el peor espritu de la Romana he encontrado uno de vosotros, que, por -sus acciones, tiene el alma sumergida en el Cocito, mientras que su -cuerpo aparece an vivo en el mundo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOCUARTO_ - - -"Vexilla regis prodeunt inferni"[44] hacia nosotros. Mira -adelante--dijo mi Maestro,--a ver si lo distingues. - - [44] "Los estandartes del rey de los Infiernos - avanzan."--Imitacin del primer verso del himno que entona - la Iglesia ante el estandarte de la Cruz, y que aqu aplica - irnicamente Virgilio hablando de Lucifer. - -Como aparece a lo lejos un molino, cuyas aspas hace girar el viento, -cuando ste arrastra una espesa niebla, o cuando anochece en nuestro -hemisferio, as me pareci ver a gran distancia un artificio semejante; -y luego, para resguardarme del viento, a falta de otro abrigo, me -encog detrs de mi Gua. Estaba ya (con pavor lo digo en mis versos) -en el sitio donde las sombras se hallaban completamente cubiertas de -hielo, y se transparentaban como paja en vidrio. Unas estaban tendidas, -otras derechas; aqullas con la cabeza, stas con los pies hacia abajo, -y otras por fin con la cabeza tocando a los pies como un arco. Cuando -mi Gua crey que habamos avanzado lo suficiente para ensearme la -criatura que tuvo el ms hermoso rostro, me dej libre el paso, e hizo -que me detuviera. - ---He ah a Dite--me dijo--, y he aqu el lugar donde es preciso que te -armes de fortaleza. - -No me preguntes, lector, si me quedara entonces helado y yerto; no -quiero escribirlo, porque cuanto dijera sera poco. No qued muerto ni -vivo: piensa por ti, si tienes alguna imaginacin, lo que me sucedera -vindome as privado de la vida sin estar muerto. El emperador del -doloroso reino sala fuera del hielo desde la mitad del pecho: mi -estatura era ms proporcionada a la de un gigante, que la de uno de -stos a la longitud de los brazos de Lucifer: juzga, pues, cul deba -ser el todo que a semejante parte corresponda. Si fu tan bello como -deforme es hoy, y os levantar sus ojos contra su Creador, de l debe -proceder sin duda todo mal. Oh! Cunto asombro me caus, al ver -que su cabeza tena tres rostros! Uno por delante, que era de color -bermejo: los otros dos se unan a ste sobre el medio de los hombros, -y se juntaban por detrs en lo alto de la coronilla, siendo el de la -derecha entre blanco y amarillo, segn me pareci; el de la izquierda -tena el aspecto de los oriundos del valle del Nilo.[45] Debajo de -cada rostro salan dos grandes alas, proporcionadas a la magnitud de -tal pjaro; y no he visto jams velas de buque comparables a ellas: -no tenan plumas, pues eran por el estilo de las del murcilago; y se -agitaban de manera que producan tres vientos, con los cuales se helaba -todo el Cocito. Con seis ojos lloraba Lucifer, y por las tres barbas -corran sus lgrimas, mezcladas de baba sanguinolenta. Con los dientes -de cada boca, a modo de agramadera, trituraba un pecador, de suerte que -haca tres desgraciados a un tiempo. Los mordiscos que sufra el de -adelante no eran nada en comparacin de los rasguos que le causaban -las garras de Lucifer, dejndole a veces las espaldas enteramente -desolladas. - - [45] Los tres rostros de diversos colores significan las tres - partes del mundo entonces conocidas. El rojo o bermejo, los - europeos; el entre blanco y amarillo, los asiticos; el negro, - los africanos.--Los tres vientos de que habla luego simbolizan - tal vez los tres vicios generadores de todo mal, a saber: la - soberbia, la envidia y la avaricia. - ---El alma que est sufriendo la mayor pena all arriba--dijo el -Maestro--es la de Judas Iscariote, que tiene la cabeza dentro de la -boca de Lucifer y agita fuera de ella las piernas. De las otras dos, -que tienen la cabeza hacia abajo, la que pende de la boca negra es -Bruto; mira cmo se retuerce sin decir una palabra: el otro, que tan -membrudo parece, es Casio. Pero se acerca la noche, y es hora ya de -partir, pues todo lo hemos visto. - -Segn le plugo, me abrac a su cuello; aprovech el momento y el lugar -favorable, y cuando las alas estuvieron bien abiertas, agarrse a las -velludas costillas de Lucifer, y de pelo en pelo descendi por entre -el hirsuto costado y las heladas costras. Cuando llegamos al sitio en -que el muslo se desarrolla justamente sobre el grueso de las caderas, -mi Gua, con fatiga y con angustia, volvi su cabeza hacia donde aqul -tena las zancas, y se agarr al pelo como un hombre que sube, de modo -que cre que volvamos al Infierno. - ---Sostnte bien--me dijo jadeando como un hombre cansado--; que por -esta escalera es preciso partir de la mansin del dolor. - -Despus sali fuera por la hendedura de una roca, y me sent sobre el -borde de la misma, poniendo junto a m su pie prudente. Yo levant mis -ojos, creyendo ver a Lucifer como le haba dejado; pero vi que tena -las piernas en alto. Si deb quedar asombrado, jzguelo el vulgo, que -no sabe qu punto es aquel por donde yo haba pasado. - ---Levntate--me dijo el Maestro--; la ruta es larga, el camino malo, y -ya el Sol se acerca a la mitad de tercia. - -El sitio donde nos encontrbamos no era como la galera de un palacio, -sino una caverna de mal piso y escasa de luz. - ---Antes que yo salga de este abismo, Maestro mo,--le dije al ponerme -en pie--, dime algo que me saque de confusiones. Dnde est el hielo, -y cmo es que Lucifer est de ese modo invertido? Cmo es que, en tan -pocas horas, ha recorrido el Sol su carrera desde la noche a la maana? - -Me contest: - ---Te imaginas sin duda que ests an al otro lado del centro, donde me -cog al pelo de ese miserable gusano que atraviesa el mundo? All te -encontrabas mientras descendamos; cuando me volv, pasaste el punto -hacia el que converge toda la gravedad de la Tierra; y ahora ests -bajo el hemisferio opuesto a aquel que cubre el rido desierto, y bajo -cuyo ms alto punto fu muerto el Hombre que naci y vivi sin pecado. -Tienes los pies sobre una pequea esfera, que por el otro lado mira a -la Judesca. Aqu amanece, cuando all anochece; y ste de cuyo pelo nos -hemos servido como de una escala, permanece an fijo del mismo modo -que antes. Por esta parte cay del cielo; y la tierra, que antes se -mostraba en este lado, aterrorizada al verle, se hizo del mar un velo, -y se retir hacia nuestro hemisferio; y quiz tambin huyendo de l, -dej aqu este vaco la que aparece por ac formando un elevado monte. - -Hay all abajo una cavidad que se aleja tanto de Lucifer cuanta es la -extensin de su tumba; cavidad que no puede reconocerse por la vista, -sino por el rumor de un arroyuelo, que desciende por el cauce de un -peasco que ha perforado con su curso sinuoso y poco pendiente. Mi Gua -y yo entramos en aquel camino oculto, para volver al mundo luminoso; -y sin concedernos el menor descanso, subimos, l delante y yo detrs, -hasta que pude ver por una abertura redonda las bellezas que contiene -el Cielo, y por all salimos para volver a ver las estrellas. - -[Ilustracin] - - - - -_PURGATORIO_ - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO PRIMERO_ - - -Ahora la navecilla de mi ingenio, que deja en pos de s un mar -tan cruel, desplegar las velas para navegar por mejores aguas; y -cantar aquel segundo reino, donde se purifica el espritu humano, -y se hace digno de subir al Cielo. Resucite aqu, pues, la muerta -posea, oh santas Musas!, pues que soy vuestro; y realce Calope mi -canto, acompandolo con aquella voz que produjo tal efecto en las -desgraciadas Urracas, que desesperaron de alcanzar su perdn.[46] - - [46] Las nueve hijas de Piero, rey de Pella en Macedonia, - que habiendo desafiado a las Musas, fueron vencidas y - transformadas en urracas. Las mismas Musas son llamadas - Pirides. - -Un suave color de zafiro oriental, contenido en el sereno aspecto del -aire puro hasta el primer cielo, reapareci delicioso a mi vista en -cuanto sal de la atmsfera muerta, que me haba contristado los ojos -y el corazn. El bello planeta que convida a amar haca sonrer todo -el Oriente, desvaneciendo al signo de Piscis, que segua en pos de l. -Me volv a la derecha, y dirigiendo mi espritu hacia el otro polo, -distingu cuatro estrellas nicamente vistas por los primeros humanos. -El cielo pareca gozar con sus resplandores. Oh Septentrin, sitio -verdaderamente viudo, pues que te ves privado de admirarlas! Cuando -ces en su contemplacin, volvme un tanto hacia el otro polo, de donde -el Carro haba desaparecido, y vi cerca de m un anciano solo, y digno, -por su aspecto, de tanta veneracin, que un padre no puede inspirarla -mayor a su hijo. Llevaba una larga barba, canosa como sus cabellos, -que le caa hasta el pecho, dividida en dos mechones. Los rayos de las -cuatro luces santas rodeaban de tal resplandor su rostro, que lo vea -como si hubiese tenido el Sol ante mis ojos. - ---Quines sois vosotros que, contra el curso del tenebroso ro, -habis hudo de la prisin eterna?--dijo el anciano, agitando su barba -venerable--. Quin os ha guiado, o quin os ha servido de antorcha -para salir de la profunda noche, que hace sea continuamente negro el -valle infernal? As se han quebrantado las leyes del abismo? O se ha -dado quizs en el Cielo un nuevo decreto, que os permite, a pesar de -estar condenados, venir a mis grutas? - -Entonces mi Gua me indic, por medio de sus palabras, de sus gestos -y sus miradas, que deba mostrarme respetuoso, doblar la rodilla e -inclinar la vista. Despus le respondi: - ---No vine por mi deliberacin, sino porque una mujer, descendida del -cielo, me ha rogado que acompae y ayude a ste. Pero ya que es tu -voluntad que te expliquemos ms ampliamente cul sea nuestra verdadera -condicin, la ma no puede rehusarte nada. Este no ha visto an su -ltima noche; pero por su locura estuvo tan cerca de ello, que le -quedaba poqusimo tiempo de vida. As es que, segn he dicho, fu -enviado a su encuentro para salvarle, y no haba otro camino ms -que este, por el cual me he aventurado. Hele dado a conocer todos -los rprobos, y ahora pretendo mostrarle aquellos espritus que se -purifican bajo tu jurisdiccin. Sera largo de referir el modo como -le he trado hasta aqu: de lo alto baja la virtud que me ayuda a -conducirle para verte y orte. Dgnate, pues, acoger su llegada -benignamente: va buscando la libertad, que es tan amada, como lo sabe -el que por ella desprecia la vida. Bien lo sabes t, que por ella no te -pareci amarga la muerte en Utica, donde dejaste tu cuerpo, que tanto -brillar en el gran da. No han sido revocados por nosotros los eternos -decretos; pues ste vive, y Minos no me tiene en su poder, sino que -pertenezco al crculo donde estn los castos ojos de tu Marcia, que -parece rogarte an, oh santo corazn!, que la tengas por compaera -y por tuya. En nombre, pues, de su amor, accede a nuestra splica, y -djanos ir por tus siete reinos: le manifestar mi agradecimiento hacia -ti si permites que all abajo se pronuncie tu nombre. - ---Marcia fu tan agradable a mis ojos mientras pertenec a la -Tierra--dijo l entonces--, que obtuvo de m cuantas gracias quiso; -ahora que habita a la otra parte del mal ro, no puedo ya conmoverme a -causa de la ley que se me impuso cuando sal fuera de mi cuerpo. Pero -si una mujer del cielo te anima y te dirige, segn dices, no tienes -necesidad de tan laudatorios ruegos; me basta conque me supliques en -su nombre. V, pues, y haz que se se cia con un junco sin hojas, y -lvale el rostro de modo que quede borrada en l toda mancha; porque no -conviene que se presente con la vista ofuscada ante el primer ministro, -que es de los del Paraso. Esa pequea isla que ves all abajo -produce, en torno suyo y por donde la combaten las olas, juncos en su -tierra blanda y limosa. Ninguna clase de plantas que eche hojas o que -se endurezca puede existir ah, porque le sera imposible doblegarse -a los embates de las olas. Despus no volvis por esta parte; el sol -naciente os indicar el modo de encontrar la ms fcil subida del monte. - -Al decir esto desapareci. Me levant sin hablar, me coloqu junto a mi -Gua, y fij en l los ojos. Entonces empez a hablarme de este modo: - ---Hijo mo, sigue mis pasos: volvamos atrs; porque esta llanura va -descendiendo siempre hasta su ltimo lmite. - -El alba venca ya al aura matutina, que hua delante de ella, y desde -lejos pude distinguir las ondulaciones del mar. Ibamos por la llanura -solitaria, como el que busca la senda perdida, y cree caminar en vano -hasta que logra encontrarla. Cuando llegamos a un sitio en que el roco -resiste al calor del sol, y protegido por la sombra, se desvanece poco -a poco, puso mi Maestro suavemente sus dos manos abiertas sobre la -fresca hierba; y yo, comprendiendo su intento, le present mis mejillas -cubiertas an de lgrimas, y en las que por su mediacin apareci de -nuevo el color de que las priv el Infierno. - -Llegamos despus a la playa desierta, que no vi nunca navegar por -sus aguas a hombre alguno capaz de salir de ellas. All me hizo un -cinturn, segn la voluntad del otro; y, oh maravilla!, cuando arranc -la humilde planta, volvi otra a renacer sbitamente en el mismo sitio -de donde haba arrancado aqulla. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEGUNDO_ - - -Ya estaba el Sol tocando al horizonte, cuyo crculo meridiano cubre a -Jerusaln con su punto ms elevado; y ya la noche, formando un arco -en oposicin a l, sala fuera del Ganges con las Balanzas que se le -caen de las manos cuando supera en extensin al da; de modo que all, -donde yo me encontraba, las blancas y sonrosadas mejillas de la bella -Aurora, segn iba creciendo, se tornaban de color de oro. Estbamos -an en la orilla del mar, como quien piensa en el camino que debe -seguir, y anda con el deseo, sin que el cuerpo se mueva. Cuando he -aqu que, as como, al amanecer, por efecto de los densos vapores, se -ve a Marte enrojecido hacia Poniente sobre las aguas marinas, de igual -modo me apareci--ojal pudiese verla otra vez!--una luz, la cual -vena tan rpidamente por el mar, que ningn vuelo sera comparable a -su celeridad. Un solo momento apart de ella la vista para interrogar -a mi Gua, y al punto volv a verla mucho ms voluminosa y brillante; -distinguiendo luego a cada lado de la misma una cosa blanca, sin saber -lo que era, debajo de la cual se descubra poco a poco otro objeto -igualmente blanco. Aun no haba pronunciado una palabra mi Maestro, -cuando se vi que las primeras formas blancas eran alas; y entonces, -habiendo conocido bien al gondolero, exclam: - ---Dobla, dobla pronto la rodilla: he aqu el ngel de Dios; une las -manos: nunca vers semejantes ministros del Seor. Mira cmo desdea -los medios humanos, pues no necesita remo, ni otras velas que sus alas, -entre tan apartadas orillas. Mira cmo las tiene elevadas hacia el -cielo, agitando el aire con las eternas plumas, que no se mudan como el -cabello de los mortales. - -Cuanto ms se acercaba a nosotros el ave divina, ms brillante -apareca: por lo cual, no pudiendo resistir su resplandor mis ojos, -los inclin; y aqul se dirigi hacia la orilla en un esquife airoso -y ligero, que apenas se sumerga un poco en el agua. El celestial -barquero estaba en la popa, y la bienaventuranza pareca estar escrita -en su semblante. Ms de cien espritus, sentados en la barquilla, -cantaban a coro: "In exitu Israel de gipto" y todo lo dems que -sigue de este salmo. El ngel les hizo la seal de la santa cruz, a -cuya seal se arrojaron todos a la playa, y l se alej con la misma -velocidad con que haba venido. La turba que dej all pareca llena -de estupor en tal sitio, mirando y remirando en torno suyo, como el -que descubre cosas que no ha visto nunca. El Sol, que haba arrojado -con sus brillante saetas al signo de Capricornio del centro del cielo, -irradiaba por todas partes el da, cuando los recin llegados alzaron -la frente hacia nosotros, dicindonos: - ---Si lo sabis, indicadnos el camino que conduce a la montaa. - -Virgilio respondi: - ---Por ventura creis que conocemos este sitio? Somos aqu tan nuevos -como vosotros, y hemos llegado a l poco antes por otro camino tan rudo -y spero, que el subir esta montaa ser para nosotros ahora cosa de -juego. - -Las almas, que advirtieron, por mi respiracin, que yo estaba an -vivo, palidecieron de asombro; y as como se agolpa la gente en -derredor del mensajero coronado de olivo para or sus noticias, sin -temor de empujarse y pisarse unos a otros, as se agolparon en torno -mo todas aquellas almas afortunadas, olvidando casi su deseo de ir a -embellecerse. Vi una de ellas, que se adelant para abrazarme con tales -muestras de afecto, que me movi a hacer lo mismo con ella; pero, oh -sombras vanas, excepto para la vista! Tres veces quise rodearla con mis -brazos, y otras tantas volvieron stos a caer solos sobre mi pecho. -Creo que la admiracin debi pintarse en mi rostro; porque la sombra -sonri y se retir; y yo, siguindola, continu avanzando. Me dijo con -voz suave que me detuviese; conoc entonces quin era, y habindole -rogado que se parase un momento para hablarme, respondime: - ---Lo mismo que te amaba con mi cuerpo mortal, te amo tambin -desprendido de l; por eso me detengo; pero t por qu vienes aqu? - ---Casella mo, hago este viaje para volver al mundo de los vivos, donde -permanezco an; pero a ti, cmo es que se te ha negado por tanto -tiempo el venir a este sitio? - -Me respondi: - ---Si aquel que conduce a quien y cmo le place me ha negado muchas -veces este pasaje, no se ha cometido conmigo ninguna injusticia; porque -es justa la voluntad a quien obedece. En verdad, de tres meses a esta -parte ha recogido sin oposicin a cuantos han querido entrar en su -nave: as es que yo, que me encontraba en la playa donde el Tber se -mezcla con las saladas ondas del mar, fu acogido benignamente por l. -A la embocadura de aquel ro dirige ahora su vuelo; pues all se renen -siempre los que no descienden hacia el Aqueronte. - -Y yo dije: - ---Si alguna nueva ley no te quita la memoria o el uso de aquellos -cantos amorosos, que solan calmar todos mis deseos, dgnate consolar -un poco mi alma, que viniendo aqu con su cuerpo, se ha angustiado -tanto. - -"Amor, que dentro de mi mente habla,"[47] empez l a cantar tan -dulcemente, que su dulzura an resuena en mi corazn. Mi Maestro, y yo, -y las sombras que all estaban, parecamos tan contentos, como si no -tuviramos otra cosa en que pensar. Estbamos absortos y atentos a sus -notas, cuando apareci el venerable anciano exclamando: - ---Qu es esto, espritus perezosos? Qu negligencia, qu demora -es sta? Corred al monte a purificaros de vuestros pecados, que no -permiten que Dios se os manifieste. - - [47] "Amor, che nella mente mi ragiona"... As empieza la - cancin de Dante sealada con el nmero XV en "Il Canzionere" - anotado por Pedro Fraticelli (Florencia, 1911). - -Del mismo modo que las palomas, cuando estn reunidas en torno a su -alimento, cogiendo el grano y quietas, sin hacer or sus acostumbrados -arrullos, si acontece algo que las asuste, abandonan sbitamente la -comida, porque las asalta un cuidado mayor, as vi yo aquellas almas -recin llegadas abandonar el canto y desbandarse por la costa, como -quien corre sin saber adnde va; y no menos rpidamente huimos tambin -nosotros. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TERCERO_ - - -Mientras la repentina fuga dispersaba por la campia aquellas almas, -que se volvan hacia la montaa donde la razn divina las aguija, me -acerqu a mi fiel compaero; porque, cmo hubiera podido sin l seguir -mi viaje?, quin me habra sostenido al subir por la montaa? Me -pareci que mi Gua estaba por s mismo arrepentido de su flaqueza. Oh -conciencia digna y pura!, qu amargo roedor es para ti la ms pequea -falta! Cuando sus pies cesaron de caminar con aquella precipitacin -que se aviene mal con la majestad de la persona, mi mente, desechando -el pensamiento que la inquietaba, concentr su atencin, como deseosa -de recibir las nuevas impresiones; y me puse a contemplar el monte ms -alto de cuantos hacia el Cielo se elevan sobre las aguas. El Sol, que -a mis espaldas despeda su rubicunda luz, quedaba interceptado por mi -cuerpo, en el que se apoyaban sus rayos; y cuando vi que slo delante -de m se obscureca la tierra, volvme de lado, temeroso de haber sido -abandonado. Mi Protector entonces empez a decirme, vuelto hacia m: - ---Por qu desconfas an? Crees que no estoy contigo, y que ya -no te guo? Ahora es ya por la tarde all donde est sepultado el -cuerpo, dentro del cual haca yo sombra. Npoles lo posee, porque lo -han quitado de Brindis. Si, pues, ninguna sombra se proyecta delante -de m, no debes admirarte de ello ms que de ver cmo los cielos no -interceptan unos a otros el paso de sus luces. La Virtud divina hace -que semejantes cuerpos sean aptos para sufrir tormentos, calor y fro; -mas no ha querido revelarnos cmo opera tal maravilla. Insensato es -el que espera que nuestra razn pueda recorrer las infinitas vas de -que dispone el que es una substancia en tres personas. Seres humanos, -contentaos con el "quia;"[48] pues si os fuera dable verlo todo, no -habra sido necesario que pariese Mara; y habis visto desearlo en -vano a tales hombres, que, a ser posible, hubieran satisfecho ese -deseo, el cual forma su eterno suplicio: hablo de Aristteles, de -Platn y otros muchos. - - [48] Segn Aristteles, la demostracin es de dos clases: una - llamada propter quod, que es cuando los efectos se deducen - de las causas, y otra llamada quia, y es cuando las causas - se deducen de los efectos por lo cual este perodo debe - interpretarse del modo siguiente: Contentaos, oh humanos!, - con las demostraciones que se pueden deducir de los efectos, - por los cuales se viene en conocimiento de sus causas, y no - pretendis conocer ms de lo que los hechos os demuestran: que - en las cosas que son superiores a la inteligencia humana y a - la fuerza de la razn, se ejercita la fe. - -En este punto, inclin la frente sin decir nada ms, y qued como -turbado. Llegamos en tanto al pie del monte, cuyas rocas encontramos -tan escarpadas, que las piernas ms giles nos hubieran sido intiles. -El camino ms desierto, el ms spero entre Lerici y Turba, es, -comparado con aqul, una rampa suave y anchurosa. - ---Quin sabe ahora--dijo mi Maestro deteniendo sus pasos--hacia qu -mano es accesible la costa, de modo que pueda subir el que no tiene -alas? - -Y mientras l tena los ojos bajos, meditando qu camino seguiramos, -y yo miraba hacia arriba alrededor de las rocas, apareci por la -izquierda una multitud de almas, que se dirigan hacia nosotros, aunque -no lo pareca; tanta era la lentitud con que caminaban. - ---Levanta los ojos--dije a mi Maestro--; he aqu quien nos podr -aconsejar, si es que no puedes aconsejarte a ti mismo. - -Mirme entonces, y con rostro franco respondi: - ---Vamos all, pues ellos vienen muy despacio; y t no pierdas la -esperanza, hijo querido. - -Habramos andado mil pasos, y aun distaba de nosotros aquella -muchedumbre tanto espacio cuanto podra recorrer una piedra lanzada por -un buen hondero, cuando se arrimaron todos a los duros peascos de la -escarpada orilla, y permanecieron firmes y apretados entre s, como se -detiene a mirar aquel que duda. - ---Oh muertos en la gracia de Dios, espritus ya elegidos!--empez -a decir Virgilio--; por aquella paz que, segn creo, esperis todos -vosotros, decidme por qu parte declina esta montaa, de modo que sea -posible ascender a ella; pues al que mejor conoce el valor del tiempo, -le es ms desagradable perderlo. - -Como las ovejas que salen de su redil una a una, dos a dos y tres y -tres, mientras las otras se detienen tmidamente, inclinando hacia la -tierra sus ojos y su hocico, y lo mismo que hace la primera hacen las -dems, detenindose a su lado si se detiene, sencillas y tranquilas, -y sin darse cuenta de por qu lo hacen, as vi yo moverse para venir -hacia nosotros las primeras almas de aquella temerosa y afortunada -grey, de rostro pdico y de honesto continente. Cuando vieron que -la luz se interrumpa en el suelo a mi mano derecha, de modo que -se proyectaba la sombra desde m a la gruta, se detuvieron y aun -retrocedieron algn tanto, y todos los que venan detrs, sin saber por -qu, hicieron lo mismo. - ---Sin que me lo preguntis, os confieso que este que aqu veis es -un cuerpo humano; por cuya causa la luz del Sol aparece cortada en -el suelo. No os asombris; pero creed que si pretende trepar esta -escarpada costa, lo hace inducido por virtud celestial. - -As habl mi Maestro; y aquella noble multitud nos dijo: - ---Pues volveos atrs y caminad delante de nosotros. - -Y al mismo tiempo nos hacan seas con el dorso de las manos. Uno de -ellos exclam: - ---Quienquiera que seas, andando como vas, vuelve el rostro hacia m, y -procura recordar si me has visto en el mundo alguna vez. - -Yo me volv hacia l, y le mir fijamente: era rubio, hermoso y de -gentil aspecto; pero tena la ceja partida de un golpe. Cuando le -manifest humildemente que no le haba visto nunca, me dijo: - ---Mira, pues! - -Y enseme una herida en la parte superior de su pecho. Despus aadi -sonriendo: - ---Yo soy Manfredo, nieto de la emperatriz Constanza: por lo cual te -ruego, que cuando vuelvas a la Tierra, vayas a visitar a mi graciosa -hija, madre del honor de Sicilia y de Aragn, y le digas la verdad, -si es que se ha dicho lo contrario. Despus de tener atravesado mi -cuerpo por dos heridas mortales, me volv llorando hacia Aqul, que -voluntariamente perdona. Mis pecados fueron horribles; pero la bondad -infinita tiene tan largos los brazos, que recibe a todo el que se -vuelve hacia ella. Si el Pastor de Cosenza, que fu enviado por -Clemente para darme caza, hubiese ledo bien en aquella pgina de Dios, -mis huesos estaran an en la cabeza del puente, cerca de Benevento, -bajo la salvaguardia de las pesadas piedras. Ahora los moja la lluvia; -el viento los impele fuera del reino, casi a la orilla del Verde, donde -los hizo transportar con cirios apagados. Pero por su maldicin no -se pierde el amor de Dios de tal modo, que no vuelva nunca, mientras -reverdezca la flor de la esperanza. Es verdad que el que muere contumaz -para con la santa Iglesia, por ms que al fin se arrepienta, debe estar -en la parte exterior de esta montaa un espacio de tiempo treinta -veces mayor del que vivi en contumacia, a menos que no se abrevie la -duracin de este decreto merced a eficaces oraciones. Calcula, pues, lo -dichoso que puedes hacerme, revelando a mi buena Constanza cmo me has -visto, y la prohibicin que pesa sobre m, que puede alzarse por los -ruegos de los que existen all arriba. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO CUARTO_ - - -Cuando por efecto del placer o del dolor de que se siente afectada -alguna de nuestras facultades, el alma entera se concentra en esa -facultad, parece que no atienda a ninguna otra; y esto demuestra el -error de los que creen que en nosotros arde un alma sobre otra alma. -Por eso mismo, cuando se oye o ve alguna cosa que absorbe fuertemente -el alma en su contemplacin, el tiempo se desliza sin que el hombre -se aperciba de ello; porque una es la facultad que escucha, y otra -la que cautiva por completo el alma: sta est como atada; aquella -es libre. Yo adquir una prueba de esta verdad oyendo y admirando a -aquel espritu; pues haba el Sol ascendido cincuenta grados sobre el -horizonte, sin que yo lo echase de ver, cuando llegamos a un punto en -que las almas exclamaron a una voz: "Aqu est el objeto de vuestra -demanda." - -Cualquier portillo de los que suele tapar el aldeano con un manojo de -espinos, cuando maduran las uvas, es mayor que el sendero por donde -subimos solos mi Maestro y yo, cuando la multitud de almas se separ de -nosotros. Bastan los pies para ir a San Leo, para bajar a Noli, para -ascender hasta la elevada cumbre de Bismantua; pero aqu es preciso -que el hombre vuele: quiero decir, como volaba yo, conducido por las -ligeras alas y por las plumas de un gran deseo, detrs de Aquel que -reanimaba mi esperanza y me iluminaba. Ibamos subiendo por el sendero -excavado en el peasco, cuyas quebradas rocas nos estrechaban por ambos -lados, y el suelo que pisbamos nos obligaba a ayudarnos con pies y -manos. Cuando llegamos a sitio descubierto, sobre el rellano de la alta -base del monte, dije: - ---Maestro mo, qu camino seguiremos? - -Y l me contest: - ---No des ningn paso hacia abajo: prosigue subiendo detrs de m hacia -la cima de este monte, hasta que se nos aparezca algn experto gua. - -La cima era tan alta, que no poda alcanzarla la vista, y la subida -mucho ms empinada que la lnea que divide en dos partes el cuadrante. -Yo estaba ya cansado, y entonces exclam: - ---Oh amado Padre! Vulvete, y mira que me quedo aqu solo, si no te -detienes. - ---Hijo mo, haz por llegar hasta aquel punto--respondi mostrndome una -prominencia que rodeaba por aquel lado toda la montaa. - -Sus palabras me aguijonearon de tal modo, que me esforc cuanto -pude trepando hasta donde l estaba, tanto que puse mis plantas -sobre aquella especie de cornisa. Nos sentamos all ambos, vueltos -hacia Levante, por cuyo lado habamos subido; pues suele agradar la -contemplacin del camino que uno ha hecho. Primeramente dirig los ojos -al fondo, despus los levant hacia el Sol, y me admiraba de que ste -nos iluminase por la izquierda. - -El Poeta observ que me quedaba estupefacto, mirando el carro de la -luz que iba a pasar entre nosotros y el Aquiln; por lo cual me dijo: - ---Si Cstor y Plux estuvieran en compaa de aquel espejo, que -ilumina al mundo tanto por arriba como por abajo, veras al Zodaco -refulgente girar ms prximo an a las Osas, a no ser que saliese -fuera de su antiguo camino. Y si quieres comprender cmo puede suceder -esto, reconcentra tu pensamiento, y considera que el monte Sion est -situado sobre la Tierra, relativamente a ste, de modo que ambos -tienen un mismo horizonte y diferentes hemisferios; por lo cual, si tu -inteligencia te permite discernir con claridad, vers cmo el camino -que por su mal no supo recorrer Faetn, debe ir necesariamente por un -lado de este monte, al paso que va por el opuesto lado de aquel otro. - ---En verdad. Maestro mo--le contest--, nunca haba visto tan -claramente como ahora distingo estas cosas, para cuya comprensin no -me pareca bastante apto mi ingenio. Por las razones que me has dado -entiendo que el crculo intermedio del primer mvil, llamado Ecuador -en alguna ciencia, y que permanece siempre entre el Sol y el invierno, -dista de aqu tanto hacia el Septentrin, cuanto los Hebreos lo vean -hacia la parte clida. Pero, si te place, quisiera saber cuanto hemos -de andar an; pues el monte se eleva ms de lo que puede alcanzar mi -vista. - ---Esta montaa es tal--me respondi--, que siempre cuesta trabajo -empezar a subirla, y cuanto ms va para arriba es menos fatigoso. -Cuando te parezca tan suave, que subas ligeramente por ella como van -por el agua las naves, entonces habrs llegado al fin de este sendero: -espera, pues, a conseguirlo para descansar de tu fatiga. Y no respondo -ms, pues slo esto tengo por cierto. - -Cuando hubo terminado de decir estas palabras, reson cerca de nosotros -una voz que deca: "Quiz te veas precisado antes a sentarte." Al -sonido de aquella voz, volvmonos, y vimos a la izquierda un gran -peasco, en el que no habamos reparado antes ninguno de los dos. -Nos dirigimos hacia all, donde estaban algunos espritus reposando -a la sombra detrs del peasco, como quien lo hace por indolencia. -Uno de ellos, que me pareca cansado, estaba sentado con las rodillas -abrazadas, reposando sobre ellas su cabeza. - ---Oh amado Seor mo!--dije entonces--: contempla a se, que se -muestra ms negligente que si fuese hermano de la pereza. - -Entonces se volvi hacia nosotros, y nos examin, dirigiendo su mirada -por encima de los muslos, y diciendo: - ---V, pues, all arriba, t que eres tan valiente. - -Conoc entonces quin era; y aquella fatiga que agitaba todava un poco -mi respiracin, no me impidi acercarme a l. Cuando estuve a su lado, -alz apenas la cabeza, diciendo: - ---Has comprendido bien por qu el Sol dirige su carro por tu izquierda? - -Sus perezosos movimientos y sus lacnicas palabras hicieron asomar una -sonrisa a mis labios; despus dije: - ---Belacqua, ahora ya no me conduelo de ti: pero dime, por qu ests -aqu sentado? Esperas algn gua, o es que has vuelto a tus antiguas -costumbres? - -Contestme: - ---Oh, hermano! Para qu he de ir arriba, si no ha de permitirme -llegar al sitio de la expiacin el Angel de Dios, que est sentado a -su puerta? Antes que yo entre por ella, es necesario que el cielo d -tantas vueltas en torno mo, cuantas di en el transcurso de mi vida, -por haber aplazado los buenos suspiros hasta la hora de mi muerte; a no -ser que me auxilie una plegaria, que se eleve de un corazn que viva en -la gracia. De qu sirven las dems, si no han de ser odas en el cielo? - -Ya el Poeta suba delante de m diciendo: - ---No te detengas ms: mira que el Sol toca al Meridiano, y la Noche -cubre ya con su pie la costa de Marruecos. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO QUINTO_ - - -Me haba alejado ya de aquellas sombras, y segua las huellas de mi -Gua, cuando detrs de m, y sealndome con el dedo, grit una de -ellas: - ---Mirad; no se nota que el Sol brille a la izquierda de aquel de ms -abajo, que marcha al parecer como un vivo. - -Al or estas palabras, volv la cabeza, y vi que las sombras miraban -con admiracin, no solamente a m, sino tambin a la luz interceptada -por mi cuerpo. - ---Por qu se turba tanto tu nimo--dijo el Maestro--, que as acortas -el paso? Qu te importa lo que all murmuran? Sgueme, y deja que -hable esa gente. S firme como una torre, cuya cspide no se doblega -jams al embate de los vientos: el hombre en quien bulle pensamiento -sobre pensamiento, siempre aleja de s el fin que se propone; porque el -uno debilita la actividad del otro. - -Qu otra cosa podra yo contestarle sino: "Ya voy?" As lo hice, -cubierto algn tanto de aquel color que hace a veces al hombre digno -de perdn. En tanto, de travs por la cuesta venan hacia nosotros -algunas almas entonando, versculo a versculo, el "Miserere." Cuando -observaron que yo no daba paso al travs de mi cuerpo a los rayos -solares, cambiaron su canto en un "Oh!" ronco y prolongado: y dos de -ellas, a guisa de mensajeros, corrieron a nuestro encuentro, diciendo: - ---Hacednos sabedores de vuestra condicin. - -Mi Maestro contest: - ---Podis iros y referir a los que os han enviado, que el cuerpo de ste -es de verdadera carne. Si se han detenido, segn me figuro, por ver -su sombra, bastante tienen con tal respuesta: hnrenle, porque podr -serles grato. - -Jams he visto a prima noche los vapores encendidos, ni a puesta del -Sol las exhalaciones de Agosto, hendir el Cielo sereno tan rpidamente -como corrieron aquellas almas hacia sus compaeras; y una vez all, -regresaron adonde estbamos, juntas con las dems, como escuadrn que -corre a rienda suelta. - ---Esa gente que se agolpa hacia nosotros es numerosa--dijo el Poeta--, -y vienen a dirigirte alguna splica: t, sin embargo, sigue adelante, y -escucha mientras andas. - ---Oh alma, que, para llegar a la felicidad, vas con los miembros con -que naciste!--venan gritando--: modera un poco tu paso. Repara si has -conocido a alguno de nosotros, de quien puedas llevar all noticias. -Ah! Por qu te vas? Por qu no te detienes? Todos hemos terminado -nuestros das por muerte violenta, y fuimos pecadores hasta la ltima -hora: entonces la luz del Cielo ilumin nuestra razn tan bien, que, -arrepentidos y perdonados, abandonamos la vida en la gracia de Dios, -que nos abrasa por el gran deseo que tenemos de verle. - -Yo les contest: - ---Aun cuando no reconozco las desfiguradas facciones de ninguno de -vosotros, no obstante, si deseis de m algo que me sea posible, -espritus bien nacidos, yo lo har por aquella paz que se me hace -buscar de mundo en mundo, siguiendo los pasos de este Gua. - -Uno de ellos empez diciendo: - ---Todos confiamos en tu benevolencia sin necesidad de que lo jures, -a no ser que la impotencia destruya tu buena voluntad. Yo, que hablo -solo antes que los dems, te ruego que si ves alguna vez aquel pas que -se extiende entre la Romana y el de Carlos,[49] me concedas en Fano -el dn de tus preces, a fin de que los buenos rueguen all por m, de -modo que yo pueda purgar mis graves pecados. De all fu yo: pero las -profundas heridas por donde sali la sangre en la que me asentaba, me -fueron hechas en el territorio de los Antenridas,[50] donde crea -encontrarme ms seguro. El de Este lo orden, porque me odiaba mucho -ms de lo que le permita la justicia; pero si yo hubiese hudo hacia -la Mira, cuando llegu a Oriaco, an estara all donde se respira: -corr al pantano, donde las caas y el lodo me embarazaron tanto, que -ca, y vi formarse en tierra un lago con la sangre de mis venas. - - [49] La Marca de Ancona, gobernada por Carlos de Anjou. - - [50] Padua, fundada por Antenor. - -Despus me dijo otro: - ---Ay! As se cumpla el deseo que te conduce a esta elevada montaa, -dgnate auxiliar al mo con obras de piedad. Yo fu de Montefeltro, y -soy Buonconte. Ni Juana ni los otros se cuidan de m; por lo cual voy -entre stos con la cabeza baja. - -Le pregunt: - ---Qu violencia o qu aventura te sac fuera de Campaldino, que no se -supo nunca donde est tu sepultura? - ---Oh!--me respondi--; al pie del Casentino corre un ro llamado -Archiano, que nace en el Apenino encima del Ermo. All donde pierde -su nombre, llegu yo con el cuello atravesado, huyendo a pie y -ensangrentando la llanura. All perd la vista, y mi ltima palabra fu -el nombre de Mara; all ca, y no qued ms que mi carne. Te dir la -verdad, y t la referirs entre los vivos: el ngel de Dios me cogi, -y el del Infierno gritaba: "Oh t, venido del Cielo! Por qu me lo -quitas? Te llevas la parte eterna de ste por una pequea lgrima que -me le arrebata; pero yo tratar de diferente modo la otra parte." -T sabes bien cmo se condensa en el aire ese hmedo vapor, que se -convierte en lluvia en cuanto sube hasta donde le sorprende el fro: -pues bien, el demonio, juntando a su entendimiento aquella malevolencia -que slo procura hacer dao, con el poder inherente a su naturaleza, -agit el vapor y el viento. En cuanto se extingui el da, cubri de -nieblas el valle desde Pratomagno hasta el Apenino, e hizo tan denso -aquel cielo, que el espeso aire se convirti en agua: cay la lluvia, -y el agua que la tierra no pudo absorber fu a parar a los barrancos, -y unindose a la de los torrentes, se precipit hacia el ro real con -tal rapidez, que nada poda contenerla. El Archiano furioso encontr -mi cuerpo helado en su embocadura, lo arrastr hacia el Arno, y separ -mis brazos que haba puesto en cruz sobre el pecho cuando me venci -el dolor. Despus de haberme volteado por sus orillas y su fondo, me -cubri y rode con la arena que haba hecho desprenderse de los campos. - ---Ah!, cuando vuelvas al mundo, y hayas descansado de tu largo -viaje--continu un tercer espritu, luego que hubo acabado de hablar -el segundo--, acurdate de m, que soy la Pa.[51] Siena me hizo, y las -Marismas me deshicieron: bien lo sabe aquel que, siendo ya viuda, me -puso en el dedo su anillo enriquecido de piedras preciosas. - - [51]Pa de Tolomei, natural de Siena, cas con Nello o - Paganello Pannocchieschi, seor del castillo della Pietra, en - la Marisma Toscana, el cual, creyndola infiel, le di muerte, - en 1295, mandando, segn refiere algn comentarista, arrojarla - por una ventana. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEXTO_ - - -Cuando, acabado el juego de la zara, se desparten los jugadores, el que -pierde se queda triste, pensando en las jugadas, y aprendiendo entonces -con sentimiento el modo de que debi haberse valido para ganar: con el -ganancioso se van los circunstantes; y uno por delante, otro por detrs -y otro por el lado procuran hacerse presentes al afortunado; ste no -se detiene aunque los escucha a todos, hasta que tiende a uno su mano, -que por ello deja de atosigarle, librndose as de los empujones de -la multitud. As estaba yo en medio de aquella compacta muchedumbre -de almas, volviendo a uno y otro lado el rostro, hasta que, merced a -mis promesas, pude desprenderme de ellas. All estaban el Aretino que -recibi la muerte de los brazos crueles de Ghin di Tacco, y el otro -que se ahog al darle caza sus enemigos. All oraba, con los brazos -extendidos, Federico Novello, y aquel de Pisa, que di ocasin de -demostrar la grandeza de su alma al buen Marzucco. Vi al conde Orso, -y a aquella alma separada de su cuerpo por hasto y por envidia, como -ella misma deca, y no por sus culpas; a Pedro de la Broccia, digo: y -bien es menester que provea en ello la princesa de Brabante, mientras -est por ac, si no quiere verse colocada entre peores compaeros. - -Cuando me vi libre de todas aquellas sombras, que rogaban para -que otros rogasen por ellas, a fin de abreviar el tiempo de su -purificacin, empec a decir: - ---Parece que me niegas expresamente en algn texto, oh luz que -desvaneces mis dudas!, que la oracin aplaca los decretos del cielo; y -sin embargo, esta gente ruega para conseguirlo. Ser, pues, vana su -esperanza? O es que no he comprendido bien el sentido de tus palabras? - -A lo que me contest: - ---Lo que escrib es muy claro, y la esperanza de sos no se ver -fallida, si se examina con recto sentido. No se menoscaba el alto -juicio divino, porque el fuego amoroso de la caridad cumpla en un -instante lo que deben satisfacer los que aqu estn relegados; y all, -donde sent tal mxima, la oracin no tena la virtud de borrar las -faltas, porque el objeto de aqulla estaba alejado de Dios. No te -detenga, sin embargo, tan profunda duda, hasta que te la desvanezca -aqulla que ha de iluminar tu entendimiento, mostrndole la verdad. No -s si me entiendes: hablo de Beatriz, a quien vers risuea y feliz -sobre la cumbre de este monte. - -Yo repuse: - ---Mi buen Gua, caminemos ms de prisa: pues ya no me canso tanto como -antes, y la montaa proyecta su sombra hacia este lado. - ---Avanzaremos hoy tanto como podamos--me respondi--; pero el camino -es muy diferente de lo que te figuras. Antes que lleguemos arriba, -vers volver a aquel que ahora se oculta tras de la cuesta, y cuyos -rayos no quiebras en este momento. Pero ve all un alma que, inmvil -y completamente sola, dirige hacia nosotros sus miradas: ella nos -ensear el camino ms corto. - -Llegamos junto a ella. Oh alma lombarda, cun altanera y desdeosa -estabas, y cun noble y grave era el movimiento de tus ojos! Ella no -nos deca nada; pero dejaba que nos aproximsemos, mirando nicamente -como el len cuando reposa. Virgilio se le acerc, rogndole que nos -ensease la subida ms fcil; pero ella, sin contestar a su pregunta, -quiso informarse acerca de nuestro pas y de nuestra vida; y al -empezar mi Gua a decir. "Mantua...," la sombra, que antes estaba como -concentrada en s misma, corri hacia l desde el sitio en que se -encontraba, diciendo: "Oh, mantuano!, yo soy Sordello, de tu tierra." -Y se abrazaron mutuamente. - -Ah Italia esclava, albergue de dolor, nave sin timonel en medio de -una gran tempestad, no ya seora de provincias, sino de burdeles! Al -dulce nombre de su pas natal, aquel alma gentil se apresur a festejar -a su conciudadano; al paso que tus vivos no saben estar sin guerra, y -se destrozan entre s aquellos a quienes guarda una misma muralla y un -mismo foso. Busca, desgraciada, en derredor de tus costas, y despus -contempla en tu seno si alguna parte de ti misma goza de paz. Qu -vale que Justiniano te enfrenara, si la silla est vaca? Tu vergenza -sera menor sin ese mismo freno. Ah, gentes que debierais ser devotas, -y dejar al Csar en su trono, si comprendierais bien lo que Dios ha -prescrito! Mirad cun arisca se ha vuelto esa Italia, por no haber sido -castigada a tiempo con las espuelas, desde que os apoderasteis de sus -riendas. Oh alemn Alberto, que la abandonas, al verla tan indmita -y salvaje, cuando debiste oprimir sus ijares! Caiga sobre tu sangre -el justo castigo del Cielo, y sea ste tan nuevo y evidente, que sirva -tambin de temeroso escarmiento a tu sucesor, ya que t y tu padre, -alejados de aqu por ambicin, habis tolerado que quede desierto el -jardn del imperio. Hombre indolente, ven a ver a los Montecchi y a los -Cappelletti, a los Monaldi y Filippeschi, aqullos ya tristes, y stos -posedos de amargos recelos. Ven, cruel, ven; y mira la opresin de tus -nobles, y remedia sus males, y vers cun segura est Santaflora. Ven a -ver a tu Roma, que llora, viuda y sola, exclamando da y noche: "Csar -mo! Por qu no ests en mi compaa?" Ven y contempla cun grande es -el mutuo amor de la gente; y si nada te mueve a compasin de nosotros, -ven a avergonzarte de tu fama. Y, same lcito preguntarte, oh sumo -Jove, que fuiste crucificado por nosotros en la tierra! Estn vueltos -hacia otra parte tus justos ojos? O es que nos vas preparando de ese -modo, en lo profundo de tus pensamientos, para recibir algn gran bien -que no puede prever nuestra inteligencia? Porque la tierra de Italia -est llena de tiranos; y el hombre ms ruin, al ingresar en un partido, -se convierte en un Marcelo. - -Florencia ma, bien puedes estar satisfecha de esta digresin, que no -habla contigo, merced a tu pueblo que tanto se ingenia. Hay muchos -que tienen la justicia en el corazn, pero son tardos en aplicarla, -porque temen disparar el arco imprudentemente; mas tu pueblo la tiene -en la punta de sus labios. Muchos rehusan los cargos pblicos; pero tu -pueblo responde solcito, sin que le llamen, y grita: "Yo los acepto." -Algrate, pues, que motivo tienes para ello. Eres rica, disfrutas -tranquilidad, tienes prudencia. Si digo la verdad, claramente lo -demuestran los hechos. Atenas y Lacedemonia, que hicieron las antiguas -leyes y fueron tan civilizadas, dieron un dbil ejemplo de vivir -bien, comparadas contigo; pues dictas tan sutiles decretos, que los -que expides en Octubre no llegan a mediados de Noviembre. Cuntas -veces, en el tiempo a que alcanza la memoria, has cambiado de leyes, de -monedas, de oficios y de costumbres, y renovado tus habitantes? Y si -quieres recordarlo y ver la luz, conocers que eres semejante a aquella -enferma, que no encuentra posicin que le cuadre sobre la pluma, y -procura hacer ms llevadero su dolor dando continuas vueltas. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEPTIMO_ - - -Despus de haber cambiado entre s tres o cuatro veces corteses y -halageos saludos, Sordello se hizo un poco atrs, y dijo: - ---Quines sois? - ---Mis huesos fueron sepultados por mandato de Octavio, antes que se -hubiesen dirigido hacia esta montaa las almas dignas de subir hasta -Dios. Yo soy Virgilio, que perd el cielo por no tener fe, y no por -otra culpa. - -As respondi mi Gua. Como el que de improviso ve una cosa que le -asombra, y a la que no sabe si dar o no crdito, diciendo: "es, no es," -as se qued aqul: despus baj los ojos, se adelant humildemente -hacia l, y le abraz en el sitio del cuerpo donde alcanza el pequeo. - ---Oh gloria de los latinos--dijo--, por quin nuestra lengua demostr -cunto poda! Honor eterno del lugar donde nac! Qu mrito o qu -gracia permite que yo te vea? Si es que soy digno de or tus palabras, -dime si vienes del Infierno, y de qu recinto. - ---He llegado hasta aqu pasando por todos los crculos del reino -del llanto--respondile--; la virtud del cielo me gua, y con ella -vengo. No por lo que he hecho, sino por lo que no he hecho, he perdido -la facultad de contemplar el alto Sol que t deseas, y que conoc -demasiado tarde. All abajo hay un lugar triste, no por los martirios, -sino por las tinieblas, donde en vez de lamentos como gritos, slo -resuenan suspiros. All estoy yo con los inocentes prvulos, mordidos -por los dientes de la muerte antes de que fueran lavados del pecado -original. All estoy yo con aquellos que no se cubrieron con las tres -virtudes santas, aunque, exentos de vicios, conocieron y observaron las -dems. Pero danos algn indicio, si es que puedes y sabes, a fin de -que lleguemos ms pronto al sitio donde tiene verdadero principio el -Purgatorio. - -Sordello respondi: - ---Aqu no tenemos designado un punto fijo, y a m me es lcito subir -andando alrededor por la montaa: te servir de gua por todos los -parajes hasta donde puedo llegar. Pero advierte que ya declina el da; -y no siendo posible ir arriba de noche, convendr que pensemos en -buscar un buen abrigo. Algo lejos de aqu, a la derecha, hay algunas -almas: si quieres, te conducir adonde estn, seguro de que te agradar -conocerlas. - ---Cmo es eso?--le contest--. Quien quisiera subir de noche, se -vera detenido por alguien? O es acaso que no podra subir? - -El buen Sordello pas su dedo por el suelo, diciendo: - ---Ves esta sola lnea? Pues no la atravesars despus de haberse -ocultado el Sol; no por otra causa, sino porque te lo impedirn las -tinieblas nocturnas; las cuales, con la impotencia que originan, -contrarrestan la voluntad. Con ellas, podrase muy bien volver abajo -y recorrer la cuesta vagando en torno, mientras el da est bajo el -horizonte. - -Entonces mi Seor, como asombrado, repuso: - ---Condcenos adonde dices que puede ser agradable permanecer. - -Nos habamos alejado un poco de all, cuando ech de ver que el monte -estaba hendido como los valles que hay en nuestro hemisferio. - ---Iremos--dijo aquella sombra--all donde la cuesta forma una cavidad, -y esperaremos en ella el nuevo da. - -Un sendero tortuoso, entre pendiente y llano, nos condujo a un lado -de aquella cavidad, en donde las orillas que la circundan descienden -ms de la mitad de su altura. El oro y la plata fina, la prpura, el -albayalde, el ail azul y brillante, y las esmeraldas recientemente -talladas en el momento en que se desprenden sus trozos, seran vencidos -en brillantez por las hierbas y las flores de aquella cavidad, como -lo menor es vencido por lo mayor. La naturaleza no haba ostentado -solamente all sus adornos, sino que con la suavidad de mil aromas -haba formado un olor indistinto y desconocido para nosotros. All vi -sentadas sobre la verdura y entre las flores algunas almas, que desde -fuera no podan distinguirse, por ocultarlas las laderas del valle, las -cuales estaban cantando el "Salve Regina." El Mantuano, que nos haba -conducido por el tortuoso sendero, nos dijo: - ---No pretendis que os gue hasta donde estn sos, antes de que se -oculte el poco Sol que queda. Desde esta altura veris las acciones -y los rostros de todos, mejor que si estuvierais entre ellos en el -mismo valle. Aquel que est sentado en el puesto ms alto, que en su -actitud parece haberse descuidado de hacer lo que deba, y cuya boca -no se mueve para cantar con los dems, fu el emperador Rodolfo, que -pudo curar las heridas que han dado muerte a Italia, de tal modo, que -tarde le vendr de otro el remedio. El que con su presencia conforta al -primero, gobern la tierra donde nace el agua que el Moltava conduce -al Elba, y el Elba al mar. Llamse Ottokar, y ya en la infancia fu -mucho mejor prncipe que su hijo Wenceslao cuando barbado, a quien -enervaron el ocio y la lujuria. Y aquel romo, que parece consultar con -tanta intimidad al otro de benigno aspecto, muri huyendo y marchitando -la flor de lis: mirad cmo se golpea el pecho; y ved cmo el otro, -suspirando, apoya su mejilla en la palma de la mano. Padre y suegro son -del mal de Francia: saben que su vida es grosera y viciosa, y de ah -proviene el dolor que les aflige. Aquel que parece tan corpulento,[52] -y que canta acorde con el narigudo,[53] llev ceida la cuerda de toda -virtud; y si despus de l hubiera reinado ms tiempo el jovencito que -a su espalda se sienta,[54] bien habra pasado el valor de padre a -hijo; lo cual no se puede decir de sus otros herederos Jaime y Fadrique -conservan los reinos; pero ninguno de ellos posee la mejor herencia. -Raras veces renace por las ramas la humana probidad; pues as lo quiere -Aqul que nos la da, para que se la pidamos. No menos se dirigen mis -palabras al narigudo, que al otro, a Pedro, que canta con l; pues de -su descendencia se lamentan ya la Pulla y la Provenza. La planta es -inferior a su semilla tanto, cuanto ms que Beatriz y Margarita se -gloria Constanza an de su marido. Ved ah al rey de sencilla vida, -sentado aparte y solo, a Enrique de Inglaterra: ste ha producido -mejores vstagos. Aquel que est en el suelo ms abajo que los otros, -mirando hacia arriba, es el marqus Guillermo, por quien Alejandra y -sus guerreros hacen llorar hoy al Monferrato y al Canavs. - - [52] Pedro III de Aragn. - - [53] Carlos I, conde de Provenza y rey de Pulla. - - [54] Alfonso III, primognito de Pedro el Grande, que sucedi - a su padre, y slo rein seis aos, muriendo en 1291. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO OCTAVO_ - - -Era ya la hora en que se enternece el corazn de los navegantes, y -renace su deseo de abrazar a los caros amigos, de quienes el mismo da -se han despedido, y en que el novel viajero se compunge de amor, si oye -a lo lejos alguna campana, que parezca plair al moribundo da; cuando -dej de or, y comenc a mirar a una de aquellas almas, que, puesta en -pie, haca seas con la mano en ademn de que las otras la escuchasen. -Uni y levant ambas palmas, dirigiendo sus ojos hacia Oriente, como si -dijese a Dios: "Slo en ti pienso;" y sali de su boca tan devotamente -y con tan dulces notas el "Te lucis ante," que el placer me hizo salir -fuera de m. Aguza bien aqu la vista, oh lector!, para descubrir -la verdad; porque el velo es ahora tan sutil, que te ser en efecto -sumamente fcil atravesarlo. - -Vi luego a aquel ejrcito gentil, plido y humilde, que en silencio -contempla el cielo, como esperando algo; y vi salir de las alturas y -descender al valle dos ngeles con dos espadas flamgeras, truncadas -y privadas de sus puntas. Verdes como las tiernas hojas que acaban de -brotar eran sus vestiduras, y agitadas por las plumas de sus alas, -verdes tambin, flotaban por detrs a merced del viento. El uno se pos -algo ms arriba de donde estbamos; el otro descendi hacia el lado -opuesto; de suerte que las almas quedaron entre ellos. Se distingua -perfectamente su blonda cabellera; pero al querer mirar sus facciones, -se ofuscaba la vista, como se ofusca toda facultad, por la excesiva -fuerza de las impresiones. - ---Ambos vienen del seno de Mara--dijo Sordello--para guardar el valle -contra la serpiente, que acudir a l en breve. - -Y yo, que no saba por qu sitio haba de venir, mir en torno mo, y -helado de terror, me arrim cuanto pude a las fieles espaldas. Sordello -continu: - ---Ahora descendamos hacia donde estn esas grandes sombras, y -hablaremos con ellas: les ser muy grato veros. - -Slo haba descendido tres pasos, segn creo, cuando ya me encontr -abajo, y vi uno que me miraba como si hubiera querido conocerme. El -aire iba ya obscurecindose, pero no tanto que entre sus ojos y los -mos no permitiese ver lo que antes por la distancia se ocultaba. Vino -hacia m, y yo me adelant hacia l. Noble juez! Oh, Nino! Con -cunto placer vi que no estabas entre los condenados! No hubo amistoso -saludo que no nos dirigisemos; despus me pregunt: - ---Cunto tiempo hace que has llegado al pie de este monte a travs de -las lejanas aguas? - ---Ah!--le dije--; esta maana he llegado pasando por tristes lugares, -y estoy an en la primera vida; aunque al hacer este viaje, voy -preparndome para la otra. - -Apenas oyeron mi respuesta, cuando Sordello y l retrocedieron como -hombres posedos de un repentino espanto. El primero se volvi hacia -Virgilio, y el otro hacia uno que estaba sentado, gritando: "Ven, -Conrado, ven a ver lo que Dios por su gracia permite." Despus, -dirigindose a m, exclam: - ---Por la singular gratitud que debes a Aqul que oculta de tal modo su -primitivo origen, que no es posible penetrarlo, cuando ests ms all -de las anchurosas aguas, di a mi Juana, que pida por m all donde -se oyen los ruegos de los inocentes. No creo que su madre me ame ya, -pues ha dejado las blancas tocas, que la desventurada echar de menos -algn da. Por ella se comprende fcilmente cunto dura en una mujer el -fuego del amor, si la vista o el ntimo trato no lo alimenta. La vbora -que campea en las armas del Milans no le proporcionar tan hermosa -sepultura como se la hubiera dado el gallo de Gallura.[55] - - [55] No ser tan honrosa su sepultura cuando muera enlazada - a la casa de los Visconti de Miln, como lo sera si hubiera - guardado fidelidad a la de los Visconti de Gallura. Los - primeros tenan una vbora en su escudo; los segundos un gallo. - -As deca, y en todo su aspecto se vea impreso el sello de aquel -recto celo que arde con mesura en el corazn. Entretanto, mis ojos se -dirigan vidos hacia la parte del cielo donde es ms lento el curso de -las estrellas, como sucede en los puntos de una rueda ms prximos al -eje. Mi Gua me pregunt: - ---Hijo mo, qu miras all arriba? - -Y yo le contest: - ---Aquellas tres antorchas[56], en cuya luz arde todo el polo hacia esta -parte. - - [56] Las constelaciones del Eridano, de la Nave y del Pez de - oro.--Alegricamente son las tres virtudes teologales. - -Y l repuso: - ---Las cuatro estrellas brillantes que viste esta maana, han descendido -por aquel lado, y stas han subido donde estaban aqullas. - -Mientras l hablaba, Sordello se le acerc, diciendo: "He ah a nuestro -adversario;" y extendi el dedo para que mirsemos hacia el sitio -que indicaba. En la parte donde queda indefenso el pequeo valle, -haba una serpiente, que quiz era la que di a Eva el amargo manjar. -Se adelantaba el maligno reptil por entre la hierba y las flores, -volviendo de vez en cuando la cabeza, y lamindose el lomo como un -animal que se alisa la piel. No puedo decir cmo se movieron los -azores celestiales, pues no me fu posible distinguirlo; pero s vi -a entreambos en movimiento. Sintiendo que sus verdes alas hendan el -aire, huy la serpiente, y los ngeles se volvieron a su puesto con -vuelo igual. La sombra que se acerc al juez, cuando ste la llam, no -dej un momento de mirarme durante todo aquel asalto. - ---Que la antorcha que te conduce hacia arriba encuentre en tu voluntad -tanta cera cuanta se necesita para llegar al sumo esmalte--empez a -decir--; si sabes alguna noticia positiva del Val di Magra o de su -tierra circunvecina, dmela, pues yo era seor en aquel pas: fu -llamado Conrado Malaspina, no el antiguo, sino descendiente suyo, y -tuve para con los mos un amor que aqu se purifica. - ---Oh!--le contest--; no estuve nunca en vuestro pas; pero a qu -parte de Europa no habr llegado su fama? La gloria que honra vuestra -casa da tal renombre a sus seores y a la comarca entera, que tiene -noticia de ella aun aquel que no la ha visitado. Y os juro, as pueda -llegar a lo alto de este monte, que vuestra honrosa estirpe no pierde -la prez que le han conquistado su bolsa y su espada. Sus buenas -costumbres y excelente carcter la colocan en tan privilegiado puesto, -que aunque el perverso jefe aparte al mundo del verdadero camino, ella -va por el recto sendero despreciando el torcido. - -El replic: - ---Ve, pues; que antes de que el Sol entre siete veces en el espacio -que Aries con sus cuatro patas cubre y abarca, esa opinin corts te -ser clavada en medio de la cabeza con clavos mayores que lo pueden ser -las palabras de otro, si no se cambia el curso de lo dispuesto por la -Providencia. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO NONO_ - - -La concubina del viejo Titn, desprendida de los brazos de su dulce -amigo, alboreaba ya en los linderos orientales, reluciendo su frente -de rica pedrera colocada en la forma del fro animal que sacude a la -gente con la cola;[57] y ya por el lugar donde nos hallbamos haba -dado la Noche dos de los pasos con que asciende, y el tercero inclinaba -hacia abajo su vuelo, cuando yo, que tena conmigo la flaqueza de Adn, -vencido del sueo, me tend en la hierba sobre que estbamos sentados -los cinco. - -A la hora del amanecer, cuando la golondrina empieza sus tristes -endechas, quiz en memoria de sus primeros ayes, y cuando nuestro -espritu, ms libre de los lazos de la carne y menos asediado de -pensamientos, es casi divino en sus visiones, parecime ver entre -sueos un guila con plumas de oro suspendida del cielo, con las alas -abiertas y preparada a bajar, y crea estar all donde Ganimedes -abandon a los suyos, cuando fu arrebatado a la celestial asamblea. -Yo pensaba entre m: "Quiz esta guila tenga la costumbre de cazar -aqu solamente, y puede ser que en otro sitio se desdee de levantar en -alto la presa con sus garras." Despus me pareci que, dando algunas -vueltas, bajaba terrible como un rayo, y me arrebataba hasta la esfera -del fuego, donde pareca que ardisemos los dos; y de tal modo me -quemaba aquel incendio imaginario, que se interrumpi sbitamente mi -sueo. No de otra suerte se sobresalt Aquiles revolviendo en torno -suyo sus ojos desvelados y sin saber donde se encontraba, cuando su -madre, robndolo a Quirn, le transport dormido en sus brazos a la -isla de Scyros, de donde le sacaron despus los griegos, como me -sobresalt yo, apenas huy el sueo de mi rostro; y me puse plido -como el hombre a quien hiela el espanto. A mi lado estaba nicamente -mi Protector; el Sol haba salido haca ya ms de dos horas, y yo me -hallaba con la cara vuelta hacia el mar. - - [57] La esposa de Titn es la Aurora, y su frente apareca - coronada en las estrellas que forman el signo de Piscis. - ---No temas--dijo mi Seor--; tranquilzate, que estamos en buen lugar. -Da rienda suelta a tu vigor, lejos de reprimirlo, pues has llegado -ya junto al Purgatorio; mira all el muro que le cerca en derredor; -y mira la entrada en aquel sitio donde parece estar roto. Durante el -alba que precede al da, cuando tu alma dorma dentro del cuerpo sobre -las flores que all abajo adornan el suelo, vino una dama y dijo: -"Yo soy Luca: djame coger a ese que duerme, y har que recorra ms -gilmente su camino." Sordello se qued con las otras nobles sombras; -ella te cogi, y cuando fu de da, se vino hacia arriba y yo segu sus -huellas: aqu te dej, habindome antes designado con sus bellos ojos -aquella entrada abierta; y despus, ella y tu sueo desaparecieron al -mismo tiempo. - -Me qued como el hombre que ve sus dudas convertidas en certidumbre, y -cuyo miedo se trueca en fortaleza, cuando le han descubierto la verdad; -y vindome tranquilo mi Gua, empez a subir por la calzada, y yo -segu tras l hacia lo alto. - -Lector: bien ves cmo ensalzo el objeto de mis cantos: no te admire, -pues, si procuro sostenerlo cada vez con ms arte. Nos aproximamos -hasta llegar al sitio que antes me haba parecido ser una rotura, -semejante a la brecha que divide un muro; y vi una puerta a la cual se -suba por tres gradas de diferentes colores, y un portero que an no -haba proferido ninguna palabra. Y como yo abriese cada vez ms los -ojos, le vi sentado sobre la grada superior, con tan luminoso rostro, -que no poda fijar en l mi vista. Tena en la mano una espada desnuda, -que reflejaba sus rayos hacia nosotros de tal modo, que en vano intent -fijar en ella mis miradas. - ---Decidme desde ah: qu queris?--empez a decir.--Dnde est el que -os acompaa? Cuidad que vuestra llegada no os sea funesta. - ---Una dama del Cielo, enterada de estas cosas--le respondi mi -Maestro--, nos ha dicho hace poco: "Id all: aquella es la puerta." - ---Ella gua felizmente vuestros pasos--replic el corts portero--. -Llegad, pues, y subid nuestras gradas. - -Nos adelantamos: el primer escaln era de mrmol blanco, tan bruido y -terso, que me reflej en l tal como soy: el segundo, ms obscuro que -el color turqu, era de una piedra calcinada y spera, resquebrajada -a lo largo y de travs: el tercero, que gravita sobre los dems, me -pareca de un prfido tan rojo como la sangre que brota de las venas. -Sobre este ltimo tena ambas plantas el Angel de Dios, el cual estaba -sentado en el umbral, que me pareci formado de diamante. Mi Gua me -condujo de buen grado por los tres escalones, diciendo: - ---Pide humildemente que se abra la cerradura. - -Me postr devotamente a los pies santos: le ped por misericordia que -abriese, pero antes me d tres golpes en el pecho. Con la punta de su -espada me traz siete veces en la frente la letra P[58], y dijo: - ---Procura lavar estas manchas cuando ests dentro. - - [58] Smbolo de los siete pecados capitales. - -En seguida sac de debajo de sus vestiduras, que eran del color de la -ceniza o de la tierra seca, dos llaves, una de las cuales era de oro y -la otra de plata: primero con la blanca, y luego con la amarilla, hizo -en la puerta lo que yo deseaba. - ---Cuando una de estas llaves falsea, y no gira con regularidad por la -cerradura--nos dijo--, esta entrada no se abre. Una de ellas es ms -preciosa; pero la otra requiere ms arte e inteligencia antes de abrir, -porque es la que mueve el resorte. Pedro me las di, previnindome que -ms bien me equivocara en abrir la puerta, que en tenerla cerrada, -siempre que los pecadores se prosternen a mis pies. - -Despus empuj la puerta hacia el sagrado recinto, diciendo: - ---Entrad; mas debo advertiros que quien mira hacia atrs vuelve a salir. - -Entonces giraron en sus quicios los espigones de la sacra puerta, que -son de metal, macizos y sonoros; y no produjo tanto fragor, ni se -mostr tan resistente la de la roca Tarpeya, cuando fu arrojado de -sta el buen Metelo, por el cual qued luego vaca. Yo me volv atento -al primer ruido, y me pareci or voces que cantaban al son de dulces -acordes: "Te Deum laudamus." Tal impresin hizo en m aquello que oa, -como la que ordinariamente se recibe cuando se oye el canto acompaado -del rgano, que tan pronto se perciben como dejan de percibirse las -palabras. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMO_ - - -Cuando hubimos traspasado el umbral de la puerta que se abre pocas -veces, porque la mala inclinacin de las pasiones lo impide, haciendo -aparecer recta la va tortuosa, conoc por el ruido que acababa de -cerrarse; y si yo hubiese vuelto mis ojos hacia ella, qu excusa -hubiera sido digna de tal falta? Subamos por la hendedura de una roca, -la cual ondulaba tortuosamente, semejante a la ola que va y viene. - ---Aqu--dijo mi Gua--, es preciso que tengamos alguna precaucin, -acercndonos, ya por un lado, o por otro, a las ondulaciones de esta -hendedura. - -Y este cuidado hizo tan lentos nuestros pasos, que la Luna lleg a su -lecho para acurrucarse, antes que nosotros salisemos de aquel angosto -camino. Mas cuando estuvimos arriba, libres y al descubierto, en el -paraje donde se interna el monte, nos encontramos, yo fatigado, y -ambos inciertos de la direccin que debamos seguir, en un rellano ms -solitario que sendero a travs del desierto. Desde el borde exterior -hasta el pie del alto tajo que se alza en la parte interior, aquel -rellano slo tendra de anchura tres veces un cuerpo humano; y hasta -donde mis ojos alcanzaban, tanto por la izquierda como por la derecha, -parecame siempre igual esta especie de cornisa. An no habamos dado -un paso por aquella va, cuando observ que el tajo interior y escueto, -por el cual no se poda subir, era de mrmol blanco, y adornado de tan -preciosas entalladuras, que no ya Policleto, sino la Naturaleza en -presencia de ellas habra sido superada y vencida. El ngel que baj a -la Tierra con el decreto de la paz por tantos aos suspirada, y abri -las puertas del cielo despus de su prolongada clausura, se ofreci -a nuestra vista con tanta verdad, y en tan dulce actitud esculpido, -que no pareca una figura silenciosa. Hubirase jurado que hablaba -diciendo: "Ave;" porque tambin estaba all representada la que di -vuelta a la llave para abrir al Amor supremo. En su actitud se vean -impresas estas palabras: "Ecce ancilla Dei," tan propiamente como -aparece una figura sellada en la cera. - ---No fijes tu atencin en un solo punto--me dijo el querido Maestro--, -que me tena cerca de s en el lado que los hombres tienen el corazn. - -Volv el rostro, y hacia la parte donde se encontraba el que mova mis -pasos, vi despus de Mara otra historia esculpida en la roca; y para -examinarla mejor, pas al otro lado de Virgilio, y me aproxim a ella. -Estaban tallados en el mismo mrmol el carro y los bueyes conduciendo -el Arca santa, por la cual es temible desempear un cargo que Dios no -ha confiado. Delante de ella vease alguna gente, dividida en siete -coros, que a dos de mis sentidos haca decir: a uno, "s canta," y a -otro, "no canta." En igual discordancia pona a mi vista y a mi olfato -el humo del incienso que estaba all representado. El humilde Salmista, -danzando y saltando, preceda al vaso bendito; y en aquella ocasin -era ms y menos que rey. Desde lo alto de un gran palacio que haba -enfrente, Micol lo contemplaba como mujer despechada y mohina. Mov mis -pies ms all del sitio en que me encontraba, para examinar de cerca -otra historia que resaltaba despus de Micol. All estaba escrita en -piedra la alta gloria del prncipe romano, cuya insigne virtud movi a -Gregorio para alcanzar su gran victoria: hablo del emperador Trajano. -Asida al freno de su caballo se vea a una viuda, penetrada de dolor y -deshecha en lgrimas: en torno suyo apareca una considerable multitud -de caballeros, sobre cuyas cabezas se movan al viento las guilas de -oro. La desventurada, metida entre todos ellos, pareca decir: "Seor, -vngame de la muerte de mi hijo, que me ha traspasado el corazn;" y l -responderle: "Esprate a que yo vuelva;" y ella replicar, como persona -a quien impacienta su mismo dolor: "Seor mo, y si no vuelves?" Y l: -"Quien ocupe mi lugar te vengar." Y ella: "Qu te importa el bien -que pueda hacer otro, si te olvidas del que puedes hacer t?" Y l -por ltimo: "Tranquilzate; preciso es que cumpla con mi deber antes -de ponerme en marcha: la justicia lo quiere, y la piedad me detiene." -Aquel que no vi jams cosa nueva produjo este hablar visible, nuevo -para nosotros, porque no se encuentra en la Tierra nada parecido. -Mientras yo me deleitaba contemplando aquellas imgenes de tanta -humildad, ms que por su belleza, gratas a la vista, por ser quien era -su Artfice, el poeta murmuraba: - ---Mira cuntas almas se dirigen hacia ac con paso lento: ellas nos -conducirn a las gradas superiores. - -Mis ojos atentos a mirar para ver las novedades de que se mostraban tan -vidos, no fueron tardos en volverse hacia l. No quiero, oh lector!, -que te apartes de tus buenas disposiciones, oyendo cmo Dios quiere -que se paguen las deudas. No presten atencin a la forma de estas -penas, sino a lo que en pos de ellas vendr: piensa que, en el ltimo y -peor resultado, no pueden prolongarse ms all de la gran sentencia. Yo -empec a decir: - ---Maestro, lo que veo dirigirse hacia nosotros no me parecen personas, -ni s lo que es; pues se desvanece a mi vista. - -Me contest: - ---La abrumadora condicin de sus tormentos les hace inclinarse de tal -modo hacia el suelo, que aun mis ojos dudaron al principio; pero mira -all fijamente, descubre con tu vista lo que viene debajo de aquellas -peas, y podrs juzgar cul es el tormento de cada uno de ellos. - -Oh cristianos soberbios, miserables y dbiles, que enfermos de la -vista del entendimiento, os fiis en vuestros pasos retrgrados! No -observis que somos gusanos nacidos para formar la angelical mariposa, -que dirige su vuelo sin impedimento hacia la justicia de Dios? Por -qu se engre soberbio vuestro nimo, cuando slo sois defectuosos -insectos, como crislidas que no llegan a desarrollarse? As como, -para sostener un piso o un techo, se ve a veces por mnsula una figura -cuyas rodillas se doblan hasta el pecho, la cual, con ser fingido su -esfuerzo, produce verdadera afliccin en quien la mira, del mismo modo -vi yo a aquellas almas cuando las examin con cuidado. Es cierto que -estaban ms o menos contradas, segn era mayor o menor el peso que -soportaban; pero aun la que ms paciente y aliviada se mostraba en sus -movimientos pareca decir llorando: "No puedo ms." - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO UNDECIMO_ - - -"Oh padre nuestro, que ests en los cielos, aunque no circunscrito a -ellos, sino por el mayor amor que arriba sientes hacia los primeros -efectos! Alabados sean tu nombre y tu poder por las criaturas, as como -se deben dar gracias a las dulces emanaciones de tu bondad. Venga a nos -la paz de tu reino, a la que no podemos llegar por nosotros mismos, -a pesar de toda nuestra inteligencia, si ella no se dirige hacia -nosotros. As como los ngeles te sacrifican su voluntad entonando -Hosanna, deben sacrificarte la suya los hombres. Danos hoy el pan -cuotidiano, sin el cual retrocede por este spero desierto aquel que -ms se afana por avanzar. Y as como nosotros perdonamos a cada cual -el mal que nos ha hecho padecer, perdnanos t benigno, sin mirar a -nuestros mritos. No pongas a prueba nuestra virtud, que tan fcilmente -se abate, contra el antiguo adversario, sino lbranos de l, que la -instiga de tantos modos. No hacemos, oh Seor amado!, esta ltima -splica por nosotros, pues ya no tenemos necesidad de ella, sino por -los que tras de nosotros quedan." - -De esta suerte, pidiendo para ellas y para nosotros un feliz viaje, -iban aquellas almas soportando su carga, semejante a la que a veces -cree uno llevar cuando suea. Desigualmente cargadas y desfallecidas -caminaban alrededor del primer crculo, a fin de purificarse de las -vanidades del mundo. Si desde all siempre se ruega por nosotros, qu -no podrn decir y hacer por ellas desde aqu los que a su voluntad -renen la gracia divina? Es preciso ayudarles a lavarse las manchas que -del mundo llevaron, para que puedan llegar, limpias y giles, hasta las -estrelladas esferas. - ---Ah! Que la justicia y la piedad os alivien pronto de vuestro peso, -de modo que podis desplegar las alas y elevaros segn vuestro deseo: -mostradnos por qu lado se va ms pronto hacia la escala; y si hay ms -de un camino, enseadnos cul es el menos pendiente, pues este que -viene conmigo es muy tardo en subir, a causa de la carne de Adn de que -va revestido. - -No pudimos averiguar de quin procedan las palabras que respondieron a -stas que haba proferido aquel a quien yo segua; pero contestaron: - ---Venid con nosotros, a mano derecha, por la orilla, y encontraris un -sendero por donde puede subir una persona viva. Y si no me lo impidiera -este peasco, que doma mi soberbia cerviz, y me obliga a llevar la -cabeza baja, mirara a ese que vive an y no se nombra, para ver si le -conozco, y para excitar su piedad por mi suplicio. Yo fu latino e hijo -de un gran toscano: mi padre fu Guillermo Aldobrandeschi; no s si -habris odo alguna vez su nombre. La antigua nobleza y las brillantes -acciones de mis antepasados me hicieron tan arrogante, que no pensando -en nuestra madre comn, tuve tanto desprecio hacia los dems hombres, -que este desprecio caus mi muerte, como saben los sieneses, y como -sabe en Campagnatico todo el que habla. Yo soy Umberto; y no es a m -solo a quien ha perjudicado el orgullo, sino que tambin ha acarreado -la desgracia de todos mis parientes. Por mis pecados me veo en la -precisin de soportar aqu este peso, hasta dejar a Dios satisfecho: ya -que no lo hice entre los vivos, debo hacerlo entre los muertos. - -Al oirle, baj la cabeza; y uno de ellos, que no era el que hablaba, -se volvi bajo el peso que lo agobiaba: me vi, conocime, y me llam, -teniendo los ojos fijos con gran trabajo en m, que caminaba inclinado -junto a ellos. - ---Oh!--le dije--; no eres t Oderisi, honor de Agobbio y de aquel -arte que llaman de iluminar en Pars? - ---Hermano--me dijo--: ms agradan los dibujos que ilumina Francisco -Bolognese: ahora todo el honor es suyo, si bien yo participo de l. -No hubiera yo sido en vida tan generoso, a causa del gran deseo de -sobresalir en mi arte que dominaba mi corazn. De tal soberbia aqu -se paga la pena; y estoy aqu, gracias a que, cuando an poda pecar, -volv mi alma a Dios. Oh vanagloria del ingenio humano! Cun poco -dura tu lozano verdor, cuando no alcanza pocas de ignorancia! Crea -Cimabue ser rbitro en el campo de la pintura, y ahora es Giotto al -que se aclama, de modo que ha quedado obscurecida la fama de aqul: -de igual suerte un Guido ha despojado a otro de la gloria de la -lengua[59], y acaso ha nacido ya quien arroje a los dos de su nido. -El rumor del mundo no es ms que un soplo, que tan pronto viene de un -lado, como de otro, y cambia de nombres por lo mismo que cambia de -sitios. Qu mayor fama ser la tuya de aqu a mil aos, separando -de ti tu cuerpo envejecido, que si hubieses muerto antes de dejar el -"pappo" y el "dindi"[60]? Ese espacio de tiempo, comparado con la -eternidad, es mucho ms corto que un abrir y cerrar de ojos respecto -al crculo que ms lentamente se mueva en el cielo. En toda la -Toscana reson el nombre del que camina paso a paso delante de m; y -ahora apenas se le menciona en Siena, de donde era Seor cuando fu -destruda la ira florentina, que en aquel tiempo era tan altanera, como -prostituta es ahora. Vuestra fama es semejante al color de la hierba, -que viene y va; y el que la decolora es el mismo que hace brotar sus -tiernos tallos. - - [59] Guido Guinicelli, poeta de Bolonia, y Guido Cavalcanti, - otro clebre poeta florentino, hijo de Cavalcante: ste hizo - olvidar la fama del primero; muri en 1301. - - [60] Voces con las que designaban los nios al pan y al - dinero. Quiere decir: Al cabo de mil aos, que son nada - comparados con la eternidad, tu fama no ser mayor si mueres - viejo, que si hubieses muerto en la infancia. - -Le contest: - ---Tus verdicas palabras infunden en mi corazn una buena humildad, y -abaten mi hinchazn; pero quin es ese del cual hablabas ahora? - ---Es--me respondi--Provenzano Salvani--; est aqu, porque tuvo la -presuncin de reunir en su mano todo el gobierno de Siena. Ha marchado -y contina marchando sin reposo desde que muri; pues en tal moneda -paga quien all se ha mostrado demasiado audaz. - -Le repliqu: - ---Si un espritu que, para arrepentirse, aguarda llegar al lmite de -la vida, permanece en la parte inferior de la montaa, y a no ser -que le ayude una ferviente oracin, no sube a este sitio hasta haber -transcurrido un espacio de tiempo igual al que vivi, cmo es que se -le ha permitido a se venir aqu? - ---Cuando viva en medio de su mayor gloria--dijo--, se present en -la plaza de Siena deponiendo toda vanidad, y all, para librar a un -amigo suyo[61] del cautiverio que sufra en la prisin de Carlos, se -port de modo que temblaban todas sus venas. No te dir ms: s que te -hablo en trminos obscuros; pero no transcurrir mucho tiempo sin que -tus conciudadanos obren de modo que te permitirn penetrar el sentido -de mis palabras. Esta accin le ha valido traspasar los lmites del -Purgatorio. - - [61] Para librar a un amigo suyo, un tal Vigna, que slo - mediante la suma de diez mil florines de oro poda salir de la - crcel, donde lo tena Carlos I, rey de Pulla, se present en - la plaza de Siena a pedir limosna, tembloroso y angustiado. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DUODECIMO_ - - -Unidos, como bueyes bajo el yugo, bamos aquella alma cargada y yo, -mientras lo permiti mi amado pedagogo; pero cuando dijo: "Djale, y -sigue, que aqu conviene que cada cual d cuanto impulso pueda a su -barca con la vela y con los remos," ergu mi cuerpo como debe andar -el hombre, por ms que mis pensamientos continuaran siendo humildes y -sencillos. Ya estaba yo en marcha, siguiendo gustoso los pasos de mi -Maestro, y ambos hacamos alarde de nuestra agilidad, cuando l me dijo: - ---Mira hacia abajo; pues para que sea menos penoso el camino, te -convendr ver el suelo en que se asientan tus plantas. - -Del modo que las sepulturas tienen esculpido en signos emblemticos lo -que fueron los muertos enterrados en ellas, para perpetuar su memoria, -por lo cual muchas veces arranca lgrimas all el aguijn del recuerdo, -que slo punza a las almas piadosas, de igual suerte, pero con ms -propiedad y perfecto artificio, vi yo cubierto de figuras todo el plano -de aquella va que avanza fuera del monte. Vea, por una parte, a aquel -que fu creado ms noble que las dems criaturas, cayendo desde el -cielo como un rayo[62]. Vea en otro lado a Briareo, herido por el -dardo celestial, yaciendo en el suelo y oprimindolo con el peso de -su helado cuerpo. Vea a Timbreo[63], a Palas y a Marte, armados an -y en derredor de su padre, contemplando los esparcidos miembros de -los Gigantes. Vea a Nemrod al pie de su gran obra, mirando con ojos -extraviados a los que fueron en Senaar soberbios como l. Oh Nobe, -con cun desolados ojos te vea representada en el camino entre tus -siete y siete hijos exnimes! Oh Sal, cmo te me aparecas all, -atravesado con tu propia espada y muerto en Gelbo, que desde entonces -no volvi a recibir la lluvia ni el roco! Con igual evidencia te vea, -oh loca Aracnea!, ya medio convertida en araa, y triste sobre los -rotos pedazos de la obra que labraste por desgracia tuya. Oh Roboam! -All no estabas ya representado con aspecto amenazador, sino lleno de -espanto y conducido en un carro, huyendo antes que otros te expulsasen -de tu reino. Mostrbase adems en aquel duro pavimento de qu modo -Alcmen hizo pagar caro a su madre el desastroso adorno; cmo los hijos -de Sennaquerib se arrojaron sobre su padre dentro del templo, dejndole -all muerto; la destruccin y el cruel estrago que hizo Tamiris, cuando -dijo a Ciro: "Tuviste sed de sangre; pues bien, yo te harto de ella;" -y la derrota de los asirios, despus de la muerte de Holofernes, y el -destrozo de sus restos fugitivos. Vease a Troya convertida en cenizas -y en ruinas. Oh Ilin!, cun abatida y despreciable te representaba -la escultura que all se distingua! Quin fu el maestro, cuyo pincel -o buril traz tales sombras y actitudes, que causaran admiracin al -ms agudo ingenio? All los muertos parecan muertos, y los vivos -realmente vivos. El que presenci los hechos no vi mejor que yo la -verdad de cuanto fu pisando mientras anduve inclinado. As, pues, -hijos de Eva, ensoberbeceos; marchad con la mirada altiva, y no -inclinis el rostro de modo que podis ver el mal sendero. - - [62] Luzbel. - - [63] Apolo. - -Habamos dado ya una gran vuelta por el monte, y el Sol estaba mucho -ms adelantado en su camino de lo que nuestro absorto espritu creyera, -cuando aquel que siempre andaba cuidadoso, empez a decir: - ---Levanta la cabeza: no es tiempo de ir tan pensativo. He all un -ngel, que se prepara a venir hacia nosotros, y ve tambin que se -retira del servicio del da la sexta esclava. Reviste de reverencia tu -rostro y tu actitud, a fin de que le plazca conducirnos ms arriba: -piensa en que este da no volver jams a lucir. - -Estaba yo tan acostumbrado por sus amonestaciones a no desperdiciar el -tiempo, que su lenguaje, con respecto a este punto, no poda parecerme -obscuro. La hermosa criatura vena en nuestra direccin, vestida de -blanco, y centelleando su rostro como la estrella matutina. Abri los -brazos y despus las alas, diciendo: - ---Venid; cerca de aqu estn las gradas, y puede subirse fcilmente por -ellas. Qu pocos acuden a esta invitacin! Oh raza humana, nacida -para remontar el vuelo!, por qu el menor soplo de viento te hace caer? - -Nos condujo hacia donde la roca estaba cortada; y all agit sus alas -sobre mi frente, permitindome luego seguir con seguridad mi camino. -As como, para subir al monte donde est la iglesia que, a mano derecha -y ms arriba del Rubaconte, domina a la bien gobernada ciudad[64], se -modera la rpida pendiente por medio de las escaleras hechas en otro -tiempo, cuando estaban seguros los registros y las marcas oficiales, -as tambin aqu, de un modo semejante, se templa la aspereza de la -escarpada cuesta que desciende casi a plomo desde el otro crculo; pero -es preciso pasar rasando por ambos lados con las altas rocas. Mientras -nos internbamos en aquella angostura, omos voces que cantaban "Beati -pauperes spiritu," de tal manera, que no poda expresarse con palabras. -Ah! Cun diferentes de los del Infierno son estos desfiladeros! Aqu -se entra oyendo cnticos, y all horribles lamentos. Subamos ya por la -escalera santa, y me pareca ir ms ligero por ella, que antes iba por -el camino llano; lo que me oblig a exclamar: - ---Maestro, dime: de qu peso me han aliviado, pues ando sin sentir -apenas cansancio alguno? - - [64] Florencia. - -Respondime: - ---Cuando las P, que an quedan en tu frente casi borradas, hayan -desaparecido enteramente, como una de ellas, tus pies obedecern tan -sumisos a tu voluntad, que lejos de sentir el menor cansancio, tendrn -un placer en moverse. - -Al or esto, hice como los que llevan algo en la cabeza y no lo saben, -pero lo sospechan por los ademanes de otros; que procuran acertarlo con -ayuda de la mano, la cual busca y encuentra, y desempea el oficio que -no es posible encomendar a la vista: extendiendo los dedos de la mano -derecha, slo encontr seis de las letras que el Angel de las llaves -haba grabado en mi frente; y al ver lo que yo haca, se sonri mi -Maestro. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMO TERCIO_ - - -Habamos llegado a lo alto de la escala, donde por segunda vez se -adelgaza la montaa destinada a la purificacin de los que suben por -ella. Tambin all la cie en derredor un rellano como el primero, slo -que el arco de su circunferencia se repliega ms pronto: en l no hay -esculturas ni nada parecido, y as el ribazo interior, como el camino -presentan al desnudo el color lvido de la piedra. - ---Si esperamos aqu a alguien para preguntarle hacia qu lado hemos de -seguir--deca el Poeta--, temo que tardaremos mucho en decidirnos. - -Dirigi luego la vista fijamente hacia el Sol; afirm en el pie derecho -el centro de rotacin, e hizo girar su costado izquierdo. - ---Oh dulce luz, en quien confo al entrar por el nuevo camino! -Condcenos--deca--como conviene ser conducido por este lugar. T das -calor al mundo, t le iluminas: tus rayos, pues, deben servir siempre -de gua, a menos que otra razn disponga lo contrario. - -Ya habamos recorrido en poco tiempo y merced a nuestra activa -voluntad, un trayecto como el que ac se cuenta por una milla, cuando -sentimos volar hacia nosotros, pero sin verlos, algunos espritus que, -hablando, invitaban cortsmente a tomar asiento en la mesa de amor. La -primera voz que pas volando deca distintamente: "Vinum non habent!" -y se alej, repitindolo por detrs de nosotros. Antes que dejara de -percibirse enteramente a causa de la distancia, pas otra gritando: "Yo -soy Orestes;" y tampoco se detuvo. - ---Oh Padre!--dije yo--; qu voces son esas? - -Y mientras esto preguntaba, omos una tercera que deca: "Amad a los -que os han hecho dao." El buen Maestro me contest: - ---En este crculo se castiga la culpa de la envidia; pero las cuerdas -del azote son movidas por el amor. El freno de ese pecado debe producir -diferente sonido; y creo que lo oirs, segn me parece, antes de que -llegues al paso del perdn. Pero fija bien tus miradas a travs del -aire, y vers algunas almas sentadas delante de nosotros, apoyndose -todas a lo largo de la roca. - -Entonces abr los ojos ms que antes; mir hacia delante, y vi sombras -con mantos, cuyo color no era diferente del de la piedra. Y luego que -hubimos avanzado algo ms, o exclamar: "Mara, ruega por nosotros!" -"Miguel, y Pedro, y todos los santos, rogad!" No creo que hoy exista -en la Tierra un hombre tan duro, que no se sintiese movido de compasin -hacia lo que vi en seguida; pues cuando llegu junto a las almas, y -pude observar sus actos claramente, brot de mis ojos un gran dolor. -Me parecan cubiertas de vil cilicio; cada cual sostena a otra con la -espalda, y todas lo estaban a su vez por la roca, como los ciegos, a -quienes falta la subsistencia, se colocan en los Perdones, y solicitan -el socorro de sus necesidades, apoyando cada uno su cabeza sobre la -del otro, para excitar ms pronto la compasin, no por medio de sus -palabras, sino con su aspecto que no contrista menos. Y del mismo modo -que el sol no llega hasta los ciegos, as tambin la luz del Cielo no -quiere mostrarse a las sombras de que hablo; pues todas tienen sus -prpados atravesados y cosidos por un alambre, como se hace con los -gavilanes salvajes para domesticarlos. - -Mientras iba andando, me pareca inferir una ofensa, viendo a otros sin -ser visto de ellos; por lo cual me volv hacia mi prudente Consejero. -Bien saba l lo que quera significar mi silencio; as es que no -esper mi pregunta, sino que me dijo: - ---Habla, y s breve y sensato. - -Virgilio caminaba a mi lado por aquella parte de la calzada desde donde -se poda caer, pues no estaba resguardada por ningn pretil: hacia mi -otro lado estaban las devotas sombras, las cuales lanzaban con tanta -fuerza las lgrimas a travs de su horrible costura, que baaban con -ellas sus mejillas. Me dirig a ellas y les dije: - ---Oh gente segura de ver la ms alta luz del cielo, nico fin a que -aspira vuestro deseo! As la gracia disipe pronto las impurezas de -vuestra conciencia, de tal suerte que descienda por ella puro y claro -el ro de vuestra mente, decidme (que me ser muy dulce y grato) si -entre vosotras hay algn alma que sea latina, a quien quiz podr serle -til que yo la conozca. - ---Oh hermano mo!, todas nosotras somos ciudadanas de una verdadera -ciudad; pero t querrs decir si hay alguna que haya peregrinado en -vida por Italia. - -Estas palabras cre percibir en respuesta a las mas, algo ms -adelante del sitio en que me encontraba; por lo cual me hice or de -nuevo ms all. Entre las dems sombras vi una que pareca estar a la -expectativa; y si alguien pregunta cmo poda insinuarse, le dir que -levantando en alto la barba, como hacen los ciegos. - ---Espritu--le dije--, que te abates para subir, si eres aquel que me -ha respondido, dame cuenta de tu pas y de tu nombre. - ---Yo fu sienesa--respondi--, y estoy aqu con estos otros purificando -mi vida culpable, y suplicando con lgrimas a Aqul que debe -concedrsenos. No fu sabia, por ms que me llamaran "Sapa," y me -alegraron ms los males ajenos que mis propias venturas. Y porque no -creas que te engao, oye si fu tan necia como te digo. Descenda ya -por la pendiente de mis aos, cuando mis conciudadanos se encontraron -cerca de Colle a la vista de sus adversarios, y yo rogaba a Dios lo -mismo que El quera. Fueron destrozados, y reducidos en aquel sitio -al paso amargo de la fuga; y al ver aquella caza, tuve tal contento, -que ningn otro puede igualrsele. Mientras tanto elevaba al cielo mi -atrevida faz gritando a Dios: "Ahora ya no te temo," como hizo el mirlo -engaado en invierno por algunos das apacibles. Hacia el fin de mi -vida quise reconciliarme con Dios; y an no habra comenzado a pagar mi -deuda por medio de la penitencia, si no fuera porque me tuvo presente -en sus santas oraciones Pedro Pettinagno, que se apiad de m, movido -de su caridad. Pero quin eres t, que vas informndote de esa suerte -de nuestra condicin, con los ojos libres, segn creo, y que hablas -respirando? - ---Tambin estarn mis ojos cosidos aqu--le dije--, pero por poco -tiempo; pues el delito que comet mirando con ellos envidiosamente ha -sido pequeo. Mucho ms miedo infunde a mi alma el castigo de abajo; -pues ya siento gravitar sobre m el peso de que van cargados los que -all estn. - -Ella me pregunt: - ---Quin te ha conducido, pues, aqu arriba entre nosotros, si crees -volver abajo? - -Contestle: - ---Ese que est conmigo y no pronuncia una palabra. Vivo estoy; por lo -cual dime, espritu elegido, si quieres que all mueva en tu favor an -los pies mortales. - ---Oh!, eso s que es una cosa nunca oda--repuso--, y una gran seal -de que Dios te ama: rugote, por tanto, que me auxilies con tus -oraciones; y te suplico por aquello que ms desees, que si vuelves a -pisar la tierra de Toscana, me pongas en buen lugar con mis parientes. -Los vers entre aquella gente vana, que confa en Talamone; y esa -esperanza, ms descabellada que la de encontrar la Diana, los perder; -pero los almirantes perdern ms an. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOCUARTO_ - - -Quin es ese que gira en torno de nuestro monte, antes de que la -muerte le haya hecho emprender su vuelo, y abre y cierra los ojos segn -su voluntad? - ---Ignoro quin sea; pero s que no va solo: pregntale t que ests ms -prximo a l, y acgele con dulzura, de modo que le hagas hablar. - -As razonaban a mi derecha dos espritus, apoyado uno contra otro: -despus levantaron la cabeza para dirigirme la palabra, y dijo uno de -ellos: - ---Oh alma que, encerrada an en tu cuerpo, te encaminas hacia el -Cielo! Consulanos por caridad, y dinos de dnde vienes y quin eres; -pues la gracia que de Dios has recibido nos causa el asombro que -produce una cosa que no ha existido jams. - -Yo les contest: - ---Por en medio de la Toscana serpentea un riachuelo, que nace en -Falterona, y al que no le bastan cien millas de curso: a orillas de -este ro he recibido mi persona: deciros quin soy yo, sera hablar en -vano, porque mi nombre an no es muy conocido. - ---Si he penetrado bien tu entendimiento con el mo--me respondi el -que me haba preguntado--, hablas del Arno. - -Y el otro le dijo: - ---Por qu oculta el nombre de aquel ro, como se hace con una cosa -horrible? - -Y la sombra a quien le preguntaban esto respondi como deba: - ---No lo s; pero es muy digno de desaparecer el nombre de tal valle; -porque desde su origen (donde la alpestre cordillera de que est -desprendido el Peloro es tan copiosa de aguas, que en pocos sitios lo -ser ms) hasta el punto en que restituye lo que el cielo ha sacado -del mar, a quien deben los ros el caudal que va con ellos, todos -sus pobladores, enemistados con la virtud, la persiguen como a una -serpiente, ya sea por desventura del pas, o ya por una mala costumbre -que los arrastra; por lo cual tienen los habitantes de aquel msero -valle tan pervertida su naturaleza, que parece que Circe los haya -apacentado. Aquel ro lleva primero su dbil curso por entre sucios -puercos, ms dignos de bellotas que de otro alimento condimentado para -uso de los hombres. Llegando abajo, encuentra viles gozquecillos, ms -rabiosos de lo que permite su fuerza, y a quienes tuerce con desdn el -hocico. Va descendiendo, y cuanto ms acrecienta su caudal, tanto ms -encuentra los perros convertidos en lobos la maldecida y desdichada -fosa: bajando luego por entre profundas gargantas, tropieza con las -engaosas zorras, que no temen lazo que pueda cogerlas. No he de dejar -de decirlo, aunque haya quien me oiga; y le convendr a se, con tal -que se acuerde de lo que un espritu de verdad me revela. Veo a tu -sobrino, que se convierte en cazador cruel de aquellos lobos sobre -la orilla del feroz ro, y a todos los atemoriza. Vende por dinero -su carne, aun estando viva: despus los mata como si fuesen bueyes -viejos, y quita a muchos la vida y a s mismo el honor. Ensangrentado -sale de la triste selva, dejndola de tal modo, que de aqu a mil aos -no volver a su estado primitivo[65]. - - [65] En los puercos, perros, lobos y zorras de que habla - en este prrafo ha simbolizado Dante respectivamente a los - casentinos, aretinos, gelfos florentinos y pisanos. El - cazador a que se alude es Fulcieri da Calboli, que, siendo - en 1302 potestad de Florencia, fu inducido por los Negros - a perseguir a los Blancos, a muchos de los cuales puso por - dinero en manos de sus enemigos. - -Como al anuncio de futuros males se turba el rostro del que lo escucha, -venga de donde quiera el peligro que le amenace, as vi yo turbarse y -entristecerse a la otra alma, que estaba vuelta escuchando, apenas hubo -recapacitado aquellas palabras. El lenguaje de la una y el rostro de -la otra excitaban en m el deseo de saber sus nombres: hceles entre -ruegos esta pregunta; por lo cual, el espritu que antes me haba -hablado repuso: - ---Quieres que yo condescienda en hacer por ti lo que t no quieres -hacer por m; pero pues Dios permite que se trasluzca tanto su gracia -en ti, no dejar de satisfacer tus deseos. Sabe, pues, que yo soy Guido -del Duca: de tal modo abras la envidia mi sangre, que cuando vea -un hombre feliz, hubieras podido contemplar la lividez de mi rostro. -Por eso ahora siego la mies de mi simiente.--Oh raza humana!, por -qu pones tu corazn en lo que requiere una posesin exclusiva? Este -es Rinieri, honra y prez de la casa de Calboli, la cual no ha tenido -despus ningn heredero de sus virtudes. Y no es slo su descendencia -la que, entre el Po y los montes, el mar y el Reno, se encuentra hoy -despojada de los bienes que entraan la verdad y subliman el nimo; -pues dentro de esos lmites todo el terreno est cubierto de plantas -venenosas, de tal modo que tarde podr volvrsele a meter en cultivo. -Dnde est el buen Licio y Enrique Manardi, Pedro Traversaro y -Guido de Carpigna? Oh, romaoles, raza bastardeada! Cundo nacer -en Bolonia un nuevo Fabbro? Cundo en Faenza echar races otro -Bernardino de Fosco, hermoso tronco salido de una insignificante -semilla? No te asombres, Toscano, si ves que lloro al recordar a Guido -de Prata, y a Ugolino de Azzo, que vivi entre nosotros; a Federico -Tignoso y a todos los suyos; a la familia Traversara y los Anastagi, -casas ambas que estn hoy desheredadas de la virtud de sus mayores: no -te asombre mi duelo al recordar las damas y los caballeros, los afanes -y agasajos que inspiraban amor y cortesa, all donde han llegado a ser -tan depravados los corazones. Oh Brettinoro! por qu no desapareciste -cuando tu antigua familia y muchos de tus habitantes huyeron por no -ser culpables? Bien hace Bagnacaval en no reproducirse; y por el -contrario, hace mal Castrocaro y peor Conio, que se empea en procrear -tales condes. Los Pagani se portarn bien cuando huya el Demonio; pero -no tanto que consigan dejar de s un recuerdo puro. Oh Ugolino de -Fantoli!, tu nombre est bien seguro; pues no es de esperar que haya -quien, degenerando, pueda obscurecerlo. Pero djame, oh Toscano!; que -ahora me son ms gratas las lgrimas que las palabras: tanto es lo que -me ha oprimido la mente nuestra conversacin. - -Sabamos que aquellas almas queridas nos oan andar; y pues que -callaban, debamos estar seguros del camino que seguamos. Luego que -andando nos encontramos solos, lleg directamente a nosotros una -voz, que hendi el aire como un rayo, diciendo: "El que me encuentre -debe darme la muerte;" y huy como el trueno que se aleja, cuando -de pronto se desgarra la nube. Apenas cesamos de oirla, percibimos -otra, la cual retumb con gran estrpito, semejante al trueno que -sigue inmediatamente al relmpago: "Yo soy Aglauro, que me convert en -piedra." Entonces, para unirme ms al Poeta, d un paso hacia atrs y -no hacia adelante. Ya se haba calmado el aire por todas partes, cuando -l me dijo: - ---Aquel fu el duro freno que debera contener al hombre en sus -lmites; pero mordis tan fcilmente el cebo, que os atrae con su -anzuelo el antiguo adversario, sirviendoos de poco el freno o el -reclamo. El cielo os llama y gira en torno vuestro mostrndoos sus -eternas bellezas, y sin embargo, vuestras miradas se dirijen hacia la -Tierra; por lo cual os castiga Aqul que lo ve todo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOQUINTO_ - - -Caminando ya el Sol hacia la noche, pareca quedarle por recorrer -tanto espacio como el que media entre el principio del da y el punto -donde aquel seala el trmino de la hora de tercia en la esfera, que, -cual nio inquieto, se mueve continuamente: all era ya la tarde, y -aqu media noche. Los rayos solares nos heran de lleno en el rostro, -porque habamos dado tal vuelta en derredor de la montaa, que -bamos directamente hacia el Ocaso; cuando sent que el resplandor -deslumbraba mis ojos mucho ms que antes; y sindome desconocida la -causa, me qued estupefacto: levant las manos, y me form con ellas -una sombrilla encima de las cejas, que es el preservativo contra el -exceso de luz. Como cuando en el agua o en un espejo rebota el rayo -luminoso, elevndose al lado opuesto de idntica manera que desciende, -y desvindose por ambas partes a igual distancia de la cada de la -piedra, segn demuestran la experiencia y el arte, as me pareci ser -herido por una luz que delante de m se reflejaba; por lo cual apart -de ella presurosamente los ojos. - ---Qu es aquello, amado Padre, de que no puedo, por ms que haga, -resguardar mi vista--dije--, y que parece venir hacia nosotros? - ---No te asombres si la familia del Cielo te deslumbra todava--me -respondi--: es un mensajero que viene a invitar a un hombre a que -suba. En breve, no slo podrs contemplar estas cosas sin molestia, -sino que te sern tanto ms deleitables, cuanto ms dispuesta se halle -tu naturaleza a sentirlas. - -Luego que llegamos cerca del Angel bendito, con agradable voz nos dijo: -"Entrad por aqu a una escalera, que es menos empinada que las otras." -Subamos ya, dejando en pos de nosotros aquel crculo, cuando omos -cantar a nuestra espalda: "Beati misericordes" y "Regocjate t que -vences." Mi maestro y yo ascendamos solos, y yo pensaba entretanto -sacar provecho de sus palabras; por lo que, dirigindome a l, le -pregunt: - ---Qu quiso decir el espritu de la Romana al hablar de lo que -requiere una posesin exclusiva? - -Respondime: - ---Ahora conoce el dao que causa su principal pecado: as, pues, no -debes admirarte si le condena, a fin de que haya menos que llorar -por l; porque si vuestros deseos se cifran en bienes que puedan -disminuirse dando a otros participacin en ellos, la envidia excita -vuestros pulmones a suspirar; pero si el amor de la suprema esfera -dirigiese hacia el Cielo vuestros deseos, no abrigarais tal temor en -vuestro corazn; pues cuanto ms se dice all "lo nuestro," tanto mayor -es el bien que posee cada cual, y mayor caridad arde en aquel recinto. - ---Menos contento estoy que si me hubiese callado--dije--; y ahora -ofuscan ms dudas mi mente. Cmo puede ser que un bien distribudo -entre muchos haga ms ricos a sus poseedores, que poseyndolo unos -pocos? - -A lo que me contest: - ---Por fijar siempre tu pensamiento en las cosas terrenales deduces -obscuridad y error de las claras verdades que te demuestro. Aquel bien -infinito e inefable que est arriba, se lanza hacia el amor, como un -rayo de luz a un cuerpo flgido, comunicndose tanto ms cuanto mayor -es el ardor que encuentra; de modo que la eterna virtud crece sobre la -caridad a medida que sta se aumenta; por lo cual, cuanto mayor nmero -de almas se dirigen a l, tanto ms amor hay all arriba, y ms all se -ama, reflejndose este amor de una a otra alma como la luz entre dos -espejos. Si no te satisfacen mis razones, ya vers a Beatriz, y ella -acallar por completo ese deseo y cualquier otro que tengas. Avanza, -pues, para que pronto desaparezcan, como ya han desaparecido dos, esas -cinco seales, que slo se borran por medio de lgrimas. - -Cuando iba a decir: "Me has dejado satisfecho," observ que habamos -llegado al otro crculo; por lo cual, ocupado en pasear por l -mis anhelantes miradas, guard silencio. All me pareci que era -sbitamente arrebatado en xtasis, y que vea un templo con muchas -personas, y una mujer a la entrada exclamando, en la dulce actitud de -una madre: "Hijo mo, por qu has obrado as con nosotros? Tu Padre -y yo te buscbamos angustiados." Cuando se call, desapareci lo que -antes se me haba aparecido. Despus se ofreci a mi vista otra, por -cuyas mejillas se deslizaba aquel agua que destila el dolor, cuando -procede de un gran despecho contra otro; sta deca: "Si eres seor de -la ciudad cuyo nombre origin tanta contienda entre los dioses, y en -la que toda ciencia destella[66], vngate de los atrevidos brazos que -abrazaron a nuestra hija, oh Pisstrato!" Y este seor bondadoso y -clemente le responda con rostro sereno: "Qu haremos con el que nos -quiere mal, si condenamos al que nos ama?" Despus vi a varios hombres -abrasados por la ira, matando a pedradas a un joven[67], y dicindose -a grandes gritos unos a otros: "Martirzale, martirzale!" Y le -contemplaba encorvado hacia el suelo bajo el peso de la muerte que ya -le derribaba; pero haciendo de sus ojos puertas para llegar al cielo, -y rogando al Seor en medio de tal martirio y con aquel aspecto que -excita a la piedad, que perdonase a sus perseguidores. Cuando mi alma -volvi de fuera a las cosas que fuera de ella son verdaderas, reconoc -mis errores que, sin embargo, no eran falsos. Mi Gua, que me vea -hacer lo que un hombre que sale de un sueo, me dijo: - ---Qu tienes, que no puedes sostenerte? Has andado ms de media legua -con los ojos cerrados y con paso vacilante, como el que est dominado -por el vino o por el sueo. - - [66] El protomrtir San Esteban. - - [67] Atenas, por cuyo nombre trabaron gran contienda Neptuno y - Minerva. - ---Oh amado Padre mo!--dije yo--; si me prestas atencin, te dir lo -que se me ha aparecido cuando mis piernas vacilaban. - -Y l a su vez: - ---Aunque tuvieras cien mscaras que ocultaran tu rostro, adivinara yo -hasta tus menores pensamientos. Lo que has visto te ha sido revelado -para que no te excuses de abrir el corazn al agua de la paz, que -mana de la fuente eterna. Te he preguntado "qu tienes?," no porque -me dijeras lo que hace el que tiene los ojos entornados cuando se ha -apoderado algn sopor de su cuerpo, sino para que tus pies recobrasen -fuerzas: es preciso estimular as a los perezosos, demasiado lentos en -emplear el tiempo de sus vigilias, cuando, una vez despiertos, recobran -el imperio de su voluntad. - -Seguamos nuestro camino, cuando ya obscureca, mirando atentamente -lo ms all que podan nuestros ojos por entre los luminosos rayos -vespertinos, cuando vimos adelantarse poco a poco hacia nosotros una -humareda obscura como la noche, sin que hubiese por all un sitio donde -guarecerse de ella, y que nos priv del uso de la vista y del aire puro. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOSEXTO_ - - -La obscuridad del Infierno, y la de la noche privada de todo planeta -bajo un mezquino cielo, entenebrecido por las nubes hasta lo sumo, no -echaran sobre mi vista un velo tan denso como aquel humo que all -nos envolvi; siendo tal la sensacin de su punzante aspereza, que -no podan los ojos permanecer abiertos; por lo cual, mi sabio y fiel -Acompaante se acerc a m, ofrecindome su hombro. Como va el ciego -detrs de su lazarillo para no extraviarse, ni tropezar en algo que -le ofenda o acaso le origine la muerte, as caminaba yo a travs de -aquel aire fosco y acre, atento a la voz de mi Gua, que nicamente iba -diciendo: "Cuida de no separarte de m." Oa yo voces, cada una de las -cuales pareca rogar a fin de obtener paz y misericordia del Cordero de -Dios, que quita los pecados. El principio de su oracin era solamente -"Agnus Dei;" todos pronunciaban estas palabras a un mismo tiempo y con -tan igual tono, que pareca existir entre ellos una perfecta concordia. - ---Maestro--dije--; son espritus esos que oigo? - ---Lo has acertado--contest--; van desatando el nudo de la ira. - ---Quin eres t, que hiendes nuestro humo, y hablas de nosotros como -si contaras an el tiempo por calendas? - -De esta suerte habl una voz; por lo cual el Maestro me dijo: - -Responde, y pregntale si por aqu se va arriba. - -Entonces dije yo: - ---Oh criatura, que te purificas para volver a presentarte hermosa ante -Aqul que te hizo! Oirs cosas maravillosas si quieres seguirme. - ---Te seguir cuanto me est permitido--me contest--; y si el humo -impide que nos veamos, el odo nos aproximar a falta de la vista. - -Empec, pues, de esta manera: - ---Me dirijo hacia arriba con la forma que la muerte desvanece, y he -llegado hasta aqu a travs de las penas del Infierno. Y si Dios me ha -acogido en su gracia de tal modo, que quiere que yo vea su corte por -un medio tan distinto de lo usual, no me ocultes quin fuiste antes de -morir, sino dmelo: dime tambin si voy bien por aqu hacia la subida, -y tus palabras nos servirn de gua. - ---Fu lombardo, y me llam Marco: conoc el mundo; y am aquella virtud -hacia la cual nadie dirige hoy su mira. Para llegar a lo alto, sigue en -derechura por donde vas. - -As respondi, aadiendo despus: - ---Te suplico que ruegues por m cuando ests arriba. - -A lo que le contest: - ---Por mi fe te prometo que har lo que me pides; pero me veo envuelto -en una duda, que no me es dado aclarar. Primeramente era sencilla, -ms ahora se ha duplicado con tus palabras, que unidas a las que he -odo en otra parte, me certifican un mismo hecho. El mundo est, pues, -exhausto de toda virtud, como me indicas, y sembrado y cubierto de -maldad; pero te ruego que me digas la causa, de modo que yo pueda verla -y mostrarla a los dems; pues unos la hacen depender del cielo, y otros -de aqu abajo. - -Antes de contestar exhal un profundo suspiro, que termin en un ay! -doloroso, y despus dijo: - ---Hermano, el mundo es ciego, y se conoce que t vienes de l. -Vosotros los vivos hacis estribar toda causa en el cielo, como si -l imprimiera por necesidad su movimiento a todas las cosas. Si as -fuese, quedara destrudo en vosotros el libre albedro, y no sera -justo que se retribuyera el bien con goces y alegras, y el mal con -llanto y luto. El cielo inicia vuestros movimientos: no quiero decir -todos; pero, aunque as lo dijese, os ha dado luz para distinguir el -bien y el mal. Os ha dado tambin el libre albedro, que aun cuando -se fatigue luchando en los primeros combates con el cielo, despus -lo vence todo, si persevera en el buen propsito. A mayor fuerza y a -naturaleza mejor estis sometidos, sin dejar de ser libres; y ella crea -vuestro espritu, que no est bajo el dominio del cielo. As pues, -si el mundo se aparta del verdadero camino, vuestra es la culpa; que -en vosotros debe buscarse, y ahora te lo probar con toda veracidad. -Sale el alma de manos de su Creador, que la acaricia antes de que -exista, semejante al nio que entre el llanto y la risa balbucea; y -es entonces una simplecilla, que nada sabe, y solamente movida por el -instinto de la felicidad, se inclina gustosa hacia lo que la contenta -y regocija. Desde luego siente placer en los bienes ms mezquinos; -pero en esto se engaa, y corre tras ellos, si no tiene gua o freno -que tuerza su inclinacin. Por eso es necesario establecer leyes que -sirvan de freno, y tener un rey que sepa discernir al menos la torre -de la verdadera ciudad. Las leyes existen; pero quin se cuida de su -cumplimiento? Nadie; porque el pastor que precede a las almas puede -rumiar, pero no tiene la pezua hendida; por lo cual, viendo todo el -rebao a su pastor cebarse nicamente en aquellos bienes de que l es -tan codicioso, se apacienta de lo mismo y no pide ms. Bien puedes ver, -por esto, que en el mal gobierno estriba la causa de que el mundo sea -culpable, y no en que vuestra naturaleza est corrompida. Roma, que -hizo bueno al mundo, sola tener dos soles, que hacan ver uno y otro -camino, el del mundo y el de Dios. Uno de los dos soles ha obscurecido -al otro, y la espada se ha unido al bculo pastoral: as juntos, por -fuerza deben ir las cosas de mala manera; porque estando unidos, no se -temen mutuamente. Si no me prestas crdito, pon mientes en la espiga; -pues toda hierba se conoce por su semilla. En el pas que baan el Po -y el Adigio sola encontrase valor y cortesa, antes de que Federico -tuviese contiendas. Hoy, todo aquel que dejara de acercarse a aquellas -provincias por vergenza de hablar con hombres probos, puede pasar por -ellas, seguro de que no hallar ninguno. Bien es verdad que aun existen -all tres ancianos, en quienes la edad antigua reprende a la moderna, y -les parece que Dios tarda en llamarlos a mejor vida: son stos Conrado -de Palazzo, el buen Gerardo, y Guido de Castel, a quien mejor le llaman -al estilo francs el lombardo sencillo. En el da la Iglesia de Roma, -para confundir en s dos gobiernos, cae en el lodo ensucindose a s -misma y a su carga. - ---Oh Marco mo!--dije yo--; razonas bien: y ahora comprendo por qu -fueron excludos de heredar los hijos de Lev. Pero qu Gerardo es se -a quien tienes por un sabio, ese resto de una raza extinguida, que es -un reproche para este siglo salvaje? - ---O tus palabras me engaan, o me tientan--respondime--; porque, -a pesar de hablarme en toscano, parece que no sepas nada del buen -Gerardo. Yo no le conozco ningn sobrenombre, a no ser que lo tome de -su hija Gaya. Dios sea con vosotros, que no puedo seguiros ms. Mira el -albor que ya clarea, brillando a travs del humo: me es preciso partir -antes de que aparezca el Angel que est all. - -As dijo, y no quiso escuchar ms. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOSEPTIMO_ - - -Lector, si alguna vez te ha sorprendido la niebla en los Alpes, de -modo que no vieses a travs de ella sino como el topo a travs de la -membrana que cubre sus ojos, recuerda cun dbilmente penetra el globo -solar por entre los hmedos y densos vapores, cuando stos empiezan a -enrarecerse, y tu imaginacin podr fcilmente figurarse cmo volv yo -a ver el Sol, que estaba ya prximo a su ocaso. As pues, caminando al -igual de mi fiel Maestro, salimos fuera de la nube de humo a los rayos -luminosos, que ya se haban extinguido en la falda de la montaa. - -Oh fantasa, que de tal modo nos arrebatas a veces fuera de nosotros -mismos, que nada siente el hombre aunque suenen mil trompetas en -torno suyo! Quin te anima cuando no recibes impresin alguna de los -sentidos? sin duda te anima una luz que se forma en el cielo, y que -desciende por s misma, o por la voluntad divina que nos la enva. En -mi imaginacin aparecieron las huellas de la impiedad de aqulla, que -se transform en el pjaro que ms se deleita cantando. Entonces mi -espritu se reconcentr tanto en s mismo, que no llegaba hasta l -ninguna cosa exterior. Despus descendi a mi exaltada fantasa la -imagen desdeosa y fiera de un crucificado, a quien vea morir de aquel -modo. Junto a l estaban el grande Asuero, Esther su esposa, y el justo -Mardoqueo, que fu tan recto en sus obras y en sus palabras. Cuando se -desvaneci por s misma aquella visin, como una burbuja a la que falta -el agua de que estaba formada, surgi a mi imaginacin una doncella -que, llorando desconsolada, deca: "Oh Reina!, por qu tu clera -te redujo a la nada? Te has dado muerte por no perder a Lavinia: sin -embargo, me has perdido; y yo soy la que lloro, madre, tu prdida antes -que la de otro." - -As como se interrumpe el sueo, cuando una nueva luz hiere de -improviso nuestros ojos cerrados, y aunque interrumpido se agita -antes de morir enteramente, as terminaron mis visiones tan pronto -como me di en el rostro una claridad mucho mayor de la que estamos -acostumbrados a ver. Me volv a uno y otro lado para examinar el sitio -en que me encontraba, cuando o una voz que deca: "Por aqu se sube." -Aquella voz hizo que me olvidase de todo, y despert en m tan vivo -deseo de mirar quin era el que hablaba, que no habra descansado hasta -averiguarlo; pero me falt all la facultad de ver, como sucede cuando -el Sol nos deslumbra y se vela a nuestros ojos con el esplendor de sus -rayos. - ---Este--me dijo mi Maestro--es un espritu divino, que se oculta en -su propia luz, y que nos indica la va para ir arriba, sin que se -lo roguemos. Hace con nosotros lo que el hombre consigo mismo; pues -el que ve una necesidad, y aguarda que le supliquen, ya se prepara -malignamente a rehusar todo socorro. Ahora nuestros pies deben -aprestarse a obedecer tan corts invitacin: apresurmonos, pues, a -subir antes que obscurezca, porque despus no podramos hacerlo hasta -la nueva aurora. - -As dijo mi Gua, y ambos dirigimos nuestros pasos hacia una -escalera: en cuanto estuve en la primera grada, sent junto a m como -un movimiento de alas, que aventaba mi rostro, y o decir: "Beati -pacifici," que carecen de pecaminosa ira. Estaban ya tan elevados -sobre nosotros los ltimos rayos a quienes sigue la noche, que las -estrellas aparecan por muchas partes. "Oh valor mo!, por qu as -me abandonas?," deca yo entre m, sintiendo que me flaqueaban las -piernas. Nos encontrbamos donde conclua la escalera, y estbamos -parados, como la nave que llega a la playa: escuch un momento por si -oa algo en el nuevo crculo; y despus, dirigindome hacia mi Maestro, -le dije: - ---Dulce Padre mo, qu ofensa se purifica en el crculo en que -estamos? Ya que se detienen nuestros pies, no detengas tus palabras. - -Me contest: - ---El amor del bien, que no ha cumplido su deber, aqu se reintegra: -aqu se castiga al tardo remero. Para que lo entiendas ms claramente, -dirige tu pensamiento hacia m, y recogers algn buen fruto de nuestra -detencin. Hijo mo--empez a decir--, ni el Creador, ni criatura -alguna carecieron jams de amor, bien sea natural o racional, segn -te consta. El natural no se equivoc nunca: el otro puede errar, por -dirigirse a un mal objeto, por exceso o por falta de fervor. Mientras -se dirige a los principales bienes, y se modera en su afecto a los -secundarios, no puede ser causa de censurable deleite; pero cuando se -inclina al mal, o se lanza al bien con mayor o menor solicitud de la -que debe, entonces la criatura se vuelve contra su Creador. De aqu -puedes deducir que el amor es en vosotros la semilla de toda virtud, y -de toda accin que merezca castigo. Ahora bien, como el amor no puede -nunca renunciar a la dicha del sujeto en quien reside, todas las cosas -estn preservadas de su propio odio; y como no se concibe que ningn -ser creado pueda existir por s solo, ni separado del Sr primero, -es imposible todo sentimiento que tienda a odiar a ste. Resulta, -pues, si mi deduccin es lgica, que el mal que se desea es contra el -prjimo; y este amor nace de tres modos en vuestro frgil barro. Hay -quien espera elevarse sobre la ruina de su vecino, y slo por esto -desea que se derrumbe desde la altura de su grandeza; hay quien teme -perder mando, gracia, honor y fama ante la elevacin de otro, y esto -le causa tal disgusto, que anhela lo contrario; y en fin, hay quien, -por haber recibido alguna injuria, se irrita de tal suerte, que arde en -sed de venganza, y nicamente piensa en hacer dao a su contrario. Este -triforme amor es el que hemos visto llorar en los crculos inferiores. -Ahora quiero que conozcas el otro amor que corre al bien sin orden -ni medida. Cada cual concibe confusamente y desea un bien en el que -se recrea el alma; y por eso se esfuerzan todos para alcanzarlo. Si -vuestro amor es lento en dirigirse o en adquirir aquel bien, este -crculo os da el debido castigo, aun despus de vuestro arrepentimiento -en vida. Existe otro bien que no hace al hombre dichoso: no es la -felicidad, no es la buena esencia, el fruto y la raz de todo bien. -El amor que se entrega demasiado a ese bien, se castiga en los tres -crculos superiores a ste; pero no te dir el modo cmo est hecha -esta divisin, a fin de que t lo averiges. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOCTAVO_ - - -El gran doctor haba terminado su razonamiento, y miraba atentamente a -mi ojos para ver si me dejaba satisfecho; y yo, que me senta excitado -por una nueva sed, callaba exteriormente, pero deca en mi interior: -"Quiz le cansen mis numerosas preguntas." Mas aquel Padre veraz, que -adivin el tmido deseo que no me atreva a descubrir, hablando, me di -aliento para hablar; por lo que le dije: - ---Maestro, mi vista se aviva de tal modo con tu luz, que discierne -claramente cuanto tu razn abarca o describe: por eso te ruego, dulce -y querido Padre, que me definas el Amor al que atribuyes toda buena y -mala accin. - ---Dirige hacia m--me dijo--las penetrantes miradas de tu inteligencia -y te ser manifiesto el error de los ciegos que se convierten en guas. -El alma, que ha sido creada con predisposicin al amor, se lanza hacia -todo lo agradable, tan pronto como es incitada por el placer a ponerse -en accin. Vuestra facultad aprehensiva recibe la imagen o la especie -de un objeto exterior, y la desenvuelve dentro de vosotros, de tal -modo que induce a vuestro nimo a dirigirse hacia dicho objeto; y si -al hacerlo se abandona a l, ese abandono es amor, y ese amor es la -naturaleza que de nuevo se une a vosotros, por efecto del placer. -Despus, as como el fuego se dirige hacia lo alto, a causa de su -forma, que ha sido hecha para subir all donde ms se conserva en su -materia primitiva, as tambin el alma apasionada se entrega al deseo, -que es el movimiento espiritual, y no sosiega hasta que goza de la -cosa amada. Por lo dicho puedes comprender cunto se oculta la verdad -a los que afirman que todo amor tiene en s algo de laudable, quiz -porque creen que su materia es siempre buena; pero no todos los sellos -estampados en cera son buenos, por ms que la cera lo sea. - ---Tus palabras y mi inteligencia que las ha seguido--le respond--, -me han descubierto lo que es el amor: pero eso mismo me ha llenado de -nuevas dudas; porque si el amor nace en nosotros por efecto de las -cosas exteriores, sin que el alma proceda de otro modo, sta no tendr -ningn mrito en seguir un camino recto o tortuoso. - -Respondime: - ---Puedo decirte todo cuanto en ello ve nuestra razn: respecto a lo -dems, espera llegar hasta Beatriz, porque esto es materia de fe. Toda -forma substancial, que es distinta de la materia, y que sin embargo -est unida a ella, contiene una virtud que le es particular; la cual, -sin las obras, no se siente, ni se demuestra sino por los efectos, como -la vida de la planta por su verde follaje. El hombre ignora de dnde -proceden el conocimiento de las ideas primarias y el afecto a las cosas -que primeramente apetece, los cuales existen en vosotros como en las -abejas la inclinacin a fabricar miel: en estos primeros deseos no -cabe alabanza ni censura. Mas por cuanto a ellos se agregan todos los -dems deseos, es innata en vosotros la virtud que aconseja, y que debe -custodiar los umbrales del consentimiento. Ella es el principio de -donde sacis la ocasin de contraer mritos, segn que acoge o rechaza -los buenos o los malos amores. Los que razonando llegaron al fondo de -las cosas, han reconocido esa libertad innata, y han dejado al mundo -doctrinas morales. Supongamos, pues, que nazca por fuerza necesaria -todo amor que se enciende en vosotros; siempre tenis la potestad de -contenerlo. Esa noble virtud es lo que Beatriz entiende por libre -albedro; y debes procurar tenerlo presente, si acaso te habla de ello. - -La Luna, que sali tarde y casi a media noche, haca que nos parecieran -ms escasas las estrellas: semejante a un caldero encendido, corra -contra el cielo por aquel camino que inflama el Sol cuando el habitante -de Roma le ve caer entre Crcega y Cerdea; y la Sombra gentil, por -quien Pitola goza de ms fama que la ciudad de Mantua, se hallaba -descargada del peso de mis preguntas: por lo cual yo, que haba -recibido claras y slidas razones con respecto a todas ellas, estaba -como el hombre que sorprendido por el sueo no piensa en nada. Pero -esta soolencia me fu desvanecida de improviso por mucha gente que -avanzaba ya detrs de nosotros; y as como en otro tiempo el Ismeno y -el Asopo vieron correr de noche por sus orillas una muchedumbre furiosa -de tebanos para tener propicio a Baco, as avanzaban por aquel crculo, -segn pude ver, los que eran estimulados por una buena voluntad y un -justo amor. En breve llegaron hasta nosotros; porque toda aquella gran -turba vena corriendo, y los dos de delante gritaban llorando: "Mara -se dirigi con suma celeridad a la montaa; y Csar, por subyugar a -Ilerda, vol a Marsella, y despus pas a Espaa." "Pronto, pronto, -exclamaban otros en pos de ellos; que el tiempo no se pierda por poco -amor, a fin de que el anhelo de las buenas obras haga reverdecer la -gracia." - ---Oh almas, en quienes un fervor ardiente compensa ahora quiz la -negligencia y la tardanza, que por tibieza empleasteis para el bien! -Este, que vive an (y no os engao), quiere ir all arriba en cuanto el -Sol brille de nuevo: decidnos, pues, dnde est la subida. - -Tales fueron las palabras de mi Gua; y uno de aquellos espritus dijo: - ---Ven tras de nosotros, y la encontrars. Estamos tan deseosos de -avanzar, que no podemos detenernos: perdona, pues, si lo que hacemos -por justo castigo te parece una descortesa. Yo fu abad en San Zenn -de Verona, durante el imperio del buen Barbarroja, de quien todava se -lamenta Miln. Hay quien tiene ya un pie en la fosa, que pronto llorar -por aquel monasterio, entristecindole el poder que all tuvo; porque -en lugar de su verdadero pastor, ha puesto en l a un hijo suyo, malo -de cuerpo, peor an del espritu, y nacido de mal consorcio. - -No s si dijo ms, o si se call; tan lejos se encontraba ya de -nosotros; pero esto es lo que o, y me pareci bien retenerlo en la -memoria. Y aqul que era el socorro de todas mis necesidades dijo: - ---Vulvete hacia aqu; mira dos que vienen mordiendo a la Pereza. - -Estos iban diciendo detrs de todos: "La nacin por quien se abri -el mar, muri antes de que sus descendientes viesen el Jordn;[68] y -aquella gente que no quiso compartir hasta el fin las fatigas del hijo -de Anquises, se ofreci por s misma a una vida sin gloria."[69] - - [68] El pueblo hebreo. - - [69] Los troyanos. - -En seguida, cuando aquellas sombras se alejaron tanto de nosotros, que -ya no podamos verlas, me asalt una nueva idea, de la que nacieron -otras varias; y mi imaginacin empez a divagar de tal modo de una a -otra, que por alucinacin cerr los ojos, y mi pensamiento se troc -pronto en sueo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMONONO_ - - -A la hora en que el calor del da, vencido por la tierra y por Saturno -acaso, no puede ya templar el fro de la Luna; cuando los geomnticos -ven, antes del alba, elevarse en Oriente "su mayor fortuna"[70] por -aquel camino que para ella permanece poco tiempo obscuro, se me -apareci en sueos una mujer tartamuda, bizca, con los pies torcidos, -manca y de amarillento color. Yo la miraba; y as como el Sol reanima -los miembros entorpecidos por el fro de la noche, de igual suerte mi -mirada haca expedita su lengua, y ergua su cuerpo en poco tiempo, -colorndole el marchito rostro, como requiere el amor. Cuando tuvo la -lengua suelta, empez a cantar de tal modo, que con trabajo hubiera -podido separar mi atencin de ella. "Yo soy, cantaba, yo soy dulce -Sirena, que distraigo a los marineros en medio del mar; tanto es el -placer que hago sentir. Con mi canto apart a Ulises de su camino -inseguro; y el que conmigo se aviene, rara vez se va; de tal modo le -fascino." Aun no se haba cerrado su boca, cuando apareci a mi lado -una mujer santa, pronta a confundirla: "Oh Virgilio, Virgilio! Quin -es sa?," deca con altivez; y l se acercaba con los ojos fijos -solamente en aquella honesta mujer. Cogi a la otra, y desgarrando -sus vestiduras, la descubri por delante y me mostr su vientre. La -pestilencia que de l sala me despert. Volv los ojos y el buen -Virgilio me dijo: - -Lo menos te he llamado tres veces: levntate y ven; busquemos la -abertura por donde has de entrar. - - [70] Los geomnticos solan trazar figuras de puntos hechos - a la ventura, y cuando resultaba una parecida a la de las - estrellas que forman lo ltimo del signo Acuario y el - principio del de Piscis, la llamaban su mayor fortuna. - -Me levant: todos los crculos del sagrado monte estaban ya inundados -por la luz del da, y continuamos caminando teniendo el Sol a nuestra -espalda. Mientras le segua, llevaba yo la frente como aquel a quien -abruman los pensamientos, que de s mismo hace un arco de puente, -cuando o decir: "Venid, por aqu se pasa." Estas palabras fueron -pronunciadas con un tono suave y benigno, como no se oye en esta regin -mortal. Con las alas abiertas, que parecan de cisne, el que nos haba -hablado as nos dirigi hacia arriba por entre las dos laderas del -spero peasco. Movi despus sus plumas, y avent mi frente, afirmando -que son bienaventurados "qui lugent," porque sus almas sern ricas de -consuelo. - ---Qu tienes, que slo miras hacia el suelo?--me pregunt mi Gua, -cuando estuvimos poco ms arriba del Angel. - -Y yo le contest: - ---Me hace ir de este modo, suspenso y caviloso, una visin reciente, la -cual me atrae hacia s, de suerte que no puedo eximirme de pensar en -ella. - ---Has visto--me dijo--la antigua hechicera, causante nica del llanto -que ms arriba de donde estamos se vierte? Has visto cmo el hombre -puede desprenderse de ella? Bstete, pues, eso, y apresura el paso; -vuelve tus ojos al reclamo de las magnficas esferas, que hace girar el -Rey eterno. - -Como el halcn, que, mirando primero a sus pies, acude al grito del -cazador y tiende el vuelo, atrado por el deseo de la presa, lo mismo -hice yo, recorriendo la hendedura de la roca destinada a dar paso a -los que suben, sin detenerme hasta llegar al punto donde se camina -en redondo. Cuando hube salido al quinto crculo, vi algunas almas, -que lloraban tendidas en el suelo boca abajo; y las o exclamar con -tan fuertes suspiros, que apenas se entendan las palabras: "Adhsit -pavimento anima mea."[71] - - [71] Palabras del salmo CXVIII, con las que aquellas almas - expresan el apego que tuvieron a los cosas terrenas. - ---Oh elegidos de Dios, cuyos padecimientos son suavizados por la -resignacin y la esperanza! Dirigidnos hacia las altas gradas. - ---Si vens libres de yacer aqu con nosotros, y queris encontrar ms -pronto la subida, caminad siempre llevando vuestra derecha hacia fuera -del crculo. - -Tal fu la splica del Poeta, y tal la contestacin que le dieron algo -ms adelante de nosotros; pudiendo yo conocer por el sonido de las -palabras cul era el que haba hablado: volv entonces los ojos hacia -mi Seor, quien con un gesto complaciente consinti en lo que peda -la expresin de mi deseo. Cuando pude obrar a mi gusto, me acerqu -a aquella criatura, que haba llamado mi atencin con sus palabras, -dicindole: - ---Espritu, en quien el llanto madura la expiacin, sin la cual no se -puede llegar hasta Dios, suspende un momento por m tu mayor cuidado. -Dime quin fuiste, y por qu tenis todos la espalda vuelta hacia -arriba, y si quieres que pida por ti alguna cosa en el mundo de donde -sal vivo. - -Me respondi: - ---Sabrs por qu ordena el Cielo que tengamos la espalda vuelta hacia -l; pero antes "scias quod ego fui successor Petri."[72] Entre Sesti -y Chiavari se interna un hermoso ro, de cuyo nombre toma origen el -ttulo de mi sangre. Un mes y poco ms pude experimentar cun pesado es -el gran manto al que lo preserva del lodo; pues cualquier otra carga -parece una pluma. Mi conversin ay de m! fu tarda; pero cuando -fu elegido Pastor romano, conoc lo engaosa que es la vida. Vi que -ni aun all reposaba el corazn, no siendo posible subir a ms altura -en aquella vida mortal: as es que me inflam el amor de la eterna. -Hasta entonces fu una alma miserable, alejada de Dios, y completamente -avara, por lo cual sufro el castigo que ves. Lo que hace la avaricia, -se manifiesta aqu con la pena que sufren las almas echadas boca abajo; -pena mas amarga que ninguna otra. As como nuestros ojos, fijos en las -cosas terrenales, no miraron nunca hacia arriba, del mismo modo la -justicia los sumerge aqu en el suelo. As como la avaricia extingui -en nosotros el amor hacia todo verdadero bien, por lo cual fueron vanas -nuestras obras, as tambin la justicia nos tiene aqu oprimidos, -atados de pies y manos, e inmviles y extendidos mientras plazca al -justo Seor. - - [72] "Sabe que yo fu sucesor de Pedro." Este es Ottobon de - Fieschi, conde de Lavagna, pontfice con el nombre de Adriano - V, que rein un mes y nueve das: muri en 1276. - -Yo me haba arrodillado, y quise hablar; pero cuando empezaba, el -espritu advirti, con slo escuchar, este acto de reverencia, y me -dijo: - ---Por qu te inclinas al suelo de ese modo? - -Le contest: - ---Mi recta conciencia me obliga a respetar vuestra dignidad. - ---Endereza tus piernas, y levntate, hermano--repuso--; no te engaes: -como t y los dems, soy servidor de la misma potestad. Si has podido -comprender aquellas palabras evanglicas que dicen "neque nubent," bien -puedes ver por qu hablo as. Vte ya: no quiero que te detengas por -ms tiempo; que tu permanencia aqu da treguas a mi llanto, con el que -acelero lo que t has dicho antes. Tengo all abajo una sobrina, que -se llama Alagia, naturalmente buena, a no ser que nuestra casa la haya -pervertido con su ejemplo. Ella sola me queda ya en el mundo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMO_ - - -Mal resiste un deseo contra otro mejor: por esto, para complacer a -aquel espritu, retir del agua, contra mi gusto, la esponja de la -curiosidad no saturada. Pseme en marcha, y mi Gua se encamin por -los nicos parajes que haba expeditos a lo largo de la escarpa del -monte, andando como quien va por una muralla pegado a los merlones; -porque aquellas almas que vierten gota a gota por sus ojos el mal que -se apodera del mundo entero, se acercan demasiado de la otra parte -hacia fuera. Maldita seas, antigua loba, que con tu hambre profunda e -insaciable haces ms presas que todas las dems fieras! Oh Cielo, en -cuyas revoluciones ven algunos la causa de los cambios que sufren las -cosas y las condiciones humanas!, cundo vendr el que haga hur a esa -loba? - -Ibamos caminando con pasos lentos y contados, y yo pona toda -mi atencin en las sombras, escuchndolas piadosamente llorar y -lamentarse; cuando por ventura o exclamar con dolorida voz, semejante -a la de una mujer prxima a su alumbramiento: "Dulce Mara!" Y en -seguida: "Fuiste tan pobre como se puede ver por aquel establo donde -depusiste tu santo fruto." A continuacin o: "Oh buen Fabricio!, -preferiste ser pobre y virtuoso, antes que poseer grandes riquezas -cayendo en el vicio." Estas palabras me eran tan agradables, que me -adelant para conocer el espritu de quien al parecer procedan. Este -segua hablando de los donativos que hizo Nicols a las doncellas para -conducir su juventud por la senda del honor.[73] - - [73] San Nicols, obispo de Mira, dot a tres doncellas que - a causa de su pobreza se vean en peligro de llevar una vida - deshonesta. - ---Oh alma, que recuerdas tan benficas acciones! Dime quin fuiste--le -pregunt--, y por qu eres la nica que reitera esas dignas alabanzas. -Tus palabras no quedarn sin recompensa, si vuelvo al mundo para -concluir el corto camino de aquella vida que vuela a su trmino. - ---Te lo dir--me contest--, no porque espere consuelo alguno que -proceda de all, sino porque brilla en ti tanta gracia antes de haber -muerto. Yo fu raz de la mala planta que arroja hoy sobre toda la -tierra cristiana tan nociva sombra que apenas se coge en ella ningn -fruto bueno. Pero si Douay, Gante, Lilla, y Brujas pudieran, pronto -tomaran venganza; y yo se la pido a Aqul que lo juzga todo. En el -mundo me llam Hugo Capeto: de m descienden los Felipes y los Luises, -que en estos ltimos tiempos rigen la Francia. Hijo fu de un carnicero -de Pars. Cuando faltaron los antiguos reyes, salvo uno que se revisti -de paos grises, empu las riendas del gobierno del reino, y en -mi nueva posicin adquir tal poder y tantos amigos, que la corona -vacante fu colocada en la cabeza de mi hijo, en quien comienza la -estirpe consagrada de los nuevos reyes. Mientras la gran adquisicin -de los Estados provenzales no quit la vergenza a mi familia, sta -vali poco, mas en cambio no hizo dao; pero all di principio a sus -rapias, empleando la fuerza y la mentira: luego, para enmendarse, -usurp el Ponthieu, la Normanda y la Gascua. Carlos fu a Italia, -y para enmendarse, hizo una vctima de Conradino, y despus envi al -Cielo a Toms, tambin para enmendarse. Veo un tiempo, no muy lejano, -en que saldr de Francia otro Carlos, para darse a conocer mejor a s -mismo y a los suyos.[74] Sale de ella sin armas, y slo con la lanza -con que luch Judas; y la maneja de modo que abre con ella y vaca -el vientre de Florencia. En esta ocasin no adquirir comarcas, sino -pecados y oprobio, tanto ms gravosos para l, cuanto ms leve le -parezca semejante dao. Veo al otro que ya sali, y cay prisionero -en un bajel, vender a su hija regateando el precio, como hacen los -corsarios con sus esclavas. Oh avaricia! Qu ms puedes hacer, cuando -te has apoderado de mi estirpe, tanto que no se cuida de su propia -carne? Y a fin de que parezca menor el mal futuro y el pasado, veo a -la flor de Lis entrar en Alagna, y a Cristo prisionero en la persona -de su vicario, vole otra vez entregado al ludibrio, veo renovar la -hiel y vinagre, y le veo morir entre otros dos ladrones. Veo tan cruel -al nuevo Pilatos, que no le basta eso, y sin dictar sentencia, lleva -hasta el templo sus codiciosos deseos. Oh Seor mo! Cundo tendr -la dicha de contemplar la venganza que, oculta en tus arcanos, te hace -agradable tu ira? En cuanto a lo que yo deca de la nica Esposa del -Espritu Santo, lo cual hizo que te volvieses hacia m para obtener -alguna explicacin, te dir que esto forma parte de nuestras oraciones -durante el da; mas luego que anochece, recitamos en su lugar ejemplos -contrarios. Entonces recordamos a Pigmalin, a quien su pasin por el -oro hizo traidor, ladrn y parricida; y la miseria del avaro Midas, -consecuencia de su peticin desmesurada, que ser siempre motivo de -burla. Recurdese tambin al insensato Acham, y cmo rob los despojos -del enemigo, de suerte que aun aqu parece que le persiga la ira de -Josu. Despus acusamos a Safira y a su marido; alabamos los pies que -pisotearon a Eliodoro, y por todo el monte circula infamado el nombre -de Polinstor, que mat a Polidoro. Por ltimo, gritamos: "Oh Craso! -Dinos, pues no lo ignoras, qu sabor tiene el oro." A veces hablamos -unos en alta voz, otros en voz baja, segn la afeccin que a ello nos -estimula con ms o menos fuerza. Por lo dems, no era yo slo quien -antes recordaba los buenos ejemplos de que nos ocupamos durante el da; -pero no haba cerca de aqu otro que levantara la voz. - - [74] Carlos de Valois. El destierro de Dante provino - principalmente de la ida de este prncipe a Florencia, enviado - por el papa Bonifacio VIII en calidad de mediador entre los - dos partidos en que estaba dividida la ciudad. - -Nos habamos separado ya de aquel espritu, y procurbamos avanzar por -el camino cuanto nos era posible, cuando sent retemblar el monte como -si se hundiera; por lo cual me sobrecogi un fro, slo comparable -al que siente aquel que va a morir. No se estremeci en verdad tan -fuertemente Delos, antes que Latona anidase en ella para dar a luz los -dos ojos del Cielo.[75] Despus reson por todos los mbitos de la -montaa tal grito, que el Maestro se acerc a m diciendo: - ---No vaciles, mientras yo te gue. - - [75] Cuntase que la isla de Delos, en el Archipilago, - temblaba y se mova, hasta que Latona, refugindose en ella, - di a luz a Apolo y Diana, representados por la Mitologa en - el Sol y la Luna, que Dante llama aqu los dos ojos del Cielo. - -"Gloria in excelsis Deo," decan todos, segn comprend por las voces -que salan de los puntos cercanos, desde donde era posible oirlas. -Nos quedamos inmviles y suspensos, como los pastores que por primera -vez oyeron aquel canto, hasta que ces el temblor, y acab el himno. -Emprendimos nuevamente nuestro santo camino, mirando las sombras que -yacan por el suelo vueltas boca abajo y exhalando su acostumbrado -llanto. Si la memoria no me es infiel, jams la ignorancia de una cosa -incit con tanto empeo mi deseo de saber, como entonces, pensando en -lo ocurrido: y como, por la premura de nuestra marcha, no me atrev a -preguntar, ni por m mismo poda comprender nada, caminaba tmido y -pensativo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOPRIMERO_ - - -Me atormentaba la sed natural, que no se sacia nunca sino con aquella -agua que pidi como gracia la joven samaritana; excitbame la prisa de -seguir a mi jefe por el obstrudo sendero, y me afliga el espectculo -del justo castigo. En esto, segn refiere Lucas que se apareci Cristo -a dos hombres en el camino, despus de haber salido del sepulcro, as -se nos apareci una sombra, que vena en pos de nosotros mirando a sus -plantas las almas tendidas: aun no habamos reparado en ella, cuando -nos dirigi la palabra dicindonos: - ---Hermanos mos, la paz de Dios sea con vosotros. - -Nos volvimos presurosamente, y Virgilio le hizo la demostracin que -convena a aquel saludo. Despus le dijo: - ---Que en el concilio bienaventurado te admita en paz el tribunal de -verdad que me relega a un destierro perpetuo! - ---Cmo!--exclam el espritu--; pues por qu vais tan de prisa, si -sois sombras que Dios no se digna admitir all arriba? Quien os ha -guiado hasta aqu por su escala? - -Mi Doctor contest: - ---Si miras las seales que lleva ste y trazas al Angel, podrs ver que -tiene el derecho de reinar con los buenos; pero como aquella que hila -de noche y de da no haba terminado an la husada que le corresponde, -y que Cloto prepara e impone a cada uno de nosotros, su alma, que es -hermana tuya y ma, viniendo aqu, no poda venir sola, porque no puede -ver como nosotros. Por esta razn fu yo sacado de la vasta garganta -del Infierno para ensearle el camino, y se lo ensear hasta donde -mi ciencia pueda guiarle. Pero dime, si es que lo sabes, por qu -di antes el monte tales sacudidas, y por qu hasta en sus hmedos -fundamentos parecan gritar a la vez todas las almas? - -Haciendo esta pregunta, Virgilio acert como en una aguja con el ojo de -mi deseo, de tal suerte, que bast la esperanza para mitigar mi sed de -saber. Aqul empez de esta manera: - ---Nada sucede en la religiosa montaa, que est fuera del orden o del -uso establecido. Este sitio est libre de toda conmocin; y la que -habis sentido slo puede proceder de aquello que el Cielo recibe -digno de s mismo, y no de otra causa. Porque no llueve, ni graniza, -ni nieva, ni cae escarcha ni roco ms ac de la puerta de las tres -pequeas gradas. No aparecen nubes densas ni enrarecidas, ni se ven -relmpagos, ni a la hija de Taumante, que all abajo cambia con -frecuencia de sitio. No hay seco vapor, que se eleve a mayor altura de -la de aquellas tres gradas de que he hablado, donde tiene sus plantas -el vicario de Pedro. Quiz temblar el monte poco o mucho ms abajo -de all; pero por ms viento que se esconda en la tierra, no s en -qu consiste que aqu no ha temblado nunca. Unicamente se estremece -cuando algn alma, sintindose purificada, se levanta o se mueve para -subir, acompandola aquel cntico. La prueba de la purificacin es -la voluntad que excita al alma, libre ya, a mudar de sitio, ayudndole -en su mismo deseo. No por eso deja de sentir antes de tiempo el anhelo -ineficaz de subir al cielo, pero sin que tampoco la abandone el de -satisfacer a la justicia divina, pues sta le impone por el castigo el -mismo afn que tuvo por el pecado. Yo, que he yacido en esta mansin de -dolor ms de quinientos aos, no he tenido hasta este momento la libre -voluntad de pasar a otra mejor: por eso has sentido el terremoto, y a -los piadosos espritus alabando por la montaa a aquel Seor, que los -admitir pronto en su seno. - -As habl; y como el hombre goza tanto ms en beber, cuanta mayor sed -tiene, no sabr decir el contento que me di. Mi sabio Gua le dijo: - ---Ahora veo la red en que estis prendidos, y de qu manera os libris -de ella; la causa del temblor del monte y la de que os congratulis. -Hazme saber ahora, si lo tienes a bien, quin fuiste, y por qu has -estado tendido durante tantos siglos: permteme que lo deduzca de tus -palabras. - ---En aquel tiempo en que el buen Tito, con la ayuda del supremo -Rey, veng las heridas por donde sali la sangre que haba vendido -Judas--respondi aquel espritu--, estaba yo all abajo llevando el -nombre que ms dura y honra ms, bastante famoso, pero todava sin -fe. Fu tan dulce mi canto, que, a pesar de ser tolosano, me atrajo -a s Roma, donde merec que coronaran de mirto mis sienes. Aun me -llama Estacio la gente que all vive: cant a Tebas, y despus al gran -Aquiles; pero ca en el camino llevando mi segunda carga. Encendieron -mi ardor las chispas de la divina llama que han inflamado a ms de mil. -Hablo de la "Eneida," la cual fu mi madre y mi nodriza en poesa: nada -escrib sin ella que tuviera el menor peso; y pasara gustoso un ao -ms en este destierro, con tal de haber vivido en el mundo cuando vivi -Virgilio. - -Estas palabras hicieron que Virgilio se volviera hacia m, con un -ademn, que tcitamente deca: "Cllate;" pero la voluntad no lo puede -todo; porque la risa y el llanto siguen de tal modo a la pasin de que -proceden, que en los hombres ms sinceros se manifiestan sin querer: -as es que yo me sonre, como quien muestra estar en inteligencia con -otro; por lo cual la sombra se call, y me mir a los ojos, que es -donde ms se refleja el pensamiento. - ---Ah! Ojal puedas llevar a buen trmino tu grande obra!--dijo--; ms -por qu tu rostro me ha mostrado ahora ese relmpago de sonrisa? - -Vime entonces apurado entre ambos: el uno me obligaba a callar, el otro -me peda que hablase; por lo cual suspir, y fu comprendido. - ---Puedes hablar sin temor--me dijo mi Maestro--; habla y dile lo que -pregunta con tanto empeo. - -Contest, pues: - ---Quiz te asombres, antiguo espritu, de mi sonrisa; pero quiero -causarte mayor admiracin. Este, que gua mis ojos hacia arriba, es -aquel Virgilio, de quien aprendiste a cantar en sublimes versos los -actos de los hombres y de los dioses. Si creste que mi sonrisa tena -otra causa, deschala como errnea, que slo proceda de las palabras -que pronunciaste con respecto a l. - -Estacio se inclinaba ya para abrazar las rodillas de mi Seor; pero -ste le dijo: - ---Hermano, no lo hagas; que t eres sombra, y ves ante ti a otra sombra. - -Y l, levantndose, contest: - ---T puedes comprender ahora la magnitud del amor que por ti me -inflama, cuando olvido nuestra vanidad, tratando a una sombra como a un -cuerpo slido. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOSEGUNDO_ - - -Ya el ngel se haba quedado detrs de nosotros; el ngel que nos -dirigi hacia el sexto crculo, despus de haber borrado una de las -manchas de mi frente; y nos haba dicho que son bienaventurados los que -cifran sus deseos en la justicia, pero su voz expres esta sentencia -con la palabra "sitiunt" sin pronunciar la otra. Yo andaba por all -ms ligero que por las otras aberturas, de modo que sin ningn trabajo -segua hacia arriba a los veloces espritus. Entonces Virgilio empez a -decir: - ---El amor que nace de la virtud inflama siempre otros amores, con -tal que su llama se d a conocer. Desde la hora en que Juvenal baj -entre nosotros al Limbo del Infierno, y me manifest tu afecto hacia -m, mi benevolencia para contigo fu la mayor que sentirse puede por -una persona a quien no se ha visto nunca: as es que ahora me parecen -cortas estas escaleras. Pero dime, y, como amigo, perdona si la -demasiada confianza afloja el freno de mi lengua, en el concepto de -que tambin deseo que como amigo me hables: cmo pudo encontrar la -avaricia un lugar en tu corazn, a pesar del recto sentido que con tu -diligencia y estudio llegaste a poseer en tanto grado? - -Estas palabras hicieron sonrer desde luego a Estacio; despus -respondi: - ---Todo cuanto me digas es para m una prueba de cario. Muchas veces, -en efecto, aparecen las cosas de manera, que dan motivo a falsas -presunciones, porque las verdaderas causas estn ocultas. T crees, -segn me prueba tu pregunta, que yo fu avaro en la otra vida, quiz -por haberme visto en el crculo en que me encontraba. Sabe, pues, que -la avaricia estuvo muy lejos de m, y que mis excesos en contrario han -sido castigados por millares de lunas. Y si no hubiera sido porque me -apliqu el oportuno remedio, cuando medit los versos en que exclamas, -casi irritado contra la humana naturaleza: "Oh execrable hambre del -oro!, adnde no conduces al insaciable apetito de los mortales?," me -vera dando vueltas por el crculo donde se lanzan pesos. Entonces -calcul que, por abrir demasiado las alas, podan llegar a gastarse mis -manos, y me arrepent tanto de aqul como de los otros males. Cuntos -resucitarn con los cabellos rapados, por la ignorancia en que estn -de que la prodigalidad sea un pecado, y que les impide arrepentirse, -ya durante su vida, ya en el trmino de ella! Y sabe que la culpa -diametralmente opuesta a cada pecado se expa aqu juntamente con el -mismo pecado: as es que si he permanecido purificndome entre los que -lloran su avaricia, ha sido precisamente por el vicio contrario. - -El Cantor de las "Buclicas" dijo entonces: - ---Cuando cantaste las crueles contiendas de la doble tristeza de -Yocasta, no creo, a juzgar por los acentos en que Clo te hizo -prorrumpir, que te contase entre los suyos la Fe, sin la cual no basta -obrar bien. Si as es, qu sol o qu luz ha disipado tus tinieblas de -tal modo, que te permitiera elevar tus velas hacia el Pescador? - -Y el otro contest: - ---T me enviaste primero a beber en las grutas del Parnaso, y luego -me iluminaste para que conociese al verdadero Dios. Hiciste como el -que camina de noche llevando tras de s una luz, que a l no le sirve, -pero alumbra a las personas que le siguen, cuando dijiste: "El siglo se -renueva, vuelve la justicia con los primeros tiempos del gnero humano, -y una nueva progenie desciende del cielo." Por ti fu poeta, por ti -cristiano; mas para que veas mejor lo que te pinto, extender las manos -a fin de darle ms colorido. Ya estaba el mundo lleno de la verdadera -creencia, sembrada por los mensajeros del eterno reino, y tus palabras, -antes citadas, concordaban con la doctrina de los nuevos apstoles; por -lo cual yo me acostumbr a visitarlos: despus me parecieron rodeados -de tal santidad, que cuando Domiciano los persigui, corrieron mis -lgrimas mezcladas con las suyas. Mientras viv, les socorr; sus -rectas costumbres me hicieron despreciar todas las otras sectas, y -antes que, en mi poema, condujese a los griegos ante los ros de Tebas, -haba recibido el bautismo; pero por miedo fu cristiano en secreto, -y durante largo tiempo me mostr pagano. Esta timidez me ha hecho -recorrer el cuarto crculo durante ms de cuatro siglos. Y ahora, pues -tenemos ms tiempo del que necesitamos para subir por nuestro camino, -dime t, que has descorrido el velo que me ocultaba el soberano bien, -dnde estn nuestro antiguo Terencio, Cecilio, Plauto y Varrn, si es -que lo sabes. Dime si estn condenados y en qu crculo. - ---Todos esos, y Persio, y yo, y otros muchos--respondi mi Gua--, -estamos en el primer crculo de la ciega prisin con aquel Griego[76] -a quien lactaron las Musas ms que a otro alguno: muchas veces hablamos -del monte donde se encuentran siempre nuestras nodrizas. All estn -con nosotros Eurpides, Anacreonte, Simnides, Agatn, y otros muchos -griegos que vieron ya sus frentes coronadas de laurel. De los que t -cantaste, se ve all a Antgona, a Deifila, Arga e Ismene, tan triste -como antes. Est tambin la que ense la Langa, la hija de Tiresias, -y Tetis, y Deidamia con sus hermanas. - - [76] Homero. - -Los dos poetas haban guardado silencio, mirando de nuevo con atencin -en torno suyo, por haber terminado la escala y sus paredes: ya las -cuatro esclavas del da haban quedado atrs, y la quinta estaba en -el timn del carro solar, dirigiendo hacia arriba su luminosa punta, -cuando mi Gua dijo: - ---Creo conveniente que volvamos nuestro hombro derecho hacia la orilla -del crculo, para dar la vuelta a la montaa, segn acostumbramos hacer. - -Esta costumbre fu nuestra gua, y emprendimos el camino sin titubear, -una vez que a ello asinti la otra alma virtuosa. Ellos iban delante -y yo detrs, solo, escuchando sus palabras, que me comunicaban la -inteligencia de la poesa. Pero pronto interrumpi tan dulce coloquio -la vista de un rbol, que encontramos en medio del camino, cargado de -manzanas olorosas; y as como el abeto, elevndose hacia el cielo, -va disminuyendo de rama en rama, aqul iba disminuyendo por su parte -inferior, con objeto, segn creo, de que nadie suba a l. Por el lado -en que estaba cerrado nuestro camino, caa de la alta roca un agua -cristalina, que se esparca por las hojas superiores. - -Los dos Poetas se acercaron al rbol, cuando exclam una voz entre -el follaje: "Os puede costar caro tocar este manjar." Despus dijo: -"Mara pensaba ms en que las bodas fuesen honrosas y cumplidas, que -en su boca que ahora intercede por vosotros. Las antiguas romanas -se contentaron con el agua por toda bebida, y Daniel despreci los -manjares y adquiri la ciencia. El primer siglo fu tan bello como el -oro; el hambre haca ms sabrosas las bellotas, y la sed converta en -nctar cualquier arroyuelo. En miel y langostas consisti el alimento -del Bautista en el Desierto: esto le da ms gloria, y le hace tan -grande como lo patentiza el Evangelio." - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOTERCERO_ - - -Mientras tena mi vista fija en el verde follaje, como suele hacer -quien pierde el tiempo detrs de un pjaro, el que era para m ms que -un padre, deca: - ---Hijo mo, ven ahora, porque el tiempo que se nos concede debe -emplearse ms tilmente. - -Volv el rostro con ligereza y con no menos mis pasos hacia los Sabios, -los cuales hablaban tan bien, que escuchndolos no senta en el andar -cansancio alguno; cuando se oy cantar llorando: "Labia mea, Dmine," -de un modo que hizo nacer en m placer y dolor. - ---Oh dulce Padre!, qu es lo que oigo?--empec a decir. - -Y l dijo: - ---Son las sombras, que van quiz deshaciendo el nudo de sus deudas. - -Cual peregrinos pensativos, que al encontrar en su camino gente a quien -no conocen, se vuelven hacia ella sin detenerse, as vena tras de -nosotros, pero con paso ms rpido, una turba de espritus, callados -y piadosos, que pasaban adelante mirndonos. Todos ellos tenan los -ojos hundidos y apagados, la faz plida, y tan demacrada, que a travs -de la piel se notaba la forma de los huesos. No creo que Erisictn se -viese reducido a una piel tan seca cuando ms tuvo que temer el hambre. -Yo deca, pensando entre m: "He aqu cmo deba estar la nacin que -perdi a Jerusaln, cuando Mara lleg a devorar a su propio hijo." -Sus ojos parecan anillos sin piedras; los que en el rostro del hombre -leen Homo, hubieran conocido all con facilidad la M[77]. Quin -creera, ignorando la causa, que el olor de una fruta y aquel salto de -agua, excitando su deseo, pudiera reducirlos a tal extremo? Yo estaba -asombrado al verles tan hambrientos, porque aun no conoca la causa de -su demacracin y de su triste aridez; cuando desde la profunda cavidad -de su cabeza dirigi hacia m sus ojos una sombra, y me mir fijamente; -despus de lo cual exclam en alta voz: - ---Qu gracia es sta que se me concede? - - [77] Algunos telogos y predicadores msticos de la Edad Media - pretendan que Dios haba escrito de propio puo las palabras - Homo Dei en el rostro humano. Como a causa de su flacura, - quiere decir Dante, sus ojos (las oes) estaban tan hundidos en - la cabeza, claramente poda verse la M, formada por la nariz, - las cejas y las mejillas. - -Nunca le hubiera conocido por su rostro; pero su voz me record todo lo -que sus facciones haban absorbido en s mismas; esta chispa encendi -en m el completo conocimiento de aquel rostro cambiado, y reconoc el -de Forese. - ---Ah!--me dijo--; no fijes tu atencin en esta lepra rida, que me -decolora la piel, ni en la carne que me falta. Pero dime la verdad -con respecto a ti, y dime quines son esas dos almas que te guan: no -parar hasta que me lo digas. - ---Tu rostro, que ya muerto me hizo llorar, excita ahora en m nuevos -deseos de llanto--le respond vindole tan desfigurado--; pero dime, -por Dios, qu es lo que os demacra tanto; y no me hagas hablar de otra -cosa mientras dura mi asombro, porque mal puede hablar el que est -posedo de otro deseo. - -Me contest: - ---Desde el eterno tribunal desciende una virtud sobre el agua y -la planta que hemos dejado ms atrs; virtud que me extena de -esta suerte. Todos esos que cantan llorando por haberse entregado -desenfrenadamente al vicio de la gula, deben santificarse aqu por -medio del hambre y de la sed. El olor que se exhala de la fruta y el -agua que se extiende sobre ese follaje, excitan en nosotros el deseo -de comer y beber, y ms de una vez se repite nuestra pena mientras -damos la vuelta a este crculo: he dicho pena, debiendo decir consuelo; -porque el deseo que nos conduce hacia ese rbol es el mismo que condujo -a Jesucristo a decir lleno de gozo: "Eli," cuando nos redimi con la -sangre de sus venas. - ---Forese--repliqu--, desde aquel da en que dejaste el mundo por mejor -vida, no han transcurrido an cinco aos. Si la facultad de pecar -concluy en ti antes de que sobreviniera la hora del saludable dolor -que nos reconcilia con Dios, cmo es que has venido aqu arriba? Crea -encontrarte abajo, donde el tiempo con el tiempo se repara. - -Respondime: - ---Mi Nella es la que, con sus ruegos asiduos, me ha conducido a beber -el dulce ajenjo del dolor. Con sus devotas oraciones y sus suspiros -me ha sacado del lugar donde se espera, y me ha librado de los otros -crculos. Mi viudita, a quien am mucho, es tanto ms querida y -agradable a Dios, cuanto ms sola es en obrar bien; pues la Barbagia -de Cerdea tiene mujeres mucho ms pdicas que la Barbagia donde la -he dejado. Oh caro hermano!, qu quieres que te diga? Ante mi vista -se presenta un tiempo futuro, del que no dista mucho el presente, en -el cual se prohibir desde el plpito a las descaradas florentinas ir -enseando los pechos, Qu mujeres brbaras ni sarracenas ha habido -jams, contra las que se debiera apelar a penas espirituales o a otras -restricciones para obligarlas a ir cubiertas? Pero si las impdicas -estuvieran seguras de lo que el cielo les prepara pronto, tendra ya la -boca abierta para aullar; porque si mi previsin no me engaa, sern -entristecidas antes de que salga el bozo al nio que ahora se consuela -con la "nana." Ah, hermano!, no te me ocultes ms: ests viendo que, -no slo yo, sino todas esas almas, miran el sitio donde interceptas la -luz del Sol. - -Entonces le dije: - ---Si recuerdas lo que t y yo fuimos, aun el mencionarlo ahora deber -serte doloroso. De aquella vida me sac el otro da ese que va delante -de m, cuando se ostentaba redonda la hermana de aquel (y le design el -Sol). Ese sabio me ha guiado a travs de la profunda noche por entre -los verdaderos muertos, y con mi verdadera carne que le sigue. Su -auxilio me ha sostenido hasta aqu en las cuestas y recodos del monte, -que hace que seis rectos vosotros a quienes tan torcidos hizo el -mundo. Me ha dicho que me acompaara hasta dejarme donde est Beatriz: -all es preciso que me quede sin l. Virgilio es ese que me habl as -(y se lo indiqu con el dedo); el otro es aquella sombra por quien hubo -hace poco tales sacudimientos en todos los mbitos de vuestro monte, -que de s la despide. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOCUARTO_ - - -Ni la conversacin detena nuestra marcha, ni sta a aqulla, sino que, -a pesar de ir hablando, caminbamos de prisa, como la nave impelida -por un viento favorable. Las sombras, que parecan cosas doblemente -muertas, noticiosas de que yo estaba vivo, mostraban su admiracin por -las hondas cavidades de sus ojos. Continuando yo mi discurso, dije: - ---Esa sombra, quiz por causa del otro, se dirige arriba ms lentamente -de lo que lo hara. Pero dime, si acaso lo sabes, dnde est Piccarda, -y si entre esta gente que as me mira veo alguna persona digna de -llamar mi atencin. - ---Mi hermana, que no s lo que fu ms, si hermosa o buena, ostenta ya -su triunfal corona en el alto Olimpo. - -Esto dijo primero, y luego aadi: - ---Aqu no est prohibido nombrar a nadie, atendida la prontitud con que -es alterado nuestro semblante por la dieta. Ese (y lo seal con el -dedo) es Buonaggiunta, Buonaggiunta el de Luca; y aquel de ms all, -ms apergaminado que los otros, tuvo en sus brazos la Santa Iglesia: -fu natural de Tours, y ahora expa con el ayuno las anguilas del -Bolsena y la garnacha[78]. - - [78] El papa Martn IV, natural de Tours. Fu hombre de bien, - y muy amigo de la casa de Francia. Dado a la gula, haca morir - las anguilas del lago de Bolsena, ahogndolas en vino blanco - generoso y dulce (garnacha), y despus de bien guisadas, las - coma con afn. - -Otros muchos me fu citando uno a uno, y todos parecan contentos de -que se les nombrase; pues no repar en ellos ningn gesto de desagrado. -Vi mover las mandbulas, mascando en vaco por efecto del hambre, a -Ubaldino de la Pila, y a Bonifacio, que apacent a muchos revestido -con el roquete[79]. Vi a meser Marchese, que habiendo tenido tiempo -para beber en Forli con menos sed, fu tal que nunca se sinti saciado. -Pero, como aquel que mira, y despus simpatiza ms con uno que con -otro, as me pas con el de Luca, que pareca querer decirme algo. -Murmuraba entre dientes; y yo le oa no s qu de Gentucca donde l -senta el castigo que tanto le devoraba. - - [79] Bonifacio de Fieschi, conde de Lavagna y arzobispo de - Ravena. - ---Oh alma, le dije, que tan deseosa pareces de hablar conmigo! Haz de -modo que yo te entienda, y satisfcenos a los dos con tu conversacin. - -El empez a decir: - ---Existe una mujer que no lleva el velo todava, la cual har que te -agrade mi ciudad, aunque alguno hable mal de ella. T irs all con -esta prediccin, y si acaso no has entendido bien lo que murmuro, ya -te lo pondr en claro la realidad de los hechos. Pero dime: no estoy -viendo al que ha dado a luz las nuevas rimas, que comienzan as: -"Donne, ch'avete intelleto d'Amore"[80] - - [80] As empieza una bellsima cancin de Dante, que puede - verse en La Vida Nueva. - -Le contest: - ---Yo soy uno que voy notando lo que Amor inspira, y luego lo expreso -tal como l me dicta dentro del alma. - ---Oh hermano!--exclam.--Ahora veo el nudo que al Notario, a -Guittone[81] y a m nos impidi llegar al dulce y nuevo estilo que -oigo. Bien veo que vuestras plumas siguen fielmente al que les dicta, -lo cual no han hecho en verdad las nuestras; y que quien se propone -remontarse a mayor altura, no ve la diferencia del uno al otro estilo. - - [81] Jacobo de Lentino, llamado el Notario, y Guittone de - Arezzo, poetas mediocres. - -Dichas estas palabras, se call como si estuviese satisfecho. - -As como las grullas que pasan el invierno a orillas del Nilo forman -a veces una bandada en el aire, y luego vuelan rpidamente marchando -en hilera, de igual suerte todas las almas que all estaban, volviendo -el rostro, aceleraron el paso, ligeras por su demacracin y por su -deseo: y al modo que un hombre cansado de correr deja ir delante a sus -compaeros, y sigue lentamente hasta que cesa la agitacin de su pecho, -as Forese dej pasar a la grey santa, y continu conmigo su camino -dicindome: - ---Cundo te volver a ver? - ---No s cunto he de vivir--le respond--; pero no ser tan pronto mi -regreso, que antes no llegue yo con el deseo a la orilla; porque el -sitio donde fu colocado para vivir se despoja de da en da y cada vez -ms del bien, y parece destinado a una triste ruina. - ---V, pues--repuso--; que ya estoy viendo al que tiene la mayor -culpa de esa ruina, arrastrado a la cola de un animal hacia el valle -donde nadie se excusa de sus faltas[82]. El animal a cada paso va -ms rpido, aumentando siempre su celeridad, hasta que lo arroja, y -abandona el cuerpo vilmente destrozado. Esas esferas no darn muchas -vueltas (y dirigi sus ojos al cielo) sin que sea claro para ti lo que -mis palabras no pueden ampliar ms. Ahora te dejo; porque el tiempo es -caro en este reino, y yo pierdo mucho caminando a tu lado. - - [82] Corso Donati, hermano del mismo Forese, jefe de los - Negros, y principal causante de los males de Florencia. Forese - no nombra a Corso, porque es su hermano. - -Cual jinete que se adelanta al galope de entre el escuadrn que -avanza, a fin de alcanzar el honor del primer choque, del mismo modo -y con mayores pasos se apart de nosotros aquel espritu, y yo qued -en el camino con aquellos dos que fueron tan grandes generales del -mundo. Cuando estuvo tan retirado de nosotros, que mis ojos no podan -seguirle, as como tampoco poda mi mente alcanzar el sentido de sus -palabras, observ no muy lejos las ramas frescas y cargadas de frutas -de otro manzano, por haberme vuelto entonces hacia aquel lado. Y vi -debajo de l muchas almas que alzaban las manos y gritaban no s qu en -direccin del follaje, como los nios que, codiciando impotentes alguna -cosa, la piden sin que aquel a quien ruegan les responda, y antes al -contrario, para excitar ms sus deseos, tiene elevado y sin ocultar lo -que causa su anhelo. Despus se marcharon como desengaadas, y nosotros -nos acercamos entonces al gran rbol, que rechaza tantos ruegos y -tantas lgrimas. - -"Pasad adelante sin aproximaros: ms arriba existe otro rbol, cuyo -fruto fu mordido por Eva, y ste es un retoo de aqul." As deca no -s quin entre las ramas; por lo cual Virgilio, Estacio y yo seguimos -adelante, estrechndonos cuanto pudimos hacia el lado en que se eleva -el monte. "Acordaos, deca la voz, de los malditos formados en las -nubes, que, repletos, combatieron a Teseo con sus dobles pechos[83]. -Acordaos de los hebreos, que mostraron al beber su molicie, por lo que -Geden no los quiso por compaeros cuando descendi de las colinas -cerca de Madin." De este modo, arrimados a una de las orillas, -pasamos adelante, oyendo diferentes ejemplos del pecado de la gula, -seguidos de las miserables consecuencias de aquel vicio. Despus, -entrando nuevamente en medio del camino desierto, nos adelantamos mil -pasos y aun ms, reflexionando cada cual y sin hablar. "Qu vais -pensando vosotros tres solos?", dijo de improviso una voz, que me hizo -estremecer, como sucede a los animales tmidos y asustadizos. Levant -la cabeza para ver quin fuese, y jams se vieron en un horno vidrios o -metales tan luminosos y rojos como lo estaba uno que deca: "Si queris -llegar hasta arriba, es preciso que deis aqu la vuelta: por aqu va -el que quiere ir en paz." Su aspecto me haba deslumbrado la vista; -por lo cual me volv, siguiendo a mis Doctores a la manera de quien se -gua por lo que escucha. Y sent que me daba en medio de la frente un -viento, como sopla y embalsama el ambiente la brisa de Mayo, mensajera -del alba, impregnada con el aroma de las plantas y flores; y bien sent -moverse la pluma, que me hizo percibir el perfume de la ambrosa, -oyendo decir: "Bienaventurados aquellos a quienes ilumina tanta gracia, -que la inclinacin a comer no enciende en sus corazones desmesurados -deseos, y slo tienen el hambre que es razonable." - - [83] Los Centauros, engendrados por el consorcio de Ixion - con una nube, llenos de vino, intentaron robar la esposa - de Pirito en medio del convite nupcial, por lo cual Teseo - los mat. Combatieron con sus dobles pechos, de hombre y de - caballo. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOQUINTO_ - - -Era la hora en que no deba demorarse nuestra subida, pues el sol haba -dejado el crculo meridional al Tauro, y la noche al Escorpin: por lo -cual, as como el hombre a quien estimula el aguijn de la necesidad, -no se detiene por nada que encuentre, sino que sigue su camino, de -igual suerte entramos nosotros por la abertura del peasco, uno delante -de otro, tomando la escalera, que por su angostura obliga a separarse a -los que la suben. Y como la joven cigea que extiende sus alas deseosa -de volar, y no atrevindose a abandonar el nido, las pliega nuevamente, -lo mismo haca yo llevado de un ardiente deseo de preguntar, que se -inflamaba y se extingua, hasta que llegu a hacer el ademn del que -se prepara a hablar. A pesar de lo rpido de nuestra marcha, mi amado -Padre no dej de decirme: - ---Dispara el arco de la palabra, que tienes tirante hasta el hierro. - -Entonces abr la boca con seguridad, y empec a decir: - ---Cmo es posible enflaquecer donde no hay necesidad de alimentarse? - ---Si te acordaras de cmo se consumi Meleagre al consumirse un -tizn--respondi--, no te sera ahora tan difcil comprender esto; y -si considerases cmo, al moveros, se mueve vuestra imagen dentro del -espejo, te parecera blando lo que te parece duro. Mas para que tu -deseo quede satisfecho, aqu tienes a Estacio, a quien pido y suplico -que sea el mdico de tus heridas. - ---Si estando t presente, le descubro los arcanos de la eterna -justicia--respondi Estacio--, srvame de disculpa el no poder negarte -nada. - -Luego empez diciendo: - ---Hijo, si tu mente recibe y guarda mis palabras, ellas te darn -luz sobre el punto de que hablas. La sangre ms pura, que nunca es -absorbida por las sedientas venas y que sobra, como el resto de los -alimentos que se retiran de la mesa, adquiere en el corazn una virtud -tan apta para formar todos los miembros humanos, como la que tiene para -transformarse en ellos la que va por las venas. Todava ms depurada, -desciende a un punto que es mejor callar que nombrar, de donde se -destila despus sobre la sangre de otro ser en vaso natural. Aqu se -mezclan las dos, la una dispuesta a recibir la impresin, la otra a -producirla por efecto de la perfeccin del lugar de que procede; y -apenas estn juntas, la sangre viril empieza desde luego a operar, -coagulando primero, y vivificando en seguida lo que ha hecho unrsele -como materia propia. Convertida la virtud activa en alma, como la de -una planta, pero con la diferencia de que aqulla est en vas de -formacin, mientras que la otra ha llegado ya a su trmino, contina -obrando de tal modo, que luego se mueve y siente como la esponja -marina, y en seguida emprende la organizacin de las potencias, de la -cual es el germen. Hijo mo, la virtud que procede del corazn del -padre, y desde la cual atiende la naturaleza a todos los miembros, ora -se ensancha, y ora se prolonga; mas no ves todava cmo el feto, de -animal pasa a ser racional: este punto es tal, que uno ms sabio que t -incurri con su doctrina en el error de separar del alma el intelecto -posible, porque no vi que ste tuviese ningn rgano especial adecuado -a sus funciones. Abre tu corazn a la verdad que te presento, y sabe -que, en cuanto est concludo el organismo del cerebro del feto, el -Primer Motor se dirige placentero hacia aquella obra maestra de la -naturaleza, y le infunde un nuevo espritu, lleno de virtud, que atrae -a su substancia lo que all encuentra de activo, y se convierte en -un alma sola, que vive, y siente, y se refleja sobre s misma: a fin -de que te causen menos admiracin mis palabras, considera el calor -del Sol, que se transforma en vino, unindose al humor que sale de la -vid. Cuando Laquesis no tiene ya lino, el alma se separa del cuerpo, -llevndose virtualmente consigo sus potencias divinas y humanas: -todas las facultades sensitivas quedan como mudas; pero la memoria, -el entendimiento y la voluntad son en su accin mucho ms sutiles que -antes. Sin detenerse, el alma llega maravillosamente por s misma a una -de las orillas, donde conoce el camino que le est reservado. En cuanto -se encuentra circunscrita en l, la virtud informativa irradia en -torno, del mismo modo que cuando viva en sus miembros; y as como el -aire, cuando el tiempo est lluvioso, se presenta adornado de distintos -colores por los rayos del Sol que en l se reflejan, de igual suerte el -aire de alrededor toma la forma que le imprime virtualmente el alma que -est all detenida; y semejante despus a la llama que sigue en todos -sus movimientos al fuego, la nueva forma va siguiendo al espritu. Por -fin, como el alma toma de esto su apariencia, se le llama sombra, y -en esa forma organiza luego cada uno de sus sentidos, hasta el de la -vista. En virtud de este cuerpo areo hablamos, remos, derramamos -lgrimas y suspiramos, como habrs podido observar por el monte. Segn -como los deseos y los dems afectos nos impresionan, la sombra toma -diferentes figuras: tal es la causa de lo que te admira. - -Habamos llegado ya al crculo de la ltima tortura, y nos dirigamos -hacia la derecha, cuando llam nuestra atencin otro cuidado. All -la ladera de la montaa lanza llamas con mpetu hacia el exterior, y -la orilla opuesta del camino da paso a un viento que, dirigindose -hacia arriba, la rechaza y aleja de s. Por esta razn nos era preciso -caminar de uno en uno por el lado descubierto del camino, de modo -que si, por una parte, me causaba temor el fuego, por otra tema -despearme. Mi Jefe deca: - ---En este sitio es preciso refrenar bien los ojos, porque muy poco -bastara para dar un mal paso. - -Entonces o cantar en el seno de aquel gran ardor: "Summ Deus -clementi"[84]; lo cual excit en m un deseo no menos ardiente de -volverme, y vi a varios espritus andando por la llama: yo les miraba, -pero fijando alternativamente la vista, ya en sus pasos, ya en los -mos. Despus de la ltima estrofa de aquel himno, gritaron en voz -alta: "Virum non cognosco"[85]; y en seguida volvieron a entonarlo en -voz baja. Terminado el himno, gritaron an: "Diana corri al bosque, y -arroj de l a Hlice, que haba gustado el veneno de Venus." Repetan -su canto, y citaban despus ejemplos de mujeres y maridos que fueron -castos, como lo exigen la virtud y el matrimonio. Y de este modo, segn -creo, continuarn durante todo el tiempo que los abrase el fuego; pues -con tal remedio y tales ejercicios ha de cicatrizarse la ltima llaga. - - [84] Principio del himno que la Iglesia recita en los maitines - del Sbado, y que cantan las almas que se purifican del vicio - de la lujuria, porque en l se pide a Dios la pureza. - - [85] Palabras dichas por Mara al arcngel San Gabriel. Dante - contina haciendo citar a las almas ejemplos contrarios a los - vicios de que se purifican. Enumeran los ejemplos en alta voz, - porque con ellos las almas se reprenden a s mismas: el himno - lo cantan en voz baja, como una oracin que dirigen a Dios. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOSEXTO_ - - -Mientras que uno tras otro bamos por el borde del camino, el buen -Maestro deca muchas veces: "Mira, y ten cuidado, pues ya ests -advertido." Daba en mi hombro derecho el Sol, que irradiando por todo -el Occidente, cambiaba en blanco su color azulado. Con mi sombra haca -parecer ms roja la llama, y aqu tambin vi muchas almas que, andando, -fijaban su atencin en tal indicio. Con este motivo se pusieron a -hablar de m, y empezaron a decir: "Parece que ste no tenga un cuerpo -ficticio." Despus se cercioraron, aproximndose a m cuanto podan, -pero siempre con el cuidado de no salir adonde no ardieran. - ---Oh t, que vas en pos de los otros, no por ser el ms lento, sino -quiz por respeto!, respndeme a m, a quien abrasan la sed y el fuego. -No soy yo el nico que necesita tu respuesta, pues todos stos tienen -mayor sed, que deseo de agua fresca el Indio y el Etope. Dinos: cmo -es que formas con tu cuerpo un muro que se antepone al Sol, cual si no -hubieras cado an en las redes de la muerte? - -As me hablaba una de aquellas sombras, y yo me habra explicado en -el acto, si no hubiese atrado mi atencin otra novedad que apareci -entonces. Por el centro del camino inflamado vena una multitud -de almas con el rostro vuelto hacia las primeras, lo cual me hizo -contemplarlas asombrado. Por ambas partes vi apresurarse todas las -sombras, y besarse unas a otras, sin detenerse, y contentndose con tan -breve agasajo; semejantes a las hormigas, que en medio de sus pardas -hileras, van a encontrarse cara a cara, quiz para darse noticias de su -viaje o de su botn. Una vez terminado el amistoso saludo, y antes de -dar el primer paso, cada una de ellas se pona a gritar con todas sus -fuerzas, las recin llegadas: "Sodoma y Gomorra," y las otras: "En la -vaca entr Pasifae, para que el toro acudiera a su lujuria." Despus, -como grullas que dirigiesen su vuelo, parte hacia los montes Rifeos, y -parte hacia las ardientes arenas, huyendo stas del hielo, y aqullas -del Sol, as unas almas se iban y otras venan, volviendo a entonar -entre lgrimas sus primeros cantos, y a decir a gritos lo que ms -necesitaban. Como anteriormente, se acercaron a m las mismas almas que -me haban preguntado, atentas y prontas a escucharme. Yo, que dos veces -haba visto su deseo, empec a decir: - ---Oh almas seguras de llegar algn da al estado de paz! Mis miembros -no han quedado all verdes ni maduros, sino que estn aqu conmigo, con -su sangre y con sus coyunturas. De este modo voy arriba, a fin de no -ser ciego nunca ms: sobre nosotros existe una mujer, que alcanza para -m esta gracia por la cual llevo por vuestra mundo mi cuerpo mortal. -Pero decidme, as se logre en breve vuestro mayor deseo, y os acoja -el cielo que est ms lleno de amor y por ms ancho espacio se dilata! -Decidme, a fin de que yo pueda ponerlo por escrito, quines sois, y -quin es aquella turba que se va en direccin contraria a la vuestra? - -No de otra suerte se turba estupefacto el montas, y enmudece absorto, -cuando, rudo y salvaje, entra en una ciudad, de como pareci turbarse -cada una de aquellas sombras: pero repuestas de su estupor, el cual -se calma pronto en los corazones elevados, empez a decirme la que -anteriormente me haba preguntado: - ---Dichoso t, que sacas de nuestra actual mansin experiencia para -vivir mejor! Las almas que no vienen con nosotros cometieron el -pecado por el que Csar, en medio de su triunfo, oy que se burlaban -de l y le llamaban reina. Por esto se alejan gritando "Sodoma;" -y reprendindose a s mismos, como has odo, aaden al fuego que -les abrasa el que les produce su vergenza. Nuestro pecado fu -hermafrodita; pero no habiendo observado la ley humana, y s seguido -nuestro apetito al modo de las bestias, por eso, al separarnos de los -otros, gritamos para oprobio nuestro el nombre de aqulla, que se -bestializ en una envoltura bestial. Ya conoces nuestras acciones y el -delito que cometimos: si por nuestros nombres quieres conocer quines -somos, ni sabr decrtelos, ni tengo tiempo para ello. Satisfar, sin -embargo, tu deseo dicindote el mo: soy Guido Guinicelli, que me -purifico ya por haberme arrepentido antes de mi ltima hora. - -Como corrieron hacia su madre los dos hijos al encontrarla bajo las -tristes iras de Licurgo, as me lanc yo, pero sin atreverme a tanto, -cuando escuch nombrarse a s mismo a mi padre, y al mejor de todos -los mos que jams hicieron rimas de amor dulces y floridas; y sin or -hablar, anduve pensativo largo trecho, contemplndolo, aunque sin poder -acercarme ms a causa del fuego. Cuando me hart de mirarle, me ofrec -de todo corazn a su servicio con aquellos juramentos que hacen creer -en las promesas. Me contest: - ---Dejas en m, por lo que oigo, una huella tan profunda y clara, que -el Leteo no puede borrarla ni obscurecerla: pero si tus palabras han -jurado la verdad, dime, cul es la causa del cario que me demuestras -en tus frases y en tus miradas? - -Le contest: - ---Vuestras dulces rimas, que harn preciosos los manuscritos que las -contienen, tanto como dure el lenguaje moderno. - ---Oh hermano!--replic--; ste que te sealo con el dedo[86] (e -indic un espritu que iba delante de l), fu mejor obrero en su -lengua materna. Sobrepuj a todos en sus versos amorosos y en la -prosa de sus novelas; y deja hablar a los necios, que creen que el -Lemosn[87] es mejor que l; prestan ms atencin al ruido que a la -verdad, y as forman su juicio antes de dar odos al arte o la razn. -Lo mismo hicieron muchos de los antiguos con respecto a Guittone, -colocndole, merced a sus gritos, en el primer lugar, hasta que lo ha -vencido la verdad con los mritos adquiridos por otras personas. Ahora, -si tienes el alto privilegio de poder penetrar en el claustro donde -Cristo es abad del colegio, dle por m del "Padre nuestro" todo lo -que necesitamos nosotros los habitantes de este mundo, en el que ya no -tenemos el poder de pecar. - - [86] Arnaldo Daniel, clebre poeta provenzal del siglo XII, - celebrado por Petrarca como gran maestro de amor y como el - primer poeta en lengua vulgar. Escribi novelas caballerescas - en prosa. - - [87] Gerardo Borneil, poeta de Limoges. - -Luego, tal vez para hacer sitio a otro que vena en pos de l, -desapareci entre el fuego, como desaparece el pez en el fondo del -agua. Yo me adelant un poco hacia el que me haba designado, y le dije -que mi deseo preparaba a su nombre una grata acogida: l empez a decir -donosamente: - ---Me complace tanto vuestra corts pregunta, que ni puedo ni quiero -ocultarme a vos: yo soy Arnaldo, que lloro y voy cantando: veo, triste, -mis pasadas locuras, y veo, contento, el da que en adelante me espera. -Ahora os ruego, por esa virtud que os conduce a lo ms alto de la -escala, que os acordis de endulzar mi dolor. - -Despus se ocult en el fuego que les purifica. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_ - - -El Sol estaba ya en aquel punto desde donde lanza sus primeros rayos -sobre la ciudad en que se derram la sangre de su Hacedor: el Ebro caa -bajo el alto signo de Libra, y las ondas del Ganges eran caldeadas al -empezar la hora de nona; de modo que donde estbamos terminaba el da, -cuando nos divis placentero el Angel de Dios, que apartado de la llama -se puso en la orilla a cantar: "Beati mundo corde," en voz bastante ms -viva que la nuestra. Despus dijo: - ---No se sigue adelante, almas santas, si el fuego no os muerde antes: -entrad en l, y no os hagis sordas al cntico que llegar hasta -vosotras. - -As habl cuando estuvimos cerca de l, por lo que me qued al oirle -como aquel que es metido en la fosa. Elev mis manos entrelazadas -mirando al fuego, y se representaron vivamente en mi imaginacin los -cuerpos humanos que haba visto arder. Mis buenos Guas se volvieron -hacia m, y Virgilio me dijo: - ---Hijo mo, aqu puedes encontrar un tormento; pero no la muerte. -Acurdate, acurdate... y si te gui sano y salvo sobre Gerin, qu -no har ahora que estoy ms cerca de Dios? Ten por cierto que, aunque -estuvieras mil aos en medio de esa llama, no perderas un solo -cabello; y si acaso crees que te engao, ponte cerca de ella, y como -prueba, aproxima con tus manos al fuego la orla de tu ropaje. Depn, -pues, depn todo temor; vulvete hacia aqu, y pasa adelante con -seguridad. - -Yo, sin embargo, permanec inmvil aun en contra de mi conciencia. -Cuando vi que me estaba quieto y reacio, repuso algo turbado: - ---Hijo mo, repara en que entre Beatriz y t slo existe ese obstculo. - -As como al or el nombre de Tisbe, Piramo, cercano a la muerte, abri -los ojos y la contempl bajo la morera, que desde entonces ech frutos -rojos, as yo, vencida mi obstinacin, me dirig hacia mi sabio Gua, -al or el nombre que siempre est en mi mente. Entonces l, moviendo la -cabeza, dijo: - ---Cmo! Queremos permanecer aqu? - -Y se sonri, como se sonre al nio a quien se conquista con una fruta. -Despus se meti en el fuego el primero, rogando a Estacio, que durante -todo el camino se haba interpuesto entre ambos, que viniese detrs -de m. Cuando estuve dentro, habrame arrojado, para refrescarme, en -medio del vidrio hirviendo; tan desmesurado era el ardor que all se -senta. Mi dulce Padre, para animarme, continuaba hablando de Beatriz y -diciendo: "Ya me parece ver sus ojos." Nos guiaba una voz que cantaba -al otro lado; y nosotros, atentos solamente a ella, salimos del fuego -por el sitio donde est la subida. - ---"Venite, benedicti patris mei"--se oy en medio de una luz que all -haba, tan resplandeciente que me ofusc y no la pude mirar.--El Sol se -va--aadi--, y viene la noche; no os detengis, sino acelerad el paso -antes que el horizonte se obscurezca. - -El sendero suba recto a travs de la pea hacia el Oriente, y yo -interrumpa delante de m los rayos del Sol, que ya estaba muy bajo. -Habamos subido pocos escalones, cuando mis sabios Guas y yo, por mi -sombra que se desvaneca, observamos que tras de nosotros se ocultaba -el Sol; y antes de que en toda su inmensa extensin tomara el horizonte -el mismo aspecto, y de que la noche se esparciera por todas partes, -cada uno de nosotros hizo de un escaln su lecho; porque la naturaleza -del monte, ms bien que nuestro deseo, nos impeda subir. Como las -cabras que antes de haber satisfecho su apetito van veloces y atrevidas -por los picos de los montes, y una vez saciado ste, se quedan rumiando -tranquilas a la sombra, mientras el Sol quema, guardadas por el -pastor, que, apoyado en su cayado, cuida de ellas; y como el pastor -que se queda fuera y pernocta cerca de su rebao, para preservarlo de -que lo disperse alguna bestia feroz, as estbamos entonces nosotros -tres, yo como cabra, y ellos como pastores, estrechados por los dos -lados de aquella abertura. Poco alcanzaba nuestra vista de las cosas -que haba fuera de all; pero por aquel reducido espacio vea yo las -estrellas ms claras y mayores de lo acostumbrado. Rumiando de esta -suerte y contemplndolas me sorprendi el sueo; el sueo que muchas -veces predice lo que ha de sobrevenir. En la hora, segn creo, en que -Citerea, que parece siempre abrasada por el fuego del amor, lanzaba -desde Oriente sus primeros rayos sobre la montaa, me pareca ver -entre sueos una mujer joven y bella, que iba cogiendo flores por una -pradera, y deca cantando: "Sepa todo aquel que pregunt mi nombre, que -yo soy La, y voy extendiendo en torno mis bellas manos para formarme -una guirnalda. Para agradarme delante del espejo, me adorno aqu; pero -mi hermana Raquel no se separa jams del suyo, y permanece todo el da -sentada ante l. A ella le gusta contemplar sus hermosos ojos, como a -m adornarme con mis propias manos: ella se satisface con mirar, yo con -obrar." Ya, ante los esplendores que preceden al da, tanto ms gratos -a los peregrinos, cuanto ms cerca de su patria se albergan al volver a -ella, huan por todas partes las tinieblas, y con ellas mi sueo; por -lo cual me levant, y vi a mis grandes Maestros levantados tambin. - -La dulce fruta que por tantas ramas va buscando la solicitud de los -mortales, hoy calmar tu hambre. - -Tales fueron las palabras que me dirigi Virgilio; palabras que -me causaron un placer como no lo ha causado jams regalo alguno. -Acrecentse tanto en m el deseo de llegar a la cima del monte, que a -cada paso que daba senta crecer alas para mi vuelo. Cuando, recorrida -toda la escalera, estuvimos en la ltima grada, Virgilio fij en m sus -ojos y dijo: - ---Has visto el fuego temporal y el eterno, hijo mo, y has llegado a un -sitio donde no puedo ver nada ms por m mismo. Con ingenio y con arte -te he conducido hasta aqu: en adelante srvate de gua tu voluntad; -fuera ests de los caminos escarpados y de las estrechuras; mira el Sol -que brilla en tu frente; mira la hierba, las flores, los arbustos, que -se producen solamente en esta tierra. Mientras no vengan radiantes de -alegra los hermosos ojos que, entre lgrimas, me hicieron acudir en tu -socorro, puedes sentarte, y puedes pasear entre esas flores. No esperes -ya mis palabras, ni mis consejos: tu albedro es ya libre, recto y -sano, y sera una falta no obrar segn lo que l te dicte. As, pues, -ensalzndote sobre ti mismo, te corono y te mitro.[88] - - [88] Tu albedro es ya libre; recto y sano, por el - esclarecimiento de tu razn y el dominio de tus pasiones: - por lo tanto te hago seor de ti mismo, en lo tocante a la - direccin civil (corona), y a la espiritual (mitra). - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOCTAVO_ - - -Deseoso ya de observar en su interior y en sus contornos la divina -floresta espesa y viva, que amortiguaba la luz del nuevo da, dej sin -esperar ms el borde del monte y march lentamente a travs del campo, -cuyo suelo por todas partes despeda gratos aromas. Un aura blanda e -invariable me oreaba la frente con no mayor fuerza que la de un viento -suave: a su impulso, todas las verdes frondas se inclinaban trmulas -hacia el lado a que proyecta su primera sombra el sagrado monte; pero -sin separarse tanto de su derechura, que las avecillas dejaran por -esta causa de ejercitar su arte sobre las copas de los rboles, pues -antes bien, llenas de alegra, saludaban a las primeras auras, cantando -entre las hojas, que acompaaban a sus ritmos haciendo el bajo, con un -susurro semejante al que de rama en rama va creciendo en los pinares -del llano de Chiassi, cuando Eolo deja escapar el Sirocco. - -Ya me haban transportado mis lentos pasos tan adentro de la antigua -selva, que no poda distinguir el sitio por donde haba entrado, cuando -vi interceptado mi camino por un riachuelo, que corriendo hacia la -izquierda, doblegaba bajo el peso de pequeas linfas las hierbas que -brotaban en sus orillas. Las aguas que en la tierra se tienen por ms -puras, pareceran turbias comparadas con aquellas, que no ocultan nada, -aunque corran obscurecidas bajo una perpetua sombra, que no da paso -nunca a los rayos del Sol ni de la Luna. Detuve mis pasos, y atraves -con la vista aquel riachuelo, para admirar la gran variedad de sus -frescas arboledas, cuando se me apareci, como aparece sbitamente una -cosa maravillosa que desva de nuestra mente todo otro pensamiento, una -mujer sola, que iba cantando y cogiendo flores de las muchas de que -estaba esmaltado todo su camino. - ---Ah!, hermosa Dama, que te abrasas en los rayos de Amor, si he de -dar crdito al semblante que suele ser testimonio del corazn; dgnate -adelantarte--le dije--hacia este riachuelo, lo bastante para que pueda -comprender qu es lo que cantas. T traes a mi memoria el sitio donde -estaba Proserpina, y cmo era cuando la perdi su madre, y ella perdi -sus lozanas flores. - -As como bailando se vuelve una mujer, con los pies juntos y arrimados -al suelo, poniendo apenas uno delante de otro, de igual suerte se -volvi aqulla hacia m sobre las florecillas rojas y amarillas, -semejante a una virgen que inclina sus modestos ojos, y satisfizo mis -splicas aproximndose tanto, que llegaba hasta m la dulce armona -de su canto, y sus palabras claras y distintas. Luego que se detuvo -en el sitio donde las hierbas son baadas por las ondas del lindo -riachuelo, me concedi el favor de levantar sus ojos. No creo que -saliera tal resplandor bajo las cejas de Venus, cuando su hijo la -hiri inconsideradamente. Ella se sonrea desde la orilla derecha, -cogiendo mientras tanto las flores que aquella elevada tierra produce -sin necesidad de simiente. El ro nos separaba a la distancia de tres -pasos; pero el Helesponto por donde pas Jerjes, cuyo ejemplo sirve an -de freno a todo orgullo humano, no fu tan odioso a Leandro, por el -impetuoso movimiento de sus aguas entre Sestos y Abydos, como lo era -aqul para m por no abrirme paso. - ---Sois recin llegados--dijo ella--; y quiz porque me sonro en este -sitio escogido para nido de la humana naturaleza, os causo asombro y -hasta alguna sospecha; pero el salmo "Delectasti" esparce una luz que -puede disipar las nubes de vuestro entendimiento. Y t, que vas delante -y me has rogado que hable, dime si quieres or otra cosa, que yo -responder con presteza a todas tus preguntas hasta dejarte satisfecho. - ---El agua--le dije--y el rumor de la floresta impugnan en mi interior -una nueva creencia sobre una cosa que he odo y que es contraria a esta. - -A lo que ella contest: - ---Te dir cmo procede de su causa eso que te admira, y disipar la -nube que te ciega. El Sumo Bien, que se complace slo en s mismo, hizo -al hombre bueno y apto para el bien, y le di este sitio como arras en -seal de eterna paz. El hombre, por sus culpas, permaneci aqu poco -tiempo: por sus culpas cambi su honesta risa y su dulce pasatiempo en -llanto y en tristeza. A fin de que todas las conmociones producidas -ms abajo por las exhalaciones del agua y de la tierra, que se dirigen -cuanto pueden tras del calor, no molestasen al hombre, se elev este -monte hacia el cielo tanto como has visto, y est libre de todas ellas -desde el punto donde se cierra su puerta. Ahora bien, como el aire gira -en torno de la tierra con la primera bveda movible del cielo, si el -crculo no es interrumpido por algn punto, un movimiento semejante -viene a repercutir en esta altura, que est libre de toda perturbacin -en medio del aire puro, produciendo este ruido en la selva, porque -es espesa; y la planta sacudida comunica su propia virtud generativa -al aire, el cual girando en torno deposita dicha virtud en el suelo; -y la otra tierra, segn que es apta por s misma o por su cielo, -concibe y produce diversos rboles de diferentes especies. Una vez odo -esto, no te parecer ya maravilloso que haya plantas que broten sin -semillas aparentes. Debes saber, adems, que la santa campia en que te -encuentras est llena de toda clase de semillas, y encierra frutos que -all abajo no se cogen. El agua que ves no brota de ninguna vena que -sea renovada por los vapores que el fro del cielo convierte en lluvia, -como un ro que adquiere o pierde caudal, sino que sale de una fuente -invariable y segura, que recibe de la voluntad de Dios cuanto derrama -por dos partes. Por esta desciende con una virtud que borra la memoria -del pecado; por la otra renueva la de toda buena accin. Aqu se llama -Leteo; en el otro lado, Eunoe; y no produce sus efectos si no se bebe -aqu primero que all: su sabor supera a todos los dems. Aunque tu -sed est ya bastante mitigada sin necesidad de ms explicaciones mas, -por una gracia especial, an te dar un corolario; y no creo que mis -palabras te sean menos gratas, si por ti exceden a mis promesas. Los -que antiguamente fingieron la edad de oro y su estado feliz, quiz -soaron en el Parnaso este sitio. Aqu fu inocente el origen de la -raza humana; aqu la primavera y los frutos son eternos: este es el -verdadero nctar de que todos hablan. - -Entonces me volv completamente hacia mis Poetas y vi que haban -acogido con una sonrisa esta ltima explicacin: despus dirig de -nuevo mis ojos hacia la bella Dama. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMONONO_ - - -Despus de aquellas ltimas palabras, continu cantando cual mujer -enamorada: "Beati, quorum tecta sunt peccata"[89]: y a la manera de -las ninfas, que andaban solas por las umbras selvas, complacindose -unas en hur del Sol, y otras en verle, psose a caminar por la orilla -contra la corriente del ro; y yo al igual de ella, segu sus cortos -pasos con los mos. Entre los dos no habamos an adelantado ciento, -cuando las dos riberas equidistantes presentaron una curva, de tal modo -que me encontr vuelto hacia Oriente. A poco de andar as, volvise la -Dama enteramente a m, diciendo: "Hermano mo, mira y escucha." Y he -aqu que por todas partes ilumin la selva un resplandor tan sbito, -que dud si haba sido un relmpago; mas como ste desaparece en cuanto -brilla, y aqul duraba cada vez ms resplandeciente, deca yo entre -m: "Qu ser esto?" Circulaba por el luminoso aire una dulce meloda, -por lo cual mi buen celo me hizo censurar el atrevimiento de Eva; pues -que all, donde obedecan la tierra y el cielo, una mujer sola y apenas -formada, no pudo sufrir el permanecer bajo ningn velo; cuando si -hubiera permanecido resignado bajo l, habra yo gozado ms pronto, y -luego eternamente aquellas inefables delicias. - - [89] Beati, quorum remissae sunt iniquitates, et quorum tecta - sunt peccata: palabras del segundo Salmo penitencial, con las - cuales la Dama congratula a Dante por verle limpio de las - manchas de los siete pecados. Esta Dama representa, segn - algunos comentadores, la Iglesia catlica. - -Mientras iba yo enteramente absorto en la contemplacin de tantas -primicias del placer eterno, y deseoso todava de ms dichas, el aire, -semejante a un gran fuego, apareci ante nosotros inflamado bajo las -verdes ramas, y la dulce armona que habamos percibido se convirti en -un canto claro y distinto. Oh sacrosantas Vrgenes! Si alguna vez he -soportado por vosotras el hambre, el fro y las vigilias, prestadme en -cambio la ayuda, que la necesidad me obliga a demandaros. Es preciso -que Helicn derrame para m sus aguas, y que el coro de Urania me ayude -a poner en versos cosas apenas concebibles. - -Parecime ver algo ms all siete rboles de oro[90], engaado por la -gran distancia que todava mediaba entre nosotros y ellos; mas cuando -me hube aproximado tanto, que la semejanza engaadora del sentido -no perda ya por la distancia ninguno de sus rasgos distintivos, la -facultad que prepara materia al raciocinio me hizo conocer que eran -candelabros, y que las voces cantaban "Hosanna." Los hermosos muebles -llameaban en su parte superior despidiendo una luz mucho ms clara -que la Luna a media noche y a la mitad de su mes. Me volv lleno de -admiracin al buen Virgilio, y l me respondi con una mirada no -menos llena de asombro. Despus fij de nuevo mi atencin en los altos -candelabros, los cuales avanzaban en nuestra direccin tan lentamente -que una recin desposada los habra vencido en celeridad. La Dama me -grit: - ---Por qu contemplas con tanto ardor esas vvidas luces, y no reparas -en lo que viene tras de ellas? - - [90] Segn unos comentadores, los siete dones del Espritu - Santo; segn otros, los siete sacramentos. - -Entonces vi venir detrs de las luces, y como guiadas por stas, muchos -personajes[91], vestidos de un blanco tan puro como no ha brillado -jams en el mundo. A la izquierda resplandeca el agua, y reflejaba -la parte izquierda de mi cuerpo; as es que me miraba en ella como en -un espejo. Cuando desde mi orilla llegu a un punto en que nicamente -el ro me separaba de aqullos, me detuve para mirar mejor, y vi las -llamas caminando hacia adelante, dejando tras de s pintado el aire -con rasgos semejantes a banderolas extendidas; de modo que sobre ellas -se vean claramente siete listas formadas de los colores de que el Sol -hace su arco y Delia su cinturn. Aquellas listas se extendan por el -cielo ms all de lo que alcanzaba mi vista, y segn me pareci, las -de los extremos distaban entre s diez pasos una de otra[92]. Bajo el -hermoso cielo que describo, se adelantaban de dos en dos veinticuatro -ancianos coronados de azucenas[93]. Todos cantaban: "Bendita t eres -entre las hijas de Adn, y benditas sean eternamente tus bellezas." -Despus que las flores y las frescas hierbecillas que haba en la otra -ribera frente a m se vieron libres de aquellos espritus elegidos, -as como en el cielo siguen unas a otras las estrellas, en pos de -los ancianos vinieron cuatro animales, con ellos coronados de verdes -hojas[94]. Cada uno tena seis alas, con las plumas llenas de ojos, -como seran los de Argos si viviese[95]. Lector, no empleo mis rimas en -describir las formas de estos animales, pues me contiene tanto el gasto -futuro, que no puedo ser ahora prdigo; pero puedes leer a Ezequiel, -que los pinta tales como los vi acudir de las fras regiones, con -el viento, con las nubes y con el fuego; y del mismo modo que los -encontrars en sus libros, as se presentaban aqu si se excepta que, -en cuanto a las alas, Juan est conmigo y se separa de l. El espacio -que quedaba entre los cuatro lo ocupaba un carro triunfal sobre dos -ruedas, que iba tirado por un grifo. Este extenda sus alas ante la -lista de en medio y las tres de ambos lados, sin que interceptara -ninguna de ellas al hender el espacio entre las mismas comprendido. Se -elevaban tanto, que se las perda de vista: la parte de su cuerpo que -era ave tena los miembros de oro, y los de la otra parte eran blancos -manchados de rojo. Ni Escipin el Africano, ni aun Augusto, hicieron -jams recrearse a Roma en la contemplacin de un carro tan bello, y aun -comparado con l, sera pobre aquel carro del Sol, que desvindose de -su camino, fu abrasado, por los ruegos de la Tierra suplicante, cuando -Jpiter fu misteriosamente justo. - - [91] Los patriarcas, profetas y otros santos varones, que - creyeron en la venida de Jesucristo. - - [92] Estos diez pasos figuran, segn todos los comentadores, - los diez mandamientos. - - [93] Smbolos de los libros del Antiguo Testamento. - - [94] Smbolos de los cuatro Evangelistas. - - [95] Las alas son smbolo de la prontitud con que el Evangelio - recorri el mundo. Los ojos, semejantes a los de Argos, lo son - de la vigilancia que es necesaria para mantener pura la verdad - evanglica contra los sofismas de que se valen las pasiones. - -Tres mujeres venan danzando en redondo al lado de la rueda derecha; -una de ellas tan roja, que apenas se la hubiera distinguido dentro -del fuego: la otra era como si su carne y sus huesos fuesen de -esmeralda: la tercera pareca nieve recin cada[96]. Tan pronto iba -a la cabeza la blanca, como la roja; y segn el canto de sta, as -las dems ajustaban el paso, avanzando lentas o rpidas. Hacia la -izquierda del carro venan gozosas otras cuatro vestidas de prpura -asustando sus movimientos al de una de ellas, que tena tres ojos -en la cabeza.[97] En pos de estos grupos de que acabo de hablar, vi -dos ancianos con diferentes vestiduras; pero iguales en su actitud, -venerable y reposada. Uno de ellos pareca ser de los discpulos de -aquel gran Hipcrates, a quien hizo la naturaleza en favor de los seres -animados que le son ms queridos;[98] el otro demostraba un cuidado -contrario, con una espada tan reluciente y aguda, que a travs del ro -me caus miedo.[99] Despus vi otros cuatro de humilde apariencia;[100] -y detrs de todos vena un anciano solo y durmiendo, pero con la faz -inspirada.[101] Estos siete estaban vestidos como los veinticuatro -primeros; pero no iban coronados de azucenas, sino de rosas y de otras -flores coloradas; quien los hubiese visto desde algo lejos, habra -jurado que arda una llama sobre sus sienes. Cuando el carro estuvo -frente a m, se oy un trueno; y aquellos dignos personajes, como si -se les hubiera prohibido seguir adelante, se detuvieron all al mismo -tiempo que los candelabros. - - [96] Las tres virtudes teologales: la Fe, color de nieve; la - Esperanza, color de esmeralda, y la Caridad, color de fuego. - - [97] Las cuatro Virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, - Fortaleza y Templanza. Se suponen tres ojos a la Prudencia: - con uno mira al pasado, para sacar un recuerdo provechoso; - con el otro al presente, para no equivocarse al tomar una - determinacin; y con el otro al porvenir, para evitar a tiempo - el mal y prepararse al bien. - - [98] San Lucas. - - [99] San Pablo. - - [100] Los apstoles Santiago, Pedro, Juan y Judas, escritores - de las Epstolas cannicas; y dice de humilde apariencia, - porque sus escritos son breves. - - [101] S. Juan Apstol, que cuando escribi el Apocalipsis, - estaba cercano a los noventa aos. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMO_ - - -Cuando se detuvo el septentrin del primer Cielo, que no conoci -nunca orto ni ocaso, ni ms niebla que el velo que sobre l corri el -pecado, y que all enseaba a cada cual su deber, como el septentrin -ms bajo lo ensea al que dirige el timn para llegar al puerto, los -veraces personajes que iban entre el Grifo y los siete candelabros -se volvieron hacia el carro, como hacia el fin de sus deseos; y uno -de ellos como enviado del Cielo, exclam tres veces cantando: "Veni, -sponsa, de Libano," y todos los dems cantaron lo mismo despus de l. -As como los bienaventurados, cuando llegue la hora del juicio final, -se levantarn con presteza de sus tumbas, cantando "Aleluya" con su voz -recobrada por fin, del mismo modo se elevaron sobre el carro divino, -"ad vocem tanti senis," cien ministros y mensajeros de la vida eterna. -Todos decan: "Benedictus qui venis," y despus, esparciendo flores por -encima y alrededor, aadan: "Manibus o date lilia plenis." - -Yo he visto, al romper el da, la parte oriental enteramente sonrosada, -el resto del cielo adornado de una hermosa serenidad, y la faz del Sol -naciente cubierta de sombras, de suerte que a travs de los vapores -que amortiguaban su resplandor, poda contemplarla el ojo por largo -tiempo: del mismo modo, a travs de una nube de flores que sala de -manos angelicales y caa sobre el carro y en torno suyo, se me apareci -una dama coronada de oliva sobre un velo blanco, cubierta de un verde -manto, y vestida del color de una vvida llama.[102] Mi espritu, que -haca largo tiempo no haba quedado abatido, temblando de estupor en -su presencia, sin que mis ojos la reconocieran, sinti no obstante el -gran poder del antiguo amor, a causa de la oculta influencia que de -ella emanaba. En cuanto hiri mis ojos la alta virtud que me haba -avasallado antes de que yo saliera de la infancia, me volv hacia la -izquierda, con el mismo respeto con que corre el nio hacia su madre, -cuando tiene miedo, o cuando est afligido, para decir a Virgilio: -"No ha quedado en mi cuerpo una sola gota de sangre que no tiemble; -reconozco las seales de mi antigua llama." Pero Virgilio nos haba -privado de s; Virgilio, el dulcsimo padre, Virgilio, que me haba -sido enviado por aqulla para mi salvacin. Ni aun todo lo que perdi -la antigua madre pudo impedir que mis mejillas enjutas se baaran en -triste llanto. - - [102] El velo blanco, el manto verde y el vestido color de - fuego, que adornan a Beatriz, simbolizan las tres Virtudes - teologales: la corona de oliva indica la Sabidura. - ---Dante, no llores todava; no llores todava porque Virgilio se vaya, -pues es preciso que llores por otra herida! - -Como el almirante que va de popa a proa examinando la gente que monta -los otros buques, y la anima a portarse bien, del mismo modo sobre el -borde izquierdo del carro, vi yo, cuando me volv al or mi nombre, -que aqu se consigna por necesidad, a la Dama que se me apareci -anteriormente velada por los halagos angelicales, dirigiendo sus -ojos hacia m de la parte ac del ro. Aunque el velo que descenda -de su cabeza, rodeado de las hojas de Minerva, no permitiese que se -distinguieran sus facciones, con su actitud regia y altiva continu -de esta suerte, como aquel que al hablar reserva las palabras ms -calurosas para lo ltimo: - ---Mrame bien, soy yo; soy en efecto Beatriz, Cmo te has dignado -subir a este monte? No sabas que el hombre es aqu dichoso? - -Mis ojos se inclinaron hacia las limpias ondas; pero vindome reflejado -en ellas, los dirig hacia la hierba: tanta fu la vergenza que abati -mi frente. Parecime Beatriz tan terrible como una madre irritada a su -hijo, porque amarga el sabor de la piedad acerba. Ella guard silencio, -y los ngeles cantaron de improviso: "In te Domine speravi;" pero -no pasaron de "pedes meos." As como la nieve se congela y endurece -al soplo de los vientos de Esclavonia, entre los rboles que crecen -sobre el dorso de Italia; y luego se lica por s misma, en cuanto -la tierra que pierde la sombra enva su aliento, semejante al fuego -que derrite una vela; as me qued sin lgrimas ni suspiros antes que -cantasen aqullos cuyas notas responden siempre a la armona de las -esferas celestiales: mas cuando comprend por sus dulces palabras que -se compadecan de m ms que si hubiesen dicho: "Mujer, por qu as -le maltratas?," el hielo que oprima mi corazn se deshizo en suspiros -y agua, y junto con mi angustia, sali del pecho por la boca y por los -ojos. Estando Ella, sin embargo, inmvil sobre el costado izquierdo del -carro, dirigi de este modo sus palabras a las compasivas substancias: - ---Vosotros velis en el eterno da, de modo que ni la noche ni el -sueo os roban ninguno de los pasos que da el siglo en su camino: as -pues, responder con ms cuidado, a fin de que me comprenda el que -all llora, y sienta un dolor proporcionado a su falta. No solamente -por influencia de las grandes esferas que dirigen cada semilla hacia -algn fin, segn la virtud de la estrella que la acompaa, sino tambin -por la abundancia de la gracia divina (cuya lluvia desciende de tan -altos vapores, que no puede alcanzarlos nuestra vista), fu tal se -en su edad temprana por natural disposicin, que todos los buenos -hbitos habran producido en l admirables efectos; pero el terreno -mal sembrado e inculto se hace tanto ms maligno y salvaje, cuanto -mayor vigor terrestre hay en l. Por algn tiempo le sostuve con mi -presencia: mostrndole mis ojos juveniles, le llevaba conmigo en -direccin del camino recto; pero tan pronto como estuve en el umbral -de la segunda edad, y cambi de vida, se se separ de m y se entreg -a otros amores. Cuando sub desde la carne al espritu, y hube crecido -en belleza y virtud, fu para l menos querida y menos agradable. -Encamin sus pasos por una va falsa, siguiendo tras engaosas imgenes -del bien, que no cumplen totalmente ninguna promesa: ni siquiera me -ha valido impetrar para l inspiraciones, por medio de las cuales le -llamaba en sueos o de otros modos, segn el poco caso que de ellas ha -hecho. Tan abajo cay, que todos mis medios eran ya insuficientes para -salvarle, si no le mostraba las razas condenadas. Por l he visitado el -umbral de los muertos, y dirig mis ruegos y mis lgrimas al que le ha -conducido hasta aqu. Se hubiera violado el alto decreto de Dios, si -pasara el Leteo y gustara tales manjares sin haber pagado alguna parte -de la penitencia que hace verter lgrimas. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_ - - -Oh t, que ests a la otra parte del sagrado ro!--Empez de nuevo a -decir, continuando sin demora, y dirigindome de punta sus palabras, -que aun de filo me haban parecido tan acerbas--; di, di si esto es -verdad--; a tal acusacin es preciso que tu confesin corresponda. - -Estaba yo tan confuso, que mi voz conmovida se extingui antes de salir -de sus rganos. Ella esper un momento, y despus dijo: - ---En qu piensas? Respndeme, pues todava las aguas del Leteo no han -borrado tus tristes recuerdos. - -La confusin y el miedo reunidos me arrancaron de la boca un "s" tan -dbil, que fu menester el auxilio de la vista para entenderlo. As -como se rompe una ballesta por estar demasiado tirantes la cuerda y -el arco, de modo que la flecha da con menos fuerza en el blanco, as -yo, quebrantado bajo el peso de tan grave cargo, prorrump en lgrimas -y suspiros, y la voz enflaquecida vino a expirar entre mis labios. -Entonces Ella me dijo: - ---En medio de los saludables deseos procedentes de m, que te -impulsaban a amar el bien, ms all del cual no hay nada a que aspirar, -qu fosos insuperables o qu cadenas has encontrado para perder de -tal modo la esperanza de pasar adelante? Y qu ventajas o atractivos -descubriste en el aspecto de los otros bienes, para que debieras rondar -en torno de ellos? - -Despus de haber exhalado un amargo suspiro, apenas tuve bastante voz -para responder; voz que mis labios formaron con trabajo. Llorando dije: - ---Las cosas presentes con sus falsos placeres desviaron mis pasos, -apenas se me ocult vuestro rostro. - -Ella me respondi: - ---Aunque callases o negases lo mismo que ahora confiesas, no por eso tu -falta sera menos conocida: tal es el Juez que la sabe! Pero cuando la -confesin del pecado sale de la propia boca del pecador, la rueda se -vuelve en nuestro tribunal contra el filo de la espada. Sin embargo, -para que ms te aproveche la vergenza de tu error, y para que otra -vez seas ms fuerte al or las sirenas, depn la causa de tu llanto y -escucha: de este modo sabrs que mi carne sepultada deba encaminarte -en una direccin totalmente contraria. El arte o la naturaleza no te -presentaron jams una cosa tan agradable como los bellos miembros en -que estuve contenida, miembros que ahora son polvo de la tierra. Y si -el sumo placer de verme te falt por mi muerte, qu cosa mortal deba -excitar despus tus deseos? A la primera herida que te causaron las -cosas falaces del mundo, debiste elevar tus ojos al cielo, siguindome -a m, que no era ya como ellas. No deban abatirse tus alas para -esperar all nuevos golpes, o bien alguna doncellita u otra cualquiera -vanidad de tan corta duracin. El tierno pajarillo cae en dos o tres -asechanzas; pero ante los ojos de los ya cubiertos de pluma en vano se -despliegan las redes, en vano se lanzan flechas. - -Yo estaba como los nios que, mudos de vergenza y con los ojos fijos -en el suelo, escuchan en pie, reconociendo sus faltas, y arrepentidos. -Ella continu: - ---Ya que te muestras tan contrito por lo que has odo, alza la barba, y -sentirs ms dolor mirndome. - -Con menos resistencia se desarraiga la robusta encina, bien al embate -de los vientos boreales, o bien al de aquel que viene del pas de -Jarba, de la que, al or su orden, opuse yo para levantar la cabeza; y -cuando di el nombre de barba a mi rostro, bien conoc el veneno que -encerraban sus palabras. Por fin, cuando alc la faz, advert que las -primeras criaturas haban cesado de esparcir flores, y mis miradas, -poco seguras an, vieron a Beatriz vuelta hacia la fiera que es una -sola persona con dos naturalezas. Cubierta con su velo, y al otro lado -de la verde orilla, parecime que se venca a s misma en su primitiva -belleza, mucho ms de lo que venca a las dems mujeres cuando viva -en el mundo. La ortiga del arrepentimiento me punz tanto, que de -todas las cosas mortales la que ms me desvi de su amor me fu la -ms odiosa: el remordimiento me oprimi el corazn de tal modo, que -ca desmayado. Lo que me sucedi entonces lo sabe aqulla que fu la -causa de ello. Cuando el corazn me restituy la facultad de percibir -las cosas exteriores, vi por encima de m a la Dama que antes haba -encontrado sola, y la o decir: - ---Agrrate, agrrate a m! - -Habame sumergido en el ro hasta la garganta, e impelindome tras -ella, iba caminando sobre el agua con la ligereza de una lanzadera. -Cuando estuve cerca de la dichosa orilla, o tan dulcemente "Asperges -me," que no sabra recordarlo, cuanto menos escribirlo. La hermosa -Dama abri sus brazos, rode con ellos mi cabeza, y me sumergi de modo -que hube de beber el agua. Despus me sac fuera, y mojado como estaba -me present a las cuatro bellas bailarinas, cada una de las cuales -extendi sobre m su brazo. - ---Aqu somos ninfas, y en el Cielo estrellas: antes de que Beatriz -descendiese al mundo fuimos designadas como siervas suyas. Te -conduciremos ante sus ojos; pero las tres del otro lado, que ven ms -a fondo, aguzarn los tuyos para que percibas la plcida luz que hay -dentro de ellos. - -As me dijeron cantando; y despus me llevaron hacia el pecho del -Grifo, donde estaba Beatriz vuelta hacia nosotros. En seguida aadieron: - ---No economices tus miradas: te hemos puesto delante de las esmeraldas, -desde donde Amor te lanz un da sus dardos. - -Mil deseos ms ardorosos que la llama atrajeron mis ojos hacia aquellos -ojos brillantes, que an estaban fijos en el Grifo. Como el Sol en -un espejo, la doble fiera se reflejaba en ellos, ya de un modo, ya -de otro. Piensa, lector, si yo estara maravillado al ver tal objeto -permanecer inalterable en s mismo, y transformndose en su imagen -reflejada. Mientras que, llena de estupor y gozosa, mi alma gustaba -de aquel alimento que, satisfacindola, la haca ms deseosa de l, -aquellas tres, que demostraban en su actitud ser de una jerarqua ms -elevada, se adelantaron danzando al comps de sus anglicos cantares. - ---Vuelve, Beatriz, vuelve tus ojos santos (tal era su cancin) hacia tu -fiel amigo, que ha dado tantos pasos para verte. Por gracia, haznos la -gracia de descubrirle tu faz, de modo que contemple la nueva belleza -que le ocultas. - -Oh esplendor de viva luz eterna! Quin es el que habiendo palidecido -a la sombra del Parnaso, o bebido en su fuente, no tendra la mente -ofuscada, al intentar representarte tal cual apareciste all donde el -cielo te circundaba, resonando con su acostumbrada armona, cuando al -aire libre te descubriste? - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_ - - -Estaban mis ojos tan fijos y atentos para calmar su sed de diez aos, -que tena embotados los otros sentidos, encontrando adems aqullos por -todas partes obstculos que no les permitan cuidarse de ninguna otra -cosa; as es que la santa sonrisa los atraa con sus antiguas redes. -Pero por fuerza me obligaron aquellas diosas a volver la cabeza hacia -la izquierda, porque les oa decir: "Mira demasiado fijamente;" y la -disposicin en que se encuentran los ojos cuando acaban de ser heridos -por los rayos del Sol, me dej por algn tiempo sin vista; mas cuando -se repusieron los mos ante otro pequeo resplandor (y digo pequeo, -comparndolo con la gran luz de que me haba separado forzosamente), vi -que el glorioso ejrcito se haba vuelto hacia la derecha, recibiendo -en el rostro los rayos del Sol y los de las siete llamas. As como -para salvarse una cohorte, se retira cobijada bajo los escudos, y se -vuelve con su estandarte antes de que haya terminado por completo su -evolucin, as la milicia del reino celestial que preceda al carro -desfil toda antes de que ste hubiera vuelto su lanza. En seguida las -mujeres se volvieron a colocar cerca de las ruedas, y el Grifo puso en -movimiento el carro bendito, de tal modo que no se agit ninguna de -sus plumas. La hermosa Dama que me hizo vadear el ro, Estacio y yo -seguamos a la rueda que describi al girar el arco menor. Caminando de -esta suerte a travs de la alta selva deshabitada por culpa de aquella -que crey a la serpiente, ajustaba mis pasos al cntico de los ngeles. -Una flecha despedida del arco recorre quiz en tres veces el espacio -que habamos avanzado, cuando baj Beatriz. O que todos murmuraban: -"Adn!" En seguida rodearon un rbol enteramente despojado de hojas -y flores en todas sus ramas. Su copa, que se extenda a medida que el -rbol se elevaba, sera, a causa de su altura, admirada por los indios -en sus selvas. - ---Bendito seas, oh Grifo, que con tu pico no arrancaste nada de este -tronco dulce al gusto, despus que, por haberlo probado, se inclin al -mal el apetito humano! - -As exclamaron todos en derredor del rbol robusto; y el animal de -doble naturaleza respondi: - ---De ese modo se conserva la semilla de toda justicia. - -Y volvindose al timn de que haba tirado, lo condujo al pie de la -planta viuda de sus hojas, y dej atado a ella el carro que era de -ella. As como nuestras plantas se ponen turgentes cuando la gran luz -desciende mezclada con aquella que irradia detrs de los celestes -Peces, y luego se reviste cada una con su propio color antes que el -Sol gue sus caballos bajo otra estrella, de igual modo se renov el -rbol cuyas ramas estaban antes tan desnudas, adquiriendo colores menos -vivos que los de la rosa, pero ms que los de la violeta. Yo no pude -entender, ni aqu abajo se canta, el himno que aquella gente enton -entonces, ni tampoco pude or todo el canto hasta el fin. Si me fuera -posible describir cmo se adormecieron aquellos desapiadados ojos -que tan cara pagaron su excesiva vigilancia, oyendo las aventuras de -Siringa, representara, como un pintor que copia un modelo, el modo -como me dorm; pero hgalo quienquiera que sepa figurar bien el sueo. - -Paso, pues, al momento en que me despert, y digo que un resplandor -desgarr el velo de mi sueo, al mismo tiempo que me gritaba una -voz: "Levntate; qu haces?" Como Pedro, Juan y Jacobo, conducidos -a ver las florecitas del manzano, que hace a los ngeles codiciosos -de su fruta y perpetuas las bodas en el cielo; y aterrados por el -esplendor divino, volvieron en s al or la palabra que ha interrumpido -sueos mayores, y vieron su compaa mermada por la ausencia de -Moiss y Elas, y cambiada la tnica de su Maestro, as despert yo, -viendo inclinada sobre m a aquella compasiva mujer que haba guiado -anteriormente mis pasos por el ro; lleno de inquietud dije: - ---Dnde est Beatriz? - -A lo que me contest: - ---Mrala sentada sobre las races y bajo el nuevo follaje de ese rbol. -Mira la compaa que la rodea: los otros se van hacia arriba tras el -Grifo, entonando cnticos ms dulces y ms profundos. - -Ignoro si fu ms difusa su respuesta; porque se hallaba otra vez ante -mis ojos aquella que me impeda fijar la atencin en ninguna otra cosa. -Estaba sentada ella sola en la tierra verdadera, como dejada all -para custodiar el carro que vi atar a la biforme fiera. En torno suyo -formaban un crculo las siete Ninfas, teniendo en las manos aquellas -luces que no puede apagar el Aquiln ni el Austro. - ---Poco tiempo habitars esta selva, y sers eternamente conmigo -ciudadano de aquella Roma donde Cristo es romano. Por lo tanto, fija -tus ojos en este carro para bien del mundo que vive mal, y cuando -vuelvas a l, escribe lo que has visto. - -As habl Beatriz; y yo, enteramente sumiso a sus rdenes, puse mi -mente y mis ojos donde ella quiso. Nunca tan velozmente parti el -rayo de condensada nube, cuando cae del ms remoto confn del aire, -como vi yo al ave de Jpiter precipitarse y bajar por el rbol, -rompiendo su corteza, ya que no las flores y hojas nuevas: y con toda -su fuerza hiri al carro, y le hizo vacilar, como nave combatida por -la tempestad, que las olas derriban, ora a babor, ora a estribor. Vi -luego introducirse en el carro triunfal una zorra, que pareca no haber -tomado jams ningn buen alimento: pero reprendindole mi Dama sus feas -culpas, la oblig a hur tan precipitadamente como lo permitieron sus -descarnados huesos. En seguida, por donde mismo haba venido antes, -vi al guila descender a la caja del carro, y dejarla cubierta de sus -plumas: y semejante a la voz que sale de un corazn contristado, sali -del cielo una voz que dijo: "Ay, navecilla ma, cun mal cargada -ests!" Despus me pareci que se abra la tierra entre las dos -ruedas, y vi salir un dragn que hinc su maligna cola en el carro, y -retirndola luego como la avispa su aguijn, se llev consigo una parte -del fondo, y se alej muy contento. Lo que qued del carro, como la -tierra frtil que se cubre de grama, se cubri de la pluma ofrecida por -el guila quiz con intencin casta y benigna; y de ella se cubrieron -una y otra rueda y la lanza en menos tiempo del que mantiene un suspiro -la boca abierta. Transformado de esta suerte el edificio santo, -salieron de sus diversas partes varias cabezas, tres de ellas sobre la -lanza, y las restantes una en cada ngulo. Las primeras tenan cuernos -como los bueyes; pero las otras slo tenan un cuerno por frente: jams -se han visto semejantes monstruos. - -Tan segura como una fortaleza sobre una alta montaa, vi sentada en -el carro a una prostituta desenvuelta, paseando sus miradas en torno -suyo. Y como para impedir que se la quitaran, vi un gigante colocado -en pie junto a ella, y ambos se besaban de vez en cuando; ms habiendo -ella vuelto hacia m sus ojos codiciosos y errantes, el feroz amante -la azot desde la cabeza a los pies. Despus, lleno de suspicacia y -de cruel ira, desat el monstruoso carro, y lo arrastr tan lejos por -la selva, que tras de ella se ocultaron a mi vista la prostituta y la -nueva fiera. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOTERCIO_ - - -Las mujeres comenzaron llorosas una dulce salmodia, cantando -alternativamente, ya las tres, ya las cuatro: "Deus, venerunt -gentes."[103] Y Beatriz, suspirando compasiva, las escuchaba tan -abatida, que poco ms lo estuvo Mara al pie de la Cruz. Pero cuando -las otras vrgenes le dieron ocasin de hablar, ponindose en pie, -respondi encendida como el fuego: - ---"Modicum, et non videbitis me; et iterum," mis queridas hermanas, -"modicum, et vos videbitis me."[104] - - [103] Cantan, alternando, los versculos del salmo LXXVIII, - que el poeta aplica en este lugar a las desventuras de la - Iglesia cristiana. - - [104] "Dentro de poco no me veris: pero dentro de otro poco - me veris." Palabras de Jess, en el Evangelio de San Juan, - prediciendo su prxima muerte y su resurreccin. - -Despus reuni ante s a todas siete, y con slo un ademn, nos hizo -marchar tras ellas a m, a la Dama, y al sabio que qued en nuestra -compaa. As se alejaba, y no creo que hubiese dado diez pasos, -cuando hiri mis ojos con sus ojos, y con aspecto tranquilo me dijo: - ---Ven ms de prisa, de modo que si hablo contigo, ests dispuesto a -escucharme. - -Cuando estuve cerca de ella, como deba, aadi: - ---Hermano, por qu, viniendo conmigo, no te atreves a preguntarme algo? - -Me sucedi lo que a aquellos que, por excesiva reverencia, al hablar -con sus superiores, no pueden hacer salir con viveza las palabras de -entre sus dientes, y contest balbuceando: - ---Seora, vos conocis mis necesidades y lo que les conviene. - -Contestme: - ---Quiero que en adelante te despojes de ese temor y esa vergenza, para -que no hables como hombre que suea. Sabe que el vaso que rompi la -serpiente fu y no es; pero crea el culpable que la venganza de Dios no -se vence con sortilegios. El guila que dej sus plumas en el carro, -convirtindolo en un monstruo y despus en una presa, no estar siempre -sin herederos; pues veo ciertamente, y por eso lo refiero, algunas -estrellas ya cercanas a un tiempo seguro de todo obstculo y de todo -impedimento, en el cual un quinientos diez y cinco,[105] enviado por -Dios, destruir a la ramera, y a aquel gigante que con ella delinque. -Y quiz mi prediccin obscura, como los orculos de Temis y de la -Esfinge, no te persuade, porque, como ellos, ofusca el entendimiento; -pero en breve los hechos sern las Nyades que resuelvan este difcil -enigma, sin temor por los ganados y los trigos. Anota estas palabras, -y tales como salen de mis labios ensaselas a los que viven con -aquella vida que no es ms que una rpida carrera hacia la muerte: -acurdate adems, cuando las escribas, de no ocultar cmo has visto -la planta, que ha sido robada dos veces. Quien la despoja o la rompe -ofende con una blasfemia de hecho a Dios, que la hizo santa slo para -su uso. Por haber mordido su fruto, la primera alma aguard en el dolor -y en el deseo durante cinco mil aos y ms al que en s mismo castig -aquel bocado. Tu espritu est adormecido, si no comprende que slo por -una causa singular es aquel rbol tan alto, y tan anchurosa su copa: y -si los vanos pensamientos no hubiesen sido alrededor de tu mente como -las aguas del Elsa, y el placer que te causaron no la hubiera manchado -como Pramo manch la mora, slo por tantas circunstancias reconoceras -moralmente la justicia de Dios en la prohibicin de tocar aquel rbol. -Mas como veo tu inteligencia petrificada y tan obscurecida por el -pecado, que te deslumbra el brillo de mis palabras, quiero que te las -lleves, si no escritas, al menos estampadas en ti mismo, por aquel -motivo que el peregrino lleva el bordn rodeado de palmas. - - [105] Esto es, un DXV, letras que transportadas equivalen a un - DVX, o Capitn, o, como otros quieren, iniciales abreviativas - de Dante Xristi Vertagus, Domini Xristi Vicarius, Dominus - Xristi Victor o Vitor, etc. - -Le contest: - ---As como la cera conserva inalterable la imagen que en ella imprime -el sello, del mismo modo la vuestra ha quedado grabada en mi cerebro. -Pero por qu vuestra deseada palabra se eleva tanto sobre mi -entendimiento, que cuanto ms procura comprenderla menos lo consigue? - ---Para que conozcas--dijo--aquella escuela que has seguido, y cmo ha -de poder su doctrina seguir a mis palabras; y veas que vuestro camino -se separa tanto del divino, cuanto de la Tierra dista el cielo que gira -ms velozmente a la mayor altura. - -Entonces le respond: - ---No recuerdo haberme alejado jams de vos, ni me remuerde por ello la -conciencia. - ---Es que t no puedes recordarlo--me dijo sonrindose--; acurdate de -que has bebido las aguas del Leteo; y si del humo se deduce el fuego, -de ese olvido se infiere claramente que tu voluntad, ocupada en otras -cosas, era culpable. Pero en adelante sern mis palabras tan desnudas -cuanto es preciso descubrirlas a tu rudo entendimiento. - -El Sol, ms resplandeciente y con pasos ms lentos, atravesaba el -crculo del Meridiano, que cambia de posicin segn de donde se mira, -cuando al extremo de una opaca umbra, semejante a las que se ven bajo -las verdes hojas y las negruzcas ramas por donde llevan los Alpes sus -fros riachuelos, se detuvieron las siete mujeres, como se detiene la -tropa que va de avanzada, si encuentra alguna novedad en su camino. -Ante ellas me pareci ver salir el Tigris y el Eufrates de un mismo -manantial, y como amigos separarse lentamente. - ---Oh luz!, oh gloria de la raza humana! Qu agua es esta que mana de -una misma fuente, y dividida, se aleja una de otra? - -A tal pregunta se me contest: - ---Ruega a Matilde que te lo diga. - -Y la hermosa Dama respondi como aquel que se disculpa: - ---Ya le he dicho esta y otras varias cosas; y estoy segura de que el -agua del Leteo no se las ha hecho olvidar. - -Beatriz aadi: - ---Quiz un inters mayor, de esos que muchas veces quitan la memoria, -ha obscurecido su mente con respecto a los dems objetos. Pero mira -el Eunoe, que por all se desliza; condcele hacia l, y segn -acostumbras, reanima su amortecida virtud. - -Como una alma gentil que de nada se excusa, sino que adapta su voluntad -a la de los otros en cuanto se la dan a conocer por medio de alguna -sea, de igual suerte se puso en marcha la bella Dama en cuanto estuve -a su lado, y dijo a Estacio con su gracia femenil: - ---Ven con l. - -Lector, si dispusiera de mayor espacio para escribir, cantara en parte -la dulzura de las aguas de que no me habra saciado nunca; pero como -estn ya llenos todos los papeles dispuestos para este segundo cntico, -el freno del arte no me deja ir ms all. - -Volv de aquellas sacrosantas ondas tan reanimado como las plantas -nuevas, renovadas con nuevas hojas, purificado y dispuesto para subir a -las estrellas. - -[Ilustracin] - - - - -_PARAISO_ - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO PRIMERO_ - - -La gloria de Aqul que todo lo mueve se difunde por el universo, y -resplandece en unas partes ms y en otras menos. Yo estuve en el -cielo que recibe mayor suma de su luz, y vi tales cosas, que ni sabe -ni puede referirlas el que desciende de all arriba; porque nuestra -inteligencia, al acercarse al fin de sus deseos, profundiza tanto, que -la memoria no puede volver atrs. Sin embargo, todo cuanto mi mente -haya podido atesorar de lo concerniente al reino santo, ser en lo -sucesivo objeto de mi cntico. - -Oh buen Apolo! Haz de m para este ltimo trabajo un vaso lleno de tu -valor, tal como lo exiges para conceder tu laurel amado; pues si hasta -aqu tuve bastante con una cima del Parnaso, ahora necesito las dos -para entrar en el resto de mi carrera. Entra en mi seno, e insprame el -aliento de que estabas posedo cuando sacaste los miembros de Marsias -fuera de su piel. - -Oh divina virtud! Si te prestas a m, de modo que yo pueda poner de -manifiesto la sombra del reino bienaventurado estampada en mi cabeza, -me vers acudir a tu rbol querido y coronarme entonces de aquellas -hojas; pues el asunto de mi canto y tu favor me harn digno de ello. - -Tan pocas veces, oh Padre!, se recoge el lauro del triunfo, ya como -Csar, ya como poeta (por culpa y vergenza de la humana voluntad), que -cuando alguno arde en deseos de alcanzarlo, el follaje penico debera -difundir la alegra en la feliz deidad dlfica. A una pequea chispa -sigue una gran llama: quiz despus de m habr quien ruegue con mejor -voz para que responda Cirra. - -La lmpara del mundo se presenta a los mortales por diferentes -aberturas; pero cuando se deja ver por aquella en que se unen cuatro -crculos formando tres cruces, entonces sale con mejor curso y con -mejor estrella, y modela y sella ms a su modo la cera de nuestro -mundo. Por aquella abertura se haba hecho all de da, y aqu de -noche: casi todo aquel hemisferio estaba ya blanco, y la otra parte -negra, cuando vi a Beatriz vuelta hacia el lado izquierdo, mirando -al Sol; jams lo ha mirado un guila con tanta fijeza. Y as como un -segundo rayo sale del primero, y se remonta a lo alto, semejante al -peregrino que quiere volverse, as la accin de Beatriz, penetrando -por mis ojos en mi imaginacin, origin la ma, y fij los ojos en -el Sol contra nuestra costumbre. Muchas cosas son all permitidas a -nuestras facultades, que no lo son aqu, por ser aquel lugar creado -para residencia propia de la especie humana. Me fu imposible mirar -por mucho tiempo al Sol; pero no tan poco, que no le viera centellear -en torno suyo, como el hierro que sale candente del fuego; y de pronto -me pareci que un nuevo da se una al da, como si Aqul que puede -hubiese adornado el Cielo con otro Sol. - -Beatriz miraba fijamente las eternas esferas, y yo fij mis ojos en -ella, desvindolos de all arriba: contemplndola, me transform -interiormente, como Glauco al gustar la hierba que le hizo en el mar -compaero de los otros Dioses. No es posible significar con palabras el -acto de pasar a un grado superior la naturaleza humana; pero baste el -citado ejemplo a quien la gracia divina reserve tal experiencia. - -Oh Amor, que gobiernas el cielo! T, que me elevaste con tu luz, sabes -si yo era entonces solamente aquella parte de m que primero creaste. -Cuando la rotacin de los cielos, que eternizas por el deseo que estos -tienen de poseerte, atrajo mi atencin con su armona, que regularizas -y distribuyes, me pareci que entonces se encenda con la llama del Sol -tanto espacio del cielo, que ni las lluvias ni los ros han ocasionado -jams tan extenso lago. La novedad de los sonidos y tan gran resplandor -me abrasaron de tal modo en el deseo de conocer su causa, que jams he -sentido tan punzante aguijn. As es que Ella, que vea mi interior -como yo mismo, abri su boca para calmar mi excitado nimo, antes que -yo la abriera para preguntarle, y empez a decir: - ---T mismo te atontas con tus falsas ideas, de tal modo que no ves lo -que veras si las hubieras desechado. No ests ya en la Tierra, segn -te figuras: el rayo, huyendo de la regin donde se forma, no corre tan -velozmente como t asciendes hacia ella. - -Si vi desvanecida mi primera duda, gracias a sus palabras sonrientes y -breves, me vi en cambio ms envuelto en otra nueva, y dije: - ---Ya me contemplo con placer libre de mi primitiva admiracin; mas -ahora me asombra cmo es que puedo atravesar por entre estos cuerpos -leves. - -Por lo cual Beatriz, lanzando un piadoso suspiro, dirigi hacia m sus -ojos con aquel aspecto de que se reviste la madre al or un desvaro de -su hijo, y repuso: - ---Todas las cosas guardan un orden entre s; y este orden es la forma, -que hace al universo semejante a Dios. Aqu ven las altas criaturas el -signo de la eterna sabidura, que es el fin para que se ha creado el -orden antedicho. En el de que hablo, todas las naturalezas propenden y, -segn su diversa esencia, se aproximan ms o menos a su principio. As -es que se dirigen a diferentes puertos por el gran mar del sr, y cada -una con el instinto que se le concedi para que la lleve al suyo. Este -instinto es el que conduce al fuego hacia la Luna; el que promueve los -primeros movimientos del corazn de los mortales, y el que concentra y -hace compacta a la Tierra. Y este arco se dispara, no tan slo contra -las criaturas desprovistas de inteligencia, sino contra las que tienen -inteligencia y amor. La Providencia, que todo lo ordena, hace con su -luz que est tranquilo el cielo en el que gira aqul que tiene mayo -velocidad: all es donde ahora, como a sitio designado, nos lleva la -virtud de la cuerda de aquel arco que dirige todo cuanto despide hacia -un objeto agradable. Bien es verdad que, as como la forma no guarda -muchas veces armona con las intenciones del arte, porque la materia -es sorda para contestar, as de esta direccin se desva tal vez la -criatura, que tiene el poder de inclinarse hacia otro lado, por ms -que est impulsada de aquel modo, y cae (como se puede ver caer el -fuego desde una nube), si su primer impulso la tuerce hacia la Tierra -por un falso placer. No debes, pues, a lo que pienso, admirarte ms -de tu ascensin, que de ver a un ro descender desde lo alto de una -montaa hasta su base. Lo maravilloso en ti sera que, libre de todo -obstculo, te hubieras sentado abajo, como lo sera el que la viva -llama permaneciese quieta y apegada a la Tierra. - -Dicho esto, elev sus ojos al Cielo. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEGUNDO_ - - -Oh vosotros, que, deseosos de escucharme, habis seguido en una -pequea barca tras de mi bajel que navega cantando, virad para ver de -nuevo vuestras playas! No os internis en el pilago, porque quiz, -perdindome yo, quedarais perdidos. El agua por donde sigo no fu -jams recorrida; Minerva sopla en mi vela, Apolo me conduce y las -nueve Musas me ensean las Osas. Y vosotros los que, en corto nmero, -levantasteis ha tiempo las miradas hacia el pan de los ngeles, del -cual se vivo aqu pero sin que nadie quede harto, bien podis dirigir -vuestra nave por el alta mar, siguiendo mi estela sobre el agua que -se rene en breve. Aquellos gloriosos hroes que pasaron a Colcos -no se admiraron cuando vieron a Jasn convertido en boyero, como os -admiraris ahora vosotros. La innata y perpetua sed del deiforme reino -nos haca ir tan veloces como veloz veis al mismo cielo. Beatriz miraba -hacia arriba, y yo la miraba a ella; y quiz en menos tiempo del en -que se coloca un dardo, y se despide del arco y vuela, me vi llegado -a un punto donde una cosa admirable atrajo mis miradas: por lo cual, -Aqulla para quien no podan estar ocultos mis sentimientos, vuelta -hacia m tan agradable como bella, me dijo: - ---Eleva tu agradecida mente hacia Dios, que nos ha transportado a la -primera estrella. - -Parecame que se extendiese sobre nosotros una nube lcida, densa, -slida y bruida, como un diamante herido por los rayos del Sol. -La eterna margarita nos recibi dentro de s, como el agua que, -permaneciendo unida, recibe un rayo de luz. Si yo era cuerpo, y si en -la Tierra no se concibe cmo una dimensin pueda admitir a otra, segn -debe suceder si un cuerpo penetra en otro, debera abrasarnos mucho -ms el deseo de contemplar aquella esencia, en que se ve cmo Dios y -nuestra naturaleza se unieron. All se ver esto que creemos por la fe; -pero sin demostracin alguna, pues ser conocido por s mismo, como la -primera verdad en que el hombre cree. Yo respond: - ---Seora, con tanto reconocimiento como cabe en m, doy gracias a Aqul -que me ha alejado del mundo mortal. Pero decidme: qu son las obscuras -seales de este cuerpo, que all abajo en la Tierra dan ocasin a -algunos para inventar patraas sobre Can?[106] - - [106] Las manchas de la Luna, que, segn el vulgo, eran Can - con un haz de lea. - -Sonrise un poco, y despus me dijo: - ---Si la opinin de los mortales se extrava donde la llave de los -sentidos no puede abrir, no deberan en verdad punzarte desde ahora -las flechas de la admiracin; pues ves que, si la razn sigue a los -sentidos, debe tener muy cortas las alas; pero dime qu es lo que t -piensas con respecto a esto. - -Le contest: - ---Lo que aqu arriba me parece de diferente forma, creo que debe ser -producido por cuerpos enrarecidos y por cuerpos densos. - -Ella repuso: - ---Vers de un modo cierto que tu creencia est basada en una idea -falsa, si escuchas bien el argumento que voy a oponerte. La octava -esfera os muestra muchas luces, las cuales puede verse que presentan -aspectos diferentes as en calidad como en cantidad. Si esto fuera -efecto solamente del enrarecimiento y la densidad, en todas ellas -habra una sola e idntica virtud, aunque distribuida en ms o menos -abundancia y proporcionalmente a sus respectivas masas. Siendo diversas -las virtudes, necesariamente han de ser fruto de principios formales; -y stos, menos uno, quedaran destrudos por tu raciocinio. Adems, -si el enrarecimiento fuese la causa de aquellas manchas acerca de las -cuales me preguntas, entonces o el planeta estara en algunos puntos -privado de su materia de parte a parte, o bien del modo que en un -cuerpo alternan lo graso y magro, as el volumen de ste se compondra -de hojas diferentes. Si fuese cierto lo primero, se manifestara en -los eclipses de Sol, porque la luz de ste pasara a travs de la -Luna, como atraviesa por cualquier cuerpo enrarecido. Esto no es as: -por lo tanto hemos de examinar el otro supuesto; y si llego tambin -a anularlo, vers demostrado lo falso de tu opinin. Si ese cuerpo -enrarecido no llega de un lado a otro de la Luna, es preciso que -termine en algn punto donde su contrario no deje pasar la luz, y que -el otro rayo reverbere desde all, como el color se refleja en un -cristal que est forrado de estao. Pero t dirs que el rayo aparece -aqu ms obscuro que en otras partes, porque se refracta desde mayor -profundidad. De esta rplica puede librarte la experiencia, si haces -uso de ella alguna vez, por ser la fuente de donde manan los arroyos -de vuestras artes. Toma tres espejos: coloca dos de ellos delante de ti -a igual distancia, y el otro un poco ms lejos: despus fija tus ojos -entre los dos primeros. Vuelto as hacia ellos, dispon que a tu espalda -se eleve una luz que ilumine los tres espejos, y vuelva a ti reflejada -por todos: entonces, aun cuando la luz reflejada sea menos intensa -en el ms distante, vers que resplandece igualmente en los tres. -Desvanecido ya el primer error de tu entendimiento, como a impulso de -los clidos rayos se desvanecen el color y el fro primitivos de la -nieve, quiero mostrarte ahora una luz tan viva, que apenas aparezca -sentirs sus destellos. Dentro del Cielo de la divina paz se mueve un -cuerpo, en cuya virtud reside el ser de todo su contenido. El Cielo -siguiente, que tiene tantas estrellas, distribuye aquel sr entre -diversas esencias, distintas de l y que en l estn contenidas. Los -dems cielos, por varios y diferentes modos, disponen para sus fines -aquellas cosas distintas que hay en cada uno, y sus influencias. Estos -rganos del mundo van as descendiendo de grado en grado, como ahora -ves, de suerte que adquieren del superior la virtud que comunican al -inferior. Repara bien cmo voy por este camino hacia la verdad que -deseas, a fin de que despus sepas por ti solo vencer toda dificultad. -El movimiento y la virtud de las sagradas esferas deben proceder de -los bienaventurados motores, como del artfice procede la obra del -martillo. Aquel cielo, al que tantas luces hermosean, recibe forma -y virtud de la inteligencia profunda que lo mueve, y se transforma -en su sello. Y as como el alma dentro de vuestro polvo se extiende -a los diferentes miembros, aptos para distintas facultades, as la -inteligencia despliega por las estrellas su bondad multiplicada, -girando sobre su unidad. Cada virtud se une de distinto modo con el -precioso cuerpo a quien vivifica, y en el cual se infunde como en -vosotros la vida. Por la plcida naturaleza de donde se deriva, esa -virtud mezclada a los cuerpos celestes brilla en ellos, como la alegra -en una pupila ardiente. De ella procede la diferencia que se observa -de luz a luz, y no de los cuerpos densos y enrarecidos; ella es el -principio formal que produce lo obscuro y lo claro, segn su bondad. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TERCERO_ - - -Aquel Sol que primeramente abras de amor mi corazn[107] me haba -descubierto, con sus pruebas y refutaciones, el dulce aspecto de una -hermosa verdad; y yo, para confesarme desengaado y persuadido, levant -la cabeza, tanto como era necesario a fin de declararlo resueltamente. -Pero apareci una visin, la cual hacindose perceptible me atrajo -de tal modo hacia s, que ya no me acord de mi confesin. As como -a travs de cristales tersos y transparentes o de aguas ntidas y -tranquilas, aunque no tan profundas que se obscurezca el fondo, -llegan a nuestra vista las imgenes tan debilitadas, que una perla en -una frente blanca no la distinguiran ms dbilmente nuestros ojos, -as vi yo muchos rostros prontos a hablarme; por lo cual ca en el -error contrario a aquel que inflam el amor entre un hombre y una -fuente.[108] En cuanto las distingu, creyendo que fuesen imgenes -reflejadas en un espejo, volv los ojos para ver los cuerpos a que -correspondan; y como nada vi, los dirig de nuevo hacia delante, -fijndolos en mi dulce Gua, que sonrindose despeda vvidos destellos -de sus santos ojos. - - [107] Beatriz. - - [108] Alude a la fbula de Narciso. - ---No te asombres porque me sonra de tu pueril pensamiento--me dijo--; -pues no se apoya todava tu pie sobre la verdad, y como de costumbre, -te inclina a las ilusiones. Esas que ves son verdaderas substancias, -relegadas aqu por haber faltado a su votos. Por consiguiente, habla -con ellas, y oye y cree lo que te digan; pues la verdadera luz que las -regocija no permite que se tuerzan sus pasos. - -Y yo me dirig a la sombra que pareca ms dispuesta a hablar, y empec -a decirle, como hombre a quien su mismo deseo le quita el valor. - ---Oh espritu bien creado, que bajo los rayos de la vida eterna -sientes la dulzura que no se comprende nunca si no se ha gustado! Me -ser muy grato que te dignes decirme tu nombre y cul es vuestra suerte. - -A lo que contest pronta y con risueos ojos: - ---Nuestra caridad nunca cierra sus puertas a un deseo justo, siendo -como aquella que quiere que se le asemeje toda su corte. Yo fu en el -mundo una virgen religiosa; y si tu mente me contempla bien, no me -ocultar a tus recuerdos el ser hoy la ms bella, sino que reconocers -que yo soy Piccarda: colocada aqu con estos otros bienaventurados, -soy como ellos bienaventurada en la esfera ms lenta. Nuestros afectos -a quienes slo inflama el amor del Espritu Santo, se regocijan en el -orden designado por l, y nos ha cabido en suerte este sitio que parece -tan bajo, porque descuidamos nuestros votos, y en parte no fueron -observados. - -A lo que le contest: - ---En vuestros admirables rostros resplandece no s qu de divino, que -cambia el primer aspecto que de vosotras se ha conservado. Por eso no -fu ms presto en recordar; pero ahora viene en mi ayuda lo que t me -dices, de suerte que me es ms fcil reconocerte. Mas dime: vosotras -que sois aqu felices deseis estar en otro lugar ms elevado para ver -ms o para haceros ms amigas? - -Sonrise un poco mirando a las otras sombras, y en seguida me respondi -tan placentera, que pareca arder en el primer fuego del amor: - ---Hermano, la virtud de la caridad calma nuestra voluntad, y esa virtud -nos hace querer solamente lo que tenemos, y no apetecer nada ms. Si -deseramos estar ms elevadas, nuestro anhelo estara en desacuerdo -con la voluntad de Aqul que nos rene aqu; desacuerdo que no admiten -las esferas celestiales, como vers si consideras bien que aqu es -condicin necesaria estar unidas a Dios por medio de la caridad, y -la naturaleza de esta misma caridad. Tambin es esencial a nuestra -existencia bienaventurada uniformar la propia voluntad a la de Dios, de -modo que nuestras mismas voluntades se refundan en una. As es que al -estar como estamos distribudas de grado en grado por este reino, place -a todo l, porque place al Rey cuya voluntad forma la nuestra. En su -voluntad est nuestra paz; ella es el mar adonde va a parar todo lo que -ha creado, o lo que hace la naturaleza. - -Entonces comprend claramente por qu en el Cielo todo es Paraso, por -ms que la gracia del Supremo Bien no llueva en todas partes por igual. -Pero, as como suele suceder que un manjar nos sacie, y que sintamos -an apetito por otro, de suerte que pedimos ste y rechazamos aqul, -as hice yo con el gesto y la palabra para saber por ella cul fu el -tejido cuya lanzadera no continu manejando hasta el fin. - ---Una virtud perfecta, un mrito eminente colocan en un cielo ms alto -a una mujer[109]--me dijo--, segn cuya regla se lleva all abajo en -vuestro mundo el hbito y el velo monacal, a fin de que hasta la muerte -se viva noche y da con aquel esposo, a quien es grato todo voto que la -caridad hace conforme a su deseo. Por seguirla, hu del mundo jovencita -an, y me encerr en su hbito, y promet observar la regla de su -orden. Posteriormente, algunos hombres, ms habituados al mal que al -bien, me arrebataron de la dulce clausura. Dios sabe cul fu despus -mi vida!... Lo que digo de m, entiende que lo digo asimismo de esta -otra alma esplendente que te se muestra a mi derecha, y en quien brilla -toda la luz de nuestra esfera: monja fu, y tambin le arrebataron -de la cabeza la sombra de las sagradas tocas; pero cuando volvi al -mundo, contra su gusto y contra ley, no se despoj jams del velo de su -corazn. Esa es la luz de la gran Constanza, que del segundo prncipe -poderoso de la casa de Suabia engendr al tercero, ltima potencia de -esta raza. - - [109] Santa Clara, a cuya orden perteneca Piccarda. - -As me habl y empez despus a cantar "Ave Mara," y cantando -desapareci, como una cosa pesada a travs del agua profunda. Mi vista, -que la sigui tanto cuanto le fu posible, despus que la perdi, -se volvi hacia el objeto de su mayor deseo, y se fij enteramente -en Beatriz; pero sta lanz tales fulgores sobre mi mirada, que no -los pude sufrir en el primer momento, por cuya causa tard ms en -preguntarle. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO CUARTO_ - - -Un hombre libre de elegir entre dos manjares igualmente distantes de -l y que exciten del mismo modo su apetito, morira de hambre antes de -llevarse a la boca uno de ambos. De igual suerte permanecera inmvil -un cordero entre dos hambrientos lobos, temindoles igualmente, o un -perro entre dos gamos. Por esta razn no me culpo ni me alabo de haber -callado, tenindome en suspenso igualmente dos dudas; pues mi silencio -era necesario. Yo callaba; pero tena pintado en el rostro mi deseo, y -en l apareca ms clara mi pregunta que si la hubiera expresado por -medio de palabras. Beatriz hizo lo que Daniel al librar a Nabucodonosor -de aquella clera que le haba hecho cruel injustamente, y me dijo: - ---Bien veo cmo te atrae uno y otro deseo, de modo que tu curiosidad -se liga a s misma de tal suerte, que no se manifiesta con palabras. -T raciocinas as: si la buena voluntad persevera, por qu razn -la violencia ajena ha de disminuir la medida de mi mrito? Tambin -te ofrece motivo de duda el que las almas al parecer vuelvan a las -estrellas, segn la sentencia de Platn. Tales son las cuestiones -que pesan igualmente sobre tu voluntad; pero antes me ocupar en lo -que tiene ms hiel. El serafn que ms goce de Dios, Moiss, Samuel, -cualquiera de los dos Juanes que quieras escoger, Mara misma, no -tienen su asiento en un cielo distinto de aquel donde moran esos -espritus que aqu te han aparecido, ni su estado de beatitud tiene -fijada ms ni menos duracin, sino que todos embellecen el primer -crculo, y gozan de una vida diferentemente feliz, segn que sienten -ms o menos el Espritu eterno. Aqu se te aparecieron, no porque les -haya tocado en suerte esta esfera, sino para significar que ocupan en -la celestial la parte menos elevada. As es preciso hablar a vuestro -espritu, porque slo comprende por medio de los sentidos lo que hace -despus digno de la inteligencia. Por eso la Escritura, atemperndose -a vuestras facultades, atribuye a Dios pies y manos, mientras que -ella lo ve de otro modo; y la Santa Iglesia os representa bajo formas -humanas a Gabriel y a Miguel y al que san a Tobas. Lo que Timeo dice -acerca de las almas no es figurado, como aqu se ve, pues parece que -siente lo que afirma. Dice que el alma vuelve a su estrella, creyendo -que se desprendi de ella cuando la naturaleza la uni a su forma. Tal -vez su opinin sea diferente de lo que expresan sus palabras, y es -posible que la intencin de stas no sea irrisoria. Si quiere decir -que la influencia operada por las estrellas se convierte en honor o -en vituperio de las mismas, quiz haya dado su flecha en el blanco de -una verdad. Este principio, mal comprendido, extravi a casi todo el -mundo, haciendo que corriese a invocar a Jpiter, a Mercurio y a Marte. -La otra duda que te agita tiene menos veneno, porque su malignidad no -te podra alejar de m. Que nuestra justicia parezca injusta a los -ojos de los mortales, es un argumento de fe y no de hertica malicia; -pero como puede vuestro discernimiento penetrar bien esta verdad, te -dejar satisfecho segn deseas. Si hay verdadera violencia cuando el -que la sufre no se adhiere en nada a aquel que la comete, aquellas -almas no pueden servirse de ella como excusa; porque la voluntad, si -no quiere, no se aquieta, sino que hace lo que naturalmente hace el -fuego, aunque la tuerzan mil veces con violencia. Por lo cual, si la -voluntad se doblega poco o mucho, sigue a la fuerza; y as hicieron -aqullas, pues pudieron haber vuelto al sagrado lugar. Si su voluntad -hubiera sido firme, como lo fu la de Lorenzo sobre las parrillas, y -como la de Mucio al ser tan severo con su mano, ella misma las habra -vuelto al camino de donde las haban separado, en cuanto se vieron -libres; pero una voluntad tan slida es muy rara. Por estas palabras, -si es que las has recogido como debes, queda destrudo el argumento -que te hubiera importunado an muchas veces. Pero se atraviesa otra -dificultad ante tus ojos, y tal que por ti mismo no sabras salir -de ella; antes bien te rendiras fatigado. He dado como cierto a tu -mente que el alma bienaventurada no poda mentir, porque est siempre -prxima a la primera Verdad; y luego habrs podido or por Piccarda, -que Constanza haba guardado su inclinacin al velo, de manera que -parece contradecirme. Muchas veces, hermano, sucede que por hur de un -peligro, se hace con repugnancia aquello que no debera hacerse; como -Alcmen, que, a instancias de su padre, mat a su propia madre, y por -no faltar a la piedad, se hizo desapiadado. Con respecto a este punto, -quiero que sepas que, si la fuerza y la voluntad obran de acuerdo, -resulta que no pueden excusarse las faltas. La voluntad en absoluto no -consiente el dao; pero lo consiente en cuanto teme caer en mayor pena -oponindose a l. Cuando Piccarda, pues, se expresa como lo ha hecho, -entiende que habla de la voluntad absoluta, y yo de la otra; de suerte -que ambas decamos la verdad. - -Tales fueron las ondulaciones del santo arroyo que sala de la fuente -de donde fluye toda verdad, y que aquietaron todos mis deseos. - ---Oh amada del primer Amante!, oh divina--dije en seguida--, cuyas -palabras me inundan comunicndome tal calor que me reaniman cada vez -ms! No es tan profunda mi afeccin, que baste a devolveros gracia -por gracia; pero que responda por m Aqul que todo lo ve y lo puede. -Bien veo que nuestra inteligencia no queda nunca satisfecha, si no -la ilumina aquella Verdad, fuera de la cual no se difunde ninguna -otra. En cuanto ha podido alcanzarla, descansa en ella como la fiera -en su cubil; y puedo indudablemente conseguirla; de lo contrario, -todos nuestros deseos seran vanos. De este deseo de saber nace, -como un retoo, la duda al pie de la verdad; siendo esto un impulso -de la naturaleza que gua de grado en grado nuestra inteligencia al -conocimiento de Dios. Esto mismo me invita, esto mismo me anima, -Seora, a pediros reverentemente que me aclaris otra verdad que -encuentro obscura. Quiero saber si el hombre puede satisfaceros, con -respecto a los votos quebrantados, por medio de otras buenas acciones -que no sean pocas en vuestra balanza. - -Beatriz me mir con los ojos llenos de amorosos destellos, y tan -divinos, que sintiendo mi fuerza vencida, me volv y qued como -anonadado con los ojos bajos. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO QUINTO_ - - -Si te parezco ms radiante en el fuego de este amor de lo que suele -verse en la tierra, hasta el punto de superar la fuerza de tus ojos, -no debes asombrarte, porque esto procede de una vista perfecta, que, -distinguiendo bien los objetos, se dirige con ms rapidez hacia el -bien. Veo claramente cmo resplandece ya en tu inteligencia la eterna -luz, que contemplada una sola vez enciende un perpetuo amor. Y si otra -cosa seduce el vuestro, slo es un vestigio mal conocido del resplandor -que aqu brilla. T quieres saber si con otras buenas acciones puede -satisfacerse el voto no cumplido, de modo que el alma est segura de -todo debate con la justicia divina. - -As empez Beatriz este canto, y como hombre que no interrumpe su -razonamiento, continu de este modo su santa enseanza: - ---El mayor dn que Dios, en su liberalidad, nos hizo al crearnos, -como ms conforme a su bondad, y el que ms aprecia, fu el del libre -albedro de que estuvieron y estn dotadas nicamente las criaturas -inteligentes. Ahora conocers, si raciocinas segn este principio, -el alto valor del voto, si ste es tal que Dios consienta cuando t -consientes; porque al cerrarse el pacto entre Dios y el hombre, se le -sacrifica ese tesoro de que hablo, y se le sacrifica por su propio -acto. As, pues, qu se podr dar en cambio de esto? Si crees que -puedes hacer buen uso de lo que ya has ofrecido, es como si quisieras -hacer una buena obra con una cosa mal adquirida. Ya conoces, pues, -la importancia del punto principal: pero como la Santa Iglesia da -sobre esto sus dispensas, lo cual parece contrario a la verdad que te -he descubierto, es preciso que contines sentado un poco a la mesa, -porque el pesado alimento que has tomado requiere alguna ayuda para -ser digerido. Abre el espritu a lo que te presento y encirralo en ti -mismo, pues no proporciona ciencia alguna el or sin retener. Dos cosas -son necesarias en la esencia de este sacrificio: una es la materia -del voto, y otra el pacto que se forma con Dios. Este ltimo no se -borra jams, si no es observado, y acerca de ello te he hablado antes -en trminos precisos. Por esta causa fu necesario que los Hebreos -continuasen ofreciendo, aunque alguna de sus ofrendas fuese permutada, -como debes saber. Respecto a la que te he dado a conocer como materia -del voto, puede ser tal que no se cometa yerro alguno al cambiarla en -otra materia: pero que ninguno por su propia autoridad mude el fardo de -su espalda, sin la vuelta de la llave blanca y de la llave amarilla: -crea que todo cambio es insensato, si la cosa abandonada no se contiene -en la elegida, como el cuatro est contenido en el seis. Todo lo que -pese tanto por su valor, que incline hacia su lado la balanza, no -puede reemplazarse con otra cosa. Que los mortales no tomen a broma -el voto. Sed fieles, y al comprometeros no seis ciegos como lo fu -Jepht en su primera ofrenda, porque ms le valiera haber dicho: "Hice -mal," que hacer otra cosa peor al cumplir su voto: tan insensato como -a l puedes suponer al gran jefe de los Griegos,[110] quien oblig a -Ifigenia a llorar su hermoso rostro, e hizo llorar por ella a sabios -e ignorantes, cuando oyeron hablar de tal sacrificio. Cristianos, -sed ms pausados en vuestras acciones; no seis como la pluma a todo -viento, ni creis que toda agua pueda lavaros. Tenis el Antiguo y el -Nuevo Testamento, y el Pastor de la Iglesia que os gua: baste esto -para vuestra salvacin. Si os dice otra cosa el espritu del mal, -sed hombres, y no locas ovejas, de suerte que el judo no se ra de -vosotros entre vosotros. No hagis como el cordero, que deja la leche -de su madre, y sencillo y alegre, combate a su placer consigo mismo. - - [110] Agamenn. - -As me habl Beatriz, segn lo escribo: despus se volvi anhelante -hacia aquella parte donde el mundo es ms vivo. Su silencio y la -mudanza de su semblante impusieron silencio a mi vido espritu, que -tena ya preparadas nuevas preguntas. Y como la saeta que da en el -blanco antes de que haya quedado en reposo la cuerda, as corramos -hacia el segundo reino[111]. All vi yo tan contenta a mi Dama -cuando penetr en la luz de aquel cielo, que el planeta se volvi -ms resplandeciente. Y si la estrella se transform y ri, cunto -ms alegre estara yo, que por mi naturaleza soy en todos sentidos -transmutable? As como en un vivero, que est tranquilo y puro, acuden -solcitos los peces al objeto procedente del exterior, por creerlo su -pasto, as vi yo ms de mil almas esplendorosas acudir hacia nosotros, -y a cada cual de ellas se oa exclamar: "He ah quien acrecentar -nuestros amores!" Y tan pronto como cada una se nos acercaba, conocase -su jbilo por el claro fulgor que de ella sala. Piensa, lector, cul -sera tu impaciente anhelo de saber, si lo que aqu empieza no siguiese -adelante, y por ti comprenders cunto sera mi deseo de conocer la -condicin de estas almas, en cuanto se presentaron a mi vista. - - [111] Al cielo de Mercurio. - ---Oh bien nacido, a quien est concedida la gracia de ver los tronos -del triunfo eterno, antes de haber abandonado la milicia de los vivos! -Nosotros nos abrasamos en el fuego que se extiende por todo el cielo: -as, pues, si deseas que te iluminemos acerca de nuestra suerte, puedes -saciarte segn tu deseo. - -As me dijo uno de aquellos espritus piadosos, y Beatriz aadi: - ---Di, di con toda confianza, y creles como a Dioses. - ---Veo bien cmo anidas en tu propia luz, y que la despides por tus -ojos, para que resplandezcan cuando res; pero no s quin eres, ni por -qu ocupas, oh alma digna!, el grado de la esfera que se oculta a los -mortales con los rayos de otro. - -Esto dije dirigindome al alma resplandeciente que me haba hablado; -por lo cual se volvi ms luminosa de lo que antes era. Lo mismo que -el Sol, que a s mismo se oculta por su excesiva luz, cuando el calor -ha destrudo los densos vapores que la amortiguaban, as aquella santa -figura se ocult a causa de su alegra en su mismo fulgor, y encerrada -de aquel modo me contest como se ver en el canto siguiente. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEXTO_ - - -Despus que Constantino volvi el guila contra el curso del Cielo que -antes siguiera tras el antiguo esposo de Lavinia, cien y cien aos y -ms permaneci el ave de Dios en el extremo de Europa, prxima a los -montes de que primitivamente haba salido; y bajo la sombra de las -sagradas plumas gobern all el mundo pasando de mano en mano, hasta -que en estos cambios lleg a las mas. Csar fu; soy Justiniano, -que por voluntad del primer Amor, de que ahora disfruto en el cielo, -suprim de las leyes lo superfluo y lo intil: antes de haberme -dedicado a esta obra, cre que haba en Cristo una sola naturaleza y -no ms, y estaba contento con tal creencia; pero el bendito Agapito, -que fu Sumo Pastor, me encamin con sus palabras a la verdadera fe; -yo le cre, y ahora veo claramente cuanto l me deca, as como t -ves en toda contradiccin una parte falsa y otra verdadera. En cuanto -camin al par de la Iglesia, plugo a Dios por su gracia inspirarme la -grande obra, y me dediqu completamente a ella: confi las armas a -mi Belisario, a quien se uni de tal modo la diestra del cielo, que -sta fu para m una seal de que deba descansar en l. Aqu termina, -pues, mi respuesta a tu primera pregunta; pero su condicin me obliga -a aadir algunas explicaciones. Para que veas con cun poca razn se -levantan contra la sacrosanta ensea los que se la apropian y los -que se le oponen, considera cuntas virtudes la han hecho digna de -reverencia, desde el da en que Palanto muri para darle el imperio. T -sabes que aquel signo fij su mansin en Alba por ms de trescientos -aos, hasta el da en que por l combatieron tres contra tres[112]. -Sabes lo que hizo bajo siete reyes, desde el robo de las Sabinas hasta -el dolor de Lucrecia, conquistando los pases circunvecinos. Sabes lo -que hizo llevado por los egregios romanos contra Breno, contra Pirro, -contra otros prncipes solos y coligados, por lo cual Torcuato, y -Quintio que recibi un sobrenombre por su descuidada cabellera[113], -los Decios y los Fabios, conquistaron un renombre que me complazco -en admirar. El abati el orgullo de los rabes que tras de Anbal -pasaron las rocas alpestres de donde t, Po, te desprendes. A su sombra -triunfaron, siendo an muy jvenes, Escipin y Pompeyo; y su dominio -pareci amargo a aquella colina bajo la cual naciste[114]. Despus, -cerca del tiempo en que todo el cielo quiso reducir el mundo al estado -sereno de que es modelo, Csar tom aquel signo por la voluntad del -pueblo romano; y lo que hizo desde el Var hasta el Rhin, lo vieron el -Isere y el Loira, y lo vi el Sena, y todos los ros que afluyen al -Rdano. Lo que hizo cuando Csar sali de Ravena y pas el Rubicn -fu con tan levantado vuelo, que no lo podran seguir la lengua ni la -pluma. Hacia Espaa dirigi sus tropas, despus hacia Durazzo, y a -Farsalia hiri de tal modo, que hasta en las clidas orillas del Nilo -se sinti el dolor. Volvi a ver a Antandro y al Simois de donde haba -salido, y el sitio donde reposa Hctor; despus se alej de nuevo, con -detrimento de Tolomeo. Desde all cay como un rayo sobre Juba, y luego -se dirigi hacia vuestro Occidente, donde oa la trompa pompeyana. Lo -que aquel signo hizo en manos del que lo llev en seguida lo ladran -Bruto y Casio en el Infierno; y de ello se lamentan Mdena y Perusa. -Tambin llora la triste Cleopatra, que, huyendo ante l, recibi de -un spid muerte cruel y sbita. Con l corri en seguida al mar Rojo; -con l estableci en el mundo paz tan grande que se cerr el templo -de Jano. Pero lo que el signo de que hablo haba hecho antes, y lo -que deba hacer despus por el reino mortal que le est sometido, es -en la apariencia poco y obscuro, si con mirada clara y con afecto -puro se le considera despus en manos del tercer Csar; porque la -viva justicia que me inspira le concedi, puesto en manos de aquel a -quien me refiero, la gloria de vengar la clera divina[115]. Admrate, -pues, ante lo que voy a repetirte. Con Tito corri en seguida a tomar -venganza de la venganza del pecado antiguo. Cuando el diente lombardo -mordi a la Santa Iglesia, venciendo Carlo-Magno bajo sus alas, -acudi a socorrerla. En adelante puedes juzgar a los que he acusado -ms arriba y sus faltas, que son la causa de todos vuestros males. -El uno opone a la ensea comn las amarillas lises, y el otro se la -apropia, no pensando ms que en su partido, de suerte que es difcil -comprender cul comete mayor falta. Lleven los gibelinos, lleven a -cabo sus empresas bajo otra ensea; que mal sigue sta a los que ponen -un obstculo entre ella y la justicia; y que este nuevo Carlos no la -abata con sus gelfos, pues debe temer las garras que a ms feroces -leones arrancaron la piel. Muchas veces han tenido que llorar los hijos -las faltas de los padres; y no se crea que Dios cambie sus armas por -las lises. Esta pequea estrella est poblada de buenos espritus, -que fueron activos en la Tierra, para dejar en ella memoria de su -honor y su fama; y cuando los deseos se elevan hacia tales objetos -desvindose del Cielo, es preciso que los rayos del verdadero amor se -eleven tambin con menos viveza; pero nuestra beatitud consiste en la -medida de las recompensas con nuestros mritos, porque no la vemos -mayor ni menor que stos. La viva justicia endulza, pues, de tal modo -en nosotros el deseo, que nunca puede dirigirse ste a ninguna malicia. -Diversas voces despiden dulce armona; as tambin los diversos grados -de gloria de nuestra vida producen una dulce armona entre estas -esferas. Dentro de la presente margarita fulgura la luz de Romeo[116], -cuya hermosa y grande obra fu tan mal agradecida. Pero los Provenzales -que se declararon en contra suya no se han redo por mucho tiempo; -porque mal camina quien convierte en desgracia propia los beneficios -que ha recibido de otro. Raimundo Berenguer tuvo cuatro hijas; todas -fueron reinas, y esto lo hizo Romeo, persona humilde y errante -peregrino; pero despus algunas palabras envidiosas movieron a aqul a -pedir cuentas a este justo, que le di siete y cinco por diez, por lo -cual parti pobre y anciano; y si el mundo hubiera sabido cul era su -corazn al mendigar pedazo a pedazo su vida, le ensalzara ms de lo -que ahora le ensalza. - - [112] Alude al combate de los Horacios y los Curiacios, en que - stos fueron vencidos por aqullos, quedando Alba sujeta al - dominio romano. - - [113] Cincinato. - - [114] Alude a la destruccin de Fisole, ocasionada por haber - dado asilo esta ciudad a Catilina. En su lugar fu edificada - Florencia, donde naci Dante. - - [115] El emperador Tiberio. - - [116] Hombre de obscuro nacimiento, que al volver de su - peregrinacin a Santiago de Galicia, lleg a Provenza y se - acomod en casa del conde Raimundo Berenguer. Administrando - los bienes de ste, los acrecent de tal modo que lo que vala - diez vali despus doce, lo que fu causa de que cuatro hijas - del Conde se casaran con cuatro reyes. Romeo, malquistado con - Raimundo por algunos barones envidiosos, se separ de l, y - fu mendigando su vida. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO SEPTIMO_ - - -"Gloria a ti, Santo Dios de los Ejrcitos, que esparces tu claridad -sobre los felices fuegos, esto es, sobre las almas dichosas de este -reino." As o que cantaba, volvindose hacia su esfera, aquella -substancia, sobre la cual resplandece un doble fulgor. Ella y las otras -emprendieron su danza, y cual centellas velocsimas se me ocultaron con -su repentino alejamiento. Yo dudaba y deca entre m: "Dile, dile a mi -Dama que calme mi sed con sus dulces palabras." Pero aquel respeto que -se apodera completamente de m tan slo al or B o ICE,[117] me haca -inclinar la cabeza como un hombre que dormita. Beatriz no consinti que -yo estuviese as mucho tiempo; e irradiando sobre m una sonrisa que -hara feliz a un hombre en el fuego, empez a decirme: - - [117] Bice, diminutivo de Beatriz. Significa que la reverencia - que le causaba slo el or pronunciar una slaba de aquel - nombre, le tena con la cabeza baja y sin atreverse a hablar. - ---Segn mi parecer infalible, ests pensando cmo fu justamente -castigada la justa venganza; pero yo despejar en breve tu espritu: -escucha, pues, que mis palabras te ofrecern el dn de una gran -verdad. Por no haber soportado un til freno a su voluntad aquel hombre -que no naci[118], al condenarse, conden a toda su descendencia; por -lo cual la especie humana yaci enferma por muchos siglos en medio de -un grande error, hasta que el Verbo de Dios se dign descender adonde, -por un slo acto de su eterno amor, uni a s en persona la naturaleza, -que se haba alejado de su Hacedor. Ahora mira atentamente lo que -digo: Esta naturaleza unida a su Hacedor, tal cual fu creada, era -sincera y buena; pero por s misma fu desterrada del Paraso, porque -se sali del camino de la verdad y de su vida. La pena, pues, que la -Cruz hizo sufrir a la naturaleza humana de Jesucristo, si se mide por -esa misma naturaleza, fu ms justa que otra cualquiera; pero tampoco -hubo otra tan injusta, si se atiende a la Persona divina que la sufri, -y a la que estaba unida aquella naturaleza. Por lo tanto, aquel hecho -produjo efectos diferentes; porque la misma muerte fu grata a Dios -y a los Judos; por ella tembl la Tierra, y por ella se abri el -Cielo. No te debe ya parecer tan incomprensible cuando te digan que un -tribunal justo ha castigado una justa venganza. Mas ahora veo tu mente -comprimida, de idea en idea, en un nudo, del que espera con ansia verse -libre. T dices: "Comprendo bien lo que oigo; pero no veo bien por -qu Dios quisiera valerse de este medio para nuestra redencin." Este -decreto, hermano, est velado a los ojos de todo aquel cuyo espritu no -haya crecido en la llama de la caridad. Y en efecto, como se examina -mucho este punto, y se le comprende poco, te dir por qu fu elegido -aquel medio como el ms digno. La divina bondad, que rechaza de s todo -rencor, ardiendo en s misma centellea de tal modo, que hace brotar -las bellezas eternas. Lo que procede inmediatamente de ella sin otra -cooperacin no tiene fin; porque nada hace cambiar su sello una vez -impreso. Lo que sin cooperacin procede de ella es completamente libre, -porque no est sujeto a la influencia de las cosas secundarias; y -cuanto ms se le asemeja, ms le place, pues el amor divino que irradia -sobre todo, se manifiesta con mayor brillo en lo que se le parece ms. -La criatura humana disfruta la ventaja de todos estos dones; pero si le -falta uno solo, es preciso que decaiga su nobleza. Slo el pecado es -el que le arrebata su libertad y su semejanza con el Sumo Bien; por lo -cual refleja muy poco su luz, y no vuelve a adquirir su dignidad, si no -llena de nuevo el vaco que dej la culpa, expiando sus malos placeres -por medio de justas penas. Cuando vuestra naturaleza entera pec en su -germen, se vi despojada de estas dignidades y lanzada del Paraso, y -no hubiera podido recobrarlas (si lo examinas sutilmente) por ningn -camino, sin pasar por uno de estos vados: o porque Dios, en su bondad, -perdonara el pecado, o porque el hombre por s mismo redimiera su -falta. Fija ahora tus miradas en el abismo del Consejo eterno, y est -tan atento como puedas a mis palabras. El hombre no poda jams, en sus -lmites naturales, dar satisfaccin, por no poder despus humillarse -con su obediencia tanto cuanto pretendi elevarse con su desobediencia; -y esta es la causa porque el hombre fu exceptuado de poder dar -satisfaccin por s mismo. Era preciso, pues, que Dios condujera al -hombre a la vida sempiterna por sus propias vas, bien por una, o bien -por ambas. Pero, como la obra es tanto ms grata al obrero, cuanto ms -representa la bondad del corazn de donde ha salido, la divina bondad, -que imprime al mundo su imagen, se regocij de proceder por todas sus -vas para elevaros hasta ella. Entro el primer da y la ltima noche -no hubo ni habr jams un procedimiento tan sublime y magnfico, de -cualquier modo que se le considere; porque al entregarse Dios a s -mismo, haciendo al hombre apto para levantarse de su cada, fu ms -liberal que si le hubiese perdonado por su clemencia; y todos los dems -medios eran insuficientes ante la justicia, si el Hijo de Dios no se -hubiera humillado hasta encarnarse. Ahora, para colmar bien todos tus -deseos, vuelvo atrs, a fin de aclararte algn punto de modo que lo -veas como yo. T dices: "Yo veo el aire, veo el fuego, el agua, la -tierra y todas sus mezclas llegar a corromperse y durar poco; y estas -cosas, sin embargo, fueron creadas: ahora bien, si lo que has dicho -es cierto, deberan estar al abrigo de la corrupcin." Los ngeles, -hermano, y el pas libre y puro en que ests, pueden decirse creados -tales como son, en su eterno sr; pero los elementos que has nombrado, -y aquellas cosas que de ellos se componen, tienen su forma de una -potencia creada. Creada fu la materia de que estn hechos: creada -fu la virtud generatriz de las formas en estas estrellas que giran -en torno suyo. El rayo y el movimiento de las santas luces sacan de -la complexin potencial el alma de todos los brutos y plantas; pero -vuestra vida aspira directamente la divina bondad, la cual la enamora -de s de modo que siempre la desea. De aqu puedes deducir an vuestra -resurreccin, si reflexionas cmo fu creada la carne humana, cuando -fueron creados los primeros padres. - - [118] Adn. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO OCTAVO_ - - -Sola creer el mundo en su peligro, que de los rayos de la bella -Ciprina, que gira en el tercer epiciclo, emanaba el loco amor: por esto -las naciones antiguas, en su antiguo error, no solamente la honraban -por medio de sacrificios y de ruegos votivos, sino que tambin honraban -a Dione y a Cupido, a aqulla como madre, y a ste como hijo suyo, de -quien decan que estaba sentado en el regazo de Dido. Y de sta que he -citado al empezar mi canto dieron nombre a la estrella que el Sol mira -placentero, ya contemplando sus pestaas, ya su cabellera[119]. - - [119] Ya cuando va tras de l y se llama Espero, ya cuando va - delante y se llama Lucfero, de cuya palabra hemos hecho los - espaoles lucero. - -Yo no advert mi ascensin a ella; pero me cercior de que estaba en su -interior, cuando vi a mi Dama adquirir ms hermosura. Y as como se ve -la chispa en la llama, y se distinguen dos voces entre s, cuando la -una sostiene una nota y la otra ejecuta varias modulaciones, del mismo -modo vi en aquella luz otros resplandores que se movan en crculo -ms o menos giles, con arreglo, segn creo, a sus dichosas visiones -eternas. De fra nube no salieron jams, visibles o invisibles, vientos -tan veloces, que no parecieran entorpecidos y lentos a quien hubiese -visto llegar hasta nosotros aquellos divinos fulgores, dejando la -rbita comenzada antes en el Cielo de los serafines. Y dentro de los -que se nos aparecieron delante resonaba "Hosanna," tan dulce que nunca -me ha abandonado el deseo de volverlo a or. Entonces se acerc uno de -ellos a nosotros, y empez a decir solo: - ---Todos estamos prontos en tu obsequio, para que te regocijes en -nosotros. Todos giramos con los prncipes celestiales dentro de la -misma rbita, con el mismo movimiento circular y con idntico deseo que -aquellos de quienes has dicho ya en el mundo: "Vosotros que movis el -tercer cielo con vuestra inteligencia"[120], y estamos tan llenos de -amor, que por agradarte, no nos ser menos dulce un momento de reposo. - - [120] As comienza una cancin de Dante en el Convito. - -Despus que mis ojos se fijaron reverentes en mi Dama, y que ella -les di la seguridad de su contentamiento, los volv hacia la -resplandeciente alma que tanto se me haba ofrecido, y: - ---Di, quin fuiste?--fu mi respuesta, impregnada del mayor afecto. - -Oh, cunto ms brillante y bella se volvi cuando le habl, a causa -del nuevo gozo que acrecent sus alegras! Embellecida de este modo, me -dijo: - ---Poco tiempo me tuvo all abajo el mundo[121]: si yo hubiera -permanecido ms en l, no habran sucedido muchos de los males que -all suceden. La alegra que despide en torno mo estos fulgores, me -cubre como al gusano su capullo, y me oculta a tus ojos. T me has -amado mucho, y tuviste motivo para ello; porque si yo hubiera estado -all abajo ms tiempo, te habra dado en prueba de mi amor algo ms -que las hojas. Aquella ribera izquierda, que baa el Rdano despus -de haberse unido con el Sorgues, me esperaba, andando el tiempo, para -recibirme por su seor; as como tambin aquella punta de la Ausonia -que comprende los pueblos de Bari, Gaeta y Crotona, desde donde el -Tronto y el Verde desembocan en el mar. Brillaba ya en mi frente la -corona de aquella tierra que riega el Danubio despus de abandonar las -riberas tudescas; y la bella Trinacria, que entre los promontorios -Pachino y Peloro, sobre el golfo que el Euro azota con ms violencia, -se cubre de humo caliginoso, no a causa de Tifeo, sino por el azufre -que se exhala de su suelo, habra esperado an sus reyes nacidos por -m de Carlos y de Rodolfo, si el mal gobierno que rebela siempre a -los pueblos sumisos, no hubiese excitado a Palermo a gritar: "Muera! -muera!" Y si mi hermano hubiera previsto esto, huira ya la avara -pobreza de Catalua para no ofender a aquellos pueblos. Necesita, en -verdad, proveer por s mismo o por otros, a fin de que su barca no -tenga ms carga de la que pueda soportar. Su ndole, que de liberal se -ha hecho avara, necesitara ministros que no se cuidasen slo de llenar -sus arcas. - - [121] Esta es el alma de Carlos Martel, muerto en 1295, hijo - de Carlos II. - ---El gran contento que me infunden tus palabras, oh seor mo!, me -es mucho ms grato al considerar que aqu, donde est el principio y -el fin de todo bien, lo ves como yo lo veo; y tambin gozo pensando -que en presencia de Dios conoces mi felicidad. Ya que me has dado esta -alegra, aclrame (pues hablando me has hecho dudar) cmo de una -semilla dulce puede salir un fruto amargo. - -Esto le dije, y l me contest: - ---Si puedo demostrarte una verdad, volvers el rostro a lo que -preguntas, como ahora le vuelves la espalda. El Bien que da movimiento -y alegra a todo el reino por donde asciendes, hace que su providencia -sea virtud influyente de estos grandes cuerpos; y en la Mente perfecta -por s misma, no slo se ha provisto a la naturaleza de cada cosa, sino -tambin a la conservacin y estabilidad de todas juntas: por lo cual, -todo cuanto desciende disparando de este arco, va dispuesto hacia un -fin determinado, como la flecha se dirige al blanco. Si esto no fuese -as, el cielo sobre que caminas producira sus efectos de tal modo, que -no seran obras de arte, sino ruinas; y eso no puede ser, a no admitir -que son defectuosas las inteligencias que mueven estos astros, y -defectuoso tambin el Sr primero, que no las hizo perfectas. Quieres -que te aclare ms esta verdad? - ---No es menester--contest--; pues considero imposible que la -naturaleza llegue a faltar en aquello que es necesario. - -El Alma continu: - ---Dime, pues: sera peor la existencia del hombre en la Tierra, si no -viviera en sociedad? - ---S--repuse--; y no pregunto la razn de eso. - ---Y puede ser tal cosa, si all abajo no vive cada cual de diferente -modo por la diversidad de oficios? No puede ser, si vuestro maestro -escribi la verdad. - -As, procediendo de una en otra deduccin, lleg a sta; y despus -concluy: - ---Luego es preciso que sean diversas las races de vuestras aptitudes; -por lo cual uno nace Soln y otro Jerjes, uno Melquisedec y otro aquel -que perdi a su hijo, al volar ste por el aire.[122] La influencia -de los crculos celestes, que imprime su sello a la cera mortal, hace -bien su oficio; pero no distingue una morada de otra. De aqu proviene -que Esa se aparte de Jacob desde el vientre materno, y que Quirino -descienda de un padre tan vil, que se atribuye su origen a Marte. La -naturaleza engendrada sera siempre semejante a la naturaleza que -engendra, si la Providencia divina no predominase. Ahora tienes ya -delante lo que antes detrs; mas para que sepas que me complazco en -instruirte, quiero proveerte an de un corolario. La naturaleza es -siempre estril, si la fortuna le es contraria, como toda simiente -esparcida fuera del clima que le conviene. Y si el mundo all abajo -se apoyara en los cimientos que pone la naturaleza, habra por cierto -mejores habitantes en l; pero vosotros destinis para el templo al que -naci para ceir la espada, y hacis rey al que deba ser predicador: -as es que vuestros pasos se separan siempre del camino recto. - - [122] Uno nace, como Soln, a propsito para dar leyes a los - pueblos; otro, como Jerjes, para regir imperios; otro, como - Melquisedec, para el sacerdocio, y otro, como Ddalo, para - la industria.--Estas diferentes aptitudes con que nacen los - hombres las infunden los influjos celestes, segn el poeta, - pero sin distinguir de clases ni de jerarquas. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO NONO_ - - -Cuando tu Carlos, hermosa Clemencia, hubo aclarado mis dudas, me -refiri los fraudes de que haba de ser vctima su descendencia, pero -aadi: "Calla, y deja transcurrir los aos." As es que yo no puedo -decir ms, sino que tras de vuestros daos vendr el llanto originado -por un justo castigo. - -La santa y viva luz se haba vuelto ya hacia el Sol que la inunda, como -hacia el bien que a todo alcanza. Oh almas engaadas, locas e impas, -que apartis vuestros corazones de semejante bien, dirigiendo hacia la -vanidad vuestros pensamientos! He aqu que otro de aquellos esplendores -se dirigi hacia m, expresando, con la claridad que esparca, su deseo -de complacerme. Los ojos de Beatriz, que estaban fijos en m, como -antes, me aseguraron del dulce asentimiento que daba a mi deseo. - ---Oh espritu bienaventurado!--dije--; satisface cuanto antes mi -anhelo, y prubame que lo que pienso puede reflejarse en ti. - -Entonces la luz, a quien an no conoca, desde su interior donde antes -cantaba, respondi a mis palabras como quien se complace en ser corts -con otro: - ---En aquella parte de la depravada tierra de Italia que est situada -entre Rialto y las fuentes del Brenta y del Piava, se eleva una -colina no muy alta, de donde descendi una llamarada que caus un -gran desastre en toda la comarca. Ella y yo salimos de la misma raz: -Cunizza fu llamada; y aqu brillo, porque me venci la luz de esta -estrella; pero con alegra me perdono a m misma la causa de mi muerte, -y no me pesa, lo cual quiz parecer difcil de comprender a vuestro -vulgo. Esta alma prxima a m, que es una esplndida y preciosa joya de -nuestro cielo, dej en la Tierra una gran fama; y antes que su gloria -se pierda, este centsimo ao se quintuplicar. Ya ves si el hombre -debe hacerse ilustre a fin de que su primera vida deje sobre la tierra -una segunda. Esto es lo que no piensa la turba presente que habita -entre el Tagliamento y el Adigio, sin que le sirvan de escarmiento -los males de que es vctima. Pero pronto suceder que Padua y sus -habitantes, por ser obstinados contra el deber, enrojecern el agua de -la laguna que baa a Vicenza, y all donde el Sile y el Cagnano se unen -hay quien domina y va con la cabeza erguida,[123] cuando ya se componen -las redes que han de cogerle. Tambin llorar Feltro la felona de su -impo pastor, que ser tal, que ninguno por otra semejante ha sido -encerrado en Malta. Ser necesario un recipiente muy ancho para recibir -la sangre ferraresa, y cansado quedar el que quiera pesar onza a onza -la que derramar tan corts sacerdote por mostrarse hombre de partido, -siendo por otra parte tales dones conformes a las costumbres de tal -pas. All arriba hay unos espejos, que vosotros llamis Tronos, de -donde se reflejan hasta nosotros los juicios de Dios; as es que -tenemos por buenas y verdicas nuestras palabras. - - [123] Ricardo de Cammino, que fu muerto por instigacin de - Altiniero del Calzoni. - -Al llegar aqu, el alma guard silencio, y habindose vuelto a colocar -en la rbita como estaba anteriormente, me di a conocer que no pensaba -ya en m. La otra alma dichosa, a quien ya conoca, se me present tan -resplandeciente como una piedra preciosa herida por los rayos del Sol. -All arriba la alegra produce un vivo esplendor, como entre nosotros -produce la risa; pero en el Infierno la sombra de los condenados se -obscurece cada vez ms, a medida que se entristece su espritu. - ---Dios lo ve todo, y tu vista se identifica en El--exclam--, oh feliz -espritu!, de suerte que ningn deseo puede ocultarse a ti. As, pues, -por qu tu voz, que deleita siempre al Cielo con el canto de aquellas -llamas piadosas que se forman una ancha vestidura con sus seis alas, -no satisface mis deseos? No esperara yo por cierto tus preguntas, si -viera en tu interior como t ves en el mo. - -Entonces contest con estas palabras: - ---El mayor valle en que se vierten las aguas, despus de aquel mar que -circunda la Tierra, se aleja tanto contra el curso del Sol entre las -desacordes playas, que aquel crculo que antes era su horizonte se -convierte en meridiano. Yo fu uno de los ribereos de aquel valle, -entre el Ebro y el Macra, que por un corto trecho separa el genovs -del toscano. Casi a la misma distancia a Oriente y Occidente se -asienta Bugia y la tierra de donde fu, en cuyo puerto se verti un -da la sangre de sus habitantes.[124] Folco me llam aquella gente, -que conoca mi nombre, y este cielo recibe mi luz, como recib yo su -influjo amoroso; pues en tanto que me lo permiti la edad, no ardieron -cual yo en aquel fuego la hija de Belo, causando enojos a Siqueo -y a Creusa; ni aquella Rodopea que fu abandonada por Demofn, ni -Alcides cuando tuvo a Iole encerrada en su pecho. Aqu empero no hay -arrepentimiento, sino regocijo; no de las culpas, que jams vuelven a -la memoria, sino de la sabidura que orden este cielo y provee sus -influjos. Aqu se contempla el arte que adorna y embellece tantas cosas -creadas, y se descubre el bien por el cual el mundo de arriba obra -directamente sobre el de abajo. Mas a fin de que queden satisfechos -todos los deseos que te han nacido en esta esfera, es preciso que lleve -ms adelante mis instrucciones. T quieres saber quin est en esa -luz que centellea cerca de m, como un rayo de Sol en el agua pura y -cristalina. Sabe, pues, que en su interior es dichosa Rahab, y unida -a nuestro coro, brilla en l con el esplendor ms eminente. Ascendi -a este cielo, en el que termina la sombra que proyecta vuestro mundo, -antes que ninguna otra alma se viese libre por el triunfo de Cristo. -Era justo dejarla en algn cielo como trofeo de la alta victoria que El -alcanz con ambas palmas; porque aquella mujer favoreci las primeras -hazaas de Josu en la Tierra Santa, que tan poco excita la memoria -del Papa. Tu ciudad, que debi su origen a aquel que fu el primero -en volver las espaldas a su Hacedor y cuya envidia ocasion tantas -lgrimas, produce y esparce las malditas flores, que han descarriado a -las ovejas y los corderos, porque han convertido en lobo al pastor. Por -eso estn abandonados el Evangelio y los grandes doctores, y tan slo -se estudian las Decretales, segn lo indica lo usado de sus mrgenes. A -eso se dedican el Papa y los cardenales: sus pensamientos no llegan a -Nazareth, all donde Gabriel abri las alas; pero el Vaticano y dems -sitios elegidos de Roma, que han sido el cementerio de la milicia que -sigui a Pedro, pronto se vern libres del adulterio. - - [124] Se refiere al sitio de Marsella por Julio Csar. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMO_ - - -El inefable poder primero, juntamente con su hijo y con el amor -que de uno y otro eternamente procede, hizo con tanto orden todo -cuanto concibe la inteligencia y ven los ojos, que no es posible a -nadie contemplarlo sin gustar de sus bellezas. Eleva, pues, lector, -conmigo tus ojos hacia las altas esferas, por aquella parte en que un -movimiento se encuentra con otro, y empieza a recrearte en la obra de -aquel Maestro, que la ama tanto en su interior, que jams separa de -ella sus miradas. Observa cmo desde all se desva el crculo oblicuo, -conductor de los planetas, para satisfacer al mundo que le llama. Y -si el camino de aqullos no fuese inclinado, ms de una influencia en -el cielo sera vana, y como muerta aqu abajo toda potencia. Y si al -girar se alejaran ms o menos de la lnea recta, dejara mucho que -desear arriba y abajo el orden del mundo. Ahora, lector, permanece -tranquilo en tu asiento, meditando acerca de estas cosas que aqu slo -se bosquejan, si quieres que te causen mayor deleite antes que tedio. -Te he puesto delante el alimento; tmalo ya por ti mismo, porque el -asunto de que escribo reclama para s todos mis cuidados. - -El mayor ministro de la naturaleza, que imprime en el mundo la -virtud del Cielo y mide el tiempo con su luz, giraba, juntamente con -aquella parte de que te he hablado antes, por las espirales en que -cada da se nos presenta ms temprano. Yo estaba en l, sin haber -notado mi ascensin, sino como nota el hombre una idea despus que -se le ocurre. Oh Beatriz! Cun esplendorosa no deba de estar por -s misma, ella que de tal modo me haca pasar de bien a mejor tan -sbitamente, que su accin no se sujetaba al transcurso del tiempo! -Lo que por dentro era el Sol, donde yo entraba, y lo que apareca, -no por medio de colores, sino de luz, jams pudiera imaginarse, aun -cuando para explicarlo llamase en mi auxilio el ingenio, el arte y -todos sus recursos; pero puede crerseme, y debe desearse verlo. Y -si nuestra fantasa no alcanza a tanta altura, no es maravilla; pues -nadie ha visto un resplandor que supere al del Sol. Como l era all la -cuarta familia[125] del Padre Supremo, que siempre sacia sus deseos, -mostrndole cmo engendra al Hijo, y cmo procede el Espritu. Y -Beatriz exclam: - ---Da gracias, da gracias al Sol de los ngeles, que por su bondad te ha -elevado a este Sol sensible. - - [125] Brillantes como el Sol eran los bienaventurados que all - estaban. Los llama cuarta familia, porque se le aparecen en - el cuarto cielo. Estos son las almas de los doctores de la - Iglesia. - -Jams ha habido un corazn humano tan dispuesto a la devocin y a -entregarse a Dios tan vivamente con todo su agradecimiento, como el -mo al or aquellas palabras; y puse en El de tal modo todo mi amor, -que Beatriz se eclips en el olvido. No le desagrad; antes por el -contrario, se sonri; y el esplendor de sus ojos sonrientes dividi en -muchos mi pensamiento absorto en uno solo. Vi muchos espritus vivos y -triunfantes, ms gratos an por su voz que relucientes a la vista, los -cuales, tomndonos por centro, nos formaron una corona de s mismos. -No de otro modo vemos a veces a la hija de Latona rodeada de un cerco, -cuando el aire, impregnado de vapores, retiene las substancias de que -aqul se compone. En la corte del cielo, de donde vuelvo, se encuentran -muchas joyas, tan raras y bellas, que no es posible hallarlas fuera de -aquel reino; y una de estas joyas era el encanto de aquellos fulgores: -el que no se provea de alas para volar hasta all, espere tener -noticias de aquel canto como si las preguntase a un mudo. - -Despus que, cantando de esta suerte, aquellos ardientes soles dieron -tres vueltas en derredor nuestro, como las estrellas prximas a los -fijos polos, me parecieron semejantes a las mujeres, que, sin dejar -el baile, se detienen escuchando con atencin, hasta que han conocido -cules son las nuevas notas. Y o que del interior de una de aquellas -luces salan estas palabras: - ---Ya que el rayo de la gracia, en que se enciende el verdadero amor, -y que despus crece amando, resplandece en ti tan multiplicado, que -te conduce hacia arriba por aquella escala de donde nadie desciende -sin volver a subir de nuevo, el que negase a tu sed el vino de su -redoma se vera en el mismo estado de violencia en que est el agua -impedida de correr hasta el mar. T quieres saber de qu flores se -compone esta guirnalda, que acaricia en torno a la hermosa Dama que -te da nimo para subir al cielo. Yo fu uno de los corderos del santo -rebao que condujo Domingo por el camino en que el alma se fortifica -si no se extrava. Este, que est el ms prximo a mi derecha, fu mi -maestro y mi hermano; es Alberto de Colonia, y yo Toms de Aquino. -Si quieres saber quines son los dems, sigue mis palabras con tus -miradas, dando la vuelta a la bienaventurada corona. Aquel otro -esplendor brota de la sonrisa de Graciano, tan til por sus escritos -a uno y otro fuero, que mereci el Paraso. El otro que le sigue fu -Pedro,[126] que, como la pobre viuda, ofreci su tesoro a la Santa -Iglesia. La quinta luz,[127] que es la ms bella entre nosotros, se -abrasa en tal amor, que todo el mundo tiene abajo sed de sus noticias. -Dentro de ella est el alto espritu, donde se alberg tan profunda -sabidura, que si la verdad es verdad, ninguno otro ascendi a tanto -saber. Despus contempla la luz de aquel cirio, que ha sido el que -en vida vi mejor la naturaleza y el ministerio de los ngeles.[128] -En aquella diminuta luz sonre el abogado de los tiempos cristianos, -cuya doctrina aprovech Agustn.[129] Si diriges ahora la mirada de -tu entendimiento de luz en luz, siguiendo mis elogios, debes ya tener -sed de conocer la octava. Dentro de ella se recrea en la vista del -soberano Bien el alma santa que pone de manifiesto las falacias del -mundo a quien atentamente escucha sus doctrinas. El cuerpo de donde fu -separada yace en Cieldauro,[130] y desde el martirio y el destierro -ha venido a disfrutar de esta paz celestial. Ve ms all fulgurar el -ardiente espritu de Isidoro, el de Beda y el de Ricardo,[131] que en -sus contemplaciones fu ms que hombre. Esa, de quien se separa tu -mirada para fijarse en m, es la luz de un espritu que, considerando -tranquilamente la vanidad del mundo, dese morir. Es la luz eterna de -Sigieri,[132] que ejerciendo el profesorado en la calle de la Paja, -excit la envidia por sus verdaderos silogismos. - - [126] Pedro Lombardo, llamado el =Maestro de las sentencias=. - En el proemio de su obra dice modestamente que con ella haca - un pequeo dn a la Iglesia, como la viuda de que habla San - Lucas, cap. XXI. - - [127] El rey Salomn. - - [128] San Dionisio Areopagita, autor de un libro titulado: =De - coelesti hierarchia=. - - [129] Paulo Orosio, que escribi contra los idlatras siete - libros de historia, y los dedic a San Agustn. - - [130] Boecio, a quien hizo morir Teodorico, rey de los godos, - y que est sepultado en la iglesia de San Pedro llamada Cielo - de oro, en Pava. - - [131] Cannigo regular de San Vctor, escocs. - - [132] Seguier, profesor de Filosofa y Ciencias, que enseaba - en la rue du Fouarre, de Pars, donde estaban las escuelas. - -En seguida, como el reloj que nos llama a la hora en que la Esposa de -Dios principia a cantar maitines a su Esposo, a fin de que la ame, y -cuyas ruedas mueven unas a otras, y apresuran a la que va delante hasta -que ese oye "tin tin" con notas tan dulces, que el espritu felizmente -dispuesto se inflama de amor; as vi yo en la gloriosa esfera moverse y -responder las voces a las voces con una armona tan llena de dulzura, -que slo puede conocerse all donde la dicha se eterniza. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO UNDECIMO_ - - -Oh insensatos afanes de los mortales!, cun dbiles son las razones -que os inducen a bajar el vuelo y a rozar la Tierra con vuestras -alas! Mientras unos se dedicaban al foro, y otros se entregaban a los -aforismos de la medicina; y stos seguan el sacerdocio, y aqullos -se esforzaban en reinar por la fuerza de las armas, haciendo creer -en su derecho por medio de sofismas; y algunos rodaban, y otros se -consagraban a los negocios civiles; y muchos se enervaban en los -placeres de la carne, y bastantes por fin se daban a la ociosidad, yo, -libre de todas estas cosas, haba subido con Beatriz hasta el cielo, -donde tan gloriosamente fu acogido. Despus que cada uno de aquellos -espritus hubo vuelto al punto del crculo en que antes estaba, tan -inmvil como la buja de un candelero, la luz[133] que me haba hablado -anteriormente se hizo ms esplendorosa y risuea, y dentro de ella o -una voz que comenz a decir de esta manera: - - [133] Santo Toms de Aquino. - ---As como yo me enciendo a los rayos de la luz eterna, del mismo -modo, mirndola, conozco la causa de donde proceden tus pensamientos. -T dudas, y quieres que mi boca emplee palabras tan claras y -ostensibles, que pongan al alcance de tu inteligencia las que pronunci -antes cuando dije: "Camino en que el alma se fortifica;" y las otras: -"Ningn otro ascendi." En cuanto a stas, es preciso hacer una -distincin. La Providencia, que gobierna al mundo con el consejo en -que se abisma la mirada de todo sr creado antes de penetrar en el -fondo, a fin de que la Esposa de Aqul, que con su bendita sangre -se uni a ella en altas voces, corriese hacia su amado segura de s -misma y sindole ms fiel, envi en su ayuda dos prncipes, que para -entrambos objetos le sirvieran de guas. El uno fu todo serfico en -su ardor; el otro, por su sabidura, resplandeci en la Tierra con -la luz de los querubines.[134] Hablar de uno solo; pues elogiando a -cualquiera de ellos indistintamente, se habla de los dos, porque sus -obras tendieron a un mismo fin. Entre el Tupino y el agua que desciende -del collado elegido por el beato Ubaldo, baja un frtil declive de un -alto monte, del cual Perusa siente venir el calor y el fro por la -parte de Porta Sole, y tras de cuyo monte lloran oprimidas Nocera y -Gualdo. En el sitio donde aquella pendiente es menos rpida, vino al -mundo un Sol, resplandeciendo como ste a veces cuando asoma sobre las -mrgenes del Ganges. Quien hable de ese lugar, no le llame Ass, pues -dira muy poco: si quiere hablar con propiedad, llmele Oriente. Aun -no distaba mucho de su nacimiento, cuando aquel Sol comenz a hacer -que la Tierra sintiese algn consuelo con su gran virtud; pues siendo -todava muy joven, incurri en la clera de su padre por inclinarse -a una dama,[135] a quien, como a la muerte, nadie acoge con gusto; y -ante la corte espiritual "et coram patre" se uni a ella, amndola -despus ms y ms cada da. Ella, privada de su primer marido,[136] -permaneci despreciada y obscura mil cien aos y ms, sin que nadie lo -solicitase hasta que vino ste. De nada le vali que se oyera decir -cmo aquel que hizo temer a todo el mundo la encontr alegre con -Amiclates, cuando llam a su puerta: ni le vali haber sido constante -y animosa hasta el punto de ser crucificada con Cristo, mientras Mara -estaba al pie de la Cruz. Mas, para no continuar en un estilo demasiado -obscuro, reconoce en mis difusas palabras que estos dos amantes son -Francisco y la Pobreza. Su concordia y sus placenteros semblantes, su -amor maravilloso y sus dulces miradas inspiraban santos pensamientos -a otros; de tal modo que el venerable Bernardo fu el primero que se -descalz para correr en pos de tanta paz, y aun corriendo le pareca -llegar tarde. Oh riqueza ignorada! Oh verdadero bien! Egidio se -descalza, se descalza tambin Silvestre por seguir al Esposo; tanto es -lo que les agrada la Esposa. Desde all parti aquel padre y maestro -con su mujer y con aquella familia, ceida ya del humilde cordn; y sin -que una vil cobarda le hiciese bajar la frente por ser hijo de Pedro -Bernardone, ni por su apariencia asombrosamente despreciable, manifest -con gran dignidad sus rgidas intenciones a Inocencio, de quien recibi -la primera aprobacin de su orden. Luego que fu aumentado en torno -suyo la pobre gente, cuya admirable vida se cantara mejor entre las -glorias del Cielo, el Eterno Espritu, valindose de Honorio, coron -de nuevo el santo propsito de aquel archimandrita; y cuando ste, -sediento del martirio, predic en presencia del soberbio Soldn la -doctrina de Cristo y de los que le siguieron, encontrando aquella gente -poco dispuesta a la conversin, para no permanecer inactivo, volvi a -recoger el fruto de las plantas de Italia. Sobre un spero monte, entre -el Tber y el Arno, recibi de Cristo el ltimo sello, que sus miembros -llevaron durante dos aos. Cuando plugo a Aqul que le haba elegido -para tan gran tarea elevarle a la recompensa que mereci por haberse -humillado, recomend a sus hermanos, como a herederos legtimos, el -cuidado de su ms querida Esposa, y que la amaran con fe: y en el -seno de ella quiso el alma preclara desprenderse para volver a su -reino, sin permitir que a su cuerpo se le diese otra sepultura. Piensa -ahora cul fu el digno colega de Francisco, encargado de mantener -la barca de Pedro en alta mar y dirigirla hacia su objeto: ese fu, -pues, nuestro patriarca; por lo cual, el que le sigue, segn l manda, -puede decir que adquiere buena mercanca. Pero su rebao se ha vuelto -tan codicioso de nuevo alimento, que no puede menos de esparcirse por -distintos prados; y cuanto ms lejos de l van sus vagabundas ovejas, -ms exhaustas de leche vuelven al redil. Algunas de ellas, temiendo -el peligro, se agrupan junto al pastor; pero son tan pocas, que no se -necesita mucho pao para sus capas. As pues, si mis palabras no son -obscuras, si me has escuchado con atencin, y si tu mente recuerda -lo que te he dicho, tu deseo debe estar en parte satisfecho; porque -habrs visto la causa de que la planta se desgaje, y comprenders la -distincin que hice al decir: "Donde el alma se fortifica, si no se -extrava." - - [134] Los dos grandes jefes que deban guiar a la Iglesia, - el uno hacia la caridad por el espritu de pobreza, el otro - a la mayor fidelidad por medio de la predicacin, son, - respectivamente, San Francisco de Ass, modelo de amor - serfico, y Santo Domingo, dotado de esplendor querbico por - su sabidura. - - [135] La Pobreza. - - [136] Jesucristo. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DUODECIMO_ - - -En cuanto la bendita llama hubo dicho su ltima palabra, empez a girar -la santa rueda, y an no haba dado una vuelta entera, cuando otra la -encerr en un crculo, uniendo movimiento a movimiento y canto a canto: -y eran stos tales que, articulados por los dulces rganos de aquellos -espritus, sobrepujaban a los de nuestras Musas y nuestras Sirenas, -tanto como la luz directa supera a sus reflejos. Cual se ve a dos arcos -paralelos y del mismo color encorvarse sobre una ligera nube, cuando -Juno enva a su mensajera (naciendo el de fuera del de dentro, al modo -de la voz de aquella ninfa[137] que consumi el amor, como el Sol -consume los vapores), y cuyos arcos son un presagio para los hombres, -a causa del pacto que Dios hizo con No, de que el mundo no volver -a sufrir otro diluvio, de igual suerte aquellas dos guirnaldas de -sempiternas rosas daban vueltas en torno de nosotros, correspondiendo -en todo la guirnalda exterior a la interior. Cuando cesaron simultnea -y unnimemente las danzas y los fulgurantes y mutuos destellos de -aquellas luces gozosas y placenteras, semejantes a los ojos que se -abren y se cierran al mismo tiempo, dciles a la voluntad del que los -mueve, del seno de una de las nuevas luces sali una voz,[138] la cual -hizo que me volviese hacia donde estaba, como la aguja hacia el polo: -aquella voz empez a decir: - - [137] La ninfa Eco, que enamorada de Narciso, se consumi, - quedando nicamente su voz. Entindase: naciendo el arco - exterior de la reflexin de los rayos del arco menor - concntrico, lo mismo que el eco nace de la reflexin de la - voz. - - [138] San Buenaventura. - ---El amor que me embellece me obliga a tratar del otro jefe por quien -se habla tan bien del mo.[139] Es justo que donde se hace mencin del -uno, se haga tambin del otro; pues habiendo militado ambos por una -misma causa, debe brillar su gloria juntamente. El ejrcito de Cristo, -al que tan caro cost armar de nuevo, segua su ensea lento, receloso -y escaso, cuando el Emperador que siempre reina acudi en ayuda de -su milicia, que se hallaba en peligro, no porque sta fuera digna de -ello, sino por un efecto de su gracia; y segn se ha dicho, socorri -a su Esposa con dos campeones, ante cuyas obras y palabras se reuni -el descarriado pueblo. En aquella parte donde el dulce cfiro acude a -hacer germinar las nuevas plantas de que se reviste Europa,[140] no -muy lejos de los embates de las olas, tras de las cuales, por su larga -extensin, el Sol se oculta a veces a todos los hombres, se asienta la -afortunada Calahorra, bajo la proteccin del grande escudo, en que el -len est subyugado y subyuga a su vez. En ella naci el apasionado -amante de la fe cristiana, el santo atleta, benigno para los suyos, y -cruel para sus enemigos. Apenas fu creada, su alma se llen de virtud -tan viva, que en el seno mismo de su madre inspir a sta el dn de -profeca. Cuando se celebraron los esponsales entre l y la fe en la -sagrada pila, donde se dotaron de mutua salud, la mujer que di por -l su asentimiento vi en sueos el admirable fruto que deba salir -de l y de sus herederos; y para que fuese ms visible lo que ya era, -descendi del cielo un espritu, y le di el nombre de Aqul que le -posea por completo. Domingo se llam; y habl de l como del labrador -que Cristo escogi para que le ayudase a cultivar su huerto. Pareci -en efecto enviado y familiar de Cristo; porque el primer deseo que se -manifest en l fu el de seguir el primer consejo de Cristo. Muchas -veces su nodriza lo encontr despierto y arrodillado en el suelo, como -diciendo: "He venido para esto." Oh padre verdaderamente Feliz!, oh -madre verdaderamente Juana!, si la interpretacin de sus nombres es -la que se les da. En poco tiempo lleg a ser un gran doctor, no por -esa vanidad mundana por la que se afanan hoy todos tras del Ostiense -y de Tadeo, sino por amor hacia el verdadero man; entonces se puso -a custodiar la via que pierde en breve su verdura, si el viador -es malo; y habiendo acudido a la Sede, que en otro tiempo fu ms -benigna de lo que es ahora para los pobres justos, no por culpa suya, -sino del que en ella se sienta y la mancilla, no pidi la facultad de -dispensar dos o tres por seis; no pidi el primer beneficio vacante; -"non decimas, qu sunt pauperum Dei;" sino que pidi licencia para -combatir los errores del mundo, y en defensa de la semilla de que -nacieron las veinticuatro plantas que te rodean. Despus, con su -doctrina y su voluntad juntamente, corri a desempear su misin -apostlica, cual torrente que se desprende de un elevado origen; y su -mpetu atac con ms vigor los retoos de la hereja all donde era -mayor la resistencia. De l salieron en breve varios arroyos, con los -que se reg el jardn catlico, de modo que sus arbustos adquirieron -ms vida. Si tal fu una de las ruedas del carro en que se defendi la -Santa Iglesia, venciendo en el campo las discordias civiles, bastante -debes conocer ya la excelencia de la otra rueda de que te ha hablado -Toms con tantos elogios antes de mi llegada. Pero el carril trazado -por la parte superior de la circunferencia de esta ltima rueda est -abandonado, de suerte que ahora se halla el mal donde antes el bien. -La familia que segua fielmente las huellas de Francisco ha cambiado -tanto su marcha, que pone la punta del pie donde l pona los talones: -pero pronto ver la cosecha que ha producido tan mal cultivo, cuando -la cizaa se queje de que no se la lleve al granero. Convengo en que -quien examinase hoja por hoja nuestro libro an encontrara una pgina -en que leera: "Yo soy el que acostumbro;" pero no proceder de Casale -ni Acquasparta, de donde vienen algunos que, o huyen el rigor de la -regla, o aumentan desmesuradamente su austeridad. Yo soy el alma de -Buenaventura de Bagnoregio, que en mis grandes cargos pospuse siempre -los cuidados temporales a los espirituales. Iluminato y Agustn estn -aqu: stos fueron de los primeros pobres descalzos que, llevando el -cordn, se hicieron amigos de Dios. Con ellos estn Hugo de San Vctor, -y Pedro Mangiadore, y Pedro Hispano, el cual brill all abajo por -sus doce libros; el profeta Natn, y el metropolitano Crisstomo, y -Anselmo, y aquel Donato que se dign poner su mano en la primera de las -artes.[141] Aqu est tambin Rabano, y a mi lado brilla Joaqun, abad -de Calabria, que estuvo dotado de espritu proftico. He debido alabar -a aquel gran paladn de la Iglesia, por moverme a ello la ardiente -simpata y las discretas palabras de fray Toms, que, as como a m, -han conmovido a todas estas almas. - - [139] Me obliga a ocuparme en Santo Domingo, por quien Santo - Toms habl tan bien de mi jefe San Francisco. - - [140] En Espaa. - - [141] La Gramtica. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOTERCIO_ - - -Quien deseare conocer bien lo que yo vi ahora, imagnese (y, mientras -hablo, retenga la imagen como si fuese esculpida en fuerte roca) las -quince estrellas, que en diversas regiones iluminan el cielo con tanta -viveza, que vencen toda la densidad del aire: imagnese aquel Carro, al -cual le basta el espacio de nuestro cielo para girar de noche y da, -sin desaparecer nunca de aquella bocina, que comienza en la punta del -eje en torno del cual se mueve la primera esfera; y piense que estas -estrellas forman juntas en el cielo dos signos semejantes al que form -la hija de Minos cuando sinti el fro de la muerte:[142] figrese uno -de ellos despidiendo sus resplandores dentro del otro, y ambos a dos -girando de manera que vayan en sentido inverso; y as tendr como una -sombra de la verdadera constelacin y de la doble danza que circulaba -en el sitio donde yo me encontraba; pues lo que vi es tan superior a -lo que acostumbramos a ver, como el lento curso del Chiana es inferior -al movimiento del ms alto y veloz de los cielos. All se cantaba, -no a Baco ni Pen, sino a tres Personas en una Naturaleza Divina, y -sta y la humana en una sola Persona. Tan luego como en las danzas -y los cantos invirtieron el debido tiempo, aquellas santas luces se -fijaron en nosotros, felicitndose de pasar de uno a otro cuidado. -Despus rompi el silencio de los espritus acordes la luz que me haba -referido la admirable vida del Pobre de Dios, y dijo: - - [142] Imagine que estas veinticuatro estrellas formen en el - cielo dos constelaciones dispuestas en crculo, como aquella - corona en que al morir Ariadna, hija de Minos, hizo que se - convirtiera la guirnalda de flores que adornaba su cabeza. - ---Estando ya trillada una parte del trigo y guardado el grano, el -dulce amor que te profeso me invita a trillar la otra parte. T -crees que en el pecho de donde fu sacada la costilla para formar -la hermosa boca cuyo paladar cost caro a todo el mundo, y en aquel -otro que, atravesado de una lanzada, satisfizo tanto, que venci el -peso de toda culpa cometida antes y despus, el gran poder creador -de uno y otro infundi cuanta ciencia es asequible a la naturaleza -humana: por esto te admiras de lo que dije antes, al manifestar que -el bienaventurado que est contenido en la quinta luz[143] fu sin -segundo. Abre, pues, los ojos de la inteligencia a lo que voy a -exponerte, y vers cmo tu creencia y mis palabras son con respecto a -la verdad como el centro es respecto de todos los puntos del crculo. -Lo que no muere, y lo que puede morir, no es ms que un destello de -la idea que nuestro Seor engendra por efecto de su bondad; porque -aquella viva luz que sale del radiante Padre, y no se separa de l -ni del Amor que se interpone entre ambos, por un efecto de su bondad, -comunica su irradiacin a nueve cielos, como transmitida de espejo en -espejo, pero permaneciendo una eternamente. De all desciende hasta las -ltimas potencias, disminuyendo de tal modo su fuerza por grados, que -ltimamente slo produce breves contingencias. Por estas contingencias -entiendo las cosas engendradas, que el Cielo en su movimiento produce -con germen o sin l. La materia de stas, y la mano que le da forma, -no causan siempre los mismos efectos; por lo cual dichas cosas, que -llevan el sello de la idea divina, aparecen ms o menos perfectas. -De aqu se sigue que una misma especie de rboles d frutos buenos o -malos, y que vosotros nazcis con diferente ingenio. Si la materia -fuese enteramente perfecta, y el Cielo estuviese tambin en su virtud -suprema, la luz de la idea divina se mostrara en todo su esplendor. -Pero la naturaleza da siempre una forma imperfecta, semejante en -sus obras al artista que domina prcticamente su arte, y cuya mano -tiembla. Si, pues, el ferviente amor dispone la materia, e imprime en -ella la clara luz del ideal divino, entonces las cosas contingentes -alcanzan la perfeccin. As es como fu hecha la tierra digna de toda -perfeccin animal, y as es cmo concibi la Virgen. Por lo tanto, -apruebo tu opinin, porque la humana naturaleza no fu ni ser jams -lo que ha sido en esas dos personas. Pero si yo no siguiese ahora -adelante, empezaras por exclamar: "Cmo es, pues, que aqul no tuvo -igual?" Para que aparezca bien lo que ahora no aparece, piensa quin -era, y la razn que tuvo para pedir cuando se le dijo: "Pide." No he -hablado de modo que no hayas podido comprender que aqul fu un rey, -que pidi la sabidura, a fin de ser un verdadero rey, y no por saber -cul es el nmero de los motores celestiales; o si lo necesario con -lo contingente produce lo necesario; o bien "si est dare primum motum -esse," ni si en un semicrculo puede colocarse un tringulo que no -tenga un ngulo recto: as pues, si has comprendido bien lo que he -dicho y lo que digo, conocers que la sabidura real era la ciencia sin -par en que se clavaba la flecha de mi intencin. Si claramente miras, -vers que la palabra "Ascendi" slo haca referencia a los reyes, -que son muchos, pero pocos los buenos. Acoge mis palabras con esta -distincin; y as podrs conservar tu creencia sobre el primer padre -y nuestro Amado. Esto debe hacerte andar siempre con pies de plomo, -para que, cual hombre cansado, los muevas lentamente hacia el s y el -no que no distingues con claridad; pues necio es entre los necios el -que sin distincin afirma o niega, ya en uno, ya en otro caso; porque -acontece a menudo que una opinin precipitada se extrava, y despus -el amor propio ofusca nuestro entendimiento. El que va en busca de la -verdad, sin conocer el arte de encontrarla, hace el viaje peor que en -vano, porque no vuelve tal como fu; de lo cual son en el mundo pruebas -ostensibles Parmnides, Meliso, Briso y otros muchos que marchaban y -no saban adnde. As hicieron Sabelio y Arrio, y aquellos necios que -fueron como espadas para las Escrituras, torciendo el recto sentido de -sus palabras. Los hombres no deben aventurarse a juzgar, como hace el -que aprecia las mieses en el campo sin estar granadas; porque he visto -primero el zarzal spero y punzante durante todo el invierno, y luego -cubrirse de rosas en su cima; y he visto a la nave surcar el mar recta -y veloz durante su viaje, y perecer a la entrada del puerto. No crean -doa Berta y seor Martino,[144] por haber visto a uno robando, y a otro -haciendo ofrendas, verlos del mismo modo en la mente de Dios, porque -aqul puede elevarse y ste caer. - - [143] El rey Salomn. - - [144] Nombres usados antiguamente para significar gentes de - poco cacmen. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOCUARTO_ - - -El agua contenida en un vaso redondo se mueve del centro a la -circunferencia o de sta al centro, segn que la agiten por dentro o -por fuera. Ocurriseme de pronto esto que digo en cuanto call el alma -gloriosa de Santo Toms, por la semejanza que naca de sus palabras y -de las de Beatriz, a quien plugo decir, despus de aqul: - ---Este necesita, aunque no os lo indique ni con la voz ni con el -pensamiento, llegar a la raz de otra verdad. Decidle si la luz con que -se adorna vuestra substancia permanecer con vosotros eternamente tal -como es ahora; y si as es, decidle cmo podr suceder que no os ofenda -la vista cuando os rehagis visiblemente. - -As como en un arranque de alegra los que dan vueltas danzando elevan -la voz y manifiestan en sus gestos su regocijo, del mismo modo, ante -aquel ruego piadoso y expresivo, los santos crculos demostraron nuevo -gozo en su danza y en su admirable canto. El que se lamenta de que -haya de morir aqu abajo para vivir despus en el cielo, no ha visto -el placer que la lluvia eterna de la sacrosanta luz produce en los -bienaventurados. Aquel uno y dos y tres que vive siempre, y siempre -reina en tres y dos y uno, no circunscrito y circunscribindolo todo, -era cantado tres veces por cada uno de aquellos espritus con tal -meloda, que orlos sera justa recompensa para todo mrito. Yo o en -la luz ms resplandeciente del menor crculo una voz modesta,[145] -quiz como la del Angel al dirigirse a Mara que respondi: - - [145] La voz de Salomn, modesta como lo es la verdadera - sabidura. - ---Mientras dure la fiesta del Paraso, otro tanto tiempo irradiar -nuestro amor en torno de nuestra vestidura. Su claridad corresponde -al ardor que nos inflama; el ardor, a nuestras celestiales visiones; -y stas son tanto ms claras, cuanto mayor es la gracia que cada uno -tiene segn su valor. Cuando nos revistamos de la carne gloriosa y -santa, nuestra persona ser mucho ms grata a Dios y a nosotros, porque -estar completa: entonces se aumentar lo que de su gratuita luz nos -da el Sumo Bien, luz que nos permite contemplarle; y entonces deber -aumentarse tambin nuestra santa visin, el ardor que sta produce y el -rayo que del ardor desciende; pero as como el carbn que origina la -llama la sobrepuja en deslumbrante blancura, de tal modo que aparece -en medio de ella, de igual suerte este fulgor que ya nos rodea, ser -vencido en apariencia por la carne, que todava est cubierta por la -tierra; y un esplendor tan grande no podr ofendernos, porque los -rganos del cuerpo sern bastante fuertes para todo lo que pueda -deleitarnos. - -Uno y otro coro me parecieron tan prontos y unnimes en decir "Amn," -que manifestaron bien claramente el deseo de revestir sus cuerpos -mortales; no por ellos quiz, sino por sus madres, por sus padres, -y por los dems seres que les fueron queridos antes de convertirse -en sempiternas llamas. Y he aqu que en derredor de tales claridades -naci una nueva luz sobre la que all haba, semejante a un horizonte -luminoso; y as como al anochecer empiezan a entreverse en el Cielo -nuevas apariciones, que parecen ser y no ser, as me pareci empezar -a ver all nuevas substancias. Oh verdadero centelleo del Espritu -Santo! Cun brillante se present de improviso a mis ojos que, -vencidos, no pudieron soportarlo! Pero se me mostr Beatriz tan bella y -sonriente, que a su aspecto hubo de quedar esta visin entre las dems -que no he podido retener en la memoria: entonces mis ojos recobraron -fuerzas para alzarse de nuevo, y me vi transportado a mayor gloria -slo con mi Dama. Por el gneo fulgor de la estrella, que me pareca -ms rojo que de costumbre, ech de ver que haba subido a un punto -ms elevado; y con el lenguaje que es comn a todos, de todo corazn -ofrec a Dios el holocausto debido por esta nueva gracia. No se haba -extinguido an en mi pecho el ardor del sacrificio, cuando conoc que -ste haba sido felizmente bien aceptado; pues se me aparecieron unos -resplandores tan deslumbrantes y rojos dentro de dos rayos luminosos, -que exclam: "Oh Helios, cunto los embelleces!" - -Salpicados de grandes y pequeos luminares, lo mismo de Galaxia, cuya -blancura extendida entre los polos del mundo hace dudar a los ms -sabios, aquellos rayos formaban en el fondo de Marte el venerable signo -que produce la interseccin de los cuadrantes en un crculo. Aqu el -ingenio es inferior a mi memoria; en aquella cruz resplandeca Cristo -de suerte, que no puedo encontrar una comparacin digna; pero el que -toma su cruz y sigue a Cristo me perdonar una vez ms lo que omito, -cuando vea centellear a Cristo en aquel albor. De uno a otro extremo de -los brazos de la cruz y de arriba abajo se agitaban luces, que lanzaban -vvidos destellos cada vez que se unan o pasaban ms all, tal como se -ven en la Tierra los tomos agitndose en lnea recta o curva, giles -o lentos, cambiando sin cesar de aspecto, en el rayo de luz que corta -la sombra que el hombre, por medio de su inteligencia y de su arte, -se procura contra el Sol; y as como el lad o el arpa forman con sus -numerosas cuerdas una dulce armona, aun para el que no distingue -cada nota, del mismo modo aquellas luces que all se me aparecieron -produjeron alrededor de la cruz una meloda, que me arrebataba a pesar -de no comprender el himno. Bien conoc que encerraba altas alabanzas, -porque llegaron hasta m estas palabras: "Resucita y vence," pero como -el que oye sin entender. Y aquella meloda me arrobaba tanto, que hasta -entonces no hubo cosa alguna que me ligara con tan dulces vnculos. -Quiz parezcan demasiado atrevidas mis palabras, creyendo que pospongo -a otras delicias el placer de los bellos ojos, en cuya contemplacin se -calman todos mis deseos; pero quien sepa que las vivas marcas de toda -belleza la imprimen mayor a medida que estn ms elevadas, y considere -que all no me haba vuelto aun hacia ellos, podr excusarme de lo que -me acuso para excusarme, y conocer que digo la verdad; pues el santo -placer de aquella mirada no est excludo aqu, supuesto que se hace -ms puro a medida que nos elevamos. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOQUINTO_ - - -La benigna voluntad, en la que se manifiesta siempre el amor cuyas -aspiraciones son rectas, como la codicia se manifiesta en la voluntad -inicua, impuso silencio a aquella dulce armona e hizo reposar las -santas cuerdas que por la diestra de Dios estn templadas. Cmo se -haban de hacer sordas a splicas justas aquellas substancias, que, -para infundirme el deseo de dirigirles alguna pregunta, estuvieron -acordes en callarse? Justo es que se lamente sin tregua el que, por -amor a cosas que no pueden durar eternamente, se desprende de aquel -amor. Como en noche serena discurre ac o all por el cielo tranquilo -y puro un repentino fuego, atrayendo las miradas hasta entonces -indiferentes, y parecido a una estrella que cambia de sitio, slo que -ninguna desaparece de la parte donde aqul se enciende y dura poco, as -desde el extremo del brazo derecho al pie de la cruz se corri un astro -de la constelacin que aqu resplandece;[146] pero el diamante no se -separ de su ngulo, sino que sigui la faja luminosa, asemejndose a -una luz que pasa por detrs del alabastro. No menos afectuosa que aquel -espritu se mostr la sombra de Anquises cuando reconoci a su hijo en -los Campos Elseos, si hemos de dar crdito a nuestro mayor Poeta. - - [146] El alma de Caociaguida, tatarabuelo del Poeta. - ---Oh sangre ma!, oh superabundante gracia de Dios! Quin, como t, -ha visto abiertas dos veces ante s las puertas del Cielo? - -As dijo aquella luz; por lo cual fij en ella toda mi atencin: -despus volv el rostro hacia mi Dama, y por una y otra parte qued -asombrado; pues en sus ojos brillaba tal sonrisa, que cre llegar con -los mos al fondo de mi gracia y de mi Paraso. Luego aquel espritu, -al que era tan grato ver y or, aadi a sus primeras palabras cosas -que no comprend; tan profundos fueron sus conceptos: no porque fuese -su intento el ocultrmelos, sino por necesidad a causa de ser stos -superiores a la inteligencia de los mortales. Cuando el arco de su -ardiente afecto estuvo menos tirante para que sus palabras descendiesen -hasta el lmite concedido a nuestra inteligencia, la primera cosa que -o fu: - ---Bendito seas T, trino y uno, que tan propicio eres a mi descendencia. - -Y continu diciendo: - ---Hijo mo: gracias a sa que te ha revestido de plumas para emprender -tan alto vuelo, has satisfecho dentro de esta luz en que te hablo un -plcido y largo deseo de verte, originado en m de haber ledo tu -venida en el gran libro donde no se cambia jams lo blanco en negro, -ni lo negro en blanco. T crees que tu pensamiento ha llegado hasta m -por medio de aquel que es el primero, as como de la unidad, de todos -conocida, se forman el cinco y el seis; y por eso ni me preguntas -quin soy, ni por qu te parezco ms gozoso que otro alguno de esta -alegre cohorte. Crees la verdad; porque, en esta vida, los espritus -que disfrutan, as de mayor como de menor gloria, miran en el espejo -en que aparece el pensamiento antes de nacer. Pero a fin de que el -sagrado amor que observo con perpetua atencin, y que excita en m un -dulce deseo, se satisfaga mejor, manifiesta con voz segura, franca y -placentera, cul es tu voluntad, cul tu deseo, pues mi respuesta est -ya preparada. - -Yo me volv hacia Beatriz; y ella, que me haba odo antes de que yo -hablara, se sonri de un modo que hizo crecer las alas de mi deseo. -Despus empec de este modo: - ---Desde que se os patentiz la Igualdad primera, el afecto y la -inteligencia tienen un peso igual en cada uno de vosotros; porque en -ese Sol, que os ilumina y abrasa con su luz y su calor, son tan iguales -ambas virtudes, que toda semejanza es poca. Pero el entendimiento y -la voluntad de los mortales, por la razn que os es ya manifiesta, -vuelan con diferentes alas. As es que yo, que soy mortal, me veo en -esta desigualdad, y nicamente puedo dar gracias con el corazn a tan -paternal acogida. Te suplico, pues, encarecidamente, oh vivo topacio, -que enriqueces esa preciosa joya!, que me hagas sabedor de tu nombre. - ---Oh vstago mo, en quien me complaca mientras te esperaba! Yo fu -tu raz. - -De esta suerte di principio a su respuesta. Despus aadi: - ---Aquel de quien ha tomado su nombre tu prosapia, y que por espacio de -ciento y ms aos ha estado girando por el primer crculo del monte, -fu mi hijo y tu bisabuelo: bien necesita que con tus obras disminuyas -su prolongada fatiga. Florencia, dentro del antiguo recinto donde -oye sonar an tercia y nona, estaba en paz, sobria y pdica. No tena -gargantillas, ni coronas, ni mujeres ostentosamente calzadas, ni -cinturones ms llamativos a la vista que la persona que los lleva. -Al nacer, no causaba miedo la hija al padre, porque la poca del -matrimonio y el dote no haban salido an de los lmites regulares. No -estaban entonces las casas vacas de moradores; no haba llegado an -Sardanpalo a ensear lo que se puede hacer en una cmara. Montemalo -no era an vencido por Uccellatoio, el cual, as como le excede en -la subida, le exceder en la bajada. Yo he visto a Bellincion Berti -con cinturn de cuero y hebilla de hueso, y a su mujer separarse del -espejo sin colorete en el rostro: he visto a los de Nerli y a los -del Vecchio contentarse con ir cubiertos de una simple piel, y a sus -mujeres dedicadas a la rueca y al huso. Oh afortunadas! Cada una de -ellas conoca el lugar donde haba de ser sepultada, y ninguna se -haba visto abandonada en el lecho por causa de Francia. La una velaba -su cuna, y para consolar a su hijo usaba el idioma que constituye la -primera alegra de los padres y de las madres: la otra, tirando de la -blanca cabellera de su rueca, charlaba con su familia de los troyanos, -y de Fisole y de Roma. En aquellos tiempos se habra mirado como una -maravilla a una Cianghella y a un Lapo Salterello, como hoy causaran -asombro un Cincinato y una Cornelia. En medio de tanta calma, y de -tan hermosa vida por parte de todos y entre tan fieles conciudadanos, -me hizo nacer la Virgen Mara, llamada a grandes gritos, y en vuestro -antiguo Baptisterio fu a un tiempo cristiano y Cacciaguida. Moronto -y Eliseo fueron mis hermanos; mi esposa proceda del valle del Po, y -de ella viene tu apellido. Despus segu al emperador Conrado, que me -concedi el ttulo de caballero; tanto fu lo que le agrad por mis -buenas acciones. Tras l fu contra la maldad de aquella ley, cuyo -pueblo usurpa vuestro dominio, por culpa del Pastor. All aquella torpe -raza me libr del mundo falaz, cuyo amor envilece tantas almas, y desde -el martirio llegu a esta paz. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOSEXTO_ - - -Oh nobleza de la sangre! Aunque seas muy poca cosa, nunca me admirar -de que hagas vanagloriarse de ti a la gente aqu abajo, donde nuestros -afectos languidecen; pues yo mismo, all donde el apetito no se tuerce, -quiero decir, en el cielo, me vanaglori de poseerte. A la verdad, -eres como un manto que se acorta en breve, de modo que si cada da -no se le aade algn pedazo, el tiempo lo va recortando en torno con -sus tijeras. Con el "vos," al que Roma fu la primera en someterse y -en cuyo empleo no han perseverado tanto sus descendientes, empezaron -esta vez mis palabras: por lo cual, Beatriz, que estaba algn tanto -apartada, sonrise, parecindose a la que tosi cuando Ginebra cometi -la primera falta de que habla la crnica.[147] Yo empec a decir: - - [147] Segn cuenta la crnica de la Tabla redonda, la camarera - de la reina Ginebra tosi al notar el primer mal paso dado por - su seora, llevada del amor a Lanzarote. - ---Vos sois mi padre; vos me infunds aliento para hablar; vos me -enaltecis de modo, que soy ms que yo mismo. Por tantos arroyos se -inunda de alegra mi mente, que se goza en s misma al considerar que -puede contener tanta sin que la abrume. Decidme, pues, oh mi querido -antepasado!, quines fueron vuestros predecesores, y cules los aos en -que comenz vuestra infancia. Decidme lo que era entonces el rebao de -San Juan, y cules las personas ms dignas de elevados puestos. - -Como se aviva la llama del carbn al soplo del viento, as vi yo -resplandecer aquella luz ante mis afectuosas palabras; y si pareci ms -bella a mis ojos, ms dulce y suave fu tambin su acento cuando me -dijo, aunque no en nuestro moderno lenguaje: - ---Desde el da en que se dijo "Ave," hasta el parto en que mi madre, -que hoy es santa, se libr de mi peso, este Planeta fu a inflamarse -quinientas cincuenta y tres veces a los pies del Len. Mis antepasados -y yo nacimos en aquel sitio donde primero encuentra el ltimo distrito -el que corre en vuestros juegos anuales. Bstete saber esto con -respecto a mis mayores; lo que fueron o de dnde vinieron, es ms -cuerdo callarlo que decirlo. Todos los que se encontraban entonces en -estado de llevar las armas, entre la estatua de Marte y el Baptisterio, -formaban la quinta parte de los que ahora viven all; pero la -poblacin, que es al presente una mezcla de gente de Campi, de Certaldo -y de Fighine, se vea pura hasta en el ltimo artesano. Oh!, cunto -mejor fuera tener por vecinas a aquellas gentes, y vuestras fronteras -en Galluzo y Trespiano, que no tenerlas dentro de vuestros muros, y -soportar la fetidez del villano de Aguglin y del de Signa, que tiene -ya los ojos muy abiertos para traficar! Si la gente que est ms -degenerada en el mundo no hubiera sido una madrastra para Csar, sino -benigna como una madre para con su hijo, ms de uno que se ha hecho -florentino, y cambia y trafica, se habra vuelto a Semifonti, donde -andaba su abuelo pordioseando: los Conti estaran an en Montemurlo; -los Cerchi en la jurisdiccin de Ancona, y quiz aun en Valdigrieve -los Buondelmonti. La confusin de las personas fu siempre el -principio de las desgracias de las ciudades, como la mescolanza de los -alimentos lo es de las del cuerpo; pues un toro ciego cae ms pronto -que un cordero ciego; y muchas veces corta ms y mejor una espada -que cinco. Si consideras cmo han desaparecido Luni y Urbisaglia, y -cmo siguen sus huellas Chiusi y Sinigaglia, no te parecer una cosa -difcil de creer el or cmo se deshacen las familias, puesto que las -ciudades mismas tienen un trmino. Todas vuestras cosas mueren como -vosotros; pero se os oculta la muerte de algunas que duran mucho, -porque vuestra vida es muy corta; y as como los giros del cielo de -la Luna cubren y descubren sin tregua las orillas del mar, lo mismo -hace con Florencia la Fortuna: por lo cual no debe asombrarte lo que -voy a decir con respecto a los primeros florentinos, cuya fama est -envuelta en la obscuridad de los tiempos. He visto ya en decadencia -los Ughi, los Catellini, Filippi, Greci, Ormanni y Alberichi, todos -ilustres caballeros; he visto tambin con los de la Sannella a los -del Arca y a los Soldanieri, los Ardinghi y los Bostichi, tan grandes -como antiguos. Sobre la puerta, cargada al presente con una felona de -tan gran peso, que en breve har zozobrar vuestra barca, estaban los -Ravignani, de quienes descienden el conde Guido, y los que han tomado -despus el nombre del gran Bellincion. El primognito de la familia de -la Pressa conoca el arte de gobernar bien, y en casa de Galigaio se -vean ya los distintivos de la nobleza, que consistan en usar dorados -la guarnicin y el pomo de la espada. Grande era ya la columna de la -Comadreja, e ilustres los Cacchetti, Giuochi, Fifanti, Baruci y Galli, -y los que se avergenzan al recuerdo de la medida. El tronco de que -nacieron los Calfucci era ya grande, y ya haban sido promovidos a las -sillas curules los Sizii y los Arrigucci. Oh! cun fuertes he visto a -aqullos, que han sido destrudos por su soberbia! Y sin embargo, las -bolas de oro[148] con sus altos hechos hacan florecer a Florencia; -as como tambin los padres de aquellos que siempre que est vacante -vuestra iglesia engordan mientras se hallan reunidos en consistorio. La -presuntuosa familia[149] que persigue como un dragn al que huye, y se -humilla como un cordero ante el que le ensea los dientes o la bolsa, -vena ya engrandecindose; pero su origen era bajo: por esto no agrad -a Ubertino Donato que su suegro le hiciera emparentar con ella. Los -Caponsacco haban descendido ya de Fisole, y habitaban en el Mercado, -y ya Giuda e Infangato eran buenos ciudadanos. Voy a decirte una cosa -increble y verdadera: en el pequeo crculo que formaba la ciudad, se -entraba por una puerta que deba su nombre a la familia de la Pera. -Todos los que llevan las bellas insignias del gran Barn, cuyo nombre -y cuya gloria se renuevan en la fiesta de Santo Toms, recibieron -de l sus ttulos de caballero y sus privilegios; si bien hoy se ha -colocado en el partido del pueblo aquel que rodea sus insignias de un -crculo de oro. Ya los Gualterotti y los Importuni vivan tranquilos -en el Borgo, y ms lo habran estado sin nuevos vecinos. La casa de -que ha nacido vuestro llanto, por el justo rencor que os ha destrudo -y dado fin a vuestra agradable vida, era honrada con todos los suyos. -Oh Buondelmonte!, cun mal hiciste en no aliarte con ella por medio -del matrimonio para consuelo de los dems! Muchos de los que hoy estn -tristes estaran alegres, si Dios te hubiese entregado a Ema la primera -vez que viniste a la ciudad. Pero era preciso que ante aquella piedra -rota que guarda el puente sacrificara Florencia una vctima en sus -ltimos das de paz. Con tales familias y con otras muchas he visto a -Florencia en medio de tan gran reposo, que no tena motivo para llorar. -Con estas familias he visto a su pueblo tan glorioso y justo, que jams -el lirio fu llevado al revs en la lanza, ni se haba vuelto an rojo -a causa de las discordias. - - [148] Los Umberti y los Lamberti, que en sus armas tenan - bolas de oro. - - [149] Los Adimari, uno de los cuales perjudic mucho a Dante. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOSEPTIMO_ - - -Estaba yo afanoso como aquel cuyo ejemplo hace que los padres sean -un poco condescendientes con sus hijos, cuando acudi a Climene para -cerciorarse de lo que acerca de l haba odo; y bien lo conocan -Beatriz y aquella luz que por m haba cambiado antes de sitio; por lo -cual me dijo mi Dama: - ---Exhala el ardor de tu deseo de tal modo que salga bien expresado con -la fuerza que lo sientes; no para que nosotros lo conozcamos mejor por -tus palabras, sino para que te atrevas a manifestar tu sed, a fin de -que otros te den de beber. - ---Oh mi querida planta, que te elevas tanto, que mirando al punto -a quien todos los tiempos son presentes, ves las cosas contingentes -antes de que sean en s, como ven las inteligencias terrestres que dos -ngulos obtusos no pueden caber en un tringulo! Mientras acompaado -de Virgilio suba yo por el monte donde se curan las almas, y cuando -bajaba por el mundo de los muertos, se me dijeron palabras graves -acerca de mi vida futura; y aunque me considere como un tetrgono ante -los golpes de la desgracia, quisiera saber cul es la suerte que me -est reservada; pues el dardo previsto hiere con menos fuerza. - -As dije a la misma luz que me haba hablado antes, manifestando mi -deseo como lo quiso Beatriz. Aquel amoroso progenitor mo, encerrado y -patente a un mismo tiempo en su esplendor risueo, me contest, no en -los trminos ambiguos con que eran engaados los necios gentiles antes -de que fuese inmolado el Cordero de Dios que redimi los pecados, sino -con palabras claras y en latn correcto: - ---Las contingencias a cuyo conocimiento no alcanzan los lmites de -vuestra materia, estn todas presentes a la vista de Dios. De aqu -no se infiere, sin embargo, su necesidad, sino como es preciso que -se pinte en los ojos de quien la mira, la nave que desciende por una -corriente. Desde la mente divina llega a mi vista, como a los odos la -dulce armona del rgano, el tiempo que para ti se prepara. Del mismo -modo que Hiplito parti de Atenas por la crueldad y perfidia de su -madrastra, tendrs que salir de Florencia. Esto es lo que se quiere, y -lo que se busca y pronto ser hecho por los que lo meditan all donde -diariamente se vende a Cristo. Las culpas caern sobre los vencidos, -como es costumbre; pero el castigo dar testimonio de la verdad, que -lo enva al que lo merece. T abandonars todas las cosas que ms -entraablemente amas, y este es el primer dardo que arroja el arco del -destierro. T probars cun amargo es el pan ajeno, y cun duro camino -el que conduce a subir y bajar las escaleras de otros. Y lo que ms -gravar tus espaldas ser la compaa estpida y malvada con la cual -caers en este valle; porque ingrata, loca e impa, se revolver contra -t; si bien poco despus, ella y no t, ver destrozada su frente. -Su conducta probar su bestialidad, de suerte que para ti ser ms -laudable haberte separado completamente de ella. Tu primer refugio y -tu primer albergue sern la cortesa del Gran Lombardo, que sobre la -escala lleva el ave santa,[150] el cual te mirar tan benignamente, que -entre ambos el dar preceder al pedir, al contrario de lo que sucede -entre los dems. S, vers a aquel que al nacer fu tan inspirado por -esta fuerte estrella, que sus hechos sern siempre admirados. Los -pueblos no han reparado en l an a causa de su corta edad, pues slo -hace nueve aos que giran en derredor suyo estas esferas. Pero antes de -que el Gascn engae al gran Enrique,[151] aparecern los destellos de -su virtud en su desprecio al dinero y a las fatigas. Sus magnificencias -sern tan conocidas, que ni aun sus mismos enemigos podrn dejar de -referirlas. Espera en l y en sus beneficios; por l muchos hombres -sern transformados, y los ricos y los pobres cambiarn de condicin. -Lleva grabado en tu mente cuanto te predigo acerca de l; pero no lo -manifiestes a nadie. - - [150] Can el Grande, seor de Verona. - - [151] El papa Clemente V, de Gascua, despus de haber - promovido al imperio a Enrique VII, favoreci a sus enemigos. - -Y me refiri despus cosas, que parecern increbles aun a aquellos que -las presencien. Despus aadi: - ---Hijo mo, tales son las interpretaciones de lo que se te ha dicho; -tales las asechanzas que se te ocultarn por pocos aos. No quiero, sin -embargo, que odies a tus conciudadanos; pues tu vida se prolongar ms -an de lo que tarde el castigo de su perfidia. - -Cuando, por su silencio, demostr el alma santa que haba concludo de -poner la trama en la tela que le present urdida, empec a decir, como -el que en sus dudas desea el consejo de una persona entendida, recta y -amante: - ---Bien veo, padre mo, cmo corre el tiempo hacia m para darme uno de -esos golpes, tanto ms graves, cuanto ms desprevenido se vive; por lo -cual es bueno que me arme de previsin, a fin de que, si se me priva -del lugar que ms quiero, no pierda los dems por causa de mis versos. -All abajo, en el mundo eternamente amargo, y en el monte desde cuya -hermosa cumbre me elevaron los ojos de mi Dama, y despus en el cielo, -de luz en luz, he odo cosas, que si las repitiera, seran para muchos -de un sabor desagradable; y si soy cobarde amigo de la verdad, temo -perder la fama entre los que llamarn a este tiempo el tiempo antiguo. - -La luz en que sonrea el tesoro que yo haba encontrado all, empez -por brillar como un espejo de oro a los rayos del Sol, y despus -respondi: - ---Slo una conciencia manchada por su propia vergenza o por la ajena -encontrar aspereza en tus palabras: no obstante esto, aparte de ti -toda mentira manifiesta por completo tu visin, y deja que se rasque -el que tenga sarna; pues si tu voz es desagradable al gustarla por -primera vez, dejar un alimento vivificante cuando sea digerida. Tu -grito har lo que el viento, que azota ms las ms elevadas cumbres, lo -cual no ser una pequea prueba de honor. Por eso tan slo se te han -mostrado en estas esferas, en el monte y en el doloroso valle las almas -que han gozado de cierto renombre; porque el nimo del que escucha no -fija su atencin ni presta fe a ejemplos sacados de una raz oculta y -desconocida, ni a otras cosas que no se manifiesten claramente. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMOCTAVO_ - - -Aquel espritu bienaventurado se recreaba ya en sus reflexiones, y yo -saboreaba las mas, atemperando lo amargo con lo dulce, cuando la Dama -que me conduca hasta Dios me dijo: - ---Cambia de ideas; piensa que yo estoy al lado de Aqul que alivia -todas las contrariedades. - -Yo me volv hacia la voz amorosa de mi consuelo, y desisto de expresar -cul fu el amor que vi entonces en sus santos ojos; no slo porque -desconfe de mis palabras, sino porque la mente no puede repetir lo -que es superior a ella, si otro poder no le ayuda. Slo puedo decir -con respecto a este punto que, contemplndola, mi nimo se vi libre -de todo otro deseo: pues el placer eterno, que irradiaba directamente -sobre Beatriz, me haca dichoso al verlo reflejado en su hermoso -rostro. Pero ella, desvindome de esta contemplacin con la luz de una -sonrisa, me dijo: - ---Vulvete y escucha; que no est solamente en mis ojos el paraso. - -As como algunas veces se ve la pasin en la fisonoma, si aqulla -es tanta que el alma entera le est sometida, del mismo modo en los -destellos del fulgor santo, hacia el cual me volv, conoc el deseo de -continuar nuestra pltica. Y en efecto, empez diciendo: - ---En esta quinta rama del rbol que recibe la vida por la copa, y -fructifica siempre y nunca pierde sus hojas, son bienaventurados los -espritus que all abajo, antes de venir al cielo, alcanzaron tan gran -renombre, que toda musa se enriquecera con sus acciones: mira los -brazos de la cruz, y los que te ir nombrando harn en ellos lo que el -relmpago en la nube. - -Apenas nombr a Josu, vi pasar un fulgor por la cruz, y el or -pronunciar aquel nombre y ver deslizarse su resplandor fu todo uno. Al -nombre del Gran Macabeo, vi moverse otra luz dando vueltas a causa de -su alegra. Del mismo modo, a los nombres de Carlo-Magno y de Orlando, -mi atenta mirada sigui a dos luces, como sigue la vista el vuelo -del halcn. Despus pasaron ante mis ojos por aquella cruz Guillermo -y Rinoardo, el duque Godofredo y Roberto Guiscardo. En seguida, el -alma que me haba hablado se movi del mismo modo y se reuni a los -anteriores, demostrndome lo artista que era entre los cantores del -cielo. - -Volvme hacia la derecha para conocer en Beatriz lo que deba hacer, -bien por sus palabras o por sus ademanes; y vi sus ojos tan serenos, -tan gozosos, que su rostro sobrepujaba a todos los otros, y hasta a -su anterior aspecto. Y as como el hombre que obra bien, por el mayor -placer que siente, advierte de da en da el aumento de su virtud, as -yo, viendo ms resplandeciente aquel milagro de belleza, repar que se -haba hecho ms extenso el crculo de mi rotacin juntamente con el -cielo; y en breve espacio de tiempo que muda de color el rostro de una -doncella cuando depone el peso de la vergenza, presentse a mis ojos, -al volverme, una transmutacin semejante, por efecto de la blancura -de la sexta y templada estrella, que me haba recibido en su interior. -Yo vi en aquella antorcha de Jove los destellos del amor que en ella -exista, representando a mis ojos nuestro alfabeto; y as como las aves -que se elevan sobre un ro, regocijndose al llegar al sitio donde -encuentran su alimento, forman a veces una hilera circular, y otras -veces la prolongan, de igual suerte revoloteaban cantando las santas -criaturas dentro de aquellas luces, y describiendo D, I o L con sus -movimientos.[152] Primeramente ajustaban su baile al canto; despus, -representando uno de aquellos caracteres, se detenan un momento y -guardaban silencio. - - [152] Son las tres primeras letras de la palabra Diligite de - la frase: Diligite justitiam qui judicatis terram; que se lee - en la Sagrada Escritura. - -Oh divina Pegsea,[153] que glorificas y prolongas la vida de los -ingenios, haciendo que perpeten la memoria de las ciudades y de los -reinos! Ilumname a fin de que describa sus figuras tales cuales las he -visto, y de que aparezca tu poder en estos cortos versos. - - [153] La musa Calope. - -Las luces formaron, pues, cinco veces siete vocales y consonantes, y -yo observ aquellas figuras conforme me fueron apareciendo. "Diligite -justitiam" fu el primer verbo y el primer nombre que representaron; -"qui judicatis terram" fueron las ltimas palabras. Despus, en la M -del quinto vocablo se quedaron formadas de modo que la estrella de -Jpiter en aquel punto pareca de plata moteada de oro. Entonces vi -descender otras luces sobre la parte superior de la M y detenerse all -cantando, segn creo, el bien que hacia s las atrae. Despus, as como -del choque de dos tizones ardientes salen innumerables chispas, de -donde los necios deducen augurios, parecime que se elevaban ms de -mil luces, remontndose unas ms y otras menos, segn las distribuye el -Sol que las enciende; y cuando cada cual qued fijo en su puesto, vi -que aquellas luces formaban distintamente la cabeza y el cuello de un -guila. Aquel que pinta esto no tiene quien le gue, antes bien l gua -todas las cosas, y de l procede esa virtud que mueve a los animales -a dar una forma apropiada a sus nidos. Los dems bienaventurados, que -anteriormente parecan contentarse con formar sobre la M una corona de -lises, por medio de un pequeo movimiento concluyeron la figura del -guila. - ---Oh dulce estrella!, cuntas y qu resplandecientes almas me -demostraron all que nuestra justicia es un efecto del cielo que t -adornas! Por eso suplico a la Mente, principio de tu movimiento y de -tu fuerza, que repare de dnde sale el humo que obscurece tus rayos, a -fin de que se irrite otra vez contra los compradores y vendedores del -templo que se fortific con los milagros y la sangre de los mrtires. -Oh milicia celestial a quien contemplo! Ruega por los que existen en -la Tierra extraviados por el mal ejemplo. Era ya antigua costumbre -hacer la guerra con la espada; hoy se hace arrebatando por doquiera -el pan que a nadie niega nuestro piadoso Padre. Pero t, que escribes -solamente para borrar, piensa que an estn vivos Pedro y Pablo, los -cuales murieron por la via que de tal modo echas a perder. Con razn -puedes decir: "Tengo tan fijos mis deseos en aqul que quiso vivir -solo, y que a consecuencia de un baile fu arrastrado al martirio,[154] -que no conozco al Pescador ni a Pablo." - - [154] San Juan Bautista. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO DECIMONONO_ - - -Ante mi apareca, con las alas abiertas, la bella imagen que en su -dulce fruicin haca dichosas a las almas reunidas. Cada una de stas -pareca un pequeo rub, en el que brillaba tan encendido un rayo -de Sol, que reflejaba a mis ojos la imagen del mismo Sol. Y lo que -necesito describir ahora no lo anunci la voz jams, ni lo escribi la -tinta, ni lo concibi la imaginacin. Porque vi, y aun o hablar al -pico del guila y decir con su voz "Yo" y "Mio," cuando su intencin -era decir: "Nos" y "Nuestro." Y empez as: - ---Por haber sido justo y piadoso estoy aqu exaltado hasta esta gloria, -que no se deja vencer por el deseo; y en la Tierra dej tal memoria de -m, que los hombres ms perversos la recomiendan, pero no siguen su -ejemplo. - -As como de muchas brasas sale un solo calor, as tambin de aquella -imagen, formada por muchos amores, sala una sola voz. Entonces -respond: - ---Oh perpetuas flores de la dicha eterna, que como un solo perfume me -hacis sentir todos vuestros aromas! Poned fin con vuestras palabras -al gran ayuno que me ha tenido hambriento durante largo tiempo, por -no encontrar en la Tierra alimento alguno. Bien s que, si la justicia -divina se refleja en otras esferas como en un espejo, en la vuestra no -se ve a travs de un velo. Sabis cun atento me preparo a escucharos; -sabis tambin cul es aquella duda que para m se convierte en tan -antiguo ayuno. - -As como el halcn a quien quitan la caperuza mueve la cabeza, y bate -las alas en seal de contento, demostrando sus deseos e irguindose con -gallarda, lo mismo v hacer al guila que estaba formada de alabanzas -de la divina Gracia, las cuales cantaban como sabe cantar el que se -deleita all arriba. Despus comenz de esta suerte: - ---Aquel que abarc con su comps hasta las extremidades del mundo, y -encerr en su abertura tantas cosas ocultas y manifiestas, no pudo -dejar sobre todo el universo una huella tan profunda de su poder, -que su entendimiento no fuese infinitamente superior al de todos los -entendimientos creados, como lo prueba el que el primer soberbio, que -era la criatura ms excelente, por no esperar la luz de la gracia -divina, cay del Cielo antes de ser confirmado en ella. De aqu resulta -que las criaturas menos perfectas que aqulla son pequeos receptculos -para contener aquel bien sin fin, nico que puede medirse a s mismo. -Aun nuestra vista, que es casi un rayo de la mente divina de que estn -llenas todas las cosas, no puede, por su naturaleza, ser tan penetrante -que discierna su principio sino bajo una apariencia muy lejana de la -verdad. La vista que recibe vuestro mundo slo penetra en la justicia -sempiterna como el ojo se interna en el mar; que aunque vea el fondo -cerca de la orilla, no lo ve en el inmenso pilago; y sin embargo, el -fondo existe, pero su profundidad misma lo oculta. No existe luz si -no procede del Sr tranquilo que no se turba nunca; fuera de l no -hay ms que tinieblas, o sombras de la carne o su veneno. Bastante -he descorrido el velo que te ocultaba la viva justicia, sobre la que -hacas tan frecuentes preguntas, pues t decas: "Un hombre nace en -la orilla del Indo, y all no hay quien hable de Cristo, ni quien lea -o escriba con respecto a l; todas sus acciones y deseos son buenos, -y en cuanto puede ver la razn humana, no ha pecado ni en obras ni en -palabras: si muere sin bautismo y sin fe, dnde est la justicia que -le condena? Dnde su falta, si no cree?" Ahora bien: quin eres t, -que quieres tomar asiento en el tribunal para juzgar a mil millas de -distancia con un palmo de vista? En verdad que quien hablando conmigo -sutiliza por ver los rayos de la justicia divina, tendra razn para -dudar de su rectitud, si no estuviese sobre vosotros la Escritura. Oh -animales terrestres!, oh inteligencias burdas! La primera voluntad, -que es buena por s misma, que es el Sumo Bien, no se ha separado jams -de s misma. Solamente es justo lo que a ella se conforma; ningn bien -creado la atrae; pero ella produce este bien con sus rayos. - -Cual cigea que se revuelve sobre el nido, despus de haber alimentado -a sus hijos, y as como uno de stos, ya alimentado, la mira, del mismo -modo empez la bella imagen a agitarse sobre m, e igualmente elev mis -ojos hacia ella, que mova sus alas, impelidas por tantos espritus. -Al dar vueltas, cantaba y deca: "Mis notas son tan incomprensibles -para t, como el juicio eterno para vosotros los mortales." Luego -que aquellos refulgentes ardores del Espritu Santo se detuvieron, -sin dejar de formar el signo que hizo a los Romanos temibles en el -mundo,[155] el mismo signo continu diciendo: - - [155] El guila. - ---A este reino no ha subido jams quien no crey en Cristo, ni antes -ni despus de que ste fuera enclavado en el santo leo: pero mira; -muchos que exclaman "Cristo, Cristo," estarn menos prximos a l en -el da del juicio, que algunos de los que no han conocido a Cristo; y -a tales cristianos causar vergenza el Etope, cuando se dividan los -dos colegios, uno enteramente rico, y otro miserable. Qu no podrn -decir los Persas a vuestros reyes, cuando vean abierto aquel volumen -en el que se escriben todos sus desprecios? All se ver, entre las -obras de Alberto, la que en breve agitar la pluma, y por la cual -quedar desierto el reino de Praga. All se ver el dao que ocasiona -junto al Sena, falsificando la moneda, el que morir herido por un -jabal.[156] All se ver la insaciable soberbia que enloquece del tal -modo al escocs y al ingls, que no pueden sufrir el verse contenidos -en los lmites de sus Estados.[157] Se ver la lujuria y la molicie -del de Espaa, y del de Bohemia, que jams conoci ni quiso conocer el -valor.[158] All se ver tambin marcada con una I la bondad del Cojo -de Jerusaln,[159] mientras que lo contrario a ella tendr por marca -una M. Se ver la avaricia y la vileza de aquel que guarda la isla -del fuego, donde terminaron los prolongados das de Anquises;[160] y -para demostrar su mezquindad, se emplearn muchas abreviaturas en su -escrito, a fin de que en poco espacio se contengan muchas palabras. -Y a la vista de todos aparecern las vergonzosas obras del to y del -hermano,[161] que han envilecido tan egregia estirpe y dos coronas. -All sern conocidos el de Portugal y el de Noruega,[162] y el de -Rascia, que alter los cuos de Venecia.[163] Oh Hungra feliz, si no -se deja guiar mal! Oh dichosa Navarra, si se defendiese con el monte -que la rodea! Todos deben creer que ya, en presagio de esto, Nicosia y -Famagusta se lamentan y claman contra su bestia, que no discrepa de las -otras. - - [156] Felipe el Hermoso. - - [157] Los reyes Roberto de Escocia y Eduardo I de Inglaterra. - - [158] Alfonso, rey de Espaa. Wenceslao, rey de Bohemia. - - [159] La bondad de Carlos el Cojo, rey de Pulla y Jerusaln, - estar marcada con una I (uno): es decir, que ser igual a - uno, mientras que sus maldades llevarn por marca una M (mil), - sern iguales a mil. - - [160] Fadrique, hijo de Pedro de Aragn, que gobierna la isla - de Sicilia, donde est el fuego del Etna.--Dice la vileza, - porque Fadrique, despus de la muerte de Enrique VII, abandon - vilmente la causa de los gibelinos. - - [161] Jaime, rey de Mallorca, y Menorca, y Jaime de Aragn, - to aqul y hermano ste de dicho Fadrique. - - [162] Dionisio el Agrcola, rey de Portugal. Noruega, en - tiempo de Dante, tena su rey propio. - - [163] Rascia, Raugia, Ragusa, ciudad y territorio de la - antigua Dalmacia, sobre el Adritico, cuyo rey falsific los - ducados de Venecia. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMO_ - - -Cuando Aqul que ilumina el mundo entero desciende de nuestro -hemisferio, de tal modo que el da se extingue en todas partes, el -cielo encendido antes por l solo, aparece sbitamente sembrado de -luces, en las cuales se refleja una sola. Y aquel estado del cielo -me vino a la imaginacin, cuando la ensea del mundo y de sus jefes -cerr su bendito pico; porque brillando mucho ms todos aquellos vivos -resplandores, entonaron suaves cantos, que han desaparecido de mi -memoria. Oh dulce amor, que bajo aquella riente luz te ocultas! Cun -ardiente me parecas en medio de aquellos efluvios sonoros, que slo -respiran santos pensamientos! - -Despus que las preciosas y brillantes joyas de que vi adornada la -sexta estrella cesaron en sus cantos anglicos, me pareci or el -murmullo de un ro que lmpido desciende de roca en roca, mostrando la -fecundidad de su elevado manantial. Y as como el sonido adquiere su -forma en el cuello de la ctara, y en los orificios de la zampoa el -soplo del que la toca, as tambin subi de improviso aquel murmullo -por el cuello del Aguila, como si ste estuviese perforado. Prodjose -all una voz, que sali por su pico en forma de palabras, segn las -esperaba mi corazn, donde las escrib: - ---Debes ahora mirar fijamente--empez a decir--aquella parte de m -misma que en las guilas mortales contempla y soporta la luz del -Sol; porque entre los fuegos que componen mi figura, los que hacen -centellear el ojo de mi cabeza tienen un grado de luz mayor que todos -los dems. Aquel que, haciendo las veces de pupila, luce en medio, -fu el cantor del Espritu Santo, que transport el arca de ciudad en -ciudad: ahora conoce el mrito de su canto en la parte que fu obra -de su propia voluntad, por la remuneracin que proporcionalmente ha -recibido. De los cinco que forman el arco de mi ceja, el que est ms -prximo al pico consol a la viuda de la prdida de su hijo;[164] ahora -conoce cun caro cuesta no seguir a Cristo, por la experiencia que -tiene de esta dulce vida y de la opuesta. El que le sigue en la parte -superior de la circunferencia de que hablo, dilat su muerte para hacer -verdadera penitencia:[165] ahora conoce que los eternos juicios de Dios -son invariables, aunque una ferviente oracin consiga all abajo que -suceda maana lo que debera suceder hoy. El otro que sigue se hizo -griego conmigo y con las leyes para ceder su puesto al Pastor, guiado -por una buena intencin que produjo malos frutos:[166] ahora conoce que -el mal resultado de su buena accin no le es nocivo, por ms que haya -sido causa de la destruccin del mundo. Aquel que ves en el declive -del arco fu Guillermo, a quien llora la Tierra que se lamenta de -Carlos y Federico vivos:[167] ahora conoce el amor del cielo hacia un -rey justo, y as lo manifiesta por el resplandor de que est rodeado. -Quin creera en el mundo lleno de errores, que el troyano Rifeo fuera -en este arco la quinta de las luces santas? Aunque su vista no penetre -hasta el fondo de la divina gracia, demasiado conoce ahora lo que en -ella no puede ver el mundo. - - [164] El emperador Trajano. (Vase el canto X del Purgatorio.) - - [165] Ezequas, rey de Jud, a quien Dios, escuchando sus - ruegos, concedi quince aos ms de vida para arrepentirse de - sus culpas. - - [166] El emperador Constantino, que se hizo griego, esto es, - traslad de Roma a Bizancio la capital del Imperio romano, con - las leyes romanas y con el Aguila imperial, por ceder al Papa - la ciudad eterna. - - [167] Guillermo II, llamado el Bueno, de cuya prdida se - lamenta Sicilia, as como de ver vivos a Carlos el Cojo y - Fadrique de Aragn. - -Como la alondra que en el aire se cierne cantando, y despus calla, -contenta de la ltima meloda que la satisface, tal me pareci la -imagen, satisfecha del eterno placer, por cuya voluntad todas las cosas -son lo que son: y aun cuando yo hiciese all visibles mis dudas como el -vidrio manifiesta por su transparencia el color de que se ha revestido -su superficie, esas mismas dudas no me permitieron esperar la respuesta -callando, sino que con su fuerza hicieron salir de mi boca estas -palabras: "Qu cosas son esas?": por lo cual conoc en los nuevos -destellos que despedan aquellas almas dichosas la alegra que les -causaba responder a mis preguntas. Despus, con el ojo ms inflamado, -me respondi el bendito signo, para no tenerme por ms tiempo entregado -a mi asombro: - ---Veo que crees estas cosas, porque yo las digo; pero no comprendes -cmo pueden ser: de suerte que, aunque credas, no por eso estn menos -ocultas. T haces como aquel que aprende a conocer las cosas por su -nombre, pero que no puede ver su esencia, si otro no se la manifiesta. -"Regnum coelorum" cede a la violencia del ardiente deseo y de la -viva esperanza, cuyos afectos vencen a la divina voluntad; pero no a -la manera que el hombre prevalece sobre el hombre, sino que la vencen -porque quiere ser vencida; y vencida, vence con su benignidad. Te -causan asombro la primera y la quinta almas que forman el arco de -la ceja, porque ves adornada con ellas la regin de los Angeles. No -salieron paganas de sus cuerpos, como crees, sino cristianas, teniendo -fe viva, la una en los pies que deban ser crucificados, y la otra en -los que ya lo haban sido. Una de ellas, saliendo del Infierno donde -nadie se convierte a Dios con buen deseo, volvi a habitar su cuerpo -en recompensa de una viva esperanza; de una viva esperanza, que rog -fervientemente a Dios para resucitarla, a fin de que su voluntad -pudiera ser movida. El alma gloriosa de que se habla, vuelta a su carne -en que permaneci poco tiempo, crey en Aqul que poda ayudarla; y -al creer, se abras de tal modo en el fuego de un verdadero amor, -que despus de su segunda muerte fu digna de venir a participar de -estos goces. La otra, merced a una gracia que mana de una fuente tan -profunda, que no ha habido criatura cuya mirada pudiera penetrar -hasta su manantial, cifr all abajo todo su amor en la justicia; por -lo cual de gracia en gracia Dios abri sus ojos a nuestra redencin -futura, y creyendo en ella, no soport por ms tiempo la fetidez -del paganismo, reprendiendo por su causa a las gentes pervertidas. -Aquellas tres mujeres que viste junto a la rueda derecha del carro, le -bautizaron ms de mil aos antes de que se instituyera el bautismo. Oh -predestinacin!, cun remota est tu raz de la vista de aquellos que -no ven toda la causa primera! Y vosotros, mortales, sed circunspectos -en vuestros juicios; pues nosotros, que vemos a Dios, no conocemos an -todos sus elegidos: y sin embargo, no es grata semejante ignorancia; -porque nuestra beatitud se perfecciona con este bien, y queremos lo que -Dios quiere. - -Tal fu el suave remedio que me di aquella imagen divina para aclarar -mi vista. Y as como un buen tocador de ctara hace acompaamiento a un -buen cantor con la vibracin de las cuerdas, adquiriendo de este modo -mayor atractivo el canto, as mientras hablaba, recuerdo que vi a los -benditos resplandores agitar sus llamas al comps de las palabras, como -los prpados que se mueven acordes y al mismo tiempo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOPRIMERO_ - - -Mis ojos se haban fijado de nuevo en el rostro de mi Dama, y el nimo -con ellos se haba separado de todo otro objeto. Ella no sonrea: - ---Pero si yo riese--empez a decirme--, te quedaras como Semele, -cuando fu reducida a cenizas; pues mi belleza, que, segn has visto, -brilla ms cuanto ms asciende por las gradas del eterno palacio, si no -se moderase, resplandecera tanto, que tu fuerza mortal perecera ante -su fulgor como la rama destrozada por el rayo. Nos hemos elevado al -sptimo esplendor[168] que, colocado bajo el pecho del ardiente Len, -difunde ahora sobre la Tierra sus rayos mezclados con el fuerte influjo -de aqul. Fija la mente en pos de tus miradas, y haz de tus ojos un -espejo para la imagen que se te aparecer en este espejo. - - [168] Al cielo de Saturno. - -Quien supiese cun dulcemente se recreaba mi vista en el semblante -dichoso de Beatriz, cuando invitado por ella la dirig hacia otro -objeto, conocera lo grato que me sera obedecer a mi Gua celestial, -considerando que el placer de obedecerla contrabalanceaba al que yo -senta contemplndola. Dentro del cristal que, rodeando al mundo, -lleva el nombre de su querido seor, bajo cuyo imperio permaneci -muerto todo mal, vi una escala del color del oro en que se refleja -un rayo de Sol, y tan elevada, que mis ojos no podan seguirla. Vi -adems bajar por sus escalones tantos resplandores, que pens que todas -las luces que brillaban en el cielo estaban esparcidas all. Y as, -como, por una costumbre natural, las cornejas se agitan reunidas al -romper el da para dar calor a sus ateridas alas, y mientras se alejan -algunas sin volver, otras regresan al punto de donde se remontaban, -y otras revolotean sobre l, lo mismo me pareci que hacan aquellos -fulgores que haban ido descendiendo hasta que se detuvieron en un -escaln determinado. El que se qued ms cerca de nosotros empez a -resplandecer tanto, que yo deca entre m: "Conozco el amor que me -anuncias." Pero Aqulla, de quien espero la orden para hablar o callar, -permaneci inmvil: as es que, a pesar mo, hice bien en no preguntar -nada. Por lo cual, ella, que lea en la vista de Aqul que lo ve todo -el deseo que yo ocultaba, me dijo: - ---Puedes manifestar tu ardiente anhelo. - -Entonces empec de esta suerte: - ---Mis mritos no me hacen digno de tu respuesta; pero en nombre de -aquella que me permite interrogarte, alma bienaventurada, que te -ocultas en tu alegra, dame a conocer la causa que tanto te aproxima -a m, y dime por qu no se oye en esta esfera la dulce sinfona del -Paraso, que tan devotamente resuena en las de abajo. - ---Tu odo es tan dbil como tu vista--me contest--; aqu no se canta -por la misma razn que Beatriz no sonre. He descendido tanto por las -gradas de la escala santa, slo para recrearte con mis palabras y con -la luz de que estoy revestida. No es un mayor afecto lo que me ha hecho -ms solcita; pues en toda esta escala hay un amor tan ferviente y ms -que el mo, segn te lo manifiestan los destellos de esas almas; pero -la alta caridad, que nos convierte en siervas atentas a la voluntad que -rige al mundo, nos designa el sitio en que, segn puedes ver, estamos -colocadas. - ---Bien veo--dije yo--, oh sagrada lmpara!, que un amor libre basta en -esta corte para hacer lo que quiere la eterna Providencia; mas lo que -me parece sumamente difcil de comprender es por qu fuiste t entre -todas tus compaeras la destinada a este cargo. - -Aun no haba pronunciado la ltima palabra, cuando la luz, haciendo -un eje de su centro, gir con la rapidez de una rueda. Despus me -respondi la amorosa alma que estaba dentro de ella: - ---La luz divina se fija en m penetrando en la que me envuelve, y su -virtud, unida a mi vista, me eleva tanto sobre m misma, que veo la -suma esencia de que aqulla emana. De aqu proviene la alegra con que -brillo; porque a la claridad de mi visin junto la de la luz que me -rodea. Pero el alma que ms brilla en el cielo, el serafn que tiene -ms fijos los ojos en Dios no podr satisfacer tus preguntas; porque -lo que deseas saber penetra tan profundamente en el abismo del decreto -eterno, que est muy apartado de toda vista creada; y cuando vuelvas al -mundo mortal, refiere lo que te digo, a fin de que nadie presuma llegar -al fondo de tal arcano. La mente, que aqu es luz, en la Tierra es -humo; considera, pues, cmo podr comprender all abajo lo que aqu no -comprende, por ms que el cielo la enaltezca. - -Sus palabras me contuvieron de tal modo, que abandon la cuestin, y me -limit a rogarle humildemente que me dijese quin era. - ---Entre las dos costas de Italia, y no muy lejos de tu patria, se -elevan unos peascos, tanto que los truenos retumban a mucha menos -altura. Aquellos peascos forman una eminencia que se llama Catria, -al pie de la cual hay un yermo consagrado nicamente al culto del -verdadero Dios. - -As empez a hablar por tercera vez; y continuando luego, aadi: - ---De tal modo me dediqu all al servicio de Dios, que slo con -legumbres y zumo de olivas pasaba fcilmente fros y calores, -satisfecho con mis ideas contemplativas. Aquel claustro produca -frtilmente para esta parte de los cielos, y ahora est tan vaco, -que ser preciso que en breve lo sepa el mundo. En aquel sitio estuve -yo, Pedro Damin; y Pedro el Pecador en la casa de Nuestra Seora, -a orillas del Adritico. Escasa era ya mi vida mortal, cuando fu -llamado y obligado a recibir aquel capelo que slo se transmite de -malo a peor. Vinieron en otro tiempo Cefas y el Vaso de eleccin del -Espritu Santo,[169] flacos y descalzos, aceptando su alimento de -cualquier mano. Ahora los modernos pastores quieren que de uno y otro -lado los apoyen, tan pesados son!, y que les lleven en litera, y que -vaya detrs quien les sostenga la cola. Cubren con sus mantos sus -cabalgaduras, de suerte que van dos bestias bajo una sola piel. Oh -paciencia de Dios, que tanto soportas! - - [169] San Pedro y San Pablo. - -Al sonido de estas palabras, vi muchas llamas que bajaban girando de -escaln en escaln, y a cada vuelta se hacan ms bellas. Vinieron -a detenerse alrededor de aquella luz, y prorrumpieron en un clamor -tan alto, que nada en el mundo puede asemejrsele: su estruendo me -ensordeci de tal modo, que no comprend lo que dijeron. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VEGESIMOSEGUNDO_ - - -Mudo de estupor me volv hacia mi Gua, como un nio que se acoge -siempre a quien le inspira ms confianza: y aqulla, como la madre que -socorre prontamente al hijo azorado y plido con su voz consoladora, me -dijo: - ---No sabes que ests en el cielo? No sabes que todo el cielo es -santo, y que lo que en l se hace procede de un buen celo? Si el grito -que acabas de or te ha conmovido tanto, ahora puedes pensar cmo te -habra perturbado aquel suave cntico unido a mi sonrisa. Y si hubieras -comprendido lo que se rog al exhalar ese grito, conoceras la venganza -que vers antes de tu muerte. La espada de aqu arriba no hiere nunca -demasiado pronto, ni demasiado tarde, como suele parecerles a los que -la esperan con temor o con deseo. Pero ahora vulvete hacia otro lado, -y vers muchos espritus ilustres, si diriges tus miradas segn te -indico. - -Volv los ojos como ella quiso, y vi cien pequeas esferas, que se -embellecan unas a otras con sus mutuos rayos. Yo estaba como aquel -que reprime en s el agudo estmulo del deseo, y no se aventura a -preguntar, temiendo excederse, cuando la mayor y ms brillante de -aquellas perlas se adelant para contentar mi curiosidad: despus o en -su interior: - ---Si vieses, como yo, la caridad que arde entre nosotros, habras -expresado ya tus deseos; pero a fin de que, por demasiado esperar, no -tardes en llegar al alto fin de tu viaje, contestar al pensamiento -que no te atreves a proferir. La cumbre de aquel monte en cuya falda -est Casino fu frecuentada en otro tiempo por gentes engaadas y mal -dispuestas. Yo soy el que llev all el nombre de Aqul que ense en -la Tierra la verdad que tanto nos enaltece;[170] y luci sobre m tanta -gracia, que apart a las ciudades circunvecinas del impo culto que -sedujo al mundo. Esos otros fuegos fueron todos hombres contemplativos, -abrasados en aquel ardor que hace nacer las flores y los frutos -santos. Aqu estn Macario y Romualdo; aqu estn mis hermanos, que se -encerraron en el claustro y conservaron un corazn perseverante. - - [170] San Benito abad, que di a conocer all la religin - cristiana. - -Lo contest: - ---El afecto que demuestras hablando conmigo, y la benevolencia que veo -y observo en todas vuestras luces, me inspiran la misma confianza que -inspira el Sol a la rosa cuando se abre tanto cuanto le es posible. Por -eso te ruego, padre, que si soy digno de tal merced, me concedas la -gracia de ver tu imagen descubierta. - ---Hermano--me respondi--: tu elevado deseo se realizar en la ltima -esfera, donde se realizan todos los otros y los mos, y donde todos -son perfectos, maduros y enteros: en aquella sola esfera, todas sus -partes permanecen inmviles, porque no est en un sitio, ni gira -entre dos polos, y nuestra escala llega hasta ella, lo que hace que la -pierdas de vista. El patriarca Jacob la vi prolongarse hasta arriba, -cuando se le apareci tan llena de ngeles; pero ahora no retira -nadie sus pies de la tierra para subirla, y mi regla slo sirve abajo -para gastar papel. Los muros que eran una abada se han convertido en -cavernas; y las cogullas en sacos de mala harina. La ms srdida usura -no es tan contraria a la voluntad de Dios, como lo es el fruto de esas -riquezas que tanto enloquecen el corazn de los monjes, porque todo lo -que la Iglesia guarda pertenece a aquellos que piden por Dios, y no -a los parientes o a otros ms indignos. La carne de los mortales es -tan flexible, que las buenas obras no duran el tiempo que transcurre -desde el nacimiento de la encina hasta la formacin de la bellota. -Pedro empez su fecunda tarea sin oro ni plata; yo con oraciones y -con ayunos; Francisco bas su orden en la humildad: y si atiendes al -principio de cada orden, y consideras despus adonde han llegado, vers -lo blanco cambiado en negro. Ms admiracin caus en verdad ver al -Jordn retrocediendo y al mar hur cuando Dios quiso, que la causar -ver remediados estos males. - -As me dijo, y despus se reuni a sus dems compaeros, que a su -vez se reconcentraron, y como un torbellino se elevaron a lo alto. -La dulce Dama con un solo ademn me impuls a subir tras ellos por -aquella escala: tanto fu lo que su virtud venci mi grave naturaleza: -y jams aqu abajo, donde se sube y desciende naturalmente, hubo un -movimiento tan rpido que pudiera igualar a mi vuelo. As pueda volver, -oh lector!, a aquel piadoso reino triunfante, por el que lloro con -frecuencia mis pecados golpendome el pecho, como es cierto que vi el -signo que sigue al Tauro,[171] y me encontr en l en menos tiempo del -que necesitaras para meter y sacar un dedo del fuego. Oh gloriosas -estrellas!, oh luz llena de gran virtud, en la que reconozco todo mi -ingenio, cualquiera que sta sea! Con vosotras naca, y se ocultaba -con vosotras aquel que es padre de toda vida mortal,[172] cuando sent -por vez primera el aire toscano; y cuando ms tarde se me concedi la -gracia de entrar en la alta rueda que os hace girar, me fu tambin -permitido pasar por la regin en donde estis. A vosotras dirige ahora -devotamente mi alma sus suspiros, para alcanzar la virtud necesaria en -la difcil empresa que la atrae. - - [171] La constelacin de Gminis. - - [172] El Sol. - ---Ests tan cerca de la ltima salvacin--empez a decirme Beatriz--, -que debes tener los ojos claros y penetrantes; as pues, antes de que -llegues a ella, mira hacia abajo y contempla cuntos mundos he puesto -bajo tus pies, a fin de que tu corazn se presente tan gozoso como -pueda ante la triunfante multitud que alegre acude por esta bveda -etrea. - -Recorr con la vista todas las siete esferas, y v a nuestro globo -tan pequeo, que me re de su vil aspecto: as es que apruebo como -mejor parecer el de quien le tiene en poca estima; pudiendo llamarse -verdaderamente probo el que slo piensa en el otro mundo. - -Vi a la hija de Latona inflamada, sin aquella sombra que fu causa de -que yo la creyera enrarecida y densa. All, oh Hiperin!, pudieron -soportar mis ojos la luz de tu hijo, y vi cmo se mueven prximas a l -y en derredor suyo Maya y Dione. All me apareci Jpiter atemperando a -su padre y a su hijo;[173] all distingu con claridad sus frecuentes -cambios de lugar, y todos los siete planetas me manifestaron su -magnitud, su velocidad, y la distancia a que respectivamente se -encuentran colocados. Aquel pequeo punto que nos hace tan orgullosos -se me apareci por completo desde las montaas a los mares, mientras -que yo giraba con los eternos Gemelos. Despus fij mis ojos en los -hermosos ojos. - - [173] Saturno y Marte. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOTERCERO_ - - -Como el ave que, habiendo reposado entre la predilecta enramada junto -al nido de sus dulces hijuelos, durante la noche ocultadora de las -cosas, y deseando ver tan caros objetos y hallar el sustento para -nutrirlos, cuyo penoso trabajo soporta placentera, se adelanta al -da, y antes de rayar el alba sube a la cima del abierto follaje, y -fijamente mira, esperando con ardoroso anhelo la salida del Sol, as -estaba mi Dama, en pie y atenta, vuelto el rostro hacia la regin del -cielo bajo la cual se muestra el Sol menos presuroso; y en tanto yo, -vindola suspensa y ansiosa, permanec como el que anhelante querra -otra cosa, pero se calma con la esperanza de obtenerla. Poco intervalo -medi entre ambos momentos, es decir, entre el de mi expectativa y el -de ver de un instante a otro iluminarse ms el cielo. Y Beatriz dijo: - ---He ah la legin del triunfo de Cristo, y todo el fruto recogido de -la rotacin de estas esferas. - -Me pareci que arda todo su semblante; y tena los ojos tan llenos -de alegra, que debo seguir adelante sin ms explicacin. Cual en los -plenilunios serenos Trivia re entre las ninfas eternas, que iluminan -el cielo por todas partes, as vi yo sobre millares de luces un Sol, -que las encenda todas, como hace el nuestro con las que vemos sobre -nosotros; y a travs de su viva luz apareca tan clara a mis ojos la -divina substancia, que no podan soportarla. - ---Oh Beatriz--exclam--, Gua dulce y querida! - -Ella me dijo: - ---Lo que te abisma es una virtud a la que nada resiste. All estn la -Sabidura y el Poder que abrieron entre el Cielo y la Tierra las vas -por tanto tiempo deseadas. - -As como el fuego de la nube, dilatndose de modo que sta no puede -contenerlo, se escapa de ella, y, contra su naturaleza, se precipita -hacia abajo, de igual suerte mi mente, engrandecindose ms entre -aquellas delicias, sali de s misma, y no sabe recordar lo que fu de -ella. - ---Abre los ojos y mrame cual soy; has visto cosas que te han dado -fuerza suficiente para sostener mi sonrisa. - -Yo estaba como aquel que conserva cierta reminiscencia de una visin -olvidada, y que se esfuerza en vano por renovarla en su imaginacin, -cuando o proferir estas palabras tan dignas de gratitud, que no -se borrarn jams del libro donde se consigna lo pasado. Si ahora -resonasen todas aquellas lenguas que Polimnia y sus hermanas hicieron -ms pinges con su dulcsima leche para venir en mi ayuda, no -expresaran la milsima parte de la verdad, al pretender cantar tan -santa sonrisa, y el resplandor que comunicaba a aquel santo rostro: -por lo mismo, al describir yo el Paraso, es forzoso que mi sagrado -poema salte como un hombre que encuentra cortado su camino. Quien -considere el peso del asunto y el hombro mortal que soporta la carga, -no censurar el que ste tiemble bajo su gravedad. El derrotero que -hiende mi atrevida proa no es a propsito para una pequea embarcacin, -ni para el nauta que quiera ahorrarse la fatiga. - ---Por qu te enamora mi faz de tal suerte, que no te vuelves hacia -el hermoso jardn que florece bajo los rayos de Cristo? All est la -Rosa[174] en que el Verbo divino encarn; y all estn los lirios[175] -por cuyo aroma se descubre el buen camino. - - [174] La Virgen Mara, llamada por la Iglesia Rosa Mstica. - - [175] Los bienaventurados. - -As dijo Beatriz, y yo, que estaba siempre pronto a seguir sus -consejos, me lanc nuevamente a la batalla de mis dbiles prpados. -Y as como mis ojos, al abrigo de la sombra, han visto alguna vez un -prado de flores iluminado por un rayo de Sol que atravesaba por entre -desgarrada nube, del mismo modo distingu entonces una multitud de -esplendores, iluminados desde arriba por ardientes rayos, sin ver el -origen de donde estos fulgores procedan. - -Oh benigna virtud que as los iluminas! Sin duda te elevaste por dejar -campo libre a mis ojos, que eran demasiado dbiles para contemplarte. -El nombre de la hermosa flor que invoco siempre, por maana y tarde, -concentr todo mi espritu en la contemplacin del mayor fuego; y -cuando mis dos ojos me representaron la belleza y la extensin de -la fulgente estrella que vence arriba, como venci abajo, desde el -interior del cielo descendi una llamarada, que tena la forma de un -crculo como una corona,[176] y rode a la estrella girando en torno -suyo. La meloda que ms dulcemente se deje or en la Tierra, y que ms -atraiga el nimo, parecera una nube que desgarrada truena, comparada -con el sonido de aquella lira de que estaba coronado el bello zafiro -con que se engalana el ms claro cielo. - - [176] El arcngel San Gabriel. - ---Yo soy el amor anglico, que giro difundiendo la sublime dicha, -nacida del vientre que fu morada de nuestro deseo; y girar, Seora -del Cielo, mientras acompaas a tu Hijo, y hagas resplandeciente la -suprema esfera en donde habitas. - -As se dejaba or la circular meloda, y todas las dems luces hacan -resonar el nombre de Mara. El manto real de todas las esferas del -mundo, que ms se inflama y anima bajo el hlito y las perfecciones de -Dios, tena sobre nosotros tan distante la faz interna, que no me era -posible distinguir su aspecto desde el sitio en que me encontraba; por -lo cual no tuvieron mis ojos la fuerza necesaria para seguir a la llama -coronada, que se elev en pos de su divina primogenitura. Y semejantes -al nio que tiende los brazos hacia su madre despus de haberse -alimentado con su leche, movido del afecto que aun exteriormente -se inflama, cada uno de aquellos fulgores se prolong hacia -arriba, patentizndome as el amor que profesaban a Mara. Despus -permanecieron ante mi vista cantando "Regina coeli" tan dulcemente, -que jams ha hudo de m el placer que me causaron. - -Oh cunta es la abundancia que se encierra en aquellas arcas -riqusimas por haber esparcido en la Tierra buenas semillas! All -viven y gozan del eterno tesoro que conquistaron en el destierro de -Babilonia, donde hicieron dejacin del oro. All triunfa de su victoria -bajo el alto Hijo de Dios y de Mara, y juntamente con el antiguo y el -nuevo concilio, el que tiene las llaves de tal gloria. - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOCUARTO_ - - -Oh compaa escogida para la gran cena del cordero bendito, el cual -os alimenta de tal modo, que vuestro apetito est siempre satisfecho! -Ya que por la gracia de Dios ste prueba prematuramente lo que cae de -vuestra mesa, antes de que la muerte ponga fin a sus das, pensad en su -deseo inmenso, y refrescadlo algn tanto: vosotros bebis siempre en la -fuente de donde procede lo que l piensa. - -Esto dijo Beatriz: y aquellas almas gozosas se convirtieron en esferas -sobre polos fijos, resplandeciendo vivamente a guisa de cometas. Y -como las ruedas en el mecanismo de un reloj se mueven de tal suerte, -que a quien las observa le parece que la primera est quieta y la -ltima vuela, as tambin aquellos glbulos, danzando diferentemente, -me hacan estimar su velocidad o lentitud por el grado de sus -resplandores. De aquel conjunto de bellas luces vi salir un fulgor tan -alegre y esplendente, que superaba a todos los dems. Tres veces gir -en torno de Beatriz, cantando de un modo tan divino, que mi fantasa no -ha podido retener su encanto; por lo cual mi pluma pasa adelante sin -describirlo, pues para pintar tales pliegues carece de matices, no ya -la lengua, sino la misma imaginacin. - ---Oh mi santa hermana, que tan devotamente ruegas, movida de tu -ardiente afecto, que me separas de aquella hermosa esfera! - -De este modo, luego que se detuvo aquel fuego bendito,[177] dirigi su -aliento hacia mi Dama, y le habl como he dicho. Y ella contest: - - [177] San Pedro. - ---Oh luz eterna del gran Barn a quien nuestro Seor dej las llaves -que llev abajo desde este goce maravilloso! Examina a ste como te -plazca con respecto a los puntos fciles y difciles de la Fe, que te -hizo andar sobre el mar. A ti no se te oculta si l ama bien, y espera -bien y cree; porque tienes la vista fija donde todo est patente; pero -ya que este reino ha conseguido ciudadanos por medio de la Fe veraz, es -bueno que para glorificarla le toque a l hablar de ella. - -As como el bachiller se prepara, y no habla hasta que el maestro -propone la cuestin que debe aprobar, pero no resolver, del mismo modo -preparaba yo todas mis razones, mientras ella hablaba, para estar -pronto a contestar a tal examinador y a tal profesin. - ---D buen cristiano, explcate: Qu es la Fe? - -Al or esto alc la frente hacia aquella luz de donde salan tales -palabras; despus me volv hacia Beatriz, y ella me hizo un rpido -ademn para que dejara brotar el agua de mi fuente interior. - -La gracia divina que me permite confesarme con tan alto -primipilo--exclam,--haga claros y expresivos mis conceptos. - -Despus continu: - ---Segn lo ha escrito, padre, la verdica pluma de tu querido -hermano,[178] que contigo hizo entrar a Roma por el buen camino, la Fe -es la substancia de las cosas que se esperan, y el argumento de las que -no aparecen a nuestra mente: tal me parece su esencia. - - [178] San Pablo. - -Entonces o: - ---Piensas rectamente, si comprendes bien por qu la coloc entre las -substancias, y no entre los argumentos. - -A lo cual contest: - ---Las profundas cosas que aqu se me manifiestan claras y patentes -estn tan ocultas a los ojos del mundo, que slo existen en la creencia -sobre que se funda la alta esperanza; por eso toma el nombre de -substancia. Con respecto a esta creencia es preciso argumentar sin otra -luz; por eso toma el nombre de argumento. - -Entonces o: - ---Si todo lo que en la Tierra se aprende por va de enseanza, se -entendiera de ese modo, la sutileza del sofisma sera en vano. - -Tales fueron las palabras que exhal aquel ardiente amor; y despus -aadi: - ---Ha salido bien la prueba de la liga y el peso de esta moneda; pero -dime si la tienes en tu bolsa. - -Le respond: - ---S, la tengo tan brillante y tan redonda, que no cabe duda sobre su -cuo. - -En seguida salieron estas palabras de la profunda luz que all -resplandeca: - ---Esa querida joya, en la que se funda toda otra virtud, de dnde te -proviene? - ---La abundante lluvia del Espritu Santo--le contest--, que est -esparcida sobre las antiguas y las nuevas pginas, es el silogismo que -me la ha demostrado tan sutilmente, que comparada con ella me parece -obtusa toda otra demostracin. - -Despus o: - ---Por qu tienes por palabra divina a la antigua y la nueva -proposicin, que as te han convencido? - -Respond: - ---La prueba que me descubre la verdad consiste en las obras -subsiguientes, para las cuales la naturaleza no calent nunca el hierro -ni di golpes en el yunque. - -Se me contest: - ---D, quin te asegura que aquellas obras hayan existido? Acaso te lo -asegura aquello mismo que se quiere probar con ellas? No tienes otro -testimonio? - ---Si el mundo se convirti al cristianismo sin necesidad de -milagros--dije yo--esto slo es un milagro tan grande, que los otros no -son la centsima parte de l; porque t entraste pobre y famlico en el -campo a sembrar la buena planta que en otro tiempo fu vid y ahora se -ha convertido en zarza. - -Terminadas estas palabras, reson en las esferas de la sublime y -elevada corte un "Alabemos a Dios" con la meloda que se canta all -arriba. Y aquel Barn que examinndome as me haba llevado de rama en -rama hasta acercarnos a las ltimas hojas, volvi a empezar de esta -manera: - ---La gracia que enamora a tu mente hate abierto la boca hasta este -punto, como abrirse deba: por tanto apruebo cuanto ha salido de ella; -mas ahora es preciso que expliques lo que crees y el origen de tu -creencia. - ---Oh Santo Padre!, oh Espritu, que ves lo que creste con tal -firmeza, que dirigindote hacia el sepulcro venciste a pies ms -jvenes!--empec a decir--: quieres que te manifieste el orden de las -cosas en que creo, y adems me preguntas el motivo de mi creencia. -Pues bien, yo te respondo: Creo en un solo y eterno Dios, que sin ser -movido, mueve todo el Cielo con amor y con deseo; y en apoyo de tal -creencia, no slo tengo pruebas fsicas y metafsicas, sino que tambin -me las suministra la verdad que de aqu llueve por medio de Moiss, por -los profetas, por los salmos, por el Evangelio, y por lo que vosotros -escribistis despus de haberos iluminado el ardiente Espritu. Creo -en tres Personas eternas, y las creo una esencia tan trina y una, que -admiten a la vez "son" y "es." La profunda naturaleza divina de que -ahora trato se ha grabado en mi mente muchas veces por la doctrina -evanglica. Tal es el principio, tal la chispa que se dilata hasta -convertirse en viva llama, y que brilla en mi interior como estrella en -el cielo. - -Cual seor que oye lo que lo agrada, y por ello abraza a su siervo, -congratulndose por la noticia en cuanto ste se calla, de igual -suerte me bendijo cantando y gir tres veces en derredor de mi frente, -luego que me call, aquel apostlico fulgor, por cuyo mandato haba yo -hablado: tanto fu lo que mis palabras le agradaron. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOQUINTO_ - - -Si alguna vez sucede que el poema sagrado en que han puesto sus manos -el Cielo y la Tierra, y que me ha hecho enflaquecer por espacio de -muchos aos, triunfe de la crueldad que me tiene alejado del bello -redil, donde dorm corderillo enemigo de los lobos que le hacen la -guerra; entonces volver como poeta, con otra voz y otros cabellos, y -tomar la corona de laurel sobre mis fuentes bautismales: porque all -entr en la fe que hace las almas familiares a Dios, y por ella me -rode Pedro de aquel modo la frente. Despus se adelant hacia nosotros -un resplandor desde aquella legin de que sali el primero de los -vicarios que Cristo dej en la Tierra; y mi Dama, llena de alegra, me -dijo: - ---Mira, mira, he ah el Barn por quien all abajo visitan a -Galicia.[179] - - [179] El apstol Santiago. - -Cual dos palomas que, al reunirse, se demuestran su amor dando vueltas -y arrullndose, as vi yo aquellos grandes y gloriosos prncipes -acogerse mutuamente, alabando el alimento de que all arriba se -nutren. Mas, cuando hubieron dado fin a sus gratulaciones, ambos se -detuvieron silenciosos "coram me," tan encendidos que humillaban mi -rostro. Beatriz dijo entonces riendo: - ---Oh alma ilustre, que has escrito acerca de la liberalidad de nuestra -baslica! Haz resonar la Esperanza en esta altura. T sabes que la has -simbolizado tantas veces cuantas Jesucristo se os manifest a los tres -en todo su esplendor. - ---Levanta la cabeza, y tranquilzate; porque es preciso que lo que -llega aqu arriba desde el mundo mortal se madure a nuestros rayos. - -Tan consoladoras palabras me fueron dirigidas por el segundo -resplandor: entonces elev los ojos hacia aquellos montes que antes los -haban inclinado con su excesivo peso. - ---Ya que nuestro Emperador te dispensa la merced de que te encuentres, -antes de tu muerte, en la estancia ms secreta de su palacio con sus -condes, a fin de que habiendo visto la verdad de esta corte, os anime -por eso a ti y a los otros la Esperanza que tanto enamora all abajo, -dime en qu consiste sta; dime cmo florece en tu mente, y de dnde te -proviene. - -As habl el segundo resplandor. Y aquella piadosa Dama que gui las -plumas de mis alas hacia tan elevado vuelo, respondi antes que yo de -esta suerte: - ---La Iglesia militante no tiene entre sus hijos otro ms provisto -de esperanza, como est escrito en el Sol que irradia sobre nuestra -multitud: por eso se le ha concedido que desde Egipto venga a ver a -Jerusaln, antes de terminar sus combates. Los otros dos puntos sobre -que han versado tus preguntas, no por deseo de saber, sino para que l -refiera lo grata que te es esta virtud, los dejo a su cargo; que no -le sern de difcil resolucin, ni le servirn de jactancia: responda, -pues, y que la gracia de Dios se lo conceda. - -Cual discpulo que responde a su maestro con gusto y prontitud en -aquello en que es experto, a fin de revelar su mrito, as respond yo: - ---La Esperanza es una expectacin cierta de la vida futura, producida -por la gracia divina y los mritos anteriores. Muchas son las estrellas -que me comunican esta luz; pero quien primero la derram en mi corazn -fu el supremo cantor[180] del Supremo Seor, "Que esperen en ti los -que conocen tu nombre," dice en sus sublimes cnticos; y quin no lo -conoce teniendo mi fe? T me has inundado despus con su oleada en tu -Epstola; de modo que ya estoy lleno, y derramo sobre otros vuestra -lluvia. - - [180] David. - -Mientras yo hablaba, en el seno de aquel incendio fulguraba una llama -rpida y frecuente como un relmpago. Despus me dijo: - ---El amor en que me abraso todava por la virtud que me sigui hasta la -palma y hasta mi salida del campo, quiero que te hable, a ti que con -ella te deleitas; sindome por lo mismo grato que me digas lo que la -Esperanza te promete. - -Yo le contest: - ---Las nuevas y las antiguas Escrituras prefijan el trmino a que deben -aspirar las almas a quienes Dios ha concedido su amistad, y ese trmino -lo veo ahora tal cual es. Isaas dice que cada una de ellas vestir -en su patria un doble ropaje, y su patria es esta dulce vida. Y tu -hermano[181] nos manifiesta ms claramente esta revelacin, all donde -trata de las blancas vestiduras. - - [181] San Juan en el Apocalipsis. - -Inmediatamente despus de pronunciadas estas palabras, se oy -primeramente sobre nosotros: "Sperent in te;" a lo cual respondieron -todos los crculos de almas. Luego resplandeci entre ellas una luz tan -viva, que si Cncer tuviera semejante claridad, el invierno tendra un -mes de un solo da. Y como la doncella placentera, que se levanta, y va -y toma parte en la danza, slo por festejar a la recin venida, y no -por vanidad u otra flaqueza, as vi al esclarecido esplendor acercarse -a los otros dos, que seguan dando vueltas cual era necesario a su -ardiente amor. Psose a cantar con ellos las mismas palabras con la -misma meloda; y mi Dama fij en l sus miradas como esposa inmvil y -silenciosa. - ---Ese es aqul que descans sobre el pecho de nuestro Pelcano; es el -que fu elegido desde la cruz para el gran cargo. - -As dijo mi Dama; y sus miradas no dejaron de estar ms atentas despus -que antes de pronunciar estas palabras. Como a quien fija los ojos -en el Sol esperando verlo eclipsarse un poco, que a fuerza de mirar, -concluye por no ver, as me sucedi con aquel ltimo fuego, hasta que -me fu dicho: - ---Por qu te deslumbras para ver una cosa que aqu no existe? Mi -cuerpo es tierra en la Tierra, y all permanecer con los otros cuerpos -hasta tanto que nuestro nmero se iguale con el eterno propsito. Las -dos luces que se elevaron antes son las nicas que existen en este -bienaventurado claustro con sus dos vestiduras; y as lo debes repetir -en tu mundo. - -Dichas estas palabras, ces el girar del crculo inflamado juntamente -con el dulce concierto que formaba la armona del triple canto; as -como, para descansar o hur de un peligro, se detienen al sonido de un -silbo los remos que venan azotando el agua. - -Ah! Cunta fu la turbacin de mi mente cuando me volv para ver a -Beatriz, y no pude lograrlo, a pesar de encontrarme cerca de ella y en -el dichoso mundo! - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOSEXTO_ - - -Mientras yo permaneca indeciso a causa de mi deslumbrada vista, sali -la flgida llama que la deslumbr una voz, que llam mi atencin -diciendo: - ---En tanto que recobras la vista que has perdido mirndome, bueno es -que hablando conmigo compenses su prdida. Empieza, pues, y dime adnde -se dirige tu alma, y persudete de que tu vista slo est ofuscada, -pero no destruda; pues la Dama que te conduce por esta regin luminosa -tiene en su mirada la virtud que tuvo la mano de Ananas. - -Yo dije: - ---Venga tarde o temprano, segn su voluntad, el remedio a mis ojos, que -fueron las puertas por donde ella entr con el fuego en que me abraso. -El bien que esparce la alegra en esta corte es el "alfa" y el "omega" -de cuanto el amor escribe en m, ya sea leve o fuertemente. - -Aquella misma voz que haba desvanecido el miedo causado por mi sbito -deslumbramiento, excit nuevamente en m el deseo de hablar, diciendo: - ---Es preciso que te limpies en una criba ms fina: es preciso que digas -quin dirigi tu arco hacia tal blanco. - ---Los argumentos filosficos--contest--, y la autoridad que desciende -de aqu, han debido infundirme tal amor; porque el bien, por s mismo, -apenas es conocido, enciende tanto ms el amor, cuanta mayor bondad -encierra. As pues, la mente de todo el que conoce la verdad en que se -funda esta prueba, debe inclinarse a amar con preferencia a ninguna -otra cosa aquella esencia,[182] en la cual hay tanta ventaja, que los -dems bienes existentes fuera de ella no son ms que un rayo de su luz. -Esa verdad la ha declarado a mi inteligencia aquel que me demuestra el -primer amor de todas las substancias eternas. Me la declaran tambin -las palabras del veraz Hacedor, que dijo a Moiss hablando de s mismo: -"Yo te mostrar reunidas en m todas las perfecciones." T tambin me -la declaras en el principio de tu sublime anuncio, que publica en la -Tierra el arcano de arriba ms altamente que ningn otro. - - [182] Dios. - -Y yo o: - ---Por cuanto te dice la inteligencia humana, de acuerdo con la -autoridad divina, reserva para Dios el mayor de tus amores. Pero dime -todava si te sientes atrado hacia l por otras cuerdas, y dime con -cuantos dientes te muerde este amor. - -No se me ocult la santa intencin del guila de Cristo; pues comprend -hasta dnde quera llevar mi confesin: por eso empec a decir: - ---Todos los estmulos que pueden obligar al corazn a volverse hacia -Dios concurren en mi caridad; porque la existencia del mundo y mi -existencia, la muerte que El sufri para que yo viva, y lo que espera -todo fiel como yo, juntamente con el conocimiento antedicho, me han -sacado del pilago de los amores tortuosos, y me han puesto en la playa -del recto amor. Amo las hojas que adornan todo el huerto del Hortelano -eterno en la misma proporcin del bien que aqul les comunica. - -Apenas guard silencio, reson por el Cielo un dulcsimo canto; y -mi Dama deca con los dems: "Santo, Santo, Santo!" Y as como la -aparicin de una luz penetrante desvanece el sueo, excitando el -sentido de la vista, el cual acude a la claridad que atraviesa las -membranas; y el despertado la rehuye, aturdido en su repentino desvelo, -mientras no le ayuda la facultad estimativa, de igual suerte ahuyent -Beatriz todo entorpecimiento de mis ojos con el rayo de los suyos, -que brillaba a ms de mil millas: entonces vi mejor que antes, y casi -estupefacto pregunt quin era un cuarto resplandor que distingu con -nosotros. Mi Dama me dijo: - ---Dentro de esos rayos contempla amorosa a su Hacedor la primera alma -creada por la Virtud primera.[183] - - [183] Adn. - -Como el follaje que doblega su copa al paso del viento, y despus se -levanta por la propia virtud que la endereza, tal hice yo, maravillado -mientras ella hablaba, e irguindome despus a impulsos del deseo de -preguntar que me abrasaba; por lo que empec de esta suerte: - ---Oh fruto, que fuiste producido ya maduro! Oh padre antiguo, de -quien toda esposa es hija y nuera! Tan devotamente como puedo te -suplico que me hables; t ves mis deseos, los cuales no te manifiesto -por or ms pronto tus palabras. - -A veces un animal encubertado se agita de modo que manifiesta por los -movimientos de su envoltura aquello que desea: del mismo modo la primer -alma me daba a conocer por la luz de que estaba revestida la alegra -que le causaba complacerme. Despus dijo: - ---Sin que me lo hayas expresado, conozco tu deseo mejor que t aquello -de que ests ms cierto; porque lo veo en el veraz espejo cuyo parhelio -son las dems cosas, y que no es parhelio de ninguna. Quieres or -cunto tiempo ha que Dios me coloc en el excelso jardn en donde sa -te prepar a subir tan larga escala; por cunto tiempo deleit mis -ojos; la verdadera causa de la gran ira, y el idioma inventado por m -de que hice uso. Sabe, pues, hijo mo, que el haber probado la fruta -del rbol no fu la causa de tan largo destierro, sino solamente -el haber infringido la orden. En aquel lugar de donde tu Dama hizo -partir a Virgilio, estuve deseando esta compaa por espacio de cuatro -mil trescientas dos revoluciones del Sol; y mientras permanec en -la Tierra, le vi volver a todas las luces de su carrera novecientas -treinta veces. La lengua que habl se extingui completamente antes -que las gentes de Nemrod se dedicaran a la obra interminable; porque -ningn efecto racional fu jams duradero, a causa de la voluntad -humana, que se renueva segn la posicin y la influencia de los astros. -Es cosa muy natural que el hombre hable; pero la naturaleza deja a -vuestra discrecin que lo hagis de este o del otro modo. Antes que yo -descendiese a las angustias infernales, se daba en la Tierra el nombre -de I[184] al Sumo Bien de quien procede la alegra que me circunda; -ELI se le llam despus y as deba ser; porque el uso de los mortales -es como la hoja de una rama, que desaparece para ceder su puesto a otra -nueva. En el monte que se eleva ms sobre las ondas estuve yo, con -vida pura y deshonesta, desde la primera hora hasta la que es segunda -despus de la hora sexta, cuando el Sol pasa de uno a otro cuadrante. - - [184] Otros escriben un (nico), El, por Eli, o J, principio - del nombre de Jehov, y sobre cada una de estas opiniones se - ha discutido mucho. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_ - -"Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espritu Santo," enton -todo el Paraso con tan dulce canto, que me embriagaba. Lo que vea -me pareca una sonrisa del Universo, pues mi embriaguez penetraba por -el odo y por la vista. Oh gozo!, oh inefable alegra!, oh vida -entera de amor y de paz!, oh riqueza segura y sin deseo! Ante mis -ojos estaban encendidas las cuatro antorchas, y aquella que haba -venido primero empez a lanzar ms vivos destellos, transformndose su -aspecto cual aparecera el de Jpiter, si ste y Marte fueran aves y -trocasen su plumaje. La Providencia, que distribuye aqu a su placer -los oficios de cada uno, haba impuesto silencio a todo el coro de los -bienaventurados, cuando o estas palabras: - ---No te admires al ver que mi semblante se demuda; pues vers demudarse -el de todos stos mientras hablo. Aquel que usurpa en la Tierra mi -puesto, mi puesto, mi puesto, que est vacante a los ojos del Hijo de -Dios, ha hecho de mi cementerio una sentina de sangre y podredumbre, -que al perverso cado desde aqu[185] sirve all abajo de complacencia. - - [185] Lucifer. - -Entonces vi cubrirse todo el cielo de aquel color que comunica el Sol -por maana y tarde a las nubes opuestas a l; y cual mujer honesta que, -segura de s misma, se ruboriza tan slo al escuchar las faltas ajenas, -as vi yo a Beatriz cambiar de aspecto: un eclipse semejante creo que -hubo en el cielo cuando la pasin del Poder Supremo. Despus, con voz -tan alterada, que no fu mayor la alteracin de su semblante, continu -en estos trminos: - ---Mi sangre, as como la de Lino y la de Cleto,[186] no aliment a -la Esposa de Cristo para acostumbrarla a adquirir oro, sino para que -adquiriese aquella vida virtuosa por la que Sixto y Po, Calixto y -Urbano derramaron su sangre despus de muchas lgrimas. No fu nuestra -intencin que una parte del pueblo cristiano estuviese sentada a la -derecha y otra a la izquierda de nuestro sucesor, ni que las llaves -que me fueron concedidas se convirtieran en una ensea de guerra para -combatir contra los bautizados, ni que estuviese representada mi imagen -en un sello para servir a privilegios vendidos y falsos, de que con -frecuencia me avergenzo e irrito. En todos los prados se ven all -abajo lobos rapaces disfrazados de pastores. Oh justicia de Dios!, -por qu duermes? Los de Cahors y los de Gascua se preparan a beber -nuestra sangre. Oh buen principio, en que fin tan vil has de venir a -parar! Pero la alta Providencia, que por medio de Escipin defendi -en Roma la gloria del mundo, lo socorrer en breve segn imagino. Y -t, hijo, que todava has de volver abajo, llevado por el peso de tu -cuerpo mortal, abre all la boca y no ocultes lo que yo no oculto. - - [186] Papas y mrtires, sucesores de San Pedro. - -As como nuestro aire despide hacia la Tierra copos de helados vapores, -cuando el cuerno de la Cabra del cielo toca al Sol,[187] de igual modo -vi elevarse aquel ter puro, y despedir hacia lo alto los vapores -triunfantes que all se haban detenido con nosotros. Mi vista segua -sus semblantes, y los sigui hasta que la mucha distancia me impidi ir -ms adelante: por lo cual mi Dama, reparando que haba cesado de mirar -hacia arriba, me dijo: - ---Baja la vista y advierte cunto has girado. - - [187] Cuando el Sol est en Capricornio, o sea en diciembre y - enero. - -Entonces vi que, desde la hora en que mir por primera vez a la Tierra, -haba yo recorrido todo el arco formado por el primer clima desde la -mitad hasta el fin; de modo que vea ms all de Cdiz el insensato -paso de Ulises, y a esta parte casi divisaba la playa donde Europa se -convirti en dulce carga:[188] y aun habra descubierto mayor espacio -de este globulillo, a no ser porque el Sol me preceda bajo mis pies -un signo y algo ms. El amoroso espritu con que adoro siempre a mi -Dama arda ms que nunca en deseos de volver nuevamente hacia ella -los ojos; y las bellezas que la naturaleza o el arte han producido -para cautivar la vista y atraer los espritus, ya en cuerpos humanos, -ya en pinturas, todas juntas seran nada en comparacin del placer -divino que me ilumin cuando me volv hacia su faz riente: la fuerza -que me infundi su mirada me apart del bello nido de Leda,[189] y me -transport al cielo ms veloz.[190] Sus partes vivsimas y excelsas -son tan uniformes, que no sabr decir cul de ellas escogi Beatriz -para mi entrada en l; pero ella, que vea mi deseo, empez a decirme, -sonrindose tan placentera, que pareca regocijarse Dios en su -semblante: - - [188] Las playas fenicias, donde Jpiter, transformado en - toro, rob a Europa. - - [189] Del signo de Gminis. - - [190] Al cielo llamado Primer mvil. - ---En esta esfera empieza, como en su meta, el movimiento, que -naturalmente cesa en el centro, mientras todo lo dems gira en torno -suyo; y este cielo no tiene otro sitio donde adquirir movimiento ms -que la mente divina, en la cual se enciende el amor que le impulsa y -la influencia que vierte sobre las dems cosas. La luz y el amor la -circundan, as como l circunda a los otros cielos inferiores; y ese -crculo de luz y de amor lo dirige y lo comprende tan slo Aqul que -rodea con l a este cielo. Su movimiento no est determinado por otro -alguno; pero los dems estn medidos por ste, lo mismo que diez por -la mitad y el quinto. Ahora puedes comprender cmo el tiempo tiene sus -races en este tiesto, y en los otros las hojas. Oh concupiscencia, -que de tal modo sumerges en ti a los mortales, que a ninguno le es -posible sacar los ojos fuera de tus ondas! Mucho florece la voluntad -en los hombres; pero la continua lluvia convierte las verdaderas -ciruelas en endrinas. La fe y la inocencia slo se encuentran en los -nios; y despus cada una de ellas huye antes de que el vello cubra sus -mejillas. Hay quien ayuna balbuceando todava, y luego que tiene la -lengua suelta, devora cualquier alimento en cualquier poca; y tambin -hay quien, balbuciente an, ama y escucha a su madre, y cuando llega -a hablar claramente, desea verla sepultada. No de otro modo la piel -de la bella hija del que os trae la maana y os deja la noche, siendo -blanca al principio, se ennegrece despus.[191] Y a fin de que no te -maravilles, sabe que en la Tierra no hay quien gobierne; por lo cual -va tan descarriada la raza humana. Pero antes de que el mes de enero -deje de pertenecer al invierno, a causa del centsimo de que all abajo -no hacen caso, estos crculos superiores rugirn de tal suerte, que -la borrasca, por tanto tiempo esperada, volver las popas donde ahora -estn las proas, haciendo que la flota navegue directamente, y que el -verdadero fruto venga en pos de la flor. - - [191] La Naturaleza humana. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMOCTAVO_ - - -Despus que aquella que eleva mi alma al Paraso me manifest la verdad -contrapuesta a la vida actual de los mseros mortales, recuerda mi -memoria que, as como el que ve en un espejo la llama de una antorcha -encendida detrs de l, antes de haberla visto o pensado en ella, -se vuelve para cerciorarse de si el cristal le dice la verdad, y ve -que los dos estn acordes, como la nota musical con el comps, as -hice yo al contemplar los hermosos ojos en donde teji amor la cuerda -que me sujet: y cuando me volv, y se vieron heridos los mos por -lo que aparece en aquel cielo toda vez que se observe con atencin -su movimiento, distingu un punto que despeda tan penetrante luz, -que es preciso cerrar los ojos iluminados por ella, a causa de su -aguda intensidad. La estrella que ms pequea parece desde la Tierra, -colocada a su lado, como una estrella cerca de otra, parecera una -luna. Casi tanto como el cerco de un astro parece distar de la luz -que le traza, cuando el vapor que lo forma es ms denso, distaba del -centro de aquel punto un crculo de fuego, girando tan rpidamente, -que hubiera vencido en celeridad al movimiento de aquel Cielo que ms -velozmente gira ciendo al mundo. Este crculo estaba rodeado por -otro, y ste por un tercero, y el tercero por el cuarto, por el quinto -el cuarto, y despus por el sexto el quinto; sobre stos segua el -sptimo, de tan gran extensin, que la mensajera de Juno[192] sera -demasiado estrecha para contenerlo por completo. Lo mismo suceda con -el octavo y el noveno,[193] y cada cual de ellos se mova con ms -lentitud segn su mayor distancia del Uno, teniendo la llama ms clara -el que menos distaba de la luz pursima; porque, segn creo, participa -ms de su verdad. Mi Dama, que me vea presa de una viva curiosidad, me -dijo: - - [192] Iris. - - [193] Estos nueve crculos luminosos son formados por los - nueve rdenes anglicos, y su punto cntrico es Dios. - ---De aquel punto depende el Cielo y toda la naturaleza. Mira aquel -crculo que est ms prximo a l, y sabe que su movimiento es tan -rpido a causa del ardiente amor que le impulsa. - -Le contest: - ---Si el mundo estuviera dispuesto en el orden en que veo esas ruedas, -tu explicacin me hubiera satisfecho; pero en el mundo sensible se -pueden ver las cosas tanto ms rpidas cuanto ms apartadas estn de su -centro: as es que, si mi deseo debe tener fin en este maravilloso y -anglico templo, cuyos nicos confines son el amor y la luz, necesito -todava or cmo es que el modelo y la copia no van del mismo modo; -porque yo en vano reflexiono en ello. - ---Si tus dedos no bastan para deshacer ese nudo, no es maravilla: tan -slido se ha hecho por no haber sido tocado! - -As dijo mi Dama; despus aadi: - ---Medita lo que voy a decirte, si quieres quedar satisfecho, y aguza -sobre ello el ingenio. Los crculos corpreos son anchos y estrechos, -segn la mayor o menor virtud que se difunde por todas partes. Cuanto -mayor es su bondad, ms saludables son los efectos que produce; y el -cuerpo mayor contiene mayor bondad, con tal que sean todas sus partes -igualmente perfectas. Ahora bien, este crculo en que estamos, que -arrastra consigo todo el alto universo, corresponde al que ms ama y -ms sabe; por lo cual, si te fijas en la virtud y no en la extensin -de las substancias que te aparecen dispuestas en crculos, vers una -relacin admirable y gradual entre cada Cielo y su inteligencia. - -Puro y sereno, como queda el hemisferio del aire cuando Breas sopla -con la menos impetuosa de sus mejillas, limpiando y disolviendo la -niebla que antes lo obscureca todo, y haciendo que el cielo ostente -las bellezas de toda su comitiva, qued yo cuando mi Dama me satisfizo -con sus claras respuestas, viendo entonces la verdad tan brillante -como las estrellas en el cielo. Cuando hubo terminado sus palabras, -empezaron a chispear los crculos, como chispea el hierro candente; y -aquel centelleo, que pareca un incendio, era imitado por cada chispa -de por s, siendo stas tantas, que su nmero se multiplicaba mil -veces ms que el producido por la multiplicacin de las casillas de un -tablero de ajedrez.[194] Yo oa cantar "Hosanna," de coro en coro, en -alabanza del punto fijo, que los tiene y siempre los tendr en el lugar -donde siempre han estado: y aquella que vea las dudas de mi mente dijo: - - [194] La multiplicacin duplicada de las casillas del tablero - de ajedrez produce una cantidad asombrosa, en esta forma: - 1. casilla, 1; 2., 2; 3., 4; 4., 8; 5., 16; 6., 32; - hasta la casilla 64, que arroja veinte cifras, o sean decenas - de trilln. Cuntase que el inventor del ajedrez fu un - indiano, el cual present el nuevo juego a un rey de Persia; - y habindole ofrecido ste darle lo que pidiese, pidi un - cuartillo de grano, duplicado y tantas veces multiplicado - cuantas eran las casillas del tablero. El rey se lo concedi - rindose; pero no pudo pagarle, porque no hubo en todo el - reino bastante grano para ello. - ---Los primeros crculos te han mostrado los Serafines y los Querubines. -Siguen con tal velocidad su amorosa cadena para asemejarse al punto -cuanto pueden, y pueden tanto ms, cuanto ms altos estn para verle. -Aquellos otros amores, que van en torno de ellos, se llaman Tronos de -la presencia divina, en los cuales termina el primer ternario; y debes -saber que es tanto mayor su gozo, cuanto ms penetra su vista en la -Verdad, en que se calma toda inteligencia. Aqu puede conocerse que -la beatitud se funda en el acto de ver, y no en el de amar a Dios, lo -cual viene despus; y siendo las obras meritorias engendradas por la -gracia y la buena voluntad, la medida de la contemplacin procede as -de grado en grado. El otro ternario, que germina en esta primavera -eterna de modo que no le despoja el Aries nocturno, canta perpetuamente -"Hosanna" con tres melodas, que resuenan en los tres rdenes de -alegra de que se compone. En esa jerarqua estn las tres diosas: -primera, Dominaciones; segunda, Virtudes, y el tercer orden es el de -las Potestades. Despus, en los dos penltimos crculos giran los -Principados y los Arcngeles: el ltimo se compone todo de anglicos -festejos. Todos estos rdenes tienen sus miradas fijas arriba, y -ejercen abajo tal influencia, que as como ellos son atrados por Dios, -atraen lo que est debajo de ellos. Con tal ardor se puso Dionisio[195] -a contemplar esos rdenes, que los nombr y distingui como yo. Pero -Gregorio[196] se separ de l despus; as es que en cuanto abri los -ojos en este cielo, se ha redo de s mismo. Y si un mortal ha revelado -en la Tierra una verdad tan secreta, no quiero que te admires; porque -el que la vi aqu arriba[197] se la descubri, con otras muchas cosas -referentes a las verdades de estos crculos. - - [195] San Dionisio Areopagita, en su libro =De coelesti - hierarchia=. - - [196] San Gregorio el Grande, que modific el orden de los - ngeles seguido por San Dionisio. - - [197] San Pablo, que fu transportado al cielo, e instruy a - San Dionisio. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO VIGESIMONONO_ - - -Silenciosa y con el rostro risueo permaneci Beatriz, mirando -fijamente al punto que me haba deslumbrado, tanto espacio de -tiempo como el que media desde el momento en que el cenit mantiene -en equilibrio a los dos hijos de Latona, cuando stos, cobijados -respectivamente por Aries y Libra, se forman una misma zona del -horizonte, hasta que uno y otro rompen aquel cinto cambiando de -hemisferio.[198] Despus empez as: - - [198] Quiere decir que Beatriz guard silencio, mirando - fijamente a Dios slo un instante. Los hijos de Latona son el - Sol y la Luna: cuando ambos se hallan en el mismo horizonte, - uno en frente de otro, en Aries y Libra, como tenidos en - balanza por una mano invisible, inmediatamente rompen ese - equilibrio aparente, ascendiendo el uno a nuestro hemisferio, - y pasando el otro al hemisferio opuesto. - ---Yo te dir sin preguntar lo que deseas or, porque lo he visto -desde all donde converge todo "ubi" y todo "quando." No con objeto -de adquirir para s ningn bien (que esto no puede ser), sino a fin -de que su esplendor, reflejndose en las criaturas, pudiera decir: -"Existo," el Eterno Amor, en su eternidad, antes que el tiempo fuese, y -de un modo incomprensible a toda otra inteligencia, se difundi segn -le plugo, creando nuevos amores. No es decir que antes permaneciera -ocioso y como inerte; pues el proceder del espritu de Dios sobre estas -aguas no tuvo antes ni despus. La forma y la materia pura salieron -juntamente con una existencia sin defecto, como salen tres flechas de -un arco de tres cuerdas; y as como la luz brilla en el vidrio, en el -mbar o en el cristal, de manera que entre el llegar y el ser toda no -media intervalo alguno, as tambin aquel triforme efecto irradi a -la vez de su Seor, sin distincin entre su principio y su existencia -perfecta. Simultneamente fu tambin creado y establecido el orden -de las substancias; y aquellas en que se produjo el acto puro fueron -colocadas en la cima del mundo. A la parte inferior fu destinada -la potencia pura; y en el medio uni a la potencia y a la accin un -vnculo que nunca se desata. Jernimo escribi que los ngeles fueron -creados muchos siglos antes de que fuera hecho el otro mundo; pero -esta verdad est escrita en varios pasajes de los escritores del -Espritu Santo, y la podrs observar si bien la examinas, como que -hasta la misma razn la ve en parte; pues no podra comprender que los -motores permanecieran tanto tiempo sin su perfeccin. Ahora sabes ya -dnde, cmo y cundo fueron creados estos amores; de modo que estn -extinguidos tres ardores de tu deseo. No contaras de uno a veinte -con la prontitud con que una parte de los ngeles turb el mundo de -vuestros elementos. La otra parte qued aqu, y empez la obra que -contemplas, con tanto placer que nunca cesa de girar. La causa de la -cada fu el maldito orgullo de aquel que viste en el centro de la -Tierra, pesando sobre l toda la gravedad del mundo. Esos que ves aqu -fueron modestos, reconociendo la bondad que los haba hecho dispuestos -a tan altas miras; por lo cual sus inteligencias fueron de tal modo -exaltadas por la gracia que ilumina y por su mrito, que poseen una -plena y firme voluntad. Y no quiero que dudes, sino que tengas completa -certidumbre de que es meritorio recibir la gracia en proporcin del -amor con que se la pide y acoge. En adelante, puedes contemplar a -tu placer y sin otra ayuda este consistorio, si has entendido mis -palabras: pero como en la Tierra y en vuestras escuelas se lee que la -naturaleza anglica es tal que entiende, recuerda y quiere, te dir -ms todava para que veas en toda su pureza la verdad que abajo se -confunde, equivocando semejante doctrina. Estas substancias, despus de -haberse recreado en el rostro de Dios, no separaron su mirada de ste -para quien nada hay oculto; as es que su vista no est interceptada -por ningn nuevo objeto, y en consecuencia, no necesitan la memoria -para recordar un concepto separado de su pensamiento. All abajo, -pues, se suea sin dormir, creyendo unos y no creyendo otros decir -la verdad; pero en stos hay ms falta y ms vergenza. Los que all -abajo os dedicis a filosofar, no vais por un mismo sendero; tanto -es lo que os arrastra el afn de parecer sabios e ingeniosos: y aun -esto se tolera aqu con menos rigor que el desprecio de la Sagrada -Escritura o su torcida interpretacin. No pensis en la sangre que -cuesta sembrarla por el mundo, y lo grato que es a Dios el que uniforma -humildemente sus ideas a las de aqulla. Slo por parecer docto, cada -cual se ingenia y se esfuerza en invenciones, que sirven de texto a los -predicadores, mientras que el Evangelio se calla. Uno dice que la Luna -retrocedi cuando la pasin de Cristo, y se interpuso a fin de que la -luz del Sol no pudiera bajar a la Tierra; otros que la luz se ocult -por s misma, razn por la cual este eclipse fu tan sensible para -los Espaoles y los Indios, como para los Judos. No tiene Florencia -tantos Lapi y Bindi[199] como fbulas se pronuncian durante un ao -y por todas partes en el plpito; as es que las ovejas ignorantes -vuelven del pasto repletas de viento, sin que les sirva de excusa no -haber visto el dao. Cristo no dijo a su primer convento: "Andad y -predicad patraas al mundo," sino que les di por base la verdad: y -sta son en sus bocas de tal modo, que al combatir para encender la -Fe, solamente se valieron del Evangelio como de escudo y lanza. Ahora, -para predicar, se abusa de las argucias y bufonadas; con tal de excitar -la hilaridad, la cogulla se hincha y no se desea otra cosa. Pero en la -punta de esa cogulla anida tal pjaro,[200] que si el vulgo lo viese, -no admitira las indulgencias de aquellos en quienes confa; por las -cuales ha crecido tanto la necedad en la Tierra, que sin pedir pruebas -de su autenticidad, se agolpara la gente a cualquier promesa de ellas. -Con esto engorda el puerco de San Antonio, y engordan otros muchos -que son peores que puercos, pagando en moneda sin cuo. Mas, poniendo -fin a esta larga digresin, vuelve ya tus ojos hacia la va recta, -de modo que el camino y el tiempo se abrevien. La naturaleza de los -ngeles aumenta tanto su nmero de grado en grado, que no hay palabra -ni inteligencia mortal que pueda llegar a significar ese nmero; y si -examinas bien lo que revel Daniel, vers que en sus millares no se -manifiesta un nmero determinado. La primera luz que ilumina toda la -naturaleza anglica penetra en ella de tantos modos cuantos son los -esplendores a que se une. As pues, como el afecto es proporcionado -a la intensidad de la visin beatfica, la dulzura del amor es en los -ngeles diversamente fervorosa o tibia. Contempla en adelante la altura -y la extensin del Poder Eterno; pues ha formado para s tantos espejos -en los que se reparte, quedando siempre uno e indivisible como antes de -haberlos creado. - - [199] Nombres muy comunes en Florencia. - - [200] El demonio. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMO_ - - -Acaso arde la hora sexta distante seis mil millas de nosotros, y este -mundo inclina ya su sombra casi horizontalmente, cuando el centro del -cielo que vemos ms profundo empieza a ponerse de modo, que algunas -estrellas van perdindose de vista desde la Tierra; y a medida que -viene adelantando la clarsima sierva del Sol, el cielo apaga de una en -una sus luces hasta la ms bella. No de otra suerte desapareci poco a -poco a mi vista el triunfo de los coros anglicos, que siempre festeja -en torno de aquel punto que me deslumbr, parecindome contenido en -lo mismo que l contiene; por lo cual, no viendo ya nada, esto unido -al amor me oblig a volver los ojos hacia Beatriz. Si todo cuanto -hasta aqu se ha dicho acerca de ella estuviera reunido en una sola -alabanza, sera poco para llenar el objeto. La belleza que en ella -vi no slo est fuera del alcance de nuestra inteligencia, sino que -creo con certeza que su Hacedor es el nico que la comprende toda. Me -confieso vencido por este pasaje de mi poema ms de lo que con respecto -a otro punto lo fu jams autor trgico o cmico; porque as como -el Sol ofusca la vista ms trmula, del mismo modo el recuerdo de la -dulce sonrisa paraliza mi mente. Desde el primer da que vi su rostro -en esta vida, hasta mi actual contemplacin, no se ha interrumpido la -continuacin de mi canto; pero ahora es preciso que mi poema desista de -seguir cantando la belleza de mi Dama, como hace todo artista que llega -al ltimo esfuerzo en su arte. Tal cual la dejo para que la anuncie una -trompa de mayor sonido que la ma, que conduce al trmino su difcil -tarea, Beatriz repuso con el gesto y la voz de una gua solcita: - ---Hemos salido fuera del mayor de los cuerpos celestes, para subir al -cielo que es pura luz;[201] luz intelectual, llena de amor, amor de -verdadero bien, lleno de gozo; gozo superior a toda dulzura. Aqu vers -una y otra milicia del Paraso, y una de ellas bajo aquel aspecto con -que la contemplars en el juicio final. - - [201] Del Primer mvil al Empreo. - -Como sbito relmpago que disipa las potencias visivas, privando al ojo -de la facultad de distinguir los mayores objetos, as me circund una -luz resplandeciente, dejndome velado de tal suerte con su fulgor, que -nada descubra. - ---El Amor que tranquiliza este cielo, acoge siempre con semejante -saludo al que entra en l, a fin de disponer al cirio para recibir su -llama. - -No bien hube odo estas palabras, cuando me sent elevar de un modo -superior a mis fuerzas, y adquir una nueva vista de tal vigor, que no -hay luz alguna tan brillante que no pudieran soportarla mis ojos. Y vi -en forma de ro una luz urea, que despeda esplndidos fulgores entre -dos orillas adornadas de admirable primavera. De este ro salan vivas -centellas, que por todas partes llovan sobre las flores, pareciendo -rubes engastados en oro. Despus, como embriagadas con aquellos -aromas, volvan a sumergirse en el maravilloso raudal; pero si una -entraba en l, otra sala. - ---El alto deseo que ahora te inflama y estimula para comprender lo -que ests viendo, me place tanto ms cuanto es ms vehemente; pero es -preciso que bebas de esa agua antes que sacies tanta sed. - -As me dijo el Sol de mis ojos. Luego aadi: - ---El ro y los topacios, que entran y salen, y la sonrisa de las -hierbas son nada ms que sombras y prefacios de la verdad: no es decir -que estas cosas sean en s de difcil comprensin; pues el defecto est -en ti, que no tienes an la vista bastante elevada. - -Ningn nio se tira de cabeza tan presuroso al pecho de su madre cuando -despierta ms tarde de lo acostumbrado, como yo, para mejorar los -espejos de mis ojos, me inclin sobre la onda luminosa, que corre a fin -de que se perfeccione la vista; y apenas se ba en ella la extremidad -de mis prpados, me pareci que la larga corriente se haba vuelto -redonda. Despus, as como la gente enmascarada parece otra cosa muy -distinta en cuanto se despoja de la falsa apariencia bajo la cual se -ocultaba, as me pareci que adquiran mayor alegra las flores y las -centellas; de modo que vi distintamente las dos cortes del cielo. Oh -esplendor de Dios, merced al cual vi el gran triunfo del reino de la -verdad! Dame fuerzas para decir cmo lo vi. - -Hay all arriba una luz, que hace visible el Creador a toda criatura -que slo funda su paz en contemplarle; y se extiende en forma circular -por tanto espacio, que su circunferencia sera para el Sol un cinturn -demasiado anchuroso. Toda su apariencia procede de un rayo reflejado -sobre la cumbre del Primer Mvil, que de l adquiere movimiento y -potencia; y as como una colina se contempla en el agua que baa su -base, cual si quisiera mirarse adornada cuando es ms rica de verdor y -flores, as, suspendidas en torno, en torno de la luz, vi reflejarse en -ms de mil gradas todas las almas que desde nuestro mundo han vuelto -all arriba. Y si la ltima grada concentra en s tanta luz, cul no -ser el esplendor de esta rosa en sus ltimas hojas! Mi vista no se -perda en la anchura ni en la elevacin de esta rosa, sino que abarcaba -toda la cantidad y la calidad de aquella alegra. All, el estar cerca -o lejos, no da ni quita; porque donde Dios gobierna sin interposicin -de causas secundarias, no ejerce ninguna accin la ley natural. Hacia -el centro de la rosa sempiterna, que se dilata, se eleva gradualmente -y exhala un perfume de alabanzas al Sol que all produce una eterna -primavera, me atrajo Beatriz como el que calla al mismo tiempo que -quiere hablar, y dijo: - ---Mira cun grande es la reunin de blancas estolas! Mira qu gran -circuito tiene nuestra ciudad! Mira nuestros escaos tan llenos, que -ya son pocos los llamados a ocuparlos! En aquel gran asiento donde -tienes los ojos fijos a causa de la corona que est colocada sobre -l, antes que t cenes en estas bodas se sentar el alma de gran -Enrique, que ser augusta en la Tierra,[202] el cual ir a reformar -la Italia antes que se halle preparada para ello. La ciega codicia -que os enferma, os ha hecho semejantes al nio que muere de hambre -y rechaza a su nodriza. Entonces ser prefecto en el foro divino un -hombre,[203] que abierta y ocultamente no ir por el mismo camino que -aqul; pero poco tiempo le tolerar Dios en su santo cargo; porque ser -arrojado donde est Simn Mago por sus merecimientos, y har que el de -Alagna[204] se hunda ms. - - [202] Aqu Dante finge predecir en 1300 la coronacin del - emperador Enrique VII de Luxemburgo, que tuvo efecto en 1308. - - [203] El papa Clemente V. - - [204] El papa Bonifacio VIII. (Vase el Infierno, canto XIX.) - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_ - - -En forma, pues, de blanca rosa se ofreca a mi vista la milicia santa -que Cristo con su sangre hizo su esposa; pero la otra, que volando ve y -canta la gloria de aquel que la enamora y la bondad que tan excelsa la -ha hecho, como un enjambre de abejas, que ora se posa sobre las flores, -ora vuelve al sitio donde su trabajo se convierte en dulce miel, -descenda a la gran flor que se adorna de tantas hojas, y desde all -se lanzaba de nuevo hacia el punto donde siempre permanece su Amor. -Todas estas almas tenan el rostro de llama viva, las alas de oro, y -lo restante de tal blancura, que no hay nieve que pueda comparrsele. -Cuando descendan por la flor de grada en grada, comunicaban a las -otras almas la paz y el ardor que ellas adquiran volando; y por ms -que aquella familia alada se interpusiera entre lo alto y la flor, no -impeda la vista ni el esplendor, porque la luz divina penetra en el -universo segn que ste es digno de ello, de manera que nada puede -servirle de obstculo. - -Este reino tranquilo y gozoso, poblado de gente antigua y moderna, -tena todo l la vista y el amor dirigidos hacia un solo punto. Oh -trina luz, que centelleando en una sola estrella, regocijas de tal -modo la vista de esos espritus!, mira cul es aqu abajo nuestra -tormenta. Si los brbaros, procedentes de la regin que cubre Hlice -diariamente girando con su hijo a quien mira con amor,[205] se quedaban -estupefactos al ver a Roma y sus magnficos monumentos, cuando Letrn -superaba a todas las obras salidas de manos de los hombres, yo, que -acababa de pasar de lo humano a lo divino, del tiempo limitado a lo -eterno, y de Florencia a un pueblo justo y santo, de qu estupor no -estara lleno? En verdad que, entregado a tal estupor y a mi gozo, me -complaca el no or ni decir nada. Y como el peregrino que se recrea -contemplando el templo que haba hecho voto de visitar, y espera, al -volver a su pas, referir cmo estaba construdo, as yo, contemplando -la viva luz, paseaba mis miradas por todas las gradas, ya hacia arriba, -ya hacia abajo, ya en derredor, y vea rostros que excitaban a la -caridad, embellecidos por otras luces y por su sonrisa, y en actitudes -adornadas de toda clase de gracia. Mi vista haba abarcado por completo -la forma general del Paraso, pero no se haba fijado en parte alguna: -entonces, posedo de un nuevo deseo, me volv hacia mi Dama para -preguntarle sobre algunos puntos que tenan en suspenso mi mente; pero -cuando esperaba una cosa, me sucedi otra: crea ver a Beatriz, y vi un -anciano[206] vestido como la familia gloriosa. En sus ojos y en sus -mejillas estaba esparcida una benigna alegra, y su aspecto era tan -dulce como el de un tierno padre. - - [205] El Norte, sobre el cual gira constantemente la Osa - mayor, junto con su hijo Bootes o Arturo. - - [206] Beatriz ha cumplido ya su misin, y desaparece del - lado de Dante, sustituyndole San Bernardo, smbolo de la - contemplacin y del amor a Mara, de quien impetra luego que - alcance para el Poeta la gracia de ver a Dios; tal vez porque - para esto no basta la ciencia teolgica, y se necesita de la - Gracia. - ---Y ella dnde est?--dije al momento. - -A lo cual contest l: - ---Beatriz me ha enviado desde mi asiento para poner fin a tu deseo; -y si miras el tercer crculo a partir de la grada superior, la vers -ocupar el trono en que la han colocado sus mritos. - -Sin responder levant los ojos, y la vi formndose una corona de los -eternos rayos que de s reflejaba. El ojo del que estuviese en lo -profundo del mar no distara tanto de la regin ms elevada donde -truena, como distaban de Beatriz los mos; pero nada importaba, porque -su imagen descenda hasta m sin interposicin de otro cuerpo. - ---Oh mujer, en quien vive mi esperanza, y que consentiste, por mi -salvacin, en dejar tus huellas en el Infierno! Si he visto tantas -cosas, a tu bondad y a tu poder debo esta gracia y la fuerza que me ha -sido necesaria. T, desde la esclavitud, me has conducido a la libertad -por todas las vas y por todos los medios que para hacerlo han estado a -tu alcance. Consrvame tus magnficos dones, a fin de que mi alma, que -sanaste, se separe de su cuerpo siendo agradable a tus ojos. - -As or; y aquella que tan lejana pareca, se sonri y me mir, -volvindose despus hacia la eterna fuente.[207] El santo Anciano me -dijo: - - [207] Dios, eterna fuente de bien. - ---A fin de que lleves a feliz trmino tu viaje, para lo cual me han -movido el ruego y el amor santo, vuela con los ojos por este jardn; -pues mirndolo se avivar ms tu vista para subir hasta el rayo -divino. Y la Reina del Cielo, por quien ardo enteramente en amor, nos -conceder todas las gracias, porque yo soy su fiel Bernardo. - -Como aquel que acaso viene de Croacia para ver nuestra Vernica, y no -se cansa de contemplarla a causa de su antigua fama, antes bien dice -para s mientras se la ensean: "Seor mo Jesucristo, Dios verdadero, -era tal vuestro rostro?," lo mismo estaba yo mirando la viva caridad -de aqul, que entregado a la contemplacin, gust en el mundo las -delicias de que ahora goza. - ---Hijo de la gracia--empez a decirme--, no podrs conocer esta -existencia dichosa, mientras fijes los ojos solamente aqu abajo. Ve -mirando los crculos hasta el ms remoto, a fin de que veas el trono de -la Reina a quien est sometido y consagrado este reino. - -Levant los ojos; y as como por la maana la parte oriental del -horizonte excede en claridad a aquella por donde el Sol se pone, del -mismo modo, y dirigiendo la vista como el que va del fondo de un valle -a la cumbre de un monte, vi en el ms elevado crculo una parte del -mismo que sobrepujaba en claridad a todas las otras; y as como all -donde se espera el carro que tan mal gui Faetn,[208] ms se inflama -el cielo y fuera de aquel punto va perdiendo la luz su viveza, de -igual suerte aquella pacfica oriflama[209] brillaba ms en su centro, -disminuyndose gradualmente el resplandor en todas las dems partes. -En aquel centro vi ms de mil ngeles que la festejaban con las alas -desplegadas, diferente cada cual en su esplendor y en su actitud. Ante -sus juegos y sus cantos vi sonrer una beldad, que infunda el contento -en los ojos de los dems santos. Aun cuando tuviera tantos recursos -para decir como para imaginar, no me atrevera a expresar la mnima -parte de sus delicias. - - [208] El carro del Sol. - - [209] La Virgen Mara. - -Cuando Bernardo vi mis ojos atentos y fijos en el objeto de su -ferviente amor, volvi los suyos hacia l con tanto afecto, que -infundi en los mos ms ardor para contemplarlo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_ - - -Atento a su dicha, aquel contemplador asumi espontneamente en s el -cargo de maestro y empez por estas santas palabras: - ---La herida que Mara resta y cur fu abierta y enconada por aquella -mujer tan hermosa que est a sus pies.[210] Debajo de sta, en el -orden que forman los terceros puestos, se sientan, como ves, Raquel -y Beatriz.[211] Sara, Rebeca, Judith, y la bisabuela[212] del Cantor -que en medio del dolor producido por su falta dijo "Miserere mei," -puedes verlas sucederse de grado en grado, descendiendo, a medida que -en la rosa te las voy nombrando de hoja en hoja. Y desde la sptima -grada para abajo, como desde la ms alta a la misma grada, se suceden -las Hebreas, dividiendo todas las hojas de la flor; porque aqullas -son como un recto muro, que comparte los sagrados escalones, segn -como se fij en Cristo la mirada de la fe. En esa parte, en que la -flor est provista de todas sus hojas, se sientan los que creyeron -en la venida de Jesucristo; y en la otra, en que los semicrculos se -ven interrumpidos por algunos huecos, se sientan los que creyeron en -El despus de haber venido; y as como en esa parte el glorioso trono -de la Seora del cielo y los otros escaos inferiores forman tan -gran separacin, as en la opuesta est el trono del gran Juan que, -siempre santo, sufri la soledad y el martirio, y el Infierno despus -durante dos aos;[213] y as tambin debajo de l, formando a propsito -igual separacin, est el de Francisco; bajo ste el de Benito, bajo -Benito Agustn y otros varios, descendiendo de igual modo hasta aqu -de crculo en crculo. Admira, pues, la elevada Providencia divina; -porque uno y otro aspecto de la Fe llenarn por igual este jardn. Y -sabe que desde la grada que corta por mitad ambas filas hasta abajo, -nadie se sienta por su propio mrito, sino por el que contrajo otro, y -con ciertas condiciones; porque todos ellos son espritus desprendidos -de la Tierra antes que estuviesen dotados de criterio para elegir la -verdad. Fcil te ser cerciorarte de ello por sus rostros y tambin por -sus voces infantiles, si los miras y los escuchas bien. Ahora dudas, -y dudando guardas silencio; pero yo soltar las fuertes ligaduras con -que te estrechan tus sutiles pensamientos. En toda la extensin de -este reino no puede tener cabida un asiento dado por casualidad, como -tampoco caben la tristeza, la sed, ni el hambre; pues todo cuanto ves -se halla establecido por eterna ley, de modo que aqu cada cosa viene -justa como anillo al dedo. Por lo tanto, estas almas apresuradas a la -verdadera vida no son aqu "sine causa" ms o menos excelentes entre -s. El Rey por quien este reino reposa en tanto amor y deleite, que -ninguna voluntad se atreve a desear ms, creando todas las almas bajo -su dichoso aspecto, las dota segn quiere de ms o menos gracia: en -cuanto a esto baste conocer el efecto; lo cual se demuestra expresa -y claramente por la Sagrada Escritura en aquellos gemelos a quienes -agit la ira en el vientre de su madre.[214] Por lo tanto, es preciso -que la altsima luz corone de su gloria a los espritus segn sea el -color de los cabellos de tal gracia. As pues, sin consideracin al -mrito de sus obras, se hallan sos colocados en diferentes grados, -distinguindose tan slo por su penetracin primitiva. En los primeros -siglos bastaba ciertamente para salvarse tener, junto con la inocencia, -la fe de los padres. Transcurridas las primeras edades, fu menester -que los varones todava inocentes adquiriesen la virtud por medio -de la circuncisin; pero cuando lleg el tiempo de la Gracia, toda -aquella inocencia debi permanecer en el Limbo, si no haba recibido el -perfecto bautismo de Cristo. Contempla ahora la faz que ms se asemeja -a la de Cristo, pues slo su resplandor podr disponerte a ver a Cristo. - - [210] Eva. - - [211] Beatriz es la imagen de la Teologa, y Raquel de la vida - contemplativa. - - [212] Ruth, bisabuela de David. - - [213] San Juan Bautista estuvo en el Limbo casi dos aos, - porque muri antes que Jesucristo. - - [214] Esa y Jacob. - -Vi llover sobre ella tanta alegra, llevada por los santos espritus, -creados para volar por aquella altura, que todo cuanto antes haba -visto no me haba causado tal admiracin, ni me haba mostrado mayor -semejanza con Dios. Y aquel amor[215] que fu el primero en descender -cantando "Ave, Mara, gratia plena," extendi sus alas delante de -ella. A tan divina cantinela respondi por todas partes la corte -bienaventurada, de tal modo que cada espritu pareci ms radiante. - - [215] El arcngel San Gabriel. - ---Oh Santo Padre, que por m te dignas estar aqu abajo, dejando el -dulce sitio donde te sientas por toda una eternidad! Qu ngel es ese, -que con tanto gozo mira los ojos de nuestra Reina, y tan enamorado est -que parece de fuego? - -Con estas palabras recurr nuevamente a la enseanza de aquel que se -embelleca con las bellezas de Mara, como a los rayos del Sol se -embellece la estrella matutina. Y l me respondi: - ---Toda la confianza y la gracia que pueden caber en un ngel y en un -alma, se encuentran en l, y as queremos que sea; porque es el que -llev la palma a Mara, cuando el Hijo de Dios quiso cargar con nuestro -peso. Pero sigue ahora con la vista segn yo vaya hablando, y fija la -atencin en los grandes patricios de este imperio justsimo y piadoso. -Aquellos dos que ves sentados all arriba, ms felices por estar -sumamente prximos a la Augusta Seora, son casi dos races de esta -rosa. El que est a la izquierda es el padre, cuyo atrevido paladar fu -causa de que la especie humana probara tanta amargura.[216] Contempla a -la derecha al anciano padre de la santa Iglesia, a quien Cristo confi -las llaves de esta encantadora flor:[217] a su lado se sienta aquel que -vi, antes de morir, todos los tiempos calamitosos que deba atravesar -la bella esposa que fu conquistada con la lanza y los clavos;[218] y -prximo al otro, aquel Jefe bajo cuyas rdenes vivi de man la nacin -ingrata, voluble y obstinada.[219] Mira sentada a Ana frente a Pedro, -contemplando a su hija con tal arrobamiento, que ni aun al cantar -"Hosanna" separa de ella los ojos: y frente al mayor Padre de familia -se sienta Luca, que envi a tu Dama en tu socorro, cuando cerraste -los prpados al borde del abismo. Mas, puesto que huye el tiempo que -te adormece, haremos punto aqu, como un buen sastre, que segn el -pao con que cuenta, as hace el traje y elevaremos los ojos hacia el -primer Amor, de modo que, mirndole, penetres en su fulgor cuanto te -sea posible. Sin embargo, a fin de que al mover tus alas no retrocedas -acaso creyendo adelantar, es preciso pedir con ruegos la gracia que -necesitas, e impetrarla de aquella que puede ayudarte: sgueme, pues, -con el afecto, de modo que tu corazn acompae a mis palabras. - - [216] Adn, cabeza del Antiguo Testamento. - - [217] San Pedro, cabeza del Nuevo Testamento. - - [218] San Juan Evangelista. - - [219] Moiss, que est cerca de Adn. - -Y comenz a decir esta santa oracin: - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -_CANTO TRIGESIMOTERCIO_ - - -"Virgen madre, hija de tu hijo, la ms humilde al par que la ms alta -de todas las criaturas, trmino fijo de la voluntad eterna, t eres la -que has ennoblecido de tal suerte la humana naturaleza, que su Hacedor -no se desde de convertirse en su propia obra. En tu seno se inflam -el amor cuyo calor ha hecho germinar esta flor en la paz eterna. Eres -aqu para nosotros meridiano Sol de caridad, y abajo para los mortales -vivo manantial de esperanza. Eres tan grande, seora, y tanto vales, -que todo el que desea alcanzar alguna gracia y no recurre a ti, quiere -que su deseo vuele sin alas. Tu benignidad no slo socorre al que -te implora, sino que muchas veces se anticipa espontneamente a la -splica. En ti se renen la misericordia, la piedad, la magnificencia, -y todo cuanto bueno existe en la criatura. Este, pues, que desde la ms -profunda laguna del universo hasta aqu ha visto una a una todas las -existencias espirituales, te suplica le concedas la gracia de adquirir -tal virtud, que pueda elevarse con los ojos hasta la salud suprema. Y -yo, que nunca he deseado ver ms de lo que deseo que l vea, te dirijo -todos mis ruegos, y te suplico que no sean vanos, a fin de que disipes -con los tuyos todas las nieblas procedentes de su condicin mortal, -de suerte que pueda contemplar abiertamente el sumo placer. Te ruego -adems, oh Reina, que puedes cuanto quieres!, que conserves puros sus -afectos despus de tanto ver; que tu custodia triunfe de los impulsos -de las pasiones humanas: mira a Beatriz cmo junta sus manos con todos -los bienaventurados para unir sus plegarias a las mas." - -Los ojos que Dios ama y venera,[220] fijos en el que por m oraba, me -demostraron cun gratos le son los devotos ruegos. Despus se elevaron -hacia la Luz eterna en la cual no es creble que la mirada de criatura -alguna pueda fijarse tan abiertamente. Y yo, que me acercaba al fin -de todo anhelo, puse trmino en m, como deba, al ardor del deseo. -Bernardo sonrindose me indicaba que mirase hacia arriba; pero yo haba -hecho ya por m mismo lo que l quera: porque mi vista, adquiriendo -ms y ms pureza y claridad, penetraba gradualmente en la alta luz que -tiene en s misma la verdad de su existencia. Desde aquel instante, lo -que vi excede a todo humano lenguaje, que es impotente para expresar -tal visin, y la memoria se rinde a tanta grandeza. Como el que ve -soando, y despus del sueo conserva impresa la sensacin que ha -recibido, sin que le quede otra cosa en la mente, as estoy yo ahora; -pues casi ha cesado del todo mi visin, y aun destila en mi pecho la -dulzura que naci de ella. Del mismo modo ante el Sol pierde su forma -la nieve, y as tambin se dispersaban al viento en las ligeras hojas -las sentencias de la Sibila. - - [220] Los ojos de la Virgen Mara. - -Oh luz suprema que te elevas tanto sobre los pensamientos de los -mortales! Presta a mi mente algo de lo que parecas, y haz que mi -lengua sea tan potente, que pueda dejar a lo menos un destello de tu -gloria a las generaciones venideras; pues si se muestra algn tanto a -mi memoria y resuena lo mnimo en mis versos, se podr concebir ms tu -victoria. - -Por la intensidad del vivo rayo que soport sin cegar, creo que me -habra perdido, si hubiera separado de l mis ojos; y recuerdo que -por esto fu tan osado para sostenerlo, que un mi mirada con el -Poder infinito. Oh gracia abundante, por la cual tuve atrevimiento -para fijar mis ojos en la Luz eterna hasta tanto que consum toda mi -fuerza visiva! En su profundidad vi que se contiene ligado con vnculos -de amor en un volumen todo cuanto hay esparcido por el universo: -substancias, accidentes y sus cualidades, unido todo de tal manera, -que cuanto digo no es ms que una plida luz. Creo que vi la forma -universal de este nudo, porque, recordando estas cosas, me siento -posedo de mayor alegra. Un solo punto me causa mayor olvido, que el -que han causado veinticinco siglos transcurridos desde la empresa que -hizo a Neptuno admirarse de la sombra de Argos. As es que mi mente en -suspenso miraba fija, inmvil y atenta, y continuaba mirando con ardor -creciente. El efecto de esta luz es tal, que no es posible consentir -jams en separarse de ella para contemplar otra cosa; porque el bien, -que es objeto de la voluntad, se encierra todo en ella, y fuera de -ella es defectuoso lo que all perfecto. Desde este punto, a causa de -lo poco que recuerdo, mis palabras sern ms breves que las de un nio -cuya lengua se baa todava en la leche materna. No porque hubiese ms -de un simple aspecto en la viva luz que yo miraba, pues siempre es -tal como antes era, sino porque mi vista se avaloraba contemplndola, -su apariencia nica se me representaba en otra forma segn iba -alterndose mi aptitud visiva. En la profunda y clara substancia de la -alta luz se me aparecieron tres crculos de tres colores y de una sola -dimensin:[221] el uno pareca reflejado por otro como Iris por Iris, y -el tercero pareca un fuego procedente de ambos por igual. Ah!, cun -escasa y dbil es la lengua para decir mi concepto! Y ste lo es tanto, -comparado a lo que vi, que la palabra "poco" no basta para expresar su -pequeez. - - [221] La Santsima Trinidad. - -Oh Luz eterna, que en ti solamente resides, que sola te comprendes, -y que siendo por ti a la vez inteligente y entendida, te amas y te -complaces en ti misma! Aquel de tus crculos, que pareca proceder de -ti como el rayo reflejado procede del rayo directo, cuando mis ojos -lo contemplaron en torno, parecime que dentro de s con su propio -color representaba nuestra efigie, por lo cual mi vista estaba fija -atentamente en l. Como el gemetra que se dedica con todo empeo a -medir el crculo, y por ms que piensa no encuentra el principio que -necesita, lo mismo estaba yo ante aquella nueva imagen. Yo quera ver -cmo corresponda la efigie al crculo, y cmo a l estaba unida; pero -no alcanzaban a tanto mis propias alas, si no hubiera sido iluminada mi -mente por un resplandor, merced al cual fu satisfecho su deseo. - -Aqu falt la fuerza a mi elevada fantasa; pero ya eran movidos mi -deseo y mi voluntad, como rueda cuyas partes giran todas igualmente, -por el Amor que mueve el Sol y las dems estrellas. - - FIN - - - - - _INDICE_ - - - Pg. - - "La Commedia" 5 - - - INFIERNO - - Canto Primero 25 - Canto Segundo 29 - Canto Tercero 33 - Canto Cuarto 39 - Canto Quinto 45 - Canto Sexto 51 - Canto Sptimo 55 - Canto Octavo 59 - Canto Nono 63 - Canto Dcimo 67 - Canto Undcimo 73 - Canto Duodcimo 77 - Canto Dcimotercio 83 - Canto Dcimocuarto 89 - Canto Dcimoquinto 95 - Canto Dcimosexto 99 - Canto Dcimosptimo 105 - Canto Dcimoctavo 109 - Canto Dcimonono 118 - Canto Vigsimo 119 - Canto Vigsimoprimero 128 - Canto Vigsimosegundo 129 - Canto Vigsimotercio 135 - Canto Vigsimocuarto 141 - Canto Vigsimoquinto 147 - Canto Vigsimosexto 153 - Canto Vigsimosptimo 157 - Canto Vigsimoctavo 161 - Canto Vigsimonono 165 - Canto Trigsimo 171 - Canto Trigsimoprimero 177 - Canto Trigsimosegundo 183 - Canto Trigsimotercio 189 - Canto Trigsimocuarto 195 - - - PURGATORIO - - Canto Primero 203 - Canto Segundo 207 - Canto Tercero 211 - Canto Cuarto 217 - Canto Quinto 223 - Canto Sexto 229 - Canto Sptimo 235 - Canto Octavo 241 - Canto Nono 247 - Canto Dcimo 251 - Canto Undcimo 255 - Canto Duodcimo 261 - Canto Dcimotercio 265 - Canto Dcimocuarto 271 - Canto Dcimoquinto 277 - Canto Dcimosexto 283 - Canto Dcimosptimo 289 - Canto Dcimoctavo 293 - Canto Dcimonono 299 - Canto Vigsimo 305 - Canto Vigsimoprimero 311 - Canto Vigsimosegundo 315 - Canto Vigsimotercio 321 - Canto Vigsimocuarto 325 - Canto Vigsimoquinto 331 - Canto Vigsimosexto 337 - Canto Vigsimosptimo 343 - Canto Vigsimoctavo 347 - Canto Vigsimonono 351 - Canto Trigsimo 357 - Canto Trigsimoprimero 361 - Canto Trigsimosegundo 367 - Canto Trigsimotercio 373 - - - PARAISO - - Canto Primero 381 - Canto Segundo 385 - Canto Tercero 391 - Canto Cuarto 395 - Canto Quinto 399 - Canto Sexto 403 - Canto Sptimo 409 - Canto Octavo 413 - Canto Nono 419 - Canto Dcimo 425 - Canto Dcimoprimero 431 - Canto Dcimosegundo 435 - Canto Dcimotercio 441 - Canto Dcimocuarto 447 - Canto Dcimoquinto 451 - Canto Dcimosexto 457 - Canto Dcimosptimo 463 - Canto Dcimoctavo 467 - Canto Dcimonono 471 - Canto Vigsimo 477 - Canto Vigsimoprimero 483 - Canto Vigsimosegundo 489 - Canto Vigsimotercio 495 - Canto Vigsimocuarto 499 - Canto Vigsimoquinto 505 - Canto Vigsimosexto 511 - Canto Vigsimosptimo 517 - Canto Vigsimoctavo 523 - Canto Vigsimonono 529 - Canto Trigsimo 535 - Canto Trigsimoprimero 541 - Canto Trigsimosegundo 547 - Canto Trigsimotercio 553 - - - - - SE ACAB DE IMPRIMIR EN LOS TALLERES - GRFICOS, BAJO LA DIRECCIN DEL - DEPARTAMENTO EDITORIAL DE LA - SECRETARA DE EDUCACIN - PBLICA, EL 18 DE NOVIEMBRE, - EN EL AO DEL SEXTO - CENTENARIO DE LA - MUERTE DEL - POETA. - -[Ilustracin] - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA DIVINA COMEDIA *** - -***** This file should be named 57303-8.txt or 57303-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/7/3/0/57303/ - -Produced by Carlos Coln, The University of Toronto and -the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: La Divina Comedia - -Author: Dante Alighieri - -Translator: Manuel Aranda y Sanjuan - -Release Date: June 10, 2018 [EBook #57303] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA DIVINA COMEDIA *** - - - - -Produced by Carlos Coln, The University of Toronto and -the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive) - - - - - - -</pre> +<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 57303 ***</div> <p class="box">Nota del Transcriptor:<br/><br/> @@ -18493,381 +18455,7 @@ height="89" alt="" title="" /></div></div> -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA DIVINA COMEDIA *** - -***** This file should be named 57303-h.htm or 57303-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/7/3/0/57303/ - -Produced by Carlos Coln, The University of Toronto and -the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive -specific permission. If you do not charge anything for copies of this -eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook -for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports, -performances and research. They may be modified and printed and given -away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks -not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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