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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 57303 ***
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+ Nota del Transcriptor:
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+ Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
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+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
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+ Páginas en blanco han sido eliminadas.
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+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
+
+ Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.
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+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
+ han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
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+ _LA DIVINA COMEDIA_
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+ _DANTE ALIGHIERI_
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+ _La Divina Comedia_
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+ [Ilustración]
+
+ _Universidad Nacional
+ de México._
+ 1921
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+[Ilustración]
+
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+"_LA COMMEDIA_"
+
+
+¿Que es pues la Comedia? La edad medieval realizada como arte, a pesar
+del autor y de los contemporáneos. ¡Y notad qué cosa tan grande es
+ésta! La edad media no era un mundo artístico, antes lo contrario del
+arte. La religión era misticismo; la filosofía, escolástica. La primera
+excomulgaba el arte, quemaba las imágenes, avezaba a los espíritus a
+desasirse de lo real. La otra vivía de abstracciones y de fórmulas y
+de citas, aguzando el entendimiento y llevándole a sutilizar acerca
+de los nombres y de los vacuas generalidades llamadas _esencias_. Los
+espíritus eran atraídos hacia lo general, más dispuestos a idealizar
+que a realizar: y esto es precisamente lo contrario del arte. En los
+poetas sencillos hallamos la realidad tosca e informe, como en los
+misterios, en las visiones y en las leyendas. En los poetas doctos
+encontramos una forma crudamente didascálica o figurativa y alegórica.
+El arte no había nacido aún. Existía la imagen; pero no la realidad con
+su libertad y carácter.
+
+Dante toma de los misterios la comedia del alma y hace de esta historia
+el centro de una visión suya del otro mundo. Toda esta representación
+no es más que sentido literal; la visión es alegórica, los personajes
+son imágenes y no personas; todo lo que es activo en su espíritu lo
+lleva hacia la figura y no hacia lo figurado. Su naturaleza poética,
+arrastrada a pesar suyo a las abstracciones teológicas y escolásticas,
+se rebela y puebla su cerebro de fantasmas, obligándolo a concretar,
+a materializar y a dar forma a lo que es más espiritual e impalpable,
+aún a Dios mismo. Aquel mundo literal lo hechiza, lo persigue, lo
+asedia y no descansa hasta que recibe de él su forma definitiva; y ya
+no es letra, sino espíritu; ya no es imagen, sino realidad; un mundo
+en sí cabal e inteligible, perfectamente realizado. Visión y alegoría,
+tratado o leyenda, crónicas, historias, loores, himnos, misticismo y
+escolástica, todas las formas literarias y toda la cultura de la época
+están aquí encerradas y animadas en este gran misterio del alma y de la
+humanidad: poema universal en que se reflejan todos los pueblos y todos
+los siglos que constituyen la edad media.
+
+Más este mundo artístico, nacido de una contradicción entre la
+intención del poeta y su obra, no es acabadamente armónico, no es
+poesía pura. La falsa conciencia poética perturba la obra de aquella
+espontaneidad genial, y pone en ella un no sé qué de inseguro y de
+no acabado, una mezcla y crudeza de colores. El pensamiento, en su
+desnudez escolástica; o exornado con imágenes que sin embargo no bastan
+a vencer su abstracción, tiene demasiada importancia. Sus figuras
+alegóricas recuerdan en ocasiones a los monstruos orientales más que
+a la serena belleza griega: lo mismo las entidades abstractas que los
+personajes conscientes y libres. A menudo, preocupado por el segundo
+sentido que tiene en mientes, agrega pormenores extraños a la imagen,
+lo que perturba y distrae al lector, interrumpiéndole el libre vuelo
+de la fantasía. La presencia constante de otro sentido que aligera
+la representación y a veces la penetra, menoscaba la claridad y la
+armonía. Aún el estilo, enmarañado de cuando en cuando con asuntos
+lejanos y sutiles pierde su claridad y se torna confuso y turbio. No es
+un templo griego sino una catedral gótica, llena de vastas sombras, en
+donde pugnan elementos contrarios, que no han sido bien armonizados. A
+veces es tosco; otras, delicado. En ocasiones, poeta docto y en otras,
+popular. Ora pierde de vista a la verdad y se entrega a sutilezas, ora
+la intuye rápidamente y la expresa con sencillez. Ya es un cronista
+burdo, ya un pintor acabado. Cuándo se pierde en cuestiones abstractas;
+cuándo, en medio de ellas, hace germinar la vida. Aquí desciende
+a cosas pueriles, allá se remonta a excelsitudes sobrehumanas. Al
+ocuparse en un silogismo brilla la luz de una imagen; mientras
+teologiza estalla la flama del sentimiento. En ratos os halláis ante
+una fría alegoría y repentinamente sentís a la carne estremecerse con
+ella. Su credulidad nos hace hoy sonreír; luego su audacia nos llenará
+de asombro. Fué un pequeño mundo donde se reflejaba toda la existencia
+de entonces.
+
+Los elementos contrarios que fermentaban en una sociedad en estado
+aún de formación contendían en él, sin que se diera cuenta de ello.
+Si miráis sus aspiraciones encontraréis que en ellas todo es armonía.
+Filósofo, piensa en el reino de la ciencia y de la virtud; cristiano,
+contempla el reino de Dios; patriota, suspira por el reino de la
+justicia y de la paz; poeta, sueña una forma toda luz, proporción y
+armonía, _lo bello stile_; su autor es Virgilio. Mientras más grande
+era la barbarie y la ignorancia, mayor su aspiración hacia un mundo
+armónico y concorde. Mas el poeta se halla rodeado por esta burda
+realidad, por esas formas discordes; se apesadumbra y le falta la
+serenidad del artista y saca de su fantasía un mundo del arte, en gran
+parte realizado, pero donde se encuentra aún las asperezas de una
+materia domeñada imperfectamente.
+
+ * * * * *
+
+Penetremos en este mundo, mirémoslo e interroguémoslo. Porque un
+argumento no es _tabula rasa_, donde podamos escribir a nuestro antojo,
+sino mármol entallado, que tiene en sí mismo su concepto y las leyes
+de su desarrollo. La virtud mayor del genio consiste en entender su
+argumento, ser uno con él, apartando todo lo que le sea extraño. Es
+necesario apasionarse por él, vivir dentro de él, constituirse en
+su alma o su conciencia. De modo semejante el crítico en lugar de
+imponerse reglas abstractas y juzgar con el mismo criterio la _Comedia_
+y la _Ilíada_, la _Gerusalemme_ y el _Orlando Furioso_, debe estudiar
+el mundo creado por el poeta, interrogarlo, indagar su naturaleza que
+contiene forzosamente su poética o sean las leyes orgánicas de su
+formación, su concepto, su forma, su génesis, su estilo. ¿Qué cosa es
+el otro mundo?
+
+Es el problema del destino humano resuelto, la explicación del misterio
+del alma, el fin de la historia del hombre, el mundo perfecto, lo
+eterno presente, la inmutable necesidad. En la naturaleza ya no ocurre
+el accidente; en el hombre ya no hay libertad. La naturaleza está
+predeterminada y fijada por una lógica preconcebida según la idea
+moral. Lo real y lo ideal se vuelven idénticos; la apariencia y la
+sustancia son una misma cosa. El hombre ya no tiene libre albedrío:
+está ahí fijo e inmóvil como la naturaleza. Toda acción ha cesado;
+se ha roto todo vínculo que une a los hombres en la tierra; patria,
+familia, riquezas, dignidad, costumbres. No existe sucesión ni
+desenvolvimiento, ni principio, ni fin; falta la narración, el drama.
+El individuo desaparece en el género. El carácter, la personalidad
+no tiene modo de manifestarse. Eterno dolor, gozo eterno, sin eco,
+sin variación, sin contraste ni grado. No hay epopeya porque falta
+la acción; no hay drama porque falta la libertad; la lírica es la
+inmutable y monótona expresión de una sola aria; queda la existencia en
+su inmóvil manera de ser, la descripción de la naturaleza y del hombre.
+
+¿Qué cosa es, pues, el otro mundo--con relación al arte? Visión,
+contemplación, descripción: una historia natural.
+
+Más en esta visión penetra la leyenda o el misterio porque dentro está
+representada la comedia o redención del alma en su peregrinaje desde
+lo humano a lo divino, _da Fiorenza in popol giusto e sano_. Tiene
+pues la apariencia de un drama que se desarrolla en el otro mundo, y
+sus actores son Dante, Virgilio, Catón, Estacio, el demonio, Matilde,
+Beatriz, San Pedro, San Bernardo, la Virgen, Dios; drama alegórico como
+lo es la comedia del alma, _Commedia dell'anima_. Digo _apariencia
+de un drama_, porque la santificación no nace del obrar sino del
+contemplar, y Dante contempla, no obra, y los otros adoctrinan,
+enseñan. El drama, en consecuencia, se desvanece en la contemplación.
+
+Así concebido, este mundo era el de los misterios y las leyendas y
+se convertía en mundo teológico-escolástico en manos de los doctos.
+Dante lo ha realizado, lo ha hecho existir en el arte; ha creado esa
+naturaleza y ese hombre. Y si su mundo no es perfectamente artístico,
+la falta no es de él sino que aquel mundo en donde el hombre es
+naturaleza y la naturaleza, ciencia, y del cual se ha desterrado a lo
+accidental y a la libertad, los dos grandes factores de la vida real y
+del arte.
+
+Si Dante hubiera sido fraile o filósofo, apartado de la vida real, se
+habría encerrado en esas formas y en esa alegoría sin salir de ellas.
+Mas Dante, al entrar en el reino de los muertos lleva consigo todas
+las pasiones de los vivos, y las preocupaciones terrenas. Descuida
+ser un símbolo o una figura alegórica, y es Dante, la más potente
+individualidad de aquel tiempo, en la cual está compendiada toda la
+vida de la época, con sus abstracciones, sus éxtasis, sus pasiones
+impetuosas, su refinamiento y su barbarie. A la vista de un ser
+viviente y al oír sus palabras, las almas renacen por un instante,
+sienten de nuevo la antigua vida, se tornan hombres; en lo eterno
+vuelve a aparecer el tiempo; en el seno de lo porvenir, vive y se
+mueve Italia, y más bien aún, la Europa de aquel siglo. Así la poesía
+abarca toda la vida, cielo y tierra, tiempo y eternidad, lo humano y
+lo divino; y el poema sobrenatural conviértese en humano y terreno, con
+la marca del hombre y del tiempo. Reaparece la naturaleza terrenal como
+oposición o parangón o remembranza. Reaparece el accidente y el tiempo,
+la historia y la sociedad en su vida exterior e interna; apunta la
+tradición virgiliana con Roma por capital del mundo y con la monarquía
+preestablecida; y dentro de este marco magnífico, pasa ante nuestros
+ojos la historia de la época: Bonifacio VIII, Roberto, Felipe el
+hermoso, Carlos de Valois, los Cerchi y los Donati, la nueva Florencia
+y la antigua, la historia de Italia, y la historia de Dante, sus iras,
+sus odios, sus venganzas, sus amores, sus predilecciones.
+
+Así se integra la vida; el otro mundo sale de su abstracción doctrinal
+y mística; cielo y tierra se confunden; síntesis viviente de esta
+inmensa comprensión, Dante es espectador, actor y juez. La vida,
+contemplada desde el otro mundo adquiere nuevas actitudes, sensaciones
+e impresiones. El otro mundo visto desde la tierra, se reviste de sus
+pasiones e intereses. Y resulta de todo una concepción originalísima,
+una naturaleza nueva y un hombre nuevo. Son dos mundos omnipresentes,
+en reciprocidad de acción, que se suceden, se alternan, se cruzan,
+se compenetran, se explican y se iluminan mutuamente, en perpetua
+vuelta. Su unidad no reside en un protagonista, ni en una acción, ni
+en un fin abstracto y extraño a la materia; está en la misma materia;
+unidad interior e impersonal, viviente, indivisible; unidad orgánica
+cuyos instantes se suceden en el espíritu del poeta, no como agregación
+mecánica de partes separables, sino compenetrados e identificados
+como en la vida. Esta unidad enérgica y armoniosa se halla en la
+naturaleza misma de los dos mundos, materialmente diversos, pero que
+no constituyen sino una misma cosa en la unidad de la conciencia.
+Cielo y tierra son términos correlativos; no es posible el uno sin el
+otro. Lo puramente real y lo puramente ideal son dos abstracciones;
+cada cosa real lleva consigo su ideal; todo hombre porta su infierno y
+su paraíso; todo hombre encierra en su pecho a los dioses del Olimpo:
+el escéptico puede negar el infierno, pero no suprimir la conciencia.
+Puesto que estos dos mundos son la vida misma en sus dos aspectos, en
+el seno de esta unidad se desenvuelve el dualismo más vivaz, mejor
+dicho, antagonismo: el otro mundo hace de los cuerpos sombras; sombras
+son los afectos, las grandezas y las pompas; mas en esas sombras aún
+se estremece la carne, se agita el deseo, resuenan las imprecaciones
+terrenales que llegan hasta la tranquila bóveda del cielo. Los hombres
+con sus pasiones, vicios y virtudes quedan eternizados como estatuas,
+en la misma actitud y expresión de odio, de desdén y de amor en que han
+sido sorprendidos por el artista; pero mientras el otro mundo hace de
+la tierra algo eterno, transportándola a su centro y poniéndole delante
+la imagen de lo infinito, descubre lo vano y la nada; los hombres son
+los mismos en un escenario distinto, que es su ironía. Esta unidad y
+dualidad que salen del fondo mismo de la situación brilla a la luz
+del día en las más variadas formas; a veces en un apóstrofe, en un
+discurso, en un gesto, en una acción; ya en la naturaleza, ya en el
+hombre; en esta unidad queda comprendida la mayor variedad, y no es
+fácil encontrar una obra artística cuyos límites sean tan precisos y
+tan vastos. Nada hay en el argumento que constriña al poeta a preferir
+a tal personaje, a cierta época o acción; él escoge toda la historia,
+todos los aspectos bajo los cuales aparece la humanidad; y puede
+abandonarse libremente a sus iras y opiniones e intercalar en el plan
+general fines particulares sin que la unidad se dañe. Todo esto da a su
+universo una acabada realidad poética, y es patente en la permanente
+unidad, todo lo que surge del ser humano, del libre albedrío y de lo
+casual y el moverse con vario juego todos los contrastes y lo necesario
+unido con el libre albedrío y el destino con la casualidad.
+
+En resumen, ¿qué clase de poesía es ésta? contiene materia épica y no
+es epopeya; hay una situación lírica y no es lírica; posee una trama
+dramática y no es drama. Trátase de una de aquellas construcciones
+gigantescas y primitivas, verdaderas enciclopedias, biblias nacionales;
+no de un género más bien que de otro, sino de un todo que contiene en
+embrión toda la materia y todas las formas poéticas, el germen de todo
+desarrollo ulterior. Por lo tanto ningún género de poesía sobresale
+y es explicado; el uno entra en el otro y se perfecciona en él de la
+misma manera que los dos mundos se identifican y no se puede decir:
+aquí está uno de ellos y allá el otro; así los diversos géneros están
+unidos de manera que nadie puede señalar los confines que los dividen y
+aún menos decir: esto es absolutamente épico y esto, dramático.
+
+Es el contenido universal del cual todas las poesías no son más que
+fragmentos; el _poema sacro_; la eterna geometría y la eterna lógica
+de la creación encarnada en los tres mundos cristianos; la ciudad de
+Dios, en la que se refleja la ciudad del hombre con toda su realidad de
+determinado lugar y época; la esfera inmóvil del mundo teológico, en la
+cual alientan tempestuosamente todas las pasiones humanas.
+
+La idea que anima esta vasta construcción y le infunde vida y la
+desarrolla, es el concepto de la salvación, el camino que lleva al alma
+del mal al bien, del error a la verdad, de la anarquía a la ley, de
+lo múltiple a lo uno. Es el concepto cristiano y moderno de la unidad
+de Dios sustituída a la pluralidad pagana. Si este concepto fuera
+solamente algo exterior, explicado en su abstracción doctrinal, como
+pensamiento, o presentado en forma alegórica, la imagen no bastaría
+para engendrar una obra de arte. Pero el concepto no es sólo externo
+sino interno; no es únicamente del significado y la ciencia de aquel
+mundo, obra de filósofo y de crítico, sino principio activo, como en
+el hombre y en la naturaleza, que construye y forma ese mundo y le da
+una historia y un desarrollo. Este principio activo puede llamarse
+en su abstracción lo verdadero o el bien, o la virtud, o la ley;
+como realidad viva y activa es el espíritu, que tiene por contrario
+a la materia o la carne, donde se halla como en prisión o como en
+un _vasello_ de donde se esfuerza por salir. Así, pues, la vida es
+un antagonismo, una batalla entre el espíritu y la carne, entre Dios
+y el demonio. Su historia es la victoria progresiva del espíritu, su
+conciencia y albedrío, bajo las formas en que vive sutilizándose,
+descorporificándose, idealizándose hasta Dios, espíritu absoluto,
+la Verdad, la Bondad, la Unidad, el último Ideal. La concepción
+dantesca, el espíritu que anima su mundo es, pues, la progresiva
+disolución de las formas, un constante ascender desde la carne al
+espíritu, la emancipación de la materia y del sentido mediante la
+expiación y el dolor, el choque entre lo satánico y lo divino, el
+infierno y el paraíso. Homero transporta a los dioses a la tierra
+y los materializa; Dante transporta a los hombres al otro mundo y
+los espiritualiza. La materia no es más que apariencia; lo que sólo
+existe es el espíritu; los hombres son sombras; las acciones humanas
+se reproducen como fantasmas en el dominio de la memoria; la tierra
+misma es un recuerdo que fluctúa como una visión; lo real, lo presente
+es el espíritu infinito; todo lo demás es _vanita che par persona_.
+Todo se va acrisolando progresivamente; el velo se torna cada vez más
+transparente; el _Infierno_ es la sede de la materia, el dominio de
+la carne y del pecado; lo terrenal no solamente es remembranza sino
+presente; el castigo no logra modificar los caracteres y las pasiones;
+el pecado y lo terreno se perpetúan en el otro mundo y se inmovilizan
+en esas almas incapaces de arrepentimiento; pecado eterno, pena eterna.
+En el _Purgatorio_ cesan las tinieblas y brilla el sol, la luz de la
+inteligencia, el espíritu; lo mundano es un penoso recuerdo que el
+penitente procura olvidar; y el espíritu, separándose de lo corpóreo,
+tiende a la completa posesión de sí, a la salvación. En el _Paraíso_
+la persona humana desaparece y todas las formas se desvanecen y se
+elevan en la luz; a medida que se asciende, y mientras más se idealiza
+esta gloriosa transfiguración hasta llegar a la presencia de Dios,
+el espíritu absoluto, la forma se desvanece y no persiste más que el
+sentimiento:
+
+ _....Tutta cessa
+ Mia visione, ed ancor mi distilla
+ Nel cuor lo dolce che nacque da essa.
+ Cosi la neve al sol si disigilla;
+ Cosi al vento nelle foglie lievi
+ Si perdea la sentenzia di Sibilla._
+
+Este concepto comprende todo lo que se puede saber y toda la historia;
+no sólo construye y desarrolla el mundo dantesco sino que lo halláis
+siempre vivo en el camino intelectual e histórico de la vida, bajo
+todas las formas, en todos los problemas que se presentan al poeta,
+en religión, en filosofía, en política, en moral; y así se concreta y
+cumple en todas las direcciones de la vida. En religión, es el camino
+de la letra al espíritu, del símbolo a la idea, del Viejo al Nuevo
+Testamento; en la ciencia, el tránsito de la ignorancia y del error a
+la religión y de la razón a la revelación; en moral, el paso del mal
+al bien, del odio al amor mediante la expiación; en política, la senda
+que conduce de la anarquía a la unidad. Sometido a las condiciones de
+espacio y de tiempo, vuélvese historia; tal hombre, tal pueblo, tal
+siglo. En religión, está ante la Iglesia Romana, ante el papado, que
+el poeta quiere emancipar de los intereses y pasiones terrenales y
+retornar a su fin espiritual; en filosofía, encuentra la ciencia vulgar
+y la ciencia de la verdad en el paraíso; en moral, os halláis delante
+de las pasiones, las discordias, las culpas y los vicios de la edad
+bárbara de la cual os sentís poco a poco alejados en vuestro camino
+hacia el sumo bien; en política, es la Italia anárquica y ensangrentada
+que el poeta aspira a traer a la paz y concordia en la unidad del
+imperio. De este modo un mismo concepto anima el todo, en la forma, en
+el pensamiento y en la historia. Pero comprensión más vasta y concorde
+no había salido jamás de mente humana. Algunos encuentran en la
+_Comedia_ el otro mundo, considerando lo demás como una intrusión, casi
+como una profanación; Edgard Quinet se siente _choqué_ de ver como las
+pasiones del poeta le siguen hasta el paraíso; otros descubren en él un
+mundo político que no es más que una representación figurada. Llaman
+a este poema _religioso_ o _político_, _didascálico_ o _moral_; lo
+reducen a querellas de católicos y protestantes, a disputas de güelfos
+y gibelinos. No miran desde la cumbre del monte sino desde la llanura y
+toman por el todo lo que encuentran en la línea recta del camino. Cada
+uno se forja un pequeño mundo y dice: este es el mundo de Dante. Y el
+mundo de Dante contiene en sí todos esos mundos. Es el mundo universal
+de la edad media realizado en el arte.
+
+ _FRANCESCO DE SANCTIS._
+
+(Tomado de la _STORIA DELLA LETTERATURA ITALIANA_, Volume I.)
+
+
+
+
+_INFIERNO_
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO PRIMERO_
+
+
+A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura,
+por haberme apartado del camino recto. ¡Ah! Cuán penoso me sería
+decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo
+renueva mi pavor, pavor tan amargo, que la muerte no lo es tanto. Pero
+antes de hablar del bien que allí encontré, revelaré las demás cosas
+que he visto. No sé decir fijamente cómo entré allí; tan adormecido
+estaba cuando abandoné el verdadero camino. Pero al llegar al pie de
+una cuesta, donde terminaba el valle que me había llenado de miedo el
+corazón, miré hacia arriba, y vi su cima revestida ya de los rayos del
+planeta que nos guía con seguridad por todos los senderos. Entonces
+se calmó algún tanto el miedo que había permanecido en el lago de mi
+corazón durante la noche que pasé con tanta angustia; y del mismo modo
+que aquel que, saliendo anhelante fuera del piélago, al llegar a la
+playa, se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla, así mi
+espíritu, fugitivo aún, se volvió hacia atrás para mirar el lugar de
+que no salió nunca nadie vivo. Después de haber dado algún reposo a mi
+fatigado cuerpo, continué subiendo por la solitaria playa, procurando
+afirmar siempre aquel de mis pies que estuviera más bajo. Al principio
+de la cuesta, aparecióseme una pantera ágil, de rápidos movimientos
+y cubierta de manchada piel. No se separaba de mi vista, sino que
+interceptaba de tal modo mi camino, que me volví muchas veces para
+retroceder. Era a tiempo que apuntaba el día, y el sol subía rodeado de
+aquellas estrellas que estaban con él cuando el amor divino imprimió el
+primer movimiento a todas las cosas bellas. Hora y estación tan dulces
+me daban motivo para augurar bien de aquella fiera de pintada piel.
+Pero no tanto que no me infundiera terror el aspecto de un león que a
+su vez se me apareció: figuróseme que venía contra mí, con la cabeza
+alta y con un hambre tan rabiosa, que hasta el aire parecía temerle.
+Siguió a éste una loba que, en medio de su demacración, parecía cargada
+de deseos; loba que ha obligado a vivir miserable a mucha gente. El
+fuego que despedían sus ojos me causó tal turbación, que perdí la
+esperanza de llegar a la cima. Y así como el que gustoso atesora y se
+entristece y llora con todos sus pensamientos cuando llega el momento
+en que sufre una pérdida, así me hizo padecer aquella inquieta fiera,
+que, viniendo a mi encuentro, poco a poco me repelía hacia donde el sol
+se calla. Mientras yo retrocedía hacia el valle, se presentó a mi vista
+uno, que por su prolongado silencio parecía mudo. Cuando le vi en aquel
+gran desierto:
+
+--Piedad de mí--le grité--quienquiera que seas, sombra u hombre
+verdadero.
+
+Respondióme:
+
+No soy ya hombre, pero lo he sido; mis padres fueron lombardos y ambos
+tuvieron a Mantua por patria. Nací "sub Julio," aunque algo tarde,
+y vi a Roma bajo el mando del buen Augusto en tiempo de los dioses
+falsos y engañosos. Poeta fuí, y canté a aquel justo hijo de Anquises,
+que volvió de Troya después del incendio de la soberbia Ilión. Pero,
+¿por qué te entregas de nuevo a tu aflicción? ¿Por qué no asciendes al
+delicioso monte, que es causa y principio de todo goce?
+
+--¡Oh! ¿Eres tú aquel Virgilio, aquella fuente que derrama tan ancho
+raudal de elocuencia?--le respondí ruboroso. ¡Ah!, ¡honor y antorcha
+de los demás poetas! Válganme para contigo el prolongado estudio y el
+grande amor con que he leído y meditado tu obra. Tú eres mi maestro y
+mi autor predilecto; tú solo eres aquél de quien he imitado el bello
+estilo que me ha dado tanto honor. Mira esa fiera debido a la cual
+retrocedía; líbrame de ella, famoso sabio, porque a su aspecto se
+estremecen mis venas y late con precipitación mi pulso.
+
+--Te conviene seguir otra ruta--respondió al verme llorar--, si quieres
+huír de este sitio salvaje; porque esa fiera que te hace prorrumpir
+en tales lamentaciones no deja pasar a nadie por su camino, sino que
+se opone a ello matando al que a tanto se atreve. Su instinto es tan
+malvado y cruel, que nunca ve satisfechos sus ambiciosos deseos, y
+después de comer tiene más hambre que antes. Muchos son los animales
+a quienes se une, y serán aun muchos más hasta que venga el Lebrel[1]
+y la haga morir entre dolores. Este no se alimentará de tierra ni de
+peltre, sino de sabiduría, de amor y de virtud, y su patria estará
+entre Feltro y Feltro. Será la salvación de esta humilde Italia, por
+quien murieron de sus heridas la virgen Camila, Euríalo y Turno y Niso.
+Perseguirá a la loba de ciudad en ciudad hasta que la haya arrojado en
+el infierno, de donde en otro tiempo la hizo salir la envidia. Ahora,
+por tu bien, pienso y veo claramente que debes seguirme: yo seré tu
+guía, y te sacaré de aquí para llevarte a un lugar eterno, donde oirás
+aullidos desesperados; verás los espíritus dolientes de los antiguos
+condenados, que llaman a gritos a la segunda muerte; verás también a
+los que están contentos entre las llamas, porque esperan, cuando llegue
+la ocasión, tener un puesto entre los bienaventurados. Si quieres, en
+seguida, subir hasta ellos, te acompañará en este viaje un alma más
+digna que yo, te dejaré con ella cuando yo parta; pues el Emperador que
+reina en las alturas no quiere que por mediación mía se entre en su
+ciudad, porque fuí rebelde a su ley. El impera en todas partes y reina
+arriba; arriba está su ciudad y su alto solio: ¡Oh! ¡Feliz el elegido
+para su reino!
+
+ [1] Can Grande della Scala, señor de Verona y bienhechor de
+ Dante.
+
+Y yo le contesté:
+
+--Poeta, te requiero por ese Dios a quien no has conocido, que me hagas
+huír de este mal y de otro peor; condúceme adonde has dicho, para que
+yo vea la puerta de San Pedro y a los que, según dices, están tan
+desolados.
+
+Entonces se puso en marcha, y yo seguí tras él.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEGUNDO_
+
+
+El día terminaba; la atmósfera obscura de la noche invitaba a descansar
+de sus fatigas a los seres animados que existen sobre la tierra, y yo
+solo me preparaba a sostener los combates del camino y de las cosas
+dignas de compasión, que mi memoria trazará sin equivocarse. ¡Oh
+Musas!, ¡oh alto ingenio!, venid en mi ayuda: ¡oh mente, que escribiste
+lo que ví!, ahora aparecerá tu nobleza.
+
+Yo comencé:
+
+--Poeta, que me guías, mira si mi virtud es bastante fuerte antes de
+aventurarme en tan profundo viaje. Tú dices que el padre de Silvio,
+aun corruptible, pasó al siglo inmortal y pasó sensiblemente. Si el
+adversario de todo mal le fué favorable, debióse a los grandes efectos
+que de él debían sobrevenir; y el por qué no parece injusto a un hombre
+de talento; pues en el Empíreo fué elegido para ser el padre de la
+fecunda Roma y de su imperio: el uno y la otra, a decir verdad, fueron
+establecidos en favor del sitio santo en donde reside el sucesor del
+gran Pedro. Durante este viaje, por el que le elogias, oyó cosas que
+presagiaron su victoria y el manto papal. Después el Vaso de elección
+fué transportado hasta el cielo para dar más firmeza a la fe, que es
+el principio del camino de la salvación. Pero yo ¿por qué he de ir?,
+¿quién me lo permite? Yo no soy Eneas, ni San Pablo: ante nadie, ni
+ante mí mismo, me creo digno de tal honor. Porque si me lanzo a tal
+empresa, temo por mi loco empeño. Puesto que eres sabio, comprenderás
+las razones que me callo.
+
+Y como aquel que no quiere ya lo que quería, y asaltado de una nueva
+idea, cambia de parecer, de suerte que abandona todo lo que había
+comenzado, así me sucedía en aquella obscura cuesta; porque, a fuerza
+de pensar, abandoné la empresa que había empezado con tanto ardor.
+
+--Si he comprendido bien tus palabras--respondió aquella sombra
+magnánima--, tu alma está traspasada de espanto, el cual se apodera
+frecuentemente del hombre, y tanto, que le retrae de una empresa
+honrosa, como una vana sombra hace a veces retroceder a una fiera,
+cuando se introduce en la obscuridad. Para librarte de ese temor, te
+diré por qué he venido, y lo que vi en el primer momento en que me
+moviste a compasión. Yo estaba entre los que se hallan en suspenso,
+y me llamó una dama tan bienaventurada y tan bella, que le rogué me
+diera sus órdenes. Brillaban sus ojos más que la estrella, y empezó a
+decirme con voz angelical, en su lengua: "¡Oh alma cortés Mantuana,
+cuya fama dura aún en el mundo y durará mientras su movimiento se
+prolongue! Mi amigo, que no lo es de la ventura, se ve tan embarazado
+en la playa desierta, que en medio del camino el miedo le ha hecho
+retroceder; y temo (por lo que he oído de él en el Cielo) que se haya
+extraviado ya, y que yo haya acudido tarde en su socorro. Vé, pues, y
+con tus elocuentes palabras, y con lo que se necesita para sacarle de
+su apuro, auxíliale tan bien, que yo quede consolada. Yo soy Beatriz,
+la que te hace marchar; vengo de un sitio adonde deseo volver: amor
+me impele, y es el que me hace hablar. Cuando vuelva a estar delante
+de mi Señor, le hablaré de ti bien y con frecuencia." Calló entonces,
+y yo repuse: "¡Oh mujer de virtud única, por quien la especie humana
+excede en dignidad a todos los seres contenidos bajo aquel Cielo que
+tiene los círculos más pequeños! Tanto me place tu orden, que si ya
+te hubiera obedecido, creería haber tardado: no tienes necesidad de
+expresarme más tus deseos. Mas dime: ¿por qué causa no temes descender
+al fondo de este centro desde lo alto de esos inmensos lugares, adonde
+ardes en deseos de volver?" "Puesto que tanto quieres saber, te diré
+brevemente, respondióme, por qué no temo venir a este abismo. Sólo
+deben temerse las cosas que pueden redundar en perjuicio de otros;
+pero no aquellas que no inspiran este temor. Por la merced de Dios,
+estoy hecha de tal suerte, que no me alcanzan vuestras miserias, ni
+puede prender en mí la llama de este incendio. Hay en el Cielo una dama
+gentil,[2] que se conduele del obstáculo opuesto al que te envío, y
+que mitiga el duro juicio de la justicia divina. Ella se ha dirigido a
+Lucía[3] con sus ruegos, y le ha dicho: "Tu fiel amigo tiene necesidad
+de ti, y te lo recomiendo." Lucía, enemiga de todo corazón cruel, se ha
+conmovido e ido al lugar donde yo me encontraba, sentada al lado de la
+antigua Raquel. Y me ha dicho: "Beatriz, verdadera alabanza de Dios,
+¿no socorres a aquél que te amó tanto, y que por ti salió de la vulgar
+esfera? ¿No oyes su queja conmovedora? ¿No ves la muerte contra quien
+combate sobre ese río, más formidable que el mismo mar?" En el mundo no
+ha habido jamás una persona más pronta en correr hacia un beneficio ni
+en huír de un peligro, que yo, en cuanto oí tales palabras. Descendí
+desde mi dichoso puesto, fiándome en esa elocuente palabra que te
+honra, y que honra a cuantos la han oído." Después de haberme hablado
+de este modo, volvió llorando hacia mí sus ojos brillantes, con lo que
+me hizo partir más presuroso. Y me he dirigido a ti tal como ha sido
+su voluntad, y te he preservado de aquella fiera que te cerraba el
+camino más corto de la hermosa montaña. Pero ¿qué tienes?, ¿por qué te
+suspendes?, ¿por qué abrigas tanta cobardía en tu corazón?, ¿por qué no
+tienes atrevimiento ni valor, cuando tres mujeres benditas cuidan de ti
+en la corte celestial, y mis palabras te prometen tanto bien?
+
+ [2] La clemencia divina.
+
+ [3] La gracia divina, o más bien, la gracia que ilumina.
+
+Y así como las florecillas, inclinadas y cerradas por la escarcha, se
+abren erguidas en cuanto el Sol las ilumina, así creció mi abatido
+ánimo, e inundó tal aliento mi corazón, que exclamé como un hombre
+decidido:
+
+--¡Oh! ¡Cuán piadosa es la que me ha socorrido! ¡Y tú, alma
+bienhechora, que has obedecido con tal prontitud las palabras de verdad
+que ella te ha dicho! Con las tuyas has preparado mi corazón de tal
+suerte, y le has comunicado tanto deseo de emprender el gran viaje, que
+vuelvo a abrigar mi primer propósito. Vé, pues; que una sola voluntad
+nos dirija: tú eres mi guía, mi señor, mi maestro.
+
+Así le dije, y en cuanto echó a andar, entré por el camino profundo y
+salvaje.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TERCERO_
+
+
+"Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor;
+por mi se va hacia la raza condenada: la justicia animó a mi sublime
+arquitecto; me hizo la divina potestad, la suprema sabiduría y el
+primer amor. Antes que yo no hubo nada creado, a excepción de lo
+eterno, y yo duro eternamente. ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad
+toda esperanza!"
+
+Vi escritas estas palabras con caracteres negros en el dintel de una
+puerta, por lo cual exclamé:
+
+--Maestro, el sentido de estas palabras me causa pena.
+
+Y él, como hombre lleno de prudencia, me contestó:
+
+--Conviene abandonar aquí todo temor; conviene que aquí termine toda
+cobardía. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verías a la
+dolorida gente, que ha perdido el bien de la inteligencia.
+
+Y después de haber puesto su mano en la mía con rostro alegre, que me
+reanimó, me introdujo en medio de las cosas secretas. Allí, bajo un
+cielo sin estrellas, resonaban suspiros, quejas y profundos gemidos,
+de suerte que al escucharlos comencé a llorar. Diversas lenguas,
+horribles blasfemias, palabras de dolor, acentos de ira, voces altas y
+roncas, acompañadas de palmadas, producían un tumulto que va rodando
+siempre por aquel espacio eternamente obscuro, como la arena impelida
+por un torbellino. Yo, que estaba horrorizado, dije:
+
+--Maestro, ¿qué es lo que oigo, y qué gente es ésa, que parece
+doblegada por el dolor?
+
+Me respondió:
+
+--Esta miserable suerte está reservada a las tristes almas de aquellos
+que vivieron sin merecer alabanzas ni vituperio: están confundidas
+entre el perverso coro de los ángeles que no fueron rebeldes ni fieles
+a Dios, sino que sólo vivieron para sí. El Cielo los lanzó de su
+seno por no ser menos hermoso; pero el profundo Infierno no quiere
+recibirlos por la gloria que con ello podrían reportar los demás
+culpables.
+
+Y yo repuse:
+
+--Maestro, ¿qué cruel dolor les hace lamentarse tanto?
+
+A lo que me contestó:
+
+--Te lo diré brevemente. Estos no esperan morir; y su ceguedad es
+tanta, que se muestran envidiosos de cualquier otra suerte. El mundo
+no conserva ningún recuerdo suyo; la misericordia y la justicia los
+desdeñan: no hablemos más de ellos, míralos y pasa adelante.
+
+Y yo, fijándome más, vi una bandera que iba ondeando tan de prisa, que
+parecía desdeñosa del menor reposo: tras ella venía tanta muchedumbre,
+que no hubiera creído que la muerte destruyera tan gran número.
+Después de haber reconocido a algunos, miré más fijamente, y vi la
+sombra de aquel que por cobardía hizo la gran renuncia[4]. Comprendí
+inmediatamente y adquirí la certeza de que aquella turba era la de los
+ruines que se hicieron desagradables a los ojos de Dios y a los de
+sus enemigos. Aquellos desgraciados, que no vivieron nunca, estaban
+desnudos, y eran molestados sin tregua por las picaduras de las moscas
+y de las avispas que allí había; las cuales hacían correr por su rostro
+la sangre, que mezclada con sus lágrimas, era recogida a sus pies por
+asquerosos gusanos.
+
+ [4] Según algunos comentadores, éste debe ser Esaú, que
+ renunció a su derecho de primogenitura; según otros,
+ Diocleciano, que abdicó el imperio; según Venturini, el papa
+ Celestino V, y otros creen que el que hizo la gran renuncia es
+ Pilatos.
+
+Habiendo dirigido mis miradas a otra parte, vi nuevas almas a la orilla
+de un gran río, por lo cual, dije:
+
+--Maestro, dígnate manifestarme quiénes son y por qué ley parecen ésos
+tan prontos a atravesar el río, según puedo ver a favor de esta débil
+claridad.
+
+Y él me respondió:
+
+--Te lo diré cuando pongamos nuestros pies sobre la triste orilla del
+Aqueronte.
+
+Entonces, avergonzado y con los ojos bajos, temiendo que le disgustasen
+mis preguntas, me abstuve de hablar hasta que llegamos al río. En
+aquel momento vimos un anciano cubierto de canas, que se dirigía
+hacia nosotros en una barquichuela, gritando: "¡Ay de vosotras, almas
+perversas! No esperéis ver nunca el Cielo. Vengo para conduciros a la
+otra orilla, donde reinan eternas tinieblas, en medio del calor y del
+frío. Y tú, alma viva, que estás aquí, aléjate de entre esas que están
+muertas." Pero cuando vió que yo no me movía, dijo: "Llegarás a la
+playa por otra orilla, por otro puerto, mas no por aquí: para llevarte
+se necesita una barca más ligera."
+
+Y mi guía le dijo:
+
+--Carón, no te irrites. Así se ha dispuesto allí donde se puede todo lo
+que se quiere; y no preguntes más.
+
+Entonces se aquietaron las velludas mejillas del barquero de las
+lívidas lagunas, que tenía círculos de llamas alrededor de sus ojos.
+Pero aquellas almas, que estaban desnudas y fatigadas, no bien oyeron
+tan terribles palabras, cambiaron de color, rechinando los dientes,
+blasfemando de Dios, de sus padres, de la especie humana, del sitio y
+del día de su nacimiento, de la prole de su prole y de su descendencia:
+después se retiraron todas juntas, llorando fuertemente, hacia la
+orilla maldita en donde se espera a todo aquel que no teme a Dios.
+El demonio Carón, con ojos de ascuas, haciendo una señal, las fué
+reuniendo, golpeando con su remo a las que se rezagaban; y así como
+en otoño van cayendo las hojas una tras otra, hasta que las ramas han
+devuelto a la tierra todos sus despojos, del mismo modo los malvados
+hijos de Adán se lanzaban uno a uno desde la orilla, a aquella señal,
+como pájaros que acuden al reclamo. De esta suerte se fueron alejando
+por las negras ondas; pero antes de que hubieran saltado en la orilla
+opuesta, se reunió otra nueva muchedumbre en la que aquéllas habían
+dejado.
+
+--Hijo mío--me dijo el cortés Maestro--, los que mueren en la cólera
+de Dios acuden aquí de todos los países, y se apresuran a atravesar
+el río, espoleados de tal suerte por la justicia divina, que su temor
+se convierte en deseo. Por aquí no pasa nunca un alma pura; por lo
+cual, si Carón se irrita contra ti, ya conoces ahora el motivo de sus
+desdeñosas palabras.
+
+Apenas hubo terminado, tembló tan fuertemente la sombría campiña,
+que el recuerdo del espanto que sentí aún me inunda la frente de
+sudor. De aquella tierra de lágrimas salió un viento que produjo
+rojizos relámpagos, haciéndome perder el sentido y caer como un hombre
+sorprendido por el sueño.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO CUARTO_
+
+
+Interrumpió mi profundo sueño un trueno tan fuerte, que me estremecí
+como hombre a quien se despierta a la fuerza: me levanté, y dirigiendo
+una mirada en derredor mío, fijé la vista para reconocer el lugar donde
+me hallaba. Vime junto al borde del triste valle, abismo de dolor, en
+que resuenan infinitos ayes, semejantes a truenos. El abismo era tan
+profundo, obscuro y nebuloso, que en vano fijaba mis ojos en su fondo,
+pues no distinguía cosa alguna.
+
+--Ahora descendamos allá abajo, al tenebroso mundo--me dijo el poeta
+muy pálido--: yo iré el primero; tú el segundo.
+
+Yo, que había advertido su palidez, le respondí:
+
+--¿Cómo he de ir yo, si tú, que sueles desvanecer mis incertidumbres,
+te atemorizas?
+
+Y él repuso:
+
+--La angustia de los desgraciados que están ahí bajo, refleja en mi
+rostro una piedad que tú tomas por terror. Vamos, pues; que la longitud
+del camino exige que nos apresuremos.
+
+Y sin decir más, penetró y me hizo entrar en el primer círculo que
+rodea el abismo. Allí, según pude advertir, no se oían quejas, sino
+sólo suspiros, que hacían temblar la eterna bóveda, y que procedían
+de la pena sin tormento de una inmensa multitud de hombres, mujeres y
+niños. El buen Maestro me dijo:
+
+--¿No me preguntas qué espíritus son los que estamos viendo? Quiero,
+pues, que sepas, antes de seguir adelante, que éstos no pecaron; y
+si contrajeron en su vida algunos méritos, no es bastante, pues no
+recibieron el agua del bautismo, que es la puerta de la Fe que forma
+tu creencia. Y si vivieron antes del cristianismo, no adoraron a Dios
+como debían: yo también soy uno de ellos. Por tal falta, y no por otra
+culpa, estamos condenados, consistiendo nuestra pena en vivir con el
+deseo sin esperanza.
+
+Un gran dolor afligió mi corazón cuando oí esto, porque conocí personas
+de mucho valor que estaban suspensas en el Limbo.
+
+--Dime, Maestro y señor mío--le pregunté para afirmarme más en esta
+Fe que triunfa de todo error;--¿alguna de esas almas ha podido, bien
+por sus méritos o por los de otros, salir del Limbo y alcanzar la
+bienaventuranza?
+
+Y él, que comprendió mis palabras encubiertas y obscuras, repuso:
+
+--Yo era recién llegado a este sitio, cuando vi venir a un Sér
+poderoso, coronado con la señal de la victoria. Hizo salir de aquí
+el alma del primer padre, y la de Abel su hijo, y la de Noé; la del
+legislador Moisés, tan obediente; la del patriarca Abraham, y la del
+rey David; a Israel, con su padre y con sus hijos, y a Raquel por
+quien aquél hizo tanto,[5] y a otros muchos, a quienes otorgó la
+bienaventuranza; pues debes saber que, antes de ellos, no se salvaban
+las almas humanas.
+
+ [5] Se refiere a Jacobo o Israel, que por casarse con Raquel
+ sirvió al padre de ella catorce años.
+
+Mientras así hablaba, no dejábamos de andar; pero seguíamos atravesando
+siempre la selva, esto es, la selva que formaban los espíritus
+apiñados. Aun no estábamos muy lejos de la entrada del abismo, cuando
+vi un resplandor que triunfaba del hemisferio de las tinieblas: nos
+encontrábamos todavía a bastante distancia, pero no a tanta que no
+pudiera yo distinguir que aquel sitio estaba ocupado por personas
+dignas.
+
+--Oh tú, que honras toda ciencia y todo arte, ¿quiénes son ésos, cuyo
+valimiento debe ser tanto, que así están separados de los demás?
+
+Y él a mí:
+
+--La hermosa fama que aún se conserva de ellos en el mundo que habitas,
+les hace acreedores a esta gracia del cielo, que de tal suerte los
+distingue.
+
+Entonces oí una voz que decía: "¡Honrad al sublime poeta; regresa
+su sombra, que se había separado de nosotros!" Cuando calló la voz,
+vi venir a nuestro encuentro cuatro grandes sombras, cuyo rostro no
+manifestaba tristeza ni alegría. El buen maestro empezó a decirme:
+
+--Mira aquel que tiene una espada en la mano, y viene a la cabeza de
+los tres como su señor. Ese es Homero, poeta soberano: el otro es el
+satírico Horacio, Ovidio es el tercero y el último Lucano. Cada cual
+merece, como yo, el nombre que antes pronunciaron unánimes; me honran y
+hacen bien.
+
+De este modo vi reunida la hermosa escuela de aquel príncipe del
+sublime cántico, que vuela como el águila sobre todos los demás.
+
+Después de haber estado conversando entre sí un rato, se volvieron
+hacia mí dirigiéndome un amistoso saludo, que hizo sonreír a mi
+Maestro; y me honraron aún más, puesto que me admitieron en su
+compañía, de suerte que fuí el sexto entre aquellos grandes genios.
+Así seguimos hasta donde estaba la luz, hablando de cosas que es
+bueno callar, como bueno era hablar de ellas en el sitio en que nos
+encontrábamos. Llegamos al pie de un noble castillo, rodeado siete
+veces de altas murallas, y defendido alrededor por un bello riachuelo.
+Pasamos sobre éste como sobre tierra firme; y atravesando siete puertas
+con aquellos sabios, llegamos a un prado de fresca verdura. Allí había
+personajes de mirada tranquila y grave, cuyo semblante revelaba una
+grande autoridad: hablaban poco y con voz suave. Nos retiramos luego
+hacia un extremo de la pradera; a un sitio despejado, alto y luminoso,
+desde donde podían verse todas aquellas almas. Allí, en pie sobre
+el verde esmalte, me fueron señalados los grandes espíritus, cuya
+contemplación me hizo estremecer de alegría. Allí vi a Electra con
+muchos de sus compañeros, entre los que conocí a Héctor y a Eneas;
+después a César, armado, con sus ojos de ave de rapiña. Vi en otra
+parte a Camila y a Pentesilea, y vi al Rey Latino, que estaba sentado
+al lado de su hija Lavinia; vi a aquel Bruto, que arrojó a Tarquino de
+Roma; a Lucrecia también, a Julia, a Marcia y a Cornelia, y a Saladino,
+que estaba solo y separado de los demás. Habiendo levantado después la
+vista, vi al maestro de los que saben,[6] sentado entre su filosófica
+familia. Todos le admiran, todos le honran: vi además a Sócrates y
+Platón, que estaban más próximos a aquél que los demás; a Demócrito,
+que pretende que el mundo ha tenido por origen la casualidad; a
+Diógenes, a Anaxágoras y a Tales, a Empédocles, a Heráclito y a Zenón:
+vi al buen observador de la cualidad, es decir, a Dioscórides, y vi a
+Orfeo, a Tulio y a Lino, y al moralista Séneca; al geómetra Euclides, a
+Tolomeo, Hipócrates, Avicena y Galeno, y a Averroes, que hizo el gran
+comentario. No me es posible mencionarlos a todos, porque me arrastra
+el largo tema que he de seguir y muchas veces las palabras son breves
+para el asunto. Bien pronto la compañía de seis queda reducida a dos:
+mi sabio guía me conduce por otro camino fuera de aquella inmovilidad
+hacia una aura temblorosa, y llego a un punto privado totalmente de luz.
+
+ [6] El filósofo Aristóteles.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO QUINTO_
+
+
+Así descendí del primer círculo al segundo, que contiene menos espacio,
+pero mucho más dolor, y dolor punzante, que origina desgarradores
+gritos. Allí estaba el horrible Minos que, rechinando los dientes,
+examina las culpas de los que entran; juzga y da a comprender sus
+órdenes por medio de las vueltas de su cola. Es decir, que cuando se
+presenta ante él un alma pecadora, y le confiesa todas sus culpas,
+aquel gran conocedor de los pecados ve qué lugar del infierno debe
+ocupar y se lo designa, ciñéndose al cuerpo la cola tantas veces
+cuantas sea el número del círculo a que debe ser enviada. Ante él están
+siempre muchas almas, acudiendo por turno para ser juzgadas; hablan y
+escuchan, y después son arrojadas al abismo.
+
+--¡Oh, tú, que vienes a la mansión del dolor!--me gritó Minos cuando
+me vió, suspendiendo sus terribles funciones--; mira cómo entras y de
+quién te fías: no te alucine lo anchuroso de la entrada.
+
+Entonces mi guía le preguntó:
+
+--¿Por qué gritas? No te opongas a su viaje ordenado por el destino:
+así lo han dispuesto allí donde se puede lo que se quiere; y no
+preguntes más.
+
+Empezaron a dejarse oír voces plañideras: y llegué a un sitio donde
+hirieron mis oídos grandes lamentos. Entrábamos en un lugar que carecía
+de luz, y que rugía como el mar tempestuoso cuando está combatido
+por vientos contrarios. La tromba infernal, que no se detiene nunca,
+envuelve en su torbellino a los espíritus; les hace dar vueltas
+continuamente, y les agita y les molesta: cuando se encuentran ante la
+ruinosa valla que los encierra, allí son los gritos, los llantos y los
+lamentos, y las blasfemias contra la virtud divina. Supe que estaban
+condenados a semejante tormento los pecadores carnales que sometieron
+la razón a sus lascivos apetitos; y así como los estorninos vuelan en
+grandes y compactas bandadas en la estación de los fríos, así aquel
+torbellino arrastra a los espíritus malvados llevándolos de acá para
+allá, de arriba abajo, sin que abriguen nunca la esperanza de tener
+un momento de reposo, ni de que su pena se aminore. Y del mismo modo
+que las grullas van lanzando sus tristes acentos, formando todas una
+prolongada hilera en el aire, así también vi venir, exhalando gemidos,
+a las sombras arrastradas por aquella tromba. Por lo cual pregunté:
+
+--Maestro, ¿qué almas son ésas a quienes de tal suerte castiga ese aire
+negro?
+
+--La primera de ésas, de quienes deseas noticias--me dijo entonces--,
+fué emperatriz de una multitud de pueblos donde se hablaban diferentes
+lenguas, y tan dada al vicio de la lujuria, que permitió en sus leyes
+todo lo que excitaba el placer, para ocultar de este modo la abyección
+en que vivía. Es Semíramis, de quien se lee que sucedió a Nino y fué
+su esposa y reinó en la tierra en donde impera el Sultán. La otra es
+la que se mató por amor y quebrantó la fe prometida a las cenizas de
+Siqueo. Después sigue la lasciva Cleopatra. Ve también a Helena, que
+dió lugar a tan funestos tiempos; y ve al gran Aquiles, que al fin tuvo
+que combatir por el amor. Ve a París y a Tristán....
+
+Y a más de mil sombras me fué enseñando y designando con el dedo, a
+quienes Amor había hecho salir de esta vida. Cuando oí a mi sabio
+nombrar las antiguas damas y los caballeros, me sentí dominado por la
+piedad y quedé como aturdido. Empecé a decir:
+
+--Poeta, quisiera hablar a aquellas dos almas que van juntas y parecen
+más ligeras que las otras impelidas por el viento.
+
+Y él me contestó:
+
+--Espera que estén más cerca de nosotros: y entonces ruégales, por el
+amor que las conduce, que se dirijan hacia ti.
+
+Tan pronto como el viento las impulsó hacia nosotros, alcé la voz
+diciendo:
+
+--¡Oh almas atormentadas!, venid a hablarnos, si otro no se opone a
+ello.
+
+Así como dos palomas, excitadas por sus deseos, se dirigen con las alas
+abiertas y firmes hacia el dulce nido, llevadas en el aire por una
+misma voluntad, así salieron aquellas dos almas de entre la multitud
+donde estaba Dido, dirigiéndose hacia nosotros a través del aire
+malsano, atraídas por mi eficaz y afectuoso llamamiento.
+
+--¡Oh sér gracioso y benigno, que vienes a visitar enmedio de este aire
+negruzco a los que hemos teñido el mundo de sangre! Si fuéramos amados
+por el Rey del universo, le rogaríamos por tu tranquilidad, ya que te
+compadeces de nuestro acerbo dolor. Todo lo que te agrade oír y decir,
+te lo diremos y escucharemos con gusto mientras que siga el viento tan
+tranquilo como ahora. La tierra donde nací está situada en la costa
+donde desemboca el Po con todos sus afluentes para descansar en el mar.
+Amor, que se apodera pronto de un corazón gentil, hizo que éste se
+prendara de aquel hermoso cuerpo que me fué arrebatado de un modo que
+aún me atormenta. Amor, que no dispensa de amar al que es amado, hizo
+que me entregara vivamente al placer de que se embriagaba éste, que,
+como ves, no me abandona nunca. Amor nos condujo a la misma muerte.
+Caína[7] espera al que nos arrancó la vida.
+
+ [7] La primera de las cuatro divisiones concéntricas del
+ último círculo del Infierno, en donde son castigados los
+ traidores y los matadores de sus propios consanguíneos. Véase
+ el canto trigésimo segundo.
+
+Tales fueron las palabras de las dos sombras. Al oír a aquellas almas
+atormentadas, bajé la cabeza y la tuve inclinada tanto tiempo, que el
+poeta me dijo:
+
+--¿En qué piensas?
+
+--¡Ah!--exclamé al contestarle--; ¡cuán dulces pensamientos, cuántos
+deseos les han conducido a doloroso tránsito!
+
+Después me dirigí hacia ellos, diciéndoles:
+
+--Francisca, tus desgracias me hacen derramar tristes y compasivas
+lágrimas. Pero dime: en tiempo de los dulces suspiros ¿cómo os permitió
+Amor conocer vuestros secretos deseos?
+
+Ella me contestó:
+
+--No hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria; y
+eso lo sabe bien tu Maestro. Pero si tienes tanto deseo de conocer cuál
+fué el principal origen de nuestro amor, haré como el que habla y llora
+a la vez. Leíamos un día por pasatiempo las aventuras de Lancelote, y
+de qué modo cayó en las redes del Amor: estábamos solos y sin abrigar
+sospecha alguna. Aquella lectura hizo que nuestros ojos se buscaran
+muchas veces y que palideciera nuestro semblante; mas un solo pasaje
+fué el que decidió de nosotros. Cuando leímos que la deseada sonrisa de
+la amada fué interrumpida por el beso del amante, éste, que jamás se ha
+de separar de mí, me besó tembloroso en la boca: el libro y quien lo
+escribió fué para nosotros otro Galeoto; aquel día ya no leímos más.
+
+Mientras que un alma decía esto, la otra lloraba de tal modo, que,
+movido de compasión, desfallecí como si me muriera, y caí como cae un
+cuerpo inanimado.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEXTO_
+
+
+Al recobrar los sentidos, que perdí por la tristeza y la compasión
+que me causó la suerte de los dos cuñados, vi en derredor mío nuevos
+tormentos y nuevas almas atormentadas doquier iba y doquier me volvía o
+miraba. Me encuentro en el tercer círculo; en el de la lluvia eterna,
+maldita, fría y densa, que cae siempre igualmente copiosa y con la
+misma fuerza. Espesos granizos, agua negruzca y nieve descienden en
+turbión a través de las tinieblas; la tierra, al recibirlos, exhala
+un olor pestífero. Cerbero, fiera cruel y monstruosa, ladra con sus
+tres fauces de perro contra los condenados que están allí sumergidos.
+Tiene los ojos rojos, los pelos negros y cerdosos, el vientre ancho y
+las patas guarnecidas de uñas que clava en los espíritus, les desgarra
+la piel y les descuartiza. La lluvia les hace aullar como perros; los
+miserables condenados forman entre sí una muralla con sus costados
+y se revuelven sin cesar. Cuando nos descubrió Cerbero, el gran
+gusano abrió las bocas enseñándonos sus colmillos; todos sus miembros
+estaban agitados. Entonces mi guía extendió las manos, cogió tierra,
+y la arrojó a puñados en las fauces ávidas de la fiera. Y del mismo
+modo que un perro se deshace ladrando al tener hambre, y se apacigua
+cuando muerde su presa, ocupado tan sólo en devorarla, así también el
+demonio Cerbero cerró sus impuras bocas, cuyos ladridos causaban tal
+aturdimiento a las almas que quisieran quedarse sordas. Pasamos por
+encima de las sombras derribadas por la incesante lluvia, poniendo
+nuestros pies sobre sus fantasmas, que parecían cuerpos humanos. Todas
+yacían por el suelo, excepto una que se levantó con presteza para
+sentarse, cuando nos vió pasar ante ella.
+
+--¡Oh, tú, que has venido a este Infierno!--me dijo--; reconóceme si
+puedes. Tú fuiste hecho, antes que yo deshecho.
+
+Yo le contesté:
+
+--La angustia que te atormenta es quizá causa de que no me acuerde de
+ti; me parece que no te he visto nunca. Pero dime, ¿quién eres tú, que
+a tan triste lugar has sido conducido, y condenado a un suplicio, que
+si hay otro mayor, no será por cierto tan desagradable?
+
+Contestóme:
+
+--Tu ciudad, tan llena hoy de envidia, que ya colma la medida, me vió
+en su seno en vida más serena. Vosotros, los habitantes de esa ciudad,
+me llamasteis Ciacco. Por el reprensible pecado de la gula, me veo,
+como ves, sufriendo esta lluvia. Yo no soy aquí la única alma triste;
+todas las demás están condenadas a igual pena por la misma causa.
+
+Y no pronunció una palabra más. Yo le respondí:
+
+--Ciacco, tu martirio me conmueve tanto, que me hace verter lágrimas;
+pero dime, si es que lo sabes: ¿en qué pararán los habitantes de esa
+ciudad tan dividida en facciones? ¿Hay algún justo entre ellos? Dime
+por qué razón se ha introducido en ella la discordia.
+
+Me contestó:
+
+--Después de grandes debates, llegarán a verter su sangre, y el partido
+salvaje arrojará al otro partido causándole grandes pérdidas. Luego
+será preciso que el partido vencedor sucumba al cabo de tres años,
+y que el vencido se eleve, merced a la ayuda de aquel que ahora es
+neutral. Esta facción llevará la frente erguida por mucho tiempo,
+teniendo bajo su férreo yugo a la otra, por más que ésta se lamente y
+avergüence. Aun hay dos justos, pero nadie les escucha: la soberbia,
+la envidia y la avaricia son las tres chispas que han inflamado los
+corazones.
+
+Aquí dió Ciacco fin a su lamentable discurso, y yo le dije:
+
+--Todavía quiero que me informes, y me concedas algunas palabras. Dime
+dónde están, y dame a conocer a Farinata y al Tegghiaio, que fueron tan
+dignos, a Jacobo Rusticucci, Arigo y Mosca, y a otros que a hacer bien
+consagraron su ingenio, pues siento un gran deseo de saber si están
+entre las dulzuras del Cielo o entre las amarguras del Infierno.
+
+A lo que me contestó:
+
+--Están entre almas más perversas; otros pecados los han arrojado a un
+círculo más profundo: si bajas hasta allí, podrás verlos. Pero cuando
+vuelvas al dulce mundo, te ruego que hagas porque en él se renueve mi
+recuerdo: y no te digo ni te respondo más.
+
+Entonces torció los ojos que había tenido fijos; miróme un momento, y
+luego inclinó la cabeza, y volvió a caer entre los demás ciegos. Mi
+guía me dijo:
+
+--Ya no volverá a levantarse hasta que se oiga el sonido de la angélica
+trompeta; cuando venga la potestad enemiga del pecado. Cada cual
+encontrará entonces su triste tumba; recobrará sus carnes y su figura;
+y oirá el juicio que debe resonar por toda una eternidad.
+
+Así fuimos atravesando aquella impura mezcla de sombras y de lluvia,
+con paso lento, razonando un poco sobre la vida futura. Por lo cual
+dije:
+
+--Maestro, ¿estos tormentos serán mayores después de la gran sentencia,
+o bien menores, o seguirán siendo tan dolorosos?
+
+Y él a mí:
+
+--Acuérdate de tu ciencia, que pretende que cuanto más perfecta es una
+cosa, tanto mayor bien o dolor experimenta. Aunque esta raza maldita
+no debe jamás llegar a la verdadera perfección, espera ser después del
+juicio más perfecta que ahora.
+
+Caminando por la vía que gira alrededor del círculo, continuamos
+hablando de otras cosas que no refiero, y llegamos al sitio donde se
+desciende: allí encontramos a Plutón, el gran enemigo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEPTIMO_
+
+
+"Pape satán, pape satán aleppe"[8] comenzó a gritar Plutón con ronca
+voz. Y aquel sabio gentil, que lo supo todo, para animarme, dijo:
+
+ [8] Pape, interjección griega y latina, que significa
+ sorpresa; aleppe, lo mismo que aleph (o Ioseph), voz hebraica,
+ equivalente a jefe, príncipe, etc. La frase, truncada por
+ reticencia, quiere decir: "¡Cómo, Satanás; cómo, Satanás,
+ príncipe del Infierno!... ¿Un audaz mortal se atreve a entrar
+ aquí?"--Fraticelli.
+
+--No te inquiete el temor; pues a pesar de su poder, no te impedirá que
+desciendas a este círculo.
+
+Después, volviéndose hacia aquel rostro hinchado de ira, le dijo:
+
+--Calla, lobo maldito: consúmete interiormente con tu propia rabia. No
+sin razón venimos al profundo infierno; pues así lo han dispuesto allá
+arriba, donde Miguel castigó la soberbia rebelión.
+
+Como las velas, hinchadas por el viento, caen derribadas cuando el
+mástil se rompe, del mismo modo cayó al suelo aquella fiera cruel. Así
+bajamos a la cuarta cavidad, aproximándonos más a la dolorosa orilla
+que encierra en sí todo el mal del universo. ¡Ah, justicia de Dios!,
+¿quién, si no tú, puede amontonar tantas penas y trabajos como allí
+vi? ¿Por qué nos desgarran así nuestras propias faltas? Como una ola
+se estrella contra otra ola en el escollo de Caribdis, así chocan uno
+contra otro los condenados. Allí vi más condenados que en ninguna
+otra parte, los cuales formados en dos filas, se lanzaban de la una
+a la otra enormes pesos con todo el esfuerzo de su pecho, gritando
+fuertemente: dábanse grandes golpes, y después se volvían cada cual
+hacia atrás, exclamando: "¿Por qué guardas? ¿Por qué derrochas?" De
+esta suerte iban girando por aquel tétrico círculo, yendo desde un
+extremo a su opuesto, y repitiendo a gritos su injurioso estribillo.
+Después, cuando cada cual había llegado al centro de su círculo, se
+volvían todos a la vez para empezar de nuevo otra pelea.
+
+Yo, que tenía el corazón conmovido de lástima, dije:
+
+--Maestro mío, indícame qué gente es ésta. Todos esos tonsurados que
+vemos a nuestra izquierda ¿han sido clérigos?
+
+Y él me respondió:
+
+--Erró la mente de todos en la primera vida, y no supieron gastar
+razonablemente: así lo manifiestan claramente sus aullidos cuando
+llegan a los dos puntos del círculo que los separa de los que siguieron
+camino opuesto. Esos que no tienen cabellos que cubran su cabeza,
+fueron clérigos, papas y cardenales, a quienes subyugó la avaricia.
+
+Y yo:
+
+--Maestro, entre todos ésos, bien deberá haber algunos a quienes yo
+conozca y a quienes tan inmundos hizo este vicio.
+
+Y él a mí:
+
+--En vano esforzarás tu imaginación: la vida sórdida que los hizo
+deformes, hace que hoy sean obscuros y desconocidos. Continuarán
+chocando entre sí eternamente; y saldrán éstos del sepulcro con los
+puños cerrados, y aquéllos con el cabello rapado. Por haber gastado
+mal y guardado mal, han perdido el Paraíso, y se ven condenados a ese
+eterno combate, que no necesito pintarte con palabras escogidas. Ahí
+podrás ver, hijo mío, cuán rápidamente pasa el soplo de los bienes de
+la Fortuna, por los que la raza humana se enorgullece y querella. Todo
+el oro que existe bajo la Luna, y todo lo que ha existido, no puede dar
+un momento de reposo a una sola de esas almas fatigadas.
+
+--Maestro--le dije entonces--, enséñame cuál es esa Fortuna de que me
+hablas, y que así tiene entre sus manos los bienes del mundo.
+
+Y él a mí:
+
+--¡Oh necias criaturas! ¡Cuán grande es la ignorancia que os extravía!
+Quiero que te alimentes con mis lecciones. Aquél, cuya sabiduría
+es superior a todo, hizo los cielos y les dió un guía, de modo que
+toda parte brilla para toda parte, distribuyendo la luz por igual;
+con el esplendor del mundo hizo lo mismo, y le dió una guía, que
+administrándolo todo, hiciera pasar de tiempo en tiempo las vanas
+riquezas de una a otra familia, de una a otra nación, a pesar de los
+obstáculos que crean la prudencia y previsión humanas. He aquí por qué,
+mientras una nación impera, otra languidece, según el juicio de Aquél
+que está oculto, como la serpiente en la hierba. Vuestro saber no puedo
+contrastarla; porque provee, juzga y prosigue su reinado, como el suyo
+cada una de las otras deidades. Sus transformaciones no tienen tregua;
+la necesidad la obliga a ser rápida; por eso se cambia todo en el mundo
+con tanta frecuencia. Tal es esa a quien tan a menudo vituperan los
+mismos que deberían ensalzarla, y de quien blasfeman y maldicen sin
+razón. Pero ella es feliz, y no oye esas maldiciones: contenta entre
+las primeras criaturas, prosigue su obra y goza en su beatitud. Bajemos
+ahora donde existen mayores y más lamentables males: ya descienden
+todas las estrellas que salían cuando me puse en marcha, y nos está
+prohibido retrasarnos mucho.
+
+Atravesamos el círculo hasta la otra orilla, sobre un hirviente
+manantial, que vierte sus aguas en un arroyo que le debe su origen
+y cuyas aguas son más bien obscuras que azuladas; y bajamos por un
+camino distinto, siguiendo el curso de tan tenebrosas ondas. Cuando
+aquel arroyo ha llegado al pie de la playa gris e infecta, forma una
+laguna llamada Estigia; y yo, que miraba atentamente, vi algunas almas
+encenagadas en aquel pantano, completamente desnudas y de irritado
+semblante. Se golpeaban no sólo con las manos, sino con la cabeza,
+con el pecho, con los pies, arrancándose la carne a pedazos con los
+dientes. Díjome el buen Maestro:
+
+--Hijo, contempla las almas de los que han sido dominados por la ira:
+quiero además que sepas que bajo esta agua hay una raza condenada
+que suspira, y la hace hervir en la superficie, como te lo indican
+tus miradas en cuantos sitios se fijan. Metidos en el lodo, dicen:
+"Estuvimos siempre tristes bajo aquel aire dulce que alegra el
+Sol, llevando en nuestro interior una tétrica humareda: ahora nos
+entristecemos también en medio de este negro cieno." Estas palabras
+salen del fondo de su garganta, como si formaran gárgaras, no pudiendo
+pronunciar una sola íntegra.
+
+Así fuimos describiendo un gran arco alrededor del fétido pantano,
+entre la playa seca y el agua, vueltos los ojos hacia los que se
+atragantaban con el fango, hasta que al fin llegamos al pie de una
+torre.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO OCTAVO_
+
+
+Digo, continuando, que mucho antes de llegar al pie de la elevada
+torre, nuestros ojos se fijaron en su parte más alta, a causa de dos
+lucecitas que allí vimos, y otra que correspondía a estas dos, pero
+desde tan lejos, que apenas podía distinguirse. Entonces, dirigiéndome
+hacia el mar de toda ciencia, dije:
+
+--¿Qué significan esas llamas? ¿Qué responde aquella otra, y quiénes
+son los que hacen esas señales?
+
+Respondióme:
+
+--Sobre esas aguas fangosas puedes ver lo que ha de venir, si es que no
+te lo ocultan los vapores del pantano.
+
+Jamás cuerda alguna despidió una flecha que corriese por el aire con
+tanta velocidad, como una navecilla que vi surcando las aguas en
+nuestra dirección, gobernada por un solo remero que gritaba: "¿Has
+llegado ya, alma vil?"
+
+--Flegias, Flegias, gritas en vano esta vez--dijo mi Señor--; no nos
+tendrás en tu poder más tiempo que el necesario para pasar la laguna.
+
+Flegias, conteniendo su cólera, hizo lo que un hombre a quien descubren
+que ha sido víctima de un engaño, ocasionándole esto un dolor profundo.
+Mi guía saltó a la barca y me hizo entrar en ella tras él; pero aquélla
+no pareció ir cargada hasta que recibió mi peso. En cuanto ambos
+estuvimos dentro, la antigua proa partió trazando en el agua una estela
+más profunda de lo que solía cuando llevaba otros pasajeros. Mientras
+recorríamos aquel canal de agua estancada, se me presentó una sombra
+llena de lodo, y me preguntó:
+
+--¿Quién eres tú, que vienes antes de tiempo?
+
+A lo que contesté:
+
+--Si he venido, no es para permanecer aquí; mas dime ¿quién eres tú,
+que tan sucio estás?
+
+Respondióme:
+
+--Ya ves que soy uno de los que lloran.
+
+Y yo a él:
+
+--¡Permanece, pues, entre el llanto y la desolación, espíritu maldito!
+Te conozco aunque estés tan enlodado.
+
+Entonces extendió sus manos hacia la barca, pero mi prudente Maestro le
+rechazó diciendo:
+
+--Véte de aquí con los otros perros.
+
+En seguida rodeó mi cuello con sus brazos, me besó en el rostro y me
+dijo:
+
+--Alma desdeñosa, ¡bendita aquella que te llevó en su seno! Ese que
+ves fué en el mundo una persona soberbia; ninguna virtud ha honrado su
+memoria, por lo que su sombra está siempre furiosa. ¡Cuántos se tienen
+allá arriba por grandes reyes, que se verán sumidos como cerdos en este
+pantano, sin dejar en pos de sí más que horribles desprecios!
+
+Y yo:
+
+--Maestro, antes de salir de este lago, desearía en gran manera ver a
+ese pecador sumergido en el fango.
+
+Y él a mí:
+
+--Antes de que veas la orilla, quedarás satisfecho: convendrá que goces
+de ese deseo.
+
+Poco después, le vi acometido de tal modo por las demás sombras
+cenagosas, que aún alabo a Dios y le doy gracias por ello. Todas
+gritaban: "¡A Felipe Argenti!" Este florentino, espíritu orgulloso,
+se revolvía contra sí mismo, destrozándose con sus dientes. Dejémosle
+allí, pues no pienso ocuparme más de él. Después vino a herir mis oídos
+un lamento doloroso, por lo cual miré con más atención en torno mío. El
+buen Maestro me dijo:
+
+--Hijo mío, ya estamos cerca de la ciudad que se llama Dite; sus
+habitantes pecaron gravemente y son muy numerosos.
+
+Y yo le respondí:
+
+--Ya distingo en el fondo del valle sus torres bermejas, como si
+salieran de entre llamas.
+
+A lo cual me contestó:
+
+--El fuego eterno que interiormente las abrasa, les comunica el rojo
+color que ves en ese bajo infierno.
+
+Al fin entramos en los profundos fosos que ciñen aquella desolada
+tierra: las murallas me parecían de hierro. Llegamos, no sin haber
+dado antes un gran rodeo, a un sitio en que el barquero nos dijo en
+alta voz: "Salid, he aquí la entrada." Vi sobre las puertas más de
+mil espíritus, caídos del cielo como una lluvia, que decían con ira:
+"¿Quién es ése que sin haber muerto anda por el reino de los muertos?"
+Mi sabio Maestro hizo un ademán expresando que quería hablarles en
+secreto. Entonces contuvieron un poco su cólera y respondieron: "Ven
+tú solo, y que se vaya aquel que tan audazmente entró en este reino.
+Que se vuelva solo por el camino que ha emprendido locamente: que
+lo intente, si sabe; porque tú, que le has guiado por esta obscura
+comarca, te has de quedar aquí."
+
+Juzga, lector, si estaría yo tranquilo al oír aquellas palabras
+malditas: no creí volver nunca a la tierra.
+
+--¡Oh, mi guía querido!, tú que más de siete veces me has devuelto la
+tranquilidad y librado de los grandes peligros con que he tropezado,
+no me dejes, le dije, tan abatido: si nos está prohibido avanzar más,
+volvamos inmediatamente sobre nuestros pasos.
+
+Y aquel señor que allí me había llevado me dijo:
+
+--No temas, pues nadie puede cerrarnos el paso que Dios nos ha abierto.
+Aguárdame aquí: reanima tu abatido espíritu y alimenta una grata
+esperanza, que yo no te dejaré en este bajo mundo.
+
+En seguida se fué el dulce Padre, y me dejó solo. Permanecí en una gran
+incertidumbre, agitándose el sí y el no en mi cabeza.
+
+No pude oír lo que les propuso; pero habló poco tiempo con ellos, y
+todos a una corrieron hacia la ciudad. Nuestros enemigos dieron con
+las puertas en el rostro a mi Señor, que se quedó fuera, y se dirigió
+lentamente hacia donde yo estaba. Tenía los ojos inclinados, sin dar
+señales de atrevimiento, y decía entre suspiros: "¿Quién me ha impedido
+la entrada en la mansión de los dolores?" Y dirigiéndose a mí:
+
+--Si estoy irritado--me dijo--, no te inquietes; yo saldré victorioso
+de esta prueba, cualesquiera que sean los que se opongan a nuestra
+entrada. Su temeridad no es nueva: ya la demostraron ante una puerta
+menos secreta, que se encuentra todavía sin cerradura. Ya has visto
+sobre ella la inscripción de muerte. Pero más acá de esa puerta,
+descendiendo la montaña y pasando por los círculos sin necesidad de
+guía, viene uno que nos abrirá la ciudad.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO NONO_
+
+
+Aquel color que el miedo pintó en mi rostro cuando vi a mi guía
+retroceder, hizo que en el suyo se desvaneciera más pronto la palidez
+insólita, púsose atento, como un hombre que escucha, porque las miradas
+no podían penetrar a través del denso aire y de la espesa niebla.
+
+--Sin embargo, debemos vencer en esta lucha--empezó a decir--; ¡si
+no!... pero se nos ha prometido... ¡Oh!, ¡cuánto tarda el otro en
+llegar![9]
+
+ [9] Si no... Esta reticencia expresa el temor y la duda, que
+ inmediatamente desecha Virgilio por respeto al Sér Supremo.
+ Quiere decir: "¡Si no... viniese ayuda del cielo!... Pero,
+ ¿qué digo? Se me ha prometido... y no puede faltar." Se
+ refiere a la llegada del ángel.
+
+Yo vi bien que ocultaba lo que había comenzado a decir bajo otra idea
+que le asaltó después, y que estas últimas palabras eran diferentes
+de las primeras: sin embargo, su discurso me causó espanto, porque me
+parecía descubrir en sus entrecortadas frases un sentido peor del que
+en realidad tenían.
+
+--¿Ha bajado alguna vez al fondo de este triste abismo algún espíritu
+del primer círculo, cuya sola pena es la de perder la esperanza?--le
+pregunté.
+
+A lo que me respondió:
+
+--Rara vez sucede que alguno recorra el camino por donde yo voy. Es
+cierto que tuve que bajar aquí otra vez a causa de los conjuros de la
+cruel Erictón, que llamaba las almas a sus cuerpos, hacía poco tiempo
+que mi carne estaba despojada de su alma, cuando me hizo traspasar esas
+murallas para sacar un espíritu del círculo de Judas. Este círculo es
+el más profundo, el más obscuro y el más lejano del Cielo que lo mueve
+todo. Conozco bien el camino; por lo cual debes estar tranquilo. Esta
+laguna, que exhala tan gran fetidez, ciñe en torno la ciudad del dolor,
+donde ya no podremos entrar sin justa indignación.
+
+Dijo además otras cosas, que no he podido retener en mi memoria, porque
+me hallaba absorto, mirando la alta torre de ardiente cúspide, donde
+vi de improviso aparecer rápidamente tres furias infernales, tintas en
+sangre, las cuales tenían movimientos y miembros femeniles. Estaban
+ceñidas de hidras verdosas, y tenían por cabellos pequeñas serpientes y
+cerastas, que ceñían sus horribles sienes. Y aquél que conocía muy bien
+a las siervas de la Reina del dolor eterno:
+
+--Mira--me dijo--, las feroces Erinnias. La de la izquierda es Megera;
+la que llora a la derecha es Alecton, y la del centro es Tisifona.
+
+Después calló. Las furias se desgarraban el pecho con sus uñas; se
+golpeaban con las manos, y daban tan fuertes gritos, que por temor me
+acerqué más al poeta. "Venga Medusa, y le convertiremos en piedra,
+decían todas mirando hacia abajo: mal hemos vengado la entrada del
+audaz Teseo."
+
+--Vuélvete y cúbrete los ojos con las manos, porque si apareciese la
+Gorgona, y la vieses, no podrías jamás volver arriba.
+
+Así me dijo el Maestro, volviéndome él mismo; y no fiándose de mis
+manos, me tapó los ojos con las suyas. ¡Oh vosotros, que gozáis de sano
+entendimiento; descubrid la doctrina que se oculta bajo el velo de tan
+extraños versos!
+
+Oíase a través de las turbias ondas un gran ruido, lleno de horror, que
+hacía retemblar las dos orillas, asemejándose a un viento impetuoso,
+impelido por contrarios ardores, que se ensaña en las selvas, y sin
+tregua las ramas rompe y desgaja, y las arroja fuera; y marchando
+polvoroso y soberbio, hace huír a las fieras y a los pastores. Me
+descubrió los ojos, y me dijo:
+
+--Ahora dirige el nervio de tu vista sobre esa antigua espuma, hacia el
+sitio en que el humo es más maligno.
+
+Como las ranas, que, al ver la culebra enemiga, desaparecen a través
+del agua, hasta que se han reunido todas en el cieno, del mismo modo
+vi más de mil almas condenadas, huyendo de uno que atravesaba la
+Estigia a pie enjuto. Alejaba de su rostro el aire denso, extendiendo
+con frecuencia la siniestra mano hacia delante, y sólo este trabajo
+parecía cansarle. Bien comprendí que era un mensajero del Cielo, y
+volvíme hacia el Maestro; pero éste me indicó que permaneciese quieto y
+me inclinara. ¡Ah!, ¡cuán desdeñoso me pareció aquel enviado celeste!
+Llegó a la puerta, y la abrió con una varita sin encontrar obstáculo.
+
+--¡Oh demonios arrojados del Cielo, raza despreciable!--empezó a
+decir en el horrible umbral--; ¿cómo habéis podido conservar vuestra
+arrogancia? ¿Por qué os resistís contra esa voluntad, que no deja nunca
+de conseguir su intento, y que ha aumentado tantas veces vuestros
+dolores? ¿De qué os sirve luchar contra el destino? Vuestro Cerbero,
+si bien lo recordáis, tiene aún el cuello y el hocico pelados.
+
+Entonces se volvió hacia el cenagoso camino sin dirigirnos la palabra,
+semejante a un hombre a quien preocupan y apremian otros cuidados, que
+no se relacionan con la gente que tiene delante. Y nosotros, confiados
+en las palabras santas, dirigimos nuestros pasos hacia la ciudad de
+Dite. Entramos en ella sin ninguna resistencia; y como yo deseaba
+conocer la suerte de los que estaban encerrados en aquella fortaleza,
+luego que estuve dentro, empecé a dirigir escudriñadoras miradas en
+torno mío, y vi por todos lados un gran campo lleno de dolor y de
+crueles tormentos. Como en los alrededores de Arlés, donde se estanca
+el Ródano, o como en Pola, cerca del Quarnero, que encierra a Italia
+y baña sus fronteras, vense antiguos sepulcros, que hacen montuoso el
+terreno, así también aquí se elevaban sepulcros por todas partes; con
+la diferencia de que su aspecto era más terrible, por estar envueltos
+entre un mar de llamas, que los encendían enteramente, más que lo fué
+nunca el hierro en ningún arte. Todas sus losas estaban levantadas, y
+del interior de aquéllos salían tristes lamentos, parecidos a los de
+los míseros ajusticiados. Entonces le pregunté a mi Maestro:
+
+--¿Qué clase de gente es ésa, que sepultada en aquellas arcas, se da a
+conocer por sus dolientes suspiros?
+
+A lo que me respondió:
+
+--Son los heresiarcas, con sus secuaces de todas sectas: esas tumbas
+están mucho más llenas de lo que puedes figurarte. Ahí está sepultado
+cada cual con su semejante, y las tumbas arden más o menos.
+
+Después, dirigiéndose hacia la derecha, pasamos por entre los sepulcros
+y las altas murallas.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMO_
+
+
+Mi maestro avanzó por un estrecho sendero, entre los muros de la ciudad
+y las tumbas de los condenados, y yo seguí tras él.
+
+--¡Oh suma virtud--exclamé--que me conduces a tu placer por los
+círculos impíos! Háblame y satisface mis deseos. ¿Podré ver la gente
+que yace en esos sepulcros? Todas las losas están levantadas, y no hay
+nadie que vigile.
+
+Respondióme:
+
+--Todos quedarán cerrados, cuando hayan vuelto de Josafat las almas con
+los cuerpos que han dejado allá arriba. Epicuro y todos sus sectarios,
+que pretenden que el alma muere con el cuerpo, tienen su cementerio
+hacia esta parte. Así, que pronto contestarán aquí dentro a la pregunta
+que me haces, y al deseo que me ocultas.
+
+Yo le repliqué:
+
+--Buen Guía, si acaso te oculto mi corazón, es por hablar poco, a lo
+cual no es la primera vez que me has predispuesto con tus advertencias.
+
+--¡Oh Toscano, que vas por la ciudad del fuego hablando modestamente!,
+dígnate detenerte en este sitio. Tu modo de hablar revela claramente el
+noble país al que quizá fuí yo funesto.
+
+Tales palabras salieron súbitamente de una de aquellas arcas, haciendo
+que me aproximara con temor a mi Guía. Este me dijo:
+
+--Vuélvete: ¿qué haces? Mira a Farinata, que se ha levantado en su
+tumba, y a quien puedes contemplar desde la cintura a la cabeza.
+
+Yo tenía ya mis miradas fijas en las suyas: él erguía su pecho y su
+cabeza en ademán de despreciar al Infierno. Entonces mi Guía, con
+mano animosa y pronta, me impelió hacia él a través de los sepulcros,
+diciéndome: "Háblale con claridad."
+
+En cuanto estuve al pie de su tumba, examinóme un momento; y después,
+con acento un tanto desdeñoso, me preguntó:
+
+--¿Quiénes fueron tus antepasados?
+
+Yo, que deseaba obedecer, no le oculté nada, sino que se lo descubrí
+todo; por lo cual arqueó un poco las cejas, y dijo:
+
+--Fueron terribles contrarios míos, de mis parientes y de mi partido;
+por eso los desterré dos veces.
+
+--Si estuvieron desterrados--le contesté--, volvieron de todas partes
+una y otra vez, arte que los vuestros no han aprendido.
+
+Entonces, al lado de aquél, apareció a mi vista una sombra, que sólo
+descubría hasta la barba, lo que me hace creer que estaba de rodillas.
+Miró en torno mío, como deseando ver si estaba alguien conmigo; y
+apenas se desvanecieron sus sospechas, me dijo llorando:
+
+--Si la fuerza de tu genio es la que te ha abierto esta obscura
+prisión, ¿dónde está mi hijo y por qué no se encuentra a tu lado?
+
+Respondíle:
+
+--No he venido por mí mismo: el que me espera allí me guía por estos
+lugares: quizá vuestro Guido "tuvo" hacia él demasiado desdén.
+
+Sus palabras y la clase de su suplicio me habían revelado ya el nombre
+de aquella sombra: así es que mi respuesta fué precisa. Irguiéndose
+repentinamente exclamó:
+
+--¿Cómo dijiste "tuvo"? Pues qué, ¿no vive aún? ¿No hiere ya sus ojos
+la dulce luz del día?
+
+Cuando observó que yo tardaba en responderle, cayó de espaldas en su
+tumba, y no volvió a aparecer fuera de ella. Pero aquel otro magnánimo,
+por quien yo estaba allí, no cambió de color, ni movió el cuello, ni
+inclinó el cuerpo.
+
+--El que no hayan aprendido bien ese arte--me dijo continuando la
+conversación empezada--, me atormenta más que este lecho. Mas la deidad
+que reina aquí no mostrará cincuenta veces su faz iluminada, sin que tú
+conozcas lo difícil que es ese arte. Pero dime, así puedas volver al
+dulce mundo, ¿por qué causa es ese pueblo tan desapiadado con los míos
+en todas sus leyes?
+
+A lo cual le contesté:
+
+--El destrozo y la gran matanza que enrojeció el Arbia excita tales
+discursos en nuestro templo.
+
+Entonces movió la cabeza suspirando, y después dijo:
+
+--No estaba yo allí solo; y en verdad, no sin razón me encontré en
+aquel sitio con los demás; pero sí fuí el único que, cuando se trató de
+destruir a Florencia, la defendí resueltamente.
+
+--¡Ah!--le contesté--; ¡ojalá vuestra descendencia tenga paz y reposo!
+Pero os ruego que deshagáis el nudo que ha enmarañado mi pensamiento.
+Me parece, por lo que he oído, que prevéis lo que el tiempo ha de
+traer, a pesar de que os suceda lo contrario con respecto a lo presente.
+
+--Nosotros--dijo--somos como los que tienen la vista cansada, que
+vemos las cosas distantes, gracias a una luz con que nos ilumina el
+Guía soberano. Cuando las cosas están próximas o existen, nuestra
+inteligencia es vana, y si otro no nos lo cuenta, nada sabemos de
+los sucesos humanos; por lo cual puedes comprender que toda nuestra
+inteligencia morirá el día en que se cierre la puerta del porvenir.
+
+--Decid a ese que acaba de caer, que su hijo está aún entre los vivos.
+Si antes no le respondí, hacedle saber que lo hice porque estaba
+distraído con la duda que habéis aclarado.
+
+Mi Maestro me llamaba ya, por cuya razón rogué más solícitamente al
+espíritu que me dijera quién estaba con él.
+
+--Estoy tendido entre más de mil--me respondió--; ahí dentro están el
+segundo Federico y el Cardenal.[10] En cuanto a los demás, me callo.
+
+ [10] El emperador Federico II, siempre en guerra con los
+ Papas, contra los cuales escribió versos, fué excomulgado
+ por Gregorio IX e Inocencio IV, y murió en 1250.--Octaviano
+ degli Ubaldini, de Florencia y del partido gibelino, a pesar
+ de ser Cardenal, dijo una vez, que, si acaso tuviera alma, la
+ perdería por los gibelinos. Por esta razón los coloca Dante
+ entre los herejes.
+
+Se ocultó después de decir esto, y yo dirigí mis pasos hacia el antiguo
+poeta, pensando en aquellas palabras que me parecían amenazadoras. Se
+puso en marcha, y mientras caminábamos, me dijo:
+
+--¿Por qué estás tan turbado?
+
+Y cuando satisfice su pregunta:
+
+--Conserva en tu memoria lo que has oído contra ti--me ordenó aquel
+sabio--; y ahora estáme atento.
+
+Y levantando el dedo, prosiguió:
+
+--Cuando estés ante la dulce mirada de aquella cuyos bellos ojos lo ven
+todo, conocerás el porvenir que te espera.
+
+En seguida se dirigió hacia la izquierda. Dejamos las murallas y fuimos
+hacia el centro de la ciudad, por un sendero que conduce a un valle, el
+cual exhalaba un hedor insoportable.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO UNDECIMO_
+
+
+A la extremidad de un alto promontorio, formado por grandes piedras
+rotas y acumuladas en círculo, llegamos hasta un montón de espíritus
+más cruelmente atormentados. Allí, para preservarnos de las horribles
+emanaciones y de la fetidez que despedía el profundo abismo, nos
+pusimos al abrigo de la losa de un gran sepulcro, donde vi una
+inscripción que decía: "Encierro al papa Anastasio, a quien Fotino
+arrastró lejos del camino recto."
+
+--Es preciso que descendamos por aquí lentamente, a fin de acostumbrar
+de antemano nuestros sentidos a este triste hedor, y después no
+tendremos necesidad de precavernos de él.
+
+Así habló mi Maestro, y yo le dije:
+
+--Busca algún recurso para que no perdamos el tiempo inútilmente.
+
+A lo que me respondió:
+
+--Ya ves que en ello pienso. Hijo mío--continuó--, en medio de estas
+rocas hay tres círculos, que se estrechan gradualmente como los que has
+dejado: todos están llenos de espíritus malditos; mas para que después
+te baste con sólo verlos, oye cómo y por qué están aquí encerrados. La
+injuria es el fin de toda maldad que se atrae el odio del cielo, y se
+llega a este fin, que redunda en perjuicio de otros, bien por medio de
+la violencia, o bien por medio del fraude. Pero como el fraude es una
+maldad propia del hombre, por eso es más desagradable a los ojos de
+Dios, y por esta razón los fraudulentos están debajo, entregados a un
+dolor más vivo. Todo el primer círculo lo ocupan los violentos, círculo
+que está además construído y dividido en tres recintos; porque puede
+cometerse violencia contra tres clases de seres: contra Dios, contra sí
+mismo y contra el prójimo; y no sólo contra sus personas, sino también
+contra sus bienes, como lo comprenderás por estas claras razones. Se
+comete violencia contra el prójimo dándole la muerte o causándole
+heridas dolorosas; y contra sus bienes, por medio de la ruina, del
+incendio o de los latrocinios. De aquí resulta que los homicidas, los
+que causan heridas, los incendiarios y los ladrones están atormentados
+sucesivamente en el primer recinto. Un hombre puede haber dirigido su
+mano violenta contra sí mismo o contra sus bienes: justo es, pues,
+que purgue su culpa en el segundo recinto, sin esperar tampoco mejor
+suerte aquel que por su propia voluntad se priva de vuestro mundo,
+juega, disipa sus bienes o llora donde debía haber estado alegre y
+gozoso. Puede cometer violencia contra la Divinidad el que reniega de
+ella y blasfema con el corazón, y el que desprecia la Naturaleza y sus
+bondades. He aquí por qué el recinto más pequeño marca con su fuego a
+Sodoma y a Cahors, y a todo el que, despreciando a Dios, le injuria
+sin hablar, desde el fondo de su corazón. El hombre puede emplear el
+fraude que produce remordimientos en todas las conciencias, ya con el
+que de él se fía, ya también con el que desconfía de él. Este último
+modo de usar del fraude parece que sólo quebranta los vínculos de amor,
+que forma la Naturaleza; por esta causa están encadenados en el segundo
+recinto los hipócritas, los aduladores, los hechiceros, los falsarios,
+los ladrones, los simoníacos, los rufianes, los barateros y todos los
+que se han manchado con semejantes e inmundos vicios. Por el primer
+fraude no sólo se olvida el amor que establece la Naturaleza, sino
+también el sentimiento que le sigue, y de donde nace la confianza: he
+aquí por qué, en el círculo menor, donde está el centro de la Tierra y
+donde se halla el asiento de Dite, yace eternamente atormentado todo
+aquel que ha cometido traición.
+
+Le dije entonces:
+
+--Maestro, tus razones son muy claras, y bien me dan a conocer, por
+medio de tales divisiones, ese abismo y la muchedumbre que le habita;
+pero dime: los que están arrojados en aquella laguna cenagosa, los que
+agita el viento sin cesar, los que azota la lluvia, y los que chocan
+entre sí lanzando tan estridentes gritos, ¿por qué no son castigados en
+la ciudad del fuego, si se han atraído la cólera de Dios? Y si no se la
+han atraído, ¿por qué se ven atormentados de tal suerte?
+
+Me contestó:
+
+--¿Por qué tu ingenio, contra su costumbre, delira tanto ahora?, ¿o es
+que tienes el pensamiento en otra parte? ¿No te acuerdas de aquellas
+palabras de la Etica, que has estudiado, en las que se trata de las
+tres inclinaciones que el Cielo reprueba: la incontinencia, la malicia
+y la loca bestialidad, y de qué modo la incontinencia ofende menos
+a Dios y produce menor censura? Si examinas bien esta sentencia,
+acordándote de los que sufren su castigo fuera de aquí, conocerás
+por qué están separados de esos felones, y por qué los atormenta la
+justicia divina, a pesar de demostrarse con ellos menos ofendida.
+
+--¡Oh Sol, que sanas toda vista conturbada!--exclamé--: tal contento
+me das cuando desarrollas tus ideas, que sólo por eso me es tan grato
+dudar como saber. Vuelve atrás un momento, y explícame de qué modo
+ofende la usura a la bondad divina: desvanece esta duda.
+
+--La filosofía--me contestó--enseña en más de un punto al que la
+estudia, que la Naturaleza tiene su origen en la Inteligencia divina y
+en su arte; y si consultas bien tu Física, encontrarás, sin necesidad
+de hojear muchas páginas, que el arte humano sigue cuanto puede a
+la Naturaleza, como el discípulo a su maestro; de modo que aquél es
+casi nieto de Dios. Partiendo, pues, de estos principios, sabrás si
+recuerdas bien el Génesis, que es conveniente sacar de la vida la mayor
+utilidad, y multiplicar el género humano. El usurero sigue otra vía;
+desprecia a la naturaleza y a su secuaz, y coloca su esperanza en otra
+parte. Ahora sígueme; que me place avanzar. Los peces suben ya por el
+horizonte; el carro se ve hacia aquel punto donde expira Coro, y lejos
+de aquí el alto promontorio parece que desciende.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DUODECIMO_
+
+
+El sitio por donde empezamos a bajar era un paraje alpestre y, a causa
+del que allí se hallaba, todas las miradas se apartarían de él con
+horror. Como aquellas ruinas, cuyo flanco azota el río Adigio, más acá
+de Trento, producidas por un terremoto o por falta de base, que desde
+la cima del monte de donde cayeron hasta la llanura, presentan la roca
+tan hendida, que ningún paso hallaría el que estuviese sobre ellas, así
+era la bajada de aquel precipicio; y en el borde de la entreabierta
+sima estaba tendido el monstruo, oprobio de Creta, que fué concebido
+por una falsa vaca. Cuando nos vió, se mordió a sí mismo, como aquel a
+quien abrasa la ira. Gritóle entonces mi Sabio:
+
+--¿Por ventura crees que esté aquí el rey de Atenas, que allá arriba,
+en el mundo, te dió la muerte? Aléjate, monstruo; que éste no viene
+amaestrado por tu hermana, sino con el objeto de contemplar vuestras
+penas.
+
+Como el toro que rompe las ligaduras en el momento de recibir el golpe
+mortal, que huír no puede, pero salta de un lado a otro, lo mismo hizo
+el Minotauro; y mi prudente Maestro me gritó:
+
+--Corre hacia el borde; mientras esté furioso, bueno es que desciendas.
+
+Nos encaminamos por aquel derrumbamiento de piedras, que oscilaban por
+primera vez bajo el peso de mi cuerpo. Iba yo pensativo; por lo cual me
+dijo:
+
+--Acaso piensas en estas ruinas, defendidas por aquella ira bestial,
+que he disipado. Quiero, pues, que sepas que la otra vez que bajé al
+profundo Infierno aun no se habían desprendido estas piedras; pero un
+poco antes (si no estoy equivocado) de que viniese aquél que arrebató
+a Dite la gran presa del primer círculo, retembló el impuro valle tan
+profundamente por todos sus ámbitos, que creí ver al universo sintiendo
+aquel amor, por el cual otros creyeron que el mundo ha vuelto más de
+una vez a sumirse en el caos; y entonces fué cuando esa antigua roca se
+destrozó por tan diversas partes. Pero fija tus miradas en el valle;
+pues ya estamos cerca del río de sangre, en el cual hierve todo el que
+por medio de la violencia ha hecho daño a los demás.
+
+¡Oh ciegos deseos! ¡Oh ira desatentada, que nos aguijonea de tal modo
+en nuestra corta vida, y así nos sumerge en sangre hirviente por toda
+una eternidad! Vi un ancho foso en forma circular, como la montaña que
+rodea toda la llanura, según me había dicho mi Guía, y entre el pie de
+la roca y este foso corrían en fila muchos centauros armados de saetas,
+del mismo modo que solían ir a cazar por el mundo. Al vernos descender,
+se detuvieron, y tres de ellos se separaron de la banda, preparando sus
+arcos y escogiendo antes sus flechas. Uno de ellos gritó desde lejos:
+
+--¿Qué tormento os está reservado a vosotros los que bajáis por esa
+cuesta? Decidlo desde donde estáis, porque si no, disparo mi arco.
+
+Mi Maestro respondió:
+
+--Contestaremos a Quirón, cuando estemos cerca. Tus deseos fueron
+siempre por desgracia muy impetuosos.
+
+Después me tocó y me dijo:
+
+--Ese es Neso, el que murió por la hermosa Deyanira, y vengó por sí
+mismo su muerte; el de enmedio, que inclina la cabeza sobre el pecho,
+es el gran Quirón, que educó a Aquiles; el otro es el irascible Foló.
+Alrededor del foso van a millares, atravesando con sus flechas a toda
+alma que sale de la sangre más de lo que le permiten sus culpas.
+
+Nos fuimos aproximando a aquellos ágiles monstruos: Quirón cogió
+una flecha, y con el regatón apartó las barbas hacia detrás de sus
+quijadas. Cuando se descubrió la enorme boca, dijo a sus compañeros:
+
+--¿Habéis observado que el de detrás mueve cuanto toca? Los pies de los
+muertos no suelen hacer eso.
+
+Y mi buen Maestro, que estaba ya junto a él, y le llegaba al pecho,
+donde las dos naturalezas se unen, repuso:
+
+--Está en efecto vivo, y yo sólo debo enseñarle el sombrío valle: viene
+a él por necesidad, y no por distracción. La que me ha encomendado este
+nuevo oficio, ha cesado por un momento de cantar "aleluya." No es él un
+ladrón, ni yo un alma criminal. Pero por aquella virtud que dirige mis
+pasos en un camino tan salvaje, cédeme uno de los tuyos para que nos
+acompañe, que nos indique un punto vadeable y lleve a éste sobre sus
+ancas, pues no es espíritu que vaya por el aire.
+
+Quirón se volvió hacia la derecha, y dijo a Neso:
+
+--Vé, guíales; y si tropiezan con algún grupo de los nuestros, haz que
+les abran paso.
+
+Nos pusimos en marcha, tan fielmente escoltados, hacia lo largo de
+las orillas de aquella roja espuma, donde lanzaban horribles gritos
+los ahogados. Los vi sumergidos hasta las cejas, por lo que el gran
+Centauro dijo:
+
+--Esos son los tiranos, que vivieron de sangre y de rapiña. Aquí
+se lloran las desapiadadas culpas: aquí está Alejandro, y el feroz
+Dionisio, que tantos años de dolor hizo sufrir a la Sicilia. Aquella
+frente que tiene el cabello tan negro es la de Azzolino, y la otra
+que lo tiene rubio es la de Obezzo de Este, que verdaderamente fué
+asesinado en el mundo por su hijastro.
+
+Entonces me volví hacia el Poeta, el cual me dijo:
+
+--Sea éste ahora tu primer guía; yo seré el segundo.
+
+Algo más lejos se detuvo el Centauro sobre unos condenados, que
+parecían sacar fuera de aquel hervidero su cabeza hasta la garganta, y
+nos mostró una sombra que estaba separada de las demás, diciendo:
+
+Aquél hirió, en recinto sagrado, a un corazón, que aún se ve honrado en
+las orillas del Támesis.[11]
+
+ [11] Guido de Montfort. Para vengar la muerte de Simón, su
+ padre, muerto en Inglaterra por Eduardo, asesinó en 1271, en
+ una iglesia de Viterbo, a Enrique, hermano de aquél, mientras
+ el sacerdote elevaba la hostia. El corazón del asesinado fué
+ llevado en una copa a Londres, y colocado sobre una columna en
+ el puente del Támesis, para recordar a los ingleses la ofensa
+ que se les había hecho.
+
+Después vi otras sombras que sacaban la cabeza fuera del río, y algunas
+todo el pecho, y reconocí a muchos de ellos. Como la sangre iba
+disminuyendo poco a poco, hasta no cubrir más que el pie, vadeamos el
+foso.
+
+--Quiero que creas--me dijo el Centauro--que así como ves disminuir
+la corriente por esta parte, por la otra es su fondo cada vez mayor,
+hasta que llega a reunirse en aquel punto donde la tiranía está
+condenada a gemir. Allí es donde la justicia divina ha arrojado a
+Atila, que fué su azote en la tierra; a Pirro, a Sexto, y eternamente
+arranca lágrimas, con el hervor de esa sangre, a Renato de Corneto y a
+Renato Pazzo, que tanto daño causaron en los caminos.
+
+Dicho esto, se volvió y repasó el vado.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOTERCIO_
+
+
+No había llegado aún Neso a la otra parte, cuando penetramos en un
+bosque, que no estaba surcado por ningún sendero. El follaje no era
+verde, sino de un color obscuro; las ramas no eran rectas, sino nudosas
+y entrelazadas; no había frutas, sino espinas venenosas. No son tan
+ásperas y espesas las selvas donde moran las fieras, que aborrecen los
+sitios cultivados entre el Cecina y Corneto. Allí anidan las brutales
+Arpías, que arrojaron a los Troyanos de las Estrofades con el triste
+presagio de un mal futuro. Tienen alas anchas, cuellos y rostros
+humanos, pies con garras, y el vientre cubierto de plumas: subidas en
+los árboles, lanzan extraños lamentos.
+
+Mi buen Maestro empezó a decirme:
+
+--Antes de avanzar más, debes saber que te encuentras en el segundo
+recinto, por el cual continuarás hasta que llegues a los terribles
+arenales. Por tanto, mira con atención; y de este modo verás cosas, que
+darán testimonio de mis palabras.
+
+Por todas partes oía yo gemidos, sin ver a nadie que los exhalara; por
+eso me detuve todo atemorizado. Creo que él creyó que yo creía que
+aquellas voces eran de gente que se ocultaba de nosotros entre la
+espesura; y así me dijo mi Maestro:
+
+--Si rompes cualquier ramita de una de esas plantas, verás trocarse tus
+pensamientos.
+
+Entonces extendí la mano hacia delante, cogí una ramita de un gran
+endrino, y su tronco exclamó:
+
+--¿Por qué me tronchas?
+
+Inmediatamente se tiñó de sangre, y volvió a exclamar:
+
+--¿Por qué me desgarras? ¿No tienes ningún sentimiento de piedad?
+Hombres fuimos, y ahora estamos convertidos en troncos: tu mano debería
+haber sido más piadosa, aunque fuéramos almas de serpientes.
+
+Cual de verde tizón que, encendido por uno de sus extremos, gotea y
+chilla por el otro, a causa del aire que le atraviesa, así salían de
+aquel tronco palabras y sangre juntamente; lo que me hizo dejar caer la
+rama, y detenerme como hombre acobardado.
+
+--Alma herida--respondió mi Sabio--; si él hubiera podido creer,
+desde luego, que era verdad lo que ha leído en mis versos, no habría
+extendido su mano hacia ti: el ser una cosa tan increíble me ha
+obligado a aconsejarle que hiciese lo que ahora me está pesando. Pero
+dile quién fuiste, a fin de que, en compensación, renueve tu fama en el
+mundo, donde le es lícito volver.
+
+El tronco respondió:
+
+--Me halagas tanto con tus dulces palabras, que no puedo callar:
+no llevéis a mal que me entretenga un poco hablando con vosotros.
+Yo soy aquél[12] que tuvo las dos llaves del corazón de Federico,
+manejándolas tan suavemente para cerrar y abrir, que a casi todos
+aparté de su confianza, habiéndome dedicado con tanta fe a aquel
+glorioso cargo, que perdí el sueño y la vida. La cortesana que no
+ha separado nunca del palacio de César sus impúdicos ojos, peste
+común y vicio de las cortes, inflamó contra mí todos los ánimos, y
+los inflamados inflamaron a su vez y de tal modo a Augusto, que mis
+dichosos honores se trocaron en triste duelo. Mi alma, en un arranque
+de indignación, creyendo librarse del oprobio por medio de la muerte,
+me hizo injusto contra mí mismo, siendo justo. Os juro, por las tiernas
+raíces de este leño, que jamás fuí desleal a mi señor, tan digno de
+ser honrado. Y si uno de vosotros vuelve al mundo, restaure en él mi
+memoria, que yace aún bajo el golpe que le asestó la envidia.
+
+ [12] Pedro Desvignes, o Pedro della Vigna, jurisconsulto
+ de Capua; gozó por mucho tiempo el favor del emperador
+ Federico II, de quien era canciller y a quien inclinaba lo
+ mismo a la clemencia que a la severidad. Acusado de traición
+ por envidiosos cortesanos, le sacaron los ojos en 1246. Su
+ desesperación fué tal que se estrelló la cabeza contra los
+ muros de su calabozo.
+
+El poeta esperó un momento, y después me dijo:
+
+--Pues que calla, no pierdas el tiempo: habla y pregúntale, si quieres
+saber más.
+
+Yo le contesté:
+
+--Interrógale tú mismo lo que creas que me interese, pues yo no podría:
+tanto es lo que me aflige la compasión.
+
+Por lo cual volvió él a empezar de este modo:
+
+--A fin de que este hombre haga generosamente lo que tu súplica
+reclama, espíritu encarcelado, dígnate aún decirnos cómo se encierra el
+alma en esos nudosos troncos, y dime además, si puedes, si hay alguna
+que se desprenda de tales miembros.
+
+Entonces el tronco suspiró, y aquel resoplido se convirtió en esta voz:
+
+--Os contestaré brevemente: cuando el alma feroz sale del cuerpo de
+donde se ha arrancado ella misma, Minos la envía al séptimo círculo.
+Cae en la selva, sin que tenga designado sitio fijo, y allí donde la
+lanza la fortuna, germina cual grano de espelta. Brota primero como
+un retoño, y luego se convierte en planta silvestre: las Arpías, al
+devorar sus hojas, le causan dolor, y abren paso por donde ese dolor
+se exhale. Como las demás almas, iremos a recoger nuestros despojos;
+pero sin que ninguna de nosotras pueda revestirse con ellos, porque no
+sería justo volver a tener lo que uno se ha quitado voluntariamente.
+Los arrastraremos hasta aquí; y en este lúgubre bosque estará cada uno
+de nuestros cuerpos suspendido en el mismo endrino donde sufre tal
+tormento su alma.
+
+Prestábamos aún atención a aquel tronco, creyendo que añadiría algo
+más, cuando fuimos sorprendidos por un rumor, a la manera del que
+siente venir el jabalí y los perros hacia el sitio donde está apostado,
+que juntamente oye el ruido de las fieras y el fragor del ramaje. Y
+he aquí que aparecen a nuestra izquierda dos infelices, desnudos y
+lacerados, huyendo tan precipitadamente, que rompían todas las ramas
+de la selva. El de delante: "¡Acude, acude, muerte!," decía; y el
+otro, que no corría tanto: "Lano, tus piernas no eran tan ágiles en el
+combate del Toppo." Y sin duda, faltándole el aliento, hizo un grupo de
+sí y de un arbusto.
+
+Detrás de ellos estaba la selva llena de perras negras, ávidas y
+corriendo cual lebreles a quienes quitan su cadena. Empezaron a dar
+terribles dentelladas a aquél que se ocultó, y después de despedazarle,
+se llevaron sus miembros palpitantes. Mi Guía me tomó entonces de
+la mano, y llevóme hacia el arbusto, que en vano se quejaba por sus
+sangrientas heridas:
+
+--¡Oh, Jacobo de San Andrés!--decía--. ¿De qué te ha servido tomarme
+por refugio? ¿Tengo yo la culpa de tu vida criminal?
+
+Cuando mi Maestro se detuvo delante de aquel arbusto, dijo:
+
+--¿Quién fuiste tú que por tantas ramas rotas exhalas con tu sangre tan
+quejumbrosas palabras?
+
+A lo que contestó:
+
+--¡Oh, almas, que habéis venido a contemplar el lamentable estrago
+que me ha separado así de mis hojas!, recogedlas al pie del triste
+arbusto. Yo fuí de la ciudad que cambió su primer patrón por San Juan
+Bautista;[13] por cuya razón aquél la contristará siempre con su
+terrible arte: y a no ser porque en el puente del Arno se conserva
+todavía alguna imagen suya, fuera en vano todo el trabajo de aquellos
+ciudadanos que la reedificaron sobre las cenizas que de ella dejó
+Atila. Yo de mi casa hice mi propia horca.
+
+ [13] Florencia, cuyo antiguo patrón era el dios Marte.
+ Su estatua ecuestre se conservaba aún en 1337 en el
+ Ponte-Vecchio, de donde la arrancó, juntamente con un trozo
+ del puente, una avenida del Arno.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOCUARTO_
+
+
+Enternecido por el amor patrio, reuní las hojas dispersas, y las
+devolví a aquel que ya se había callado. Desde allí nos dirigimos al
+punto en que se divide el segundo recinto del tercero, y donde se ve
+el terrible poder de la justicia divina. Para explicar mejor las cosas
+nuevas que allí vi, diré que llegamos a un arenal, que rechaza toda
+planta de su superficie. La dolorosa selva lo rodeaba cual guirnalda,
+así como el sangriento foso circundaba a aquélla. Nuestros pies
+quedaron fijos en el mismo lindero de la selva y la llanura. El espacio
+estaba cubierto de una arena tan árida y espesa, como la que oprimieron
+los pies de Catón en otro tiempo. ¡Oh venganza de Dios! ¡Cuánto debe
+temerte todo aquél que lea lo que se presentó a mis ojos! Vi numerosos
+grupos de almas desnudas, que lloraban miserablemente, y parecían
+cumplir sentencias diversas. Unas yacían de espaldas sobre el suelo;
+otras estaban sentadas en confuso montón; otras andaban continuamente.
+Las que daban la vuelta al círculo eran más numerosas, y en menor
+número las que yacían para sufrir algún tormento; pero éstas tenían
+la lengua más suelta para quejarse. Llovían lentamente en el arenal
+grandes copos de fuego, semejantes a los de nieve que en los Alpes caen
+cuando no sopla el viento. Así como Alejandro vió en las ardientes
+comarcas de la India caer sobre sus soldados llamas, que quedaban en el
+suelo sin extinguirse, lo que le obligó a ordenar a las tropas que las
+pisaran, porque el incendio se apagaba mejor cuanto más aislado estaba,
+así descendía el fuego eterno, abrasando la arena, como abrasa a la
+yesca el pedernal, para redoblar el dolor de las almas. Sus míseras
+manos se agitaban sin reposo, apartando a uno y otro lado las brasas
+continuamente renovadas. Yo empecé a decir:
+
+--Maestro, tú que has vencido todos los obstáculos, a excepción del que
+nos opusieron los demonios inflexibles a la puerta de la ciudad, dime,
+¿quién es aquella gran sombra, que no parece cuidarse del incendio, y
+yace tan feroz y altanera, como si no la martirizara esa lluvia?
+
+Y la sombra, observando que yo hablaba de ella a mi Guía, gritó:
+
+--Tal cual fuí en vida, soy después de muerto. Aun cuando Júpiter
+cansara a su herrero, de quien tomó en su cólera el agudo rayo que me
+hirió el último día de mi vida; aun cuando fatigara uno tras otro a
+todos los negros obreros del Mongibelo, gritando: "Ayúdame, ayúdame,
+buen Vulcano," según hizo en el combate de Flegra, y me asaeteara con
+todas sus fuerzas, no lograría vengarse de mí cumplidamente.
+
+Entonces mi Guía habló con tanta vehemencia, que nunca yo lo había oído
+expresarse de aquel modo:
+
+--¡Oh! Capaneo, si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo.
+No hay martirio comparable al dolor que te hace sufrir tu rabia.
+
+Después se dirigió a mí, diciendo con acento más apacible:
+
+--Ese fué uno de los siete reyes que sitiaron a Tebas; despreció a
+Dios, y aun parece seguir despreciándole, sin que se note que le
+ruegue; pero, como le he dicho, su mismo despecho es el más digno
+premio debido a su corazón. Ahora, sígueme, y cuida de no poner tus
+pies sobre la abrasada arena; camina siempre arrimado al bosque.
+
+Llegamos en silencio al sitio donde desemboca fuera de la selva un
+riachuelo, cuyo rojo color aún me horripila. Cual sale del Bulicame[14]
+el arroyo, cuyas aguas se reparten las pecadoras, así corría aquel
+riachuelo por la arena. Las orillas y el fondo estaban petrificados,
+por lo que pensé que por ellas debía andar.
+
+ [14] Manantial de aguas minerales calientes, a dos millas
+ de Viterbo. De él salía un riachuelo con el cual se formaba
+ un baño, al que acudían toda clase de enfermos, y más abajo
+ tomaban y se repartían sus aguas le peccatrici, las mujeres
+ públicas.
+
+--Entre todas las cosas que te he enseñado, desde que entramos por la
+puerta en cuyo umbral puede detenerse cualquiera, tus ojos no han visto
+otra tan notable como esa corriente, que amortigua todas las llamas.
+
+Tales fueron las palabras de mi Guía; por lo que le supliqué se
+explicase más claramente, ya que había excitado mi curiosidad.
+
+--En medio del mar existe un país arruinado--me dijo entonces--, que se
+llama Creta, y tuvo un rey, bajo cuyo imperio el mundo fué virtuoso:
+en él hay un monte, llamado Ida, que en otro tiempo fué delicioso por
+sus aguas y su frondosidad, y hoy está desierto, como todas las cosas
+antiguas. Rea lo escogió por cuna segura de su hijo; y para ocultarlo
+mejor, cuando lloraba, hacía que se produjesen grandes ruidos. En el
+interior del monte se mantiene en pie un gran anciano, que está de
+espaldas hacia Damieta, con la mirada fija en Roma como en un espejo.
+Su cabeza es formada de oro fino, y de plata pura son los brazos y el
+pecho; después es de bronce hasta la entrepierna, y de allí para abajo,
+es todo de hierro escogido, excepto el pie derecho, que es de barro
+cocido, y se afirma sobre éste más que sobre el otro. Cada parte, menos
+la formada de oro, está surcada por una hendedura que mana lágrimas,
+las cuales, reunidas, agujeran aquel monte. Su curso se dirige hacia
+este valle, de roca en roca, formando el Aqueronte, la Estigia y el
+Flegetón; después descienden por este estrecho conducto, hasta el punto
+donde no se puede bajar más, y allí forman el Cocito: ya verás lo que
+es este lago; por eso no te lo describo ahora.
+
+Yo le contesté:
+
+--Si ese riachuelo se deriva así de nuestro mundo, ¿por qué se deja ver
+únicamente al margen de este bosque?
+
+Y él a mí:
+
+--Tú sabes que este lugar es redondo, y aunque hayas andado mucho,
+descendiendo siempre al fondo por la izquierda, no has dado aún la
+vuelta a todo el círculo; por lo cual, si se te aparece alguna cosa
+nueva, no debe pintarse la admiración en tu rostro.
+
+Le repliqué:
+
+--Maestro, ¿dónde están el Flegetón y el Leteo? Del uno no dices nada,
+y del otro sólo me dices que lo origina esa lluvia de lágrimas.
+
+--Me agradan todas tus preguntas--contestó--: pero el hervor de esa
+agua roja debiera haberte servido de contestación a una de ellas.
+Verás el Leteo; pero fuera de este abismo, allá donde van las almas a
+lavarse, cuando, arrepentidas de sus culpas, les son perdonadas.
+
+Después añadió:
+
+--Ya es tiempo de que nos apartemos de este bosque; procura venir
+detrás de mí: sus márgenes nos ofrecen un camino; pues no son
+ardientes, y sobre ellas se extinguen todas las brasas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOQUINTO_
+
+
+Nos pusimos en marcha siguiendo una de aquellas orillas petrificadas:
+el vapor del arroyuelo formaba sobre él una niebla, que preservaba del
+fuego las ondas y los ribazos. Así como los flamencos que habitan entre
+Gante y Brujas, temiendo al mar que avanza hacia ellos, levantan diques
+para contenerle; o como los Paduanos lo hacen a lo largo del Brenta
+para defender sus ciudades y castillos, antes que el Chiarentana sienta
+el calor, de un modo semejante eran formados aquellos ribazos; pero su
+constructor, quienquiera que fuese, no los había hecho tan altos ni tan
+gruesos.
+
+Nos hallábamos ya tan lejos de la selva, que no me habría sido posible
+descubrirla, por más que volviese atrás la vista, cuando encontramos
+una legión de almas, que venía a lo largo del ribazo: cada cual de
+ellas me miraba, como de noche suelen mirarse unos a otros los humanos
+a la escasa luz de la luna nueva, y aguzaban hacia nosotros las
+pestañas, como hace un sastre viejo para enfilar la aguja.
+
+Examinado de este modo por aquellas almas, fuí conocido por una de
+ellas, que me cogió el vestido, exclamando:
+
+--¡Qué maravilla!
+
+Y yo, mientras me tendía los brazos, miré atentamente su abrasado
+rostro, de tal modo que, a pesar de estar desfigurado, no me fué
+imposible conocerle a mi vez; e inclinando hacia su faz la mía contesté:
+
+--¿Vos aquí, "ser" Brunetto?
+
+Y él repuso:
+
+--¡Oh hijo mío!, no te enojes si Brunetto Latini vuelve un poco atrás
+contigo, y deja que se adelanten las demás almas.
+
+Yo le dije:
+
+--Os lo ruego cuanto me es posible; y si queréis que nos sentemos, lo
+haré, si así le place a éste con quien voy.
+
+--¡Oh hijo mío!--replicó--; cualquiera de nosotros que se detenga un
+momento, queda después cien años sufriendo esta lluvia, sin poder
+esquivar el fuego que le abrasa. Así, pues, sigue adelante; yo caminaré
+a tu lado, y luego me reuniré a mi mesnada, que va llorando sus eternos
+tormentos.
+
+No me atreví a bajar del ribazo por donde iba para nivelarme con él;
+pero tenía la cabeza inclinada, en actitud respetuosa. Empezó de este
+modo:
+
+--¿Cuál es la suerte o el destino que te trae aquí abajo antes de tu
+última hora? ¿Y quién es ése que te enseña el camino?
+
+--Allá arriba, en la vida serena--le respondí--, me extravié en un
+valle antes de haberse llenado mi edad. Pero ayer de mañana le volví la
+espalda; y cuando retrocedía otra vez hacia él, se me apareció ése, y
+me volvió al verdadero camino por esta vía.
+
+A lo que me contestó:
+
+--Si sigues tu estrella, no puedes menos de llegar a glorioso puerto,
+dado que yo en el mundo predijera bien tu destino. Y a no haber muerto
+tan pronto, viendo que el cielo te era tan favorable, te habría dado
+alientos para proseguir tu obra. Pero aquel pueblo ingrato y malo,
+que en otro tiempo descendió de Fiésole, y que aun conserva algo de
+la aspereza de sus montañas y de sus rocas, será tu enemigo, por lo
+mismo que prodigarás el bien; lo cual es natural, pues no conviene que
+madure el dulce higo entre ásperos serbales. Una antigua fama les da en
+el mundo el nombre de ciegos; raza avara, envidiosa y soberbia: ¡que
+sus malas costumbres no te manchen nunca! La fortuna te reserva tanto
+honor, que los dos partidos anhelarán poseerte; pero la hierba estará
+lejos del pico. Hagan las bestias fiesolanas forraje de sus mismos
+cuerpos, y no puedan tocar a la planta, si es que todavía sale alguna
+de entre su estiércol, en la que reviva la santa semilla de aquellos
+romanos que quedaron después de construído aquel nido de perversidad.
+
+--Si todos mis deseos se hubiesen realizado--le respondí--, no
+estaríais vos fuera de la humana naturaleza; porque tengo siempre fija
+en mi mente, y ahora me contrista verla así, vuestra querida, buena y
+paternal imagen, cuando me enseñabais en el mundo cómo el hombre se
+inmortaliza: me creo, pues, en el deber, mientras viva, de patentizar
+con mis palabras el agradecimiento que os profeso. Conservo grabado
+en la memoria cuanto me referís acerca de mi destino, para hacerlo
+explicar con otro texto por una Dama que lo sabrá hacer, si consigo
+llegar hasta ella. Solamente deseo manifestaros que estoy dispuesto a
+correr todos los azares de la Fortuna con tal que mi conciencia no me
+remuerda nada. No es la vez primera que he oído semejante predicción; y
+así, mueva su rueda la Fortuna como le plazca, y el campesino su azada.
+
+Entonces mi Maestro se volvió hacia la derecha, me miró, y después me
+dijo:
+
+--Bien escucha quien bien retiene.
+
+No por eso dejé de seguir hablando con "ser" Brunetto; y preguntándole
+quiénes eran sus más notables y eminentes compañeros, me contestó:
+
+--Bueno es que conozcan los nombres de algunos de ellos: con respecto
+a los otros, vale más callar; que para tanta conversación el tiempo
+es corto. Sabe, pues, que todos ellos fueron clérigos y literatos de
+gran fama, y el mismo pecado los contaminó a todos en el mundo. Con
+aquella turba desolada va Prisciano, como también Francisco de Accorso;
+y si desearas conocer a tan inmunda caterva, podrías ver a aquel
+que por el Siervo de los siervos de Dios fué trasladado del Arno al
+Bacchiglione,[15] donde dejó sus mal extendidos miembros. Más te diría;
+pero no puedo avanzar ni hablar más, porque ya veo salir nuevo humo de
+la arena. Vienen almas con las cuales no debo estar. Te recomiendo mi
+"Tesoro,"[16] en el que aún vive mi memoria, y no pido nada más.
+
+ [15] Andrés de Mozzi, que fué desposeído del obispado de
+ Florencia a causa de sus vicios, y trasladado después al de
+ Vicenza, por donde pasa el Bacchiglione.
+
+ [16] Título de la obra principal de Brunetto Latini, escrita
+ en francés. El "Tesoro" fué publicado en su lengua original
+ por Chabaille (París, 1863), y traducido al italiano por Bono
+ Giamboni (Bolonia, 1878-83, 4 vols.).
+
+Después se volvió con los otros, del mismo modo que los que, en la
+campiña de Verona, disputan a la carrera el palio verde, pareciéndose
+en el correr a los que vencen y no a los vencidos.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOSEXTO_
+
+
+Encontrábame ya en un sitio donde se oía el rimbombar del agua que
+caía en el otro recinto, rumor semejante al zumbido que producen las
+abejas en sus colmenas, cuando a un tiempo y corriendo se separaron
+tres sombras de entre una multitud que pasaba sobre la lluvia del
+áspero martirio. Vinieron hacia nosotros, gritando cada cual: "Detente,
+tú, que, a juzgar por tus vestidos, eres hijo de nuestra depravada
+tierra." ¡Ah!, ¡qué de llagas antiguas y recientes vi en sus miembros,
+producidas por las llamas! Su recuerdo me contrista todavía. A sus
+gritos se detuvo mi Maestro; volvió el rostro hacia mí, y me dijo:
+
+--Espera aquí si quieres ser cortés con esos; aunque si no fuese por el
+fuego que lanza sus rayos sobre este lugar, te diría que, mejor que a
+ellos la prisa de venir, te estaría a ti la de correr a su encuentro.
+
+Las sombras volvieron de nuevo a sus exclamaciones luego que nos
+detuvimos, y cuando llegaron adonde estábamos, empezaron las tres a
+dar vueltas formando un círculo. Y como solían hacer los gladiadores
+desnudos y untados de aceite, que antes de venir a las manos buscaba
+cada cual la oportunidad de lanzarse con ventaja sobre su contrario,
+del mismo modo cada una de aquellas sombras dirigía su rostro hacia mí,
+girando sin cesar, de suerte que tenían vuelto el cuello en distinta
+dirección de la que seguían sus pies.
+
+--Aunque la miseria de este suelo movedizo y nuestro llagado y sucio
+aspecto haga que nosotros y nuestros ruegos seamos despreciables,
+comenzó a decir una de ellas, nuestra fama debe incitar a tu corazón a
+decirnos quién eres tú, que sientas con tal seguridad los pies vivos
+en el Infierno. Este que ves tan desnudo y destrozado, y cuyas huellas
+voy siguiendo, fué de un rango mucho más elevado de lo que te figuras.
+Nieto fué de la púdica Gualdrata,[17] se llamó Guido Guerra, y durante
+su vida hizo tanto con su talento, como con su espada: el otro, que
+tras de mí oprime la arena, es Tegghiaio Aldobrandi, cuya voz debería
+ser agradecida en el mundo; y yo, que sufro el mismo tormento que
+ellos, fuí Jacobo Rusticucci, y por cierto que nadie me causó más daño
+que mi fiera mujer.
+
+ [17] Bellísima y honesta doncella, hija de Bellicion Berti, la
+ cual, al mostrarse el emperador Otón IV deseoso de besarla,
+ se volvió hacia su padre diciendo: "Nadie me ha da besar,
+ excepto aquel a quien dé la mano de esposa." Se casó con el
+ conde Guido, de familia germánica, del cual descendieron los
+ condes Guidi, señores de Casentino. De este matrimonio nació
+ Marcovaldo, que fué padre de Guido Guerra, valiente caballero
+ y hombre de gran prudencia y talento, a quien se debió la
+ victoria en la batalla de Benavento.
+
+Si hubiese podido estar al abrigo del fuego, me habría lanzado hacia
+los de abajo, y creo que mi Maestro lo hubiera tolerado; pero como
+estaba expuesto a abrasarme y cocerme, el miedo venció la buena
+intención que me impelía a abrazarlos. Así les dije:
+
+--Vuestra situación no me ha inspirado desprecio, sino un dolor que
+tardará en desaparecer; esto es lo que he sentido desde el momento
+que mi Señor me dijo algunas palabras, por las cuales comprendí que
+era gente de vuestra calidad la que hacia nosotros venía. De vuestra
+tierra soy; y siempre he retenido y escuchado con gusto vuestros actos
+y vuestros honrados nombres. Dejo las amarguras, y voy en busca de los
+sabrosos frutos que me ha prometido mi sincero Guía; pero antes me es
+preciso bajar hasta el centro.
+
+--Así tu alma permanezca unida a tus miembros por mucho tiempo--repuso
+aquél--, y así también resplandezca tu fama después de la muerte,
+ruégote nos digas si la gentileza y el valor habitan aún en nuestra
+ciudad, como solían, o si se han desterrado por completo; porque
+Guillermo Borsiere, que gime hace poco tiempo entre nosotros, y va allí
+con los demás compañeros, nos atormenta con sus relatos.
+
+--¡Los advenedizos y las rápidas fortunas han engendrado en ti,
+Florencia, tanto orgullo e inmoderación, que tú misma te lamentas ya
+por esa causa!
+
+Así exclamé con el rostro levantado; y las tres sombras, oyendo esta
+respuesta, se miraron mutuamente, como cuando se oyen cosas que se
+tienen por verdaderas.
+
+--¡Si tan poco te cuesta en otras ocasiones satisfacer las preguntas de
+cualquiera--respondieron todos--, dichoso tú que dices lo que sientes!
+Mas, si sales de estos lugares, obscuros, y vuelves a ver las hermosas
+estrellas, cuando te plazca decir: "Estuve allí," haz que los hombres
+hablen de nosotros.
+
+En seguida rompieron el círculo, y huyeron tan de prisa, que sus
+piernas parecían alas. No podría decirse "amén" tan pronto como ellos
+desaparecieron: por lo cual mi Maestro determinó que nos fuésemos. Yo
+le seguía, y a los pocos pasos advertí que el ruido del agua estaba
+tan próximo, que aun hablando alto apenas nos hubieran oído. Como
+aquel río que sigue su propio curso desde el monte Veso hacia levante
+por la izquierda del Apenino, el cual se llama Acquacheta antes de
+precipitarse en un lecho más bajo, y perdiendo este nombre en Forli, y
+formando después una cascada, ruge sobre San Benedetto en los Alpes,
+donde un millar de hombres debiera hallar su retiro, así en la parte
+inferior de una roca escarpada, oímos resonar tan fuertemente aquella
+agua teñida de sangre, que me habría hecho ensordecer en poco tiempo.
+Tenía yo una cuerda ceñida al cuerpo, con la cual había esperado
+apoderarme de la pantera de pintada piel: cuando me la desaté, según
+me lo había ordenado mi Guía, se la presenté arrollada y replegada:
+entonces se volvió hacia la derecha, y desde una distancia considerable
+de la orilla, la arrojó en aquel abismo profundo. "Preciso es, decía
+yo entre mí, que alguna novedad responda a esa nueva señal, cuyo
+efecto espera con tanta atención mi Maestro." ¡Oh!; ¡qué circunspectos
+deberían ser los hombres ante los que, no solamente ven sus actos, sino
+que, con la inteligencia, leen en el fondo de su pensamiento! Mi Guía
+me dijo:
+
+--Pronto vendrá de arriba lo que espero, y pronto también es preciso
+que descubran tus ojos lo que tu pensamiento no ve con claridad.
+
+El hombre debe, siempre que pueda, cerrar sus labios antes de decir una
+verdad, que tenga visos de mentira; porque se expone a avergonzarse sin
+tener culpa. Pero ahora no puedo callarme, y te juro, ¡oh lector!, por
+los versos de esta comedia, a la que deseo la mayor aceptación, que vi
+venir nadando por el aire denso y obscuro una figura, que causaría
+espanto al corazón más entero; la cual se asemejaba al buzo que vuelve
+del fondo adonde bajó acaso a desprender el ancla que está afianzada a
+un escollo, u otro cualquier objeto escondido en el mar, y que extiende
+hacia arriba los brazos, al mismo tiempo que encoge sus piernas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOSEPTIMO_
+
+
+He ahí la fiera de aguzada cola, que traspasa las montañas, y rompe los
+muros y las armas: he ahí la que corrompe al mundo entero.
+
+Así empezó a hablarme mi Maestro, e hizo a aquélla una seña,
+indicándole que se dirigiera hacia la margen de piedra donde nos
+encontrábamos. Y aquella inmunda imagen del fraude, llegó a nosotros, y
+adelantó la cabeza y el cuerpo, pero no puso la cola sobre la orilla.
+Su rostro era el de un varón justo, tan bondadosa era su apariencia
+exterior, y el resto del cuerpo el de una serpiente. Tenía dos garras
+llenas de vello hasta los sobacos, y la espalda, el pecho y los
+costados salpicados de tal modo de lazos y escudos, que no ha habido
+tela turca ni tártara tan rica en colores, no pudiendo compararse
+tampoco a aquéllos los de las telas de Aracnea. Como se ven muchas
+veces las barcas en la orilla, mitad en el agua y mitad en tierra, o
+como en el país de los glotones tudescos el castor se prepara a hacer
+la guerra a los peces, así la detestable fiera se mantenía sobre el
+cerco de piedra que circunda la arenosa llanura, agitando su cola
+en el vacío, y levantando el venenoso dardo de que tenía armada su
+extremidad, como la de un escorpión. Mi Guía me dijo:
+
+--Ahora conviene que dirijamos nuestros pasos hacia la perversa fiera
+que allí está tendida.
+
+Por lo cual descendimos por la derecha, y dimos diez pasos sobre la
+extremidad del margen, procurando evitar la arena abrasada y las
+llamas: cuando llegamos donde la fiera se encontraba, vi a corta
+distancia sobre la arena mucha gente sentada al borde del abismo. Allí
+me dijo mi Maestro:
+
+--A fin de que adquieras una completa experiencia de lo que es este
+recinto, anda y examina la condición de aquellas almas, pero que sea
+corta tu conferencia. Mientras vuelves, hablaré con esta fiera, para
+que nos preste sus fuertes espaldas.
+
+Continué, pues, andando solo hasta el extremo del séptimo círculo,
+donde gemían aquellos desgraciados. El dolor brotaba de sus ojos,
+mientras acá y allá se defendían con las manos, ya de las pavesas, ya
+de la candente arena, como los perros, en el estío, rechazan con las
+patas o con el hocico las pulgas, moscas o tábanos, que les molestan.
+Mirando atentamente el rostro de muchos de aquellos a quienes azota
+el doloroso fuego, no conocí a ninguno; pero observé que del cuello
+de cada cual pendía una bolsa de cierto color, marcada con un signo,
+en cuya contemplación parecían deleitarse sus miradas. Aproximándome
+más para examinar mejor, vi en una bolsa amarilla una figura azul, que
+tenía toda la apariencia de un león. Después, prosiguiendo el curso de
+mis observaciones, vi otra, roja como la sangre, que ostentaba una oca
+más blanca que la leche. Uno de ellos, en cuya bolsa blanca figuraba
+una puerca preñada, de color azul, me dijo:
+
+--¿Qué haces en esta fosa? Véte; y puesto que aún vives, sabe que mi
+vecino Vitaliano debe sentarse aquí a mi izquierda. Yo soy paduano,
+en medio de estos florentinos, que muchas veces me atruenan los oídos
+gritando: "Venga el caballero soberano, que llevará la bolsa con los
+tres picos."
+
+Después torció la boca, y sacó la lengua como el buey que se lame las
+narices. Y yo, temiendo que mi tardanza incomodase a aquél que me
+había encargado que estuviera allí poco tiempo, volví la espalda a tan
+miserables almas. Encontré a mi Guía, que había saltado ya sobre la
+grupa del feroz animal, y me dijo:
+
+--Ahora sé fuerte y atrevido. Por aquí no se baja sino por escaleras de
+esta clase: monta delante; quiero quedarme entre ti y la cola, a fin de
+que ésta no pueda hacerte daño alguno.
+
+Al oír estas palabras, me quedé como aquel que, presintiendo el frío de
+la cuartana, tiene ya las uñas pálidas, y tiembla con todo su cuerpo
+tan sólo al mirar la sombra; pero su sentido amenazador me produjo la
+vergüenza que da ánimo a un servidor delante de un buen amo. Me coloqué
+sobre las anchas espaldas de la fiera, y quise decir: "Ten cuidado de
+sostenerme;" pero, contra lo que esperaba, me faltó la voz; si bien él,
+que ya anteriormente me había socorrido en todos los peligros, apenas
+monté, me estrechó y me sostuvo entre sus brazos. Después dijo:
+
+--Gerión, ponte ya en marcha, trazando anchos círculos y descendiendo
+lentamente: piensa en la nueva carga que llevas.
+
+Aquel animal fué retrocediendo como la barca que se aleja de la orilla,
+y cuando sintió todos sus movimientos en libertad, revolvió la cola
+hacia donde antes tenía el pecho, y extendiéndola, la agitó como
+una anguila, atrayéndose el aire con las garras. No creo que Faetón
+tuviera tanto miedo, cuando abandonó las riendas, por lo cual se
+abrasó el cielo, como se puede ver todavía; ni el desgraciado Icaro,
+cuando, derritiéndose la cera, sintió que las alas se desprendían de su
+cintura, al mismo tiempo que su padre le gritaba: "Mal camino llevas,"
+como el que yo sentí, al verme en el aire por toda partes, y alejado
+de mi vista todo, excepto la fiera. Esta empezó a marchar, nadando
+lentamente, girando y descendiendo; pero yo no podía apercibirme
+más que del viento que sentía en mi rostro y en la parte inferior
+de mi cuerpo. Empecé a oír hacia la derecha el horrible estrépito
+que producían las aguas en el abismo; por lo cual incliné la cabeza
+y dirigí mis miradas hacia abajo, causándome un gran miedo aquel
+precipicio; porque vi llamas y percibí lamentos, que me obligaron a
+encogerme tembloroso. Entonces observé, pues no lo había reparado
+antes, que descendíamos dando vueltas, como me lo hizo notar la
+proximidad de los grandes dolores, amontonados por doquier en torno
+nuestro. Como el halcón, que ha permanecido volando largo tiempo sin
+ver reclamo ni pájaro alguno, hace exclamar al halconero: "¡Eh! ¿Ya
+bajas?," y efectivamente desciende cansado de las alturas donde trazaba
+cien rápidos círculos, posándose lejos del que lo amaestró, desdeñoso
+e iracundo, así nos dejó Gerión en el fondo del abismo, al pie de una
+desmoronada roca; y libre de nuestras personas, se alejó como la saeta
+despedida por la cuerda.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOOCTAVO_
+
+
+Hay un lugar en el Infierno, llamado Malebolge,[18] construído todo
+de piedra y de color ferruginoso, como la cerca que lo rodea. En el
+centro mismo de aquella funesta planicie se abre un pozo bastante
+ancho y profundo, de cuya estructura me ocuparé en su lugar. El
+espacio que queda entre el pozo y el pie de la dura cerca es redondo,
+y está dividido en diez valles, o recintos cerrados, semejantes a los
+numerosos fosos que rodean a un castillo para defensa de las murallas;
+y así como estos fosos tienen puentes que van desde el umbral de la
+puerta a su otro extremo, del mismo modo aquí avanzaban desde la base
+de la montaña algunas rocas, que atravesando las márgenes y los fosos,
+llegaban hasta el pozo central, y allí se reunían quedando truncadas.
+Tal era el sitio donde nos encontramos cuando descendimos de la grupa
+de Gerión: el Poeta echó a andar hacia la izquierda, y yo seguí tras
+él. A mi derecha vi nuevas causas de conmiseración, nuevos tormentos y
+nuevos burladores, que llenaban la primera fosa. En el fondo estaban
+desnudos los pecadores; los del centro acá venían de frente a nosotros;
+y los de esta parte afuera seguían nuestra misma dirección, pero con
+paso más veloz. Como en el año del Jubileo, a causa de la afluencia
+de gente que atraviesa el puente de San Angelo, los romanos han
+determinado que todos los que se dirijan al castillo y vayan hacia San
+Pedro pasen por un lado, y por el otro los que van hacia el monte, así
+vi, por uno y otro lado de la negra roca, cornudos demonios con grandes
+látigos, que azotaban cruelmente las espaldas de los condenados. ¡Oh!
+¡Cómo les hacían mover las piernas al primer golpe! Ninguno aguardaba
+el segundo ni el tercero. Mientras yo andaba, mis ojos se encontraron
+con los de un pecador, y dije en seguida: "No es la primera vez que
+veo a ése." Por lo que me detuve a observarlo mejor: mi dulce Guía
+se detuvo al mismo tiempo, y aun me permitió retroceder un tanto. El
+azotado creyó ocultarse bajando la cabeza; mas le sirvió de poco, pues
+le dije:
+
+ [18] "Malebolge," fosas malditas. Vocablo dantesco compuesto
+ de "bolge," bolsas, alforjas, y "male" malditas.
+
+--Tú, que fijas los ojos en el suelo, si no son falsas las facciones
+que llevas, eres Venedico Caccianimico. Pero ¿qué es lo que te ha
+traído a tan picantes salsas?
+
+A lo que me contestó:
+
+--Lo digo con repugnancia; pero cedo a tu claro lenguaje, que me hace
+recordar el mundo de otro tiempo. Yo fuí aquel que obligó a la bella
+Ghisola a satisfacer los deseos del Marqués, cuéntese como se quiera la
+tal historia. Y no soy el único boloñés que llora aquí; antes bien este
+sitio está tan lleno de ellos, que no hay en el día entre el Savena y
+el Reno tantas lenguas que digan "sipa,"[19] como en esta fosa; y si
+quieres una prueba de lo que te digo, recuerda nuestra codicia notoria.
+
+ [19] En la provincia de Bolonia, situada entre los ríos
+ Savena y Reno, para decir sia o sí, decían sipa o sipó. En el
+ día pronuncian: se pó, que viene a ser el c'est bon de los
+ franceses.
+
+Mientras así hablaba, un demonio le pegó un latigazo, diciéndole:
+"Anda, rufián; que aquí no hay mujeres que se vendan."
+
+Me reuní a mi Guía; y a los pocos pasos llegamos a un punto de donde
+salía una roca de la montaña. Subimos por ella ligeramente, y volviendo
+a la derecha sobre su áspero dorso, salimos de aquel eterno recinto.
+Luego que llegamos al sitio en que aquel peñasco se ahueca por debajo a
+modo de puente, para dar paso a los condenados, mi Guía me dijo:
+
+--Detente, y haz que en ti se fijen las miradas de esos otros
+malnacidos, cuyos rostros no has visto aún, porque han caminado hasta
+ahora en nuestra misma dirección.
+
+Desde el vetusto puente contemplamos la larga fila que hacia nosotros
+venía por la otra parte, y que era igualmente castigada por el látigo.
+El buen Maestro me dijo, sin que yo le preguntara nada:
+
+--Mira esa gran sombra que se acerca, y que, a pesar de su dolor, no
+parece derramar ninguna lágrima. ¡Qué aspecto tan majestuoso conserva
+aún! Ese es Jasón, que con su valor y su destreza robó en Cólquide el
+vellocino de oro. Pasó por la isla de Lemnos, después que las audaces
+y crueles mujeres de aquella isla dieron muerte a todos los habitantes
+varones; y allí, con sus artificios y sus halagüeñas palabras, engañó
+a la joven Hisipila, que antes había engañado a todas sus compañeras,
+y la dejó encinta y abandonada; por tal culpa está condenado a tal
+martirio, que es también la venganza de Medea. Con él van todos los que
+han cometido igual clase de engaños: bástete, pues, saber esto de la
+primera fosa, y de los que en ella son atormentados.
+
+Nos encontrábamos ya en el punto donde el estrecho sendero se cruza con
+el segundo margen, que sirve de apoyo para otro arco. Allí vimos a los
+que se anidan en una nueva fosa, dando resoplidos con sus narices y
+golpeándose con sus propias manos. Las orillas estaban incrustadas de
+moho, producido por las emanaciones de abajo, que allí se condensan,
+ofendiendo a la vista y al olfato. La fosa es tan profunda, que no se
+puede ver el fondo, sino mirando desde la parte más alta del arco, que
+lo domina perpendicularmente. Allí nos pusimos, y desde aquel punto
+vimos en el foso unas gentes sumergidas en un estiércol, que parecía
+salir de las letrinas humanas; y mientras tenía la vista fija allí
+dentro, vi uno con la cabeza tan sucia de excremento, que no podía
+saber si era clérigo o seglar. Aquella cabeza me dijo:
+
+--¿Por qué te muestras tan ávido de mirarme a mí, con preferencia a los
+otros que están tan sucios como yo?
+
+Le respondí:
+
+--Porque, si mal no recuerdo, te he visto otra vez con los cabellos
+enjutos, y tú eres Alejo Interminelli de Luca; por eso te miro más que
+a todos los otros.
+
+Entonces, él, golpeándose la calabaza, exclamó:
+
+--Aquí me han sumergido las lisonjas que no se cansó de prodigar mi
+lengua.
+
+Después de esto, mi Guía me dijo:
+
+--Procura adelantar un poco la cabeza, a fin de que tus miradas
+alcancen las facciones de aquella sucia esclava desmelenada, que se
+desgarra las carnes con sus uñas llenas de inmundicia, y que tan pronto
+se encoge como se estira. Esa es Thais, la prostituta, que cuando su
+amante le preguntó: "¿Tengo grandes méritos a tus ojos?," ella le
+contestó: "Sí, maravillosos." Y con esto queden saciadas nuestras
+miradas.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMONONO_
+
+
+¡Oh Simón el mago! ¡Oh miserables sectarios suyos, almas rapaces, que
+prostituís a cambio de oro y plata las cosas de Dios, que deben ser las
+esposas de la virtud! Ahora resonará la trompa para vosotros, puesto
+que os encontráis en la tercera fosa.
+
+Estábamos ya junto a ésta, subidos en aquella parte del escollo que
+cae justamente sobre su centro. ¡Oh suma Sabiduría! ¡Cuán grande es el
+arte que demuestras en el cielo, en la tierra y en el mundo maldito, y
+con cuánta equidad se reparte tu virtud! Vi en los lados y en el fondo
+la piedra lívida llena de pozuelos, todos redondos y de igual tamaño,
+los cuales me parecieron ni más ni menos anchos que los que hay en mi
+hermoso San Juan para servir de pilas bautismales; uno de éstos rompí
+yo no ha muchos años, por salvar a un niño que dentro de él se ahogaba;
+y baste lo que digo, para desengañar a todos.[20] Fuera de la boca
+de cada uno de aquellos pozuelos salían los pies y las piernas de un
+pecador, hasta el muslo, quedando dentro el resto del cuerpo. Ambos
+pies estaban encendidos, por cuya razón se agitaban tan fuertemente
+sus coyunturas, que hubieran roto sogas y cuerdas. Del mismo modo que
+la llama suele recorrer la superficie de los objetos untados de grasa,
+así el fuego flameaba desde el talón a la punta en los pies de los
+condenados.
+
+ [20] Habiendo roto Dante una de las pilas bautismales de la
+ iglesia de San Juan en Florencia, para salvar a un niño que se
+ ahogaba, fué acusado de sacrilegio. Por esto hace constar aquí
+ que no lo hizo por desprecio a las cosas sagradas, sino por
+ amor a la humanidad.
+
+--¿Quién es aquél, Maestro, que furioso agita los pies más que sus
+otros compañeros--dije entonces--, y a quien corroe y deseca una llama
+mucho más roja?
+
+A lo cual me contestó:
+
+--Si quieres que te conduzca por aquella parte de la escarpa que está
+más cercana al fondo, él mismo te dirá quién es y cuáles son sus
+crímenes.
+
+Le respondí:
+
+--Me parece bien todo lo que a ti te agrada: tú eres el dueño y sabes
+que yo no me separo de tu voluntad, así como también conoces lo que me
+callo.
+
+Subimos entonces al cuarto margen; después volvimos y bajamos por la
+izquierda hacia la estrecha y perforada fosa, sin que el buen Maestro
+me hiciera separar de su lado, hasta haberme conducido junto al hoyo
+de aquel que daba tantas señales de dolor con los movimientos de sus
+piernas.
+
+--¡Oh! Quienquiera que seas, tú, que tienes enterrada la parte superior
+de tu cuerpo; alma triste, plantada como una estaca--empecé a decir--,
+habla, si puedes.
+
+Yo estaba como el fraile que confiesa al pérfido asesino, que, metido
+en la tierra, le llama para que cese su muerte. Y él gritó:
+
+--¿Estás ya aquí derecho, estás ya aquí derecho, Bonifacio?[21] Me
+ha engañado en algunos años lo que está escrito. ¿Tan pronto te has
+saciado de aquellos bienes, por los cuales no temiste apoderarte con
+embustes de la hermosa Dama,[22] y gobernarla después indignamente?
+
+ [21] Esta sombra es la del papa Nicolás III, de la familia
+ de los Orsini de Roma, electo en 1277. Cree que quien le
+ interroga es el alma de Bonifacio VIII; y por eso dice:
+ "¿Estás ya aquí, Bonifacio?" Y añade en seguida: "Me ha
+ engañado en algunos años lo escrito." Es decir: El libro
+ profético, en que nosotros los condenados leemos lo futuro, me
+ ha engañado; porque, según él, tú debías morir en 1303, y no
+ en 1300.
+
+ [22] Según la Historia, esta opinión de Dante es exagerada.
+ Sin embargo, Celestino V dijo de Bonifacio VIII, que este papa
+ entró a reinar como un zorro, gobernó como un león y murió
+ como un perro.
+
+Quedéme, al oír esto, como aquellos que, casi avergonzados de no haber
+comprendido lo que se les ha dicho, no saben qué contestar. Entonces
+Virgilio dijo:
+
+--Respóndele pronto: "yo no soy, yo no soy el que tú crees."
+
+Y yo contesté como se me ordenó. Por lo cual el espíritu retorció sus
+pies; y luego, suspirando y con llorosa voz, me dijo:
+
+--¿Pues qué es lo que me preguntas? Si te urge conocer quién soy, hasta
+el punto de haber descendido para ello por todos estos peñascos, sabrás
+que estuve investido del gran manto, y fuí verdadero hijo de la Osa,
+tan codicioso, que, por aumentar la riqueza de los oseznos, embolsé
+arriba todo el dinero que pude, y aquí mi alma. Bajo mi cabeza están
+sepultados los demás papas, que antes de mí cometieron simonía, y se
+hallan comprimidos a lo largo de este angosto agujero. Yo me hundiré
+también luego que venga aquel que creí fueses tú, cuando te dirigí mi
+súbita pregunta. Pero desde que mis pies se abrasan, y me encuentro
+colocado al revés, ha transcurrido más tiempo del que él permanecerá
+en este mismo sitio con los pies quemados; porque en pos de él vendrá
+de poniente un pastor sin ley, por causa más repugnante, y ése deberá
+cubrirnos a entrambos. Será un nuevo Jasón, parecido al de que se habla
+en el libro de los Macabeos; y así como el rey de éste fué débil para
+con él, así con el otro lo será el que rige la Francia.
+
+No sé si en tal momento fué demasiada audacia la mía; pues le respondí
+en estos términos:
+
+--¡Eh!, dime: ¿cuánto dinero exigió Nuestro Señor de San Pedro, antes
+de poner las llaves en su poder? En verdad que no le pidió más sino
+que le siguiera. Ni Pedro ni los otros pidieron a Matías oro ni plata
+cuando por suerte fué elegido en reemplazo del que perdió su alma
+traidora. Permanece, pues, ahí, porque has sido castigado justamente, y
+guarda bien la mal adquirida riqueza, que tan atrevido te hizo contra
+Carlos. Y si no fuese porque aun me contiene el respeto a las llaves
+soberanas, que poseíste en tu alegre vida, emplearía palabras mucho más
+severas; porque vuestra avaricia contrista al mundo, pisoteando a los
+buenos, y ensalzando a los malos. Pastores, a vosotros se refería el
+Evangelista, cuando vió prostituída ante los reyes a la que se sienta
+sobre las aguas; a la que nació con siete cabezas, y obtuvo autoridad
+por sus diez cuernos, mientras la virtud agradó a su marido.[23] Os
+habéis construído dioses de oro y plata: ¿qué diferencia, pues, existe
+entre vosotros y los idólatras, sino la de que ellos adoran a uno y
+vosotros adoráis a ciento? ¡Ah, Constantino! ¡A cuántos males dió
+origen, no tu conversión al cristianismo, sino la donación que de ti
+recibió el primer papa que fué rico!
+
+ [23] Dante alude aquí a Roma, edificada sobre siete colinas,
+ a la que rendían obediencia muchos pueblos y naciones, y
+ permaneció constituída en gran poder y autoridad, mientras (su
+ marido) sus jefes fueron virtuosos: pero decayó en la opinión,
+ que por tanto tiempo había merecido y gozado, cuando la corte
+ romana prefirió a la virtud el oro y la plata, prostituyéndose
+ a los reyes de la tierra.
+
+Mientras yo le hablaba con esta claridad, él, ya fuese a impulsos de
+la ira, o porque le remordiese la conciencia, respingaba fuertemente
+con ambas piernas. Creo que complací a mi Guía; porque escuchó siempre
+con rostro satisfecho el sonido de mis palabras, expresadas con
+sinceridad. Entonces me cogió con los dos brazos, y teniéndome en alto
+bien afianzado sobre su pecho, volvió a subir por el camino por donde
+habíamos descendido, sin dejar de estrecharme contra sí, hasta llegar a
+la parte superior del puente que va de la cuarta a la quinta calzada.
+Allí, depositó suavemente su querido fardo sobre el áspero y pelado
+escollo, que hasta para las cabras sería un difícil sendero, desde
+donde descubrí una nueva fosa.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMO_
+
+
+Mis versos deben relatar un nuevo suplicio, el cual servirá de asunto
+al vigésimo canto del primer cántico, que trata de los sumergidos
+en el Infierno. Me hallaba ya dispuesto a contemplar el descubierto
+fondo, que está bañado de lágrimas de angustia, cuando vi venir por la
+fosa circular gentes que, llorando en silencio, caminaban con aquel
+paso lento que llevan las letanías en el mundo. Cuando incliné más
+hacia ellos mi mirada, me pareció que cada uno de aquellos condenados
+estaba retorcido de un modo extraño desde la barba al principio del
+pecho; pues tenían el rostro vuelto hacia las espaldas, y les era
+preciso andar hacia atrás, porque habían perdido la facultad de ver por
+delante. Quizá, por la fuerza de la perlesía, se encuentre un hombre
+de tal manera contrahecho; pero yo no lo he visto ni creo que pueda
+suceder. Ahora bien, lector, ¡así Dios te permita sacar fruto de esta
+lectura! Considera por ti mismo si mis ojos podrían permanecer secos,
+cuando vi de cerca nuestra humana figura tan torcida, que las lágrimas
+le caían por la espina dorsal. Yo lloraba en verdad, apoyado contra
+una de las rocas de la dura montaña, de suerte que mi Guía me dijo:
+
+--¿Tú también eres de los insensatos? Aquí vive la piedad cuando está
+bien muerta. ¿Quién es más criminal que el que se apasiona contemplando
+la justicia divina? Levanta la cabeza, levántala y mira a aquel por
+quién se abrió la tierra en presencia de los tebanos, que exclamaban:
+"¿Adónde caes, Anfiarao? ¿Por qué abandonas la guerra?" Y no cesó
+de caer en el Infierno hasta llegar a Minos, que se apodera de cada
+culpable. Mira cómo ha convertido sus espaldas en pecho: por haber
+querido ver demasiado hacia adelante, ahora mira hacia atrás, y sigue
+un camino retrógrado. Mira a Tiresias, que mudó de aspecto cuando de
+varón se convirtió en hembra, cambiando también todos su miembros,
+y hubo de abatir con su vara las dos serpientes unidas, antes que
+recobrara su pelo viril. El que acerca sus espaldas al vientre de aquél
+es Aronte, que tuvo por morada una gruta de blancos mármoles en las
+montañas de Luni, cultivadas por el carrarés que habita en su falda,
+y desde allí no había nada que limitara su vista, cuando contemplaba
+el mar o las estrellas. Aquella que, con los destrenzados cabellos,
+cubre sus pechos, por lo cual se ocultan a tus miradas, y tiene en ese
+lado de su cuerpo todas las partes velludas, fué Manto, que recorrió
+muchas comarcas, hasta que se detuvo en el sitio donde yo nací; por
+lo cual deseo que me prestes un poco de atención. Luego que su padre
+salió de la vida, y fué esclavizada la ciudad de Baco,[24] Manto anduvo
+errante por el mundo durante mucho tiempo. Allá arriba, en la bella
+Italia, existe un lago al pie de los Alpes que ciñen la Alemania por
+la parte superior del Tirol, el cual se llama Benaco. Mil corrientes,
+y aun más, según creo, vienen a aumentar, entre Garda, Val-Camonica
+y el Apenino, el agua que se estanca en dicho lago. En medio de éste
+hay un sitio, donde el Pastor de Trento, y los de Verona y Brescia,
+podrían dar su bendición si siguiesen aquel camino. En el punto donde
+es más baja la orilla que le circunda, está situada Peschiera, bello
+y fuerte castillo, a propósito para hacer frente a los de Brescia y a
+los de Bérgamo. Allí afluye necesariamente toda el agua que no puede
+estar contenida en el lago de Benaco, formando un río que corre entre
+verdes praderas. En cuanto aquella agua sigue un curso propio, ya no se
+llama Benaco, sino Mincio, hasta que llega a Governolo, donde desemboca
+en el Po. No corre mucho sin que encuentre una hondonada, en la cual
+se extiende y se estanca, y suele ser malsana en el estío. Pasando,
+pues, por allí la feroz doncella, vió en medio del pantano una tierra
+inculta y deshabitada. Se detuvo en ella con sus esclavas, para huír de
+todo consorcio humano, y para ejercer su arte mágica, y allí vivió y
+dejó sus restos mortales. Entonces los hombres, que estaban dispersos
+por los alrededores, se reunieron en aquel sitio, que era fuerte a
+causa del pantano que le circundaba: edificaron una ciudad sobre los
+huesos de la difunta, y del nombre de la primera que había elegido
+aquel sitio, la llamaron Mantua, sin consultar para ello al Destino. En
+otro tiempo fueron sus habitantes más numerosos, antes de que Casalodi
+se dejara engañar neciamente por Pinamonte. Te lo advierto a fin de
+que, si oyes atribuir otro origen a mi patria, ninguna mentira pueda
+obscurecer la verdad.
+
+ [24] Tebas, ciudad consagrada a Baco.
+
+Le respondí:
+
+--Maestro, tus razonamientos son para mí tan verídicos, y me obligan
+a prestarles tanta fe, que cualesquiera otros me parecerían carbones
+apagados. Pero dime si entre la gente que va pasando hay alguno digno
+de notarse, pues eso solo ocupa mi alma.
+
+Entonces me dijo:
+
+--Aquél, cuya barba se extiende desde el rostro a sus morenas espaldas,
+fué augur cuando la Grecia se quedó tan exhausta de varones, que apenas
+los había en las cunas, y junto con Calcas dió la señal en Aulide para
+cortar el primer cable. Se llamó Euripilo, y así lo nombra en algún
+punto mi alta tragedia. Aquel otro que ves tan demacrado fué Miguel
+Scott, que conoció perfectamente las imposturas del arte mágica. Mira a
+Guido Bonatti, y ve allí a Asdente, que ahora desearía no haber dejado
+su cuero y su bramante; pero se arrepiente demasiado tarde: contempla
+las tristes que abandonaron la aguja, la lanzadera y el huso para
+convertirse en adivinas, y para hacer maleficios con hierbas y con
+figuras. Pero ven ahora, porque ya el astro en que se ve a Caín con las
+espinas ocupa el confín de los dos hemisferios, y toca el mar más abajo
+de Sevilla. La luna era ya redonda en la noche anterior; debes recordar
+bien que no te molestó a veces por la selva umbría.
+
+Así me hablaba y entre tanto íbamos caminando.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOPRIMERO_
+
+
+Así, de un puente a otro, y hablando de cosas que mi comedia no se
+cuida de referir, fuimos avanzando y llegamos a lo alto del quinto,
+donde nos detuvimos para ver la otra hondonada de Malebolge y otras
+vanas lágrimas, y la vi maravillosamente obscura. Así como en el
+arsenal de los venecianos hierve en el invierno la pez tenaz, destinada
+a reparar los buques averiados que no pueden navegar, y al mismo tiempo
+que uno construye su embarcación, otro calafatea los costados de la que
+ha hecho ya muchos viajes; otro recorre la proa, otro la popa; quién
+hace remos; quién retuerce las cuerdas; quiénes, por fin, reparan el
+palo de mesana y el mayor; de igual suerte, y no por medio del fuego,
+sino por la voluntad divina, hervía allá abajo una resina espesa, que
+se pegaba a la orilla por todas partes. Yo la veía, pero sin percibir
+en ella más que las burbujas que producía el hervor, hinchándose toda y
+volviendo a caer desplomada. Mientras la contemplaba fijamente, mi Guía
+me atrajo hacia sí desde el sitio en que me encontraba, diciéndome:
+"Ten cuidado, ten cuidado." Entonces me volví como el hombre que ansía
+ver aquello de que le conviene huír, y a quien asalta un temor tan
+grande y repentino, que ni para mirar detiene su fuga; y vi detrás de
+nosotros un negro diablo, que venía corriendo por el puente. ¡Oh! ¡Cuán
+feroz era su aspecto, y qué amenazador me parecía con sus alas abiertas
+y sus ligeros pies! Sobre sus hombros, altos y angulosos, llevaba a
+cuestas un pecador, a quien tenía agarrado por ambos jarretes. Desde
+nuestro puente dijo:
+
+--¡Oh! Malebranche, ved aquí uno de los ancianos de Santa Zita: ponedle
+debajo; que yo me vuelvo otra vez a aquella tierra, que está tan bien
+provista de ellos. Allí todos son bribones, excepto Bonturo; y por
+dinero, de un "no" hacen un "ita."[25]
+
+ [25] Solíase antiguamente, en los testimonios públicos,
+ escribir el ita de los latinos por signo de afirmación, y el
+ no por signo de negación.
+
+Le arrojó abajo, y se volvió por la dura roca tan de prisa, que jamás
+ha habido mastín suelto que haya perseguido a un ladrón con tanta
+ligereza. El pecador se hundió y volvió a subir hecho un arco; pero los
+demonios, que estaban resguardados por el puente, gritaban:
+
+--Aquí no está el Santo Rostro; aquí se nada de diferente modo que en
+el Serchio. Si no quieres probar nuestros garfios, no salgas de la pez.
+
+Después le pincharon con más de cien harpones, diciéndole:
+
+--Es forzoso que bailes aquí a cubierto, de modo que, si puedes,
+prevariques ocultamente.
+
+No de otra suerte hacen los cocineros que sus marmitones sumerjan en
+la caldera las viandas por medio de grandes tenedores, para que no
+sobrenaden.
+
+--A fin de que no adviertan que estás aquí--me dijo el buen Maestro--,
+ocúltate detrás de una roca, que te sirva de abrigo; y aunque se me
+haga alguna ofensa, no temas nada; pues ya conozco estas cosas por
+haber estado otra vez entre estas almas venales.
+
+En seguida pasó al otro lado del puente, y cuando llegó a la sexta
+orilla, tuvo necesidad de mostrar su intrepidez. Con el furor y el
+ímpetu con que salen los perros tras el pobre que de pronto pide
+limosna donde se detiene, así salieron los demonios de debajo del
+puente, volviendo todos contra él sus harpones; pero les gritó:
+
+--Que ninguno de vosotros se atreva. Antes que me punce vuestra
+orquilla, adelántese uno que me oiga, y después medite si debe
+perdonarme.
+
+Todos gritaron:
+
+--Vé, Malacoda.
+
+Por lo cual uno de ellos se puso en marcha, mientras los otros
+permanecían quietos, y se adelantó diciendo:
+
+--¿Qué te podrá salvar de nuestras garras?
+
+--¿Crees tú, Malacoda, que a no ser por la voluntad divina y por tener
+el destino propicio--dijo mi Maestro--, me hubieras visto llegar aquí,
+sano y salvo, a pesar de todas vuestras armas? Déjame pasar, porque en
+el cielo quieren que enseñe a otro este camino salvaje.
+
+Entonces quedó tan abatido el orgullo del demonio, que dejó caer el
+harpón a sus plantas, y dijo a los otros:
+
+--Que no se le haga daño.
+
+Y mi guía a mí:
+
+--¡Oh tú, que estás agazapado tras de las rocas del puente! Ya puedes
+llegar a mí con toda seguridad.
+
+Entonces eché a andar, y me acerqué a él con prontitud; pero los
+diablos avanzaron, de modo que yo temí que no observaran lo pactado:
+así vi temblar en otro tiempo a los que por capitulación salían de
+Caprona, viéndose entre tantos enemigos. Me acerqué cuanto pude a mi
+Guía, y no separaba mis ojos del rostro de aquéllos, que no era nada
+bueno. Bajaban ellos sus garfios, y: "¿Quiéres que le pinche en la
+rabadilla?," decía uno de ellos a los otros. Y respondían: "Sí, sí
+clávale." Pero aquel demonio, que estaba conversando con mi Guía, se
+volvió de repente, y gritó: "Quieto, quieto, Scarmiglione." Después nos
+dijo:
+
+--Por este escollo no podréis ir más lejos, pues el sexto arco yace
+destrozado en el fondo. Si os place ir más adelante, seguid esta
+costa escarpada: cerca veréis otro escollo por el que podréis pasar.
+Ayer, cinco horas más tarde que en este momento, se cumplieron mil
+doscientos sesenta y seis años desde que se rompió aquí el camino.[26]
+Voy a enviar hacia allá varios de los míos para que observen si algún
+condenado procura sacar la cabeza al aire: id con ellos, que no os
+harán daño.
+
+ [26] Ayer, Viernes, a las tres de la tarde, quiere decir el
+ diablo (pues se supone que habla a las diez de la mañana del
+ Sábado Santo), se cumplieron 1266 años desde que se rompió
+ este puente, a consecuencia de un terremoto, en el momento de
+ la muerte de Jesucristo.
+
+--Adelante, Alichino y Calcabrina--empezó a decir--; y tú también,
+Cagnazzo; Barbariccia guiará a los diez. Vengan además Libicocco, y
+Draghignazzo; Ciriatto, el de los grandes colmillos, y Graffiacane, y
+Farfarello, y el loco de Rubicantondad en torno de la pez hirviente:
+éstos deben llegar salvos hasta el otro escollo, que atraviesa
+enteramente sobre la fosa.[27]
+
+ [27] He aquí traducidos los nombres de los doce diablos
+ que Dante menciona en este canto: Malebranche, malas
+ garras.--Malacoda, cola maldita.--Scarmiglione, que
+ arranca los cabellos.--Alichino, que hace inclinar a los
+ otros.--Calcabrina, que pisa el rocío.--Cagnazzo, perro
+ malo.--Barbariccia, el de la barba erizada.--Libicocco, deseo
+ ardiente.--Draghignazzo, veneno de dragón.--Ciriatto-Sannuto,
+ colmillo de jabalí.--Graffiaccane, perro que
+ araña.--Rubicante, inflamado. Todas estas versiones son de
+ Landino.
+
+--¡Oh Maestro! ¿Qué es lo que veo?--dije--; si conoces el camino, vamos
+sin escolta; yo, por mí, no la solicito. Si eres tan prudente como de
+costumbre, ¿no ves que rechinan los dientes, y se hacen guiños que nos
+amenazan algún mal?
+
+--No quiero que te espantes--me contestó--; deja que rechinen los
+dientes a su gusto. Si lo hacen, es por los desgraciados que están
+hirviendo.
+
+Se pusieron en camino por la margen izquierda; pero cada uno de
+aquéllos de antemano se habían mordido la lengua en señal de
+inteligencia con su jefe, y éste se sirvió de su ano a guisa de
+trompeta.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VEGISIMOSEGUNDO_
+
+
+He visto alguna vez a la caballería levantar el campo, empezar el
+combate, pasar revista, y a veces batirse en retirada; he visto ¡oh,
+aretinos! hacer excursiones por vuestra tierra y saquearla; he visto
+luchar en los torneos y correr en las justas, ya al sonido de las
+trompetas, ya al de las campanas, al ruido de los tambores, con las
+señales de los castillos, y con todo el aparato nacional y extranjero;
+pero lo que no he visto nunca es que tan extraño instrumento de viento
+haya indicado la marcha a jinetes ni peones; jamás, ni en la tierra,
+ni en los cielos, guió semejante faro a ningún buque. Marchábamos
+juntamente con los diez demonios (¡oh terrible compañía!); pero en la
+iglesia con los santos, y en la taberna con los borrachos. Sin embargo,
+mi atención estaba concentrada en la pez para distinguir todo lo que
+contenía la fosa y los que se abrasaban dentro de ella. Así como saltan
+los delfines fuera del agua, indicando a los marinos que precavan la
+nave de la tempestad, así también algunos condenados, para aliviar su
+tormento, sacaban la espalda y la volvían a esconder más rápidos que
+el relámpago; y lo mismo que en un charco las ranas sacan la cabeza a
+flor de agua, aunque teniendo dentro de ella sus patas y el resto del
+cuerpo, así estaban por todas partes los pecadores; pero en cuanto
+Barbariccia se aproximaba, volvían a sumergirse en aquel hervidero.
+Yo vi, y aun se estremece por ello mi corazón, a uno de aquellos que
+había tardado más tiempo en hundirse, como sucede con las ranas, que
+una queda fuera del agua, mientras otra se zambulle; y Graffiacane, que
+estaba más cerca de él, le enganchó por los cabellos enviscados de pez,
+y lo sacó fuera como si fuese una nutria. Yo sabía el nombre de todos
+aquellos demonios, por haberme hecho cargo de ellos cuando los eligió
+Malacoda. "Rubicante, plántale encima tu garfio y desuéllalo," gritaban
+a un tiempo todos aquellos malditos. Yo dije:
+
+--Maestro mío, si puedes, procura saber quién es ese desgraciado que ha
+caído en manos de sus adversarios.
+
+Mi Guía se le acercó, y le preguntó de dónde era, a lo que respondió:
+
+--Yo nací en el reino de Navarra. Mi madre me puso al servicio de un
+señor: ella me había engendrado de un pródigo, que se destruyó a sí
+mismo y disipó su fortuna. Después fuí favorito del buen rey Tebaldo, y
+me lancé a comerciar con sus favores; crimen de que doy cuenta en este
+horno.
+
+Y Ciriatto, a quien salía de cada lado de la boca un colmillo como el
+de un jabalí, le hizo sentir lo bien que uno de ellos hería. Entre
+malos gatos había caído aquel ratón; porque Barbariccia lo sujetó entre
+sus brazos, diciendo: "Quedaos ahí mientras que yo le ensarto." Y
+volviendo el rostro hacia mi Maestro, añadió: "Pregúntale aún si deseas
+saber más, antes que otros lo destrocen."
+
+Mi Guía preguntó:
+
+--Dime, pues, si entre los otros culpables que están sumergidos en esa
+pez, conoces algunos que sean latinos.
+
+A lo que contestó:
+
+--Acabo de separarme de uno que fué de allí cerca. ¡Así estuviera, como
+él, bajo la pez; no temería ahora ni las garras ni los garfios!
+
+Y Libicocco: "Ya hemos tenido demasiada paciencia," dijo; y le enganchó
+por el brazo con su harpón, arrancándole de un golpe todo el antebrazo.
+Draghignazzo quiso también cogerle por las piernas; pero su Decurión
+se volvió hacia todos ellos lanzando una mirada furiosa. Cuando se
+hubieron calmado un poco, mi Guía no tardó en preguntar a aquel que
+estaba contemplando su herida:
+
+--¿Quién es ése de quien dices que te has separado, por tu desgracia,
+para salir a flote?
+
+Y le respondió:
+
+--Es el hermano Gomita, aquel de Gallura, vaso de iniquidad, que tuvo
+en su poder a los enemigos de su señor, e hizo de modo que todos
+le alabasen. Aceptó su oro y los dejó libres, según él mismo dice;
+y con respecto a los empleos, no fué un pequeño, sino un soberano
+prevaricador. Con él conversa a menudo don Miguel Zanche de Logodoro, y
+sus lenguas no se cansan nunca de hablar de las cosas de Cerdeña. ¡Ay
+de mí! Ved a ese otro cómo aprieta los dientes. Aun hablaría más, pero
+temo que se prepare a rascarme la tiña.
+
+El gran jefe de los demonios se dirigió a Farfarelo, que movía sus ojos
+en todas direcciones buscando donde herir, y le dijo: "Quítate de ahí,
+pájaro malvado."
+
+--Si queréis ver u oír a toscanos y lombardos--empezó a decir en
+seguida el desgraciado pecador--, haré que vengan. Pero que esas
+malditas garras se mantengan un poco apartadas, a fin de que ellos
+no teman sus venganzas: yo, sentándome en este mismo sitio, por uno
+que soy haré venir siete, silbando como acostumbramos cuando uno de
+nosotros saca la cabeza fuera de la pez.
+
+Al oír estas palabras, Gagnazzo levantó el hocico meneando la cabeza,
+y dijo: "¡Oigan el medio malicioso de que se ha valido para volver
+a sumergirse!" A lo cual contestó aquél, que tenía abundancia de
+estratagemas: "¡En verdad que soy muy malicioso, cuando expongo a los
+míos a mayores tormentos!" No pudo contenerse Alichino, y en contra de
+lo dicho por los otros, respondió: "Si te arrojas en la pez, no correré
+al galope detrás de ti, sino que emplearé mis alas para ello. Te damos
+de ventaja la escarpa, y el ribazo por defensa, y veamos si tú solo
+vales más que todos nosotros."
+
+¡Oh tú, que lees esto, ahora verás un nuevo juego! Todos los demonios
+se volvieron hacia la pendiente opuesta, y el primero de ellos, el que
+se había mostrado más renitente. El navarro aprovechó bien el tiempo;
+fijó sus pies en el suelo, y precipitándose de un solo salto, se puso
+al abrigo de los malos propósitos de aquéllos. Contristados se quedaron
+los demonios ante esta treta, pero mucho más el que tuvo la culpa de
+ella; por lo cual se lanzó tras de él gritando: "Ya te tengo." Pero
+de poco le valió, porque sus alas no pudieron igualar en velocidad
+al espanto de Ciampolo: éste se lanzó en la pez, y aquél cambió la
+dirección de su vuelo, llevando el pecho hacia arriba.
+
+No de otro modo se sumerge instantáneamente el pato cuando el halcón se
+aproxima, y éste se remonta furioso y fatigado. Calcabrina, irritado
+contra Lichino por aquel engaño, echó a volar tras él, deseoso de
+que el pecador se escapara para tener un motivo de querella. Y
+cuando hubo desaparecido el prevaricador, volvió sus garras contra
+su compañero, y se aferró con él sobre el mismo estanque. Pero éste,
+gavilán adiestrado, hizo uso también de las suyas, y los dos cayeron
+en medio de la pez hirviente. El calor los separó bien pronto;
+pero todo su esfuerzo para remontarse era en vano, porque sus alas
+estaban enviscadas. Barbariccia, descontento como los demás, hizo
+volar a cuatro desde la otra parte con todos sus harpones, y bajando
+rápidamente hacia el sitio designado, tendieron sus garfios a los dos
+demonios, que estaban medio cocidos en la superficie de aquella fosa.
+Nosotros los dejamos allí enredados de aquella manera.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOTERCERO_
+
+
+Solos, en silencio y sin escolta, íbamos uno tras otro, como
+acostumbran ir los frailes menores. La riña que acabábamos de
+presenciar me trajo a la memoria la fábula de Esopo, en que habló
+de la rana y del topo; pues las partículas "mo" e "issa"[28] no son
+tan semejantes como estos dos hechos, si atentamente se consideran
+el principio y el fin de entrambos. Y como un pensamiento procede
+rápidamente de otro, de éste nació uno nuevo, que redobló mi primitivo
+espanto. Yo pensaba así: "Esos demonios han sido engañados por nuestra
+causa, y con tanto daño y escarnio, que les creo muy ofendidos. Si a
+la malevolencia se añade la ira, nos van a perseguir con más crueldad
+que el perro que sujeta a la liebre por el cuello." Ya sentía que
+se erizaban mis cabellos a causa del temor, y miraba hacia atrás
+atentamente, por lo que dije:
+
+--Maestro, si no nos ocultas a los dos prontamente, temo a los demonios
+que vienen detrás de nosotros; y tan así me lo imagino, que ya me
+parece que los oigo.
+
+ [28] Mo e issa, voces que significan ahora en lombardo. Mo,
+ del latín modo, que es ahora; issa, elipsis del latín hac,
+ ipsa hora, es también ahora.
+
+A lo que él contestó:
+
+--Si yo fuera un espejo, no verías en mí tu imagen tan pronto como veo
+en tu interior. En este momento se cruzaban tus pensamientos con los
+míos bajo la misma faz y aspecto, de suerte que he deducido de ambos un
+solo consejo. Si es cierto que la cuesta que hay a nuestra derecha está
+tan inclinada, que nos permita bajar a la sexta fosa, huiremos de la
+caza que imaginamos.
+
+Apenas había concluído de decirme su parecer, cuando vi venir a los
+demonios con las alas extendidas y muy cerca de nosotros, queriendo
+cogernos. Mi Guía me agarró súbitamente, como una madre que, despertada
+por el ruido y viendo brillar las llamas cerca de ella, coge a su hijo
+y huye, y teniendo más cuidado de él que de sí misma, no se detiene ni
+aun a ponerse una camisa. Desde lo alto de la calzada, se deslizó de
+espaldas por la pendiente roca, uno de cuyos lados divide la quinta
+de la sexta fosa. Jamás corrió tan rápida el agua por la canal de un
+molino, cuando más se acerca a las paletas de la rueda, como descendió
+por aquel declive mi Maestro, llevándome sobre su pecho, cual si
+fuese hijo suyo y no su compañero. Apenas tocaron sus pies al suelo
+del profundo abismo, cuando los demonios aparecieron en la roca sobre
+nuestras cabezas: pero ya no nos inspiraban temor; porque la alta
+Providencia que los había designado para ministros de la quinta fosa,
+les quitó la facultad de separarse de allí. Abajo encontramos unas
+gentes pintadas, que giraban en torno con bastante lentitud, llorosas
+y con los semblantes fatigados y abatidos. Llevaban capas con capuchas
+echadas sobre los ojos, por el estilo de las que llevan los monjes
+de Colonia.[29] Aquellas capas eran doradas por de fuera, de modo que
+deslumbraban; pero por dentro eran todas de plomo, y tan pesadas, que
+las de Federico a su lado parecían de paja.[30] ¡Oh manto fatigoso por
+toda la eternidad! Nos volvimos aún hacia la izquierda, y anduvimos
+con aquellas almas, escuchando sus tristes lamentos. Pero las sombras,
+rendidas por el peso, caminaban tan despacio, que a cada paso que
+dábamos cambiábamos de compañero. Yo dije a mi Guía:
+
+--Procura encontrar a alguno que sea conocido por su nombre o por sus
+hechos; y mira al efecto en derredor tuyo mientras andas.
+
+ [29] Cuéntase que hubo en Colonia un abad tan ambicioso e
+ insolente, que pidió permiso al Papa para que sus monjes
+ pudieran usar capas de escarlata, cintos, espuelas y estribos
+ de plata sobredorada. Esta petición desagradó tanto al
+ Pontífice, que dispuso que en adelante el abad y sus monjes
+ usaran capas negras y mal hechas, y cintos y estribos de
+ madera.
+
+ [30] El emperador Federico II encerraba a los culpables de
+ lesa majestad en capas de plomo, y luego los arrojaba al fuego.
+
+Y uno de ellos, que entendió el idioma toscano, exclamó detrás de
+nosotros:
+
+Detened vuestros pasos, vosotros que tanto corréis a través del aire
+sombrío: quizá podrás obtener de mí lo que solicitas.
+
+En seguida mi Guía se volvió y me dijo:
+
+--Espera, y modera tu paso hasta igualar al suyo.
+
+Me detuve, y vi dos de aquéllos, que en sus miradas demostraban gran
+deseo de estar conmigo; pero su carga y lo estrecho del camino les
+hacían tardar. Cuando se me hubieron reunido, me miraron con torvos
+ojos y sin hablarme: después se volvieron uno a otros diciéndose: "Ese
+parece vivo, a juzgar por el movimiento de su garganta; pero si están
+muertos, ¿por qué privilegio no llevan nuestra pesada capa?" Después
+me dijeron:
+
+--¡Oh toscano, que has venido a la mansión de los tristes hipócritas!,
+dígnate decirnos quién eres.
+
+Les contesté:
+
+--Nací y crecí junto a la orilla del hermoso Arno, en la gran ciudad,
+y conservo el cuerpo que he tenido siempre. Pero vosotros, a quienes,
+según veo, cae tan doloroso llanto gota a gota por las mejillas,
+¿quiénes sois, y qué pena padecéis que tanto se hace ver?
+
+Uno de ellos me respondió:
+
+--¡Ay de mí! Estas doradas capas son de plomo, y tan gruesas, que su
+peso nos hace gemir como cargadas balanzas. Fuimos hermanos Gozosos[31]
+y boloñeses. Yo me llamé Catalano y éste Loderingo. Tu ciudad nos
+nombró magistrados, como suele elegirse a un hombre neutral para
+conservar la paz; y la conservamos tan bien como puede verse aún cerca
+del Gardingo.
+
+ [31] Hermanos de una orden de caballería instituída para
+ combatir contra los infieles y los que violaran la justicia.
+ Se les llamó Gaudenti (gozosos) por la vida licenciosa que
+ llevaron.
+
+Yo repuse: "¡Oh hermanos! Vuestros males..." Pero no pude continuar;
+porque vi en el suelo a uno crucificado en tres palos. En cuanto
+me vió, se retorció, haciendo agitar su barba con la fuerza de los
+suspiros; y el hermano Catalano, que lo advirtió, me dijo:
+
+--Ese que estás mirando crucificado aconsejó a los fariseos que era
+necesario hacer sufrir a un hombre el martirio por el pueblo. Está
+atravesado y desnudo sobre el camino, como ves; y es preciso que sienta
+lo que pesa cada uno de los que pasan. Su suegro está condenado a igual
+suplicio en esta fosa, así como los demás del Consejo que fué para los
+judíos origen de tantas desgracias.
+
+Entonces vi a Virgilio que contemplaba con asombro a aquel que estaba
+tan vilmente crucificado en el eterno destierro. Luego se dirigió al
+fraile en estos términos:
+
+--¿Queríais decirnos si hacia la derecha hay alguna abertura por donde
+podamos salir los dos, sin obligar a los ángeles negros a que nos
+saquen de este abismo?
+
+Aquel respondió:
+
+--Más cerca de aquí de lo que esperas, se levanta una peña que parte
+del gran círculo y atraviesa todas las terribles fosas; pero está
+cortada en ésta y no continúa sobre ella. Podréis subir por las ruinas
+que existen en el declive de su falda y cubren el fondo.
+
+Mi Guía permaneció un momento con la cabeza inclinada, y después dijo:
+
+--¡Cómo nos ha engañado aquel que ensarta con su garfio a los pecadores!
+
+Y el fraile repuso:
+
+--He oído referir en Bolonia los numerosos vicios del demonio, entre
+los cuales no era el menor el de ser falso y padre de la mentira.
+
+Entonces mi Guía se alejó precipitadamente con el rostro inmutado por
+la cólera; y en consecuencia, me alejé también de aquellas almas que
+soportaban tanto peso, y seguí las huellas de los pies queridos.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOCUARTO_
+
+
+En la época del año nuevo en que templa el sol su cabellera bajo el
+Acuario, y en que ya las noches van igualándose con los días; cuando
+la escarcha imita en la tierra, aunque por poco tiempo, el color de
+su blanca hermana, el campesino que carece de forraje, se levanta,
+mira, y al ver blanco el campo se golpea el muslo, vuelve a su casa,
+y se lamenta continuamente como el desgraciado que no sabe qué hacer;
+pero torna luego a mirar, y recobra la esperanza, viendo que la tierra
+ha cambiado de aspecto en pocas horas, y entonces coge su cayado y
+sale a apacentar sus ovejas: así mi Maestro me llenó de inquietud
+cuando vi tan turbado su rostro, y así también aplicó pronto remedio
+a mi mal; porque al llegar al derruído puente, se volvió hacia mí con
+aquel amable aspecto que tenía cuando le vi al pie del monte. Después
+de haber pensado la determinación que había de tomar, contemplando
+antes con cuidado las ruinas, abrió sus brazos, cogióme por detrás, y
+como aquel que trabaja, pensando siempre en la labor que emprenderá
+en seguida, del mismo modo, elevándome sobre la cima de una roca,
+contemplaba otra diciendo:
+
+--Agárrate bien a ésa, pero tantea primero si tal cual es podrá
+sostenerte.
+
+Aquel no era un camino a propósito para los que iban con capa; pues
+apenas podíamos, Virgilio tan ágil, y yo sostenido por él, trepar de
+piedra en piedra. Y a no ser porque en aquel recinto era más corto el
+camino que en otro alguno, no sé lo que a él le habría sucedido, pero
+a mí me hubiera vencido el cansancio. Mas como Malebolge va siempre en
+declive hasta la boca del profundísimo pozo, cada fosa que se recorre
+presenta un margen que se eleva y otro que desciende. Llegamos por fin
+al extremo en que se destaca la última piedra. Cuando estuve sobre
+ella, de tal modo me faltaba el aliento, que no podía más; así es que
+me senté en cuanto nos detuvimos.
+
+--Ahora es preciso que sacudas tu pereza--me dijo el Maestro--; que
+no se alcanza la fama reclinado en blanda pluma, ni al abrigo de
+colchas: y el que sin gloria consume su vida, deja en pos de sí el
+mismo vestigio que el humo en el aire o la espuma en el agua. Ea,
+pues, levántate; domina la fatiga con el alma, que vence todos los
+obstáculos, mientras no se envilece con la pesadez del cuerpo. Tenemos
+que subir todavía una escala mucho más larga; pues no basta haber
+atravesado por entre los espíritus infernales. Si me entiendes, deben
+reanimarte mis palabras.
+
+Levantéme entonces, demostrando más resolución de la que verdaderamente
+sentía en mi interior, y dije:
+
+--Vamos, ya me siento fuerte y atrevido.
+
+Echamos a andar por el escollo, que era áspero, estrecho y escabroso, y
+más pendiente que el anterior. Iba hablando para disimular mi flaqueza,
+cuando oí una voz que salía de la otra fosa, articulando palabras
+ininteligibles. No sé lo que dijo, a pesar de encontrarme en la cima
+del arco que por allí pasa; mas el que hablaba parecía conmovido por
+la ira. Yo me había inclinado; pero los ojos de un vivo no podían
+distinguir el fondo a través de aquella obscuridad; por lo cual dije:
+
+--Maestro, haz por llegar al otro recinto, y descendamos este muro,
+porque desde aquí oigo y no comprendo nada; miro hacia abajo y nada veo.
+
+--Te responderé--me dijo--haciendo lo que deseas; que las peticiones
+justas deben satisfacerse en silencio.
+
+Bajamos por el puente desde lo alto hasta donde se une con el octavo
+margen; y entonces descubrí la fosa, y vi una espantosa masa de
+serpientes, de tan diferentes especies, que su recuerdo me hiela
+todavía la sangre. Deje la Libia de envanecerse con sus arenas; que
+si produce quelidras, yáculos y faras, cencros y anfisbenas, ni en
+ella, ni en toda la Etiopía con el país que está sobre el mar Rojo,
+existieron jamás tantas ni tan nocivas pestilencias como en este lugar.
+A través de aquella espantosa y cruel multitud de reptiles corrían
+gentes desnudas y aterrorizadas, sin esperanza de encontrar refugio ni
+heliotropo.[32] Tenían las manos atadas a la espalda con sierpes, las
+cuales, formando nudos por encima, les hincaban la cola y la cabeza en
+los riñones. Y he aquí que uno de aquellos desgraciados, que estaba
+cerca de nosotros, fué mordido por una serpiente en el punto en que
+el cuello se une a los hombros; y en el breve tiempo que se necesita
+para escribir una O y una I, se incendió, ardió y cayó reducido a
+cenizas. Pero apenas quedó consumido en el suelo, reuniéronse aquéllas
+por sí mismas, y súbitamente se rehizo aquel espíritu como estaba
+antes. Así dicen los grandes sabios que muere el Fénix, y renace cuando
+está cercano a su quinto siglo: no se alimenta de hierba ni de trigo
+durante su vida, sino de amomo y lágrimas de incienso, y su último nido
+está formado con nardo y mirra. Y como aquel que cae y no sabe cómo,
+a impulsos del demonio que lo arroja en el suelo o de algún accidente
+producido por su temperamento enfermizo, cuando se levanta, se queda
+asombrado de la cruel angustia que ha sufrido y suspira al mirar en
+torno suyo, así se levantó el pecador ante nosotros. ¡Oh, cuán severa
+es la justicia de Dios, que hace estallar su cólera por medio de tales
+golpes! Mi Guía le preguntó después quién era, y él le contestó:
+
+--Yo caí hace poco tiempo desde Toscana en este horrible abismo. La
+vida salvaje me agradó más que la humana; fuí lo mismo que un mulo: soy
+Vanni Fucci, el bestia, y Pistoya fué mi digno cubil.
+
+ [32] Agata de color verde obscuro con manchas rojizas, a
+ la que se atribuían virtudes milagrosas contra toda clase
+ de veneno y especialmente contra las mordeduras de las
+ serpientes, y que tenía además la de hacer invisible al que la
+ llevaba.
+
+Entonces dije a mi Guía:
+
+--Dile que no huya, y pregúntale qué delito le ha precipitado aquí;
+pues yo le conocí ya hombre colérico y sanguinario.
+
+El pecador, que me oyó, no se ocultó, sino que dirigió hacia mí
+atentamente su mirada, y se cubrió el rostro de triste vergüenza.
+Después dijo:
+
+--Siento más que me hayas encontrado en la miseria en que me ves, de lo
+que sentí verme privado de la vida; pero no puedo negarme a satisfacer
+tus preguntas. Estoy sumido aquí, porque robé en la sacristía los
+hermosos ornamentos, de cuyo delito fué otro acusado falsamente.
+Mas para que no te goces en mi desgracia, si acaso llegas a salir
+de estos lugares sombríos, abre tus oídos a mi anuncio, y escucha:
+primeramente, Pistoya quedará despoblada de Negros; después Florencia
+renovará sus habitantes y su forma de gobierno; Marte hará salir
+del valle de Magra un vapor, que envuelto en sombrías nieblas y en
+tempestad impetuosa y terrible, se desencadenará sobre el campo Piceno;
+y allí, desgarrándose de repente la nube, aniquilará todos los Blancos.
+Te he dicho esto para que te cause dolor.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOQUINTO_
+
+
+Al terminar estas palabras, el ladrón alzó ambas manos haciendo un
+gesto indecente y exclamando: "Toma, Dios, esto es para tí." Desde
+entonces fuí amigo de las serpientes; porque una de ellas se le enroscó
+en el cuello como diciendo: "No quiero que hables más:" y otra se
+agarró a sus brazos, sujetándolos de tal modo, que no le era posible
+al condenado hacer ningún movimiento. ¡Ah, Pistoya, Pistoya! ¿Cómo no
+decides reducirte tú misma a cenizas, y dejar de existir, pues que tus
+hijos son peores que sus antepasados? En todos los círculos del obscuro
+Infierno no he visto espíritu tan soberbio ante Dios, a no ser aquel
+que cayó desde los muros de Tebas. El ladrón huyó sin decir una palabra
+más. Entonces vi un Centauro lleno de ira, que acudía gritando: "¿Dónde
+está, dónde está el soberbio?" No creo que contengan las Marismas
+tanto reptil como llevaba el Centauro sobre su grupa hasta el sitio en
+que empezaba la forma humana: sobre sus espaldas, detrás de la nuca,
+descansaba un dragón con las alas abiertas, el cual abrasaba cuanto
+salía a su encuentro. Mi Maestro dijo:
+
+--Ese monstruo es Caco, el que al pie de las rocas del monte Aventino
+formó más de una vez un lago de sangre. No va por el mismo camino que
+sus hermanos, porque robó fraudulentamente el gran rebaño que pacía en
+las inmediaciones del sitio que había escogido por vivienda: pero sus
+inicuos hechos acabaron por fin bajo la clava de Hércules, que si le
+dió cien golpes con ella, aquél no llegó a sentir el décimo.
+
+Mientras así hablaba Virgilio, Caco desapareció, al mismo tiempo que se
+acercaban tres espíritus por debajo del margen donde estábamos, lo cual
+no advertimos ni mi Guía ni yo, hasta que les oímos gritar: "¿Quiénes
+sois?" Cesó entonces nuestra conversación, y nos fijamos solamente en
+ellos. Yo no les conocía; pero sucedió, como suele acontecer algunas
+veces, que el uno tuvo necesidad de llamar al otro, diciéndole:
+"Cianfa, ¿dónde te has metido?" Y yo, a fin de que estuviese atento mi
+Guía, me puse el dedo desde la nariz a la barba. Ahora, lector, si se
+te hace difícil creer lo que te voy a decir, no será extraño, porque
+yo que lo vi, apenas lo creo. Mientras estaba contemplando a aquellos
+espíritus, se lanzó una serpiente con seis patas sobre uno de ellos,
+agarrándosele enteramente. Con las patas de enmedio le oprimió el
+vientre; con las de delante le sujetó los brazos, y después le mordió
+en ambas mejillas. Extendiendo en seguida las patas de detrás sobre sus
+muslos, le pasó la cola por entre los dos, y se la mantuvo apretada
+contra los riñones. Nunca se agarró tan fuertemente la hiedra al
+árbol, como la horrible fiera adaptó sus miembros a los del culpable:
+después una y otro se confundieron, como si fuesen de blanda cera, y
+mezclaron tan bien sus colores, que ninguno de ambos parecía ya lo
+que antes había sido. Así con el ardor del fuego se extiende sobre el
+papel un color obscuro, que no es negro, y sin embargo deja de ser
+blanco. Los otros dos condenados le miraban, exclamando cada cual:
+"¡Ay, Angel,[33] cómo cambias! No eres ya uno ni dos." Las dos cabezas
+se habían convertido en una, y aparecían dos figuras mezcladas en una
+sola faz, quedando en ella confundidas entrambas. De los cuatro brazos
+se hicieron dos: los muslos y las piernas, el vientre y el tronco se
+convirtieron en miembros nunca vistos. Quedó borrado todo su primitivo
+aspecto: aquella imagen transformada parecía dos y ninguna de las
+anteriores; y en tal estado se alejaba a pasos lentos.
+
+ [33] Agnolo Bruneleschi, florentino.
+
+Como el lagarto, que bajo el ardor de los días caniculares, cuando
+cambia de maleza, parece un rayo al atravesar el camino, tal parecía,
+dirigiéndose hacia el vientre de los otros dos espíritus, una pequeña
+serpiente irritada, lívida y negra como grano de pimienta. Picó a uno
+de ellos en aquella parte del cuerpo por donde nos alimentamos antes de
+nacer, y después cayó a sus pies quedando tendida. El herido la miró
+sin decir nada; y permaneció inmóvil, en pie y bostezando, como si le
+hubiera sorprendido el sueño o la fiebre. El y la serpiente se miraban,
+y el uno por la herida y la otra por la boca, lanzaban un denso humo
+que llegaba a confundirse. Calle Lucano al referir las miserias de
+Sabello y de Nasidio, y escuche atentamente lo que describo aquí: calle
+Ovidio al ocuparse de Cadmo y Aretusa; que si, en su poema, convirtió
+a aquél en serpiente y a éste en fuente, no le envidio. Ovidio no
+transformó jamás dos naturalezas frente a frente, de tal modo que
+sus formas cambiaran también de materia. El hombre y la serpiente se
+correspondieron de tal suerte, que cuando ésta abrió su cola en forma
+de horquilla, el herido juntó sus dos pies. Las piernas y los muslos
+de éste se estrecharon tanto, que en poco tiempo no quedaron vestigios
+de su natural separación. La cola hendida de la serpiente tomaba la
+figura que desaparecía en el hombre, y su piel se hacía blanda al
+paso que dura la de aquél. Vi entrar los brazos del condenado en los
+sobacos; y las dos patas de la fiera, que eran cortas, se alargaban
+tanto cuanto aquéllos se encogían. Las patas de detrás de aquélla,
+retorciéndose, formaban el miembro que el hombre oculta, y el del
+miserable dividióse en dos patas. Mientras que el humo daba el color de
+la serpiente al hombre y viceversa, y hacía salir en aquélla el pelo
+que quitaba a éste, el uno, es decir, la fiera transformada en hombre,
+se levantó, y cayó el otro; pero sin dejar de lanzarse miradas feroces,
+ante las cuales cada uno de ellos cambiaba de rostro. El que estaba en
+pie lo encogió hacia las sienes, y de la carne excedente se le formaron
+las orejas en sus lisos carrillos. La parte del hocico de la serpiente
+que no se replegó en la cabeza quedó fuera formando la nariz del rostro
+humano, y abultó al propio tiempo convenientemente los labios. El que
+estaba en el suelo extendió su boca hacia delante, e hizo entrar sus
+orejas en la cabeza, como el caracol hace con sus cuernos; y la lengua,
+que estaba antes unida y dispuesta a hablar, se hendió, al paso que
+se unía la lengua hendida del reptil, dejando de lanzar humo. El alma
+que se había convertido en serpiente huyó silbando por la fosa; y el
+otro, hablando detrás de ella, le escupía. Volvióle después sus recién
+formadas espaldas, y dijo al otro condenado: "Quiero que Buoso se
+arrastre por este camino como yo lo he hecho." De tal suerte vi yo, en
+la séptima fosa, cambiarse y metamorfosearse dos naturalezas; y si mi
+lenguaje no es florido, sírvame de excusa la novedad del caso.
+
+Aunque mis ojos estuviesen turbados y mi espíritu aturdido, no pudieron
+huír las otras dos sombras tan ocultamente, que yo no conociese a
+Puccio Sciancato, el único de los tres espíritus de los llegados
+anteriormente que no había cambiado de forma: el otro era aquel que tú
+lloras, ¡oh Gaville![34]
+
+ [34] Para mayor claridad, nótese bien que Dante ve primero
+ tres espíritus: Agnolo Brunelleschi, Buoso Donati y Puccio
+ Sciancato. Luego viene Cianfa en forma de serpiente con
+ seis patas, se arroja sobre Brunelleschi, y los dos se
+ convierten en un solo monstruo, que se va con pasos lentos.
+ Llega después, en forma de serpiente lívida y negra, Guercio
+ Cavalcante: pica a Buoso, le transforma en serpiente y él se
+ vuelve hombre: Buoso huye silbando. Quedan solos en escena
+ Puccio Sciancato, que no ha sufrido transformación, y "aquel a
+ quien llora Gaville;" es decir, Guercio Cavalcante.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOSEXTO_
+
+
+Alégrate, Florencia, pues eres tan grande, que tu nombre vuela por
+mar y tierra, y es famoso en todo el infierno. Entre los ladrones he
+encontrado cinco de tus nobles ciudadanos; lo cual me avergüenza, y
+a tí no te honra mucho. Pero, si es verdad lo que se sueña cerca del
+amanecer, dentro de poco tiempo conocerás lo que contra ti desean, no
+ya otros pueblos, sino Prato: y si este mal se hubiese ya cumplido, no
+sería prematuro. ¡Así viniese hoy lo que ha de suceder, pues tanto más
+me contristará, cuanto más viejo me vuelva!
+
+Partimos; y por los mismos escalones de las rocas que nos habían
+servido para bajar, subió mi Guía, tirando de mí. Prosiguiendo la ruta
+solitaria a través de los picos y rocas del escollo, no era posible
+mover un pie sin el auxilio de la mano. Entonces me afligí, como me
+aflijo ahora, cuando pienso en lo que vi; y refreno mi espíritu más
+de lo que acostumbro, para que no aventure tanto que deje de guiarlo
+la virtud; porque, si mi buena estrella u otra influencia mejor me ha
+dado algún ingenio, no quiero yo mismo envidiármelo. Así como en la
+estación en que aquel que ilumina al mundo nos oculta menos su faz,
+el campesino que reposa en la colina a la hora en que el mosquito
+reemplaza a la mosca, ve por el valle las luciérnagas que corren por
+el sitio donde vendimia y ara, así también vi resplandecer infinitas
+llamas en la octava fosa, en cuanto estuve en el punto desde donde
+se distinguía su fondo. Y como aquel a quien los osos ayudaron en su
+venganza[35] vió partir el carro de Elías, cuando los caballos subían
+erguidos al cielo, de tal modo que no pudiendo sus ojos seguirle,
+sólo distinguían una ligera llama elevándose como débil nubecilla,
+así también noté que se agitaban aquéllas en la abertura de la fosa,
+encerrando cada una un pecador, pero sin manifestar lo que ocultaban.
+Yo estaba sobre el puente, tan absorto en la contemplación de aquel
+espectáculo, que, a no haberme agarrado a un trozo de roca, hubiera
+caído sin ser empujado. Mi Guía, que me vió tan atento, me dijo:
+
+--Dentro del fuego están los espíritus, cada uno revestido de la llama
+que le abrasa.
+
+ [35] Colocados en una misma pira los cadáveres de los hermanos
+ Eteocles y Polinyces, que se habían dado muerte el uno al
+ otro, la llama descubría, bifurcándose, que se odiaban aun
+ después de muertos.
+
+--¡Oh, Maestro!--respondí;--tus palabras han hecho que me cerciore de
+lo que veo; pero ya lo había pensado así y quería decírtelo. Mas dime:
+¿quién está en aquella llama que se divide en su parte superior, y
+parece salir de la pira donde fueron puestos Eteocles y su hermano?
+
+Me contestó:
+
+--Allí dentro están torturados Ulises y Diomedes: juntos sufren aquí
+un mismo castigo, como juntos se entregaron a la ira. En esa llama
+se llora también el engaño del caballo de madera, que fué la puerta
+por donde salió la noble estirpe de los romanos. Llórase también el
+artificio por el que Deidamia, aun después de muerta, se lamenta de
+Aquiles, y se sufre además el castigo por el robo del Paladión.
+
+--Si es que pueden hablar en medio de las llamas--dije yo--, Maestro,
+te pido y te suplico, y así mi súplica valga por mil, que me permitas
+esperar que esa llama dividida llegue hasta aquí: mira cómo, arrastrado
+por mi deseo, me abalanzo hacia ella.
+
+A lo que me contestó:
+
+Tu súplica es digna de alabanza, y yo la acojo; pero haz que tu lengua
+se reprima, y déjame a mí hablar; pues comprendo lo que quieres, y
+quizás ellos, siendo griegos, se desdeñarían de contestarte.
+
+Cuando la llama estuvo cerca de nosotros, y mi Guía juzgó el lugar y el
+momento favorables, le oí expresarse en estos términos:
+
+--¡Oh vosotros, que sois dos en un mismo fuego! Si he merecido vuestra
+gracia durante mi vida, si he merecido de vosotros poco o mucho, cuando
+escribí mi gran poema en el mundo, no os alejéis; antes bien dígame uno
+de vosotros dónde fué a morir, llevado de su valor.
+
+La punta más elevada de la antigua llama empezó a oscilar murmurando
+como la que agita el viento; después, dirigiendo a uno y otro lado su
+extremidad, empezó a lanzar algunos sonidos, como si fuera una lengua
+que hablara, y dijo:
+
+--Cuando me separé de Circe, que me tuvo oculto más de un año en Gaeta,
+antes de que Eneas le diera este nombre, ni las dulzuras paternales,
+ni la piedad debida a un padre anciano, ni el amor mutuo que debía
+hacer dichosa a Penélope, pudieron vencer el ardiente deseo que yo tuve
+de conocer el mundo, los vicios y las virtudes de los humanos, sino
+que me lancé por el abierto mar sólo con un navío, y con los pocos
+compañeros que nunca me abandonaron. Vi entrambas costas, por un lado
+hasta España, por otro hasta Marruecos, y la isla de los Sardos y las
+demás que baña en torno aquel mar. Mis compañeros y yo nos habíamos
+vuelto viejos y pesados cuando llegamos a la estrecha garganta donde
+plantó Hércules las dos columnas para que ningún hombre pasase más
+adelante. Dejé a Sevilla a mi derecha, como había dejado ya a Ceuta a
+mi izquierda. "¡Oh hermanos, dije, que habéis llegado al Occidente a
+través de cien mil peligros!, ya que tan poco os resta de vida, no os
+neguéis a conocer el mundo sin habitantes, que se encuentra siguiendo
+al Sol. Pensad en vuestro origen; vosotros no habéis nacido para vivir
+como brutos, sino para alcanzar la virtud y la ciencia." Con esta corta
+arenga infundí en mis compañeros tal deseo de continuar el viaje, que
+apenas los hubiera podido detener después. Y volviendo la popa hacia
+el Oriente, de nuestros remos hicimos alas para seguir tan desatentado
+viaje, inclinándonos siempre hacia la izquierda. La noche veía ya
+brillar todas las estrellas del otro polo, y estaba el nuestro tan bajo
+que apenas parecía salir fuera de la superficie de las aguas. Cinco
+veces se había encendido y otras tantas apagado la luz de la luna desde
+que entramos en aquel gran mar, cuando apareció una montaña obscurecida
+por la distancia, la cual me pareció la más alta de cuantas había
+visto hasta entonces. Nos causó alegría, pero nuestro gozo se trocó
+bien pronto en llanto; pues de aquella tierra se levantó un torbellino
+que chocó contra la proa de nuestro buque: tres veces lo hizo girar
+juntamente con las encrespadas ondas, y a la cuarta levantó la popa y
+sumergió la proa como plugo al Otro, hasta que el mar volvió a unirse
+sobre nosotros.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_
+
+
+Habíase quedado derecha e inmóvil la llama para no decir nada más, y ya
+se iba alejando de nosotros, con permiso del dulce poeta, cuando otra
+que seguía detrás nos hizo volver la vista hacia su punta, a causa del
+confuso rumor que salía de ella. Como el toro de Sicilia que, lanzando
+por primer mugido el llanto del que lo había trabajado con su lima (lo
+cual fué justo), bramaba con las voces de los torturados en él de tal
+suerte, que a pesar de estar construído de bronce, parecía realmente
+traspasado de dolor, así también las palabras lastimeras del espíritu
+contenido en la llama, no encontrando en toda la extensión de ella
+ninguna abertura por donde salir, se convertían en el lenguaje del
+fuego; pero cuando consiguieron llegar a su punta, comunicándole a ésta
+el movimiento que la lengua les había dado al pasar, oímos decir:
+
+--¡Oh tú, a quien me dirijo, y que hace poco hablabas en lombardo,
+diciendo: "Véte ya, no te detengo más!" Aun cuando yo haya llegado
+tarde, no te pese permanecer hablando conmigo; pues a mí no me pesa,
+no obstante que estoy ardiendo.[36] Si acabas de caer en este mundo
+lóbrego desde la dulce tierra latina, donde he cometido todas mis
+faltas, dime si los romañolos están en paz o en guerra; pues fuí de las
+montañas que se elevan entre Urbino y el yugo de que el Tíber se desata.
+
+ [36] Este espíritu es el conde Guido de Montefeltro.
+
+Yo escuchaba aún atento e inclinado, cuando mi Guía me tocó, diciendo:
+
+--Habla tú, ese es latino.
+
+Y yo, que tenía la respuesta preparada, empecé a hablarle así sin
+tardanza:
+
+--¡Oh alma, que te escondes ahí debajo! Tu Romanía no está ni estuvo
+nunca sin guerra en el corazón de sus tiranos; pero al venir no he
+dejado guerra manifiesta: Ravena está como hace muchos años: el águila
+de Polenta anida allí, y cubre aún a Cervia con sus alas. La tierra que
+sostuvo tan larga prueba, y contiene sangrientos montones de cadáveres
+franceses, se encuentra en poder de las garras verdes; y el mastín
+viejo y el joven de Verrucchio, que tanto daño hicieron a Montagna,
+siguen ensangrentando sus dientes donde acostumbran. La ciudad del
+Lamone y la del Santerno están dirigidas por el leoncillo de blanco
+cubil, que del verano al invierno cambia de partido; y aquella que está
+bañada por el Savio, vive entre la tiranía y la libertad, así como se
+asienta entre la llanura y la montaña. Ahora te ruego que me digas
+quién eres: no seas más duro de lo que lo han sido otros; así pueda tu
+nombre durar eternamente en el mundo.
+
+Cuando el fuego hubo producido su acostumbrado rumor, movió de una
+parte a otra su aguda punta, y después habló así:
+
+Si yo creyera que dirijo mi respuesta a una persona que debe volver al
+mundo, esta llama dejaría de agitarse; pero como ninguno pudo salir
+jamás de esta profundidad, si es cierto lo que he oído, te responderé
+sin temor a la infamia. Yo fuí hombre de guerra y luego franciscano,
+creyendo que con este hábito expiaría mis faltas; y mi creencia hubiera
+tenido ciertamente efecto, si el gran Sacerdote, a quien deseo todo
+mal, no me hubiese hecho incurrir en mis primeras faltas. Quiero que
+tú sepas cómo y por qué. Mientras conservé la forma de carne y hueso
+que mi madre me dió, mis acciones no fueron de león, sino de zorra. Yo
+conocí toda clase de astucias, todas las asechanzas, y las practiqué
+tan bien, que su fama resonó hasta en el último confín del mundo.
+Cuando me ví cercano a la edad en que cada cual debería cargar las
+velas y recoger las cuerdas, lo que antes me agradaba me disgustó
+entonces; y arrepentido, confesé mis culpas, retirándome al claustro.
+Entonces ¡ay, infeliz de mí! pude haberme salvado: pero el príncipe
+de los nuevos fariseos estaba en guerra cerca de Letrán (y no con los
+sarracenos ni con los judíos, pues todos sus enemigos eran cristianos,
+y ninguno de ellos había ido a conquistar a Acre, ni a comerciar en
+la tierra del Sultán): no tuvo en cuenta su dignidad suprema ni las
+sagradas órdenes de que estaba investido, ni vió en mí aquel cordón que
+solía enflaquecer a los que lo llevaban; sino que, así como Constantino
+llamó a Silvestre en el monte Soracto, para que le curase la lepra, así
+también me llamó aquél para que le curara su orgullosa fiebre: pidióme
+consejo, y yo me callé, porque sus palabras me parecieron las de un
+hombre ebrio. Después añadió: "No abrigue tu corazón temor alguno: te
+absuelvo de antemano; pero me has de decir cómo podré echar por tierra
+los muros de Preneste. Yo puedo abrir y cerrar el cielo, como sabes;
+porque son dos las llaves a que no tuvo mucho apego mi antecesor."
+Estos graves argumentos me impresionaron, y pensando que sería peor
+callar que hablar, dije: "Padre, puesto que tú me lavas del pecado en
+que voy a incurrir, para triunfar en tu alto solio, debes prometer
+mucho y cumplir poco de lo que prometas." Cuando ocurrió mi muerte, fué
+Francisco a buscarme; pero uno de los negros querubines le dijo: "No
+puedes llevártelo; no me prives de lo que es mío: éste debe bajar a lo
+profundo entre mis condenados, por haber aconsejado el fraude, desde
+cuya falta le tengo cogido por los cabellos. No es posible absolver al
+que no se arrepiente, como tampoco es posible arrepentirse y querer el
+pecado al mismo tiempo, pues la contradicción no lo consiente." ¡Ay de
+mí, desdichado! ¡Cómo me aterré cuando me agarró, diciendo: "¡Acaso no
+creerías que fuera yo tan lógico!" Me condujo ante Minos, el cual se
+ciñó ocho veces la cola en derredor de su duro cuerpo, y mordiéndosela
+con gran rabia, dijo: "Ese debe estar entre los culpables que esconde
+el fuego." He aquí por qué estoy sepultado donde me ves, y por qué gimo
+al llevar este vestido.
+
+Cuando hubo acabado de hablar, se alejó la plañidora llama, torciendo y
+agitando su aguda punta. Mi Guía y yo seguimos adelante, a través del
+escollo, hasta llegar al otro arco que cubre el foso donde se castiga a
+los que cargaron su conciencia introduciendo la discordia.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOCTAVO_
+
+
+¿Quién podría jamás, ni aún con palabras sin medida, por más que lo
+intentase muchas veces, describir toda la sangre y las heridas que vi
+entonces? No existe ciertamente lengua alguna que pueda expresar, ni
+entendimiento que retenga, lo que apenas cabe en la imaginación. Si
+pudiera reunirse toda la gente que derramó su sangre en la infortunada
+tierra de la Pulla, cuando combatieron los romanos durante aquella
+prolongada guerra en que se recogió tan gran botín de anillos, como
+refiere Tito Livio y no se equivoca, con la que sufrió tan rudos golpes
+por contrastar a Roberto Guiscardo, y con aquella cuyos huesos se
+recogen aún, tanto en Ceperano, donde cada habitante fué un traidor,
+como en Tagliacozzo, donde el viejo Allard venció sin armas, y fuera
+posible que todos los combatientes mencionados enseñaran sus miembros
+rotos y traspasados, ni aun así tendría una idea del aspecto horrible
+que presentaba la novena fosa. Una cuba que haya perdido las duelas del
+fondo no se vacía tanto como un espíritu que ví hendido desde la barba
+hasta la parte inferior del vientre; sus intestinos le colgaban por
+las piernas: se veía el corazón en movimiento y el triste saco donde
+se convierte en excremento todo cuanto se come. Mientras le estaba
+contemplando atentamente, me miró, y con las manos se abrió el pecho,
+diciendo:
+
+--Mira cómo me desgarro: mira cuán estropeado está Mahoma. Allí va
+delante de mí llorando, con la cabeza abierta desde el cráneo hasta la
+barba, y todos los que aquí ves, vivieron; mas por haber diseminado
+el escándalo y el cisma en la tierra, están hendidos del mismo modo.
+En pos de nosotros viene un diablo que nos hiere cruelmente, dando
+tajos con su afilada espada a cuantos alcanza entre esta multitud de
+pecadores, luego que hemos dado una vuelta por esta lamentable fosa;
+porque nuestras heridas se cierran antes de volvernos a encontrar con
+aquel demonio. Pero tú, que estás husmeando desde lo alto del escollo,
+quizá para demorar tu marcha hacia el suplicio que te haya sido
+impuesto por tus culpas, ¿quién eres?
+
+--Ni la muerte le alcanzó aún, ni le traen aquí sus culpas para que sea
+atormentado--contestó mi Maestro--, sino que ha venido para conocer
+todos los suplicios. Yo, que estoy muerto, debo guiarle por cada uno de
+los círculos del profundo Infierno, y esto es tan cierto como que te
+estoy hablando.
+
+Al oír estas palabras, más de cien condenados se detuvieron en la fosa
+para contemplarme, haciéndoles olvidar la sorpresa su martirio.
+
+--Pues bien, tú que tal vez dentro de poco volverás a ver el sol, di a
+fray Dolcino que, si no quiere reunirse conmigo aquí muy pronto, debe
+proveerse de víveres y no dejarse rodear por la nieve; pues sin el
+hambre y la nieve, difícil le será al novarés vencerle.
+
+Mahoma me dijo estas palabras después de haber levantado un pie para
+alejarse; cuando cesó de hablar, lo fijó en el suelo y partió.
+
+Otro, que tenía la garganta atravesada, la nariz cortada hasta las
+cejas, y una oreja solamente, se quedó mirándome asombrado con los
+demás espíritus, y abriendo antes que ellos su boca, exteriormente
+rodeada de sangre por todas partes, dijo:
+
+--¡Oh, tú a quien no condena culpa alguna, y a quien ya vi allá arriba,
+en la tierra latina, si es que no me engaña una gran semejanza!,
+acuérdate de Pedro de Medicina, si logras ver de nuevo la hermosa
+llanura que declina desde Vercelli a Marcabó; y haz saber a los dos
+mejores de Fano, a messer Guido y Angiolello, que si la previsión no es
+aquí vana, serán arrojados fuera de su bajel, y ahogados cerca de la
+Católica por la traición de un tirano desleal. Desde la isla de Chipre
+a la de Mallorca no habrá visto jamás Neptuno una felonía tan grande,
+llevada a cabo por piratas, ni por corsarios griegos. Aquel traidor,
+que ve solamente con un ojo, y que gobierna el país que no quisiera
+haber visto uno que está aquí conmigo, les invitará a parlamentar con
+él, y después hará de modo que no necesiten conjurar con sus votos y
+oraciones el viento de Focara.
+
+Yo le dije:
+
+--Si quieres que lleve noticias tuyas allá arriba, muéstrame y declara
+quién es ése que deplora haber visto aquel país.
+
+Entonces puso su mano sobre la mandíbula de uno de sus compañeros, y le
+abrió la boca exclamando:
+
+--Héle aquí; pero no habla.
+
+Era aquel que, desterrado de Roma, ahogó la duda en el corazón de
+César, afirmando que el que está preparado, se perjudica en aplazar
+la realización de una empresa. ¡Oh! ¡Cuán acorbardado me parecía con
+su lengua cortada en la garganta aquel Curión, que tan audaz fué para
+hablar!
+
+Otro, que tenía las manos cortadas, levantando sus muñones al aire
+sombrío, de tal modo que se inundaba la cara de sangre, gritó:
+
+--Acuérdate también de Mosca, que dijo, ¡desventurado!: "Cosa hecha
+está concluída." Palabras que fueron el origen de las discordias
+civiles de los toscanos.
+
+--¡Y de la muerte de tu raza!--exclamé yo.
+
+Entonces él, acumulando dolor sobre dolor, se alejó como una persona
+triste y demente.
+
+Continué examinando la banda infernal, y vi cosas que no me atrevería a
+referir sin otra prueba, si no fuese por la seguridad de mi conciencia;
+esa buena compañera, que confiada en su pureza, fortifica tanto el
+corazón del hombre: vi, en efecto, y aun me parece que lo estoy viendo,
+un cuerpo sin cabeza, andando como los demás que formaban aquella
+triste grey: asida por los cabellos, y pendiente a guisa de linterna,
+llevaba en una mano su cabeza cortada, la cual nos miraba exclamando:
+"¡Ay de mí!" Servíase de sí mismo como de una lámpara, y eran dos en
+uno y uno en dos: cómo puede ser esto, sólo lo sabe Aquél que nos
+gobierna. Cuando llegó al pie del puente, levantó en alto su brazo con
+la cabeza para acercarnos más sus palabras, que fueron éstas:
+
+--Mira mi tormento cruel, tú que, aunque estás vivo, vas contemplando
+los muertos: ve si puede haber alguno tan grande como éste. Y para que
+puedas dar noticias mías, sabe que yo soy Bertrán de Born, aquel que
+dió tan malos consejos al rey joven. Yo armé al padre y al hijo uno
+contra otro: no hizo más Aquitofel con sus perversas instigaciones a
+David y Absalón. Por haber dividido a personas tan unidas, llevo ¡ay
+de mí! mi cabeza separada de su principio, que queda encerrado en este
+tronco: así se observa conmigo la pena del talión.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMONONO_
+
+
+El espectáculo de aquella multitud de precitos y de sus diversas
+heridas, de tal modo henchía de lágrimas mis ojos, que hubiera deseado
+detenerme para llorar. Pero Virgilio me dijo:
+
+--¿Qué miras ahora? ¿Por qué tu vista se obstina en contemplar ahí
+abajo esas sombras tristes y mutiladas? Tú no has hecho eso en las
+otras fosas: si crees poder contar esas almas, piensa que la fosa tiene
+veintidós millas de circunferencia. La luna está ya debajo de nosotros:
+el tiempo que se nos ha concedido es muy corto, y aún nos queda por ver
+más de lo que has visto.
+
+--Si hubieses considerado atentamente--le respondí--la causa que me
+obligaba a mirar, quizá hubieras permitido que me detuviera aquí un
+poco.
+
+Mi Guía se alejaba ya, mientras yo iba tras de él contestándole y
+añadiendo:
+
+--Dentro de aquella cueva donde tenía los ojos tan fijos, creo que
+había un espíritu de mi familia llorando el delito que se castiga ahí
+con tan graves penas.
+
+Entonces me contestó el Maestro:
+
+--No se ocupe ya más tu pensamiento en la suerte de ese espíritu;
+piensa en otra cosa, y quédese él donde está. Le he visto al pie del
+puente señalarte y amenazarte airadamente con el dedo, y oí que le
+llamaban Geri del Bello; pero tú estabas tan distraído con el que
+gobernó a Altaforte, que como no miraste hacia donde él estaba, se
+marchó.
+
+--¡Oh, mi Guía!--dije yo--Su violenta muerte, que no ha sido aún
+vengada por ninguno de nosotros, partícipes de la ofensa, le ha
+indignado: he aquí por qué, según presumo, se ha ido sin hablarme; y
+esto es causa de que me inspire más compasión.
+
+Así continuamos hablando hasta el primer punto del peñasco, desde
+donde se distinguiría la otra fosa hasta el fondo, si hubiera en ella
+más claridad. Cuando estuvimos colocados sobre el último recinto de
+Malebolge, de manera que los transfigurados que contenía pudieran
+aparecer a nuestra vista, hirieron mis oídos diversos lamentos que cual
+agudas flechas me traspasaron el corazón; por lo cual tuve que cubrirme
+las orejas con ambas manos. Si entre los meses de julio y septiembre
+los hospitales de la Valdichiana y los enfermos de las Marismas y
+de Cerdeña estuvieran reunidos en una sola fosa, esta acumulación
+formaría un espectáculo tan doloroso como el que ví en aquella, de la
+cual se exhalaba la misma pestilencia que la que despiden los miembros
+gangrenados. Descendimos hacia la izquierda por la última orilla del
+largo peñasco, y entonces pude distinguir mejor la profundidad de aquel
+abismo, donde la infalible Justicia, ministro del Altísimo, castiga a
+los falsarios que apunta en su registro.
+
+No creo que causara mayor tristeza ver enfermo el pueblo entero de
+Egina, cuando se inficionó tanto el aire, que perecieron todos los
+animales hasta el miserable gusano, habiendo salido después los
+habitantes de aquella isla de la raza de las hormigas, según aseguran
+los poetas, como causaba el ver a los espíritus languidecer en tristes
+montones por aquel obscuro valle. Cuál yacía tendido sobre el vientre,
+cuál sobre las espaldas unos de otros; y alguno andaba a rastras por el
+triste camino.
+
+Ibamos caminando paso a paso sin decir una palabra, mirando y
+escuchando a los enfermos, que no podían sostener sus cuerpos. Vi dos
+de ellos sentados y apoyados el uno contra el otro, como se apoyan las
+tejas para cocerlas, y llenos de pústulas desde la cabeza hasta los
+pies. Nunca he visto criado alguno, a quien espera su amo o que vela a
+pesar suyo, tan diligente en remover la almohaza, como lo era cada uno
+de aquellos condenados para rascarse con frecuencia y calmar así la
+terrible rabia de su comezón, que no tenía otro remedio. Se arrancaban
+con las uñas las pústulas, como el cuchillo arranca las escamas del
+escaro o de otro pescado que las tenga más grandes.
+
+--¡Oh tú, que con los dedos te desarmas--dijo mi Guía a uno de ellos--,
+y que los empleas como si fueran tenazas! Dime si hay algún latino
+entre los que están aquí, y ¡ojalá puedan tus uñas bastarte eternamente
+para ese trabajo!
+
+--Latinos somos los dos a quienes ves tan deformes--respondió uno de
+ellos llorando--; pero ¿quién eres tú, que preguntas por nosotros?
+
+Y el Guía repuso:
+
+--Soy un espíritu que he descendido con este sér viviente de grado en
+grado, y tengo el encargo de enseñarle el Infierno.
+
+Las dos sombras cesaron entonces de prestarse mutuo apoyo, y cada una
+de ellas se volvió temblando hacia mí, juntamente con otras que lo
+oyeron, aunque no se dirigía a ellas la contestación. El buen Maestro
+se me acercó diciendo: "Diles lo que quieras." Y ya que él lo permitía,
+empecé de este modo:
+
+--Así vuestra memoria no se borre de las mentes humanas en el primer
+mundo, y antes bien dure por muchos años; decidme quiénes sois y de qué
+nación: no tengáis reparo en franquearos conmigo, sin que os lo impida
+vuestro insoportable y vergonzoso suplicio.
+
+--Yo fuí de Arezzo--respondió uno--, y Alberto de Siena me condenó a
+las llamas; pero la causa de mi muerte no es la que me ha traído al
+Infierno.[37] Es cierto que le dije chanceándome: "Yo sabría elevarme
+por el aire volando;" y él, que era curioso y de cortos alcances, quiso
+que yo le enseñase aquel arte: y tan sólo porque no le convertí en
+Dédalo, me hizo quemar por mandato de uno que le tenía por hijo; pero
+Minos, que no puede equivocarse, me condenó a la última de las diez
+fosas por haberme dedicado a la alquimia en el mundo.
+
+ [37] Dícese que éste fué cierto Griffolino, alquimista, que
+ alabándose de conocer el arte de volar, prometió enseñárselo a
+ un sienés llamado Alberto, el cual al principio le creyó; pero
+ habiendo advertido después el engaño, le acusó ante el obispo
+ de Siena como reo de nigromancia, y Griffolino fué condenado
+ por dicho obispo a ser quemado vivo, como nigromante.
+
+Yo dije al Poeta:
+
+--¿Hubo jamás un pueblo tan vano como el sienés? Seguramente no lo es
+tanto, ni con mucho, el pueblo francés.
+
+Entonces el otro leproso, que me oyó, contestó a mis palabras:
+
+--Exceptúa a Stricca, que supo hacer tan moderados gastos; y a Niccolo,
+que fué el primero que descubrió la rica usanza del clavo de especia,
+en la ciudad donde hoy es tan común su uso. Exceptúa también la
+sociedad en que malgastó Caccia de Asciano sus viñas y sus bosques, y
+en la que Abbagliato demostró hasta donde llegaba su juicio. Mas para
+que sepas quién es el que de este modo te secunda contra los sieneses,
+fija en mí tus ojos a fin de que mi rostro corresponda al deseo que
+tienes de conocerme, y podrás ver que soy la sombra de Capocchio, el
+que falsificó los metales por medio de la alquimia: y debes recordar,
+si eres efectivamente el que pienso, que fuí por naturaleza un buen
+imitador.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMO_
+
+
+En aquel tiempo en que Juno, por causa de Semele, estaba irritada
+contra la sangre tebana, como lo demostró más de una vez, Atamas se
+volvió tan insensato que, al ver acercarse a su mujer, llevando de
+la mano a sus dos hijos, exclamó: "Tendamos las redes de modo que yo
+coja a su paso la leona con sus cachorros;" y extendiendo después las
+desapiadadas manos, agarró a uno de ellos, que se llamaba Learco, le
+hizo dar vueltas en el aire y lo estrelló contra una roca: la madre se
+ahogó con el hijo restante. Cuando la fortuna abatió la grandeza de
+los troyanos, que a todo se atrevían, hasta que el reino fué destruído
+juntamente con el rey, la triste Hécuba, miserable y cautiva, después
+de haber visto a Polixena muerta, y el cuerpo de su Polidoro tendido en
+la orilla del mar quedó con el corazón tan desgarrado, que, fuera de
+sí, empezó a ladrar como un perro; de tal modo la había trastornado el
+dolor. Pero ni los tebanos ni los troyanos furiosos demostraron tanta
+crueldad, no ya en torturar cuerpos humanos, sino ni siquiera animales,
+como la que vi en dos sombras desnudas y pálidas, que corrían
+mordiéndose, como el cerdo cuando se escapa de su pocilga. Una de ellas
+alcanzó a Capocchio, y se le afianzó a la nuca de tal modo, que tirando
+de él, le hizo arañar con su vientre el duro suelo. El aretino, que
+quedó temblando, me dijo:
+
+--Ese loco es Gianni Schicchi, que va rabioso maltratando a los demás.
+
+--¡Oh!--le dije yo--: no temas decirme quién es la otra sombra que va
+con él, antes que desaparezca, y ojalá no venga a hincarte los dientes
+en el cuerpo.
+
+Me contestó:
+
+--Es el alma antigua de la perversa Mirra, que fué amante de su padre
+contra las leyes del amor honesto: para cometer tal pecado se disfrazó
+bajo la forma de otra; como aquel que ya se va tuvo empeño en fingirse
+Buoso Donati, a fin de ganar la "Donna della Torma," testando en su
+lugar, y dictando las cláusulas del testamento.[38]
+
+ [38] Gianni Schicchi acometió la empresa de suplantar la
+ persona de Buoso Donati, muerto sin testar; para lo cual se
+ metió en la cama de éste, y fingiendo que estaba cercano a la
+ muerte, testó e instituyó por heredero a Simón Donati, hijo de
+ Buoso, y como legado, dejó a Gianni Schicchi, es decir, a sí
+ mismo, la mejor yegua de las caballerizas de Buoso, llamada
+ Madona Tonina. Dante dice: della Torma por desprecio.
+
+Cuando hubieron pasado aquellas dos almas furiosas, sobre las cuales
+había tenido fija mi vista, me volví para mirar las sombras de los
+otros mal nacidos. Vi uno, que pareciera un laúd, si hubiese tenido
+el cuerpo cortado en el sitio donde el hombre se bifurca. La pesada
+hidropesía, que, a causa de los humores convertidos en maligna
+sustancia, hace los miembros tan desproporcionados, que el rostro
+no corresponde al vientre, le obligaba a tener la boca abierta,
+pareciéndose al hético que, cuando está sediento, dirige uno de sus
+labios hacia la barba y otro hacia la nariz.
+
+--¡Oh vosotros, que no sufrís pena alguna (y no sé por qué) en este
+mundo miserable!--nos dijo--: mirad y estad atentos al infortunio de
+maese Adam: yo tuve en abundancia, mientras viví, todo cuanto deseé; y
+ahora, ¡ay de mí!, sólo deseo una gota de agua.
+
+Los arroyuelos que desde las verdes colinas del Casentino descienden
+hasta el Arno, trazando frescos y apacibles cauces, continuamente están
+ante mi vista, y no en vano; pues su imagen me reseca más que el mal
+que descarna mi rostro. La rígida justicia que me castiga se sirve
+del mismo lugar donde he pecado para hacerme exhalar más suspiros.
+Allí está Romena, donde falsifiqué la moneda acuñada con el busto del
+Bautista, por lo cual dejé en la tierra mi cuerpo quemado. Pero si yo
+viese aquí el alma criminal de Guido, o la de Alejandro, o la de su
+hermano, no cambiaría el placer de mirarlos a mi lado ni aun por la
+fuente Branda. Una de ellas está ya aquí dentro, si es cierto lo que
+dicen las coléricas sombras de los que giran por estos sitios; pero
+¿qué me importa, si tengo encadenados mis miembros? Si a lo menos fuese
+yo tan ágil que en cien años pudiera andar una pulgada, ya me habría
+internado por el sendero, buscándola entre esa gente deforme, a pesar
+de que la fosa tiene once millas de circunferencia y no menos de media
+milla de diámetro. Por su causa me veo entre estos condenados: ellos me
+indujeron a acuñar los florines, que bien tenían tres quilates de liga.
+
+A mi vez lo dije:
+
+--¿Quiénes son esos dos espíritus infelices, que despiden vaho, como en
+el invierno una mano mojada, y que tan unidas yacen a tu derecha?
+
+--Aquí los encontré--respondióme--, cuando bajé a este abismo; y desde
+entonces, ni se han movido, ni creo que eternamente se muevan. El uno
+es la falsa que acusó a José; el otro es el falso Sinón, griego de
+Troya: por efecto de su ardiente fiebre, lanzan ese vapor fétido.
+
+Uno de ellos, indignado quizá porque se le daba aquel nombre infame, le
+golpeó con el puño en su endurecido vientre, haciéndoselo resonar como
+un tambor. Maese Adam le dió a su vez en el rostro con su puño, que no
+parecía menos duro, diciéndole:
+
+--Aunque me vea privado de moverme a causa de la pesadez de algunos de
+mis miembros, tengo el brazo suelto para semejante tarea.
+
+A lo que aquél replicó:
+
+--Cuando marchabas hacia la hoguera no lo tenías tan suelto; pero lo
+tenías mucho más cuando acuñabas moneda.
+
+El hidrópico repuso:
+
+--Eres verídico en eso; mas no lo fuiste tanto cuando en Troya te
+incitaron a que dijeses la verdad.
+
+--Si allí dije una falsedad, en cambio tú falsificaste el cuño--dijo
+Sinón--; y si yo estoy aquí por una falta, tú lo estás por muchas más
+que ninguno otro demonio.
+
+--Acuérdate, perjuro, del caballo--replicó aquel que tenía el vientre
+hinchado--; y sírvate de castigo el que el mundo entero conoce tu
+delito.
+
+--Sírvate a ti también de castigo la sed que tiene agrietada tu
+lengua--contestó el Griego--, y el agua podrida que eleva tu vientre
+como una barrera ante tus ojos.
+
+Entonces el monedero replicó:
+
+--También tu boca se rasga por hablar mal, como acostumbra: si yo tengo
+sed, y si el humor me hincha, tú tienes fiebre y te duele la cabeza;
+no te harías mucho de rogar para lamer el espejo de Narciso.
+
+Yo estaba escuchándoles atentamente, cuando me dijo mi Maestro:
+
+--Sigue, sigue contemplándolos aún; que poco me falta para reírme de ti.
+
+Cuando le oí hablarme con ira, me volví hacia él tan abochornado, que
+aún conservo vivo el recuerdo en mi memoria: y como quien sueña en su
+desgracia, que aun soñando desea soñar, y anhela ardientemente que sea
+sueño lo que ya lo es, así estaba yo, sin poder proferir una palabra,
+por más que quisiera excusarme; y a pesar de que con el silencio me
+excusaba, no creía hacerlo así.
+
+--Con menos vergüenza habría bastante para borrar una falta mayor que
+la tuya--me dijo el Maestro--: consuélate; y si acaso vuelve a suceder
+que te reunas con gente entregada a semejantes debates, piensa en que
+estoy siempre a tu lado; porque querer oír eso es querer una bajeza.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_
+
+
+La misma lengua que antes me hirió, tiñendo de rubor mis mejillas,
+me aplicó en seguida el remedio: Así he oído contar que la lanza de
+Aquiles y de su padre solía ocasionar primero un disfavor, y luego un
+buen regalo. Volvimos la espalda a aquel desventurado valle, andando,
+sin decir una palabra, por encima del margen que lo rodea. Allí no
+era de día ni de noche, de modo que mi vista alcanzaba poco delante
+de mí: pero oí resonar una gran trompa, tan fuertemente, que habría
+impuesto silencio a cualquier trueno; por lo cual mis ojos, siguiendo
+la dirección que aquel ruido traía, se fijaron totalmente en un solo
+punto. No hizo sonar tan terriblemente su trompa Orlando, después de
+la dolorosa derrota en que Carlo Magno perdió el fruto de su santa
+empresa. A poco de haber vuelto hacia aquel lado la cabeza, me pareció
+ver muchas torres elevadas, por lo que dije:
+
+--Maestro, ¿qué tierra es ésta?
+
+Me respondió:
+
+--Como miras a lo lejos a través de las tinieblas, te equivocas en lo
+que te imaginas. Ya verás, cuando hayas llegado allí, cuánto engaña a
+la vista la distancia: así pues, aprieta el paso.
+
+Después me cogió afectuosamente de la mano, y me dijo:
+
+--Antes que pasemos más adelante, y a fin de que el caso no te cause
+tanta extrañeza, sabe que eso no son torres, sino gigantes; todos los
+cuales están metidos hasta el ombligo en el pozo alrededor de sus muros.
+
+Así como la vista, cuando se disipa la niebla, reconoce poco a poco
+las cosas ocultas por el vapor en que estaba envuelto el aire, de
+igual modo, y a medida que la mía atravesaba aquella atmósfera densa
+y obscura, conforme nos íbamos acercando hacia el borde del pozo, mi
+error se disipaba y crecía mi miedo. Lo mismo que Montereggione corona
+de torres su recinto amurallado, así, por el borde que rodea el pozo,
+se elevaban como torres y hasta la mitad del cuerpo los horribles
+gigantes, a quienes amenaza todavía Júpiter desde el cielo, cuando
+truena. Yo podía distinguir ya el rostro, los hombros y el pecho de
+uno de ellos, y gran parte de su vientre, y sus dos brazos a lo largo
+de los costados. En verdad que hizo bien la Naturaleza cuando abandonó
+el arte de crear semejantes animales, para quitar pronto a Marte
+tales ejecutores; y si ella no se arrepiente de producir elefantes y
+ballenas, quien lo repare sutilmente, verá en esto mismo su justicia
+y su discreción; porque donde la fuerza del ingenio se une a la
+malevolencia y al vigor, no hay resistencia posible para los hombres.
+
+Su cabeza me parecía tan larga y gruesa como la piña de San Pedro en
+Roma[39], guardando la misma proporción los demás huesos; de suerte
+que, aun cuando el ribazo le ocultaba de medio cuerpo abajo, se veía lo
+bastante para que tres frisones no hubieran podido alabarse de alcanzar
+a su cabellera; porque yo calculaba que tendría treinta grandes palmos
+desde el borde del pozo hasta el sitio donde el hombre se abrocha la
+capa.
+
+ [39] Piña de bronce que primero estuvo sobre la Mole Adriana;
+ en tiempo de Dante estaba en la plaza de la antigua basílica
+ de San Pedro en el Vaticano, y ahora en la sala del gran nicho
+ de Bramante en el jardín que rodean los Museos, llamado por
+ esto "giardin della pigna." Su altura actualmente es de diez
+ palmos, pero en tiempo de Dante, antes de truncada su parte
+ superior, medía unos quince.
+
+"Raphel mai amech isabi almi"[40], empezó a gritar la fiera boca, en la
+cual no estarían bien otras voces más suaves; y mi Guía le dijo:
+
+--Alma insensata, sigue entreteniéndote con la trompa, y desahógate con
+ella, cuando te agite la cólera u otra pasión. Busca por tu cuello y
+encontrarás la soga que la sujeta, ¡oh alma turbada!; mírala cómo ciñe
+tu enorme pecho.
+
+ [40] Según Fraticelli, cada una de estas cinco extrañas
+ palabras pertenece a diferente lengua; la primera al hebreo,
+ y las otras a cuatro de los principales dialectos derivados
+ de aquélla. Esta opinión parece confirmarla Dante, cuando
+ dice más abajo: "El mismo se acusa: este es Nemrod, etc.;"
+ el que por haber querido construir la torre de Babel,
+ produjo la confusión e hizo que en el mundo no se hable una
+ sola lengua. En tal supuesto, y admitiendo la versión del
+ abate José Venturi (aunque éste dice que las palabras son
+ siriacas), significarían ¡Poder de Dios! ¿Por qué estoy en
+ esta profundidad? Vuelve atrás: escóndete: pero perteneciendo
+ a varias lenguas, sería como si traducidas en español,
+ latín, alemán, francés e italiano, dijésemos: ¡Pardiez!--cur
+ ego--hier--Va-t-en:--fascondi.
+
+Después me dijo:
+
+El mismo se acusa: ese es Nemrod, por cuyo audaz pensamiento se ve
+obligado el mundo a usar más de una lengua. Dejémosle estar, y no
+lancemos nuestras palabras al viento; pues ni él comprende el lenguaje
+de los demás, ni nadie conoce el suyo.
+
+Continuamos, pues, nuestro viaje, siguiendo hacia la izquierda; y a un
+tiro de ballesta de aquel punto encontramos otro gigante mucho más
+grande y fiero. No podré decir quién fué capaz de sujetarle; pero sí
+que tenía ligado el brazo izquierdo por delante y el otro por detrás
+con una cadena, la cual le rodeaba del cuello abajo, dándole cinco
+vueltas en la parte del cuerpo que salía fuera del pozo.
+
+--Ese soberbio quiso ensayar su poder contra el sumo Júpiter--dijo mi
+Guía--, por lo cual tiene la pena que ha merecido. Llámase Efialto,
+y dió muestras de audacia cuando los gigantes causaron miedo a los
+Dioses: los brazos que tanto movió entonces, no los moverá ya jamás.
+
+Y yo le dije:
+
+--Si fuese posible, quisiera que mis ojos tuviesen una idea de lo que
+es el desmesurado Briareo.
+
+A lo que contestó:
+
+--Verás cerca de aquí a Anteo, que habla y anda suelto, el cual nos
+conducirá al fondo del Infierno. El que tú quieres ver está atado mucho
+más lejos, y es lo mismo que éste, sólo que su rostro parece más feroz.
+
+El más impetuoso terremoto no sacudió nunca una torre con tal violencia
+como se agitó repentinamente Efialto. Entonces temí la muerte más que
+nunca, y a no haber visto que el gigante estaba bien atado, bastara
+para ello el miedo que me poseía. Seguimos avanzando, y llegamos adonde
+estaba Anteo, que, sin contar la cabeza, salía fuera del abismo lo
+menos cinco alas.[41]
+
+ [41] Antigua medida inglesa, equivalente a un metro ciento
+ sesenta y ocho milímetros. Cinco alas equivalen, pues, a unos
+ treinta palmos.
+
+--¡Oh tú, que en el afortunado valle donde Escipión heredó tanta
+gloria, cuando Aníbal y los suyos volvieron las espaldas, recogiste mil
+leones por presa, y que, si hubieras asistido a la gran guerra de tus
+hermanos, aún hay quien crea que habrías asegurado la victoria a los
+hijos de la Tierra! Si no lo llevas a mal, condúcenos al fondo en donde
+el frío endurece al Cocito. No hagas que me dirija a Ticio ni a Tifeo:
+este que ves puede dar lo que aquí se desea: por tanto, inclínate y no
+tuerzas la boca. Todavía puede renovar tu fama en el mundo; pues vive,
+y espera gozar aún de larga vida, si la gracia no lo llama a sí antes
+de tiempo.
+
+Así le dijo el Maestro; y el gigante, apresurándose a extender aquellas
+manos que tan rudamente oprimieron a Hércules, cogió a mi Guía. Cuando
+Virgilio se sintió agarrar, me dijo: "Acércate para que yo te tome."
+Y en seguida me abrazó de modo, que los dos juntos formábamos un solo
+fardo.
+
+Como al mirar la Carisenda[42] por el lado a que está inclinada, cuando
+pasa una nube por encima de ella en sentido contrario, parece próxima a
+derrumbarse, tal me pareció Anteo cuando le vi inclinarse; y fué para
+mí tan terrible aquel momento, que habría querido ir por otro camino.
+Pero él nos condujo suavemente al fondo del abismo que devora a Lucifer
+y a Judas; y sin demora cesó su inclinación, volviendo a erguirse como
+el mástil de un navío.
+
+ [42] Torre inclinada de Bolonia, llamada así del nombre de
+ sus constructores, Felipe y Odón de Garisendi (año de 1110),
+ y que hoy se llama la Torre Mozza por haberla mandado truncar
+ en 1355 el tirano Juan Visconti de Oleggio. Tiene 130 pies de
+ elevación. Al que se coloca al pie de ella en el lado a que
+ se inclina, mirando arriba cuando pasa una nube en sentido
+ contrario a su inclinación, le parece que la torre va a caerse.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_
+
+
+Si poseyese un estilo áspero y ronco, cual conviene para describir el
+sombrío pozo, sobre el que se apoyan todas las otras rocas, expresaría
+mucho mejor la esencia de mi pensamiento; pero como no lo tengo,
+me decido a ello con temor; pues no es empresa que pueda tomarse
+como juego, ni para ser acometida por una lengua balbuciente, la de
+describir el fondo de todo el universo. Pero vengan en auxilio de
+mis versos aquellas Mujeres que ayudaron a Anfión a fundar a Tebas,
+para que el estilo no desdiga de la naturaleza del asunto. ¡Oh gentes
+malditas sobre todas las demás, que estáis en el sitio del que me es
+tan duro hablar; más os valiera haber sido aquí convertidas en ovejas o
+cabras!
+
+Cuando llegamos al fondo del obscuro pozo, mucho más abajo de donde
+tenía los pies el gigante, como yo estuviese aún mirando el alto muro,
+oí que me decían: "Cuidado cómo andas: procura no pisar las cabezas de
+nuestros infelices y torturados hermanos." Volvíme al oír esto, y vi
+delante de mí y a mis pies un lago, que por estar helado, parecía de
+vidrio y no de agua. Ni el Danubio en Austria durante el invierno,
+ni el Tanais allá, bajo el frío cielo, cubren su curso de un velo tan
+denso como el de aquel lago, en el cual, aunque hubieran caído el
+Tabernick o el Pietrapana, no habrían causado el menor estallido. Y a
+la manera de las ranas cuando gritan con la cabeza fuera del agua, en
+la estación en que la villana sueña que espiga, así estaban aquellas
+sombras llorosas y lívidas, sumergidas en el hielo hasta el sitio donde
+aparece la vergüenza, produciendo con sus dientes el mismo sonido que
+la cigüeña con su pico. Tenían todas el rostro vuelto hacia abajo: su
+boca daba muestras del frío que sentían, y sus ojos las daban de la
+tristeza de su corazón. Cuando hube examinado algún tiempo en torno
+mío, miré a mis pies, y vi dos sombras tan estrechamente unidas, que
+sus cabellos se mezclaban.
+
+--Decidme quiénes sois, vosotros, que tanto unís vuestros pechos--dije
+yo.
+
+Levantaron la cabeza, y después de haberme mirado, sus ojos, que
+estaban preñados de lágrimas, se derramaron en los párpados; pero el
+frío congeló en ellos aquellas lágrimas, volviéndolos a cerrar. Ninguna
+grapa unió jamás tan fuertemente dos trozos de madera; por lo cual
+ambos condenados se entrechocaron como dos carneros: tanta fué la ira
+que los dominó. Y otro, a quien el frío había hecho perder las orejas,
+me dijo, sin levantar la cabeza:
+
+--¿Por qué nos miras tanto? Si quieres saber quiénes son estos dos, te
+diré que el valle por donde corre el Bisenzio fué de su padre Alberto
+y de ellos. Ambos salieron de un mismo cuerpo; y aunque recorras toda
+la Caína, no encontrarás una sombra más digna de estar sumergida en el
+hielo, ni aun la de aquel a quien la mano de Arturo rompió de un golpe
+el pecho y la sombra, ni la de Focaccia, ni la de éste que me impide
+con su cabeza ver más lejos, y que se llamó Sassolo Mascheroni: si eres
+toscano, bien sabrás quién es. Y para que no me hagas hablar más, sabe
+que yo soy Camiccione de Pazzi, y que espero a Carlino, cuyas culpas
+harán aparecer menos graves las mías.
+
+Después vi otros mil rostros amoratados por el frío, tanto que desde
+entonces tengo horror, y lo tendré siempre a los estanques helados.
+Y mientras nos dirigíamos hacia el centro, donde converge toda la
+gravedad de la Tierra, yo temblaba en la lobreguez eterna; y no sé
+si lo dispuso Dios, el Destino o la Fortuna; pero al pasar por entre
+aquellas cabezas, dí un fuerte golpe con el pie en el rostro de una de
+ellas, que me dijo llorando:
+
+--¿Por qué me pisas? Si no vienes a aumentar la venganza de
+Monteaperto, ¿por qué me molestas?
+
+Entonces dije yo:
+
+--Maestro mío, espérame aquí, a fin de que éste me esclarezca una duda:
+en seguida me daré cuanta prisa quieras.
+
+El Guía se detuvo, y yo dije a aquel que aún estaba blasfemando:
+
+--¿Quien eres tú, que así reprendes a los demás?
+
+Me contestó:
+
+--Y tú, que vas por el recinto de Antenor, golpeando a los demás en
+el rostro, de modo que, si estuvieras vivo, aún serían tus golpes
+demasiado fuertes, ¿quién eres?
+
+--Yo estoy vivo--fué mi respuesta--; y puede serte grato, si fama
+deseas, que ponga tu nombre entre los otros que conservo en la memoria.
+
+A lo que repuso:
+
+--Deseo todo lo contrario: véte de aquí, y no me causes más molestia,
+pues suenan mal tus lisonjas en esta caverna.
+
+Entonces le cogí por los pelos del cogote, y le dije:
+
+--Es preciso que digas tu nombre, o no te quedará ni un solo cabello.
+
+Pero él me replicó:
+
+--Aunque me repeles, ni te diré quien soy, ni verás mi rostro, por más
+que me golpees mil veces en la cabeza.
+
+Yo tenía ya sus cabellos enroscados en mi mano, y le había arrancado
+más de un puñado de ellos, mientras él aullaba con los ojos fijos en
+el hielo, cuando otro condenado gritó: "¿Qué tienes, Bocca? ¿No te
+basta castañetear los dientes, sino que también ladras? ¿Qué demonio te
+atormenta?"
+
+--Ahora--dije--ya no quiero que hables, traidor maldito; que para tu
+eterna vergüenza, llevaré al mundo noticias ciertas de ti.
+
+--Véte pronto--repuso--, y cuenta lo que quieras; pero si sales de
+aquí, no dejes de hablar de ese que ha tenido la lengua tan suelta,
+y que está llorando el dinero que recibió de los franceses: "Yo
+vi, podrás decir, a Buoso de Duera, allí donde los pecadores están
+helados." Si te preguntan por los demás que están aquí, a tu lado
+tienes al de Becchería, cuya garganta segó Florencia. Creo que más allá
+está Gianni de Soldanieri con Ganelón y Tebaldello, el que entregó a
+Faenza cuando sus habitantes dormían.
+
+Estábamos ya lejos de aquél, cuando vi a otros dos helados en una
+misma fosa, colocados de tal modo, que la cabeza del uno parecía ser
+el sombrero del otro. Y como el hambriento en el pan, así el de encima
+clavó sus dientes al de debajo en el sitio donde el cerebro se une con
+la nuca. No mordió con más furor Tideo las sienes de Menalipo, que
+aquél roía el cráneo de su enemigo y las demás cosas inherentes al
+mismo.
+
+--¡Oh tú, que demuestras, por medio de tan brutal acción, el odio que
+tienes al que estás devorando! Dime qué es lo que te induce a ello--le
+pregunté--bajo el pacto de que, si te quejas con razón de él, sabiendo
+yo qué crimen es el suyo y quiénes sois, te vengaré en el mundo, si mi
+lengua no llega antes a secarse.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOTERCIO_
+
+Aquel pecador apartó su boca de tan horrible alimento, limpiándosela en
+los pelos de la cabeza cuya parte posterior acababa de roer; y luego
+empezó a hablar de esta manera:
+
+--Tú quieres que renueve el desesperado dolor que oprime mi corazón,
+sólo al pensar en él, y aun antes de hablar. Pero si mis palabras
+deben ser un germen de infamia para el traidor a quien devoro, me
+verás llorar y hablar a un mismo tiempo. No sé quién eres, ni de qué
+medios te has valido para llegar hasta aquí; pero al oírte, me pareces
+efectivamente florentino. Has de saber que yo fuí el conde Ugolino,
+y éste el arzobispo Ruggieri: ahora te diré por qué lo trato así. No
+es necesario manifestarte que por efecto de sus malos pensamientos,
+y fiándome de él, fuí preso y muerto después. Pero te contaré lo
+que no puedes haber sabido; esto es, lo cruel que fué mi muerte, y
+comprenderás cuánto me ha ofendido. Un pequeño agujero abierto en la
+torre, que por mi mal se llama hoy del Hambre, y en la que todavía
+serán encerrados otros, me había permitido ver por su hendedura ya
+muchas lunas, cuando tuve el mal sueño que descorrió para mí el velo
+del porvenir. Ruggieri se me aparecía como señor y caudillo, cazando el
+lobo y los lobeznos en el monte que impide a los pisanos ver la ciudad
+de Luca. Se había hecho preceder de los Gualandi, de los Sismondi y los
+Lanfranchi, que iban a la cabeza con perros hambrientos, diligentes y
+amaestrados. El padre y sus hijuelos me parecieron rendidos después de
+una corta carrera, y creí ver que aquéllos les desgarraban los costados
+con sus agudas presas. Cuando desperté antes de la aurora, oí llorar
+entre sueños a mis hijos, que estaban conmigo, y pedían pan. Bien
+cruel eres, si no te contristas pensando en lo que aquello anunciaba
+a mi corazón; y si ahora no lloras, no sé lo que puede excitar tus
+lágrimas. Estábamos ya despiertos, y se acercaba la hora en que solían
+traernos nuestro alimento; pero todos dudábamos, porque cada cual había
+tenido un sueño semejante. Oí que clavaban la puerta de la horrible
+torre, por lo cual miré al rostro de mis hijos sin decir palabra: yo
+no podía llorar, porque el dolor me tenía como petrificado: lloraban
+ellos, y mi Anselmito dijo: "¿Qué tienes, padre, que así nos miras?"
+Sin embargo, no lloré ni respondí una palabra en todo aquel día, ni
+en la noche siguiente, hasta que el otro Sol alumbró el mundo. Cuando
+entró en la dolorosa prisión uno de sus débiles rayos, y consideré
+en aquellos cuatro rostros el aspecto que debía tener el mío, empecé
+a morderme las manos desesperado; y ellos, creyendo que yo lo hacía
+obligado por el hambre, se levantaron con presteza y dijeron: "Padre,
+nuestro dolor será mucho menor, si nos comes a nosotros: tú nos diste
+estas miserables carnes; despójanos, pues, de ellas." Entonces me calmé
+para no entristecerlos más; y aquel día y el siguiente permanecimos
+mudos. ¡Ay, dura tierra! ¿Por qué no te abriste? Cuando llegamos al
+cuarto día, Gaddo se tendió a mis pies, diciendo: "Padre mío, ¿por qué
+no me auxilias?" Allí murió; y lo mismo que me estás viendo, vi yo caer
+los tres, uno a uno, entre el quinto y el sexto día. Ciego ya, fuí a
+tientas buscando a cada cual, llamándolos durante tres días después de
+estar muertos; hasta que, al fin, pudo en mí más la inedia que el dolor.
+
+Cuando hubo pronunciado estas palabras, torciendo los ojos, volvió a
+coger el miserable cráneo con los dientes, que royeron el hueso como
+los de un perro. ¡Ah, Pisa, vituperio de las gentes del hermoso país
+donde el "si" suena! Ya que tus vecinos son tan morosos en castigarte,
+muévanse la Capraja y la Gorgona, y formen un dique a la embocadura del
+Arno, para que sepulte en sus aguas a todos tus habitantes; pues si el
+conde Ugolino fué acusado de haber vendido tus castillos, no debiste
+someter a sus hijos a tal suplicio. Su tierna edad patentizaba, ¡oh
+nueva Tebas!, la inocencia de Ugucción y del Brigata, y la de los otros
+dos que ya he nombrado.
+
+Seguimos luego más allá, donde el hielo oprime duramente a otros
+condenados, que no están con el rostro hacia abajo, sino vueltos hacia
+arriba. Su mismo llanto no les deja llorar; pues las lágrimas, que al
+salir encuentran otras condensadas, se vuelven adentro, aumentando la
+angustia; porque las primeras lágrimas forman un dique, y como una
+visera de cristal, llenan debajo de los párpados toda la cavidad del
+ojo. Y aunque mi rostro, a causa del gran frío, había perdido toda
+sensibilidad, como si estuviera encallecido, me pareció qué sentía
+algún viento, por lo cual dije:
+
+--Maestro, ¿qué causa mueve este viento? ¿No está extinguido aquí todo
+vapor?
+
+A lo cual me contestó:
+
+--Pronto llegarás a un sitio donde tus ojos te darán la respuesta,
+viendo la causa de ese viento.
+
+Y uno de los desgraciados de la helada charca nos gritó:
+
+--¡Oh almas tan culpables que habéis sido destinadas al último recinto!
+Arrancadme de los ojos este duro velo, a fin de que pueda desahogar el
+dolor que me hincha el corazón, antes que mis lágrimas se hielen de
+nuevo.
+
+Al oír tales palabras, le dije:
+
+--Si quieres que te alivie, dime quién fuiste; y si no te presto ese
+consuelo, véame sumergido en el fondo de ese hielo.
+
+Entonces me contestó:
+
+--Yo soy fray Alberigo[43]: soy aquel, cuyo huerto ha producido tan
+mala fruta, que aquí recibo un dátil por un higo.
+
+ [43] Alberigo de Manfredi, señor de Faenza, que ingresó en la
+ orden de los hermanos Gozosos, se había enemistado con sus
+ parientes. Un día, fingiendo reconciliarse con ellos, les
+ invitó a un gran banquete, y en el momento de servirse los
+ postres, les hizo asesinar. De aquí tuvo origen el proverbio
+ italiano: "Ese ha probado la fruta de Alberigo."
+
+--¡Oh!--le dije--; ¿también tú has muerto?
+
+--No sé cómo estará mi cuerpo allá arriba--repuso--; esta Ptolomea
+tiene el privilegio de que las almas caigan con frecuencia en ella
+antes de que Atropos mueva los dedos; y para que de mejor grado me
+arranques las congeladas lágrimas del rostro, sabe que en cuanto un
+alma comete alguna traición como la que yo cometí, se apodera de su
+cuerpo un demonio, que después dirige todas sus acciones, hasta que
+llega el término de su vida. En cuanto al alma, cae en esta cisterna;
+y por eso tal vez aparezca todavía en el mundo el cuerpo de esa sombra
+que está detrás de mí en este hielo. Debes conocerle, si es que acabas
+de llegar al Infierno: es "ser" Branca d'Oria, el cual hace ya muchos
+años que fué encerrado aquí.
+
+--Yo creo--le dije--que me engañas; porque Branca d'Oria no ha muerto
+aún, y come, y bebe, y duerme, y va vestido.
+
+--Aun no había caído Miguel Zanche--repuso aquél--en la fosa de
+Malebranche, allí donde hierve continuamente la pez, cuando Branca
+d'Oria ya dejaba un diablo haciendo sus veces en su cuerpo y en el de
+uno de sus parientes, que fué cómplice de su traición. Extiende ahora
+la mano y ábreme los ojos.
+
+Yo no se los abrí, y creo que fué una lealtad el ser con él desleal.
+
+¡Ah, genoveses!, ¡hombres diversos de los demás en costumbres, y llenos
+de toda iniquidad!, ¿por qué no sois desterrados del mundo? Junto con
+el peor espíritu de la Romanía he encontrado uno de vosotros, que, por
+sus acciones, tiene el alma sumergida en el Cocito, mientras que su
+cuerpo aparece aún vivo en el mundo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOCUARTO_
+
+
+"Vexilla regis prodeunt inferni"[44] hacia nosotros. Mira
+adelante--dijo mi Maestro,--a ver si lo distingues.
+
+ [44] "Los estandartes del rey de los Infiernos
+ avanzan."--Imitación del primer verso del himno que entona
+ la Iglesia ante el estandarte de la Cruz, y que aquí aplica
+ irónicamente Virgilio hablando de Lucifer.
+
+Como aparece a lo lejos un molino, cuyas aspas hace girar el viento,
+cuando éste arrastra una espesa niebla, o cuando anochece en nuestro
+hemisferio, así me pareció ver a gran distancia un artificio semejante;
+y luego, para resguardarme del viento, a falta de otro abrigo, me
+encogí detrás de mi Guía. Estaba ya (con pavor lo digo en mis versos)
+en el sitio donde las sombras se hallaban completamente cubiertas de
+hielo, y se transparentaban como paja en vidrio. Unas estaban tendidas,
+otras derechas; aquéllas con la cabeza, éstas con los pies hacia abajo,
+y otras por fin con la cabeza tocando a los pies como un arco. Cuando
+mi Guía creyó que habíamos avanzado lo suficiente para enseñarme la
+criatura que tuvo el más hermoso rostro, me dejó libre el paso, e hizo
+que me detuviera.
+
+--He ahí a Dite--me dijo--, y he aquí el lugar donde es preciso que te
+armes de fortaleza.
+
+No me preguntes, lector, si me quedaría entonces helado y yerto; no
+quiero escribirlo, porque cuanto dijera sería poco. No quedé muerto ni
+vivo: piensa por ti, si tienes alguna imaginación, lo que me sucedería
+viéndome así privado de la vida sin estar muerto. El emperador del
+doloroso reino salía fuera del hielo desde la mitad del pecho: mi
+estatura era más proporcionada a la de un gigante, que la de uno de
+éstos a la longitud de los brazos de Lucifer: juzga, pues, cuál deba
+ser el todo que a semejante parte corresponda. Si fué tan bello como
+deforme es hoy, y osó levantar sus ojos contra su Creador, de él debe
+proceder sin duda todo mal. ¡Oh! ¡Cuánto asombro me causó, al ver
+que su cabeza tenía tres rostros! Uno por delante, que era de color
+bermejo: los otros dos se unían a éste sobre el medio de los hombros,
+y se juntaban por detrás en lo alto de la coronilla, siendo el de la
+derecha entre blanco y amarillo, según me pareció; el de la izquierda
+tenía el aspecto de los oriundos del valle del Nilo.[45] Debajo de
+cada rostro salían dos grandes alas, proporcionadas a la magnitud de
+tal pájaro; y no he visto jamás velas de buque comparables a ellas:
+no tenían plumas, pues eran por el estilo de las del murciélago; y se
+agitaban de manera que producían tres vientos, con los cuales se helaba
+todo el Cocito. Con seis ojos lloraba Lucifer, y por las tres barbas
+corrían sus lágrimas, mezcladas de baba sanguinolenta. Con los dientes
+de cada boca, a modo de agramadera, trituraba un pecador, de suerte que
+hacía tres desgraciados a un tiempo. Los mordiscos que sufría el de
+adelante no eran nada en comparación de los rasguños que le causaban
+las garras de Lucifer, dejándole a veces las espaldas enteramente
+desolladas.
+
+ [45] Los tres rostros de diversos colores significan las tres
+ partes del mundo entonces conocidas. El rojo o bermejo, los
+ europeos; el entre blanco y amarillo, los asiáticos; el negro,
+ los africanos.--Los tres vientos de que habla luego simbolizan
+ tal vez los tres vicios generadores de todo mal, a saber: la
+ soberbia, la envidia y la avaricia.
+
+--El alma que está sufriendo la mayor pena allá arriba--dijo el
+Maestro--es la de Judas Iscariote, que tiene la cabeza dentro de la
+boca de Lucifer y agita fuera de ella las piernas. De las otras dos,
+que tienen la cabeza hacia abajo, la que pende de la boca negra es
+Bruto; mira cómo se retuerce sin decir una palabra: el otro, que tan
+membrudo parece, es Casio. Pero se acerca la noche, y es hora ya de
+partir, pues todo lo hemos visto.
+
+Según le plugo, me abracé a su cuello; aprovechó el momento y el lugar
+favorable, y cuando las alas estuvieron bien abiertas, agarróse a las
+velludas costillas de Lucifer, y de pelo en pelo descendió por entre
+el hirsuto costado y las heladas costras. Cuando llegamos al sitio en
+que el muslo se desarrolla justamente sobre el grueso de las caderas,
+mi Guía, con fatiga y con angustia, volvió su cabeza hacia donde aquél
+tenía las zancas, y se agarró al pelo como un hombre que sube, de modo
+que creí que volvíamos al Infierno.
+
+--Sosténte bien--me dijo jadeando como un hombre cansado--; que por
+esta escalera es preciso partir de la mansión del dolor.
+
+Después salió fuera por la hendedura de una roca, y me sentó sobre el
+borde de la misma, poniendo junto a mí su pie prudente. Yo levanté mis
+ojos, creyendo ver a Lucifer como le había dejado; pero vi que tenía
+las piernas en alto. Si debí quedar asombrado, júzguelo el vulgo, que
+no sabe qué punto es aquel por donde yo había pasado.
+
+--Levántate--me dijo el Maestro--; la ruta es larga, el camino malo, y
+ya el Sol se acerca a la mitad de tercia.
+
+El sitio donde nos encontrábamos no era como la galería de un palacio,
+sino una caverna de mal piso y escasa de luz.
+
+--Antes que yo salga de este abismo, Maestro mío,--le dije al ponerme
+en pie--, dime algo que me saque de confusiones. ¿Dónde está el hielo,
+y cómo es que Lucifer está de ese modo invertido? ¿Cómo es que, en tan
+pocas horas, ha recorrido el Sol su carrera desde la noche a la mañana?
+
+Me contestó:
+
+--¿Te imaginas sin duda que estás aún al otro lado del centro, donde me
+cogí al pelo de ese miserable gusano que atraviesa el mundo? Allá te
+encontrabas mientras descendíamos; cuando me volví, pasaste el punto
+hacia el que converge toda la gravedad de la Tierra; y ahora estás
+bajo el hemisferio opuesto a aquel que cubre el árido desierto, y bajo
+cuyo más alto punto fué muerto el Hombre que nació y vivió sin pecado.
+Tienes los pies sobre una pequeña esfera, que por el otro lado mira a
+la Judesca. Aquí amanece, cuando allí anochece; y éste de cuyo pelo nos
+hemos servido como de una escala, permanece aún fijo del mismo modo
+que antes. Por esta parte cayó del cielo; y la tierra, que antes se
+mostraba en este lado, aterrorizada al verle, se hizo del mar un velo,
+y se retiró hacia nuestro hemisferio; y quizá también huyendo de él,
+dejó aquí este vacío la que aparece por acá formando un elevado monte.
+
+Hay allá abajo una cavidad que se aleja tanto de Lucifer cuanta es la
+extensión de su tumba; cavidad que no puede reconocerse por la vista,
+sino por el rumor de un arroyuelo, que desciende por el cauce de un
+peñasco que ha perforado con su curso sinuoso y poco pendiente. Mi Guía
+y yo entramos en aquel camino oculto, para volver al mundo luminoso;
+y sin concedernos el menor descanso, subimos, él delante y yo detrás,
+hasta que pude ver por una abertura redonda las bellezas que contiene
+el Cielo, y por allí salimos para volver a ver las estrellas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_PURGATORIO_
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO PRIMERO_
+
+
+Ahora la navecilla de mi ingenio, que deja en pos de sí un mar
+tan cruel, desplegará las velas para navegar por mejores aguas; y
+cantaré aquel segundo reino, donde se purifica el espíritu humano,
+y se hace digno de subir al Cielo. Resucite aquí, pues, la muerta
+poseía, ¡oh santas Musas!, pues que soy vuestro; y realce Calíope mi
+canto, acompañándolo con aquella voz que produjo tal efecto en las
+desgraciadas Urracas, que desesperaron de alcanzar su perdón.[46]
+
+ [46] Las nueve hijas de Piero, rey de Pella en Macedonia,
+ que habiendo desafiado a las Musas, fueron vencidas y
+ transformadas en urracas. Las mismas Musas son llamadas
+ Piérides.
+
+Un suave color de zafiro oriental, contenido en el sereno aspecto del
+aire puro hasta el primer cielo, reapareció delicioso a mi vista en
+cuanto salí de la atmósfera muerta, que me había contristado los ojos
+y el corazón. El bello planeta que convida a amar hacía sonreír todo
+el Oriente, desvaneciendo al signo de Piscis, que seguía en pos de él.
+Me volví a la derecha, y dirigiendo mi espíritu hacia el otro polo,
+distinguí cuatro estrellas únicamente vistas por los primeros humanos.
+El cielo parecía gozar con sus resplandores. ¡Oh Septentrión, sitio
+verdaderamente viudo, pues que te ves privado de admirarlas! Cuando
+cesé en su contemplación, volvíme un tanto hacia el otro polo, de donde
+el Carro había desaparecido, y vi cerca de mí un anciano solo, y digno,
+por su aspecto, de tanta veneración, que un padre no puede inspirarla
+mayor a su hijo. Llevaba una larga barba, canosa como sus cabellos,
+que le caía hasta el pecho, dividida en dos mechones. Los rayos de las
+cuatro luces santas rodeaban de tal resplandor su rostro, que lo veía
+como si hubiese tenido el Sol ante mis ojos.
+
+--¿Quiénes sois vosotros que, contra el curso del tenebroso río,
+habéis huído de la prisión eterna?--dijo el anciano, agitando su barba
+venerable--. ¿Quién os ha guiado, o quién os ha servido de antorcha
+para salir de la profunda noche, que hace sea continuamente negro el
+valle infernal? ¿Así se han quebrantado las leyes del abismo? ¿O se ha
+dado quizás en el Cielo un nuevo decreto, que os permite, a pesar de
+estar condenados, venir a mis grutas?
+
+Entonces mi Guía me indicó, por medio de sus palabras, de sus gestos
+y sus miradas, que debía mostrarme respetuoso, doblar la rodilla e
+inclinar la vista. Después le respondió:
+
+--No vine por mi deliberación, sino porque una mujer, descendida del
+cielo, me ha rogado que acompañe y ayude a éste. Pero ya que es tu
+voluntad que te expliquemos más ampliamente cuál sea nuestra verdadera
+condición, la mía no puede rehusarte nada. Este no ha visto aún su
+última noche; pero por su locura estuvo tan cerca de ello, que le
+quedaba poquísimo tiempo de vida. Así es que, según he dicho, fuí
+enviado a su encuentro para salvarle, y no había otro camino más
+que este, por el cual me he aventurado. Hele dado a conocer todos
+los réprobos, y ahora pretendo mostrarle aquellos espíritus que se
+purifican bajo tu jurisdicción. Sería largo de referir el modo como
+le he traído hasta aquí: de lo alto baja la virtud que me ayuda a
+conducirle para verte y oírte. Dígnate, pues, acoger su llegada
+benignamente: va buscando la libertad, que es tan amada, como lo sabe
+el que por ella desprecia la vida. Bien lo sabes tú, que por ella no te
+pareció amarga la muerte en Utica, donde dejaste tu cuerpo, que tanto
+brillará en el gran día. No han sido revocados por nosotros los eternos
+decretos; pues éste vive, y Minos no me tiene en su poder, sino que
+pertenezco al círculo donde están los castos ojos de tu Marcia, que
+parece rogarte aún, ¡oh santo corazón!, que la tengas por compañera
+y por tuya. En nombre, pues, de su amor, accede a nuestra súplica, y
+déjanos ir por tus siete reinos: le manifestaré mi agradecimiento hacia
+ti si permites que allá abajo se pronuncie tu nombre.
+
+--Marcia fué tan agradable a mis ojos mientras pertenecí a la
+Tierra--dijo él entonces--, que obtuvo de mí cuantas gracias quiso;
+ahora que habita a la otra parte del mal río, no puedo ya conmoverme a
+causa de la ley que se me impuso cuando salí fuera de mi cuerpo. Pero
+si una mujer del cielo te anima y te dirige, según dices, no tienes
+necesidad de tan laudatorios ruegos; me basta conque me supliques en
+su nombre. Vé, pues, y haz que ése se ciña con un junco sin hojas, y
+lávale el rostro de modo que quede borrada en él toda mancha; porque no
+conviene que se presente con la vista ofuscada ante el primer ministro,
+que es de los del Paraíso. Esa pequeña isla que ves allá abajo
+produce, en torno suyo y por donde la combaten las olas, juncos en su
+tierra blanda y limosa. Ninguna clase de plantas que eche hojas o que
+se endurezca puede existir ahí, porque le sería imposible doblegarse
+a los embates de las olas. Después no volváis por esta parte; el sol
+naciente os indicará el modo de encontrar la más fácil subida del monte.
+
+Al decir esto desapareció. Me levanté sin hablar, me coloqué junto a mi
+Guía, y fijé en él los ojos. Entonces empezó a hablarme de este modo:
+
+--Hijo mío, sigue mis pasos: volvamos atrás; porque esta llanura va
+descendiendo siempre hasta su último límite.
+
+El alba vencía ya al aura matutina, que huía delante de ella, y desde
+lejos pude distinguir las ondulaciones del mar. Ibamos por la llanura
+solitaria, como el que busca la senda perdida, y cree caminar en vano
+hasta que logra encontrarla. Cuando llegamos a un sitio en que el rocío
+resiste al calor del sol, y protegido por la sombra, se desvanece poco
+a poco, puso mi Maestro suavemente sus dos manos abiertas sobre la
+fresca hierba; y yo, comprendiendo su intento, le presenté mis mejillas
+cubiertas aún de lágrimas, y en las que por su mediación apareció de
+nuevo el color de que las privó el Infierno.
+
+Llegamos después a la playa desierta, que no vió nunca navegar por
+sus aguas a hombre alguno capaz de salir de ellas. Allí me hizo un
+cinturón, según la voluntad del otro; y, ¡oh maravilla!, cuando arrancó
+la humilde planta, volvió otra a renacer súbitamente en el mismo sitio
+de donde había arrancado aquélla.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEGUNDO_
+
+
+Ya estaba el Sol tocando al horizonte, cuyo círculo meridiano cubre a
+Jerusalén con su punto más elevado; y ya la noche, formando un arco
+en oposición a él, salía fuera del Ganges con las Balanzas que se le
+caen de las manos cuando supera en extensión al día; de modo que allí,
+donde yo me encontraba, las blancas y sonrosadas mejillas de la bella
+Aurora, según iba creciendo, se tornaban de color de oro. Estábamos
+aún en la orilla del mar, como quien piensa en el camino que debe
+seguir, y anda con el deseo, sin que el cuerpo se mueva. Cuando he
+aquí que, así como, al amanecer, por efecto de los densos vapores, se
+ve a Marte enrojecido hacia Poniente sobre las aguas marinas, de igual
+modo me apareció--¡ojalá pudiese verla otra vez!--una luz, la cual
+venía tan rápidamente por el mar, que ningún vuelo sería comparable a
+su celeridad. Un solo momento aparté de ella la vista para interrogar
+a mi Guía, y al punto volví a verla mucho más voluminosa y brillante;
+distinguiendo luego a cada lado de la misma una cosa blanca, sin saber
+lo que era, debajo de la cual se descubría poco a poco otro objeto
+igualmente blanco. Aun no había pronunciado una palabra mi Maestro,
+cuando se vió que las primeras formas blancas eran alas; y entonces,
+habiendo conocido bien al gondolero, exclamó:
+
+--Dobla, dobla pronto la rodilla: he aquí el ángel de Dios; une las
+manos: nunca verás semejantes ministros del Señor. Mira cómo desdeña
+los medios humanos, pues no necesita remo, ni otras velas que sus alas,
+entre tan apartadas orillas. Mira cómo las tiene elevadas hacia el
+cielo, agitando el aire con las eternas plumas, que no se mudan como el
+cabello de los mortales.
+
+Cuanto más se acercaba a nosotros el ave divina, más brillante
+aparecía: por lo cual, no pudiendo resistir su resplandor mis ojos,
+los incliné; y aquél se dirigió hacia la orilla en un esquife airoso
+y ligero, que apenas se sumergía un poco en el agua. El celestial
+barquero estaba en la popa, y la bienaventuranza parecía estar escrita
+en su semblante. Más de cien espíritus, sentados en la barquilla,
+cantaban a coro: "In exitu Israel de Ægipto" y todo lo demás que
+sigue de este salmo. El ángel les hizo la señal de la santa cruz, a
+cuya señal se arrojaron todos a la playa, y él se alejó con la misma
+velocidad con que había venido. La turba que dejó allí parecía llena
+de estupor en tal sitio, mirando y remirando en torno suyo, como el
+que descubre cosas que no ha visto nunca. El Sol, que había arrojado
+con sus brillante saetas al signo de Capricornio del centro del cielo,
+irradiaba por todas partes el día, cuando los recién llegados alzaron
+la frente hacia nosotros, diciéndonos:
+
+--Si lo sabéis, indicadnos el camino que conduce a la montaña.
+
+Virgilio respondió:
+
+--¿Por ventura creéis que conocemos este sitio? Somos aquí tan nuevos
+como vosotros, y hemos llegado a él poco antes por otro camino tan rudo
+y áspero, que el subir esta montaña será para nosotros ahora cosa de
+juego.
+
+Las almas, que advirtieron, por mi respiración, que yo estaba aún
+vivo, palidecieron de asombro; y así como se agolpa la gente en
+derredor del mensajero coronado de olivo para oír sus noticias, sin
+temor de empujarse y pisarse unos a otros, así se agolparon en torno
+mío todas aquellas almas afortunadas, olvidando casi su deseo de ir a
+embellecerse. Vi una de ellas, que se adelantó para abrazarme con tales
+muestras de afecto, que me movió a hacer lo mismo con ella; pero, ¡oh
+sombras vanas, excepto para la vista! Tres veces quise rodearla con mis
+brazos, y otras tantas volvieron éstos a caer solos sobre mi pecho.
+Creo que la admiración debió pintarse en mi rostro; porque la sombra
+sonrió y se retiró; y yo, siguiéndola, continué avanzando. Me dijo con
+voz suave que me detuviese; conocí entonces quién era, y habiéndole
+rogado que se parase un momento para hablarme, respondióme:
+
+--Lo mismo que te amaba con mi cuerpo mortal, te amo también
+desprendido de él; por eso me detengo; pero tú ¿por qué vienes aquí?
+
+--Casella mío, hago este viaje para volver al mundo de los vivos, donde
+permanezco aún; pero a ti, ¿cómo es que se te ha negado por tanto
+tiempo el venir a este sitio?
+
+Me respondió:
+
+--Si aquel que conduce a quien y cómo le place me ha negado muchas
+veces este pasaje, no se ha cometido conmigo ninguna injusticia; porque
+es justa la voluntad a quien obedece. En verdad, de tres meses a esta
+parte ha recogido sin oposición a cuantos han querido entrar en su
+nave: así es que yo, que me encontraba en la playa donde el Tíber se
+mezcla con las saladas ondas del mar, fuí acogido benignamente por él.
+A la embocadura de aquel río dirige ahora su vuelo; pues allí se reúnen
+siempre los que no descienden hacia el Aqueronte.
+
+Y yo dije:
+
+--Si alguna nueva ley no te quita la memoria o el uso de aquellos
+cantos amorosos, que solían calmar todos mis deseos, dígnate consolar
+un poco mi alma, que viniendo aquí con su cuerpo, se ha angustiado
+tanto.
+
+"Amor, que dentro de mi mente habla,"[47] empezó él a cantar tan
+dulcemente, que su dulzura aún resuena en mi corazón. Mi Maestro, y yo,
+y las sombras que allí estaban, parecíamos tan contentos, como si no
+tuviéramos otra cosa en que pensar. Estábamos absortos y atentos a sus
+notas, cuando apareció el venerable anciano exclamando:
+
+--¿Qué es esto, espíritus perezosos? ¿Qué negligencia, qué demora
+es ésta? Corred al monte a purificaros de vuestros pecados, que no
+permiten que Dios se os manifieste.
+
+ [47] "Amor, che nella mente mi ragiona"... Así empieza la
+ canción de Dante señalada con el número XV en "Il Canzionere"
+ anotado por Pedro Fraticelli (Florencia, 1911).
+
+Del mismo modo que las palomas, cuando están reunidas en torno a su
+alimento, cogiendo el grano y quietas, sin hacer oír sus acostumbrados
+arrullos, si acontece algo que las asuste, abandonan súbitamente la
+comida, porque las asalta un cuidado mayor, así vi yo aquellas almas
+recién llegadas abandonar el canto y desbandarse por la costa, como
+quien corre sin saber adónde va; y no menos rápidamente huimos también
+nosotros.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TERCERO_
+
+
+Mientras la repentina fuga dispersaba por la campiña aquellas almas,
+que se volvían hacia la montaña donde la razón divina las aguija, me
+acerqué a mi fiel compañero; porque, ¿cómo hubiera podido sin él seguir
+mi viaje?, ¿quién me habría sostenido al subir por la montaña? Me
+pareció que mi Guía estaba por sí mismo arrepentido de su flaqueza. ¡Oh
+conciencia digna y pura!, ¡qué amargo roedor es para ti la más pequeña
+falta! Cuando sus pies cesaron de caminar con aquella precipitación
+que se aviene mal con la majestad de la persona, mi mente, desechando
+el pensamiento que la inquietaba, concentró su atención, como deseosa
+de recibir las nuevas impresiones; y me puse a contemplar el monte más
+alto de cuantos hacia el Cielo se elevan sobre las aguas. El Sol, que
+a mis espaldas despedía su rubicunda luz, quedaba interceptado por mi
+cuerpo, en el que se apoyaban sus rayos; y cuando vi que sólo delante
+de mí se obscurecía la tierra, volvíme de lado, temeroso de haber sido
+abandonado. Mi Protector entonces empezó a decirme, vuelto hacia mí:
+
+--¿Por qué desconfías aún? ¿Crees que no estoy contigo, y que ya
+no te guío? Ahora es ya por la tarde allá donde está sepultado el
+cuerpo, dentro del cual hacía yo sombra. Nápoles lo posee, porque lo
+han quitado de Brindis. Si, pues, ninguna sombra se proyecta delante
+de mí, no debes admirarte de ello más que de ver cómo los cielos no
+interceptan unos a otros el paso de sus luces. La Virtud divina hace
+que semejantes cuerpos sean aptos para sufrir tormentos, calor y frío;
+mas no ha querido revelarnos cómo opera tal maravilla. Insensato es
+el que espera que nuestra razón pueda recorrer las infinitas vías de
+que dispone el que es una substancia en tres personas. Seres humanos,
+contentaos con el "quia;"[48] pues si os fuera dable verlo todo, no
+habría sido necesario que pariese María; y habéis visto desearlo en
+vano a tales hombres, que, a ser posible, hubieran satisfecho ese
+deseo, el cual forma su eterno suplicio: hablo de Aristóteles, de
+Platón y otros muchos.
+
+ [48] Según Aristóteles, la demostración es de dos clases: una
+ llamada propter quod, que es cuando los efectos se deducen
+ de las causas, y otra llamada quia, y es cuando las causas
+ se deducen de los efectos por lo cual este período debe
+ interpretarse del modo siguiente: Contentaos, ¡oh humanos!,
+ con las demostraciones que se pueden deducir de los efectos,
+ por los cuales se viene en conocimiento de sus causas, y no
+ pretendáis conocer más de lo que los hechos os demuestran: que
+ en las cosas que son superiores a la inteligencia humana y a
+ la fuerza de la razón, se ejercita la fe.
+
+En este punto, inclinó la frente sin decir nada más, y quedó como
+turbado. Llegamos en tanto al pie del monte, cuyas rocas encontramos
+tan escarpadas, que las piernas más ágiles nos hubieran sido inútiles.
+El camino más desierto, el más áspero entre Lerici y Turbía, es,
+comparado con aquél, una rampa suave y anchurosa.
+
+--¿Quién sabe ahora--dijo mi Maestro deteniendo sus pasos--hacia qué
+mano es accesible la costa, de modo que pueda subir el que no tiene
+alas?
+
+Y mientras él tenía los ojos bajos, meditando qué camino seguiríamos,
+y yo miraba hacia arriba alrededor de las rocas, apareció por la
+izquierda una multitud de almas, que se dirigían hacia nosotros, aunque
+no lo parecía; tanta era la lentitud con que caminaban.
+
+--Levanta los ojos--dije a mi Maestro--; he aquí quien nos podrá
+aconsejar, si es que no puedes aconsejarte a ti mismo.
+
+Miróme entonces, y con rostro franco respondió:
+
+--Vamos allá, pues ellos vienen muy despacio; y tú no pierdas la
+esperanza, hijo querido.
+
+Habríamos andado mil pasos, y aun distaba de nosotros aquella
+muchedumbre tanto espacio cuanto podría recorrer una piedra lanzada por
+un buen hondero, cuando se arrimaron todos a los duros peñascos de la
+escarpada orilla, y permanecieron firmes y apretados entre sí, como se
+detiene a mirar aquel que duda.
+
+--¡Oh muertos en la gracia de Dios, espíritus ya elegidos!--empezó
+a decir Virgilio--; por aquella paz que, según creo, esperáis todos
+vosotros, decidme por qué parte declina esta montaña, de modo que sea
+posible ascender a ella; pues al que mejor conoce el valor del tiempo,
+le es más desagradable perderlo.
+
+Como las ovejas que salen de su redil una a una, dos a dos y tres y
+tres, mientras las otras se detienen tímidamente, inclinando hacia la
+tierra sus ojos y su hocico, y lo mismo que hace la primera hacen las
+demás, deteniéndose a su lado si se detiene, sencillas y tranquilas,
+y sin darse cuenta de por qué lo hacen, así vi yo moverse para venir
+hacia nosotros las primeras almas de aquella temerosa y afortunada
+grey, de rostro púdico y de honesto continente. Cuando vieron que
+la luz se interrumpía en el suelo a mi mano derecha, de modo que
+se proyectaba la sombra desde mí a la gruta, se detuvieron y aun
+retrocedieron algún tanto, y todos los que venían detrás, sin saber por
+qué, hicieron lo mismo.
+
+--Sin que me lo preguntéis, os confieso que este que aquí veis es
+un cuerpo humano; por cuya causa la luz del Sol aparece cortada en
+el suelo. No os asombréis; pero creed que si pretende trepar esta
+escarpada costa, lo hace inducido por virtud celestial.
+
+Así habló mi Maestro; y aquella noble multitud nos dijo:
+
+--Pues volveos atrás y caminad delante de nosotros.
+
+Y al mismo tiempo nos hacían señas con el dorso de las manos. Uno de
+ellos exclamó:
+
+--Quienquiera que seas, andando como vas, vuelve el rostro hacia mí, y
+procura recordar si me has visto en el mundo alguna vez.
+
+Yo me volví hacia él, y le miré fijamente: era rubio, hermoso y de
+gentil aspecto; pero tenía la ceja partida de un golpe. Cuando le
+manifesté humildemente que no le había visto nunca, me dijo:
+
+--¡Mira, pues!
+
+Y enseñóme una herida en la parte superior de su pecho. Después añadió
+sonriendo:
+
+--Yo soy Manfredo, nieto de la emperatriz Constanza: por lo cual te
+ruego, que cuando vuelvas a la Tierra, vayas a visitar a mi graciosa
+hija, madre del honor de Sicilia y de Aragón, y le digas la verdad,
+si es que se ha dicho lo contrario. Después de tener atravesado mi
+cuerpo por dos heridas mortales, me volví llorando hacia Aquél, que
+voluntariamente perdona. Mis pecados fueron horribles; pero la bondad
+infinita tiene tan largos los brazos, que recibe a todo el que se
+vuelve hacia ella. Si el Pastor de Cosenza, que fué enviado por
+Clemente para darme caza, hubiese leído bien en aquella página de Dios,
+mis huesos estarían aún en la cabeza del puente, cerca de Benevento,
+bajo la salvaguardia de las pesadas piedras. Ahora los moja la lluvia;
+el viento los impele fuera del reino, casi a la orilla del Verde, donde
+los hizo transportar con cirios apagados. Pero por su maldición no
+se pierde el amor de Dios de tal modo, que no vuelva nunca, mientras
+reverdezca la flor de la esperanza. Es verdad que el que muere contumaz
+para con la santa Iglesia, por más que al fin se arrepienta, debe estar
+en la parte exterior de esta montaña un espacio de tiempo treinta
+veces mayor del que vivió en contumacia, a menos que no se abrevie la
+duración de este decreto merced a eficaces oraciones. Calcula, pues, lo
+dichoso que puedes hacerme, revelando a mi buena Constanza cómo me has
+visto, y la prohibición que pesa sobre mí, que puede alzarse por los
+ruegos de los que existen allá arriba.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO CUARTO_
+
+
+Cuando por efecto del placer o del dolor de que se siente afectada
+alguna de nuestras facultades, el alma entera se concentra en esa
+facultad, parece que no atienda a ninguna otra; y esto demuestra el
+error de los que creen que en nosotros arde un alma sobre otra alma.
+Por eso mismo, cuando se oye o ve alguna cosa que absorbe fuertemente
+el alma en su contemplación, el tiempo se desliza sin que el hombre
+se aperciba de ello; porque una es la facultad que escucha, y otra
+la que cautiva por completo el alma: ésta está como atada; aquella
+es libre. Yo adquirí una prueba de esta verdad oyendo y admirando a
+aquel espíritu; pues había el Sol ascendido cincuenta grados sobre el
+horizonte, sin que yo lo echase de ver, cuando llegamos a un punto en
+que las almas exclamaron a una voz: "Aquí está el objeto de vuestra
+demanda."
+
+Cualquier portillo de los que suele tapar el aldeano con un manojo de
+espinos, cuando maduran las uvas, es mayor que el sendero por donde
+subimos solos mi Maestro y yo, cuando la multitud de almas se separó de
+nosotros. Bastan los pies para ir a San Leo, para bajar a Noli, para
+ascender hasta la elevada cumbre de Bismantua; pero aquí es preciso
+que el hombre vuele: quiero decir, como volaba yo, conducido por las
+ligeras alas y por las plumas de un gran deseo, detrás de Aquel que
+reanimaba mi esperanza y me iluminaba. Ibamos subiendo por el sendero
+excavado en el peñasco, cuyas quebradas rocas nos estrechaban por ambos
+lados, y el suelo que pisábamos nos obligaba a ayudarnos con pies y
+manos. Cuando llegamos a sitio descubierto, sobre el rellano de la alta
+base del monte, dije:
+
+--Maestro mío, ¿qué camino seguiremos?
+
+Y él me contestó:
+
+--No des ningún paso hacia abajo: prosigue subiendo detrás de mí hacia
+la cima de este monte, hasta que se nos aparezca algún experto guía.
+
+La cima era tan alta, que no podía alcanzarla la vista, y la subida
+mucho más empinada que la línea que divide en dos partes el cuadrante.
+Yo estaba ya cansado, y entonces exclamé:
+
+--¡Oh amado Padre! Vuélvete, y mira que me quedo aquí solo, si no te
+detienes.
+
+--Hijo mío, haz por llegar hasta aquel punto--respondió mostrándome una
+prominencia que rodeaba por aquel lado toda la montaña.
+
+Sus palabras me aguijonearon de tal modo, que me esforcé cuanto
+pude trepando hasta donde él estaba, tanto que puse mis plantas
+sobre aquella especie de cornisa. Nos sentamos allí ambos, vueltos
+hacia Levante, por cuyo lado habíamos subido; pues suele agradar la
+contemplación del camino que uno ha hecho. Primeramente dirigí los ojos
+al fondo, después los levanté hacia el Sol, y me admiraba de que éste
+nos iluminase por la izquierda.
+
+El Poeta observó que me quedaba estupefacto, mirando el carro de la
+luz que iba a pasar entre nosotros y el Aquilón; por lo cual me dijo:
+
+--Si Cástor y Pólux estuvieran en compañía de aquel espejo, que
+ilumina al mundo tanto por arriba como por abajo, verías al Zodíaco
+refulgente girar más próximo aún a las Osas, a no ser que saliese
+fuera de su antiguo camino. Y si quieres comprender cómo puede suceder
+esto, reconcentra tu pensamiento, y considera que el monte Sion está
+situado sobre la Tierra, relativamente a éste, de modo que ambos
+tienen un mismo horizonte y diferentes hemisferios; por lo cual, si tu
+inteligencia te permite discernir con claridad, verás cómo el camino
+que por su mal no supo recorrer Faetón, debe ir necesariamente por un
+lado de este monte, al paso que va por el opuesto lado de aquel otro.
+
+--En verdad. Maestro mío--le contesté--, nunca había visto tan
+claramente como ahora distingo estas cosas, para cuya comprensión no
+me parecía bastante apto mi ingenio. Por las razones que me has dado
+entiendo que el círculo intermedio del primer móvil, llamado Ecuador
+en alguna ciencia, y que permanece siempre entre el Sol y el invierno,
+dista de aquí tanto hacia el Septentrión, cuanto los Hebreos lo veían
+hacia la parte cálida. Pero, si te place, quisiera saber cuanto hemos
+de andar aún; pues el monte se eleva más de lo que puede alcanzar mi
+vista.
+
+--Esta montaña es tal--me respondió--, que siempre cuesta trabajo
+empezar a subirla, y cuanto más va para arriba es menos fatigoso.
+Cuando te parezca tan suave, que subas ligeramente por ella como van
+por el agua las naves, entonces habrás llegado al fin de este sendero:
+espera, pues, a conseguirlo para descansar de tu fatiga. Y no respondo
+más, pues sólo esto tengo por cierto.
+
+Cuando hubo terminado de decir estas palabras, resonó cerca de nosotros
+una voz que decía: "Quizá te veas precisado antes a sentarte." Al
+sonido de aquella voz, volvímonos, y vimos a la izquierda un gran
+peñasco, en el que no habíamos reparado antes ninguno de los dos.
+Nos dirigimos hacia allí, donde estaban algunos espíritus reposando
+a la sombra detrás del peñasco, como quien lo hace por indolencia.
+Uno de ellos, que me parecía cansado, estaba sentado con las rodillas
+abrazadas, reposando sobre ellas su cabeza.
+
+--¡Oh amado Señor mío!--dije entonces--: contempla a ése, que se
+muestra más negligente que si fuese hermano de la pereza.
+
+Entonces se volvió hacia nosotros, y nos examinó, dirigiendo su mirada
+por encima de los muslos, y diciendo:
+
+--Vé, pues, allá arriba, tú que eres tan valiente.
+
+Conocí entonces quién era; y aquella fatiga que agitaba todavía un poco
+mi respiración, no me impidió acercarme a él. Cuando estuve a su lado,
+alzó apenas la cabeza, diciendo:
+
+--¿Has comprendido bien por qué el Sol dirige su carro por tu izquierda?
+
+Sus perezosos movimientos y sus lacónicas palabras hicieron asomar una
+sonrisa a mis labios; después dije:
+
+--Belacqua, ahora ya no me conduelo de ti: pero dime, ¿por qué estás
+aquí sentado? ¿Esperas algún guía, o es que has vuelto a tus antiguas
+costumbres?
+
+Contestóme:
+
+--¡Oh, hermano! ¿Para qué he de ir arriba, si no ha de permitirme
+llegar al sitio de la expiación el Angel de Dios, que está sentado a
+su puerta? Antes que yo entre por ella, es necesario que el cielo dé
+tantas vueltas en torno mío, cuantas dió en el transcurso de mi vida,
+por haber aplazado los buenos suspiros hasta la hora de mi muerte; a no
+ser que me auxilie una plegaria, que se eleve de un corazón que viva en
+la gracia. ¿De qué sirven las demás, si no han de ser oídas en el cielo?
+
+Ya el Poeta subía delante de mí diciendo:
+
+--No te detengas más: mira que el Sol toca al Meridiano, y la Noche
+cubre ya con su pie la costa de Marruecos.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO QUINTO_
+
+
+Me había alejado ya de aquellas sombras, y seguía las huellas de mi
+Guía, cuando detrás de mí, y señalándome con el dedo, gritó una de
+ellas:
+
+--Mirad; no se nota que el Sol brille a la izquierda de aquel de más
+abajo, que marcha al parecer como un vivo.
+
+Al oír estas palabras, volví la cabeza, y vi que las sombras miraban
+con admiración, no solamente a mí, sino también a la luz interceptada
+por mi cuerpo.
+
+--¿Por qué se turba tanto tu ánimo--dijo el Maestro--, que así acortas
+el paso? ¿Qué te importa lo que allí murmuran? Sígueme, y deja que
+hable esa gente. Sé firme como una torre, cuya cúspide no se doblega
+jamás al embate de los vientos: el hombre en quien bulle pensamiento
+sobre pensamiento, siempre aleja de sí el fin que se propone; porque el
+uno debilita la actividad del otro.
+
+¿Qué otra cosa podría yo contestarle sino: "Ya voy?" Así lo hice,
+cubierto algún tanto de aquel color que hace a veces al hombre digno
+de perdón. En tanto, de través por la cuesta venían hacia nosotros
+algunas almas entonando, versículo a versículo, el "Miserere." Cuando
+observaron que yo no daba paso al través de mi cuerpo a los rayos
+solares, cambiaron su canto en un "¡Oh!" ronco y prolongado: y dos de
+ellas, a guisa de mensajeros, corrieron a nuestro encuentro, diciendo:
+
+--Hacednos sabedores de vuestra condición.
+
+Mi Maestro contestó:
+
+--Podéis iros y referir a los que os han enviado, que el cuerpo de éste
+es de verdadera carne. Si se han detenido, según me figuro, por ver
+su sombra, bastante tienen con tal respuesta: hónrenle, porque podrá
+serles grato.
+
+Jamás he visto a prima noche los vapores encendidos, ni a puesta del
+Sol las exhalaciones de Agosto, hendir el Cielo sereno tan rápidamente
+como corrieron aquellas almas hacia sus compañeras; y una vez allí,
+regresaron adonde estábamos, juntas con las demás, como escuadrón que
+corre a rienda suelta.
+
+--Esa gente que se agolpa hacia nosotros es numerosa--dijo el Poeta--,
+y vienen a dirigirte alguna súplica: tú, sin embargo, sigue adelante, y
+escucha mientras andas.
+
+--¡Oh alma, que, para llegar a la felicidad, vas con los miembros con
+que naciste!--venían gritando--: modera un poco tu paso. Repara si has
+conocido a alguno de nosotros, de quien puedas llevar allá noticias.
+¡Ah! ¿Por qué te vas? ¿Por qué no te detienes? Todos hemos terminado
+nuestros días por muerte violenta, y fuimos pecadores hasta la última
+hora: entonces la luz del Cielo iluminó nuestra razón tan bien, que,
+arrepentidos y perdonados, abandonamos la vida en la gracia de Dios,
+que nos abrasa por el gran deseo que tenemos de verle.
+
+Yo les contesté:
+
+--Aun cuando no reconozco las desfiguradas facciones de ninguno de
+vosotros, no obstante, si deseáis de mí algo que me sea posible,
+espíritus bien nacidos, yo lo haré por aquella paz que se me hace
+buscar de mundo en mundo, siguiendo los pasos de este Guía.
+
+Uno de ellos empezó diciendo:
+
+--Todos confiamos en tu benevolencia sin necesidad de que lo jures,
+a no ser que la impotencia destruya tu buena voluntad. Yo, que hablo
+solo antes que los demás, te ruego que si ves alguna vez aquel país que
+se extiende entre la Romanía y el de Carlos,[49] me concedas en Fano
+el dón de tus preces, a fin de que los buenos rueguen allí por mí, de
+modo que yo pueda purgar mis graves pecados. De allí fuí yo: pero las
+profundas heridas por donde salió la sangre en la que me asentaba, me
+fueron hechas en el territorio de los Antenóridas,[50] donde creía
+encontrarme más seguro. El de Este lo ordenó, porque me odiaba mucho
+más de lo que le permitía la justicia; pero si yo hubiese huído hacia
+la Mira, cuando llegué a Oriaco, aún estaría allá donde se respira:
+corrí al pantano, donde las cañas y el lodo me embarazaron tanto, que
+caí, y vi formarse en tierra un lago con la sangre de mis venas.
+
+ [49] La Marca de Ancona, gobernada por Carlos de Anjou.
+
+ [50] Padua, fundada por Antenor.
+
+Después me dijo otro:
+
+--¡Ay! Así se cumpla el deseo que te conduce a esta elevada montaña,
+dígnate auxiliar al mío con obras de piedad. Yo fuí de Montefeltro, y
+soy Buonconte. Ni Juana ni los otros se cuidan de mí; por lo cual voy
+entre éstos con la cabeza baja.
+
+Le pregunté:
+
+--¿Qué violencia o qué aventura te sacó fuera de Campaldino, que no se
+supo nunca donde está tu sepultura?
+
+--¡Oh!--me respondió--; al pie del Casentino corre un río llamado
+Archiano, que nace en el Apenino encima del Ermo. Allí donde pierde
+su nombre, llegué yo con el cuello atravesado, huyendo a pie y
+ensangrentando la llanura. Allí perdí la vista, y mi última palabra fué
+el nombre de María; allí caí, y no quedó más que mi carne. Te diré la
+verdad, y tú la referirás entre los vivos: el ángel de Dios me cogió,
+y el del Infierno gritaba: "¡Oh tú, venido del Cielo! ¿Por qué me lo
+quitas? Te llevas la parte eterna de éste por una pequeña lágrima que
+me le arrebata; pero yo trataré de diferente modo la otra parte."
+Tú sabes bien cómo se condensa en el aire ese húmedo vapor, que se
+convierte en lluvia en cuanto sube hasta donde le sorprende el frío:
+pues bien, el demonio, juntando a su entendimiento aquella malevolencia
+que sólo procura hacer daño, con el poder inherente a su naturaleza,
+agitó el vapor y el viento. En cuanto se extinguió el día, cubrió de
+nieblas el valle desde Pratomagno hasta el Apenino, e hizo tan denso
+aquel cielo, que el espeso aire se convirtió en agua: cayó la lluvia,
+y el agua que la tierra no pudo absorber fué a parar a los barrancos,
+y uniéndose a la de los torrentes, se precipitó hacia el río real con
+tal rapidez, que nada podía contenerla. El Archiano furioso encontró
+mi cuerpo helado en su embocadura, lo arrastró hacia el Arno, y separó
+mis brazos que había puesto en cruz sobre el pecho cuando me venció
+el dolor. Después de haberme volteado por sus orillas y su fondo, me
+cubrió y rodeó con la arena que había hecho desprenderse de los campos.
+
+--¡Ah!, cuando vuelvas al mundo, y hayas descansado de tu largo
+viaje--continuó un tercer espíritu, luego que hubo acabado de hablar
+el segundo--, acuérdate de mí, que soy la Pía.[51] Siena me hizo, y las
+Marismas me deshicieron: bien lo sabe aquel que, siendo ya viuda, me
+puso en el dedo su anillo enriquecido de piedras preciosas.
+
+ [51]Pía de Tolomei, natural de Siena, casó con Nello o
+ Paganello Pannocchieschi, señor del castillo della Pietra, en
+ la Marisma Toscana, el cual, creyéndola infiel, le dió muerte,
+ en 1295, mandando, según refiere algún comentarista, arrojarla
+ por una ventana.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEXTO_
+
+
+Cuando, acabado el juego de la zara, se desparten los jugadores, el que
+pierde se queda triste, pensando en las jugadas, y aprendiendo entonces
+con sentimiento el modo de que debió haberse valido para ganar: con el
+ganancioso se van los circunstantes; y uno por delante, otro por detrás
+y otro por el lado procuran hacerse presentes al afortunado; éste no
+se detiene aunque los escucha a todos, hasta que tiende a uno su mano,
+que por ello deja de atosigarle, librándose así de los empujones de
+la multitud. Así estaba yo en medio de aquella compacta muchedumbre
+de almas, volviendo a uno y otro lado el rostro, hasta que, merced a
+mis promesas, pude desprenderme de ellas. Allí estaban el Aretino que
+recibió la muerte de los brazos crueles de Ghin di Tacco, y el otro
+que se ahogó al darle caza sus enemigos. Allí oraba, con los brazos
+extendidos, Federico Novello, y aquel de Pisa, que dió ocasión de
+demostrar la grandeza de su alma al buen Marzucco. Vi al conde Orso,
+y a aquella alma separada de su cuerpo por hastío y por envidia, como
+ella misma decía, y no por sus culpas; a Pedro de la Broccia, digo: y
+bien es menester que provea en ello la princesa de Brabante, mientras
+esté por acá, si no quiere verse colocada entre peores compañeros.
+
+Cuando me vi libre de todas aquellas sombras, que rogaban para
+que otros rogasen por ellas, a fin de abreviar el tiempo de su
+purificación, empecé a decir:
+
+--Parece que me niegas expresamente en algún texto, ¡oh luz que
+desvaneces mis dudas!, que la oración aplaca los decretos del cielo; y
+sin embargo, esta gente ruega para conseguirlo. ¿Será, pues, vana su
+esperanza? ¿O es que no he comprendido bien el sentido de tus palabras?
+
+A lo que me contestó:
+
+--Lo que escribí es muy claro, y la esperanza de ésos no se verá
+fallida, si se examina con recto sentido. No se menoscaba el alto
+juicio divino, porque el fuego amoroso de la caridad cumpla en un
+instante lo que deben satisfacer los que aquí están relegados; y allí,
+donde senté tal máxima, la oración no tenía la virtud de borrar las
+faltas, porque el objeto de aquélla estaba alejado de Dios. No te
+detenga, sin embargo, tan profunda duda, hasta que te la desvanezca
+aquélla que ha de iluminar tu entendimiento, mostrándole la verdad. No
+sé si me entiendes: hablo de Beatriz, a quien verás risueña y feliz
+sobre la cumbre de este monte.
+
+Yo repuse:
+
+--Mi buen Guía, caminemos más de prisa: pues ya no me canso tanto como
+antes, y la montaña proyecta su sombra hacia este lado.
+
+--Avanzaremos hoy tanto como podamos--me respondió--; pero el camino
+es muy diferente de lo que te figuras. Antes que lleguemos arriba,
+verás volver a aquel que ahora se oculta tras de la cuesta, y cuyos
+rayos no quiebras en este momento. Pero ve allí un alma que, inmóvil
+y completamente sola, dirige hacia nosotros sus miradas: ella nos
+enseñará el camino más corto.
+
+Llegamos junto a ella. ¡Oh alma lombarda, cuán altanera y desdeñosa
+estabas, y cuán noble y grave era el movimiento de tus ojos! Ella no
+nos decía nada; pero dejaba que nos aproximásemos, mirando únicamente
+como el león cuando reposa. Virgilio se le acercó, rogándole que nos
+enseñase la subida más fácil; pero ella, sin contestar a su pregunta,
+quiso informarse acerca de nuestro país y de nuestra vida; y al
+empezar mi Guía a decir. "Mantua...," la sombra, que antes estaba como
+concentrada en sí misma, corrió hacia él desde el sitio en que se
+encontraba, diciendo: "¡Oh, mantuano!, yo soy Sordello, de tu tierra."
+Y se abrazaron mutuamente.
+
+¡Ah Italia esclava, albergue de dolor, nave sin timonel en medio de
+una gran tempestad, no ya señora de provincias, sino de burdeles! Al
+dulce nombre de su país natal, aquel alma gentil se apresuró a festejar
+a su conciudadano; al paso que tus vivos no saben estar sin guerra, y
+se destrozan entre sí aquellos a quienes guarda una misma muralla y un
+mismo foso. Busca, desgraciada, en derredor de tus costas, y después
+contempla en tu seno si alguna parte de ti misma goza de paz. ¿Qué
+vale que Justiniano te enfrenara, si la silla está vacía? Tu vergüenza
+sería menor sin ese mismo freno. ¡Ah, gentes que debierais ser devotas,
+y dejar al César en su trono, si comprendierais bien lo que Dios ha
+prescrito! Mirad cuán arisca se ha vuelto esa Italia, por no haber sido
+castigada a tiempo con las espuelas, desde que os apoderasteis de sus
+riendas. ¡Oh alemán Alberto, que la abandonas, al verla tan indómita
+y salvaje, cuando debiste oprimir sus ijares! Caiga sobre tu sangre
+el justo castigo del Cielo, y sea éste tan nuevo y evidente, que sirva
+también de temeroso escarmiento a tu sucesor, ya que tú y tu padre,
+alejados de aquí por ambición, habéis tolerado que quede desierto el
+jardín del imperio. Hombre indolente, ven a ver a los Montecchi y a los
+Cappelletti, a los Monaldi y Filippeschi, aquéllos ya tristes, y éstos
+poseídos de amargos recelos. Ven, cruel, ven; y mira la opresión de tus
+nobles, y remedia sus males, y verás cuán segura está Santaflora. Ven a
+ver a tu Roma, que llora, viuda y sola, exclamando día y noche: "¡César
+mío! ¿Por qué no estás en mi compañía?" Ven y contempla cuán grande es
+el mutuo amor de la gente; y si nada te mueve a compasión de nosotros,
+ven a avergonzarte de tu fama. Y, séame lícito preguntarte, ¡oh sumo
+Jove, que fuiste crucificado por nosotros en la tierra! ¿Están vueltos
+hacia otra parte tus justos ojos? ¿O es que nos vas preparando de ese
+modo, en lo profundo de tus pensamientos, para recibir algún gran bien
+que no puede prever nuestra inteligencia? Porque la tierra de Italia
+está llena de tiranos; y el hombre más ruin, al ingresar en un partido,
+se convierte en un Marcelo.
+
+Florencia mía, bien puedes estar satisfecha de esta digresión, que no
+habla contigo, merced a tu pueblo que tanto se ingenia. Hay muchos
+que tienen la justicia en el corazón, pero son tardíos en aplicarla,
+porque temen disparar el arco imprudentemente; mas tu pueblo la tiene
+en la punta de sus labios. Muchos rehusan los cargos públicos; pero tu
+pueblo responde solícito, sin que le llamen, y grita: "Yo los acepto."
+Alégrate, pues, que motivo tienes para ello. Eres rica, disfrutas
+tranquilidad, tienes prudencia. Si digo la verdad, claramente lo
+demuestran los hechos. Atenas y Lacedemonia, que hicieron las antiguas
+leyes y fueron tan civilizadas, dieron un débil ejemplo de vivir
+bien, comparadas contigo; pues dictas tan sutiles decretos, que los
+que expides en Octubre no llegan a mediados de Noviembre. ¿Cuántas
+veces, en el tiempo a que alcanza la memoria, has cambiado de leyes, de
+monedas, de oficios y de costumbres, y renovado tus habitantes? Y si
+quieres recordarlo y ver la luz, conocerás que eres semejante a aquella
+enferma, que no encuentra posición que le cuadre sobre la pluma, y
+procura hacer más llevadero su dolor dando continuas vueltas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEPTIMO_
+
+
+Después de haber cambiado entre sí tres o cuatro veces corteses y
+halagüeños saludos, Sordello se hizo un poco atrás, y dijo:
+
+--¿Quiénes sois?
+
+--Mis huesos fueron sepultados por mandato de Octavio, antes que se
+hubiesen dirigido hacia esta montaña las almas dignas de subir hasta
+Dios. Yo soy Virgilio, que perdí el cielo por no tener fe, y no por
+otra culpa.
+
+Así respondió mi Guía. Como el que de improviso ve una cosa que le
+asombra, y a la que no sabe si dar o no crédito, diciendo: "es, no es,"
+así se quedó aquél: después bajó los ojos, se adelantó humildemente
+hacia él, y le abrazó en el sitio del cuerpo donde alcanza el pequeño.
+
+--¡Oh gloria de los latinos--dijo--, por quién nuestra lengua demostró
+cuánto podía! ¡Honor eterno del lugar donde nací! ¿Qué mérito o qué
+gracia permite que yo te vea? Si es que soy digno de oír tus palabras,
+dime si vienes del Infierno, y de qué recinto.
+
+--He llegado hasta aquí pasando por todos los círculos del reino
+del llanto--respondióle--; la virtud del cielo me guía, y con ella
+vengo. No por lo que he hecho, sino por lo que no he hecho, he perdido
+la facultad de contemplar el alto Sol que tú deseas, y que conocí
+demasiado tarde. Allá abajo hay un lugar triste, no por los martirios,
+sino por las tinieblas, donde en vez de lamentos como gritos, sólo
+resuenan suspiros. Allí estoy yo con los inocentes párvulos, mordidos
+por los dientes de la muerte antes de que fueran lavados del pecado
+original. Allí estoy yo con aquellos que no se cubrieron con las tres
+virtudes santas, aunque, exentos de vicios, conocieron y observaron las
+demás. Pero danos algún indicio, si es que puedes y sabes, a fin de
+que lleguemos más pronto al sitio donde tiene verdadero principio el
+Purgatorio.
+
+Sordello respondió:
+
+--Aquí no tenemos designado un punto fijo, y a mí me es lícito subir
+andando alrededor por la montaña: te serviré de guía por todos los
+parajes hasta donde puedo llegar. Pero advierte que ya declina el día;
+y no siendo posible ir arriba de noche, convendrá que pensemos en
+buscar un buen abrigo. Algo lejos de aquí, a la derecha, hay algunas
+almas: si quieres, te conduciré adonde están, seguro de que te agradará
+conocerlas.
+
+--¿Cómo es eso?--le contestó--. Quien quisiera subir de noche, ¿se
+vería detenido por alguien? ¿O es acaso que no podría subir?
+
+El buen Sordello pasó su dedo por el suelo, diciendo:
+
+--¿Ves esta sola línea? Pues no la atravesarás después de haberse
+ocultado el Sol; no por otra causa, sino porque te lo impedirán las
+tinieblas nocturnas; las cuales, con la impotencia que originan,
+contrarrestan la voluntad. Con ellas, podríase muy bien volver abajo
+y recorrer la cuesta vagando en torno, mientras el día esté bajo el
+horizonte.
+
+Entonces mi Señor, como asombrado, repuso:
+
+--Condúcenos adonde dices que puede ser agradable permanecer.
+
+Nos habíamos alejado un poco de allí, cuando eché de ver que el monte
+estaba hendido como los valles que hay en nuestro hemisferio.
+
+--Iremos--dijo aquella sombra--allá donde la cuesta forma una cavidad,
+y esperaremos en ella el nuevo día.
+
+Un sendero tortuoso, entre pendiente y llano, nos condujo a un lado
+de aquella cavidad, en donde las orillas que la circundan descienden
+más de la mitad de su altura. El oro y la plata fina, la púrpura, el
+albayalde, el añil azul y brillante, y las esmeraldas recientemente
+talladas en el momento en que se desprenden sus trozos, serían vencidos
+en brillantez por las hierbas y las flores de aquella cavidad, como
+lo menor es vencido por lo mayor. La naturaleza no había ostentado
+solamente allí sus adornos, sino que con la suavidad de mil aromas
+había formado un olor indistinto y desconocido para nosotros. Allí vi
+sentadas sobre la verdura y entre las flores algunas almas, que desde
+fuera no podían distinguirse, por ocultarlas las laderas del valle, las
+cuales estaban cantando el "Salve Regina." El Mantuano, que nos había
+conducido por el tortuoso sendero, nos dijo:
+
+--No pretendáis que os guíe hasta donde están ésos, antes de que se
+oculte el poco Sol que queda. Desde esta altura veréis las acciones
+y los rostros de todos, mejor que si estuvierais entre ellos en el
+mismo valle. Aquel que está sentado en el puesto más alto, que en su
+actitud parece haberse descuidado de hacer lo que debía, y cuya boca
+no se mueve para cantar con los demás, fué el emperador Rodolfo, que
+pudo curar las heridas que han dado muerte a Italia, de tal modo, que
+tarde le vendrá de otro el remedio. El que con su presencia conforta al
+primero, gobernó la tierra donde nace el agua que el Moltava conduce
+al Elba, y el Elba al mar. Llamóse Ottokar, y ya en la infancia fué
+mucho mejor príncipe que su hijo Wenceslao cuando barbado, a quien
+enervaron el ocio y la lujuria. Y aquel romo, que parece consultar con
+tanta intimidad al otro de benigno aspecto, murió huyendo y marchitando
+la flor de lis: mirad cómo se golpea el pecho; y ved cómo el otro,
+suspirando, apoya su mejilla en la palma de la mano. Padre y suegro son
+del mal de Francia: saben que su vida es grosera y viciosa, y de ahí
+proviene el dolor que les aflige. Aquel que parece tan corpulento,[52]
+y que canta acorde con el narigudo,[53] llevó ceñida la cuerda de toda
+virtud; y si después de él hubiera reinado más tiempo el jovencito que
+a su espalda se sienta,[54] bien habría pasado el valor de padre a
+hijo; lo cual no se puede decir de sus otros herederos Jaime y Fadrique
+conservan los reinos; pero ninguno de ellos posee la mejor herencia.
+Raras veces renace por las ramas la humana probidad; pues así lo quiere
+Aquél que nos la da, para que se la pidamos. No menos se dirigen mis
+palabras al narigudo, que al otro, a Pedro, que canta con él; pues de
+su descendencia se lamentan ya la Pulla y la Provenza. La planta es
+inferior a su semilla tanto, cuanto más que Beatriz y Margarita se
+gloria Constanza aún de su marido. Ved ahí al rey de sencilla vida,
+sentado aparte y solo, a Enrique de Inglaterra: éste ha producido
+mejores vástagos. Aquel que está en el suelo más abajo que los otros,
+mirando hacia arriba, es el marqués Guillermo, por quien Alejandría y
+sus guerreros hacen llorar hoy al Monferrato y al Canavés.
+
+ [52] Pedro III de Aragón.
+
+ [53] Carlos I, conde de Provenza y rey de Pulla.
+
+ [54] Alfonso III, primogénito de Pedro el Grande, que sucedió
+ a su padre, y sólo reinó seis años, muriendo en 1291.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO OCTAVO_
+
+
+Era ya la hora en que se enternece el corazón de los navegantes, y
+renace su deseo de abrazar a los caros amigos, de quienes el mismo día
+se han despedido, y en que el novel viajero se compunge de amor, si oye
+a lo lejos alguna campana, que parezca plañir al moribundo día; cuando
+dejé de oír, y comencé a mirar a una de aquellas almas, que, puesta en
+pie, hacía señas con la mano en ademán de que las otras la escuchasen.
+Unió y levantó ambas palmas, dirigiendo sus ojos hacia Oriente, como si
+dijese a Dios: "Sólo en ti pienso;" y salió de su boca tan devotamente
+y con tan dulces notas el "Te lucis ante," que el placer me hizo salir
+fuera de mí. Aguza bien aquí la vista, ¡oh lector!, para descubrir
+la verdad; porque el velo es ahora tan sutil, que te será en efecto
+sumamente fácil atravesarlo.
+
+Vi luego a aquel ejército gentil, pálido y humilde, que en silencio
+contempla el cielo, como esperando algo; y vi salir de las alturas y
+descender al valle dos ángeles con dos espadas flamígeras, truncadas
+y privadas de sus puntas. Verdes como las tiernas hojas que acaban de
+brotar eran sus vestiduras, y agitadas por las plumas de sus alas,
+verdes también, flotaban por detrás a merced del viento. El uno se posó
+algo más arriba de donde estábamos; el otro descendió hacia el lado
+opuesto; de suerte que las almas quedaron entre ellos. Se distinguía
+perfectamente su blonda cabellera; pero al querer mirar sus facciones,
+se ofuscaba la vista, como se ofusca toda facultad, por la excesiva
+fuerza de las impresiones.
+
+--Ambos vienen del seno de María--dijo Sordello--para guardar el valle
+contra la serpiente, que acudirá a él en breve.
+
+Y yo, que no sabía por qué sitio había de venir, miré en torno mío, y
+helado de terror, me arrimé cuanto pude a las fieles espaldas. Sordello
+continuó:
+
+--Ahora descendamos hacia donde están esas grandes sombras, y
+hablaremos con ellas: les será muy grato veros.
+
+Sólo había descendido tres pasos, según creo, cuando ya me encontré
+abajo, y vi uno que me miraba como si hubiera querido conocerme. El
+aire iba ya obscureciéndose, pero no tanto que entre sus ojos y los
+míos no permitiese ver lo que antes por la distancia se ocultaba. Vino
+hacia mí, y yo me adelanté hacia él. ¡Noble juez! ¡Oh, Nino! ¡Con
+cuánto placer vi que no estabas entre los condenados! No hubo amistoso
+saludo que no nos dirigiésemos; después me preguntó:
+
+--¿Cuánto tiempo hace que has llegado al pie de este monte a través de
+las lejanas aguas?
+
+--¡Ah!--le dije--; esta mañana he llegado pasando por tristes lugares,
+y estoy aún en la primera vida; aunque al hacer este viaje, voy
+preparándome para la otra.
+
+Apenas oyeron mi respuesta, cuando Sordello y él retrocedieron como
+hombres poseídos de un repentino espanto. El primero se volvió hacia
+Virgilio, y el otro hacia uno que estaba sentado, gritando: "Ven,
+Conrado, ven a ver lo que Dios por su gracia permite." Después,
+dirigiéndose a mí, exclamó:
+
+--Por la singular gratitud que debes a Aquél que oculta de tal modo su
+primitivo origen, que no es posible penetrarlo, cuando estés más allá
+de las anchurosas aguas, di a mi Juana, que pida por mí allí donde
+se oyen los ruegos de los inocentes. No creo que su madre me ame ya,
+pues ha dejado las blancas tocas, que la desventurada echará de menos
+algún día. Por ella se comprende fácilmente cuánto dura en una mujer el
+fuego del amor, si la vista o el íntimo trato no lo alimenta. La víbora
+que campea en las armas del Milanés no le proporcionará tan hermosa
+sepultura como se la hubiera dado el gallo de Gallura.[55]
+
+ [55] No será tan honrosa su sepultura cuando muera enlazada
+ a la casa de los Visconti de Milán, como lo sería si hubiera
+ guardado fidelidad a la de los Visconti de Gallura. Los
+ primeros tenían una víbora en su escudo; los segundos un gallo.
+
+Así decía, y en todo su aspecto se veía impreso el sello de aquel
+recto celo que arde con mesura en el corazón. Entretanto, mis ojos se
+dirigían ávidos hacia la parte del cielo donde es más lento el curso de
+las estrellas, como sucede en los puntos de una rueda más próximos al
+eje. Mi Guía me preguntó:
+
+--Hijo mío, ¿qué miras allá arriba?
+
+Y yo le contesté:
+
+--Aquellas tres antorchas[56], en cuya luz arde todo el polo hacia esta
+parte.
+
+ [56] Las constelaciones del Eridano, de la Nave y del Pez de
+ oro.--Alegóricamente son las tres virtudes teologales.
+
+Y él repuso:
+
+--Las cuatro estrellas brillantes que viste esta mañana, han descendido
+por aquel lado, y éstas han subido donde estaban aquéllas.
+
+Mientras él hablaba, Sordello se le acercó, diciendo: "He ahí a nuestro
+adversario;" y extendió el dedo para que mirásemos hacia el sitio
+que indicaba. En la parte donde queda indefenso el pequeño valle,
+había una serpiente, que quizá era la que dió a Eva el amargo manjar.
+Se adelantaba el maligno reptil por entre la hierba y las flores,
+volviendo de vez en cuando la cabeza, y lamiéndose el lomo como un
+animal que se alisa la piel. No puedo decir cómo se movieron los
+azores celestiales, pues no me fué posible distinguirlo; pero sí vi
+a entreambos en movimiento. Sintiendo que sus verdes alas hendían el
+aire, huyó la serpiente, y los ángeles se volvieron a su puesto con
+vuelo igual. La sombra que se acercó al juez, cuando éste la llamó, no
+dejó un momento de mirarme durante todo aquel asalto.
+
+--Que la antorcha que te conduce hacia arriba encuentre en tu voluntad
+tanta cera cuanta se necesita para llegar al sumo esmalte--empezó a
+decir--; si sabes alguna noticia positiva del Val di Magra o de su
+tierra circunvecina, dímela, pues yo era señor en aquel país: fuí
+llamado Conrado Malaspina, no el antiguo, sino descendiente suyo, y
+tuve para con los míos un amor que aquí se purifica.
+
+--¡Oh!--le contesté--; no estuve nunca en vuestro país; pero ¿a qué
+parte de Europa no habrá llegado su fama? La gloria que honra vuestra
+casa da tal renombre a sus señores y a la comarca entera, que tiene
+noticia de ella aun aquel que no la ha visitado. Y os juro, así pueda
+llegar a lo alto de este monte, que vuestra honrosa estirpe no pierde
+la prez que le han conquistado su bolsa y su espada. Sus buenas
+costumbres y excelente carácter la colocan en tan privilegiado puesto,
+que aunque el perverso jefe aparte al mundo del verdadero camino, ella
+va por el recto sendero despreciando el torcido.
+
+El replicó:
+
+--Ve, pues; que antes de que el Sol entre siete veces en el espacio
+que Aries con sus cuatro patas cubre y abarca, esa opinión cortés te
+será clavada en medio de la cabeza con clavos mayores que lo pueden ser
+las palabras de otro, si no se cambia el curso de lo dispuesto por la
+Providencia.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO NONO_
+
+
+La concubina del viejo Titón, desprendida de los brazos de su dulce
+amigo, alboreaba ya en los linderos orientales, reluciendo su frente
+de rica pedrería colocada en la forma del frío animal que sacude a la
+gente con la cola;[57] y ya por el lugar donde nos hallábamos había
+dado la Noche dos de los pasos con que asciende, y el tercero inclinaba
+hacia abajo su vuelo, cuando yo, que tenía conmigo la flaqueza de Adán,
+vencido del sueño, me tendí en la hierba sobre que estábamos sentados
+los cinco.
+
+A la hora del amanecer, cuando la golondrina empieza sus tristes
+endechas, quizá en memoria de sus primeros ayes, y cuando nuestro
+espíritu, más libre de los lazos de la carne y menos asediado de
+pensamientos, es casi divino en sus visiones, parecióme ver entre
+sueños un águila con plumas de oro suspendida del cielo, con las alas
+abiertas y preparada a bajar, y creía estar allí donde Ganimedes
+abandonó a los suyos, cuando fué arrebatado a la celestial asamblea.
+Yo pensaba entre mí: "Quizá esta águila tenga la costumbre de cazar
+aquí solamente, y puede ser que en otro sitio se desdeñe de levantar en
+alto la presa con sus garras." Después me pareció que, dando algunas
+vueltas, bajaba terrible como un rayo, y me arrebataba hasta la esfera
+del fuego, donde parecía que ardiésemos los dos; y de tal modo me
+quemaba aquel incendio imaginario, que se interrumpió súbitamente mi
+sueño. No de otra suerte se sobresaltó Aquiles revolviendo en torno
+suyo sus ojos desvelados y sin saber donde se encontraba, cuando su
+madre, robándolo a Quirón, le transportó dormido en sus brazos a la
+isla de Scyros, de donde le sacaron después los griegos, como me
+sobresalté yo, apenas huyó el sueño de mi rostro; y me puse pálido
+como el hombre a quien hiela el espanto. A mi lado estaba únicamente
+mi Protector; el Sol había salido hacía ya más de dos horas, y yo me
+hallaba con la cara vuelta hacia el mar.
+
+ [57] La esposa de Titón es la Aurora, y su frente aparecía
+ coronada en las estrellas que forman el signo de Piscis.
+
+--No temas--dijo mi Señor--; tranquilízate, que estamos en buen lugar.
+Da rienda suelta a tu vigor, lejos de reprimirlo, pues has llegado
+ya junto al Purgatorio; mira allí el muro que le cerca en derredor;
+y mira la entrada en aquel sitio donde parece estar roto. Durante el
+alba que precede al día, cuando tu alma dormía dentro del cuerpo sobre
+las flores que allá abajo adornan el suelo, vino una dama y dijo:
+"Yo soy Lucía: déjame coger a ese que duerme, y haré que recorra más
+ágilmente su camino." Sordello se quedó con las otras nobles sombras;
+ella te cogió, y cuando fué de día, se vino hacia arriba y yo seguí sus
+huellas: aquí te dejó, habiéndome antes designado con sus bellos ojos
+aquella entrada abierta; y después, ella y tu sueño desaparecieron al
+mismo tiempo.
+
+Me quedé como el hombre que ve sus dudas convertidas en certidumbre, y
+cuyo miedo se trueca en fortaleza, cuando le han descubierto la verdad;
+y viéndome tranquilo mi Guía, empezó a subir por la calzada, y yo
+seguí tras él hacia lo alto.
+
+Lector: bien ves cómo ensalzo el objeto de mis cantos: no te admire,
+pues, si procuro sostenerlo cada vez con más arte. Nos aproximamos
+hasta llegar al sitio que antes me había parecido ser una rotura,
+semejante a la brecha que divide un muro; y vi una puerta a la cual se
+subía por tres gradas de diferentes colores, y un portero que aún no
+había proferido ninguna palabra. Y como yo abriese cada vez más los
+ojos, le vi sentado sobre la grada superior, con tan luminoso rostro,
+que no podía fijar en él mi vista. Tenía en la mano una espada desnuda,
+que reflejaba sus rayos hacia nosotros de tal modo, que en vano intentó
+fijar en ella mis miradas.
+
+--Decidme desde ahí: ¿qué queréis?--empezó a decir.--¿Dónde está el que
+os acompaña? Cuidad que vuestra llegada no os sea funesta.
+
+--Una dama del Cielo, enterada de estas cosas--le respondió mi
+Maestro--, nos ha dicho hace poco: "Id allí: aquella es la puerta."
+
+--Ella guía felizmente vuestros pasos--replicó el cortés portero--.
+Llegad, pues, y subid nuestras gradas.
+
+Nos adelantamos: el primer escalón era de mármol blanco, tan bruñido y
+terso, que me reflejé en él tal como soy: el segundo, más obscuro que
+el color turquí, era de una piedra calcinada y áspera, resquebrajada
+a lo largo y de través: el tercero, que gravita sobre los demás, me
+parecía de un pórfido tan rojo como la sangre que brota de las venas.
+Sobre este último tenía ambas plantas el Angel de Dios, el cual estaba
+sentado en el umbral, que me pareció formado de diamante. Mi Guía me
+condujo de buen grado por los tres escalones, diciendo:
+
+--Pide humildemente que se abra la cerradura.
+
+Me postré devotamente a los pies santos: le pedí por misericordia que
+abriese, pero antes me dí tres golpes en el pecho. Con la punta de su
+espada me trazó siete veces en la frente la letra P[58], y dijo:
+
+--Procura lavar estas manchas cuando estés dentro.
+
+ [58] Símbolo de los siete pecados capitales.
+
+En seguida sacó de debajo de sus vestiduras, que eran del color de la
+ceniza o de la tierra seca, dos llaves, una de las cuales era de oro y
+la otra de plata: primero con la blanca, y luego con la amarilla, hizo
+en la puerta lo que yo deseaba.
+
+--Cuando una de estas llaves falsea, y no gira con regularidad por la
+cerradura--nos dijo--, esta entrada no se abre. Una de ellas es más
+preciosa; pero la otra requiere más arte e inteligencia antes de abrir,
+porque es la que mueve el resorte. Pedro me las dió, previniéndome que
+más bien me equivocara en abrir la puerta, que en tenerla cerrada,
+siempre que los pecadores se prosternen a mis pies.
+
+Después empujó la puerta hacia el sagrado recinto, diciendo:
+
+--Entrad; mas debo advertiros que quien mira hacia atrás vuelve a salir.
+
+Entonces giraron en sus quicios los espigones de la sacra puerta, que
+son de metal, macizos y sonoros; y no produjo tanto fragor, ni se
+mostró tan resistente la de la roca Tarpeya, cuando fué arrojado de
+ésta el buen Metelo, por el cual quedó luego vacía. Yo me volví atento
+al primer ruido, y me pareció oír voces que cantaban al son de dulces
+acordes: "Te Deum laudamus." Tal impresión hizo en mí aquello que oía,
+como la que ordinariamente se recibe cuando se oye el canto acompañado
+del órgano, que tan pronto se perciben como dejan de percibirse las
+palabras.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMO_
+
+
+Cuando hubimos traspasado el umbral de la puerta que se abre pocas
+veces, porque la mala inclinación de las pasiones lo impide, haciendo
+aparecer recta la vía tortuosa, conocí por el ruido que acababa de
+cerrarse; y si yo hubiese vuelto mis ojos hacia ella, ¿qué excusa
+hubiera sido digna de tal falta? Subíamos por la hendedura de una roca,
+la cual ondulaba tortuosamente, semejante a la ola que va y viene.
+
+--Aquí--dijo mi Guía--, es preciso que tengamos alguna precaución,
+acercándonos, ya por un lado, o por otro, a las ondulaciones de esta
+hendedura.
+
+Y este cuidado hizo tan lentos nuestros pasos, que la Luna llegó a su
+lecho para acurrucarse, antes que nosotros saliésemos de aquel angosto
+camino. Mas cuando estuvimos arriba, libres y al descubierto, en el
+paraje donde se interna el monte, nos encontramos, yo fatigado, y
+ambos inciertos de la dirección que debíamos seguir, en un rellano más
+solitario que sendero a través del desierto. Desde el borde exterior
+hasta el pie del alto tajo que se alza en la parte interior, aquel
+rellano sólo tendría de anchura tres veces un cuerpo humano; y hasta
+donde mis ojos alcanzaban, tanto por la izquierda como por la derecha,
+parecíame siempre igual esta especie de cornisa. Aún no habíamos dado
+un paso por aquella vía, cuando observé que el tajo interior y escueto,
+por el cual no se podía subir, era de mármol blanco, y adornado de tan
+preciosas entalladuras, que no ya Policleto, sino la Naturaleza en
+presencia de ellas habría sido superada y vencida. El ángel que bajó a
+la Tierra con el decreto de la paz por tantos años suspirada, y abrió
+las puertas del cielo después de su prolongada clausura, se ofreció
+a nuestra vista con tanta verdad, y en tan dulce actitud esculpido,
+que no parecía una figura silenciosa. Hubiérase jurado que hablaba
+diciendo: "Ave;" porque también estaba allí representada la que dió
+vuelta a la llave para abrir al Amor supremo. En su actitud se veían
+impresas estas palabras: "Ecce ancilla Dei," tan propiamente como
+aparece una figura sellada en la cera.
+
+--No fijes tu atención en un solo punto--me dijo el querido Maestro--,
+que me tenía cerca de sí en el lado que los hombres tienen el corazón.
+
+Volví el rostro, y hacia la parte donde se encontraba el que movía mis
+pasos, vi después de María otra historia esculpida en la roca; y para
+examinarla mejor, pasé al otro lado de Virgilio, y me aproximé a ella.
+Estaban tallados en el mismo mármol el carro y los bueyes conduciendo
+el Arca santa, por la cual es temible desempeñar un cargo que Dios no
+ha confiado. Delante de ella veíase alguna gente, dividida en siete
+coros, que a dos de mis sentidos hacía decir: a uno, "sí canta," y a
+otro, "no canta." En igual discordancia ponía a mi vista y a mi olfato
+el humo del incienso que estaba allí representado. El humilde Salmista,
+danzando y saltando, precedía al vaso bendito; y en aquella ocasión
+era más y menos que rey. Desde lo alto de un gran palacio que había
+enfrente, Micol lo contemplaba como mujer despechada y mohina. Moví mis
+pies más allá del sitio en que me encontraba, para examinar de cerca
+otra historia que resaltaba después de Micol. Allí estaba escrita en
+piedra la alta gloria del príncipe romano, cuya insigne virtud movió a
+Gregorio para alcanzar su gran victoria: hablo del emperador Trajano.
+Asida al freno de su caballo se veía a una viuda, penetrada de dolor y
+deshecha en lágrimas: en torno suyo aparecía una considerable multitud
+de caballeros, sobre cuyas cabezas se movían al viento las águilas de
+oro. La desventurada, metida entre todos ellos, parecía decir: "Señor,
+véngame de la muerte de mi hijo, que me ha traspasado el corazón;" y él
+responderle: "Espérate a que yo vuelva;" y ella replicar, como persona
+a quien impacienta su mismo dolor: "Señor mío, ¿y si no vuelves?" Y él:
+"Quien ocupe mi lugar te vengará." Y ella: "¿Qué te importa el bien
+que pueda hacer otro, si te olvidas del que puedes hacer tú?" Y él
+por último: "Tranquilízate; preciso es que cumpla con mi deber antes
+de ponerme en marcha: la justicia lo quiere, y la piedad me detiene."
+Aquel que no vió jamás cosa nueva produjo este hablar visible, nuevo
+para nosotros, porque no se encuentra en la Tierra nada parecido.
+Mientras yo me deleitaba contemplando aquellas imágenes de tanta
+humildad, más que por su belleza, gratas a la vista, por ser quien era
+su Artífice, el poeta murmuraba:
+
+--Mira cuántas almas se dirigen hacia acá con paso lento: ellas nos
+conducirán a las gradas superiores.
+
+Mis ojos atentos a mirar para ver las novedades de que se mostraban tan
+ávidos, no fueron tardos en volverse hacia él. No quiero, ¡oh lector!,
+que te apartes de tus buenas disposiciones, oyendo cómo Dios quiere
+que se paguen las deudas. No presten atención a la forma de estas
+penas, sino a lo que en pos de ellas vendrá: piensa que, en el último y
+peor resultado, no pueden prolongarse más allá de la gran sentencia. Yo
+empecé a decir:
+
+--Maestro, lo que veo dirigirse hacia nosotros no me parecen personas,
+ni sé lo que es; pues se desvanece a mi vista.
+
+Me contestó:
+
+--La abrumadora condición de sus tormentos les hace inclinarse de tal
+modo hacia el suelo, que aun mis ojos dudaron al principio; pero mira
+allí fijamente, descubre con tu vista lo que viene debajo de aquellas
+peñas, y podrás juzgar cuál es el tormento de cada uno de ellos.
+
+¡Oh cristianos soberbios, miserables y débiles, que enfermos de la
+vista del entendimiento, os fiáis en vuestros pasos retrógrados! ¿No
+observáis que somos gusanos nacidos para formar la angelical mariposa,
+que dirige su vuelo sin impedimento hacia la justicia de Dios? ¿Por
+qué se engríe soberbio vuestro ánimo, cuando sólo sois defectuosos
+insectos, como crisálidas que no llegan a desarrollarse? Así como,
+para sostener un piso o un techo, se ve a veces por ménsula una figura
+cuyas rodillas se doblan hasta el pecho, la cual, con ser fingido su
+esfuerzo, produce verdadera aflicción en quien la mira, del mismo modo
+vi yo a aquellas almas cuando las examiné con cuidado. Es cierto que
+estaban más o menos contraídas, según era mayor o menor el peso que
+soportaban; pero aun la que más paciente y aliviada se mostraba en sus
+movimientos parecía decir llorando: "No puedo más."
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO UNDECIMO_
+
+
+"¡Oh padre nuestro, que estás en los cielos, aunque no circunscrito a
+ellos, sino por el mayor amor que arriba sientes hacia los primeros
+efectos! Alabados sean tu nombre y tu poder por las criaturas, así como
+se deben dar gracias a las dulces emanaciones de tu bondad. Venga a nos
+la paz de tu reino, a la que no podemos llegar por nosotros mismos,
+a pesar de toda nuestra inteligencia, si ella no se dirige hacia
+nosotros. Así como los ángeles te sacrifican su voluntad entonando
+Hosanna, deben sacrificarte la suya los hombres. Danos hoy el pan
+cuotidiano, sin el cual retrocede por este áspero desierto aquel que
+más se afana por avanzar. Y así como nosotros perdonamos a cada cual
+el mal que nos ha hecho padecer, perdónanos tú benigno, sin mirar a
+nuestros méritos. No pongas a prueba nuestra virtud, que tan fácilmente
+se abate, contra el antiguo adversario, sino líbranos de él, que la
+instiga de tantos modos. No hacemos, ¡oh Señor amado!, esta última
+súplica por nosotros, pues ya no tenemos necesidad de ella, sino por
+los que tras de nosotros quedan."
+
+De esta suerte, pidiendo para ellas y para nosotros un feliz viaje,
+iban aquellas almas soportando su carga, semejante a la que a veces
+cree uno llevar cuando sueña. Desigualmente cargadas y desfallecidas
+caminaban alrededor del primer círculo, a fin de purificarse de las
+vanidades del mundo. Si desde allí siempre se ruega por nosotros, ¿qué
+no podrán decir y hacer por ellas desde aquí los que a su voluntad
+reúnen la gracia divina? Es preciso ayudarles a lavarse las manchas que
+del mundo llevaron, para que puedan llegar, limpias y ágiles, hasta las
+estrelladas esferas.
+
+--¡Ah! Que la justicia y la piedad os alivien pronto de vuestro peso,
+de modo que podáis desplegar las alas y elevaros según vuestro deseo:
+mostradnos por qué lado se va más pronto hacia la escala; y si hay más
+de un camino, enseñadnos cuál es el menos pendiente, pues este que
+viene conmigo es muy tardo en subir, a causa de la carne de Adán de que
+va revestido.
+
+No pudimos averiguar de quién procedían las palabras que respondieron a
+éstas que había proferido aquel a quien yo seguía; pero contestaron:
+
+--Venid con nosotros, a mano derecha, por la orilla, y encontraréis un
+sendero por donde puede subir una persona viva. Y si no me lo impidiera
+este peñasco, que doma mi soberbia cerviz, y me obliga a llevar la
+cabeza baja, miraría a ese que vive aún y no se nombra, para ver si le
+conozco, y para excitar su piedad por mi suplicio. Yo fuí latino e hijo
+de un gran toscano: mi padre fué Guillermo Aldobrandeschi; no sé si
+habréis oído alguna vez su nombre. La antigua nobleza y las brillantes
+acciones de mis antepasados me hicieron tan arrogante, que no pensando
+en nuestra madre común, tuve tanto desprecio hacia los demás hombres,
+que este desprecio causó mi muerte, como saben los sieneses, y como
+sabe en Campagnatico todo el que habla. Yo soy Umberto; y no es a mí
+solo a quien ha perjudicado el orgullo, sino que también ha acarreado
+la desgracia de todos mis parientes. Por mis pecados me veo en la
+precisión de soportar aquí este peso, hasta dejar a Dios satisfecho: ya
+que no lo hice entre los vivos, debo hacerlo entre los muertos.
+
+Al oirle, bajé la cabeza; y uno de ellos, que no era el que hablaba,
+se volvió bajo el peso que lo agobiaba: me vió, conocióme, y me llamó,
+teniendo los ojos fijos con gran trabajo en mí, que caminaba inclinado
+junto a ellos.
+
+--¡Oh!--le dije--; ¿no eres tú Oderisi, honor de Agobbio y de aquel
+arte que llaman de iluminar en París?
+
+--Hermano--me dijo--: más agradan los dibujos que ilumina Francisco
+Bolognese: ahora todo el honor es suyo, si bien yo participo de él.
+No hubiera yo sido en vida tan generoso, a causa del gran deseo de
+sobresalir en mi arte que dominaba mi corazón. De tal soberbia aquí
+se paga la pena; y estoy aquí, gracias a que, cuando aún podía pecar,
+volví mi alma a Dios. ¡Oh vanagloria del ingenio humano! ¡Cuán poco
+dura tu lozano verdor, cuando no alcanza épocas de ignorancia! Creía
+Cimabue ser árbitro en el campo de la pintura, y ahora es Giotto al
+que se aclama, de modo que ha quedado obscurecida la fama de aquél:
+de igual suerte un Guido ha despojado a otro de la gloria de la
+lengua[59], y acaso ha nacido ya quien arroje a los dos de su nido.
+El rumor del mundo no es más que un soplo, que tan pronto viene de un
+lado, como de otro, y cambia de nombres por lo mismo que cambia de
+sitios. ¡Qué mayor fama será la tuya de aquí a mil años, separando
+de ti tu cuerpo envejecido, que si hubieses muerto antes de dejar el
+"pappo" y el "dindi"[60]? Ese espacio de tiempo, comparado con la
+eternidad, es mucho más corto que un abrir y cerrar de ojos respecto
+al círculo que más lentamente se mueva en el cielo. En toda la
+Toscana resonó el nombre del que camina paso a paso delante de mí; y
+ahora apenas se le menciona en Siena, de donde era Señor cuando fué
+destruída la ira florentina, que en aquel tiempo era tan altanera, como
+prostituta es ahora. Vuestra fama es semejante al color de la hierba,
+que viene y va; y el que la decolora es el mismo que hace brotar sus
+tiernos tallos.
+
+ [59] Guido Guinicelli, poeta de Bolonia, y Guido Cavalcanti,
+ otro célebre poeta florentino, hijo de Cavalcante: éste hizo
+ olvidar la fama del primero; murió en 1301.
+
+ [60] Voces con las que designaban los niños al pan y al
+ dinero. Quiere decir: Al cabo de mil años, que son nada
+ comparados con la eternidad, tu fama no será mayor si mueres
+ viejo, que si hubieses muerto en la infancia.
+
+Le contesté:
+
+--Tus verídicas palabras infunden en mi corazón una buena humildad, y
+abaten mi hinchazón; pero ¿quién es ese del cual hablabas ahora?
+
+--Es--me respondió--Provenzano Salvani--; está aquí, porque tuvo la
+presunción de reunir en su mano todo el gobierno de Siena. Ha marchado
+y continúa marchando sin reposo desde que murió; pues en tal moneda
+paga quien allá se ha mostrado demasiado audaz.
+
+Le repliqué:
+
+--Si un espíritu que, para arrepentirse, aguarda llegar al límite de
+la vida, permanece en la parte inferior de la montaña, y a no ser
+que le ayude una ferviente oración, no sube a este sitio hasta haber
+transcurrido un espacio de tiempo igual al que vivió, ¿cómo es que se
+le ha permitido a ése venir aquí?
+
+--Cuando vivía en medio de su mayor gloria--dijo--, se presentó en
+la plaza de Siena deponiendo toda vanidad, y allí, para librar a un
+amigo suyo[61] del cautiverio que sufría en la prisión de Carlos, se
+portó de modo que temblaban todas sus venas. No te diré más: sé que te
+hablo en términos obscuros; pero no transcurrirá mucho tiempo sin que
+tus conciudadanos obren de modo que te permitirán penetrar el sentido
+de mis palabras. Esta acción le ha valido traspasar los límites del
+Purgatorio.
+
+ [61] Para librar a un amigo suyo, un tal Vigna, que sólo
+ mediante la suma de diez mil florines de oro podía salir de la
+ cárcel, donde lo tenía Carlos I, rey de Pulla, se presentó en
+ la plaza de Siena a pedir limosna, tembloroso y angustiado.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DUODECIMO_
+
+
+Unidos, como bueyes bajo el yugo, íbamos aquella alma cargada y yo,
+mientras lo permitió mi amado pedagogo; pero cuando dijo: "Déjale, y
+sigue, que aquí conviene que cada cual dé cuanto impulso pueda a su
+barca con la vela y con los remos," erguí mi cuerpo como debe andar
+el hombre, por más que mis pensamientos continuaran siendo humildes y
+sencillos. Ya estaba yo en marcha, siguiendo gustoso los pasos de mi
+Maestro, y ambos hacíamos alarde de nuestra agilidad, cuando él me dijo:
+
+--Mira hacia abajo; pues para que sea menos penoso el camino, te
+convendrá ver el suelo en que se asientan tus plantas.
+
+Del modo que las sepulturas tienen esculpido en signos emblemáticos lo
+que fueron los muertos enterrados en ellas, para perpetuar su memoria,
+por lo cual muchas veces arranca lágrimas allí el aguijón del recuerdo,
+que sólo punza a las almas piadosas, de igual suerte, pero con más
+propiedad y perfecto artificio, vi yo cubierto de figuras todo el plano
+de aquella vía que avanza fuera del monte. Veía, por una parte, a aquel
+que fué creado más noble que las demás criaturas, cayendo desde el
+cielo como un rayo[62]. Veía en otro lado a Briareo, herido por el
+dardo celestial, yaciendo en el suelo y oprimiéndolo con el peso de
+su helado cuerpo. Veía a Timbreo[63], a Palas y a Marte, armados aún
+y en derredor de su padre, contemplando los esparcidos miembros de
+los Gigantes. Veía a Nemrod al pie de su gran obra, mirando con ojos
+extraviados a los que fueron en Senaar soberbios como él. ¡Oh Níobe,
+con cuán desolados ojos te veía representada en el camino entre tus
+siete y siete hijos exánimes! ¡Oh Saúl, cómo te me aparecías allí,
+atravesado con tu propia espada y muerto en Gelboé, que desde entonces
+no volvió a recibir la lluvia ni el rocío! Con igual evidencia te veía,
+¡oh loca Aracnea!, ya medio convertida en araña, y triste sobre los
+rotos pedazos de la obra que labraste por desgracia tuya. ¡Oh Roboam!
+Allí no estabas ya representado con aspecto amenazador, sino lleno de
+espanto y conducido en un carro, huyendo antes que otros te expulsasen
+de tu reino. Mostrábase además en aquel duro pavimento de qué modo
+Alcmeón hizo pagar caro a su madre el desastroso adorno; cómo los hijos
+de Sennaquerib se arrojaron sobre su padre dentro del templo, dejándole
+allí muerto; la destrucción y el cruel estrago que hizo Tamiris, cuando
+dijo a Ciro: "Tuviste sed de sangre; pues bien, yo te harto de ella;"
+y la derrota de los asirios, después de la muerte de Holofernes, y el
+destrozo de sus restos fugitivos. Veíase a Troya convertida en cenizas
+y en ruinas. ¡Oh Ilión!, ¡cuán abatida y despreciable te representaba
+la escultura que allí se distinguía! ¿Quién fué el maestro, cuyo pincel
+o buril trazó tales sombras y actitudes, que causarían admiración al
+más agudo ingenio? Allí los muertos parecían muertos, y los vivos
+realmente vivos. El que presenció los hechos no vió mejor que yo la
+verdad de cuanto fuí pisando mientras anduve inclinado. Así, pues,
+hijos de Eva, ensoberbeceos; marchad con la mirada altiva, y no
+inclinéis el rostro de modo que podáis ver el mal sendero.
+
+ [62] Luzbel.
+
+ [63] Apolo.
+
+Habíamos dado ya una gran vuelta por el monte, y el Sol estaba mucho
+más adelantado en su camino de lo que nuestro absorto espíritu creyera,
+cuando aquel que siempre andaba cuidadoso, empezó a decir:
+
+--Levanta la cabeza: no es tiempo de ir tan pensativo. He allí un
+ángel, que se prepara a venir hacia nosotros, y ve también que se
+retira del servicio del día la sexta esclava. Reviste de reverencia tu
+rostro y tu actitud, a fin de que le plazca conducirnos más arriba:
+piensa en que este día no volverá jamás a lucir.
+
+Estaba yo tan acostumbrado por sus amonestaciones a no desperdiciar el
+tiempo, que su lenguaje, con respecto a este punto, no podía parecerme
+obscuro. La hermosa criatura venía en nuestra dirección, vestida de
+blanco, y centelleando su rostro como la estrella matutina. Abrió los
+brazos y después las alas, diciendo:
+
+--Venid; cerca de aquí están las gradas, y puede subirse fácilmente por
+ellas. ¡Qué pocos acuden a esta invitación! ¡Oh raza humana, nacida
+para remontar el vuelo!, ¿por qué el menor soplo de viento te hace caer?
+
+Nos condujo hacia donde la roca estaba cortada; y allí agitó sus alas
+sobre mi frente, permitiéndome luego seguir con seguridad mi camino.
+Así como, para subir al monte donde está la iglesia que, a mano derecha
+y más arriba del Rubaconte, domina a la bien gobernada ciudad[64], se
+modera la rápida pendiente por medio de las escaleras hechas en otro
+tiempo, cuando estaban seguros los registros y las marcas oficiales,
+así también aquí, de un modo semejante, se templa la aspereza de la
+escarpada cuesta que desciende casi a plomo desde el otro círculo; pero
+es preciso pasar rasando por ambos lados con las altas rocas. Mientras
+nos internábamos en aquella angostura, oímos voces que cantaban "Beati
+pauperes spiritu," de tal manera, que no podía expresarse con palabras.
+¡Ah! ¡Cuán diferentes de los del Infierno son estos desfiladeros! Aquí
+se entra oyendo cánticos, y allá horribles lamentos. Subíamos ya por la
+escalera santa, y me parecía ir más ligero por ella, que antes iba por
+el camino llano; lo que me obligó a exclamar:
+
+--Maestro, dime: ¿de qué peso me han aliviado, pues ando sin sentir
+apenas cansancio alguno?
+
+ [64] Florencia.
+
+Respondióme:
+
+--Cuando las P, que aún quedan en tu frente casi borradas, hayan
+desaparecido enteramente, como una de ellas, tus pies obedecerán tan
+sumisos a tu voluntad, que lejos de sentir el menor cansancio, tendrán
+un placer en moverse.
+
+Al oír esto, hice como los que llevan algo en la cabeza y no lo saben,
+pero lo sospechan por los ademanes de otros; que procuran acertarlo con
+ayuda de la mano, la cual busca y encuentra, y desempeña el oficio que
+no es posible encomendar a la vista: extendiendo los dedos de la mano
+derecha, sólo encontré seis de las letras que el Angel de las llaves
+había grabado en mi frente; y al ver lo que yo hacía, se sonrió mi
+Maestro.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMO TERCIO_
+
+
+Habíamos llegado a lo alto de la escala, donde por segunda vez se
+adelgaza la montaña destinada a la purificación de los que suben por
+ella. También allí la ciñe en derredor un rellano como el primero, sólo
+que el arco de su circunferencia se repliega más pronto: en él no hay
+esculturas ni nada parecido, y así el ribazo interior, como el camino
+presentan al desnudo el color lívido de la piedra.
+
+--Si esperamos aquí a alguien para preguntarle hacia qué lado hemos de
+seguir--decía el Poeta--, temo que tardaremos mucho en decidirnos.
+
+Dirigió luego la vista fijamente hacia el Sol; afirmó en el pie derecho
+el centro de rotación, e hizo girar su costado izquierdo.
+
+--¡Oh dulce luz, en quien confío al entrar por el nuevo camino!
+Condúcenos--decía--como conviene ser conducido por este lugar. Tú das
+calor al mundo, tú le iluminas: tus rayos, pues, deben servir siempre
+de guía, a menos que otra razón disponga lo contrario.
+
+Ya habíamos recorrido en poco tiempo y merced a nuestra activa
+voluntad, un trayecto como el que acá se cuenta por una milla, cuando
+sentimos volar hacia nosotros, pero sin verlos, algunos espíritus que,
+hablando, invitaban cortésmente a tomar asiento en la mesa de amor. La
+primera voz que pasó volando decía distintamente: "Vinum non habent!"
+y se alejó, repitiéndolo por detrás de nosotros. Antes que dejara de
+percibirse enteramente a causa de la distancia, pasó otra gritando: "Yo
+soy Orestes;" y tampoco se detuvo.
+
+--¡Oh Padre!--dije yo--; ¿qué voces son esas?
+
+Y mientras esto preguntaba, oímos una tercera que decía: "Amad a los
+que os han hecho daño." El buen Maestro me contestó:
+
+--En este círculo se castiga la culpa de la envidia; pero las cuerdas
+del azote son movidas por el amor. El freno de ese pecado debe producir
+diferente sonido; y creo que lo oirás, según me parece, antes de que
+llegues al paso del perdón. Pero fija bien tus miradas a través del
+aire, y verás algunas almas sentadas delante de nosotros, apoyándose
+todas a lo largo de la roca.
+
+Entonces abrí los ojos más que antes; miré hacia delante, y vi sombras
+con mantos, cuyo color no era diferente del de la piedra. Y luego que
+hubimos avanzado algo más, oí exclamar: "¡María, ruega por nosotros!"
+"¡Miguel, y Pedro, y todos los santos, rogad!" No creo que hoy exista
+en la Tierra un hombre tan duro, que no se sintiese movido de compasión
+hacia lo que vi en seguida; pues cuando llegué junto a las almas, y
+pude observar sus actos claramente, brotó de mis ojos un gran dolor.
+Me parecían cubiertas de vil cilicio; cada cual sostenía a otra con la
+espalda, y todas lo estaban a su vez por la roca, como los ciegos, a
+quienes falta la subsistencia, se colocan en los Perdones, y solicitan
+el socorro de sus necesidades, apoyando cada uno su cabeza sobre la
+del otro, para excitar más pronto la compasión, no por medio de sus
+palabras, sino con su aspecto que no contrista menos. Y del mismo modo
+que el sol no llega hasta los ciegos, así también la luz del Cielo no
+quiere mostrarse a las sombras de que hablo; pues todas tienen sus
+párpados atravesados y cosidos por un alambre, como se hace con los
+gavilanes salvajes para domesticarlos.
+
+Mientras iba andando, me parecía inferir una ofensa, viendo a otros sin
+ser visto de ellos; por lo cual me volví hacia mi prudente Consejero.
+Bien sabía él lo que quería significar mi silencio; así es que no
+esperó mi pregunta, sino que me dijo:
+
+--Habla, y sé breve y sensato.
+
+Virgilio caminaba a mi lado por aquella parte de la calzada desde donde
+se podía caer, pues no estaba resguardada por ningún pretil: hacia mi
+otro lado estaban las devotas sombras, las cuales lanzaban con tanta
+fuerza las lágrimas a través de su horrible costura, que bañaban con
+ellas sus mejillas. Me dirigí a ellas y les dije:
+
+--¡Oh gente segura de ver la más alta luz del cielo, único fin a que
+aspira vuestro deseo! Así la gracia disipe pronto las impurezas de
+vuestra conciencia, de tal suerte que descienda por ella puro y claro
+el río de vuestra mente, decidme (que me será muy dulce y grato) si
+entre vosotras hay algún alma que sea latina, a quien quizá podrá serle
+útil que yo la conozca.
+
+--¡Oh hermano mío!, todas nosotras somos ciudadanas de una verdadera
+ciudad; pero tú querrás decir si hay alguna que haya peregrinado en
+vida por Italia.
+
+Estas palabras creí percibir en respuesta a las mías, algo más
+adelante del sitio en que me encontraba; por lo cual me hice oír de
+nuevo más allá. Entre las demás sombras vi una que parecía estar a la
+expectativa; y si alguien pregunta cómo podía insinuarse, le diré que
+levantando en alto la barba, como hacen los ciegos.
+
+--Espíritu--le dije--, que te abates para subir, si eres aquel que me
+ha respondido, dame cuenta de tu país y de tu nombre.
+
+--Yo fuí sienesa--respondió--, y estoy aquí con estos otros purificando
+mi vida culpable, y suplicando con lágrimas a Aquél que debe
+concedérsenos. No fuí sabia, por más que me llamaran "Sapía," y me
+alegraron más los males ajenos que mis propias venturas. Y porque no
+creas que te engaño, oye si fuí tan necia como te digo. Descendía ya
+por la pendiente de mis años, cuando mis conciudadanos se encontraron
+cerca de Colle a la vista de sus adversarios, y yo rogaba a Dios lo
+mismo que El quería. Fueron destrozados, y reducidos en aquel sitio
+al paso amargo de la fuga; y al ver aquella caza, tuve tal contento,
+que ningún otro puede igualársele. Mientras tanto elevaba al cielo mi
+atrevida faz gritando a Dios: "Ahora ya no te temo," como hizo el mirlo
+engañado en invierno por algunos días apacibles. Hacia el fin de mi
+vida quise reconciliarme con Dios; y aún no habría comenzado a pagar mi
+deuda por medio de la penitencia, si no fuera porque me tuvo presente
+en sus santas oraciones Pedro Pettinagno, que se apiadó de mí, movido
+de su caridad. Pero ¿quién eres tú, que vas informándote de esa suerte
+de nuestra condición, con los ojos libres, según creo, y que hablas
+respirando?
+
+--También estarán mis ojos cosidos aquí--le dije--, pero por poco
+tiempo; pues el delito que cometí mirando con ellos envidiosamente ha
+sido pequeño. Mucho más miedo infunde a mi alma el castigo de abajo;
+pues ya siento gravitar sobre mí el peso de que van cargados los que
+allí están.
+
+Ella me preguntó:
+
+--¿Quién te ha conducido, pues, aquí arriba entre nosotros, si crees
+volver abajo?
+
+Contestéle:
+
+--Ese que está conmigo y no pronuncia una palabra. Vivo estoy; por lo
+cual dime, espíritu elegido, si quieres que allá mueva en tu favor aún
+los pies mortales.
+
+--¡Oh!, eso sí que es una cosa nunca oída--repuso--, y una gran señal
+de que Dios te ama: ruégote, por tanto, que me auxilies con tus
+oraciones; y te suplico por aquello que más desees, que si vuelves a
+pisar la tierra de Toscana, me pongas en buen lugar con mis parientes.
+Los verás entre aquella gente vana, que confía en Talamone; y esa
+esperanza, más descabellada que la de encontrar la Diana, los perderá;
+pero los almirantes perderán más aún.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOCUARTO_
+
+
+¿Quién es ese que gira en torno de nuestro monte, antes de que la
+muerte le haya hecho emprender su vuelo, y abre y cierra los ojos según
+su voluntad?
+
+--Ignoro quién sea; pero sé que no va solo: pregúntale tú que estás más
+próximo a él, y acógele con dulzura, de modo que le hagas hablar.
+
+Así razonaban a mi derecha dos espíritus, apoyado uno contra otro:
+después levantaron la cabeza para dirigirme la palabra, y dijo uno de
+ellos:
+
+--¡Oh alma que, encerrada aún en tu cuerpo, te encaminas hacia el
+Cielo! Consuélanos por caridad, y dinos de dónde vienes y quién eres;
+pues la gracia que de Dios has recibido nos causa el asombro que
+produce una cosa que no ha existido jamás.
+
+Yo les contesté:
+
+--Por en medio de la Toscana serpentea un riachuelo, que nace en
+Falterona, y al que no le bastan cien millas de curso: a orillas de
+este río he recibido mi persona: deciros quién soy yo, sería hablar en
+vano, porque mi nombre aún no es muy conocido.
+
+--Si he penetrado bien tu entendimiento con el mío--me respondió el
+que me había preguntado--, hablas del Arno.
+
+Y el otro le dijo:
+
+--¿Por qué oculta el nombre de aquel río, como se hace con una cosa
+horrible?
+
+Y la sombra a quien le preguntaban esto respondió como debía:
+
+--No lo sé; pero es muy digno de desaparecer el nombre de tal valle;
+porque desde su origen (donde la alpestre cordillera de que está
+desprendido el Peloro es tan copiosa de aguas, que en pocos sitios lo
+será más) hasta el punto en que restituye lo que el cielo ha sacado
+del mar, a quien deben los ríos el caudal que va con ellos, todos
+sus pobladores, enemistados con la virtud, la persiguen como a una
+serpiente, ya sea por desventura del país, o ya por una mala costumbre
+que los arrastra; por lo cual tienen los habitantes de aquel mísero
+valle tan pervertida su naturaleza, que parece que Circe los haya
+apacentado. Aquel río lleva primero su débil curso por entre sucios
+puercos, más dignos de bellotas que de otro alimento condimentado para
+uso de los hombres. Llegando abajo, encuentra viles gozquecillos, más
+rabiosos de lo que permite su fuerza, y a quienes tuerce con desdén el
+hocico. Va descendiendo, y cuanto más acrecienta su caudal, tanto más
+encuentra los perros convertidos en lobos la maldecida y desdichada
+fosa: bajando luego por entre profundas gargantas, tropieza con las
+engañosas zorras, que no temen lazo que pueda cogerlas. No he de dejar
+de decirlo, aunque haya quien me oiga; y le convendrá a ése, con tal
+que se acuerde de lo que un espíritu de verdad me revela. Veo a tu
+sobrino, que se convierte en cazador cruel de aquellos lobos sobre
+la orilla del feroz río, y a todos los atemoriza. Vende por dinero
+su carne, aun estando viva: después los mata como si fuesen bueyes
+viejos, y quita a muchos la vida y a sí mismo el honor. Ensangrentado
+sale de la triste selva, dejándola de tal modo, que de aquí a mil años
+no volverá a su estado primitivo[65].
+
+ [65] En los puercos, perros, lobos y zorras de que habla
+ en este párrafo ha simbolizado Dante respectivamente a los
+ casentinos, aretinos, güelfos florentinos y pisanos. El
+ cazador a que se alude es Fulcieri da Calboli, que, siendo
+ en 1302 potestad de Florencia, fué inducido por los Negros
+ a perseguir a los Blancos, a muchos de los cuales puso por
+ dinero en manos de sus enemigos.
+
+Como al anuncio de futuros males se turba el rostro del que lo escucha,
+venga de donde quiera el peligro que le amenace, así vi yo turbarse y
+entristecerse a la otra alma, que estaba vuelta escuchando, apenas hubo
+recapacitado aquellas palabras. El lenguaje de la una y el rostro de
+la otra excitaban en mí el deseo de saber sus nombres: híceles entre
+ruegos esta pregunta; por lo cual, el espíritu que antes me había
+hablado repuso:
+
+--Quieres que yo condescienda en hacer por ti lo que tú no quieres
+hacer por mí; pero pues Dios permite que se trasluzca tanto su gracia
+en ti, no dejaré de satisfacer tus deseos. Sabe, pues, que yo soy Guido
+del Duca: de tal modo abrasó la envidia mi sangre, que cuando veía
+un hombre feliz, hubieras podido contemplar la lividez de mi rostro.
+Por eso ahora siego la mies de mi simiente.--¡Oh raza humana!, ¿por
+qué pones tu corazón en lo que requiere una posesión exclusiva? Este
+es Rinieri, honra y prez de la casa de Calboli, la cual no ha tenido
+después ningún heredero de sus virtudes. Y no es sólo su descendencia
+la que, entre el Po y los montes, el mar y el Reno, se encuentra hoy
+despojada de los bienes que entrañan la verdad y subliman el ánimo;
+pues dentro de esos límites todo el terreno está cubierto de plantas
+venenosas, de tal modo que tarde podrá volvérsele a meter en cultivo.
+¿Dónde está el buen Licio y Enrique Manardi, Pedro Traversaro y
+Guido de Carpigna? ¡Oh, romañoles, raza bastardeada! ¿Cuándo nacerá
+en Bolonia un nuevo Fabbro? ¿Cuándo en Faenza echará raíces otro
+Bernardino de Fosco, hermoso tronco salido de una insignificante
+semilla? No te asombres, Toscano, si ves que lloro al recordar a Guido
+de Prata, y a Ugolino de Azzo, que vivió entre nosotros; a Federico
+Tignoso y a todos los suyos; a la familia Traversara y los Anastagi,
+casas ambas que están hoy desheredadas de la virtud de sus mayores: no
+te asombre mi duelo al recordar las damas y los caballeros, los afanes
+y agasajos que inspiraban amor y cortesía, allí donde han llegado a ser
+tan depravados los corazones. ¡Oh Brettinoro! ¿por qué no desapareciste
+cuando tu antigua familia y muchos de tus habitantes huyeron por no
+ser culpables? Bien hace Bagnacaval en no reproducirse; y por el
+contrario, hace mal Castrocaro y peor Conio, que se empeña en procrear
+tales condes. Los Pagani se portarán bien cuando huya el Demonio; pero
+no tanto que consigan dejar de sí un recuerdo puro. ¡Oh Ugolino de
+Fantoli!, tu nombre está bien seguro; pues no es de esperar que haya
+quien, degenerando, pueda obscurecerlo. Pero déjame, ¡oh Toscano!; que
+ahora me son más gratas las lágrimas que las palabras: tanto es lo que
+me ha oprimido la mente nuestra conversación.
+
+Sabíamos que aquellas almas queridas nos oían andar; y pues que
+callaban, debíamos estar seguros del camino que seguíamos. Luego que
+andando nos encontramos solos, llegó directamente a nosotros una
+voz, que hendió el aire como un rayo, diciendo: "El que me encuentre
+debe darme la muerte;" y huyó como el trueno que se aleja, cuando
+de pronto se desgarra la nube. Apenas cesamos de oirla, percibimos
+otra, la cual retumbó con gran estrépito, semejante al trueno que
+sigue inmediatamente al relámpago: "Yo soy Aglauro, que me convertí en
+piedra." Entonces, para unirme más al Poeta, dí un paso hacia atrás y
+no hacia adelante. Ya se había calmado el aire por todas partes, cuando
+él me dijo:
+
+--Aquel fué el duro freno que debería contener al hombre en sus
+límites; pero mordéis tan fácilmente el cebo, que os atrae con su
+anzuelo el antiguo adversario, sirviendoos de poco el freno o el
+reclamo. El cielo os llama y gira en torno vuestro mostrándoos sus
+eternas bellezas, y sin embargo, vuestras miradas se dirijen hacia la
+Tierra; por lo cual os castiga Aquél que lo ve todo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOQUINTO_
+
+
+Caminando ya el Sol hacia la noche, parecía quedarle por recorrer
+tanto espacio como el que media entre el principio del día y el punto
+donde aquel señala el término de la hora de tercia en la esfera, que,
+cual niño inquieto, se mueve continuamente: allí era ya la tarde, y
+aquí media noche. Los rayos solares nos herían de lleno en el rostro,
+porque habíamos dado tal vuelta en derredor de la montaña, que
+íbamos directamente hacia el Ocaso; cuando sentí que el resplandor
+deslumbraba mis ojos mucho más que antes; y siéndome desconocida la
+causa, me quedé estupefacto: levanté las manos, y me formé con ellas
+una sombrilla encima de las cejas, que es el preservativo contra el
+exceso de luz. Como cuando en el agua o en un espejo rebota el rayo
+luminoso, elevándose al lado opuesto de idéntica manera que desciende,
+y desviándose por ambas partes a igual distancia de la caída de la
+piedra, según demuestran la experiencia y el arte, así me pareció ser
+herido por una luz que delante de mí se reflejaba; por lo cual aparté
+de ella presurosamente los ojos.
+
+--¿Qué es aquello, amado Padre, de que no puedo, por más que haga,
+resguardar mi vista--dije--, y que parece venir hacia nosotros?
+
+--No te asombres si la familia del Cielo te deslumbra todavía--me
+respondió--: es un mensajero que viene a invitar a un hombre a que
+suba. En breve, no sólo podrás contemplar estas cosas sin molestia,
+sino que te serán tanto más deleitables, cuanto más dispuesta se halle
+tu naturaleza a sentirlas.
+
+Luego que llegamos cerca del Angel bendito, con agradable voz nos dijo:
+"Entrad por aquí a una escalera, que es menos empinada que las otras."
+Subíamos ya, dejando en pos de nosotros aquel círculo, cuando oímos
+cantar a nuestra espalda: "Beati misericordes" y "Regocíjate tú que
+vences." Mi maestro y yo ascendíamos solos, y yo pensaba entretanto
+sacar provecho de sus palabras; por lo que, dirigiéndome a él, le
+pregunté:
+
+--¿Qué quiso decir el espíritu de la Romanía al hablar de lo que
+requiere una posesión exclusiva?
+
+Respondióme:
+
+--Ahora conoce el daño que causa su principal pecado: así, pues, no
+debes admirarte si le condena, a fin de que haya menos que llorar
+por él; porque si vuestros deseos se cifran en bienes que puedan
+disminuirse dando a otros participación en ellos, la envidia excita
+vuestros pulmones a suspirar; pero si el amor de la suprema esfera
+dirigiese hacia el Cielo vuestros deseos, no abrigaríais tal temor en
+vuestro corazón; pues cuanto más se dice allí "lo nuestro," tanto mayor
+es el bien que posee cada cual, y mayor caridad arde en aquel recinto.
+
+--Menos contento estoy que si me hubiese callado--dije--; y ahora
+ofuscan más dudas mi mente. ¿Cómo puede ser que un bien distribuído
+entre muchos haga más ricos a sus poseedores, que poseyéndolo unos
+pocos?
+
+A lo que me contestó:
+
+--Por fijar siempre tu pensamiento en las cosas terrenales deduces
+obscuridad y error de las claras verdades que te demuestro. Aquel bien
+infinito e inefable que está arriba, se lanza hacia el amor, como un
+rayo de luz a un cuerpo fúlgido, comunicándose tanto más cuanto mayor
+es el ardor que encuentra; de modo que la eterna virtud crece sobre la
+caridad a medida que ésta se aumenta; por lo cual, cuanto mayor número
+de almas se dirigen a él, tanto más amor hay allá arriba, y más allí se
+ama, reflejándose este amor de una a otra alma como la luz entre dos
+espejos. Si no te satisfacen mis razones, ya verás a Beatriz, y ella
+acallará por completo ese deseo y cualquier otro que tengas. Avanza,
+pues, para que pronto desaparezcan, como ya han desaparecido dos, esas
+cinco señales, que sólo se borran por medio de lágrimas.
+
+Cuando iba a decir: "Me has dejado satisfecho," observé que habíamos
+llegado al otro círculo; por lo cual, ocupado en pasear por él
+mis anhelantes miradas, guardé silencio. Allí me pareció que era
+súbitamente arrebatado en éxtasis, y que veía un templo con muchas
+personas, y una mujer a la entrada exclamando, en la dulce actitud de
+una madre: "Hijo mío, ¿por qué has obrado así con nosotros? Tu Padre
+y yo te buscábamos angustiados." Cuando se calló, desapareció lo que
+antes se me había aparecido. Después se ofreció a mi vista otra, por
+cuyas mejillas se deslizaba aquel agua que destila el dolor, cuando
+procede de un gran despecho contra otro; ésta decía: "Si eres señor de
+la ciudad cuyo nombre originó tanta contienda entre los dioses, y en
+la que toda ciencia destella[66], véngate de los atrevidos brazos que
+abrazaron a nuestra hija, ¡oh Pisístrato!" Y este señor bondadoso y
+clemente le respondía con rostro sereno: "¿Qué haremos con el que nos
+quiere mal, si condenamos al que nos ama?" Después vi a varios hombres
+abrasados por la ira, matando a pedradas a un joven[67], y diciéndose
+a grandes gritos unos a otros: "¡Martirízale, martirízale!" Y le
+contemplaba encorvado hacia el suelo bajo el peso de la muerte que ya
+le derribaba; pero haciendo de sus ojos puertas para llegar al cielo,
+y rogando al Señor en medio de tal martirio y con aquel aspecto que
+excita a la piedad, que perdonase a sus perseguidores. Cuando mi alma
+volvió de fuera a las cosas que fuera de ella son verdaderas, reconocí
+mis errores que, sin embargo, no eran falsos. Mi Guía, que me veía
+hacer lo que un hombre que sale de un sueño, me dijo:
+
+--¿Qué tienes, que no puedes sostenerte? Has andado más de media legua
+con los ojos cerrados y con paso vacilante, como el que está dominado
+por el vino o por el sueño.
+
+ [66] El protomártir San Esteban.
+
+ [67] Atenas, por cuyo nombre trabaron gran contienda Neptuno y
+ Minerva.
+
+--¡Oh amado Padre mío!--dije yo--; si me prestas atención, te diré lo
+que se me ha aparecido cuando mis piernas vacilaban.
+
+Y él a su vez:
+
+--Aunque tuvieras cien máscaras que ocultaran tu rostro, adivinaría yo
+hasta tus menores pensamientos. Lo que has visto te ha sido revelado
+para que no te excuses de abrir el corazón al agua de la paz, que
+mana de la fuente eterna. Te he preguntado "¿qué tienes?," no porque
+me dijeras lo que hace el que tiene los ojos entornados cuando se ha
+apoderado algún sopor de su cuerpo, sino para que tus pies recobrasen
+fuerzas: es preciso estimular así a los perezosos, demasiado lentos en
+emplear el tiempo de sus vigilias, cuando, una vez despiertos, recobran
+el imperio de su voluntad.
+
+Seguíamos nuestro camino, cuando ya obscurecía, mirando atentamente
+lo más allá que podían nuestros ojos por entre los luminosos rayos
+vespertinos, cuando vimos adelantarse poco a poco hacia nosotros una
+humareda obscura como la noche, sin que hubiese por allí un sitio donde
+guarecerse de ella, y que nos privó del uso de la vista y del aire puro.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOSEXTO_
+
+
+La obscuridad del Infierno, y la de la noche privada de todo planeta
+bajo un mezquino cielo, entenebrecido por las nubes hasta lo sumo, no
+echarían sobre mi vista un velo tan denso como aquel humo que allí
+nos envolvió; siendo tal la sensación de su punzante aspereza, que
+no podían los ojos permanecer abiertos; por lo cual, mi sabio y fiel
+Acompañante se acercó a mí, ofreciéndome su hombro. Como va el ciego
+detrás de su lazarillo para no extraviarse, ni tropezar en algo que
+le ofenda o acaso le origine la muerte, así caminaba yo a través de
+aquel aire fosco y acre, atento a la voz de mi Guía, que únicamente iba
+diciendo: "Cuida de no separarte de mí." Oía yo voces, cada una de las
+cuales parecía rogar a fin de obtener paz y misericordia del Cordero de
+Dios, que quita los pecados. El principio de su oración era solamente
+"Agnus Dei;" todos pronunciaban estas palabras a un mismo tiempo y con
+tan igual tono, que parecía existir entre ellos una perfecta concordia.
+
+--Maestro--dije--; ¿son espíritus esos que oigo?
+
+--Lo has acertado--contestó--; van desatando el nudo de la ira.
+
+--¿Quién eres tú, que hiendes nuestro humo, y hablas de nosotros como
+si contaras aún el tiempo por calendas?
+
+De esta suerte habló una voz; por lo cual el Maestro me dijo:
+
+Responde, y pregúntale si por aquí se va arriba.
+
+Entonces dije yo:
+
+--¡Oh criatura, que te purificas para volver a presentarte hermosa ante
+Aquél que te hizo! Oirás cosas maravillosas si quieres seguirme.
+
+--Te seguiré cuanto me está permitido--me contestó--; y si el humo
+impide que nos veamos, el oído nos aproximará a falta de la vista.
+
+Empecé, pues, de esta manera:
+
+--Me dirijo hacia arriba con la forma que la muerte desvanece, y he
+llegado hasta aquí a través de las penas del Infierno. Y si Dios me ha
+acogido en su gracia de tal modo, que quiere que yo vea su corte por
+un medio tan distinto de lo usual, no me ocultes quién fuiste antes de
+morir, sino dímelo: dime también si voy bien por aquí hacia la subida,
+y tus palabras nos servirán de guía.
+
+--Fuí lombardo, y me llamé Marco: conocí el mundo; y amé aquella virtud
+hacia la cual nadie dirige hoy su mira. Para llegar a lo alto, sigue en
+derechura por donde vas.
+
+Así respondió, añadiendo después:
+
+--Te suplico que ruegues por mí cuando estés arriba.
+
+A lo que le contesté:
+
+--Por mi fe te prometo que haré lo que me pides; pero me veo envuelto
+en una duda, que no me es dado aclarar. Primeramente era sencilla,
+más ahora se ha duplicado con tus palabras, que unidas a las que he
+oído en otra parte, me certifican un mismo hecho. El mundo está, pues,
+exhausto de toda virtud, como me indicas, y sembrado y cubierto de
+maldad; pero te ruego que me digas la causa, de modo que yo pueda verla
+y mostrarla a los demás; pues unos la hacen depender del cielo, y otros
+de aquí abajo.
+
+Antes de contestar exhaló un profundo suspiro, que terminó en un ¡ay!
+doloroso, y después dijo:
+
+--Hermano, el mundo es ciego, y se conoce que tú vienes de él.
+Vosotros los vivos hacéis estribar toda causa en el cielo, como si
+él imprimiera por necesidad su movimiento a todas las cosas. Si así
+fuese, quedaría destruído en vosotros el libre albedrío, y no sería
+justo que se retribuyera el bien con goces y alegrías, y el mal con
+llanto y luto. El cielo inicia vuestros movimientos: no quiero decir
+todos; pero, aunque así lo dijese, os ha dado luz para distinguir el
+bien y el mal. Os ha dado también el libre albedrío, que aun cuando
+se fatigue luchando en los primeros combates con el cielo, después
+lo vence todo, si persevera en el buen propósito. A mayor fuerza y a
+naturaleza mejor estáis sometidos, sin dejar de ser libres; y ella crea
+vuestro espíritu, que no está bajo el dominio del cielo. Así pues,
+si el mundo se aparta del verdadero camino, vuestra es la culpa; que
+en vosotros debe buscarse, y ahora te lo probaré con toda veracidad.
+Sale el alma de manos de su Creador, que la acaricia antes de que
+exista, semejante al niño que entre el llanto y la risa balbucea; y
+es entonces una simplecilla, que nada sabe, y solamente movida por el
+instinto de la felicidad, se inclina gustosa hacia lo que la contenta
+y regocija. Desde luego siente placer en los bienes más mezquinos;
+pero en esto se engaña, y corre tras ellos, si no tiene guía o freno
+que tuerza su inclinación. Por eso es necesario establecer leyes que
+sirvan de freno, y tener un rey que sepa discernir al menos la torre
+de la verdadera ciudad. Las leyes existen; pero ¿quién se cuida de su
+cumplimiento? Nadie; porque el pastor que precede a las almas puede
+rumiar, pero no tiene la pezuña hendida; por lo cual, viendo todo el
+rebaño a su pastor cebarse únicamente en aquellos bienes de que él es
+tan codicioso, se apacienta de lo mismo y no pide más. Bien puedes ver,
+por esto, que en el mal gobierno estriba la causa de que el mundo sea
+culpable, y no en que vuestra naturaleza esté corrompida. Roma, que
+hizo bueno al mundo, solía tener dos soles, que hacían ver uno y otro
+camino, el del mundo y el de Dios. Uno de los dos soles ha obscurecido
+al otro, y la espada se ha unido al báculo pastoral: así juntos, por
+fuerza deben ir las cosas de mala manera; porque estando unidos, no se
+temen mutuamente. Si no me prestas crédito, pon mientes en la espiga;
+pues toda hierba se conoce por su semilla. En el país que bañan el Po
+y el Adigio solía encontrase valor y cortesía, antes de que Federico
+tuviese contiendas. Hoy, todo aquel que dejara de acercarse a aquellas
+provincias por vergüenza de hablar con hombres probos, puede pasar por
+ellas, seguro de que no hallará ninguno. Bien es verdad que aun existen
+allí tres ancianos, en quienes la edad antigua reprende a la moderna, y
+les parece que Dios tarda en llamarlos a mejor vida: son éstos Conrado
+de Palazzo, el buen Gerardo, y Guido de Castel, a quien mejor le llaman
+al estilo francés el lombardo sencillo. En el día la Iglesia de Roma,
+para confundir en sí dos gobiernos, cae en el lodo ensuciándose a sí
+misma y a su carga.
+
+--¡Oh Marco mío!--dije yo--; razonas bien: y ahora comprendo por qué
+fueron excluídos de heredar los hijos de Leví. Pero ¿qué Gerardo es ése
+a quien tienes por un sabio, ese resto de una raza extinguida, que es
+un reproche para este siglo salvaje?
+
+--O tus palabras me engañan, o me tientan--respondióme--; porque,
+a pesar de hablarme en toscano, parece que no sepas nada del buen
+Gerardo. Yo no le conozco ningún sobrenombre, a no ser que lo tome de
+su hija Gaya. Dios sea con vosotros, que no puedo seguiros más. Mira el
+albor que ya clarea, brillando a través del humo: me es preciso partir
+antes de que aparezca el Angel que está allí.
+
+Así dijo, y no quiso escuchar más.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOSEPTIMO_
+
+
+Lector, si alguna vez te ha sorprendido la niebla en los Alpes, de
+modo que no vieses a través de ella sino como el topo a través de la
+membrana que cubre sus ojos, recuerda cuán débilmente penetra el globo
+solar por entre los húmedos y densos vapores, cuando éstos empiezan a
+enrarecerse, y tu imaginación podrá fácilmente figurarse cómo volví yo
+a ver el Sol, que estaba ya próximo a su ocaso. Así pues, caminando al
+igual de mi fiel Maestro, salimos fuera de la nube de humo a los rayos
+luminosos, que ya se habían extinguido en la falda de la montaña.
+
+¡Oh fantasía, que de tal modo nos arrebatas a veces fuera de nosotros
+mismos, que nada siente el hombre aunque suenen mil trompetas en
+torno suyo! ¿Quién te anima cuando no recibes impresión alguna de los
+sentidos? sin duda te anima una luz que se forma en el cielo, y que
+desciende por sí misma, o por la voluntad divina que nos la envía. En
+mi imaginación aparecieron las huellas de la impiedad de aquélla, que
+se transformó en el pájaro que más se deleita cantando. Entonces mi
+espíritu se reconcentró tanto en sí mismo, que no llegaba hasta él
+ninguna cosa exterior. Después descendió a mi exaltada fantasía la
+imagen desdeñosa y fiera de un crucificado, a quien veía morir de aquel
+modo. Junto a él estaban el grande Asuero, Esther su esposa, y el justo
+Mardoqueo, que fué tan recto en sus obras y en sus palabras. Cuando se
+desvaneció por sí misma aquella visión, como una burbuja a la que falta
+el agua de que estaba formada, surgió a mi imaginación una doncella
+que, llorando desconsolada, decía: "¡Oh Reina!, ¿por qué tu cólera
+te redujo a la nada? Te has dado muerte por no perder a Lavinia: sin
+embargo, me has perdido; y yo soy la que lloro, madre, tu pérdida antes
+que la de otro."
+
+Así como se interrumpe el sueño, cuando una nueva luz hiere de
+improviso nuestros ojos cerrados, y aunque interrumpido se agita
+antes de morir enteramente, así terminaron mis visiones tan pronto
+como me dió en el rostro una claridad mucho mayor de la que estamos
+acostumbrados a ver. Me volví a uno y otro lado para examinar el sitio
+en que me encontraba, cuando oí una voz que decía: "Por aquí se sube."
+Aquella voz hizo que me olvidase de todo, y despertó en mí tan vivo
+deseo de mirar quién era el que hablaba, que no habría descansado hasta
+averiguarlo; pero me faltó allí la facultad de ver, como sucede cuando
+el Sol nos deslumbra y se vela a nuestros ojos con el esplendor de sus
+rayos.
+
+--Este--me dijo mi Maestro--es un espíritu divino, que se oculta en
+su propia luz, y que nos indica la vía para ir arriba, sin que se
+lo roguemos. Hace con nosotros lo que el hombre consigo mismo; pues
+el que ve una necesidad, y aguarda que le supliquen, ya se prepara
+malignamente a rehusar todo socorro. Ahora nuestros pies deben
+aprestarse a obedecer tan cortés invitación: apresurémonos, pues, a
+subir antes que obscurezca, porque después no podríamos hacerlo hasta
+la nueva aurora.
+
+Así dijo mi Guía, y ambos dirigimos nuestros pasos hacia una
+escalera: en cuanto estuve en la primera grada, sentí junto a mí como
+un movimiento de alas, que aventaba mi rostro, y oí decir: "Beati
+pacifici," que carecen de pecaminosa ira. Estaban ya tan elevados
+sobre nosotros los últimos rayos a quienes sigue la noche, que las
+estrellas aparecían por muchas partes. "¡Oh valor mío!, ¿por qué así
+me abandonas?," decía yo entre mí, sintiendo que me flaqueaban las
+piernas. Nos encontrábamos donde concluía la escalera, y estábamos
+parados, como la nave que llega a la playa: escuché un momento por si
+oía algo en el nuevo círculo; y después, dirigiéndome hacia mi Maestro,
+le dije:
+
+--Dulce Padre mío, ¿qué ofensa se purifica en el círculo en que
+estamos? Ya que se detienen nuestros pies, no detengas tus palabras.
+
+Me contestó:
+
+--El amor del bien, que no ha cumplido su deber, aquí se reintegra:
+aquí se castiga al tardo remero. Para que lo entiendas más claramente,
+dirige tu pensamiento hacia mí, y recogerás algún buen fruto de nuestra
+detención. Hijo mío--empezó a decir--, ni el Creador, ni criatura
+alguna carecieron jamás de amor, bien sea natural o racional, según
+te consta. El natural no se equivocó nunca: el otro puede errar, por
+dirigirse a un mal objeto, por exceso o por falta de fervor. Mientras
+se dirige a los principales bienes, y se modera en su afecto a los
+secundarios, no puede ser causa de censurable deleite; pero cuando se
+inclina al mal, o se lanza al bien con mayor o menor solicitud de la
+que debe, entonces la criatura se vuelve contra su Creador. De aquí
+puedes deducir que el amor es en vosotros la semilla de toda virtud, y
+de toda acción que merezca castigo. Ahora bien, como el amor no puede
+nunca renunciar a la dicha del sujeto en quien reside, todas las cosas
+están preservadas de su propio odio; y como no se concibe que ningún
+ser creado pueda existir por sí solo, ni separado del Sér primero,
+es imposible todo sentimiento que tienda a odiar a éste. Resulta,
+pues, si mi deducción es lógica, que el mal que se desea es contra el
+prójimo; y este amor nace de tres modos en vuestro frágil barro. Hay
+quien espera elevarse sobre la ruina de su vecino, y sólo por esto
+desea que se derrumbe desde la altura de su grandeza; hay quien teme
+perder mando, gracia, honor y fama ante la elevación de otro, y esto
+le causa tal disgusto, que anhela lo contrario; y en fin, hay quien,
+por haber recibido alguna injuria, se irrita de tal suerte, que arde en
+sed de venganza, y únicamente piensa en hacer daño a su contrario. Este
+triforme amor es el que hemos visto llorar en los círculos inferiores.
+Ahora quiero que conozcas el otro amor que corre al bien sin orden
+ni medida. Cada cual concibe confusamente y desea un bien en el que
+se recrea el alma; y por eso se esfuerzan todos para alcanzarlo. Si
+vuestro amor es lento en dirigirse o en adquirir aquel bien, este
+círculo os da el debido castigo, aun después de vuestro arrepentimiento
+en vida. Existe otro bien que no hace al hombre dichoso: no es la
+felicidad, no es la buena esencia, el fruto y la raíz de todo bien.
+El amor que se entrega demasiado a ese bien, se castiga en los tres
+círculos superiores a éste; pero no te diré el modo cómo está hecha
+esta división, a fin de que tú lo averigües.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOCTAVO_
+
+
+El gran doctor había terminado su razonamiento, y miraba atentamente a
+mi ojos para ver si me dejaba satisfecho; y yo, que me sentía excitado
+por una nueva sed, callaba exteriormente, pero decía en mi interior:
+"Quizá le cansen mis numerosas preguntas." Mas aquel Padre veraz, que
+adivinó el tímido deseo que no me atrevía a descubrir, hablando, me dió
+aliento para hablar; por lo que le dije:
+
+--Maestro, mi vista se aviva de tal modo con tu luz, que discierne
+claramente cuanto tu razón abarca o describe: por eso te ruego, dulce
+y querido Padre, que me definas el Amor al que atribuyes toda buena y
+mala acción.
+
+--Dirige hacia mí--me dijo--las penetrantes miradas de tu inteligencia
+y te será manifiesto el error de los ciegos que se convierten en guías.
+El alma, que ha sido creada con predisposición al amor, se lanza hacia
+todo lo agradable, tan pronto como es incitada por el placer a ponerse
+en acción. Vuestra facultad aprehensiva recibe la imagen o la especie
+de un objeto exterior, y la desenvuelve dentro de vosotros, de tal
+modo que induce a vuestro ánimo a dirigirse hacia dicho objeto; y si
+al hacerlo se abandona a él, ese abandono es amor, y ese amor es la
+naturaleza que de nuevo se une a vosotros, por efecto del placer.
+Después, así como el fuego se dirige hacia lo alto, a causa de su
+forma, que ha sido hecha para subir allá donde más se conserva en su
+materia primitiva, así también el alma apasionada se entrega al deseo,
+que es el movimiento espiritual, y no sosiega hasta que goza de la
+cosa amada. Por lo dicho puedes comprender cuánto se oculta la verdad
+a los que afirman que todo amor tiene en sí algo de laudable, quizá
+porque creen que su materia es siempre buena; pero no todos los sellos
+estampados en cera son buenos, por más que la cera lo sea.
+
+--Tus palabras y mi inteligencia que las ha seguido--le respondí--,
+me han descubierto lo que es el amor: pero eso mismo me ha llenado de
+nuevas dudas; porque si el amor nace en nosotros por efecto de las
+cosas exteriores, sin que el alma proceda de otro modo, ésta no tendrá
+ningún mérito en seguir un camino recto o tortuoso.
+
+Respondióme:
+
+--Puedo decirte todo cuanto en ello ve nuestra razón: respecto a lo
+demás, espera llegar hasta Beatriz, porque esto es materia de fe. Toda
+forma substancial, que es distinta de la materia, y que sin embargo
+está unida a ella, contiene una virtud que le es particular; la cual,
+sin las obras, no se siente, ni se demuestra sino por los efectos, como
+la vida de la planta por su verde follaje. El hombre ignora de dónde
+proceden el conocimiento de las ideas primarias y el afecto a las cosas
+que primeramente apetece, los cuales existen en vosotros como en las
+abejas la inclinación a fabricar miel: en estos primeros deseos no
+cabe alabanza ni censura. Mas por cuanto a ellos se agregan todos los
+demás deseos, es innata en vosotros la virtud que aconseja, y que debe
+custodiar los umbrales del consentimiento. Ella es el principio de
+donde sacáis la ocasión de contraer méritos, según que acoge o rechaza
+los buenos o los malos amores. Los que razonando llegaron al fondo de
+las cosas, han reconocido esa libertad innata, y han dejado al mundo
+doctrinas morales. Supongamos, pues, que nazca por fuerza necesaria
+todo amor que se enciende en vosotros; siempre tenéis la potestad de
+contenerlo. Esa noble virtud es lo que Beatriz entiende por libre
+albedrío; y debes procurar tenerlo presente, si acaso te habla de ello.
+
+La Luna, que salió tarde y casi a media noche, hacía que nos parecieran
+más escasas las estrellas: semejante a un caldero encendido, corría
+contra el cielo por aquel camino que inflama el Sol cuando el habitante
+de Roma le ve caer entre Córcega y Cerdeña; y la Sombra gentil, por
+quien Piétola goza de más fama que la ciudad de Mantua, se hallaba
+descargada del peso de mis preguntas: por lo cual yo, que había
+recibido claras y sólidas razones con respecto a todas ellas, estaba
+como el hombre que sorprendido por el sueño no piensa en nada. Pero
+esta soñolencia me fué desvanecida de improviso por mucha gente que
+avanzaba ya detrás de nosotros; y así como en otro tiempo el Ismeno y
+el Asopo vieron correr de noche por sus orillas una muchedumbre furiosa
+de tebanos para tener propicio a Baco, así avanzaban por aquel círculo,
+según pude ver, los que eran estimulados por una buena voluntad y un
+justo amor. En breve llegaron hasta nosotros; porque toda aquella gran
+turba venía corriendo, y los dos de delante gritaban llorando: "María
+se dirigió con suma celeridad a la montaña; y César, por subyugar a
+Ilerda, voló a Marsella, y después pasó a España." "Pronto, pronto,
+exclamaban otros en pos de ellos; que el tiempo no se pierda por poco
+amor, a fin de que el anhelo de las buenas obras haga reverdecer la
+gracia."
+
+--¡Oh almas, en quienes un fervor ardiente compensa ahora quizá la
+negligencia y la tardanza, que por tibieza empleasteis para el bien!
+Este, que vive aún (y no os engaño), quiere ir allá arriba en cuanto el
+Sol brille de nuevo: decidnos, pues, dónde está la subida.
+
+Tales fueron las palabras de mi Guía; y uno de aquellos espíritus dijo:
+
+--Ven tras de nosotros, y la encontrarás. Estamos tan deseosos de
+avanzar, que no podemos detenernos: perdona, pues, si lo que hacemos
+por justo castigo te parece una descortesía. Yo fuí abad en San Zenón
+de Verona, durante el imperio del buen Barbarroja, de quien todavía se
+lamenta Milán. Hay quien tiene ya un pie en la fosa, que pronto llorará
+por aquel monasterio, entristeciéndole el poder que allí tuvo; porque
+en lugar de su verdadero pastor, ha puesto en él a un hijo suyo, malo
+de cuerpo, peor aún del espíritu, y nacido de mal consorcio.
+
+No sé si dijo más, o si se calló; tan lejos se encontraba ya de
+nosotros; pero esto es lo que oí, y me pareció bien retenerlo en la
+memoria. Y aquél que era el socorro de todas mis necesidades dijo:
+
+--Vuélvete hacia aquí; mira dos que vienen mordiendo a la Pereza.
+
+Estos iban diciendo detrás de todos: "La nación por quien se abrió
+el mar, murió antes de que sus descendientes viesen el Jordán;[68] y
+aquella gente que no quiso compartir hasta el fin las fatigas del hijo
+de Anquises, se ofreció por sí misma a una vida sin gloria."[69]
+
+ [68] El pueblo hebreo.
+
+ [69] Los troyanos.
+
+En seguida, cuando aquellas sombras se alejaron tanto de nosotros, que
+ya no podíamos verlas, me asaltó una nueva idea, de la que nacieron
+otras varias; y mi imaginación empezó a divagar de tal modo de una a
+otra, que por alucinación cerré los ojos, y mi pensamiento se trocó
+pronto en sueño.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMONONO_
+
+
+A la hora en que el calor del día, vencido por la tierra y por Saturno
+acaso, no puede ya templar el frío de la Luna; cuando los geománticos
+ven, antes del alba, elevarse en Oriente "su mayor fortuna"[70] por
+aquel camino que para ella permanece poco tiempo obscuro, se me
+apareció en sueños una mujer tartamuda, bizca, con los pies torcidos,
+manca y de amarillento color. Yo la miraba; y así como el Sol reanima
+los miembros entorpecidos por el frío de la noche, de igual suerte mi
+mirada hacía expedita su lengua, y erguía su cuerpo en poco tiempo,
+colorándole el marchito rostro, como requiere el amor. Cuando tuvo la
+lengua suelta, empezó a cantar de tal modo, que con trabajo hubiera
+podido separar mi atención de ella. "Yo soy, cantaba, yo soy dulce
+Sirena, que distraigo a los marineros en medio del mar; tanto es el
+placer que hago sentir. Con mi canto aparté a Ulises de su camino
+inseguro; y el que conmigo se aviene, rara vez se va; de tal modo le
+fascino." Aun no se había cerrado su boca, cuando apareció a mi lado
+una mujer santa, pronta a confundirla: "¡Oh Virgilio, Virgilio! ¿Quién
+es ésa?," decía con altivez; y él se acercaba con los ojos fijos
+solamente en aquella honesta mujer. Cogió a la otra, y desgarrando
+sus vestiduras, la descubrió por delante y me mostró su vientre. La
+pestilencia que de él salía me despertó. Volví los ojos y el buen
+Virgilio me dijo:
+
+Lo menos te he llamado tres veces: levántate y ven; busquemos la
+abertura por donde has de entrar.
+
+ [70] Los geománticos solían trazar figuras de puntos hechos
+ a la ventura, y cuando resultaba una parecida a la de las
+ estrellas que forman lo último del signo Acuario y el
+ principio del de Piscis, la llamaban su mayor fortuna.
+
+Me levanté: todos los círculos del sagrado monte estaban ya inundados
+por la luz del día, y continuamos caminando teniendo el Sol a nuestra
+espalda. Mientras le seguía, llevaba yo la frente como aquel a quien
+abruman los pensamientos, que de sí mismo hace un arco de puente,
+cuando oí decir: "Venid, por aquí se pasa." Estas palabras fueron
+pronunciadas con un tono suave y benigno, como no se oye en esta región
+mortal. Con las alas abiertas, que parecían de cisne, el que nos había
+hablado así nos dirigió hacia arriba por entre las dos laderas del
+áspero peñasco. Movió después sus plumas, y aventó mi frente, afirmando
+que son bienaventurados "qui lugent," porque sus almas serán ricas de
+consuelo.
+
+--¿Qué tienes, que sólo miras hacia el suelo?--me preguntó mi Guía,
+cuando estuvimos poco más arriba del Angel.
+
+Y yo le contesté:
+
+--Me hace ir de este modo, suspenso y caviloso, una visión reciente, la
+cual me atrae hacia sí, de suerte que no puedo eximirme de pensar en
+ella.
+
+--¿Has visto--me dijo--la antigua hechicera, causante única del llanto
+que más arriba de donde estamos se vierte? ¿Has visto cómo el hombre
+puede desprenderse de ella? Bástete, pues, eso, y apresura el paso;
+vuelve tus ojos al reclamo de las magníficas esferas, que hace girar el
+Rey eterno.
+
+Como el halcón, que, mirando primero a sus pies, acude al grito del
+cazador y tiende el vuelo, atraído por el deseo de la presa, lo mismo
+hice yo, recorriendo la hendedura de la roca destinada a dar paso a
+los que suben, sin detenerme hasta llegar al punto donde se camina
+en redondo. Cuando hube salido al quinto círculo, vi algunas almas,
+que lloraban tendidas en el suelo boca abajo; y las oí exclamar con
+tan fuertes suspiros, que apenas se entendían las palabras: "Adhæsit
+pavimento anima mea."[71]
+
+ [71] Palabras del salmo CXVIII, con las que aquellas almas
+ expresan el apego que tuvieron a los cosas terrenas.
+
+--¡Oh elegidos de Dios, cuyos padecimientos son suavizados por la
+resignación y la esperanza! Dirigidnos hacia las altas gradas.
+
+--Si venís libres de yacer aquí con nosotros, y queréis encontrar más
+pronto la subida, caminad siempre llevando vuestra derecha hacia fuera
+del círculo.
+
+Tal fué la súplica del Poeta, y tal la contestación que le dieron algo
+más adelante de nosotros; pudiendo yo conocer por el sonido de las
+palabras cuál era el que había hablado: volví entonces los ojos hacia
+mi Señor, quien con un gesto complaciente consintió en lo que pedía
+la expresión de mi deseo. Cuando pude obrar a mi gusto, me acerqué
+a aquella criatura, que había llamado mi atención con sus palabras,
+diciéndole:
+
+--Espíritu, en quien el llanto madura la expiación, sin la cual no se
+puede llegar hasta Dios, suspende un momento por mí tu mayor cuidado.
+Dime quién fuiste, y por qué tenéis todos la espalda vuelta hacia
+arriba, y si quieres que pida por ti alguna cosa en el mundo de donde
+salí vivo.
+
+Me respondió:
+
+--Sabrás por qué ordena el Cielo que tengamos la espalda vuelta hacia
+él; pero antes "scias quod ego fui successor Petri."[72] Entre Sesti
+y Chiavari se interna un hermoso río, de cuyo nombre toma origen el
+título de mi sangre. Un mes y poco más pude experimentar cuán pesado es
+el gran manto al que lo preserva del lodo; pues cualquier otra carga
+parece una pluma. Mi conversión ¡ay de mí! fué tardía; pero cuando
+fuí elegido Pastor romano, conocí lo engañosa que es la vida. Vi que
+ni aun allí reposaba el corazón, no siendo posible subir a más altura
+en aquella vida mortal: así es que me inflamó el amor de la eterna.
+Hasta entonces fuí una alma miserable, alejada de Dios, y completamente
+avara, por lo cual sufro el castigo que ves. Lo que hace la avaricia,
+se manifiesta aquí con la pena que sufren las almas echadas boca abajo;
+pena mas amarga que ninguna otra. Así como nuestros ojos, fijos en las
+cosas terrenales, no miraron nunca hacia arriba, del mismo modo la
+justicia los sumerge aquí en el suelo. Así como la avaricia extinguió
+en nosotros el amor hacia todo verdadero bien, por lo cual fueron vanas
+nuestras obras, así también la justicia nos tiene aquí oprimidos,
+atados de pies y manos, e inmóviles y extendidos mientras plazca al
+justo Señor.
+
+ [72] "Sabe que yo fuí sucesor de Pedro." Este es Ottobon de
+ Fieschi, conde de Lavagna, pontífice con el nombre de Adriano
+ V, que reinó un mes y nueve días: murió en 1276.
+
+Yo me había arrodillado, y quise hablar; pero cuando empezaba, el
+espíritu advirtió, con sólo escuchar, este acto de reverencia, y me
+dijo:
+
+--¿Por qué te inclinas al suelo de ese modo?
+
+Le contesté:
+
+--Mi recta conciencia me obliga a respetar vuestra dignidad.
+
+--Endereza tus piernas, y levántate, hermano--repuso--; no te engañes:
+como tú y los demás, soy servidor de la misma potestad. Si has podido
+comprender aquellas palabras evangélicas que dicen "neque nubent," bien
+puedes ver por qué hablo así. Véte ya: no quiero que te detengas por
+más tiempo; que tu permanencia aquí da treguas a mi llanto, con el que
+acelero lo que tú has dicho antes. Tengo allá abajo una sobrina, que
+se llama Alagia, naturalmente buena, a no ser que nuestra casa la haya
+pervertido con su ejemplo. Ella sola me queda ya en el mundo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMO_
+
+
+Mal resiste un deseo contra otro mejor: por esto, para complacer a
+aquel espíritu, retiré del agua, contra mi gusto, la esponja de la
+curiosidad no saturada. Púseme en marcha, y mi Guía se encaminó por
+los únicos parajes que había expeditos a lo largo de la escarpa del
+monte, andando como quien va por una muralla pegado a los merlones;
+porque aquellas almas que vierten gota a gota por sus ojos el mal que
+se apodera del mundo entero, se acercan demasiado de la otra parte
+hacia fuera. ¡Maldita seas, antigua loba, que con tu hambre profunda e
+insaciable haces más presas que todas las demás fieras! ¡Oh Cielo, en
+cuyas revoluciones ven algunos la causa de los cambios que sufren las
+cosas y las condiciones humanas!, ¿cuándo vendrá el que haga huír a esa
+loba?
+
+Ibamos caminando con pasos lentos y contados, y yo ponía toda
+mi atención en las sombras, escuchándolas piadosamente llorar y
+lamentarse; cuando por ventura oí exclamar con dolorida voz, semejante
+a la de una mujer próxima a su alumbramiento: "¡Dulce María!" Y en
+seguida: "Fuiste tan pobre como se puede ver por aquel establo donde
+depusiste tu santo fruto." A continuación oí: "¡Oh buen Fabricio!,
+preferiste ser pobre y virtuoso, antes que poseer grandes riquezas
+cayendo en el vicio." Estas palabras me eran tan agradables, que me
+adelanté para conocer el espíritu de quien al parecer procedían. Este
+seguía hablando de los donativos que hizo Nicolás a las doncellas para
+conducir su juventud por la senda del honor.[73]
+
+ [73] San Nicolás, obispo de Mira, dotó a tres doncellas que
+ a causa de su pobreza se veían en peligro de llevar una vida
+ deshonesta.
+
+--¡Oh alma, que recuerdas tan benéficas acciones! Dime quién fuiste--le
+pregunté--, y por qué eres la única que reitera esas dignas alabanzas.
+Tus palabras no quedarán sin recompensa, si vuelvo al mundo para
+concluir el corto camino de aquella vida que vuela a su término.
+
+--Te lo diré--me contestó--, no porque espere consuelo alguno que
+proceda de allá, sino porque brilla en ti tanta gracia antes de haber
+muerto. Yo fuí raíz de la mala planta que arroja hoy sobre toda la
+tierra cristiana tan nociva sombra que apenas se coge en ella ningún
+fruto bueno. Pero si Douay, Gante, Lilla, y Brujas pudieran, pronto
+tomarían venganza; y yo se la pido a Aquél que lo juzga todo. En el
+mundo me llamé Hugo Capeto: de mí descienden los Felipes y los Luises,
+que en estos últimos tiempos rigen la Francia. Hijo fuí de un carnicero
+de París. Cuando faltaron los antiguos reyes, salvo uno que se revistió
+de paños grises, empuñé las riendas del gobierno del reino, y en
+mi nueva posición adquirí tal poder y tantos amigos, que la corona
+vacante fué colocada en la cabeza de mi hijo, en quien comienza la
+estirpe consagrada de los nuevos reyes. Mientras la gran adquisición
+de los Estados provenzales no quitó la vergüenza a mi familia, ésta
+valió poco, mas en cambio no hizo daño; pero allí dió principio a sus
+rapiñas, empleando la fuerza y la mentira: luego, para enmendarse,
+usurpó el Ponthieu, la Normandía y la Gascuña. Carlos fué a Italia,
+y para enmendarse, hizo una víctima de Conradino, y después envió al
+Cielo a Tomás, también para enmendarse. Veo un tiempo, no muy lejano,
+en que saldrá de Francia otro Carlos, para darse a conocer mejor a sí
+mismo y a los suyos.[74] Sale de ella sin armas, y sólo con la lanza
+con que luchó Judas; y la maneja de modo que abre con ella y vacía
+el vientre de Florencia. En esta ocasión no adquirirá comarcas, sino
+pecados y oprobio, tanto más gravosos para él, cuanto más leve le
+parezca semejante daño. Veo al otro que ya salió, y cayó prisionero
+en un bajel, vender a su hija regateando el precio, como hacen los
+corsarios con sus esclavas. ¡Oh avaricia! ¿Qué más puedes hacer, cuando
+te has apoderado de mi estirpe, tanto que no se cuida de su propia
+carne? Y a fin de que parezca menor el mal futuro y el pasado, veo a
+la flor de Lis entrar en Alagna, y a Cristo prisionero en la persona
+de su vicario, véole otra vez entregado al ludibrio, veo renovar la
+hiel y vinagre, y le veo morir entre otros dos ladrones. Veo tan cruel
+al nuevo Pilatos, que no le basta eso, y sin dictar sentencia, lleva
+hasta el templo sus codiciosos deseos. ¡Oh Señor mío! ¿Cuándo tendré
+la dicha de contemplar la venganza que, oculta en tus arcanos, te hace
+agradable tu ira? En cuanto a lo que yo decía de la única Esposa del
+Espíritu Santo, lo cual hizo que te volvieses hacia mí para obtener
+alguna explicación, te diré que esto forma parte de nuestras oraciones
+durante el día; mas luego que anochece, recitamos en su lugar ejemplos
+contrarios. Entonces recordamos a Pigmalión, a quien su pasión por el
+oro hizo traidor, ladrón y parricida; y la miseria del avaro Midas,
+consecuencia de su petición desmesurada, que será siempre motivo de
+burla. Recuérdese también al insensato Acham, y cómo robó los despojos
+del enemigo, de suerte que aun aquí parece que le persiga la ira de
+Josué. Después acusamos a Safira y a su marido; alabamos los pies que
+pisotearon a Eliodoro, y por todo el monte circula infamado el nombre
+de Polinéstor, que mató a Polidoro. Por último, gritamos: "¡Oh Craso!
+Dinos, pues no lo ignoras, qué sabor tiene el oro." A veces hablamos
+unos en alta voz, otros en voz baja, según la afección que a ello nos
+estimula con más o menos fuerza. Por lo demás, no era yo sólo quien
+antes recordaba los buenos ejemplos de que nos ocupamos durante el día;
+pero no había cerca de aquí otro que levantara la voz.
+
+ [74] Carlos de Valois. El destierro de Dante provino
+ principalmente de la ida de este príncipe a Florencia, enviado
+ por el papa Bonifacio VIII en calidad de mediador entre los
+ dos partidos en que estaba dividida la ciudad.
+
+Nos habíamos separado ya de aquel espíritu, y procurábamos avanzar por
+el camino cuanto nos era posible, cuando sentí retemblar el monte como
+si se hundiera; por lo cual me sobrecogió un frío, sólo comparable
+al que siente aquel que va a morir. No se estremeció en verdad tan
+fuertemente Delos, antes que Latona anidase en ella para dar a luz los
+dos ojos del Cielo.[75] Después resonó por todos los ámbitos de la
+montaña tal grito, que el Maestro se acercó a mí diciendo:
+
+--No vaciles, mientras yo te guíe.
+
+ [75] Cuéntase que la isla de Delos, en el Archipiélago,
+ temblaba y se movía, hasta que Latona, refugiándose en ella,
+ dió a luz a Apolo y Diana, representados por la Mitología en
+ el Sol y la Luna, que Dante llama aquí los dos ojos del Cielo.
+
+"Gloria in excelsis Deo," decían todos, según comprendí por las voces
+que salían de los puntos cercanos, desde donde era posible oirlas.
+Nos quedamos inmóviles y suspensos, como los pastores que por primera
+vez oyeron aquel canto, hasta que cesó el temblor, y acabó el himno.
+Emprendimos nuevamente nuestro santo camino, mirando las sombras que
+yacían por el suelo vueltas boca abajo y exhalando su acostumbrado
+llanto. Si la memoria no me es infiel, jamás la ignorancia de una cosa
+incitó con tanto empeño mi deseo de saber, como entonces, pensando en
+lo ocurrido: y como, por la premura de nuestra marcha, no me atreví a
+preguntar, ni por mí mismo podía comprender nada, caminaba tímido y
+pensativo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOPRIMERO_
+
+
+Me atormentaba la sed natural, que no se sacia nunca sino con aquella
+agua que pidió como gracia la joven samaritana; excitábame la prisa de
+seguir a mi jefe por el obstruído sendero, y me afligía el espectáculo
+del justo castigo. En esto, según refiere Lucas que se apareció Cristo
+a dos hombres en el camino, después de haber salido del sepulcro, así
+se nos apareció una sombra, que venía en pos de nosotros mirando a sus
+plantas las almas tendidas: aun no habíamos reparado en ella, cuando
+nos dirigió la palabra diciéndonos:
+
+--Hermanos míos, la paz de Dios sea con vosotros.
+
+Nos volvimos presurosamente, y Virgilio le hizo la demostración que
+convenía a aquel saludo. Después le dijo:
+
+--¡Que en el concilio bienaventurado te admita en paz el tribunal de
+verdad que me relega a un destierro perpetuo!
+
+--¡Cómo!--exclamó el espíritu--; ¿pues por qué vais tan de prisa, si
+sois sombras que Dios no se digna admitir allá arriba? ¿Quien os ha
+guiado hasta aquí por su escala?
+
+Mi Doctor contestó:
+
+--Si miras las señales que lleva éste y trazas al Angel, podrás ver que
+tiene el derecho de reinar con los buenos; pero como aquella que hila
+de noche y de día no había terminado aún la husada que le corresponde,
+y que Cloto prepara e impone a cada uno de nosotros, su alma, que es
+hermana tuya y mía, viniendo aquí, no podía venir sola, porque no puede
+ver como nosotros. Por esta razón fuí yo sacado de la vasta garganta
+del Infierno para enseñarle el camino, y se lo enseñaré hasta donde
+mi ciencia pueda guiarle. Pero dime, si es que lo sabes, ¿por qué
+dió antes el monte tales sacudidas, y por qué hasta en sus húmedos
+fundamentos parecían gritar a la vez todas las almas?
+
+Haciendo esta pregunta, Virgilio acertó como en una aguja con el ojo de
+mi deseo, de tal suerte, que bastó la esperanza para mitigar mi sed de
+saber. Aquél empezó de esta manera:
+
+--Nada sucede en la religiosa montaña, que esté fuera del orden o del
+uso establecido. Este sitio está libre de toda conmoción; y la que
+habéis sentido sólo puede proceder de aquello que el Cielo recibe
+digno de sí mismo, y no de otra causa. Porque no llueve, ni graniza,
+ni nieva, ni cae escarcha ni rocío más acá de la puerta de las tres
+pequeñas gradas. No aparecen nubes densas ni enrarecidas, ni se ven
+relámpagos, ni a la hija de Taumante, que allá abajo cambia con
+frecuencia de sitio. No hay seco vapor, que se eleve a mayor altura de
+la de aquellas tres gradas de que he hablado, donde tiene sus plantas
+el vicario de Pedro. Quizá temblará el monte poco o mucho más abajo
+de allí; pero por más viento que se esconda en la tierra, no sé en
+qué consiste que aquí no ha temblado nunca. Unicamente se estremece
+cuando algún alma, sintiéndose purificada, se levanta o se mueve para
+subir, acompañándola aquel cántico. La prueba de la purificación es
+la voluntad que excita al alma, libre ya, a mudar de sitio, ayudándole
+en su mismo deseo. No por eso deja de sentir antes de tiempo el anhelo
+ineficaz de subir al cielo, pero sin que tampoco la abandone el de
+satisfacer a la justicia divina, pues ésta le impone por el castigo el
+mismo afán que tuvo por el pecado. Yo, que he yacido en esta mansión de
+dolor más de quinientos años, no he tenido hasta este momento la libre
+voluntad de pasar a otra mejor: por eso has sentido el terremoto, y a
+los piadosos espíritus alabando por la montaña a aquel Señor, que los
+admitirá pronto en su seno.
+
+Así habló; y como el hombre goza tanto más en beber, cuanta mayor sed
+tiene, no sabré decir el contento que me dió. Mi sabio Guía le dijo:
+
+--Ahora veo la red en que estáis prendidos, y de qué manera os libráis
+de ella; la causa del temblor del monte y la de que os congratuléis.
+Hazme saber ahora, si lo tienes a bien, quién fuiste, y por qué has
+estado tendido durante tantos siglos: permíteme que lo deduzca de tus
+palabras.
+
+--En aquel tiempo en que el buen Tito, con la ayuda del supremo
+Rey, vengó las heridas por donde salió la sangre que había vendido
+Judas--respondió aquel espíritu--, estaba yo allá abajo llevando el
+nombre que más dura y honra más, bastante famoso, pero todavía sin
+fe. Fué tan dulce mi canto, que, a pesar de ser tolosano, me atrajo
+a sí Roma, donde merecí que coronaran de mirto mis sienes. Aun me
+llama Estacio la gente que allí vive: canté a Tebas, y después al gran
+Aquiles; pero caí en el camino llevando mi segunda carga. Encendieron
+mi ardor las chispas de la divina llama que han inflamado a más de mil.
+Hablo de la "Eneida," la cual fué mi madre y mi nodriza en poesía: nada
+escribí sin ella que tuviera el menor peso; y pasaría gustoso un año
+más en este destierro, con tal de haber vivido en el mundo cuando vivió
+Virgilio.
+
+Estas palabras hicieron que Virgilio se volviera hacia mí, con un
+ademán, que tácitamente decía: "Cállate;" pero la voluntad no lo puede
+todo; porque la risa y el llanto siguen de tal modo a la pasión de que
+proceden, que en los hombres más sinceros se manifiestan sin querer:
+así es que yo me sonreí, como quien muestra estar en inteligencia con
+otro; por lo cual la sombra se calló, y me miró a los ojos, que es
+donde más se refleja el pensamiento.
+
+--¡Ah! ¡Ojalá puedas llevar a buen término tu grande obra!--dijo--; más
+¿por qué tu rostro me ha mostrado ahora ese relámpago de sonrisa?
+
+Vime entonces apurado entre ambos: el uno me obligaba a callar, el otro
+me pedía que hablase; por lo cual suspiré, y fuí comprendido.
+
+--Puedes hablar sin temor--me dijo mi Maestro--; habla y dile lo que
+pregunta con tanto empeño.
+
+Contesté, pues:
+
+--Quizá te asombres, antiguo espíritu, de mi sonrisa; pero quiero
+causarte mayor admiración. Este, que guía mis ojos hacia arriba, es
+aquel Virgilio, de quien aprendiste a cantar en sublimes versos los
+actos de los hombres y de los dioses. Si creíste que mi sonrisa tenía
+otra causa, deséchala como errónea, que sólo procedía de las palabras
+que pronunciaste con respecto a él.
+
+Estacio se inclinaba ya para abrazar las rodillas de mi Señor; pero
+éste le dijo:
+
+--Hermano, no lo hagas; que tú eres sombra, y ves ante ti a otra sombra.
+
+Y él, levantándose, contestó:
+
+--Tú puedes comprender ahora la magnitud del amor que por ti me
+inflama, cuando olvido nuestra vanidad, tratando a una sombra como a un
+cuerpo sólido.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOSEGUNDO_
+
+
+Ya el ángel se había quedado detrás de nosotros; el ángel que nos
+dirigió hacia el sexto círculo, después de haber borrado una de las
+manchas de mi frente; y nos había dicho que son bienaventurados los que
+cifran sus deseos en la justicia, pero su voz expresó esta sentencia
+con la palabra "sitiunt" sin pronunciar la otra. Yo andaba por allí
+más ligero que por las otras aberturas, de modo que sin ningún trabajo
+seguía hacia arriba a los veloces espíritus. Entonces Virgilio empezó a
+decir:
+
+--El amor que nace de la virtud inflama siempre otros amores, con
+tal que su llama se dé a conocer. Desde la hora en que Juvenal bajó
+entre nosotros al Limbo del Infierno, y me manifestó tu afecto hacia
+mí, mi benevolencia para contigo fué la mayor que sentirse puede por
+una persona a quien no se ha visto nunca: así es que ahora me parecen
+cortas estas escaleras. Pero dime, y, como amigo, perdona si la
+demasiada confianza afloja el freno de mi lengua, en el concepto de
+que también deseo que como amigo me hables: ¿cómo pudo encontrar la
+avaricia un lugar en tu corazón, a pesar del recto sentido que con tu
+diligencia y estudio llegaste a poseer en tanto grado?
+
+Estas palabras hicieron sonreír desde luego a Estacio; después
+respondió:
+
+--Todo cuanto me digas es para mí una prueba de cariño. Muchas veces,
+en efecto, aparecen las cosas de manera, que dan motivo a falsas
+presunciones, porque las verdaderas causas están ocultas. Tú crees,
+según me prueba tu pregunta, que yo fuí avaro en la otra vida, quizá
+por haberme visto en el círculo en que me encontraba. Sabe, pues, que
+la avaricia estuvo muy lejos de mí, y que mis excesos en contrario han
+sido castigados por millares de lunas. Y si no hubiera sido porque me
+apliqué el oportuno remedio, cuando medité los versos en que exclamas,
+casi irritado contra la humana naturaleza: "¡Oh execrable hambre del
+oro!, ¿adónde no conduces al insaciable apetito de los mortales?," me
+vería dando vueltas por el círculo donde se lanzan pesos. Entonces
+calculé que, por abrir demasiado las alas, podían llegar a gastarse mis
+manos, y me arrepentí tanto de aquél como de los otros males. ¡Cuántos
+resucitarán con los cabellos rapados, por la ignorancia en que están
+de que la prodigalidad sea un pecado, y que les impide arrepentirse,
+ya durante su vida, ya en el término de ella! Y sabe que la culpa
+diametralmente opuesta a cada pecado se expía aquí juntamente con el
+mismo pecado: así es que si he permanecido purificándome entre los que
+lloran su avaricia, ha sido precisamente por el vicio contrario.
+
+El Cantor de las "Bucólicas" dijo entonces:
+
+--Cuando cantaste las crueles contiendas de la doble tristeza de
+Yocasta, no creo, a juzgar por los acentos en que Clío te hizo
+prorrumpir, que te contase entre los suyos la Fe, sin la cual no basta
+obrar bien. Si así es, ¿qué sol o qué luz ha disipado tus tinieblas de
+tal modo, que te permitiera elevar tus velas hacia el Pescador?
+
+Y el otro contestó:
+
+--Tú me enviaste primero a beber en las grutas del Parnaso, y luego
+me iluminaste para que conociese al verdadero Dios. Hiciste como el
+que camina de noche llevando tras de sí una luz, que a él no le sirve,
+pero alumbra a las personas que le siguen, cuando dijiste: "El siglo se
+renueva, vuelve la justicia con los primeros tiempos del género humano,
+y una nueva progenie desciende del cielo." Por ti fuí poeta, por ti
+cristiano; mas para que veas mejor lo que te pinto, extenderé las manos
+a fin de darle más colorido. Ya estaba el mundo lleno de la verdadera
+creencia, sembrada por los mensajeros del eterno reino, y tus palabras,
+antes citadas, concordaban con la doctrina de los nuevos apóstoles; por
+lo cual yo me acostumbré a visitarlos: después me parecieron rodeados
+de tal santidad, que cuando Domiciano los persiguió, corrieron mis
+lágrimas mezcladas con las suyas. Mientras viví, les socorrí; sus
+rectas costumbres me hicieron despreciar todas las otras sectas, y
+antes que, en mi poema, condujese a los griegos ante los ríos de Tebas,
+había recibido el bautismo; pero por miedo fuí cristiano en secreto,
+y durante largo tiempo me mostré pagano. Esta timidez me ha hecho
+recorrer el cuarto círculo durante más de cuatro siglos. Y ahora, pues
+tenemos más tiempo del que necesitamos para subir por nuestro camino,
+dime tú, que has descorrido el velo que me ocultaba el soberano bien,
+dónde están nuestro antiguo Terencio, Cecilio, Plauto y Varrón, si es
+que lo sabes. Dime si están condenados y en qué círculo.
+
+--Todos esos, y Persio, y yo, y otros muchos--respondió mi Guía--,
+estamos en el primer círculo de la ciega prisión con aquel Griego[76]
+a quien lactaron las Musas más que a otro alguno: muchas veces hablamos
+del monte donde se encuentran siempre nuestras nodrizas. Allí están
+con nosotros Eurípides, Anacreonte, Simónides, Agatón, y otros muchos
+griegos que vieron ya sus frentes coronadas de laurel. De los que tú
+cantaste, se ve allí a Antígona, a Deifila, Argía e Ismene, tan triste
+como antes. Está también la que enseñó la Langía, la hija de Tiresias,
+y Tetis, y Deidamia con sus hermanas.
+
+ [76] Homero.
+
+Los dos poetas habían guardado silencio, mirando de nuevo con atención
+en torno suyo, por haber terminado la escala y sus paredes: ya las
+cuatro esclavas del día habían quedado atrás, y la quinta estaba en
+el timón del carro solar, dirigiendo hacia arriba su luminosa punta,
+cuando mi Guía dijo:
+
+--Creo conveniente que volvamos nuestro hombro derecho hacia la orilla
+del círculo, para dar la vuelta a la montaña, según acostumbramos hacer.
+
+Esta costumbre fué nuestra guía, y emprendimos el camino sin titubear,
+una vez que a ello asintió la otra alma virtuosa. Ellos iban delante
+y yo detrás, solo, escuchando sus palabras, que me comunicaban la
+inteligencia de la poesía. Pero pronto interrumpió tan dulce coloquio
+la vista de un árbol, que encontramos en medio del camino, cargado de
+manzanas olorosas; y así como el abeto, elevándose hacia el cielo,
+va disminuyendo de rama en rama, aquél iba disminuyendo por su parte
+inferior, con objeto, según creo, de que nadie suba a él. Por el lado
+en que estaba cerrado nuestro camino, caía de la alta roca un agua
+cristalina, que se esparcía por las hojas superiores.
+
+Los dos Poetas se acercaron al árbol, cuando exclamó una voz entre
+el follaje: "Os puede costar caro tocar este manjar." Después dijo:
+"María pensaba más en que las bodas fuesen honrosas y cumplidas, que
+en su boca que ahora intercede por vosotros. Las antiguas romanas
+se contentaron con el agua por toda bebida, y Daniel despreció los
+manjares y adquirió la ciencia. El primer siglo fué tan bello como el
+oro; el hambre hacía más sabrosas las bellotas, y la sed convertía en
+néctar cualquier arroyuelo. En miel y langostas consistió el alimento
+del Bautista en el Desierto: esto le da más gloria, y le hace tan
+grande como lo patentiza el Evangelio."
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOTERCERO_
+
+
+Mientras tenía mi vista fija en el verde follaje, como suele hacer
+quien pierde el tiempo detrás de un pájaro, el que era para mí más que
+un padre, decía:
+
+--Hijo mío, ven ahora, porque el tiempo que se nos concede debe
+emplearse más útilmente.
+
+Volví el rostro con ligereza y con no menos mis pasos hacia los Sabios,
+los cuales hablaban tan bien, que escuchándolos no sentía en el andar
+cansancio alguno; cuando se oyó cantar llorando: "Labia mea, Dómine,"
+de un modo que hizo nacer en mí placer y dolor.
+
+--¡Oh dulce Padre!, ¿qué es lo que oigo?--empecé a decir.
+
+Y él dijo:
+
+--Son las sombras, que van quizá deshaciendo el nudo de sus deudas.
+
+Cual peregrinos pensativos, que al encontrar en su camino gente a quien
+no conocen, se vuelven hacia ella sin detenerse, así venía tras de
+nosotros, pero con paso más rápido, una turba de espíritus, callados
+y piadosos, que pasaban adelante mirándonos. Todos ellos tenían los
+ojos hundidos y apagados, la faz pálida, y tan demacrada, que a través
+de la piel se notaba la forma de los huesos. No creo que Erisictón se
+viese reducido a una piel tan seca cuando más tuvo que temer el hambre.
+Yo decía, pensando entre mí: "He aquí cómo debía estar la nación que
+perdió a Jerusalén, cuando María llegó a devorar a su propio hijo."
+Sus ojos parecían anillos sin piedras; los que en el rostro del hombre
+leen Homo, hubieran conocido allí con facilidad la M[77]. ¿Quién
+creería, ignorando la causa, que el olor de una fruta y aquel salto de
+agua, excitando su deseo, pudiera reducirlos a tal extremo? Yo estaba
+asombrado al verles tan hambrientos, porque aun no conocía la causa de
+su demacración y de su triste aridez; cuando desde la profunda cavidad
+de su cabeza dirigió hacia mí sus ojos una sombra, y me miró fijamente;
+después de lo cual exclamó en alta voz:
+
+--¿Qué gracia es ésta que se me concede?
+
+ [77] Algunos teólogos y predicadores místicos de la Edad Media
+ pretendían que Dios había escrito de propio puño las palabras
+ Homo Dei en el rostro humano. Como a causa de su flacura,
+ quiere decir Dante, sus ojos (las oes) estaban tan hundidos en
+ la cabeza, claramente podía verse la M, formada por la nariz,
+ las cejas y las mejillas.
+
+Nunca le hubiera conocido por su rostro; pero su voz me recordó todo lo
+que sus facciones habían absorbido en sí mismas; esta chispa encendió
+en mí el completo conocimiento de aquel rostro cambiado, y reconocí el
+de Forese.
+
+--¡Ah!--me dijo--; no fijes tu atención en esta lepra árida, que me
+decolora la piel, ni en la carne que me falta. Pero dime la verdad
+con respecto a ti, y dime quiénes son esas dos almas que te guían: no
+pararé hasta que me lo digas.
+
+--Tu rostro, que ya muerto me hizo llorar, excita ahora en mí nuevos
+deseos de llanto--le respondí viéndole tan desfigurado--; pero dime,
+por Dios, qué es lo que os demacra tanto; y no me hagas hablar de otra
+cosa mientras dura mi asombro, porque mal puede hablar el que está
+poseído de otro deseo.
+
+Me contestó:
+
+--Desde el eterno tribunal desciende una virtud sobre el agua y
+la planta que hemos dejado más atrás; virtud que me extenúa de
+esta suerte. Todos esos que cantan llorando por haberse entregado
+desenfrenadamente al vicio de la gula, deben santificarse aquí por
+medio del hambre y de la sed. El olor que se exhala de la fruta y el
+agua que se extiende sobre ese follaje, excitan en nosotros el deseo
+de comer y beber, y más de una vez se repite nuestra pena mientras
+damos la vuelta a este círculo: he dicho pena, debiendo decir consuelo;
+porque el deseo que nos conduce hacia ese árbol es el mismo que condujo
+a Jesucristo a decir lleno de gozo: "Eli," cuando nos redimió con la
+sangre de sus venas.
+
+--Forese--repliqué--, desde aquel día en que dejaste el mundo por mejor
+vida, no han transcurrido aún cinco años. Si la facultad de pecar
+concluyó en ti antes de que sobreviniera la hora del saludable dolor
+que nos reconcilia con Dios, ¿cómo es que has venido aquí arriba? Creía
+encontrarte abajo, donde el tiempo con el tiempo se repara.
+
+Respondióme:
+
+--Mi Nella es la que, con sus ruegos asiduos, me ha conducido a beber
+el dulce ajenjo del dolor. Con sus devotas oraciones y sus suspiros
+me ha sacado del lugar donde se espera, y me ha librado de los otros
+círculos. Mi viudita, a quien amé mucho, es tanto más querida y
+agradable a Dios, cuanto más sola es en obrar bien; pues la Barbagia
+de Cerdeña tiene mujeres mucho más púdicas que la Barbagia donde la
+he dejado. ¡Oh caro hermano!, ¿qué quieres que te diga? Ante mi vista
+se presenta un tiempo futuro, del que no dista mucho el presente, en
+el cual se prohibirá desde el púlpito a las descaradas florentinas ir
+enseñando los pechos, ¿Qué mujeres bárbaras ni sarracenas ha habido
+jamás, contra las que se debiera apelar a penas espirituales o a otras
+restricciones para obligarlas a ir cubiertas? Pero si las impúdicas
+estuvieran seguras de lo que el cielo les prepara pronto, tendría ya la
+boca abierta para aullar; porque si mi previsión no me engaña, serán
+entristecidas antes de que salga el bozo al niño que ahora se consuela
+con la "nana." ¡Ah, hermano!, no te me ocultes más: estás viendo que,
+no sólo yo, sino todas esas almas, miran el sitio donde interceptas la
+luz del Sol.
+
+Entonces le dije:
+
+--Si recuerdas lo que tú y yo fuimos, aun el mencionarlo ahora deberá
+serte doloroso. De aquella vida me sacó el otro día ese que va delante
+de mí, cuando se ostentaba redonda la hermana de aquel (y le designé el
+Sol). Ese sabio me ha guiado a través de la profunda noche por entre
+los verdaderos muertos, y con mi verdadera carne que le sigue. Su
+auxilio me ha sostenido hasta aquí en las cuestas y recodos del monte,
+que hace que seáis rectos vosotros a quienes tan torcidos hizo el
+mundo. Me ha dicho que me acompañaría hasta dejarme donde está Beatriz:
+allí es preciso que me quede sin él. Virgilio es ese que me habló así
+(y se lo indiqué con el dedo); el otro es aquella sombra por quien hubo
+hace poco tales sacudimientos en todos los ámbitos de vuestro monte,
+que de sí la despide.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOCUARTO_
+
+
+Ni la conversación detenía nuestra marcha, ni ésta a aquélla, sino que,
+a pesar de ir hablando, caminábamos de prisa, como la nave impelida
+por un viento favorable. Las sombras, que parecían cosas doblemente
+muertas, noticiosas de que yo estaba vivo, mostraban su admiración por
+las hondas cavidades de sus ojos. Continuando yo mi discurso, dije:
+
+--Esa sombra, quizá por causa del otro, se dirige arriba más lentamente
+de lo que lo haría. Pero dime, si acaso lo sabes, dónde está Piccarda,
+y si entre esta gente que así me mira veo alguna persona digna de
+llamar mi atención.
+
+--Mi hermana, que no sé lo que fué más, si hermosa o buena, ostenta ya
+su triunfal corona en el alto Olimpo.
+
+Esto dijo primero, y luego añadió:
+
+--Aquí no está prohibido nombrar a nadie, atendida la prontitud con que
+es alterado nuestro semblante por la dieta. Ese (y lo señaló con el
+dedo) es Buonaggiunta, Buonaggiunta el de Luca; y aquel de más allá,
+más apergaminado que los otros, tuvo en sus brazos la Santa Iglesia:
+fué natural de Tours, y ahora expía con el ayuno las anguilas del
+Bolsena y la garnacha[78].
+
+ [78] El papa Martín IV, natural de Tours. Fué hombre de bien,
+ y muy amigo de la casa de Francia. Dado a la gula, hacía morir
+ las anguilas del lago de Bolsena, ahogándolas en vino blanco
+ generoso y dulce (garnacha), y después de bien guisadas, las
+ comía con afán.
+
+Otros muchos me fué citando uno a uno, y todos parecían contentos de
+que se les nombrase; pues no reparé en ellos ningún gesto de desagrado.
+Vi mover las mandíbulas, mascando en vacío por efecto del hambre, a
+Ubaldino de la Pila, y a Bonifacio, que apacentó a muchos revestido
+con el roquete[79]. Vi a meser Marchese, que habiendo tenido tiempo
+para beber en Forli con menos sed, fué tal que nunca se sintió saciado.
+Pero, como aquel que mira, y después simpatiza más con uno que con
+otro, así me pasó con el de Luca, que parecía querer decirme algo.
+Murmuraba entre dientes; y yo le oía no sé qué de Gentucca donde él
+sentía el castigo que tanto le devoraba.
+
+ [79] Bonifacio de Fieschi, conde de Lavagna y arzobispo de
+ Ravena.
+
+--¡Oh alma, le dije, que tan deseosa pareces de hablar conmigo! Haz de
+modo que yo te entienda, y satisfácenos a los dos con tu conversación.
+
+El empezó a decir:
+
+--Existe una mujer que no lleva el velo todavía, la cual hará que te
+agrade mi ciudad, aunque alguno hable mal de ella. Tú irás allá con
+esta predicción, y si acaso no has entendido bien lo que murmuro, ya
+te lo pondrá en claro la realidad de los hechos. Pero dime: ¿no estoy
+viendo al que ha dado a luz las nuevas rimas, que comienzan así:
+"Donne, ch'avete intelleto d'Amore"[80]
+
+ [80] Así empieza una bellísima canción de Dante, que puede
+ verse en La Vida Nueva.
+
+Le contesté:
+
+--Yo soy uno que voy notando lo que Amor inspira, y luego lo expreso
+tal como él me dicta dentro del alma.
+
+--¡Oh hermano!--exclamó.--Ahora veo el nudo que al Notario, a
+Guittone[81] y a mí nos impidió llegar al dulce y nuevo estilo que
+oigo. Bien veo que vuestras plumas siguen fielmente al que les dicta,
+lo cual no han hecho en verdad las nuestras; y que quien se propone
+remontarse a mayor altura, no ve la diferencia del uno al otro estilo.
+
+ [81] Jacobo de Lentino, llamado el Notario, y Guittone de
+ Arezzo, poetas mediocres.
+
+Dichas estas palabras, se calló como si estuviese satisfecho.
+
+Así como las grullas que pasan el invierno a orillas del Nilo forman
+a veces una bandada en el aire, y luego vuelan rápidamente marchando
+en hilera, de igual suerte todas las almas que allí estaban, volviendo
+el rostro, aceleraron el paso, ligeras por su demacración y por su
+deseo: y al modo que un hombre cansado de correr deja ir delante a sus
+compañeros, y sigue lentamente hasta que cesa la agitación de su pecho,
+así Forese dejó pasar a la grey santa, y continuó conmigo su camino
+diciéndome:
+
+--¿Cuándo te volveré a ver?
+
+--No sé cuánto he de vivir--le respondí--; pero no será tan pronto mi
+regreso, que antes no llegue yo con el deseo a la orilla; porque el
+sitio donde fuí colocado para vivir se despoja de día en día y cada vez
+más del bien, y parece destinado a una triste ruina.
+
+--Vé, pues--repuso--; que ya estoy viendo al que tiene la mayor
+culpa de esa ruina, arrastrado a la cola de un animal hacia el valle
+donde nadie se excusa de sus faltas[82]. El animal a cada paso va
+más rápido, aumentando siempre su celeridad, hasta que lo arroja, y
+abandona el cuerpo vilmente destrozado. Esas esferas no darán muchas
+vueltas (y dirigió sus ojos al cielo) sin que sea claro para ti lo que
+mis palabras no pueden ampliar más. Ahora te dejo; porque el tiempo es
+caro en este reino, y yo pierdo mucho caminando a tu lado.
+
+ [82] Corso Donati, hermano del mismo Forese, jefe de los
+ Negros, y principal causante de los males de Florencia. Forese
+ no nombra a Corso, porque es su hermano.
+
+Cual jinete que se adelanta al galope de entre el escuadrón que
+avanza, a fin de alcanzar el honor del primer choque, del mismo modo
+y con mayores pasos se apartó de nosotros aquel espíritu, y yo quedé
+en el camino con aquellos dos que fueron tan grandes generales del
+mundo. Cuando estuvo tan retirado de nosotros, que mis ojos no podían
+seguirle, así como tampoco podía mi mente alcanzar el sentido de sus
+palabras, observé no muy lejos las ramas frescas y cargadas de frutas
+de otro manzano, por haberme vuelto entonces hacia aquel lado. Y vi
+debajo de él muchas almas que alzaban las manos y gritaban no sé qué en
+dirección del follaje, como los niños que, codiciando impotentes alguna
+cosa, la piden sin que aquel a quien ruegan les responda, y antes al
+contrario, para excitar más sus deseos, tiene elevado y sin ocultar lo
+que causa su anhelo. Después se marcharon como desengañadas, y nosotros
+nos acercamos entonces al gran árbol, que rechaza tantos ruegos y
+tantas lágrimas.
+
+"Pasad adelante sin aproximaros: más arriba existe otro árbol, cuyo
+fruto fué mordido por Eva, y éste es un retoño de aquél." Así decía no
+sé quién entre las ramas; por lo cual Virgilio, Estacio y yo seguimos
+adelante, estrechándonos cuanto pudimos hacia el lado en que se eleva
+el monte. "Acordaos, decía la voz, de los malditos formados en las
+nubes, que, repletos, combatieron a Teseo con sus dobles pechos[83].
+Acordaos de los hebreos, que mostraron al beber su molicie, por lo que
+Gedeón no los quiso por compañeros cuando descendió de las colinas
+cerca de Madián." De este modo, arrimados a una de las orillas,
+pasamos adelante, oyendo diferentes ejemplos del pecado de la gula,
+seguidos de las miserables consecuencias de aquel vicio. Después,
+entrando nuevamente en medio del camino desierto, nos adelantamos mil
+pasos y aun más, reflexionando cada cual y sin hablar. "¿Qué vais
+pensando vosotros tres solos?", dijo de improviso una voz, que me hizo
+estremecer, como sucede a los animales tímidos y asustadizos. Levanté
+la cabeza para ver quién fuese, y jamás se vieron en un horno vidrios o
+metales tan luminosos y rojos como lo estaba uno que decía: "Si queréis
+llegar hasta arriba, es preciso que deis aquí la vuelta: por aquí va
+el que quiere ir en paz." Su aspecto me había deslumbrado la vista;
+por lo cual me volví, siguiendo a mis Doctores a la manera de quien se
+guía por lo que escucha. Y sentí que me daba en medio de la frente un
+viento, como sopla y embalsama el ambiente la brisa de Mayo, mensajera
+del alba, impregnada con el aroma de las plantas y flores; y bien sentí
+moverse la pluma, que me hizo percibir el perfume de la ambrosía,
+oyendo decir: "Bienaventurados aquellos a quienes ilumina tanta gracia,
+que la inclinación a comer no enciende en sus corazones desmesurados
+deseos, y sólo tienen el hambre que es razonable."
+
+ [83] Los Centauros, engendrados por el consorcio de Ixion
+ con una nube, llenos de vino, intentaron robar la esposa
+ de Piritóo en medio del convite nupcial, por lo cual Teseo
+ los mató. Combatieron con sus dobles pechos, de hombre y de
+ caballo.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOQUINTO_
+
+
+Era la hora en que no debía demorarse nuestra subida, pues el sol había
+dejado el círculo meridional al Tauro, y la noche al Escorpión: por lo
+cual, así como el hombre a quien estimula el aguijón de la necesidad,
+no se detiene por nada que encuentre, sino que sigue su camino, de
+igual suerte entramos nosotros por la abertura del peñasco, uno delante
+de otro, tomando la escalera, que por su angostura obliga a separarse a
+los que la suben. Y como la joven cigüeña que extiende sus alas deseosa
+de volar, y no atreviéndose a abandonar el nido, las pliega nuevamente,
+lo mismo hacía yo llevado de un ardiente deseo de preguntar, que se
+inflamaba y se extinguía, hasta que llegué a hacer el ademán del que
+se prepara a hablar. A pesar de lo rápido de nuestra marcha, mi amado
+Padre no dejó de decirme:
+
+--Dispara el arco de la palabra, que tienes tirante hasta el hierro.
+
+Entonces abrí la boca con seguridad, y empecé a decir:
+
+--¿Cómo es posible enflaquecer donde no hay necesidad de alimentarse?
+
+--Si te acordaras de cómo se consumió Meleagre al consumirse un
+tizón--respondió--, no te sería ahora tan difícil comprender esto; y
+si considerases cómo, al moveros, se mueve vuestra imagen dentro del
+espejo, te parecería blando lo que te parece duro. Mas para que tu
+deseo quede satisfecho, aquí tienes a Estacio, a quien pido y suplico
+que sea el médico de tus heridas.
+
+--Si estando tú presente, le descubro los arcanos de la eterna
+justicia--respondió Estacio--, sírvame de disculpa el no poder negarte
+nada.
+
+Luego empezó diciendo:
+
+--Hijo, si tu mente recibe y guarda mis palabras, ellas te darán
+luz sobre el punto de que hablas. La sangre más pura, que nunca es
+absorbida por las sedientas venas y que sobra, como el resto de los
+alimentos que se retiran de la mesa, adquiere en el corazón una virtud
+tan apta para formar todos los miembros humanos, como la que tiene para
+transformarse en ellos la que va por las venas. Todavía más depurada,
+desciende a un punto que es mejor callar que nombrar, de donde se
+destila después sobre la sangre de otro ser en vaso natural. Aquí se
+mezclan las dos, la una dispuesta a recibir la impresión, la otra a
+producirla por efecto de la perfección del lugar de que procede; y
+apenas están juntas, la sangre viril empieza desde luego a operar,
+coagulando primero, y vivificando en seguida lo que ha hecho unírsele
+como materia propia. Convertida la virtud activa en alma, como la de
+una planta, pero con la diferencia de que aquélla está en vías de
+formación, mientras que la otra ha llegado ya a su término, continúa
+obrando de tal modo, que luego se mueve y siente como la esponja
+marina, y en seguida emprende la organización de las potencias, de la
+cual es el germen. Hijo mío, la virtud que procede del corazón del
+padre, y desde la cual atiende la naturaleza a todos los miembros, ora
+se ensancha, y ora se prolonga; mas no ves todavía cómo el feto, de
+animal pasa a ser racional: este punto es tal, que uno más sabio que tú
+incurrió con su doctrina en el error de separar del alma el intelecto
+posible, porque no vió que éste tuviese ningún órgano especial adecuado
+a sus funciones. Abre tu corazón a la verdad que te presento, y sabe
+que, en cuanto está concluído el organismo del cerebro del feto, el
+Primer Motor se dirige placentero hacia aquella obra maestra de la
+naturaleza, y le infunde un nuevo espíritu, lleno de virtud, que atrae
+a su substancia lo que allí encuentra de activo, y se convierte en
+un alma sola, que vive, y siente, y se refleja sobre sí misma: a fin
+de que te causen menos admiración mis palabras, considera el calor
+del Sol, que se transforma en vino, uniéndose al humor que sale de la
+vid. Cuando Laquesis no tiene ya lino, el alma se separa del cuerpo,
+llevándose virtualmente consigo sus potencias divinas y humanas:
+todas las facultades sensitivas quedan como mudas; pero la memoria,
+el entendimiento y la voluntad son en su acción mucho más sutiles que
+antes. Sin detenerse, el alma llega maravillosamente por sí misma a una
+de las orillas, donde conoce el camino que le está reservado. En cuanto
+se encuentra circunscrita en él, la virtud informativa irradia en
+torno, del mismo modo que cuando vivía en sus miembros; y así como el
+aire, cuando el tiempo está lluvioso, se presenta adornado de distintos
+colores por los rayos del Sol que en él se reflejan, de igual suerte el
+aire de alrededor toma la forma que le imprime virtualmente el alma que
+está allí detenida; y semejante después a la llama que sigue en todos
+sus movimientos al fuego, la nueva forma va siguiendo al espíritu. Por
+fin, como el alma toma de esto su apariencia, se le llama sombra, y
+en esa forma organiza luego cada uno de sus sentidos, hasta el de la
+vista. En virtud de este cuerpo aéreo hablamos, reímos, derramamos
+lágrimas y suspiramos, como habrás podido observar por el monte. Según
+como los deseos y los demás afectos nos impresionan, la sombra toma
+diferentes figuras: tal es la causa de lo que te admira.
+
+Habíamos llegado ya al círculo de la última tortura, y nos dirigíamos
+hacia la derecha, cuando llamó nuestra atención otro cuidado. Allí
+la ladera de la montaña lanza llamas con ímpetu hacia el exterior, y
+la orilla opuesta del camino da paso a un viento que, dirigiéndose
+hacia arriba, la rechaza y aleja de sí. Por esta razón nos era preciso
+caminar de uno en uno por el lado descubierto del camino, de modo
+que si, por una parte, me causaba temor el fuego, por otra temía
+despeñarme. Mi Jefe decía:
+
+--En este sitio es preciso refrenar bien los ojos, porque muy poco
+bastaría para dar un mal paso.
+
+Entonces oí cantar en el seno de aquel gran ardor: "Summæ Deus
+clementiæ"[84]; lo cual excitó en mí un deseo no menos ardiente de
+volverme, y vi a varios espíritus andando por la llama: yo les miraba,
+pero fijando alternativamente la vista, ya en sus pasos, ya en los
+míos. Después de la última estrofa de aquel himno, gritaron en voz
+alta: "Virum non cognosco"[85]; y en seguida volvieron a entonarlo en
+voz baja. Terminado el himno, gritaron aún: "Diana corrió al bosque, y
+arrojó de él a Hélice, que había gustado el veneno de Venus." Repetían
+su canto, y citaban después ejemplos de mujeres y maridos que fueron
+castos, como lo exigen la virtud y el matrimonio. Y de este modo, según
+creo, continuarán durante todo el tiempo que los abrase el fuego; pues
+con tal remedio y tales ejercicios ha de cicatrizarse la última llaga.
+
+ [84] Principio del himno que la Iglesia recita en los maitines
+ del Sábado, y que cantan las almas que se purifican del vicio
+ de la lujuria, porque en él se pide a Dios la pureza.
+
+ [85] Palabras dichas por María al arcángel San Gabriel. Dante
+ continúa haciendo citar a las almas ejemplos contrarios a los
+ vicios de que se purifican. Enumeran los ejemplos en alta voz,
+ porque con ellos las almas se reprenden a sí mismas: el himno
+ lo cantan en voz baja, como una oración que dirigen a Dios.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOSEXTO_
+
+
+Mientras que uno tras otro íbamos por el borde del camino, el buen
+Maestro decía muchas veces: "Mira, y ten cuidado, pues ya estás
+advertido." Daba en mi hombro derecho el Sol, que irradiando por todo
+el Occidente, cambiaba en blanco su color azulado. Con mi sombra hacía
+parecer más roja la llama, y aquí también vi muchas almas que, andando,
+fijaban su atención en tal indicio. Con este motivo se pusieron a
+hablar de mí, y empezaron a decir: "Parece que éste no tenga un cuerpo
+ficticio." Después se cercioraron, aproximándose a mí cuanto podían,
+pero siempre con el cuidado de no salir adonde no ardieran.
+
+--¡Oh tú, que vas en pos de los otros, no por ser el más lento, sino
+quizá por respeto!, respóndeme a mí, a quien abrasan la sed y el fuego.
+No soy yo el único que necesita tu respuesta, pues todos éstos tienen
+mayor sed, que deseo de agua fresca el Indio y el Etíope. Dinos: ¿cómo
+es que formas con tu cuerpo un muro que se antepone al Sol, cual si no
+hubieras caído aún en las redes de la muerte?
+
+Así me hablaba una de aquellas sombras, y yo me habría explicado en
+el acto, si no hubiese atraído mi atención otra novedad que apareció
+entonces. Por el centro del camino inflamado venía una multitud
+de almas con el rostro vuelto hacia las primeras, lo cual me hizo
+contemplarlas asombrado. Por ambas partes vi apresurarse todas las
+sombras, y besarse unas a otras, sin detenerse, y contentándose con tan
+breve agasajo; semejantes a las hormigas, que en medio de sus pardas
+hileras, van a encontrarse cara a cara, quizá para darse noticias de su
+viaje o de su botín. Una vez terminado el amistoso saludo, y antes de
+dar el primer paso, cada una de ellas se ponía a gritar con todas sus
+fuerzas, las recién llegadas: "Sodoma y Gomorra," y las otras: "En la
+vaca entró Pasifae, para que el toro acudiera a su lujuria." Después,
+como grullas que dirigiesen su vuelo, parte hacia los montes Rifeos, y
+parte hacia las ardientes arenas, huyendo éstas del hielo, y aquéllas
+del Sol, así unas almas se iban y otras venían, volviendo a entonar
+entre lágrimas sus primeros cantos, y a decir a gritos lo que más
+necesitaban. Como anteriormente, se acercaron a mí las mismas almas que
+me habían preguntado, atentas y prontas a escucharme. Yo, que dos veces
+había visto su deseo, empecé a decir:
+
+--¡Oh almas seguras de llegar algún día al estado de paz! Mis miembros
+no han quedado allá verdes ni maduros, sino que están aquí conmigo, con
+su sangre y con sus coyunturas. De este modo voy arriba, a fin de no
+ser ciego nunca más: sobre nosotros existe una mujer, que alcanza para
+mí esta gracia por la cual llevo por vuestra mundo mi cuerpo mortal.
+Pero decidme, ¡así se logre en breve vuestro mayor deseo, y os acoja
+el cielo que está más lleno de amor y por más ancho espacio se dilata!
+Decidme, a fin de que yo pueda ponerlo por escrito, ¿quiénes sois, y
+quién es aquella turba que se va en dirección contraria a la vuestra?
+
+No de otra suerte se turba estupefacto el montañés, y enmudece absorto,
+cuando, rudo y salvaje, entra en una ciudad, de como pareció turbarse
+cada una de aquellas sombras: pero repuestas de su estupor, el cual
+se calma pronto en los corazones elevados, empezó a decirme la que
+anteriormente me había preguntado:
+
+--¡Dichoso tú, que sacas de nuestra actual mansión experiencia para
+vivir mejor! Las almas que no vienen con nosotros cometieron el
+pecado por el que César, en medio de su triunfo, oyó que se burlaban
+de él y le llamaban reina. Por esto se alejan gritando "Sodoma;"
+y reprendiéndose a sí mismos, como has oído, añaden al fuego que
+les abrasa el que les produce su vergüenza. Nuestro pecado fué
+hermafrodita; pero no habiendo observado la ley humana, y sí seguido
+nuestro apetito al modo de las bestias, por eso, al separarnos de los
+otros, gritamos para oprobio nuestro el nombre de aquélla, que se
+bestializó en una envoltura bestial. Ya conoces nuestras acciones y el
+delito que cometimos: si por nuestros nombres quieres conocer quiénes
+somos, ni sabré decírtelos, ni tengo tiempo para ello. Satisfaré, sin
+embargo, tu deseo diciéndote el mío: soy Guido Guinicelli, que me
+purifico ya por haberme arrepentido antes de mi última hora.
+
+Como corrieron hacia su madre los dos hijos al encontrarla bajo las
+tristes iras de Licurgo, así me lancé yo, pero sin atreverme a tanto,
+cuando escuché nombrarse a sí mismo a mi padre, y al mejor de todos
+los míos que jamás hicieron rimas de amor dulces y floridas; y sin oír
+hablar, anduve pensativo largo trecho, contemplándolo, aunque sin poder
+acercarme más a causa del fuego. Cuando me harté de mirarle, me ofrecí
+de todo corazón a su servicio con aquellos juramentos que hacen creer
+en las promesas. Me contestó:
+
+--Dejas en mí, por lo que oigo, una huella tan profunda y clara, que
+el Leteo no puede borrarla ni obscurecerla: pero si tus palabras han
+jurado la verdad, dime, ¿cuál es la causa del cariño que me demuestras
+en tus frases y en tus miradas?
+
+Le contesté:
+
+--Vuestras dulces rimas, que harán preciosos los manuscritos que las
+contienen, tanto como dure el lenguaje moderno.
+
+--¡Oh hermano!--replicó--; éste que te señalo con el dedo[86] (e
+indicó un espíritu que iba delante de él), fué mejor obrero en su
+lengua materna. Sobrepujó a todos en sus versos amorosos y en la
+prosa de sus novelas; y deja hablar a los necios, que creen que el
+Lemosín[87] es mejor que él; prestan más atención al ruido que a la
+verdad, y así forman su juicio antes de dar oídos al arte o la razón.
+Lo mismo hicieron muchos de los antiguos con respecto a Guittone,
+colocándole, merced a sus gritos, en el primer lugar, hasta que lo ha
+vencido la verdad con los méritos adquiridos por otras personas. Ahora,
+si tienes el alto privilegio de poder penetrar en el claustro donde
+Cristo es abad del colegio, díle por mí del "Padre nuestro" todo lo
+que necesitamos nosotros los habitantes de este mundo, en el que ya no
+tenemos el poder de pecar.
+
+ [86] Arnaldo Daniel, célebre poeta provenzal del siglo XII,
+ celebrado por Petrarca como gran maestro de amor y como el
+ primer poeta en lengua vulgar. Escribió novelas caballerescas
+ en prosa.
+
+ [87] Gerardo Borneil, poeta de Limoges.
+
+Luego, tal vez para hacer sitio a otro que venía en pos de él,
+desapareció entre el fuego, como desaparece el pez en el fondo del
+agua. Yo me adelanté un poco hacia el que me había designado, y le dije
+que mi deseo preparaba a su nombre una grata acogida: él empezó a decir
+donosamente:
+
+--Me complace tanto vuestra cortés pregunta, que ni puedo ni quiero
+ocultarme a vos: yo soy Arnaldo, que lloro y voy cantando: veo, triste,
+mis pasadas locuras, y veo, contento, el día que en adelante me espera.
+Ahora os ruego, por esa virtud que os conduce a lo más alto de la
+escala, que os acordéis de endulzar mi dolor.
+
+Después se ocultó en el fuego que les purifica.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_
+
+
+El Sol estaba ya en aquel punto desde donde lanza sus primeros rayos
+sobre la ciudad en que se derramó la sangre de su Hacedor: el Ebro caía
+bajo el alto signo de Libra, y las ondas del Ganges eran caldeadas al
+empezar la hora de nona; de modo que donde estábamos terminaba el día,
+cuando nos divisó placentero el Angel de Dios, que apartado de la llama
+se puso en la orilla a cantar: "Beati mundo corde," en voz bastante más
+viva que la nuestra. Después dijo:
+
+--No se sigue adelante, almas santas, si el fuego no os muerde antes:
+entrad en él, y no os hagáis sordas al cántico que llegará hasta
+vosotras.
+
+Así habló cuando estuvimos cerca de él, por lo que me quedé al oirle
+como aquel que es metido en la fosa. Elevé mis manos entrelazadas
+mirando al fuego, y se representaron vivamente en mi imaginación los
+cuerpos humanos que había visto arder. Mis buenos Guías se volvieron
+hacia mí, y Virgilio me dijo:
+
+--Hijo mío, aquí puedes encontrar un tormento; pero no la muerte.
+Acuérdate, acuérdate... y si te guié sano y salvo sobre Gerión, ¿qué
+no haré ahora que estoy más cerca de Dios? Ten por cierto que, aunque
+estuvieras mil años en medio de esa llama, no perderías un solo
+cabello; y si acaso crees que te engaño, ponte cerca de ella, y como
+prueba, aproxima con tus manos al fuego la orla de tu ropaje. Depón,
+pues, depón todo temor; vuélvete hacia aquí, y pasa adelante con
+seguridad.
+
+Yo, sin embargo, permanecí inmóvil aun en contra de mi conciencia.
+Cuando vió que me estaba quieto y reacio, repuso algo turbado:
+
+--Hijo mío, repara en que entre Beatriz y tú sólo existe ese obstáculo.
+
+Así como al oír el nombre de Tisbe, Piramo, cercano a la muerte, abrió
+los ojos y la contempló bajo la morera, que desde entonces echó frutos
+rojos, así yo, vencida mi obstinación, me dirigí hacia mi sabio Guía,
+al oír el nombre que siempre está en mi mente. Entonces él, moviendo la
+cabeza, dijo:
+
+--¡Cómo! ¿Queremos permanecer aquí?
+
+Y se sonrió, como se sonríe al niño a quien se conquista con una fruta.
+Después se metió en el fuego el primero, rogando a Estacio, que durante
+todo el camino se había interpuesto entre ambos, que viniese detrás
+de mí. Cuando estuve dentro, habríame arrojado, para refrescarme, en
+medio del vidrio hirviendo; tan desmesurado era el ardor que allí se
+sentía. Mi dulce Padre, para animarme, continuaba hablando de Beatriz y
+diciendo: "Ya me parece ver sus ojos." Nos guiaba una voz que cantaba
+al otro lado; y nosotros, atentos solamente a ella, salimos del fuego
+por el sitio donde está la subida.
+
+--"Venite, benedicti patris mei"--se oyó en medio de una luz que allí
+había, tan resplandeciente que me ofuscó y no la pude mirar.--El Sol se
+va--añadió--, y viene la noche; no os detengáis, sino acelerad el paso
+antes que el horizonte se obscurezca.
+
+El sendero subía recto a través de la peña hacia el Oriente, y yo
+interrumpía delante de mí los rayos del Sol, que ya estaba muy bajo.
+Habíamos subido pocos escalones, cuando mis sabios Guías y yo, por mi
+sombra que se desvanecía, observamos que tras de nosotros se ocultaba
+el Sol; y antes de que en toda su inmensa extensión tomara el horizonte
+el mismo aspecto, y de que la noche se esparciera por todas partes,
+cada uno de nosotros hizo de un escalón su lecho; porque la naturaleza
+del monte, más bien que nuestro deseo, nos impedía subir. Como las
+cabras que antes de haber satisfecho su apetito van veloces y atrevidas
+por los picos de los montes, y una vez saciado éste, se quedan rumiando
+tranquilas a la sombra, mientras el Sol quema, guardadas por el
+pastor, que, apoyado en su cayado, cuida de ellas; y como el pastor
+que se queda fuera y pernocta cerca de su rebaño, para preservarlo de
+que lo disperse alguna bestia feroz, así estábamos entonces nosotros
+tres, yo como cabra, y ellos como pastores, estrechados por los dos
+lados de aquella abertura. Poco alcanzaba nuestra vista de las cosas
+que había fuera de allí; pero por aquel reducido espacio veía yo las
+estrellas más claras y mayores de lo acostumbrado. Rumiando de esta
+suerte y contemplándolas me sorprendió el sueño; el sueño que muchas
+veces predice lo que ha de sobrevenir. En la hora, según creo, en que
+Citerea, que parece siempre abrasada por el fuego del amor, lanzaba
+desde Oriente sus primeros rayos sobre la montaña, me parecía ver
+entre sueños una mujer joven y bella, que iba cogiendo flores por una
+pradera, y decía cantando: "Sepa todo aquel que preguntó mi nombre, que
+yo soy Lía, y voy extendiendo en torno mis bellas manos para formarme
+una guirnalda. Para agradarme delante del espejo, me adorno aquí; pero
+mi hermana Raquel no se separa jamás del suyo, y permanece todo el día
+sentada ante él. A ella le gusta contemplar sus hermosos ojos, como a
+mí adornarme con mis propias manos: ella se satisface con mirar, yo con
+obrar." Ya, ante los esplendores que preceden al día, tanto más gratos
+a los peregrinos, cuanto más cerca de su patria se albergan al volver a
+ella, huían por todas partes las tinieblas, y con ellas mi sueño; por
+lo cual me levanté, y vi a mis grandes Maestros levantados también.
+
+La dulce fruta que por tantas ramas va buscando la solicitud de los
+mortales, hoy calmará tu hambre.
+
+Tales fueron las palabras que me dirigió Virgilio; palabras que
+me causaron un placer como no lo ha causado jamás regalo alguno.
+Acrecentóse tanto en mí el deseo de llegar a la cima del monte, que a
+cada paso que daba sentía crecer alas para mi vuelo. Cuando, recorrida
+toda la escalera, estuvimos en la última grada, Virgilio fijó en mí sus
+ojos y dijo:
+
+--Has visto el fuego temporal y el eterno, hijo mío, y has llegado a un
+sitio donde no puedo ver nada más por mí mismo. Con ingenio y con arte
+te he conducido hasta aquí: en adelante sírvate de guía tu voluntad;
+fuera estás de los caminos escarpados y de las estrechuras; mira el Sol
+que brilla en tu frente; mira la hierba, las flores, los arbustos, que
+se producen solamente en esta tierra. Mientras no vengan radiantes de
+alegría los hermosos ojos que, entre lágrimas, me hicieron acudir en tu
+socorro, puedes sentarte, y puedes pasear entre esas flores. No esperes
+ya mis palabras, ni mis consejos: tu albedrío es ya libre, recto y
+sano, y sería una falta no obrar según lo que él te dicte. Así, pues,
+ensalzándote sobre ti mismo, te corono y te mitro.[88]
+
+ [88] Tu albedrío es ya libre; recto y sano, por el
+ esclarecimiento de tu razón y el dominio de tus pasiones:
+ por lo tanto te hago señor de ti mismo, en lo tocante a la
+ dirección civil (corona), y a la espiritual (mitra).
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOCTAVO_
+
+
+Deseoso ya de observar en su interior y en sus contornos la divina
+floresta espesa y viva, que amortiguaba la luz del nuevo día, dejé sin
+esperar más el borde del monte y marché lentamente a través del campo,
+cuyo suelo por todas partes despedía gratos aromas. Un aura blanda e
+invariable me oreaba la frente con no mayor fuerza que la de un viento
+suave: a su impulso, todas las verdes frondas se inclinaban trémulas
+hacia el lado a que proyecta su primera sombra el sagrado monte; pero
+sin separarse tanto de su derechura, que las avecillas dejaran por
+esta causa de ejercitar su arte sobre las copas de los árboles, pues
+antes bien, llenas de alegría, saludaban a las primeras auras, cantando
+entre las hojas, que acompañaban a sus ritmos haciendo el bajo, con un
+susurro semejante al que de rama en rama va creciendo en los pinares
+del llano de Chiassi, cuando Eolo deja escapar el Sirocco.
+
+Ya me habían transportado mis lentos pasos tan adentro de la antigua
+selva, que no podía distinguir el sitio por donde había entrado, cuando
+vi interceptado mi camino por un riachuelo, que corriendo hacia la
+izquierda, doblegaba bajo el peso de pequeñas linfas las hierbas que
+brotaban en sus orillas. Las aguas que en la tierra se tienen por más
+puras, parecerían turbias comparadas con aquellas, que no ocultan nada,
+aunque corran obscurecidas bajo una perpetua sombra, que no da paso
+nunca a los rayos del Sol ni de la Luna. Detuve mis pasos, y atravesé
+con la vista aquel riachuelo, para admirar la gran variedad de sus
+frescas arboledas, cuando se me apareció, como aparece súbitamente una
+cosa maravillosa que desvía de nuestra mente todo otro pensamiento, una
+mujer sola, que iba cantando y cogiendo flores de las muchas de que
+estaba esmaltado todo su camino.
+
+--¡Ah!, hermosa Dama, que te abrasas en los rayos de Amor, si he de
+dar crédito al semblante que suele ser testimonio del corazón; dígnate
+adelantarte--le dije--hacia este riachuelo, lo bastante para que pueda
+comprender qué es lo que cantas. Tú traes a mi memoria el sitio donde
+estaba Proserpina, y cómo era cuando la perdió su madre, y ella perdió
+sus lozanas flores.
+
+Así como bailando se vuelve una mujer, con los pies juntos y arrimados
+al suelo, poniendo apenas uno delante de otro, de igual suerte se
+volvió aquélla hacia mí sobre las florecillas rojas y amarillas,
+semejante a una virgen que inclina sus modestos ojos, y satisfizo mis
+súplicas aproximándose tanto, que llegaba hasta mí la dulce armonía
+de su canto, y sus palabras claras y distintas. Luego que se detuvo
+en el sitio donde las hierbas son bañadas por las ondas del lindo
+riachuelo, me concedió el favor de levantar sus ojos. No creo que
+saliera tal resplandor bajo las cejas de Venus, cuando su hijo la
+hirió inconsideradamente. Ella se sonreía desde la orilla derecha,
+cogiendo mientras tanto las flores que aquella elevada tierra produce
+sin necesidad de simiente. El río nos separaba a la distancia de tres
+pasos; pero el Helesponto por donde pasó Jerjes, cuyo ejemplo sirve aún
+de freno a todo orgullo humano, no fué tan odioso a Leandro, por el
+impetuoso movimiento de sus aguas entre Sestos y Abydos, como lo era
+aquél para mí por no abrirme paso.
+
+--Sois recién llegados--dijo ella--; y quizá porque me sonrío en este
+sitio escogido para nido de la humana naturaleza, os causo asombro y
+hasta alguna sospecha; pero el salmo "Delectasti" esparce una luz que
+puede disipar las nubes de vuestro entendimiento. Y tú, que vas delante
+y me has rogado que hable, dime si quieres oír otra cosa, que yo
+responderé con presteza a todas tus preguntas hasta dejarte satisfecho.
+
+--El agua--le dije--y el rumor de la floresta impugnan en mi interior
+una nueva creencia sobre una cosa que he oído y que es contraria a esta.
+
+A lo que ella contestó:
+
+--Te diré cómo procede de su causa eso que te admira, y disiparé la
+nube que te ciega. El Sumo Bien, que se complace sólo en sí mismo, hizo
+al hombre bueno y apto para el bien, y le dió este sitio como arras en
+señal de eterna paz. El hombre, por sus culpas, permaneció aquí poco
+tiempo: por sus culpas cambió su honesta risa y su dulce pasatiempo en
+llanto y en tristeza. A fin de que todas las conmociones producidas
+más abajo por las exhalaciones del agua y de la tierra, que se dirigen
+cuanto pueden tras del calor, no molestasen al hombre, se elevó este
+monte hacia el cielo tanto como has visto, y está libre de todas ellas
+desde el punto donde se cierra su puerta. Ahora bien, como el aire gira
+en torno de la tierra con la primera bóveda movible del cielo, si el
+círculo no es interrumpido por algún punto, un movimiento semejante
+viene a repercutir en esta altura, que está libre de toda perturbación
+en medio del aire puro, produciendo este ruido en la selva, porque
+es espesa; y la planta sacudida comunica su propia virtud generativa
+al aire, el cual girando en torno deposita dicha virtud en el suelo;
+y la otra tierra, según que es apta por sí misma o por su cielo,
+concibe y produce diversos árboles de diferentes especies. Una vez oído
+esto, no te parecerá ya maravilloso que haya plantas que broten sin
+semillas aparentes. Debes saber, además, que la santa campiña en que te
+encuentras está llena de toda clase de semillas, y encierra frutos que
+allá abajo no se cogen. El agua que ves no brota de ninguna vena que
+sea renovada por los vapores que el frío del cielo convierte en lluvia,
+como un río que adquiere o pierde caudal, sino que sale de una fuente
+invariable y segura, que recibe de la voluntad de Dios cuanto derrama
+por dos partes. Por esta desciende con una virtud que borra la memoria
+del pecado; por la otra renueva la de toda buena acción. Aquí se llama
+Leteo; en el otro lado, Eunoe; y no produce sus efectos si no se bebe
+aquí primero que allí: su sabor supera a todos los demás. Aunque tu
+sed esté ya bastante mitigada sin necesidad de más explicaciones mías,
+por una gracia especial, aún te daré un corolario; y no creo que mis
+palabras te sean menos gratas, si por ti exceden a mis promesas. Los
+que antiguamente fingieron la edad de oro y su estado feliz, quizá
+soñaron en el Parnaso este sitio. Aquí fué inocente el origen de la
+raza humana; aquí la primavera y los frutos son eternos: este es el
+verdadero néctar de que todos hablan.
+
+Entonces me volví completamente hacia mis Poetas y vi que habían
+acogido con una sonrisa esta última explicación: después dirigí de
+nuevo mis ojos hacia la bella Dama.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMONONO_
+
+
+Después de aquellas últimas palabras, continuó cantando cual mujer
+enamorada: "Beati, quorum tecta sunt peccata"[89]: y a la manera de
+las ninfas, que andaban solas por las umbrías selvas, complaciéndose
+unas en huír del Sol, y otras en verle, púsose a caminar por la orilla
+contra la corriente del río; y yo al igual de ella, seguí sus cortos
+pasos con los míos. Entre los dos no habíamos aún adelantado ciento,
+cuando las dos riberas equidistantes presentaron una curva, de tal modo
+que me encontré vuelto hacia Oriente. A poco de andar así, volvióse la
+Dama enteramente a mí, diciendo: "Hermano mío, mira y escucha." Y he
+aquí que por todas partes iluminó la selva un resplandor tan súbito,
+que dudé si había sido un relámpago; mas como éste desaparece en cuanto
+brilla, y aquél duraba cada vez más resplandeciente, decía yo entre
+mí: "¿Qué será esto?" Circulaba por el luminoso aire una dulce melodía,
+por lo cual mi buen celo me hizo censurar el atrevimiento de Eva; pues
+que allí, donde obedecían la tierra y el cielo, una mujer sola y apenas
+formada, no pudo sufrir el permanecer bajo ningún velo; cuando si
+hubiera permanecido resignado bajo él, habría yo gozado más pronto, y
+luego eternamente aquellas inefables delicias.
+
+ [89] Beati, quorum remissae sunt iniquitates, et quorum tecta
+ sunt peccata: palabras del segundo Salmo penitencial, con las
+ cuales la Dama congratula a Dante por verle limpio de las
+ manchas de los siete pecados. Esta Dama representa, según
+ algunos comentadores, la Iglesia católica.
+
+Mientras iba yo enteramente absorto en la contemplación de tantas
+primicias del placer eterno, y deseoso todavía de más dichas, el aire,
+semejante a un gran fuego, apareció ante nosotros inflamado bajo las
+verdes ramas, y la dulce armonía que habíamos percibido se convirtió en
+un canto claro y distinto. ¡Oh sacrosantas Vírgenes! Si alguna vez he
+soportado por vosotras el hambre, el frío y las vigilias, prestadme en
+cambio la ayuda, que la necesidad me obliga a demandaros. Es preciso
+que Helicón derrame para mí sus aguas, y que el coro de Urania me ayude
+a poner en versos cosas apenas concebibles.
+
+Parecióme ver algo más allá siete árboles de oro[90], engañado por la
+gran distancia que todavía mediaba entre nosotros y ellos; mas cuando
+me hube aproximado tanto, que la semejanza engañadora del sentido
+no perdía ya por la distancia ninguno de sus rasgos distintivos, la
+facultad que prepara materia al raciocinio me hizo conocer que eran
+candelabros, y que las voces cantaban "Hosanna." Los hermosos muebles
+llameaban en su parte superior despidiendo una luz mucho más clara
+que la Luna a media noche y a la mitad de su mes. Me volví lleno de
+admiración al buen Virgilio, y él me respondió con una mirada no
+menos llena de asombro. Después fijé de nuevo mi atención en los altos
+candelabros, los cuales avanzaban en nuestra dirección tan lentamente
+que una recién desposada los habría vencido en celeridad. La Dama me
+gritó:
+
+--¿Por qué contemplas con tanto ardor esas vívidas luces, y no reparas
+en lo que viene tras de ellas?
+
+ [90] Según unos comentadores, los siete dones del Espíritu
+ Santo; según otros, los siete sacramentos.
+
+Entonces vi venir detrás de las luces, y como guiadas por éstas, muchos
+personajes[91], vestidos de un blanco tan puro como no ha brillado
+jamás en el mundo. A la izquierda resplandecía el agua, y reflejaba
+la parte izquierda de mi cuerpo; así es que me miraba en ella como en
+un espejo. Cuando desde mi orilla llegué a un punto en que únicamente
+el río me separaba de aquéllos, me detuve para mirar mejor, y vi las
+llamas caminando hacia adelante, dejando tras de sí pintado el aire
+con rasgos semejantes a banderolas extendidas; de modo que sobre ellas
+se veían claramente siete listas formadas de los colores de que el Sol
+hace su arco y Delia su cinturón. Aquellas listas se extendían por el
+cielo más allá de lo que alcanzaba mi vista, y según me pareció, las
+de los extremos distaban entre sí diez pasos una de otra[92]. Bajo el
+hermoso cielo que describo, se adelantaban de dos en dos veinticuatro
+ancianos coronados de azucenas[93]. Todos cantaban: "Bendita tú eres
+entre las hijas de Adán, y benditas sean eternamente tus bellezas."
+Después que las flores y las frescas hierbecillas que había en la otra
+ribera frente a mí se vieron libres de aquellos espíritus elegidos,
+así como en el cielo siguen unas a otras las estrellas, en pos de
+los ancianos vinieron cuatro animales, con ellos coronados de verdes
+hojas[94]. Cada uno tenía seis alas, con las plumas llenas de ojos,
+como serían los de Argos si viviese[95]. Lector, no empleo mis rimas en
+describir las formas de estos animales, pues me contiene tanto el gasto
+futuro, que no puedo ser ahora pródigo; pero puedes leer a Ezequiel,
+que los pinta tales como los vió acudir de las frías regiones, con
+el viento, con las nubes y con el fuego; y del mismo modo que los
+encontrarás en sus libros, así se presentaban aquí si se exceptúa que,
+en cuanto a las alas, Juan está conmigo y se separa de él. El espacio
+que quedaba entre los cuatro lo ocupaba un carro triunfal sobre dos
+ruedas, que iba tirado por un grifo. Este extendía sus alas ante la
+lista de en medio y las tres de ambos lados, sin que interceptara
+ninguna de ellas al hender el espacio entre las mismas comprendido. Se
+elevaban tanto, que se las perdía de vista: la parte de su cuerpo que
+era ave tenía los miembros de oro, y los de la otra parte eran blancos
+manchados de rojo. Ni Escipión el Africano, ni aun Augusto, hicieron
+jamás recrearse a Roma en la contemplación de un carro tan bello, y aun
+comparado con él, sería pobre aquel carro del Sol, que desviándose de
+su camino, fué abrasado, por los ruegos de la Tierra suplicante, cuando
+Júpiter fué misteriosamente justo.
+
+ [91] Los patriarcas, profetas y otros santos varones, que
+ creyeron en la venida de Jesucristo.
+
+ [92] Estos diez pasos figuran, según todos los comentadores,
+ los diez mandamientos.
+
+ [93] Símbolos de los libros del Antiguo Testamento.
+
+ [94] Símbolos de los cuatro Evangelistas.
+
+ [95] Las alas son símbolo de la prontitud con que el Evangelio
+ recorrió el mundo. Los ojos, semejantes a los de Argos, lo son
+ de la vigilancia que es necesaria para mantener pura la verdad
+ evangélica contra los sofismas de que se valen las pasiones.
+
+Tres mujeres venían danzando en redondo al lado de la rueda derecha;
+una de ellas tan roja, que apenas se la hubiera distinguido dentro
+del fuego: la otra era como si su carne y sus huesos fuesen de
+esmeralda: la tercera parecía nieve recién caída[96]. Tan pronto iba
+a la cabeza la blanca, como la roja; y según el canto de ésta, así
+las demás ajustaban el paso, avanzando lentas o rápidas. Hacia la
+izquierda del carro venían gozosas otras cuatro vestidas de púrpura
+asustando sus movimientos al de una de ellas, que tenía tres ojos
+en la cabeza.[97] En pos de estos grupos de que acabo de hablar, vi
+dos ancianos con diferentes vestiduras; pero iguales en su actitud,
+venerable y reposada. Uno de ellos parecía ser de los discípulos de
+aquel gran Hipócrates, a quien hizo la naturaleza en favor de los seres
+animados que le son más queridos;[98] el otro demostraba un cuidado
+contrario, con una espada tan reluciente y aguda, que a través del río
+me causó miedo.[99] Después vi otros cuatro de humilde apariencia;[100]
+y detrás de todos venía un anciano solo y durmiendo, pero con la faz
+inspirada.[101] Estos siete estaban vestidos como los veinticuatro
+primeros; pero no iban coronados de azucenas, sino de rosas y de otras
+flores coloradas; quien los hubiese visto desde algo lejos, habría
+jurado que ardía una llama sobre sus sienes. Cuando el carro estuvo
+frente a mí, se oyó un trueno; y aquellos dignos personajes, como si
+se les hubiera prohibido seguir adelante, se detuvieron allí al mismo
+tiempo que los candelabros.
+
+ [96] Las tres virtudes teologales: la Fe, color de nieve; la
+ Esperanza, color de esmeralda, y la Caridad, color de fuego.
+
+ [97] Las cuatro Virtudes cardinales: Prudencia, Justicia,
+ Fortaleza y Templanza. Se suponen tres ojos a la Prudencia:
+ con uno mira al pasado, para sacar un recuerdo provechoso;
+ con el otro al presente, para no equivocarse al tomar una
+ determinación; y con el otro al porvenir, para evitar a tiempo
+ el mal y prepararse al bien.
+
+ [98] San Lucas.
+
+ [99] San Pablo.
+
+ [100] Los apóstoles Santiago, Pedro, Juan y Judas, escritores
+ de las Epístolas canónicas; y dice de humilde apariencia,
+ porque sus escritos son breves.
+
+ [101] S. Juan Apóstol, que cuando escribió el Apocalipsis,
+ estaba cercano a los noventa años.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMO_
+
+
+Cuando se detuvo el septentrión del primer Cielo, que no conoció
+nunca orto ni ocaso, ni más niebla que el velo que sobre él corrió el
+pecado, y que allí enseñaba a cada cual su deber, como el septentrión
+más bajo lo enseña al que dirige el timón para llegar al puerto, los
+veraces personajes que iban entre el Grifo y los siete candelabros
+se volvieron hacia el carro, como hacia el fin de sus deseos; y uno
+de ellos como enviado del Cielo, exclamó tres veces cantando: "Veni,
+sponsa, de Libano," y todos los demás cantaron lo mismo después de él.
+Así como los bienaventurados, cuando llegue la hora del juicio final,
+se levantarán con presteza de sus tumbas, cantando "Aleluya" con su voz
+recobrada por fin, del mismo modo se elevaron sobre el carro divino,
+"ad vocem tanti senis," cien ministros y mensajeros de la vida eterna.
+Todos decían: "Benedictus qui venis," y después, esparciendo flores por
+encima y alrededor, añadían: "Manibus o date lilia plenis."
+
+Yo he visto, al romper el día, la parte oriental enteramente sonrosada,
+el resto del cielo adornado de una hermosa serenidad, y la faz del Sol
+naciente cubierta de sombras, de suerte que a través de los vapores
+que amortiguaban su resplandor, podía contemplarla el ojo por largo
+tiempo: del mismo modo, a través de una nube de flores que salía de
+manos angelicales y caía sobre el carro y en torno suyo, se me apareció
+una dama coronada de oliva sobre un velo blanco, cubierta de un verde
+manto, y vestida del color de una vívida llama.[102] Mi espíritu, que
+hacía largo tiempo no había quedado abatido, temblando de estupor en
+su presencia, sin que mis ojos la reconocieran, sintió no obstante el
+gran poder del antiguo amor, a causa de la oculta influencia que de
+ella emanaba. En cuanto hirió mis ojos la alta virtud que me había
+avasallado antes de que yo saliera de la infancia, me volví hacia la
+izquierda, con el mismo respeto con que corre el niño hacia su madre,
+cuando tiene miedo, o cuando está afligido, para decir a Virgilio:
+"No ha quedado en mi cuerpo una sola gota de sangre que no tiemble;
+reconozco las señales de mi antigua llama." Pero Virgilio nos había
+privado de sí; Virgilio, el dulcísimo padre, Virgilio, que me había
+sido enviado por aquélla para mi salvación. Ni aun todo lo que perdió
+la antigua madre pudo impedir que mis mejillas enjutas se bañaran en
+triste llanto.
+
+ [102] El velo blanco, el manto verde y el vestido color de
+ fuego, que adornan a Beatriz, simbolizan las tres Virtudes
+ teologales: la corona de oliva indica la Sabiduría.
+
+--¡Dante, no llores todavía; no llores todavía porque Virgilio se vaya,
+pues es preciso que llores por otra herida!
+
+Como el almirante que va de popa a proa examinando la gente que monta
+los otros buques, y la anima a portarse bien, del mismo modo sobre el
+borde izquierdo del carro, vi yo, cuando me volví al oír mi nombre,
+que aquí se consigna por necesidad, a la Dama que se me apareció
+anteriormente velada por los halagos angelicales, dirigiendo sus
+ojos hacia mí de la parte acá del río. Aunque el velo que descendía
+de su cabeza, rodeado de las hojas de Minerva, no permitiese que se
+distinguieran sus facciones, con su actitud regia y altiva continuó
+de esta suerte, como aquel que al hablar reserva las palabras más
+calurosas para lo último:
+
+--Mírame bien, soy yo; soy en efecto Beatriz, ¿Cómo te has dignado
+subir a este monte? ¿No sabías que el hombre es aquí dichoso?
+
+Mis ojos se inclinaron hacia las limpias ondas; pero viéndome reflejado
+en ellas, los dirigí hacia la hierba: tanta fué la vergüenza que abatió
+mi frente. Parecióme Beatriz tan terrible como una madre irritada a su
+hijo, porque amarga el sabor de la piedad acerba. Ella guardó silencio,
+y los ángeles cantaron de improviso: "In te Domine speravi;" pero
+no pasaron de "pedes meos." Así como la nieve se congela y endurece
+al soplo de los vientos de Esclavonia, entre los árboles que crecen
+sobre el dorso de Italia; y luego se licúa por sí misma, en cuanto
+la tierra que pierde la sombra envía su aliento, semejante al fuego
+que derrite una vela; así me quedé sin lágrimas ni suspiros antes que
+cantasen aquéllos cuyas notas responden siempre a la armonía de las
+esferas celestiales: mas cuando comprendí por sus dulces palabras que
+se compadecían de mí más que si hubiesen dicho: "Mujer, ¿por qué así
+le maltratas?," el hielo que oprimía mi corazón se deshizo en suspiros
+y agua, y junto con mi angustia, salió del pecho por la boca y por los
+ojos. Estando Ella, sin embargo, inmóvil sobre el costado izquierdo del
+carro, dirigió de este modo sus palabras a las compasivas substancias:
+
+--Vosotros veláis en el eterno día, de modo que ni la noche ni el
+sueño os roban ninguno de los pasos que da el siglo en su camino: así
+pues, responderé con más cuidado, a fin de que me comprenda el que
+allí llora, y sienta un dolor proporcionado a su falta. No solamente
+por influencia de las grandes esferas que dirigen cada semilla hacia
+algún fin, según la virtud de la estrella que la acompaña, sino también
+por la abundancia de la gracia divina (cuya lluvia desciende de tan
+altos vapores, que no puede alcanzarlos nuestra vista), fué tal ése
+en su edad temprana por natural disposición, que todos los buenos
+hábitos habrían producido en él admirables efectos; pero el terreno
+mal sembrado e inculto se hace tanto más maligno y salvaje, cuanto
+mayor vigor terrestre hay en él. Por algún tiempo le sostuve con mi
+presencia: mostrándole mis ojos juveniles, le llevaba conmigo en
+dirección del camino recto; pero tan pronto como estuve en el umbral
+de la segunda edad, y cambié de vida, ése se separó de mí y se entregó
+a otros amores. Cuando subí desde la carne al espíritu, y hube crecido
+en belleza y virtud, fuí para él menos querida y menos agradable.
+Encaminó sus pasos por una vía falsa, siguiendo tras engañosas imágenes
+del bien, que no cumplen totalmente ninguna promesa: ni siquiera me
+ha valido impetrar para él inspiraciones, por medio de las cuales le
+llamaba en sueños o de otros modos, según el poco caso que de ellas ha
+hecho. Tan abajo cayó, que todos mis medios eran ya insuficientes para
+salvarle, si no le mostraba las razas condenadas. Por él he visitado el
+umbral de los muertos, y dirigí mis ruegos y mis lágrimas al que le ha
+conducido hasta aquí. Se hubiera violado el alto decreto de Dios, si
+pasara el Leteo y gustara tales manjares sin haber pagado alguna parte
+de la penitencia que hace verter lágrimas.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_
+
+
+¡Oh tú, que estás a la otra parte del sagrado río!--Empezó de nuevo a
+decir, continuando sin demora, y dirigiéndome de punta sus palabras,
+que aun de filo me habían parecido tan acerbas--; di, di si esto es
+verdad--; a tal acusación es preciso que tu confesión corresponda.
+
+Estaba yo tan confuso, que mi voz conmovida se extinguió antes de salir
+de sus órganos. Ella esperó un momento, y después dijo:
+
+--¿En qué piensas? Respóndeme, pues todavía las aguas del Leteo no han
+borrado tus tristes recuerdos.
+
+La confusión y el miedo reunidos me arrancaron de la boca un "sí" tan
+débil, que fué menester el auxilio de la vista para entenderlo. Así
+como se rompe una ballesta por estar demasiado tirantes la cuerda y
+el arco, de modo que la flecha da con menos fuerza en el blanco, así
+yo, quebrantado bajo el peso de tan grave cargo, prorrumpí en lágrimas
+y suspiros, y la voz enflaquecida vino a expirar entre mis labios.
+Entonces Ella me dijo:
+
+--En medio de los saludables deseos procedentes de mí, que te
+impulsaban a amar el bien, más allá del cual no hay nada a que aspirar,
+¿qué fosos insuperables o qué cadenas has encontrado para perder de
+tal modo la esperanza de pasar adelante? ¿Y qué ventajas o atractivos
+descubriste en el aspecto de los otros bienes, para que debieras rondar
+en torno de ellos?
+
+Después de haber exhalado un amargo suspiro, apenas tuve bastante voz
+para responder; voz que mis labios formaron con trabajo. Llorando dije:
+
+--Las cosas presentes con sus falsos placeres desviaron mis pasos,
+apenas se me ocultó vuestro rostro.
+
+Ella me respondió:
+
+--Aunque callases o negases lo mismo que ahora confiesas, no por eso tu
+falta sería menos conocida: ¡tal es el Juez que la sabe! Pero cuando la
+confesión del pecado sale de la propia boca del pecador, la rueda se
+vuelve en nuestro tribunal contra el filo de la espada. Sin embargo,
+para que más te aproveche la vergüenza de tu error, y para que otra
+vez seas más fuerte al oír las sirenas, depón la causa de tu llanto y
+escucha: de este modo sabrás que mi carne sepultada debía encaminarte
+en una dirección totalmente contraria. El arte o la naturaleza no te
+presentaron jamás una cosa tan agradable como los bellos miembros en
+que estuve contenida, miembros que ahora son polvo de la tierra. Y si
+el sumo placer de verme te faltó por mi muerte, ¿qué cosa mortal debía
+excitar después tus deseos? A la primera herida que te causaron las
+cosas falaces del mundo, debiste elevar tus ojos al cielo, siguiéndome
+a mí, que no era ya como ellas. No debían abatirse tus alas para
+esperar allí nuevos golpes, o bien alguna doncellita u otra cualquiera
+vanidad de tan corta duración. El tierno pajarillo cae en dos o tres
+asechanzas; pero ante los ojos de los ya cubiertos de pluma en vano se
+despliegan las redes, en vano se lanzan flechas.
+
+Yo estaba como los niños que, mudos de vergüenza y con los ojos fijos
+en el suelo, escuchan en pie, reconociendo sus faltas, y arrepentidos.
+Ella continuó:
+
+--Ya que te muestras tan contrito por lo que has oído, alza la barba, y
+sentirás más dolor mirándome.
+
+Con menos resistencia se desarraiga la robusta encina, bien al embate
+de los vientos boreales, o bien al de aquel que viene del país de
+Jarba, de la que, al oír su orden, opuse yo para levantar la cabeza; y
+cuando dió el nombre de barba a mi rostro, bien conocí el veneno que
+encerraban sus palabras. Por fin, cuando alcé la faz, advertí que las
+primeras criaturas habían cesado de esparcir flores, y mis miradas,
+poco seguras aún, vieron a Beatriz vuelta hacia la fiera que es una
+sola persona con dos naturalezas. Cubierta con su velo, y al otro lado
+de la verde orilla, parecióme que se vencía a sí misma en su primitiva
+belleza, mucho más de lo que vencía a las demás mujeres cuando vivía
+en el mundo. La ortiga del arrepentimiento me punzó tanto, que de
+todas las cosas mortales la que más me desvió de su amor me fué la
+más odiosa: el remordimiento me oprimió el corazón de tal modo, que
+caí desmayado. Lo que me sucedió entonces lo sabe aquélla que fué la
+causa de ello. Cuando el corazón me restituyó la facultad de percibir
+las cosas exteriores, vi por encima de mí a la Dama que antes había
+encontrado sola, y la oí decir:
+
+--¡Agárrate, agárrate a mí!
+
+Habíame sumergido en el río hasta la garganta, e impeliéndome tras
+ella, iba caminando sobre el agua con la ligereza de una lanzadera.
+Cuando estuve cerca de la dichosa orilla, oí tan dulcemente "Asperges
+me," que no sabría recordarlo, cuanto menos escribirlo. La hermosa
+Dama abrió sus brazos, rodeó con ellos mi cabeza, y me sumergió de modo
+que hube de beber el agua. Después me sacó fuera, y mojado como estaba
+me presentó a las cuatro bellas bailarinas, cada una de las cuales
+extendió sobre mí su brazo.
+
+--Aquí somos ninfas, y en el Cielo estrellas: antes de que Beatriz
+descendiese al mundo fuimos designadas como siervas suyas. Te
+conduciremos ante sus ojos; pero las tres del otro lado, que ven más
+a fondo, aguzarán los tuyos para que percibas la plácida luz que hay
+dentro de ellos.
+
+Así me dijeron cantando; y después me llevaron hacia el pecho del
+Grifo, donde estaba Beatriz vuelta hacia nosotros. En seguida añadieron:
+
+--No economices tus miradas: te hemos puesto delante de las esmeraldas,
+desde donde Amor te lanzó un día sus dardos.
+
+Mil deseos más ardorosos que la llama atrajeron mis ojos hacia aquellos
+ojos brillantes, que aún estaban fijos en el Grifo. Como el Sol en
+un espejo, la doble fiera se reflejaba en ellos, ya de un modo, ya
+de otro. Piensa, lector, si yo estaría maravillado al ver tal objeto
+permanecer inalterable en sí mismo, y transformándose en su imagen
+reflejada. Mientras que, llena de estupor y gozosa, mi alma gustaba
+de aquel alimento que, satisfaciéndola, la hacía más deseosa de él,
+aquellas tres, que demostraban en su actitud ser de una jerarquía más
+elevada, se adelantaron danzando al compás de sus angélicos cantares.
+
+--Vuelve, Beatriz, vuelve tus ojos santos (tal era su canción) hacia tu
+fiel amigo, que ha dado tantos pasos para verte. Por gracia, haznos la
+gracia de descubrirle tu faz, de modo que contemple la nueva belleza
+que le ocultas.
+
+¡Oh esplendor de viva luz eterna! ¿Quién es el que habiendo palidecido
+a la sombra del Parnaso, o bebido en su fuente, no tendría la mente
+ofuscada, al intentar representarte tal cual apareciste allí donde el
+cielo te circundaba, resonando con su acostumbrada armonía, cuando al
+aire libre te descubriste?
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_
+
+
+Estaban mis ojos tan fijos y atentos para calmar su sed de diez años,
+que tenía embotados los otros sentidos, encontrando además aquéllos por
+todas partes obstáculos que no les permitían cuidarse de ninguna otra
+cosa; así es que la santa sonrisa los atraía con sus antiguas redes.
+Pero por fuerza me obligaron aquellas diosas a volver la cabeza hacia
+la izquierda, porque les oía decir: "Mira demasiado fijamente;" y la
+disposición en que se encuentran los ojos cuando acaban de ser heridos
+por los rayos del Sol, me dejó por algún tiempo sin vista; mas cuando
+se repusieron los míos ante otro pequeño resplandor (y digo pequeño,
+comparándolo con la gran luz de que me había separado forzosamente), vi
+que el glorioso ejército se había vuelto hacia la derecha, recibiendo
+en el rostro los rayos del Sol y los de las siete llamas. Así como
+para salvarse una cohorte, se retira cobijada bajo los escudos, y se
+vuelve con su estandarte antes de que haya terminado por completo su
+evolución, así la milicia del reino celestial que precedía al carro
+desfiló toda antes de que éste hubiera vuelto su lanza. En seguida las
+mujeres se volvieron a colocar cerca de las ruedas, y el Grifo puso en
+movimiento el carro bendito, de tal modo que no se agitó ninguna de
+sus plumas. La hermosa Dama que me hizo vadear el río, Estacio y yo
+seguíamos a la rueda que describió al girar el arco menor. Caminando de
+esta suerte a través de la alta selva deshabitada por culpa de aquella
+que creyó a la serpiente, ajustaba mis pasos al cántico de los ángeles.
+Una flecha despedida del arco recorre quizá en tres veces el espacio
+que habíamos avanzado, cuando bajó Beatriz. Oí que todos murmuraban:
+"¡Adán!" En seguida rodearon un árbol enteramente despojado de hojas
+y flores en todas sus ramas. Su copa, que se extendía a medida que el
+árbol se elevaba, sería, a causa de su altura, admirada por los indios
+en sus selvas.
+
+--¡Bendito seas, oh Grifo, que con tu pico no arrancaste nada de este
+tronco dulce al gusto, después que, por haberlo probado, se inclinó al
+mal el apetito humano!
+
+Así exclamaron todos en derredor del árbol robusto; y el animal de
+doble naturaleza respondió:
+
+--De ese modo se conserva la semilla de toda justicia.
+
+Y volviéndose al timón de que había tirado, lo condujo al pie de la
+planta viuda de sus hojas, y dejó atado a ella el carro que era de
+ella. Así como nuestras plantas se ponen turgentes cuando la gran luz
+desciende mezclada con aquella que irradia detrás de los celestes
+Peces, y luego se reviste cada una con su propio color antes que el
+Sol guíe sus caballos bajo otra estrella, de igual modo se renovó el
+árbol cuyas ramas estaban antes tan desnudas, adquiriendo colores menos
+vivos que los de la rosa, pero más que los de la violeta. Yo no pude
+entender, ni aquí abajo se canta, el himno que aquella gente entonó
+entonces, ni tampoco pude oír todo el canto hasta el fin. Si me fuera
+posible describir cómo se adormecieron aquellos desapiadados ojos
+que tan cara pagaron su excesiva vigilancia, oyendo las aventuras de
+Siringa, representaría, como un pintor que copia un modelo, el modo
+como me dormí; pero hágalo quienquiera que sepa figurar bien el sueño.
+
+Paso, pues, al momento en que me desperté, y digo que un resplandor
+desgarró el velo de mi sueño, al mismo tiempo que me gritaba una
+voz: "Levántate; ¿qué haces?" Como Pedro, Juan y Jacobo, conducidos
+a ver las florecitas del manzano, que hace a los ángeles codiciosos
+de su fruta y perpetuas las bodas en el cielo; y aterrados por el
+esplendor divino, volvieron en sí al oír la palabra que ha interrumpido
+sueños mayores, y vieron su compañía mermada por la ausencia de
+Moisés y Elías, y cambiada la túnica de su Maestro, así desperté yo,
+viendo inclinada sobre mí a aquella compasiva mujer que había guiado
+anteriormente mis pasos por el río; lleno de inquietud dije:
+
+--¿Dónde está Beatriz?
+
+A lo que me contestó:
+
+--Mírala sentada sobre las raíces y bajo el nuevo follaje de ese árbol.
+Mira la compañía que la rodea: los otros se van hacia arriba tras el
+Grifo, entonando cánticos más dulces y más profundos.
+
+Ignoro si fué más difusa su respuesta; porque se hallaba otra vez ante
+mis ojos aquella que me impedía fijar la atención en ninguna otra cosa.
+Estaba sentada ella sola en la tierra verdadera, como dejada allí
+para custodiar el carro que vi atar a la biforme fiera. En torno suyo
+formaban un círculo las siete Ninfas, teniendo en las manos aquellas
+luces que no puede apagar el Aquilón ni el Austro.
+
+--Poco tiempo habitarás esta selva, y serás eternamente conmigo
+ciudadano de aquella Roma donde Cristo es romano. Por lo tanto, fija
+tus ojos en este carro para bien del mundo que vive mal, y cuando
+vuelvas a él, escribe lo que has visto.
+
+Así habló Beatriz; y yo, enteramente sumiso a sus órdenes, puse mi
+mente y mis ojos donde ella quiso. Nunca tan velozmente partió el
+rayo de condensada nube, cuando cae del más remoto confín del aire,
+como vi yo al ave de Júpiter precipitarse y bajar por el árbol,
+rompiendo su corteza, ya que no las flores y hojas nuevas: y con toda
+su fuerza hirió al carro, y le hizo vacilar, como nave combatida por
+la tempestad, que las olas derriban, ora a babor, ora a estribor. Vi
+luego introducirse en el carro triunfal una zorra, que parecía no haber
+tomado jamás ningún buen alimento: pero reprendiéndole mi Dama sus feas
+culpas, la obligó a huír tan precipitadamente como lo permitieron sus
+descarnados huesos. En seguida, por donde mismo había venido antes,
+vi al águila descender a la caja del carro, y dejarla cubierta de sus
+plumas: y semejante a la voz que sale de un corazón contristado, salió
+del cielo una voz que dijo: "¡Ay, navecilla mía, cuán mal cargada
+estás!" Después me pareció que se abría la tierra entre las dos
+ruedas, y vi salir un dragón que hincó su maligna cola en el carro, y
+retirándola luego como la avispa su aguijón, se llevó consigo una parte
+del fondo, y se alejó muy contento. Lo que quedó del carro, como la
+tierra fértil que se cubre de grama, se cubrió de la pluma ofrecida por
+el águila quizá con intención casta y benigna; y de ella se cubrieron
+una y otra rueda y la lanza en menos tiempo del que mantiene un suspiro
+la boca abierta. Transformado de esta suerte el edificio santo,
+salieron de sus diversas partes varias cabezas, tres de ellas sobre la
+lanza, y las restantes una en cada ángulo. Las primeras tenían cuernos
+como los bueyes; pero las otras sólo tenían un cuerno por frente: jamás
+se han visto semejantes monstruos.
+
+Tan segura como una fortaleza sobre una alta montaña, vi sentada en
+el carro a una prostituta desenvuelta, paseando sus miradas en torno
+suyo. Y como para impedir que se la quitaran, vi un gigante colocado
+en pie junto a ella, y ambos se besaban de vez en cuando; más habiendo
+ella vuelto hacia mí sus ojos codiciosos y errantes, el feroz amante
+la azotó desde la cabeza a los pies. Después, lleno de suspicacia y
+de cruel ira, desató el monstruoso carro, y lo arrastró tan lejos por
+la selva, que tras de ella se ocultaron a mi vista la prostituta y la
+nueva fiera.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOTERCIO_
+
+
+Las mujeres comenzaron llorosas una dulce salmodia, cantando
+alternativamente, ya las tres, ya las cuatro: "Deus, venerunt
+gentes."[103] Y Beatriz, suspirando compasiva, las escuchaba tan
+abatida, que poco más lo estuvo María al pie de la Cruz. Pero cuando
+las otras vírgenes le dieron ocasión de hablar, poniéndose en pie,
+respondió encendida como el fuego:
+
+--"Modicum, et non videbitis me; et iterum," mis queridas hermanas,
+"modicum, et vos videbitis me."[104]
+
+ [103] Cantan, alternando, los versículos del salmo LXXVIII,
+ que el poeta aplica en este lugar a las desventuras de la
+ Iglesia cristiana.
+
+ [104] "Dentro de poco no me veréis: pero dentro de otro poco
+ me veréis." Palabras de Jesús, en el Evangelio de San Juan,
+ prediciendo su próxima muerte y su resurrección.
+
+Después reunió ante sí a todas siete, y con sólo un ademán, nos hizo
+marchar tras ellas a mí, a la Dama, y al sabio que quedó en nuestra
+compañía. Así se alejaba, y no creo que hubiese dado diez pasos,
+cuando hirió mis ojos con sus ojos, y con aspecto tranquilo me dijo:
+
+--Ven más de prisa, de modo que si hablo contigo, estés dispuesto a
+escucharme.
+
+Cuando estuve cerca de ella, como debía, añadió:
+
+--Hermano, ¿por qué, viniendo conmigo, no te atreves a preguntarme algo?
+
+Me sucedió lo que a aquellos que, por excesiva reverencia, al hablar
+con sus superiores, no pueden hacer salir con viveza las palabras de
+entre sus dientes, y contesté balbuceando:
+
+--Señora, vos conocéis mis necesidades y lo que les conviene.
+
+Contestóme:
+
+--Quiero que en adelante te despojes de ese temor y esa vergüenza, para
+que no hables como hombre que sueña. Sabe que el vaso que rompió la
+serpiente fué y no es; pero crea el culpable que la venganza de Dios no
+se vence con sortilegios. El águila que dejó sus plumas en el carro,
+convirtiéndolo en un monstruo y después en una presa, no estará siempre
+sin herederos; pues veo ciertamente, y por eso lo refiero, algunas
+estrellas ya cercanas a un tiempo seguro de todo obstáculo y de todo
+impedimento, en el cual un quinientos diez y cinco,[105] enviado por
+Dios, destruirá a la ramera, y a aquel gigante que con ella delinque.
+Y quizá mi predicción obscura, como los oráculos de Temis y de la
+Esfinge, no te persuade, porque, como ellos, ofusca el entendimiento;
+pero en breve los hechos serán las Náyades que resuelvan este difícil
+enigma, sin temor por los ganados y los trigos. Anota estas palabras,
+y tales como salen de mis labios enséñaselas a los que viven con
+aquella vida que no es más que una rápida carrera hacia la muerte:
+acuérdate además, cuando las escribas, de no ocultar cómo has visto
+la planta, que ha sido robada dos veces. Quien la despoja o la rompe
+ofende con una blasfemia de hecho a Dios, que la hizo santa sólo para
+su uso. Por haber mordido su fruto, la primera alma aguardó en el dolor
+y en el deseo durante cinco mil años y más al que en sí mismo castigó
+aquel bocado. Tu espíritu está adormecido, si no comprende que sólo por
+una causa singular es aquel árbol tan alto, y tan anchurosa su copa: y
+si los vanos pensamientos no hubiesen sido alrededor de tu mente como
+las aguas del Elsa, y el placer que te causaron no la hubiera manchado
+como Píramo manchó la mora, sólo por tantas circunstancias reconocerías
+moralmente la justicia de Dios en la prohibición de tocar aquel árbol.
+Mas como veo tu inteligencia petrificada y tan obscurecida por el
+pecado, que te deslumbra el brillo de mis palabras, quiero que te las
+lleves, si no escritas, al menos estampadas en ti mismo, por aquel
+motivo que el peregrino lleva el bordón rodeado de palmas.
+
+ [105] Esto es, un DXV, letras que transportadas equivalen a un
+ DVX, o Capitán, o, como otros quieren, iniciales abreviativas
+ de Dante Xristi Vertagus, Domini Xristi Vicarius, Dominus
+ Xristi Victor o Vitor, etc.
+
+Le contesté:
+
+--Así como la cera conserva inalterable la imagen que en ella imprime
+el sello, del mismo modo la vuestra ha quedado grabada en mi cerebro.
+Pero ¿por qué vuestra deseada palabra se eleva tanto sobre mi
+entendimiento, que cuanto más procura comprenderla menos lo consigue?
+
+--Para que conozcas--dijo--aquella escuela que has seguido, y cómo ha
+de poder su doctrina seguir a mis palabras; y veas que vuestro camino
+se separa tanto del divino, cuanto de la Tierra dista el cielo que gira
+más velozmente a la mayor altura.
+
+Entonces le respondí:
+
+--No recuerdo haberme alejado jamás de vos, ni me remuerde por ello la
+conciencia.
+
+--Es que tú no puedes recordarlo--me dijo sonriéndose--; acuérdate de
+que has bebido las aguas del Leteo; y si del humo se deduce el fuego,
+de ese olvido se infiere claramente que tu voluntad, ocupada en otras
+cosas, era culpable. Pero en adelante serán mis palabras tan desnudas
+cuanto es preciso descubrirlas a tu rudo entendimiento.
+
+El Sol, más resplandeciente y con pasos más lentos, atravesaba el
+círculo del Meridiano, que cambia de posición según de donde se mira,
+cuando al extremo de una opaca umbría, semejante a las que se ven bajo
+las verdes hojas y las negruzcas ramas por donde llevan los Alpes sus
+fríos riachuelos, se detuvieron las siete mujeres, como se detiene la
+tropa que va de avanzada, si encuentra alguna novedad en su camino.
+Ante ellas me pareció ver salir el Tigris y el Eufrates de un mismo
+manantial, y como amigos separarse lentamente.
+
+--¡Oh luz!, ¡oh gloria de la raza humana! ¿Qué agua es esta que mana de
+una misma fuente, y dividida, se aleja una de otra?
+
+A tal pregunta se me contestó:
+
+--Ruega a Matilde que te lo diga.
+
+Y la hermosa Dama respondió como aquel que se disculpa:
+
+--Ya le he dicho esta y otras varias cosas; y estoy segura de que el
+agua del Leteo no se las ha hecho olvidar.
+
+Beatriz añadió:
+
+--Quizá un interés mayor, de esos que muchas veces quitan la memoria,
+ha obscurecido su mente con respecto a los demás objetos. Pero mira
+el Eunoe, que por allí se desliza; condúcele hacia él, y según
+acostumbras, reanima su amortecida virtud.
+
+Como una alma gentil que de nada se excusa, sino que adapta su voluntad
+a la de los otros en cuanto se la dan a conocer por medio de alguna
+seña, de igual suerte se puso en marcha la bella Dama en cuanto estuve
+a su lado, y dijo a Estacio con su gracia femenil:
+
+--Ven con él.
+
+Lector, si dispusiera de mayor espacio para escribir, cantaría en parte
+la dulzura de las aguas de que no me habría saciado nunca; pero como
+están ya llenos todos los papeles dispuestos para este segundo cántico,
+el freno del arte no me deja ir más allá.
+
+Volví de aquellas sacrosantas ondas tan reanimado como las plantas
+nuevas, renovadas con nuevas hojas, purificado y dispuesto para subir a
+las estrellas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_PARAISO_
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO PRIMERO_
+
+
+La gloria de Aquél que todo lo mueve se difunde por el universo, y
+resplandece en unas partes más y en otras menos. Yo estuve en el
+cielo que recibe mayor suma de su luz, y vi tales cosas, que ni sabe
+ni puede referirlas el que desciende de allá arriba; porque nuestra
+inteligencia, al acercarse al fin de sus deseos, profundiza tanto, que
+la memoria no puede volver atrás. Sin embargo, todo cuanto mi mente
+haya podido atesorar de lo concerniente al reino santo, será en lo
+sucesivo objeto de mi cántico.
+
+¡Oh buen Apolo! Haz de mí para este último trabajo un vaso lleno de tu
+valor, tal como lo exiges para conceder tu laurel amado; pues si hasta
+aquí tuve bastante con una cima del Parnaso, ahora necesito las dos
+para entrar en el resto de mi carrera. Entra en mi seno, e inspírame el
+aliento de que estabas poseído cuando sacaste los miembros de Marsias
+fuera de su piel.
+
+¡Oh divina virtud! Si te prestas a mí, de modo que yo pueda poner de
+manifiesto la sombra del reino bienaventurado estampada en mi cabeza,
+me verás acudir a tu árbol querido y coronarme entonces de aquellas
+hojas; pues el asunto de mi canto y tu favor me harán digno de ello.
+
+Tan pocas veces, ¡oh Padre!, se recoge el lauro del triunfo, ya como
+César, ya como poeta (por culpa y vergüenza de la humana voluntad), que
+cuando alguno arde en deseos de alcanzarlo, el follaje penéico debería
+difundir la alegría en la feliz deidad délfica. A una pequeña chispa
+sigue una gran llama: quizá después de mí habrá quien ruegue con mejor
+voz para que responda Cirra.
+
+La lámpara del mundo se presenta a los mortales por diferentes
+aberturas; pero cuando se deja ver por aquella en que se unen cuatro
+círculos formando tres cruces, entonces sale con mejor curso y con
+mejor estrella, y modela y sella más a su modo la cera de nuestro
+mundo. Por aquella abertura se había hecho allí de día, y aquí de
+noche: casi todo aquel hemisferio estaba ya blanco, y la otra parte
+negra, cuando vi a Beatriz vuelta hacia el lado izquierdo, mirando
+al Sol; jamás lo ha mirado un águila con tanta fijeza. Y así como un
+segundo rayo sale del primero, y se remonta a lo alto, semejante al
+peregrino que quiere volverse, así la acción de Beatriz, penetrando
+por mis ojos en mi imaginación, originó la mía, y fijé los ojos en
+el Sol contra nuestra costumbre. Muchas cosas son allí permitidas a
+nuestras facultades, que no lo son aquí, por ser aquel lugar creado
+para residencia propia de la especie humana. Me fué imposible mirar
+por mucho tiempo al Sol; pero no tan poco, que no le viera centellear
+en torno suyo, como el hierro que sale candente del fuego; y de pronto
+me pareció que un nuevo día se unía al día, como si Aquél que puede
+hubiese adornado el Cielo con otro Sol.
+
+Beatriz miraba fijamente las eternas esferas, y yo fijé mis ojos en
+ella, desviándolos de allá arriba: contemplándola, me transformé
+interiormente, como Glauco al gustar la hierba que le hizo en el mar
+compañero de los otros Dioses. No es posible significar con palabras el
+acto de pasar a un grado superior la naturaleza humana; pero baste el
+citado ejemplo a quien la gracia divina reserve tal experiencia.
+
+¡Oh Amor, que gobiernas el cielo! Tú, que me elevaste con tu luz, sabes
+si yo era entonces solamente aquella parte de mí que primero creaste.
+Cuando la rotación de los cielos, que eternizas por el deseo que estos
+tienen de poseerte, atrajo mi atención con su armonía, que regularizas
+y distribuyes, me pareció que entonces se encendía con la llama del Sol
+tanto espacio del cielo, que ni las lluvias ni los ríos han ocasionado
+jamás tan extenso lago. La novedad de los sonidos y tan gran resplandor
+me abrasaron de tal modo en el deseo de conocer su causa, que jamás he
+sentido tan punzante aguijón. Así es que Ella, que veía mi interior
+como yo mismo, abrió su boca para calmar mi excitado ánimo, antes que
+yo la abriera para preguntarle, y empezó a decir:
+
+--Tú mismo te atontas con tus falsas ideas, de tal modo que no ves lo
+que verías si las hubieras desechado. No estás ya en la Tierra, según
+te figuras: el rayo, huyendo de la región donde se forma, no corre tan
+velozmente como tú asciendes hacia ella.
+
+Si vi desvanecida mi primera duda, gracias a sus palabras sonrientes y
+breves, me vi en cambio más envuelto en otra nueva, y dije:
+
+--Ya me contemplo con placer libre de mi primitiva admiración; mas
+ahora me asombra cómo es que puedo atravesar por entre estos cuerpos
+leves.
+
+Por lo cual Beatriz, lanzando un piadoso suspiro, dirigió hacia mí sus
+ojos con aquel aspecto de que se reviste la madre al oír un desvarío de
+su hijo, y repuso:
+
+--Todas las cosas guardan un orden entre sí; y este orden es la forma,
+que hace al universo semejante a Dios. Aquí ven las altas criaturas el
+signo de la eterna sabiduría, que es el fin para que se ha creado el
+orden antedicho. En el de que hablo, todas las naturalezas propenden y,
+según su diversa esencia, se aproximan más o menos a su principio. Así
+es que se dirigen a diferentes puertos por el gran mar del sér, y cada
+una con el instinto que se le concedió para que la lleve al suyo. Este
+instinto es el que conduce al fuego hacia la Luna; el que promueve los
+primeros movimientos del corazón de los mortales, y el que concentra y
+hace compacta a la Tierra. Y este arco se dispara, no tan sólo contra
+las criaturas desprovistas de inteligencia, sino contra las que tienen
+inteligencia y amor. La Providencia, que todo lo ordena, hace con su
+luz que esté tranquilo el cielo en el que gira aquél que tiene mayo
+velocidad: allí es donde ahora, como a sitio designado, nos lleva la
+virtud de la cuerda de aquel arco que dirige todo cuanto despide hacia
+un objeto agradable. Bien es verdad que, así como la forma no guarda
+muchas veces armonía con las intenciones del arte, porque la materia
+es sorda para contestar, así de esta dirección se desvía tal vez la
+criatura, que tiene el poder de inclinarse hacia otro lado, por más
+que esté impulsada de aquel modo, y cae (como se puede ver caer el
+fuego desde una nube), si su primer impulso la tuerce hacia la Tierra
+por un falso placer. No debes, pues, a lo que pienso, admirarte más
+de tu ascensión, que de ver a un río descender desde lo alto de una
+montaña hasta su base. Lo maravilloso en ti sería que, libre de todo
+obstáculo, te hubieras sentado abajo, como lo sería el que la viva
+llama permaneciese quieta y apegada a la Tierra.
+
+Dicho esto, elevó sus ojos al Cielo.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEGUNDO_
+
+
+¡Oh vosotros, que, deseosos de escucharme, habéis seguido en una
+pequeña barca tras de mi bajel que navega cantando, virad para ver de
+nuevo vuestras playas! No os internéis en el piélago, porque quizá,
+perdiéndome yo, quedaríais perdidos. El agua por donde sigo no fué
+jamás recorrida; Minerva sopla en mi vela, Apolo me conduce y las
+nueve Musas me enseñan las Osas. Y vosotros los que, en corto número,
+levantasteis ha tiempo las miradas hacia el pan de los ángeles, del
+cual se vivo aquí pero sin que nadie quede harto, bien podéis dirigir
+vuestra nave por el alta mar, siguiendo mi estela sobre el agua que
+se reúne en breve. Aquellos gloriosos héroes que pasaron a Colcos
+no se admiraron cuando vieron a Jasón convertido en boyero, como os
+admiraréis ahora vosotros. La innata y perpetua sed del deiforme reino
+nos hacía ir tan veloces como veloz veis al mismo cielo. Beatriz miraba
+hacia arriba, y yo la miraba a ella; y quizá en menos tiempo del en
+que se coloca un dardo, y se despide del arco y vuela, me vi llegado
+a un punto donde una cosa admirable atrajo mis miradas: por lo cual,
+Aquélla para quien no podían estar ocultos mis sentimientos, vuelta
+hacia mí tan agradable como bella, me dijo:
+
+--Eleva tu agradecida mente hacia Dios, que nos ha transportado a la
+primera estrella.
+
+Parecíame que se extendiese sobre nosotros una nube lúcida, densa,
+sólida y bruñida, como un diamante herido por los rayos del Sol.
+La eterna margarita nos recibió dentro de sí, como el agua que,
+permaneciendo unida, recibe un rayo de luz. Si yo era cuerpo, y si en
+la Tierra no se concibe cómo una dimensión pueda admitir a otra, según
+debe suceder si un cuerpo penetra en otro, debería abrasarnos mucho
+más el deseo de contemplar aquella esencia, en que se ve cómo Dios y
+nuestra naturaleza se unieron. Allí se verá esto que creemos por la fe;
+pero sin demostración alguna, pues será conocido por sí mismo, como la
+primera verdad en que el hombre cree. Yo respondí:
+
+--Señora, con tanto reconocimiento como cabe en mí, doy gracias a Aquél
+que me ha alejado del mundo mortal. Pero decidme: ¿qué son las obscuras
+señales de este cuerpo, que allá abajo en la Tierra dan ocasión a
+algunos para inventar patrañas sobre Caín?[106]
+
+ [106] Las manchas de la Luna, que, según el vulgo, eran Caín
+ con un haz de leña.
+
+Sonrióse un poco, y después me dijo:
+
+--Si la opinión de los mortales se extravía donde la llave de los
+sentidos no puede abrir, no deberían en verdad punzarte desde ahora
+las flechas de la admiración; pues ves que, si la razón sigue a los
+sentidos, debe tener muy cortas las alas; pero dime qué es lo que tú
+piensas con respecto a esto.
+
+Le contesté:
+
+--Lo que aquí arriba me parece de diferente forma, creo que debe ser
+producido por cuerpos enrarecidos y por cuerpos densos.
+
+Ella repuso:
+
+--Verás de un modo cierto que tu creencia está basada en una idea
+falsa, si escuchas bien el argumento que voy a oponerte. La octava
+esfera os muestra muchas luces, las cuales puede verse que presentan
+aspectos diferentes así en calidad como en cantidad. Si esto fuera
+efecto solamente del enrarecimiento y la densidad, en todas ellas
+habría una sola e idéntica virtud, aunque distribuida en más o menos
+abundancia y proporcionalmente a sus respectivas masas. Siendo diversas
+las virtudes, necesariamente han de ser fruto de principios formales;
+y éstos, menos uno, quedarían destruídos por tu raciocinio. Además,
+si el enrarecimiento fuese la causa de aquellas manchas acerca de las
+cuales me preguntas, entonces o el planeta estaría en algunos puntos
+privado de su materia de parte a parte, o bien del modo que en un
+cuerpo alternan lo graso y magro, así el volumen de éste se compondría
+de hojas diferentes. Si fuese cierto lo primero, se manifestaría en
+los eclipses de Sol, porque la luz de éste pasaría a través de la
+Luna, como atraviesa por cualquier cuerpo enrarecido. Esto no es así:
+por lo tanto hemos de examinar el otro supuesto; y si llego también
+a anularlo, verás demostrado lo falso de tu opinión. Si ese cuerpo
+enrarecido no llega de un lado a otro de la Luna, es preciso que
+termine en algún punto donde su contrario no deje pasar la luz, y que
+el otro rayo reverbere desde allí, como el color se refleja en un
+cristal que está forrado de estaño. Pero tú dirás que el rayo aparece
+aquí más obscuro que en otras partes, porque se refracta desde mayor
+profundidad. De esta réplica puede librarte la experiencia, si haces
+uso de ella alguna vez, por ser la fuente de donde manan los arroyos
+de vuestras artes. Toma tres espejos: coloca dos de ellos delante de ti
+a igual distancia, y el otro un poco más lejos: después fija tus ojos
+entre los dos primeros. Vuelto así hacia ellos, dispon que a tu espalda
+se eleve una luz que ilumine los tres espejos, y vuelva a ti reflejada
+por todos: entonces, aun cuando la luz reflejada sea menos intensa
+en el más distante, verás que resplandece igualmente en los tres.
+Desvanecido ya el primer error de tu entendimiento, como a impulso de
+los cálidos rayos se desvanecen el color y el frío primitivos de la
+nieve, quiero mostrarte ahora una luz tan viva, que apenas aparezca
+sentirás sus destellos. Dentro del Cielo de la divina paz se mueve un
+cuerpo, en cuya virtud reside el ser de todo su contenido. El Cielo
+siguiente, que tiene tantas estrellas, distribuye aquel sér entre
+diversas esencias, distintas de él y que en él están contenidas. Los
+demás cielos, por varios y diferentes modos, disponen para sus fines
+aquellas cosas distintas que hay en cada uno, y sus influencias. Estos
+órganos del mundo van así descendiendo de grado en grado, como ahora
+ves, de suerte que adquieren del superior la virtud que comunican al
+inferior. Repara bien cómo voy por este camino hacia la verdad que
+deseas, a fin de que después sepas por ti solo vencer toda dificultad.
+El movimiento y la virtud de las sagradas esferas deben proceder de
+los bienaventurados motores, como del artífice procede la obra del
+martillo. Aquel cielo, al que tantas luces hermosean, recibe forma
+y virtud de la inteligencia profunda que lo mueve, y se transforma
+en su sello. Y así como el alma dentro de vuestro polvo se extiende
+a los diferentes miembros, aptos para distintas facultades, así la
+inteligencia despliega por las estrellas su bondad multiplicada,
+girando sobre su unidad. Cada virtud se une de distinto modo con el
+precioso cuerpo a quien vivifica, y en el cual se infunde como en
+vosotros la vida. Por la plácida naturaleza de donde se deriva, esa
+virtud mezclada a los cuerpos celestes brilla en ellos, como la alegría
+en una pupila ardiente. De ella procede la diferencia que se observa
+de luz a luz, y no de los cuerpos densos y enrarecidos; ella es el
+principio formal que produce lo obscuro y lo claro, según su bondad.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TERCERO_
+
+
+Aquel Sol que primeramente abrasó de amor mi corazón[107] me había
+descubierto, con sus pruebas y refutaciones, el dulce aspecto de una
+hermosa verdad; y yo, para confesarme desengañado y persuadido, levanté
+la cabeza, tanto como era necesario a fin de declararlo resueltamente.
+Pero apareció una visión, la cual haciéndose perceptible me atrajo
+de tal modo hacia sí, que ya no me acordé de mi confesión. Así como
+a través de cristales tersos y transparentes o de aguas nítidas y
+tranquilas, aunque no tan profundas que se obscurezca el fondo,
+llegan a nuestra vista las imágenes tan debilitadas, que una perla en
+una frente blanca no la distinguirían más débilmente nuestros ojos,
+así vi yo muchos rostros prontos a hablarme; por lo cual caí en el
+error contrario a aquel que inflamó el amor entre un hombre y una
+fuente.[108] En cuanto las distinguí, creyendo que fuesen imágenes
+reflejadas en un espejo, volví los ojos para ver los cuerpos a que
+correspondían; y como nada vi, los dirigí de nuevo hacia delante,
+fijándolos en mi dulce Guía, que sonriéndose despedía vívidos destellos
+de sus santos ojos.
+
+ [107] Beatriz.
+
+ [108] Alude a la fábula de Narciso.
+
+--No te asombres porque me sonría de tu pueril pensamiento--me dijo--;
+pues no se apoya todavía tu pie sobre la verdad, y como de costumbre,
+te inclina a las ilusiones. Esas que ves son verdaderas substancias,
+relegadas aquí por haber faltado a su votos. Por consiguiente, habla
+con ellas, y oye y cree lo que te digan; pues la verdadera luz que las
+regocija no permite que se tuerzan sus pasos.
+
+Y yo me dirigí a la sombra que parecía más dispuesta a hablar, y empecé
+a decirle, como hombre a quien su mismo deseo le quita el valor.
+
+--¡Oh espíritu bien creado, que bajo los rayos de la vida eterna
+sientes la dulzura que no se comprende nunca si no se ha gustado! Me
+será muy grato que te dignes decirme tu nombre y cuál es vuestra suerte.
+
+A lo que contestó pronta y con risueños ojos:
+
+--Nuestra caridad nunca cierra sus puertas a un deseo justo, siendo
+como aquella que quiere que se le asemeje toda su corte. Yo fuí en el
+mundo una virgen religiosa; y si tu mente me contempla bien, no me
+ocultará a tus recuerdos el ser hoy la más bella, sino que reconocerás
+que yo soy Piccarda: colocada aquí con estos otros bienaventurados,
+soy como ellos bienaventurada en la esfera más lenta. Nuestros afectos
+a quienes sólo inflama el amor del Espíritu Santo, se regocijan en el
+orden designado por él, y nos ha cabido en suerte este sitio que parece
+tan bajo, porque descuidamos nuestros votos, y en parte no fueron
+observados.
+
+A lo que le contesté:
+
+--En vuestros admirables rostros resplandece no sé qué de divino, que
+cambia el primer aspecto que de vosotras se ha conservado. Por eso no
+fuí más presto en recordar; pero ahora viene en mi ayuda lo que tú me
+dices, de suerte que me es más fácil reconocerte. Mas dime: vosotras
+que sois aquí felices ¿deseáis estar en otro lugar más elevado para ver
+más o para haceros más amigas?
+
+Sonrióse un poco mirando a las otras sombras, y en seguida me respondió
+tan placentera, que parecía arder en el primer fuego del amor:
+
+--Hermano, la virtud de la caridad calma nuestra voluntad, y esa virtud
+nos hace querer solamente lo que tenemos, y no apetecer nada más. Si
+deseáramos estar más elevadas, nuestro anhelo estaría en desacuerdo
+con la voluntad de Aquél que nos reúne aquí; desacuerdo que no admiten
+las esferas celestiales, como verás si consideras bien que aquí es
+condición necesaria estar unidas a Dios por medio de la caridad, y
+la naturaleza de esta misma caridad. También es esencial a nuestra
+existencia bienaventurada uniformar la propia voluntad a la de Dios, de
+modo que nuestras mismas voluntades se refundan en una. Así es que al
+estar como estamos distribuídas de grado en grado por este reino, place
+a todo él, porque place al Rey cuya voluntad forma la nuestra. En su
+voluntad está nuestra paz; ella es el mar adonde va a parar todo lo que
+ha creado, o lo que hace la naturaleza.
+
+Entonces comprendí claramente por qué en el Cielo todo es Paraíso, por
+más que la gracia del Supremo Bien no llueva en todas partes por igual.
+Pero, así como suele suceder que un manjar nos sacie, y que sintamos
+aún apetito por otro, de suerte que pedimos éste y rechazamos aquél,
+así hice yo con el gesto y la palabra para saber por ella cuál fué el
+tejido cuya lanzadera no continuó manejando hasta el fin.
+
+--Una virtud perfecta, un mérito eminente colocan en un cielo más alto
+a una mujer[109]--me dijo--, según cuya regla se lleva allá abajo en
+vuestro mundo el hábito y el velo monacal, a fin de que hasta la muerte
+se viva noche y día con aquel esposo, a quien es grato todo voto que la
+caridad hace conforme a su deseo. Por seguirla, huí del mundo jovencita
+aún, y me encerré en su hábito, y prometí observar la regla de su
+orden. Posteriormente, algunos hombres, más habituados al mal que al
+bien, me arrebataron de la dulce clausura. ¡Dios sabe cuál fué después
+mi vida!... Lo que digo de mí, entiende que lo digo asimismo de esta
+otra alma esplendente que te se muestra a mi derecha, y en quien brilla
+toda la luz de nuestra esfera: monja fué, y también le arrebataron
+de la cabeza la sombra de las sagradas tocas; pero cuando volvió al
+mundo, contra su gusto y contra ley, no se despojó jamás del velo de su
+corazón. Esa es la luz de la gran Constanza, que del segundo príncipe
+poderoso de la casa de Suabia engendró al tercero, última potencia de
+esta raza.
+
+ [109] Santa Clara, a cuya orden pertenecía Piccarda.
+
+Así me habló y empezó después a cantar "Ave María," y cantando
+desapareció, como una cosa pesada a través del agua profunda. Mi vista,
+que la siguió tanto cuanto le fué posible, después que la perdió,
+se volvió hacia el objeto de su mayor deseo, y se fijó enteramente
+en Beatriz; pero ésta lanzó tales fulgores sobre mi mirada, que no
+los pude sufrir en el primer momento, por cuya causa tardé más en
+preguntarle.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO CUARTO_
+
+
+Un hombre libre de elegir entre dos manjares igualmente distantes de
+él y que exciten del mismo modo su apetito, moriría de hambre antes de
+llevarse a la boca uno de ambos. De igual suerte permanecería inmóvil
+un cordero entre dos hambrientos lobos, temiéndoles igualmente, o un
+perro entre dos gamos. Por esta razón no me culpo ni me alabo de haber
+callado, teniéndome en suspenso igualmente dos dudas; pues mi silencio
+era necesario. Yo callaba; pero tenía pintado en el rostro mi deseo, y
+en él aparecía más clara mi pregunta que si la hubiera expresado por
+medio de palabras. Beatriz hizo lo que Daniel al librar a Nabucodonosor
+de aquella cólera que le había hecho cruel injustamente, y me dijo:
+
+--Bien veo cómo te atrae uno y otro deseo, de modo que tu curiosidad
+se liga a sí misma de tal suerte, que no se manifiesta con palabras.
+Tú raciocinas así: si la buena voluntad persevera, ¿por qué razón
+la violencia ajena ha de disminuir la medida de mi mérito? También
+te ofrece motivo de duda el que las almas al parecer vuelvan a las
+estrellas, según la sentencia de Platón. Tales son las cuestiones
+que pesan igualmente sobre tu voluntad; pero antes me ocuparé en lo
+que tiene más hiel. El serafín que más goce de Dios, Moisés, Samuel,
+cualquiera de los dos Juanes que quieras escoger, María misma, no
+tienen su asiento en un cielo distinto de aquel donde moran esos
+espíritus que aquí te han aparecido, ni su estado de beatitud tiene
+fijada más ni menos duración, sino que todos embellecen el primer
+círculo, y gozan de una vida diferentemente feliz, según que sienten
+más o menos el Espíritu eterno. Aquí se te aparecieron, no porque les
+haya tocado en suerte esta esfera, sino para significar que ocupan en
+la celestial la parte menos elevada. Así es preciso hablar a vuestro
+espíritu, porque sólo comprende por medio de los sentidos lo que hace
+después digno de la inteligencia. Por eso la Escritura, atemperándose
+a vuestras facultades, atribuye a Dios pies y manos, mientras que
+ella lo ve de otro modo; y la Santa Iglesia os representa bajo formas
+humanas a Gabriel y a Miguel y al que sanó a Tobías. Lo que Timeo dice
+acerca de las almas no es figurado, como aquí se ve, pues parece que
+siente lo que afirma. Dice que el alma vuelve a su estrella, creyendo
+que se desprendió de ella cuando la naturaleza la unió a su forma. Tal
+vez su opinión sea diferente de lo que expresan sus palabras, y es
+posible que la intención de éstas no sea irrisoria. Si quiere decir
+que la influencia operada por las estrellas se convierte en honor o
+en vituperio de las mismas, quizá haya dado su flecha en el blanco de
+una verdad. Este principio, mal comprendido, extravió a casi todo el
+mundo, haciendo que corriese a invocar a Júpiter, a Mercurio y a Marte.
+La otra duda que te agita tiene menos veneno, porque su malignidad no
+te podría alejar de mí. Que nuestra justicia parezca injusta a los
+ojos de los mortales, es un argumento de fe y no de herética malicia;
+pero como puede vuestro discernimiento penetrar bien esta verdad, te
+dejaré satisfecho según deseas. Si hay verdadera violencia cuando el
+que la sufre no se adhiere en nada a aquel que la comete, aquellas
+almas no pueden servirse de ella como excusa; porque la voluntad, si
+no quiere, no se aquieta, sino que hace lo que naturalmente hace el
+fuego, aunque la tuerzan mil veces con violencia. Por lo cual, si la
+voluntad se doblega poco o mucho, sigue a la fuerza; y así hicieron
+aquéllas, pues pudieron haber vuelto al sagrado lugar. Si su voluntad
+hubiera sido firme, como lo fué la de Lorenzo sobre las parrillas, y
+como la de Mucio al ser tan severo con su mano, ella misma las habría
+vuelto al camino de donde las habían separado, en cuanto se vieron
+libres; pero una voluntad tan sólida es muy rara. Por estas palabras,
+si es que las has recogido como debes, queda destruído el argumento
+que te hubiera importunado aún muchas veces. Pero se atraviesa otra
+dificultad ante tus ojos, y tal que por ti mismo no sabrías salir
+de ella; antes bien te rendirías fatigado. He dado como cierto a tu
+mente que el alma bienaventurada no podía mentir, porque está siempre
+próxima a la primera Verdad; y luego habrás podido oír por Piccarda,
+que Constanza había guardado su inclinación al velo, de manera que
+parece contradecirme. Muchas veces, hermano, sucede que por huír de un
+peligro, se hace con repugnancia aquello que no debería hacerse; como
+Alcmeón, que, a instancias de su padre, mató a su propia madre, y por
+no faltar a la piedad, se hizo desapiadado. Con respecto a este punto,
+quiero que sepas que, si la fuerza y la voluntad obran de acuerdo,
+resulta que no pueden excusarse las faltas. La voluntad en absoluto no
+consiente el daño; pero lo consiente en cuanto teme caer en mayor pena
+oponiéndose a él. Cuando Piccarda, pues, se expresa como lo ha hecho,
+entiende que habla de la voluntad absoluta, y yo de la otra; de suerte
+que ambas decíamos la verdad.
+
+Tales fueron las ondulaciones del santo arroyo que salía de la fuente
+de donde fluye toda verdad, y que aquietaron todos mis deseos.
+
+--¡Oh amada del primer Amante!, ¡oh divina--dije en seguida--, cuyas
+palabras me inundan comunicándome tal calor que me reaniman cada vez
+más! No es tan profunda mi afección, que baste a devolveros gracia
+por gracia; pero que responda por mí Aquél que todo lo ve y lo puede.
+Bien veo que nuestra inteligencia no queda nunca satisfecha, si no
+la ilumina aquella Verdad, fuera de la cual no se difunde ninguna
+otra. En cuanto ha podido alcanzarla, descansa en ella como la fiera
+en su cubil; y puedo indudablemente conseguirla; de lo contrario,
+todos nuestros deseos serían vanos. De este deseo de saber nace,
+como un retoño, la duda al pie de la verdad; siendo esto un impulso
+de la naturaleza que guía de grado en grado nuestra inteligencia al
+conocimiento de Dios. Esto mismo me invita, esto mismo me anima,
+Señora, a pediros reverentemente que me aclaréis otra verdad que
+encuentro obscura. Quiero saber si el hombre puede satisfaceros, con
+respecto a los votos quebrantados, por medio de otras buenas acciones
+que no sean pocas en vuestra balanza.
+
+Beatriz me miró con los ojos llenos de amorosos destellos, y tan
+divinos, que sintiendo mi fuerza vencida, me volví y quedé como
+anonadado con los ojos bajos.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO QUINTO_
+
+
+Si te parezco más radiante en el fuego de este amor de lo que suele
+verse en la tierra, hasta el punto de superar la fuerza de tus ojos,
+no debes asombrarte, porque esto procede de una vista perfecta, que,
+distinguiendo bien los objetos, se dirige con más rapidez hacia el
+bien. Veo claramente cómo resplandece ya en tu inteligencia la eterna
+luz, que contemplada una sola vez enciende un perpetuo amor. Y si otra
+cosa seduce el vuestro, sólo es un vestigio mal conocido del resplandor
+que aquí brilla. Tú quieres saber si con otras buenas acciones puede
+satisfacerse el voto no cumplido, de modo que el alma esté segura de
+todo debate con la justicia divina.
+
+Así empezó Beatriz este canto, y como hombre que no interrumpe su
+razonamiento, continuó de este modo su santa enseñanza:
+
+--El mayor dón que Dios, en su liberalidad, nos hizo al crearnos,
+como más conforme a su bondad, y el que más aprecia, fué el del libre
+albedrío de que estuvieron y están dotadas únicamente las criaturas
+inteligentes. Ahora conocerás, si raciocinas según este principio,
+el alto valor del voto, si éste es tal que Dios consienta cuando tú
+consientes; porque al cerrarse el pacto entre Dios y el hombre, se le
+sacrifica ese tesoro de que hablo, y se le sacrifica por su propio
+acto. Así, pues, ¿qué se podrá dar en cambio de esto? Si crees que
+puedes hacer buen uso de lo que ya has ofrecido, es como si quisieras
+hacer una buena obra con una cosa mal adquirida. Ya conoces, pues,
+la importancia del punto principal: pero como la Santa Iglesia da
+sobre esto sus dispensas, lo cual parece contrario a la verdad que te
+he descubierto, es preciso que continúes sentado un poco a la mesa,
+porque el pesado alimento que has tomado requiere alguna ayuda para
+ser digerido. Abre el espíritu a lo que te presento y enciérralo en ti
+mismo, pues no proporciona ciencia alguna el oír sin retener. Dos cosas
+son necesarias en la esencia de este sacrificio: una es la materia
+del voto, y otra el pacto que se forma con Dios. Este último no se
+borra jamás, si no es observado, y acerca de ello te he hablado antes
+en términos precisos. Por esta causa fué necesario que los Hebreos
+continuasen ofreciendo, aunque alguna de sus ofrendas fuese permutada,
+como debes saber. Respecto a la que te he dado a conocer como materia
+del voto, puede ser tal que no se cometa yerro alguno al cambiarla en
+otra materia: pero que ninguno por su propia autoridad mude el fardo de
+su espalda, sin la vuelta de la llave blanca y de la llave amarilla:
+crea que todo cambio es insensato, si la cosa abandonada no se contiene
+en la elegida, como el cuatro está contenido en el seis. Todo lo que
+pese tanto por su valor, que incline hacia su lado la balanza, no
+puede reemplazarse con otra cosa. Que los mortales no tomen a broma
+el voto. Sed fieles, y al comprometeros no seáis ciegos como lo fué
+Jephté en su primera ofrenda, porque más le valiera haber dicho: "Hice
+mal," que hacer otra cosa peor al cumplir su voto: tan insensato como
+a él puedes suponer al gran jefe de los Griegos,[110] quien obligó a
+Ifigenia a llorar su hermoso rostro, e hizo llorar por ella a sabios
+e ignorantes, cuando oyeron hablar de tal sacrificio. Cristianos,
+sed más pausados en vuestras acciones; no seáis como la pluma a todo
+viento, ni creáis que toda agua pueda lavaros. Tenéis el Antiguo y el
+Nuevo Testamento, y el Pastor de la Iglesia que os guía: baste esto
+para vuestra salvación. Si os dice otra cosa el espíritu del mal,
+sed hombres, y no locas ovejas, de suerte que el judío no se ría de
+vosotros entre vosotros. No hagáis como el cordero, que deja la leche
+de su madre, y sencillo y alegre, combate a su placer consigo mismo.
+
+ [110] Agamenón.
+
+Así me habló Beatriz, según lo escribo: después se volvió anhelante
+hacia aquella parte donde el mundo es más vivo. Su silencio y la
+mudanza de su semblante impusieron silencio a mi ávido espíritu, que
+tenía ya preparadas nuevas preguntas. Y como la saeta que da en el
+blanco antes de que haya quedado en reposo la cuerda, así corríamos
+hacia el segundo reino[111]. Allí vi yo tan contenta a mi Dama
+cuando penetró en la luz de aquel cielo, que el planeta se volvió
+más resplandeciente. Y si la estrella se transformó y rió, ¿cuánto
+más alegre estaría yo, que por mi naturaleza soy en todos sentidos
+transmutable? Así como en un vivero, que está tranquilo y puro, acuden
+solícitos los peces al objeto procedente del exterior, por creerlo su
+pasto, así vi yo más de mil almas esplendorosas acudir hacia nosotros,
+y a cada cual de ellas se oía exclamar: "¡He ahí quien acrecentará
+nuestros amores!" Y tan pronto como cada una se nos acercaba, conocíase
+su júbilo por el claro fulgor que de ella salía. Piensa, lector, cuál
+sería tu impaciente anhelo de saber, si lo que aquí empieza no siguiese
+adelante, y por ti comprenderás cuánto sería mi deseo de conocer la
+condición de estas almas, en cuanto se presentaron a mi vista.
+
+ [111] Al cielo de Mercurio.
+
+--¡Oh bien nacido, a quien está concedida la gracia de ver los tronos
+del triunfo eterno, antes de haber abandonado la milicia de los vivos!
+Nosotros nos abrasamos en el fuego que se extiende por todo el cielo:
+así, pues, si deseas que te iluminemos acerca de nuestra suerte, puedes
+saciarte según tu deseo.
+
+Así me dijo uno de aquellos espíritus piadosos, y Beatriz añadió:
+
+--Di, di con toda confianza, y créeles como a Dioses.
+
+--Veo bien cómo anidas en tu propia luz, y que la despides por tus
+ojos, para que resplandezcan cuando ríes; pero no sé quién eres, ni por
+qué ocupas, ¡oh alma digna!, el grado de la esfera que se oculta a los
+mortales con los rayos de otro.
+
+Esto dije dirigiéndome al alma resplandeciente que me había hablado;
+por lo cual se volvió más luminosa de lo que antes era. Lo mismo que
+el Sol, que a sí mismo se oculta por su excesiva luz, cuando el calor
+ha destruído los densos vapores que la amortiguaban, así aquella santa
+figura se ocultó a causa de su alegría en su mismo fulgor, y encerrada
+de aquel modo me contestó como se verá en el canto siguiente.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEXTO_
+
+
+Después que Constantino volvió el águila contra el curso del Cielo que
+antes siguiera tras el antiguo esposo de Lavinia, cien y cien años y
+más permaneció el ave de Dios en el extremo de Europa, próxima a los
+montes de que primitivamente había salido; y bajo la sombra de las
+sagradas plumas gobernó allí el mundo pasando de mano en mano, hasta
+que en estos cambios llegó a las mías. César fuí; soy Justiniano,
+que por voluntad del primer Amor, de que ahora disfruto en el cielo,
+suprimí de las leyes lo superfluo y lo inútil: antes de haberme
+dedicado a esta obra, creí que había en Cristo una sola naturaleza y
+no más, y estaba contento con tal creencia; pero el bendito Agapito,
+que fué Sumo Pastor, me encaminó con sus palabras a la verdadera fe;
+yo le creí, y ahora veo claramente cuanto él me decía, así como tú
+ves en toda contradicción una parte falsa y otra verdadera. En cuanto
+caminé al par de la Iglesia, plugo a Dios por su gracia inspirarme la
+grande obra, y me dediqué completamente a ella: confié las armas a
+mi Belisario, a quien se unió de tal modo la diestra del cielo, que
+ésta fué para mí una señal de que debía descansar en él. Aquí termina,
+pues, mi respuesta a tu primera pregunta; pero su condición me obliga
+a añadir algunas explicaciones. Para que veas con cuán poca razón se
+levantan contra la sacrosanta enseña los que se la apropian y los
+que se le oponen, considera cuántas virtudes la han hecho digna de
+reverencia, desde el día en que Palanto murió para darle el imperio. Tú
+sabes que aquel signo fijó su mansión en Alba por más de trescientos
+años, hasta el día en que por él combatieron tres contra tres[112].
+Sabes lo que hizo bajo siete reyes, desde el robo de las Sabinas hasta
+el dolor de Lucrecia, conquistando los países circunvecinos. Sabes lo
+que hizo llevado por los egregios romanos contra Breno, contra Pirro,
+contra otros príncipes solos y coligados, por lo cual Torcuato, y
+Quintio que recibió un sobrenombre por su descuidada cabellera[113],
+los Decios y los Fabios, conquistaron un renombre que me complazco
+en admirar. El abatió el orgullo de los árabes que tras de Aníbal
+pasaron las rocas alpestres de donde tú, Po, te desprendes. A su sombra
+triunfaron, siendo aún muy jóvenes, Escipión y Pompeyo; y su dominio
+pareció amargo a aquella colina bajo la cual naciste[114]. Después,
+cerca del tiempo en que todo el cielo quiso reducir el mundo al estado
+sereno de que es modelo, César tomó aquel signo por la voluntad del
+pueblo romano; y lo que hizo desde el Var hasta el Rhin, lo vieron el
+Isere y el Loira, y lo vió el Sena, y todos los ríos que afluyen al
+Ródano. Lo que hizo cuando César salió de Ravena y pasó el Rubicón
+fué con tan levantado vuelo, que no lo podrían seguir la lengua ni la
+pluma. Hacia España dirigió sus tropas, después hacia Durazzo, y a
+Farsalia hirió de tal modo, que hasta en las cálidas orillas del Nilo
+se sintió el dolor. Volvió a ver a Antandro y al Simois de donde había
+salido, y el sitio donde reposa Héctor; después se alejó de nuevo, con
+detrimento de Tolomeo. Desde allí cayó como un rayo sobre Juba, y luego
+se dirigió hacia vuestro Occidente, donde oía la trompa pompeyana. Lo
+que aquel signo hizo en manos del que lo llevó en seguida lo ladran
+Bruto y Casio en el Infierno; y de ello se lamentan Módena y Perusa.
+También llora la triste Cleopatra, que, huyendo ante él, recibió de
+un áspid muerte cruel y súbita. Con él corrió en seguida al mar Rojo;
+con él estableció en el mundo paz tan grande que se cerró el templo
+de Jano. Pero lo que el signo de que hablo había hecho antes, y lo
+que debía hacer después por el reino mortal que le está sometido, es
+en la apariencia poco y obscuro, si con mirada clara y con afecto
+puro se le considera después en manos del tercer César; porque la
+viva justicia que me inspira le concedió, puesto en manos de aquel a
+quien me refiero, la gloria de vengar la cólera divina[115]. Admírate,
+pues, ante lo que voy a repetirte. Con Tito corrió en seguida a tomar
+venganza de la venganza del pecado antiguo. Cuando el diente lombardo
+mordió a la Santa Iglesia, venciendo Carlo-Magno bajo sus alas,
+acudió a socorrerla. En adelante puedes juzgar a los que he acusado
+más arriba y sus faltas, que son la causa de todos vuestros males.
+El uno opone a la enseña común las amarillas lises, y el otro se la
+apropia, no pensando más que en su partido, de suerte que es difícil
+comprender cuál comete mayor falta. Lleven los gibelinos, lleven a
+cabo sus empresas bajo otra enseña; que mal sigue ésta a los que ponen
+un obstáculo entre ella y la justicia; y que este nuevo Carlos no la
+abata con sus güelfos, pues debe temer las garras que a más feroces
+leones arrancaron la piel. Muchas veces han tenido que llorar los hijos
+las faltas de los padres; y no se crea que Dios cambie sus armas por
+las lises. Esta pequeña estrella está poblada de buenos espíritus,
+que fueron activos en la Tierra, para dejar en ella memoria de su
+honor y su fama; y cuando los deseos se elevan hacia tales objetos
+desviándose del Cielo, es preciso que los rayos del verdadero amor se
+eleven también con menos viveza; pero nuestra beatitud consiste en la
+medida de las recompensas con nuestros méritos, porque no la vemos
+mayor ni menor que éstos. La viva justicia endulza, pues, de tal modo
+en nosotros el deseo, que nunca puede dirigirse éste a ninguna malicia.
+Diversas voces despiden dulce armonía; así también los diversos grados
+de gloria de nuestra vida producen una dulce armonía entre estas
+esferas. Dentro de la presente margarita fulgura la luz de Romeo[116],
+cuya hermosa y grande obra fué tan mal agradecida. Pero los Provenzales
+que se declararon en contra suya no se han reído por mucho tiempo;
+porque mal camina quien convierte en desgracia propia los beneficios
+que ha recibido de otro. Raimundo Berenguer tuvo cuatro hijas; todas
+fueron reinas, y esto lo hizo Romeo, persona humilde y errante
+peregrino; pero después algunas palabras envidiosas movieron a aquél a
+pedir cuentas a este justo, que le dió siete y cinco por diez, por lo
+cual partió pobre y anciano; y si el mundo hubiera sabido cuál era su
+corazón al mendigar pedazo a pedazo su vida, le ensalzaría más de lo
+que ahora le ensalza.
+
+ [112] Alude al combate de los Horacios y los Curiacios, en que
+ éstos fueron vencidos por aquéllos, quedando Alba sujeta al
+ dominio romano.
+
+ [113] Cincinato.
+
+ [114] Alude a la destrucción de Fiésole, ocasionada por haber
+ dado asilo esta ciudad a Catilina. En su lugar fué edificada
+ Florencia, donde nació Dante.
+
+ [115] El emperador Tiberio.
+
+ [116] Hombre de obscuro nacimiento, que al volver de su
+ peregrinación a Santiago de Galicia, llegó a Provenza y se
+ acomodó en casa del conde Raimundo Berenguer. Administrando
+ los bienes de éste, los acrecentó de tal modo que lo que valía
+ diez valió después doce, lo que fué causa de que cuatro hijas
+ del Conde se casaran con cuatro reyes. Romeo, malquistado con
+ Raimundo por algunos barones envidiosos, se separó de él, y
+ fué mendigando su vida.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO SEPTIMO_
+
+
+"Gloria a ti, Santo Dios de los Ejércitos, que esparces tu claridad
+sobre los felices fuegos, esto es, sobre las almas dichosas de este
+reino." Así oí que cantaba, volviéndose hacia su esfera, aquella
+substancia, sobre la cual resplandece un doble fulgor. Ella y las otras
+emprendieron su danza, y cual centellas velocísimas se me ocultaron con
+su repentino alejamiento. Yo dudaba y decía entre mí: "Dile, dile a mi
+Dama que calme mi sed con sus dulces palabras." Pero aquel respeto que
+se apodera completamente de mí tan sólo al oír B o ICE,[117] me hacía
+inclinar la cabeza como un hombre que dormita. Beatriz no consintió que
+yo estuviese así mucho tiempo; e irradiando sobre mí una sonrisa que
+haría feliz a un hombre en el fuego, empezó a decirme:
+
+ [117] Bice, diminutivo de Beatriz. Significa que la reverencia
+ que le causaba sólo el oír pronunciar una sílaba de aquel
+ nombre, le tenía con la cabeza baja y sin atreverse a hablar.
+
+--Según mi parecer infalible, estás pensando cómo fué justamente
+castigada la justa venganza; pero yo despejaré en breve tu espíritu:
+escucha, pues, que mis palabras te ofrecerán el dón de una gran
+verdad. Por no haber soportado un útil freno a su voluntad aquel hombre
+que no nació[118], al condenarse, condenó a toda su descendencia; por
+lo cual la especie humana yació enferma por muchos siglos en medio de
+un grande error, hasta que el Verbo de Dios se dignó descender adonde,
+por un sólo acto de su eterno amor, unió a sí en persona la naturaleza,
+que se había alejado de su Hacedor. Ahora mira atentamente lo que
+digo: Esta naturaleza unida a su Hacedor, tal cual fué creada, era
+sincera y buena; pero por sí misma fué desterrada del Paraíso, porque
+se salió del camino de la verdad y de su vida. La pena, pues, que la
+Cruz hizo sufrir a la naturaleza humana de Jesucristo, si se mide por
+esa misma naturaleza, fué más justa que otra cualquiera; pero tampoco
+hubo otra tan injusta, si se atiende a la Persona divina que la sufrió,
+y a la que estaba unida aquella naturaleza. Por lo tanto, aquel hecho
+produjo efectos diferentes; porque la misma muerte fué grata a Dios
+y a los Judíos; por ella tembló la Tierra, y por ella se abrió el
+Cielo. No te debe ya parecer tan incomprensible cuando te digan que un
+tribunal justo ha castigado una justa venganza. Mas ahora veo tu mente
+comprimida, de idea en idea, en un nudo, del que espera con ansia verse
+libre. Tú dices: "Comprendo bien lo que oigo; pero no veo bien por
+qué Dios quisiera valerse de este medio para nuestra redención." Este
+decreto, hermano, está velado a los ojos de todo aquel cuyo espíritu no
+haya crecido en la llama de la caridad. Y en efecto, como se examina
+mucho este punto, y se le comprende poco, te diré por qué fué elegido
+aquel medio como el más digno. La divina bondad, que rechaza de sí todo
+rencor, ardiendo en sí misma centellea de tal modo, que hace brotar
+las bellezas eternas. Lo que procede inmediatamente de ella sin otra
+cooperación no tiene fin; porque nada hace cambiar su sello una vez
+impreso. Lo que sin cooperación procede de ella es completamente libre,
+porque no está sujeto a la influencia de las cosas secundarias; y
+cuanto más se le asemeja, más le place, pues el amor divino que irradia
+sobre todo, se manifiesta con mayor brillo en lo que se le parece más.
+La criatura humana disfruta la ventaja de todos estos dones; pero si le
+falta uno solo, es preciso que decaiga su nobleza. Sólo el pecado es
+el que le arrebata su libertad y su semejanza con el Sumo Bien; por lo
+cual refleja muy poco su luz, y no vuelve a adquirir su dignidad, si no
+llena de nuevo el vacío que dejó la culpa, expiando sus malos placeres
+por medio de justas penas. Cuando vuestra naturaleza entera pecó en su
+germen, se vió despojada de estas dignidades y lanzada del Paraíso, y
+no hubiera podido recobrarlas (si lo examinas sutilmente) por ningún
+camino, sin pasar por uno de estos vados: o porque Dios, en su bondad,
+perdonara el pecado, o porque el hombre por sí mismo redimiera su
+falta. Fija ahora tus miradas en el abismo del Consejo eterno, y está
+tan atento como puedas a mis palabras. El hombre no podía jamás, en sus
+límites naturales, dar satisfacción, por no poder después humillarse
+con su obediencia tanto cuanto pretendió elevarse con su desobediencia;
+y esta es la causa porque el hombre fué exceptuado de poder dar
+satisfacción por sí mismo. Era preciso, pues, que Dios condujera al
+hombre a la vida sempiterna por sus propias vías, bien por una, o bien
+por ambas. Pero, como la obra es tanto más grata al obrero, cuanto más
+representa la bondad del corazón de donde ha salido, la divina bondad,
+que imprime al mundo su imagen, se regocijó de proceder por todas sus
+vías para elevaros hasta ella. Entro el primer día y la última noche
+no hubo ni habrá jamás un procedimiento tan sublime y magnífico, de
+cualquier modo que se le considere; porque al entregarse Dios a sí
+mismo, haciendo al hombre apto para levantarse de su caída, fué más
+liberal que si le hubiese perdonado por su clemencia; y todos los demás
+medios eran insuficientes ante la justicia, si el Hijo de Dios no se
+hubiera humillado hasta encarnarse. Ahora, para colmar bien todos tus
+deseos, vuelvo atrás, a fin de aclararte algún punto de modo que lo
+veas como yo. Tú dices: "Yo veo el aire, veo el fuego, el agua, la
+tierra y todas sus mezclas llegar a corromperse y durar poco; y estas
+cosas, sin embargo, fueron creadas: ahora bien, si lo que has dicho
+es cierto, deberían estar al abrigo de la corrupción." Los ángeles,
+hermano, y el país libre y puro en que estás, pueden decirse creados
+tales como son, en su eterno sér; pero los elementos que has nombrado,
+y aquellas cosas que de ellos se componen, tienen su forma de una
+potencia creada. Creada fué la materia de que están hechos: creada
+fué la virtud generatriz de las formas en estas estrellas que giran
+en torno suyo. El rayo y el movimiento de las santas luces sacan de
+la complexión potencial el alma de todos los brutos y plantas; pero
+vuestra vida aspira directamente la divina bondad, la cual la enamora
+de sí de modo que siempre la desea. De aquí puedes deducir aún vuestra
+resurrección, si reflexionas cómo fué creada la carne humana, cuando
+fueron creados los primeros padres.
+
+ [118] Adán.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO OCTAVO_
+
+
+Solía creer el mundo en su peligro, que de los rayos de la bella
+Ciprina, que gira en el tercer epiciclo, emanaba el loco amor: por esto
+las naciones antiguas, en su antiguo error, no solamente la honraban
+por medio de sacrificios y de ruegos votivos, sino que también honraban
+a Dione y a Cupido, a aquélla como madre, y a éste como hijo suyo, de
+quien decían que estaba sentado en el regazo de Dido. Y de ésta que he
+citado al empezar mi canto dieron nombre a la estrella que el Sol mira
+placentero, ya contemplando sus pestañas, ya su cabellera[119].
+
+ [119] Ya cuando va tras de él y se llama Espero, ya cuando va
+ delante y se llama Lucífero, de cuya palabra hemos hecho los
+ españoles lucero.
+
+Yo no advertí mi ascensión a ella; pero me cercioré de que estaba en su
+interior, cuando vi a mi Dama adquirir más hermosura. Y así como se ve
+la chispa en la llama, y se distinguen dos voces entre sí, cuando la
+una sostiene una nota y la otra ejecuta varias modulaciones, del mismo
+modo vi en aquella luz otros resplandores que se movían en círculo
+más o menos ágiles, con arreglo, según creo, a sus dichosas visiones
+eternas. De fría nube no salieron jamás, visibles o invisibles, vientos
+tan veloces, que no parecieran entorpecidos y lentos a quien hubiese
+visto llegar hasta nosotros aquellos divinos fulgores, dejando la
+órbita comenzada antes en el Cielo de los serafines. Y dentro de los
+que se nos aparecieron delante resonaba "Hosanna," tan dulce que nunca
+me ha abandonado el deseo de volverlo a oír. Entonces se acercó uno de
+ellos a nosotros, y empezó a decir solo:
+
+--Todos estamos prontos en tu obsequio, para que te regocijes en
+nosotros. Todos giramos con los príncipes celestiales dentro de la
+misma órbita, con el mismo movimiento circular y con idéntico deseo que
+aquellos de quienes has dicho ya en el mundo: "Vosotros que movéis el
+tercer cielo con vuestra inteligencia"[120], y estamos tan llenos de
+amor, que por agradarte, no nos será menos dulce un momento de reposo.
+
+ [120] Así comienza una canción de Dante en el Convito.
+
+Después que mis ojos se fijaron reverentes en mi Dama, y que ella
+les dió la seguridad de su contentamiento, los volví hacia la
+resplandeciente alma que tanto se me había ofrecido, y:
+
+--Di, ¿quién fuiste?--fué mi respuesta, impregnada del mayor afecto.
+
+¡Oh, cuánto más brillante y bella se volvió cuando le hablé, a causa
+del nuevo gozo que acrecentó sus alegrías! Embellecida de este modo, me
+dijo:
+
+--Poco tiempo me tuvo allá abajo el mundo[121]: si yo hubiera
+permanecido más en él, no habrían sucedido muchos de los males que
+allí suceden. La alegría que despide en torno mío estos fulgores, me
+cubre como al gusano su capullo, y me oculta a tus ojos. Tú me has
+amado mucho, y tuviste motivo para ello; porque si yo hubiera estado
+allá abajo más tiempo, te habría dado en prueba de mi amor algo más
+que las hojas. Aquella ribera izquierda, que baña el Ródano después
+de haberse unido con el Sorgues, me esperaba, andando el tiempo, para
+recibirme por su señor; así como también aquella punta de la Ausonia
+que comprende los pueblos de Bari, Gaeta y Crotona, desde donde el
+Tronto y el Verde desembocan en el mar. Brillaba ya en mi frente la
+corona de aquella tierra que riega el Danubio después de abandonar las
+riberas tudescas; y la bella Trinacria, que entre los promontorios
+Pachino y Peloro, sobre el golfo que el Euro azota con más violencia,
+se cubre de humo caliginoso, no a causa de Tifeo, sino por el azufre
+que se exhala de su suelo, habría esperado aún sus reyes nacidos por
+mí de Carlos y de Rodolfo, si el mal gobierno que rebela siempre a
+los pueblos sumisos, no hubiese excitado a Palermo a gritar: "¡Muera!
+¡muera!" Y si mi hermano hubiera previsto esto, huiría ya la avara
+pobreza de Cataluña para no ofender a aquellos pueblos. Necesita, en
+verdad, proveer por sí mismo o por otros, a fin de que su barca no
+tenga más carga de la que pueda soportar. Su índole, que de liberal se
+ha hecho avara, necesitaría ministros que no se cuidasen sólo de llenar
+sus arcas.
+
+ [121] Esta es el alma de Carlos Martel, muerto en 1295, hijo
+ de Carlos II.
+
+--El gran contento que me infunden tus palabras, ¡oh señor mío!, me
+es mucho más grato al considerar que aquí, donde está el principio y
+el fin de todo bien, lo ves como yo lo veo; y también gozo pensando
+que en presencia de Dios conoces mi felicidad. Ya que me has dado esta
+alegría, aclárame (pues hablando me has hecho dudar) cómo de una
+semilla dulce puede salir un fruto amargo.
+
+Esto le dije, y él me contestó:
+
+--Si puedo demostrarte una verdad, volverás el rostro a lo que
+preguntas, como ahora le vuelves la espalda. El Bien que da movimiento
+y alegría a todo el reino por donde asciendes, hace que su providencia
+sea virtud influyente de estos grandes cuerpos; y en la Mente perfecta
+por sí misma, no sólo se ha provisto a la naturaleza de cada cosa, sino
+también a la conservación y estabilidad de todas juntas: por lo cual,
+todo cuanto desciende disparando de este arco, va dispuesto hacia un
+fin determinado, como la flecha se dirige al blanco. Si esto no fuese
+así, el cielo sobre que caminas produciría sus efectos de tal modo, que
+no serían obras de arte, sino ruinas; y eso no puede ser, a no admitir
+que son defectuosas las inteligencias que mueven estos astros, y
+defectuoso también el Sér primero, que no las hizo perfectas. ¿Quieres
+que te aclare más esta verdad?
+
+--No es menester--contesté--; pues considero imposible que la
+naturaleza llegue a faltar en aquello que es necesario.
+
+El Alma continuó:
+
+--Dime, pues: ¿sería peor la existencia del hombre en la Tierra, si no
+viviera en sociedad?
+
+--Sí--repuse--; y no pregunto la razón de eso.
+
+--¿Y puede ser tal cosa, si allá abajo no vive cada cual de diferente
+modo por la diversidad de oficios? No puede ser, si vuestro maestro
+escribió la verdad.
+
+Así, procediendo de una en otra deducción, llegó a ésta; y después
+concluyó:
+
+--Luego es preciso que sean diversas las raíces de vuestras aptitudes;
+por lo cual uno nace Solón y otro Jerjes, uno Melquisedec y otro aquel
+que perdió a su hijo, al volar éste por el aire.[122] La influencia
+de los círculos celestes, que imprime su sello a la cera mortal, hace
+bien su oficio; pero no distingue una morada de otra. De aquí proviene
+que Esaú se aparte de Jacob desde el vientre materno, y que Quirino
+descienda de un padre tan vil, que se atribuye su origen a Marte. La
+naturaleza engendrada sería siempre semejante a la naturaleza que
+engendra, si la Providencia divina no predominase. Ahora tienes ya
+delante lo que antes detrás; mas para que sepas que me complazco en
+instruirte, quiero proveerte aún de un corolario. La naturaleza es
+siempre estéril, si la fortuna le es contraria, como toda simiente
+esparcida fuera del clima que le conviene. Y si el mundo allá abajo
+se apoyara en los cimientos que pone la naturaleza, habría por cierto
+mejores habitantes en él; pero vosotros destináis para el templo al que
+nació para ceñir la espada, y hacéis rey al que debía ser predicador:
+así es que vuestros pasos se separan siempre del camino recto.
+
+ [122] Uno nace, como Solón, a propósito para dar leyes a los
+ pueblos; otro, como Jerjes, para regir imperios; otro, como
+ Melquisedec, para el sacerdocio, y otro, como Dédalo, para
+ la industria.--Estas diferentes aptitudes con que nacen los
+ hombres las infunden los influjos celestes, según el poeta,
+ pero sin distinguir de clases ni de jerarquías.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO NONO_
+
+
+Cuando tu Carlos, hermosa Clemencia, hubo aclarado mis dudas, me
+refirió los fraudes de que había de ser víctima su descendencia, pero
+añadió: "Calla, y deja transcurrir los años." Así es que yo no puedo
+decir más, sino que tras de vuestros daños vendrá el llanto originado
+por un justo castigo.
+
+La santa y viva luz se había vuelto ya hacia el Sol que la inunda, como
+hacia el bien que a todo alcanza. ¡Oh almas engañadas, locas e impías,
+que apartáis vuestros corazones de semejante bien, dirigiendo hacia la
+vanidad vuestros pensamientos! He aquí que otro de aquellos esplendores
+se dirigió hacia mí, expresando, con la claridad que esparcía, su deseo
+de complacerme. Los ojos de Beatriz, que estaban fijos en mí, como
+antes, me aseguraron del dulce asentimiento que daba a mi deseo.
+
+--¡Oh espíritu bienaventurado!--dije--; satisface cuanto antes mi
+anhelo, y pruébame que lo que pienso puede reflejarse en ti.
+
+Entonces la luz, a quien aún no conocía, desde su interior donde antes
+cantaba, respondió a mis palabras como quien se complace en ser cortés
+con otro:
+
+--En aquella parte de la depravada tierra de Italia que está situada
+entre Rialto y las fuentes del Brenta y del Piava, se eleva una
+colina no muy alta, de donde descendió una llamarada que causó un
+gran desastre en toda la comarca. Ella y yo salimos de la misma raíz:
+Cunizza fué llamada; y aquí brillo, porque me venció la luz de esta
+estrella; pero con alegría me perdono a mí misma la causa de mi muerte,
+y no me pesa, lo cual quizá parecerá difícil de comprender a vuestro
+vulgo. Esta alma próxima a mí, que es una espléndida y preciosa joya de
+nuestro cielo, dejó en la Tierra una gran fama; y antes que su gloria
+se pierda, este centésimo año se quintuplicará. Ya ves si el hombre
+debe hacerse ilustre a fin de que su primera vida deje sobre la tierra
+una segunda. Esto es lo que no piensa la turba presente que habita
+entre el Tagliamento y el Adigio, sin que le sirvan de escarmiento
+los males de que es víctima. Pero pronto sucederá que Padua y sus
+habitantes, por ser obstinados contra el deber, enrojecerán el agua de
+la laguna que baña a Vicenza, y allí donde el Sile y el Cagnano se unen
+hay quien domina y va con la cabeza erguida,[123] cuando ya se componen
+las redes que han de cogerle. También llorará Feltro la felonía de su
+impío pastor, que será tal, que ninguno por otra semejante ha sido
+encerrado en Malta. Será necesario un recipiente muy ancho para recibir
+la sangre ferraresa, y cansado quedará el que quiera pesar onza a onza
+la que derramará tan cortés sacerdote por mostrarse hombre de partido,
+siendo por otra parte tales dones conformes a las costumbres de tal
+país. Allá arriba hay unos espejos, que vosotros llamáis Tronos, de
+donde se reflejan hasta nosotros los juicios de Dios; así es que
+tenemos por buenas y verídicas nuestras palabras.
+
+ [123] Ricardo de Cammino, que fué muerto por instigación de
+ Altiniero del Calzoni.
+
+Al llegar aquí, el alma guardó silencio, y habiéndose vuelto a colocar
+en la órbita como estaba anteriormente, me dió a conocer que no pensaba
+ya en mí. La otra alma dichosa, a quien ya conocía, se me presentó tan
+resplandeciente como una piedra preciosa herida por los rayos del Sol.
+Allá arriba la alegría produce un vivo esplendor, como entre nosotros
+produce la risa; pero en el Infierno la sombra de los condenados se
+obscurece cada vez más, a medida que se entristece su espíritu.
+
+--Dios lo ve todo, y tu vista se identifica en El--exclamé--, ¡oh feliz
+espíritu!, de suerte que ningún deseo puede ocultarse a ti. Así, pues,
+¿por qué tu voz, que deleita siempre al Cielo con el canto de aquellas
+llamas piadosas que se forman una ancha vestidura con sus seis alas,
+no satisface mis deseos? No esperaría yo por cierto tus preguntas, si
+viera en tu interior como tú ves en el mío.
+
+Entonces contestó con estas palabras:
+
+--El mayor valle en que se vierten las aguas, después de aquel mar que
+circunda la Tierra, se aleja tanto contra el curso del Sol entre las
+desacordes playas, que aquel círculo que antes era su horizonte se
+convierte en meridiano. Yo fuí uno de los ribereños de aquel valle,
+entre el Ebro y el Macra, que por un corto trecho separa el genovés
+del toscano. Casi a la misma distancia a Oriente y Occidente se
+asienta Bugia y la tierra de donde fuí, en cuyo puerto se vertió un
+día la sangre de sus habitantes.[124] Folco me llamó aquella gente,
+que conocía mi nombre, y este cielo recibe mi luz, como recibí yo su
+influjo amoroso; pues en tanto que me lo permitió la edad, no ardieron
+cual yo en aquel fuego la hija de Belo, causando enojos a Siqueo
+y a Creusa; ni aquella Rodopea que fué abandonada por Demofón, ni
+Alcides cuando tuvo a Iole encerrada en su pecho. Aquí empero no hay
+arrepentimiento, sino regocijo; no de las culpas, que jamás vuelven a
+la memoria, sino de la sabiduría que ordenó este cielo y provee sus
+influjos. Aquí se contempla el arte que adorna y embellece tantas cosas
+creadas, y se descubre el bien por el cual el mundo de arriba obra
+directamente sobre el de abajo. Mas a fin de que queden satisfechos
+todos los deseos que te han nacido en esta esfera, es preciso que lleve
+más adelante mis instrucciones. Tú quieres saber quién está en esa
+luz que centellea cerca de mí, como un rayo de Sol en el agua pura y
+cristalina. Sabe, pues, que en su interior es dichosa Rahab, y unida
+a nuestro coro, brilla en él con el esplendor más eminente. Ascendió
+a este cielo, en el que termina la sombra que proyecta vuestro mundo,
+antes que ninguna otra alma se viese libre por el triunfo de Cristo.
+Era justo dejarla en algún cielo como trofeo de la alta victoria que El
+alcanzó con ambas palmas; porque aquella mujer favoreció las primeras
+hazañas de Josué en la Tierra Santa, que tan poco excita la memoria
+del Papa. Tu ciudad, que debió su origen a aquel que fué el primero
+en volver las espaldas a su Hacedor y cuya envidia ocasionó tantas
+lágrimas, produce y esparce las malditas flores, que han descarriado a
+las ovejas y los corderos, porque han convertido en lobo al pastor. Por
+eso están abandonados el Evangelio y los grandes doctores, y tan sólo
+se estudian las Decretales, según lo indica lo usado de sus márgenes. A
+eso se dedican el Papa y los cardenales: sus pensamientos no llegan a
+Nazareth, allí donde Gabriel abrió las alas; pero el Vaticano y demás
+sitios elegidos de Roma, que han sido el cementerio de la milicia que
+siguió a Pedro, pronto se verán libres del adulterio.
+
+ [124] Se refiere al sitio de Marsella por Julio César.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMO_
+
+
+El inefable poder primero, juntamente con su hijo y con el amor
+que de uno y otro eternamente procede, hizo con tanto orden todo
+cuanto concibe la inteligencia y ven los ojos, que no es posible a
+nadie contemplarlo sin gustar de sus bellezas. Eleva, pues, lector,
+conmigo tus ojos hacia las altas esferas, por aquella parte en que un
+movimiento se encuentra con otro, y empieza a recrearte en la obra de
+aquel Maestro, que la ama tanto en su interior, que jamás separa de
+ella sus miradas. Observa cómo desde allí se desvía el círculo oblicuo,
+conductor de los planetas, para satisfacer al mundo que le llama. Y
+si el camino de aquéllos no fuese inclinado, más de una influencia en
+el cielo sería vana, y como muerta aquí abajo toda potencia. Y si al
+girar se alejaran más o menos de la línea recta, dejaría mucho que
+desear arriba y abajo el orden del mundo. Ahora, lector, permanece
+tranquilo en tu asiento, meditando acerca de estas cosas que aquí sólo
+se bosquejan, si quieres que te causen mayor deleite antes que tedio.
+Te he puesto delante el alimento; tómalo ya por ti mismo, porque el
+asunto de que escribo reclama para sí todos mis cuidados.
+
+El mayor ministro de la naturaleza, que imprime en el mundo la
+virtud del Cielo y mide el tiempo con su luz, giraba, juntamente con
+aquella parte de que te he hablado antes, por las espirales en que
+cada día se nos presenta más temprano. Yo estaba en él, sin haber
+notado mi ascensión, sino como nota el hombre una idea después que
+se le ocurre. ¡Oh Beatriz! ¡Cuán esplendorosa no debía de estar por
+sí misma, ella que de tal modo me hacía pasar de bien a mejor tan
+súbitamente, que su acción no se sujetaba al transcurso del tiempo!
+Lo que por dentro era el Sol, donde yo entraba, y lo que aparecía,
+no por medio de colores, sino de luz, jamás pudiera imaginarse, aun
+cuando para explicarlo llamase en mi auxilio el ingenio, el arte y
+todos sus recursos; pero puede creérseme, y debe desearse verlo. Y
+si nuestra fantasía no alcanza a tanta altura, no es maravilla; pues
+nadie ha visto un resplandor que supere al del Sol. Como él era allí la
+cuarta familia[125] del Padre Supremo, que siempre sacia sus deseos,
+mostrándole cómo engendra al Hijo, y cómo procede el Espíritu. Y
+Beatriz exclamó:
+
+--Da gracias, da gracias al Sol de los ángeles, que por su bondad te ha
+elevado a este Sol sensible.
+
+ [125] Brillantes como el Sol eran los bienaventurados que allí
+ estaban. Los llama cuarta familia, porque se le aparecen en
+ el cuarto cielo. Estos son las almas de los doctores de la
+ Iglesia.
+
+Jamás ha habido un corazón humano tan dispuesto a la devoción y a
+entregarse a Dios tan vivamente con todo su agradecimiento, como el
+mío al oír aquellas palabras; y puse en El de tal modo todo mi amor,
+que Beatriz se eclipsó en el olvido. No le desagradó; antes por el
+contrario, se sonrió; y el esplendor de sus ojos sonrientes dividió en
+muchos mi pensamiento absorto en uno solo. Vi muchos espíritus vivos y
+triunfantes, más gratos aún por su voz que relucientes a la vista, los
+cuales, tomándonos por centro, nos formaron una corona de sí mismos.
+No de otro modo vemos a veces a la hija de Latona rodeada de un cerco,
+cuando el aire, impregnado de vapores, retiene las substancias de que
+aquél se compone. En la corte del cielo, de donde vuelvo, se encuentran
+muchas joyas, tan raras y bellas, que no es posible hallarlas fuera de
+aquel reino; y una de estas joyas era el encanto de aquellos fulgores:
+el que no se provea de alas para volar hasta allí, espere tener
+noticias de aquel canto como si las preguntase a un mudo.
+
+Después que, cantando de esta suerte, aquellos ardientes soles dieron
+tres vueltas en derredor nuestro, como las estrellas próximas a los
+fijos polos, me parecieron semejantes a las mujeres, que, sin dejar
+el baile, se detienen escuchando con atención, hasta que han conocido
+cuáles son las nuevas notas. Y oí que del interior de una de aquellas
+luces salían estas palabras:
+
+--Ya que el rayo de la gracia, en que se enciende el verdadero amor,
+y que después crece amando, resplandece en ti tan multiplicado, que
+te conduce hacia arriba por aquella escala de donde nadie desciende
+sin volver a subir de nuevo, el que negase a tu sed el vino de su
+redoma se vería en el mismo estado de violencia en que está el agua
+impedida de correr hasta el mar. Tú quieres saber de qué flores se
+compone esta guirnalda, que acaricia en torno a la hermosa Dama que
+te da ánimo para subir al cielo. Yo fuí uno de los corderos del santo
+rebaño que condujo Domingo por el camino en que el alma se fortifica
+si no se extravía. Este, que está el más próximo a mi derecha, fué mi
+maestro y mi hermano; es Alberto de Colonia, y yo Tomás de Aquino.
+Si quieres saber quiénes son los demás, sigue mis palabras con tus
+miradas, dando la vuelta a la bienaventurada corona. Aquel otro
+esplendor brota de la sonrisa de Graciano, tan útil por sus escritos
+a uno y otro fuero, que mereció el Paraíso. El otro que le sigue fué
+Pedro,[126] que, como la pobre viuda, ofreció su tesoro a la Santa
+Iglesia. La quinta luz,[127] que es la más bella entre nosotros, se
+abrasa en tal amor, que todo el mundo tiene abajo sed de sus noticias.
+Dentro de ella está el alto espíritu, donde se albergó tan profunda
+sabiduría, que si la verdad es verdad, ninguno otro ascendió a tanto
+saber. Después contempla la luz de aquel cirio, que ha sido el que
+en vida vió mejor la naturaleza y el ministerio de los ángeles.[128]
+En aquella diminuta luz sonríe el abogado de los tiempos cristianos,
+cuya doctrina aprovechó Agustín.[129] Si diriges ahora la mirada de
+tu entendimiento de luz en luz, siguiendo mis elogios, debes ya tener
+sed de conocer la octava. Dentro de ella se recrea en la vista del
+soberano Bien el alma santa que pone de manifiesto las falacias del
+mundo a quien atentamente escucha sus doctrinas. El cuerpo de donde fué
+separada yace en Cieldauro,[130] y desde el martirio y el destierro
+ha venido a disfrutar de esta paz celestial. Ve más allá fulgurar el
+ardiente espíritu de Isidoro, el de Beda y el de Ricardo,[131] que en
+sus contemplaciones fué más que hombre. Esa, de quien se separa tu
+mirada para fijarse en mí, es la luz de un espíritu que, considerando
+tranquilamente la vanidad del mundo, deseó morir. Es la luz eterna de
+Sigieri,[132] que ejerciendo el profesorado en la calle de la Paja,
+excitó la envidia por sus verdaderos silogismos.
+
+ [126] Pedro Lombardo, llamado el =Maestro de las sentencias=.
+ En el proemio de su obra dice modestamente que con ella hacía
+ un pequeño dón a la Iglesia, como la viuda de que habla San
+ Lucas, cap. XXI.
+
+ [127] El rey Salomón.
+
+ [128] San Dionisio Areopagita, autor de un libro titulado: =De
+ coelesti hierarchia=.
+
+ [129] Paulo Orosio, que escribió contra los idólatras siete
+ libros de historia, y los dedicó a San Agustín.
+
+ [130] Boecio, a quien hizo morir Teodorico, rey de los godos,
+ y que está sepultado en la iglesia de San Pedro llamada Cielo
+ de oro, en Pavía.
+
+ [131] Canónigo regular de San Víctor, escocés.
+
+ [132] Seguier, profesor de Filosofía y Ciencias, que enseñaba
+ en la rue du Fouarre, de París, donde estaban las escuelas.
+
+En seguida, como el reloj que nos llama a la hora en que la Esposa de
+Dios principia a cantar maitines a su Esposo, a fin de que la ame, y
+cuyas ruedas mueven unas a otras, y apresuran a la que va delante hasta
+que ese oye "tin tin" con notas tan dulces, que el espíritu felizmente
+dispuesto se inflama de amor; así vi yo en la gloriosa esfera moverse y
+responder las voces a las voces con una armonía tan llena de dulzura,
+que sólo puede conocerse allá donde la dicha se eterniza.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO UNDECIMO_
+
+
+¡Oh insensatos afanes de los mortales!, ¡cuán débiles son las razones
+que os inducen a bajar el vuelo y a rozar la Tierra con vuestras
+alas! Mientras unos se dedicaban al foro, y otros se entregaban a los
+aforismos de la medicina; y éstos seguían el sacerdocio, y aquéllos
+se esforzaban en reinar por la fuerza de las armas, haciendo creer
+en su derecho por medio de sofismas; y algunos rodaban, y otros se
+consagraban a los negocios civiles; y muchos se enervaban en los
+placeres de la carne, y bastantes por fin se daban a la ociosidad, yo,
+libre de todas estas cosas, había subido con Beatriz hasta el cielo,
+donde tan gloriosamente fuí acogido. Después que cada uno de aquellos
+espíritus hubo vuelto al punto del círculo en que antes estaba, tan
+inmóvil como la bujía de un candelero, la luz[133] que me había hablado
+anteriormente se hizo más esplendorosa y risueña, y dentro de ella oí
+una voz que comenzó a decir de esta manera:
+
+ [133] Santo Tomás de Aquino.
+
+--Así como yo me enciendo a los rayos de la luz eterna, del mismo
+modo, mirándola, conozco la causa de donde proceden tus pensamientos.
+Tú dudas, y quieres que mi boca emplee palabras tan claras y
+ostensibles, que pongan al alcance de tu inteligencia las que pronuncié
+antes cuando dije: "Camino en que el alma se fortifica;" y las otras:
+"Ningún otro ascendió." En cuanto a éstas, es preciso hacer una
+distinción. La Providencia, que gobierna al mundo con el consejo en
+que se abisma la mirada de todo sér creado antes de penetrar en el
+fondo, a fin de que la Esposa de Aquél, que con su bendita sangre
+se unió a ella en altas voces, corriese hacia su amado segura de sí
+misma y siéndole más fiel, envió en su ayuda dos príncipes, que para
+entrambos objetos le sirvieran de guías. El uno fué todo seráfico en
+su ardor; el otro, por su sabiduría, resplandeció en la Tierra con
+la luz de los querubines.[134] Hablaré de uno solo; pues elogiando a
+cualquiera de ellos indistintamente, se habla de los dos, porque sus
+obras tendieron a un mismo fin. Entre el Tupino y el agua que desciende
+del collado elegido por el beato Ubaldo, baja un fértil declive de un
+alto monte, del cual Perusa siente venir el calor y el frío por la
+parte de Porta Sole, y tras de cuyo monte lloran oprimidas Nocera y
+Gualdo. En el sitio donde aquella pendiente es menos rápida, vino al
+mundo un Sol, resplandeciendo como éste a veces cuando asoma sobre las
+márgenes del Ganges. Quien hable de ese lugar, no le llame Asís, pues
+diría muy poco: si quiere hablar con propiedad, llámele Oriente. Aun
+no distaba mucho de su nacimiento, cuando aquel Sol comenzó a hacer
+que la Tierra sintiese algún consuelo con su gran virtud; pues siendo
+todavía muy joven, incurrió en la cólera de su padre por inclinarse
+a una dama,[135] a quien, como a la muerte, nadie acoge con gusto; y
+ante la corte espiritual "et coram patre" se unió a ella, amándola
+después más y más cada día. Ella, privada de su primer marido,[136]
+permaneció despreciada y obscura mil cien años y más, sin que nadie lo
+solicitase hasta que vino éste. De nada le valió que se oyera decir
+cómo aquel que hizo temer a todo el mundo la encontró alegre con
+Amiclates, cuando llamó a su puerta: ni le valió haber sido constante
+y animosa hasta el punto de ser crucificada con Cristo, mientras María
+estaba al pie de la Cruz. Mas, para no continuar en un estilo demasiado
+obscuro, reconoce en mis difusas palabras que estos dos amantes son
+Francisco y la Pobreza. Su concordia y sus placenteros semblantes, su
+amor maravilloso y sus dulces miradas inspiraban santos pensamientos
+a otros; de tal modo que el venerable Bernardo fué el primero que se
+descalzó para correr en pos de tanta paz, y aun corriendo le parecía
+llegar tarde. ¡Oh riqueza ignorada! ¡Oh verdadero bien! Egidio se
+descalza, se descalza también Silvestre por seguir al Esposo; tanto es
+lo que les agrada la Esposa. Desde allí partió aquel padre y maestro
+con su mujer y con aquella familia, ceñida ya del humilde cordón; y sin
+que una vil cobardía le hiciese bajar la frente por ser hijo de Pedro
+Bernardone, ni por su apariencia asombrosamente despreciable, manifestó
+con gran dignidad sus rígidas intenciones a Inocencio, de quien recibió
+la primera aprobación de su orden. Luego que fué aumentado en torno
+suyo la pobre gente, cuya admirable vida se cantaría mejor entre las
+glorias del Cielo, el Eterno Espíritu, valiéndose de Honorio, coronó
+de nuevo el santo propósito de aquel archimandrita; y cuando éste,
+sediento del martirio, predicó en presencia del soberbio Soldán la
+doctrina de Cristo y de los que le siguieron, encontrando aquella gente
+poco dispuesta a la conversión, para no permanecer inactivo, volvió a
+recoger el fruto de las plantas de Italia. Sobre un áspero monte, entre
+el Tíber y el Arno, recibió de Cristo el último sello, que sus miembros
+llevaron durante dos años. Cuando plugo a Aquél que le había elegido
+para tan gran tarea elevarle a la recompensa que mereció por haberse
+humillado, recomendó a sus hermanos, como a herederos legítimos, el
+cuidado de su más querida Esposa, y que la amaran con fe: y en el
+seno de ella quiso el alma preclara desprenderse para volver a su
+reino, sin permitir que a su cuerpo se le diese otra sepultura. Piensa
+ahora cuál fué el digno colega de Francisco, encargado de mantener
+la barca de Pedro en alta mar y dirigirla hacia su objeto: ese fué,
+pues, nuestro patriarca; por lo cual, el que le sigue, según él manda,
+puede decir que adquiere buena mercancía. Pero su rebaño se ha vuelto
+tan codicioso de nuevo alimento, que no puede menos de esparcirse por
+distintos prados; y cuanto más lejos de él van sus vagabundas ovejas,
+más exhaustas de leche vuelven al redil. Algunas de ellas, temiendo
+el peligro, se agrupan junto al pastor; pero son tan pocas, que no se
+necesita mucho paño para sus capas. Así pues, si mis palabras no son
+obscuras, si me has escuchado con atención, y si tu mente recuerda
+lo que te he dicho, tu deseo debe estar en parte satisfecho; porque
+habrás visto la causa de que la planta se desgaje, y comprenderás la
+distinción que hice al decir: "Donde el alma se fortifica, si no se
+extravía."
+
+ [134] Los dos grandes jefes que debían guiar a la Iglesia,
+ el uno hacia la caridad por el espíritu de pobreza, el otro
+ a la mayor fidelidad por medio de la predicación, son,
+ respectivamente, San Francisco de Asís, modelo de amor
+ seráfico, y Santo Domingo, dotado de esplendor querúbico por
+ su sabiduría.
+
+ [135] La Pobreza.
+
+ [136] Jesucristo.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DUODECIMO_
+
+
+En cuanto la bendita llama hubo dicho su última palabra, empezó a girar
+la santa rueda, y aún no había dado una vuelta entera, cuando otra la
+encerró en un círculo, uniendo movimiento a movimiento y canto a canto:
+y eran éstos tales que, articulados por los dulces órganos de aquellos
+espíritus, sobrepujaban a los de nuestras Musas y nuestras Sirenas,
+tanto como la luz directa supera a sus reflejos. Cual se ve a dos arcos
+paralelos y del mismo color encorvarse sobre una ligera nube, cuando
+Juno envía a su mensajera (naciendo el de fuera del de dentro, al modo
+de la voz de aquella ninfa[137] que consumió el amor, como el Sol
+consume los vapores), y cuyos arcos son un presagio para los hombres,
+a causa del pacto que Dios hizo con Noé, de que el mundo no volverá
+a sufrir otro diluvio, de igual suerte aquellas dos guirnaldas de
+sempiternas rosas daban vueltas en torno de nosotros, correspondiendo
+en todo la guirnalda exterior a la interior. Cuando cesaron simultánea
+y unánimemente las danzas y los fulgurantes y mutuos destellos de
+aquellas luces gozosas y placenteras, semejantes a los ojos que se
+abren y se cierran al mismo tiempo, dóciles a la voluntad del que los
+mueve, del seno de una de las nuevas luces salió una voz,[138] la cual
+hizo que me volviese hacia donde estaba, como la aguja hacia el polo:
+aquella voz empezó a decir:
+
+ [137] La ninfa Eco, que enamorada de Narciso, se consumió,
+ quedando únicamente su voz. Entiéndase: naciendo el arco
+ exterior de la reflexión de los rayos del arco menor
+ concéntrico, lo mismo que el eco nace de la reflexión de la
+ voz.
+
+ [138] San Buenaventura.
+
+--El amor que me embellece me obliga a tratar del otro jefe por quien
+se habla tan bien del mío.[139] Es justo que donde se hace mención del
+uno, se haga también del otro; pues habiendo militado ambos por una
+misma causa, debe brillar su gloria juntamente. El ejército de Cristo,
+al que tan caro costó armar de nuevo, seguía su enseña lento, receloso
+y escaso, cuando el Emperador que siempre reina acudió en ayuda de
+su milicia, que se hallaba en peligro, no porque ésta fuera digna de
+ello, sino por un efecto de su gracia; y según se ha dicho, socorrió
+a su Esposa con dos campeones, ante cuyas obras y palabras se reunió
+el descarriado pueblo. En aquella parte donde el dulce céfiro acude a
+hacer germinar las nuevas plantas de que se reviste Europa,[140] no
+muy lejos de los embates de las olas, tras de las cuales, por su larga
+extensión, el Sol se oculta a veces a todos los hombres, se asienta la
+afortunada Calahorra, bajo la protección del grande escudo, en que el
+león está subyugado y subyuga a su vez. En ella nació el apasionado
+amante de la fe cristiana, el santo atleta, benigno para los suyos, y
+cruel para sus enemigos. Apenas fué creada, su alma se llenó de virtud
+tan viva, que en el seno mismo de su madre inspiró a ésta el dón de
+profecía. Cuando se celebraron los esponsales entre él y la fe en la
+sagrada pila, donde se dotaron de mutua salud, la mujer que dió por
+él su asentimiento vió en sueños el admirable fruto que debía salir
+de él y de sus herederos; y para que fuese más visible lo que ya era,
+descendió del cielo un espíritu, y le dió el nombre de Aquél que le
+poseía por completo. Domingo se llamó; y habló de él como del labrador
+que Cristo escogió para que le ayudase a cultivar su huerto. Pareció
+en efecto enviado y familiar de Cristo; porque el primer deseo que se
+manifestó en él fué el de seguir el primer consejo de Cristo. Muchas
+veces su nodriza lo encontró despierto y arrodillado en el suelo, como
+diciendo: "He venido para esto." ¡Oh padre verdaderamente Feliz!, ¡oh
+madre verdaderamente Juana!, si la interpretación de sus nombres es
+la que se les da. En poco tiempo llegó a ser un gran doctor, no por
+esa vanidad mundana por la que se afanan hoy todos tras del Ostiense
+y de Tadeo, sino por amor hacia el verdadero maná; entonces se puso
+a custodiar la viña que pierde en breve su verdura, si el viñador
+es malo; y habiendo acudido a la Sede, que en otro tiempo fué más
+benigna de lo que es ahora para los pobres justos, no por culpa suya,
+sino del que en ella se sienta y la mancilla, no pidió la facultad de
+dispensar dos o tres por seis; no pidió el primer beneficio vacante;
+"non decimas, quæ sunt pauperum Dei;" sino que pidió licencia para
+combatir los errores del mundo, y en defensa de la semilla de que
+nacieron las veinticuatro plantas que te rodean. Después, con su
+doctrina y su voluntad juntamente, corrió a desempeñar su misión
+apostólica, cual torrente que se desprende de un elevado origen; y su
+ímpetu atacó con más vigor los retoños de la herejía allí donde era
+mayor la resistencia. De él salieron en breve varios arroyos, con los
+que se regó el jardín católico, de modo que sus arbustos adquirieron
+más vida. Si tal fué una de las ruedas del carro en que se defendió la
+Santa Iglesia, venciendo en el campo las discordias civiles, bastante
+debes conocer ya la excelencia de la otra rueda de que te ha hablado
+Tomás con tantos elogios antes de mi llegada. Pero el carril trazado
+por la parte superior de la circunferencia de esta última rueda está
+abandonado, de suerte que ahora se halla el mal donde antes el bien.
+La familia que seguía fielmente las huellas de Francisco ha cambiado
+tanto su marcha, que pone la punta del pie donde él ponía los talones:
+pero pronto verá la cosecha que ha producido tan mal cultivo, cuando
+la cizaña se queje de que no se la lleve al granero. Convengo en que
+quien examinase hoja por hoja nuestro libro aún encontraría una página
+en que leería: "Yo soy el que acostumbro;" pero no procederá de Casale
+ni Acquasparta, de donde vienen algunos que, o huyen el rigor de la
+regla, o aumentan desmesuradamente su austeridad. Yo soy el alma de
+Buenaventura de Bagnoregio, que en mis grandes cargos pospuse siempre
+los cuidados temporales a los espirituales. Iluminato y Agustín están
+aquí: éstos fueron de los primeros pobres descalzos que, llevando el
+cordón, se hicieron amigos de Dios. Con ellos están Hugo de San Víctor,
+y Pedro Mangiadore, y Pedro Hispano, el cual brilló allá abajo por
+sus doce libros; el profeta Natán, y el metropolitano Crisóstomo, y
+Anselmo, y aquel Donato que se dignó poner su mano en la primera de las
+artes.[141] Aquí está también Rabano, y a mi lado brilla Joaquín, abad
+de Calabria, que estuvo dotado de espíritu profético. He debido alabar
+a aquel gran paladín de la Iglesia, por moverme a ello la ardiente
+simpatía y las discretas palabras de fray Tomás, que, así como a mí,
+han conmovido a todas estas almas.
+
+ [139] Me obliga a ocuparme en Santo Domingo, por quien Santo
+ Tomás habló tan bien de mi jefe San Francisco.
+
+ [140] En España.
+
+ [141] La Gramática.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOTERCIO_
+
+
+Quien deseare conocer bien lo que yo vi ahora, imagínese (y, mientras
+hablo, retenga la imagen como si fuese esculpida en fuerte roca) las
+quince estrellas, que en diversas regiones iluminan el cielo con tanta
+viveza, que vencen toda la densidad del aire: imagínese aquel Carro, al
+cual le basta el espacio de nuestro cielo para girar de noche y día,
+sin desaparecer nunca de aquella bocina, que comienza en la punta del
+eje en torno del cual se mueve la primera esfera; y piense que estas
+estrellas forman juntas en el cielo dos signos semejantes al que formó
+la hija de Minos cuando sintió el frío de la muerte:[142] figúrese uno
+de ellos despidiendo sus resplandores dentro del otro, y ambos a dos
+girando de manera que vayan en sentido inverso; y así tendrá como una
+sombra de la verdadera constelación y de la doble danza que circulaba
+en el sitio donde yo me encontraba; pues lo que vi es tan superior a
+lo que acostumbramos a ver, como el lento curso del Chiana es inferior
+al movimiento del más alto y veloz de los cielos. Allí se cantaba,
+no a Baco ni Peán, sino a tres Personas en una Naturaleza Divina, y
+ésta y la humana en una sola Persona. Tan luego como en las danzas
+y los cantos invirtieron el debido tiempo, aquellas santas luces se
+fijaron en nosotros, felicitándose de pasar de uno a otro cuidado.
+Después rompió el silencio de los espíritus acordes la luz que me había
+referido la admirable vida del Pobre de Dios, y dijo:
+
+ [142] Imagine que estas veinticuatro estrellas formen en el
+ cielo dos constelaciones dispuestas en círculo, como aquella
+ corona en que al morir Ariadna, hija de Minos, hizo que se
+ convirtiera la guirnalda de flores que adornaba su cabeza.
+
+--Estando ya trillada una parte del trigo y guardado el grano, el
+dulce amor que te profeso me invita a trillar la otra parte. Tú
+crees que en el pecho de donde fué sacada la costilla para formar
+la hermosa boca cuyo paladar costó caro a todo el mundo, y en aquel
+otro que, atravesado de una lanzada, satisfizo tanto, que venció el
+peso de toda culpa cometida antes y después, el gran poder creador
+de uno y otro infundió cuanta ciencia es asequible a la naturaleza
+humana: por esto te admiras de lo que dije antes, al manifestar que
+el bienaventurado que está contenido en la quinta luz[143] fué sin
+segundo. Abre, pues, los ojos de la inteligencia a lo que voy a
+exponerte, y verás cómo tu creencia y mis palabras son con respecto a
+la verdad como el centro es respecto de todos los puntos del círculo.
+Lo que no muere, y lo que puede morir, no es más que un destello de
+la idea que nuestro Señor engendra por efecto de su bondad; porque
+aquella viva luz que sale del radiante Padre, y no se separa de él
+ni del Amor que se interpone entre ambos, por un efecto de su bondad,
+comunica su irradiación a nueve cielos, como transmitida de espejo en
+espejo, pero permaneciendo una eternamente. De allí desciende hasta las
+últimas potencias, disminuyendo de tal modo su fuerza por grados, que
+últimamente sólo produce breves contingencias. Por estas contingencias
+entiendo las cosas engendradas, que el Cielo en su movimiento produce
+con germen o sin él. La materia de éstas, y la mano que le da forma,
+no causan siempre los mismos efectos; por lo cual dichas cosas, que
+llevan el sello de la idea divina, aparecen más o menos perfectas.
+De aquí se sigue que una misma especie de árboles dé frutos buenos o
+malos, y que vosotros nazcáis con diferente ingenio. Si la materia
+fuese enteramente perfecta, y el Cielo estuviese también en su virtud
+suprema, la luz de la idea divina se mostraría en todo su esplendor.
+Pero la naturaleza da siempre una forma imperfecta, semejante en
+sus obras al artista que domina prácticamente su arte, y cuya mano
+tiembla. Si, pues, el ferviente amor dispone la materia, e imprime en
+ella la clara luz del ideal divino, entonces las cosas contingentes
+alcanzan la perfección. Así es como fué hecha la tierra digna de toda
+perfección animal, y así es cómo concibió la Virgen. Por lo tanto,
+apruebo tu opinión, porque la humana naturaleza no fué ni será jamás
+lo que ha sido en esas dos personas. Pero si yo no siguiese ahora
+adelante, empezarías por exclamar: "¿Cómo es, pues, que aquél no tuvo
+igual?" Para que aparezca bien lo que ahora no aparece, piensa quién
+era, y la razón que tuvo para pedir cuando se le dijo: "Pide." No he
+hablado de modo que no hayas podido comprender que aquél fué un rey,
+que pidió la sabiduría, a fin de ser un verdadero rey, y no por saber
+cuál es el número de los motores celestiales; o si lo necesario con
+lo contingente produce lo necesario; o bien "si est dare primum motum
+esse," ni si en un semicírculo puede colocarse un triángulo que no
+tenga un ángulo recto: así pues, si has comprendido bien lo que he
+dicho y lo que digo, conocerás que la sabiduría real era la ciencia sin
+par en que se clavaba la flecha de mi intención. Si claramente miras,
+verás que la palabra "Ascendió" sólo hacía referencia a los reyes,
+que son muchos, pero pocos los buenos. Acoge mis palabras con esta
+distinción; y así podrás conservar tu creencia sobre el primer padre
+y nuestro Amado. Esto debe hacerte andar siempre con pies de plomo,
+para que, cual hombre cansado, los muevas lentamente hacia el sí y el
+no que no distingues con claridad; pues necio es entre los necios el
+que sin distinción afirma o niega, ya en uno, ya en otro caso; porque
+acontece a menudo que una opinión precipitada se extravía, y después
+el amor propio ofusca nuestro entendimiento. El que va en busca de la
+verdad, sin conocer el arte de encontrarla, hace el viaje peor que en
+vano, porque no vuelve tal como fué; de lo cual son en el mundo pruebas
+ostensibles Parménides, Meliso, Briso y otros muchos que marchaban y
+no sabían adónde. Así hicieron Sabelio y Arrio, y aquellos necios que
+fueron como espadas para las Escrituras, torciendo el recto sentido de
+sus palabras. Los hombres no deben aventurarse a juzgar, como hace el
+que aprecia las mieses en el campo sin estar granadas; porque he visto
+primero el zarzal áspero y punzante durante todo el invierno, y luego
+cubrirse de rosas en su cima; y he visto a la nave surcar el mar recta
+y veloz durante su viaje, y perecer a la entrada del puerto. No crean
+doña Berta y seor Martino,[144] por haber visto a uno robando, y a otro
+haciendo ofrendas, verlos del mismo modo en la mente de Dios, porque
+aquél puede elevarse y éste caer.
+
+ [143] El rey Salomón.
+
+ [144] Nombres usados antiguamente para significar gentes de
+ poco cacúmen.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOCUARTO_
+
+
+El agua contenida en un vaso redondo se mueve del centro a la
+circunferencia o de ésta al centro, según que la agiten por dentro o
+por fuera. Ocurrióseme de pronto esto que digo en cuanto calló el alma
+gloriosa de Santo Tomás, por la semejanza que nacía de sus palabras y
+de las de Beatriz, a quien plugo decir, después de aquél:
+
+--Este necesita, aunque no os lo indique ni con la voz ni con el
+pensamiento, llegar a la raíz de otra verdad. Decidle si la luz con que
+se adorna vuestra substancia permanecerá con vosotros eternamente tal
+como es ahora; y si así es, decidle cómo podrá suceder que no os ofenda
+la vista cuando os rehagáis visiblemente.
+
+Así como en un arranque de alegría los que dan vueltas danzando elevan
+la voz y manifiestan en sus gestos su regocijo, del mismo modo, ante
+aquel ruego piadoso y expresivo, los santos círculos demostraron nuevo
+gozo en su danza y en su admirable canto. El que se lamenta de que
+haya de morir aquí abajo para vivir después en el cielo, no ha visto
+el placer que la lluvia eterna de la sacrosanta luz produce en los
+bienaventurados. Aquel uno y dos y tres que vive siempre, y siempre
+reina en tres y dos y uno, no circunscrito y circunscribiéndolo todo,
+era cantado tres veces por cada uno de aquellos espíritus con tal
+melodía, que oírlos sería justa recompensa para todo mérito. Yo oí en
+la luz más resplandeciente del menor círculo una voz modesta,[145]
+quizá como la del Angel al dirigirse a María que respondió:
+
+ [145] La voz de Salomón, modesta como lo es la verdadera
+ sabiduría.
+
+--Mientras dure la fiesta del Paraíso, otro tanto tiempo irradiará
+nuestro amor en torno de nuestra vestidura. Su claridad corresponde
+al ardor que nos inflama; el ardor, a nuestras celestiales visiones;
+y éstas son tanto más claras, cuanto mayor es la gracia que cada uno
+tiene según su valor. Cuando nos revistamos de la carne gloriosa y
+santa, nuestra persona será mucho más grata a Dios y a nosotros, porque
+estará completa: entonces se aumentará lo que de su gratuita luz nos
+da el Sumo Bien, luz que nos permite contemplarle; y entonces deberá
+aumentarse también nuestra santa visión, el ardor que ésta produce y el
+rayo que del ardor desciende; pero así como el carbón que origina la
+llama la sobrepuja en deslumbrante blancura, de tal modo que aparece
+en medio de ella, de igual suerte este fulgor que ya nos rodea, será
+vencido en apariencia por la carne, que todavía está cubierta por la
+tierra; y un esplendor tan grande no podrá ofendernos, porque los
+órganos del cuerpo serán bastante fuertes para todo lo que pueda
+deleitarnos.
+
+Uno y otro coro me parecieron tan prontos y unánimes en decir "Amén,"
+que manifestaron bien claramente el deseo de revestir sus cuerpos
+mortales; no por ellos quizá, sino por sus madres, por sus padres,
+y por los demás seres que les fueron queridos antes de convertirse
+en sempiternas llamas. Y he aquí que en derredor de tales claridades
+nació una nueva luz sobre la que allí había, semejante a un horizonte
+luminoso; y así como al anochecer empiezan a entreverse en el Cielo
+nuevas apariciones, que parecen ser y no ser, así me pareció empezar
+a ver allí nuevas substancias. ¡Oh verdadero centelleo del Espíritu
+Santo! ¡Cuán brillante se presentó de improviso a mis ojos que,
+vencidos, no pudieron soportarlo! Pero se me mostró Beatriz tan bella y
+sonriente, que a su aspecto hubo de quedar esta visión entre las demás
+que no he podido retener en la memoria: entonces mis ojos recobraron
+fuerzas para alzarse de nuevo, y me vi transportado a mayor gloria
+sólo con mi Dama. Por el ígneo fulgor de la estrella, que me parecía
+más rojo que de costumbre, eché de ver que había subido a un punto
+más elevado; y con el lenguaje que es común a todos, de todo corazón
+ofrecí a Dios el holocausto debido por esta nueva gracia. No se había
+extinguido aún en mi pecho el ardor del sacrificio, cuando conocí que
+éste había sido felizmente bien aceptado; pues se me aparecieron unos
+resplandores tan deslumbrantes y rojos dentro de dos rayos luminosos,
+que exclamé: "¡Oh Helios, cuánto los embelleces!"
+
+Salpicados de grandes y pequeños luminares, lo mismo de Galaxia, cuya
+blancura extendida entre los polos del mundo hace dudar a los más
+sabios, aquellos rayos formaban en el fondo de Marte el venerable signo
+que produce la intersección de los cuadrantes en un círculo. Aquí el
+ingenio es inferior a mi memoria; en aquella cruz resplandecía Cristo
+de suerte, que no puedo encontrar una comparación digna; pero el que
+toma su cruz y sigue a Cristo me perdonará una vez más lo que omito,
+cuando vea centellear a Cristo en aquel albor. De uno a otro extremo de
+los brazos de la cruz y de arriba abajo se agitaban luces, que lanzaban
+vívidos destellos cada vez que se unían o pasaban más allá, tal como se
+ven en la Tierra los átomos agitándose en línea recta o curva, ágiles
+o lentos, cambiando sin cesar de aspecto, en el rayo de luz que corta
+la sombra que el hombre, por medio de su inteligencia y de su arte,
+se procura contra el Sol; y así como el laúd o el arpa forman con sus
+numerosas cuerdas una dulce armonía, aun para el que no distingue
+cada nota, del mismo modo aquellas luces que allí se me aparecieron
+produjeron alrededor de la cruz una melodía, que me arrebataba a pesar
+de no comprender el himno. Bien conocí que encerraba altas alabanzas,
+porque llegaron hasta mí estas palabras: "Resucita y vence," pero como
+el que oye sin entender. Y aquella melodía me arrobaba tanto, que hasta
+entonces no hubo cosa alguna que me ligara con tan dulces vínculos.
+Quizá parezcan demasiado atrevidas mis palabras, creyendo que pospongo
+a otras delicias el placer de los bellos ojos, en cuya contemplación se
+calman todos mis deseos; pero quien sepa que las vivas marcas de toda
+belleza la imprimen mayor a medida que están más elevadas, y considere
+que allí no me había vuelto aun hacia ellos, podrá excusarme de lo que
+me acuso para excusarme, y conocerá que digo la verdad; pues el santo
+placer de aquella mirada no está excluído aquí, supuesto que se hace
+más puro a medida que nos elevamos.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOQUINTO_
+
+
+La benigna voluntad, en la que se manifiesta siempre el amor cuyas
+aspiraciones son rectas, como la codicia se manifiesta en la voluntad
+inicua, impuso silencio a aquella dulce armonía e hizo reposar las
+santas cuerdas que por la diestra de Dios están templadas. ¿Cómo se
+habían de hacer sordas a súplicas justas aquellas substancias, que,
+para infundirme el deseo de dirigirles alguna pregunta, estuvieron
+acordes en callarse? Justo es que se lamente sin tregua el que, por
+amor a cosas que no pueden durar eternamente, se desprende de aquel
+amor. Como en noche serena discurre acá o allá por el cielo tranquilo
+y puro un repentino fuego, atrayendo las miradas hasta entonces
+indiferentes, y parecido a una estrella que cambia de sitio, sólo que
+ninguna desaparece de la parte donde aquél se enciende y dura poco, así
+desde el extremo del brazo derecho al pie de la cruz se corrió un astro
+de la constelación que aquí resplandece;[146] pero el diamante no se
+separó de su ángulo, sino que siguió la faja luminosa, asemejándose a
+una luz que pasa por detrás del alabastro. No menos afectuosa que aquel
+espíritu se mostró la sombra de Anquises cuando reconoció a su hijo en
+los Campos Elíseos, si hemos de dar crédito a nuestro mayor Poeta.
+
+ [146] El alma de Caociaguida, tatarabuelo del Poeta.
+
+--¡Oh sangre mía!, ¡oh superabundante gracia de Dios! ¿Quién, como tú,
+ha visto abiertas dos veces ante sí las puertas del Cielo?
+
+Así dijo aquella luz; por lo cual fijé en ella toda mi atención:
+después volví el rostro hacia mi Dama, y por una y otra parte quedé
+asombrado; pues en sus ojos brillaba tal sonrisa, que creí llegar con
+los míos al fondo de mi gracia y de mi Paraíso. Luego aquel espíritu,
+al que era tan grato ver y oír, añadió a sus primeras palabras cosas
+que no comprendí; tan profundos fueron sus conceptos: no porque fuese
+su intento el ocultármelos, sino por necesidad a causa de ser éstos
+superiores a la inteligencia de los mortales. Cuando el arco de su
+ardiente afecto estuvo menos tirante para que sus palabras descendiesen
+hasta el límite concedido a nuestra inteligencia, la primera cosa que
+oí fué:
+
+--Bendito seas Tú, trino y uno, que tan propicio eres a mi descendencia.
+
+Y continuó diciendo:
+
+--Hijo mío: gracias a ésa que te ha revestido de plumas para emprender
+tan alto vuelo, has satisfecho dentro de esta luz en que te hablo un
+plácido y largo deseo de verte, originado en mí de haber leído tu
+venida en el gran libro donde no se cambia jamás lo blanco en negro,
+ni lo negro en blanco. Tú crees que tu pensamiento ha llegado hasta mí
+por medio de aquel que es el primero, así como de la unidad, de todos
+conocida, se forman el cinco y el seis; y por eso ni me preguntas
+quién soy, ni por qué te parezco más gozoso que otro alguno de esta
+alegre cohorte. Crees la verdad; porque, en esta vida, los espíritus
+que disfrutan, así de mayor como de menor gloria, miran en el espejo
+en que aparece el pensamiento antes de nacer. Pero a fin de que el
+sagrado amor que observo con perpetua atención, y que excita en mí un
+dulce deseo, se satisfaga mejor, manifiesta con voz segura, franca y
+placentera, cuál es tu voluntad, cuál tu deseo, pues mi respuesta está
+ya preparada.
+
+Yo me volví hacia Beatriz; y ella, que me había oído antes de que yo
+hablara, se sonrió de un modo que hizo crecer las alas de mi deseo.
+Después empecé de este modo:
+
+--Desde que se os patentizó la Igualdad primera, el afecto y la
+inteligencia tienen un peso igual en cada uno de vosotros; porque en
+ese Sol, que os ilumina y abrasa con su luz y su calor, son tan iguales
+ambas virtudes, que toda semejanza es poca. Pero el entendimiento y
+la voluntad de los mortales, por la razón que os es ya manifiesta,
+vuelan con diferentes alas. Así es que yo, que soy mortal, me veo en
+esta desigualdad, y únicamente puedo dar gracias con el corazón a tan
+paternal acogida. Te suplico, pues, encarecidamente, ¡oh vivo topacio,
+que enriqueces esa preciosa joya!, que me hagas sabedor de tu nombre.
+
+--¡Oh vástago mío, en quien me complacía mientras te esperaba! Yo fuí
+tu raíz.
+
+De esta suerte dió principio a su respuesta. Después añadió:
+
+--Aquel de quien ha tomado su nombre tu prosapia, y que por espacio de
+ciento y más años ha estado girando por el primer círculo del monte,
+fué mi hijo y tu bisabuelo: bien necesita que con tus obras disminuyas
+su prolongada fatiga. Florencia, dentro del antiguo recinto donde
+oye sonar aún tercia y nona, estaba en paz, sobria y púdica. No tenía
+gargantillas, ni coronas, ni mujeres ostentosamente calzadas, ni
+cinturones más llamativos a la vista que la persona que los lleva.
+Al nacer, no causaba miedo la hija al padre, porque la época del
+matrimonio y el dote no habían salido aún de los límites regulares. No
+estaban entonces las casas vacías de moradores; no había llegado aún
+Sardanápalo a enseñar lo que se puede hacer en una cámara. Montemalo
+no era aún vencido por Uccellatoio, el cual, así como le excede en
+la subida, le excederá en la bajada. Yo he visto a Bellincion Berti
+con cinturón de cuero y hebilla de hueso, y a su mujer separarse del
+espejo sin colorete en el rostro: he visto a los de Nerli y a los
+del Vecchio contentarse con ir cubiertos de una simple piel, y a sus
+mujeres dedicadas a la rueca y al huso. ¡Oh afortunadas! Cada una de
+ellas conocía el lugar donde había de ser sepultada, y ninguna se
+había visto abandonada en el lecho por causa de Francia. La una velaba
+su cuna, y para consolar a su hijo usaba el idioma que constituye la
+primera alegría de los padres y de las madres: la otra, tirando de la
+blanca cabellera de su rueca, charlaba con su familia de los troyanos,
+y de Fiésole y de Roma. En aquellos tiempos se habría mirado como una
+maravilla a una Cianghella y a un Lapo Salterello, como hoy causarían
+asombro un Cincinato y una Cornelia. En medio de tanta calma, y de
+tan hermosa vida por parte de todos y entre tan fieles conciudadanos,
+me hizo nacer la Virgen María, llamada a grandes gritos, y en vuestro
+antiguo Baptisterio fuí a un tiempo cristiano y Cacciaguida. Moronto
+y Eliseo fueron mis hermanos; mi esposa procedía del valle del Po, y
+de ella viene tu apellido. Después seguí al emperador Conrado, que me
+concedió el título de caballero; tanto fué lo que le agradé por mis
+buenas acciones. Tras él fuí contra la maldad de aquella ley, cuyo
+pueblo usurpa vuestro dominio, por culpa del Pastor. Allí aquella torpe
+raza me libró del mundo falaz, cuyo amor envilece tantas almas, y desde
+el martirio llegué a esta paz.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOSEXTO_
+
+
+¡Oh nobleza de la sangre! Aunque seas muy poca cosa, nunca me admiraré
+de que hagas vanagloriarse de ti a la gente aquí abajo, donde nuestros
+afectos languidecen; pues yo mismo, allá donde el apetito no se tuerce,
+quiero decir, en el cielo, me vanaglorié de poseerte. A la verdad,
+eres como un manto que se acorta en breve, de modo que si cada día
+no se le añade algún pedazo, el tiempo lo va recortando en torno con
+sus tijeras. Con el "vos," al que Roma fué la primera en someterse y
+en cuyo empleo no han perseverado tanto sus descendientes, empezaron
+esta vez mis palabras: por lo cual, Beatriz, que estaba algún tanto
+apartada, sonrióse, pareciéndose a la que tosió cuando Ginebra cometió
+la primera falta de que habla la crónica.[147] Yo empecé a decir:
+
+ [147] Según cuenta la crónica de la Tabla redonda, la camarera
+ de la reina Ginebra tosió al notar el primer mal paso dado por
+ su señora, llevada del amor a Lanzarote.
+
+--Vos sois mi padre; vos me infundís aliento para hablar; vos me
+enaltecéis de modo, que soy más que yo mismo. Por tantos arroyos se
+inunda de alegría mi mente, que se goza en sí misma al considerar que
+puede contener tanta sin que la abrume. Decidme, pues, ¡oh mi querido
+antepasado!, quiénes fueron vuestros predecesores, y cuáles los años en
+que comenzó vuestra infancia. Decidme lo que era entonces el rebaño de
+San Juan, y cuáles las personas más dignas de elevados puestos.
+
+Como se aviva la llama del carbón al soplo del viento, así vi yo
+resplandecer aquella luz ante mis afectuosas palabras; y si pareció más
+bella a mis ojos, más dulce y suave fué también su acento cuando me
+dijo, aunque no en nuestro moderno lenguaje:
+
+--Desde el día en que se dijo "Ave," hasta el parto en que mi madre,
+que hoy es santa, se libró de mi peso, este Planeta fué a inflamarse
+quinientas cincuenta y tres veces a los pies del León. Mis antepasados
+y yo nacimos en aquel sitio donde primero encuentra el último distrito
+el que corre en vuestros juegos anuales. Bástete saber esto con
+respecto a mis mayores; lo que fueron o de dónde vinieron, es más
+cuerdo callarlo que decirlo. Todos los que se encontraban entonces en
+estado de llevar las armas, entre la estatua de Marte y el Baptisterio,
+formaban la quinta parte de los que ahora viven allí; pero la
+población, que es al presente una mezcla de gente de Campi, de Certaldo
+y de Fighine, se veía pura hasta en el último artesano. ¡Oh!, ¡cuánto
+mejor fuera tener por vecinas a aquellas gentes, y vuestras fronteras
+en Galluzo y Trespiano, que no tenerlas dentro de vuestros muros, y
+soportar la fetidez del villano de Aguglión y del de Signa, que tiene
+ya los ojos muy abiertos para traficar! Si la gente que está más
+degenerada en el mundo no hubiera sido una madrastra para César, sino
+benigna como una madre para con su hijo, más de uno que se ha hecho
+florentino, y cambia y trafica, se habría vuelto a Semifonti, donde
+andaba su abuelo pordioseando: los Conti estarían aún en Montemurlo;
+los Cerchi en la jurisdicción de Ancona, y quizá aun en Valdigrieve
+los Buondelmonti. La confusión de las personas fué siempre el
+principio de las desgracias de las ciudades, como la mescolanza de los
+alimentos lo es de las del cuerpo; pues un toro ciego cae más pronto
+que un cordero ciego; y muchas veces corta más y mejor una espada
+que cinco. Si consideras cómo han desaparecido Luni y Urbisaglia, y
+cómo siguen sus huellas Chiusi y Sinigaglia, no te parecerá una cosa
+difícil de creer el oír cómo se deshacen las familias, puesto que las
+ciudades mismas tienen un término. Todas vuestras cosas mueren como
+vosotros; pero se os oculta la muerte de algunas que duran mucho,
+porque vuestra vida es muy corta; y así como los giros del cielo de
+la Luna cubren y descubren sin tregua las orillas del mar, lo mismo
+hace con Florencia la Fortuna: por lo cual no debe asombrarte lo que
+voy a decir con respecto a los primeros florentinos, cuya fama está
+envuelta en la obscuridad de los tiempos. He visto ya en decadencia
+los Ughi, los Catellini, Filippi, Greci, Ormanni y Alberichi, todos
+ilustres caballeros; he visto también con los de la Sannella a los
+del Arca y a los Soldanieri, los Ardinghi y los Bostichi, tan grandes
+como antiguos. Sobre la puerta, cargada al presente con una felonía de
+tan gran peso, que en breve hará zozobrar vuestra barca, estaban los
+Ravignani, de quienes descienden el conde Guido, y los que han tomado
+después el nombre del gran Bellincion. El primogénito de la familia de
+la Pressa conocía el arte de gobernar bien, y en casa de Galigaio se
+veían ya los distintivos de la nobleza, que consistían en usar dorados
+la guarnición y el pomo de la espada. Grande era ya la columna de la
+Comadreja, e ilustres los Cacchetti, Giuochi, Fifanti, Baruci y Galli,
+y los que se avergüenzan al recuerdo de la medida. El tronco de que
+nacieron los Calfucci era ya grande, y ya habían sido promovidos a las
+sillas curules los Sizii y los Arrigucci. ¡Oh! ¡cuán fuertes he visto a
+aquéllos, que han sido destruídos por su soberbia! Y sin embargo, las
+bolas de oro[148] con sus altos hechos hacían florecer a Florencia;
+así como también los padres de aquellos que siempre que está vacante
+vuestra iglesia engordan mientras se hallan reunidos en consistorio. La
+presuntuosa familia[149] que persigue como un dragón al que huye, y se
+humilla como un cordero ante el que le enseña los dientes o la bolsa,
+venía ya engrandeciéndose; pero su origen era bajo: por esto no agradó
+a Ubertino Donato que su suegro le hiciera emparentar con ella. Los
+Caponsacco habían descendido ya de Fiésole, y habitaban en el Mercado,
+y ya Giuda e Infangato eran buenos ciudadanos. Voy a decirte una cosa
+increíble y verdadera: en el pequeño círculo que formaba la ciudad, se
+entraba por una puerta que debía su nombre a la familia de la Pera.
+Todos los que llevan las bellas insignias del gran Barón, cuyo nombre
+y cuya gloria se renuevan en la fiesta de Santo Tomás, recibieron
+de él sus títulos de caballero y sus privilegios; si bien hoy se ha
+colocado en el partido del pueblo aquel que rodea sus insignias de un
+círculo de oro. Ya los Gualterotti y los Importuni vivían tranquilos
+en el Borgo, y más lo habrían estado sin nuevos vecinos. La casa de
+que ha nacido vuestro llanto, por el justo rencor que os ha destruído
+y dado fin a vuestra agradable vida, era honrada con todos los suyos.
+¡Oh Buondelmonte!, ¡cuán mal hiciste en no aliarte con ella por medio
+del matrimonio para consuelo de los demás! Muchos de los que hoy están
+tristes estarían alegres, si Dios te hubiese entregado a Ema la primera
+vez que viniste a la ciudad. Pero era preciso que ante aquella piedra
+rota que guarda el puente sacrificara Florencia una víctima en sus
+últimos días de paz. Con tales familias y con otras muchas he visto a
+Florencia en medio de tan gran reposo, que no tenía motivo para llorar.
+Con estas familias he visto a su pueblo tan glorioso y justo, que jamás
+el lirio fué llevado al revés en la lanza, ni se había vuelto aún rojo
+a causa de las discordias.
+
+ [148] Los Umberti y los Lamberti, que en sus armas tenían
+ bolas de oro.
+
+ [149] Los Adimari, uno de los cuales perjudicó mucho a Dante.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOSEPTIMO_
+
+
+Estaba yo afanoso como aquel cuyo ejemplo hace que los padres sean
+un poco condescendientes con sus hijos, cuando acudió a Climene para
+cerciorarse de lo que acerca de él había oído; y bien lo conocían
+Beatriz y aquella luz que por mí había cambiado antes de sitio; por lo
+cual me dijo mi Dama:
+
+--Exhala el ardor de tu deseo de tal modo que salga bien expresado con
+la fuerza que lo sientes; no para que nosotros lo conozcamos mejor por
+tus palabras, sino para que te atrevas a manifestar tu sed, a fin de
+que otros te den de beber.
+
+--¡Oh mi querida planta, que te elevas tanto, que mirando al punto
+a quien todos los tiempos son presentes, ves las cosas contingentes
+antes de que sean en sí, como ven las inteligencias terrestres que dos
+ángulos obtusos no pueden caber en un triángulo! Mientras acompañado
+de Virgilio subía yo por el monte donde se curan las almas, y cuando
+bajaba por el mundo de los muertos, se me dijeron palabras graves
+acerca de mi vida futura; y aunque me considere como un tetrágono ante
+los golpes de la desgracia, quisiera saber cuál es la suerte que me
+está reservada; pues el dardo previsto hiere con menos fuerza.
+
+Así dije a la misma luz que me había hablado antes, manifestando mi
+deseo como lo quiso Beatriz. Aquel amoroso progenitor mío, encerrado y
+patente a un mismo tiempo en su esplendor risueño, me contestó, no en
+los términos ambiguos con que eran engañados los necios gentiles antes
+de que fuese inmolado el Cordero de Dios que redimió los pecados, sino
+con palabras claras y en latín correcto:
+
+--Las contingencias a cuyo conocimiento no alcanzan los límites de
+vuestra materia, están todas presentes a la vista de Dios. De aquí
+no se infiere, sin embargo, su necesidad, sino como es preciso que
+se pinte en los ojos de quien la mira, la nave que desciende por una
+corriente. Desde la mente divina llega a mi vista, como a los oídos la
+dulce armonía del órgano, el tiempo que para ti se prepara. Del mismo
+modo que Hipólito partió de Atenas por la crueldad y perfidia de su
+madrastra, tendrás que salir de Florencia. Esto es lo que se quiere, y
+lo que se busca y pronto será hecho por los que lo meditan allá donde
+diariamente se vende a Cristo. Las culpas caerán sobre los vencidos,
+como es costumbre; pero el castigo dará testimonio de la verdad, que
+lo envía al que lo merece. Tú abandonarás todas las cosas que más
+entrañablemente amas, y este es el primer dardo que arroja el arco del
+destierro. Tú probarás cuán amargo es el pan ajeno, y cuán duro camino
+el que conduce a subir y bajar las escaleras de otros. Y lo que más
+gravará tus espaldas será la compañía estúpida y malvada con la cual
+caerás en este valle; porque ingrata, loca e impía, se revolverá contra
+tí; si bien poco después, ella y no tú, verá destrozada su frente.
+Su conducta probará su bestialidad, de suerte que para ti será más
+laudable haberte separado completamente de ella. Tu primer refugio y
+tu primer albergue serán la cortesía del Gran Lombardo, que sobre la
+escala lleva el ave santa,[150] el cual te mirará tan benignamente, que
+entre ambos el dar precederá al pedir, al contrario de lo que sucede
+entre los demás. Sí, verás a aquel que al nacer fué tan inspirado por
+esta fuerte estrella, que sus hechos serán siempre admirados. Los
+pueblos no han reparado en él aún a causa de su corta edad, pues sólo
+hace nueve años que giran en derredor suyo estas esferas. Pero antes de
+que el Gascón engañe al gran Enrique,[151] aparecerán los destellos de
+su virtud en su desprecio al dinero y a las fatigas. Sus magnificencias
+serán tan conocidas, que ni aun sus mismos enemigos podrán dejar de
+referirlas. Espera en él y en sus beneficios; por él muchos hombres
+serán transformados, y los ricos y los pobres cambiarán de condición.
+Lleva grabado en tu mente cuanto te predigo acerca de él; pero no lo
+manifiestes a nadie.
+
+ [150] Can el Grande, señor de Verona.
+
+ [151] El papa Clemente V, de Gascuña, después de haber
+ promovido al imperio a Enrique VII, favoreció a sus enemigos.
+
+Y me refirió después cosas, que parecerán increíbles aun a aquellos que
+las presencien. Después añadió:
+
+--Hijo mío, tales son las interpretaciones de lo que se te ha dicho;
+tales las asechanzas que se te ocultarán por pocos años. No quiero, sin
+embargo, que odies a tus conciudadanos; pues tu vida se prolongará más
+aún de lo que tarde el castigo de su perfidia.
+
+Cuando, por su silencio, demostró el alma santa que había concluído de
+poner la trama en la tela que le presenté urdida, empecé a decir, como
+el que en sus dudas desea el consejo de una persona entendida, recta y
+amante:
+
+--Bien veo, padre mío, cómo corre el tiempo hacia mí para darme uno de
+esos golpes, tanto más graves, cuanto más desprevenido se vive; por lo
+cual es bueno que me arme de previsión, a fin de que, si se me priva
+del lugar que más quiero, no pierda los demás por causa de mis versos.
+Allá abajo, en el mundo eternamente amargo, y en el monte desde cuya
+hermosa cumbre me elevaron los ojos de mi Dama, y después en el cielo,
+de luz en luz, he oído cosas, que si las repitiera, serían para muchos
+de un sabor desagradable; y si soy cobarde amigo de la verdad, temo
+perder la fama entre los que llamarán a este tiempo el tiempo antiguo.
+
+La luz en que sonreía el tesoro que yo había encontrado allí, empezó
+por brillar como un espejo de oro a los rayos del Sol, y después
+respondió:
+
+--Sólo una conciencia manchada por su propia vergüenza o por la ajena
+encontrará aspereza en tus palabras: no obstante esto, aparte de ti
+toda mentira manifiesta por completo tu visión, y deja que se rasque
+el que tenga sarna; pues si tu voz es desagradable al gustarla por
+primera vez, dejará un alimento vivificante cuando sea digerida. Tu
+grito hará lo que el viento, que azota más las más elevadas cumbres, lo
+cual no será una pequeña prueba de honor. Por eso tan sólo se te han
+mostrado en estas esferas, en el monte y en el doloroso valle las almas
+que han gozado de cierto renombre; porque el ánimo del que escucha no
+fija su atención ni presta fe a ejemplos sacados de una raíz oculta y
+desconocida, ni a otras cosas que no se manifiesten claramente.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMOCTAVO_
+
+
+Aquel espíritu bienaventurado se recreaba ya en sus reflexiones, y yo
+saboreaba las mías, atemperando lo amargo con lo dulce, cuando la Dama
+que me conducía hasta Dios me dijo:
+
+--Cambia de ideas; piensa que yo estoy al lado de Aquél que alivia
+todas las contrariedades.
+
+Yo me volví hacia la voz amorosa de mi consuelo, y desisto de expresar
+cuál fué el amor que vi entonces en sus santos ojos; no sólo porque
+desconfíe de mis palabras, sino porque la mente no puede repetir lo
+que es superior a ella, si otro poder no le ayuda. Sólo puedo decir
+con respecto a este punto que, contemplándola, mi ánimo se vió libre
+de todo otro deseo: pues el placer eterno, que irradiaba directamente
+sobre Beatriz, me hacía dichoso al verlo reflejado en su hermoso
+rostro. Pero ella, desviándome de esta contemplación con la luz de una
+sonrisa, me dijo:
+
+--Vuélvete y escucha; que no está solamente en mis ojos el paraíso.
+
+Así como algunas veces se ve la pasión en la fisonomía, si aquélla
+es tanta que el alma entera le está sometida, del mismo modo en los
+destellos del fulgor santo, hacia el cual me volví, conocí el deseo de
+continuar nuestra plática. Y en efecto, empezó diciendo:
+
+--En esta quinta rama del árbol que recibe la vida por la copa, y
+fructifica siempre y nunca pierde sus hojas, son bienaventurados los
+espíritus que allá abajo, antes de venir al cielo, alcanzaron tan gran
+renombre, que toda musa se enriquecería con sus acciones: mira los
+brazos de la cruz, y los que te iré nombrando harán en ellos lo que el
+relámpago en la nube.
+
+Apenas nombró a Josué, vi pasar un fulgor por la cruz, y el oír
+pronunciar aquel nombre y ver deslizarse su resplandor fué todo uno. Al
+nombre del Gran Macabeo, vi moverse otra luz dando vueltas a causa de
+su alegría. Del mismo modo, a los nombres de Carlo-Magno y de Orlando,
+mi atenta mirada siguió a dos luces, como sigue la vista el vuelo
+del halcón. Después pasaron ante mis ojos por aquella cruz Guillermo
+y Rinoardo, el duque Godofredo y Roberto Guiscardo. En seguida, el
+alma que me había hablado se movió del mismo modo y se reunió a los
+anteriores, demostrándome lo artista que era entre los cantores del
+cielo.
+
+Volvíme hacia la derecha para conocer en Beatriz lo que debía hacer,
+bien por sus palabras o por sus ademanes; y vi sus ojos tan serenos,
+tan gozosos, que su rostro sobrepujaba a todos los otros, y hasta a
+su anterior aspecto. Y así como el hombre que obra bien, por el mayor
+placer que siente, advierte de día en día el aumento de su virtud, así
+yo, viendo más resplandeciente aquel milagro de belleza, reparé que se
+había hecho más extenso el círculo de mi rotación juntamente con el
+cielo; y en breve espacio de tiempo que muda de color el rostro de una
+doncella cuando depone el peso de la vergüenza, presentóse a mis ojos,
+al volverme, una transmutación semejante, por efecto de la blancura
+de la sexta y templada estrella, que me había recibido en su interior.
+Yo vi en aquella antorcha de Jove los destellos del amor que en ella
+existía, representando a mis ojos nuestro alfabeto; y así como las aves
+que se elevan sobre un río, regocijándose al llegar al sitio donde
+encuentran su alimento, forman a veces una hilera circular, y otras
+veces la prolongan, de igual suerte revoloteaban cantando las santas
+criaturas dentro de aquellas luces, y describiendo D, I o L con sus
+movimientos.[152] Primeramente ajustaban su baile al canto; después,
+representando uno de aquellos caracteres, se detenían un momento y
+guardaban silencio.
+
+ [152] Son las tres primeras letras de la palabra Diligite de
+ la frase: Diligite justitiam qui judicatis terram; que se lee
+ en la Sagrada Escritura.
+
+¡Oh divina Pegásea,[153] que glorificas y prolongas la vida de los
+ingenios, haciendo que perpetúen la memoria de las ciudades y de los
+reinos! Ilumíname a fin de que describa sus figuras tales cuales las he
+visto, y de que aparezca tu poder en estos cortos versos.
+
+ [153] La musa Calíope.
+
+Las luces formaron, pues, cinco veces siete vocales y consonantes, y
+yo observé aquellas figuras conforme me fueron apareciendo. "Diligite
+justitiam" fué el primer verbo y el primer nombre que representaron;
+"qui judicatis terram" fueron las últimas palabras. Después, en la M
+del quinto vocablo se quedaron formadas de modo que la estrella de
+Júpiter en aquel punto parecía de plata moteada de oro. Entonces vi
+descender otras luces sobre la parte superior de la M y detenerse allí
+cantando, según creo, el bien que hacia sí las atrae. Después, así como
+del choque de dos tizones ardientes salen innumerables chispas, de
+donde los necios deducen augurios, parecióme que se elevaban más de
+mil luces, remontándose unas más y otras menos, según las distribuye el
+Sol que las enciende; y cuando cada cual quedó fijo en su puesto, vi
+que aquellas luces formaban distintamente la cabeza y el cuello de un
+águila. Aquel que pinta esto no tiene quien le guíe, antes bien él guía
+todas las cosas, y de él procede esa virtud que mueve a los animales
+a dar una forma apropiada a sus nidos. Los demás bienaventurados, que
+anteriormente parecían contentarse con formar sobre la M una corona de
+lises, por medio de un pequeño movimiento concluyeron la figura del
+águila.
+
+--¡Oh dulce estrella!, ¡cuántas y qué resplandecientes almas me
+demostraron allí que nuestra justicia es un efecto del cielo que tú
+adornas! Por eso suplico a la Mente, principio de tu movimiento y de
+tu fuerza, que repare de dónde sale el humo que obscurece tus rayos, a
+fin de que se irrite otra vez contra los compradores y vendedores del
+templo que se fortificó con los milagros y la sangre de los mártires.
+¡Oh milicia celestial a quien contemplo! Ruega por los que existen en
+la Tierra extraviados por el mal ejemplo. Era ya antigua costumbre
+hacer la guerra con la espada; hoy se hace arrebatando por doquiera
+el pan que a nadie niega nuestro piadoso Padre. Pero tú, que escribes
+solamente para borrar, piensa que aún están vivos Pedro y Pablo, los
+cuales murieron por la viña que de tal modo echas a perder. Con razón
+puedes decir: "Tengo tan fijos mis deseos en aquél que quiso vivir
+solo, y que a consecuencia de un baile fué arrastrado al martirio,[154]
+que no conozco al Pescador ni a Pablo."
+
+ [154] San Juan Bautista.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO DECIMONONO_
+
+
+Ante mi aparecía, con las alas abiertas, la bella imagen que en su
+dulce fruición hacía dichosas a las almas reunidas. Cada una de éstas
+parecía un pequeño rubí, en el que brillaba tan encendido un rayo
+de Sol, que reflejaba a mis ojos la imagen del mismo Sol. Y lo que
+necesito describir ahora no lo anunció la voz jamás, ni lo escribió la
+tinta, ni lo concibió la imaginación. Porque vi, y aun oí hablar al
+pico del águila y decir con su voz "Yo" y "Mio," cuando su intención
+era decir: "Nos" y "Nuestro." Y empezó así:
+
+--Por haber sido justo y piadoso estoy aquí exaltado hasta esta gloria,
+que no se deja vencer por el deseo; y en la Tierra dejé tal memoria de
+mí, que los hombres más perversos la recomiendan, pero no siguen su
+ejemplo.
+
+Así como de muchas brasas sale un solo calor, así también de aquella
+imagen, formada por muchos amores, salía una sola voz. Entonces
+respondí:
+
+--¡Oh perpetuas flores de la dicha eterna, que como un solo perfume me
+hacéis sentir todos vuestros aromas! Poned fin con vuestras palabras
+al gran ayuno que me ha tenido hambriento durante largo tiempo, por
+no encontrar en la Tierra alimento alguno. Bien sé que, si la justicia
+divina se refleja en otras esferas como en un espejo, en la vuestra no
+se ve a través de un velo. Sabéis cuán atento me preparo a escucharos;
+sabéis también cuál es aquella duda que para mí se convierte en tan
+antiguo ayuno.
+
+Así como el halcón a quien quitan la caperuza mueve la cabeza, y bate
+las alas en señal de contento, demostrando sus deseos e irguiéndose con
+gallardía, lo mismo ví hacer al águila que estaba formada de alabanzas
+de la divina Gracia, las cuales cantaban como sabe cantar el que se
+deleita allá arriba. Después comenzó de esta suerte:
+
+--Aquel que abarcó con su compás hasta las extremidades del mundo, y
+encerró en su abertura tantas cosas ocultas y manifiestas, no pudo
+dejar sobre todo el universo una huella tan profunda de su poder,
+que su entendimiento no fuese infinitamente superior al de todos los
+entendimientos creados, como lo prueba el que el primer soberbio, que
+era la criatura más excelente, por no esperar la luz de la gracia
+divina, cayó del Cielo antes de ser confirmado en ella. De aquí resulta
+que las criaturas menos perfectas que aquélla son pequeños receptáculos
+para contener aquel bien sin fin, único que puede medirse a sí mismo.
+Aun nuestra vista, que es casi un rayo de la mente divina de que están
+llenas todas las cosas, no puede, por su naturaleza, ser tan penetrante
+que discierna su principio sino bajo una apariencia muy lejana de la
+verdad. La vista que recibe vuestro mundo sólo penetra en la justicia
+sempiterna como el ojo se interna en el mar; que aunque vea el fondo
+cerca de la orilla, no lo ve en el inmenso piélago; y sin embargo, el
+fondo existe, pero su profundidad misma lo oculta. No existe luz si
+no procede del Sér tranquilo que no se turba nunca; fuera de él no
+hay más que tinieblas, o sombras de la carne o su veneno. Bastante
+he descorrido el velo que te ocultaba la viva justicia, sobre la que
+hacías tan frecuentes preguntas, pues tú decías: "Un hombre nace en
+la orilla del Indo, y allí no hay quien hable de Cristo, ni quien lea
+o escriba con respecto a él; todas sus acciones y deseos son buenos,
+y en cuanto puede ver la razón humana, no ha pecado ni en obras ni en
+palabras: si muere sin bautismo y sin fe, ¿dónde está la justicia que
+le condena? ¿Dónde su falta, si no cree?" Ahora bien: ¿quién eres tú,
+que quieres tomar asiento en el tribunal para juzgar a mil millas de
+distancia con un palmo de vista? En verdad que quien hablando conmigo
+sutiliza por ver los rayos de la justicia divina, tendría razón para
+dudar de su rectitud, si no estuviese sobre vosotros la Escritura. ¡Oh
+animales terrestres!, ¡oh inteligencias burdas! La primera voluntad,
+que es buena por sí misma, que es el Sumo Bien, no se ha separado jamás
+de sí misma. Solamente es justo lo que a ella se conforma; ningún bien
+creado la atrae; pero ella produce este bien con sus rayos.
+
+Cual cigüeña que se revuelve sobre el nido, después de haber alimentado
+a sus hijos, y así como uno de éstos, ya alimentado, la mira, del mismo
+modo empezó la bella imagen a agitarse sobre mí, e igualmente elevé mis
+ojos hacia ella, que movía sus alas, impelidas por tantos espíritus.
+Al dar vueltas, cantaba y decía: "Mis notas son tan incomprensibles
+para tí, como el juicio eterno para vosotros los mortales." Luego
+que aquellos refulgentes ardores del Espíritu Santo se detuvieron,
+sin dejar de formar el signo que hizo a los Romanos temibles en el
+mundo,[155] el mismo signo continuó diciendo:
+
+ [155] El águila.
+
+--A este reino no ha subido jamás quien no creyó en Cristo, ni antes
+ni después de que éste fuera enclavado en el santo leño: pero mira;
+muchos que exclaman "Cristo, Cristo," estarán menos próximos a él en
+el día del juicio, que algunos de los que no han conocido a Cristo; y
+a tales cristianos causará vergüenza el Etíope, cuando se dividan los
+dos colegios, uno enteramente rico, y otro miserable. ¿Qué no podrán
+decir los Persas a vuestros reyes, cuando vean abierto aquel volumen
+en el que se escriben todos sus desprecios? Allí se verá, entre las
+obras de Alberto, la que en breve agitará la pluma, y por la cual
+quedará desierto el reino de Praga. Allí se verá el daño que ocasiona
+junto al Sena, falsificando la moneda, el que morirá herido por un
+jabalí.[156] Allí se verá la insaciable soberbia que enloquece del tal
+modo al escocés y al inglés, que no pueden sufrir el verse contenidos
+en los límites de sus Estados.[157] Se verá la lujuria y la molicie
+del de España, y del de Bohemia, que jamás conoció ni quiso conocer el
+valor.[158] Allí se verá también marcada con una I la bondad del Cojo
+de Jerusalén,[159] mientras que lo contrario a ella tendrá por marca
+una M. Se verá la avaricia y la vileza de aquel que guarda la isla
+del fuego, donde terminaron los prolongados días de Anquises;[160] y
+para demostrar su mezquindad, se emplearán muchas abreviaturas en su
+escrito, a fin de que en poco espacio se contengan muchas palabras.
+Y a la vista de todos aparecerán las vergonzosas obras del tío y del
+hermano,[161] que han envilecido tan egregia estirpe y dos coronas.
+Allí serán conocidos el de Portugal y el de Noruega,[162] y el de
+Rascia, que alteró los cuños de Venecia.[163] ¡Oh Hungría feliz, si no
+se deja guiar mal! ¡Oh dichosa Navarra, si se defendiese con el monte
+que la rodea! Todos deben creer que ya, en presagio de esto, Nicosia y
+Famagusta se lamentan y claman contra su bestia, que no discrepa de las
+otras.
+
+ [156] Felipe el Hermoso.
+
+ [157] Los reyes Roberto de Escocia y Eduardo I de Inglaterra.
+
+ [158] Alfonso, rey de España. Wenceslao, rey de Bohemia.
+
+ [159] La bondad de Carlos el Cojo, rey de Pulla y Jerusalén,
+ estará marcada con una I (uno): es decir, que será igual a
+ uno, mientras que sus maldades llevarán por marca una M (mil),
+ serán iguales a mil.
+
+ [160] Fadrique, hijo de Pedro de Aragón, que gobierna la isla
+ de Sicilia, donde está el fuego del Etna.--Dice la vileza,
+ porque Fadrique, después de la muerte de Enrique VII, abandonó
+ vilmente la causa de los gibelinos.
+
+ [161] Jaime, rey de Mallorca, y Menorca, y Jaime de Aragón,
+ tío aquél y hermano éste de dicho Fadrique.
+
+ [162] Dionisio el Agrícola, rey de Portugal. Noruega, en
+ tiempo de Dante, tenía su rey propio.
+
+ [163] Rascia, Raugia, Ragusa, ciudad y territorio de la
+ antigua Dalmacia, sobre el Adriático, cuyo rey falsificó los
+ ducados de Venecia.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMO_
+
+
+Cuando Aquél que ilumina el mundo entero desciende de nuestro
+hemisferio, de tal modo que el día se extingue en todas partes, el
+cielo encendido antes por él solo, aparece súbitamente sembrado de
+luces, en las cuales se refleja una sola. Y aquel estado del cielo
+me vino a la imaginación, cuando la enseña del mundo y de sus jefes
+cerró su bendito pico; porque brillando mucho más todos aquellos vivos
+resplandores, entonaron suaves cantos, que han desaparecido de mi
+memoria. ¡Oh dulce amor, que bajo aquella riente luz te ocultas! ¡Cuán
+ardiente me parecías en medio de aquellos efluvios sonoros, que sólo
+respiran santos pensamientos!
+
+Después que las preciosas y brillantes joyas de que vi adornada la
+sexta estrella cesaron en sus cantos angélicos, me pareció oír el
+murmullo de un río que límpido desciende de roca en roca, mostrando la
+fecundidad de su elevado manantial. Y así como el sonido adquiere su
+forma en el cuello de la cítara, y en los orificios de la zampoña el
+soplo del que la toca, así también subió de improviso aquel murmullo
+por el cuello del Aguila, como si éste estuviese perforado. Prodújose
+allí una voz, que salió por su pico en forma de palabras, según las
+esperaba mi corazón, donde las escribí:
+
+--Debes ahora mirar fijamente--empezó a decir--aquella parte de mí
+misma que en las águilas mortales contempla y soporta la luz del
+Sol; porque entre los fuegos que componen mi figura, los que hacen
+centellear el ojo de mi cabeza tienen un grado de luz mayor que todos
+los demás. Aquel que, haciendo las veces de pupila, luce en medio,
+fué el cantor del Espíritu Santo, que transportó el arca de ciudad en
+ciudad: ahora conoce el mérito de su canto en la parte que fué obra
+de su propia voluntad, por la remuneración que proporcionalmente ha
+recibido. De los cinco que forman el arco de mi ceja, el que está más
+próximo al pico consoló a la viuda de la pérdida de su hijo;[164] ahora
+conoce cuán caro cuesta no seguir a Cristo, por la experiencia que
+tiene de esta dulce vida y de la opuesta. El que le sigue en la parte
+superior de la circunferencia de que hablo, dilató su muerte para hacer
+verdadera penitencia:[165] ahora conoce que los eternos juicios de Dios
+son invariables, aunque una ferviente oración consiga allá abajo que
+suceda mañana lo que debería suceder hoy. El otro que sigue se hizo
+griego conmigo y con las leyes para ceder su puesto al Pastor, guiado
+por una buena intención que produjo malos frutos:[166] ahora conoce que
+el mal resultado de su buena acción no le es nocivo, por más que haya
+sido causa de la destrucción del mundo. Aquel que ves en el declive
+del arco fué Guillermo, a quien llora la Tierra que se lamenta de
+Carlos y Federico vivos:[167] ahora conoce el amor del cielo hacia un
+rey justo, y así lo manifiesta por el resplandor de que está rodeado.
+¿Quién creería en el mundo lleno de errores, que el troyano Rifeo fuera
+en este arco la quinta de las luces santas? Aunque su vista no penetre
+hasta el fondo de la divina gracia, demasiado conoce ahora lo que en
+ella no puede ver el mundo.
+
+ [164] El emperador Trajano. (Véase el canto X del Purgatorio.)
+
+ [165] Ezequías, rey de Judá, a quien Dios, escuchando sus
+ ruegos, concedió quince años más de vida para arrepentirse de
+ sus culpas.
+
+ [166] El emperador Constantino, que se hizo griego, esto es,
+ trasladó de Roma a Bizancio la capital del Imperio romano, con
+ las leyes romanas y con el Aguila imperial, por ceder al Papa
+ la ciudad eterna.
+
+ [167] Guillermo II, llamado el Bueno, de cuya pérdida se
+ lamenta Sicilia, así como de ver vivos a Carlos el Cojo y
+ Fadrique de Aragón.
+
+Como la alondra que en el aire se cierne cantando, y después calla,
+contenta de la última melodía que la satisface, tal me pareció la
+imagen, satisfecha del eterno placer, por cuya voluntad todas las cosas
+son lo que son: y aun cuando yo hiciese allí visibles mis dudas como el
+vidrio manifiesta por su transparencia el color de que se ha revestido
+su superficie, esas mismas dudas no me permitieron esperar la respuesta
+callando, sino que con su fuerza hicieron salir de mi boca estas
+palabras: "¿Qué cosas son esas?": por lo cual conocí en los nuevos
+destellos que despedían aquellas almas dichosas la alegría que les
+causaba responder a mis preguntas. Después, con el ojo más inflamado,
+me respondió el bendito signo, para no tenerme por más tiempo entregado
+a mi asombro:
+
+--Veo que crees estas cosas, porque yo las digo; pero no comprendes
+cómo pueden ser: de suerte que, aunque creídas, no por eso están menos
+ocultas. Tú haces como aquel que aprende a conocer las cosas por su
+nombre, pero que no puede ver su esencia, si otro no se la manifiesta.
+"Regnum coelorum" cede a la violencia del ardiente deseo y de la
+viva esperanza, cuyos afectos vencen a la divina voluntad; pero no a
+la manera que el hombre prevalece sobre el hombre, sino que la vencen
+porque quiere ser vencida; y vencida, vence con su benignidad. Te
+causan asombro la primera y la quinta almas que forman el arco de
+la ceja, porque ves adornada con ellas la región de los Angeles. No
+salieron paganas de sus cuerpos, como crees, sino cristianas, teniendo
+fe viva, la una en los pies que debían ser crucificados, y la otra en
+los que ya lo habían sido. Una de ellas, saliendo del Infierno donde
+nadie se convierte a Dios con buen deseo, volvió a habitar su cuerpo
+en recompensa de una viva esperanza; de una viva esperanza, que rogó
+fervientemente a Dios para resucitarla, a fin de que su voluntad
+pudiera ser movida. El alma gloriosa de que se habla, vuelta a su carne
+en que permaneció poco tiempo, creyó en Aquél que podía ayudarla; y
+al creer, se abrasó de tal modo en el fuego de un verdadero amor,
+que después de su segunda muerte fué digna de venir a participar de
+estos goces. La otra, merced a una gracia que mana de una fuente tan
+profunda, que no ha habido criatura cuya mirada pudiera penetrar
+hasta su manantial, cifró allá abajo todo su amor en la justicia; por
+lo cual de gracia en gracia Dios abrió sus ojos a nuestra redención
+futura, y creyendo en ella, no soportó por más tiempo la fetidez
+del paganismo, reprendiendo por su causa a las gentes pervertidas.
+Aquellas tres mujeres que viste junto a la rueda derecha del carro, le
+bautizaron más de mil años antes de que se instituyera el bautismo. ¡Oh
+predestinación!, ¡cuán remota está tu raíz de la vista de aquellos que
+no ven toda la causa primera! Y vosotros, mortales, sed circunspectos
+en vuestros juicios; pues nosotros, que vemos a Dios, no conocemos aún
+todos sus elegidos: y sin embargo, no es grata semejante ignorancia;
+porque nuestra beatitud se perfecciona con este bien, y queremos lo que
+Dios quiere.
+
+Tal fué el suave remedio que me dió aquella imagen divina para aclarar
+mi vista. Y así como un buen tocador de cítara hace acompañamiento a un
+buen cantor con la vibración de las cuerdas, adquiriendo de este modo
+mayor atractivo el canto, así mientras hablaba, recuerdo que vi a los
+benditos resplandores agitar sus llamas al compás de las palabras, como
+los párpados que se mueven acordes y al mismo tiempo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOPRIMERO_
+
+
+Mis ojos se habían fijado de nuevo en el rostro de mi Dama, y el ánimo
+con ellos se había separado de todo otro objeto. Ella no sonreía:
+
+--Pero si yo riese--empezó a decirme--, te quedarías como Semele,
+cuando fué reducida a cenizas; pues mi belleza, que, según has visto,
+brilla más cuanto más asciende por las gradas del eterno palacio, si no
+se moderase, resplandecería tanto, que tu fuerza mortal perecería ante
+su fulgor como la rama destrozada por el rayo. Nos hemos elevado al
+séptimo esplendor[168] que, colocado bajo el pecho del ardiente León,
+difunde ahora sobre la Tierra sus rayos mezclados con el fuerte influjo
+de aquél. Fija la mente en pos de tus miradas, y haz de tus ojos un
+espejo para la imagen que se te aparecerá en este espejo.
+
+ [168] Al cielo de Saturno.
+
+Quien supiese cuán dulcemente se recreaba mi vista en el semblante
+dichoso de Beatriz, cuando invitado por ella la dirigí hacia otro
+objeto, conocería lo grato que me sería obedecer a mi Guía celestial,
+considerando que el placer de obedecerla contrabalanceaba al que yo
+sentía contemplándola. Dentro del cristal que, rodeando al mundo,
+lleva el nombre de su querido señor, bajo cuyo imperio permaneció
+muerto todo mal, vi una escala del color del oro en que se refleja
+un rayo de Sol, y tan elevada, que mis ojos no podían seguirla. Vi
+además bajar por sus escalones tantos resplandores, que pensé que todas
+las luces que brillaban en el cielo estaban esparcidas allí. Y así,
+como, por una costumbre natural, las cornejas se agitan reunidas al
+romper el día para dar calor a sus ateridas alas, y mientras se alejan
+algunas sin volver, otras regresan al punto de donde se remontaban,
+y otras revolotean sobre él, lo mismo me pareció que hacían aquellos
+fulgores que habían ido descendiendo hasta que se detuvieron en un
+escalón determinado. El que se quedó más cerca de nosotros empezó a
+resplandecer tanto, que yo decía entre mí: "Conozco el amor que me
+anuncias." Pero Aquélla, de quien espero la orden para hablar o callar,
+permaneció inmóvil: así es que, a pesar mío, hice bien en no preguntar
+nada. Por lo cual, ella, que leía en la vista de Aquél que lo ve todo
+el deseo que yo ocultaba, me dijo:
+
+--Puedes manifestar tu ardiente anhelo.
+
+Entonces empecé de esta suerte:
+
+--Mis méritos no me hacen digno de tu respuesta; pero en nombre de
+aquella que me permite interrogarte, alma bienaventurada, que te
+ocultas en tu alegría, dame a conocer la causa que tanto te aproxima
+a mí, y dime por qué no se oye en esta esfera la dulce sinfonía del
+Paraíso, que tan devotamente resuena en las de abajo.
+
+--Tu oído es tan débil como tu vista--me contestó--; aquí no se canta
+por la misma razón que Beatriz no sonríe. He descendido tanto por las
+gradas de la escala santa, sólo para recrearte con mis palabras y con
+la luz de que estoy revestida. No es un mayor afecto lo que me ha hecho
+más solícita; pues en toda esta escala hay un amor tan ferviente y más
+que el mío, según te lo manifiestan los destellos de esas almas; pero
+la alta caridad, que nos convierte en siervas atentas a la voluntad que
+rige al mundo, nos designa el sitio en que, según puedes ver, estamos
+colocadas.
+
+--Bien veo--dije yo--, ¡oh sagrada lámpara!, que un amor libre basta en
+esta corte para hacer lo que quiere la eterna Providencia; mas lo que
+me parece sumamente difícil de comprender es por qué fuiste tú entre
+todas tus compañeras la destinada a este cargo.
+
+Aun no había pronunciado la última palabra, cuando la luz, haciendo
+un eje de su centro, giró con la rapidez de una rueda. Después me
+respondió la amorosa alma que estaba dentro de ella:
+
+--La luz divina se fija en mí penetrando en la que me envuelve, y su
+virtud, unida a mi vista, me eleva tanto sobre mí misma, que veo la
+suma esencia de que aquélla emana. De aquí proviene la alegría con que
+brillo; porque a la claridad de mi visión junto la de la luz que me
+rodea. Pero el alma que más brilla en el cielo, el serafín que tiene
+más fijos los ojos en Dios no podrá satisfacer tus preguntas; porque
+lo que deseas saber penetra tan profundamente en el abismo del decreto
+eterno, que está muy apartado de toda vista creada; y cuando vuelvas al
+mundo mortal, refiere lo que te digo, a fin de que nadie presuma llegar
+al fondo de tal arcano. La mente, que aquí es luz, en la Tierra es
+humo; considera, pues, cómo podrá comprender allá abajo lo que aquí no
+comprende, por más que el cielo la enaltezca.
+
+Sus palabras me contuvieron de tal modo, que abandoné la cuestión, y me
+limité a rogarle humildemente que me dijese quién era.
+
+--Entre las dos costas de Italia, y no muy lejos de tu patria, se
+elevan unos peñascos, tanto que los truenos retumban a mucha menos
+altura. Aquellos peñascos forman una eminencia que se llama Catria,
+al pie de la cual hay un yermo consagrado únicamente al culto del
+verdadero Dios.
+
+Así empezó a hablar por tercera vez; y continuando luego, añadió:
+
+--De tal modo me dediqué allí al servicio de Dios, que sólo con
+legumbres y zumo de olivas pasaba fácilmente fríos y calores,
+satisfecho con mis ideas contemplativas. Aquel claustro producía
+fértilmente para esta parte de los cielos, y ahora está tan vacío,
+que será preciso que en breve lo sepa el mundo. En aquel sitio estuve
+yo, Pedro Damián; y Pedro el Pecador en la casa de Nuestra Señora,
+a orillas del Adriático. Escasa era ya mi vida mortal, cuando fuí
+llamado y obligado a recibir aquel capelo que sólo se transmite de
+malo a peor. Vinieron en otro tiempo Cefas y el Vaso de elección del
+Espíritu Santo,[169] flacos y descalzos, aceptando su alimento de
+cualquier mano. Ahora los modernos pastores quieren que de uno y otro
+lado los apoyen, ¡tan pesados son!, y que les lleven en litera, y que
+vaya detrás quien les sostenga la cola. Cubren con sus mantos sus
+cabalgaduras, de suerte que van dos bestias bajo una sola piel. ¡Oh
+paciencia de Dios, que tanto soportas!
+
+ [169] San Pedro y San Pablo.
+
+Al sonido de estas palabras, vi muchas llamas que bajaban girando de
+escalón en escalón, y a cada vuelta se hacían más bellas. Vinieron
+a detenerse alrededor de aquella luz, y prorrumpieron en un clamor
+tan alto, que nada en el mundo puede asemejársele: su estruendo me
+ensordeció de tal modo, que no comprendí lo que dijeron.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VEGESIMOSEGUNDO_
+
+
+Mudo de estupor me volví hacia mi Guía, como un niño que se acoge
+siempre a quien le inspira más confianza: y aquélla, como la madre que
+socorre prontamente al hijo azorado y pálido con su voz consoladora, me
+dijo:
+
+--¿No sabes que estás en el cielo? ¿No sabes que todo el cielo es
+santo, y que lo que en él se hace procede de un buen celo? Si el grito
+que acabas de oír te ha conmovido tanto, ahora puedes pensar cómo te
+habría perturbado aquel suave cántico unido a mi sonrisa. Y si hubieras
+comprendido lo que se rogó al exhalar ese grito, conocerías la venganza
+que verás antes de tu muerte. La espada de aquí arriba no hiere nunca
+demasiado pronto, ni demasiado tarde, como suele parecerles a los que
+la esperan con temor o con deseo. Pero ahora vuélvete hacia otro lado,
+y verás muchos espíritus ilustres, si diriges tus miradas según te
+indico.
+
+Volví los ojos como ella quiso, y vi cien pequeñas esferas, que se
+embellecían unas a otras con sus mutuos rayos. Yo estaba como aquel
+que reprime en sí el agudo estímulo del deseo, y no se aventura a
+preguntar, temiendo excederse, cuando la mayor y más brillante de
+aquellas perlas se adelantó para contentar mi curiosidad: después oí en
+su interior:
+
+--Si vieses, como yo, la caridad que arde entre nosotros, habrías
+expresado ya tus deseos; pero a fin de que, por demasiado esperar, no
+tardes en llegar al alto fin de tu viaje, contestaré al pensamiento
+que no te atreves a proferir. La cumbre de aquel monte en cuya falda
+está Casino fué frecuentada en otro tiempo por gentes engañadas y mal
+dispuestas. Yo soy el que llevó allí el nombre de Aquél que enseñó en
+la Tierra la verdad que tanto nos enaltece;[170] y lució sobre mí tanta
+gracia, que aparté a las ciudades circunvecinas del impío culto que
+sedujo al mundo. Esos otros fuegos fueron todos hombres contemplativos,
+abrasados en aquel ardor que hace nacer las flores y los frutos
+santos. Aquí están Macario y Romualdo; aquí están mis hermanos, que se
+encerraron en el claustro y conservaron un corazón perseverante.
+
+ [170] San Benito abad, que dió a conocer allí la religión
+ cristiana.
+
+Lo contesté:
+
+--El afecto que demuestras hablando conmigo, y la benevolencia que veo
+y observo en todas vuestras luces, me inspiran la misma confianza que
+inspira el Sol a la rosa cuando se abre tanto cuanto le es posible. Por
+eso te ruego, padre, que si soy digno de tal merced, me concedas la
+gracia de ver tu imagen descubierta.
+
+--Hermano--me respondió--: tu elevado deseo se realizará en la última
+esfera, donde se realizan todos los otros y los míos, y donde todos
+son perfectos, maduros y enteros: en aquella sola esfera, todas sus
+partes permanecen inmóviles, porque no está en un sitio, ni gira
+entre dos polos, y nuestra escala llega hasta ella, lo que hace que la
+pierdas de vista. El patriarca Jacob la vió prolongarse hasta arriba,
+cuando se le apareció tan llena de ángeles; pero ahora no retira
+nadie sus pies de la tierra para subirla, y mi regla sólo sirve abajo
+para gastar papel. Los muros que eran una abadía se han convertido en
+cavernas; y las cogullas en sacos de mala harina. La más sórdida usura
+no es tan contraria a la voluntad de Dios, como lo es el fruto de esas
+riquezas que tanto enloquecen el corazón de los monjes, porque todo lo
+que la Iglesia guarda pertenece a aquellos que piden por Dios, y no
+a los parientes o a otros más indignos. La carne de los mortales es
+tan flexible, que las buenas obras no duran el tiempo que transcurre
+desde el nacimiento de la encina hasta la formación de la bellota.
+Pedro empezó su fecunda tarea sin oro ni plata; yo con oraciones y
+con ayunos; Francisco basó su orden en la humildad: y si atiendes al
+principio de cada orden, y consideras después adonde han llegado, verás
+lo blanco cambiado en negro. Más admiración causó en verdad ver al
+Jordán retrocediendo y al mar huír cuando Dios quiso, que la causará
+ver remediados estos males.
+
+Así me dijo, y después se reunió a sus demás compañeros, que a su
+vez se reconcentraron, y como un torbellino se elevaron a lo alto.
+La dulce Dama con un solo ademán me impulsó a subir tras ellos por
+aquella escala: tanto fué lo que su virtud venció mi grave naturaleza:
+y jamás aquí abajo, donde se sube y desciende naturalmente, hubo un
+movimiento tan rápido que pudiera igualar a mi vuelo. Así pueda volver,
+¡oh lector!, a aquel piadoso reino triunfante, por el que lloro con
+frecuencia mis pecados golpeándome el pecho, como es cierto que vi el
+signo que sigue al Tauro,[171] y me encontré en él en menos tiempo del
+que necesitarías para meter y sacar un dedo del fuego. ¡Oh gloriosas
+estrellas!, ¡oh luz llena de gran virtud, en la que reconozco todo mi
+ingenio, cualquiera que ésta sea! Con vosotras nacía, y se ocultaba
+con vosotras aquel que es padre de toda vida mortal,[172] cuando sentí
+por vez primera el aire toscano; y cuando más tarde se me concedió la
+gracia de entrar en la alta rueda que os hace girar, me fué también
+permitido pasar por la región en donde estáis. A vosotras dirige ahora
+devotamente mi alma sus suspiros, para alcanzar la virtud necesaria en
+la difícil empresa que la atrae.
+
+ [171] La constelación de Géminis.
+
+ [172] El Sol.
+
+--Estás tan cerca de la última salvación--empezó a decirme Beatriz--,
+que debes tener los ojos claros y penetrantes; así pues, antes de que
+llegues a ella, mira hacia abajo y contempla cuántos mundos he puesto
+bajo tus pies, a fin de que tu corazón se presente tan gozoso como
+pueda ante la triunfante multitud que alegre acude por esta bóveda
+etérea.
+
+Recorrí con la vista todas las siete esferas, y ví a nuestro globo
+tan pequeño, que me reí de su vil aspecto: así es que apruebo como
+mejor parecer el de quien le tiene en poca estima; pudiendo llamarse
+verdaderamente probo el que sólo piensa en el otro mundo.
+
+Vi a la hija de Latona inflamada, sin aquella sombra que fué causa de
+que yo la creyera enrarecida y densa. Allí, ¡oh Hiperión!, pudieron
+soportar mis ojos la luz de tu hijo, y vi cómo se mueven próximas a él
+y en derredor suyo Maya y Dione. Allí me apareció Júpiter atemperando a
+su padre y a su hijo;[173] allí distinguí con claridad sus frecuentes
+cambios de lugar, y todos los siete planetas me manifestaron su
+magnitud, su velocidad, y la distancia a que respectivamente se
+encuentran colocados. Aquel pequeño punto que nos hace tan orgullosos
+se me apareció por completo desde las montañas a los mares, mientras
+que yo giraba con los eternos Gemelos. Después fijé mis ojos en los
+hermosos ojos.
+
+ [173] Saturno y Marte.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOTERCERO_
+
+
+Como el ave que, habiendo reposado entre la predilecta enramada junto
+al nido de sus dulces hijuelos, durante la noche ocultadora de las
+cosas, y deseando ver tan caros objetos y hallar el sustento para
+nutrirlos, cuyo penoso trabajo soporta placentera, se adelanta al
+día, y antes de rayar el alba sube a la cima del abierto follaje, y
+fijamente mira, esperando con ardoroso anhelo la salida del Sol, así
+estaba mi Dama, en pie y atenta, vuelto el rostro hacia la región del
+cielo bajo la cual se muestra el Sol menos presuroso; y en tanto yo,
+viéndola suspensa y ansiosa, permanecí como el que anhelante querría
+otra cosa, pero se calma con la esperanza de obtenerla. Poco intervalo
+medió entre ambos momentos, es decir, entre el de mi expectativa y el
+de ver de un instante a otro iluminarse más el cielo. Y Beatriz dijo:
+
+--He ahí la legión del triunfo de Cristo, y todo el fruto recogido de
+la rotación de estas esferas.
+
+Me pareció que ardía todo su semblante; y tenía los ojos tan llenos
+de alegría, que debo seguir adelante sin más explicación. Cual en los
+plenilunios serenos Trivia ríe entre las ninfas eternas, que iluminan
+el cielo por todas partes, así vi yo sobre millares de luces un Sol,
+que las encendía todas, como hace el nuestro con las que vemos sobre
+nosotros; y a través de su viva luz aparecía tan clara a mis ojos la
+divina substancia, que no podían soportarla.
+
+--¡Oh Beatriz--exclamé--, Guía dulce y querida!
+
+Ella me dijo:
+
+--Lo que te abisma es una virtud a la que nada resiste. Allí están la
+Sabiduría y el Poder que abrieron entre el Cielo y la Tierra las vías
+por tanto tiempo deseadas.
+
+Así como el fuego de la nube, dilatándose de modo que ésta no puede
+contenerlo, se escapa de ella, y, contra su naturaleza, se precipita
+hacia abajo, de igual suerte mi mente, engrandeciéndose más entre
+aquellas delicias, salió de sí misma, y no sabe recordar lo que fué de
+ella.
+
+--Abre los ojos y mírame cual soy; has visto cosas que te han dado
+fuerza suficiente para sostener mi sonrisa.
+
+Yo estaba como aquel que conserva cierta reminiscencia de una visión
+olvidada, y que se esfuerza en vano por renovarla en su imaginación,
+cuando oí proferir estas palabras tan dignas de gratitud, que no
+se borrarán jamás del libro donde se consigna lo pasado. Si ahora
+resonasen todas aquellas lenguas que Polimnia y sus hermanas hicieron
+más pingües con su dulcísima leche para venir en mi ayuda, no
+expresarían la milésima parte de la verdad, al pretender cantar tan
+santa sonrisa, y el resplandor que comunicaba a aquel santo rostro:
+por lo mismo, al describir yo el Paraíso, es forzoso que mi sagrado
+poema salte como un hombre que encuentra cortado su camino. Quien
+considere el peso del asunto y el hombro mortal que soporta la carga,
+no censurará el que éste tiemble bajo su gravedad. El derrotero que
+hiende mi atrevida proa no es a propósito para una pequeña embarcación,
+ni para el nauta que quiera ahorrarse la fatiga.
+
+--¿Por qué te enamora mi faz de tal suerte, que no te vuelves hacia
+el hermoso jardín que florece bajo los rayos de Cristo? Allí está la
+Rosa[174] en que el Verbo divino encarnó; y allí están los lirios[175]
+por cuyo aroma se descubre el buen camino.
+
+ [174] La Virgen María, llamada por la Iglesia Rosa Mística.
+
+ [175] Los bienaventurados.
+
+Así dijo Beatriz, y yo, que estaba siempre pronto a seguir sus
+consejos, me lancé nuevamente a la batalla de mis débiles párpados.
+Y así como mis ojos, al abrigo de la sombra, han visto alguna vez un
+prado de flores iluminado por un rayo de Sol que atravesaba por entre
+desgarrada nube, del mismo modo distinguí entonces una multitud de
+esplendores, iluminados desde arriba por ardientes rayos, sin ver el
+origen de donde estos fulgores procedían.
+
+¡Oh benigna virtud que así los iluminas! Sin duda te elevaste por dejar
+campo libre a mis ojos, que eran demasiado débiles para contemplarte.
+El nombre de la hermosa flor que invoco siempre, por mañana y tarde,
+concentró todo mi espíritu en la contemplación del mayor fuego; y
+cuando mis dos ojos me representaron la belleza y la extensión de
+la fulgente estrella que vence arriba, como venció abajo, desde el
+interior del cielo descendió una llamarada, que tenía la forma de un
+círculo como una corona,[176] y rodeó a la estrella girando en torno
+suyo. La melodía que más dulcemente se deje oír en la Tierra, y que más
+atraiga el ánimo, parecería una nube que desgarrada truena, comparada
+con el sonido de aquella lira de que estaba coronado el bello zafiro
+con que se engalana el más claro cielo.
+
+ [176] El arcángel San Gabriel.
+
+--Yo soy el amor angélico, que giro difundiendo la sublime dicha,
+nacida del vientre que fué morada de nuestro deseo; y giraré, Señora
+del Cielo, mientras acompañas a tu Hijo, y hagas resplandeciente la
+suprema esfera en donde habitas.
+
+Así se dejaba oír la circular melodía, y todas las demás luces hacían
+resonar el nombre de María. El manto real de todas las esferas del
+mundo, que más se inflama y anima bajo el hálito y las perfecciones de
+Dios, tenía sobre nosotros tan distante la faz interna, que no me era
+posible distinguir su aspecto desde el sitio en que me encontraba; por
+lo cual no tuvieron mis ojos la fuerza necesaria para seguir a la llama
+coronada, que se elevó en pos de su divina primogenitura. Y semejantes
+al niño que tiende los brazos hacia su madre después de haberse
+alimentado con su leche, movido del afecto que aun exteriormente
+se inflama, cada uno de aquellos fulgores se prolongó hacia
+arriba, patentizándome así el amor que profesaban a María. Después
+permanecieron ante mi vista cantando "Regina coeli" tan dulcemente,
+que jamás ha huído de mí el placer que me causaron.
+
+¡Oh cuánta es la abundancia que se encierra en aquellas arcas
+riquísimas por haber esparcido en la Tierra buenas semillas! Allí
+viven y gozan del eterno tesoro que conquistaron en el destierro de
+Babilonia, donde hicieron dejación del oro. Allí triunfa de su victoria
+bajo el alto Hijo de Dios y de María, y juntamente con el antiguo y el
+nuevo concilio, el que tiene las llaves de tal gloria.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOCUARTO_
+
+
+¡Oh compañía escogida para la gran cena del cordero bendito, el cual
+os alimenta de tal modo, que vuestro apetito está siempre satisfecho!
+Ya que por la gracia de Dios éste prueba prematuramente lo que cae de
+vuestra mesa, antes de que la muerte ponga fin a sus días, pensad en su
+deseo inmenso, y refrescadlo algún tanto: vosotros bebéis siempre en la
+fuente de donde procede lo que él piensa.
+
+Esto dijo Beatriz: y aquellas almas gozosas se convirtieron en esferas
+sobre polos fijos, resplandeciendo vivamente a guisa de cometas. Y
+como las ruedas en el mecanismo de un reloj se mueven de tal suerte,
+que a quien las observa le parece que la primera está quieta y la
+última vuela, así también aquellos glóbulos, danzando diferentemente,
+me hacían estimar su velocidad o lentitud por el grado de sus
+resplandores. De aquel conjunto de bellas luces vi salir un fulgor tan
+alegre y esplendente, que superaba a todos los demás. Tres veces giró
+en torno de Beatriz, cantando de un modo tan divino, que mi fantasía no
+ha podido retener su encanto; por lo cual mi pluma pasa adelante sin
+describirlo, pues para pintar tales pliegues carece de matices, no ya
+la lengua, sino la misma imaginación.
+
+--¡Oh mi santa hermana, que tan devotamente ruegas, movida de tu
+ardiente afecto, que me separas de aquella hermosa esfera!
+
+De este modo, luego que se detuvo aquel fuego bendito,[177] dirigió su
+aliento hacia mi Dama, y le habló como he dicho. Y ella contestó:
+
+ [177] San Pedro.
+
+--¡Oh luz eterna del gran Barón a quien nuestro Señor dejó las llaves
+que llevó abajo desde este goce maravilloso! Examina a éste como te
+plazca con respecto a los puntos fáciles y difíciles de la Fe, que te
+hizo andar sobre el mar. A ti no se te oculta si él ama bien, y espera
+bien y cree; porque tienes la vista fija donde todo está patente; pero
+ya que este reino ha conseguido ciudadanos por medio de la Fe veraz, es
+bueno que para glorificarla le toque a él hablar de ella.
+
+Así como el bachiller se prepara, y no habla hasta que el maestro
+propone la cuestión que debe aprobar, pero no resolver, del mismo modo
+preparaba yo todas mis razones, mientras ella hablaba, para estar
+pronto a contestar a tal examinador y a tal profesión.
+
+--Dí buen cristiano, explícate: ¿Qué es la Fe?
+
+Al oír esto alcé la frente hacia aquella luz de donde salían tales
+palabras; después me volví hacia Beatriz, y ella me hizo un rápido
+ademán para que dejara brotar el agua de mi fuente interior.
+
+La gracia divina que me permite confesarme con tan alto
+primipilo--exclamé,--haga claros y expresivos mis conceptos.
+
+Después continué:
+
+--Según lo ha escrito, padre, la verídica pluma de tu querido
+hermano,[178] que contigo hizo entrar a Roma por el buen camino, la Fe
+es la substancia de las cosas que se esperan, y el argumento de las que
+no aparecen a nuestra mente: tal me parece su esencia.
+
+ [178] San Pablo.
+
+Entonces oí:
+
+--Piensas rectamente, si comprendes bien por qué la colocó entre las
+substancias, y no entre los argumentos.
+
+A lo cual contesté:
+
+--Las profundas cosas que aquí se me manifiestan claras y patentes
+están tan ocultas a los ojos del mundo, que sólo existen en la creencia
+sobre que se funda la alta esperanza; por eso toma el nombre de
+substancia. Con respecto a esta creencia es preciso argumentar sin otra
+luz; por eso toma el nombre de argumento.
+
+Entonces oí:
+
+--Si todo lo que en la Tierra se aprende por vía de enseñanza, se
+entendiera de ese modo, la sutileza del sofisma sería en vano.
+
+Tales fueron las palabras que exhaló aquel ardiente amor; y después
+añadió:
+
+--Ha salido bien la prueba de la liga y el peso de esta moneda; pero
+dime si la tienes en tu bolsa.
+
+Le respondí:
+
+--Sí, la tengo tan brillante y tan redonda, que no cabe duda sobre su
+cuño.
+
+En seguida salieron estas palabras de la profunda luz que allí
+resplandecía:
+
+--Esa querida joya, en la que se funda toda otra virtud, ¿de dónde te
+proviene?
+
+--La abundante lluvia del Espíritu Santo--le contesté--, que está
+esparcida sobre las antiguas y las nuevas páginas, es el silogismo que
+me la ha demostrado tan sutilmente, que comparada con ella me parece
+obtusa toda otra demostración.
+
+Después oí:
+
+--¿Por qué tienes por palabra divina a la antigua y la nueva
+proposición, que así te han convencido?
+
+Respondí:
+
+--La prueba que me descubre la verdad consiste en las obras
+subsiguientes, para las cuales la naturaleza no calentó nunca el hierro
+ni dió golpes en el yunque.
+
+Se me contestó:
+
+--Dí, ¿quién te asegura que aquellas obras hayan existido? ¿Acaso te lo
+asegura aquello mismo que se quiere probar con ellas? ¿No tienes otro
+testimonio?
+
+--Si el mundo se convirtió al cristianismo sin necesidad de
+milagros--dije yo--esto sólo es un milagro tan grande, que los otros no
+son la centésima parte de él; porque tú entraste pobre y famélico en el
+campo a sembrar la buena planta que en otro tiempo fué vid y ahora se
+ha convertido en zarza.
+
+Terminadas estas palabras, resonó en las esferas de la sublime y
+elevada corte un "Alabemos a Dios" con la melodía que se canta allá
+arriba. Y aquel Barón que examinándome así me había llevado de rama en
+rama hasta acercarnos a las últimas hojas, volvió a empezar de esta
+manera:
+
+--La gracia que enamora a tu mente hate abierto la boca hasta este
+punto, como abrirse debía: por tanto apruebo cuanto ha salido de ella;
+mas ahora es preciso que expliques lo que crees y el origen de tu
+creencia.
+
+--¡Oh Santo Padre!, ¡oh Espíritu, que ves lo que creíste con tal
+firmeza, que dirigiéndote hacia el sepulcro venciste a pies más
+jóvenes!--empecé a decir--: quieres que te manifieste el orden de las
+cosas en que creo, y además me preguntas el motivo de mi creencia.
+Pues bien, yo te respondo: Creo en un solo y eterno Dios, que sin ser
+movido, mueve todo el Cielo con amor y con deseo; y en apoyo de tal
+creencia, no sólo tengo pruebas físicas y metafísicas, sino que también
+me las suministra la verdad que de aquí llueve por medio de Moisés, por
+los profetas, por los salmos, por el Evangelio, y por lo que vosotros
+escribistéis después de haberos iluminado el ardiente Espíritu. Creo
+en tres Personas eternas, y las creo una esencia tan trina y una, que
+admiten a la vez "son" y "es." La profunda naturaleza divina de que
+ahora trato se ha grabado en mi mente muchas veces por la doctrina
+evangélica. Tal es el principio, tal la chispa que se dilata hasta
+convertirse en viva llama, y que brilla en mi interior como estrella en
+el cielo.
+
+Cual señor que oye lo que lo agrada, y por ello abraza a su siervo,
+congratulándose por la noticia en cuanto éste se calla, de igual
+suerte me bendijo cantando y giró tres veces en derredor de mi frente,
+luego que me callé, aquel apostólico fulgor, por cuyo mandato había yo
+hablado: tanto fué lo que mis palabras le agradaron.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOQUINTO_
+
+
+Si alguna vez sucede que el poema sagrado en que han puesto sus manos
+el Cielo y la Tierra, y que me ha hecho enflaquecer por espacio de
+muchos años, triunfe de la crueldad que me tiene alejado del bello
+redil, donde dormí corderillo enemigo de los lobos que le hacen la
+guerra; entonces volveré como poeta, con otra voz y otros cabellos, y
+tomaré la corona de laurel sobre mis fuentes bautismales: porque allí
+entré en la fe que hace las almas familiares a Dios, y por ella me
+rodeó Pedro de aquel modo la frente. Después se adelantó hacia nosotros
+un resplandor desde aquella legión de que salió el primero de los
+vicarios que Cristo dejó en la Tierra; y mi Dama, llena de alegría, me
+dijo:
+
+--Mira, mira, he ahí el Barón por quien allá abajo visitan a
+Galicia.[179]
+
+ [179] El apóstol Santiago.
+
+Cual dos palomas que, al reunirse, se demuestran su amor dando vueltas
+y arrullándose, así vi yo aquellos grandes y gloriosos príncipes
+acogerse mutuamente, alabando el alimento de que allá arriba se
+nutren. Mas, cuando hubieron dado fin a sus gratulaciones, ambos se
+detuvieron silenciosos "coram me," tan encendidos que humillaban mi
+rostro. Beatriz dijo entonces riendo:
+
+--¡Oh alma ilustre, que has escrito acerca de la liberalidad de nuestra
+basílica! Haz resonar la Esperanza en esta altura. Tú sabes que la has
+simbolizado tantas veces cuantas Jesucristo se os manifestó a los tres
+en todo su esplendor.
+
+--Levanta la cabeza, y tranquilízate; porque es preciso que lo que
+llega aquí arriba desde el mundo mortal se madure a nuestros rayos.
+
+Tan consoladoras palabras me fueron dirigidas por el segundo
+resplandor: entonces elevé los ojos hacia aquellos montes que antes los
+habían inclinado con su excesivo peso.
+
+--Ya que nuestro Emperador te dispensa la merced de que te encuentres,
+antes de tu muerte, en la estancia más secreta de su palacio con sus
+condes, a fin de que habiendo visto la verdad de esta corte, os anime
+por eso a ti y a los otros la Esperanza que tanto enamora allá abajo,
+dime en qué consiste ésta; dime cómo florece en tu mente, y de dónde te
+proviene.
+
+Así habló el segundo resplandor. Y aquella piadosa Dama que guió las
+plumas de mis alas hacia tan elevado vuelo, respondió antes que yo de
+esta suerte:
+
+--La Iglesia militante no tiene entre sus hijos otro más provisto
+de esperanza, como está escrito en el Sol que irradia sobre nuestra
+multitud: por eso se le ha concedido que desde Egipto venga a ver a
+Jerusalén, antes de terminar sus combates. Los otros dos puntos sobre
+que han versado tus preguntas, no por deseo de saber, sino para que él
+refiera lo grata que te es esta virtud, los dejo a su cargo; que no
+le serán de difícil resolución, ni le servirán de jactancia: responda,
+pues, y que la gracia de Dios se lo conceda.
+
+Cual discípulo que responde a su maestro con gusto y prontitud en
+aquello en que es experto, a fin de revelar su mérito, así respondí yo:
+
+--La Esperanza es una expectación cierta de la vida futura, producida
+por la gracia divina y los méritos anteriores. Muchas son las estrellas
+que me comunican esta luz; pero quien primero la derramó en mi corazón
+fué el supremo cantor[180] del Supremo Señor, "Que esperen en ti los
+que conocen tu nombre," dice en sus sublimes cánticos; y ¿quién no lo
+conoce teniendo mi fe? Tú me has inundado después con su oleada en tu
+Epístola; de modo que ya estoy lleno, y derramo sobre otros vuestra
+lluvia.
+
+ [180] David.
+
+Mientras yo hablaba, en el seno de aquel incendio fulguraba una llama
+rápida y frecuente como un relámpago. Después me dijo:
+
+--El amor en que me abraso todavía por la virtud que me siguió hasta la
+palma y hasta mi salida del campo, quiero que te hable, a ti que con
+ella te deleitas; siéndome por lo mismo grato que me digas lo que la
+Esperanza te promete.
+
+Yo le contesté:
+
+--Las nuevas y las antiguas Escrituras prefijan el término a que deben
+aspirar las almas a quienes Dios ha concedido su amistad, y ese término
+lo veo ahora tal cual es. Isaías dice que cada una de ellas vestirá
+en su patria un doble ropaje, y su patria es esta dulce vida. Y tu
+hermano[181] nos manifiesta más claramente esta revelación, allí donde
+trata de las blancas vestiduras.
+
+ [181] San Juan en el Apocalipsis.
+
+Inmediatamente después de pronunciadas estas palabras, se oyó
+primeramente sobre nosotros: "Sperent in te;" a lo cual respondieron
+todos los círculos de almas. Luego resplandeció entre ellas una luz tan
+viva, que si Cáncer tuviera semejante claridad, el invierno tendría un
+mes de un solo día. Y como la doncella placentera, que se levanta, y va
+y toma parte en la danza, sólo por festejar a la recién venida, y no
+por vanidad u otra flaqueza, así vi al esclarecido esplendor acercarse
+a los otros dos, que seguían dando vueltas cual era necesario a su
+ardiente amor. Púsose a cantar con ellos las mismas palabras con la
+misma melodía; y mi Dama fijó en él sus miradas como esposa inmóvil y
+silenciosa.
+
+--Ese es aquél que descansó sobre el pecho de nuestro Pelícano; es el
+que fué elegido desde la cruz para el gran cargo.
+
+Así dijo mi Dama; y sus miradas no dejaron de estar más atentas después
+que antes de pronunciar estas palabras. Como a quien fija los ojos
+en el Sol esperando verlo eclipsarse un poco, que a fuerza de mirar,
+concluye por no ver, así me sucedió con aquel último fuego, hasta que
+me fué dicho:
+
+--¿Por qué te deslumbras para ver una cosa que aquí no existe? Mi
+cuerpo es tierra en la Tierra, y allí permanecerá con los otros cuerpos
+hasta tanto que nuestro número se iguale con el eterno propósito. Las
+dos luces que se elevaron antes son las únicas que existen en este
+bienaventurado claustro con sus dos vestiduras; y así lo debes repetir
+en tu mundo.
+
+Dichas estas palabras, cesó el girar del círculo inflamado juntamente
+con el dulce concierto que formaba la armonía del triple canto; así
+como, para descansar o huír de un peligro, se detienen al sonido de un
+silbo los remos que venían azotando el agua.
+
+¡Ah! ¡Cuánta fué la turbación de mi mente cuando me volví para ver a
+Beatriz, y no pude lograrlo, a pesar de encontrarme cerca de ella y en
+el dichoso mundo!
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOSEXTO_
+
+
+Mientras yo permanecía indeciso a causa de mi deslumbrada vista, salió
+la fúlgida llama que la deslumbró una voz, que llamó mi atención
+diciendo:
+
+--En tanto que recobras la vista que has perdido mirándome, bueno es
+que hablando conmigo compenses su pérdida. Empieza, pues, y dime adónde
+se dirige tu alma, y persuádete de que tu vista sólo está ofuscada,
+pero no destruída; pues la Dama que te conduce por esta región luminosa
+tiene en su mirada la virtud que tuvo la mano de Ananías.
+
+Yo dije:
+
+--Venga tarde o temprano, según su voluntad, el remedio a mis ojos, que
+fueron las puertas por donde ella entró con el fuego en que me abraso.
+El bien que esparce la alegría en esta corte es el "alfa" y el "omega"
+de cuanto el amor escribe en mí, ya sea leve o fuertemente.
+
+Aquella misma voz que había desvanecido el miedo causado por mi súbito
+deslumbramiento, excitó nuevamente en mí el deseo de hablar, diciendo:
+
+--Es preciso que te limpies en una criba más fina: es preciso que digas
+quién dirigió tu arco hacia tal blanco.
+
+--Los argumentos filosóficos--contesté--, y la autoridad que desciende
+de aquí, han debido infundirme tal amor; porque el bien, por sí mismo,
+apenas es conocido, enciende tanto más el amor, cuanta mayor bondad
+encierra. Así pues, la mente de todo el que conoce la verdad en que se
+funda esta prueba, debe inclinarse a amar con preferencia a ninguna
+otra cosa aquella esencia,[182] en la cual hay tanta ventaja, que los
+demás bienes existentes fuera de ella no son más que un rayo de su luz.
+Esa verdad la ha declarado a mi inteligencia aquel que me demuestra el
+primer amor de todas las substancias eternas. Me la declaran también
+las palabras del veraz Hacedor, que dijo a Moisés hablando de sí mismo:
+"Yo te mostraré reunidas en mí todas las perfecciones." Tú también me
+la declaras en el principio de tu sublime anuncio, que publica en la
+Tierra el arcano de arriba más altamente que ningún otro.
+
+ [182] Dios.
+
+Y yo oí:
+
+--Por cuanto te dice la inteligencia humana, de acuerdo con la
+autoridad divina, reserva para Dios el mayor de tus amores. Pero dime
+todavía si te sientes atraído hacia él por otras cuerdas, y dime con
+cuantos dientes te muerde este amor.
+
+No se me ocultó la santa intención del águila de Cristo; pues comprendí
+hasta dónde quería llevar mi confesión: por eso empecé a decir:
+
+--Todos los estímulos que pueden obligar al corazón a volverse hacia
+Dios concurren en mi caridad; porque la existencia del mundo y mi
+existencia, la muerte que El sufrió para que yo viva, y lo que espera
+todo fiel como yo, juntamente con el conocimiento antedicho, me han
+sacado del piélago de los amores tortuosos, y me han puesto en la playa
+del recto amor. Amo las hojas que adornan todo el huerto del Hortelano
+eterno en la misma proporción del bien que aquél les comunica.
+
+Apenas guardé silencio, resonó por el Cielo un dulcísimo canto; y
+mi Dama decía con los demás: "¡Santo, Santo, Santo!" Y así como la
+aparición de una luz penetrante desvanece el sueño, excitando el
+sentido de la vista, el cual acude a la claridad que atraviesa las
+membranas; y el despertado la rehuye, aturdido en su repentino desvelo,
+mientras no le ayuda la facultad estimativa, de igual suerte ahuyentó
+Beatriz todo entorpecimiento de mis ojos con el rayo de los suyos,
+que brillaba a más de mil millas: entonces vi mejor que antes, y casi
+estupefacto pregunté quién era un cuarto resplandor que distinguí con
+nosotros. Mi Dama me dijo:
+
+--Dentro de esos rayos contempla amorosa a su Hacedor la primera alma
+creada por la Virtud primera.[183]
+
+ [183] Adán.
+
+Como el follaje que doblega su copa al paso del viento, y después se
+levanta por la propia virtud que la endereza, tal hice yo, maravillado
+mientras ella hablaba, e irguiéndome después a impulsos del deseo de
+preguntar que me abrasaba; por lo que empecé de esta suerte:
+
+--¡Oh fruto, que fuiste producido ya maduro! ¡Oh padre antiguo, de
+quien toda esposa es hija y nuera! Tan devotamente como puedo te
+suplico que me hables; tú ves mis deseos, los cuales no te manifiesto
+por oír más pronto tus palabras.
+
+A veces un animal encubertado se agita de modo que manifiesta por los
+movimientos de su envoltura aquello que desea: del mismo modo la primer
+alma me daba a conocer por la luz de que estaba revestida la alegría
+que le causaba complacerme. Después dijo:
+
+--Sin que me lo hayas expresado, conozco tu deseo mejor que tú aquello
+de que estés más cierto; porque lo veo en el veraz espejo cuyo parhelio
+son las demás cosas, y que no es parhelio de ninguna. Quieres oír
+cuánto tiempo ha que Dios me colocó en el excelso jardín en donde ésa
+te preparó a subir tan larga escala; por cuánto tiempo deleitó mis
+ojos; la verdadera causa de la gran ira, y el idioma inventado por mí
+de que hice uso. Sabe, pues, hijo mío, que el haber probado la fruta
+del árbol no fué la causa de tan largo destierro, sino solamente
+el haber infringido la orden. En aquel lugar de donde tu Dama hizo
+partir a Virgilio, estuve deseando esta compañía por espacio de cuatro
+mil trescientas dos revoluciones del Sol; y mientras permanecí en
+la Tierra, le vi volver a todas las luces de su carrera novecientas
+treinta veces. La lengua que hablé se extinguió completamente antes
+que las gentes de Nemrod se dedicaran a la obra interminable; porque
+ningún efecto racional fué jamás duradero, a causa de la voluntad
+humana, que se renueva según la posición y la influencia de los astros.
+Es cosa muy natural que el hombre hable; pero la naturaleza deja a
+vuestra discreción que lo hagáis de este o del otro modo. Antes que yo
+descendiese a las angustias infernales, se daba en la Tierra el nombre
+de I[184] al Sumo Bien de quien procede la alegría que me circunda;
+ELI se le llamó después y así debía ser; porque el uso de los mortales
+es como la hoja de una rama, que desaparece para ceder su puesto a otra
+nueva. En el monte que se eleva más sobre las ondas estuve yo, con
+vida pura y deshonesta, desde la primera hora hasta la que es segunda
+después de la hora sexta, cuando el Sol pasa de uno a otro cuadrante.
+
+ [184] Otros escriben un (único), El, por Eli, o J, principio
+ del nombre de Jehová, y sobre cada una de estas opiniones se
+ ha discutido mucho.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_
+
+"Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo," entonó
+todo el Paraíso con tan dulce canto, que me embriagaba. Lo que veía
+me parecía una sonrisa del Universo, pues mi embriaguez penetraba por
+el oído y por la vista. ¡Oh gozo!, ¡oh inefable alegría!, ¡oh vida
+entera de amor y de paz!, ¡oh riqueza segura y sin deseo! Ante mis
+ojos estaban encendidas las cuatro antorchas, y aquella que había
+venido primero empezó a lanzar más vivos destellos, transformándose su
+aspecto cual aparecería el de Júpiter, si éste y Marte fueran aves y
+trocasen su plumaje. La Providencia, que distribuye aquí a su placer
+los oficios de cada uno, había impuesto silencio a todo el coro de los
+bienaventurados, cuando oí estas palabras:
+
+--No te admires al ver que mi semblante se demuda; pues verás demudarse
+el de todos éstos mientras hablo. Aquel que usurpa en la Tierra mi
+puesto, mi puesto, mi puesto, que está vacante a los ojos del Hijo de
+Dios, ha hecho de mi cementerio una sentina de sangre y podredumbre,
+que al perverso caído desde aquí[185] sirve allá abajo de complacencia.
+
+ [185] Lucifer.
+
+Entonces vi cubrirse todo el cielo de aquel color que comunica el Sol
+por mañana y tarde a las nubes opuestas a él; y cual mujer honesta que,
+segura de sí misma, se ruboriza tan sólo al escuchar las faltas ajenas,
+así vi yo a Beatriz cambiar de aspecto: un eclipse semejante creo que
+hubo en el cielo cuando la pasión del Poder Supremo. Después, con voz
+tan alterada, que no fué mayor la alteración de su semblante, continuó
+en estos términos:
+
+--Mi sangre, así como la de Lino y la de Cleto,[186] no alimentó a
+la Esposa de Cristo para acostumbrarla a adquirir oro, sino para que
+adquiriese aquella vida virtuosa por la que Sixto y Pío, Calixto y
+Urbano derramaron su sangre después de muchas lágrimas. No fué nuestra
+intención que una parte del pueblo cristiano estuviese sentada a la
+derecha y otra a la izquierda de nuestro sucesor, ni que las llaves
+que me fueron concedidas se convirtieran en una enseña de guerra para
+combatir contra los bautizados, ni que estuviese representada mi imagen
+en un sello para servir a privilegios vendidos y falsos, de que con
+frecuencia me avergüenzo e irrito. En todos los prados se ven allá
+abajo lobos rapaces disfrazados de pastores. ¡Oh justicia de Dios!,
+¿por qué duermes? Los de Cahors y los de Gascuña se preparan a beber
+nuestra sangre. ¡Oh buen principio, en que fin tan vil has de venir a
+parar! Pero la alta Providencia, que por medio de Escipión defendió
+en Roma la gloria del mundo, lo socorrerá en breve según imagino. Y
+tú, hijo, que todavía has de volver abajo, llevado por el peso de tu
+cuerpo mortal, abre allí la boca y no ocultes lo que yo no oculto.
+
+ [186] Papas y mártires, sucesores de San Pedro.
+
+Así como nuestro aire despide hacia la Tierra copos de helados vapores,
+cuando el cuerno de la Cabra del cielo toca al Sol,[187] de igual modo
+vi elevarse aquel éter puro, y despedir hacia lo alto los vapores
+triunfantes que allí se habían detenido con nosotros. Mi vista seguía
+sus semblantes, y los siguió hasta que la mucha distancia me impidió ir
+más adelante: por lo cual mi Dama, reparando que había cesado de mirar
+hacia arriba, me dijo:
+
+--Baja la vista y advierte cuánto has girado.
+
+ [187] Cuando el Sol está en Capricornio, o sea en diciembre y
+ enero.
+
+Entonces vi que, desde la hora en que miré por primera vez a la Tierra,
+había yo recorrido todo el arco formado por el primer clima desde la
+mitad hasta el fin; de modo que veía más allá de Cádiz el insensato
+paso de Ulises, y a esta parte casi divisaba la playa donde Europa se
+convirtió en dulce carga:[188] y aun habría descubierto mayor espacio
+de este globulillo, a no ser porque el Sol me precedía bajo mis pies
+un signo y algo más. El amoroso espíritu con que adoro siempre a mi
+Dama ardía más que nunca en deseos de volver nuevamente hacia ella
+los ojos; y las bellezas que la naturaleza o el arte han producido
+para cautivar la vista y atraer los espíritus, ya en cuerpos humanos,
+ya en pinturas, todas juntas serían nada en comparación del placer
+divino que me iluminó cuando me volví hacia su faz riente: la fuerza
+que me infundió su mirada me apartó del bello nido de Leda,[189] y me
+transportó al cielo más veloz.[190] Sus partes vivísimas y excelsas
+son tan uniformes, que no sabré decir cuál de ellas escogió Beatriz
+para mi entrada en él; pero ella, que veía mi deseo, empezó a decirme,
+sonriéndose tan placentera, que parecía regocijarse Dios en su
+semblante:
+
+ [188] Las playas fenicias, donde Júpiter, transformado en
+ toro, robó a Europa.
+
+ [189] Del signo de Géminis.
+
+ [190] Al cielo llamado Primer móvil.
+
+--En esta esfera empieza, como en su meta, el movimiento, que
+naturalmente cesa en el centro, mientras todo lo demás gira en torno
+suyo; y este cielo no tiene otro sitio donde adquirir movimiento más
+que la mente divina, en la cual se enciende el amor que le impulsa y
+la influencia que vierte sobre las demás cosas. La luz y el amor la
+circundan, así como él circunda a los otros cielos inferiores; y ese
+círculo de luz y de amor lo dirige y lo comprende tan sólo Aquél que
+rodea con él a este cielo. Su movimiento no está determinado por otro
+alguno; pero los demás están medidos por éste, lo mismo que diez por
+la mitad y el quinto. Ahora puedes comprender cómo el tiempo tiene sus
+raíces en este tiesto, y en los otros las hojas. ¡Oh concupiscencia,
+que de tal modo sumerges en ti a los mortales, que a ninguno le es
+posible sacar los ojos fuera de tus ondas! Mucho florece la voluntad
+en los hombres; pero la continua lluvia convierte las verdaderas
+ciruelas en endrinas. La fe y la inocencia sólo se encuentran en los
+niños; y después cada una de ellas huye antes de que el vello cubra sus
+mejillas. Hay quien ayuna balbuceando todavía, y luego que tiene la
+lengua suelta, devora cualquier alimento en cualquier época; y también
+hay quien, balbuciente aún, ama y escucha a su madre, y cuando llega
+a hablar claramente, desea verla sepultada. No de otro modo la piel
+de la bella hija del que os trae la mañana y os deja la noche, siendo
+blanca al principio, se ennegrece después.[191] Y a fin de que no te
+maravilles, sabe que en la Tierra no hay quien gobierne; por lo cual
+va tan descarriada la raza humana. Pero antes de que el mes de enero
+deje de pertenecer al invierno, a causa del centésimo de que allá abajo
+no hacen caso, estos círculos superiores rugirán de tal suerte, que
+la borrasca, por tanto tiempo esperada, volverá las popas donde ahora
+están las proas, haciendo que la flota navegue directamente, y que el
+verdadero fruto venga en pos de la flor.
+
+ [191] La Naturaleza humana.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMOCTAVO_
+
+
+Después que aquella que eleva mi alma al Paraíso me manifestó la verdad
+contrapuesta a la vida actual de los míseros mortales, recuerda mi
+memoria que, así como el que ve en un espejo la llama de una antorcha
+encendida detrás de él, antes de haberla visto o pensado en ella,
+se vuelve para cerciorarse de si el cristal le dice la verdad, y ve
+que los dos están acordes, como la nota musical con el compás, así
+hice yo al contemplar los hermosos ojos en donde tejió amor la cuerda
+que me sujetó: y cuando me volví, y se vieron heridos los míos por
+lo que aparece en aquel cielo toda vez que se observe con atención
+su movimiento, distinguí un punto que despedía tan penetrante luz,
+que es preciso cerrar los ojos iluminados por ella, a causa de su
+aguda intensidad. La estrella que más pequeña parece desde la Tierra,
+colocada a su lado, como una estrella cerca de otra, parecería una
+luna. Casi tanto como el cerco de un astro parece distar de la luz
+que le traza, cuando el vapor que lo forma es más denso, distaba del
+centro de aquel punto un círculo de fuego, girando tan rápidamente,
+que hubiera vencido en celeridad al movimiento de aquel Cielo que más
+velozmente gira ciñendo al mundo. Este círculo estaba rodeado por
+otro, y éste por un tercero, y el tercero por el cuarto, por el quinto
+el cuarto, y después por el sexto el quinto; sobre éstos seguía el
+séptimo, de tan gran extensión, que la mensajera de Juno[192] sería
+demasiado estrecha para contenerlo por completo. Lo mismo sucedía con
+el octavo y el noveno,[193] y cada cual de ellos se movía con más
+lentitud según su mayor distancia del Uno, teniendo la llama más clara
+el que menos distaba de la luz purísima; porque, según creo, participa
+más de su verdad. Mi Dama, que me veía presa de una viva curiosidad, me
+dijo:
+
+ [192] Iris.
+
+ [193] Estos nueve círculos luminosos son formados por los
+ nueve órdenes angélicos, y su punto céntrico es Dios.
+
+--De aquel punto depende el Cielo y toda la naturaleza. Mira aquel
+círculo que está más próximo a él, y sabe que su movimiento es tan
+rápido a causa del ardiente amor que le impulsa.
+
+Le contesté:
+
+--Si el mundo estuviera dispuesto en el orden en que veo esas ruedas,
+tu explicación me hubiera satisfecho; pero en el mundo sensible se
+pueden ver las cosas tanto más rápidas cuanto más apartadas están de su
+centro: así es que, si mi deseo debe tener fin en este maravilloso y
+angélico templo, cuyos únicos confines son el amor y la luz, necesito
+todavía oír cómo es que el modelo y la copia no van del mismo modo;
+porque yo en vano reflexiono en ello.
+
+--Si tus dedos no bastan para deshacer ese nudo, no es maravilla: ¡tan
+sólido se ha hecho por no haber sido tocado!
+
+Así dijo mi Dama; después añadió:
+
+--Medita lo que voy a decirte, si quieres quedar satisfecho, y aguza
+sobre ello el ingenio. Los círculos corpóreos son anchos y estrechos,
+según la mayor o menor virtud que se difunde por todas partes. Cuanto
+mayor es su bondad, más saludables son los efectos que produce; y el
+cuerpo mayor contiene mayor bondad, con tal que sean todas sus partes
+igualmente perfectas. Ahora bien, este círculo en que estamos, que
+arrastra consigo todo el alto universo, corresponde al que más ama y
+más sabe; por lo cual, si te fijas en la virtud y no en la extensión
+de las substancias que te aparecen dispuestas en círculos, verás una
+relación admirable y gradual entre cada Cielo y su inteligencia.
+
+Puro y sereno, como queda el hemisferio del aire cuando Bóreas sopla
+con la menos impetuosa de sus mejillas, limpiando y disolviendo la
+niebla que antes lo obscurecía todo, y haciendo que el cielo ostente
+las bellezas de toda su comitiva, quedé yo cuando mi Dama me satisfizo
+con sus claras respuestas, viendo entonces la verdad tan brillante
+como las estrellas en el cielo. Cuando hubo terminado sus palabras,
+empezaron a chispear los círculos, como chispea el hierro candente; y
+aquel centelleo, que parecía un incendio, era imitado por cada chispa
+de por sí, siendo éstas tantas, que su número se multiplicaba mil
+veces más que el producido por la multiplicación de las casillas de un
+tablero de ajedrez.[194] Yo oía cantar "Hosanna," de coro en coro, en
+alabanza del punto fijo, que los tiene y siempre los tendrá en el lugar
+donde siempre han estado: y aquella que veía las dudas de mi mente dijo:
+
+ [194] La multiplicación duplicada de las casillas del tablero
+ de ajedrez produce una cantidad asombrosa, en esta forma:
+ 1.ª casilla, 1; 2.ª, 2; 3.ª, 4; 4.ª, 8; 5.ª, 16; 6.ª, 32;
+ hasta la casilla 64, que arroja veinte cifras, o sean decenas
+ de trillón. Cuéntase que el inventor del ajedrez fué un
+ indiano, el cual presentó el nuevo juego a un rey de Persia;
+ y habiéndole ofrecido éste darle lo que pidiese, pidió un
+ cuartillo de grano, duplicado y tantas veces multiplicado
+ cuantas eran las casillas del tablero. El rey se lo concedió
+ riéndose; pero no pudo pagarle, porque no hubo en todo el
+ reino bastante grano para ello.
+
+--Los primeros círculos te han mostrado los Serafines y los Querubines.
+Siguen con tal velocidad su amorosa cadena para asemejarse al punto
+cuanto pueden, y pueden tanto más, cuanto más altos están para verle.
+Aquellos otros amores, que van en torno de ellos, se llaman Tronos de
+la presencia divina, en los cuales termina el primer ternario; y debes
+saber que es tanto mayor su gozo, cuanto más penetra su vista en la
+Verdad, en que se calma toda inteligencia. Aquí puede conocerse que
+la beatitud se funda en el acto de ver, y no en el de amar a Dios, lo
+cual viene después; y siendo las obras meritorias engendradas por la
+gracia y la buena voluntad, la medida de la contemplación procede así
+de grado en grado. El otro ternario, que germina en esta primavera
+eterna de modo que no le despoja el Aries nocturno, canta perpetuamente
+"Hosanna" con tres melodías, que resuenan en los tres órdenes de
+alegría de que se compone. En esa jerarquía están las tres diosas:
+primera, Dominaciones; segunda, Virtudes, y el tercer orden es el de
+las Potestades. Después, en los dos penúltimos círculos giran los
+Principados y los Arcángeles: el último se compone todo de angélicos
+festejos. Todos estos órdenes tienen sus miradas fijas arriba, y
+ejercen abajo tal influencia, que así como ellos son atraídos por Dios,
+atraen lo que está debajo de ellos. Con tal ardor se puso Dionisio[195]
+a contemplar esos órdenes, que los nombró y distinguió como yo. Pero
+Gregorio[196] se separó de él después; así es que en cuanto abrió los
+ojos en este cielo, se ha reído de sí mismo. Y si un mortal ha revelado
+en la Tierra una verdad tan secreta, no quiero que te admires; porque
+el que la vió aquí arriba[197] se la descubrió, con otras muchas cosas
+referentes a las verdades de estos círculos.
+
+ [195] San Dionisio Areopagita, en su libro =De coelesti
+ hierarchia=.
+
+ [196] San Gregorio el Grande, que modificó el orden de los
+ ángeles seguido por San Dionisio.
+
+ [197] San Pablo, que fué transportado al cielo, e instruyó a
+ San Dionisio.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO VIGESIMONONO_
+
+
+Silenciosa y con el rostro risueño permaneció Beatriz, mirando
+fijamente al punto que me había deslumbrado, tanto espacio de
+tiempo como el que media desde el momento en que el cenit mantiene
+en equilibrio a los dos hijos de Latona, cuando éstos, cobijados
+respectivamente por Aries y Libra, se forman una misma zona del
+horizonte, hasta que uno y otro rompen aquel cinto cambiando de
+hemisferio.[198] Después empezó así:
+
+ [198] Quiere decir que Beatriz guardó silencio, mirando
+ fijamente a Dios sólo un instante. Los hijos de Latona son el
+ Sol y la Luna: cuando ambos se hallan en el mismo horizonte,
+ uno en frente de otro, en Aries y Libra, como tenidos en
+ balanza por una mano invisible, inmediatamente rompen ese
+ equilibrio aparente, ascendiendo el uno a nuestro hemisferio,
+ y pasando el otro al hemisferio opuesto.
+
+--Yo te diré sin preguntar lo que deseas oír, porque lo he visto
+desde allí donde converge todo "ubi" y todo "quando." No con objeto
+de adquirir para sí ningún bien (que esto no puede ser), sino a fin
+de que su esplendor, reflejándose en las criaturas, pudiera decir:
+"Existo," el Eterno Amor, en su eternidad, antes que el tiempo fuese, y
+de un modo incomprensible a toda otra inteligencia, se difundió según
+le plugo, creando nuevos amores. No es decir que antes permaneciera
+ocioso y como inerte; pues el proceder del espíritu de Dios sobre estas
+aguas no tuvo antes ni después. La forma y la materia pura salieron
+juntamente con una existencia sin defecto, como salen tres flechas de
+un arco de tres cuerdas; y así como la luz brilla en el vidrio, en el
+ámbar o en el cristal, de manera que entre el llegar y el ser toda no
+media intervalo alguno, así también aquel triforme efecto irradió a
+la vez de su Señor, sin distinción entre su principio y su existencia
+perfecta. Simultáneamente fué también creado y establecido el orden
+de las substancias; y aquellas en que se produjo el acto puro fueron
+colocadas en la cima del mundo. A la parte inferior fué destinada
+la potencia pura; y en el medio unió a la potencia y a la acción un
+vínculo que nunca se desata. Jerónimo escribió que los ángeles fueron
+creados muchos siglos antes de que fuera hecho el otro mundo; pero
+esta verdad está escrita en varios pasajes de los escritores del
+Espíritu Santo, y la podrás observar si bien la examinas, como que
+hasta la misma razón la ve en parte; pues no podría comprender que los
+motores permanecieran tanto tiempo sin su perfección. Ahora sabes ya
+dónde, cómo y cuándo fueron creados estos amores; de modo que están
+extinguidos tres ardores de tu deseo. No contarías de uno a veinte
+con la prontitud con que una parte de los ángeles turbó el mundo de
+vuestros elementos. La otra parte quedó aquí, y empezó la obra que
+contemplas, con tanto placer que nunca cesa de girar. La causa de la
+caída fué el maldito orgullo de aquel que viste en el centro de la
+Tierra, pesando sobre él toda la gravedad del mundo. Esos que ves aquí
+fueron modestos, reconociendo la bondad que los había hecho dispuestos
+a tan altas miras; por lo cual sus inteligencias fueron de tal modo
+exaltadas por la gracia que ilumina y por su mérito, que poseen una
+plena y firme voluntad. Y no quiero que dudes, sino que tengas completa
+certidumbre de que es meritorio recibir la gracia en proporción del
+amor con que se la pide y acoge. En adelante, puedes contemplar a
+tu placer y sin otra ayuda este consistorio, si has entendido mis
+palabras: pero como en la Tierra y en vuestras escuelas se lee que la
+naturaleza angélica es tal que entiende, recuerda y quiere, te diré
+más todavía para que veas en toda su pureza la verdad que abajo se
+confunde, equivocando semejante doctrina. Estas substancias, después de
+haberse recreado en el rostro de Dios, no separaron su mirada de éste
+para quien nada hay oculto; así es que su vista no está interceptada
+por ningún nuevo objeto, y en consecuencia, no necesitan la memoria
+para recordar un concepto separado de su pensamiento. Allá abajo,
+pues, se sueña sin dormir, creyendo unos y no creyendo otros decir
+la verdad; pero en éstos hay más falta y más vergüenza. Los que allá
+abajo os dedicáis a filosofar, no vais por un mismo sendero; tanto
+es lo que os arrastra el afán de parecer sabios e ingeniosos: y aun
+esto se tolera aquí con menos rigor que el desprecio de la Sagrada
+Escritura o su torcida interpretación. No pensáis en la sangre que
+cuesta sembrarla por el mundo, y lo grato que es a Dios el que uniforma
+humildemente sus ideas a las de aquélla. Sólo por parecer docto, cada
+cual se ingenia y se esfuerza en invenciones, que sirven de texto a los
+predicadores, mientras que el Evangelio se calla. Uno dice que la Luna
+retrocedió cuando la pasión de Cristo, y se interpuso a fin de que la
+luz del Sol no pudiera bajar a la Tierra; otros que la luz se ocultó
+por sí misma, razón por la cual este eclipse fué tan sensible para
+los Españoles y los Indios, como para los Judíos. No tiene Florencia
+tantos Lapi y Bindi[199] como fábulas se pronuncian durante un año
+y por todas partes en el púlpito; así es que las ovejas ignorantes
+vuelven del pasto repletas de viento, sin que les sirva de excusa no
+haber visto el daño. Cristo no dijo a su primer convento: "Andad y
+predicad patrañas al mundo," sino que les dió por base la verdad: y
+ésta sonó en sus bocas de tal modo, que al combatir para encender la
+Fe, solamente se valieron del Evangelio como de escudo y lanza. Ahora,
+para predicar, se abusa de las argucias y bufonadas; con tal de excitar
+la hilaridad, la cogulla se hincha y no se desea otra cosa. Pero en la
+punta de esa cogulla anida tal pájaro,[200] que si el vulgo lo viese,
+no admitiría las indulgencias de aquellos en quienes confía; por las
+cuales ha crecido tanto la necedad en la Tierra, que sin pedir pruebas
+de su autenticidad, se agolparía la gente a cualquier promesa de ellas.
+Con esto engorda el puerco de San Antonio, y engordan otros muchos
+que son peores que puercos, pagando en moneda sin cuño. Mas, poniendo
+fin a esta larga digresión, vuelve ya tus ojos hacia la vía recta,
+de modo que el camino y el tiempo se abrevien. La naturaleza de los
+ángeles aumenta tanto su número de grado en grado, que no hay palabra
+ni inteligencia mortal que pueda llegar a significar ese número; y si
+examinas bien lo que reveló Daniel, verás que en sus millares no se
+manifiesta un número determinado. La primera luz que ilumina toda la
+naturaleza angélica penetra en ella de tantos modos cuantos son los
+esplendores a que se une. Así pues, como el afecto es proporcionado
+a la intensidad de la visión beatífica, la dulzura del amor es en los
+ángeles diversamente fervorosa o tibia. Contempla en adelante la altura
+y la extensión del Poder Eterno; pues ha formado para sí tantos espejos
+en los que se reparte, quedando siempre uno e indivisible como antes de
+haberlos creado.
+
+ [199] Nombres muy comunes en Florencia.
+
+ [200] El demonio.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMO_
+
+
+Acaso arde la hora sexta distante seis mil millas de nosotros, y este
+mundo inclina ya su sombra casi horizontalmente, cuando el centro del
+cielo que vemos más profundo empieza a ponerse de modo, que algunas
+estrellas van perdiéndose de vista desde la Tierra; y a medida que
+viene adelantando la clarísima sierva del Sol, el cielo apaga de una en
+una sus luces hasta la más bella. No de otra suerte desapareció poco a
+poco a mi vista el triunfo de los coros angélicos, que siempre festeja
+en torno de aquel punto que me deslumbró, pareciéndome contenido en
+lo mismo que él contiene; por lo cual, no viendo ya nada, esto unido
+al amor me obligó a volver los ojos hacia Beatriz. Si todo cuanto
+hasta aquí se ha dicho acerca de ella estuviera reunido en una sola
+alabanza, sería poco para llenar el objeto. La belleza que en ella
+vi no sólo está fuera del alcance de nuestra inteligencia, sino que
+creo con certeza que su Hacedor es el único que la comprende toda. Me
+confieso vencido por este pasaje de mi poema más de lo que con respecto
+a otro punto lo fué jamás autor trágico o cómico; porque así como
+el Sol ofusca la vista más trémula, del mismo modo el recuerdo de la
+dulce sonrisa paraliza mi mente. Desde el primer día que vi su rostro
+en esta vida, hasta mi actual contemplación, no se ha interrumpido la
+continuación de mi canto; pero ahora es preciso que mi poema desista de
+seguir cantando la belleza de mi Dama, como hace todo artista que llega
+al último esfuerzo en su arte. Tal cual la dejo para que la anuncie una
+trompa de mayor sonido que la mía, que conduce al término su difícil
+tarea, Beatriz repuso con el gesto y la voz de una guía solícita:
+
+--Hemos salido fuera del mayor de los cuerpos celestes, para subir al
+cielo que es pura luz;[201] luz intelectual, llena de amor, amor de
+verdadero bien, lleno de gozo; gozo superior a toda dulzura. Aquí verás
+una y otra milicia del Paraíso, y una de ellas bajo aquel aspecto con
+que la contemplarás en el juicio final.
+
+ [201] Del Primer móvil al Empíreo.
+
+Como súbito relámpago que disipa las potencias visivas, privando al ojo
+de la facultad de distinguir los mayores objetos, así me circundó una
+luz resplandeciente, dejándome velado de tal suerte con su fulgor, que
+nada descubría.
+
+--El Amor que tranquiliza este cielo, acoge siempre con semejante
+saludo al que entra en él, a fin de disponer al cirio para recibir su
+llama.
+
+No bien hube oído estas palabras, cuando me sentí elevar de un modo
+superior a mis fuerzas, y adquirí una nueva vista de tal vigor, que no
+hay luz alguna tan brillante que no pudieran soportarla mis ojos. Y vi
+en forma de río una luz áurea, que despedía espléndidos fulgores entre
+dos orillas adornadas de admirable primavera. De este río salían vivas
+centellas, que por todas partes llovían sobre las flores, pareciendo
+rubíes engastados en oro. Después, como embriagadas con aquellos
+aromas, volvían a sumergirse en el maravilloso raudal; pero si una
+entraba en él, otra salía.
+
+--El alto deseo que ahora te inflama y estimula para comprender lo
+que estás viendo, me place tanto más cuanto es más vehemente; pero es
+preciso que bebas de esa agua antes que sacies tanta sed.
+
+Así me dijo el Sol de mis ojos. Luego añadió:
+
+--El río y los topacios, que entran y salen, y la sonrisa de las
+hierbas son nada más que sombras y prefacios de la verdad: no es decir
+que estas cosas sean en sí de difícil comprensión; pues el defecto está
+en ti, que no tienes aún la vista bastante elevada.
+
+Ningún niño se tira de cabeza tan presuroso al pecho de su madre cuando
+despierta más tarde de lo acostumbrado, como yo, para mejorar los
+espejos de mis ojos, me incliné sobre la onda luminosa, que corre a fin
+de que se perfeccione la vista; y apenas se bañó en ella la extremidad
+de mis párpados, me pareció que la larga corriente se había vuelto
+redonda. Después, así como la gente enmascarada parece otra cosa muy
+distinta en cuanto se despoja de la falsa apariencia bajo la cual se
+ocultaba, así me pareció que adquirían mayor alegría las flores y las
+centellas; de modo que vi distintamente las dos cortes del cielo. ¡Oh
+esplendor de Dios, merced al cual vi el gran triunfo del reino de la
+verdad! Dame fuerzas para decir cómo lo vi.
+
+Hay allá arriba una luz, que hace visible el Creador a toda criatura
+que sólo funda su paz en contemplarle; y se extiende en forma circular
+por tanto espacio, que su circunferencia sería para el Sol un cinturón
+demasiado anchuroso. Toda su apariencia procede de un rayo reflejado
+sobre la cumbre del Primer Móvil, que de él adquiere movimiento y
+potencia; y así como una colina se contempla en el agua que baña su
+base, cual si quisiera mirarse adornada cuando es más rica de verdor y
+flores, así, suspendidas en torno, en torno de la luz, vi reflejarse en
+más de mil gradas todas las almas que desde nuestro mundo han vuelto
+allá arriba. Y si la última grada concentra en sí tanta luz, ¡cuál no
+será el esplendor de esta rosa en sus últimas hojas! Mi vista no se
+perdía en la anchura ni en la elevación de esta rosa, sino que abarcaba
+toda la cantidad y la calidad de aquella alegría. Allí, el estar cerca
+o lejos, no da ni quita; porque donde Dios gobierna sin interposición
+de causas secundarias, no ejerce ninguna acción la ley natural. Hacia
+el centro de la rosa sempiterna, que se dilata, se eleva gradualmente
+y exhala un perfume de alabanzas al Sol que allí produce una eterna
+primavera, me atrajo Beatriz como el que calla al mismo tiempo que
+quiere hablar, y dijo:
+
+--¡Mira cuán grande es la reunión de blancas estolas! ¡Mira qué gran
+circuito tiene nuestra ciudad! ¡Mira nuestros escaños tan llenos, que
+ya son pocos los llamados a ocuparlos! En aquel gran asiento donde
+tienes los ojos fijos a causa de la corona que está colocada sobre
+él, antes que tú cenes en estas bodas se sentará el alma de gran
+Enrique, que será augusta en la Tierra,[202] el cual irá a reformar
+la Italia antes que se halle preparada para ello. La ciega codicia
+que os enferma, os ha hecho semejantes al niño que muere de hambre
+y rechaza a su nodriza. Entonces será prefecto en el foro divino un
+hombre,[203] que abierta y ocultamente no irá por el mismo camino que
+aquél; pero poco tiempo le tolerará Dios en su santo cargo; porque será
+arrojado donde está Simón Mago por sus merecimientos, y hará que el de
+Alagna[204] se hunda más.
+
+ [202] Aquí Dante finge predecir en 1300 la coronación del
+ emperador Enrique VII de Luxemburgo, que tuvo efecto en 1308.
+
+ [203] El papa Clemente V.
+
+ [204] El papa Bonifacio VIII. (Véase el Infierno, canto XIX.)
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_
+
+
+En forma, pues, de blanca rosa se ofrecía a mi vista la milicia santa
+que Cristo con su sangre hizo su esposa; pero la otra, que volando ve y
+canta la gloria de aquel que la enamora y la bondad que tan excelsa la
+ha hecho, como un enjambre de abejas, que ora se posa sobre las flores,
+ora vuelve al sitio donde su trabajo se convierte en dulce miel,
+descendía a la gran flor que se adorna de tantas hojas, y desde allí
+se lanzaba de nuevo hacia el punto donde siempre permanece su Amor.
+Todas estas almas tenían el rostro de llama viva, las alas de oro, y
+lo restante de tal blancura, que no hay nieve que pueda comparársele.
+Cuando descendían por la flor de grada en grada, comunicaban a las
+otras almas la paz y el ardor que ellas adquirían volando; y por más
+que aquella familia alada se interpusiera entre lo alto y la flor, no
+impedía la vista ni el esplendor, porque la luz divina penetra en el
+universo según que éste es digno de ello, de manera que nada puede
+servirle de obstáculo.
+
+Este reino tranquilo y gozoso, poblado de gente antigua y moderna,
+tenía todo él la vista y el amor dirigidos hacia un solo punto. ¡Oh
+trina luz, que centelleando en una sola estrella, regocijas de tal
+modo la vista de esos espíritus!, mira cuál es aquí abajo nuestra
+tormenta. Si los bárbaros, procedentes de la región que cubre Hélice
+diariamente girando con su hijo a quien mira con amor,[205] se quedaban
+estupefactos al ver a Roma y sus magníficos monumentos, cuando Letrán
+superaba a todas las obras salidas de manos de los hombres, yo, que
+acababa de pasar de lo humano a lo divino, del tiempo limitado a lo
+eterno, y de Florencia a un pueblo justo y santo, ¿de qué estupor no
+estaría lleno? En verdad que, entregado a tal estupor y a mi gozo, me
+complacía el no oír ni decir nada. Y como el peregrino que se recrea
+contemplando el templo que había hecho voto de visitar, y espera, al
+volver a su país, referir cómo estaba construído, así yo, contemplando
+la viva luz, paseaba mis miradas por todas las gradas, ya hacia arriba,
+ya hacia abajo, ya en derredor, y veía rostros que excitaban a la
+caridad, embellecidos por otras luces y por su sonrisa, y en actitudes
+adornadas de toda clase de gracia. Mi vista había abarcado por completo
+la forma general del Paraíso, pero no se había fijado en parte alguna:
+entonces, poseído de un nuevo deseo, me volví hacia mi Dama para
+preguntarle sobre algunos puntos que tenían en suspenso mi mente; pero
+cuando esperaba una cosa, me sucedió otra: creía ver a Beatriz, y vi un
+anciano[206] vestido como la familia gloriosa. En sus ojos y en sus
+mejillas estaba esparcida una benigna alegría, y su aspecto era tan
+dulce como el de un tierno padre.
+
+ [205] El Norte, sobre el cual gira constantemente la Osa
+ mayor, junto con su hijo Bootes o Arturo.
+
+ [206] Beatriz ha cumplido ya su misión, y desaparece del
+ lado de Dante, sustituyéndole San Bernardo, símbolo de la
+ contemplación y del amor a María, de quien impetra luego que
+ alcance para el Poeta la gracia de ver a Dios; tal vez porque
+ para esto no basta la ciencia teológica, y se necesita de la
+ Gracia.
+
+--Y ella ¿dónde está?--dije al momento.
+
+A lo cual contestó él:
+
+--Beatriz me ha enviado desde mi asiento para poner fin a tu deseo;
+y si miras el tercer círculo a partir de la grada superior, la verás
+ocupar el trono en que la han colocado sus méritos.
+
+Sin responder levanté los ojos, y la vi formándose una corona de los
+eternos rayos que de sí reflejaba. El ojo del que estuviese en lo
+profundo del mar no distaría tanto de la región más elevada donde
+truena, como distaban de Beatriz los míos; pero nada importaba, porque
+su imagen descendía hasta mí sin interposición de otro cuerpo.
+
+--¡Oh mujer, en quien vive mi esperanza, y que consentiste, por mi
+salvación, en dejar tus huellas en el Infierno! Si he visto tantas
+cosas, a tu bondad y a tu poder debo esta gracia y la fuerza que me ha
+sido necesaria. Tú, desde la esclavitud, me has conducido a la libertad
+por todas las vías y por todos los medios que para hacerlo han estado a
+tu alcance. Consérvame tus magníficos dones, a fin de que mi alma, que
+sanaste, se separe de su cuerpo siendo agradable a tus ojos.
+
+Así oré; y aquella que tan lejana parecía, se sonrió y me miró,
+volviéndose después hacia la eterna fuente.[207] El santo Anciano me
+dijo:
+
+ [207] Dios, eterna fuente de bien.
+
+--A fin de que lleves a feliz término tu viaje, para lo cual me han
+movido el ruego y el amor santo, vuela con los ojos por este jardín;
+pues mirándolo se avivará más tu vista para subir hasta el rayo
+divino. Y la Reina del Cielo, por quien ardo enteramente en amor, nos
+concederá todas las gracias, porque yo soy su fiel Bernardo.
+
+Como aquel que acaso viene de Croacia para ver nuestra Verónica, y no
+se cansa de contemplarla a causa de su antigua fama, antes bien dice
+para sí mientras se la enseñan: "Señor mío Jesucristo, Dios verdadero,
+¿era tal vuestro rostro?," lo mismo estaba yo mirando la viva caridad
+de aquél, que entregado a la contemplación, gustó en el mundo las
+delicias de que ahora goza.
+
+--Hijo de la gracia--empezó a decirme--, no podrás conocer esta
+existencia dichosa, mientras fijes los ojos solamente aquí abajo. Ve
+mirando los círculos hasta el más remoto, a fin de que veas el trono de
+la Reina a quien está sometido y consagrado este reino.
+
+Levanté los ojos; y así como por la mañana la parte oriental del
+horizonte excede en claridad a aquella por donde el Sol se pone, del
+mismo modo, y dirigiendo la vista como el que va del fondo de un valle
+a la cumbre de un monte, vi en el más elevado círculo una parte del
+mismo que sobrepujaba en claridad a todas las otras; y así como allí
+donde se espera el carro que tan mal guió Faetón,[208] más se inflama
+el cielo y fuera de aquel punto va perdiendo la luz su viveza, de
+igual suerte aquella pacífica oriflama[209] brillaba más en su centro,
+disminuyéndose gradualmente el resplandor en todas las demás partes.
+En aquel centro vi más de mil ángeles que la festejaban con las alas
+desplegadas, diferente cada cual en su esplendor y en su actitud. Ante
+sus juegos y sus cantos vi sonreír una beldad, que infundía el contento
+en los ojos de los demás santos. Aun cuando tuviera tantos recursos
+para decir como para imaginar, no me atrevería a expresar la mínima
+parte de sus delicias.
+
+ [208] El carro del Sol.
+
+ [209] La Virgen María.
+
+Cuando Bernardo vió mis ojos atentos y fijos en el objeto de su
+ferviente amor, volvió los suyos hacia él con tanto afecto, que
+infundió en los míos más ardor para contemplarlo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_
+
+
+Atento a su dicha, aquel contemplador asumió espontáneamente en sí el
+cargo de maestro y empezó por estas santas palabras:
+
+--La herida que María restañó y curó fué abierta y enconada por aquella
+mujer tan hermosa que está a sus pies.[210] Debajo de ésta, en el
+orden que forman los terceros puestos, se sientan, como ves, Raquel
+y Beatriz.[211] Sara, Rebeca, Judith, y la bisabuela[212] del Cantor
+que en medio del dolor producido por su falta dijo "Miserere mei,"
+puedes verlas sucederse de grado en grado, descendiendo, a medida que
+en la rosa te las voy nombrando de hoja en hoja. Y desde la séptima
+grada para abajo, como desde la más alta a la misma grada, se suceden
+las Hebreas, dividiendo todas las hojas de la flor; porque aquéllas
+son como un recto muro, que comparte los sagrados escalones, según
+como se fijó en Cristo la mirada de la fe. En esa parte, en que la
+flor está provista de todas sus hojas, se sientan los que creyeron
+en la venida de Jesucristo; y en la otra, en que los semicírculos se
+ven interrumpidos por algunos huecos, se sientan los que creyeron en
+El después de haber venido; y así como en esa parte el glorioso trono
+de la Señora del cielo y los otros escaños inferiores forman tan
+gran separación, así en la opuesta está el trono del gran Juan que,
+siempre santo, sufrió la soledad y el martirio, y el Infierno después
+durante dos años;[213] y así también debajo de él, formando a propósito
+igual separación, está el de Francisco; bajo éste el de Benito, bajo
+Benito Agustín y otros varios, descendiendo de igual modo hasta aquí
+de círculo en círculo. Admira, pues, la elevada Providencia divina;
+porque uno y otro aspecto de la Fe llenarán por igual este jardín. Y
+sabe que desde la grada que corta por mitad ambas filas hasta abajo,
+nadie se sienta por su propio mérito, sino por el que contrajo otro, y
+con ciertas condiciones; porque todos ellos son espíritus desprendidos
+de la Tierra antes que estuviesen dotados de criterio para elegir la
+verdad. Fácil te será cerciorarte de ello por sus rostros y también por
+sus voces infantiles, si los miras y los escuchas bien. Ahora dudas,
+y dudando guardas silencio; pero yo soltaré las fuertes ligaduras con
+que te estrechan tus sutiles pensamientos. En toda la extensión de
+este reino no puede tener cabida un asiento dado por casualidad, como
+tampoco caben la tristeza, la sed, ni el hambre; pues todo cuanto ves
+se halla establecido por eterna ley, de modo que aquí cada cosa viene
+justa como anillo al dedo. Por lo tanto, estas almas apresuradas a la
+verdadera vida no son aquí "sine causa" más o menos excelentes entre
+sí. El Rey por quien este reino reposa en tanto amor y deleite, que
+ninguna voluntad se atreve a desear más, creando todas las almas bajo
+su dichoso aspecto, las dota según quiere de más o menos gracia: en
+cuanto a esto baste conocer el efecto; lo cual se demuestra expresa
+y claramente por la Sagrada Escritura en aquellos gemelos a quienes
+agitó la ira en el vientre de su madre.[214] Por lo tanto, es preciso
+que la altísima luz corone de su gloria a los espíritus según sea el
+color de los cabellos de tal gracia. Así pues, sin consideración al
+mérito de sus obras, se hallan ésos colocados en diferentes grados,
+distinguiéndose tan sólo por su penetración primitiva. En los primeros
+siglos bastaba ciertamente para salvarse tener, junto con la inocencia,
+la fe de los padres. Transcurridas las primeras edades, fué menester
+que los varones todavía inocentes adquiriesen la virtud por medio
+de la circuncisión; pero cuando llegó el tiempo de la Gracia, toda
+aquella inocencia debió permanecer en el Limbo, si no había recibido el
+perfecto bautismo de Cristo. Contempla ahora la faz que más se asemeja
+a la de Cristo, pues sólo su resplandor podrá disponerte a ver a Cristo.
+
+ [210] Eva.
+
+ [211] Beatriz es la imagen de la Teología, y Raquel de la vida
+ contemplativa.
+
+ [212] Ruth, bisabuela de David.
+
+ [213] San Juan Bautista estuvo en el Limbo casi dos años,
+ porque murió antes que Jesucristo.
+
+ [214] Esaú y Jacob.
+
+Vi llover sobre ella tanta alegría, llevada por los santos espíritus,
+creados para volar por aquella altura, que todo cuanto antes había
+visto no me había causado tal admiración, ni me había mostrado mayor
+semejanza con Dios. Y aquel amor[215] que fué el primero en descender
+cantando "Ave, María, gratia plena," extendió sus alas delante de
+ella. A tan divina cantinela respondió por todas partes la corte
+bienaventurada, de tal modo que cada espíritu pareció más radiante.
+
+ [215] El arcángel San Gabriel.
+
+--¡Oh Santo Padre, que por mí te dignas estar aquí abajo, dejando el
+dulce sitio donde te sientas por toda una eternidad! ¿Qué ángel es ese,
+que con tanto gozo mira los ojos de nuestra Reina, y tan enamorado está
+que parece de fuego?
+
+Con estas palabras recurrí nuevamente a la enseñanza de aquel que se
+embellecía con las bellezas de María, como a los rayos del Sol se
+embellece la estrella matutina. Y él me respondió:
+
+--Toda la confianza y la gracia que pueden caber en un ángel y en un
+alma, se encuentran en él, y así queremos que sea; porque es el que
+llevó la palma a María, cuando el Hijo de Dios quiso cargar con nuestro
+peso. Pero sigue ahora con la vista según yo vaya hablando, y fija la
+atención en los grandes patricios de este imperio justísimo y piadoso.
+Aquellos dos que ves sentados allá arriba, más felices por estar
+sumamente próximos a la Augusta Señora, son casi dos raíces de esta
+rosa. El que está a la izquierda es el padre, cuyo atrevido paladar fué
+causa de que la especie humana probara tanta amargura.[216] Contempla a
+la derecha al anciano padre de la santa Iglesia, a quien Cristo confió
+las llaves de esta encantadora flor:[217] a su lado se sienta aquel que
+vió, antes de morir, todos los tiempos calamitosos que debía atravesar
+la bella esposa que fué conquistada con la lanza y los clavos;[218] y
+próximo al otro, aquel Jefe bajo cuyas órdenes vivió de maná la nación
+ingrata, voluble y obstinada.[219] Mira sentada a Ana frente a Pedro,
+contemplando a su hija con tal arrobamiento, que ni aun al cantar
+"Hosanna" separa de ella los ojos: y frente al mayor Padre de familia
+se sienta Lucía, que envió a tu Dama en tu socorro, cuando cerraste
+los párpados al borde del abismo. Mas, puesto que huye el tiempo que
+te adormece, haremos punto aquí, como un buen sastre, que según el
+paño con que cuenta, así hace el traje y elevaremos los ojos hacia el
+primer Amor, de modo que, mirándole, penetres en su fulgor cuanto te
+sea posible. Sin embargo, a fin de que al mover tus alas no retrocedas
+acaso creyendo adelantar, es preciso pedir con ruegos la gracia que
+necesitas, e impetrarla de aquella que puede ayudarte: sígueme, pues,
+con el afecto, de modo que tu corazón acompañe a mis palabras.
+
+ [216] Adán, cabeza del Antiguo Testamento.
+
+ [217] San Pedro, cabeza del Nuevo Testamento.
+
+ [218] San Juan Evangelista.
+
+ [219] Moisés, que está cerca de Adán.
+
+Y comenzó a decir esta santa oración:
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+_CANTO TRIGESIMOTERCIO_
+
+
+"Virgen madre, hija de tu hijo, la más humilde al par que la más alta
+de todas las criaturas, término fijo de la voluntad eterna, tú eres la
+que has ennoblecido de tal suerte la humana naturaleza, que su Hacedor
+no se desdeñó de convertirse en su propia obra. En tu seno se inflamó
+el amor cuyo calor ha hecho germinar esta flor en la paz eterna. Eres
+aquí para nosotros meridiano Sol de caridad, y abajo para los mortales
+vivo manantial de esperanza. Eres tan grande, señora, y tanto vales,
+que todo el que desea alcanzar alguna gracia y no recurre a ti, quiere
+que su deseo vuele sin alas. Tu benignidad no sólo socorre al que
+te implora, sino que muchas veces se anticipa espontáneamente a la
+súplica. En ti se reúnen la misericordia, la piedad, la magnificencia,
+y todo cuanto bueno existe en la criatura. Este, pues, que desde la más
+profunda laguna del universo hasta aquí ha visto una a una todas las
+existencias espirituales, te suplica le concedas la gracia de adquirir
+tal virtud, que pueda elevarse con los ojos hasta la salud suprema. Y
+yo, que nunca he deseado ver más de lo que deseo que él vea, te dirijo
+todos mis ruegos, y te suplico que no sean vanos, a fin de que disipes
+con los tuyos todas las nieblas procedentes de su condición mortal,
+de suerte que pueda contemplar abiertamente el sumo placer. Te ruego
+además, ¡oh Reina, que puedes cuanto quieres!, que conserves puros sus
+afectos después de tanto ver; que tu custodia triunfe de los impulsos
+de las pasiones humanas: mira a Beatriz cómo junta sus manos con todos
+los bienaventurados para unir sus plegarias a las mías."
+
+Los ojos que Dios ama y venera,[220] fijos en el que por mí oraba, me
+demostraron cuán gratos le son los devotos ruegos. Después se elevaron
+hacia la Luz eterna en la cual no es creíble que la mirada de criatura
+alguna pueda fijarse tan abiertamente. Y yo, que me acercaba al fin
+de todo anhelo, puse término en mí, como debía, al ardor del deseo.
+Bernardo sonriéndose me indicaba que mirase hacia arriba; pero yo había
+hecho ya por mí mismo lo que él quería: porque mi vista, adquiriendo
+más y más pureza y claridad, penetraba gradualmente en la alta luz que
+tiene en sí misma la verdad de su existencia. Desde aquel instante, lo
+que vi excede a todo humano lenguaje, que es impotente para expresar
+tal visión, y la memoria se rinde a tanta grandeza. Como el que ve
+soñando, y después del sueño conserva impresa la sensación que ha
+recibido, sin que le quede otra cosa en la mente, así estoy yo ahora;
+pues casi ha cesado del todo mi visión, y aun destila en mi pecho la
+dulzura que nació de ella. Del mismo modo ante el Sol pierde su forma
+la nieve, y así también se dispersaban al viento en las ligeras hojas
+las sentencias de la Sibila.
+
+ [220] Los ojos de la Virgen María.
+
+¡Oh luz suprema que te elevas tanto sobre los pensamientos de los
+mortales! Presta a mi mente algo de lo que parecías, y haz que mi
+lengua sea tan potente, que pueda dejar a lo menos un destello de tu
+gloria a las generaciones venideras; pues si se muestra algún tanto a
+mi memoria y resuena lo mínimo en mis versos, se podrá concebir más tu
+victoria.
+
+Por la intensidad del vivo rayo que soporté sin cegar, creo que me
+habría perdido, si hubiera separado de él mis ojos; y recuerdo que
+por esto fuí tan osado para sostenerlo, que uní mi mirada con el
+Poder infinito. ¡Oh gracia abundante, por la cual tuve atrevimiento
+para fijar mis ojos en la Luz eterna hasta tanto que consumí toda mi
+fuerza visiva! En su profundidad vi que se contiene ligado con vínculos
+de amor en un volumen todo cuanto hay esparcido por el universo:
+substancias, accidentes y sus cualidades, unido todo de tal manera,
+que cuanto digo no es más que una pálida luz. Creo que vi la forma
+universal de este nudo, porque, recordando estas cosas, me siento
+poseído de mayor alegría. Un solo punto me causa mayor olvido, que el
+que han causado veinticinco siglos transcurridos desde la empresa que
+hizo a Neptuno admirarse de la sombra de Argos. Así es que mi mente en
+suspenso miraba fija, inmóvil y atenta, y continuaba mirando con ardor
+creciente. El efecto de esta luz es tal, que no es posible consentir
+jamás en separarse de ella para contemplar otra cosa; porque el bien,
+que es objeto de la voluntad, se encierra todo en ella, y fuera de
+ella es defectuoso lo que allí perfecto. Desde este punto, a causa de
+lo poco que recuerdo, mis palabras serán más breves que las de un niño
+cuya lengua se baña todavía en la leche materna. No porque hubiese más
+de un simple aspecto en la viva luz que yo miraba, pues siempre es
+tal como antes era, sino porque mi vista se avaloraba contemplándola,
+su apariencia única se me representaba en otra forma según iba
+alterándose mi aptitud visiva. En la profunda y clara substancia de la
+alta luz se me aparecieron tres círculos de tres colores y de una sola
+dimensión:[221] el uno parecía reflejado por otro como Iris por Iris, y
+el tercero parecía un fuego procedente de ambos por igual. ¡Ah!, ¡cuán
+escasa y débil es la lengua para decir mi concepto! Y éste lo es tanto,
+comparado a lo que vi, que la palabra "poco" no basta para expresar su
+pequeñez.
+
+ [221] La Santísima Trinidad.
+
+¡Oh Luz eterna, que en ti solamente resides, que sola te comprendes,
+y que siendo por ti a la vez inteligente y entendida, te amas y te
+complaces en ti misma! Aquel de tus círculos, que parecía proceder de
+ti como el rayo reflejado procede del rayo directo, cuando mis ojos
+lo contemplaron en torno, parecióme que dentro de sí con su propio
+color representaba nuestra efigie, por lo cual mi vista estaba fija
+atentamente en él. Como el geómetra que se dedica con todo empeño a
+medir el círculo, y por más que piensa no encuentra el principio que
+necesita, lo mismo estaba yo ante aquella nueva imagen. Yo quería ver
+cómo correspondía la efigie al círculo, y cómo a él estaba unida; pero
+no alcanzaban a tanto mis propias alas, si no hubiera sido iluminada mi
+mente por un resplandor, merced al cual fué satisfecho su deseo.
+
+Aquí faltó la fuerza a mi elevada fantasía; pero ya eran movidos mi
+deseo y mi voluntad, como rueda cuyas partes giran todas igualmente,
+por el Amor que mueve el Sol y las demás estrellas.
+
+ FIN
+
+
+
+
+ _INDICE_
+
+
+ Pág.
+
+ "La Commedia" 5
+
+
+ INFIERNO
+
+ Canto Primero 25
+ Canto Segundo 29
+ Canto Tercero 33
+ Canto Cuarto 39
+ Canto Quinto 45
+ Canto Sexto 51
+ Canto Séptimo 55
+ Canto Octavo 59
+ Canto Nono 63
+ Canto Décimo 67
+ Canto Undécimo 73
+ Canto Duodécimo 77
+ Canto Décimotercio 83
+ Canto Décimocuarto 89
+ Canto Décimoquinto 95
+ Canto Décimosexto 99
+ Canto Décimoséptimo 105
+ Canto Décimoctavo 109
+ Canto Décimonono 118
+ Canto Vigésimo 119
+ Canto Vigésimoprimero 128
+ Canto Vigésimosegundo 129
+ Canto Vigésimotercio 135
+ Canto Vigésimocuarto 141
+ Canto Vigésimoquinto 147
+ Canto Vigésimosexto 153
+ Canto Vigésimoséptimo 157
+ Canto Vigésimoctavo 161
+ Canto Vigésimonono 165
+ Canto Trigésimo 171
+ Canto Trigésimoprimero 177
+ Canto Trigésimosegundo 183
+ Canto Trigésimotercio 189
+ Canto Trigésimocuarto 195
+
+
+ PURGATORIO
+
+ Canto Primero 203
+ Canto Segundo 207
+ Canto Tercero 211
+ Canto Cuarto 217
+ Canto Quinto 223
+ Canto Sexto 229
+ Canto Séptimo 235
+ Canto Octavo 241
+ Canto Nono 247
+ Canto Décimo 251
+ Canto Undécimo 255
+ Canto Duodécimo 261
+ Canto Décimotercio 265
+ Canto Décimocuarto 271
+ Canto Décimoquinto 277
+ Canto Décimosexto 283
+ Canto Décimoséptimo 289
+ Canto Décimoctavo 293
+ Canto Décimonono 299
+ Canto Vigésimo 305
+ Canto Vigésimoprimero 311
+ Canto Vigésimosegundo 315
+ Canto Vigésimotercio 321
+ Canto Vigésimocuarto 325
+ Canto Vigésimoquinto 331
+ Canto Vigésimosexto 337
+ Canto Vigésimoséptimo 343
+ Canto Vigésimoctavo 347
+ Canto Vigésimonono 351
+ Canto Trigésimo 357
+ Canto Trigésimoprimero 361
+ Canto Trigésimosegundo 367
+ Canto Trigésimotercio 373
+
+
+ PARAISO
+
+ Canto Primero 381
+ Canto Segundo 385
+ Canto Tercero 391
+ Canto Cuarto 395
+ Canto Quinto 399
+ Canto Sexto 403
+ Canto Séptimo 409
+ Canto Octavo 413
+ Canto Nono 419
+ Canto Décimo 425
+ Canto Décimoprimero 431
+ Canto Décimosegundo 435
+ Canto Décimotercio 441
+ Canto Décimocuarto 447
+ Canto Décimoquinto 451
+ Canto Décimosexto 457
+ Canto Décimoséptimo 463
+ Canto Décimoctavo 467
+ Canto Décimonono 471
+ Canto Vigésimo 477
+ Canto Vigésimoprimero 483
+ Canto Vigésimosegundo 489
+ Canto Vigésimotercio 495
+ Canto Vigésimocuarto 499
+ Canto Vigésimoquinto 505
+ Canto Vigésimosexto 511
+ Canto Vigésimoséptimo 517
+ Canto Vigésimoctavo 523
+ Canto Vigésimonono 529
+ Canto Trigésimo 535
+ Canto Trigésimoprimero 541
+ Canto Trigésimosegundo 547
+ Canto Trigésimotercio 553
+
+
+
+
+ SE ACABÓ DE IMPRIMIR EN LOS TALLERES
+ GRÁFICOS, BAJO LA DIRECCIÓN DEL
+ DEPARTAMENTO EDITORIAL DE LA
+ SECRETARÍA DE EDUCACIÓN
+ PÚBLICA, EL 18 DE NOVIEMBRE,
+ EN EL AÑO DEL SEXTO
+ CENTENARIO DE LA
+ MUERTE DEL
+ POETA.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 57303 ***
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@@ -1,14216 +0,0 @@
-The Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri
-
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-Title: La Divina Comedia
-
-Author: Dante Alighieri
-
-Translator: Manuel Aranda y Sanjuan
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-Release Date: June 10, 2018 [EBook #57303]
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-Language: Spanish
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-Character set encoding: ISO-8859-1
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-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA DIVINA COMEDIA ***
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-Produced by Carlos Coln, The University of Toronto and
-the Online Distributed Proofreading Team at
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- Nota del Transcriptor:
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- Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original.
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- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
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- _LA DIVINA COMEDIA_
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- _DANTE ALIGHIERI_
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- _La Divina Comedia_
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- [Ilustracin]
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- _Universidad Nacional
- de Mxico._
- 1921
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-[Ilustracin]
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-"_LA COMMEDIA_"
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-Que es pues la Comedia? La edad medieval realizada como arte, a pesar
-del autor y de los contemporneos. Y notad qu cosa tan grande es
-sta! La edad media no era un mundo artstico, antes lo contrario del
-arte. La religin era misticismo; la filosofa, escolstica. La primera
-excomulgaba el arte, quemaba las imgenes, avezaba a los espritus a
-desasirse de lo real. La otra viva de abstracciones y de frmulas y
-de citas, aguzando el entendimiento y llevndole a sutilizar acerca
-de los nombres y de los vacuas generalidades llamadas _esencias_. Los
-espritus eran atrados hacia lo general, ms dispuestos a idealizar
-que a realizar: y esto es precisamente lo contrario del arte. En los
-poetas sencillos hallamos la realidad tosca e informe, como en los
-misterios, en las visiones y en las leyendas. En los poetas doctos
-encontramos una forma crudamente didasclica o figurativa y alegrica.
-El arte no haba nacido an. Exista la imagen; pero no la realidad con
-su libertad y carcter.
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-Dante toma de los misterios la comedia del alma y hace de esta historia
-el centro de una visin suya del otro mundo. Toda esta representacin
-no es ms que sentido literal; la visin es alegrica, los personajes
-son imgenes y no personas; todo lo que es activo en su espritu lo
-lleva hacia la figura y no hacia lo figurado. Su naturaleza potica,
-arrastrada a pesar suyo a las abstracciones teolgicas y escolsticas,
-se rebela y puebla su cerebro de fantasmas, obligndolo a concretar,
-a materializar y a dar forma a lo que es ms espiritual e impalpable,
-an a Dios mismo. Aquel mundo literal lo hechiza, lo persigue, lo
-asedia y no descansa hasta que recibe de l su forma definitiva; y ya
-no es letra, sino espritu; ya no es imagen, sino realidad; un mundo
-en s cabal e inteligible, perfectamente realizado. Visin y alegora,
-tratado o leyenda, crnicas, historias, loores, himnos, misticismo y
-escolstica, todas las formas literarias y toda la cultura de la poca
-estn aqu encerradas y animadas en este gran misterio del alma y de la
-humanidad: poema universal en que se reflejan todos los pueblos y todos
-los siglos que constituyen la edad media.
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-Ms este mundo artstico, nacido de una contradiccin entre la
-intencin del poeta y su obra, no es acabadamente armnico, no es
-poesa pura. La falsa conciencia potica perturba la obra de aquella
-espontaneidad genial, y pone en ella un no s qu de inseguro y de
-no acabado, una mezcla y crudeza de colores. El pensamiento, en su
-desnudez escolstica; o exornado con imgenes que sin embargo no bastan
-a vencer su abstraccin, tiene demasiada importancia. Sus figuras
-alegricas recuerdan en ocasiones a los monstruos orientales ms que
-a la serena belleza griega: lo mismo las entidades abstractas que los
-personajes conscientes y libres. A menudo, preocupado por el segundo
-sentido que tiene en mientes, agrega pormenores extraos a la imagen,
-lo que perturba y distrae al lector, interrumpindole el libre vuelo
-de la fantasa. La presencia constante de otro sentido que aligera
-la representacin y a veces la penetra, menoscaba la claridad y la
-armona. An el estilo, enmaraado de cuando en cuando con asuntos
-lejanos y sutiles pierde su claridad y se torna confuso y turbio. No es
-un templo griego sino una catedral gtica, llena de vastas sombras, en
-donde pugnan elementos contrarios, que no han sido bien armonizados. A
-veces es tosco; otras, delicado. En ocasiones, poeta docto y en otras,
-popular. Ora pierde de vista a la verdad y se entrega a sutilezas, ora
-la intuye rpidamente y la expresa con sencillez. Ya es un cronista
-burdo, ya un pintor acabado. Cundo se pierde en cuestiones abstractas;
-cundo, en medio de ellas, hace germinar la vida. Aqu desciende
-a cosas pueriles, all se remonta a excelsitudes sobrehumanas. Al
-ocuparse en un silogismo brilla la luz de una imagen; mientras
-teologiza estalla la flama del sentimiento. En ratos os hallis ante
-una fra alegora y repentinamente sents a la carne estremecerse con
-ella. Su credulidad nos hace hoy sonrer; luego su audacia nos llenar
-de asombro. Fu un pequeo mundo donde se reflejaba toda la existencia
-de entonces.
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-Los elementos contrarios que fermentaban en una sociedad en estado
-an de formacin contendan en l, sin que se diera cuenta de ello.
-Si miris sus aspiraciones encontraris que en ellas todo es armona.
-Filsofo, piensa en el reino de la ciencia y de la virtud; cristiano,
-contempla el reino de Dios; patriota, suspira por el reino de la
-justicia y de la paz; poeta, suea una forma toda luz, proporcin y
-armona, _lo bello stile_; su autor es Virgilio. Mientras ms grande
-era la barbarie y la ignorancia, mayor su aspiracin hacia un mundo
-armnico y concorde. Mas el poeta se halla rodeado por esta burda
-realidad, por esas formas discordes; se apesadumbra y le falta la
-serenidad del artista y saca de su fantasa un mundo del arte, en gran
-parte realizado, pero donde se encuentra an las asperezas de una
-materia domeada imperfectamente.
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- * * * * *
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-Penetremos en este mundo, mirmoslo e interrogumoslo. Porque un
-argumento no es _tabula rasa_, donde podamos escribir a nuestro antojo,
-sino mrmol entallado, que tiene en s mismo su concepto y las leyes
-de su desarrollo. La virtud mayor del genio consiste en entender su
-argumento, ser uno con l, apartando todo lo que le sea extrao. Es
-necesario apasionarse por l, vivir dentro de l, constituirse en
-su alma o su conciencia. De modo semejante el crtico en lugar de
-imponerse reglas abstractas y juzgar con el mismo criterio la _Comedia_
-y la _Ilada_, la _Gerusalemme_ y el _Orlando Furioso_, debe estudiar
-el mundo creado por el poeta, interrogarlo, indagar su naturaleza que
-contiene forzosamente su potica o sean las leyes orgnicas de su
-formacin, su concepto, su forma, su gnesis, su estilo. Qu cosa es
-el otro mundo?
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-Es el problema del destino humano resuelto, la explicacin del misterio
-del alma, el fin de la historia del hombre, el mundo perfecto, lo
-eterno presente, la inmutable necesidad. En la naturaleza ya no ocurre
-el accidente; en el hombre ya no hay libertad. La naturaleza est
-predeterminada y fijada por una lgica preconcebida segn la idea
-moral. Lo real y lo ideal se vuelven idnticos; la apariencia y la
-sustancia son una misma cosa. El hombre ya no tiene libre albedro:
-est ah fijo e inmvil como la naturaleza. Toda accin ha cesado;
-se ha roto todo vnculo que une a los hombres en la tierra; patria,
-familia, riquezas, dignidad, costumbres. No existe sucesin ni
-desenvolvimiento, ni principio, ni fin; falta la narracin, el drama.
-El individuo desaparece en el gnero. El carcter, la personalidad
-no tiene modo de manifestarse. Eterno dolor, gozo eterno, sin eco,
-sin variacin, sin contraste ni grado. No hay epopeya porque falta
-la accin; no hay drama porque falta la libertad; la lrica es la
-inmutable y montona expresin de una sola aria; queda la existencia en
-su inmvil manera de ser, la descripcin de la naturaleza y del hombre.
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-Qu cosa es, pues, el otro mundo--con relacin al arte? Visin,
-contemplacin, descripcin: una historia natural.
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-Ms en esta visin penetra la leyenda o el misterio porque dentro est
-representada la comedia o redencin del alma en su peregrinaje desde
-lo humano a lo divino, _da Fiorenza in popol giusto e sano_. Tiene
-pues la apariencia de un drama que se desarrolla en el otro mundo, y
-sus actores son Dante, Virgilio, Catn, Estacio, el demonio, Matilde,
-Beatriz, San Pedro, San Bernardo, la Virgen, Dios; drama alegrico como
-lo es la comedia del alma, _Commedia dell'anima_. Digo _apariencia
-de un drama_, porque la santificacin no nace del obrar sino del
-contemplar, y Dante contempla, no obra, y los otros adoctrinan,
-ensean. El drama, en consecuencia, se desvanece en la contemplacin.
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-As concebido, este mundo era el de los misterios y las leyendas y
-se converta en mundo teolgico-escolstico en manos de los doctos.
-Dante lo ha realizado, lo ha hecho existir en el arte; ha creado esa
-naturaleza y ese hombre. Y si su mundo no es perfectamente artstico,
-la falta no es de l sino que aquel mundo en donde el hombre es
-naturaleza y la naturaleza, ciencia, y del cual se ha desterrado a lo
-accidental y a la libertad, los dos grandes factores de la vida real y
-del arte.
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-Si Dante hubiera sido fraile o filsofo, apartado de la vida real, se
-habra encerrado en esas formas y en esa alegora sin salir de ellas.
-Mas Dante, al entrar en el reino de los muertos lleva consigo todas
-las pasiones de los vivos, y las preocupaciones terrenas. Descuida
-ser un smbolo o una figura alegrica, y es Dante, la ms potente
-individualidad de aquel tiempo, en la cual est compendiada toda la
-vida de la poca, con sus abstracciones, sus xtasis, sus pasiones
-impetuosas, su refinamiento y su barbarie. A la vista de un ser
-viviente y al or sus palabras, las almas renacen por un instante,
-sienten de nuevo la antigua vida, se tornan hombres; en lo eterno
-vuelve a aparecer el tiempo; en el seno de lo porvenir, vive y se
-mueve Italia, y ms bien an, la Europa de aquel siglo. As la poesa
-abarca toda la vida, cielo y tierra, tiempo y eternidad, lo humano y
-lo divino; y el poema sobrenatural convirtese en humano y terreno, con
-la marca del hombre y del tiempo. Reaparece la naturaleza terrenal como
-oposicin o parangn o remembranza. Reaparece el accidente y el tiempo,
-la historia y la sociedad en su vida exterior e interna; apunta la
-tradicin virgiliana con Roma por capital del mundo y con la monarqua
-preestablecida; y dentro de este marco magnfico, pasa ante nuestros
-ojos la historia de la poca: Bonifacio VIII, Roberto, Felipe el
-hermoso, Carlos de Valois, los Cerchi y los Donati, la nueva Florencia
-y la antigua, la historia de Italia, y la historia de Dante, sus iras,
-sus odios, sus venganzas, sus amores, sus predilecciones.
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-As se integra la vida; el otro mundo sale de su abstraccin doctrinal
-y mstica; cielo y tierra se confunden; sntesis viviente de esta
-inmensa comprensin, Dante es espectador, actor y juez. La vida,
-contemplada desde el otro mundo adquiere nuevas actitudes, sensaciones
-e impresiones. El otro mundo visto desde la tierra, se reviste de sus
-pasiones e intereses. Y resulta de todo una concepcin originalsima,
-una naturaleza nueva y un hombre nuevo. Son dos mundos omnipresentes,
-en reciprocidad de accin, que se suceden, se alternan, se cruzan,
-se compenetran, se explican y se iluminan mutuamente, en perpetua
-vuelta. Su unidad no reside en un protagonista, ni en una accin, ni
-en un fin abstracto y extrao a la materia; est en la misma materia;
-unidad interior e impersonal, viviente, indivisible; unidad orgnica
-cuyos instantes se suceden en el espritu del poeta, no como agregacin
-mecnica de partes separables, sino compenetrados e identificados
-como en la vida. Esta unidad enrgica y armoniosa se halla en la
-naturaleza misma de los dos mundos, materialmente diversos, pero que
-no constituyen sino una misma cosa en la unidad de la conciencia.
-Cielo y tierra son trminos correlativos; no es posible el uno sin el
-otro. Lo puramente real y lo puramente ideal son dos abstracciones;
-cada cosa real lleva consigo su ideal; todo hombre porta su infierno y
-su paraso; todo hombre encierra en su pecho a los dioses del Olimpo:
-el escptico puede negar el infierno, pero no suprimir la conciencia.
-Puesto que estos dos mundos son la vida misma en sus dos aspectos, en
-el seno de esta unidad se desenvuelve el dualismo ms vivaz, mejor
-dicho, antagonismo: el otro mundo hace de los cuerpos sombras; sombras
-son los afectos, las grandezas y las pompas; mas en esas sombras an
-se estremece la carne, se agita el deseo, resuenan las imprecaciones
-terrenales que llegan hasta la tranquila bveda del cielo. Los hombres
-con sus pasiones, vicios y virtudes quedan eternizados como estatuas,
-en la misma actitud y expresin de odio, de desdn y de amor en que han
-sido sorprendidos por el artista; pero mientras el otro mundo hace de
-la tierra algo eterno, transportndola a su centro y ponindole delante
-la imagen de lo infinito, descubre lo vano y la nada; los hombres son
-los mismos en un escenario distinto, que es su irona. Esta unidad y
-dualidad que salen del fondo mismo de la situacin brilla a la luz
-del da en las ms variadas formas; a veces en un apstrofe, en un
-discurso, en un gesto, en una accin; ya en la naturaleza, ya en el
-hombre; en esta unidad queda comprendida la mayor variedad, y no es
-fcil encontrar una obra artstica cuyos lmites sean tan precisos y
-tan vastos. Nada hay en el argumento que constria al poeta a preferir
-a tal personaje, a cierta poca o accin; l escoge toda la historia,
-todos los aspectos bajo los cuales aparece la humanidad; y puede
-abandonarse libremente a sus iras y opiniones e intercalar en el plan
-general fines particulares sin que la unidad se dae. Todo esto da a su
-universo una acabada realidad potica, y es patente en la permanente
-unidad, todo lo que surge del ser humano, del libre albedro y de lo
-casual y el moverse con vario juego todos los contrastes y lo necesario
-unido con el libre albedro y el destino con la casualidad.
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-En resumen, qu clase de poesa es sta? contiene materia pica y no
-es epopeya; hay una situacin lrica y no es lrica; posee una trama
-dramtica y no es drama. Trtase de una de aquellas construcciones
-gigantescas y primitivas, verdaderas enciclopedias, biblias nacionales;
-no de un gnero ms bien que de otro, sino de un todo que contiene en
-embrin toda la materia y todas las formas poticas, el germen de todo
-desarrollo ulterior. Por lo tanto ningn gnero de poesa sobresale
-y es explicado; el uno entra en el otro y se perfecciona en l de la
-misma manera que los dos mundos se identifican y no se puede decir:
-aqu est uno de ellos y all el otro; as los diversos gneros estn
-unidos de manera que nadie puede sealar los confines que los dividen y
-an menos decir: esto es absolutamente pico y esto, dramtico.
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-Es el contenido universal del cual todas las poesas no son ms que
-fragmentos; el _poema sacro_; la eterna geometra y la eterna lgica
-de la creacin encarnada en los tres mundos cristianos; la ciudad de
-Dios, en la que se refleja la ciudad del hombre con toda su realidad de
-determinado lugar y poca; la esfera inmvil del mundo teolgico, en la
-cual alientan tempestuosamente todas las pasiones humanas.
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-La idea que anima esta vasta construccin y le infunde vida y la
-desarrolla, es el concepto de la salvacin, el camino que lleva al alma
-del mal al bien, del error a la verdad, de la anarqua a la ley, de
-lo mltiple a lo uno. Es el concepto cristiano y moderno de la unidad
-de Dios sustituda a la pluralidad pagana. Si este concepto fuera
-solamente algo exterior, explicado en su abstraccin doctrinal, como
-pensamiento, o presentado en forma alegrica, la imagen no bastara
-para engendrar una obra de arte. Pero el concepto no es slo externo
-sino interno; no es nicamente del significado y la ciencia de aquel
-mundo, obra de filsofo y de crtico, sino principio activo, como en
-el hombre y en la naturaleza, que construye y forma ese mundo y le da
-una historia y un desarrollo. Este principio activo puede llamarse
-en su abstraccin lo verdadero o el bien, o la virtud, o la ley;
-como realidad viva y activa es el espritu, que tiene por contrario
-a la materia o la carne, donde se halla como en prisin o como en
-un _vasello_ de donde se esfuerza por salir. As, pues, la vida es
-un antagonismo, una batalla entre el espritu y la carne, entre Dios
-y el demonio. Su historia es la victoria progresiva del espritu, su
-conciencia y albedro, bajo las formas en que vive sutilizndose,
-descorporificndose, idealizndose hasta Dios, espritu absoluto,
-la Verdad, la Bondad, la Unidad, el ltimo Ideal. La concepcin
-dantesca, el espritu que anima su mundo es, pues, la progresiva
-disolucin de las formas, un constante ascender desde la carne al
-espritu, la emancipacin de la materia y del sentido mediante la
-expiacin y el dolor, el choque entre lo satnico y lo divino, el
-infierno y el paraso. Homero transporta a los dioses a la tierra
-y los materializa; Dante transporta a los hombres al otro mundo y
-los espiritualiza. La materia no es ms que apariencia; lo que slo
-existe es el espritu; los hombres son sombras; las acciones humanas
-se reproducen como fantasmas en el dominio de la memoria; la tierra
-misma es un recuerdo que flucta como una visin; lo real, lo presente
-es el espritu infinito; todo lo dems es _vanita che par persona_.
-Todo se va acrisolando progresivamente; el velo se torna cada vez ms
-transparente; el _Infierno_ es la sede de la materia, el dominio de
-la carne y del pecado; lo terrenal no solamente es remembranza sino
-presente; el castigo no logra modificar los caracteres y las pasiones;
-el pecado y lo terreno se perpetan en el otro mundo y se inmovilizan
-en esas almas incapaces de arrepentimiento; pecado eterno, pena eterna.
-En el _Purgatorio_ cesan las tinieblas y brilla el sol, la luz de la
-inteligencia, el espritu; lo mundano es un penoso recuerdo que el
-penitente procura olvidar; y el espritu, separndose de lo corpreo,
-tiende a la completa posesin de s, a la salvacin. En el _Paraso_
-la persona humana desaparece y todas las formas se desvanecen y se
-elevan en la luz; a medida que se asciende, y mientras ms se idealiza
-esta gloriosa transfiguracin hasta llegar a la presencia de Dios,
-el espritu absoluto, la forma se desvanece y no persiste ms que el
-sentimiento:
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- _....Tutta cessa
- Mia visione, ed ancor mi distilla
- Nel cuor lo dolce che nacque da essa.
- Cosi la neve al sol si disigilla;
- Cosi al vento nelle foglie lievi
- Si perdea la sentenzia di Sibilla._
-
-Este concepto comprende todo lo que se puede saber y toda la historia;
-no slo construye y desarrolla el mundo dantesco sino que lo hallis
-siempre vivo en el camino intelectual e histrico de la vida, bajo
-todas las formas, en todos los problemas que se presentan al poeta,
-en religin, en filosofa, en poltica, en moral; y as se concreta y
-cumple en todas las direcciones de la vida. En religin, es el camino
-de la letra al espritu, del smbolo a la idea, del Viejo al Nuevo
-Testamento; en la ciencia, el trnsito de la ignorancia y del error a
-la religin y de la razn a la revelacin; en moral, el paso del mal
-al bien, del odio al amor mediante la expiacin; en poltica, la senda
-que conduce de la anarqua a la unidad. Sometido a las condiciones de
-espacio y de tiempo, vulvese historia; tal hombre, tal pueblo, tal
-siglo. En religin, est ante la Iglesia Romana, ante el papado, que
-el poeta quiere emancipar de los intereses y pasiones terrenales y
-retornar a su fin espiritual; en filosofa, encuentra la ciencia vulgar
-y la ciencia de la verdad en el paraso; en moral, os hallis delante
-de las pasiones, las discordias, las culpas y los vicios de la edad
-brbara de la cual os sents poco a poco alejados en vuestro camino
-hacia el sumo bien; en poltica, es la Italia anrquica y ensangrentada
-que el poeta aspira a traer a la paz y concordia en la unidad del
-imperio. De este modo un mismo concepto anima el todo, en la forma, en
-el pensamiento y en la historia. Pero comprensin ms vasta y concorde
-no haba salido jams de mente humana. Algunos encuentran en la
-_Comedia_ el otro mundo, considerando lo dems como una intrusin, casi
-como una profanacin; Edgard Quinet se siente _choqu_ de ver como las
-pasiones del poeta le siguen hasta el paraso; otros descubren en l un
-mundo poltico que no es ms que una representacin figurada. Llaman
-a este poema _religioso_ o _poltico_, _didasclico_ o _moral_; lo
-reducen a querellas de catlicos y protestantes, a disputas de gelfos
-y gibelinos. No miran desde la cumbre del monte sino desde la llanura y
-toman por el todo lo que encuentran en la lnea recta del camino. Cada
-uno se forja un pequeo mundo y dice: este es el mundo de Dante. Y el
-mundo de Dante contiene en s todos esos mundos. Es el mundo universal
-de la edad media realizado en el arte.
-
- _FRANCESCO DE SANCTIS._
-
-(Tomado de la _STORIA DELLA LETTERATURA ITALIANA_, Volume I.)
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-_INFIERNO_
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-[Ilustracin]
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-_CANTO PRIMERO_
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-A la mitad del viaje de nuestra vida me encontr en una selva obscura,
-por haberme apartado del camino recto. Ah! Cun penoso me sera
-decir lo salvaje, spera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo
-renueva mi pavor, pavor tan amargo, que la muerte no lo es tanto. Pero
-antes de hablar del bien que all encontr, revelar las dems cosas
-que he visto. No s decir fijamente cmo entr all; tan adormecido
-estaba cuando abandon el verdadero camino. Pero al llegar al pie de
-una cuesta, donde terminaba el valle que me haba llenado de miedo el
-corazn, mir hacia arriba, y vi su cima revestida ya de los rayos del
-planeta que nos gua con seguridad por todos los senderos. Entonces
-se calm algn tanto el miedo que haba permanecido en el lago de mi
-corazn durante la noche que pas con tanta angustia; y del mismo modo
-que aquel que, saliendo anhelante fuera del pilago, al llegar a la
-playa, se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla, as mi
-espritu, fugitivo an, se volvi hacia atrs para mirar el lugar de
-que no sali nunca nadie vivo. Despus de haber dado algn reposo a mi
-fatigado cuerpo, continu subiendo por la solitaria playa, procurando
-afirmar siempre aquel de mis pies que estuviera ms bajo. Al principio
-de la cuesta, apareciseme una pantera gil, de rpidos movimientos
-y cubierta de manchada piel. No se separaba de mi vista, sino que
-interceptaba de tal modo mi camino, que me volv muchas veces para
-retroceder. Era a tiempo que apuntaba el da, y el sol suba rodeado de
-aquellas estrellas que estaban con l cuando el amor divino imprimi el
-primer movimiento a todas las cosas bellas. Hora y estacin tan dulces
-me daban motivo para augurar bien de aquella fiera de pintada piel.
-Pero no tanto que no me infundiera terror el aspecto de un len que a
-su vez se me apareci: figurseme que vena contra m, con la cabeza
-alta y con un hambre tan rabiosa, que hasta el aire pareca temerle.
-Sigui a ste una loba que, en medio de su demacracin, pareca cargada
-de deseos; loba que ha obligado a vivir miserable a mucha gente. El
-fuego que despedan sus ojos me caus tal turbacin, que perd la
-esperanza de llegar a la cima. Y as como el que gustoso atesora y se
-entristece y llora con todos sus pensamientos cuando llega el momento
-en que sufre una prdida, as me hizo padecer aquella inquieta fiera,
-que, viniendo a mi encuentro, poco a poco me repela hacia donde el sol
-se calla. Mientras yo retroceda hacia el valle, se present a mi vista
-uno, que por su prolongado silencio pareca mudo. Cuando le vi en aquel
-gran desierto:
-
---Piedad de m--le grit--quienquiera que seas, sombra u hombre
-verdadero.
-
-Respondime:
-
-No soy ya hombre, pero lo he sido; mis padres fueron lombardos y ambos
-tuvieron a Mantua por patria. Nac "sub Julio," aunque algo tarde,
-y vi a Roma bajo el mando del buen Augusto en tiempo de los dioses
-falsos y engaosos. Poeta fu, y cant a aquel justo hijo de Anquises,
-que volvi de Troya despus del incendio de la soberbia Ilin. Pero,
-por qu te entregas de nuevo a tu afliccin? Por qu no asciendes al
-delicioso monte, que es causa y principio de todo goce?
-
---Oh! Eres t aquel Virgilio, aquella fuente que derrama tan ancho
-raudal de elocuencia?--le respond ruboroso. Ah!, honor y antorcha
-de los dems poetas! Vlganme para contigo el prolongado estudio y el
-grande amor con que he ledo y meditado tu obra. T eres mi maestro y
-mi autor predilecto; t solo eres aqul de quien he imitado el bello
-estilo que me ha dado tanto honor. Mira esa fiera debido a la cual
-retroceda; lbrame de ella, famoso sabio, porque a su aspecto se
-estremecen mis venas y late con precipitacin mi pulso.
-
---Te conviene seguir otra ruta--respondi al verme llorar--, si quieres
-hur de este sitio salvaje; porque esa fiera que te hace prorrumpir
-en tales lamentaciones no deja pasar a nadie por su camino, sino que
-se opone a ello matando al que a tanto se atreve. Su instinto es tan
-malvado y cruel, que nunca ve satisfechos sus ambiciosos deseos, y
-despus de comer tiene ms hambre que antes. Muchos son los animales
-a quienes se une, y sern aun muchos ms hasta que venga el Lebrel[1]
-y la haga morir entre dolores. Este no se alimentar de tierra ni de
-peltre, sino de sabidura, de amor y de virtud, y su patria estar
-entre Feltro y Feltro. Ser la salvacin de esta humilde Italia, por
-quien murieron de sus heridas la virgen Camila, Euralo y Turno y Niso.
-Perseguir a la loba de ciudad en ciudad hasta que la haya arrojado en
-el infierno, de donde en otro tiempo la hizo salir la envidia. Ahora,
-por tu bien, pienso y veo claramente que debes seguirme: yo ser tu
-gua, y te sacar de aqu para llevarte a un lugar eterno, donde oirs
-aullidos desesperados; vers los espritus dolientes de los antiguos
-condenados, que llaman a gritos a la segunda muerte; vers tambin a
-los que estn contentos entre las llamas, porque esperan, cuando llegue
-la ocasin, tener un puesto entre los bienaventurados. Si quieres, en
-seguida, subir hasta ellos, te acompaar en este viaje un alma ms
-digna que yo, te dejar con ella cuando yo parta; pues el Emperador que
-reina en las alturas no quiere que por mediacin ma se entre en su
-ciudad, porque fu rebelde a su ley. El impera en todas partes y reina
-arriba; arriba est su ciudad y su alto solio: Oh! Feliz el elegido
-para su reino!
-
- [1] Can Grande della Scala, seor de Verona y bienhechor de
- Dante.
-
-Y yo le contest:
-
---Poeta, te requiero por ese Dios a quien no has conocido, que me hagas
-hur de este mal y de otro peor; condceme adonde has dicho, para que
-yo vea la puerta de San Pedro y a los que, segn dices, estn tan
-desolados.
-
-Entonces se puso en marcha, y yo segu tras l.
-
-[Ilustracin]
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-
-[Ilustracin]
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-_CANTO SEGUNDO_
-
-
-El da terminaba; la atmsfera obscura de la noche invitaba a descansar
-de sus fatigas a los seres animados que existen sobre la tierra, y yo
-solo me preparaba a sostener los combates del camino y de las cosas
-dignas de compasin, que mi memoria trazar sin equivocarse. Oh
-Musas!, oh alto ingenio!, venid en mi ayuda: oh mente, que escribiste
-lo que v!, ahora aparecer tu nobleza.
-
-Yo comenc:
-
---Poeta, que me guas, mira si mi virtud es bastante fuerte antes de
-aventurarme en tan profundo viaje. T dices que el padre de Silvio,
-aun corruptible, pas al siglo inmortal y pas sensiblemente. Si el
-adversario de todo mal le fu favorable, debise a los grandes efectos
-que de l deban sobrevenir; y el por qu no parece injusto a un hombre
-de talento; pues en el Empreo fu elegido para ser el padre de la
-fecunda Roma y de su imperio: el uno y la otra, a decir verdad, fueron
-establecidos en favor del sitio santo en donde reside el sucesor del
-gran Pedro. Durante este viaje, por el que le elogias, oy cosas que
-presagiaron su victoria y el manto papal. Despus el Vaso de eleccin
-fu transportado hasta el cielo para dar ms firmeza a la fe, que es
-el principio del camino de la salvacin. Pero yo por qu he de ir?,
-quin me lo permite? Yo no soy Eneas, ni San Pablo: ante nadie, ni
-ante m mismo, me creo digno de tal honor. Porque si me lanzo a tal
-empresa, temo por mi loco empeo. Puesto que eres sabio, comprenders
-las razones que me callo.
-
-Y como aquel que no quiere ya lo que quera, y asaltado de una nueva
-idea, cambia de parecer, de suerte que abandona todo lo que haba
-comenzado, as me suceda en aquella obscura cuesta; porque, a fuerza
-de pensar, abandon la empresa que haba empezado con tanto ardor.
-
---Si he comprendido bien tus palabras--respondi aquella sombra
-magnnima--, tu alma est traspasada de espanto, el cual se apodera
-frecuentemente del hombre, y tanto, que le retrae de una empresa
-honrosa, como una vana sombra hace a veces retroceder a una fiera,
-cuando se introduce en la obscuridad. Para librarte de ese temor, te
-dir por qu he venido, y lo que vi en el primer momento en que me
-moviste a compasin. Yo estaba entre los que se hallan en suspenso,
-y me llam una dama tan bienaventurada y tan bella, que le rogu me
-diera sus rdenes. Brillaban sus ojos ms que la estrella, y empez a
-decirme con voz angelical, en su lengua: "Oh alma corts Mantuana,
-cuya fama dura an en el mundo y durar mientras su movimiento se
-prolongue! Mi amigo, que no lo es de la ventura, se ve tan embarazado
-en la playa desierta, que en medio del camino el miedo le ha hecho
-retroceder; y temo (por lo que he odo de l en el Cielo) que se haya
-extraviado ya, y que yo haya acudido tarde en su socorro. V, pues, y
-con tus elocuentes palabras, y con lo que se necesita para sacarle de
-su apuro, auxliale tan bien, que yo quede consolada. Yo soy Beatriz,
-la que te hace marchar; vengo de un sitio adonde deseo volver: amor
-me impele, y es el que me hace hablar. Cuando vuelva a estar delante
-de mi Seor, le hablar de ti bien y con frecuencia." Call entonces,
-y yo repuse: "Oh mujer de virtud nica, por quien la especie humana
-excede en dignidad a todos los seres contenidos bajo aquel Cielo que
-tiene los crculos ms pequeos! Tanto me place tu orden, que si ya
-te hubiera obedecido, creera haber tardado: no tienes necesidad de
-expresarme ms tus deseos. Mas dime: por qu causa no temes descender
-al fondo de este centro desde lo alto de esos inmensos lugares, adonde
-ardes en deseos de volver?" "Puesto que tanto quieres saber, te dir
-brevemente, respondime, por qu no temo venir a este abismo. Slo
-deben temerse las cosas que pueden redundar en perjuicio de otros;
-pero no aquellas que no inspiran este temor. Por la merced de Dios,
-estoy hecha de tal suerte, que no me alcanzan vuestras miserias, ni
-puede prender en m la llama de este incendio. Hay en el Cielo una dama
-gentil,[2] que se conduele del obstculo opuesto al que te envo, y
-que mitiga el duro juicio de la justicia divina. Ella se ha dirigido a
-Luca[3] con sus ruegos, y le ha dicho: "Tu fiel amigo tiene necesidad
-de ti, y te lo recomiendo." Luca, enemiga de todo corazn cruel, se ha
-conmovido e ido al lugar donde yo me encontraba, sentada al lado de la
-antigua Raquel. Y me ha dicho: "Beatriz, verdadera alabanza de Dios,
-no socorres a aqul que te am tanto, y que por ti sali de la vulgar
-esfera? No oyes su queja conmovedora? No ves la muerte contra quien
-combate sobre ese ro, ms formidable que el mismo mar?" En el mundo no
-ha habido jams una persona ms pronta en correr hacia un beneficio ni
-en hur de un peligro, que yo, en cuanto o tales palabras. Descend
-desde mi dichoso puesto, findome en esa elocuente palabra que te
-honra, y que honra a cuantos la han odo." Despus de haberme hablado
-de este modo, volvi llorando hacia m sus ojos brillantes, con lo que
-me hizo partir ms presuroso. Y me he dirigido a ti tal como ha sido
-su voluntad, y te he preservado de aquella fiera que te cerraba el
-camino ms corto de la hermosa montaa. Pero qu tienes?, por qu te
-suspendes?, por qu abrigas tanta cobarda en tu corazn?, por qu no
-tienes atrevimiento ni valor, cuando tres mujeres benditas cuidan de ti
-en la corte celestial, y mis palabras te prometen tanto bien?
-
- [2] La clemencia divina.
-
- [3] La gracia divina, o ms bien, la gracia que ilumina.
-
-Y as como las florecillas, inclinadas y cerradas por la escarcha, se
-abren erguidas en cuanto el Sol las ilumina, as creci mi abatido
-nimo, e inund tal aliento mi corazn, que exclam como un hombre
-decidido:
-
---Oh! Cun piadosa es la que me ha socorrido! Y t, alma
-bienhechora, que has obedecido con tal prontitud las palabras de verdad
-que ella te ha dicho! Con las tuyas has preparado mi corazn de tal
-suerte, y le has comunicado tanto deseo de emprender el gran viaje, que
-vuelvo a abrigar mi primer propsito. V, pues; que una sola voluntad
-nos dirija: t eres mi gua, mi seor, mi maestro.
-
-As le dije, y en cuanto ech a andar, entr por el camino profundo y
-salvaje.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TERCERO_
-
-
-"Por m se va a la ciudad del llanto; por m se va al eterno dolor;
-por mi se va hacia la raza condenada: la justicia anim a mi sublime
-arquitecto; me hizo la divina potestad, la suprema sabidura y el
-primer amor. Antes que yo no hubo nada creado, a excepcin de lo
-eterno, y yo duro eternamente. Oh vosotros los que entris, abandonad
-toda esperanza!"
-
-Vi escritas estas palabras con caracteres negros en el dintel de una
-puerta, por lo cual exclam:
-
---Maestro, el sentido de estas palabras me causa pena.
-
-Y l, como hombre lleno de prudencia, me contest:
-
---Conviene abandonar aqu todo temor; conviene que aqu termine toda
-cobarda. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que veras a la
-dolorida gente, que ha perdido el bien de la inteligencia.
-
-Y despus de haber puesto su mano en la ma con rostro alegre, que me
-reanim, me introdujo en medio de las cosas secretas. All, bajo un
-cielo sin estrellas, resonaban suspiros, quejas y profundos gemidos,
-de suerte que al escucharlos comenc a llorar. Diversas lenguas,
-horribles blasfemias, palabras de dolor, acentos de ira, voces altas y
-roncas, acompaadas de palmadas, producan un tumulto que va rodando
-siempre por aquel espacio eternamente obscuro, como la arena impelida
-por un torbellino. Yo, que estaba horrorizado, dije:
-
---Maestro, qu es lo que oigo, y qu gente es sa, que parece
-doblegada por el dolor?
-
-Me respondi:
-
---Esta miserable suerte est reservada a las tristes almas de aquellos
-que vivieron sin merecer alabanzas ni vituperio: estn confundidas
-entre el perverso coro de los ngeles que no fueron rebeldes ni fieles
-a Dios, sino que slo vivieron para s. El Cielo los lanz de su
-seno por no ser menos hermoso; pero el profundo Infierno no quiere
-recibirlos por la gloria que con ello podran reportar los dems
-culpables.
-
-Y yo repuse:
-
---Maestro, qu cruel dolor les hace lamentarse tanto?
-
-A lo que me contest:
-
---Te lo dir brevemente. Estos no esperan morir; y su ceguedad es
-tanta, que se muestran envidiosos de cualquier otra suerte. El mundo
-no conserva ningn recuerdo suyo; la misericordia y la justicia los
-desdean: no hablemos ms de ellos, mralos y pasa adelante.
-
-Y yo, fijndome ms, vi una bandera que iba ondeando tan de prisa, que
-pareca desdeosa del menor reposo: tras ella vena tanta muchedumbre,
-que no hubiera credo que la muerte destruyera tan gran nmero.
-Despus de haber reconocido a algunos, mir ms fijamente, y vi la
-sombra de aquel que por cobarda hizo la gran renuncia[4]. Comprend
-inmediatamente y adquir la certeza de que aquella turba era la de los
-ruines que se hicieron desagradables a los ojos de Dios y a los de
-sus enemigos. Aquellos desgraciados, que no vivieron nunca, estaban
-desnudos, y eran molestados sin tregua por las picaduras de las moscas
-y de las avispas que all haba; las cuales hacan correr por su rostro
-la sangre, que mezclada con sus lgrimas, era recogida a sus pies por
-asquerosos gusanos.
-
- [4] Segn algunos comentadores, ste debe ser Esa, que
- renunci a su derecho de primogenitura; segn otros,
- Diocleciano, que abdic el imperio; segn Venturini, el papa
- Celestino V, y otros creen que el que hizo la gran renuncia es
- Pilatos.
-
-Habiendo dirigido mis miradas a otra parte, vi nuevas almas a la orilla
-de un gran ro, por lo cual, dije:
-
---Maestro, dgnate manifestarme quines son y por qu ley parecen sos
-tan prontos a atravesar el ro, segn puedo ver a favor de esta dbil
-claridad.
-
-Y l me respondi:
-
---Te lo dir cuando pongamos nuestros pies sobre la triste orilla del
-Aqueronte.
-
-Entonces, avergonzado y con los ojos bajos, temiendo que le disgustasen
-mis preguntas, me abstuve de hablar hasta que llegamos al ro. En
-aquel momento vimos un anciano cubierto de canas, que se diriga
-hacia nosotros en una barquichuela, gritando: "Ay de vosotras, almas
-perversas! No esperis ver nunca el Cielo. Vengo para conduciros a la
-otra orilla, donde reinan eternas tinieblas, en medio del calor y del
-fro. Y t, alma viva, que ests aqu, aljate de entre esas que estn
-muertas." Pero cuando vi que yo no me mova, dijo: "Llegars a la
-playa por otra orilla, por otro puerto, mas no por aqu: para llevarte
-se necesita una barca ms ligera."
-
-Y mi gua le dijo:
-
---Carn, no te irrites. As se ha dispuesto all donde se puede todo lo
-que se quiere; y no preguntes ms.
-
-Entonces se aquietaron las velludas mejillas del barquero de las
-lvidas lagunas, que tena crculos de llamas alrededor de sus ojos.
-Pero aquellas almas, que estaban desnudas y fatigadas, no bien oyeron
-tan terribles palabras, cambiaron de color, rechinando los dientes,
-blasfemando de Dios, de sus padres, de la especie humana, del sitio y
-del da de su nacimiento, de la prole de su prole y de su descendencia:
-despus se retiraron todas juntas, llorando fuertemente, hacia la
-orilla maldita en donde se espera a todo aquel que no teme a Dios.
-El demonio Carn, con ojos de ascuas, haciendo una seal, las fu
-reuniendo, golpeando con su remo a las que se rezagaban; y as como
-en otoo van cayendo las hojas una tras otra, hasta que las ramas han
-devuelto a la tierra todos sus despojos, del mismo modo los malvados
-hijos de Adn se lanzaban uno a uno desde la orilla, a aquella seal,
-como pjaros que acuden al reclamo. De esta suerte se fueron alejando
-por las negras ondas; pero antes de que hubieran saltado en la orilla
-opuesta, se reuni otra nueva muchedumbre en la que aqullas haban
-dejado.
-
---Hijo mo--me dijo el corts Maestro--, los que mueren en la clera
-de Dios acuden aqu de todos los pases, y se apresuran a atravesar
-el ro, espoleados de tal suerte por la justicia divina, que su temor
-se convierte en deseo. Por aqu no pasa nunca un alma pura; por lo
-cual, si Carn se irrita contra ti, ya conoces ahora el motivo de sus
-desdeosas palabras.
-
-Apenas hubo terminado, tembl tan fuertemente la sombra campia,
-que el recuerdo del espanto que sent an me inunda la frente de
-sudor. De aquella tierra de lgrimas sali un viento que produjo
-rojizos relmpagos, hacindome perder el sentido y caer como un hombre
-sorprendido por el sueo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO CUARTO_
-
-
-Interrumpi mi profundo sueo un trueno tan fuerte, que me estremec
-como hombre a quien se despierta a la fuerza: me levant, y dirigiendo
-una mirada en derredor mo, fij la vista para reconocer el lugar donde
-me hallaba. Vime junto al borde del triste valle, abismo de dolor, en
-que resuenan infinitos ayes, semejantes a truenos. El abismo era tan
-profundo, obscuro y nebuloso, que en vano fijaba mis ojos en su fondo,
-pues no distingua cosa alguna.
-
---Ahora descendamos all abajo, al tenebroso mundo--me dijo el poeta
-muy plido--: yo ir el primero; t el segundo.
-
-Yo, que haba advertido su palidez, le respond:
-
---Cmo he de ir yo, si t, que sueles desvanecer mis incertidumbres,
-te atemorizas?
-
-Y l repuso:
-
---La angustia de los desgraciados que estn ah bajo, refleja en mi
-rostro una piedad que t tomas por terror. Vamos, pues; que la longitud
-del camino exige que nos apresuremos.
-
-Y sin decir ms, penetr y me hizo entrar en el primer crculo que
-rodea el abismo. All, segn pude advertir, no se oan quejas, sino
-slo suspiros, que hacan temblar la eterna bveda, y que procedan
-de la pena sin tormento de una inmensa multitud de hombres, mujeres y
-nios. El buen Maestro me dijo:
-
---No me preguntas qu espritus son los que estamos viendo? Quiero,
-pues, que sepas, antes de seguir adelante, que stos no pecaron; y
-si contrajeron en su vida algunos mritos, no es bastante, pues no
-recibieron el agua del bautismo, que es la puerta de la Fe que forma
-tu creencia. Y si vivieron antes del cristianismo, no adoraron a Dios
-como deban: yo tambin soy uno de ellos. Por tal falta, y no por otra
-culpa, estamos condenados, consistiendo nuestra pena en vivir con el
-deseo sin esperanza.
-
-Un gran dolor afligi mi corazn cuando o esto, porque conoc personas
-de mucho valor que estaban suspensas en el Limbo.
-
---Dime, Maestro y seor mo--le pregunt para afirmarme ms en esta
-Fe que triunfa de todo error;--alguna de esas almas ha podido, bien
-por sus mritos o por los de otros, salir del Limbo y alcanzar la
-bienaventuranza?
-
-Y l, que comprendi mis palabras encubiertas y obscuras, repuso:
-
---Yo era recin llegado a este sitio, cuando vi venir a un Sr
-poderoso, coronado con la seal de la victoria. Hizo salir de aqu
-el alma del primer padre, y la de Abel su hijo, y la de No; la del
-legislador Moiss, tan obediente; la del patriarca Abraham, y la del
-rey David; a Israel, con su padre y con sus hijos, y a Raquel por
-quien aqul hizo tanto,[5] y a otros muchos, a quienes otorg la
-bienaventuranza; pues debes saber que, antes de ellos, no se salvaban
-las almas humanas.
-
- [5] Se refiere a Jacobo o Israel, que por casarse con Raquel
- sirvi al padre de ella catorce aos.
-
-Mientras as hablaba, no dejbamos de andar; pero seguamos atravesando
-siempre la selva, esto es, la selva que formaban los espritus
-apiados. Aun no estbamos muy lejos de la entrada del abismo, cuando
-vi un resplandor que triunfaba del hemisferio de las tinieblas: nos
-encontrbamos todava a bastante distancia, pero no a tanta que no
-pudiera yo distinguir que aquel sitio estaba ocupado por personas
-dignas.
-
---Oh t, que honras toda ciencia y todo arte, quines son sos, cuyo
-valimiento debe ser tanto, que as estn separados de los dems?
-
-Y l a m:
-
---La hermosa fama que an se conserva de ellos en el mundo que habitas,
-les hace acreedores a esta gracia del cielo, que de tal suerte los
-distingue.
-
-Entonces o una voz que deca: "Honrad al sublime poeta; regresa
-su sombra, que se haba separado de nosotros!" Cuando call la voz,
-vi venir a nuestro encuentro cuatro grandes sombras, cuyo rostro no
-manifestaba tristeza ni alegra. El buen maestro empez a decirme:
-
---Mira aquel que tiene una espada en la mano, y viene a la cabeza de
-los tres como su seor. Ese es Homero, poeta soberano: el otro es el
-satrico Horacio, Ovidio es el tercero y el ltimo Lucano. Cada cual
-merece, como yo, el nombre que antes pronunciaron unnimes; me honran y
-hacen bien.
-
-De este modo vi reunida la hermosa escuela de aquel prncipe del
-sublime cntico, que vuela como el guila sobre todos los dems.
-
-Despus de haber estado conversando entre s un rato, se volvieron
-hacia m dirigindome un amistoso saludo, que hizo sonrer a mi
-Maestro; y me honraron an ms, puesto que me admitieron en su
-compaa, de suerte que fu el sexto entre aquellos grandes genios.
-As seguimos hasta donde estaba la luz, hablando de cosas que es
-bueno callar, como bueno era hablar de ellas en el sitio en que nos
-encontrbamos. Llegamos al pie de un noble castillo, rodeado siete
-veces de altas murallas, y defendido alrededor por un bello riachuelo.
-Pasamos sobre ste como sobre tierra firme; y atravesando siete puertas
-con aquellos sabios, llegamos a un prado de fresca verdura. All haba
-personajes de mirada tranquila y grave, cuyo semblante revelaba una
-grande autoridad: hablaban poco y con voz suave. Nos retiramos luego
-hacia un extremo de la pradera; a un sitio despejado, alto y luminoso,
-desde donde podan verse todas aquellas almas. All, en pie sobre
-el verde esmalte, me fueron sealados los grandes espritus, cuya
-contemplacin me hizo estremecer de alegra. All vi a Electra con
-muchos de sus compaeros, entre los que conoc a Hctor y a Eneas;
-despus a Csar, armado, con sus ojos de ave de rapia. Vi en otra
-parte a Camila y a Pentesilea, y vi al Rey Latino, que estaba sentado
-al lado de su hija Lavinia; vi a aquel Bruto, que arroj a Tarquino de
-Roma; a Lucrecia tambin, a Julia, a Marcia y a Cornelia, y a Saladino,
-que estaba solo y separado de los dems. Habiendo levantado despus la
-vista, vi al maestro de los que saben,[6] sentado entre su filosfica
-familia. Todos le admiran, todos le honran: vi adems a Scrates y
-Platn, que estaban ms prximos a aqul que los dems; a Demcrito,
-que pretende que el mundo ha tenido por origen la casualidad; a
-Digenes, a Anaxgoras y a Tales, a Empdocles, a Herclito y a Zenn:
-vi al buen observador de la cualidad, es decir, a Dioscrides, y vi a
-Orfeo, a Tulio y a Lino, y al moralista Sneca; al gemetra Euclides, a
-Tolomeo, Hipcrates, Avicena y Galeno, y a Averroes, que hizo el gran
-comentario. No me es posible mencionarlos a todos, porque me arrastra
-el largo tema que he de seguir y muchas veces las palabras son breves
-para el asunto. Bien pronto la compaa de seis queda reducida a dos:
-mi sabio gua me conduce por otro camino fuera de aquella inmovilidad
-hacia una aura temblorosa, y llego a un punto privado totalmente de luz.
-
- [6] El filsofo Aristteles.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO QUINTO_
-
-
-As descend del primer crculo al segundo, que contiene menos espacio,
-pero mucho ms dolor, y dolor punzante, que origina desgarradores
-gritos. All estaba el horrible Minos que, rechinando los dientes,
-examina las culpas de los que entran; juzga y da a comprender sus
-rdenes por medio de las vueltas de su cola. Es decir, que cuando se
-presenta ante l un alma pecadora, y le confiesa todas sus culpas,
-aquel gran conocedor de los pecados ve qu lugar del infierno debe
-ocupar y se lo designa, cindose al cuerpo la cola tantas veces
-cuantas sea el nmero del crculo a que debe ser enviada. Ante l estn
-siempre muchas almas, acudiendo por turno para ser juzgadas; hablan y
-escuchan, y despus son arrojadas al abismo.
-
---Oh, t, que vienes a la mansin del dolor!--me grit Minos cuando
-me vi, suspendiendo sus terribles funciones--; mira cmo entras y de
-quin te fas: no te alucine lo anchuroso de la entrada.
-
-Entonces mi gua le pregunt:
-
---Por qu gritas? No te opongas a su viaje ordenado por el destino:
-as lo han dispuesto all donde se puede lo que se quiere; y no
-preguntes ms.
-
-Empezaron a dejarse or voces plaideras: y llegu a un sitio donde
-hirieron mis odos grandes lamentos. Entrbamos en un lugar que careca
-de luz, y que ruga como el mar tempestuoso cuando est combatido
-por vientos contrarios. La tromba infernal, que no se detiene nunca,
-envuelve en su torbellino a los espritus; les hace dar vueltas
-continuamente, y les agita y les molesta: cuando se encuentran ante la
-ruinosa valla que los encierra, all son los gritos, los llantos y los
-lamentos, y las blasfemias contra la virtud divina. Supe que estaban
-condenados a semejante tormento los pecadores carnales que sometieron
-la razn a sus lascivos apetitos; y as como los estorninos vuelan en
-grandes y compactas bandadas en la estacin de los fros, as aquel
-torbellino arrastra a los espritus malvados llevndolos de ac para
-all, de arriba abajo, sin que abriguen nunca la esperanza de tener
-un momento de reposo, ni de que su pena se aminore. Y del mismo modo
-que las grullas van lanzando sus tristes acentos, formando todas una
-prolongada hilera en el aire, as tambin vi venir, exhalando gemidos,
-a las sombras arrastradas por aquella tromba. Por lo cual pregunt:
-
---Maestro, qu almas son sas a quienes de tal suerte castiga ese aire
-negro?
-
---La primera de sas, de quienes deseas noticias--me dijo entonces--,
-fu emperatriz de una multitud de pueblos donde se hablaban diferentes
-lenguas, y tan dada al vicio de la lujuria, que permiti en sus leyes
-todo lo que excitaba el placer, para ocultar de este modo la abyeccin
-en que viva. Es Semramis, de quien se lee que sucedi a Nino y fu
-su esposa y rein en la tierra en donde impera el Sultn. La otra es
-la que se mat por amor y quebrant la fe prometida a las cenizas de
-Siqueo. Despus sigue la lasciva Cleopatra. Ve tambin a Helena, que
-di lugar a tan funestos tiempos; y ve al gran Aquiles, que al fin tuvo
-que combatir por el amor. Ve a Pars y a Tristn....
-
-Y a ms de mil sombras me fu enseando y designando con el dedo, a
-quienes Amor haba hecho salir de esta vida. Cuando o a mi sabio
-nombrar las antiguas damas y los caballeros, me sent dominado por la
-piedad y qued como aturdido. Empec a decir:
-
---Poeta, quisiera hablar a aquellas dos almas que van juntas y parecen
-ms ligeras que las otras impelidas por el viento.
-
-Y l me contest:
-
---Espera que estn ms cerca de nosotros: y entonces rugales, por el
-amor que las conduce, que se dirijan hacia ti.
-
-Tan pronto como el viento las impuls hacia nosotros, alc la voz
-diciendo:
-
---Oh almas atormentadas!, venid a hablarnos, si otro no se opone a
-ello.
-
-As como dos palomas, excitadas por sus deseos, se dirigen con las alas
-abiertas y firmes hacia el dulce nido, llevadas en el aire por una
-misma voluntad, as salieron aquellas dos almas de entre la multitud
-donde estaba Dido, dirigindose hacia nosotros a travs del aire
-malsano, atradas por mi eficaz y afectuoso llamamiento.
-
---Oh sr gracioso y benigno, que vienes a visitar enmedio de este aire
-negruzco a los que hemos teido el mundo de sangre! Si furamos amados
-por el Rey del universo, le rogaramos por tu tranquilidad, ya que te
-compadeces de nuestro acerbo dolor. Todo lo que te agrade or y decir,
-te lo diremos y escucharemos con gusto mientras que siga el viento tan
-tranquilo como ahora. La tierra donde nac est situada en la costa
-donde desemboca el Po con todos sus afluentes para descansar en el mar.
-Amor, que se apodera pronto de un corazn gentil, hizo que ste se
-prendara de aquel hermoso cuerpo que me fu arrebatado de un modo que
-an me atormenta. Amor, que no dispensa de amar al que es amado, hizo
-que me entregara vivamente al placer de que se embriagaba ste, que,
-como ves, no me abandona nunca. Amor nos condujo a la misma muerte.
-Cana[7] espera al que nos arranc la vida.
-
- [7] La primera de las cuatro divisiones concntricas del
- ltimo crculo del Infierno, en donde son castigados los
- traidores y los matadores de sus propios consanguneos. Vase
- el canto trigsimo segundo.
-
-Tales fueron las palabras de las dos sombras. Al or a aquellas almas
-atormentadas, baj la cabeza y la tuve inclinada tanto tiempo, que el
-poeta me dijo:
-
---En qu piensas?
-
---Ah!--exclam al contestarle--; cun dulces pensamientos, cuntos
-deseos les han conducido a doloroso trnsito!
-
-Despus me dirig hacia ellos, dicindoles:
-
---Francisca, tus desgracias me hacen derramar tristes y compasivas
-lgrimas. Pero dime: en tiempo de los dulces suspiros cmo os permiti
-Amor conocer vuestros secretos deseos?
-
-Ella me contest:
-
---No hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria; y
-eso lo sabe bien tu Maestro. Pero si tienes tanto deseo de conocer cul
-fu el principal origen de nuestro amor, har como el que habla y llora
-a la vez. Leamos un da por pasatiempo las aventuras de Lancelote, y
-de qu modo cay en las redes del Amor: estbamos solos y sin abrigar
-sospecha alguna. Aquella lectura hizo que nuestros ojos se buscaran
-muchas veces y que palideciera nuestro semblante; mas un solo pasaje
-fu el que decidi de nosotros. Cuando lemos que la deseada sonrisa de
-la amada fu interrumpida por el beso del amante, ste, que jams se ha
-de separar de m, me bes tembloroso en la boca: el libro y quien lo
-escribi fu para nosotros otro Galeoto; aquel da ya no lemos ms.
-
-Mientras que un alma deca esto, la otra lloraba de tal modo, que,
-movido de compasin, desfallec como si me muriera, y ca como cae un
-cuerpo inanimado.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO SEXTO_
-
-
-Al recobrar los sentidos, que perd por la tristeza y la compasin
-que me caus la suerte de los dos cuados, vi en derredor mo nuevos
-tormentos y nuevas almas atormentadas doquier iba y doquier me volva o
-miraba. Me encuentro en el tercer crculo; en el de la lluvia eterna,
-maldita, fra y densa, que cae siempre igualmente copiosa y con la
-misma fuerza. Espesos granizos, agua negruzca y nieve descienden en
-turbin a travs de las tinieblas; la tierra, al recibirlos, exhala
-un olor pestfero. Cerbero, fiera cruel y monstruosa, ladra con sus
-tres fauces de perro contra los condenados que estn all sumergidos.
-Tiene los ojos rojos, los pelos negros y cerdosos, el vientre ancho y
-las patas guarnecidas de uas que clava en los espritus, les desgarra
-la piel y les descuartiza. La lluvia les hace aullar como perros; los
-miserables condenados forman entre s una muralla con sus costados
-y se revuelven sin cesar. Cuando nos descubri Cerbero, el gran
-gusano abri las bocas ensendonos sus colmillos; todos sus miembros
-estaban agitados. Entonces mi gua extendi las manos, cogi tierra,
-y la arroj a puados en las fauces vidas de la fiera. Y del mismo
-modo que un perro se deshace ladrando al tener hambre, y se apacigua
-cuando muerde su presa, ocupado tan slo en devorarla, as tambin el
-demonio Cerbero cerr sus impuras bocas, cuyos ladridos causaban tal
-aturdimiento a las almas que quisieran quedarse sordas. Pasamos por
-encima de las sombras derribadas por la incesante lluvia, poniendo
-nuestros pies sobre sus fantasmas, que parecan cuerpos humanos. Todas
-yacan por el suelo, excepto una que se levant con presteza para
-sentarse, cuando nos vi pasar ante ella.
-
---Oh, t, que has venido a este Infierno!--me dijo--; reconceme si
-puedes. T fuiste hecho, antes que yo deshecho.
-
-Yo le contest:
-
---La angustia que te atormenta es quiz causa de que no me acuerde de
-ti; me parece que no te he visto nunca. Pero dime, quin eres t, que
-a tan triste lugar has sido conducido, y condenado a un suplicio, que
-si hay otro mayor, no ser por cierto tan desagradable?
-
-Contestme:
-
---Tu ciudad, tan llena hoy de envidia, que ya colma la medida, me vi
-en su seno en vida ms serena. Vosotros, los habitantes de esa ciudad,
-me llamasteis Ciacco. Por el reprensible pecado de la gula, me veo,
-como ves, sufriendo esta lluvia. Yo no soy aqu la nica alma triste;
-todas las dems estn condenadas a igual pena por la misma causa.
-
-Y no pronunci una palabra ms. Yo le respond:
-
---Ciacco, tu martirio me conmueve tanto, que me hace verter lgrimas;
-pero dime, si es que lo sabes: en qu pararn los habitantes de esa
-ciudad tan dividida en facciones? Hay algn justo entre ellos? Dime
-por qu razn se ha introducido en ella la discordia.
-
-Me contest:
-
---Despus de grandes debates, llegarn a verter su sangre, y el partido
-salvaje arrojar al otro partido causndole grandes prdidas. Luego
-ser preciso que el partido vencedor sucumba al cabo de tres aos,
-y que el vencido se eleve, merced a la ayuda de aquel que ahora es
-neutral. Esta faccin llevar la frente erguida por mucho tiempo,
-teniendo bajo su frreo yugo a la otra, por ms que sta se lamente y
-avergence. Aun hay dos justos, pero nadie les escucha: la soberbia,
-la envidia y la avaricia son las tres chispas que han inflamado los
-corazones.
-
-Aqu di Ciacco fin a su lamentable discurso, y yo le dije:
-
---Todava quiero que me informes, y me concedas algunas palabras. Dime
-dnde estn, y dame a conocer a Farinata y al Tegghiaio, que fueron tan
-dignos, a Jacobo Rusticucci, Arigo y Mosca, y a otros que a hacer bien
-consagraron su ingenio, pues siento un gran deseo de saber si estn
-entre las dulzuras del Cielo o entre las amarguras del Infierno.
-
-A lo que me contest:
-
---Estn entre almas ms perversas; otros pecados los han arrojado a un
-crculo ms profundo: si bajas hasta all, podrs verlos. Pero cuando
-vuelvas al dulce mundo, te ruego que hagas porque en l se renueve mi
-recuerdo: y no te digo ni te respondo ms.
-
-Entonces torci los ojos que haba tenido fijos; mirme un momento, y
-luego inclin la cabeza, y volvi a caer entre los dems ciegos. Mi
-gua me dijo:
-
---Ya no volver a levantarse hasta que se oiga el sonido de la anglica
-trompeta; cuando venga la potestad enemiga del pecado. Cada cual
-encontrar entonces su triste tumba; recobrar sus carnes y su figura;
-y oir el juicio que debe resonar por toda una eternidad.
-
-As fuimos atravesando aquella impura mezcla de sombras y de lluvia,
-con paso lento, razonando un poco sobre la vida futura. Por lo cual
-dije:
-
---Maestro, estos tormentos sern mayores despus de la gran sentencia,
-o bien menores, o seguirn siendo tan dolorosos?
-
-Y l a m:
-
---Acurdate de tu ciencia, que pretende que cuanto ms perfecta es una
-cosa, tanto mayor bien o dolor experimenta. Aunque esta raza maldita
-no debe jams llegar a la verdadera perfeccin, espera ser despus del
-juicio ms perfecta que ahora.
-
-Caminando por la va que gira alrededor del crculo, continuamos
-hablando de otras cosas que no refiero, y llegamos al sitio donde se
-desciende: all encontramos a Plutn, el gran enemigo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO SEPTIMO_
-
-
-"Pape satn, pape satn aleppe"[8] comenz a gritar Plutn con ronca
-voz. Y aquel sabio gentil, que lo supo todo, para animarme, dijo:
-
- [8] Pape, interjeccin griega y latina, que significa
- sorpresa; aleppe, lo mismo que aleph (o Ioseph), voz hebraica,
- equivalente a jefe, prncipe, etc. La frase, truncada por
- reticencia, quiere decir: "Cmo, Satans; cmo, Satans,
- prncipe del Infierno!... Un audaz mortal se atreve a entrar
- aqu?"--Fraticelli.
-
---No te inquiete el temor; pues a pesar de su poder, no te impedir que
-desciendas a este crculo.
-
-Despus, volvindose hacia aquel rostro hinchado de ira, le dijo:
-
---Calla, lobo maldito: consmete interiormente con tu propia rabia. No
-sin razn venimos al profundo infierno; pues as lo han dispuesto all
-arriba, donde Miguel castig la soberbia rebelin.
-
-Como las velas, hinchadas por el viento, caen derribadas cuando el
-mstil se rompe, del mismo modo cay al suelo aquella fiera cruel. As
-bajamos a la cuarta cavidad, aproximndonos ms a la dolorosa orilla
-que encierra en s todo el mal del universo. Ah, justicia de Dios!,
-quin, si no t, puede amontonar tantas penas y trabajos como all
-vi? Por qu nos desgarran as nuestras propias faltas? Como una ola
-se estrella contra otra ola en el escollo de Caribdis, as chocan uno
-contra otro los condenados. All vi ms condenados que en ninguna
-otra parte, los cuales formados en dos filas, se lanzaban de la una
-a la otra enormes pesos con todo el esfuerzo de su pecho, gritando
-fuertemente: dbanse grandes golpes, y despus se volvan cada cual
-hacia atrs, exclamando: "Por qu guardas? Por qu derrochas?" De
-esta suerte iban girando por aquel ttrico crculo, yendo desde un
-extremo a su opuesto, y repitiendo a gritos su injurioso estribillo.
-Despus, cuando cada cual haba llegado al centro de su crculo, se
-volvan todos a la vez para empezar de nuevo otra pelea.
-
-Yo, que tena el corazn conmovido de lstima, dije:
-
---Maestro mo, indcame qu gente es sta. Todos esos tonsurados que
-vemos a nuestra izquierda han sido clrigos?
-
-Y l me respondi:
-
---Err la mente de todos en la primera vida, y no supieron gastar
-razonablemente: as lo manifiestan claramente sus aullidos cuando
-llegan a los dos puntos del crculo que los separa de los que siguieron
-camino opuesto. Esos que no tienen cabellos que cubran su cabeza,
-fueron clrigos, papas y cardenales, a quienes subyug la avaricia.
-
-Y yo:
-
---Maestro, entre todos sos, bien deber haber algunos a quienes yo
-conozca y a quienes tan inmundos hizo este vicio.
-
-Y l a m:
-
---En vano esforzars tu imaginacin: la vida srdida que los hizo
-deformes, hace que hoy sean obscuros y desconocidos. Continuarn
-chocando entre s eternamente; y saldrn stos del sepulcro con los
-puos cerrados, y aqullos con el cabello rapado. Por haber gastado
-mal y guardado mal, han perdido el Paraso, y se ven condenados a ese
-eterno combate, que no necesito pintarte con palabras escogidas. Ah
-podrs ver, hijo mo, cun rpidamente pasa el soplo de los bienes de
-la Fortuna, por los que la raza humana se enorgullece y querella. Todo
-el oro que existe bajo la Luna, y todo lo que ha existido, no puede dar
-un momento de reposo a una sola de esas almas fatigadas.
-
---Maestro--le dije entonces--, ensame cul es esa Fortuna de que me
-hablas, y que as tiene entre sus manos los bienes del mundo.
-
-Y l a m:
-
---Oh necias criaturas! Cun grande es la ignorancia que os extrava!
-Quiero que te alimentes con mis lecciones. Aqul, cuya sabidura
-es superior a todo, hizo los cielos y les di un gua, de modo que
-toda parte brilla para toda parte, distribuyendo la luz por igual;
-con el esplendor del mundo hizo lo mismo, y le di una gua, que
-administrndolo todo, hiciera pasar de tiempo en tiempo las vanas
-riquezas de una a otra familia, de una a otra nacin, a pesar de los
-obstculos que crean la prudencia y previsin humanas. He aqu por qu,
-mientras una nacin impera, otra languidece, segn el juicio de Aqul
-que est oculto, como la serpiente en la hierba. Vuestro saber no puedo
-contrastarla; porque provee, juzga y prosigue su reinado, como el suyo
-cada una de las otras deidades. Sus transformaciones no tienen tregua;
-la necesidad la obliga a ser rpida; por eso se cambia todo en el mundo
-con tanta frecuencia. Tal es esa a quien tan a menudo vituperan los
-mismos que deberan ensalzarla, y de quien blasfeman y maldicen sin
-razn. Pero ella es feliz, y no oye esas maldiciones: contenta entre
-las primeras criaturas, prosigue su obra y goza en su beatitud. Bajemos
-ahora donde existen mayores y ms lamentables males: ya descienden
-todas las estrellas que salan cuando me puse en marcha, y nos est
-prohibido retrasarnos mucho.
-
-Atravesamos el crculo hasta la otra orilla, sobre un hirviente
-manantial, que vierte sus aguas en un arroyo que le debe su origen
-y cuyas aguas son ms bien obscuras que azuladas; y bajamos por un
-camino distinto, siguiendo el curso de tan tenebrosas ondas. Cuando
-aquel arroyo ha llegado al pie de la playa gris e infecta, forma una
-laguna llamada Estigia; y yo, que miraba atentamente, vi algunas almas
-encenagadas en aquel pantano, completamente desnudas y de irritado
-semblante. Se golpeaban no slo con las manos, sino con la cabeza,
-con el pecho, con los pies, arrancndose la carne a pedazos con los
-dientes. Djome el buen Maestro:
-
---Hijo, contempla las almas de los que han sido dominados por la ira:
-quiero adems que sepas que bajo esta agua hay una raza condenada
-que suspira, y la hace hervir en la superficie, como te lo indican
-tus miradas en cuantos sitios se fijan. Metidos en el lodo, dicen:
-"Estuvimos siempre tristes bajo aquel aire dulce que alegra el
-Sol, llevando en nuestro interior una ttrica humareda: ahora nos
-entristecemos tambin en medio de este negro cieno." Estas palabras
-salen del fondo de su garganta, como si formaran grgaras, no pudiendo
-pronunciar una sola ntegra.
-
-As fuimos describiendo un gran arco alrededor del ftido pantano,
-entre la playa seca y el agua, vueltos los ojos hacia los que se
-atragantaban con el fango, hasta que al fin llegamos al pie de una
-torre.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO OCTAVO_
-
-
-Digo, continuando, que mucho antes de llegar al pie de la elevada
-torre, nuestros ojos se fijaron en su parte ms alta, a causa de dos
-lucecitas que all vimos, y otra que corresponda a estas dos, pero
-desde tan lejos, que apenas poda distinguirse. Entonces, dirigindome
-hacia el mar de toda ciencia, dije:
-
---Qu significan esas llamas? Qu responde aquella otra, y quines
-son los que hacen esas seales?
-
-Respondime:
-
---Sobre esas aguas fangosas puedes ver lo que ha de venir, si es que no
-te lo ocultan los vapores del pantano.
-
-Jams cuerda alguna despidi una flecha que corriese por el aire con
-tanta velocidad, como una navecilla que vi surcando las aguas en
-nuestra direccin, gobernada por un solo remero que gritaba: "Has
-llegado ya, alma vil?"
-
---Flegias, Flegias, gritas en vano esta vez--dijo mi Seor--; no nos
-tendrs en tu poder ms tiempo que el necesario para pasar la laguna.
-
-Flegias, conteniendo su clera, hizo lo que un hombre a quien descubren
-que ha sido vctima de un engao, ocasionndole esto un dolor profundo.
-Mi gua salt a la barca y me hizo entrar en ella tras l; pero aqulla
-no pareci ir cargada hasta que recibi mi peso. En cuanto ambos
-estuvimos dentro, la antigua proa parti trazando en el agua una estela
-ms profunda de lo que sola cuando llevaba otros pasajeros. Mientras
-recorramos aquel canal de agua estancada, se me present una sombra
-llena de lodo, y me pregunt:
-
---Quin eres t, que vienes antes de tiempo?
-
-A lo que contest:
-
---Si he venido, no es para permanecer aqu; mas dime quin eres t,
-que tan sucio ests?
-
-Respondime:
-
---Ya ves que soy uno de los que lloran.
-
-Y yo a l:
-
---Permanece, pues, entre el llanto y la desolacin, espritu maldito!
-Te conozco aunque ests tan enlodado.
-
-Entonces extendi sus manos hacia la barca, pero mi prudente Maestro le
-rechaz diciendo:
-
---Vte de aqu con los otros perros.
-
-En seguida rode mi cuello con sus brazos, me bes en el rostro y me
-dijo:
-
---Alma desdeosa, bendita aquella que te llev en su seno! Ese que
-ves fu en el mundo una persona soberbia; ninguna virtud ha honrado su
-memoria, por lo que su sombra est siempre furiosa. Cuntos se tienen
-all arriba por grandes reyes, que se vern sumidos como cerdos en este
-pantano, sin dejar en pos de s ms que horribles desprecios!
-
-Y yo:
-
---Maestro, antes de salir de este lago, deseara en gran manera ver a
-ese pecador sumergido en el fango.
-
-Y l a m:
-
---Antes de que veas la orilla, quedars satisfecho: convendr que goces
-de ese deseo.
-
-Poco despus, le vi acometido de tal modo por las dems sombras
-cenagosas, que an alabo a Dios y le doy gracias por ello. Todas
-gritaban: "A Felipe Argenti!" Este florentino, espritu orgulloso,
-se revolva contra s mismo, destrozndose con sus dientes. Dejmosle
-all, pues no pienso ocuparme ms de l. Despus vino a herir mis odos
-un lamento doloroso, por lo cual mir con ms atencin en torno mo. El
-buen Maestro me dijo:
-
---Hijo mo, ya estamos cerca de la ciudad que se llama Dite; sus
-habitantes pecaron gravemente y son muy numerosos.
-
-Y yo le respond:
-
---Ya distingo en el fondo del valle sus torres bermejas, como si
-salieran de entre llamas.
-
-A lo cual me contest:
-
---El fuego eterno que interiormente las abrasa, les comunica el rojo
-color que ves en ese bajo infierno.
-
-Al fin entramos en los profundos fosos que cien aquella desolada
-tierra: las murallas me parecan de hierro. Llegamos, no sin haber
-dado antes un gran rodeo, a un sitio en que el barquero nos dijo en
-alta voz: "Salid, he aqu la entrada." Vi sobre las puertas ms de
-mil espritus, cados del cielo como una lluvia, que decan con ira:
-"Quin es se que sin haber muerto anda por el reino de los muertos?"
-Mi sabio Maestro hizo un ademn expresando que quera hablarles en
-secreto. Entonces contuvieron un poco su clera y respondieron: "Ven
-t solo, y que se vaya aquel que tan audazmente entr en este reino.
-Que se vuelva solo por el camino que ha emprendido locamente: que
-lo intente, si sabe; porque t, que le has guiado por esta obscura
-comarca, te has de quedar aqu."
-
-Juzga, lector, si estara yo tranquilo al or aquellas palabras
-malditas: no cre volver nunca a la tierra.
-
---Oh, mi gua querido!, t que ms de siete veces me has devuelto la
-tranquilidad y librado de los grandes peligros con que he tropezado,
-no me dejes, le dije, tan abatido: si nos est prohibido avanzar ms,
-volvamos inmediatamente sobre nuestros pasos.
-
-Y aquel seor que all me haba llevado me dijo:
-
---No temas, pues nadie puede cerrarnos el paso que Dios nos ha abierto.
-Agurdame aqu: reanima tu abatido espritu y alimenta una grata
-esperanza, que yo no te dejar en este bajo mundo.
-
-En seguida se fu el dulce Padre, y me dej solo. Permanec en una gran
-incertidumbre, agitndose el s y el no en mi cabeza.
-
-No pude or lo que les propuso; pero habl poco tiempo con ellos, y
-todos a una corrieron hacia la ciudad. Nuestros enemigos dieron con
-las puertas en el rostro a mi Seor, que se qued fuera, y se dirigi
-lentamente hacia donde yo estaba. Tena los ojos inclinados, sin dar
-seales de atrevimiento, y deca entre suspiros: "Quin me ha impedido
-la entrada en la mansin de los dolores?" Y dirigindose a m:
-
---Si estoy irritado--me dijo--, no te inquietes; yo saldr victorioso
-de esta prueba, cualesquiera que sean los que se opongan a nuestra
-entrada. Su temeridad no es nueva: ya la demostraron ante una puerta
-menos secreta, que se encuentra todava sin cerradura. Ya has visto
-sobre ella la inscripcin de muerte. Pero ms ac de esa puerta,
-descendiendo la montaa y pasando por los crculos sin necesidad de
-gua, viene uno que nos abrir la ciudad.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO NONO_
-
-
-Aquel color que el miedo pint en mi rostro cuando vi a mi gua
-retroceder, hizo que en el suyo se desvaneciera ms pronto la palidez
-inslita, psose atento, como un hombre que escucha, porque las miradas
-no podan penetrar a travs del denso aire y de la espesa niebla.
-
---Sin embargo, debemos vencer en esta lucha--empez a decir--; si
-no!... pero se nos ha prometido... Oh!, cunto tarda el otro en
-llegar![9]
-
- [9] Si no... Esta reticencia expresa el temor y la duda, que
- inmediatamente desecha Virgilio por respeto al Sr Supremo.
- Quiere decir: "Si no... viniese ayuda del cielo!... Pero,
- qu digo? Se me ha prometido... y no puede faltar." Se
- refiere a la llegada del ngel.
-
-Yo vi bien que ocultaba lo que haba comenzado a decir bajo otra idea
-que le asalt despus, y que estas ltimas palabras eran diferentes
-de las primeras: sin embargo, su discurso me caus espanto, porque me
-pareca descubrir en sus entrecortadas frases un sentido peor del que
-en realidad tenan.
-
---Ha bajado alguna vez al fondo de este triste abismo algn espritu
-del primer crculo, cuya sola pena es la de perder la esperanza?--le
-pregunt.
-
-A lo que me respondi:
-
---Rara vez sucede que alguno recorra el camino por donde yo voy. Es
-cierto que tuve que bajar aqu otra vez a causa de los conjuros de la
-cruel Erictn, que llamaba las almas a sus cuerpos, haca poco tiempo
-que mi carne estaba despojada de su alma, cuando me hizo traspasar esas
-murallas para sacar un espritu del crculo de Judas. Este crculo es
-el ms profundo, el ms obscuro y el ms lejano del Cielo que lo mueve
-todo. Conozco bien el camino; por lo cual debes estar tranquilo. Esta
-laguna, que exhala tan gran fetidez, cie en torno la ciudad del dolor,
-donde ya no podremos entrar sin justa indignacin.
-
-Dijo adems otras cosas, que no he podido retener en mi memoria, porque
-me hallaba absorto, mirando la alta torre de ardiente cspide, donde
-vi de improviso aparecer rpidamente tres furias infernales, tintas en
-sangre, las cuales tenan movimientos y miembros femeniles. Estaban
-ceidas de hidras verdosas, y tenan por cabellos pequeas serpientes y
-cerastas, que cean sus horribles sienes. Y aqul que conoca muy bien
-a las siervas de la Reina del dolor eterno:
-
---Mira--me dijo--, las feroces Erinnias. La de la izquierda es Megera;
-la que llora a la derecha es Alecton, y la del centro es Tisifona.
-
-Despus call. Las furias se desgarraban el pecho con sus uas; se
-golpeaban con las manos, y daban tan fuertes gritos, que por temor me
-acerqu ms al poeta. "Venga Medusa, y le convertiremos en piedra,
-decan todas mirando hacia abajo: mal hemos vengado la entrada del
-audaz Teseo."
-
---Vulvete y cbrete los ojos con las manos, porque si apareciese la
-Gorgona, y la vieses, no podras jams volver arriba.
-
-As me dijo el Maestro, volvindome l mismo; y no findose de mis
-manos, me tap los ojos con las suyas. Oh vosotros, que gozis de sano
-entendimiento; descubrid la doctrina que se oculta bajo el velo de tan
-extraos versos!
-
-Oase a travs de las turbias ondas un gran ruido, lleno de horror, que
-haca retemblar las dos orillas, asemejndose a un viento impetuoso,
-impelido por contrarios ardores, que se ensaa en las selvas, y sin
-tregua las ramas rompe y desgaja, y las arroja fuera; y marchando
-polvoroso y soberbio, hace hur a las fieras y a los pastores. Me
-descubri los ojos, y me dijo:
-
---Ahora dirige el nervio de tu vista sobre esa antigua espuma, hacia el
-sitio en que el humo es ms maligno.
-
-Como las ranas, que, al ver la culebra enemiga, desaparecen a travs
-del agua, hasta que se han reunido todas en el cieno, del mismo modo
-vi ms de mil almas condenadas, huyendo de uno que atravesaba la
-Estigia a pie enjuto. Alejaba de su rostro el aire denso, extendiendo
-con frecuencia la siniestra mano hacia delante, y slo este trabajo
-pareca cansarle. Bien comprend que era un mensajero del Cielo, y
-volvme hacia el Maestro; pero ste me indic que permaneciese quieto y
-me inclinara. Ah!, cun desdeoso me pareci aquel enviado celeste!
-Lleg a la puerta, y la abri con una varita sin encontrar obstculo.
-
---Oh demonios arrojados del Cielo, raza despreciable!--empez a
-decir en el horrible umbral--; cmo habis podido conservar vuestra
-arrogancia? Por qu os resists contra esa voluntad, que no deja nunca
-de conseguir su intento, y que ha aumentado tantas veces vuestros
-dolores? De qu os sirve luchar contra el destino? Vuestro Cerbero,
-si bien lo recordis, tiene an el cuello y el hocico pelados.
-
-Entonces se volvi hacia el cenagoso camino sin dirigirnos la palabra,
-semejante a un hombre a quien preocupan y apremian otros cuidados, que
-no se relacionan con la gente que tiene delante. Y nosotros, confiados
-en las palabras santas, dirigimos nuestros pasos hacia la ciudad de
-Dite. Entramos en ella sin ninguna resistencia; y como yo deseaba
-conocer la suerte de los que estaban encerrados en aquella fortaleza,
-luego que estuve dentro, empec a dirigir escudriadoras miradas en
-torno mo, y vi por todos lados un gran campo lleno de dolor y de
-crueles tormentos. Como en los alrededores de Arls, donde se estanca
-el Rdano, o como en Pola, cerca del Quarnero, que encierra a Italia
-y baa sus fronteras, vense antiguos sepulcros, que hacen montuoso el
-terreno, as tambin aqu se elevaban sepulcros por todas partes; con
-la diferencia de que su aspecto era ms terrible, por estar envueltos
-entre un mar de llamas, que los encendan enteramente, ms que lo fu
-nunca el hierro en ningn arte. Todas sus losas estaban levantadas, y
-del interior de aqullos salan tristes lamentos, parecidos a los de
-los mseros ajusticiados. Entonces le pregunt a mi Maestro:
-
---Qu clase de gente es sa, que sepultada en aquellas arcas, se da a
-conocer por sus dolientes suspiros?
-
-A lo que me respondi:
-
---Son los heresiarcas, con sus secuaces de todas sectas: esas tumbas
-estn mucho ms llenas de lo que puedes figurarte. Ah est sepultado
-cada cual con su semejante, y las tumbas arden ms o menos.
-
-Despus, dirigindose hacia la derecha, pasamos por entre los sepulcros
-y las altas murallas.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMO_
-
-
-Mi maestro avanz por un estrecho sendero, entre los muros de la ciudad
-y las tumbas de los condenados, y yo segu tras l.
-
---Oh suma virtud--exclam--que me conduces a tu placer por los
-crculos impos! Hblame y satisface mis deseos. Podr ver la gente
-que yace en esos sepulcros? Todas las losas estn levantadas, y no hay
-nadie que vigile.
-
-Respondime:
-
---Todos quedarn cerrados, cuando hayan vuelto de Josafat las almas con
-los cuerpos que han dejado all arriba. Epicuro y todos sus sectarios,
-que pretenden que el alma muere con el cuerpo, tienen su cementerio
-hacia esta parte. As, que pronto contestarn aqu dentro a la pregunta
-que me haces, y al deseo que me ocultas.
-
-Yo le repliqu:
-
---Buen Gua, si acaso te oculto mi corazn, es por hablar poco, a lo
-cual no es la primera vez que me has predispuesto con tus advertencias.
-
---Oh Toscano, que vas por la ciudad del fuego hablando modestamente!,
-dgnate detenerte en este sitio. Tu modo de hablar revela claramente el
-noble pas al que quiz fu yo funesto.
-
-Tales palabras salieron sbitamente de una de aquellas arcas, haciendo
-que me aproximara con temor a mi Gua. Este me dijo:
-
---Vulvete: qu haces? Mira a Farinata, que se ha levantado en su
-tumba, y a quien puedes contemplar desde la cintura a la cabeza.
-
-Yo tena ya mis miradas fijas en las suyas: l ergua su pecho y su
-cabeza en ademn de despreciar al Infierno. Entonces mi Gua, con
-mano animosa y pronta, me impeli hacia l a travs de los sepulcros,
-dicindome: "Hblale con claridad."
-
-En cuanto estuve al pie de su tumba, examinme un momento; y despus,
-con acento un tanto desdeoso, me pregunt:
-
---Quines fueron tus antepasados?
-
-Yo, que deseaba obedecer, no le ocult nada, sino que se lo descubr
-todo; por lo cual arque un poco las cejas, y dijo:
-
---Fueron terribles contrarios mos, de mis parientes y de mi partido;
-por eso los desterr dos veces.
-
---Si estuvieron desterrados--le contest--, volvieron de todas partes
-una y otra vez, arte que los vuestros no han aprendido.
-
-Entonces, al lado de aqul, apareci a mi vista una sombra, que slo
-descubra hasta la barba, lo que me hace creer que estaba de rodillas.
-Mir en torno mo, como deseando ver si estaba alguien conmigo; y
-apenas se desvanecieron sus sospechas, me dijo llorando:
-
---Si la fuerza de tu genio es la que te ha abierto esta obscura
-prisin, dnde est mi hijo y por qu no se encuentra a tu lado?
-
-Respondle:
-
---No he venido por m mismo: el que me espera all me gua por estos
-lugares: quiz vuestro Guido "tuvo" hacia l demasiado desdn.
-
-Sus palabras y la clase de su suplicio me haban revelado ya el nombre
-de aquella sombra: as es que mi respuesta fu precisa. Irguindose
-repentinamente exclam:
-
---Cmo dijiste "tuvo"? Pues qu, no vive an? No hiere ya sus ojos
-la dulce luz del da?
-
-Cuando observ que yo tardaba en responderle, cay de espaldas en su
-tumba, y no volvi a aparecer fuera de ella. Pero aquel otro magnnimo,
-por quien yo estaba all, no cambi de color, ni movi el cuello, ni
-inclin el cuerpo.
-
---El que no hayan aprendido bien ese arte--me dijo continuando la
-conversacin empezada--, me atormenta ms que este lecho. Mas la deidad
-que reina aqu no mostrar cincuenta veces su faz iluminada, sin que t
-conozcas lo difcil que es ese arte. Pero dime, as puedas volver al
-dulce mundo, por qu causa es ese pueblo tan desapiadado con los mos
-en todas sus leyes?
-
-A lo cual le contest:
-
---El destrozo y la gran matanza que enrojeci el Arbia excita tales
-discursos en nuestro templo.
-
-Entonces movi la cabeza suspirando, y despus dijo:
-
---No estaba yo all solo; y en verdad, no sin razn me encontr en
-aquel sitio con los dems; pero s fu el nico que, cuando se trat de
-destruir a Florencia, la defend resueltamente.
-
---Ah!--le contest--; ojal vuestra descendencia tenga paz y reposo!
-Pero os ruego que deshagis el nudo que ha enmaraado mi pensamiento.
-Me parece, por lo que he odo, que previs lo que el tiempo ha de
-traer, a pesar de que os suceda lo contrario con respecto a lo presente.
-
---Nosotros--dijo--somos como los que tienen la vista cansada, que
-vemos las cosas distantes, gracias a una luz con que nos ilumina el
-Gua soberano. Cuando las cosas estn prximas o existen, nuestra
-inteligencia es vana, y si otro no nos lo cuenta, nada sabemos de
-los sucesos humanos; por lo cual puedes comprender que toda nuestra
-inteligencia morir el da en que se cierre la puerta del porvenir.
-
---Decid a ese que acaba de caer, que su hijo est an entre los vivos.
-Si antes no le respond, hacedle saber que lo hice porque estaba
-distrado con la duda que habis aclarado.
-
-Mi Maestro me llamaba ya, por cuya razn rogu ms solcitamente al
-espritu que me dijera quin estaba con l.
-
---Estoy tendido entre ms de mil--me respondi--; ah dentro estn el
-segundo Federico y el Cardenal.[10] En cuanto a los dems, me callo.
-
- [10] El emperador Federico II, siempre en guerra con los
- Papas, contra los cuales escribi versos, fu excomulgado
- por Gregorio IX e Inocencio IV, y muri en 1250.--Octaviano
- degli Ubaldini, de Florencia y del partido gibelino, a pesar
- de ser Cardenal, dijo una vez, que, si acaso tuviera alma, la
- perdera por los gibelinos. Por esta razn los coloca Dante
- entre los herejes.
-
-Se ocult despus de decir esto, y yo dirig mis pasos hacia el antiguo
-poeta, pensando en aquellas palabras que me parecan amenazadoras. Se
-puso en marcha, y mientras caminbamos, me dijo:
-
---Por qu ests tan turbado?
-
-Y cuando satisfice su pregunta:
-
---Conserva en tu memoria lo que has odo contra ti--me orden aquel
-sabio--; y ahora estme atento.
-
-Y levantando el dedo, prosigui:
-
---Cuando ests ante la dulce mirada de aquella cuyos bellos ojos lo ven
-todo, conocers el porvenir que te espera.
-
-En seguida se dirigi hacia la izquierda. Dejamos las murallas y fuimos
-hacia el centro de la ciudad, por un sendero que conduce a un valle, el
-cual exhalaba un hedor insoportable.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO UNDECIMO_
-
-
-A la extremidad de un alto promontorio, formado por grandes piedras
-rotas y acumuladas en crculo, llegamos hasta un montn de espritus
-ms cruelmente atormentados. All, para preservarnos de las horribles
-emanaciones y de la fetidez que despeda el profundo abismo, nos
-pusimos al abrigo de la losa de un gran sepulcro, donde vi una
-inscripcin que deca: "Encierro al papa Anastasio, a quien Fotino
-arrastr lejos del camino recto."
-
---Es preciso que descendamos por aqu lentamente, a fin de acostumbrar
-de antemano nuestros sentidos a este triste hedor, y despus no
-tendremos necesidad de precavernos de l.
-
-As habl mi Maestro, y yo le dije:
-
---Busca algn recurso para que no perdamos el tiempo intilmente.
-
-A lo que me respondi:
-
---Ya ves que en ello pienso. Hijo mo--continu--, en medio de estas
-rocas hay tres crculos, que se estrechan gradualmente como los que has
-dejado: todos estn llenos de espritus malditos; mas para que despus
-te baste con slo verlos, oye cmo y por qu estn aqu encerrados. La
-injuria es el fin de toda maldad que se atrae el odio del cielo, y se
-llega a este fin, que redunda en perjuicio de otros, bien por medio de
-la violencia, o bien por medio del fraude. Pero como el fraude es una
-maldad propia del hombre, por eso es ms desagradable a los ojos de
-Dios, y por esta razn los fraudulentos estn debajo, entregados a un
-dolor ms vivo. Todo el primer crculo lo ocupan los violentos, crculo
-que est adems construdo y dividido en tres recintos; porque puede
-cometerse violencia contra tres clases de seres: contra Dios, contra s
-mismo y contra el prjimo; y no slo contra sus personas, sino tambin
-contra sus bienes, como lo comprenders por estas claras razones. Se
-comete violencia contra el prjimo dndole la muerte o causndole
-heridas dolorosas; y contra sus bienes, por medio de la ruina, del
-incendio o de los latrocinios. De aqu resulta que los homicidas, los
-que causan heridas, los incendiarios y los ladrones estn atormentados
-sucesivamente en el primer recinto. Un hombre puede haber dirigido su
-mano violenta contra s mismo o contra sus bienes: justo es, pues,
-que purgue su culpa en el segundo recinto, sin esperar tampoco mejor
-suerte aquel que por su propia voluntad se priva de vuestro mundo,
-juega, disipa sus bienes o llora donde deba haber estado alegre y
-gozoso. Puede cometer violencia contra la Divinidad el que reniega de
-ella y blasfema con el corazn, y el que desprecia la Naturaleza y sus
-bondades. He aqu por qu el recinto ms pequeo marca con su fuego a
-Sodoma y a Cahors, y a todo el que, despreciando a Dios, le injuria
-sin hablar, desde el fondo de su corazn. El hombre puede emplear el
-fraude que produce remordimientos en todas las conciencias, ya con el
-que de l se fa, ya tambin con el que desconfa de l. Este ltimo
-modo de usar del fraude parece que slo quebranta los vnculos de amor,
-que forma la Naturaleza; por esta causa estn encadenados en el segundo
-recinto los hipcritas, los aduladores, los hechiceros, los falsarios,
-los ladrones, los simonacos, los rufianes, los barateros y todos los
-que se han manchado con semejantes e inmundos vicios. Por el primer
-fraude no slo se olvida el amor que establece la Naturaleza, sino
-tambin el sentimiento que le sigue, y de donde nace la confianza: he
-aqu por qu, en el crculo menor, donde est el centro de la Tierra y
-donde se halla el asiento de Dite, yace eternamente atormentado todo
-aquel que ha cometido traicin.
-
-Le dije entonces:
-
---Maestro, tus razones son muy claras, y bien me dan a conocer, por
-medio de tales divisiones, ese abismo y la muchedumbre que le habita;
-pero dime: los que estn arrojados en aquella laguna cenagosa, los que
-agita el viento sin cesar, los que azota la lluvia, y los que chocan
-entre s lanzando tan estridentes gritos, por qu no son castigados en
-la ciudad del fuego, si se han atrado la clera de Dios? Y si no se la
-han atrado, por qu se ven atormentados de tal suerte?
-
-Me contest:
-
---Por qu tu ingenio, contra su costumbre, delira tanto ahora?, o es
-que tienes el pensamiento en otra parte? No te acuerdas de aquellas
-palabras de la Etica, que has estudiado, en las que se trata de las
-tres inclinaciones que el Cielo reprueba: la incontinencia, la malicia
-y la loca bestialidad, y de qu modo la incontinencia ofende menos
-a Dios y produce menor censura? Si examinas bien esta sentencia,
-acordndote de los que sufren su castigo fuera de aqu, conocers
-por qu estn separados de esos felones, y por qu los atormenta la
-justicia divina, a pesar de demostrarse con ellos menos ofendida.
-
---Oh Sol, que sanas toda vista conturbada!--exclam--: tal contento
-me das cuando desarrollas tus ideas, que slo por eso me es tan grato
-dudar como saber. Vuelve atrs un momento, y explcame de qu modo
-ofende la usura a la bondad divina: desvanece esta duda.
-
---La filosofa--me contest--ensea en ms de un punto al que la
-estudia, que la Naturaleza tiene su origen en la Inteligencia divina y
-en su arte; y si consultas bien tu Fsica, encontrars, sin necesidad
-de hojear muchas pginas, que el arte humano sigue cuanto puede a
-la Naturaleza, como el discpulo a su maestro; de modo que aqul es
-casi nieto de Dios. Partiendo, pues, de estos principios, sabrs si
-recuerdas bien el Gnesis, que es conveniente sacar de la vida la mayor
-utilidad, y multiplicar el gnero humano. El usurero sigue otra va;
-desprecia a la naturaleza y a su secuaz, y coloca su esperanza en otra
-parte. Ahora sgueme; que me place avanzar. Los peces suben ya por el
-horizonte; el carro se ve hacia aquel punto donde expira Coro, y lejos
-de aqu el alto promontorio parece que desciende.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DUODECIMO_
-
-
-El sitio por donde empezamos a bajar era un paraje alpestre y, a causa
-del que all se hallaba, todas las miradas se apartaran de l con
-horror. Como aquellas ruinas, cuyo flanco azota el ro Adigio, ms ac
-de Trento, producidas por un terremoto o por falta de base, que desde
-la cima del monte de donde cayeron hasta la llanura, presentan la roca
-tan hendida, que ningn paso hallara el que estuviese sobre ellas, as
-era la bajada de aquel precipicio; y en el borde de la entreabierta
-sima estaba tendido el monstruo, oprobio de Creta, que fu concebido
-por una falsa vaca. Cuando nos vi, se mordi a s mismo, como aquel a
-quien abrasa la ira. Gritle entonces mi Sabio:
-
---Por ventura crees que est aqu el rey de Atenas, que all arriba,
-en el mundo, te di la muerte? Aljate, monstruo; que ste no viene
-amaestrado por tu hermana, sino con el objeto de contemplar vuestras
-penas.
-
-Como el toro que rompe las ligaduras en el momento de recibir el golpe
-mortal, que hur no puede, pero salta de un lado a otro, lo mismo hizo
-el Minotauro; y mi prudente Maestro me grit:
-
---Corre hacia el borde; mientras est furioso, bueno es que desciendas.
-
-Nos encaminamos por aquel derrumbamiento de piedras, que oscilaban por
-primera vez bajo el peso de mi cuerpo. Iba yo pensativo; por lo cual me
-dijo:
-
---Acaso piensas en estas ruinas, defendidas por aquella ira bestial,
-que he disipado. Quiero, pues, que sepas que la otra vez que baj al
-profundo Infierno aun no se haban desprendido estas piedras; pero un
-poco antes (si no estoy equivocado) de que viniese aqul que arrebat
-a Dite la gran presa del primer crculo, retembl el impuro valle tan
-profundamente por todos sus mbitos, que cre ver al universo sintiendo
-aquel amor, por el cual otros creyeron que el mundo ha vuelto ms de
-una vez a sumirse en el caos; y entonces fu cuando esa antigua roca se
-destroz por tan diversas partes. Pero fija tus miradas en el valle;
-pues ya estamos cerca del ro de sangre, en el cual hierve todo el que
-por medio de la violencia ha hecho dao a los dems.
-
-Oh ciegos deseos! Oh ira desatentada, que nos aguijonea de tal modo
-en nuestra corta vida, y as nos sumerge en sangre hirviente por toda
-una eternidad! Vi un ancho foso en forma circular, como la montaa que
-rodea toda la llanura, segn me haba dicho mi Gua, y entre el pie de
-la roca y este foso corran en fila muchos centauros armados de saetas,
-del mismo modo que solan ir a cazar por el mundo. Al vernos descender,
-se detuvieron, y tres de ellos se separaron de la banda, preparando sus
-arcos y escogiendo antes sus flechas. Uno de ellos grit desde lejos:
-
---Qu tormento os est reservado a vosotros los que bajis por esa
-cuesta? Decidlo desde donde estis, porque si no, disparo mi arco.
-
-Mi Maestro respondi:
-
---Contestaremos a Quirn, cuando estemos cerca. Tus deseos fueron
-siempre por desgracia muy impetuosos.
-
-Despus me toc y me dijo:
-
---Ese es Neso, el que muri por la hermosa Deyanira, y veng por s
-mismo su muerte; el de enmedio, que inclina la cabeza sobre el pecho,
-es el gran Quirn, que educ a Aquiles; el otro es el irascible Fol.
-Alrededor del foso van a millares, atravesando con sus flechas a toda
-alma que sale de la sangre ms de lo que le permiten sus culpas.
-
-Nos fuimos aproximando a aquellos giles monstruos: Quirn cogi
-una flecha, y con el regatn apart las barbas hacia detrs de sus
-quijadas. Cuando se descubri la enorme boca, dijo a sus compaeros:
-
---Habis observado que el de detrs mueve cuanto toca? Los pies de los
-muertos no suelen hacer eso.
-
-Y mi buen Maestro, que estaba ya junto a l, y le llegaba al pecho,
-donde las dos naturalezas se unen, repuso:
-
---Est en efecto vivo, y yo slo debo ensearle el sombro valle: viene
-a l por necesidad, y no por distraccin. La que me ha encomendado este
-nuevo oficio, ha cesado por un momento de cantar "aleluya." No es l un
-ladrn, ni yo un alma criminal. Pero por aquella virtud que dirige mis
-pasos en un camino tan salvaje, cdeme uno de los tuyos para que nos
-acompae, que nos indique un punto vadeable y lleve a ste sobre sus
-ancas, pues no es espritu que vaya por el aire.
-
-Quirn se volvi hacia la derecha, y dijo a Neso:
-
---V, guales; y si tropiezan con algn grupo de los nuestros, haz que
-les abran paso.
-
-Nos pusimos en marcha, tan fielmente escoltados, hacia lo largo de
-las orillas de aquella roja espuma, donde lanzaban horribles gritos
-los ahogados. Los vi sumergidos hasta las cejas, por lo que el gran
-Centauro dijo:
-
---Esos son los tiranos, que vivieron de sangre y de rapia. Aqu
-se lloran las desapiadadas culpas: aqu est Alejandro, y el feroz
-Dionisio, que tantos aos de dolor hizo sufrir a la Sicilia. Aquella
-frente que tiene el cabello tan negro es la de Azzolino, y la otra
-que lo tiene rubio es la de Obezzo de Este, que verdaderamente fu
-asesinado en el mundo por su hijastro.
-
-Entonces me volv hacia el Poeta, el cual me dijo:
-
---Sea ste ahora tu primer gua; yo ser el segundo.
-
-Algo ms lejos se detuvo el Centauro sobre unos condenados, que
-parecan sacar fuera de aquel hervidero su cabeza hasta la garganta, y
-nos mostr una sombra que estaba separada de las dems, diciendo:
-
-Aqul hiri, en recinto sagrado, a un corazn, que an se ve honrado en
-las orillas del Tmesis.[11]
-
- [11] Guido de Montfort. Para vengar la muerte de Simn, su
- padre, muerto en Inglaterra por Eduardo, asesin en 1271, en
- una iglesia de Viterbo, a Enrique, hermano de aqul, mientras
- el sacerdote elevaba la hostia. El corazn del asesinado fu
- llevado en una copa a Londres, y colocado sobre una columna en
- el puente del Tmesis, para recordar a los ingleses la ofensa
- que se les haba hecho.
-
-Despus vi otras sombras que sacaban la cabeza fuera del ro, y algunas
-todo el pecho, y reconoc a muchos de ellos. Como la sangre iba
-disminuyendo poco a poco, hasta no cubrir ms que el pie, vadeamos el
-foso.
-
---Quiero que creas--me dijo el Centauro--que as como ves disminuir
-la corriente por esta parte, por la otra es su fondo cada vez mayor,
-hasta que llega a reunirse en aquel punto donde la tirana est
-condenada a gemir. All es donde la justicia divina ha arrojado a
-Atila, que fu su azote en la tierra; a Pirro, a Sexto, y eternamente
-arranca lgrimas, con el hervor de esa sangre, a Renato de Corneto y a
-Renato Pazzo, que tanto dao causaron en los caminos.
-
-Dicho esto, se volvi y repas el vado.
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
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-
-_CANTO DECIMOTERCIO_
-
-
-No haba llegado an Neso a la otra parte, cuando penetramos en un
-bosque, que no estaba surcado por ningn sendero. El follaje no era
-verde, sino de un color obscuro; las ramas no eran rectas, sino nudosas
-y entrelazadas; no haba frutas, sino espinas venenosas. No son tan
-speras y espesas las selvas donde moran las fieras, que aborrecen los
-sitios cultivados entre el Cecina y Corneto. All anidan las brutales
-Arpas, que arrojaron a los Troyanos de las Estrofades con el triste
-presagio de un mal futuro. Tienen alas anchas, cuellos y rostros
-humanos, pies con garras, y el vientre cubierto de plumas: subidas en
-los rboles, lanzan extraos lamentos.
-
-Mi buen Maestro empez a decirme:
-
---Antes de avanzar ms, debes saber que te encuentras en el segundo
-recinto, por el cual continuars hasta que llegues a los terribles
-arenales. Por tanto, mira con atencin; y de este modo vers cosas, que
-darn testimonio de mis palabras.
-
-Por todas partes oa yo gemidos, sin ver a nadie que los exhalara; por
-eso me detuve todo atemorizado. Creo que l crey que yo crea que
-aquellas voces eran de gente que se ocultaba de nosotros entre la
-espesura; y as me dijo mi Maestro:
-
---Si rompes cualquier ramita de una de esas plantas, vers trocarse tus
-pensamientos.
-
-Entonces extend la mano hacia delante, cog una ramita de un gran
-endrino, y su tronco exclam:
-
---Por qu me tronchas?
-
-Inmediatamente se ti de sangre, y volvi a exclamar:
-
---Por qu me desgarras? No tienes ningn sentimiento de piedad?
-Hombres fuimos, y ahora estamos convertidos en troncos: tu mano debera
-haber sido ms piadosa, aunque furamos almas de serpientes.
-
-Cual de verde tizn que, encendido por uno de sus extremos, gotea y
-chilla por el otro, a causa del aire que le atraviesa, as salan de
-aquel tronco palabras y sangre juntamente; lo que me hizo dejar caer la
-rama, y detenerme como hombre acobardado.
-
---Alma herida--respondi mi Sabio--; si l hubiera podido creer,
-desde luego, que era verdad lo que ha ledo en mis versos, no habra
-extendido su mano hacia ti: el ser una cosa tan increble me ha
-obligado a aconsejarle que hiciese lo que ahora me est pesando. Pero
-dile quin fuiste, a fin de que, en compensacin, renueve tu fama en el
-mundo, donde le es lcito volver.
-
-El tronco respondi:
-
---Me halagas tanto con tus dulces palabras, que no puedo callar:
-no llevis a mal que me entretenga un poco hablando con vosotros.
-Yo soy aqul[12] que tuvo las dos llaves del corazn de Federico,
-manejndolas tan suavemente para cerrar y abrir, que a casi todos
-apart de su confianza, habindome dedicado con tanta fe a aquel
-glorioso cargo, que perd el sueo y la vida. La cortesana que no
-ha separado nunca del palacio de Csar sus impdicos ojos, peste
-comn y vicio de las cortes, inflam contra m todos los nimos, y
-los inflamados inflamaron a su vez y de tal modo a Augusto, que mis
-dichosos honores se trocaron en triste duelo. Mi alma, en un arranque
-de indignacin, creyendo librarse del oprobio por medio de la muerte,
-me hizo injusto contra m mismo, siendo justo. Os juro, por las tiernas
-races de este leo, que jams fu desleal a mi seor, tan digno de
-ser honrado. Y si uno de vosotros vuelve al mundo, restaure en l mi
-memoria, que yace an bajo el golpe que le asest la envidia.
-
- [12] Pedro Desvignes, o Pedro della Vigna, jurisconsulto
- de Capua; goz por mucho tiempo el favor del emperador
- Federico II, de quien era canciller y a quien inclinaba lo
- mismo a la clemencia que a la severidad. Acusado de traicin
- por envidiosos cortesanos, le sacaron los ojos en 1246. Su
- desesperacin fu tal que se estrell la cabeza contra los
- muros de su calabozo.
-
-El poeta esper un momento, y despus me dijo:
-
---Pues que calla, no pierdas el tiempo: habla y pregntale, si quieres
-saber ms.
-
-Yo le contest:
-
---Interrgale t mismo lo que creas que me interese, pues yo no podra:
-tanto es lo que me aflige la compasin.
-
-Por lo cual volvi l a empezar de este modo:
-
---A fin de que este hombre haga generosamente lo que tu splica
-reclama, espritu encarcelado, dgnate an decirnos cmo se encierra el
-alma en esos nudosos troncos, y dime adems, si puedes, si hay alguna
-que se desprenda de tales miembros.
-
-Entonces el tronco suspir, y aquel resoplido se convirti en esta voz:
-
---Os contestar brevemente: cuando el alma feroz sale del cuerpo de
-donde se ha arrancado ella misma, Minos la enva al sptimo crculo.
-Cae en la selva, sin que tenga designado sitio fijo, y all donde la
-lanza la fortuna, germina cual grano de espelta. Brota primero como
-un retoo, y luego se convierte en planta silvestre: las Arpas, al
-devorar sus hojas, le causan dolor, y abren paso por donde ese dolor
-se exhale. Como las dems almas, iremos a recoger nuestros despojos;
-pero sin que ninguna de nosotras pueda revestirse con ellos, porque no
-sera justo volver a tener lo que uno se ha quitado voluntariamente.
-Los arrastraremos hasta aqu; y en este lgubre bosque estar cada uno
-de nuestros cuerpos suspendido en el mismo endrino donde sufre tal
-tormento su alma.
-
-Prestbamos an atencin a aquel tronco, creyendo que aadira algo
-ms, cuando fuimos sorprendidos por un rumor, a la manera del que
-siente venir el jabal y los perros hacia el sitio donde est apostado,
-que juntamente oye el ruido de las fieras y el fragor del ramaje. Y
-he aqu que aparecen a nuestra izquierda dos infelices, desnudos y
-lacerados, huyendo tan precipitadamente, que rompan todas las ramas
-de la selva. El de delante: "Acude, acude, muerte!," deca; y el
-otro, que no corra tanto: "Lano, tus piernas no eran tan giles en el
-combate del Toppo." Y sin duda, faltndole el aliento, hizo un grupo de
-s y de un arbusto.
-
-Detrs de ellos estaba la selva llena de perras negras, vidas y
-corriendo cual lebreles a quienes quitan su cadena. Empezaron a dar
-terribles dentelladas a aqul que se ocult, y despus de despedazarle,
-se llevaron sus miembros palpitantes. Mi Gua me tom entonces de
-la mano, y llevme hacia el arbusto, que en vano se quejaba por sus
-sangrientas heridas:
-
---Oh, Jacobo de San Andrs!--deca--. De qu te ha servido tomarme
-por refugio? Tengo yo la culpa de tu vida criminal?
-
-Cuando mi Maestro se detuvo delante de aquel arbusto, dijo:
-
---Quin fuiste t que por tantas ramas rotas exhalas con tu sangre tan
-quejumbrosas palabras?
-
-A lo que contest:
-
---Oh, almas, que habis venido a contemplar el lamentable estrago
-que me ha separado as de mis hojas!, recogedlas al pie del triste
-arbusto. Yo fu de la ciudad que cambi su primer patrn por San Juan
-Bautista;[13] por cuya razn aqul la contristar siempre con su
-terrible arte: y a no ser porque en el puente del Arno se conserva
-todava alguna imagen suya, fuera en vano todo el trabajo de aquellos
-ciudadanos que la reedificaron sobre las cenizas que de ella dej
-Atila. Yo de mi casa hice mi propia horca.
-
- [13] Florencia, cuyo antiguo patrn era el dios Marte.
- Su estatua ecuestre se conservaba an en 1337 en el
- Ponte-Vecchio, de donde la arranc, juntamente con un trozo
- del puente, una avenida del Arno.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOCUARTO_
-
-
-Enternecido por el amor patrio, reun las hojas dispersas, y las
-devolv a aquel que ya se haba callado. Desde all nos dirigimos al
-punto en que se divide el segundo recinto del tercero, y donde se ve
-el terrible poder de la justicia divina. Para explicar mejor las cosas
-nuevas que all vi, dir que llegamos a un arenal, que rechaza toda
-planta de su superficie. La dolorosa selva lo rodeaba cual guirnalda,
-as como el sangriento foso circundaba a aqulla. Nuestros pies
-quedaron fijos en el mismo lindero de la selva y la llanura. El espacio
-estaba cubierto de una arena tan rida y espesa, como la que oprimieron
-los pies de Catn en otro tiempo. Oh venganza de Dios! Cunto debe
-temerte todo aqul que lea lo que se present a mis ojos! Vi numerosos
-grupos de almas desnudas, que lloraban miserablemente, y parecan
-cumplir sentencias diversas. Unas yacan de espaldas sobre el suelo;
-otras estaban sentadas en confuso montn; otras andaban continuamente.
-Las que daban la vuelta al crculo eran ms numerosas, y en menor
-nmero las que yacan para sufrir algn tormento; pero stas tenan
-la lengua ms suelta para quejarse. Llovan lentamente en el arenal
-grandes copos de fuego, semejantes a los de nieve que en los Alpes caen
-cuando no sopla el viento. As como Alejandro vi en las ardientes
-comarcas de la India caer sobre sus soldados llamas, que quedaban en el
-suelo sin extinguirse, lo que le oblig a ordenar a las tropas que las
-pisaran, porque el incendio se apagaba mejor cuanto ms aislado estaba,
-as descenda el fuego eterno, abrasando la arena, como abrasa a la
-yesca el pedernal, para redoblar el dolor de las almas. Sus mseras
-manos se agitaban sin reposo, apartando a uno y otro lado las brasas
-continuamente renovadas. Yo empec a decir:
-
---Maestro, t que has vencido todos los obstculos, a excepcin del que
-nos opusieron los demonios inflexibles a la puerta de la ciudad, dime,
-quin es aquella gran sombra, que no parece cuidarse del incendio, y
-yace tan feroz y altanera, como si no la martirizara esa lluvia?
-
-Y la sombra, observando que yo hablaba de ella a mi Gua, grit:
-
---Tal cual fu en vida, soy despus de muerto. Aun cuando Jpiter
-cansara a su herrero, de quien tom en su clera el agudo rayo que me
-hiri el ltimo da de mi vida; aun cuando fatigara uno tras otro a
-todos los negros obreros del Mongibelo, gritando: "Aydame, aydame,
-buen Vulcano," segn hizo en el combate de Flegra, y me asaeteara con
-todas sus fuerzas, no lograra vengarse de m cumplidamente.
-
-Entonces mi Gua habl con tanta vehemencia, que nunca yo lo haba odo
-expresarse de aquel modo:
-
---Oh! Capaneo, si no se modera tu orgullo, l ser tu mayor castigo.
-No hay martirio comparable al dolor que te hace sufrir tu rabia.
-
-Despus se dirigi a m, diciendo con acento ms apacible:
-
---Ese fu uno de los siete reyes que sitiaron a Tebas; despreci a
-Dios, y aun parece seguir desprecindole, sin que se note que le
-ruegue; pero, como le he dicho, su mismo despecho es el ms digno
-premio debido a su corazn. Ahora, sgueme, y cuida de no poner tus
-pies sobre la abrasada arena; camina siempre arrimado al bosque.
-
-Llegamos en silencio al sitio donde desemboca fuera de la selva un
-riachuelo, cuyo rojo color an me horripila. Cual sale del Bulicame[14]
-el arroyo, cuyas aguas se reparten las pecadoras, as corra aquel
-riachuelo por la arena. Las orillas y el fondo estaban petrificados,
-por lo que pens que por ellas deba andar.
-
- [14] Manantial de aguas minerales calientes, a dos millas
- de Viterbo. De l sala un riachuelo con el cual se formaba
- un bao, al que acudan toda clase de enfermos, y ms abajo
- tomaban y se repartan sus aguas le peccatrici, las mujeres
- pblicas.
-
---Entre todas las cosas que te he enseado, desde que entramos por la
-puerta en cuyo umbral puede detenerse cualquiera, tus ojos no han visto
-otra tan notable como esa corriente, que amortigua todas las llamas.
-
-Tales fueron las palabras de mi Gua; por lo que le supliqu se
-explicase ms claramente, ya que haba excitado mi curiosidad.
-
---En medio del mar existe un pas arruinado--me dijo entonces--, que se
-llama Creta, y tuvo un rey, bajo cuyo imperio el mundo fu virtuoso:
-en l hay un monte, llamado Ida, que en otro tiempo fu delicioso por
-sus aguas y su frondosidad, y hoy est desierto, como todas las cosas
-antiguas. Rea lo escogi por cuna segura de su hijo; y para ocultarlo
-mejor, cuando lloraba, haca que se produjesen grandes ruidos. En el
-interior del monte se mantiene en pie un gran anciano, que est de
-espaldas hacia Damieta, con la mirada fija en Roma como en un espejo.
-Su cabeza es formada de oro fino, y de plata pura son los brazos y el
-pecho; despus es de bronce hasta la entrepierna, y de all para abajo,
-es todo de hierro escogido, excepto el pie derecho, que es de barro
-cocido, y se afirma sobre ste ms que sobre el otro. Cada parte, menos
-la formada de oro, est surcada por una hendedura que mana lgrimas,
-las cuales, reunidas, agujeran aquel monte. Su curso se dirige hacia
-este valle, de roca en roca, formando el Aqueronte, la Estigia y el
-Flegetn; despus descienden por este estrecho conducto, hasta el punto
-donde no se puede bajar ms, y all forman el Cocito: ya vers lo que
-es este lago; por eso no te lo describo ahora.
-
-Yo le contest:
-
---Si ese riachuelo se deriva as de nuestro mundo, por qu se deja ver
-nicamente al margen de este bosque?
-
-Y l a m:
-
---T sabes que este lugar es redondo, y aunque hayas andado mucho,
-descendiendo siempre al fondo por la izquierda, no has dado an la
-vuelta a todo el crculo; por lo cual, si se te aparece alguna cosa
-nueva, no debe pintarse la admiracin en tu rostro.
-
-Le repliqu:
-
---Maestro, dnde estn el Flegetn y el Leteo? Del uno no dices nada,
-y del otro slo me dices que lo origina esa lluvia de lgrimas.
-
---Me agradan todas tus preguntas--contest--: pero el hervor de esa
-agua roja debiera haberte servido de contestacin a una de ellas.
-Vers el Leteo; pero fuera de este abismo, all donde van las almas a
-lavarse, cuando, arrepentidas de sus culpas, les son perdonadas.
-
-Despus aadi:
-
---Ya es tiempo de que nos apartemos de este bosque; procura venir
-detrs de m: sus mrgenes nos ofrecen un camino; pues no son
-ardientes, y sobre ellas se extinguen todas las brasas.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOQUINTO_
-
-
-Nos pusimos en marcha siguiendo una de aquellas orillas petrificadas:
-el vapor del arroyuelo formaba sobre l una niebla, que preservaba del
-fuego las ondas y los ribazos. As como los flamencos que habitan entre
-Gante y Brujas, temiendo al mar que avanza hacia ellos, levantan diques
-para contenerle; o como los Paduanos lo hacen a lo largo del Brenta
-para defender sus ciudades y castillos, antes que el Chiarentana sienta
-el calor, de un modo semejante eran formados aquellos ribazos; pero su
-constructor, quienquiera que fuese, no los haba hecho tan altos ni tan
-gruesos.
-
-Nos hallbamos ya tan lejos de la selva, que no me habra sido posible
-descubrirla, por ms que volviese atrs la vista, cuando encontramos
-una legin de almas, que vena a lo largo del ribazo: cada cual de
-ellas me miraba, como de noche suelen mirarse unos a otros los humanos
-a la escasa luz de la luna nueva, y aguzaban hacia nosotros las
-pestaas, como hace un sastre viejo para enfilar la aguja.
-
-Examinado de este modo por aquellas almas, fu conocido por una de
-ellas, que me cogi el vestido, exclamando:
-
---Qu maravilla!
-
-Y yo, mientras me tenda los brazos, mir atentamente su abrasado
-rostro, de tal modo que, a pesar de estar desfigurado, no me fu
-imposible conocerle a mi vez; e inclinando hacia su faz la ma contest:
-
---Vos aqu, "ser" Brunetto?
-
-Y l repuso:
-
---Oh hijo mo!, no te enojes si Brunetto Latini vuelve un poco atrs
-contigo, y deja que se adelanten las dems almas.
-
-Yo le dije:
-
---Os lo ruego cuanto me es posible; y si queris que nos sentemos, lo
-har, si as le place a ste con quien voy.
-
---Oh hijo mo!--replic--; cualquiera de nosotros que se detenga un
-momento, queda despus cien aos sufriendo esta lluvia, sin poder
-esquivar el fuego que le abrasa. As, pues, sigue adelante; yo caminar
-a tu lado, y luego me reunir a mi mesnada, que va llorando sus eternos
-tormentos.
-
-No me atrev a bajar del ribazo por donde iba para nivelarme con l;
-pero tena la cabeza inclinada, en actitud respetuosa. Empez de este
-modo:
-
---Cul es la suerte o el destino que te trae aqu abajo antes de tu
-ltima hora? Y quin es se que te ensea el camino?
-
---All arriba, en la vida serena--le respond--, me extravi en un
-valle antes de haberse llenado mi edad. Pero ayer de maana le volv la
-espalda; y cuando retroceda otra vez hacia l, se me apareci se, y
-me volvi al verdadero camino por esta va.
-
-A lo que me contest:
-
---Si sigues tu estrella, no puedes menos de llegar a glorioso puerto,
-dado que yo en el mundo predijera bien tu destino. Y a no haber muerto
-tan pronto, viendo que el cielo te era tan favorable, te habra dado
-alientos para proseguir tu obra. Pero aquel pueblo ingrato y malo,
-que en otro tiempo descendi de Fisole, y que aun conserva algo de
-la aspereza de sus montaas y de sus rocas, ser tu enemigo, por lo
-mismo que prodigars el bien; lo cual es natural, pues no conviene que
-madure el dulce higo entre speros serbales. Una antigua fama les da en
-el mundo el nombre de ciegos; raza avara, envidiosa y soberbia: que
-sus malas costumbres no te manchen nunca! La fortuna te reserva tanto
-honor, que los dos partidos anhelarn poseerte; pero la hierba estar
-lejos del pico. Hagan las bestias fiesolanas forraje de sus mismos
-cuerpos, y no puedan tocar a la planta, si es que todava sale alguna
-de entre su estircol, en la que reviva la santa semilla de aquellos
-romanos que quedaron despus de construdo aquel nido de perversidad.
-
---Si todos mis deseos se hubiesen realizado--le respond--, no
-estarais vos fuera de la humana naturaleza; porque tengo siempre fija
-en mi mente, y ahora me contrista verla as, vuestra querida, buena y
-paternal imagen, cuando me enseabais en el mundo cmo el hombre se
-inmortaliza: me creo, pues, en el deber, mientras viva, de patentizar
-con mis palabras el agradecimiento que os profeso. Conservo grabado
-en la memoria cuanto me refers acerca de mi destino, para hacerlo
-explicar con otro texto por una Dama que lo sabr hacer, si consigo
-llegar hasta ella. Solamente deseo manifestaros que estoy dispuesto a
-correr todos los azares de la Fortuna con tal que mi conciencia no me
-remuerda nada. No es la vez primera que he odo semejante prediccin; y
-as, mueva su rueda la Fortuna como le plazca, y el campesino su azada.
-
-Entonces mi Maestro se volvi hacia la derecha, me mir, y despus me
-dijo:
-
---Bien escucha quien bien retiene.
-
-No por eso dej de seguir hablando con "ser" Brunetto; y preguntndole
-quines eran sus ms notables y eminentes compaeros, me contest:
-
---Bueno es que conozcan los nombres de algunos de ellos: con respecto
-a los otros, vale ms callar; que para tanta conversacin el tiempo
-es corto. Sabe, pues, que todos ellos fueron clrigos y literatos de
-gran fama, y el mismo pecado los contamin a todos en el mundo. Con
-aquella turba desolada va Prisciano, como tambin Francisco de Accorso;
-y si desearas conocer a tan inmunda caterva, podras ver a aquel
-que por el Siervo de los siervos de Dios fu trasladado del Arno al
-Bacchiglione,[15] donde dej sus mal extendidos miembros. Ms te dira;
-pero no puedo avanzar ni hablar ms, porque ya veo salir nuevo humo de
-la arena. Vienen almas con las cuales no debo estar. Te recomiendo mi
-"Tesoro,"[16] en el que an vive mi memoria, y no pido nada ms.
-
- [15] Andrs de Mozzi, que fu desposedo del obispado de
- Florencia a causa de sus vicios, y trasladado despus al de
- Vicenza, por donde pasa el Bacchiglione.
-
- [16] Ttulo de la obra principal de Brunetto Latini, escrita
- en francs. El "Tesoro" fu publicado en su lengua original
- por Chabaille (Pars, 1863), y traducido al italiano por Bono
- Giamboni (Bolonia, 1878-83, 4 vols.).
-
-Despus se volvi con los otros, del mismo modo que los que, en la
-campia de Verona, disputan a la carrera el palio verde, parecindose
-en el correr a los que vencen y no a los vencidos.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOSEXTO_
-
-
-Encontrbame ya en un sitio donde se oa el rimbombar del agua que
-caa en el otro recinto, rumor semejante al zumbido que producen las
-abejas en sus colmenas, cuando a un tiempo y corriendo se separaron
-tres sombras de entre una multitud que pasaba sobre la lluvia del
-spero martirio. Vinieron hacia nosotros, gritando cada cual: "Detente,
-t, que, a juzgar por tus vestidos, eres hijo de nuestra depravada
-tierra." Ah!, qu de llagas antiguas y recientes vi en sus miembros,
-producidas por las llamas! Su recuerdo me contrista todava. A sus
-gritos se detuvo mi Maestro; volvi el rostro hacia m, y me dijo:
-
---Espera aqu si quieres ser corts con esos; aunque si no fuese por el
-fuego que lanza sus rayos sobre este lugar, te dira que, mejor que a
-ellos la prisa de venir, te estara a ti la de correr a su encuentro.
-
-Las sombras volvieron de nuevo a sus exclamaciones luego que nos
-detuvimos, y cuando llegaron adonde estbamos, empezaron las tres a
-dar vueltas formando un crculo. Y como solan hacer los gladiadores
-desnudos y untados de aceite, que antes de venir a las manos buscaba
-cada cual la oportunidad de lanzarse con ventaja sobre su contrario,
-del mismo modo cada una de aquellas sombras diriga su rostro hacia m,
-girando sin cesar, de suerte que tenan vuelto el cuello en distinta
-direccin de la que seguan sus pies.
-
---Aunque la miseria de este suelo movedizo y nuestro llagado y sucio
-aspecto haga que nosotros y nuestros ruegos seamos despreciables,
-comenz a decir una de ellas, nuestra fama debe incitar a tu corazn a
-decirnos quin eres t, que sientas con tal seguridad los pies vivos
-en el Infierno. Este que ves tan desnudo y destrozado, y cuyas huellas
-voy siguiendo, fu de un rango mucho ms elevado de lo que te figuras.
-Nieto fu de la pdica Gualdrata,[17] se llam Guido Guerra, y durante
-su vida hizo tanto con su talento, como con su espada: el otro, que
-tras de m oprime la arena, es Tegghiaio Aldobrandi, cuya voz debera
-ser agradecida en el mundo; y yo, que sufro el mismo tormento que
-ellos, fu Jacobo Rusticucci, y por cierto que nadie me caus ms dao
-que mi fiera mujer.
-
- [17] Bellsima y honesta doncella, hija de Bellicion Berti, la
- cual, al mostrarse el emperador Otn IV deseoso de besarla,
- se volvi hacia su padre diciendo: "Nadie me ha da besar,
- excepto aquel a quien d la mano de esposa." Se cas con el
- conde Guido, de familia germnica, del cual descendieron los
- condes Guidi, seores de Casentino. De este matrimonio naci
- Marcovaldo, que fu padre de Guido Guerra, valiente caballero
- y hombre de gran prudencia y talento, a quien se debi la
- victoria en la batalla de Benavento.
-
-Si hubiese podido estar al abrigo del fuego, me habra lanzado hacia
-los de abajo, y creo que mi Maestro lo hubiera tolerado; pero como
-estaba expuesto a abrasarme y cocerme, el miedo venci la buena
-intencin que me impela a abrazarlos. As les dije:
-
---Vuestra situacin no me ha inspirado desprecio, sino un dolor que
-tardar en desaparecer; esto es lo que he sentido desde el momento
-que mi Seor me dijo algunas palabras, por las cuales comprend que
-era gente de vuestra calidad la que hacia nosotros vena. De vuestra
-tierra soy; y siempre he retenido y escuchado con gusto vuestros actos
-y vuestros honrados nombres. Dejo las amarguras, y voy en busca de los
-sabrosos frutos que me ha prometido mi sincero Gua; pero antes me es
-preciso bajar hasta el centro.
-
---As tu alma permanezca unida a tus miembros por mucho tiempo--repuso
-aqul--, y as tambin resplandezca tu fama despus de la muerte,
-rugote nos digas si la gentileza y el valor habitan an en nuestra
-ciudad, como solan, o si se han desterrado por completo; porque
-Guillermo Borsiere, que gime hace poco tiempo entre nosotros, y va all
-con los dems compaeros, nos atormenta con sus relatos.
-
---Los advenedizos y las rpidas fortunas han engendrado en ti,
-Florencia, tanto orgullo e inmoderacin, que t misma te lamentas ya
-por esa causa!
-
-As exclam con el rostro levantado; y las tres sombras, oyendo esta
-respuesta, se miraron mutuamente, como cuando se oyen cosas que se
-tienen por verdaderas.
-
---Si tan poco te cuesta en otras ocasiones satisfacer las preguntas de
-cualquiera--respondieron todos--, dichoso t que dices lo que sientes!
-Mas, si sales de estos lugares, obscuros, y vuelves a ver las hermosas
-estrellas, cuando te plazca decir: "Estuve all," haz que los hombres
-hablen de nosotros.
-
-En seguida rompieron el crculo, y huyeron tan de prisa, que sus
-piernas parecan alas. No podra decirse "amn" tan pronto como ellos
-desaparecieron: por lo cual mi Maestro determin que nos fusemos. Yo
-le segua, y a los pocos pasos advert que el ruido del agua estaba
-tan prximo, que aun hablando alto apenas nos hubieran odo. Como
-aquel ro que sigue su propio curso desde el monte Veso hacia levante
-por la izquierda del Apenino, el cual se llama Acquacheta antes de
-precipitarse en un lecho ms bajo, y perdiendo este nombre en Forli, y
-formando despus una cascada, ruge sobre San Benedetto en los Alpes,
-donde un millar de hombres debiera hallar su retiro, as en la parte
-inferior de una roca escarpada, omos resonar tan fuertemente aquella
-agua teida de sangre, que me habra hecho ensordecer en poco tiempo.
-Tena yo una cuerda ceida al cuerpo, con la cual haba esperado
-apoderarme de la pantera de pintada piel: cuando me la desat, segn
-me lo haba ordenado mi Gua, se la present arrollada y replegada:
-entonces se volvi hacia la derecha, y desde una distancia considerable
-de la orilla, la arroj en aquel abismo profundo. "Preciso es, deca
-yo entre m, que alguna novedad responda a esa nueva seal, cuyo
-efecto espera con tanta atencin mi Maestro." Oh!; qu circunspectos
-deberan ser los hombres ante los que, no solamente ven sus actos, sino
-que, con la inteligencia, leen en el fondo de su pensamiento! Mi Gua
-me dijo:
-
---Pronto vendr de arriba lo que espero, y pronto tambin es preciso
-que descubran tus ojos lo que tu pensamiento no ve con claridad.
-
-El hombre debe, siempre que pueda, cerrar sus labios antes de decir una
-verdad, que tenga visos de mentira; porque se expone a avergonzarse sin
-tener culpa. Pero ahora no puedo callarme, y te juro, oh lector!, por
-los versos de esta comedia, a la que deseo la mayor aceptacin, que vi
-venir nadando por el aire denso y obscuro una figura, que causara
-espanto al corazn ms entero; la cual se asemejaba al buzo que vuelve
-del fondo adonde baj acaso a desprender el ancla que est afianzada a
-un escollo, u otro cualquier objeto escondido en el mar, y que extiende
-hacia arriba los brazos, al mismo tiempo que encoge sus piernas.
-
-[Ilustracin]
-
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-
-[Ilustracin]
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-
-_CANTO DECIMOSEPTIMO_
-
-
-He ah la fiera de aguzada cola, que traspasa las montaas, y rompe los
-muros y las armas: he ah la que corrompe al mundo entero.
-
-As empez a hablarme mi Maestro, e hizo a aqulla una sea,
-indicndole que se dirigiera hacia la margen de piedra donde nos
-encontrbamos. Y aquella inmunda imagen del fraude, lleg a nosotros, y
-adelant la cabeza y el cuerpo, pero no puso la cola sobre la orilla.
-Su rostro era el de un varn justo, tan bondadosa era su apariencia
-exterior, y el resto del cuerpo el de una serpiente. Tena dos garras
-llenas de vello hasta los sobacos, y la espalda, el pecho y los
-costados salpicados de tal modo de lazos y escudos, que no ha habido
-tela turca ni trtara tan rica en colores, no pudiendo compararse
-tampoco a aqullos los de las telas de Aracnea. Como se ven muchas
-veces las barcas en la orilla, mitad en el agua y mitad en tierra, o
-como en el pas de los glotones tudescos el castor se prepara a hacer
-la guerra a los peces, as la detestable fiera se mantena sobre el
-cerco de piedra que circunda la arenosa llanura, agitando su cola
-en el vaco, y levantando el venenoso dardo de que tena armada su
-extremidad, como la de un escorpin. Mi Gua me dijo:
-
---Ahora conviene que dirijamos nuestros pasos hacia la perversa fiera
-que all est tendida.
-
-Por lo cual descendimos por la derecha, y dimos diez pasos sobre la
-extremidad del margen, procurando evitar la arena abrasada y las
-llamas: cuando llegamos donde la fiera se encontraba, vi a corta
-distancia sobre la arena mucha gente sentada al borde del abismo. All
-me dijo mi Maestro:
-
---A fin de que adquieras una completa experiencia de lo que es este
-recinto, anda y examina la condicin de aquellas almas, pero que sea
-corta tu conferencia. Mientras vuelves, hablar con esta fiera, para
-que nos preste sus fuertes espaldas.
-
-Continu, pues, andando solo hasta el extremo del sptimo crculo,
-donde geman aquellos desgraciados. El dolor brotaba de sus ojos,
-mientras ac y all se defendan con las manos, ya de las pavesas, ya
-de la candente arena, como los perros, en el esto, rechazan con las
-patas o con el hocico las pulgas, moscas o tbanos, que les molestan.
-Mirando atentamente el rostro de muchos de aquellos a quienes azota
-el doloroso fuego, no conoc a ninguno; pero observ que del cuello
-de cada cual penda una bolsa de cierto color, marcada con un signo,
-en cuya contemplacin parecan deleitarse sus miradas. Aproximndome
-ms para examinar mejor, vi en una bolsa amarilla una figura azul, que
-tena toda la apariencia de un len. Despus, prosiguiendo el curso de
-mis observaciones, vi otra, roja como la sangre, que ostentaba una oca
-ms blanca que la leche. Uno de ellos, en cuya bolsa blanca figuraba
-una puerca preada, de color azul, me dijo:
-
---Qu haces en esta fosa? Vte; y puesto que an vives, sabe que mi
-vecino Vitaliano debe sentarse aqu a mi izquierda. Yo soy paduano,
-en medio de estos florentinos, que muchas veces me atruenan los odos
-gritando: "Venga el caballero soberano, que llevar la bolsa con los
-tres picos."
-
-Despus torci la boca, y sac la lengua como el buey que se lame las
-narices. Y yo, temiendo que mi tardanza incomodase a aqul que me
-haba encargado que estuviera all poco tiempo, volv la espalda a tan
-miserables almas. Encontr a mi Gua, que haba saltado ya sobre la
-grupa del feroz animal, y me dijo:
-
---Ahora s fuerte y atrevido. Por aqu no se baja sino por escaleras de
-esta clase: monta delante; quiero quedarme entre ti y la cola, a fin de
-que sta no pueda hacerte dao alguno.
-
-Al or estas palabras, me qued como aquel que, presintiendo el fro de
-la cuartana, tiene ya las uas plidas, y tiembla con todo su cuerpo
-tan slo al mirar la sombra; pero su sentido amenazador me produjo la
-vergenza que da nimo a un servidor delante de un buen amo. Me coloqu
-sobre las anchas espaldas de la fiera, y quise decir: "Ten cuidado de
-sostenerme;" pero, contra lo que esperaba, me falt la voz; si bien l,
-que ya anteriormente me haba socorrido en todos los peligros, apenas
-mont, me estrech y me sostuvo entre sus brazos. Despus dijo:
-
---Gerin, ponte ya en marcha, trazando anchos crculos y descendiendo
-lentamente: piensa en la nueva carga que llevas.
-
-Aquel animal fu retrocediendo como la barca que se aleja de la orilla,
-y cuando sinti todos sus movimientos en libertad, revolvi la cola
-hacia donde antes tena el pecho, y extendindola, la agit como
-una anguila, atrayndose el aire con las garras. No creo que Faetn
-tuviera tanto miedo, cuando abandon las riendas, por lo cual se
-abras el cielo, como se puede ver todava; ni el desgraciado Icaro,
-cuando, derritindose la cera, sinti que las alas se desprendan de su
-cintura, al mismo tiempo que su padre le gritaba: "Mal camino llevas,"
-como el que yo sent, al verme en el aire por toda partes, y alejado
-de mi vista todo, excepto la fiera. Esta empez a marchar, nadando
-lentamente, girando y descendiendo; pero yo no poda apercibirme
-ms que del viento que senta en mi rostro y en la parte inferior
-de mi cuerpo. Empec a or hacia la derecha el horrible estrpito
-que producan las aguas en el abismo; por lo cual inclin la cabeza
-y dirig mis miradas hacia abajo, causndome un gran miedo aquel
-precipicio; porque vi llamas y percib lamentos, que me obligaron a
-encogerme tembloroso. Entonces observ, pues no lo haba reparado
-antes, que descendamos dando vueltas, como me lo hizo notar la
-proximidad de los grandes dolores, amontonados por doquier en torno
-nuestro. Como el halcn, que ha permanecido volando largo tiempo sin
-ver reclamo ni pjaro alguno, hace exclamar al halconero: "Eh! Ya
-bajas?," y efectivamente desciende cansado de las alturas donde trazaba
-cien rpidos crculos, posndose lejos del que lo amaestr, desdeoso
-e iracundo, as nos dej Gerin en el fondo del abismo, al pie de una
-desmoronada roca; y libre de nuestras personas, se alej como la saeta
-despedida por la cuerda.
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
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-
-_CANTO DECIMOOCTAVO_
-
-
-Hay un lugar en el Infierno, llamado Malebolge,[18] construdo todo
-de piedra y de color ferruginoso, como la cerca que lo rodea. En el
-centro mismo de aquella funesta planicie se abre un pozo bastante
-ancho y profundo, de cuya estructura me ocupar en su lugar. El
-espacio que queda entre el pozo y el pie de la dura cerca es redondo,
-y est dividido en diez valles, o recintos cerrados, semejantes a los
-numerosos fosos que rodean a un castillo para defensa de las murallas;
-y as como estos fosos tienen puentes que van desde el umbral de la
-puerta a su otro extremo, del mismo modo aqu avanzaban desde la base
-de la montaa algunas rocas, que atravesando las mrgenes y los fosos,
-llegaban hasta el pozo central, y all se reunan quedando truncadas.
-Tal era el sitio donde nos encontramos cuando descendimos de la grupa
-de Gerin: el Poeta ech a andar hacia la izquierda, y yo segu tras
-l. A mi derecha vi nuevas causas de conmiseracin, nuevos tormentos y
-nuevos burladores, que llenaban la primera fosa. En el fondo estaban
-desnudos los pecadores; los del centro ac venan de frente a nosotros;
-y los de esta parte afuera seguan nuestra misma direccin, pero con
-paso ms veloz. Como en el ao del Jubileo, a causa de la afluencia
-de gente que atraviesa el puente de San Angelo, los romanos han
-determinado que todos los que se dirijan al castillo y vayan hacia San
-Pedro pasen por un lado, y por el otro los que van hacia el monte, as
-vi, por uno y otro lado de la negra roca, cornudos demonios con grandes
-ltigos, que azotaban cruelmente las espaldas de los condenados. Oh!
-Cmo les hacan mover las piernas al primer golpe! Ninguno aguardaba
-el segundo ni el tercero. Mientras yo andaba, mis ojos se encontraron
-con los de un pecador, y dije en seguida: "No es la primera vez que
-veo a se." Por lo que me detuve a observarlo mejor: mi dulce Gua
-se detuvo al mismo tiempo, y aun me permiti retroceder un tanto. El
-azotado crey ocultarse bajando la cabeza; mas le sirvi de poco, pues
-le dije:
-
- [18] "Malebolge," fosas malditas. Vocablo dantesco compuesto
- de "bolge," bolsas, alforjas, y "male" malditas.
-
---T, que fijas los ojos en el suelo, si no son falsas las facciones
-que llevas, eres Venedico Caccianimico. Pero qu es lo que te ha
-trado a tan picantes salsas?
-
-A lo que me contest:
-
---Lo digo con repugnancia; pero cedo a tu claro lenguaje, que me hace
-recordar el mundo de otro tiempo. Yo fu aquel que oblig a la bella
-Ghisola a satisfacer los deseos del Marqus, cuntese como se quiera la
-tal historia. Y no soy el nico bolos que llora aqu; antes bien este
-sitio est tan lleno de ellos, que no hay en el da entre el Savena y
-el Reno tantas lenguas que digan "sipa,"[19] como en esta fosa; y si
-quieres una prueba de lo que te digo, recuerda nuestra codicia notoria.
-
- [19] En la provincia de Bolonia, situada entre los ros
- Savena y Reno, para decir sia o s, decan sipa o sip. En el
- da pronuncian: se p, que viene a ser el c'est bon de los
- franceses.
-
-Mientras as hablaba, un demonio le peg un latigazo, dicindole:
-"Anda, rufin; que aqu no hay mujeres que se vendan."
-
-Me reun a mi Gua; y a los pocos pasos llegamos a un punto de donde
-sala una roca de la montaa. Subimos por ella ligeramente, y volviendo
-a la derecha sobre su spero dorso, salimos de aquel eterno recinto.
-Luego que llegamos al sitio en que aquel peasco se ahueca por debajo a
-modo de puente, para dar paso a los condenados, mi Gua me dijo:
-
---Detente, y haz que en ti se fijen las miradas de esos otros
-malnacidos, cuyos rostros no has visto an, porque han caminado hasta
-ahora en nuestra misma direccin.
-
-Desde el vetusto puente contemplamos la larga fila que hacia nosotros
-vena por la otra parte, y que era igualmente castigada por el ltigo.
-El buen Maestro me dijo, sin que yo le preguntara nada:
-
---Mira esa gran sombra que se acerca, y que, a pesar de su dolor, no
-parece derramar ninguna lgrima. Qu aspecto tan majestuoso conserva
-an! Ese es Jasn, que con su valor y su destreza rob en Clquide el
-vellocino de oro. Pas por la isla de Lemnos, despus que las audaces
-y crueles mujeres de aquella isla dieron muerte a todos los habitantes
-varones; y all, con sus artificios y sus halageas palabras, enga
-a la joven Hisipila, que antes haba engaado a todas sus compaeras,
-y la dej encinta y abandonada; por tal culpa est condenado a tal
-martirio, que es tambin la venganza de Medea. Con l van todos los que
-han cometido igual clase de engaos: bstete, pues, saber esto de la
-primera fosa, y de los que en ella son atormentados.
-
-Nos encontrbamos ya en el punto donde el estrecho sendero se cruza con
-el segundo margen, que sirve de apoyo para otro arco. All vimos a los
-que se anidan en una nueva fosa, dando resoplidos con sus narices y
-golpendose con sus propias manos. Las orillas estaban incrustadas de
-moho, producido por las emanaciones de abajo, que all se condensan,
-ofendiendo a la vista y al olfato. La fosa es tan profunda, que no se
-puede ver el fondo, sino mirando desde la parte ms alta del arco, que
-lo domina perpendicularmente. All nos pusimos, y desde aquel punto
-vimos en el foso unas gentes sumergidas en un estircol, que pareca
-salir de las letrinas humanas; y mientras tena la vista fija all
-dentro, vi uno con la cabeza tan sucia de excremento, que no poda
-saber si era clrigo o seglar. Aquella cabeza me dijo:
-
---Por qu te muestras tan vido de mirarme a m, con preferencia a los
-otros que estn tan sucios como yo?
-
-Le respond:
-
---Porque, si mal no recuerdo, te he visto otra vez con los cabellos
-enjutos, y t eres Alejo Interminelli de Luca; por eso te miro ms que
-a todos los otros.
-
-Entonces, l, golpendose la calabaza, exclam:
-
---Aqu me han sumergido las lisonjas que no se cans de prodigar mi
-lengua.
-
-Despus de esto, mi Gua me dijo:
-
---Procura adelantar un poco la cabeza, a fin de que tus miradas
-alcancen las facciones de aquella sucia esclava desmelenada, que se
-desgarra las carnes con sus uas llenas de inmundicia, y que tan pronto
-se encoge como se estira. Esa es Thais, la prostituta, que cuando su
-amante le pregunt: "Tengo grandes mritos a tus ojos?," ella le
-contest: "S, maravillosos." Y con esto queden saciadas nuestras
-miradas.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMONONO_
-
-
-Oh Simn el mago! Oh miserables sectarios suyos, almas rapaces, que
-prostitus a cambio de oro y plata las cosas de Dios, que deben ser las
-esposas de la virtud! Ahora resonar la trompa para vosotros, puesto
-que os encontris en la tercera fosa.
-
-Estbamos ya junto a sta, subidos en aquella parte del escollo que
-cae justamente sobre su centro. Oh suma Sabidura! Cun grande es el
-arte que demuestras en el cielo, en la tierra y en el mundo maldito, y
-con cunta equidad se reparte tu virtud! Vi en los lados y en el fondo
-la piedra lvida llena de pozuelos, todos redondos y de igual tamao,
-los cuales me parecieron ni ms ni menos anchos que los que hay en mi
-hermoso San Juan para servir de pilas bautismales; uno de stos romp
-yo no ha muchos aos, por salvar a un nio que dentro de l se ahogaba;
-y baste lo que digo, para desengaar a todos.[20] Fuera de la boca
-de cada uno de aquellos pozuelos salan los pies y las piernas de un
-pecador, hasta el muslo, quedando dentro el resto del cuerpo. Ambos
-pies estaban encendidos, por cuya razn se agitaban tan fuertemente
-sus coyunturas, que hubieran roto sogas y cuerdas. Del mismo modo que
-la llama suele recorrer la superficie de los objetos untados de grasa,
-as el fuego flameaba desde el taln a la punta en los pies de los
-condenados.
-
- [20] Habiendo roto Dante una de las pilas bautismales de la
- iglesia de San Juan en Florencia, para salvar a un nio que se
- ahogaba, fu acusado de sacrilegio. Por esto hace constar aqu
- que no lo hizo por desprecio a las cosas sagradas, sino por
- amor a la humanidad.
-
---Quin es aqul, Maestro, que furioso agita los pies ms que sus
-otros compaeros--dije entonces--, y a quien corroe y deseca una llama
-mucho ms roja?
-
-A lo cual me contest:
-
---Si quieres que te conduzca por aquella parte de la escarpa que est
-ms cercana al fondo, l mismo te dir quin es y cules son sus
-crmenes.
-
-Le respond:
-
---Me parece bien todo lo que a ti te agrada: t eres el dueo y sabes
-que yo no me separo de tu voluntad, as como tambin conoces lo que me
-callo.
-
-Subimos entonces al cuarto margen; despus volvimos y bajamos por la
-izquierda hacia la estrecha y perforada fosa, sin que el buen Maestro
-me hiciera separar de su lado, hasta haberme conducido junto al hoyo
-de aquel que daba tantas seales de dolor con los movimientos de sus
-piernas.
-
---Oh! Quienquiera que seas, t, que tienes enterrada la parte superior
-de tu cuerpo; alma triste, plantada como una estaca--empec a decir--,
-habla, si puedes.
-
-Yo estaba como el fraile que confiesa al prfido asesino, que, metido
-en la tierra, le llama para que cese su muerte. Y l grit:
-
---Ests ya aqu derecho, ests ya aqu derecho, Bonifacio?[21] Me
-ha engaado en algunos aos lo que est escrito. Tan pronto te has
-saciado de aquellos bienes, por los cuales no temiste apoderarte con
-embustes de la hermosa Dama,[22] y gobernarla despus indignamente?
-
- [21] Esta sombra es la del papa Nicols III, de la familia
- de los Orsini de Roma, electo en 1277. Cree que quien le
- interroga es el alma de Bonifacio VIII; y por eso dice:
- "Ests ya aqu, Bonifacio?" Y aade en seguida: "Me ha
- engaado en algunos aos lo escrito." Es decir: El libro
- proftico, en que nosotros los condenados leemos lo futuro, me
- ha engaado; porque, segn l, t debas morir en 1303, y no
- en 1300.
-
- [22] Segn la Historia, esta opinin de Dante es exagerada.
- Sin embargo, Celestino V dijo de Bonifacio VIII, que este papa
- entr a reinar como un zorro, gobern como un len y muri
- como un perro.
-
-Quedme, al or esto, como aquellos que, casi avergonzados de no haber
-comprendido lo que se les ha dicho, no saben qu contestar. Entonces
-Virgilio dijo:
-
---Respndele pronto: "yo no soy, yo no soy el que t crees."
-
-Y yo contest como se me orden. Por lo cual el espritu retorci sus
-pies; y luego, suspirando y con llorosa voz, me dijo:
-
---Pues qu es lo que me preguntas? Si te urge conocer quin soy, hasta
-el punto de haber descendido para ello por todos estos peascos, sabrs
-que estuve investido del gran manto, y fu verdadero hijo de la Osa,
-tan codicioso, que, por aumentar la riqueza de los oseznos, embols
-arriba todo el dinero que pude, y aqu mi alma. Bajo mi cabeza estn
-sepultados los dems papas, que antes de m cometieron simona, y se
-hallan comprimidos a lo largo de este angosto agujero. Yo me hundir
-tambin luego que venga aquel que cre fueses t, cuando te dirig mi
-sbita pregunta. Pero desde que mis pies se abrasan, y me encuentro
-colocado al revs, ha transcurrido ms tiempo del que l permanecer
-en este mismo sitio con los pies quemados; porque en pos de l vendr
-de poniente un pastor sin ley, por causa ms repugnante, y se deber
-cubrirnos a entrambos. Ser un nuevo Jasn, parecido al de que se habla
-en el libro de los Macabeos; y as como el rey de ste fu dbil para
-con l, as con el otro lo ser el que rige la Francia.
-
-No s si en tal momento fu demasiada audacia la ma; pues le respond
-en estos trminos:
-
---Eh!, dime: cunto dinero exigi Nuestro Seor de San Pedro, antes
-de poner las llaves en su poder? En verdad que no le pidi ms sino
-que le siguiera. Ni Pedro ni los otros pidieron a Matas oro ni plata
-cuando por suerte fu elegido en reemplazo del que perdi su alma
-traidora. Permanece, pues, ah, porque has sido castigado justamente, y
-guarda bien la mal adquirida riqueza, que tan atrevido te hizo contra
-Carlos. Y si no fuese porque aun me contiene el respeto a las llaves
-soberanas, que poseste en tu alegre vida, empleara palabras mucho ms
-severas; porque vuestra avaricia contrista al mundo, pisoteando a los
-buenos, y ensalzando a los malos. Pastores, a vosotros se refera el
-Evangelista, cuando vi prostituda ante los reyes a la que se sienta
-sobre las aguas; a la que naci con siete cabezas, y obtuvo autoridad
-por sus diez cuernos, mientras la virtud agrad a su marido.[23] Os
-habis construdo dioses de oro y plata: qu diferencia, pues, existe
-entre vosotros y los idlatras, sino la de que ellos adoran a uno y
-vosotros adoris a ciento? Ah, Constantino! A cuntos males di
-origen, no tu conversin al cristianismo, sino la donacin que de ti
-recibi el primer papa que fu rico!
-
- [23] Dante alude aqu a Roma, edificada sobre siete colinas,
- a la que rendan obediencia muchos pueblos y naciones, y
- permaneci constituda en gran poder y autoridad, mientras (su
- marido) sus jefes fueron virtuosos: pero decay en la opinin,
- que por tanto tiempo haba merecido y gozado, cuando la corte
- romana prefiri a la virtud el oro y la plata, prostituyndose
- a los reyes de la tierra.
-
-Mientras yo le hablaba con esta claridad, l, ya fuese a impulsos de
-la ira, o porque le remordiese la conciencia, respingaba fuertemente
-con ambas piernas. Creo que complac a mi Gua; porque escuch siempre
-con rostro satisfecho el sonido de mis palabras, expresadas con
-sinceridad. Entonces me cogi con los dos brazos, y tenindome en alto
-bien afianzado sobre su pecho, volvi a subir por el camino por donde
-habamos descendido, sin dejar de estrecharme contra s, hasta llegar a
-la parte superior del puente que va de la cuarta a la quinta calzada.
-All, deposit suavemente su querido fardo sobre el spero y pelado
-escollo, que hasta para las cabras sera un difcil sendero, desde
-donde descubr una nueva fosa.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMO_
-
-
-Mis versos deben relatar un nuevo suplicio, el cual servir de asunto
-al vigsimo canto del primer cntico, que trata de los sumergidos
-en el Infierno. Me hallaba ya dispuesto a contemplar el descubierto
-fondo, que est baado de lgrimas de angustia, cuando vi venir por la
-fosa circular gentes que, llorando en silencio, caminaban con aquel
-paso lento que llevan las letanas en el mundo. Cuando inclin ms
-hacia ellos mi mirada, me pareci que cada uno de aquellos condenados
-estaba retorcido de un modo extrao desde la barba al principio del
-pecho; pues tenan el rostro vuelto hacia las espaldas, y les era
-preciso andar hacia atrs, porque haban perdido la facultad de ver por
-delante. Quiz, por la fuerza de la perlesa, se encuentre un hombre
-de tal manera contrahecho; pero yo no lo he visto ni creo que pueda
-suceder. Ahora bien, lector, as Dios te permita sacar fruto de esta
-lectura! Considera por ti mismo si mis ojos podran permanecer secos,
-cuando vi de cerca nuestra humana figura tan torcida, que las lgrimas
-le caan por la espina dorsal. Yo lloraba en verdad, apoyado contra
-una de las rocas de la dura montaa, de suerte que mi Gua me dijo:
-
---T tambin eres de los insensatos? Aqu vive la piedad cuando est
-bien muerta. Quin es ms criminal que el que se apasiona contemplando
-la justicia divina? Levanta la cabeza, levntala y mira a aquel por
-quin se abri la tierra en presencia de los tebanos, que exclamaban:
-"Adnde caes, Anfiarao? Por qu abandonas la guerra?" Y no ces
-de caer en el Infierno hasta llegar a Minos, que se apodera de cada
-culpable. Mira cmo ha convertido sus espaldas en pecho: por haber
-querido ver demasiado hacia adelante, ahora mira hacia atrs, y sigue
-un camino retrgrado. Mira a Tiresias, que mud de aspecto cuando de
-varn se convirti en hembra, cambiando tambin todos su miembros,
-y hubo de abatir con su vara las dos serpientes unidas, antes que
-recobrara su pelo viril. El que acerca sus espaldas al vientre de aqul
-es Aronte, que tuvo por morada una gruta de blancos mrmoles en las
-montaas de Luni, cultivadas por el carrars que habita en su falda,
-y desde all no haba nada que limitara su vista, cuando contemplaba
-el mar o las estrellas. Aquella que, con los destrenzados cabellos,
-cubre sus pechos, por lo cual se ocultan a tus miradas, y tiene en ese
-lado de su cuerpo todas las partes velludas, fu Manto, que recorri
-muchas comarcas, hasta que se detuvo en el sitio donde yo nac; por
-lo cual deseo que me prestes un poco de atencin. Luego que su padre
-sali de la vida, y fu esclavizada la ciudad de Baco,[24] Manto anduvo
-errante por el mundo durante mucho tiempo. All arriba, en la bella
-Italia, existe un lago al pie de los Alpes que cien la Alemania por
-la parte superior del Tirol, el cual se llama Benaco. Mil corrientes,
-y aun ms, segn creo, vienen a aumentar, entre Garda, Val-Camonica
-y el Apenino, el agua que se estanca en dicho lago. En medio de ste
-hay un sitio, donde el Pastor de Trento, y los de Verona y Brescia,
-podran dar su bendicin si siguiesen aquel camino. En el punto donde
-es ms baja la orilla que le circunda, est situada Peschiera, bello
-y fuerte castillo, a propsito para hacer frente a los de Brescia y a
-los de Brgamo. All afluye necesariamente toda el agua que no puede
-estar contenida en el lago de Benaco, formando un ro que corre entre
-verdes praderas. En cuanto aquella agua sigue un curso propio, ya no se
-llama Benaco, sino Mincio, hasta que llega a Governolo, donde desemboca
-en el Po. No corre mucho sin que encuentre una hondonada, en la cual
-se extiende y se estanca, y suele ser malsana en el esto. Pasando,
-pues, por all la feroz doncella, vi en medio del pantano una tierra
-inculta y deshabitada. Se detuvo en ella con sus esclavas, para hur de
-todo consorcio humano, y para ejercer su arte mgica, y all vivi y
-dej sus restos mortales. Entonces los hombres, que estaban dispersos
-por los alrededores, se reunieron en aquel sitio, que era fuerte a
-causa del pantano que le circundaba: edificaron una ciudad sobre los
-huesos de la difunta, y del nombre de la primera que haba elegido
-aquel sitio, la llamaron Mantua, sin consultar para ello al Destino. En
-otro tiempo fueron sus habitantes ms numerosos, antes de que Casalodi
-se dejara engaar neciamente por Pinamonte. Te lo advierto a fin de
-que, si oyes atribuir otro origen a mi patria, ninguna mentira pueda
-obscurecer la verdad.
-
- [24] Tebas, ciudad consagrada a Baco.
-
-Le respond:
-
---Maestro, tus razonamientos son para m tan verdicos, y me obligan
-a prestarles tanta fe, que cualesquiera otros me pareceran carbones
-apagados. Pero dime si entre la gente que va pasando hay alguno digno
-de notarse, pues eso solo ocupa mi alma.
-
-Entonces me dijo:
-
---Aqul, cuya barba se extiende desde el rostro a sus morenas espaldas,
-fu augur cuando la Grecia se qued tan exhausta de varones, que apenas
-los haba en las cunas, y junto con Calcas di la seal en Aulide para
-cortar el primer cable. Se llam Euripilo, y as lo nombra en algn
-punto mi alta tragedia. Aquel otro que ves tan demacrado fu Miguel
-Scott, que conoci perfectamente las imposturas del arte mgica. Mira a
-Guido Bonatti, y ve all a Asdente, que ahora deseara no haber dejado
-su cuero y su bramante; pero se arrepiente demasiado tarde: contempla
-las tristes que abandonaron la aguja, la lanzadera y el huso para
-convertirse en adivinas, y para hacer maleficios con hierbas y con
-figuras. Pero ven ahora, porque ya el astro en que se ve a Can con las
-espinas ocupa el confn de los dos hemisferios, y toca el mar ms abajo
-de Sevilla. La luna era ya redonda en la noche anterior; debes recordar
-bien que no te molest a veces por la selva umbra.
-
-As me hablaba y entre tanto bamos caminando.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOPRIMERO_
-
-
-As, de un puente a otro, y hablando de cosas que mi comedia no se
-cuida de referir, fuimos avanzando y llegamos a lo alto del quinto,
-donde nos detuvimos para ver la otra hondonada de Malebolge y otras
-vanas lgrimas, y la vi maravillosamente obscura. As como en el
-arsenal de los venecianos hierve en el invierno la pez tenaz, destinada
-a reparar los buques averiados que no pueden navegar, y al mismo tiempo
-que uno construye su embarcacin, otro calafatea los costados de la que
-ha hecho ya muchos viajes; otro recorre la proa, otro la popa; quin
-hace remos; quin retuerce las cuerdas; quines, por fin, reparan el
-palo de mesana y el mayor; de igual suerte, y no por medio del fuego,
-sino por la voluntad divina, herva all abajo una resina espesa, que
-se pegaba a la orilla por todas partes. Yo la vea, pero sin percibir
-en ella ms que las burbujas que produca el hervor, hinchndose toda y
-volviendo a caer desplomada. Mientras la contemplaba fijamente, mi Gua
-me atrajo hacia s desde el sitio en que me encontraba, dicindome:
-"Ten cuidado, ten cuidado." Entonces me volv como el hombre que ansa
-ver aquello de que le conviene hur, y a quien asalta un temor tan
-grande y repentino, que ni para mirar detiene su fuga; y vi detrs de
-nosotros un negro diablo, que vena corriendo por el puente. Oh! Cun
-feroz era su aspecto, y qu amenazador me pareca con sus alas abiertas
-y sus ligeros pies! Sobre sus hombros, altos y angulosos, llevaba a
-cuestas un pecador, a quien tena agarrado por ambos jarretes. Desde
-nuestro puente dijo:
-
---Oh! Malebranche, ved aqu uno de los ancianos de Santa Zita: ponedle
-debajo; que yo me vuelvo otra vez a aquella tierra, que est tan bien
-provista de ellos. All todos son bribones, excepto Bonturo; y por
-dinero, de un "no" hacen un "ita."[25]
-
- [25] Solase antiguamente, en los testimonios pblicos,
- escribir el ita de los latinos por signo de afirmacin, y el
- no por signo de negacin.
-
-Le arroj abajo, y se volvi por la dura roca tan de prisa, que jams
-ha habido mastn suelto que haya perseguido a un ladrn con tanta
-ligereza. El pecador se hundi y volvi a subir hecho un arco; pero los
-demonios, que estaban resguardados por el puente, gritaban:
-
---Aqu no est el Santo Rostro; aqu se nada de diferente modo que en
-el Serchio. Si no quieres probar nuestros garfios, no salgas de la pez.
-
-Despus le pincharon con ms de cien harpones, dicindole:
-
---Es forzoso que bailes aqu a cubierto, de modo que, si puedes,
-prevariques ocultamente.
-
-No de otra suerte hacen los cocineros que sus marmitones sumerjan en
-la caldera las viandas por medio de grandes tenedores, para que no
-sobrenaden.
-
---A fin de que no adviertan que ests aqu--me dijo el buen Maestro--,
-ocltate detrs de una roca, que te sirva de abrigo; y aunque se me
-haga alguna ofensa, no temas nada; pues ya conozco estas cosas por
-haber estado otra vez entre estas almas venales.
-
-En seguida pas al otro lado del puente, y cuando lleg a la sexta
-orilla, tuvo necesidad de mostrar su intrepidez. Con el furor y el
-mpetu con que salen los perros tras el pobre que de pronto pide
-limosna donde se detiene, as salieron los demonios de debajo del
-puente, volviendo todos contra l sus harpones; pero les grit:
-
---Que ninguno de vosotros se atreva. Antes que me punce vuestra
-orquilla, adelntese uno que me oiga, y despus medite si debe
-perdonarme.
-
-Todos gritaron:
-
---V, Malacoda.
-
-Por lo cual uno de ellos se puso en marcha, mientras los otros
-permanecan quietos, y se adelant diciendo:
-
---Qu te podr salvar de nuestras garras?
-
---Crees t, Malacoda, que a no ser por la voluntad divina y por tener
-el destino propicio--dijo mi Maestro--, me hubieras visto llegar aqu,
-sano y salvo, a pesar de todas vuestras armas? Djame pasar, porque en
-el cielo quieren que ensee a otro este camino salvaje.
-
-Entonces qued tan abatido el orgullo del demonio, que dej caer el
-harpn a sus plantas, y dijo a los otros:
-
---Que no se le haga dao.
-
-Y mi gua a m:
-
---Oh t, que ests agazapado tras de las rocas del puente! Ya puedes
-llegar a m con toda seguridad.
-
-Entonces ech a andar, y me acerqu a l con prontitud; pero los
-diablos avanzaron, de modo que yo tem que no observaran lo pactado:
-as vi temblar en otro tiempo a los que por capitulacin salan de
-Caprona, vindose entre tantos enemigos. Me acerqu cuanto pude a mi
-Gua, y no separaba mis ojos del rostro de aqullos, que no era nada
-bueno. Bajaban ellos sus garfios, y: "Quires que le pinche en la
-rabadilla?," deca uno de ellos a los otros. Y respondan: "S, s
-clvale." Pero aquel demonio, que estaba conversando con mi Gua, se
-volvi de repente, y grit: "Quieto, quieto, Scarmiglione." Despus nos
-dijo:
-
---Por este escollo no podris ir ms lejos, pues el sexto arco yace
-destrozado en el fondo. Si os place ir ms adelante, seguid esta
-costa escarpada: cerca veris otro escollo por el que podris pasar.
-Ayer, cinco horas ms tarde que en este momento, se cumplieron mil
-doscientos sesenta y seis aos desde que se rompi aqu el camino.[26]
-Voy a enviar hacia all varios de los mos para que observen si algn
-condenado procura sacar la cabeza al aire: id con ellos, que no os
-harn dao.
-
- [26] Ayer, Viernes, a las tres de la tarde, quiere decir el
- diablo (pues se supone que habla a las diez de la maana del
- Sbado Santo), se cumplieron 1266 aos desde que se rompi
- este puente, a consecuencia de un terremoto, en el momento de
- la muerte de Jesucristo.
-
---Adelante, Alichino y Calcabrina--empez a decir--; y t tambin,
-Cagnazzo; Barbariccia guiar a los diez. Vengan adems Libicocco, y
-Draghignazzo; Ciriatto, el de los grandes colmillos, y Graffiacane, y
-Farfarello, y el loco de Rubicantondad en torno de la pez hirviente:
-stos deben llegar salvos hasta el otro escollo, que atraviesa
-enteramente sobre la fosa.[27]
-
- [27] He aqu traducidos los nombres de los doce diablos
- que Dante menciona en este canto: Malebranche, malas
- garras.--Malacoda, cola maldita.--Scarmiglione, que
- arranca los cabellos.--Alichino, que hace inclinar a los
- otros.--Calcabrina, que pisa el roco.--Cagnazzo, perro
- malo.--Barbariccia, el de la barba erizada.--Libicocco, deseo
- ardiente.--Draghignazzo, veneno de dragn.--Ciriatto-Sannuto,
- colmillo de jabal.--Graffiaccane, perro que
- araa.--Rubicante, inflamado. Todas estas versiones son de
- Landino.
-
---Oh Maestro! Qu es lo que veo?--dije--; si conoces el camino, vamos
-sin escolta; yo, por m, no la solicito. Si eres tan prudente como de
-costumbre, no ves que rechinan los dientes, y se hacen guios que nos
-amenazan algn mal?
-
---No quiero que te espantes--me contest--; deja que rechinen los
-dientes a su gusto. Si lo hacen, es por los desgraciados que estn
-hirviendo.
-
-Se pusieron en camino por la margen izquierda; pero cada uno de
-aqullos de antemano se haban mordido la lengua en seal de
-inteligencia con su jefe, y ste se sirvi de su ano a guisa de
-trompeta.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
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-
-_CANTO VEGISIMOSEGUNDO_
-
-
-He visto alguna vez a la caballera levantar el campo, empezar el
-combate, pasar revista, y a veces batirse en retirada; he visto oh,
-aretinos! hacer excursiones por vuestra tierra y saquearla; he visto
-luchar en los torneos y correr en las justas, ya al sonido de las
-trompetas, ya al de las campanas, al ruido de los tambores, con las
-seales de los castillos, y con todo el aparato nacional y extranjero;
-pero lo que no he visto nunca es que tan extrao instrumento de viento
-haya indicado la marcha a jinetes ni peones; jams, ni en la tierra,
-ni en los cielos, gui semejante faro a ningn buque. Marchbamos
-juntamente con los diez demonios (oh terrible compaa!); pero en la
-iglesia con los santos, y en la taberna con los borrachos. Sin embargo,
-mi atencin estaba concentrada en la pez para distinguir todo lo que
-contena la fosa y los que se abrasaban dentro de ella. As como saltan
-los delfines fuera del agua, indicando a los marinos que precavan la
-nave de la tempestad, as tambin algunos condenados, para aliviar su
-tormento, sacaban la espalda y la volvan a esconder ms rpidos que
-el relmpago; y lo mismo que en un charco las ranas sacan la cabeza a
-flor de agua, aunque teniendo dentro de ella sus patas y el resto del
-cuerpo, as estaban por todas partes los pecadores; pero en cuanto
-Barbariccia se aproximaba, volvan a sumergirse en aquel hervidero.
-Yo vi, y aun se estremece por ello mi corazn, a uno de aquellos que
-haba tardado ms tiempo en hundirse, como sucede con las ranas, que
-una queda fuera del agua, mientras otra se zambulle; y Graffiacane, que
-estaba ms cerca de l, le enganch por los cabellos enviscados de pez,
-y lo sac fuera como si fuese una nutria. Yo saba el nombre de todos
-aquellos demonios, por haberme hecho cargo de ellos cuando los eligi
-Malacoda. "Rubicante, plntale encima tu garfio y desullalo," gritaban
-a un tiempo todos aquellos malditos. Yo dije:
-
---Maestro mo, si puedes, procura saber quin es ese desgraciado que ha
-cado en manos de sus adversarios.
-
-Mi Gua se le acerc, y le pregunt de dnde era, a lo que respondi:
-
---Yo nac en el reino de Navarra. Mi madre me puso al servicio de un
-seor: ella me haba engendrado de un prdigo, que se destruy a s
-mismo y disip su fortuna. Despus fu favorito del buen rey Tebaldo, y
-me lanc a comerciar con sus favores; crimen de que doy cuenta en este
-horno.
-
-Y Ciriatto, a quien sala de cada lado de la boca un colmillo como el
-de un jabal, le hizo sentir lo bien que uno de ellos hera. Entre
-malos gatos haba cado aquel ratn; porque Barbariccia lo sujet entre
-sus brazos, diciendo: "Quedaos ah mientras que yo le ensarto." Y
-volviendo el rostro hacia mi Maestro, aadi: "Pregntale an si deseas
-saber ms, antes que otros lo destrocen."
-
-Mi Gua pregunt:
-
---Dime, pues, si entre los otros culpables que estn sumergidos en esa
-pez, conoces algunos que sean latinos.
-
-A lo que contest:
-
---Acabo de separarme de uno que fu de all cerca. As estuviera, como
-l, bajo la pez; no temera ahora ni las garras ni los garfios!
-
-Y Libicocco: "Ya hemos tenido demasiada paciencia," dijo; y le enganch
-por el brazo con su harpn, arrancndole de un golpe todo el antebrazo.
-Draghignazzo quiso tambin cogerle por las piernas; pero su Decurin
-se volvi hacia todos ellos lanzando una mirada furiosa. Cuando se
-hubieron calmado un poco, mi Gua no tard en preguntar a aquel que
-estaba contemplando su herida:
-
---Quin es se de quien dices que te has separado, por tu desgracia,
-para salir a flote?
-
-Y le respondi:
-
---Es el hermano Gomita, aquel de Gallura, vaso de iniquidad, que tuvo
-en su poder a los enemigos de su seor, e hizo de modo que todos
-le alabasen. Acept su oro y los dej libres, segn l mismo dice;
-y con respecto a los empleos, no fu un pequeo, sino un soberano
-prevaricador. Con l conversa a menudo don Miguel Zanche de Logodoro, y
-sus lenguas no se cansan nunca de hablar de las cosas de Cerdea. Ay
-de m! Ved a ese otro cmo aprieta los dientes. Aun hablara ms, pero
-temo que se prepare a rascarme la tia.
-
-El gran jefe de los demonios se dirigi a Farfarelo, que mova sus ojos
-en todas direcciones buscando donde herir, y le dijo: "Qutate de ah,
-pjaro malvado."
-
---Si queris ver u or a toscanos y lombardos--empez a decir en
-seguida el desgraciado pecador--, har que vengan. Pero que esas
-malditas garras se mantengan un poco apartadas, a fin de que ellos
-no teman sus venganzas: yo, sentndome en este mismo sitio, por uno
-que soy har venir siete, silbando como acostumbramos cuando uno de
-nosotros saca la cabeza fuera de la pez.
-
-Al or estas palabras, Gagnazzo levant el hocico meneando la cabeza,
-y dijo: "Oigan el medio malicioso de que se ha valido para volver
-a sumergirse!" A lo cual contest aqul, que tena abundancia de
-estratagemas: "En verdad que soy muy malicioso, cuando expongo a los
-mos a mayores tormentos!" No pudo contenerse Alichino, y en contra de
-lo dicho por los otros, respondi: "Si te arrojas en la pez, no correr
-al galope detrs de ti, sino que emplear mis alas para ello. Te damos
-de ventaja la escarpa, y el ribazo por defensa, y veamos si t solo
-vales ms que todos nosotros."
-
-Oh t, que lees esto, ahora vers un nuevo juego! Todos los demonios
-se volvieron hacia la pendiente opuesta, y el primero de ellos, el que
-se haba mostrado ms renitente. El navarro aprovech bien el tiempo;
-fij sus pies en el suelo, y precipitndose de un solo salto, se puso
-al abrigo de los malos propsitos de aqullos. Contristados se quedaron
-los demonios ante esta treta, pero mucho ms el que tuvo la culpa de
-ella; por lo cual se lanz tras de l gritando: "Ya te tengo." Pero
-de poco le vali, porque sus alas no pudieron igualar en velocidad
-al espanto de Ciampolo: ste se lanz en la pez, y aqul cambi la
-direccin de su vuelo, llevando el pecho hacia arriba.
-
-No de otro modo se sumerge instantneamente el pato cuando el halcn se
-aproxima, y ste se remonta furioso y fatigado. Calcabrina, irritado
-contra Lichino por aquel engao, ech a volar tras l, deseoso de
-que el pecador se escapara para tener un motivo de querella. Y
-cuando hubo desaparecido el prevaricador, volvi sus garras contra
-su compaero, y se aferr con l sobre el mismo estanque. Pero ste,
-gaviln adiestrado, hizo uso tambin de las suyas, y los dos cayeron
-en medio de la pez hirviente. El calor los separ bien pronto;
-pero todo su esfuerzo para remontarse era en vano, porque sus alas
-estaban enviscadas. Barbariccia, descontento como los dems, hizo
-volar a cuatro desde la otra parte con todos sus harpones, y bajando
-rpidamente hacia el sitio designado, tendieron sus garfios a los dos
-demonios, que estaban medio cocidos en la superficie de aquella fosa.
-Nosotros los dejamos all enredados de aquella manera.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
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-
-
-_CANTO VIGESIMOTERCERO_
-
-
-Solos, en silencio y sin escolta, bamos uno tras otro, como
-acostumbran ir los frailes menores. La ria que acabbamos de
-presenciar me trajo a la memoria la fbula de Esopo, en que habl
-de la rana y del topo; pues las partculas "mo" e "issa"[28] no son
-tan semejantes como estos dos hechos, si atentamente se consideran
-el principio y el fin de entrambos. Y como un pensamiento procede
-rpidamente de otro, de ste naci uno nuevo, que redobl mi primitivo
-espanto. Yo pensaba as: "Esos demonios han sido engaados por nuestra
-causa, y con tanto dao y escarnio, que les creo muy ofendidos. Si a
-la malevolencia se aade la ira, nos van a perseguir con ms crueldad
-que el perro que sujeta a la liebre por el cuello." Ya senta que
-se erizaban mis cabellos a causa del temor, y miraba hacia atrs
-atentamente, por lo que dije:
-
---Maestro, si no nos ocultas a los dos prontamente, temo a los demonios
-que vienen detrs de nosotros; y tan as me lo imagino, que ya me
-parece que los oigo.
-
- [28] Mo e issa, voces que significan ahora en lombardo. Mo,
- del latn modo, que es ahora; issa, elipsis del latn hac,
- ipsa hora, es tambin ahora.
-
-A lo que l contest:
-
---Si yo fuera un espejo, no veras en m tu imagen tan pronto como veo
-en tu interior. En este momento se cruzaban tus pensamientos con los
-mos bajo la misma faz y aspecto, de suerte que he deducido de ambos un
-solo consejo. Si es cierto que la cuesta que hay a nuestra derecha est
-tan inclinada, que nos permita bajar a la sexta fosa, huiremos de la
-caza que imaginamos.
-
-Apenas haba concludo de decirme su parecer, cuando vi venir a los
-demonios con las alas extendidas y muy cerca de nosotros, queriendo
-cogernos. Mi Gua me agarr sbitamente, como una madre que, despertada
-por el ruido y viendo brillar las llamas cerca de ella, coge a su hijo
-y huye, y teniendo ms cuidado de l que de s misma, no se detiene ni
-aun a ponerse una camisa. Desde lo alto de la calzada, se desliz de
-espaldas por la pendiente roca, uno de cuyos lados divide la quinta
-de la sexta fosa. Jams corri tan rpida el agua por la canal de un
-molino, cuando ms se acerca a las paletas de la rueda, como descendi
-por aquel declive mi Maestro, llevndome sobre su pecho, cual si
-fuese hijo suyo y no su compaero. Apenas tocaron sus pies al suelo
-del profundo abismo, cuando los demonios aparecieron en la roca sobre
-nuestras cabezas: pero ya no nos inspiraban temor; porque la alta
-Providencia que los haba designado para ministros de la quinta fosa,
-les quit la facultad de separarse de all. Abajo encontramos unas
-gentes pintadas, que giraban en torno con bastante lentitud, llorosas
-y con los semblantes fatigados y abatidos. Llevaban capas con capuchas
-echadas sobre los ojos, por el estilo de las que llevan los monjes
-de Colonia.[29] Aquellas capas eran doradas por de fuera, de modo que
-deslumbraban; pero por dentro eran todas de plomo, y tan pesadas, que
-las de Federico a su lado parecan de paja.[30] Oh manto fatigoso por
-toda la eternidad! Nos volvimos an hacia la izquierda, y anduvimos
-con aquellas almas, escuchando sus tristes lamentos. Pero las sombras,
-rendidas por el peso, caminaban tan despacio, que a cada paso que
-dbamos cambibamos de compaero. Yo dije a mi Gua:
-
---Procura encontrar a alguno que sea conocido por su nombre o por sus
-hechos; y mira al efecto en derredor tuyo mientras andas.
-
- [29] Cuntase que hubo en Colonia un abad tan ambicioso e
- insolente, que pidi permiso al Papa para que sus monjes
- pudieran usar capas de escarlata, cintos, espuelas y estribos
- de plata sobredorada. Esta peticin desagrad tanto al
- Pontfice, que dispuso que en adelante el abad y sus monjes
- usaran capas negras y mal hechas, y cintos y estribos de
- madera.
-
- [30] El emperador Federico II encerraba a los culpables de
- lesa majestad en capas de plomo, y luego los arrojaba al fuego.
-
-Y uno de ellos, que entendi el idioma toscano, exclam detrs de
-nosotros:
-
-Detened vuestros pasos, vosotros que tanto corris a travs del aire
-sombro: quiz podrs obtener de m lo que solicitas.
-
-En seguida mi Gua se volvi y me dijo:
-
---Espera, y modera tu paso hasta igualar al suyo.
-
-Me detuve, y vi dos de aqullos, que en sus miradas demostraban gran
-deseo de estar conmigo; pero su carga y lo estrecho del camino les
-hacan tardar. Cuando se me hubieron reunido, me miraron con torvos
-ojos y sin hablarme: despus se volvieron uno a otros dicindose: "Ese
-parece vivo, a juzgar por el movimiento de su garganta; pero si estn
-muertos, por qu privilegio no llevan nuestra pesada capa?" Despus
-me dijeron:
-
---Oh toscano, que has venido a la mansin de los tristes hipcritas!,
-dgnate decirnos quin eres.
-
-Les contest:
-
---Nac y crec junto a la orilla del hermoso Arno, en la gran ciudad,
-y conservo el cuerpo que he tenido siempre. Pero vosotros, a quienes,
-segn veo, cae tan doloroso llanto gota a gota por las mejillas,
-quines sois, y qu pena padecis que tanto se hace ver?
-
-Uno de ellos me respondi:
-
---Ay de m! Estas doradas capas son de plomo, y tan gruesas, que su
-peso nos hace gemir como cargadas balanzas. Fuimos hermanos Gozosos[31]
-y boloeses. Yo me llam Catalano y ste Loderingo. Tu ciudad nos
-nombr magistrados, como suele elegirse a un hombre neutral para
-conservar la paz; y la conservamos tan bien como puede verse an cerca
-del Gardingo.
-
- [31] Hermanos de una orden de caballera instituda para
- combatir contra los infieles y los que violaran la justicia.
- Se les llam Gaudenti (gozosos) por la vida licenciosa que
- llevaron.
-
-Yo repuse: "Oh hermanos! Vuestros males..." Pero no pude continuar;
-porque vi en el suelo a uno crucificado en tres palos. En cuanto
-me vi, se retorci, haciendo agitar su barba con la fuerza de los
-suspiros; y el hermano Catalano, que lo advirti, me dijo:
-
---Ese que ests mirando crucificado aconsej a los fariseos que era
-necesario hacer sufrir a un hombre el martirio por el pueblo. Est
-atravesado y desnudo sobre el camino, como ves; y es preciso que sienta
-lo que pesa cada uno de los que pasan. Su suegro est condenado a igual
-suplicio en esta fosa, as como los dems del Consejo que fu para los
-judos origen de tantas desgracias.
-
-Entonces vi a Virgilio que contemplaba con asombro a aquel que estaba
-tan vilmente crucificado en el eterno destierro. Luego se dirigi al
-fraile en estos trminos:
-
---Querais decirnos si hacia la derecha hay alguna abertura por donde
-podamos salir los dos, sin obligar a los ngeles negros a que nos
-saquen de este abismo?
-
-Aquel respondi:
-
---Ms cerca de aqu de lo que esperas, se levanta una pea que parte
-del gran crculo y atraviesa todas las terribles fosas; pero est
-cortada en sta y no contina sobre ella. Podris subir por las ruinas
-que existen en el declive de su falda y cubren el fondo.
-
-Mi Gua permaneci un momento con la cabeza inclinada, y despus dijo:
-
---Cmo nos ha engaado aquel que ensarta con su garfio a los pecadores!
-
-Y el fraile repuso:
-
---He odo referir en Bolonia los numerosos vicios del demonio, entre
-los cuales no era el menor el de ser falso y padre de la mentira.
-
-Entonces mi Gua se alej precipitadamente con el rostro inmutado por
-la clera; y en consecuencia, me alej tambin de aquellas almas que
-soportaban tanto peso, y segu las huellas de los pies queridos.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
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-
-_CANTO VIGESIMOCUARTO_
-
-
-En la poca del ao nuevo en que templa el sol su cabellera bajo el
-Acuario, y en que ya las noches van igualndose con los das; cuando
-la escarcha imita en la tierra, aunque por poco tiempo, el color de
-su blanca hermana, el campesino que carece de forraje, se levanta,
-mira, y al ver blanco el campo se golpea el muslo, vuelve a su casa,
-y se lamenta continuamente como el desgraciado que no sabe qu hacer;
-pero torna luego a mirar, y recobra la esperanza, viendo que la tierra
-ha cambiado de aspecto en pocas horas, y entonces coge su cayado y
-sale a apacentar sus ovejas: as mi Maestro me llen de inquietud
-cuando vi tan turbado su rostro, y as tambin aplic pronto remedio
-a mi mal; porque al llegar al derrudo puente, se volvi hacia m con
-aquel amable aspecto que tena cuando le vi al pie del monte. Despus
-de haber pensado la determinacin que haba de tomar, contemplando
-antes con cuidado las ruinas, abri sus brazos, cogime por detrs, y
-como aquel que trabaja, pensando siempre en la labor que emprender
-en seguida, del mismo modo, elevndome sobre la cima de una roca,
-contemplaba otra diciendo:
-
---Agrrate bien a sa, pero tantea primero si tal cual es podr
-sostenerte.
-
-Aquel no era un camino a propsito para los que iban con capa; pues
-apenas podamos, Virgilio tan gil, y yo sostenido por l, trepar de
-piedra en piedra. Y a no ser porque en aquel recinto era ms corto el
-camino que en otro alguno, no s lo que a l le habra sucedido, pero
-a m me hubiera vencido el cansancio. Mas como Malebolge va siempre en
-declive hasta la boca del profundsimo pozo, cada fosa que se recorre
-presenta un margen que se eleva y otro que desciende. Llegamos por fin
-al extremo en que se destaca la ltima piedra. Cuando estuve sobre
-ella, de tal modo me faltaba el aliento, que no poda ms; as es que
-me sent en cuanto nos detuvimos.
-
---Ahora es preciso que sacudas tu pereza--me dijo el Maestro--; que
-no se alcanza la fama reclinado en blanda pluma, ni al abrigo de
-colchas: y el que sin gloria consume su vida, deja en pos de s el
-mismo vestigio que el humo en el aire o la espuma en el agua. Ea,
-pues, levntate; domina la fatiga con el alma, que vence todos los
-obstculos, mientras no se envilece con la pesadez del cuerpo. Tenemos
-que subir todava una escala mucho ms larga; pues no basta haber
-atravesado por entre los espritus infernales. Si me entiendes, deben
-reanimarte mis palabras.
-
-Levantme entonces, demostrando ms resolucin de la que verdaderamente
-senta en mi interior, y dije:
-
---Vamos, ya me siento fuerte y atrevido.
-
-Echamos a andar por el escollo, que era spero, estrecho y escabroso, y
-ms pendiente que el anterior. Iba hablando para disimular mi flaqueza,
-cuando o una voz que sala de la otra fosa, articulando palabras
-ininteligibles. No s lo que dijo, a pesar de encontrarme en la cima
-del arco que por all pasa; mas el que hablaba pareca conmovido por
-la ira. Yo me haba inclinado; pero los ojos de un vivo no podan
-distinguir el fondo a travs de aquella obscuridad; por lo cual dije:
-
---Maestro, haz por llegar al otro recinto, y descendamos este muro,
-porque desde aqu oigo y no comprendo nada; miro hacia abajo y nada veo.
-
---Te responder--me dijo--haciendo lo que deseas; que las peticiones
-justas deben satisfacerse en silencio.
-
-Bajamos por el puente desde lo alto hasta donde se une con el octavo
-margen; y entonces descubr la fosa, y vi una espantosa masa de
-serpientes, de tan diferentes especies, que su recuerdo me hiela
-todava la sangre. Deje la Libia de envanecerse con sus arenas; que
-si produce quelidras, yculos y faras, cencros y anfisbenas, ni en
-ella, ni en toda la Etiopa con el pas que est sobre el mar Rojo,
-existieron jams tantas ni tan nocivas pestilencias como en este lugar.
-A travs de aquella espantosa y cruel multitud de reptiles corran
-gentes desnudas y aterrorizadas, sin esperanza de encontrar refugio ni
-heliotropo.[32] Tenan las manos atadas a la espalda con sierpes, las
-cuales, formando nudos por encima, les hincaban la cola y la cabeza en
-los riones. Y he aqu que uno de aquellos desgraciados, que estaba
-cerca de nosotros, fu mordido por una serpiente en el punto en que
-el cuello se une a los hombros; y en el breve tiempo que se necesita
-para escribir una O y una I, se incendi, ardi y cay reducido a
-cenizas. Pero apenas qued consumido en el suelo, reunironse aqullas
-por s mismas, y sbitamente se rehizo aquel espritu como estaba
-antes. As dicen los grandes sabios que muere el Fnix, y renace cuando
-est cercano a su quinto siglo: no se alimenta de hierba ni de trigo
-durante su vida, sino de amomo y lgrimas de incienso, y su ltimo nido
-est formado con nardo y mirra. Y como aquel que cae y no sabe cmo,
-a impulsos del demonio que lo arroja en el suelo o de algn accidente
-producido por su temperamento enfermizo, cuando se levanta, se queda
-asombrado de la cruel angustia que ha sufrido y suspira al mirar en
-torno suyo, as se levant el pecador ante nosotros. Oh, cun severa
-es la justicia de Dios, que hace estallar su clera por medio de tales
-golpes! Mi Gua le pregunt despus quin era, y l le contest:
-
---Yo ca hace poco tiempo desde Toscana en este horrible abismo. La
-vida salvaje me agrad ms que la humana; fu lo mismo que un mulo: soy
-Vanni Fucci, el bestia, y Pistoya fu mi digno cubil.
-
- [32] Agata de color verde obscuro con manchas rojizas, a
- la que se atribuan virtudes milagrosas contra toda clase
- de veneno y especialmente contra las mordeduras de las
- serpientes, y que tena adems la de hacer invisible al que la
- llevaba.
-
-Entonces dije a mi Gua:
-
---Dile que no huya, y pregntale qu delito le ha precipitado aqu;
-pues yo le conoc ya hombre colrico y sanguinario.
-
-El pecador, que me oy, no se ocult, sino que dirigi hacia m
-atentamente su mirada, y se cubri el rostro de triste vergenza.
-Despus dijo:
-
---Siento ms que me hayas encontrado en la miseria en que me ves, de lo
-que sent verme privado de la vida; pero no puedo negarme a satisfacer
-tus preguntas. Estoy sumido aqu, porque rob en la sacrista los
-hermosos ornamentos, de cuyo delito fu otro acusado falsamente.
-Mas para que no te goces en mi desgracia, si acaso llegas a salir
-de estos lugares sombros, abre tus odos a mi anuncio, y escucha:
-primeramente, Pistoya quedar despoblada de Negros; despus Florencia
-renovar sus habitantes y su forma de gobierno; Marte har salir
-del valle de Magra un vapor, que envuelto en sombras nieblas y en
-tempestad impetuosa y terrible, se desencadenar sobre el campo Piceno;
-y all, desgarrndose de repente la nube, aniquilar todos los Blancos.
-Te he dicho esto para que te cause dolor.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOQUINTO_
-
-
-Al terminar estas palabras, el ladrn alz ambas manos haciendo un
-gesto indecente y exclamando: "Toma, Dios, esto es para t." Desde
-entonces fu amigo de las serpientes; porque una de ellas se le enrosc
-en el cuello como diciendo: "No quiero que hables ms:" y otra se
-agarr a sus brazos, sujetndolos de tal modo, que no le era posible
-al condenado hacer ningn movimiento. Ah, Pistoya, Pistoya! Cmo no
-decides reducirte t misma a cenizas, y dejar de existir, pues que tus
-hijos son peores que sus antepasados? En todos los crculos del obscuro
-Infierno no he visto espritu tan soberbio ante Dios, a no ser aquel
-que cay desde los muros de Tebas. El ladrn huy sin decir una palabra
-ms. Entonces vi un Centauro lleno de ira, que acuda gritando: "Dnde
-est, dnde est el soberbio?" No creo que contengan las Marismas
-tanto reptil como llevaba el Centauro sobre su grupa hasta el sitio en
-que empezaba la forma humana: sobre sus espaldas, detrs de la nuca,
-descansaba un dragn con las alas abiertas, el cual abrasaba cuanto
-sala a su encuentro. Mi Maestro dijo:
-
---Ese monstruo es Caco, el que al pie de las rocas del monte Aventino
-form ms de una vez un lago de sangre. No va por el mismo camino que
-sus hermanos, porque rob fraudulentamente el gran rebao que paca en
-las inmediaciones del sitio que haba escogido por vivienda: pero sus
-inicuos hechos acabaron por fin bajo la clava de Hrcules, que si le
-di cien golpes con ella, aqul no lleg a sentir el dcimo.
-
-Mientras as hablaba Virgilio, Caco desapareci, al mismo tiempo que se
-acercaban tres espritus por debajo del margen donde estbamos, lo cual
-no advertimos ni mi Gua ni yo, hasta que les omos gritar: "Quines
-sois?" Ces entonces nuestra conversacin, y nos fijamos solamente en
-ellos. Yo no les conoca; pero sucedi, como suele acontecer algunas
-veces, que el uno tuvo necesidad de llamar al otro, dicindole:
-"Cianfa, dnde te has metido?" Y yo, a fin de que estuviese atento mi
-Gua, me puse el dedo desde la nariz a la barba. Ahora, lector, si se
-te hace difcil creer lo que te voy a decir, no ser extrao, porque
-yo que lo vi, apenas lo creo. Mientras estaba contemplando a aquellos
-espritus, se lanz una serpiente con seis patas sobre uno de ellos,
-agarrndosele enteramente. Con las patas de enmedio le oprimi el
-vientre; con las de delante le sujet los brazos, y despus le mordi
-en ambas mejillas. Extendiendo en seguida las patas de detrs sobre sus
-muslos, le pas la cola por entre los dos, y se la mantuvo apretada
-contra los riones. Nunca se agarr tan fuertemente la hiedra al
-rbol, como la horrible fiera adapt sus miembros a los del culpable:
-despus una y otro se confundieron, como si fuesen de blanda cera, y
-mezclaron tan bien sus colores, que ninguno de ambos pareca ya lo
-que antes haba sido. As con el ardor del fuego se extiende sobre el
-papel un color obscuro, que no es negro, y sin embargo deja de ser
-blanco. Los otros dos condenados le miraban, exclamando cada cual:
-"Ay, Angel,[33] cmo cambias! No eres ya uno ni dos." Las dos cabezas
-se haban convertido en una, y aparecan dos figuras mezcladas en una
-sola faz, quedando en ella confundidas entrambas. De los cuatro brazos
-se hicieron dos: los muslos y las piernas, el vientre y el tronco se
-convirtieron en miembros nunca vistos. Qued borrado todo su primitivo
-aspecto: aquella imagen transformada pareca dos y ninguna de las
-anteriores; y en tal estado se alejaba a pasos lentos.
-
- [33] Agnolo Bruneleschi, florentino.
-
-Como el lagarto, que bajo el ardor de los das caniculares, cuando
-cambia de maleza, parece un rayo al atravesar el camino, tal pareca,
-dirigindose hacia el vientre de los otros dos espritus, una pequea
-serpiente irritada, lvida y negra como grano de pimienta. Pic a uno
-de ellos en aquella parte del cuerpo por donde nos alimentamos antes de
-nacer, y despus cay a sus pies quedando tendida. El herido la mir
-sin decir nada; y permaneci inmvil, en pie y bostezando, como si le
-hubiera sorprendido el sueo o la fiebre. El y la serpiente se miraban,
-y el uno por la herida y la otra por la boca, lanzaban un denso humo
-que llegaba a confundirse. Calle Lucano al referir las miserias de
-Sabello y de Nasidio, y escuche atentamente lo que describo aqu: calle
-Ovidio al ocuparse de Cadmo y Aretusa; que si, en su poema, convirti
-a aqul en serpiente y a ste en fuente, no le envidio. Ovidio no
-transform jams dos naturalezas frente a frente, de tal modo que
-sus formas cambiaran tambin de materia. El hombre y la serpiente se
-correspondieron de tal suerte, que cuando sta abri su cola en forma
-de horquilla, el herido junt sus dos pies. Las piernas y los muslos
-de ste se estrecharon tanto, que en poco tiempo no quedaron vestigios
-de su natural separacin. La cola hendida de la serpiente tomaba la
-figura que desapareca en el hombre, y su piel se haca blanda al
-paso que dura la de aqul. Vi entrar los brazos del condenado en los
-sobacos; y las dos patas de la fiera, que eran cortas, se alargaban
-tanto cuanto aqullos se encogan. Las patas de detrs de aqulla,
-retorcindose, formaban el miembro que el hombre oculta, y el del
-miserable dividise en dos patas. Mientras que el humo daba el color de
-la serpiente al hombre y viceversa, y haca salir en aqulla el pelo
-que quitaba a ste, el uno, es decir, la fiera transformada en hombre,
-se levant, y cay el otro; pero sin dejar de lanzarse miradas feroces,
-ante las cuales cada uno de ellos cambiaba de rostro. El que estaba en
-pie lo encogi hacia las sienes, y de la carne excedente se le formaron
-las orejas en sus lisos carrillos. La parte del hocico de la serpiente
-que no se repleg en la cabeza qued fuera formando la nariz del rostro
-humano, y abult al propio tiempo convenientemente los labios. El que
-estaba en el suelo extendi su boca hacia delante, e hizo entrar sus
-orejas en la cabeza, como el caracol hace con sus cuernos; y la lengua,
-que estaba antes unida y dispuesta a hablar, se hendi, al paso que
-se una la lengua hendida del reptil, dejando de lanzar humo. El alma
-que se haba convertido en serpiente huy silbando por la fosa; y el
-otro, hablando detrs de ella, le escupa. Volvile despus sus recin
-formadas espaldas, y dijo al otro condenado: "Quiero que Buoso se
-arrastre por este camino como yo lo he hecho." De tal suerte vi yo, en
-la sptima fosa, cambiarse y metamorfosearse dos naturalezas; y si mi
-lenguaje no es florido, srvame de excusa la novedad del caso.
-
-Aunque mis ojos estuviesen turbados y mi espritu aturdido, no pudieron
-hur las otras dos sombras tan ocultamente, que yo no conociese a
-Puccio Sciancato, el nico de los tres espritus de los llegados
-anteriormente que no haba cambiado de forma: el otro era aquel que t
-lloras, oh Gaville![34]
-
- [34] Para mayor claridad, ntese bien que Dante ve primero
- tres espritus: Agnolo Brunelleschi, Buoso Donati y Puccio
- Sciancato. Luego viene Cianfa en forma de serpiente con
- seis patas, se arroja sobre Brunelleschi, y los dos se
- convierten en un solo monstruo, que se va con pasos lentos.
- Llega despus, en forma de serpiente lvida y negra, Guercio
- Cavalcante: pica a Buoso, le transforma en serpiente y l se
- vuelve hombre: Buoso huye silbando. Quedan solos en escena
- Puccio Sciancato, que no ha sufrido transformacin, y "aquel a
- quien llora Gaville;" es decir, Guercio Cavalcante.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOSEXTO_
-
-
-Algrate, Florencia, pues eres tan grande, que tu nombre vuela por
-mar y tierra, y es famoso en todo el infierno. Entre los ladrones he
-encontrado cinco de tus nobles ciudadanos; lo cual me avergenza, y
-a t no te honra mucho. Pero, si es verdad lo que se suea cerca del
-amanecer, dentro de poco tiempo conocers lo que contra ti desean, no
-ya otros pueblos, sino Prato: y si este mal se hubiese ya cumplido, no
-sera prematuro. As viniese hoy lo que ha de suceder, pues tanto ms
-me contristar, cuanto ms viejo me vuelva!
-
-Partimos; y por los mismos escalones de las rocas que nos haban
-servido para bajar, subi mi Gua, tirando de m. Prosiguiendo la ruta
-solitaria a travs de los picos y rocas del escollo, no era posible
-mover un pie sin el auxilio de la mano. Entonces me aflig, como me
-aflijo ahora, cuando pienso en lo que vi; y refreno mi espritu ms
-de lo que acostumbro, para que no aventure tanto que deje de guiarlo
-la virtud; porque, si mi buena estrella u otra influencia mejor me ha
-dado algn ingenio, no quiero yo mismo envidirmelo. As como en la
-estacin en que aquel que ilumina al mundo nos oculta menos su faz,
-el campesino que reposa en la colina a la hora en que el mosquito
-reemplaza a la mosca, ve por el valle las lucirnagas que corren por
-el sitio donde vendimia y ara, as tambin vi resplandecer infinitas
-llamas en la octava fosa, en cuanto estuve en el punto desde donde
-se distingua su fondo. Y como aquel a quien los osos ayudaron en su
-venganza[35] vi partir el carro de Elas, cuando los caballos suban
-erguidos al cielo, de tal modo que no pudiendo sus ojos seguirle,
-slo distinguan una ligera llama elevndose como dbil nubecilla,
-as tambin not que se agitaban aqullas en la abertura de la fosa,
-encerrando cada una un pecador, pero sin manifestar lo que ocultaban.
-Yo estaba sobre el puente, tan absorto en la contemplacin de aquel
-espectculo, que, a no haberme agarrado a un trozo de roca, hubiera
-cado sin ser empujado. Mi Gua, que me vi tan atento, me dijo:
-
---Dentro del fuego estn los espritus, cada uno revestido de la llama
-que le abrasa.
-
- [35] Colocados en una misma pira los cadveres de los hermanos
- Eteocles y Polinyces, que se haban dado muerte el uno al
- otro, la llama descubra, bifurcndose, que se odiaban aun
- despus de muertos.
-
---Oh, Maestro!--respond;--tus palabras han hecho que me cerciore de
-lo que veo; pero ya lo haba pensado as y quera decrtelo. Mas dime:
-quin est en aquella llama que se divide en su parte superior, y
-parece salir de la pira donde fueron puestos Eteocles y su hermano?
-
-Me contest:
-
---All dentro estn torturados Ulises y Diomedes: juntos sufren aqu
-un mismo castigo, como juntos se entregaron a la ira. En esa llama
-se llora tambin el engao del caballo de madera, que fu la puerta
-por donde sali la noble estirpe de los romanos. Llrase tambin el
-artificio por el que Deidamia, aun despus de muerta, se lamenta de
-Aquiles, y se sufre adems el castigo por el robo del Paladin.
-
---Si es que pueden hablar en medio de las llamas--dije yo--, Maestro,
-te pido y te suplico, y as mi splica valga por mil, que me permitas
-esperar que esa llama dividida llegue hasta aqu: mira cmo, arrastrado
-por mi deseo, me abalanzo hacia ella.
-
-A lo que me contest:
-
-Tu splica es digna de alabanza, y yo la acojo; pero haz que tu lengua
-se reprima, y djame a m hablar; pues comprendo lo que quieres, y
-quizs ellos, siendo griegos, se desdearan de contestarte.
-
-Cuando la llama estuvo cerca de nosotros, y mi Gua juzg el lugar y el
-momento favorables, le o expresarse en estos trminos:
-
---Oh vosotros, que sois dos en un mismo fuego! Si he merecido vuestra
-gracia durante mi vida, si he merecido de vosotros poco o mucho, cuando
-escrib mi gran poema en el mundo, no os alejis; antes bien dgame uno
-de vosotros dnde fu a morir, llevado de su valor.
-
-La punta ms elevada de la antigua llama empez a oscilar murmurando
-como la que agita el viento; despus, dirigiendo a uno y otro lado su
-extremidad, empez a lanzar algunos sonidos, como si fuera una lengua
-que hablara, y dijo:
-
---Cuando me separ de Circe, que me tuvo oculto ms de un ao en Gaeta,
-antes de que Eneas le diera este nombre, ni las dulzuras paternales,
-ni la piedad debida a un padre anciano, ni el amor mutuo que deba
-hacer dichosa a Penlope, pudieron vencer el ardiente deseo que yo tuve
-de conocer el mundo, los vicios y las virtudes de los humanos, sino
-que me lanc por el abierto mar slo con un navo, y con los pocos
-compaeros que nunca me abandonaron. Vi entrambas costas, por un lado
-hasta Espaa, por otro hasta Marruecos, y la isla de los Sardos y las
-dems que baa en torno aquel mar. Mis compaeros y yo nos habamos
-vuelto viejos y pesados cuando llegamos a la estrecha garganta donde
-plant Hrcules las dos columnas para que ningn hombre pasase ms
-adelante. Dej a Sevilla a mi derecha, como haba dejado ya a Ceuta a
-mi izquierda. "Oh hermanos, dije, que habis llegado al Occidente a
-travs de cien mil peligros!, ya que tan poco os resta de vida, no os
-neguis a conocer el mundo sin habitantes, que se encuentra siguiendo
-al Sol. Pensad en vuestro origen; vosotros no habis nacido para vivir
-como brutos, sino para alcanzar la virtud y la ciencia." Con esta corta
-arenga infund en mis compaeros tal deseo de continuar el viaje, que
-apenas los hubiera podido detener despus. Y volviendo la popa hacia
-el Oriente, de nuestros remos hicimos alas para seguir tan desatentado
-viaje, inclinndonos siempre hacia la izquierda. La noche vea ya
-brillar todas las estrellas del otro polo, y estaba el nuestro tan bajo
-que apenas pareca salir fuera de la superficie de las aguas. Cinco
-veces se haba encendido y otras tantas apagado la luz de la luna desde
-que entramos en aquel gran mar, cuando apareci una montaa obscurecida
-por la distancia, la cual me pareci la ms alta de cuantas haba
-visto hasta entonces. Nos caus alegra, pero nuestro gozo se troc
-bien pronto en llanto; pues de aquella tierra se levant un torbellino
-que choc contra la proa de nuestro buque: tres veces lo hizo girar
-juntamente con las encrespadas ondas, y a la cuarta levant la popa y
-sumergi la proa como plugo al Otro, hasta que el mar volvi a unirse
-sobre nosotros.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_
-
-
-Habase quedado derecha e inmvil la llama para no decir nada ms, y ya
-se iba alejando de nosotros, con permiso del dulce poeta, cuando otra
-que segua detrs nos hizo volver la vista hacia su punta, a causa del
-confuso rumor que sala de ella. Como el toro de Sicilia que, lanzando
-por primer mugido el llanto del que lo haba trabajado con su lima (lo
-cual fu justo), bramaba con las voces de los torturados en l de tal
-suerte, que a pesar de estar construdo de bronce, pareca realmente
-traspasado de dolor, as tambin las palabras lastimeras del espritu
-contenido en la llama, no encontrando en toda la extensin de ella
-ninguna abertura por donde salir, se convertan en el lenguaje del
-fuego; pero cuando consiguieron llegar a su punta, comunicndole a sta
-el movimiento que la lengua les haba dado al pasar, omos decir:
-
---Oh t, a quien me dirijo, y que hace poco hablabas en lombardo,
-diciendo: "Vte ya, no te detengo ms!" Aun cuando yo haya llegado
-tarde, no te pese permanecer hablando conmigo; pues a m no me pesa,
-no obstante que estoy ardiendo.[36] Si acabas de caer en este mundo
-lbrego desde la dulce tierra latina, donde he cometido todas mis
-faltas, dime si los romaolos estn en paz o en guerra; pues fu de las
-montaas que se elevan entre Urbino y el yugo de que el Tber se desata.
-
- [36] Este espritu es el conde Guido de Montefeltro.
-
-Yo escuchaba an atento e inclinado, cuando mi Gua me toc, diciendo:
-
---Habla t, ese es latino.
-
-Y yo, que tena la respuesta preparada, empec a hablarle as sin
-tardanza:
-
---Oh alma, que te escondes ah debajo! Tu Romana no est ni estuvo
-nunca sin guerra en el corazn de sus tiranos; pero al venir no he
-dejado guerra manifiesta: Ravena est como hace muchos aos: el guila
-de Polenta anida all, y cubre an a Cervia con sus alas. La tierra que
-sostuvo tan larga prueba, y contiene sangrientos montones de cadveres
-franceses, se encuentra en poder de las garras verdes; y el mastn
-viejo y el joven de Verrucchio, que tanto dao hicieron a Montagna,
-siguen ensangrentando sus dientes donde acostumbran. La ciudad del
-Lamone y la del Santerno estn dirigidas por el leoncillo de blanco
-cubil, que del verano al invierno cambia de partido; y aquella que est
-baada por el Savio, vive entre la tirana y la libertad, as como se
-asienta entre la llanura y la montaa. Ahora te ruego que me digas
-quin eres: no seas ms duro de lo que lo han sido otros; as pueda tu
-nombre durar eternamente en el mundo.
-
-Cuando el fuego hubo producido su acostumbrado rumor, movi de una
-parte a otra su aguda punta, y despus habl as:
-
-Si yo creyera que dirijo mi respuesta a una persona que debe volver al
-mundo, esta llama dejara de agitarse; pero como ninguno pudo salir
-jams de esta profundidad, si es cierto lo que he odo, te responder
-sin temor a la infamia. Yo fu hombre de guerra y luego franciscano,
-creyendo que con este hbito expiara mis faltas; y mi creencia hubiera
-tenido ciertamente efecto, si el gran Sacerdote, a quien deseo todo
-mal, no me hubiese hecho incurrir en mis primeras faltas. Quiero que
-t sepas cmo y por qu. Mientras conserv la forma de carne y hueso
-que mi madre me di, mis acciones no fueron de len, sino de zorra. Yo
-conoc toda clase de astucias, todas las asechanzas, y las practiqu
-tan bien, que su fama reson hasta en el ltimo confn del mundo.
-Cuando me v cercano a la edad en que cada cual debera cargar las
-velas y recoger las cuerdas, lo que antes me agradaba me disgust
-entonces; y arrepentido, confes mis culpas, retirndome al claustro.
-Entonces ay, infeliz de m! pude haberme salvado: pero el prncipe
-de los nuevos fariseos estaba en guerra cerca de Letrn (y no con los
-sarracenos ni con los judos, pues todos sus enemigos eran cristianos,
-y ninguno de ellos haba ido a conquistar a Acre, ni a comerciar en
-la tierra del Sultn): no tuvo en cuenta su dignidad suprema ni las
-sagradas rdenes de que estaba investido, ni vi en m aquel cordn que
-sola enflaquecer a los que lo llevaban; sino que, as como Constantino
-llam a Silvestre en el monte Soracto, para que le curase la lepra, as
-tambin me llam aqul para que le curara su orgullosa fiebre: pidime
-consejo, y yo me call, porque sus palabras me parecieron las de un
-hombre ebrio. Despus aadi: "No abrigue tu corazn temor alguno: te
-absuelvo de antemano; pero me has de decir cmo podr echar por tierra
-los muros de Preneste. Yo puedo abrir y cerrar el cielo, como sabes;
-porque son dos las llaves a que no tuvo mucho apego mi antecesor."
-Estos graves argumentos me impresionaron, y pensando que sera peor
-callar que hablar, dije: "Padre, puesto que t me lavas del pecado en
-que voy a incurrir, para triunfar en tu alto solio, debes prometer
-mucho y cumplir poco de lo que prometas." Cuando ocurri mi muerte, fu
-Francisco a buscarme; pero uno de los negros querubines le dijo: "No
-puedes llevrtelo; no me prives de lo que es mo: ste debe bajar a lo
-profundo entre mis condenados, por haber aconsejado el fraude, desde
-cuya falta le tengo cogido por los cabellos. No es posible absolver al
-que no se arrepiente, como tampoco es posible arrepentirse y querer el
-pecado al mismo tiempo, pues la contradiccin no lo consiente." Ay de
-m, desdichado! Cmo me aterr cuando me agarr, diciendo: "Acaso no
-creeras que fuera yo tan lgico!" Me condujo ante Minos, el cual se
-ci ocho veces la cola en derredor de su duro cuerpo, y mordindosela
-con gran rabia, dijo: "Ese debe estar entre los culpables que esconde
-el fuego." He aqu por qu estoy sepultado donde me ves, y por qu gimo
-al llevar este vestido.
-
-Cuando hubo acabado de hablar, se alej la plaidora llama, torciendo y
-agitando su aguda punta. Mi Gua y yo seguimos adelante, a travs del
-escollo, hasta llegar al otro arco que cubre el foso donde se castiga a
-los que cargaron su conciencia introduciendo la discordia.
-
-[Ilustracin]
-
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-
-[Ilustracin]
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-_CANTO VIGESIMOCTAVO_
-
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-Quin podra jams, ni an con palabras sin medida, por ms que lo
-intentase muchas veces, describir toda la sangre y las heridas que vi
-entonces? No existe ciertamente lengua alguna que pueda expresar, ni
-entendimiento que retenga, lo que apenas cabe en la imaginacin. Si
-pudiera reunirse toda la gente que derram su sangre en la infortunada
-tierra de la Pulla, cuando combatieron los romanos durante aquella
-prolongada guerra en que se recogi tan gran botn de anillos, como
-refiere Tito Livio y no se equivoca, con la que sufri tan rudos golpes
-por contrastar a Roberto Guiscardo, y con aquella cuyos huesos se
-recogen an, tanto en Ceperano, donde cada habitante fu un traidor,
-como en Tagliacozzo, donde el viejo Allard venci sin armas, y fuera
-posible que todos los combatientes mencionados ensearan sus miembros
-rotos y traspasados, ni aun as tendra una idea del aspecto horrible
-que presentaba la novena fosa. Una cuba que haya perdido las duelas del
-fondo no se vaca tanto como un espritu que v hendido desde la barba
-hasta la parte inferior del vientre; sus intestinos le colgaban por
-las piernas: se vea el corazn en movimiento y el triste saco donde
-se convierte en excremento todo cuanto se come. Mientras le estaba
-contemplando atentamente, me mir, y con las manos se abri el pecho,
-diciendo:
-
---Mira cmo me desgarro: mira cun estropeado est Mahoma. All va
-delante de m llorando, con la cabeza abierta desde el crneo hasta la
-barba, y todos los que aqu ves, vivieron; mas por haber diseminado
-el escndalo y el cisma en la tierra, estn hendidos del mismo modo.
-En pos de nosotros viene un diablo que nos hiere cruelmente, dando
-tajos con su afilada espada a cuantos alcanza entre esta multitud de
-pecadores, luego que hemos dado una vuelta por esta lamentable fosa;
-porque nuestras heridas se cierran antes de volvernos a encontrar con
-aquel demonio. Pero t, que ests husmeando desde lo alto del escollo,
-quiz para demorar tu marcha hacia el suplicio que te haya sido
-impuesto por tus culpas, quin eres?
-
---Ni la muerte le alcanz an, ni le traen aqu sus culpas para que sea
-atormentado--contest mi Maestro--, sino que ha venido para conocer
-todos los suplicios. Yo, que estoy muerto, debo guiarle por cada uno de
-los crculos del profundo Infierno, y esto es tan cierto como que te
-estoy hablando.
-
-Al or estas palabras, ms de cien condenados se detuvieron en la fosa
-para contemplarme, hacindoles olvidar la sorpresa su martirio.
-
---Pues bien, t que tal vez dentro de poco volvers a ver el sol, di a
-fray Dolcino que, si no quiere reunirse conmigo aqu muy pronto, debe
-proveerse de vveres y no dejarse rodear por la nieve; pues sin el
-hambre y la nieve, difcil le ser al novars vencerle.
-
-Mahoma me dijo estas palabras despus de haber levantado un pie para
-alejarse; cuando ces de hablar, lo fij en el suelo y parti.
-
-Otro, que tena la garganta atravesada, la nariz cortada hasta las
-cejas, y una oreja solamente, se qued mirndome asombrado con los
-dems espritus, y abriendo antes que ellos su boca, exteriormente
-rodeada de sangre por todas partes, dijo:
-
---Oh, t a quien no condena culpa alguna, y a quien ya vi all arriba,
-en la tierra latina, si es que no me engaa una gran semejanza!,
-acurdate de Pedro de Medicina, si logras ver de nuevo la hermosa
-llanura que declina desde Vercelli a Marcab; y haz saber a los dos
-mejores de Fano, a messer Guido y Angiolello, que si la previsin no es
-aqu vana, sern arrojados fuera de su bajel, y ahogados cerca de la
-Catlica por la traicin de un tirano desleal. Desde la isla de Chipre
-a la de Mallorca no habr visto jams Neptuno una felona tan grande,
-llevada a cabo por piratas, ni por corsarios griegos. Aquel traidor,
-que ve solamente con un ojo, y que gobierna el pas que no quisiera
-haber visto uno que est aqu conmigo, les invitar a parlamentar con
-l, y despus har de modo que no necesiten conjurar con sus votos y
-oraciones el viento de Focara.
-
-Yo le dije:
-
---Si quieres que lleve noticias tuyas all arriba, mustrame y declara
-quin es se que deplora haber visto aquel pas.
-
-Entonces puso su mano sobre la mandbula de uno de sus compaeros, y le
-abri la boca exclamando:
-
---Hle aqu; pero no habla.
-
-Era aquel que, desterrado de Roma, ahog la duda en el corazn de
-Csar, afirmando que el que est preparado, se perjudica en aplazar
-la realizacin de una empresa. Oh! Cun acorbardado me pareca con
-su lengua cortada en la garganta aquel Curin, que tan audaz fu para
-hablar!
-
-Otro, que tena las manos cortadas, levantando sus muones al aire
-sombro, de tal modo que se inundaba la cara de sangre, grit:
-
---Acurdate tambin de Mosca, que dijo, desventurado!: "Cosa hecha
-est concluda." Palabras que fueron el origen de las discordias
-civiles de los toscanos.
-
---Y de la muerte de tu raza!--exclam yo.
-
-Entonces l, acumulando dolor sobre dolor, se alej como una persona
-triste y demente.
-
-Continu examinando la banda infernal, y vi cosas que no me atrevera a
-referir sin otra prueba, si no fuese por la seguridad de mi conciencia;
-esa buena compaera, que confiada en su pureza, fortifica tanto el
-corazn del hombre: vi, en efecto, y aun me parece que lo estoy viendo,
-un cuerpo sin cabeza, andando como los dems que formaban aquella
-triste grey: asida por los cabellos, y pendiente a guisa de linterna,
-llevaba en una mano su cabeza cortada, la cual nos miraba exclamando:
-"Ay de m!" Servase de s mismo como de una lmpara, y eran dos en
-uno y uno en dos: cmo puede ser esto, slo lo sabe Aqul que nos
-gobierna. Cuando lleg al pie del puente, levant en alto su brazo con
-la cabeza para acercarnos ms sus palabras, que fueron stas:
-
---Mira mi tormento cruel, t que, aunque ests vivo, vas contemplando
-los muertos: ve si puede haber alguno tan grande como ste. Y para que
-puedas dar noticias mas, sabe que yo soy Bertrn de Born, aquel que
-di tan malos consejos al rey joven. Yo arm al padre y al hijo uno
-contra otro: no hizo ms Aquitofel con sus perversas instigaciones a
-David y Absaln. Por haber dividido a personas tan unidas, llevo ay
-de m! mi cabeza separada de su principio, que queda encerrado en este
-tronco: as se observa conmigo la pena del talin.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMONONO_
-
-
-El espectculo de aquella multitud de precitos y de sus diversas
-heridas, de tal modo hencha de lgrimas mis ojos, que hubiera deseado
-detenerme para llorar. Pero Virgilio me dijo:
-
---Qu miras ahora? Por qu tu vista se obstina en contemplar ah
-abajo esas sombras tristes y mutiladas? T no has hecho eso en las
-otras fosas: si crees poder contar esas almas, piensa que la fosa tiene
-veintids millas de circunferencia. La luna est ya debajo de nosotros:
-el tiempo que se nos ha concedido es muy corto, y an nos queda por ver
-ms de lo que has visto.
-
---Si hubieses considerado atentamente--le respond--la causa que me
-obligaba a mirar, quiz hubieras permitido que me detuviera aqu un
-poco.
-
-Mi Gua se alejaba ya, mientras yo iba tras de l contestndole y
-aadiendo:
-
---Dentro de aquella cueva donde tena los ojos tan fijos, creo que
-haba un espritu de mi familia llorando el delito que se castiga ah
-con tan graves penas.
-
-Entonces me contest el Maestro:
-
---No se ocupe ya ms tu pensamiento en la suerte de ese espritu;
-piensa en otra cosa, y qudese l donde est. Le he visto al pie del
-puente sealarte y amenazarte airadamente con el dedo, y o que le
-llamaban Geri del Bello; pero t estabas tan distrado con el que
-gobern a Altaforte, que como no miraste hacia donde l estaba, se
-march.
-
---Oh, mi Gua!--dije yo--Su violenta muerte, que no ha sido an
-vengada por ninguno de nosotros, partcipes de la ofensa, le ha
-indignado: he aqu por qu, segn presumo, se ha ido sin hablarme; y
-esto es causa de que me inspire ms compasin.
-
-As continuamos hablando hasta el primer punto del peasco, desde
-donde se distinguira la otra fosa hasta el fondo, si hubiera en ella
-ms claridad. Cuando estuvimos colocados sobre el ltimo recinto de
-Malebolge, de manera que los transfigurados que contena pudieran
-aparecer a nuestra vista, hirieron mis odos diversos lamentos que cual
-agudas flechas me traspasaron el corazn; por lo cual tuve que cubrirme
-las orejas con ambas manos. Si entre los meses de julio y septiembre
-los hospitales de la Valdichiana y los enfermos de las Marismas y
-de Cerdea estuvieran reunidos en una sola fosa, esta acumulacin
-formara un espectculo tan doloroso como el que v en aquella, de la
-cual se exhalaba la misma pestilencia que la que despiden los miembros
-gangrenados. Descendimos hacia la izquierda por la ltima orilla del
-largo peasco, y entonces pude distinguir mejor la profundidad de aquel
-abismo, donde la infalible Justicia, ministro del Altsimo, castiga a
-los falsarios que apunta en su registro.
-
-No creo que causara mayor tristeza ver enfermo el pueblo entero de
-Egina, cuando se inficion tanto el aire, que perecieron todos los
-animales hasta el miserable gusano, habiendo salido despus los
-habitantes de aquella isla de la raza de las hormigas, segn aseguran
-los poetas, como causaba el ver a los espritus languidecer en tristes
-montones por aquel obscuro valle. Cul yaca tendido sobre el vientre,
-cul sobre las espaldas unos de otros; y alguno andaba a rastras por el
-triste camino.
-
-Ibamos caminando paso a paso sin decir una palabra, mirando y
-escuchando a los enfermos, que no podan sostener sus cuerpos. Vi dos
-de ellos sentados y apoyados el uno contra el otro, como se apoyan las
-tejas para cocerlas, y llenos de pstulas desde la cabeza hasta los
-pies. Nunca he visto criado alguno, a quien espera su amo o que vela a
-pesar suyo, tan diligente en remover la almohaza, como lo era cada uno
-de aquellos condenados para rascarse con frecuencia y calmar as la
-terrible rabia de su comezn, que no tena otro remedio. Se arrancaban
-con las uas las pstulas, como el cuchillo arranca las escamas del
-escaro o de otro pescado que las tenga ms grandes.
-
---Oh t, que con los dedos te desarmas--dijo mi Gua a uno de ellos--,
-y que los empleas como si fueran tenazas! Dime si hay algn latino
-entre los que estn aqu, y ojal puedan tus uas bastarte eternamente
-para ese trabajo!
-
---Latinos somos los dos a quienes ves tan deformes--respondi uno de
-ellos llorando--; pero quin eres t, que preguntas por nosotros?
-
-Y el Gua repuso:
-
---Soy un espritu que he descendido con este sr viviente de grado en
-grado, y tengo el encargo de ensearle el Infierno.
-
-Las dos sombras cesaron entonces de prestarse mutuo apoyo, y cada una
-de ellas se volvi temblando hacia m, juntamente con otras que lo
-oyeron, aunque no se diriga a ellas la contestacin. El buen Maestro
-se me acerc diciendo: "Diles lo que quieras." Y ya que l lo permita,
-empec de este modo:
-
---As vuestra memoria no se borre de las mentes humanas en el primer
-mundo, y antes bien dure por muchos aos; decidme quines sois y de qu
-nacin: no tengis reparo en franquearos conmigo, sin que os lo impida
-vuestro insoportable y vergonzoso suplicio.
-
---Yo fu de Arezzo--respondi uno--, y Alberto de Siena me conden a
-las llamas; pero la causa de mi muerte no es la que me ha trado al
-Infierno.[37] Es cierto que le dije chancendome: "Yo sabra elevarme
-por el aire volando;" y l, que era curioso y de cortos alcances, quiso
-que yo le ensease aquel arte: y tan slo porque no le convert en
-Ddalo, me hizo quemar por mandato de uno que le tena por hijo; pero
-Minos, que no puede equivocarse, me conden a la ltima de las diez
-fosas por haberme dedicado a la alquimia en el mundo.
-
- [37] Dcese que ste fu cierto Griffolino, alquimista, que
- alabndose de conocer el arte de volar, prometi enserselo a
- un siens llamado Alberto, el cual al principio le crey; pero
- habiendo advertido despus el engao, le acus ante el obispo
- de Siena como reo de nigromancia, y Griffolino fu condenado
- por dicho obispo a ser quemado vivo, como nigromante.
-
-Yo dije al Poeta:
-
---Hubo jams un pueblo tan vano como el siens? Seguramente no lo es
-tanto, ni con mucho, el pueblo francs.
-
-Entonces el otro leproso, que me oy, contest a mis palabras:
-
---Excepta a Stricca, que supo hacer tan moderados gastos; y a Niccolo,
-que fu el primero que descubri la rica usanza del clavo de especia,
-en la ciudad donde hoy es tan comn su uso. Excepta tambin la
-sociedad en que malgast Caccia de Asciano sus vias y sus bosques, y
-en la que Abbagliato demostr hasta donde llegaba su juicio. Mas para
-que sepas quin es el que de este modo te secunda contra los sieneses,
-fija en m tus ojos a fin de que mi rostro corresponda al deseo que
-tienes de conocerme, y podrs ver que soy la sombra de Capocchio, el
-que falsific los metales por medio de la alquimia: y debes recordar,
-si eres efectivamente el que pienso, que fu por naturaleza un buen
-imitador.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TRIGESIMO_
-
-
-En aquel tiempo en que Juno, por causa de Semele, estaba irritada
-contra la sangre tebana, como lo demostr ms de una vez, Atamas se
-volvi tan insensato que, al ver acercarse a su mujer, llevando de
-la mano a sus dos hijos, exclam: "Tendamos las redes de modo que yo
-coja a su paso la leona con sus cachorros;" y extendiendo despus las
-desapiadadas manos, agarr a uno de ellos, que se llamaba Learco, le
-hizo dar vueltas en el aire y lo estrell contra una roca: la madre se
-ahog con el hijo restante. Cuando la fortuna abati la grandeza de
-los troyanos, que a todo se atrevan, hasta que el reino fu destrudo
-juntamente con el rey, la triste Hcuba, miserable y cautiva, despus
-de haber visto a Polixena muerta, y el cuerpo de su Polidoro tendido en
-la orilla del mar qued con el corazn tan desgarrado, que, fuera de
-s, empez a ladrar como un perro; de tal modo la haba trastornado el
-dolor. Pero ni los tebanos ni los troyanos furiosos demostraron tanta
-crueldad, no ya en torturar cuerpos humanos, sino ni siquiera animales,
-como la que vi en dos sombras desnudas y plidas, que corran
-mordindose, como el cerdo cuando se escapa de su pocilga. Una de ellas
-alcanz a Capocchio, y se le afianz a la nuca de tal modo, que tirando
-de l, le hizo araar con su vientre el duro suelo. El aretino, que
-qued temblando, me dijo:
-
---Ese loco es Gianni Schicchi, que va rabioso maltratando a los dems.
-
---Oh!--le dije yo--: no temas decirme quin es la otra sombra que va
-con l, antes que desaparezca, y ojal no venga a hincarte los dientes
-en el cuerpo.
-
-Me contest:
-
---Es el alma antigua de la perversa Mirra, que fu amante de su padre
-contra las leyes del amor honesto: para cometer tal pecado se disfraz
-bajo la forma de otra; como aquel que ya se va tuvo empeo en fingirse
-Buoso Donati, a fin de ganar la "Donna della Torma," testando en su
-lugar, y dictando las clusulas del testamento.[38]
-
- [38] Gianni Schicchi acometi la empresa de suplantar la
- persona de Buoso Donati, muerto sin testar; para lo cual se
- meti en la cama de ste, y fingiendo que estaba cercano a la
- muerte, test e instituy por heredero a Simn Donati, hijo de
- Buoso, y como legado, dej a Gianni Schicchi, es decir, a s
- mismo, la mejor yegua de las caballerizas de Buoso, llamada
- Madona Tonina. Dante dice: della Torma por desprecio.
-
-Cuando hubieron pasado aquellas dos almas furiosas, sobre las cuales
-haba tenido fija mi vista, me volv para mirar las sombras de los
-otros mal nacidos. Vi uno, que pareciera un lad, si hubiese tenido
-el cuerpo cortado en el sitio donde el hombre se bifurca. La pesada
-hidropesa, que, a causa de los humores convertidos en maligna
-sustancia, hace los miembros tan desproporcionados, que el rostro
-no corresponde al vientre, le obligaba a tener la boca abierta,
-parecindose al htico que, cuando est sediento, dirige uno de sus
-labios hacia la barba y otro hacia la nariz.
-
---Oh vosotros, que no sufrs pena alguna (y no s por qu) en este
-mundo miserable!--nos dijo--: mirad y estad atentos al infortunio de
-maese Adam: yo tuve en abundancia, mientras viv, todo cuanto dese; y
-ahora, ay de m!, slo deseo una gota de agua.
-
-Los arroyuelos que desde las verdes colinas del Casentino descienden
-hasta el Arno, trazando frescos y apacibles cauces, continuamente estn
-ante mi vista, y no en vano; pues su imagen me reseca ms que el mal
-que descarna mi rostro. La rgida justicia que me castiga se sirve
-del mismo lugar donde he pecado para hacerme exhalar ms suspiros.
-All est Romena, donde falsifiqu la moneda acuada con el busto del
-Bautista, por lo cual dej en la tierra mi cuerpo quemado. Pero si yo
-viese aqu el alma criminal de Guido, o la de Alejandro, o la de su
-hermano, no cambiara el placer de mirarlos a mi lado ni aun por la
-fuente Branda. Una de ellas est ya aqu dentro, si es cierto lo que
-dicen las colricas sombras de los que giran por estos sitios; pero
-qu me importa, si tengo encadenados mis miembros? Si a lo menos fuese
-yo tan gil que en cien aos pudiera andar una pulgada, ya me habra
-internado por el sendero, buscndola entre esa gente deforme, a pesar
-de que la fosa tiene once millas de circunferencia y no menos de media
-milla de dimetro. Por su causa me veo entre estos condenados: ellos me
-indujeron a acuar los florines, que bien tenan tres quilates de liga.
-
-A mi vez lo dije:
-
---Quines son esos dos espritus infelices, que despiden vaho, como en
-el invierno una mano mojada, y que tan unidas yacen a tu derecha?
-
---Aqu los encontr--respondime--, cuando baj a este abismo; y desde
-entonces, ni se han movido, ni creo que eternamente se muevan. El uno
-es la falsa que acus a Jos; el otro es el falso Sinn, griego de
-Troya: por efecto de su ardiente fiebre, lanzan ese vapor ftido.
-
-Uno de ellos, indignado quiz porque se le daba aquel nombre infame, le
-golpe con el puo en su endurecido vientre, hacindoselo resonar como
-un tambor. Maese Adam le di a su vez en el rostro con su puo, que no
-pareca menos duro, dicindole:
-
---Aunque me vea privado de moverme a causa de la pesadez de algunos de
-mis miembros, tengo el brazo suelto para semejante tarea.
-
-A lo que aqul replic:
-
---Cuando marchabas hacia la hoguera no lo tenas tan suelto; pero lo
-tenas mucho ms cuando acuabas moneda.
-
-El hidrpico repuso:
-
---Eres verdico en eso; mas no lo fuiste tanto cuando en Troya te
-incitaron a que dijeses la verdad.
-
---Si all dije una falsedad, en cambio t falsificaste el cuo--dijo
-Sinn--; y si yo estoy aqu por una falta, t lo ests por muchas ms
-que ninguno otro demonio.
-
---Acurdate, perjuro, del caballo--replic aquel que tena el vientre
-hinchado--; y srvate de castigo el que el mundo entero conoce tu
-delito.
-
---Srvate a ti tambin de castigo la sed que tiene agrietada tu
-lengua--contest el Griego--, y el agua podrida que eleva tu vientre
-como una barrera ante tus ojos.
-
-Entonces el monedero replic:
-
---Tambin tu boca se rasga por hablar mal, como acostumbra: si yo tengo
-sed, y si el humor me hincha, t tienes fiebre y te duele la cabeza;
-no te haras mucho de rogar para lamer el espejo de Narciso.
-
-Yo estaba escuchndoles atentamente, cuando me dijo mi Maestro:
-
---Sigue, sigue contemplndolos an; que poco me falta para rerme de ti.
-
-Cuando le o hablarme con ira, me volv hacia l tan abochornado, que
-an conservo vivo el recuerdo en mi memoria: y como quien suea en su
-desgracia, que aun soando desea soar, y anhela ardientemente que sea
-sueo lo que ya lo es, as estaba yo, sin poder proferir una palabra,
-por ms que quisiera excusarme; y a pesar de que con el silencio me
-excusaba, no crea hacerlo as.
-
---Con menos vergenza habra bastante para borrar una falta mayor que
-la tuya--me dijo el Maestro--: consulate; y si acaso vuelve a suceder
-que te reunas con gente entregada a semejantes debates, piensa en que
-estoy siempre a tu lado; porque querer or eso es querer una bajeza.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_
-
-
-La misma lengua que antes me hiri, tiendo de rubor mis mejillas,
-me aplic en seguida el remedio: As he odo contar que la lanza de
-Aquiles y de su padre sola ocasionar primero un disfavor, y luego un
-buen regalo. Volvimos la espalda a aquel desventurado valle, andando,
-sin decir una palabra, por encima del margen que lo rodea. All no
-era de da ni de noche, de modo que mi vista alcanzaba poco delante
-de m: pero o resonar una gran trompa, tan fuertemente, que habra
-impuesto silencio a cualquier trueno; por lo cual mis ojos, siguiendo
-la direccin que aquel ruido traa, se fijaron totalmente en un solo
-punto. No hizo sonar tan terriblemente su trompa Orlando, despus de
-la dolorosa derrota en que Carlo Magno perdi el fruto de su santa
-empresa. A poco de haber vuelto hacia aquel lado la cabeza, me pareci
-ver muchas torres elevadas, por lo que dije:
-
---Maestro, qu tierra es sta?
-
-Me respondi:
-
---Como miras a lo lejos a travs de las tinieblas, te equivocas en lo
-que te imaginas. Ya vers, cuando hayas llegado all, cunto engaa a
-la vista la distancia: as pues, aprieta el paso.
-
-Despus me cogi afectuosamente de la mano, y me dijo:
-
---Antes que pasemos ms adelante, y a fin de que el caso no te cause
-tanta extraeza, sabe que eso no son torres, sino gigantes; todos los
-cuales estn metidos hasta el ombligo en el pozo alrededor de sus muros.
-
-As como la vista, cuando se disipa la niebla, reconoce poco a poco
-las cosas ocultas por el vapor en que estaba envuelto el aire, de
-igual modo, y a medida que la ma atravesaba aquella atmsfera densa
-y obscura, conforme nos bamos acercando hacia el borde del pozo, mi
-error se disipaba y creca mi miedo. Lo mismo que Montereggione corona
-de torres su recinto amurallado, as, por el borde que rodea el pozo,
-se elevaban como torres y hasta la mitad del cuerpo los horribles
-gigantes, a quienes amenaza todava Jpiter desde el cielo, cuando
-truena. Yo poda distinguir ya el rostro, los hombros y el pecho de
-uno de ellos, y gran parte de su vientre, y sus dos brazos a lo largo
-de los costados. En verdad que hizo bien la Naturaleza cuando abandon
-el arte de crear semejantes animales, para quitar pronto a Marte
-tales ejecutores; y si ella no se arrepiente de producir elefantes y
-ballenas, quien lo repare sutilmente, ver en esto mismo su justicia
-y su discrecin; porque donde la fuerza del ingenio se une a la
-malevolencia y al vigor, no hay resistencia posible para los hombres.
-
-Su cabeza me pareca tan larga y gruesa como la pia de San Pedro en
-Roma[39], guardando la misma proporcin los dems huesos; de suerte
-que, aun cuando el ribazo le ocultaba de medio cuerpo abajo, se vea lo
-bastante para que tres frisones no hubieran podido alabarse de alcanzar
-a su cabellera; porque yo calculaba que tendra treinta grandes palmos
-desde el borde del pozo hasta el sitio donde el hombre se abrocha la
-capa.
-
- [39] Pia de bronce que primero estuvo sobre la Mole Adriana;
- en tiempo de Dante estaba en la plaza de la antigua baslica
- de San Pedro en el Vaticano, y ahora en la sala del gran nicho
- de Bramante en el jardn que rodean los Museos, llamado por
- esto "giardin della pigna." Su altura actualmente es de diez
- palmos, pero en tiempo de Dante, antes de truncada su parte
- superior, meda unos quince.
-
-"Raphel mai amech isabi almi"[40], empez a gritar la fiera boca, en la
-cual no estaran bien otras voces ms suaves; y mi Gua le dijo:
-
---Alma insensata, sigue entretenindote con la trompa, y desahgate con
-ella, cuando te agite la clera u otra pasin. Busca por tu cuello y
-encontrars la soga que la sujeta, oh alma turbada!; mrala cmo cie
-tu enorme pecho.
-
- [40] Segn Fraticelli, cada una de estas cinco extraas
- palabras pertenece a diferente lengua; la primera al hebreo,
- y las otras a cuatro de los principales dialectos derivados
- de aqulla. Esta opinin parece confirmarla Dante, cuando
- dice ms abajo: "El mismo se acusa: este es Nemrod, etc.;"
- el que por haber querido construir la torre de Babel,
- produjo la confusin e hizo que en el mundo no se hable una
- sola lengua. En tal supuesto, y admitiendo la versin del
- abate Jos Venturi (aunque ste dice que las palabras son
- siriacas), significaran Poder de Dios! Por qu estoy en
- esta profundidad? Vuelve atrs: escndete: pero perteneciendo
- a varias lenguas, sera como si traducidas en espaol,
- latn, alemn, francs e italiano, dijsemos: Pardiez!--cur
- ego--hier--Va-t-en:--fascondi.
-
-Despus me dijo:
-
-El mismo se acusa: ese es Nemrod, por cuyo audaz pensamiento se ve
-obligado el mundo a usar ms de una lengua. Dejmosle estar, y no
-lancemos nuestras palabras al viento; pues ni l comprende el lenguaje
-de los dems, ni nadie conoce el suyo.
-
-Continuamos, pues, nuestro viaje, siguiendo hacia la izquierda; y a un
-tiro de ballesta de aquel punto encontramos otro gigante mucho ms
-grande y fiero. No podr decir quin fu capaz de sujetarle; pero s
-que tena ligado el brazo izquierdo por delante y el otro por detrs
-con una cadena, la cual le rodeaba del cuello abajo, dndole cinco
-vueltas en la parte del cuerpo que sala fuera del pozo.
-
---Ese soberbio quiso ensayar su poder contra el sumo Jpiter--dijo mi
-Gua--, por lo cual tiene la pena que ha merecido. Llmase Efialto,
-y di muestras de audacia cuando los gigantes causaron miedo a los
-Dioses: los brazos que tanto movi entonces, no los mover ya jams.
-
-Y yo le dije:
-
---Si fuese posible, quisiera que mis ojos tuviesen una idea de lo que
-es el desmesurado Briareo.
-
-A lo que contest:
-
---Vers cerca de aqu a Anteo, que habla y anda suelto, el cual nos
-conducir al fondo del Infierno. El que t quieres ver est atado mucho
-ms lejos, y es lo mismo que ste, slo que su rostro parece ms feroz.
-
-El ms impetuoso terremoto no sacudi nunca una torre con tal violencia
-como se agit repentinamente Efialto. Entonces tem la muerte ms que
-nunca, y a no haber visto que el gigante estaba bien atado, bastara
-para ello el miedo que me posea. Seguimos avanzando, y llegamos adonde
-estaba Anteo, que, sin contar la cabeza, sala fuera del abismo lo
-menos cinco alas.[41]
-
- [41] Antigua medida inglesa, equivalente a un metro ciento
- sesenta y ocho milmetros. Cinco alas equivalen, pues, a unos
- treinta palmos.
-
---Oh t, que en el afortunado valle donde Escipin hered tanta
-gloria, cuando Anbal y los suyos volvieron las espaldas, recogiste mil
-leones por presa, y que, si hubieras asistido a la gran guerra de tus
-hermanos, an hay quien crea que habras asegurado la victoria a los
-hijos de la Tierra! Si no lo llevas a mal, condcenos al fondo en donde
-el fro endurece al Cocito. No hagas que me dirija a Ticio ni a Tifeo:
-este que ves puede dar lo que aqu se desea: por tanto, inclnate y no
-tuerzas la boca. Todava puede renovar tu fama en el mundo; pues vive,
-y espera gozar an de larga vida, si la gracia no lo llama a s antes
-de tiempo.
-
-As le dijo el Maestro; y el gigante, apresurndose a extender aquellas
-manos que tan rudamente oprimieron a Hrcules, cogi a mi Gua. Cuando
-Virgilio se sinti agarrar, me dijo: "Acrcate para que yo te tome."
-Y en seguida me abraz de modo, que los dos juntos formbamos un solo
-fardo.
-
-Como al mirar la Carisenda[42] por el lado a que est inclinada, cuando
-pasa una nube por encima de ella en sentido contrario, parece prxima a
-derrumbarse, tal me pareci Anteo cuando le vi inclinarse; y fu para
-m tan terrible aquel momento, que habra querido ir por otro camino.
-Pero l nos condujo suavemente al fondo del abismo que devora a Lucifer
-y a Judas; y sin demora ces su inclinacin, volviendo a erguirse como
-el mstil de un navo.
-
- [42] Torre inclinada de Bolonia, llamada as del nombre de
- sus constructores, Felipe y Odn de Garisendi (ao de 1110),
- y que hoy se llama la Torre Mozza por haberla mandado truncar
- en 1355 el tirano Juan Visconti de Oleggio. Tiene 130 pies de
- elevacin. Al que se coloca al pie de ella en el lado a que
- se inclina, mirando arriba cuando pasa una nube en sentido
- contrario a su inclinacin, le parece que la torre va a caerse.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_
-
-
-Si poseyese un estilo spero y ronco, cual conviene para describir el
-sombro pozo, sobre el que se apoyan todas las otras rocas, expresara
-mucho mejor la esencia de mi pensamiento; pero como no lo tengo,
-me decido a ello con temor; pues no es empresa que pueda tomarse
-como juego, ni para ser acometida por una lengua balbuciente, la de
-describir el fondo de todo el universo. Pero vengan en auxilio de
-mis versos aquellas Mujeres que ayudaron a Anfin a fundar a Tebas,
-para que el estilo no desdiga de la naturaleza del asunto. Oh gentes
-malditas sobre todas las dems, que estis en el sitio del que me es
-tan duro hablar; ms os valiera haber sido aqu convertidas en ovejas o
-cabras!
-
-Cuando llegamos al fondo del obscuro pozo, mucho ms abajo de donde
-tena los pies el gigante, como yo estuviese an mirando el alto muro,
-o que me decan: "Cuidado cmo andas: procura no pisar las cabezas de
-nuestros infelices y torturados hermanos." Volvme al or esto, y vi
-delante de m y a mis pies un lago, que por estar helado, pareca de
-vidrio y no de agua. Ni el Danubio en Austria durante el invierno,
-ni el Tanais all, bajo el fro cielo, cubren su curso de un velo tan
-denso como el de aquel lago, en el cual, aunque hubieran cado el
-Tabernick o el Pietrapana, no habran causado el menor estallido. Y a
-la manera de las ranas cuando gritan con la cabeza fuera del agua, en
-la estacin en que la villana suea que espiga, as estaban aquellas
-sombras llorosas y lvidas, sumergidas en el hielo hasta el sitio donde
-aparece la vergenza, produciendo con sus dientes el mismo sonido que
-la cigea con su pico. Tenan todas el rostro vuelto hacia abajo: su
-boca daba muestras del fro que sentan, y sus ojos las daban de la
-tristeza de su corazn. Cuando hube examinado algn tiempo en torno
-mo, mir a mis pies, y vi dos sombras tan estrechamente unidas, que
-sus cabellos se mezclaban.
-
---Decidme quines sois, vosotros, que tanto uns vuestros pechos--dije
-yo.
-
-Levantaron la cabeza, y despus de haberme mirado, sus ojos, que
-estaban preados de lgrimas, se derramaron en los prpados; pero el
-fro congel en ellos aquellas lgrimas, volvindolos a cerrar. Ninguna
-grapa uni jams tan fuertemente dos trozos de madera; por lo cual
-ambos condenados se entrechocaron como dos carneros: tanta fu la ira
-que los domin. Y otro, a quien el fro haba hecho perder las orejas,
-me dijo, sin levantar la cabeza:
-
---Por qu nos miras tanto? Si quieres saber quines son estos dos, te
-dir que el valle por donde corre el Bisenzio fu de su padre Alberto
-y de ellos. Ambos salieron de un mismo cuerpo; y aunque recorras toda
-la Cana, no encontrars una sombra ms digna de estar sumergida en el
-hielo, ni aun la de aquel a quien la mano de Arturo rompi de un golpe
-el pecho y la sombra, ni la de Focaccia, ni la de ste que me impide
-con su cabeza ver ms lejos, y que se llam Sassolo Mascheroni: si eres
-toscano, bien sabrs quin es. Y para que no me hagas hablar ms, sabe
-que yo soy Camiccione de Pazzi, y que espero a Carlino, cuyas culpas
-harn aparecer menos graves las mas.
-
-Despus vi otros mil rostros amoratados por el fro, tanto que desde
-entonces tengo horror, y lo tendr siempre a los estanques helados.
-Y mientras nos dirigamos hacia el centro, donde converge toda la
-gravedad de la Tierra, yo temblaba en la lobreguez eterna; y no s
-si lo dispuso Dios, el Destino o la Fortuna; pero al pasar por entre
-aquellas cabezas, d un fuerte golpe con el pie en el rostro de una de
-ellas, que me dijo llorando:
-
---Por qu me pisas? Si no vienes a aumentar la venganza de
-Monteaperto, por qu me molestas?
-
-Entonces dije yo:
-
---Maestro mo, esprame aqu, a fin de que ste me esclarezca una duda:
-en seguida me dar cuanta prisa quieras.
-
-El Gua se detuvo, y yo dije a aquel que an estaba blasfemando:
-
---Quien eres t, que as reprendes a los dems?
-
-Me contest:
-
---Y t, que vas por el recinto de Antenor, golpeando a los dems en
-el rostro, de modo que, si estuvieras vivo, an seran tus golpes
-demasiado fuertes, quin eres?
-
---Yo estoy vivo--fu mi respuesta--; y puede serte grato, si fama
-deseas, que ponga tu nombre entre los otros que conservo en la memoria.
-
-A lo que repuso:
-
---Deseo todo lo contrario: vte de aqu, y no me causes ms molestia,
-pues suenan mal tus lisonjas en esta caverna.
-
-Entonces le cog por los pelos del cogote, y le dije:
-
---Es preciso que digas tu nombre, o no te quedar ni un solo cabello.
-
-Pero l me replic:
-
---Aunque me repeles, ni te dir quien soy, ni vers mi rostro, por ms
-que me golpees mil veces en la cabeza.
-
-Yo tena ya sus cabellos enroscados en mi mano, y le haba arrancado
-ms de un puado de ellos, mientras l aullaba con los ojos fijos en
-el hielo, cuando otro condenado grit: "Qu tienes, Bocca? No te
-basta castaetear los dientes, sino que tambin ladras? Qu demonio te
-atormenta?"
-
---Ahora--dije--ya no quiero que hables, traidor maldito; que para tu
-eterna vergenza, llevar al mundo noticias ciertas de ti.
-
---Vte pronto--repuso--, y cuenta lo que quieras; pero si sales de
-aqu, no dejes de hablar de ese que ha tenido la lengua tan suelta,
-y que est llorando el dinero que recibi de los franceses: "Yo
-vi, podrs decir, a Buoso de Duera, all donde los pecadores estn
-helados." Si te preguntan por los dems que estn aqu, a tu lado
-tienes al de Becchera, cuya garganta seg Florencia. Creo que ms all
-est Gianni de Soldanieri con Ganeln y Tebaldello, el que entreg a
-Faenza cuando sus habitantes dorman.
-
-Estbamos ya lejos de aqul, cuando vi a otros dos helados en una
-misma fosa, colocados de tal modo, que la cabeza del uno pareca ser
-el sombrero del otro. Y como el hambriento en el pan, as el de encima
-clav sus dientes al de debajo en el sitio donde el cerebro se une con
-la nuca. No mordi con ms furor Tideo las sienes de Menalipo, que
-aqul roa el crneo de su enemigo y las dems cosas inherentes al
-mismo.
-
---Oh t, que demuestras, por medio de tan brutal accin, el odio que
-tienes al que ests devorando! Dime qu es lo que te induce a ello--le
-pregunt--bajo el pacto de que, si te quejas con razn de l, sabiendo
-yo qu crimen es el suyo y quines sois, te vengar en el mundo, si mi
-lengua no llega antes a secarse.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TRIGESIMOTERCIO_
-
-Aquel pecador apart su boca de tan horrible alimento, limpindosela en
-los pelos de la cabeza cuya parte posterior acababa de roer; y luego
-empez a hablar de esta manera:
-
---T quieres que renueve el desesperado dolor que oprime mi corazn,
-slo al pensar en l, y aun antes de hablar. Pero si mis palabras
-deben ser un germen de infamia para el traidor a quien devoro, me
-vers llorar y hablar a un mismo tiempo. No s quin eres, ni de qu
-medios te has valido para llegar hasta aqu; pero al orte, me pareces
-efectivamente florentino. Has de saber que yo fu el conde Ugolino,
-y ste el arzobispo Ruggieri: ahora te dir por qu lo trato as. No
-es necesario manifestarte que por efecto de sus malos pensamientos,
-y findome de l, fu preso y muerto despus. Pero te contar lo
-que no puedes haber sabido; esto es, lo cruel que fu mi muerte, y
-comprenders cunto me ha ofendido. Un pequeo agujero abierto en la
-torre, que por mi mal se llama hoy del Hambre, y en la que todava
-sern encerrados otros, me haba permitido ver por su hendedura ya
-muchas lunas, cuando tuve el mal sueo que descorri para m el velo
-del porvenir. Ruggieri se me apareca como seor y caudillo, cazando el
-lobo y los lobeznos en el monte que impide a los pisanos ver la ciudad
-de Luca. Se haba hecho preceder de los Gualandi, de los Sismondi y los
-Lanfranchi, que iban a la cabeza con perros hambrientos, diligentes y
-amaestrados. El padre y sus hijuelos me parecieron rendidos despus de
-una corta carrera, y cre ver que aqullos les desgarraban los costados
-con sus agudas presas. Cuando despert antes de la aurora, o llorar
-entre sueos a mis hijos, que estaban conmigo, y pedan pan. Bien
-cruel eres, si no te contristas pensando en lo que aquello anunciaba
-a mi corazn; y si ahora no lloras, no s lo que puede excitar tus
-lgrimas. Estbamos ya despiertos, y se acercaba la hora en que solan
-traernos nuestro alimento; pero todos dudbamos, porque cada cual haba
-tenido un sueo semejante. O que clavaban la puerta de la horrible
-torre, por lo cual mir al rostro de mis hijos sin decir palabra: yo
-no poda llorar, porque el dolor me tena como petrificado: lloraban
-ellos, y mi Anselmito dijo: "Qu tienes, padre, que as nos miras?"
-Sin embargo, no llor ni respond una palabra en todo aquel da, ni
-en la noche siguiente, hasta que el otro Sol alumbr el mundo. Cuando
-entr en la dolorosa prisin uno de sus dbiles rayos, y consider
-en aquellos cuatro rostros el aspecto que deba tener el mo, empec
-a morderme las manos desesperado; y ellos, creyendo que yo lo haca
-obligado por el hambre, se levantaron con presteza y dijeron: "Padre,
-nuestro dolor ser mucho menor, si nos comes a nosotros: t nos diste
-estas miserables carnes; despjanos, pues, de ellas." Entonces me calm
-para no entristecerlos ms; y aquel da y el siguiente permanecimos
-mudos. Ay, dura tierra! Por qu no te abriste? Cuando llegamos al
-cuarto da, Gaddo se tendi a mis pies, diciendo: "Padre mo, por qu
-no me auxilias?" All muri; y lo mismo que me ests viendo, vi yo caer
-los tres, uno a uno, entre el quinto y el sexto da. Ciego ya, fu a
-tientas buscando a cada cual, llamndolos durante tres das despus de
-estar muertos; hasta que, al fin, pudo en m ms la inedia que el dolor.
-
-Cuando hubo pronunciado estas palabras, torciendo los ojos, volvi a
-coger el miserable crneo con los dientes, que royeron el hueso como
-los de un perro. Ah, Pisa, vituperio de las gentes del hermoso pas
-donde el "si" suena! Ya que tus vecinos son tan morosos en castigarte,
-muvanse la Capraja y la Gorgona, y formen un dique a la embocadura del
-Arno, para que sepulte en sus aguas a todos tus habitantes; pues si el
-conde Ugolino fu acusado de haber vendido tus castillos, no debiste
-someter a sus hijos a tal suplicio. Su tierna edad patentizaba, oh
-nueva Tebas!, la inocencia de Uguccin y del Brigata, y la de los otros
-dos que ya he nombrado.
-
-Seguimos luego ms all, donde el hielo oprime duramente a otros
-condenados, que no estn con el rostro hacia abajo, sino vueltos hacia
-arriba. Su mismo llanto no les deja llorar; pues las lgrimas, que al
-salir encuentran otras condensadas, se vuelven adentro, aumentando la
-angustia; porque las primeras lgrimas forman un dique, y como una
-visera de cristal, llenan debajo de los prpados toda la cavidad del
-ojo. Y aunque mi rostro, a causa del gran fro, haba perdido toda
-sensibilidad, como si estuviera encallecido, me pareci qu senta
-algn viento, por lo cual dije:
-
---Maestro, qu causa mueve este viento? No est extinguido aqu todo
-vapor?
-
-A lo cual me contest:
-
---Pronto llegars a un sitio donde tus ojos te darn la respuesta,
-viendo la causa de ese viento.
-
-Y uno de los desgraciados de la helada charca nos grit:
-
---Oh almas tan culpables que habis sido destinadas al ltimo recinto!
-Arrancadme de los ojos este duro velo, a fin de que pueda desahogar el
-dolor que me hincha el corazn, antes que mis lgrimas se hielen de
-nuevo.
-
-Al or tales palabras, le dije:
-
---Si quieres que te alivie, dime quin fuiste; y si no te presto ese
-consuelo, vame sumergido en el fondo de ese hielo.
-
-Entonces me contest:
-
---Yo soy fray Alberigo[43]: soy aquel, cuyo huerto ha producido tan
-mala fruta, que aqu recibo un dtil por un higo.
-
- [43] Alberigo de Manfredi, seor de Faenza, que ingres en la
- orden de los hermanos Gozosos, se haba enemistado con sus
- parientes. Un da, fingiendo reconciliarse con ellos, les
- invit a un gran banquete, y en el momento de servirse los
- postres, les hizo asesinar. De aqu tuvo origen el proverbio
- italiano: "Ese ha probado la fruta de Alberigo."
-
---Oh!--le dije--; tambin t has muerto?
-
---No s cmo estar mi cuerpo all arriba--repuso--; esta Ptolomea
-tiene el privilegio de que las almas caigan con frecuencia en ella
-antes de que Atropos mueva los dedos; y para que de mejor grado me
-arranques las congeladas lgrimas del rostro, sabe que en cuanto un
-alma comete alguna traicin como la que yo comet, se apodera de su
-cuerpo un demonio, que despus dirige todas sus acciones, hasta que
-llega el trmino de su vida. En cuanto al alma, cae en esta cisterna;
-y por eso tal vez aparezca todava en el mundo el cuerpo de esa sombra
-que est detrs de m en este hielo. Debes conocerle, si es que acabas
-de llegar al Infierno: es "ser" Branca d'Oria, el cual hace ya muchos
-aos que fu encerrado aqu.
-
---Yo creo--le dije--que me engaas; porque Branca d'Oria no ha muerto
-an, y come, y bebe, y duerme, y va vestido.
-
---Aun no haba cado Miguel Zanche--repuso aqul--en la fosa de
-Malebranche, all donde hierve continuamente la pez, cuando Branca
-d'Oria ya dejaba un diablo haciendo sus veces en su cuerpo y en el de
-uno de sus parientes, que fu cmplice de su traicin. Extiende ahora
-la mano y breme los ojos.
-
-Yo no se los abr, y creo que fu una lealtad el ser con l desleal.
-
-Ah, genoveses!, hombres diversos de los dems en costumbres, y llenos
-de toda iniquidad!, por qu no sois desterrados del mundo? Junto con
-el peor espritu de la Romana he encontrado uno de vosotros, que, por
-sus acciones, tiene el alma sumergida en el Cocito, mientras que su
-cuerpo aparece an vivo en el mundo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
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-
-_CANTO TRIGESIMOCUARTO_
-
-
-"Vexilla regis prodeunt inferni"[44] hacia nosotros. Mira
-adelante--dijo mi Maestro,--a ver si lo distingues.
-
- [44] "Los estandartes del rey de los Infiernos
- avanzan."--Imitacin del primer verso del himno que entona
- la Iglesia ante el estandarte de la Cruz, y que aqu aplica
- irnicamente Virgilio hablando de Lucifer.
-
-Como aparece a lo lejos un molino, cuyas aspas hace girar el viento,
-cuando ste arrastra una espesa niebla, o cuando anochece en nuestro
-hemisferio, as me pareci ver a gran distancia un artificio semejante;
-y luego, para resguardarme del viento, a falta de otro abrigo, me
-encog detrs de mi Gua. Estaba ya (con pavor lo digo en mis versos)
-en el sitio donde las sombras se hallaban completamente cubiertas de
-hielo, y se transparentaban como paja en vidrio. Unas estaban tendidas,
-otras derechas; aqullas con la cabeza, stas con los pies hacia abajo,
-y otras por fin con la cabeza tocando a los pies como un arco. Cuando
-mi Gua crey que habamos avanzado lo suficiente para ensearme la
-criatura que tuvo el ms hermoso rostro, me dej libre el paso, e hizo
-que me detuviera.
-
---He ah a Dite--me dijo--, y he aqu el lugar donde es preciso que te
-armes de fortaleza.
-
-No me preguntes, lector, si me quedara entonces helado y yerto; no
-quiero escribirlo, porque cuanto dijera sera poco. No qued muerto ni
-vivo: piensa por ti, si tienes alguna imaginacin, lo que me sucedera
-vindome as privado de la vida sin estar muerto. El emperador del
-doloroso reino sala fuera del hielo desde la mitad del pecho: mi
-estatura era ms proporcionada a la de un gigante, que la de uno de
-stos a la longitud de los brazos de Lucifer: juzga, pues, cul deba
-ser el todo que a semejante parte corresponda. Si fu tan bello como
-deforme es hoy, y os levantar sus ojos contra su Creador, de l debe
-proceder sin duda todo mal. Oh! Cunto asombro me caus, al ver
-que su cabeza tena tres rostros! Uno por delante, que era de color
-bermejo: los otros dos se unan a ste sobre el medio de los hombros,
-y se juntaban por detrs en lo alto de la coronilla, siendo el de la
-derecha entre blanco y amarillo, segn me pareci; el de la izquierda
-tena el aspecto de los oriundos del valle del Nilo.[45] Debajo de
-cada rostro salan dos grandes alas, proporcionadas a la magnitud de
-tal pjaro; y no he visto jams velas de buque comparables a ellas:
-no tenan plumas, pues eran por el estilo de las del murcilago; y se
-agitaban de manera que producan tres vientos, con los cuales se helaba
-todo el Cocito. Con seis ojos lloraba Lucifer, y por las tres barbas
-corran sus lgrimas, mezcladas de baba sanguinolenta. Con los dientes
-de cada boca, a modo de agramadera, trituraba un pecador, de suerte que
-haca tres desgraciados a un tiempo. Los mordiscos que sufra el de
-adelante no eran nada en comparacin de los rasguos que le causaban
-las garras de Lucifer, dejndole a veces las espaldas enteramente
-desolladas.
-
- [45] Los tres rostros de diversos colores significan las tres
- partes del mundo entonces conocidas. El rojo o bermejo, los
- europeos; el entre blanco y amarillo, los asiticos; el negro,
- los africanos.--Los tres vientos de que habla luego simbolizan
- tal vez los tres vicios generadores de todo mal, a saber: la
- soberbia, la envidia y la avaricia.
-
---El alma que est sufriendo la mayor pena all arriba--dijo el
-Maestro--es la de Judas Iscariote, que tiene la cabeza dentro de la
-boca de Lucifer y agita fuera de ella las piernas. De las otras dos,
-que tienen la cabeza hacia abajo, la que pende de la boca negra es
-Bruto; mira cmo se retuerce sin decir una palabra: el otro, que tan
-membrudo parece, es Casio. Pero se acerca la noche, y es hora ya de
-partir, pues todo lo hemos visto.
-
-Segn le plugo, me abrac a su cuello; aprovech el momento y el lugar
-favorable, y cuando las alas estuvieron bien abiertas, agarrse a las
-velludas costillas de Lucifer, y de pelo en pelo descendi por entre
-el hirsuto costado y las heladas costras. Cuando llegamos al sitio en
-que el muslo se desarrolla justamente sobre el grueso de las caderas,
-mi Gua, con fatiga y con angustia, volvi su cabeza hacia donde aqul
-tena las zancas, y se agarr al pelo como un hombre que sube, de modo
-que cre que volvamos al Infierno.
-
---Sostnte bien--me dijo jadeando como un hombre cansado--; que por
-esta escalera es preciso partir de la mansin del dolor.
-
-Despus sali fuera por la hendedura de una roca, y me sent sobre el
-borde de la misma, poniendo junto a m su pie prudente. Yo levant mis
-ojos, creyendo ver a Lucifer como le haba dejado; pero vi que tena
-las piernas en alto. Si deb quedar asombrado, jzguelo el vulgo, que
-no sabe qu punto es aquel por donde yo haba pasado.
-
---Levntate--me dijo el Maestro--; la ruta es larga, el camino malo, y
-ya el Sol se acerca a la mitad de tercia.
-
-El sitio donde nos encontrbamos no era como la galera de un palacio,
-sino una caverna de mal piso y escasa de luz.
-
---Antes que yo salga de este abismo, Maestro mo,--le dije al ponerme
-en pie--, dime algo que me saque de confusiones. Dnde est el hielo,
-y cmo es que Lucifer est de ese modo invertido? Cmo es que, en tan
-pocas horas, ha recorrido el Sol su carrera desde la noche a la maana?
-
-Me contest:
-
---Te imaginas sin duda que ests an al otro lado del centro, donde me
-cog al pelo de ese miserable gusano que atraviesa el mundo? All te
-encontrabas mientras descendamos; cuando me volv, pasaste el punto
-hacia el que converge toda la gravedad de la Tierra; y ahora ests
-bajo el hemisferio opuesto a aquel que cubre el rido desierto, y bajo
-cuyo ms alto punto fu muerto el Hombre que naci y vivi sin pecado.
-Tienes los pies sobre una pequea esfera, que por el otro lado mira a
-la Judesca. Aqu amanece, cuando all anochece; y ste de cuyo pelo nos
-hemos servido como de una escala, permanece an fijo del mismo modo
-que antes. Por esta parte cay del cielo; y la tierra, que antes se
-mostraba en este lado, aterrorizada al verle, se hizo del mar un velo,
-y se retir hacia nuestro hemisferio; y quiz tambin huyendo de l,
-dej aqu este vaco la que aparece por ac formando un elevado monte.
-
-Hay all abajo una cavidad que se aleja tanto de Lucifer cuanta es la
-extensin de su tumba; cavidad que no puede reconocerse por la vista,
-sino por el rumor de un arroyuelo, que desciende por el cauce de un
-peasco que ha perforado con su curso sinuoso y poco pendiente. Mi Gua
-y yo entramos en aquel camino oculto, para volver al mundo luminoso;
-y sin concedernos el menor descanso, subimos, l delante y yo detrs,
-hasta que pude ver por una abertura redonda las bellezas que contiene
-el Cielo, y por all salimos para volver a ver las estrellas.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_PURGATORIO_
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-_CANTO PRIMERO_
-
-
-Ahora la navecilla de mi ingenio, que deja en pos de s un mar
-tan cruel, desplegar las velas para navegar por mejores aguas; y
-cantar aquel segundo reino, donde se purifica el espritu humano,
-y se hace digno de subir al Cielo. Resucite aqu, pues, la muerta
-posea, oh santas Musas!, pues que soy vuestro; y realce Calope mi
-canto, acompandolo con aquella voz que produjo tal efecto en las
-desgraciadas Urracas, que desesperaron de alcanzar su perdn.[46]
-
- [46] Las nueve hijas de Piero, rey de Pella en Macedonia,
- que habiendo desafiado a las Musas, fueron vencidas y
- transformadas en urracas. Las mismas Musas son llamadas
- Pirides.
-
-Un suave color de zafiro oriental, contenido en el sereno aspecto del
-aire puro hasta el primer cielo, reapareci delicioso a mi vista en
-cuanto sal de la atmsfera muerta, que me haba contristado los ojos
-y el corazn. El bello planeta que convida a amar haca sonrer todo
-el Oriente, desvaneciendo al signo de Piscis, que segua en pos de l.
-Me volv a la derecha, y dirigiendo mi espritu hacia el otro polo,
-distingu cuatro estrellas nicamente vistas por los primeros humanos.
-El cielo pareca gozar con sus resplandores. Oh Septentrin, sitio
-verdaderamente viudo, pues que te ves privado de admirarlas! Cuando
-ces en su contemplacin, volvme un tanto hacia el otro polo, de donde
-el Carro haba desaparecido, y vi cerca de m un anciano solo, y digno,
-por su aspecto, de tanta veneracin, que un padre no puede inspirarla
-mayor a su hijo. Llevaba una larga barba, canosa como sus cabellos,
-que le caa hasta el pecho, dividida en dos mechones. Los rayos de las
-cuatro luces santas rodeaban de tal resplandor su rostro, que lo vea
-como si hubiese tenido el Sol ante mis ojos.
-
---Quines sois vosotros que, contra el curso del tenebroso ro,
-habis hudo de la prisin eterna?--dijo el anciano, agitando su barba
-venerable--. Quin os ha guiado, o quin os ha servido de antorcha
-para salir de la profunda noche, que hace sea continuamente negro el
-valle infernal? As se han quebrantado las leyes del abismo? O se ha
-dado quizs en el Cielo un nuevo decreto, que os permite, a pesar de
-estar condenados, venir a mis grutas?
-
-Entonces mi Gua me indic, por medio de sus palabras, de sus gestos
-y sus miradas, que deba mostrarme respetuoso, doblar la rodilla e
-inclinar la vista. Despus le respondi:
-
---No vine por mi deliberacin, sino porque una mujer, descendida del
-cielo, me ha rogado que acompae y ayude a ste. Pero ya que es tu
-voluntad que te expliquemos ms ampliamente cul sea nuestra verdadera
-condicin, la ma no puede rehusarte nada. Este no ha visto an su
-ltima noche; pero por su locura estuvo tan cerca de ello, que le
-quedaba poqusimo tiempo de vida. As es que, segn he dicho, fu
-enviado a su encuentro para salvarle, y no haba otro camino ms
-que este, por el cual me he aventurado. Hele dado a conocer todos
-los rprobos, y ahora pretendo mostrarle aquellos espritus que se
-purifican bajo tu jurisdiccin. Sera largo de referir el modo como
-le he trado hasta aqu: de lo alto baja la virtud que me ayuda a
-conducirle para verte y orte. Dgnate, pues, acoger su llegada
-benignamente: va buscando la libertad, que es tan amada, como lo sabe
-el que por ella desprecia la vida. Bien lo sabes t, que por ella no te
-pareci amarga la muerte en Utica, donde dejaste tu cuerpo, que tanto
-brillar en el gran da. No han sido revocados por nosotros los eternos
-decretos; pues ste vive, y Minos no me tiene en su poder, sino que
-pertenezco al crculo donde estn los castos ojos de tu Marcia, que
-parece rogarte an, oh santo corazn!, que la tengas por compaera
-y por tuya. En nombre, pues, de su amor, accede a nuestra splica, y
-djanos ir por tus siete reinos: le manifestar mi agradecimiento hacia
-ti si permites que all abajo se pronuncie tu nombre.
-
---Marcia fu tan agradable a mis ojos mientras pertenec a la
-Tierra--dijo l entonces--, que obtuvo de m cuantas gracias quiso;
-ahora que habita a la otra parte del mal ro, no puedo ya conmoverme a
-causa de la ley que se me impuso cuando sal fuera de mi cuerpo. Pero
-si una mujer del cielo te anima y te dirige, segn dices, no tienes
-necesidad de tan laudatorios ruegos; me basta conque me supliques en
-su nombre. V, pues, y haz que se se cia con un junco sin hojas, y
-lvale el rostro de modo que quede borrada en l toda mancha; porque no
-conviene que se presente con la vista ofuscada ante el primer ministro,
-que es de los del Paraso. Esa pequea isla que ves all abajo
-produce, en torno suyo y por donde la combaten las olas, juncos en su
-tierra blanda y limosa. Ninguna clase de plantas que eche hojas o que
-se endurezca puede existir ah, porque le sera imposible doblegarse
-a los embates de las olas. Despus no volvis por esta parte; el sol
-naciente os indicar el modo de encontrar la ms fcil subida del monte.
-
-Al decir esto desapareci. Me levant sin hablar, me coloqu junto a mi
-Gua, y fij en l los ojos. Entonces empez a hablarme de este modo:
-
---Hijo mo, sigue mis pasos: volvamos atrs; porque esta llanura va
-descendiendo siempre hasta su ltimo lmite.
-
-El alba venca ya al aura matutina, que hua delante de ella, y desde
-lejos pude distinguir las ondulaciones del mar. Ibamos por la llanura
-solitaria, como el que busca la senda perdida, y cree caminar en vano
-hasta que logra encontrarla. Cuando llegamos a un sitio en que el roco
-resiste al calor del sol, y protegido por la sombra, se desvanece poco
-a poco, puso mi Maestro suavemente sus dos manos abiertas sobre la
-fresca hierba; y yo, comprendiendo su intento, le present mis mejillas
-cubiertas an de lgrimas, y en las que por su mediacin apareci de
-nuevo el color de que las priv el Infierno.
-
-Llegamos despus a la playa desierta, que no vi nunca navegar por
-sus aguas a hombre alguno capaz de salir de ellas. All me hizo un
-cinturn, segn la voluntad del otro; y, oh maravilla!, cuando arranc
-la humilde planta, volvi otra a renacer sbitamente en el mismo sitio
-de donde haba arrancado aqulla.
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
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-
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-
-_CANTO SEGUNDO_
-
-
-Ya estaba el Sol tocando al horizonte, cuyo crculo meridiano cubre a
-Jerusaln con su punto ms elevado; y ya la noche, formando un arco
-en oposicin a l, sala fuera del Ganges con las Balanzas que se le
-caen de las manos cuando supera en extensin al da; de modo que all,
-donde yo me encontraba, las blancas y sonrosadas mejillas de la bella
-Aurora, segn iba creciendo, se tornaban de color de oro. Estbamos
-an en la orilla del mar, como quien piensa en el camino que debe
-seguir, y anda con el deseo, sin que el cuerpo se mueva. Cuando he
-aqu que, as como, al amanecer, por efecto de los densos vapores, se
-ve a Marte enrojecido hacia Poniente sobre las aguas marinas, de igual
-modo me apareci--ojal pudiese verla otra vez!--una luz, la cual
-vena tan rpidamente por el mar, que ningn vuelo sera comparable a
-su celeridad. Un solo momento apart de ella la vista para interrogar
-a mi Gua, y al punto volv a verla mucho ms voluminosa y brillante;
-distinguiendo luego a cada lado de la misma una cosa blanca, sin saber
-lo que era, debajo de la cual se descubra poco a poco otro objeto
-igualmente blanco. Aun no haba pronunciado una palabra mi Maestro,
-cuando se vi que las primeras formas blancas eran alas; y entonces,
-habiendo conocido bien al gondolero, exclam:
-
---Dobla, dobla pronto la rodilla: he aqu el ngel de Dios; une las
-manos: nunca vers semejantes ministros del Seor. Mira cmo desdea
-los medios humanos, pues no necesita remo, ni otras velas que sus alas,
-entre tan apartadas orillas. Mira cmo las tiene elevadas hacia el
-cielo, agitando el aire con las eternas plumas, que no se mudan como el
-cabello de los mortales.
-
-Cuanto ms se acercaba a nosotros el ave divina, ms brillante
-apareca: por lo cual, no pudiendo resistir su resplandor mis ojos,
-los inclin; y aqul se dirigi hacia la orilla en un esquife airoso
-y ligero, que apenas se sumerga un poco en el agua. El celestial
-barquero estaba en la popa, y la bienaventuranza pareca estar escrita
-en su semblante. Ms de cien espritus, sentados en la barquilla,
-cantaban a coro: "In exitu Israel de gipto" y todo lo dems que
-sigue de este salmo. El ngel les hizo la seal de la santa cruz, a
-cuya seal se arrojaron todos a la playa, y l se alej con la misma
-velocidad con que haba venido. La turba que dej all pareca llena
-de estupor en tal sitio, mirando y remirando en torno suyo, como el
-que descubre cosas que no ha visto nunca. El Sol, que haba arrojado
-con sus brillante saetas al signo de Capricornio del centro del cielo,
-irradiaba por todas partes el da, cuando los recin llegados alzaron
-la frente hacia nosotros, dicindonos:
-
---Si lo sabis, indicadnos el camino que conduce a la montaa.
-
-Virgilio respondi:
-
---Por ventura creis que conocemos este sitio? Somos aqu tan nuevos
-como vosotros, y hemos llegado a l poco antes por otro camino tan rudo
-y spero, que el subir esta montaa ser para nosotros ahora cosa de
-juego.
-
-Las almas, que advirtieron, por mi respiracin, que yo estaba an
-vivo, palidecieron de asombro; y as como se agolpa la gente en
-derredor del mensajero coronado de olivo para or sus noticias, sin
-temor de empujarse y pisarse unos a otros, as se agolparon en torno
-mo todas aquellas almas afortunadas, olvidando casi su deseo de ir a
-embellecerse. Vi una de ellas, que se adelant para abrazarme con tales
-muestras de afecto, que me movi a hacer lo mismo con ella; pero, oh
-sombras vanas, excepto para la vista! Tres veces quise rodearla con mis
-brazos, y otras tantas volvieron stos a caer solos sobre mi pecho.
-Creo que la admiracin debi pintarse en mi rostro; porque la sombra
-sonri y se retir; y yo, siguindola, continu avanzando. Me dijo con
-voz suave que me detuviese; conoc entonces quin era, y habindole
-rogado que se parase un momento para hablarme, respondime:
-
---Lo mismo que te amaba con mi cuerpo mortal, te amo tambin
-desprendido de l; por eso me detengo; pero t por qu vienes aqu?
-
---Casella mo, hago este viaje para volver al mundo de los vivos, donde
-permanezco an; pero a ti, cmo es que se te ha negado por tanto
-tiempo el venir a este sitio?
-
-Me respondi:
-
---Si aquel que conduce a quien y cmo le place me ha negado muchas
-veces este pasaje, no se ha cometido conmigo ninguna injusticia; porque
-es justa la voluntad a quien obedece. En verdad, de tres meses a esta
-parte ha recogido sin oposicin a cuantos han querido entrar en su
-nave: as es que yo, que me encontraba en la playa donde el Tber se
-mezcla con las saladas ondas del mar, fu acogido benignamente por l.
-A la embocadura de aquel ro dirige ahora su vuelo; pues all se renen
-siempre los que no descienden hacia el Aqueronte.
-
-Y yo dije:
-
---Si alguna nueva ley no te quita la memoria o el uso de aquellos
-cantos amorosos, que solan calmar todos mis deseos, dgnate consolar
-un poco mi alma, que viniendo aqu con su cuerpo, se ha angustiado
-tanto.
-
-"Amor, que dentro de mi mente habla,"[47] empez l a cantar tan
-dulcemente, que su dulzura an resuena en mi corazn. Mi Maestro, y yo,
-y las sombras que all estaban, parecamos tan contentos, como si no
-tuviramos otra cosa en que pensar. Estbamos absortos y atentos a sus
-notas, cuando apareci el venerable anciano exclamando:
-
---Qu es esto, espritus perezosos? Qu negligencia, qu demora
-es sta? Corred al monte a purificaros de vuestros pecados, que no
-permiten que Dios se os manifieste.
-
- [47] "Amor, che nella mente mi ragiona"... As empieza la
- cancin de Dante sealada con el nmero XV en "Il Canzionere"
- anotado por Pedro Fraticelli (Florencia, 1911).
-
-Del mismo modo que las palomas, cuando estn reunidas en torno a su
-alimento, cogiendo el grano y quietas, sin hacer or sus acostumbrados
-arrullos, si acontece algo que las asuste, abandonan sbitamente la
-comida, porque las asalta un cuidado mayor, as vi yo aquellas almas
-recin llegadas abandonar el canto y desbandarse por la costa, como
-quien corre sin saber adnde va; y no menos rpidamente huimos tambin
-nosotros.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TERCERO_
-
-
-Mientras la repentina fuga dispersaba por la campia aquellas almas,
-que se volvan hacia la montaa donde la razn divina las aguija, me
-acerqu a mi fiel compaero; porque, cmo hubiera podido sin l seguir
-mi viaje?, quin me habra sostenido al subir por la montaa? Me
-pareci que mi Gua estaba por s mismo arrepentido de su flaqueza. Oh
-conciencia digna y pura!, qu amargo roedor es para ti la ms pequea
-falta! Cuando sus pies cesaron de caminar con aquella precipitacin
-que se aviene mal con la majestad de la persona, mi mente, desechando
-el pensamiento que la inquietaba, concentr su atencin, como deseosa
-de recibir las nuevas impresiones; y me puse a contemplar el monte ms
-alto de cuantos hacia el Cielo se elevan sobre las aguas. El Sol, que
-a mis espaldas despeda su rubicunda luz, quedaba interceptado por mi
-cuerpo, en el que se apoyaban sus rayos; y cuando vi que slo delante
-de m se obscureca la tierra, volvme de lado, temeroso de haber sido
-abandonado. Mi Protector entonces empez a decirme, vuelto hacia m:
-
---Por qu desconfas an? Crees que no estoy contigo, y que ya
-no te guo? Ahora es ya por la tarde all donde est sepultado el
-cuerpo, dentro del cual haca yo sombra. Npoles lo posee, porque lo
-han quitado de Brindis. Si, pues, ninguna sombra se proyecta delante
-de m, no debes admirarte de ello ms que de ver cmo los cielos no
-interceptan unos a otros el paso de sus luces. La Virtud divina hace
-que semejantes cuerpos sean aptos para sufrir tormentos, calor y fro;
-mas no ha querido revelarnos cmo opera tal maravilla. Insensato es
-el que espera que nuestra razn pueda recorrer las infinitas vas de
-que dispone el que es una substancia en tres personas. Seres humanos,
-contentaos con el "quia;"[48] pues si os fuera dable verlo todo, no
-habra sido necesario que pariese Mara; y habis visto desearlo en
-vano a tales hombres, que, a ser posible, hubieran satisfecho ese
-deseo, el cual forma su eterno suplicio: hablo de Aristteles, de
-Platn y otros muchos.
-
- [48] Segn Aristteles, la demostracin es de dos clases: una
- llamada propter quod, que es cuando los efectos se deducen
- de las causas, y otra llamada quia, y es cuando las causas
- se deducen de los efectos por lo cual este perodo debe
- interpretarse del modo siguiente: Contentaos, oh humanos!,
- con las demostraciones que se pueden deducir de los efectos,
- por los cuales se viene en conocimiento de sus causas, y no
- pretendis conocer ms de lo que los hechos os demuestran: que
- en las cosas que son superiores a la inteligencia humana y a
- la fuerza de la razn, se ejercita la fe.
-
-En este punto, inclin la frente sin decir nada ms, y qued como
-turbado. Llegamos en tanto al pie del monte, cuyas rocas encontramos
-tan escarpadas, que las piernas ms giles nos hubieran sido intiles.
-El camino ms desierto, el ms spero entre Lerici y Turba, es,
-comparado con aqul, una rampa suave y anchurosa.
-
---Quin sabe ahora--dijo mi Maestro deteniendo sus pasos--hacia qu
-mano es accesible la costa, de modo que pueda subir el que no tiene
-alas?
-
-Y mientras l tena los ojos bajos, meditando qu camino seguiramos,
-y yo miraba hacia arriba alrededor de las rocas, apareci por la
-izquierda una multitud de almas, que se dirigan hacia nosotros, aunque
-no lo pareca; tanta era la lentitud con que caminaban.
-
---Levanta los ojos--dije a mi Maestro--; he aqu quien nos podr
-aconsejar, si es que no puedes aconsejarte a ti mismo.
-
-Mirme entonces, y con rostro franco respondi:
-
---Vamos all, pues ellos vienen muy despacio; y t no pierdas la
-esperanza, hijo querido.
-
-Habramos andado mil pasos, y aun distaba de nosotros aquella
-muchedumbre tanto espacio cuanto podra recorrer una piedra lanzada por
-un buen hondero, cuando se arrimaron todos a los duros peascos de la
-escarpada orilla, y permanecieron firmes y apretados entre s, como se
-detiene a mirar aquel que duda.
-
---Oh muertos en la gracia de Dios, espritus ya elegidos!--empez
-a decir Virgilio--; por aquella paz que, segn creo, esperis todos
-vosotros, decidme por qu parte declina esta montaa, de modo que sea
-posible ascender a ella; pues al que mejor conoce el valor del tiempo,
-le es ms desagradable perderlo.
-
-Como las ovejas que salen de su redil una a una, dos a dos y tres y
-tres, mientras las otras se detienen tmidamente, inclinando hacia la
-tierra sus ojos y su hocico, y lo mismo que hace la primera hacen las
-dems, detenindose a su lado si se detiene, sencillas y tranquilas,
-y sin darse cuenta de por qu lo hacen, as vi yo moverse para venir
-hacia nosotros las primeras almas de aquella temerosa y afortunada
-grey, de rostro pdico y de honesto continente. Cuando vieron que
-la luz se interrumpa en el suelo a mi mano derecha, de modo que
-se proyectaba la sombra desde m a la gruta, se detuvieron y aun
-retrocedieron algn tanto, y todos los que venan detrs, sin saber por
-qu, hicieron lo mismo.
-
---Sin que me lo preguntis, os confieso que este que aqu veis es
-un cuerpo humano; por cuya causa la luz del Sol aparece cortada en
-el suelo. No os asombris; pero creed que si pretende trepar esta
-escarpada costa, lo hace inducido por virtud celestial.
-
-As habl mi Maestro; y aquella noble multitud nos dijo:
-
---Pues volveos atrs y caminad delante de nosotros.
-
-Y al mismo tiempo nos hacan seas con el dorso de las manos. Uno de
-ellos exclam:
-
---Quienquiera que seas, andando como vas, vuelve el rostro hacia m, y
-procura recordar si me has visto en el mundo alguna vez.
-
-Yo me volv hacia l, y le mir fijamente: era rubio, hermoso y de
-gentil aspecto; pero tena la ceja partida de un golpe. Cuando le
-manifest humildemente que no le haba visto nunca, me dijo:
-
---Mira, pues!
-
-Y enseme una herida en la parte superior de su pecho. Despus aadi
-sonriendo:
-
---Yo soy Manfredo, nieto de la emperatriz Constanza: por lo cual te
-ruego, que cuando vuelvas a la Tierra, vayas a visitar a mi graciosa
-hija, madre del honor de Sicilia y de Aragn, y le digas la verdad,
-si es que se ha dicho lo contrario. Despus de tener atravesado mi
-cuerpo por dos heridas mortales, me volv llorando hacia Aqul, que
-voluntariamente perdona. Mis pecados fueron horribles; pero la bondad
-infinita tiene tan largos los brazos, que recibe a todo el que se
-vuelve hacia ella. Si el Pastor de Cosenza, que fu enviado por
-Clemente para darme caza, hubiese ledo bien en aquella pgina de Dios,
-mis huesos estaran an en la cabeza del puente, cerca de Benevento,
-bajo la salvaguardia de las pesadas piedras. Ahora los moja la lluvia;
-el viento los impele fuera del reino, casi a la orilla del Verde, donde
-los hizo transportar con cirios apagados. Pero por su maldicin no
-se pierde el amor de Dios de tal modo, que no vuelva nunca, mientras
-reverdezca la flor de la esperanza. Es verdad que el que muere contumaz
-para con la santa Iglesia, por ms que al fin se arrepienta, debe estar
-en la parte exterior de esta montaa un espacio de tiempo treinta
-veces mayor del que vivi en contumacia, a menos que no se abrevie la
-duracin de este decreto merced a eficaces oraciones. Calcula, pues, lo
-dichoso que puedes hacerme, revelando a mi buena Constanza cmo me has
-visto, y la prohibicin que pesa sobre m, que puede alzarse por los
-ruegos de los que existen all arriba.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO CUARTO_
-
-
-Cuando por efecto del placer o del dolor de que se siente afectada
-alguna de nuestras facultades, el alma entera se concentra en esa
-facultad, parece que no atienda a ninguna otra; y esto demuestra el
-error de los que creen que en nosotros arde un alma sobre otra alma.
-Por eso mismo, cuando se oye o ve alguna cosa que absorbe fuertemente
-el alma en su contemplacin, el tiempo se desliza sin que el hombre
-se aperciba de ello; porque una es la facultad que escucha, y otra
-la que cautiva por completo el alma: sta est como atada; aquella
-es libre. Yo adquir una prueba de esta verdad oyendo y admirando a
-aquel espritu; pues haba el Sol ascendido cincuenta grados sobre el
-horizonte, sin que yo lo echase de ver, cuando llegamos a un punto en
-que las almas exclamaron a una voz: "Aqu est el objeto de vuestra
-demanda."
-
-Cualquier portillo de los que suele tapar el aldeano con un manojo de
-espinos, cuando maduran las uvas, es mayor que el sendero por donde
-subimos solos mi Maestro y yo, cuando la multitud de almas se separ de
-nosotros. Bastan los pies para ir a San Leo, para bajar a Noli, para
-ascender hasta la elevada cumbre de Bismantua; pero aqu es preciso
-que el hombre vuele: quiero decir, como volaba yo, conducido por las
-ligeras alas y por las plumas de un gran deseo, detrs de Aquel que
-reanimaba mi esperanza y me iluminaba. Ibamos subiendo por el sendero
-excavado en el peasco, cuyas quebradas rocas nos estrechaban por ambos
-lados, y el suelo que pisbamos nos obligaba a ayudarnos con pies y
-manos. Cuando llegamos a sitio descubierto, sobre el rellano de la alta
-base del monte, dije:
-
---Maestro mo, qu camino seguiremos?
-
-Y l me contest:
-
---No des ningn paso hacia abajo: prosigue subiendo detrs de m hacia
-la cima de este monte, hasta que se nos aparezca algn experto gua.
-
-La cima era tan alta, que no poda alcanzarla la vista, y la subida
-mucho ms empinada que la lnea que divide en dos partes el cuadrante.
-Yo estaba ya cansado, y entonces exclam:
-
---Oh amado Padre! Vulvete, y mira que me quedo aqu solo, si no te
-detienes.
-
---Hijo mo, haz por llegar hasta aquel punto--respondi mostrndome una
-prominencia que rodeaba por aquel lado toda la montaa.
-
-Sus palabras me aguijonearon de tal modo, que me esforc cuanto
-pude trepando hasta donde l estaba, tanto que puse mis plantas
-sobre aquella especie de cornisa. Nos sentamos all ambos, vueltos
-hacia Levante, por cuyo lado habamos subido; pues suele agradar la
-contemplacin del camino que uno ha hecho. Primeramente dirig los ojos
-al fondo, despus los levant hacia el Sol, y me admiraba de que ste
-nos iluminase por la izquierda.
-
-El Poeta observ que me quedaba estupefacto, mirando el carro de la
-luz que iba a pasar entre nosotros y el Aquiln; por lo cual me dijo:
-
---Si Cstor y Plux estuvieran en compaa de aquel espejo, que
-ilumina al mundo tanto por arriba como por abajo, veras al Zodaco
-refulgente girar ms prximo an a las Osas, a no ser que saliese
-fuera de su antiguo camino. Y si quieres comprender cmo puede suceder
-esto, reconcentra tu pensamiento, y considera que el monte Sion est
-situado sobre la Tierra, relativamente a ste, de modo que ambos
-tienen un mismo horizonte y diferentes hemisferios; por lo cual, si tu
-inteligencia te permite discernir con claridad, vers cmo el camino
-que por su mal no supo recorrer Faetn, debe ir necesariamente por un
-lado de este monte, al paso que va por el opuesto lado de aquel otro.
-
---En verdad. Maestro mo--le contest--, nunca haba visto tan
-claramente como ahora distingo estas cosas, para cuya comprensin no
-me pareca bastante apto mi ingenio. Por las razones que me has dado
-entiendo que el crculo intermedio del primer mvil, llamado Ecuador
-en alguna ciencia, y que permanece siempre entre el Sol y el invierno,
-dista de aqu tanto hacia el Septentrin, cuanto los Hebreos lo vean
-hacia la parte clida. Pero, si te place, quisiera saber cuanto hemos
-de andar an; pues el monte se eleva ms de lo que puede alcanzar mi
-vista.
-
---Esta montaa es tal--me respondi--, que siempre cuesta trabajo
-empezar a subirla, y cuanto ms va para arriba es menos fatigoso.
-Cuando te parezca tan suave, que subas ligeramente por ella como van
-por el agua las naves, entonces habrs llegado al fin de este sendero:
-espera, pues, a conseguirlo para descansar de tu fatiga. Y no respondo
-ms, pues slo esto tengo por cierto.
-
-Cuando hubo terminado de decir estas palabras, reson cerca de nosotros
-una voz que deca: "Quiz te veas precisado antes a sentarte." Al
-sonido de aquella voz, volvmonos, y vimos a la izquierda un gran
-peasco, en el que no habamos reparado antes ninguno de los dos.
-Nos dirigimos hacia all, donde estaban algunos espritus reposando
-a la sombra detrs del peasco, como quien lo hace por indolencia.
-Uno de ellos, que me pareca cansado, estaba sentado con las rodillas
-abrazadas, reposando sobre ellas su cabeza.
-
---Oh amado Seor mo!--dije entonces--: contempla a se, que se
-muestra ms negligente que si fuese hermano de la pereza.
-
-Entonces se volvi hacia nosotros, y nos examin, dirigiendo su mirada
-por encima de los muslos, y diciendo:
-
---V, pues, all arriba, t que eres tan valiente.
-
-Conoc entonces quin era; y aquella fatiga que agitaba todava un poco
-mi respiracin, no me impidi acercarme a l. Cuando estuve a su lado,
-alz apenas la cabeza, diciendo:
-
---Has comprendido bien por qu el Sol dirige su carro por tu izquierda?
-
-Sus perezosos movimientos y sus lacnicas palabras hicieron asomar una
-sonrisa a mis labios; despus dije:
-
---Belacqua, ahora ya no me conduelo de ti: pero dime, por qu ests
-aqu sentado? Esperas algn gua, o es que has vuelto a tus antiguas
-costumbres?
-
-Contestme:
-
---Oh, hermano! Para qu he de ir arriba, si no ha de permitirme
-llegar al sitio de la expiacin el Angel de Dios, que est sentado a
-su puerta? Antes que yo entre por ella, es necesario que el cielo d
-tantas vueltas en torno mo, cuantas di en el transcurso de mi vida,
-por haber aplazado los buenos suspiros hasta la hora de mi muerte; a no
-ser que me auxilie una plegaria, que se eleve de un corazn que viva en
-la gracia. De qu sirven las dems, si no han de ser odas en el cielo?
-
-Ya el Poeta suba delante de m diciendo:
-
---No te detengas ms: mira que el Sol toca al Meridiano, y la Noche
-cubre ya con su pie la costa de Marruecos.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO QUINTO_
-
-
-Me haba alejado ya de aquellas sombras, y segua las huellas de mi
-Gua, cuando detrs de m, y sealndome con el dedo, grit una de
-ellas:
-
---Mirad; no se nota que el Sol brille a la izquierda de aquel de ms
-abajo, que marcha al parecer como un vivo.
-
-Al or estas palabras, volv la cabeza, y vi que las sombras miraban
-con admiracin, no solamente a m, sino tambin a la luz interceptada
-por mi cuerpo.
-
---Por qu se turba tanto tu nimo--dijo el Maestro--, que as acortas
-el paso? Qu te importa lo que all murmuran? Sgueme, y deja que
-hable esa gente. S firme como una torre, cuya cspide no se doblega
-jams al embate de los vientos: el hombre en quien bulle pensamiento
-sobre pensamiento, siempre aleja de s el fin que se propone; porque el
-uno debilita la actividad del otro.
-
-Qu otra cosa podra yo contestarle sino: "Ya voy?" As lo hice,
-cubierto algn tanto de aquel color que hace a veces al hombre digno
-de perdn. En tanto, de travs por la cuesta venan hacia nosotros
-algunas almas entonando, versculo a versculo, el "Miserere." Cuando
-observaron que yo no daba paso al travs de mi cuerpo a los rayos
-solares, cambiaron su canto en un "Oh!" ronco y prolongado: y dos de
-ellas, a guisa de mensajeros, corrieron a nuestro encuentro, diciendo:
-
---Hacednos sabedores de vuestra condicin.
-
-Mi Maestro contest:
-
---Podis iros y referir a los que os han enviado, que el cuerpo de ste
-es de verdadera carne. Si se han detenido, segn me figuro, por ver
-su sombra, bastante tienen con tal respuesta: hnrenle, porque podr
-serles grato.
-
-Jams he visto a prima noche los vapores encendidos, ni a puesta del
-Sol las exhalaciones de Agosto, hendir el Cielo sereno tan rpidamente
-como corrieron aquellas almas hacia sus compaeras; y una vez all,
-regresaron adonde estbamos, juntas con las dems, como escuadrn que
-corre a rienda suelta.
-
---Esa gente que se agolpa hacia nosotros es numerosa--dijo el Poeta--,
-y vienen a dirigirte alguna splica: t, sin embargo, sigue adelante, y
-escucha mientras andas.
-
---Oh alma, que, para llegar a la felicidad, vas con los miembros con
-que naciste!--venan gritando--: modera un poco tu paso. Repara si has
-conocido a alguno de nosotros, de quien puedas llevar all noticias.
-Ah! Por qu te vas? Por qu no te detienes? Todos hemos terminado
-nuestros das por muerte violenta, y fuimos pecadores hasta la ltima
-hora: entonces la luz del Cielo ilumin nuestra razn tan bien, que,
-arrepentidos y perdonados, abandonamos la vida en la gracia de Dios,
-que nos abrasa por el gran deseo que tenemos de verle.
-
-Yo les contest:
-
---Aun cuando no reconozco las desfiguradas facciones de ninguno de
-vosotros, no obstante, si deseis de m algo que me sea posible,
-espritus bien nacidos, yo lo har por aquella paz que se me hace
-buscar de mundo en mundo, siguiendo los pasos de este Gua.
-
-Uno de ellos empez diciendo:
-
---Todos confiamos en tu benevolencia sin necesidad de que lo jures,
-a no ser que la impotencia destruya tu buena voluntad. Yo, que hablo
-solo antes que los dems, te ruego que si ves alguna vez aquel pas que
-se extiende entre la Romana y el de Carlos,[49] me concedas en Fano
-el dn de tus preces, a fin de que los buenos rueguen all por m, de
-modo que yo pueda purgar mis graves pecados. De all fu yo: pero las
-profundas heridas por donde sali la sangre en la que me asentaba, me
-fueron hechas en el territorio de los Antenridas,[50] donde crea
-encontrarme ms seguro. El de Este lo orden, porque me odiaba mucho
-ms de lo que le permita la justicia; pero si yo hubiese hudo hacia
-la Mira, cuando llegu a Oriaco, an estara all donde se respira:
-corr al pantano, donde las caas y el lodo me embarazaron tanto, que
-ca, y vi formarse en tierra un lago con la sangre de mis venas.
-
- [49] La Marca de Ancona, gobernada por Carlos de Anjou.
-
- [50] Padua, fundada por Antenor.
-
-Despus me dijo otro:
-
---Ay! As se cumpla el deseo que te conduce a esta elevada montaa,
-dgnate auxiliar al mo con obras de piedad. Yo fu de Montefeltro, y
-soy Buonconte. Ni Juana ni los otros se cuidan de m; por lo cual voy
-entre stos con la cabeza baja.
-
-Le pregunt:
-
---Qu violencia o qu aventura te sac fuera de Campaldino, que no se
-supo nunca donde est tu sepultura?
-
---Oh!--me respondi--; al pie del Casentino corre un ro llamado
-Archiano, que nace en el Apenino encima del Ermo. All donde pierde
-su nombre, llegu yo con el cuello atravesado, huyendo a pie y
-ensangrentando la llanura. All perd la vista, y mi ltima palabra fu
-el nombre de Mara; all ca, y no qued ms que mi carne. Te dir la
-verdad, y t la referirs entre los vivos: el ngel de Dios me cogi,
-y el del Infierno gritaba: "Oh t, venido del Cielo! Por qu me lo
-quitas? Te llevas la parte eterna de ste por una pequea lgrima que
-me le arrebata; pero yo tratar de diferente modo la otra parte."
-T sabes bien cmo se condensa en el aire ese hmedo vapor, que se
-convierte en lluvia en cuanto sube hasta donde le sorprende el fro:
-pues bien, el demonio, juntando a su entendimiento aquella malevolencia
-que slo procura hacer dao, con el poder inherente a su naturaleza,
-agit el vapor y el viento. En cuanto se extingui el da, cubri de
-nieblas el valle desde Pratomagno hasta el Apenino, e hizo tan denso
-aquel cielo, que el espeso aire se convirti en agua: cay la lluvia,
-y el agua que la tierra no pudo absorber fu a parar a los barrancos,
-y unindose a la de los torrentes, se precipit hacia el ro real con
-tal rapidez, que nada poda contenerla. El Archiano furioso encontr
-mi cuerpo helado en su embocadura, lo arrastr hacia el Arno, y separ
-mis brazos que haba puesto en cruz sobre el pecho cuando me venci
-el dolor. Despus de haberme volteado por sus orillas y su fondo, me
-cubri y rode con la arena que haba hecho desprenderse de los campos.
-
---Ah!, cuando vuelvas al mundo, y hayas descansado de tu largo
-viaje--continu un tercer espritu, luego que hubo acabado de hablar
-el segundo--, acurdate de m, que soy la Pa.[51] Siena me hizo, y las
-Marismas me deshicieron: bien lo sabe aquel que, siendo ya viuda, me
-puso en el dedo su anillo enriquecido de piedras preciosas.
-
- [51]Pa de Tolomei, natural de Siena, cas con Nello o
- Paganello Pannocchieschi, seor del castillo della Pietra, en
- la Marisma Toscana, el cual, creyndola infiel, le di muerte,
- en 1295, mandando, segn refiere algn comentarista, arrojarla
- por una ventana.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO SEXTO_
-
-
-Cuando, acabado el juego de la zara, se desparten los jugadores, el que
-pierde se queda triste, pensando en las jugadas, y aprendiendo entonces
-con sentimiento el modo de que debi haberse valido para ganar: con el
-ganancioso se van los circunstantes; y uno por delante, otro por detrs
-y otro por el lado procuran hacerse presentes al afortunado; ste no
-se detiene aunque los escucha a todos, hasta que tiende a uno su mano,
-que por ello deja de atosigarle, librndose as de los empujones de
-la multitud. As estaba yo en medio de aquella compacta muchedumbre
-de almas, volviendo a uno y otro lado el rostro, hasta que, merced a
-mis promesas, pude desprenderme de ellas. All estaban el Aretino que
-recibi la muerte de los brazos crueles de Ghin di Tacco, y el otro
-que se ahog al darle caza sus enemigos. All oraba, con los brazos
-extendidos, Federico Novello, y aquel de Pisa, que di ocasin de
-demostrar la grandeza de su alma al buen Marzucco. Vi al conde Orso,
-y a aquella alma separada de su cuerpo por hasto y por envidia, como
-ella misma deca, y no por sus culpas; a Pedro de la Broccia, digo: y
-bien es menester que provea en ello la princesa de Brabante, mientras
-est por ac, si no quiere verse colocada entre peores compaeros.
-
-Cuando me vi libre de todas aquellas sombras, que rogaban para
-que otros rogasen por ellas, a fin de abreviar el tiempo de su
-purificacin, empec a decir:
-
---Parece que me niegas expresamente en algn texto, oh luz que
-desvaneces mis dudas!, que la oracin aplaca los decretos del cielo; y
-sin embargo, esta gente ruega para conseguirlo. Ser, pues, vana su
-esperanza? O es que no he comprendido bien el sentido de tus palabras?
-
-A lo que me contest:
-
---Lo que escrib es muy claro, y la esperanza de sos no se ver
-fallida, si se examina con recto sentido. No se menoscaba el alto
-juicio divino, porque el fuego amoroso de la caridad cumpla en un
-instante lo que deben satisfacer los que aqu estn relegados; y all,
-donde sent tal mxima, la oracin no tena la virtud de borrar las
-faltas, porque el objeto de aqulla estaba alejado de Dios. No te
-detenga, sin embargo, tan profunda duda, hasta que te la desvanezca
-aqulla que ha de iluminar tu entendimiento, mostrndole la verdad. No
-s si me entiendes: hablo de Beatriz, a quien vers risuea y feliz
-sobre la cumbre de este monte.
-
-Yo repuse:
-
---Mi buen Gua, caminemos ms de prisa: pues ya no me canso tanto como
-antes, y la montaa proyecta su sombra hacia este lado.
-
---Avanzaremos hoy tanto como podamos--me respondi--; pero el camino
-es muy diferente de lo que te figuras. Antes que lleguemos arriba,
-vers volver a aquel que ahora se oculta tras de la cuesta, y cuyos
-rayos no quiebras en este momento. Pero ve all un alma que, inmvil
-y completamente sola, dirige hacia nosotros sus miradas: ella nos
-ensear el camino ms corto.
-
-Llegamos junto a ella. Oh alma lombarda, cun altanera y desdeosa
-estabas, y cun noble y grave era el movimiento de tus ojos! Ella no
-nos deca nada; pero dejaba que nos aproximsemos, mirando nicamente
-como el len cuando reposa. Virgilio se le acerc, rogndole que nos
-ensease la subida ms fcil; pero ella, sin contestar a su pregunta,
-quiso informarse acerca de nuestro pas y de nuestra vida; y al
-empezar mi Gua a decir. "Mantua...," la sombra, que antes estaba como
-concentrada en s misma, corri hacia l desde el sitio en que se
-encontraba, diciendo: "Oh, mantuano!, yo soy Sordello, de tu tierra."
-Y se abrazaron mutuamente.
-
-Ah Italia esclava, albergue de dolor, nave sin timonel en medio de
-una gran tempestad, no ya seora de provincias, sino de burdeles! Al
-dulce nombre de su pas natal, aquel alma gentil se apresur a festejar
-a su conciudadano; al paso que tus vivos no saben estar sin guerra, y
-se destrozan entre s aquellos a quienes guarda una misma muralla y un
-mismo foso. Busca, desgraciada, en derredor de tus costas, y despus
-contempla en tu seno si alguna parte de ti misma goza de paz. Qu
-vale que Justiniano te enfrenara, si la silla est vaca? Tu vergenza
-sera menor sin ese mismo freno. Ah, gentes que debierais ser devotas,
-y dejar al Csar en su trono, si comprendierais bien lo que Dios ha
-prescrito! Mirad cun arisca se ha vuelto esa Italia, por no haber sido
-castigada a tiempo con las espuelas, desde que os apoderasteis de sus
-riendas. Oh alemn Alberto, que la abandonas, al verla tan indmita
-y salvaje, cuando debiste oprimir sus ijares! Caiga sobre tu sangre
-el justo castigo del Cielo, y sea ste tan nuevo y evidente, que sirva
-tambin de temeroso escarmiento a tu sucesor, ya que t y tu padre,
-alejados de aqu por ambicin, habis tolerado que quede desierto el
-jardn del imperio. Hombre indolente, ven a ver a los Montecchi y a los
-Cappelletti, a los Monaldi y Filippeschi, aqullos ya tristes, y stos
-posedos de amargos recelos. Ven, cruel, ven; y mira la opresin de tus
-nobles, y remedia sus males, y vers cun segura est Santaflora. Ven a
-ver a tu Roma, que llora, viuda y sola, exclamando da y noche: "Csar
-mo! Por qu no ests en mi compaa?" Ven y contempla cun grande es
-el mutuo amor de la gente; y si nada te mueve a compasin de nosotros,
-ven a avergonzarte de tu fama. Y, same lcito preguntarte, oh sumo
-Jove, que fuiste crucificado por nosotros en la tierra! Estn vueltos
-hacia otra parte tus justos ojos? O es que nos vas preparando de ese
-modo, en lo profundo de tus pensamientos, para recibir algn gran bien
-que no puede prever nuestra inteligencia? Porque la tierra de Italia
-est llena de tiranos; y el hombre ms ruin, al ingresar en un partido,
-se convierte en un Marcelo.
-
-Florencia ma, bien puedes estar satisfecha de esta digresin, que no
-habla contigo, merced a tu pueblo que tanto se ingenia. Hay muchos
-que tienen la justicia en el corazn, pero son tardos en aplicarla,
-porque temen disparar el arco imprudentemente; mas tu pueblo la tiene
-en la punta de sus labios. Muchos rehusan los cargos pblicos; pero tu
-pueblo responde solcito, sin que le llamen, y grita: "Yo los acepto."
-Algrate, pues, que motivo tienes para ello. Eres rica, disfrutas
-tranquilidad, tienes prudencia. Si digo la verdad, claramente lo
-demuestran los hechos. Atenas y Lacedemonia, que hicieron las antiguas
-leyes y fueron tan civilizadas, dieron un dbil ejemplo de vivir
-bien, comparadas contigo; pues dictas tan sutiles decretos, que los
-que expides en Octubre no llegan a mediados de Noviembre. Cuntas
-veces, en el tiempo a que alcanza la memoria, has cambiado de leyes, de
-monedas, de oficios y de costumbres, y renovado tus habitantes? Y si
-quieres recordarlo y ver la luz, conocers que eres semejante a aquella
-enferma, que no encuentra posicin que le cuadre sobre la pluma, y
-procura hacer ms llevadero su dolor dando continuas vueltas.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO SEPTIMO_
-
-
-Despus de haber cambiado entre s tres o cuatro veces corteses y
-halageos saludos, Sordello se hizo un poco atrs, y dijo:
-
---Quines sois?
-
---Mis huesos fueron sepultados por mandato de Octavio, antes que se
-hubiesen dirigido hacia esta montaa las almas dignas de subir hasta
-Dios. Yo soy Virgilio, que perd el cielo por no tener fe, y no por
-otra culpa.
-
-As respondi mi Gua. Como el que de improviso ve una cosa que le
-asombra, y a la que no sabe si dar o no crdito, diciendo: "es, no es,"
-as se qued aqul: despus baj los ojos, se adelant humildemente
-hacia l, y le abraz en el sitio del cuerpo donde alcanza el pequeo.
-
---Oh gloria de los latinos--dijo--, por quin nuestra lengua demostr
-cunto poda! Honor eterno del lugar donde nac! Qu mrito o qu
-gracia permite que yo te vea? Si es que soy digno de or tus palabras,
-dime si vienes del Infierno, y de qu recinto.
-
---He llegado hasta aqu pasando por todos los crculos del reino
-del llanto--respondile--; la virtud del cielo me gua, y con ella
-vengo. No por lo que he hecho, sino por lo que no he hecho, he perdido
-la facultad de contemplar el alto Sol que t deseas, y que conoc
-demasiado tarde. All abajo hay un lugar triste, no por los martirios,
-sino por las tinieblas, donde en vez de lamentos como gritos, slo
-resuenan suspiros. All estoy yo con los inocentes prvulos, mordidos
-por los dientes de la muerte antes de que fueran lavados del pecado
-original. All estoy yo con aquellos que no se cubrieron con las tres
-virtudes santas, aunque, exentos de vicios, conocieron y observaron las
-dems. Pero danos algn indicio, si es que puedes y sabes, a fin de
-que lleguemos ms pronto al sitio donde tiene verdadero principio el
-Purgatorio.
-
-Sordello respondi:
-
---Aqu no tenemos designado un punto fijo, y a m me es lcito subir
-andando alrededor por la montaa: te servir de gua por todos los
-parajes hasta donde puedo llegar. Pero advierte que ya declina el da;
-y no siendo posible ir arriba de noche, convendr que pensemos en
-buscar un buen abrigo. Algo lejos de aqu, a la derecha, hay algunas
-almas: si quieres, te conducir adonde estn, seguro de que te agradar
-conocerlas.
-
---Cmo es eso?--le contest--. Quien quisiera subir de noche, se
-vera detenido por alguien? O es acaso que no podra subir?
-
-El buen Sordello pas su dedo por el suelo, diciendo:
-
---Ves esta sola lnea? Pues no la atravesars despus de haberse
-ocultado el Sol; no por otra causa, sino porque te lo impedirn las
-tinieblas nocturnas; las cuales, con la impotencia que originan,
-contrarrestan la voluntad. Con ellas, podrase muy bien volver abajo
-y recorrer la cuesta vagando en torno, mientras el da est bajo el
-horizonte.
-
-Entonces mi Seor, como asombrado, repuso:
-
---Condcenos adonde dices que puede ser agradable permanecer.
-
-Nos habamos alejado un poco de all, cuando ech de ver que el monte
-estaba hendido como los valles que hay en nuestro hemisferio.
-
---Iremos--dijo aquella sombra--all donde la cuesta forma una cavidad,
-y esperaremos en ella el nuevo da.
-
-Un sendero tortuoso, entre pendiente y llano, nos condujo a un lado
-de aquella cavidad, en donde las orillas que la circundan descienden
-ms de la mitad de su altura. El oro y la plata fina, la prpura, el
-albayalde, el ail azul y brillante, y las esmeraldas recientemente
-talladas en el momento en que se desprenden sus trozos, seran vencidos
-en brillantez por las hierbas y las flores de aquella cavidad, como
-lo menor es vencido por lo mayor. La naturaleza no haba ostentado
-solamente all sus adornos, sino que con la suavidad de mil aromas
-haba formado un olor indistinto y desconocido para nosotros. All vi
-sentadas sobre la verdura y entre las flores algunas almas, que desde
-fuera no podan distinguirse, por ocultarlas las laderas del valle, las
-cuales estaban cantando el "Salve Regina." El Mantuano, que nos haba
-conducido por el tortuoso sendero, nos dijo:
-
---No pretendis que os gue hasta donde estn sos, antes de que se
-oculte el poco Sol que queda. Desde esta altura veris las acciones
-y los rostros de todos, mejor que si estuvierais entre ellos en el
-mismo valle. Aquel que est sentado en el puesto ms alto, que en su
-actitud parece haberse descuidado de hacer lo que deba, y cuya boca
-no se mueve para cantar con los dems, fu el emperador Rodolfo, que
-pudo curar las heridas que han dado muerte a Italia, de tal modo, que
-tarde le vendr de otro el remedio. El que con su presencia conforta al
-primero, gobern la tierra donde nace el agua que el Moltava conduce
-al Elba, y el Elba al mar. Llamse Ottokar, y ya en la infancia fu
-mucho mejor prncipe que su hijo Wenceslao cuando barbado, a quien
-enervaron el ocio y la lujuria. Y aquel romo, que parece consultar con
-tanta intimidad al otro de benigno aspecto, muri huyendo y marchitando
-la flor de lis: mirad cmo se golpea el pecho; y ved cmo el otro,
-suspirando, apoya su mejilla en la palma de la mano. Padre y suegro son
-del mal de Francia: saben que su vida es grosera y viciosa, y de ah
-proviene el dolor que les aflige. Aquel que parece tan corpulento,[52]
-y que canta acorde con el narigudo,[53] llev ceida la cuerda de toda
-virtud; y si despus de l hubiera reinado ms tiempo el jovencito que
-a su espalda se sienta,[54] bien habra pasado el valor de padre a
-hijo; lo cual no se puede decir de sus otros herederos Jaime y Fadrique
-conservan los reinos; pero ninguno de ellos posee la mejor herencia.
-Raras veces renace por las ramas la humana probidad; pues as lo quiere
-Aqul que nos la da, para que se la pidamos. No menos se dirigen mis
-palabras al narigudo, que al otro, a Pedro, que canta con l; pues de
-su descendencia se lamentan ya la Pulla y la Provenza. La planta es
-inferior a su semilla tanto, cuanto ms que Beatriz y Margarita se
-gloria Constanza an de su marido. Ved ah al rey de sencilla vida,
-sentado aparte y solo, a Enrique de Inglaterra: ste ha producido
-mejores vstagos. Aquel que est en el suelo ms abajo que los otros,
-mirando hacia arriba, es el marqus Guillermo, por quien Alejandra y
-sus guerreros hacen llorar hoy al Monferrato y al Canavs.
-
- [52] Pedro III de Aragn.
-
- [53] Carlos I, conde de Provenza y rey de Pulla.
-
- [54] Alfonso III, primognito de Pedro el Grande, que sucedi
- a su padre, y slo rein seis aos, muriendo en 1291.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO OCTAVO_
-
-
-Era ya la hora en que se enternece el corazn de los navegantes, y
-renace su deseo de abrazar a los caros amigos, de quienes el mismo da
-se han despedido, y en que el novel viajero se compunge de amor, si oye
-a lo lejos alguna campana, que parezca plair al moribundo da; cuando
-dej de or, y comenc a mirar a una de aquellas almas, que, puesta en
-pie, haca seas con la mano en ademn de que las otras la escuchasen.
-Uni y levant ambas palmas, dirigiendo sus ojos hacia Oriente, como si
-dijese a Dios: "Slo en ti pienso;" y sali de su boca tan devotamente
-y con tan dulces notas el "Te lucis ante," que el placer me hizo salir
-fuera de m. Aguza bien aqu la vista, oh lector!, para descubrir
-la verdad; porque el velo es ahora tan sutil, que te ser en efecto
-sumamente fcil atravesarlo.
-
-Vi luego a aquel ejrcito gentil, plido y humilde, que en silencio
-contempla el cielo, como esperando algo; y vi salir de las alturas y
-descender al valle dos ngeles con dos espadas flamgeras, truncadas
-y privadas de sus puntas. Verdes como las tiernas hojas que acaban de
-brotar eran sus vestiduras, y agitadas por las plumas de sus alas,
-verdes tambin, flotaban por detrs a merced del viento. El uno se pos
-algo ms arriba de donde estbamos; el otro descendi hacia el lado
-opuesto; de suerte que las almas quedaron entre ellos. Se distingua
-perfectamente su blonda cabellera; pero al querer mirar sus facciones,
-se ofuscaba la vista, como se ofusca toda facultad, por la excesiva
-fuerza de las impresiones.
-
---Ambos vienen del seno de Mara--dijo Sordello--para guardar el valle
-contra la serpiente, que acudir a l en breve.
-
-Y yo, que no saba por qu sitio haba de venir, mir en torno mo, y
-helado de terror, me arrim cuanto pude a las fieles espaldas. Sordello
-continu:
-
---Ahora descendamos hacia donde estn esas grandes sombras, y
-hablaremos con ellas: les ser muy grato veros.
-
-Slo haba descendido tres pasos, segn creo, cuando ya me encontr
-abajo, y vi uno que me miraba como si hubiera querido conocerme. El
-aire iba ya obscurecindose, pero no tanto que entre sus ojos y los
-mos no permitiese ver lo que antes por la distancia se ocultaba. Vino
-hacia m, y yo me adelant hacia l. Noble juez! Oh, Nino! Con
-cunto placer vi que no estabas entre los condenados! No hubo amistoso
-saludo que no nos dirigisemos; despus me pregunt:
-
---Cunto tiempo hace que has llegado al pie de este monte a travs de
-las lejanas aguas?
-
---Ah!--le dije--; esta maana he llegado pasando por tristes lugares,
-y estoy an en la primera vida; aunque al hacer este viaje, voy
-preparndome para la otra.
-
-Apenas oyeron mi respuesta, cuando Sordello y l retrocedieron como
-hombres posedos de un repentino espanto. El primero se volvi hacia
-Virgilio, y el otro hacia uno que estaba sentado, gritando: "Ven,
-Conrado, ven a ver lo que Dios por su gracia permite." Despus,
-dirigindose a m, exclam:
-
---Por la singular gratitud que debes a Aqul que oculta de tal modo su
-primitivo origen, que no es posible penetrarlo, cuando ests ms all
-de las anchurosas aguas, di a mi Juana, que pida por m all donde
-se oyen los ruegos de los inocentes. No creo que su madre me ame ya,
-pues ha dejado las blancas tocas, que la desventurada echar de menos
-algn da. Por ella se comprende fcilmente cunto dura en una mujer el
-fuego del amor, si la vista o el ntimo trato no lo alimenta. La vbora
-que campea en las armas del Milans no le proporcionar tan hermosa
-sepultura como se la hubiera dado el gallo de Gallura.[55]
-
- [55] No ser tan honrosa su sepultura cuando muera enlazada
- a la casa de los Visconti de Miln, como lo sera si hubiera
- guardado fidelidad a la de los Visconti de Gallura. Los
- primeros tenan una vbora en su escudo; los segundos un gallo.
-
-As deca, y en todo su aspecto se vea impreso el sello de aquel
-recto celo que arde con mesura en el corazn. Entretanto, mis ojos se
-dirigan vidos hacia la parte del cielo donde es ms lento el curso de
-las estrellas, como sucede en los puntos de una rueda ms prximos al
-eje. Mi Gua me pregunt:
-
---Hijo mo, qu miras all arriba?
-
-Y yo le contest:
-
---Aquellas tres antorchas[56], en cuya luz arde todo el polo hacia esta
-parte.
-
- [56] Las constelaciones del Eridano, de la Nave y del Pez de
- oro.--Alegricamente son las tres virtudes teologales.
-
-Y l repuso:
-
---Las cuatro estrellas brillantes que viste esta maana, han descendido
-por aquel lado, y stas han subido donde estaban aqullas.
-
-Mientras l hablaba, Sordello se le acerc, diciendo: "He ah a nuestro
-adversario;" y extendi el dedo para que mirsemos hacia el sitio
-que indicaba. En la parte donde queda indefenso el pequeo valle,
-haba una serpiente, que quiz era la que di a Eva el amargo manjar.
-Se adelantaba el maligno reptil por entre la hierba y las flores,
-volviendo de vez en cuando la cabeza, y lamindose el lomo como un
-animal que se alisa la piel. No puedo decir cmo se movieron los
-azores celestiales, pues no me fu posible distinguirlo; pero s vi
-a entreambos en movimiento. Sintiendo que sus verdes alas hendan el
-aire, huy la serpiente, y los ngeles se volvieron a su puesto con
-vuelo igual. La sombra que se acerc al juez, cuando ste la llam, no
-dej un momento de mirarme durante todo aquel asalto.
-
---Que la antorcha que te conduce hacia arriba encuentre en tu voluntad
-tanta cera cuanta se necesita para llegar al sumo esmalte--empez a
-decir--; si sabes alguna noticia positiva del Val di Magra o de su
-tierra circunvecina, dmela, pues yo era seor en aquel pas: fu
-llamado Conrado Malaspina, no el antiguo, sino descendiente suyo, y
-tuve para con los mos un amor que aqu se purifica.
-
---Oh!--le contest--; no estuve nunca en vuestro pas; pero a qu
-parte de Europa no habr llegado su fama? La gloria que honra vuestra
-casa da tal renombre a sus seores y a la comarca entera, que tiene
-noticia de ella aun aquel que no la ha visitado. Y os juro, as pueda
-llegar a lo alto de este monte, que vuestra honrosa estirpe no pierde
-la prez que le han conquistado su bolsa y su espada. Sus buenas
-costumbres y excelente carcter la colocan en tan privilegiado puesto,
-que aunque el perverso jefe aparte al mundo del verdadero camino, ella
-va por el recto sendero despreciando el torcido.
-
-El replic:
-
---Ve, pues; que antes de que el Sol entre siete veces en el espacio
-que Aries con sus cuatro patas cubre y abarca, esa opinin corts te
-ser clavada en medio de la cabeza con clavos mayores que lo pueden ser
-las palabras de otro, si no se cambia el curso de lo dispuesto por la
-Providencia.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO NONO_
-
-
-La concubina del viejo Titn, desprendida de los brazos de su dulce
-amigo, alboreaba ya en los linderos orientales, reluciendo su frente
-de rica pedrera colocada en la forma del fro animal que sacude a la
-gente con la cola;[57] y ya por el lugar donde nos hallbamos haba
-dado la Noche dos de los pasos con que asciende, y el tercero inclinaba
-hacia abajo su vuelo, cuando yo, que tena conmigo la flaqueza de Adn,
-vencido del sueo, me tend en la hierba sobre que estbamos sentados
-los cinco.
-
-A la hora del amanecer, cuando la golondrina empieza sus tristes
-endechas, quiz en memoria de sus primeros ayes, y cuando nuestro
-espritu, ms libre de los lazos de la carne y menos asediado de
-pensamientos, es casi divino en sus visiones, parecime ver entre
-sueos un guila con plumas de oro suspendida del cielo, con las alas
-abiertas y preparada a bajar, y crea estar all donde Ganimedes
-abandon a los suyos, cuando fu arrebatado a la celestial asamblea.
-Yo pensaba entre m: "Quiz esta guila tenga la costumbre de cazar
-aqu solamente, y puede ser que en otro sitio se desdee de levantar en
-alto la presa con sus garras." Despus me pareci que, dando algunas
-vueltas, bajaba terrible como un rayo, y me arrebataba hasta la esfera
-del fuego, donde pareca que ardisemos los dos; y de tal modo me
-quemaba aquel incendio imaginario, que se interrumpi sbitamente mi
-sueo. No de otra suerte se sobresalt Aquiles revolviendo en torno
-suyo sus ojos desvelados y sin saber donde se encontraba, cuando su
-madre, robndolo a Quirn, le transport dormido en sus brazos a la
-isla de Scyros, de donde le sacaron despus los griegos, como me
-sobresalt yo, apenas huy el sueo de mi rostro; y me puse plido
-como el hombre a quien hiela el espanto. A mi lado estaba nicamente
-mi Protector; el Sol haba salido haca ya ms de dos horas, y yo me
-hallaba con la cara vuelta hacia el mar.
-
- [57] La esposa de Titn es la Aurora, y su frente apareca
- coronada en las estrellas que forman el signo de Piscis.
-
---No temas--dijo mi Seor--; tranquilzate, que estamos en buen lugar.
-Da rienda suelta a tu vigor, lejos de reprimirlo, pues has llegado
-ya junto al Purgatorio; mira all el muro que le cerca en derredor;
-y mira la entrada en aquel sitio donde parece estar roto. Durante el
-alba que precede al da, cuando tu alma dorma dentro del cuerpo sobre
-las flores que all abajo adornan el suelo, vino una dama y dijo:
-"Yo soy Luca: djame coger a ese que duerme, y har que recorra ms
-gilmente su camino." Sordello se qued con las otras nobles sombras;
-ella te cogi, y cuando fu de da, se vino hacia arriba y yo segu sus
-huellas: aqu te dej, habindome antes designado con sus bellos ojos
-aquella entrada abierta; y despus, ella y tu sueo desaparecieron al
-mismo tiempo.
-
-Me qued como el hombre que ve sus dudas convertidas en certidumbre, y
-cuyo miedo se trueca en fortaleza, cuando le han descubierto la verdad;
-y vindome tranquilo mi Gua, empez a subir por la calzada, y yo
-segu tras l hacia lo alto.
-
-Lector: bien ves cmo ensalzo el objeto de mis cantos: no te admire,
-pues, si procuro sostenerlo cada vez con ms arte. Nos aproximamos
-hasta llegar al sitio que antes me haba parecido ser una rotura,
-semejante a la brecha que divide un muro; y vi una puerta a la cual se
-suba por tres gradas de diferentes colores, y un portero que an no
-haba proferido ninguna palabra. Y como yo abriese cada vez ms los
-ojos, le vi sentado sobre la grada superior, con tan luminoso rostro,
-que no poda fijar en l mi vista. Tena en la mano una espada desnuda,
-que reflejaba sus rayos hacia nosotros de tal modo, que en vano intent
-fijar en ella mis miradas.
-
---Decidme desde ah: qu queris?--empez a decir.--Dnde est el que
-os acompaa? Cuidad que vuestra llegada no os sea funesta.
-
---Una dama del Cielo, enterada de estas cosas--le respondi mi
-Maestro--, nos ha dicho hace poco: "Id all: aquella es la puerta."
-
---Ella gua felizmente vuestros pasos--replic el corts portero--.
-Llegad, pues, y subid nuestras gradas.
-
-Nos adelantamos: el primer escaln era de mrmol blanco, tan bruido y
-terso, que me reflej en l tal como soy: el segundo, ms obscuro que
-el color turqu, era de una piedra calcinada y spera, resquebrajada
-a lo largo y de travs: el tercero, que gravita sobre los dems, me
-pareca de un prfido tan rojo como la sangre que brota de las venas.
-Sobre este ltimo tena ambas plantas el Angel de Dios, el cual estaba
-sentado en el umbral, que me pareci formado de diamante. Mi Gua me
-condujo de buen grado por los tres escalones, diciendo:
-
---Pide humildemente que se abra la cerradura.
-
-Me postr devotamente a los pies santos: le ped por misericordia que
-abriese, pero antes me d tres golpes en el pecho. Con la punta de su
-espada me traz siete veces en la frente la letra P[58], y dijo:
-
---Procura lavar estas manchas cuando ests dentro.
-
- [58] Smbolo de los siete pecados capitales.
-
-En seguida sac de debajo de sus vestiduras, que eran del color de la
-ceniza o de la tierra seca, dos llaves, una de las cuales era de oro y
-la otra de plata: primero con la blanca, y luego con la amarilla, hizo
-en la puerta lo que yo deseaba.
-
---Cuando una de estas llaves falsea, y no gira con regularidad por la
-cerradura--nos dijo--, esta entrada no se abre. Una de ellas es ms
-preciosa; pero la otra requiere ms arte e inteligencia antes de abrir,
-porque es la que mueve el resorte. Pedro me las di, previnindome que
-ms bien me equivocara en abrir la puerta, que en tenerla cerrada,
-siempre que los pecadores se prosternen a mis pies.
-
-Despus empuj la puerta hacia el sagrado recinto, diciendo:
-
---Entrad; mas debo advertiros que quien mira hacia atrs vuelve a salir.
-
-Entonces giraron en sus quicios los espigones de la sacra puerta, que
-son de metal, macizos y sonoros; y no produjo tanto fragor, ni se
-mostr tan resistente la de la roca Tarpeya, cuando fu arrojado de
-sta el buen Metelo, por el cual qued luego vaca. Yo me volv atento
-al primer ruido, y me pareci or voces que cantaban al son de dulces
-acordes: "Te Deum laudamus." Tal impresin hizo en m aquello que oa,
-como la que ordinariamente se recibe cuando se oye el canto acompaado
-del rgano, que tan pronto se perciben como dejan de percibirse las
-palabras.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMO_
-
-
-Cuando hubimos traspasado el umbral de la puerta que se abre pocas
-veces, porque la mala inclinacin de las pasiones lo impide, haciendo
-aparecer recta la va tortuosa, conoc por el ruido que acababa de
-cerrarse; y si yo hubiese vuelto mis ojos hacia ella, qu excusa
-hubiera sido digna de tal falta? Subamos por la hendedura de una roca,
-la cual ondulaba tortuosamente, semejante a la ola que va y viene.
-
---Aqu--dijo mi Gua--, es preciso que tengamos alguna precaucin,
-acercndonos, ya por un lado, o por otro, a las ondulaciones de esta
-hendedura.
-
-Y este cuidado hizo tan lentos nuestros pasos, que la Luna lleg a su
-lecho para acurrucarse, antes que nosotros salisemos de aquel angosto
-camino. Mas cuando estuvimos arriba, libres y al descubierto, en el
-paraje donde se interna el monte, nos encontramos, yo fatigado, y
-ambos inciertos de la direccin que debamos seguir, en un rellano ms
-solitario que sendero a travs del desierto. Desde el borde exterior
-hasta el pie del alto tajo que se alza en la parte interior, aquel
-rellano slo tendra de anchura tres veces un cuerpo humano; y hasta
-donde mis ojos alcanzaban, tanto por la izquierda como por la derecha,
-parecame siempre igual esta especie de cornisa. An no habamos dado
-un paso por aquella va, cuando observ que el tajo interior y escueto,
-por el cual no se poda subir, era de mrmol blanco, y adornado de tan
-preciosas entalladuras, que no ya Policleto, sino la Naturaleza en
-presencia de ellas habra sido superada y vencida. El ngel que baj a
-la Tierra con el decreto de la paz por tantos aos suspirada, y abri
-las puertas del cielo despus de su prolongada clausura, se ofreci
-a nuestra vista con tanta verdad, y en tan dulce actitud esculpido,
-que no pareca una figura silenciosa. Hubirase jurado que hablaba
-diciendo: "Ave;" porque tambin estaba all representada la que di
-vuelta a la llave para abrir al Amor supremo. En su actitud se vean
-impresas estas palabras: "Ecce ancilla Dei," tan propiamente como
-aparece una figura sellada en la cera.
-
---No fijes tu atencin en un solo punto--me dijo el querido Maestro--,
-que me tena cerca de s en el lado que los hombres tienen el corazn.
-
-Volv el rostro, y hacia la parte donde se encontraba el que mova mis
-pasos, vi despus de Mara otra historia esculpida en la roca; y para
-examinarla mejor, pas al otro lado de Virgilio, y me aproxim a ella.
-Estaban tallados en el mismo mrmol el carro y los bueyes conduciendo
-el Arca santa, por la cual es temible desempear un cargo que Dios no
-ha confiado. Delante de ella vease alguna gente, dividida en siete
-coros, que a dos de mis sentidos haca decir: a uno, "s canta," y a
-otro, "no canta." En igual discordancia pona a mi vista y a mi olfato
-el humo del incienso que estaba all representado. El humilde Salmista,
-danzando y saltando, preceda al vaso bendito; y en aquella ocasin
-era ms y menos que rey. Desde lo alto de un gran palacio que haba
-enfrente, Micol lo contemplaba como mujer despechada y mohina. Mov mis
-pies ms all del sitio en que me encontraba, para examinar de cerca
-otra historia que resaltaba despus de Micol. All estaba escrita en
-piedra la alta gloria del prncipe romano, cuya insigne virtud movi a
-Gregorio para alcanzar su gran victoria: hablo del emperador Trajano.
-Asida al freno de su caballo se vea a una viuda, penetrada de dolor y
-deshecha en lgrimas: en torno suyo apareca una considerable multitud
-de caballeros, sobre cuyas cabezas se movan al viento las guilas de
-oro. La desventurada, metida entre todos ellos, pareca decir: "Seor,
-vngame de la muerte de mi hijo, que me ha traspasado el corazn;" y l
-responderle: "Esprate a que yo vuelva;" y ella replicar, como persona
-a quien impacienta su mismo dolor: "Seor mo, y si no vuelves?" Y l:
-"Quien ocupe mi lugar te vengar." Y ella: "Qu te importa el bien
-que pueda hacer otro, si te olvidas del que puedes hacer t?" Y l
-por ltimo: "Tranquilzate; preciso es que cumpla con mi deber antes
-de ponerme en marcha: la justicia lo quiere, y la piedad me detiene."
-Aquel que no vi jams cosa nueva produjo este hablar visible, nuevo
-para nosotros, porque no se encuentra en la Tierra nada parecido.
-Mientras yo me deleitaba contemplando aquellas imgenes de tanta
-humildad, ms que por su belleza, gratas a la vista, por ser quien era
-su Artfice, el poeta murmuraba:
-
---Mira cuntas almas se dirigen hacia ac con paso lento: ellas nos
-conducirn a las gradas superiores.
-
-Mis ojos atentos a mirar para ver las novedades de que se mostraban tan
-vidos, no fueron tardos en volverse hacia l. No quiero, oh lector!,
-que te apartes de tus buenas disposiciones, oyendo cmo Dios quiere
-que se paguen las deudas. No presten atencin a la forma de estas
-penas, sino a lo que en pos de ellas vendr: piensa que, en el ltimo y
-peor resultado, no pueden prolongarse ms all de la gran sentencia. Yo
-empec a decir:
-
---Maestro, lo que veo dirigirse hacia nosotros no me parecen personas,
-ni s lo que es; pues se desvanece a mi vista.
-
-Me contest:
-
---La abrumadora condicin de sus tormentos les hace inclinarse de tal
-modo hacia el suelo, que aun mis ojos dudaron al principio; pero mira
-all fijamente, descubre con tu vista lo que viene debajo de aquellas
-peas, y podrs juzgar cul es el tormento de cada uno de ellos.
-
-Oh cristianos soberbios, miserables y dbiles, que enfermos de la
-vista del entendimiento, os fiis en vuestros pasos retrgrados! No
-observis que somos gusanos nacidos para formar la angelical mariposa,
-que dirige su vuelo sin impedimento hacia la justicia de Dios? Por
-qu se engre soberbio vuestro nimo, cuando slo sois defectuosos
-insectos, como crislidas que no llegan a desarrollarse? As como,
-para sostener un piso o un techo, se ve a veces por mnsula una figura
-cuyas rodillas se doblan hasta el pecho, la cual, con ser fingido su
-esfuerzo, produce verdadera afliccin en quien la mira, del mismo modo
-vi yo a aquellas almas cuando las examin con cuidado. Es cierto que
-estaban ms o menos contradas, segn era mayor o menor el peso que
-soportaban; pero aun la que ms paciente y aliviada se mostraba en sus
-movimientos pareca decir llorando: "No puedo ms."
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO UNDECIMO_
-
-
-"Oh padre nuestro, que ests en los cielos, aunque no circunscrito a
-ellos, sino por el mayor amor que arriba sientes hacia los primeros
-efectos! Alabados sean tu nombre y tu poder por las criaturas, as como
-se deben dar gracias a las dulces emanaciones de tu bondad. Venga a nos
-la paz de tu reino, a la que no podemos llegar por nosotros mismos,
-a pesar de toda nuestra inteligencia, si ella no se dirige hacia
-nosotros. As como los ngeles te sacrifican su voluntad entonando
-Hosanna, deben sacrificarte la suya los hombres. Danos hoy el pan
-cuotidiano, sin el cual retrocede por este spero desierto aquel que
-ms se afana por avanzar. Y as como nosotros perdonamos a cada cual
-el mal que nos ha hecho padecer, perdnanos t benigno, sin mirar a
-nuestros mritos. No pongas a prueba nuestra virtud, que tan fcilmente
-se abate, contra el antiguo adversario, sino lbranos de l, que la
-instiga de tantos modos. No hacemos, oh Seor amado!, esta ltima
-splica por nosotros, pues ya no tenemos necesidad de ella, sino por
-los que tras de nosotros quedan."
-
-De esta suerte, pidiendo para ellas y para nosotros un feliz viaje,
-iban aquellas almas soportando su carga, semejante a la que a veces
-cree uno llevar cuando suea. Desigualmente cargadas y desfallecidas
-caminaban alrededor del primer crculo, a fin de purificarse de las
-vanidades del mundo. Si desde all siempre se ruega por nosotros, qu
-no podrn decir y hacer por ellas desde aqu los que a su voluntad
-renen la gracia divina? Es preciso ayudarles a lavarse las manchas que
-del mundo llevaron, para que puedan llegar, limpias y giles, hasta las
-estrelladas esferas.
-
---Ah! Que la justicia y la piedad os alivien pronto de vuestro peso,
-de modo que podis desplegar las alas y elevaros segn vuestro deseo:
-mostradnos por qu lado se va ms pronto hacia la escala; y si hay ms
-de un camino, enseadnos cul es el menos pendiente, pues este que
-viene conmigo es muy tardo en subir, a causa de la carne de Adn de que
-va revestido.
-
-No pudimos averiguar de quin procedan las palabras que respondieron a
-stas que haba proferido aquel a quien yo segua; pero contestaron:
-
---Venid con nosotros, a mano derecha, por la orilla, y encontraris un
-sendero por donde puede subir una persona viva. Y si no me lo impidiera
-este peasco, que doma mi soberbia cerviz, y me obliga a llevar la
-cabeza baja, mirara a ese que vive an y no se nombra, para ver si le
-conozco, y para excitar su piedad por mi suplicio. Yo fu latino e hijo
-de un gran toscano: mi padre fu Guillermo Aldobrandeschi; no s si
-habris odo alguna vez su nombre. La antigua nobleza y las brillantes
-acciones de mis antepasados me hicieron tan arrogante, que no pensando
-en nuestra madre comn, tuve tanto desprecio hacia los dems hombres,
-que este desprecio caus mi muerte, como saben los sieneses, y como
-sabe en Campagnatico todo el que habla. Yo soy Umberto; y no es a m
-solo a quien ha perjudicado el orgullo, sino que tambin ha acarreado
-la desgracia de todos mis parientes. Por mis pecados me veo en la
-precisin de soportar aqu este peso, hasta dejar a Dios satisfecho: ya
-que no lo hice entre los vivos, debo hacerlo entre los muertos.
-
-Al oirle, baj la cabeza; y uno de ellos, que no era el que hablaba,
-se volvi bajo el peso que lo agobiaba: me vi, conocime, y me llam,
-teniendo los ojos fijos con gran trabajo en m, que caminaba inclinado
-junto a ellos.
-
---Oh!--le dije--; no eres t Oderisi, honor de Agobbio y de aquel
-arte que llaman de iluminar en Pars?
-
---Hermano--me dijo--: ms agradan los dibujos que ilumina Francisco
-Bolognese: ahora todo el honor es suyo, si bien yo participo de l.
-No hubiera yo sido en vida tan generoso, a causa del gran deseo de
-sobresalir en mi arte que dominaba mi corazn. De tal soberbia aqu
-se paga la pena; y estoy aqu, gracias a que, cuando an poda pecar,
-volv mi alma a Dios. Oh vanagloria del ingenio humano! Cun poco
-dura tu lozano verdor, cuando no alcanza pocas de ignorancia! Crea
-Cimabue ser rbitro en el campo de la pintura, y ahora es Giotto al
-que se aclama, de modo que ha quedado obscurecida la fama de aqul:
-de igual suerte un Guido ha despojado a otro de la gloria de la
-lengua[59], y acaso ha nacido ya quien arroje a los dos de su nido.
-El rumor del mundo no es ms que un soplo, que tan pronto viene de un
-lado, como de otro, y cambia de nombres por lo mismo que cambia de
-sitios. Qu mayor fama ser la tuya de aqu a mil aos, separando
-de ti tu cuerpo envejecido, que si hubieses muerto antes de dejar el
-"pappo" y el "dindi"[60]? Ese espacio de tiempo, comparado con la
-eternidad, es mucho ms corto que un abrir y cerrar de ojos respecto
-al crculo que ms lentamente se mueva en el cielo. En toda la
-Toscana reson el nombre del que camina paso a paso delante de m; y
-ahora apenas se le menciona en Siena, de donde era Seor cuando fu
-destruda la ira florentina, que en aquel tiempo era tan altanera, como
-prostituta es ahora. Vuestra fama es semejante al color de la hierba,
-que viene y va; y el que la decolora es el mismo que hace brotar sus
-tiernos tallos.
-
- [59] Guido Guinicelli, poeta de Bolonia, y Guido Cavalcanti,
- otro clebre poeta florentino, hijo de Cavalcante: ste hizo
- olvidar la fama del primero; muri en 1301.
-
- [60] Voces con las que designaban los nios al pan y al
- dinero. Quiere decir: Al cabo de mil aos, que son nada
- comparados con la eternidad, tu fama no ser mayor si mueres
- viejo, que si hubieses muerto en la infancia.
-
-Le contest:
-
---Tus verdicas palabras infunden en mi corazn una buena humildad, y
-abaten mi hinchazn; pero quin es ese del cual hablabas ahora?
-
---Es--me respondi--Provenzano Salvani--; est aqu, porque tuvo la
-presuncin de reunir en su mano todo el gobierno de Siena. Ha marchado
-y contina marchando sin reposo desde que muri; pues en tal moneda
-paga quien all se ha mostrado demasiado audaz.
-
-Le repliqu:
-
---Si un espritu que, para arrepentirse, aguarda llegar al lmite de
-la vida, permanece en la parte inferior de la montaa, y a no ser
-que le ayude una ferviente oracin, no sube a este sitio hasta haber
-transcurrido un espacio de tiempo igual al que vivi, cmo es que se
-le ha permitido a se venir aqu?
-
---Cuando viva en medio de su mayor gloria--dijo--, se present en
-la plaza de Siena deponiendo toda vanidad, y all, para librar a un
-amigo suyo[61] del cautiverio que sufra en la prisin de Carlos, se
-port de modo que temblaban todas sus venas. No te dir ms: s que te
-hablo en trminos obscuros; pero no transcurrir mucho tiempo sin que
-tus conciudadanos obren de modo que te permitirn penetrar el sentido
-de mis palabras. Esta accin le ha valido traspasar los lmites del
-Purgatorio.
-
- [61] Para librar a un amigo suyo, un tal Vigna, que slo
- mediante la suma de diez mil florines de oro poda salir de la
- crcel, donde lo tena Carlos I, rey de Pulla, se present en
- la plaza de Siena a pedir limosna, tembloroso y angustiado.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DUODECIMO_
-
-
-Unidos, como bueyes bajo el yugo, bamos aquella alma cargada y yo,
-mientras lo permiti mi amado pedagogo; pero cuando dijo: "Djale, y
-sigue, que aqu conviene que cada cual d cuanto impulso pueda a su
-barca con la vela y con los remos," ergu mi cuerpo como debe andar
-el hombre, por ms que mis pensamientos continuaran siendo humildes y
-sencillos. Ya estaba yo en marcha, siguiendo gustoso los pasos de mi
-Maestro, y ambos hacamos alarde de nuestra agilidad, cuando l me dijo:
-
---Mira hacia abajo; pues para que sea menos penoso el camino, te
-convendr ver el suelo en que se asientan tus plantas.
-
-Del modo que las sepulturas tienen esculpido en signos emblemticos lo
-que fueron los muertos enterrados en ellas, para perpetuar su memoria,
-por lo cual muchas veces arranca lgrimas all el aguijn del recuerdo,
-que slo punza a las almas piadosas, de igual suerte, pero con ms
-propiedad y perfecto artificio, vi yo cubierto de figuras todo el plano
-de aquella va que avanza fuera del monte. Vea, por una parte, a aquel
-que fu creado ms noble que las dems criaturas, cayendo desde el
-cielo como un rayo[62]. Vea en otro lado a Briareo, herido por el
-dardo celestial, yaciendo en el suelo y oprimindolo con el peso de
-su helado cuerpo. Vea a Timbreo[63], a Palas y a Marte, armados an
-y en derredor de su padre, contemplando los esparcidos miembros de
-los Gigantes. Vea a Nemrod al pie de su gran obra, mirando con ojos
-extraviados a los que fueron en Senaar soberbios como l. Oh Nobe,
-con cun desolados ojos te vea representada en el camino entre tus
-siete y siete hijos exnimes! Oh Sal, cmo te me aparecas all,
-atravesado con tu propia espada y muerto en Gelbo, que desde entonces
-no volvi a recibir la lluvia ni el roco! Con igual evidencia te vea,
-oh loca Aracnea!, ya medio convertida en araa, y triste sobre los
-rotos pedazos de la obra que labraste por desgracia tuya. Oh Roboam!
-All no estabas ya representado con aspecto amenazador, sino lleno de
-espanto y conducido en un carro, huyendo antes que otros te expulsasen
-de tu reino. Mostrbase adems en aquel duro pavimento de qu modo
-Alcmen hizo pagar caro a su madre el desastroso adorno; cmo los hijos
-de Sennaquerib se arrojaron sobre su padre dentro del templo, dejndole
-all muerto; la destruccin y el cruel estrago que hizo Tamiris, cuando
-dijo a Ciro: "Tuviste sed de sangre; pues bien, yo te harto de ella;"
-y la derrota de los asirios, despus de la muerte de Holofernes, y el
-destrozo de sus restos fugitivos. Vease a Troya convertida en cenizas
-y en ruinas. Oh Ilin!, cun abatida y despreciable te representaba
-la escultura que all se distingua! Quin fu el maestro, cuyo pincel
-o buril traz tales sombras y actitudes, que causaran admiracin al
-ms agudo ingenio? All los muertos parecan muertos, y los vivos
-realmente vivos. El que presenci los hechos no vi mejor que yo la
-verdad de cuanto fu pisando mientras anduve inclinado. As, pues,
-hijos de Eva, ensoberbeceos; marchad con la mirada altiva, y no
-inclinis el rostro de modo que podis ver el mal sendero.
-
- [62] Luzbel.
-
- [63] Apolo.
-
-Habamos dado ya una gran vuelta por el monte, y el Sol estaba mucho
-ms adelantado en su camino de lo que nuestro absorto espritu creyera,
-cuando aquel que siempre andaba cuidadoso, empez a decir:
-
---Levanta la cabeza: no es tiempo de ir tan pensativo. He all un
-ngel, que se prepara a venir hacia nosotros, y ve tambin que se
-retira del servicio del da la sexta esclava. Reviste de reverencia tu
-rostro y tu actitud, a fin de que le plazca conducirnos ms arriba:
-piensa en que este da no volver jams a lucir.
-
-Estaba yo tan acostumbrado por sus amonestaciones a no desperdiciar el
-tiempo, que su lenguaje, con respecto a este punto, no poda parecerme
-obscuro. La hermosa criatura vena en nuestra direccin, vestida de
-blanco, y centelleando su rostro como la estrella matutina. Abri los
-brazos y despus las alas, diciendo:
-
---Venid; cerca de aqu estn las gradas, y puede subirse fcilmente por
-ellas. Qu pocos acuden a esta invitacin! Oh raza humana, nacida
-para remontar el vuelo!, por qu el menor soplo de viento te hace caer?
-
-Nos condujo hacia donde la roca estaba cortada; y all agit sus alas
-sobre mi frente, permitindome luego seguir con seguridad mi camino.
-As como, para subir al monte donde est la iglesia que, a mano derecha
-y ms arriba del Rubaconte, domina a la bien gobernada ciudad[64], se
-modera la rpida pendiente por medio de las escaleras hechas en otro
-tiempo, cuando estaban seguros los registros y las marcas oficiales,
-as tambin aqu, de un modo semejante, se templa la aspereza de la
-escarpada cuesta que desciende casi a plomo desde el otro crculo; pero
-es preciso pasar rasando por ambos lados con las altas rocas. Mientras
-nos internbamos en aquella angostura, omos voces que cantaban "Beati
-pauperes spiritu," de tal manera, que no poda expresarse con palabras.
-Ah! Cun diferentes de los del Infierno son estos desfiladeros! Aqu
-se entra oyendo cnticos, y all horribles lamentos. Subamos ya por la
-escalera santa, y me pareca ir ms ligero por ella, que antes iba por
-el camino llano; lo que me oblig a exclamar:
-
---Maestro, dime: de qu peso me han aliviado, pues ando sin sentir
-apenas cansancio alguno?
-
- [64] Florencia.
-
-Respondime:
-
---Cuando las P, que an quedan en tu frente casi borradas, hayan
-desaparecido enteramente, como una de ellas, tus pies obedecern tan
-sumisos a tu voluntad, que lejos de sentir el menor cansancio, tendrn
-un placer en moverse.
-
-Al or esto, hice como los que llevan algo en la cabeza y no lo saben,
-pero lo sospechan por los ademanes de otros; que procuran acertarlo con
-ayuda de la mano, la cual busca y encuentra, y desempea el oficio que
-no es posible encomendar a la vista: extendiendo los dedos de la mano
-derecha, slo encontr seis de las letras que el Angel de las llaves
-haba grabado en mi frente; y al ver lo que yo haca, se sonri mi
-Maestro.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMO TERCIO_
-
-
-Habamos llegado a lo alto de la escala, donde por segunda vez se
-adelgaza la montaa destinada a la purificacin de los que suben por
-ella. Tambin all la cie en derredor un rellano como el primero, slo
-que el arco de su circunferencia se repliega ms pronto: en l no hay
-esculturas ni nada parecido, y as el ribazo interior, como el camino
-presentan al desnudo el color lvido de la piedra.
-
---Si esperamos aqu a alguien para preguntarle hacia qu lado hemos de
-seguir--deca el Poeta--, temo que tardaremos mucho en decidirnos.
-
-Dirigi luego la vista fijamente hacia el Sol; afirm en el pie derecho
-el centro de rotacin, e hizo girar su costado izquierdo.
-
---Oh dulce luz, en quien confo al entrar por el nuevo camino!
-Condcenos--deca--como conviene ser conducido por este lugar. T das
-calor al mundo, t le iluminas: tus rayos, pues, deben servir siempre
-de gua, a menos que otra razn disponga lo contrario.
-
-Ya habamos recorrido en poco tiempo y merced a nuestra activa
-voluntad, un trayecto como el que ac se cuenta por una milla, cuando
-sentimos volar hacia nosotros, pero sin verlos, algunos espritus que,
-hablando, invitaban cortsmente a tomar asiento en la mesa de amor. La
-primera voz que pas volando deca distintamente: "Vinum non habent!"
-y se alej, repitindolo por detrs de nosotros. Antes que dejara de
-percibirse enteramente a causa de la distancia, pas otra gritando: "Yo
-soy Orestes;" y tampoco se detuvo.
-
---Oh Padre!--dije yo--; qu voces son esas?
-
-Y mientras esto preguntaba, omos una tercera que deca: "Amad a los
-que os han hecho dao." El buen Maestro me contest:
-
---En este crculo se castiga la culpa de la envidia; pero las cuerdas
-del azote son movidas por el amor. El freno de ese pecado debe producir
-diferente sonido; y creo que lo oirs, segn me parece, antes de que
-llegues al paso del perdn. Pero fija bien tus miradas a travs del
-aire, y vers algunas almas sentadas delante de nosotros, apoyndose
-todas a lo largo de la roca.
-
-Entonces abr los ojos ms que antes; mir hacia delante, y vi sombras
-con mantos, cuyo color no era diferente del de la piedra. Y luego que
-hubimos avanzado algo ms, o exclamar: "Mara, ruega por nosotros!"
-"Miguel, y Pedro, y todos los santos, rogad!" No creo que hoy exista
-en la Tierra un hombre tan duro, que no se sintiese movido de compasin
-hacia lo que vi en seguida; pues cuando llegu junto a las almas, y
-pude observar sus actos claramente, brot de mis ojos un gran dolor.
-Me parecan cubiertas de vil cilicio; cada cual sostena a otra con la
-espalda, y todas lo estaban a su vez por la roca, como los ciegos, a
-quienes falta la subsistencia, se colocan en los Perdones, y solicitan
-el socorro de sus necesidades, apoyando cada uno su cabeza sobre la
-del otro, para excitar ms pronto la compasin, no por medio de sus
-palabras, sino con su aspecto que no contrista menos. Y del mismo modo
-que el sol no llega hasta los ciegos, as tambin la luz del Cielo no
-quiere mostrarse a las sombras de que hablo; pues todas tienen sus
-prpados atravesados y cosidos por un alambre, como se hace con los
-gavilanes salvajes para domesticarlos.
-
-Mientras iba andando, me pareca inferir una ofensa, viendo a otros sin
-ser visto de ellos; por lo cual me volv hacia mi prudente Consejero.
-Bien saba l lo que quera significar mi silencio; as es que no
-esper mi pregunta, sino que me dijo:
-
---Habla, y s breve y sensato.
-
-Virgilio caminaba a mi lado por aquella parte de la calzada desde donde
-se poda caer, pues no estaba resguardada por ningn pretil: hacia mi
-otro lado estaban las devotas sombras, las cuales lanzaban con tanta
-fuerza las lgrimas a travs de su horrible costura, que baaban con
-ellas sus mejillas. Me dirig a ellas y les dije:
-
---Oh gente segura de ver la ms alta luz del cielo, nico fin a que
-aspira vuestro deseo! As la gracia disipe pronto las impurezas de
-vuestra conciencia, de tal suerte que descienda por ella puro y claro
-el ro de vuestra mente, decidme (que me ser muy dulce y grato) si
-entre vosotras hay algn alma que sea latina, a quien quiz podr serle
-til que yo la conozca.
-
---Oh hermano mo!, todas nosotras somos ciudadanas de una verdadera
-ciudad; pero t querrs decir si hay alguna que haya peregrinado en
-vida por Italia.
-
-Estas palabras cre percibir en respuesta a las mas, algo ms
-adelante del sitio en que me encontraba; por lo cual me hice or de
-nuevo ms all. Entre las dems sombras vi una que pareca estar a la
-expectativa; y si alguien pregunta cmo poda insinuarse, le dir que
-levantando en alto la barba, como hacen los ciegos.
-
---Espritu--le dije--, que te abates para subir, si eres aquel que me
-ha respondido, dame cuenta de tu pas y de tu nombre.
-
---Yo fu sienesa--respondi--, y estoy aqu con estos otros purificando
-mi vida culpable, y suplicando con lgrimas a Aqul que debe
-concedrsenos. No fu sabia, por ms que me llamaran "Sapa," y me
-alegraron ms los males ajenos que mis propias venturas. Y porque no
-creas que te engao, oye si fu tan necia como te digo. Descenda ya
-por la pendiente de mis aos, cuando mis conciudadanos se encontraron
-cerca de Colle a la vista de sus adversarios, y yo rogaba a Dios lo
-mismo que El quera. Fueron destrozados, y reducidos en aquel sitio
-al paso amargo de la fuga; y al ver aquella caza, tuve tal contento,
-que ningn otro puede igualrsele. Mientras tanto elevaba al cielo mi
-atrevida faz gritando a Dios: "Ahora ya no te temo," como hizo el mirlo
-engaado en invierno por algunos das apacibles. Hacia el fin de mi
-vida quise reconciliarme con Dios; y an no habra comenzado a pagar mi
-deuda por medio de la penitencia, si no fuera porque me tuvo presente
-en sus santas oraciones Pedro Pettinagno, que se apiad de m, movido
-de su caridad. Pero quin eres t, que vas informndote de esa suerte
-de nuestra condicin, con los ojos libres, segn creo, y que hablas
-respirando?
-
---Tambin estarn mis ojos cosidos aqu--le dije--, pero por poco
-tiempo; pues el delito que comet mirando con ellos envidiosamente ha
-sido pequeo. Mucho ms miedo infunde a mi alma el castigo de abajo;
-pues ya siento gravitar sobre m el peso de que van cargados los que
-all estn.
-
-Ella me pregunt:
-
---Quin te ha conducido, pues, aqu arriba entre nosotros, si crees
-volver abajo?
-
-Contestle:
-
---Ese que est conmigo y no pronuncia una palabra. Vivo estoy; por lo
-cual dime, espritu elegido, si quieres que all mueva en tu favor an
-los pies mortales.
-
---Oh!, eso s que es una cosa nunca oda--repuso--, y una gran seal
-de que Dios te ama: rugote, por tanto, que me auxilies con tus
-oraciones; y te suplico por aquello que ms desees, que si vuelves a
-pisar la tierra de Toscana, me pongas en buen lugar con mis parientes.
-Los vers entre aquella gente vana, que confa en Talamone; y esa
-esperanza, ms descabellada que la de encontrar la Diana, los perder;
-pero los almirantes perdern ms an.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOCUARTO_
-
-
-Quin es ese que gira en torno de nuestro monte, antes de que la
-muerte le haya hecho emprender su vuelo, y abre y cierra los ojos segn
-su voluntad?
-
---Ignoro quin sea; pero s que no va solo: pregntale t que ests ms
-prximo a l, y acgele con dulzura, de modo que le hagas hablar.
-
-As razonaban a mi derecha dos espritus, apoyado uno contra otro:
-despus levantaron la cabeza para dirigirme la palabra, y dijo uno de
-ellos:
-
---Oh alma que, encerrada an en tu cuerpo, te encaminas hacia el
-Cielo! Consulanos por caridad, y dinos de dnde vienes y quin eres;
-pues la gracia que de Dios has recibido nos causa el asombro que
-produce una cosa que no ha existido jams.
-
-Yo les contest:
-
---Por en medio de la Toscana serpentea un riachuelo, que nace en
-Falterona, y al que no le bastan cien millas de curso: a orillas de
-este ro he recibido mi persona: deciros quin soy yo, sera hablar en
-vano, porque mi nombre an no es muy conocido.
-
---Si he penetrado bien tu entendimiento con el mo--me respondi el
-que me haba preguntado--, hablas del Arno.
-
-Y el otro le dijo:
-
---Por qu oculta el nombre de aquel ro, como se hace con una cosa
-horrible?
-
-Y la sombra a quien le preguntaban esto respondi como deba:
-
---No lo s; pero es muy digno de desaparecer el nombre de tal valle;
-porque desde su origen (donde la alpestre cordillera de que est
-desprendido el Peloro es tan copiosa de aguas, que en pocos sitios lo
-ser ms) hasta el punto en que restituye lo que el cielo ha sacado
-del mar, a quien deben los ros el caudal que va con ellos, todos
-sus pobladores, enemistados con la virtud, la persiguen como a una
-serpiente, ya sea por desventura del pas, o ya por una mala costumbre
-que los arrastra; por lo cual tienen los habitantes de aquel msero
-valle tan pervertida su naturaleza, que parece que Circe los haya
-apacentado. Aquel ro lleva primero su dbil curso por entre sucios
-puercos, ms dignos de bellotas que de otro alimento condimentado para
-uso de los hombres. Llegando abajo, encuentra viles gozquecillos, ms
-rabiosos de lo que permite su fuerza, y a quienes tuerce con desdn el
-hocico. Va descendiendo, y cuanto ms acrecienta su caudal, tanto ms
-encuentra los perros convertidos en lobos la maldecida y desdichada
-fosa: bajando luego por entre profundas gargantas, tropieza con las
-engaosas zorras, que no temen lazo que pueda cogerlas. No he de dejar
-de decirlo, aunque haya quien me oiga; y le convendr a se, con tal
-que se acuerde de lo que un espritu de verdad me revela. Veo a tu
-sobrino, que se convierte en cazador cruel de aquellos lobos sobre
-la orilla del feroz ro, y a todos los atemoriza. Vende por dinero
-su carne, aun estando viva: despus los mata como si fuesen bueyes
-viejos, y quita a muchos la vida y a s mismo el honor. Ensangrentado
-sale de la triste selva, dejndola de tal modo, que de aqu a mil aos
-no volver a su estado primitivo[65].
-
- [65] En los puercos, perros, lobos y zorras de que habla
- en este prrafo ha simbolizado Dante respectivamente a los
- casentinos, aretinos, gelfos florentinos y pisanos. El
- cazador a que se alude es Fulcieri da Calboli, que, siendo
- en 1302 potestad de Florencia, fu inducido por los Negros
- a perseguir a los Blancos, a muchos de los cuales puso por
- dinero en manos de sus enemigos.
-
-Como al anuncio de futuros males se turba el rostro del que lo escucha,
-venga de donde quiera el peligro que le amenace, as vi yo turbarse y
-entristecerse a la otra alma, que estaba vuelta escuchando, apenas hubo
-recapacitado aquellas palabras. El lenguaje de la una y el rostro de
-la otra excitaban en m el deseo de saber sus nombres: hceles entre
-ruegos esta pregunta; por lo cual, el espritu que antes me haba
-hablado repuso:
-
---Quieres que yo condescienda en hacer por ti lo que t no quieres
-hacer por m; pero pues Dios permite que se trasluzca tanto su gracia
-en ti, no dejar de satisfacer tus deseos. Sabe, pues, que yo soy Guido
-del Duca: de tal modo abras la envidia mi sangre, que cuando vea
-un hombre feliz, hubieras podido contemplar la lividez de mi rostro.
-Por eso ahora siego la mies de mi simiente.--Oh raza humana!, por
-qu pones tu corazn en lo que requiere una posesin exclusiva? Este
-es Rinieri, honra y prez de la casa de Calboli, la cual no ha tenido
-despus ningn heredero de sus virtudes. Y no es slo su descendencia
-la que, entre el Po y los montes, el mar y el Reno, se encuentra hoy
-despojada de los bienes que entraan la verdad y subliman el nimo;
-pues dentro de esos lmites todo el terreno est cubierto de plantas
-venenosas, de tal modo que tarde podr volvrsele a meter en cultivo.
-Dnde est el buen Licio y Enrique Manardi, Pedro Traversaro y
-Guido de Carpigna? Oh, romaoles, raza bastardeada! Cundo nacer
-en Bolonia un nuevo Fabbro? Cundo en Faenza echar races otro
-Bernardino de Fosco, hermoso tronco salido de una insignificante
-semilla? No te asombres, Toscano, si ves que lloro al recordar a Guido
-de Prata, y a Ugolino de Azzo, que vivi entre nosotros; a Federico
-Tignoso y a todos los suyos; a la familia Traversara y los Anastagi,
-casas ambas que estn hoy desheredadas de la virtud de sus mayores: no
-te asombre mi duelo al recordar las damas y los caballeros, los afanes
-y agasajos que inspiraban amor y cortesa, all donde han llegado a ser
-tan depravados los corazones. Oh Brettinoro! por qu no desapareciste
-cuando tu antigua familia y muchos de tus habitantes huyeron por no
-ser culpables? Bien hace Bagnacaval en no reproducirse; y por el
-contrario, hace mal Castrocaro y peor Conio, que se empea en procrear
-tales condes. Los Pagani se portarn bien cuando huya el Demonio; pero
-no tanto que consigan dejar de s un recuerdo puro. Oh Ugolino de
-Fantoli!, tu nombre est bien seguro; pues no es de esperar que haya
-quien, degenerando, pueda obscurecerlo. Pero djame, oh Toscano!; que
-ahora me son ms gratas las lgrimas que las palabras: tanto es lo que
-me ha oprimido la mente nuestra conversacin.
-
-Sabamos que aquellas almas queridas nos oan andar; y pues que
-callaban, debamos estar seguros del camino que seguamos. Luego que
-andando nos encontramos solos, lleg directamente a nosotros una
-voz, que hendi el aire como un rayo, diciendo: "El que me encuentre
-debe darme la muerte;" y huy como el trueno que se aleja, cuando
-de pronto se desgarra la nube. Apenas cesamos de oirla, percibimos
-otra, la cual retumb con gran estrpito, semejante al trueno que
-sigue inmediatamente al relmpago: "Yo soy Aglauro, que me convert en
-piedra." Entonces, para unirme ms al Poeta, d un paso hacia atrs y
-no hacia adelante. Ya se haba calmado el aire por todas partes, cuando
-l me dijo:
-
---Aquel fu el duro freno que debera contener al hombre en sus
-lmites; pero mordis tan fcilmente el cebo, que os atrae con su
-anzuelo el antiguo adversario, sirviendoos de poco el freno o el
-reclamo. El cielo os llama y gira en torno vuestro mostrndoos sus
-eternas bellezas, y sin embargo, vuestras miradas se dirijen hacia la
-Tierra; por lo cual os castiga Aqul que lo ve todo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOQUINTO_
-
-
-Caminando ya el Sol hacia la noche, pareca quedarle por recorrer
-tanto espacio como el que media entre el principio del da y el punto
-donde aquel seala el trmino de la hora de tercia en la esfera, que,
-cual nio inquieto, se mueve continuamente: all era ya la tarde, y
-aqu media noche. Los rayos solares nos heran de lleno en el rostro,
-porque habamos dado tal vuelta en derredor de la montaa, que
-bamos directamente hacia el Ocaso; cuando sent que el resplandor
-deslumbraba mis ojos mucho ms que antes; y sindome desconocida la
-causa, me qued estupefacto: levant las manos, y me form con ellas
-una sombrilla encima de las cejas, que es el preservativo contra el
-exceso de luz. Como cuando en el agua o en un espejo rebota el rayo
-luminoso, elevndose al lado opuesto de idntica manera que desciende,
-y desvindose por ambas partes a igual distancia de la cada de la
-piedra, segn demuestran la experiencia y el arte, as me pareci ser
-herido por una luz que delante de m se reflejaba; por lo cual apart
-de ella presurosamente los ojos.
-
---Qu es aquello, amado Padre, de que no puedo, por ms que haga,
-resguardar mi vista--dije--, y que parece venir hacia nosotros?
-
---No te asombres si la familia del Cielo te deslumbra todava--me
-respondi--: es un mensajero que viene a invitar a un hombre a que
-suba. En breve, no slo podrs contemplar estas cosas sin molestia,
-sino que te sern tanto ms deleitables, cuanto ms dispuesta se halle
-tu naturaleza a sentirlas.
-
-Luego que llegamos cerca del Angel bendito, con agradable voz nos dijo:
-"Entrad por aqu a una escalera, que es menos empinada que las otras."
-Subamos ya, dejando en pos de nosotros aquel crculo, cuando omos
-cantar a nuestra espalda: "Beati misericordes" y "Regocjate t que
-vences." Mi maestro y yo ascendamos solos, y yo pensaba entretanto
-sacar provecho de sus palabras; por lo que, dirigindome a l, le
-pregunt:
-
---Qu quiso decir el espritu de la Romana al hablar de lo que
-requiere una posesin exclusiva?
-
-Respondime:
-
---Ahora conoce el dao que causa su principal pecado: as, pues, no
-debes admirarte si le condena, a fin de que haya menos que llorar
-por l; porque si vuestros deseos se cifran en bienes que puedan
-disminuirse dando a otros participacin en ellos, la envidia excita
-vuestros pulmones a suspirar; pero si el amor de la suprema esfera
-dirigiese hacia el Cielo vuestros deseos, no abrigarais tal temor en
-vuestro corazn; pues cuanto ms se dice all "lo nuestro," tanto mayor
-es el bien que posee cada cual, y mayor caridad arde en aquel recinto.
-
---Menos contento estoy que si me hubiese callado--dije--; y ahora
-ofuscan ms dudas mi mente. Cmo puede ser que un bien distribudo
-entre muchos haga ms ricos a sus poseedores, que poseyndolo unos
-pocos?
-
-A lo que me contest:
-
---Por fijar siempre tu pensamiento en las cosas terrenales deduces
-obscuridad y error de las claras verdades que te demuestro. Aquel bien
-infinito e inefable que est arriba, se lanza hacia el amor, como un
-rayo de luz a un cuerpo flgido, comunicndose tanto ms cuanto mayor
-es el ardor que encuentra; de modo que la eterna virtud crece sobre la
-caridad a medida que sta se aumenta; por lo cual, cuanto mayor nmero
-de almas se dirigen a l, tanto ms amor hay all arriba, y ms all se
-ama, reflejndose este amor de una a otra alma como la luz entre dos
-espejos. Si no te satisfacen mis razones, ya vers a Beatriz, y ella
-acallar por completo ese deseo y cualquier otro que tengas. Avanza,
-pues, para que pronto desaparezcan, como ya han desaparecido dos, esas
-cinco seales, que slo se borran por medio de lgrimas.
-
-Cuando iba a decir: "Me has dejado satisfecho," observ que habamos
-llegado al otro crculo; por lo cual, ocupado en pasear por l
-mis anhelantes miradas, guard silencio. All me pareci que era
-sbitamente arrebatado en xtasis, y que vea un templo con muchas
-personas, y una mujer a la entrada exclamando, en la dulce actitud de
-una madre: "Hijo mo, por qu has obrado as con nosotros? Tu Padre
-y yo te buscbamos angustiados." Cuando se call, desapareci lo que
-antes se me haba aparecido. Despus se ofreci a mi vista otra, por
-cuyas mejillas se deslizaba aquel agua que destila el dolor, cuando
-procede de un gran despecho contra otro; sta deca: "Si eres seor de
-la ciudad cuyo nombre origin tanta contienda entre los dioses, y en
-la que toda ciencia destella[66], vngate de los atrevidos brazos que
-abrazaron a nuestra hija, oh Pisstrato!" Y este seor bondadoso y
-clemente le responda con rostro sereno: "Qu haremos con el que nos
-quiere mal, si condenamos al que nos ama?" Despus vi a varios hombres
-abrasados por la ira, matando a pedradas a un joven[67], y dicindose
-a grandes gritos unos a otros: "Martirzale, martirzale!" Y le
-contemplaba encorvado hacia el suelo bajo el peso de la muerte que ya
-le derribaba; pero haciendo de sus ojos puertas para llegar al cielo,
-y rogando al Seor en medio de tal martirio y con aquel aspecto que
-excita a la piedad, que perdonase a sus perseguidores. Cuando mi alma
-volvi de fuera a las cosas que fuera de ella son verdaderas, reconoc
-mis errores que, sin embargo, no eran falsos. Mi Gua, que me vea
-hacer lo que un hombre que sale de un sueo, me dijo:
-
---Qu tienes, que no puedes sostenerte? Has andado ms de media legua
-con los ojos cerrados y con paso vacilante, como el que est dominado
-por el vino o por el sueo.
-
- [66] El protomrtir San Esteban.
-
- [67] Atenas, por cuyo nombre trabaron gran contienda Neptuno y
- Minerva.
-
---Oh amado Padre mo!--dije yo--; si me prestas atencin, te dir lo
-que se me ha aparecido cuando mis piernas vacilaban.
-
-Y l a su vez:
-
---Aunque tuvieras cien mscaras que ocultaran tu rostro, adivinara yo
-hasta tus menores pensamientos. Lo que has visto te ha sido revelado
-para que no te excuses de abrir el corazn al agua de la paz, que
-mana de la fuente eterna. Te he preguntado "qu tienes?," no porque
-me dijeras lo que hace el que tiene los ojos entornados cuando se ha
-apoderado algn sopor de su cuerpo, sino para que tus pies recobrasen
-fuerzas: es preciso estimular as a los perezosos, demasiado lentos en
-emplear el tiempo de sus vigilias, cuando, una vez despiertos, recobran
-el imperio de su voluntad.
-
-Seguamos nuestro camino, cuando ya obscureca, mirando atentamente
-lo ms all que podan nuestros ojos por entre los luminosos rayos
-vespertinos, cuando vimos adelantarse poco a poco hacia nosotros una
-humareda obscura como la noche, sin que hubiese por all un sitio donde
-guarecerse de ella, y que nos priv del uso de la vista y del aire puro.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOSEXTO_
-
-
-La obscuridad del Infierno, y la de la noche privada de todo planeta
-bajo un mezquino cielo, entenebrecido por las nubes hasta lo sumo, no
-echaran sobre mi vista un velo tan denso como aquel humo que all
-nos envolvi; siendo tal la sensacin de su punzante aspereza, que
-no podan los ojos permanecer abiertos; por lo cual, mi sabio y fiel
-Acompaante se acerc a m, ofrecindome su hombro. Como va el ciego
-detrs de su lazarillo para no extraviarse, ni tropezar en algo que
-le ofenda o acaso le origine la muerte, as caminaba yo a travs de
-aquel aire fosco y acre, atento a la voz de mi Gua, que nicamente iba
-diciendo: "Cuida de no separarte de m." Oa yo voces, cada una de las
-cuales pareca rogar a fin de obtener paz y misericordia del Cordero de
-Dios, que quita los pecados. El principio de su oracin era solamente
-"Agnus Dei;" todos pronunciaban estas palabras a un mismo tiempo y con
-tan igual tono, que pareca existir entre ellos una perfecta concordia.
-
---Maestro--dije--; son espritus esos que oigo?
-
---Lo has acertado--contest--; van desatando el nudo de la ira.
-
---Quin eres t, que hiendes nuestro humo, y hablas de nosotros como
-si contaras an el tiempo por calendas?
-
-De esta suerte habl una voz; por lo cual el Maestro me dijo:
-
-Responde, y pregntale si por aqu se va arriba.
-
-Entonces dije yo:
-
---Oh criatura, que te purificas para volver a presentarte hermosa ante
-Aqul que te hizo! Oirs cosas maravillosas si quieres seguirme.
-
---Te seguir cuanto me est permitido--me contest--; y si el humo
-impide que nos veamos, el odo nos aproximar a falta de la vista.
-
-Empec, pues, de esta manera:
-
---Me dirijo hacia arriba con la forma que la muerte desvanece, y he
-llegado hasta aqu a travs de las penas del Infierno. Y si Dios me ha
-acogido en su gracia de tal modo, que quiere que yo vea su corte por
-un medio tan distinto de lo usual, no me ocultes quin fuiste antes de
-morir, sino dmelo: dime tambin si voy bien por aqu hacia la subida,
-y tus palabras nos servirn de gua.
-
---Fu lombardo, y me llam Marco: conoc el mundo; y am aquella virtud
-hacia la cual nadie dirige hoy su mira. Para llegar a lo alto, sigue en
-derechura por donde vas.
-
-As respondi, aadiendo despus:
-
---Te suplico que ruegues por m cuando ests arriba.
-
-A lo que le contest:
-
---Por mi fe te prometo que har lo que me pides; pero me veo envuelto
-en una duda, que no me es dado aclarar. Primeramente era sencilla,
-ms ahora se ha duplicado con tus palabras, que unidas a las que he
-odo en otra parte, me certifican un mismo hecho. El mundo est, pues,
-exhausto de toda virtud, como me indicas, y sembrado y cubierto de
-maldad; pero te ruego que me digas la causa, de modo que yo pueda verla
-y mostrarla a los dems; pues unos la hacen depender del cielo, y otros
-de aqu abajo.
-
-Antes de contestar exhal un profundo suspiro, que termin en un ay!
-doloroso, y despus dijo:
-
---Hermano, el mundo es ciego, y se conoce que t vienes de l.
-Vosotros los vivos hacis estribar toda causa en el cielo, como si
-l imprimiera por necesidad su movimiento a todas las cosas. Si as
-fuese, quedara destrudo en vosotros el libre albedro, y no sera
-justo que se retribuyera el bien con goces y alegras, y el mal con
-llanto y luto. El cielo inicia vuestros movimientos: no quiero decir
-todos; pero, aunque as lo dijese, os ha dado luz para distinguir el
-bien y el mal. Os ha dado tambin el libre albedro, que aun cuando
-se fatigue luchando en los primeros combates con el cielo, despus
-lo vence todo, si persevera en el buen propsito. A mayor fuerza y a
-naturaleza mejor estis sometidos, sin dejar de ser libres; y ella crea
-vuestro espritu, que no est bajo el dominio del cielo. As pues,
-si el mundo se aparta del verdadero camino, vuestra es la culpa; que
-en vosotros debe buscarse, y ahora te lo probar con toda veracidad.
-Sale el alma de manos de su Creador, que la acaricia antes de que
-exista, semejante al nio que entre el llanto y la risa balbucea; y
-es entonces una simplecilla, que nada sabe, y solamente movida por el
-instinto de la felicidad, se inclina gustosa hacia lo que la contenta
-y regocija. Desde luego siente placer en los bienes ms mezquinos;
-pero en esto se engaa, y corre tras ellos, si no tiene gua o freno
-que tuerza su inclinacin. Por eso es necesario establecer leyes que
-sirvan de freno, y tener un rey que sepa discernir al menos la torre
-de la verdadera ciudad. Las leyes existen; pero quin se cuida de su
-cumplimiento? Nadie; porque el pastor que precede a las almas puede
-rumiar, pero no tiene la pezua hendida; por lo cual, viendo todo el
-rebao a su pastor cebarse nicamente en aquellos bienes de que l es
-tan codicioso, se apacienta de lo mismo y no pide ms. Bien puedes ver,
-por esto, que en el mal gobierno estriba la causa de que el mundo sea
-culpable, y no en que vuestra naturaleza est corrompida. Roma, que
-hizo bueno al mundo, sola tener dos soles, que hacan ver uno y otro
-camino, el del mundo y el de Dios. Uno de los dos soles ha obscurecido
-al otro, y la espada se ha unido al bculo pastoral: as juntos, por
-fuerza deben ir las cosas de mala manera; porque estando unidos, no se
-temen mutuamente. Si no me prestas crdito, pon mientes en la espiga;
-pues toda hierba se conoce por su semilla. En el pas que baan el Po
-y el Adigio sola encontrase valor y cortesa, antes de que Federico
-tuviese contiendas. Hoy, todo aquel que dejara de acercarse a aquellas
-provincias por vergenza de hablar con hombres probos, puede pasar por
-ellas, seguro de que no hallar ninguno. Bien es verdad que aun existen
-all tres ancianos, en quienes la edad antigua reprende a la moderna, y
-les parece que Dios tarda en llamarlos a mejor vida: son stos Conrado
-de Palazzo, el buen Gerardo, y Guido de Castel, a quien mejor le llaman
-al estilo francs el lombardo sencillo. En el da la Iglesia de Roma,
-para confundir en s dos gobiernos, cae en el lodo ensucindose a s
-misma y a su carga.
-
---Oh Marco mo!--dije yo--; razonas bien: y ahora comprendo por qu
-fueron excludos de heredar los hijos de Lev. Pero qu Gerardo es se
-a quien tienes por un sabio, ese resto de una raza extinguida, que es
-un reproche para este siglo salvaje?
-
---O tus palabras me engaan, o me tientan--respondime--; porque,
-a pesar de hablarme en toscano, parece que no sepas nada del buen
-Gerardo. Yo no le conozco ningn sobrenombre, a no ser que lo tome de
-su hija Gaya. Dios sea con vosotros, que no puedo seguiros ms. Mira el
-albor que ya clarea, brillando a travs del humo: me es preciso partir
-antes de que aparezca el Angel que est all.
-
-As dijo, y no quiso escuchar ms.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOSEPTIMO_
-
-
-Lector, si alguna vez te ha sorprendido la niebla en los Alpes, de
-modo que no vieses a travs de ella sino como el topo a travs de la
-membrana que cubre sus ojos, recuerda cun dbilmente penetra el globo
-solar por entre los hmedos y densos vapores, cuando stos empiezan a
-enrarecerse, y tu imaginacin podr fcilmente figurarse cmo volv yo
-a ver el Sol, que estaba ya prximo a su ocaso. As pues, caminando al
-igual de mi fiel Maestro, salimos fuera de la nube de humo a los rayos
-luminosos, que ya se haban extinguido en la falda de la montaa.
-
-Oh fantasa, que de tal modo nos arrebatas a veces fuera de nosotros
-mismos, que nada siente el hombre aunque suenen mil trompetas en
-torno suyo! Quin te anima cuando no recibes impresin alguna de los
-sentidos? sin duda te anima una luz que se forma en el cielo, y que
-desciende por s misma, o por la voluntad divina que nos la enva. En
-mi imaginacin aparecieron las huellas de la impiedad de aqulla, que
-se transform en el pjaro que ms se deleita cantando. Entonces mi
-espritu se reconcentr tanto en s mismo, que no llegaba hasta l
-ninguna cosa exterior. Despus descendi a mi exaltada fantasa la
-imagen desdeosa y fiera de un crucificado, a quien vea morir de aquel
-modo. Junto a l estaban el grande Asuero, Esther su esposa, y el justo
-Mardoqueo, que fu tan recto en sus obras y en sus palabras. Cuando se
-desvaneci por s misma aquella visin, como una burbuja a la que falta
-el agua de que estaba formada, surgi a mi imaginacin una doncella
-que, llorando desconsolada, deca: "Oh Reina!, por qu tu clera
-te redujo a la nada? Te has dado muerte por no perder a Lavinia: sin
-embargo, me has perdido; y yo soy la que lloro, madre, tu prdida antes
-que la de otro."
-
-As como se interrumpe el sueo, cuando una nueva luz hiere de
-improviso nuestros ojos cerrados, y aunque interrumpido se agita
-antes de morir enteramente, as terminaron mis visiones tan pronto
-como me di en el rostro una claridad mucho mayor de la que estamos
-acostumbrados a ver. Me volv a uno y otro lado para examinar el sitio
-en que me encontraba, cuando o una voz que deca: "Por aqu se sube."
-Aquella voz hizo que me olvidase de todo, y despert en m tan vivo
-deseo de mirar quin era el que hablaba, que no habra descansado hasta
-averiguarlo; pero me falt all la facultad de ver, como sucede cuando
-el Sol nos deslumbra y se vela a nuestros ojos con el esplendor de sus
-rayos.
-
---Este--me dijo mi Maestro--es un espritu divino, que se oculta en
-su propia luz, y que nos indica la va para ir arriba, sin que se
-lo roguemos. Hace con nosotros lo que el hombre consigo mismo; pues
-el que ve una necesidad, y aguarda que le supliquen, ya se prepara
-malignamente a rehusar todo socorro. Ahora nuestros pies deben
-aprestarse a obedecer tan corts invitacin: apresurmonos, pues, a
-subir antes que obscurezca, porque despus no podramos hacerlo hasta
-la nueva aurora.
-
-As dijo mi Gua, y ambos dirigimos nuestros pasos hacia una
-escalera: en cuanto estuve en la primera grada, sent junto a m como
-un movimiento de alas, que aventaba mi rostro, y o decir: "Beati
-pacifici," que carecen de pecaminosa ira. Estaban ya tan elevados
-sobre nosotros los ltimos rayos a quienes sigue la noche, que las
-estrellas aparecan por muchas partes. "Oh valor mo!, por qu as
-me abandonas?," deca yo entre m, sintiendo que me flaqueaban las
-piernas. Nos encontrbamos donde conclua la escalera, y estbamos
-parados, como la nave que llega a la playa: escuch un momento por si
-oa algo en el nuevo crculo; y despus, dirigindome hacia mi Maestro,
-le dije:
-
---Dulce Padre mo, qu ofensa se purifica en el crculo en que
-estamos? Ya que se detienen nuestros pies, no detengas tus palabras.
-
-Me contest:
-
---El amor del bien, que no ha cumplido su deber, aqu se reintegra:
-aqu se castiga al tardo remero. Para que lo entiendas ms claramente,
-dirige tu pensamiento hacia m, y recogers algn buen fruto de nuestra
-detencin. Hijo mo--empez a decir--, ni el Creador, ni criatura
-alguna carecieron jams de amor, bien sea natural o racional, segn
-te consta. El natural no se equivoc nunca: el otro puede errar, por
-dirigirse a un mal objeto, por exceso o por falta de fervor. Mientras
-se dirige a los principales bienes, y se modera en su afecto a los
-secundarios, no puede ser causa de censurable deleite; pero cuando se
-inclina al mal, o se lanza al bien con mayor o menor solicitud de la
-que debe, entonces la criatura se vuelve contra su Creador. De aqu
-puedes deducir que el amor es en vosotros la semilla de toda virtud, y
-de toda accin que merezca castigo. Ahora bien, como el amor no puede
-nunca renunciar a la dicha del sujeto en quien reside, todas las cosas
-estn preservadas de su propio odio; y como no se concibe que ningn
-ser creado pueda existir por s solo, ni separado del Sr primero,
-es imposible todo sentimiento que tienda a odiar a ste. Resulta,
-pues, si mi deduccin es lgica, que el mal que se desea es contra el
-prjimo; y este amor nace de tres modos en vuestro frgil barro. Hay
-quien espera elevarse sobre la ruina de su vecino, y slo por esto
-desea que se derrumbe desde la altura de su grandeza; hay quien teme
-perder mando, gracia, honor y fama ante la elevacin de otro, y esto
-le causa tal disgusto, que anhela lo contrario; y en fin, hay quien,
-por haber recibido alguna injuria, se irrita de tal suerte, que arde en
-sed de venganza, y nicamente piensa en hacer dao a su contrario. Este
-triforme amor es el que hemos visto llorar en los crculos inferiores.
-Ahora quiero que conozcas el otro amor que corre al bien sin orden
-ni medida. Cada cual concibe confusamente y desea un bien en el que
-se recrea el alma; y por eso se esfuerzan todos para alcanzarlo. Si
-vuestro amor es lento en dirigirse o en adquirir aquel bien, este
-crculo os da el debido castigo, aun despus de vuestro arrepentimiento
-en vida. Existe otro bien que no hace al hombre dichoso: no es la
-felicidad, no es la buena esencia, el fruto y la raz de todo bien.
-El amor que se entrega demasiado a ese bien, se castiga en los tres
-crculos superiores a ste; pero no te dir el modo cmo est hecha
-esta divisin, a fin de que t lo averiges.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOCTAVO_
-
-
-El gran doctor haba terminado su razonamiento, y miraba atentamente a
-mi ojos para ver si me dejaba satisfecho; y yo, que me senta excitado
-por una nueva sed, callaba exteriormente, pero deca en mi interior:
-"Quiz le cansen mis numerosas preguntas." Mas aquel Padre veraz, que
-adivin el tmido deseo que no me atreva a descubrir, hablando, me di
-aliento para hablar; por lo que le dije:
-
---Maestro, mi vista se aviva de tal modo con tu luz, que discierne
-claramente cuanto tu razn abarca o describe: por eso te ruego, dulce
-y querido Padre, que me definas el Amor al que atribuyes toda buena y
-mala accin.
-
---Dirige hacia m--me dijo--las penetrantes miradas de tu inteligencia
-y te ser manifiesto el error de los ciegos que se convierten en guas.
-El alma, que ha sido creada con predisposicin al amor, se lanza hacia
-todo lo agradable, tan pronto como es incitada por el placer a ponerse
-en accin. Vuestra facultad aprehensiva recibe la imagen o la especie
-de un objeto exterior, y la desenvuelve dentro de vosotros, de tal
-modo que induce a vuestro nimo a dirigirse hacia dicho objeto; y si
-al hacerlo se abandona a l, ese abandono es amor, y ese amor es la
-naturaleza que de nuevo se une a vosotros, por efecto del placer.
-Despus, as como el fuego se dirige hacia lo alto, a causa de su
-forma, que ha sido hecha para subir all donde ms se conserva en su
-materia primitiva, as tambin el alma apasionada se entrega al deseo,
-que es el movimiento espiritual, y no sosiega hasta que goza de la
-cosa amada. Por lo dicho puedes comprender cunto se oculta la verdad
-a los que afirman que todo amor tiene en s algo de laudable, quiz
-porque creen que su materia es siempre buena; pero no todos los sellos
-estampados en cera son buenos, por ms que la cera lo sea.
-
---Tus palabras y mi inteligencia que las ha seguido--le respond--,
-me han descubierto lo que es el amor: pero eso mismo me ha llenado de
-nuevas dudas; porque si el amor nace en nosotros por efecto de las
-cosas exteriores, sin que el alma proceda de otro modo, sta no tendr
-ningn mrito en seguir un camino recto o tortuoso.
-
-Respondime:
-
---Puedo decirte todo cuanto en ello ve nuestra razn: respecto a lo
-dems, espera llegar hasta Beatriz, porque esto es materia de fe. Toda
-forma substancial, que es distinta de la materia, y que sin embargo
-est unida a ella, contiene una virtud que le es particular; la cual,
-sin las obras, no se siente, ni se demuestra sino por los efectos, como
-la vida de la planta por su verde follaje. El hombre ignora de dnde
-proceden el conocimiento de las ideas primarias y el afecto a las cosas
-que primeramente apetece, los cuales existen en vosotros como en las
-abejas la inclinacin a fabricar miel: en estos primeros deseos no
-cabe alabanza ni censura. Mas por cuanto a ellos se agregan todos los
-dems deseos, es innata en vosotros la virtud que aconseja, y que debe
-custodiar los umbrales del consentimiento. Ella es el principio de
-donde sacis la ocasin de contraer mritos, segn que acoge o rechaza
-los buenos o los malos amores. Los que razonando llegaron al fondo de
-las cosas, han reconocido esa libertad innata, y han dejado al mundo
-doctrinas morales. Supongamos, pues, que nazca por fuerza necesaria
-todo amor que se enciende en vosotros; siempre tenis la potestad de
-contenerlo. Esa noble virtud es lo que Beatriz entiende por libre
-albedro; y debes procurar tenerlo presente, si acaso te habla de ello.
-
-La Luna, que sali tarde y casi a media noche, haca que nos parecieran
-ms escasas las estrellas: semejante a un caldero encendido, corra
-contra el cielo por aquel camino que inflama el Sol cuando el habitante
-de Roma le ve caer entre Crcega y Cerdea; y la Sombra gentil, por
-quien Pitola goza de ms fama que la ciudad de Mantua, se hallaba
-descargada del peso de mis preguntas: por lo cual yo, que haba
-recibido claras y slidas razones con respecto a todas ellas, estaba
-como el hombre que sorprendido por el sueo no piensa en nada. Pero
-esta soolencia me fu desvanecida de improviso por mucha gente que
-avanzaba ya detrs de nosotros; y as como en otro tiempo el Ismeno y
-el Asopo vieron correr de noche por sus orillas una muchedumbre furiosa
-de tebanos para tener propicio a Baco, as avanzaban por aquel crculo,
-segn pude ver, los que eran estimulados por una buena voluntad y un
-justo amor. En breve llegaron hasta nosotros; porque toda aquella gran
-turba vena corriendo, y los dos de delante gritaban llorando: "Mara
-se dirigi con suma celeridad a la montaa; y Csar, por subyugar a
-Ilerda, vol a Marsella, y despus pas a Espaa." "Pronto, pronto,
-exclamaban otros en pos de ellos; que el tiempo no se pierda por poco
-amor, a fin de que el anhelo de las buenas obras haga reverdecer la
-gracia."
-
---Oh almas, en quienes un fervor ardiente compensa ahora quiz la
-negligencia y la tardanza, que por tibieza empleasteis para el bien!
-Este, que vive an (y no os engao), quiere ir all arriba en cuanto el
-Sol brille de nuevo: decidnos, pues, dnde est la subida.
-
-Tales fueron las palabras de mi Gua; y uno de aquellos espritus dijo:
-
---Ven tras de nosotros, y la encontrars. Estamos tan deseosos de
-avanzar, que no podemos detenernos: perdona, pues, si lo que hacemos
-por justo castigo te parece una descortesa. Yo fu abad en San Zenn
-de Verona, durante el imperio del buen Barbarroja, de quien todava se
-lamenta Miln. Hay quien tiene ya un pie en la fosa, que pronto llorar
-por aquel monasterio, entristecindole el poder que all tuvo; porque
-en lugar de su verdadero pastor, ha puesto en l a un hijo suyo, malo
-de cuerpo, peor an del espritu, y nacido de mal consorcio.
-
-No s si dijo ms, o si se call; tan lejos se encontraba ya de
-nosotros; pero esto es lo que o, y me pareci bien retenerlo en la
-memoria. Y aqul que era el socorro de todas mis necesidades dijo:
-
---Vulvete hacia aqu; mira dos que vienen mordiendo a la Pereza.
-
-Estos iban diciendo detrs de todos: "La nacin por quien se abri
-el mar, muri antes de que sus descendientes viesen el Jordn;[68] y
-aquella gente que no quiso compartir hasta el fin las fatigas del hijo
-de Anquises, se ofreci por s misma a una vida sin gloria."[69]
-
- [68] El pueblo hebreo.
-
- [69] Los troyanos.
-
-En seguida, cuando aquellas sombras se alejaron tanto de nosotros, que
-ya no podamos verlas, me asalt una nueva idea, de la que nacieron
-otras varias; y mi imaginacin empez a divagar de tal modo de una a
-otra, que por alucinacin cerr los ojos, y mi pensamiento se troc
-pronto en sueo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMONONO_
-
-
-A la hora en que el calor del da, vencido por la tierra y por Saturno
-acaso, no puede ya templar el fro de la Luna; cuando los geomnticos
-ven, antes del alba, elevarse en Oriente "su mayor fortuna"[70] por
-aquel camino que para ella permanece poco tiempo obscuro, se me
-apareci en sueos una mujer tartamuda, bizca, con los pies torcidos,
-manca y de amarillento color. Yo la miraba; y as como el Sol reanima
-los miembros entorpecidos por el fro de la noche, de igual suerte mi
-mirada haca expedita su lengua, y ergua su cuerpo en poco tiempo,
-colorndole el marchito rostro, como requiere el amor. Cuando tuvo la
-lengua suelta, empez a cantar de tal modo, que con trabajo hubiera
-podido separar mi atencin de ella. "Yo soy, cantaba, yo soy dulce
-Sirena, que distraigo a los marineros en medio del mar; tanto es el
-placer que hago sentir. Con mi canto apart a Ulises de su camino
-inseguro; y el que conmigo se aviene, rara vez se va; de tal modo le
-fascino." Aun no se haba cerrado su boca, cuando apareci a mi lado
-una mujer santa, pronta a confundirla: "Oh Virgilio, Virgilio! Quin
-es sa?," deca con altivez; y l se acercaba con los ojos fijos
-solamente en aquella honesta mujer. Cogi a la otra, y desgarrando
-sus vestiduras, la descubri por delante y me mostr su vientre. La
-pestilencia que de l sala me despert. Volv los ojos y el buen
-Virgilio me dijo:
-
-Lo menos te he llamado tres veces: levntate y ven; busquemos la
-abertura por donde has de entrar.
-
- [70] Los geomnticos solan trazar figuras de puntos hechos
- a la ventura, y cuando resultaba una parecida a la de las
- estrellas que forman lo ltimo del signo Acuario y el
- principio del de Piscis, la llamaban su mayor fortuna.
-
-Me levant: todos los crculos del sagrado monte estaban ya inundados
-por la luz del da, y continuamos caminando teniendo el Sol a nuestra
-espalda. Mientras le segua, llevaba yo la frente como aquel a quien
-abruman los pensamientos, que de s mismo hace un arco de puente,
-cuando o decir: "Venid, por aqu se pasa." Estas palabras fueron
-pronunciadas con un tono suave y benigno, como no se oye en esta regin
-mortal. Con las alas abiertas, que parecan de cisne, el que nos haba
-hablado as nos dirigi hacia arriba por entre las dos laderas del
-spero peasco. Movi despus sus plumas, y avent mi frente, afirmando
-que son bienaventurados "qui lugent," porque sus almas sern ricas de
-consuelo.
-
---Qu tienes, que slo miras hacia el suelo?--me pregunt mi Gua,
-cuando estuvimos poco ms arriba del Angel.
-
-Y yo le contest:
-
---Me hace ir de este modo, suspenso y caviloso, una visin reciente, la
-cual me atrae hacia s, de suerte que no puedo eximirme de pensar en
-ella.
-
---Has visto--me dijo--la antigua hechicera, causante nica del llanto
-que ms arriba de donde estamos se vierte? Has visto cmo el hombre
-puede desprenderse de ella? Bstete, pues, eso, y apresura el paso;
-vuelve tus ojos al reclamo de las magnficas esferas, que hace girar el
-Rey eterno.
-
-Como el halcn, que, mirando primero a sus pies, acude al grito del
-cazador y tiende el vuelo, atrado por el deseo de la presa, lo mismo
-hice yo, recorriendo la hendedura de la roca destinada a dar paso a
-los que suben, sin detenerme hasta llegar al punto donde se camina
-en redondo. Cuando hube salido al quinto crculo, vi algunas almas,
-que lloraban tendidas en el suelo boca abajo; y las o exclamar con
-tan fuertes suspiros, que apenas se entendan las palabras: "Adhsit
-pavimento anima mea."[71]
-
- [71] Palabras del salmo CXVIII, con las que aquellas almas
- expresan el apego que tuvieron a los cosas terrenas.
-
---Oh elegidos de Dios, cuyos padecimientos son suavizados por la
-resignacin y la esperanza! Dirigidnos hacia las altas gradas.
-
---Si vens libres de yacer aqu con nosotros, y queris encontrar ms
-pronto la subida, caminad siempre llevando vuestra derecha hacia fuera
-del crculo.
-
-Tal fu la splica del Poeta, y tal la contestacin que le dieron algo
-ms adelante de nosotros; pudiendo yo conocer por el sonido de las
-palabras cul era el que haba hablado: volv entonces los ojos hacia
-mi Seor, quien con un gesto complaciente consinti en lo que peda
-la expresin de mi deseo. Cuando pude obrar a mi gusto, me acerqu
-a aquella criatura, que haba llamado mi atencin con sus palabras,
-dicindole:
-
---Espritu, en quien el llanto madura la expiacin, sin la cual no se
-puede llegar hasta Dios, suspende un momento por m tu mayor cuidado.
-Dime quin fuiste, y por qu tenis todos la espalda vuelta hacia
-arriba, y si quieres que pida por ti alguna cosa en el mundo de donde
-sal vivo.
-
-Me respondi:
-
---Sabrs por qu ordena el Cielo que tengamos la espalda vuelta hacia
-l; pero antes "scias quod ego fui successor Petri."[72] Entre Sesti
-y Chiavari se interna un hermoso ro, de cuyo nombre toma origen el
-ttulo de mi sangre. Un mes y poco ms pude experimentar cun pesado es
-el gran manto al que lo preserva del lodo; pues cualquier otra carga
-parece una pluma. Mi conversin ay de m! fu tarda; pero cuando
-fu elegido Pastor romano, conoc lo engaosa que es la vida. Vi que
-ni aun all reposaba el corazn, no siendo posible subir a ms altura
-en aquella vida mortal: as es que me inflam el amor de la eterna.
-Hasta entonces fu una alma miserable, alejada de Dios, y completamente
-avara, por lo cual sufro el castigo que ves. Lo que hace la avaricia,
-se manifiesta aqu con la pena que sufren las almas echadas boca abajo;
-pena mas amarga que ninguna otra. As como nuestros ojos, fijos en las
-cosas terrenales, no miraron nunca hacia arriba, del mismo modo la
-justicia los sumerge aqu en el suelo. As como la avaricia extingui
-en nosotros el amor hacia todo verdadero bien, por lo cual fueron vanas
-nuestras obras, as tambin la justicia nos tiene aqu oprimidos,
-atados de pies y manos, e inmviles y extendidos mientras plazca al
-justo Seor.
-
- [72] "Sabe que yo fu sucesor de Pedro." Este es Ottobon de
- Fieschi, conde de Lavagna, pontfice con el nombre de Adriano
- V, que rein un mes y nueve das: muri en 1276.
-
-Yo me haba arrodillado, y quise hablar; pero cuando empezaba, el
-espritu advirti, con slo escuchar, este acto de reverencia, y me
-dijo:
-
---Por qu te inclinas al suelo de ese modo?
-
-Le contest:
-
---Mi recta conciencia me obliga a respetar vuestra dignidad.
-
---Endereza tus piernas, y levntate, hermano--repuso--; no te engaes:
-como t y los dems, soy servidor de la misma potestad. Si has podido
-comprender aquellas palabras evanglicas que dicen "neque nubent," bien
-puedes ver por qu hablo as. Vte ya: no quiero que te detengas por
-ms tiempo; que tu permanencia aqu da treguas a mi llanto, con el que
-acelero lo que t has dicho antes. Tengo all abajo una sobrina, que
-se llama Alagia, naturalmente buena, a no ser que nuestra casa la haya
-pervertido con su ejemplo. Ella sola me queda ya en el mundo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMO_
-
-
-Mal resiste un deseo contra otro mejor: por esto, para complacer a
-aquel espritu, retir del agua, contra mi gusto, la esponja de la
-curiosidad no saturada. Pseme en marcha, y mi Gua se encamin por
-los nicos parajes que haba expeditos a lo largo de la escarpa del
-monte, andando como quien va por una muralla pegado a los merlones;
-porque aquellas almas que vierten gota a gota por sus ojos el mal que
-se apodera del mundo entero, se acercan demasiado de la otra parte
-hacia fuera. Maldita seas, antigua loba, que con tu hambre profunda e
-insaciable haces ms presas que todas las dems fieras! Oh Cielo, en
-cuyas revoluciones ven algunos la causa de los cambios que sufren las
-cosas y las condiciones humanas!, cundo vendr el que haga hur a esa
-loba?
-
-Ibamos caminando con pasos lentos y contados, y yo pona toda
-mi atencin en las sombras, escuchndolas piadosamente llorar y
-lamentarse; cuando por ventura o exclamar con dolorida voz, semejante
-a la de una mujer prxima a su alumbramiento: "Dulce Mara!" Y en
-seguida: "Fuiste tan pobre como se puede ver por aquel establo donde
-depusiste tu santo fruto." A continuacin o: "Oh buen Fabricio!,
-preferiste ser pobre y virtuoso, antes que poseer grandes riquezas
-cayendo en el vicio." Estas palabras me eran tan agradables, que me
-adelant para conocer el espritu de quien al parecer procedan. Este
-segua hablando de los donativos que hizo Nicols a las doncellas para
-conducir su juventud por la senda del honor.[73]
-
- [73] San Nicols, obispo de Mira, dot a tres doncellas que
- a causa de su pobreza se vean en peligro de llevar una vida
- deshonesta.
-
---Oh alma, que recuerdas tan benficas acciones! Dime quin fuiste--le
-pregunt--, y por qu eres la nica que reitera esas dignas alabanzas.
-Tus palabras no quedarn sin recompensa, si vuelvo al mundo para
-concluir el corto camino de aquella vida que vuela a su trmino.
-
---Te lo dir--me contest--, no porque espere consuelo alguno que
-proceda de all, sino porque brilla en ti tanta gracia antes de haber
-muerto. Yo fu raz de la mala planta que arroja hoy sobre toda la
-tierra cristiana tan nociva sombra que apenas se coge en ella ningn
-fruto bueno. Pero si Douay, Gante, Lilla, y Brujas pudieran, pronto
-tomaran venganza; y yo se la pido a Aqul que lo juzga todo. En el
-mundo me llam Hugo Capeto: de m descienden los Felipes y los Luises,
-que en estos ltimos tiempos rigen la Francia. Hijo fu de un carnicero
-de Pars. Cuando faltaron los antiguos reyes, salvo uno que se revisti
-de paos grises, empu las riendas del gobierno del reino, y en
-mi nueva posicin adquir tal poder y tantos amigos, que la corona
-vacante fu colocada en la cabeza de mi hijo, en quien comienza la
-estirpe consagrada de los nuevos reyes. Mientras la gran adquisicin
-de los Estados provenzales no quit la vergenza a mi familia, sta
-vali poco, mas en cambio no hizo dao; pero all di principio a sus
-rapias, empleando la fuerza y la mentira: luego, para enmendarse,
-usurp el Ponthieu, la Normanda y la Gascua. Carlos fu a Italia,
-y para enmendarse, hizo una vctima de Conradino, y despus envi al
-Cielo a Toms, tambin para enmendarse. Veo un tiempo, no muy lejano,
-en que saldr de Francia otro Carlos, para darse a conocer mejor a s
-mismo y a los suyos.[74] Sale de ella sin armas, y slo con la lanza
-con que luch Judas; y la maneja de modo que abre con ella y vaca
-el vientre de Florencia. En esta ocasin no adquirir comarcas, sino
-pecados y oprobio, tanto ms gravosos para l, cuanto ms leve le
-parezca semejante dao. Veo al otro que ya sali, y cay prisionero
-en un bajel, vender a su hija regateando el precio, como hacen los
-corsarios con sus esclavas. Oh avaricia! Qu ms puedes hacer, cuando
-te has apoderado de mi estirpe, tanto que no se cuida de su propia
-carne? Y a fin de que parezca menor el mal futuro y el pasado, veo a
-la flor de Lis entrar en Alagna, y a Cristo prisionero en la persona
-de su vicario, vole otra vez entregado al ludibrio, veo renovar la
-hiel y vinagre, y le veo morir entre otros dos ladrones. Veo tan cruel
-al nuevo Pilatos, que no le basta eso, y sin dictar sentencia, lleva
-hasta el templo sus codiciosos deseos. Oh Seor mo! Cundo tendr
-la dicha de contemplar la venganza que, oculta en tus arcanos, te hace
-agradable tu ira? En cuanto a lo que yo deca de la nica Esposa del
-Espritu Santo, lo cual hizo que te volvieses hacia m para obtener
-alguna explicacin, te dir que esto forma parte de nuestras oraciones
-durante el da; mas luego que anochece, recitamos en su lugar ejemplos
-contrarios. Entonces recordamos a Pigmalin, a quien su pasin por el
-oro hizo traidor, ladrn y parricida; y la miseria del avaro Midas,
-consecuencia de su peticin desmesurada, que ser siempre motivo de
-burla. Recurdese tambin al insensato Acham, y cmo rob los despojos
-del enemigo, de suerte que aun aqu parece que le persiga la ira de
-Josu. Despus acusamos a Safira y a su marido; alabamos los pies que
-pisotearon a Eliodoro, y por todo el monte circula infamado el nombre
-de Polinstor, que mat a Polidoro. Por ltimo, gritamos: "Oh Craso!
-Dinos, pues no lo ignoras, qu sabor tiene el oro." A veces hablamos
-unos en alta voz, otros en voz baja, segn la afeccin que a ello nos
-estimula con ms o menos fuerza. Por lo dems, no era yo slo quien
-antes recordaba los buenos ejemplos de que nos ocupamos durante el da;
-pero no haba cerca de aqu otro que levantara la voz.
-
- [74] Carlos de Valois. El destierro de Dante provino
- principalmente de la ida de este prncipe a Florencia, enviado
- por el papa Bonifacio VIII en calidad de mediador entre los
- dos partidos en que estaba dividida la ciudad.
-
-Nos habamos separado ya de aquel espritu, y procurbamos avanzar por
-el camino cuanto nos era posible, cuando sent retemblar el monte como
-si se hundiera; por lo cual me sobrecogi un fro, slo comparable
-al que siente aquel que va a morir. No se estremeci en verdad tan
-fuertemente Delos, antes que Latona anidase en ella para dar a luz los
-dos ojos del Cielo.[75] Despus reson por todos los mbitos de la
-montaa tal grito, que el Maestro se acerc a m diciendo:
-
---No vaciles, mientras yo te gue.
-
- [75] Cuntase que la isla de Delos, en el Archipilago,
- temblaba y se mova, hasta que Latona, refugindose en ella,
- di a luz a Apolo y Diana, representados por la Mitologa en
- el Sol y la Luna, que Dante llama aqu los dos ojos del Cielo.
-
-"Gloria in excelsis Deo," decan todos, segn comprend por las voces
-que salan de los puntos cercanos, desde donde era posible oirlas.
-Nos quedamos inmviles y suspensos, como los pastores que por primera
-vez oyeron aquel canto, hasta que ces el temblor, y acab el himno.
-Emprendimos nuevamente nuestro santo camino, mirando las sombras que
-yacan por el suelo vueltas boca abajo y exhalando su acostumbrado
-llanto. Si la memoria no me es infiel, jams la ignorancia de una cosa
-incit con tanto empeo mi deseo de saber, como entonces, pensando en
-lo ocurrido: y como, por la premura de nuestra marcha, no me atrev a
-preguntar, ni por m mismo poda comprender nada, caminaba tmido y
-pensativo.
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
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-
-_CANTO VIGESIMOPRIMERO_
-
-
-Me atormentaba la sed natural, que no se sacia nunca sino con aquella
-agua que pidi como gracia la joven samaritana; excitbame la prisa de
-seguir a mi jefe por el obstrudo sendero, y me afliga el espectculo
-del justo castigo. En esto, segn refiere Lucas que se apareci Cristo
-a dos hombres en el camino, despus de haber salido del sepulcro, as
-se nos apareci una sombra, que vena en pos de nosotros mirando a sus
-plantas las almas tendidas: aun no habamos reparado en ella, cuando
-nos dirigi la palabra dicindonos:
-
---Hermanos mos, la paz de Dios sea con vosotros.
-
-Nos volvimos presurosamente, y Virgilio le hizo la demostracin que
-convena a aquel saludo. Despus le dijo:
-
---Que en el concilio bienaventurado te admita en paz el tribunal de
-verdad que me relega a un destierro perpetuo!
-
---Cmo!--exclam el espritu--; pues por qu vais tan de prisa, si
-sois sombras que Dios no se digna admitir all arriba? Quien os ha
-guiado hasta aqu por su escala?
-
-Mi Doctor contest:
-
---Si miras las seales que lleva ste y trazas al Angel, podrs ver que
-tiene el derecho de reinar con los buenos; pero como aquella que hila
-de noche y de da no haba terminado an la husada que le corresponde,
-y que Cloto prepara e impone a cada uno de nosotros, su alma, que es
-hermana tuya y ma, viniendo aqu, no poda venir sola, porque no puede
-ver como nosotros. Por esta razn fu yo sacado de la vasta garganta
-del Infierno para ensearle el camino, y se lo ensear hasta donde
-mi ciencia pueda guiarle. Pero dime, si es que lo sabes, por qu
-di antes el monte tales sacudidas, y por qu hasta en sus hmedos
-fundamentos parecan gritar a la vez todas las almas?
-
-Haciendo esta pregunta, Virgilio acert como en una aguja con el ojo de
-mi deseo, de tal suerte, que bast la esperanza para mitigar mi sed de
-saber. Aqul empez de esta manera:
-
---Nada sucede en la religiosa montaa, que est fuera del orden o del
-uso establecido. Este sitio est libre de toda conmocin; y la que
-habis sentido slo puede proceder de aquello que el Cielo recibe
-digno de s mismo, y no de otra causa. Porque no llueve, ni graniza,
-ni nieva, ni cae escarcha ni roco ms ac de la puerta de las tres
-pequeas gradas. No aparecen nubes densas ni enrarecidas, ni se ven
-relmpagos, ni a la hija de Taumante, que all abajo cambia con
-frecuencia de sitio. No hay seco vapor, que se eleve a mayor altura de
-la de aquellas tres gradas de que he hablado, donde tiene sus plantas
-el vicario de Pedro. Quiz temblar el monte poco o mucho ms abajo
-de all; pero por ms viento que se esconda en la tierra, no s en
-qu consiste que aqu no ha temblado nunca. Unicamente se estremece
-cuando algn alma, sintindose purificada, se levanta o se mueve para
-subir, acompandola aquel cntico. La prueba de la purificacin es
-la voluntad que excita al alma, libre ya, a mudar de sitio, ayudndole
-en su mismo deseo. No por eso deja de sentir antes de tiempo el anhelo
-ineficaz de subir al cielo, pero sin que tampoco la abandone el de
-satisfacer a la justicia divina, pues sta le impone por el castigo el
-mismo afn que tuvo por el pecado. Yo, que he yacido en esta mansin de
-dolor ms de quinientos aos, no he tenido hasta este momento la libre
-voluntad de pasar a otra mejor: por eso has sentido el terremoto, y a
-los piadosos espritus alabando por la montaa a aquel Seor, que los
-admitir pronto en su seno.
-
-As habl; y como el hombre goza tanto ms en beber, cuanta mayor sed
-tiene, no sabr decir el contento que me di. Mi sabio Gua le dijo:
-
---Ahora veo la red en que estis prendidos, y de qu manera os libris
-de ella; la causa del temblor del monte y la de que os congratulis.
-Hazme saber ahora, si lo tienes a bien, quin fuiste, y por qu has
-estado tendido durante tantos siglos: permteme que lo deduzca de tus
-palabras.
-
---En aquel tiempo en que el buen Tito, con la ayuda del supremo
-Rey, veng las heridas por donde sali la sangre que haba vendido
-Judas--respondi aquel espritu--, estaba yo all abajo llevando el
-nombre que ms dura y honra ms, bastante famoso, pero todava sin
-fe. Fu tan dulce mi canto, que, a pesar de ser tolosano, me atrajo
-a s Roma, donde merec que coronaran de mirto mis sienes. Aun me
-llama Estacio la gente que all vive: cant a Tebas, y despus al gran
-Aquiles; pero ca en el camino llevando mi segunda carga. Encendieron
-mi ardor las chispas de la divina llama que han inflamado a ms de mil.
-Hablo de la "Eneida," la cual fu mi madre y mi nodriza en poesa: nada
-escrib sin ella que tuviera el menor peso; y pasara gustoso un ao
-ms en este destierro, con tal de haber vivido en el mundo cuando vivi
-Virgilio.
-
-Estas palabras hicieron que Virgilio se volviera hacia m, con un
-ademn, que tcitamente deca: "Cllate;" pero la voluntad no lo puede
-todo; porque la risa y el llanto siguen de tal modo a la pasin de que
-proceden, que en los hombres ms sinceros se manifiestan sin querer:
-as es que yo me sonre, como quien muestra estar en inteligencia con
-otro; por lo cual la sombra se call, y me mir a los ojos, que es
-donde ms se refleja el pensamiento.
-
---Ah! Ojal puedas llevar a buen trmino tu grande obra!--dijo--; ms
-por qu tu rostro me ha mostrado ahora ese relmpago de sonrisa?
-
-Vime entonces apurado entre ambos: el uno me obligaba a callar, el otro
-me peda que hablase; por lo cual suspir, y fu comprendido.
-
---Puedes hablar sin temor--me dijo mi Maestro--; habla y dile lo que
-pregunta con tanto empeo.
-
-Contest, pues:
-
---Quiz te asombres, antiguo espritu, de mi sonrisa; pero quiero
-causarte mayor admiracin. Este, que gua mis ojos hacia arriba, es
-aquel Virgilio, de quien aprendiste a cantar en sublimes versos los
-actos de los hombres y de los dioses. Si creste que mi sonrisa tena
-otra causa, deschala como errnea, que slo proceda de las palabras
-que pronunciaste con respecto a l.
-
-Estacio se inclinaba ya para abrazar las rodillas de mi Seor; pero
-ste le dijo:
-
---Hermano, no lo hagas; que t eres sombra, y ves ante ti a otra sombra.
-
-Y l, levantndose, contest:
-
---T puedes comprender ahora la magnitud del amor que por ti me
-inflama, cuando olvido nuestra vanidad, tratando a una sombra como a un
-cuerpo slido.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOSEGUNDO_
-
-
-Ya el ngel se haba quedado detrs de nosotros; el ngel que nos
-dirigi hacia el sexto crculo, despus de haber borrado una de las
-manchas de mi frente; y nos haba dicho que son bienaventurados los que
-cifran sus deseos en la justicia, pero su voz expres esta sentencia
-con la palabra "sitiunt" sin pronunciar la otra. Yo andaba por all
-ms ligero que por las otras aberturas, de modo que sin ningn trabajo
-segua hacia arriba a los veloces espritus. Entonces Virgilio empez a
-decir:
-
---El amor que nace de la virtud inflama siempre otros amores, con
-tal que su llama se d a conocer. Desde la hora en que Juvenal baj
-entre nosotros al Limbo del Infierno, y me manifest tu afecto hacia
-m, mi benevolencia para contigo fu la mayor que sentirse puede por
-una persona a quien no se ha visto nunca: as es que ahora me parecen
-cortas estas escaleras. Pero dime, y, como amigo, perdona si la
-demasiada confianza afloja el freno de mi lengua, en el concepto de
-que tambin deseo que como amigo me hables: cmo pudo encontrar la
-avaricia un lugar en tu corazn, a pesar del recto sentido que con tu
-diligencia y estudio llegaste a poseer en tanto grado?
-
-Estas palabras hicieron sonrer desde luego a Estacio; despus
-respondi:
-
---Todo cuanto me digas es para m una prueba de cario. Muchas veces,
-en efecto, aparecen las cosas de manera, que dan motivo a falsas
-presunciones, porque las verdaderas causas estn ocultas. T crees,
-segn me prueba tu pregunta, que yo fu avaro en la otra vida, quiz
-por haberme visto en el crculo en que me encontraba. Sabe, pues, que
-la avaricia estuvo muy lejos de m, y que mis excesos en contrario han
-sido castigados por millares de lunas. Y si no hubiera sido porque me
-apliqu el oportuno remedio, cuando medit los versos en que exclamas,
-casi irritado contra la humana naturaleza: "Oh execrable hambre del
-oro!, adnde no conduces al insaciable apetito de los mortales?," me
-vera dando vueltas por el crculo donde se lanzan pesos. Entonces
-calcul que, por abrir demasiado las alas, podan llegar a gastarse mis
-manos, y me arrepent tanto de aqul como de los otros males. Cuntos
-resucitarn con los cabellos rapados, por la ignorancia en que estn
-de que la prodigalidad sea un pecado, y que les impide arrepentirse,
-ya durante su vida, ya en el trmino de ella! Y sabe que la culpa
-diametralmente opuesta a cada pecado se expa aqu juntamente con el
-mismo pecado: as es que si he permanecido purificndome entre los que
-lloran su avaricia, ha sido precisamente por el vicio contrario.
-
-El Cantor de las "Buclicas" dijo entonces:
-
---Cuando cantaste las crueles contiendas de la doble tristeza de
-Yocasta, no creo, a juzgar por los acentos en que Clo te hizo
-prorrumpir, que te contase entre los suyos la Fe, sin la cual no basta
-obrar bien. Si as es, qu sol o qu luz ha disipado tus tinieblas de
-tal modo, que te permitiera elevar tus velas hacia el Pescador?
-
-Y el otro contest:
-
---T me enviaste primero a beber en las grutas del Parnaso, y luego
-me iluminaste para que conociese al verdadero Dios. Hiciste como el
-que camina de noche llevando tras de s una luz, que a l no le sirve,
-pero alumbra a las personas que le siguen, cuando dijiste: "El siglo se
-renueva, vuelve la justicia con los primeros tiempos del gnero humano,
-y una nueva progenie desciende del cielo." Por ti fu poeta, por ti
-cristiano; mas para que veas mejor lo que te pinto, extender las manos
-a fin de darle ms colorido. Ya estaba el mundo lleno de la verdadera
-creencia, sembrada por los mensajeros del eterno reino, y tus palabras,
-antes citadas, concordaban con la doctrina de los nuevos apstoles; por
-lo cual yo me acostumbr a visitarlos: despus me parecieron rodeados
-de tal santidad, que cuando Domiciano los persigui, corrieron mis
-lgrimas mezcladas con las suyas. Mientras viv, les socorr; sus
-rectas costumbres me hicieron despreciar todas las otras sectas, y
-antes que, en mi poema, condujese a los griegos ante los ros de Tebas,
-haba recibido el bautismo; pero por miedo fu cristiano en secreto,
-y durante largo tiempo me mostr pagano. Esta timidez me ha hecho
-recorrer el cuarto crculo durante ms de cuatro siglos. Y ahora, pues
-tenemos ms tiempo del que necesitamos para subir por nuestro camino,
-dime t, que has descorrido el velo que me ocultaba el soberano bien,
-dnde estn nuestro antiguo Terencio, Cecilio, Plauto y Varrn, si es
-que lo sabes. Dime si estn condenados y en qu crculo.
-
---Todos esos, y Persio, y yo, y otros muchos--respondi mi Gua--,
-estamos en el primer crculo de la ciega prisin con aquel Griego[76]
-a quien lactaron las Musas ms que a otro alguno: muchas veces hablamos
-del monte donde se encuentran siempre nuestras nodrizas. All estn
-con nosotros Eurpides, Anacreonte, Simnides, Agatn, y otros muchos
-griegos que vieron ya sus frentes coronadas de laurel. De los que t
-cantaste, se ve all a Antgona, a Deifila, Arga e Ismene, tan triste
-como antes. Est tambin la que ense la Langa, la hija de Tiresias,
-y Tetis, y Deidamia con sus hermanas.
-
- [76] Homero.
-
-Los dos poetas haban guardado silencio, mirando de nuevo con atencin
-en torno suyo, por haber terminado la escala y sus paredes: ya las
-cuatro esclavas del da haban quedado atrs, y la quinta estaba en
-el timn del carro solar, dirigiendo hacia arriba su luminosa punta,
-cuando mi Gua dijo:
-
---Creo conveniente que volvamos nuestro hombro derecho hacia la orilla
-del crculo, para dar la vuelta a la montaa, segn acostumbramos hacer.
-
-Esta costumbre fu nuestra gua, y emprendimos el camino sin titubear,
-una vez que a ello asinti la otra alma virtuosa. Ellos iban delante
-y yo detrs, solo, escuchando sus palabras, que me comunicaban la
-inteligencia de la poesa. Pero pronto interrumpi tan dulce coloquio
-la vista de un rbol, que encontramos en medio del camino, cargado de
-manzanas olorosas; y as como el abeto, elevndose hacia el cielo,
-va disminuyendo de rama en rama, aqul iba disminuyendo por su parte
-inferior, con objeto, segn creo, de que nadie suba a l. Por el lado
-en que estaba cerrado nuestro camino, caa de la alta roca un agua
-cristalina, que se esparca por las hojas superiores.
-
-Los dos Poetas se acercaron al rbol, cuando exclam una voz entre
-el follaje: "Os puede costar caro tocar este manjar." Despus dijo:
-"Mara pensaba ms en que las bodas fuesen honrosas y cumplidas, que
-en su boca que ahora intercede por vosotros. Las antiguas romanas
-se contentaron con el agua por toda bebida, y Daniel despreci los
-manjares y adquiri la ciencia. El primer siglo fu tan bello como el
-oro; el hambre haca ms sabrosas las bellotas, y la sed converta en
-nctar cualquier arroyuelo. En miel y langostas consisti el alimento
-del Bautista en el Desierto: esto le da ms gloria, y le hace tan
-grande como lo patentiza el Evangelio."
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOTERCERO_
-
-
-Mientras tena mi vista fija en el verde follaje, como suele hacer
-quien pierde el tiempo detrs de un pjaro, el que era para m ms que
-un padre, deca:
-
---Hijo mo, ven ahora, porque el tiempo que se nos concede debe
-emplearse ms tilmente.
-
-Volv el rostro con ligereza y con no menos mis pasos hacia los Sabios,
-los cuales hablaban tan bien, que escuchndolos no senta en el andar
-cansancio alguno; cuando se oy cantar llorando: "Labia mea, Dmine,"
-de un modo que hizo nacer en m placer y dolor.
-
---Oh dulce Padre!, qu es lo que oigo?--empec a decir.
-
-Y l dijo:
-
---Son las sombras, que van quiz deshaciendo el nudo de sus deudas.
-
-Cual peregrinos pensativos, que al encontrar en su camino gente a quien
-no conocen, se vuelven hacia ella sin detenerse, as vena tras de
-nosotros, pero con paso ms rpido, una turba de espritus, callados
-y piadosos, que pasaban adelante mirndonos. Todos ellos tenan los
-ojos hundidos y apagados, la faz plida, y tan demacrada, que a travs
-de la piel se notaba la forma de los huesos. No creo que Erisictn se
-viese reducido a una piel tan seca cuando ms tuvo que temer el hambre.
-Yo deca, pensando entre m: "He aqu cmo deba estar la nacin que
-perdi a Jerusaln, cuando Mara lleg a devorar a su propio hijo."
-Sus ojos parecan anillos sin piedras; los que en el rostro del hombre
-leen Homo, hubieran conocido all con facilidad la M[77]. Quin
-creera, ignorando la causa, que el olor de una fruta y aquel salto de
-agua, excitando su deseo, pudiera reducirlos a tal extremo? Yo estaba
-asombrado al verles tan hambrientos, porque aun no conoca la causa de
-su demacracin y de su triste aridez; cuando desde la profunda cavidad
-de su cabeza dirigi hacia m sus ojos una sombra, y me mir fijamente;
-despus de lo cual exclam en alta voz:
-
---Qu gracia es sta que se me concede?
-
- [77] Algunos telogos y predicadores msticos de la Edad Media
- pretendan que Dios haba escrito de propio puo las palabras
- Homo Dei en el rostro humano. Como a causa de su flacura,
- quiere decir Dante, sus ojos (las oes) estaban tan hundidos en
- la cabeza, claramente poda verse la M, formada por la nariz,
- las cejas y las mejillas.
-
-Nunca le hubiera conocido por su rostro; pero su voz me record todo lo
-que sus facciones haban absorbido en s mismas; esta chispa encendi
-en m el completo conocimiento de aquel rostro cambiado, y reconoc el
-de Forese.
-
---Ah!--me dijo--; no fijes tu atencin en esta lepra rida, que me
-decolora la piel, ni en la carne que me falta. Pero dime la verdad
-con respecto a ti, y dime quines son esas dos almas que te guan: no
-parar hasta que me lo digas.
-
---Tu rostro, que ya muerto me hizo llorar, excita ahora en m nuevos
-deseos de llanto--le respond vindole tan desfigurado--; pero dime,
-por Dios, qu es lo que os demacra tanto; y no me hagas hablar de otra
-cosa mientras dura mi asombro, porque mal puede hablar el que est
-posedo de otro deseo.
-
-Me contest:
-
---Desde el eterno tribunal desciende una virtud sobre el agua y
-la planta que hemos dejado ms atrs; virtud que me extena de
-esta suerte. Todos esos que cantan llorando por haberse entregado
-desenfrenadamente al vicio de la gula, deben santificarse aqu por
-medio del hambre y de la sed. El olor que se exhala de la fruta y el
-agua que se extiende sobre ese follaje, excitan en nosotros el deseo
-de comer y beber, y ms de una vez se repite nuestra pena mientras
-damos la vuelta a este crculo: he dicho pena, debiendo decir consuelo;
-porque el deseo que nos conduce hacia ese rbol es el mismo que condujo
-a Jesucristo a decir lleno de gozo: "Eli," cuando nos redimi con la
-sangre de sus venas.
-
---Forese--repliqu--, desde aquel da en que dejaste el mundo por mejor
-vida, no han transcurrido an cinco aos. Si la facultad de pecar
-concluy en ti antes de que sobreviniera la hora del saludable dolor
-que nos reconcilia con Dios, cmo es que has venido aqu arriba? Crea
-encontrarte abajo, donde el tiempo con el tiempo se repara.
-
-Respondime:
-
---Mi Nella es la que, con sus ruegos asiduos, me ha conducido a beber
-el dulce ajenjo del dolor. Con sus devotas oraciones y sus suspiros
-me ha sacado del lugar donde se espera, y me ha librado de los otros
-crculos. Mi viudita, a quien am mucho, es tanto ms querida y
-agradable a Dios, cuanto ms sola es en obrar bien; pues la Barbagia
-de Cerdea tiene mujeres mucho ms pdicas que la Barbagia donde la
-he dejado. Oh caro hermano!, qu quieres que te diga? Ante mi vista
-se presenta un tiempo futuro, del que no dista mucho el presente, en
-el cual se prohibir desde el plpito a las descaradas florentinas ir
-enseando los pechos, Qu mujeres brbaras ni sarracenas ha habido
-jams, contra las que se debiera apelar a penas espirituales o a otras
-restricciones para obligarlas a ir cubiertas? Pero si las impdicas
-estuvieran seguras de lo que el cielo les prepara pronto, tendra ya la
-boca abierta para aullar; porque si mi previsin no me engaa, sern
-entristecidas antes de que salga el bozo al nio que ahora se consuela
-con la "nana." Ah, hermano!, no te me ocultes ms: ests viendo que,
-no slo yo, sino todas esas almas, miran el sitio donde interceptas la
-luz del Sol.
-
-Entonces le dije:
-
---Si recuerdas lo que t y yo fuimos, aun el mencionarlo ahora deber
-serte doloroso. De aquella vida me sac el otro da ese que va delante
-de m, cuando se ostentaba redonda la hermana de aquel (y le design el
-Sol). Ese sabio me ha guiado a travs de la profunda noche por entre
-los verdaderos muertos, y con mi verdadera carne que le sigue. Su
-auxilio me ha sostenido hasta aqu en las cuestas y recodos del monte,
-que hace que seis rectos vosotros a quienes tan torcidos hizo el
-mundo. Me ha dicho que me acompaara hasta dejarme donde est Beatriz:
-all es preciso que me quede sin l. Virgilio es ese que me habl as
-(y se lo indiqu con el dedo); el otro es aquella sombra por quien hubo
-hace poco tales sacudimientos en todos los mbitos de vuestro monte,
-que de s la despide.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOCUARTO_
-
-
-Ni la conversacin detena nuestra marcha, ni sta a aqulla, sino que,
-a pesar de ir hablando, caminbamos de prisa, como la nave impelida
-por un viento favorable. Las sombras, que parecan cosas doblemente
-muertas, noticiosas de que yo estaba vivo, mostraban su admiracin por
-las hondas cavidades de sus ojos. Continuando yo mi discurso, dije:
-
---Esa sombra, quiz por causa del otro, se dirige arriba ms lentamente
-de lo que lo hara. Pero dime, si acaso lo sabes, dnde est Piccarda,
-y si entre esta gente que as me mira veo alguna persona digna de
-llamar mi atencin.
-
---Mi hermana, que no s lo que fu ms, si hermosa o buena, ostenta ya
-su triunfal corona en el alto Olimpo.
-
-Esto dijo primero, y luego aadi:
-
---Aqu no est prohibido nombrar a nadie, atendida la prontitud con que
-es alterado nuestro semblante por la dieta. Ese (y lo seal con el
-dedo) es Buonaggiunta, Buonaggiunta el de Luca; y aquel de ms all,
-ms apergaminado que los otros, tuvo en sus brazos la Santa Iglesia:
-fu natural de Tours, y ahora expa con el ayuno las anguilas del
-Bolsena y la garnacha[78].
-
- [78] El papa Martn IV, natural de Tours. Fu hombre de bien,
- y muy amigo de la casa de Francia. Dado a la gula, haca morir
- las anguilas del lago de Bolsena, ahogndolas en vino blanco
- generoso y dulce (garnacha), y despus de bien guisadas, las
- coma con afn.
-
-Otros muchos me fu citando uno a uno, y todos parecan contentos de
-que se les nombrase; pues no repar en ellos ningn gesto de desagrado.
-Vi mover las mandbulas, mascando en vaco por efecto del hambre, a
-Ubaldino de la Pila, y a Bonifacio, que apacent a muchos revestido
-con el roquete[79]. Vi a meser Marchese, que habiendo tenido tiempo
-para beber en Forli con menos sed, fu tal que nunca se sinti saciado.
-Pero, como aquel que mira, y despus simpatiza ms con uno que con
-otro, as me pas con el de Luca, que pareca querer decirme algo.
-Murmuraba entre dientes; y yo le oa no s qu de Gentucca donde l
-senta el castigo que tanto le devoraba.
-
- [79] Bonifacio de Fieschi, conde de Lavagna y arzobispo de
- Ravena.
-
---Oh alma, le dije, que tan deseosa pareces de hablar conmigo! Haz de
-modo que yo te entienda, y satisfcenos a los dos con tu conversacin.
-
-El empez a decir:
-
---Existe una mujer que no lleva el velo todava, la cual har que te
-agrade mi ciudad, aunque alguno hable mal de ella. T irs all con
-esta prediccin, y si acaso no has entendido bien lo que murmuro, ya
-te lo pondr en claro la realidad de los hechos. Pero dime: no estoy
-viendo al que ha dado a luz las nuevas rimas, que comienzan as:
-"Donne, ch'avete intelleto d'Amore"[80]
-
- [80] As empieza una bellsima cancin de Dante, que puede
- verse en La Vida Nueva.
-
-Le contest:
-
---Yo soy uno que voy notando lo que Amor inspira, y luego lo expreso
-tal como l me dicta dentro del alma.
-
---Oh hermano!--exclam.--Ahora veo el nudo que al Notario, a
-Guittone[81] y a m nos impidi llegar al dulce y nuevo estilo que
-oigo. Bien veo que vuestras plumas siguen fielmente al que les dicta,
-lo cual no han hecho en verdad las nuestras; y que quien se propone
-remontarse a mayor altura, no ve la diferencia del uno al otro estilo.
-
- [81] Jacobo de Lentino, llamado el Notario, y Guittone de
- Arezzo, poetas mediocres.
-
-Dichas estas palabras, se call como si estuviese satisfecho.
-
-As como las grullas que pasan el invierno a orillas del Nilo forman
-a veces una bandada en el aire, y luego vuelan rpidamente marchando
-en hilera, de igual suerte todas las almas que all estaban, volviendo
-el rostro, aceleraron el paso, ligeras por su demacracin y por su
-deseo: y al modo que un hombre cansado de correr deja ir delante a sus
-compaeros, y sigue lentamente hasta que cesa la agitacin de su pecho,
-as Forese dej pasar a la grey santa, y continu conmigo su camino
-dicindome:
-
---Cundo te volver a ver?
-
---No s cunto he de vivir--le respond--; pero no ser tan pronto mi
-regreso, que antes no llegue yo con el deseo a la orilla; porque el
-sitio donde fu colocado para vivir se despoja de da en da y cada vez
-ms del bien, y parece destinado a una triste ruina.
-
---V, pues--repuso--; que ya estoy viendo al que tiene la mayor
-culpa de esa ruina, arrastrado a la cola de un animal hacia el valle
-donde nadie se excusa de sus faltas[82]. El animal a cada paso va
-ms rpido, aumentando siempre su celeridad, hasta que lo arroja, y
-abandona el cuerpo vilmente destrozado. Esas esferas no darn muchas
-vueltas (y dirigi sus ojos al cielo) sin que sea claro para ti lo que
-mis palabras no pueden ampliar ms. Ahora te dejo; porque el tiempo es
-caro en este reino, y yo pierdo mucho caminando a tu lado.
-
- [82] Corso Donati, hermano del mismo Forese, jefe de los
- Negros, y principal causante de los males de Florencia. Forese
- no nombra a Corso, porque es su hermano.
-
-Cual jinete que se adelanta al galope de entre el escuadrn que
-avanza, a fin de alcanzar el honor del primer choque, del mismo modo
-y con mayores pasos se apart de nosotros aquel espritu, y yo qued
-en el camino con aquellos dos que fueron tan grandes generales del
-mundo. Cuando estuvo tan retirado de nosotros, que mis ojos no podan
-seguirle, as como tampoco poda mi mente alcanzar el sentido de sus
-palabras, observ no muy lejos las ramas frescas y cargadas de frutas
-de otro manzano, por haberme vuelto entonces hacia aquel lado. Y vi
-debajo de l muchas almas que alzaban las manos y gritaban no s qu en
-direccin del follaje, como los nios que, codiciando impotentes alguna
-cosa, la piden sin que aquel a quien ruegan les responda, y antes al
-contrario, para excitar ms sus deseos, tiene elevado y sin ocultar lo
-que causa su anhelo. Despus se marcharon como desengaadas, y nosotros
-nos acercamos entonces al gran rbol, que rechaza tantos ruegos y
-tantas lgrimas.
-
-"Pasad adelante sin aproximaros: ms arriba existe otro rbol, cuyo
-fruto fu mordido por Eva, y ste es un retoo de aqul." As deca no
-s quin entre las ramas; por lo cual Virgilio, Estacio y yo seguimos
-adelante, estrechndonos cuanto pudimos hacia el lado en que se eleva
-el monte. "Acordaos, deca la voz, de los malditos formados en las
-nubes, que, repletos, combatieron a Teseo con sus dobles pechos[83].
-Acordaos de los hebreos, que mostraron al beber su molicie, por lo que
-Geden no los quiso por compaeros cuando descendi de las colinas
-cerca de Madin." De este modo, arrimados a una de las orillas,
-pasamos adelante, oyendo diferentes ejemplos del pecado de la gula,
-seguidos de las miserables consecuencias de aquel vicio. Despus,
-entrando nuevamente en medio del camino desierto, nos adelantamos mil
-pasos y aun ms, reflexionando cada cual y sin hablar. "Qu vais
-pensando vosotros tres solos?", dijo de improviso una voz, que me hizo
-estremecer, como sucede a los animales tmidos y asustadizos. Levant
-la cabeza para ver quin fuese, y jams se vieron en un horno vidrios o
-metales tan luminosos y rojos como lo estaba uno que deca: "Si queris
-llegar hasta arriba, es preciso que deis aqu la vuelta: por aqu va
-el que quiere ir en paz." Su aspecto me haba deslumbrado la vista;
-por lo cual me volv, siguiendo a mis Doctores a la manera de quien se
-gua por lo que escucha. Y sent que me daba en medio de la frente un
-viento, como sopla y embalsama el ambiente la brisa de Mayo, mensajera
-del alba, impregnada con el aroma de las plantas y flores; y bien sent
-moverse la pluma, que me hizo percibir el perfume de la ambrosa,
-oyendo decir: "Bienaventurados aquellos a quienes ilumina tanta gracia,
-que la inclinacin a comer no enciende en sus corazones desmesurados
-deseos, y slo tienen el hambre que es razonable."
-
- [83] Los Centauros, engendrados por el consorcio de Ixion
- con una nube, llenos de vino, intentaron robar la esposa
- de Pirito en medio del convite nupcial, por lo cual Teseo
- los mat. Combatieron con sus dobles pechos, de hombre y de
- caballo.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOQUINTO_
-
-
-Era la hora en que no deba demorarse nuestra subida, pues el sol haba
-dejado el crculo meridional al Tauro, y la noche al Escorpin: por lo
-cual, as como el hombre a quien estimula el aguijn de la necesidad,
-no se detiene por nada que encuentre, sino que sigue su camino, de
-igual suerte entramos nosotros por la abertura del peasco, uno delante
-de otro, tomando la escalera, que por su angostura obliga a separarse a
-los que la suben. Y como la joven cigea que extiende sus alas deseosa
-de volar, y no atrevindose a abandonar el nido, las pliega nuevamente,
-lo mismo haca yo llevado de un ardiente deseo de preguntar, que se
-inflamaba y se extingua, hasta que llegu a hacer el ademn del que
-se prepara a hablar. A pesar de lo rpido de nuestra marcha, mi amado
-Padre no dej de decirme:
-
---Dispara el arco de la palabra, que tienes tirante hasta el hierro.
-
-Entonces abr la boca con seguridad, y empec a decir:
-
---Cmo es posible enflaquecer donde no hay necesidad de alimentarse?
-
---Si te acordaras de cmo se consumi Meleagre al consumirse un
-tizn--respondi--, no te sera ahora tan difcil comprender esto; y
-si considerases cmo, al moveros, se mueve vuestra imagen dentro del
-espejo, te parecera blando lo que te parece duro. Mas para que tu
-deseo quede satisfecho, aqu tienes a Estacio, a quien pido y suplico
-que sea el mdico de tus heridas.
-
---Si estando t presente, le descubro los arcanos de la eterna
-justicia--respondi Estacio--, srvame de disculpa el no poder negarte
-nada.
-
-Luego empez diciendo:
-
---Hijo, si tu mente recibe y guarda mis palabras, ellas te darn
-luz sobre el punto de que hablas. La sangre ms pura, que nunca es
-absorbida por las sedientas venas y que sobra, como el resto de los
-alimentos que se retiran de la mesa, adquiere en el corazn una virtud
-tan apta para formar todos los miembros humanos, como la que tiene para
-transformarse en ellos la que va por las venas. Todava ms depurada,
-desciende a un punto que es mejor callar que nombrar, de donde se
-destila despus sobre la sangre de otro ser en vaso natural. Aqu se
-mezclan las dos, la una dispuesta a recibir la impresin, la otra a
-producirla por efecto de la perfeccin del lugar de que procede; y
-apenas estn juntas, la sangre viril empieza desde luego a operar,
-coagulando primero, y vivificando en seguida lo que ha hecho unrsele
-como materia propia. Convertida la virtud activa en alma, como la de
-una planta, pero con la diferencia de que aqulla est en vas de
-formacin, mientras que la otra ha llegado ya a su trmino, contina
-obrando de tal modo, que luego se mueve y siente como la esponja
-marina, y en seguida emprende la organizacin de las potencias, de la
-cual es el germen. Hijo mo, la virtud que procede del corazn del
-padre, y desde la cual atiende la naturaleza a todos los miembros, ora
-se ensancha, y ora se prolonga; mas no ves todava cmo el feto, de
-animal pasa a ser racional: este punto es tal, que uno ms sabio que t
-incurri con su doctrina en el error de separar del alma el intelecto
-posible, porque no vi que ste tuviese ningn rgano especial adecuado
-a sus funciones. Abre tu corazn a la verdad que te presento, y sabe
-que, en cuanto est concludo el organismo del cerebro del feto, el
-Primer Motor se dirige placentero hacia aquella obra maestra de la
-naturaleza, y le infunde un nuevo espritu, lleno de virtud, que atrae
-a su substancia lo que all encuentra de activo, y se convierte en
-un alma sola, que vive, y siente, y se refleja sobre s misma: a fin
-de que te causen menos admiracin mis palabras, considera el calor
-del Sol, que se transforma en vino, unindose al humor que sale de la
-vid. Cuando Laquesis no tiene ya lino, el alma se separa del cuerpo,
-llevndose virtualmente consigo sus potencias divinas y humanas:
-todas las facultades sensitivas quedan como mudas; pero la memoria,
-el entendimiento y la voluntad son en su accin mucho ms sutiles que
-antes. Sin detenerse, el alma llega maravillosamente por s misma a una
-de las orillas, donde conoce el camino que le est reservado. En cuanto
-se encuentra circunscrita en l, la virtud informativa irradia en
-torno, del mismo modo que cuando viva en sus miembros; y as como el
-aire, cuando el tiempo est lluvioso, se presenta adornado de distintos
-colores por los rayos del Sol que en l se reflejan, de igual suerte el
-aire de alrededor toma la forma que le imprime virtualmente el alma que
-est all detenida; y semejante despus a la llama que sigue en todos
-sus movimientos al fuego, la nueva forma va siguiendo al espritu. Por
-fin, como el alma toma de esto su apariencia, se le llama sombra, y
-en esa forma organiza luego cada uno de sus sentidos, hasta el de la
-vista. En virtud de este cuerpo areo hablamos, remos, derramamos
-lgrimas y suspiramos, como habrs podido observar por el monte. Segn
-como los deseos y los dems afectos nos impresionan, la sombra toma
-diferentes figuras: tal es la causa de lo que te admira.
-
-Habamos llegado ya al crculo de la ltima tortura, y nos dirigamos
-hacia la derecha, cuando llam nuestra atencin otro cuidado. All
-la ladera de la montaa lanza llamas con mpetu hacia el exterior, y
-la orilla opuesta del camino da paso a un viento que, dirigindose
-hacia arriba, la rechaza y aleja de s. Por esta razn nos era preciso
-caminar de uno en uno por el lado descubierto del camino, de modo
-que si, por una parte, me causaba temor el fuego, por otra tema
-despearme. Mi Jefe deca:
-
---En este sitio es preciso refrenar bien los ojos, porque muy poco
-bastara para dar un mal paso.
-
-Entonces o cantar en el seno de aquel gran ardor: "Summ Deus
-clementi"[84]; lo cual excit en m un deseo no menos ardiente de
-volverme, y vi a varios espritus andando por la llama: yo les miraba,
-pero fijando alternativamente la vista, ya en sus pasos, ya en los
-mos. Despus de la ltima estrofa de aquel himno, gritaron en voz
-alta: "Virum non cognosco"[85]; y en seguida volvieron a entonarlo en
-voz baja. Terminado el himno, gritaron an: "Diana corri al bosque, y
-arroj de l a Hlice, que haba gustado el veneno de Venus." Repetan
-su canto, y citaban despus ejemplos de mujeres y maridos que fueron
-castos, como lo exigen la virtud y el matrimonio. Y de este modo, segn
-creo, continuarn durante todo el tiempo que los abrase el fuego; pues
-con tal remedio y tales ejercicios ha de cicatrizarse la ltima llaga.
-
- [84] Principio del himno que la Iglesia recita en los maitines
- del Sbado, y que cantan las almas que se purifican del vicio
- de la lujuria, porque en l se pide a Dios la pureza.
-
- [85] Palabras dichas por Mara al arcngel San Gabriel. Dante
- contina haciendo citar a las almas ejemplos contrarios a los
- vicios de que se purifican. Enumeran los ejemplos en alta voz,
- porque con ellos las almas se reprenden a s mismas: el himno
- lo cantan en voz baja, como una oracin que dirigen a Dios.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
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-
-
-_CANTO VIGESIMOSEXTO_
-
-
-Mientras que uno tras otro bamos por el borde del camino, el buen
-Maestro deca muchas veces: "Mira, y ten cuidado, pues ya ests
-advertido." Daba en mi hombro derecho el Sol, que irradiando por todo
-el Occidente, cambiaba en blanco su color azulado. Con mi sombra haca
-parecer ms roja la llama, y aqu tambin vi muchas almas que, andando,
-fijaban su atencin en tal indicio. Con este motivo se pusieron a
-hablar de m, y empezaron a decir: "Parece que ste no tenga un cuerpo
-ficticio." Despus se cercioraron, aproximndose a m cuanto podan,
-pero siempre con el cuidado de no salir adonde no ardieran.
-
---Oh t, que vas en pos de los otros, no por ser el ms lento, sino
-quiz por respeto!, respndeme a m, a quien abrasan la sed y el fuego.
-No soy yo el nico que necesita tu respuesta, pues todos stos tienen
-mayor sed, que deseo de agua fresca el Indio y el Etope. Dinos: cmo
-es que formas con tu cuerpo un muro que se antepone al Sol, cual si no
-hubieras cado an en las redes de la muerte?
-
-As me hablaba una de aquellas sombras, y yo me habra explicado en
-el acto, si no hubiese atrado mi atencin otra novedad que apareci
-entonces. Por el centro del camino inflamado vena una multitud
-de almas con el rostro vuelto hacia las primeras, lo cual me hizo
-contemplarlas asombrado. Por ambas partes vi apresurarse todas las
-sombras, y besarse unas a otras, sin detenerse, y contentndose con tan
-breve agasajo; semejantes a las hormigas, que en medio de sus pardas
-hileras, van a encontrarse cara a cara, quiz para darse noticias de su
-viaje o de su botn. Una vez terminado el amistoso saludo, y antes de
-dar el primer paso, cada una de ellas se pona a gritar con todas sus
-fuerzas, las recin llegadas: "Sodoma y Gomorra," y las otras: "En la
-vaca entr Pasifae, para que el toro acudiera a su lujuria." Despus,
-como grullas que dirigiesen su vuelo, parte hacia los montes Rifeos, y
-parte hacia las ardientes arenas, huyendo stas del hielo, y aqullas
-del Sol, as unas almas se iban y otras venan, volviendo a entonar
-entre lgrimas sus primeros cantos, y a decir a gritos lo que ms
-necesitaban. Como anteriormente, se acercaron a m las mismas almas que
-me haban preguntado, atentas y prontas a escucharme. Yo, que dos veces
-haba visto su deseo, empec a decir:
-
---Oh almas seguras de llegar algn da al estado de paz! Mis miembros
-no han quedado all verdes ni maduros, sino que estn aqu conmigo, con
-su sangre y con sus coyunturas. De este modo voy arriba, a fin de no
-ser ciego nunca ms: sobre nosotros existe una mujer, que alcanza para
-m esta gracia por la cual llevo por vuestra mundo mi cuerpo mortal.
-Pero decidme, as se logre en breve vuestro mayor deseo, y os acoja
-el cielo que est ms lleno de amor y por ms ancho espacio se dilata!
-Decidme, a fin de que yo pueda ponerlo por escrito, quines sois, y
-quin es aquella turba que se va en direccin contraria a la vuestra?
-
-No de otra suerte se turba estupefacto el montas, y enmudece absorto,
-cuando, rudo y salvaje, entra en una ciudad, de como pareci turbarse
-cada una de aquellas sombras: pero repuestas de su estupor, el cual
-se calma pronto en los corazones elevados, empez a decirme la que
-anteriormente me haba preguntado:
-
---Dichoso t, que sacas de nuestra actual mansin experiencia para
-vivir mejor! Las almas que no vienen con nosotros cometieron el
-pecado por el que Csar, en medio de su triunfo, oy que se burlaban
-de l y le llamaban reina. Por esto se alejan gritando "Sodoma;"
-y reprendindose a s mismos, como has odo, aaden al fuego que
-les abrasa el que les produce su vergenza. Nuestro pecado fu
-hermafrodita; pero no habiendo observado la ley humana, y s seguido
-nuestro apetito al modo de las bestias, por eso, al separarnos de los
-otros, gritamos para oprobio nuestro el nombre de aqulla, que se
-bestializ en una envoltura bestial. Ya conoces nuestras acciones y el
-delito que cometimos: si por nuestros nombres quieres conocer quines
-somos, ni sabr decrtelos, ni tengo tiempo para ello. Satisfar, sin
-embargo, tu deseo dicindote el mo: soy Guido Guinicelli, que me
-purifico ya por haberme arrepentido antes de mi ltima hora.
-
-Como corrieron hacia su madre los dos hijos al encontrarla bajo las
-tristes iras de Licurgo, as me lanc yo, pero sin atreverme a tanto,
-cuando escuch nombrarse a s mismo a mi padre, y al mejor de todos
-los mos que jams hicieron rimas de amor dulces y floridas; y sin or
-hablar, anduve pensativo largo trecho, contemplndolo, aunque sin poder
-acercarme ms a causa del fuego. Cuando me hart de mirarle, me ofrec
-de todo corazn a su servicio con aquellos juramentos que hacen creer
-en las promesas. Me contest:
-
---Dejas en m, por lo que oigo, una huella tan profunda y clara, que
-el Leteo no puede borrarla ni obscurecerla: pero si tus palabras han
-jurado la verdad, dime, cul es la causa del cario que me demuestras
-en tus frases y en tus miradas?
-
-Le contest:
-
---Vuestras dulces rimas, que harn preciosos los manuscritos que las
-contienen, tanto como dure el lenguaje moderno.
-
---Oh hermano!--replic--; ste que te sealo con el dedo[86] (e
-indic un espritu que iba delante de l), fu mejor obrero en su
-lengua materna. Sobrepuj a todos en sus versos amorosos y en la
-prosa de sus novelas; y deja hablar a los necios, que creen que el
-Lemosn[87] es mejor que l; prestan ms atencin al ruido que a la
-verdad, y as forman su juicio antes de dar odos al arte o la razn.
-Lo mismo hicieron muchos de los antiguos con respecto a Guittone,
-colocndole, merced a sus gritos, en el primer lugar, hasta que lo ha
-vencido la verdad con los mritos adquiridos por otras personas. Ahora,
-si tienes el alto privilegio de poder penetrar en el claustro donde
-Cristo es abad del colegio, dle por m del "Padre nuestro" todo lo
-que necesitamos nosotros los habitantes de este mundo, en el que ya no
-tenemos el poder de pecar.
-
- [86] Arnaldo Daniel, clebre poeta provenzal del siglo XII,
- celebrado por Petrarca como gran maestro de amor y como el
- primer poeta en lengua vulgar. Escribi novelas caballerescas
- en prosa.
-
- [87] Gerardo Borneil, poeta de Limoges.
-
-Luego, tal vez para hacer sitio a otro que vena en pos de l,
-desapareci entre el fuego, como desaparece el pez en el fondo del
-agua. Yo me adelant un poco hacia el que me haba designado, y le dije
-que mi deseo preparaba a su nombre una grata acogida: l empez a decir
-donosamente:
-
---Me complace tanto vuestra corts pregunta, que ni puedo ni quiero
-ocultarme a vos: yo soy Arnaldo, que lloro y voy cantando: veo, triste,
-mis pasadas locuras, y veo, contento, el da que en adelante me espera.
-Ahora os ruego, por esa virtud que os conduce a lo ms alto de la
-escala, que os acordis de endulzar mi dolor.
-
-Despus se ocult en el fuego que les purifica.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_
-
-
-El Sol estaba ya en aquel punto desde donde lanza sus primeros rayos
-sobre la ciudad en que se derram la sangre de su Hacedor: el Ebro caa
-bajo el alto signo de Libra, y las ondas del Ganges eran caldeadas al
-empezar la hora de nona; de modo que donde estbamos terminaba el da,
-cuando nos divis placentero el Angel de Dios, que apartado de la llama
-se puso en la orilla a cantar: "Beati mundo corde," en voz bastante ms
-viva que la nuestra. Despus dijo:
-
---No se sigue adelante, almas santas, si el fuego no os muerde antes:
-entrad en l, y no os hagis sordas al cntico que llegar hasta
-vosotras.
-
-As habl cuando estuvimos cerca de l, por lo que me qued al oirle
-como aquel que es metido en la fosa. Elev mis manos entrelazadas
-mirando al fuego, y se representaron vivamente en mi imaginacin los
-cuerpos humanos que haba visto arder. Mis buenos Guas se volvieron
-hacia m, y Virgilio me dijo:
-
---Hijo mo, aqu puedes encontrar un tormento; pero no la muerte.
-Acurdate, acurdate... y si te gui sano y salvo sobre Gerin, qu
-no har ahora que estoy ms cerca de Dios? Ten por cierto que, aunque
-estuvieras mil aos en medio de esa llama, no perderas un solo
-cabello; y si acaso crees que te engao, ponte cerca de ella, y como
-prueba, aproxima con tus manos al fuego la orla de tu ropaje. Depn,
-pues, depn todo temor; vulvete hacia aqu, y pasa adelante con
-seguridad.
-
-Yo, sin embargo, permanec inmvil aun en contra de mi conciencia.
-Cuando vi que me estaba quieto y reacio, repuso algo turbado:
-
---Hijo mo, repara en que entre Beatriz y t slo existe ese obstculo.
-
-As como al or el nombre de Tisbe, Piramo, cercano a la muerte, abri
-los ojos y la contempl bajo la morera, que desde entonces ech frutos
-rojos, as yo, vencida mi obstinacin, me dirig hacia mi sabio Gua,
-al or el nombre que siempre est en mi mente. Entonces l, moviendo la
-cabeza, dijo:
-
---Cmo! Queremos permanecer aqu?
-
-Y se sonri, como se sonre al nio a quien se conquista con una fruta.
-Despus se meti en el fuego el primero, rogando a Estacio, que durante
-todo el camino se haba interpuesto entre ambos, que viniese detrs
-de m. Cuando estuve dentro, habrame arrojado, para refrescarme, en
-medio del vidrio hirviendo; tan desmesurado era el ardor que all se
-senta. Mi dulce Padre, para animarme, continuaba hablando de Beatriz y
-diciendo: "Ya me parece ver sus ojos." Nos guiaba una voz que cantaba
-al otro lado; y nosotros, atentos solamente a ella, salimos del fuego
-por el sitio donde est la subida.
-
---"Venite, benedicti patris mei"--se oy en medio de una luz que all
-haba, tan resplandeciente que me ofusc y no la pude mirar.--El Sol se
-va--aadi--, y viene la noche; no os detengis, sino acelerad el paso
-antes que el horizonte se obscurezca.
-
-El sendero suba recto a travs de la pea hacia el Oriente, y yo
-interrumpa delante de m los rayos del Sol, que ya estaba muy bajo.
-Habamos subido pocos escalones, cuando mis sabios Guas y yo, por mi
-sombra que se desvaneca, observamos que tras de nosotros se ocultaba
-el Sol; y antes de que en toda su inmensa extensin tomara el horizonte
-el mismo aspecto, y de que la noche se esparciera por todas partes,
-cada uno de nosotros hizo de un escaln su lecho; porque la naturaleza
-del monte, ms bien que nuestro deseo, nos impeda subir. Como las
-cabras que antes de haber satisfecho su apetito van veloces y atrevidas
-por los picos de los montes, y una vez saciado ste, se quedan rumiando
-tranquilas a la sombra, mientras el Sol quema, guardadas por el
-pastor, que, apoyado en su cayado, cuida de ellas; y como el pastor
-que se queda fuera y pernocta cerca de su rebao, para preservarlo de
-que lo disperse alguna bestia feroz, as estbamos entonces nosotros
-tres, yo como cabra, y ellos como pastores, estrechados por los dos
-lados de aquella abertura. Poco alcanzaba nuestra vista de las cosas
-que haba fuera de all; pero por aquel reducido espacio vea yo las
-estrellas ms claras y mayores de lo acostumbrado. Rumiando de esta
-suerte y contemplndolas me sorprendi el sueo; el sueo que muchas
-veces predice lo que ha de sobrevenir. En la hora, segn creo, en que
-Citerea, que parece siempre abrasada por el fuego del amor, lanzaba
-desde Oriente sus primeros rayos sobre la montaa, me pareca ver
-entre sueos una mujer joven y bella, que iba cogiendo flores por una
-pradera, y deca cantando: "Sepa todo aquel que pregunt mi nombre, que
-yo soy La, y voy extendiendo en torno mis bellas manos para formarme
-una guirnalda. Para agradarme delante del espejo, me adorno aqu; pero
-mi hermana Raquel no se separa jams del suyo, y permanece todo el da
-sentada ante l. A ella le gusta contemplar sus hermosos ojos, como a
-m adornarme con mis propias manos: ella se satisface con mirar, yo con
-obrar." Ya, ante los esplendores que preceden al da, tanto ms gratos
-a los peregrinos, cuanto ms cerca de su patria se albergan al volver a
-ella, huan por todas partes las tinieblas, y con ellas mi sueo; por
-lo cual me levant, y vi a mis grandes Maestros levantados tambin.
-
-La dulce fruta que por tantas ramas va buscando la solicitud de los
-mortales, hoy calmar tu hambre.
-
-Tales fueron las palabras que me dirigi Virgilio; palabras que
-me causaron un placer como no lo ha causado jams regalo alguno.
-Acrecentse tanto en m el deseo de llegar a la cima del monte, que a
-cada paso que daba senta crecer alas para mi vuelo. Cuando, recorrida
-toda la escalera, estuvimos en la ltima grada, Virgilio fij en m sus
-ojos y dijo:
-
---Has visto el fuego temporal y el eterno, hijo mo, y has llegado a un
-sitio donde no puedo ver nada ms por m mismo. Con ingenio y con arte
-te he conducido hasta aqu: en adelante srvate de gua tu voluntad;
-fuera ests de los caminos escarpados y de las estrechuras; mira el Sol
-que brilla en tu frente; mira la hierba, las flores, los arbustos, que
-se producen solamente en esta tierra. Mientras no vengan radiantes de
-alegra los hermosos ojos que, entre lgrimas, me hicieron acudir en tu
-socorro, puedes sentarte, y puedes pasear entre esas flores. No esperes
-ya mis palabras, ni mis consejos: tu albedro es ya libre, recto y
-sano, y sera una falta no obrar segn lo que l te dicte. As, pues,
-ensalzndote sobre ti mismo, te corono y te mitro.[88]
-
- [88] Tu albedro es ya libre; recto y sano, por el
- esclarecimiento de tu razn y el dominio de tus pasiones:
- por lo tanto te hago seor de ti mismo, en lo tocante a la
- direccin civil (corona), y a la espiritual (mitra).
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-[Ilustracin]
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-_CANTO VIGESIMOCTAVO_
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-Deseoso ya de observar en su interior y en sus contornos la divina
-floresta espesa y viva, que amortiguaba la luz del nuevo da, dej sin
-esperar ms el borde del monte y march lentamente a travs del campo,
-cuyo suelo por todas partes despeda gratos aromas. Un aura blanda e
-invariable me oreaba la frente con no mayor fuerza que la de un viento
-suave: a su impulso, todas las verdes frondas se inclinaban trmulas
-hacia el lado a que proyecta su primera sombra el sagrado monte; pero
-sin separarse tanto de su derechura, que las avecillas dejaran por
-esta causa de ejercitar su arte sobre las copas de los rboles, pues
-antes bien, llenas de alegra, saludaban a las primeras auras, cantando
-entre las hojas, que acompaaban a sus ritmos haciendo el bajo, con un
-susurro semejante al que de rama en rama va creciendo en los pinares
-del llano de Chiassi, cuando Eolo deja escapar el Sirocco.
-
-Ya me haban transportado mis lentos pasos tan adentro de la antigua
-selva, que no poda distinguir el sitio por donde haba entrado, cuando
-vi interceptado mi camino por un riachuelo, que corriendo hacia la
-izquierda, doblegaba bajo el peso de pequeas linfas las hierbas que
-brotaban en sus orillas. Las aguas que en la tierra se tienen por ms
-puras, pareceran turbias comparadas con aquellas, que no ocultan nada,
-aunque corran obscurecidas bajo una perpetua sombra, que no da paso
-nunca a los rayos del Sol ni de la Luna. Detuve mis pasos, y atraves
-con la vista aquel riachuelo, para admirar la gran variedad de sus
-frescas arboledas, cuando se me apareci, como aparece sbitamente una
-cosa maravillosa que desva de nuestra mente todo otro pensamiento, una
-mujer sola, que iba cantando y cogiendo flores de las muchas de que
-estaba esmaltado todo su camino.
-
---Ah!, hermosa Dama, que te abrasas en los rayos de Amor, si he de
-dar crdito al semblante que suele ser testimonio del corazn; dgnate
-adelantarte--le dije--hacia este riachuelo, lo bastante para que pueda
-comprender qu es lo que cantas. T traes a mi memoria el sitio donde
-estaba Proserpina, y cmo era cuando la perdi su madre, y ella perdi
-sus lozanas flores.
-
-As como bailando se vuelve una mujer, con los pies juntos y arrimados
-al suelo, poniendo apenas uno delante de otro, de igual suerte se
-volvi aqulla hacia m sobre las florecillas rojas y amarillas,
-semejante a una virgen que inclina sus modestos ojos, y satisfizo mis
-splicas aproximndose tanto, que llegaba hasta m la dulce armona
-de su canto, y sus palabras claras y distintas. Luego que se detuvo
-en el sitio donde las hierbas son baadas por las ondas del lindo
-riachuelo, me concedi el favor de levantar sus ojos. No creo que
-saliera tal resplandor bajo las cejas de Venus, cuando su hijo la
-hiri inconsideradamente. Ella se sonrea desde la orilla derecha,
-cogiendo mientras tanto las flores que aquella elevada tierra produce
-sin necesidad de simiente. El ro nos separaba a la distancia de tres
-pasos; pero el Helesponto por donde pas Jerjes, cuyo ejemplo sirve an
-de freno a todo orgullo humano, no fu tan odioso a Leandro, por el
-impetuoso movimiento de sus aguas entre Sestos y Abydos, como lo era
-aqul para m por no abrirme paso.
-
---Sois recin llegados--dijo ella--; y quiz porque me sonro en este
-sitio escogido para nido de la humana naturaleza, os causo asombro y
-hasta alguna sospecha; pero el salmo "Delectasti" esparce una luz que
-puede disipar las nubes de vuestro entendimiento. Y t, que vas delante
-y me has rogado que hable, dime si quieres or otra cosa, que yo
-responder con presteza a todas tus preguntas hasta dejarte satisfecho.
-
---El agua--le dije--y el rumor de la floresta impugnan en mi interior
-una nueva creencia sobre una cosa que he odo y que es contraria a esta.
-
-A lo que ella contest:
-
---Te dir cmo procede de su causa eso que te admira, y disipar la
-nube que te ciega. El Sumo Bien, que se complace slo en s mismo, hizo
-al hombre bueno y apto para el bien, y le di este sitio como arras en
-seal de eterna paz. El hombre, por sus culpas, permaneci aqu poco
-tiempo: por sus culpas cambi su honesta risa y su dulce pasatiempo en
-llanto y en tristeza. A fin de que todas las conmociones producidas
-ms abajo por las exhalaciones del agua y de la tierra, que se dirigen
-cuanto pueden tras del calor, no molestasen al hombre, se elev este
-monte hacia el cielo tanto como has visto, y est libre de todas ellas
-desde el punto donde se cierra su puerta. Ahora bien, como el aire gira
-en torno de la tierra con la primera bveda movible del cielo, si el
-crculo no es interrumpido por algn punto, un movimiento semejante
-viene a repercutir en esta altura, que est libre de toda perturbacin
-en medio del aire puro, produciendo este ruido en la selva, porque
-es espesa; y la planta sacudida comunica su propia virtud generativa
-al aire, el cual girando en torno deposita dicha virtud en el suelo;
-y la otra tierra, segn que es apta por s misma o por su cielo,
-concibe y produce diversos rboles de diferentes especies. Una vez odo
-esto, no te parecer ya maravilloso que haya plantas que broten sin
-semillas aparentes. Debes saber, adems, que la santa campia en que te
-encuentras est llena de toda clase de semillas, y encierra frutos que
-all abajo no se cogen. El agua que ves no brota de ninguna vena que
-sea renovada por los vapores que el fro del cielo convierte en lluvia,
-como un ro que adquiere o pierde caudal, sino que sale de una fuente
-invariable y segura, que recibe de la voluntad de Dios cuanto derrama
-por dos partes. Por esta desciende con una virtud que borra la memoria
-del pecado; por la otra renueva la de toda buena accin. Aqu se llama
-Leteo; en el otro lado, Eunoe; y no produce sus efectos si no se bebe
-aqu primero que all: su sabor supera a todos los dems. Aunque tu
-sed est ya bastante mitigada sin necesidad de ms explicaciones mas,
-por una gracia especial, an te dar un corolario; y no creo que mis
-palabras te sean menos gratas, si por ti exceden a mis promesas. Los
-que antiguamente fingieron la edad de oro y su estado feliz, quiz
-soaron en el Parnaso este sitio. Aqu fu inocente el origen de la
-raza humana; aqu la primavera y los frutos son eternos: este es el
-verdadero nctar de que todos hablan.
-
-Entonces me volv completamente hacia mis Poetas y vi que haban
-acogido con una sonrisa esta ltima explicacin: despus dirig de
-nuevo mis ojos hacia la bella Dama.
-
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-[Ilustracin]
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-_CANTO VIGESIMONONO_
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-
-Despus de aquellas ltimas palabras, continu cantando cual mujer
-enamorada: "Beati, quorum tecta sunt peccata"[89]: y a la manera de
-las ninfas, que andaban solas por las umbras selvas, complacindose
-unas en hur del Sol, y otras en verle, psose a caminar por la orilla
-contra la corriente del ro; y yo al igual de ella, segu sus cortos
-pasos con los mos. Entre los dos no habamos an adelantado ciento,
-cuando las dos riberas equidistantes presentaron una curva, de tal modo
-que me encontr vuelto hacia Oriente. A poco de andar as, volvise la
-Dama enteramente a m, diciendo: "Hermano mo, mira y escucha." Y he
-aqu que por todas partes ilumin la selva un resplandor tan sbito,
-que dud si haba sido un relmpago; mas como ste desaparece en cuanto
-brilla, y aqul duraba cada vez ms resplandeciente, deca yo entre
-m: "Qu ser esto?" Circulaba por el luminoso aire una dulce meloda,
-por lo cual mi buen celo me hizo censurar el atrevimiento de Eva; pues
-que all, donde obedecan la tierra y el cielo, una mujer sola y apenas
-formada, no pudo sufrir el permanecer bajo ningn velo; cuando si
-hubiera permanecido resignado bajo l, habra yo gozado ms pronto, y
-luego eternamente aquellas inefables delicias.
-
- [89] Beati, quorum remissae sunt iniquitates, et quorum tecta
- sunt peccata: palabras del segundo Salmo penitencial, con las
- cuales la Dama congratula a Dante por verle limpio de las
- manchas de los siete pecados. Esta Dama representa, segn
- algunos comentadores, la Iglesia catlica.
-
-Mientras iba yo enteramente absorto en la contemplacin de tantas
-primicias del placer eterno, y deseoso todava de ms dichas, el aire,
-semejante a un gran fuego, apareci ante nosotros inflamado bajo las
-verdes ramas, y la dulce armona que habamos percibido se convirti en
-un canto claro y distinto. Oh sacrosantas Vrgenes! Si alguna vez he
-soportado por vosotras el hambre, el fro y las vigilias, prestadme en
-cambio la ayuda, que la necesidad me obliga a demandaros. Es preciso
-que Helicn derrame para m sus aguas, y que el coro de Urania me ayude
-a poner en versos cosas apenas concebibles.
-
-Parecime ver algo ms all siete rboles de oro[90], engaado por la
-gran distancia que todava mediaba entre nosotros y ellos; mas cuando
-me hube aproximado tanto, que la semejanza engaadora del sentido
-no perda ya por la distancia ninguno de sus rasgos distintivos, la
-facultad que prepara materia al raciocinio me hizo conocer que eran
-candelabros, y que las voces cantaban "Hosanna." Los hermosos muebles
-llameaban en su parte superior despidiendo una luz mucho ms clara
-que la Luna a media noche y a la mitad de su mes. Me volv lleno de
-admiracin al buen Virgilio, y l me respondi con una mirada no
-menos llena de asombro. Despus fij de nuevo mi atencin en los altos
-candelabros, los cuales avanzaban en nuestra direccin tan lentamente
-que una recin desposada los habra vencido en celeridad. La Dama me
-grit:
-
---Por qu contemplas con tanto ardor esas vvidas luces, y no reparas
-en lo que viene tras de ellas?
-
- [90] Segn unos comentadores, los siete dones del Espritu
- Santo; segn otros, los siete sacramentos.
-
-Entonces vi venir detrs de las luces, y como guiadas por stas, muchos
-personajes[91], vestidos de un blanco tan puro como no ha brillado
-jams en el mundo. A la izquierda resplandeca el agua, y reflejaba
-la parte izquierda de mi cuerpo; as es que me miraba en ella como en
-un espejo. Cuando desde mi orilla llegu a un punto en que nicamente
-el ro me separaba de aqullos, me detuve para mirar mejor, y vi las
-llamas caminando hacia adelante, dejando tras de s pintado el aire
-con rasgos semejantes a banderolas extendidas; de modo que sobre ellas
-se vean claramente siete listas formadas de los colores de que el Sol
-hace su arco y Delia su cinturn. Aquellas listas se extendan por el
-cielo ms all de lo que alcanzaba mi vista, y segn me pareci, las
-de los extremos distaban entre s diez pasos una de otra[92]. Bajo el
-hermoso cielo que describo, se adelantaban de dos en dos veinticuatro
-ancianos coronados de azucenas[93]. Todos cantaban: "Bendita t eres
-entre las hijas de Adn, y benditas sean eternamente tus bellezas."
-Despus que las flores y las frescas hierbecillas que haba en la otra
-ribera frente a m se vieron libres de aquellos espritus elegidos,
-as como en el cielo siguen unas a otras las estrellas, en pos de
-los ancianos vinieron cuatro animales, con ellos coronados de verdes
-hojas[94]. Cada uno tena seis alas, con las plumas llenas de ojos,
-como seran los de Argos si viviese[95]. Lector, no empleo mis rimas en
-describir las formas de estos animales, pues me contiene tanto el gasto
-futuro, que no puedo ser ahora prdigo; pero puedes leer a Ezequiel,
-que los pinta tales como los vi acudir de las fras regiones, con
-el viento, con las nubes y con el fuego; y del mismo modo que los
-encontrars en sus libros, as se presentaban aqu si se excepta que,
-en cuanto a las alas, Juan est conmigo y se separa de l. El espacio
-que quedaba entre los cuatro lo ocupaba un carro triunfal sobre dos
-ruedas, que iba tirado por un grifo. Este extenda sus alas ante la
-lista de en medio y las tres de ambos lados, sin que interceptara
-ninguna de ellas al hender el espacio entre las mismas comprendido. Se
-elevaban tanto, que se las perda de vista: la parte de su cuerpo que
-era ave tena los miembros de oro, y los de la otra parte eran blancos
-manchados de rojo. Ni Escipin el Africano, ni aun Augusto, hicieron
-jams recrearse a Roma en la contemplacin de un carro tan bello, y aun
-comparado con l, sera pobre aquel carro del Sol, que desvindose de
-su camino, fu abrasado, por los ruegos de la Tierra suplicante, cuando
-Jpiter fu misteriosamente justo.
-
- [91] Los patriarcas, profetas y otros santos varones, que
- creyeron en la venida de Jesucristo.
-
- [92] Estos diez pasos figuran, segn todos los comentadores,
- los diez mandamientos.
-
- [93] Smbolos de los libros del Antiguo Testamento.
-
- [94] Smbolos de los cuatro Evangelistas.
-
- [95] Las alas son smbolo de la prontitud con que el Evangelio
- recorri el mundo. Los ojos, semejantes a los de Argos, lo son
- de la vigilancia que es necesaria para mantener pura la verdad
- evanglica contra los sofismas de que se valen las pasiones.
-
-Tres mujeres venan danzando en redondo al lado de la rueda derecha;
-una de ellas tan roja, que apenas se la hubiera distinguido dentro
-del fuego: la otra era como si su carne y sus huesos fuesen de
-esmeralda: la tercera pareca nieve recin cada[96]. Tan pronto iba
-a la cabeza la blanca, como la roja; y segn el canto de sta, as
-las dems ajustaban el paso, avanzando lentas o rpidas. Hacia la
-izquierda del carro venan gozosas otras cuatro vestidas de prpura
-asustando sus movimientos al de una de ellas, que tena tres ojos
-en la cabeza.[97] En pos de estos grupos de que acabo de hablar, vi
-dos ancianos con diferentes vestiduras; pero iguales en su actitud,
-venerable y reposada. Uno de ellos pareca ser de los discpulos de
-aquel gran Hipcrates, a quien hizo la naturaleza en favor de los seres
-animados que le son ms queridos;[98] el otro demostraba un cuidado
-contrario, con una espada tan reluciente y aguda, que a travs del ro
-me caus miedo.[99] Despus vi otros cuatro de humilde apariencia;[100]
-y detrs de todos vena un anciano solo y durmiendo, pero con la faz
-inspirada.[101] Estos siete estaban vestidos como los veinticuatro
-primeros; pero no iban coronados de azucenas, sino de rosas y de otras
-flores coloradas; quien los hubiese visto desde algo lejos, habra
-jurado que arda una llama sobre sus sienes. Cuando el carro estuvo
-frente a m, se oy un trueno; y aquellos dignos personajes, como si
-se les hubiera prohibido seguir adelante, se detuvieron all al mismo
-tiempo que los candelabros.
-
- [96] Las tres virtudes teologales: la Fe, color de nieve; la
- Esperanza, color de esmeralda, y la Caridad, color de fuego.
-
- [97] Las cuatro Virtudes cardinales: Prudencia, Justicia,
- Fortaleza y Templanza. Se suponen tres ojos a la Prudencia:
- con uno mira al pasado, para sacar un recuerdo provechoso;
- con el otro al presente, para no equivocarse al tomar una
- determinacin; y con el otro al porvenir, para evitar a tiempo
- el mal y prepararse al bien.
-
- [98] San Lucas.
-
- [99] San Pablo.
-
- [100] Los apstoles Santiago, Pedro, Juan y Judas, escritores
- de las Epstolas cannicas; y dice de humilde apariencia,
- porque sus escritos son breves.
-
- [101] S. Juan Apstol, que cuando escribi el Apocalipsis,
- estaba cercano a los noventa aos.
-
-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO TRIGESIMO_
-
-
-Cuando se detuvo el septentrin del primer Cielo, que no conoci
-nunca orto ni ocaso, ni ms niebla que el velo que sobre l corri el
-pecado, y que all enseaba a cada cual su deber, como el septentrin
-ms bajo lo ensea al que dirige el timn para llegar al puerto, los
-veraces personajes que iban entre el Grifo y los siete candelabros
-se volvieron hacia el carro, como hacia el fin de sus deseos; y uno
-de ellos como enviado del Cielo, exclam tres veces cantando: "Veni,
-sponsa, de Libano," y todos los dems cantaron lo mismo despus de l.
-As como los bienaventurados, cuando llegue la hora del juicio final,
-se levantarn con presteza de sus tumbas, cantando "Aleluya" con su voz
-recobrada por fin, del mismo modo se elevaron sobre el carro divino,
-"ad vocem tanti senis," cien ministros y mensajeros de la vida eterna.
-Todos decan: "Benedictus qui venis," y despus, esparciendo flores por
-encima y alrededor, aadan: "Manibus o date lilia plenis."
-
-Yo he visto, al romper el da, la parte oriental enteramente sonrosada,
-el resto del cielo adornado de una hermosa serenidad, y la faz del Sol
-naciente cubierta de sombras, de suerte que a travs de los vapores
-que amortiguaban su resplandor, poda contemplarla el ojo por largo
-tiempo: del mismo modo, a travs de una nube de flores que sala de
-manos angelicales y caa sobre el carro y en torno suyo, se me apareci
-una dama coronada de oliva sobre un velo blanco, cubierta de un verde
-manto, y vestida del color de una vvida llama.[102] Mi espritu, que
-haca largo tiempo no haba quedado abatido, temblando de estupor en
-su presencia, sin que mis ojos la reconocieran, sinti no obstante el
-gran poder del antiguo amor, a causa de la oculta influencia que de
-ella emanaba. En cuanto hiri mis ojos la alta virtud que me haba
-avasallado antes de que yo saliera de la infancia, me volv hacia la
-izquierda, con el mismo respeto con que corre el nio hacia su madre,
-cuando tiene miedo, o cuando est afligido, para decir a Virgilio:
-"No ha quedado en mi cuerpo una sola gota de sangre que no tiemble;
-reconozco las seales de mi antigua llama." Pero Virgilio nos haba
-privado de s; Virgilio, el dulcsimo padre, Virgilio, que me haba
-sido enviado por aqulla para mi salvacin. Ni aun todo lo que perdi
-la antigua madre pudo impedir que mis mejillas enjutas se baaran en
-triste llanto.
-
- [102] El velo blanco, el manto verde y el vestido color de
- fuego, que adornan a Beatriz, simbolizan las tres Virtudes
- teologales: la corona de oliva indica la Sabidura.
-
---Dante, no llores todava; no llores todava porque Virgilio se vaya,
-pues es preciso que llores por otra herida!
-
-Como el almirante que va de popa a proa examinando la gente que monta
-los otros buques, y la anima a portarse bien, del mismo modo sobre el
-borde izquierdo del carro, vi yo, cuando me volv al or mi nombre,
-que aqu se consigna por necesidad, a la Dama que se me apareci
-anteriormente velada por los halagos angelicales, dirigiendo sus
-ojos hacia m de la parte ac del ro. Aunque el velo que descenda
-de su cabeza, rodeado de las hojas de Minerva, no permitiese que se
-distinguieran sus facciones, con su actitud regia y altiva continu
-de esta suerte, como aquel que al hablar reserva las palabras ms
-calurosas para lo ltimo:
-
---Mrame bien, soy yo; soy en efecto Beatriz, Cmo te has dignado
-subir a este monte? No sabas que el hombre es aqu dichoso?
-
-Mis ojos se inclinaron hacia las limpias ondas; pero vindome reflejado
-en ellas, los dirig hacia la hierba: tanta fu la vergenza que abati
-mi frente. Parecime Beatriz tan terrible como una madre irritada a su
-hijo, porque amarga el sabor de la piedad acerba. Ella guard silencio,
-y los ngeles cantaron de improviso: "In te Domine speravi;" pero
-no pasaron de "pedes meos." As como la nieve se congela y endurece
-al soplo de los vientos de Esclavonia, entre los rboles que crecen
-sobre el dorso de Italia; y luego se lica por s misma, en cuanto
-la tierra que pierde la sombra enva su aliento, semejante al fuego
-que derrite una vela; as me qued sin lgrimas ni suspiros antes que
-cantasen aqullos cuyas notas responden siempre a la armona de las
-esferas celestiales: mas cuando comprend por sus dulces palabras que
-se compadecan de m ms que si hubiesen dicho: "Mujer, por qu as
-le maltratas?," el hielo que oprima mi corazn se deshizo en suspiros
-y agua, y junto con mi angustia, sali del pecho por la boca y por los
-ojos. Estando Ella, sin embargo, inmvil sobre el costado izquierdo del
-carro, dirigi de este modo sus palabras a las compasivas substancias:
-
---Vosotros velis en el eterno da, de modo que ni la noche ni el
-sueo os roban ninguno de los pasos que da el siglo en su camino: as
-pues, responder con ms cuidado, a fin de que me comprenda el que
-all llora, y sienta un dolor proporcionado a su falta. No solamente
-por influencia de las grandes esferas que dirigen cada semilla hacia
-algn fin, segn la virtud de la estrella que la acompaa, sino tambin
-por la abundancia de la gracia divina (cuya lluvia desciende de tan
-altos vapores, que no puede alcanzarlos nuestra vista), fu tal se
-en su edad temprana por natural disposicin, que todos los buenos
-hbitos habran producido en l admirables efectos; pero el terreno
-mal sembrado e inculto se hace tanto ms maligno y salvaje, cuanto
-mayor vigor terrestre hay en l. Por algn tiempo le sostuve con mi
-presencia: mostrndole mis ojos juveniles, le llevaba conmigo en
-direccin del camino recto; pero tan pronto como estuve en el umbral
-de la segunda edad, y cambi de vida, se se separ de m y se entreg
-a otros amores. Cuando sub desde la carne al espritu, y hube crecido
-en belleza y virtud, fu para l menos querida y menos agradable.
-Encamin sus pasos por una va falsa, siguiendo tras engaosas imgenes
-del bien, que no cumplen totalmente ninguna promesa: ni siquiera me
-ha valido impetrar para l inspiraciones, por medio de las cuales le
-llamaba en sueos o de otros modos, segn el poco caso que de ellas ha
-hecho. Tan abajo cay, que todos mis medios eran ya insuficientes para
-salvarle, si no le mostraba las razas condenadas. Por l he visitado el
-umbral de los muertos, y dirig mis ruegos y mis lgrimas al que le ha
-conducido hasta aqu. Se hubiera violado el alto decreto de Dios, si
-pasara el Leteo y gustara tales manjares sin haber pagado alguna parte
-de la penitencia que hace verter lgrimas.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
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-_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_
-
-
-Oh t, que ests a la otra parte del sagrado ro!--Empez de nuevo a
-decir, continuando sin demora, y dirigindome de punta sus palabras,
-que aun de filo me haban parecido tan acerbas--; di, di si esto es
-verdad--; a tal acusacin es preciso que tu confesin corresponda.
-
-Estaba yo tan confuso, que mi voz conmovida se extingui antes de salir
-de sus rganos. Ella esper un momento, y despus dijo:
-
---En qu piensas? Respndeme, pues todava las aguas del Leteo no han
-borrado tus tristes recuerdos.
-
-La confusin y el miedo reunidos me arrancaron de la boca un "s" tan
-dbil, que fu menester el auxilio de la vista para entenderlo. As
-como se rompe una ballesta por estar demasiado tirantes la cuerda y
-el arco, de modo que la flecha da con menos fuerza en el blanco, as
-yo, quebrantado bajo el peso de tan grave cargo, prorrump en lgrimas
-y suspiros, y la voz enflaquecida vino a expirar entre mis labios.
-Entonces Ella me dijo:
-
---En medio de los saludables deseos procedentes de m, que te
-impulsaban a amar el bien, ms all del cual no hay nada a que aspirar,
-qu fosos insuperables o qu cadenas has encontrado para perder de
-tal modo la esperanza de pasar adelante? Y qu ventajas o atractivos
-descubriste en el aspecto de los otros bienes, para que debieras rondar
-en torno de ellos?
-
-Despus de haber exhalado un amargo suspiro, apenas tuve bastante voz
-para responder; voz que mis labios formaron con trabajo. Llorando dije:
-
---Las cosas presentes con sus falsos placeres desviaron mis pasos,
-apenas se me ocult vuestro rostro.
-
-Ella me respondi:
-
---Aunque callases o negases lo mismo que ahora confiesas, no por eso tu
-falta sera menos conocida: tal es el Juez que la sabe! Pero cuando la
-confesin del pecado sale de la propia boca del pecador, la rueda se
-vuelve en nuestro tribunal contra el filo de la espada. Sin embargo,
-para que ms te aproveche la vergenza de tu error, y para que otra
-vez seas ms fuerte al or las sirenas, depn la causa de tu llanto y
-escucha: de este modo sabrs que mi carne sepultada deba encaminarte
-en una direccin totalmente contraria. El arte o la naturaleza no te
-presentaron jams una cosa tan agradable como los bellos miembros en
-que estuve contenida, miembros que ahora son polvo de la tierra. Y si
-el sumo placer de verme te falt por mi muerte, qu cosa mortal deba
-excitar despus tus deseos? A la primera herida que te causaron las
-cosas falaces del mundo, debiste elevar tus ojos al cielo, siguindome
-a m, que no era ya como ellas. No deban abatirse tus alas para
-esperar all nuevos golpes, o bien alguna doncellita u otra cualquiera
-vanidad de tan corta duracin. El tierno pajarillo cae en dos o tres
-asechanzas; pero ante los ojos de los ya cubiertos de pluma en vano se
-despliegan las redes, en vano se lanzan flechas.
-
-Yo estaba como los nios que, mudos de vergenza y con los ojos fijos
-en el suelo, escuchan en pie, reconociendo sus faltas, y arrepentidos.
-Ella continu:
-
---Ya que te muestras tan contrito por lo que has odo, alza la barba, y
-sentirs ms dolor mirndome.
-
-Con menos resistencia se desarraiga la robusta encina, bien al embate
-de los vientos boreales, o bien al de aquel que viene del pas de
-Jarba, de la que, al or su orden, opuse yo para levantar la cabeza; y
-cuando di el nombre de barba a mi rostro, bien conoc el veneno que
-encerraban sus palabras. Por fin, cuando alc la faz, advert que las
-primeras criaturas haban cesado de esparcir flores, y mis miradas,
-poco seguras an, vieron a Beatriz vuelta hacia la fiera que es una
-sola persona con dos naturalezas. Cubierta con su velo, y al otro lado
-de la verde orilla, parecime que se venca a s misma en su primitiva
-belleza, mucho ms de lo que venca a las dems mujeres cuando viva
-en el mundo. La ortiga del arrepentimiento me punz tanto, que de
-todas las cosas mortales la que ms me desvi de su amor me fu la
-ms odiosa: el remordimiento me oprimi el corazn de tal modo, que
-ca desmayado. Lo que me sucedi entonces lo sabe aqulla que fu la
-causa de ello. Cuando el corazn me restituy la facultad de percibir
-las cosas exteriores, vi por encima de m a la Dama que antes haba
-encontrado sola, y la o decir:
-
---Agrrate, agrrate a m!
-
-Habame sumergido en el ro hasta la garganta, e impelindome tras
-ella, iba caminando sobre el agua con la ligereza de una lanzadera.
-Cuando estuve cerca de la dichosa orilla, o tan dulcemente "Asperges
-me," que no sabra recordarlo, cuanto menos escribirlo. La hermosa
-Dama abri sus brazos, rode con ellos mi cabeza, y me sumergi de modo
-que hube de beber el agua. Despus me sac fuera, y mojado como estaba
-me present a las cuatro bellas bailarinas, cada una de las cuales
-extendi sobre m su brazo.
-
---Aqu somos ninfas, y en el Cielo estrellas: antes de que Beatriz
-descendiese al mundo fuimos designadas como siervas suyas. Te
-conduciremos ante sus ojos; pero las tres del otro lado, que ven ms
-a fondo, aguzarn los tuyos para que percibas la plcida luz que hay
-dentro de ellos.
-
-As me dijeron cantando; y despus me llevaron hacia el pecho del
-Grifo, donde estaba Beatriz vuelta hacia nosotros. En seguida aadieron:
-
---No economices tus miradas: te hemos puesto delante de las esmeraldas,
-desde donde Amor te lanz un da sus dardos.
-
-Mil deseos ms ardorosos que la llama atrajeron mis ojos hacia aquellos
-ojos brillantes, que an estaban fijos en el Grifo. Como el Sol en
-un espejo, la doble fiera se reflejaba en ellos, ya de un modo, ya
-de otro. Piensa, lector, si yo estara maravillado al ver tal objeto
-permanecer inalterable en s mismo, y transformndose en su imagen
-reflejada. Mientras que, llena de estupor y gozosa, mi alma gustaba
-de aquel alimento que, satisfacindola, la haca ms deseosa de l,
-aquellas tres, que demostraban en su actitud ser de una jerarqua ms
-elevada, se adelantaron danzando al comps de sus anglicos cantares.
-
---Vuelve, Beatriz, vuelve tus ojos santos (tal era su cancin) hacia tu
-fiel amigo, que ha dado tantos pasos para verte. Por gracia, haznos la
-gracia de descubrirle tu faz, de modo que contemple la nueva belleza
-que le ocultas.
-
-Oh esplendor de viva luz eterna! Quin es el que habiendo palidecido
-a la sombra del Parnaso, o bebido en su fuente, no tendra la mente
-ofuscada, al intentar representarte tal cual apareciste all donde el
-cielo te circundaba, resonando con su acostumbrada armona, cuando al
-aire libre te descubriste?
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
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-
-
-_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_
-
-
-Estaban mis ojos tan fijos y atentos para calmar su sed de diez aos,
-que tena embotados los otros sentidos, encontrando adems aqullos por
-todas partes obstculos que no les permitan cuidarse de ninguna otra
-cosa; as es que la santa sonrisa los atraa con sus antiguas redes.
-Pero por fuerza me obligaron aquellas diosas a volver la cabeza hacia
-la izquierda, porque les oa decir: "Mira demasiado fijamente;" y la
-disposicin en que se encuentran los ojos cuando acaban de ser heridos
-por los rayos del Sol, me dej por algn tiempo sin vista; mas cuando
-se repusieron los mos ante otro pequeo resplandor (y digo pequeo,
-comparndolo con la gran luz de que me haba separado forzosamente), vi
-que el glorioso ejrcito se haba vuelto hacia la derecha, recibiendo
-en el rostro los rayos del Sol y los de las siete llamas. As como
-para salvarse una cohorte, se retira cobijada bajo los escudos, y se
-vuelve con su estandarte antes de que haya terminado por completo su
-evolucin, as la milicia del reino celestial que preceda al carro
-desfil toda antes de que ste hubiera vuelto su lanza. En seguida las
-mujeres se volvieron a colocar cerca de las ruedas, y el Grifo puso en
-movimiento el carro bendito, de tal modo que no se agit ninguna de
-sus plumas. La hermosa Dama que me hizo vadear el ro, Estacio y yo
-seguamos a la rueda que describi al girar el arco menor. Caminando de
-esta suerte a travs de la alta selva deshabitada por culpa de aquella
-que crey a la serpiente, ajustaba mis pasos al cntico de los ngeles.
-Una flecha despedida del arco recorre quiz en tres veces el espacio
-que habamos avanzado, cuando baj Beatriz. O que todos murmuraban:
-"Adn!" En seguida rodearon un rbol enteramente despojado de hojas
-y flores en todas sus ramas. Su copa, que se extenda a medida que el
-rbol se elevaba, sera, a causa de su altura, admirada por los indios
-en sus selvas.
-
---Bendito seas, oh Grifo, que con tu pico no arrancaste nada de este
-tronco dulce al gusto, despus que, por haberlo probado, se inclin al
-mal el apetito humano!
-
-As exclamaron todos en derredor del rbol robusto; y el animal de
-doble naturaleza respondi:
-
---De ese modo se conserva la semilla de toda justicia.
-
-Y volvindose al timn de que haba tirado, lo condujo al pie de la
-planta viuda de sus hojas, y dej atado a ella el carro que era de
-ella. As como nuestras plantas se ponen turgentes cuando la gran luz
-desciende mezclada con aquella que irradia detrs de los celestes
-Peces, y luego se reviste cada una con su propio color antes que el
-Sol gue sus caballos bajo otra estrella, de igual modo se renov el
-rbol cuyas ramas estaban antes tan desnudas, adquiriendo colores menos
-vivos que los de la rosa, pero ms que los de la violeta. Yo no pude
-entender, ni aqu abajo se canta, el himno que aquella gente enton
-entonces, ni tampoco pude or todo el canto hasta el fin. Si me fuera
-posible describir cmo se adormecieron aquellos desapiadados ojos
-que tan cara pagaron su excesiva vigilancia, oyendo las aventuras de
-Siringa, representara, como un pintor que copia un modelo, el modo
-como me dorm; pero hgalo quienquiera que sepa figurar bien el sueo.
-
-Paso, pues, al momento en que me despert, y digo que un resplandor
-desgarr el velo de mi sueo, al mismo tiempo que me gritaba una
-voz: "Levntate; qu haces?" Como Pedro, Juan y Jacobo, conducidos
-a ver las florecitas del manzano, que hace a los ngeles codiciosos
-de su fruta y perpetuas las bodas en el cielo; y aterrados por el
-esplendor divino, volvieron en s al or la palabra que ha interrumpido
-sueos mayores, y vieron su compaa mermada por la ausencia de
-Moiss y Elas, y cambiada la tnica de su Maestro, as despert yo,
-viendo inclinada sobre m a aquella compasiva mujer que haba guiado
-anteriormente mis pasos por el ro; lleno de inquietud dije:
-
---Dnde est Beatriz?
-
-A lo que me contest:
-
---Mrala sentada sobre las races y bajo el nuevo follaje de ese rbol.
-Mira la compaa que la rodea: los otros se van hacia arriba tras el
-Grifo, entonando cnticos ms dulces y ms profundos.
-
-Ignoro si fu ms difusa su respuesta; porque se hallaba otra vez ante
-mis ojos aquella que me impeda fijar la atencin en ninguna otra cosa.
-Estaba sentada ella sola en la tierra verdadera, como dejada all
-para custodiar el carro que vi atar a la biforme fiera. En torno suyo
-formaban un crculo las siete Ninfas, teniendo en las manos aquellas
-luces que no puede apagar el Aquiln ni el Austro.
-
---Poco tiempo habitars esta selva, y sers eternamente conmigo
-ciudadano de aquella Roma donde Cristo es romano. Por lo tanto, fija
-tus ojos en este carro para bien del mundo que vive mal, y cuando
-vuelvas a l, escribe lo que has visto.
-
-As habl Beatriz; y yo, enteramente sumiso a sus rdenes, puse mi
-mente y mis ojos donde ella quiso. Nunca tan velozmente parti el
-rayo de condensada nube, cuando cae del ms remoto confn del aire,
-como vi yo al ave de Jpiter precipitarse y bajar por el rbol,
-rompiendo su corteza, ya que no las flores y hojas nuevas: y con toda
-su fuerza hiri al carro, y le hizo vacilar, como nave combatida por
-la tempestad, que las olas derriban, ora a babor, ora a estribor. Vi
-luego introducirse en el carro triunfal una zorra, que pareca no haber
-tomado jams ningn buen alimento: pero reprendindole mi Dama sus feas
-culpas, la oblig a hur tan precipitadamente como lo permitieron sus
-descarnados huesos. En seguida, por donde mismo haba venido antes,
-vi al guila descender a la caja del carro, y dejarla cubierta de sus
-plumas: y semejante a la voz que sale de un corazn contristado, sali
-del cielo una voz que dijo: "Ay, navecilla ma, cun mal cargada
-ests!" Despus me pareci que se abra la tierra entre las dos
-ruedas, y vi salir un dragn que hinc su maligna cola en el carro, y
-retirndola luego como la avispa su aguijn, se llev consigo una parte
-del fondo, y se alej muy contento. Lo que qued del carro, como la
-tierra frtil que se cubre de grama, se cubri de la pluma ofrecida por
-el guila quiz con intencin casta y benigna; y de ella se cubrieron
-una y otra rueda y la lanza en menos tiempo del que mantiene un suspiro
-la boca abierta. Transformado de esta suerte el edificio santo,
-salieron de sus diversas partes varias cabezas, tres de ellas sobre la
-lanza, y las restantes una en cada ngulo. Las primeras tenan cuernos
-como los bueyes; pero las otras slo tenan un cuerno por frente: jams
-se han visto semejantes monstruos.
-
-Tan segura como una fortaleza sobre una alta montaa, vi sentada en
-el carro a una prostituta desenvuelta, paseando sus miradas en torno
-suyo. Y como para impedir que se la quitaran, vi un gigante colocado
-en pie junto a ella, y ambos se besaban de vez en cuando; ms habiendo
-ella vuelto hacia m sus ojos codiciosos y errantes, el feroz amante
-la azot desde la cabeza a los pies. Despus, lleno de suspicacia y
-de cruel ira, desat el monstruoso carro, y lo arrastr tan lejos por
-la selva, que tras de ella se ocultaron a mi vista la prostituta y la
-nueva fiera.
-
-[Ilustracin]
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-
-[Ilustracin]
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-
-_CANTO TRIGESIMOTERCIO_
-
-
-Las mujeres comenzaron llorosas una dulce salmodia, cantando
-alternativamente, ya las tres, ya las cuatro: "Deus, venerunt
-gentes."[103] Y Beatriz, suspirando compasiva, las escuchaba tan
-abatida, que poco ms lo estuvo Mara al pie de la Cruz. Pero cuando
-las otras vrgenes le dieron ocasin de hablar, ponindose en pie,
-respondi encendida como el fuego:
-
---"Modicum, et non videbitis me; et iterum," mis queridas hermanas,
-"modicum, et vos videbitis me."[104]
-
- [103] Cantan, alternando, los versculos del salmo LXXVIII,
- que el poeta aplica en este lugar a las desventuras de la
- Iglesia cristiana.
-
- [104] "Dentro de poco no me veris: pero dentro de otro poco
- me veris." Palabras de Jess, en el Evangelio de San Juan,
- prediciendo su prxima muerte y su resurreccin.
-
-Despus reuni ante s a todas siete, y con slo un ademn, nos hizo
-marchar tras ellas a m, a la Dama, y al sabio que qued en nuestra
-compaa. As se alejaba, y no creo que hubiese dado diez pasos,
-cuando hiri mis ojos con sus ojos, y con aspecto tranquilo me dijo:
-
---Ven ms de prisa, de modo que si hablo contigo, ests dispuesto a
-escucharme.
-
-Cuando estuve cerca de ella, como deba, aadi:
-
---Hermano, por qu, viniendo conmigo, no te atreves a preguntarme algo?
-
-Me sucedi lo que a aquellos que, por excesiva reverencia, al hablar
-con sus superiores, no pueden hacer salir con viveza las palabras de
-entre sus dientes, y contest balbuceando:
-
---Seora, vos conocis mis necesidades y lo que les conviene.
-
-Contestme:
-
---Quiero que en adelante te despojes de ese temor y esa vergenza, para
-que no hables como hombre que suea. Sabe que el vaso que rompi la
-serpiente fu y no es; pero crea el culpable que la venganza de Dios no
-se vence con sortilegios. El guila que dej sus plumas en el carro,
-convirtindolo en un monstruo y despus en una presa, no estar siempre
-sin herederos; pues veo ciertamente, y por eso lo refiero, algunas
-estrellas ya cercanas a un tiempo seguro de todo obstculo y de todo
-impedimento, en el cual un quinientos diez y cinco,[105] enviado por
-Dios, destruir a la ramera, y a aquel gigante que con ella delinque.
-Y quiz mi prediccin obscura, como los orculos de Temis y de la
-Esfinge, no te persuade, porque, como ellos, ofusca el entendimiento;
-pero en breve los hechos sern las Nyades que resuelvan este difcil
-enigma, sin temor por los ganados y los trigos. Anota estas palabras,
-y tales como salen de mis labios ensaselas a los que viven con
-aquella vida que no es ms que una rpida carrera hacia la muerte:
-acurdate adems, cuando las escribas, de no ocultar cmo has visto
-la planta, que ha sido robada dos veces. Quien la despoja o la rompe
-ofende con una blasfemia de hecho a Dios, que la hizo santa slo para
-su uso. Por haber mordido su fruto, la primera alma aguard en el dolor
-y en el deseo durante cinco mil aos y ms al que en s mismo castig
-aquel bocado. Tu espritu est adormecido, si no comprende que slo por
-una causa singular es aquel rbol tan alto, y tan anchurosa su copa: y
-si los vanos pensamientos no hubiesen sido alrededor de tu mente como
-las aguas del Elsa, y el placer que te causaron no la hubiera manchado
-como Pramo manch la mora, slo por tantas circunstancias reconoceras
-moralmente la justicia de Dios en la prohibicin de tocar aquel rbol.
-Mas como veo tu inteligencia petrificada y tan obscurecida por el
-pecado, que te deslumbra el brillo de mis palabras, quiero que te las
-lleves, si no escritas, al menos estampadas en ti mismo, por aquel
-motivo que el peregrino lleva el bordn rodeado de palmas.
-
- [105] Esto es, un DXV, letras que transportadas equivalen a un
- DVX, o Capitn, o, como otros quieren, iniciales abreviativas
- de Dante Xristi Vertagus, Domini Xristi Vicarius, Dominus
- Xristi Victor o Vitor, etc.
-
-Le contest:
-
---As como la cera conserva inalterable la imagen que en ella imprime
-el sello, del mismo modo la vuestra ha quedado grabada en mi cerebro.
-Pero por qu vuestra deseada palabra se eleva tanto sobre mi
-entendimiento, que cuanto ms procura comprenderla menos lo consigue?
-
---Para que conozcas--dijo--aquella escuela que has seguido, y cmo ha
-de poder su doctrina seguir a mis palabras; y veas que vuestro camino
-se separa tanto del divino, cuanto de la Tierra dista el cielo que gira
-ms velozmente a la mayor altura.
-
-Entonces le respond:
-
---No recuerdo haberme alejado jams de vos, ni me remuerde por ello la
-conciencia.
-
---Es que t no puedes recordarlo--me dijo sonrindose--; acurdate de
-que has bebido las aguas del Leteo; y si del humo se deduce el fuego,
-de ese olvido se infiere claramente que tu voluntad, ocupada en otras
-cosas, era culpable. Pero en adelante sern mis palabras tan desnudas
-cuanto es preciso descubrirlas a tu rudo entendimiento.
-
-El Sol, ms resplandeciente y con pasos ms lentos, atravesaba el
-crculo del Meridiano, que cambia de posicin segn de donde se mira,
-cuando al extremo de una opaca umbra, semejante a las que se ven bajo
-las verdes hojas y las negruzcas ramas por donde llevan los Alpes sus
-fros riachuelos, se detuvieron las siete mujeres, como se detiene la
-tropa que va de avanzada, si encuentra alguna novedad en su camino.
-Ante ellas me pareci ver salir el Tigris y el Eufrates de un mismo
-manantial, y como amigos separarse lentamente.
-
---Oh luz!, oh gloria de la raza humana! Qu agua es esta que mana de
-una misma fuente, y dividida, se aleja una de otra?
-
-A tal pregunta se me contest:
-
---Ruega a Matilde que te lo diga.
-
-Y la hermosa Dama respondi como aquel que se disculpa:
-
---Ya le he dicho esta y otras varias cosas; y estoy segura de que el
-agua del Leteo no se las ha hecho olvidar.
-
-Beatriz aadi:
-
---Quiz un inters mayor, de esos que muchas veces quitan la memoria,
-ha obscurecido su mente con respecto a los dems objetos. Pero mira
-el Eunoe, que por all se desliza; condcele hacia l, y segn
-acostumbras, reanima su amortecida virtud.
-
-Como una alma gentil que de nada se excusa, sino que adapta su voluntad
-a la de los otros en cuanto se la dan a conocer por medio de alguna
-sea, de igual suerte se puso en marcha la bella Dama en cuanto estuve
-a su lado, y dijo a Estacio con su gracia femenil:
-
---Ven con l.
-
-Lector, si dispusiera de mayor espacio para escribir, cantara en parte
-la dulzura de las aguas de que no me habra saciado nunca; pero como
-estn ya llenos todos los papeles dispuestos para este segundo cntico,
-el freno del arte no me deja ir ms all.
-
-Volv de aquellas sacrosantas ondas tan reanimado como las plantas
-nuevas, renovadas con nuevas hojas, purificado y dispuesto para subir a
-las estrellas.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_PARAISO_
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO PRIMERO_
-
-
-La gloria de Aqul que todo lo mueve se difunde por el universo, y
-resplandece en unas partes ms y en otras menos. Yo estuve en el
-cielo que recibe mayor suma de su luz, y vi tales cosas, que ni sabe
-ni puede referirlas el que desciende de all arriba; porque nuestra
-inteligencia, al acercarse al fin de sus deseos, profundiza tanto, que
-la memoria no puede volver atrs. Sin embargo, todo cuanto mi mente
-haya podido atesorar de lo concerniente al reino santo, ser en lo
-sucesivo objeto de mi cntico.
-
-Oh buen Apolo! Haz de m para este ltimo trabajo un vaso lleno de tu
-valor, tal como lo exiges para conceder tu laurel amado; pues si hasta
-aqu tuve bastante con una cima del Parnaso, ahora necesito las dos
-para entrar en el resto de mi carrera. Entra en mi seno, e insprame el
-aliento de que estabas posedo cuando sacaste los miembros de Marsias
-fuera de su piel.
-
-Oh divina virtud! Si te prestas a m, de modo que yo pueda poner de
-manifiesto la sombra del reino bienaventurado estampada en mi cabeza,
-me vers acudir a tu rbol querido y coronarme entonces de aquellas
-hojas; pues el asunto de mi canto y tu favor me harn digno de ello.
-
-Tan pocas veces, oh Padre!, se recoge el lauro del triunfo, ya como
-Csar, ya como poeta (por culpa y vergenza de la humana voluntad), que
-cuando alguno arde en deseos de alcanzarlo, el follaje penico debera
-difundir la alegra en la feliz deidad dlfica. A una pequea chispa
-sigue una gran llama: quiz despus de m habr quien ruegue con mejor
-voz para que responda Cirra.
-
-La lmpara del mundo se presenta a los mortales por diferentes
-aberturas; pero cuando se deja ver por aquella en que se unen cuatro
-crculos formando tres cruces, entonces sale con mejor curso y con
-mejor estrella, y modela y sella ms a su modo la cera de nuestro
-mundo. Por aquella abertura se haba hecho all de da, y aqu de
-noche: casi todo aquel hemisferio estaba ya blanco, y la otra parte
-negra, cuando vi a Beatriz vuelta hacia el lado izquierdo, mirando
-al Sol; jams lo ha mirado un guila con tanta fijeza. Y as como un
-segundo rayo sale del primero, y se remonta a lo alto, semejante al
-peregrino que quiere volverse, as la accin de Beatriz, penetrando
-por mis ojos en mi imaginacin, origin la ma, y fij los ojos en
-el Sol contra nuestra costumbre. Muchas cosas son all permitidas a
-nuestras facultades, que no lo son aqu, por ser aquel lugar creado
-para residencia propia de la especie humana. Me fu imposible mirar
-por mucho tiempo al Sol; pero no tan poco, que no le viera centellear
-en torno suyo, como el hierro que sale candente del fuego; y de pronto
-me pareci que un nuevo da se una al da, como si Aqul que puede
-hubiese adornado el Cielo con otro Sol.
-
-Beatriz miraba fijamente las eternas esferas, y yo fij mis ojos en
-ella, desvindolos de all arriba: contemplndola, me transform
-interiormente, como Glauco al gustar la hierba que le hizo en el mar
-compaero de los otros Dioses. No es posible significar con palabras el
-acto de pasar a un grado superior la naturaleza humana; pero baste el
-citado ejemplo a quien la gracia divina reserve tal experiencia.
-
-Oh Amor, que gobiernas el cielo! T, que me elevaste con tu luz, sabes
-si yo era entonces solamente aquella parte de m que primero creaste.
-Cuando la rotacin de los cielos, que eternizas por el deseo que estos
-tienen de poseerte, atrajo mi atencin con su armona, que regularizas
-y distribuyes, me pareci que entonces se encenda con la llama del Sol
-tanto espacio del cielo, que ni las lluvias ni los ros han ocasionado
-jams tan extenso lago. La novedad de los sonidos y tan gran resplandor
-me abrasaron de tal modo en el deseo de conocer su causa, que jams he
-sentido tan punzante aguijn. As es que Ella, que vea mi interior
-como yo mismo, abri su boca para calmar mi excitado nimo, antes que
-yo la abriera para preguntarle, y empez a decir:
-
---T mismo te atontas con tus falsas ideas, de tal modo que no ves lo
-que veras si las hubieras desechado. No ests ya en la Tierra, segn
-te figuras: el rayo, huyendo de la regin donde se forma, no corre tan
-velozmente como t asciendes hacia ella.
-
-Si vi desvanecida mi primera duda, gracias a sus palabras sonrientes y
-breves, me vi en cambio ms envuelto en otra nueva, y dije:
-
---Ya me contemplo con placer libre de mi primitiva admiracin; mas
-ahora me asombra cmo es que puedo atravesar por entre estos cuerpos
-leves.
-
-Por lo cual Beatriz, lanzando un piadoso suspiro, dirigi hacia m sus
-ojos con aquel aspecto de que se reviste la madre al or un desvaro de
-su hijo, y repuso:
-
---Todas las cosas guardan un orden entre s; y este orden es la forma,
-que hace al universo semejante a Dios. Aqu ven las altas criaturas el
-signo de la eterna sabidura, que es el fin para que se ha creado el
-orden antedicho. En el de que hablo, todas las naturalezas propenden y,
-segn su diversa esencia, se aproximan ms o menos a su principio. As
-es que se dirigen a diferentes puertos por el gran mar del sr, y cada
-una con el instinto que se le concedi para que la lleve al suyo. Este
-instinto es el que conduce al fuego hacia la Luna; el que promueve los
-primeros movimientos del corazn de los mortales, y el que concentra y
-hace compacta a la Tierra. Y este arco se dispara, no tan slo contra
-las criaturas desprovistas de inteligencia, sino contra las que tienen
-inteligencia y amor. La Providencia, que todo lo ordena, hace con su
-luz que est tranquilo el cielo en el que gira aqul que tiene mayo
-velocidad: all es donde ahora, como a sitio designado, nos lleva la
-virtud de la cuerda de aquel arco que dirige todo cuanto despide hacia
-un objeto agradable. Bien es verdad que, as como la forma no guarda
-muchas veces armona con las intenciones del arte, porque la materia
-es sorda para contestar, as de esta direccin se desva tal vez la
-criatura, que tiene el poder de inclinarse hacia otro lado, por ms
-que est impulsada de aquel modo, y cae (como se puede ver caer el
-fuego desde una nube), si su primer impulso la tuerce hacia la Tierra
-por un falso placer. No debes, pues, a lo que pienso, admirarte ms
-de tu ascensin, que de ver a un ro descender desde lo alto de una
-montaa hasta su base. Lo maravilloso en ti sera que, libre de todo
-obstculo, te hubieras sentado abajo, como lo sera el que la viva
-llama permaneciese quieta y apegada a la Tierra.
-
-Dicho esto, elev sus ojos al Cielo.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO SEGUNDO_
-
-
-Oh vosotros, que, deseosos de escucharme, habis seguido en una
-pequea barca tras de mi bajel que navega cantando, virad para ver de
-nuevo vuestras playas! No os internis en el pilago, porque quiz,
-perdindome yo, quedarais perdidos. El agua por donde sigo no fu
-jams recorrida; Minerva sopla en mi vela, Apolo me conduce y las
-nueve Musas me ensean las Osas. Y vosotros los que, en corto nmero,
-levantasteis ha tiempo las miradas hacia el pan de los ngeles, del
-cual se vivo aqu pero sin que nadie quede harto, bien podis dirigir
-vuestra nave por el alta mar, siguiendo mi estela sobre el agua que
-se rene en breve. Aquellos gloriosos hroes que pasaron a Colcos
-no se admiraron cuando vieron a Jasn convertido en boyero, como os
-admiraris ahora vosotros. La innata y perpetua sed del deiforme reino
-nos haca ir tan veloces como veloz veis al mismo cielo. Beatriz miraba
-hacia arriba, y yo la miraba a ella; y quiz en menos tiempo del en
-que se coloca un dardo, y se despide del arco y vuela, me vi llegado
-a un punto donde una cosa admirable atrajo mis miradas: por lo cual,
-Aqulla para quien no podan estar ocultos mis sentimientos, vuelta
-hacia m tan agradable como bella, me dijo:
-
---Eleva tu agradecida mente hacia Dios, que nos ha transportado a la
-primera estrella.
-
-Parecame que se extendiese sobre nosotros una nube lcida, densa,
-slida y bruida, como un diamante herido por los rayos del Sol.
-La eterna margarita nos recibi dentro de s, como el agua que,
-permaneciendo unida, recibe un rayo de luz. Si yo era cuerpo, y si en
-la Tierra no se concibe cmo una dimensin pueda admitir a otra, segn
-debe suceder si un cuerpo penetra en otro, debera abrasarnos mucho
-ms el deseo de contemplar aquella esencia, en que se ve cmo Dios y
-nuestra naturaleza se unieron. All se ver esto que creemos por la fe;
-pero sin demostracin alguna, pues ser conocido por s mismo, como la
-primera verdad en que el hombre cree. Yo respond:
-
---Seora, con tanto reconocimiento como cabe en m, doy gracias a Aqul
-que me ha alejado del mundo mortal. Pero decidme: qu son las obscuras
-seales de este cuerpo, que all abajo en la Tierra dan ocasin a
-algunos para inventar patraas sobre Can?[106]
-
- [106] Las manchas de la Luna, que, segn el vulgo, eran Can
- con un haz de lea.
-
-Sonrise un poco, y despus me dijo:
-
---Si la opinin de los mortales se extrava donde la llave de los
-sentidos no puede abrir, no deberan en verdad punzarte desde ahora
-las flechas de la admiracin; pues ves que, si la razn sigue a los
-sentidos, debe tener muy cortas las alas; pero dime qu es lo que t
-piensas con respecto a esto.
-
-Le contest:
-
---Lo que aqu arriba me parece de diferente forma, creo que debe ser
-producido por cuerpos enrarecidos y por cuerpos densos.
-
-Ella repuso:
-
---Vers de un modo cierto que tu creencia est basada en una idea
-falsa, si escuchas bien el argumento que voy a oponerte. La octava
-esfera os muestra muchas luces, las cuales puede verse que presentan
-aspectos diferentes as en calidad como en cantidad. Si esto fuera
-efecto solamente del enrarecimiento y la densidad, en todas ellas
-habra una sola e idntica virtud, aunque distribuida en ms o menos
-abundancia y proporcionalmente a sus respectivas masas. Siendo diversas
-las virtudes, necesariamente han de ser fruto de principios formales;
-y stos, menos uno, quedaran destrudos por tu raciocinio. Adems,
-si el enrarecimiento fuese la causa de aquellas manchas acerca de las
-cuales me preguntas, entonces o el planeta estara en algunos puntos
-privado de su materia de parte a parte, o bien del modo que en un
-cuerpo alternan lo graso y magro, as el volumen de ste se compondra
-de hojas diferentes. Si fuese cierto lo primero, se manifestara en
-los eclipses de Sol, porque la luz de ste pasara a travs de la
-Luna, como atraviesa por cualquier cuerpo enrarecido. Esto no es as:
-por lo tanto hemos de examinar el otro supuesto; y si llego tambin
-a anularlo, vers demostrado lo falso de tu opinin. Si ese cuerpo
-enrarecido no llega de un lado a otro de la Luna, es preciso que
-termine en algn punto donde su contrario no deje pasar la luz, y que
-el otro rayo reverbere desde all, como el color se refleja en un
-cristal que est forrado de estao. Pero t dirs que el rayo aparece
-aqu ms obscuro que en otras partes, porque se refracta desde mayor
-profundidad. De esta rplica puede librarte la experiencia, si haces
-uso de ella alguna vez, por ser la fuente de donde manan los arroyos
-de vuestras artes. Toma tres espejos: coloca dos de ellos delante de ti
-a igual distancia, y el otro un poco ms lejos: despus fija tus ojos
-entre los dos primeros. Vuelto as hacia ellos, dispon que a tu espalda
-se eleve una luz que ilumine los tres espejos, y vuelva a ti reflejada
-por todos: entonces, aun cuando la luz reflejada sea menos intensa
-en el ms distante, vers que resplandece igualmente en los tres.
-Desvanecido ya el primer error de tu entendimiento, como a impulso de
-los clidos rayos se desvanecen el color y el fro primitivos de la
-nieve, quiero mostrarte ahora una luz tan viva, que apenas aparezca
-sentirs sus destellos. Dentro del Cielo de la divina paz se mueve un
-cuerpo, en cuya virtud reside el ser de todo su contenido. El Cielo
-siguiente, que tiene tantas estrellas, distribuye aquel sr entre
-diversas esencias, distintas de l y que en l estn contenidas. Los
-dems cielos, por varios y diferentes modos, disponen para sus fines
-aquellas cosas distintas que hay en cada uno, y sus influencias. Estos
-rganos del mundo van as descendiendo de grado en grado, como ahora
-ves, de suerte que adquieren del superior la virtud que comunican al
-inferior. Repara bien cmo voy por este camino hacia la verdad que
-deseas, a fin de que despus sepas por ti solo vencer toda dificultad.
-El movimiento y la virtud de las sagradas esferas deben proceder de
-los bienaventurados motores, como del artfice procede la obra del
-martillo. Aquel cielo, al que tantas luces hermosean, recibe forma
-y virtud de la inteligencia profunda que lo mueve, y se transforma
-en su sello. Y as como el alma dentro de vuestro polvo se extiende
-a los diferentes miembros, aptos para distintas facultades, as la
-inteligencia despliega por las estrellas su bondad multiplicada,
-girando sobre su unidad. Cada virtud se une de distinto modo con el
-precioso cuerpo a quien vivifica, y en el cual se infunde como en
-vosotros la vida. Por la plcida naturaleza de donde se deriva, esa
-virtud mezclada a los cuerpos celestes brilla en ellos, como la alegra
-en una pupila ardiente. De ella procede la diferencia que se observa
-de luz a luz, y no de los cuerpos densos y enrarecidos; ella es el
-principio formal que produce lo obscuro y lo claro, segn su bondad.
-
-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO TERCERO_
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-Aquel Sol que primeramente abras de amor mi corazn[107] me haba
-descubierto, con sus pruebas y refutaciones, el dulce aspecto de una
-hermosa verdad; y yo, para confesarme desengaado y persuadido, levant
-la cabeza, tanto como era necesario a fin de declararlo resueltamente.
-Pero apareci una visin, la cual hacindose perceptible me atrajo
-de tal modo hacia s, que ya no me acord de mi confesin. As como
-a travs de cristales tersos y transparentes o de aguas ntidas y
-tranquilas, aunque no tan profundas que se obscurezca el fondo,
-llegan a nuestra vista las imgenes tan debilitadas, que una perla en
-una frente blanca no la distinguiran ms dbilmente nuestros ojos,
-as vi yo muchos rostros prontos a hablarme; por lo cual ca en el
-error contrario a aquel que inflam el amor entre un hombre y una
-fuente.[108] En cuanto las distingu, creyendo que fuesen imgenes
-reflejadas en un espejo, volv los ojos para ver los cuerpos a que
-correspondan; y como nada vi, los dirig de nuevo hacia delante,
-fijndolos en mi dulce Gua, que sonrindose despeda vvidos destellos
-de sus santos ojos.
-
- [107] Beatriz.
-
- [108] Alude a la fbula de Narciso.
-
---No te asombres porque me sonra de tu pueril pensamiento--me dijo--;
-pues no se apoya todava tu pie sobre la verdad, y como de costumbre,
-te inclina a las ilusiones. Esas que ves son verdaderas substancias,
-relegadas aqu por haber faltado a su votos. Por consiguiente, habla
-con ellas, y oye y cree lo que te digan; pues la verdadera luz que las
-regocija no permite que se tuerzan sus pasos.
-
-Y yo me dirig a la sombra que pareca ms dispuesta a hablar, y empec
-a decirle, como hombre a quien su mismo deseo le quita el valor.
-
---Oh espritu bien creado, que bajo los rayos de la vida eterna
-sientes la dulzura que no se comprende nunca si no se ha gustado! Me
-ser muy grato que te dignes decirme tu nombre y cul es vuestra suerte.
-
-A lo que contest pronta y con risueos ojos:
-
---Nuestra caridad nunca cierra sus puertas a un deseo justo, siendo
-como aquella que quiere que se le asemeje toda su corte. Yo fu en el
-mundo una virgen religiosa; y si tu mente me contempla bien, no me
-ocultar a tus recuerdos el ser hoy la ms bella, sino que reconocers
-que yo soy Piccarda: colocada aqu con estos otros bienaventurados,
-soy como ellos bienaventurada en la esfera ms lenta. Nuestros afectos
-a quienes slo inflama el amor del Espritu Santo, se regocijan en el
-orden designado por l, y nos ha cabido en suerte este sitio que parece
-tan bajo, porque descuidamos nuestros votos, y en parte no fueron
-observados.
-
-A lo que le contest:
-
---En vuestros admirables rostros resplandece no s qu de divino, que
-cambia el primer aspecto que de vosotras se ha conservado. Por eso no
-fu ms presto en recordar; pero ahora viene en mi ayuda lo que t me
-dices, de suerte que me es ms fcil reconocerte. Mas dime: vosotras
-que sois aqu felices deseis estar en otro lugar ms elevado para ver
-ms o para haceros ms amigas?
-
-Sonrise un poco mirando a las otras sombras, y en seguida me respondi
-tan placentera, que pareca arder en el primer fuego del amor:
-
---Hermano, la virtud de la caridad calma nuestra voluntad, y esa virtud
-nos hace querer solamente lo que tenemos, y no apetecer nada ms. Si
-deseramos estar ms elevadas, nuestro anhelo estara en desacuerdo
-con la voluntad de Aqul que nos rene aqu; desacuerdo que no admiten
-las esferas celestiales, como vers si consideras bien que aqu es
-condicin necesaria estar unidas a Dios por medio de la caridad, y
-la naturaleza de esta misma caridad. Tambin es esencial a nuestra
-existencia bienaventurada uniformar la propia voluntad a la de Dios, de
-modo que nuestras mismas voluntades se refundan en una. As es que al
-estar como estamos distribudas de grado en grado por este reino, place
-a todo l, porque place al Rey cuya voluntad forma la nuestra. En su
-voluntad est nuestra paz; ella es el mar adonde va a parar todo lo que
-ha creado, o lo que hace la naturaleza.
-
-Entonces comprend claramente por qu en el Cielo todo es Paraso, por
-ms que la gracia del Supremo Bien no llueva en todas partes por igual.
-Pero, as como suele suceder que un manjar nos sacie, y que sintamos
-an apetito por otro, de suerte que pedimos ste y rechazamos aqul,
-as hice yo con el gesto y la palabra para saber por ella cul fu el
-tejido cuya lanzadera no continu manejando hasta el fin.
-
---Una virtud perfecta, un mrito eminente colocan en un cielo ms alto
-a una mujer[109]--me dijo--, segn cuya regla se lleva all abajo en
-vuestro mundo el hbito y el velo monacal, a fin de que hasta la muerte
-se viva noche y da con aquel esposo, a quien es grato todo voto que la
-caridad hace conforme a su deseo. Por seguirla, hu del mundo jovencita
-an, y me encerr en su hbito, y promet observar la regla de su
-orden. Posteriormente, algunos hombres, ms habituados al mal que al
-bien, me arrebataron de la dulce clausura. Dios sabe cul fu despus
-mi vida!... Lo que digo de m, entiende que lo digo asimismo de esta
-otra alma esplendente que te se muestra a mi derecha, y en quien brilla
-toda la luz de nuestra esfera: monja fu, y tambin le arrebataron
-de la cabeza la sombra de las sagradas tocas; pero cuando volvi al
-mundo, contra su gusto y contra ley, no se despoj jams del velo de su
-corazn. Esa es la luz de la gran Constanza, que del segundo prncipe
-poderoso de la casa de Suabia engendr al tercero, ltima potencia de
-esta raza.
-
- [109] Santa Clara, a cuya orden perteneca Piccarda.
-
-As me habl y empez despus a cantar "Ave Mara," y cantando
-desapareci, como una cosa pesada a travs del agua profunda. Mi vista,
-que la sigui tanto cuanto le fu posible, despus que la perdi,
-se volvi hacia el objeto de su mayor deseo, y se fij enteramente
-en Beatriz; pero sta lanz tales fulgores sobre mi mirada, que no
-los pude sufrir en el primer momento, por cuya causa tard ms en
-preguntarle.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-_CANTO CUARTO_
-
-
-Un hombre libre de elegir entre dos manjares igualmente distantes de
-l y que exciten del mismo modo su apetito, morira de hambre antes de
-llevarse a la boca uno de ambos. De igual suerte permanecera inmvil
-un cordero entre dos hambrientos lobos, temindoles igualmente, o un
-perro entre dos gamos. Por esta razn no me culpo ni me alabo de haber
-callado, tenindome en suspenso igualmente dos dudas; pues mi silencio
-era necesario. Yo callaba; pero tena pintado en el rostro mi deseo, y
-en l apareca ms clara mi pregunta que si la hubiera expresado por
-medio de palabras. Beatriz hizo lo que Daniel al librar a Nabucodonosor
-de aquella clera que le haba hecho cruel injustamente, y me dijo:
-
---Bien veo cmo te atrae uno y otro deseo, de modo que tu curiosidad
-se liga a s misma de tal suerte, que no se manifiesta con palabras.
-T raciocinas as: si la buena voluntad persevera, por qu razn
-la violencia ajena ha de disminuir la medida de mi mrito? Tambin
-te ofrece motivo de duda el que las almas al parecer vuelvan a las
-estrellas, segn la sentencia de Platn. Tales son las cuestiones
-que pesan igualmente sobre tu voluntad; pero antes me ocupar en lo
-que tiene ms hiel. El serafn que ms goce de Dios, Moiss, Samuel,
-cualquiera de los dos Juanes que quieras escoger, Mara misma, no
-tienen su asiento en un cielo distinto de aquel donde moran esos
-espritus que aqu te han aparecido, ni su estado de beatitud tiene
-fijada ms ni menos duracin, sino que todos embellecen el primer
-crculo, y gozan de una vida diferentemente feliz, segn que sienten
-ms o menos el Espritu eterno. Aqu se te aparecieron, no porque les
-haya tocado en suerte esta esfera, sino para significar que ocupan en
-la celestial la parte menos elevada. As es preciso hablar a vuestro
-espritu, porque slo comprende por medio de los sentidos lo que hace
-despus digno de la inteligencia. Por eso la Escritura, atemperndose
-a vuestras facultades, atribuye a Dios pies y manos, mientras que
-ella lo ve de otro modo; y la Santa Iglesia os representa bajo formas
-humanas a Gabriel y a Miguel y al que san a Tobas. Lo que Timeo dice
-acerca de las almas no es figurado, como aqu se ve, pues parece que
-siente lo que afirma. Dice que el alma vuelve a su estrella, creyendo
-que se desprendi de ella cuando la naturaleza la uni a su forma. Tal
-vez su opinin sea diferente de lo que expresan sus palabras, y es
-posible que la intencin de stas no sea irrisoria. Si quiere decir
-que la influencia operada por las estrellas se convierte en honor o
-en vituperio de las mismas, quiz haya dado su flecha en el blanco de
-una verdad. Este principio, mal comprendido, extravi a casi todo el
-mundo, haciendo que corriese a invocar a Jpiter, a Mercurio y a Marte.
-La otra duda que te agita tiene menos veneno, porque su malignidad no
-te podra alejar de m. Que nuestra justicia parezca injusta a los
-ojos de los mortales, es un argumento de fe y no de hertica malicia;
-pero como puede vuestro discernimiento penetrar bien esta verdad, te
-dejar satisfecho segn deseas. Si hay verdadera violencia cuando el
-que la sufre no se adhiere en nada a aquel que la comete, aquellas
-almas no pueden servirse de ella como excusa; porque la voluntad, si
-no quiere, no se aquieta, sino que hace lo que naturalmente hace el
-fuego, aunque la tuerzan mil veces con violencia. Por lo cual, si la
-voluntad se doblega poco o mucho, sigue a la fuerza; y as hicieron
-aqullas, pues pudieron haber vuelto al sagrado lugar. Si su voluntad
-hubiera sido firme, como lo fu la de Lorenzo sobre las parrillas, y
-como la de Mucio al ser tan severo con su mano, ella misma las habra
-vuelto al camino de donde las haban separado, en cuanto se vieron
-libres; pero una voluntad tan slida es muy rara. Por estas palabras,
-si es que las has recogido como debes, queda destrudo el argumento
-que te hubiera importunado an muchas veces. Pero se atraviesa otra
-dificultad ante tus ojos, y tal que por ti mismo no sabras salir
-de ella; antes bien te rendiras fatigado. He dado como cierto a tu
-mente que el alma bienaventurada no poda mentir, porque est siempre
-prxima a la primera Verdad; y luego habrs podido or por Piccarda,
-que Constanza haba guardado su inclinacin al velo, de manera que
-parece contradecirme. Muchas veces, hermano, sucede que por hur de un
-peligro, se hace con repugnancia aquello que no debera hacerse; como
-Alcmen, que, a instancias de su padre, mat a su propia madre, y por
-no faltar a la piedad, se hizo desapiadado. Con respecto a este punto,
-quiero que sepas que, si la fuerza y la voluntad obran de acuerdo,
-resulta que no pueden excusarse las faltas. La voluntad en absoluto no
-consiente el dao; pero lo consiente en cuanto teme caer en mayor pena
-oponindose a l. Cuando Piccarda, pues, se expresa como lo ha hecho,
-entiende que habla de la voluntad absoluta, y yo de la otra; de suerte
-que ambas decamos la verdad.
-
-Tales fueron las ondulaciones del santo arroyo que sala de la fuente
-de donde fluye toda verdad, y que aquietaron todos mis deseos.
-
---Oh amada del primer Amante!, oh divina--dije en seguida--, cuyas
-palabras me inundan comunicndome tal calor que me reaniman cada vez
-ms! No es tan profunda mi afeccin, que baste a devolveros gracia
-por gracia; pero que responda por m Aqul que todo lo ve y lo puede.
-Bien veo que nuestra inteligencia no queda nunca satisfecha, si no
-la ilumina aquella Verdad, fuera de la cual no se difunde ninguna
-otra. En cuanto ha podido alcanzarla, descansa en ella como la fiera
-en su cubil; y puedo indudablemente conseguirla; de lo contrario,
-todos nuestros deseos seran vanos. De este deseo de saber nace,
-como un retoo, la duda al pie de la verdad; siendo esto un impulso
-de la naturaleza que gua de grado en grado nuestra inteligencia al
-conocimiento de Dios. Esto mismo me invita, esto mismo me anima,
-Seora, a pediros reverentemente que me aclaris otra verdad que
-encuentro obscura. Quiero saber si el hombre puede satisfaceros, con
-respecto a los votos quebrantados, por medio de otras buenas acciones
-que no sean pocas en vuestra balanza.
-
-Beatriz me mir con los ojos llenos de amorosos destellos, y tan
-divinos, que sintiendo mi fuerza vencida, me volv y qued como
-anonadado con los ojos bajos.
-
-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO QUINTO_
-
-
-Si te parezco ms radiante en el fuego de este amor de lo que suele
-verse en la tierra, hasta el punto de superar la fuerza de tus ojos,
-no debes asombrarte, porque esto procede de una vista perfecta, que,
-distinguiendo bien los objetos, se dirige con ms rapidez hacia el
-bien. Veo claramente cmo resplandece ya en tu inteligencia la eterna
-luz, que contemplada una sola vez enciende un perpetuo amor. Y si otra
-cosa seduce el vuestro, slo es un vestigio mal conocido del resplandor
-que aqu brilla. T quieres saber si con otras buenas acciones puede
-satisfacerse el voto no cumplido, de modo que el alma est segura de
-todo debate con la justicia divina.
-
-As empez Beatriz este canto, y como hombre que no interrumpe su
-razonamiento, continu de este modo su santa enseanza:
-
---El mayor dn que Dios, en su liberalidad, nos hizo al crearnos,
-como ms conforme a su bondad, y el que ms aprecia, fu el del libre
-albedro de que estuvieron y estn dotadas nicamente las criaturas
-inteligentes. Ahora conocers, si raciocinas segn este principio,
-el alto valor del voto, si ste es tal que Dios consienta cuando t
-consientes; porque al cerrarse el pacto entre Dios y el hombre, se le
-sacrifica ese tesoro de que hablo, y se le sacrifica por su propio
-acto. As, pues, qu se podr dar en cambio de esto? Si crees que
-puedes hacer buen uso de lo que ya has ofrecido, es como si quisieras
-hacer una buena obra con una cosa mal adquirida. Ya conoces, pues,
-la importancia del punto principal: pero como la Santa Iglesia da
-sobre esto sus dispensas, lo cual parece contrario a la verdad que te
-he descubierto, es preciso que contines sentado un poco a la mesa,
-porque el pesado alimento que has tomado requiere alguna ayuda para
-ser digerido. Abre el espritu a lo que te presento y encirralo en ti
-mismo, pues no proporciona ciencia alguna el or sin retener. Dos cosas
-son necesarias en la esencia de este sacrificio: una es la materia
-del voto, y otra el pacto que se forma con Dios. Este ltimo no se
-borra jams, si no es observado, y acerca de ello te he hablado antes
-en trminos precisos. Por esta causa fu necesario que los Hebreos
-continuasen ofreciendo, aunque alguna de sus ofrendas fuese permutada,
-como debes saber. Respecto a la que te he dado a conocer como materia
-del voto, puede ser tal que no se cometa yerro alguno al cambiarla en
-otra materia: pero que ninguno por su propia autoridad mude el fardo de
-su espalda, sin la vuelta de la llave blanca y de la llave amarilla:
-crea que todo cambio es insensato, si la cosa abandonada no se contiene
-en la elegida, como el cuatro est contenido en el seis. Todo lo que
-pese tanto por su valor, que incline hacia su lado la balanza, no
-puede reemplazarse con otra cosa. Que los mortales no tomen a broma
-el voto. Sed fieles, y al comprometeros no seis ciegos como lo fu
-Jepht en su primera ofrenda, porque ms le valiera haber dicho: "Hice
-mal," que hacer otra cosa peor al cumplir su voto: tan insensato como
-a l puedes suponer al gran jefe de los Griegos,[110] quien oblig a
-Ifigenia a llorar su hermoso rostro, e hizo llorar por ella a sabios
-e ignorantes, cuando oyeron hablar de tal sacrificio. Cristianos,
-sed ms pausados en vuestras acciones; no seis como la pluma a todo
-viento, ni creis que toda agua pueda lavaros. Tenis el Antiguo y el
-Nuevo Testamento, y el Pastor de la Iglesia que os gua: baste esto
-para vuestra salvacin. Si os dice otra cosa el espritu del mal,
-sed hombres, y no locas ovejas, de suerte que el judo no se ra de
-vosotros entre vosotros. No hagis como el cordero, que deja la leche
-de su madre, y sencillo y alegre, combate a su placer consigo mismo.
-
- [110] Agamenn.
-
-As me habl Beatriz, segn lo escribo: despus se volvi anhelante
-hacia aquella parte donde el mundo es ms vivo. Su silencio y la
-mudanza de su semblante impusieron silencio a mi vido espritu, que
-tena ya preparadas nuevas preguntas. Y como la saeta que da en el
-blanco antes de que haya quedado en reposo la cuerda, as corramos
-hacia el segundo reino[111]. All vi yo tan contenta a mi Dama
-cuando penetr en la luz de aquel cielo, que el planeta se volvi
-ms resplandeciente. Y si la estrella se transform y ri, cunto
-ms alegre estara yo, que por mi naturaleza soy en todos sentidos
-transmutable? As como en un vivero, que est tranquilo y puro, acuden
-solcitos los peces al objeto procedente del exterior, por creerlo su
-pasto, as vi yo ms de mil almas esplendorosas acudir hacia nosotros,
-y a cada cual de ellas se oa exclamar: "He ah quien acrecentar
-nuestros amores!" Y tan pronto como cada una se nos acercaba, conocase
-su jbilo por el claro fulgor que de ella sala. Piensa, lector, cul
-sera tu impaciente anhelo de saber, si lo que aqu empieza no siguiese
-adelante, y por ti comprenders cunto sera mi deseo de conocer la
-condicin de estas almas, en cuanto se presentaron a mi vista.
-
- [111] Al cielo de Mercurio.
-
---Oh bien nacido, a quien est concedida la gracia de ver los tronos
-del triunfo eterno, antes de haber abandonado la milicia de los vivos!
-Nosotros nos abrasamos en el fuego que se extiende por todo el cielo:
-as, pues, si deseas que te iluminemos acerca de nuestra suerte, puedes
-saciarte segn tu deseo.
-
-As me dijo uno de aquellos espritus piadosos, y Beatriz aadi:
-
---Di, di con toda confianza, y creles como a Dioses.
-
---Veo bien cmo anidas en tu propia luz, y que la despides por tus
-ojos, para que resplandezcan cuando res; pero no s quin eres, ni por
-qu ocupas, oh alma digna!, el grado de la esfera que se oculta a los
-mortales con los rayos de otro.
-
-Esto dije dirigindome al alma resplandeciente que me haba hablado;
-por lo cual se volvi ms luminosa de lo que antes era. Lo mismo que
-el Sol, que a s mismo se oculta por su excesiva luz, cuando el calor
-ha destrudo los densos vapores que la amortiguaban, as aquella santa
-figura se ocult a causa de su alegra en su mismo fulgor, y encerrada
-de aquel modo me contest como se ver en el canto siguiente.
-
-[Ilustracin]
-
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-[Ilustracin]
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-_CANTO SEXTO_
-
-
-Despus que Constantino volvi el guila contra el curso del Cielo que
-antes siguiera tras el antiguo esposo de Lavinia, cien y cien aos y
-ms permaneci el ave de Dios en el extremo de Europa, prxima a los
-montes de que primitivamente haba salido; y bajo la sombra de las
-sagradas plumas gobern all el mundo pasando de mano en mano, hasta
-que en estos cambios lleg a las mas. Csar fu; soy Justiniano,
-que por voluntad del primer Amor, de que ahora disfruto en el cielo,
-suprim de las leyes lo superfluo y lo intil: antes de haberme
-dedicado a esta obra, cre que haba en Cristo una sola naturaleza y
-no ms, y estaba contento con tal creencia; pero el bendito Agapito,
-que fu Sumo Pastor, me encamin con sus palabras a la verdadera fe;
-yo le cre, y ahora veo claramente cuanto l me deca, as como t
-ves en toda contradiccin una parte falsa y otra verdadera. En cuanto
-camin al par de la Iglesia, plugo a Dios por su gracia inspirarme la
-grande obra, y me dediqu completamente a ella: confi las armas a
-mi Belisario, a quien se uni de tal modo la diestra del cielo, que
-sta fu para m una seal de que deba descansar en l. Aqu termina,
-pues, mi respuesta a tu primera pregunta; pero su condicin me obliga
-a aadir algunas explicaciones. Para que veas con cun poca razn se
-levantan contra la sacrosanta ensea los que se la apropian y los
-que se le oponen, considera cuntas virtudes la han hecho digna de
-reverencia, desde el da en que Palanto muri para darle el imperio. T
-sabes que aquel signo fij su mansin en Alba por ms de trescientos
-aos, hasta el da en que por l combatieron tres contra tres[112].
-Sabes lo que hizo bajo siete reyes, desde el robo de las Sabinas hasta
-el dolor de Lucrecia, conquistando los pases circunvecinos. Sabes lo
-que hizo llevado por los egregios romanos contra Breno, contra Pirro,
-contra otros prncipes solos y coligados, por lo cual Torcuato, y
-Quintio que recibi un sobrenombre por su descuidada cabellera[113],
-los Decios y los Fabios, conquistaron un renombre que me complazco
-en admirar. El abati el orgullo de los rabes que tras de Anbal
-pasaron las rocas alpestres de donde t, Po, te desprendes. A su sombra
-triunfaron, siendo an muy jvenes, Escipin y Pompeyo; y su dominio
-pareci amargo a aquella colina bajo la cual naciste[114]. Despus,
-cerca del tiempo en que todo el cielo quiso reducir el mundo al estado
-sereno de que es modelo, Csar tom aquel signo por la voluntad del
-pueblo romano; y lo que hizo desde el Var hasta el Rhin, lo vieron el
-Isere y el Loira, y lo vi el Sena, y todos los ros que afluyen al
-Rdano. Lo que hizo cuando Csar sali de Ravena y pas el Rubicn
-fu con tan levantado vuelo, que no lo podran seguir la lengua ni la
-pluma. Hacia Espaa dirigi sus tropas, despus hacia Durazzo, y a
-Farsalia hiri de tal modo, que hasta en las clidas orillas del Nilo
-se sinti el dolor. Volvi a ver a Antandro y al Simois de donde haba
-salido, y el sitio donde reposa Hctor; despus se alej de nuevo, con
-detrimento de Tolomeo. Desde all cay como un rayo sobre Juba, y luego
-se dirigi hacia vuestro Occidente, donde oa la trompa pompeyana. Lo
-que aquel signo hizo en manos del que lo llev en seguida lo ladran
-Bruto y Casio en el Infierno; y de ello se lamentan Mdena y Perusa.
-Tambin llora la triste Cleopatra, que, huyendo ante l, recibi de
-un spid muerte cruel y sbita. Con l corri en seguida al mar Rojo;
-con l estableci en el mundo paz tan grande que se cerr el templo
-de Jano. Pero lo que el signo de que hablo haba hecho antes, y lo
-que deba hacer despus por el reino mortal que le est sometido, es
-en la apariencia poco y obscuro, si con mirada clara y con afecto
-puro se le considera despus en manos del tercer Csar; porque la
-viva justicia que me inspira le concedi, puesto en manos de aquel a
-quien me refiero, la gloria de vengar la clera divina[115]. Admrate,
-pues, ante lo que voy a repetirte. Con Tito corri en seguida a tomar
-venganza de la venganza del pecado antiguo. Cuando el diente lombardo
-mordi a la Santa Iglesia, venciendo Carlo-Magno bajo sus alas,
-acudi a socorrerla. En adelante puedes juzgar a los que he acusado
-ms arriba y sus faltas, que son la causa de todos vuestros males.
-El uno opone a la ensea comn las amarillas lises, y el otro se la
-apropia, no pensando ms que en su partido, de suerte que es difcil
-comprender cul comete mayor falta. Lleven los gibelinos, lleven a
-cabo sus empresas bajo otra ensea; que mal sigue sta a los que ponen
-un obstculo entre ella y la justicia; y que este nuevo Carlos no la
-abata con sus gelfos, pues debe temer las garras que a ms feroces
-leones arrancaron la piel. Muchas veces han tenido que llorar los hijos
-las faltas de los padres; y no se crea que Dios cambie sus armas por
-las lises. Esta pequea estrella est poblada de buenos espritus,
-que fueron activos en la Tierra, para dejar en ella memoria de su
-honor y su fama; y cuando los deseos se elevan hacia tales objetos
-desvindose del Cielo, es preciso que los rayos del verdadero amor se
-eleven tambin con menos viveza; pero nuestra beatitud consiste en la
-medida de las recompensas con nuestros mritos, porque no la vemos
-mayor ni menor que stos. La viva justicia endulza, pues, de tal modo
-en nosotros el deseo, que nunca puede dirigirse ste a ninguna malicia.
-Diversas voces despiden dulce armona; as tambin los diversos grados
-de gloria de nuestra vida producen una dulce armona entre estas
-esferas. Dentro de la presente margarita fulgura la luz de Romeo[116],
-cuya hermosa y grande obra fu tan mal agradecida. Pero los Provenzales
-que se declararon en contra suya no se han redo por mucho tiempo;
-porque mal camina quien convierte en desgracia propia los beneficios
-que ha recibido de otro. Raimundo Berenguer tuvo cuatro hijas; todas
-fueron reinas, y esto lo hizo Romeo, persona humilde y errante
-peregrino; pero despus algunas palabras envidiosas movieron a aqul a
-pedir cuentas a este justo, que le di siete y cinco por diez, por lo
-cual parti pobre y anciano; y si el mundo hubiera sabido cul era su
-corazn al mendigar pedazo a pedazo su vida, le ensalzara ms de lo
-que ahora le ensalza.
-
- [112] Alude al combate de los Horacios y los Curiacios, en que
- stos fueron vencidos por aqullos, quedando Alba sujeta al
- dominio romano.
-
- [113] Cincinato.
-
- [114] Alude a la destruccin de Fisole, ocasionada por haber
- dado asilo esta ciudad a Catilina. En su lugar fu edificada
- Florencia, donde naci Dante.
-
- [115] El emperador Tiberio.
-
- [116] Hombre de obscuro nacimiento, que al volver de su
- peregrinacin a Santiago de Galicia, lleg a Provenza y se
- acomod en casa del conde Raimundo Berenguer. Administrando
- los bienes de ste, los acrecent de tal modo que lo que vala
- diez vali despus doce, lo que fu causa de que cuatro hijas
- del Conde se casaran con cuatro reyes. Romeo, malquistado con
- Raimundo por algunos barones envidiosos, se separ de l, y
- fu mendigando su vida.
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-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO SEPTIMO_
-
-
-"Gloria a ti, Santo Dios de los Ejrcitos, que esparces tu claridad
-sobre los felices fuegos, esto es, sobre las almas dichosas de este
-reino." As o que cantaba, volvindose hacia su esfera, aquella
-substancia, sobre la cual resplandece un doble fulgor. Ella y las otras
-emprendieron su danza, y cual centellas velocsimas se me ocultaron con
-su repentino alejamiento. Yo dudaba y deca entre m: "Dile, dile a mi
-Dama que calme mi sed con sus dulces palabras." Pero aquel respeto que
-se apodera completamente de m tan slo al or B o ICE,[117] me haca
-inclinar la cabeza como un hombre que dormita. Beatriz no consinti que
-yo estuviese as mucho tiempo; e irradiando sobre m una sonrisa que
-hara feliz a un hombre en el fuego, empez a decirme:
-
- [117] Bice, diminutivo de Beatriz. Significa que la reverencia
- que le causaba slo el or pronunciar una slaba de aquel
- nombre, le tena con la cabeza baja y sin atreverse a hablar.
-
---Segn mi parecer infalible, ests pensando cmo fu justamente
-castigada la justa venganza; pero yo despejar en breve tu espritu:
-escucha, pues, que mis palabras te ofrecern el dn de una gran
-verdad. Por no haber soportado un til freno a su voluntad aquel hombre
-que no naci[118], al condenarse, conden a toda su descendencia; por
-lo cual la especie humana yaci enferma por muchos siglos en medio de
-un grande error, hasta que el Verbo de Dios se dign descender adonde,
-por un slo acto de su eterno amor, uni a s en persona la naturaleza,
-que se haba alejado de su Hacedor. Ahora mira atentamente lo que
-digo: Esta naturaleza unida a su Hacedor, tal cual fu creada, era
-sincera y buena; pero por s misma fu desterrada del Paraso, porque
-se sali del camino de la verdad y de su vida. La pena, pues, que la
-Cruz hizo sufrir a la naturaleza humana de Jesucristo, si se mide por
-esa misma naturaleza, fu ms justa que otra cualquiera; pero tampoco
-hubo otra tan injusta, si se atiende a la Persona divina que la sufri,
-y a la que estaba unida aquella naturaleza. Por lo tanto, aquel hecho
-produjo efectos diferentes; porque la misma muerte fu grata a Dios
-y a los Judos; por ella tembl la Tierra, y por ella se abri el
-Cielo. No te debe ya parecer tan incomprensible cuando te digan que un
-tribunal justo ha castigado una justa venganza. Mas ahora veo tu mente
-comprimida, de idea en idea, en un nudo, del que espera con ansia verse
-libre. T dices: "Comprendo bien lo que oigo; pero no veo bien por
-qu Dios quisiera valerse de este medio para nuestra redencin." Este
-decreto, hermano, est velado a los ojos de todo aquel cuyo espritu no
-haya crecido en la llama de la caridad. Y en efecto, como se examina
-mucho este punto, y se le comprende poco, te dir por qu fu elegido
-aquel medio como el ms digno. La divina bondad, que rechaza de s todo
-rencor, ardiendo en s misma centellea de tal modo, que hace brotar
-las bellezas eternas. Lo que procede inmediatamente de ella sin otra
-cooperacin no tiene fin; porque nada hace cambiar su sello una vez
-impreso. Lo que sin cooperacin procede de ella es completamente libre,
-porque no est sujeto a la influencia de las cosas secundarias; y
-cuanto ms se le asemeja, ms le place, pues el amor divino que irradia
-sobre todo, se manifiesta con mayor brillo en lo que se le parece ms.
-La criatura humana disfruta la ventaja de todos estos dones; pero si le
-falta uno solo, es preciso que decaiga su nobleza. Slo el pecado es
-el que le arrebata su libertad y su semejanza con el Sumo Bien; por lo
-cual refleja muy poco su luz, y no vuelve a adquirir su dignidad, si no
-llena de nuevo el vaco que dej la culpa, expiando sus malos placeres
-por medio de justas penas. Cuando vuestra naturaleza entera pec en su
-germen, se vi despojada de estas dignidades y lanzada del Paraso, y
-no hubiera podido recobrarlas (si lo examinas sutilmente) por ningn
-camino, sin pasar por uno de estos vados: o porque Dios, en su bondad,
-perdonara el pecado, o porque el hombre por s mismo redimiera su
-falta. Fija ahora tus miradas en el abismo del Consejo eterno, y est
-tan atento como puedas a mis palabras. El hombre no poda jams, en sus
-lmites naturales, dar satisfaccin, por no poder despus humillarse
-con su obediencia tanto cuanto pretendi elevarse con su desobediencia;
-y esta es la causa porque el hombre fu exceptuado de poder dar
-satisfaccin por s mismo. Era preciso, pues, que Dios condujera al
-hombre a la vida sempiterna por sus propias vas, bien por una, o bien
-por ambas. Pero, como la obra es tanto ms grata al obrero, cuanto ms
-representa la bondad del corazn de donde ha salido, la divina bondad,
-que imprime al mundo su imagen, se regocij de proceder por todas sus
-vas para elevaros hasta ella. Entro el primer da y la ltima noche
-no hubo ni habr jams un procedimiento tan sublime y magnfico, de
-cualquier modo que se le considere; porque al entregarse Dios a s
-mismo, haciendo al hombre apto para levantarse de su cada, fu ms
-liberal que si le hubiese perdonado por su clemencia; y todos los dems
-medios eran insuficientes ante la justicia, si el Hijo de Dios no se
-hubiera humillado hasta encarnarse. Ahora, para colmar bien todos tus
-deseos, vuelvo atrs, a fin de aclararte algn punto de modo que lo
-veas como yo. T dices: "Yo veo el aire, veo el fuego, el agua, la
-tierra y todas sus mezclas llegar a corromperse y durar poco; y estas
-cosas, sin embargo, fueron creadas: ahora bien, si lo que has dicho
-es cierto, deberan estar al abrigo de la corrupcin." Los ngeles,
-hermano, y el pas libre y puro en que ests, pueden decirse creados
-tales como son, en su eterno sr; pero los elementos que has nombrado,
-y aquellas cosas que de ellos se componen, tienen su forma de una
-potencia creada. Creada fu la materia de que estn hechos: creada
-fu la virtud generatriz de las formas en estas estrellas que giran
-en torno suyo. El rayo y el movimiento de las santas luces sacan de
-la complexin potencial el alma de todos los brutos y plantas; pero
-vuestra vida aspira directamente la divina bondad, la cual la enamora
-de s de modo que siempre la desea. De aqu puedes deducir an vuestra
-resurreccin, si reflexionas cmo fu creada la carne humana, cuando
-fueron creados los primeros padres.
-
- [118] Adn.
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-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO OCTAVO_
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-
-Sola creer el mundo en su peligro, que de los rayos de la bella
-Ciprina, que gira en el tercer epiciclo, emanaba el loco amor: por esto
-las naciones antiguas, en su antiguo error, no solamente la honraban
-por medio de sacrificios y de ruegos votivos, sino que tambin honraban
-a Dione y a Cupido, a aqulla como madre, y a ste como hijo suyo, de
-quien decan que estaba sentado en el regazo de Dido. Y de sta que he
-citado al empezar mi canto dieron nombre a la estrella que el Sol mira
-placentero, ya contemplando sus pestaas, ya su cabellera[119].
-
- [119] Ya cuando va tras de l y se llama Espero, ya cuando va
- delante y se llama Lucfero, de cuya palabra hemos hecho los
- espaoles lucero.
-
-Yo no advert mi ascensin a ella; pero me cercior de que estaba en su
-interior, cuando vi a mi Dama adquirir ms hermosura. Y as como se ve
-la chispa en la llama, y se distinguen dos voces entre s, cuando la
-una sostiene una nota y la otra ejecuta varias modulaciones, del mismo
-modo vi en aquella luz otros resplandores que se movan en crculo
-ms o menos giles, con arreglo, segn creo, a sus dichosas visiones
-eternas. De fra nube no salieron jams, visibles o invisibles, vientos
-tan veloces, que no parecieran entorpecidos y lentos a quien hubiese
-visto llegar hasta nosotros aquellos divinos fulgores, dejando la
-rbita comenzada antes en el Cielo de los serafines. Y dentro de los
-que se nos aparecieron delante resonaba "Hosanna," tan dulce que nunca
-me ha abandonado el deseo de volverlo a or. Entonces se acerc uno de
-ellos a nosotros, y empez a decir solo:
-
---Todos estamos prontos en tu obsequio, para que te regocijes en
-nosotros. Todos giramos con los prncipes celestiales dentro de la
-misma rbita, con el mismo movimiento circular y con idntico deseo que
-aquellos de quienes has dicho ya en el mundo: "Vosotros que movis el
-tercer cielo con vuestra inteligencia"[120], y estamos tan llenos de
-amor, que por agradarte, no nos ser menos dulce un momento de reposo.
-
- [120] As comienza una cancin de Dante en el Convito.
-
-Despus que mis ojos se fijaron reverentes en mi Dama, y que ella
-les di la seguridad de su contentamiento, los volv hacia la
-resplandeciente alma que tanto se me haba ofrecido, y:
-
---Di, quin fuiste?--fu mi respuesta, impregnada del mayor afecto.
-
-Oh, cunto ms brillante y bella se volvi cuando le habl, a causa
-del nuevo gozo que acrecent sus alegras! Embellecida de este modo, me
-dijo:
-
---Poco tiempo me tuvo all abajo el mundo[121]: si yo hubiera
-permanecido ms en l, no habran sucedido muchos de los males que
-all suceden. La alegra que despide en torno mo estos fulgores, me
-cubre como al gusano su capullo, y me oculta a tus ojos. T me has
-amado mucho, y tuviste motivo para ello; porque si yo hubiera estado
-all abajo ms tiempo, te habra dado en prueba de mi amor algo ms
-que las hojas. Aquella ribera izquierda, que baa el Rdano despus
-de haberse unido con el Sorgues, me esperaba, andando el tiempo, para
-recibirme por su seor; as como tambin aquella punta de la Ausonia
-que comprende los pueblos de Bari, Gaeta y Crotona, desde donde el
-Tronto y el Verde desembocan en el mar. Brillaba ya en mi frente la
-corona de aquella tierra que riega el Danubio despus de abandonar las
-riberas tudescas; y la bella Trinacria, que entre los promontorios
-Pachino y Peloro, sobre el golfo que el Euro azota con ms violencia,
-se cubre de humo caliginoso, no a causa de Tifeo, sino por el azufre
-que se exhala de su suelo, habra esperado an sus reyes nacidos por
-m de Carlos y de Rodolfo, si el mal gobierno que rebela siempre a
-los pueblos sumisos, no hubiese excitado a Palermo a gritar: "Muera!
-muera!" Y si mi hermano hubiera previsto esto, huira ya la avara
-pobreza de Catalua para no ofender a aquellos pueblos. Necesita, en
-verdad, proveer por s mismo o por otros, a fin de que su barca no
-tenga ms carga de la que pueda soportar. Su ndole, que de liberal se
-ha hecho avara, necesitara ministros que no se cuidasen slo de llenar
-sus arcas.
-
- [121] Esta es el alma de Carlos Martel, muerto en 1295, hijo
- de Carlos II.
-
---El gran contento que me infunden tus palabras, oh seor mo!, me
-es mucho ms grato al considerar que aqu, donde est el principio y
-el fin de todo bien, lo ves como yo lo veo; y tambin gozo pensando
-que en presencia de Dios conoces mi felicidad. Ya que me has dado esta
-alegra, aclrame (pues hablando me has hecho dudar) cmo de una
-semilla dulce puede salir un fruto amargo.
-
-Esto le dije, y l me contest:
-
---Si puedo demostrarte una verdad, volvers el rostro a lo que
-preguntas, como ahora le vuelves la espalda. El Bien que da movimiento
-y alegra a todo el reino por donde asciendes, hace que su providencia
-sea virtud influyente de estos grandes cuerpos; y en la Mente perfecta
-por s misma, no slo se ha provisto a la naturaleza de cada cosa, sino
-tambin a la conservacin y estabilidad de todas juntas: por lo cual,
-todo cuanto desciende disparando de este arco, va dispuesto hacia un
-fin determinado, como la flecha se dirige al blanco. Si esto no fuese
-as, el cielo sobre que caminas producira sus efectos de tal modo, que
-no seran obras de arte, sino ruinas; y eso no puede ser, a no admitir
-que son defectuosas las inteligencias que mueven estos astros, y
-defectuoso tambin el Sr primero, que no las hizo perfectas. Quieres
-que te aclare ms esta verdad?
-
---No es menester--contest--; pues considero imposible que la
-naturaleza llegue a faltar en aquello que es necesario.
-
-El Alma continu:
-
---Dime, pues: sera peor la existencia del hombre en la Tierra, si no
-viviera en sociedad?
-
---S--repuse--; y no pregunto la razn de eso.
-
---Y puede ser tal cosa, si all abajo no vive cada cual de diferente
-modo por la diversidad de oficios? No puede ser, si vuestro maestro
-escribi la verdad.
-
-As, procediendo de una en otra deduccin, lleg a sta; y despus
-concluy:
-
---Luego es preciso que sean diversas las races de vuestras aptitudes;
-por lo cual uno nace Soln y otro Jerjes, uno Melquisedec y otro aquel
-que perdi a su hijo, al volar ste por el aire.[122] La influencia
-de los crculos celestes, que imprime su sello a la cera mortal, hace
-bien su oficio; pero no distingue una morada de otra. De aqu proviene
-que Esa se aparte de Jacob desde el vientre materno, y que Quirino
-descienda de un padre tan vil, que se atribuye su origen a Marte. La
-naturaleza engendrada sera siempre semejante a la naturaleza que
-engendra, si la Providencia divina no predominase. Ahora tienes ya
-delante lo que antes detrs; mas para que sepas que me complazco en
-instruirte, quiero proveerte an de un corolario. La naturaleza es
-siempre estril, si la fortuna le es contraria, como toda simiente
-esparcida fuera del clima que le conviene. Y si el mundo all abajo
-se apoyara en los cimientos que pone la naturaleza, habra por cierto
-mejores habitantes en l; pero vosotros destinis para el templo al que
-naci para ceir la espada, y hacis rey al que deba ser predicador:
-as es que vuestros pasos se separan siempre del camino recto.
-
- [122] Uno nace, como Soln, a propsito para dar leyes a los
- pueblos; otro, como Jerjes, para regir imperios; otro, como
- Melquisedec, para el sacerdocio, y otro, como Ddalo, para
- la industria.--Estas diferentes aptitudes con que nacen los
- hombres las infunden los influjos celestes, segn el poeta,
- pero sin distinguir de clases ni de jerarquas.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO NONO_
-
-
-Cuando tu Carlos, hermosa Clemencia, hubo aclarado mis dudas, me
-refiri los fraudes de que haba de ser vctima su descendencia, pero
-aadi: "Calla, y deja transcurrir los aos." As es que yo no puedo
-decir ms, sino que tras de vuestros daos vendr el llanto originado
-por un justo castigo.
-
-La santa y viva luz se haba vuelto ya hacia el Sol que la inunda, como
-hacia el bien que a todo alcanza. Oh almas engaadas, locas e impas,
-que apartis vuestros corazones de semejante bien, dirigiendo hacia la
-vanidad vuestros pensamientos! He aqu que otro de aquellos esplendores
-se dirigi hacia m, expresando, con la claridad que esparca, su deseo
-de complacerme. Los ojos de Beatriz, que estaban fijos en m, como
-antes, me aseguraron del dulce asentimiento que daba a mi deseo.
-
---Oh espritu bienaventurado!--dije--; satisface cuanto antes mi
-anhelo, y prubame que lo que pienso puede reflejarse en ti.
-
-Entonces la luz, a quien an no conoca, desde su interior donde antes
-cantaba, respondi a mis palabras como quien se complace en ser corts
-con otro:
-
---En aquella parte de la depravada tierra de Italia que est situada
-entre Rialto y las fuentes del Brenta y del Piava, se eleva una
-colina no muy alta, de donde descendi una llamarada que caus un
-gran desastre en toda la comarca. Ella y yo salimos de la misma raz:
-Cunizza fu llamada; y aqu brillo, porque me venci la luz de esta
-estrella; pero con alegra me perdono a m misma la causa de mi muerte,
-y no me pesa, lo cual quiz parecer difcil de comprender a vuestro
-vulgo. Esta alma prxima a m, que es una esplndida y preciosa joya de
-nuestro cielo, dej en la Tierra una gran fama; y antes que su gloria
-se pierda, este centsimo ao se quintuplicar. Ya ves si el hombre
-debe hacerse ilustre a fin de que su primera vida deje sobre la tierra
-una segunda. Esto es lo que no piensa la turba presente que habita
-entre el Tagliamento y el Adigio, sin que le sirvan de escarmiento
-los males de que es vctima. Pero pronto suceder que Padua y sus
-habitantes, por ser obstinados contra el deber, enrojecern el agua de
-la laguna que baa a Vicenza, y all donde el Sile y el Cagnano se unen
-hay quien domina y va con la cabeza erguida,[123] cuando ya se componen
-las redes que han de cogerle. Tambin llorar Feltro la felona de su
-impo pastor, que ser tal, que ninguno por otra semejante ha sido
-encerrado en Malta. Ser necesario un recipiente muy ancho para recibir
-la sangre ferraresa, y cansado quedar el que quiera pesar onza a onza
-la que derramar tan corts sacerdote por mostrarse hombre de partido,
-siendo por otra parte tales dones conformes a las costumbres de tal
-pas. All arriba hay unos espejos, que vosotros llamis Tronos, de
-donde se reflejan hasta nosotros los juicios de Dios; as es que
-tenemos por buenas y verdicas nuestras palabras.
-
- [123] Ricardo de Cammino, que fu muerto por instigacin de
- Altiniero del Calzoni.
-
-Al llegar aqu, el alma guard silencio, y habindose vuelto a colocar
-en la rbita como estaba anteriormente, me di a conocer que no pensaba
-ya en m. La otra alma dichosa, a quien ya conoca, se me present tan
-resplandeciente como una piedra preciosa herida por los rayos del Sol.
-All arriba la alegra produce un vivo esplendor, como entre nosotros
-produce la risa; pero en el Infierno la sombra de los condenados se
-obscurece cada vez ms, a medida que se entristece su espritu.
-
---Dios lo ve todo, y tu vista se identifica en El--exclam--, oh feliz
-espritu!, de suerte que ningn deseo puede ocultarse a ti. As, pues,
-por qu tu voz, que deleita siempre al Cielo con el canto de aquellas
-llamas piadosas que se forman una ancha vestidura con sus seis alas,
-no satisface mis deseos? No esperara yo por cierto tus preguntas, si
-viera en tu interior como t ves en el mo.
-
-Entonces contest con estas palabras:
-
---El mayor valle en que se vierten las aguas, despus de aquel mar que
-circunda la Tierra, se aleja tanto contra el curso del Sol entre las
-desacordes playas, que aquel crculo que antes era su horizonte se
-convierte en meridiano. Yo fu uno de los ribereos de aquel valle,
-entre el Ebro y el Macra, que por un corto trecho separa el genovs
-del toscano. Casi a la misma distancia a Oriente y Occidente se
-asienta Bugia y la tierra de donde fu, en cuyo puerto se verti un
-da la sangre de sus habitantes.[124] Folco me llam aquella gente,
-que conoca mi nombre, y este cielo recibe mi luz, como recib yo su
-influjo amoroso; pues en tanto que me lo permiti la edad, no ardieron
-cual yo en aquel fuego la hija de Belo, causando enojos a Siqueo
-y a Creusa; ni aquella Rodopea que fu abandonada por Demofn, ni
-Alcides cuando tuvo a Iole encerrada en su pecho. Aqu empero no hay
-arrepentimiento, sino regocijo; no de las culpas, que jams vuelven a
-la memoria, sino de la sabidura que orden este cielo y provee sus
-influjos. Aqu se contempla el arte que adorna y embellece tantas cosas
-creadas, y se descubre el bien por el cual el mundo de arriba obra
-directamente sobre el de abajo. Mas a fin de que queden satisfechos
-todos los deseos que te han nacido en esta esfera, es preciso que lleve
-ms adelante mis instrucciones. T quieres saber quin est en esa
-luz que centellea cerca de m, como un rayo de Sol en el agua pura y
-cristalina. Sabe, pues, que en su interior es dichosa Rahab, y unida
-a nuestro coro, brilla en l con el esplendor ms eminente. Ascendi
-a este cielo, en el que termina la sombra que proyecta vuestro mundo,
-antes que ninguna otra alma se viese libre por el triunfo de Cristo.
-Era justo dejarla en algn cielo como trofeo de la alta victoria que El
-alcanz con ambas palmas; porque aquella mujer favoreci las primeras
-hazaas de Josu en la Tierra Santa, que tan poco excita la memoria
-del Papa. Tu ciudad, que debi su origen a aquel que fu el primero
-en volver las espaldas a su Hacedor y cuya envidia ocasion tantas
-lgrimas, produce y esparce las malditas flores, que han descarriado a
-las ovejas y los corderos, porque han convertido en lobo al pastor. Por
-eso estn abandonados el Evangelio y los grandes doctores, y tan slo
-se estudian las Decretales, segn lo indica lo usado de sus mrgenes. A
-eso se dedican el Papa y los cardenales: sus pensamientos no llegan a
-Nazareth, all donde Gabriel abri las alas; pero el Vaticano y dems
-sitios elegidos de Roma, que han sido el cementerio de la milicia que
-sigui a Pedro, pronto se vern libres del adulterio.
-
- [124] Se refiere al sitio de Marsella por Julio Csar.
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-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO DECIMO_
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-El inefable poder primero, juntamente con su hijo y con el amor
-que de uno y otro eternamente procede, hizo con tanto orden todo
-cuanto concibe la inteligencia y ven los ojos, que no es posible a
-nadie contemplarlo sin gustar de sus bellezas. Eleva, pues, lector,
-conmigo tus ojos hacia las altas esferas, por aquella parte en que un
-movimiento se encuentra con otro, y empieza a recrearte en la obra de
-aquel Maestro, que la ama tanto en su interior, que jams separa de
-ella sus miradas. Observa cmo desde all se desva el crculo oblicuo,
-conductor de los planetas, para satisfacer al mundo que le llama. Y
-si el camino de aqullos no fuese inclinado, ms de una influencia en
-el cielo sera vana, y como muerta aqu abajo toda potencia. Y si al
-girar se alejaran ms o menos de la lnea recta, dejara mucho que
-desear arriba y abajo el orden del mundo. Ahora, lector, permanece
-tranquilo en tu asiento, meditando acerca de estas cosas que aqu slo
-se bosquejan, si quieres que te causen mayor deleite antes que tedio.
-Te he puesto delante el alimento; tmalo ya por ti mismo, porque el
-asunto de que escribo reclama para s todos mis cuidados.
-
-El mayor ministro de la naturaleza, que imprime en el mundo la
-virtud del Cielo y mide el tiempo con su luz, giraba, juntamente con
-aquella parte de que te he hablado antes, por las espirales en que
-cada da se nos presenta ms temprano. Yo estaba en l, sin haber
-notado mi ascensin, sino como nota el hombre una idea despus que
-se le ocurre. Oh Beatriz! Cun esplendorosa no deba de estar por
-s misma, ella que de tal modo me haca pasar de bien a mejor tan
-sbitamente, que su accin no se sujetaba al transcurso del tiempo!
-Lo que por dentro era el Sol, donde yo entraba, y lo que apareca,
-no por medio de colores, sino de luz, jams pudiera imaginarse, aun
-cuando para explicarlo llamase en mi auxilio el ingenio, el arte y
-todos sus recursos; pero puede crerseme, y debe desearse verlo. Y
-si nuestra fantasa no alcanza a tanta altura, no es maravilla; pues
-nadie ha visto un resplandor que supere al del Sol. Como l era all la
-cuarta familia[125] del Padre Supremo, que siempre sacia sus deseos,
-mostrndole cmo engendra al Hijo, y cmo procede el Espritu. Y
-Beatriz exclam:
-
---Da gracias, da gracias al Sol de los ngeles, que por su bondad te ha
-elevado a este Sol sensible.
-
- [125] Brillantes como el Sol eran los bienaventurados que all
- estaban. Los llama cuarta familia, porque se le aparecen en
- el cuarto cielo. Estos son las almas de los doctores de la
- Iglesia.
-
-Jams ha habido un corazn humano tan dispuesto a la devocin y a
-entregarse a Dios tan vivamente con todo su agradecimiento, como el
-mo al or aquellas palabras; y puse en El de tal modo todo mi amor,
-que Beatriz se eclips en el olvido. No le desagrad; antes por el
-contrario, se sonri; y el esplendor de sus ojos sonrientes dividi en
-muchos mi pensamiento absorto en uno solo. Vi muchos espritus vivos y
-triunfantes, ms gratos an por su voz que relucientes a la vista, los
-cuales, tomndonos por centro, nos formaron una corona de s mismos.
-No de otro modo vemos a veces a la hija de Latona rodeada de un cerco,
-cuando el aire, impregnado de vapores, retiene las substancias de que
-aqul se compone. En la corte del cielo, de donde vuelvo, se encuentran
-muchas joyas, tan raras y bellas, que no es posible hallarlas fuera de
-aquel reino; y una de estas joyas era el encanto de aquellos fulgores:
-el que no se provea de alas para volar hasta all, espere tener
-noticias de aquel canto como si las preguntase a un mudo.
-
-Despus que, cantando de esta suerte, aquellos ardientes soles dieron
-tres vueltas en derredor nuestro, como las estrellas prximas a los
-fijos polos, me parecieron semejantes a las mujeres, que, sin dejar
-el baile, se detienen escuchando con atencin, hasta que han conocido
-cules son las nuevas notas. Y o que del interior de una de aquellas
-luces salan estas palabras:
-
---Ya que el rayo de la gracia, en que se enciende el verdadero amor,
-y que despus crece amando, resplandece en ti tan multiplicado, que
-te conduce hacia arriba por aquella escala de donde nadie desciende
-sin volver a subir de nuevo, el que negase a tu sed el vino de su
-redoma se vera en el mismo estado de violencia en que est el agua
-impedida de correr hasta el mar. T quieres saber de qu flores se
-compone esta guirnalda, que acaricia en torno a la hermosa Dama que
-te da nimo para subir al cielo. Yo fu uno de los corderos del santo
-rebao que condujo Domingo por el camino en que el alma se fortifica
-si no se extrava. Este, que est el ms prximo a mi derecha, fu mi
-maestro y mi hermano; es Alberto de Colonia, y yo Toms de Aquino.
-Si quieres saber quines son los dems, sigue mis palabras con tus
-miradas, dando la vuelta a la bienaventurada corona. Aquel otro
-esplendor brota de la sonrisa de Graciano, tan til por sus escritos
-a uno y otro fuero, que mereci el Paraso. El otro que le sigue fu
-Pedro,[126] que, como la pobre viuda, ofreci su tesoro a la Santa
-Iglesia. La quinta luz,[127] que es la ms bella entre nosotros, se
-abrasa en tal amor, que todo el mundo tiene abajo sed de sus noticias.
-Dentro de ella est el alto espritu, donde se alberg tan profunda
-sabidura, que si la verdad es verdad, ninguno otro ascendi a tanto
-saber. Despus contempla la luz de aquel cirio, que ha sido el que
-en vida vi mejor la naturaleza y el ministerio de los ngeles.[128]
-En aquella diminuta luz sonre el abogado de los tiempos cristianos,
-cuya doctrina aprovech Agustn.[129] Si diriges ahora la mirada de
-tu entendimiento de luz en luz, siguiendo mis elogios, debes ya tener
-sed de conocer la octava. Dentro de ella se recrea en la vista del
-soberano Bien el alma santa que pone de manifiesto las falacias del
-mundo a quien atentamente escucha sus doctrinas. El cuerpo de donde fu
-separada yace en Cieldauro,[130] y desde el martirio y el destierro
-ha venido a disfrutar de esta paz celestial. Ve ms all fulgurar el
-ardiente espritu de Isidoro, el de Beda y el de Ricardo,[131] que en
-sus contemplaciones fu ms que hombre. Esa, de quien se separa tu
-mirada para fijarse en m, es la luz de un espritu que, considerando
-tranquilamente la vanidad del mundo, dese morir. Es la luz eterna de
-Sigieri,[132] que ejerciendo el profesorado en la calle de la Paja,
-excit la envidia por sus verdaderos silogismos.
-
- [126] Pedro Lombardo, llamado el =Maestro de las sentencias=.
- En el proemio de su obra dice modestamente que con ella haca
- un pequeo dn a la Iglesia, como la viuda de que habla San
- Lucas, cap. XXI.
-
- [127] El rey Salomn.
-
- [128] San Dionisio Areopagita, autor de un libro titulado: =De
- coelesti hierarchia=.
-
- [129] Paulo Orosio, que escribi contra los idlatras siete
- libros de historia, y los dedic a San Agustn.
-
- [130] Boecio, a quien hizo morir Teodorico, rey de los godos,
- y que est sepultado en la iglesia de San Pedro llamada Cielo
- de oro, en Pava.
-
- [131] Cannigo regular de San Vctor, escocs.
-
- [132] Seguier, profesor de Filosofa y Ciencias, que enseaba
- en la rue du Fouarre, de Pars, donde estaban las escuelas.
-
-En seguida, como el reloj que nos llama a la hora en que la Esposa de
-Dios principia a cantar maitines a su Esposo, a fin de que la ame, y
-cuyas ruedas mueven unas a otras, y apresuran a la que va delante hasta
-que ese oye "tin tin" con notas tan dulces, que el espritu felizmente
-dispuesto se inflama de amor; as vi yo en la gloriosa esfera moverse y
-responder las voces a las voces con una armona tan llena de dulzura,
-que slo puede conocerse all donde la dicha se eterniza.
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-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO UNDECIMO_
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-Oh insensatos afanes de los mortales!, cun dbiles son las razones
-que os inducen a bajar el vuelo y a rozar la Tierra con vuestras
-alas! Mientras unos se dedicaban al foro, y otros se entregaban a los
-aforismos de la medicina; y stos seguan el sacerdocio, y aqullos
-se esforzaban en reinar por la fuerza de las armas, haciendo creer
-en su derecho por medio de sofismas; y algunos rodaban, y otros se
-consagraban a los negocios civiles; y muchos se enervaban en los
-placeres de la carne, y bastantes por fin se daban a la ociosidad, yo,
-libre de todas estas cosas, haba subido con Beatriz hasta el cielo,
-donde tan gloriosamente fu acogido. Despus que cada uno de aquellos
-espritus hubo vuelto al punto del crculo en que antes estaba, tan
-inmvil como la buja de un candelero, la luz[133] que me haba hablado
-anteriormente se hizo ms esplendorosa y risuea, y dentro de ella o
-una voz que comenz a decir de esta manera:
-
- [133] Santo Toms de Aquino.
-
---As como yo me enciendo a los rayos de la luz eterna, del mismo
-modo, mirndola, conozco la causa de donde proceden tus pensamientos.
-T dudas, y quieres que mi boca emplee palabras tan claras y
-ostensibles, que pongan al alcance de tu inteligencia las que pronunci
-antes cuando dije: "Camino en que el alma se fortifica;" y las otras:
-"Ningn otro ascendi." En cuanto a stas, es preciso hacer una
-distincin. La Providencia, que gobierna al mundo con el consejo en
-que se abisma la mirada de todo sr creado antes de penetrar en el
-fondo, a fin de que la Esposa de Aqul, que con su bendita sangre
-se uni a ella en altas voces, corriese hacia su amado segura de s
-misma y sindole ms fiel, envi en su ayuda dos prncipes, que para
-entrambos objetos le sirvieran de guas. El uno fu todo serfico en
-su ardor; el otro, por su sabidura, resplandeci en la Tierra con
-la luz de los querubines.[134] Hablar de uno solo; pues elogiando a
-cualquiera de ellos indistintamente, se habla de los dos, porque sus
-obras tendieron a un mismo fin. Entre el Tupino y el agua que desciende
-del collado elegido por el beato Ubaldo, baja un frtil declive de un
-alto monte, del cual Perusa siente venir el calor y el fro por la
-parte de Porta Sole, y tras de cuyo monte lloran oprimidas Nocera y
-Gualdo. En el sitio donde aquella pendiente es menos rpida, vino al
-mundo un Sol, resplandeciendo como ste a veces cuando asoma sobre las
-mrgenes del Ganges. Quien hable de ese lugar, no le llame Ass, pues
-dira muy poco: si quiere hablar con propiedad, llmele Oriente. Aun
-no distaba mucho de su nacimiento, cuando aquel Sol comenz a hacer
-que la Tierra sintiese algn consuelo con su gran virtud; pues siendo
-todava muy joven, incurri en la clera de su padre por inclinarse
-a una dama,[135] a quien, como a la muerte, nadie acoge con gusto; y
-ante la corte espiritual "et coram patre" se uni a ella, amndola
-despus ms y ms cada da. Ella, privada de su primer marido,[136]
-permaneci despreciada y obscura mil cien aos y ms, sin que nadie lo
-solicitase hasta que vino ste. De nada le vali que se oyera decir
-cmo aquel que hizo temer a todo el mundo la encontr alegre con
-Amiclates, cuando llam a su puerta: ni le vali haber sido constante
-y animosa hasta el punto de ser crucificada con Cristo, mientras Mara
-estaba al pie de la Cruz. Mas, para no continuar en un estilo demasiado
-obscuro, reconoce en mis difusas palabras que estos dos amantes son
-Francisco y la Pobreza. Su concordia y sus placenteros semblantes, su
-amor maravilloso y sus dulces miradas inspiraban santos pensamientos
-a otros; de tal modo que el venerable Bernardo fu el primero que se
-descalz para correr en pos de tanta paz, y aun corriendo le pareca
-llegar tarde. Oh riqueza ignorada! Oh verdadero bien! Egidio se
-descalza, se descalza tambin Silvestre por seguir al Esposo; tanto es
-lo que les agrada la Esposa. Desde all parti aquel padre y maestro
-con su mujer y con aquella familia, ceida ya del humilde cordn; y sin
-que una vil cobarda le hiciese bajar la frente por ser hijo de Pedro
-Bernardone, ni por su apariencia asombrosamente despreciable, manifest
-con gran dignidad sus rgidas intenciones a Inocencio, de quien recibi
-la primera aprobacin de su orden. Luego que fu aumentado en torno
-suyo la pobre gente, cuya admirable vida se cantara mejor entre las
-glorias del Cielo, el Eterno Espritu, valindose de Honorio, coron
-de nuevo el santo propsito de aquel archimandrita; y cuando ste,
-sediento del martirio, predic en presencia del soberbio Soldn la
-doctrina de Cristo y de los que le siguieron, encontrando aquella gente
-poco dispuesta a la conversin, para no permanecer inactivo, volvi a
-recoger el fruto de las plantas de Italia. Sobre un spero monte, entre
-el Tber y el Arno, recibi de Cristo el ltimo sello, que sus miembros
-llevaron durante dos aos. Cuando plugo a Aqul que le haba elegido
-para tan gran tarea elevarle a la recompensa que mereci por haberse
-humillado, recomend a sus hermanos, como a herederos legtimos, el
-cuidado de su ms querida Esposa, y que la amaran con fe: y en el
-seno de ella quiso el alma preclara desprenderse para volver a su
-reino, sin permitir que a su cuerpo se le diese otra sepultura. Piensa
-ahora cul fu el digno colega de Francisco, encargado de mantener
-la barca de Pedro en alta mar y dirigirla hacia su objeto: ese fu,
-pues, nuestro patriarca; por lo cual, el que le sigue, segn l manda,
-puede decir que adquiere buena mercanca. Pero su rebao se ha vuelto
-tan codicioso de nuevo alimento, que no puede menos de esparcirse por
-distintos prados; y cuanto ms lejos de l van sus vagabundas ovejas,
-ms exhaustas de leche vuelven al redil. Algunas de ellas, temiendo
-el peligro, se agrupan junto al pastor; pero son tan pocas, que no se
-necesita mucho pao para sus capas. As pues, si mis palabras no son
-obscuras, si me has escuchado con atencin, y si tu mente recuerda
-lo que te he dicho, tu deseo debe estar en parte satisfecho; porque
-habrs visto la causa de que la planta se desgaje, y comprenders la
-distincin que hice al decir: "Donde el alma se fortifica, si no se
-extrava."
-
- [134] Los dos grandes jefes que deban guiar a la Iglesia,
- el uno hacia la caridad por el espritu de pobreza, el otro
- a la mayor fidelidad por medio de la predicacin, son,
- respectivamente, San Francisco de Ass, modelo de amor
- serfico, y Santo Domingo, dotado de esplendor querbico por
- su sabidura.
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- [135] La Pobreza.
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- [136] Jesucristo.
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-[Ilustracin]
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-_CANTO DUODECIMO_
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-En cuanto la bendita llama hubo dicho su ltima palabra, empez a girar
-la santa rueda, y an no haba dado una vuelta entera, cuando otra la
-encerr en un crculo, uniendo movimiento a movimiento y canto a canto:
-y eran stos tales que, articulados por los dulces rganos de aquellos
-espritus, sobrepujaban a los de nuestras Musas y nuestras Sirenas,
-tanto como la luz directa supera a sus reflejos. Cual se ve a dos arcos
-paralelos y del mismo color encorvarse sobre una ligera nube, cuando
-Juno enva a su mensajera (naciendo el de fuera del de dentro, al modo
-de la voz de aquella ninfa[137] que consumi el amor, como el Sol
-consume los vapores), y cuyos arcos son un presagio para los hombres,
-a causa del pacto que Dios hizo con No, de que el mundo no volver
-a sufrir otro diluvio, de igual suerte aquellas dos guirnaldas de
-sempiternas rosas daban vueltas en torno de nosotros, correspondiendo
-en todo la guirnalda exterior a la interior. Cuando cesaron simultnea
-y unnimemente las danzas y los fulgurantes y mutuos destellos de
-aquellas luces gozosas y placenteras, semejantes a los ojos que se
-abren y se cierran al mismo tiempo, dciles a la voluntad del que los
-mueve, del seno de una de las nuevas luces sali una voz,[138] la cual
-hizo que me volviese hacia donde estaba, como la aguja hacia el polo:
-aquella voz empez a decir:
-
- [137] La ninfa Eco, que enamorada de Narciso, se consumi,
- quedando nicamente su voz. Entindase: naciendo el arco
- exterior de la reflexin de los rayos del arco menor
- concntrico, lo mismo que el eco nace de la reflexin de la
- voz.
-
- [138] San Buenaventura.
-
---El amor que me embellece me obliga a tratar del otro jefe por quien
-se habla tan bien del mo.[139] Es justo que donde se hace mencin del
-uno, se haga tambin del otro; pues habiendo militado ambos por una
-misma causa, debe brillar su gloria juntamente. El ejrcito de Cristo,
-al que tan caro cost armar de nuevo, segua su ensea lento, receloso
-y escaso, cuando el Emperador que siempre reina acudi en ayuda de
-su milicia, que se hallaba en peligro, no porque sta fuera digna de
-ello, sino por un efecto de su gracia; y segn se ha dicho, socorri
-a su Esposa con dos campeones, ante cuyas obras y palabras se reuni
-el descarriado pueblo. En aquella parte donde el dulce cfiro acude a
-hacer germinar las nuevas plantas de que se reviste Europa,[140] no
-muy lejos de los embates de las olas, tras de las cuales, por su larga
-extensin, el Sol se oculta a veces a todos los hombres, se asienta la
-afortunada Calahorra, bajo la proteccin del grande escudo, en que el
-len est subyugado y subyuga a su vez. En ella naci el apasionado
-amante de la fe cristiana, el santo atleta, benigno para los suyos, y
-cruel para sus enemigos. Apenas fu creada, su alma se llen de virtud
-tan viva, que en el seno mismo de su madre inspir a sta el dn de
-profeca. Cuando se celebraron los esponsales entre l y la fe en la
-sagrada pila, donde se dotaron de mutua salud, la mujer que di por
-l su asentimiento vi en sueos el admirable fruto que deba salir
-de l y de sus herederos; y para que fuese ms visible lo que ya era,
-descendi del cielo un espritu, y le di el nombre de Aqul que le
-posea por completo. Domingo se llam; y habl de l como del labrador
-que Cristo escogi para que le ayudase a cultivar su huerto. Pareci
-en efecto enviado y familiar de Cristo; porque el primer deseo que se
-manifest en l fu el de seguir el primer consejo de Cristo. Muchas
-veces su nodriza lo encontr despierto y arrodillado en el suelo, como
-diciendo: "He venido para esto." Oh padre verdaderamente Feliz!, oh
-madre verdaderamente Juana!, si la interpretacin de sus nombres es
-la que se les da. En poco tiempo lleg a ser un gran doctor, no por
-esa vanidad mundana por la que se afanan hoy todos tras del Ostiense
-y de Tadeo, sino por amor hacia el verdadero man; entonces se puso
-a custodiar la via que pierde en breve su verdura, si el viador
-es malo; y habiendo acudido a la Sede, que en otro tiempo fu ms
-benigna de lo que es ahora para los pobres justos, no por culpa suya,
-sino del que en ella se sienta y la mancilla, no pidi la facultad de
-dispensar dos o tres por seis; no pidi el primer beneficio vacante;
-"non decimas, qu sunt pauperum Dei;" sino que pidi licencia para
-combatir los errores del mundo, y en defensa de la semilla de que
-nacieron las veinticuatro plantas que te rodean. Despus, con su
-doctrina y su voluntad juntamente, corri a desempear su misin
-apostlica, cual torrente que se desprende de un elevado origen; y su
-mpetu atac con ms vigor los retoos de la hereja all donde era
-mayor la resistencia. De l salieron en breve varios arroyos, con los
-que se reg el jardn catlico, de modo que sus arbustos adquirieron
-ms vida. Si tal fu una de las ruedas del carro en que se defendi la
-Santa Iglesia, venciendo en el campo las discordias civiles, bastante
-debes conocer ya la excelencia de la otra rueda de que te ha hablado
-Toms con tantos elogios antes de mi llegada. Pero el carril trazado
-por la parte superior de la circunferencia de esta ltima rueda est
-abandonado, de suerte que ahora se halla el mal donde antes el bien.
-La familia que segua fielmente las huellas de Francisco ha cambiado
-tanto su marcha, que pone la punta del pie donde l pona los talones:
-pero pronto ver la cosecha que ha producido tan mal cultivo, cuando
-la cizaa se queje de que no se la lleve al granero. Convengo en que
-quien examinase hoja por hoja nuestro libro an encontrara una pgina
-en que leera: "Yo soy el que acostumbro;" pero no proceder de Casale
-ni Acquasparta, de donde vienen algunos que, o huyen el rigor de la
-regla, o aumentan desmesuradamente su austeridad. Yo soy el alma de
-Buenaventura de Bagnoregio, que en mis grandes cargos pospuse siempre
-los cuidados temporales a los espirituales. Iluminato y Agustn estn
-aqu: stos fueron de los primeros pobres descalzos que, llevando el
-cordn, se hicieron amigos de Dios. Con ellos estn Hugo de San Vctor,
-y Pedro Mangiadore, y Pedro Hispano, el cual brill all abajo por
-sus doce libros; el profeta Natn, y el metropolitano Crisstomo, y
-Anselmo, y aquel Donato que se dign poner su mano en la primera de las
-artes.[141] Aqu est tambin Rabano, y a mi lado brilla Joaqun, abad
-de Calabria, que estuvo dotado de espritu proftico. He debido alabar
-a aquel gran paladn de la Iglesia, por moverme a ello la ardiente
-simpata y las discretas palabras de fray Toms, que, as como a m,
-han conmovido a todas estas almas.
-
- [139] Me obliga a ocuparme en Santo Domingo, por quien Santo
- Toms habl tan bien de mi jefe San Francisco.
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- [140] En Espaa.
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- [141] La Gramtica.
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-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO DECIMOTERCIO_
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-Quien deseare conocer bien lo que yo vi ahora, imagnese (y, mientras
-hablo, retenga la imagen como si fuese esculpida en fuerte roca) las
-quince estrellas, que en diversas regiones iluminan el cielo con tanta
-viveza, que vencen toda la densidad del aire: imagnese aquel Carro, al
-cual le basta el espacio de nuestro cielo para girar de noche y da,
-sin desaparecer nunca de aquella bocina, que comienza en la punta del
-eje en torno del cual se mueve la primera esfera; y piense que estas
-estrellas forman juntas en el cielo dos signos semejantes al que form
-la hija de Minos cuando sinti el fro de la muerte:[142] figrese uno
-de ellos despidiendo sus resplandores dentro del otro, y ambos a dos
-girando de manera que vayan en sentido inverso; y as tendr como una
-sombra de la verdadera constelacin y de la doble danza que circulaba
-en el sitio donde yo me encontraba; pues lo que vi es tan superior a
-lo que acostumbramos a ver, como el lento curso del Chiana es inferior
-al movimiento del ms alto y veloz de los cielos. All se cantaba,
-no a Baco ni Pen, sino a tres Personas en una Naturaleza Divina, y
-sta y la humana en una sola Persona. Tan luego como en las danzas
-y los cantos invirtieron el debido tiempo, aquellas santas luces se
-fijaron en nosotros, felicitndose de pasar de uno a otro cuidado.
-Despus rompi el silencio de los espritus acordes la luz que me haba
-referido la admirable vida del Pobre de Dios, y dijo:
-
- [142] Imagine que estas veinticuatro estrellas formen en el
- cielo dos constelaciones dispuestas en crculo, como aquella
- corona en que al morir Ariadna, hija de Minos, hizo que se
- convirtiera la guirnalda de flores que adornaba su cabeza.
-
---Estando ya trillada una parte del trigo y guardado el grano, el
-dulce amor que te profeso me invita a trillar la otra parte. T
-crees que en el pecho de donde fu sacada la costilla para formar
-la hermosa boca cuyo paladar cost caro a todo el mundo, y en aquel
-otro que, atravesado de una lanzada, satisfizo tanto, que venci el
-peso de toda culpa cometida antes y despus, el gran poder creador
-de uno y otro infundi cuanta ciencia es asequible a la naturaleza
-humana: por esto te admiras de lo que dije antes, al manifestar que
-el bienaventurado que est contenido en la quinta luz[143] fu sin
-segundo. Abre, pues, los ojos de la inteligencia a lo que voy a
-exponerte, y vers cmo tu creencia y mis palabras son con respecto a
-la verdad como el centro es respecto de todos los puntos del crculo.
-Lo que no muere, y lo que puede morir, no es ms que un destello de
-la idea que nuestro Seor engendra por efecto de su bondad; porque
-aquella viva luz que sale del radiante Padre, y no se separa de l
-ni del Amor que se interpone entre ambos, por un efecto de su bondad,
-comunica su irradiacin a nueve cielos, como transmitida de espejo en
-espejo, pero permaneciendo una eternamente. De all desciende hasta las
-ltimas potencias, disminuyendo de tal modo su fuerza por grados, que
-ltimamente slo produce breves contingencias. Por estas contingencias
-entiendo las cosas engendradas, que el Cielo en su movimiento produce
-con germen o sin l. La materia de stas, y la mano que le da forma,
-no causan siempre los mismos efectos; por lo cual dichas cosas, que
-llevan el sello de la idea divina, aparecen ms o menos perfectas.
-De aqu se sigue que una misma especie de rboles d frutos buenos o
-malos, y que vosotros nazcis con diferente ingenio. Si la materia
-fuese enteramente perfecta, y el Cielo estuviese tambin en su virtud
-suprema, la luz de la idea divina se mostrara en todo su esplendor.
-Pero la naturaleza da siempre una forma imperfecta, semejante en
-sus obras al artista que domina prcticamente su arte, y cuya mano
-tiembla. Si, pues, el ferviente amor dispone la materia, e imprime en
-ella la clara luz del ideal divino, entonces las cosas contingentes
-alcanzan la perfeccin. As es como fu hecha la tierra digna de toda
-perfeccin animal, y as es cmo concibi la Virgen. Por lo tanto,
-apruebo tu opinin, porque la humana naturaleza no fu ni ser jams
-lo que ha sido en esas dos personas. Pero si yo no siguiese ahora
-adelante, empezaras por exclamar: "Cmo es, pues, que aqul no tuvo
-igual?" Para que aparezca bien lo que ahora no aparece, piensa quin
-era, y la razn que tuvo para pedir cuando se le dijo: "Pide." No he
-hablado de modo que no hayas podido comprender que aqul fu un rey,
-que pidi la sabidura, a fin de ser un verdadero rey, y no por saber
-cul es el nmero de los motores celestiales; o si lo necesario con
-lo contingente produce lo necesario; o bien "si est dare primum motum
-esse," ni si en un semicrculo puede colocarse un tringulo que no
-tenga un ngulo recto: as pues, si has comprendido bien lo que he
-dicho y lo que digo, conocers que la sabidura real era la ciencia sin
-par en que se clavaba la flecha de mi intencin. Si claramente miras,
-vers que la palabra "Ascendi" slo haca referencia a los reyes,
-que son muchos, pero pocos los buenos. Acoge mis palabras con esta
-distincin; y as podrs conservar tu creencia sobre el primer padre
-y nuestro Amado. Esto debe hacerte andar siempre con pies de plomo,
-para que, cual hombre cansado, los muevas lentamente hacia el s y el
-no que no distingues con claridad; pues necio es entre los necios el
-que sin distincin afirma o niega, ya en uno, ya en otro caso; porque
-acontece a menudo que una opinin precipitada se extrava, y despus
-el amor propio ofusca nuestro entendimiento. El que va en busca de la
-verdad, sin conocer el arte de encontrarla, hace el viaje peor que en
-vano, porque no vuelve tal como fu; de lo cual son en el mundo pruebas
-ostensibles Parmnides, Meliso, Briso y otros muchos que marchaban y
-no saban adnde. As hicieron Sabelio y Arrio, y aquellos necios que
-fueron como espadas para las Escrituras, torciendo el recto sentido de
-sus palabras. Los hombres no deben aventurarse a juzgar, como hace el
-que aprecia las mieses en el campo sin estar granadas; porque he visto
-primero el zarzal spero y punzante durante todo el invierno, y luego
-cubrirse de rosas en su cima; y he visto a la nave surcar el mar recta
-y veloz durante su viaje, y perecer a la entrada del puerto. No crean
-doa Berta y seor Martino,[144] por haber visto a uno robando, y a otro
-haciendo ofrendas, verlos del mismo modo en la mente de Dios, porque
-aqul puede elevarse y ste caer.
-
- [143] El rey Salomn.
-
- [144] Nombres usados antiguamente para significar gentes de
- poco cacmen.
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-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO DECIMOCUARTO_
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-El agua contenida en un vaso redondo se mueve del centro a la
-circunferencia o de sta al centro, segn que la agiten por dentro o
-por fuera. Ocurriseme de pronto esto que digo en cuanto call el alma
-gloriosa de Santo Toms, por la semejanza que naca de sus palabras y
-de las de Beatriz, a quien plugo decir, despus de aqul:
-
---Este necesita, aunque no os lo indique ni con la voz ni con el
-pensamiento, llegar a la raz de otra verdad. Decidle si la luz con que
-se adorna vuestra substancia permanecer con vosotros eternamente tal
-como es ahora; y si as es, decidle cmo podr suceder que no os ofenda
-la vista cuando os rehagis visiblemente.
-
-As como en un arranque de alegra los que dan vueltas danzando elevan
-la voz y manifiestan en sus gestos su regocijo, del mismo modo, ante
-aquel ruego piadoso y expresivo, los santos crculos demostraron nuevo
-gozo en su danza y en su admirable canto. El que se lamenta de que
-haya de morir aqu abajo para vivir despus en el cielo, no ha visto
-el placer que la lluvia eterna de la sacrosanta luz produce en los
-bienaventurados. Aquel uno y dos y tres que vive siempre, y siempre
-reina en tres y dos y uno, no circunscrito y circunscribindolo todo,
-era cantado tres veces por cada uno de aquellos espritus con tal
-meloda, que orlos sera justa recompensa para todo mrito. Yo o en
-la luz ms resplandeciente del menor crculo una voz modesta,[145]
-quiz como la del Angel al dirigirse a Mara que respondi:
-
- [145] La voz de Salomn, modesta como lo es la verdadera
- sabidura.
-
---Mientras dure la fiesta del Paraso, otro tanto tiempo irradiar
-nuestro amor en torno de nuestra vestidura. Su claridad corresponde
-al ardor que nos inflama; el ardor, a nuestras celestiales visiones;
-y stas son tanto ms claras, cuanto mayor es la gracia que cada uno
-tiene segn su valor. Cuando nos revistamos de la carne gloriosa y
-santa, nuestra persona ser mucho ms grata a Dios y a nosotros, porque
-estar completa: entonces se aumentar lo que de su gratuita luz nos
-da el Sumo Bien, luz que nos permite contemplarle; y entonces deber
-aumentarse tambin nuestra santa visin, el ardor que sta produce y el
-rayo que del ardor desciende; pero as como el carbn que origina la
-llama la sobrepuja en deslumbrante blancura, de tal modo que aparece
-en medio de ella, de igual suerte este fulgor que ya nos rodea, ser
-vencido en apariencia por la carne, que todava est cubierta por la
-tierra; y un esplendor tan grande no podr ofendernos, porque los
-rganos del cuerpo sern bastante fuertes para todo lo que pueda
-deleitarnos.
-
-Uno y otro coro me parecieron tan prontos y unnimes en decir "Amn,"
-que manifestaron bien claramente el deseo de revestir sus cuerpos
-mortales; no por ellos quiz, sino por sus madres, por sus padres,
-y por los dems seres que les fueron queridos antes de convertirse
-en sempiternas llamas. Y he aqu que en derredor de tales claridades
-naci una nueva luz sobre la que all haba, semejante a un horizonte
-luminoso; y as como al anochecer empiezan a entreverse en el Cielo
-nuevas apariciones, que parecen ser y no ser, as me pareci empezar
-a ver all nuevas substancias. Oh verdadero centelleo del Espritu
-Santo! Cun brillante se present de improviso a mis ojos que,
-vencidos, no pudieron soportarlo! Pero se me mostr Beatriz tan bella y
-sonriente, que a su aspecto hubo de quedar esta visin entre las dems
-que no he podido retener en la memoria: entonces mis ojos recobraron
-fuerzas para alzarse de nuevo, y me vi transportado a mayor gloria
-slo con mi Dama. Por el gneo fulgor de la estrella, que me pareca
-ms rojo que de costumbre, ech de ver que haba subido a un punto
-ms elevado; y con el lenguaje que es comn a todos, de todo corazn
-ofrec a Dios el holocausto debido por esta nueva gracia. No se haba
-extinguido an en mi pecho el ardor del sacrificio, cuando conoc que
-ste haba sido felizmente bien aceptado; pues se me aparecieron unos
-resplandores tan deslumbrantes y rojos dentro de dos rayos luminosos,
-que exclam: "Oh Helios, cunto los embelleces!"
-
-Salpicados de grandes y pequeos luminares, lo mismo de Galaxia, cuya
-blancura extendida entre los polos del mundo hace dudar a los ms
-sabios, aquellos rayos formaban en el fondo de Marte el venerable signo
-que produce la interseccin de los cuadrantes en un crculo. Aqu el
-ingenio es inferior a mi memoria; en aquella cruz resplandeca Cristo
-de suerte, que no puedo encontrar una comparacin digna; pero el que
-toma su cruz y sigue a Cristo me perdonar una vez ms lo que omito,
-cuando vea centellear a Cristo en aquel albor. De uno a otro extremo de
-los brazos de la cruz y de arriba abajo se agitaban luces, que lanzaban
-vvidos destellos cada vez que se unan o pasaban ms all, tal como se
-ven en la Tierra los tomos agitndose en lnea recta o curva, giles
-o lentos, cambiando sin cesar de aspecto, en el rayo de luz que corta
-la sombra que el hombre, por medio de su inteligencia y de su arte,
-se procura contra el Sol; y as como el lad o el arpa forman con sus
-numerosas cuerdas una dulce armona, aun para el que no distingue
-cada nota, del mismo modo aquellas luces que all se me aparecieron
-produjeron alrededor de la cruz una meloda, que me arrebataba a pesar
-de no comprender el himno. Bien conoc que encerraba altas alabanzas,
-porque llegaron hasta m estas palabras: "Resucita y vence," pero como
-el que oye sin entender. Y aquella meloda me arrobaba tanto, que hasta
-entonces no hubo cosa alguna que me ligara con tan dulces vnculos.
-Quiz parezcan demasiado atrevidas mis palabras, creyendo que pospongo
-a otras delicias el placer de los bellos ojos, en cuya contemplacin se
-calman todos mis deseos; pero quien sepa que las vivas marcas de toda
-belleza la imprimen mayor a medida que estn ms elevadas, y considere
-que all no me haba vuelto aun hacia ellos, podr excusarme de lo que
-me acuso para excusarme, y conocer que digo la verdad; pues el santo
-placer de aquella mirada no est excludo aqu, supuesto que se hace
-ms puro a medida que nos elevamos.
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-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO DECIMOQUINTO_
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-La benigna voluntad, en la que se manifiesta siempre el amor cuyas
-aspiraciones son rectas, como la codicia se manifiesta en la voluntad
-inicua, impuso silencio a aquella dulce armona e hizo reposar las
-santas cuerdas que por la diestra de Dios estn templadas. Cmo se
-haban de hacer sordas a splicas justas aquellas substancias, que,
-para infundirme el deseo de dirigirles alguna pregunta, estuvieron
-acordes en callarse? Justo es que se lamente sin tregua el que, por
-amor a cosas que no pueden durar eternamente, se desprende de aquel
-amor. Como en noche serena discurre ac o all por el cielo tranquilo
-y puro un repentino fuego, atrayendo las miradas hasta entonces
-indiferentes, y parecido a una estrella que cambia de sitio, slo que
-ninguna desaparece de la parte donde aqul se enciende y dura poco, as
-desde el extremo del brazo derecho al pie de la cruz se corri un astro
-de la constelacin que aqu resplandece;[146] pero el diamante no se
-separ de su ngulo, sino que sigui la faja luminosa, asemejndose a
-una luz que pasa por detrs del alabastro. No menos afectuosa que aquel
-espritu se mostr la sombra de Anquises cuando reconoci a su hijo en
-los Campos Elseos, si hemos de dar crdito a nuestro mayor Poeta.
-
- [146] El alma de Caociaguida, tatarabuelo del Poeta.
-
---Oh sangre ma!, oh superabundante gracia de Dios! Quin, como t,
-ha visto abiertas dos veces ante s las puertas del Cielo?
-
-As dijo aquella luz; por lo cual fij en ella toda mi atencin:
-despus volv el rostro hacia mi Dama, y por una y otra parte qued
-asombrado; pues en sus ojos brillaba tal sonrisa, que cre llegar con
-los mos al fondo de mi gracia y de mi Paraso. Luego aquel espritu,
-al que era tan grato ver y or, aadi a sus primeras palabras cosas
-que no comprend; tan profundos fueron sus conceptos: no porque fuese
-su intento el ocultrmelos, sino por necesidad a causa de ser stos
-superiores a la inteligencia de los mortales. Cuando el arco de su
-ardiente afecto estuvo menos tirante para que sus palabras descendiesen
-hasta el lmite concedido a nuestra inteligencia, la primera cosa que
-o fu:
-
---Bendito seas T, trino y uno, que tan propicio eres a mi descendencia.
-
-Y continu diciendo:
-
---Hijo mo: gracias a sa que te ha revestido de plumas para emprender
-tan alto vuelo, has satisfecho dentro de esta luz en que te hablo un
-plcido y largo deseo de verte, originado en m de haber ledo tu
-venida en el gran libro donde no se cambia jams lo blanco en negro,
-ni lo negro en blanco. T crees que tu pensamiento ha llegado hasta m
-por medio de aquel que es el primero, as como de la unidad, de todos
-conocida, se forman el cinco y el seis; y por eso ni me preguntas
-quin soy, ni por qu te parezco ms gozoso que otro alguno de esta
-alegre cohorte. Crees la verdad; porque, en esta vida, los espritus
-que disfrutan, as de mayor como de menor gloria, miran en el espejo
-en que aparece el pensamiento antes de nacer. Pero a fin de que el
-sagrado amor que observo con perpetua atencin, y que excita en m un
-dulce deseo, se satisfaga mejor, manifiesta con voz segura, franca y
-placentera, cul es tu voluntad, cul tu deseo, pues mi respuesta est
-ya preparada.
-
-Yo me volv hacia Beatriz; y ella, que me haba odo antes de que yo
-hablara, se sonri de un modo que hizo crecer las alas de mi deseo.
-Despus empec de este modo:
-
---Desde que se os patentiz la Igualdad primera, el afecto y la
-inteligencia tienen un peso igual en cada uno de vosotros; porque en
-ese Sol, que os ilumina y abrasa con su luz y su calor, son tan iguales
-ambas virtudes, que toda semejanza es poca. Pero el entendimiento y
-la voluntad de los mortales, por la razn que os es ya manifiesta,
-vuelan con diferentes alas. As es que yo, que soy mortal, me veo en
-esta desigualdad, y nicamente puedo dar gracias con el corazn a tan
-paternal acogida. Te suplico, pues, encarecidamente, oh vivo topacio,
-que enriqueces esa preciosa joya!, que me hagas sabedor de tu nombre.
-
---Oh vstago mo, en quien me complaca mientras te esperaba! Yo fu
-tu raz.
-
-De esta suerte di principio a su respuesta. Despus aadi:
-
---Aquel de quien ha tomado su nombre tu prosapia, y que por espacio de
-ciento y ms aos ha estado girando por el primer crculo del monte,
-fu mi hijo y tu bisabuelo: bien necesita que con tus obras disminuyas
-su prolongada fatiga. Florencia, dentro del antiguo recinto donde
-oye sonar an tercia y nona, estaba en paz, sobria y pdica. No tena
-gargantillas, ni coronas, ni mujeres ostentosamente calzadas, ni
-cinturones ms llamativos a la vista que la persona que los lleva.
-Al nacer, no causaba miedo la hija al padre, porque la poca del
-matrimonio y el dote no haban salido an de los lmites regulares. No
-estaban entonces las casas vacas de moradores; no haba llegado an
-Sardanpalo a ensear lo que se puede hacer en una cmara. Montemalo
-no era an vencido por Uccellatoio, el cual, as como le excede en
-la subida, le exceder en la bajada. Yo he visto a Bellincion Berti
-con cinturn de cuero y hebilla de hueso, y a su mujer separarse del
-espejo sin colorete en el rostro: he visto a los de Nerli y a los
-del Vecchio contentarse con ir cubiertos de una simple piel, y a sus
-mujeres dedicadas a la rueca y al huso. Oh afortunadas! Cada una de
-ellas conoca el lugar donde haba de ser sepultada, y ninguna se
-haba visto abandonada en el lecho por causa de Francia. La una velaba
-su cuna, y para consolar a su hijo usaba el idioma que constituye la
-primera alegra de los padres y de las madres: la otra, tirando de la
-blanca cabellera de su rueca, charlaba con su familia de los troyanos,
-y de Fisole y de Roma. En aquellos tiempos se habra mirado como una
-maravilla a una Cianghella y a un Lapo Salterello, como hoy causaran
-asombro un Cincinato y una Cornelia. En medio de tanta calma, y de
-tan hermosa vida por parte de todos y entre tan fieles conciudadanos,
-me hizo nacer la Virgen Mara, llamada a grandes gritos, y en vuestro
-antiguo Baptisterio fu a un tiempo cristiano y Cacciaguida. Moronto
-y Eliseo fueron mis hermanos; mi esposa proceda del valle del Po, y
-de ella viene tu apellido. Despus segu al emperador Conrado, que me
-concedi el ttulo de caballero; tanto fu lo que le agrad por mis
-buenas acciones. Tras l fu contra la maldad de aquella ley, cuyo
-pueblo usurpa vuestro dominio, por culpa del Pastor. All aquella torpe
-raza me libr del mundo falaz, cuyo amor envilece tantas almas, y desde
-el martirio llegu a esta paz.
-
-[Ilustracin]
-
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-
-
-[Ilustracin]
-
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-
-
-_CANTO DECIMOSEXTO_
-
-
-Oh nobleza de la sangre! Aunque seas muy poca cosa, nunca me admirar
-de que hagas vanagloriarse de ti a la gente aqu abajo, donde nuestros
-afectos languidecen; pues yo mismo, all donde el apetito no se tuerce,
-quiero decir, en el cielo, me vanaglori de poseerte. A la verdad,
-eres como un manto que se acorta en breve, de modo que si cada da
-no se le aade algn pedazo, el tiempo lo va recortando en torno con
-sus tijeras. Con el "vos," al que Roma fu la primera en someterse y
-en cuyo empleo no han perseverado tanto sus descendientes, empezaron
-esta vez mis palabras: por lo cual, Beatriz, que estaba algn tanto
-apartada, sonrise, parecindose a la que tosi cuando Ginebra cometi
-la primera falta de que habla la crnica.[147] Yo empec a decir:
-
- [147] Segn cuenta la crnica de la Tabla redonda, la camarera
- de la reina Ginebra tosi al notar el primer mal paso dado por
- su seora, llevada del amor a Lanzarote.
-
---Vos sois mi padre; vos me infunds aliento para hablar; vos me
-enaltecis de modo, que soy ms que yo mismo. Por tantos arroyos se
-inunda de alegra mi mente, que se goza en s misma al considerar que
-puede contener tanta sin que la abrume. Decidme, pues, oh mi querido
-antepasado!, quines fueron vuestros predecesores, y cules los aos en
-que comenz vuestra infancia. Decidme lo que era entonces el rebao de
-San Juan, y cules las personas ms dignas de elevados puestos.
-
-Como se aviva la llama del carbn al soplo del viento, as vi yo
-resplandecer aquella luz ante mis afectuosas palabras; y si pareci ms
-bella a mis ojos, ms dulce y suave fu tambin su acento cuando me
-dijo, aunque no en nuestro moderno lenguaje:
-
---Desde el da en que se dijo "Ave," hasta el parto en que mi madre,
-que hoy es santa, se libr de mi peso, este Planeta fu a inflamarse
-quinientas cincuenta y tres veces a los pies del Len. Mis antepasados
-y yo nacimos en aquel sitio donde primero encuentra el ltimo distrito
-el que corre en vuestros juegos anuales. Bstete saber esto con
-respecto a mis mayores; lo que fueron o de dnde vinieron, es ms
-cuerdo callarlo que decirlo. Todos los que se encontraban entonces en
-estado de llevar las armas, entre la estatua de Marte y el Baptisterio,
-formaban la quinta parte de los que ahora viven all; pero la
-poblacin, que es al presente una mezcla de gente de Campi, de Certaldo
-y de Fighine, se vea pura hasta en el ltimo artesano. Oh!, cunto
-mejor fuera tener por vecinas a aquellas gentes, y vuestras fronteras
-en Galluzo y Trespiano, que no tenerlas dentro de vuestros muros, y
-soportar la fetidez del villano de Aguglin y del de Signa, que tiene
-ya los ojos muy abiertos para traficar! Si la gente que est ms
-degenerada en el mundo no hubiera sido una madrastra para Csar, sino
-benigna como una madre para con su hijo, ms de uno que se ha hecho
-florentino, y cambia y trafica, se habra vuelto a Semifonti, donde
-andaba su abuelo pordioseando: los Conti estaran an en Montemurlo;
-los Cerchi en la jurisdiccin de Ancona, y quiz aun en Valdigrieve
-los Buondelmonti. La confusin de las personas fu siempre el
-principio de las desgracias de las ciudades, como la mescolanza de los
-alimentos lo es de las del cuerpo; pues un toro ciego cae ms pronto
-que un cordero ciego; y muchas veces corta ms y mejor una espada
-que cinco. Si consideras cmo han desaparecido Luni y Urbisaglia, y
-cmo siguen sus huellas Chiusi y Sinigaglia, no te parecer una cosa
-difcil de creer el or cmo se deshacen las familias, puesto que las
-ciudades mismas tienen un trmino. Todas vuestras cosas mueren como
-vosotros; pero se os oculta la muerte de algunas que duran mucho,
-porque vuestra vida es muy corta; y as como los giros del cielo de
-la Luna cubren y descubren sin tregua las orillas del mar, lo mismo
-hace con Florencia la Fortuna: por lo cual no debe asombrarte lo que
-voy a decir con respecto a los primeros florentinos, cuya fama est
-envuelta en la obscuridad de los tiempos. He visto ya en decadencia
-los Ughi, los Catellini, Filippi, Greci, Ormanni y Alberichi, todos
-ilustres caballeros; he visto tambin con los de la Sannella a los
-del Arca y a los Soldanieri, los Ardinghi y los Bostichi, tan grandes
-como antiguos. Sobre la puerta, cargada al presente con una felona de
-tan gran peso, que en breve har zozobrar vuestra barca, estaban los
-Ravignani, de quienes descienden el conde Guido, y los que han tomado
-despus el nombre del gran Bellincion. El primognito de la familia de
-la Pressa conoca el arte de gobernar bien, y en casa de Galigaio se
-vean ya los distintivos de la nobleza, que consistan en usar dorados
-la guarnicin y el pomo de la espada. Grande era ya la columna de la
-Comadreja, e ilustres los Cacchetti, Giuochi, Fifanti, Baruci y Galli,
-y los que se avergenzan al recuerdo de la medida. El tronco de que
-nacieron los Calfucci era ya grande, y ya haban sido promovidos a las
-sillas curules los Sizii y los Arrigucci. Oh! cun fuertes he visto a
-aqullos, que han sido destrudos por su soberbia! Y sin embargo, las
-bolas de oro[148] con sus altos hechos hacan florecer a Florencia;
-as como tambin los padres de aquellos que siempre que est vacante
-vuestra iglesia engordan mientras se hallan reunidos en consistorio. La
-presuntuosa familia[149] que persigue como un dragn al que huye, y se
-humilla como un cordero ante el que le ensea los dientes o la bolsa,
-vena ya engrandecindose; pero su origen era bajo: por esto no agrad
-a Ubertino Donato que su suegro le hiciera emparentar con ella. Los
-Caponsacco haban descendido ya de Fisole, y habitaban en el Mercado,
-y ya Giuda e Infangato eran buenos ciudadanos. Voy a decirte una cosa
-increble y verdadera: en el pequeo crculo que formaba la ciudad, se
-entraba por una puerta que deba su nombre a la familia de la Pera.
-Todos los que llevan las bellas insignias del gran Barn, cuyo nombre
-y cuya gloria se renuevan en la fiesta de Santo Toms, recibieron
-de l sus ttulos de caballero y sus privilegios; si bien hoy se ha
-colocado en el partido del pueblo aquel que rodea sus insignias de un
-crculo de oro. Ya los Gualterotti y los Importuni vivan tranquilos
-en el Borgo, y ms lo habran estado sin nuevos vecinos. La casa de
-que ha nacido vuestro llanto, por el justo rencor que os ha destrudo
-y dado fin a vuestra agradable vida, era honrada con todos los suyos.
-Oh Buondelmonte!, cun mal hiciste en no aliarte con ella por medio
-del matrimonio para consuelo de los dems! Muchos de los que hoy estn
-tristes estaran alegres, si Dios te hubiese entregado a Ema la primera
-vez que viniste a la ciudad. Pero era preciso que ante aquella piedra
-rota que guarda el puente sacrificara Florencia una vctima en sus
-ltimos das de paz. Con tales familias y con otras muchas he visto a
-Florencia en medio de tan gran reposo, que no tena motivo para llorar.
-Con estas familias he visto a su pueblo tan glorioso y justo, que jams
-el lirio fu llevado al revs en la lanza, ni se haba vuelto an rojo
-a causa de las discordias.
-
- [148] Los Umberti y los Lamberti, que en sus armas tenan
- bolas de oro.
-
- [149] Los Adimari, uno de los cuales perjudic mucho a Dante.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOSEPTIMO_
-
-
-Estaba yo afanoso como aquel cuyo ejemplo hace que los padres sean
-un poco condescendientes con sus hijos, cuando acudi a Climene para
-cerciorarse de lo que acerca de l haba odo; y bien lo conocan
-Beatriz y aquella luz que por m haba cambiado antes de sitio; por lo
-cual me dijo mi Dama:
-
---Exhala el ardor de tu deseo de tal modo que salga bien expresado con
-la fuerza que lo sientes; no para que nosotros lo conozcamos mejor por
-tus palabras, sino para que te atrevas a manifestar tu sed, a fin de
-que otros te den de beber.
-
---Oh mi querida planta, que te elevas tanto, que mirando al punto
-a quien todos los tiempos son presentes, ves las cosas contingentes
-antes de que sean en s, como ven las inteligencias terrestres que dos
-ngulos obtusos no pueden caber en un tringulo! Mientras acompaado
-de Virgilio suba yo por el monte donde se curan las almas, y cuando
-bajaba por el mundo de los muertos, se me dijeron palabras graves
-acerca de mi vida futura; y aunque me considere como un tetrgono ante
-los golpes de la desgracia, quisiera saber cul es la suerte que me
-est reservada; pues el dardo previsto hiere con menos fuerza.
-
-As dije a la misma luz que me haba hablado antes, manifestando mi
-deseo como lo quiso Beatriz. Aquel amoroso progenitor mo, encerrado y
-patente a un mismo tiempo en su esplendor risueo, me contest, no en
-los trminos ambiguos con que eran engaados los necios gentiles antes
-de que fuese inmolado el Cordero de Dios que redimi los pecados, sino
-con palabras claras y en latn correcto:
-
---Las contingencias a cuyo conocimiento no alcanzan los lmites de
-vuestra materia, estn todas presentes a la vista de Dios. De aqu
-no se infiere, sin embargo, su necesidad, sino como es preciso que
-se pinte en los ojos de quien la mira, la nave que desciende por una
-corriente. Desde la mente divina llega a mi vista, como a los odos la
-dulce armona del rgano, el tiempo que para ti se prepara. Del mismo
-modo que Hiplito parti de Atenas por la crueldad y perfidia de su
-madrastra, tendrs que salir de Florencia. Esto es lo que se quiere, y
-lo que se busca y pronto ser hecho por los que lo meditan all donde
-diariamente se vende a Cristo. Las culpas caern sobre los vencidos,
-como es costumbre; pero el castigo dar testimonio de la verdad, que
-lo enva al que lo merece. T abandonars todas las cosas que ms
-entraablemente amas, y este es el primer dardo que arroja el arco del
-destierro. T probars cun amargo es el pan ajeno, y cun duro camino
-el que conduce a subir y bajar las escaleras de otros. Y lo que ms
-gravar tus espaldas ser la compaa estpida y malvada con la cual
-caers en este valle; porque ingrata, loca e impa, se revolver contra
-t; si bien poco despus, ella y no t, ver destrozada su frente.
-Su conducta probar su bestialidad, de suerte que para ti ser ms
-laudable haberte separado completamente de ella. Tu primer refugio y
-tu primer albergue sern la cortesa del Gran Lombardo, que sobre la
-escala lleva el ave santa,[150] el cual te mirar tan benignamente, que
-entre ambos el dar preceder al pedir, al contrario de lo que sucede
-entre los dems. S, vers a aquel que al nacer fu tan inspirado por
-esta fuerte estrella, que sus hechos sern siempre admirados. Los
-pueblos no han reparado en l an a causa de su corta edad, pues slo
-hace nueve aos que giran en derredor suyo estas esferas. Pero antes de
-que el Gascn engae al gran Enrique,[151] aparecern los destellos de
-su virtud en su desprecio al dinero y a las fatigas. Sus magnificencias
-sern tan conocidas, que ni aun sus mismos enemigos podrn dejar de
-referirlas. Espera en l y en sus beneficios; por l muchos hombres
-sern transformados, y los ricos y los pobres cambiarn de condicin.
-Lleva grabado en tu mente cuanto te predigo acerca de l; pero no lo
-manifiestes a nadie.
-
- [150] Can el Grande, seor de Verona.
-
- [151] El papa Clemente V, de Gascua, despus de haber
- promovido al imperio a Enrique VII, favoreci a sus enemigos.
-
-Y me refiri despus cosas, que parecern increbles aun a aquellos que
-las presencien. Despus aadi:
-
---Hijo mo, tales son las interpretaciones de lo que se te ha dicho;
-tales las asechanzas que se te ocultarn por pocos aos. No quiero, sin
-embargo, que odies a tus conciudadanos; pues tu vida se prolongar ms
-an de lo que tarde el castigo de su perfidia.
-
-Cuando, por su silencio, demostr el alma santa que haba concludo de
-poner la trama en la tela que le present urdida, empec a decir, como
-el que en sus dudas desea el consejo de una persona entendida, recta y
-amante:
-
---Bien veo, padre mo, cmo corre el tiempo hacia m para darme uno de
-esos golpes, tanto ms graves, cuanto ms desprevenido se vive; por lo
-cual es bueno que me arme de previsin, a fin de que, si se me priva
-del lugar que ms quiero, no pierda los dems por causa de mis versos.
-All abajo, en el mundo eternamente amargo, y en el monte desde cuya
-hermosa cumbre me elevaron los ojos de mi Dama, y despus en el cielo,
-de luz en luz, he odo cosas, que si las repitiera, seran para muchos
-de un sabor desagradable; y si soy cobarde amigo de la verdad, temo
-perder la fama entre los que llamarn a este tiempo el tiempo antiguo.
-
-La luz en que sonrea el tesoro que yo haba encontrado all, empez
-por brillar como un espejo de oro a los rayos del Sol, y despus
-respondi:
-
---Slo una conciencia manchada por su propia vergenza o por la ajena
-encontrar aspereza en tus palabras: no obstante esto, aparte de ti
-toda mentira manifiesta por completo tu visin, y deja que se rasque
-el que tenga sarna; pues si tu voz es desagradable al gustarla por
-primera vez, dejar un alimento vivificante cuando sea digerida. Tu
-grito har lo que el viento, que azota ms las ms elevadas cumbres, lo
-cual no ser una pequea prueba de honor. Por eso tan slo se te han
-mostrado en estas esferas, en el monte y en el doloroso valle las almas
-que han gozado de cierto renombre; porque el nimo del que escucha no
-fija su atencin ni presta fe a ejemplos sacados de una raz oculta y
-desconocida, ni a otras cosas que no se manifiesten claramente.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMOCTAVO_
-
-
-Aquel espritu bienaventurado se recreaba ya en sus reflexiones, y yo
-saboreaba las mas, atemperando lo amargo con lo dulce, cuando la Dama
-que me conduca hasta Dios me dijo:
-
---Cambia de ideas; piensa que yo estoy al lado de Aqul que alivia
-todas las contrariedades.
-
-Yo me volv hacia la voz amorosa de mi consuelo, y desisto de expresar
-cul fu el amor que vi entonces en sus santos ojos; no slo porque
-desconfe de mis palabras, sino porque la mente no puede repetir lo
-que es superior a ella, si otro poder no le ayuda. Slo puedo decir
-con respecto a este punto que, contemplndola, mi nimo se vi libre
-de todo otro deseo: pues el placer eterno, que irradiaba directamente
-sobre Beatriz, me haca dichoso al verlo reflejado en su hermoso
-rostro. Pero ella, desvindome de esta contemplacin con la luz de una
-sonrisa, me dijo:
-
---Vulvete y escucha; que no est solamente en mis ojos el paraso.
-
-As como algunas veces se ve la pasin en la fisonoma, si aqulla
-es tanta que el alma entera le est sometida, del mismo modo en los
-destellos del fulgor santo, hacia el cual me volv, conoc el deseo de
-continuar nuestra pltica. Y en efecto, empez diciendo:
-
---En esta quinta rama del rbol que recibe la vida por la copa, y
-fructifica siempre y nunca pierde sus hojas, son bienaventurados los
-espritus que all abajo, antes de venir al cielo, alcanzaron tan gran
-renombre, que toda musa se enriquecera con sus acciones: mira los
-brazos de la cruz, y los que te ir nombrando harn en ellos lo que el
-relmpago en la nube.
-
-Apenas nombr a Josu, vi pasar un fulgor por la cruz, y el or
-pronunciar aquel nombre y ver deslizarse su resplandor fu todo uno. Al
-nombre del Gran Macabeo, vi moverse otra luz dando vueltas a causa de
-su alegra. Del mismo modo, a los nombres de Carlo-Magno y de Orlando,
-mi atenta mirada sigui a dos luces, como sigue la vista el vuelo
-del halcn. Despus pasaron ante mis ojos por aquella cruz Guillermo
-y Rinoardo, el duque Godofredo y Roberto Guiscardo. En seguida, el
-alma que me haba hablado se movi del mismo modo y se reuni a los
-anteriores, demostrndome lo artista que era entre los cantores del
-cielo.
-
-Volvme hacia la derecha para conocer en Beatriz lo que deba hacer,
-bien por sus palabras o por sus ademanes; y vi sus ojos tan serenos,
-tan gozosos, que su rostro sobrepujaba a todos los otros, y hasta a
-su anterior aspecto. Y as como el hombre que obra bien, por el mayor
-placer que siente, advierte de da en da el aumento de su virtud, as
-yo, viendo ms resplandeciente aquel milagro de belleza, repar que se
-haba hecho ms extenso el crculo de mi rotacin juntamente con el
-cielo; y en breve espacio de tiempo que muda de color el rostro de una
-doncella cuando depone el peso de la vergenza, presentse a mis ojos,
-al volverme, una transmutacin semejante, por efecto de la blancura
-de la sexta y templada estrella, que me haba recibido en su interior.
-Yo vi en aquella antorcha de Jove los destellos del amor que en ella
-exista, representando a mis ojos nuestro alfabeto; y as como las aves
-que se elevan sobre un ro, regocijndose al llegar al sitio donde
-encuentran su alimento, forman a veces una hilera circular, y otras
-veces la prolongan, de igual suerte revoloteaban cantando las santas
-criaturas dentro de aquellas luces, y describiendo D, I o L con sus
-movimientos.[152] Primeramente ajustaban su baile al canto; despus,
-representando uno de aquellos caracteres, se detenan un momento y
-guardaban silencio.
-
- [152] Son las tres primeras letras de la palabra Diligite de
- la frase: Diligite justitiam qui judicatis terram; que se lee
- en la Sagrada Escritura.
-
-Oh divina Pegsea,[153] que glorificas y prolongas la vida de los
-ingenios, haciendo que perpeten la memoria de las ciudades y de los
-reinos! Ilumname a fin de que describa sus figuras tales cuales las he
-visto, y de que aparezca tu poder en estos cortos versos.
-
- [153] La musa Calope.
-
-Las luces formaron, pues, cinco veces siete vocales y consonantes, y
-yo observ aquellas figuras conforme me fueron apareciendo. "Diligite
-justitiam" fu el primer verbo y el primer nombre que representaron;
-"qui judicatis terram" fueron las ltimas palabras. Despus, en la M
-del quinto vocablo se quedaron formadas de modo que la estrella de
-Jpiter en aquel punto pareca de plata moteada de oro. Entonces vi
-descender otras luces sobre la parte superior de la M y detenerse all
-cantando, segn creo, el bien que hacia s las atrae. Despus, as como
-del choque de dos tizones ardientes salen innumerables chispas, de
-donde los necios deducen augurios, parecime que se elevaban ms de
-mil luces, remontndose unas ms y otras menos, segn las distribuye el
-Sol que las enciende; y cuando cada cual qued fijo en su puesto, vi
-que aquellas luces formaban distintamente la cabeza y el cuello de un
-guila. Aquel que pinta esto no tiene quien le gue, antes bien l gua
-todas las cosas, y de l procede esa virtud que mueve a los animales
-a dar una forma apropiada a sus nidos. Los dems bienaventurados, que
-anteriormente parecan contentarse con formar sobre la M una corona de
-lises, por medio de un pequeo movimiento concluyeron la figura del
-guila.
-
---Oh dulce estrella!, cuntas y qu resplandecientes almas me
-demostraron all que nuestra justicia es un efecto del cielo que t
-adornas! Por eso suplico a la Mente, principio de tu movimiento y de
-tu fuerza, que repare de dnde sale el humo que obscurece tus rayos, a
-fin de que se irrite otra vez contra los compradores y vendedores del
-templo que se fortific con los milagros y la sangre de los mrtires.
-Oh milicia celestial a quien contemplo! Ruega por los que existen en
-la Tierra extraviados por el mal ejemplo. Era ya antigua costumbre
-hacer la guerra con la espada; hoy se hace arrebatando por doquiera
-el pan que a nadie niega nuestro piadoso Padre. Pero t, que escribes
-solamente para borrar, piensa que an estn vivos Pedro y Pablo, los
-cuales murieron por la via que de tal modo echas a perder. Con razn
-puedes decir: "Tengo tan fijos mis deseos en aqul que quiso vivir
-solo, y que a consecuencia de un baile fu arrastrado al martirio,[154]
-que no conozco al Pescador ni a Pablo."
-
- [154] San Juan Bautista.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO DECIMONONO_
-
-
-Ante mi apareca, con las alas abiertas, la bella imagen que en su
-dulce fruicin haca dichosas a las almas reunidas. Cada una de stas
-pareca un pequeo rub, en el que brillaba tan encendido un rayo
-de Sol, que reflejaba a mis ojos la imagen del mismo Sol. Y lo que
-necesito describir ahora no lo anunci la voz jams, ni lo escribi la
-tinta, ni lo concibi la imaginacin. Porque vi, y aun o hablar al
-pico del guila y decir con su voz "Yo" y "Mio," cuando su intencin
-era decir: "Nos" y "Nuestro." Y empez as:
-
---Por haber sido justo y piadoso estoy aqu exaltado hasta esta gloria,
-que no se deja vencer por el deseo; y en la Tierra dej tal memoria de
-m, que los hombres ms perversos la recomiendan, pero no siguen su
-ejemplo.
-
-As como de muchas brasas sale un solo calor, as tambin de aquella
-imagen, formada por muchos amores, sala una sola voz. Entonces
-respond:
-
---Oh perpetuas flores de la dicha eterna, que como un solo perfume me
-hacis sentir todos vuestros aromas! Poned fin con vuestras palabras
-al gran ayuno que me ha tenido hambriento durante largo tiempo, por
-no encontrar en la Tierra alimento alguno. Bien s que, si la justicia
-divina se refleja en otras esferas como en un espejo, en la vuestra no
-se ve a travs de un velo. Sabis cun atento me preparo a escucharos;
-sabis tambin cul es aquella duda que para m se convierte en tan
-antiguo ayuno.
-
-As como el halcn a quien quitan la caperuza mueve la cabeza, y bate
-las alas en seal de contento, demostrando sus deseos e irguindose con
-gallarda, lo mismo v hacer al guila que estaba formada de alabanzas
-de la divina Gracia, las cuales cantaban como sabe cantar el que se
-deleita all arriba. Despus comenz de esta suerte:
-
---Aquel que abarc con su comps hasta las extremidades del mundo, y
-encerr en su abertura tantas cosas ocultas y manifiestas, no pudo
-dejar sobre todo el universo una huella tan profunda de su poder,
-que su entendimiento no fuese infinitamente superior al de todos los
-entendimientos creados, como lo prueba el que el primer soberbio, que
-era la criatura ms excelente, por no esperar la luz de la gracia
-divina, cay del Cielo antes de ser confirmado en ella. De aqu resulta
-que las criaturas menos perfectas que aqulla son pequeos receptculos
-para contener aquel bien sin fin, nico que puede medirse a s mismo.
-Aun nuestra vista, que es casi un rayo de la mente divina de que estn
-llenas todas las cosas, no puede, por su naturaleza, ser tan penetrante
-que discierna su principio sino bajo una apariencia muy lejana de la
-verdad. La vista que recibe vuestro mundo slo penetra en la justicia
-sempiterna como el ojo se interna en el mar; que aunque vea el fondo
-cerca de la orilla, no lo ve en el inmenso pilago; y sin embargo, el
-fondo existe, pero su profundidad misma lo oculta. No existe luz si
-no procede del Sr tranquilo que no se turba nunca; fuera de l no
-hay ms que tinieblas, o sombras de la carne o su veneno. Bastante
-he descorrido el velo que te ocultaba la viva justicia, sobre la que
-hacas tan frecuentes preguntas, pues t decas: "Un hombre nace en
-la orilla del Indo, y all no hay quien hable de Cristo, ni quien lea
-o escriba con respecto a l; todas sus acciones y deseos son buenos,
-y en cuanto puede ver la razn humana, no ha pecado ni en obras ni en
-palabras: si muere sin bautismo y sin fe, dnde est la justicia que
-le condena? Dnde su falta, si no cree?" Ahora bien: quin eres t,
-que quieres tomar asiento en el tribunal para juzgar a mil millas de
-distancia con un palmo de vista? En verdad que quien hablando conmigo
-sutiliza por ver los rayos de la justicia divina, tendra razn para
-dudar de su rectitud, si no estuviese sobre vosotros la Escritura. Oh
-animales terrestres!, oh inteligencias burdas! La primera voluntad,
-que es buena por s misma, que es el Sumo Bien, no se ha separado jams
-de s misma. Solamente es justo lo que a ella se conforma; ningn bien
-creado la atrae; pero ella produce este bien con sus rayos.
-
-Cual cigea que se revuelve sobre el nido, despus de haber alimentado
-a sus hijos, y as como uno de stos, ya alimentado, la mira, del mismo
-modo empez la bella imagen a agitarse sobre m, e igualmente elev mis
-ojos hacia ella, que mova sus alas, impelidas por tantos espritus.
-Al dar vueltas, cantaba y deca: "Mis notas son tan incomprensibles
-para t, como el juicio eterno para vosotros los mortales." Luego
-que aquellos refulgentes ardores del Espritu Santo se detuvieron,
-sin dejar de formar el signo que hizo a los Romanos temibles en el
-mundo,[155] el mismo signo continu diciendo:
-
- [155] El guila.
-
---A este reino no ha subido jams quien no crey en Cristo, ni antes
-ni despus de que ste fuera enclavado en el santo leo: pero mira;
-muchos que exclaman "Cristo, Cristo," estarn menos prximos a l en
-el da del juicio, que algunos de los que no han conocido a Cristo; y
-a tales cristianos causar vergenza el Etope, cuando se dividan los
-dos colegios, uno enteramente rico, y otro miserable. Qu no podrn
-decir los Persas a vuestros reyes, cuando vean abierto aquel volumen
-en el que se escriben todos sus desprecios? All se ver, entre las
-obras de Alberto, la que en breve agitar la pluma, y por la cual
-quedar desierto el reino de Praga. All se ver el dao que ocasiona
-junto al Sena, falsificando la moneda, el que morir herido por un
-jabal.[156] All se ver la insaciable soberbia que enloquece del tal
-modo al escocs y al ingls, que no pueden sufrir el verse contenidos
-en los lmites de sus Estados.[157] Se ver la lujuria y la molicie
-del de Espaa, y del de Bohemia, que jams conoci ni quiso conocer el
-valor.[158] All se ver tambin marcada con una I la bondad del Cojo
-de Jerusaln,[159] mientras que lo contrario a ella tendr por marca
-una M. Se ver la avaricia y la vileza de aquel que guarda la isla
-del fuego, donde terminaron los prolongados das de Anquises;[160] y
-para demostrar su mezquindad, se emplearn muchas abreviaturas en su
-escrito, a fin de que en poco espacio se contengan muchas palabras.
-Y a la vista de todos aparecern las vergonzosas obras del to y del
-hermano,[161] que han envilecido tan egregia estirpe y dos coronas.
-All sern conocidos el de Portugal y el de Noruega,[162] y el de
-Rascia, que alter los cuos de Venecia.[163] Oh Hungra feliz, si no
-se deja guiar mal! Oh dichosa Navarra, si se defendiese con el monte
-que la rodea! Todos deben creer que ya, en presagio de esto, Nicosia y
-Famagusta se lamentan y claman contra su bestia, que no discrepa de las
-otras.
-
- [156] Felipe el Hermoso.
-
- [157] Los reyes Roberto de Escocia y Eduardo I de Inglaterra.
-
- [158] Alfonso, rey de Espaa. Wenceslao, rey de Bohemia.
-
- [159] La bondad de Carlos el Cojo, rey de Pulla y Jerusaln,
- estar marcada con una I (uno): es decir, que ser igual a
- uno, mientras que sus maldades llevarn por marca una M (mil),
- sern iguales a mil.
-
- [160] Fadrique, hijo de Pedro de Aragn, que gobierna la isla
- de Sicilia, donde est el fuego del Etna.--Dice la vileza,
- porque Fadrique, despus de la muerte de Enrique VII, abandon
- vilmente la causa de los gibelinos.
-
- [161] Jaime, rey de Mallorca, y Menorca, y Jaime de Aragn,
- to aqul y hermano ste de dicho Fadrique.
-
- [162] Dionisio el Agrcola, rey de Portugal. Noruega, en
- tiempo de Dante, tena su rey propio.
-
- [163] Rascia, Raugia, Ragusa, ciudad y territorio de la
- antigua Dalmacia, sobre el Adritico, cuyo rey falsific los
- ducados de Venecia.
-
-[Ilustracin]
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-[Ilustracin]
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-_CANTO VIGESIMO_
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-
-Cuando Aqul que ilumina el mundo entero desciende de nuestro
-hemisferio, de tal modo que el da se extingue en todas partes, el
-cielo encendido antes por l solo, aparece sbitamente sembrado de
-luces, en las cuales se refleja una sola. Y aquel estado del cielo
-me vino a la imaginacin, cuando la ensea del mundo y de sus jefes
-cerr su bendito pico; porque brillando mucho ms todos aquellos vivos
-resplandores, entonaron suaves cantos, que han desaparecido de mi
-memoria. Oh dulce amor, que bajo aquella riente luz te ocultas! Cun
-ardiente me parecas en medio de aquellos efluvios sonoros, que slo
-respiran santos pensamientos!
-
-Despus que las preciosas y brillantes joyas de que vi adornada la
-sexta estrella cesaron en sus cantos anglicos, me pareci or el
-murmullo de un ro que lmpido desciende de roca en roca, mostrando la
-fecundidad de su elevado manantial. Y as como el sonido adquiere su
-forma en el cuello de la ctara, y en los orificios de la zampoa el
-soplo del que la toca, as tambin subi de improviso aquel murmullo
-por el cuello del Aguila, como si ste estuviese perforado. Prodjose
-all una voz, que sali por su pico en forma de palabras, segn las
-esperaba mi corazn, donde las escrib:
-
---Debes ahora mirar fijamente--empez a decir--aquella parte de m
-misma que en las guilas mortales contempla y soporta la luz del
-Sol; porque entre los fuegos que componen mi figura, los que hacen
-centellear el ojo de mi cabeza tienen un grado de luz mayor que todos
-los dems. Aquel que, haciendo las veces de pupila, luce en medio,
-fu el cantor del Espritu Santo, que transport el arca de ciudad en
-ciudad: ahora conoce el mrito de su canto en la parte que fu obra
-de su propia voluntad, por la remuneracin que proporcionalmente ha
-recibido. De los cinco que forman el arco de mi ceja, el que est ms
-prximo al pico consol a la viuda de la prdida de su hijo;[164] ahora
-conoce cun caro cuesta no seguir a Cristo, por la experiencia que
-tiene de esta dulce vida y de la opuesta. El que le sigue en la parte
-superior de la circunferencia de que hablo, dilat su muerte para hacer
-verdadera penitencia:[165] ahora conoce que los eternos juicios de Dios
-son invariables, aunque una ferviente oracin consiga all abajo que
-suceda maana lo que debera suceder hoy. El otro que sigue se hizo
-griego conmigo y con las leyes para ceder su puesto al Pastor, guiado
-por una buena intencin que produjo malos frutos:[166] ahora conoce que
-el mal resultado de su buena accin no le es nocivo, por ms que haya
-sido causa de la destruccin del mundo. Aquel que ves en el declive
-del arco fu Guillermo, a quien llora la Tierra que se lamenta de
-Carlos y Federico vivos:[167] ahora conoce el amor del cielo hacia un
-rey justo, y as lo manifiesta por el resplandor de que est rodeado.
-Quin creera en el mundo lleno de errores, que el troyano Rifeo fuera
-en este arco la quinta de las luces santas? Aunque su vista no penetre
-hasta el fondo de la divina gracia, demasiado conoce ahora lo que en
-ella no puede ver el mundo.
-
- [164] El emperador Trajano. (Vase el canto X del Purgatorio.)
-
- [165] Ezequas, rey de Jud, a quien Dios, escuchando sus
- ruegos, concedi quince aos ms de vida para arrepentirse de
- sus culpas.
-
- [166] El emperador Constantino, que se hizo griego, esto es,
- traslad de Roma a Bizancio la capital del Imperio romano, con
- las leyes romanas y con el Aguila imperial, por ceder al Papa
- la ciudad eterna.
-
- [167] Guillermo II, llamado el Bueno, de cuya prdida se
- lamenta Sicilia, as como de ver vivos a Carlos el Cojo y
- Fadrique de Aragn.
-
-Como la alondra que en el aire se cierne cantando, y despus calla,
-contenta de la ltima meloda que la satisface, tal me pareci la
-imagen, satisfecha del eterno placer, por cuya voluntad todas las cosas
-son lo que son: y aun cuando yo hiciese all visibles mis dudas como el
-vidrio manifiesta por su transparencia el color de que se ha revestido
-su superficie, esas mismas dudas no me permitieron esperar la respuesta
-callando, sino que con su fuerza hicieron salir de mi boca estas
-palabras: "Qu cosas son esas?": por lo cual conoc en los nuevos
-destellos que despedan aquellas almas dichosas la alegra que les
-causaba responder a mis preguntas. Despus, con el ojo ms inflamado,
-me respondi el bendito signo, para no tenerme por ms tiempo entregado
-a mi asombro:
-
---Veo que crees estas cosas, porque yo las digo; pero no comprendes
-cmo pueden ser: de suerte que, aunque credas, no por eso estn menos
-ocultas. T haces como aquel que aprende a conocer las cosas por su
-nombre, pero que no puede ver su esencia, si otro no se la manifiesta.
-"Regnum coelorum" cede a la violencia del ardiente deseo y de la
-viva esperanza, cuyos afectos vencen a la divina voluntad; pero no a
-la manera que el hombre prevalece sobre el hombre, sino que la vencen
-porque quiere ser vencida; y vencida, vence con su benignidad. Te
-causan asombro la primera y la quinta almas que forman el arco de
-la ceja, porque ves adornada con ellas la regin de los Angeles. No
-salieron paganas de sus cuerpos, como crees, sino cristianas, teniendo
-fe viva, la una en los pies que deban ser crucificados, y la otra en
-los que ya lo haban sido. Una de ellas, saliendo del Infierno donde
-nadie se convierte a Dios con buen deseo, volvi a habitar su cuerpo
-en recompensa de una viva esperanza; de una viva esperanza, que rog
-fervientemente a Dios para resucitarla, a fin de que su voluntad
-pudiera ser movida. El alma gloriosa de que se habla, vuelta a su carne
-en que permaneci poco tiempo, crey en Aqul que poda ayudarla; y
-al creer, se abras de tal modo en el fuego de un verdadero amor,
-que despus de su segunda muerte fu digna de venir a participar de
-estos goces. La otra, merced a una gracia que mana de una fuente tan
-profunda, que no ha habido criatura cuya mirada pudiera penetrar
-hasta su manantial, cifr all abajo todo su amor en la justicia; por
-lo cual de gracia en gracia Dios abri sus ojos a nuestra redencin
-futura, y creyendo en ella, no soport por ms tiempo la fetidez
-del paganismo, reprendiendo por su causa a las gentes pervertidas.
-Aquellas tres mujeres que viste junto a la rueda derecha del carro, le
-bautizaron ms de mil aos antes de que se instituyera el bautismo. Oh
-predestinacin!, cun remota est tu raz de la vista de aquellos que
-no ven toda la causa primera! Y vosotros, mortales, sed circunspectos
-en vuestros juicios; pues nosotros, que vemos a Dios, no conocemos an
-todos sus elegidos: y sin embargo, no es grata semejante ignorancia;
-porque nuestra beatitud se perfecciona con este bien, y queremos lo que
-Dios quiere.
-
-Tal fu el suave remedio que me di aquella imagen divina para aclarar
-mi vista. Y as como un buen tocador de ctara hace acompaamiento a un
-buen cantor con la vibracin de las cuerdas, adquiriendo de este modo
-mayor atractivo el canto, as mientras hablaba, recuerdo que vi a los
-benditos resplandores agitar sus llamas al comps de las palabras, como
-los prpados que se mueven acordes y al mismo tiempo.
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
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-
-_CANTO VIGESIMOPRIMERO_
-
-
-Mis ojos se haban fijado de nuevo en el rostro de mi Dama, y el nimo
-con ellos se haba separado de todo otro objeto. Ella no sonrea:
-
---Pero si yo riese--empez a decirme--, te quedaras como Semele,
-cuando fu reducida a cenizas; pues mi belleza, que, segn has visto,
-brilla ms cuanto ms asciende por las gradas del eterno palacio, si no
-se moderase, resplandecera tanto, que tu fuerza mortal perecera ante
-su fulgor como la rama destrozada por el rayo. Nos hemos elevado al
-sptimo esplendor[168] que, colocado bajo el pecho del ardiente Len,
-difunde ahora sobre la Tierra sus rayos mezclados con el fuerte influjo
-de aqul. Fija la mente en pos de tus miradas, y haz de tus ojos un
-espejo para la imagen que se te aparecer en este espejo.
-
- [168] Al cielo de Saturno.
-
-Quien supiese cun dulcemente se recreaba mi vista en el semblante
-dichoso de Beatriz, cuando invitado por ella la dirig hacia otro
-objeto, conocera lo grato que me sera obedecer a mi Gua celestial,
-considerando que el placer de obedecerla contrabalanceaba al que yo
-senta contemplndola. Dentro del cristal que, rodeando al mundo,
-lleva el nombre de su querido seor, bajo cuyo imperio permaneci
-muerto todo mal, vi una escala del color del oro en que se refleja
-un rayo de Sol, y tan elevada, que mis ojos no podan seguirla. Vi
-adems bajar por sus escalones tantos resplandores, que pens que todas
-las luces que brillaban en el cielo estaban esparcidas all. Y as,
-como, por una costumbre natural, las cornejas se agitan reunidas al
-romper el da para dar calor a sus ateridas alas, y mientras se alejan
-algunas sin volver, otras regresan al punto de donde se remontaban,
-y otras revolotean sobre l, lo mismo me pareci que hacan aquellos
-fulgores que haban ido descendiendo hasta que se detuvieron en un
-escaln determinado. El que se qued ms cerca de nosotros empez a
-resplandecer tanto, que yo deca entre m: "Conozco el amor que me
-anuncias." Pero Aqulla, de quien espero la orden para hablar o callar,
-permaneci inmvil: as es que, a pesar mo, hice bien en no preguntar
-nada. Por lo cual, ella, que lea en la vista de Aqul que lo ve todo
-el deseo que yo ocultaba, me dijo:
-
---Puedes manifestar tu ardiente anhelo.
-
-Entonces empec de esta suerte:
-
---Mis mritos no me hacen digno de tu respuesta; pero en nombre de
-aquella que me permite interrogarte, alma bienaventurada, que te
-ocultas en tu alegra, dame a conocer la causa que tanto te aproxima
-a m, y dime por qu no se oye en esta esfera la dulce sinfona del
-Paraso, que tan devotamente resuena en las de abajo.
-
---Tu odo es tan dbil como tu vista--me contest--; aqu no se canta
-por la misma razn que Beatriz no sonre. He descendido tanto por las
-gradas de la escala santa, slo para recrearte con mis palabras y con
-la luz de que estoy revestida. No es un mayor afecto lo que me ha hecho
-ms solcita; pues en toda esta escala hay un amor tan ferviente y ms
-que el mo, segn te lo manifiestan los destellos de esas almas; pero
-la alta caridad, que nos convierte en siervas atentas a la voluntad que
-rige al mundo, nos designa el sitio en que, segn puedes ver, estamos
-colocadas.
-
---Bien veo--dije yo--, oh sagrada lmpara!, que un amor libre basta en
-esta corte para hacer lo que quiere la eterna Providencia; mas lo que
-me parece sumamente difcil de comprender es por qu fuiste t entre
-todas tus compaeras la destinada a este cargo.
-
-Aun no haba pronunciado la ltima palabra, cuando la luz, haciendo
-un eje de su centro, gir con la rapidez de una rueda. Despus me
-respondi la amorosa alma que estaba dentro de ella:
-
---La luz divina se fija en m penetrando en la que me envuelve, y su
-virtud, unida a mi vista, me eleva tanto sobre m misma, que veo la
-suma esencia de que aqulla emana. De aqu proviene la alegra con que
-brillo; porque a la claridad de mi visin junto la de la luz que me
-rodea. Pero el alma que ms brilla en el cielo, el serafn que tiene
-ms fijos los ojos en Dios no podr satisfacer tus preguntas; porque
-lo que deseas saber penetra tan profundamente en el abismo del decreto
-eterno, que est muy apartado de toda vista creada; y cuando vuelvas al
-mundo mortal, refiere lo que te digo, a fin de que nadie presuma llegar
-al fondo de tal arcano. La mente, que aqu es luz, en la Tierra es
-humo; considera, pues, cmo podr comprender all abajo lo que aqu no
-comprende, por ms que el cielo la enaltezca.
-
-Sus palabras me contuvieron de tal modo, que abandon la cuestin, y me
-limit a rogarle humildemente que me dijese quin era.
-
---Entre las dos costas de Italia, y no muy lejos de tu patria, se
-elevan unos peascos, tanto que los truenos retumban a mucha menos
-altura. Aquellos peascos forman una eminencia que se llama Catria,
-al pie de la cual hay un yermo consagrado nicamente al culto del
-verdadero Dios.
-
-As empez a hablar por tercera vez; y continuando luego, aadi:
-
---De tal modo me dediqu all al servicio de Dios, que slo con
-legumbres y zumo de olivas pasaba fcilmente fros y calores,
-satisfecho con mis ideas contemplativas. Aquel claustro produca
-frtilmente para esta parte de los cielos, y ahora est tan vaco,
-que ser preciso que en breve lo sepa el mundo. En aquel sitio estuve
-yo, Pedro Damin; y Pedro el Pecador en la casa de Nuestra Seora,
-a orillas del Adritico. Escasa era ya mi vida mortal, cuando fu
-llamado y obligado a recibir aquel capelo que slo se transmite de
-malo a peor. Vinieron en otro tiempo Cefas y el Vaso de eleccin del
-Espritu Santo,[169] flacos y descalzos, aceptando su alimento de
-cualquier mano. Ahora los modernos pastores quieren que de uno y otro
-lado los apoyen, tan pesados son!, y que les lleven en litera, y que
-vaya detrs quien les sostenga la cola. Cubren con sus mantos sus
-cabalgaduras, de suerte que van dos bestias bajo una sola piel. Oh
-paciencia de Dios, que tanto soportas!
-
- [169] San Pedro y San Pablo.
-
-Al sonido de estas palabras, vi muchas llamas que bajaban girando de
-escaln en escaln, y a cada vuelta se hacan ms bellas. Vinieron
-a detenerse alrededor de aquella luz, y prorrumpieron en un clamor
-tan alto, que nada en el mundo puede asemejrsele: su estruendo me
-ensordeci de tal modo, que no comprend lo que dijeron.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
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-[Ilustracin]
-
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-
-_CANTO VEGESIMOSEGUNDO_
-
-
-Mudo de estupor me volv hacia mi Gua, como un nio que se acoge
-siempre a quien le inspira ms confianza: y aqulla, como la madre que
-socorre prontamente al hijo azorado y plido con su voz consoladora, me
-dijo:
-
---No sabes que ests en el cielo? No sabes que todo el cielo es
-santo, y que lo que en l se hace procede de un buen celo? Si el grito
-que acabas de or te ha conmovido tanto, ahora puedes pensar cmo te
-habra perturbado aquel suave cntico unido a mi sonrisa. Y si hubieras
-comprendido lo que se rog al exhalar ese grito, conoceras la venganza
-que vers antes de tu muerte. La espada de aqu arriba no hiere nunca
-demasiado pronto, ni demasiado tarde, como suele parecerles a los que
-la esperan con temor o con deseo. Pero ahora vulvete hacia otro lado,
-y vers muchos espritus ilustres, si diriges tus miradas segn te
-indico.
-
-Volv los ojos como ella quiso, y vi cien pequeas esferas, que se
-embellecan unas a otras con sus mutuos rayos. Yo estaba como aquel
-que reprime en s el agudo estmulo del deseo, y no se aventura a
-preguntar, temiendo excederse, cuando la mayor y ms brillante de
-aquellas perlas se adelant para contentar mi curiosidad: despus o en
-su interior:
-
---Si vieses, como yo, la caridad que arde entre nosotros, habras
-expresado ya tus deseos; pero a fin de que, por demasiado esperar, no
-tardes en llegar al alto fin de tu viaje, contestar al pensamiento
-que no te atreves a proferir. La cumbre de aquel monte en cuya falda
-est Casino fu frecuentada en otro tiempo por gentes engaadas y mal
-dispuestas. Yo soy el que llev all el nombre de Aqul que ense en
-la Tierra la verdad que tanto nos enaltece;[170] y luci sobre m tanta
-gracia, que apart a las ciudades circunvecinas del impo culto que
-sedujo al mundo. Esos otros fuegos fueron todos hombres contemplativos,
-abrasados en aquel ardor que hace nacer las flores y los frutos
-santos. Aqu estn Macario y Romualdo; aqu estn mis hermanos, que se
-encerraron en el claustro y conservaron un corazn perseverante.
-
- [170] San Benito abad, que di a conocer all la religin
- cristiana.
-
-Lo contest:
-
---El afecto que demuestras hablando conmigo, y la benevolencia que veo
-y observo en todas vuestras luces, me inspiran la misma confianza que
-inspira el Sol a la rosa cuando se abre tanto cuanto le es posible. Por
-eso te ruego, padre, que si soy digno de tal merced, me concedas la
-gracia de ver tu imagen descubierta.
-
---Hermano--me respondi--: tu elevado deseo se realizar en la ltima
-esfera, donde se realizan todos los otros y los mos, y donde todos
-son perfectos, maduros y enteros: en aquella sola esfera, todas sus
-partes permanecen inmviles, porque no est en un sitio, ni gira
-entre dos polos, y nuestra escala llega hasta ella, lo que hace que la
-pierdas de vista. El patriarca Jacob la vi prolongarse hasta arriba,
-cuando se le apareci tan llena de ngeles; pero ahora no retira
-nadie sus pies de la tierra para subirla, y mi regla slo sirve abajo
-para gastar papel. Los muros que eran una abada se han convertido en
-cavernas; y las cogullas en sacos de mala harina. La ms srdida usura
-no es tan contraria a la voluntad de Dios, como lo es el fruto de esas
-riquezas que tanto enloquecen el corazn de los monjes, porque todo lo
-que la Iglesia guarda pertenece a aquellos que piden por Dios, y no
-a los parientes o a otros ms indignos. La carne de los mortales es
-tan flexible, que las buenas obras no duran el tiempo que transcurre
-desde el nacimiento de la encina hasta la formacin de la bellota.
-Pedro empez su fecunda tarea sin oro ni plata; yo con oraciones y
-con ayunos; Francisco bas su orden en la humildad: y si atiendes al
-principio de cada orden, y consideras despus adonde han llegado, vers
-lo blanco cambiado en negro. Ms admiracin caus en verdad ver al
-Jordn retrocediendo y al mar hur cuando Dios quiso, que la causar
-ver remediados estos males.
-
-As me dijo, y despus se reuni a sus dems compaeros, que a su
-vez se reconcentraron, y como un torbellino se elevaron a lo alto.
-La dulce Dama con un solo ademn me impuls a subir tras ellos por
-aquella escala: tanto fu lo que su virtud venci mi grave naturaleza:
-y jams aqu abajo, donde se sube y desciende naturalmente, hubo un
-movimiento tan rpido que pudiera igualar a mi vuelo. As pueda volver,
-oh lector!, a aquel piadoso reino triunfante, por el que lloro con
-frecuencia mis pecados golpendome el pecho, como es cierto que vi el
-signo que sigue al Tauro,[171] y me encontr en l en menos tiempo del
-que necesitaras para meter y sacar un dedo del fuego. Oh gloriosas
-estrellas!, oh luz llena de gran virtud, en la que reconozco todo mi
-ingenio, cualquiera que sta sea! Con vosotras naca, y se ocultaba
-con vosotras aquel que es padre de toda vida mortal,[172] cuando sent
-por vez primera el aire toscano; y cuando ms tarde se me concedi la
-gracia de entrar en la alta rueda que os hace girar, me fu tambin
-permitido pasar por la regin en donde estis. A vosotras dirige ahora
-devotamente mi alma sus suspiros, para alcanzar la virtud necesaria en
-la difcil empresa que la atrae.
-
- [171] La constelacin de Gminis.
-
- [172] El Sol.
-
---Ests tan cerca de la ltima salvacin--empez a decirme Beatriz--,
-que debes tener los ojos claros y penetrantes; as pues, antes de que
-llegues a ella, mira hacia abajo y contempla cuntos mundos he puesto
-bajo tus pies, a fin de que tu corazn se presente tan gozoso como
-pueda ante la triunfante multitud que alegre acude por esta bveda
-etrea.
-
-Recorr con la vista todas las siete esferas, y v a nuestro globo
-tan pequeo, que me re de su vil aspecto: as es que apruebo como
-mejor parecer el de quien le tiene en poca estima; pudiendo llamarse
-verdaderamente probo el que slo piensa en el otro mundo.
-
-Vi a la hija de Latona inflamada, sin aquella sombra que fu causa de
-que yo la creyera enrarecida y densa. All, oh Hiperin!, pudieron
-soportar mis ojos la luz de tu hijo, y vi cmo se mueven prximas a l
-y en derredor suyo Maya y Dione. All me apareci Jpiter atemperando a
-su padre y a su hijo;[173] all distingu con claridad sus frecuentes
-cambios de lugar, y todos los siete planetas me manifestaron su
-magnitud, su velocidad, y la distancia a que respectivamente se
-encuentran colocados. Aquel pequeo punto que nos hace tan orgullosos
-se me apareci por completo desde las montaas a los mares, mientras
-que yo giraba con los eternos Gemelos. Despus fij mis ojos en los
-hermosos ojos.
-
- [173] Saturno y Marte.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOTERCERO_
-
-
-Como el ave que, habiendo reposado entre la predilecta enramada junto
-al nido de sus dulces hijuelos, durante la noche ocultadora de las
-cosas, y deseando ver tan caros objetos y hallar el sustento para
-nutrirlos, cuyo penoso trabajo soporta placentera, se adelanta al
-da, y antes de rayar el alba sube a la cima del abierto follaje, y
-fijamente mira, esperando con ardoroso anhelo la salida del Sol, as
-estaba mi Dama, en pie y atenta, vuelto el rostro hacia la regin del
-cielo bajo la cual se muestra el Sol menos presuroso; y en tanto yo,
-vindola suspensa y ansiosa, permanec como el que anhelante querra
-otra cosa, pero se calma con la esperanza de obtenerla. Poco intervalo
-medi entre ambos momentos, es decir, entre el de mi expectativa y el
-de ver de un instante a otro iluminarse ms el cielo. Y Beatriz dijo:
-
---He ah la legin del triunfo de Cristo, y todo el fruto recogido de
-la rotacin de estas esferas.
-
-Me pareci que arda todo su semblante; y tena los ojos tan llenos
-de alegra, que debo seguir adelante sin ms explicacin. Cual en los
-plenilunios serenos Trivia re entre las ninfas eternas, que iluminan
-el cielo por todas partes, as vi yo sobre millares de luces un Sol,
-que las encenda todas, como hace el nuestro con las que vemos sobre
-nosotros; y a travs de su viva luz apareca tan clara a mis ojos la
-divina substancia, que no podan soportarla.
-
---Oh Beatriz--exclam--, Gua dulce y querida!
-
-Ella me dijo:
-
---Lo que te abisma es una virtud a la que nada resiste. All estn la
-Sabidura y el Poder que abrieron entre el Cielo y la Tierra las vas
-por tanto tiempo deseadas.
-
-As como el fuego de la nube, dilatndose de modo que sta no puede
-contenerlo, se escapa de ella, y, contra su naturaleza, se precipita
-hacia abajo, de igual suerte mi mente, engrandecindose ms entre
-aquellas delicias, sali de s misma, y no sabe recordar lo que fu de
-ella.
-
---Abre los ojos y mrame cual soy; has visto cosas que te han dado
-fuerza suficiente para sostener mi sonrisa.
-
-Yo estaba como aquel que conserva cierta reminiscencia de una visin
-olvidada, y que se esfuerza en vano por renovarla en su imaginacin,
-cuando o proferir estas palabras tan dignas de gratitud, que no
-se borrarn jams del libro donde se consigna lo pasado. Si ahora
-resonasen todas aquellas lenguas que Polimnia y sus hermanas hicieron
-ms pinges con su dulcsima leche para venir en mi ayuda, no
-expresaran la milsima parte de la verdad, al pretender cantar tan
-santa sonrisa, y el resplandor que comunicaba a aquel santo rostro:
-por lo mismo, al describir yo el Paraso, es forzoso que mi sagrado
-poema salte como un hombre que encuentra cortado su camino. Quien
-considere el peso del asunto y el hombro mortal que soporta la carga,
-no censurar el que ste tiemble bajo su gravedad. El derrotero que
-hiende mi atrevida proa no es a propsito para una pequea embarcacin,
-ni para el nauta que quiera ahorrarse la fatiga.
-
---Por qu te enamora mi faz de tal suerte, que no te vuelves hacia
-el hermoso jardn que florece bajo los rayos de Cristo? All est la
-Rosa[174] en que el Verbo divino encarn; y all estn los lirios[175]
-por cuyo aroma se descubre el buen camino.
-
- [174] La Virgen Mara, llamada por la Iglesia Rosa Mstica.
-
- [175] Los bienaventurados.
-
-As dijo Beatriz, y yo, que estaba siempre pronto a seguir sus
-consejos, me lanc nuevamente a la batalla de mis dbiles prpados.
-Y as como mis ojos, al abrigo de la sombra, han visto alguna vez un
-prado de flores iluminado por un rayo de Sol que atravesaba por entre
-desgarrada nube, del mismo modo distingu entonces una multitud de
-esplendores, iluminados desde arriba por ardientes rayos, sin ver el
-origen de donde estos fulgores procedan.
-
-Oh benigna virtud que as los iluminas! Sin duda te elevaste por dejar
-campo libre a mis ojos, que eran demasiado dbiles para contemplarte.
-El nombre de la hermosa flor que invoco siempre, por maana y tarde,
-concentr todo mi espritu en la contemplacin del mayor fuego; y
-cuando mis dos ojos me representaron la belleza y la extensin de
-la fulgente estrella que vence arriba, como venci abajo, desde el
-interior del cielo descendi una llamarada, que tena la forma de un
-crculo como una corona,[176] y rode a la estrella girando en torno
-suyo. La meloda que ms dulcemente se deje or en la Tierra, y que ms
-atraiga el nimo, parecera una nube que desgarrada truena, comparada
-con el sonido de aquella lira de que estaba coronado el bello zafiro
-con que se engalana el ms claro cielo.
-
- [176] El arcngel San Gabriel.
-
---Yo soy el amor anglico, que giro difundiendo la sublime dicha,
-nacida del vientre que fu morada de nuestro deseo; y girar, Seora
-del Cielo, mientras acompaas a tu Hijo, y hagas resplandeciente la
-suprema esfera en donde habitas.
-
-As se dejaba or la circular meloda, y todas las dems luces hacan
-resonar el nombre de Mara. El manto real de todas las esferas del
-mundo, que ms se inflama y anima bajo el hlito y las perfecciones de
-Dios, tena sobre nosotros tan distante la faz interna, que no me era
-posible distinguir su aspecto desde el sitio en que me encontraba; por
-lo cual no tuvieron mis ojos la fuerza necesaria para seguir a la llama
-coronada, que se elev en pos de su divina primogenitura. Y semejantes
-al nio que tiende los brazos hacia su madre despus de haberse
-alimentado con su leche, movido del afecto que aun exteriormente
-se inflama, cada uno de aquellos fulgores se prolong hacia
-arriba, patentizndome as el amor que profesaban a Mara. Despus
-permanecieron ante mi vista cantando "Regina coeli" tan dulcemente,
-que jams ha hudo de m el placer que me causaron.
-
-Oh cunta es la abundancia que se encierra en aquellas arcas
-riqusimas por haber esparcido en la Tierra buenas semillas! All
-viven y gozan del eterno tesoro que conquistaron en el destierro de
-Babilonia, donde hicieron dejacin del oro. All triunfa de su victoria
-bajo el alto Hijo de Dios y de Mara, y juntamente con el antiguo y el
-nuevo concilio, el que tiene las llaves de tal gloria.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOCUARTO_
-
-
-Oh compaa escogida para la gran cena del cordero bendito, el cual
-os alimenta de tal modo, que vuestro apetito est siempre satisfecho!
-Ya que por la gracia de Dios ste prueba prematuramente lo que cae de
-vuestra mesa, antes de que la muerte ponga fin a sus das, pensad en su
-deseo inmenso, y refrescadlo algn tanto: vosotros bebis siempre en la
-fuente de donde procede lo que l piensa.
-
-Esto dijo Beatriz: y aquellas almas gozosas se convirtieron en esferas
-sobre polos fijos, resplandeciendo vivamente a guisa de cometas. Y
-como las ruedas en el mecanismo de un reloj se mueven de tal suerte,
-que a quien las observa le parece que la primera est quieta y la
-ltima vuela, as tambin aquellos glbulos, danzando diferentemente,
-me hacan estimar su velocidad o lentitud por el grado de sus
-resplandores. De aquel conjunto de bellas luces vi salir un fulgor tan
-alegre y esplendente, que superaba a todos los dems. Tres veces gir
-en torno de Beatriz, cantando de un modo tan divino, que mi fantasa no
-ha podido retener su encanto; por lo cual mi pluma pasa adelante sin
-describirlo, pues para pintar tales pliegues carece de matices, no ya
-la lengua, sino la misma imaginacin.
-
---Oh mi santa hermana, que tan devotamente ruegas, movida de tu
-ardiente afecto, que me separas de aquella hermosa esfera!
-
-De este modo, luego que se detuvo aquel fuego bendito,[177] dirigi su
-aliento hacia mi Dama, y le habl como he dicho. Y ella contest:
-
- [177] San Pedro.
-
---Oh luz eterna del gran Barn a quien nuestro Seor dej las llaves
-que llev abajo desde este goce maravilloso! Examina a ste como te
-plazca con respecto a los puntos fciles y difciles de la Fe, que te
-hizo andar sobre el mar. A ti no se te oculta si l ama bien, y espera
-bien y cree; porque tienes la vista fija donde todo est patente; pero
-ya que este reino ha conseguido ciudadanos por medio de la Fe veraz, es
-bueno que para glorificarla le toque a l hablar de ella.
-
-As como el bachiller se prepara, y no habla hasta que el maestro
-propone la cuestin que debe aprobar, pero no resolver, del mismo modo
-preparaba yo todas mis razones, mientras ella hablaba, para estar
-pronto a contestar a tal examinador y a tal profesin.
-
---D buen cristiano, explcate: Qu es la Fe?
-
-Al or esto alc la frente hacia aquella luz de donde salan tales
-palabras; despus me volv hacia Beatriz, y ella me hizo un rpido
-ademn para que dejara brotar el agua de mi fuente interior.
-
-La gracia divina que me permite confesarme con tan alto
-primipilo--exclam,--haga claros y expresivos mis conceptos.
-
-Despus continu:
-
---Segn lo ha escrito, padre, la verdica pluma de tu querido
-hermano,[178] que contigo hizo entrar a Roma por el buen camino, la Fe
-es la substancia de las cosas que se esperan, y el argumento de las que
-no aparecen a nuestra mente: tal me parece su esencia.
-
- [178] San Pablo.
-
-Entonces o:
-
---Piensas rectamente, si comprendes bien por qu la coloc entre las
-substancias, y no entre los argumentos.
-
-A lo cual contest:
-
---Las profundas cosas que aqu se me manifiestan claras y patentes
-estn tan ocultas a los ojos del mundo, que slo existen en la creencia
-sobre que se funda la alta esperanza; por eso toma el nombre de
-substancia. Con respecto a esta creencia es preciso argumentar sin otra
-luz; por eso toma el nombre de argumento.
-
-Entonces o:
-
---Si todo lo que en la Tierra se aprende por va de enseanza, se
-entendiera de ese modo, la sutileza del sofisma sera en vano.
-
-Tales fueron las palabras que exhal aquel ardiente amor; y despus
-aadi:
-
---Ha salido bien la prueba de la liga y el peso de esta moneda; pero
-dime si la tienes en tu bolsa.
-
-Le respond:
-
---S, la tengo tan brillante y tan redonda, que no cabe duda sobre su
-cuo.
-
-En seguida salieron estas palabras de la profunda luz que all
-resplandeca:
-
---Esa querida joya, en la que se funda toda otra virtud, de dnde te
-proviene?
-
---La abundante lluvia del Espritu Santo--le contest--, que est
-esparcida sobre las antiguas y las nuevas pginas, es el silogismo que
-me la ha demostrado tan sutilmente, que comparada con ella me parece
-obtusa toda otra demostracin.
-
-Despus o:
-
---Por qu tienes por palabra divina a la antigua y la nueva
-proposicin, que as te han convencido?
-
-Respond:
-
---La prueba que me descubre la verdad consiste en las obras
-subsiguientes, para las cuales la naturaleza no calent nunca el hierro
-ni di golpes en el yunque.
-
-Se me contest:
-
---D, quin te asegura que aquellas obras hayan existido? Acaso te lo
-asegura aquello mismo que se quiere probar con ellas? No tienes otro
-testimonio?
-
---Si el mundo se convirti al cristianismo sin necesidad de
-milagros--dije yo--esto slo es un milagro tan grande, que los otros no
-son la centsima parte de l; porque t entraste pobre y famlico en el
-campo a sembrar la buena planta que en otro tiempo fu vid y ahora se
-ha convertido en zarza.
-
-Terminadas estas palabras, reson en las esferas de la sublime y
-elevada corte un "Alabemos a Dios" con la meloda que se canta all
-arriba. Y aquel Barn que examinndome as me haba llevado de rama en
-rama hasta acercarnos a las ltimas hojas, volvi a empezar de esta
-manera:
-
---La gracia que enamora a tu mente hate abierto la boca hasta este
-punto, como abrirse deba: por tanto apruebo cuanto ha salido de ella;
-mas ahora es preciso que expliques lo que crees y el origen de tu
-creencia.
-
---Oh Santo Padre!, oh Espritu, que ves lo que creste con tal
-firmeza, que dirigindote hacia el sepulcro venciste a pies ms
-jvenes!--empec a decir--: quieres que te manifieste el orden de las
-cosas en que creo, y adems me preguntas el motivo de mi creencia.
-Pues bien, yo te respondo: Creo en un solo y eterno Dios, que sin ser
-movido, mueve todo el Cielo con amor y con deseo; y en apoyo de tal
-creencia, no slo tengo pruebas fsicas y metafsicas, sino que tambin
-me las suministra la verdad que de aqu llueve por medio de Moiss, por
-los profetas, por los salmos, por el Evangelio, y por lo que vosotros
-escribistis despus de haberos iluminado el ardiente Espritu. Creo
-en tres Personas eternas, y las creo una esencia tan trina y una, que
-admiten a la vez "son" y "es." La profunda naturaleza divina de que
-ahora trato se ha grabado en mi mente muchas veces por la doctrina
-evanglica. Tal es el principio, tal la chispa que se dilata hasta
-convertirse en viva llama, y que brilla en mi interior como estrella en
-el cielo.
-
-Cual seor que oye lo que lo agrada, y por ello abraza a su siervo,
-congratulndose por la noticia en cuanto ste se calla, de igual
-suerte me bendijo cantando y gir tres veces en derredor de mi frente,
-luego que me call, aquel apostlico fulgor, por cuyo mandato haba yo
-hablado: tanto fu lo que mis palabras le agradaron.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOQUINTO_
-
-
-Si alguna vez sucede que el poema sagrado en que han puesto sus manos
-el Cielo y la Tierra, y que me ha hecho enflaquecer por espacio de
-muchos aos, triunfe de la crueldad que me tiene alejado del bello
-redil, donde dorm corderillo enemigo de los lobos que le hacen la
-guerra; entonces volver como poeta, con otra voz y otros cabellos, y
-tomar la corona de laurel sobre mis fuentes bautismales: porque all
-entr en la fe que hace las almas familiares a Dios, y por ella me
-rode Pedro de aquel modo la frente. Despus se adelant hacia nosotros
-un resplandor desde aquella legin de que sali el primero de los
-vicarios que Cristo dej en la Tierra; y mi Dama, llena de alegra, me
-dijo:
-
---Mira, mira, he ah el Barn por quien all abajo visitan a
-Galicia.[179]
-
- [179] El apstol Santiago.
-
-Cual dos palomas que, al reunirse, se demuestran su amor dando vueltas
-y arrullndose, as vi yo aquellos grandes y gloriosos prncipes
-acogerse mutuamente, alabando el alimento de que all arriba se
-nutren. Mas, cuando hubieron dado fin a sus gratulaciones, ambos se
-detuvieron silenciosos "coram me," tan encendidos que humillaban mi
-rostro. Beatriz dijo entonces riendo:
-
---Oh alma ilustre, que has escrito acerca de la liberalidad de nuestra
-baslica! Haz resonar la Esperanza en esta altura. T sabes que la has
-simbolizado tantas veces cuantas Jesucristo se os manifest a los tres
-en todo su esplendor.
-
---Levanta la cabeza, y tranquilzate; porque es preciso que lo que
-llega aqu arriba desde el mundo mortal se madure a nuestros rayos.
-
-Tan consoladoras palabras me fueron dirigidas por el segundo
-resplandor: entonces elev los ojos hacia aquellos montes que antes los
-haban inclinado con su excesivo peso.
-
---Ya que nuestro Emperador te dispensa la merced de que te encuentres,
-antes de tu muerte, en la estancia ms secreta de su palacio con sus
-condes, a fin de que habiendo visto la verdad de esta corte, os anime
-por eso a ti y a los otros la Esperanza que tanto enamora all abajo,
-dime en qu consiste sta; dime cmo florece en tu mente, y de dnde te
-proviene.
-
-As habl el segundo resplandor. Y aquella piadosa Dama que gui las
-plumas de mis alas hacia tan elevado vuelo, respondi antes que yo de
-esta suerte:
-
---La Iglesia militante no tiene entre sus hijos otro ms provisto
-de esperanza, como est escrito en el Sol que irradia sobre nuestra
-multitud: por eso se le ha concedido que desde Egipto venga a ver a
-Jerusaln, antes de terminar sus combates. Los otros dos puntos sobre
-que han versado tus preguntas, no por deseo de saber, sino para que l
-refiera lo grata que te es esta virtud, los dejo a su cargo; que no
-le sern de difcil resolucin, ni le servirn de jactancia: responda,
-pues, y que la gracia de Dios se lo conceda.
-
-Cual discpulo que responde a su maestro con gusto y prontitud en
-aquello en que es experto, a fin de revelar su mrito, as respond yo:
-
---La Esperanza es una expectacin cierta de la vida futura, producida
-por la gracia divina y los mritos anteriores. Muchas son las estrellas
-que me comunican esta luz; pero quien primero la derram en mi corazn
-fu el supremo cantor[180] del Supremo Seor, "Que esperen en ti los
-que conocen tu nombre," dice en sus sublimes cnticos; y quin no lo
-conoce teniendo mi fe? T me has inundado despus con su oleada en tu
-Epstola; de modo que ya estoy lleno, y derramo sobre otros vuestra
-lluvia.
-
- [180] David.
-
-Mientras yo hablaba, en el seno de aquel incendio fulguraba una llama
-rpida y frecuente como un relmpago. Despus me dijo:
-
---El amor en que me abraso todava por la virtud que me sigui hasta la
-palma y hasta mi salida del campo, quiero que te hable, a ti que con
-ella te deleitas; sindome por lo mismo grato que me digas lo que la
-Esperanza te promete.
-
-Yo le contest:
-
---Las nuevas y las antiguas Escrituras prefijan el trmino a que deben
-aspirar las almas a quienes Dios ha concedido su amistad, y ese trmino
-lo veo ahora tal cual es. Isaas dice que cada una de ellas vestir
-en su patria un doble ropaje, y su patria es esta dulce vida. Y tu
-hermano[181] nos manifiesta ms claramente esta revelacin, all donde
-trata de las blancas vestiduras.
-
- [181] San Juan en el Apocalipsis.
-
-Inmediatamente despus de pronunciadas estas palabras, se oy
-primeramente sobre nosotros: "Sperent in te;" a lo cual respondieron
-todos los crculos de almas. Luego resplandeci entre ellas una luz tan
-viva, que si Cncer tuviera semejante claridad, el invierno tendra un
-mes de un solo da. Y como la doncella placentera, que se levanta, y va
-y toma parte en la danza, slo por festejar a la recin venida, y no
-por vanidad u otra flaqueza, as vi al esclarecido esplendor acercarse
-a los otros dos, que seguan dando vueltas cual era necesario a su
-ardiente amor. Psose a cantar con ellos las mismas palabras con la
-misma meloda; y mi Dama fij en l sus miradas como esposa inmvil y
-silenciosa.
-
---Ese es aqul que descans sobre el pecho de nuestro Pelcano; es el
-que fu elegido desde la cruz para el gran cargo.
-
-As dijo mi Dama; y sus miradas no dejaron de estar ms atentas despus
-que antes de pronunciar estas palabras. Como a quien fija los ojos
-en el Sol esperando verlo eclipsarse un poco, que a fuerza de mirar,
-concluye por no ver, as me sucedi con aquel ltimo fuego, hasta que
-me fu dicho:
-
---Por qu te deslumbras para ver una cosa que aqu no existe? Mi
-cuerpo es tierra en la Tierra, y all permanecer con los otros cuerpos
-hasta tanto que nuestro nmero se iguale con el eterno propsito. Las
-dos luces que se elevaron antes son las nicas que existen en este
-bienaventurado claustro con sus dos vestiduras; y as lo debes repetir
-en tu mundo.
-
-Dichas estas palabras, ces el girar del crculo inflamado juntamente
-con el dulce concierto que formaba la armona del triple canto; as
-como, para descansar o hur de un peligro, se detienen al sonido de un
-silbo los remos que venan azotando el agua.
-
-Ah! Cunta fu la turbacin de mi mente cuando me volv para ver a
-Beatriz, y no pude lograrlo, a pesar de encontrarme cerca de ella y en
-el dichoso mundo!
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOSEXTO_
-
-
-Mientras yo permaneca indeciso a causa de mi deslumbrada vista, sali
-la flgida llama que la deslumbr una voz, que llam mi atencin
-diciendo:
-
---En tanto que recobras la vista que has perdido mirndome, bueno es
-que hablando conmigo compenses su prdida. Empieza, pues, y dime adnde
-se dirige tu alma, y persudete de que tu vista slo est ofuscada,
-pero no destruda; pues la Dama que te conduce por esta regin luminosa
-tiene en su mirada la virtud que tuvo la mano de Ananas.
-
-Yo dije:
-
---Venga tarde o temprano, segn su voluntad, el remedio a mis ojos, que
-fueron las puertas por donde ella entr con el fuego en que me abraso.
-El bien que esparce la alegra en esta corte es el "alfa" y el "omega"
-de cuanto el amor escribe en m, ya sea leve o fuertemente.
-
-Aquella misma voz que haba desvanecido el miedo causado por mi sbito
-deslumbramiento, excit nuevamente en m el deseo de hablar, diciendo:
-
---Es preciso que te limpies en una criba ms fina: es preciso que digas
-quin dirigi tu arco hacia tal blanco.
-
---Los argumentos filosficos--contest--, y la autoridad que desciende
-de aqu, han debido infundirme tal amor; porque el bien, por s mismo,
-apenas es conocido, enciende tanto ms el amor, cuanta mayor bondad
-encierra. As pues, la mente de todo el que conoce la verdad en que se
-funda esta prueba, debe inclinarse a amar con preferencia a ninguna
-otra cosa aquella esencia,[182] en la cual hay tanta ventaja, que los
-dems bienes existentes fuera de ella no son ms que un rayo de su luz.
-Esa verdad la ha declarado a mi inteligencia aquel que me demuestra el
-primer amor de todas las substancias eternas. Me la declaran tambin
-las palabras del veraz Hacedor, que dijo a Moiss hablando de s mismo:
-"Yo te mostrar reunidas en m todas las perfecciones." T tambin me
-la declaras en el principio de tu sublime anuncio, que publica en la
-Tierra el arcano de arriba ms altamente que ningn otro.
-
- [182] Dios.
-
-Y yo o:
-
---Por cuanto te dice la inteligencia humana, de acuerdo con la
-autoridad divina, reserva para Dios el mayor de tus amores. Pero dime
-todava si te sientes atrado hacia l por otras cuerdas, y dime con
-cuantos dientes te muerde este amor.
-
-No se me ocult la santa intencin del guila de Cristo; pues comprend
-hasta dnde quera llevar mi confesin: por eso empec a decir:
-
---Todos los estmulos que pueden obligar al corazn a volverse hacia
-Dios concurren en mi caridad; porque la existencia del mundo y mi
-existencia, la muerte que El sufri para que yo viva, y lo que espera
-todo fiel como yo, juntamente con el conocimiento antedicho, me han
-sacado del pilago de los amores tortuosos, y me han puesto en la playa
-del recto amor. Amo las hojas que adornan todo el huerto del Hortelano
-eterno en la misma proporcin del bien que aqul les comunica.
-
-Apenas guard silencio, reson por el Cielo un dulcsimo canto; y
-mi Dama deca con los dems: "Santo, Santo, Santo!" Y as como la
-aparicin de una luz penetrante desvanece el sueo, excitando el
-sentido de la vista, el cual acude a la claridad que atraviesa las
-membranas; y el despertado la rehuye, aturdido en su repentino desvelo,
-mientras no le ayuda la facultad estimativa, de igual suerte ahuyent
-Beatriz todo entorpecimiento de mis ojos con el rayo de los suyos,
-que brillaba a ms de mil millas: entonces vi mejor que antes, y casi
-estupefacto pregunt quin era un cuarto resplandor que distingu con
-nosotros. Mi Dama me dijo:
-
---Dentro de esos rayos contempla amorosa a su Hacedor la primera alma
-creada por la Virtud primera.[183]
-
- [183] Adn.
-
-Como el follaje que doblega su copa al paso del viento, y despus se
-levanta por la propia virtud que la endereza, tal hice yo, maravillado
-mientras ella hablaba, e irguindome despus a impulsos del deseo de
-preguntar que me abrasaba; por lo que empec de esta suerte:
-
---Oh fruto, que fuiste producido ya maduro! Oh padre antiguo, de
-quien toda esposa es hija y nuera! Tan devotamente como puedo te
-suplico que me hables; t ves mis deseos, los cuales no te manifiesto
-por or ms pronto tus palabras.
-
-A veces un animal encubertado se agita de modo que manifiesta por los
-movimientos de su envoltura aquello que desea: del mismo modo la primer
-alma me daba a conocer por la luz de que estaba revestida la alegra
-que le causaba complacerme. Despus dijo:
-
---Sin que me lo hayas expresado, conozco tu deseo mejor que t aquello
-de que ests ms cierto; porque lo veo en el veraz espejo cuyo parhelio
-son las dems cosas, y que no es parhelio de ninguna. Quieres or
-cunto tiempo ha que Dios me coloc en el excelso jardn en donde sa
-te prepar a subir tan larga escala; por cunto tiempo deleit mis
-ojos; la verdadera causa de la gran ira, y el idioma inventado por m
-de que hice uso. Sabe, pues, hijo mo, que el haber probado la fruta
-del rbol no fu la causa de tan largo destierro, sino solamente
-el haber infringido la orden. En aquel lugar de donde tu Dama hizo
-partir a Virgilio, estuve deseando esta compaa por espacio de cuatro
-mil trescientas dos revoluciones del Sol; y mientras permanec en
-la Tierra, le vi volver a todas las luces de su carrera novecientas
-treinta veces. La lengua que habl se extingui completamente antes
-que las gentes de Nemrod se dedicaran a la obra interminable; porque
-ningn efecto racional fu jams duradero, a causa de la voluntad
-humana, que se renueva segn la posicin y la influencia de los astros.
-Es cosa muy natural que el hombre hable; pero la naturaleza deja a
-vuestra discrecin que lo hagis de este o del otro modo. Antes que yo
-descendiese a las angustias infernales, se daba en la Tierra el nombre
-de I[184] al Sumo Bien de quien procede la alegra que me circunda;
-ELI se le llam despus y as deba ser; porque el uso de los mortales
-es como la hoja de una rama, que desaparece para ceder su puesto a otra
-nueva. En el monte que se eleva ms sobre las ondas estuve yo, con
-vida pura y deshonesta, desde la primera hora hasta la que es segunda
-despus de la hora sexta, cuando el Sol pasa de uno a otro cuadrante.
-
- [184] Otros escriben un (nico), El, por Eli, o J, principio
- del nombre de Jehov, y sobre cada una de estas opiniones se
- ha discutido mucho.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO VIGESIMOSEPTIMO_
-
-"Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espritu Santo," enton
-todo el Paraso con tan dulce canto, que me embriagaba. Lo que vea
-me pareca una sonrisa del Universo, pues mi embriaguez penetraba por
-el odo y por la vista. Oh gozo!, oh inefable alegra!, oh vida
-entera de amor y de paz!, oh riqueza segura y sin deseo! Ante mis
-ojos estaban encendidas las cuatro antorchas, y aquella que haba
-venido primero empez a lanzar ms vivos destellos, transformndose su
-aspecto cual aparecera el de Jpiter, si ste y Marte fueran aves y
-trocasen su plumaje. La Providencia, que distribuye aqu a su placer
-los oficios de cada uno, haba impuesto silencio a todo el coro de los
-bienaventurados, cuando o estas palabras:
-
---No te admires al ver que mi semblante se demuda; pues vers demudarse
-el de todos stos mientras hablo. Aquel que usurpa en la Tierra mi
-puesto, mi puesto, mi puesto, que est vacante a los ojos del Hijo de
-Dios, ha hecho de mi cementerio una sentina de sangre y podredumbre,
-que al perverso cado desde aqu[185] sirve all abajo de complacencia.
-
- [185] Lucifer.
-
-Entonces vi cubrirse todo el cielo de aquel color que comunica el Sol
-por maana y tarde a las nubes opuestas a l; y cual mujer honesta que,
-segura de s misma, se ruboriza tan slo al escuchar las faltas ajenas,
-as vi yo a Beatriz cambiar de aspecto: un eclipse semejante creo que
-hubo en el cielo cuando la pasin del Poder Supremo. Despus, con voz
-tan alterada, que no fu mayor la alteracin de su semblante, continu
-en estos trminos:
-
---Mi sangre, as como la de Lino y la de Cleto,[186] no aliment a
-la Esposa de Cristo para acostumbrarla a adquirir oro, sino para que
-adquiriese aquella vida virtuosa por la que Sixto y Po, Calixto y
-Urbano derramaron su sangre despus de muchas lgrimas. No fu nuestra
-intencin que una parte del pueblo cristiano estuviese sentada a la
-derecha y otra a la izquierda de nuestro sucesor, ni que las llaves
-que me fueron concedidas se convirtieran en una ensea de guerra para
-combatir contra los bautizados, ni que estuviese representada mi imagen
-en un sello para servir a privilegios vendidos y falsos, de que con
-frecuencia me avergenzo e irrito. En todos los prados se ven all
-abajo lobos rapaces disfrazados de pastores. Oh justicia de Dios!,
-por qu duermes? Los de Cahors y los de Gascua se preparan a beber
-nuestra sangre. Oh buen principio, en que fin tan vil has de venir a
-parar! Pero la alta Providencia, que por medio de Escipin defendi
-en Roma la gloria del mundo, lo socorrer en breve segn imagino. Y
-t, hijo, que todava has de volver abajo, llevado por el peso de tu
-cuerpo mortal, abre all la boca y no ocultes lo que yo no oculto.
-
- [186] Papas y mrtires, sucesores de San Pedro.
-
-As como nuestro aire despide hacia la Tierra copos de helados vapores,
-cuando el cuerno de la Cabra del cielo toca al Sol,[187] de igual modo
-vi elevarse aquel ter puro, y despedir hacia lo alto los vapores
-triunfantes que all se haban detenido con nosotros. Mi vista segua
-sus semblantes, y los sigui hasta que la mucha distancia me impidi ir
-ms adelante: por lo cual mi Dama, reparando que haba cesado de mirar
-hacia arriba, me dijo:
-
---Baja la vista y advierte cunto has girado.
-
- [187] Cuando el Sol est en Capricornio, o sea en diciembre y
- enero.
-
-Entonces vi que, desde la hora en que mir por primera vez a la Tierra,
-haba yo recorrido todo el arco formado por el primer clima desde la
-mitad hasta el fin; de modo que vea ms all de Cdiz el insensato
-paso de Ulises, y a esta parte casi divisaba la playa donde Europa se
-convirti en dulce carga:[188] y aun habra descubierto mayor espacio
-de este globulillo, a no ser porque el Sol me preceda bajo mis pies
-un signo y algo ms. El amoroso espritu con que adoro siempre a mi
-Dama arda ms que nunca en deseos de volver nuevamente hacia ella
-los ojos; y las bellezas que la naturaleza o el arte han producido
-para cautivar la vista y atraer los espritus, ya en cuerpos humanos,
-ya en pinturas, todas juntas seran nada en comparacin del placer
-divino que me ilumin cuando me volv hacia su faz riente: la fuerza
-que me infundi su mirada me apart del bello nido de Leda,[189] y me
-transport al cielo ms veloz.[190] Sus partes vivsimas y excelsas
-son tan uniformes, que no sabr decir cul de ellas escogi Beatriz
-para mi entrada en l; pero ella, que vea mi deseo, empez a decirme,
-sonrindose tan placentera, que pareca regocijarse Dios en su
-semblante:
-
- [188] Las playas fenicias, donde Jpiter, transformado en
- toro, rob a Europa.
-
- [189] Del signo de Gminis.
-
- [190] Al cielo llamado Primer mvil.
-
---En esta esfera empieza, como en su meta, el movimiento, que
-naturalmente cesa en el centro, mientras todo lo dems gira en torno
-suyo; y este cielo no tiene otro sitio donde adquirir movimiento ms
-que la mente divina, en la cual se enciende el amor que le impulsa y
-la influencia que vierte sobre las dems cosas. La luz y el amor la
-circundan, as como l circunda a los otros cielos inferiores; y ese
-crculo de luz y de amor lo dirige y lo comprende tan slo Aqul que
-rodea con l a este cielo. Su movimiento no est determinado por otro
-alguno; pero los dems estn medidos por ste, lo mismo que diez por
-la mitad y el quinto. Ahora puedes comprender cmo el tiempo tiene sus
-races en este tiesto, y en los otros las hojas. Oh concupiscencia,
-que de tal modo sumerges en ti a los mortales, que a ninguno le es
-posible sacar los ojos fuera de tus ondas! Mucho florece la voluntad
-en los hombres; pero la continua lluvia convierte las verdaderas
-ciruelas en endrinas. La fe y la inocencia slo se encuentran en los
-nios; y despus cada una de ellas huye antes de que el vello cubra sus
-mejillas. Hay quien ayuna balbuceando todava, y luego que tiene la
-lengua suelta, devora cualquier alimento en cualquier poca; y tambin
-hay quien, balbuciente an, ama y escucha a su madre, y cuando llega
-a hablar claramente, desea verla sepultada. No de otro modo la piel
-de la bella hija del que os trae la maana y os deja la noche, siendo
-blanca al principio, se ennegrece despus.[191] Y a fin de que no te
-maravilles, sabe que en la Tierra no hay quien gobierne; por lo cual
-va tan descarriada la raza humana. Pero antes de que el mes de enero
-deje de pertenecer al invierno, a causa del centsimo de que all abajo
-no hacen caso, estos crculos superiores rugirn de tal suerte, que
-la borrasca, por tanto tiempo esperada, volver las popas donde ahora
-estn las proas, haciendo que la flota navegue directamente, y que el
-verdadero fruto venga en pos de la flor.
-
- [191] La Naturaleza humana.
-
-[Ilustracin]
-
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-[Ilustracin]
-
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-_CANTO VIGESIMOCTAVO_
-
-
-Despus que aquella que eleva mi alma al Paraso me manifest la verdad
-contrapuesta a la vida actual de los mseros mortales, recuerda mi
-memoria que, as como el que ve en un espejo la llama de una antorcha
-encendida detrs de l, antes de haberla visto o pensado en ella,
-se vuelve para cerciorarse de si el cristal le dice la verdad, y ve
-que los dos estn acordes, como la nota musical con el comps, as
-hice yo al contemplar los hermosos ojos en donde teji amor la cuerda
-que me sujet: y cuando me volv, y se vieron heridos los mos por
-lo que aparece en aquel cielo toda vez que se observe con atencin
-su movimiento, distingu un punto que despeda tan penetrante luz,
-que es preciso cerrar los ojos iluminados por ella, a causa de su
-aguda intensidad. La estrella que ms pequea parece desde la Tierra,
-colocada a su lado, como una estrella cerca de otra, parecera una
-luna. Casi tanto como el cerco de un astro parece distar de la luz
-que le traza, cuando el vapor que lo forma es ms denso, distaba del
-centro de aquel punto un crculo de fuego, girando tan rpidamente,
-que hubiera vencido en celeridad al movimiento de aquel Cielo que ms
-velozmente gira ciendo al mundo. Este crculo estaba rodeado por
-otro, y ste por un tercero, y el tercero por el cuarto, por el quinto
-el cuarto, y despus por el sexto el quinto; sobre stos segua el
-sptimo, de tan gran extensin, que la mensajera de Juno[192] sera
-demasiado estrecha para contenerlo por completo. Lo mismo suceda con
-el octavo y el noveno,[193] y cada cual de ellos se mova con ms
-lentitud segn su mayor distancia del Uno, teniendo la llama ms clara
-el que menos distaba de la luz pursima; porque, segn creo, participa
-ms de su verdad. Mi Dama, que me vea presa de una viva curiosidad, me
-dijo:
-
- [192] Iris.
-
- [193] Estos nueve crculos luminosos son formados por los
- nueve rdenes anglicos, y su punto cntrico es Dios.
-
---De aquel punto depende el Cielo y toda la naturaleza. Mira aquel
-crculo que est ms prximo a l, y sabe que su movimiento es tan
-rpido a causa del ardiente amor que le impulsa.
-
-Le contest:
-
---Si el mundo estuviera dispuesto en el orden en que veo esas ruedas,
-tu explicacin me hubiera satisfecho; pero en el mundo sensible se
-pueden ver las cosas tanto ms rpidas cuanto ms apartadas estn de su
-centro: as es que, si mi deseo debe tener fin en este maravilloso y
-anglico templo, cuyos nicos confines son el amor y la luz, necesito
-todava or cmo es que el modelo y la copia no van del mismo modo;
-porque yo en vano reflexiono en ello.
-
---Si tus dedos no bastan para deshacer ese nudo, no es maravilla: tan
-slido se ha hecho por no haber sido tocado!
-
-As dijo mi Dama; despus aadi:
-
---Medita lo que voy a decirte, si quieres quedar satisfecho, y aguza
-sobre ello el ingenio. Los crculos corpreos son anchos y estrechos,
-segn la mayor o menor virtud que se difunde por todas partes. Cuanto
-mayor es su bondad, ms saludables son los efectos que produce; y el
-cuerpo mayor contiene mayor bondad, con tal que sean todas sus partes
-igualmente perfectas. Ahora bien, este crculo en que estamos, que
-arrastra consigo todo el alto universo, corresponde al que ms ama y
-ms sabe; por lo cual, si te fijas en la virtud y no en la extensin
-de las substancias que te aparecen dispuestas en crculos, vers una
-relacin admirable y gradual entre cada Cielo y su inteligencia.
-
-Puro y sereno, como queda el hemisferio del aire cuando Breas sopla
-con la menos impetuosa de sus mejillas, limpiando y disolviendo la
-niebla que antes lo obscureca todo, y haciendo que el cielo ostente
-las bellezas de toda su comitiva, qued yo cuando mi Dama me satisfizo
-con sus claras respuestas, viendo entonces la verdad tan brillante
-como las estrellas en el cielo. Cuando hubo terminado sus palabras,
-empezaron a chispear los crculos, como chispea el hierro candente; y
-aquel centelleo, que pareca un incendio, era imitado por cada chispa
-de por s, siendo stas tantas, que su nmero se multiplicaba mil
-veces ms que el producido por la multiplicacin de las casillas de un
-tablero de ajedrez.[194] Yo oa cantar "Hosanna," de coro en coro, en
-alabanza del punto fijo, que los tiene y siempre los tendr en el lugar
-donde siempre han estado: y aquella que vea las dudas de mi mente dijo:
-
- [194] La multiplicacin duplicada de las casillas del tablero
- de ajedrez produce una cantidad asombrosa, en esta forma:
- 1. casilla, 1; 2., 2; 3., 4; 4., 8; 5., 16; 6., 32;
- hasta la casilla 64, que arroja veinte cifras, o sean decenas
- de trilln. Cuntase que el inventor del ajedrez fu un
- indiano, el cual present el nuevo juego a un rey de Persia;
- y habindole ofrecido ste darle lo que pidiese, pidi un
- cuartillo de grano, duplicado y tantas veces multiplicado
- cuantas eran las casillas del tablero. El rey se lo concedi
- rindose; pero no pudo pagarle, porque no hubo en todo el
- reino bastante grano para ello.
-
---Los primeros crculos te han mostrado los Serafines y los Querubines.
-Siguen con tal velocidad su amorosa cadena para asemejarse al punto
-cuanto pueden, y pueden tanto ms, cuanto ms altos estn para verle.
-Aquellos otros amores, que van en torno de ellos, se llaman Tronos de
-la presencia divina, en los cuales termina el primer ternario; y debes
-saber que es tanto mayor su gozo, cuanto ms penetra su vista en la
-Verdad, en que se calma toda inteligencia. Aqu puede conocerse que
-la beatitud se funda en el acto de ver, y no en el de amar a Dios, lo
-cual viene despus; y siendo las obras meritorias engendradas por la
-gracia y la buena voluntad, la medida de la contemplacin procede as
-de grado en grado. El otro ternario, que germina en esta primavera
-eterna de modo que no le despoja el Aries nocturno, canta perpetuamente
-"Hosanna" con tres melodas, que resuenan en los tres rdenes de
-alegra de que se compone. En esa jerarqua estn las tres diosas:
-primera, Dominaciones; segunda, Virtudes, y el tercer orden es el de
-las Potestades. Despus, en los dos penltimos crculos giran los
-Principados y los Arcngeles: el ltimo se compone todo de anglicos
-festejos. Todos estos rdenes tienen sus miradas fijas arriba, y
-ejercen abajo tal influencia, que as como ellos son atrados por Dios,
-atraen lo que est debajo de ellos. Con tal ardor se puso Dionisio[195]
-a contemplar esos rdenes, que los nombr y distingui como yo. Pero
-Gregorio[196] se separ de l despus; as es que en cuanto abri los
-ojos en este cielo, se ha redo de s mismo. Y si un mortal ha revelado
-en la Tierra una verdad tan secreta, no quiero que te admires; porque
-el que la vi aqu arriba[197] se la descubri, con otras muchas cosas
-referentes a las verdades de estos crculos.
-
- [195] San Dionisio Areopagita, en su libro =De coelesti
- hierarchia=.
-
- [196] San Gregorio el Grande, que modific el orden de los
- ngeles seguido por San Dionisio.
-
- [197] San Pablo, que fu transportado al cielo, e instruy a
- San Dionisio.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
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-
-
-_CANTO VIGESIMONONO_
-
-
-Silenciosa y con el rostro risueo permaneci Beatriz, mirando
-fijamente al punto que me haba deslumbrado, tanto espacio de
-tiempo como el que media desde el momento en que el cenit mantiene
-en equilibrio a los dos hijos de Latona, cuando stos, cobijados
-respectivamente por Aries y Libra, se forman una misma zona del
-horizonte, hasta que uno y otro rompen aquel cinto cambiando de
-hemisferio.[198] Despus empez as:
-
- [198] Quiere decir que Beatriz guard silencio, mirando
- fijamente a Dios slo un instante. Los hijos de Latona son el
- Sol y la Luna: cuando ambos se hallan en el mismo horizonte,
- uno en frente de otro, en Aries y Libra, como tenidos en
- balanza por una mano invisible, inmediatamente rompen ese
- equilibrio aparente, ascendiendo el uno a nuestro hemisferio,
- y pasando el otro al hemisferio opuesto.
-
---Yo te dir sin preguntar lo que deseas or, porque lo he visto
-desde all donde converge todo "ubi" y todo "quando." No con objeto
-de adquirir para s ningn bien (que esto no puede ser), sino a fin
-de que su esplendor, reflejndose en las criaturas, pudiera decir:
-"Existo," el Eterno Amor, en su eternidad, antes que el tiempo fuese, y
-de un modo incomprensible a toda otra inteligencia, se difundi segn
-le plugo, creando nuevos amores. No es decir que antes permaneciera
-ocioso y como inerte; pues el proceder del espritu de Dios sobre estas
-aguas no tuvo antes ni despus. La forma y la materia pura salieron
-juntamente con una existencia sin defecto, como salen tres flechas de
-un arco de tres cuerdas; y as como la luz brilla en el vidrio, en el
-mbar o en el cristal, de manera que entre el llegar y el ser toda no
-media intervalo alguno, as tambin aquel triforme efecto irradi a
-la vez de su Seor, sin distincin entre su principio y su existencia
-perfecta. Simultneamente fu tambin creado y establecido el orden
-de las substancias; y aquellas en que se produjo el acto puro fueron
-colocadas en la cima del mundo. A la parte inferior fu destinada
-la potencia pura; y en el medio uni a la potencia y a la accin un
-vnculo que nunca se desata. Jernimo escribi que los ngeles fueron
-creados muchos siglos antes de que fuera hecho el otro mundo; pero
-esta verdad est escrita en varios pasajes de los escritores del
-Espritu Santo, y la podrs observar si bien la examinas, como que
-hasta la misma razn la ve en parte; pues no podra comprender que los
-motores permanecieran tanto tiempo sin su perfeccin. Ahora sabes ya
-dnde, cmo y cundo fueron creados estos amores; de modo que estn
-extinguidos tres ardores de tu deseo. No contaras de uno a veinte
-con la prontitud con que una parte de los ngeles turb el mundo de
-vuestros elementos. La otra parte qued aqu, y empez la obra que
-contemplas, con tanto placer que nunca cesa de girar. La causa de la
-cada fu el maldito orgullo de aquel que viste en el centro de la
-Tierra, pesando sobre l toda la gravedad del mundo. Esos que ves aqu
-fueron modestos, reconociendo la bondad que los haba hecho dispuestos
-a tan altas miras; por lo cual sus inteligencias fueron de tal modo
-exaltadas por la gracia que ilumina y por su mrito, que poseen una
-plena y firme voluntad. Y no quiero que dudes, sino que tengas completa
-certidumbre de que es meritorio recibir la gracia en proporcin del
-amor con que se la pide y acoge. En adelante, puedes contemplar a
-tu placer y sin otra ayuda este consistorio, si has entendido mis
-palabras: pero como en la Tierra y en vuestras escuelas se lee que la
-naturaleza anglica es tal que entiende, recuerda y quiere, te dir
-ms todava para que veas en toda su pureza la verdad que abajo se
-confunde, equivocando semejante doctrina. Estas substancias, despus de
-haberse recreado en el rostro de Dios, no separaron su mirada de ste
-para quien nada hay oculto; as es que su vista no est interceptada
-por ningn nuevo objeto, y en consecuencia, no necesitan la memoria
-para recordar un concepto separado de su pensamiento. All abajo,
-pues, se suea sin dormir, creyendo unos y no creyendo otros decir
-la verdad; pero en stos hay ms falta y ms vergenza. Los que all
-abajo os dedicis a filosofar, no vais por un mismo sendero; tanto
-es lo que os arrastra el afn de parecer sabios e ingeniosos: y aun
-esto se tolera aqu con menos rigor que el desprecio de la Sagrada
-Escritura o su torcida interpretacin. No pensis en la sangre que
-cuesta sembrarla por el mundo, y lo grato que es a Dios el que uniforma
-humildemente sus ideas a las de aqulla. Slo por parecer docto, cada
-cual se ingenia y se esfuerza en invenciones, que sirven de texto a los
-predicadores, mientras que el Evangelio se calla. Uno dice que la Luna
-retrocedi cuando la pasin de Cristo, y se interpuso a fin de que la
-luz del Sol no pudiera bajar a la Tierra; otros que la luz se ocult
-por s misma, razn por la cual este eclipse fu tan sensible para
-los Espaoles y los Indios, como para los Judos. No tiene Florencia
-tantos Lapi y Bindi[199] como fbulas se pronuncian durante un ao
-y por todas partes en el plpito; as es que las ovejas ignorantes
-vuelven del pasto repletas de viento, sin que les sirva de excusa no
-haber visto el dao. Cristo no dijo a su primer convento: "Andad y
-predicad patraas al mundo," sino que les di por base la verdad: y
-sta son en sus bocas de tal modo, que al combatir para encender la
-Fe, solamente se valieron del Evangelio como de escudo y lanza. Ahora,
-para predicar, se abusa de las argucias y bufonadas; con tal de excitar
-la hilaridad, la cogulla se hincha y no se desea otra cosa. Pero en la
-punta de esa cogulla anida tal pjaro,[200] que si el vulgo lo viese,
-no admitira las indulgencias de aquellos en quienes confa; por las
-cuales ha crecido tanto la necedad en la Tierra, que sin pedir pruebas
-de su autenticidad, se agolpara la gente a cualquier promesa de ellas.
-Con esto engorda el puerco de San Antonio, y engordan otros muchos
-que son peores que puercos, pagando en moneda sin cuo. Mas, poniendo
-fin a esta larga digresin, vuelve ya tus ojos hacia la va recta,
-de modo que el camino y el tiempo se abrevien. La naturaleza de los
-ngeles aumenta tanto su nmero de grado en grado, que no hay palabra
-ni inteligencia mortal que pueda llegar a significar ese nmero; y si
-examinas bien lo que revel Daniel, vers que en sus millares no se
-manifiesta un nmero determinado. La primera luz que ilumina toda la
-naturaleza anglica penetra en ella de tantos modos cuantos son los
-esplendores a que se une. As pues, como el afecto es proporcionado
-a la intensidad de la visin beatfica, la dulzura del amor es en los
-ngeles diversamente fervorosa o tibia. Contempla en adelante la altura
-y la extensin del Poder Eterno; pues ha formado para s tantos espejos
-en los que se reparte, quedando siempre uno e indivisible como antes de
-haberlos creado.
-
- [199] Nombres muy comunes en Florencia.
-
- [200] El demonio.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TRIGESIMO_
-
-
-Acaso arde la hora sexta distante seis mil millas de nosotros, y este
-mundo inclina ya su sombra casi horizontalmente, cuando el centro del
-cielo que vemos ms profundo empieza a ponerse de modo, que algunas
-estrellas van perdindose de vista desde la Tierra; y a medida que
-viene adelantando la clarsima sierva del Sol, el cielo apaga de una en
-una sus luces hasta la ms bella. No de otra suerte desapareci poco a
-poco a mi vista el triunfo de los coros anglicos, que siempre festeja
-en torno de aquel punto que me deslumbr, parecindome contenido en
-lo mismo que l contiene; por lo cual, no viendo ya nada, esto unido
-al amor me oblig a volver los ojos hacia Beatriz. Si todo cuanto
-hasta aqu se ha dicho acerca de ella estuviera reunido en una sola
-alabanza, sera poco para llenar el objeto. La belleza que en ella
-vi no slo est fuera del alcance de nuestra inteligencia, sino que
-creo con certeza que su Hacedor es el nico que la comprende toda. Me
-confieso vencido por este pasaje de mi poema ms de lo que con respecto
-a otro punto lo fu jams autor trgico o cmico; porque as como
-el Sol ofusca la vista ms trmula, del mismo modo el recuerdo de la
-dulce sonrisa paraliza mi mente. Desde el primer da que vi su rostro
-en esta vida, hasta mi actual contemplacin, no se ha interrumpido la
-continuacin de mi canto; pero ahora es preciso que mi poema desista de
-seguir cantando la belleza de mi Dama, como hace todo artista que llega
-al ltimo esfuerzo en su arte. Tal cual la dejo para que la anuncie una
-trompa de mayor sonido que la ma, que conduce al trmino su difcil
-tarea, Beatriz repuso con el gesto y la voz de una gua solcita:
-
---Hemos salido fuera del mayor de los cuerpos celestes, para subir al
-cielo que es pura luz;[201] luz intelectual, llena de amor, amor de
-verdadero bien, lleno de gozo; gozo superior a toda dulzura. Aqu vers
-una y otra milicia del Paraso, y una de ellas bajo aquel aspecto con
-que la contemplars en el juicio final.
-
- [201] Del Primer mvil al Empreo.
-
-Como sbito relmpago que disipa las potencias visivas, privando al ojo
-de la facultad de distinguir los mayores objetos, as me circund una
-luz resplandeciente, dejndome velado de tal suerte con su fulgor, que
-nada descubra.
-
---El Amor que tranquiliza este cielo, acoge siempre con semejante
-saludo al que entra en l, a fin de disponer al cirio para recibir su
-llama.
-
-No bien hube odo estas palabras, cuando me sent elevar de un modo
-superior a mis fuerzas, y adquir una nueva vista de tal vigor, que no
-hay luz alguna tan brillante que no pudieran soportarla mis ojos. Y vi
-en forma de ro una luz urea, que despeda esplndidos fulgores entre
-dos orillas adornadas de admirable primavera. De este ro salan vivas
-centellas, que por todas partes llovan sobre las flores, pareciendo
-rubes engastados en oro. Despus, como embriagadas con aquellos
-aromas, volvan a sumergirse en el maravilloso raudal; pero si una
-entraba en l, otra sala.
-
---El alto deseo que ahora te inflama y estimula para comprender lo
-que ests viendo, me place tanto ms cuanto es ms vehemente; pero es
-preciso que bebas de esa agua antes que sacies tanta sed.
-
-As me dijo el Sol de mis ojos. Luego aadi:
-
---El ro y los topacios, que entran y salen, y la sonrisa de las
-hierbas son nada ms que sombras y prefacios de la verdad: no es decir
-que estas cosas sean en s de difcil comprensin; pues el defecto est
-en ti, que no tienes an la vista bastante elevada.
-
-Ningn nio se tira de cabeza tan presuroso al pecho de su madre cuando
-despierta ms tarde de lo acostumbrado, como yo, para mejorar los
-espejos de mis ojos, me inclin sobre la onda luminosa, que corre a fin
-de que se perfeccione la vista; y apenas se ba en ella la extremidad
-de mis prpados, me pareci que la larga corriente se haba vuelto
-redonda. Despus, as como la gente enmascarada parece otra cosa muy
-distinta en cuanto se despoja de la falsa apariencia bajo la cual se
-ocultaba, as me pareci que adquiran mayor alegra las flores y las
-centellas; de modo que vi distintamente las dos cortes del cielo. Oh
-esplendor de Dios, merced al cual vi el gran triunfo del reino de la
-verdad! Dame fuerzas para decir cmo lo vi.
-
-Hay all arriba una luz, que hace visible el Creador a toda criatura
-que slo funda su paz en contemplarle; y se extiende en forma circular
-por tanto espacio, que su circunferencia sera para el Sol un cinturn
-demasiado anchuroso. Toda su apariencia procede de un rayo reflejado
-sobre la cumbre del Primer Mvil, que de l adquiere movimiento y
-potencia; y as como una colina se contempla en el agua que baa su
-base, cual si quisiera mirarse adornada cuando es ms rica de verdor y
-flores, as, suspendidas en torno, en torno de la luz, vi reflejarse en
-ms de mil gradas todas las almas que desde nuestro mundo han vuelto
-all arriba. Y si la ltima grada concentra en s tanta luz, cul no
-ser el esplendor de esta rosa en sus ltimas hojas! Mi vista no se
-perda en la anchura ni en la elevacin de esta rosa, sino que abarcaba
-toda la cantidad y la calidad de aquella alegra. All, el estar cerca
-o lejos, no da ni quita; porque donde Dios gobierna sin interposicin
-de causas secundarias, no ejerce ninguna accin la ley natural. Hacia
-el centro de la rosa sempiterna, que se dilata, se eleva gradualmente
-y exhala un perfume de alabanzas al Sol que all produce una eterna
-primavera, me atrajo Beatriz como el que calla al mismo tiempo que
-quiere hablar, y dijo:
-
---Mira cun grande es la reunin de blancas estolas! Mira qu gran
-circuito tiene nuestra ciudad! Mira nuestros escaos tan llenos, que
-ya son pocos los llamados a ocuparlos! En aquel gran asiento donde
-tienes los ojos fijos a causa de la corona que est colocada sobre
-l, antes que t cenes en estas bodas se sentar el alma de gran
-Enrique, que ser augusta en la Tierra,[202] el cual ir a reformar
-la Italia antes que se halle preparada para ello. La ciega codicia
-que os enferma, os ha hecho semejantes al nio que muere de hambre
-y rechaza a su nodriza. Entonces ser prefecto en el foro divino un
-hombre,[203] que abierta y ocultamente no ir por el mismo camino que
-aqul; pero poco tiempo le tolerar Dios en su santo cargo; porque ser
-arrojado donde est Simn Mago por sus merecimientos, y har que el de
-Alagna[204] se hunda ms.
-
- [202] Aqu Dante finge predecir en 1300 la coronacin del
- emperador Enrique VII de Luxemburgo, que tuvo efecto en 1308.
-
- [203] El papa Clemente V.
-
- [204] El papa Bonifacio VIII. (Vase el Infierno, canto XIX.)
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TRIGESIMOPRIMERO_
-
-
-En forma, pues, de blanca rosa se ofreca a mi vista la milicia santa
-que Cristo con su sangre hizo su esposa; pero la otra, que volando ve y
-canta la gloria de aquel que la enamora y la bondad que tan excelsa la
-ha hecho, como un enjambre de abejas, que ora se posa sobre las flores,
-ora vuelve al sitio donde su trabajo se convierte en dulce miel,
-descenda a la gran flor que se adorna de tantas hojas, y desde all
-se lanzaba de nuevo hacia el punto donde siempre permanece su Amor.
-Todas estas almas tenan el rostro de llama viva, las alas de oro, y
-lo restante de tal blancura, que no hay nieve que pueda comparrsele.
-Cuando descendan por la flor de grada en grada, comunicaban a las
-otras almas la paz y el ardor que ellas adquiran volando; y por ms
-que aquella familia alada se interpusiera entre lo alto y la flor, no
-impeda la vista ni el esplendor, porque la luz divina penetra en el
-universo segn que ste es digno de ello, de manera que nada puede
-servirle de obstculo.
-
-Este reino tranquilo y gozoso, poblado de gente antigua y moderna,
-tena todo l la vista y el amor dirigidos hacia un solo punto. Oh
-trina luz, que centelleando en una sola estrella, regocijas de tal
-modo la vista de esos espritus!, mira cul es aqu abajo nuestra
-tormenta. Si los brbaros, procedentes de la regin que cubre Hlice
-diariamente girando con su hijo a quien mira con amor,[205] se quedaban
-estupefactos al ver a Roma y sus magnficos monumentos, cuando Letrn
-superaba a todas las obras salidas de manos de los hombres, yo, que
-acababa de pasar de lo humano a lo divino, del tiempo limitado a lo
-eterno, y de Florencia a un pueblo justo y santo, de qu estupor no
-estara lleno? En verdad que, entregado a tal estupor y a mi gozo, me
-complaca el no or ni decir nada. Y como el peregrino que se recrea
-contemplando el templo que haba hecho voto de visitar, y espera, al
-volver a su pas, referir cmo estaba construdo, as yo, contemplando
-la viva luz, paseaba mis miradas por todas las gradas, ya hacia arriba,
-ya hacia abajo, ya en derredor, y vea rostros que excitaban a la
-caridad, embellecidos por otras luces y por su sonrisa, y en actitudes
-adornadas de toda clase de gracia. Mi vista haba abarcado por completo
-la forma general del Paraso, pero no se haba fijado en parte alguna:
-entonces, posedo de un nuevo deseo, me volv hacia mi Dama para
-preguntarle sobre algunos puntos que tenan en suspenso mi mente; pero
-cuando esperaba una cosa, me sucedi otra: crea ver a Beatriz, y vi un
-anciano[206] vestido como la familia gloriosa. En sus ojos y en sus
-mejillas estaba esparcida una benigna alegra, y su aspecto era tan
-dulce como el de un tierno padre.
-
- [205] El Norte, sobre el cual gira constantemente la Osa
- mayor, junto con su hijo Bootes o Arturo.
-
- [206] Beatriz ha cumplido ya su misin, y desaparece del
- lado de Dante, sustituyndole San Bernardo, smbolo de la
- contemplacin y del amor a Mara, de quien impetra luego que
- alcance para el Poeta la gracia de ver a Dios; tal vez porque
- para esto no basta la ciencia teolgica, y se necesita de la
- Gracia.
-
---Y ella dnde est?--dije al momento.
-
-A lo cual contest l:
-
---Beatriz me ha enviado desde mi asiento para poner fin a tu deseo;
-y si miras el tercer crculo a partir de la grada superior, la vers
-ocupar el trono en que la han colocado sus mritos.
-
-Sin responder levant los ojos, y la vi formndose una corona de los
-eternos rayos que de s reflejaba. El ojo del que estuviese en lo
-profundo del mar no distara tanto de la regin ms elevada donde
-truena, como distaban de Beatriz los mos; pero nada importaba, porque
-su imagen descenda hasta m sin interposicin de otro cuerpo.
-
---Oh mujer, en quien vive mi esperanza, y que consentiste, por mi
-salvacin, en dejar tus huellas en el Infierno! Si he visto tantas
-cosas, a tu bondad y a tu poder debo esta gracia y la fuerza que me ha
-sido necesaria. T, desde la esclavitud, me has conducido a la libertad
-por todas las vas y por todos los medios que para hacerlo han estado a
-tu alcance. Consrvame tus magnficos dones, a fin de que mi alma, que
-sanaste, se separe de su cuerpo siendo agradable a tus ojos.
-
-As or; y aquella que tan lejana pareca, se sonri y me mir,
-volvindose despus hacia la eterna fuente.[207] El santo Anciano me
-dijo:
-
- [207] Dios, eterna fuente de bien.
-
---A fin de que lleves a feliz trmino tu viaje, para lo cual me han
-movido el ruego y el amor santo, vuela con los ojos por este jardn;
-pues mirndolo se avivar ms tu vista para subir hasta el rayo
-divino. Y la Reina del Cielo, por quien ardo enteramente en amor, nos
-conceder todas las gracias, porque yo soy su fiel Bernardo.
-
-Como aquel que acaso viene de Croacia para ver nuestra Vernica, y no
-se cansa de contemplarla a causa de su antigua fama, antes bien dice
-para s mientras se la ensean: "Seor mo Jesucristo, Dios verdadero,
-era tal vuestro rostro?," lo mismo estaba yo mirando la viva caridad
-de aqul, que entregado a la contemplacin, gust en el mundo las
-delicias de que ahora goza.
-
---Hijo de la gracia--empez a decirme--, no podrs conocer esta
-existencia dichosa, mientras fijes los ojos solamente aqu abajo. Ve
-mirando los crculos hasta el ms remoto, a fin de que veas el trono de
-la Reina a quien est sometido y consagrado este reino.
-
-Levant los ojos; y as como por la maana la parte oriental del
-horizonte excede en claridad a aquella por donde el Sol se pone, del
-mismo modo, y dirigiendo la vista como el que va del fondo de un valle
-a la cumbre de un monte, vi en el ms elevado crculo una parte del
-mismo que sobrepujaba en claridad a todas las otras; y as como all
-donde se espera el carro que tan mal gui Faetn,[208] ms se inflama
-el cielo y fuera de aquel punto va perdiendo la luz su viveza, de
-igual suerte aquella pacfica oriflama[209] brillaba ms en su centro,
-disminuyndose gradualmente el resplandor en todas las dems partes.
-En aquel centro vi ms de mil ngeles que la festejaban con las alas
-desplegadas, diferente cada cual en su esplendor y en su actitud. Ante
-sus juegos y sus cantos vi sonrer una beldad, que infunda el contento
-en los ojos de los dems santos. Aun cuando tuviera tantos recursos
-para decir como para imaginar, no me atrevera a expresar la mnima
-parte de sus delicias.
-
- [208] El carro del Sol.
-
- [209] La Virgen Mara.
-
-Cuando Bernardo vi mis ojos atentos y fijos en el objeto de su
-ferviente amor, volvi los suyos hacia l con tanto afecto, que
-infundi en los mos ms ardor para contemplarlo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TRIGESIMOSEGUNDO_
-
-
-Atento a su dicha, aquel contemplador asumi espontneamente en s el
-cargo de maestro y empez por estas santas palabras:
-
---La herida que Mara resta y cur fu abierta y enconada por aquella
-mujer tan hermosa que est a sus pies.[210] Debajo de sta, en el
-orden que forman los terceros puestos, se sientan, como ves, Raquel
-y Beatriz.[211] Sara, Rebeca, Judith, y la bisabuela[212] del Cantor
-que en medio del dolor producido por su falta dijo "Miserere mei,"
-puedes verlas sucederse de grado en grado, descendiendo, a medida que
-en la rosa te las voy nombrando de hoja en hoja. Y desde la sptima
-grada para abajo, como desde la ms alta a la misma grada, se suceden
-las Hebreas, dividiendo todas las hojas de la flor; porque aqullas
-son como un recto muro, que comparte los sagrados escalones, segn
-como se fij en Cristo la mirada de la fe. En esa parte, en que la
-flor est provista de todas sus hojas, se sientan los que creyeron
-en la venida de Jesucristo; y en la otra, en que los semicrculos se
-ven interrumpidos por algunos huecos, se sientan los que creyeron en
-El despus de haber venido; y as como en esa parte el glorioso trono
-de la Seora del cielo y los otros escaos inferiores forman tan
-gran separacin, as en la opuesta est el trono del gran Juan que,
-siempre santo, sufri la soledad y el martirio, y el Infierno despus
-durante dos aos;[213] y as tambin debajo de l, formando a propsito
-igual separacin, est el de Francisco; bajo ste el de Benito, bajo
-Benito Agustn y otros varios, descendiendo de igual modo hasta aqu
-de crculo en crculo. Admira, pues, la elevada Providencia divina;
-porque uno y otro aspecto de la Fe llenarn por igual este jardn. Y
-sabe que desde la grada que corta por mitad ambas filas hasta abajo,
-nadie se sienta por su propio mrito, sino por el que contrajo otro, y
-con ciertas condiciones; porque todos ellos son espritus desprendidos
-de la Tierra antes que estuviesen dotados de criterio para elegir la
-verdad. Fcil te ser cerciorarte de ello por sus rostros y tambin por
-sus voces infantiles, si los miras y los escuchas bien. Ahora dudas,
-y dudando guardas silencio; pero yo soltar las fuertes ligaduras con
-que te estrechan tus sutiles pensamientos. En toda la extensin de
-este reino no puede tener cabida un asiento dado por casualidad, como
-tampoco caben la tristeza, la sed, ni el hambre; pues todo cuanto ves
-se halla establecido por eterna ley, de modo que aqu cada cosa viene
-justa como anillo al dedo. Por lo tanto, estas almas apresuradas a la
-verdadera vida no son aqu "sine causa" ms o menos excelentes entre
-s. El Rey por quien este reino reposa en tanto amor y deleite, que
-ninguna voluntad se atreve a desear ms, creando todas las almas bajo
-su dichoso aspecto, las dota segn quiere de ms o menos gracia: en
-cuanto a esto baste conocer el efecto; lo cual se demuestra expresa
-y claramente por la Sagrada Escritura en aquellos gemelos a quienes
-agit la ira en el vientre de su madre.[214] Por lo tanto, es preciso
-que la altsima luz corone de su gloria a los espritus segn sea el
-color de los cabellos de tal gracia. As pues, sin consideracin al
-mrito de sus obras, se hallan sos colocados en diferentes grados,
-distinguindose tan slo por su penetracin primitiva. En los primeros
-siglos bastaba ciertamente para salvarse tener, junto con la inocencia,
-la fe de los padres. Transcurridas las primeras edades, fu menester
-que los varones todava inocentes adquiriesen la virtud por medio
-de la circuncisin; pero cuando lleg el tiempo de la Gracia, toda
-aquella inocencia debi permanecer en el Limbo, si no haba recibido el
-perfecto bautismo de Cristo. Contempla ahora la faz que ms se asemeja
-a la de Cristo, pues slo su resplandor podr disponerte a ver a Cristo.
-
- [210] Eva.
-
- [211] Beatriz es la imagen de la Teologa, y Raquel de la vida
- contemplativa.
-
- [212] Ruth, bisabuela de David.
-
- [213] San Juan Bautista estuvo en el Limbo casi dos aos,
- porque muri antes que Jesucristo.
-
- [214] Esa y Jacob.
-
-Vi llover sobre ella tanta alegra, llevada por los santos espritus,
-creados para volar por aquella altura, que todo cuanto antes haba
-visto no me haba causado tal admiracin, ni me haba mostrado mayor
-semejanza con Dios. Y aquel amor[215] que fu el primero en descender
-cantando "Ave, Mara, gratia plena," extendi sus alas delante de
-ella. A tan divina cantinela respondi por todas partes la corte
-bienaventurada, de tal modo que cada espritu pareci ms radiante.
-
- [215] El arcngel San Gabriel.
-
---Oh Santo Padre, que por m te dignas estar aqu abajo, dejando el
-dulce sitio donde te sientas por toda una eternidad! Qu ngel es ese,
-que con tanto gozo mira los ojos de nuestra Reina, y tan enamorado est
-que parece de fuego?
-
-Con estas palabras recurr nuevamente a la enseanza de aquel que se
-embelleca con las bellezas de Mara, como a los rayos del Sol se
-embellece la estrella matutina. Y l me respondi:
-
---Toda la confianza y la gracia que pueden caber en un ngel y en un
-alma, se encuentran en l, y as queremos que sea; porque es el que
-llev la palma a Mara, cuando el Hijo de Dios quiso cargar con nuestro
-peso. Pero sigue ahora con la vista segn yo vaya hablando, y fija la
-atencin en los grandes patricios de este imperio justsimo y piadoso.
-Aquellos dos que ves sentados all arriba, ms felices por estar
-sumamente prximos a la Augusta Seora, son casi dos races de esta
-rosa. El que est a la izquierda es el padre, cuyo atrevido paladar fu
-causa de que la especie humana probara tanta amargura.[216] Contempla a
-la derecha al anciano padre de la santa Iglesia, a quien Cristo confi
-las llaves de esta encantadora flor:[217] a su lado se sienta aquel que
-vi, antes de morir, todos los tiempos calamitosos que deba atravesar
-la bella esposa que fu conquistada con la lanza y los clavos;[218] y
-prximo al otro, aquel Jefe bajo cuyas rdenes vivi de man la nacin
-ingrata, voluble y obstinada.[219] Mira sentada a Ana frente a Pedro,
-contemplando a su hija con tal arrobamiento, que ni aun al cantar
-"Hosanna" separa de ella los ojos: y frente al mayor Padre de familia
-se sienta Luca, que envi a tu Dama en tu socorro, cuando cerraste
-los prpados al borde del abismo. Mas, puesto que huye el tiempo que
-te adormece, haremos punto aqu, como un buen sastre, que segn el
-pao con que cuenta, as hace el traje y elevaremos los ojos hacia el
-primer Amor, de modo que, mirndole, penetres en su fulgor cuanto te
-sea posible. Sin embargo, a fin de que al mover tus alas no retrocedas
-acaso creyendo adelantar, es preciso pedir con ruegos la gracia que
-necesitas, e impetrarla de aquella que puede ayudarte: sgueme, pues,
-con el afecto, de modo que tu corazn acompae a mis palabras.
-
- [216] Adn, cabeza del Antiguo Testamento.
-
- [217] San Pedro, cabeza del Nuevo Testamento.
-
- [218] San Juan Evangelista.
-
- [219] Moiss, que est cerca de Adn.
-
-Y comenz a decir esta santa oracin:
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_CANTO TRIGESIMOTERCIO_
-
-
-"Virgen madre, hija de tu hijo, la ms humilde al par que la ms alta
-de todas las criaturas, trmino fijo de la voluntad eterna, t eres la
-que has ennoblecido de tal suerte la humana naturaleza, que su Hacedor
-no se desde de convertirse en su propia obra. En tu seno se inflam
-el amor cuyo calor ha hecho germinar esta flor en la paz eterna. Eres
-aqu para nosotros meridiano Sol de caridad, y abajo para los mortales
-vivo manantial de esperanza. Eres tan grande, seora, y tanto vales,
-que todo el que desea alcanzar alguna gracia y no recurre a ti, quiere
-que su deseo vuele sin alas. Tu benignidad no slo socorre al que
-te implora, sino que muchas veces se anticipa espontneamente a la
-splica. En ti se renen la misericordia, la piedad, la magnificencia,
-y todo cuanto bueno existe en la criatura. Este, pues, que desde la ms
-profunda laguna del universo hasta aqu ha visto una a una todas las
-existencias espirituales, te suplica le concedas la gracia de adquirir
-tal virtud, que pueda elevarse con los ojos hasta la salud suprema. Y
-yo, que nunca he deseado ver ms de lo que deseo que l vea, te dirijo
-todos mis ruegos, y te suplico que no sean vanos, a fin de que disipes
-con los tuyos todas las nieblas procedentes de su condicin mortal,
-de suerte que pueda contemplar abiertamente el sumo placer. Te ruego
-adems, oh Reina, que puedes cuanto quieres!, que conserves puros sus
-afectos despus de tanto ver; que tu custodia triunfe de los impulsos
-de las pasiones humanas: mira a Beatriz cmo junta sus manos con todos
-los bienaventurados para unir sus plegarias a las mas."
-
-Los ojos que Dios ama y venera,[220] fijos en el que por m oraba, me
-demostraron cun gratos le son los devotos ruegos. Despus se elevaron
-hacia la Luz eterna en la cual no es creble que la mirada de criatura
-alguna pueda fijarse tan abiertamente. Y yo, que me acercaba al fin
-de todo anhelo, puse trmino en m, como deba, al ardor del deseo.
-Bernardo sonrindose me indicaba que mirase hacia arriba; pero yo haba
-hecho ya por m mismo lo que l quera: porque mi vista, adquiriendo
-ms y ms pureza y claridad, penetraba gradualmente en la alta luz que
-tiene en s misma la verdad de su existencia. Desde aquel instante, lo
-que vi excede a todo humano lenguaje, que es impotente para expresar
-tal visin, y la memoria se rinde a tanta grandeza. Como el que ve
-soando, y despus del sueo conserva impresa la sensacin que ha
-recibido, sin que le quede otra cosa en la mente, as estoy yo ahora;
-pues casi ha cesado del todo mi visin, y aun destila en mi pecho la
-dulzura que naci de ella. Del mismo modo ante el Sol pierde su forma
-la nieve, y as tambin se dispersaban al viento en las ligeras hojas
-las sentencias de la Sibila.
-
- [220] Los ojos de la Virgen Mara.
-
-Oh luz suprema que te elevas tanto sobre los pensamientos de los
-mortales! Presta a mi mente algo de lo que parecas, y haz que mi
-lengua sea tan potente, que pueda dejar a lo menos un destello de tu
-gloria a las generaciones venideras; pues si se muestra algn tanto a
-mi memoria y resuena lo mnimo en mis versos, se podr concebir ms tu
-victoria.
-
-Por la intensidad del vivo rayo que soport sin cegar, creo que me
-habra perdido, si hubiera separado de l mis ojos; y recuerdo que
-por esto fu tan osado para sostenerlo, que un mi mirada con el
-Poder infinito. Oh gracia abundante, por la cual tuve atrevimiento
-para fijar mis ojos en la Luz eterna hasta tanto que consum toda mi
-fuerza visiva! En su profundidad vi que se contiene ligado con vnculos
-de amor en un volumen todo cuanto hay esparcido por el universo:
-substancias, accidentes y sus cualidades, unido todo de tal manera,
-que cuanto digo no es ms que una plida luz. Creo que vi la forma
-universal de este nudo, porque, recordando estas cosas, me siento
-posedo de mayor alegra. Un solo punto me causa mayor olvido, que el
-que han causado veinticinco siglos transcurridos desde la empresa que
-hizo a Neptuno admirarse de la sombra de Argos. As es que mi mente en
-suspenso miraba fija, inmvil y atenta, y continuaba mirando con ardor
-creciente. El efecto de esta luz es tal, que no es posible consentir
-jams en separarse de ella para contemplar otra cosa; porque el bien,
-que es objeto de la voluntad, se encierra todo en ella, y fuera de
-ella es defectuoso lo que all perfecto. Desde este punto, a causa de
-lo poco que recuerdo, mis palabras sern ms breves que las de un nio
-cuya lengua se baa todava en la leche materna. No porque hubiese ms
-de un simple aspecto en la viva luz que yo miraba, pues siempre es
-tal como antes era, sino porque mi vista se avaloraba contemplndola,
-su apariencia nica se me representaba en otra forma segn iba
-alterndose mi aptitud visiva. En la profunda y clara substancia de la
-alta luz se me aparecieron tres crculos de tres colores y de una sola
-dimensin:[221] el uno pareca reflejado por otro como Iris por Iris, y
-el tercero pareca un fuego procedente de ambos por igual. Ah!, cun
-escasa y dbil es la lengua para decir mi concepto! Y ste lo es tanto,
-comparado a lo que vi, que la palabra "poco" no basta para expresar su
-pequeez.
-
- [221] La Santsima Trinidad.
-
-Oh Luz eterna, que en ti solamente resides, que sola te comprendes,
-y que siendo por ti a la vez inteligente y entendida, te amas y te
-complaces en ti misma! Aquel de tus crculos, que pareca proceder de
-ti como el rayo reflejado procede del rayo directo, cuando mis ojos
-lo contemplaron en torno, parecime que dentro de s con su propio
-color representaba nuestra efigie, por lo cual mi vista estaba fija
-atentamente en l. Como el gemetra que se dedica con todo empeo a
-medir el crculo, y por ms que piensa no encuentra el principio que
-necesita, lo mismo estaba yo ante aquella nueva imagen. Yo quera ver
-cmo corresponda la efigie al crculo, y cmo a l estaba unida; pero
-no alcanzaban a tanto mis propias alas, si no hubiera sido iluminada mi
-mente por un resplandor, merced al cual fu satisfecho su deseo.
-
-Aqu falt la fuerza a mi elevada fantasa; pero ya eran movidos mi
-deseo y mi voluntad, como rueda cuyas partes giran todas igualmente,
-por el Amor que mueve el Sol y las dems estrellas.
-
- FIN
-
-
-
-
- _INDICE_
-
-
- Pg.
-
- "La Commedia" 5
-
-
- INFIERNO
-
- Canto Primero 25
- Canto Segundo 29
- Canto Tercero 33
- Canto Cuarto 39
- Canto Quinto 45
- Canto Sexto 51
- Canto Sptimo 55
- Canto Octavo 59
- Canto Nono 63
- Canto Dcimo 67
- Canto Undcimo 73
- Canto Duodcimo 77
- Canto Dcimotercio 83
- Canto Dcimocuarto 89
- Canto Dcimoquinto 95
- Canto Dcimosexto 99
- Canto Dcimosptimo 105
- Canto Dcimoctavo 109
- Canto Dcimonono 118
- Canto Vigsimo 119
- Canto Vigsimoprimero 128
- Canto Vigsimosegundo 129
- Canto Vigsimotercio 135
- Canto Vigsimocuarto 141
- Canto Vigsimoquinto 147
- Canto Vigsimosexto 153
- Canto Vigsimosptimo 157
- Canto Vigsimoctavo 161
- Canto Vigsimonono 165
- Canto Trigsimo 171
- Canto Trigsimoprimero 177
- Canto Trigsimosegundo 183
- Canto Trigsimotercio 189
- Canto Trigsimocuarto 195
-
-
- PURGATORIO
-
- Canto Primero 203
- Canto Segundo 207
- Canto Tercero 211
- Canto Cuarto 217
- Canto Quinto 223
- Canto Sexto 229
- Canto Sptimo 235
- Canto Octavo 241
- Canto Nono 247
- Canto Dcimo 251
- Canto Undcimo 255
- Canto Duodcimo 261
- Canto Dcimotercio 265
- Canto Dcimocuarto 271
- Canto Dcimoquinto 277
- Canto Dcimosexto 283
- Canto Dcimosptimo 289
- Canto Dcimoctavo 293
- Canto Dcimonono 299
- Canto Vigsimo 305
- Canto Vigsimoprimero 311
- Canto Vigsimosegundo 315
- Canto Vigsimotercio 321
- Canto Vigsimocuarto 325
- Canto Vigsimoquinto 331
- Canto Vigsimosexto 337
- Canto Vigsimosptimo 343
- Canto Vigsimoctavo 347
- Canto Vigsimonono 351
- Canto Trigsimo 357
- Canto Trigsimoprimero 361
- Canto Trigsimosegundo 367
- Canto Trigsimotercio 373
-
-
- PARAISO
-
- Canto Primero 381
- Canto Segundo 385
- Canto Tercero 391
- Canto Cuarto 395
- Canto Quinto 399
- Canto Sexto 403
- Canto Sptimo 409
- Canto Octavo 413
- Canto Nono 419
- Canto Dcimo 425
- Canto Dcimoprimero 431
- Canto Dcimosegundo 435
- Canto Dcimotercio 441
- Canto Dcimocuarto 447
- Canto Dcimoquinto 451
- Canto Dcimosexto 457
- Canto Dcimosptimo 463
- Canto Dcimoctavo 467
- Canto Dcimonono 471
- Canto Vigsimo 477
- Canto Vigsimoprimero 483
- Canto Vigsimosegundo 489
- Canto Vigsimotercio 495
- Canto Vigsimocuarto 499
- Canto Vigsimoquinto 505
- Canto Vigsimosexto 511
- Canto Vigsimosptimo 517
- Canto Vigsimoctavo 523
- Canto Vigsimonono 529
- Canto Trigsimo 535
- Canto Trigsimoprimero 541
- Canto Trigsimosegundo 547
- Canto Trigsimotercio 553
-
-
-
-
- SE ACAB DE IMPRIMIR EN LOS TALLERES
- GRFICOS, BAJO LA DIRECCIN DEL
- DEPARTAMENTO EDITORIAL DE LA
- SECRETARA DE EDUCACIN
- PBLICA, EL 18 DE NOVIEMBRE,
- EN EL AO DEL SEXTO
- CENTENARIO DE LA
- MUERTE DEL
- POETA.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA DIVINA COMEDIA ***
-
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-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
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-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
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-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
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-
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
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-The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the
-mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its
-volunteers and employees are scattered throughout numerous
-locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt
-Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to
-date contact information can be found at the Foundation's web site and
-official page at www.gutenberg.org/contact
-
-For additional contact information:
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- gbnewby@pglaf.org
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
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-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
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-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
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-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
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-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
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-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-
diff --git a/57303-h/57303-h.htm b/57303-h/57303-h.htm
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-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
-to check the laws of the country where you are located before using this ebook.
-
-Title: La Divina Comedia
-
-Author: Dante Alighieri
-
-Translator: Manuel Aranda y Sanjuan
-
-Release Date: June 10, 2018 [EBook #57303]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA DIVINA COMEDIA ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Coln, The University of Toronto and
-the Online Distributed Proofreading Team at
-http://www.pgdp.net (This file was produced from images
-generously made available by The Internet Archive)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 57303 ***</div>
<p class="box">Nota del Transcriptor:<br/><br/>
@@ -18493,381 +18455,7 @@ height="89" alt="" title="" /></div></div>
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of La Divina Comedia, by Dante Alighieri
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA DIVINA COMEDIA ***
-
-***** This file should be named 57303-h.htm or 57303-h.zip *****
-This and all associated files of various formats will be found in:
- http://www.gutenberg.org/5/7/3/0/57303/
-
-Produced by Carlos Coln, The University of Toronto and
-the Online Distributed Proofreading Team at
-http://www.pgdp.net (This file was produced from images
-generously made available by The Internet Archive)
-
-Updated editions will replace the previous one--the old editions will
-be renamed.
-
-Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright
-law means that no one owns a United States copyright in these works,
-so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United
-States without permission and without paying copyright
-royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part
-of this license, apply to copying and distributing Project
-Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm
-concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark,
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-specific permission. If you do not charge anything for copies of this
-eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook
-for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports,
-performances and research. They may be modified and printed and given
-away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks
-not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the
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-START: FULL LICENSE
-
-THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
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-Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full
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-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this
-agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm
-electronic works. See paragraph 1.E below.
-
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the
-Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection
-of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual
-works in the collection are in the public domain in the United
-States. If an individual work is unprotected by copyright law in the
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-claim a right to prevent you from copying, distributing, performing,
-displaying or creating derivative works based on the work as long as
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- most other parts of the world at no cost and with almost no
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-derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not
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-* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed
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- legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty
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-* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
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-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project
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-are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing
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-trademark. Contact the Foundation as set forth in Section 3 below.
-
-1.F.
-
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
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-other medium, a computer virus, or computer codes that damage or
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-accordance with this agreement, and any volunteers associated with the
-production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm
-electronic works, harmless from all liability, costs and expenses,
-including legal fees, that arise directly or indirectly from any of
-the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this
-or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or
-additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any
-Defect you cause.
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of
-computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It
-exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations
-from people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
-www.gutenberg.org
-
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the
-mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its
-volunteers and employees are scattered throughout numerous
-locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt
-Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to
-date contact information can be found at the Foundation's web site and
-official page at www.gutenberg.org/contact
-
-For additional contact information:
-
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-
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-
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