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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 44529 ***
+
+ Nota del Transcriptor:
+
+
+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
+
+ Páginas en blanco han sido eliminadas.
+
+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
+
+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
+ han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
+
+
+
+
+ DULCE NOMBRE
+
+
+
+
+ Es propiedad de la autora. Derechos de reproducción y traducción
+ reservados para todos los países, comprendidos Suecia, Noruega y
+ Rusia.
+
+ Copyright 1921 by Concepción Espina y Tagle.
+
+ Hechos los depósitos que marca la ley para las repúblicas
+ americanas.
+
+ ARTES DE LA ILUSTRACIÓN, Provisiones, 12.--Madrid
+
+
+
+
+ CONCHA ESPINA
+
+
+ DULCE NOMBRE
+
+ (NOVELA)
+
+
+ [Ilustración]
+
+
+ GIL BLAS
+ RENACIMIENTO
+ SAN MARCOS, 42
+ MADRID
+
+
+
+
+OBRAS DE CONCHA ESPINA
+
+
+_La Niña de Luzmela_ (novela, 2.ª edición).
+
+_Despertar para morir_ (novela, 3.ª edición).
+
+_Agua de nieve_ (novela, 3.ª edición).
+
+_La Esfinge Maragata_ (novela premiada por la Real Academia Española,
+3.ª edición).
+
+_La Rosa de los Vientos_ (novela, 2.ª edición).
+
+_Al amor de las estrellas_ (Mujeres del Quijote).
+
+_Ruecas de marfil_ (novela, 1.ª edición).
+
+_El jayón_ (drama en tres actos premiado por la Real Academia Española).
+
+_Pastorelas._
+
+_El metal de los muertos_ (novela, 2.ª edición).
+
+_Dulce Nombre_ (novela).
+
+
+TRADUCCIONES
+
+Al inglés:
+
+_La Esfinge Maragata._ _La Rosa de los Vientos._ _El jayón_ (novela).
+_El metal de los muertos._
+
+Al alemán:
+
+_La Esfinge Maragata._ _El jayón_ (drama). _El metal de los muertos._
+
+Al italiano:
+
+_El jayón_ (drama y novela). _Al amor de las estrellas_ (mujeres del
+Quijote). _Pastorelas._
+
+Al francés:
+
+_La Esfinge Maragata._
+
+
+EN PREPARACIÓN
+
+_Vaqueiros de alzada_ (novela).
+
+
+
+
+PRIMERA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+EL MOLINO DEL ANSAR
+
+
+--Oye, molinero!
+
+Volvióse a escuchar Martín Rostrío.
+
+--¿Qué hay?
+
+--Necesito hablarte.
+
+Como era don Ignacio Malgor el que le llamaba, y con acento un poco
+extraño, el molinero acabó de erguirse sobre el _cimadal_.
+
+--Cuando quieras.
+
+--¿Dónde?
+
+--Pues... aquí.
+
+--No vamos a entendernos con este ruido.
+
+Observó Martín un instante al indiano, presintiendo algo insólito en la
+conferencia. Vigiló con mirada solícita el local, y preguntó:
+
+--¿Es un asunto largo?
+
+--Según...
+
+Una mujer, sosegada y madura, teje su calceta a un extremo del salón,
+sentada en un celemín puesto del revés. A pocos pasos de ella, una
+joven, niña por las trazas, endeble y menuda, se apoya en el muro,
+obstinada en mirar cómo surte la harina amarillenta desde el _estrangol_
+hasta el cesto de bañías, hondo y reluciente, a medio colmar.
+
+--Poco tienes que decir, Tomasa--pronuncia la tejedora:
+
+--Poco... ¿y usted?
+
+--Yo, menos, hija; pero... no falta quien platique.
+
+--No.
+
+Se vuelven a un tiempo hacia los dos hombres acodados sobre el derrame
+de una ventana, en íntima conversación, lo más lejos posible de las
+muelas.
+
+--Se me hace--insinúa la moza con un gesto elocuente--que están
+apalabrando a Dulce Nombre.
+
+--Mujer, ¿tan de súpito?
+
+--¡Vaya!
+
+--Pero, ¿de verdad la quiere «éste»?
+
+--Así dicen.
+
+--¿Con buen fin?
+
+--Ya lo veremos.
+
+--¿Y Manuel Jesús?
+
+Se encoge Tomasa de hombros; por su semblante desgraciado y turbio pasa
+un temblor arisco.
+
+--¡Qué sé yo!
+
+Alfonsa, que tiene caída en el regazo su labor, suspira levantándola; se
+le acerca la joven, y continúan hablando, envuelto su murmullo en el
+ronco estrépito de la molienda.
+
+Anchurosa es la habitación, clara y desnuda, con luces a tres fachadas;
+los aparatos molineros ocupan el cuarto muro alzando su maderaje de
+nogal, que se dora con el polvillo tenue del maíz; algunos bancos toscos
+orillan las paredes, y clarean también, lo mismo que el solado de
+madera. Toda la cuadra se viste con el tul caliente y balsámico,
+producido por la trituración.
+
+Este «molino del ansar», el más importante de la comarca, señero y
+orgulloso en la mies, tiene dos pisos. En el de arriba se oyen ahora
+pasos y trajines matinales: alguien canta y asea las habitaciones
+convertidas en hogar.
+
+Fuera, los árboles, densos y centenarios, se alejan del edificio y huyen
+por la lera del Salia, perdiéndose de vista camino de una hoz. El valle,
+estrecho y profundo, linda con las montañas eminentes, sin más salida
+que el escobio por donde el río baja hasta la mar: de aquel lado norteño
+suena el Cantábrico detrás de las cumbres, cuando las galernas enfurecen
+las playas y el viento del Norte rola devastador.
+
+A lo largo de esta serranía verde, alta y misteriosa, van los
+pueblecillos estirándose encima de la vega, comunicados entre sí por un
+camino real: Paresúa, Luzmela, Rucanto, Cintul, con otros vecindarios
+reducidos, labradores, apacibles, constituyen la vecindad comarcana,
+humedecen sus huertos en las mismas regonas montaraces y se tienden
+unos a otros, para más íntima ayuda, los atajos y las camberas.
+
+Algunos solares infanzones, desmerecidos la riqueza y el poder, solivian
+el escudo en estas montañas ilustres por su historia independiente, que
+ha venido a ser para la raza un penacho y un blasón.
+
+Y todo el hechizo del paisaje, su hermosura y su altivez, circuyen al
+molino, como un halo, en esta mañana del otoño, melancólica y tardía,
+mientras Ignacio Malgor le dice a Martín junto a la ventana:
+
+--Pues sí, molinero; me gusta mucho tu hija y la quiero para mí.
+
+--¿Como Dios manda?
+
+--¡Naturalmente!
+
+Turbado y seducido calló Martín. La pausa le dió tiempo a recordar su
+condición cautelosa de montañés; echóse la boina a un lado con
+movimiento nervioso, y repuso:
+
+--Le doblas la edad.
+
+--Aun te quedas corto: he cumplido los cuarenta.
+
+--Ella diez y seis.
+
+--Por eso me gusta.
+
+--Y por lo galana, lista y noble.
+
+--También.
+
+--Vale un Potosí.
+
+--Yo soy rico...
+
+--Tendrás que esperar; la moza está en flor.
+
+--Traigo prisa, molinero.
+
+--¿Y si ella no te quiere?
+
+--Eso es cuenta tuya.
+
+--¿Cómo?
+
+--Sí; nadie mejor que tú la puede convencer.
+
+--Ándame aquerenciada con Manuel Jesús.
+
+--Amoríos de rapaces... ¡bah!
+
+Hay otro silencio.
+
+Los dos hombres miran cómo fluye el agua de la presa debajo de la
+ventana.
+
+A la linde bulliciosa de la corriente un cauce ondula su cabellera en
+una inclinación dulce y pensativa.
+
+--¿Qué me dices?--pregunta Malgor, cansado de aguardar.
+
+--¿Qué te voy a decir...? No lo sé. ¡Esta hija es lo único que
+tengo...!
+
+Tiembla lacrimosa la voz del padre. Al indiano le roe la duda de si
+aquella ansiedad es marrullería o es emoción.
+
+--No te la quito--promete--; vivirá cerca de ti.
+
+--Pero no la puedo obligar a que te quiera. Si buenamente lo
+consigues...
+
+--Ayúdame tú.
+
+Hace Martín un gesto desanimado y recorre con la mirada el vero del
+cauce.
+
+--Te regalaré el molino con todas sus pertenencias; dotaré a la
+niña--murmura el pretendiente.
+
+--Esta fábrica--responde el molinero sin pestañear, con imperceptible
+inquietud--vale diez mil duros.
+
+--No importa.
+
+--Y la huerta dos mil.
+
+--Así valiera más.
+
+--Traes mucho dinero, ¿eh?
+
+--¡Si me sirve para ser dichoso!
+
+Ahora es Martín el que observa a su amigo, dudando que el oro no
+contribuya siempre a la dicha.
+
+--Haré lo que pueda en tu favor... sin ningún interés.
+
+--Pues vale mi palabra tanto como una escritura; ya lo sabes: el molino
+es tuyo si Dulce Nombre es mía.
+
+Se incorpora el aldeano, muy derecha la postura y entonada la voz.
+
+--Desde que me le arriendas, casi de balde me le das... Soy pobre y
+agradecido... ¡Pero la hija no te la vendo!
+
+--¡Hombre, no lo tomes así! Te quise ayudar con la baratura de la finca
+sin conocer a la muchacha; juntos anduvimos a la escuela y siempre te
+guardé ley.
+
+--Como yo a ti.
+
+--Si al procurar mi felicidad trato de hacer la tuya, no me parece que
+te ofendo.
+
+--¡Claro que no...! Pero la gente es muy sospechosa y a ninguno de los
+dos nos conviene que se trasluzca lo que hablamos aquí. Dirán, si a mano
+viene, que trafico yo con la hija, y eso ¡ni por todo el oro del
+mundo...!
+
+Está el molinero muy arrogante, las manos en los bolsillos, la cabeza
+levantada, puestos los ojos con desdén en la espina del monte; es alto,
+cetrino, canoso, tiene la expresión cuidadosa y perspicaz, el aire
+displicente y señoril. A su lado, Malgor, de la misma estatura, más
+grueso, la cara enérgica, muy pálida, el cuerpo algo vencido, mira al
+campo, también, y siente que toda la melancolía del paisaje resbala
+hasta su corazón.
+
+De la otra punta de la sala llega un aviso adelgazado bajo las
+palpitaciones de la faena:
+
+--¡Martín, ven a maquilar!
+
+--Ya voy.
+
+El indiano le detiene con visible anhelo.
+
+--Volveré mañana por la contestación.
+
+--¿Tan pronto?
+
+--Lo que ha de ser, cuanto antes; no tengo paciencia.
+
+--Y de lo hablado, ¿guardarás el secreto?
+
+--Puedes estar tranquilo.
+
+Aun vacila Martín.
+
+--No vengas; será mejor que nos veamos anochecido, en el ansar, junto al
+puente de Cintul.
+
+--Muy bien.
+
+Los garrotes de Tomasa y Alfonsa aguardan en colmo. Las dos mujeres
+reciben al molinero llenas de curiosidad, entre alusiones y sonrisas.
+
+Pero él, impávido y socarrón, se vuelve hacia el niño que ha llegado con
+su cesto de grano rubio, lo vierte en la tolva y hunde en ella el
+maquilero para cobrar.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+DULCE NOMBRE
+
+
+Allá va el pretendiente, meditabundo, un poco triste; camina despacio y
+se detiene con frecuencia, como si tirase de él la voz juvenil que canta
+en el molino, una voz ardiente y pastosa de mujer que aduna su encanto
+con la endecha cristalina del río, las vibraciones armoniosas del aire y
+el suspiro de las hojas holladas en el sendero.
+
+El acorde profundo y manso de este cantar sacude a Malgor en todas las
+fibras de su alma.
+
+Se vuelve desde la penumbra del arbolado a contemplar el molino, y ve
+cómo Dulce Nombre, sin soltar de los labios la canción, procura dirigir
+el rumbo de una osada trepadora, dominante por las alturas del piso
+donde habita la molinera.
+
+Tal vez con el rabillo del ojo soslaya la niña su interés hacia el
+indiano, tan madrugador por los ambages de la selva. Ignora si aquel
+hombre sale de la fábrica, pero sospecha que ronda los contornos con
+enamorada intención. Para esta clase de suspicacias ninguna mujer cabal
+suele ser torpe, y en la molinerita corren parejas la comprensión y la
+hermosura.
+
+No olvida la tarde estival, reciente aún, de su conocimiento con Malgor.
+Estaba Dulce Nombre acompañando a su padrino en la torre de Luzmela
+cuando llegó el indiano.
+
+--¡Qué bonita ahijada tienes!
+
+--Ya lo creo... ¿No la conocías?
+
+--La he visto de lejos, como a las estrellas.
+
+--Y ahora, ¿qué te parece?
+
+--¡Incomparable!
+
+--Es hija de Martín.
+
+--Lo sé: puede estar orgulloso.
+
+--También yo, que la tuve en la pila bautismal y adivinando su belleza
+la llamé Dulce Nombre.
+
+--¡Dulce Nombre!--repitió el indiano con embeleso.
+
+Poco tardó la niña en retirarse, azorada bajo el chaparrón de los
+piropos y temiendo cohibir a los dos amigos con su presencia.
+
+Desde entonces recibe los homenajes del indiano, silenciosos, en miradas
+elocuentes y en paseos por las cercanías del molino. Oye decir que
+Malgor la juzga sin rival por lo hermosa en la comarca, y siente
+clavados en su vida los deseos de aquel hombre como un terrible aguijón.
+
+Hoy le ve, detenido, contemplándola desde la orilla del ansar, en rara
+actitud de tristeza y resolución, y presiente, de una manera vaga, que
+existe en aquella hora toda la fuerza decisiva de su porvenir. Quédase
+inmóvil, roto con la voz el cantar, angustiada por los presagios que le
+acuden aciagamente desde todas las lontananzas, en el viento caluroso
+que deshoja los árboles, en la altura de las nubes trasfloradas de luz,
+en la claridad verde que se difunde por el campo: la mañana entera se le
+sube al corazón lleno de augurios y ansiedades.
+
+Nunca hubiera sospechado la joven cosa maligna de aquellos minutos
+apacibles, de aquel día luminoso en la ausencia del astro paternal,
+diáfano por sí mismo, abierto poco a poco con una divina candidez; el
+celaje levantado y sonriente, los horizontes claros y sensibles como si
+quisieran estrechar el valle en amorosa intimidad: así los montes
+aprisionan la vaguada en una cadena suntuosa y azul, más entonado y
+profundo el color bajo la palidez serena de las nubes.
+
+Es que el ábrego, sin arreciar, sorbe las neblinas, purifica el
+ambiente, le templa y le colma de perfumes.
+
+Y Dulce Nombre no sabe cuál puede ser el engañoso camino por donde la
+mañana le oculte su traición. Buscándole está, al parecer, con los dedos
+entre los rizos anchos y trigueños que se le enrubian por la raíz, en lo
+alto de la frente y en la sien. Ha ido apartándose de la ventana con
+lentitud y se sienta ahora en el borde de su lecho recién mullido, muy
+pomposo, al uso de la aldea, vestido con telliza de flores. Después que
+ha enredado mucho su cabello, sin peinar todavía, deja caer las manos
+sobre la falda y permanece absorta, en la actitud impaciente del que
+espera y escucha.
+
+Percibe los ruidos familiares: el trajín de las muelas, el murmullo del
+río, la bravata de un gallo, los indefinibles rumores del viento en la
+selva y en la mies. No descubre la temerosa novedad que aguarda, y se
+abisma en una inquieta meditación.
+
+Piensa en su niñez melancólica, sin madre, privada de íntimas
+expansiones, renovando cada noche en el molino la insípida tertulia,
+acudiendo a la torre de Luzmela diariamente para recibir una lección. El
+padrino, Nicolás de Hornedo y Esquivel, solo y taciturno, más diestro en
+pedir alegrías que en ofrecerlas, enseñó a la niña a leer y escribir con
+algo más de gramática y un poco de otras disciplinas intelectuales; pero
+no la supo acompañar a sentir ni acertó a ver el opulento corazón que
+tenía entre las manos: para él la ahijada era un juguete, un motivo de
+orgullo y diversión. La mimaba y la quería ciego de egoísmo, sordo a las
+voces de aquella alma henchida de ternuras, ansiosa de confidencias y
+generosidades.
+
+Hasta que, durante el verano, Manuel Jesús Ayuso, el seminarista
+estudioso de Cintul, miró audazmente las flavas pupilas de Dulce Nombre,
+y anunció que dejaba los libros. En vano la madre del mozo, viuda y
+mísera, puso el grito en el cielo, desolada; cuando terminaron las
+vacaciones el estudiante no quiso volver al seminario y afirmó su
+propósito de convertirse en labrador. Sus cinco años de carrera le daban
+entre la gente cierto lustre; pero le ayudaban poco al trabajo material,
+y la bienhechora que le había pagado los estudios, una dama vecina,
+culpable de formar sacerdotes sin vocación, tuvo motivos para decir que
+Manuel Jesús era un holgazán.
+
+Entretanto, Dulce Nombre se entrega con furia al goce de querer. El
+relativo pulimento de su inteligencia sirve de estímulo a la romántica
+pasión, y vive la niña en plena fiebre sentimental, trasoñada y
+vibrante, medio loca por el cortejador que le dice «musa del bosque», le
+hace versos ripiosos, y ronda el molino a la luz de la luna.
+
+Maravilla se le antoja a la muchacha esta realidad. Su novio es fino y
+guapo, sabe humanidades y latín, compone rimas y la quiere con exquisito
+amor; ¿qué puede ella temer de otro hombre que pase, la mire y la
+encuentre hermosa?
+
+En sus labios vuelve a cuajarse el capullo de una sonrisa. Acércase de
+nuevo a la ventana. Ignacio Malgor ha desaparecido bajo la fronda a
+medio deshojar.
+
+Por cierto que el indiano tiene una expresión honda y fuerte,
+inolvidable, una mirada profunda y decidida, no exenta de dulzura, que
+absorbe las cosas con dominio de posesión.
+
+La moza se estremece al recordarlo así y queda envuelta en una racha del
+aire tibio. Se le alborotan los bucles; las entradas rubias del cabello
+le resplandecen como una corona sutil; el busto, inclinado y flexible,
+tiene la pura morbidez estatuaria. En el rostro, moreno y oval, no
+muestran las facciones una clásica perfección, pero se iluminan con los
+ojos pardos, magníficos, orlados de pestañas densas y oscuras, y luce en
+ellos el iris unas chispas de oro penetrantes como lanzas, unas
+variaciones rútilas y misteriosas que son el mayor encanto de la
+molinera.
+
+El aliento del Sur remueve los aromas de las plantas, concentrados y
+agudos. Hay en el huerto vecino menta verde, malva real, flores de
+maravilla, rosas de te, madreselva y jazmín, que reviven y trascienden
+mediante la benignidad de la témpora.
+
+Y a Dulce Nombre le perturban aquellas ondas de perfumes, casi
+violentas, unidas a las de su habitación que huele a espliego y a
+membrillos.
+
+Está impaciente la niña; su mirada primaveral se hunde en el campo de
+una manera delicada y temerosa.
+
+De pronto calla el molino: se ha parado el árbol trasmisor; brota el
+silencio del fondo de la casa y se extiende por los alrededores con
+secreta delicia.
+
+Este sigilo despierta con doble intensidad otros naturales murmullos:
+los saetines que borbollan y gorjean, el río que se va melodioso, el
+alma del bosque gimiente en los árboles y en las hojas; y dentro de la
+fábrica el jadeo brusco de un reloj, el latido de unos pasos que suben
+la escalera y se adelantan por el gabinete.
+
+--¿Qué haces?--pregunta Martín a su hija, un poco trémulo.
+
+--Nada.
+
+--¿Cómo nada?
+
+--Estoy... escuchando.
+
+--¿Y qué escuchas?
+
+--¡Qué sé yo...! Las voces del viento.
+
+--Pues oye una cosa que yo te diga.
+
+--¿Sí? ¿Una cosa...? ¡Ay!
+
+--¿Qué?
+
+--No; no la quiero saber.
+
+--¿Te da susto?
+
+--¡Calla, por Dios!
+
+Retrocede ante la noticia que augura. Trata de huir y el padre la sujeta
+con suavidad.
+
+Ella afronta la revelación; hubiera querido que la hora se eternizara
+sin descubrir aquel secreto, y no obstante le desea conocer.
+
+Está blanca, temblorosa. Tiene marchito el color fuerte de los labios,
+calientes las yemas de los ojos.
+
+--¿Qué es?--murmura.
+
+Comienza Martín a susurrar, persuasivo y halagador; parece que suplica,
+y manda: no consulta las proposiciones del indiano, sino que las pondera
+a la vez que se entusiasma con la suerte envidiable de la novia.
+
+Una respuesta indiscutible se desprende de aquel discurso; pero Dulce
+Nombre, sin hablar, mueve la cabeza con obstinación, mientras un trino
+melodioso rompe el silencio en el vano de la ventana: ligera y alegre
+cruza por el aire una golondrina.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+III
+
+LOS COPOS DE LAS HORAS
+
+
+Vuelve a andar el molino; crece el día muy despacio para la inquietud de
+la enamorada, que entra y sale cien veces en el local donde los humildes
+cosecheros se turnan esperando su molienda.
+
+Le parece a Dulce Nombre que en todos los semblantes hay una expresión
+reveladora, que los murmurios, apagados entre el ronquido de las
+piedras, están llenos de insidias y averiguaciones.
+
+No se equivoca. Por los contornos del valle corre ya la noticia de que
+el indiano se quiere casar con la niña de Rostrío. Nadie pone en duda
+que ella acepte o que el padre no la obligue al casamiento: ¡menuda
+boda!
+
+Se habla de Manuel Jesús con lástima y desdén: ¿para eso ahorcó los
+libros...? ¡Pobre infeliz...!
+
+Y coméntase la fortuna loca de la muchacha.
+
+--Bonita es, pero otras lo son más... Criada sin madre y con poco rigor,
+muy hecha a satisfacer su gusto, enseñada por don Nicolás en libros y
+finuras que no le pertenecen... Para señorita, que hubiese elegido el
+indiano a la de Barreda.
+
+--¡Mujer, no compares!--protesta Gil, un pastor embelesado por la
+molinerita.
+
+--Sí comparo, sí--replica Tomasa, muy tozuda--; la de Barreda no tiene
+dote, pero es una señora de principios.
+
+--Con treinta años lo menos.
+
+--Para don Ignacio más aparente que esta otra.
+
+--Por la edad.
+
+--Y por la educación.
+
+--Mira, no le des vueltas: Dulce Nombre lo tiene todo. Es guapa,
+graciosa, tan aguda que siente crecer la lana de los corderos, brotar
+las flores en el campo y caer los copos de las horas.
+
+--¡Pues no has dicho tú nada!
+
+--Sabe de lectura y de oraciones; sabe hablar y reír mejor que nadie en
+el mundo.
+
+--¡Echa, echa...!
+
+--Lo cierto es--interviene Alfonsa, sin levantar los ojos de su
+tejido--que esta chiquilla de Martín se lleva los corazones. Yo no
+entiendo de hermosuras, pero tiene un mirar que todo lo consigue.
+
+--¡Eso!--afirma Gil, impetuoso--yo he estado en Madrid... ¡Imagínate si
+habré conocido mujeres...! Y en África, al trato con las moras, que
+lucen los ojos más atroces del mundo; pues no los he visto nunca, jamás,
+como los de Dulce Nombre: las chispas de luz que le resplandecen a la
+vera de las niñas no son cosa de criaturas humanas.
+
+--¡Ay, hijo, qué exageraciones!--interrumpe la envidiosa--. De todos
+modos, esa iluminación que dices no se enciende para ti; la has visto
+por casualidad.
+
+--La he visto como tú ves al sol, que también sale para las víboras.
+
+--¡Lagarto!
+
+--¡Vaya, vaya; no os acaloréis, que está de Sur--recomienda Alfonsa,
+cachazuda, entre los dos porfiadores. Vuelve al molino, como Tomasa, con
+un deseo invencible de saber, y teme que la discusión malogre su
+curiosidad.
+
+Ambas mujeres han contado en Luzmela y Paresúa la entrevista madrugadora
+del indiano con Martín, y se conjetura el secreto de aquella visita,
+vislumbrado al través de muchos detalles elocuentes.
+
+Porque Malgor iba en su tílburi a media mañana por la carretera, muy
+afanoso, y el chaval que le sirve dijo luego que su señor se había
+detenido en Cintul para tener una larga conferencia con la madre del
+seminarista.
+
+Volvió a Luzmela el pretendiente, dejó el cochecillo en su casa y subió
+a la torre, donde estuvo de palique con don Nicolás hasta cerca de las
+dos. Rosaura, la mayordoma del hidalgo, le contó a la panadera que los
+amigos habían discutido con mucha tenacidad. Fuése Malgor desde allí a
+ver al señor cura, sin permitirse un descanso para comer. El cartero le
+encontró en la rectoral; como ya estaba imbuído por los rumores
+populares, se fijó en que don Ignacio tenía los ojos febriles y muy
+acentuada la palidez, y le pareció conveniente divulgar tales
+observaciones mientras repartía la correspondencia....
+
+Diríase que el ábrego, caliente y murmurador, aventaba en los poblados
+las noticias metiéndolas entre las ranuras de las ventanas,
+arrastrándolas por las mieses, alzándolas hasta los invernales. Del
+monte viene Gil y ya sabe de aquella novedad lo mismo que la gente del
+llano.
+
+Y parece que las suposiciones y los descubrimientos deben hoy arrumbar
+con las aguas del molino y patentizarse en las roncas espumas. Así los
+labrantines que tienen un celemín de grano acuden a formar ávido rolde
+en torno a los manaderos de la harina.
+
+Las palabras y las ruedas zumban en el salón bajo el polvo del maíz; en
+el canal bulle el rebalaje y saltan las chispas del rodete poblando de
+sones extraños toda la fábrica; silbidos y cuchicheos, estertores y
+arrullos que se extienden como un canto fuerte y misterioso encima del
+edificio.
+
+Siente Dulce Nombre que todo aquel tumulto la persigue, busca, sin saber
+dónde, algún consuelo, y sube una vez más a su dormitorio: en la
+incertidumbre de aquel día ha registrado los rincones familiares con
+loca impaciencia, sin que le sirvan de refugio.
+
+Se abre al ocaso una de sus ventanas sobre el río y a ella se acoge,
+atraída desde el cielo por la hendedura roja que el occidente descubre.
+
+Está el aire templado y limpio, llena la hora de sublime placidez y
+recibe la niña una secreta esperanza de aquel celaje roto bajo el cual
+agoniza el sol: no sabe que la belleza de las cosas vive en ella misma
+como un reflejo inmortal; pero intuye, vagamente, el poder de la divina
+gracia, y se entrega a su influjo con anhelo sobrehumano.
+
+Las nubes luminosas del poniente levantan hacia sí aquel abrumado
+corazón, y Dulce Nombre recobra un poco de serenidad. Está segura de
+que no ha prometido nada a su padre; no, al contrario, le dijo con mucha
+firmeza:
+
+--Soy novia de Manuel Jesús; no quiero a _ese señor_--. Una y otra vez
+repitió la misma negativa, sin oír las súplicas ni las reflexiones, sin
+atender, siquiera, a los mandatos.--Soy novia de Manuel Jesús; no quiero
+a _ese señor_.
+
+Martín no logró arrancarle otra respuesta. Depuso el tono autoritario,
+nuevo en él, y acudió a los reproches:
+
+--Es la primera cosa que te pido... Yo me he sacrificado por ti; me pude
+casar y por no darte madrastra vivo sin mujer en los años mejores de mi
+vida...
+
+Habló lleno de pesadumbre y amargura, con esa propiedad sobria y certera
+que el pueblo montañés infunde a su lenguaje.
+
+La muchacha le atendía con la penetración abierta y sensible propia de
+la raza. Iba sintiéndose culpable de rebelión y de ingratitud, pero su
+brío cantábrico la obligaba siempre a responder:
+
+--No quiero a _ese señor_.
+
+Y sus mismas palabras al sonar le daban la certidumbre de un argumento
+irrebatible.
+
+Acaso al padre le causaban idéntica impresión. Por eso no llegó a recaer
+en el enojo; se mantuvo serio en la tristeza y dejó a la niña para
+entregarse al trabajo. Hasta la hora de comer no volvieron a verse.
+Ninguno de los dos tenía apetito y cambiaron las frases justas, sin
+aludir a la gran preocupación que les acongojaba.
+
+Tornó después cada uno a sus quehaceres, huyéndose en lo posible,
+silenciosos, cohibidos, temiendo encontrarse delante de la cena.
+
+Nunca había sucedido aquéllo. El padre, solemne y reconcentrado, fué
+para la muchacha benévolo de continuo, la cuidó con solicitud, la dejó
+hacer su gusto con frecuencia, mientras ella le trataba como a un amigo
+huraño y servicial a quien se conoce poco y se le quiere mucho.
+
+Ahora no sabe si le empieza a conocer y va a dejar de quererle. Se
+asusta de aquella situación tan repentina y extraña y gozaría empujando
+al tiempo, que la ha de resolver.
+
+Por la noche hablará con su novio desde el portel del huerto; le ha
+mandado un aviso, impaciente por confiarle su ansiedad y apoyarla en el
+tesón varonil: necesita que Manuel Jesús la socorra pronto.
+
+Y no le espera como de costumbre en la ventana, o en el umbral por donde
+cruzan los veceros del molino: quiere verle con reserva, pródiga hoy de
+la cita solitaria que nunca le concede. Cae su huerto por detrás de la
+casa a la orilla del cauce, lindando con el bosque: es un lugar
+escondido muy favorable al amor.
+
+Dulce Nombre suspira con oculta zozobra; luego sube la mirada desde el
+campo regadío, muelle y jugoso, y la envuelve en el ropaje del
+crepúsculo, donde se apaga el día.
+
+Una mano se posa en el hombro de la meditabunda, que se estremece como
+si la despertaran.
+
+--Dice tu padre que bajes a maquilar; él tiene que salir.
+
+--¿A esta hora?
+
+--Eso parece.
+
+Y Tomasa, que sirve de emisario con harta diligencia, se queda mirando
+fijamente a su amiga, traspasándola con los ojos aviesos.
+
+Dulce Nombre apenas la ve; tiene la imaginación en tortura; ¿adónde irá
+su padre? Nunca deja el molino hasta que, después de cenar, sale un rato
+a la taberna, ya suspendido el trajín.
+
+--Y Camila, ¿qué hace?--pregunta, resistiéndose con interior desgano a
+caer en el bullicio del salón.
+
+Sigue Tomasa clavando su curiosidad en la molinera.
+
+--No lo sé--responde.
+
+Es feucha, nerviosa, chiquita; se mueve con una inquietud resbalosa de
+reptil, en tanto que Dulce Nombre decide:
+
+--Allá voy.
+
+Y aun se queda un instante contemplando desde la ventana el cielo
+misterioso del anochecer.
+
+
+
+
+IV
+
+ALMAS TORCACES
+
+
+Antes de volver a la sala busca Dulce Nombre a Camila, una solterona de
+medio siglo, criada y gobernadora al mismo tiempo en aquel hogar.
+
+La encuentra en el corredor que une a la cocina con la cuadra molinera,
+en el piso bajo.
+
+--¿Adónde va mi padre?
+
+--Al pueblo debe ir, porque me ha pedido una blusa limpia.
+
+Con relación al ansar el pueblo es Luzmela, el vecindario más próximo,
+cabeza de partido en el valle.
+
+Camila, al responder, se cruza de brazos muy preocupada. Tiene ella la
+costumbre de abismarse en hondas cavilaciones por cualquier motivo y
+aquel día están sucediendo cosas muy extrañas: oye la buena mujer
+palabras sueltas que la perturban, sufre con la desazón de Martín y de
+la niña, y anda torpe, recelosa, llena de inquietudes.
+
+Allí se queda, en la oscuridad del carrejo, mientras la joven,
+pensativa, define:
+
+--Va a consultar con mi padrino.
+
+Y entra en el salón. De cerca la sigue Tomasa, avizora y entrometida.
+
+El coro de veceros se distribuye en el local donde arden ya dos lámparas
+eléctricas, altas y flojas, incapaces de prestar un servicio adecuado.
+
+Las mujeres que llevan labor se sientan en sus garrotes bajo aquellas
+lágrimas de luz, y tejen o zurcen con bastante dificultad, en tanto que
+las lenguas se despachan a su gusto; los chiquillos retozan; algún mozo
+que vuelve del trabajo se hace allí el encontradizo con la muchacha de
+su predilección; acaso alguna vieja, medio dormida junto al _cimadal_,
+pasa las cuentas del rosario entre los dedos marchitos: es la hora de
+las críticas, de las oraciones y los cortejos.
+
+Y en el molino se explayan bien estas costumbres pueblerinas al influjo
+de la ocasión.
+
+La presencia de Dulce Nombre cortó un poco el hilo de las pláticas.
+Fuése la niña derecha hacia las tolvas para hacerse cargo del maquilero,
+y se quedó así al margen de la concurrencia, con semblante distraído,
+procurando estar sola en medio de la gente.
+
+Muelen hoy las tres piedras y cada pueblo comarcano tiene en el local su
+representación; pocas tardes se ve la aceña tan favorecida. Los que han
+recogido su porción de molienda se detienen, ronceros, aguardando a los
+demás para tener compañía en el retorno o pretexto de oír lo que se
+murmura.
+
+Vuelven a hilvanarse las conversaciones en la más apartada orilla de las
+muelas; Tomasa refiere alguna cosa con todo el secreto posible, y en
+otro grupo se lamenta una mujer de Rucanto.
+
+--¡Ya son cortas las tardes!
+
+--Sí--dice una coloñera de Cintul--; se hace noche en un vuelo y están
+medrosos los caminos.
+
+--Pues, mira, ahí tienes buena compaña.
+
+Llega muy presurosa Encarnación, la madre de Manuel Jesús, posa el
+canasto de maíz y descubre en el gesto, en las alusiones y en la
+sonrisa, los deseos que tiene de contar algo muy importante.
+
+Es una mujer enfermiza y trabajada, con restos de hermosura: tiene el
+acento algo brusco y una propensión a ablandarle en forma de sollozo.
+Está muchas veces hablando con aspereza y al roce de una emoción se le
+convierten las frases en gemidos.
+
+Hoy se muestra exaltada y gozosa. Su aspecto y sus ademanes han atraído
+en seguida la atención general. Sabe que produce interés, y enfilando su
+garrote con el último que llegó, dice jovialmente:
+
+--Buenas horas de venir ¿eh? No he podido más: estuve de negocios.
+
+Se estrecha un círculo a su alrededor; la comentada visita del indiano
+a Cintul acude a la memoria de cada uno; desde las tolvas se acerca
+Dulce Nombre a su pesar, y Encarnación, que la aborrece, según dicen,
+pone en ella los ojos con dulzura.
+
+--Pues sí--añade--, estuve tratando del viaje de Manuel Jesús.
+
+--¿El viaje...?
+
+--¿Se va...?
+
+--¿Vuelve a los estudios?
+
+Estas preguntas simultáneas y lógicas se interrumpen bajo el peso de la
+inesperada contestación:
+
+--Embarca para las Américas.
+
+--¿Cómo?
+
+--¿Cuándo?
+
+--Pero ¿es verdad?
+
+En el ímpetu de las interrogaciones suena ronca la de la molinera
+murmurando:
+
+--¿Qué dice?
+
+Hay una perplejidad angustiosa en estas dos palabras, que se extravían
+entre el mugido de la faena.
+
+Y de pronto Gil, sin permiso, diligente y previsor, empuja el tosco
+resorte que detiene el trabajo.
+
+Una paz benigna se establece en el molino; bajo el suelo discurre el
+agua borbollante, sopla el viento en el vano oscuro de la puerta.
+
+Sonríe Encarnación, pasea la mirada con altivez por el auditorio, y
+repite, muy despacio, llena de solemnidad:
+
+--Se embarca para las Américas.
+
+--Pero ¿quién?--porfía incrédulo el pastor.
+
+--Manuel Jesús.
+
+--¿Y cómo ha sido eso?--arguye Alfonsa, con los brazos en jarras, en el
+colmo de la sorpresa. Todos los semblantes, todas las averiguaciones
+denotan el asombro, mientras las miradas buscan inquisitivas a Dulce
+Nombre, que se apoya en la pared junto a la coloñera de Cintul.
+
+Es demasiado joven la novia para disimular; abre los cándidos ojos con
+descubierta desolación, y tiene deshojadas las rosas de las mejillas.
+
+La madre del viajero se explica al fin, recreándose en la expectación
+que produce y suscitando una lluvia de nuevas exclamaciones.
+
+--Lo que sucede es que esta mañana, de manos a boca, fué don Ignacio
+Malgor a proponerme el embarque del hijo para Cuba. Quiere mandarle allá
+empleado a su casa de comercio, con muchísimos duros al mes, pagado el
+viaje, los vestidos y cuanto necesite... Quedéme de una pieza. Por
+mí--le contesté--, de mil amores, que para el campo no sirve y ya sabe
+que me colgó los hábitos.--Sí, sí--dijo, muy al corriente de todo. Pero
+como estaba el muchacho en el monte no pudimos convenir nada y hablamos
+de otras cosas buenas para mí. Este señor pretende sacarnos adelante...
+No hay mal que cien años dure...; bastante desgraciada he sido...
+
+La voz se le iba rompiendo en un tono de llanto. Un aire de
+estupefacción mantenía en suspenso las interrupciones latentes en el
+concurso, hasta que Gil abrió camino a la impaciencia de todos:
+
+--¿Y Manuel, consiente?
+
+--Sí.
+
+Dulce Nombre no se había desmayado nunca. Sintió que se le hundían los
+ojos y las piernas se le doblaban; un frío intenso y húmedo le apretaba
+las sienes.
+
+--Me voy a caer--se dijo.
+
+Pestañeó muy de prisa, irguió el cuerpo sostenido en el muro, se pasó la
+mano por la frente. Y permaneció derecha: el esfuerzo de su voluntad la
+obligó a sonreír, mientras Encarnación respondía, observando a la
+muchacha, de reojo:
+
+--Sí, consiente; los hombres son así, como las veletas: no se puede
+contar con ellos...
+
+Callaba, con insidia, que el joven sólo se hubo resignado a partir
+después de una larga y trabajosa conferencia con Malgor.
+
+--Entonces, ¿cuándo es la marcha?--pregunta la vecina de Cintul.
+
+--¿La marcha? A escape. Con dinero todo se arregla en seguida. El barco
+sale de Torremar el diez y nueve: estamos a quince...
+
+--¡Pues échale un galgo a Manuel Jesús!--interrumpe Tomasa, certera y
+alusiva--¡las cosas que se ven!
+
+Y Dulce Nombre, silenciosa, algo insegura, deja el apoyo del hastial,
+atraviesa el salón y con las dos manos finas y ágiles empuja el
+mecanismo de la faena.
+
+Vuelve a manar el polvo de maíz por los tres buzones harineros, y a la
+muchacha le parece que esconde su espantoso quebranto en el ruido
+estridente de la masticación. A su lado está Gil muy servicial; la mira
+y habla, pero ella no le entiende; hunde los dedos en la masa olorosa de
+la harina, los ojos en una visión ausente, los pensamientos en una
+tristeza insondable.
+
+En la otra punta de la sala revive la murmuración, crecen los
+comentarios, y los habladores acaban por relacionar la próxima ausencia
+de Manuel Jesús con los viajeros de cada familia. No hay quien no
+recuerde allí con lástima y angustia a su emigrante: las playas remotas
+de Ultramar conocen bien a los mozos de esta leva que no se acaba
+nunca, de esta huída loca y triste, lejos de los campos españoles.
+
+Recapacita la mujer de Cintul y le dice a Encarnación:
+
+--Puede que tenga tiempo de mandar a mi hijo por el tuyo alguna cosa.
+
+--¿No está en Buenos Aires?--inquiere Antón el campanero, que se ha
+detenido en la aceña a fumar un cigarro.
+
+--Sí.
+
+--No es la misma nación.
+
+--¿Pues adónde va éste?
+
+--A la Habana.
+
+--Bueno; pero también cae a la banda de allá.
+
+--Muy distante.
+
+--¿No es todo ello una república?--averigua Alfonsa, intrigada.
+
+El campanero, algo dudoso, tarda en responder.
+
+--¡Claro!--afirma Encarnación con aplomo--. Por eso se ganan tantos
+caudales.
+
+--Mis hermanos--dice Tomasa--no han ganado allí más que la muerte.
+
+--Porque estaban comalidos como tú--replica la madre del viajero,
+molesta contra el tono sombrío de la joven.
+
+La cual, sin despedirse, toma su canasto y sale bruscamente a la
+oscuridad de los senderos.
+
+Magdalena, una vecina de Paresúa que está esperando a otra, habla de un
+muchacho que tiene en Chile y pregunta si le podrá ver Manuel Jesús.
+
+--Para mi cuenta, no--responde el campanero, y Alfonsa arguye:
+
+--Quedará más arriba esa población.
+
+Lena, como la llaman en el valle, insiste:
+
+--Dificulto yo que el mi chiquillo no haya traspuesto por allí: él,
+después de andar muchos días por el mar, anduvo también en los trenes.
+
+--Escríbele que baje a la Habana--resuelve Alfonsa.
+
+Y Antón mueve la cabeza con inseguridad.
+
+--Me parece que es distinto el país.
+
+Suenan sus frases limpiamente porque ha terminado la molienda.
+
+Dulce Nombre, que llenaba las tolvas sin cesar con la ayuda del pastor,
+ha despachado el último cesto de la harina: se acabó la jornada.
+
+Está la moza pálida y grave con el maquilero en la mano, los ojos
+distraídos, los labios serios y desdeñosos.
+
+Ya no hay motivo para retardar el desfile, que empieza lentamente.
+
+La coloñera de Cintul, va a salir con Encarnación, cuando retrocede
+ésta, posa el canasto y se dirige a Dulce Nombre:
+
+--No tengo yo la culpa de lo que pasa--alude con el acento lloroso--, es
+el destino: tú naciste para señora.
+
+Le da un abrazo; la joven, hierática y muda, se estremece sin contestar
+ni corresponder.
+
+Han desaparecido los veceros en la tiniebla de la noche y aun se rebulle
+Gil por el salón; repite la despedida, ofrece sus servicios, sacude el
+celemín, hasta que la molinera pronuncia, inmóvil y extraña:
+
+--Vete con Dios.
+
+
+
+
+V
+
+EL ETERNO MANANTIAL
+
+
+Están inapetentes los tres comensales y la colación, silenciosa y
+ligera, se despacha en cinco minutos.
+
+Sale Martín, como todas las noches, del molino, hermético el rostro,
+mesurado el ademán. Camila recoge los cacharros de la cena y no pregunta
+a Dulce Nombre qué se le pierde fuera de casa a tales horas; la ve
+atravesar el cortil, oye quejarse a la vilorta del huerto, comprende que
+la muchacha acude a una cita de amor, y se cruza de brazos con su
+natural sentimiento de cavilación y pesadumbre. Ella quiere a la niña
+con blando corazón de abuela; se puso a cuidarla desde que la madre la
+dejó en la cuna, y se derrite en inútil desvelo por aquella juventud
+solitaria y briosa, llena de pasión: la muchacha es para Camila un
+secreto inviolable, un misterioso hechizo, la única razón de vivir y
+padecer...
+
+Es el huerto breve y humilde, asurcano del bosque; tiene un plantel de
+legumbres, una colonia de rosales; macetas con semilleros, trepadoras
+que suben a la casa; el cercado es de espinos, la portilla exterior de
+madera gimiente como la del corral.
+
+En aquélla se para Dulce Nombre midiendo la sombra con los ojos fijos y
+empañados, rotos los pensamientos por el dolor. Ya debía estar allí
+Manuel Jesús, que nunca se hace esperar.
+
+Tienden las nubes su dosel oscuro sin el raudal celeste de los astros;
+los hálitos del viento se han dormido y en las ramas curvas de los
+árboles desfallecen las hojas antes de caer.
+
+Dulce Nombre se agita en la soledad esperando al que no llega, anhelante
+de amor y desconsuelo. A cada segundo pierde una esperanza; aguza el
+oído con el afán de sorprender unos pasos en la trocha que desde el
+ansar conduce hasta Cintul.
+
+Pero el ritmo secreto de la noche late con los arroyos desgajados de las
+montañas, con el río que huye serenado y el tiempo que se filtra en los
+arcanos de la eternidad. Ningún otro rumor tiembla en el aire, y la
+sensación de un estado transitorio oprime la conciencia de la moza:
+siente que el augusto ensueño de su alma fluye también, en el continuo
+deslizarse de las corrientes de la vida.
+
+En el reloj de Luzmela se abren las horas con unas campanadas apacibles:
+son las diez.
+
+--¡Qué tarde!--murmura la niña, y rompe a llorar con desesperación
+infantil; le parece que está sola en el mundo, ¡no arde en la noche más
+estrella que la de su corazón!
+
+En el egoísmo de su quebranto olvida la muerte silenciosa de las flores
+deshojadas al lado suyo, el temblor de las plumas abandonadas por el
+otoño en el seno de los nidos: la muchedumbre de tristezas consumidas a
+cada instante en el eterno devenir.
+
+Se dobla sollozando, convulsa, desmayadas las trenzas en los hombros,
+con la frente escondida entre las manos, y su queja late por las costas
+del río, perdida en el murmullo de las aguas: es un átomo nuevo del
+dolor que va a nutrir los rugidos misteriosos de la mar.
+
+Aun se resiste Dulce Nombre a su fracaso; escucha con avidez, registra
+la sombra, lleva los ojos a las nubes como si buscase en sus repliegues
+la clave del enigma, y al fin retorna al molino en la más cruel
+desolación, sin comprender una palabra del oscuro libro de los cielos.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VI
+
+LA PENITENCIA
+
+
+A la misma hora, en Cintul un hombre enamorado y voluntarioso mordía su
+dolor, campo afuera, por el vero del ansar.
+
+Muchas veces tomó un camino y otras tantas desanduvo los pasos: aquel
+hombre era Manuel Jesús.
+
+Había ofrecido a don Ignacio Malgor partir a la mañana siguiente, y
+embarcarse en Torremar para Cuba a los tres días. Deseaba cumplir su
+promesa y no sentía remordimientos por haberla empeñado, aunque
+envolviera una renuncia al amor de Dulce Nombre.
+
+Llegó a este acuerdo después de una batalla dolorosísima entre la
+conciencia y la pasión, frente a extraño rival que abordaba el asunto de
+una manera insólita:
+
+--Los dos pretendemos a esa niña: yo me puedo casar con ella
+inmediatamente, rodearla de comodidades y de halagos, poner a su alcance
+los bienes de la tierra, ¿y tú?
+
+--Puedo sólo hacerla esperar, mientras aguardo a ser labrador.
+
+--¿Y entonces?
+
+--Será mi labradora.
+
+--¿Atada al yugo de tu pobreza?
+
+--Sí.
+
+--¿Envejecida y doliente como tu madre?
+
+--¡No lo sé!
+
+--Imagínala esclava de las mieses, lavandera, leñadora, con la hermosura
+perdida, los hijos desnudos, el cansancio en el alma, el tedio al pan de
+maíz.
+
+--Me quiere.
+
+--Bien--dijo el indiano; y trató de sonreír, herido como estaba por el
+áspero aguijón de los celos--. Te quiere hoy, con un amor de niña que no
+resistirá las vicisitudes de la miseria.
+
+--Pero que ni se compra ni se vende--replicó el mozo con orgullo, algo
+vacía la entonación.
+
+--Sin embargo, yo le vengo a comprar.
+
+Estas palabras no eran viles porque las redimía la amargura, un duelo
+noble y puro, confesado con generosa modestia.
+
+--Tengo dinero--añadió el hombre rico--y voy a ver si le puedo convertir
+en un poco de felicidad; pero voy a este único deseo de mi vida
+honradamente, abiertos los brazos y el corazón: escucha.
+
+Habló con transparentes frases, con el acento persuasivo y hondo. Su
+riqueza era un mérito adquirido en heroica lucha contra la suerte; él
+fué un emigrante desamparado y mísero; hizo fortuna sin dañar el interés
+ajeno, y aquel oro tenía un valor tan estimable y lícito como el de los
+blasones o el de la juventud: le quería negociar. Iba derecho a su
+ilusión con energía y franqueza. No tenía tiempo que perder.
+
+--Pero hay otras mujeres--protestó Manuel Jesús, cautivado, no obstante,
+por aquella intrepidez clara y singular.
+
+--No hay otra para mí; es tan niña, que aun puedo modelar su alma; es
+tan despierta y sensible, que acaso llegue a confundir la gratitud con
+el amor.
+
+Siguió diciendo cómo la trataría, con qué delicadezas y ternuras, con
+qué intenciones de hacerse perdonar el atrevimiento de ser feliz. Había
+sido joyero muchos años; pasó los días trabajosos de la emigración en el
+comercio de las piedras preciosas, manejando esmeraldas y zafiros,
+perlas y brillantes: sus dedos tenían la costumbre de guardar tesoros,
+de conocer las cosas bellas y pulcras. El contacto de los metales finos,
+de los cristales resplandecientes, le habían hecho artista y cuidadoso.
+Dulce Nombre sería para él como una joya, la más cara del mundo.
+
+Bajo el imperio de aquella fuerte voluntad, Manuel Jesús veía a la novia
+lucir en el estuche de un esplendoroso destino, y la perdía lejana,
+brillante y libre igual que un astro, mientras se abrían inesperados
+horizontes para otras vidas tristes que también adoraba el mozo. Hasta
+seis hermanitos suyos podían librarse de la esclavitud labradora; la
+madre, enferma, tendría descanso y remedio; el hogar arruinado lograría
+restauración, y aquel monte durísimo para los brazos del estudiante,
+aquella mies esquiva y rebelde, se cambiarían por el comercio de alhajas
+valiosas en el oficio ilustre de lapidario; sometido a la rauda
+evocación sentíase ya preso entre anillos y cadenas de oro y esmaltes,
+impulsado a una existencia remota allende la mar.
+
+Y de pronto la memoria le recordaba con íntima lucidez a Dulce Nombre.
+Se erguía la imagen, combatientes las agudas lanzas de las pupilas,
+llena la voz de cosas enamoradas y pueriles, el talante gallardo, el
+gesto luminoso...
+
+--¿Qué me contestas?--repetía Malgor, intranquilo, leyéndole en la cara
+las vacilaciones.
+
+Pensaba el novio en la cita próxima, la primera obtenida en una cómplice
+soledad.
+
+--¡Nada!--repuso, ciego de codicia y tentación; y se quedó sombrío,
+callado, irreductible.
+
+Había recibido la visita fuera de su casa por no tener dentro adecuado
+lugar, y se paseaban los dos hombres por una llosa cercada de abietes,
+hecha ya la recolección de su mies, con almiares de paja y los portillos
+en abertal.
+
+El terreno sube por el monte como toda la aldea de Cintul, dominando los
+contornos de la serranía, el valle y la hoz. Dobleces de la propia
+montaña esconden los demás pueblos comarcanos; en la hondura blanquea el
+molino del ansar entre el boscaje roto por el viento de octubre.
+
+Don Ignacio Malgor no se daba por vencido. Con una tenacidad
+imperturbable seguía diciendo sus propósitos de una manera llana y
+rotunda: la voz se le iba con el ábrego, mansamente, como un rezo de los
+caminos.
+
+Ya salían los chiquillos de la escuela y algunos se paraban ansiosos en
+la rotura de la sebe. Manuel Jesús reconoció a tres de sus hermanos
+puestos en guardia, sorprendidos y avizores. Poco a poco fueron entrando
+en la cortina, para jugar con los zuros abandonados de las panojas.
+Estaban mal vestidos, enseñando las carnes cenceñas bajo el deterioro de
+la ropa: tenían descalzos los pies.
+
+Dos mujeres cruzaron entonces por la brecha del seto, con pesados
+coloños en la cabeza, y también se quedaron paradas, indiferentes a su
+cansancio abrumador, llamando a los niños, como un pretexto para
+observar a los rivales.
+
+Eran Encarnación y su hija Clotilde, una moza tierna y endeble que
+seguía en edad al estudiante fracasado. La carga de leña le cubría las
+facciones, y sólo se adivinaba su juventud por las trenzas rubias y
+desbordantes como espigas reventonas, pendientes sobre la espalda.
+
+De súbito la madre tiró al suelo el haz de fajina, sentóse en él y
+empezó a limpiarse el sudor de la frente con el delantal, mientras desde
+lejos procuraba descubrir alguna resolución en el aire lóbrego del hijo.
+
+La muchacha, inmóvil, monstruosa bajo su coloño, parecía una esfinge.
+
+En ella ponía el hermano su atención, lleno de lástima por aquel
+esfuerzo silencioso, y seguro de que Dulce Nombre trabajaría así,
+malograda y fallida hasta envejecer, si no la rescataba un gran milagro.
+
+Los niños se acercaron a las mujeres, obedeciendo algo remolones, y como
+dijo la madre que había descansado ya, le ayudaron los tres a cargar de
+nuevo con la leña.
+
+Iba la tarde consumiéndose; el austro, muy caído, se acostaba en el
+rastrojo de los maíces. Las nubes ensombrecían la sierra galopando sobre
+la hoz, y se confundían con el río escribiendo silenciosos renglones en
+el agua.
+
+Seguía Manuel Jesús escuchando siempre a Malgor, transido, impenetrable,
+sin apartar los ojos del grupo que formaban las dos coloñeras y los
+niños. Vió a su madre levantar la carga otra vez, y notó que a Clotilde
+al andar se le cimbreaba la cintura con un temblor angustioso, como si
+fuera a romperse. Los rapaces se alejaban volviendo la cabeza hacia su
+hermano con una expresión que él tuvo por una súplica infinita. Y de
+repente miró a su rival con altivez, levantó las manos a la altura del
+pecho como si tirase de algo muy recóndito, y dijo una frase poderosa,
+arrancada de su corazón:
+
+--Me embarco sin ver a Dulce Nombre: lo juro... por ella.
+
+Una hora más tarde bajaba Encarnación al molino con la noticia en los
+labios y el contento en el alma. No sentía la separación de su hijo,
+imbuída por el gozo de verle marchar hacia una suerte feliz, arrebatado
+a la novia pobre, devuelto a la obligación de proteger a la familia como
+cuando estudiaba para cura. Luego que la madre tomó su desquite,
+presurosa y vengativa, sintió que era suyo el dolor de la enamorada;
+tuvo arrepentimiento de haberla hecho sufrir; quiso abrazarla y pedirla
+perdón: ya Dulce Nombre estaba insensible a todo lo que no fuera el
+tormento de su desengaño.
+
+De vuelta a Cintul aun tenía que padecer Encarnación por sus ilusiones
+maternales; el hijo no venía a cenar; andaba solo y amargo por la orilla
+del pueblo; alguien le vió camino de la aceña: iba, sin duda, a faltar
+a su palabra, a romper su compromiso con Malgor.
+
+Y era cierto que el mozo estaba a punto de rendirse; su carne obedecía a
+un misterioso imán, llevándole por los senderos conocidos en violenta
+lucha con los propósitos espirituales.
+
+Desde los confines del lugar medía con obstinación una sola ruta: el
+recuesto, las praderías, un puente, la selva, y allí le esperaba Dulce
+Nombre, en el huerto solitario. Le parecía escuchar la risa fogosa de la
+muchacha, su voz caliente engarzada en el suave tejido de los tonos, sus
+promesas acendradas y puras.
+
+En aquel momento sentía por su novia una pasión a la vez dulce y
+terrible.
+
+Y bajaba ansiosamente al valle, tocaba en el ansar, volvía a subir,
+huyendo de sí mismo.
+
+Así estuvo hasta que cuajó la noche y las montañas más erguidas se
+cubrieron con el manto de la sombra.
+
+Empujado por el soplo de la oscuridad rondó el molino desde el bosque,
+vió palpitar sus luces en la honda tiniebla, y se detuvo en las
+cercanías del huerto; sentía un bárbaro deleite en mortificarse allí a
+dos pasos de la dicha, cuando era más fuerte que nunca el aroma del
+monte y el viento había volado como un águila a dormirse en las cumbres.
+
+Acaso un suspiro hubiese bastado para romper entre los novios el negro
+muro de la noche, a pesar del juramento prestado por Manuel Jesús.
+
+Pero el llanto del río se llevó los sollozos de la niña sin que el
+amante los recogiese. Y la penitencia de aquel amor fué un secreto de la
+temblorosa penumbra.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VII
+
+CADA CUAL CON SU CRUZ
+
+
+La torre de Luzmela domina el valle, fincada en un alcor entre el monte
+y el río, al acoso del arbolado.
+
+Es un solar ilustre, empobrecido por el tiempo, habitado por un hombre
+triste y receloso. Nicolás de Hornedo y Esquivel tiene treinta y cinco
+años; es alto, membrudo, extravagante, sensible. Desciende por línea
+directa de un matrimonio advenedizo que dió mucho que hablar en la
+comarca porque heredó el palacio y los bienes anejos sin ostentar los
+apellidos del linaje fundador, ni tener, en apariencia, derecho ninguno
+sobre las fincas.
+
+Una historia de amor, oscura y extraña, fué el origen de la herencia, y
+al través de dos generaciones viene a ser Nicolás el único representante
+de la nueva familia que ya luce timbres de otros blasones montañeses.
+
+Aquella pareja intrusa, puesta en posesión de la casa, inesperadamente,
+por testamento del solterón don Manuel de la Torre y Roldán, tuvo una
+sola hija a quien desposó un Hornedo arruinado y desaprensivo; de la
+muchacha nació un varón que hizo bodas con una señorita de Esquivel:
+éstos eran los padres de Nicolás. Murieron jóvenes, y dejaron tan
+mermada la fortuna, que el huérfano logró apenas hacer sus estudios de
+abogado y conocer un poco la vida de la ciudad.
+
+No llegó a ejercer la profesión; una rara melancolía, con tintes de
+aburrimiento y pesadumbre, le fué apartando de la sociedad, y acabó por
+encerrarle en su casa de Luzmela, achacosa y decaída, pero capaz aún de
+mantener con vergonzante decoro al hidalgo sombrío.
+
+Algo morboso existe en la hurañía de este hombre, que se enternece por
+cualquiera emoción y muchas veces llora sin causas conocidas, abandonado
+al desahogo de la pena ignorada que le consume.
+
+Él no sabe por qué se esconde ni cuál es el motivo de su tristeza;
+siente un descontento profundo que le amarga la juventud, y al mismo
+tiempo una infinita piedad por todo cuanto vive y sufre: es un espíritu
+visionario y silencioso que arrastra como un estigma los fermentos de
+pasiones y ansiedades ajenas.
+
+De continuo invoca el recuerdo de aquellos novios sin nombre legítimo,
+señores del palacio por misteriosa virtud; él, hijo de una labrantina
+soltera, vivió siempre favorecido por don Manuel de la Torre, que le
+hizo médico y le dió un lustre sospechoso de bastardo; ella se apareció
+en el valle siendo muy chiquitina, sin saber decir su procedencia.
+Regresó don Manuel de una de sus frecuentes excursiones con la
+desconocida criatura de la mano, y en su casa la tuvo como un tesoro: se
+la conocía con el nombre dulce y significativo de _la niña de Luzmela_
+y nadie dudaba que no perteneciese a la misma sangre del aventurero
+señor, el cual, al morir, dejó los caudales a sus protegidos, igual que
+si fuesen dos hermanos. Pero, después de algunos episodios novelescos,
+la niña y el doctor se casaban con gran sorpresa de la gente, provocando
+un asombro y unas murmuraciones tan graves que no se han extinguido
+todavía.
+
+Perduran los comentarios de aquella boda y aun se refieren sus detalles,
+con sigilo dramático y escandaloso, a la vez que se envuelve a los
+protagonistas en un aura de reverencia y estimación, y se guarda su
+memoria entre las más queridas del país. Vivieron enamorados y felices,
+seguros, al parecer, de su inocencia; fueron generosos y nobles con los
+tributarios del solar, y su recuerdo tiene un aroma de gratitud que se
+conserva entre las páginas remotas con interesante palidez, como en un
+libro una flor.
+
+Aquel perfume de simpatía y de malignidad estremece al heredero de
+Luzmela con tenebroso delirio. Se juzga fruto de un pecado abominable y
+persigue con aciago deleite el secreto de la antigua pasión.
+
+Ha revuelto en centenares de ocasiones los viejos papeles de la casa,
+apuntes y escrituras, cartas de familia, alguna abandonada epístola de
+amor: el delito supuesto no parece.
+
+Y no obstante le busca Nicolás en la sombra, a lo largo de su vida,
+obseso por la acidez insana de la tiniebla y el dolor, cautivo en su
+torre como un penitente de la enfermiza curiosidad.
+
+A nadie cierra su casa el solariego, y aun abre con demasía el flaco
+bolsillo a las necesidades de sus arrendatarios. La vecindad le quiere
+bien, le considera como a un amigo y le consulta en sus tribulaciones,
+aunque le mira con la vaga aprensión de que en él resurgen los
+remordimientos de una culpa lontana, acaso los vestigios de un crimen.
+
+Y Hornedo, al sorprender aquellas vacilantes suposiciones, se aisla cada
+vez más, huye como un apestado, errabundo por el interior de su casa y
+por la soledad de sus huertos; si le visitan supone que le compadecen;
+si le abandonan siente el desdén como una herida mortal: así acrece su
+tragedia y se lastima la salud.
+
+Pero en la vida oscura del misántropo resplandece un rayo de sol.
+
+Es Dulce Nombre, la ahijada y protegida a quien adora Nicolás desde que
+la vió crecer y aficionarse al palacio con una devoción humilde y
+alegre, a prueba de malos humores y de rostros ensombrecidos.
+
+Tenía la nena el privilegio de no recoger más que las sonrisas felices,
+de escuchar solamente las palabras suaves, y de poner las suyas como un
+bálsamo en las tristezas del padrino. Su presencia en la casona era un
+consuelo y una luz, y muchas veces los servidores del hidalgo corrieron
+a buscar a la pequeña como una medicina para las crisis angustiosas de
+su señor: si el molinero hubiese querido, la niña viviría siempre allí,
+regalada por Nicolás.
+
+Nunca el padre lo consintió; él no perdía su derecho sobre la criatura
+propia, y sólo por condescender la dejaba ir al palacio tan a menudo, y
+permitía que el señorito la educara a su modo, con finuras exóticas para
+una pobre molinera.
+
+Por su parte, Nicolás, avaro de la chiquilla, con la gula de un
+hambriento, no pensaba más que en el gozo de verla, ni parecía enterarse
+de que ya era una mujer y que él mismo le había despertado la
+sensibilidad y la imaginación con lecturas románticas y lecciones
+poéticas.
+
+Le dijeron que tenía la muchacha relaciones amorosas y lo quiso ignorar,
+tímido ante una directa averiguación que rompería la infancia de Dulce
+Nombre cuando el solariego pretende revivir con exaltados atavismos la
+historia paternal y romántica de don Manuel de la Torre y _la niña de
+Luzmela_...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VIII
+
+LAS CUMBRES DEL DESEO
+
+
+El señorito y el indiano hicieron su amistad en la niñez, con esa
+pueblerina democracia que junta a los niños en la escuela y en la calle,
+entregados a los placeres y al estudio bajo una sola disciplina y una
+misma libertad.
+
+Lecciones en el aula concejil, estímulos de un premio en el examen,
+escaramuzas por el monte, pedreas en el campo, unieron estrechamente
+aquellas vidas lozanas, exentas de vanidades y prejuicios.
+
+Nicolás, que ya empezaba a ser irresoluto, sentía predilecciones por
+Ignacio, mayor que él, atrevido y fuerte, con menos inclinación a los
+libros que a las aventuras. Y el labriego, optimista y voluntarioso, le
+prestaba con frecuencia a su amigo los puños y el coraje, mientras el
+niño caviloso del palacio correspondía a la solicitud del camarada
+enseñándole una lección o resolviéndole un problema aritmético en el
+pizarrín.
+
+Por aquellos años andaban a la escuela, también, con otros muchos
+galopines, Antón, hijo del campanero, y Martín Rostrío, ya casi mozo,
+asistente a las clases nocturnas con aprovechada condición: los dos
+tuvieron muy buenas amistades con Ignacio y Nicolás.
+
+Pero no tardó el señorito en marcharse a un colegio burgués, ni el
+futuro indiano en prevenir un camino a sus ambiciones, embarcándose para
+Cuba.
+
+Antes de aquella separación Martín le dijo a Ignacio, medio en broma:
+
+--En cuanto hagas fortuna, compras a «éste» el molino del ansar y me le
+arriendas a mí.
+
+«Éste» era el niño infanzón, que iba a decir alguna cosa cuando el
+viajero repuso, con una certidumbre serena:
+
+--Dentro de diez años.
+
+Y no habló una palabra Nicolás, pensando con supersticioso terror que
+las fincas de Luzmela tendrían que ser para su amigo.
+
+Entretanto Martín sonreía, seguro de un arriendo beneficioso que le
+diese preponderancia en el valle, y suspiraba Antón en el colmo de la
+codicia:
+
+--¡Para entonces seré yo campanero!
+
+Afrontaban su destino en aquella actitud inquiridora y vigilante, de
+cara al porvenir.
+
+Hoy se cumplen las profecías del pasado: Martín dispone del molino y
+Antón de las campanas; Ignacio compró hace tiempo muchas posesiones de
+Nicolás; han vuelto a reunirse a la sombra de los mismos árboles de su
+niñez, y ninguno de los cuatro es feliz: luchan y se afanan sin tocar
+las cumbres del deseo, ansiosos por la vida, cada cual con su cruz...
+
+En esta mañana otoñal, pálida y dulce, llegó diligente el indiano a la
+torre de Luzmela para comunicarle a su amigo que se quería casar con la
+hija de Martín.
+
+Le miró Hornedo muy despacio, lleno de asombro, y dijo con temblorosa
+interrogación:
+
+--¿También...?
+
+--¿Cómo también?
+
+--Sí; te has llevado lo mejor de mis bienes... ¡déjame a Dulce Nombre!
+
+--Pero, ¿la quieres tú?
+
+--¿No lo ves?
+
+Alzóse lívido, anhelante, asustando a Malgor, que confesaba:
+
+--Ahora lo veo...
+
+--¡Es mi hija, mi compañera, la única amistad que me importa!
+
+--¡Ah!--el indiano comprendía y se tranquilizaba, teniendo en cuenta las
+exaltaciones frecuentes de Nicolás--. Siendo así--acabó--, bien puedo
+hacerla mi mujer sin estorbar a tu cariño.
+
+--¡No! ¡Me la quitas!
+
+--Otro te la quitará, ¿no sabes que tiene novio?
+
+--Es una niña.
+
+--Es una moza.
+
+--Y si tiene novio--gritó Hornedo, crespa la voz y la actitud--, ¿cómo
+se ha de casar contigo?
+
+--¿A ti que más te da...? ¿O es que protestas sólo contra mí?
+
+--¡Que haga su gusto!
+
+--Se casaría entonces con él.
+
+--¿Qué dices?
+
+--No me quiere; la compro.
+
+-¿Qué...?
+
+Tuvo que sentarse sin esperar contestación porque se estremecía como una
+hoja, colérico y abatido a la vez, falto de palabras y de serenidad.
+
+Estaban en el fondo de un ancho gabinete descuidado y antiguo; el
+solariego se había dejado caer en el sofá y a su lado Malgor, sin
+levantarse de la silla, hablaba límpidamente, con su acostumbrada manera
+superlativa y rotunda, desenvolviendo el mismo discurso que por la tarde
+necesitaba exponer a Manuel Jesús. Iba a casarse en seguida con Dulce
+Nombre; lo tenía dispuesto así y no podía esperar: la muchacha era su
+única ilusión. Para el novio habría otros amores cuando estuviera en
+situación de tomar estado, después de trabajar con amplitud y bien
+protegido en el negocio de la joyería... El haber traficado con las
+piedras preciosas y los metales ricos servía de admirable educación para
+tratar a una mujer: pendientes, sortijas, collares, rosarios, cruces,
+medallones... un comercio frágil y sutil que predisponía a las dulzuras
+del hogar, a la paciencia suave del enamorado, a la esmerada pulcritud
+del esposo...
+
+Malgor estaba de pie: no se le ocurría nada que añadir.
+
+Cumplió el propósito de anunciar a su amigo la boda, como un
+acontecimiento seguro y razonable, y se marchaba porque tenía mucho que
+hacer.
+
+Tendió la mano a Nicolás que permanecía silencioso, inmóvil, con la
+mirada fija en una tabla religiosa, puesta sin marco sobre la pared.
+
+Insistió el indiano, apremiante, en su despedida, hasta que el distraído
+alargó la diestra con un movimiento glacial, y quedóse allí mudo,
+atónito, mientras salía Malgor al través de salones desmantelados y
+pasillos oscuros: iba derecho a la rectoral, sin acordarse de la hora de
+comer.
+
+Apenas sus pasos se dejaron de oír en la casona, cuando Hornedo se
+levantó del sofá, entró en un dormitorio contiguo, que era el suyo, y se
+echó de bruces sobre la cama, baja y honda, cubierta de raído
+sobrecielo...
+
+Moría la tarde; ya estaba Malgor hablando con su rival en Cintul y el
+hidalgo de Luzmela seguía tumbado en su lecho, sacudido por los
+sollozos.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+X
+
+LAS ALAS DE LA PALOMA
+
+
+Desvelada y madrugadora sale Dulce Nombre de la aceña a buscar el
+refugio de su padrino: va de prisa, aunque le pesa con exceso el
+corazón. Y le quiere difundir en el paisaje con el inconsciente anhelo
+de aliviar su camino; le apoya en los montes, que levantan la frente
+hasta las nubes; le acuesta en el campo mullido y oloroso; no consigue
+menguar la fatiga; al contrario: redobla su pena cuanto más la dilata
+por los horizontes y la extiende sobre el cielo que baja a mirarse en el
+río.
+
+Se le agudiza así la sensibilidad con una fuerza misteriosa y percibe
+todos los rumores, hasta los más ocultos y remotos; sabe hoy de una
+manera extraña que entre las cosas vivas no hay una sola que no cante, y
+oye a lo lejos resonar el bosque, escucha el sordo crujido de todas las
+semillas que pacen en la tierra, de todas las raíces que trituran su
+alimento en la oscuridad: es una vidente que descubre los enigmas
+terrenales porque los contempla con la mirada deshecha en llanto.
+
+Llega a la torre y le dicen que el señor anda malucho; aunque suele
+madrugar, todavía no se ha levantado.
+
+--Esperaré que despierte--responde, y pregunta: ¿desde cuando está
+enfermo...? porque anteayer le vi.
+
+--Pero ayer--arguye Rosaura intrigante y curiosa--le marearon los
+amigos; el indiano primero; después, ya de anochecida, tu padre:
+vinieron de consulta y negocio...: parece que se trata de ti...
+
+--Puede ser--murmura Dulce Nombre, disimulando apenas su inquietud.
+
+Siguen hablando las dos mujeres, de codos en la solana, viendo crecer
+el día, tibio y nublado como el anterior. La muchacha defiende sus
+graves preocupaciones, mal ocultas en un palique nervioso, mientras
+Rosaura la mira sonriendo. Es una mujer recia y calmosa que lleva muchos
+años de guardiana en la torre; viste de oscuro, tiene el pelo gris y se
+le nubla la frente arrugada por la edad.
+
+Se abre de súbito una puerta en el ancho carasol y se asoma Hornedo bajo
+el dintel de su gabinete. Está palidísimo; un aliento de insomnio le
+rodea el semblante como un halo y se le hunde en la mirada con turbia
+densidad.
+
+Rosaura se retira discretamente con un paso macizo que repercute en todo
+el corredor, y Dulce Nombre aborda su confidencia sin reparar en la
+alteración aguda del enfermo.
+
+--Sabes, padrino, lo que me sucede, ¿verdad?
+
+--Sí.
+
+--¿Ha venido a decírtelo mi padre y también... ese señor?
+
+--También.
+
+--¿Qué has contestado?
+
+Nicolás apenas se puede sostener.--Entra--murmura, y va a sentarse en un
+sillón. Cierra los ojos; no ha visto que la niña se acomoda junto a él
+en un escañuelo, como de costumbre, y se estremece cuando ella le
+acaricia al repetir:
+
+--¿Qué respondiste?
+
+--¡Que están locos!
+
+--¡Eso es...! Locos de remate. Y para salirse con la suya pretenden
+embarcar a Manuel Jesús; le han engañado; dicen que le han convencido...
+¡No lo puedo creer... Tú me ayudarás a detenerle, a salvarme! ¡Le quiero
+lo indecible!
+
+Se había levantado, intrépida, febril, y echaba los brazos al cuello del
+padrino con mimosa persuasión.
+
+El puso, extraviado, las inseguras pupilas en el florido cuerpo de la
+moza; la miró como nunca a la cara; le vió de un modo nuevo el color
+trasparente y rubio de los ojos, el terciopelo rojo de los labios, la
+cabellera oscura, la tez dorada.
+
+--¡Déjame!--grita de improviso, alzándose también, con señales de
+incomprensible terror.
+
+Huye al otro lado del aposento, y la niña, que le debe sólo una
+desvelada ternura, se asombra y aturde, sin comprender la causa de
+semejante dureza. Necesita el cariño de aquel hombre, el apoyo de su
+autoridad para erguir una última esperanza, y va humilde a solicitarlo.
+
+--Padrino. ¿Qué tienes...? ¿Estás malo de veras?
+
+Se le aproxima, fijándose en el rostro doliente, trasojado, amarillo, y
+el enfermo, que logra dominarse, tiende las manos con una ansiedad
+lastimosa; no sabe él mismo si para asirse a algo que le sostenga o para
+recibir a la muchacha.
+
+Ella se las acoge muy ferviente y le habla con íntimo desvelo.
+
+--Sí, estás malo; tienes calentura.
+
+Una piedad repentina se desborda en el pecho de la joven con esa lucidez
+que despierta en el que sufre, para adivinar el ajeno dolor.
+
+Nicolás ha vuelto a sentarse, dobla la cabeza arrullado por la dulzura
+de la voz que le compadece, y acaba por balbucir:
+
+--Estuve mal anoche: ya me siento mejor...
+
+--Pues mírame. Levanta él los ojos con trémulo parpadeo:
+
+--¿Qué me pides?
+
+--¡Ayúdame!
+
+--¿Cómo?
+
+--Haciendo que no se marche Manuel Jesús; le obligan, le engañan, sin
+duda, y yo me voy a morir...
+
+--¿Tanto le quieres?
+
+--Más que a todas las cosas de este mundo; mucho más que a mi padre y
+que a la vida. ¡Le quiero para toda la eternidad!
+
+Se remece, brusco, el solariego, clava las pupilas enigmáticas en Dulce
+Nombre y pronuncia con torva lentitud:
+
+--¡No sabes lo que dices...! Si él se marcha es porque le conviene, y tú
+debes casarte con Malgor.
+
+--¡Padrino!
+
+--Es un hombre formal y está enamorado de ti.
+
+--¡Ay! No lo entiendo; antes me diste la razón... ¡Me dejas sola tú
+también!
+
+Y la niña desconoce el pálido mirar de su amigo, la esquivez adusta con
+que habla y rehuye el amparo que le va a pedir.
+
+--¡Estoy sola, sola...!--repite con aflicción, mientras Nicolás cierra
+los ojos otra vez y esconde los dedos convulsos entre la melena
+alborotada.
+
+Llega del dormitorio un aire pesado que trasciende a medicamentos y a
+sudor; por la abertura de las cortinas se ve una cama revuelta.
+
+Está Dulce Nombre observando todo aquello de un modo singular, como si
+nunca lo hubiese visto: la estancia tiene un semblante de abandono y
+tristeza que conmueve; el hidalgo, ahora, quieto, mudo, lívido, parece
+un muerto.
+
+Al través de las propias vicisitudes siente la muchacha una inmensa
+compasión, no sabe de qué.
+
+--Adiós--dice con la despedida llena de lágrimas.
+
+--Adiós--murmura como un eco el hombre inasequible.
+
+La molinera sale del gabinete por el carasol lo mismo que había entrado,
+y allí se para indecisa sin saber qué rumbo tomar, con el triste
+azoramiento de un ave que tuviera las alas rotas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+XI
+
+LA CAUTIVA
+
+
+El viento del otoño ha segado ya todas las flores; Manuel Jesús está muy
+lejos.
+
+La molinera llora, pero oculta sus lágrimas y permite que en la ciudad
+le confeccionen los atavíos nupciales.
+
+Para las amigas, para los vecinos, la moza se casa contenta, orgullosa,
+al cabo, por merecer la predilección del rumboso pretendiente.
+
+Ella disimula todo lo posible su interna cuita y logra engañar a los
+observadores, no muy perspicaces. Sólo algunos ojos, los de Tomasa, por
+ejemplo, no se equivocan: muerden las apariencias de aquella conformidad
+y hunden su averiguación hasta la pena viva de la abandonada.
+
+En el horizonte limitado de los hechos, Dulce Nombre ha sido vendida por
+su novio. Y le han dolido desesperadamente, primero el amor, después la
+dignidad.
+
+No conoce las mudanzas del sentimiento y se abate al desengaño sin
+comprenderle, enferma de zozobras, con un peso de plomo en el corazón.
+Su espíritu, cándido y salvaje, tiene una sana rectitud; puesto que fué
+traicionada es preciso que olvide al traidor.
+
+Ningún medio más práctico, a su parecer, que el de casarse con otro:
+quiere hacerlo en desquite y venganza. Está pronta a dejarse llevar por
+el destino, pero se revela pensando que los que la inducen a la boda son
+cómplices de su desdicha: el oro del pretendiente, la ambición del
+padre, la terquedad incomprensible del padrino, la empujan al casamiento
+con demasiada violencia.
+
+Siente humillado el señorío de su persona, cautiva su alma en una red de
+pasiones oscuras.
+
+Otras fuerzas laten a su alrededor unidas también contra la infeliz en
+sorda complicidad: el paisaje transido de agua, la niebla torva de las
+cumbres, el sudor helado de las noches.
+
+Una voz poderosa zumba en el aire, se estremece la selva con la
+agitación de un vuelo monstruoso: las últimas hojas corren locamente por
+los caminos.
+
+Y la triste molinera abre los ojos en la soledad, inquietos como dos
+interrogaciones, desde que huyeron con las golondrinas sus esperanzas:
+así, entregada a los propios estímulos, se abandona al tiempo sin
+defensa, reduce su aspiración a que pasen los días, y escuda su pesar
+con morboso egoísmo en la coraza de los montes.
+
+Parece que está el valle más hondo que nunca; la gasa de las nubes
+tiembla desde las cimas hasta el río, sepultando la vaguada en una
+humedad neblinosa; muge la corriente, repican las abarcas en los
+senderos.
+
+Dulce Nombre recibe desde su habitación toda la tristeza de noviembre;
+ya no sale a la tertulia de la aceña ni arrostra la cellisca y el frío
+por los huertos y los abertales como las demás zagalas. Asiste a misa
+los domingos y se esconde en su hogar con obstinada reclusión,
+ensombrecida lo mismo que las horas, turbio el cristal dorado de los
+ojos igual que el de los cielos.
+
+Cuando tiene visita se esfuerza en hablar y sonreír, un poco nerviosa y
+acelerada, atajando las preguntas, rechazando las alusiones con su
+habilidad nativa de mujer, que no le llega hasta el alma virgen y ruda,
+incapaz de fingimientos y subterfugios.
+
+Por eso delante de Malgor descubre la niña el estado de su espíritu, en
+franca desnudez, sin recelo ni crueldad.
+
+No consiente que su despecho se confunda con el olvido, muy distante de
+su corazón; reconoce que el indiano la compra porque la quiere, y
+considera que sería una infamia engañarle. Aunque el deseo de él la hace
+infeliz, se explica con una lógica irrebatible la conducta de aquel
+hombre; le comprende mejor que al padre y al amigo, empeñados en
+sacrificarla, y está cerca de perdonarle, mientras no halla una sola
+disculpa contra la villanía de Manuel Jesús; traidor y vil, ella le
+adora a pesar suyo y un sentimiento de honradez la obliga a decirlo con
+los ojos y los labios cuando se lo pregunta Malgor.
+
+Aquellas contestaciones rotundas repercuten como un eco en la casona de
+Luzmela, donde el indiano calma las ansiedades desde que su amor recibe
+allí un inesperado sostén.
+
+Atribuye el pretendiente a inconstancias del carácter este cambio de
+Nicolás, y le utiliza en su provecho para acelerar la boda sin poner
+mucha atención en las voraces impaciencias con que su amigo le pregunta
+a menudo:
+
+--¿Olvida al otro...? ¿Consigues que te quiera a ti?
+
+--¡No olvida, no!--tiene que lamentar Ignacio, tan distraído en graves
+inquietudes, que no repara en la sonrisa brusca de su confidente.
+
+El cual no ha visto a la molinera hace un mes, desde la mañana
+inolvidable en que la niña desconoció al hidalgo y salió de la torre sin
+esperanzas ni designios.
+
+
+
+
+XII
+
+LA MANO DE NIEVE
+
+
+No volvieron a encontrarse hasta el día de la boda.
+
+Parecióle a Nicolás que los encantos de su ahijada habían crecido de
+manera increíble, y admiraba en ella, con extrañísimo temor, la bruma de
+los ojos, el rocío de las pestañas, la niebla de la sonrisa, todo el
+conjunto hechicero y singular de aquel rostro que trascendía al vaho de
+un corazón lleno de pena.
+
+Sentía el padrino delante de la novia un doloroso remordimiento, clavado
+en la herida de sus pasiones inconfesadas y mordientes, mezcla de
+venganzas y ternuras, de celos y de amor, ponzoña de la sangre junto al
+propósito noble del espíritu.
+
+Para absolverse pensaba que había contribuído a darle un buen esposo,
+honrado, opulento y cabal, y se quería esconder a sí mismo la intención
+de su influencia triste y oscura, hirviente de codicias y tentaciones,
+nebulosa como un sueño heredado. Un fatalismo imperioso le inducía a
+proteger la solicitud del rechazado pretendiente contra el mozo
+preferido, el temible rival. No premedita emboscada ninguna para dañar
+al matrimonio que favorece; se contenta con impedir que la mujer deseada
+realice la plena dicha de otro hombre. Al quererla Malgor enceló con su
+reclamo a un cariño que dormía engañoso, disfrazado de paternidad, y que
+despertaba asustadizo y clarividente a la vez. La sorpresa del
+descubrimiento y la cobardía innata de Nicolás ahogaron las voces de
+aquella revelación: no tuvo el solariego ánimos ni arrogancia más que
+para huir de su propia conciencia y un ciego instinto para negar a Dulce
+Nombre los brazos de Manuel Jesús. Procuró ardorosamente el viaje del
+mozo; él mismo le condujo a Torremar y le dejó en el buque, valido de su
+ascendiente con la pobre familia de Cintul, embriagando al viajero con
+razones de altruísmo y sensatez, gastando a manos llenas el dinero de
+Malgor.
+
+Después de aquella pugna febril cayó en una silenciosa pasividad y
+estuvo muchos días sin salir de su aposento, con el rostro huraño y la
+mirada calenturienta, hasta que hoy la boda le pone frente a la
+desposada.
+
+Y se le parte el corazón bajo el aura de inquietud que los envuelve a
+todos en la sombra de una mañana decembrina, empeñada en no amanecer.
+
+Se celebra el casamiento muy temprano y sin ninguna ostentación; asisten
+Camila y Martín; la madre del novio, anciana y desapacible, mal conforme
+con la alianza de su hijo; Hornedo y el delegado del juez; Antón, que
+sirve de sacristán.
+
+Aunque se ha ocultado con sigilo la fecha del acontecimiento, por
+reiterada voluntad de la novia, algunos curiosos bullen alrededor del
+grupo, avisados por esas oficiosidades aldeanas que ningún secreto las
+evita.
+
+Da principio la ceremonia en el atrio de la Iglesia, abierto a las
+ráfagas del aire, y culmina en el presbiterio, opacamente; las luces no
+logran romper toda la penumbra del altar; un soplo frío y lúgubre corre
+por las naves anchas y vacías; los rezos del cura suenan como un zumbido
+arrinconado en la noche; callan a veces los latines y queda el silencio
+erguido igual que un ser inevitable.
+
+Nicolás está dando diente con diente; los dolores de su vida, solitaria
+y medrosa, le penetran de pronto con angustia indecible; un profundo
+anonadamiento le invade. Y cuando el acto concluye, sigue la comitiva
+con el paso torpe, llega al molino con un esfuerzo maquinal.
+
+Todavía está la mañana oscura lo mismo que una cueva; plañe el viento;
+la masa del paisaje se esfuma sin contornos en las derrotas.
+
+Malgor quiere llevarse a su mujer en cuanto cambie de vestido; pero
+ella permanece inmóvil con su traje negro, envuelta en una mantilla que
+a Nicolás le parece de luto.
+
+Una gran indecisión reina en cuanto sucede; ni el padre ni el marido
+saben ejercer su autoridad. Tratan a la muchacha compasivamente, igual
+que a una víctima a quien nada se niega en el momento aciago del
+sacrificio; y Dulce Nombre, aquí lo mismo que en la parroquia, habla
+como en tinieblas; diríase que no entiende las preguntas que le hacen ni
+las contestaciones que da; tiene el aire de olvidar en un segundo las
+palabras que oye y las que pronuncia.
+
+Al fin se abre el día, tardío y helado, perezoso.
+
+Con la luz desciende sobre la fábrica un poco de actividad. La joven se
+ha cambiado el vestido: luce uno elegante y señoril que pertenece a su
+nuevo estado de novia rica, y está dispuesta a seguir al esposo, desde
+cuya casa, después de una comida familiar, saldrá el matrimonio de
+viaje.
+
+En vano intenta Hornedo sustraerse al suplicio de la invitación: el
+indiano recobra su energía y decide que el padrino les acompañe. Se deja
+llevar, inseguro y macilento, siempre a remolque de la voluntad ajena,
+atado con mordiente hechizo a la ventura de su camarada.
+
+Ya cunden por el lugar noticias indudables del suceso, y los alrededores
+de la aceña se van llenando de vecinos; algunos disimulan su curiosidad
+con el pretexto de moler; otros se detienen en las veredas, con un rumbo
+imaginario; los mozalbetes y la chiquillería se asoman sin rodeos a las
+ventanas del salón.
+
+Pero las ruedas están dormidas; Martín, muy solemne, con un semblante de
+tristeza orgullosa, despide a los importunos, mientras el novio, ya
+dueño de sí, procura dominar la incómoda situación hablando a la gente
+con mucho agrado, dentro y fuera del molino, y Dulce Nombre lo mira todo
+con los ojos atentos, curiosa, al parecer, como los demás, en una
+actitud repentina de observación.
+
+No puede esperarse que arribe un coche a los dominios de Martín, y la
+boda se resigna a llevar su cortejo creciente hasta Luzmela.
+
+Va por una ruta corva y delgada sobre la humedad del mantillo: el ramaje
+seco levanta sus brazos a la altura como si pidiera misericordia; cubre
+el Salia todos los rumores con su voz torrencial...
+
+La casa del indiano, restaurada y lujosa, con más esplendidez que buen
+gusto, linda también con el bosque, señor de medio valle, y tiene una
+entrada por él; más arriba, sin sustraerse al acoso del arbolado, se
+yergue solitaria la torre de Nicolás...
+
+Esta es la primera vez que Dulce Nombre pisa las estancias que ahora son
+suyas; las contempla distraída, indolente; no consigue un poco de
+interés para cuanto la espera allí. Y mientras resbala el día en un
+violento sinsabor, habla sólo cuando la interrogan; huye de su padrino
+con involuntaria enemistad, sonríe al esposo de una manera inquietante,
+como si no le conociese.
+
+El acaba por sentir el influjo de aquella extrañeza, vuelve a perder el
+aplomo, sufre una lástima incurable cuando la niña deja oír la
+aterciopelada dulzura de su acento.
+
+Le acompañaba Nicolás tácitamente en sus compasiones, dolido del rencor
+de la moza, ansioso de consolarla, desesperado de perderla.
+
+Se le aproxima cuando puede y le dice una frase cariñosa; ella le clava
+los ojos dorados y altivos, le detiene con una sonrisa hostil; después
+se acerca al balcón y mira al campo a la altura fría de las montañas, al
+cielo crepuscular; todo la cohibe dentro de las habitaciones
+desconocidas; todo la requiere en el paisaje amigo. Le parece que la
+selva corre hasta allí tendiéndole los brazos, y que se agita luego con
+un gran ruido de alas, como si echase a volar por encima del monte. Y
+presta una atención supersticiosa a cuanto se mueve al otro lado de los
+cristales, a la blancura lejana del molino, al oropel inquieto de las
+nubes.
+
+Anochece, declina la tarde a los precarios fulgores de un sol invernal.
+
+Ha llegado el momento de partir: ya está el coche a la puerta con los
+equipajes cargados. Malgor no sabe cómo arrancar a su mujer de la
+incomprensible quietud, y él mismo la prolonga con pretextos pueriles,
+como si temiese que Dulce Nombre se resistiera a acompañarle.
+
+Adolece Martín de parecida intranquilidad y hasta la suegra se preocupa
+de la tardanza, mientras Camila gime por los rincones y Nicolás
+comprende que la despedida no da treguas: es imposible detener al tiempo
+y han sonado los fatales minutos.
+
+--¿Vamos?--dice el marido vacilante, como si pidiese perdón.
+
+Tiene que repetir la pregunta junto a la esposa, que sigue con el rostro
+pegado a los vidrios.
+
+Se vuelve entonces sorprendida, y percibe toda la oscuridad de la
+habitación.
+
+--¡Ya es de noche!--pronuncia. Se le ha entrado en el alma toda la
+esencia alarmante de la sombra.
+
+Dulce Nombre no es inocente como las pastoras idílicas de los libros. La
+naturaleza salvaje de los campos le ha hecho sus revelaciones, sin
+perfidias, con esa clara brutalidad que no estorba al íntimo candor de
+los espíritus, y desde que la joven tuvo novio soñó estremecida con la
+hora misteriosa y tierna de las desposadas.
+
+--¿Vamos?--repite aún el marido.
+
+La suegra enciende luces y empuja a la muchacha hacia un dormitorio
+donde ella recoge alguna cosa.
+
+Cuando sale de allí, con un velo sobre la cabeza, está blanca igual que
+un lirio, le chocan los pensamientos unos con otros, sordamente, y se le
+deslíe la inquietud en el zumo claro de las pupilas.
+
+Bajan todos la escalera muy despacio, en silencio.
+
+Entra en el portal con la agitación del aire el hálito de las hojas
+muertas y el bramido remoto de las olas. Alguien dice:
+
+--¡Cómo suena la mar!
+
+Es Gil, que a la puerta del indiano habla con el cochero y sonríe de una
+manera absurda.
+
+En torno al carruaje hay un círculo de curiosos. Algunas mujeres abrazan
+a la novia, que se deja acariciar y despedir hasta que le llega el turno
+al padrino. Entonces, con un gesto mudo, le alarga la mano, fría como la
+nieve; él la recoge entre las suyas, devorando con los ojos a la moza,
+hambriento de su belleza intacta, y algo se le derrite en las venas que
+le hiela el corazón, cuando el esposo desde el coche pide aquella mano y
+la atrae hacia sí.
+
+Pero ha subido la muchacha; se asoma a la ventanilla, habla trémulamente
+con su padre y con Gil, lleva con lentitud la mirada a los cielos donde
+riela la luna como un escalofrío del paisaje.
+
+El rostro pálido luce todavía un segundo el resplandor triste de su
+gracia; cruje un fustazo, se mueve el coche y la novia desaparece en las
+negruras del valle, como una estrella que se hunde en su caída...
+
+
+
+
+XIII
+
+CENTELLA DE AMOR
+
+
+Al volver el matrimonio a la montaña, ya trasciende en los huertos con
+íntima dulzura el perfume suplicante de las violetas; han crecido los
+días y los caminos de la mies; un vaho primaveral sube de las campiñas a
+los montes y gana las cumbres como si buscase el cielo acogedor.
+
+Dulce Nombre mira las cosas con asombro incesante, sorprendida de
+encontrarlas en idéntico lugar: allá arriba las cabañas orlando los
+abismos; aquí el bosque en la hondura del valle, corriendo detrás del
+Salia, perdiéndose de vista con el río por la hoz. Y los mismos
+horizontes estrechos, las mismas caras familiares en las personas y la
+Naturaleza, en las campanas iguales voces que claman y huyen como aves
+de paso: la vida rural atenta y sorda, hoy lo mismo que ayer.
+
+El propio semblante de la muchacha está retratado en el espejo con su
+aire de siempre, luminoso y juvenil. Y a ella le extraña mucho esta
+inmovilidad. No ha contado bien el tiempo de su ausencia: esperaba
+encontrar envejecidos a su padre y a Camila, variado el rostro de los
+parajes y las criaturas.
+
+En cambio practica sus nuevas costumbres sin gran extrañeza: vestirse de
+señora, gustar manjares finos, pasearse en coche, son ventajas que no la
+sorprenden. Tuvo ella nativas inclinaciones de elegancia, afición a lo
+bello y esmerado, noticia de todas estas comodidades que hoy disfruta
+con naturalidad algo desdeñosa, como quien las merece y las paga. Su
+carácter, altivo por ser cántabro, la induce a no demostrar codicia ni
+admiración hacia estas cosas que antes fueron ajenas a su vida.
+
+Ya la moda, con visos de cultura, ha nivelado mucho aquí el indumento de
+las clases, sobre todo en la mujer: las aldeanas cortan su traje festivo
+por un patrón de señorita y, salvo el coste de los géneros, la esposa
+del indiano se distingue muy poco de la antigua molinera.
+
+Pero en las intimidades del hogar teme Dulce Nombre no conseguir nunca
+la disciplina de su corazón: vive con los pensamientos desatados en una
+esperanza que a cada instante agoniza y torna a renacer; sufre y
+disimula; sonríe con una tristeza rebelde; calla en un silencio
+orgulloso, y cobra todos los días nueva gratitud al marido que cumple
+fiel su propósito de tratarla delicadamente, con aquella blandura que
+tuvo para las gargantillas y las pulseras, los zarcillos y los broches.
+
+Verdadera mano de joyero es la suya, en las caricias y las solicitudes,
+mano temerosa del roce brutal, obediente a la resignación, abierta a la
+dádiva y al homenaje: el hombre rico aspira a merecer, no a lograr, y
+tiene para su esposa todas las generosidades y las benevolencias.
+
+Ninguna traba, ningún reproche descubren en Malgor sus celos incurables,
+el calvario de un cariño que sólo consigue la recompensa del
+agradecimiento. Fué aplazando la hora de amar, se contuvo a la orilla de
+las pasiones con una sensatez indefinible, mezcla de incertidumbre y de
+pavor, y hoy, que desde la altura de su camino elige resueltamente una
+compañera, conoce que es tarde: se le ha ido la juventud. Ya toda la
+prisa, la decisión, la voluntad, son armas inútiles frente al deseo de
+que una niña le adore.
+
+Pero aun confía vagamente en el milagro; piensa que a costa de muchos
+méritos pudiera la gratitud convertirse en pasión: quiere dejar a la
+muchacha en una absoluta libertad, que haga en todo su gusto, que
+triunfe en los caudales y en la casa como dueña y señora de cuanto el
+marido tiene.
+
+No ha pensado nunca Malgor en abandonar a su madre: junto a él vive,
+estimada y con fueros propios, mas en distintas habitaciones, con
+servidumbre independiente y sin ninguna intervención en el dominio de la
+nuera. Y gruñe un poco, escandalizada de las prerrogativas de la
+mocedad, a punto de rendirse bajo el encanto de la Intrusa, mientras
+ella hace uso de aquellos privilegios con una sobriedad tranquila y los
+aprovecha casi únicamente para irse al molino sola y a menudo.
+
+Allí reconstruye su existencia anterior embriagada en las memorias
+habituales, contando los minutos que se han muerto y empeñada en no oír
+cómo las horas nuevas desvanecen en el aire su melodía. El fragor del
+trabajo apaga todos los ruidos exteriores, y si callan las piedras,
+yergue el río la frescura de su voz aturdiendo a la muchacha.
+
+Eso es lo que ella quiere: aislarse del tiempo, ensordecer la vida y
+mirar lo pasado como única lontananza.
+
+Pocas veces se asoma Dulce Nombre a la sala molinera; sólo de paso se
+detiene si alguien la saluda, habla un instante y se dirige a su querida
+habitación, solitaria y evocadora, abiertas sobre el huerto y el río las
+ventanas inolvidables.
+
+Cualquiera de las dos la seducen, porque desde ellas domina los
+recuerdos con un poco de serenidad. Abajo, al borde de la presa, siente
+una fascinación dolorosa que la espanta, y en el humilde vergel sufre
+demasiado con una ternura inexplicable hacia todo lo que allí se nutre y
+palpita.
+
+Nunca ha mirado así las primaveras, con esta compasión rara y ardiente
+que hoy la impide coger una rosa, pisar el trébol, rozar con los
+vestidos el cáliz campanudo del arándano. Las azucenas le parecen de
+cristal: no se atreve a tocarlas por no herirlas, ni a sacudir, como
+otros años, en la hiedra la flor azul, los haces verdosos en el espino
+cerval.
+
+En cambio, desde la altura de su habitación todas las cosas le dan una
+respuesta más lejana y apacible: el filo de los senderos, las espumas
+del río, la cresta de las montañas, los árboles del bosque. Y se está
+allí horas enteras, con el corazón entreabierto, devota y muda, estática
+como el paisaje...
+
+En este mismo anochecer se despide la joven del molino con su
+acostumbrada pesadumbre. Camila sale hasta el umbral; Martín ha tirado
+de la paleta suspendiendo la trituración, y se dispone a ensacar la
+harina: desde que la fábrica es suya se ha vuelto muy avaricioso y
+vigila con creciente solicitud la hacienda y el provecho.
+
+Ignora Dulce Nombre que su padre se haya convertido en propietario a
+expensas de ella, y no obstante le mira con menguada estimación; a su
+lado se encuentra sola.--¡Está lejos de mí!--se dice interiormente, y se
+extraña pensando:--¡Ser hija de un hombre se reduce a una casualidad!
+
+Ahora mismo él se queda allí preocupado de su negocio, sin ver la
+angustia con que la muchacha afronta el camino del nuevo hogar.
+
+Marcha presurosa, con el paso a la medida del pensamiento, esquiva al
+roce de cuanto la rodea, como si temiese el contacto de las emociones. Y
+en un recodo del ansar alcanza a las últimas veceras del molino, Tomasa
+y Clotilde, muy calmosas aquella tarde, con sus canastos de harina
+apoyados en la cintura.
+
+Es la primera vez que Dulce Nombre encuentra a la hermana de Manuel
+Jesús, después del casamiento: tampoco ha visto a su padrino, obstinada
+en rehuir las visitas y las curiosidades de la vecindad.
+
+Pero aquí Tomasa la obliga a la conversación.
+
+--¿Qué, no quieres nada con nosotras...? Llevamos el mismo rumbo: te
+acompañaré.
+
+--Y yo hasta la pontezuela--añade Clotilde con alguna cobardía.
+
+--Sí, sí; me alegro mucho.
+
+--¿De verdad?
+
+--Ya lo creo.
+
+--¿Por qué no ha de alegrarse?--aduce Tomasa, aprovechando la ocasión--.
+Después de todo, bien quiso a tu hermano, hasta el otro día, como quien
+dice.
+
+--¡Pobre Manuel!--pronuncia con lástima la niña de Cintul. Y baja la
+cabeza, que en la sombra, ya difusa, le brilla con un color dorado de
+trigal.
+
+--¿Pobre?--balbuce la de Rostrío.
+
+--Pobre, sí--confirma Tomasa con mucha indignación: le engañaron con
+embustes y sermones; te le quitaron entre Malgor y tu padre.
+
+--Él se quiso ir.
+
+--No es cierto; miente quien lo diga: pregúntaselo a ésta.
+
+Clotilde, ante el reclamo, se crece y asegura:
+
+--Le dijeron que si no se marchaba serías tú siempre una infeliz, una
+miserable como las demás... Y se fué para darte la suerte; pero estuvo
+llorando toda la noche... Creímos que se volvía loco, ¡si vieras...!
+Corría a tientas por este lerón, subía y bajaba a Cintul sin poderse
+detener... ¡Daba miedo!
+
+--¡Ay!--dice solamente Dulce Nombre.
+
+Tomasa, viéndola sufrir, insiste, maligna y gozosa:
+
+--Te le quitaron entre tu padre y Malgor.
+
+--¿Mi padre también?
+
+--¡Vaya...! Para cobrar la aceña, que ya es suya.
+
+--¡No, por Dios!
+
+--Que te lo jure tu marido...
+
+--¡Calla!
+
+--Todo el mundo lo sabe.
+
+--¡Es imposible!
+
+--Y hasta don Nicolás anduvo en el negocio con las pesetas del tu
+hombre: ¡parece mentira!
+
+--¡Ay!--repite la engañada, con otro suspiro, más largo, más profundo;
+siente viva la centella de la pasión, aventada entre los escombros de la
+felicidad, y se olvida de las traiciones, de las miserias, de las
+realidades que la conducen lejos de su ventura... No desconoce los
+deberes de su nuevo destino porque ya le han temblado las entrañas; pero
+se acuerda de un solo amor, del único libérrimo y consciente. Y le
+saluda con beatitud en la oscuridad: está allí bajo la noche que llega
+cargada de aromas finos y penetrantes; está en el aire húmedo y tibio,
+en el fuerte arrullo del Salia, crecido con los manantiales de abril.
+
+Dulce Nombre, que ya no escucha a sus compañeras, se ha vuelto de
+repente muy asequible a todos los ruidos misteriosos, a todos los
+movimientos callados de la vida, y descubre el oculto latido de las
+plantas, oye cómo la raíz de los árboles escarba por el suelo; atiende a
+la fuerza sonora del propio corazón, al vuelo claro de la luna que se
+levanta en las nubes con las alas abiertas...
+
+
+
+
+SEGUNDA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+EL PUÑAL EN LA HERIDA
+
+
+Muchas horas tristes había contado Dulce Nombre desde aquella de
+revelación para su alma.
+
+Y cada año saludó impaciente a la lluvia ágil y presurosa de abril, al
+campo reverdecido, a la nueva flor.
+
+Tenía un presentimiento de libertad; confiaba en que el destino le
+cumpliría sus promesas. Porque Manuel Jesús no la había olvidado; se
+relacionaba continuamente con Malgor y permanecía soltero, juicioso, muy
+solícito para su familia y sus memorias, expresando por cartas,
+emisarios y otras señales elocuentes, su deseo de volver a Cintul, sus
+íntimos propósitos de conseguir algún día la realización de una sola
+esperanza.
+
+Y Malgor vivía muy enfermo, andaba tímido por la tierra, calmoso y
+vacilante, sin atreverse nunca a correr, ni a reír, ni a llorar; huyendo
+del dolor y llevándolo en sí mismo, agazapado en el pecho con amenazas
+de muerte.
+
+A los pocos meses de casado padeció un ataque anginoso con la terrible
+contricción retro esternal y la angustia suprema de la agonía. El médico
+del distrito, Mariano Esquivel, primo de Nicolás Hornedo, llamó en
+consulta a las eminencias de la región, que diagnosticaron aciagamente
+como él.
+
+Oyó Dulce Nombre muy sorprendida la sentencia de su marido: tenía una
+angina de pecho, una lesión mortal de la que podría defenderse algunos
+años si evitaba las emociones intensas, los cambios bruscos de
+temperatura, los ejercicios violentos.
+
+--¡Lo evitará!--prometió la muchacha seria y firme.
+
+--De esta suerte... ¡quién sabe!--añadió Esquivel--podrá ir viviendo...
+cinco..., diez..., hasta quince años... Aunque es imposible precisar...
+
+--¡Quince años!--pensó Dulce Nombre muy adentro; y sin poderlo eludir,
+echó a volar la imaginación por ignorados caminos, dudosa entre el gozo
+y la pesadumbre, anhelando saber si era preferible aguardar siempre en
+el cruce de los recuerdos, o sentarse a la orilla de una fecha con un
+poco de silencio en el corazón.
+
+Le tembló una sombra en los ojos, y una sonrisa en los labios. Iba a ser
+madre; un torrente nuevo circulaba por sus venas, una gracia desconocida
+entrañaba su carne grávida del misterio: sintióse valerosa y se juró una
+inviolable fidelidad al hombre sentenciado... Después, a lo largo del
+tiempo, ¡cuántas inquietudes y vacilaciones!
+
+Nació la criatura esperada, una niña graciosa y fuerte que llenó la casa
+de alboroto y movimiento. El padre olvidó su enfermedad, mostróse la
+abuela enternecida, un poco envidiosa, y allá abajo, en el molino,
+robusteció Martín el orgullo de su alianza con la opulencia del valle,
+mientras Camila andaba más cavilosa que nunca, suspirando sin cesar.
+
+Fué preciso que Hornedo saliera de su torre para sostener en los brazos
+a la nueva ahijada. No lo hizo sin resistencias ni disculpas; estaba
+secretamente reñido con Dulce Nombre desde que ella le echó en cara su
+intervención en la marcha violenta de Manuel Jesús. En vano trató de
+defenderse:
+
+--Lo hice por ti, por tu bien.
+
+--No; eso está muy oscuro: primero me habías dicho que casarme con
+Malgor era una locura.
+
+--Así, de repente, me lo pareció, porque te lleva mucha edad; luego
+pensé que te convenía. No es un viejo; está en la plenitud de los años;
+es agradable, excelente, rico...
+
+--Yo te contesté que quería al otro.
+
+--¿Y ahora?--preguntó Nicolás ciego de impaciencia.
+
+--¡Ahora, también!
+
+Una ráfaga de alegría iluminó el semblante de aquel hombre tortuoso.
+
+--Este--aludió con aparente censura--es tu marido.
+
+--¿Qué más da...? Yo no le elegí... El molinero es mi padre y le he
+dejado de querer.
+
+--¿A tu padre?
+
+--¡Me vendió!--repuso Dulce Nombre, áspera y triste--. Tú le ayudaste,
+sin duda para servir a tu amigo... el menos culpable de la infamia que
+habéis cometido con nosotros.
+
+--Si hubo culpa--dijo Hornedo muy alterado--la menor es la mía, que nada
+gané... y todo lo perdí.
+
+--¿Perdiste...?
+
+El hizo un gran esfuerzo por tranquilizarse, escondió los ojos
+delatores, apagó la voz.
+
+--Perdí tu amistad.
+
+Callaba la joven, a punto de conmoverse bajo aquel acento pesaroso lleno
+del antiguo cariño; pero el hidalgo quería insistir en acusar a Malgor,
+y volvió a aludirle, entre dientes, añadiendo:
+
+--El que puso en ti la codicia ha causado todo el mal; no le defiendas:
+corrompió a tu padre; me obligó a ser injusto con Manuel Jesús; levantó
+la tempestad en tu vida...
+
+Quedóse la moza desconcertada; ¿por qué el padrino se volvía ahora de
+pronto contra Malgor...? Era incomprensible.
+
+Le miró con insistencia sin conseguir hallarle claras las pupilas, sin
+recobrar junto a él la confianza y el aplomo de otras veces: algo
+desconocido y amargo se interponía entre los dos. Sentía el padecimiento
+de él como una cosa tangible y dura que la desazonaba, y no se decidía a
+consolarle. Acabó por encogerse de hombros, todavía rencorosa, distante,
+a pesar suyo, de aquel único amigo de su niñez.
+
+Pero Nicolás no quería alarmarla con sospechas, y murmuró, cauteloso el
+acento:
+
+--También Manuel Jesús ganó algo al perderte: mejoró de fortuna, cambió
+el arado y el dalle por las piedras preciosas...
+
+--Le hicisteis creer que con eso me hacía feliz.
+
+--Todos nos equivocamos; yo solo padezco el castigo.
+
+--Y él se fué inconsolable; le habéis echado; le impedisteis que me
+viera y me hablara...
+
+--¡Cómo te duelen sus cuitas!
+
+--Y me dolerán siempre. Desde que las supe estoy contenta, porque sé que
+le puedo querer, que sigue siendo mi novio.
+
+--¡Estás casada!
+
+--¿Qué importa? Nos separasteis con engaños, pero no podéis separar
+nuestros corazones.
+
+Nicolás palideció aún: se abrasaba de envidia por el ausente.
+
+--¡Mucho confías en él--exclamó sombrío y hosco.
+
+Entonces palideció ella.
+
+Atravesaban el ansar, donde el señor se había hecho el encontradizo
+cuando volvía Dulce Nombre a su casa en un lento crepúsculo de mayo,
+sola y pensativa. La duda solapada del padrino la obligó a detenerse
+llena de zozobra:
+
+--Confío en mí--dijo con ardor--y por mi seguridad juzgo la suya.
+
+Estaba inmóvil; se le estremecía en los ojos el candor del paisaje.
+
+De pronto siguió andando, muda y rápida, en el silencio campesino del
+anochecer, traspasado de rumores leves, saturado de perfumes indómitos.
+
+El río ponía en el ambiente su acorde incansable bajo un cejo de niebla
+azul; se percibía en el aire el temblor de las flores, el aleteo de los
+pájaros en su última ronda, el zumbido inescrutable de élitros y
+murmullos recónditos.
+
+Iba Hornedo junto a la muchacha callado y vengativo, gozándose en verla
+sufrir de celos y de amor lo mismo que él, y seguro de que su único
+rival era el ausente, lejano, perdido, inaccesible. Había temido que el
+esposo, a fuerza de ternura y de bondad, conquistara el deseado corazón;
+por eso le culpaba, aun a costa de parecer inconsecuente. Ahora le
+convenía fomentar los imaginarios derechos de Manuel Jesús; que el
+riesgo de perder toda esperanza fuese para el hidalgo cuanto más remoto.
+Y no tuvo un plan de conquista, no fraguaba un acecho ni una
+conspiración contra el amigo. La moza le parecía sagrada; un miedo
+supersticioso le hubiese impedido extender la mano hacia ella; pero el
+instinto y la pasión le inducían a guardarla de otros amores, con un
+indefinible anhelo de ventura.
+
+Ya estaban en los linderos del indiano: una verja, un portel, y el ansar
+penetraba en la finca de Malgor sin torcer su rumbo, siempre encaminado
+por la ancha orilla del río.
+
+--Adiós--dijo Dulce Nombre únicamente; volvió apenas la cara y entró en
+su parque, ya cubierto de sombra.
+
+--Adiós--repuso Nicolás, amordazado por el enojo, perdiendo de vista a
+la muchacha en la espesura de la noche ciega y vigilante...
+
+Después la vió muchas veces y la tuvo que hablar en distintas ocasiones,
+amigos en apariencia, escondiendo de un modo tácito su inexplicable
+disgusto.
+
+Hasta que la hora del bautizo les obligó a mayor intimidad y ablandó un
+poco la pesadumbre de aquel secreto raro y confuso para la joven.
+
+Mostrábase ella muy conmovida con el suceso de su maternidad, mirando
+con extrañeza y unción a su criatura, la carne inocente, el alma
+dormida, la iniciación de un destino, el nuevo ser; todo en la nena le
+parecía inefable y milagroso, llegado de muy lejos, puesto en el mundo
+con una gracia pura y reverencial.
+
+Y las palabras, los sentimientos de la madre, eran cándidos y humildes
+también para el padrino, que se empeñó en llamar a esta ahijada Dulce
+Nombre de María, lo mismo que a la otra.
+
+--Le diremos sólo María para no equivocarnos--propuso Martín.
+
+--O le diremos Dulce--opinaba Malgor, embelesado con el nombre de su
+mujer, radiante de optimismo y de ilusión en aquellos días.
+
+En tanto Nicolás contempló a la amada con embriaguez, encontrándola más
+hermosa con su cálida blancura de convaleciente, y su adorable expresión
+de sorpresa y beatitud.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+SURCOS Y TREGUAS
+
+
+Cundía la existencia de Dulce Nombre ruda y solitaria, por un solo
+cauce: la hija, el campo, el molino, la pena detenida en el corazón...
+Así un año y otro al atisbo del único horizonte, emplazada la ventura,
+aguardando los soplos de la muerte como señuelo de la libertad.
+
+Ya casi nadie se acordaba del fracaso de aquella vida, sino en
+comentarios superficiales, en vagas conjeturas; la esposa de Malgor
+tenía motivos para ser más feliz que cualquiera otra mujer. Su carácter
+reconcentrado se achacaba a la poca salud del marido; y, por otra
+parte, se envidiaban su posición, su belleza, las consideraciones que en
+torno suyo ponía la fortuna.
+
+--Siempre ha sido algo orgullosa--solían decir, viéndola esquivar las
+amistades del señorío.
+
+--Y algo rebelde, muy amiga de hacer su gusto--añadían, con más
+inclinación a la censura que a las alabanzas.
+
+Pero la historia de aquel amor que tanto dió que hablar, había pasado a
+la categoría del susurro. De vez en cuando, se insinuaba que Manuel
+Jesús podía volver y encontrar viuda a la que fué su novia. Él, por de
+pronto, no se casaba, vivía en constante comunicación con el país, y
+Malgor estaba desahuciado.
+
+Aquella posibilidad quedábase en el olvido meses enteros, y sólo unas
+cuantas personas en la comarca la perseguían con interés.
+
+La madre del viajero una de ellas. Desde la tarde lejana en que anunció
+cruelmente a Dulce Nombre la partida del mozo, no olvida el pesar y el
+amor sorprendidos en el semblante de la molinera, y sufre agobiada por
+un remordimiento y una gratitud que no sabe cómo probar. Colmada por el
+hijo de regalos y de favores, cuanto disfruta piensa que es a costa de
+la niña engañada, de la pobre niña sin madre, a quien vió padecer un
+horrible trastorno, desolada y silenciosa como un ángel mudo.
+
+Después de las revelaciones de Clotilde a la enamorada, procuró
+Encarnación acercarse a ella para hacerse perdonar sus antiguas
+hostilidades, y al descubrir en los ojos de la moza la pasión latente y
+oculta, acabó por fomentársela con promesas y augurios.
+
+--El que te compró no ha de anietar; está comalido... Tú eres una
+criatura que empiezas a vivir... Volverá Manuel, rico, poderoso, y os
+casaréis... él escribe a su hermana sólo para nombrarte... ¡cuánto te
+quería...! Te sigue queriendo, ¡no te puede olvidar!
+
+La muchacha la oyó una vez con silencioso resentimiento, como a una
+cómplice de su rebelde esclavitud, halagada, no obstante, con el reclamo
+embaucador. Otro día, muy en contra de su altiva reserva, se dejó
+atraer por la palabra ruin y maliciosa que le decía:
+
+--No habrás de aguardar mucho...
+
+Y sin saber cómo, nublada la razón por el empuje del instinto, se le
+escapó a Dulce Nombre su más hondo y callado pensamiento:
+
+--¡Quince años!--respondió como si hablase a solas en lo interior de su
+conciencia turbada.
+
+Encarnación se echó a reír con la ingenua crueldad de los rústicos y de
+los niños:
+
+--¡Quince años...! Los ricos para todo encuentran bula. Si tu marido
+fuera pobre no le recetarían ni para quince meses... Pero es viejo y
+está picado del arca: no puede tirar mucho.
+
+--Yo no he de procurar que se muera.
+
+--Ni yo tampoco, ¡válgame Dios!
+
+--Le cuido y le preservo del mal.
+
+--Como buena cristiana... pero, ¿le quieres?
+
+--¡Eso, no!--repuso Dulce Nombre con bárbara sinceridad.
+
+Y la de Cintul, lejos ya de su pugna trabajosa, descansada y tranquila,
+hizo un arma de aquella ruda confesión, la puso a prueba, y en
+premeditados encuentros logró que la muchacha se acostumbrase a sus
+expansiones y las tuviese por lícitas y agradables. Varias veces le
+enseñó cartas de Manuel Jesús dirigidas a Clotilde, llenas del recuerdo
+de sus amores y de la amargura de la ausencia, rebosando preguntas,
+inquietudes y propósitos; las misivas delataban una previa información
+de cuanto ocurría en el valle.
+
+También sostenía el viajero correspondencia con Malgor, como alto
+empleado de la joyería cubana, relaciones comerciales y ceremonias que
+le proporcionaron una nueva comunicación con Dulce Nombre, aunque ella
+jamás enviaba un recado definido para el ausente.
+
+--¿Quieres que te escriba, en el mayor secreto?--le llegó a decir
+Clotilde.
+
+--No; estoy casada con otro--protestó, adusta, revestida de una
+inocencia ancestral que no celaba al sentimiento indomable, y sólo a las
+acciones imponía su recato.
+
+Después de algún tiempo Clotilde Ayuso fué hastiándose de aquella
+tercería; encontró novio, se consagró a los preparativos de la boda, y
+únicamente si le venía rodada la ocasión aventaba con mensajes y
+encomiendas el sigiloso culto de Dulce Nombre.
+
+Pero la madre no se cansaba nunca de encenderle, y año tras año le iba
+persiguiendo con una constancia que llegó a convertirse en obsesión.
+Mujer arisca y voluntariosa, tuvo siempre la antigua coloñera un fondo
+de agudo sentimentalismo que la obligaba a llorar cuando reñía y a
+desvanecer sus exaltaciones en lamentos: los que la trataban mucho
+sabían que sus arrebatos no persistían jamás en el encono, sino que se
+inclinaban a la benevolencia y la ternura.
+
+Esta propensión generosa, y el pesar de haber dañado anteriormente a la
+niña de Rostrío, la mantenían en constante solicitud para vigilarla y
+embairla con un continuo murmullo de seguridades y ofrecimientos.
+
+Y tal perseverancia, llena de desinterés, algo tocada de una enfermiza
+sensibilidad, llegó a producir en la misma Encarnación un extraño fruto:
+acabó por creerse con derecho a disponer de aquella moza casada, para
+realizar las bodas del hijo.
+
+No había otra en la región que le mereciese; bella y educada, elegante
+más que la de Barreda, más que la de Esquivel, era muy cierto que había
+nacido para esposa de Manuel Jesús, el buen mozo con estudios y talento,
+con ganancias y virtudes. La miraba como algo propio, la sonreía en un
+acuerdo tácito de voluntades y designios, impaciente porque Malgor no
+acababa de morirse; y aunque ella no sabía escribir, aguijaba a Clotilde
+para que se dirigiese al hermano, conminatoria y resuelta: necesitaba
+volver; que se pusiera en camino inmediatamente; don Ignacio estaba en
+la agonía...
+
+Así, la exacerbada vehemencia de la madre, uniéndose al amor y a la
+soledad al través del tiempo, le conservaron a Dulce Nombre la
+esperanza, culpable, caliente y madura en el corazón.
+
+
+
+
+III
+
+CUALQUIERA TIEMPO PASADO FUÉ MEJOR
+
+
+En la amenazada existencia del indiano crecía el relieve doloroso como
+una ola desbordante de amargura. Y al influjo de cada martirio le
+parecían casi felices los primeros días de su matrimonio, cuando tenía
+salud y esperaba un milagro cerca de su mujer.
+
+Fué en una lejana primavera, al regresar del viaje de novios; aun no
+sabía Dulce Nombre los detalles del error que la inclinó a la boda, y
+mostraba una tristeza pasiva, un orgulloso disimulo que al marido le
+daba algunas veces la apariencia de la conformidad; hasta que una noche
+le preguntó bruscamente la muchacha, agudas las pupilas, calurosa la
+voz:
+
+--¿Es cierto que le diste a mi padre el molino a cambio de mi persona?
+
+No supo de pronto qué contestar.
+
+--¿Es cierto que a Manuel Jesús no le dejasteis verme antes de echarle
+de aquí?
+
+Al cabo, Malgor repuso, atravesado de zozobras:
+
+--Verdad es que yo sólo disponía de mi oro para conseguirte... y lo di a
+manos llenas.
+
+--¡Me tendiste un lazo!
+
+--¡No!; te ofrecí la vida... ¿Qué haré de ella si no la quieres tú?
+
+Aguardó palidísimo, extrañamente honda la mirada; pero Dulce Nombre
+parecía cubierta por una fuerte lápida de silencio.
+
+--¿Qué haré, di?--repitió anhelante el marido. Y añadió en seguida:
+
+--¿Me perdonas?
+
+La muchacha se encogió de hombros con el altivo gesto que le era
+familiar.
+
+--Responde algo: ¿me perdonas?
+
+Ella le abrumó entonces con una sorda y tardía contestación, moviendo
+la cabeza negativamente.
+
+--¿Qué...?
+
+--¡No!
+
+El hombre rico sintió que una enorme dureza le gravitaba sobre el pecho
+y se le extendía por la garganta y el brazo hasta el dedo meñique. De
+pie como estaba en el dormitorio, retrocedió un paso y se sostuvo
+inmóvil contra la pared, sin atreverse a respirar, con el horror de la
+muerte en el semblante.
+
+Se le acercaba la mujer en desolada confusión, y él, con la vista
+empañada y angustiosa, parecía decirle: ¡no me toques! Estaba seguro de
+que un aliento, un contacto, por leve que fuera, acabaría de aplastarle.
+
+De repente, lo mismo que llegó aquel espantoso mal se le fué quitando de
+encima: le dejaba libre el movimiento y la respiración y pudo ir hasta
+la cama, dejarse caer en ella agotado, rendido, pero con la sensación de
+vivir.
+
+Y como Dulce Nombre seguía inclinada hacia el enfermo con muda
+solicitud, volvió él a apoderarse de su primera ansiedad, juntando las
+palabras insistentes:
+
+--¿Me perdonas?
+
+Renovó la pregunta con la voz casi extinta, aun dilatado por el miedo el
+vidrio turbio de los ojos.
+
+Y la esposa, fascinada por aquel sigilo terrible, llena de
+arrepentimiento y caridad, le apoyó los labios en el oído, como si de
+otra manera no pudiese responder:
+
+--¡Sí!
+
+Fué la sílaba igual que un escucho sin eco ni resonancia, una gota de
+compasión caída silenciosamente en la álgida tristeza de un espíritu.
+
+Desde aquella noche estuvo Malgor condenado a muerte por la ciencia,
+libre de reproches y venganzas por la misericordia de una mujer. Pero
+sentíase desamado; el perdón no era la correspondencia, ni debía
+engañarse con ilusiones transitorias luego de haber tocado vivas y
+florecientes las raíces del amor rival.
+
+No obstante, vinieron para el indiano días generosos; esperaba un hijo;
+Dulce Nombre, en el ensueño de su maternidad, ocultaba mejor la
+desventura y tenía muy recientes sus buenos propósitos de enfermera.
+
+Hasta el valle y los montes se extendía la ponderación de los desvelos
+que de su esposa merecía el indiano, y no faltaban rondas nocturnas que
+lo comentasen desde el ansar en noches de plenilunio. Más de una vez la
+copla alusiva clamó, vibrante, allí:
+
+ _La mujer en amores
+ es leña verde,
+ que llora, se resiste
+ y al fin se enciende;
+ luego, encendida,
+ ni resiste ni llora,
+ pero suspira..._
+
+Decíase que era Gil quien daba al aire su despecho con el cantar; y a
+Malgor le consolaban aquellas ingenuas interpretaciones que le suponían
+dichoso.
+
+Pero se le escaparon lentamente las últimas esperanzas; iban haciéndose
+frágiles: insostenibles, remotas, perdían hasta el contorno vago de la
+ensoñación, y se desvanecieron al fin: el pobre iluso quedó frente a la
+realidad.
+
+Era un enfermo que sólo hallaba ojos apiadables y cuidado caritativo
+donde él quería el amor y la salud.
+
+En vano procuraba dominar sus tribulaciones y sufrir menos para no
+empeorar; estaba advertido de los riesgos a que se exponía en cada
+fuerte emoción, y por evitar la violencia de una sola iba amasándolas
+juntas en un continuo padecer. Debilitada por el duro ejercicio, se
+relajó algunas veces su paciencia; sentía aplomado el corazón; una
+desesperada rebeldía, un deseo inextinguible de vivir y de gozar, le
+llevó en ocasiones a mostrarse receloso: clavó las pupilas inquiridoras
+y desconfiadas donde antes las había posado con extrema reverencia, y
+Dulce Nombre tuvo la certidumbre de que su sacrificio no servía siempre
+de consolación.
+
+Ella, al roce de la vida y de los duelos, afirmaba su carácter recio y
+claro y se cumplía a sí misma todas las promesas de silencio y de
+lealtad. En ocasiones, el amor le dolía sólo como un mal exquisito que
+la dejaba aguardar sin grave pena, atento a la confianza el corazón
+juvenil. Hallábase entonces mejor apercibida contra las impaciencias del
+esposo y aparentaba muy bien no cansarse a su lado, no ofenderse de su
+vigilancia, vivir en un sueño de olvido y de resignación.
+
+Luego, de súbito, se le convertía la espera en un castigo cruel, lloraba
+el malogro de su juventud, sentía irrespirable el aire inerte de la
+casa; soportaba la cadena con demasiado esfuerzo, y el marido le veía su
+triste verdad inmóvil en los ojos.
+
+Era el invierno muchas veces el causante de estos desmayos. Bajaba desde
+la espina fragorosa de la sierra con las nubes atormentadas por la
+tempestad, y se extendía en el valle como un viento de espanto, un mes y
+otro, cuajándose en lluvias y en nieblas, en cierzos y nieves.
+
+Si por casualidad cesaba de llover se endurecían los caminos bajo los
+cristales de la escarcha mientras el sol ardía sin calentar; y en el
+tránsito frío de las noches se congelaba la luna recostada en las
+cumbres, extraña y despavorida, con una tristeza insufrible.
+
+Y Dulce Nombre volvía a sentir en el alma un dolor conocido: el amargor
+del llanto de otros días. Lanzábase con intrepidez a las derrotas,
+duras, que parecían de piedra, se dejaba atravesar por las agujas del
+hielo, errante por el campo marchito, hasta que abrían los astros sus
+flores amarillas.
+
+Entonces regresaba al hogar con un anhelo dañoso, inútilmente desechado:
+podía encontrar al marido agonizante, sin luz ya y sin voz la pálida
+cabeza.
+
+Se estremecía indignada contra el maligno deseo.--¡No, no!--se
+decía--tiene que vivir; le debo cuidar; que no sufra...; que no
+sospeche... Le quedan muchos años... ¡hasta quince!
+
+Los contaba por los de su hija:--Uno, dos, tres...--llegaba a siete y
+gemía:--¡Falta el doble!
+
+Unas lágrimas silenciosas, incesantes, seguían aumentando el agua
+profunda de su corazón...
+
+Cuando en el solsticio de diciembre había reinado el Sur, podía suceder
+que apareciesen unos días templados y ventosos; y los recibía la
+muchacha con pánico, como a los más evocadores de sus penas y sus
+presentimientos. Sentíase agitadísima, con necesidad imperiosa de bajar
+al molino, de recorrer el bosque donde las ramas se retorcían igual que
+serpientes y el río se iba largo y bullicioso, llevando al mar la nieve
+derretida de los montes.
+
+En aquella abertura estruendosa de la vega no había un movimiento ni una
+resonancia que no sirviesen de conmemoración a la hija de Martín, y
+revolvía sus recuerdos con invencible atractivo, padecida y lastimera,
+hundiéndose en las voces amadas y temidas; el rugido de los árboles, el
+clamor de la corriente, la masticación de las piedras moledoras, le
+producían crisis de llanto, accesos de terrible desesperanza.
+
+Recobraba de improviso las energías sólo con sentir el primer soplo
+refrigerante de la primavera. Los pensamientos de Dulce Nombre hallaban
+una anchura consoladora en los surcos del campo abiertos como heridas,
+fugitivos por el valle en una cava olorosa y morena; y el abandonado
+gabinete del molino, abierto de par en par a la brisa de los montes,
+albergaba de nuevo la espera y la tortura de aquella mujer.
+
+--¡Necesitas menos sueño que un pájaro!--le solían decir los que la
+encontraban de víspera bajo el oscuro estremecimiento de la noche, y la
+veían madrugadora igual que el sol, despabilada y diligente, buscando
+los caminos de la hierba a lo largo del ansar.
+
+--Sí--respondía, agitada con la palpitación del aire, sonriendo sin
+saber por qué.
+
+Y, en la aceña, besaba a Camila delicadamente, saludaba a su padre con
+amistad. No le había perdonado nunca, de palabra, ni siquiera con una
+sílaba como aquel susurro que una vez depositó en el oído del esposo:
+verdad era que a Martín no se lo hubiera ocurrido jamás pedirle a su
+hija perdón. La muchacha dejó de estimarle y de quererle, y consumidos
+los primeros tragos de su amargura, tornó a recibirle con afable
+costumbre y a observarle con cierta curiosidad.
+
+--No le conozco--seguía diciéndose--; ¡es un extraño para mí!
+
+Le veía ajeno en absoluto a los dolores de ella, sometido a la ambición
+de poseer caudales inanimados, cosas inertes, y le volvía la espalda con
+un desprecio triste, algo compasivo: quería olvidar que era su padre
+aquel hombre serio y habilidoso a quien admiraba mucho el vecindario.
+
+Gustaba Dulce Nombre de repartir el tiempo de sus escapatorias entre la
+habitación blanca y apacible del molino y el huertuco estallante, donde
+se henchían los botones y afloraban las hojas tiernas. Padecía y gozaba
+allí una confusa turbación latiendo con el sordo ritmo de las semillas,
+sintiendo en la médula de su carne la escondida fuerza de las plantas.
+
+Como si cometiese un delito, se ocultaba con vergonzosa cautela
+celebrando el regreso de las golondrinas, sorprendiendo a las nacientes
+mariposas sobre la miel temprana de las flores. Todo el semblante de
+libación y desposorio que adquiere la campiña primaveral, enardecía de
+un modo intenso a la mujer, que volvía a escuchar imperiosamente, en el
+misterio de su alma, la voz siempre oída, la promesa que el amor le
+debía cumplir.
+
+Pero sentíase generosa y valiente; pensaba, estremecida, en el troje
+oscuro del cementerio, doliéndose de la sentencia que acobardaba a
+Malgor, y se iba junto a él, muy solícita, cada tarde, paseando con
+lentitud a la orilla de la mies virginal.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IV
+
+EL CABALLERO DE LA GLEBA
+
+
+Estas alternativas de sentimiento y de carácter no correspondían al
+cambio de las estaciones de una manera sistemática, ni mucho menos; eran
+volubles, aunque Dulce Nombre, campesina y sensible por excelencia,
+vivía entregada al influjo inmediato de la lluvia y del sol.
+
+La tierra, nuestra primera madre, había criado como suya a la niña de
+Rostrío, enseñándola a sentir y a querer, y pocos discípulos aprendieron
+mejor las lecciones agrestes de la selva y el viento, el lenguaje de los
+astros y de las aguas, el murmullo de las simientes y las raíces. Hija
+del campo, sin otras experiencias que las de su vida rural, con una
+educación cristiana harto somera y tosca, la esposa de Malgor no estaba
+dispuesta para una heroica lucha contra las pasiones. Tenía de la virtud
+un concepto lógico por instinto de honradez, y rendía a la justicia un
+tributo de rigurosa lealtad, sin grandes concesiones a las leyes
+humanas. La imaginación, despierta bajo el cultivo exótico de Nicolás
+Hornedo, contribuía a exacerbar las rebeliones innatas de la moza, y la
+naturaleza, bravía y sentimental, la inducía a preferir, entre todos los
+bienes posibles, el bien del amor: privada de él más le quería y menos
+estimaba los otros beneficios de la suerte. Rehuyó el trato con los
+señores del valle, temiendo ser por ellos admitida en condiciones de
+inferioridad, y seguía comunicándose con la gente de la aldea como antes
+de la boda, aunque las especiales circunstancias de su ánimo la
+obligasen a un aislamiento un poco arisco.
+
+Así estuvo más sola con las tentaciones, cada año más hondo el puñal en
+la herida de su destino; y muchas veces, a despecho de su natural
+inclinación a la ternura y la clemencia, sentíase cruel; no bastaban las
+brisas del follaje reciente ni la dulzura generosa de los caminos para
+aquietar su destemplanza: todas las insinuaciones maternales de la
+tierra se le convertían en fuego y en pasión.
+
+De tal modo un día, de aquellos que a menudo fueron bienhechores para la
+triste enamorada, sucedió que el marido la recibió quejoso cuando ella
+volvía sonriente de un paseo matinal.
+
+--¡Vives fuera de casa!
+
+--Vengo del molino--replicó en tono de disculpa.
+
+--¿Y qué tienes que hacer allí?
+
+--Nada--confesó.
+
+--Yo estoy abandonado y tu hija también.
+
+--¡No es verdad! Salgo al bosque cuando amanece, quitándome del sueño
+las horas; vengo temprano, y al anochecer, si no me necesitas tú, vuelvo
+a salir.
+
+--Y aunque te necesite... Yo te estorbo; a la niña la tendré que poner
+en un colegio... Sólo te ocupas de vivir... ¡y de esperar!
+
+El hombre rico hablaba con rencor, mirando airadamente a la mujer,
+envidioso de su salud, y más avariento a cada instante de su hermosura.
+
+Ella redujo la indignación a una opaca sonrisa, y sin descubrir los
+pensamientos salió de la estancia, muy desdeñosa: nunca la había tratado
+Malgor con tanta dureza.
+
+Aquella tarde no le acompañó como de costumbre al diario paseo, y
+creyendo justo resarcirse del agravio recibido, se fué sola y
+autoritaria a la torre de Luzmela. Sentía una brusca necesidad de
+expansión. Y precisamente el padrino andaba malucho desde su regreso: le
+haría una visita.
+
+Invernaba Hornedo en Torremar hacía algunos años, después que una
+herencia le permitió abrirse un poco los horizontes, y las íntimas
+fiebres de su espíritu le obligaron al movimiento y a la fuga. Pero
+aquella misma dolorosa inquietud le hacía volver con frecuencia al
+solar, y cada primavera se le convertía en pretexto de un viaje, motivo
+en ocasiones de mayor quebranto y de otra nueva huída.
+
+Estaba entonces allí, recién llegado, endeble y taciturno, sin salir de
+la casona. Su retorno al valle le costaba siempre una desilusión con
+amago de enfermedad; traía el presagio remoto de cimentar una esperanza,
+y hallábase con la certidumbre de muchas cosas irremediables.
+
+Se encontraba más viejo. En la ciudad apenas se veía a sí mismo,
+empeñado en distraerse con aventuras más o menos permitidas, deseoso de
+engañar las horas y el corazón en simulacros de amores y de fiestas;
+allá los espejos eran benignos en la penumbra de las habitaciones; a
+plena luz aldeana los alindes picados y algo turbios no sabían mentir:
+Nicolás estaba más viejo. No obstante, con su dramática palidez y su
+figura patricia, tenía el caballero de la gleba un porte singular que
+interesaba mucho a las mujeres: mientras, a él le parecía Dulce Nombre
+hermosa entre las demás, imposible como ninguna.
+
+Aquella tarde no la esperaba. Aunque eran ya buenos amigos se trataban
+poco y prevalecía en medio de los dos una tristeza oculta, una reserva
+penosa: no conseguían volver a la distante serenidad de su cariño.
+
+Cuando el solariego la vió de pronto en su gabinete, levantóse a
+recibirla con una agitación indecible.
+
+--¡No te muevas!--le suplicó la joven al tenderle sus dos manos: ya no
+le abrazaba, no sabía por qué, sofrenando los impulsos de la antigua
+cordialidad--. ¿Estás mejor?; ¿qué tienes?
+
+--Casi nada; un leve trastorno de mis nervios.
+
+Le obligó ella a sentarse y se acomodó en un escabel al lado suyo, como
+en días más felices.
+
+El padrino la miraba con avidez oyéndola hablar, esquivando encontrarse
+con toda la luz cándida y fuerte de los ojos dorados.
+
+Y entregada al irresistible anhelo confidencial, contó Dulce Nombre sus
+cuitas matrimoniales. Malgor era injusto; le pedía cuenta de sus pasos,
+de sus acciones... ¡hasta de la íntima esperanza...!
+
+--¡Con tal que algún día la realices...! Pero... ¡Dios sabe!--pronunció
+Hornedo con aquella mansa ferocidad que trascendía desde los abismos de
+su pasión--. ¡Ese hombre compadecido y mimado, va a vivir más que tú,
+más que yo..., acaso más que el _otro_!
+
+Dulce Nombre callaba escondiendo su intensa desolación.
+
+--Sí--añadió el padrino con una sonrisa de hiel--. Apurará todos los
+plazos que la ciencia le concede... Muchas personas tranquilas y
+saludables se han muerto desde que él «se tenía» que morir...
+
+--¡Es cierto!--murmuró la joven, sin poder reprimir las palabras.
+
+--Y tú lo sientes, ¿verdad?--preguntó el hidalgo con sutileza tenebrosa,
+dolido del afán que Dulce Nombre descubría por hallarse libre--. ¿Tú lo
+deseas?
+
+--¿Desearlo?--musitó indecisa, en lucha su rebelde candor con la
+brutalidad de la única respuesta.
+
+--Sí; le deseas a tu marido la muerte.
+
+--¡No...! ¡ni a él ni a nadie...! Quiero ser feliz: ¡ya es hora...!
+Porque está enfermo hay que compadecerle y no contradecirle... Yo,
+aunque vivo sana, me consumo... ¡y no tengo la culpa de querer a otro!
+
+Hornedo se consumía también, embriagado por la gracia madura y esencial
+de la moza, admirándose de la ingenua lealtad con que defendía su
+derecho a un solo amor. En los años acerbos de su matrimonio, ningún
+hombre se atrevió a poner en ella con osadía la mirada: ni la dolencia
+del marido, ni la desproporción de las edades, ni aun el silvestre genio
+de la mujer, arbitrario de suyo, dieron motivo para que la dañase un
+antojo malsano.
+
+No; seria y triste, aguardaba el cumplimiento de una promesa; estaba
+comprometida: tenía novio. Si acaso la envolvió Gil, enamoradamente, en
+una copla o en un suspiro, fué aquello un homenaje rústico del pastor,
+consentido como de limosna al buen camarada que vivía en el monte, solo
+con el cielo y la nieve, comiendo pan de maíz y durmiendo en yacijas de
+piel.
+
+Sentíase Nicolás atormentado y orgulloso de que hubiera algo suyo en el
+carácter firme y transparente de la ahijada; se altivecía pensando que
+la víctima de los terrores más absurdos había contribuído a formar un
+alma tan segura y valerosa, y al mismo tiempo le martirizaba aquella
+reciedumbre que siempre se levantaría inmutable contra él.
+
+Dulce Nombre meditaba, algo pesarosa de lo que dijo, confesándose que en
+realidad merecía algunos reproches de Malgor: no era una mujer casera y
+humilde, no era una madre habilidosa y paciente, ni sabía corregir tales
+flaquezas. El hogar del marido le seguía pareciendo extraño; la niña,
+después que la cantó el sueño y la echó a andar con deleite maravilloso,
+se le volvió también esquiva, hasta que perdió su influjo sobre ella:
+entre el dinero y los halagos, se la hicieron lejana, inclinándola a
+otros gustos, a otras aspiraciones ajenas a las suyas. Y un sentimiento
+horrible de soledad tornó a ennegrecer la vida de la moza, abandonada a
+la quimera de su juventud.
+
+Allí, en el gabinete del padrino, olvidándose de todo para sosegar sus
+emociones, se reconocía culpable cerca de Malgor.
+
+--Sí, me estorba; es la verdad... ¡me estorba!--susurraba con áspero
+sufrimiento--. ¿Qué le voy a hacer si es así? Ya aguardé años y años...
+¡no puedo más!
+
+Se le derramaba la pasión en el oro líquido de las pupilas, y una honda
+blancura la penetraba, como si un fuego interno hiciera traslúcida su
+carne: tenía en los labios sedientos el nombre de Manuel Jesús.
+
+--¿Tanto le quieres?--aludió Nicolás, celoso y adivinador.
+
+--¡Mucho!
+
+--¿Siempre lo mismo?
+
+--¡Siempre...! Más no es posible.
+
+--Pues el plazo cada día es más corto... ¡Si él no se cansa de
+esperar...! Pero no. ¿Cansarse...? ¡Por una mujer como tú!
+
+Le sonaba tan sorda y desconocida la voz, que la joven se volvió
+extrañadamente hacia él.
+
+--¿Qué decías?
+
+--Que tú--disimuló apenas, tembloroso, apagando el acento--eres digna
+de que te esperen... no ya muchos años... ¡aunque fueran siglos!
+
+Y alejó la mirada, loca de angustia, por el hueco del balcón, sobre la
+pompa inaugural de la selva.
+
+Se quedó observándole Dulce Nombre con un asombro repentino: ¡Qué triste
+estaba y qué solo en el mundo! ¿Nunca se habría inclinado un gran amor
+sobre aquella vida callada y enferma...? ¡Nunca!--se respondió con
+lástima, recordando las veces que le vió macilento y azaroso, errante
+por la casa y el ansar, como si buscase un refugio... Ella fué, acaso,
+la única amiga del pobre solariego: evocaba su niñez en la torre, sus
+escondites y travesuras aventando las melancolías de Nicolás, el celo
+con que él le daba los regalos y las lecciones... No comprendía por qué
+se había ensombrecido entre los dos la confianza y la ternura de aquel
+tiempo.--Debe ser--pensaba--que nuestro destino se cumple, que estamos
+sentenciados a sufrir a solas, cada uno con sus penas. Sentía un ímpetu
+vehemente de salvar el espacio medroso que la separaba del amigo, de ir
+hacia él con el alma abierta y asequible. Y le seguía el vuelo de los
+ojos, afanosa de todas las miradas que se asoman con ansiedad al fondo
+de los cielos.
+
+Allí las recataba el hidalgo, en las nubes dormidas al sol,
+desesperándose al percibir tan cercana y sensible la adorable existencia
+que pudo ser suya. Por ceguedad y apocamiento, dejó que a la niña de su
+corazón la enamorase un hombre decidido; consintió, después, que se la
+llevara otro más audaz: la abandonó a una suerte adusta y peligrosa, sin
+ofrecerle un reinado de amor donde ya le ejercía con los más puros
+derechos sentimentales.
+
+Tuvo en sus manos el alma ardorosa y despierta y la dejó huir...--¡Me
+hubiera querido antes de volar!--se decía mil veces en la amargura de
+sus exaltaciones. Y le parecía una infamia que la mujer de Malgor no
+pudiera vivir en la torre de Luzmela como señora del valle...
+
+Un atractivo doloroso de pensamientos llevó a la muchacha de repente
+junto a las ideas tormentosas de Nicolás, rozándolas en una insinuante
+aproximación.--Esta casa--se dijo suspirando--sí que parece mía: aquí no
+me encuentro forastera como en «la otra»... Las imágenes de su infancia
+se levantaron entre los muebles conocidos, se extendían gozosas por los
+corredores y los camarines, bajaban a los huertos y al jardín.
+
+Dulce Nombre sacudió la cabeza hurtándose a la fascinación de sus
+memorias.--Sí; este «era» mi único hogar--se repetía sordamente.
+
+Reconcentró al cabo sus meditaciones en Hornedo, que continuaba inmóvil,
+muy pálido, sin atreverse a hablar.
+
+--¡Ya no puedo consolarle!--pensó llena de solicitud--. ¡Está solo como
+yo... ¡pobre padrino...! ¡Y qué guapo es!--añadió con orgullo,
+sorprendiéndole, en un atisbo certero, el fervor silencioso de las
+pupilas, la mano aristocrática, el porte señoril.
+
+La conmovía un profundo enternecimiento. Se levantó para despedirse;
+doblóse impulsiva y rozó con los labios cariñosos la frente de Nicolás.
+
+--¡Adiós, padrino!
+
+Él la tuvo así tan confiada y devota que tembló intensamente. Había
+recibido todo el baño de luz de aquellos ojos, el ardor de la boca
+purpurina...
+
+--¡Adiós!--logró decir con desvaído gesto, a punto de desmayarse.
+
+Y Dulce Nombre, por darle ánimos, ofreció desde la puerta, con la voz
+clara y benigna:
+
+--¡Volveré pronto!
+
+Minutos después la vió Nicolás perderse en el esplendor oscuro del
+bosque; bajó los párpados, que le estampaban una sombra lívida en el
+rostro, y murmuró con infinito desconsuelo:
+
+--Antes que vuelva tengo que huir...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+V
+
+LOS SENDEROS DE LA MUERTE
+
+
+Fué cierto que al día siguiente se marchó Nicolás para no volver a
+Luzmela en mucho tiempo.
+
+Lo supo Dulce Nombre con un dolor parecido al desengaño; sentíase
+desairada en su intento de reconstruir un albergue a la más noble
+amistad de su vida. No era posible: alguna razón inquebrantable se
+oponía a este propósito. Y la muchacha, quejosa de su padrino, aun se
+dolía de la grave tristeza que arrastraba él por el mundo, como una
+maldición.
+
+Decíase en el valle que el señor de la torre pensaba ir al extranjero y
+vivir muchos años lejos del solar. Hubo desilusiones entre las señoritas
+que no perdían la esperanza de un buen casamiento: la prima de Esquivel
+y la talluda infanzona de Barreda se disputaron gratuitamente el honor
+de una romántica viudez.
+
+Pocos meses más tarde se despedía Dulce Nombre de su hija sin protesta,
+con un sentimiento callado y acerbísimo. Decidió Malgor internarla en un
+colegio ciudadano, y la misma esposa la fué a llevar en un día de otoño
+húmedo y triste.
+
+La niña era ya una mujer de trece años, arrogante y hermosa. Tenía, como
+su madre, la figura gentil, los ojos dorados y profundos, la risa
+trinada, la voz caliente y musical; pero variaba un poco en la
+expresión, más imperiosa y dura, espejo de una crianza llena de
+caprichos y satisfacciones. María ostentaba en las pupilas mayor
+oscuridad, más sombras en el pelo, y carecía de aquel nimbo rubio de la
+madre, caído en las sienes como finísima corona.
+
+Estuvo conforme en el colegio porque llegaba allí el oro de su padre
+concediéndole preferencia y garantías, y en tres años, sólo durante unas
+cortas vacaciones llevó a su casa un poco de bullicio.
+
+Había muerto la abuela; el indiano, envejecido y mustio, padecía una
+repetición frecuente de los ataques anginosos, y contemplaba todas las
+cosas con una mirada yerta y fija, de ultratumba, ejercitándose en la
+virtud de acrecentar merecimientos para la vida eterna.
+
+El quería decirse:--_No tengo sed porque puse mi boca en el cielo_.
+Trataba de consolarse a sí mismo, pensando, cómo la existencia del
+hombre es un soplo de aire que va y viene, mientras las almas perduran
+en su Dios con la fuerza indestructible de lo imperecedero. Mas, cada
+una de sus meditaciones, por grave y honda que la hiciese, le traía a
+morder la carne de la vida, a prevenirse, como último recurso mundano,
+ese oleaje de memorias y bendiciones que verbera para los escogidos en
+las orillas de la fosa.
+
+Hizo su testamento mostrándose generoso hacia Dulce Nombre, con el
+extremado afán de sobrevivir en el ánimo de ella por medio de la
+gratitud: como en vida procuró dejarle independencia y expansión, para
+merecer sus favores, pretendía desde la sepultura solicitarlos aún,
+seguir viviendo de una manera digna en la amada que jamás logró
+enteramente poseer, de la que nunca tuvo lo más codiciado y adorable en
+el amor. Le dispuso un cuantioso legado, sin traba ninguna, le aderezó
+con frases muy laudatorias a la paciente compañera, y aun llevó su
+magnanimidad hasta proteger de un modo considerable a Manuel Jesús en
+los acuerdos relativos al negocio cubano, haciendo constar que el mozo
+le había prestado en la joyería habanera servicios importantes, y que,
+por su honradez y provechosas gestiones, merecía del testador un trato
+cariñoso. No faltaban en este documento donativos a los pobres, mejoras
+para Luzmela, sufragios abundantes por el triste que se despedía con
+horrenda incertidumbre.
+
+Porque el hombre mortal no conseguía desinteresarse de los bienes
+humanos, y a menudo una lumbre oscura de los ojos delataba su
+transitoria ambición por los dulcísimos goces imposibles.
+
+En aquellas horas de codicia terrenal, vigilaba Malgor con paso de
+moribundo el semblante de su mujer, suponiendo que le contaba los días
+en espera del «otro», entregada a un acecho irresistible. Un frío
+interior le hacía temblar, su palidez se revestía de un tono gris que
+daba espanto, y aunque Dulce Nombre estuviese muy absorta en cuidarle,
+sin ninguna mala tentación, percibía sobre el enfermo el hálito de la
+«gran ciega» como un aviso piadoso de la futura libertad, y era cierto
+que entonces agrandaba los ojos, olvidados en la visión luminosa de la
+dicha.
+
+Así, frente a frente marido y mujer, solos con su irreparable inquietud,
+escucharon la transcendencia de cada rumor en las albas tardías del
+invierno, en el espacio tenebroso de las noches, y todavía con mayor
+ansiedad cuando los hervores de la primavera estallaban silenciosos bajo
+el perfume del heno y de los lirios, cuando el verano henchía las venas
+del sol y echaba las mariposas a volar como flores enloquecidas.
+
+Y aquellas dos almas en tortura se temían sin odiarse, alejadas por el
+corte helado de un pensamiento, juntas en la trágica perturbación de
+otear un año y otro los senderos de la muerte...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+TERCERA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+LA HIJA
+
+
+Ha vuelto a su casa la niña de Malgor. El padre la considera instruída
+tal como a una señora corresponde, y se enorgullece mirándola en plena
+posesión de un destino feliz. Es hermosa, rica, saludable, inteligente:
+sus alegrías pasan floreciendo sobre el hogar oscurecido por un drama
+recóndito que ella está muy lejos de comprender.
+
+Algunas veces, cuando era chiquitina, se quedaba suspensa entre sus
+padres, tan distanciados por la edad, y les hacía esas cándidas
+preguntas de los niños que a menudo provocan un desolado rubor.
+
+Hoy les ve juntos con más extrañeza que antes, porque razona y entiende
+como una mujer. Pero nada les dice: ha puesto en la vida su mirada
+brillante y risueña que no quiere temblar.
+
+Tiene la muchacha un carácter enérgico, algo indómito; no ha sufrido
+nunca la disciplina de una severa educación ni el peso de la
+contrariedad; sus antojos, de continuo satisfechos, se exacerban con las
+dificultades y crecen a medida que se logran: la costumbre de mandar y
+de exigir la inclina, en ocasiones, a las actitudes violentas, al gesto
+duro y la brusca determinación.
+
+Verdad es que estos resabios de la mala crianza, puesta al servicio de
+una herencia impetuosa y ardiente, los atenúa la niña a cada paso con su
+expresión de inocencia y juventud, con la gracia de su melancolía y el
+hechizo de su hermosura. Así el egoísta endiosamiento con que vive para
+sí propia, con frecuente exclusión de los demás, se le ablanda en las
+pupilas refulgentes, llenas de curiosidades y de luz, en el encanto
+imperioso de las sonrisas y las palabras.
+
+Y aunque es meditativa y soñadora al influjo de la raza y del país, huye
+de la tristeza de sus padres como de un mal, y procura olvidarla en el
+sereno regocijo de su corazón.
+
+No han faltado lenguas torpes que le cuenten a María el noviazgo de la
+antigua molinera y hasta la razón de que el molino pertenezca al abuelo
+Martín. La añeja historia y las observaciones de la realidad, aseguran a
+la muchacha que su madre ha sido una víctima de la suerte, víctima
+voluntaria, puesto que se humilló al sacrificio cuando pudo resistirse a
+él con todos los fueros humanos.
+
+Para la niña de Malgor no existen leyes por encima de las pasiones; ella
+juzga las cosas de un modo indiscutible y definitivo, divididas en dos
+clases: las que convienen y las que repugnan; es decir, las que se
+aceptan y las que se rechazan. Como no comprende la vida sin los
+beneficios del oro, discurre que, de seguro, la pobre molinera de
+antaño, necesitada de escoger entre el dinero y el amor, se quedó
+reflexivamente con el dinero; cambió el hábito miserable por la
+categoría señoril y puso el más firme cimiento a una existencia nueva,
+encaminada a las materiales ambiciones.
+
+Siéntese la muchacha complacida por los bienes que disfruta como
+resultado de aquella lejana lucha sentimental, y sólo reconoce en su
+madre una causa providente de que la hija esté en el mundo, regalada y
+dichosa, arrostrando un envidiable porvenir.
+
+Pero las definiciones de María sobre este particular no son demasiado
+crueles, porque las hace a flor de pensamiento, con una niebla mentirosa
+en el alma, sin ahondar mucho en ninguna cavilación. Los quince años
+altivos y triunfantes le producen un deslumbramiento engañoso; todo lo
+percibe al través de su tendencia dominadora, y aun se atribuye rasgos
+de suma generosidad. Cuando va por la calle y la miran con devoción,
+vuelve la cara sonriendo a la gente, como si dijera:
+
+--Vaya, os haré el favor de consentir que me admiréis un poco más...
+
+Para mayor adorno suyo tiene la niña una madre bella y moza que parece
+una hermana, y a la que es fácil suplantar en cuanto significa dar
+órdenes, exigir tratamientos y revolver novedades. Es María la que
+decide ahora los menesteres decorativos de la casa, con el beneplácito
+del padre, muy orgulloso de tan buena disposición.
+
+Y Dulce Nombre les deja hacer, algo intimidada y resentida, alejándose
+cada vez más de la criatura, a quien tuvo en los brazos con franca
+adoración. Una frialdad incomprensible las separa; se quieren y se
+desconocen: la madre siente el imperio de la hija como una nueva
+opresión, y se encuentra más sola que nunca, perdida en desconsoladas
+confusiones ante el cariño sagrado, que también se le resiste, con
+enemiga terquedad.
+
+Nada más semejante en apariencia que estas dos mujeres. Viéndolas juntas
+se distingue a la madre porque tiene la estatura más elevada, el color
+más pálido y moreno, más honda la brasa de las pupilas y los labios más
+curvos. De cerca, su caliente madurez contrasta con la fragilidad de
+María; pero si hablan vuelven a ser iguales, de tal modo, que oye la una
+en la otra el rechazo de su propia voz.
+
+Están unidas por la carne y la belleza, apartadas por un obstáculo
+sombrío; se miran a la entraña de los ojos sin estremecerse bajo la raíz
+cordial del sentimiento, y Dulce Nombre piensa, conturbada, que un hijo
+de la sangre puede convertirse en un intruso cuando no le ha concebido
+también el corazón...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+EL RETRATO
+
+
+Desde que la niña ha salido del colegio manifiesta el padre más depurada
+y continua la virtud de la conformidad, aunque devora con más pesadumbre
+todas las amarguras del remordimiento.
+
+Porque en la muchacha alegre y victoriosa vive la imagen de aquella otra
+niña que él arrastró al matrimonio con inquebrantable resolución llena
+de egoísmos. En aquel tiempo Dulce Nombre era corporalmente igual que
+esta colegiala moderna. ¡Así tuvo de límpidos los ojos, que no saben
+olvidar el llanto de aquellos días! Nunca rió con toda la boca, no puso
+toda el alma feliz en un cantar, ni el interés en un capricho, ni la
+satisfacción en un goce. Habitó silenciosa y triste en la casa opulenta
+como si no fuera suya, prestando el oído a los rumores distintos,
+clavando la mirada en los rostros invisibles; dijo frases benignas,
+estimulada por la caridad, y dió al marido el calor de su pecho juvenil
+que ardía con la esperanza de otro amor... En ciertas horas demasiado
+turbias, sufrió con el espíritu martirizado y negro: era inocente y
+sentía la conciencia nublada por el dolor y el pecado.
+
+Hoy la hija repite aquel aspecto infantil y gracioso de la madre, con
+idéntica hermosura, con los mismos años, pero en la plenitud de la
+ilusión, entre risas y promesas; domina y triunfa, es dueña de su casa y
+de su libertad: pone los ojos sin lágrimas en todos los anhelos.
+
+Y las compara Malgor, arrepentido, medroso, temiendo purgar en la niña
+nueva el tormento de la niña desgraciada, volviéndose hacia su mujer con
+el ánimo penitente y el labio trémulo, ansioso de premiarla en
+desagravios y recompensas interminables.
+
+Pero la ve tan moza, la supone tan cercana al desquite soñado, que se
+retrae dolido y mudo, encadenado a su despecho. Aunque languidece bajo
+un cansancio espantoso de la carne marchita, los deseos retoñan en él
+con misteriosa fuerza primaveral. Y huye de Dulce Nombre
+disimuladamente, buscando a la niña como un lenitivo y un refugio que no
+siempre consigue.
+
+Porque María se aburre en su casa, y después que dispone en ella alguna
+innovación o la alborota con el revuelo de sus inquietudes, se marcha de
+visita por el valle, donde cada vecino la recibe con agasajo, y los
+mozos de fuste la rondan con admiración.
+
+Ya sabe la colegiala coquetear y elegir con la fantasía el hombre
+presentido, uno que no ha llegado: ese que debe aparecer de un momento a
+otro... y siempre tarda.
+
+Durante sus paseos incansables por el campo le gusta mucho a María
+detenerse en la torre de Luzmela, escudriñar la casa del padrino en los
+escondites más curiosos y tener con el hidalgo un poco de conversación.
+La seduce aquel hombre retraído y zahareño que vaga por sus jardines lo
+mismo que una sombra y ocupa la torre como un asceta.
+
+Hace un mes que regresó de Madrid, donde estuvo dos años sin decidirse a
+ir más lejos. Viene muy arisco, pero el mal incurable de su misantropía
+interesa a cuantas mujeres le conocen y enamora a las que le celan con
+alguna esperanza. Un halo de romanticismo sublima la figura de Nicolás,
+a quien su amor frenético y silencioso empuja a la Montaña. No olvida
+que los médicos señalaron un plazo eventual a la vida de Malgor y acude,
+a pesar suyo, como las _nétiguas_, oteando la muerte.
+
+Y ha encontrado a su amigo en la misma actitud de espera y de zozobra,
+algo más viejo y cobarde, más desguarnecidas las sienes, más apagado el
+acento; ha visto a Dulce Nombre con nueva sazón en la hermosura; ha
+escuchado, tembloroso, aquella palabra lenta y acariciadora que le
+recrimina:
+
+--Te marchaste sin decirme adiós y no me has escrito en dos años: ¡ya no
+me quieres!
+
+Unas disculpas azoradas y torpes, una visita casi ceremoniosa, y Hornedo
+se ha escondido en su rincón, desesperado y adusto.
+
+Allí le suele buscar María, golosa de la rareza del solitario, atraída a
+la torre por la anchura resonante de las estancias, por la solemnidad de
+los muebles, por el aire pesaroso del tiempo detenido como en un
+remanso; la chiquilla es una mariposa que se embriaga y aturde cuando
+llega hasta el padrino al través de corredores y gabinetes. Porque no ha
+tomado el gusto a la casa desde pequeña, ni la ha descubierto y sentido
+con las primitivas imágenes de la niñez como Dulce Nombre, sino que,
+extraña a este cariño del solar viejo, irrumpe entre las cosas del
+pasado con una sorpresa fascinante, más bien antojo, no exento de cierta
+impresión temerosa.
+
+Hay en el palacio de Nicolás una mescolanza de lujo antiguo y de trastos
+inútiles, conservados por desidia; aposentos vacíos, con el solado
+crujiente, que no atraviesa la colegiala sin correr; ostugos donde en
+ocasiones encuentra el ama de llaves, sin saberlo, un trozo de madera
+con embutidos de nácar y marfil; un herraje valioso; una estofa
+deshilachada que ha valido un dineral. Los salones mejor compuestos son
+áridos, hostiles, fríos aunque los bañe el sol; algunos constituyen la
+torre, y en aquella parte de la casa habita Nicolás, que ahora mismo
+recibe a María y la escucha cerrando los ojos.
+
+--¿No quieres mirarme?
+
+--Sí, mujer; es que has abierto el balcón y me estorba la luz.
+
+--Pues le vuelvo a cerrar.
+
+Dirigióse hacia el fulgor dorado y rico de la solana, recibiéndole con
+intrepidez en el oro claro de las pupilas, mientras el hidalgo
+continuaba adormeciendo las suyas. Entornó las puertas, y por la única
+rendija libre al soplo cálido y ligero de la tarde, entró un haz de
+chispas animadas.
+
+La niña de Malgor sigue hablando, sentada otra vez en su escañil;
+refiere historias pueriles del colegio y de la ciudad, noticias
+aldeanas que le han dado en el molino. Tiene un gracejo delicioso, una
+suave presunción en cuanto dice y en la manera de expresarlo.
+
+Pero Nicolás no atiende a las palabras sino al acento; le percibe
+absorto y le confunde con el de la otra ahijada. Es la misma voz, con
+iguales insinuaciones tónicas, un método inconsciente que abre y cierra
+las cláusulas en íntima sonoridad. Y, hambriento de engañarse, el
+enamorado se quiere sustraer a la hora presente y vivir la hora lejana;
+procura hallar en la niña de hoy a la de ayer, compañera inocente
+convertida en amor irremediable.
+
+Entretanto María se cansa de hablar sola:
+
+--Qué, ¿no me contestas?--dice.
+
+Hornedo vuelve, con trabajo, de la consoladora ensoñación.
+
+--¡Ah, sí...! Te contesto lo que tú quieras.
+
+--¡Vaya! No me haces caso: me voy.
+
+Él la detiene, extremoso, rendido:
+
+--¡Si te escucho con embeleso!
+
+Aunque la muchacha no comprende el sentido fervoroso de la protesta,
+nota su desconocida dulzura, y posa de nuevo en el banquillo:
+
+--Pues cuéntame lo que has hecho en Madrid.
+
+Habla Nicolás maquinalmente, sólo por ver cerca de sí aquel retrato vivo
+de la amada, que le fatiga el corazón. Quiere a la niña con morbosa
+ternura. Cuando la mira directamente le hace daño verla, un daño
+traducido en doloroso rencor, en odio a la dicha que tuvo el hombre
+rival. Pero si la contempla al través de los deseos, bajo la sombra de
+las evocaciones, descubre a la criatura siempre adorada, y revive el
+calvario de su pasión entre las nieblas del encanto y del martirio, con
+un trastorno que le enloquece y abate. De estas escapadas a la quimera
+retorna Hornedo hasta la realidad más enamorado cada día; para él Dulce
+Nombre continúa siendo la mujer incomparable, con todos los prestigios
+de la belleza y el candor, con la aureola del sufrimiento y la honradez,
+y aún con las gracias de la maternidad y el hechizo supremo de lo
+imposible... Podría elegir una esposa entre damas de alcurnia, y se da
+cuenta del misterioso cautiverio que padece; supone que el atavismo
+familiar, la infusión de sangre plebeya en sus antecesores, le obliga
+al culto de la moza ruda y selvática lo mismo que el país, recia en el
+amor y en el deber, subyugada a la tribulación como la inolvidable _niña
+de Luzmela_. Y siente que se cumplen en él los augurios de un destino
+dramático, con desgarradora fatalidad: es el heredero de una culpa, de
+una desgracia, de una pasión...
+
+--¿No sabes--dice María cuando se distrae Nicolás--que me pretende tu
+sobrino, el hijo de Esquivel?
+
+--¿El mayor?
+
+--Sí... ¿Qué te parece?
+
+--Muy bien. ¿Y a ti?
+
+--Me gusta poco... No es mi tipo.
+
+El hidalgo sonríe a la petulancia de la chiquilla, tan diferente a la
+sencillez de su madre, y, por no malograr la confidencia, pronuncia:
+
+--Mariano es buen mozo y lleva muy adelantada su carrera de médico.
+
+--¡Ya, ya¡, pero... no es mi tipo.
+
+--Y tu tipo, ¿cuál es?
+
+--¡Qué sé yo...! Es otro: el de un hombre que sepa más del mundo, que no
+sea estudiante y que haya corrido muchas aventuras.
+
+Los ojos visionarios de María resplandecen de curiosidad. Está esperando
+al viajero que llegue con el polvo de las lontananzas, cabalgando en la
+bruma del porvenir. Y como si ya tardara en recibirle, se levanta
+nerviosa; presenta la frente al padrino, y sale cruzando la casa con el
+rumor ligero y menudo de sus tacones.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+III
+
+FRATERNIDAD
+
+
+Cansado Gil de las asperezas del monte, ha venido a ser criado de
+Nicolás, hortelano y ganadero más que sirviente fino de la casa.
+
+Permanece soltero el pastor, acaso porque no hubo en la vega una mujer
+resignada al yugo del matrimonio y a la separación del marido, capaz de
+vivir triste y pobre frente a la montaña que le roba al compañero.
+
+Y cuando el montañés ha bajado de las cumbres, piensa que es un poco
+tarde para buscar novia; está receloso y torpe, no atinaría con las
+blanduras del cortejo y los cuidados de la elección.
+
+--Me quedaré así--gruñe con pereza, contemplando la vida desde lejos,
+como si aún remontase las alturas de la serranía, a una distancia
+forzosa del hogar y del amor.
+
+Pero hay un descontento en el alma de este hombre, una melancolía que no
+le impide cantar a los sones del clásico rabel, durante las fiestas
+aldeanas, ni repetir en las tertulias de invierno, con rostro divertido,
+los romances pastoriles de envejecida memoria.
+
+La desazón de Gil, oscura, no muy sensible ni punzante, viene originada
+de un entusiasmo fiel y humilde por Dulce Nombre, aunque el mozo ignoró
+siempre que no acertaba a sustituir por otra la imagen de la niña de
+Rostrío. Y aquella devoción, apenas consentida por quien la profesa,
+devorada al través de la juventud, persiste aún, como el perfume de una
+rosa que se ha llevado el aire: es el astro ya muerto, cuyo resplandor
+alumbra todavía.
+
+Nada de esto conoce definitivamente el criado de Nicolás; pero tal vez,
+con ayuda del propio sentimiento, lo adivina el señor y sorprende la
+esencia y la luz del sosegado cariño, que era un día el sueño más
+hermoso de Gil, el cual sabe muy bien cómo el padrino adora a su ahijada
+y cuánto sufre porque no es dichosa, arrepentido de haberle facilitado
+el casamiento. No comprende qué clase de adoración es la del hidalgo y
+la juzga honda y paternal, no por eso menos viva que otra cualquiera.
+
+A Hornedo se le escapan a menudo frases crueles contra Malgor porque
+vive demasiado, para sacrificio de su esposa; y censuras contra Martín
+que no repara en los sinsabores de su hija.
+
+Y el pastor va recogiendo estas lástimas, las comenta y las glosa con
+indefinible semblante.
+
+--Yo creí que «ella» se había acostumbrado al marido.
+
+--Nadie se acostumbra con gusto a lo que no ama.
+
+--Pensé que a fuerza de tiempo...
+
+--Es peor.
+
+--Como tienen una chiquilla...
+
+--No es bastante.
+
+--La pobre se acordará del otro... ¡le quería tanto...! No se me puede
+olvidar la cara que puso una noche en el molino cuando le dijeron que se
+marchaba.
+
+--Sí; ¡se acuerda de él!--murmura Nicolás con acerbo tono.
+
+Así, entre amo y servidor, el culto a la muchacha es un lazo secreto, un
+motivo de fraternidad que nunca se deslinda: la mezclan en sus
+conversaciones sin nombrarla, aludiéndola de un modo tácito, indudable,
+y la sienten al lado suyo cuando están callados y solos en la intimidad
+hospitalaria de la casona.
+
+Esto sucedía muchas veces antes del viaje del señor y se repite ahora
+mientras Gil hace abarcas en el portal y Rosaura se oscurece en las
+honduras de la torre.
+
+El abarquero pule su tronco a horcajadas en el banquillo y Nicolás se
+detiene junto a él cuando regresa del jardín, mediada la tarde calurosa
+y florida.
+
+Se abre el porche montañés en la fachada principal, bajo el carasol
+ancho y tendido, con alero de gola y canalones ruidosos. La arcada, de
+dos curvas magníficas sobre un recio pilar, sirve a Gil de taller, en
+uno de sus extremos salpicado con el ripio.
+
+Allí azuela y taladra el pastor si no tiene ocupaciones más importantes;
+la madera es del amo, las abarcas de quien las necesite, el importe de
+las mismas pertenece al obrero sin que nadie se lo dispute, que al amor
+de los buenos linajes es donde suele adquirir más privilegios el señorío
+del trabajo.
+
+A la vera del picadero hay un sillón desvencijado, amplio y noble, que
+sostiene bien a Nicolás cuando gasta un rato de palique al son del
+taladro y de la legra. Teme el caballero que sus concesiones
+democráticas respondan únicamente a la levadura mezquina del instinto, y
+se deja llevar, con pesadumbre, de una virtud libre y generosa, como si
+obedeciese a un maleficio. En cada labrantín de Luzmela ve un pariente
+abandonado, un heredero posible de la torre, y a cuantos coloca cerca de
+él la casualidad, los trata con suma condescendencia, dentro de su
+extraño carácter, como a éste, a quien llaman todavía «el pastor».
+
+Juntos están, silenciosos y pensativos, cuando se abre la portalada y
+aparece en el umbral Encarnación la de Cintul, ligera y radiante, con
+una carta en la mano.
+
+--Vengo a decirle al señorito que ya salió Manuel de la Habana, según lo
+que aquí me explica, y debe estar si toca o llega el barco que le trae.
+
+Gil da un respingo y se queda mirando al señor, que recoge la carta,
+forzosamente, la desdobla y la mira bajo la torsión violenta de los
+pensamientos, sin leer ni razonar.
+
+--Ya lo sabe Dulce Nombre--pronuncia muy despreocupada la madre feliz--;
+estaba ahora en el molino y se lo conté... ¡Quedóse más blanca...!
+¡Pobretuca...! Se desazona para que no se entere don Ignacio, pero digo
+yo que siendo socios allá entre sí, le habrá escrito dándole la noticia.
+¿Y de qué vale el secreto si cuando llegue Manuel le ha de visitar...?
+¿No le parece, señorito?
+
+--Sí, claro; es inútil--balbuce Hornedo, atormentando la carta, que al
+fin devuelve a su dueña.
+
+--¡Ay, Dios mío, quién lo había de decir...! ¡Mire que volver el mozo
+hecho un señor, con posibles y salud, y no _encontrarla_ viuda todavía!
+
+--¡Mujer!
+
+--Yo deseo que la haga venturosa porque se lo debe todo, todo; si no es
+por ella nunca hubiese encontrado medios para llegar a rico.
+
+--Se lo debe a Malgor.
+
+--Por causa de ella...
+
+--Y de él.
+
+--Bueno, sí; pero un individuo tan enfermo ¿qué hace en el mundo?
+
+--Vivir.
+
+--Desengáñese, don Nicolás, que usted mismo habrá pensado más de cuatro
+veces en lo mucho que se consume la esposa de un tísico viejo, cuando
+ella es joven... y la están esperando.
+
+--Hoy la quieres porque es rica; niña y enamorada la despreciaste...
+
+--La quiero porque me hizo un gran bien y se lo debo pagar... La quiero
+porque la hice sufrir...
+
+Encarnación reblandece su acento con unas lágrimas que pudieran
+convertirse en sollozos.
+
+--¡Ay!--alude siempre lastimosa--. Procura la infeliz que su marido no
+se altere; dice que le haría daño esa impresión...
+
+--Es la verdad.
+
+--¡Pues de algo nos tenemos que morir!
+
+--Cuando Dios quiera...
+
+--Si esto le mata... ¡será porque lo quiere Dios!
+
+Las palabras de la madre se han vuelto a endurecer. No le gusta que la
+contradigan. Y se despide con acritud al través del corral, desplegando
+la carta como una bandera victoriosa.
+
+Sigue inmóvil el barreno de Gil. Nicolás hunde el bastón en la doladura
+de las abarcas; tose, muy agitado; está palidísimo y se le acentúan las
+estrías morenas de la piel.
+
+También se acentúa el color angélico de las nubes por encima de las
+montañas. La bóveda suprema luce una santidad mística y azul,
+evocadora: desde el porche no se ve más paisaje que el de las cumbres y
+el cielo.
+
+El pastor suspira, toma la azuela y la clava, sañuda, en el tronco de
+nogal. El hidalgo se pone de pie, afirma en el suelo la cachava y dice
+sombríamente, con la voz un poco temblorosa:
+
+--Voy a dar una vuelta por ahí...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IV
+
+RENUNCIAMIENTO
+
+
+Sale irresoluto, con la necesidad imperiosa de moverse y desgastar su
+inquietud en un violento ejercicio. Y en cuanto abre la puerta blasonada
+del cortil, siente la caricia tónica del bosque, embravecido al acoso de
+la nueva vegetación.
+
+Con el sombrero en la mano, el rostro descolorido y mudable, se deja
+Nicolás prender en la maraña de la ruta. Anda muy de prisa y se detiene
+luego. Le parece que hay en la sombra un temblor misterioso. Por los
+claros del ramaje entra el sol aterciopelando los musgos, poniendo en
+el césped unas medallas de estremecida claridad.
+
+El hidalgo escucha como si temiese una asechanza o una persecución, y no
+oye más que esos rumores peculiares de la selva; zumbido de alas,
+susurro de hojas, derrame de simientes y de pétalos: el roce de la
+maravilla en los oídos humanos.
+
+Se presienten las lontananzas al otro lado del bosque, libres del
+secreto de los árboles y de la espesura de los toldos; pero Nicolás
+prefiere la reserva de estas entrañas donde todo es abismo, como en su
+corazón. Tiene aquí la vida un sordo murmullo apasionado, muy conforme
+al espíritu en tortura del caminante. Viene el silencio de afuera con la
+serenidad de la serranía y el calor de los horizontes: la tarde en el
+campo está callada bajo el inexorable azul.
+
+Y el eterno diálogo de los seres y las cosas se refugia en el ansar
+irruptor, lleno de voces arcanas y sensibles.
+
+Hay una más fuerte y distinta, que se levanta sin descanso: la del
+Salia, desfallecido en el estiaje, pero siempre molinero y espumoso en
+el bosque de Luzmela.
+
+Esta voz, permanente y honda, gravita sobre el hidalgo y le lleva hacia
+la frescura cercana del río, por el hilo frágil de los senderos. Ya no
+se puede sustraer al hallazgo de la corriente; sube por la orilla
+mazorral, palpitante y ligero como las aguas, abriéndose paso con el
+bastón; se hunde en la maleza salvaje, se punza con los abietes, sin
+perder el rumbo ni moderar la marcha. El río le saluda y recibe en cada
+melodía, rápido y voluble, siempre nuevo y extraño, recogiendo toda la
+gracia y la expresión de la tarde. Y el hombre siente aquella vida
+agitada en sus venas como una misteriosa trasfusión de eternidad.
+
+De pronto el Salia ahonda su lecho en la resonante zubia del molino,
+sobre una lera de matorrales, que saca del bosque uno de sus costados
+para extender la finca de Martín. Pasa el río debajo de la aceña, toca
+el huerto y las brañas sativas, hoy tendidas de sábanas de flores, y se
+vuelve a meter entre los árboles a lo largo de la hoz.
+
+Hornedo se detiene con la selva, indeciso, como si le amedrentaran la
+anchura y la luz, y después de un instante de vacilación, sigue el vero
+del cauce hasta la presa, rozando las ventanas del edificio.
+
+Desde una, abierta y solitaria hace un momento, le llama Dulce Nombre. Y
+ha sonado su voz muy ansiosa bajo el claro estrépito de los saetines.
+
+--¿Adónde vas?
+
+El padrino levanta la cabeza vivamente, y responde, esforzándose en
+aparecer sereno:
+
+--«Iba»... paseando.
+
+--¿No entras?
+
+--Si tú quieres...
+
+La muchacha no descubre la insinuación inevitable de aquella actitud.
+Está preocupadísima. Reflexiona un poco y decide:
+
+--No: aguarda: voy a salir.
+
+Se asoma a la puerta despidiéndose de Camila con una urgente
+recomendación, y no saluda a Nicolás, se acerca a él como si acabara de
+hablarle y de verle mediante la franqueza de los tiempos dichosos: como
+si no hiciera muchos años que vivían distantes y afligidos por una
+desconfianza irreductible.
+
+Ahora, de repente, sin que ella misma lo sepa, vuelve a ser la rapaza de
+antes, segura del buen amigo. Se le apoya en el brazo con abandono
+filial, y le pregunta:
+
+--¿Viste a Encarnación la de Cintul?
+
+Al hidalgo le sobrecoge un gran estremecimiento. Trae la mujer consigo
+como una fragancia propia el olor suave y caliente de la molienda, tiene
+el incentivo y la sensualidad de una fruta, viene temblando de esperanza
+y de anhelo, empujada por el vendaval de su pasión. Y se le aproxima
+ciegamente, le clava las saetas de los ojos, le sacude, y repite:
+
+--¿La has visto?
+
+--Sí.
+
+--¿Te enseñó la carta?
+
+--Sí.
+
+--¿Y qué dices?
+
+--¿Qué voy a decir?
+
+--Me tienes que ayudar.
+
+--¿A qué?
+
+--A portarme como debo.
+
+--Eso, tú...
+
+--¡Ah...! ¿me huyes otra vez?
+
+--¡Niña...!
+
+Llevan el mismo derrotero que trajo Nicolás, sin que él lo note. La
+muchacha le conduce a la selva porque es su camino acostumbrado; pero no
+busca la trocha bárbara junto al río, sino que se dirige a los senderos
+más dóciles y frecuentados por la gente, duros también, henchidos con el
+crecimiento lujurioso de las plantas. Y van despacio sobre la campiña
+ardiente que da entrada al molino. Desde la puerta de Martín les mira
+Alfonsa la de Paresúa, présbita y curiosa, muy vencida por los achaques
+de la edad. En las ventanas se agrupan otras mujeres atisbando a la
+pareja, ensordecidas por la bataola del trabajo: han sorprendido el gozo
+y la carta de Encarnación, como la palidez repentina de Dulce Nombre, y
+les aturde el soplo del adivinado secreto.
+
+--No sé nada--responde Camila a las indiscretas consultas, sin que en
+realidad se haya enterado de lo que sucede.
+
+Allá fuera los que suscitan estos comentarios se paran en la linde de
+los árboles.
+
+Dulce Nombre ya no guía al padrino ni se estrecha contra él. Sofocada,
+ceñuda, le hunde siempre en el rostro las lanzas de las pupilas, y
+repite, briosa, la última palabra que Nicolás había pronunciado en son
+de protesta:
+
+--¿Niña...? No soy una niña; soy una mujer, muy infeliz, sola en el
+mundo: contaba con tu apoyo... ¡y me le niegas!
+
+--No estás sola: tienes padre.
+
+--¿Un hombre que me vende, que ni me acompaña ni me ayuda?
+
+--Tienes marido.
+
+--¡El que me disteis!
+
+--Y una hija.
+
+--¡Tampoco!
+
+--¿Eh?
+
+--Tengo un amor que me vuelve loca: eso es lo único firme y seguro de mi
+vida... Nadie me lo ha impuesto; ha venido él de todas partes... no sé
+por dónde...
+
+Señalaba la moza ampliamente a los confines, con gesto iluminado, como
+si abarcase en su ademán toda la mies engrandecida por los frutos; los
+montes solemnes, azules, sagrativos, y la tierra abrasada de los cielos.
+
+--Tenía--dijo después con torvo reproche--una amistad: la tuya... Me la
+has quitado y estoy sola con el amor, sola y desesperada.
+
+Echó a andar por el bosque sollozando.
+
+--Si te basta ese amor, ¿de qué te quejas...? ¡Yo no tengo
+ninguno!--murmuró Nicolás tan dolorido que la muchacha se volvió a
+mirarle.
+
+Ya les tomaba la penumbra del arbolado, olorosa y movible. Toda la
+selva, pujante, sacudida como un inmenso corazón iba hacia ellos
+acogedora y fraternal. Y aquella frescura, aquel abrazo recibido bajo el
+peso del sol, les produjo un inesperado consuelo. El vestido claro de
+Dulce Nombre, las caras descoloridas, recogieron la luz verde y serena
+del paraje. Andaban los dos amigos con lentitud uno al lado del otro.
+
+--No me basta el amor--pronuncia Dulce Nombre compasiva y
+humilde--puesto que necesito la amistad. ¿Por qué no me tratas como
+antes, cuando no podías vivir sin mí?
+
+--¡Ni puedo ahora!--dice el hidalgo con lúgubre tristeza.
+
+Dulce Nombre, enternecida, avisada por un presentimiento insondable,
+robustece de nuevo su fe en el padrino.
+
+--Mira--le dice--no hablemos nunca más de nosotros. Nos queremos como
+siempre, ¿verdad? Tú me enseñas y me riñes lo mismo que si aún fuera
+chiquitina... Oye, por Dios, atiende: ¿Qué hago al llegar Manuel Jesús?
+Quiero ser buena; que nadie sufra por mí; que tú prepares a Malgor para
+que la noticia no le perjudique... ¿lo harás?
+
+--¡Pero, mujer!
+
+--Sí; lo haces; y me aconsejas, me sostienes en esta horrible lucha que
+no se acaba... Ya ves: todos los plazos se cumplen... menos el mío.
+
+--¿Cuál?--pregunta Hornedo estremeciéndose.
+
+--¡El mío!--repite ella; la voz, encruelecida, se le queda súbitamente
+rota. Y después de un silencio penoso, exclama--: ¡Ni quiero que se
+cumpla!... No, yo no deseo nada malo...
+
+Parece que habla consigo misma, frente a su conciencia, rechazando la
+dañosa tentación.
+
+Nicolás no la interrumpe. Acaso las palabras que pudiera decir se le
+ahogan en el sufrimiento. Asiste como único testigo a los combates de
+aquella mujer, impulsiva y cándida, sin defensa contra su pasión. El
+abandono en que la ve le estimula a socorrerla por encima de los celos,
+con olvido de la propia desdicha: no es posible que deje a la amada sola
+en la pendiente, al borde de las malas ocasiones.
+
+La recuerda niña y curiosa, asomada con él a los misterios del espíritu,
+llevada por su mano varonil al través de los campos, en traza de
+exploradores los dos, sorprendiendo los ruidos inefables, hora por hora,
+desde el alba a la estrella, en los ágiles caminos del monte y en las
+sendas entrañables de la mies. Así aprendió la criatura a vivir alerta y
+sensible, escuchando la inquietud apasionada de las hojas en el bosque;
+la dilatación de las raíces en la tierra; el estallido de los capullos
+en el rosal. Se hizo clarividente; resonó como un arpa en las manos
+campesinas del solariego, para que todas sus percepciones y su avidez se
+convirtieran en un amor hondo y triste lo mismo que la gleba secular: el
+maestro no supo abrir a su discípula otro rumbo tramontano y redentor.
+
+Y hoy la sigue como un culpable de aquel delito, clavado con ella en una
+misma cruz. La quiere salvar y pide a este buen propósito el mayor
+esfuerzo de su vida: porque si él la defiende honrada y pura, será para
+que la despose Manuel Jesús en cuanto a Malgor le baste con un lecho de
+tierra.
+
+Ya está Dulce Nombre a la orilla de su casa.
+
+Con un sacrificio heroico de que se creía incapaz le promete Hornedo
+cuanto ella suplica.
+
+--Sí; mañana vendré a visitar a tu marido y a decirle con precauciones
+que llega ese muchacho.
+
+--Y cuando se presente, estarás aquí.
+
+--Estaré.
+
+--Dios te lo pague.
+
+Le tiende las dos manos, efusiva y él corresponde lo mejor que puede al
+saludo.
+
+--Adiós.
+
+--Hasta mañana.
+
+Como en otra ocasión inolvidable la ve Nicolás hundirse en la arboleda y
+permanece allí extasiado, envuelto en el perfume que sale del jardín.
+
+Pero hoy no le desatinan el despecho y la venganza; su pena adquiere un
+matiz sabroso de ternura, y se honra con el orgullo consolador de las
+altas acciones; ha dominado el miserable instinto: encima del Amor ha
+puesto el Bien. Siente impulsos de rezar, miedo de no seguir con
+bastante arrogancia el abnegado camino.
+
+En la solemnidad religiosa de la tarde, caen unas horas como gotas
+cristalinas desde la copa metálica del campanario.
+
+Las recibe Hornedo en son de aviso: hay que llevar las pesadumbres
+adelante, como Dios manda.
+
+Y mira de frente la senda extendida a la torre: hacia el renunciamiento
+y la soledad.
+
+
+
+
+V
+
+ALBA DE LUNA
+
+
+Pleno mes de agosto; noche veraniega y radiante que parece moruna.
+
+Goza Cantabria los mejores días de su belleza, en que se lucen todos los
+prodigios de que son capaces aunados el calor y la humedad. Y esta
+plenitud de gracias tiene en el cielo un manto de centellas por donde
+sube la luna a desatar la sombra cuando se ha puesto el sol.
+
+Dulce Nombre acompaña a su esposo en el jardín, arrepentida de haberle
+dejado por la tarde mientras estuvo en el molino.
+
+Precisamente hoy la busca él con obstinada cautela, y la vigila de un
+modo tenaz; juraría que le ha visto los ojos más impacientes que nunca,
+la expresión más enervada y peligrosa. Hasta llega a decirla, suponiendo
+que esconde su cuidado:
+
+--¿Qué te sucede?
+
+--¿A mí...? Nada... ¿Qué me va a suceder?
+
+--Temí que estuvieras inquieta... esperando alguna cosa.
+
+--No, no.
+
+Quedan mudos y tristes, envueltos en la mutua desconfianza. Él pone los
+ojos allá arriba donde mueren los astros que nadie sabe cuándo han
+nacido. Piensa con incertidumbre en la eternidad, como en algo inseguro,
+y nota que se miran, temblando, las estrellas: acaso tienen miedo de
+caerse, de apagarse, de extinguirse...
+
+Dulce Nombre las contempla a su vez soltando el vuelo de la imaginación
+de unas a otras, como si pretendiera así llegar muy lejos, detenerse
+encima de un barco, descubrir un horizonte sobre el mar.
+
+Cuando fué al puerto a recoger a la niña halló crecidas la marea y la
+luna, soberbio y espumoso el oleaje; la galerna fermentaba sus cóleras y
+un inmenso quejido recorría el Cantábrico. Anduvo la joven por la playa
+recelando de las olas y las nubes, castigado el rostro con el viento
+amenazador que retoza en las arenas.
+
+Ya se decía en el valle que estaba Manuel Jesús a punto de regresar, y
+Dulce Nombre se volvió a su casa bajo la excitación de un nuevo
+suplicio, desconfiando también de los temporales. Muchos días se agitó
+alcanzada por toda suerte de preocupaciones; pero no aconteció el arribo
+que tanto la sobresaltaba, ni el tiempo borrascoso realizó sus anuncios.
+
+Y apenas la moza conseguía un respiro en tales ansias, la iba a
+sorprender Encarnación con la noticia indudable, comunicada a veces
+entre el ruido encubridor de la aceña, con un secreto lleno de mímica y
+de claridad: la carta en la mano, la alegría y el orgullo en el
+semblante; la mirada y la sonrisa escapándose por el salón, reveladoras
+y enigmáticas a la vez.
+
+Ahora Dulce Nombre sabe de cierto que el amado viene; acaso ya descubre
+la ribera a la luz de esta luna cismontana, aparecida en el valle
+amorosamente, como un regalo nupcial. Y le espera en la orilla una
+marejada apacible, jubiloso el despilfarro de las olas, convertido el
+sable rubio en un tapiz de honor.
+
+Se amortiguan como en un ensueño las tribulaciones de la moza: ya no
+desconfía del mar, aquel vecino indómito y gigante a quien oye a menudo
+rugir; todo es bonanza bajo la fantasía que en el viajero aguarda al
+novio, y en la luna recibe una joya de esponsales.
+
+Pero este encanto se rompe de improviso. Una voz fuerte y varonil, algo
+maligna y alterada, quiebra el silencio:
+
+ _Es amor en la ausencia
+ como la sombra,
+ que cuanto más se aleja
+ más cuerpo toma;
+ amor es aire
+ que apaga el fuego chico
+ y aviva el grande._
+
+El cantar, expresivo y certero, rasga el espacio igual que una saeta.
+
+Dulce Nombre se estremece como si despertara de un sueño esplendoroso, y
+ve a su marido acechándola, lívido y callado.
+
+Ella adivina en el cantor al antiguo rabadán, el habitante de la sierra
+vestido de zahones, camarada rudo y fiel de los tiempos alegres, un poco
+enamorado de la niña de Rostrío.
+
+La constancia de aquella adhesión, que aun vive y se duele de las coplas
+nocturnas, incita a la muchacha a meditar sobre el presentimiento que
+por la tarde tuvo, sugerente y extraño, indeciso igual que un fantasma.
+¿Nicolás Hornedo la había querido siempre como un padre o como un
+hermano?
+
+Ella, tan perspicaz y conocedora en medio de su sencillez, nunca
+sospechó de aquel hondo cariño. No obstante, hoy se le ofrece la duda
+con insistencia, alumbrada por multitud de recuerdos y comprobaciones.
+
+Todas las veleidades del padrino con la ahijada a partir del casamiento,
+obtenían una explicación rotunda a la claridad repentina de la
+sospecha. Y a Dulce Nombre le penetraba en el espíritu cada memoria con
+punzante lucidez llena de admiración. Sentía una lástima aguda y tierna
+por el amigo triste, por el hombre solitario y doloroso.
+
+Otra canción de Gil, más distante, desvaída en la sombra, punza en la
+sensibilidad de la mujer: la noche entera le habla de amor y se ciñe a
+su carne ardorosamente como una inmensa caricia.
+
+Entretanto el esposo enfermo ha recogido la copla intencionada y la
+rumia con desesperación, lastimado por el hechizo de esta hora bella y
+dulce, tan propicia a la felicidad.
+
+Está el parque hecho de un pedazo del bosque: su brava tierra de ansar y
+de lerón florece a las orillas de los árboles, cultivada con blanduras
+de jardín. Se deslíe en el suelo la sangre de las rosas que languidecen,
+mareadas por su propio perfume: llega del río un suave murmullo; tiembla
+en el viento el alma vegetal de las plantas; un hálito de vida estalla
+silencioso a cada instante.
+
+Malgor piensa con terrible congoja en la cava profunda del sepulcro
+hasta donde no alcanzan los veranos. Y se levanta de la silla, pálido y
+siniestro, para dirigirse a su casa.
+
+--¿Te quieres acostar?--le pregunta su mujer con distraída solicitud.
+
+Nada responde, como si ya tuviera la boca sellada con un puñado de
+arcilla.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VI
+
+EL PAPEL AZUL
+
+
+Entre la servidumbre del indiano ocupa Tomasa un caritativo lugar,
+acogida por Dulce Nombre con más benevolencia que afecto.
+
+No se ha casado la antigua vecera del molino porque nunca halló un
+novio, y sigue viviendo enclenque, precaria de salud y de fortuna.
+
+Como no es agradecida se complace en espiar a su protectora, augurando
+los dolores que padece y las esperanzas que no consigue. Se alimenta del
+mal ajeno, goza con que otros sufran, sobre todo si la víctima es una
+mujer lozana y bella como la de Malgor.
+
+Esta noche ha sorprendido el aire extraño de los esposos, y mientras
+ellos se recluyen en su alcoba abierta al jardín, se desliza la
+intrigante como una alimaña en las habitaciones de abajo, próximas a la
+cuadra y al corral, para desde allí recoger el soplo de los caminos
+escuchando a la gente que va por la carretera.
+
+Al caer la tarde ya se supo en el pueblo que Encarnación había llegado
+al molino con mucha prisa, portadora de una carta cuya secreta lectura
+conmovió a Dulce Nombre de un modo extraordinario.
+
+Otros detalles se añadían y se relacionaban con el anunciado viaje de
+Manuel Jesús.
+
+Ahora Tomasuca intenta saber más: asocia aquellos rumores con la
+turbación que ha notado en los dueños de la casa, y pone atento el oído
+a lo que se diga en el establo o en el cortil, a las frases nuevas que
+lleguen con el oreo de la noche.
+
+Y no tarda en satisfacer la curiosidad, como si al conjuro de su
+perverso instinto se movieran en la sombra las voluntades para
+servirla. Es la propia Encarnación la que aparece en el camino real, y
+se acerca a la casa muy despacio: lleva sin duda un oculto propósito.
+
+--¡Chis... oye...! ¿Querías alguna cosa?
+
+--Acertaste.
+
+--Pues aquí me tienes--dice Tomasa desde un antepecho al nivel del
+portal.
+
+--No es el mensaje para ti.
+
+--Lo supongo.
+
+--¿Entonces?
+
+--Se le daré al ama.
+
+--Deseo hablar con ella.
+
+--Es imposible: el señor está hoy más adusto que un juez, y al subir del
+parque los dos, se han cerrado muy serios en su dormitorio.
+
+Encarnación sonríe con sabiduría maliciosa:
+
+--¡Vaya, a ese le pican los celos!
+
+--Sabrá que viene tu hijo.
+
+--No lo digo por tanto... ¿Quién se acuerda ya de aquellos
+amores?--soslaya la madre con raro disimulo.
+
+--Se acuerda la interesada.
+
+--¿Qué sabes tú?
+
+--Se lo conozco. ¿Leo en el giro de las aves y no voy a entender a las
+mujeres?
+
+--¡Sí que eres sutil!
+
+--No te burles; de sobra comprendes la verdad.
+
+--¿De qué?
+
+--De esa afición.
+
+--¡Ni que fuera bruja!
+
+--Y te entiendes con la enamorada--pronuncia la chismosa, implacable,
+sin ofenderse por el retintín de las alusiones. Le reluce el tono claro
+y frío de las pupilas, que adquieren una dureza de metal: el alma torva
+enseña el pálido color de su envidia--. Hay hombres--añade
+acerbamente--que no se cansan nunca de querer.
+
+Viendo el trastorno maligno de Tomasa olvida la de Cintul su inusitada
+prudencia. Conoce que no debe fiarse de aquella mujer, pero la quiere
+castigar aumentando el ruin despecho que la consume, y responde:
+
+--Uno de esos que dices es Manuel.
+
+--¿Y es cierto que viene?
+
+--Ha venido.
+
+--¿Cómo...? ¿De veras?
+
+--Ha desembarcado en Torremar.
+
+--¿Cuándo?
+
+--Esta tarde; mañana estará aquí.
+
+--¿Tan pronto?--murmura la envidiosa, temiendo que se realicen los
+anhelos de Dulce Nombre.
+
+--¿Pronto...? Diez y seis años lleva en Cuba... _sin cansarse de
+querer_--subraya Encarnación.
+
+--¿Ese recado traías para «ella»?
+
+--Ese mismo.
+
+--Se le daré... ¡Cuánto se va a alegrar!
+
+La de Cintul vacila un momento; la idea del gozo que puede transmitir la
+enternece.
+
+--Mira--decide--no le hables de ello, que tal vez no le guste; sino que
+a solas, sin que nadie lo vea, le das este telegrama--y toma de su
+bolsillo un papel azul, con mucha solemnidad.
+
+Tomasa desaparece muda y presurosa, empuñando la misiva como un arma
+siniestra, en tanto que la madre del viajero emprende la retirada un
+poco descontenta de su resolución.
+
+Instantes después una mano febril llama en la alcoba matrimonial. Abre
+la puerta Dulce Nombre y ve a su criada sonriendo con perfidia.
+
+--¿Qué quieres?
+
+--Este parte ha traído Encarnación la de Ayuso.
+
+--¿Para mí?--dice temblando la joven.
+
+--¡Naturalmente...! Es la noticia de que ha desembarcado Manuel y mañana
+viene a Cintul.
+
+En vano Dulce Nombre intenta apagar aquellas frases dichas con una voz
+alta y dura. Ya están clavadas en Malgor, que se yergue sobre el canapé
+donde reposaba y estira el brazo maquinalmente, con un movimiento
+ansioso y defensivo, como si quisiera cerciorarse del anuncio y
+detenerle sin recibir su daño.
+
+--¡Trae!--balbuce.
+
+Su mujer se interpone entre la mano descolorida y el malévolo impulso
+de la sirviente; pero ésta consigue entregar el telegrama.
+
+Entonces, bruscamente, sufre el indiano la presión terrible en el pecho,
+la repentina violencia de su grave enfermedad. Se le demuda el semblante
+de una manera angustiosa; entre los dedos flojos se desprende el
+papelillo azul y cae a los pies de Dulce Nombre.
+
+Ella se inclina consternada sobre el enfermo, recibe en los ojos el
+brillo opaco de unas pupilas que se hunden en la oscuridad, y le llama
+afanosa; no quiere que perezca así, empujado por una mala intención,
+padeciendo la última desconfianza.
+
+--¡Ignacio, Ignacio, escucha... atiende...!
+
+Hace el moribundo un gesto espantoso, asoma entre los labios una
+hirviente espuma de color de rosa y queda rígido, inmóvil.
+
+--¡Está muerto!--gruñe Tomasa con aspereza que no descubre ni un átomo
+de caridad.
+
+Se propuso únicamente hacerle sufrir, aventarle los celos y las dudas
+para que descargara su enojo en la esposa. Y el muy estúpido la dejaba
+libre cuando la venía a buscar el amor, cuando ya podía ser a un tiempo
+honrada y feliz; ¡aquel hombre la había jugado una mala partida a su
+humilde servidora!
+
+Miróle con desdén, y extendió su despreciativa injuria a Dulce Nombre,
+que permanecía quieta, amarilla como un cirio, sin alcanzar toda la
+magnitud de las crudas palabras: ¡está muerto!
+
+Mas, de súbito, se incorporó cautelosa, enconada por los ojos crueles de
+la víbora; fuese hacia ella, dominándola con el brío y la estatura, y la
+obligó a salir del aposento:
+
+--¡Vete, infame...! Sal ahora mismo de esta casa... ¡fuera de aquí!
+
+La dejó evadirse, escondida en la penumbra de los corredores. Cerró la
+puerta, acercóse al cadáver y le puso en la frente un beso lento y
+dulce, el único espontáneo y cariñoso de su vida conyugal.
+
+Después, con una flexión cauta y ligera de la cintura, levantó de la
+alfombra el papel azul, leyólo ávidamente y le ocultó en el pecho, entre
+los frunces del vestido...
+
+
+
+
+VII
+
+LA LIBERTAD
+
+
+Toda la noche velaron a Malgor sus íntimos camaradas de la niñez: Martín
+Rostrío, Antón el campanero y el señor de Luzmela.
+
+Acudió este último, como los demás, a la grave noticia de la desgracia,
+y permaneció allí, atado por el deber, cohibido por diversas
+repulsiones.
+
+Le amedrentaba el difunto... Muy lejano el cariño infantil que le unió
+al compañero en la escuela y en la mies, aquella memoria hubiese, no
+obstante, servido para tolerar con estimación al hombre que le
+arrebataba el patrimonio: debía humillarse a la suerte; y nunca fué el
+indiano un logrero de escasa justicia, sino un rico de mucha fortuna.
+Pero Nicolás, desinteresado en los bienes materiales, no le perdonaba al
+amigo que se hubiera apoderado también del alma de la torre, la niña
+prometedora hecha una adorable mujer. Y al llegar de improviso junto al
+muerto, sólo sentía la náusea y el terror que produce la carne agostada,
+a punto de corromperse.
+
+Tenía el cadáver la boca dura y entreabierta, las pupilas cuajadas en el
+contorno de las órbitas. Con las manos heladas, inflexibles, sostenía un
+rosarito de coral, la última prenda entre los dedos siempre blandos,
+suaves como el algodón en los estuches de las joyas. Vestido según le
+sorprendió la muerte, conservaba un sello de humanidad mucho más
+expresivo que el de las mortajas prevenidas. Era el mismo hombre que
+poco antes vivía y penaba adorando celoso a una mujer y que ya se
+deshacía insensible, ciego y mudo, sin preocuparse del cercano rival.
+
+Mirábale Hornedo muy absorto, acallando su invencible rencor para
+evocar el espíritu errante de aquella criatura, oculto en el arcano de
+la otra vida: quisiera hundir los ojos en la eterna sombra que todo lo
+sabe y averiguar si el hálito incorruptible de Malgor seguía ardiendo
+por Dulce Nombre mientras el cuerpo se le congelaba próximo a
+desmoronarse en espuma cenicienta. Y le pungían sensibles sus más hondas
+tribulaciones, porque sentía muy cerca los pasos de la amada, que no
+quiso acostarse, vigilando el gabinete mortuorio sin posar en él,
+solícita y respetuosa.
+
+Cuando llegó el padrino entre varias personas serviciales, procuró
+decirle ella lo que había pasado con el telegrama fatal.
+
+En un extremo del pasillo le habló reservadamente, bajo una turbación
+nueva para el hidalgo. Se expresaba sin mirarle, franca y retraída a la
+vez; quería contárselo todo a la claridad de su genio translúcido, y
+refería la vileza de Tomasa con mucha indignación, mientras delataba un
+descanso gustoso para el tormento de su juventud. No hubo fingimiento
+hipócrita en la voz ni en el ademán: Dulce Nombre descubría, como
+siempre, su condición intrépida, instintiva, afrontando los caminos
+libres, con ansia de vivir, de una manera luminosa, igual que antes
+abrió el pecho a los sinsabores revelando su acidez.
+
+Pero sus frases diáfanas se envolvían en un recato especial y su actitud
+en un tenue rubor desconocido para Hornedo. Y la escuchaba él confuso,
+imaginando que la nube casi imperceptible de aquella expresión obedecía
+a la novedad y la sorpresa de las circunstancias; quizá al prurito de
+celar un poco la interna ventura.
+
+--Ya se cumplió tu plazo--le dijo, crudamente, viendo huir sus
+propósitos de renunciamiento. La tenía a su alcance, hermosísima y
+tentadora, libertada para otro hombre; y la mocedad que había malogrado
+en las crisis de su pasión, le pedía una cuenta apremiante al choque
+violento de aquella hora.
+
+Estaban junto a una ventana que transcendía a la esencia resinosa de los
+pinos y al vaho de la tierra caliente; remansaba la noche bajo el
+parpadeo fogoso de los astros, al arrullo del Salia, claro y vibrante
+como una lira de cristal.
+
+La viuda del indiano escondía los ojos trigueños sin responder a su
+padrino, que volvió a decir, honda y fuerte la entonación:
+
+--Ya se cumplió tu plazo, ¿no me oyes?
+
+--Sí.
+
+--Y el destino te devuelve a Manuel Jesús.
+
+Era la voz tan dolida y entrañable, que la joven alzó la mirada, y allí
+mismo, a la luz candorosa de la luna, se convenció del trágico secreto
+en las pupilas hambrientas de Nicolás.
+
+--Ya hablaremos--silabeó, azoradísima--. Tengo ahora mucho que hacer y
+no es buena ocasión...
+
+Antes de terminar esta vaga respuesta había desaparecido en la sombra
+del carrejo para entrar en el cuarto de su hija y estarse al lado suyo
+consolándola, hasta que se durmió cansada de llorar.
+
+No se oyeron más gemidos. Dulce Nombre, seria y diligente, atendía a las
+necesidades póstumas de su esposo, preparando las galas del entierro,
+la cuantía de los sufragios espirituales y otras cosas lúgubres y
+precisas.
+
+Aunque tenía ayuda, quería intervenir en cada gestión, y su vestido
+blanco, el mismo que lucía por la tarde, rozaba a menudo las distintas
+habitaciones con aire volandero y fugaz.
+
+La servidumbre, las visitas oficiosas, y hasta los veladores del muerto,
+comentaban en voz chita, o en lo recóndito de la conciencia, su
+observación de que la viuda tuviese los párpados enjutos, y que en el
+rostro, hermético y esquivo, no mostrase una huella solemne de pesar.
+
+--¡No llora!--se decía Martín, contrariado.
+
+--¡No grita!--pensaba Antón, con mucho asombro.
+
+Una vecina cuidadosa se acercó a decir a la interesada:
+
+--¿Quieres que te busque un traje de luto?
+
+--Mañana me lo pondré--contestó--, corre más prisa lo que estoy
+haciendo.
+
+Y siguió trajinando, activa y perseverante.
+
+La veía Nicolás de través en los espejos, atisbándola detrás de las
+puertas, sorprendiendo su voz, canora y dulce, adelgazada en el pliegue
+de los «escuchos»; su andar rítmico y gentil, su figura armoniosa.
+Pasaba junto al dormitorio que había compartido con Malgor, sin entrar
+en él, celándole al reflejo amarillo de los blandones, y se alejaba para
+volver más tarde a detenerse un momento en el propio umbral, con extraña
+fascinación...
+
+ * * * * *
+
+Ya tramonta la luna, al caer moribundo de las estrellas. Se apagaron
+todas las luces de la casa menos las temblorosas de los cirios. Por los
+balcones, abiertos de par en par a la frescura de los campos, entra el
+remusgo del amanecer.
+
+En el triste camarín unas mujeres interrumpen sus rezos comentando la
+llegada de Manuel Jesús. Saben que ha desembarcado, y no faltan
+alusiones a la situación de su antigua novia.
+
+--Ahí la tiene, linda y fresca lo mismo que la dejó al marchar.
+
+--Más en sazón; que entonces era demasiado rapaza.
+
+--Y con buenos miles que hereda hoy.
+
+--Ese muchacho nació de pie, como sea cierto que viene rico y gasta
+cabal salud.
+
+--Si les acuden a los dos todos los beneficios--dice Alfonsa la de
+Paresúa, persignándose al acabar un responso--, ella bien lo merece: ha
+usado la humildad y la prudencia donde otras hubieran puesto la ufanía y
+el abuso.
+
+--También el amo era buena persona.
+
+--Nadie lo niega.
+
+--Honrado y dadivoso...
+
+--Y amigo de los pobres...
+
+--Pero con la enfermedad y los años ha sacrificado a esta criatura, ¡la
+mejor del mundo!--vuelve a insistir Alfonsa, ponderativa.
+
+--El padre tuvo la culpa.
+
+--Es el sino de cada cual.
+
+--Aun le queda a la moza tiempo de ser feliz.
+
+--Dios lo quiera.
+
+--No ha de crecer la hija tan llana y sin vanidad como la madre.
+
+--¡No!
+
+--Le gusta que la llamen señorita y se da mucho tono...
+
+Olvidados los padrenuestros, se critica, también, la ingratitud de
+Tomasa, que en el momento del infortunio abandona el hogar donde ha
+recibido tantos favores.
+
+--No tuvo ley ni a su propia madre.
+
+--Es descastada como ella sola.
+
+--Y medio hechicera: había dicho que el cárabo rondaba por aquí en
+barruntos de muerte.
+
+--Como tiene la sangre traidora no adivina más que pesadumbres.
+
+--¡Así medrará...!
+
+Los hombres de la velación han salido de la estancia para tomar café y
+marcharse luego. La viuda se decide a descansar un rato: es un pretexto
+para retirarse.
+
+En la pieza solitaria que ha elegido como albergue, se abre un antepecho
+dominando el ansar. Desde allí, cuando la selva está desnuda, se
+distingue el molino, albo y lueñe, constante imán de los recuerdos que
+solicitan exaltados a la enamorada.
+
+Hoy no se descubre por este balcón más que la gasa oscura del follaje,
+la silueta algariva de los montes, la curva pálida de las nubes donde
+resplandece solitario un lucero imperial: todo ello entrevisto al claror
+naciente de la madrugada, cuando se agudizan todos los rumores y baja el
+cielo al río con la primera luz.
+
+Corre una orilla fresca; se remecen las hojas y los musgos; una canción
+inefable suena en el bosque, sube a las colinas y se extiende por los
+confines: está hecha con trinos de los pájaros y balbuceos de las aguas.
+
+Dulce Nombre tiene los ojos clavados en la aurora y recibe el saludo de
+cuanto renace a su lado. Ve cómo unos ampos de claridad rubia se posan
+en las calvas de la sierra; el valle parece de oro: a la mujer se le
+enciende toda la esperanza con el sol.
+
+De pronto una posa fúnebre rompe con su tristeza el hechizo sagrado de
+aquellos minutos. Es que Antón, el campanero, cumple en la parroquia su
+deber.
+
+Las comadres que charlaban entre rezos junto a Malgor, han dicho en
+doliente despedida:
+
+--El Señor le tenga en la gloria...
+
+--Descanse en paz...
+
+Nicolás se ha marchado; Martín se ha dormido en una cómoda butaca del
+comedor.
+
+Y el muerto está solo con las flores que la viuda ha cortado en el
+jardín, mientras ella, vívida y fuerte, sin atender a los toques
+lamentables del campanario, sigue en el balcón, entregada a un radiante
+abandono, dejando fluir los pensamientos sobre el día de su libertad.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VIII
+
+EN LOS NIDOS DE ANTAÑO
+
+
+Después del entierro, casi al anochecer, María le dice a su madre,
+aprovechando una tregua en los saludos de pésame:
+
+--Voy un rato al molino.
+
+--¿Ahora?
+
+--Sí... ¿por qué no?
+
+--Parecerá mal.
+
+--¿Y qué me importa a mí? Aquella es nuestra casa igual que ésta. Salgo
+por el bosque y llego cuando han acabado de moler: no habrá gente.
+
+--Se te hará de noche para la vuelta.
+
+--Me acompaña el abuelo.
+
+Sin aguardar una aprobación definitiva, parte la muchacha, ansiosa ya de
+moverse y recobrar el amable señorío de sus deseos, como si hubiera
+tolerado en aquel solo día una larga esclavitud. Se resiste al primer
+quebranto de la vida, que le arde en los ojos con físico disgusto; le
+duele la cabeza: necesita huir de la casa silenciosa, hacer un poco de
+ejercicio, tomar el aire, secar el llanto.
+
+Va de luto; su elegancia nativa se amolda a todos los vestidos con un
+garbo especial.
+
+--¡Qué bonita es!--dice la madre, sonriente, recordando que en el espejo
+se ha visto muy parecida a la muchacha, esbeltísima con la ropa negra,
+interesante como nunca bajo la zarpa del insomnio y del amor.
+
+Piensa que la niña es ahora más suya que antes; vivirán en comunicación
+estrecha y la podrá atraer a sus aficiones, crecida siempre la ternura
+entre ambas... El espíritu se le engrandece imaginando un porvenir
+caudaloso en goces, sin atreverse a definirlos, derritiéndose en
+gratitudes a Malgor, como si voluntariamente hubiera muerto para
+libertarla. Y reza por él, lastimosa y enternecida, rindiéndole un
+callado tributo cada vez que se persuade de estar viuda, muy cerca de
+Manuel Jesús, con un derecho indiscutible a la felicidad...
+
+Llegó el flamante indiano por la mañana, en el mismo tren que conducía
+el ataúd lujoso de Malgor, pedido por telégrafo a la capital.
+
+Pasa el ferrocarril a dos kilómetros del valle, y aquel trozo de
+carretera, extendido desde la última estación hasta los pueblos de la
+serranía, le emprendió el viajero también en el mismo coche público que
+llevaba en el cupé, entre maletas y baúles, el esquife pavoroso.
+
+Pero al saber a quién pertenecía se apeó Manuel Jesús casi
+violentamente, anduvo a pie el camino real y subió por los atajos a
+Cintul.
+
+La familia, que le esperaba más tarde, recibió una sorpresa jubilosa.
+Hubo en casa de Encarnación muchas bienvenidas, bullicio y convite,
+expansiones amenizadas con mil conjeturas sobre la coincidencia rarísima
+de que volviese el mozo, al cabo de tantos años, con el féretro de su
+antiguo rival.
+
+Y la desazón medrosa de esta circunstancia le amargó el ansiado viaje:
+acudir como los cuervos al olor de la carne muerta, le producía una
+impresión de maleficio y pesadumbre.
+
+Se retrajo de asistir al entierro del jefe y protector, alegando como
+disculpa el cansancio y las emociones. Pensaba con trastorno en lo que
+haría para no emular por completo a las aves siniestras, cebándose en
+los despojos mortales. Era preciso considerar el luto de Dulce Nombre,
+dejar correr los días con paciencia cautelosa, vivir a salvo de las
+censuras aldeanas.
+
+A las insinuaciones poco reflexivas de su madre, repuso:
+
+--Me he de portar como un caballero, aunque me cueste el mayor
+sacrificio.
+
+--Es que ella te está esperando--apoyó Encarnación alarmada.
+
+--Yo la espero también.
+
+En el fondo prudente de esta actitud existía una secreta repugnancia a
+heredar la mujer del bienhechor, rica y viuda, cuando había renunciado a
+ella soltera y pobre: de lejos no le parecía difícil ni reprochable lo
+que de cerca hallaba casi monstruoso.
+
+Cuestión de perspectiva. Allá, la distancia agrandó unos motivos
+ciegamente inventados para sustituir a Malgor en cuanto fuera posible,
+con premura que a veces tomaba el aspecto de una conminación: cartas
+hubo entre la madre y el hijo henchidas de las más implacables
+urgencias, colmadas de suposiciones diabólicas.
+
+Aquí, frente a la ocasión, se achicaban las razones de Manuel Jesús: la
+estrechez del valle, la cercanía de todas las cosas, la misma
+posibilidad de realizarlas, causaron a este hombre, súbitamente, una
+opresión de angustia y de remordimiento. Su llegada había sido
+inoportuna y cruel: un comporte gallardo haría que se olvidase la mala
+fortuna de aquel arribo.
+
+Y la mujer querida se esfumaba un poco bajo la nube de esta
+consideración; perdía las proporciones grandiosas del ídolo para
+convertirse en una realidad algo trágica, en una novia fácil y sombría.
+
+Regresaba el joyero adinerado y joven; era buen mozo, apenas si unas
+canas prematuras le daban cierta respetable seriedad. Podía escoger
+compañera entre las señoritas del valle y emparentar con los blasones
+más ilustres del terruño.
+
+Pero nunca había pensado en una boda de conveniencia. Romántico,
+independiente como buen montañés, supo vivir sin demasiados sacrificios,
+conociendo los placeres y las diversiones, defendiéndose de los grandes
+compromisos amorosos con el recuerdo de la que le aguardaba constante y
+fiel, cautiva en una dolorosa cadena que él mismo había forjado, al
+impulso de una exaltación sentimental.
+
+Porque fué Dulce Nombre la estrella de su destino, le dolía como un
+sacrilegio aquel inexplicable desagrado con que ahora, de repente, veía
+la proximidad de cuantas ilusiones le estimulaban durante años seguidos.
+Quería suponer que sólo por el bien de ella juzgaba necesarios los
+temperamentos y las prórrogas; pero una interna comezón le avisaba de
+otro disgusto supersticioso, indefinible, una resistencia, muy vaga
+todavía, al casamiento deseado con malévolos apuros: la gota de hiel
+caía inesperadamente en una afición tan probada y madura.
+
+Todo ello es indeciso, alucinante, y lo atribuye Manuel Jesús a la mala
+hora de su regreso bajo el toque funeral de las campanas: padece la
+obsesión de que ha llegado horrendo y vengativo con la guadaña al hombro
+y un ataúd a cuestas.
+
+Y sufre extrañamente en el día esperado con inquietudes ardorosas, en
+este día luminoso y evocador, rebosante de membranzas para el viajero.
+
+Ya desde el camino le tomó por suyo con aguda reclamación la memoria de
+los goces juveniles, y se le encendieron todas las ansiedades cuando en
+la vasta soledad del Cantábrico descubrió los contornos de la tierra
+nativa y vió el sol a ras de las aguas, deteniéndose en la clámide roja
+del crepúsculo para besar la orilla montañesa. Un pensamiento raudo y
+henchido le condujo entonces a su valle, detrás de las montañas
+orgullosas por donde a la mañana siguiente le llevaría el tren
+apartando los árboles con su carrera... Pasó la noche en un sueño
+intranquilo, madrugó, diligente, a buscar el ferrocarril, muy lejos de
+suponer que arrastraba consigo el macabro estuche de don Ignacio Malgor:
+amaba en aquel instante a su única novia con un denuedo heroico. Y, de
+repente, nace solapado el descontento junto a la caja negra, se levanta
+oscura una aversión donde parecía natural que surgiese la confianza
+victoriosa.
+
+Desconcertado por estas novedades, procura Manuel Jesús estar solo y
+recoger en el torbellino de tantas sensaciones alguna idea clara; no es
+posible que en unas horas haya cambiado su corazón; necesita sondearle,
+llegar hasta lo más profundo de sus movimientos, saber si lo que le
+enturbia no es más que un poco de cansancio y de sorpresa.
+
+Cuando ya va la tarde muy caída se escabulle de su casa con disimulo y
+por los caminos señeros que reconoce y adora se deja conducir, pendiente
+abajo, hasta la lera del ansar.
+
+Es misterioso y largo este anochecer. El sol, al hundirse detrás de los
+montes, llevó consigo todo el azul del firmamento; queda el celaje
+pálido y remoto, se estremece la sombra del arbolado, pesan las flores
+con voluptuosa languidez.
+
+A Manuel Jesús no se le escapa ningún ruido, ninguna observación; marcha
+despacio, mira y escucha, sintiéndose volver a los tiempos distantes,
+embriagado con el rezumo de las memorias felices. Le han salido a
+recibir los cantares del Salia, dispersos en regueras y atanores,
+apagados en los cadosos de la corriente: una mansedumbre estival se
+esparce sigilosa por la Naturaleza.
+
+Está cumplida la luna. Cae la noche sombría en espera del astro. El
+caminante cruza un puente, se hunde en el secreto de la algaba, y poco
+después toca en la linde viva de un huertecillo. Alguien se mueve allí;
+hay en la semioscuridad una silueta de mujer.
+
+--¡Dulce Nombre!
+
+--¿Qué?
+
+--¡Ah...! ¿Eres tú...? ¡Tú!
+
+--Soy María Dulce.
+
+--¿Cómo?
+
+--Sí.
+
+--¿Qué dices?
+
+--Soy la hija de esa que usted nombra.
+
+Manuel está junto a la muchacha atónito y conmovido.
+
+--¡No, no!--repite--. Eres la misma... ¡eres tú!
+
+Ella sonríe, le divierte mucho la equivocación. Comprende que habla con
+el antiguo novio de su madre, y observa que es guapo y distinguido.
+
+De pronto se aturde, sacudida por una idea vigorosa que se le arraiga
+inmediatamente en la imaginación. Este es el viajero que ha dormido bajo
+cielos extraños; conoce los países fabulosos, y arribó por los mares,
+con la espuma de las lontananzas.
+
+--Pase usted--balbuce, abriendo el portel, que gime como antaño.
+
+Y entra Manuel Jesús, cada vez más absorto, mirando muy de cerca a la
+niña, sin convencerse de que no sea la suya. La voz, la sonrisa, las
+facciones...
+
+--¡Es ella!--insiste, obsesionado por el semblante de cuanto reconoce a
+su alrededor.
+
+No ha pasado el tiempo. Aquí están crecidas y curiosas las madreselvas,
+las odorantes _lámparas de Jerusalén_; aquí reventando el pecho de los
+capullos en la altura del rosal; orillando los macizos de legumbres se
+esparcen la menta verde y el torongil; por el filo de las paredes medran
+las ortigas y los helechos en flor. El aire, los olores, los murmurios,
+son «aquellos», también. Suben desde el río partículas consoladoras de
+frescura, sones claros y melodiosos, llenos de lejanas alegrías...
+
+Así lo supone Manuel, sin razonarlo, sintiendo que se le nublan los ojos
+con el agua del corazón. Registra en la penumbra los perfiles tranquilos
+de la aceña, las ventanas inolvidables, los muros blancos. Evoca la
+embalsamada habitación donde se llenan de harina los alguarines al
+zumbido de las _piedras ardientes_, y se halla envuelto en el polvo
+rubio de la faena, en la algidez memorable del noviazgo.
+
+--¡Dulce Nombre!--pronuncia todavía, negándose a creer que no es su
+novia la virgen que le escucha.
+
+--Soy María Dulce--vuelve a decir la muchacha, pensando: ¡Se acuerda de
+mi madre!
+
+Pero no se le ocurre ni remotamente que la siga queriendo. Cuenta la
+niña de Malgor diez y seis años por una vida entera, y en su indocilidad
+no concibe que se pueda someter un antojo al tormento de no realizarle.
+
+Ahora mismo quiere ella convencerse de que este hombre es uno que ella
+espera, el amador imaginario que viene de muy lejos y sabe muchas cosas.
+Clava en él los ojos candentes y expresivos.
+
+--Ha llegado usted hoy a Cintul, ¿verdad?--murmura por decirle algo. Y
+añade melindrosa:--¡En un día bien triste para mí!
+
+El mozo se estremece como si despertara.
+
+Aquella mujer no es la misma, no; le hace preguntas inútiles, le mira
+con un talante desconocido: es igual que la otra... pero es distinta...
+¡Acaso en el huerto se ha renovado todo como _ella_!
+
+--¡Qué lástima!--prorrumpe en alta voz, atisbando con envidia la gracia
+de lo inerte, que no se muda: la casa, las piedras, el suelo...
+Entretanto yergue el río sobre la noche un eterno murmullo de fugacidad,
+y María se duele, interpretando a su modo la frase que acaba de oír:
+
+--Sí, ¡una lástima...! Mi padre no era un viejo... ¡y así, tan de
+repente!
+
+Sabe la joven un mohín de quebranto, lleno de coquetería; se lleva el
+pañolito a los ojos, y aguarda.
+
+Manuel está viendo la caja fúnebre, pesaroso como si realmente la
+hubiese traído él a Luzmela para encerrar a Malgor. Le parece que ha
+hecho daño a la niña y le dice con amabilidad:
+
+--No llores; eres muy hermosa; yo te quiero mucho.
+
+--¿Usted?
+
+--Sí.
+
+--¿Desde cuando?
+
+--Desde siempre.
+
+--Entonces, ¿me conocía?
+
+--De nombre... y de fama.
+
+--Pero venía usted preguntando por mamá.
+
+--Porque os llamáis lo mismo.
+
+--Sí; es cierto; ¿lo sabía usted?
+
+--¡Claro...! Aunque me lo negabas tú.
+
+--Creí que se acordaba usted de ella... ¡como han sido novios!
+
+Ahora, asustado de que la muchacha interprete mal su conducta, niega él
+sin perfidia, con un desasosiego inquietante.
+
+--¿Quién va a pensar en ilusiones tan lejanas...? Sólo me acuerdo de que
+somos amigos... Y siento mucho encontrarla viuda.
+
+--Se lo diré... Aunque usted irá a vernos.
+
+--Debo ir--responde, algo inseguro.
+
+--Porque esto no es una visita.
+
+--No; es una casualidad. Llegué aquí... sin saber cómo--afirma el
+paseante, lamentando que el instinto y la costumbre le hayan hecho
+traición después de largo tiempo. Agítase azorado como un ave que vuelve
+al nido y desconoce la nidada nueva. Hace un ademán para despedirse, y
+María le quiere retener.
+
+--¡Quédese un poco...! ¡Estoy tan sola!
+
+--¿No hay nadie en la casa?
+
+--Está Camila... ¿Usted la recuerda?
+
+--Ya lo creo.
+
+--Será usted aquí el amigo de todos, ¿verdad...? ¡Así es que ayer y hoy
+se hablaba tanto del regreso de Manuel Jesús...! Yo me figuraba que era
+usted así, como es, y quería verle pronto... Cuando me llamó desde la
+cerca le reconocí...
+
+El se conmueve al escuchar su nombre pronunciado con el mismo acento de
+la amada, en el engarce puro de aquella voz armoniosa y penetrativa.
+
+--¿Me reconociste...? ¿Cómo?
+
+--No lo sé.
+
+Manuel Jesús tiende la mano y recoge la de la muchacha, tembloroso,
+apremiante, como si la despedida fuese a evitar un gran peligro.
+
+--¡Adiós!
+
+Una sombra llena de perfumes los envuelve con su roce imperceptible,
+mientras arriba, en los espacios sinuosos, la luz de las estrellas hace
+más profunda la oscuridad de lo infinito.
+
+--¡No se vaya usted!--ruega María con una insondable mirada de
+persuasión.
+
+Manuel siente en la suya el calor de la mano tersa que le oprime. Y una
+embriaguez insensata le confunde; quiere vivir el tiempo huído, que esta
+niña sea su novia de antes, la misma que dejó inocente y enamorada... No
+han transcurrido los días; no tuvo nunca dueño aquella mujer; le
+esperaba aquí, segura, inviolable...
+
+--¡Dulce Nombre!
+
+La tiene en sus brazos, la besa en los ojos, en la boca, furiosamente,
+le murmura un raudal hervoroso de palabras como un desquite de la
+separación y el silencio padecidos.
+
+Ella recibe las caricias y las promesas, excitada por la locura fragante
+de la noche, creyendo que ha inspirado una súbita pasión, gozosa de
+sentirse prendada, a su vez, del hombre desconocido, el viajero de
+leyenda; vive su hora delirante, se convierte en la heroína de un cuento
+de hadas.
+
+Hasta que Manuel Jesús recobra un poco la serenidad, liberta a la niña,
+y siente más urgente y angustiosa la tentación de huir.
+
+--Adiós--repite, consternado, desfallecido por la inquietud violenta
+del deseo, torpe en una confusa sensación de realidades y quimeras.
+
+En el penacho augusto del celaje refulgen, misteriosas, _las siete
+llamas_; aquí, en el cíngulo de los planteles, se cierran las flores,
+sensibles como pupilas.
+
+Manuel salta la cerca, desatinado igual que un ladrón, cuando sería tan
+fácil abrir el portillo. Se hiere un poco las manos con las espinas del
+seto; se acoge a la sombra del ansar, y anda a escape, enfebrecido: mira
+al cielo por los claros de la espesura y le parece que las estrellas
+corren detrás de él.
+
+María, al despedirse, ha dicho crédula y feliz:
+
+--Hasta mañana...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IX
+
+LA NOCHE ENCUBRIDORA
+
+
+Se han marchado las últimas visitas, y Dulce Nombre, cansada,
+impaciente, se refugia en su balcón para recibir un poco de aire nuevo y
+estar un rato a solas.
+
+Todo el día esperó a Manuel Jesús.--Vendrá ahora; vendrá más
+tarde--pensaba. No atinó con las razones de delicadeza que le excusaron
+de asistir al entierro; su alma torcaz estaba muy distante a la
+complicación de otros espíritus más cultivados y sutiles. Ella guardó al
+marido muchos años una fe dolorosa; su liberación coincidía,
+milagrosamente, con el regreso del hombre elegido: ya no había que
+perder ni un minuto de felicidad.
+
+Sólo algunos reparos de circunstancias se pudieran interponer entre los
+dos. Tal vez sería conveniente celebrar la primera entrevista en el
+molino, cuando se acaba el trajín y el bosque duerme solitario... Al
+viajero, sin duda, le cohibe presentarse en la casa de Malgor, llena hoy
+de gente curiosa y parlanchina...
+
+--Sí; algo de esto le retrae--se dice la joven, preocupada.
+
+Y no sabe por qué teme un rigor impreciso, una desventura que se
+ocultase para ella bajo la noche encubridora.
+
+Pero oye subir a Encarnación, llamándola, y se le desvanece en seguida
+el triste pensamiento.
+
+--Aquí estoy; ven.
+
+Se abrazan las dos mujeres dentro de una franqueza gustosa para Dulce
+Nombre, que desembaraza sus impulsos con libre dominio después de larga
+cautividad. Ya es dueña de su vida; habla y pregunta lo que quiere:
+lleva en la mano el corazón.
+
+La de Cintul explica muchas cosas atropelladamente, empezando su
+relación desde la entrega del parte telegráfico a Tomasa, de la cual
+desconfía.
+
+--¿Qué hizo con él? ¿Cómo ocurrió la muerte del amo?
+
+No es esto lo que la viuda quiere tratar. Palidece ante el recuerdo
+lúgubre, reprime su emoción, y, sin descubrir a la perversa criada,
+pronuncia:
+
+--Háblame de Manuel Jesús.
+
+Toma el relato Encarnación desde muy lejos otra vez: el viaje, el
+arribo, las visitas...
+
+--Pero, ¿qué dice?--interrumpe la enamorada con vehemencia.
+
+--¡Ah! Que tenía muchísimas ganas de venir... Trae dinero ¡Hay que ver
+lo guapo y mozo que está!
+
+--Te pregunto lo que dice de mí.
+
+--Pues... ¡figúrate...! El te quiere de un modo atroz.
+
+La madre asoma una leve perplejidad en sus contestaciones; ella, tan
+categórica y ejecutiva, parece algo incierta de lo que asegura.
+
+Sorprende al vuelo Dulce Nombre aquella insignificante desanimación, y
+pretende sonreír, embozando su zozobra.
+
+--¿Por qué no ha venido?
+
+--¡Mujer, estábais aquí de entierro...! ¡Llegó tan cansado...! Se acostó
+al mediodía...
+
+-¿Sí?
+
+--Ya puedes suponer...
+
+Encarnación ha perdido el aplomo; se embarulla, miente; y la muchacha,
+intranquila, anhelosa de seguridades y de arraigo para su amor,
+manifiesta con apresuramiento:
+
+--Necesito verle.
+
+--¡Claro... es natural!
+
+--Le dices que mañana le espero en el molino, al anochecer.
+
+--¡Muy buena idea!
+
+--No hables a nadie de ello.
+
+--Ni una palabra... y ahora--concluye la de Cintul, siempre bajo una
+encubierta ansiedad--me voy: tengo mucha prisa.
+
+Se despide muy amable, exagerando los adioses, envolviendo en suspiros
+un torrente de frases innecesarias.
+
+Y se queda la joven cavilosa, sumergida en un desconcierto rarísimo.
+Presiente una amenaza; hunde los ojos con sospechas en la profundidad de
+la noche, imaginando que se mueven unos ruidos extraños en el aire... No
+es cierto: se adormece la brisa fatigada con su peso de aromas; cunde,
+mansamente, el rumor de los azutes que el río consiente a la sed de los
+campos; fulgura altísimo el celaje clavado de soles.
+
+De pronto, ligera, vestida de luto como una ráfaga de la oscuridad,
+entra María en la habitación, echa los brazos al cuello de su madre y
+susurra una confidencia; nada omite en su orgullo de conquistadora: el
+encuentro, el entusiasmo, los besos delirantes, las protestas...
+
+--¡Me gusta mucho, mucho...; me quiero casar con él!
+
+Dulce Nombre permanece unos instantes ajena a la realidad, inmóvil y
+dura lo mismo que una imagen de piedra. Casi desconoce a su hija; ¡aquel
+traje negro..., la espantosa confesión...! ¿quién es aquella criatura y
+qué dice...?
+
+Detrás de la niña aparece muy solícito el abuelo Martín, que viene
+acompañándola y oyó por el camino las primeras noticias del secreto.
+
+Como no está iluminado el gabinete, se distinguen apenas las figuras,
+alumbradas en el balcón por la claridad imprecisa del espacio, un poco
+más insinuante según alborea la luna a espaldas de los montes.
+
+Ni la chiquilla ni el viejo perciben el esfuerzo bárbaro con que la
+madre procura dominar su estupor, sacudir el asombro infinito que la
+anonada; no logra comprender ni menos hablar.
+
+Entonces Martín, disimulando su alegría en consideración al duelo
+reciente, expone con mesura:
+
+--En medio de todo hay que dar gracias a Dios; que por los barruntos, ya
+tenemos otro indiano en casa...
+
+Una estrella corta el cielo con raudo golpe de luz; María sonríe en una
+radiosa abstracción, y Dulce Nombre se desentumece de súbito, lívida,
+terrible; da unos pasos hacia su padre y le pone las manos en los
+hombros:
+
+--¿Qué estás diciendo?--ruge desafiadora. ¿No sabes que ese hombre me
+pertenece?
+
+--¿A ti?
+
+--¿Pero, no lo sabías?
+
+--¿Manuel Jesús?
+
+--Sí; Manuel Jesús; ¡ese, ese...! vivo esperándole.
+
+-¿Tú?
+
+--¡Yo!; hace un siglo... ¿Estás sordo y ciego...? ¿No me ves...? ¿No me
+oyes?
+
+--Esta mujer se trastorna--gruñe Martín, asustado, mientras la niña,
+intimidada al principio de la escena, se convence de lo que pasa,
+recobra los bríos y, con una prontitud alarmante, promulga también en
+reto:
+
+--Ese hombre es mi novio.
+
+--¡Mientes!--contesta Dulce Nombre sin mirarla, caídos los brazos, con
+gesto de loca.
+
+--Pregúntaselo a él. Ha ido a buscarme; ha jurado que me quiere: de ti
+no se acuerda.
+
+--¿Lo ha dicho?
+
+--¡Sí!
+
+El acento de María es afilado y rotundo; su madre, ahora, la mira con
+los ojos entenebrecidos, comprendiendo que dice la verdad. Y de una
+manera insólita se desprende del drama, recordando aquella noche cuando
+en el molino supo la traición de Manuel Jesús; la novia de aquel tiempo
+era una niña igual que ésta de hoy: no tenía madre... ¡estaba sola en el
+mundo...!
+
+Dulce Nombre ha perdido otra vez la noción de los hechos; se confunde
+con su propia hija y le da mucha lástima de ella: no sabe cómo sufrir el
+terror y la piedad que la destrozan.
+
+Viéndola quieta y muda, le dice el padre, algo severo y ofendido:
+
+--Vaya, mujer, a ver si te sosiegas. Tú eres viuda, tuviste un buen
+esposo y no debes pensar en tonterías: aquello de Manuel fué una broma
+de rapaces; lo que te cumple es casar pronto y en condiciones a la
+muchacha: Ayuso es una proporción magnífica y no hay que espantar a la
+suerte.
+
+Habla el molinero escuchándose, muy ufano de su elocuencia y sensatez;
+supone que ha conseguido el propósito de aquietar a su hija y le tiende
+la mano, conciliador.
+
+Apenas la toca, se resiste la infeliz y se estremece como si volviera a
+despertar; pone la atención en torno suyo, juntando al viejo y a la niña
+en una mirada inmensurable, y se dirige hacia la sombra con rapidez. Su
+vestido negro se aduna a la tiniebla del gabinete... Ya no se oyen sus
+pasos.
+
+ * * * * *
+
+Con la ciega necesidad de huir y de correr sale de la casa por el
+jardín, hollando las flores, sin reparar en el camino.
+
+Tiene el horizonte un marco de luz, porque ha resbalado sobre las
+cumbres la claridad fluída de la luna: se distinguen en el parque las
+rosas y los claveles encendidos como llamas.
+
+A Dulce Nombre la obligan tirantes los nervios mientras la querencia y
+el hábito la conducen al molino. Cruza desatinada el bosque, sin
+tropezar en las raíces vagabundas, sin detenerse en la aspereza de la
+gándara ni en el salvajismo de los recodos, herida, apenas, en el traje
+con las púas de algún zarzal. Diríase que todo la acompaña y la defiende
+allí con un cariño bravo: los palios de las hojas, el alma vegetal de
+las plantas, la voz de los cauchiles que surcan el terreno con hilos
+rumorosos.
+
+Ella marcha ajena a sí misma, sin percibir la fragancia divina de las
+cosas. Sus pensamientos corren a la demencia; pisa con ahinco, en un
+empuje rudo y maquinal, y no agradece los aromas refrescados por las
+aguas, no sabe que la consuelan un poco la brisa y la noche.
+
+Sólo al llegar junto al molino, en la anchura repentina de los senderos,
+recibe una sensación nueva y punzante, como si le doliese en las
+entrañas la trabajosa fecundidad de la mies.
+
+Porque viene de pronto hacia la fugitiva, con el oreo de los maíces
+granados, una irremediable certeza de que toda maternidad es dolor. Y se
+detiene indócil, asaltada por el recuerdo de su hija, con insufrible
+congoja.
+
+La racha violenta de lucidez coloca bruscamente a la madre en contacto
+con el destino; pero su condición rebelde pide a voces el cumplimiento
+de una promesa que no tiene a quién reclamar.
+
+
+
+
+X
+
+EL FARO ROJO
+
+
+Aquí está el molino; aquí el Salia, generoso, deshaciéndose en regajales
+al través de las campiñas.
+
+Va subiendo la luna cimera y ancha por las nubes: toda la serenidad del
+cielo desciende benigna hasta la tierra.
+
+Y un aura de pavorosa inquietud conmueve a Dulce Nombre inclinada sobre
+el río, viendo rodar a las estrellas en el cauce. Necesita moverse como
+las aguas; ir, lo mismo que van, a sumirse en la amargura de un abismo.
+Siempre le ha fascinado la corriente que huye y no pasa nunca, que es
+la misma y es otra, que se lleva luceros y paisajes sin cesar de
+copiarlos: así la transitoria belleza de estas espumas tiene hoy para la
+desdichada mujer un hechizo perdurable.
+
+Se arrodilla en el suelo para sentir más cercano el flujo caudaloso de
+la vena, tal vez para entregarse al cristal que se desliza y no se
+acaba.
+
+Dentro de la carne sanguínea y mórbida, el instinto le asegura a Dulce
+Nombre que sin amor no puede vivir, y la siniestra visión del suicidio
+está a su lado, como único remedio.
+
+No encuentra la desesperada otro descanso a su fatiga. Para ella es el
+río un buen compañero de la niñez, y quisiera dormirse donde crecen los
+hervores del caz, sobre los brazos quietos del árbol transmisor, allí,
+entre el polvo de diamantes que arroja la presada.
+
+Sumerge las manos en la frescura de las ondas y siente latir el corazón
+a la par del río con vínculo fraternal... Pero tiene miedo... ¡Si toda
+su tragedia no fuese más que una pesadilla...! La muerte rechaza aquella
+juventud saludable y firme, llena de apasionadas virtudes: el propio
+vértigo de la desesperación infunde a la mujer un ánimo insumiso.
+
+Y se levanta pujadora, desatada las trenzas, arrebolado el semblante,
+asiéndose a la vida en una actitud oscura y temible.
+
+Anda unos pasos ligeros y abre la puerta del molino, franca y débil.
+Allá, en el fondo del salón, se rebulle Camila esperando a Martín, con
+las ventanas abiertas, dormilona y taciturna.
+
+--¿Qué te pasa? ¿Cómo vienes así?--interroga con asombro al reconocer a
+la joven, observando que llega despeinada y transida.
+
+Ella se pone un dedo en los labios.
+
+--No grites; vengo a preguntarte muchas cosas--responde con la voz densa
+y extraña--. ¿Estuvo aquí Manuel Jesús, al anochecer, hablando con
+María?
+
+--Estuvo.
+
+--¿Dónde?
+
+--En el huerto... La corteja; le habló de amoríos y locuras, abrazándola
+y todo, hecho un orate...
+
+--¿Lo has visto?
+
+--Sí; desde el ventano de la cuadra.
+
+--¿Y le oíste?
+
+--Como te oigo ahora.
+
+--¿Estás segura?
+
+--Segurísima: te lo puedo jurar... y te lo pensaba decir...
+
+No se había acostado el viajero al mediodía... Encarnación tuvo motivos
+para mostrarse inquieta: existía el drama, insensato, palpitante,
+absurdo...
+
+Se revuelve Dulce Nombre por el salón registrando la tosca armadura del
+molino, como si no la conociera: los _cimadales_, las taravillas, las
+quebrantadoras... Pasa los dedos sobre el polvo claro del maíz, empuja
+con el pie los garrotes panzudos, percibe el ronquido del reloj; va y
+viene, con inútil solicitud, al reflejo amarillo de la lámpara, hasta
+que oye unos pasos en la lendera próxima y se dirige precipitadamente a
+la salida del huerto por el corral interior.
+
+--¡Si es tu padre!--clama la vieja, sin comprender aquella fuga--. Te
+vendrá a buscar.
+
+--Por eso me voy.
+
+Camila, siguiéndola, susurra muy oficiosa:
+
+--Mira, atiende: aquí mismo se apalabró la chiquilla con Manuel; ella le
+dijo al despedirse: Hasta mañana... Talmente parecía que eras tú, en
+aquel tiempo...
+
+Dulce Nombre se ha ensombrecido ya bajo los árboles, y Camila, ignorante
+y pasmada, cierra el portel, murmurando:
+
+--¡Válgame Dios...! ¡Todos han pisado hoy la mala hierba...!
+
+En efecto; buscando a su hija, acude Martín; escucha contrariado lo que
+la anciana le refiere, y sale al ansar llamando a la desaparecida.
+
+Pero ella se oculta ágil y alerta; conoce bien las derrotas y los
+confines de todo el lerón, y, agachada entre unos matojos, ve a su padre
+seguir un huello equivocado por la orilla del río.
+
+Entonces vuelve a caminar, decidida y valiente, sin más propósito que el
+de alejarse y vivir. Una poderosa reacción se verifica en su alma,
+campestre y honda como el paisaje, llena, también, de recursos y
+misterios.
+
+Después de la suprema apelación de sus dudas, revive Dulce Nombre al
+contacto decisivo de la verdad. El testimonio irrecusable de Camila es
+una sentencia y una confirmación. Nada puede la moza esperar; y, no
+obstante, huye de la sombra y de la espuma que en la ribera cunde
+hirviendo de tentaciones: ya no quiere morir. ¿Por qué?
+
+No lo sabe ni se lo pregunta; se recobra a sí misma con ahincado
+sentimiento de egoísmo, abandonada y miserable, sin más patrimonio que
+sus derechos humanos. Carece de hogar y de afecciones; tenía un corazón
+y se lo clavaron en la Cruz: así le lleva en el pecho, encendido de rojo
+como la antorcha providente de los faros... ¿Adónde irá con él?
+
+Algo de esto último discurre Dulce Nombre, mientras camina, agitándose
+con la túnica de la selva... ¿Adónde irá?
+
+Siente hambre y sed; la rinden el cansancio y el sueño: es preciso
+llegar a alguna parte. Con la certidumbre de las cosas, adquiere, de
+nuevo, la sensación de sus necesidades físicas, y de un modo lógico
+viene a pensar: Necesito que Dios me ayude.
+
+Humilde y obediente a su manera, pronuncia con devoción el ingenuo
+fervorín de las niñas aldeanas:
+
+ _El ánima sola
+ que en el campo gime y llora,
+ me tenga compasión en esta hora._
+
+Padrenuestro...
+
+--¿Vas rezando?--le interrumpe de súbito un hombre, deteniéndola
+intrigadísimo.
+
+--¡Gil!
+
+--¡Lo que menos imaginaba yo era encontrarte en este lugar!
+
+La muchacha comprende que va a oír una serie de interrogaciones penosas:
+
+--Nada me preguntes--suplica--; me he perdido... ando... extraviada...
+
+Pero, es inevitable la sorpresa del pastor.
+
+--¿Perderte en el ansar...? ¡vamos...! ¡si es tu casa, mismamente!
+
+--No tengo casa, Gil--dice, al cabo, la moza, obligada a fiarse de aquel
+hombre.
+
+La está contemplando él con arrobo y angustia, cada vez más inquieto de
+verla sola y amarga, sin aliño ni rumbo, orando como una penitente.
+
+¿No tienes casa?--repite en el colmo de la extrañeza.
+
+--No.
+
+--Pues ¿y la de tu marido, la de tu padre?
+
+--No tengo familia.
+
+--¿Qué...? Temo que padezcas de calentura... A mi ver, estás delirando.
+
+--¿Delirar...? La salud es lo único que me queda... Cuando te encontré
+le pedía socorro al cielo... Oye: ¿sigues siendo mi amigo?
+
+--¡Mujer! me ofendes; ¡qué pregunta!
+
+--Llevas razón; tú eres bueno: perdona--murmura Dulce Nombre,
+comprensiva. Y añade con la voz tenebrosa:--¡Como nadie en el mundo me
+ha sido fiel!
+
+--¿Nadie...?
+
+--Escucha, Gil. Te aseguro que no puedo volver a casa de Malgor ni al
+molino; carezco de todo; busco un albergue... Dime, por caridad, ¿adónde
+iré?
+
+--¡A la torre!--contesta el pastor, muy resoluto, erguido y
+caballeresco.
+
+Y la fugitiva, iluminado de repente un sombrío rincón de su memoria,
+balbuce:
+
+--¡Es verdad!
+
+--¡Pues claro, mujer! ¿Adónde mejor has de ir...? Aquel palacio es tuyo:
+allí eres tú la reina.
+
+--Vamos, anda...
+
+Un movimiento vigoroso de intensidad se reproduce en el espíritu de la
+moza, como si se abriese más engrandecido que nunca. Se agolpan en él
+las impresiones olvidadas, las evidencias esclarecidas, la muda historia
+de una triste juventud.
+
+Ve Dulce Nombre cómo se desenlaza, en un repente brusco, el largo
+proceso de su pasión, y no sabe si pertenecen a su vida estas horas
+febriles; los pensamientos, sordos y nublados, se le despiertan
+lentamente al sabor de su misma acidez; y de la confusión desgarradora
+surge de pronto el recuerdo de Nicolás, del enamorado infeliz.
+
+--Vamos--repite acelerada la joven.
+
+Un soplo de alegría la conforta; ya no siente la pesadumbre material: va
+de prisa al lado del pastor, hollando los retales de luna que tiemblan
+en el suelo...
+
+ * * * * *
+
+--El señor está en el jardín--les dice Rosaura, muy sorprendida cuando
+llegan a la casona.
+
+--Vete--ruega Dulce Nombre a su acompañante--y avísale que le llamo...;
+no le quiero asustar.
+
+Orea el solariego su martirio por una senda de acacias, desvelado a
+pesar de la vigilia reciente, y piensa con angustia indecible en la
+necesidad de un viaje sin retorno, una ausencia que dure; no podría
+resistir la pena cegadora de ver a la amada llenando de hermosura los
+días felices del rival.
+
+Mira, desfallecido, el dintorno ingente de su casa, la torre maciza, el
+escudo infanzón que de nada le sirven en su reciedumbre material. Aún le
+juzga originario de la velada dolencia que a él le consume, siempre
+encubierto con la pesadez de los blasones, amordazado para amar y
+vivir.
+
+Imagina otra vez que padece el maleficio de una herencia morbosa, llena
+de culpas y dolor. Y se vuelve con menos inquietud a contemplar la
+tierra amiga, extendiendo el cariño a cuanto le rodea: las llosas de
+sembradura, las brañas de pasturaje, los linderos del bosque, la huerta,
+el rebujal. Aunque no fuera suyo lo querría fatalmente, con sensuales
+apetitos de montañés... Pero es necesario separarse del terruño y del
+solar. Hornedo es otra criatura que se dice esta noche, sin valor:
+--¿Adónde iré?
+
+Está muy indeciso. Ha fijado la vista en el cielo y la detiene con
+obstinación, como si buscase hospitalidad en las montañas de la luna,
+cuando se acerca Gil a darle un recado incomprensible.
+
+Se trasmuta el semblante del caballero. Sonríe el pastor enseñando las
+encías; el gozo se le esparce por toda la cara al responder a Dulce
+Nombre un instante después:
+
+--Ya viene.
+
+Ella concluye, fervorosa:
+
+--Gracias; Dios te bendiga.
+
+Y se dirige al encuentro del padrino, aunque ya no le llame así ni en el
+último pliegue de su conciencia.
+
+Bajo el toldo de acacias se reunen, encima de esas flores castas y finas
+que nacen pródigas en los caminos.
+
+De lo que habla la mujer no se oye más que un arrullo. Luego ella, con
+los labios heridos por la fiebre, se inclina sobre las manos de Nicolás.
+
+La levanta él, deslumbrado, receloso. ¿Es verdad todo aquéllo...? ¿Tanto
+se muda la suerte en el curso de pocas horas...? Viene Dulce Nombre a
+pedirle sostén y amparo; y viene desamorada, vencida... No la puede
+engañar.
+
+--¡Si tú supieras...!--balbuce tembloroso.
+
+-¿Qué?
+
+--El gran secreto de mi vida.
+
+--Lo he sabido.
+
+--¿Cuándo?
+
+--Hace mucho tiempo--supone la moza, engañada por la fantástica
+sucesión de las emociones. En seguida añade:--¡Ah, no, no...! Desde
+ayer.
+
+--¿Lo comprendes bien, en toda su magnitud?
+
+--Sí.
+
+--¿Y qué dices?--pugna el hidalgo, perdido de ansiedad.
+
+--Que yo te querré...
+
+--¿Como a un padre?
+
+--No--afirma ella resueltamente--; ¡como a un hombre!
+
+La voz y el rostro de la muchacha han perdido su nube dolorosa; las
+palabras, entrañables, se le encienden con una fuerza enorme y
+tranquila: su corazón se depura, enérgico, frente a la nueva esperanza.
+
+El señor de Luzmela, extenuado por las ambiciones, loco de ventura, está
+leyendo su destino en la altanería de aquellos ojos rubios que se le
+descubren inmensos y leales.
+
+Llega Dulce Nombre plenamente hasta el hidalgo con los aromas ásperos
+del ansar y el salvaje aliento de las montañas; acude envuelta en la
+divina armonía de la noche; trae pegado a las sienes el cabello crecido
+por las raíces, que le brilla como una corona mojada de sudor.
+
+Y Nicolás recibe en sus brazos a la mujer con silencioso frenesí...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+
+ PRIMERA PARTE Páginas
+
+ El molino del ansar 7
+
+ Dulce Nombre 17
+
+ Los copos de las horas 27
+
+ Almas torcaces 37
+
+ El eterno manantial 49
+
+ La penitencia 53
+
+ Cada cual con su cruz 65
+
+ Las cumbres del deseo 73
+
+ Las alas de la paloma 81
+
+ La cautiva 89
+
+ La mano de nieve 95
+
+ Centella de amor 107
+
+
+ SEGUNDA PARTE
+
+ El puñal en la herida 119
+
+ Surcos y treguas 129
+
+ Cualquiera tiempo pasado fué mejor 137
+
+ El caballero de la gleba 149
+
+ Los senderos de la muerte 163
+
+
+ TERCERA PARTE
+
+ La hija 171
+
+ El retrato 177
+
+ Fraternidad 187
+
+ Renunciamiento 197
+
+ Alba de luna 209
+
+ El papel azul 217
+
+ La libertad 225
+
+ En los nidos de antaño 237
+
+ La noche encubridora 255
+
+ El faro rojo 265
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 44529 ***
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+ <title>
+ The Project Gutenberg eBook of Dulce Nombre , by Concha Espina.
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+
+ h1,h2,h3{
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+
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+
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+
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+
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+
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+
+}
+ </style>
+ </head>
+<body>
+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 44529 ***</div>
+
+<p class="box">Nota del Transcriptor:<br/><br/>
+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.<br/><br />
+
+
+ Páginas en blanco han sido eliminadas.<br/>
+</p>
+
+
+
+
+<p class="p6 center xlarge ht">DULCE NOMBRE</p>
+
+
+
+
+<p class="i7 p6">Es propiedad de la autora. Derechos
+de reproducción y traducción
+reservados para todos los países,
+comprendidos Suecia, Noruega y
+Rusia.</p>
+
+<p class="i7">Copyright 1921 by Concepción
+Espina y Tagle.</p>
+
+<p class="i7">Hechos los depósitos que marca
+la ley para las repúblicas americanas.</p>
+
+<p class="center ht p6"><span class="smcap">Artes de la Ilustración</span>, Provisiones, 12.&mdash;Madrid</p>
+
+
+
+
+<p class="p6 center large">CONCHA ESPINA</p>
+
+<h1>DULCE NOMBRE</h1>
+
+<p class="center large">(NOVELA)</p>
+
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg1.png" width="100"
+height="164" alt="logo" title="" /></div>
+
+<p class="p6 center ht">GIL BLAS<br />
+RENACIMIENTO<br />
+SAN MARCOS, 42<br />
+MADRID</p>
+
+
+
+
+<h2>OBRAS DE CONCHA ESPINA</h2>
+
+
+<p><i>La Niña de Luzmela</i> (novela, 2.ª edición).</p>
+
+<p><i>Despertar para morir</i> (novela, 3.ª edición).</p>
+
+<p><i>Agua de nieve</i> (novela, 3.ª edición).</p>
+
+<p><i>La Esfinge Maragata</i> (novela premiada por la Real Academia
+Española, 3.ª edición).</p>
+
+<p><i>La Rosa de los Vientos</i> (novela, 2.ª edición).</p>
+
+<p><i>Al amor de las estrellas</i> (Mujeres del Quijote).</p>
+
+<p><i>Ruecas de marfil</i> (novela, 1.ª edición).</p>
+
+<p><i>El jayón</i> (drama en tres actos premiado por la Real Academia
+Española).</p>
+
+<p><i>Pastorelas.</i></p>
+
+<p><i>El metal de los muertos</i> (novela, 2.ª edición).</p>
+
+<p><i>Dulce Nombre</i> (novela).</p>
+
+
+<h3>TRADUCCIONES</h3>
+
+<p class="i2">Al inglés:</p>
+
+<p><i>La Esfinge Maragata.</i>
+<i>La Rosa de los Vientos.</i>
+<i>El jayón</i> (novela).
+<i>El metal de los muertos.</i></p>
+
+<p class="p2 i2">Al alemán:</p>
+
+<p><i>La Esfinge Maragata.</i>
+<i>El jayón</i> (drama).
+<i>El metal de los muertos.</i></p>
+
+<p class="p2 i2">Al italiano:</p>
+
+<p><i>El jayón</i> (drama y novela).
+<i>Al amor de las estrellas</i> (mujeres del Quijote).
+<i>Pastorelas.</i></p>
+
+<p class="p2 i2">Al francés:</p>
+
+<p><i>La Esfinge Maragata.</i></p>
+
+
+<h3>EN PREPARACIÓN</h3>
+
+<p class="ht"><i>Vaqueiros de alzada</i> (novela).</p>
+
+
+
+
+
+
+<h2 id="PRIMERA_PARTE">PRIMERA PARTE</h2>
+
+
+<p class="p2"><span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span></p>
+
+<h3 id="I1">I<br />
+EL MOLINO DEL ANSAR</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/o.png" width="150" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap6"><span class="smcap">&mdash;Oye,</span> molinero!</p>
+
+<p>Volvióse a escuchar Martín
+Rostrío.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué hay?</p>
+
+<p>&mdash;Necesito hablarte.</p>
+
+<p>Como era don Ignacio Malgor
+el que le llamaba, y con acento un poco
+extraño, el molinero acabó de erguirse sobre
+el <i>cimadal</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando quieras.</p>
+
+<p>&mdash;¿Dónde?</p>
+
+<p>&mdash;Pues... aquí.</p>
+
+<p>&mdash;No vamos a entendernos con este ruido.</p>
+
+<p>Observó Martín un instante al indiano, presintiendo
+algo insólito en la conferencia. Vi<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span>giló
+con mirada solícita el local, y preguntó:</p>
+
+<p>&mdash;¿Es un asunto largo?</p>
+
+<p>&mdash;Según...</p>
+
+<p>Una mujer, sosegada y madura, teje su calceta
+a un extremo del salón, sentada en un
+celemín puesto del revés. A pocos pasos de
+ella, una joven, niña por las trazas, endeble y
+menuda, se apoya en el muro, obstinada en
+mirar cómo surte la harina amarillenta desde
+el <i>estrangol</i> hasta el cesto de bañías, hondo
+y reluciente, a medio colmar.</p>
+
+<p>&mdash;Poco tienes que decir, Tomasa&mdash;pronuncia
+la tejedora:</p>
+
+<p>&mdash;Poco... ¿y usted?</p>
+
+<p>&mdash;Yo, menos, hija; pero... no falta quien
+platique.</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>Se vuelven a un tiempo hacia los dos hombres
+acodados sobre el derrame de una ventana,
+en íntima conversación, lo más lejos
+posible de las muelas.</p>
+
+<p>&mdash;Se me hace&mdash;insinúa la moza con un
+gesto elocuente&mdash;que están apalabrando a
+Dulce Nombre.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Mujer, ¿tan de súpito?</p>
+
+<p>&mdash;¡Vaya!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, ¿de verdad la quiere «éste»?</p>
+
+<p>&mdash;Así dicen.</p>
+
+<p>&mdash;¿Con buen fin?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo veremos.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y Manuel Jesús?</p>
+
+<p>Se encoge Tomasa de hombros; por su
+semblante desgraciado y turbio pasa un temblor
+arisco.</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué sé yo!</p>
+
+<p>Alfonsa, que tiene caída en el regazo su labor,
+suspira levantándola; se le acerca la joven,
+y continúan hablando, envuelto su murmullo
+en el ronco estrépito de la molienda.</p>
+
+<p>Anchurosa es la habitación, clara y desnuda,
+con luces a tres fachadas; los aparatos
+molineros ocupan el cuarto muro alzando su
+maderaje de nogal, que se dora con el polvillo
+tenue del maíz; algunos bancos toscos
+orillan las paredes, y clarean también, lo mismo
+que el solado de madera. Toda la cuadra
+se viste con el tul caliente y balsámico, producido
+por la trituración.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span></p>
+
+<p>Este «molino del ansar», el más importante
+de la comarca, señero y orgulloso en la mies,
+tiene dos pisos. En el de arriba se oyen
+ahora pasos y trajines matinales: alguien
+canta y asea las habitaciones convertidas en
+hogar.</p>
+
+<p>Fuera, los árboles, densos y centenarios,
+se alejan del edificio y huyen por la lera del Salia,
+perdiéndose de vista camino de una hoz.
+El valle, estrecho y profundo, linda con las
+montañas eminentes, sin más salida que el
+escobio por donde el río baja hasta la mar: de
+aquel lado norteño suena el Cantábrico detrás
+de las cumbres, cuando las galernas enfurecen
+las playas y el viento del Norte rola
+devastador.</p>
+
+<p>A lo largo de esta serranía verde, alta y
+misteriosa, van los pueblecillos estirándose
+encima de la vega, comunicados entre sí por
+un camino real: Paresúa, Luzmela, Rucanto,
+Cintul, con otros vecindarios reducidos, labradores,
+apacibles, constituyen la vecindad
+comarcana, humedecen sus huertos en las
+mismas regonas montaraces y se tienden<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>
+unos a otros, para más íntima ayuda, los
+atajos y las camberas.</p>
+
+<p>Algunos solares infanzones, desmerecidos
+la riqueza y el poder, solivian el escudo en
+estas montañas ilustres por su historia independiente,
+que ha venido a ser para la raza
+un penacho y un blasón.</p>
+
+<p>Y todo el hechizo del paisaje, su hermosura
+y su altivez, circuyen al molino, como un halo,
+en esta mañana del otoño, melancólica y tardía,
+mientras Ignacio Malgor le dice a Martín
+junto a la ventana:</p>
+
+<p>&mdash;Pues sí, molinero; me gusta mucho tu
+hija y la quiero para mí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Como Dios manda?</p>
+
+<p>&mdash;¡Naturalmente!</p>
+
+<p>Turbado y seducido calló Martín. La pausa
+le dió tiempo a recordar su condición cautelosa
+de montañés; echóse la boina a un lado
+con movimiento nervioso, y repuso:</p>
+
+<p>&mdash;Le doblas la edad.</p>
+
+<p>&mdash;Aun te quedas corto: he cumplido los cuarenta.</p>
+
+<p>&mdash;Ella diez y seis.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Por eso me gusta.</p>
+
+<p>&mdash;Y por lo galana, lista y noble.</p>
+
+<p>&mdash;También.</p>
+
+<p>&mdash;Vale un Potosí.</p>
+
+<p>&mdash;Yo soy rico...</p>
+
+<p>&mdash;Tendrás que esperar; la moza está en flor.</p>
+
+<p>&mdash;Traigo prisa, molinero.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y si ella no te quiere?</p>
+
+<p>&mdash;Eso es cuenta tuya.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo?</p>
+
+<p>&mdash;Sí; nadie mejor que tú la puede convencer.</p>
+
+<p>&mdash;Ándame aquerenciada con Manuel Jesús.</p>
+
+<p>&mdash;Amoríos de rapaces... ¡bah!</p>
+
+<p>Hay otro silencio.</p>
+
+<p>Los dos hombres miran cómo fluye el agua
+de la presa debajo de la ventana.</p>
+
+<p>A la linde bulliciosa de la corriente un cauce
+ondula su cabellera en una inclinación dulce
+y pensativa.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué me dices?&mdash;pregunta Malgor, cansado
+de aguardar.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué te voy a decir...? No lo sé. ¡Esta
+hija es lo único que tengo...!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span></p>
+
+<p>Tiembla lacrimosa la voz del padre. Al indiano
+le roe la duda de si aquella ansiedad es
+marrullería o es emoción.</p>
+
+<p>&mdash;No te la quito&mdash;promete&mdash;; vivirá cerca
+de ti.</p>
+
+<p>&mdash;Pero no la puedo obligar a que te quiera.
+Si buenamente lo consigues...</p>
+
+<p>&mdash;Ayúdame tú.</p>
+
+<p>Hace Martín un gesto desanimado y recorre
+con la mirada el vero del cauce.</p>
+
+<p>&mdash;Te regalaré el molino con todas sus pertenencias;
+dotaré a la niña&mdash;murmura el pretendiente.</p>
+
+<p>&mdash;Esta fábrica&mdash;responde el molinero sin
+pestañear, con imperceptible inquietud&mdash;vale
+diez mil duros.</p>
+
+<p>&mdash;No importa.</p>
+
+<p>&mdash;Y la huerta dos mil.</p>
+
+<p>&mdash;Así valiera más.</p>
+
+<p>&mdash;Traes mucho dinero, ¿eh?</p>
+
+<p>&mdash;¡Si me sirve para ser dichoso!</p>
+
+<p>Ahora es Martín el que observa a su amigo,
+dudando que el oro no contribuya siempre a
+la dicha.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Haré lo que pueda en tu favor... sin ningún
+interés.</p>
+
+<p>&mdash;Pues vale mi palabra tanto como una escritura;
+ya lo sabes: el molino es tuyo si Dulce
+Nombre es mía.</p>
+
+<p>Se incorpora el aldeano, muy derecha la
+postura y entonada la voz.</p>
+
+<p>&mdash;Desde que me le arriendas, casi de balde
+me le das... Soy pobre y agradecido... ¡Pero
+la hija no te la vendo!</p>
+
+<p>&mdash;¡Hombre, no lo tomes así! Te quise ayudar
+con la baratura de la finca sin conocer a
+la muchacha; juntos anduvimos a la escuela
+y siempre te guardé ley.</p>
+
+<p>&mdash;Como yo a ti.</p>
+
+<p>&mdash;Si al procurar mi felicidad trato de hacer
+la tuya, no me parece que te ofendo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Claro que no...! Pero la gente es muy
+sospechosa y a ninguno de los dos nos conviene
+que se trasluzca lo que hablamos aquí.
+Dirán, si a mano viene, que trafico yo con la
+hija, y eso ¡ni por todo el oro del mundo...!</p>
+
+<p>Está el molinero muy arrogante, las manos
+en los bolsillos, la cabeza levantada, puestos<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span>
+los ojos con desdén en la espina del monte;
+es alto, cetrino, canoso, tiene la expresión
+cuidadosa y perspicaz, el aire displicente y
+señoril. A su lado, Malgor, de la misma estatura,
+más grueso, la cara enérgica, muy pálida,
+el cuerpo algo vencido, mira al campo,
+también, y siente que toda la melancolía del
+paisaje resbala hasta su corazón.</p>
+
+<p>De la otra punta de la sala llega un aviso
+adelgazado bajo las palpitaciones de la faena:</p>
+
+<p>&mdash;¡Martín, ven a maquilar!</p>
+
+<p>&mdash;Ya voy.</p>
+
+<p>El indiano le detiene con visible anhelo.</p>
+
+<p>&mdash;Volveré mañana por la contestación.</p>
+
+<p>&mdash;¿Tan pronto?</p>
+
+<p>&mdash;Lo que ha de ser, cuanto antes; no tengo
+paciencia.</p>
+
+<p>&mdash;Y de lo hablado, ¿guardarás el secreto?</p>
+
+<p>&mdash;Puedes estar tranquilo.</p>
+
+<p>Aun vacila Martín.</p>
+
+<p>&mdash;No vengas; será mejor que nos veamos
+anochecido, en el ansar, junto al puente de
+Cintul.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span></p>
+
+<p>Los garrotes de Tomasa y Alfonsa aguardan
+en colmo. Las dos mujeres reciben al
+molinero llenas de curiosidad, entre alusiones
+y sonrisas.</p>
+
+<p>Pero él, impávido y socarrón, se vuelve
+hacia el niño que ha llegado con su cesto de
+grano rubio, lo vierte en la tolva y hunde en
+ella el maquilero para cobrar.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg16.png" width="200"
+height="109" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="II1">II<br />
+DULCE NOMBRE</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Allá</span> va el pretendiente, meditabundo,
+un poco triste; camina
+despacio y se detiene con
+frecuencia, como si tirase de
+él la voz juvenil que canta en
+el molino, una voz ardiente
+y pastosa de mujer que aduna su encanto con
+la endecha cristalina del río, las vibraciones
+armoniosas del aire y el suspiro de las hojas
+holladas en el sendero.</p>
+
+<p>El acorde profundo y manso de este cantar
+sacude a Malgor en todas las fibras de su
+alma.</p>
+
+<p>Se vuelve desde la penumbra del arbolado
+a contemplar el molino, y ve cómo Dulce<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span>
+Nombre, sin soltar de los labios la canción,
+procura dirigir el rumbo de una osada trepadora,
+dominante por las alturas del piso donde
+habita la molinera.</p>
+
+<p>Tal vez con el rabillo del ojo soslaya la
+niña su interés hacia el indiano, tan madrugador
+por los ambages de la selva. Ignora si
+aquel hombre sale de la fábrica, pero sospecha
+que ronda los contornos con enamorada
+intención. Para esta clase de suspicacias ninguna
+mujer cabal suele ser torpe, y en la molinerita
+corren parejas la comprensión y la
+hermosura.</p>
+
+<p>No olvida la tarde estival, reciente aún, de
+su conocimiento con Malgor. Estaba Dulce
+Nombre acompañando a su padrino en la torre
+de Luzmela cuando llegó el indiano.</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué bonita ahijada tienes!</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo... ¿No la conocías?</p>
+
+<p>&mdash;La he visto de lejos, como a las estrellas.</p>
+
+<p>&mdash;Y ahora, ¿qué te parece?</p>
+
+<p>&mdash;¡Incomparable!</p>
+
+<p>&mdash;Es hija de Martín.</p>
+
+<p>&mdash;Lo sé: puede estar orgulloso.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;También yo, que la tuve en la pila bautismal
+y adivinando su belleza la llamé Dulce
+Nombre.</p>
+
+<p>&mdash;¡Dulce Nombre!&mdash;repitió el indiano con
+embeleso.</p>
+
+<p>Poco tardó la niña en retirarse, azorada
+bajo el chaparrón de los piropos y temiendo
+cohibir a los dos amigos con su presencia.</p>
+
+<p>Desde entonces recibe los homenajes del
+indiano, silenciosos, en miradas elocuentes y
+en paseos por las cercanías del molino. Oye
+decir que Malgor la juzga sin rival por lo hermosa
+en la comarca, y siente clavados en su
+vida los deseos de aquel hombre como un terrible
+aguijón.</p>
+
+<p>Hoy le ve, detenido, contemplándola desde
+la orilla del ansar, en rara actitud de tristeza y
+resolución, y presiente, de una manera vaga,
+que existe en aquella hora toda la fuerza decisiva
+de su porvenir. Quédase inmóvil, roto
+con la voz el cantar, angustiada por los presagios
+que le acuden aciagamente desde todas
+las lontananzas, en el viento caluroso que
+deshoja los árboles, en la altura de las nubes<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span>
+trasfloradas de luz, en la claridad verde que
+se difunde por el campo: la mañana entera se
+le sube al corazón lleno de augurios y ansiedades.</p>
+
+<p>Nunca hubiera sospechado la joven cosa
+maligna de aquellos minutos apacibles, de
+aquel día luminoso en la ausencia del astro
+paternal, diáfano por sí mismo, abierto poco
+a poco con una divina candidez; el celaje levantado
+y sonriente, los horizontes claros y
+sensibles como si quisieran estrechar el valle
+en amorosa intimidad: así los montes aprisionan
+la vaguada en una cadena suntuosa y
+azul, más entonado y profundo el color bajo
+la palidez serena de las nubes.</p>
+
+<p>Es que el ábrego, sin arreciar, sorbe las
+neblinas, purifica el ambiente, le templa y le
+colma de perfumes.</p>
+
+<p>Y Dulce Nombre no sabe cuál puede ser el
+engañoso camino por donde la mañana le
+oculte su traición. Buscándole está, al parecer,
+con los dedos entre los rizos anchos y
+trigueños que se le enrubian por la raíz, en lo
+alto de la frente y en la sien. Ha ido apartán<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span>dose
+de la ventana con lentitud y se sienta
+ahora en el borde de su lecho recién mullido,
+muy pomposo, al uso de la aldea, vestido
+con telliza de flores. Después que ha enredado
+mucho su cabello, sin peinar todavía, deja
+caer las manos sobre la falda y permanece
+absorta, en la actitud impaciente del que espera
+y escucha.</p>
+
+<p>Percibe los ruidos familiares: el trajín de las
+muelas, el murmullo del río, la bravata de un
+gallo, los indefinibles rumores del viento
+en la selva y en la mies. No descubre la temerosa
+novedad que aguarda, y se abisma en
+una inquieta meditación.</p>
+
+<p>Piensa en su niñez melancólica, sin madre,
+privada de íntimas expansiones, renovando
+cada noche en el molino la insípida tertulia,
+acudiendo a la torre de Luzmela diariamente
+para recibir una lección. El padrino, Nicolás
+de Hornedo y Esquivel, solo y taciturno, más
+diestro en pedir alegrías que en ofrecerlas,
+enseñó a la niña a leer y escribir con algo
+más de gramática y un poco de otras disciplinas
+intelectuales; pero no la supo acompañar<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span>
+a sentir ni acertó a ver el opulento corazón
+que tenía entre las manos: para él la ahijada
+era un juguete, un motivo de orgullo y diversión.
+La mimaba y la quería ciego de egoísmo,
+sordo a las voces de aquella alma henchida
+de ternuras, ansiosa de confidencias y
+generosidades.</p>
+
+<p>Hasta que, durante el verano, Manuel Jesús
+Ayuso, el seminarista estudioso de Cintul,
+miró audazmente las flavas pupilas de Dulce
+Nombre, y anunció que dejaba los libros. En
+vano la madre del mozo, viuda y mísera, puso
+el grito en el cielo, desolada; cuando terminaron
+las vacaciones el estudiante no quiso volver
+al seminario y afirmó su propósito de convertirse
+en labrador. Sus cinco años de carrera
+le daban entre la gente cierto lustre; pero
+le ayudaban poco al trabajo material, y la
+bienhechora que le había pagado los estudios,
+una dama vecina, culpable de formar sacerdotes
+sin vocación, tuvo motivos para decir que
+Manuel Jesús era un holgazán.</p>
+
+<p>Entretanto, Dulce Nombre se entrega con
+furia al goce de querer. El relativo pulimento<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span>
+de su inteligencia sirve de estímulo a la romántica
+pasión, y vive la niña en plena fiebre
+sentimental, trasoñada y vibrante, medio loca
+por el cortejador que le dice «musa del bosque»,
+le hace versos ripiosos, y ronda el molino
+a la luz de la luna.</p>
+
+<p>Maravilla se le antoja a la muchacha esta
+realidad. Su novio es fino y guapo, sabe humanidades
+y latín, compone rimas y la quiere
+con exquisito amor; ¿qué puede ella temer de
+otro hombre que pase, la mire y la encuentre
+hermosa?</p>
+
+<p>En sus labios vuelve a cuajarse el capullo
+de una sonrisa. Acércase de nuevo a la ventana.
+Ignacio Malgor ha desaparecido bajo la
+fronda a medio deshojar.</p>
+
+<p>Por cierto que el indiano tiene una expresión
+honda y fuerte, inolvidable, una mirada
+profunda y decidida, no exenta de dulzura,
+que absorbe las cosas con dominio de posesión.</p>
+
+<p>La moza se estremece al recordarlo así y
+queda envuelta en una racha del aire tibio. Se
+le alborotan los bucles; las entradas rubias<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span>
+del cabello le resplandecen como una corona
+sutil; el busto, inclinado y flexible, tiene la
+pura morbidez estatuaria. En el rostro, moreno
+y oval, no muestran las facciones una clásica
+perfección, pero se iluminan con los ojos
+pardos, magníficos, orlados de pestañas densas
+y oscuras, y luce en ellos el iris unas
+chispas de oro penetrantes como lanzas, unas
+variaciones rútilas y misteriosas que son el
+mayor encanto de la molinera.</p>
+
+<p>El aliento del Sur remueve los aromas de
+las plantas, concentrados y agudos. Hay en
+el huerto vecino menta verde, malva real, flores
+de maravilla, rosas de te, madreselva y
+jazmín, que reviven y trascienden mediante la
+benignidad de la témpora.</p>
+
+<p>Y a Dulce Nombre le perturban aquellas
+ondas de perfumes, casi violentas, unidas a
+las de su habitación que huele a espliego y a
+membrillos.</p>
+
+<p>Está impaciente la niña; su mirada primaveral
+se hunde en el campo de una manera delicada
+y temerosa.</p>
+
+<p>De pronto calla el molino: se ha parado el<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>
+árbol trasmisor; brota el silencio del fondo de
+la casa y se extiende por los alrededores con
+secreta delicia.</p>
+
+<p>Este sigilo despierta con doble intensidad
+otros naturales murmullos: los saetines que
+borbollan y gorjean, el río que se va melodioso,
+el alma del bosque gimiente en los árboles
+y en las hojas; y dentro de la fábrica el jadeo
+brusco de un reloj, el latido de unos pasos que
+suben la escalera y se adelantan por el gabinete.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué haces?&mdash;pregunta Martín a su hija,
+un poco trémulo.</p>
+
+<p>&mdash;Nada.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo nada?</p>
+
+<p>&mdash;Estoy... escuchando.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y qué escuchas?</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué sé yo...! Las voces del viento.</p>
+
+<p>&mdash;Pues oye una cosa que yo te diga.</p>
+
+<p>&mdash;¿Sí? ¿Una cosa...? ¡Ay!</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué?</p>
+
+<p>&mdash;No; no la quiero saber.</p>
+
+<p>&mdash;¿Te da susto?</p>
+
+<p>&mdash;¡Calla, por Dios!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span></p>
+
+<p>Retrocede ante la noticia que augura. Trata
+de huir y el padre la sujeta con suavidad.</p>
+
+<p>Ella afronta la revelación; hubiera querido
+que la hora se eternizara sin descubrir aquel
+secreto, y no obstante le desea conocer.</p>
+
+<p>Está blanca, temblorosa. Tiene marchito el
+color fuerte de los labios, calientes las yemas
+de los ojos.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué es?&mdash;murmura.</p>
+
+<p>Comienza Martín a susurrar, persuasivo y
+halagador; parece que suplica, y manda: no
+consulta las proposiciones del indiano, sino que
+las pondera a la vez que se entusiasma con la
+suerte envidiable de la novia.</p>
+
+<p>Una respuesta indiscutible se desprende de
+aquel discurso; pero Dulce Nombre, sin hablar,
+mueve la cabeza con obstinación, mientras un
+trino melodioso rompe el silencio en el vano
+de la ventana: ligera y alegre cruza por el aire
+una golondrina.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg26_88_162_195.png" width="300"
+height="41" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="III1">III<br />
+LOS COPOS DE LAS HORAS</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/v.png" width="150" height="153" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Vuelve</span> a andar el molino; crece
+el día muy despacio para la
+inquietud de la enamorada,
+que entra y sale cien veces
+en el local donde los humildes
+cosecheros se turnan esperando
+su molienda.</p>
+
+<p>Le parece a Dulce Nombre que en todos los
+semblantes hay una expresión reveladora, que
+los murmurios, apagados entre el ronquido de
+las piedras, están llenos de insidias y averiguaciones.</p>
+
+<p>No se equivoca. Por los contornos del valle
+corre ya la noticia de que el indiano se quiere
+casar con la niña de Rostrío. Nadie pone en<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span>
+duda que ella acepte o que el padre no la obligue
+al casamiento: ¡menuda boda!</p>
+
+<p>Se habla de Manuel Jesús con lástima y desdén:
+¿para eso ahorcó los libros...? ¡Pobre
+infeliz...!</p>
+
+<p>Y coméntase la fortuna loca de la muchacha.</p>
+
+<p>&mdash;Bonita es, pero otras lo son más... Criada
+sin madre y con poco rigor, muy hecha a
+satisfacer su gusto, enseñada por don Nicolás
+en libros y finuras que no le pertenecen... Para
+señorita, que hubiese elegido el indiano a la
+de Barreda.</p>
+
+<p>&mdash;¡Mujer, no compares!&mdash;protesta Gil, un
+pastor embelesado por la molinerita.</p>
+
+<p>&mdash;Sí comparo, sí&mdash;replica Tomasa, muy tozuda&mdash;;
+la de Barreda no tiene dote, pero es
+una señora de principios.</p>
+
+<p>&mdash;Con treinta años lo menos.</p>
+
+<p>&mdash;Para don Ignacio más aparente que esta
+otra.</p>
+
+<p>&mdash;Por la edad.</p>
+
+<p>&mdash;Y por la educación.</p>
+
+<p>&mdash;Mira, no le des vueltas: Dulce Nombre lo<span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span>
+tiene todo. Es guapa, graciosa, tan aguda que
+siente crecer la lana de los corderos, brotar las
+flores en el campo y caer los copos de las horas.</p>
+
+<p>&mdash;¡Pues no has dicho tú nada!</p>
+
+<p>&mdash;Sabe de lectura y de oraciones; sabe hablar
+y reír mejor que nadie en el mundo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Echa, echa...!</p>
+
+<p>&mdash;Lo cierto es&mdash;interviene Alfonsa, sin levantar
+los ojos de su tejido&mdash;que esta chiquilla
+de Martín se lleva los corazones. Yo no entiendo
+de hermosuras, pero tiene un mirar que
+todo lo consigue.</p>
+
+<p>&mdash;¡Eso!&mdash;afirma Gil, impetuoso&mdash;yo he estado
+en Madrid... ¡Imagínate si habré conocido
+mujeres...! Y en África, al trato con las moras,
+que lucen los ojos más atroces del mundo;
+pues no los he visto nunca, jamás, como los
+de Dulce Nombre: las chispas de luz que le
+resplandecen a la vera de las niñas no son
+cosa de criaturas humanas.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ay, hijo, qué exageraciones!&mdash;interrumpe
+la envidiosa&mdash;. De todos modos, esa iluminación
+que dices no se enciende para ti; la has
+visto por casualidad.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;La he visto como tú ves al sol, que también
+sale para las víboras.</p>
+
+<p>&mdash;¡Lagarto!</p>
+
+<p>&mdash;¡Vaya, vaya; no os acaloréis, que está de
+Sur&mdash;recomienda Alfonsa, cachazuda, entre los
+dos porfiadores. Vuelve al molino, como Tomasa,
+con un deseo invencible de saber, y
+teme que la discusión malogre su curiosidad.</p>
+
+<p>Ambas mujeres han contado en Luzmela y
+Paresúa la entrevista madrugadora del indiano
+con Martín, y se conjetura el secreto de aquella
+visita, vislumbrado al través de muchos
+detalles elocuentes.</p>
+
+<p>Porque Malgor iba en su tílburi a media mañana
+por la carretera, muy afanoso, y el chaval
+que le sirve dijo luego que su señor se había
+detenido en Cintul para tener una larga
+conferencia con la madre del seminarista.</p>
+
+<p>Volvió a Luzmela el pretendiente, dejó el
+cochecillo en su casa y subió a la torre, donde
+estuvo de palique con don Nicolás hasta cerca
+de las dos. Rosaura, la mayordoma del hidalgo,
+le contó a la panadera que los amigos habían
+discutido con mucha tenacidad. Fuése<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>
+Malgor desde allí a ver al señor cura, sin permitirse
+un descanso para comer. El cartero le
+encontró en la rectoral; como ya estaba imbuído
+por los rumores populares, se fijó en que
+don Ignacio tenía los ojos febriles y muy acentuada
+la palidez, y le pareció conveniente divulgar
+tales observaciones mientras repartía la
+correspondencia....</p>
+
+<p>Diríase que el ábrego, caliente y murmurador,
+aventaba en los poblados las noticias
+metiéndolas entre las ranuras de las ventanas,
+arrastrándolas por las mieses, alzándolas hasta
+los invernales. Del monte viene Gil y ya
+sabe de aquella novedad lo mismo que la gente
+del llano.</p>
+
+<p>Y parece que las suposiciones y los descubrimientos
+deben hoy arrumbar con las aguas
+del molino y patentizarse en las roncas espumas.
+Así los labrantines que tienen un celemín
+de grano acuden a formar ávido rolde en torno
+a los manaderos de la harina.</p>
+
+<p>Las palabras y las ruedas zumban en el salón
+bajo el polvo del maíz; en el canal bulle el
+rebalaje y saltan las chispas del rodete po<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span>blando
+de sones extraños toda la fábrica; silbidos
+y cuchicheos, estertores y arrullos que
+se extienden como un canto fuerte y misterioso
+encima del edificio.</p>
+
+<p>Siente Dulce Nombre que todo aquel tumulto
+la persigue, busca, sin saber dónde, algún
+consuelo, y sube una vez más a su dormitorio:
+en la incertidumbre de aquel día ha registrado
+los rincones familiares con loca impaciencia,
+sin que le sirvan de refugio.</p>
+
+<p>Se abre al ocaso una de sus ventanas sobre
+el río y a ella se acoge, atraída desde el cielo
+por la hendedura roja que el occidente descubre.</p>
+
+<p>Está el aire templado y limpio, llena la hora
+de sublime placidez y recibe la niña una secreta
+esperanza de aquel celaje roto bajo el cual
+agoniza el sol: no sabe que la belleza de las
+cosas vive en ella misma como un reflejo inmortal;
+pero intuye, vagamente, el poder de la
+divina gracia, y se entrega a su influjo con
+anhelo sobrehumano.</p>
+
+<p>Las nubes luminosas del poniente levantan
+hacia sí aquel abrumado corazón, y Dulce<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>
+Nombre recobra un poco de serenidad. Está
+segura de que no ha prometido nada a su padre;
+no, al contrario, le dijo con mucha firmeza:</p>
+
+<p>&mdash;Soy novia de Manuel Jesús; no quiero a
+<i>ese señor</i>&mdash;. Una y otra vez repitió la misma
+negativa, sin oír las súplicas ni las reflexiones,
+sin atender, siquiera, a los mandatos.&mdash;Soy
+novia de Manuel Jesús; no quiero a <i>ese
+señor</i>.</p>
+
+<p>Martín no logró arrancarle otra respuesta.
+Depuso el tono autoritario, nuevo en él, y acudió
+a los reproches:</p>
+
+<p>&mdash;Es la primera cosa que te pido... Yo me
+he sacrificado por ti; me pude casar y por no
+darte madrastra vivo sin mujer en los años
+mejores de mi vida...</p>
+
+<p>Habló lleno de pesadumbre y amargura, con
+esa propiedad sobria y certera que el pueblo
+montañés infunde a su lenguaje.</p>
+
+<p>La muchacha le atendía con la penetración
+abierta y sensible propia de la raza. Iba sintiéndose
+culpable de rebelión y de ingratitud,
+pero su brío cantábrico la obligaba siempre a
+responder:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;No quiero a <i>ese señor</i>.</p>
+
+<p>Y sus mismas palabras al sonar le daban la
+certidumbre de un argumento irrebatible.</p>
+
+<p>Acaso al padre le causaban idéntica impresión.
+Por eso no llegó a recaer en el enojo; se
+mantuvo serio en la tristeza y dejó a la niña
+para entregarse al trabajo. Hasta la hora de
+comer no volvieron a verse. Ninguno de los
+dos tenía apetito y cambiaron las frases justas,
+sin aludir a la gran preocupación que les acongojaba.</p>
+
+<p>Tornó después cada uno a sus quehaceres,
+huyéndose en lo posible, silenciosos, cohibidos,
+temiendo encontrarse delante de la
+cena.</p>
+
+<p>Nunca había sucedido aquéllo. El padre, solemne
+y reconcentrado, fué para la muchacha
+benévolo de continuo, la cuidó con solicitud,
+la dejó hacer su gusto con frecuencia, mientras
+ella le trataba como a un amigo huraño y servicial
+a quien se conoce poco y se le quiere
+mucho.</p>
+
+<p>Ahora no sabe si le empieza a conocer y va
+a dejar de quererle. Se asusta de aquella situa<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span>ción
+tan repentina y extraña y gozaría empujando
+al tiempo, que la ha de resolver.</p>
+
+<p>Por la noche hablará con su novio desde el
+portel del huerto; le ha mandado un aviso, impaciente
+por confiarle su ansiedad y apoyarla
+en el tesón varonil: necesita que Manuel Jesús
+la socorra pronto.</p>
+
+<p>Y no le espera como de costumbre en la
+ventana, o en el umbral por donde cruzan los
+veceros del molino: quiere verle con reserva,
+pródiga hoy de la cita solitaria que nunca le
+concede. Cae su huerto por detrás de la casa
+a la orilla del cauce, lindando con el bosque:
+es un lugar escondido muy favorable al amor.</p>
+
+<p>Dulce Nombre suspira con oculta zozobra;
+luego sube la mirada desde el campo regadío,
+muelle y jugoso, y la envuelve en el ropaje del
+crepúsculo, donde se apaga el día.</p>
+
+<p>Una mano se posa en el hombro de la meditabunda,
+que se estremece como si la despertaran.</p>
+
+<p>&mdash;Dice tu padre que bajes a maquilar; él tiene
+que salir.</p>
+
+<p>&mdash;¿A esta hora?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Eso parece.</p>
+
+<p>Y Tomasa, que sirve de emisario con harta
+diligencia, se queda mirando fijamente a su
+amiga, traspasándola con los ojos aviesos.</p>
+
+<p>Dulce Nombre apenas la ve; tiene la imaginación
+en tortura; ¿adónde irá su padre? Nunca
+deja el molino hasta que, después de cenar,
+sale un rato a la taberna, ya suspendido el
+trajín.</p>
+
+<p>&mdash;Y Camila, ¿qué hace?&mdash;pregunta, resistiéndose
+con interior desgano a caer en el bullicio
+del salón.</p>
+
+<p>Sigue Tomasa clavando su curiosidad en la
+molinera.</p>
+
+<p>&mdash;No lo sé&mdash;responde.</p>
+
+<p>Es feucha, nerviosa, chiquita; se mueve con
+una inquietud resbalosa de reptil, en tanto que
+Dulce Nombre decide:</p>
+
+<p>&mdash;Allá voy.</p>
+
+<p>Y aun se queda un instante contemplando
+desde la ventana el cielo misterioso del anochecer.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IV1">IV<br />
+ALMAS TORCACES</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Antes</span> de volver a la sala busca
+Dulce Nombre a Camila,
+una solterona de medio siglo,
+criada y gobernadora al mismo
+tiempo en aquel hogar.</p>
+
+<p>La encuentra en el corredor
+que une a la cocina con la cuadra molinera,
+en el piso bajo.</p>
+
+<p>&mdash;¿Adónde va mi padre?</p>
+
+<p>&mdash;Al pueblo debe ir, porque me ha pedido
+una blusa limpia.</p>
+
+<p>Con relación al ansar el pueblo es Luzmela,
+el vecindario más próximo, cabeza de partido
+en el valle.</p>
+
+<p>Camila, al responder, se cruza de brazos<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>
+muy preocupada. Tiene ella la costumbre de
+abismarse en hondas cavilaciones por cualquier
+motivo y aquel día están sucediendo cosas
+muy extrañas: oye la buena mujer palabras
+sueltas que la perturban, sufre con la desazón
+de Martín y de la niña, y anda torpe, recelosa,
+llena de inquietudes.</p>
+
+<p>Allí se queda, en la oscuridad del carrejo,
+mientras la joven, pensativa, define:</p>
+
+<p>&mdash;Va a consultar con mi padrino.</p>
+
+<p>Y entra en el salón. De cerca la sigue Tomasa,
+avizora y entrometida.</p>
+
+<p>El coro de veceros se distribuye en el local
+donde arden ya dos lámparas eléctricas, altas
+y flojas, incapaces de prestar un servicio adecuado.</p>
+
+<p>Las mujeres que llevan labor se sientan en
+sus garrotes bajo aquellas lágrimas de luz, y
+tejen o zurcen con bastante dificultad, en tanto
+que las lenguas se despachan a su gusto; los
+chiquillos retozan; algún mozo que vuelve del
+trabajo se hace allí el encontradizo con la muchacha
+de su predilección; acaso alguna vieja,
+medio dormida junto al <i>cimadal</i>, pasa las<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span>
+cuentas del rosario entre los dedos marchitos:
+es la hora de las críticas, de las oraciones y
+los cortejos.</p>
+
+<p>Y en el molino se explayan bien estas costumbres
+pueblerinas al influjo de la ocasión.</p>
+
+<p>La presencia de Dulce Nombre cortó un poco
+el hilo de las pláticas. Fuése la niña derecha
+hacia las tolvas para hacerse cargo del maquilero,
+y se quedó así al margen de la concurrencia,
+con semblante distraído, procurando
+estar sola en medio de la gente.</p>
+
+<p>Muelen hoy las tres piedras y cada pueblo
+comarcano tiene en el local su representación;
+pocas tardes se ve la aceña tan favorecida.
+Los que han recogido su porción de molienda
+se detienen, ronceros, aguardando a los demás
+para tener compañía en el retorno o pretexto
+de oír lo que se murmura.</p>
+
+<p>Vuelven a hilvanarse las conversaciones en
+la más apartada orilla de las muelas; Tomasa
+refiere alguna cosa con todo el secreto posible,
+y en otro grupo se lamenta una mujer de Rucanto.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡Ya son cortas las tardes!</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;dice una coloñera de Cintul&mdash;; se hace
+noche en un vuelo y están medrosos los caminos.</p>
+
+<p>&mdash;Pues, mira, ahí tienes buena compaña.</p>
+
+<p>Llega muy presurosa Encarnación, la madre
+de Manuel Jesús, posa el canasto de maíz y
+descubre en el gesto, en las alusiones y en la
+sonrisa, los deseos que tiene de contar algo
+muy importante.</p>
+
+<p>Es una mujer enfermiza y trabajada, con
+restos de hermosura: tiene el acento algo
+brusco y una propensión a ablandarle en forma
+de sollozo. Está muchas veces hablando
+con aspereza y al roce de una emoción se le
+convierten las frases en gemidos.</p>
+
+<p>Hoy se muestra exaltada y gozosa. Su aspecto
+y sus ademanes han atraído en seguida
+la atención general. Sabe que produce interés,
+y enfilando su garrote con el último que llegó,
+dice jovialmente:</p>
+
+<p>&mdash;Buenas horas de venir ¿eh? No he podido
+más: estuve de negocios.</p>
+
+<p>Se estrecha un círculo a su alrededor; la co<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span>mentada
+visita del indiano a Cintul acude a la
+memoria de cada uno; desde las tolvas se
+acerca Dulce Nombre a su pesar, y Encarnación,
+que la aborrece, según dicen, pone en
+ella los ojos con dulzura.</p>
+
+<p>&mdash;Pues sí&mdash;añade&mdash;, estuve tratando del viaje
+de Manuel Jesús.</p>
+
+<p>&mdash;¿El viaje...?</p>
+
+<p>&mdash;¿Se va...?</p>
+
+<p>&mdash;¿Vuelve a los estudios?</p>
+
+<p>Estas preguntas simultáneas y lógicas se
+interrumpen bajo el peso de la inesperada contestación:</p>
+
+<p>&mdash;Embarca para las Américas.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo?</p>
+
+<p>&mdash;¿Cuándo?</p>
+
+<p>&mdash;Pero ¿es verdad?</p>
+
+<p>En el ímpetu de las interrogaciones suena
+ronca la de la molinera murmurando:</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué dice?</p>
+
+<p>Hay una perplejidad angustiosa en estas dos
+palabras, que se extravían entre el mugido de
+la faena.</p>
+
+<p>Y de pronto Gil, sin permiso, diligente y<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>
+previsor, empuja el tosco resorte que detiene el
+trabajo.</p>
+
+<p>Una paz benigna se establece en el molino;
+bajo el suelo discurre el agua borbollante,
+sopla el viento en el vano oscuro de la
+puerta.</p>
+
+<p>Sonríe Encarnación, pasea la mirada con
+altivez por el auditorio, y repite, muy despacio,
+llena de solemnidad:</p>
+
+<p>&mdash;Se embarca para las Américas.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ¿quién?&mdash;porfía incrédulo el pastor.</p>
+
+<p>&mdash;Manuel Jesús.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y cómo ha sido eso?&mdash;arguye Alfonsa,
+con los brazos en jarras, en el colmo de
+la sorpresa. Todos los semblantes, todas las
+averiguaciones denotan el asombro, mientras
+las miradas buscan inquisitivas a Dulce Nombre,
+que se apoya en la pared junto a la coloñera
+de Cintul.</p>
+
+<p>Es demasiado joven la novia para disimular;
+abre los cándidos ojos con descubierta
+desolación, y tiene deshojadas las rosas de
+las mejillas.</p>
+
+<p>La madre del viajero se explica al fin, re<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>creándose
+en la expectación que produce y
+suscitando una lluvia de nuevas exclamaciones.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que sucede es que esta mañana, de
+manos a boca, fué don Ignacio Malgor a proponerme
+el embarque del hijo para Cuba.
+Quiere mandarle allá empleado a su casa de
+comercio, con muchísimos duros al mes,
+pagado el viaje, los vestidos y cuanto necesite...
+Quedéme de una pieza. Por mí&mdash;le
+contesté&mdash;, de mil amores, que para el campo
+no sirve y ya sabe que me colgó los hábitos.&mdash;Sí,
+sí&mdash;dijo, muy al corriente de todo.
+Pero como estaba el muchacho en el monte
+no pudimos convenir nada y hablamos de
+otras cosas buenas para mí. Este señor pretende
+sacarnos adelante... No hay mal que
+cien años dure...; bastante desgraciada he
+sido...</p>
+
+<p>La voz se le iba rompiendo en un tono de
+llanto. Un aire de estupefacción mantenía en
+suspenso las interrupciones latentes en el concurso,
+hasta que Gil abrió camino a la impaciencia
+de todos:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¿Y Manuel, consiente?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>Dulce Nombre no se había desmayado nunca.
+Sintió que se le hundían los ojos y las
+piernas se le doblaban; un frío intenso y húmedo
+le apretaba las sienes.</p>
+
+<p>&mdash;Me voy a caer&mdash;se dijo.</p>
+
+<p>Pestañeó muy de prisa, irguió el cuerpo sostenido
+en el muro, se pasó la mano por la
+frente. Y permaneció derecha: el esfuerzo de
+su voluntad la obligó a sonreír, mientras Encarnación
+respondía, observando a la muchacha,
+de reojo:</p>
+
+<p>&mdash;Sí, consiente; los hombres son así,
+como las veletas: no se puede contar con
+ellos...</p>
+
+<p>Callaba, con insidia, que el joven sólo se
+hubo resignado a partir después de una larga
+y trabajosa conferencia con Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, ¿cuándo es la marcha?&mdash;pregunta
+la vecina de Cintul.</p>
+
+<p>&mdash;¿La marcha? A escape. Con dinero todo
+se arregla en seguida. El barco sale de Torremar
+el diez y nueve: estamos a quince...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡Pues échale un galgo a Manuel Jesús!&mdash;interrumpe
+Tomasa, certera y alusiva&mdash;¡las
+cosas que se ven!</p>
+
+<p>Y Dulce Nombre, silenciosa, algo insegura,
+deja el apoyo del hastial, atraviesa el salón y
+con las dos manos finas y ágiles empuja el
+mecanismo de la faena.</p>
+
+<p>Vuelve a manar el polvo de maíz por los
+tres buzones harineros, y a la muchacha le
+parece que esconde su espantoso quebranto
+en el ruido estridente de la masticación. A su
+lado está Gil muy servicial; la mira y habla,
+pero ella no le entiende; hunde los dedos en
+la masa olorosa de la harina, los ojos en una
+visión ausente, los pensamientos en una tristeza
+insondable.</p>
+
+<p>En la otra punta de la sala revive la murmuración,
+crecen los comentarios, y los habladores
+acaban por relacionar la próxima
+ausencia de Manuel Jesús con los viajeros de
+cada familia. No hay quien no recuerde allí
+con lástima y angustia a su emigrante: las
+playas remotas de Ultramar conocen bien a
+los mozos de esta leva que no se acaba nun<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span>ca,
+de esta huída loca y triste, lejos de los
+campos españoles.</p>
+
+<p>Recapacita la mujer de Cintul y le dice a
+Encarnación:</p>
+
+<p>&mdash;Puede que tenga tiempo de mandar a mi
+hijo por el tuyo alguna cosa.</p>
+
+<p>&mdash;¿No está en Buenos Aires?&mdash;inquiere Antón
+el campanero, que se ha detenido en la
+aceña a fumar un cigarro.</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;No es la misma nación.</p>
+
+<p>&mdash;¿Pues adónde va éste?</p>
+
+<p>&mdash;A la Habana.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno; pero también cae a la banda de
+allá.</p>
+
+<p>&mdash;Muy distante.</p>
+
+<p>&mdash;¿No es todo ello una república?&mdash;averigua
+Alfonsa, intrigada.</p>
+
+<p>El campanero, algo dudoso, tarda en responder.</p>
+
+<p>&mdash;¡Claro!&mdash;afirma Encarnación con aplomo&mdash;.
+Por eso se ganan tantos caudales.</p>
+
+<p>&mdash;Mis hermanos&mdash;dice Tomasa&mdash;no han
+ganado allí más que la muerte.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Porque estaban comalidos como tú&mdash;replica
+la madre del viajero, molesta contra el
+tono sombrío de la joven.</p>
+
+<p>La cual, sin despedirse, toma su canasto y
+sale bruscamente a la oscuridad de los senderos.</p>
+
+<p>Magdalena, una vecina de Paresúa que está
+esperando a otra, habla de un muchacho que
+tiene en Chile y pregunta si le podrá ver Manuel
+Jesús.</p>
+
+<p>&mdash;Para mi cuenta, no&mdash;responde el campanero,
+y Alfonsa arguye:</p>
+
+<p>&mdash;Quedará más arriba esa población.</p>
+
+<p>Lena, como la llaman en el valle, insiste:</p>
+
+<p>&mdash;Dificulto yo que el mi chiquillo no haya
+traspuesto por allí: él, después de andar muchos
+días por el mar, anduvo también en los
+trenes.</p>
+
+<p>&mdash;Escríbele que baje a la Habana&mdash;resuelve
+Alfonsa.</p>
+
+<p>Y Antón mueve la cabeza con inseguridad.</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que es distinto el país.</p>
+
+<p>Suenan sus frases limpiamente porque ha
+terminado la molienda.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span></p>
+
+<p>Dulce Nombre, que llenaba las tolvas sin
+cesar con la ayuda del pastor, ha despachado
+el último cesto de la harina: se acabó la jornada.</p>
+
+<p>Está la moza pálida y grave con el maquilero
+en la mano, los ojos distraídos, los labios
+serios y desdeñosos.</p>
+
+<p>Ya no hay motivo para retardar el desfile,
+que empieza lentamente.</p>
+
+<p>La coloñera de Cintul, va a salir con Encarnación,
+cuando retrocede ésta, posa el canasto
+y se dirige a Dulce Nombre:</p>
+
+<p>&mdash;No tengo yo la culpa de lo que pasa&mdash;alude
+con el acento lloroso&mdash;, es el destino:
+tú naciste para señora.</p>
+
+<p>Le da un abrazo; la joven, hierática y muda,
+se estremece sin contestar ni corresponder.</p>
+
+<p>Han desaparecido los veceros en la tiniebla
+de la noche y aun se rebulle Gil por el salón;
+repite la despedida, ofrece sus servicios, sacude
+el celemín, hasta que la molinera pronuncia,
+inmóvil y extraña:</p>
+
+<p>&mdash;Vete con Dios.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="V1">V<br />
+EL ETERNO MANANTIAL</h3>
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Están</span> inapetentes los tres comensales
+y la colación, silenciosa
+y ligera, se despacha
+en cinco minutos.</p>
+
+<p>Sale Martín, como todas
+las noches, del molino, hermético
+el rostro, mesurado el ademán. Camila
+recoge los cacharros de la cena y no
+pregunta a Dulce Nombre qué se le pierde fuera
+de casa a tales horas; la ve atravesar el
+cortil, oye quejarse a la vilorta del huerto,
+comprende que la muchacha acude a una cita
+de amor, y se cruza de brazos con su natural
+sentimiento de cavilación y pesadumbre. Ella
+quiere a la niña con blando corazón de abue<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span>la;
+se puso a cuidarla desde que la madre la
+dejó en la cuna, y se derrite en inútil desvelo
+por aquella juventud solitaria y briosa, llena
+de pasión: la muchacha es para Camila un
+secreto inviolable, un misterioso hechizo, la
+única razón de vivir y padecer...</p>
+
+<p>Es el huerto breve y humilde, asurcano del
+bosque; tiene un plantel de legumbres, una
+colonia de rosales; macetas con semilleros,
+trepadoras que suben a la casa; el cercado es
+de espinos, la portilla exterior de madera
+gimiente como la del corral.</p>
+
+<p>En aquélla se para Dulce Nombre midiendo
+la sombra con los ojos fijos y empañados, rotos
+los pensamientos por el dolor. Ya debía estar
+allí Manuel Jesús, que nunca se hace esperar.</p>
+
+<p>Tienden las nubes su dosel oscuro sin el
+raudal celeste de los astros; los hálitos del
+viento se han dormido y en las ramas curvas
+de los árboles desfallecen las hojas antes de
+caer.</p>
+
+<p>Dulce Nombre se agita en la soledad esperando
+al que no llega, anhelante de amor y
+desconsuelo. A cada segundo pierde una es<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span>peranza;
+aguza el oído con el afán de sorprender
+unos pasos en la trocha que desde el ansar
+conduce hasta Cintul.</p>
+
+<p>Pero el ritmo secreto de la noche late con
+los arroyos desgajados de las montañas, con
+el río que huye serenado y el tiempo que se
+filtra en los arcanos de la eternidad. Ningún
+otro rumor tiembla en el aire, y la sensación
+de un estado transitorio oprime la conciencia
+de la moza: siente que el augusto ensueño de
+su alma fluye también, en el continuo deslizarse
+de las corrientes de la vida.</p>
+
+<p>En el reloj de Luzmela se abren las horas
+con unas campanadas apacibles: son las diez.</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué tarde!&mdash;murmura la niña, y rompe a
+llorar con desesperación infantil; le parece
+que está sola en el mundo, ¡no arde en la noche
+más estrella que la de su corazón!</p>
+
+<p>En el egoísmo de su quebranto olvida la
+muerte silenciosa de las flores deshojadas al
+lado suyo, el temblor de las plumas abandonadas
+por el otoño en el seno de los nidos:
+la muchedumbre de tristezas consumidas a
+cada instante en el eterno devenir.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span></p>
+
+<p>Se dobla sollozando, convulsa, desmayadas
+las trenzas en los hombros, con la frente
+escondida entre las manos, y su queja late
+por las costas del río, perdida en el murmullo
+de las aguas: es un átomo nuevo del dolor
+que va a nutrir los rugidos misteriosos de la
+mar.</p>
+
+<p>Aun se resiste Dulce Nombre a su fracaso;
+escucha con avidez, registra la sombra, lleva
+los ojos a las nubes como si buscase en sus
+repliegues la clave del enigma, y al fin retorna
+al molino en la más cruel desolación, sin
+comprender una palabra del oscuro libro de
+los cielos.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg52_128_186_253.png" width="300"
+height="66" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VI1">VI<br />
+LA PENITENCIA</h3>
+
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap">A la misma hora, en Cintul un
+hombre enamorado y voluntarioso
+mordía su dolor, campo
+afuera, por el vero del ansar.</p>
+
+<p>Muchas veces tomó un camino
+y otras tantas desanduvo los pasos:
+aquel hombre era Manuel Jesús.</p>
+
+<p>Había ofrecido a don Ignacio Malgor partir
+a la mañana siguiente, y embarcarse en
+Torremar para Cuba a los tres días. Deseaba
+cumplir su promesa y no sentía remordimientos
+por haberla empeñado, aunque envolviera
+una renuncia al amor de Dulce Nombre.</p>
+
+<p>Llegó a este acuerdo después de una bata<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span>lla
+dolorosísima entre la conciencia y la pasión,
+frente a extraño rival que abordaba el
+asunto de una manera insólita:</p>
+
+<p>&mdash;Los dos pretendemos a esa niña: yo me
+puedo casar con ella inmediatamente, rodearla
+de comodidades y de halagos, poner a su
+alcance los bienes de la tierra, ¿y tú?</p>
+
+<p>&mdash;Puedo sólo hacerla esperar, mientras
+aguardo a ser labrador.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y entonces?</p>
+
+<p>&mdash;Será mi labradora.</p>
+
+<p>&mdash;¿Atada al yugo de tu pobreza?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Envejecida y doliente como tu madre?</p>
+
+<p>&mdash;¡No lo sé!</p>
+
+<p>&mdash;Imagínala esclava de las mieses, lavandera,
+leñadora, con la hermosura perdida, los
+hijos desnudos, el cansancio en el alma, el
+tedio al pan de maíz.</p>
+
+<p>&mdash;Me quiere.</p>
+
+<p>&mdash;Bien&mdash;dijo el indiano; y trató de sonreír,
+herido como estaba por el áspero aguijón de
+los celos&mdash;. Te quiere hoy, con un amor de niña
+que no resistirá las vicisitudes de la miseria.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Pero que ni se compra ni se vende&mdash;replicó
+el mozo con orgullo, algo vacía la entonación.</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo, yo le vengo a comprar.</p>
+
+<p>Estas palabras no eran viles porque las redimía
+la amargura, un duelo noble y puro,
+confesado con generosa modestia.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo dinero&mdash;añadió el hombre rico&mdash;y
+voy a ver si le puedo convertir en un poco de
+felicidad; pero voy a este único deseo de mi
+vida honradamente, abiertos los brazos y el
+corazón: escucha.</p>
+
+<p>Habló con transparentes frases, con el acento
+persuasivo y hondo. Su riqueza era un mérito
+adquirido en heroica lucha contra la suerte;
+él fué un emigrante desamparado y mísero;
+hizo fortuna sin dañar el interés ajeno, y aquel
+oro tenía un valor tan estimable y lícito como
+el de los blasones o el de la juventud: le quería
+negociar. Iba derecho a su ilusión con energía
+y franqueza. No tenía tiempo que perder.</p>
+
+<p>&mdash;Pero hay otras mujeres&mdash;protestó Manuel
+Jesús, cautivado, no obstante, por aquella intrepidez
+clara y singular.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;No hay otra para mí; es tan niña, que aun
+puedo modelar su alma; es tan despierta y
+sensible, que acaso llegue a confundir la gratitud
+con el amor.</p>
+
+<p>Siguió diciendo cómo la trataría, con qué
+delicadezas y ternuras, con qué intenciones
+de hacerse perdonar el atrevimiento de ser feliz.
+Había sido joyero muchos años; pasó los
+días trabajosos de la emigración en el comercio
+de las piedras preciosas, manejando esmeraldas
+y zafiros, perlas y brillantes: sus dedos
+tenían la costumbre de guardar tesoros,
+de conocer las cosas bellas y pulcras. El contacto
+de los metales finos, de los cristales resplandecientes,
+le habían hecho artista y cuidadoso.
+Dulce Nombre sería para él como una
+joya, la más cara del mundo.</p>
+
+<p>Bajo el imperio de aquella fuerte voluntad,
+Manuel Jesús veía a la novia lucir en el estuche
+de un esplendoroso destino, y la perdía
+lejana, brillante y libre igual que un astro,
+mientras se abrían inesperados horizontes
+para otras vidas tristes que también adoraba
+el mozo. Hasta seis hermanitos suyos podían<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span>
+librarse de la esclavitud labradora; la madre,
+enferma, tendría descanso y remedio; el hogar
+arruinado lograría restauración, y aquel monte
+durísimo para los brazos del estudiante,
+aquella mies esquiva y rebelde, se cambiarían
+por el comercio de alhajas valiosas en el oficio
+ilustre de lapidario; sometido a la rauda
+evocación sentíase ya preso entre anillos y
+cadenas de oro y esmaltes, impulsado a una
+existencia remota allende la mar.</p>
+
+<p>Y de pronto la memoria le recordaba con
+íntima lucidez a Dulce Nombre. Se erguía la
+imagen, combatientes las agudas lanzas de
+las pupilas, llena la voz de cosas enamoradas
+y pueriles, el talante gallardo, el gesto luminoso...</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué me contestas?&mdash;repetía Malgor, intranquilo,
+leyéndole en la cara las vacilaciones.</p>
+
+<p>Pensaba el novio en la cita próxima, la primera
+obtenida en una cómplice soledad.</p>
+
+<p>&mdash;¡Nada!&mdash;repuso, ciego de codicia y tentación;
+y se quedó sombrío, callado, irreductible.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span></p>
+
+<p>Había recibido la visita fuera de su casa
+por no tener dentro adecuado lugar, y se paseaban
+los dos hombres por una llosa cercada
+de abietes, hecha ya la recolección de su
+mies, con almiares de paja y los portillos en
+abertal.</p>
+
+<p>El terreno sube por el monte como toda la
+aldea de Cintul, dominando los contornos de
+la serranía, el valle y la hoz. Dobleces de la
+propia montaña esconden los demás pueblos
+comarcanos; en la hondura blanquea el molino
+del ansar entre el boscaje roto por el viento
+de octubre.</p>
+
+<p>Don Ignacio Malgor no se daba por vencido.
+Con una tenacidad imperturbable seguía
+diciendo sus propósitos de una manera llana
+y rotunda: la voz se le iba con el ábrego,
+mansamente, como un rezo de los caminos.</p>
+
+<p>Ya salían los chiquillos de la escuela y algunos
+se paraban ansiosos en la rotura de la
+sebe. Manuel Jesús reconoció a tres de sus
+hermanos puestos en guardia, sorprendidos y
+avizores. Poco a poco fueron entrando en la
+cortina, para jugar con los zuros abandona<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span>dos
+de las panojas. Estaban mal vestidos, enseñando
+las carnes cenceñas bajo el deterioro
+de la ropa: tenían descalzos los pies.</p>
+
+<p>Dos mujeres cruzaron entonces por la brecha
+del seto, con pesados coloños en la cabeza,
+y también se quedaron paradas, indiferentes
+a su cansancio abrumador, llamando a los
+niños, como un pretexto para observar a los
+rivales.</p>
+
+<p>Eran Encarnación y su hija Clotilde, una
+moza tierna y endeble que seguía en edad al
+estudiante fracasado. La carga de leña le cubría
+las facciones, y sólo se adivinaba su juventud
+por las trenzas rubias y desbordantes
+como espigas reventonas, pendientes sobre
+la espalda.</p>
+
+<p>De súbito la madre tiró al suelo el haz de
+fajina, sentóse en él y empezó a limpiarse el
+sudor de la frente con el delantal, mientras
+desde lejos procuraba descubrir alguna resolución
+en el aire lóbrego del hijo.</p>
+
+<p>La muchacha, inmóvil, monstruosa bajo su
+coloño, parecía una esfinge.</p>
+
+<p>En ella ponía el hermano su atención, lleno<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span>
+de lástima por aquel esfuerzo silencioso, y seguro
+de que Dulce Nombre trabajaría así, malograda
+y fallida hasta envejecer, si no la rescataba
+un gran milagro.</p>
+
+<p>Los niños se acercaron a las mujeres, obedeciendo
+algo remolones, y como dijo la madre
+que había descansado ya, le ayudaron los
+tres a cargar de nuevo con la leña.</p>
+
+<p>Iba la tarde consumiéndose; el austro, muy
+caído, se acostaba en el rastrojo de los maíces.
+Las nubes ensombrecían la sierra galopando
+sobre la hoz, y se confundían con el
+río escribiendo silenciosos renglones en el
+agua.</p>
+
+<p>Seguía Manuel Jesús escuchando siempre a
+Malgor, transido, impenetrable, sin apartar
+los ojos del grupo que formaban las dos coloñeras
+y los niños. Vió a su madre levantar la
+carga otra vez, y notó que a Clotilde al andar
+se le cimbreaba la cintura con un temblor angustioso,
+como si fuera a romperse. Los rapaces
+se alejaban volviendo la cabeza hacia
+su hermano con una expresión que él tuvo por
+una súplica infinita. Y de repente miró a su<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span>
+rival con altivez, levantó las manos a la altura
+del pecho como si tirase de algo muy recóndito,
+y dijo una frase poderosa, arrancada de
+su corazón:</p>
+
+<p>&mdash;Me embarco sin ver a Dulce Nombre: lo
+juro... por ella.</p>
+
+<p>Una hora más tarde bajaba Encarnación al
+molino con la noticia en los labios y el contento
+en el alma. No sentía la separación de
+su hijo, imbuída por el gozo de verle marchar
+hacia una suerte feliz, arrebatado a la novia
+pobre, devuelto a la obligación de proteger a
+la familia como cuando estudiaba para cura.
+Luego que la madre tomó su desquite, presurosa
+y vengativa, sintió que era suyo el dolor
+de la enamorada; tuvo arrepentimiento de haberla
+hecho sufrir; quiso abrazarla y pedirla
+perdón: ya Dulce Nombre estaba insensible a
+todo lo que no fuera el tormento de su desengaño.</p>
+
+<p>De vuelta a Cintul aun tenía que padecer
+Encarnación por sus ilusiones maternales; el
+hijo no venía a cenar; andaba solo y amargo
+por la orilla del pueblo; alguien le vió camino<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>
+de la aceña: iba, sin duda, a faltar a su palabra,
+a romper su compromiso con Malgor.</p>
+
+<p>Y era cierto que el mozo estaba a punto de
+rendirse; su carne obedecía a un misterioso
+imán, llevándole por los senderos conocidos
+en violenta lucha con los propósitos espirituales.</p>
+
+<p>Desde los confines del lugar medía con
+obstinación una sola ruta: el recuesto, las praderías,
+un puente, la selva, y allí le esperaba
+Dulce Nombre, en el huerto solitario. Le parecía
+escuchar la risa fogosa de la muchacha,
+su voz caliente engarzada en el suave tejido
+de los tonos, sus promesas acendradas y
+puras.</p>
+
+<p>En aquel momento sentía por su novia una
+pasión a la vez dulce y terrible.</p>
+
+<p>Y bajaba ansiosamente al valle, tocaba en
+el ansar, volvía a subir, huyendo de sí mismo.</p>
+
+<p>Así estuvo hasta que cuajó la noche y las
+montañas más erguidas se cubrieron con el
+manto de la sombra.</p>
+
+<p>Empujado por el soplo de la oscuridad
+rondó el molino desde el bosque, vió palpitar<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>
+sus luces en la honda tiniebla, y se detuvo en
+las cercanías del huerto; sentía un bárbaro deleite
+en mortificarse allí a dos pasos de la dicha,
+cuando era más fuerte que nunca el aroma
+del monte y el viento había volado como
+un águila a dormirse en las cumbres.</p>
+
+<p>Acaso un suspiro hubiese bastado para
+romper entre los novios el negro muro de la
+noche, a pesar del juramento prestado por
+Manuel Jesús.</p>
+
+<p>Pero el llanto del río se llevó los sollozos
+de la niña sin que el amante los recogiese. Y
+la penitencia de aquel amor fué un secreto de
+la temblorosa penumbra.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg63_pg168.png" width="300"
+height="96" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VII1">VII<br />
+CADA CUAL CON SU CRUZ</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/l.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">La</span> torre de Luzmela domina el
+valle, fincada en un alcor entre
+el monte y el río, al acoso
+del arbolado.</p>
+
+<p>Es un solar ilustre, empobrecido
+por el tiempo, habitado
+por un hombre triste y receloso. Nicolás
+de Hornedo y Esquivel tiene treinta y cinco
+años; es alto, membrudo, extravagante,
+sensible. Desciende por línea directa de un
+matrimonio advenedizo que dió mucho que
+hablar en la comarca porque heredó el palacio
+y los bienes anejos sin ostentar los apellidos
+del linaje fundador, ni tener, en apariencia,
+derecho ninguno sobre las fincas.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span></p>
+
+<p>Una historia de amor, oscura y extraña, fué
+el origen de la herencia, y al través de dos generaciones
+viene a ser Nicolás el único representante
+de la nueva familia que ya luce timbres
+de otros blasones montañeses.</p>
+
+<p>Aquella pareja intrusa, puesta en posesión
+de la casa, inesperadamente, por testamento
+del solterón don Manuel de la Torre y Roldán,
+tuvo una sola hija a quien desposó un Hornedo
+arruinado y desaprensivo; de la muchacha
+nació un varón que hizo bodas con una señorita
+de Esquivel: éstos eran los padres de Nicolás.
+Murieron jóvenes, y dejaron tan mermada
+la fortuna, que el huérfano logró apenas
+hacer sus estudios de abogado y conocer un
+poco la vida de la ciudad.</p>
+
+<p>No llegó a ejercer la profesión; una rara melancolía,
+con tintes de aburrimiento y pesadumbre,
+le fué apartando de la sociedad, y
+acabó por encerrarle en su casa de Luzmela,
+achacosa y decaída, pero capaz aún de mantener
+con vergonzante decoro al hidalgo sombrío.</p>
+
+<p>Algo morboso existe en la hurañía de este<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span>
+hombre, que se enternece por cualquiera emoción
+y muchas veces llora sin causas conocidas,
+abandonado al desahogo de la pena ignorada
+que le consume.</p>
+
+<p>Él no sabe por qué se esconde ni cuál
+es el motivo de su tristeza; siente un descontento
+profundo que le amarga la juventud,
+y al mismo tiempo una infinita piedad por
+todo cuanto vive y sufre: es un espíritu visionario
+y silencioso que arrastra como un estigma
+los fermentos de pasiones y ansiedades
+ajenas.</p>
+
+<p>De continuo invoca el recuerdo de aquellos
+novios sin nombre legítimo, señores del palacio
+por misteriosa virtud; él, hijo de una labrantina
+soltera, vivió siempre favorecido por
+don Manuel de la Torre, que le hizo médico y
+le dió un lustre sospechoso de bastardo; ella
+se apareció en el valle siendo muy chiquitina,
+sin saber decir su procedencia. Regresó don
+Manuel de una de sus frecuentes excursiones
+con la desconocida criatura de la mano, y en su
+casa la tuvo como un tesoro: se la conocía con
+el nombre dulce y significativo de <i>la niña de<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span>
+Luzmela</i> y nadie dudaba que no perteneciese
+a la misma sangre del aventurero señor, el
+cual, al morir, dejó los caudales a sus protegidos,
+igual que si fuesen dos hermanos. Pero,
+después de algunos episodios novelescos, la
+niña y el doctor se casaban con gran sorpresa
+de la gente, provocando un asombro y unas
+murmuraciones tan graves que no se han
+extinguido todavía.</p>
+
+<p>Perduran los comentarios de aquella boda y
+aun se refieren sus detalles, con sigilo dramático
+y escandaloso, a la vez que se envuelve a
+los protagonistas en un aura de reverencia y
+estimación, y se guarda su memoria entre las
+más queridas del país. Vivieron enamorados
+y felices, seguros, al parecer, de su inocencia;
+fueron generosos y nobles con los tributarios
+del solar, y su recuerdo tiene un aroma de
+gratitud que se conserva entre las páginas remotas
+con interesante palidez, como en un
+libro una flor.</p>
+
+<p>Aquel perfume de simpatía y de malignidad
+estremece al heredero de Luzmela con tenebroso
+delirio. Se juzga fruto de un pecado abo<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span>minable
+y persigue con aciago deleite el secreto
+de la antigua pasión.</p>
+
+<p>Ha revuelto en centenares de ocasiones los
+viejos papeles de la casa, apuntes y escrituras,
+cartas de familia, alguna abandonada epístola
+de amor: el delito supuesto no parece.</p>
+
+<p>Y no obstante le busca Nicolás en la sombra,
+a lo largo de su vida, obseso por la acidez
+insana de la tiniebla y el dolor, cautivo en
+su torre como un penitente de la enfermiza curiosidad.</p>
+
+<p>A nadie cierra su casa el solariego, y aun
+abre con demasía el flaco bolsillo a las necesidades
+de sus arrendatarios. La vecindad le
+quiere bien, le considera como a un amigo y
+le consulta en sus tribulaciones, aunque le
+mira con la vaga aprensión de que en él resurgen
+los remordimientos de una culpa lontana,
+acaso los vestigios de un crimen.</p>
+
+<p>Y Hornedo, al sorprender aquellas vacilantes
+suposiciones, se aisla cada vez más, huye
+como un apestado, errabundo por el interior
+de su casa y por la soledad de sus huertos; si
+le visitan supone que le compadecen; si le<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span>
+abandonan siente el desdén como una herida
+mortal: así acrece su tragedia y se lastima la
+salud.</p>
+
+<p>Pero en la vida oscura del misántropo resplandece
+un rayo de sol.</p>
+
+<p>Es Dulce Nombre, la ahijada y protegida a
+quien adora Nicolás desde que la vió crecer y
+aficionarse al palacio con una devoción humilde
+y alegre, a prueba de malos humores y de
+rostros ensombrecidos.</p>
+
+<p>Tenía la nena el privilegio de no recoger
+más que las sonrisas felices, de escuchar solamente
+las palabras suaves, y de poner las suyas
+como un bálsamo en las tristezas del padrino.
+Su presencia en la casona era un consuelo
+y una luz, y muchas veces los servidores
+del hidalgo corrieron a buscar a la pequeña
+como una medicina para las crisis angustiosas
+de su señor: si el molinero hubiese querido, la
+niña viviría siempre allí, regalada por Nicolás.</p>
+
+<p>Nunca el padre lo consintió; él no perdía su
+derecho sobre la criatura propia, y sólo por
+condescender la dejaba ir al palacio tan a me<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span>nudo,
+y permitía que el señorito la educara a
+su modo, con finuras exóticas para una pobre
+molinera.</p>
+
+<p>Por su parte, Nicolás, avaro de la chiquilla,
+con la gula de un hambriento, no pensaba más
+que en el gozo de verla, ni parecía enterarse
+de que ya era una mujer y que él mismo le había
+despertado la sensibilidad y la imaginación
+con lecturas románticas y lecciones poéticas.</p>
+
+<p>Le dijeron que tenía la muchacha relaciones
+amorosas y lo quiso ignorar, tímido ante una
+directa averiguación que rompería la infancia
+de Dulce Nombre cuando el solariego pretende
+revivir con exaltados atavismos la historia
+paternal y romántica de don Manuel de la Torre
+y <i>la niña de Luzmela</i>...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg71_176.png" width="200"
+height="80" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VIII1">VIII<br />
+LAS CUMBRES DEL DESEO</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">El</span> señorito y el indiano hicieron
+su amistad en la niñez, con
+esa pueblerina democracia
+que junta a los niños en la escuela
+y en la calle, entregados
+a los placeres y al estudio
+bajo una sola disciplina y una misma libertad.</p>
+
+<p>Lecciones en el aula concejil, estímulos de
+un premio en el examen, escaramuzas por el
+monte, pedreas en el campo, unieron estrechamente
+aquellas vidas lozanas, exentas de vanidades
+y prejuicios.</p>
+
+<p>Nicolás, que ya empezaba a ser irresoluto,
+sentía predilecciones por Ignacio, mayor que
+él, atrevido y fuerte, con menos inclinación a<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>
+los libros que a las aventuras. Y el labriego,
+optimista y voluntarioso, le prestaba con frecuencia
+a su amigo los puños y el coraje,
+mientras el niño caviloso del palacio correspondía
+a la solicitud del camarada enseñándole
+una lección o resolviéndole un problema
+aritmético en el pizarrín.</p>
+
+<p>Por aquellos años andaban a la escuela,
+también, con otros muchos galopines, Antón,
+hijo del campanero, y Martín Rostrío, ya casi
+mozo, asistente a las clases nocturnas con
+aprovechada condición: los dos tuvieron muy
+buenas amistades con Ignacio y Nicolás.</p>
+
+<p>Pero no tardó el señorito en marcharse a un
+colegio burgués, ni el futuro indiano en prevenir
+un camino a sus ambiciones, embarcándose
+para Cuba.</p>
+
+<p>Antes de aquella separación Martín le dijo a
+Ignacio, medio en broma:</p>
+
+<p>&mdash;En cuanto hagas fortuna, compras a «éste»
+el molino del ansar y me le arriendas a mí.</p>
+
+<p>«Éste» era el niño infanzón, que iba a decir
+alguna cosa cuando el viajero repuso, con una
+certidumbre serena:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Dentro de diez años.</p>
+
+<p>Y no habló una palabra Nicolás, pensando
+con supersticioso terror que las fincas de Luzmela
+tendrían que ser para su amigo.</p>
+
+<p>Entretanto Martín sonreía, seguro de un
+arriendo beneficioso que le diese preponderancia
+en el valle, y suspiraba Antón en el colmo
+de la codicia:</p>
+
+<p>&mdash;¡Para entonces seré yo campanero!</p>
+
+<p>Afrontaban su destino en aquella actitud inquiridora
+y vigilante, de cara al porvenir.</p>
+
+<p>Hoy se cumplen las profecías del pasado:
+Martín dispone del molino y Antón de las campanas;
+Ignacio compró hace tiempo muchas
+posesiones de Nicolás; han vuelto a reunirse
+a la sombra de los mismos árboles de su niñez,
+y ninguno de los cuatro es feliz: luchan y
+se afanan sin tocar las cumbres del deseo, ansiosos
+por la vida, cada cual con su cruz...</p>
+
+<p>En esta mañana otoñal, pálida y dulce, llegó
+diligente el indiano a la torre de Luzmela para
+comunicarle a su amigo que se quería casar
+con la hija de Martín.</p>
+
+<p>Le miró Hornedo muy despacio, lleno de<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>
+asombro, y dijo con temblorosa interrogación:</p>
+
+<p>&mdash;¿También...?</p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo también?</p>
+
+<p>&mdash;Sí; te has llevado lo mejor de mis bienes...
+¡déjame a Dulce Nombre!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, ¿la quieres tú?</p>
+
+<p>&mdash;¿No lo ves?</p>
+
+<p>Alzóse lívido, anhelante, asustando a Malgor,
+que confesaba:</p>
+
+<p>&mdash;Ahora lo veo...</p>
+
+<p>&mdash;¡Es mi hija, mi compañera, la única amistad
+que me importa!</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah!&mdash;el indiano comprendía y se tranquilizaba,
+teniendo en cuenta las exaltaciones
+frecuentes de Nicolás&mdash;. Siendo así&mdash;acabó&mdash;,
+bien puedo hacerla mi mujer sin estorbar
+a tu cariño.</p>
+
+<p>&mdash;¡No! ¡Me la quitas!</p>
+
+<p>&mdash;Otro te la quitará, ¿no sabes que tiene
+novio?</p>
+
+<p>&mdash;Es una niña.</p>
+
+<p>&mdash;Es una moza.</p>
+
+<p>&mdash;Y si tiene novio&mdash;gritó Hornedo, crespa<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span>
+la voz y la actitud&mdash;, ¿cómo se ha de casar
+contigo?</p>
+
+<p>&mdash;¿A ti que más te da...? ¿O es que protestas
+sólo contra mí?</p>
+
+<p>&mdash;¡Que haga su gusto!</p>
+
+<p>&mdash;Se casaría entonces con él.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué dices?</p>
+
+<p>&mdash;No me quiere; la compro.</p>
+
+<p>-¿Qué...?</p>
+
+<p>Tuvo que sentarse sin esperar contestación
+porque se estremecía como una hoja, colérico
+y abatido a la vez, falto de palabras y de serenidad.</p>
+
+<p>Estaban en el fondo de un ancho gabinete
+descuidado y antiguo; el solariego se había
+dejado caer en el sofá y a su lado Malgor, sin
+levantarse de la silla, hablaba límpidamente,
+con su acostumbrada manera superlativa y rotunda,
+desenvolviendo el mismo discurso que
+por la tarde necesitaba exponer a Manuel Jesús.
+Iba a casarse en seguida con Dulce Nombre;
+lo tenía dispuesto así y no podía esperar:
+la muchacha era su única ilusión. Para el novio
+habría otros amores cuando estuviera en<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span>
+situación de tomar estado, después de trabajar
+con amplitud y bien protegido en el negocio
+de la joyería... El haber traficado con las piedras
+preciosas y los metales ricos servía de
+admirable educación para tratar a una mujer:
+pendientes, sortijas, collares, rosarios, cruces,
+medallones... un comercio frágil y sutil que
+predisponía a las dulzuras del hogar, a la paciencia
+suave del enamorado, a la esmerada
+pulcritud del esposo...</p>
+
+<p>Malgor estaba de pie: no se le ocurría nada
+que añadir.</p>
+
+<p>Cumplió el propósito de anunciar a su amigo
+la boda, como un acontecimiento seguro y
+razonable, y se marchaba porque tenía mucho
+que hacer.</p>
+
+<p>Tendió la mano a Nicolás que permanecía
+silencioso, inmóvil, con la mirada fija en una
+tabla religiosa, puesta sin marco sobre la
+pared.</p>
+
+<p>Insistió el indiano, apremiante, en su despedida,
+hasta que el distraído alargó la diestra
+con un movimiento glacial, y quedóse allí
+mudo, atónito, mientras salía Malgor al través<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span>
+de salones desmantelados y pasillos oscuros:
+iba derecho a la rectoral, sin acordarse de la
+hora de comer.</p>
+
+<p>Apenas sus pasos se dejaron de oír en la
+casona, cuando Hornedo se levantó del sofá,
+entró en un dormitorio contiguo, que era el
+suyo, y se echó de bruces sobre la cama, baja
+y honda, cubierta de raído sobrecielo...</p>
+
+<p>Moría la tarde; ya estaba Malgor hablando
+con su rival en Cintul y el hidalgo de Luzmela
+seguía tumbado en su lecho, sacudido por los
+sollozos.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg79_148_215.png" width="200"
+height="115" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IX1">IX<br />
+LAS ALAS DE LA PALOMA</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/d.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Desvelada</span> y madrugadora sale
+Dulce Nombre de la aceña
+a buscar el refugio de su padrino:
+va de prisa, aunque le
+pesa con exceso el corazón.
+Y le quiere difundir en el paisaje
+con el inconsciente anhelo de aliviar su
+camino; le apoya en los montes, que levantan
+la frente hasta las nubes; le acuesta en el campo
+mullido y oloroso; no consigue menguar la
+fatiga; al contrario: redobla su pena cuanto más
+la dilata por los horizontes y la extiende sobre
+el cielo que baja a mirarse en el río.</p>
+
+<p>Se le agudiza así la sensibilidad con una<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span>
+fuerza misteriosa y percibe todos los rumores,
+hasta los más ocultos y remotos; sabe hoy de
+una manera extraña que entre las cosas vivas
+no hay una sola que no cante, y oye a lo lejos
+resonar el bosque, escucha el sordo crujido
+de todas las semillas que pacen en la tierra, de
+todas las raíces que trituran su alimento en la
+oscuridad: es una vidente que descubre los
+enigmas terrenales porque los contempla con
+la mirada deshecha en llanto.</p>
+
+<p>Llega a la torre y le dicen que el señor anda
+malucho; aunque suele madrugar, todavía no
+se ha levantado.</p>
+
+<p>&mdash;Esperaré que despierte&mdash;responde, y pregunta:
+¿desde cuando está enfermo...? porque
+anteayer le vi.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ayer&mdash;arguye Rosaura intrigante y
+curiosa&mdash;le marearon los amigos; el indiano
+primero; después, ya de anochecida, tu padre:
+vinieron de consulta y negocio...: parece que
+se trata de ti...</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser&mdash;murmura Dulce Nombre, disimulando
+apenas su inquietud.</p>
+
+<p>Siguen hablando las dos mujeres, de codos<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span>
+en la solana, viendo crecer el día, tibio y nublado
+como el anterior. La muchacha defiende sus
+graves preocupaciones, mal ocultas en un palique
+nervioso, mientras Rosaura la mira sonriendo.
+Es una mujer recia y calmosa que lleva
+muchos años de guardiana en la torre; viste de
+oscuro, tiene el pelo gris y se le nubla la frente
+arrugada por la edad.</p>
+
+<p>Se abre de súbito una puerta en el ancho carasol
+y se asoma Hornedo bajo el dintel de su
+gabinete. Está palidísimo; un aliento de insomnio
+le rodea el semblante como un halo y se
+le hunde en la mirada con turbia densidad.</p>
+
+<p>Rosaura se retira discretamente con un paso
+macizo que repercute en todo el corredor, y
+Dulce Nombre aborda su confidencia sin reparar
+en la alteración aguda del enfermo.</p>
+
+<p>&mdash;Sabes, padrino, lo que me sucede, ¿verdad?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Ha venido a decírtelo mi padre y también...
+ese señor?</p>
+
+<p>&mdash;También.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué has contestado?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span></p>
+
+<p>Nicolás apenas se puede sostener.&mdash;Entra&mdash;murmura,
+y va a sentarse en un sillón.
+Cierra los ojos; no ha visto que la niña se
+acomoda junto a él en un escañuelo, como de
+costumbre, y se estremece cuando ella le acaricia
+al repetir:</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué respondiste?</p>
+
+<p>&mdash;¡Que están locos!</p>
+
+<p>&mdash;¡Eso es...! Locos de remate. Y para salirse
+con la suya pretenden embarcar a Manuel
+Jesús; le han engañado; dicen que le han convencido...
+¡No lo puedo creer... Tú me ayudarás
+a detenerle, a salvarme! ¡Le quiero lo indecible!</p>
+
+<p>Se había levantado, intrépida, febril, y echaba
+los brazos al cuello del padrino con mimosa
+persuasión.</p>
+
+<p>El puso, extraviado, las inseguras pupilas
+en el florido cuerpo de la moza; la miró como
+nunca a la cara; le vió de un modo nuevo el
+color trasparente y rubio de los ojos, el terciopelo
+rojo de los labios, la cabellera oscura, la
+tez dorada.</p>
+
+<p>&mdash;¡Déjame!&mdash;grita de improviso, alzándose<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span>
+también, con señales de incomprensible terror.</p>
+
+<p>Huye al otro lado del aposento, y la niña,
+que le debe sólo una desvelada ternura, se
+asombra y aturde, sin comprender la causa de
+semejante dureza. Necesita el cariño de aquel
+hombre, el apoyo de su autoridad para erguir
+una última esperanza, y va humilde a solicitarlo.</p>
+
+<p>&mdash;Padrino. ¿Qué tienes...? ¿Estás malo de
+veras?</p>
+
+<p>Se le aproxima, fijándose en el rostro doliente,
+trasojado, amarillo, y el enfermo, que
+logra dominarse, tiende las manos con una ansiedad
+lastimosa; no sabe él mismo si para
+asirse a algo que le sostenga o para recibir a
+la muchacha.</p>
+
+<p>Ella se las acoge muy ferviente y le habla
+con íntimo desvelo.</p>
+
+<p>&mdash;Sí, estás malo; tienes calentura.</p>
+
+<p>Una piedad repentina se desborda en el pecho
+de la joven con esa lucidez que despierta
+en el que sufre, para adivinar el ajeno dolor.</p>
+
+<p>Nicolás ha vuelto a sentarse, dobla la cabe<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span>za
+arrullado por la dulzura de la voz que le
+compadece, y acaba por balbucir:</p>
+
+<p>&mdash;Estuve mal anoche: ya me siento mejor...</p>
+
+<p>&mdash;Pues mírame.
+Levanta él los ojos con trémulo parpadeo:</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué me pides?</p>
+
+<p>&mdash;¡Ayúdame!</p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo?</p>
+
+<p>&mdash;Haciendo que no se marche Manuel Jesús;
+le obligan, le engañan, sin duda, y yo me voy
+a morir...</p>
+
+<p>&mdash;¿Tanto le quieres?</p>
+
+<p>&mdash;Más que a todas las cosas de este mundo;
+mucho más que a mi padre y que a la vida.
+¡Le quiero para toda la eternidad!</p>
+
+<p>Se remece, brusco, el solariego, clava las
+pupilas enigmáticas en Dulce Nombre y pronuncia
+con torva lentitud:</p>
+
+<p>&mdash;¡No sabes lo que dices...! Si él se marcha
+es porque le conviene, y tú debes casarte con
+Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;¡Padrino!</p>
+
+<p>&mdash;Es un hombre formal y está enamorado
+de ti.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡Ay! No lo entiendo; antes me diste la
+razón... ¡Me dejas sola tú también!</p>
+
+<p>Y la niña desconoce el pálido mirar de su
+amigo, la esquivez adusta con que habla y rehuye
+el amparo que le va a pedir.</p>
+
+<p>&mdash;¡Estoy sola, sola...!&mdash;repite con aflicción,
+mientras Nicolás cierra los ojos otra vez
+y esconde los dedos convulsos entre la melena
+alborotada.</p>
+
+<p>Llega del dormitorio un aire pesado que
+trasciende a medicamentos y a sudor; por la
+abertura de las cortinas se ve una cama revuelta.</p>
+
+<p>Está Dulce Nombre observando todo aquello
+de un modo singular, como si nunca lo hubiese
+visto: la estancia tiene un semblante de
+abandono y tristeza que conmueve; el hidalgo,
+ahora, quieto, mudo, lívido, parece un
+muerto.</p>
+
+<p>Al través de las propias vicisitudes siente la
+muchacha una inmensa compasión, no sabe
+de qué.</p>
+
+<p>&mdash;Adiós&mdash;dice con la despedida llena de lágrimas.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Adiós&mdash;murmura como un eco el hombre
+inasequible.</p>
+
+<p>La molinera sale del gabinete por el carasol
+lo mismo que había entrado, y allí se para indecisa
+sin saber qué rumbo tomar, con el triste
+azoramiento de un ave que tuviera las alas
+rotas.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg26_88_162_195.png" width="300"
+height="41" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="X1">X<br />
+LA CAUTIVA</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">El</span> viento del otoño ha segado
+ya todas las flores; Manuel
+Jesús está muy lejos.</p>
+
+<p>La molinera llora, pero oculta
+sus lágrimas y permite que
+en la ciudad le confeccionen
+los atavíos nupciales.</p>
+
+<p>Para las amigas, para los vecinos, la moza
+se casa contenta, orgullosa, al cabo, por merecer
+la predilección del rumboso pretendiente.</p>
+
+<p>Ella disimula todo lo posible su interna cuita
+y logra engañar a los observadores, no
+muy perspicaces. Sólo algunos ojos, los de
+Tomasa, por ejemplo, no se equivocan: muerden
+las apariencias de aquella conformidad y<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span>
+hunden su averiguación hasta la pena viva de
+la abandonada.</p>
+
+<p>En el horizonte limitado de los hechos, Dulce
+Nombre ha sido vendida por su novio. Y
+le han dolido desesperadamente, primero el
+amor, después la dignidad.</p>
+
+<p>No conoce las mudanzas del sentimiento y
+se abate al desengaño sin comprenderle, enferma
+de zozobras, con un peso de plomo en
+el corazón. Su espíritu, cándido y salvaje,
+tiene una sana rectitud; puesto que fué traicionada
+es preciso que olvide al traidor.</p>
+
+<p>Ningún medio más práctico, a su parecer,
+que el de casarse con otro: quiere hacerlo en
+desquite y venganza. Está pronta a dejarse
+llevar por el destino, pero se revela pensando
+que los que la inducen a la boda son cómplices
+de su desdicha: el oro del pretendiente, la
+ambición del padre, la terquedad incomprensible
+del padrino, la empujan al casamiento
+con demasiada violencia.</p>
+
+<p>Siente humillado el señorío de su persona,
+cautiva su alma en una red de pasiones oscuras.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span></p>
+
+<p>Otras fuerzas laten a su alrededor unidas
+también contra la infeliz en sorda complicidad:
+el paisaje transido de agua, la niebla torva
+de las cumbres, el sudor helado de las
+noches.</p>
+
+<p>Una voz poderosa zumba en el aire, se estremece
+la selva con la agitación de un vuelo
+monstruoso: las últimas hojas corren locamente
+por los caminos.</p>
+
+<p>Y la triste molinera abre los ojos en la soledad,
+inquietos como dos interrogaciones, desde
+que huyeron con las golondrinas sus esperanzas:
+así, entregada a los propios estímulos,
+se abandona al tiempo sin defensa, reduce su
+aspiración a que pasen los días, y escuda su
+pesar con morboso egoísmo en la coraza de
+los montes.</p>
+
+<p>Parece que está el valle más hondo que
+nunca; la gasa de las nubes tiembla desde las
+cimas hasta el río, sepultando la vaguada en
+una humedad neblinosa; muge la corriente,
+repican las abarcas en los senderos.</p>
+
+<p>Dulce Nombre recibe desde su habitación
+toda la tristeza de noviembre; ya no sale a la<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span>
+tertulia de la aceña ni arrostra la cellisca y el
+frío por los huertos y los abertales como las
+demás zagalas. Asiste a misa los domingos
+y se esconde en su hogar con obstinada reclusión,
+ensombrecida lo mismo que las horas,
+turbio el cristal dorado de los ojos igual
+que el de los cielos.</p>
+
+<p>Cuando tiene visita se esfuerza en hablar y
+sonreír, un poco nerviosa y acelerada, atajando
+las preguntas, rechazando las alusiones
+con su habilidad nativa de mujer, que no
+le llega hasta el alma virgen y ruda, incapaz
+de fingimientos y subterfugios.</p>
+
+<p>Por eso delante de Malgor descubre la niña
+el estado de su espíritu, en franca desnudez,
+sin recelo ni crueldad.</p>
+
+<p>No consiente que su despecho se confunda
+con el olvido, muy distante de su corazón;
+reconoce que el indiano la compra porque la
+quiere, y considera que sería una infamia engañarle.
+Aunque el deseo de él la hace infeliz,
+se explica con una lógica irrebatible la conducta
+de aquel hombre; le comprende mejor
+que al padre y al amigo, empeñados en sacri<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span>ficarla,
+y está cerca de perdonarle, mientras
+no halla una sola disculpa contra la villanía
+de Manuel Jesús; traidor y vil, ella le adora a
+pesar suyo y un sentimiento de honradez la
+obliga a decirlo con los ojos y los labios
+cuando se lo pregunta Malgor.</p>
+
+<p>Aquellas contestaciones rotundas repercuten
+como un eco en la casona de Luzmela,
+donde el indiano calma las ansiedades desde
+que su amor recibe allí un inesperado sostén.</p>
+
+<p>Atribuye el pretendiente a inconstancias del
+carácter este cambio de Nicolás, y le utiliza
+en su provecho para acelerar la boda sin poner
+mucha atención en las voraces impaciencias
+con que su amigo le pregunta a menudo:</p>
+
+<p>&mdash;¿Olvida al otro...? ¿Consigues que te
+quiera a ti?</p>
+
+<p>&mdash;¡No olvida, no!&mdash;tiene que lamentar Ignacio,
+tan distraído en graves inquietudes, que
+no repara en la sonrisa brusca de su confidente.</p>
+
+<p>El cual no ha visto a la molinera hace un
+mes, desde la mañana inolvidable en que la
+niña desconoció al hidalgo y salió de la torre
+sin esperanzas ni designios.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="XI1">XI<br />
+LA MANO DE NIEVE</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/n.png" width="148" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">No</span> volvieron a encontrarse
+hasta el día de la boda.</p>
+
+<p>Parecióle a Nicolás que los
+encantos de su ahijada habían
+crecido de manera increíble,
+y admiraba en ella,
+con extrañísimo temor, la bruma de los ojos,
+el rocío de las pestañas, la niebla de la sonrisa,
+todo el conjunto hechicero y singular de
+aquel rostro que trascendía al vaho de un corazón
+lleno de pena.</p>
+
+<p>Sentía el padrino delante de la novia un doloroso
+remordimiento, clavado en la herida
+de sus pasiones inconfesadas y mordientes,<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span>
+mezcla de venganzas y ternuras, de celos y
+de amor, ponzoña de la sangre junto al propósito
+noble del espíritu.</p>
+
+<p>Para absolverse pensaba que había contribuído
+a darle un buen esposo, honrado, opulento
+y cabal, y se quería esconder a sí mismo
+la intención de su influencia triste y oscura,
+hirviente de codicias y tentaciones, nebulosa
+como un sueño heredado. Un fatalismo
+imperioso le inducía a proteger la solicitud
+del rechazado pretendiente contra el mozo
+preferido, el temible rival. No premedita emboscada
+ninguna para dañar al matrimonio
+que favorece; se contenta con impedir que la
+mujer deseada realice la plena dicha de otro
+hombre. Al quererla Malgor enceló con su reclamo
+a un cariño que dormía engañoso, disfrazado
+de paternidad, y que despertaba asustadizo
+y clarividente a la vez. La sorpresa del
+descubrimiento y la cobardía innata de Nicolás
+ahogaron las voces de aquella revelación:
+no tuvo el solariego ánimos ni arrogancia más
+que para huir de su propia conciencia y un
+ciego instinto para negar a Dulce Nombre los<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span>
+brazos de Manuel Jesús. Procuró ardorosamente
+el viaje del mozo; él mismo le condujo
+a Torremar y le dejó en el buque, valido de su
+ascendiente con la pobre familia de Cintul,
+embriagando al viajero con razones de altruísmo
+y sensatez, gastando a manos llenas el
+dinero de Malgor.</p>
+
+<p>Después de aquella pugna febril cayó en
+una silenciosa pasividad y estuvo muchos
+días sin salir de su aposento, con el rostro
+huraño y la mirada calenturienta, hasta que
+hoy la boda le pone frente a la desposada.</p>
+
+<p>Y se le parte el corazón bajo el aura de inquietud
+que los envuelve a todos en la sombra
+de una mañana decembrina, empeñada en no
+amanecer.</p>
+
+<p>Se celebra el casamiento muy temprano y
+sin ninguna ostentación; asisten Camila y
+Martín; la madre del novio, anciana y desapacible,
+mal conforme con la alianza de su hijo;
+Hornedo y el delegado del juez; Antón, que
+sirve de sacristán.</p>
+
+<p>Aunque se ha ocultado con sigilo la fecha
+del acontecimiento, por reiterada voluntad de<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span>
+la novia, algunos curiosos bullen alrededor
+del grupo, avisados por esas oficiosidades
+aldeanas que ningún secreto las evita.</p>
+
+<p>Da principio la ceremonia en el atrio de la
+Iglesia, abierto a las ráfagas del aire, y culmina
+en el presbiterio, opacamente; las luces
+no logran romper toda la penumbra del altar;
+un soplo frío y lúgubre corre por las naves
+anchas y vacías; los rezos del cura suenan
+como un zumbido arrinconado en la noche;
+callan a veces los latines y queda el silencio
+erguido igual que un ser inevitable.</p>
+
+<p>Nicolás está dando diente con diente; los
+dolores de su vida, solitaria y medrosa, le
+penetran de pronto con angustia indecible;
+un profundo anonadamiento le invade. Y cuando
+el acto concluye, sigue la comitiva con el
+paso torpe, llega al molino con un esfuerzo
+maquinal.</p>
+
+<p>Todavía está la mañana oscura lo mismo
+que una cueva; plañe el viento; la masa del
+paisaje se esfuma sin contornos en las derrotas.</p>
+
+<p>Malgor quiere llevarse a su mujer en cuanto<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>
+cambie de vestido; pero ella permanece inmóvil
+con su traje negro, envuelta en una mantilla
+que a Nicolás le parece de luto.</p>
+
+<p>Una gran indecisión reina en cuanto sucede;
+ni el padre ni el marido saben ejercer su
+autoridad. Tratan a la muchacha compasivamente,
+igual que a una víctima a quien nada
+se niega en el momento aciago del sacrificio;
+y Dulce Nombre, aquí lo mismo que en la parroquia,
+habla como en tinieblas; diríase que
+no entiende las preguntas que le hacen ni las
+contestaciones que da; tiene el aire de olvidar
+en un segundo las palabras que oye y las que
+pronuncia.</p>
+
+<p>Al fin se abre el día, tardío y helado, perezoso.</p>
+
+<p>Con la luz desciende sobre la fábrica un
+poco de actividad. La joven se ha cambiado
+el vestido: luce uno elegante y señoril que
+pertenece a su nuevo estado de novia rica, y
+está dispuesta a seguir al esposo, desde cuya
+casa, después de una comida familiar, saldrá
+el matrimonio de viaje.</p>
+
+<p>En vano intenta Hornedo sustraerse al su<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span>plicio
+de la invitación: el indiano recobra su
+energía y decide que el padrino les acompañe.
+Se deja llevar, inseguro y macilento, siempre
+a remolque de la voluntad ajena, atado con
+mordiente hechizo a la ventura de su camarada.</p>
+
+<p>Ya cunden por el lugar noticias indudables
+del suceso, y los alrededores de la aceña se
+van llenando de vecinos; algunos disimulan
+su curiosidad con el pretexto de moler; otros
+se detienen en las veredas, con un rumbo
+imaginario; los mozalbetes y la chiquillería
+se asoman sin rodeos a las ventanas del
+salón.</p>
+
+<p>Pero las ruedas están dormidas; Martín,
+muy solemne, con un semblante de tristeza
+orgullosa, despide a los importunos, mientras
+el novio, ya dueño de sí, procura dominar la
+incómoda situación hablando a la gente con
+mucho agrado, dentro y fuera del molino, y
+Dulce Nombre lo mira todo con los ojos atentos,
+curiosa, al parecer, como los demás, en
+una actitud repentina de observación.</p>
+
+<p>No puede esperarse que arribe un coche a<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span>
+los dominios de Martín, y la boda se resigna
+a llevar su cortejo creciente hasta Luzmela.</p>
+
+<p>Va por una ruta corva y delgada sobre la
+humedad del mantillo: el ramaje seco levanta
+sus brazos a la altura como si pidiera misericordia;
+cubre el Salia todos los rumores con
+su voz torrencial...</p>
+
+<p>La casa del indiano, restaurada y lujosa,
+con más esplendidez que buen gusto, linda
+también con el bosque, señor de medio valle,
+y tiene una entrada por él; más arriba, sin
+sustraerse al acoso del arbolado, se yergue
+solitaria la torre de Nicolás...</p>
+
+<p>Esta es la primera vez que Dulce Nombre
+pisa las estancias que ahora son suyas; las
+contempla distraída, indolente; no consigue
+un poco de interés para cuanto la espera allí.
+Y mientras resbala el día en un violento sinsabor,
+habla sólo cuando la interrogan; huye
+de su padrino con involuntaria enemistad,
+sonríe al esposo de una manera inquietante,
+como si no le conociese.</p>
+
+<p>El acaba por sentir el influjo de aquella extrañeza,
+vuelve a perder el aplomo, sufre una<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span>
+lástima incurable cuando la niña deja oír la
+aterciopelada dulzura de su acento.</p>
+
+<p>Le acompañaba Nicolás tácitamente en sus
+compasiones, dolido del rencor de la moza,
+ansioso de consolarla, desesperado de perderla.</p>
+
+<p>Se le aproxima cuando puede y le dice una
+frase cariñosa; ella le clava los ojos dorados
+y altivos, le detiene con una sonrisa hostil;
+después se acerca al balcón y mira al campo
+a la altura fría de las montañas, al cielo crepuscular;
+todo la cohibe dentro de las habitaciones
+desconocidas; todo la requiere en el
+paisaje amigo. Le parece que la selva corre
+hasta allí tendiéndole los brazos, y que se
+agita luego con un gran ruido de alas, como
+si echase a volar por encima del monte. Y
+presta una atención supersticiosa a cuanto se
+mueve al otro lado de los cristales, a la blancura
+lejana del molino, al oropel inquieto de
+las nubes.</p>
+
+<p>Anochece, declina la tarde a los precarios
+fulgores de un sol invernal.</p>
+
+<p>Ha llegado el momento de partir: ya está el<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>
+coche a la puerta con los equipajes cargados.
+Malgor no sabe cómo arrancar a su mujer de
+la incomprensible quietud, y él mismo la prolonga
+con pretextos pueriles, como si temiese
+que Dulce Nombre se resistiera a acompañarle.</p>
+
+<p>Adolece Martín de parecida intranquilidad
+y hasta la suegra se preocupa de la tardanza,
+mientras Camila gime por los rincones y Nicolás
+comprende que la despedida no da treguas:
+es imposible detener al tiempo y han
+sonado los fatales minutos.</p>
+
+<p>&mdash;¿Vamos?&mdash;dice el marido vacilante, como
+si pidiese perdón.</p>
+
+<p>Tiene que repetir la pregunta junto a la esposa,
+que sigue con el rostro pegado a los
+vidrios.</p>
+
+<p>Se vuelve entonces sorprendida, y percibe
+toda la oscuridad de la habitación.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ya es de noche!&mdash;pronuncia. Se le ha entrado
+en el alma toda la esencia alarmante de
+la sombra.</p>
+
+<p>Dulce Nombre no es inocente como las pastoras
+idílicas de los libros. La naturaleza sal<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span>vaje
+de los campos le ha hecho sus revelaciones,
+sin perfidias, con esa clara brutalidad
+que no estorba al íntimo candor de los espíritus,
+y desde que la joven tuvo novio soñó estremecida
+con la hora misteriosa y tierna de
+las desposadas.</p>
+
+<p>&mdash;¿Vamos?&mdash;repite aún el marido.</p>
+
+<p>La suegra enciende luces y empuja a la muchacha
+hacia un dormitorio donde ella recoge
+alguna cosa.</p>
+
+<p>Cuando sale de allí, con un velo sobre la
+cabeza, está blanca igual que un lirio, le chocan
+los pensamientos unos con otros, sordamente,
+y se le deslíe la inquietud en el zumo
+claro de las pupilas.</p>
+
+<p>Bajan todos la escalera muy despacio, en
+silencio.</p>
+
+<p>Entra en el portal con la agitación del aire
+el hálito de las hojas muertas y el bramido
+remoto de las olas. Alguien dice:</p>
+
+<p>&mdash;¡Cómo suena la mar!</p>
+
+<p>Es Gil, que a la puerta del indiano habla
+con el cochero y sonríe de una manera absurda.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span></p>
+
+<p>En torno al carruaje hay un círculo de curiosos.
+Algunas mujeres abrazan a la novia, que
+se deja acariciar y despedir hasta que le llega
+el turno al padrino. Entonces, con un gesto
+mudo, le alarga la mano, fría como la nieve;
+él la recoge entre las suyas, devorando con
+los ojos a la moza, hambriento de su belleza
+intacta, y algo se le derrite en las venas que
+le hiela el corazón, cuando el esposo desde el
+coche pide aquella mano y la atrae hacia sí.</p>
+
+<p>Pero ha subido la muchacha; se asoma a la
+ventanilla, habla trémulamente con su padre
+y con Gil, lleva con lentitud la mirada a los
+cielos donde riela la luna como un escalofrío
+del paisaje.</p>
+
+<p>El rostro pálido luce todavía un segundo el
+resplandor triste de su gracia; cruje un fustazo,
+se mueve el coche y la novia desaparece
+en las negruras del valle, como una estrella
+que se hunde en su caída...</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="XII1">XII<br />
+CENTELLA DE AMOR</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Al</span> volver el matrimonio a la
+montaña, ya trasciende en
+los huertos con íntima dulzura
+el perfume suplicante de
+las violetas; han crecido los
+días y los caminos de la
+mies; un vaho primaveral sube de las campiñas
+a los montes y gana las cumbres como
+si buscase el cielo acogedor.</p>
+
+<p>Dulce Nombre mira las cosas con asombro
+incesante, sorprendida de encontrarlas en
+idéntico lugar: allá arriba las cabañas orlando
+los abismos; aquí el bosque en la hondura del
+valle, corriendo detrás del Salia, perdiéndose<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>
+de vista con el río por la hoz. Y los mismos
+horizontes estrechos, las mismas caras familiares
+en las personas y la Naturaleza, en las
+campanas iguales voces que claman y huyen
+como aves de paso: la vida rural atenta y sorda,
+hoy lo mismo que ayer.</p>
+
+<p>El propio semblante de la muchacha está retratado
+en el espejo con su aire de siempre,
+luminoso y juvenil. Y a ella le extraña mucho
+esta inmovilidad. No ha contado bien el tiempo
+de su ausencia: esperaba encontrar envejecidos
+a su padre y a Camila, variado el rostro
+de los parajes y las criaturas.</p>
+
+<p>En cambio practica sus nuevas costumbres
+sin gran extrañeza: vestirse de señora, gustar
+manjares finos, pasearse en coche, son ventajas
+que no la sorprenden. Tuvo ella nativas inclinaciones
+de elegancia, afición a lo bello y
+esmerado, noticia de todas estas comodidades
+que hoy disfruta con naturalidad algo desdeñosa,
+como quien las merece y las paga. Su
+carácter, altivo por ser cántabro, la induce a
+no demostrar codicia ni admiración hacia estas
+cosas que antes fueron ajenas a su vida.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span></p>
+
+<p>Ya la moda, con visos de cultura, ha nivelado
+mucho aquí el indumento de las clases,
+sobre todo en la mujer: las aldeanas cortan su
+traje festivo por un patrón de señorita y, salvo
+el coste de los géneros, la esposa del indiano
+se distingue muy poco de la antigua molinera.</p>
+
+<p>Pero en las intimidades del hogar teme Dulce
+Nombre no conseguir nunca la disciplina
+de su corazón: vive con los pensamientos
+desatados en una esperanza que a cada instante
+agoniza y torna a renacer; sufre y disimula;
+sonríe con una tristeza rebelde; calla en
+un silencio orgulloso, y cobra todos los días
+nueva gratitud al marido que cumple fiel su
+propósito de tratarla delicadamente, con aquella
+blandura que tuvo para las gargantillas y
+las pulseras, los zarcillos y los broches.</p>
+
+<p>Verdadera mano de joyero es la suya, en
+las caricias y las solicitudes, mano temerosa
+del roce brutal, obediente a la resignación,
+abierta a la dádiva y al homenaje: el hombre
+rico aspira a merecer, no a lograr, y tiene para
+su esposa todas las generosidades y las benevolencias.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span></p>
+
+<p>Ninguna traba, ningún reproche descubren
+en Malgor sus celos incurables, el calvario de
+un cariño que sólo consigue la recompensa
+del agradecimiento. Fué aplazando la hora de
+amar, se contuvo a la orilla de las pasiones
+con una sensatez indefinible, mezcla de incertidumbre
+y de pavor, y hoy, que desde la altura
+de su camino elige resueltamente una compañera,
+conoce que es tarde: se le ha ido la
+juventud. Ya toda la prisa, la decisión, la voluntad,
+son armas inútiles frente al deseo de
+que una niña le adore.</p>
+
+<p>Pero aun confía vagamente en el milagro;
+piensa que a costa de muchos méritos pudiera
+la gratitud convertirse en pasión: quiere dejar
+a la muchacha en una absoluta libertad, que
+haga en todo su gusto, que triunfe en los caudales
+y en la casa como dueña y señora de
+cuanto el marido tiene.</p>
+
+<p>No ha pensado nunca Malgor en abandonar
+a su madre: junto a él vive, estimada y con
+fueros propios, mas en distintas habitaciones,
+con servidumbre independiente y sin ninguna
+intervención en el dominio de la nuera. Y gru<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span>ñe
+un poco, escandalizada de las prerrogativas
+de la mocedad, a punto de rendirse bajo
+el encanto de la Intrusa, mientras ella hace
+uso de aquellos privilegios con una sobriedad
+tranquila y los aprovecha casi únicamente
+para irse al molino sola y a menudo.</p>
+
+<p>Allí reconstruye su existencia anterior embriagada
+en las memorias habituales, contando
+los minutos que se han muerto y empeñada
+en no oír cómo las horas nuevas desvanecen
+en el aire su melodía. El fragor del trabajo
+apaga todos los ruidos exteriores, y si callan
+las piedras, yergue el río la frescura de su
+voz aturdiendo a la muchacha.</p>
+
+<p>Eso es lo que ella quiere: aislarse del tiempo,
+ensordecer la vida y mirar lo pasado como
+única lontananza.</p>
+
+<p>Pocas veces se asoma Dulce Nombre a la
+sala molinera; sólo de paso se detiene si alguien
+la saluda, habla un instante y se dirige
+a su querida habitación, solitaria y evocadora,
+abiertas sobre el huerto y el río las ventanas
+inolvidables.</p>
+
+<p>Cualquiera de las dos la seducen, porque<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span>
+desde ellas domina los recuerdos con un poco
+de serenidad. Abajo, al borde de la presa,
+siente una fascinación dolorosa que la espanta,
+y en el humilde vergel sufre demasiado con
+una ternura inexplicable hacia todo lo que allí
+se nutre y palpita.</p>
+
+<p>Nunca ha mirado así las primaveras, con
+esta compasión rara y ardiente que hoy la impide
+coger una rosa, pisar el trébol, rozar con
+los vestidos el cáliz campanudo del arándano.
+Las azucenas le parecen de cristal: no se atreve
+a tocarlas por no herirlas, ni a sacudir,
+como otros años, en la hiedra la flor azul, los
+haces verdosos en el espino cerval.</p>
+
+<p>En cambio, desde la altura de su habitación
+todas las cosas le dan una respuesta más lejana
+y apacible: el filo de los senderos, las espumas
+del río, la cresta de las montañas, los
+árboles del bosque. Y se está allí horas enteras,
+con el corazón entreabierto, devota y
+muda, estática como el paisaje...</p>
+
+<p>En este mismo anochecer se despide la joven
+del molino con su acostumbrada pesadumbre.
+Camila sale hasta el umbral; Martín<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span>
+ha tirado de la paleta suspendiendo la trituración,
+y se dispone a ensacar la harina: desde
+que la fábrica es suya se ha vuelto muy avaricioso
+y vigila con creciente solicitud la hacienda
+y el provecho.</p>
+
+<p>Ignora Dulce Nombre que su padre se haya
+convertido en propietario a expensas de ella,
+y no obstante le mira con menguada estimación;
+a su lado se encuentra sola.&mdash;¡Está lejos
+de mí!&mdash;se dice interiormente, y se extraña
+pensando:&mdash;¡Ser hija de un hombre se
+reduce a una casualidad!</p>
+
+<p>Ahora mismo él se queda allí preocupado
+de su negocio, sin ver la angustia con que la
+muchacha afronta el camino del nuevo hogar.</p>
+
+<p>Marcha presurosa, con el paso a la medida
+del pensamiento, esquiva al roce de cuanto la
+rodea, como si temiese el contacto de las emociones.
+Y en un recodo del ansar alcanza a las
+últimas veceras del molino, Tomasa y Clotilde,
+muy calmosas aquella tarde, con sus canastos
+de harina apoyados en la cintura.</p>
+
+<p>Es la primera vez que Dulce Nombre encuentra
+a la hermana de Manuel Jesús, des<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span>pués
+del casamiento: tampoco ha visto a su
+padrino, obstinada en rehuir las visitas y las
+curiosidades de la vecindad.</p>
+
+<p>Pero aquí Tomasa la obliga a la conversación.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué, no quieres nada con nosotras...?
+Llevamos el mismo rumbo: te acompañaré.</p>
+
+<p>&mdash;Y yo hasta la pontezuela&mdash;añade Clotilde
+con alguna cobardía.</p>
+
+<p>&mdash;Sí, sí; me alegro mucho.</p>
+
+<p>&mdash;¿De verdad?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo.</p>
+
+<p>&mdash;¿Por qué no ha de alegrarse?&mdash;aduce Tomasa,
+aprovechando la ocasión&mdash;. Después
+de todo, bien quiso a tu hermano, hasta el otro
+día, como quien dice.</p>
+
+<p>&mdash;¡Pobre Manuel!&mdash;pronuncia con lástima la
+niña de Cintul. Y baja la cabeza, que en la
+sombra, ya difusa, le brilla con un color dorado
+de trigal.</p>
+
+<p>&mdash;¿Pobre?&mdash;balbuce la de Rostrío.</p>
+
+<p>&mdash;Pobre, sí&mdash;confirma Tomasa con mucha
+indignación: le engañaron con embustes y sermones;
+te le quitaron entre Malgor y tu padre.</p>
+
+<p>&mdash;Él se quiso ir.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;No es cierto; miente quien lo diga: pregúntaselo
+a ésta.</p>
+
+<p>Clotilde, ante el reclamo, se crece y asegura:</p>
+
+<p>&mdash;Le dijeron que si no se marchaba serías
+tú siempre una infeliz, una miserable como las
+demás... Y se fué para darte la suerte; pero estuvo
+llorando toda la noche... Creímos que se
+volvía loco, ¡si vieras...! Corría a tientas por
+este lerón, subía y bajaba a Cintul sin poderse
+detener... ¡Daba miedo!</p>
+
+<p>&mdash;¡Ay!&mdash;dice solamente Dulce Nombre.</p>
+
+<p>Tomasa, viéndola sufrir, insiste, maligna y
+gozosa:</p>
+
+<p>&mdash;Te le quitaron entre tu padre y Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;¿Mi padre también?</p>
+
+<p>&mdash;¡Vaya...! Para cobrar la aceña, que ya es
+suya.</p>
+
+<p>&mdash;¡No, por Dios!</p>
+
+<p>&mdash;Que te lo jure tu marido...</p>
+
+<p>&mdash;¡Calla!</p>
+
+<p>&mdash;Todo el mundo lo sabe.</p>
+
+<p>&mdash;¡Es imposible!</p>
+
+<p>&mdash;Y hasta don Nicolás anduvo en el negocio
+con las pesetas del tu hombre: ¡parece mentira!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡Ay!&mdash;repite la engañada, con otro suspiro,
+más largo, más profundo; siente viva la
+centella de la pasión, aventada entre los escombros
+de la felicidad, y se olvida de las traiciones,
+de las miserias, de las realidades que
+la conducen lejos de su ventura... No desconoce
+los deberes de su nuevo destino porque
+ya le han temblado las entrañas; pero se
+acuerda de un solo amor, del único libérrimo
+y consciente. Y le saluda con beatitud en la
+oscuridad: está allí bajo la noche que llega cargada
+de aromas finos y penetrantes; está en el
+aire húmedo y tibio, en el fuerte arrullo del Salia,
+crecido con los manantiales de abril.</p>
+
+<p>Dulce Nombre, que ya no escucha a sus
+compañeras, se ha vuelto de repente muy asequible
+a todos los ruidos misteriosos, a todos
+los movimientos callados de la vida, y descubre
+el oculto latido de las plantas, oye cómo
+la raíz de los árboles escarba por el suelo;
+atiende a la fuerza sonora del propio corazón,
+al vuelo claro de la luna que se levanta en las
+nubes con las alas abiertas...</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+
+
+
+
+
+<h2 id="SEGUNDA_PARTE">SEGUNDA PARTE</h2>
+
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span></p>
+
+<h3 id="I2">I<br />
+EL PUÑAL EN LA HERIDA</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/m.png" width="147" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Muchas</span> horas tristes había contado
+Dulce Nombre desde
+aquella de revelación para su
+alma.</p>
+
+<p>Y cada año saludó impaciente
+a la lluvia ágil y presurosa
+de abril, al campo reverdecido, a la
+nueva flor.</p>
+
+<p>Tenía un presentimiento de libertad; confiaba
+en que el destino le cumpliría sus promesas.
+Porque Manuel Jesús no la había olvidado;
+se relacionaba continuamente con Malgor
+y permanecía soltero, juicioso, muy solícito
+para su familia y sus memorias, expresando<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>
+por cartas, emisarios y otras señales elocuentes,
+su deseo de volver a Cintul, sus íntimos
+propósitos de conseguir algún día la realización
+de una sola esperanza.</p>
+
+<p>Y Malgor vivía muy enfermo, andaba tímido
+por la tierra, calmoso y vacilante, sin atreverse
+nunca a correr, ni a reír, ni a llorar; huyendo
+del dolor y llevándolo en sí mismo, agazapado
+en el pecho con amenazas de muerte.</p>
+
+<p>A los pocos meses de casado padeció un
+ataque anginoso con la terrible contricción
+retro esternal y la angustia suprema de la agonía.
+El médico del distrito, Mariano Esquivel,
+primo de Nicolás Hornedo, llamó en consulta
+a las eminencias de la región, que diagnosticaron
+aciagamente como él.</p>
+
+<p>Oyó Dulce Nombre muy sorprendida la sentencia
+de su marido: tenía una angina de pecho,
+una lesión mortal de la que podría defenderse
+algunos años si evitaba las emociones
+intensas, los cambios bruscos de temperatura,
+los ejercicios violentos.</p>
+
+<p>&mdash;¡Lo evitará!&mdash;prometió la muchacha seria
+y firme.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;De esta suerte... ¡quién sabe!&mdash;añadió Esquivel&mdash;podrá
+ir viviendo... cinco..., diez...,
+hasta quince años... Aunque es imposible precisar...</p>
+
+<p>&mdash;¡Quince años!&mdash;pensó Dulce Nombre muy
+adentro; y sin poderlo eludir, echó a volar la
+imaginación por ignorados caminos, dudosa
+entre el gozo y la pesadumbre, anhelando saber
+si era preferible aguardar siempre en el
+cruce de los recuerdos, o sentarse a la orilla
+de una fecha con un poco de silencio en el corazón.</p>
+
+<p>Le tembló una sombra en los ojos, y una
+sonrisa en los labios. Iba a ser madre; un torrente
+nuevo circulaba por sus venas, una
+gracia desconocida entrañaba su carne grávida
+del misterio: sintióse valerosa y se juró una
+inviolable fidelidad al hombre sentenciado...
+Después, a lo largo del tiempo, ¡cuántas inquietudes
+y vacilaciones!</p>
+
+<p>Nació la criatura esperada, una niña graciosa
+y fuerte que llenó la casa de alboroto y movimiento.
+El padre olvidó su enfermedad,
+mostróse la abuela enternecida, un poco envi<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span>diosa,
+y allá abajo, en el molino, robusteció
+Martín el orgullo de su alianza con la opulencia
+del valle, mientras Camila andaba
+más cavilosa que nunca, suspirando sin
+cesar.</p>
+
+<p>Fué preciso que Hornedo saliera de su torre
+para sostener en los brazos a la nueva ahijada.
+No lo hizo sin resistencias ni disculpas; estaba
+secretamente reñido con Dulce Nombre
+desde que ella le echó en cara su intervención
+en la marcha violenta de Manuel Jesús. En
+vano trató de defenderse:</p>
+
+<p>&mdash;Lo hice por ti, por tu bien.</p>
+
+<p>&mdash;No; eso está muy oscuro: primero me habías
+dicho que casarme con Malgor era una
+locura.</p>
+
+<p>&mdash;Así, de repente, me lo pareció, porque te
+lleva mucha edad; luego pensé que te convenía.
+No es un viejo; está en la plenitud de los
+años; es agradable, excelente, rico...</p>
+
+<p>&mdash;Yo te contesté que quería al otro.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y ahora?&mdash;preguntó Nicolás ciego de
+impaciencia.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ahora, también!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span></p>
+
+<p>Una ráfaga de alegría iluminó el semblante
+de aquel hombre tortuoso.</p>
+
+<p>&mdash;Este&mdash;aludió con aparente censura&mdash;es tu
+marido.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué más da...? Yo no le elegí... El molinero
+es mi padre y le he dejado de querer.</p>
+
+<p>&mdash;¿A tu padre?</p>
+
+<p>&mdash;¡Me vendió!&mdash;repuso Dulce Nombre, áspera
+y triste&mdash;. Tú le ayudaste, sin duda para
+servir a tu amigo... el menos culpable de la infamia
+que habéis cometido con nosotros.</p>
+
+<p>&mdash;Si hubo culpa&mdash;dijo Hornedo muy alterado&mdash;la
+menor es la mía, que nada gané... y
+todo lo perdí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Perdiste...?</p>
+
+<p>El hizo un gran esfuerzo por tranquilizarse,
+escondió los ojos delatores, apagó la voz.</p>
+
+<p>&mdash;Perdí tu amistad.</p>
+
+<p>Callaba la joven, a punto de conmoverse
+bajo aquel acento pesaroso lleno del antiguo
+cariño; pero el hidalgo quería insistir en acusar
+a Malgor, y volvió a aludirle, entre dientes,
+añadiendo:</p>
+
+<p>&mdash;El que puso en ti la codicia ha causado<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>
+todo el mal; no le defiendas: corrompió a tu
+padre; me obligó a ser injusto con Manuel Jesús;
+levantó la tempestad en tu vida...</p>
+
+<p>Quedóse la moza desconcertada; ¿por qué
+el padrino se volvía ahora de pronto contra
+Malgor...? Era incomprensible.</p>
+
+<p>Le miró con insistencia sin conseguir hallarle
+claras las pupilas, sin recobrar junto a él
+la confianza y el aplomo de otras veces: algo
+desconocido y amargo se interponía entre los
+dos. Sentía el padecimiento de él como una
+cosa tangible y dura que la desazonaba, y no
+se decidía a consolarle. Acabó por encogerse
+de hombros, todavía rencorosa, distante, a pesar
+suyo, de aquel único amigo de su niñez.</p>
+
+<p>Pero Nicolás no quería alarmarla con sospechas,
+y murmuró, cauteloso el acento:</p>
+
+<p>&mdash;También Manuel Jesús ganó algo al perderte:
+mejoró de fortuna, cambió el arado y el
+dalle por las piedras preciosas...</p>
+
+<p>&mdash;Le hicisteis creer que con eso me hacía
+feliz.</p>
+
+<p>&mdash;Todos nos equivocamos; yo solo padezco
+el castigo.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Y él se fué inconsolable; le habéis echado;
+le impedisteis que me viera y me hablara...</p>
+
+<p>&mdash;¡Cómo te duelen sus cuitas!</p>
+
+<p>&mdash;Y me dolerán siempre. Desde que las supe
+estoy contenta, porque sé que le puedo querer,
+que sigue siendo mi novio.</p>
+
+<p>&mdash;¡Estás casada!</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué importa? Nos separasteis con engaños,
+pero no podéis separar nuestros corazones.</p>
+
+<p>Nicolás palideció aún: se abrasaba de envidia
+por el ausente.</p>
+
+<p>&mdash;¡Mucho confías en él&mdash;exclamó sombrío
+y hosco.</p>
+
+<p>Entonces palideció ella.</p>
+
+<p>Atravesaban el ansar, donde el señor se había
+hecho el encontradizo cuando volvía Dulce
+Nombre a su casa en un lento crepúsculo de
+mayo, sola y pensativa. La duda solapada del
+padrino la obligó a detenerse llena de zozobra:</p>
+
+<p>&mdash;Confío en mí&mdash;dijo con ardor&mdash;y por mi
+seguridad juzgo la suya.</p>
+
+<p>Estaba inmóvil; se le estremecía en los ojos
+el candor del paisaje.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span></p>
+
+<p>De pronto siguió andando, muda y rápida,
+en el silencio campesino del anochecer, traspasado
+de rumores leves, saturado de perfumes
+indómitos.</p>
+
+<p>El río ponía en el ambiente su acorde incansable
+bajo un cejo de niebla azul; se percibía
+en el aire el temblor de las flores, el aleteo de
+los pájaros en su última ronda, el zumbido
+inescrutable de élitros y murmullos recónditos.</p>
+
+<p>Iba Hornedo junto a la muchacha callado y
+vengativo, gozándose en verla sufrir de celos
+y de amor lo mismo que él, y seguro de que
+su único rival era el ausente, lejano, perdido,
+inaccesible. Había temido que el esposo, a
+fuerza de ternura y de bondad, conquistara el
+deseado corazón; por eso le culpaba, aun a
+costa de parecer inconsecuente. Ahora le convenía
+fomentar los imaginarios derechos de
+Manuel Jesús; que el riesgo de perder toda esperanza
+fuese para el hidalgo cuanto más remoto.
+Y no tuvo un plan de conquista, no fraguaba
+un acecho ni una conspiración contra el
+amigo. La moza le parecía sagrada; un miedo
+supersticioso le hubiese impedido extender la<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span>
+mano hacia ella; pero el instinto y la pasión le
+inducían a guardarla de otros amores, con un
+indefinible anhelo de ventura.</p>
+
+<p>Ya estaban en los linderos del indiano: una
+verja, un portel, y el ansar penetraba en la
+finca de Malgor sin torcer su rumbo, siempre
+encaminado por la ancha orilla del río.</p>
+
+<p>&mdash;Adiós&mdash;dijo Dulce Nombre únicamente;
+volvió apenas la cara y entró en su parque, ya
+cubierto de sombra.</p>
+
+<p>&mdash;Adiós&mdash;repuso Nicolás, amordazado por
+el enojo, perdiendo de vista a la muchacha en
+la espesura de la noche ciega y vigilante...</p>
+
+<p>Después la vió muchas veces y la tuvo que
+hablar en distintas ocasiones, amigos en apariencia,
+escondiendo de un modo tácito su
+inexplicable disgusto.</p>
+
+<p>Hasta que la hora del bautizo les obligó a
+mayor intimidad y ablandó un poco la pesadumbre
+de aquel secreto raro y confuso para
+la joven.</p>
+
+<p>Mostrábase ella muy conmovida con el suceso
+de su maternidad, mirando con extrañeza
+y unción a su criatura, la carne inocente, el<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span>
+alma dormida, la iniciación de un destino, el
+nuevo ser; todo en la nena le parecía inefable
+y milagroso, llegado de muy lejos, puesto en
+el mundo con una gracia pura y reverencial.</p>
+
+<p>Y las palabras, los sentimientos de la madre,
+eran cándidos y humildes también para el
+padrino, que se empeñó en llamar a esta ahijada
+Dulce Nombre de María, lo mismo que a
+la otra.</p>
+
+<p>&mdash;Le diremos sólo María para no equivocarnos&mdash;propuso
+Martín.</p>
+
+<p>&mdash;O le diremos Dulce&mdash;opinaba Malgor,
+embelesado con el nombre de su mujer, radiante
+de optimismo y de ilusión en aquellos
+días.</p>
+
+<p>En tanto Nicolás contempló a la amada con
+embriaguez, encontrándola más hermosa con
+su cálida blancura de convaleciente, y su adorable
+expresión de sorpresa y beatitud.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg52_128_186_253.png" width="300"
+height="66" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="II2">II<br />
+SURCOS Y TREGUAS</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/c.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Cundía</span> la existencia de Dulce
+Nombre ruda y solitaria, por
+un solo cauce: la hija, el campo,
+el molino, la pena detenida
+en el corazón... Así un
+año y otro al atisbo del único
+horizonte, emplazada la ventura, aguardando
+los soplos de la muerte como señuelo
+de la libertad.</p>
+
+<p>Ya casi nadie se acordaba del fracaso de
+aquella vida, sino en comentarios superficiales,
+en vagas conjeturas; la esposa de Malgor
+tenía motivos para ser más feliz que cualquiera
+otra mujer. Su carácter reconcentrado se acha<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span>caba
+a la poca salud del marido; y, por otra
+parte, se envidiaban su posición, su belleza,
+las consideraciones que en torno suyo ponía
+la fortuna.</p>
+
+<p>&mdash;Siempre ha sido algo orgullosa&mdash;solían
+decir, viéndola esquivar las amistades del señorío.</p>
+
+<p>&mdash;Y algo rebelde, muy amiga de hacer su
+gusto&mdash;añadían, con más inclinación a la censura
+que a las alabanzas.</p>
+
+<p>Pero la historia de aquel amor que tanto dió
+que hablar, había pasado a la categoría del
+susurro. De vez en cuando, se insinuaba que
+Manuel Jesús podía volver y encontrar viuda
+a la que fué su novia. Él, por de pronto, no se
+casaba, vivía en constante comunicación con
+el país, y Malgor estaba desahuciado.</p>
+
+<p>Aquella posibilidad quedábase en el olvido
+meses enteros, y sólo unas cuantas personas
+en la comarca la perseguían con interés.</p>
+
+<p>La madre del viajero una de ellas. Desde la
+tarde lejana en que anunció cruelmente a
+Dulce Nombre la partida del mozo, no olvida
+el pesar y el amor sorprendidos en el sem<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span>blante
+de la molinera, y sufre agobiada por un
+remordimiento y una gratitud que no sabe
+cómo probar. Colmada por el hijo de regalos
+y de favores, cuanto disfruta piensa que es a
+costa de la niña engañada, de la pobre niña
+sin madre, a quien vió padecer un horrible
+trastorno, desolada y silenciosa como un ángel
+mudo.</p>
+
+<p>Después de las revelaciones de Clotilde a la
+enamorada, procuró Encarnación acercarse a
+ella para hacerse perdonar sus antiguas hostilidades,
+y al descubrir en los ojos de la moza
+la pasión latente y oculta, acabó por fomentársela
+con promesas y augurios.</p>
+
+<p>&mdash;El que te compró no ha de anietar; está
+comalido... Tú eres una criatura que empiezas
+a vivir... Volverá Manuel, rico, poderoso, y os
+casaréis... él escribe a su hermana sólo para
+nombrarte... ¡cuánto te quería...! Te sigue queriendo,
+¡no te puede olvidar!</p>
+
+<p>La muchacha la oyó una vez con silencioso
+resentimiento, como a una cómplice de su rebelde
+esclavitud, halagada, no obstante, con
+el reclamo embaucador. Otro día, muy en con<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>tra
+de su altiva reserva, se dejó atraer por la
+palabra ruin y maliciosa que le decía:</p>
+
+<p>&mdash;No habrás de aguardar mucho...</p>
+
+<p>Y sin saber cómo, nublada la razón por
+el empuje del instinto, se le escapó a Dulce
+Nombre su más hondo y callado pensamiento:</p>
+
+<p>&mdash;¡Quince años!&mdash;respondió como si hablase
+a solas en lo interior de su conciencia
+turbada.</p>
+
+<p>Encarnación se echó a reír con la ingenua
+crueldad de los rústicos y de los niños:</p>
+
+<p>&mdash;¡Quince años...! Los ricos para todo encuentran
+bula. Si tu marido fuera pobre no le
+recetarían ni para quince meses... Pero es viejo
+y está picado del arca: no puede tirar mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no he de procurar que se muera.</p>
+
+<p>&mdash;Ni yo tampoco, ¡válgame Dios!</p>
+
+<p>&mdash;Le cuido y le preservo del mal.</p>
+
+<p>&mdash;Como buena cristiana... pero, ¿le quieres?</p>
+
+<p>&mdash;¡Eso, no!&mdash;repuso Dulce Nombre con bárbara
+sinceridad.</p>
+
+<p>Y la de Cintul, lejos ya de su pugna trabajosa,
+descansada y tranquila, hizo un arma de
+aquella ruda confesión, la puso a prueba, y<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>
+en premeditados encuentros logró que la muchacha
+se acostumbrase a sus expansiones y
+las tuviese por lícitas y agradables. Varias veces
+le enseñó cartas de Manuel Jesús dirigidas
+a Clotilde, llenas del recuerdo de sus amores
+y de la amargura de la ausencia, rebosando
+preguntas, inquietudes y propósitos; las misivas
+delataban una previa información de
+cuanto ocurría en el valle.</p>
+
+<p>También sostenía el viajero correspondencia
+con Malgor, como alto empleado de la joyería
+cubana, relaciones comerciales y ceremonias
+que le proporcionaron una nueva comunicación
+con Dulce Nombre, aunque ella
+jamás enviaba un recado definido para el ausente.</p>
+
+<p>&mdash;¿Quieres que te escriba, en el mayor secreto?&mdash;le
+llegó a decir Clotilde.</p>
+
+<p>&mdash;No; estoy casada con otro&mdash;protestó,
+adusta, revestida de una inocencia ancestral
+que no celaba al sentimiento indomable, y sólo
+a las acciones imponía su recato.</p>
+
+<p>Después de algún tiempo Clotilde Ayuso fué
+hastiándose de aquella tercería; encontró no<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span>vio,
+se consagró a los preparativos de la boda,
+y únicamente si le venía rodada la ocasión
+aventaba con mensajes y encomiendas el sigiloso
+culto de Dulce Nombre.</p>
+
+<p>Pero la madre no se cansaba nunca de encenderle,
+y año tras año le iba persiguiendo
+con una constancia que llegó a convertirse en
+obsesión. Mujer arisca y voluntariosa, tuvo
+siempre la antigua coloñera un fondo de agudo
+sentimentalismo que la obligaba a llorar cuando
+reñía y a desvanecer sus exaltaciones en
+lamentos: los que la trataban mucho sabían
+que sus arrebatos no persistían jamás en el encono,
+sino que se inclinaban a la benevolencia
+y la ternura.</p>
+
+<p>Esta propensión generosa, y el pesar de haber
+dañado anteriormente a la niña de Rostrío,
+la mantenían en constante solicitud para vigilarla
+y embairla con un continuo murmullo de
+seguridades y ofrecimientos.</p>
+
+<p>Y tal perseverancia, llena de desinterés,
+algo tocada de una enfermiza sensibilidad,
+llegó a producir en la misma Encarnación un
+extraño fruto: acabó por creerse con derecho<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span>
+a disponer de aquella moza casada, para realizar
+las bodas del hijo.</p>
+
+<p>No había otra en la región que le mereciese;
+bella y educada, elegante más que la de Barreda,
+más que la de Esquivel, era muy cierto
+que había nacido para esposa de Manuel Jesús,
+el buen mozo con estudios y talento, con
+ganancias y virtudes. La miraba como algo
+propio, la sonreía en un acuerdo tácito de voluntades
+y designios, impaciente porque Malgor
+no acababa de morirse; y aunque ella no
+sabía escribir, aguijaba a Clotilde para que se
+dirigiese al hermano, conminatoria y resuelta:
+necesitaba volver; que se pusiera en camino
+inmediatamente; don Ignacio estaba en la
+agonía...</p>
+
+<p>Así, la exacerbada vehemencia de la madre,
+uniéndose al amor y a la soledad al través del
+tiempo, le conservaron a Dulce Nombre la esperanza,
+culpable, caliente y madura en el corazón.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="III2">III<br />
+CUALQUIERA TIEMPO PASADO FUÉ MEJOR</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">En</span> la amenazada existencia del
+indiano crecía el relieve doloroso
+como una ola desbordante
+de amargura. Y al influjo
+de cada martirio le parecían
+casi felices los primeros días
+de su matrimonio, cuando tenía salud y esperaba
+un milagro cerca de su mujer.</p>
+
+<p>Fué en una lejana primavera, al regresar del
+viaje de novios; aun no sabía Dulce Nombre
+los detalles del error que la inclinó a la boda,
+y mostraba una tristeza pasiva, un orgulloso
+disimulo que al marido le daba algunas veces
+la apariencia de la conformidad; hasta que una<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span>
+noche le preguntó bruscamente la muchacha,
+agudas las pupilas, calurosa la voz:</p>
+
+<p>&mdash;¿Es cierto que le diste a mi padre el molino
+a cambio de mi persona?</p>
+
+<p>No supo de pronto qué contestar.</p>
+
+<p>&mdash;¿Es cierto que a Manuel Jesús no le dejasteis
+verme antes de echarle de aquí?</p>
+
+<p>Al cabo, Malgor repuso, atravesado de zozobras:</p>
+
+<p>&mdash;Verdad es que yo sólo disponía de mi oro
+para conseguirte... y lo di a manos llenas.</p>
+
+<p>&mdash;¡Me tendiste un lazo!</p>
+
+<p>&mdash;¡No!; te ofrecí la vida... ¿Qué haré de ella
+si no la quieres tú?</p>
+
+<p>Aguardó palidísimo, extrañamente honda la
+mirada; pero Dulce Nombre parecía cubierta
+por una fuerte lápida de silencio.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué haré, di?&mdash;repitió anhelante el marido.
+Y añadió en seguida:</p>
+
+<p>&mdash;¿Me perdonas?</p>
+
+<p>La muchacha se encogió de hombros con el
+altivo gesto que le era familiar.</p>
+
+<p>&mdash;Responde algo: ¿me perdonas?</p>
+
+<p>Ella le abrumó entonces con una sorda y<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>
+tardía contestación, moviendo la cabeza negativamente.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué...?</p>
+
+<p>&mdash;¡No!</p>
+
+<p>El hombre rico sintió que una enorme dureza
+le gravitaba sobre el pecho y se le extendía
+por la garganta y el brazo hasta el dedo
+meñique. De pie como estaba en el dormitorio,
+retrocedió un paso y se sostuvo inmóvil contra
+la pared, sin atreverse a respirar, con el horror
+de la muerte en el semblante.</p>
+
+<p>Se le acercaba la mujer en desolada confusión,
+y él, con la vista empañada y angustiosa,
+parecía decirle: ¡no me toques! Estaba seguro
+de que un aliento, un contacto, por leve que
+fuera, acabaría de aplastarle.</p>
+
+<p>De repente, lo mismo que llegó aquel espantoso
+mal se le fué quitando de encima: le dejaba
+libre el movimiento y la respiración y
+pudo ir hasta la cama, dejarse caer en ella agotado,
+rendido, pero con la sensación de
+vivir.</p>
+
+<p>Y como Dulce Nombre seguía inclinada hacia
+el enfermo con muda solicitud, volvió él a<span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span>
+apoderarse de su primera ansiedad, juntando
+las palabras insistentes:</p>
+
+<p>&mdash;¿Me perdonas?</p>
+
+<p>Renovó la pregunta con la voz casi extinta,
+aun dilatado por el miedo el vidrio turbio de
+los ojos.</p>
+
+<p>Y la esposa, fascinada por aquel sigilo terrible,
+llena de arrepentimiento y caridad, le
+apoyó los labios en el oído, como si de otra
+manera no pudiese responder:</p>
+
+<p>&mdash;¡Sí!</p>
+
+<p>Fué la sílaba igual que un escucho sin eco ni
+resonancia, una gota de compasión caída silenciosamente
+en la álgida tristeza de un espíritu.</p>
+
+<p>Desde aquella noche estuvo Malgor condenado
+a muerte por la ciencia, libre de reproches
+y venganzas por la misericordia de una
+mujer. Pero sentíase desamado; el perdón no
+era la correspondencia, ni debía engañarse con
+ilusiones transitorias luego de haber tocado
+vivas y florecientes las raíces del amor rival.</p>
+
+<p>No obstante, vinieron para el indiano días
+generosos; esperaba un hijo; Dulce Nombre,<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span>
+en el ensueño de su maternidad, ocultaba mejor
+la desventura y tenía muy recientes sus
+buenos propósitos de enfermera.</p>
+
+<p>Hasta el valle y los montes se extendía la
+ponderación de los desvelos que de su esposa
+merecía el indiano, y no faltaban rondas nocturnas
+que lo comentasen desde el ansar en
+noches de plenilunio. Más de una vez la copla
+alusiva clamó, vibrante, allí:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+<div class="poetry"><div class="stanza">
+
+<div class="line"><i>La mujer en amores</i></div>
+<div class="line"><i>es leña verde,</i></div>
+<div class="line"><i>que llora, se resiste</i></div>
+<div class="line"><i>y al fin se enciende;</i></div>
+<div class="line"><i>luego, encendida,</i></div>
+<div class="line"><i>ni resiste ni llora,</i></div>
+<div class="line"><i>pero suspira...</i></div>
+</div></div></div>
+
+<p>Decíase que era Gil quien daba al aire su
+despecho con el cantar; y a Malgor le consolaban
+aquellas ingenuas interpretaciones que
+le suponían dichoso.</p>
+
+<p>Pero se le escaparon lentamente las últimas
+esperanzas; iban haciéndose frágiles: insostenibles,
+remotas, perdían hasta el contorno
+vago de la ensoñación, y se desvanecieron al
+fin: el pobre iluso quedó frente a la realidad.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span></p>
+
+<p>Era un enfermo que sólo hallaba ojos apiadables
+y cuidado caritativo donde él quería el
+amor y la salud.</p>
+
+<p>En vano procuraba dominar sus tribulaciones
+y sufrir menos para no empeorar; estaba
+advertido de los riesgos a que se exponía en
+cada fuerte emoción, y por evitar la violencia
+de una sola iba amasándolas juntas en un
+continuo padecer. Debilitada por el duro ejercicio,
+se relajó algunas veces su paciencia;
+sentía aplomado el corazón; una desesperada
+rebeldía, un deseo inextinguible de vivir y de
+gozar, le llevó en ocasiones a mostrarse receloso:
+clavó las pupilas inquiridoras y desconfiadas
+donde antes las había posado con
+extrema reverencia, y Dulce Nombre tuvo la
+certidumbre de que su sacrificio no servía
+siempre de consolación.</p>
+
+<p>Ella, al roce de la vida y de los duelos, afirmaba
+su carácter recio y claro y se cumplía a
+sí misma todas las promesas de silencio y de
+lealtad. En ocasiones, el amor le dolía sólo
+como un mal exquisito que la dejaba aguardar
+sin grave pena, atento a la confianza el cora<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span>zón
+juvenil. Hallábase entonces mejor apercibida
+contra las impaciencias del esposo y aparentaba
+muy bien no cansarse a su lado, no
+ofenderse de su vigilancia, vivir en un sueño
+de olvido y de resignación.</p>
+
+<p>Luego, de súbito, se le convertía la espera
+en un castigo cruel, lloraba el malogro de su
+juventud, sentía irrespirable el aire inerte de la
+casa; soportaba la cadena con demasiado esfuerzo,
+y el marido le veía su triste verdad inmóvil
+en los ojos.</p>
+
+<p>Era el invierno muchas veces el causante de
+estos desmayos. Bajaba desde la espina fragorosa
+de la sierra con las nubes atormentadas
+por la tempestad, y se extendía en el valle
+como un viento de espanto, un mes y otro,
+cuajándose en lluvias y en nieblas, en cierzos
+y nieves.</p>
+
+<p>Si por casualidad cesaba de llover se endurecían
+los caminos bajo los cristales de la escarcha
+mientras el sol ardía sin calentar; y en
+el tránsito frío de las noches se congelaba la
+luna recostada en las cumbres, extraña y despavorida,
+con una tristeza insufrible.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span></p>
+
+<p>Y Dulce Nombre volvía a sentir en el alma
+un dolor conocido: el amargor del llanto de
+otros días. Lanzábase con intrepidez a las derrotas,
+duras, que parecían de piedra, se dejaba
+atravesar por las agujas del hielo, errante
+por el campo marchito, hasta que abrían los
+astros sus flores amarillas.</p>
+
+<p>Entonces regresaba al hogar con un anhelo
+dañoso, inútilmente desechado: podía encontrar
+al marido agonizante, sin luz ya y sin voz
+la pálida cabeza.</p>
+
+<p>Se estremecía indignada contra el maligno
+deseo.&mdash;¡No, no!&mdash;se decía&mdash;tiene que vivir;
+le debo cuidar; que no sufra...; que no sospeche...
+Le quedan muchos años... ¡hasta quince!</p>
+
+<p>Los contaba por los de su hija:&mdash;Uno, dos,
+tres...&mdash;llegaba a siete y gemía:&mdash;¡Falta el doble!</p>
+
+<p>Unas lágrimas silenciosas, incesantes, seguían
+aumentando el agua profunda de su corazón...</p>
+
+<p>Cuando en el solsticio de diciembre había
+reinado el Sur, podía suceder que apareciesen
+unos días templados y ventosos; y los recibía<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span>
+la muchacha con pánico, como a los más evocadores
+de sus penas y sus presentimientos.
+Sentíase agitadísima, con necesidad imperiosa
+de bajar al molino, de recorrer el bosque donde
+las ramas se retorcían igual que serpientes y
+el río se iba largo y bullicioso, llevando al mar
+la nieve derretida de los montes.</p>
+
+<p>En aquella abertura estruendosa de la vega
+no había un movimiento ni una resonancia que
+no sirviesen de conmemoración a la hija de
+Martín, y revolvía sus recuerdos con invencible
+atractivo, padecida y lastimera, hundiéndose
+en las voces amadas y temidas; el rugido
+de los árboles, el clamor de la corriente, la
+masticación de las piedras moledoras, le producían
+crisis de llanto, accesos de terrible desesperanza.</p>
+
+<p>Recobraba de improviso las energías sólo
+con sentir el primer soplo refrigerante de la primavera.
+Los pensamientos de Dulce Nombre
+hallaban una anchura consoladora en los surcos
+del campo abiertos como heridas, fugitivos
+por el valle en una cava olorosa y morena; y
+el abandonado gabinete del molino, abierto de<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span>
+par en par a la brisa de los montes, albergaba
+de nuevo la espera y la tortura de aquella
+mujer.</p>
+
+<p>&mdash;¡Necesitas menos sueño que un pájaro!&mdash;le
+solían decir los que la encontraban de víspera
+bajo el oscuro estremecimiento de la
+noche, y la veían madrugadora igual que el
+sol, despabilada y diligente, buscando los caminos
+de la hierba a lo largo del ansar.</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;respondía, agitada con la palpitación
+del aire, sonriendo sin saber por qué.</p>
+
+<p>Y, en la aceña, besaba a Camila delicadamente,
+saludaba a su padre con amistad. No
+le había perdonado nunca, de palabra, ni siquiera
+con una sílaba como aquel susurro que
+una vez depositó en el oído del esposo: verdad
+era que a Martín no se lo hubiera ocurrido
+jamás pedirle a su hija perdón. La muchacha
+dejó de estimarle y de quererle, y consumidos
+los primeros tragos de su amargura,
+tornó a recibirle con afable costumbre y a
+observarle con cierta curiosidad.</p>
+
+<p>&mdash;No le conozco&mdash;seguía diciéndose&mdash;; ¡es
+un extraño para mí!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span></p>
+
+<p>Le veía ajeno en absoluto a los dolores de
+ella, sometido a la ambición de poseer caudales
+inanimados, cosas inertes, y le volvía la
+espalda con un desprecio triste, algo compasivo:
+quería olvidar que era su padre aquel
+hombre serio y habilidoso a quien admiraba
+mucho el vecindario.</p>
+
+<p>Gustaba Dulce Nombre de repartir el tiempo
+de sus escapatorias entre la habitación
+blanca y apacible del molino y el huertuco
+estallante, donde se henchían los botones y
+afloraban las hojas tiernas. Padecía y gozaba
+allí una confusa turbación latiendo con el sordo
+ritmo de las semillas, sintiendo en la médula
+de su carne la escondida fuerza de las
+plantas.</p>
+
+<p>Como si cometiese un delito, se ocultaba
+con vergonzosa cautela celebrando el regreso
+de las golondrinas, sorprendiendo a las nacientes
+mariposas sobre la miel temprana de
+las flores. Todo el semblante de libación y
+desposorio que adquiere la campiña primaveral,
+enardecía de un modo intenso a la mujer,
+que volvía a escuchar imperiosamente, en el<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span>
+misterio de su alma, la voz siempre oída, la
+promesa que el amor le debía cumplir.</p>
+
+<p>Pero sentíase generosa y valiente; pensaba,
+estremecida, en el troje oscuro del cementerio,
+doliéndose de la sentencia que acobardaba a
+Malgor, y se iba junto a él, muy solícita, cada
+tarde, paseando con lentitud a la orilla de la
+mies virginal.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg79_148_215.png" width="200"
+height="115" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IV2">IV<br />
+EL CABALLERO DE LA GLEBA</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Estas</span> alternativas de sentimiento
+y de carácter no correspondían
+al cambio de las
+estaciones de una manera
+sistemática, ni mucho menos;
+eran volubles, aunque
+Dulce Nombre, campesina y sensible por excelencia,
+vivía entregada al influjo inmediato de
+la lluvia y del sol.</p>
+
+<p>La tierra, nuestra primera madre, había criado
+como suya a la niña de Rostrío, enseñándola
+a sentir y a querer, y pocos discípulos
+aprendieron mejor las lecciones agrestes de la
+selva y el viento, el lenguaje de los astros y de<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span>
+las aguas, el murmullo de las simientes y las
+raíces. Hija del campo, sin otras experiencias
+que las de su vida rural, con una educación cristiana
+harto somera y tosca, la esposa de Malgor
+no estaba dispuesta para una heroica
+lucha contra las pasiones. Tenía de la virtud
+un concepto lógico por instinto de honradez,
+y rendía a la justicia un tributo de rigurosa
+lealtad, sin grandes concesiones a las leyes
+humanas. La imaginación, despierta bajo el
+cultivo exótico de Nicolás Hornedo, contribuía
+a exacerbar las rebeliones innatas de la moza,
+y la naturaleza, bravía y sentimental, la inducía
+a preferir, entre todos los bienes posibles, el
+bien del amor: privada de él más le quería y
+menos estimaba los otros beneficios de la
+suerte. Rehuyó el trato con los señores del
+valle, temiendo ser por ellos admitida en condiciones
+de inferioridad, y seguía comunicándose
+con la gente de la aldea como antes de
+la boda, aunque las especiales circunstancias
+de su ánimo la obligasen a un aislamiento un
+poco arisco.</p>
+
+<p>Así estuvo más sola con las tentaciones,<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span>
+cada año más hondo el puñal en la herida de
+su destino; y muchas veces, a despecho de su
+natural inclinación a la ternura y la clemencia,
+sentíase cruel; no bastaban las brisas del follaje
+reciente ni la dulzura generosa de los caminos
+para aquietar su destemplanza: todas las
+insinuaciones maternales de la tierra se le convertían
+en fuego y en pasión.</p>
+
+<p>De tal modo un día, de aquellos que a menudo
+fueron bienhechores para la triste enamorada,
+sucedió que el marido la recibió quejoso
+cuando ella volvía sonriente de un paseo
+matinal.</p>
+
+<p>&mdash;¡Vives fuera de casa!</p>
+
+<p>&mdash;Vengo del molino&mdash;replicó en tono de disculpa.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y qué tienes que hacer allí?</p>
+
+<p>&mdash;Nada&mdash;confesó.</p>
+
+<p>&mdash;Yo estoy abandonado y tu hija también.</p>
+
+<p>&mdash;¡No es verdad! Salgo al bosque cuando
+amanece, quitándome del sueño las horas;
+vengo temprano, y al anochecer, si no me necesitas
+tú, vuelvo a salir.</p>
+
+<p>&mdash;Y aunque te necesite... Yo te estorbo; a la<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span>
+niña la tendré que poner en un colegio... Sólo
+te ocupas de vivir... ¡y de esperar!</p>
+
+<p>El hombre rico hablaba con rencor, mirando
+airadamente a la mujer, envidioso de su
+salud, y más avariento a cada instante de su
+hermosura.</p>
+
+<p>Ella redujo la indignación a una opaca sonrisa,
+y sin descubrir los pensamientos salió de
+la estancia, muy desdeñosa: nunca la había
+tratado Malgor con tanta dureza.</p>
+
+<p>Aquella tarde no le acompañó como de costumbre
+al diario paseo, y creyendo justo resarcirse
+del agravio recibido, se fué sola y autoritaria
+a la torre de Luzmela. Sentía una
+brusca necesidad de expansión. Y precisamente
+el padrino andaba malucho desde su regreso:
+le haría una visita.</p>
+
+<p>Invernaba Hornedo en Torremar hacía algunos
+años, después que una herencia le permitió
+abrirse un poco los horizontes, y las íntimas
+fiebres de su espíritu le obligaron al movimiento
+y a la fuga. Pero aquella misma dolorosa
+inquietud le hacía volver con frecuencia
+al solar, y cada primavera se le convertía en<span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span>
+pretexto de un viaje, motivo en ocasiones de
+mayor quebranto y de otra nueva huída.</p>
+
+<p>Estaba entonces allí, recién llegado, endeble
+y taciturno, sin salir de la casona. Su retorno
+al valle le costaba siempre una desilusión con
+amago de enfermedad; traía el presagio remoto
+de cimentar una esperanza, y hallábase
+con la certidumbre de muchas cosas irremediables.</p>
+
+<p>Se encontraba más viejo. En la ciudad apenas
+se veía a sí mismo, empeñado en distraerse
+con aventuras más o menos permitidas,
+deseoso de engañar las horas y el corazón en
+simulacros de amores y de fiestas; allá los espejos
+eran benignos en la penumbra de las
+habitaciones; a plena luz aldeana los alindes
+picados y algo turbios no sabían mentir: Nicolás
+estaba más viejo. No obstante, con su
+dramática palidez y su figura patricia, tenía el
+caballero de la gleba un porte singular que interesaba
+mucho a las mujeres: mientras, a él
+le parecía Dulce Nombre hermosa entre las
+demás, imposible como ninguna.</p>
+
+<p>Aquella tarde no la esperaba. Aunque eran<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span>
+ya buenos amigos se trataban poco y prevalecía
+en medio de los dos una tristeza oculta,
+una reserva penosa: no conseguían volver a la
+distante serenidad de su cariño.</p>
+
+<p>Cuando el solariego la vió de pronto en su
+gabinete, levantóse a recibirla con una agitación
+indecible.</p>
+
+<p>&mdash;¡No te muevas!&mdash;le suplicó la joven al tenderle
+sus dos manos: ya no le abrazaba, no
+sabía por qué, sofrenando los impulsos de la
+antigua cordialidad&mdash;. ¿Estás mejor?; ¿qué
+tienes?</p>
+
+<p>&mdash;Casi nada; un leve trastorno de mis
+nervios.</p>
+
+<p>Le obligó ella a sentarse y se acomodó en un
+escabel al lado suyo, como en días más felices.</p>
+
+<p>El padrino la miraba con avidez oyéndola
+hablar, esquivando encontrarse con toda la
+luz cándida y fuerte de los ojos dorados.</p>
+
+<p>Y entregada al irresistible anhelo confidencial,
+contó Dulce Nombre sus cuitas matrimoniales.
+Malgor era injusto; le pedía cuenta de
+sus pasos, de sus acciones... ¡hasta de la íntima
+esperanza...!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡Con tal que algún día la realices...! Pero...
+¡Dios sabe!&mdash;pronunció Hornedo con aquella
+mansa ferocidad que trascendía desde los abismos
+de su pasión&mdash;. ¡Ese hombre compadecido
+y mimado, va a vivir más que tú, más que
+yo..., acaso más que el <i>otro</i>!</p>
+
+<p>Dulce Nombre callaba escondiendo su intensa
+desolación.</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;añadió el padrino con una sonrisa de
+hiel&mdash;. Apurará todos los plazos que la ciencia
+le concede... Muchas personas tranquilas y
+saludables se han muerto desde que él «se tenía»
+que morir...</p>
+
+<p>&mdash;¡Es cierto!&mdash;murmuró la joven, sin poder
+reprimir las palabras.</p>
+
+<p>&mdash;Y tú lo sientes, ¿verdad?&mdash;preguntó el
+hidalgo con sutileza tenebrosa, dolido del afán
+que Dulce Nombre descubría por hallarse libre&mdash;.
+¿Tú lo deseas?</p>
+
+<p>&mdash;¿Desearlo?&mdash;musitó indecisa, en lucha su
+rebelde candor con la brutalidad de la única
+respuesta.</p>
+
+<p>&mdash;Sí; le deseas a tu marido la muerte.</p>
+
+<p>&mdash;¡No...! ¡ni a él ni a nadie...! Quiero ser<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span>
+feliz: ¡ya es hora...! Porque está enfermo hay
+que compadecerle y no contradecirle... Yo,
+aunque vivo sana, me consumo... ¡y no tengo
+la culpa de querer a otro!</p>
+
+<p>Hornedo se consumía también, embriagado
+por la gracia madura y esencial de la moza,
+admirándose de la ingenua lealtad con que defendía
+su derecho a un solo amor. En los años
+acerbos de su matrimonio, ningún hombre se
+atrevió a poner en ella con osadía la mirada:
+ni la dolencia del marido, ni la desproporción
+de las edades, ni aun el silvestre genio de la
+mujer, arbitrario de suyo, dieron motivo para
+que la dañase un antojo malsano.</p>
+
+<p>No; seria y triste, aguardaba el cumplimiento
+de una promesa; estaba comprometida: tenía
+novio. Si acaso la envolvió Gil, enamoradamente,
+en una copla o en un suspiro, fué
+aquello un homenaje rústico del pastor, consentido
+como de limosna al buen camarada
+que vivía en el monte, solo con el cielo y la
+nieve, comiendo pan de maíz y durmiendo en
+yacijas de piel.</p>
+
+<p>Sentíase Nicolás atormentado y orgulloso<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span>
+de que hubiera algo suyo en el carácter firme
+y transparente de la ahijada; se altivecía pensando
+que la víctima de los terrores más absurdos
+había contribuído a formar un alma tan
+segura y valerosa, y al mismo tiempo le martirizaba
+aquella reciedumbre que siempre se
+levantaría inmutable contra él.</p>
+
+<p>Dulce Nombre meditaba, algo pesarosa de
+lo que dijo, confesándose que en realidad
+merecía algunos reproches de Malgor: no era
+una mujer casera y humilde, no era una madre
+habilidosa y paciente, ni sabía corregir tales
+flaquezas. El hogar del marido le seguía pareciendo
+extraño; la niña, después que la cantó
+el sueño y la echó a andar con deleite maravilloso,
+se le volvió también esquiva, hasta que
+perdió su influjo sobre ella: entre el dinero y
+los halagos, se la hicieron lejana, inclinándola
+a otros gustos, a otras aspiraciones ajenas
+a las suyas. Y un sentimiento horrible de
+soledad tornó a ennegrecer la vida de la
+moza, abandonada a la quimera de su juventud.</p>
+
+<p>Allí, en el gabinete del padrino, olvidándo<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>se
+de todo para sosegar sus emociones, se reconocía
+culpable cerca de Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;Sí, me estorba; es la verdad... ¡me estorba!&mdash;susurraba
+con áspero sufrimiento&mdash;. ¿Qué
+le voy a hacer si es así? Ya aguardé años y
+años... ¡no puedo más!</p>
+
+<p>Se le derramaba la pasión en el oro líquido
+de las pupilas, y una honda blancura la penetraba,
+como si un fuego interno hiciera traslúcida
+su carne: tenía en los labios sedientos el
+nombre de Manuel Jesús.</p>
+
+<p>&mdash;¿Tanto le quieres?&mdash;aludió Nicolás, celoso
+y adivinador.</p>
+
+<p>&mdash;¡Mucho!</p>
+
+<p>&mdash;¿Siempre lo mismo?</p>
+
+<p>&mdash;¡Siempre...! Más no es posible.</p>
+
+<p>&mdash;Pues el plazo cada día es más corto... ¡Si
+él no se cansa de esperar...! Pero no. ¿Cansarse...?
+¡Por una mujer como tú!</p>
+
+<p>Le sonaba tan sorda y desconocida la voz,
+que la joven se volvió extrañadamente hacia
+él.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué decías?</p>
+
+<p>&mdash;Que tú&mdash;disimuló apenas, tembloroso,<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span>
+apagando el acento&mdash;eres digna de que te esperen...
+no ya muchos años... ¡aunque fueran
+siglos!</p>
+
+<p>Y alejó la mirada, loca de angustia, por el
+hueco del balcón, sobre la pompa inaugural de
+la selva.</p>
+
+<p>Se quedó observándole Dulce Nombre con
+un asombro repentino: ¡Qué triste estaba y
+qué solo en el mundo! ¿Nunca se habría inclinado
+un gran amor sobre aquella vida callada
+y enferma...? ¡Nunca!&mdash;se respondió con lástima,
+recordando las veces que le vió macilento
+y azaroso, errante por la casa y el ansar,
+como si buscase un refugio... Ella fué, acaso,
+la única amiga del pobre solariego: evocaba
+su niñez en la torre, sus escondites y travesuras
+aventando las melancolías de Nicolás, el
+celo con que él le daba los regalos y las lecciones...
+No comprendía por qué se había
+ensombrecido entre los dos la confianza y la
+ternura de aquel tiempo.&mdash;Debe ser&mdash;pensaba&mdash;que
+nuestro destino se cumple, que estamos
+sentenciados a sufrir a solas, cada uno
+con sus penas. Sentía un ímpetu vehemente<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span>
+de salvar el espacio medroso que la separaba
+del amigo, de ir hacia él con el alma abierta y
+asequible. Y le seguía el vuelo de los ojos,
+afanosa de todas las miradas que se asoman
+con ansiedad al fondo de los cielos.</p>
+
+<p>Allí las recataba el hidalgo, en las nubes
+dormidas al sol, desesperándose al percibir
+tan cercana y sensible la adorable existencia
+que pudo ser suya. Por ceguedad y apocamiento,
+dejó que a la niña de su corazón la
+enamorase un hombre decidido; consintió,
+después, que se la llevara otro más audaz: la
+abandonó a una suerte adusta y peligrosa, sin
+ofrecerle un reinado de amor donde ya le ejercía
+con los más puros derechos sentimentales.</p>
+
+<p>Tuvo en sus manos el alma ardorosa y despierta
+y la dejó huir...&mdash;¡Me hubiera querido
+antes de volar!&mdash;se decía mil veces en la
+amargura de sus exaltaciones. Y le parecía
+una infamia que la mujer de Malgor no pudiera
+vivir en la torre de Luzmela como señora
+del valle...</p>
+
+<p>Un atractivo doloroso de pensamientos llevó<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span>
+a la muchacha de repente junto a las ideas tormentosas
+de Nicolás, rozándolas en una insinuante
+aproximación.&mdash;Esta casa&mdash;se dijo
+suspirando&mdash;sí que parece mía: aquí no me
+encuentro forastera como en «la otra»... Las
+imágenes de su infancia se levantaron entre
+los muebles conocidos, se extendían gozosas
+por los corredores y los camarines, bajaban a
+los huertos y al jardín.</p>
+
+<p>Dulce Nombre sacudió la cabeza hurtándose
+a la fascinación de sus memorias.&mdash;Sí;
+este «era» mi único hogar&mdash;se repetía sordamente.</p>
+
+<p>Reconcentró al cabo sus meditaciones en
+Hornedo, que continuaba inmóvil, muy pálido,
+sin atreverse a hablar.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ya no puedo consolarle!&mdash;pensó llena de
+solicitud&mdash;. ¡Está solo como yo... ¡pobre padrino...!
+¡Y qué guapo es!&mdash;añadió con orgullo,
+sorprendiéndole, en un atisbo certero, el
+fervor silencioso de las pupilas, la mano aristocrática,
+el porte señoril.</p>
+
+<p>La conmovía un profundo enternecimiento.
+Se levantó para despedirse; doblóse impulsi<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span>va
+y rozó con los labios cariñosos la frente
+de Nicolás.</p>
+
+<p>&mdash;¡Adiós, padrino!</p>
+
+<p>Él la tuvo así tan confiada y devota que
+tembló intensamente. Había recibido todo el
+baño de luz de aquellos ojos, el ardor de la
+boca purpurina...</p>
+
+<p>&mdash;¡Adiós!&mdash;logró decir con desvaído gesto,
+a punto de desmayarse.</p>
+
+<p>Y Dulce Nombre, por darle ánimos, ofreció
+desde la puerta, con la voz clara y benigna:</p>
+
+<p>&mdash;¡Volveré pronto!</p>
+
+<p>Minutos después la vió Nicolás perderse en
+el esplendor oscuro del bosque; bajó los párpados,
+que le estampaban una sombra lívida
+en el rostro, y murmuró con infinito desconsuelo:</p>
+
+<p>&mdash;Antes que vuelva tengo que huir...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg26_88_162_195.png" width="300"
+height="41" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="V2">V<br />
+LOS SENDEROS DE LA MUERTE</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/f.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Fué</span> cierto que al día siguiente
+se marchó Nicolás para no
+volver a Luzmela en mucho
+tiempo.</p>
+
+<p>Lo supo Dulce Nombre
+con un dolor parecido al desengaño;
+sentíase desairada en su intento de
+reconstruir un albergue a la más noble amistad
+de su vida. No era posible: alguna razón inquebrantable
+se oponía a este propósito. Y la
+muchacha, quejosa de su padrino, aun se dolía
+de la grave tristeza que arrastraba él por el
+mundo, como una maldición.</p>
+
+<p>Decíase en el valle que el señor de la torre<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>
+pensaba ir al extranjero y vivir muchos años
+lejos del solar. Hubo desilusiones entre las señoritas
+que no perdían la esperanza de un
+buen casamiento: la prima de Esquivel y la
+talluda infanzona de Barreda se disputaron
+gratuitamente el honor de una romántica
+viudez.</p>
+
+<p>Pocos meses más tarde se despedía Dulce
+Nombre de su hija sin protesta, con un sentimiento
+callado y acerbísimo. Decidió Malgor
+internarla en un colegio ciudadano, y la misma
+esposa la fué a llevar en un día de otoño
+húmedo y triste.</p>
+
+<p>La niña era ya una mujer de trece años,
+arrogante y hermosa. Tenía, como su madre,
+la figura gentil, los ojos dorados y profundos,
+la risa trinada, la voz caliente y musical; pero
+variaba un poco en la expresión, más imperiosa
+y dura, espejo de una crianza llena de
+caprichos y satisfacciones. María ostentaba
+en las pupilas mayor oscuridad, más sombras
+en el pelo, y carecía de aquel nimbo rubio
+de la madre, caído en las sienes como finísima
+corona.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span></p>
+
+<p>Estuvo conforme en el colegio porque llegaba
+allí el oro de su padre concediéndole
+preferencia y garantías, y en tres años, sólo
+durante unas cortas vacaciones llevó a su casa
+un poco de bullicio.</p>
+
+<p>Había muerto la abuela; el indiano, envejecido
+y mustio, padecía una repetición frecuente
+de los ataques anginosos, y contemplaba
+todas las cosas con una mirada yerta y fija,
+de ultratumba, ejercitándose en la virtud de
+acrecentar merecimientos para la vida eterna.</p>
+
+<p>El quería decirse:&mdash;<i>No tengo sed porque
+puse mi boca en el cielo</i>. Trataba de consolarse
+a sí mismo, pensando, cómo la existencia
+del hombre es un soplo de aire que va y
+viene, mientras las almas perduran en su Dios
+con la fuerza indestructible de lo imperecedero.
+Mas, cada una de sus meditaciones, por grave
+y honda que la hiciese, le traía a morder la
+carne de la vida, a prevenirse, como último
+recurso mundano, ese oleaje de memorias y
+bendiciones que verbera para los escogidos
+en las orillas de la fosa.</p>
+
+<p>Hizo su testamento mostrándose genero<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span>so
+hacia Dulce Nombre, con el extremado
+afán de sobrevivir en el ánimo de ella por medio
+de la gratitud: como en vida procuró dejarle
+independencia y expansión, para merecer
+sus favores, pretendía desde la sepultura
+solicitarlos aún, seguir viviendo de una manera
+digna en la amada que jamás logró enteramente
+poseer, de la que nunca tuvo lo más
+codiciado y adorable en el amor. Le dispuso
+un cuantioso legado, sin traba ninguna, le
+aderezó con frases muy laudatorias a la paciente
+compañera, y aun llevó su magnanimidad
+hasta proteger de un modo considerable a
+Manuel Jesús en los acuerdos relativos al negocio
+cubano, haciendo constar que el mozo
+le había prestado en la joyería habanera servicios
+importantes, y que, por su honradez y
+provechosas gestiones, merecía del testador
+un trato cariñoso. No faltaban en este documento
+donativos a los pobres, mejoras para
+Luzmela, sufragios abundantes por el triste
+que se despedía con horrenda incertidumbre.</p>
+
+<p>Porque el hombre mortal no conseguía desinteresarse
+de los bienes humanos, y a menu<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>do
+una lumbre oscura de los ojos delataba
+su transitoria ambición por los dulcísimos
+goces imposibles.</p>
+
+<p>En aquellas horas de codicia terrenal, vigilaba
+Malgor con paso de moribundo el semblante
+de su mujer, suponiendo que le contaba
+los días en espera del «otro», entregada a un
+acecho irresistible. Un frío interior le hacía
+temblar, su palidez se revestía de un tono gris
+que daba espanto, y aunque Dulce Nombre estuviese
+muy absorta en cuidarle, sin ninguna
+mala tentación, percibía sobre el enfermo el
+hálito de la «gran ciega» como un aviso piadoso
+de la futura libertad, y era cierto que entonces
+agrandaba los ojos, olvidados en la visión
+luminosa de la dicha.</p>
+
+<p>Así, frente a frente marido y mujer, solos
+con su irreparable inquietud, escucharon la
+transcendencia de cada rumor en las albas
+tardías del invierno, en el espacio tenebroso
+de las noches, y todavía con mayor ansiedad
+cuando los hervores de la primavera estallaban
+silenciosos bajo el perfume del heno y de
+los lirios, cuando el verano henchía las venas<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span>
+del sol y echaba las mariposas a volar como
+flores enloquecidas.</p>
+
+<p>Y aquellas dos almas en tortura se temían
+sin odiarse, alejadas por el corte helado de un
+pensamiento, juntas en la trágica perturbación
+de otear un año y otro los senderos de la
+muerte...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg63_pg168.png" width="300"
+height="96" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+
+
+
+<h2 id="TERCERA_PARTE">TERCERA PARTE</h2>
+
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span></p>
+
+<h3 id="I3">I<br />
+LA HIJA</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/h.png" width="146" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Ha</span> vuelto a su casa la niña de
+Malgor. El padre la considera
+instruída tal como a una
+señora corresponde, y se
+enorgullece mirándola en plena
+posesión de un destino
+feliz. Es hermosa, rica, saludable, inteligente:
+sus alegrías pasan floreciendo sobre el hogar
+oscurecido por un drama recóndito que ella
+está muy lejos de comprender.</p>
+
+<p>Algunas veces, cuando era chiquitina, se
+quedaba suspensa entre sus padres, tan distanciados
+por la edad, y les hacía esas cándi<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span>das
+preguntas de los niños que a menudo provocan
+un desolado rubor.</p>
+
+<p>Hoy les ve juntos con más extrañeza que
+antes, porque razona y entiende como una mujer.
+Pero nada les dice: ha puesto en la vida
+su mirada brillante y risueña que no quiere
+temblar.</p>
+
+<p>Tiene la muchacha un carácter enérgico,
+algo indómito; no ha sufrido nunca la disciplina
+de una severa educación ni el peso de la
+contrariedad; sus antojos, de continuo satisfechos,
+se exacerban con las dificultades y crecen
+a medida que se logran: la costumbre de
+mandar y de exigir la inclina, en ocasiones, a
+las actitudes violentas, al gesto duro y la brusca
+determinación.</p>
+
+<p>Verdad es que estos resabios de la mala
+crianza, puesta al servicio de una herencia impetuosa
+y ardiente, los atenúa la niña a cada
+paso con su expresión de inocencia y juventud,
+con la gracia de su melancolía y el hechizo
+de su hermosura. Así el egoísta endiosamiento
+con que vive para sí propia, con frecuente
+exclusión de los demás, se le ablanda<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span>
+en las pupilas refulgentes, llenas de curiosidades
+y de luz, en el encanto imperioso de las
+sonrisas y las palabras.</p>
+
+<p>Y aunque es meditativa y soñadora al influjo
+de la raza y del país, huye de la tristeza de
+sus padres como de un mal, y procura olvidarla
+en el sereno regocijo de su corazón.</p>
+
+<p>No han faltado lenguas torpes que le cuenten
+a María el noviazgo de la antigua molinera
+y hasta la razón de que el molino pertenezca
+al abuelo Martín. La añeja historia y las
+observaciones de la realidad, aseguran a la
+muchacha que su madre ha sido una víctima
+de la suerte, víctima voluntaria, puesto que se
+humilló al sacrificio cuando pudo resistirse a
+él con todos los fueros humanos.</p>
+
+<p>Para la niña de Malgor no existen leyes por
+encima de las pasiones; ella juzga las cosas
+de un modo indiscutible y definitivo, divididas
+en dos clases: las que convienen y las que repugnan;
+es decir, las que se aceptan y las que
+se rechazan. Como no comprende la vida sin
+los beneficios del oro, discurre que, de seguro,
+la pobre molinera de antaño, necesitada de<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span>
+escoger entre el dinero y el amor, se quedó
+reflexivamente con el dinero; cambió el hábito
+miserable por la categoría señoril y puso el
+más firme cimiento a una existencia nueva, encaminada
+a las materiales ambiciones.</p>
+
+<p>Siéntese la muchacha complacida por los
+bienes que disfruta como resultado de aquella
+lejana lucha sentimental, y sólo reconoce en
+su madre una causa providente de que la hija
+esté en el mundo, regalada y dichosa, arrostrando
+un envidiable porvenir.</p>
+
+<p>Pero las definiciones de María sobre este
+particular no son demasiado crueles, porque
+las hace a flor de pensamiento, con una niebla
+mentirosa en el alma, sin ahondar mucho en
+ninguna cavilación. Los quince años altivos y
+triunfantes le producen un deslumbramiento
+engañoso; todo lo percibe al través de su tendencia
+dominadora, y aun se atribuye rasgos
+de suma generosidad. Cuando va por la calle
+y la miran con devoción, vuelve la cara sonriendo
+a la gente, como si dijera:</p>
+
+<p>&mdash;Vaya, os haré el favor de consentir que
+me admiréis un poco más...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span></p>
+
+<p>Para mayor adorno suyo tiene la niña una
+madre bella y moza que parece una hermana,
+y a la que es fácil suplantar en cuanto significa
+dar órdenes, exigir tratamientos y revolver
+novedades. Es María la que decide ahora los
+menesteres decorativos de la casa, con el beneplácito
+del padre, muy orgulloso de tan
+buena disposición.</p>
+
+<p>Y Dulce Nombre les deja hacer, algo intimidada
+y resentida, alejándose cada vez más de
+la criatura, a quien tuvo en los brazos con
+franca adoración. Una frialdad incomprensible
+las separa; se quieren y se desconocen: la madre
+siente el imperio de la hija como una nueva
+opresión, y se encuentra más sola que
+nunca, perdida en desconsoladas confusiones
+ante el cariño sagrado, que también se le resiste,
+con enemiga terquedad.</p>
+
+<p>Nada más semejante en apariencia que estas
+dos mujeres. Viéndolas juntas se distingue a
+la madre porque tiene la estatura más elevada,
+el color más pálido y moreno, más honda la
+brasa de las pupilas y los labios más curvos.
+De cerca, su caliente madurez contrasta con la<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>
+fragilidad de María; pero si hablan vuelven a
+ser iguales, de tal modo, que oye la una en la
+otra el rechazo de su propia voz.</p>
+
+<p>Están unidas por la carne y la belleza, apartadas
+por un obstáculo sombrío; se miran a
+la entraña de los ojos sin estremecerse bajo la
+raíz cordial del sentimiento, y Dulce Nombre
+piensa, conturbada, que un hijo de la sangre
+puede convertirse en un intruso cuando no le
+ha concebido también el corazón...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg71_176.png" width="200"
+height="80" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="II3">II<br />
+EL RETRATO</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/d.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Desde</span> que la niña ha salido
+del colegio manifiesta el padre
+más depurada y continua
+la virtud de la conformidad,
+aunque devora con más pesadumbre
+todas las amarguras
+del remordimiento.</p>
+
+<p>Porque en la muchacha alegre y victoriosa
+vive la imagen de aquella otra niña que él
+arrastró al matrimonio con inquebrantable resolución
+llena de egoísmos. En aquel tiempo
+Dulce Nombre era corporalmente igual que
+esta colegiala moderna. ¡Así tuvo de límpidos
+los ojos, que no saben olvidar el llanto de aque<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>llos
+días! Nunca rió con toda la boca, no puso
+toda el alma feliz en un cantar, ni el interés en
+un capricho, ni la satisfacción en un goce. Habitó
+silenciosa y triste en la casa opulenta
+como si no fuera suya, prestando el oído a los
+rumores distintos, clavando la mirada en los
+rostros invisibles; dijo frases benignas, estimulada
+por la caridad, y dió al marido el calor
+de su pecho juvenil que ardía con la esperanza
+de otro amor... En ciertas horas demasiado
+turbias, sufrió con el espíritu martirizado y negro:
+era inocente y sentía la conciencia nublada
+por el dolor y el pecado.</p>
+
+<p>Hoy la hija repite aquel aspecto infantil y
+gracioso de la madre, con idéntica hermosura,
+con los mismos años, pero en la plenitud de
+la ilusión, entre risas y promesas; domina y
+triunfa, es dueña de su casa y de su libertad:
+pone los ojos sin lágrimas en todos los anhelos.</p>
+
+<p>Y las compara Malgor, arrepentido, medroso,
+temiendo purgar en la niña nueva el tormento
+de la niña desgraciada, volviéndose
+hacia su mujer con el ánimo penitente y el la<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span>bio
+trémulo, ansioso de premiarla en desagravios
+y recompensas interminables.</p>
+
+<p>Pero la ve tan moza, la supone tan cercana
+al desquite soñado, que se retrae dolido y
+mudo, encadenado a su despecho. Aunque languidece
+bajo un cansancio espantoso de la
+carne marchita, los deseos retoñan en él con
+misteriosa fuerza primaveral. Y huye de Dulce
+Nombre disimuladamente, buscando a la niña
+como un lenitivo y un refugio que no siempre
+consigue.</p>
+
+<p>Porque María se aburre en su casa, y después
+que dispone en ella alguna innovación o
+la alborota con el revuelo de sus inquietudes,
+se marcha de visita por el valle, donde cada
+vecino la recibe con agasajo, y los mozos de
+fuste la rondan con admiración.</p>
+
+<p>Ya sabe la colegiala coquetear y elegir con
+la fantasía el hombre presentido, uno que no
+ha llegado: ese que debe aparecer de un momento
+a otro... y siempre tarda.</p>
+
+<p>Durante sus paseos incansables por el campo
+le gusta mucho a María detenerse en la torre
+de Luzmela, escudriñar la casa del padrino<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span>
+en los escondites más curiosos y tener con el
+hidalgo un poco de conversación. La seduce
+aquel hombre retraído y zahareño que vaga
+por sus jardines lo mismo que una sombra y
+ocupa la torre como un asceta.</p>
+
+<p>Hace un mes que regresó de Madrid, donde
+estuvo dos años sin decidirse a ir más lejos.
+Viene muy arisco, pero el mal incurable de su
+misantropía interesa a cuantas mujeres le conocen
+y enamora a las que le celan con alguna
+esperanza. Un halo de romanticismo sublima
+la figura de Nicolás, a quien su amor frenético
+y silencioso empuja a la Montaña. No
+olvida que los médicos señalaron un plazo
+eventual a la vida de Malgor y acude,
+a pesar suyo, como las <i>nétiguas</i>, oteando la
+muerte.</p>
+
+<p>Y ha encontrado a su amigo en la misma
+actitud de espera y de zozobra, algo más viejo
+y cobarde, más desguarnecidas las sienes,
+más apagado el acento; ha visto a Dulce Nombre
+con nueva sazón en la hermosura; ha escuchado,
+tembloroso, aquella palabra lenta y
+acariciadora que le recrimina:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Te marchaste sin decirme adiós y no me
+has escrito en dos años: ¡ya no me quieres!</p>
+
+<p>Unas disculpas azoradas y torpes, una visita
+casi ceremoniosa, y Hornedo se ha escondido
+en su rincón, desesperado y adusto.</p>
+
+<p>Allí le suele buscar María, golosa de la rareza
+del solitario, atraída a la torre por la anchura
+resonante de las estancias, por la solemnidad
+de los muebles, por el aire pesaroso
+del tiempo detenido como en un remanso; la
+chiquilla es una mariposa que se embriaga y
+aturde cuando llega hasta el padrino al través
+de corredores y gabinetes. Porque no
+ha tomado el gusto a la casa desde pequeña,
+ni la ha descubierto y sentido con las primitivas
+imágenes de la niñez como Dulce Nombre,
+sino que, extraña a este cariño del solar viejo,
+irrumpe entre las cosas del pasado con una
+sorpresa fascinante, más bien antojo, no exento
+de cierta impresión temerosa.</p>
+
+<p>Hay en el palacio de Nicolás una mescolanza
+de lujo antiguo y de trastos inútiles, conservados
+por desidia; aposentos vacíos, con el
+solado crujiente, que no atraviesa la colegiala<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span>
+sin correr; ostugos donde en ocasiones encuentra
+el ama de llaves, sin saberlo, un trozo
+de madera con embutidos de nácar y marfil;
+un herraje valioso; una estofa deshilachada
+que ha valido un dineral. Los salones mejor
+compuestos son áridos, hostiles, fríos aunque
+los bañe el sol; algunos constituyen la torre, y
+en aquella parte de la casa habita Nicolás, que
+ahora mismo recibe a María y la escucha cerrando
+los ojos.</p>
+
+<p>&mdash;¿No quieres mirarme?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, mujer; es que has abierto el balcón y
+me estorba la luz.</p>
+
+<p>&mdash;Pues le vuelvo a cerrar.</p>
+
+<p>Dirigióse hacia el fulgor dorado y rico de la
+solana, recibiéndole con intrepidez en el oro
+claro de las pupilas, mientras el hidalgo continuaba
+adormeciendo las suyas. Entornó las
+puertas, y por la única rendija libre al soplo
+cálido y ligero de la tarde, entró un haz de
+chispas animadas.</p>
+
+<p>La niña de Malgor sigue hablando, sentada
+otra vez en su escañil; refiere historias pueriles
+del colegio y de la ciudad, noticias aldea<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span>nas
+que le han dado en el molino. Tiene un
+gracejo delicioso, una suave presunción en
+cuanto dice y en la manera de expresarlo.</p>
+
+<p>Pero Nicolás no atiende a las palabras sino
+al acento; le percibe absorto y le confunde con
+el de la otra ahijada. Es la misma voz, con
+iguales insinuaciones tónicas, un método inconsciente
+que abre y cierra las cláusulas en
+íntima sonoridad. Y, hambriento de engañarse,
+el enamorado se quiere sustraer a la hora
+presente y vivir la hora lejana; procura hallar
+en la niña de hoy a la de ayer, compañera inocente
+convertida en amor irremediable.</p>
+
+<p>Entretanto María se cansa de hablar sola:</p>
+
+<p>&mdash;Qué, ¿no me contestas?&mdash;dice.</p>
+
+<p>Hornedo vuelve, con trabajo, de la consoladora
+ensoñación.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, sí...! Te contesto lo que tú quieras.</p>
+
+<p>&mdash;¡Vaya! No me haces caso: me voy.</p>
+
+<p>Él la detiene, extremoso, rendido:</p>
+
+<p>&mdash;¡Si te escucho con embeleso!</p>
+
+<p>Aunque la muchacha no comprende el sentido
+fervoroso de la protesta, nota su desconocida
+dulzura, y posa de nuevo en el banquillo:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Pues cuéntame lo que has hecho en Madrid.</p>
+
+<p>Habla Nicolás maquinalmente, sólo por ver
+cerca de sí aquel retrato vivo de la amada, que
+le fatiga el corazón. Quiere a la niña con morbosa
+ternura. Cuando la mira directamente le
+hace daño verla, un daño traducido en doloroso
+rencor, en odio a la dicha que tuvo el hombre
+rival. Pero si la contempla al través de los
+deseos, bajo la sombra de las evocaciones,
+descubre a la criatura siempre adorada, y revive
+el calvario de su pasión entre las nieblas
+del encanto y del martirio, con un trastorno
+que le enloquece y abate. De estas escapadas
+a la quimera retorna Hornedo hasta la realidad
+más enamorado cada día; para él Dulce Nombre
+continúa siendo la mujer incomparable, con
+todos los prestigios de la belleza y el candor,
+con la aureola del sufrimiento y la honradez,
+y aún con las gracias de la maternidad y el
+hechizo supremo de lo imposible... Podría
+elegir una esposa entre damas de alcurnia, y
+se da cuenta del misterioso cautiverio que padece;
+supone que el atavismo familiar, la infu<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span>sión
+de sangre plebeya en sus antecesores, le
+obliga al culto de la moza ruda y selvática lo
+mismo que el país, recia en el amor y en el
+deber, subyugada a la tribulación como la inolvidable
+<i>niña de Luzmela</i>. Y siente que se
+cumplen en él los augurios de un destino dramático,
+con desgarradora fatalidad: es el heredero
+de una culpa, de una desgracia, de una
+pasión...</p>
+
+<p>&mdash;¿No sabes&mdash;dice María cuando se distrae
+Nicolás&mdash;que me pretende tu sobrino, el hijo de
+Esquivel?</p>
+
+<p>&mdash;¿El mayor?</p>
+
+<p>&mdash;Sí... ¿Qué te parece?</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien. ¿Y a ti?</p>
+
+<p>&mdash;Me gusta poco... No es mi tipo.</p>
+
+<p>El hidalgo sonríe a la petulancia de la chiquilla,
+tan diferente a la sencillez de su madre,
+y, por no malograr la confidencia, pronuncia:</p>
+
+<p>&mdash;Mariano es buen mozo y lleva muy adelantada
+su carrera de médico.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ya, ya¡, pero... no es mi tipo.</p>
+
+<p>&mdash;Y tu tipo, ¿cuál es?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡Qué sé yo...! Es otro: el de un hombre
+que sepa más del mundo, que no sea estudiante
+y que haya corrido muchas aventuras.</p>
+
+<p>Los ojos visionarios de María resplandecen
+de curiosidad. Está esperando al viajero que
+llegue con el polvo de las lontananzas, cabalgando
+en la bruma del porvenir. Y como si ya
+tardara en recibirle, se levanta nerviosa; presenta
+la frente al padrino, y sale cruzando la
+casa con el rumor ligero y menudo de sus tacones.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg52_128_186_253.png" width="300"
+height="66" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="III3">III<br />
+FRATERNIDAD</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/c.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Cansado</span> Gil de las asperezas
+del monte, ha venido a ser
+criado de Nicolás, hortelano
+y ganadero más que sirviente
+fino de la casa.</p>
+
+<p>Permanece soltero el pastor,
+acaso porque no hubo en la vega una
+mujer resignada al yugo del matrimonio y a
+la separación del marido, capaz de vivir triste
+y pobre frente a la montaña que le roba al
+compañero.</p>
+
+<p>Y cuando el montañés ha bajado de las
+cumbres, piensa que es un poco tarde para
+buscar novia; está receloso y torpe, no atina<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span>ría
+con las blanduras del cortejo y los cuidados
+de la elección.</p>
+
+<p>&mdash;Me quedaré así&mdash;gruñe con pereza, contemplando
+la vida desde lejos, como si aún
+remontase las alturas de la serranía, a una distancia
+forzosa del hogar y del amor.</p>
+
+<p>Pero hay un descontento en el alma de este
+hombre, una melancolía que no le impide cantar
+a los sones del clásico rabel, durante las
+fiestas aldeanas, ni repetir en las tertulias de
+invierno, con rostro divertido, los romances
+pastoriles de envejecida memoria.</p>
+
+<p>La desazón de Gil, oscura, no muy sensible
+ni punzante, viene originada de un entusiasmo
+fiel y humilde por Dulce Nombre, aunque
+el mozo ignoró siempre que no acertaba
+a sustituir por otra la imagen de la niña de
+Rostrío. Y aquella devoción, apenas consentida
+por quien la profesa, devorada al través de
+la juventud, persiste aún, como el perfume de
+una rosa que se ha llevado el aire: es el astro
+ya muerto, cuyo resplandor alumbra todavía.</p>
+
+<p>Nada de esto conoce definitivamente el criado
+de Nicolás; pero tal vez, con ayuda del<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span>
+propio sentimiento, lo adivina el señor y sorprende
+la esencia y la luz del sosegado cariño,
+que era un día el sueño más hermoso de
+Gil, el cual sabe muy bien cómo el padrino adora
+a su ahijada y cuánto sufre porque no es
+dichosa, arrepentido de haberle facilitado el
+casamiento. No comprende qué clase de adoración
+es la del hidalgo y la juzga honda y
+paternal, no por eso menos viva que otra cualquiera.</p>
+
+<p>A Hornedo se le escapan a menudo frases
+crueles contra Malgor porque vive demasiado,
+para sacrificio de su esposa; y censuras contra
+Martín que no repara en los sinsabores de
+su hija.</p>
+
+<p>Y el pastor va recogiendo estas lástimas,
+las comenta y las glosa con indefinible semblante.</p>
+
+<p>&mdash;Yo creí que «ella» se había acostumbrado
+al marido.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie se acostumbra con gusto a lo que
+no ama.</p>
+
+<p>&mdash;Pensé que a fuerza de tiempo...</p>
+
+<p>&mdash;Es peor.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Como tienen una chiquilla...</p>
+
+<p>&mdash;No es bastante.</p>
+
+<p>&mdash;La pobre se acordará del otro... ¡le quería
+tanto...! No se me puede olvidar la cara que
+puso una noche en el molino cuando le dijeron
+que se marchaba.</p>
+
+<p>&mdash;Sí; ¡se acuerda de él!&mdash;murmura Nicolás
+con acerbo tono.</p>
+
+<p>Así, entre amo y servidor, el culto a la muchacha
+es un lazo secreto, un motivo de fraternidad
+que nunca se deslinda: la mezclan en
+sus conversaciones sin nombrarla, aludiéndola
+de un modo tácito, indudable, y la sienten
+al lado suyo cuando están callados y solos
+en la intimidad hospitalaria de la casona.</p>
+
+<p>Esto sucedía muchas veces antes del viaje
+del señor y se repite ahora mientras Gil hace
+abarcas en el portal y Rosaura se oscurece en
+las honduras de la torre.</p>
+
+<p>El abarquero pule su tronco a horcajadas en
+el banquillo y Nicolás se detiene junto a él
+cuando regresa del jardín, mediada la tarde
+calurosa y florida.</p>
+
+<p>Se abre el porche montañés en la fachada<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span>
+principal, bajo el carasol ancho y tendido, con
+alero de gola y canalones ruidosos. La arcada,
+de dos curvas magníficas sobre un recio pilar,
+sirve a Gil de taller, en uno de sus extremos
+salpicado con el ripio.</p>
+
+<p>Allí azuela y taladra el pastor si no tiene
+ocupaciones más importantes; la madera es
+del amo, las abarcas de quien las necesite, el
+importe de las mismas pertenece al obrero sin
+que nadie se lo dispute, que al amor de los
+buenos linajes es donde suele adquirir más
+privilegios el señorío del trabajo.</p>
+
+<p>A la vera del picadero hay un sillón desvencijado,
+amplio y noble, que sostiene bien a
+Nicolás cuando gasta un rato de palique al son
+del taladro y de la legra. Teme el caballero que
+sus concesiones democráticas respondan únicamente
+a la levadura mezquina del instinto,
+y se deja llevar, con pesadumbre, de una virtud
+libre y generosa, como si obedeciese a un
+maleficio. En cada labrantín de Luzmela ve
+un pariente abandonado, un heredero posible
+de la torre, y a cuantos coloca cerca de él la
+casualidad, los trata con suma condescenden<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span>cia,
+dentro de su extraño carácter, como a
+éste, a quien llaman todavía «el pastor».</p>
+
+<p>Juntos están, silenciosos y pensativos,
+cuando se abre la portalada y aparece en el
+umbral Encarnación la de Cintul, ligera y radiante,
+con una carta en la mano.</p>
+
+<p>&mdash;Vengo a decirle al señorito que ya salió
+Manuel de la Habana, según lo que aquí me
+explica, y debe estar si toca o llega el barco
+que le trae.</p>
+
+<p>Gil da un respingo y se queda mirando al
+señor, que recoge la carta, forzosamente, la
+desdobla y la mira bajo la torsión violenta de
+los pensamientos, sin leer ni razonar.</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo sabe Dulce Nombre&mdash;pronuncia muy
+despreocupada la madre feliz&mdash;; estaba ahora
+en el molino y se lo conté... ¡Quedóse más
+blanca...! ¡Pobretuca...! Se desazona para que
+no se entere don Ignacio, pero digo yo que
+siendo socios allá entre sí, le habrá escrito
+dándole la noticia. ¿Y de qué vale el secreto
+si cuando llegue Manuel le ha de visitar...?
+¿No le parece, señorito?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, claro; es inútil&mdash;balbuce Hornedo,<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span>
+atormentando la carta, que al fin devuelve a su
+dueña.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ay, Dios mío, quién lo había de decir...!
+¡Mire que volver el mozo hecho un señor, con
+posibles y salud, y no <i>encontrarla</i> viuda todavía!</p>
+
+<p>&mdash;¡Mujer!</p>
+
+<p>&mdash;Yo deseo que la haga venturosa porque
+se lo debe todo, todo; si no es por ella nunca
+hubiese encontrado medios para llegar a rico.</p>
+
+<p>&mdash;Se lo debe a Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;Por causa de ella...</p>
+
+<p>&mdash;Y de él.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, sí; pero un individuo tan enfermo
+¿qué hace en el mundo?</p>
+
+<p>&mdash;Vivir.</p>
+
+<p>&mdash;Desengáñese, don Nicolás, que usted
+mismo habrá pensado más de cuatro veces en
+lo mucho que se consume la esposa de un tísico
+viejo, cuando ella es joven... y la están
+esperando.</p>
+
+<p>&mdash;Hoy la quieres porque es rica; niña y enamorada
+la despreciaste...</p>
+
+<p>&mdash;La quiero porque me hizo un gran bien y<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span>
+se lo debo pagar... La quiero porque la hice
+sufrir...</p>
+
+<p>Encarnación reblandece su acento con unas
+lágrimas que pudieran convertirse en sollozos.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ay!&mdash;alude siempre lastimosa&mdash;. Procura
+la infeliz que su marido no se altere; dice que
+le haría daño esa impresión...</p>
+
+<p>&mdash;Es la verdad.</p>
+
+<p>&mdash;¡Pues de algo nos tenemos que morir!</p>
+
+<p>&mdash;Cuando Dios quiera...</p>
+
+<p>&mdash;Si esto le mata... ¡será porque lo quiere
+Dios!</p>
+
+<p>Las palabras de la madre se han vuelto a
+endurecer. No le gusta que la contradigan.
+Y se despide con acritud al través del corral,
+desplegando la carta como una bandera victoriosa.</p>
+
+<p>Sigue inmóvil el barreno de Gil. Nicolás
+hunde el bastón en la doladura de las abarcas;
+tose, muy agitado; está palidísimo y se le
+acentúan las estrías morenas de la piel.</p>
+
+<p>También se acentúa el color angélico de las
+nubes por encima de las montañas. La bóveda
+suprema luce una santidad mística y azul, evo<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span>cadora:
+desde el porche no se ve más paisaje
+que el de las cumbres y el cielo.</p>
+
+<p>El pastor suspira, toma la azuela y la clava,
+sañuda, en el tronco de nogal. El hidalgo se
+pone de pie, afirma en el suelo la cachava y
+dice sombríamente, con la voz un poco temblorosa:</p>
+
+<p>&mdash;Voy a dar una vuelta por ahí...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg26_88_162_195.png" width="300"
+height="41" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IV3">IV<br />
+RENUNCIAMIENTO</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/s.png" width="142" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Sale</span> irresoluto, con la necesidad
+imperiosa de moverse y
+desgastar su inquietud en un
+violento ejercicio. Y en cuanto
+abre la puerta blasonada
+del cortil, siente la caricia
+tónica del bosque, embravecido al acoso de la
+nueva vegetación.</p>
+
+<p>Con el sombrero en la mano, el rostro descolorido
+y mudable, se deja Nicolás prender
+en la maraña de la ruta. Anda muy de prisa y
+se detiene luego. Le parece que hay en la sombra
+un temblor misterioso. Por los claros del
+ramaje entra el sol aterciopelando los musgos,<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span>
+poniendo en el césped unas medallas de estremecida
+claridad.</p>
+
+<p>El hidalgo escucha como si temiese una asechanza
+o una persecución, y no oye más que
+esos rumores peculiares de la selva; zumbido
+de alas, susurro de hojas, derrame de simientes
+y de pétalos: el roce de la maravilla en los
+oídos humanos.</p>
+
+<p>Se presienten las lontananzas al otro lado
+del bosque, libres del secreto de los árboles y
+de la espesura de los toldos; pero Nicolás prefiere
+la reserva de estas entrañas donde todo
+es abismo, como en su corazón. Tiene aquí la
+vida un sordo murmullo apasionado, muy conforme
+al espíritu en tortura del caminante.
+Viene el silencio de afuera con la serenidad de
+la serranía y el calor de los horizontes: la tarde
+en el campo está callada bajo el inexorable
+azul.</p>
+
+<p>Y el eterno diálogo de los seres y las cosas
+se refugia en el ansar irruptor, lleno de voces
+arcanas y sensibles.</p>
+
+<p>Hay una más fuerte y distinta, que se levanta
+sin descanso: la del Salia, desfallecido<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>
+en el estiaje, pero siempre molinero y espumoso
+en el bosque de Luzmela.</p>
+
+<p>Esta voz, permanente y honda, gravita sobre
+el hidalgo y le lleva hacia la frescura cercana
+del río, por el hilo frágil de los senderos.
+Ya no se puede sustraer al hallazgo de la corriente;
+sube por la orilla mazorral, palpitante
+y ligero como las aguas, abriéndose paso con
+el bastón; se hunde en la maleza salvaje, se
+punza con los abietes, sin perder el rumbo ni
+moderar la marcha. El río le saluda y recibe
+en cada melodía, rápido y voluble, siempre
+nuevo y extraño, recogiendo toda la gracia y
+la expresión de la tarde. Y el hombre siente
+aquella vida agitada en sus venas como una
+misteriosa trasfusión de eternidad.</p>
+
+<p>De pronto el Salia ahonda su lecho en la resonante
+zubia del molino, sobre una lera de
+matorrales, que saca del bosque uno de sus
+costados para extender la finca de Martín.
+Pasa el río debajo de la aceña, toca el huerto
+y las brañas sativas, hoy tendidas de sábanas
+de flores, y se vuelve a meter entre los árboles
+a lo largo de la hoz.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span></p>
+
+<p>Hornedo se detiene con la selva, indeciso,
+como si le amedrentaran la anchura y la luz,
+y después de un instante de vacilación, sigue
+el vero del cauce hasta la presa, rozando las
+ventanas del edificio.</p>
+
+<p>Desde una, abierta y solitaria hace un momento,
+le llama Dulce Nombre. Y ha sonado
+su voz muy ansiosa bajo el claro estrépito de
+los saetines.</p>
+
+<p>&mdash;¿Adónde vas?</p>
+
+<p>El padrino levanta la cabeza vivamente, y
+responde, esforzándose en aparecer sereno:</p>
+
+<p>&mdash;«Iba»... paseando.</p>
+
+<p>&mdash;¿No entras?</p>
+
+<p>&mdash;Si tú quieres...</p>
+
+<p>La muchacha no descubre la insinuación
+inevitable de aquella actitud. Está preocupadísima.
+Reflexiona un poco y decide:</p>
+
+<p>&mdash;No: aguarda: voy a salir.</p>
+
+<p>Se asoma a la puerta despidiéndose de Camila
+con una urgente recomendación, y no saluda
+a Nicolás, se acerca a él como si acabara
+de hablarle y de verle mediante la franqueza
+de los tiempos dichosos: como si no hiciera<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span>
+muchos años que vivían distantes y afligidos
+por una desconfianza irreductible.</p>
+
+<p>Ahora, de repente, sin que ella misma lo
+sepa, vuelve a ser la rapaza de antes, segura
+del buen amigo. Se le apoya en el brazo con
+abandono filial, y le pregunta:</p>
+
+<p>&mdash;¿Viste a Encarnación la de Cintul?</p>
+
+<p>Al hidalgo le sobrecoge un gran estremecimiento.
+Trae la mujer consigo como una fragancia
+propia el olor suave y caliente de la
+molienda, tiene el incentivo y la sensualidad
+de una fruta, viene temblando de esperanza y
+de anhelo, empujada por el vendaval de su pasión.
+Y se le aproxima ciegamente, le clava
+las saetas de los ojos, le sacude, y repite:</p>
+
+<p>&mdash;¿La has visto?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Te enseñó la carta?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y qué dices?</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué voy a decir?</p>
+
+<p>&mdash;Me tienes que ayudar.</p>
+
+<p>&mdash;¿A qué?</p>
+
+<p>&mdash;A portarme como debo.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Eso, tú...</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah...! ¿me huyes otra vez?</p>
+
+<p>&mdash;¡Niña...!</p>
+
+<p>Llevan el mismo derrotero que trajo Nicolás,
+sin que él lo note. La muchacha le conduce
+a la selva porque es su camino acostumbrado;
+pero no busca la trocha bárbara junto al río,
+sino que se dirige a los senderos más dóciles
+y frecuentados por la gente, duros también,
+henchidos con el crecimiento lujurioso de las
+plantas. Y van despacio sobre la campiña ardiente
+que da entrada al molino. Desde la
+puerta de Martín les mira Alfonsa la de Paresúa,
+présbita y curiosa, muy vencida por los
+achaques de la edad. En las ventanas se agrupan
+otras mujeres atisbando a la pareja, ensordecidas
+por la bataola del trabajo: han sorprendido
+el gozo y la carta de Encarnación,
+como la palidez repentina de Dulce Nombre,
+y les aturde el soplo del adivinado secreto.</p>
+
+<p>&mdash;No sé nada&mdash;responde Camila a las indiscretas
+consultas, sin que en realidad se
+haya enterado de lo que sucede.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span></p>
+
+<p>Allá fuera los que suscitan estos comentarios
+se paran en la linde de los árboles.</p>
+
+<p>Dulce Nombre ya no guía al padrino ni se
+estrecha contra él. Sofocada, ceñuda, le hunde
+siempre en el rostro las lanzas de las pupilas,
+y repite, briosa, la última palabra que Nicolás
+había pronunciado en son de protesta:</p>
+
+<p>&mdash;¿Niña...? No soy una niña; soy una mujer,
+muy infeliz, sola en el mundo: contaba con
+tu apoyo... ¡y me le niegas!</p>
+
+<p>&mdash;No estás sola: tienes padre.</p>
+
+<p>&mdash;¿Un hombre que me vende, que ni me
+acompaña ni me ayuda?</p>
+
+<p>&mdash;Tienes marido.</p>
+
+<p>&mdash;¡El que me disteis!</p>
+
+<p>&mdash;Y una hija.</p>
+
+<p>&mdash;¡Tampoco!</p>
+
+<p>&mdash;¿Eh?</p>
+
+<p>&mdash;Tengo un amor que me vuelve loca: eso
+es lo único firme y seguro de mi vida... Nadie
+me lo ha impuesto; ha venido él de todas partes...
+no sé por dónde...</p>
+
+<p>Señalaba la moza ampliamente a los confines,
+con gesto iluminado, como si abarcase<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span>
+en su ademán toda la mies engrandecida por
+los frutos; los montes solemnes, azules, sagrativos,
+y la tierra abrasada de los cielos.</p>
+
+<p>&mdash;Tenía&mdash;dijo después con torvo reproche&mdash;una
+amistad: la tuya... Me la has quitado
+y estoy sola con el amor, sola y desesperada.</p>
+
+<p>Echó a andar por el bosque sollozando.</p>
+
+<p>&mdash;Si te basta ese amor, ¿de qué te quejas...?
+¡Yo no tengo ninguno!&mdash;murmuró Nicolás tan
+dolorido que la muchacha se volvió a mirarle.</p>
+
+<p>Ya les tomaba la penumbra del arbolado,
+olorosa y movible. Toda la selva, pujante, sacudida
+como un inmenso corazón iba hacia
+ellos acogedora y fraternal. Y aquella frescura,
+aquel abrazo recibido bajo el peso del
+sol, les produjo un inesperado consuelo. El
+vestido claro de Dulce Nombre, las caras descoloridas,
+recogieron la luz verde y serena del
+paraje. Andaban los dos amigos con lentitud
+uno al lado del otro.</p>
+
+<p>&mdash;No me basta el amor&mdash;pronuncia Dulce
+Nombre compasiva y humilde&mdash;puesto que necesito
+la amistad. ¿Por qué no me tratas como
+antes, cuando no podías vivir sin mí?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡Ni puedo ahora!&mdash;dice el hidalgo con lúgubre
+tristeza.</p>
+
+<p>Dulce Nombre, enternecida, avisada por un
+presentimiento insondable, robustece de nuevo
+su fe en el padrino.</p>
+
+<p>&mdash;Mira&mdash;le dice&mdash;no hablemos nunca más
+de nosotros. Nos queremos como siempre,
+¿verdad? Tú me enseñas y me riñes lo mismo
+que si aún fuera chiquitina... Oye, por Dios,
+atiende: ¿Qué hago al llegar Manuel Jesús?
+Quiero ser buena; que nadie sufra por mí; que
+tú prepares a Malgor para que la noticia no le
+perjudique... ¿lo harás?</p>
+
+<p>&mdash;¡Pero, mujer!</p>
+
+<p>&mdash;Sí; lo haces; y me aconsejas, me sostienes
+en esta horrible lucha que no se acaba...
+Ya ves: todos los plazos se cumplen... menos
+el mío.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cuál?&mdash;pregunta Hornedo estremeciéndose.</p>
+
+<p>&mdash;¡El mío!&mdash;repite ella; la voz, encruelecida,
+se le queda súbitamente rota. Y después de un
+silencio penoso, exclama&mdash;: ¡Ni quiero que se
+cumpla!... No, yo no deseo nada malo...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span></p>
+
+<p>Parece que habla consigo misma, frente a
+su conciencia, rechazando la dañosa tentación.</p>
+
+<p>Nicolás no la interrumpe. Acaso las palabras
+que pudiera decir se le ahogan en el sufrimiento.
+Asiste como único testigo a los
+combates de aquella mujer, impulsiva y cándida,
+sin defensa contra su pasión. El abandono
+en que la ve le estimula a socorrerla por
+encima de los celos, con olvido de la propia
+desdicha: no es posible que deje a la amada
+sola en la pendiente, al borde de las malas
+ocasiones.</p>
+
+<p>La recuerda niña y curiosa, asomada con él
+a los misterios del espíritu, llevada por su
+mano varonil al través de los campos, en traza
+de exploradores los dos, sorprendiendo los
+ruidos inefables, hora por hora, desde el alba
+a la estrella, en los ágiles caminos del monte
+y en las sendas entrañables de la mies. Así
+aprendió la criatura a vivir alerta y sensible,
+escuchando la inquietud apasionada de las hojas
+en el bosque; la dilatación de las raíces en
+la tierra; el estallido de los capullos en el rosal.
+Se hizo clarividente; resonó como un arpa<span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span>
+en las manos campesinas del solariego, para
+que todas sus percepciones y su avidez se convirtieran
+en un amor hondo y triste lo mismo
+que la gleba secular: el maestro no supo abrir
+a su discípula otro rumbo tramontano y redentor.</p>
+
+<p>Y hoy la sigue como un culpable de aquel
+delito, clavado con ella en una misma cruz.
+La quiere salvar y pide a este buen propósito
+el mayor esfuerzo de su vida: porque si él la
+defiende honrada y pura, será para que la
+despose Manuel Jesús en cuanto a Malgor le
+baste con un lecho de tierra.</p>
+
+<p>Ya está Dulce Nombre a la orilla de su
+casa.</p>
+
+<p>Con un sacrificio heroico de que se creía
+incapaz le promete Hornedo cuanto ella suplica.</p>
+
+<p>&mdash;Sí; mañana vendré a visitar a tu marido
+y a decirle con precauciones que llega ese
+muchacho.</p>
+
+<p>&mdash;Y cuando se presente, estarás aquí.</p>
+
+<p>&mdash;Estaré.</p>
+
+<p>&mdash;Dios te lo pague.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span></p>
+
+<p>Le tiende las dos manos, efusiva y él corresponde
+lo mejor que puede al saludo.</p>
+
+<p>&mdash;Adiós.</p>
+
+<p>&mdash;Hasta mañana.</p>
+
+<p>Como en otra ocasión inolvidable la ve Nicolás
+hundirse en la arboleda y permanece allí
+extasiado, envuelto en el perfume que sale del
+jardín.</p>
+
+<p>Pero hoy no le desatinan el despecho y la
+venganza; su pena adquiere un matiz sabroso
+de ternura, y se honra con el orgullo consolador
+de las altas acciones; ha dominado el miserable
+instinto: encima del Amor ha puesto
+el Bien. Siente impulsos de rezar, miedo de
+no seguir con bastante arrogancia el abnegado
+camino.</p>
+
+<p>En la solemnidad religiosa de la tarde, caen
+unas horas como gotas cristalinas desde la
+copa metálica del campanario.</p>
+
+<p>Las recibe Hornedo en son de aviso: hay
+que llevar las pesadumbres adelante, como
+Dios manda.</p>
+
+<p>Y mira de frente la senda extendida a la torre:
+hacia el renunciamiento y la soledad.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="V3">V<br />
+ALBA DE LUNA</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/p.png" width="150" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Pleno</span> mes de agosto; noche
+veraniega y radiante que parece
+moruna.</p>
+
+<p>Goza Cantabria los mejores
+días de su belleza, en que
+se lucen todos los prodigios
+de que son capaces aunados el calor y la humedad.
+Y esta plenitud de gracias tiene en el
+cielo un manto de centellas por donde sube la
+luna a desatar la sombra cuando se ha puesto
+el sol.</p>
+
+<p>Dulce Nombre acompaña a su esposo en el
+jardín, arrepentida de haberle dejado por la
+tarde mientras estuvo en el molino.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span></p>
+
+<p>Precisamente hoy la busca él con obstinada
+cautela, y la vigila de un modo tenaz; juraría
+que le ha visto los ojos más impacientes que
+nunca, la expresión más enervada y peligrosa.
+Hasta llega a decirla, suponiendo que esconde
+su cuidado:</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué te sucede?</p>
+
+<p>&mdash;¿A mí...? Nada... ¿Qué me va a suceder?</p>
+
+<p>&mdash;Temí que estuvieras inquieta... esperando
+alguna cosa.</p>
+
+<p>&mdash;No, no.</p>
+
+<p>Quedan mudos y tristes, envueltos en la
+mutua desconfianza. Él pone los ojos allá
+arriba donde mueren los astros que nadie
+sabe cuándo han nacido. Piensa con incertidumbre
+en la eternidad, como en algo inseguro,
+y nota que se miran, temblando, las
+estrellas: acaso tienen miedo de caerse, de
+apagarse, de extinguirse...</p>
+
+<p>Dulce Nombre las contempla a su vez soltando
+el vuelo de la imaginación de unas a
+otras, como si pretendiera así llegar muy lejos,
+detenerse encima de un barco, descubrir
+un horizonte sobre el mar.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span></p>
+
+<p>Cuando fué al puerto a recoger a la niña
+halló crecidas la marea y la luna, soberbio y
+espumoso el oleaje; la galerna fermentaba sus
+cóleras y un inmenso quejido recorría el Cantábrico.
+Anduvo la joven por la playa recelando
+de las olas y las nubes, castigado el rostro
+con el viento amenazador que retoza en
+las arenas.</p>
+
+<p>Ya se decía en el valle que estaba Manuel
+Jesús a punto de regresar, y Dulce Nombre se
+volvió a su casa bajo la excitación de un nuevo
+suplicio, desconfiando también de los temporales.
+Muchos días se agitó alcanzada
+por toda suerte de preocupaciones; pero no
+aconteció el arribo que tanto la sobresaltaba,
+ni el tiempo borrascoso realizó sus anuncios.</p>
+
+<p>Y apenas la moza conseguía un respiro en
+tales ansias, la iba a sorprender Encarnación
+con la noticia indudable, comunicada a veces
+entre el ruido encubridor de la aceña, con un
+secreto lleno de mímica y de claridad: la carta
+en la mano, la alegría y el orgullo en el
+semblante; la mirada y la sonrisa escapándo<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span>se
+por el salón, reveladoras y enigmáticas a
+la vez.</p>
+
+<p>Ahora Dulce Nombre sabe de cierto que el
+amado viene; acaso ya descubre la ribera a la
+luz de esta luna cismontana, aparecida en el
+valle amorosamente, como un regalo nupcial.
+Y le espera en la orilla una marejada apacible,
+jubiloso el despilfarro de las olas, convertido
+el sable rubio en un tapiz de honor.</p>
+
+<p>Se amortiguan como en un ensueño las tribulaciones
+de la moza: ya no desconfía del
+mar, aquel vecino indómito y gigante a quien
+oye a menudo rugir; todo es bonanza bajo la
+fantasía que en el viajero aguarda al novio, y
+en la luna recibe una joya de esponsales.</p>
+
+<p>Pero este encanto se rompe de improviso.
+Una voz fuerte y varonil, algo maligna y alterada,
+quiebra el silencio:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+<div class="poetry"><div class="stanza">
+
+<div class="line"><i>Es amor en la ausencia</i></div>
+<div class="line"><i>como la sombra,</i></div>
+<div class="line"><i>que cuanto más se aleja</i></div>
+<div class="line"><i>más cuerpo toma;</i></div>
+<div class="line"><i>amor es aire</i></div>
+<div class="line"><i>que apaga el fuego chico</i></div>
+<div class="line"><i>y aviva el grande.</i></div>
+</div></div></div>
+
+
+
+<p><span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span>
+El cantar, expresivo y certero, rasga el espacio
+igual que una saeta.</p>
+
+<p>Dulce Nombre se estremece como si despertara
+de un sueño esplendoroso, y ve a su
+marido acechándola, lívido y callado.</p>
+
+<p>Ella adivina en el cantor al antiguo rabadán,
+el habitante de la sierra vestido de zahones,
+camarada rudo y fiel de los tiempos alegres,
+un poco enamorado de la niña de Rostrío.</p>
+
+<p>La constancia de aquella adhesión, que aun
+vive y se duele de las coplas nocturnas, incita
+a la muchacha a meditar sobre el presentimiento
+que por la tarde tuvo, sugerente y extraño,
+indeciso igual que un fantasma. ¿Nicolás
+Hornedo la había querido siempre como
+un padre o como un hermano?</p>
+
+<p>Ella, tan perspicaz y conocedora en medio
+de su sencillez, nunca sospechó de aquel hondo
+cariño. No obstante, hoy se le ofrece la
+duda con insistencia, alumbrada por multitud
+de recuerdos y comprobaciones.</p>
+
+<p>Todas las veleidades del padrino con la ahijada
+a partir del casamiento, obtenían una ex<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span>plicación
+rotunda a la claridad repentina de la
+sospecha. Y a Dulce Nombre le penetraba en
+el espíritu cada memoria con punzante lucidez
+llena de admiración. Sentía una lástima aguda
+y tierna por el amigo triste, por el hombre
+solitario y doloroso.</p>
+
+<p>Otra canción de Gil, más distante, desvaída
+en la sombra, punza en la sensibilidad de la
+mujer: la noche entera le habla de amor y se
+ciñe a su carne ardorosamente como una inmensa
+caricia.</p>
+
+<p>Entretanto el esposo enfermo ha recogido
+la copla intencionada y la rumia con desesperación,
+lastimado por el hechizo de esta hora
+bella y dulce, tan propicia a la felicidad.</p>
+
+<p>Está el parque hecho de un pedazo del bosque:
+su brava tierra de ansar y de lerón florece
+a las orillas de los árboles, cultivada con
+blanduras de jardín. Se deslíe en el suelo la
+sangre de las rosas que languidecen, mareadas
+por su propio perfume: llega del río un
+suave murmullo; tiembla en el viento el alma
+vegetal de las plantas; un hálito de vida estalla
+silencioso a cada instante.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span></p>
+
+<p>Malgor piensa con terrible congoja en la
+cava profunda del sepulcro hasta donde no
+alcanzan los veranos. Y se levanta de la silla,
+pálido y siniestro, para dirigirse a su casa.</p>
+
+<p>&mdash;¿Te quieres acostar?&mdash;le pregunta su mujer
+con distraída solicitud.</p>
+
+<p>Nada responde, como si ya tuviera la boca
+sellada con un puñado de arcilla.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg79_148_215.png" width="200"
+height="115" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VI3">VI<br />
+EL PAPEL AZUL</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Entre</span> la servidumbre del indiano
+ocupa Tomasa un caritativo
+lugar, acogida por Dulce
+Nombre con más benevolencia
+que afecto.</p>
+
+<p>No se ha casado la antigua
+vecera del molino porque nunca halló un novio,
+y sigue viviendo enclenque, precaria de
+salud y de fortuna.</p>
+
+<p>Como no es agradecida se complace en espiar
+a su protectora, augurando los dolores
+que padece y las esperanzas que no consigue.
+Se alimenta del mal ajeno, goza con que otros
+sufran, sobre todo si la víctima es una mujer
+lozana y bella como la de Malgor.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span></p>
+
+<p>Esta noche ha sorprendido el aire extraño
+de los esposos, y mientras ellos se recluyen
+en su alcoba abierta al jardín, se desliza la
+intrigante como una alimaña en las habitaciones
+de abajo, próximas a la cuadra y al corral,
+para desde allí recoger el soplo de los
+caminos escuchando a la gente que va por la
+carretera.</p>
+
+<p>Al caer la tarde ya se supo en el pueblo
+que Encarnación había llegado al molino con
+mucha prisa, portadora de una carta cuya secreta
+lectura conmovió a Dulce Nombre de un
+modo extraordinario.</p>
+
+<p>Otros detalles se añadían y se relacionaban
+con el anunciado viaje de Manuel Jesús.</p>
+
+<p>Ahora Tomasuca intenta saber más: asocia
+aquellos rumores con la turbación que ha notado
+en los dueños de la casa, y pone atento
+el oído a lo que se diga en el establo o en el
+cortil, a las frases nuevas que lleguen con el
+oreo de la noche.</p>
+
+<p>Y no tarda en satisfacer la curiosidad, como
+si al conjuro de su perverso instinto se movieran
+en la sombra las voluntades para ser<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span>virla.
+Es la propia Encarnación la que aparece
+en el camino real, y se acerca a la casa
+muy despacio: lleva sin duda un oculto propósito.</p>
+
+<p>&mdash;¡Chis... oye...! ¿Querías alguna cosa?</p>
+
+<p>&mdash;Acertaste.</p>
+
+<p>&mdash;Pues aquí me tienes&mdash;dice Tomasa desde
+un antepecho al nivel del portal.</p>
+
+<p>&mdash;No es el mensaje para ti.</p>
+
+<p>&mdash;Lo supongo.</p>
+
+<p>&mdash;¿Entonces?</p>
+
+<p>&mdash;Se le daré al ama.</p>
+
+<p>&mdash;Deseo hablar con ella.</p>
+
+<p>&mdash;Es imposible: el señor está hoy más
+adusto que un juez, y al subir del parque los
+dos, se han cerrado muy serios en su dormitorio.</p>
+
+<p>Encarnación sonríe con sabiduría maliciosa:</p>
+
+<p>&mdash;¡Vaya, a ese le pican los celos!</p>
+
+<p>&mdash;Sabrá que viene tu hijo.</p>
+
+<p>&mdash;No lo digo por tanto... ¿Quién se acuerda
+ya de aquellos amores?&mdash;soslaya la madre
+con raro disimulo.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Se acuerda la interesada.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué sabes tú?</p>
+
+<p>&mdash;Se lo conozco. ¿Leo en el giro de las
+aves y no voy a entender a las mujeres?</p>
+
+<p>&mdash;¡Sí que eres sutil!</p>
+
+<p>&mdash;No te burles; de sobra comprendes la
+verdad.</p>
+
+<p>&mdash;¿De qué?</p>
+
+<p>&mdash;De esa afición.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ni que fuera bruja!</p>
+
+<p>&mdash;Y te entiendes con la enamorada&mdash;pronuncia
+la chismosa, implacable, sin ofenderse
+por el retintín de las alusiones. Le reluce
+el tono claro y frío de las pupilas, que adquieren
+una dureza de metal: el alma torva enseña
+el pálido color de su envidia&mdash;. Hay hombres&mdash;añade
+acerbamente&mdash;que no se cansan
+nunca de querer.</p>
+
+<p>Viendo el trastorno maligno de Tomasa olvida
+la de Cintul su inusitada prudencia. Conoce
+que no debe fiarse de aquella mujer,
+pero la quiere castigar aumentando el ruin
+despecho que la consume, y responde:</p>
+
+<p>&mdash;Uno de esos que dices es Manuel.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¿Y es cierto que viene?</p>
+
+<p>&mdash;Ha venido.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo...? ¿De veras?</p>
+
+<p>&mdash;Ha desembarcado en Torremar.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cuándo?</p>
+
+<p>&mdash;Esta tarde; mañana estará aquí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Tan pronto?&mdash;murmura la envidiosa, temiendo
+que se realicen los anhelos de Dulce
+Nombre.</p>
+
+<p>&mdash;¿Pronto...? Diez y seis años lleva en
+Cuba... <i>sin cansarse de querer</i>&mdash;subraya Encarnación.</p>
+
+<p>&mdash;¿Ese recado traías para «ella»?</p>
+
+<p>&mdash;Ese mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Se le daré... ¡Cuánto se va a alegrar!</p>
+
+<p>La de Cintul vacila un momento; la idea
+del gozo que puede transmitir la enternece.</p>
+
+<p>&mdash;Mira&mdash;decide&mdash;no le hables de ello, que
+tal vez no le guste; sino que a solas, sin que
+nadie lo vea, le das este telegrama&mdash;y toma de
+su bolsillo un papel azul, con mucha solemnidad.</p>
+
+<p>Tomasa desaparece muda y presurosa, empuñando
+la misiva como un arma siniestra,<span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">[222]</a></span>
+en tanto que la madre del viajero emprende la
+retirada un poco descontenta de su resolución.</p>
+
+<p>Instantes después una mano febril llama en
+la alcoba matrimonial. Abre la puerta Dulce
+Nombre y ve a su criada sonriendo con perfidia.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué quieres?</p>
+
+<p>&mdash;Este parte ha traído Encarnación la de
+Ayuso.</p>
+
+<p>&mdash;¿Para mí?&mdash;dice temblando la joven.</p>
+
+<p>&mdash;¡Naturalmente...! Es la noticia de que ha
+desembarcado Manuel y mañana viene a
+Cintul.</p>
+
+<p>En vano Dulce Nombre intenta apagar
+aquellas frases dichas con una voz alta y
+dura. Ya están clavadas en Malgor, que se
+yergue sobre el canapé donde reposaba y estira
+el brazo maquinalmente, con un movimiento
+ansioso y defensivo, como si quisiera
+cerciorarse del anuncio y detenerle sin recibir
+su daño.</p>
+
+<p>&mdash;¡Trae!&mdash;balbuce.</p>
+
+<p>Su mujer se interpone entre la mano desco<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span>lorida
+y el malévolo impulso de la sirviente;
+pero ésta consigue entregar el telegrama.</p>
+
+<p>Entonces, bruscamente, sufre el indiano la
+presión terrible en el pecho, la repentina violencia
+de su grave enfermedad. Se le demuda
+el semblante de una manera angustiosa; entre
+los dedos flojos se desprende el papelillo
+azul y cae a los pies de Dulce Nombre.</p>
+
+<p>Ella se inclina consternada sobre el enfermo,
+recibe en los ojos el brillo opaco de unas
+pupilas que se hunden en la oscuridad, y le
+llama afanosa; no quiere que perezca así, empujado
+por una mala intención, padeciendo la
+última desconfianza.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ignacio, Ignacio, escucha... atiende...!</p>
+
+<p>Hace el moribundo un gesto espantoso,
+asoma entre los labios una hirviente espuma
+de color de rosa y queda rígido, inmóvil.</p>
+
+<p>&mdash;¡Está muerto!&mdash;gruñe Tomasa con aspereza
+que no descubre ni un átomo de caridad.</p>
+
+<p>Se propuso únicamente hacerle sufrir, aventarle
+los celos y las dudas para que descargara
+su enojo en la esposa. Y el muy estúpido
+la dejaba libre cuando la venía a buscar el<span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">[224]</a></span>
+amor, cuando ya podía ser a un tiempo honrada
+y feliz; ¡aquel hombre la había jugado
+una mala partida a su humilde servidora!</p>
+
+<p>Miróle con desdén, y extendió su despreciativa
+injuria a Dulce Nombre, que permanecía
+quieta, amarilla como un cirio, sin alcanzar
+toda la magnitud de las crudas palabras:
+¡está muerto!</p>
+
+<p>Mas, de súbito, se incorporó cautelosa,
+enconada por los ojos crueles de la víbora;
+fuese hacia ella, dominándola con el brío y la
+estatura, y la obligó a salir del aposento:</p>
+
+<p>&mdash;¡Vete, infame...! Sal ahora mismo de esta
+casa... ¡fuera de aquí!</p>
+
+<p>La dejó evadirse, escondida en la penumbra
+de los corredores. Cerró la puerta, acercóse
+al cadáver y le puso en la frente un beso lento
+y dulce, el único espontáneo y cariñoso de
+su vida conyugal.</p>
+
+<p>Después, con una flexión cauta y ligera de
+la cintura, levantó de la alfombra el papel
+azul, leyólo ávidamente y le ocultó en el pecho,
+entre los frunces del vestido...</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VII3">VII<br />
+LA LIBERTAD</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/t.png" width="150" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Toda</span> la noche velaron a Malgor
+sus íntimos camaradas de la
+niñez: Martín Rostrío, Antón
+el campanero y el señor de
+Luzmela.</p>
+
+<p>Acudió este último, como
+los demás, a la grave noticia de la desgracia,
+y permaneció allí, atado por el deber,
+cohibido por diversas repulsiones.</p>
+
+<p>Le amedrentaba el difunto... Muy lejano el
+cariño infantil que le unió al compañero en la
+escuela y en la mies, aquella memoria hubiese,
+no obstante, servido para tolerar con estimación
+al hombre que le arrebataba el patri<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span>monio:
+debía humillarse a la suerte; y nunca
+fué el indiano un logrero de escasa justicia,
+sino un rico de mucha fortuna. Pero Nicolás,
+desinteresado en los bienes materiales, no le
+perdonaba al amigo que se hubiera apoderado
+también del alma de la torre, la niña prometedora
+hecha una adorable mujer. Y al llegar
+de improviso junto al muerto, sólo sentía
+la náusea y el terror que produce la carne
+agostada, a punto de corromperse.</p>
+
+<p>Tenía el cadáver la boca dura y entreabierta,
+las pupilas cuajadas en el contorno de las
+órbitas. Con las manos heladas, inflexibles,
+sostenía un rosarito de coral, la última prenda
+entre los dedos siempre blandos, suaves como
+el algodón en los estuches de las joyas. Vestido
+según le sorprendió la muerte, conservaba
+un sello de humanidad mucho más expresivo
+que el de las mortajas prevenidas. Era el
+mismo hombre que poco antes vivía y penaba
+adorando celoso a una mujer y que ya se deshacía
+insensible, ciego y mudo, sin preocuparse
+del cercano rival.</p>
+
+<p>Mirábale Hornedo muy absorto, acallando<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span>
+su invencible rencor para evocar el espíritu
+errante de aquella criatura, oculto en el arcano
+de la otra vida: quisiera hundir los ojos en la
+eterna sombra que todo lo sabe y averiguar si
+el hálito incorruptible de Malgor seguía ardiendo
+por Dulce Nombre mientras el cuerpo se le
+congelaba próximo a desmoronarse en espuma
+cenicienta. Y le pungían sensibles sus más
+hondas tribulaciones, porque sentía muy cerca
+los pasos de la amada, que no quiso acostarse,
+vigilando el gabinete mortuorio sin
+posar en él, solícita y respetuosa.</p>
+
+<p>Cuando llegó el padrino entre varias personas
+serviciales, procuró decirle ella lo que había
+pasado con el telegrama fatal.</p>
+
+<p>En un extremo del pasillo le habló reservadamente,
+bajo una turbación nueva para el
+hidalgo. Se expresaba sin mirarle, franca y
+retraída a la vez; quería contárselo todo a la
+claridad de su genio translúcido, y refería la vileza
+de Tomasa con mucha indignación, mientras
+delataba un descanso gustoso para el tormento
+de su juventud. No hubo fingimiento
+hipócrita en la voz ni en el ademán: Dulce<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span>
+Nombre descubría, como siempre, su condición
+intrépida, instintiva, afrontando los caminos
+libres, con ansia de vivir, de una manera
+luminosa, igual que antes abrió el pecho a los
+sinsabores revelando su acidez.</p>
+
+<p>Pero sus frases diáfanas se envolvían en un
+recato especial y su actitud en un tenue rubor
+desconocido para Hornedo. Y la escuchaba él
+confuso, imaginando que la nube casi imperceptible
+de aquella expresión obedecía a la
+novedad y la sorpresa de las circunstancias;
+quizá al prurito de celar un poco la interna
+ventura.</p>
+
+<p>&mdash;Ya se cumplió tu plazo&mdash;le dijo, crudamente,
+viendo huir sus propósitos de renunciamiento.
+La tenía a su alcance, hermosísima
+y tentadora, libertada para otro hombre; y la
+mocedad que había malogrado en las crisis
+de su pasión, le pedía una cuenta apremiante
+al choque violento de aquella hora.</p>
+
+<p>Estaban junto a una ventana que transcendía
+a la esencia resinosa de los pinos y al
+vaho de la tierra caliente; remansaba la noche
+bajo el parpadeo fogoso de los astros, al arru<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span>llo
+del Salia, claro y vibrante como una lira de
+cristal.</p>
+
+<p>La viuda del indiano escondía los ojos trigueños
+sin responder a su padrino, que volvió
+a decir, honda y fuerte la entonación:</p>
+
+<p>&mdash;Ya se cumplió tu plazo, ¿no me oyes?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;Y el destino te devuelve a Manuel Jesús.</p>
+
+<p>Era la voz tan dolida y entrañable, que la
+joven alzó la mirada, y allí mismo, a la luz
+candorosa de la luna, se convenció del trágico
+secreto en las pupilas hambrientas de Nicolás.</p>
+
+<p>&mdash;Ya hablaremos&mdash;silabeó, azoradísima&mdash;.
+Tengo ahora mucho que hacer y no es buena
+ocasión...</p>
+
+<p>Antes de terminar esta vaga respuesta había
+desaparecido en la sombra del carrejo para
+entrar en el cuarto de su hija y estarse al lado
+suyo consolándola, hasta que se durmió cansada
+de llorar.</p>
+
+<p>No se oyeron más gemidos. Dulce Nombre,
+seria y diligente, atendía a las necesidades
+póstumas de su esposo, preparando las<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span>
+galas del entierro, la cuantía de los sufragios
+espirituales y otras cosas lúgubres y precisas.</p>
+
+<p>Aunque tenía ayuda, quería intervenir en
+cada gestión, y su vestido blanco, el mismo
+que lucía por la tarde, rozaba a menudo las
+distintas habitaciones con aire volandero y
+fugaz.</p>
+
+<p>La servidumbre, las visitas oficiosas, y hasta
+los veladores del muerto, comentaban en
+voz chita, o en lo recóndito de la conciencia,
+su observación de que la viuda tuviese los
+párpados enjutos, y que en el rostro, hermético
+y esquivo, no mostrase una huella solemne
+de pesar.</p>
+
+<p>&mdash;¡No llora!&mdash;se decía Martín, contrariado.</p>
+
+<p>&mdash;¡No grita!&mdash;pensaba Antón, con mucho
+asombro.</p>
+
+<p>Una vecina cuidadosa se acercó a decir a la
+interesada:</p>
+
+<p>&mdash;¿Quieres que te busque un traje de luto?</p>
+
+<p>&mdash;Mañana me lo pondré&mdash;contestó&mdash;, corre
+más prisa lo que estoy haciendo.</p>
+
+<p>Y siguió trajinando, activa y perseverante.</p>
+
+<p>La veía Nicolás de través en los espejos,<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span>
+atisbándola detrás de las puertas, sorprendiendo
+su voz, canora y dulce, adelgazada en
+el pliegue de los «escuchos»; su andar rítmico
+y gentil, su figura armoniosa. Pasaba junto al
+dormitorio que había compartido con Malgor,
+sin entrar en él, celándole al reflejo amarillo de
+los blandones, y se alejaba para volver más
+tarde a detenerse un momento en el propio
+umbral, con extraña fascinación...</p>
+
+<hr class="tb" />
+
+<p>Ya tramonta la luna, al caer moribundo de
+las estrellas. Se apagaron todas las luces de
+la casa menos las temblorosas de los cirios.
+Por los balcones, abiertos de par en par a la
+frescura de los campos, entra el remusgo del
+amanecer.</p>
+
+<p>En el triste camarín unas mujeres interrumpen
+sus rezos comentando la llegada de Manuel
+Jesús. Saben que ha desembarcado, y no
+faltan alusiones a la situación de su antigua
+novia.</p>
+
+<p>&mdash;Ahí la tiene, linda y fresca lo mismo que
+la dejó al marchar.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Más en sazón; que entonces era demasiado
+rapaza.</p>
+
+<p>&mdash;Y con buenos miles que hereda hoy.</p>
+
+<p>&mdash;Ese muchacho nació de pie, como sea
+cierto que viene rico y gasta cabal salud.</p>
+
+<p>&mdash;Si les acuden a los dos todos los beneficios&mdash;dice
+Alfonsa la de Paresúa, persignándose
+al acabar un responso&mdash;, ella bien lo merece:
+ha usado la humildad y la prudencia donde
+otras hubieran puesto la ufanía y el abuso.</p>
+
+<p>&mdash;También el amo era buena persona.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie lo niega.</p>
+
+<p>&mdash;Honrado y dadivoso...</p>
+
+<p>&mdash;Y amigo de los pobres...</p>
+
+<p>&mdash;Pero con la enfermedad y los años ha sacrificado
+a esta criatura, ¡la mejor del mundo!&mdash;vuelve
+a insistir Alfonsa, ponderativa.</p>
+
+<p>&mdash;El padre tuvo la culpa.</p>
+
+<p>&mdash;Es el sino de cada cual.</p>
+
+<p>&mdash;Aun le queda a la moza tiempo de ser
+feliz.</p>
+
+<p>&mdash;Dios lo quiera.</p>
+
+<p>&mdash;No ha de crecer la hija tan llana y sin vanidad
+como la madre.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡No!</p>
+
+<p>&mdash;Le gusta que la llamen señorita y se da
+mucho tono...</p>
+
+<p>Olvidados los padrenuestros, se critica,
+también, la ingratitud de Tomasa, que en el
+momento del infortunio abandona el hogar
+donde ha recibido tantos favores.</p>
+
+<p>&mdash;No tuvo ley ni a su propia madre.</p>
+
+<p>&mdash;Es descastada como ella sola.</p>
+
+<p>&mdash;Y medio hechicera: había dicho que el cárabo
+rondaba por aquí en barruntos de muerte.</p>
+
+<p>&mdash;Como tiene la sangre traidora no adivina
+más que pesadumbres.</p>
+
+<p>&mdash;¡Así medrará...!</p>
+
+<p>Los hombres de la velación han salido de la
+estancia para tomar café y marcharse luego.
+La viuda se decide a descansar un rato: es un
+pretexto para retirarse.</p>
+
+<p>En la pieza solitaria que ha elegido como
+albergue, se abre un antepecho dominando el
+ansar. Desde allí, cuando la selva está desnuda,
+se distingue el molino, albo y lueñe, constante
+imán de los recuerdos que solicitan exaltados
+a la enamorada.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span></p>
+
+<p>Hoy no se descubre por este balcón más
+que la gasa oscura del follaje, la silueta algariva
+de los montes, la curva pálida de las
+nubes donde resplandece solitario un lucero
+imperial: todo ello entrevisto al claror naciente
+de la madrugada, cuando se agudizan todos
+los rumores y baja el cielo al río con la primera
+luz.</p>
+
+<p>Corre una orilla fresca; se remecen las hojas
+y los musgos; una canción inefable suena en
+el bosque, sube a las colinas y se extiende
+por los confines: está hecha con trinos de los
+pájaros y balbuceos de las aguas.</p>
+
+<p>Dulce Nombre tiene los ojos clavados en la
+aurora y recibe el saludo de cuanto renace a
+su lado. Ve cómo unos ampos de claridad rubia
+se posan en las calvas de la sierra; el
+valle parece de oro: a la mujer se le enciende
+toda la esperanza con el sol.</p>
+
+<p>De pronto una posa fúnebre rompe con su
+tristeza el hechizo sagrado de aquellos minutos.
+Es que Antón, el campanero, cumple en
+la parroquia su deber.</p>
+
+<p>Las comadres que charlaban entre rezos<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span>
+junto a Malgor, han dicho en doliente despedida:</p>
+
+<p>&mdash;El Señor le tenga en la gloria...</p>
+
+<p>&mdash;Descanse en paz...</p>
+
+<p>Nicolás se ha marchado; Martín se ha dormido
+en una cómoda butaca del comedor.</p>
+
+<p>Y el muerto está solo con las flores que la
+viuda ha cortado en el jardín, mientras ella,
+vívida y fuerte, sin atender a los toques lamentables
+del campanario, sigue en el balcón, entregada
+a un radiante abandono, dejando fluir
+los pensamientos sobre el día de su libertad.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg235.png" width="300"
+height="96" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VIII3">VIII<br />
+EN LOS NIDOS DE ANTAÑO</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/d.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Después</span> del entierro, casi al
+anochecer, María le dice a su
+madre, aprovechando una
+tregua en los saludos de pésame:</p>
+
+<p>&mdash;Voy un rato al molino.</p>
+
+<p>&mdash;¿Ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Sí... ¿por qué no?</p>
+
+<p>&mdash;Parecerá mal.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y qué me importa a mí? Aquella es nuestra
+casa igual que ésta. Salgo por el bosque y
+llego cuando han acabado de moler: no habrá
+gente.</p>
+
+<p>&mdash;Se te hará de noche para la vuelta.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Me acompaña el abuelo.</p>
+
+<p>Sin aguardar una aprobación definitiva,
+parte la muchacha, ansiosa ya de moverse y
+recobrar el amable señorío de sus deseos,
+como si hubiera tolerado en aquel solo día
+una larga esclavitud. Se resiste al primer quebranto
+de la vida, que le arde en los ojos con
+físico disgusto; le duele la cabeza: necesita
+huir de la casa silenciosa, hacer un poco de
+ejercicio, tomar el aire, secar el llanto.</p>
+
+<p>Va de luto; su elegancia nativa se amolda a
+todos los vestidos con un garbo especial.</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué bonita es!&mdash;dice la madre, sonriente,
+recordando que en el espejo se ha visto muy
+parecida a la muchacha, esbeltísima con la
+ropa negra, interesante como nunca bajo la
+zarpa del insomnio y del amor.</p>
+
+<p>Piensa que la niña es ahora más suya que
+antes; vivirán en comunicación estrecha y la
+podrá atraer a sus aficiones, crecida siempre
+la ternura entre ambas... El espíritu se le engrandece
+imaginando un porvenir caudaloso
+en goces, sin atreverse a definirlos, derritiéndose
+en gratitudes a Malgor, como si volunta<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span>riamente
+hubiera muerto para libertarla. Y reza
+por él, lastimosa y enternecida, rindiéndole
+un callado tributo cada vez que se persuade de
+estar viuda, muy cerca de Manuel Jesús, con
+un derecho indiscutible a la felicidad...</p>
+
+<p>Llegó el flamante indiano por la mañana, en
+el mismo tren que conducía el ataúd lujoso de
+Malgor, pedido por telégrafo a la capital.</p>
+
+<p>Pasa el ferrocarril a dos kilómetros del valle,
+y aquel trozo de carretera, extendido desde
+la última estación hasta los pueblos de la serranía,
+le emprendió el viajero también en el
+mismo coche público que llevaba en el cupé,
+entre maletas y baúles, el esquife pavoroso.</p>
+
+<p>Pero al saber a quién pertenecía se apeó
+Manuel Jesús casi violentamente, anduvo a pie
+el camino real y subió por los atajos a Cintul.</p>
+
+<p>La familia, que le esperaba más tarde, recibió
+una sorpresa jubilosa. Hubo en casa de Encarnación
+muchas bienvenidas, bullicio y convite,
+expansiones amenizadas con mil conjeturas
+sobre la coincidencia rarísima de que
+volviese el mozo, al cabo de tantos años, con
+el féretro de su antiguo rival.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span></p>
+
+<p>Y la desazón medrosa de esta circunstancia
+le amargó el ansiado viaje: acudir como los
+cuervos al olor de la carne muerta, le producía
+una impresión de maleficio y pesadumbre.</p>
+
+<p>Se retrajo de asistir al entierro del jefe y
+protector, alegando como disculpa el cansancio
+y las emociones. Pensaba con trastorno
+en lo que haría para no emular por completo a
+las aves siniestras, cebándose en los despojos
+mortales. Era preciso considerar el luto de
+Dulce Nombre, dejar correr los días con paciencia
+cautelosa, vivir a salvo de las censuras
+aldeanas.</p>
+
+<p>A las insinuaciones poco reflexivas de su
+madre, repuso:</p>
+
+<p>&mdash;Me he de portar como un caballero, aunque
+me cueste el mayor sacrificio.</p>
+
+<p>&mdash;Es que ella te está esperando&mdash;apoyó Encarnación
+alarmada.</p>
+
+<p>&mdash;Yo la espero también.</p>
+
+<p>En el fondo prudente de esta actitud existía
+una secreta repugnancia a heredar la mujer del
+bienhechor, rica y viuda, cuando había renunciado
+a ella soltera y pobre: de lejos no le pa<span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span>recía
+difícil ni reprochable lo que de cerca hallaba
+casi monstruoso.</p>
+
+<p>Cuestión de perspectiva. Allá, la distancia
+agrandó unos motivos ciegamente inventados
+para sustituir a Malgor en cuanto fuera posible,
+con premura que a veces tomaba el aspecto
+de una conminación: cartas hubo entre
+la madre y el hijo henchidas de las más implacables
+urgencias, colmadas de suposiciones
+diabólicas.</p>
+
+<p>Aquí, frente a la ocasión, se achicaban las
+razones de Manuel Jesús: la estrechez del valle,
+la cercanía de todas las cosas, la misma
+posibilidad de realizarlas, causaron a este
+hombre, súbitamente, una opresión de angustia
+y de remordimiento. Su llegada había sido
+inoportuna y cruel: un comporte gallardo haría
+que se olvidase la mala fortuna de aquel
+arribo.</p>
+
+<p>Y la mujer querida se esfumaba un poco
+bajo la nube de esta consideración; perdía las
+proporciones grandiosas del ídolo para convertirse
+en una realidad algo trágica, en una
+novia fácil y sombría.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span></p>
+
+<p>Regresaba el joyero adinerado y joven; era
+buen mozo, apenas si unas canas prematuras
+le daban cierta respetable seriedad. Podía escoger
+compañera entre las señoritas del valle
+y emparentar con los blasones más ilustres
+del terruño.</p>
+
+<p>Pero nunca había pensado en una boda de
+conveniencia. Romántico, independiente como
+buen montañés, supo vivir sin demasiados sacrificios,
+conociendo los placeres y las diversiones,
+defendiéndose de los grandes compromisos
+amorosos con el recuerdo de la que le
+aguardaba constante y fiel, cautiva en una dolorosa
+cadena que él mismo había forjado, al
+impulso de una exaltación sentimental.</p>
+
+<p>Porque fué Dulce Nombre la estrella de su
+destino, le dolía como un sacrilegio aquel
+inexplicable desagrado con que ahora, de repente,
+veía la proximidad de cuantas ilusiones
+le estimulaban durante años seguidos. Quería
+suponer que sólo por el bien de ella juzgaba
+necesarios los temperamentos y las prórrogas;
+pero una interna comezón le avisaba de otro
+disgusto supersticioso, indefinible, una resis<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span>tencia,
+muy vaga todavía, al casamiento deseado
+con malévolos apuros: la gota de hiel
+caía inesperadamente en una afición tan probada
+y madura.</p>
+
+<p>Todo ello es indeciso, alucinante, y lo atribuye
+Manuel Jesús a la mala hora de su regreso
+bajo el toque funeral de las campanas: padece
+la obsesión de que ha llegado horrendo
+y vengativo con la guadaña al hombro y un
+ataúd a cuestas.</p>
+
+<p>Y sufre extrañamente en el día esperado con
+inquietudes ardorosas, en este día luminoso y
+evocador, rebosante de membranzas para el
+viajero.</p>
+
+<p>Ya desde el camino le tomó por suyo con
+aguda reclamación la memoria de los goces
+juveniles, y se le encendieron todas las ansiedades
+cuando en la vasta soledad del Cantábrico
+descubrió los contornos de la tierra nativa
+y vió el sol a ras de las aguas, deteniéndose
+en la clámide roja del crepúsculo para
+besar la orilla montañesa. Un pensamiento
+raudo y henchido le condujo entonces a su
+valle, detrás de las montañas orgullosas por<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span>
+donde a la mañana siguiente le llevaría el tren
+apartando los árboles con su carrera... Pasó
+la noche en un sueño intranquilo, madrugó, diligente,
+a buscar el ferrocarril, muy lejos de
+suponer que arrastraba consigo el macabro
+estuche de don Ignacio Malgor: amaba en
+aquel instante a su única novia con un denuedo
+heroico. Y, de repente, nace solapado el
+descontento junto a la caja negra, se levanta
+oscura una aversión donde parecía natural
+que surgiese la confianza victoriosa.</p>
+
+<p>Desconcertado por estas novedades, procura
+Manuel Jesús estar solo y recoger en el
+torbellino de tantas sensaciones alguna idea
+clara; no es posible que en unas horas haya
+cambiado su corazón; necesita sondearle, llegar
+hasta lo más profundo de sus movimientos,
+saber si lo que le enturbia no es más que
+un poco de cansancio y de sorpresa.</p>
+
+<p>Cuando ya va la tarde muy caída se escabulle
+de su casa con disimulo y por los caminos
+señeros que reconoce y adora se deja conducir,
+pendiente abajo, hasta la lera del ansar.</p>
+
+<p>Es misterioso y largo este anochecer. El<span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span>
+sol, al hundirse detrás de los montes, llevó
+consigo todo el azul del firmamento; queda el
+celaje pálido y remoto, se estremece la sombra
+del arbolado, pesan las flores con voluptuosa
+languidez.</p>
+
+<p>A Manuel Jesús no se le escapa ningún ruido,
+ninguna observación; marcha despacio,
+mira y escucha, sintiéndose volver a los tiempos
+distantes, embriagado con el rezumo de
+las memorias felices. Le han salido a recibir
+los cantares del Salia, dispersos en regueras y
+atanores, apagados en los cadosos de la corriente:
+una mansedumbre estival se esparce
+sigilosa por la Naturaleza.</p>
+
+<p>Está cumplida la luna. Cae la noche sombría
+en espera del astro. El caminante cruza
+un puente, se hunde en el secreto de la algaba,
+y poco después toca en la linde viva de
+un huertecillo. Alguien se mueve allí; hay en
+la semioscuridad una silueta de mujer.</p>
+
+<p>&mdash;¡Dulce Nombre!</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué?</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah...! ¿Eres tú...? ¡Tú!</p>
+
+<p>&mdash;Soy María Dulce.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué dices?</p>
+
+<p>&mdash;Soy la hija de esa que usted nombra.</p>
+
+<p>Manuel está junto a la muchacha atónito y
+conmovido.</p>
+
+<p>&mdash;¡No, no!&mdash;repite&mdash;. Eres la misma...
+¡eres tú!</p>
+
+<p>Ella sonríe, le divierte mucho la equivocación.
+Comprende que habla con el antiguo
+novio de su madre, y observa que es guapo y
+distinguido.</p>
+
+<p>De pronto se aturde, sacudida por una idea
+vigorosa que se le arraiga inmediatamente en
+la imaginación. Este es el viajero que ha dormido
+bajo cielos extraños; conoce los países
+fabulosos, y arribó por los mares, con la espuma
+de las lontananzas.</p>
+
+<p>&mdash;Pase usted&mdash;balbuce, abriendo el portel,
+que gime como antaño.</p>
+
+<p>Y entra Manuel Jesús, cada vez más absorto,
+mirando muy de cerca a la niña, sin convencerse
+de que no sea la suya. La voz, la
+sonrisa, las facciones...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡Es ella!&mdash;insiste, obsesionado por el semblante
+de cuanto reconoce a su alrededor.</p>
+
+<p>No ha pasado el tiempo. Aquí están crecidas
+y curiosas las madreselvas, las odorantes
+<i>lámparas de Jerusalén</i>; aquí reventando el
+pecho de los capullos en la altura del rosal;
+orillando los macizos de legumbres se esparcen
+la menta verde y el torongil; por el filo de
+las paredes medran las ortigas y los helechos
+en flor. El aire, los olores, los murmurios, son
+«aquellos», también. Suben desde el río partículas
+consoladoras de frescura, sones claros
+y melodiosos, llenos de lejanas alegrías...</p>
+
+<p>Así lo supone Manuel, sin razonarlo, sintiendo
+que se le nublan los ojos con el agua
+del corazón. Registra en la penumbra los perfiles
+tranquilos de la aceña, las ventanas inolvidables,
+los muros blancos. Evoca la embalsamada
+habitación donde se llenan de harina
+los alguarines al zumbido de las <i>piedras
+ardientes</i>, y se halla envuelto en el polvo rubio
+de la faena, en la algidez memorable del noviazgo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Dulce Nombre!&mdash;pronuncia todavía, ne<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span>gándose
+a creer que no es su novia la virgen
+que le escucha.</p>
+
+<p>&mdash;Soy María Dulce&mdash;vuelve a decir la muchacha,
+pensando: ¡Se acuerda de mi madre!</p>
+
+<p>Pero no se le ocurre ni remotamente que la
+siga queriendo. Cuenta la niña de Malgor diez
+y seis años por una vida entera, y en su indocilidad
+no concibe que se pueda someter un
+antojo al tormento de no realizarle.</p>
+
+<p>Ahora mismo quiere ella convencerse de
+que este hombre es uno que ella espera, el
+amador imaginario que viene de muy lejos y
+sabe muchas cosas. Clava en él los ojos candentes
+y expresivos.</p>
+
+<p>&mdash;Ha llegado usted hoy a Cintul, ¿verdad?&mdash;murmura
+por decirle algo. Y añade melindrosa:&mdash;¡En
+un día bien triste para mí!</p>
+
+<p>El mozo se estremece como si despertara.</p>
+
+<p>Aquella mujer no es la misma, no; le hace
+preguntas inútiles, le mira con un talante desconocido:
+es igual que la otra... pero es distinta...
+¡Acaso en el huerto se ha renovado
+todo como <i>ella</i>!</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué lástima!&mdash;prorrumpe en alta voz,<span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">[249]</a></span>
+atisbando con envidia la gracia de lo inerte,
+que no se muda: la casa, las piedras, el suelo...
+Entretanto yergue el río sobre la noche
+un eterno murmullo de fugacidad, y María se
+duele, interpretando a su modo la frase que
+acaba de oír:</p>
+
+<p>&mdash;Sí, ¡una lástima...! Mi padre no era un
+viejo... ¡y así, tan de repente!</p>
+
+<p>Sabe la joven un mohín de quebranto, lleno
+de coquetería; se lleva el pañolito a los ojos,
+y aguarda.</p>
+
+<p>Manuel está viendo la caja fúnebre, pesaroso
+como si realmente la hubiese traído él a
+Luzmela para encerrar a Malgor. Le parece
+que ha hecho daño a la niña y le dice con
+amabilidad:</p>
+
+<p>&mdash;No llores; eres muy hermosa; yo te quiero
+mucho.</p>
+
+<p>&mdash;¿Usted?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Desde cuando?</p>
+
+<p>&mdash;Desde siempre.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, ¿me conocía?</p>
+
+<p>&mdash;De nombre... y de fama.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Pero venía usted preguntando por mamá.</p>
+
+<p>&mdash;Porque os llamáis lo mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Sí; es cierto; ¿lo sabía usted?</p>
+
+<p>&mdash;¡Claro...! Aunque me lo negabas tú.</p>
+
+<p>&mdash;Creí que se acordaba usted de ella...
+¡como han sido novios!</p>
+
+<p>Ahora, asustado de que la muchacha interprete
+mal su conducta, niega él sin perfidia,
+con un desasosiego inquietante.</p>
+
+<p>&mdash;¿Quién va a pensar en ilusiones tan lejanas...?
+Sólo me acuerdo de que somos amigos...
+Y siento mucho encontrarla viuda.</p>
+
+<p>&mdash;Se lo diré... Aunque usted irá a vernos.</p>
+
+<p>&mdash;Debo ir&mdash;responde, algo inseguro.</p>
+
+<p>&mdash;Porque esto no es una visita.</p>
+
+<p>&mdash;No; es una casualidad. Llegué aquí... sin
+saber cómo&mdash;afirma el paseante, lamentando
+que el instinto y la costumbre le hayan hecho
+traición después de largo tiempo. Agítase
+azorado como un ave que vuelve al nido y
+desconoce la nidada nueva. Hace un ademán
+para despedirse, y María le quiere retener.</p>
+
+<p>&mdash;¡Quédese un poco...! ¡Estoy tan sola!</p>
+
+<p>&mdash;¿No hay nadie en la casa?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Está Camila... ¿Usted la recuerda?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo.</p>
+
+<p>&mdash;Será usted aquí el amigo de todos, ¿verdad...?
+¡Así es que ayer y hoy se hablaba tanto
+del regreso de Manuel Jesús...! Yo me figuraba
+que era usted así, como es, y quería verle
+pronto... Cuando me llamó desde la cerca
+le reconocí...</p>
+
+<p>El se conmueve al escuchar su nombre pronunciado
+con el mismo acento de la amada,
+en el engarce puro de aquella voz armoniosa
+y penetrativa.</p>
+
+<p>&mdash;¿Me reconociste...? ¿Cómo?</p>
+
+<p>&mdash;No lo sé.</p>
+
+<p>Manuel Jesús tiende la mano y recoge la de
+la muchacha, tembloroso, apremiante, como
+si la despedida fuese a evitar un gran peligro.</p>
+
+<p>&mdash;¡Adiós!</p>
+
+<p>Una sombra llena de perfumes los envuelve
+con su roce imperceptible, mientras arriba, en
+los espacios sinuosos, la luz de las estrellas
+hace más profunda la oscuridad de lo infinito.</p>
+
+<p>&mdash;¡No se vaya usted!&mdash;ruega María con una
+insondable mirada de persuasión.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_252" id="Page_252">[252]</a></span></p>
+
+<p>Manuel siente en la suya el calor de la mano
+tersa que le oprime. Y una embriaguez insensata
+le confunde; quiere vivir el tiempo huído,
+que esta niña sea su novia de antes, la misma
+que dejó inocente y enamorada... No han
+transcurrido los días; no tuvo nunca dueño
+aquella mujer; le esperaba aquí, segura, inviolable...</p>
+
+<p>&mdash;¡Dulce Nombre!</p>
+
+<p>La tiene en sus brazos, la besa en los ojos,
+en la boca, furiosamente, le murmura un raudal
+hervoroso de palabras como un desquite
+de la separación y el silencio padecidos.</p>
+
+<p>Ella recibe las caricias y las promesas, excitada
+por la locura fragante de la noche, creyendo
+que ha inspirado una súbita pasión,
+gozosa de sentirse prendada, a su vez, del
+hombre desconocido, el viajero de leyenda;
+vive su hora delirante, se convierte en la heroína
+de un cuento de hadas.</p>
+
+<p>Hasta que Manuel Jesús recobra un poco la
+serenidad, liberta a la niña, y siente más urgente
+y angustiosa la tentación de huir.</p>
+
+<p>&mdash;Adiós&mdash;repite, consternado, desfallecido<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span>
+por la inquietud violenta del deseo, torpe en
+una confusa sensación de realidades y quimeras.</p>
+
+<p>En el penacho augusto del celaje refulgen,
+misteriosas, <i>las siete llamas</i>; aquí, en el cíngulo
+de los planteles, se cierran las flores,
+sensibles como pupilas.</p>
+
+<p>Manuel salta la cerca, desatinado igual que
+un ladrón, cuando sería tan fácil abrir el portillo.
+Se hiere un poco las manos con las espinas
+del seto; se acoge a la sombra del ansar,
+y anda a escape, enfebrecido: mira al
+cielo por los claros de la espesura y le parece
+que las estrellas corren detrás de él.</p>
+
+<p>María, al despedirse, ha dicho crédula y
+feliz:</p>
+
+<p>&mdash;Hasta mañana...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg52_128_186_253.png" width="300"
+height="66" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IX3">IX<br />
+LA NOCHE ENCUBRIDORA</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/s.png" width="142" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Se</span> han marchado las últimas
+visitas, y Dulce Nombre, cansada,
+impaciente, se refugia
+en su balcón para recibir un
+poco de aire nuevo y estar
+un rato a solas.</p>
+
+<p>Todo el día esperó a Manuel Jesús.&mdash;Vendrá
+ahora; vendrá más tarde&mdash;pensaba. No
+atinó con las razones de delicadeza que le excusaron
+de asistir al entierro; su alma torcaz
+estaba muy distante a la complicación de otros
+espíritus más cultivados y sutiles. Ella guardó
+al marido muchos años una fe dolorosa;
+su liberación coincidía, milagrosamente, con<span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span>
+el regreso del hombre elegido: ya no había
+que perder ni un minuto de felicidad.</p>
+
+<p>Sólo algunos reparos de circunstancias se
+pudieran interponer entre los dos. Tal vez sería
+conveniente celebrar la primera entrevista
+en el molino, cuando se acaba el trajín y el
+bosque duerme solitario... Al viajero, sin duda,
+le cohibe presentarse en la casa de Malgor,
+llena hoy de gente curiosa y parlanchina...</p>
+
+<p>&mdash;Sí; algo de esto le retrae&mdash;se dice la joven,
+preocupada.</p>
+
+<p>Y no sabe por qué teme un rigor impreciso,
+una desventura que se ocultase para ella bajo
+la noche encubridora.</p>
+
+<p>Pero oye subir a Encarnación, llamándola,
+y se le desvanece en seguida el triste pensamiento.</p>
+
+<p>&mdash;Aquí estoy; ven.</p>
+
+<p>Se abrazan las dos mujeres dentro de una
+franqueza gustosa para Dulce Nombre, que
+desembaraza sus impulsos con libre dominio
+después de larga cautividad. Ya es dueña de
+su vida; habla y pregunta lo que quiere: lleva
+en la mano el corazón.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span></p>
+
+<p>La de Cintul explica muchas cosas atropelladamente,
+empezando su relación desde la
+entrega del parte telegráfico a Tomasa, de la
+cual desconfía.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué hizo con él? ¿Cómo ocurrió la
+muerte del amo?</p>
+
+<p>No es esto lo que la viuda quiere tratar. Palidece
+ante el recuerdo lúgubre, reprime su
+emoción, y, sin descubrir a la perversa criada,
+pronuncia:</p>
+
+<p>&mdash;Háblame de Manuel Jesús.</p>
+
+<p>Toma el relato Encarnación desde muy lejos
+otra vez: el viaje, el arribo, las visitas...</p>
+
+<p>&mdash;Pero, ¿qué dice?&mdash;interrumpe la enamorada
+con vehemencia.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! Que tenía muchísimas ganas de venir...
+Trae dinero ¡Hay que ver lo guapo y
+mozo que está!</p>
+
+<p>&mdash;Te pregunto lo que dice de mí.</p>
+
+<p>&mdash;Pues... ¡figúrate...! El te quiere de un
+modo atroz.</p>
+
+<p>La madre asoma una leve perplejidad en sus
+contestaciones; ella, tan categórica y ejecutiva,
+parece algo incierta de lo que asegura.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">[258]</a></span></p>
+
+<p>Sorprende al vuelo Dulce Nombre aquella
+insignificante desanimación, y pretende sonreír,
+embozando su zozobra.</p>
+
+<p>&mdash;¿Por qué no ha venido?</p>
+
+<p>&mdash;¡Mujer, estábais aquí de entierro...! ¡Llegó
+tan cansado...! Se acostó al mediodía...</p>
+
+<p>-¿Sí?</p>
+
+<p>&mdash;Ya puedes suponer...</p>
+
+<p>Encarnación ha perdido el aplomo; se embarulla,
+miente; y la muchacha, intranquila, anhelosa
+de seguridades y de arraigo para su
+amor, manifiesta con apresuramiento:</p>
+
+<p>&mdash;Necesito verle.</p>
+
+<p>&mdash;¡Claro... es natural!</p>
+
+<p>&mdash;Le dices que mañana le espero en el molino,
+al anochecer.</p>
+
+<p>&mdash;¡Muy buena idea!</p>
+
+<p>&mdash;No hables a nadie de ello.</p>
+
+<p>&mdash;Ni una palabra... y ahora&mdash;concluye la
+de Cintul, siempre bajo una encubierta ansiedad&mdash;me
+voy: tengo mucha prisa.</p>
+
+<p>Se despide muy amable, exagerando los
+adioses, envolviendo en suspiros un torrente
+de frases innecesarias.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">[259]</a></span></p>
+
+<p>Y se queda la joven cavilosa, sumergida en
+un desconcierto rarísimo. Presiente una amenaza;
+hunde los ojos con sospechas en la profundidad
+de la noche, imaginando que se mueven
+unos ruidos extraños en el aire... No es
+cierto: se adormece la brisa fatigada con su
+peso de aromas; cunde, mansamente, el rumor
+de los azutes que el río consiente a la sed
+de los campos; fulgura altísimo el celaje clavado
+de soles.</p>
+
+<p>De pronto, ligera, vestida de luto como una
+ráfaga de la oscuridad, entra María en la habitación,
+echa los brazos al cuello de su madre
+y susurra una confidencia; nada omite en
+su orgullo de conquistadora: el encuentro, el
+entusiasmo, los besos delirantes, las protestas...</p>
+
+<p>&mdash;¡Me gusta mucho, mucho...; me quiero
+casar con él!</p>
+
+<p>Dulce Nombre permanece unos instantes ajena
+a la realidad, inmóvil y dura lo mismo que
+una imagen de piedra. Casi desconoce a su
+hija; ¡aquel traje negro..., la espantosa confesión...!
+¿quién es aquella criatura y qué dice...?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">[260]</a></span></p>
+
+<p>Detrás de la niña aparece muy solícito el
+abuelo Martín, que viene acompañándola y
+oyó por el camino las primeras noticias del
+secreto.</p>
+
+<p>Como no está iluminado el gabinete, se distinguen
+apenas las figuras, alumbradas en el
+balcón por la claridad imprecisa del espacio,
+un poco más insinuante según alborea la luna
+a espaldas de los montes.</p>
+
+<p>Ni la chiquilla ni el viejo perciben el esfuerzo
+bárbaro con que la madre procura dominar su
+estupor, sacudir el asombro infinito que la anonada;
+no logra comprender ni menos hablar.</p>
+
+<p>Entonces Martín, disimulando su alegría en
+consideración al duelo reciente, expone con
+mesura:</p>
+
+<p>&mdash;En medio de todo hay que dar gracias a
+Dios; que por los barruntos, ya tenemos otro
+indiano en casa...</p>
+
+<p>Una estrella corta el cielo con raudo golpe
+de luz; María sonríe en una radiosa abstracción,
+y Dulce Nombre se desentumece de
+súbito, lívida, terrible; da unos pasos hacia
+su padre y le pone las manos en los hombros:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_261" id="Page_261">[261]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¿Qué estás diciendo?&mdash;ruge desafiadora.
+¿No sabes que ese hombre me pertenece?</p>
+
+<p>&mdash;¿A ti?</p>
+
+<p>&mdash;¿Pero, no lo sabías?</p>
+
+<p>&mdash;¿Manuel Jesús?</p>
+
+<p>&mdash;Sí; Manuel Jesús; ¡ese, ese...! vivo esperándole.</p>
+
+<p>-¿Tú?</p>
+
+<p>&mdash;¡Yo!; hace un siglo... ¿Estás sordo y ciego...?
+¿No me ves...? ¿No me oyes?</p>
+
+<p>&mdash;Esta mujer se trastorna&mdash;gruñe Martín,
+asustado, mientras la niña, intimidada al principio
+de la escena, se convence de lo que pasa,
+recobra los bríos y, con una prontitud alarmante,
+promulga también en reto:</p>
+
+<p>&mdash;Ese hombre es mi novio.</p>
+
+<p>&mdash;¡Mientes!&mdash;contesta Dulce Nombre sin mirarla,
+caídos los brazos, con gesto de loca.</p>
+
+<p>&mdash;Pregúntaselo a él. Ha ido a buscarme; ha
+jurado que me quiere: de ti no se acuerda.</p>
+
+<p>&mdash;¿Lo ha dicho?</p>
+
+<p>&mdash;¡Sí!</p>
+
+<p>El acento de María es afilado y rotundo; su
+madre, ahora, la mira con los ojos entenebreci<span class="pagenum"><a name="Page_262" id="Page_262">[262]</a></span>dos,
+comprendiendo que dice la verdad. Y de
+una manera insólita se desprende del drama,
+recordando aquella noche cuando en el molino
+supo la traición de Manuel Jesús; la novia de
+aquel tiempo era una niña igual que ésta de
+hoy: no tenía madre... ¡estaba sola en el
+mundo...!</p>
+
+<p>Dulce Nombre ha perdido otra vez la noción
+de los hechos; se confunde con su propia hija
+y le da mucha lástima de ella: no sabe cómo
+sufrir el terror y la piedad que la destrozan.</p>
+
+<p>Viéndola quieta y muda, le dice el padre,
+algo severo y ofendido:</p>
+
+<p>&mdash;Vaya, mujer, a ver si te sosiegas. Tú eres
+viuda, tuviste un buen esposo y no debes pensar
+en tonterías: aquello de Manuel fué una
+broma de rapaces; lo que te cumple es casar
+pronto y en condiciones a la muchacha: Ayuso
+es una proporción magnífica y no hay que espantar
+a la suerte.</p>
+
+<p>Habla el molinero escuchándose, muy ufano
+de su elocuencia y sensatez; supone que ha
+conseguido el propósito de aquietar a su hija
+y le tiende la mano, conciliador.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">[263]</a></span></p>
+
+<p>Apenas la toca, se resiste la infeliz y se estremece
+como si volviera a despertar; pone la
+atención en torno suyo, juntando al viejo y a
+la niña en una mirada inmensurable, y se dirige
+hacia la sombra con rapidez. Su vestido negro
+se aduna a la tiniebla del gabinete... Ya no
+se oyen sus pasos.</p>
+
+<hr class="tb" />
+
+<p>Con la ciega necesidad de huir y de correr
+sale de la casa por el jardín, hollando las flores,
+sin reparar en el camino.</p>
+
+<p>Tiene el horizonte un marco de luz, porque
+ha resbalado sobre las cumbres la claridad
+fluída de la luna: se distinguen en el parque las
+rosas y los claveles encendidos como llamas.</p>
+
+<p>A Dulce Nombre la obligan tirantes los nervios
+mientras la querencia y el hábito la conducen
+al molino. Cruza desatinada el bosque,
+sin tropezar en las raíces vagabundas, sin detenerse
+en la aspereza de la gándara ni en el
+salvajismo de los recodos, herida, apenas, en
+el traje con las púas de algún zarzal. Diríase
+que todo la acompaña y la defiende allí con un<span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">[264]</a></span>
+cariño bravo: los palios de las hojas, el alma
+vegetal de las plantas, la voz de los cauchiles
+que surcan el terreno con hilos rumorosos.</p>
+
+<p>Ella marcha ajena a sí misma, sin percibir la
+fragancia divina de las cosas. Sus pensamientos
+corren a la demencia; pisa con ahinco, en
+un empuje rudo y maquinal, y no agradece los
+aromas refrescados por las aguas, no sabe
+que la consuelan un poco la brisa y la
+noche.</p>
+
+<p>Sólo al llegar junto al molino, en la anchura
+repentina de los senderos, recibe una sensación
+nueva y punzante, como si le doliese en
+las entrañas la trabajosa fecundidad de la mies.</p>
+
+<p>Porque viene de pronto hacia la fugitiva, con
+el oreo de los maíces granados, una irremediable
+certeza de que toda maternidad es dolor.
+Y se detiene indócil, asaltada por el recuerdo
+de su hija, con insufrible congoja.</p>
+
+<p>La racha violenta de lucidez coloca bruscamente
+a la madre en contacto con el destino;
+pero su condición rebelde pide a voces el cumplimiento
+de una promesa que no tiene a quién
+reclamar.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="X3">X<br />
+EL FARO ROJO</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Aquí</span> está el molino; aquí el Salia,
+generoso, deshaciéndose
+en regajales al través de las
+campiñas.</p>
+
+<p>Va subiendo la luna cimera
+y ancha por las nubes:
+toda la serenidad del cielo desciende benigna
+hasta la tierra.</p>
+
+<p>Y un aura de pavorosa inquietud conmueve
+a Dulce Nombre inclinada sobre el río, viendo
+rodar a las estrellas en el cauce. Necesita
+moverse como las aguas; ir, lo mismo que van,
+a sumirse en la amargura de un abismo. Siempre
+le ha fascinado la corriente que huye y no<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span>
+pasa nunca, que es la misma y es otra, que se
+lleva luceros y paisajes sin cesar de copiarlos:
+así la transitoria belleza de estas espumas
+tiene hoy para la desdichada mujer un hechizo
+perdurable.</p>
+
+<p>Se arrodilla en el suelo para sentir más cercano
+el flujo caudaloso de la vena, tal vez para
+entregarse al cristal que se desliza y no se
+acaba.</p>
+
+<p>Dentro de la carne sanguínea y mórbida, el
+instinto le asegura a Dulce Nombre que sin
+amor no puede vivir, y la siniestra visión del
+suicidio está a su lado, como único remedio.</p>
+
+<p>No encuentra la desesperada otro descanso
+a su fatiga. Para ella es el río un buen compañero
+de la niñez, y quisiera dormirse donde
+crecen los hervores del caz, sobre los brazos
+quietos del árbol transmisor, allí, entre el polvo
+de diamantes que arroja la presada.</p>
+
+<p>Sumerge las manos en la frescura de las
+ondas y siente latir el corazón a la par del río
+con vínculo fraternal... Pero tiene miedo... ¡Si
+toda su tragedia no fuese más que una pesadilla...!
+La muerte rechaza aquella juventud sa<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">[267]</a></span>ludable
+y firme, llena de apasionadas virtudes:
+el propio vértigo de la desesperación infunde
+a la mujer un ánimo insumiso.</p>
+
+<p>Y se levanta pujadora, desatada las trenzas,
+arrebolado el semblante, asiéndose a la vida
+en una actitud oscura y temible.</p>
+
+<p>Anda unos pasos ligeros y abre la puerta del
+molino, franca y débil. Allá, en el fondo del
+salón, se rebulle Camila esperando a Martín,
+con las ventanas abiertas, dormilona y taciturna.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué te pasa? ¿Cómo vienes así?&mdash;interroga
+con asombro al reconocer a la joven,
+observando que llega despeinada y transida.</p>
+
+<p>Ella se pone un dedo en los labios.</p>
+
+<p>&mdash;No grites; vengo a preguntarte muchas
+cosas&mdash;responde con la voz densa y extraña&mdash;.
+¿Estuvo aquí Manuel Jesús, al anochecer, hablando
+con María?</p>
+
+<p>&mdash;Estuvo.</p>
+
+<p>&mdash;¿Dónde?</p>
+
+<p>&mdash;En el huerto... La corteja; le habló de
+amoríos y locuras, abrazándola y todo, hecho
+un orate...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">[268]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¿Lo has visto?</p>
+
+<p>&mdash;Sí; desde el ventano de la cuadra.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y le oíste?</p>
+
+<p>&mdash;Como te oigo ahora.</p>
+
+<p>&mdash;¿Estás segura?</p>
+
+<p>&mdash;Segurísima: te lo puedo jurar... y te lo
+pensaba decir...</p>
+
+<p>No se había acostado el viajero al mediodía...
+Encarnación tuvo motivos para mostrarse
+inquieta: existía el drama, insensato,
+palpitante, absurdo...</p>
+
+<p>Se revuelve Dulce Nombre por el salón registrando
+la tosca armadura del molino, como
+si no la conociera: los <i>cimadales</i>, las taravillas,
+las quebrantadoras... Pasa los dedos sobre
+el polvo claro del maíz, empuja con el pie
+los garrotes panzudos, percibe el ronquido del
+reloj; va y viene, con inútil solicitud, al reflejo
+amarillo de la lámpara, hasta que oye unos pasos
+en la lendera próxima y se dirige precipitadamente
+a la salida del huerto por el corral
+interior.</p>
+
+<p>&mdash;¡Si es tu padre!&mdash;clama la vieja, sin comprender
+aquella fuga&mdash;. Te vendrá a buscar.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Por eso me voy.</p>
+
+<p>Camila, siguiéndola, susurra muy oficiosa:</p>
+
+<p>&mdash;Mira, atiende: aquí mismo se apalabró la
+chiquilla con Manuel; ella le dijo al despedirse:
+Hasta mañana... Talmente parecía que eras tú,
+en aquel tiempo...</p>
+
+<p>Dulce Nombre se ha ensombrecido ya bajo
+los árboles, y Camila, ignorante y pasmada,
+cierra el portel, murmurando:</p>
+
+<p>&mdash;¡Válgame Dios...! ¡Todos han pisado hoy
+la mala hierba...!</p>
+
+<p>En efecto; buscando a su hija, acude Martín;
+escucha contrariado lo que la anciana le refiere,
+y sale al ansar llamando a la desaparecida.</p>
+
+<p>Pero ella se oculta ágil y alerta; conoce bien
+las derrotas y los confines de todo el lerón, y,
+agachada entre unos matojos, ve a su padre
+seguir un huello equivocado por la orilla del
+río.</p>
+
+<p>Entonces vuelve a caminar, decidida y valiente,
+sin más propósito que el de alejarse y
+vivir. Una poderosa reacción se verifica en su
+alma, campestre y honda como el paisaje,
+llena, también, de recursos y misterios.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span></p>
+
+<p>Después de la suprema apelación de sus dudas,
+revive Dulce Nombre al contacto decisivo
+de la verdad. El testimonio irrecusable de Camila
+es una sentencia y una confirmación.
+Nada puede la moza esperar; y, no obstante,
+huye de la sombra y de la espuma que en la
+ribera cunde hirviendo de tentaciones: ya no
+quiere morir. ¿Por qué?</p>
+
+<p>No lo sabe ni se lo pregunta; se recobra
+a sí misma con ahincado sentimiento
+de egoísmo, abandonada y miserable, sin
+más patrimonio que sus derechos humanos.
+Carece de hogar y de afecciones; tenía un
+corazón y se lo clavaron en la Cruz: así le
+lleva en el pecho, encendido de rojo como la
+antorcha providente de los faros... ¿Adónde
+irá con él?</p>
+
+<p>Algo de esto último discurre Dulce Nombre,
+mientras camina, agitándose con la túnica de
+la selva... ¿Adónde irá?</p>
+
+<p>Siente hambre y sed; la rinden el cansancio
+y el sueño: es preciso llegar a alguna parte.
+Con la certidumbre de las cosas, adquiere, de
+nuevo, la sensación de sus necesidades físicas,<span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">[271]</a></span>
+y de un modo lógico viene a pensar: Necesito
+que Dios me ayude.</p>
+
+<p>Humilde y obediente a su manera, pronuncia
+con devoción el ingenuo fervorín de las niñas
+aldeanas:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+<div class="poetry"><div class="stanza">
+<div class="line"><i>El ánima sola</i></div>
+<div class="line"><i>que en el campo gime y llora,</i></div>
+<div class="line"><i>me tenga compasión en esta hora.</i></div>
+</div></div></div>
+
+
+<p>Padrenuestro...</p>
+
+<p>&mdash;¿Vas rezando?&mdash;le interrumpe de súbito
+un hombre, deteniéndola intrigadísimo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Gil!</p>
+
+<p>&mdash;¡Lo que menos imaginaba yo era encontrarte
+en este lugar!</p>
+
+<p>La muchacha comprende que va a oír una
+serie de interrogaciones penosas:</p>
+
+<p>&mdash;Nada me preguntes&mdash;suplica&mdash;; me he perdido...
+ando... extraviada...</p>
+
+<p>Pero, es inevitable la sorpresa del pastor.</p>
+
+<p>&mdash;¿Perderte en el ansar...? ¡vamos...! ¡si es
+tu casa, mismamente!</p>
+
+<p>&mdash;No tengo casa, Gil&mdash;dice, al cabo, la
+moza, obligada a fiarse de aquel hombre.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">[272]</a></span></p>
+
+<p>La está contemplando él con arrobo y angustia,
+cada vez más inquieto de verla sola y
+amarga, sin aliño ni rumbo, orando como una
+penitente.</p>
+
+<p>¿No tienes casa?&mdash;repite en el colmo de la
+extrañeza.</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>&mdash;Pues ¿y la de tu marido, la de tu padre?</p>
+
+<p>&mdash;No tengo familia.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué...? Temo que padezcas de calentura...
+A mi ver, estás delirando.</p>
+
+<p>&mdash;¿Delirar...? La salud es lo único que me
+queda... Cuando te encontré le pedía socorro
+al cielo... Oye: ¿sigues siendo mi amigo?</p>
+
+<p>&mdash;¡Mujer! me ofendes; ¡qué pregunta!</p>
+
+<p>&mdash;Llevas razón; tú eres bueno: perdona&mdash;murmura
+Dulce Nombre, comprensiva. Y añade
+con la voz tenebrosa:&mdash;¡Como nadie en el
+mundo me ha sido fiel!</p>
+
+<p>&mdash;¿Nadie...?</p>
+
+<p>&mdash;Escucha, Gil. Te aseguro que no puedo
+volver a casa de Malgor ni al molino; carezco
+de todo; busco un albergue... Dime, por caridad,
+¿adónde iré?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">[273]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;¡A la torre!&mdash;contesta el pastor, muy resoluto,
+erguido y caballeresco.</p>
+
+<p>Y la fugitiva, iluminado de repente un sombrío
+rincón de su memoria, balbuce:</p>
+
+<p>&mdash;¡Es verdad!</p>
+
+<p>&mdash;¡Pues claro, mujer! ¿Adónde mejor has de
+ir...? Aquel palacio es tuyo: allí eres tú la
+reina.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, anda...</p>
+
+<p>Un movimiento vigoroso de intensidad se
+reproduce en el espíritu de la moza, como si
+se abriese más engrandecido que nunca. Se
+agolpan en él las impresiones olvidadas, las
+evidencias esclarecidas, la muda historia de
+una triste juventud.</p>
+
+<p>Ve Dulce Nombre cómo se desenlaza, en un
+repente brusco, el largo proceso de su pasión,
+y no sabe si pertenecen a su vida estas horas
+febriles; los pensamientos, sordos y nublados,
+se le despiertan lentamente al sabor de su
+misma acidez; y de la confusión desgarradora
+surge de pronto el recuerdo de Nicolás, del
+enamorado infeliz.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos&mdash;repite acelerada la joven.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span></p>
+
+<p>Un soplo de alegría la conforta; ya no siente
+la pesadumbre material: va de prisa al lado
+del pastor, hollando los retales de luna que
+tiemblan en el suelo...</p>
+
+<hr class="tb" />
+
+<p>&mdash;El señor está en el jardín&mdash;les dice Rosaura,
+muy sorprendida cuando llegan a la
+casona.</p>
+
+<p>&mdash;Vete&mdash;ruega Dulce Nombre a su acompañante&mdash;y
+avísale que le llamo...; no le quiero
+asustar.</p>
+
+<p>Orea el solariego su martirio por una senda
+de acacias, desvelado a pesar de la vigilia reciente,
+y piensa con angustia indecible en la
+necesidad de un viaje sin retorno, una ausencia
+que dure; no podría resistir la pena cegadora
+de ver a la amada llenando de hermosura
+los días felices del rival.</p>
+
+<p>Mira, desfallecido, el dintorno ingente de su
+casa, la torre maciza, el escudo infanzón que
+de nada le sirven en su reciedumbre material.
+Aún le juzga originario de la velada dolencia
+que a él le consume, siempre encubierto con<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span>
+la pesadez de los blasones, amordazado para
+amar y vivir.</p>
+
+<p>Imagina otra vez que padece el maleficio de
+una herencia morbosa, llena de culpas y dolor.
+Y se vuelve con menos inquietud a contemplar
+la tierra amiga, extendiendo el cariño
+a cuanto le rodea: las llosas de sembradura,
+las brañas de pasturaje, los linderos del bosque,
+la huerta, el rebujal. Aunque no fuera
+suyo lo querría fatalmente, con sensuales apetitos
+de montañés... Pero es necesario separarse
+del terruño y del solar. Hornedo es otra
+criatura que se dice esta noche, sin valor:
+&mdash;¿Adónde iré?</p>
+
+<p>Está muy indeciso. Ha fijado la vista en el
+cielo y la detiene con obstinación, como si
+buscase hospitalidad en las montañas de la
+luna, cuando se acerca Gil a darle un recado
+incomprensible.</p>
+
+<p>Se trasmuta el semblante del caballero. Sonríe
+el pastor enseñando las encías; el gozo se
+le esparce por toda la cara al responder a
+Dulce Nombre un instante después:</p>
+
+<p>&mdash;Ya viene.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span></p>
+
+<p>Ella concluye, fervorosa:</p>
+
+<p>&mdash;Gracias; Dios te bendiga.</p>
+
+<p>Y se dirige al encuentro del padrino, aunque
+ya no le llame así ni en el último pliegue de su
+conciencia.</p>
+
+<p>Bajo el toldo de acacias se reunen, encima
+de esas flores castas y finas que nacen pródigas
+en los caminos.</p>
+
+<p>De lo que habla la mujer no se oye más que
+un arrullo. Luego ella, con los labios heridos
+por la fiebre, se inclina sobre las manos de
+Nicolás.</p>
+
+<p>La levanta él, deslumbrado, receloso. ¿Es
+verdad todo aquéllo...? ¿Tanto se muda la
+suerte en el curso de pocas horas...? Viene
+Dulce Nombre a pedirle sostén y amparo; y
+viene desamorada, vencida... No la puede engañar.</p>
+
+<p>&mdash;¡Si tú supieras...!&mdash;balbuce tembloroso.</p>
+
+<p>-¿Qué?</p>
+
+<p>&mdash;El gran secreto de mi vida.</p>
+
+<p>&mdash;Lo he sabido.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cuándo?</p>
+
+<p>&mdash;Hace mucho tiempo&mdash;supone la moza, en<span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">[277]</a></span>gañada
+por la fantástica sucesión de las emociones.
+En seguida añade:&mdash;¡Ah, no, no...!
+Desde ayer.</p>
+
+<p>&mdash;¿Lo comprendes bien, en toda su magnitud?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y qué dices?&mdash;pugna el hidalgo, perdido
+de ansiedad.</p>
+
+<p>&mdash;Que yo te querré...</p>
+
+<p>&mdash;¿Como a un padre?</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;afirma ella resueltamente&mdash;; ¡como a
+un hombre!</p>
+
+<p>La voz y el rostro de la muchacha han perdido
+su nube dolorosa; las palabras, entrañables,
+se le encienden con una fuerza enorme y
+tranquila: su corazón se depura, enérgico,
+frente a la nueva esperanza.</p>
+
+<p>El señor de Luzmela, extenuado por las ambiciones,
+loco de ventura, está leyendo su destino
+en la altanería de aquellos ojos rubios que
+se le descubren inmensos y leales.</p>
+
+<p>Llega Dulce Nombre plenamente hasta el hidalgo
+con los aromas ásperos del ansar y el
+salvaje aliento de las montañas; acude en<span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">[278]</a></span>vuelta
+en la divina armonía de la noche; trae
+pegado a las sienes el cabello crecido por las
+raíces, que le brilla como una corona mojada
+de sudor.</p>
+
+<p>Y Nicolás recibe en sus brazos a la mujer
+con silencioso frenesí...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg278.png" width="200"
+height="80" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+
+<hr class="chap" />
+
+
+
+
+<h2>ÍNDICE</h2>
+
+
+<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obras">
+
+<tr>
+ <th colspan="2">PRIMERA PARTE</th>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td colspan="2" class="tdr">Páginas</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#I1">El molino del ansar</a></td>
+ <td class="tdr">7</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#II1">Dulce Nombre</a></td>
+ <td class="tdr">17</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#III1">Los copos de las horas</a></td>
+ <td class="tdr">27</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IV1">Almas torcaces</a></td>
+ <td class="tdr">37</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#V1">El eterno manantial</a></td>
+ <td class="tdr">49</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VI1">La penitencial</a></td>
+ <td class="tdr">53</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VII1">Cada cual con su cruz</a></td>
+ <td class="tdr">65</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VIII1">Las cumbres del deseo</a></td>
+ <td class="tdr">73</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IX1">Las alas de la paloma</a></td>
+ <td class="tdr">81</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#X1">La cautiva</a></td>
+ <td class="tdr">89</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#XI1">La mano de nieve</a></td>
+ <td class="tdr">95</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#XII1">Centella de amor</a></td>
+ <td class="tdr">107</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <th colspan="2">SEGUNDA PARTE</th>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#I2">El puñal en la herida</a></td>
+ <td class="tdr">119</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#II2">Surcos y treguas</a></td>
+ <td class="tdr">129</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#III2">Cualquiera tiempo pasado fué mejor</a></td>
+ <td class="tdr">137</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IV2">El caballero de la gleba</a></td>
+ <td class="tdr">149</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#V2">Los senderos de la muerte</a></td>
+ <td class="tdr">163</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <th colspan="2">TERCERA PARTE</th>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#I3">La hija</a></td>
+ <td class="tdr">171</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#II3">El retrato</a></td>
+ <td class="tdr">177</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#III3">Fraternidad</a></td>
+ <td class="tdr">187</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IV3">Renunciamiento</a></td>
+ <td class="tdr">197</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#V3">Alba de luna</a></td>
+ <td class="tdr">209</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VI3">El papel azul</a></td>
+ <td class="tdr">217</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VII3">La libertad</a></td>
+ <td class="tdr">225</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VIII3">En los nidos de antaño</a></td>
+ <td class="tdr">237</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IX3">La noche encubridora</a></td>
+ <td class="tdr">255</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#X3">El faro rojo</a></td>
+ <td class="tdr">265</td>
+</tr>
+
+</table>
+
+<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 44529 ***</div>
+</body>
+</html>
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+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
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+in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES.
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+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
+eBook #44529 (https://www.gutenberg.org/ebooks/44529)
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+The Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Dulce Nombre
+
+Author: Concha Espina
+
+Release Date: December 27, 2013 [EBook #44529]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DULCE NOMBRE ***
+
+
+
+
+Produced by Carlos Coln, University of Toronto and the
+Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net
+(This file was produced from images generously made
+available by The Internet Archive/Canadian Libraries)
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+ Nota del Transcriptor:
+
+
+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
+
+ Pginas en blanco han sido eliminadas.
+
+ Letras itlicas son denotadas con _lneas_.
+
+ Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas)
+ han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal.
+
+
+
+
+ DULCE NOMBRE
+
+
+
+
+ Es propiedad de la autora. Derechos de reproduccin y traduccin
+ reservados para todos los pases, comprendidos Suecia, Noruega y
+ Rusia.
+
+ Copyright 1921 by Concepcin Espina y Tagle.
+
+ Hechos los depsitos que marca la ley para las repblicas
+ americanas.
+
+ ARTES DE LA ILUSTRACIN, Provisiones, 12.--Madrid
+
+
+
+
+ CONCHA ESPINA
+
+
+ DULCE NOMBRE
+
+ (NOVELA)
+
+
+ [Ilustracin]
+
+
+ GIL BLAS
+ RENACIMIENTO
+ SAN MARCOS, 42
+ MADRID
+
+
+
+
+OBRAS DE CONCHA ESPINA
+
+
+_La Nia de Luzmela_ (novela, 2. edicin).
+
+_Despertar para morir_ (novela, 3. edicin).
+
+_Agua de nieve_ (novela, 3. edicin).
+
+_La Esfinge Maragata_ (novela premiada por la Real Academia Espaola,
+3. edicin).
+
+_La Rosa de los Vientos_ (novela, 2. edicin).
+
+_Al amor de las estrellas_ (Mujeres del Quijote).
+
+_Ruecas de marfil_ (novela, 1. edicin).
+
+_El jayn_ (drama en tres actos premiado por la Real Academia Espaola).
+
+_Pastorelas._
+
+_El metal de los muertos_ (novela, 2. edicin).
+
+_Dulce Nombre_ (novela).
+
+
+TRADUCCIONES
+
+Al ingls:
+
+_La Esfinge Maragata._ _La Rosa de los Vientos._ _El jayn_ (novela).
+_El metal de los muertos._
+
+Al alemn:
+
+_La Esfinge Maragata._ _El jayn_ (drama). _El metal de los muertos._
+
+Al italiano:
+
+_El jayn_ (drama y novela). _Al amor de las estrellas_ (mujeres del
+Quijote). _Pastorelas._
+
+Al francs:
+
+_La Esfinge Maragata._
+
+
+EN PREPARACIN
+
+_Vaqueiros de alzada_ (novela).
+
+
+
+
+PRIMERA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+EL MOLINO DEL ANSAR
+
+
+--Oye, molinero!
+
+Volvise a escuchar Martn Rostro.
+
+--Qu hay?
+
+--Necesito hablarte.
+
+Como era don Ignacio Malgor el que le llamaba, y con acento un poco
+extrao, el molinero acab de erguirse sobre el _cimadal_.
+
+--Cuando quieras.
+
+--Dnde?
+
+--Pues... aqu.
+
+--No vamos a entendernos con este ruido.
+
+Observ Martn un instante al indiano, presintiendo algo inslito en la
+conferencia. Vigil con mirada solcita el local, y pregunt:
+
+--Es un asunto largo?
+
+--Segn...
+
+Una mujer, sosegada y madura, teje su calceta a un extremo del saln,
+sentada en un celemn puesto del revs. A pocos pasos de ella, una
+joven, nia por las trazas, endeble y menuda, se apoya en el muro,
+obstinada en mirar cmo surte la harina amarillenta desde el _estrangol_
+hasta el cesto de baas, hondo y reluciente, a medio colmar.
+
+--Poco tienes que decir, Tomasa--pronuncia la tejedora:
+
+--Poco... y usted?
+
+--Yo, menos, hija; pero... no falta quien platique.
+
+--No.
+
+Se vuelven a un tiempo hacia los dos hombres acodados sobre el derrame
+de una ventana, en ntima conversacin, lo ms lejos posible de las
+muelas.
+
+--Se me hace--insina la moza con un gesto elocuente--que estn
+apalabrando a Dulce Nombre.
+
+--Mujer, tan de spito?
+
+--Vaya!
+
+--Pero, de verdad la quiere ste?
+
+--As dicen.
+
+--Con buen fin?
+
+--Ya lo veremos.
+
+--Y Manuel Jess?
+
+Se encoge Tomasa de hombros; por su semblante desgraciado y turbio pasa
+un temblor arisco.
+
+--Qu s yo!
+
+Alfonsa, que tiene cada en el regazo su labor, suspira levantndola; se
+le acerca la joven, y continan hablando, envuelto su murmullo en el
+ronco estrpito de la molienda.
+
+Anchurosa es la habitacin, clara y desnuda, con luces a tres fachadas;
+los aparatos molineros ocupan el cuarto muro alzando su maderaje de
+nogal, que se dora con el polvillo tenue del maz; algunos bancos toscos
+orillan las paredes, y clarean tambin, lo mismo que el solado de
+madera. Toda la cuadra se viste con el tul caliente y balsmico,
+producido por la trituracin.
+
+Este molino del ansar, el ms importante de la comarca, seero y
+orgulloso en la mies, tiene dos pisos. En el de arriba se oyen ahora
+pasos y trajines matinales: alguien canta y asea las habitaciones
+convertidas en hogar.
+
+Fuera, los rboles, densos y centenarios, se alejan del edificio y huyen
+por la lera del Salia, perdindose de vista camino de una hoz. El valle,
+estrecho y profundo, linda con las montaas eminentes, sin ms salida
+que el escobio por donde el ro baja hasta la mar: de aquel lado norteo
+suena el Cantbrico detrs de las cumbres, cuando las galernas enfurecen
+las playas y el viento del Norte rola devastador.
+
+A lo largo de esta serrana verde, alta y misteriosa, van los
+pueblecillos estirndose encima de la vega, comunicados entre s por un
+camino real: Paresa, Luzmela, Rucanto, Cintul, con otros vecindarios
+reducidos, labradores, apacibles, constituyen la vecindad comarcana,
+humedecen sus huertos en las mismas regonas montaraces y se tienden
+unos a otros, para ms ntima ayuda, los atajos y las camberas.
+
+Algunos solares infanzones, desmerecidos la riqueza y el poder, solivian
+el escudo en estas montaas ilustres por su historia independiente, que
+ha venido a ser para la raza un penacho y un blasn.
+
+Y todo el hechizo del paisaje, su hermosura y su altivez, circuyen al
+molino, como un halo, en esta maana del otoo, melanclica y tarda,
+mientras Ignacio Malgor le dice a Martn junto a la ventana:
+
+--Pues s, molinero; me gusta mucho tu hija y la quiero para m.
+
+--Como Dios manda?
+
+--Naturalmente!
+
+Turbado y seducido call Martn. La pausa le di tiempo a recordar su
+condicin cautelosa de montas; echse la boina a un lado con
+movimiento nervioso, y repuso:
+
+--Le doblas la edad.
+
+--Aun te quedas corto: he cumplido los cuarenta.
+
+--Ella diez y seis.
+
+--Por eso me gusta.
+
+--Y por lo galana, lista y noble.
+
+--Tambin.
+
+--Vale un Potos.
+
+--Yo soy rico...
+
+--Tendrs que esperar; la moza est en flor.
+
+--Traigo prisa, molinero.
+
+--Y si ella no te quiere?
+
+--Eso es cuenta tuya.
+
+--Cmo?
+
+--S; nadie mejor que t la puede convencer.
+
+--ndame aquerenciada con Manuel Jess.
+
+--Amoros de rapaces... bah!
+
+Hay otro silencio.
+
+Los dos hombres miran cmo fluye el agua de la presa debajo de la
+ventana.
+
+A la linde bulliciosa de la corriente un cauce ondula su cabellera en
+una inclinacin dulce y pensativa.
+
+--Qu me dices?--pregunta Malgor, cansado de aguardar.
+
+--Qu te voy a decir...? No lo s. Esta hija es lo nico que
+tengo...!
+
+Tiembla lacrimosa la voz del padre. Al indiano le roe la duda de si
+aquella ansiedad es marrullera o es emocin.
+
+--No te la quito--promete--; vivir cerca de ti.
+
+--Pero no la puedo obligar a que te quiera. Si buenamente lo
+consigues...
+
+--Aydame t.
+
+Hace Martn un gesto desanimado y recorre con la mirada el vero del
+cauce.
+
+--Te regalar el molino con todas sus pertenencias; dotar a la
+nia--murmura el pretendiente.
+
+--Esta fbrica--responde el molinero sin pestaear, con imperceptible
+inquietud--vale diez mil duros.
+
+--No importa.
+
+--Y la huerta dos mil.
+
+--As valiera ms.
+
+--Traes mucho dinero, eh?
+
+--Si me sirve para ser dichoso!
+
+Ahora es Martn el que observa a su amigo, dudando que el oro no
+contribuya siempre a la dicha.
+
+--Har lo que pueda en tu favor... sin ningn inters.
+
+--Pues vale mi palabra tanto como una escritura; ya lo sabes: el molino
+es tuyo si Dulce Nombre es ma.
+
+Se incorpora el aldeano, muy derecha la postura y entonada la voz.
+
+--Desde que me le arriendas, casi de balde me le das... Soy pobre y
+agradecido... Pero la hija no te la vendo!
+
+--Hombre, no lo tomes as! Te quise ayudar con la baratura de la finca
+sin conocer a la muchacha; juntos anduvimos a la escuela y siempre te
+guard ley.
+
+--Como yo a ti.
+
+--Si al procurar mi felicidad trato de hacer la tuya, no me parece que
+te ofendo.
+
+--Claro que no...! Pero la gente es muy sospechosa y a ninguno de los
+dos nos conviene que se trasluzca lo que hablamos aqu. Dirn, si a mano
+viene, que trafico yo con la hija, y eso ni por todo el oro del
+mundo...!
+
+Est el molinero muy arrogante, las manos en los bolsillos, la cabeza
+levantada, puestos los ojos con desdn en la espina del monte; es alto,
+cetrino, canoso, tiene la expresin cuidadosa y perspicaz, el aire
+displicente y seoril. A su lado, Malgor, de la misma estatura, ms
+grueso, la cara enrgica, muy plida, el cuerpo algo vencido, mira al
+campo, tambin, y siente que toda la melancola del paisaje resbala
+hasta su corazn.
+
+De la otra punta de la sala llega un aviso adelgazado bajo las
+palpitaciones de la faena:
+
+--Martn, ven a maquilar!
+
+--Ya voy.
+
+El indiano le detiene con visible anhelo.
+
+--Volver maana por la contestacin.
+
+--Tan pronto?
+
+--Lo que ha de ser, cuanto antes; no tengo paciencia.
+
+--Y de lo hablado, guardars el secreto?
+
+--Puedes estar tranquilo.
+
+Aun vacila Martn.
+
+--No vengas; ser mejor que nos veamos anochecido, en el ansar, junto al
+puente de Cintul.
+
+--Muy bien.
+
+Los garrotes de Tomasa y Alfonsa aguardan en colmo. Las dos mujeres
+reciben al molinero llenas de curiosidad, entre alusiones y sonrisas.
+
+Pero l, impvido y socarrn, se vuelve hacia el nio que ha llegado con
+su cesto de grano rubio, lo vierte en la tolva y hunde en ella el
+maquilero para cobrar.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+II
+
+DULCE NOMBRE
+
+
+All va el pretendiente, meditabundo, un poco triste; camina despacio y
+se detiene con frecuencia, como si tirase de l la voz juvenil que canta
+en el molino, una voz ardiente y pastosa de mujer que aduna su encanto
+con la endecha cristalina del ro, las vibraciones armoniosas del aire y
+el suspiro de las hojas holladas en el sendero.
+
+El acorde profundo y manso de este cantar sacude a Malgor en todas las
+fibras de su alma.
+
+Se vuelve desde la penumbra del arbolado a contemplar el molino, y ve
+cmo Dulce Nombre, sin soltar de los labios la cancin, procura dirigir
+el rumbo de una osada trepadora, dominante por las alturas del piso
+donde habita la molinera.
+
+Tal vez con el rabillo del ojo soslaya la nia su inters hacia el
+indiano, tan madrugador por los ambages de la selva. Ignora si aquel
+hombre sale de la fbrica, pero sospecha que ronda los contornos con
+enamorada intencin. Para esta clase de suspicacias ninguna mujer cabal
+suele ser torpe, y en la molinerita corren parejas la comprensin y la
+hermosura.
+
+No olvida la tarde estival, reciente an, de su conocimiento con Malgor.
+Estaba Dulce Nombre acompaando a su padrino en la torre de Luzmela
+cuando lleg el indiano.
+
+--Qu bonita ahijada tienes!
+
+--Ya lo creo... No la conocas?
+
+--La he visto de lejos, como a las estrellas.
+
+--Y ahora, qu te parece?
+
+--Incomparable!
+
+--Es hija de Martn.
+
+--Lo s: puede estar orgulloso.
+
+--Tambin yo, que la tuve en la pila bautismal y adivinando su belleza
+la llam Dulce Nombre.
+
+--Dulce Nombre!--repiti el indiano con embeleso.
+
+Poco tard la nia en retirarse, azorada bajo el chaparrn de los
+piropos y temiendo cohibir a los dos amigos con su presencia.
+
+Desde entonces recibe los homenajes del indiano, silenciosos, en miradas
+elocuentes y en paseos por las cercanas del molino. Oye decir que
+Malgor la juzga sin rival por lo hermosa en la comarca, y siente
+clavados en su vida los deseos de aquel hombre como un terrible aguijn.
+
+Hoy le ve, detenido, contemplndola desde la orilla del ansar, en rara
+actitud de tristeza y resolucin, y presiente, de una manera vaga, que
+existe en aquella hora toda la fuerza decisiva de su porvenir. Qudase
+inmvil, roto con la voz el cantar, angustiada por los presagios que le
+acuden aciagamente desde todas las lontananzas, en el viento caluroso
+que deshoja los rboles, en la altura de las nubes trasfloradas de luz,
+en la claridad verde que se difunde por el campo: la maana entera se le
+sube al corazn lleno de augurios y ansiedades.
+
+Nunca hubiera sospechado la joven cosa maligna de aquellos minutos
+apacibles, de aquel da luminoso en la ausencia del astro paternal,
+difano por s mismo, abierto poco a poco con una divina candidez; el
+celaje levantado y sonriente, los horizontes claros y sensibles como si
+quisieran estrechar el valle en amorosa intimidad: as los montes
+aprisionan la vaguada en una cadena suntuosa y azul, ms entonado y
+profundo el color bajo la palidez serena de las nubes.
+
+Es que el brego, sin arreciar, sorbe las neblinas, purifica el
+ambiente, le templa y le colma de perfumes.
+
+Y Dulce Nombre no sabe cul puede ser el engaoso camino por donde la
+maana le oculte su traicin. Buscndole est, al parecer, con los dedos
+entre los rizos anchos y trigueos que se le enrubian por la raz, en lo
+alto de la frente y en la sien. Ha ido apartndose de la ventana con
+lentitud y se sienta ahora en el borde de su lecho recin mullido, muy
+pomposo, al uso de la aldea, vestido con telliza de flores. Despus que
+ha enredado mucho su cabello, sin peinar todava, deja caer las manos
+sobre la falda y permanece absorta, en la actitud impaciente del que
+espera y escucha.
+
+Percibe los ruidos familiares: el trajn de las muelas, el murmullo del
+ro, la bravata de un gallo, los indefinibles rumores del viento en la
+selva y en la mies. No descubre la temerosa novedad que aguarda, y se
+abisma en una inquieta meditacin.
+
+Piensa en su niez melanclica, sin madre, privada de ntimas
+expansiones, renovando cada noche en el molino la inspida tertulia,
+acudiendo a la torre de Luzmela diariamente para recibir una leccin. El
+padrino, Nicols de Hornedo y Esquivel, solo y taciturno, ms diestro en
+pedir alegras que en ofrecerlas, ense a la nia a leer y escribir con
+algo ms de gramtica y un poco de otras disciplinas intelectuales; pero
+no la supo acompaar a sentir ni acert a ver el opulento corazn que
+tena entre las manos: para l la ahijada era un juguete, un motivo de
+orgullo y diversin. La mimaba y la quera ciego de egosmo, sordo a las
+voces de aquella alma henchida de ternuras, ansiosa de confidencias y
+generosidades.
+
+Hasta que, durante el verano, Manuel Jess Ayuso, el seminarista
+estudioso de Cintul, mir audazmente las flavas pupilas de Dulce Nombre,
+y anunci que dejaba los libros. En vano la madre del mozo, viuda y
+msera, puso el grito en el cielo, desolada; cuando terminaron las
+vacaciones el estudiante no quiso volver al seminario y afirm su
+propsito de convertirse en labrador. Sus cinco aos de carrera le daban
+entre la gente cierto lustre; pero le ayudaban poco al trabajo material,
+y la bienhechora que le haba pagado los estudios, una dama vecina,
+culpable de formar sacerdotes sin vocacin, tuvo motivos para decir que
+Manuel Jess era un holgazn.
+
+Entretanto, Dulce Nombre se entrega con furia al goce de querer. El
+relativo pulimento de su inteligencia sirve de estmulo a la romntica
+pasin, y vive la nia en plena fiebre sentimental, trasoada y
+vibrante, medio loca por el cortejador que le dice musa del bosque, le
+hace versos ripiosos, y ronda el molino a la luz de la luna.
+
+Maravilla se le antoja a la muchacha esta realidad. Su novio es fino y
+guapo, sabe humanidades y latn, compone rimas y la quiere con exquisito
+amor; qu puede ella temer de otro hombre que pase, la mire y la
+encuentre hermosa?
+
+En sus labios vuelve a cuajarse el capullo de una sonrisa. Acrcase de
+nuevo a la ventana. Ignacio Malgor ha desaparecido bajo la fronda a
+medio deshojar.
+
+Por cierto que el indiano tiene una expresin honda y fuerte,
+inolvidable, una mirada profunda y decidida, no exenta de dulzura, que
+absorbe las cosas con dominio de posesin.
+
+La moza se estremece al recordarlo as y queda envuelta en una racha del
+aire tibio. Se le alborotan los bucles; las entradas rubias del cabello
+le resplandecen como una corona sutil; el busto, inclinado y flexible,
+tiene la pura morbidez estatuaria. En el rostro, moreno y oval, no
+muestran las facciones una clsica perfeccin, pero se iluminan con los
+ojos pardos, magnficos, orlados de pestaas densas y oscuras, y luce en
+ellos el iris unas chispas de oro penetrantes como lanzas, unas
+variaciones rtilas y misteriosas que son el mayor encanto de la
+molinera.
+
+El aliento del Sur remueve los aromas de las plantas, concentrados y
+agudos. Hay en el huerto vecino menta verde, malva real, flores de
+maravilla, rosas de te, madreselva y jazmn, que reviven y trascienden
+mediante la benignidad de la tmpora.
+
+Y a Dulce Nombre le perturban aquellas ondas de perfumes, casi
+violentas, unidas a las de su habitacin que huele a espliego y a
+membrillos.
+
+Est impaciente la nia; su mirada primaveral se hunde en el campo de
+una manera delicada y temerosa.
+
+De pronto calla el molino: se ha parado el rbol trasmisor; brota el
+silencio del fondo de la casa y se extiende por los alrededores con
+secreta delicia.
+
+Este sigilo despierta con doble intensidad otros naturales murmullos:
+los saetines que borbollan y gorjean, el ro que se va melodioso, el
+alma del bosque gimiente en los rboles y en las hojas; y dentro de la
+fbrica el jadeo brusco de un reloj, el latido de unos pasos que suben
+la escalera y se adelantan por el gabinete.
+
+--Qu haces?--pregunta Martn a su hija, un poco trmulo.
+
+--Nada.
+
+--Cmo nada?
+
+--Estoy... escuchando.
+
+--Y qu escuchas?
+
+--Qu s yo...! Las voces del viento.
+
+--Pues oye una cosa que yo te diga.
+
+--S? Una cosa...? Ay!
+
+--Qu?
+
+--No; no la quiero saber.
+
+--Te da susto?
+
+--Calla, por Dios!
+
+Retrocede ante la noticia que augura. Trata de huir y el padre la sujeta
+con suavidad.
+
+Ella afronta la revelacin; hubiera querido que la hora se eternizara
+sin descubrir aquel secreto, y no obstante le desea conocer.
+
+Est blanca, temblorosa. Tiene marchito el color fuerte de los labios,
+calientes las yemas de los ojos.
+
+--Qu es?--murmura.
+
+Comienza Martn a susurrar, persuasivo y halagador; parece que suplica,
+y manda: no consulta las proposiciones del indiano, sino que las pondera
+a la vez que se entusiasma con la suerte envidiable de la novia.
+
+Una respuesta indiscutible se desprende de aquel discurso; pero Dulce
+Nombre, sin hablar, mueve la cabeza con obstinacin, mientras un trino
+melodioso rompe el silencio en el vano de la ventana: ligera y alegre
+cruza por el aire una golondrina.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+III
+
+LOS COPOS DE LAS HORAS
+
+
+Vuelve a andar el molino; crece el da muy despacio para la inquietud de
+la enamorada, que entra y sale cien veces en el local donde los humildes
+cosecheros se turnan esperando su molienda.
+
+Le parece a Dulce Nombre que en todos los semblantes hay una expresin
+reveladora, que los murmurios, apagados entre el ronquido de las
+piedras, estn llenos de insidias y averiguaciones.
+
+No se equivoca. Por los contornos del valle corre ya la noticia de que
+el indiano se quiere casar con la nia de Rostro. Nadie pone en duda
+que ella acepte o que el padre no la obligue al casamiento: menuda
+boda!
+
+Se habla de Manuel Jess con lstima y desdn: para eso ahorc los
+libros...? Pobre infeliz...!
+
+Y comntase la fortuna loca de la muchacha.
+
+--Bonita es, pero otras lo son ms... Criada sin madre y con poco rigor,
+muy hecha a satisfacer su gusto, enseada por don Nicols en libros y
+finuras que no le pertenecen... Para seorita, que hubiese elegido el
+indiano a la de Barreda.
+
+--Mujer, no compares!--protesta Gil, un pastor embelesado por la
+molinerita.
+
+--S comparo, s--replica Tomasa, muy tozuda--; la de Barreda no tiene
+dote, pero es una seora de principios.
+
+--Con treinta aos lo menos.
+
+--Para don Ignacio ms aparente que esta otra.
+
+--Por la edad.
+
+--Y por la educacin.
+
+--Mira, no le des vueltas: Dulce Nombre lo tiene todo. Es guapa,
+graciosa, tan aguda que siente crecer la lana de los corderos, brotar
+las flores en el campo y caer los copos de las horas.
+
+--Pues no has dicho t nada!
+
+--Sabe de lectura y de oraciones; sabe hablar y rer mejor que nadie en
+el mundo.
+
+--Echa, echa...!
+
+--Lo cierto es--interviene Alfonsa, sin levantar los ojos de su
+tejido--que esta chiquilla de Martn se lleva los corazones. Yo no
+entiendo de hermosuras, pero tiene un mirar que todo lo consigue.
+
+--Eso!--afirma Gil, impetuoso--yo he estado en Madrid... Imagnate si
+habr conocido mujeres...! Y en frica, al trato con las moras, que
+lucen los ojos ms atroces del mundo; pues no los he visto nunca, jams,
+como los de Dulce Nombre: las chispas de luz que le resplandecen a la
+vera de las nias no son cosa de criaturas humanas.
+
+--Ay, hijo, qu exageraciones!--interrumpe la envidiosa--. De todos
+modos, esa iluminacin que dices no se enciende para ti; la has visto
+por casualidad.
+
+--La he visto como t ves al sol, que tambin sale para las vboras.
+
+--Lagarto!
+
+--Vaya, vaya; no os acaloris, que est de Sur--recomienda Alfonsa,
+cachazuda, entre los dos porfiadores. Vuelve al molino, como Tomasa, con
+un deseo invencible de saber, y teme que la discusin malogre su
+curiosidad.
+
+Ambas mujeres han contado en Luzmela y Paresa la entrevista madrugadora
+del indiano con Martn, y se conjetura el secreto de aquella visita,
+vislumbrado al travs de muchos detalles elocuentes.
+
+Porque Malgor iba en su tlburi a media maana por la carretera, muy
+afanoso, y el chaval que le sirve dijo luego que su seor se haba
+detenido en Cintul para tener una larga conferencia con la madre del
+seminarista.
+
+Volvi a Luzmela el pretendiente, dej el cochecillo en su casa y subi
+a la torre, donde estuvo de palique con don Nicols hasta cerca de las
+dos. Rosaura, la mayordoma del hidalgo, le cont a la panadera que los
+amigos haban discutido con mucha tenacidad. Fuse Malgor desde all a
+ver al seor cura, sin permitirse un descanso para comer. El cartero le
+encontr en la rectoral; como ya estaba imbudo por los rumores
+populares, se fij en que don Ignacio tena los ojos febriles y muy
+acentuada la palidez, y le pareci conveniente divulgar tales
+observaciones mientras reparta la correspondencia....
+
+Dirase que el brego, caliente y murmurador, aventaba en los poblados
+las noticias metindolas entre las ranuras de las ventanas,
+arrastrndolas por las mieses, alzndolas hasta los invernales. Del
+monte viene Gil y ya sabe de aquella novedad lo mismo que la gente del
+llano.
+
+Y parece que las suposiciones y los descubrimientos deben hoy arrumbar
+con las aguas del molino y patentizarse en las roncas espumas. As los
+labrantines que tienen un celemn de grano acuden a formar vido rolde
+en torno a los manaderos de la harina.
+
+Las palabras y las ruedas zumban en el saln bajo el polvo del maz; en
+el canal bulle el rebalaje y saltan las chispas del rodete poblando de
+sones extraos toda la fbrica; silbidos y cuchicheos, estertores y
+arrullos que se extienden como un canto fuerte y misterioso encima del
+edificio.
+
+Siente Dulce Nombre que todo aquel tumulto la persigue, busca, sin saber
+dnde, algn consuelo, y sube una vez ms a su dormitorio: en la
+incertidumbre de aquel da ha registrado los rincones familiares con
+loca impaciencia, sin que le sirvan de refugio.
+
+Se abre al ocaso una de sus ventanas sobre el ro y a ella se acoge,
+atrada desde el cielo por la hendedura roja que el occidente descubre.
+
+Est el aire templado y limpio, llena la hora de sublime placidez y
+recibe la nia una secreta esperanza de aquel celaje roto bajo el cual
+agoniza el sol: no sabe que la belleza de las cosas vive en ella misma
+como un reflejo inmortal; pero intuye, vagamente, el poder de la divina
+gracia, y se entrega a su influjo con anhelo sobrehumano.
+
+Las nubes luminosas del poniente levantan hacia s aquel abrumado
+corazn, y Dulce Nombre recobra un poco de serenidad. Est segura de
+que no ha prometido nada a su padre; no, al contrario, le dijo con mucha
+firmeza:
+
+--Soy novia de Manuel Jess; no quiero a _ese seor_--. Una y otra vez
+repiti la misma negativa, sin or las splicas ni las reflexiones, sin
+atender, siquiera, a los mandatos.--Soy novia de Manuel Jess; no quiero
+a _ese seor_.
+
+Martn no logr arrancarle otra respuesta. Depuso el tono autoritario,
+nuevo en l, y acudi a los reproches:
+
+--Es la primera cosa que te pido... Yo me he sacrificado por ti; me pude
+casar y por no darte madrastra vivo sin mujer en los aos mejores de mi
+vida...
+
+Habl lleno de pesadumbre y amargura, con esa propiedad sobria y certera
+que el pueblo montas infunde a su lenguaje.
+
+La muchacha le atenda con la penetracin abierta y sensible propia de
+la raza. Iba sintindose culpable de rebelin y de ingratitud, pero su
+bro cantbrico la obligaba siempre a responder:
+
+--No quiero a _ese seor_.
+
+Y sus mismas palabras al sonar le daban la certidumbre de un argumento
+irrebatible.
+
+Acaso al padre le causaban idntica impresin. Por eso no lleg a recaer
+en el enojo; se mantuvo serio en la tristeza y dej a la nia para
+entregarse al trabajo. Hasta la hora de comer no volvieron a verse.
+Ninguno de los dos tena apetito y cambiaron las frases justas, sin
+aludir a la gran preocupacin que les acongojaba.
+
+Torn despus cada uno a sus quehaceres, huyndose en lo posible,
+silenciosos, cohibidos, temiendo encontrarse delante de la cena.
+
+Nunca haba sucedido aqullo. El padre, solemne y reconcentrado, fu
+para la muchacha benvolo de continuo, la cuid con solicitud, la dej
+hacer su gusto con frecuencia, mientras ella le trataba como a un amigo
+hurao y servicial a quien se conoce poco y se le quiere mucho.
+
+Ahora no sabe si le empieza a conocer y va a dejar de quererle. Se
+asusta de aquella situacin tan repentina y extraa y gozara empujando
+al tiempo, que la ha de resolver.
+
+Por la noche hablar con su novio desde el portel del huerto; le ha
+mandado un aviso, impaciente por confiarle su ansiedad y apoyarla en el
+tesn varonil: necesita que Manuel Jess la socorra pronto.
+
+Y no le espera como de costumbre en la ventana, o en el umbral por donde
+cruzan los veceros del molino: quiere verle con reserva, prdiga hoy de
+la cita solitaria que nunca le concede. Cae su huerto por detrs de la
+casa a la orilla del cauce, lindando con el bosque: es un lugar
+escondido muy favorable al amor.
+
+Dulce Nombre suspira con oculta zozobra; luego sube la mirada desde el
+campo regado, muelle y jugoso, y la envuelve en el ropaje del
+crepsculo, donde se apaga el da.
+
+Una mano se posa en el hombro de la meditabunda, que se estremece como
+si la despertaran.
+
+--Dice tu padre que bajes a maquilar; l tiene que salir.
+
+--A esta hora?
+
+--Eso parece.
+
+Y Tomasa, que sirve de emisario con harta diligencia, se queda mirando
+fijamente a su amiga, traspasndola con los ojos aviesos.
+
+Dulce Nombre apenas la ve; tiene la imaginacin en tortura; adnde ir
+su padre? Nunca deja el molino hasta que, despus de cenar, sale un rato
+a la taberna, ya suspendido el trajn.
+
+--Y Camila, qu hace?--pregunta, resistindose con interior desgano a
+caer en el bullicio del saln.
+
+Sigue Tomasa clavando su curiosidad en la molinera.
+
+--No lo s--responde.
+
+Es feucha, nerviosa, chiquita; se mueve con una inquietud resbalosa de
+reptil, en tanto que Dulce Nombre decide:
+
+--All voy.
+
+Y aun se queda un instante contemplando desde la ventana el cielo
+misterioso del anochecer.
+
+
+
+
+IV
+
+ALMAS TORCACES
+
+
+Antes de volver a la sala busca Dulce Nombre a Camila, una solterona de
+medio siglo, criada y gobernadora al mismo tiempo en aquel hogar.
+
+La encuentra en el corredor que une a la cocina con la cuadra molinera,
+en el piso bajo.
+
+--Adnde va mi padre?
+
+--Al pueblo debe ir, porque me ha pedido una blusa limpia.
+
+Con relacin al ansar el pueblo es Luzmela, el vecindario ms prximo,
+cabeza de partido en el valle.
+
+Camila, al responder, se cruza de brazos muy preocupada. Tiene ella la
+costumbre de abismarse en hondas cavilaciones por cualquier motivo y
+aquel da estn sucediendo cosas muy extraas: oye la buena mujer
+palabras sueltas que la perturban, sufre con la desazn de Martn y de
+la nia, y anda torpe, recelosa, llena de inquietudes.
+
+All se queda, en la oscuridad del carrejo, mientras la joven,
+pensativa, define:
+
+--Va a consultar con mi padrino.
+
+Y entra en el saln. De cerca la sigue Tomasa, avizora y entrometida.
+
+El coro de veceros se distribuye en el local donde arden ya dos lmparas
+elctricas, altas y flojas, incapaces de prestar un servicio adecuado.
+
+Las mujeres que llevan labor se sientan en sus garrotes bajo aquellas
+lgrimas de luz, y tejen o zurcen con bastante dificultad, en tanto que
+las lenguas se despachan a su gusto; los chiquillos retozan; algn mozo
+que vuelve del trabajo se hace all el encontradizo con la muchacha de
+su predileccin; acaso alguna vieja, medio dormida junto al _cimadal_,
+pasa las cuentas del rosario entre los dedos marchitos: es la hora de
+las crticas, de las oraciones y los cortejos.
+
+Y en el molino se explayan bien estas costumbres pueblerinas al influjo
+de la ocasin.
+
+La presencia de Dulce Nombre cort un poco el hilo de las plticas.
+Fuse la nia derecha hacia las tolvas para hacerse cargo del maquilero,
+y se qued as al margen de la concurrencia, con semblante distrado,
+procurando estar sola en medio de la gente.
+
+Muelen hoy las tres piedras y cada pueblo comarcano tiene en el local su
+representacin; pocas tardes se ve la acea tan favorecida. Los que han
+recogido su porcin de molienda se detienen, ronceros, aguardando a los
+dems para tener compaa en el retorno o pretexto de or lo que se
+murmura.
+
+Vuelven a hilvanarse las conversaciones en la ms apartada orilla de las
+muelas; Tomasa refiere alguna cosa con todo el secreto posible, y en
+otro grupo se lamenta una mujer de Rucanto.
+
+--Ya son cortas las tardes!
+
+--S--dice una coloera de Cintul--; se hace noche en un vuelo y estn
+medrosos los caminos.
+
+--Pues, mira, ah tienes buena compaa.
+
+Llega muy presurosa Encarnacin, la madre de Manuel Jess, posa el
+canasto de maz y descubre en el gesto, en las alusiones y en la
+sonrisa, los deseos que tiene de contar algo muy importante.
+
+Es una mujer enfermiza y trabajada, con restos de hermosura: tiene el
+acento algo brusco y una propensin a ablandarle en forma de sollozo.
+Est muchas veces hablando con aspereza y al roce de una emocin se le
+convierten las frases en gemidos.
+
+Hoy se muestra exaltada y gozosa. Su aspecto y sus ademanes han atrado
+en seguida la atencin general. Sabe que produce inters, y enfilando su
+garrote con el ltimo que lleg, dice jovialmente:
+
+--Buenas horas de venir eh? No he podido ms: estuve de negocios.
+
+Se estrecha un crculo a su alrededor; la comentada visita del indiano
+a Cintul acude a la memoria de cada uno; desde las tolvas se acerca
+Dulce Nombre a su pesar, y Encarnacin, que la aborrece, segn dicen,
+pone en ella los ojos con dulzura.
+
+--Pues s--aade--, estuve tratando del viaje de Manuel Jess.
+
+--El viaje...?
+
+--Se va...?
+
+--Vuelve a los estudios?
+
+Estas preguntas simultneas y lgicas se interrumpen bajo el peso de la
+inesperada contestacin:
+
+--Embarca para las Amricas.
+
+--Cmo?
+
+--Cundo?
+
+--Pero es verdad?
+
+En el mpetu de las interrogaciones suena ronca la de la molinera
+murmurando:
+
+--Qu dice?
+
+Hay una perplejidad angustiosa en estas dos palabras, que se extravan
+entre el mugido de la faena.
+
+Y de pronto Gil, sin permiso, diligente y previsor, empuja el tosco
+resorte que detiene el trabajo.
+
+Una paz benigna se establece en el molino; bajo el suelo discurre el
+agua borbollante, sopla el viento en el vano oscuro de la puerta.
+
+Sonre Encarnacin, pasea la mirada con altivez por el auditorio, y
+repite, muy despacio, llena de solemnidad:
+
+--Se embarca para las Amricas.
+
+--Pero quin?--porfa incrdulo el pastor.
+
+--Manuel Jess.
+
+--Y cmo ha sido eso?--arguye Alfonsa, con los brazos en jarras, en el
+colmo de la sorpresa. Todos los semblantes, todas las averiguaciones
+denotan el asombro, mientras las miradas buscan inquisitivas a Dulce
+Nombre, que se apoya en la pared junto a la coloera de Cintul.
+
+Es demasiado joven la novia para disimular; abre los cndidos ojos con
+descubierta desolacin, y tiene deshojadas las rosas de las mejillas.
+
+La madre del viajero se explica al fin, recrendose en la expectacin
+que produce y suscitando una lluvia de nuevas exclamaciones.
+
+--Lo que sucede es que esta maana, de manos a boca, fu don Ignacio
+Malgor a proponerme el embarque del hijo para Cuba. Quiere mandarle all
+empleado a su casa de comercio, con muchsimos duros al mes, pagado el
+viaje, los vestidos y cuanto necesite... Quedme de una pieza. Por
+m--le contest--, de mil amores, que para el campo no sirve y ya sabe
+que me colg los hbitos.--S, s--dijo, muy al corriente de todo. Pero
+como estaba el muchacho en el monte no pudimos convenir nada y hablamos
+de otras cosas buenas para m. Este seor pretende sacarnos adelante...
+No hay mal que cien aos dure...; bastante desgraciada he sido...
+
+La voz se le iba rompiendo en un tono de llanto. Un aire de
+estupefaccin mantena en suspenso las interrupciones latentes en el
+concurso, hasta que Gil abri camino a la impaciencia de todos:
+
+--Y Manuel, consiente?
+
+--S.
+
+Dulce Nombre no se haba desmayado nunca. Sinti que se le hundan los
+ojos y las piernas se le doblaban; un fro intenso y hmedo le apretaba
+las sienes.
+
+--Me voy a caer--se dijo.
+
+Pestae muy de prisa, irgui el cuerpo sostenido en el muro, se pas la
+mano por la frente. Y permaneci derecha: el esfuerzo de su voluntad la
+oblig a sonrer, mientras Encarnacin responda, observando a la
+muchacha, de reojo:
+
+--S, consiente; los hombres son as, como las veletas: no se puede
+contar con ellos...
+
+Callaba, con insidia, que el joven slo se hubo resignado a partir
+despus de una larga y trabajosa conferencia con Malgor.
+
+--Entonces, cundo es la marcha?--pregunta la vecina de Cintul.
+
+--La marcha? A escape. Con dinero todo se arregla en seguida. El barco
+sale de Torremar el diez y nueve: estamos a quince...
+
+--Pues chale un galgo a Manuel Jess!--interrumpe Tomasa, certera y
+alusiva--las cosas que se ven!
+
+Y Dulce Nombre, silenciosa, algo insegura, deja el apoyo del hastial,
+atraviesa el saln y con las dos manos finas y giles empuja el
+mecanismo de la faena.
+
+Vuelve a manar el polvo de maz por los tres buzones harineros, y a la
+muchacha le parece que esconde su espantoso quebranto en el ruido
+estridente de la masticacin. A su lado est Gil muy servicial; la mira
+y habla, pero ella no le entiende; hunde los dedos en la masa olorosa de
+la harina, los ojos en una visin ausente, los pensamientos en una
+tristeza insondable.
+
+En la otra punta de la sala revive la murmuracin, crecen los
+comentarios, y los habladores acaban por relacionar la prxima ausencia
+de Manuel Jess con los viajeros de cada familia. No hay quien no
+recuerde all con lstima y angustia a su emigrante: las playas remotas
+de Ultramar conocen bien a los mozos de esta leva que no se acaba
+nunca, de esta huda loca y triste, lejos de los campos espaoles.
+
+Recapacita la mujer de Cintul y le dice a Encarnacin:
+
+--Puede que tenga tiempo de mandar a mi hijo por el tuyo alguna cosa.
+
+--No est en Buenos Aires?--inquiere Antn el campanero, que se ha
+detenido en la acea a fumar un cigarro.
+
+--S.
+
+--No es la misma nacin.
+
+--Pues adnde va ste?
+
+--A la Habana.
+
+--Bueno; pero tambin cae a la banda de all.
+
+--Muy distante.
+
+--No es todo ello una repblica?--averigua Alfonsa, intrigada.
+
+El campanero, algo dudoso, tarda en responder.
+
+--Claro!--afirma Encarnacin con aplomo--. Por eso se ganan tantos
+caudales.
+
+--Mis hermanos--dice Tomasa--no han ganado all ms que la muerte.
+
+--Porque estaban comalidos como t--replica la madre del viajero,
+molesta contra el tono sombro de la joven.
+
+La cual, sin despedirse, toma su canasto y sale bruscamente a la
+oscuridad de los senderos.
+
+Magdalena, una vecina de Paresa que est esperando a otra, habla de un
+muchacho que tiene en Chile y pregunta si le podr ver Manuel Jess.
+
+--Para mi cuenta, no--responde el campanero, y Alfonsa arguye:
+
+--Quedar ms arriba esa poblacin.
+
+Lena, como la llaman en el valle, insiste:
+
+--Dificulto yo que el mi chiquillo no haya traspuesto por all: l,
+despus de andar muchos das por el mar, anduvo tambin en los trenes.
+
+--Escrbele que baje a la Habana--resuelve Alfonsa.
+
+Y Antn mueve la cabeza con inseguridad.
+
+--Me parece que es distinto el pas.
+
+Suenan sus frases limpiamente porque ha terminado la molienda.
+
+Dulce Nombre, que llenaba las tolvas sin cesar con la ayuda del pastor,
+ha despachado el ltimo cesto de la harina: se acab la jornada.
+
+Est la moza plida y grave con el maquilero en la mano, los ojos
+distrados, los labios serios y desdeosos.
+
+Ya no hay motivo para retardar el desfile, que empieza lentamente.
+
+La coloera de Cintul, va a salir con Encarnacin, cuando retrocede
+sta, posa el canasto y se dirige a Dulce Nombre:
+
+--No tengo yo la culpa de lo que pasa--alude con el acento lloroso--, es
+el destino: t naciste para seora.
+
+Le da un abrazo; la joven, hiertica y muda, se estremece sin contestar
+ni corresponder.
+
+Han desaparecido los veceros en la tiniebla de la noche y aun se rebulle
+Gil por el saln; repite la despedida, ofrece sus servicios, sacude el
+celemn, hasta que la molinera pronuncia, inmvil y extraa:
+
+--Vete con Dios.
+
+
+
+
+V
+
+EL ETERNO MANANTIAL
+
+
+Estn inapetentes los tres comensales y la colacin, silenciosa y
+ligera, se despacha en cinco minutos.
+
+Sale Martn, como todas las noches, del molino, hermtico el rostro,
+mesurado el ademn. Camila recoge los cacharros de la cena y no pregunta
+a Dulce Nombre qu se le pierde fuera de casa a tales horas; la ve
+atravesar el cortil, oye quejarse a la vilorta del huerto, comprende que
+la muchacha acude a una cita de amor, y se cruza de brazos con su
+natural sentimiento de cavilacin y pesadumbre. Ella quiere a la nia
+con blando corazn de abuela; se puso a cuidarla desde que la madre la
+dej en la cuna, y se derrite en intil desvelo por aquella juventud
+solitaria y briosa, llena de pasin: la muchacha es para Camila un
+secreto inviolable, un misterioso hechizo, la nica razn de vivir y
+padecer...
+
+Es el huerto breve y humilde, asurcano del bosque; tiene un plantel de
+legumbres, una colonia de rosales; macetas con semilleros, trepadoras
+que suben a la casa; el cercado es de espinos, la portilla exterior de
+madera gimiente como la del corral.
+
+En aqulla se para Dulce Nombre midiendo la sombra con los ojos fijos y
+empaados, rotos los pensamientos por el dolor. Ya deba estar all
+Manuel Jess, que nunca se hace esperar.
+
+Tienden las nubes su dosel oscuro sin el raudal celeste de los astros;
+los hlitos del viento se han dormido y en las ramas curvas de los
+rboles desfallecen las hojas antes de caer.
+
+Dulce Nombre se agita en la soledad esperando al que no llega, anhelante
+de amor y desconsuelo. A cada segundo pierde una esperanza; aguza el
+odo con el afn de sorprender unos pasos en la trocha que desde el
+ansar conduce hasta Cintul.
+
+Pero el ritmo secreto de la noche late con los arroyos desgajados de las
+montaas, con el ro que huye serenado y el tiempo que se filtra en los
+arcanos de la eternidad. Ningn otro rumor tiembla en el aire, y la
+sensacin de un estado transitorio oprime la conciencia de la moza:
+siente que el augusto ensueo de su alma fluye tambin, en el continuo
+deslizarse de las corrientes de la vida.
+
+En el reloj de Luzmela se abren las horas con unas campanadas apacibles:
+son las diez.
+
+--Qu tarde!--murmura la nia, y rompe a llorar con desesperacin
+infantil; le parece que est sola en el mundo, no arde en la noche ms
+estrella que la de su corazn!
+
+En el egosmo de su quebranto olvida la muerte silenciosa de las flores
+deshojadas al lado suyo, el temblor de las plumas abandonadas por el
+otoo en el seno de los nidos: la muchedumbre de tristezas consumidas a
+cada instante en el eterno devenir.
+
+Se dobla sollozando, convulsa, desmayadas las trenzas en los hombros,
+con la frente escondida entre las manos, y su queja late por las costas
+del ro, perdida en el murmullo de las aguas: es un tomo nuevo del
+dolor que va a nutrir los rugidos misteriosos de la mar.
+
+Aun se resiste Dulce Nombre a su fracaso; escucha con avidez, registra
+la sombra, lleva los ojos a las nubes como si buscase en sus repliegues
+la clave del enigma, y al fin retorna al molino en la ms cruel
+desolacin, sin comprender una palabra del oscuro libro de los cielos.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+VI
+
+LA PENITENCIA
+
+
+A la misma hora, en Cintul un hombre enamorado y voluntarioso morda su
+dolor, campo afuera, por el vero del ansar.
+
+Muchas veces tom un camino y otras tantas desanduvo los pasos: aquel
+hombre era Manuel Jess.
+
+Haba ofrecido a don Ignacio Malgor partir a la maana siguiente, y
+embarcarse en Torremar para Cuba a los tres das. Deseaba cumplir su
+promesa y no senta remordimientos por haberla empeado, aunque
+envolviera una renuncia al amor de Dulce Nombre.
+
+Lleg a este acuerdo despus de una batalla dolorossima entre la
+conciencia y la pasin, frente a extrao rival que abordaba el asunto de
+una manera inslita:
+
+--Los dos pretendemos a esa nia: yo me puedo casar con ella
+inmediatamente, rodearla de comodidades y de halagos, poner a su alcance
+los bienes de la tierra, y t?
+
+--Puedo slo hacerla esperar, mientras aguardo a ser labrador.
+
+--Y entonces?
+
+--Ser mi labradora.
+
+--Atada al yugo de tu pobreza?
+
+--S.
+
+--Envejecida y doliente como tu madre?
+
+--No lo s!
+
+--Imagnala esclava de las mieses, lavandera, leadora, con la hermosura
+perdida, los hijos desnudos, el cansancio en el alma, el tedio al pan de
+maz.
+
+--Me quiere.
+
+--Bien--dijo el indiano; y trat de sonrer, herido como estaba por el
+spero aguijn de los celos--. Te quiere hoy, con un amor de nia que no
+resistir las vicisitudes de la miseria.
+
+--Pero que ni se compra ni se vende--replic el mozo con orgullo, algo
+vaca la entonacin.
+
+--Sin embargo, yo le vengo a comprar.
+
+Estas palabras no eran viles porque las redima la amargura, un duelo
+noble y puro, confesado con generosa modestia.
+
+--Tengo dinero--aadi el hombre rico--y voy a ver si le puedo convertir
+en un poco de felicidad; pero voy a este nico deseo de mi vida
+honradamente, abiertos los brazos y el corazn: escucha.
+
+Habl con transparentes frases, con el acento persuasivo y hondo. Su
+riqueza era un mrito adquirido en heroica lucha contra la suerte; l
+fu un emigrante desamparado y msero; hizo fortuna sin daar el inters
+ajeno, y aquel oro tena un valor tan estimable y lcito como el de los
+blasones o el de la juventud: le quera negociar. Iba derecho a su
+ilusin con energa y franqueza. No tena tiempo que perder.
+
+--Pero hay otras mujeres--protest Manuel Jess, cautivado, no obstante,
+por aquella intrepidez clara y singular.
+
+--No hay otra para m; es tan nia, que aun puedo modelar su alma; es
+tan despierta y sensible, que acaso llegue a confundir la gratitud con
+el amor.
+
+Sigui diciendo cmo la tratara, con qu delicadezas y ternuras, con
+qu intenciones de hacerse perdonar el atrevimiento de ser feliz. Haba
+sido joyero muchos aos; pas los das trabajosos de la emigracin en el
+comercio de las piedras preciosas, manejando esmeraldas y zafiros,
+perlas y brillantes: sus dedos tenan la costumbre de guardar tesoros,
+de conocer las cosas bellas y pulcras. El contacto de los metales finos,
+de los cristales resplandecientes, le haban hecho artista y cuidadoso.
+Dulce Nombre sera para l como una joya, la ms cara del mundo.
+
+Bajo el imperio de aquella fuerte voluntad, Manuel Jess vea a la novia
+lucir en el estuche de un esplendoroso destino, y la perda lejana,
+brillante y libre igual que un astro, mientras se abran inesperados
+horizontes para otras vidas tristes que tambin adoraba el mozo. Hasta
+seis hermanitos suyos podan librarse de la esclavitud labradora; la
+madre, enferma, tendra descanso y remedio; el hogar arruinado lograra
+restauracin, y aquel monte dursimo para los brazos del estudiante,
+aquella mies esquiva y rebelde, se cambiaran por el comercio de alhajas
+valiosas en el oficio ilustre de lapidario; sometido a la rauda
+evocacin sentase ya preso entre anillos y cadenas de oro y esmaltes,
+impulsado a una existencia remota allende la mar.
+
+Y de pronto la memoria le recordaba con ntima lucidez a Dulce Nombre.
+Se ergua la imagen, combatientes las agudas lanzas de las pupilas,
+llena la voz de cosas enamoradas y pueriles, el talante gallardo, el
+gesto luminoso...
+
+--Qu me contestas?--repeta Malgor, intranquilo, leyndole en la cara
+las vacilaciones.
+
+Pensaba el novio en la cita prxima, la primera obtenida en una cmplice
+soledad.
+
+--Nada!--repuso, ciego de codicia y tentacin; y se qued sombro,
+callado, irreductible.
+
+Haba recibido la visita fuera de su casa por no tener dentro adecuado
+lugar, y se paseaban los dos hombres por una llosa cercada de abietes,
+hecha ya la recoleccin de su mies, con almiares de paja y los portillos
+en abertal.
+
+El terreno sube por el monte como toda la aldea de Cintul, dominando los
+contornos de la serrana, el valle y la hoz. Dobleces de la propia
+montaa esconden los dems pueblos comarcanos; en la hondura blanquea el
+molino del ansar entre el boscaje roto por el viento de octubre.
+
+Don Ignacio Malgor no se daba por vencido. Con una tenacidad
+imperturbable segua diciendo sus propsitos de una manera llana y
+rotunda: la voz se le iba con el brego, mansamente, como un rezo de los
+caminos.
+
+Ya salan los chiquillos de la escuela y algunos se paraban ansiosos en
+la rotura de la sebe. Manuel Jess reconoci a tres de sus hermanos
+puestos en guardia, sorprendidos y avizores. Poco a poco fueron entrando
+en la cortina, para jugar con los zuros abandonados de las panojas.
+Estaban mal vestidos, enseando las carnes cenceas bajo el deterioro de
+la ropa: tenan descalzos los pies.
+
+Dos mujeres cruzaron entonces por la brecha del seto, con pesados
+coloos en la cabeza, y tambin se quedaron paradas, indiferentes a su
+cansancio abrumador, llamando a los nios, como un pretexto para
+observar a los rivales.
+
+Eran Encarnacin y su hija Clotilde, una moza tierna y endeble que
+segua en edad al estudiante fracasado. La carga de lea le cubra las
+facciones, y slo se adivinaba su juventud por las trenzas rubias y
+desbordantes como espigas reventonas, pendientes sobre la espalda.
+
+De sbito la madre tir al suelo el haz de fajina, sentse en l y
+empez a limpiarse el sudor de la frente con el delantal, mientras desde
+lejos procuraba descubrir alguna resolucin en el aire lbrego del hijo.
+
+La muchacha, inmvil, monstruosa bajo su coloo, pareca una esfinge.
+
+En ella pona el hermano su atencin, lleno de lstima por aquel
+esfuerzo silencioso, y seguro de que Dulce Nombre trabajara as,
+malograda y fallida hasta envejecer, si no la rescataba un gran milagro.
+
+Los nios se acercaron a las mujeres, obedeciendo algo remolones, y como
+dijo la madre que haba descansado ya, le ayudaron los tres a cargar de
+nuevo con la lea.
+
+Iba la tarde consumindose; el austro, muy cado, se acostaba en el
+rastrojo de los maces. Las nubes ensombrecan la sierra galopando sobre
+la hoz, y se confundan con el ro escribiendo silenciosos renglones en
+el agua.
+
+Segua Manuel Jess escuchando siempre a Malgor, transido, impenetrable,
+sin apartar los ojos del grupo que formaban las dos coloeras y los
+nios. Vi a su madre levantar la carga otra vez, y not que a Clotilde
+al andar se le cimbreaba la cintura con un temblor angustioso, como si
+fuera a romperse. Los rapaces se alejaban volviendo la cabeza hacia su
+hermano con una expresin que l tuvo por una splica infinita. Y de
+repente mir a su rival con altivez, levant las manos a la altura del
+pecho como si tirase de algo muy recndito, y dijo una frase poderosa,
+arrancada de su corazn:
+
+--Me embarco sin ver a Dulce Nombre: lo juro... por ella.
+
+Una hora ms tarde bajaba Encarnacin al molino con la noticia en los
+labios y el contento en el alma. No senta la separacin de su hijo,
+imbuda por el gozo de verle marchar hacia una suerte feliz, arrebatado
+a la novia pobre, devuelto a la obligacin de proteger a la familia como
+cuando estudiaba para cura. Luego que la madre tom su desquite,
+presurosa y vengativa, sinti que era suyo el dolor de la enamorada;
+tuvo arrepentimiento de haberla hecho sufrir; quiso abrazarla y pedirla
+perdn: ya Dulce Nombre estaba insensible a todo lo que no fuera el
+tormento de su desengao.
+
+De vuelta a Cintul aun tena que padecer Encarnacin por sus ilusiones
+maternales; el hijo no vena a cenar; andaba solo y amargo por la orilla
+del pueblo; alguien le vi camino de la acea: iba, sin duda, a faltar
+a su palabra, a romper su compromiso con Malgor.
+
+Y era cierto que el mozo estaba a punto de rendirse; su carne obedeca a
+un misterioso imn, llevndole por los senderos conocidos en violenta
+lucha con los propsitos espirituales.
+
+Desde los confines del lugar meda con obstinacin una sola ruta: el
+recuesto, las praderas, un puente, la selva, y all le esperaba Dulce
+Nombre, en el huerto solitario. Le pareca escuchar la risa fogosa de la
+muchacha, su voz caliente engarzada en el suave tejido de los tonos, sus
+promesas acendradas y puras.
+
+En aquel momento senta por su novia una pasin a la vez dulce y
+terrible.
+
+Y bajaba ansiosamente al valle, tocaba en el ansar, volva a subir,
+huyendo de s mismo.
+
+As estuvo hasta que cuaj la noche y las montaas ms erguidas se
+cubrieron con el manto de la sombra.
+
+Empujado por el soplo de la oscuridad rond el molino desde el bosque,
+vi palpitar sus luces en la honda tiniebla, y se detuvo en las
+cercanas del huerto; senta un brbaro deleite en mortificarse all a
+dos pasos de la dicha, cuando era ms fuerte que nunca el aroma del
+monte y el viento haba volado como un guila a dormirse en las cumbres.
+
+Acaso un suspiro hubiese bastado para romper entre los novios el negro
+muro de la noche, a pesar del juramento prestado por Manuel Jess.
+
+Pero el llanto del ro se llev los sollozos de la nia sin que el
+amante los recogiese. Y la penitencia de aquel amor fu un secreto de la
+temblorosa penumbra.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+VII
+
+CADA CUAL CON SU CRUZ
+
+
+La torre de Luzmela domina el valle, fincada en un alcor entre el monte
+y el ro, al acoso del arbolado.
+
+Es un solar ilustre, empobrecido por el tiempo, habitado por un hombre
+triste y receloso. Nicols de Hornedo y Esquivel tiene treinta y cinco
+aos; es alto, membrudo, extravagante, sensible. Desciende por lnea
+directa de un matrimonio advenedizo que di mucho que hablar en la
+comarca porque hered el palacio y los bienes anejos sin ostentar los
+apellidos del linaje fundador, ni tener, en apariencia, derecho ninguno
+sobre las fincas.
+
+Una historia de amor, oscura y extraa, fu el origen de la herencia, y
+al travs de dos generaciones viene a ser Nicols el nico representante
+de la nueva familia que ya luce timbres de otros blasones montaeses.
+
+Aquella pareja intrusa, puesta en posesin de la casa, inesperadamente,
+por testamento del soltern don Manuel de la Torre y Roldn, tuvo una
+sola hija a quien despos un Hornedo arruinado y desaprensivo; de la
+muchacha naci un varn que hizo bodas con una seorita de Esquivel:
+stos eran los padres de Nicols. Murieron jvenes, y dejaron tan
+mermada la fortuna, que el hurfano logr apenas hacer sus estudios de
+abogado y conocer un poco la vida de la ciudad.
+
+No lleg a ejercer la profesin; una rara melancola, con tintes de
+aburrimiento y pesadumbre, le fu apartando de la sociedad, y acab por
+encerrarle en su casa de Luzmela, achacosa y decada, pero capaz an de
+mantener con vergonzante decoro al hidalgo sombro.
+
+Algo morboso existe en la huraa de este hombre, que se enternece por
+cualquiera emocin y muchas veces llora sin causas conocidas, abandonado
+al desahogo de la pena ignorada que le consume.
+
+l no sabe por qu se esconde ni cul es el motivo de su tristeza;
+siente un descontento profundo que le amarga la juventud, y al mismo
+tiempo una infinita piedad por todo cuanto vive y sufre: es un espritu
+visionario y silencioso que arrastra como un estigma los fermentos de
+pasiones y ansiedades ajenas.
+
+De continuo invoca el recuerdo de aquellos novios sin nombre legtimo,
+seores del palacio por misteriosa virtud; l, hijo de una labrantina
+soltera, vivi siempre favorecido por don Manuel de la Torre, que le
+hizo mdico y le di un lustre sospechoso de bastardo; ella se apareci
+en el valle siendo muy chiquitina, sin saber decir su procedencia.
+Regres don Manuel de una de sus frecuentes excursiones con la
+desconocida criatura de la mano, y en su casa la tuvo como un tesoro: se
+la conoca con el nombre dulce y significativo de _la nia de Luzmela_
+y nadie dudaba que no perteneciese a la misma sangre del aventurero
+seor, el cual, al morir, dej los caudales a sus protegidos, igual que
+si fuesen dos hermanos. Pero, despus de algunos episodios novelescos,
+la nia y el doctor se casaban con gran sorpresa de la gente, provocando
+un asombro y unas murmuraciones tan graves que no se han extinguido
+todava.
+
+Perduran los comentarios de aquella boda y aun se refieren sus detalles,
+con sigilo dramtico y escandaloso, a la vez que se envuelve a los
+protagonistas en un aura de reverencia y estimacin, y se guarda su
+memoria entre las ms queridas del pas. Vivieron enamorados y felices,
+seguros, al parecer, de su inocencia; fueron generosos y nobles con los
+tributarios del solar, y su recuerdo tiene un aroma de gratitud que se
+conserva entre las pginas remotas con interesante palidez, como en un
+libro una flor.
+
+Aquel perfume de simpata y de malignidad estremece al heredero de
+Luzmela con tenebroso delirio. Se juzga fruto de un pecado abominable y
+persigue con aciago deleite el secreto de la antigua pasin.
+
+Ha revuelto en centenares de ocasiones los viejos papeles de la casa,
+apuntes y escrituras, cartas de familia, alguna abandonada epstola de
+amor: el delito supuesto no parece.
+
+Y no obstante le busca Nicols en la sombra, a lo largo de su vida,
+obseso por la acidez insana de la tiniebla y el dolor, cautivo en su
+torre como un penitente de la enfermiza curiosidad.
+
+A nadie cierra su casa el solariego, y aun abre con demasa el flaco
+bolsillo a las necesidades de sus arrendatarios. La vecindad le quiere
+bien, le considera como a un amigo y le consulta en sus tribulaciones,
+aunque le mira con la vaga aprensin de que en l resurgen los
+remordimientos de una culpa lontana, acaso los vestigios de un crimen.
+
+Y Hornedo, al sorprender aquellas vacilantes suposiciones, se aisla cada
+vez ms, huye como un apestado, errabundo por el interior de su casa y
+por la soledad de sus huertos; si le visitan supone que le compadecen;
+si le abandonan siente el desdn como una herida mortal: as acrece su
+tragedia y se lastima la salud.
+
+Pero en la vida oscura del misntropo resplandece un rayo de sol.
+
+Es Dulce Nombre, la ahijada y protegida a quien adora Nicols desde que
+la vi crecer y aficionarse al palacio con una devocin humilde y
+alegre, a prueba de malos humores y de rostros ensombrecidos.
+
+Tena la nena el privilegio de no recoger ms que las sonrisas felices,
+de escuchar solamente las palabras suaves, y de poner las suyas como un
+blsamo en las tristezas del padrino. Su presencia en la casona era un
+consuelo y una luz, y muchas veces los servidores del hidalgo corrieron
+a buscar a la pequea como una medicina para las crisis angustiosas de
+su seor: si el molinero hubiese querido, la nia vivira siempre all,
+regalada por Nicols.
+
+Nunca el padre lo consinti; l no perda su derecho sobre la criatura
+propia, y slo por condescender la dejaba ir al palacio tan a menudo, y
+permita que el seorito la educara a su modo, con finuras exticas para
+una pobre molinera.
+
+Por su parte, Nicols, avaro de la chiquilla, con la gula de un
+hambriento, no pensaba ms que en el gozo de verla, ni pareca enterarse
+de que ya era una mujer y que l mismo le haba despertado la
+sensibilidad y la imaginacin con lecturas romnticas y lecciones
+poticas.
+
+Le dijeron que tena la muchacha relaciones amorosas y lo quiso ignorar,
+tmido ante una directa averiguacin que rompera la infancia de Dulce
+Nombre cuando el solariego pretende revivir con exaltados atavismos la
+historia paternal y romntica de don Manuel de la Torre y _la nia de
+Luzmela_...
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+VIII
+
+LAS CUMBRES DEL DESEO
+
+
+El seorito y el indiano hicieron su amistad en la niez, con esa
+pueblerina democracia que junta a los nios en la escuela y en la calle,
+entregados a los placeres y al estudio bajo una sola disciplina y una
+misma libertad.
+
+Lecciones en el aula concejil, estmulos de un premio en el examen,
+escaramuzas por el monte, pedreas en el campo, unieron estrechamente
+aquellas vidas lozanas, exentas de vanidades y prejuicios.
+
+Nicols, que ya empezaba a ser irresoluto, senta predilecciones por
+Ignacio, mayor que l, atrevido y fuerte, con menos inclinacin a los
+libros que a las aventuras. Y el labriego, optimista y voluntarioso, le
+prestaba con frecuencia a su amigo los puos y el coraje, mientras el
+nio caviloso del palacio corresponda a la solicitud del camarada
+ensendole una leccin o resolvindole un problema aritmtico en el
+pizarrn.
+
+Por aquellos aos andaban a la escuela, tambin, con otros muchos
+galopines, Antn, hijo del campanero, y Martn Rostro, ya casi mozo,
+asistente a las clases nocturnas con aprovechada condicin: los dos
+tuvieron muy buenas amistades con Ignacio y Nicols.
+
+Pero no tard el seorito en marcharse a un colegio burgus, ni el
+futuro indiano en prevenir un camino a sus ambiciones, embarcndose para
+Cuba.
+
+Antes de aquella separacin Martn le dijo a Ignacio, medio en broma:
+
+--En cuanto hagas fortuna, compras a ste el molino del ansar y me le
+arriendas a m.
+
+ste era el nio infanzn, que iba a decir alguna cosa cuando el
+viajero repuso, con una certidumbre serena:
+
+--Dentro de diez aos.
+
+Y no habl una palabra Nicols, pensando con supersticioso terror que
+las fincas de Luzmela tendran que ser para su amigo.
+
+Entretanto Martn sonrea, seguro de un arriendo beneficioso que le
+diese preponderancia en el valle, y suspiraba Antn en el colmo de la
+codicia:
+
+--Para entonces ser yo campanero!
+
+Afrontaban su destino en aquella actitud inquiridora y vigilante, de
+cara al porvenir.
+
+Hoy se cumplen las profecas del pasado: Martn dispone del molino y
+Antn de las campanas; Ignacio compr hace tiempo muchas posesiones de
+Nicols; han vuelto a reunirse a la sombra de los mismos rboles de su
+niez, y ninguno de los cuatro es feliz: luchan y se afanan sin tocar
+las cumbres del deseo, ansiosos por la vida, cada cual con su cruz...
+
+En esta maana otoal, plida y dulce, lleg diligente el indiano a la
+torre de Luzmela para comunicarle a su amigo que se quera casar con la
+hija de Martn.
+
+Le mir Hornedo muy despacio, lleno de asombro, y dijo con temblorosa
+interrogacin:
+
+--Tambin...?
+
+--Cmo tambin?
+
+--S; te has llevado lo mejor de mis bienes... djame a Dulce Nombre!
+
+--Pero, la quieres t?
+
+--No lo ves?
+
+Alzse lvido, anhelante, asustando a Malgor, que confesaba:
+
+--Ahora lo veo...
+
+--Es mi hija, mi compaera, la nica amistad que me importa!
+
+--Ah!--el indiano comprenda y se tranquilizaba, teniendo en cuenta las
+exaltaciones frecuentes de Nicols--. Siendo as--acab--, bien puedo
+hacerla mi mujer sin estorbar a tu cario.
+
+--No! Me la quitas!
+
+--Otro te la quitar, no sabes que tiene novio?
+
+--Es una nia.
+
+--Es una moza.
+
+--Y si tiene novio--grit Hornedo, crespa la voz y la actitud--, cmo
+se ha de casar contigo?
+
+--A ti que ms te da...? O es que protestas slo contra m?
+
+--Que haga su gusto!
+
+--Se casara entonces con l.
+
+--Qu dices?
+
+--No me quiere; la compro.
+
+-Qu...?
+
+Tuvo que sentarse sin esperar contestacin porque se estremeca como una
+hoja, colrico y abatido a la vez, falto de palabras y de serenidad.
+
+Estaban en el fondo de un ancho gabinete descuidado y antiguo; el
+solariego se haba dejado caer en el sof y a su lado Malgor, sin
+levantarse de la silla, hablaba lmpidamente, con su acostumbrada manera
+superlativa y rotunda, desenvolviendo el mismo discurso que por la tarde
+necesitaba exponer a Manuel Jess. Iba a casarse en seguida con Dulce
+Nombre; lo tena dispuesto as y no poda esperar: la muchacha era su
+nica ilusin. Para el novio habra otros amores cuando estuviera en
+situacin de tomar estado, despus de trabajar con amplitud y bien
+protegido en el negocio de la joyera... El haber traficado con las
+piedras preciosas y los metales ricos serva de admirable educacin para
+tratar a una mujer: pendientes, sortijas, collares, rosarios, cruces,
+medallones... un comercio frgil y sutil que predispona a las dulzuras
+del hogar, a la paciencia suave del enamorado, a la esmerada pulcritud
+del esposo...
+
+Malgor estaba de pie: no se le ocurra nada que aadir.
+
+Cumpli el propsito de anunciar a su amigo la boda, como un
+acontecimiento seguro y razonable, y se marchaba porque tena mucho que
+hacer.
+
+Tendi la mano a Nicols que permaneca silencioso, inmvil, con la
+mirada fija en una tabla religiosa, puesta sin marco sobre la pared.
+
+Insisti el indiano, apremiante, en su despedida, hasta que el distrado
+alarg la diestra con un movimiento glacial, y quedse all mudo,
+atnito, mientras sala Malgor al travs de salones desmantelados y
+pasillos oscuros: iba derecho a la rectoral, sin acordarse de la hora de
+comer.
+
+Apenas sus pasos se dejaron de or en la casona, cuando Hornedo se
+levant del sof, entr en un dormitorio contiguo, que era el suyo, y se
+ech de bruces sobre la cama, baja y honda, cubierta de rado
+sobrecielo...
+
+Mora la tarde; ya estaba Malgor hablando con su rival en Cintul y el
+hidalgo de Luzmela segua tumbado en su lecho, sacudido por los
+sollozos.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+X
+
+LAS ALAS DE LA PALOMA
+
+
+Desvelada y madrugadora sale Dulce Nombre de la acea a buscar el
+refugio de su padrino: va de prisa, aunque le pesa con exceso el
+corazn. Y le quiere difundir en el paisaje con el inconsciente anhelo
+de aliviar su camino; le apoya en los montes, que levantan la frente
+hasta las nubes; le acuesta en el campo mullido y oloroso; no consigue
+menguar la fatiga; al contrario: redobla su pena cuanto ms la dilata
+por los horizontes y la extiende sobre el cielo que baja a mirarse en el
+ro.
+
+Se le agudiza as la sensibilidad con una fuerza misteriosa y percibe
+todos los rumores, hasta los ms ocultos y remotos; sabe hoy de una
+manera extraa que entre las cosas vivas no hay una sola que no cante, y
+oye a lo lejos resonar el bosque, escucha el sordo crujido de todas las
+semillas que pacen en la tierra, de todas las races que trituran su
+alimento en la oscuridad: es una vidente que descubre los enigmas
+terrenales porque los contempla con la mirada deshecha en llanto.
+
+Llega a la torre y le dicen que el seor anda malucho; aunque suele
+madrugar, todava no se ha levantado.
+
+--Esperar que despierte--responde, y pregunta: desde cuando est
+enfermo...? porque anteayer le vi.
+
+--Pero ayer--arguye Rosaura intrigante y curiosa--le marearon los
+amigos; el indiano primero; despus, ya de anochecida, tu padre:
+vinieron de consulta y negocio...: parece que se trata de ti...
+
+--Puede ser--murmura Dulce Nombre, disimulando apenas su inquietud.
+
+Siguen hablando las dos mujeres, de codos en la solana, viendo crecer
+el da, tibio y nublado como el anterior. La muchacha defiende sus
+graves preocupaciones, mal ocultas en un palique nervioso, mientras
+Rosaura la mira sonriendo. Es una mujer recia y calmosa que lleva muchos
+aos de guardiana en la torre; viste de oscuro, tiene el pelo gris y se
+le nubla la frente arrugada por la edad.
+
+Se abre de sbito una puerta en el ancho carasol y se asoma Hornedo bajo
+el dintel de su gabinete. Est palidsimo; un aliento de insomnio le
+rodea el semblante como un halo y se le hunde en la mirada con turbia
+densidad.
+
+Rosaura se retira discretamente con un paso macizo que repercute en todo
+el corredor, y Dulce Nombre aborda su confidencia sin reparar en la
+alteracin aguda del enfermo.
+
+--Sabes, padrino, lo que me sucede, verdad?
+
+--S.
+
+--Ha venido a decrtelo mi padre y tambin... ese seor?
+
+--Tambin.
+
+--Qu has contestado?
+
+Nicols apenas se puede sostener.--Entra--murmura, y va a sentarse en un
+silln. Cierra los ojos; no ha visto que la nia se acomoda junto a l
+en un escauelo, como de costumbre, y se estremece cuando ella le
+acaricia al repetir:
+
+--Qu respondiste?
+
+--Que estn locos!
+
+--Eso es...! Locos de remate. Y para salirse con la suya pretenden
+embarcar a Manuel Jess; le han engaado; dicen que le han convencido...
+No lo puedo creer... T me ayudars a detenerle, a salvarme! Le quiero
+lo indecible!
+
+Se haba levantado, intrpida, febril, y echaba los brazos al cuello del
+padrino con mimosa persuasin.
+
+El puso, extraviado, las inseguras pupilas en el florido cuerpo de la
+moza; la mir como nunca a la cara; le vi de un modo nuevo el color
+trasparente y rubio de los ojos, el terciopelo rojo de los labios, la
+cabellera oscura, la tez dorada.
+
+--Djame!--grita de improviso, alzndose tambin, con seales de
+incomprensible terror.
+
+Huye al otro lado del aposento, y la nia, que le debe slo una
+desvelada ternura, se asombra y aturde, sin comprender la causa de
+semejante dureza. Necesita el cario de aquel hombre, el apoyo de su
+autoridad para erguir una ltima esperanza, y va humilde a solicitarlo.
+
+--Padrino. Qu tienes...? Ests malo de veras?
+
+Se le aproxima, fijndose en el rostro doliente, trasojado, amarillo, y
+el enfermo, que logra dominarse, tiende las manos con una ansiedad
+lastimosa; no sabe l mismo si para asirse a algo que le sostenga o para
+recibir a la muchacha.
+
+Ella se las acoge muy ferviente y le habla con ntimo desvelo.
+
+--S, ests malo; tienes calentura.
+
+Una piedad repentina se desborda en el pecho de la joven con esa lucidez
+que despierta en el que sufre, para adivinar el ajeno dolor.
+
+Nicols ha vuelto a sentarse, dobla la cabeza arrullado por la dulzura
+de la voz que le compadece, y acaba por balbucir:
+
+--Estuve mal anoche: ya me siento mejor...
+
+--Pues mrame. Levanta l los ojos con trmulo parpadeo:
+
+--Qu me pides?
+
+--Aydame!
+
+--Cmo?
+
+--Haciendo que no se marche Manuel Jess; le obligan, le engaan, sin
+duda, y yo me voy a morir...
+
+--Tanto le quieres?
+
+--Ms que a todas las cosas de este mundo; mucho ms que a mi padre y
+que a la vida. Le quiero para toda la eternidad!
+
+Se remece, brusco, el solariego, clava las pupilas enigmticas en Dulce
+Nombre y pronuncia con torva lentitud:
+
+--No sabes lo que dices...! Si l se marcha es porque le conviene, y t
+debes casarte con Malgor.
+
+--Padrino!
+
+--Es un hombre formal y est enamorado de ti.
+
+--Ay! No lo entiendo; antes me diste la razn... Me dejas sola t
+tambin!
+
+Y la nia desconoce el plido mirar de su amigo, la esquivez adusta con
+que habla y rehuye el amparo que le va a pedir.
+
+--Estoy sola, sola...!--repite con afliccin, mientras Nicols cierra
+los ojos otra vez y esconde los dedos convulsos entre la melena
+alborotada.
+
+Llega del dormitorio un aire pesado que trasciende a medicamentos y a
+sudor; por la abertura de las cortinas se ve una cama revuelta.
+
+Est Dulce Nombre observando todo aquello de un modo singular, como si
+nunca lo hubiese visto: la estancia tiene un semblante de abandono y
+tristeza que conmueve; el hidalgo, ahora, quieto, mudo, lvido, parece
+un muerto.
+
+Al travs de las propias vicisitudes siente la muchacha una inmensa
+compasin, no sabe de qu.
+
+--Adis--dice con la despedida llena de lgrimas.
+
+--Adis--murmura como un eco el hombre inasequible.
+
+La molinera sale del gabinete por el carasol lo mismo que haba entrado,
+y all se para indecisa sin saber qu rumbo tomar, con el triste
+azoramiento de un ave que tuviera las alas rotas.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+XI
+
+LA CAUTIVA
+
+
+El viento del otoo ha segado ya todas las flores; Manuel Jess est muy
+lejos.
+
+La molinera llora, pero oculta sus lgrimas y permite que en la ciudad
+le confeccionen los atavos nupciales.
+
+Para las amigas, para los vecinos, la moza se casa contenta, orgullosa,
+al cabo, por merecer la predileccin del rumboso pretendiente.
+
+Ella disimula todo lo posible su interna cuita y logra engaar a los
+observadores, no muy perspicaces. Slo algunos ojos, los de Tomasa, por
+ejemplo, no se equivocan: muerden las apariencias de aquella conformidad
+y hunden su averiguacin hasta la pena viva de la abandonada.
+
+En el horizonte limitado de los hechos, Dulce Nombre ha sido vendida por
+su novio. Y le han dolido desesperadamente, primero el amor, despus la
+dignidad.
+
+No conoce las mudanzas del sentimiento y se abate al desengao sin
+comprenderle, enferma de zozobras, con un peso de plomo en el corazn.
+Su espritu, cndido y salvaje, tiene una sana rectitud; puesto que fu
+traicionada es preciso que olvide al traidor.
+
+Ningn medio ms prctico, a su parecer, que el de casarse con otro:
+quiere hacerlo en desquite y venganza. Est pronta a dejarse llevar por
+el destino, pero se revela pensando que los que la inducen a la boda son
+cmplices de su desdicha: el oro del pretendiente, la ambicin del
+padre, la terquedad incomprensible del padrino, la empujan al casamiento
+con demasiada violencia.
+
+Siente humillado el seoro de su persona, cautiva su alma en una red de
+pasiones oscuras.
+
+Otras fuerzas laten a su alrededor unidas tambin contra la infeliz en
+sorda complicidad: el paisaje transido de agua, la niebla torva de las
+cumbres, el sudor helado de las noches.
+
+Una voz poderosa zumba en el aire, se estremece la selva con la
+agitacin de un vuelo monstruoso: las ltimas hojas corren locamente por
+los caminos.
+
+Y la triste molinera abre los ojos en la soledad, inquietos como dos
+interrogaciones, desde que huyeron con las golondrinas sus esperanzas:
+as, entregada a los propios estmulos, se abandona al tiempo sin
+defensa, reduce su aspiracin a que pasen los das, y escuda su pesar
+con morboso egosmo en la coraza de los montes.
+
+Parece que est el valle ms hondo que nunca; la gasa de las nubes
+tiembla desde las cimas hasta el ro, sepultando la vaguada en una
+humedad neblinosa; muge la corriente, repican las abarcas en los
+senderos.
+
+Dulce Nombre recibe desde su habitacin toda la tristeza de noviembre;
+ya no sale a la tertulia de la acea ni arrostra la cellisca y el fro
+por los huertos y los abertales como las dems zagalas. Asiste a misa
+los domingos y se esconde en su hogar con obstinada reclusin,
+ensombrecida lo mismo que las horas, turbio el cristal dorado de los
+ojos igual que el de los cielos.
+
+Cuando tiene visita se esfuerza en hablar y sonrer, un poco nerviosa y
+acelerada, atajando las preguntas, rechazando las alusiones con su
+habilidad nativa de mujer, que no le llega hasta el alma virgen y ruda,
+incapaz de fingimientos y subterfugios.
+
+Por eso delante de Malgor descubre la nia el estado de su espritu, en
+franca desnudez, sin recelo ni crueldad.
+
+No consiente que su despecho se confunda con el olvido, muy distante de
+su corazn; reconoce que el indiano la compra porque la quiere, y
+considera que sera una infamia engaarle. Aunque el deseo de l la hace
+infeliz, se explica con una lgica irrebatible la conducta de aquel
+hombre; le comprende mejor que al padre y al amigo, empeados en
+sacrificarla, y est cerca de perdonarle, mientras no halla una sola
+disculpa contra la villana de Manuel Jess; traidor y vil, ella le
+adora a pesar suyo y un sentimiento de honradez la obliga a decirlo con
+los ojos y los labios cuando se lo pregunta Malgor.
+
+Aquellas contestaciones rotundas repercuten como un eco en la casona de
+Luzmela, donde el indiano calma las ansiedades desde que su amor recibe
+all un inesperado sostn.
+
+Atribuye el pretendiente a inconstancias del carcter este cambio de
+Nicols, y le utiliza en su provecho para acelerar la boda sin poner
+mucha atencin en las voraces impaciencias con que su amigo le pregunta
+a menudo:
+
+--Olvida al otro...? Consigues que te quiera a ti?
+
+--No olvida, no!--tiene que lamentar Ignacio, tan distrado en graves
+inquietudes, que no repara en la sonrisa brusca de su confidente.
+
+El cual no ha visto a la molinera hace un mes, desde la maana
+inolvidable en que la nia desconoci al hidalgo y sali de la torre sin
+esperanzas ni designios.
+
+
+
+
+XII
+
+LA MANO DE NIEVE
+
+
+No volvieron a encontrarse hasta el da de la boda.
+
+Parecile a Nicols que los encantos de su ahijada haban crecido de
+manera increble, y admiraba en ella, con extrasimo temor, la bruma de
+los ojos, el roco de las pestaas, la niebla de la sonrisa, todo el
+conjunto hechicero y singular de aquel rostro que trascenda al vaho de
+un corazn lleno de pena.
+
+Senta el padrino delante de la novia un doloroso remordimiento, clavado
+en la herida de sus pasiones inconfesadas y mordientes, mezcla de
+venganzas y ternuras, de celos y de amor, ponzoa de la sangre junto al
+propsito noble del espritu.
+
+Para absolverse pensaba que haba contribudo a darle un buen esposo,
+honrado, opulento y cabal, y se quera esconder a s mismo la intencin
+de su influencia triste y oscura, hirviente de codicias y tentaciones,
+nebulosa como un sueo heredado. Un fatalismo imperioso le induca a
+proteger la solicitud del rechazado pretendiente contra el mozo
+preferido, el temible rival. No premedita emboscada ninguna para daar
+al matrimonio que favorece; se contenta con impedir que la mujer deseada
+realice la plena dicha de otro hombre. Al quererla Malgor encel con su
+reclamo a un cario que dorma engaoso, disfrazado de paternidad, y que
+despertaba asustadizo y clarividente a la vez. La sorpresa del
+descubrimiento y la cobarda innata de Nicols ahogaron las voces de
+aquella revelacin: no tuvo el solariego nimos ni arrogancia ms que
+para huir de su propia conciencia y un ciego instinto para negar a Dulce
+Nombre los brazos de Manuel Jess. Procur ardorosamente el viaje del
+mozo; l mismo le condujo a Torremar y le dej en el buque, valido de su
+ascendiente con la pobre familia de Cintul, embriagando al viajero con
+razones de altrusmo y sensatez, gastando a manos llenas el dinero de
+Malgor.
+
+Despus de aquella pugna febril cay en una silenciosa pasividad y
+estuvo muchos das sin salir de su aposento, con el rostro hurao y la
+mirada calenturienta, hasta que hoy la boda le pone frente a la
+desposada.
+
+Y se le parte el corazn bajo el aura de inquietud que los envuelve a
+todos en la sombra de una maana decembrina, empeada en no amanecer.
+
+Se celebra el casamiento muy temprano y sin ninguna ostentacin; asisten
+Camila y Martn; la madre del novio, anciana y desapacible, mal conforme
+con la alianza de su hijo; Hornedo y el delegado del juez; Antn, que
+sirve de sacristn.
+
+Aunque se ha ocultado con sigilo la fecha del acontecimiento, por
+reiterada voluntad de la novia, algunos curiosos bullen alrededor del
+grupo, avisados por esas oficiosidades aldeanas que ningn secreto las
+evita.
+
+Da principio la ceremonia en el atrio de la Iglesia, abierto a las
+rfagas del aire, y culmina en el presbiterio, opacamente; las luces no
+logran romper toda la penumbra del altar; un soplo fro y lgubre corre
+por las naves anchas y vacas; los rezos del cura suenan como un zumbido
+arrinconado en la noche; callan a veces los latines y queda el silencio
+erguido igual que un ser inevitable.
+
+Nicols est dando diente con diente; los dolores de su vida, solitaria
+y medrosa, le penetran de pronto con angustia indecible; un profundo
+anonadamiento le invade. Y cuando el acto concluye, sigue la comitiva
+con el paso torpe, llega al molino con un esfuerzo maquinal.
+
+Todava est la maana oscura lo mismo que una cueva; plae el viento;
+la masa del paisaje se esfuma sin contornos en las derrotas.
+
+Malgor quiere llevarse a su mujer en cuanto cambie de vestido; pero
+ella permanece inmvil con su traje negro, envuelta en una mantilla que
+a Nicols le parece de luto.
+
+Una gran indecisin reina en cuanto sucede; ni el padre ni el marido
+saben ejercer su autoridad. Tratan a la muchacha compasivamente, igual
+que a una vctima a quien nada se niega en el momento aciago del
+sacrificio; y Dulce Nombre, aqu lo mismo que en la parroquia, habla
+como en tinieblas; dirase que no entiende las preguntas que le hacen ni
+las contestaciones que da; tiene el aire de olvidar en un segundo las
+palabras que oye y las que pronuncia.
+
+Al fin se abre el da, tardo y helado, perezoso.
+
+Con la luz desciende sobre la fbrica un poco de actividad. La joven se
+ha cambiado el vestido: luce uno elegante y seoril que pertenece a su
+nuevo estado de novia rica, y est dispuesta a seguir al esposo, desde
+cuya casa, despus de una comida familiar, saldr el matrimonio de
+viaje.
+
+En vano intenta Hornedo sustraerse al suplicio de la invitacin: el
+indiano recobra su energa y decide que el padrino les acompae. Se deja
+llevar, inseguro y macilento, siempre a remolque de la voluntad ajena,
+atado con mordiente hechizo a la ventura de su camarada.
+
+Ya cunden por el lugar noticias indudables del suceso, y los alrededores
+de la acea se van llenando de vecinos; algunos disimulan su curiosidad
+con el pretexto de moler; otros se detienen en las veredas, con un rumbo
+imaginario; los mozalbetes y la chiquillera se asoman sin rodeos a las
+ventanas del saln.
+
+Pero las ruedas estn dormidas; Martn, muy solemne, con un semblante de
+tristeza orgullosa, despide a los importunos, mientras el novio, ya
+dueo de s, procura dominar la incmoda situacin hablando a la gente
+con mucho agrado, dentro y fuera del molino, y Dulce Nombre lo mira todo
+con los ojos atentos, curiosa, al parecer, como los dems, en una
+actitud repentina de observacin.
+
+No puede esperarse que arribe un coche a los dominios de Martn, y la
+boda se resigna a llevar su cortejo creciente hasta Luzmela.
+
+Va por una ruta corva y delgada sobre la humedad del mantillo: el ramaje
+seco levanta sus brazos a la altura como si pidiera misericordia; cubre
+el Salia todos los rumores con su voz torrencial...
+
+La casa del indiano, restaurada y lujosa, con ms esplendidez que buen
+gusto, linda tambin con el bosque, seor de medio valle, y tiene una
+entrada por l; ms arriba, sin sustraerse al acoso del arbolado, se
+yergue solitaria la torre de Nicols...
+
+Esta es la primera vez que Dulce Nombre pisa las estancias que ahora son
+suyas; las contempla distrada, indolente; no consigue un poco de
+inters para cuanto la espera all. Y mientras resbala el da en un
+violento sinsabor, habla slo cuando la interrogan; huye de su padrino
+con involuntaria enemistad, sonre al esposo de una manera inquietante,
+como si no le conociese.
+
+El acaba por sentir el influjo de aquella extraeza, vuelve a perder el
+aplomo, sufre una lstima incurable cuando la nia deja or la
+aterciopelada dulzura de su acento.
+
+Le acompaaba Nicols tcitamente en sus compasiones, dolido del rencor
+de la moza, ansioso de consolarla, desesperado de perderla.
+
+Se le aproxima cuando puede y le dice una frase cariosa; ella le clava
+los ojos dorados y altivos, le detiene con una sonrisa hostil; despus
+se acerca al balcn y mira al campo a la altura fra de las montaas, al
+cielo crepuscular; todo la cohibe dentro de las habitaciones
+desconocidas; todo la requiere en el paisaje amigo. Le parece que la
+selva corre hasta all tendindole los brazos, y que se agita luego con
+un gran ruido de alas, como si echase a volar por encima del monte. Y
+presta una atencin supersticiosa a cuanto se mueve al otro lado de los
+cristales, a la blancura lejana del molino, al oropel inquieto de las
+nubes.
+
+Anochece, declina la tarde a los precarios fulgores de un sol invernal.
+
+Ha llegado el momento de partir: ya est el coche a la puerta con los
+equipajes cargados. Malgor no sabe cmo arrancar a su mujer de la
+incomprensible quietud, y l mismo la prolonga con pretextos pueriles,
+como si temiese que Dulce Nombre se resistiera a acompaarle.
+
+Adolece Martn de parecida intranquilidad y hasta la suegra se preocupa
+de la tardanza, mientras Camila gime por los rincones y Nicols
+comprende que la despedida no da treguas: es imposible detener al tiempo
+y han sonado los fatales minutos.
+
+--Vamos?--dice el marido vacilante, como si pidiese perdn.
+
+Tiene que repetir la pregunta junto a la esposa, que sigue con el rostro
+pegado a los vidrios.
+
+Se vuelve entonces sorprendida, y percibe toda la oscuridad de la
+habitacin.
+
+--Ya es de noche!--pronuncia. Se le ha entrado en el alma toda la
+esencia alarmante de la sombra.
+
+Dulce Nombre no es inocente como las pastoras idlicas de los libros. La
+naturaleza salvaje de los campos le ha hecho sus revelaciones, sin
+perfidias, con esa clara brutalidad que no estorba al ntimo candor de
+los espritus, y desde que la joven tuvo novio so estremecida con la
+hora misteriosa y tierna de las desposadas.
+
+--Vamos?--repite an el marido.
+
+La suegra enciende luces y empuja a la muchacha hacia un dormitorio
+donde ella recoge alguna cosa.
+
+Cuando sale de all, con un velo sobre la cabeza, est blanca igual que
+un lirio, le chocan los pensamientos unos con otros, sordamente, y se le
+desle la inquietud en el zumo claro de las pupilas.
+
+Bajan todos la escalera muy despacio, en silencio.
+
+Entra en el portal con la agitacin del aire el hlito de las hojas
+muertas y el bramido remoto de las olas. Alguien dice:
+
+--Cmo suena la mar!
+
+Es Gil, que a la puerta del indiano habla con el cochero y sonre de una
+manera absurda.
+
+En torno al carruaje hay un crculo de curiosos. Algunas mujeres abrazan
+a la novia, que se deja acariciar y despedir hasta que le llega el turno
+al padrino. Entonces, con un gesto mudo, le alarga la mano, fra como la
+nieve; l la recoge entre las suyas, devorando con los ojos a la moza,
+hambriento de su belleza intacta, y algo se le derrite en las venas que
+le hiela el corazn, cuando el esposo desde el coche pide aquella mano y
+la atrae hacia s.
+
+Pero ha subido la muchacha; se asoma a la ventanilla, habla trmulamente
+con su padre y con Gil, lleva con lentitud la mirada a los cielos donde
+riela la luna como un escalofro del paisaje.
+
+El rostro plido luce todava un segundo el resplandor triste de su
+gracia; cruje un fustazo, se mueve el coche y la novia desaparece en las
+negruras del valle, como una estrella que se hunde en su cada...
+
+
+
+
+XIII
+
+CENTELLA DE AMOR
+
+
+Al volver el matrimonio a la montaa, ya trasciende en los huertos con
+ntima dulzura el perfume suplicante de las violetas; han crecido los
+das y los caminos de la mies; un vaho primaveral sube de las campias a
+los montes y gana las cumbres como si buscase el cielo acogedor.
+
+Dulce Nombre mira las cosas con asombro incesante, sorprendida de
+encontrarlas en idntico lugar: all arriba las cabaas orlando los
+abismos; aqu el bosque en la hondura del valle, corriendo detrs del
+Salia, perdindose de vista con el ro por la hoz. Y los mismos
+horizontes estrechos, las mismas caras familiares en las personas y la
+Naturaleza, en las campanas iguales voces que claman y huyen como aves
+de paso: la vida rural atenta y sorda, hoy lo mismo que ayer.
+
+El propio semblante de la muchacha est retratado en el espejo con su
+aire de siempre, luminoso y juvenil. Y a ella le extraa mucho esta
+inmovilidad. No ha contado bien el tiempo de su ausencia: esperaba
+encontrar envejecidos a su padre y a Camila, variado el rostro de los
+parajes y las criaturas.
+
+En cambio practica sus nuevas costumbres sin gran extraeza: vestirse de
+seora, gustar manjares finos, pasearse en coche, son ventajas que no la
+sorprenden. Tuvo ella nativas inclinaciones de elegancia, aficin a lo
+bello y esmerado, noticia de todas estas comodidades que hoy disfruta
+con naturalidad algo desdeosa, como quien las merece y las paga. Su
+carcter, altivo por ser cntabro, la induce a no demostrar codicia ni
+admiracin hacia estas cosas que antes fueron ajenas a su vida.
+
+Ya la moda, con visos de cultura, ha nivelado mucho aqu el indumento de
+las clases, sobre todo en la mujer: las aldeanas cortan su traje festivo
+por un patrn de seorita y, salvo el coste de los gneros, la esposa
+del indiano se distingue muy poco de la antigua molinera.
+
+Pero en las intimidades del hogar teme Dulce Nombre no conseguir nunca
+la disciplina de su corazn: vive con los pensamientos desatados en una
+esperanza que a cada instante agoniza y torna a renacer; sufre y
+disimula; sonre con una tristeza rebelde; calla en un silencio
+orgulloso, y cobra todos los das nueva gratitud al marido que cumple
+fiel su propsito de tratarla delicadamente, con aquella blandura que
+tuvo para las gargantillas y las pulseras, los zarcillos y los broches.
+
+Verdadera mano de joyero es la suya, en las caricias y las solicitudes,
+mano temerosa del roce brutal, obediente a la resignacin, abierta a la
+ddiva y al homenaje: el hombre rico aspira a merecer, no a lograr, y
+tiene para su esposa todas las generosidades y las benevolencias.
+
+Ninguna traba, ningn reproche descubren en Malgor sus celos incurables,
+el calvario de un cario que slo consigue la recompensa del
+agradecimiento. Fu aplazando la hora de amar, se contuvo a la orilla de
+las pasiones con una sensatez indefinible, mezcla de incertidumbre y de
+pavor, y hoy, que desde la altura de su camino elige resueltamente una
+compaera, conoce que es tarde: se le ha ido la juventud. Ya toda la
+prisa, la decisin, la voluntad, son armas intiles frente al deseo de
+que una nia le adore.
+
+Pero aun confa vagamente en el milagro; piensa que a costa de muchos
+mritos pudiera la gratitud convertirse en pasin: quiere dejar a la
+muchacha en una absoluta libertad, que haga en todo su gusto, que
+triunfe en los caudales y en la casa como duea y seora de cuanto el
+marido tiene.
+
+No ha pensado nunca Malgor en abandonar a su madre: junto a l vive,
+estimada y con fueros propios, mas en distintas habitaciones, con
+servidumbre independiente y sin ninguna intervencin en el dominio de la
+nuera. Y grue un poco, escandalizada de las prerrogativas de la
+mocedad, a punto de rendirse bajo el encanto de la Intrusa, mientras
+ella hace uso de aquellos privilegios con una sobriedad tranquila y los
+aprovecha casi nicamente para irse al molino sola y a menudo.
+
+All reconstruye su existencia anterior embriagada en las memorias
+habituales, contando los minutos que se han muerto y empeada en no or
+cmo las horas nuevas desvanecen en el aire su meloda. El fragor del
+trabajo apaga todos los ruidos exteriores, y si callan las piedras,
+yergue el ro la frescura de su voz aturdiendo a la muchacha.
+
+Eso es lo que ella quiere: aislarse del tiempo, ensordecer la vida y
+mirar lo pasado como nica lontananza.
+
+Pocas veces se asoma Dulce Nombre a la sala molinera; slo de paso se
+detiene si alguien la saluda, habla un instante y se dirige a su querida
+habitacin, solitaria y evocadora, abiertas sobre el huerto y el ro las
+ventanas inolvidables.
+
+Cualquiera de las dos la seducen, porque desde ellas domina los
+recuerdos con un poco de serenidad. Abajo, al borde de la presa, siente
+una fascinacin dolorosa que la espanta, y en el humilde vergel sufre
+demasiado con una ternura inexplicable hacia todo lo que all se nutre y
+palpita.
+
+Nunca ha mirado as las primaveras, con esta compasin rara y ardiente
+que hoy la impide coger una rosa, pisar el trbol, rozar con los
+vestidos el cliz campanudo del arndano. Las azucenas le parecen de
+cristal: no se atreve a tocarlas por no herirlas, ni a sacudir, como
+otros aos, en la hiedra la flor azul, los haces verdosos en el espino
+cerval.
+
+En cambio, desde la altura de su habitacin todas las cosas le dan una
+respuesta ms lejana y apacible: el filo de los senderos, las espumas
+del ro, la cresta de las montaas, los rboles del bosque. Y se est
+all horas enteras, con el corazn entreabierto, devota y muda, esttica
+como el paisaje...
+
+En este mismo anochecer se despide la joven del molino con su
+acostumbrada pesadumbre. Camila sale hasta el umbral; Martn ha tirado
+de la paleta suspendiendo la trituracin, y se dispone a ensacar la
+harina: desde que la fbrica es suya se ha vuelto muy avaricioso y
+vigila con creciente solicitud la hacienda y el provecho.
+
+Ignora Dulce Nombre que su padre se haya convertido en propietario a
+expensas de ella, y no obstante le mira con menguada estimacin; a su
+lado se encuentra sola.--Est lejos de m!--se dice interiormente, y se
+extraa pensando:--Ser hija de un hombre se reduce a una casualidad!
+
+Ahora mismo l se queda all preocupado de su negocio, sin ver la
+angustia con que la muchacha afronta el camino del nuevo hogar.
+
+Marcha presurosa, con el paso a la medida del pensamiento, esquiva al
+roce de cuanto la rodea, como si temiese el contacto de las emociones. Y
+en un recodo del ansar alcanza a las ltimas veceras del molino, Tomasa
+y Clotilde, muy calmosas aquella tarde, con sus canastos de harina
+apoyados en la cintura.
+
+Es la primera vez que Dulce Nombre encuentra a la hermana de Manuel
+Jess, despus del casamiento: tampoco ha visto a su padrino, obstinada
+en rehuir las visitas y las curiosidades de la vecindad.
+
+Pero aqu Tomasa la obliga a la conversacin.
+
+--Qu, no quieres nada con nosotras...? Llevamos el mismo rumbo: te
+acompaar.
+
+--Y yo hasta la pontezuela--aade Clotilde con alguna cobarda.
+
+--S, s; me alegro mucho.
+
+--De verdad?
+
+--Ya lo creo.
+
+--Por qu no ha de alegrarse?--aduce Tomasa, aprovechando la ocasin--.
+Despus de todo, bien quiso a tu hermano, hasta el otro da, como quien
+dice.
+
+--Pobre Manuel!--pronuncia con lstima la nia de Cintul. Y baja la
+cabeza, que en la sombra, ya difusa, le brilla con un color dorado de
+trigal.
+
+--Pobre?--balbuce la de Rostro.
+
+--Pobre, s--confirma Tomasa con mucha indignacin: le engaaron con
+embustes y sermones; te le quitaron entre Malgor y tu padre.
+
+--l se quiso ir.
+
+--No es cierto; miente quien lo diga: pregntaselo a sta.
+
+Clotilde, ante el reclamo, se crece y asegura:
+
+--Le dijeron que si no se marchaba seras t siempre una infeliz, una
+miserable como las dems... Y se fu para darte la suerte; pero estuvo
+llorando toda la noche... Cremos que se volva loco, si vieras...!
+Corra a tientas por este lern, suba y bajaba a Cintul sin poderse
+detener... Daba miedo!
+
+--Ay!--dice solamente Dulce Nombre.
+
+Tomasa, vindola sufrir, insiste, maligna y gozosa:
+
+--Te le quitaron entre tu padre y Malgor.
+
+--Mi padre tambin?
+
+--Vaya...! Para cobrar la acea, que ya es suya.
+
+--No, por Dios!
+
+--Que te lo jure tu marido...
+
+--Calla!
+
+--Todo el mundo lo sabe.
+
+--Es imposible!
+
+--Y hasta don Nicols anduvo en el negocio con las pesetas del tu
+hombre: parece mentira!
+
+--Ay!--repite la engaada, con otro suspiro, ms largo, ms profundo;
+siente viva la centella de la pasin, aventada entre los escombros de la
+felicidad, y se olvida de las traiciones, de las miserias, de las
+realidades que la conducen lejos de su ventura... No desconoce los
+deberes de su nuevo destino porque ya le han temblado las entraas; pero
+se acuerda de un solo amor, del nico librrimo y consciente. Y le
+saluda con beatitud en la oscuridad: est all bajo la noche que llega
+cargada de aromas finos y penetrantes; est en el aire hmedo y tibio,
+en el fuerte arrullo del Salia, crecido con los manantiales de abril.
+
+Dulce Nombre, que ya no escucha a sus compaeras, se ha vuelto de
+repente muy asequible a todos los ruidos misteriosos, a todos los
+movimientos callados de la vida, y descubre el oculto latido de las
+plantas, oye cmo la raz de los rboles escarba por el suelo; atiende a
+la fuerza sonora del propio corazn, al vuelo claro de la luna que se
+levanta en las nubes con las alas abiertas...
+
+
+
+
+SEGUNDA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+EL PUAL EN LA HERIDA
+
+
+Muchas horas tristes haba contado Dulce Nombre desde aquella de
+revelacin para su alma.
+
+Y cada ao salud impaciente a la lluvia gil y presurosa de abril, al
+campo reverdecido, a la nueva flor.
+
+Tena un presentimiento de libertad; confiaba en que el destino le
+cumplira sus promesas. Porque Manuel Jess no la haba olvidado; se
+relacionaba continuamente con Malgor y permaneca soltero, juicioso, muy
+solcito para su familia y sus memorias, expresando por cartas,
+emisarios y otras seales elocuentes, su deseo de volver a Cintul, sus
+ntimos propsitos de conseguir algn da la realizacin de una sola
+esperanza.
+
+Y Malgor viva muy enfermo, andaba tmido por la tierra, calmoso y
+vacilante, sin atreverse nunca a correr, ni a rer, ni a llorar; huyendo
+del dolor y llevndolo en s mismo, agazapado en el pecho con amenazas
+de muerte.
+
+A los pocos meses de casado padeci un ataque anginoso con la terrible
+contriccin retro esternal y la angustia suprema de la agona. El mdico
+del distrito, Mariano Esquivel, primo de Nicols Hornedo, llam en
+consulta a las eminencias de la regin, que diagnosticaron aciagamente
+como l.
+
+Oy Dulce Nombre muy sorprendida la sentencia de su marido: tena una
+angina de pecho, una lesin mortal de la que podra defenderse algunos
+aos si evitaba las emociones intensas, los cambios bruscos de
+temperatura, los ejercicios violentos.
+
+--Lo evitar!--prometi la muchacha seria y firme.
+
+--De esta suerte... quin sabe!--aadi Esquivel--podr ir viviendo...
+cinco..., diez..., hasta quince aos... Aunque es imposible precisar...
+
+--Quince aos!--pens Dulce Nombre muy adentro; y sin poderlo eludir,
+ech a volar la imaginacin por ignorados caminos, dudosa entre el gozo
+y la pesadumbre, anhelando saber si era preferible aguardar siempre en
+el cruce de los recuerdos, o sentarse a la orilla de una fecha con un
+poco de silencio en el corazn.
+
+Le tembl una sombra en los ojos, y una sonrisa en los labios. Iba a ser
+madre; un torrente nuevo circulaba por sus venas, una gracia desconocida
+entraaba su carne grvida del misterio: sintise valerosa y se jur una
+inviolable fidelidad al hombre sentenciado... Despus, a lo largo del
+tiempo, cuntas inquietudes y vacilaciones!
+
+Naci la criatura esperada, una nia graciosa y fuerte que llen la casa
+de alboroto y movimiento. El padre olvid su enfermedad, mostrse la
+abuela enternecida, un poco envidiosa, y all abajo, en el molino,
+robusteci Martn el orgullo de su alianza con la opulencia del valle,
+mientras Camila andaba ms cavilosa que nunca, suspirando sin cesar.
+
+Fu preciso que Hornedo saliera de su torre para sostener en los brazos
+a la nueva ahijada. No lo hizo sin resistencias ni disculpas; estaba
+secretamente reido con Dulce Nombre desde que ella le ech en cara su
+intervencin en la marcha violenta de Manuel Jess. En vano trat de
+defenderse:
+
+--Lo hice por ti, por tu bien.
+
+--No; eso est muy oscuro: primero me habas dicho que casarme con
+Malgor era una locura.
+
+--As, de repente, me lo pareci, porque te lleva mucha edad; luego
+pens que te convena. No es un viejo; est en la plenitud de los aos;
+es agradable, excelente, rico...
+
+--Yo te contest que quera al otro.
+
+--Y ahora?--pregunt Nicols ciego de impaciencia.
+
+--Ahora, tambin!
+
+Una rfaga de alegra ilumin el semblante de aquel hombre tortuoso.
+
+--Este--aludi con aparente censura--es tu marido.
+
+--Qu ms da...? Yo no le eleg... El molinero es mi padre y le he
+dejado de querer.
+
+--A tu padre?
+
+--Me vendi!--repuso Dulce Nombre, spera y triste--. T le ayudaste,
+sin duda para servir a tu amigo... el menos culpable de la infamia que
+habis cometido con nosotros.
+
+--Si hubo culpa--dijo Hornedo muy alterado--la menor es la ma, que nada
+gan... y todo lo perd.
+
+--Perdiste...?
+
+El hizo un gran esfuerzo por tranquilizarse, escondi los ojos
+delatores, apag la voz.
+
+--Perd tu amistad.
+
+Callaba la joven, a punto de conmoverse bajo aquel acento pesaroso lleno
+del antiguo cario; pero el hidalgo quera insistir en acusar a Malgor,
+y volvi a aludirle, entre dientes, aadiendo:
+
+--El que puso en ti la codicia ha causado todo el mal; no le defiendas:
+corrompi a tu padre; me oblig a ser injusto con Manuel Jess; levant
+la tempestad en tu vida...
+
+Quedse la moza desconcertada; por qu el padrino se volva ahora de
+pronto contra Malgor...? Era incomprensible.
+
+Le mir con insistencia sin conseguir hallarle claras las pupilas, sin
+recobrar junto a l la confianza y el aplomo de otras veces: algo
+desconocido y amargo se interpona entre los dos. Senta el padecimiento
+de l como una cosa tangible y dura que la desazonaba, y no se decida a
+consolarle. Acab por encogerse de hombros, todava rencorosa, distante,
+a pesar suyo, de aquel nico amigo de su niez.
+
+Pero Nicols no quera alarmarla con sospechas, y murmur, cauteloso el
+acento:
+
+--Tambin Manuel Jess gan algo al perderte: mejor de fortuna, cambi
+el arado y el dalle por las piedras preciosas...
+
+--Le hicisteis creer que con eso me haca feliz.
+
+--Todos nos equivocamos; yo solo padezco el castigo.
+
+--Y l se fu inconsolable; le habis echado; le impedisteis que me
+viera y me hablara...
+
+--Cmo te duelen sus cuitas!
+
+--Y me dolern siempre. Desde que las supe estoy contenta, porque s que
+le puedo querer, que sigue siendo mi novio.
+
+--Ests casada!
+
+--Qu importa? Nos separasteis con engaos, pero no podis separar
+nuestros corazones.
+
+Nicols palideci an: se abrasaba de envidia por el ausente.
+
+--Mucho confas en l--exclam sombro y hosco.
+
+Entonces palideci ella.
+
+Atravesaban el ansar, donde el seor se haba hecho el encontradizo
+cuando volva Dulce Nombre a su casa en un lento crepsculo de mayo,
+sola y pensativa. La duda solapada del padrino la oblig a detenerse
+llena de zozobra:
+
+--Confo en m--dijo con ardor--y por mi seguridad juzgo la suya.
+
+Estaba inmvil; se le estremeca en los ojos el candor del paisaje.
+
+De pronto sigui andando, muda y rpida, en el silencio campesino del
+anochecer, traspasado de rumores leves, saturado de perfumes indmitos.
+
+El ro pona en el ambiente su acorde incansable bajo un cejo de niebla
+azul; se perciba en el aire el temblor de las flores, el aleteo de los
+pjaros en su ltima ronda, el zumbido inescrutable de litros y
+murmullos recnditos.
+
+Iba Hornedo junto a la muchacha callado y vengativo, gozndose en verla
+sufrir de celos y de amor lo mismo que l, y seguro de que su nico
+rival era el ausente, lejano, perdido, inaccesible. Haba temido que el
+esposo, a fuerza de ternura y de bondad, conquistara el deseado corazn;
+por eso le culpaba, aun a costa de parecer inconsecuente. Ahora le
+convena fomentar los imaginarios derechos de Manuel Jess; que el
+riesgo de perder toda esperanza fuese para el hidalgo cuanto ms remoto.
+Y no tuvo un plan de conquista, no fraguaba un acecho ni una
+conspiracin contra el amigo. La moza le pareca sagrada; un miedo
+supersticioso le hubiese impedido extender la mano hacia ella; pero el
+instinto y la pasin le inducan a guardarla de otros amores, con un
+indefinible anhelo de ventura.
+
+Ya estaban en los linderos del indiano: una verja, un portel, y el ansar
+penetraba en la finca de Malgor sin torcer su rumbo, siempre encaminado
+por la ancha orilla del ro.
+
+--Adis--dijo Dulce Nombre nicamente; volvi apenas la cara y entr en
+su parque, ya cubierto de sombra.
+
+--Adis--repuso Nicols, amordazado por el enojo, perdiendo de vista a
+la muchacha en la espesura de la noche ciega y vigilante...
+
+Despus la vi muchas veces y la tuvo que hablar en distintas ocasiones,
+amigos en apariencia, escondiendo de un modo tcito su inexplicable
+disgusto.
+
+Hasta que la hora del bautizo les oblig a mayor intimidad y abland un
+poco la pesadumbre de aquel secreto raro y confuso para la joven.
+
+Mostrbase ella muy conmovida con el suceso de su maternidad, mirando
+con extraeza y uncin a su criatura, la carne inocente, el alma
+dormida, la iniciacin de un destino, el nuevo ser; todo en la nena le
+pareca inefable y milagroso, llegado de muy lejos, puesto en el mundo
+con una gracia pura y reverencial.
+
+Y las palabras, los sentimientos de la madre, eran cndidos y humildes
+tambin para el padrino, que se empe en llamar a esta ahijada Dulce
+Nombre de Mara, lo mismo que a la otra.
+
+--Le diremos slo Mara para no equivocarnos--propuso Martn.
+
+--O le diremos Dulce--opinaba Malgor, embelesado con el nombre de su
+mujer, radiante de optimismo y de ilusin en aquellos das.
+
+En tanto Nicols contempl a la amada con embriaguez, encontrndola ms
+hermosa con su clida blancura de convaleciente, y su adorable expresin
+de sorpresa y beatitud.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+II
+
+SURCOS Y TREGUAS
+
+
+Cunda la existencia de Dulce Nombre ruda y solitaria, por un solo
+cauce: la hija, el campo, el molino, la pena detenida en el corazn...
+As un ao y otro al atisbo del nico horizonte, emplazada la ventura,
+aguardando los soplos de la muerte como seuelo de la libertad.
+
+Ya casi nadie se acordaba del fracaso de aquella vida, sino en
+comentarios superficiales, en vagas conjeturas; la esposa de Malgor
+tena motivos para ser ms feliz que cualquiera otra mujer. Su carcter
+reconcentrado se achacaba a la poca salud del marido; y, por otra
+parte, se envidiaban su posicin, su belleza, las consideraciones que en
+torno suyo pona la fortuna.
+
+--Siempre ha sido algo orgullosa--solan decir, vindola esquivar las
+amistades del seoro.
+
+--Y algo rebelde, muy amiga de hacer su gusto--aadan, con ms
+inclinacin a la censura que a las alabanzas.
+
+Pero la historia de aquel amor que tanto di que hablar, haba pasado a
+la categora del susurro. De vez en cuando, se insinuaba que Manuel
+Jess poda volver y encontrar viuda a la que fu su novia. l, por de
+pronto, no se casaba, viva en constante comunicacin con el pas, y
+Malgor estaba desahuciado.
+
+Aquella posibilidad quedbase en el olvido meses enteros, y slo unas
+cuantas personas en la comarca la perseguan con inters.
+
+La madre del viajero una de ellas. Desde la tarde lejana en que anunci
+cruelmente a Dulce Nombre la partida del mozo, no olvida el pesar y el
+amor sorprendidos en el semblante de la molinera, y sufre agobiada por
+un remordimiento y una gratitud que no sabe cmo probar. Colmada por el
+hijo de regalos y de favores, cuanto disfruta piensa que es a costa de
+la nia engaada, de la pobre nia sin madre, a quien vi padecer un
+horrible trastorno, desolada y silenciosa como un ngel mudo.
+
+Despus de las revelaciones de Clotilde a la enamorada, procur
+Encarnacin acercarse a ella para hacerse perdonar sus antiguas
+hostilidades, y al descubrir en los ojos de la moza la pasin latente y
+oculta, acab por fomentrsela con promesas y augurios.
+
+--El que te compr no ha de anietar; est comalido... T eres una
+criatura que empiezas a vivir... Volver Manuel, rico, poderoso, y os
+casaris... l escribe a su hermana slo para nombrarte... cunto te
+quera...! Te sigue queriendo, no te puede olvidar!
+
+La muchacha la oy una vez con silencioso resentimiento, como a una
+cmplice de su rebelde esclavitud, halagada, no obstante, con el reclamo
+embaucador. Otro da, muy en contra de su altiva reserva, se dej
+atraer por la palabra ruin y maliciosa que le deca:
+
+--No habrs de aguardar mucho...
+
+Y sin saber cmo, nublada la razn por el empuje del instinto, se le
+escap a Dulce Nombre su ms hondo y callado pensamiento:
+
+--Quince aos!--respondi como si hablase a solas en lo interior de su
+conciencia turbada.
+
+Encarnacin se ech a rer con la ingenua crueldad de los rsticos y de
+los nios:
+
+--Quince aos...! Los ricos para todo encuentran bula. Si tu marido
+fuera pobre no le recetaran ni para quince meses... Pero es viejo y
+est picado del arca: no puede tirar mucho.
+
+--Yo no he de procurar que se muera.
+
+--Ni yo tampoco, vlgame Dios!
+
+--Le cuido y le preservo del mal.
+
+--Como buena cristiana... pero, le quieres?
+
+--Eso, no!--repuso Dulce Nombre con brbara sinceridad.
+
+Y la de Cintul, lejos ya de su pugna trabajosa, descansada y tranquila,
+hizo un arma de aquella ruda confesin, la puso a prueba, y en
+premeditados encuentros logr que la muchacha se acostumbrase a sus
+expansiones y las tuviese por lcitas y agradables. Varias veces le
+ense cartas de Manuel Jess dirigidas a Clotilde, llenas del recuerdo
+de sus amores y de la amargura de la ausencia, rebosando preguntas,
+inquietudes y propsitos; las misivas delataban una previa informacin
+de cuanto ocurra en el valle.
+
+Tambin sostena el viajero correspondencia con Malgor, como alto
+empleado de la joyera cubana, relaciones comerciales y ceremonias que
+le proporcionaron una nueva comunicacin con Dulce Nombre, aunque ella
+jams enviaba un recado definido para el ausente.
+
+--Quieres que te escriba, en el mayor secreto?--le lleg a decir
+Clotilde.
+
+--No; estoy casada con otro--protest, adusta, revestida de una
+inocencia ancestral que no celaba al sentimiento indomable, y slo a las
+acciones impona su recato.
+
+Despus de algn tiempo Clotilde Ayuso fu hastindose de aquella
+tercera; encontr novio, se consagr a los preparativos de la boda, y
+nicamente si le vena rodada la ocasin aventaba con mensajes y
+encomiendas el sigiloso culto de Dulce Nombre.
+
+Pero la madre no se cansaba nunca de encenderle, y ao tras ao le iba
+persiguiendo con una constancia que lleg a convertirse en obsesin.
+Mujer arisca y voluntariosa, tuvo siempre la antigua coloera un fondo
+de agudo sentimentalismo que la obligaba a llorar cuando rea y a
+desvanecer sus exaltaciones en lamentos: los que la trataban mucho
+saban que sus arrebatos no persistan jams en el encono, sino que se
+inclinaban a la benevolencia y la ternura.
+
+Esta propensin generosa, y el pesar de haber daado anteriormente a la
+nia de Rostro, la mantenan en constante solicitud para vigilarla y
+embairla con un continuo murmullo de seguridades y ofrecimientos.
+
+Y tal perseverancia, llena de desinters, algo tocada de una enfermiza
+sensibilidad, lleg a producir en la misma Encarnacin un extrao fruto:
+acab por creerse con derecho a disponer de aquella moza casada, para
+realizar las bodas del hijo.
+
+No haba otra en la regin que le mereciese; bella y educada, elegante
+ms que la de Barreda, ms que la de Esquivel, era muy cierto que haba
+nacido para esposa de Manuel Jess, el buen mozo con estudios y talento,
+con ganancias y virtudes. La miraba como algo propio, la sonrea en un
+acuerdo tcito de voluntades y designios, impaciente porque Malgor no
+acababa de morirse; y aunque ella no saba escribir, aguijaba a Clotilde
+para que se dirigiese al hermano, conminatoria y resuelta: necesitaba
+volver; que se pusiera en camino inmediatamente; don Ignacio estaba en
+la agona...
+
+As, la exacerbada vehemencia de la madre, unindose al amor y a la
+soledad al travs del tiempo, le conservaron a Dulce Nombre la
+esperanza, culpable, caliente y madura en el corazn.
+
+
+
+
+III
+
+CUALQUIERA TIEMPO PASADO FU MEJOR
+
+
+En la amenazada existencia del indiano creca el relieve doloroso como
+una ola desbordante de amargura. Y al influjo de cada martirio le
+parecan casi felices los primeros das de su matrimonio, cuando tena
+salud y esperaba un milagro cerca de su mujer.
+
+Fu en una lejana primavera, al regresar del viaje de novios; aun no
+saba Dulce Nombre los detalles del error que la inclin a la boda, y
+mostraba una tristeza pasiva, un orgulloso disimulo que al marido le
+daba algunas veces la apariencia de la conformidad; hasta que una noche
+le pregunt bruscamente la muchacha, agudas las pupilas, calurosa la
+voz:
+
+--Es cierto que le diste a mi padre el molino a cambio de mi persona?
+
+No supo de pronto qu contestar.
+
+--Es cierto que a Manuel Jess no le dejasteis verme antes de echarle
+de aqu?
+
+Al cabo, Malgor repuso, atravesado de zozobras:
+
+--Verdad es que yo slo dispona de mi oro para conseguirte... y lo di a
+manos llenas.
+
+--Me tendiste un lazo!
+
+--No!; te ofrec la vida... Qu har de ella si no la quieres t?
+
+Aguard palidsimo, extraamente honda la mirada; pero Dulce Nombre
+pareca cubierta por una fuerte lpida de silencio.
+
+--Qu har, di?--repiti anhelante el marido. Y aadi en seguida:
+
+--Me perdonas?
+
+La muchacha se encogi de hombros con el altivo gesto que le era
+familiar.
+
+--Responde algo: me perdonas?
+
+Ella le abrum entonces con una sorda y tarda contestacin, moviendo
+la cabeza negativamente.
+
+--Qu...?
+
+--No!
+
+El hombre rico sinti que una enorme dureza le gravitaba sobre el pecho
+y se le extenda por la garganta y el brazo hasta el dedo meique. De
+pie como estaba en el dormitorio, retrocedi un paso y se sostuvo
+inmvil contra la pared, sin atreverse a respirar, con el horror de la
+muerte en el semblante.
+
+Se le acercaba la mujer en desolada confusin, y l, con la vista
+empaada y angustiosa, pareca decirle: no me toques! Estaba seguro de
+que un aliento, un contacto, por leve que fuera, acabara de aplastarle.
+
+De repente, lo mismo que lleg aquel espantoso mal se le fu quitando de
+encima: le dejaba libre el movimiento y la respiracin y pudo ir hasta
+la cama, dejarse caer en ella agotado, rendido, pero con la sensacin de
+vivir.
+
+Y como Dulce Nombre segua inclinada hacia el enfermo con muda
+solicitud, volvi l a apoderarse de su primera ansiedad, juntando las
+palabras insistentes:
+
+--Me perdonas?
+
+Renov la pregunta con la voz casi extinta, aun dilatado por el miedo el
+vidrio turbio de los ojos.
+
+Y la esposa, fascinada por aquel sigilo terrible, llena de
+arrepentimiento y caridad, le apoy los labios en el odo, como si de
+otra manera no pudiese responder:
+
+--S!
+
+Fu la slaba igual que un escucho sin eco ni resonancia, una gota de
+compasin cada silenciosamente en la lgida tristeza de un espritu.
+
+Desde aquella noche estuvo Malgor condenado a muerte por la ciencia,
+libre de reproches y venganzas por la misericordia de una mujer. Pero
+sentase desamado; el perdn no era la correspondencia, ni deba
+engaarse con ilusiones transitorias luego de haber tocado vivas y
+florecientes las races del amor rival.
+
+No obstante, vinieron para el indiano das generosos; esperaba un hijo;
+Dulce Nombre, en el ensueo de su maternidad, ocultaba mejor la
+desventura y tena muy recientes sus buenos propsitos de enfermera.
+
+Hasta el valle y los montes se extenda la ponderacin de los desvelos
+que de su esposa mereca el indiano, y no faltaban rondas nocturnas que
+lo comentasen desde el ansar en noches de plenilunio. Ms de una vez la
+copla alusiva clam, vibrante, all:
+
+ _La mujer en amores
+ es lea verde,
+ que llora, se resiste
+ y al fin se enciende;
+ luego, encendida,
+ ni resiste ni llora,
+ pero suspira..._
+
+Decase que era Gil quien daba al aire su despecho con el cantar; y a
+Malgor le consolaban aquellas ingenuas interpretaciones que le suponan
+dichoso.
+
+Pero se le escaparon lentamente las ltimas esperanzas; iban hacindose
+frgiles: insostenibles, remotas, perdan hasta el contorno vago de la
+ensoacin, y se desvanecieron al fin: el pobre iluso qued frente a la
+realidad.
+
+Era un enfermo que slo hallaba ojos apiadables y cuidado caritativo
+donde l quera el amor y la salud.
+
+En vano procuraba dominar sus tribulaciones y sufrir menos para no
+empeorar; estaba advertido de los riesgos a que se expona en cada
+fuerte emocin, y por evitar la violencia de una sola iba amasndolas
+juntas en un continuo padecer. Debilitada por el duro ejercicio, se
+relaj algunas veces su paciencia; senta aplomado el corazn; una
+desesperada rebelda, un deseo inextinguible de vivir y de gozar, le
+llev en ocasiones a mostrarse receloso: clav las pupilas inquiridoras
+y desconfiadas donde antes las haba posado con extrema reverencia, y
+Dulce Nombre tuvo la certidumbre de que su sacrificio no serva siempre
+de consolacin.
+
+Ella, al roce de la vida y de los duelos, afirmaba su carcter recio y
+claro y se cumpla a s misma todas las promesas de silencio y de
+lealtad. En ocasiones, el amor le dola slo como un mal exquisito que
+la dejaba aguardar sin grave pena, atento a la confianza el corazn
+juvenil. Hallbase entonces mejor apercibida contra las impaciencias del
+esposo y aparentaba muy bien no cansarse a su lado, no ofenderse de su
+vigilancia, vivir en un sueo de olvido y de resignacin.
+
+Luego, de sbito, se le converta la espera en un castigo cruel, lloraba
+el malogro de su juventud, senta irrespirable el aire inerte de la
+casa; soportaba la cadena con demasiado esfuerzo, y el marido le vea su
+triste verdad inmvil en los ojos.
+
+Era el invierno muchas veces el causante de estos desmayos. Bajaba desde
+la espina fragorosa de la sierra con las nubes atormentadas por la
+tempestad, y se extenda en el valle como un viento de espanto, un mes y
+otro, cuajndose en lluvias y en nieblas, en cierzos y nieves.
+
+Si por casualidad cesaba de llover se endurecan los caminos bajo los
+cristales de la escarcha mientras el sol arda sin calentar; y en el
+trnsito fro de las noches se congelaba la luna recostada en las
+cumbres, extraa y despavorida, con una tristeza insufrible.
+
+Y Dulce Nombre volva a sentir en el alma un dolor conocido: el amargor
+del llanto de otros das. Lanzbase con intrepidez a las derrotas,
+duras, que parecan de piedra, se dejaba atravesar por las agujas del
+hielo, errante por el campo marchito, hasta que abran los astros sus
+flores amarillas.
+
+Entonces regresaba al hogar con un anhelo daoso, intilmente desechado:
+poda encontrar al marido agonizante, sin luz ya y sin voz la plida
+cabeza.
+
+Se estremeca indignada contra el maligno deseo.--No, no!--se
+deca--tiene que vivir; le debo cuidar; que no sufra...; que no
+sospeche... Le quedan muchos aos... hasta quince!
+
+Los contaba por los de su hija:--Uno, dos, tres...--llegaba a siete y
+gema:--Falta el doble!
+
+Unas lgrimas silenciosas, incesantes, seguan aumentando el agua
+profunda de su corazn...
+
+Cuando en el solsticio de diciembre haba reinado el Sur, poda suceder
+que apareciesen unos das templados y ventosos; y los reciba la
+muchacha con pnico, como a los ms evocadores de sus penas y sus
+presentimientos. Sentase agitadsima, con necesidad imperiosa de bajar
+al molino, de recorrer el bosque donde las ramas se retorcan igual que
+serpientes y el ro se iba largo y bullicioso, llevando al mar la nieve
+derretida de los montes.
+
+En aquella abertura estruendosa de la vega no haba un movimiento ni una
+resonancia que no sirviesen de conmemoracin a la hija de Martn, y
+revolva sus recuerdos con invencible atractivo, padecida y lastimera,
+hundindose en las voces amadas y temidas; el rugido de los rboles, el
+clamor de la corriente, la masticacin de las piedras moledoras, le
+producan crisis de llanto, accesos de terrible desesperanza.
+
+Recobraba de improviso las energas slo con sentir el primer soplo
+refrigerante de la primavera. Los pensamientos de Dulce Nombre hallaban
+una anchura consoladora en los surcos del campo abiertos como heridas,
+fugitivos por el valle en una cava olorosa y morena; y el abandonado
+gabinete del molino, abierto de par en par a la brisa de los montes,
+albergaba de nuevo la espera y la tortura de aquella mujer.
+
+--Necesitas menos sueo que un pjaro!--le solan decir los que la
+encontraban de vspera bajo el oscuro estremecimiento de la noche, y la
+vean madrugadora igual que el sol, despabilada y diligente, buscando
+los caminos de la hierba a lo largo del ansar.
+
+--S--responda, agitada con la palpitacin del aire, sonriendo sin
+saber por qu.
+
+Y, en la acea, besaba a Camila delicadamente, saludaba a su padre con
+amistad. No le haba perdonado nunca, de palabra, ni siquiera con una
+slaba como aquel susurro que una vez deposit en el odo del esposo:
+verdad era que a Martn no se lo hubiera ocurrido jams pedirle a su
+hija perdn. La muchacha dej de estimarle y de quererle, y consumidos
+los primeros tragos de su amargura, torn a recibirle con afable
+costumbre y a observarle con cierta curiosidad.
+
+--No le conozco--segua dicindose--; es un extrao para m!
+
+Le vea ajeno en absoluto a los dolores de ella, sometido a la ambicin
+de poseer caudales inanimados, cosas inertes, y le volva la espalda con
+un desprecio triste, algo compasivo: quera olvidar que era su padre
+aquel hombre serio y habilidoso a quien admiraba mucho el vecindario.
+
+Gustaba Dulce Nombre de repartir el tiempo de sus escapatorias entre la
+habitacin blanca y apacible del molino y el huertuco estallante, donde
+se henchan los botones y afloraban las hojas tiernas. Padeca y gozaba
+all una confusa turbacin latiendo con el sordo ritmo de las semillas,
+sintiendo en la mdula de su carne la escondida fuerza de las plantas.
+
+Como si cometiese un delito, se ocultaba con vergonzosa cautela
+celebrando el regreso de las golondrinas, sorprendiendo a las nacientes
+mariposas sobre la miel temprana de las flores. Todo el semblante de
+libacin y desposorio que adquiere la campia primaveral, enardeca de
+un modo intenso a la mujer, que volva a escuchar imperiosamente, en el
+misterio de su alma, la voz siempre oda, la promesa que el amor le
+deba cumplir.
+
+Pero sentase generosa y valiente; pensaba, estremecida, en el troje
+oscuro del cementerio, dolindose de la sentencia que acobardaba a
+Malgor, y se iba junto a l, muy solcita, cada tarde, paseando con
+lentitud a la orilla de la mies virginal.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+IV
+
+EL CABALLERO DE LA GLEBA
+
+
+Estas alternativas de sentimiento y de carcter no correspondan al
+cambio de las estaciones de una manera sistemtica, ni mucho menos; eran
+volubles, aunque Dulce Nombre, campesina y sensible por excelencia,
+viva entregada al influjo inmediato de la lluvia y del sol.
+
+La tierra, nuestra primera madre, haba criado como suya a la nia de
+Rostro, ensendola a sentir y a querer, y pocos discpulos aprendieron
+mejor las lecciones agrestes de la selva y el viento, el lenguaje de los
+astros y de las aguas, el murmullo de las simientes y las races. Hija
+del campo, sin otras experiencias que las de su vida rural, con una
+educacin cristiana harto somera y tosca, la esposa de Malgor no estaba
+dispuesta para una heroica lucha contra las pasiones. Tena de la virtud
+un concepto lgico por instinto de honradez, y renda a la justicia un
+tributo de rigurosa lealtad, sin grandes concesiones a las leyes
+humanas. La imaginacin, despierta bajo el cultivo extico de Nicols
+Hornedo, contribua a exacerbar las rebeliones innatas de la moza, y la
+naturaleza, brava y sentimental, la induca a preferir, entre todos los
+bienes posibles, el bien del amor: privada de l ms le quera y menos
+estimaba los otros beneficios de la suerte. Rehuy el trato con los
+seores del valle, temiendo ser por ellos admitida en condiciones de
+inferioridad, y segua comunicndose con la gente de la aldea como antes
+de la boda, aunque las especiales circunstancias de su nimo la
+obligasen a un aislamiento un poco arisco.
+
+As estuvo ms sola con las tentaciones, cada ao ms hondo el pual en
+la herida de su destino; y muchas veces, a despecho de su natural
+inclinacin a la ternura y la clemencia, sentase cruel; no bastaban las
+brisas del follaje reciente ni la dulzura generosa de los caminos para
+aquietar su destemplanza: todas las insinuaciones maternales de la
+tierra se le convertan en fuego y en pasin.
+
+De tal modo un da, de aquellos que a menudo fueron bienhechores para la
+triste enamorada, sucedi que el marido la recibi quejoso cuando ella
+volva sonriente de un paseo matinal.
+
+--Vives fuera de casa!
+
+--Vengo del molino--replic en tono de disculpa.
+
+--Y qu tienes que hacer all?
+
+--Nada--confes.
+
+--Yo estoy abandonado y tu hija tambin.
+
+--No es verdad! Salgo al bosque cuando amanece, quitndome del sueo
+las horas; vengo temprano, y al anochecer, si no me necesitas t, vuelvo
+a salir.
+
+--Y aunque te necesite... Yo te estorbo; a la nia la tendr que poner
+en un colegio... Slo te ocupas de vivir... y de esperar!
+
+El hombre rico hablaba con rencor, mirando airadamente a la mujer,
+envidioso de su salud, y ms avariento a cada instante de su hermosura.
+
+Ella redujo la indignacin a una opaca sonrisa, y sin descubrir los
+pensamientos sali de la estancia, muy desdeosa: nunca la haba tratado
+Malgor con tanta dureza.
+
+Aquella tarde no le acompa como de costumbre al diario paseo, y
+creyendo justo resarcirse del agravio recibido, se fu sola y
+autoritaria a la torre de Luzmela. Senta una brusca necesidad de
+expansin. Y precisamente el padrino andaba malucho desde su regreso: le
+hara una visita.
+
+Invernaba Hornedo en Torremar haca algunos aos, despus que una
+herencia le permiti abrirse un poco los horizontes, y las ntimas
+fiebres de su espritu le obligaron al movimiento y a la fuga. Pero
+aquella misma dolorosa inquietud le haca volver con frecuencia al
+solar, y cada primavera se le converta en pretexto de un viaje, motivo
+en ocasiones de mayor quebranto y de otra nueva huda.
+
+Estaba entonces all, recin llegado, endeble y taciturno, sin salir de
+la casona. Su retorno al valle le costaba siempre una desilusin con
+amago de enfermedad; traa el presagio remoto de cimentar una esperanza,
+y hallbase con la certidumbre de muchas cosas irremediables.
+
+Se encontraba ms viejo. En la ciudad apenas se vea a s mismo,
+empeado en distraerse con aventuras ms o menos permitidas, deseoso de
+engaar las horas y el corazn en simulacros de amores y de fiestas;
+all los espejos eran benignos en la penumbra de las habitaciones; a
+plena luz aldeana los alindes picados y algo turbios no saban mentir:
+Nicols estaba ms viejo. No obstante, con su dramtica palidez y su
+figura patricia, tena el caballero de la gleba un porte singular que
+interesaba mucho a las mujeres: mientras, a l le pareca Dulce Nombre
+hermosa entre las dems, imposible como ninguna.
+
+Aquella tarde no la esperaba. Aunque eran ya buenos amigos se trataban
+poco y prevaleca en medio de los dos una tristeza oculta, una reserva
+penosa: no conseguan volver a la distante serenidad de su cario.
+
+Cuando el solariego la vi de pronto en su gabinete, levantse a
+recibirla con una agitacin indecible.
+
+--No te muevas!--le suplic la joven al tenderle sus dos manos: ya no
+le abrazaba, no saba por qu, sofrenando los impulsos de la antigua
+cordialidad--. Ests mejor?; qu tienes?
+
+--Casi nada; un leve trastorno de mis nervios.
+
+Le oblig ella a sentarse y se acomod en un escabel al lado suyo, como
+en das ms felices.
+
+El padrino la miraba con avidez oyndola hablar, esquivando encontrarse
+con toda la luz cndida y fuerte de los ojos dorados.
+
+Y entregada al irresistible anhelo confidencial, cont Dulce Nombre sus
+cuitas matrimoniales. Malgor era injusto; le peda cuenta de sus pasos,
+de sus acciones... hasta de la ntima esperanza...!
+
+--Con tal que algn da la realices...! Pero... Dios sabe!--pronunci
+Hornedo con aquella mansa ferocidad que trascenda desde los abismos de
+su pasin--. Ese hombre compadecido y mimado, va a vivir ms que t,
+ms que yo..., acaso ms que el _otro_!
+
+Dulce Nombre callaba escondiendo su intensa desolacin.
+
+--S--aadi el padrino con una sonrisa de hiel--. Apurar todos los
+plazos que la ciencia le concede... Muchas personas tranquilas y
+saludables se han muerto desde que l se tena que morir...
+
+--Es cierto!--murmur la joven, sin poder reprimir las palabras.
+
+--Y t lo sientes, verdad?--pregunt el hidalgo con sutileza tenebrosa,
+dolido del afn que Dulce Nombre descubra por hallarse libre--. T lo
+deseas?
+
+--Desearlo?--musit indecisa, en lucha su rebelde candor con la
+brutalidad de la nica respuesta.
+
+--S; le deseas a tu marido la muerte.
+
+--No...! ni a l ni a nadie...! Quiero ser feliz: ya es hora...!
+Porque est enfermo hay que compadecerle y no contradecirle... Yo,
+aunque vivo sana, me consumo... y no tengo la culpa de querer a otro!
+
+Hornedo se consuma tambin, embriagado por la gracia madura y esencial
+de la moza, admirndose de la ingenua lealtad con que defenda su
+derecho a un solo amor. En los aos acerbos de su matrimonio, ningn
+hombre se atrevi a poner en ella con osada la mirada: ni la dolencia
+del marido, ni la desproporcin de las edades, ni aun el silvestre genio
+de la mujer, arbitrario de suyo, dieron motivo para que la daase un
+antojo malsano.
+
+No; seria y triste, aguardaba el cumplimiento de una promesa; estaba
+comprometida: tena novio. Si acaso la envolvi Gil, enamoradamente, en
+una copla o en un suspiro, fu aquello un homenaje rstico del pastor,
+consentido como de limosna al buen camarada que viva en el monte, solo
+con el cielo y la nieve, comiendo pan de maz y durmiendo en yacijas de
+piel.
+
+Sentase Nicols atormentado y orgulloso de que hubiera algo suyo en el
+carcter firme y transparente de la ahijada; se altiveca pensando que
+la vctima de los terrores ms absurdos haba contribudo a formar un
+alma tan segura y valerosa, y al mismo tiempo le martirizaba aquella
+reciedumbre que siempre se levantara inmutable contra l.
+
+Dulce Nombre meditaba, algo pesarosa de lo que dijo, confesndose que en
+realidad mereca algunos reproches de Malgor: no era una mujer casera y
+humilde, no era una madre habilidosa y paciente, ni saba corregir tales
+flaquezas. El hogar del marido le segua pareciendo extrao; la nia,
+despus que la cant el sueo y la ech a andar con deleite maravilloso,
+se le volvi tambin esquiva, hasta que perdi su influjo sobre ella:
+entre el dinero y los halagos, se la hicieron lejana, inclinndola a
+otros gustos, a otras aspiraciones ajenas a las suyas. Y un sentimiento
+horrible de soledad torn a ennegrecer la vida de la moza, abandonada a
+la quimera de su juventud.
+
+All, en el gabinete del padrino, olvidndose de todo para sosegar sus
+emociones, se reconoca culpable cerca de Malgor.
+
+--S, me estorba; es la verdad... me estorba!--susurraba con spero
+sufrimiento--. Qu le voy a hacer si es as? Ya aguard aos y aos...
+no puedo ms!
+
+Se le derramaba la pasin en el oro lquido de las pupilas, y una honda
+blancura la penetraba, como si un fuego interno hiciera traslcida su
+carne: tena en los labios sedientos el nombre de Manuel Jess.
+
+--Tanto le quieres?--aludi Nicols, celoso y adivinador.
+
+--Mucho!
+
+--Siempre lo mismo?
+
+--Siempre...! Ms no es posible.
+
+--Pues el plazo cada da es ms corto... Si l no se cansa de
+esperar...! Pero no. Cansarse...? Por una mujer como t!
+
+Le sonaba tan sorda y desconocida la voz, que la joven se volvi
+extraadamente hacia l.
+
+--Qu decas?
+
+--Que t--disimul apenas, tembloroso, apagando el acento--eres digna
+de que te esperen... no ya muchos aos... aunque fueran siglos!
+
+Y alej la mirada, loca de angustia, por el hueco del balcn, sobre la
+pompa inaugural de la selva.
+
+Se qued observndole Dulce Nombre con un asombro repentino: Qu triste
+estaba y qu solo en el mundo! Nunca se habra inclinado un gran amor
+sobre aquella vida callada y enferma...? Nunca!--se respondi con
+lstima, recordando las veces que le vi macilento y azaroso, errante
+por la casa y el ansar, como si buscase un refugio... Ella fu, acaso,
+la nica amiga del pobre solariego: evocaba su niez en la torre, sus
+escondites y travesuras aventando las melancolas de Nicols, el celo
+con que l le daba los regalos y las lecciones... No comprenda por qu
+se haba ensombrecido entre los dos la confianza y la ternura de aquel
+tiempo.--Debe ser--pensaba--que nuestro destino se cumple, que estamos
+sentenciados a sufrir a solas, cada uno con sus penas. Senta un mpetu
+vehemente de salvar el espacio medroso que la separaba del amigo, de ir
+hacia l con el alma abierta y asequible. Y le segua el vuelo de los
+ojos, afanosa de todas las miradas que se asoman con ansiedad al fondo
+de los cielos.
+
+All las recataba el hidalgo, en las nubes dormidas al sol,
+desesperndose al percibir tan cercana y sensible la adorable existencia
+que pudo ser suya. Por ceguedad y apocamiento, dej que a la nia de su
+corazn la enamorase un hombre decidido; consinti, despus, que se la
+llevara otro ms audaz: la abandon a una suerte adusta y peligrosa, sin
+ofrecerle un reinado de amor donde ya le ejerca con los ms puros
+derechos sentimentales.
+
+Tuvo en sus manos el alma ardorosa y despierta y la dej huir...--Me
+hubiera querido antes de volar!--se deca mil veces en la amargura de
+sus exaltaciones. Y le pareca una infamia que la mujer de Malgor no
+pudiera vivir en la torre de Luzmela como seora del valle...
+
+Un atractivo doloroso de pensamientos llev a la muchacha de repente
+junto a las ideas tormentosas de Nicols, rozndolas en una insinuante
+aproximacin.--Esta casa--se dijo suspirando--s que parece ma: aqu no
+me encuentro forastera como en la otra... Las imgenes de su infancia
+se levantaron entre los muebles conocidos, se extendan gozosas por los
+corredores y los camarines, bajaban a los huertos y al jardn.
+
+Dulce Nombre sacudi la cabeza hurtndose a la fascinacin de sus
+memorias.--S; este era mi nico hogar--se repeta sordamente.
+
+Reconcentr al cabo sus meditaciones en Hornedo, que continuaba inmvil,
+muy plido, sin atreverse a hablar.
+
+--Ya no puedo consolarle!--pens llena de solicitud--. Est solo como
+yo... pobre padrino...! Y qu guapo es!--aadi con orgullo,
+sorprendindole, en un atisbo certero, el fervor silencioso de las
+pupilas, la mano aristocrtica, el porte seoril.
+
+La conmova un profundo enternecimiento. Se levant para despedirse;
+doblse impulsiva y roz con los labios cariosos la frente de Nicols.
+
+--Adis, padrino!
+
+l la tuvo as tan confiada y devota que tembl intensamente. Haba
+recibido todo el bao de luz de aquellos ojos, el ardor de la boca
+purpurina...
+
+--Adis!--logr decir con desvado gesto, a punto de desmayarse.
+
+Y Dulce Nombre, por darle nimos, ofreci desde la puerta, con la voz
+clara y benigna:
+
+--Volver pronto!
+
+Minutos despus la vi Nicols perderse en el esplendor oscuro del
+bosque; baj los prpados, que le estampaban una sombra lvida en el
+rostro, y murmur con infinito desconsuelo:
+
+--Antes que vuelva tengo que huir...
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+V
+
+LOS SENDEROS DE LA MUERTE
+
+
+Fu cierto que al da siguiente se march Nicols para no volver a
+Luzmela en mucho tiempo.
+
+Lo supo Dulce Nombre con un dolor parecido al desengao; sentase
+desairada en su intento de reconstruir un albergue a la ms noble
+amistad de su vida. No era posible: alguna razn inquebrantable se
+opona a este propsito. Y la muchacha, quejosa de su padrino, aun se
+dola de la grave tristeza que arrastraba l por el mundo, como una
+maldicin.
+
+Decase en el valle que el seor de la torre pensaba ir al extranjero y
+vivir muchos aos lejos del solar. Hubo desilusiones entre las seoritas
+que no perdan la esperanza de un buen casamiento: la prima de Esquivel
+y la talluda infanzona de Barreda se disputaron gratuitamente el honor
+de una romntica viudez.
+
+Pocos meses ms tarde se despeda Dulce Nombre de su hija sin protesta,
+con un sentimiento callado y acerbsimo. Decidi Malgor internarla en un
+colegio ciudadano, y la misma esposa la fu a llevar en un da de otoo
+hmedo y triste.
+
+La nia era ya una mujer de trece aos, arrogante y hermosa. Tena, como
+su madre, la figura gentil, los ojos dorados y profundos, la risa
+trinada, la voz caliente y musical; pero variaba un poco en la
+expresin, ms imperiosa y dura, espejo de una crianza llena de
+caprichos y satisfacciones. Mara ostentaba en las pupilas mayor
+oscuridad, ms sombras en el pelo, y careca de aquel nimbo rubio de la
+madre, cado en las sienes como finsima corona.
+
+Estuvo conforme en el colegio porque llegaba all el oro de su padre
+concedindole preferencia y garantas, y en tres aos, slo durante unas
+cortas vacaciones llev a su casa un poco de bullicio.
+
+Haba muerto la abuela; el indiano, envejecido y mustio, padeca una
+repeticin frecuente de los ataques anginosos, y contemplaba todas las
+cosas con una mirada yerta y fija, de ultratumba, ejercitndose en la
+virtud de acrecentar merecimientos para la vida eterna.
+
+El quera decirse:--_No tengo sed porque puse mi boca en el cielo_.
+Trataba de consolarse a s mismo, pensando, cmo la existencia del
+hombre es un soplo de aire que va y viene, mientras las almas perduran
+en su Dios con la fuerza indestructible de lo imperecedero. Mas, cada
+una de sus meditaciones, por grave y honda que la hiciese, le traa a
+morder la carne de la vida, a prevenirse, como ltimo recurso mundano,
+ese oleaje de memorias y bendiciones que verbera para los escogidos en
+las orillas de la fosa.
+
+Hizo su testamento mostrndose generoso hacia Dulce Nombre, con el
+extremado afn de sobrevivir en el nimo de ella por medio de la
+gratitud: como en vida procur dejarle independencia y expansin, para
+merecer sus favores, pretenda desde la sepultura solicitarlos an,
+seguir viviendo de una manera digna en la amada que jams logr
+enteramente poseer, de la que nunca tuvo lo ms codiciado y adorable en
+el amor. Le dispuso un cuantioso legado, sin traba ninguna, le aderez
+con frases muy laudatorias a la paciente compaera, y aun llev su
+magnanimidad hasta proteger de un modo considerable a Manuel Jess en
+los acuerdos relativos al negocio cubano, haciendo constar que el mozo
+le haba prestado en la joyera habanera servicios importantes, y que,
+por su honradez y provechosas gestiones, mereca del testador un trato
+carioso. No faltaban en este documento donativos a los pobres, mejoras
+para Luzmela, sufragios abundantes por el triste que se despeda con
+horrenda incertidumbre.
+
+Porque el hombre mortal no consegua desinteresarse de los bienes
+humanos, y a menudo una lumbre oscura de los ojos delataba su
+transitoria ambicin por los dulcsimos goces imposibles.
+
+En aquellas horas de codicia terrenal, vigilaba Malgor con paso de
+moribundo el semblante de su mujer, suponiendo que le contaba los das
+en espera del otro, entregada a un acecho irresistible. Un fro
+interior le haca temblar, su palidez se revesta de un tono gris que
+daba espanto, y aunque Dulce Nombre estuviese muy absorta en cuidarle,
+sin ninguna mala tentacin, perciba sobre el enfermo el hlito de la
+gran ciega como un aviso piadoso de la futura libertad, y era cierto
+que entonces agrandaba los ojos, olvidados en la visin luminosa de la
+dicha.
+
+As, frente a frente marido y mujer, solos con su irreparable inquietud,
+escucharon la transcendencia de cada rumor en las albas tardas del
+invierno, en el espacio tenebroso de las noches, y todava con mayor
+ansiedad cuando los hervores de la primavera estallaban silenciosos bajo
+el perfume del heno y de los lirios, cuando el verano hencha las venas
+del sol y echaba las mariposas a volar como flores enloquecidas.
+
+Y aquellas dos almas en tortura se teman sin odiarse, alejadas por el
+corte helado de un pensamiento, juntas en la trgica perturbacin de
+otear un ao y otro los senderos de la muerte...
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+TERCERA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+LA HIJA
+
+
+Ha vuelto a su casa la nia de Malgor. El padre la considera instruda
+tal como a una seora corresponde, y se enorgullece mirndola en plena
+posesin de un destino feliz. Es hermosa, rica, saludable, inteligente:
+sus alegras pasan floreciendo sobre el hogar oscurecido por un drama
+recndito que ella est muy lejos de comprender.
+
+Algunas veces, cuando era chiquitina, se quedaba suspensa entre sus
+padres, tan distanciados por la edad, y les haca esas cndidas
+preguntas de los nios que a menudo provocan un desolado rubor.
+
+Hoy les ve juntos con ms extraeza que antes, porque razona y entiende
+como una mujer. Pero nada les dice: ha puesto en la vida su mirada
+brillante y risuea que no quiere temblar.
+
+Tiene la muchacha un carcter enrgico, algo indmito; no ha sufrido
+nunca la disciplina de una severa educacin ni el peso de la
+contrariedad; sus antojos, de continuo satisfechos, se exacerban con las
+dificultades y crecen a medida que se logran: la costumbre de mandar y
+de exigir la inclina, en ocasiones, a las actitudes violentas, al gesto
+duro y la brusca determinacin.
+
+Verdad es que estos resabios de la mala crianza, puesta al servicio de
+una herencia impetuosa y ardiente, los atena la nia a cada paso con su
+expresin de inocencia y juventud, con la gracia de su melancola y el
+hechizo de su hermosura. As el egosta endiosamiento con que vive para
+s propia, con frecuente exclusin de los dems, se le ablanda en las
+pupilas refulgentes, llenas de curiosidades y de luz, en el encanto
+imperioso de las sonrisas y las palabras.
+
+Y aunque es meditativa y soadora al influjo de la raza y del pas, huye
+de la tristeza de sus padres como de un mal, y procura olvidarla en el
+sereno regocijo de su corazn.
+
+No han faltado lenguas torpes que le cuenten a Mara el noviazgo de la
+antigua molinera y hasta la razn de que el molino pertenezca al abuelo
+Martn. La aeja historia y las observaciones de la realidad, aseguran a
+la muchacha que su madre ha sido una vctima de la suerte, vctima
+voluntaria, puesto que se humill al sacrificio cuando pudo resistirse a
+l con todos los fueros humanos.
+
+Para la nia de Malgor no existen leyes por encima de las pasiones; ella
+juzga las cosas de un modo indiscutible y definitivo, divididas en dos
+clases: las que convienen y las que repugnan; es decir, las que se
+aceptan y las que se rechazan. Como no comprende la vida sin los
+beneficios del oro, discurre que, de seguro, la pobre molinera de
+antao, necesitada de escoger entre el dinero y el amor, se qued
+reflexivamente con el dinero; cambi el hbito miserable por la
+categora seoril y puso el ms firme cimiento a una existencia nueva,
+encaminada a las materiales ambiciones.
+
+Sintese la muchacha complacida por los bienes que disfruta como
+resultado de aquella lejana lucha sentimental, y slo reconoce en su
+madre una causa providente de que la hija est en el mundo, regalada y
+dichosa, arrostrando un envidiable porvenir.
+
+Pero las definiciones de Mara sobre este particular no son demasiado
+crueles, porque las hace a flor de pensamiento, con una niebla mentirosa
+en el alma, sin ahondar mucho en ninguna cavilacin. Los quince aos
+altivos y triunfantes le producen un deslumbramiento engaoso; todo lo
+percibe al travs de su tendencia dominadora, y aun se atribuye rasgos
+de suma generosidad. Cuando va por la calle y la miran con devocin,
+vuelve la cara sonriendo a la gente, como si dijera:
+
+--Vaya, os har el favor de consentir que me admiris un poco ms...
+
+Para mayor adorno suyo tiene la nia una madre bella y moza que parece
+una hermana, y a la que es fcil suplantar en cuanto significa dar
+rdenes, exigir tratamientos y revolver novedades. Es Mara la que
+decide ahora los menesteres decorativos de la casa, con el beneplcito
+del padre, muy orgulloso de tan buena disposicin.
+
+Y Dulce Nombre les deja hacer, algo intimidada y resentida, alejndose
+cada vez ms de la criatura, a quien tuvo en los brazos con franca
+adoracin. Una frialdad incomprensible las separa; se quieren y se
+desconocen: la madre siente el imperio de la hija como una nueva
+opresin, y se encuentra ms sola que nunca, perdida en desconsoladas
+confusiones ante el cario sagrado, que tambin se le resiste, con
+enemiga terquedad.
+
+Nada ms semejante en apariencia que estas dos mujeres. Vindolas juntas
+se distingue a la madre porque tiene la estatura ms elevada, el color
+ms plido y moreno, ms honda la brasa de las pupilas y los labios ms
+curvos. De cerca, su caliente madurez contrasta con la fragilidad de
+Mara; pero si hablan vuelven a ser iguales, de tal modo, que oye la una
+en la otra el rechazo de su propia voz.
+
+Estn unidas por la carne y la belleza, apartadas por un obstculo
+sombro; se miran a la entraa de los ojos sin estremecerse bajo la raz
+cordial del sentimiento, y Dulce Nombre piensa, conturbada, que un hijo
+de la sangre puede convertirse en un intruso cuando no le ha concebido
+tambin el corazn...
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+II
+
+EL RETRATO
+
+
+Desde que la nia ha salido del colegio manifiesta el padre ms depurada
+y continua la virtud de la conformidad, aunque devora con ms pesadumbre
+todas las amarguras del remordimiento.
+
+Porque en la muchacha alegre y victoriosa vive la imagen de aquella otra
+nia que l arrastr al matrimonio con inquebrantable resolucin llena
+de egosmos. En aquel tiempo Dulce Nombre era corporalmente igual que
+esta colegiala moderna. As tuvo de lmpidos los ojos, que no saben
+olvidar el llanto de aquellos das! Nunca ri con toda la boca, no puso
+toda el alma feliz en un cantar, ni el inters en un capricho, ni la
+satisfaccin en un goce. Habit silenciosa y triste en la casa opulenta
+como si no fuera suya, prestando el odo a los rumores distintos,
+clavando la mirada en los rostros invisibles; dijo frases benignas,
+estimulada por la caridad, y di al marido el calor de su pecho juvenil
+que arda con la esperanza de otro amor... En ciertas horas demasiado
+turbias, sufri con el espritu martirizado y negro: era inocente y
+senta la conciencia nublada por el dolor y el pecado.
+
+Hoy la hija repite aquel aspecto infantil y gracioso de la madre, con
+idntica hermosura, con los mismos aos, pero en la plenitud de la
+ilusin, entre risas y promesas; domina y triunfa, es duea de su casa y
+de su libertad: pone los ojos sin lgrimas en todos los anhelos.
+
+Y las compara Malgor, arrepentido, medroso, temiendo purgar en la nia
+nueva el tormento de la nia desgraciada, volvindose hacia su mujer con
+el nimo penitente y el labio trmulo, ansioso de premiarla en
+desagravios y recompensas interminables.
+
+Pero la ve tan moza, la supone tan cercana al desquite soado, que se
+retrae dolido y mudo, encadenado a su despecho. Aunque languidece bajo
+un cansancio espantoso de la carne marchita, los deseos retoan en l
+con misteriosa fuerza primaveral. Y huye de Dulce Nombre
+disimuladamente, buscando a la nia como un lenitivo y un refugio que no
+siempre consigue.
+
+Porque Mara se aburre en su casa, y despus que dispone en ella alguna
+innovacin o la alborota con el revuelo de sus inquietudes, se marcha de
+visita por el valle, donde cada vecino la recibe con agasajo, y los
+mozos de fuste la rondan con admiracin.
+
+Ya sabe la colegiala coquetear y elegir con la fantasa el hombre
+presentido, uno que no ha llegado: ese que debe aparecer de un momento a
+otro... y siempre tarda.
+
+Durante sus paseos incansables por el campo le gusta mucho a Mara
+detenerse en la torre de Luzmela, escudriar la casa del padrino en los
+escondites ms curiosos y tener con el hidalgo un poco de conversacin.
+La seduce aquel hombre retrado y zahareo que vaga por sus jardines lo
+mismo que una sombra y ocupa la torre como un asceta.
+
+Hace un mes que regres de Madrid, donde estuvo dos aos sin decidirse a
+ir ms lejos. Viene muy arisco, pero el mal incurable de su misantropa
+interesa a cuantas mujeres le conocen y enamora a las que le celan con
+alguna esperanza. Un halo de romanticismo sublima la figura de Nicols,
+a quien su amor frentico y silencioso empuja a la Montaa. No olvida
+que los mdicos sealaron un plazo eventual a la vida de Malgor y acude,
+a pesar suyo, como las _ntiguas_, oteando la muerte.
+
+Y ha encontrado a su amigo en la misma actitud de espera y de zozobra,
+algo ms viejo y cobarde, ms desguarnecidas las sienes, ms apagado el
+acento; ha visto a Dulce Nombre con nueva sazn en la hermosura; ha
+escuchado, tembloroso, aquella palabra lenta y acariciadora que le
+recrimina:
+
+--Te marchaste sin decirme adis y no me has escrito en dos aos: ya no
+me quieres!
+
+Unas disculpas azoradas y torpes, una visita casi ceremoniosa, y Hornedo
+se ha escondido en su rincn, desesperado y adusto.
+
+All le suele buscar Mara, golosa de la rareza del solitario, atrada a
+la torre por la anchura resonante de las estancias, por la solemnidad de
+los muebles, por el aire pesaroso del tiempo detenido como en un
+remanso; la chiquilla es una mariposa que se embriaga y aturde cuando
+llega hasta el padrino al travs de corredores y gabinetes. Porque no ha
+tomado el gusto a la casa desde pequea, ni la ha descubierto y sentido
+con las primitivas imgenes de la niez como Dulce Nombre, sino que,
+extraa a este cario del solar viejo, irrumpe entre las cosas del
+pasado con una sorpresa fascinante, ms bien antojo, no exento de cierta
+impresin temerosa.
+
+Hay en el palacio de Nicols una mescolanza de lujo antiguo y de trastos
+intiles, conservados por desidia; aposentos vacos, con el solado
+crujiente, que no atraviesa la colegiala sin correr; ostugos donde en
+ocasiones encuentra el ama de llaves, sin saberlo, un trozo de madera
+con embutidos de ncar y marfil; un herraje valioso; una estofa
+deshilachada que ha valido un dineral. Los salones mejor compuestos son
+ridos, hostiles, fros aunque los bae el sol; algunos constituyen la
+torre, y en aquella parte de la casa habita Nicols, que ahora mismo
+recibe a Mara y la escucha cerrando los ojos.
+
+--No quieres mirarme?
+
+--S, mujer; es que has abierto el balcn y me estorba la luz.
+
+--Pues le vuelvo a cerrar.
+
+Dirigise hacia el fulgor dorado y rico de la solana, recibindole con
+intrepidez en el oro claro de las pupilas, mientras el hidalgo
+continuaba adormeciendo las suyas. Entorn las puertas, y por la nica
+rendija libre al soplo clido y ligero de la tarde, entr un haz de
+chispas animadas.
+
+La nia de Malgor sigue hablando, sentada otra vez en su escail;
+refiere historias pueriles del colegio y de la ciudad, noticias
+aldeanas que le han dado en el molino. Tiene un gracejo delicioso, una
+suave presuncin en cuanto dice y en la manera de expresarlo.
+
+Pero Nicols no atiende a las palabras sino al acento; le percibe
+absorto y le confunde con el de la otra ahijada. Es la misma voz, con
+iguales insinuaciones tnicas, un mtodo inconsciente que abre y cierra
+las clusulas en ntima sonoridad. Y, hambriento de engaarse, el
+enamorado se quiere sustraer a la hora presente y vivir la hora lejana;
+procura hallar en la nia de hoy a la de ayer, compaera inocente
+convertida en amor irremediable.
+
+Entretanto Mara se cansa de hablar sola:
+
+--Qu, no me contestas?--dice.
+
+Hornedo vuelve, con trabajo, de la consoladora ensoacin.
+
+--Ah, s...! Te contesto lo que t quieras.
+
+--Vaya! No me haces caso: me voy.
+
+l la detiene, extremoso, rendido:
+
+--Si te escucho con embeleso!
+
+Aunque la muchacha no comprende el sentido fervoroso de la protesta,
+nota su desconocida dulzura, y posa de nuevo en el banquillo:
+
+--Pues cuntame lo que has hecho en Madrid.
+
+Habla Nicols maquinalmente, slo por ver cerca de s aquel retrato vivo
+de la amada, que le fatiga el corazn. Quiere a la nia con morbosa
+ternura. Cuando la mira directamente le hace dao verla, un dao
+traducido en doloroso rencor, en odio a la dicha que tuvo el hombre
+rival. Pero si la contempla al travs de los deseos, bajo la sombra de
+las evocaciones, descubre a la criatura siempre adorada, y revive el
+calvario de su pasin entre las nieblas del encanto y del martirio, con
+un trastorno que le enloquece y abate. De estas escapadas a la quimera
+retorna Hornedo hasta la realidad ms enamorado cada da; para l Dulce
+Nombre contina siendo la mujer incomparable, con todos los prestigios
+de la belleza y el candor, con la aureola del sufrimiento y la honradez,
+y an con las gracias de la maternidad y el hechizo supremo de lo
+imposible... Podra elegir una esposa entre damas de alcurnia, y se da
+cuenta del misterioso cautiverio que padece; supone que el atavismo
+familiar, la infusin de sangre plebeya en sus antecesores, le obliga
+al culto de la moza ruda y selvtica lo mismo que el pas, recia en el
+amor y en el deber, subyugada a la tribulacin como la inolvidable _nia
+de Luzmela_. Y siente que se cumplen en l los augurios de un destino
+dramtico, con desgarradora fatalidad: es el heredero de una culpa, de
+una desgracia, de una pasin...
+
+--No sabes--dice Mara cuando se distrae Nicols--que me pretende tu
+sobrino, el hijo de Esquivel?
+
+--El mayor?
+
+--S... Qu te parece?
+
+--Muy bien. Y a ti?
+
+--Me gusta poco... No es mi tipo.
+
+El hidalgo sonre a la petulancia de la chiquilla, tan diferente a la
+sencillez de su madre, y, por no malograr la confidencia, pronuncia:
+
+--Mariano es buen mozo y lleva muy adelantada su carrera de mdico.
+
+--Ya, ya, pero... no es mi tipo.
+
+--Y tu tipo, cul es?
+
+--Qu s yo...! Es otro: el de un hombre que sepa ms del mundo, que no
+sea estudiante y que haya corrido muchas aventuras.
+
+Los ojos visionarios de Mara resplandecen de curiosidad. Est esperando
+al viajero que llegue con el polvo de las lontananzas, cabalgando en la
+bruma del porvenir. Y como si ya tardara en recibirle, se levanta
+nerviosa; presenta la frente al padrino, y sale cruzando la casa con el
+rumor ligero y menudo de sus tacones.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+III
+
+FRATERNIDAD
+
+
+Cansado Gil de las asperezas del monte, ha venido a ser criado de
+Nicols, hortelano y ganadero ms que sirviente fino de la casa.
+
+Permanece soltero el pastor, acaso porque no hubo en la vega una mujer
+resignada al yugo del matrimonio y a la separacin del marido, capaz de
+vivir triste y pobre frente a la montaa que le roba al compaero.
+
+Y cuando el montas ha bajado de las cumbres, piensa que es un poco
+tarde para buscar novia; est receloso y torpe, no atinara con las
+blanduras del cortejo y los cuidados de la eleccin.
+
+--Me quedar as--grue con pereza, contemplando la vida desde lejos,
+como si an remontase las alturas de la serrana, a una distancia
+forzosa del hogar y del amor.
+
+Pero hay un descontento en el alma de este hombre, una melancola que no
+le impide cantar a los sones del clsico rabel, durante las fiestas
+aldeanas, ni repetir en las tertulias de invierno, con rostro divertido,
+los romances pastoriles de envejecida memoria.
+
+La desazn de Gil, oscura, no muy sensible ni punzante, viene originada
+de un entusiasmo fiel y humilde por Dulce Nombre, aunque el mozo ignor
+siempre que no acertaba a sustituir por otra la imagen de la nia de
+Rostro. Y aquella devocin, apenas consentida por quien la profesa,
+devorada al travs de la juventud, persiste an, como el perfume de una
+rosa que se ha llevado el aire: es el astro ya muerto, cuyo resplandor
+alumbra todava.
+
+Nada de esto conoce definitivamente el criado de Nicols; pero tal vez,
+con ayuda del propio sentimiento, lo adivina el seor y sorprende la
+esencia y la luz del sosegado cario, que era un da el sueo ms
+hermoso de Gil, el cual sabe muy bien cmo el padrino adora a su ahijada
+y cunto sufre porque no es dichosa, arrepentido de haberle facilitado
+el casamiento. No comprende qu clase de adoracin es la del hidalgo y
+la juzga honda y paternal, no por eso menos viva que otra cualquiera.
+
+A Hornedo se le escapan a menudo frases crueles contra Malgor porque
+vive demasiado, para sacrificio de su esposa; y censuras contra Martn
+que no repara en los sinsabores de su hija.
+
+Y el pastor va recogiendo estas lstimas, las comenta y las glosa con
+indefinible semblante.
+
+--Yo cre que ella se haba acostumbrado al marido.
+
+--Nadie se acostumbra con gusto a lo que no ama.
+
+--Pens que a fuerza de tiempo...
+
+--Es peor.
+
+--Como tienen una chiquilla...
+
+--No es bastante.
+
+--La pobre se acordar del otro... le quera tanto...! No se me puede
+olvidar la cara que puso una noche en el molino cuando le dijeron que se
+marchaba.
+
+--S; se acuerda de l!--murmura Nicols con acerbo tono.
+
+As, entre amo y servidor, el culto a la muchacha es un lazo secreto, un
+motivo de fraternidad que nunca se deslinda: la mezclan en sus
+conversaciones sin nombrarla, aludindola de un modo tcito, indudable,
+y la sienten al lado suyo cuando estn callados y solos en la intimidad
+hospitalaria de la casona.
+
+Esto suceda muchas veces antes del viaje del seor y se repite ahora
+mientras Gil hace abarcas en el portal y Rosaura se oscurece en las
+honduras de la torre.
+
+El abarquero pule su tronco a horcajadas en el banquillo y Nicols se
+detiene junto a l cuando regresa del jardn, mediada la tarde calurosa
+y florida.
+
+Se abre el porche montas en la fachada principal, bajo el carasol
+ancho y tendido, con alero de gola y canalones ruidosos. La arcada, de
+dos curvas magnficas sobre un recio pilar, sirve a Gil de taller, en
+uno de sus extremos salpicado con el ripio.
+
+All azuela y taladra el pastor si no tiene ocupaciones ms importantes;
+la madera es del amo, las abarcas de quien las necesite, el importe de
+las mismas pertenece al obrero sin que nadie se lo dispute, que al amor
+de los buenos linajes es donde suele adquirir ms privilegios el seoro
+del trabajo.
+
+A la vera del picadero hay un silln desvencijado, amplio y noble, que
+sostiene bien a Nicols cuando gasta un rato de palique al son del
+taladro y de la legra. Teme el caballero que sus concesiones
+democrticas respondan nicamente a la levadura mezquina del instinto, y
+se deja llevar, con pesadumbre, de una virtud libre y generosa, como si
+obedeciese a un maleficio. En cada labrantn de Luzmela ve un pariente
+abandonado, un heredero posible de la torre, y a cuantos coloca cerca de
+l la casualidad, los trata con suma condescendencia, dentro de su
+extrao carcter, como a ste, a quien llaman todava el pastor.
+
+Juntos estn, silenciosos y pensativos, cuando se abre la portalada y
+aparece en el umbral Encarnacin la de Cintul, ligera y radiante, con
+una carta en la mano.
+
+--Vengo a decirle al seorito que ya sali Manuel de la Habana, segn lo
+que aqu me explica, y debe estar si toca o llega el barco que le trae.
+
+Gil da un respingo y se queda mirando al seor, que recoge la carta,
+forzosamente, la desdobla y la mira bajo la torsin violenta de los
+pensamientos, sin leer ni razonar.
+
+--Ya lo sabe Dulce Nombre--pronuncia muy despreocupada la madre feliz--;
+estaba ahora en el molino y se lo cont... Quedse ms blanca...!
+Pobretuca...! Se desazona para que no se entere don Ignacio, pero digo
+yo que siendo socios all entre s, le habr escrito dndole la noticia.
+Y de qu vale el secreto si cuando llegue Manuel le ha de visitar...?
+No le parece, seorito?
+
+--S, claro; es intil--balbuce Hornedo, atormentando la carta, que al
+fin devuelve a su duea.
+
+--Ay, Dios mo, quin lo haba de decir...! Mire que volver el mozo
+hecho un seor, con posibles y salud, y no _encontrarla_ viuda todava!
+
+--Mujer!
+
+--Yo deseo que la haga venturosa porque se lo debe todo, todo; si no es
+por ella nunca hubiese encontrado medios para llegar a rico.
+
+--Se lo debe a Malgor.
+
+--Por causa de ella...
+
+--Y de l.
+
+--Bueno, s; pero un individuo tan enfermo qu hace en el mundo?
+
+--Vivir.
+
+--Desengese, don Nicols, que usted mismo habr pensado ms de cuatro
+veces en lo mucho que se consume la esposa de un tsico viejo, cuando
+ella es joven... y la estn esperando.
+
+--Hoy la quieres porque es rica; nia y enamorada la despreciaste...
+
+--La quiero porque me hizo un gran bien y se lo debo pagar... La quiero
+porque la hice sufrir...
+
+Encarnacin reblandece su acento con unas lgrimas que pudieran
+convertirse en sollozos.
+
+--Ay!--alude siempre lastimosa--. Procura la infeliz que su marido no
+se altere; dice que le hara dao esa impresin...
+
+--Es la verdad.
+
+--Pues de algo nos tenemos que morir!
+
+--Cuando Dios quiera...
+
+--Si esto le mata... ser porque lo quiere Dios!
+
+Las palabras de la madre se han vuelto a endurecer. No le gusta que la
+contradigan. Y se despide con acritud al travs del corral, desplegando
+la carta como una bandera victoriosa.
+
+Sigue inmvil el barreno de Gil. Nicols hunde el bastn en la doladura
+de las abarcas; tose, muy agitado; est palidsimo y se le acentan las
+estras morenas de la piel.
+
+Tambin se acenta el color anglico de las nubes por encima de las
+montaas. La bveda suprema luce una santidad mstica y azul,
+evocadora: desde el porche no se ve ms paisaje que el de las cumbres y
+el cielo.
+
+El pastor suspira, toma la azuela y la clava, sauda, en el tronco de
+nogal. El hidalgo se pone de pie, afirma en el suelo la cachava y dice
+sombramente, con la voz un poco temblorosa:
+
+--Voy a dar una vuelta por ah...
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+IV
+
+RENUNCIAMIENTO
+
+
+Sale irresoluto, con la necesidad imperiosa de moverse y desgastar su
+inquietud en un violento ejercicio. Y en cuanto abre la puerta blasonada
+del cortil, siente la caricia tnica del bosque, embravecido al acoso de
+la nueva vegetacin.
+
+Con el sombrero en la mano, el rostro descolorido y mudable, se deja
+Nicols prender en la maraa de la ruta. Anda muy de prisa y se detiene
+luego. Le parece que hay en la sombra un temblor misterioso. Por los
+claros del ramaje entra el sol aterciopelando los musgos, poniendo en
+el csped unas medallas de estremecida claridad.
+
+El hidalgo escucha como si temiese una asechanza o una persecucin, y no
+oye ms que esos rumores peculiares de la selva; zumbido de alas,
+susurro de hojas, derrame de simientes y de ptalos: el roce de la
+maravilla en los odos humanos.
+
+Se presienten las lontananzas al otro lado del bosque, libres del
+secreto de los rboles y de la espesura de los toldos; pero Nicols
+prefiere la reserva de estas entraas donde todo es abismo, como en su
+corazn. Tiene aqu la vida un sordo murmullo apasionado, muy conforme
+al espritu en tortura del caminante. Viene el silencio de afuera con la
+serenidad de la serrana y el calor de los horizontes: la tarde en el
+campo est callada bajo el inexorable azul.
+
+Y el eterno dilogo de los seres y las cosas se refugia en el ansar
+irruptor, lleno de voces arcanas y sensibles.
+
+Hay una ms fuerte y distinta, que se levanta sin descanso: la del
+Salia, desfallecido en el estiaje, pero siempre molinero y espumoso en
+el bosque de Luzmela.
+
+Esta voz, permanente y honda, gravita sobre el hidalgo y le lleva hacia
+la frescura cercana del ro, por el hilo frgil de los senderos. Ya no
+se puede sustraer al hallazgo de la corriente; sube por la orilla
+mazorral, palpitante y ligero como las aguas, abrindose paso con el
+bastn; se hunde en la maleza salvaje, se punza con los abietes, sin
+perder el rumbo ni moderar la marcha. El ro le saluda y recibe en cada
+meloda, rpido y voluble, siempre nuevo y extrao, recogiendo toda la
+gracia y la expresin de la tarde. Y el hombre siente aquella vida
+agitada en sus venas como una misteriosa trasfusin de eternidad.
+
+De pronto el Salia ahonda su lecho en la resonante zubia del molino,
+sobre una lera de matorrales, que saca del bosque uno de sus costados
+para extender la finca de Martn. Pasa el ro debajo de la acea, toca
+el huerto y las braas sativas, hoy tendidas de sbanas de flores, y se
+vuelve a meter entre los rboles a lo largo de la hoz.
+
+Hornedo se detiene con la selva, indeciso, como si le amedrentaran la
+anchura y la luz, y despus de un instante de vacilacin, sigue el vero
+del cauce hasta la presa, rozando las ventanas del edificio.
+
+Desde una, abierta y solitaria hace un momento, le llama Dulce Nombre. Y
+ha sonado su voz muy ansiosa bajo el claro estrpito de los saetines.
+
+--Adnde vas?
+
+El padrino levanta la cabeza vivamente, y responde, esforzndose en
+aparecer sereno:
+
+--Iba... paseando.
+
+--No entras?
+
+--Si t quieres...
+
+La muchacha no descubre la insinuacin inevitable de aquella actitud.
+Est preocupadsima. Reflexiona un poco y decide:
+
+--No: aguarda: voy a salir.
+
+Se asoma a la puerta despidindose de Camila con una urgente
+recomendacin, y no saluda a Nicols, se acerca a l como si acabara de
+hablarle y de verle mediante la franqueza de los tiempos dichosos: como
+si no hiciera muchos aos que vivan distantes y afligidos por una
+desconfianza irreductible.
+
+Ahora, de repente, sin que ella misma lo sepa, vuelve a ser la rapaza de
+antes, segura del buen amigo. Se le apoya en el brazo con abandono
+filial, y le pregunta:
+
+--Viste a Encarnacin la de Cintul?
+
+Al hidalgo le sobrecoge un gran estremecimiento. Trae la mujer consigo
+como una fragancia propia el olor suave y caliente de la molienda, tiene
+el incentivo y la sensualidad de una fruta, viene temblando de esperanza
+y de anhelo, empujada por el vendaval de su pasin. Y se le aproxima
+ciegamente, le clava las saetas de los ojos, le sacude, y repite:
+
+--La has visto?
+
+--S.
+
+--Te ense la carta?
+
+--S.
+
+--Y qu dices?
+
+--Qu voy a decir?
+
+--Me tienes que ayudar.
+
+--A qu?
+
+--A portarme como debo.
+
+--Eso, t...
+
+--Ah...! me huyes otra vez?
+
+--Nia...!
+
+Llevan el mismo derrotero que trajo Nicols, sin que l lo note. La
+muchacha le conduce a la selva porque es su camino acostumbrado; pero no
+busca la trocha brbara junto al ro, sino que se dirige a los senderos
+ms dciles y frecuentados por la gente, duros tambin, henchidos con el
+crecimiento lujurioso de las plantas. Y van despacio sobre la campia
+ardiente que da entrada al molino. Desde la puerta de Martn les mira
+Alfonsa la de Paresa, prsbita y curiosa, muy vencida por los achaques
+de la edad. En las ventanas se agrupan otras mujeres atisbando a la
+pareja, ensordecidas por la bataola del trabajo: han sorprendido el gozo
+y la carta de Encarnacin, como la palidez repentina de Dulce Nombre, y
+les aturde el soplo del adivinado secreto.
+
+--No s nada--responde Camila a las indiscretas consultas, sin que en
+realidad se haya enterado de lo que sucede.
+
+All fuera los que suscitan estos comentarios se paran en la linde de
+los rboles.
+
+Dulce Nombre ya no gua al padrino ni se estrecha contra l. Sofocada,
+ceuda, le hunde siempre en el rostro las lanzas de las pupilas, y
+repite, briosa, la ltima palabra que Nicols haba pronunciado en son
+de protesta:
+
+--Nia...? No soy una nia; soy una mujer, muy infeliz, sola en el
+mundo: contaba con tu apoyo... y me le niegas!
+
+--No ests sola: tienes padre.
+
+--Un hombre que me vende, que ni me acompaa ni me ayuda?
+
+--Tienes marido.
+
+--El que me disteis!
+
+--Y una hija.
+
+--Tampoco!
+
+--Eh?
+
+--Tengo un amor que me vuelve loca: eso es lo nico firme y seguro de mi
+vida... Nadie me lo ha impuesto; ha venido l de todas partes... no s
+por dnde...
+
+Sealaba la moza ampliamente a los confines, con gesto iluminado, como
+si abarcase en su ademn toda la mies engrandecida por los frutos; los
+montes solemnes, azules, sagrativos, y la tierra abrasada de los cielos.
+
+--Tena--dijo despus con torvo reproche--una amistad: la tuya... Me la
+has quitado y estoy sola con el amor, sola y desesperada.
+
+Ech a andar por el bosque sollozando.
+
+--Si te basta ese amor, de qu te quejas...? Yo no tengo
+ninguno!--murmur Nicols tan dolorido que la muchacha se volvi a
+mirarle.
+
+Ya les tomaba la penumbra del arbolado, olorosa y movible. Toda la
+selva, pujante, sacudida como un inmenso corazn iba hacia ellos
+acogedora y fraternal. Y aquella frescura, aquel abrazo recibido bajo el
+peso del sol, les produjo un inesperado consuelo. El vestido claro de
+Dulce Nombre, las caras descoloridas, recogieron la luz verde y serena
+del paraje. Andaban los dos amigos con lentitud uno al lado del otro.
+
+--No me basta el amor--pronuncia Dulce Nombre compasiva y
+humilde--puesto que necesito la amistad. Por qu no me tratas como
+antes, cuando no podas vivir sin m?
+
+--Ni puedo ahora!--dice el hidalgo con lgubre tristeza.
+
+Dulce Nombre, enternecida, avisada por un presentimiento insondable,
+robustece de nuevo su fe en el padrino.
+
+--Mira--le dice--no hablemos nunca ms de nosotros. Nos queremos como
+siempre, verdad? T me enseas y me ries lo mismo que si an fuera
+chiquitina... Oye, por Dios, atiende: Qu hago al llegar Manuel Jess?
+Quiero ser buena; que nadie sufra por m; que t prepares a Malgor para
+que la noticia no le perjudique... lo hars?
+
+--Pero, mujer!
+
+--S; lo haces; y me aconsejas, me sostienes en esta horrible lucha que
+no se acaba... Ya ves: todos los plazos se cumplen... menos el mo.
+
+--Cul?--pregunta Hornedo estremecindose.
+
+--El mo!--repite ella; la voz, encruelecida, se le queda sbitamente
+rota. Y despus de un silencio penoso, exclama--: Ni quiero que se
+cumpla!... No, yo no deseo nada malo...
+
+Parece que habla consigo misma, frente a su conciencia, rechazando la
+daosa tentacin.
+
+Nicols no la interrumpe. Acaso las palabras que pudiera decir se le
+ahogan en el sufrimiento. Asiste como nico testigo a los combates de
+aquella mujer, impulsiva y cndida, sin defensa contra su pasin. El
+abandono en que la ve le estimula a socorrerla por encima de los celos,
+con olvido de la propia desdicha: no es posible que deje a la amada sola
+en la pendiente, al borde de las malas ocasiones.
+
+La recuerda nia y curiosa, asomada con l a los misterios del espritu,
+llevada por su mano varonil al travs de los campos, en traza de
+exploradores los dos, sorprendiendo los ruidos inefables, hora por hora,
+desde el alba a la estrella, en los giles caminos del monte y en las
+sendas entraables de la mies. As aprendi la criatura a vivir alerta y
+sensible, escuchando la inquietud apasionada de las hojas en el bosque;
+la dilatacin de las races en la tierra; el estallido de los capullos
+en el rosal. Se hizo clarividente; reson como un arpa en las manos
+campesinas del solariego, para que todas sus percepciones y su avidez se
+convirtieran en un amor hondo y triste lo mismo que la gleba secular: el
+maestro no supo abrir a su discpula otro rumbo tramontano y redentor.
+
+Y hoy la sigue como un culpable de aquel delito, clavado con ella en una
+misma cruz. La quiere salvar y pide a este buen propsito el mayor
+esfuerzo de su vida: porque si l la defiende honrada y pura, ser para
+que la despose Manuel Jess en cuanto a Malgor le baste con un lecho de
+tierra.
+
+Ya est Dulce Nombre a la orilla de su casa.
+
+Con un sacrificio heroico de que se crea incapaz le promete Hornedo
+cuanto ella suplica.
+
+--S; maana vendr a visitar a tu marido y a decirle con precauciones
+que llega ese muchacho.
+
+--Y cuando se presente, estars aqu.
+
+--Estar.
+
+--Dios te lo pague.
+
+Le tiende las dos manos, efusiva y l corresponde lo mejor que puede al
+saludo.
+
+--Adis.
+
+--Hasta maana.
+
+Como en otra ocasin inolvidable la ve Nicols hundirse en la arboleda y
+permanece all extasiado, envuelto en el perfume que sale del jardn.
+
+Pero hoy no le desatinan el despecho y la venganza; su pena adquiere un
+matiz sabroso de ternura, y se honra con el orgullo consolador de las
+altas acciones; ha dominado el miserable instinto: encima del Amor ha
+puesto el Bien. Siente impulsos de rezar, miedo de no seguir con
+bastante arrogancia el abnegado camino.
+
+En la solemnidad religiosa de la tarde, caen unas horas como gotas
+cristalinas desde la copa metlica del campanario.
+
+Las recibe Hornedo en son de aviso: hay que llevar las pesadumbres
+adelante, como Dios manda.
+
+Y mira de frente la senda extendida a la torre: hacia el renunciamiento
+y la soledad.
+
+
+
+
+V
+
+ALBA DE LUNA
+
+
+Pleno mes de agosto; noche veraniega y radiante que parece moruna.
+
+Goza Cantabria los mejores das de su belleza, en que se lucen todos los
+prodigios de que son capaces aunados el calor y la humedad. Y esta
+plenitud de gracias tiene en el cielo un manto de centellas por donde
+sube la luna a desatar la sombra cuando se ha puesto el sol.
+
+Dulce Nombre acompaa a su esposo en el jardn, arrepentida de haberle
+dejado por la tarde mientras estuvo en el molino.
+
+Precisamente hoy la busca l con obstinada cautela, y la vigila de un
+modo tenaz; jurara que le ha visto los ojos ms impacientes que nunca,
+la expresin ms enervada y peligrosa. Hasta llega a decirla, suponiendo
+que esconde su cuidado:
+
+--Qu te sucede?
+
+--A m...? Nada... Qu me va a suceder?
+
+--Tem que estuvieras inquieta... esperando alguna cosa.
+
+--No, no.
+
+Quedan mudos y tristes, envueltos en la mutua desconfianza. l pone los
+ojos all arriba donde mueren los astros que nadie sabe cundo han
+nacido. Piensa con incertidumbre en la eternidad, como en algo inseguro,
+y nota que se miran, temblando, las estrellas: acaso tienen miedo de
+caerse, de apagarse, de extinguirse...
+
+Dulce Nombre las contempla a su vez soltando el vuelo de la imaginacin
+de unas a otras, como si pretendiera as llegar muy lejos, detenerse
+encima de un barco, descubrir un horizonte sobre el mar.
+
+Cuando fu al puerto a recoger a la nia hall crecidas la marea y la
+luna, soberbio y espumoso el oleaje; la galerna fermentaba sus cleras y
+un inmenso quejido recorra el Cantbrico. Anduvo la joven por la playa
+recelando de las olas y las nubes, castigado el rostro con el viento
+amenazador que retoza en las arenas.
+
+Ya se deca en el valle que estaba Manuel Jess a punto de regresar, y
+Dulce Nombre se volvi a su casa bajo la excitacin de un nuevo
+suplicio, desconfiando tambin de los temporales. Muchos das se agit
+alcanzada por toda suerte de preocupaciones; pero no aconteci el arribo
+que tanto la sobresaltaba, ni el tiempo borrascoso realiz sus anuncios.
+
+Y apenas la moza consegua un respiro en tales ansias, la iba a
+sorprender Encarnacin con la noticia indudable, comunicada a veces
+entre el ruido encubridor de la acea, con un secreto lleno de mmica y
+de claridad: la carta en la mano, la alegra y el orgullo en el
+semblante; la mirada y la sonrisa escapndose por el saln, reveladoras
+y enigmticas a la vez.
+
+Ahora Dulce Nombre sabe de cierto que el amado viene; acaso ya descubre
+la ribera a la luz de esta luna cismontana, aparecida en el valle
+amorosamente, como un regalo nupcial. Y le espera en la orilla una
+marejada apacible, jubiloso el despilfarro de las olas, convertido el
+sable rubio en un tapiz de honor.
+
+Se amortiguan como en un ensueo las tribulaciones de la moza: ya no
+desconfa del mar, aquel vecino indmito y gigante a quien oye a menudo
+rugir; todo es bonanza bajo la fantasa que en el viajero aguarda al
+novio, y en la luna recibe una joya de esponsales.
+
+Pero este encanto se rompe de improviso. Una voz fuerte y varonil, algo
+maligna y alterada, quiebra el silencio:
+
+ _Es amor en la ausencia
+ como la sombra,
+ que cuanto ms se aleja
+ ms cuerpo toma;
+ amor es aire
+ que apaga el fuego chico
+ y aviva el grande._
+
+El cantar, expresivo y certero, rasga el espacio igual que una saeta.
+
+Dulce Nombre se estremece como si despertara de un sueo esplendoroso, y
+ve a su marido acechndola, lvido y callado.
+
+Ella adivina en el cantor al antiguo rabadn, el habitante de la sierra
+vestido de zahones, camarada rudo y fiel de los tiempos alegres, un poco
+enamorado de la nia de Rostro.
+
+La constancia de aquella adhesin, que aun vive y se duele de las coplas
+nocturnas, incita a la muchacha a meditar sobre el presentimiento que
+por la tarde tuvo, sugerente y extrao, indeciso igual que un fantasma.
+Nicols Hornedo la haba querido siempre como un padre o como un
+hermano?
+
+Ella, tan perspicaz y conocedora en medio de su sencillez, nunca
+sospech de aquel hondo cario. No obstante, hoy se le ofrece la duda
+con insistencia, alumbrada por multitud de recuerdos y comprobaciones.
+
+Todas las veleidades del padrino con la ahijada a partir del casamiento,
+obtenan una explicacin rotunda a la claridad repentina de la
+sospecha. Y a Dulce Nombre le penetraba en el espritu cada memoria con
+punzante lucidez llena de admiracin. Senta una lstima aguda y tierna
+por el amigo triste, por el hombre solitario y doloroso.
+
+Otra cancin de Gil, ms distante, desvada en la sombra, punza en la
+sensibilidad de la mujer: la noche entera le habla de amor y se cie a
+su carne ardorosamente como una inmensa caricia.
+
+Entretanto el esposo enfermo ha recogido la copla intencionada y la
+rumia con desesperacin, lastimado por el hechizo de esta hora bella y
+dulce, tan propicia a la felicidad.
+
+Est el parque hecho de un pedazo del bosque: su brava tierra de ansar y
+de lern florece a las orillas de los rboles, cultivada con blanduras
+de jardn. Se desle en el suelo la sangre de las rosas que languidecen,
+mareadas por su propio perfume: llega del ro un suave murmullo; tiembla
+en el viento el alma vegetal de las plantas; un hlito de vida estalla
+silencioso a cada instante.
+
+Malgor piensa con terrible congoja en la cava profunda del sepulcro
+hasta donde no alcanzan los veranos. Y se levanta de la silla, plido y
+siniestro, para dirigirse a su casa.
+
+--Te quieres acostar?--le pregunta su mujer con distrada solicitud.
+
+Nada responde, como si ya tuviera la boca sellada con un puado de
+arcilla.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+VI
+
+EL PAPEL AZUL
+
+
+Entre la servidumbre del indiano ocupa Tomasa un caritativo lugar,
+acogida por Dulce Nombre con ms benevolencia que afecto.
+
+No se ha casado la antigua vecera del molino porque nunca hall un
+novio, y sigue viviendo enclenque, precaria de salud y de fortuna.
+
+Como no es agradecida se complace en espiar a su protectora, augurando
+los dolores que padece y las esperanzas que no consigue. Se alimenta del
+mal ajeno, goza con que otros sufran, sobre todo si la vctima es una
+mujer lozana y bella como la de Malgor.
+
+Esta noche ha sorprendido el aire extrao de los esposos, y mientras
+ellos se recluyen en su alcoba abierta al jardn, se desliza la
+intrigante como una alimaa en las habitaciones de abajo, prximas a la
+cuadra y al corral, para desde all recoger el soplo de los caminos
+escuchando a la gente que va por la carretera.
+
+Al caer la tarde ya se supo en el pueblo que Encarnacin haba llegado
+al molino con mucha prisa, portadora de una carta cuya secreta lectura
+conmovi a Dulce Nombre de un modo extraordinario.
+
+Otros detalles se aadan y se relacionaban con el anunciado viaje de
+Manuel Jess.
+
+Ahora Tomasuca intenta saber ms: asocia aquellos rumores con la
+turbacin que ha notado en los dueos de la casa, y pone atento el odo
+a lo que se diga en el establo o en el cortil, a las frases nuevas que
+lleguen con el oreo de la noche.
+
+Y no tarda en satisfacer la curiosidad, como si al conjuro de su
+perverso instinto se movieran en la sombra las voluntades para
+servirla. Es la propia Encarnacin la que aparece en el camino real, y
+se acerca a la casa muy despacio: lleva sin duda un oculto propsito.
+
+--Chis... oye...! Queras alguna cosa?
+
+--Acertaste.
+
+--Pues aqu me tienes--dice Tomasa desde un antepecho al nivel del
+portal.
+
+--No es el mensaje para ti.
+
+--Lo supongo.
+
+--Entonces?
+
+--Se le dar al ama.
+
+--Deseo hablar con ella.
+
+--Es imposible: el seor est hoy ms adusto que un juez, y al subir del
+parque los dos, se han cerrado muy serios en su dormitorio.
+
+Encarnacin sonre con sabidura maliciosa:
+
+--Vaya, a ese le pican los celos!
+
+--Sabr que viene tu hijo.
+
+--No lo digo por tanto... Quin se acuerda ya de aquellos
+amores?--soslaya la madre con raro disimulo.
+
+--Se acuerda la interesada.
+
+--Qu sabes t?
+
+--Se lo conozco. Leo en el giro de las aves y no voy a entender a las
+mujeres?
+
+--S que eres sutil!
+
+--No te burles; de sobra comprendes la verdad.
+
+--De qu?
+
+--De esa aficin.
+
+--Ni que fuera bruja!
+
+--Y te entiendes con la enamorada--pronuncia la chismosa, implacable,
+sin ofenderse por el retintn de las alusiones. Le reluce el tono claro
+y fro de las pupilas, que adquieren una dureza de metal: el alma torva
+ensea el plido color de su envidia--. Hay hombres--aade
+acerbamente--que no se cansan nunca de querer.
+
+Viendo el trastorno maligno de Tomasa olvida la de Cintul su inusitada
+prudencia. Conoce que no debe fiarse de aquella mujer, pero la quiere
+castigar aumentando el ruin despecho que la consume, y responde:
+
+--Uno de esos que dices es Manuel.
+
+--Y es cierto que viene?
+
+--Ha venido.
+
+--Cmo...? De veras?
+
+--Ha desembarcado en Torremar.
+
+--Cundo?
+
+--Esta tarde; maana estar aqu.
+
+--Tan pronto?--murmura la envidiosa, temiendo que se realicen los
+anhelos de Dulce Nombre.
+
+--Pronto...? Diez y seis aos lleva en Cuba... _sin cansarse de
+querer_--subraya Encarnacin.
+
+--Ese recado traas para ella?
+
+--Ese mismo.
+
+--Se le dar... Cunto se va a alegrar!
+
+La de Cintul vacila un momento; la idea del gozo que puede transmitir la
+enternece.
+
+--Mira--decide--no le hables de ello, que tal vez no le guste; sino que
+a solas, sin que nadie lo vea, le das este telegrama--y toma de su
+bolsillo un papel azul, con mucha solemnidad.
+
+Tomasa desaparece muda y presurosa, empuando la misiva como un arma
+siniestra, en tanto que la madre del viajero emprende la retirada un
+poco descontenta de su resolucin.
+
+Instantes despus una mano febril llama en la alcoba matrimonial. Abre
+la puerta Dulce Nombre y ve a su criada sonriendo con perfidia.
+
+--Qu quieres?
+
+--Este parte ha trado Encarnacin la de Ayuso.
+
+--Para m?--dice temblando la joven.
+
+--Naturalmente...! Es la noticia de que ha desembarcado Manuel y maana
+viene a Cintul.
+
+En vano Dulce Nombre intenta apagar aquellas frases dichas con una voz
+alta y dura. Ya estn clavadas en Malgor, que se yergue sobre el canap
+donde reposaba y estira el brazo maquinalmente, con un movimiento
+ansioso y defensivo, como si quisiera cerciorarse del anuncio y
+detenerle sin recibir su dao.
+
+--Trae!--balbuce.
+
+Su mujer se interpone entre la mano descolorida y el malvolo impulso
+de la sirviente; pero sta consigue entregar el telegrama.
+
+Entonces, bruscamente, sufre el indiano la presin terrible en el pecho,
+la repentina violencia de su grave enfermedad. Se le demuda el semblante
+de una manera angustiosa; entre los dedos flojos se desprende el
+papelillo azul y cae a los pies de Dulce Nombre.
+
+Ella se inclina consternada sobre el enfermo, recibe en los ojos el
+brillo opaco de unas pupilas que se hunden en la oscuridad, y le llama
+afanosa; no quiere que perezca as, empujado por una mala intencin,
+padeciendo la ltima desconfianza.
+
+--Ignacio, Ignacio, escucha... atiende...!
+
+Hace el moribundo un gesto espantoso, asoma entre los labios una
+hirviente espuma de color de rosa y queda rgido, inmvil.
+
+--Est muerto!--grue Tomasa con aspereza que no descubre ni un tomo
+de caridad.
+
+Se propuso nicamente hacerle sufrir, aventarle los celos y las dudas
+para que descargara su enojo en la esposa. Y el muy estpido la dejaba
+libre cuando la vena a buscar el amor, cuando ya poda ser a un tiempo
+honrada y feliz; aquel hombre la haba jugado una mala partida a su
+humilde servidora!
+
+Mirle con desdn, y extendi su despreciativa injuria a Dulce Nombre,
+que permaneca quieta, amarilla como un cirio, sin alcanzar toda la
+magnitud de las crudas palabras: est muerto!
+
+Mas, de sbito, se incorpor cautelosa, enconada por los ojos crueles de
+la vbora; fuese hacia ella, dominndola con el bro y la estatura, y la
+oblig a salir del aposento:
+
+--Vete, infame...! Sal ahora mismo de esta casa... fuera de aqu!
+
+La dej evadirse, escondida en la penumbra de los corredores. Cerr la
+puerta, acercse al cadver y le puso en la frente un beso lento y
+dulce, el nico espontneo y carioso de su vida conyugal.
+
+Despus, con una flexin cauta y ligera de la cintura, levant de la
+alfombra el papel azul, leylo vidamente y le ocult en el pecho, entre
+los frunces del vestido...
+
+
+
+
+VII
+
+LA LIBERTAD
+
+
+Toda la noche velaron a Malgor sus ntimos camaradas de la niez: Martn
+Rostro, Antn el campanero y el seor de Luzmela.
+
+Acudi este ltimo, como los dems, a la grave noticia de la desgracia,
+y permaneci all, atado por el deber, cohibido por diversas
+repulsiones.
+
+Le amedrentaba el difunto... Muy lejano el cario infantil que le uni
+al compaero en la escuela y en la mies, aquella memoria hubiese, no
+obstante, servido para tolerar con estimacin al hombre que le
+arrebataba el patrimonio: deba humillarse a la suerte; y nunca fu el
+indiano un logrero de escasa justicia, sino un rico de mucha fortuna.
+Pero Nicols, desinteresado en los bienes materiales, no le perdonaba al
+amigo que se hubiera apoderado tambin del alma de la torre, la nia
+prometedora hecha una adorable mujer. Y al llegar de improviso junto al
+muerto, slo senta la nusea y el terror que produce la carne agostada,
+a punto de corromperse.
+
+Tena el cadver la boca dura y entreabierta, las pupilas cuajadas en el
+contorno de las rbitas. Con las manos heladas, inflexibles, sostena un
+rosarito de coral, la ltima prenda entre los dedos siempre blandos,
+suaves como el algodn en los estuches de las joyas. Vestido segn le
+sorprendi la muerte, conservaba un sello de humanidad mucho ms
+expresivo que el de las mortajas prevenidas. Era el mismo hombre que
+poco antes viva y penaba adorando celoso a una mujer y que ya se
+deshaca insensible, ciego y mudo, sin preocuparse del cercano rival.
+
+Mirbale Hornedo muy absorto, acallando su invencible rencor para
+evocar el espritu errante de aquella criatura, oculto en el arcano de
+la otra vida: quisiera hundir los ojos en la eterna sombra que todo lo
+sabe y averiguar si el hlito incorruptible de Malgor segua ardiendo
+por Dulce Nombre mientras el cuerpo se le congelaba prximo a
+desmoronarse en espuma cenicienta. Y le pungan sensibles sus ms hondas
+tribulaciones, porque senta muy cerca los pasos de la amada, que no
+quiso acostarse, vigilando el gabinete mortuorio sin posar en l,
+solcita y respetuosa.
+
+Cuando lleg el padrino entre varias personas serviciales, procur
+decirle ella lo que haba pasado con el telegrama fatal.
+
+En un extremo del pasillo le habl reservadamente, bajo una turbacin
+nueva para el hidalgo. Se expresaba sin mirarle, franca y retrada a la
+vez; quera contrselo todo a la claridad de su genio translcido, y
+refera la vileza de Tomasa con mucha indignacin, mientras delataba un
+descanso gustoso para el tormento de su juventud. No hubo fingimiento
+hipcrita en la voz ni en el ademn: Dulce Nombre descubra, como
+siempre, su condicin intrpida, instintiva, afrontando los caminos
+libres, con ansia de vivir, de una manera luminosa, igual que antes
+abri el pecho a los sinsabores revelando su acidez.
+
+Pero sus frases difanas se envolvan en un recato especial y su actitud
+en un tenue rubor desconocido para Hornedo. Y la escuchaba l confuso,
+imaginando que la nube casi imperceptible de aquella expresin obedeca
+a la novedad y la sorpresa de las circunstancias; quiz al prurito de
+celar un poco la interna ventura.
+
+--Ya se cumpli tu plazo--le dijo, crudamente, viendo huir sus
+propsitos de renunciamiento. La tena a su alcance, hermossima y
+tentadora, libertada para otro hombre; y la mocedad que haba malogrado
+en las crisis de su pasin, le peda una cuenta apremiante al choque
+violento de aquella hora.
+
+Estaban junto a una ventana que transcenda a la esencia resinosa de los
+pinos y al vaho de la tierra caliente; remansaba la noche bajo el
+parpadeo fogoso de los astros, al arrullo del Salia, claro y vibrante
+como una lira de cristal.
+
+La viuda del indiano esconda los ojos trigueos sin responder a su
+padrino, que volvi a decir, honda y fuerte la entonacin:
+
+--Ya se cumpli tu plazo, no me oyes?
+
+--S.
+
+--Y el destino te devuelve a Manuel Jess.
+
+Era la voz tan dolida y entraable, que la joven alz la mirada, y all
+mismo, a la luz candorosa de la luna, se convenci del trgico secreto
+en las pupilas hambrientas de Nicols.
+
+--Ya hablaremos--silabe, azoradsima--. Tengo ahora mucho que hacer y
+no es buena ocasin...
+
+Antes de terminar esta vaga respuesta haba desaparecido en la sombra
+del carrejo para entrar en el cuarto de su hija y estarse al lado suyo
+consolndola, hasta que se durmi cansada de llorar.
+
+No se oyeron ms gemidos. Dulce Nombre, seria y diligente, atenda a las
+necesidades pstumas de su esposo, preparando las galas del entierro,
+la cuanta de los sufragios espirituales y otras cosas lgubres y
+precisas.
+
+Aunque tena ayuda, quera intervenir en cada gestin, y su vestido
+blanco, el mismo que luca por la tarde, rozaba a menudo las distintas
+habitaciones con aire volandero y fugaz.
+
+La servidumbre, las visitas oficiosas, y hasta los veladores del muerto,
+comentaban en voz chita, o en lo recndito de la conciencia, su
+observacin de que la viuda tuviese los prpados enjutos, y que en el
+rostro, hermtico y esquivo, no mostrase una huella solemne de pesar.
+
+--No llora!--se deca Martn, contrariado.
+
+--No grita!--pensaba Antn, con mucho asombro.
+
+Una vecina cuidadosa se acerc a decir a la interesada:
+
+--Quieres que te busque un traje de luto?
+
+--Maana me lo pondr--contest--, corre ms prisa lo que estoy
+haciendo.
+
+Y sigui trajinando, activa y perseverante.
+
+La vea Nicols de travs en los espejos, atisbndola detrs de las
+puertas, sorprendiendo su voz, canora y dulce, adelgazada en el pliegue
+de los escuchos; su andar rtmico y gentil, su figura armoniosa.
+Pasaba junto al dormitorio que haba compartido con Malgor, sin entrar
+en l, celndole al reflejo amarillo de los blandones, y se alejaba para
+volver ms tarde a detenerse un momento en el propio umbral, con extraa
+fascinacin...
+
+ * * * * *
+
+Ya tramonta la luna, al caer moribundo de las estrellas. Se apagaron
+todas las luces de la casa menos las temblorosas de los cirios. Por los
+balcones, abiertos de par en par a la frescura de los campos, entra el
+remusgo del amanecer.
+
+En el triste camarn unas mujeres interrumpen sus rezos comentando la
+llegada de Manuel Jess. Saben que ha desembarcado, y no faltan
+alusiones a la situacin de su antigua novia.
+
+--Ah la tiene, linda y fresca lo mismo que la dej al marchar.
+
+--Ms en sazn; que entonces era demasiado rapaza.
+
+--Y con buenos miles que hereda hoy.
+
+--Ese muchacho naci de pie, como sea cierto que viene rico y gasta
+cabal salud.
+
+--Si les acuden a los dos todos los beneficios--dice Alfonsa la de
+Paresa, persignndose al acabar un responso--, ella bien lo merece: ha
+usado la humildad y la prudencia donde otras hubieran puesto la ufana y
+el abuso.
+
+--Tambin el amo era buena persona.
+
+--Nadie lo niega.
+
+--Honrado y dadivoso...
+
+--Y amigo de los pobres...
+
+--Pero con la enfermedad y los aos ha sacrificado a esta criatura, la
+mejor del mundo!--vuelve a insistir Alfonsa, ponderativa.
+
+--El padre tuvo la culpa.
+
+--Es el sino de cada cual.
+
+--Aun le queda a la moza tiempo de ser feliz.
+
+--Dios lo quiera.
+
+--No ha de crecer la hija tan llana y sin vanidad como la madre.
+
+--No!
+
+--Le gusta que la llamen seorita y se da mucho tono...
+
+Olvidados los padrenuestros, se critica, tambin, la ingratitud de
+Tomasa, que en el momento del infortunio abandona el hogar donde ha
+recibido tantos favores.
+
+--No tuvo ley ni a su propia madre.
+
+--Es descastada como ella sola.
+
+--Y medio hechicera: haba dicho que el crabo rondaba por aqu en
+barruntos de muerte.
+
+--Como tiene la sangre traidora no adivina ms que pesadumbres.
+
+--As medrar...!
+
+Los hombres de la velacin han salido de la estancia para tomar caf y
+marcharse luego. La viuda se decide a descansar un rato: es un pretexto
+para retirarse.
+
+En la pieza solitaria que ha elegido como albergue, se abre un antepecho
+dominando el ansar. Desde all, cuando la selva est desnuda, se
+distingue el molino, albo y luee, constante imn de los recuerdos que
+solicitan exaltados a la enamorada.
+
+Hoy no se descubre por este balcn ms que la gasa oscura del follaje,
+la silueta algariva de los montes, la curva plida de las nubes donde
+resplandece solitario un lucero imperial: todo ello entrevisto al claror
+naciente de la madrugada, cuando se agudizan todos los rumores y baja el
+cielo al ro con la primera luz.
+
+Corre una orilla fresca; se remecen las hojas y los musgos; una cancin
+inefable suena en el bosque, sube a las colinas y se extiende por los
+confines: est hecha con trinos de los pjaros y balbuceos de las aguas.
+
+Dulce Nombre tiene los ojos clavados en la aurora y recibe el saludo de
+cuanto renace a su lado. Ve cmo unos ampos de claridad rubia se posan
+en las calvas de la sierra; el valle parece de oro: a la mujer se le
+enciende toda la esperanza con el sol.
+
+De pronto una posa fnebre rompe con su tristeza el hechizo sagrado de
+aquellos minutos. Es que Antn, el campanero, cumple en la parroquia su
+deber.
+
+Las comadres que charlaban entre rezos junto a Malgor, han dicho en
+doliente despedida:
+
+--El Seor le tenga en la gloria...
+
+--Descanse en paz...
+
+Nicols se ha marchado; Martn se ha dormido en una cmoda butaca del
+comedor.
+
+Y el muerto est solo con las flores que la viuda ha cortado en el
+jardn, mientras ella, vvida y fuerte, sin atender a los toques
+lamentables del campanario, sigue en el balcn, entregada a un radiante
+abandono, dejando fluir los pensamientos sobre el da de su libertad.
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+VIII
+
+EN LOS NIDOS DE ANTAO
+
+
+Despus del entierro, casi al anochecer, Mara le dice a su madre,
+aprovechando una tregua en los saludos de psame:
+
+--Voy un rato al molino.
+
+--Ahora?
+
+--S... por qu no?
+
+--Parecer mal.
+
+--Y qu me importa a m? Aquella es nuestra casa igual que sta. Salgo
+por el bosque y llego cuando han acabado de moler: no habr gente.
+
+--Se te har de noche para la vuelta.
+
+--Me acompaa el abuelo.
+
+Sin aguardar una aprobacin definitiva, parte la muchacha, ansiosa ya de
+moverse y recobrar el amable seoro de sus deseos, como si hubiera
+tolerado en aquel solo da una larga esclavitud. Se resiste al primer
+quebranto de la vida, que le arde en los ojos con fsico disgusto; le
+duele la cabeza: necesita huir de la casa silenciosa, hacer un poco de
+ejercicio, tomar el aire, secar el llanto.
+
+Va de luto; su elegancia nativa se amolda a todos los vestidos con un
+garbo especial.
+
+--Qu bonita es!--dice la madre, sonriente, recordando que en el espejo
+se ha visto muy parecida a la muchacha, esbeltsima con la ropa negra,
+interesante como nunca bajo la zarpa del insomnio y del amor.
+
+Piensa que la nia es ahora ms suya que antes; vivirn en comunicacin
+estrecha y la podr atraer a sus aficiones, crecida siempre la ternura
+entre ambas... El espritu se le engrandece imaginando un porvenir
+caudaloso en goces, sin atreverse a definirlos, derritindose en
+gratitudes a Malgor, como si voluntariamente hubiera muerto para
+libertarla. Y reza por l, lastimosa y enternecida, rindindole un
+callado tributo cada vez que se persuade de estar viuda, muy cerca de
+Manuel Jess, con un derecho indiscutible a la felicidad...
+
+Lleg el flamante indiano por la maana, en el mismo tren que conduca
+el atad lujoso de Malgor, pedido por telgrafo a la capital.
+
+Pasa el ferrocarril a dos kilmetros del valle, y aquel trozo de
+carretera, extendido desde la ltima estacin hasta los pueblos de la
+serrana, le emprendi el viajero tambin en el mismo coche pblico que
+llevaba en el cup, entre maletas y bales, el esquife pavoroso.
+
+Pero al saber a quin perteneca se ape Manuel Jess casi
+violentamente, anduvo a pie el camino real y subi por los atajos a
+Cintul.
+
+La familia, que le esperaba ms tarde, recibi una sorpresa jubilosa.
+Hubo en casa de Encarnacin muchas bienvenidas, bullicio y convite,
+expansiones amenizadas con mil conjeturas sobre la coincidencia rarsima
+de que volviese el mozo, al cabo de tantos aos, con el fretro de su
+antiguo rival.
+
+Y la desazn medrosa de esta circunstancia le amarg el ansiado viaje:
+acudir como los cuervos al olor de la carne muerta, le produca una
+impresin de maleficio y pesadumbre.
+
+Se retrajo de asistir al entierro del jefe y protector, alegando como
+disculpa el cansancio y las emociones. Pensaba con trastorno en lo que
+hara para no emular por completo a las aves siniestras, cebndose en
+los despojos mortales. Era preciso considerar el luto de Dulce Nombre,
+dejar correr los das con paciencia cautelosa, vivir a salvo de las
+censuras aldeanas.
+
+A las insinuaciones poco reflexivas de su madre, repuso:
+
+--Me he de portar como un caballero, aunque me cueste el mayor
+sacrificio.
+
+--Es que ella te est esperando--apoy Encarnacin alarmada.
+
+--Yo la espero tambin.
+
+En el fondo prudente de esta actitud exista una secreta repugnancia a
+heredar la mujer del bienhechor, rica y viuda, cuando haba renunciado a
+ella soltera y pobre: de lejos no le pareca difcil ni reprochable lo
+que de cerca hallaba casi monstruoso.
+
+Cuestin de perspectiva. All, la distancia agrand unos motivos
+ciegamente inventados para sustituir a Malgor en cuanto fuera posible,
+con premura que a veces tomaba el aspecto de una conminacin: cartas
+hubo entre la madre y el hijo henchidas de las ms implacables
+urgencias, colmadas de suposiciones diablicas.
+
+Aqu, frente a la ocasin, se achicaban las razones de Manuel Jess: la
+estrechez del valle, la cercana de todas las cosas, la misma
+posibilidad de realizarlas, causaron a este hombre, sbitamente, una
+opresin de angustia y de remordimiento. Su llegada haba sido
+inoportuna y cruel: un comporte gallardo hara que se olvidase la mala
+fortuna de aquel arribo.
+
+Y la mujer querida se esfumaba un poco bajo la nube de esta
+consideracin; perda las proporciones grandiosas del dolo para
+convertirse en una realidad algo trgica, en una novia fcil y sombra.
+
+Regresaba el joyero adinerado y joven; era buen mozo, apenas si unas
+canas prematuras le daban cierta respetable seriedad. Poda escoger
+compaera entre las seoritas del valle y emparentar con los blasones
+ms ilustres del terruo.
+
+Pero nunca haba pensado en una boda de conveniencia. Romntico,
+independiente como buen montas, supo vivir sin demasiados sacrificios,
+conociendo los placeres y las diversiones, defendindose de los grandes
+compromisos amorosos con el recuerdo de la que le aguardaba constante y
+fiel, cautiva en una dolorosa cadena que l mismo haba forjado, al
+impulso de una exaltacin sentimental.
+
+Porque fu Dulce Nombre la estrella de su destino, le dola como un
+sacrilegio aquel inexplicable desagrado con que ahora, de repente, vea
+la proximidad de cuantas ilusiones le estimulaban durante aos seguidos.
+Quera suponer que slo por el bien de ella juzgaba necesarios los
+temperamentos y las prrrogas; pero una interna comezn le avisaba de
+otro disgusto supersticioso, indefinible, una resistencia, muy vaga
+todava, al casamiento deseado con malvolos apuros: la gota de hiel
+caa inesperadamente en una aficin tan probada y madura.
+
+Todo ello es indeciso, alucinante, y lo atribuye Manuel Jess a la mala
+hora de su regreso bajo el toque funeral de las campanas: padece la
+obsesin de que ha llegado horrendo y vengativo con la guadaa al hombro
+y un atad a cuestas.
+
+Y sufre extraamente en el da esperado con inquietudes ardorosas, en
+este da luminoso y evocador, rebosante de membranzas para el viajero.
+
+Ya desde el camino le tom por suyo con aguda reclamacin la memoria de
+los goces juveniles, y se le encendieron todas las ansiedades cuando en
+la vasta soledad del Cantbrico descubri los contornos de la tierra
+nativa y vi el sol a ras de las aguas, detenindose en la clmide roja
+del crepsculo para besar la orilla montaesa. Un pensamiento raudo y
+henchido le condujo entonces a su valle, detrs de las montaas
+orgullosas por donde a la maana siguiente le llevara el tren
+apartando los rboles con su carrera... Pas la noche en un sueo
+intranquilo, madrug, diligente, a buscar el ferrocarril, muy lejos de
+suponer que arrastraba consigo el macabro estuche de don Ignacio Malgor:
+amaba en aquel instante a su nica novia con un denuedo heroico. Y, de
+repente, nace solapado el descontento junto a la caja negra, se levanta
+oscura una aversin donde pareca natural que surgiese la confianza
+victoriosa.
+
+Desconcertado por estas novedades, procura Manuel Jess estar solo y
+recoger en el torbellino de tantas sensaciones alguna idea clara; no es
+posible que en unas horas haya cambiado su corazn; necesita sondearle,
+llegar hasta lo ms profundo de sus movimientos, saber si lo que le
+enturbia no es ms que un poco de cansancio y de sorpresa.
+
+Cuando ya va la tarde muy cada se escabulle de su casa con disimulo y
+por los caminos seeros que reconoce y adora se deja conducir, pendiente
+abajo, hasta la lera del ansar.
+
+Es misterioso y largo este anochecer. El sol, al hundirse detrs de los
+montes, llev consigo todo el azul del firmamento; queda el celaje
+plido y remoto, se estremece la sombra del arbolado, pesan las flores
+con voluptuosa languidez.
+
+A Manuel Jess no se le escapa ningn ruido, ninguna observacin; marcha
+despacio, mira y escucha, sintindose volver a los tiempos distantes,
+embriagado con el rezumo de las memorias felices. Le han salido a
+recibir los cantares del Salia, dispersos en regueras y atanores,
+apagados en los cadosos de la corriente: una mansedumbre estival se
+esparce sigilosa por la Naturaleza.
+
+Est cumplida la luna. Cae la noche sombra en espera del astro. El
+caminante cruza un puente, se hunde en el secreto de la algaba, y poco
+despus toca en la linde viva de un huertecillo. Alguien se mueve all;
+hay en la semioscuridad una silueta de mujer.
+
+--Dulce Nombre!
+
+--Qu?
+
+--Ah...! Eres t...? T!
+
+--Soy Mara Dulce.
+
+--Cmo?
+
+--S.
+
+--Qu dices?
+
+--Soy la hija de esa que usted nombra.
+
+Manuel est junto a la muchacha atnito y conmovido.
+
+--No, no!--repite--. Eres la misma... eres t!
+
+Ella sonre, le divierte mucho la equivocacin. Comprende que habla con
+el antiguo novio de su madre, y observa que es guapo y distinguido.
+
+De pronto se aturde, sacudida por una idea vigorosa que se le arraiga
+inmediatamente en la imaginacin. Este es el viajero que ha dormido bajo
+cielos extraos; conoce los pases fabulosos, y arrib por los mares,
+con la espuma de las lontananzas.
+
+--Pase usted--balbuce, abriendo el portel, que gime como antao.
+
+Y entra Manuel Jess, cada vez ms absorto, mirando muy de cerca a la
+nia, sin convencerse de que no sea la suya. La voz, la sonrisa, las
+facciones...
+
+--Es ella!--insiste, obsesionado por el semblante de cuanto reconoce a
+su alrededor.
+
+No ha pasado el tiempo. Aqu estn crecidas y curiosas las madreselvas,
+las odorantes _lmparas de Jerusaln_; aqu reventando el pecho de los
+capullos en la altura del rosal; orillando los macizos de legumbres se
+esparcen la menta verde y el torongil; por el filo de las paredes medran
+las ortigas y los helechos en flor. El aire, los olores, los murmurios,
+son aquellos, tambin. Suben desde el ro partculas consoladoras de
+frescura, sones claros y melodiosos, llenos de lejanas alegras...
+
+As lo supone Manuel, sin razonarlo, sintiendo que se le nublan los ojos
+con el agua del corazn. Registra en la penumbra los perfiles tranquilos
+de la acea, las ventanas inolvidables, los muros blancos. Evoca la
+embalsamada habitacin donde se llenan de harina los alguarines al
+zumbido de las _piedras ardientes_, y se halla envuelto en el polvo
+rubio de la faena, en la algidez memorable del noviazgo.
+
+--Dulce Nombre!--pronuncia todava, negndose a creer que no es su
+novia la virgen que le escucha.
+
+--Soy Mara Dulce--vuelve a decir la muchacha, pensando: Se acuerda de
+mi madre!
+
+Pero no se le ocurre ni remotamente que la siga queriendo. Cuenta la
+nia de Malgor diez y seis aos por una vida entera, y en su indocilidad
+no concibe que se pueda someter un antojo al tormento de no realizarle.
+
+Ahora mismo quiere ella convencerse de que este hombre es uno que ella
+espera, el amador imaginario que viene de muy lejos y sabe muchas cosas.
+Clava en l los ojos candentes y expresivos.
+
+--Ha llegado usted hoy a Cintul, verdad?--murmura por decirle algo. Y
+aade melindrosa:--En un da bien triste para m!
+
+El mozo se estremece como si despertara.
+
+Aquella mujer no es la misma, no; le hace preguntas intiles, le mira
+con un talante desconocido: es igual que la otra... pero es distinta...
+Acaso en el huerto se ha renovado todo como _ella_!
+
+--Qu lstima!--prorrumpe en alta voz, atisbando con envidia la gracia
+de lo inerte, que no se muda: la casa, las piedras, el suelo...
+Entretanto yergue el ro sobre la noche un eterno murmullo de fugacidad,
+y Mara se duele, interpretando a su modo la frase que acaba de or:
+
+--S, una lstima...! Mi padre no era un viejo... y as, tan de
+repente!
+
+Sabe la joven un mohn de quebranto, lleno de coquetera; se lleva el
+paolito a los ojos, y aguarda.
+
+Manuel est viendo la caja fnebre, pesaroso como si realmente la
+hubiese trado l a Luzmela para encerrar a Malgor. Le parece que ha
+hecho dao a la nia y le dice con amabilidad:
+
+--No llores; eres muy hermosa; yo te quiero mucho.
+
+--Usted?
+
+--S.
+
+--Desde cuando?
+
+--Desde siempre.
+
+--Entonces, me conoca?
+
+--De nombre... y de fama.
+
+--Pero vena usted preguntando por mam.
+
+--Porque os llamis lo mismo.
+
+--S; es cierto; lo saba usted?
+
+--Claro...! Aunque me lo negabas t.
+
+--Cre que se acordaba usted de ella... como han sido novios!
+
+Ahora, asustado de que la muchacha interprete mal su conducta, niega l
+sin perfidia, con un desasosiego inquietante.
+
+--Quin va a pensar en ilusiones tan lejanas...? Slo me acuerdo de que
+somos amigos... Y siento mucho encontrarla viuda.
+
+--Se lo dir... Aunque usted ir a vernos.
+
+--Debo ir--responde, algo inseguro.
+
+--Porque esto no es una visita.
+
+--No; es una casualidad. Llegu aqu... sin saber cmo--afirma el
+paseante, lamentando que el instinto y la costumbre le hayan hecho
+traicin despus de largo tiempo. Agtase azorado como un ave que vuelve
+al nido y desconoce la nidada nueva. Hace un ademn para despedirse, y
+Mara le quiere retener.
+
+--Qudese un poco...! Estoy tan sola!
+
+--No hay nadie en la casa?
+
+--Est Camila... Usted la recuerda?
+
+--Ya lo creo.
+
+--Ser usted aqu el amigo de todos, verdad...? As es que ayer y hoy
+se hablaba tanto del regreso de Manuel Jess...! Yo me figuraba que era
+usted as, como es, y quera verle pronto... Cuando me llam desde la
+cerca le reconoc...
+
+El se conmueve al escuchar su nombre pronunciado con el mismo acento de
+la amada, en el engarce puro de aquella voz armoniosa y penetrativa.
+
+--Me reconociste...? Cmo?
+
+--No lo s.
+
+Manuel Jess tiende la mano y recoge la de la muchacha, tembloroso,
+apremiante, como si la despedida fuese a evitar un gran peligro.
+
+--Adis!
+
+Una sombra llena de perfumes los envuelve con su roce imperceptible,
+mientras arriba, en los espacios sinuosos, la luz de las estrellas hace
+ms profunda la oscuridad de lo infinito.
+
+--No se vaya usted!--ruega Mara con una insondable mirada de
+persuasin.
+
+Manuel siente en la suya el calor de la mano tersa que le oprime. Y una
+embriaguez insensata le confunde; quiere vivir el tiempo hudo, que esta
+nia sea su novia de antes, la misma que dej inocente y enamorada... No
+han transcurrido los das; no tuvo nunca dueo aquella mujer; le
+esperaba aqu, segura, inviolable...
+
+--Dulce Nombre!
+
+La tiene en sus brazos, la besa en los ojos, en la boca, furiosamente,
+le murmura un raudal hervoroso de palabras como un desquite de la
+separacin y el silencio padecidos.
+
+Ella recibe las caricias y las promesas, excitada por la locura fragante
+de la noche, creyendo que ha inspirado una sbita pasin, gozosa de
+sentirse prendada, a su vez, del hombre desconocido, el viajero de
+leyenda; vive su hora delirante, se convierte en la herona de un cuento
+de hadas.
+
+Hasta que Manuel Jess recobra un poco la serenidad, liberta a la nia,
+y siente ms urgente y angustiosa la tentacin de huir.
+
+--Adis--repite, consternado, desfallecido por la inquietud violenta
+del deseo, torpe en una confusa sensacin de realidades y quimeras.
+
+En el penacho augusto del celaje refulgen, misteriosas, _las siete
+llamas_; aqu, en el cngulo de los planteles, se cierran las flores,
+sensibles como pupilas.
+
+Manuel salta la cerca, desatinado igual que un ladrn, cuando sera tan
+fcil abrir el portillo. Se hiere un poco las manos con las espinas del
+seto; se acoge a la sombra del ansar, y anda a escape, enfebrecido: mira
+al cielo por los claros de la espesura y le parece que las estrellas
+corren detrs de l.
+
+Mara, al despedirse, ha dicho crdula y feliz:
+
+--Hasta maana...
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+IX
+
+LA NOCHE ENCUBRIDORA
+
+
+Se han marchado las ltimas visitas, y Dulce Nombre, cansada,
+impaciente, se refugia en su balcn para recibir un poco de aire nuevo y
+estar un rato a solas.
+
+Todo el da esper a Manuel Jess.--Vendr ahora; vendr ms
+tarde--pensaba. No atin con las razones de delicadeza que le excusaron
+de asistir al entierro; su alma torcaz estaba muy distante a la
+complicacin de otros espritus ms cultivados y sutiles. Ella guard al
+marido muchos aos una fe dolorosa; su liberacin coincida,
+milagrosamente, con el regreso del hombre elegido: ya no haba que
+perder ni un minuto de felicidad.
+
+Slo algunos reparos de circunstancias se pudieran interponer entre los
+dos. Tal vez sera conveniente celebrar la primera entrevista en el
+molino, cuando se acaba el trajn y el bosque duerme solitario... Al
+viajero, sin duda, le cohibe presentarse en la casa de Malgor, llena hoy
+de gente curiosa y parlanchina...
+
+--S; algo de esto le retrae--se dice la joven, preocupada.
+
+Y no sabe por qu teme un rigor impreciso, una desventura que se
+ocultase para ella bajo la noche encubridora.
+
+Pero oye subir a Encarnacin, llamndola, y se le desvanece en seguida
+el triste pensamiento.
+
+--Aqu estoy; ven.
+
+Se abrazan las dos mujeres dentro de una franqueza gustosa para Dulce
+Nombre, que desembaraza sus impulsos con libre dominio despus de larga
+cautividad. Ya es duea de su vida; habla y pregunta lo que quiere:
+lleva en la mano el corazn.
+
+La de Cintul explica muchas cosas atropelladamente, empezando su
+relacin desde la entrega del parte telegrfico a Tomasa, de la cual
+desconfa.
+
+--Qu hizo con l? Cmo ocurri la muerte del amo?
+
+No es esto lo que la viuda quiere tratar. Palidece ante el recuerdo
+lgubre, reprime su emocin, y, sin descubrir a la perversa criada,
+pronuncia:
+
+--Hblame de Manuel Jess.
+
+Toma el relato Encarnacin desde muy lejos otra vez: el viaje, el
+arribo, las visitas...
+
+--Pero, qu dice?--interrumpe la enamorada con vehemencia.
+
+--Ah! Que tena muchsimas ganas de venir... Trae dinero Hay que ver
+lo guapo y mozo que est!
+
+--Te pregunto lo que dice de m.
+
+--Pues... figrate...! El te quiere de un modo atroz.
+
+La madre asoma una leve perplejidad en sus contestaciones; ella, tan
+categrica y ejecutiva, parece algo incierta de lo que asegura.
+
+Sorprende al vuelo Dulce Nombre aquella insignificante desanimacin, y
+pretende sonrer, embozando su zozobra.
+
+--Por qu no ha venido?
+
+--Mujer, estbais aqu de entierro...! Lleg tan cansado...! Se acost
+al medioda...
+
+-S?
+
+--Ya puedes suponer...
+
+Encarnacin ha perdido el aplomo; se embarulla, miente; y la muchacha,
+intranquila, anhelosa de seguridades y de arraigo para su amor,
+manifiesta con apresuramiento:
+
+--Necesito verle.
+
+--Claro... es natural!
+
+--Le dices que maana le espero en el molino, al anochecer.
+
+--Muy buena idea!
+
+--No hables a nadie de ello.
+
+--Ni una palabra... y ahora--concluye la de Cintul, siempre bajo una
+encubierta ansiedad--me voy: tengo mucha prisa.
+
+Se despide muy amable, exagerando los adioses, envolviendo en suspiros
+un torrente de frases innecesarias.
+
+Y se queda la joven cavilosa, sumergida en un desconcierto rarsimo.
+Presiente una amenaza; hunde los ojos con sospechas en la profundidad de
+la noche, imaginando que se mueven unos ruidos extraos en el aire... No
+es cierto: se adormece la brisa fatigada con su peso de aromas; cunde,
+mansamente, el rumor de los azutes que el ro consiente a la sed de los
+campos; fulgura altsimo el celaje clavado de soles.
+
+De pronto, ligera, vestida de luto como una rfaga de la oscuridad,
+entra Mara en la habitacin, echa los brazos al cuello de su madre y
+susurra una confidencia; nada omite en su orgullo de conquistadora: el
+encuentro, el entusiasmo, los besos delirantes, las protestas...
+
+--Me gusta mucho, mucho...; me quiero casar con l!
+
+Dulce Nombre permanece unos instantes ajena a la realidad, inmvil y
+dura lo mismo que una imagen de piedra. Casi desconoce a su hija; aquel
+traje negro..., la espantosa confesin...! quin es aquella criatura y
+qu dice...?
+
+Detrs de la nia aparece muy solcito el abuelo Martn, que viene
+acompandola y oy por el camino las primeras noticias del secreto.
+
+Como no est iluminado el gabinete, se distinguen apenas las figuras,
+alumbradas en el balcn por la claridad imprecisa del espacio, un poco
+ms insinuante segn alborea la luna a espaldas de los montes.
+
+Ni la chiquilla ni el viejo perciben el esfuerzo brbaro con que la
+madre procura dominar su estupor, sacudir el asombro infinito que la
+anonada; no logra comprender ni menos hablar.
+
+Entonces Martn, disimulando su alegra en consideracin al duelo
+reciente, expone con mesura:
+
+--En medio de todo hay que dar gracias a Dios; que por los barruntos, ya
+tenemos otro indiano en casa...
+
+Una estrella corta el cielo con raudo golpe de luz; Mara sonre en una
+radiosa abstraccin, y Dulce Nombre se desentumece de sbito, lvida,
+terrible; da unos pasos hacia su padre y le pone las manos en los
+hombros:
+
+--Qu ests diciendo?--ruge desafiadora. No sabes que ese hombre me
+pertenece?
+
+--A ti?
+
+--Pero, no lo sabas?
+
+--Manuel Jess?
+
+--S; Manuel Jess; ese, ese...! vivo esperndole.
+
+-T?
+
+--Yo!; hace un siglo... Ests sordo y ciego...? No me ves...? No me
+oyes?
+
+--Esta mujer se trastorna--grue Martn, asustado, mientras la nia,
+intimidada al principio de la escena, se convence de lo que pasa,
+recobra los bros y, con una prontitud alarmante, promulga tambin en
+reto:
+
+--Ese hombre es mi novio.
+
+--Mientes!--contesta Dulce Nombre sin mirarla, cados los brazos, con
+gesto de loca.
+
+--Pregntaselo a l. Ha ido a buscarme; ha jurado que me quiere: de ti
+no se acuerda.
+
+--Lo ha dicho?
+
+--S!
+
+El acento de Mara es afilado y rotundo; su madre, ahora, la mira con
+los ojos entenebrecidos, comprendiendo que dice la verdad. Y de una
+manera inslita se desprende del drama, recordando aquella noche cuando
+en el molino supo la traicin de Manuel Jess; la novia de aquel tiempo
+era una nia igual que sta de hoy: no tena madre... estaba sola en el
+mundo...!
+
+Dulce Nombre ha perdido otra vez la nocin de los hechos; se confunde
+con su propia hija y le da mucha lstima de ella: no sabe cmo sufrir el
+terror y la piedad que la destrozan.
+
+Vindola quieta y muda, le dice el padre, algo severo y ofendido:
+
+--Vaya, mujer, a ver si te sosiegas. T eres viuda, tuviste un buen
+esposo y no debes pensar en tonteras: aquello de Manuel fu una broma
+de rapaces; lo que te cumple es casar pronto y en condiciones a la
+muchacha: Ayuso es una proporcin magnfica y no hay que espantar a la
+suerte.
+
+Habla el molinero escuchndose, muy ufano de su elocuencia y sensatez;
+supone que ha conseguido el propsito de aquietar a su hija y le tiende
+la mano, conciliador.
+
+Apenas la toca, se resiste la infeliz y se estremece como si volviera a
+despertar; pone la atencin en torno suyo, juntando al viejo y a la nia
+en una mirada inmensurable, y se dirige hacia la sombra con rapidez. Su
+vestido negro se aduna a la tiniebla del gabinete... Ya no se oyen sus
+pasos.
+
+ * * * * *
+
+Con la ciega necesidad de huir y de correr sale de la casa por el
+jardn, hollando las flores, sin reparar en el camino.
+
+Tiene el horizonte un marco de luz, porque ha resbalado sobre las
+cumbres la claridad fluda de la luna: se distinguen en el parque las
+rosas y los claveles encendidos como llamas.
+
+A Dulce Nombre la obligan tirantes los nervios mientras la querencia y
+el hbito la conducen al molino. Cruza desatinada el bosque, sin
+tropezar en las races vagabundas, sin detenerse en la aspereza de la
+gndara ni en el salvajismo de los recodos, herida, apenas, en el traje
+con las pas de algn zarzal. Dirase que todo la acompaa y la defiende
+all con un cario bravo: los palios de las hojas, el alma vegetal de
+las plantas, la voz de los cauchiles que surcan el terreno con hilos
+rumorosos.
+
+Ella marcha ajena a s misma, sin percibir la fragancia divina de las
+cosas. Sus pensamientos corren a la demencia; pisa con ahinco, en un
+empuje rudo y maquinal, y no agradece los aromas refrescados por las
+aguas, no sabe que la consuelan un poco la brisa y la noche.
+
+Slo al llegar junto al molino, en la anchura repentina de los senderos,
+recibe una sensacin nueva y punzante, como si le doliese en las
+entraas la trabajosa fecundidad de la mies.
+
+Porque viene de pronto hacia la fugitiva, con el oreo de los maces
+granados, una irremediable certeza de que toda maternidad es dolor. Y se
+detiene indcil, asaltada por el recuerdo de su hija, con insufrible
+congoja.
+
+La racha violenta de lucidez coloca bruscamente a la madre en contacto
+con el destino; pero su condicin rebelde pide a voces el cumplimiento
+de una promesa que no tiene a quin reclamar.
+
+
+
+
+X
+
+EL FARO ROJO
+
+
+Aqu est el molino; aqu el Salia, generoso, deshacindose en regajales
+al travs de las campias.
+
+Va subiendo la luna cimera y ancha por las nubes: toda la serenidad del
+cielo desciende benigna hasta la tierra.
+
+Y un aura de pavorosa inquietud conmueve a Dulce Nombre inclinada sobre
+el ro, viendo rodar a las estrellas en el cauce. Necesita moverse como
+las aguas; ir, lo mismo que van, a sumirse en la amargura de un abismo.
+Siempre le ha fascinado la corriente que huye y no pasa nunca, que es
+la misma y es otra, que se lleva luceros y paisajes sin cesar de
+copiarlos: as la transitoria belleza de estas espumas tiene hoy para la
+desdichada mujer un hechizo perdurable.
+
+Se arrodilla en el suelo para sentir ms cercano el flujo caudaloso de
+la vena, tal vez para entregarse al cristal que se desliza y no se
+acaba.
+
+Dentro de la carne sangunea y mrbida, el instinto le asegura a Dulce
+Nombre que sin amor no puede vivir, y la siniestra visin del suicidio
+est a su lado, como nico remedio.
+
+No encuentra la desesperada otro descanso a su fatiga. Para ella es el
+ro un buen compaero de la niez, y quisiera dormirse donde crecen los
+hervores del caz, sobre los brazos quietos del rbol transmisor, all,
+entre el polvo de diamantes que arroja la presada.
+
+Sumerge las manos en la frescura de las ondas y siente latir el corazn
+a la par del ro con vnculo fraternal... Pero tiene miedo... Si toda
+su tragedia no fuese ms que una pesadilla...! La muerte rechaza aquella
+juventud saludable y firme, llena de apasionadas virtudes: el propio
+vrtigo de la desesperacin infunde a la mujer un nimo insumiso.
+
+Y se levanta pujadora, desatada las trenzas, arrebolado el semblante,
+asindose a la vida en una actitud oscura y temible.
+
+Anda unos pasos ligeros y abre la puerta del molino, franca y dbil.
+All, en el fondo del saln, se rebulle Camila esperando a Martn, con
+las ventanas abiertas, dormilona y taciturna.
+
+--Qu te pasa? Cmo vienes as?--interroga con asombro al reconocer a
+la joven, observando que llega despeinada y transida.
+
+Ella se pone un dedo en los labios.
+
+--No grites; vengo a preguntarte muchas cosas--responde con la voz densa
+y extraa--. Estuvo aqu Manuel Jess, al anochecer, hablando con
+Mara?
+
+--Estuvo.
+
+--Dnde?
+
+--En el huerto... La corteja; le habl de amoros y locuras, abrazndola
+y todo, hecho un orate...
+
+--Lo has visto?
+
+--S; desde el ventano de la cuadra.
+
+--Y le oste?
+
+--Como te oigo ahora.
+
+--Ests segura?
+
+--Segursima: te lo puedo jurar... y te lo pensaba decir...
+
+No se haba acostado el viajero al medioda... Encarnacin tuvo motivos
+para mostrarse inquieta: exista el drama, insensato, palpitante,
+absurdo...
+
+Se revuelve Dulce Nombre por el saln registrando la tosca armadura del
+molino, como si no la conociera: los _cimadales_, las taravillas, las
+quebrantadoras... Pasa los dedos sobre el polvo claro del maz, empuja
+con el pie los garrotes panzudos, percibe el ronquido del reloj; va y
+viene, con intil solicitud, al reflejo amarillo de la lmpara, hasta
+que oye unos pasos en la lendera prxima y se dirige precipitadamente a
+la salida del huerto por el corral interior.
+
+--Si es tu padre!--clama la vieja, sin comprender aquella fuga--. Te
+vendr a buscar.
+
+--Por eso me voy.
+
+Camila, siguindola, susurra muy oficiosa:
+
+--Mira, atiende: aqu mismo se apalabr la chiquilla con Manuel; ella le
+dijo al despedirse: Hasta maana... Talmente pareca que eras t, en
+aquel tiempo...
+
+Dulce Nombre se ha ensombrecido ya bajo los rboles, y Camila, ignorante
+y pasmada, cierra el portel, murmurando:
+
+--Vlgame Dios...! Todos han pisado hoy la mala hierba...!
+
+En efecto; buscando a su hija, acude Martn; escucha contrariado lo que
+la anciana le refiere, y sale al ansar llamando a la desaparecida.
+
+Pero ella se oculta gil y alerta; conoce bien las derrotas y los
+confines de todo el lern, y, agachada entre unos matojos, ve a su padre
+seguir un huello equivocado por la orilla del ro.
+
+Entonces vuelve a caminar, decidida y valiente, sin ms propsito que el
+de alejarse y vivir. Una poderosa reaccin se verifica en su alma,
+campestre y honda como el paisaje, llena, tambin, de recursos y
+misterios.
+
+Despus de la suprema apelacin de sus dudas, revive Dulce Nombre al
+contacto decisivo de la verdad. El testimonio irrecusable de Camila es
+una sentencia y una confirmacin. Nada puede la moza esperar; y, no
+obstante, huye de la sombra y de la espuma que en la ribera cunde
+hirviendo de tentaciones: ya no quiere morir. Por qu?
+
+No lo sabe ni se lo pregunta; se recobra a s misma con ahincado
+sentimiento de egosmo, abandonada y miserable, sin ms patrimonio que
+sus derechos humanos. Carece de hogar y de afecciones; tena un corazn
+y se lo clavaron en la Cruz: as le lleva en el pecho, encendido de rojo
+como la antorcha providente de los faros... Adnde ir con l?
+
+Algo de esto ltimo discurre Dulce Nombre, mientras camina, agitndose
+con la tnica de la selva... Adnde ir?
+
+Siente hambre y sed; la rinden el cansancio y el sueo: es preciso
+llegar a alguna parte. Con la certidumbre de las cosas, adquiere, de
+nuevo, la sensacin de sus necesidades fsicas, y de un modo lgico
+viene a pensar: Necesito que Dios me ayude.
+
+Humilde y obediente a su manera, pronuncia con devocin el ingenuo
+fervorn de las nias aldeanas:
+
+ _El nima sola
+ que en el campo gime y llora,
+ me tenga compasin en esta hora._
+
+Padrenuestro...
+
+--Vas rezando?--le interrumpe de sbito un hombre, detenindola
+intrigadsimo.
+
+--Gil!
+
+--Lo que menos imaginaba yo era encontrarte en este lugar!
+
+La muchacha comprende que va a or una serie de interrogaciones penosas:
+
+--Nada me preguntes--suplica--; me he perdido... ando... extraviada...
+
+Pero, es inevitable la sorpresa del pastor.
+
+--Perderte en el ansar...? vamos...! si es tu casa, mismamente!
+
+--No tengo casa, Gil--dice, al cabo, la moza, obligada a fiarse de aquel
+hombre.
+
+La est contemplando l con arrobo y angustia, cada vez ms inquieto de
+verla sola y amarga, sin alio ni rumbo, orando como una penitente.
+
+No tienes casa?--repite en el colmo de la extraeza.
+
+--No.
+
+--Pues y la de tu marido, la de tu padre?
+
+--No tengo familia.
+
+--Qu...? Temo que padezcas de calentura... A mi ver, ests delirando.
+
+--Delirar...? La salud es lo nico que me queda... Cuando te encontr
+le peda socorro al cielo... Oye: sigues siendo mi amigo?
+
+--Mujer! me ofendes; qu pregunta!
+
+--Llevas razn; t eres bueno: perdona--murmura Dulce Nombre,
+comprensiva. Y aade con la voz tenebrosa:--Como nadie en el mundo me
+ha sido fiel!
+
+--Nadie...?
+
+--Escucha, Gil. Te aseguro que no puedo volver a casa de Malgor ni al
+molino; carezco de todo; busco un albergue... Dime, por caridad, adnde
+ir?
+
+--A la torre!--contesta el pastor, muy resoluto, erguido y
+caballeresco.
+
+Y la fugitiva, iluminado de repente un sombro rincn de su memoria,
+balbuce:
+
+--Es verdad!
+
+--Pues claro, mujer! Adnde mejor has de ir...? Aquel palacio es tuyo:
+all eres t la reina.
+
+--Vamos, anda...
+
+Un movimiento vigoroso de intensidad se reproduce en el espritu de la
+moza, como si se abriese ms engrandecido que nunca. Se agolpan en l
+las impresiones olvidadas, las evidencias esclarecidas, la muda historia
+de una triste juventud.
+
+Ve Dulce Nombre cmo se desenlaza, en un repente brusco, el largo
+proceso de su pasin, y no sabe si pertenecen a su vida estas horas
+febriles; los pensamientos, sordos y nublados, se le despiertan
+lentamente al sabor de su misma acidez; y de la confusin desgarradora
+surge de pronto el recuerdo de Nicols, del enamorado infeliz.
+
+--Vamos--repite acelerada la joven.
+
+Un soplo de alegra la conforta; ya no siente la pesadumbre material: va
+de prisa al lado del pastor, hollando los retales de luna que tiemblan
+en el suelo...
+
+ * * * * *
+
+--El seor est en el jardn--les dice Rosaura, muy sorprendida cuando
+llegan a la casona.
+
+--Vete--ruega Dulce Nombre a su acompaante--y avsale que le llamo...;
+no le quiero asustar.
+
+Orea el solariego su martirio por una senda de acacias, desvelado a
+pesar de la vigilia reciente, y piensa con angustia indecible en la
+necesidad de un viaje sin retorno, una ausencia que dure; no podra
+resistir la pena cegadora de ver a la amada llenando de hermosura los
+das felices del rival.
+
+Mira, desfallecido, el dintorno ingente de su casa, la torre maciza, el
+escudo infanzn que de nada le sirven en su reciedumbre material. An le
+juzga originario de la velada dolencia que a l le consume, siempre
+encubierto con la pesadez de los blasones, amordazado para amar y
+vivir.
+
+Imagina otra vez que padece el maleficio de una herencia morbosa, llena
+de culpas y dolor. Y se vuelve con menos inquietud a contemplar la
+tierra amiga, extendiendo el cario a cuanto le rodea: las llosas de
+sembradura, las braas de pasturaje, los linderos del bosque, la huerta,
+el rebujal. Aunque no fuera suyo lo querra fatalmente, con sensuales
+apetitos de montas... Pero es necesario separarse del terruo y del
+solar. Hornedo es otra criatura que se dice esta noche, sin valor:
+--Adnde ir?
+
+Est muy indeciso. Ha fijado la vista en el cielo y la detiene con
+obstinacin, como si buscase hospitalidad en las montaas de la luna,
+cuando se acerca Gil a darle un recado incomprensible.
+
+Se trasmuta el semblante del caballero. Sonre el pastor enseando las
+encas; el gozo se le esparce por toda la cara al responder a Dulce
+Nombre un instante despus:
+
+--Ya viene.
+
+Ella concluye, fervorosa:
+
+--Gracias; Dios te bendiga.
+
+Y se dirige al encuentro del padrino, aunque ya no le llame as ni en el
+ltimo pliegue de su conciencia.
+
+Bajo el toldo de acacias se reunen, encima de esas flores castas y finas
+que nacen prdigas en los caminos.
+
+De lo que habla la mujer no se oye ms que un arrullo. Luego ella, con
+los labios heridos por la fiebre, se inclina sobre las manos de Nicols.
+
+La levanta l, deslumbrado, receloso. Es verdad todo aqullo...? Tanto
+se muda la suerte en el curso de pocas horas...? Viene Dulce Nombre a
+pedirle sostn y amparo; y viene desamorada, vencida... No la puede
+engaar.
+
+--Si t supieras...!--balbuce tembloroso.
+
+-Qu?
+
+--El gran secreto de mi vida.
+
+--Lo he sabido.
+
+--Cundo?
+
+--Hace mucho tiempo--supone la moza, engaada por la fantstica
+sucesin de las emociones. En seguida aade:--Ah, no, no...! Desde
+ayer.
+
+--Lo comprendes bien, en toda su magnitud?
+
+--S.
+
+--Y qu dices?--pugna el hidalgo, perdido de ansiedad.
+
+--Que yo te querr...
+
+--Como a un padre?
+
+--No--afirma ella resueltamente--; como a un hombre!
+
+La voz y el rostro de la muchacha han perdido su nube dolorosa; las
+palabras, entraables, se le encienden con una fuerza enorme y
+tranquila: su corazn se depura, enrgico, frente a la nueva esperanza.
+
+El seor de Luzmela, extenuado por las ambiciones, loco de ventura, est
+leyendo su destino en la altanera de aquellos ojos rubios que se le
+descubren inmensos y leales.
+
+Llega Dulce Nombre plenamente hasta el hidalgo con los aromas speros
+del ansar y el salvaje aliento de las montaas; acude envuelta en la
+divina armona de la noche; trae pegado a las sienes el cabello crecido
+por las races, que le brilla como una corona mojada de sudor.
+
+Y Nicols recibe en sus brazos a la mujer con silencioso frenes...
+
+[Ilustracin]
+
+
+
+
+NDICE
+
+
+ PRIMERA PARTE Pginas
+
+ El molino del ansar 7
+
+ Dulce Nombre 17
+
+ Los copos de las horas 27
+
+ Almas torcaces 37
+
+ El eterno manantial 49
+
+ La penitencia 53
+
+ Cada cual con su cruz 65
+
+ Las cumbres del deseo 73
+
+ Las alas de la paloma 81
+
+ La cautiva 89
+
+ La mano de nieve 95
+
+ Centella de amor 107
+
+
+ SEGUNDA PARTE
+
+ El pual en la herida 119
+
+ Surcos y treguas 129
+
+ Cualquiera tiempo pasado fu mejor 137
+
+ El caballero de la gleba 149
+
+ Los senderos de la muerte 163
+
+
+ TERCERA PARTE
+
+ La hija 171
+
+ El retrato 177
+
+ Fraternidad 187
+
+ Renunciamiento 197
+
+ Alba de luna 209
+
+ El papel azul 217
+
+ La libertad 225
+
+ En los nidos de antao 237
+
+ La noche encubridora 255
+
+ El faro rojo 265
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DULCE NOMBRE ***
+
+***** This file should be named 44529-8.txt or 44529-8.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
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+Produced by Carlos Coln, University of Toronto and the
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+(This file was produced from images generously made
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+
+
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+will be renamed.
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+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
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+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
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+such as creation of derivative works, reports, performances and
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+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
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+
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+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
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+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
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+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
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+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
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+1.E.9.
+
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+
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+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
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+that
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+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
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+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
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+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
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+electronic work or group of works on different terms than are set
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+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
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+the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
+refund. If you received the work electronically, the person or entity
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+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
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+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
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+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
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+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
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+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation information page at www.gutenberg.org
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at 809
+North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email
+contact links and up to date contact information can be found at the
+Foundation's web site and official page at www.gutenberg.org/contact
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
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+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit www.gutenberg.org/donate
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For forty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
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+ </head>
+<body>
+
+
+<pre>
+
+The Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Dulce Nombre
+
+Author: Concha Espina
+
+Release Date: December 27, 2013 [EBook #44529]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DULCE NOMBRE ***
+
+
+
+
+Produced by Carlos Coln, University of Toronto and the
+Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net
+(This file was produced from images generously made
+available by The Internet Archive/Canadian Libraries)
+
+
+
+
+
+
+</pre>
+
+
+<p class="box">Nota del Transcriptor:<br/><br/>
+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.<br/><br />
+
+
+ Pginas en blanco han sido eliminadas.<br/>
+</p>
+
+
+
+
+<p class="p6 center xlarge ht">DULCE NOMBRE</p>
+
+
+
+
+<p class="i7 p6">Es propiedad de la autora. Derechos
+de reproduccin y traduccin
+reservados para todos los pases,
+comprendidos Suecia, Noruega y
+Rusia.</p>
+
+<p class="i7">Copyright 1921 by Concepcin
+Espina y Tagle.</p>
+
+<p class="i7">Hechos los depsitos que marca
+la ley para las repblicas americanas.</p>
+
+<p class="center ht p6"><span class="smcap">Artes de la Ilustracin</span>, Provisiones, 12.&mdash;Madrid</p>
+
+
+
+
+<p class="p6 center large">CONCHA ESPINA</p>
+
+<h1>DULCE NOMBRE</h1>
+
+<p class="center large">(NOVELA)</p>
+
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg1.png" width="100"
+height="164" alt="logo" title="" /></div>
+
+<p class="p6 center ht">GIL BLAS<br />
+RENACIMIENTO<br />
+SAN MARCOS, 42<br />
+MADRID</p>
+
+
+
+
+<h2>OBRAS DE CONCHA ESPINA</h2>
+
+
+<p><i>La Nia de Luzmela</i> (novela, 2. edicin).</p>
+
+<p><i>Despertar para morir</i> (novela, 3. edicin).</p>
+
+<p><i>Agua de nieve</i> (novela, 3. edicin).</p>
+
+<p><i>La Esfinge Maragata</i> (novela premiada por la Real Academia
+Espaola, 3. edicin).</p>
+
+<p><i>La Rosa de los Vientos</i> (novela, 2. edicin).</p>
+
+<p><i>Al amor de las estrellas</i> (Mujeres del Quijote).</p>
+
+<p><i>Ruecas de marfil</i> (novela, 1. edicin).</p>
+
+<p><i>El jayn</i> (drama en tres actos premiado por la Real Academia
+Espaola).</p>
+
+<p><i>Pastorelas.</i></p>
+
+<p><i>El metal de los muertos</i> (novela, 2. edicin).</p>
+
+<p><i>Dulce Nombre</i> (novela).</p>
+
+
+<h3>TRADUCCIONES</h3>
+
+<p class="i2">Al ingls:</p>
+
+<p><i>La Esfinge Maragata.</i>
+<i>La Rosa de los Vientos.</i>
+<i>El jayn</i> (novela).
+<i>El metal de los muertos.</i></p>
+
+<p class="p2 i2">Al alemn:</p>
+
+<p><i>La Esfinge Maragata.</i>
+<i>El jayn</i> (drama).
+<i>El metal de los muertos.</i></p>
+
+<p class="p2 i2">Al italiano:</p>
+
+<p><i>El jayn</i> (drama y novela).
+<i>Al amor de las estrellas</i> (mujeres del Quijote).
+<i>Pastorelas.</i></p>
+
+<p class="p2 i2">Al francs:</p>
+
+<p><i>La Esfinge Maragata.</i></p>
+
+
+<h3>EN PREPARACIN</h3>
+
+<p class="ht"><i>Vaqueiros de alzada</i> (novela).</p>
+
+
+
+
+
+
+<h2 id="PRIMERA_PARTE">PRIMERA PARTE</h2>
+
+
+<p class="p2"><span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span></p>
+
+<h3 id="I1">I<br />
+EL MOLINO DEL ANSAR</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/o.png" width="150" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap6"><span class="smcap">&mdash;Oye,</span> molinero!</p>
+
+<p>Volvise a escuchar Martn
+Rostro.</p>
+
+<p>&mdash;Qu hay?</p>
+
+<p>&mdash;Necesito hablarte.</p>
+
+<p>Como era don Ignacio Malgor
+el que le llamaba, y con acento un poco
+extrao, el molinero acab de erguirse sobre
+el <i>cimadal</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando quieras.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde?</p>
+
+<p>&mdash;Pues... aqu.</p>
+
+<p>&mdash;No vamos a entendernos con este ruido.</p>
+
+<p>Observ Martn un instante al indiano, presintiendo
+algo inslito en la conferencia. Vi<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span>gil
+con mirada solcita el local, y pregunt:</p>
+
+<p>&mdash;Es un asunto largo?</p>
+
+<p>&mdash;Segn...</p>
+
+<p>Una mujer, sosegada y madura, teje su calceta
+a un extremo del saln, sentada en un
+celemn puesto del revs. A pocos pasos de
+ella, una joven, nia por las trazas, endeble y
+menuda, se apoya en el muro, obstinada en
+mirar cmo surte la harina amarillenta desde
+el <i>estrangol</i> hasta el cesto de baas, hondo
+y reluciente, a medio colmar.</p>
+
+<p>&mdash;Poco tienes que decir, Tomasa&mdash;pronuncia
+la tejedora:</p>
+
+<p>&mdash;Poco... y usted?</p>
+
+<p>&mdash;Yo, menos, hija; pero... no falta quien
+platique.</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>Se vuelven a un tiempo hacia los dos hombres
+acodados sobre el derrame de una ventana,
+en ntima conversacin, lo ms lejos
+posible de las muelas.</p>
+
+<p>&mdash;Se me hace&mdash;insina la moza con un
+gesto elocuente&mdash;que estn apalabrando a
+Dulce Nombre.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Mujer, tan de spito?</p>
+
+<p>&mdash;Vaya!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, de verdad la quiere ste?</p>
+
+<p>&mdash;As dicen.</p>
+
+<p>&mdash;Con buen fin?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo veremos.</p>
+
+<p>&mdash;Y Manuel Jess?</p>
+
+<p>Se encoge Tomasa de hombros; por su
+semblante desgraciado y turbio pasa un temblor
+arisco.</p>
+
+<p>&mdash;Qu s yo!</p>
+
+<p>Alfonsa, que tiene cada en el regazo su labor,
+suspira levantndola; se le acerca la joven,
+y continan hablando, envuelto su murmullo
+en el ronco estrpito de la molienda.</p>
+
+<p>Anchurosa es la habitacin, clara y desnuda,
+con luces a tres fachadas; los aparatos
+molineros ocupan el cuarto muro alzando su
+maderaje de nogal, que se dora con el polvillo
+tenue del maz; algunos bancos toscos
+orillan las paredes, y clarean tambin, lo mismo
+que el solado de madera. Toda la cuadra
+se viste con el tul caliente y balsmico, producido
+por la trituracin.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span></p>
+
+<p>Este molino del ansar, el ms importante
+de la comarca, seero y orgulloso en la mies,
+tiene dos pisos. En el de arriba se oyen
+ahora pasos y trajines matinales: alguien
+canta y asea las habitaciones convertidas en
+hogar.</p>
+
+<p>Fuera, los rboles, densos y centenarios,
+se alejan del edificio y huyen por la lera del Salia,
+perdindose de vista camino de una hoz.
+El valle, estrecho y profundo, linda con las
+montaas eminentes, sin ms salida que el
+escobio por donde el ro baja hasta la mar: de
+aquel lado norteo suena el Cantbrico detrs
+de las cumbres, cuando las galernas enfurecen
+las playas y el viento del Norte rola
+devastador.</p>
+
+<p>A lo largo de esta serrana verde, alta y
+misteriosa, van los pueblecillos estirndose
+encima de la vega, comunicados entre s por
+un camino real: Paresa, Luzmela, Rucanto,
+Cintul, con otros vecindarios reducidos, labradores,
+apacibles, constituyen la vecindad
+comarcana, humedecen sus huertos en las
+mismas regonas montaraces y se tienden<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>
+unos a otros, para ms ntima ayuda, los
+atajos y las camberas.</p>
+
+<p>Algunos solares infanzones, desmerecidos
+la riqueza y el poder, solivian el escudo en
+estas montaas ilustres por su historia independiente,
+que ha venido a ser para la raza
+un penacho y un blasn.</p>
+
+<p>Y todo el hechizo del paisaje, su hermosura
+y su altivez, circuyen al molino, como un halo,
+en esta maana del otoo, melanclica y tarda,
+mientras Ignacio Malgor le dice a Martn
+junto a la ventana:</p>
+
+<p>&mdash;Pues s, molinero; me gusta mucho tu
+hija y la quiero para m.</p>
+
+<p>&mdash;Como Dios manda?</p>
+
+<p>&mdash;Naturalmente!</p>
+
+<p>Turbado y seducido call Martn. La pausa
+le di tiempo a recordar su condicin cautelosa
+de montas; echse la boina a un lado
+con movimiento nervioso, y repuso:</p>
+
+<p>&mdash;Le doblas la edad.</p>
+
+<p>&mdash;Aun te quedas corto: he cumplido los cuarenta.</p>
+
+<p>&mdash;Ella diez y seis.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Por eso me gusta.</p>
+
+<p>&mdash;Y por lo galana, lista y noble.</p>
+
+<p>&mdash;Tambin.</p>
+
+<p>&mdash;Vale un Potos.</p>
+
+<p>&mdash;Yo soy rico...</p>
+
+<p>&mdash;Tendrs que esperar; la moza est en flor.</p>
+
+<p>&mdash;Traigo prisa, molinero.</p>
+
+<p>&mdash;Y si ella no te quiere?</p>
+
+<p>&mdash;Eso es cuenta tuya.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo?</p>
+
+<p>&mdash;S; nadie mejor que t la puede convencer.</p>
+
+<p>&mdash;ndame aquerenciada con Manuel Jess.</p>
+
+<p>&mdash;Amoros de rapaces... bah!</p>
+
+<p>Hay otro silencio.</p>
+
+<p>Los dos hombres miran cmo fluye el agua
+de la presa debajo de la ventana.</p>
+
+<p>A la linde bulliciosa de la corriente un cauce
+ondula su cabellera en una inclinacin dulce
+y pensativa.</p>
+
+<p>&mdash;Qu me dices?&mdash;pregunta Malgor, cansado
+de aguardar.</p>
+
+<p>&mdash;Qu te voy a decir...? No lo s. Esta
+hija es lo nico que tengo...!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span></p>
+
+<p>Tiembla lacrimosa la voz del padre. Al indiano
+le roe la duda de si aquella ansiedad es
+marrullera o es emocin.</p>
+
+<p>&mdash;No te la quito&mdash;promete&mdash;; vivir cerca
+de ti.</p>
+
+<p>&mdash;Pero no la puedo obligar a que te quiera.
+Si buenamente lo consigues...</p>
+
+<p>&mdash;Aydame t.</p>
+
+<p>Hace Martn un gesto desanimado y recorre
+con la mirada el vero del cauce.</p>
+
+<p>&mdash;Te regalar el molino con todas sus pertenencias;
+dotar a la nia&mdash;murmura el pretendiente.</p>
+
+<p>&mdash;Esta fbrica&mdash;responde el molinero sin
+pestaear, con imperceptible inquietud&mdash;vale
+diez mil duros.</p>
+
+<p>&mdash;No importa.</p>
+
+<p>&mdash;Y la huerta dos mil.</p>
+
+<p>&mdash;As valiera ms.</p>
+
+<p>&mdash;Traes mucho dinero, eh?</p>
+
+<p>&mdash;Si me sirve para ser dichoso!</p>
+
+<p>Ahora es Martn el que observa a su amigo,
+dudando que el oro no contribuya siempre a
+la dicha.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Har lo que pueda en tu favor... sin ningn
+inters.</p>
+
+<p>&mdash;Pues vale mi palabra tanto como una escritura;
+ya lo sabes: el molino es tuyo si Dulce
+Nombre es ma.</p>
+
+<p>Se incorpora el aldeano, muy derecha la
+postura y entonada la voz.</p>
+
+<p>&mdash;Desde que me le arriendas, casi de balde
+me le das... Soy pobre y agradecido... Pero
+la hija no te la vendo!</p>
+
+<p>&mdash;Hombre, no lo tomes as! Te quise ayudar
+con la baratura de la finca sin conocer a
+la muchacha; juntos anduvimos a la escuela
+y siempre te guard ley.</p>
+
+<p>&mdash;Como yo a ti.</p>
+
+<p>&mdash;Si al procurar mi felicidad trato de hacer
+la tuya, no me parece que te ofendo.</p>
+
+<p>&mdash;Claro que no...! Pero la gente es muy
+sospechosa y a ninguno de los dos nos conviene
+que se trasluzca lo que hablamos aqu.
+Dirn, si a mano viene, que trafico yo con la
+hija, y eso ni por todo el oro del mundo...!</p>
+
+<p>Est el molinero muy arrogante, las manos
+en los bolsillos, la cabeza levantada, puestos<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span>
+los ojos con desdn en la espina del monte;
+es alto, cetrino, canoso, tiene la expresin
+cuidadosa y perspicaz, el aire displicente y
+seoril. A su lado, Malgor, de la misma estatura,
+ms grueso, la cara enrgica, muy plida,
+el cuerpo algo vencido, mira al campo,
+tambin, y siente que toda la melancola del
+paisaje resbala hasta su corazn.</p>
+
+<p>De la otra punta de la sala llega un aviso
+adelgazado bajo las palpitaciones de la faena:</p>
+
+<p>&mdash;Martn, ven a maquilar!</p>
+
+<p>&mdash;Ya voy.</p>
+
+<p>El indiano le detiene con visible anhelo.</p>
+
+<p>&mdash;Volver maana por la contestacin.</p>
+
+<p>&mdash;Tan pronto?</p>
+
+<p>&mdash;Lo que ha de ser, cuanto antes; no tengo
+paciencia.</p>
+
+<p>&mdash;Y de lo hablado, guardars el secreto?</p>
+
+<p>&mdash;Puedes estar tranquilo.</p>
+
+<p>Aun vacila Martn.</p>
+
+<p>&mdash;No vengas; ser mejor que nos veamos
+anochecido, en el ansar, junto al puente de
+Cintul.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span></p>
+
+<p>Los garrotes de Tomasa y Alfonsa aguardan
+en colmo. Las dos mujeres reciben al
+molinero llenas de curiosidad, entre alusiones
+y sonrisas.</p>
+
+<p>Pero l, impvido y socarrn, se vuelve
+hacia el nio que ha llegado con su cesto de
+grano rubio, lo vierte en la tolva y hunde en
+ella el maquilero para cobrar.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg16.png" width="200"
+height="109" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="II1">II<br />
+DULCE NOMBRE</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">All</span> va el pretendiente, meditabundo,
+un poco triste; camina
+despacio y se detiene con
+frecuencia, como si tirase de
+l la voz juvenil que canta en
+el molino, una voz ardiente
+y pastosa de mujer que aduna su encanto con
+la endecha cristalina del ro, las vibraciones
+armoniosas del aire y el suspiro de las hojas
+holladas en el sendero.</p>
+
+<p>El acorde profundo y manso de este cantar
+sacude a Malgor en todas las fibras de su
+alma.</p>
+
+<p>Se vuelve desde la penumbra del arbolado
+a contemplar el molino, y ve cmo Dulce<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span>
+Nombre, sin soltar de los labios la cancin,
+procura dirigir el rumbo de una osada trepadora,
+dominante por las alturas del piso donde
+habita la molinera.</p>
+
+<p>Tal vez con el rabillo del ojo soslaya la
+nia su inters hacia el indiano, tan madrugador
+por los ambages de la selva. Ignora si
+aquel hombre sale de la fbrica, pero sospecha
+que ronda los contornos con enamorada
+intencin. Para esta clase de suspicacias ninguna
+mujer cabal suele ser torpe, y en la molinerita
+corren parejas la comprensin y la
+hermosura.</p>
+
+<p>No olvida la tarde estival, reciente an, de
+su conocimiento con Malgor. Estaba Dulce
+Nombre acompaando a su padrino en la torre
+de Luzmela cuando lleg el indiano.</p>
+
+<p>&mdash;Qu bonita ahijada tienes!</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo... No la conocas?</p>
+
+<p>&mdash;La he visto de lejos, como a las estrellas.</p>
+
+<p>&mdash;Y ahora, qu te parece?</p>
+
+<p>&mdash;Incomparable!</p>
+
+<p>&mdash;Es hija de Martn.</p>
+
+<p>&mdash;Lo s: puede estar orgulloso.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Tambin yo, que la tuve en la pila bautismal
+y adivinando su belleza la llam Dulce
+Nombre.</p>
+
+<p>&mdash;Dulce Nombre!&mdash;repiti el indiano con
+embeleso.</p>
+
+<p>Poco tard la nia en retirarse, azorada
+bajo el chaparrn de los piropos y temiendo
+cohibir a los dos amigos con su presencia.</p>
+
+<p>Desde entonces recibe los homenajes del
+indiano, silenciosos, en miradas elocuentes y
+en paseos por las cercanas del molino. Oye
+decir que Malgor la juzga sin rival por lo hermosa
+en la comarca, y siente clavados en su
+vida los deseos de aquel hombre como un terrible
+aguijn.</p>
+
+<p>Hoy le ve, detenido, contemplndola desde
+la orilla del ansar, en rara actitud de tristeza y
+resolucin, y presiente, de una manera vaga,
+que existe en aquella hora toda la fuerza decisiva
+de su porvenir. Qudase inmvil, roto
+con la voz el cantar, angustiada por los presagios
+que le acuden aciagamente desde todas
+las lontananzas, en el viento caluroso que
+deshoja los rboles, en la altura de las nubes<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span>
+trasfloradas de luz, en la claridad verde que
+se difunde por el campo: la maana entera se
+le sube al corazn lleno de augurios y ansiedades.</p>
+
+<p>Nunca hubiera sospechado la joven cosa
+maligna de aquellos minutos apacibles, de
+aquel da luminoso en la ausencia del astro
+paternal, difano por s mismo, abierto poco
+a poco con una divina candidez; el celaje levantado
+y sonriente, los horizontes claros y
+sensibles como si quisieran estrechar el valle
+en amorosa intimidad: as los montes aprisionan
+la vaguada en una cadena suntuosa y
+azul, ms entonado y profundo el color bajo
+la palidez serena de las nubes.</p>
+
+<p>Es que el brego, sin arreciar, sorbe las
+neblinas, purifica el ambiente, le templa y le
+colma de perfumes.</p>
+
+<p>Y Dulce Nombre no sabe cul puede ser el
+engaoso camino por donde la maana le
+oculte su traicin. Buscndole est, al parecer,
+con los dedos entre los rizos anchos y
+trigueos que se le enrubian por la raz, en lo
+alto de la frente y en la sien. Ha ido apartn<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span>dose
+de la ventana con lentitud y se sienta
+ahora en el borde de su lecho recin mullido,
+muy pomposo, al uso de la aldea, vestido
+con telliza de flores. Despus que ha enredado
+mucho su cabello, sin peinar todava, deja
+caer las manos sobre la falda y permanece
+absorta, en la actitud impaciente del que espera
+y escucha.</p>
+
+<p>Percibe los ruidos familiares: el trajn de las
+muelas, el murmullo del ro, la bravata de un
+gallo, los indefinibles rumores del viento
+en la selva y en la mies. No descubre la temerosa
+novedad que aguarda, y se abisma en
+una inquieta meditacin.</p>
+
+<p>Piensa en su niez melanclica, sin madre,
+privada de ntimas expansiones, renovando
+cada noche en el molino la inspida tertulia,
+acudiendo a la torre de Luzmela diariamente
+para recibir una leccin. El padrino, Nicols
+de Hornedo y Esquivel, solo y taciturno, ms
+diestro en pedir alegras que en ofrecerlas,
+ense a la nia a leer y escribir con algo
+ms de gramtica y un poco de otras disciplinas
+intelectuales; pero no la supo acompaar<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span>
+a sentir ni acert a ver el opulento corazn
+que tena entre las manos: para l la ahijada
+era un juguete, un motivo de orgullo y diversin.
+La mimaba y la quera ciego de egosmo,
+sordo a las voces de aquella alma henchida
+de ternuras, ansiosa de confidencias y
+generosidades.</p>
+
+<p>Hasta que, durante el verano, Manuel Jess
+Ayuso, el seminarista estudioso de Cintul,
+mir audazmente las flavas pupilas de Dulce
+Nombre, y anunci que dejaba los libros. En
+vano la madre del mozo, viuda y msera, puso
+el grito en el cielo, desolada; cuando terminaron
+las vacaciones el estudiante no quiso volver
+al seminario y afirm su propsito de convertirse
+en labrador. Sus cinco aos de carrera
+le daban entre la gente cierto lustre; pero
+le ayudaban poco al trabajo material, y la
+bienhechora que le haba pagado los estudios,
+una dama vecina, culpable de formar sacerdotes
+sin vocacin, tuvo motivos para decir que
+Manuel Jess era un holgazn.</p>
+
+<p>Entretanto, Dulce Nombre se entrega con
+furia al goce de querer. El relativo pulimento<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span>
+de su inteligencia sirve de estmulo a la romntica
+pasin, y vive la nia en plena fiebre
+sentimental, trasoada y vibrante, medio loca
+por el cortejador que le dice musa del bosque,
+le hace versos ripiosos, y ronda el molino
+a la luz de la luna.</p>
+
+<p>Maravilla se le antoja a la muchacha esta
+realidad. Su novio es fino y guapo, sabe humanidades
+y latn, compone rimas y la quiere
+con exquisito amor; qu puede ella temer de
+otro hombre que pase, la mire y la encuentre
+hermosa?</p>
+
+<p>En sus labios vuelve a cuajarse el capullo
+de una sonrisa. Acrcase de nuevo a la ventana.
+Ignacio Malgor ha desaparecido bajo la
+fronda a medio deshojar.</p>
+
+<p>Por cierto que el indiano tiene una expresin
+honda y fuerte, inolvidable, una mirada
+profunda y decidida, no exenta de dulzura,
+que absorbe las cosas con dominio de posesin.</p>
+
+<p>La moza se estremece al recordarlo as y
+queda envuelta en una racha del aire tibio. Se
+le alborotan los bucles; las entradas rubias<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span>
+del cabello le resplandecen como una corona
+sutil; el busto, inclinado y flexible, tiene la
+pura morbidez estatuaria. En el rostro, moreno
+y oval, no muestran las facciones una clsica
+perfeccin, pero se iluminan con los ojos
+pardos, magnficos, orlados de pestaas densas
+y oscuras, y luce en ellos el iris unas
+chispas de oro penetrantes como lanzas, unas
+variaciones rtilas y misteriosas que son el
+mayor encanto de la molinera.</p>
+
+<p>El aliento del Sur remueve los aromas de
+las plantas, concentrados y agudos. Hay en
+el huerto vecino menta verde, malva real, flores
+de maravilla, rosas de te, madreselva y
+jazmn, que reviven y trascienden mediante la
+benignidad de la tmpora.</p>
+
+<p>Y a Dulce Nombre le perturban aquellas
+ondas de perfumes, casi violentas, unidas a
+las de su habitacin que huele a espliego y a
+membrillos.</p>
+
+<p>Est impaciente la nia; su mirada primaveral
+se hunde en el campo de una manera delicada
+y temerosa.</p>
+
+<p>De pronto calla el molino: se ha parado el<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>
+rbol trasmisor; brota el silencio del fondo de
+la casa y se extiende por los alrededores con
+secreta delicia.</p>
+
+<p>Este sigilo despierta con doble intensidad
+otros naturales murmullos: los saetines que
+borbollan y gorjean, el ro que se va melodioso,
+el alma del bosque gimiente en los rboles
+y en las hojas; y dentro de la fbrica el jadeo
+brusco de un reloj, el latido de unos pasos que
+suben la escalera y se adelantan por el gabinete.</p>
+
+<p>&mdash;Qu haces?&mdash;pregunta Martn a su hija,
+un poco trmulo.</p>
+
+<p>&mdash;Nada.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo nada?</p>
+
+<p>&mdash;Estoy... escuchando.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu escuchas?</p>
+
+<p>&mdash;Qu s yo...! Las voces del viento.</p>
+
+<p>&mdash;Pues oye una cosa que yo te diga.</p>
+
+<p>&mdash;S? Una cosa...? Ay!</p>
+
+<p>&mdash;Qu?</p>
+
+<p>&mdash;No; no la quiero saber.</p>
+
+<p>&mdash;Te da susto?</p>
+
+<p>&mdash;Calla, por Dios!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span></p>
+
+<p>Retrocede ante la noticia que augura. Trata
+de huir y el padre la sujeta con suavidad.</p>
+
+<p>Ella afronta la revelacin; hubiera querido
+que la hora se eternizara sin descubrir aquel
+secreto, y no obstante le desea conocer.</p>
+
+<p>Est blanca, temblorosa. Tiene marchito el
+color fuerte de los labios, calientes las yemas
+de los ojos.</p>
+
+<p>&mdash;Qu es?&mdash;murmura.</p>
+
+<p>Comienza Martn a susurrar, persuasivo y
+halagador; parece que suplica, y manda: no
+consulta las proposiciones del indiano, sino que
+las pondera a la vez que se entusiasma con la
+suerte envidiable de la novia.</p>
+
+<p>Una respuesta indiscutible se desprende de
+aquel discurso; pero Dulce Nombre, sin hablar,
+mueve la cabeza con obstinacin, mientras un
+trino melodioso rompe el silencio en el vano
+de la ventana: ligera y alegre cruza por el aire
+una golondrina.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg26_88_162_195.png" width="300"
+height="41" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="III1">III<br />
+LOS COPOS DE LAS HORAS</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/v.png" width="150" height="153" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Vuelve</span> a andar el molino; crece
+el da muy despacio para la
+inquietud de la enamorada,
+que entra y sale cien veces
+en el local donde los humildes
+cosecheros se turnan esperando
+su molienda.</p>
+
+<p>Le parece a Dulce Nombre que en todos los
+semblantes hay una expresin reveladora, que
+los murmurios, apagados entre el ronquido de
+las piedras, estn llenos de insidias y averiguaciones.</p>
+
+<p>No se equivoca. Por los contornos del valle
+corre ya la noticia de que el indiano se quiere
+casar con la nia de Rostro. Nadie pone en<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span>
+duda que ella acepte o que el padre no la obligue
+al casamiento: menuda boda!</p>
+
+<p>Se habla de Manuel Jess con lstima y desdn:
+para eso ahorc los libros...? Pobre
+infeliz...!</p>
+
+<p>Y comntase la fortuna loca de la muchacha.</p>
+
+<p>&mdash;Bonita es, pero otras lo son ms... Criada
+sin madre y con poco rigor, muy hecha a
+satisfacer su gusto, enseada por don Nicols
+en libros y finuras que no le pertenecen... Para
+seorita, que hubiese elegido el indiano a la
+de Barreda.</p>
+
+<p>&mdash;Mujer, no compares!&mdash;protesta Gil, un
+pastor embelesado por la molinerita.</p>
+
+<p>&mdash;S comparo, s&mdash;replica Tomasa, muy tozuda&mdash;;
+la de Barreda no tiene dote, pero es
+una seora de principios.</p>
+
+<p>&mdash;Con treinta aos lo menos.</p>
+
+<p>&mdash;Para don Ignacio ms aparente que esta
+otra.</p>
+
+<p>&mdash;Por la edad.</p>
+
+<p>&mdash;Y por la educacin.</p>
+
+<p>&mdash;Mira, no le des vueltas: Dulce Nombre lo<span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span>
+tiene todo. Es guapa, graciosa, tan aguda que
+siente crecer la lana de los corderos, brotar las
+flores en el campo y caer los copos de las horas.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no has dicho t nada!</p>
+
+<p>&mdash;Sabe de lectura y de oraciones; sabe hablar
+y rer mejor que nadie en el mundo.</p>
+
+<p>&mdash;Echa, echa...!</p>
+
+<p>&mdash;Lo cierto es&mdash;interviene Alfonsa, sin levantar
+los ojos de su tejido&mdash;que esta chiquilla
+de Martn se lleva los corazones. Yo no entiendo
+de hermosuras, pero tiene un mirar que
+todo lo consigue.</p>
+
+<p>&mdash;Eso!&mdash;afirma Gil, impetuoso&mdash;yo he estado
+en Madrid... Imagnate si habr conocido
+mujeres...! Y en frica, al trato con las moras,
+que lucen los ojos ms atroces del mundo;
+pues no los he visto nunca, jams, como los
+de Dulce Nombre: las chispas de luz que le
+resplandecen a la vera de las nias no son
+cosa de criaturas humanas.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, hijo, qu exageraciones!&mdash;interrumpe
+la envidiosa&mdash;. De todos modos, esa iluminacin
+que dices no se enciende para ti; la has
+visto por casualidad.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;La he visto como t ves al sol, que tambin
+sale para las vboras.</p>
+
+<p>&mdash;Lagarto!</p>
+
+<p>&mdash;Vaya, vaya; no os acaloris, que est de
+Sur&mdash;recomienda Alfonsa, cachazuda, entre los
+dos porfiadores. Vuelve al molino, como Tomasa,
+con un deseo invencible de saber, y
+teme que la discusin malogre su curiosidad.</p>
+
+<p>Ambas mujeres han contado en Luzmela y
+Paresa la entrevista madrugadora del indiano
+con Martn, y se conjetura el secreto de aquella
+visita, vislumbrado al travs de muchos
+detalles elocuentes.</p>
+
+<p>Porque Malgor iba en su tlburi a media maana
+por la carretera, muy afanoso, y el chaval
+que le sirve dijo luego que su seor se haba
+detenido en Cintul para tener una larga
+conferencia con la madre del seminarista.</p>
+
+<p>Volvi a Luzmela el pretendiente, dej el
+cochecillo en su casa y subi a la torre, donde
+estuvo de palique con don Nicols hasta cerca
+de las dos. Rosaura, la mayordoma del hidalgo,
+le cont a la panadera que los amigos haban
+discutido con mucha tenacidad. Fuse<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>
+Malgor desde all a ver al seor cura, sin permitirse
+un descanso para comer. El cartero le
+encontr en la rectoral; como ya estaba imbudo
+por los rumores populares, se fij en que
+don Ignacio tena los ojos febriles y muy acentuada
+la palidez, y le pareci conveniente divulgar
+tales observaciones mientras reparta la
+correspondencia....</p>
+
+<p>Dirase que el brego, caliente y murmurador,
+aventaba en los poblados las noticias
+metindolas entre las ranuras de las ventanas,
+arrastrndolas por las mieses, alzndolas hasta
+los invernales. Del monte viene Gil y ya
+sabe de aquella novedad lo mismo que la gente
+del llano.</p>
+
+<p>Y parece que las suposiciones y los descubrimientos
+deben hoy arrumbar con las aguas
+del molino y patentizarse en las roncas espumas.
+As los labrantines que tienen un celemn
+de grano acuden a formar vido rolde en torno
+a los manaderos de la harina.</p>
+
+<p>Las palabras y las ruedas zumban en el saln
+bajo el polvo del maz; en el canal bulle el
+rebalaje y saltan las chispas del rodete po<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span>blando
+de sones extraos toda la fbrica; silbidos
+y cuchicheos, estertores y arrullos que
+se extienden como un canto fuerte y misterioso
+encima del edificio.</p>
+
+<p>Siente Dulce Nombre que todo aquel tumulto
+la persigue, busca, sin saber dnde, algn
+consuelo, y sube una vez ms a su dormitorio:
+en la incertidumbre de aquel da ha registrado
+los rincones familiares con loca impaciencia,
+sin que le sirvan de refugio.</p>
+
+<p>Se abre al ocaso una de sus ventanas sobre
+el ro y a ella se acoge, atrada desde el cielo
+por la hendedura roja que el occidente descubre.</p>
+
+<p>Est el aire templado y limpio, llena la hora
+de sublime placidez y recibe la nia una secreta
+esperanza de aquel celaje roto bajo el cual
+agoniza el sol: no sabe que la belleza de las
+cosas vive en ella misma como un reflejo inmortal;
+pero intuye, vagamente, el poder de la
+divina gracia, y se entrega a su influjo con
+anhelo sobrehumano.</p>
+
+<p>Las nubes luminosas del poniente levantan
+hacia s aquel abrumado corazn, y Dulce<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>
+Nombre recobra un poco de serenidad. Est
+segura de que no ha prometido nada a su padre;
+no, al contrario, le dijo con mucha firmeza:</p>
+
+<p>&mdash;Soy novia de Manuel Jess; no quiero a
+<i>ese seor</i>&mdash;. Una y otra vez repiti la misma
+negativa, sin or las splicas ni las reflexiones,
+sin atender, siquiera, a los mandatos.&mdash;Soy
+novia de Manuel Jess; no quiero a <i>ese
+seor</i>.</p>
+
+<p>Martn no logr arrancarle otra respuesta.
+Depuso el tono autoritario, nuevo en l, y acudi
+a los reproches:</p>
+
+<p>&mdash;Es la primera cosa que te pido... Yo me
+he sacrificado por ti; me pude casar y por no
+darte madrastra vivo sin mujer en los aos
+mejores de mi vida...</p>
+
+<p>Habl lleno de pesadumbre y amargura, con
+esa propiedad sobria y certera que el pueblo
+montas infunde a su lenguaje.</p>
+
+<p>La muchacha le atenda con la penetracin
+abierta y sensible propia de la raza. Iba sintindose
+culpable de rebelin y de ingratitud,
+pero su bro cantbrico la obligaba siempre a
+responder:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;No quiero a <i>ese seor</i>.</p>
+
+<p>Y sus mismas palabras al sonar le daban la
+certidumbre de un argumento irrebatible.</p>
+
+<p>Acaso al padre le causaban idntica impresin.
+Por eso no lleg a recaer en el enojo; se
+mantuvo serio en la tristeza y dej a la nia
+para entregarse al trabajo. Hasta la hora de
+comer no volvieron a verse. Ninguno de los
+dos tena apetito y cambiaron las frases justas,
+sin aludir a la gran preocupacin que les acongojaba.</p>
+
+<p>Torn despus cada uno a sus quehaceres,
+huyndose en lo posible, silenciosos, cohibidos,
+temiendo encontrarse delante de la
+cena.</p>
+
+<p>Nunca haba sucedido aqullo. El padre, solemne
+y reconcentrado, fu para la muchacha
+benvolo de continuo, la cuid con solicitud,
+la dej hacer su gusto con frecuencia, mientras
+ella le trataba como a un amigo hurao y servicial
+a quien se conoce poco y se le quiere
+mucho.</p>
+
+<p>Ahora no sabe si le empieza a conocer y va
+a dejar de quererle. Se asusta de aquella situa<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span>cin
+tan repentina y extraa y gozara empujando
+al tiempo, que la ha de resolver.</p>
+
+<p>Por la noche hablar con su novio desde el
+portel del huerto; le ha mandado un aviso, impaciente
+por confiarle su ansiedad y apoyarla
+en el tesn varonil: necesita que Manuel Jess
+la socorra pronto.</p>
+
+<p>Y no le espera como de costumbre en la
+ventana, o en el umbral por donde cruzan los
+veceros del molino: quiere verle con reserva,
+prdiga hoy de la cita solitaria que nunca le
+concede. Cae su huerto por detrs de la casa
+a la orilla del cauce, lindando con el bosque:
+es un lugar escondido muy favorable al amor.</p>
+
+<p>Dulce Nombre suspira con oculta zozobra;
+luego sube la mirada desde el campo regado,
+muelle y jugoso, y la envuelve en el ropaje del
+crepsculo, donde se apaga el da.</p>
+
+<p>Una mano se posa en el hombro de la meditabunda,
+que se estremece como si la despertaran.</p>
+
+<p>&mdash;Dice tu padre que bajes a maquilar; l tiene
+que salir.</p>
+
+<p>&mdash;A esta hora?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Eso parece.</p>
+
+<p>Y Tomasa, que sirve de emisario con harta
+diligencia, se queda mirando fijamente a su
+amiga, traspasndola con los ojos aviesos.</p>
+
+<p>Dulce Nombre apenas la ve; tiene la imaginacin
+en tortura; adnde ir su padre? Nunca
+deja el molino hasta que, despus de cenar,
+sale un rato a la taberna, ya suspendido el
+trajn.</p>
+
+<p>&mdash;Y Camila, qu hace?&mdash;pregunta, resistindose
+con interior desgano a caer en el bullicio
+del saln.</p>
+
+<p>Sigue Tomasa clavando su curiosidad en la
+molinera.</p>
+
+<p>&mdash;No lo s&mdash;responde.</p>
+
+<p>Es feucha, nerviosa, chiquita; se mueve con
+una inquietud resbalosa de reptil, en tanto que
+Dulce Nombre decide:</p>
+
+<p>&mdash;All voy.</p>
+
+<p>Y aun se queda un instante contemplando
+desde la ventana el cielo misterioso del anochecer.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IV1">IV<br />
+ALMAS TORCACES</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Antes</span> de volver a la sala busca
+Dulce Nombre a Camila,
+una solterona de medio siglo,
+criada y gobernadora al mismo
+tiempo en aquel hogar.</p>
+
+<p>La encuentra en el corredor
+que une a la cocina con la cuadra molinera,
+en el piso bajo.</p>
+
+<p>&mdash;Adnde va mi padre?</p>
+
+<p>&mdash;Al pueblo debe ir, porque me ha pedido
+una blusa limpia.</p>
+
+<p>Con relacin al ansar el pueblo es Luzmela,
+el vecindario ms prximo, cabeza de partido
+en el valle.</p>
+
+<p>Camila, al responder, se cruza de brazos<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>
+muy preocupada. Tiene ella la costumbre de
+abismarse en hondas cavilaciones por cualquier
+motivo y aquel da estn sucediendo cosas
+muy extraas: oye la buena mujer palabras
+sueltas que la perturban, sufre con la desazn
+de Martn y de la nia, y anda torpe, recelosa,
+llena de inquietudes.</p>
+
+<p>All se queda, en la oscuridad del carrejo,
+mientras la joven, pensativa, define:</p>
+
+<p>&mdash;Va a consultar con mi padrino.</p>
+
+<p>Y entra en el saln. De cerca la sigue Tomasa,
+avizora y entrometida.</p>
+
+<p>El coro de veceros se distribuye en el local
+donde arden ya dos lmparas elctricas, altas
+y flojas, incapaces de prestar un servicio adecuado.</p>
+
+<p>Las mujeres que llevan labor se sientan en
+sus garrotes bajo aquellas lgrimas de luz, y
+tejen o zurcen con bastante dificultad, en tanto
+que las lenguas se despachan a su gusto; los
+chiquillos retozan; algn mozo que vuelve del
+trabajo se hace all el encontradizo con la muchacha
+de su predileccin; acaso alguna vieja,
+medio dormida junto al <i>cimadal</i>, pasa las<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span>
+cuentas del rosario entre los dedos marchitos:
+es la hora de las crticas, de las oraciones y
+los cortejos.</p>
+
+<p>Y en el molino se explayan bien estas costumbres
+pueblerinas al influjo de la ocasin.</p>
+
+<p>La presencia de Dulce Nombre cort un poco
+el hilo de las plticas. Fuse la nia derecha
+hacia las tolvas para hacerse cargo del maquilero,
+y se qued as al margen de la concurrencia,
+con semblante distrado, procurando
+estar sola en medio de la gente.</p>
+
+<p>Muelen hoy las tres piedras y cada pueblo
+comarcano tiene en el local su representacin;
+pocas tardes se ve la acea tan favorecida.
+Los que han recogido su porcin de molienda
+se detienen, ronceros, aguardando a los dems
+para tener compaa en el retorno o pretexto
+de or lo que se murmura.</p>
+
+<p>Vuelven a hilvanarse las conversaciones en
+la ms apartada orilla de las muelas; Tomasa
+refiere alguna cosa con todo el secreto posible,
+y en otro grupo se lamenta una mujer de Rucanto.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Ya son cortas las tardes!</p>
+
+<p>&mdash;S&mdash;dice una coloera de Cintul&mdash;; se hace
+noche en un vuelo y estn medrosos los caminos.</p>
+
+<p>&mdash;Pues, mira, ah tienes buena compaa.</p>
+
+<p>Llega muy presurosa Encarnacin, la madre
+de Manuel Jess, posa el canasto de maz y
+descubre en el gesto, en las alusiones y en la
+sonrisa, los deseos que tiene de contar algo
+muy importante.</p>
+
+<p>Es una mujer enfermiza y trabajada, con
+restos de hermosura: tiene el acento algo
+brusco y una propensin a ablandarle en forma
+de sollozo. Est muchas veces hablando
+con aspereza y al roce de una emocin se le
+convierten las frases en gemidos.</p>
+
+<p>Hoy se muestra exaltada y gozosa. Su aspecto
+y sus ademanes han atrado en seguida
+la atencin general. Sabe que produce inters,
+y enfilando su garrote con el ltimo que lleg,
+dice jovialmente:</p>
+
+<p>&mdash;Buenas horas de venir eh? No he podido
+ms: estuve de negocios.</p>
+
+<p>Se estrecha un crculo a su alrededor; la co<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span>mentada
+visita del indiano a Cintul acude a la
+memoria de cada uno; desde las tolvas se
+acerca Dulce Nombre a su pesar, y Encarnacin,
+que la aborrece, segn dicen, pone en
+ella los ojos con dulzura.</p>
+
+<p>&mdash;Pues s&mdash;aade&mdash;, estuve tratando del viaje
+de Manuel Jess.</p>
+
+<p>&mdash;El viaje...?</p>
+
+<p>&mdash;Se va...?</p>
+
+<p>&mdash;Vuelve a los estudios?</p>
+
+<p>Estas preguntas simultneas y lgicas se
+interrumpen bajo el peso de la inesperada contestacin:</p>
+
+<p>&mdash;Embarca para las Amricas.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo?</p>
+
+<p>&mdash;Cundo?</p>
+
+<p>&mdash;Pero es verdad?</p>
+
+<p>En el mpetu de las interrogaciones suena
+ronca la de la molinera murmurando:</p>
+
+<p>&mdash;Qu dice?</p>
+
+<p>Hay una perplejidad angustiosa en estas dos
+palabras, que se extravan entre el mugido de
+la faena.</p>
+
+<p>Y de pronto Gil, sin permiso, diligente y<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>
+previsor, empuja el tosco resorte que detiene el
+trabajo.</p>
+
+<p>Una paz benigna se establece en el molino;
+bajo el suelo discurre el agua borbollante,
+sopla el viento en el vano oscuro de la
+puerta.</p>
+
+<p>Sonre Encarnacin, pasea la mirada con
+altivez por el auditorio, y repite, muy despacio,
+llena de solemnidad:</p>
+
+<p>&mdash;Se embarca para las Amricas.</p>
+
+<p>&mdash;Pero quin?&mdash;porfa incrdulo el pastor.</p>
+
+<p>&mdash;Manuel Jess.</p>
+
+<p>&mdash;Y cmo ha sido eso?&mdash;arguye Alfonsa,
+con los brazos en jarras, en el colmo de
+la sorpresa. Todos los semblantes, todas las
+averiguaciones denotan el asombro, mientras
+las miradas buscan inquisitivas a Dulce Nombre,
+que se apoya en la pared junto a la coloera
+de Cintul.</p>
+
+<p>Es demasiado joven la novia para disimular;
+abre los cndidos ojos con descubierta
+desolacin, y tiene deshojadas las rosas de
+las mejillas.</p>
+
+<p>La madre del viajero se explica al fin, re<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>crendose
+en la expectacin que produce y
+suscitando una lluvia de nuevas exclamaciones.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que sucede es que esta maana, de
+manos a boca, fu don Ignacio Malgor a proponerme
+el embarque del hijo para Cuba.
+Quiere mandarle all empleado a su casa de
+comercio, con muchsimos duros al mes,
+pagado el viaje, los vestidos y cuanto necesite...
+Quedme de una pieza. Por m&mdash;le
+contest&mdash;, de mil amores, que para el campo
+no sirve y ya sabe que me colg los hbitos.&mdash;S,
+s&mdash;dijo, muy al corriente de todo.
+Pero como estaba el muchacho en el monte
+no pudimos convenir nada y hablamos de
+otras cosas buenas para m. Este seor pretende
+sacarnos adelante... No hay mal que
+cien aos dure...; bastante desgraciada he
+sido...</p>
+
+<p>La voz se le iba rompiendo en un tono de
+llanto. Un aire de estupefaccin mantena en
+suspenso las interrupciones latentes en el concurso,
+hasta que Gil abri camino a la impaciencia
+de todos:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Y Manuel, consiente?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>Dulce Nombre no se haba desmayado nunca.
+Sinti que se le hundan los ojos y las
+piernas se le doblaban; un fro intenso y hmedo
+le apretaba las sienes.</p>
+
+<p>&mdash;Me voy a caer&mdash;se dijo.</p>
+
+<p>Pestae muy de prisa, irgui el cuerpo sostenido
+en el muro, se pas la mano por la
+frente. Y permaneci derecha: el esfuerzo de
+su voluntad la oblig a sonrer, mientras Encarnacin
+responda, observando a la muchacha,
+de reojo:</p>
+
+<p>&mdash;S, consiente; los hombres son as,
+como las veletas: no se puede contar con
+ellos...</p>
+
+<p>Callaba, con insidia, que el joven slo se
+hubo resignado a partir despus de una larga
+y trabajosa conferencia con Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, cundo es la marcha?&mdash;pregunta
+la vecina de Cintul.</p>
+
+<p>&mdash;La marcha? A escape. Con dinero todo
+se arregla en seguida. El barco sale de Torremar
+el diez y nueve: estamos a quince...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Pues chale un galgo a Manuel Jess!&mdash;interrumpe
+Tomasa, certera y alusiva&mdash;las
+cosas que se ven!</p>
+
+<p>Y Dulce Nombre, silenciosa, algo insegura,
+deja el apoyo del hastial, atraviesa el saln y
+con las dos manos finas y giles empuja el
+mecanismo de la faena.</p>
+
+<p>Vuelve a manar el polvo de maz por los
+tres buzones harineros, y a la muchacha le
+parece que esconde su espantoso quebranto
+en el ruido estridente de la masticacin. A su
+lado est Gil muy servicial; la mira y habla,
+pero ella no le entiende; hunde los dedos en
+la masa olorosa de la harina, los ojos en una
+visin ausente, los pensamientos en una tristeza
+insondable.</p>
+
+<p>En la otra punta de la sala revive la murmuracin,
+crecen los comentarios, y los habladores
+acaban por relacionar la prxima
+ausencia de Manuel Jess con los viajeros de
+cada familia. No hay quien no recuerde all
+con lstima y angustia a su emigrante: las
+playas remotas de Ultramar conocen bien a
+los mozos de esta leva que no se acaba nun<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span>ca,
+de esta huda loca y triste, lejos de los
+campos espaoles.</p>
+
+<p>Recapacita la mujer de Cintul y le dice a
+Encarnacin:</p>
+
+<p>&mdash;Puede que tenga tiempo de mandar a mi
+hijo por el tuyo alguna cosa.</p>
+
+<p>&mdash;No est en Buenos Aires?&mdash;inquiere Antn
+el campanero, que se ha detenido en la
+acea a fumar un cigarro.</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;No es la misma nacin.</p>
+
+<p>&mdash;Pues adnde va ste?</p>
+
+<p>&mdash;A la Habana.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno; pero tambin cae a la banda de
+all.</p>
+
+<p>&mdash;Muy distante.</p>
+
+<p>&mdash;No es todo ello una repblica?&mdash;averigua
+Alfonsa, intrigada.</p>
+
+<p>El campanero, algo dudoso, tarda en responder.</p>
+
+<p>&mdash;Claro!&mdash;afirma Encarnacin con aplomo&mdash;.
+Por eso se ganan tantos caudales.</p>
+
+<p>&mdash;Mis hermanos&mdash;dice Tomasa&mdash;no han
+ganado all ms que la muerte.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Porque estaban comalidos como t&mdash;replica
+la madre del viajero, molesta contra el
+tono sombro de la joven.</p>
+
+<p>La cual, sin despedirse, toma su canasto y
+sale bruscamente a la oscuridad de los senderos.</p>
+
+<p>Magdalena, una vecina de Paresa que est
+esperando a otra, habla de un muchacho que
+tiene en Chile y pregunta si le podr ver Manuel
+Jess.</p>
+
+<p>&mdash;Para mi cuenta, no&mdash;responde el campanero,
+y Alfonsa arguye:</p>
+
+<p>&mdash;Quedar ms arriba esa poblacin.</p>
+
+<p>Lena, como la llaman en el valle, insiste:</p>
+
+<p>&mdash;Dificulto yo que el mi chiquillo no haya
+traspuesto por all: l, despus de andar muchos
+das por el mar, anduvo tambin en los
+trenes.</p>
+
+<p>&mdash;Escrbele que baje a la Habana&mdash;resuelve
+Alfonsa.</p>
+
+<p>Y Antn mueve la cabeza con inseguridad.</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que es distinto el pas.</p>
+
+<p>Suenan sus frases limpiamente porque ha
+terminado la molienda.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span></p>
+
+<p>Dulce Nombre, que llenaba las tolvas sin
+cesar con la ayuda del pastor, ha despachado
+el ltimo cesto de la harina: se acab la jornada.</p>
+
+<p>Est la moza plida y grave con el maquilero
+en la mano, los ojos distrados, los labios
+serios y desdeosos.</p>
+
+<p>Ya no hay motivo para retardar el desfile,
+que empieza lentamente.</p>
+
+<p>La coloera de Cintul, va a salir con Encarnacin,
+cuando retrocede sta, posa el canasto
+y se dirige a Dulce Nombre:</p>
+
+<p>&mdash;No tengo yo la culpa de lo que pasa&mdash;alude
+con el acento lloroso&mdash;, es el destino:
+t naciste para seora.</p>
+
+<p>Le da un abrazo; la joven, hiertica y muda,
+se estremece sin contestar ni corresponder.</p>
+
+<p>Han desaparecido los veceros en la tiniebla
+de la noche y aun se rebulle Gil por el saln;
+repite la despedida, ofrece sus servicios, sacude
+el celemn, hasta que la molinera pronuncia,
+inmvil y extraa:</p>
+
+<p>&mdash;Vete con Dios.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="V1">V<br />
+EL ETERNO MANANTIAL</h3>
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Estn</span> inapetentes los tres comensales
+y la colacin, silenciosa
+y ligera, se despacha
+en cinco minutos.</p>
+
+<p>Sale Martn, como todas
+las noches, del molino, hermtico
+el rostro, mesurado el ademn. Camila
+recoge los cacharros de la cena y no
+pregunta a Dulce Nombre qu se le pierde fuera
+de casa a tales horas; la ve atravesar el
+cortil, oye quejarse a la vilorta del huerto,
+comprende que la muchacha acude a una cita
+de amor, y se cruza de brazos con su natural
+sentimiento de cavilacin y pesadumbre. Ella
+quiere a la nia con blando corazn de abue<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span>la;
+se puso a cuidarla desde que la madre la
+dej en la cuna, y se derrite en intil desvelo
+por aquella juventud solitaria y briosa, llena
+de pasin: la muchacha es para Camila un
+secreto inviolable, un misterioso hechizo, la
+nica razn de vivir y padecer...</p>
+
+<p>Es el huerto breve y humilde, asurcano del
+bosque; tiene un plantel de legumbres, una
+colonia de rosales; macetas con semilleros,
+trepadoras que suben a la casa; el cercado es
+de espinos, la portilla exterior de madera
+gimiente como la del corral.</p>
+
+<p>En aqulla se para Dulce Nombre midiendo
+la sombra con los ojos fijos y empaados, rotos
+los pensamientos por el dolor. Ya deba estar
+all Manuel Jess, que nunca se hace esperar.</p>
+
+<p>Tienden las nubes su dosel oscuro sin el
+raudal celeste de los astros; los hlitos del
+viento se han dormido y en las ramas curvas
+de los rboles desfallecen las hojas antes de
+caer.</p>
+
+<p>Dulce Nombre se agita en la soledad esperando
+al que no llega, anhelante de amor y
+desconsuelo. A cada segundo pierde una es<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span>peranza;
+aguza el odo con el afn de sorprender
+unos pasos en la trocha que desde el ansar
+conduce hasta Cintul.</p>
+
+<p>Pero el ritmo secreto de la noche late con
+los arroyos desgajados de las montaas, con
+el ro que huye serenado y el tiempo que se
+filtra en los arcanos de la eternidad. Ningn
+otro rumor tiembla en el aire, y la sensacin
+de un estado transitorio oprime la conciencia
+de la moza: siente que el augusto ensueo de
+su alma fluye tambin, en el continuo deslizarse
+de las corrientes de la vida.</p>
+
+<p>En el reloj de Luzmela se abren las horas
+con unas campanadas apacibles: son las diez.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tarde!&mdash;murmura la nia, y rompe a
+llorar con desesperacin infantil; le parece
+que est sola en el mundo, no arde en la noche
+ms estrella que la de su corazn!</p>
+
+<p>En el egosmo de su quebranto olvida la
+muerte silenciosa de las flores deshojadas al
+lado suyo, el temblor de las plumas abandonadas
+por el otoo en el seno de los nidos:
+la muchedumbre de tristezas consumidas a
+cada instante en el eterno devenir.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span></p>
+
+<p>Se dobla sollozando, convulsa, desmayadas
+las trenzas en los hombros, con la frente
+escondida entre las manos, y su queja late
+por las costas del ro, perdida en el murmullo
+de las aguas: es un tomo nuevo del dolor
+que va a nutrir los rugidos misteriosos de la
+mar.</p>
+
+<p>Aun se resiste Dulce Nombre a su fracaso;
+escucha con avidez, registra la sombra, lleva
+los ojos a las nubes como si buscase en sus
+repliegues la clave del enigma, y al fin retorna
+al molino en la ms cruel desolacin, sin
+comprender una palabra del oscuro libro de
+los cielos.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg52_128_186_253.png" width="300"
+height="66" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VI1">VI<br />
+LA PENITENCIA</h3>
+
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap">A la misma hora, en Cintul un
+hombre enamorado y voluntarioso
+morda su dolor, campo
+afuera, por el vero del ansar.</p>
+
+<p>Muchas veces tom un camino
+y otras tantas desanduvo los pasos:
+aquel hombre era Manuel Jess.</p>
+
+<p>Haba ofrecido a don Ignacio Malgor partir
+a la maana siguiente, y embarcarse en
+Torremar para Cuba a los tres das. Deseaba
+cumplir su promesa y no senta remordimientos
+por haberla empeado, aunque envolviera
+una renuncia al amor de Dulce Nombre.</p>
+
+<p>Lleg a este acuerdo despus de una bata<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span>lla
+dolorossima entre la conciencia y la pasin,
+frente a extrao rival que abordaba el
+asunto de una manera inslita:</p>
+
+<p>&mdash;Los dos pretendemos a esa nia: yo me
+puedo casar con ella inmediatamente, rodearla
+de comodidades y de halagos, poner a su
+alcance los bienes de la tierra, y t?</p>
+
+<p>&mdash;Puedo slo hacerla esperar, mientras
+aguardo a ser labrador.</p>
+
+<p>&mdash;Y entonces?</p>
+
+<p>&mdash;Ser mi labradora.</p>
+
+<p>&mdash;Atada al yugo de tu pobreza?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Envejecida y doliente como tu madre?</p>
+
+<p>&mdash;No lo s!</p>
+
+<p>&mdash;Imagnala esclava de las mieses, lavandera,
+leadora, con la hermosura perdida, los
+hijos desnudos, el cansancio en el alma, el
+tedio al pan de maz.</p>
+
+<p>&mdash;Me quiere.</p>
+
+<p>&mdash;Bien&mdash;dijo el indiano; y trat de sonrer,
+herido como estaba por el spero aguijn de
+los celos&mdash;. Te quiere hoy, con un amor de nia
+que no resistir las vicisitudes de la miseria.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Pero que ni se compra ni se vende&mdash;replic
+el mozo con orgullo, algo vaca la entonacin.</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo, yo le vengo a comprar.</p>
+
+<p>Estas palabras no eran viles porque las redima
+la amargura, un duelo noble y puro,
+confesado con generosa modestia.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo dinero&mdash;aadi el hombre rico&mdash;y
+voy a ver si le puedo convertir en un poco de
+felicidad; pero voy a este nico deseo de mi
+vida honradamente, abiertos los brazos y el
+corazn: escucha.</p>
+
+<p>Habl con transparentes frases, con el acento
+persuasivo y hondo. Su riqueza era un mrito
+adquirido en heroica lucha contra la suerte;
+l fu un emigrante desamparado y msero;
+hizo fortuna sin daar el inters ajeno, y aquel
+oro tena un valor tan estimable y lcito como
+el de los blasones o el de la juventud: le quera
+negociar. Iba derecho a su ilusin con energa
+y franqueza. No tena tiempo que perder.</p>
+
+<p>&mdash;Pero hay otras mujeres&mdash;protest Manuel
+Jess, cautivado, no obstante, por aquella intrepidez
+clara y singular.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;No hay otra para m; es tan nia, que aun
+puedo modelar su alma; es tan despierta y
+sensible, que acaso llegue a confundir la gratitud
+con el amor.</p>
+
+<p>Sigui diciendo cmo la tratara, con qu
+delicadezas y ternuras, con qu intenciones
+de hacerse perdonar el atrevimiento de ser feliz.
+Haba sido joyero muchos aos; pas los
+das trabajosos de la emigracin en el comercio
+de las piedras preciosas, manejando esmeraldas
+y zafiros, perlas y brillantes: sus dedos
+tenan la costumbre de guardar tesoros,
+de conocer las cosas bellas y pulcras. El contacto
+de los metales finos, de los cristales resplandecientes,
+le haban hecho artista y cuidadoso.
+Dulce Nombre sera para l como una
+joya, la ms cara del mundo.</p>
+
+<p>Bajo el imperio de aquella fuerte voluntad,
+Manuel Jess vea a la novia lucir en el estuche
+de un esplendoroso destino, y la perda
+lejana, brillante y libre igual que un astro,
+mientras se abran inesperados horizontes
+para otras vidas tristes que tambin adoraba
+el mozo. Hasta seis hermanitos suyos podan<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span>
+librarse de la esclavitud labradora; la madre,
+enferma, tendra descanso y remedio; el hogar
+arruinado lograra restauracin, y aquel monte
+dursimo para los brazos del estudiante,
+aquella mies esquiva y rebelde, se cambiaran
+por el comercio de alhajas valiosas en el oficio
+ilustre de lapidario; sometido a la rauda
+evocacin sentase ya preso entre anillos y
+cadenas de oro y esmaltes, impulsado a una
+existencia remota allende la mar.</p>
+
+<p>Y de pronto la memoria le recordaba con
+ntima lucidez a Dulce Nombre. Se ergua la
+imagen, combatientes las agudas lanzas de
+las pupilas, llena la voz de cosas enamoradas
+y pueriles, el talante gallardo, el gesto luminoso...</p>
+
+<p>&mdash;Qu me contestas?&mdash;repeta Malgor, intranquilo,
+leyndole en la cara las vacilaciones.</p>
+
+<p>Pensaba el novio en la cita prxima, la primera
+obtenida en una cmplice soledad.</p>
+
+<p>&mdash;Nada!&mdash;repuso, ciego de codicia y tentacin;
+y se qued sombro, callado, irreductible.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span></p>
+
+<p>Haba recibido la visita fuera de su casa
+por no tener dentro adecuado lugar, y se paseaban
+los dos hombres por una llosa cercada
+de abietes, hecha ya la recoleccin de su
+mies, con almiares de paja y los portillos en
+abertal.</p>
+
+<p>El terreno sube por el monte como toda la
+aldea de Cintul, dominando los contornos de
+la serrana, el valle y la hoz. Dobleces de la
+propia montaa esconden los dems pueblos
+comarcanos; en la hondura blanquea el molino
+del ansar entre el boscaje roto por el viento
+de octubre.</p>
+
+<p>Don Ignacio Malgor no se daba por vencido.
+Con una tenacidad imperturbable segua
+diciendo sus propsitos de una manera llana
+y rotunda: la voz se le iba con el brego,
+mansamente, como un rezo de los caminos.</p>
+
+<p>Ya salan los chiquillos de la escuela y algunos
+se paraban ansiosos en la rotura de la
+sebe. Manuel Jess reconoci a tres de sus
+hermanos puestos en guardia, sorprendidos y
+avizores. Poco a poco fueron entrando en la
+cortina, para jugar con los zuros abandona<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span>dos
+de las panojas. Estaban mal vestidos, enseando
+las carnes cenceas bajo el deterioro
+de la ropa: tenan descalzos los pies.</p>
+
+<p>Dos mujeres cruzaron entonces por la brecha
+del seto, con pesados coloos en la cabeza,
+y tambin se quedaron paradas, indiferentes
+a su cansancio abrumador, llamando a los
+nios, como un pretexto para observar a los
+rivales.</p>
+
+<p>Eran Encarnacin y su hija Clotilde, una
+moza tierna y endeble que segua en edad al
+estudiante fracasado. La carga de lea le cubra
+las facciones, y slo se adivinaba su juventud
+por las trenzas rubias y desbordantes
+como espigas reventonas, pendientes sobre
+la espalda.</p>
+
+<p>De sbito la madre tir al suelo el haz de
+fajina, sentse en l y empez a limpiarse el
+sudor de la frente con el delantal, mientras
+desde lejos procuraba descubrir alguna resolucin
+en el aire lbrego del hijo.</p>
+
+<p>La muchacha, inmvil, monstruosa bajo su
+coloo, pareca una esfinge.</p>
+
+<p>En ella pona el hermano su atencin, lleno<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span>
+de lstima por aquel esfuerzo silencioso, y seguro
+de que Dulce Nombre trabajara as, malograda
+y fallida hasta envejecer, si no la rescataba
+un gran milagro.</p>
+
+<p>Los nios se acercaron a las mujeres, obedeciendo
+algo remolones, y como dijo la madre
+que haba descansado ya, le ayudaron los
+tres a cargar de nuevo con la lea.</p>
+
+<p>Iba la tarde consumindose; el austro, muy
+cado, se acostaba en el rastrojo de los maces.
+Las nubes ensombrecan la sierra galopando
+sobre la hoz, y se confundan con el
+ro escribiendo silenciosos renglones en el
+agua.</p>
+
+<p>Segua Manuel Jess escuchando siempre a
+Malgor, transido, impenetrable, sin apartar
+los ojos del grupo que formaban las dos coloeras
+y los nios. Vi a su madre levantar la
+carga otra vez, y not que a Clotilde al andar
+se le cimbreaba la cintura con un temblor angustioso,
+como si fuera a romperse. Los rapaces
+se alejaban volviendo la cabeza hacia
+su hermano con una expresin que l tuvo por
+una splica infinita. Y de repente mir a su<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span>
+rival con altivez, levant las manos a la altura
+del pecho como si tirase de algo muy recndito,
+y dijo una frase poderosa, arrancada de
+su corazn:</p>
+
+<p>&mdash;Me embarco sin ver a Dulce Nombre: lo
+juro... por ella.</p>
+
+<p>Una hora ms tarde bajaba Encarnacin al
+molino con la noticia en los labios y el contento
+en el alma. No senta la separacin de
+su hijo, imbuda por el gozo de verle marchar
+hacia una suerte feliz, arrebatado a la novia
+pobre, devuelto a la obligacin de proteger a
+la familia como cuando estudiaba para cura.
+Luego que la madre tom su desquite, presurosa
+y vengativa, sinti que era suyo el dolor
+de la enamorada; tuvo arrepentimiento de haberla
+hecho sufrir; quiso abrazarla y pedirla
+perdn: ya Dulce Nombre estaba insensible a
+todo lo que no fuera el tormento de su desengao.</p>
+
+<p>De vuelta a Cintul aun tena que padecer
+Encarnacin por sus ilusiones maternales; el
+hijo no vena a cenar; andaba solo y amargo
+por la orilla del pueblo; alguien le vi camino<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>
+de la acea: iba, sin duda, a faltar a su palabra,
+a romper su compromiso con Malgor.</p>
+
+<p>Y era cierto que el mozo estaba a punto de
+rendirse; su carne obedeca a un misterioso
+imn, llevndole por los senderos conocidos
+en violenta lucha con los propsitos espirituales.</p>
+
+<p>Desde los confines del lugar meda con
+obstinacin una sola ruta: el recuesto, las praderas,
+un puente, la selva, y all le esperaba
+Dulce Nombre, en el huerto solitario. Le pareca
+escuchar la risa fogosa de la muchacha,
+su voz caliente engarzada en el suave tejido
+de los tonos, sus promesas acendradas y
+puras.</p>
+
+<p>En aquel momento senta por su novia una
+pasin a la vez dulce y terrible.</p>
+
+<p>Y bajaba ansiosamente al valle, tocaba en
+el ansar, volva a subir, huyendo de s mismo.</p>
+
+<p>As estuvo hasta que cuaj la noche y las
+montaas ms erguidas se cubrieron con el
+manto de la sombra.</p>
+
+<p>Empujado por el soplo de la oscuridad
+rond el molino desde el bosque, vi palpitar<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>
+sus luces en la honda tiniebla, y se detuvo en
+las cercanas del huerto; senta un brbaro deleite
+en mortificarse all a dos pasos de la dicha,
+cuando era ms fuerte que nunca el aroma
+del monte y el viento haba volado como
+un guila a dormirse en las cumbres.</p>
+
+<p>Acaso un suspiro hubiese bastado para
+romper entre los novios el negro muro de la
+noche, a pesar del juramento prestado por
+Manuel Jess.</p>
+
+<p>Pero el llanto del ro se llev los sollozos
+de la nia sin que el amante los recogiese. Y
+la penitencia de aquel amor fu un secreto de
+la temblorosa penumbra.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg63_pg168.png" width="300"
+height="96" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VII1">VII<br />
+CADA CUAL CON SU CRUZ</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/l.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">La</span> torre de Luzmela domina el
+valle, fincada en un alcor entre
+el monte y el ro, al acoso
+del arbolado.</p>
+
+<p>Es un solar ilustre, empobrecido
+por el tiempo, habitado
+por un hombre triste y receloso. Nicols
+de Hornedo y Esquivel tiene treinta y cinco
+aos; es alto, membrudo, extravagante,
+sensible. Desciende por lnea directa de un
+matrimonio advenedizo que di mucho que
+hablar en la comarca porque hered el palacio
+y los bienes anejos sin ostentar los apellidos
+del linaje fundador, ni tener, en apariencia,
+derecho ninguno sobre las fincas.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span></p>
+
+<p>Una historia de amor, oscura y extraa, fu
+el origen de la herencia, y al travs de dos generaciones
+viene a ser Nicols el nico representante
+de la nueva familia que ya luce timbres
+de otros blasones montaeses.</p>
+
+<p>Aquella pareja intrusa, puesta en posesin
+de la casa, inesperadamente, por testamento
+del soltern don Manuel de la Torre y Roldn,
+tuvo una sola hija a quien despos un Hornedo
+arruinado y desaprensivo; de la muchacha
+naci un varn que hizo bodas con una seorita
+de Esquivel: stos eran los padres de Nicols.
+Murieron jvenes, y dejaron tan mermada
+la fortuna, que el hurfano logr apenas
+hacer sus estudios de abogado y conocer un
+poco la vida de la ciudad.</p>
+
+<p>No lleg a ejercer la profesin; una rara melancola,
+con tintes de aburrimiento y pesadumbre,
+le fu apartando de la sociedad, y
+acab por encerrarle en su casa de Luzmela,
+achacosa y decada, pero capaz an de mantener
+con vergonzante decoro al hidalgo sombro.</p>
+
+<p>Algo morboso existe en la huraa de este<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span>
+hombre, que se enternece por cualquiera emocin
+y muchas veces llora sin causas conocidas,
+abandonado al desahogo de la pena ignorada
+que le consume.</p>
+
+<p>l no sabe por qu se esconde ni cul
+es el motivo de su tristeza; siente un descontento
+profundo que le amarga la juventud,
+y al mismo tiempo una infinita piedad por
+todo cuanto vive y sufre: es un espritu visionario
+y silencioso que arrastra como un estigma
+los fermentos de pasiones y ansiedades
+ajenas.</p>
+
+<p>De continuo invoca el recuerdo de aquellos
+novios sin nombre legtimo, seores del palacio
+por misteriosa virtud; l, hijo de una labrantina
+soltera, vivi siempre favorecido por
+don Manuel de la Torre, que le hizo mdico y
+le di un lustre sospechoso de bastardo; ella
+se apareci en el valle siendo muy chiquitina,
+sin saber decir su procedencia. Regres don
+Manuel de una de sus frecuentes excursiones
+con la desconocida criatura de la mano, y en su
+casa la tuvo como un tesoro: se la conoca con
+el nombre dulce y significativo de <i>la nia de<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span>
+Luzmela</i> y nadie dudaba que no perteneciese
+a la misma sangre del aventurero seor, el
+cual, al morir, dej los caudales a sus protegidos,
+igual que si fuesen dos hermanos. Pero,
+despus de algunos episodios novelescos, la
+nia y el doctor se casaban con gran sorpresa
+de la gente, provocando un asombro y unas
+murmuraciones tan graves que no se han
+extinguido todava.</p>
+
+<p>Perduran los comentarios de aquella boda y
+aun se refieren sus detalles, con sigilo dramtico
+y escandaloso, a la vez que se envuelve a
+los protagonistas en un aura de reverencia y
+estimacin, y se guarda su memoria entre las
+ms queridas del pas. Vivieron enamorados
+y felices, seguros, al parecer, de su inocencia;
+fueron generosos y nobles con los tributarios
+del solar, y su recuerdo tiene un aroma de
+gratitud que se conserva entre las pginas remotas
+con interesante palidez, como en un
+libro una flor.</p>
+
+<p>Aquel perfume de simpata y de malignidad
+estremece al heredero de Luzmela con tenebroso
+delirio. Se juzga fruto de un pecado abo<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span>minable
+y persigue con aciago deleite el secreto
+de la antigua pasin.</p>
+
+<p>Ha revuelto en centenares de ocasiones los
+viejos papeles de la casa, apuntes y escrituras,
+cartas de familia, alguna abandonada epstola
+de amor: el delito supuesto no parece.</p>
+
+<p>Y no obstante le busca Nicols en la sombra,
+a lo largo de su vida, obseso por la acidez
+insana de la tiniebla y el dolor, cautivo en
+su torre como un penitente de la enfermiza curiosidad.</p>
+
+<p>A nadie cierra su casa el solariego, y aun
+abre con demasa el flaco bolsillo a las necesidades
+de sus arrendatarios. La vecindad le
+quiere bien, le considera como a un amigo y
+le consulta en sus tribulaciones, aunque le
+mira con la vaga aprensin de que en l resurgen
+los remordimientos de una culpa lontana,
+acaso los vestigios de un crimen.</p>
+
+<p>Y Hornedo, al sorprender aquellas vacilantes
+suposiciones, se aisla cada vez ms, huye
+como un apestado, errabundo por el interior
+de su casa y por la soledad de sus huertos; si
+le visitan supone que le compadecen; si le<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span>
+abandonan siente el desdn como una herida
+mortal: as acrece su tragedia y se lastima la
+salud.</p>
+
+<p>Pero en la vida oscura del misntropo resplandece
+un rayo de sol.</p>
+
+<p>Es Dulce Nombre, la ahijada y protegida a
+quien adora Nicols desde que la vi crecer y
+aficionarse al palacio con una devocin humilde
+y alegre, a prueba de malos humores y de
+rostros ensombrecidos.</p>
+
+<p>Tena la nena el privilegio de no recoger
+ms que las sonrisas felices, de escuchar solamente
+las palabras suaves, y de poner las suyas
+como un blsamo en las tristezas del padrino.
+Su presencia en la casona era un consuelo
+y una luz, y muchas veces los servidores
+del hidalgo corrieron a buscar a la pequea
+como una medicina para las crisis angustiosas
+de su seor: si el molinero hubiese querido, la
+nia vivira siempre all, regalada por Nicols.</p>
+
+<p>Nunca el padre lo consinti; l no perda su
+derecho sobre la criatura propia, y slo por
+condescender la dejaba ir al palacio tan a me<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span>nudo,
+y permita que el seorito la educara a
+su modo, con finuras exticas para una pobre
+molinera.</p>
+
+<p>Por su parte, Nicols, avaro de la chiquilla,
+con la gula de un hambriento, no pensaba ms
+que en el gozo de verla, ni pareca enterarse
+de que ya era una mujer y que l mismo le haba
+despertado la sensibilidad y la imaginacin
+con lecturas romnticas y lecciones poticas.</p>
+
+<p>Le dijeron que tena la muchacha relaciones
+amorosas y lo quiso ignorar, tmido ante una
+directa averiguacin que rompera la infancia
+de Dulce Nombre cuando el solariego pretende
+revivir con exaltados atavismos la historia
+paternal y romntica de don Manuel de la Torre
+y <i>la nia de Luzmela</i>...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg71_176.png" width="200"
+height="80" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VIII1">VIII<br />
+LAS CUMBRES DEL DESEO</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">El</span> seorito y el indiano hicieron
+su amistad en la niez, con
+esa pueblerina democracia
+que junta a los nios en la escuela
+y en la calle, entregados
+a los placeres y al estudio
+bajo una sola disciplina y una misma libertad.</p>
+
+<p>Lecciones en el aula concejil, estmulos de
+un premio en el examen, escaramuzas por el
+monte, pedreas en el campo, unieron estrechamente
+aquellas vidas lozanas, exentas de vanidades
+y prejuicios.</p>
+
+<p>Nicols, que ya empezaba a ser irresoluto,
+senta predilecciones por Ignacio, mayor que
+l, atrevido y fuerte, con menos inclinacin a<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>
+los libros que a las aventuras. Y el labriego,
+optimista y voluntarioso, le prestaba con frecuencia
+a su amigo los puos y el coraje,
+mientras el nio caviloso del palacio corresponda
+a la solicitud del camarada ensendole
+una leccin o resolvindole un problema
+aritmtico en el pizarrn.</p>
+
+<p>Por aquellos aos andaban a la escuela,
+tambin, con otros muchos galopines, Antn,
+hijo del campanero, y Martn Rostro, ya casi
+mozo, asistente a las clases nocturnas con
+aprovechada condicin: los dos tuvieron muy
+buenas amistades con Ignacio y Nicols.</p>
+
+<p>Pero no tard el seorito en marcharse a un
+colegio burgus, ni el futuro indiano en prevenir
+un camino a sus ambiciones, embarcndose
+para Cuba.</p>
+
+<p>Antes de aquella separacin Martn le dijo a
+Ignacio, medio en broma:</p>
+
+<p>&mdash;En cuanto hagas fortuna, compras a ste
+el molino del ansar y me le arriendas a m.</p>
+
+<p>ste era el nio infanzn, que iba a decir
+alguna cosa cuando el viajero repuso, con una
+certidumbre serena:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Dentro de diez aos.</p>
+
+<p>Y no habl una palabra Nicols, pensando
+con supersticioso terror que las fincas de Luzmela
+tendran que ser para su amigo.</p>
+
+<p>Entretanto Martn sonrea, seguro de un
+arriendo beneficioso que le diese preponderancia
+en el valle, y suspiraba Antn en el colmo
+de la codicia:</p>
+
+<p>&mdash;Para entonces ser yo campanero!</p>
+
+<p>Afrontaban su destino en aquella actitud inquiridora
+y vigilante, de cara al porvenir.</p>
+
+<p>Hoy se cumplen las profecas del pasado:
+Martn dispone del molino y Antn de las campanas;
+Ignacio compr hace tiempo muchas
+posesiones de Nicols; han vuelto a reunirse
+a la sombra de los mismos rboles de su niez,
+y ninguno de los cuatro es feliz: luchan y
+se afanan sin tocar las cumbres del deseo, ansiosos
+por la vida, cada cual con su cruz...</p>
+
+<p>En esta maana otoal, plida y dulce, lleg
+diligente el indiano a la torre de Luzmela para
+comunicarle a su amigo que se quera casar
+con la hija de Martn.</p>
+
+<p>Le mir Hornedo muy despacio, lleno de<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>
+asombro, y dijo con temblorosa interrogacin:</p>
+
+<p>&mdash;Tambin...?</p>
+
+<p>&mdash;Cmo tambin?</p>
+
+<p>&mdash;S; te has llevado lo mejor de mis bienes...
+djame a Dulce Nombre!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, la quieres t?</p>
+
+<p>&mdash;No lo ves?</p>
+
+<p>Alzse lvido, anhelante, asustando a Malgor,
+que confesaba:</p>
+
+<p>&mdash;Ahora lo veo...</p>
+
+<p>&mdash;Es mi hija, mi compaera, la nica amistad
+que me importa!</p>
+
+<p>&mdash;Ah!&mdash;el indiano comprenda y se tranquilizaba,
+teniendo en cuenta las exaltaciones
+frecuentes de Nicols&mdash;. Siendo as&mdash;acab&mdash;,
+bien puedo hacerla mi mujer sin estorbar
+a tu cario.</p>
+
+<p>&mdash;No! Me la quitas!</p>
+
+<p>&mdash;Otro te la quitar, no sabes que tiene
+novio?</p>
+
+<p>&mdash;Es una nia.</p>
+
+<p>&mdash;Es una moza.</p>
+
+<p>&mdash;Y si tiene novio&mdash;grit Hornedo, crespa<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span>
+la voz y la actitud&mdash;, cmo se ha de casar
+contigo?</p>
+
+<p>&mdash;A ti que ms te da...? O es que protestas
+slo contra m?</p>
+
+<p>&mdash;Que haga su gusto!</p>
+
+<p>&mdash;Se casara entonces con l.</p>
+
+<p>&mdash;Qu dices?</p>
+
+<p>&mdash;No me quiere; la compro.</p>
+
+<p>-Qu...?</p>
+
+<p>Tuvo que sentarse sin esperar contestacin
+porque se estremeca como una hoja, colrico
+y abatido a la vez, falto de palabras y de serenidad.</p>
+
+<p>Estaban en el fondo de un ancho gabinete
+descuidado y antiguo; el solariego se haba
+dejado caer en el sof y a su lado Malgor, sin
+levantarse de la silla, hablaba lmpidamente,
+con su acostumbrada manera superlativa y rotunda,
+desenvolviendo el mismo discurso que
+por la tarde necesitaba exponer a Manuel Jess.
+Iba a casarse en seguida con Dulce Nombre;
+lo tena dispuesto as y no poda esperar:
+la muchacha era su nica ilusin. Para el novio
+habra otros amores cuando estuviera en<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span>
+situacin de tomar estado, despus de trabajar
+con amplitud y bien protegido en el negocio
+de la joyera... El haber traficado con las piedras
+preciosas y los metales ricos serva de
+admirable educacin para tratar a una mujer:
+pendientes, sortijas, collares, rosarios, cruces,
+medallones... un comercio frgil y sutil que
+predispona a las dulzuras del hogar, a la paciencia
+suave del enamorado, a la esmerada
+pulcritud del esposo...</p>
+
+<p>Malgor estaba de pie: no se le ocurra nada
+que aadir.</p>
+
+<p>Cumpli el propsito de anunciar a su amigo
+la boda, como un acontecimiento seguro y
+razonable, y se marchaba porque tena mucho
+que hacer.</p>
+
+<p>Tendi la mano a Nicols que permaneca
+silencioso, inmvil, con la mirada fija en una
+tabla religiosa, puesta sin marco sobre la
+pared.</p>
+
+<p>Insisti el indiano, apremiante, en su despedida,
+hasta que el distrado alarg la diestra
+con un movimiento glacial, y quedse all
+mudo, atnito, mientras sala Malgor al travs<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span>
+de salones desmantelados y pasillos oscuros:
+iba derecho a la rectoral, sin acordarse de la
+hora de comer.</p>
+
+<p>Apenas sus pasos se dejaron de or en la
+casona, cuando Hornedo se levant del sof,
+entr en un dormitorio contiguo, que era el
+suyo, y se ech de bruces sobre la cama, baja
+y honda, cubierta de rado sobrecielo...</p>
+
+<p>Mora la tarde; ya estaba Malgor hablando
+con su rival en Cintul y el hidalgo de Luzmela
+segua tumbado en su lecho, sacudido por los
+sollozos.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg79_148_215.png" width="200"
+height="115" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IX1">IX<br />
+LAS ALAS DE LA PALOMA</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/d.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Desvelada</span> y madrugadora sale
+Dulce Nombre de la acea
+a buscar el refugio de su padrino:
+va de prisa, aunque le
+pesa con exceso el corazn.
+Y le quiere difundir en el paisaje
+con el inconsciente anhelo de aliviar su
+camino; le apoya en los montes, que levantan
+la frente hasta las nubes; le acuesta en el campo
+mullido y oloroso; no consigue menguar la
+fatiga; al contrario: redobla su pena cuanto ms
+la dilata por los horizontes y la extiende sobre
+el cielo que baja a mirarse en el ro.</p>
+
+<p>Se le agudiza as la sensibilidad con una<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span>
+fuerza misteriosa y percibe todos los rumores,
+hasta los ms ocultos y remotos; sabe hoy de
+una manera extraa que entre las cosas vivas
+no hay una sola que no cante, y oye a lo lejos
+resonar el bosque, escucha el sordo crujido
+de todas las semillas que pacen en la tierra, de
+todas las races que trituran su alimento en la
+oscuridad: es una vidente que descubre los
+enigmas terrenales porque los contempla con
+la mirada deshecha en llanto.</p>
+
+<p>Llega a la torre y le dicen que el seor anda
+malucho; aunque suele madrugar, todava no
+se ha levantado.</p>
+
+<p>&mdash;Esperar que despierte&mdash;responde, y pregunta:
+desde cuando est enfermo...? porque
+anteayer le vi.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ayer&mdash;arguye Rosaura intrigante y
+curiosa&mdash;le marearon los amigos; el indiano
+primero; despus, ya de anochecida, tu padre:
+vinieron de consulta y negocio...: parece que
+se trata de ti...</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser&mdash;murmura Dulce Nombre, disimulando
+apenas su inquietud.</p>
+
+<p>Siguen hablando las dos mujeres, de codos<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span>
+en la solana, viendo crecer el da, tibio y nublado
+como el anterior. La muchacha defiende sus
+graves preocupaciones, mal ocultas en un palique
+nervioso, mientras Rosaura la mira sonriendo.
+Es una mujer recia y calmosa que lleva
+muchos aos de guardiana en la torre; viste de
+oscuro, tiene el pelo gris y se le nubla la frente
+arrugada por la edad.</p>
+
+<p>Se abre de sbito una puerta en el ancho carasol
+y se asoma Hornedo bajo el dintel de su
+gabinete. Est palidsimo; un aliento de insomnio
+le rodea el semblante como un halo y se
+le hunde en la mirada con turbia densidad.</p>
+
+<p>Rosaura se retira discretamente con un paso
+macizo que repercute en todo el corredor, y
+Dulce Nombre aborda su confidencia sin reparar
+en la alteracin aguda del enfermo.</p>
+
+<p>&mdash;Sabes, padrino, lo que me sucede, verdad?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Ha venido a decrtelo mi padre y tambin...
+ese seor?</p>
+
+<p>&mdash;Tambin.</p>
+
+<p>&mdash;Qu has contestado?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span></p>
+
+<p>Nicols apenas se puede sostener.&mdash;Entra&mdash;murmura,
+y va a sentarse en un silln.
+Cierra los ojos; no ha visto que la nia se
+acomoda junto a l en un escauelo, como de
+costumbre, y se estremece cuando ella le acaricia
+al repetir:</p>
+
+<p>&mdash;Qu respondiste?</p>
+
+<p>&mdash;Que estn locos!</p>
+
+<p>&mdash;Eso es...! Locos de remate. Y para salirse
+con la suya pretenden embarcar a Manuel
+Jess; le han engaado; dicen que le han convencido...
+No lo puedo creer... T me ayudars
+a detenerle, a salvarme! Le quiero lo indecible!</p>
+
+<p>Se haba levantado, intrpida, febril, y echaba
+los brazos al cuello del padrino con mimosa
+persuasin.</p>
+
+<p>El puso, extraviado, las inseguras pupilas
+en el florido cuerpo de la moza; la mir como
+nunca a la cara; le vi de un modo nuevo el
+color trasparente y rubio de los ojos, el terciopelo
+rojo de los labios, la cabellera oscura, la
+tez dorada.</p>
+
+<p>&mdash;Djame!&mdash;grita de improviso, alzndose<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span>
+tambin, con seales de incomprensible terror.</p>
+
+<p>Huye al otro lado del aposento, y la nia,
+que le debe slo una desvelada ternura, se
+asombra y aturde, sin comprender la causa de
+semejante dureza. Necesita el cario de aquel
+hombre, el apoyo de su autoridad para erguir
+una ltima esperanza, y va humilde a solicitarlo.</p>
+
+<p>&mdash;Padrino. Qu tienes...? Ests malo de
+veras?</p>
+
+<p>Se le aproxima, fijndose en el rostro doliente,
+trasojado, amarillo, y el enfermo, que
+logra dominarse, tiende las manos con una ansiedad
+lastimosa; no sabe l mismo si para
+asirse a algo que le sostenga o para recibir a
+la muchacha.</p>
+
+<p>Ella se las acoge muy ferviente y le habla
+con ntimo desvelo.</p>
+
+<p>&mdash;S, ests malo; tienes calentura.</p>
+
+<p>Una piedad repentina se desborda en el pecho
+de la joven con esa lucidez que despierta
+en el que sufre, para adivinar el ajeno dolor.</p>
+
+<p>Nicols ha vuelto a sentarse, dobla la cabe<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span>za
+arrullado por la dulzura de la voz que le
+compadece, y acaba por balbucir:</p>
+
+<p>&mdash;Estuve mal anoche: ya me siento mejor...</p>
+
+<p>&mdash;Pues mrame.
+Levanta l los ojos con trmulo parpadeo:</p>
+
+<p>&mdash;Qu me pides?</p>
+
+<p>&mdash;Aydame!</p>
+
+<p>&mdash;Cmo?</p>
+
+<p>&mdash;Haciendo que no se marche Manuel Jess;
+le obligan, le engaan, sin duda, y yo me voy
+a morir...</p>
+
+<p>&mdash;Tanto le quieres?</p>
+
+<p>&mdash;Ms que a todas las cosas de este mundo;
+mucho ms que a mi padre y que a la vida.
+Le quiero para toda la eternidad!</p>
+
+<p>Se remece, brusco, el solariego, clava las
+pupilas enigmticas en Dulce Nombre y pronuncia
+con torva lentitud:</p>
+
+<p>&mdash;No sabes lo que dices...! Si l se marcha
+es porque le conviene, y t debes casarte con
+Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;Padrino!</p>
+
+<p>&mdash;Es un hombre formal y est enamorado
+de ti.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Ay! No lo entiendo; antes me diste la
+razn... Me dejas sola t tambin!</p>
+
+<p>Y la nia desconoce el plido mirar de su
+amigo, la esquivez adusta con que habla y rehuye
+el amparo que le va a pedir.</p>
+
+<p>&mdash;Estoy sola, sola...!&mdash;repite con afliccin,
+mientras Nicols cierra los ojos otra vez
+y esconde los dedos convulsos entre la melena
+alborotada.</p>
+
+<p>Llega del dormitorio un aire pesado que
+trasciende a medicamentos y a sudor; por la
+abertura de las cortinas se ve una cama revuelta.</p>
+
+<p>Est Dulce Nombre observando todo aquello
+de un modo singular, como si nunca lo hubiese
+visto: la estancia tiene un semblante de
+abandono y tristeza que conmueve; el hidalgo,
+ahora, quieto, mudo, lvido, parece un
+muerto.</p>
+
+<p>Al travs de las propias vicisitudes siente la
+muchacha una inmensa compasin, no sabe
+de qu.</p>
+
+<p>&mdash;Adis&mdash;dice con la despedida llena de lgrimas.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Adis&mdash;murmura como un eco el hombre
+inasequible.</p>
+
+<p>La molinera sale del gabinete por el carasol
+lo mismo que haba entrado, y all se para indecisa
+sin saber qu rumbo tomar, con el triste
+azoramiento de un ave que tuviera las alas
+rotas.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg26_88_162_195.png" width="300"
+height="41" alt="logo" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="X1">X<br />
+LA CAUTIVA</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">El</span> viento del otoo ha segado
+ya todas las flores; Manuel
+Jess est muy lejos.</p>
+
+<p>La molinera llora, pero oculta
+sus lgrimas y permite que
+en la ciudad le confeccionen
+los atavos nupciales.</p>
+
+<p>Para las amigas, para los vecinos, la moza
+se casa contenta, orgullosa, al cabo, por merecer
+la predileccin del rumboso pretendiente.</p>
+
+<p>Ella disimula todo lo posible su interna cuita
+y logra engaar a los observadores, no
+muy perspicaces. Slo algunos ojos, los de
+Tomasa, por ejemplo, no se equivocan: muerden
+las apariencias de aquella conformidad y<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span>
+hunden su averiguacin hasta la pena viva de
+la abandonada.</p>
+
+<p>En el horizonte limitado de los hechos, Dulce
+Nombre ha sido vendida por su novio. Y
+le han dolido desesperadamente, primero el
+amor, despus la dignidad.</p>
+
+<p>No conoce las mudanzas del sentimiento y
+se abate al desengao sin comprenderle, enferma
+de zozobras, con un peso de plomo en
+el corazn. Su espritu, cndido y salvaje,
+tiene una sana rectitud; puesto que fu traicionada
+es preciso que olvide al traidor.</p>
+
+<p>Ningn medio ms prctico, a su parecer,
+que el de casarse con otro: quiere hacerlo en
+desquite y venganza. Est pronta a dejarse
+llevar por el destino, pero se revela pensando
+que los que la inducen a la boda son cmplices
+de su desdicha: el oro del pretendiente, la
+ambicin del padre, la terquedad incomprensible
+del padrino, la empujan al casamiento
+con demasiada violencia.</p>
+
+<p>Siente humillado el seoro de su persona,
+cautiva su alma en una red de pasiones oscuras.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span></p>
+
+<p>Otras fuerzas laten a su alrededor unidas
+tambin contra la infeliz en sorda complicidad:
+el paisaje transido de agua, la niebla torva
+de las cumbres, el sudor helado de las
+noches.</p>
+
+<p>Una voz poderosa zumba en el aire, se estremece
+la selva con la agitacin de un vuelo
+monstruoso: las ltimas hojas corren locamente
+por los caminos.</p>
+
+<p>Y la triste molinera abre los ojos en la soledad,
+inquietos como dos interrogaciones, desde
+que huyeron con las golondrinas sus esperanzas:
+as, entregada a los propios estmulos,
+se abandona al tiempo sin defensa, reduce su
+aspiracin a que pasen los das, y escuda su
+pesar con morboso egosmo en la coraza de
+los montes.</p>
+
+<p>Parece que est el valle ms hondo que
+nunca; la gasa de las nubes tiembla desde las
+cimas hasta el ro, sepultando la vaguada en
+una humedad neblinosa; muge la corriente,
+repican las abarcas en los senderos.</p>
+
+<p>Dulce Nombre recibe desde su habitacin
+toda la tristeza de noviembre; ya no sale a la<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span>
+tertulia de la acea ni arrostra la cellisca y el
+fro por los huertos y los abertales como las
+dems zagalas. Asiste a misa los domingos
+y se esconde en su hogar con obstinada reclusin,
+ensombrecida lo mismo que las horas,
+turbio el cristal dorado de los ojos igual
+que el de los cielos.</p>
+
+<p>Cuando tiene visita se esfuerza en hablar y
+sonrer, un poco nerviosa y acelerada, atajando
+las preguntas, rechazando las alusiones
+con su habilidad nativa de mujer, que no
+le llega hasta el alma virgen y ruda, incapaz
+de fingimientos y subterfugios.</p>
+
+<p>Por eso delante de Malgor descubre la nia
+el estado de su espritu, en franca desnudez,
+sin recelo ni crueldad.</p>
+
+<p>No consiente que su despecho se confunda
+con el olvido, muy distante de su corazn;
+reconoce que el indiano la compra porque la
+quiere, y considera que sera una infamia engaarle.
+Aunque el deseo de l la hace infeliz,
+se explica con una lgica irrebatible la conducta
+de aquel hombre; le comprende mejor
+que al padre y al amigo, empeados en sacri<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span>ficarla,
+y est cerca de perdonarle, mientras
+no halla una sola disculpa contra la villana
+de Manuel Jess; traidor y vil, ella le adora a
+pesar suyo y un sentimiento de honradez la
+obliga a decirlo con los ojos y los labios
+cuando se lo pregunta Malgor.</p>
+
+<p>Aquellas contestaciones rotundas repercuten
+como un eco en la casona de Luzmela,
+donde el indiano calma las ansiedades desde
+que su amor recibe all un inesperado sostn.</p>
+
+<p>Atribuye el pretendiente a inconstancias del
+carcter este cambio de Nicols, y le utiliza
+en su provecho para acelerar la boda sin poner
+mucha atencin en las voraces impaciencias
+con que su amigo le pregunta a menudo:</p>
+
+<p>&mdash;Olvida al otro...? Consigues que te
+quiera a ti?</p>
+
+<p>&mdash;No olvida, no!&mdash;tiene que lamentar Ignacio,
+tan distrado en graves inquietudes, que
+no repara en la sonrisa brusca de su confidente.</p>
+
+<p>El cual no ha visto a la molinera hace un
+mes, desde la maana inolvidable en que la
+nia desconoci al hidalgo y sali de la torre
+sin esperanzas ni designios.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="XI1">XI<br />
+LA MANO DE NIEVE</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/n.png" width="148" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">No</span> volvieron a encontrarse
+hasta el da de la boda.</p>
+
+<p>Parecile a Nicols que los
+encantos de su ahijada haban
+crecido de manera increble,
+y admiraba en ella,
+con extrasimo temor, la bruma de los ojos,
+el roco de las pestaas, la niebla de la sonrisa,
+todo el conjunto hechicero y singular de
+aquel rostro que trascenda al vaho de un corazn
+lleno de pena.</p>
+
+<p>Senta el padrino delante de la novia un doloroso
+remordimiento, clavado en la herida
+de sus pasiones inconfesadas y mordientes,<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span>
+mezcla de venganzas y ternuras, de celos y
+de amor, ponzoa de la sangre junto al propsito
+noble del espritu.</p>
+
+<p>Para absolverse pensaba que haba contribudo
+a darle un buen esposo, honrado, opulento
+y cabal, y se quera esconder a s mismo
+la intencin de su influencia triste y oscura,
+hirviente de codicias y tentaciones, nebulosa
+como un sueo heredado. Un fatalismo
+imperioso le induca a proteger la solicitud
+del rechazado pretendiente contra el mozo
+preferido, el temible rival. No premedita emboscada
+ninguna para daar al matrimonio
+que favorece; se contenta con impedir que la
+mujer deseada realice la plena dicha de otro
+hombre. Al quererla Malgor encel con su reclamo
+a un cario que dorma engaoso, disfrazado
+de paternidad, y que despertaba asustadizo
+y clarividente a la vez. La sorpresa del
+descubrimiento y la cobarda innata de Nicols
+ahogaron las voces de aquella revelacin:
+no tuvo el solariego nimos ni arrogancia ms
+que para huir de su propia conciencia y un
+ciego instinto para negar a Dulce Nombre los<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span>
+brazos de Manuel Jess. Procur ardorosamente
+el viaje del mozo; l mismo le condujo
+a Torremar y le dej en el buque, valido de su
+ascendiente con la pobre familia de Cintul,
+embriagando al viajero con razones de altrusmo
+y sensatez, gastando a manos llenas el
+dinero de Malgor.</p>
+
+<p>Despus de aquella pugna febril cay en
+una silenciosa pasividad y estuvo muchos
+das sin salir de su aposento, con el rostro
+hurao y la mirada calenturienta, hasta que
+hoy la boda le pone frente a la desposada.</p>
+
+<p>Y se le parte el corazn bajo el aura de inquietud
+que los envuelve a todos en la sombra
+de una maana decembrina, empeada en no
+amanecer.</p>
+
+<p>Se celebra el casamiento muy temprano y
+sin ninguna ostentacin; asisten Camila y
+Martn; la madre del novio, anciana y desapacible,
+mal conforme con la alianza de su hijo;
+Hornedo y el delegado del juez; Antn, que
+sirve de sacristn.</p>
+
+<p>Aunque se ha ocultado con sigilo la fecha
+del acontecimiento, por reiterada voluntad de<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span>
+la novia, algunos curiosos bullen alrededor
+del grupo, avisados por esas oficiosidades
+aldeanas que ningn secreto las evita.</p>
+
+<p>Da principio la ceremonia en el atrio de la
+Iglesia, abierto a las rfagas del aire, y culmina
+en el presbiterio, opacamente; las luces
+no logran romper toda la penumbra del altar;
+un soplo fro y lgubre corre por las naves
+anchas y vacas; los rezos del cura suenan
+como un zumbido arrinconado en la noche;
+callan a veces los latines y queda el silencio
+erguido igual que un ser inevitable.</p>
+
+<p>Nicols est dando diente con diente; los
+dolores de su vida, solitaria y medrosa, le
+penetran de pronto con angustia indecible;
+un profundo anonadamiento le invade. Y cuando
+el acto concluye, sigue la comitiva con el
+paso torpe, llega al molino con un esfuerzo
+maquinal.</p>
+
+<p>Todava est la maana oscura lo mismo
+que una cueva; plae el viento; la masa del
+paisaje se esfuma sin contornos en las derrotas.</p>
+
+<p>Malgor quiere llevarse a su mujer en cuanto<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>
+cambie de vestido; pero ella permanece inmvil
+con su traje negro, envuelta en una mantilla
+que a Nicols le parece de luto.</p>
+
+<p>Una gran indecisin reina en cuanto sucede;
+ni el padre ni el marido saben ejercer su
+autoridad. Tratan a la muchacha compasivamente,
+igual que a una vctima a quien nada
+se niega en el momento aciago del sacrificio;
+y Dulce Nombre, aqu lo mismo que en la parroquia,
+habla como en tinieblas; dirase que
+no entiende las preguntas que le hacen ni las
+contestaciones que da; tiene el aire de olvidar
+en un segundo las palabras que oye y las que
+pronuncia.</p>
+
+<p>Al fin se abre el da, tardo y helado, perezoso.</p>
+
+<p>Con la luz desciende sobre la fbrica un
+poco de actividad. La joven se ha cambiado
+el vestido: luce uno elegante y seoril que
+pertenece a su nuevo estado de novia rica, y
+est dispuesta a seguir al esposo, desde cuya
+casa, despus de una comida familiar, saldr
+el matrimonio de viaje.</p>
+
+<p>En vano intenta Hornedo sustraerse al su<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span>plicio
+de la invitacin: el indiano recobra su
+energa y decide que el padrino les acompae.
+Se deja llevar, inseguro y macilento, siempre
+a remolque de la voluntad ajena, atado con
+mordiente hechizo a la ventura de su camarada.</p>
+
+<p>Ya cunden por el lugar noticias indudables
+del suceso, y los alrededores de la acea se
+van llenando de vecinos; algunos disimulan
+su curiosidad con el pretexto de moler; otros
+se detienen en las veredas, con un rumbo
+imaginario; los mozalbetes y la chiquillera
+se asoman sin rodeos a las ventanas del
+saln.</p>
+
+<p>Pero las ruedas estn dormidas; Martn,
+muy solemne, con un semblante de tristeza
+orgullosa, despide a los importunos, mientras
+el novio, ya dueo de s, procura dominar la
+incmoda situacin hablando a la gente con
+mucho agrado, dentro y fuera del molino, y
+Dulce Nombre lo mira todo con los ojos atentos,
+curiosa, al parecer, como los dems, en
+una actitud repentina de observacin.</p>
+
+<p>No puede esperarse que arribe un coche a<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span>
+los dominios de Martn, y la boda se resigna
+a llevar su cortejo creciente hasta Luzmela.</p>
+
+<p>Va por una ruta corva y delgada sobre la
+humedad del mantillo: el ramaje seco levanta
+sus brazos a la altura como si pidiera misericordia;
+cubre el Salia todos los rumores con
+su voz torrencial...</p>
+
+<p>La casa del indiano, restaurada y lujosa,
+con ms esplendidez que buen gusto, linda
+tambin con el bosque, seor de medio valle,
+y tiene una entrada por l; ms arriba, sin
+sustraerse al acoso del arbolado, se yergue
+solitaria la torre de Nicols...</p>
+
+<p>Esta es la primera vez que Dulce Nombre
+pisa las estancias que ahora son suyas; las
+contempla distrada, indolente; no consigue
+un poco de inters para cuanto la espera all.
+Y mientras resbala el da en un violento sinsabor,
+habla slo cuando la interrogan; huye
+de su padrino con involuntaria enemistad,
+sonre al esposo de una manera inquietante,
+como si no le conociese.</p>
+
+<p>El acaba por sentir el influjo de aquella extraeza,
+vuelve a perder el aplomo, sufre una<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span>
+lstima incurable cuando la nia deja or la
+aterciopelada dulzura de su acento.</p>
+
+<p>Le acompaaba Nicols tcitamente en sus
+compasiones, dolido del rencor de la moza,
+ansioso de consolarla, desesperado de perderla.</p>
+
+<p>Se le aproxima cuando puede y le dice una
+frase cariosa; ella le clava los ojos dorados
+y altivos, le detiene con una sonrisa hostil;
+despus se acerca al balcn y mira al campo
+a la altura fra de las montaas, al cielo crepuscular;
+todo la cohibe dentro de las habitaciones
+desconocidas; todo la requiere en el
+paisaje amigo. Le parece que la selva corre
+hasta all tendindole los brazos, y que se
+agita luego con un gran ruido de alas, como
+si echase a volar por encima del monte. Y
+presta una atencin supersticiosa a cuanto se
+mueve al otro lado de los cristales, a la blancura
+lejana del molino, al oropel inquieto de
+las nubes.</p>
+
+<p>Anochece, declina la tarde a los precarios
+fulgores de un sol invernal.</p>
+
+<p>Ha llegado el momento de partir: ya est el<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>
+coche a la puerta con los equipajes cargados.
+Malgor no sabe cmo arrancar a su mujer de
+la incomprensible quietud, y l mismo la prolonga
+con pretextos pueriles, como si temiese
+que Dulce Nombre se resistiera a acompaarle.</p>
+
+<p>Adolece Martn de parecida intranquilidad
+y hasta la suegra se preocupa de la tardanza,
+mientras Camila gime por los rincones y Nicols
+comprende que la despedida no da treguas:
+es imposible detener al tiempo y han
+sonado los fatales minutos.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos?&mdash;dice el marido vacilante, como
+si pidiese perdn.</p>
+
+<p>Tiene que repetir la pregunta junto a la esposa,
+que sigue con el rostro pegado a los
+vidrios.</p>
+
+<p>Se vuelve entonces sorprendida, y percibe
+toda la oscuridad de la habitacin.</p>
+
+<p>&mdash;Ya es de noche!&mdash;pronuncia. Se le ha entrado
+en el alma toda la esencia alarmante de
+la sombra.</p>
+
+<p>Dulce Nombre no es inocente como las pastoras
+idlicas de los libros. La naturaleza sal<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span>vaje
+de los campos le ha hecho sus revelaciones,
+sin perfidias, con esa clara brutalidad
+que no estorba al ntimo candor de los espritus,
+y desde que la joven tuvo novio so estremecida
+con la hora misteriosa y tierna de
+las desposadas.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos?&mdash;repite an el marido.</p>
+
+<p>La suegra enciende luces y empuja a la muchacha
+hacia un dormitorio donde ella recoge
+alguna cosa.</p>
+
+<p>Cuando sale de all, con un velo sobre la
+cabeza, est blanca igual que un lirio, le chocan
+los pensamientos unos con otros, sordamente,
+y se le desle la inquietud en el zumo
+claro de las pupilas.</p>
+
+<p>Bajan todos la escalera muy despacio, en
+silencio.</p>
+
+<p>Entra en el portal con la agitacin del aire
+el hlito de las hojas muertas y el bramido
+remoto de las olas. Alguien dice:</p>
+
+<p>&mdash;Cmo suena la mar!</p>
+
+<p>Es Gil, que a la puerta del indiano habla
+con el cochero y sonre de una manera absurda.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span></p>
+
+<p>En torno al carruaje hay un crculo de curiosos.
+Algunas mujeres abrazan a la novia, que
+se deja acariciar y despedir hasta que le llega
+el turno al padrino. Entonces, con un gesto
+mudo, le alarga la mano, fra como la nieve;
+l la recoge entre las suyas, devorando con
+los ojos a la moza, hambriento de su belleza
+intacta, y algo se le derrite en las venas que
+le hiela el corazn, cuando el esposo desde el
+coche pide aquella mano y la atrae hacia s.</p>
+
+<p>Pero ha subido la muchacha; se asoma a la
+ventanilla, habla trmulamente con su padre
+y con Gil, lleva con lentitud la mirada a los
+cielos donde riela la luna como un escalofro
+del paisaje.</p>
+
+<p>El rostro plido luce todava un segundo el
+resplandor triste de su gracia; cruje un fustazo,
+se mueve el coche y la novia desaparece
+en las negruras del valle, como una estrella
+que se hunde en su cada...</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="XII1">XII<br />
+CENTELLA DE AMOR</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Al</span> volver el matrimonio a la
+montaa, ya trasciende en
+los huertos con ntima dulzura
+el perfume suplicante de
+las violetas; han crecido los
+das y los caminos de la
+mies; un vaho primaveral sube de las campias
+a los montes y gana las cumbres como
+si buscase el cielo acogedor.</p>
+
+<p>Dulce Nombre mira las cosas con asombro
+incesante, sorprendida de encontrarlas en
+idntico lugar: all arriba las cabaas orlando
+los abismos; aqu el bosque en la hondura del
+valle, corriendo detrs del Salia, perdindose<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>
+de vista con el ro por la hoz. Y los mismos
+horizontes estrechos, las mismas caras familiares
+en las personas y la Naturaleza, en las
+campanas iguales voces que claman y huyen
+como aves de paso: la vida rural atenta y sorda,
+hoy lo mismo que ayer.</p>
+
+<p>El propio semblante de la muchacha est retratado
+en el espejo con su aire de siempre,
+luminoso y juvenil. Y a ella le extraa mucho
+esta inmovilidad. No ha contado bien el tiempo
+de su ausencia: esperaba encontrar envejecidos
+a su padre y a Camila, variado el rostro
+de los parajes y las criaturas.</p>
+
+<p>En cambio practica sus nuevas costumbres
+sin gran extraeza: vestirse de seora, gustar
+manjares finos, pasearse en coche, son ventajas
+que no la sorprenden. Tuvo ella nativas inclinaciones
+de elegancia, aficin a lo bello y
+esmerado, noticia de todas estas comodidades
+que hoy disfruta con naturalidad algo desdeosa,
+como quien las merece y las paga. Su
+carcter, altivo por ser cntabro, la induce a
+no demostrar codicia ni admiracin hacia estas
+cosas que antes fueron ajenas a su vida.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span></p>
+
+<p>Ya la moda, con visos de cultura, ha nivelado
+mucho aqu el indumento de las clases,
+sobre todo en la mujer: las aldeanas cortan su
+traje festivo por un patrn de seorita y, salvo
+el coste de los gneros, la esposa del indiano
+se distingue muy poco de la antigua molinera.</p>
+
+<p>Pero en las intimidades del hogar teme Dulce
+Nombre no conseguir nunca la disciplina
+de su corazn: vive con los pensamientos
+desatados en una esperanza que a cada instante
+agoniza y torna a renacer; sufre y disimula;
+sonre con una tristeza rebelde; calla en
+un silencio orgulloso, y cobra todos los das
+nueva gratitud al marido que cumple fiel su
+propsito de tratarla delicadamente, con aquella
+blandura que tuvo para las gargantillas y
+las pulseras, los zarcillos y los broches.</p>
+
+<p>Verdadera mano de joyero es la suya, en
+las caricias y las solicitudes, mano temerosa
+del roce brutal, obediente a la resignacin,
+abierta a la ddiva y al homenaje: el hombre
+rico aspira a merecer, no a lograr, y tiene para
+su esposa todas las generosidades y las benevolencias.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span></p>
+
+<p>Ninguna traba, ningn reproche descubren
+en Malgor sus celos incurables, el calvario de
+un cario que slo consigue la recompensa
+del agradecimiento. Fu aplazando la hora de
+amar, se contuvo a la orilla de las pasiones
+con una sensatez indefinible, mezcla de incertidumbre
+y de pavor, y hoy, que desde la altura
+de su camino elige resueltamente una compaera,
+conoce que es tarde: se le ha ido la
+juventud. Ya toda la prisa, la decisin, la voluntad,
+son armas intiles frente al deseo de
+que una nia le adore.</p>
+
+<p>Pero aun confa vagamente en el milagro;
+piensa que a costa de muchos mritos pudiera
+la gratitud convertirse en pasin: quiere dejar
+a la muchacha en una absoluta libertad, que
+haga en todo su gusto, que triunfe en los caudales
+y en la casa como duea y seora de
+cuanto el marido tiene.</p>
+
+<p>No ha pensado nunca Malgor en abandonar
+a su madre: junto a l vive, estimada y con
+fueros propios, mas en distintas habitaciones,
+con servidumbre independiente y sin ninguna
+intervencin en el dominio de la nuera. Y gru<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span>e
+un poco, escandalizada de las prerrogativas
+de la mocedad, a punto de rendirse bajo
+el encanto de la Intrusa, mientras ella hace
+uso de aquellos privilegios con una sobriedad
+tranquila y los aprovecha casi nicamente
+para irse al molino sola y a menudo.</p>
+
+<p>All reconstruye su existencia anterior embriagada
+en las memorias habituales, contando
+los minutos que se han muerto y empeada
+en no or cmo las horas nuevas desvanecen
+en el aire su meloda. El fragor del trabajo
+apaga todos los ruidos exteriores, y si callan
+las piedras, yergue el ro la frescura de su
+voz aturdiendo a la muchacha.</p>
+
+<p>Eso es lo que ella quiere: aislarse del tiempo,
+ensordecer la vida y mirar lo pasado como
+nica lontananza.</p>
+
+<p>Pocas veces se asoma Dulce Nombre a la
+sala molinera; slo de paso se detiene si alguien
+la saluda, habla un instante y se dirige
+a su querida habitacin, solitaria y evocadora,
+abiertas sobre el huerto y el ro las ventanas
+inolvidables.</p>
+
+<p>Cualquiera de las dos la seducen, porque<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span>
+desde ellas domina los recuerdos con un poco
+de serenidad. Abajo, al borde de la presa,
+siente una fascinacin dolorosa que la espanta,
+y en el humilde vergel sufre demasiado con
+una ternura inexplicable hacia todo lo que all
+se nutre y palpita.</p>
+
+<p>Nunca ha mirado as las primaveras, con
+esta compasin rara y ardiente que hoy la impide
+coger una rosa, pisar el trbol, rozar con
+los vestidos el cliz campanudo del arndano.
+Las azucenas le parecen de cristal: no se atreve
+a tocarlas por no herirlas, ni a sacudir,
+como otros aos, en la hiedra la flor azul, los
+haces verdosos en el espino cerval.</p>
+
+<p>En cambio, desde la altura de su habitacin
+todas las cosas le dan una respuesta ms lejana
+y apacible: el filo de los senderos, las espumas
+del ro, la cresta de las montaas, los
+rboles del bosque. Y se est all horas enteras,
+con el corazn entreabierto, devota y
+muda, esttica como el paisaje...</p>
+
+<p>En este mismo anochecer se despide la joven
+del molino con su acostumbrada pesadumbre.
+Camila sale hasta el umbral; Martn<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span>
+ha tirado de la paleta suspendiendo la trituracin,
+y se dispone a ensacar la harina: desde
+que la fbrica es suya se ha vuelto muy avaricioso
+y vigila con creciente solicitud la hacienda
+y el provecho.</p>
+
+<p>Ignora Dulce Nombre que su padre se haya
+convertido en propietario a expensas de ella,
+y no obstante le mira con menguada estimacin;
+a su lado se encuentra sola.&mdash;Est lejos
+de m!&mdash;se dice interiormente, y se extraa
+pensando:&mdash;Ser hija de un hombre se
+reduce a una casualidad!</p>
+
+<p>Ahora mismo l se queda all preocupado
+de su negocio, sin ver la angustia con que la
+muchacha afronta el camino del nuevo hogar.</p>
+
+<p>Marcha presurosa, con el paso a la medida
+del pensamiento, esquiva al roce de cuanto la
+rodea, como si temiese el contacto de las emociones.
+Y en un recodo del ansar alcanza a las
+ltimas veceras del molino, Tomasa y Clotilde,
+muy calmosas aquella tarde, con sus canastos
+de harina apoyados en la cintura.</p>
+
+<p>Es la primera vez que Dulce Nombre encuentra
+a la hermana de Manuel Jess, des<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span>pus
+del casamiento: tampoco ha visto a su
+padrino, obstinada en rehuir las visitas y las
+curiosidades de la vecindad.</p>
+
+<p>Pero aqu Tomasa la obliga a la conversacin.</p>
+
+<p>&mdash;Qu, no quieres nada con nosotras...?
+Llevamos el mismo rumbo: te acompaar.</p>
+
+<p>&mdash;Y yo hasta la pontezuela&mdash;aade Clotilde
+con alguna cobarda.</p>
+
+<p>&mdash;S, s; me alegro mucho.</p>
+
+<p>&mdash;De verdad?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no ha de alegrarse?&mdash;aduce Tomasa,
+aprovechando la ocasin&mdash;. Despus
+de todo, bien quiso a tu hermano, hasta el otro
+da, como quien dice.</p>
+
+<p>&mdash;Pobre Manuel!&mdash;pronuncia con lstima la
+nia de Cintul. Y baja la cabeza, que en la
+sombra, ya difusa, le brilla con un color dorado
+de trigal.</p>
+
+<p>&mdash;Pobre?&mdash;balbuce la de Rostro.</p>
+
+<p>&mdash;Pobre, s&mdash;confirma Tomasa con mucha
+indignacin: le engaaron con embustes y sermones;
+te le quitaron entre Malgor y tu padre.</p>
+
+<p>&mdash;l se quiso ir.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;No es cierto; miente quien lo diga: pregntaselo
+a sta.</p>
+
+<p>Clotilde, ante el reclamo, se crece y asegura:</p>
+
+<p>&mdash;Le dijeron que si no se marchaba seras
+t siempre una infeliz, una miserable como las
+dems... Y se fu para darte la suerte; pero estuvo
+llorando toda la noche... Cremos que se
+volva loco, si vieras...! Corra a tientas por
+este lern, suba y bajaba a Cintul sin poderse
+detener... Daba miedo!</p>
+
+<p>&mdash;Ay!&mdash;dice solamente Dulce Nombre.</p>
+
+<p>Tomasa, vindola sufrir, insiste, maligna y
+gozosa:</p>
+
+<p>&mdash;Te le quitaron entre tu padre y Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;Mi padre tambin?</p>
+
+<p>&mdash;Vaya...! Para cobrar la acea, que ya es
+suya.</p>
+
+<p>&mdash;No, por Dios!</p>
+
+<p>&mdash;Que te lo jure tu marido...</p>
+
+<p>&mdash;Calla!</p>
+
+<p>&mdash;Todo el mundo lo sabe.</p>
+
+<p>&mdash;Es imposible!</p>
+
+<p>&mdash;Y hasta don Nicols anduvo en el negocio
+con las pesetas del tu hombre: parece mentira!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Ay!&mdash;repite la engaada, con otro suspiro,
+ms largo, ms profundo; siente viva la
+centella de la pasin, aventada entre los escombros
+de la felicidad, y se olvida de las traiciones,
+de las miserias, de las realidades que
+la conducen lejos de su ventura... No desconoce
+los deberes de su nuevo destino porque
+ya le han temblado las entraas; pero se
+acuerda de un solo amor, del nico librrimo
+y consciente. Y le saluda con beatitud en la
+oscuridad: est all bajo la noche que llega cargada
+de aromas finos y penetrantes; est en el
+aire hmedo y tibio, en el fuerte arrullo del Salia,
+crecido con los manantiales de abril.</p>
+
+<p>Dulce Nombre, que ya no escucha a sus
+compaeras, se ha vuelto de repente muy asequible
+a todos los ruidos misteriosos, a todos
+los movimientos callados de la vida, y descubre
+el oculto latido de las plantas, oye cmo
+la raz de los rboles escarba por el suelo;
+atiende a la fuerza sonora del propio corazn,
+al vuelo claro de la luna que se levanta en las
+nubes con las alas abiertas...</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+
+
+
+
+
+<h2 id="SEGUNDA_PARTE">SEGUNDA PARTE</h2>
+
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span></p>
+
+<h3 id="I2">I<br />
+EL PUAL EN LA HERIDA</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/m.png" width="147" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Muchas</span> horas tristes haba contado
+Dulce Nombre desde
+aquella de revelacin para su
+alma.</p>
+
+<p>Y cada ao salud impaciente
+a la lluvia gil y presurosa
+de abril, al campo reverdecido, a la
+nueva flor.</p>
+
+<p>Tena un presentimiento de libertad; confiaba
+en que el destino le cumplira sus promesas.
+Porque Manuel Jess no la haba olvidado;
+se relacionaba continuamente con Malgor
+y permaneca soltero, juicioso, muy solcito
+para su familia y sus memorias, expresando<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>
+por cartas, emisarios y otras seales elocuentes,
+su deseo de volver a Cintul, sus ntimos
+propsitos de conseguir algn da la realizacin
+de una sola esperanza.</p>
+
+<p>Y Malgor viva muy enfermo, andaba tmido
+por la tierra, calmoso y vacilante, sin atreverse
+nunca a correr, ni a rer, ni a llorar; huyendo
+del dolor y llevndolo en s mismo, agazapado
+en el pecho con amenazas de muerte.</p>
+
+<p>A los pocos meses de casado padeci un
+ataque anginoso con la terrible contriccin
+retro esternal y la angustia suprema de la agona.
+El mdico del distrito, Mariano Esquivel,
+primo de Nicols Hornedo, llam en consulta
+a las eminencias de la regin, que diagnosticaron
+aciagamente como l.</p>
+
+<p>Oy Dulce Nombre muy sorprendida la sentencia
+de su marido: tena una angina de pecho,
+una lesin mortal de la que podra defenderse
+algunos aos si evitaba las emociones
+intensas, los cambios bruscos de temperatura,
+los ejercicios violentos.</p>
+
+<p>&mdash;Lo evitar!&mdash;prometi la muchacha seria
+y firme.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;De esta suerte... quin sabe!&mdash;aadi Esquivel&mdash;podr
+ir viviendo... cinco..., diez...,
+hasta quince aos... Aunque es imposible precisar...</p>
+
+<p>&mdash;Quince aos!&mdash;pens Dulce Nombre muy
+adentro; y sin poderlo eludir, ech a volar la
+imaginacin por ignorados caminos, dudosa
+entre el gozo y la pesadumbre, anhelando saber
+si era preferible aguardar siempre en el
+cruce de los recuerdos, o sentarse a la orilla
+de una fecha con un poco de silencio en el corazn.</p>
+
+<p>Le tembl una sombra en los ojos, y una
+sonrisa en los labios. Iba a ser madre; un torrente
+nuevo circulaba por sus venas, una
+gracia desconocida entraaba su carne grvida
+del misterio: sintise valerosa y se jur una
+inviolable fidelidad al hombre sentenciado...
+Despus, a lo largo del tiempo, cuntas inquietudes
+y vacilaciones!</p>
+
+<p>Naci la criatura esperada, una nia graciosa
+y fuerte que llen la casa de alboroto y movimiento.
+El padre olvid su enfermedad,
+mostrse la abuela enternecida, un poco envi<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span>diosa,
+y all abajo, en el molino, robusteci
+Martn el orgullo de su alianza con la opulencia
+del valle, mientras Camila andaba
+ms cavilosa que nunca, suspirando sin
+cesar.</p>
+
+<p>Fu preciso que Hornedo saliera de su torre
+para sostener en los brazos a la nueva ahijada.
+No lo hizo sin resistencias ni disculpas; estaba
+secretamente reido con Dulce Nombre
+desde que ella le ech en cara su intervencin
+en la marcha violenta de Manuel Jess. En
+vano trat de defenderse:</p>
+
+<p>&mdash;Lo hice por ti, por tu bien.</p>
+
+<p>&mdash;No; eso est muy oscuro: primero me habas
+dicho que casarme con Malgor era una
+locura.</p>
+
+<p>&mdash;As, de repente, me lo pareci, porque te
+lleva mucha edad; luego pens que te convena.
+No es un viejo; est en la plenitud de los
+aos; es agradable, excelente, rico...</p>
+
+<p>&mdash;Yo te contest que quera al otro.</p>
+
+<p>&mdash;Y ahora?&mdash;pregunt Nicols ciego de
+impaciencia.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora, tambin!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span></p>
+
+<p>Una rfaga de alegra ilumin el semblante
+de aquel hombre tortuoso.</p>
+
+<p>&mdash;Este&mdash;aludi con aparente censura&mdash;es tu
+marido.</p>
+
+<p>&mdash;Qu ms da...? Yo no le eleg... El molinero
+es mi padre y le he dejado de querer.</p>
+
+<p>&mdash;A tu padre?</p>
+
+<p>&mdash;Me vendi!&mdash;repuso Dulce Nombre, spera
+y triste&mdash;. T le ayudaste, sin duda para
+servir a tu amigo... el menos culpable de la infamia
+que habis cometido con nosotros.</p>
+
+<p>&mdash;Si hubo culpa&mdash;dijo Hornedo muy alterado&mdash;la
+menor es la ma, que nada gan... y
+todo lo perd.</p>
+
+<p>&mdash;Perdiste...?</p>
+
+<p>El hizo un gran esfuerzo por tranquilizarse,
+escondi los ojos delatores, apag la voz.</p>
+
+<p>&mdash;Perd tu amistad.</p>
+
+<p>Callaba la joven, a punto de conmoverse
+bajo aquel acento pesaroso lleno del antiguo
+cario; pero el hidalgo quera insistir en acusar
+a Malgor, y volvi a aludirle, entre dientes,
+aadiendo:</p>
+
+<p>&mdash;El que puso en ti la codicia ha causado<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>
+todo el mal; no le defiendas: corrompi a tu
+padre; me oblig a ser injusto con Manuel Jess;
+levant la tempestad en tu vida...</p>
+
+<p>Quedse la moza desconcertada; por qu
+el padrino se volva ahora de pronto contra
+Malgor...? Era incomprensible.</p>
+
+<p>Le mir con insistencia sin conseguir hallarle
+claras las pupilas, sin recobrar junto a l
+la confianza y el aplomo de otras veces: algo
+desconocido y amargo se interpona entre los
+dos. Senta el padecimiento de l como una
+cosa tangible y dura que la desazonaba, y no
+se decida a consolarle. Acab por encogerse
+de hombros, todava rencorosa, distante, a pesar
+suyo, de aquel nico amigo de su niez.</p>
+
+<p>Pero Nicols no quera alarmarla con sospechas,
+y murmur, cauteloso el acento:</p>
+
+<p>&mdash;Tambin Manuel Jess gan algo al perderte:
+mejor de fortuna, cambi el arado y el
+dalle por las piedras preciosas...</p>
+
+<p>&mdash;Le hicisteis creer que con eso me haca
+feliz.</p>
+
+<p>&mdash;Todos nos equivocamos; yo solo padezco
+el castigo.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Y l se fu inconsolable; le habis echado;
+le impedisteis que me viera y me hablara...</p>
+
+<p>&mdash;Cmo te duelen sus cuitas!</p>
+
+<p>&mdash;Y me dolern siempre. Desde que las supe
+estoy contenta, porque s que le puedo querer,
+que sigue siendo mi novio.</p>
+
+<p>&mdash;Ests casada!</p>
+
+<p>&mdash;Qu importa? Nos separasteis con engaos,
+pero no podis separar nuestros corazones.</p>
+
+<p>Nicols palideci an: se abrasaba de envidia
+por el ausente.</p>
+
+<p>&mdash;Mucho confas en l&mdash;exclam sombro
+y hosco.</p>
+
+<p>Entonces palideci ella.</p>
+
+<p>Atravesaban el ansar, donde el seor se haba
+hecho el encontradizo cuando volva Dulce
+Nombre a su casa en un lento crepsculo de
+mayo, sola y pensativa. La duda solapada del
+padrino la oblig a detenerse llena de zozobra:</p>
+
+<p>&mdash;Confo en m&mdash;dijo con ardor&mdash;y por mi
+seguridad juzgo la suya.</p>
+
+<p>Estaba inmvil; se le estremeca en los ojos
+el candor del paisaje.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span></p>
+
+<p>De pronto sigui andando, muda y rpida,
+en el silencio campesino del anochecer, traspasado
+de rumores leves, saturado de perfumes
+indmitos.</p>
+
+<p>El ro pona en el ambiente su acorde incansable
+bajo un cejo de niebla azul; se perciba
+en el aire el temblor de las flores, el aleteo de
+los pjaros en su ltima ronda, el zumbido
+inescrutable de litros y murmullos recnditos.</p>
+
+<p>Iba Hornedo junto a la muchacha callado y
+vengativo, gozndose en verla sufrir de celos
+y de amor lo mismo que l, y seguro de que
+su nico rival era el ausente, lejano, perdido,
+inaccesible. Haba temido que el esposo, a
+fuerza de ternura y de bondad, conquistara el
+deseado corazn; por eso le culpaba, aun a
+costa de parecer inconsecuente. Ahora le convena
+fomentar los imaginarios derechos de
+Manuel Jess; que el riesgo de perder toda esperanza
+fuese para el hidalgo cuanto ms remoto.
+Y no tuvo un plan de conquista, no fraguaba
+un acecho ni una conspiracin contra el
+amigo. La moza le pareca sagrada; un miedo
+supersticioso le hubiese impedido extender la<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span>
+mano hacia ella; pero el instinto y la pasin le
+inducan a guardarla de otros amores, con un
+indefinible anhelo de ventura.</p>
+
+<p>Ya estaban en los linderos del indiano: una
+verja, un portel, y el ansar penetraba en la
+finca de Malgor sin torcer su rumbo, siempre
+encaminado por la ancha orilla del ro.</p>
+
+<p>&mdash;Adis&mdash;dijo Dulce Nombre nicamente;
+volvi apenas la cara y entr en su parque, ya
+cubierto de sombra.</p>
+
+<p>&mdash;Adis&mdash;repuso Nicols, amordazado por
+el enojo, perdiendo de vista a la muchacha en
+la espesura de la noche ciega y vigilante...</p>
+
+<p>Despus la vi muchas veces y la tuvo que
+hablar en distintas ocasiones, amigos en apariencia,
+escondiendo de un modo tcito su
+inexplicable disgusto.</p>
+
+<p>Hasta que la hora del bautizo les oblig a
+mayor intimidad y abland un poco la pesadumbre
+de aquel secreto raro y confuso para
+la joven.</p>
+
+<p>Mostrbase ella muy conmovida con el suceso
+de su maternidad, mirando con extraeza
+y uncin a su criatura, la carne inocente, el<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span>
+alma dormida, la iniciacin de un destino, el
+nuevo ser; todo en la nena le pareca inefable
+y milagroso, llegado de muy lejos, puesto en
+el mundo con una gracia pura y reverencial.</p>
+
+<p>Y las palabras, los sentimientos de la madre,
+eran cndidos y humildes tambin para el
+padrino, que se empe en llamar a esta ahijada
+Dulce Nombre de Mara, lo mismo que a
+la otra.</p>
+
+<p>&mdash;Le diremos slo Mara para no equivocarnos&mdash;propuso
+Martn.</p>
+
+<p>&mdash;O le diremos Dulce&mdash;opinaba Malgor,
+embelesado con el nombre de su mujer, radiante
+de optimismo y de ilusin en aquellos
+das.</p>
+
+<p>En tanto Nicols contempl a la amada con
+embriaguez, encontrndola ms hermosa con
+su clida blancura de convaleciente, y su adorable
+expresin de sorpresa y beatitud.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg52_128_186_253.png" width="300"
+height="66" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="II2">II<br />
+SURCOS Y TREGUAS</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/c.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Cunda</span> la existencia de Dulce
+Nombre ruda y solitaria, por
+un solo cauce: la hija, el campo,
+el molino, la pena detenida
+en el corazn... As un
+ao y otro al atisbo del nico
+horizonte, emplazada la ventura, aguardando
+los soplos de la muerte como seuelo
+de la libertad.</p>
+
+<p>Ya casi nadie se acordaba del fracaso de
+aquella vida, sino en comentarios superficiales,
+en vagas conjeturas; la esposa de Malgor
+tena motivos para ser ms feliz que cualquiera
+otra mujer. Su carcter reconcentrado se acha<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span>caba
+a la poca salud del marido; y, por otra
+parte, se envidiaban su posicin, su belleza,
+las consideraciones que en torno suyo pona
+la fortuna.</p>
+
+<p>&mdash;Siempre ha sido algo orgullosa&mdash;solan
+decir, vindola esquivar las amistades del seoro.</p>
+
+<p>&mdash;Y algo rebelde, muy amiga de hacer su
+gusto&mdash;aadan, con ms inclinacin a la censura
+que a las alabanzas.</p>
+
+<p>Pero la historia de aquel amor que tanto di
+que hablar, haba pasado a la categora del
+susurro. De vez en cuando, se insinuaba que
+Manuel Jess poda volver y encontrar viuda
+a la que fu su novia. l, por de pronto, no se
+casaba, viva en constante comunicacin con
+el pas, y Malgor estaba desahuciado.</p>
+
+<p>Aquella posibilidad quedbase en el olvido
+meses enteros, y slo unas cuantas personas
+en la comarca la perseguan con inters.</p>
+
+<p>La madre del viajero una de ellas. Desde la
+tarde lejana en que anunci cruelmente a
+Dulce Nombre la partida del mozo, no olvida
+el pesar y el amor sorprendidos en el sem<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span>blante
+de la molinera, y sufre agobiada por un
+remordimiento y una gratitud que no sabe
+cmo probar. Colmada por el hijo de regalos
+y de favores, cuanto disfruta piensa que es a
+costa de la nia engaada, de la pobre nia
+sin madre, a quien vi padecer un horrible
+trastorno, desolada y silenciosa como un ngel
+mudo.</p>
+
+<p>Despus de las revelaciones de Clotilde a la
+enamorada, procur Encarnacin acercarse a
+ella para hacerse perdonar sus antiguas hostilidades,
+y al descubrir en los ojos de la moza
+la pasin latente y oculta, acab por fomentrsela
+con promesas y augurios.</p>
+
+<p>&mdash;El que te compr no ha de anietar; est
+comalido... T eres una criatura que empiezas
+a vivir... Volver Manuel, rico, poderoso, y os
+casaris... l escribe a su hermana slo para
+nombrarte... cunto te quera...! Te sigue queriendo,
+no te puede olvidar!</p>
+
+<p>La muchacha la oy una vez con silencioso
+resentimiento, como a una cmplice de su rebelde
+esclavitud, halagada, no obstante, con
+el reclamo embaucador. Otro da, muy en con<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>tra
+de su altiva reserva, se dej atraer por la
+palabra ruin y maliciosa que le deca:</p>
+
+<p>&mdash;No habrs de aguardar mucho...</p>
+
+<p>Y sin saber cmo, nublada la razn por
+el empuje del instinto, se le escap a Dulce
+Nombre su ms hondo y callado pensamiento:</p>
+
+<p>&mdash;Quince aos!&mdash;respondi como si hablase
+a solas en lo interior de su conciencia
+turbada.</p>
+
+<p>Encarnacin se ech a rer con la ingenua
+crueldad de los rsticos y de los nios:</p>
+
+<p>&mdash;Quince aos...! Los ricos para todo encuentran
+bula. Si tu marido fuera pobre no le
+recetaran ni para quince meses... Pero es viejo
+y est picado del arca: no puede tirar mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no he de procurar que se muera.</p>
+
+<p>&mdash;Ni yo tampoco, vlgame Dios!</p>
+
+<p>&mdash;Le cuido y le preservo del mal.</p>
+
+<p>&mdash;Como buena cristiana... pero, le quieres?</p>
+
+<p>&mdash;Eso, no!&mdash;repuso Dulce Nombre con brbara
+sinceridad.</p>
+
+<p>Y la de Cintul, lejos ya de su pugna trabajosa,
+descansada y tranquila, hizo un arma de
+aquella ruda confesin, la puso a prueba, y<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>
+en premeditados encuentros logr que la muchacha
+se acostumbrase a sus expansiones y
+las tuviese por lcitas y agradables. Varias veces
+le ense cartas de Manuel Jess dirigidas
+a Clotilde, llenas del recuerdo de sus amores
+y de la amargura de la ausencia, rebosando
+preguntas, inquietudes y propsitos; las misivas
+delataban una previa informacin de
+cuanto ocurra en el valle.</p>
+
+<p>Tambin sostena el viajero correspondencia
+con Malgor, como alto empleado de la joyera
+cubana, relaciones comerciales y ceremonias
+que le proporcionaron una nueva comunicacin
+con Dulce Nombre, aunque ella
+jams enviaba un recado definido para el ausente.</p>
+
+<p>&mdash;Quieres que te escriba, en el mayor secreto?&mdash;le
+lleg a decir Clotilde.</p>
+
+<p>&mdash;No; estoy casada con otro&mdash;protest,
+adusta, revestida de una inocencia ancestral
+que no celaba al sentimiento indomable, y slo
+a las acciones impona su recato.</p>
+
+<p>Despus de algn tiempo Clotilde Ayuso fu
+hastindose de aquella tercera; encontr no<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span>vio,
+se consagr a los preparativos de la boda,
+y nicamente si le vena rodada la ocasin
+aventaba con mensajes y encomiendas el sigiloso
+culto de Dulce Nombre.</p>
+
+<p>Pero la madre no se cansaba nunca de encenderle,
+y ao tras ao le iba persiguiendo
+con una constancia que lleg a convertirse en
+obsesin. Mujer arisca y voluntariosa, tuvo
+siempre la antigua coloera un fondo de agudo
+sentimentalismo que la obligaba a llorar cuando
+rea y a desvanecer sus exaltaciones en
+lamentos: los que la trataban mucho saban
+que sus arrebatos no persistan jams en el encono,
+sino que se inclinaban a la benevolencia
+y la ternura.</p>
+
+<p>Esta propensin generosa, y el pesar de haber
+daado anteriormente a la nia de Rostro,
+la mantenan en constante solicitud para vigilarla
+y embairla con un continuo murmullo de
+seguridades y ofrecimientos.</p>
+
+<p>Y tal perseverancia, llena de desinters,
+algo tocada de una enfermiza sensibilidad,
+lleg a producir en la misma Encarnacin un
+extrao fruto: acab por creerse con derecho<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span>
+a disponer de aquella moza casada, para realizar
+las bodas del hijo.</p>
+
+<p>No haba otra en la regin que le mereciese;
+bella y educada, elegante ms que la de Barreda,
+ms que la de Esquivel, era muy cierto
+que haba nacido para esposa de Manuel Jess,
+el buen mozo con estudios y talento, con
+ganancias y virtudes. La miraba como algo
+propio, la sonrea en un acuerdo tcito de voluntades
+y designios, impaciente porque Malgor
+no acababa de morirse; y aunque ella no
+saba escribir, aguijaba a Clotilde para que se
+dirigiese al hermano, conminatoria y resuelta:
+necesitaba volver; que se pusiera en camino
+inmediatamente; don Ignacio estaba en la
+agona...</p>
+
+<p>As, la exacerbada vehemencia de la madre,
+unindose al amor y a la soledad al travs del
+tiempo, le conservaron a Dulce Nombre la esperanza,
+culpable, caliente y madura en el corazn.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="III2">III<br />
+CUALQUIERA TIEMPO PASADO FU MEJOR</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">En</span> la amenazada existencia del
+indiano creca el relieve doloroso
+como una ola desbordante
+de amargura. Y al influjo
+de cada martirio le parecan
+casi felices los primeros das
+de su matrimonio, cuando tena salud y esperaba
+un milagro cerca de su mujer.</p>
+
+<p>Fu en una lejana primavera, al regresar del
+viaje de novios; aun no saba Dulce Nombre
+los detalles del error que la inclin a la boda,
+y mostraba una tristeza pasiva, un orgulloso
+disimulo que al marido le daba algunas veces
+la apariencia de la conformidad; hasta que una<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span>
+noche le pregunt bruscamente la muchacha,
+agudas las pupilas, calurosa la voz:</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto que le diste a mi padre el molino
+a cambio de mi persona?</p>
+
+<p>No supo de pronto qu contestar.</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto que a Manuel Jess no le dejasteis
+verme antes de echarle de aqu?</p>
+
+<p>Al cabo, Malgor repuso, atravesado de zozobras:</p>
+
+<p>&mdash;Verdad es que yo slo dispona de mi oro
+para conseguirte... y lo di a manos llenas.</p>
+
+<p>&mdash;Me tendiste un lazo!</p>
+
+<p>&mdash;No!; te ofrec la vida... Qu har de ella
+si no la quieres t?</p>
+
+<p>Aguard palidsimo, extraamente honda la
+mirada; pero Dulce Nombre pareca cubierta
+por una fuerte lpida de silencio.</p>
+
+<p>&mdash;Qu har, di?&mdash;repiti anhelante el marido.
+Y aadi en seguida:</p>
+
+<p>&mdash;Me perdonas?</p>
+
+<p>La muchacha se encogi de hombros con el
+altivo gesto que le era familiar.</p>
+
+<p>&mdash;Responde algo: me perdonas?</p>
+
+<p>Ella le abrum entonces con una sorda y<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>
+tarda contestacin, moviendo la cabeza negativamente.</p>
+
+<p>&mdash;Qu...?</p>
+
+<p>&mdash;No!</p>
+
+<p>El hombre rico sinti que una enorme dureza
+le gravitaba sobre el pecho y se le extenda
+por la garganta y el brazo hasta el dedo
+meique. De pie como estaba en el dormitorio,
+retrocedi un paso y se sostuvo inmvil contra
+la pared, sin atreverse a respirar, con el horror
+de la muerte en el semblante.</p>
+
+<p>Se le acercaba la mujer en desolada confusin,
+y l, con la vista empaada y angustiosa,
+pareca decirle: no me toques! Estaba seguro
+de que un aliento, un contacto, por leve que
+fuera, acabara de aplastarle.</p>
+
+<p>De repente, lo mismo que lleg aquel espantoso
+mal se le fu quitando de encima: le dejaba
+libre el movimiento y la respiracin y
+pudo ir hasta la cama, dejarse caer en ella agotado,
+rendido, pero con la sensacin de
+vivir.</p>
+
+<p>Y como Dulce Nombre segua inclinada hacia
+el enfermo con muda solicitud, volvi l a<span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span>
+apoderarse de su primera ansiedad, juntando
+las palabras insistentes:</p>
+
+<p>&mdash;Me perdonas?</p>
+
+<p>Renov la pregunta con la voz casi extinta,
+aun dilatado por el miedo el vidrio turbio de
+los ojos.</p>
+
+<p>Y la esposa, fascinada por aquel sigilo terrible,
+llena de arrepentimiento y caridad, le
+apoy los labios en el odo, como si de otra
+manera no pudiese responder:</p>
+
+<p>&mdash;S!</p>
+
+<p>Fu la slaba igual que un escucho sin eco ni
+resonancia, una gota de compasin cada silenciosamente
+en la lgida tristeza de un espritu.</p>
+
+<p>Desde aquella noche estuvo Malgor condenado
+a muerte por la ciencia, libre de reproches
+y venganzas por la misericordia de una
+mujer. Pero sentase desamado; el perdn no
+era la correspondencia, ni deba engaarse con
+ilusiones transitorias luego de haber tocado
+vivas y florecientes las races del amor rival.</p>
+
+<p>No obstante, vinieron para el indiano das
+generosos; esperaba un hijo; Dulce Nombre,<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span>
+en el ensueo de su maternidad, ocultaba mejor
+la desventura y tena muy recientes sus
+buenos propsitos de enfermera.</p>
+
+<p>Hasta el valle y los montes se extenda la
+ponderacin de los desvelos que de su esposa
+mereca el indiano, y no faltaban rondas nocturnas
+que lo comentasen desde el ansar en
+noches de plenilunio. Ms de una vez la copla
+alusiva clam, vibrante, all:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+<div class="poetry"><div class="stanza">
+
+<div class="line"><i>La mujer en amores</i></div>
+<div class="line"><i>es lea verde,</i></div>
+<div class="line"><i>que llora, se resiste</i></div>
+<div class="line"><i>y al fin se enciende;</i></div>
+<div class="line"><i>luego, encendida,</i></div>
+<div class="line"><i>ni resiste ni llora,</i></div>
+<div class="line"><i>pero suspira...</i></div>
+</div></div></div>
+
+<p>Decase que era Gil quien daba al aire su
+despecho con el cantar; y a Malgor le consolaban
+aquellas ingenuas interpretaciones que
+le suponan dichoso.</p>
+
+<p>Pero se le escaparon lentamente las ltimas
+esperanzas; iban hacindose frgiles: insostenibles,
+remotas, perdan hasta el contorno
+vago de la ensoacin, y se desvanecieron al
+fin: el pobre iluso qued frente a la realidad.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span></p>
+
+<p>Era un enfermo que slo hallaba ojos apiadables
+y cuidado caritativo donde l quera el
+amor y la salud.</p>
+
+<p>En vano procuraba dominar sus tribulaciones
+y sufrir menos para no empeorar; estaba
+advertido de los riesgos a que se expona en
+cada fuerte emocin, y por evitar la violencia
+de una sola iba amasndolas juntas en un
+continuo padecer. Debilitada por el duro ejercicio,
+se relaj algunas veces su paciencia;
+senta aplomado el corazn; una desesperada
+rebelda, un deseo inextinguible de vivir y de
+gozar, le llev en ocasiones a mostrarse receloso:
+clav las pupilas inquiridoras y desconfiadas
+donde antes las haba posado con
+extrema reverencia, y Dulce Nombre tuvo la
+certidumbre de que su sacrificio no serva
+siempre de consolacin.</p>
+
+<p>Ella, al roce de la vida y de los duelos, afirmaba
+su carcter recio y claro y se cumpla a
+s misma todas las promesas de silencio y de
+lealtad. En ocasiones, el amor le dola slo
+como un mal exquisito que la dejaba aguardar
+sin grave pena, atento a la confianza el cora<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span>zn
+juvenil. Hallbase entonces mejor apercibida
+contra las impaciencias del esposo y aparentaba
+muy bien no cansarse a su lado, no
+ofenderse de su vigilancia, vivir en un sueo
+de olvido y de resignacin.</p>
+
+<p>Luego, de sbito, se le converta la espera
+en un castigo cruel, lloraba el malogro de su
+juventud, senta irrespirable el aire inerte de la
+casa; soportaba la cadena con demasiado esfuerzo,
+y el marido le vea su triste verdad inmvil
+en los ojos.</p>
+
+<p>Era el invierno muchas veces el causante de
+estos desmayos. Bajaba desde la espina fragorosa
+de la sierra con las nubes atormentadas
+por la tempestad, y se extenda en el valle
+como un viento de espanto, un mes y otro,
+cuajndose en lluvias y en nieblas, en cierzos
+y nieves.</p>
+
+<p>Si por casualidad cesaba de llover se endurecan
+los caminos bajo los cristales de la escarcha
+mientras el sol arda sin calentar; y en
+el trnsito fro de las noches se congelaba la
+luna recostada en las cumbres, extraa y despavorida,
+con una tristeza insufrible.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span></p>
+
+<p>Y Dulce Nombre volva a sentir en el alma
+un dolor conocido: el amargor del llanto de
+otros das. Lanzbase con intrepidez a las derrotas,
+duras, que parecan de piedra, se dejaba
+atravesar por las agujas del hielo, errante
+por el campo marchito, hasta que abran los
+astros sus flores amarillas.</p>
+
+<p>Entonces regresaba al hogar con un anhelo
+daoso, intilmente desechado: poda encontrar
+al marido agonizante, sin luz ya y sin voz
+la plida cabeza.</p>
+
+<p>Se estremeca indignada contra el maligno
+deseo.&mdash;No, no!&mdash;se deca&mdash;tiene que vivir;
+le debo cuidar; que no sufra...; que no sospeche...
+Le quedan muchos aos... hasta quince!</p>
+
+<p>Los contaba por los de su hija:&mdash;Uno, dos,
+tres...&mdash;llegaba a siete y gema:&mdash;Falta el doble!</p>
+
+<p>Unas lgrimas silenciosas, incesantes, seguan
+aumentando el agua profunda de su corazn...</p>
+
+<p>Cuando en el solsticio de diciembre haba
+reinado el Sur, poda suceder que apareciesen
+unos das templados y ventosos; y los reciba<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span>
+la muchacha con pnico, como a los ms evocadores
+de sus penas y sus presentimientos.
+Sentase agitadsima, con necesidad imperiosa
+de bajar al molino, de recorrer el bosque donde
+las ramas se retorcan igual que serpientes y
+el ro se iba largo y bullicioso, llevando al mar
+la nieve derretida de los montes.</p>
+
+<p>En aquella abertura estruendosa de la vega
+no haba un movimiento ni una resonancia que
+no sirviesen de conmemoracin a la hija de
+Martn, y revolva sus recuerdos con invencible
+atractivo, padecida y lastimera, hundindose
+en las voces amadas y temidas; el rugido
+de los rboles, el clamor de la corriente, la
+masticacin de las piedras moledoras, le producan
+crisis de llanto, accesos de terrible desesperanza.</p>
+
+<p>Recobraba de improviso las energas slo
+con sentir el primer soplo refrigerante de la primavera.
+Los pensamientos de Dulce Nombre
+hallaban una anchura consoladora en los surcos
+del campo abiertos como heridas, fugitivos
+por el valle en una cava olorosa y morena; y
+el abandonado gabinete del molino, abierto de<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span>
+par en par a la brisa de los montes, albergaba
+de nuevo la espera y la tortura de aquella
+mujer.</p>
+
+<p>&mdash;Necesitas menos sueo que un pjaro!&mdash;le
+solan decir los que la encontraban de vspera
+bajo el oscuro estremecimiento de la
+noche, y la vean madrugadora igual que el
+sol, despabilada y diligente, buscando los caminos
+de la hierba a lo largo del ansar.</p>
+
+<p>&mdash;S&mdash;responda, agitada con la palpitacin
+del aire, sonriendo sin saber por qu.</p>
+
+<p>Y, en la acea, besaba a Camila delicadamente,
+saludaba a su padre con amistad. No
+le haba perdonado nunca, de palabra, ni siquiera
+con una slaba como aquel susurro que
+una vez deposit en el odo del esposo: verdad
+era que a Martn no se lo hubiera ocurrido
+jams pedirle a su hija perdn. La muchacha
+dej de estimarle y de quererle, y consumidos
+los primeros tragos de su amargura,
+torn a recibirle con afable costumbre y a
+observarle con cierta curiosidad.</p>
+
+<p>&mdash;No le conozco&mdash;segua dicindose&mdash;; es
+un extrao para m!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span></p>
+
+<p>Le vea ajeno en absoluto a los dolores de
+ella, sometido a la ambicin de poseer caudales
+inanimados, cosas inertes, y le volva la
+espalda con un desprecio triste, algo compasivo:
+quera olvidar que era su padre aquel
+hombre serio y habilidoso a quien admiraba
+mucho el vecindario.</p>
+
+<p>Gustaba Dulce Nombre de repartir el tiempo
+de sus escapatorias entre la habitacin
+blanca y apacible del molino y el huertuco
+estallante, donde se henchan los botones y
+afloraban las hojas tiernas. Padeca y gozaba
+all una confusa turbacin latiendo con el sordo
+ritmo de las semillas, sintiendo en la mdula
+de su carne la escondida fuerza de las
+plantas.</p>
+
+<p>Como si cometiese un delito, se ocultaba
+con vergonzosa cautela celebrando el regreso
+de las golondrinas, sorprendiendo a las nacientes
+mariposas sobre la miel temprana de
+las flores. Todo el semblante de libacin y
+desposorio que adquiere la campia primaveral,
+enardeca de un modo intenso a la mujer,
+que volva a escuchar imperiosamente, en el<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span>
+misterio de su alma, la voz siempre oda, la
+promesa que el amor le deba cumplir.</p>
+
+<p>Pero sentase generosa y valiente; pensaba,
+estremecida, en el troje oscuro del cementerio,
+dolindose de la sentencia que acobardaba a
+Malgor, y se iba junto a l, muy solcita, cada
+tarde, paseando con lentitud a la orilla de la
+mies virginal.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg79_148_215.png" width="200"
+height="115" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IV2">IV<br />
+EL CABALLERO DE LA GLEBA</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Estas</span> alternativas de sentimiento
+y de carcter no correspondan
+al cambio de las
+estaciones de una manera
+sistemtica, ni mucho menos;
+eran volubles, aunque
+Dulce Nombre, campesina y sensible por excelencia,
+viva entregada al influjo inmediato de
+la lluvia y del sol.</p>
+
+<p>La tierra, nuestra primera madre, haba criado
+como suya a la nia de Rostro, ensendola
+a sentir y a querer, y pocos discpulos
+aprendieron mejor las lecciones agrestes de la
+selva y el viento, el lenguaje de los astros y de<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span>
+las aguas, el murmullo de las simientes y las
+races. Hija del campo, sin otras experiencias
+que las de su vida rural, con una educacin cristiana
+harto somera y tosca, la esposa de Malgor
+no estaba dispuesta para una heroica
+lucha contra las pasiones. Tena de la virtud
+un concepto lgico por instinto de honradez,
+y renda a la justicia un tributo de rigurosa
+lealtad, sin grandes concesiones a las leyes
+humanas. La imaginacin, despierta bajo el
+cultivo extico de Nicols Hornedo, contribua
+a exacerbar las rebeliones innatas de la moza,
+y la naturaleza, brava y sentimental, la induca
+a preferir, entre todos los bienes posibles, el
+bien del amor: privada de l ms le quera y
+menos estimaba los otros beneficios de la
+suerte. Rehuy el trato con los seores del
+valle, temiendo ser por ellos admitida en condiciones
+de inferioridad, y segua comunicndose
+con la gente de la aldea como antes de
+la boda, aunque las especiales circunstancias
+de su nimo la obligasen a un aislamiento un
+poco arisco.</p>
+
+<p>As estuvo ms sola con las tentaciones,<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span>
+cada ao ms hondo el pual en la herida de
+su destino; y muchas veces, a despecho de su
+natural inclinacin a la ternura y la clemencia,
+sentase cruel; no bastaban las brisas del follaje
+reciente ni la dulzura generosa de los caminos
+para aquietar su destemplanza: todas las
+insinuaciones maternales de la tierra se le convertan
+en fuego y en pasin.</p>
+
+<p>De tal modo un da, de aquellos que a menudo
+fueron bienhechores para la triste enamorada,
+sucedi que el marido la recibi quejoso
+cuando ella volva sonriente de un paseo
+matinal.</p>
+
+<p>&mdash;Vives fuera de casa!</p>
+
+<p>&mdash;Vengo del molino&mdash;replic en tono de disculpa.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu tienes que hacer all?</p>
+
+<p>&mdash;Nada&mdash;confes.</p>
+
+<p>&mdash;Yo estoy abandonado y tu hija tambin.</p>
+
+<p>&mdash;No es verdad! Salgo al bosque cuando
+amanece, quitndome del sueo las horas;
+vengo temprano, y al anochecer, si no me necesitas
+t, vuelvo a salir.</p>
+
+<p>&mdash;Y aunque te necesite... Yo te estorbo; a la<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span>
+nia la tendr que poner en un colegio... Slo
+te ocupas de vivir... y de esperar!</p>
+
+<p>El hombre rico hablaba con rencor, mirando
+airadamente a la mujer, envidioso de su
+salud, y ms avariento a cada instante de su
+hermosura.</p>
+
+<p>Ella redujo la indignacin a una opaca sonrisa,
+y sin descubrir los pensamientos sali de
+la estancia, muy desdeosa: nunca la haba
+tratado Malgor con tanta dureza.</p>
+
+<p>Aquella tarde no le acompa como de costumbre
+al diario paseo, y creyendo justo resarcirse
+del agravio recibido, se fu sola y autoritaria
+a la torre de Luzmela. Senta una
+brusca necesidad de expansin. Y precisamente
+el padrino andaba malucho desde su regreso:
+le hara una visita.</p>
+
+<p>Invernaba Hornedo en Torremar haca algunos
+aos, despus que una herencia le permiti
+abrirse un poco los horizontes, y las ntimas
+fiebres de su espritu le obligaron al movimiento
+y a la fuga. Pero aquella misma dolorosa
+inquietud le haca volver con frecuencia
+al solar, y cada primavera se le converta en<span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span>
+pretexto de un viaje, motivo en ocasiones de
+mayor quebranto y de otra nueva huda.</p>
+
+<p>Estaba entonces all, recin llegado, endeble
+y taciturno, sin salir de la casona. Su retorno
+al valle le costaba siempre una desilusin con
+amago de enfermedad; traa el presagio remoto
+de cimentar una esperanza, y hallbase
+con la certidumbre de muchas cosas irremediables.</p>
+
+<p>Se encontraba ms viejo. En la ciudad apenas
+se vea a s mismo, empeado en distraerse
+con aventuras ms o menos permitidas,
+deseoso de engaar las horas y el corazn en
+simulacros de amores y de fiestas; all los espejos
+eran benignos en la penumbra de las
+habitaciones; a plena luz aldeana los alindes
+picados y algo turbios no saban mentir: Nicols
+estaba ms viejo. No obstante, con su
+dramtica palidez y su figura patricia, tena el
+caballero de la gleba un porte singular que interesaba
+mucho a las mujeres: mientras, a l
+le pareca Dulce Nombre hermosa entre las
+dems, imposible como ninguna.</p>
+
+<p>Aquella tarde no la esperaba. Aunque eran<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span>
+ya buenos amigos se trataban poco y prevaleca
+en medio de los dos una tristeza oculta,
+una reserva penosa: no conseguan volver a la
+distante serenidad de su cario.</p>
+
+<p>Cuando el solariego la vi de pronto en su
+gabinete, levantse a recibirla con una agitacin
+indecible.</p>
+
+<p>&mdash;No te muevas!&mdash;le suplic la joven al tenderle
+sus dos manos: ya no le abrazaba, no
+saba por qu, sofrenando los impulsos de la
+antigua cordialidad&mdash;. Ests mejor?; qu
+tienes?</p>
+
+<p>&mdash;Casi nada; un leve trastorno de mis
+nervios.</p>
+
+<p>Le oblig ella a sentarse y se acomod en un
+escabel al lado suyo, como en das ms felices.</p>
+
+<p>El padrino la miraba con avidez oyndola
+hablar, esquivando encontrarse con toda la
+luz cndida y fuerte de los ojos dorados.</p>
+
+<p>Y entregada al irresistible anhelo confidencial,
+cont Dulce Nombre sus cuitas matrimoniales.
+Malgor era injusto; le peda cuenta de
+sus pasos, de sus acciones... hasta de la ntima
+esperanza...!</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Con tal que algn da la realices...! Pero...
+Dios sabe!&mdash;pronunci Hornedo con aquella
+mansa ferocidad que trascenda desde los abismos
+de su pasin&mdash;. Ese hombre compadecido
+y mimado, va a vivir ms que t, ms que
+yo..., acaso ms que el <i>otro</i>!</p>
+
+<p>Dulce Nombre callaba escondiendo su intensa
+desolacin.</p>
+
+<p>&mdash;S&mdash;aadi el padrino con una sonrisa de
+hiel&mdash;. Apurar todos los plazos que la ciencia
+le concede... Muchas personas tranquilas y
+saludables se han muerto desde que l se tena
+que morir...</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto!&mdash;murmur la joven, sin poder
+reprimir las palabras.</p>
+
+<p>&mdash;Y t lo sientes, verdad?&mdash;pregunt el
+hidalgo con sutileza tenebrosa, dolido del afn
+que Dulce Nombre descubra por hallarse libre&mdash;.
+T lo deseas?</p>
+
+<p>&mdash;Desearlo?&mdash;musit indecisa, en lucha su
+rebelde candor con la brutalidad de la nica
+respuesta.</p>
+
+<p>&mdash;S; le deseas a tu marido la muerte.</p>
+
+<p>&mdash;No...! ni a l ni a nadie...! Quiero ser<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span>
+feliz: ya es hora...! Porque est enfermo hay
+que compadecerle y no contradecirle... Yo,
+aunque vivo sana, me consumo... y no tengo
+la culpa de querer a otro!</p>
+
+<p>Hornedo se consuma tambin, embriagado
+por la gracia madura y esencial de la moza,
+admirndose de la ingenua lealtad con que defenda
+su derecho a un solo amor. En los aos
+acerbos de su matrimonio, ningn hombre se
+atrevi a poner en ella con osada la mirada:
+ni la dolencia del marido, ni la desproporcin
+de las edades, ni aun el silvestre genio de la
+mujer, arbitrario de suyo, dieron motivo para
+que la daase un antojo malsano.</p>
+
+<p>No; seria y triste, aguardaba el cumplimiento
+de una promesa; estaba comprometida: tena
+novio. Si acaso la envolvi Gil, enamoradamente,
+en una copla o en un suspiro, fu
+aquello un homenaje rstico del pastor, consentido
+como de limosna al buen camarada
+que viva en el monte, solo con el cielo y la
+nieve, comiendo pan de maz y durmiendo en
+yacijas de piel.</p>
+
+<p>Sentase Nicols atormentado y orgulloso<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span>
+de que hubiera algo suyo en el carcter firme
+y transparente de la ahijada; se altiveca pensando
+que la vctima de los terrores ms absurdos
+haba contribudo a formar un alma tan
+segura y valerosa, y al mismo tiempo le martirizaba
+aquella reciedumbre que siempre se
+levantara inmutable contra l.</p>
+
+<p>Dulce Nombre meditaba, algo pesarosa de
+lo que dijo, confesndose que en realidad
+mereca algunos reproches de Malgor: no era
+una mujer casera y humilde, no era una madre
+habilidosa y paciente, ni saba corregir tales
+flaquezas. El hogar del marido le segua pareciendo
+extrao; la nia, despus que la cant
+el sueo y la ech a andar con deleite maravilloso,
+se le volvi tambin esquiva, hasta que
+perdi su influjo sobre ella: entre el dinero y
+los halagos, se la hicieron lejana, inclinndola
+a otros gustos, a otras aspiraciones ajenas
+a las suyas. Y un sentimiento horrible de
+soledad torn a ennegrecer la vida de la
+moza, abandonada a la quimera de su juventud.</p>
+
+<p>All, en el gabinete del padrino, olvidndo<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>se
+de todo para sosegar sus emociones, se reconoca
+culpable cerca de Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;S, me estorba; es la verdad... me estorba!&mdash;susurraba
+con spero sufrimiento&mdash;. Qu
+le voy a hacer si es as? Ya aguard aos y
+aos... no puedo ms!</p>
+
+<p>Se le derramaba la pasin en el oro lquido
+de las pupilas, y una honda blancura la penetraba,
+como si un fuego interno hiciera traslcida
+su carne: tena en los labios sedientos el
+nombre de Manuel Jess.</p>
+
+<p>&mdash;Tanto le quieres?&mdash;aludi Nicols, celoso
+y adivinador.</p>
+
+<p>&mdash;Mucho!</p>
+
+<p>&mdash;Siempre lo mismo?</p>
+
+<p>&mdash;Siempre...! Ms no es posible.</p>
+
+<p>&mdash;Pues el plazo cada da es ms corto... Si
+l no se cansa de esperar...! Pero no. Cansarse...?
+Por una mujer como t!</p>
+
+<p>Le sonaba tan sorda y desconocida la voz,
+que la joven se volvi extraadamente hacia
+l.</p>
+
+<p>&mdash;Qu decas?</p>
+
+<p>&mdash;Que t&mdash;disimul apenas, tembloroso,<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span>
+apagando el acento&mdash;eres digna de que te esperen...
+no ya muchos aos... aunque fueran
+siglos!</p>
+
+<p>Y alej la mirada, loca de angustia, por el
+hueco del balcn, sobre la pompa inaugural de
+la selva.</p>
+
+<p>Se qued observndole Dulce Nombre con
+un asombro repentino: Qu triste estaba y
+qu solo en el mundo! Nunca se habra inclinado
+un gran amor sobre aquella vida callada
+y enferma...? Nunca!&mdash;se respondi con lstima,
+recordando las veces que le vi macilento
+y azaroso, errante por la casa y el ansar,
+como si buscase un refugio... Ella fu, acaso,
+la nica amiga del pobre solariego: evocaba
+su niez en la torre, sus escondites y travesuras
+aventando las melancolas de Nicols, el
+celo con que l le daba los regalos y las lecciones...
+No comprenda por qu se haba
+ensombrecido entre los dos la confianza y la
+ternura de aquel tiempo.&mdash;Debe ser&mdash;pensaba&mdash;que
+nuestro destino se cumple, que estamos
+sentenciados a sufrir a solas, cada uno
+con sus penas. Senta un mpetu vehemente<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span>
+de salvar el espacio medroso que la separaba
+del amigo, de ir hacia l con el alma abierta y
+asequible. Y le segua el vuelo de los ojos,
+afanosa de todas las miradas que se asoman
+con ansiedad al fondo de los cielos.</p>
+
+<p>All las recataba el hidalgo, en las nubes
+dormidas al sol, desesperndose al percibir
+tan cercana y sensible la adorable existencia
+que pudo ser suya. Por ceguedad y apocamiento,
+dej que a la nia de su corazn la
+enamorase un hombre decidido; consinti,
+despus, que se la llevara otro ms audaz: la
+abandon a una suerte adusta y peligrosa, sin
+ofrecerle un reinado de amor donde ya le ejerca
+con los ms puros derechos sentimentales.</p>
+
+<p>Tuvo en sus manos el alma ardorosa y despierta
+y la dej huir...&mdash;Me hubiera querido
+antes de volar!&mdash;se deca mil veces en la
+amargura de sus exaltaciones. Y le pareca
+una infamia que la mujer de Malgor no pudiera
+vivir en la torre de Luzmela como seora
+del valle...</p>
+
+<p>Un atractivo doloroso de pensamientos llev<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span>
+a la muchacha de repente junto a las ideas tormentosas
+de Nicols, rozndolas en una insinuante
+aproximacin.&mdash;Esta casa&mdash;se dijo
+suspirando&mdash;s que parece ma: aqu no me
+encuentro forastera como en la otra... Las
+imgenes de su infancia se levantaron entre
+los muebles conocidos, se extendan gozosas
+por los corredores y los camarines, bajaban a
+los huertos y al jardn.</p>
+
+<p>Dulce Nombre sacudi la cabeza hurtndose
+a la fascinacin de sus memorias.&mdash;S;
+este era mi nico hogar&mdash;se repeta sordamente.</p>
+
+<p>Reconcentr al cabo sus meditaciones en
+Hornedo, que continuaba inmvil, muy plido,
+sin atreverse a hablar.</p>
+
+<p>&mdash;Ya no puedo consolarle!&mdash;pens llena de
+solicitud&mdash;. Est solo como yo... pobre padrino...!
+Y qu guapo es!&mdash;aadi con orgullo,
+sorprendindole, en un atisbo certero, el
+fervor silencioso de las pupilas, la mano aristocrtica,
+el porte seoril.</p>
+
+<p>La conmova un profundo enternecimiento.
+Se levant para despedirse; doblse impulsi<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span>va
+y roz con los labios cariosos la frente
+de Nicols.</p>
+
+<p>&mdash;Adis, padrino!</p>
+
+<p>l la tuvo as tan confiada y devota que
+tembl intensamente. Haba recibido todo el
+bao de luz de aquellos ojos, el ardor de la
+boca purpurina...</p>
+
+<p>&mdash;Adis!&mdash;logr decir con desvado gesto,
+a punto de desmayarse.</p>
+
+<p>Y Dulce Nombre, por darle nimos, ofreci
+desde la puerta, con la voz clara y benigna:</p>
+
+<p>&mdash;Volver pronto!</p>
+
+<p>Minutos despus la vi Nicols perderse en
+el esplendor oscuro del bosque; baj los prpados,
+que le estampaban una sombra lvida
+en el rostro, y murmur con infinito desconsuelo:</p>
+
+<p>&mdash;Antes que vuelva tengo que huir...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg26_88_162_195.png" width="300"
+height="41" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="V2">V<br />
+LOS SENDEROS DE LA MUERTE</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/f.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Fu</span> cierto que al da siguiente
+se march Nicols para no
+volver a Luzmela en mucho
+tiempo.</p>
+
+<p>Lo supo Dulce Nombre
+con un dolor parecido al desengao;
+sentase desairada en su intento de
+reconstruir un albergue a la ms noble amistad
+de su vida. No era posible: alguna razn inquebrantable
+se opona a este propsito. Y la
+muchacha, quejosa de su padrino, aun se dola
+de la grave tristeza que arrastraba l por el
+mundo, como una maldicin.</p>
+
+<p>Decase en el valle que el seor de la torre<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>
+pensaba ir al extranjero y vivir muchos aos
+lejos del solar. Hubo desilusiones entre las seoritas
+que no perdan la esperanza de un
+buen casamiento: la prima de Esquivel y la
+talluda infanzona de Barreda se disputaron
+gratuitamente el honor de una romntica
+viudez.</p>
+
+<p>Pocos meses ms tarde se despeda Dulce
+Nombre de su hija sin protesta, con un sentimiento
+callado y acerbsimo. Decidi Malgor
+internarla en un colegio ciudadano, y la misma
+esposa la fu a llevar en un da de otoo
+hmedo y triste.</p>
+
+<p>La nia era ya una mujer de trece aos,
+arrogante y hermosa. Tena, como su madre,
+la figura gentil, los ojos dorados y profundos,
+la risa trinada, la voz caliente y musical; pero
+variaba un poco en la expresin, ms imperiosa
+y dura, espejo de una crianza llena de
+caprichos y satisfacciones. Mara ostentaba
+en las pupilas mayor oscuridad, ms sombras
+en el pelo, y careca de aquel nimbo rubio
+de la madre, cado en las sienes como finsima
+corona.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span></p>
+
+<p>Estuvo conforme en el colegio porque llegaba
+all el oro de su padre concedindole
+preferencia y garantas, y en tres aos, slo
+durante unas cortas vacaciones llev a su casa
+un poco de bullicio.</p>
+
+<p>Haba muerto la abuela; el indiano, envejecido
+y mustio, padeca una repeticin frecuente
+de los ataques anginosos, y contemplaba
+todas las cosas con una mirada yerta y fija,
+de ultratumba, ejercitndose en la virtud de
+acrecentar merecimientos para la vida eterna.</p>
+
+<p>El quera decirse:&mdash;<i>No tengo sed porque
+puse mi boca en el cielo</i>. Trataba de consolarse
+a s mismo, pensando, cmo la existencia
+del hombre es un soplo de aire que va y
+viene, mientras las almas perduran en su Dios
+con la fuerza indestructible de lo imperecedero.
+Mas, cada una de sus meditaciones, por grave
+y honda que la hiciese, le traa a morder la
+carne de la vida, a prevenirse, como ltimo
+recurso mundano, ese oleaje de memorias y
+bendiciones que verbera para los escogidos
+en las orillas de la fosa.</p>
+
+<p>Hizo su testamento mostrndose genero<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span>so
+hacia Dulce Nombre, con el extremado
+afn de sobrevivir en el nimo de ella por medio
+de la gratitud: como en vida procur dejarle
+independencia y expansin, para merecer
+sus favores, pretenda desde la sepultura
+solicitarlos an, seguir viviendo de una manera
+digna en la amada que jams logr enteramente
+poseer, de la que nunca tuvo lo ms
+codiciado y adorable en el amor. Le dispuso
+un cuantioso legado, sin traba ninguna, le
+aderez con frases muy laudatorias a la paciente
+compaera, y aun llev su magnanimidad
+hasta proteger de un modo considerable a
+Manuel Jess en los acuerdos relativos al negocio
+cubano, haciendo constar que el mozo
+le haba prestado en la joyera habanera servicios
+importantes, y que, por su honradez y
+provechosas gestiones, mereca del testador
+un trato carioso. No faltaban en este documento
+donativos a los pobres, mejoras para
+Luzmela, sufragios abundantes por el triste
+que se despeda con horrenda incertidumbre.</p>
+
+<p>Porque el hombre mortal no consegua desinteresarse
+de los bienes humanos, y a menu<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>do
+una lumbre oscura de los ojos delataba
+su transitoria ambicin por los dulcsimos
+goces imposibles.</p>
+
+<p>En aquellas horas de codicia terrenal, vigilaba
+Malgor con paso de moribundo el semblante
+de su mujer, suponiendo que le contaba
+los das en espera del otro, entregada a un
+acecho irresistible. Un fro interior le haca
+temblar, su palidez se revesta de un tono gris
+que daba espanto, y aunque Dulce Nombre estuviese
+muy absorta en cuidarle, sin ninguna
+mala tentacin, perciba sobre el enfermo el
+hlito de la gran ciega como un aviso piadoso
+de la futura libertad, y era cierto que entonces
+agrandaba los ojos, olvidados en la visin
+luminosa de la dicha.</p>
+
+<p>As, frente a frente marido y mujer, solos
+con su irreparable inquietud, escucharon la
+transcendencia de cada rumor en las albas
+tardas del invierno, en el espacio tenebroso
+de las noches, y todava con mayor ansiedad
+cuando los hervores de la primavera estallaban
+silenciosos bajo el perfume del heno y de
+los lirios, cuando el verano hencha las venas<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span>
+del sol y echaba las mariposas a volar como
+flores enloquecidas.</p>
+
+<p>Y aquellas dos almas en tortura se teman
+sin odiarse, alejadas por el corte helado de un
+pensamiento, juntas en la trgica perturbacin
+de otear un ao y otro los senderos de la
+muerte...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg63_pg168.png" width="300"
+height="96" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+
+
+
+<h2 id="TERCERA_PARTE">TERCERA PARTE</h2>
+
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span></p>
+
+<h3 id="I3">I<br />
+LA HIJA</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/h.png" width="146" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Ha</span> vuelto a su casa la nia de
+Malgor. El padre la considera
+instruda tal como a una
+seora corresponde, y se
+enorgullece mirndola en plena
+posesin de un destino
+feliz. Es hermosa, rica, saludable, inteligente:
+sus alegras pasan floreciendo sobre el hogar
+oscurecido por un drama recndito que ella
+est muy lejos de comprender.</p>
+
+<p>Algunas veces, cuando era chiquitina, se
+quedaba suspensa entre sus padres, tan distanciados
+por la edad, y les haca esas cndi<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span>das
+preguntas de los nios que a menudo provocan
+un desolado rubor.</p>
+
+<p>Hoy les ve juntos con ms extraeza que
+antes, porque razona y entiende como una mujer.
+Pero nada les dice: ha puesto en la vida
+su mirada brillante y risuea que no quiere
+temblar.</p>
+
+<p>Tiene la muchacha un carcter enrgico,
+algo indmito; no ha sufrido nunca la disciplina
+de una severa educacin ni el peso de la
+contrariedad; sus antojos, de continuo satisfechos,
+se exacerban con las dificultades y crecen
+a medida que se logran: la costumbre de
+mandar y de exigir la inclina, en ocasiones, a
+las actitudes violentas, al gesto duro y la brusca
+determinacin.</p>
+
+<p>Verdad es que estos resabios de la mala
+crianza, puesta al servicio de una herencia impetuosa
+y ardiente, los atena la nia a cada
+paso con su expresin de inocencia y juventud,
+con la gracia de su melancola y el hechizo
+de su hermosura. As el egosta endiosamiento
+con que vive para s propia, con frecuente
+exclusin de los dems, se le ablanda<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span>
+en las pupilas refulgentes, llenas de curiosidades
+y de luz, en el encanto imperioso de las
+sonrisas y las palabras.</p>
+
+<p>Y aunque es meditativa y soadora al influjo
+de la raza y del pas, huye de la tristeza de
+sus padres como de un mal, y procura olvidarla
+en el sereno regocijo de su corazn.</p>
+
+<p>No han faltado lenguas torpes que le cuenten
+a Mara el noviazgo de la antigua molinera
+y hasta la razn de que el molino pertenezca
+al abuelo Martn. La aeja historia y las
+observaciones de la realidad, aseguran a la
+muchacha que su madre ha sido una vctima
+de la suerte, vctima voluntaria, puesto que se
+humill al sacrificio cuando pudo resistirse a
+l con todos los fueros humanos.</p>
+
+<p>Para la nia de Malgor no existen leyes por
+encima de las pasiones; ella juzga las cosas
+de un modo indiscutible y definitivo, divididas
+en dos clases: las que convienen y las que repugnan;
+es decir, las que se aceptan y las que
+se rechazan. Como no comprende la vida sin
+los beneficios del oro, discurre que, de seguro,
+la pobre molinera de antao, necesitada de<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span>
+escoger entre el dinero y el amor, se qued
+reflexivamente con el dinero; cambi el hbito
+miserable por la categora seoril y puso el
+ms firme cimiento a una existencia nueva, encaminada
+a las materiales ambiciones.</p>
+
+<p>Sintese la muchacha complacida por los
+bienes que disfruta como resultado de aquella
+lejana lucha sentimental, y slo reconoce en
+su madre una causa providente de que la hija
+est en el mundo, regalada y dichosa, arrostrando
+un envidiable porvenir.</p>
+
+<p>Pero las definiciones de Mara sobre este
+particular no son demasiado crueles, porque
+las hace a flor de pensamiento, con una niebla
+mentirosa en el alma, sin ahondar mucho en
+ninguna cavilacin. Los quince aos altivos y
+triunfantes le producen un deslumbramiento
+engaoso; todo lo percibe al travs de su tendencia
+dominadora, y aun se atribuye rasgos
+de suma generosidad. Cuando va por la calle
+y la miran con devocin, vuelve la cara sonriendo
+a la gente, como si dijera:</p>
+
+<p>&mdash;Vaya, os har el favor de consentir que
+me admiris un poco ms...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span></p>
+
+<p>Para mayor adorno suyo tiene la nia una
+madre bella y moza que parece una hermana,
+y a la que es fcil suplantar en cuanto significa
+dar rdenes, exigir tratamientos y revolver
+novedades. Es Mara la que decide ahora los
+menesteres decorativos de la casa, con el beneplcito
+del padre, muy orgulloso de tan
+buena disposicin.</p>
+
+<p>Y Dulce Nombre les deja hacer, algo intimidada
+y resentida, alejndose cada vez ms de
+la criatura, a quien tuvo en los brazos con
+franca adoracin. Una frialdad incomprensible
+las separa; se quieren y se desconocen: la madre
+siente el imperio de la hija como una nueva
+opresin, y se encuentra ms sola que
+nunca, perdida en desconsoladas confusiones
+ante el cario sagrado, que tambin se le resiste,
+con enemiga terquedad.</p>
+
+<p>Nada ms semejante en apariencia que estas
+dos mujeres. Vindolas juntas se distingue a
+la madre porque tiene la estatura ms elevada,
+el color ms plido y moreno, ms honda la
+brasa de las pupilas y los labios ms curvos.
+De cerca, su caliente madurez contrasta con la<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>
+fragilidad de Mara; pero si hablan vuelven a
+ser iguales, de tal modo, que oye la una en la
+otra el rechazo de su propia voz.</p>
+
+<p>Estn unidas por la carne y la belleza, apartadas
+por un obstculo sombro; se miran a
+la entraa de los ojos sin estremecerse bajo la
+raz cordial del sentimiento, y Dulce Nombre
+piensa, conturbada, que un hijo de la sangre
+puede convertirse en un intruso cuando no le
+ha concebido tambin el corazn...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg71_176.png" width="200"
+height="80" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="II3">II<br />
+EL RETRATO</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/d.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Desde</span> que la nia ha salido
+del colegio manifiesta el padre
+ms depurada y continua
+la virtud de la conformidad,
+aunque devora con ms pesadumbre
+todas las amarguras
+del remordimiento.</p>
+
+<p>Porque en la muchacha alegre y victoriosa
+vive la imagen de aquella otra nia que l
+arrastr al matrimonio con inquebrantable resolucin
+llena de egosmos. En aquel tiempo
+Dulce Nombre era corporalmente igual que
+esta colegiala moderna. As tuvo de lmpidos
+los ojos, que no saben olvidar el llanto de aque<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>llos
+das! Nunca ri con toda la boca, no puso
+toda el alma feliz en un cantar, ni el inters en
+un capricho, ni la satisfaccin en un goce. Habit
+silenciosa y triste en la casa opulenta
+como si no fuera suya, prestando el odo a los
+rumores distintos, clavando la mirada en los
+rostros invisibles; dijo frases benignas, estimulada
+por la caridad, y di al marido el calor
+de su pecho juvenil que arda con la esperanza
+de otro amor... En ciertas horas demasiado
+turbias, sufri con el espritu martirizado y negro:
+era inocente y senta la conciencia nublada
+por el dolor y el pecado.</p>
+
+<p>Hoy la hija repite aquel aspecto infantil y
+gracioso de la madre, con idntica hermosura,
+con los mismos aos, pero en la plenitud de
+la ilusin, entre risas y promesas; domina y
+triunfa, es duea de su casa y de su libertad:
+pone los ojos sin lgrimas en todos los anhelos.</p>
+
+<p>Y las compara Malgor, arrepentido, medroso,
+temiendo purgar en la nia nueva el tormento
+de la nia desgraciada, volvindose
+hacia su mujer con el nimo penitente y el la<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span>bio
+trmulo, ansioso de premiarla en desagravios
+y recompensas interminables.</p>
+
+<p>Pero la ve tan moza, la supone tan cercana
+al desquite soado, que se retrae dolido y
+mudo, encadenado a su despecho. Aunque languidece
+bajo un cansancio espantoso de la
+carne marchita, los deseos retoan en l con
+misteriosa fuerza primaveral. Y huye de Dulce
+Nombre disimuladamente, buscando a la nia
+como un lenitivo y un refugio que no siempre
+consigue.</p>
+
+<p>Porque Mara se aburre en su casa, y despus
+que dispone en ella alguna innovacin o
+la alborota con el revuelo de sus inquietudes,
+se marcha de visita por el valle, donde cada
+vecino la recibe con agasajo, y los mozos de
+fuste la rondan con admiracin.</p>
+
+<p>Ya sabe la colegiala coquetear y elegir con
+la fantasa el hombre presentido, uno que no
+ha llegado: ese que debe aparecer de un momento
+a otro... y siempre tarda.</p>
+
+<p>Durante sus paseos incansables por el campo
+le gusta mucho a Mara detenerse en la torre
+de Luzmela, escudriar la casa del padrino<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span>
+en los escondites ms curiosos y tener con el
+hidalgo un poco de conversacin. La seduce
+aquel hombre retrado y zahareo que vaga
+por sus jardines lo mismo que una sombra y
+ocupa la torre como un asceta.</p>
+
+<p>Hace un mes que regres de Madrid, donde
+estuvo dos aos sin decidirse a ir ms lejos.
+Viene muy arisco, pero el mal incurable de su
+misantropa interesa a cuantas mujeres le conocen
+y enamora a las que le celan con alguna
+esperanza. Un halo de romanticismo sublima
+la figura de Nicols, a quien su amor frentico
+y silencioso empuja a la Montaa. No
+olvida que los mdicos sealaron un plazo
+eventual a la vida de Malgor y acude,
+a pesar suyo, como las <i>ntiguas</i>, oteando la
+muerte.</p>
+
+<p>Y ha encontrado a su amigo en la misma
+actitud de espera y de zozobra, algo ms viejo
+y cobarde, ms desguarnecidas las sienes,
+ms apagado el acento; ha visto a Dulce Nombre
+con nueva sazn en la hermosura; ha escuchado,
+tembloroso, aquella palabra lenta y
+acariciadora que le recrimina:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Te marchaste sin decirme adis y no me
+has escrito en dos aos: ya no me quieres!</p>
+
+<p>Unas disculpas azoradas y torpes, una visita
+casi ceremoniosa, y Hornedo se ha escondido
+en su rincn, desesperado y adusto.</p>
+
+<p>All le suele buscar Mara, golosa de la rareza
+del solitario, atrada a la torre por la anchura
+resonante de las estancias, por la solemnidad
+de los muebles, por el aire pesaroso
+del tiempo detenido como en un remanso; la
+chiquilla es una mariposa que se embriaga y
+aturde cuando llega hasta el padrino al travs
+de corredores y gabinetes. Porque no
+ha tomado el gusto a la casa desde pequea,
+ni la ha descubierto y sentido con las primitivas
+imgenes de la niez como Dulce Nombre,
+sino que, extraa a este cario del solar viejo,
+irrumpe entre las cosas del pasado con una
+sorpresa fascinante, ms bien antojo, no exento
+de cierta impresin temerosa.</p>
+
+<p>Hay en el palacio de Nicols una mescolanza
+de lujo antiguo y de trastos intiles, conservados
+por desidia; aposentos vacos, con el
+solado crujiente, que no atraviesa la colegiala<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span>
+sin correr; ostugos donde en ocasiones encuentra
+el ama de llaves, sin saberlo, un trozo
+de madera con embutidos de ncar y marfil;
+un herraje valioso; una estofa deshilachada
+que ha valido un dineral. Los salones mejor
+compuestos son ridos, hostiles, fros aunque
+los bae el sol; algunos constituyen la torre, y
+en aquella parte de la casa habita Nicols, que
+ahora mismo recibe a Mara y la escucha cerrando
+los ojos.</p>
+
+<p>&mdash;No quieres mirarme?</p>
+
+<p>&mdash;S, mujer; es que has abierto el balcn y
+me estorba la luz.</p>
+
+<p>&mdash;Pues le vuelvo a cerrar.</p>
+
+<p>Dirigise hacia el fulgor dorado y rico de la
+solana, recibindole con intrepidez en el oro
+claro de las pupilas, mientras el hidalgo continuaba
+adormeciendo las suyas. Entorn las
+puertas, y por la nica rendija libre al soplo
+clido y ligero de la tarde, entr un haz de
+chispas animadas.</p>
+
+<p>La nia de Malgor sigue hablando, sentada
+otra vez en su escail; refiere historias pueriles
+del colegio y de la ciudad, noticias aldea<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span>nas
+que le han dado en el molino. Tiene un
+gracejo delicioso, una suave presuncin en
+cuanto dice y en la manera de expresarlo.</p>
+
+<p>Pero Nicols no atiende a las palabras sino
+al acento; le percibe absorto y le confunde con
+el de la otra ahijada. Es la misma voz, con
+iguales insinuaciones tnicas, un mtodo inconsciente
+que abre y cierra las clusulas en
+ntima sonoridad. Y, hambriento de engaarse,
+el enamorado se quiere sustraer a la hora
+presente y vivir la hora lejana; procura hallar
+en la nia de hoy a la de ayer, compaera inocente
+convertida en amor irremediable.</p>
+
+<p>Entretanto Mara se cansa de hablar sola:</p>
+
+<p>&mdash;Qu, no me contestas?&mdash;dice.</p>
+
+<p>Hornedo vuelve, con trabajo, de la consoladora
+ensoacin.</p>
+
+<p>&mdash;Ah, s...! Te contesto lo que t quieras.</p>
+
+<p>&mdash;Vaya! No me haces caso: me voy.</p>
+
+<p>l la detiene, extremoso, rendido:</p>
+
+<p>&mdash;Si te escucho con embeleso!</p>
+
+<p>Aunque la muchacha no comprende el sentido
+fervoroso de la protesta, nota su desconocida
+dulzura, y posa de nuevo en el banquillo:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Pues cuntame lo que has hecho en Madrid.</p>
+
+<p>Habla Nicols maquinalmente, slo por ver
+cerca de s aquel retrato vivo de la amada, que
+le fatiga el corazn. Quiere a la nia con morbosa
+ternura. Cuando la mira directamente le
+hace dao verla, un dao traducido en doloroso
+rencor, en odio a la dicha que tuvo el hombre
+rival. Pero si la contempla al travs de los
+deseos, bajo la sombra de las evocaciones,
+descubre a la criatura siempre adorada, y revive
+el calvario de su pasin entre las nieblas
+del encanto y del martirio, con un trastorno
+que le enloquece y abate. De estas escapadas
+a la quimera retorna Hornedo hasta la realidad
+ms enamorado cada da; para l Dulce Nombre
+contina siendo la mujer incomparable, con
+todos los prestigios de la belleza y el candor,
+con la aureola del sufrimiento y la honradez,
+y an con las gracias de la maternidad y el
+hechizo supremo de lo imposible... Podra
+elegir una esposa entre damas de alcurnia, y
+se da cuenta del misterioso cautiverio que padece;
+supone que el atavismo familiar, la infu<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span>sin
+de sangre plebeya en sus antecesores, le
+obliga al culto de la moza ruda y selvtica lo
+mismo que el pas, recia en el amor y en el
+deber, subyugada a la tribulacin como la inolvidable
+<i>nia de Luzmela</i>. Y siente que se
+cumplen en l los augurios de un destino dramtico,
+con desgarradora fatalidad: es el heredero
+de una culpa, de una desgracia, de una
+pasin...</p>
+
+<p>&mdash;No sabes&mdash;dice Mara cuando se distrae
+Nicols&mdash;que me pretende tu sobrino, el hijo de
+Esquivel?</p>
+
+<p>&mdash;El mayor?</p>
+
+<p>&mdash;S... Qu te parece?</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien. Y a ti?</p>
+
+<p>&mdash;Me gusta poco... No es mi tipo.</p>
+
+<p>El hidalgo sonre a la petulancia de la chiquilla,
+tan diferente a la sencillez de su madre,
+y, por no malograr la confidencia, pronuncia:</p>
+
+<p>&mdash;Mariano es buen mozo y lleva muy adelantada
+su carrera de mdico.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, ya, pero... no es mi tipo.</p>
+
+<p>&mdash;Y tu tipo, cul es?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Qu s yo...! Es otro: el de un hombre
+que sepa ms del mundo, que no sea estudiante
+y que haya corrido muchas aventuras.</p>
+
+<p>Los ojos visionarios de Mara resplandecen
+de curiosidad. Est esperando al viajero que
+llegue con el polvo de las lontananzas, cabalgando
+en la bruma del porvenir. Y como si ya
+tardara en recibirle, se levanta nerviosa; presenta
+la frente al padrino, y sale cruzando la
+casa con el rumor ligero y menudo de sus tacones.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg52_128_186_253.png" width="300"
+height="66" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="III3">III<br />
+FRATERNIDAD</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/c.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Cansado</span> Gil de las asperezas
+del monte, ha venido a ser
+criado de Nicols, hortelano
+y ganadero ms que sirviente
+fino de la casa.</p>
+
+<p>Permanece soltero el pastor,
+acaso porque no hubo en la vega una
+mujer resignada al yugo del matrimonio y a
+la separacin del marido, capaz de vivir triste
+y pobre frente a la montaa que le roba al
+compaero.</p>
+
+<p>Y cuando el montas ha bajado de las
+cumbres, piensa que es un poco tarde para
+buscar novia; est receloso y torpe, no atina<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span>ra
+con las blanduras del cortejo y los cuidados
+de la eleccin.</p>
+
+<p>&mdash;Me quedar as&mdash;grue con pereza, contemplando
+la vida desde lejos, como si an
+remontase las alturas de la serrana, a una distancia
+forzosa del hogar y del amor.</p>
+
+<p>Pero hay un descontento en el alma de este
+hombre, una melancola que no le impide cantar
+a los sones del clsico rabel, durante las
+fiestas aldeanas, ni repetir en las tertulias de
+invierno, con rostro divertido, los romances
+pastoriles de envejecida memoria.</p>
+
+<p>La desazn de Gil, oscura, no muy sensible
+ni punzante, viene originada de un entusiasmo
+fiel y humilde por Dulce Nombre, aunque
+el mozo ignor siempre que no acertaba
+a sustituir por otra la imagen de la nia de
+Rostro. Y aquella devocin, apenas consentida
+por quien la profesa, devorada al travs de
+la juventud, persiste an, como el perfume de
+una rosa que se ha llevado el aire: es el astro
+ya muerto, cuyo resplandor alumbra todava.</p>
+
+<p>Nada de esto conoce definitivamente el criado
+de Nicols; pero tal vez, con ayuda del<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span>
+propio sentimiento, lo adivina el seor y sorprende
+la esencia y la luz del sosegado cario,
+que era un da el sueo ms hermoso de
+Gil, el cual sabe muy bien cmo el padrino adora
+a su ahijada y cunto sufre porque no es
+dichosa, arrepentido de haberle facilitado el
+casamiento. No comprende qu clase de adoracin
+es la del hidalgo y la juzga honda y
+paternal, no por eso menos viva que otra cualquiera.</p>
+
+<p>A Hornedo se le escapan a menudo frases
+crueles contra Malgor porque vive demasiado,
+para sacrificio de su esposa; y censuras contra
+Martn que no repara en los sinsabores de
+su hija.</p>
+
+<p>Y el pastor va recogiendo estas lstimas,
+las comenta y las glosa con indefinible semblante.</p>
+
+<p>&mdash;Yo cre que ella se haba acostumbrado
+al marido.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie se acostumbra con gusto a lo que
+no ama.</p>
+
+<p>&mdash;Pens que a fuerza de tiempo...</p>
+
+<p>&mdash;Es peor.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Como tienen una chiquilla...</p>
+
+<p>&mdash;No es bastante.</p>
+
+<p>&mdash;La pobre se acordar del otro... le quera
+tanto...! No se me puede olvidar la cara que
+puso una noche en el molino cuando le dijeron
+que se marchaba.</p>
+
+<p>&mdash;S; se acuerda de l!&mdash;murmura Nicols
+con acerbo tono.</p>
+
+<p>As, entre amo y servidor, el culto a la muchacha
+es un lazo secreto, un motivo de fraternidad
+que nunca se deslinda: la mezclan en
+sus conversaciones sin nombrarla, aludindola
+de un modo tcito, indudable, y la sienten
+al lado suyo cuando estn callados y solos
+en la intimidad hospitalaria de la casona.</p>
+
+<p>Esto suceda muchas veces antes del viaje
+del seor y se repite ahora mientras Gil hace
+abarcas en el portal y Rosaura se oscurece en
+las honduras de la torre.</p>
+
+<p>El abarquero pule su tronco a horcajadas en
+el banquillo y Nicols se detiene junto a l
+cuando regresa del jardn, mediada la tarde
+calurosa y florida.</p>
+
+<p>Se abre el porche montas en la fachada<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span>
+principal, bajo el carasol ancho y tendido, con
+alero de gola y canalones ruidosos. La arcada,
+de dos curvas magnficas sobre un recio pilar,
+sirve a Gil de taller, en uno de sus extremos
+salpicado con el ripio.</p>
+
+<p>All azuela y taladra el pastor si no tiene
+ocupaciones ms importantes; la madera es
+del amo, las abarcas de quien las necesite, el
+importe de las mismas pertenece al obrero sin
+que nadie se lo dispute, que al amor de los
+buenos linajes es donde suele adquirir ms
+privilegios el seoro del trabajo.</p>
+
+<p>A la vera del picadero hay un silln desvencijado,
+amplio y noble, que sostiene bien a
+Nicols cuando gasta un rato de palique al son
+del taladro y de la legra. Teme el caballero que
+sus concesiones democrticas respondan nicamente
+a la levadura mezquina del instinto,
+y se deja llevar, con pesadumbre, de una virtud
+libre y generosa, como si obedeciese a un
+maleficio. En cada labrantn de Luzmela ve
+un pariente abandonado, un heredero posible
+de la torre, y a cuantos coloca cerca de l la
+casualidad, los trata con suma condescenden<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span>cia,
+dentro de su extrao carcter, como a
+ste, a quien llaman todava el pastor.</p>
+
+<p>Juntos estn, silenciosos y pensativos,
+cuando se abre la portalada y aparece en el
+umbral Encarnacin la de Cintul, ligera y radiante,
+con una carta en la mano.</p>
+
+<p>&mdash;Vengo a decirle al seorito que ya sali
+Manuel de la Habana, segn lo que aqu me
+explica, y debe estar si toca o llega el barco
+que le trae.</p>
+
+<p>Gil da un respingo y se queda mirando al
+seor, que recoge la carta, forzosamente, la
+desdobla y la mira bajo la torsin violenta de
+los pensamientos, sin leer ni razonar.</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo sabe Dulce Nombre&mdash;pronuncia muy
+despreocupada la madre feliz&mdash;; estaba ahora
+en el molino y se lo cont... Quedse ms
+blanca...! Pobretuca...! Se desazona para que
+no se entere don Ignacio, pero digo yo que
+siendo socios all entre s, le habr escrito
+dndole la noticia. Y de qu vale el secreto
+si cuando llegue Manuel le ha de visitar...?
+No le parece, seorito?</p>
+
+<p>&mdash;S, claro; es intil&mdash;balbuce Hornedo,<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span>
+atormentando la carta, que al fin devuelve a su
+duea.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, Dios mo, quin lo haba de decir...!
+Mire que volver el mozo hecho un seor, con
+posibles y salud, y no <i>encontrarla</i> viuda todava!</p>
+
+<p>&mdash;Mujer!</p>
+
+<p>&mdash;Yo deseo que la haga venturosa porque
+se lo debe todo, todo; si no es por ella nunca
+hubiese encontrado medios para llegar a rico.</p>
+
+<p>&mdash;Se lo debe a Malgor.</p>
+
+<p>&mdash;Por causa de ella...</p>
+
+<p>&mdash;Y de l.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, s; pero un individuo tan enfermo
+qu hace en el mundo?</p>
+
+<p>&mdash;Vivir.</p>
+
+<p>&mdash;Desengese, don Nicols, que usted
+mismo habr pensado ms de cuatro veces en
+lo mucho que se consume la esposa de un tsico
+viejo, cuando ella es joven... y la estn
+esperando.</p>
+
+<p>&mdash;Hoy la quieres porque es rica; nia y enamorada
+la despreciaste...</p>
+
+<p>&mdash;La quiero porque me hizo un gran bien y<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span>
+se lo debo pagar... La quiero porque la hice
+sufrir...</p>
+
+<p>Encarnacin reblandece su acento con unas
+lgrimas que pudieran convertirse en sollozos.</p>
+
+<p>&mdash;Ay!&mdash;alude siempre lastimosa&mdash;. Procura
+la infeliz que su marido no se altere; dice que
+le hara dao esa impresin...</p>
+
+<p>&mdash;Es la verdad.</p>
+
+<p>&mdash;Pues de algo nos tenemos que morir!</p>
+
+<p>&mdash;Cuando Dios quiera...</p>
+
+<p>&mdash;Si esto le mata... ser porque lo quiere
+Dios!</p>
+
+<p>Las palabras de la madre se han vuelto a
+endurecer. No le gusta que la contradigan.
+Y se despide con acritud al travs del corral,
+desplegando la carta como una bandera victoriosa.</p>
+
+<p>Sigue inmvil el barreno de Gil. Nicols
+hunde el bastn en la doladura de las abarcas;
+tose, muy agitado; est palidsimo y se le
+acentan las estras morenas de la piel.</p>
+
+<p>Tambin se acenta el color anglico de las
+nubes por encima de las montaas. La bveda
+suprema luce una santidad mstica y azul, evo<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span>cadora:
+desde el porche no se ve ms paisaje
+que el de las cumbres y el cielo.</p>
+
+<p>El pastor suspira, toma la azuela y la clava,
+sauda, en el tronco de nogal. El hidalgo se
+pone de pie, afirma en el suelo la cachava y
+dice sombramente, con la voz un poco temblorosa:</p>
+
+<p>&mdash;Voy a dar una vuelta por ah...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg26_88_162_195.png" width="300"
+height="41" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IV3">IV<br />
+RENUNCIAMIENTO</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/s.png" width="142" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Sale</span> irresoluto, con la necesidad
+imperiosa de moverse y
+desgastar su inquietud en un
+violento ejercicio. Y en cuanto
+abre la puerta blasonada
+del cortil, siente la caricia
+tnica del bosque, embravecido al acoso de la
+nueva vegetacin.</p>
+
+<p>Con el sombrero en la mano, el rostro descolorido
+y mudable, se deja Nicols prender
+en la maraa de la ruta. Anda muy de prisa y
+se detiene luego. Le parece que hay en la sombra
+un temblor misterioso. Por los claros del
+ramaje entra el sol aterciopelando los musgos,<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span>
+poniendo en el csped unas medallas de estremecida
+claridad.</p>
+
+<p>El hidalgo escucha como si temiese una asechanza
+o una persecucin, y no oye ms que
+esos rumores peculiares de la selva; zumbido
+de alas, susurro de hojas, derrame de simientes
+y de ptalos: el roce de la maravilla en los
+odos humanos.</p>
+
+<p>Se presienten las lontananzas al otro lado
+del bosque, libres del secreto de los rboles y
+de la espesura de los toldos; pero Nicols prefiere
+la reserva de estas entraas donde todo
+es abismo, como en su corazn. Tiene aqu la
+vida un sordo murmullo apasionado, muy conforme
+al espritu en tortura del caminante.
+Viene el silencio de afuera con la serenidad de
+la serrana y el calor de los horizontes: la tarde
+en el campo est callada bajo el inexorable
+azul.</p>
+
+<p>Y el eterno dilogo de los seres y las cosas
+se refugia en el ansar irruptor, lleno de voces
+arcanas y sensibles.</p>
+
+<p>Hay una ms fuerte y distinta, que se levanta
+sin descanso: la del Salia, desfallecido<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>
+en el estiaje, pero siempre molinero y espumoso
+en el bosque de Luzmela.</p>
+
+<p>Esta voz, permanente y honda, gravita sobre
+el hidalgo y le lleva hacia la frescura cercana
+del ro, por el hilo frgil de los senderos.
+Ya no se puede sustraer al hallazgo de la corriente;
+sube por la orilla mazorral, palpitante
+y ligero como las aguas, abrindose paso con
+el bastn; se hunde en la maleza salvaje, se
+punza con los abietes, sin perder el rumbo ni
+moderar la marcha. El ro le saluda y recibe
+en cada meloda, rpido y voluble, siempre
+nuevo y extrao, recogiendo toda la gracia y
+la expresin de la tarde. Y el hombre siente
+aquella vida agitada en sus venas como una
+misteriosa trasfusin de eternidad.</p>
+
+<p>De pronto el Salia ahonda su lecho en la resonante
+zubia del molino, sobre una lera de
+matorrales, que saca del bosque uno de sus
+costados para extender la finca de Martn.
+Pasa el ro debajo de la acea, toca el huerto
+y las braas sativas, hoy tendidas de sbanas
+de flores, y se vuelve a meter entre los rboles
+a lo largo de la hoz.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span></p>
+
+<p>Hornedo se detiene con la selva, indeciso,
+como si le amedrentaran la anchura y la luz,
+y despus de un instante de vacilacin, sigue
+el vero del cauce hasta la presa, rozando las
+ventanas del edificio.</p>
+
+<p>Desde una, abierta y solitaria hace un momento,
+le llama Dulce Nombre. Y ha sonado
+su voz muy ansiosa bajo el claro estrpito de
+los saetines.</p>
+
+<p>&mdash;Adnde vas?</p>
+
+<p>El padrino levanta la cabeza vivamente, y
+responde, esforzndose en aparecer sereno:</p>
+
+<p>&mdash;Iba... paseando.</p>
+
+<p>&mdash;No entras?</p>
+
+<p>&mdash;Si t quieres...</p>
+
+<p>La muchacha no descubre la insinuacin
+inevitable de aquella actitud. Est preocupadsima.
+Reflexiona un poco y decide:</p>
+
+<p>&mdash;No: aguarda: voy a salir.</p>
+
+<p>Se asoma a la puerta despidindose de Camila
+con una urgente recomendacin, y no saluda
+a Nicols, se acerca a l como si acabara
+de hablarle y de verle mediante la franqueza
+de los tiempos dichosos: como si no hiciera<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span>
+muchos aos que vivan distantes y afligidos
+por una desconfianza irreductible.</p>
+
+<p>Ahora, de repente, sin que ella misma lo
+sepa, vuelve a ser la rapaza de antes, segura
+del buen amigo. Se le apoya en el brazo con
+abandono filial, y le pregunta:</p>
+
+<p>&mdash;Viste a Encarnacin la de Cintul?</p>
+
+<p>Al hidalgo le sobrecoge un gran estremecimiento.
+Trae la mujer consigo como una fragancia
+propia el olor suave y caliente de la
+molienda, tiene el incentivo y la sensualidad
+de una fruta, viene temblando de esperanza y
+de anhelo, empujada por el vendaval de su pasin.
+Y se le aproxima ciegamente, le clava
+las saetas de los ojos, le sacude, y repite:</p>
+
+<p>&mdash;La has visto?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Te ense la carta?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu dices?</p>
+
+<p>&mdash;Qu voy a decir?</p>
+
+<p>&mdash;Me tienes que ayudar.</p>
+
+<p>&mdash;A qu?</p>
+
+<p>&mdash;A portarme como debo.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Eso, t...</p>
+
+<p>&mdash;Ah...! me huyes otra vez?</p>
+
+<p>&mdash;Nia...!</p>
+
+<p>Llevan el mismo derrotero que trajo Nicols,
+sin que l lo note. La muchacha le conduce
+a la selva porque es su camino acostumbrado;
+pero no busca la trocha brbara junto al ro,
+sino que se dirige a los senderos ms dciles
+y frecuentados por la gente, duros tambin,
+henchidos con el crecimiento lujurioso de las
+plantas. Y van despacio sobre la campia ardiente
+que da entrada al molino. Desde la
+puerta de Martn les mira Alfonsa la de Paresa,
+prsbita y curiosa, muy vencida por los
+achaques de la edad. En las ventanas se agrupan
+otras mujeres atisbando a la pareja, ensordecidas
+por la bataola del trabajo: han sorprendido
+el gozo y la carta de Encarnacin,
+como la palidez repentina de Dulce Nombre,
+y les aturde el soplo del adivinado secreto.</p>
+
+<p>&mdash;No s nada&mdash;responde Camila a las indiscretas
+consultas, sin que en realidad se
+haya enterado de lo que sucede.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span></p>
+
+<p>All fuera los que suscitan estos comentarios
+se paran en la linde de los rboles.</p>
+
+<p>Dulce Nombre ya no gua al padrino ni se
+estrecha contra l. Sofocada, ceuda, le hunde
+siempre en el rostro las lanzas de las pupilas,
+y repite, briosa, la ltima palabra que Nicols
+haba pronunciado en son de protesta:</p>
+
+<p>&mdash;Nia...? No soy una nia; soy una mujer,
+muy infeliz, sola en el mundo: contaba con
+tu apoyo... y me le niegas!</p>
+
+<p>&mdash;No ests sola: tienes padre.</p>
+
+<p>&mdash;Un hombre que me vende, que ni me
+acompaa ni me ayuda?</p>
+
+<p>&mdash;Tienes marido.</p>
+
+<p>&mdash;El que me disteis!</p>
+
+<p>&mdash;Y una hija.</p>
+
+<p>&mdash;Tampoco!</p>
+
+<p>&mdash;Eh?</p>
+
+<p>&mdash;Tengo un amor que me vuelve loca: eso
+es lo nico firme y seguro de mi vida... Nadie
+me lo ha impuesto; ha venido l de todas partes...
+no s por dnde...</p>
+
+<p>Sealaba la moza ampliamente a los confines,
+con gesto iluminado, como si abarcase<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span>
+en su ademn toda la mies engrandecida por
+los frutos; los montes solemnes, azules, sagrativos,
+y la tierra abrasada de los cielos.</p>
+
+<p>&mdash;Tena&mdash;dijo despus con torvo reproche&mdash;una
+amistad: la tuya... Me la has quitado
+y estoy sola con el amor, sola y desesperada.</p>
+
+<p>Ech a andar por el bosque sollozando.</p>
+
+<p>&mdash;Si te basta ese amor, de qu te quejas...?
+Yo no tengo ninguno!&mdash;murmur Nicols tan
+dolorido que la muchacha se volvi a mirarle.</p>
+
+<p>Ya les tomaba la penumbra del arbolado,
+olorosa y movible. Toda la selva, pujante, sacudida
+como un inmenso corazn iba hacia
+ellos acogedora y fraternal. Y aquella frescura,
+aquel abrazo recibido bajo el peso del
+sol, les produjo un inesperado consuelo. El
+vestido claro de Dulce Nombre, las caras descoloridas,
+recogieron la luz verde y serena del
+paraje. Andaban los dos amigos con lentitud
+uno al lado del otro.</p>
+
+<p>&mdash;No me basta el amor&mdash;pronuncia Dulce
+Nombre compasiva y humilde&mdash;puesto que necesito
+la amistad. Por qu no me tratas como
+antes, cuando no podas vivir sin m?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Ni puedo ahora!&mdash;dice el hidalgo con lgubre
+tristeza.</p>
+
+<p>Dulce Nombre, enternecida, avisada por un
+presentimiento insondable, robustece de nuevo
+su fe en el padrino.</p>
+
+<p>&mdash;Mira&mdash;le dice&mdash;no hablemos nunca ms
+de nosotros. Nos queremos como siempre,
+verdad? T me enseas y me ries lo mismo
+que si an fuera chiquitina... Oye, por Dios,
+atiende: Qu hago al llegar Manuel Jess?
+Quiero ser buena; que nadie sufra por m; que
+t prepares a Malgor para que la noticia no le
+perjudique... lo hars?</p>
+
+<p>&mdash;Pero, mujer!</p>
+
+<p>&mdash;S; lo haces; y me aconsejas, me sostienes
+en esta horrible lucha que no se acaba...
+Ya ves: todos los plazos se cumplen... menos
+el mo.</p>
+
+<p>&mdash;Cul?&mdash;pregunta Hornedo estremecindose.</p>
+
+<p>&mdash;El mo!&mdash;repite ella; la voz, encruelecida,
+se le queda sbitamente rota. Y despus de un
+silencio penoso, exclama&mdash;: Ni quiero que se
+cumpla!... No, yo no deseo nada malo...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span></p>
+
+<p>Parece que habla consigo misma, frente a
+su conciencia, rechazando la daosa tentacin.</p>
+
+<p>Nicols no la interrumpe. Acaso las palabras
+que pudiera decir se le ahogan en el sufrimiento.
+Asiste como nico testigo a los
+combates de aquella mujer, impulsiva y cndida,
+sin defensa contra su pasin. El abandono
+en que la ve le estimula a socorrerla por
+encima de los celos, con olvido de la propia
+desdicha: no es posible que deje a la amada
+sola en la pendiente, al borde de las malas
+ocasiones.</p>
+
+<p>La recuerda nia y curiosa, asomada con l
+a los misterios del espritu, llevada por su
+mano varonil al travs de los campos, en traza
+de exploradores los dos, sorprendiendo los
+ruidos inefables, hora por hora, desde el alba
+a la estrella, en los giles caminos del monte
+y en las sendas entraables de la mies. As
+aprendi la criatura a vivir alerta y sensible,
+escuchando la inquietud apasionada de las hojas
+en el bosque; la dilatacin de las races en
+la tierra; el estallido de los capullos en el rosal.
+Se hizo clarividente; reson como un arpa<span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span>
+en las manos campesinas del solariego, para
+que todas sus percepciones y su avidez se convirtieran
+en un amor hondo y triste lo mismo
+que la gleba secular: el maestro no supo abrir
+a su discpula otro rumbo tramontano y redentor.</p>
+
+<p>Y hoy la sigue como un culpable de aquel
+delito, clavado con ella en una misma cruz.
+La quiere salvar y pide a este buen propsito
+el mayor esfuerzo de su vida: porque si l la
+defiende honrada y pura, ser para que la
+despose Manuel Jess en cuanto a Malgor le
+baste con un lecho de tierra.</p>
+
+<p>Ya est Dulce Nombre a la orilla de su
+casa.</p>
+
+<p>Con un sacrificio heroico de que se crea
+incapaz le promete Hornedo cuanto ella suplica.</p>
+
+<p>&mdash;S; maana vendr a visitar a tu marido
+y a decirle con precauciones que llega ese
+muchacho.</p>
+
+<p>&mdash;Y cuando se presente, estars aqu.</p>
+
+<p>&mdash;Estar.</p>
+
+<p>&mdash;Dios te lo pague.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span></p>
+
+<p>Le tiende las dos manos, efusiva y l corresponde
+lo mejor que puede al saludo.</p>
+
+<p>&mdash;Adis.</p>
+
+<p>&mdash;Hasta maana.</p>
+
+<p>Como en otra ocasin inolvidable la ve Nicols
+hundirse en la arboleda y permanece all
+extasiado, envuelto en el perfume que sale del
+jardn.</p>
+
+<p>Pero hoy no le desatinan el despecho y la
+venganza; su pena adquiere un matiz sabroso
+de ternura, y se honra con el orgullo consolador
+de las altas acciones; ha dominado el miserable
+instinto: encima del Amor ha puesto
+el Bien. Siente impulsos de rezar, miedo de
+no seguir con bastante arrogancia el abnegado
+camino.</p>
+
+<p>En la solemnidad religiosa de la tarde, caen
+unas horas como gotas cristalinas desde la
+copa metlica del campanario.</p>
+
+<p>Las recibe Hornedo en son de aviso: hay
+que llevar las pesadumbres adelante, como
+Dios manda.</p>
+
+<p>Y mira de frente la senda extendida a la torre:
+hacia el renunciamiento y la soledad.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="V3">V<br />
+ALBA DE LUNA</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/p.png" width="150" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Pleno</span> mes de agosto; noche
+veraniega y radiante que parece
+moruna.</p>
+
+<p>Goza Cantabria los mejores
+das de su belleza, en que
+se lucen todos los prodigios
+de que son capaces aunados el calor y la humedad.
+Y esta plenitud de gracias tiene en el
+cielo un manto de centellas por donde sube la
+luna a desatar la sombra cuando se ha puesto
+el sol.</p>
+
+<p>Dulce Nombre acompaa a su esposo en el
+jardn, arrepentida de haberle dejado por la
+tarde mientras estuvo en el molino.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span></p>
+
+<p>Precisamente hoy la busca l con obstinada
+cautela, y la vigila de un modo tenaz; jurara
+que le ha visto los ojos ms impacientes que
+nunca, la expresin ms enervada y peligrosa.
+Hasta llega a decirla, suponiendo que esconde
+su cuidado:</p>
+
+<p>&mdash;Qu te sucede?</p>
+
+<p>&mdash;A m...? Nada... Qu me va a suceder?</p>
+
+<p>&mdash;Tem que estuvieras inquieta... esperando
+alguna cosa.</p>
+
+<p>&mdash;No, no.</p>
+
+<p>Quedan mudos y tristes, envueltos en la
+mutua desconfianza. l pone los ojos all
+arriba donde mueren los astros que nadie
+sabe cundo han nacido. Piensa con incertidumbre
+en la eternidad, como en algo inseguro,
+y nota que se miran, temblando, las
+estrellas: acaso tienen miedo de caerse, de
+apagarse, de extinguirse...</p>
+
+<p>Dulce Nombre las contempla a su vez soltando
+el vuelo de la imaginacin de unas a
+otras, como si pretendiera as llegar muy lejos,
+detenerse encima de un barco, descubrir
+un horizonte sobre el mar.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span></p>
+
+<p>Cuando fu al puerto a recoger a la nia
+hall crecidas la marea y la luna, soberbio y
+espumoso el oleaje; la galerna fermentaba sus
+cleras y un inmenso quejido recorra el Cantbrico.
+Anduvo la joven por la playa recelando
+de las olas y las nubes, castigado el rostro
+con el viento amenazador que retoza en
+las arenas.</p>
+
+<p>Ya se deca en el valle que estaba Manuel
+Jess a punto de regresar, y Dulce Nombre se
+volvi a su casa bajo la excitacin de un nuevo
+suplicio, desconfiando tambin de los temporales.
+Muchos das se agit alcanzada
+por toda suerte de preocupaciones; pero no
+aconteci el arribo que tanto la sobresaltaba,
+ni el tiempo borrascoso realiz sus anuncios.</p>
+
+<p>Y apenas la moza consegua un respiro en
+tales ansias, la iba a sorprender Encarnacin
+con la noticia indudable, comunicada a veces
+entre el ruido encubridor de la acea, con un
+secreto lleno de mmica y de claridad: la carta
+en la mano, la alegra y el orgullo en el
+semblante; la mirada y la sonrisa escapndo<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span>se
+por el saln, reveladoras y enigmticas a
+la vez.</p>
+
+<p>Ahora Dulce Nombre sabe de cierto que el
+amado viene; acaso ya descubre la ribera a la
+luz de esta luna cismontana, aparecida en el
+valle amorosamente, como un regalo nupcial.
+Y le espera en la orilla una marejada apacible,
+jubiloso el despilfarro de las olas, convertido
+el sable rubio en un tapiz de honor.</p>
+
+<p>Se amortiguan como en un ensueo las tribulaciones
+de la moza: ya no desconfa del
+mar, aquel vecino indmito y gigante a quien
+oye a menudo rugir; todo es bonanza bajo la
+fantasa que en el viajero aguarda al novio, y
+en la luna recibe una joya de esponsales.</p>
+
+<p>Pero este encanto se rompe de improviso.
+Una voz fuerte y varonil, algo maligna y alterada,
+quiebra el silencio:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+<div class="poetry"><div class="stanza">
+
+<div class="line"><i>Es amor en la ausencia</i></div>
+<div class="line"><i>como la sombra,</i></div>
+<div class="line"><i>que cuanto ms se aleja</i></div>
+<div class="line"><i>ms cuerpo toma;</i></div>
+<div class="line"><i>amor es aire</i></div>
+<div class="line"><i>que apaga el fuego chico</i></div>
+<div class="line"><i>y aviva el grande.</i></div>
+</div></div></div>
+
+
+
+<p><span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span>
+El cantar, expresivo y certero, rasga el espacio
+igual que una saeta.</p>
+
+<p>Dulce Nombre se estremece como si despertara
+de un sueo esplendoroso, y ve a su
+marido acechndola, lvido y callado.</p>
+
+<p>Ella adivina en el cantor al antiguo rabadn,
+el habitante de la sierra vestido de zahones,
+camarada rudo y fiel de los tiempos alegres,
+un poco enamorado de la nia de Rostro.</p>
+
+<p>La constancia de aquella adhesin, que aun
+vive y se duele de las coplas nocturnas, incita
+a la muchacha a meditar sobre el presentimiento
+que por la tarde tuvo, sugerente y extrao,
+indeciso igual que un fantasma. Nicols
+Hornedo la haba querido siempre como
+un padre o como un hermano?</p>
+
+<p>Ella, tan perspicaz y conocedora en medio
+de su sencillez, nunca sospech de aquel hondo
+cario. No obstante, hoy se le ofrece la
+duda con insistencia, alumbrada por multitud
+de recuerdos y comprobaciones.</p>
+
+<p>Todas las veleidades del padrino con la ahijada
+a partir del casamiento, obtenan una ex<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span>plicacin
+rotunda a la claridad repentina de la
+sospecha. Y a Dulce Nombre le penetraba en
+el espritu cada memoria con punzante lucidez
+llena de admiracin. Senta una lstima aguda
+y tierna por el amigo triste, por el hombre
+solitario y doloroso.</p>
+
+<p>Otra cancin de Gil, ms distante, desvada
+en la sombra, punza en la sensibilidad de la
+mujer: la noche entera le habla de amor y se
+cie a su carne ardorosamente como una inmensa
+caricia.</p>
+
+<p>Entretanto el esposo enfermo ha recogido
+la copla intencionada y la rumia con desesperacin,
+lastimado por el hechizo de esta hora
+bella y dulce, tan propicia a la felicidad.</p>
+
+<p>Est el parque hecho de un pedazo del bosque:
+su brava tierra de ansar y de lern florece
+a las orillas de los rboles, cultivada con
+blanduras de jardn. Se desle en el suelo la
+sangre de las rosas que languidecen, mareadas
+por su propio perfume: llega del ro un
+suave murmullo; tiembla en el viento el alma
+vegetal de las plantas; un hlito de vida estalla
+silencioso a cada instante.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span></p>
+
+<p>Malgor piensa con terrible congoja en la
+cava profunda del sepulcro hasta donde no
+alcanzan los veranos. Y se levanta de la silla,
+plido y siniestro, para dirigirse a su casa.</p>
+
+<p>&mdash;Te quieres acostar?&mdash;le pregunta su mujer
+con distrada solicitud.</p>
+
+<p>Nada responde, como si ya tuviera la boca
+sellada con un puado de arcilla.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg79_148_215.png" width="200"
+height="115" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VI3">VI<br />
+EL PAPEL AZUL</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/e.png" width="149" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Entre</span> la servidumbre del indiano
+ocupa Tomasa un caritativo
+lugar, acogida por Dulce
+Nombre con ms benevolencia
+que afecto.</p>
+
+<p>No se ha casado la antigua
+vecera del molino porque nunca hall un novio,
+y sigue viviendo enclenque, precaria de
+salud y de fortuna.</p>
+
+<p>Como no es agradecida se complace en espiar
+a su protectora, augurando los dolores
+que padece y las esperanzas que no consigue.
+Se alimenta del mal ajeno, goza con que otros
+sufran, sobre todo si la vctima es una mujer
+lozana y bella como la de Malgor.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span></p>
+
+<p>Esta noche ha sorprendido el aire extrao
+de los esposos, y mientras ellos se recluyen
+en su alcoba abierta al jardn, se desliza la
+intrigante como una alimaa en las habitaciones
+de abajo, prximas a la cuadra y al corral,
+para desde all recoger el soplo de los
+caminos escuchando a la gente que va por la
+carretera.</p>
+
+<p>Al caer la tarde ya se supo en el pueblo
+que Encarnacin haba llegado al molino con
+mucha prisa, portadora de una carta cuya secreta
+lectura conmovi a Dulce Nombre de un
+modo extraordinario.</p>
+
+<p>Otros detalles se aadan y se relacionaban
+con el anunciado viaje de Manuel Jess.</p>
+
+<p>Ahora Tomasuca intenta saber ms: asocia
+aquellos rumores con la turbacin que ha notado
+en los dueos de la casa, y pone atento
+el odo a lo que se diga en el establo o en el
+cortil, a las frases nuevas que lleguen con el
+oreo de la noche.</p>
+
+<p>Y no tarda en satisfacer la curiosidad, como
+si al conjuro de su perverso instinto se movieran
+en la sombra las voluntades para ser<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span>virla.
+Es la propia Encarnacin la que aparece
+en el camino real, y se acerca a la casa
+muy despacio: lleva sin duda un oculto propsito.</p>
+
+<p>&mdash;Chis... oye...! Queras alguna cosa?</p>
+
+<p>&mdash;Acertaste.</p>
+
+<p>&mdash;Pues aqu me tienes&mdash;dice Tomasa desde
+un antepecho al nivel del portal.</p>
+
+<p>&mdash;No es el mensaje para ti.</p>
+
+<p>&mdash;Lo supongo.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces?</p>
+
+<p>&mdash;Se le dar al ama.</p>
+
+<p>&mdash;Deseo hablar con ella.</p>
+
+<p>&mdash;Es imposible: el seor est hoy ms
+adusto que un juez, y al subir del parque los
+dos, se han cerrado muy serios en su dormitorio.</p>
+
+<p>Encarnacin sonre con sabidura maliciosa:</p>
+
+<p>&mdash;Vaya, a ese le pican los celos!</p>
+
+<p>&mdash;Sabr que viene tu hijo.</p>
+
+<p>&mdash;No lo digo por tanto... Quin se acuerda
+ya de aquellos amores?&mdash;soslaya la madre
+con raro disimulo.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Se acuerda la interesada.</p>
+
+<p>&mdash;Qu sabes t?</p>
+
+<p>&mdash;Se lo conozco. Leo en el giro de las
+aves y no voy a entender a las mujeres?</p>
+
+<p>&mdash;S que eres sutil!</p>
+
+<p>&mdash;No te burles; de sobra comprendes la
+verdad.</p>
+
+<p>&mdash;De qu?</p>
+
+<p>&mdash;De esa aficin.</p>
+
+<p>&mdash;Ni que fuera bruja!</p>
+
+<p>&mdash;Y te entiendes con la enamorada&mdash;pronuncia
+la chismosa, implacable, sin ofenderse
+por el retintn de las alusiones. Le reluce
+el tono claro y fro de las pupilas, que adquieren
+una dureza de metal: el alma torva ensea
+el plido color de su envidia&mdash;. Hay hombres&mdash;aade
+acerbamente&mdash;que no se cansan
+nunca de querer.</p>
+
+<p>Viendo el trastorno maligno de Tomasa olvida
+la de Cintul su inusitada prudencia. Conoce
+que no debe fiarse de aquella mujer,
+pero la quiere castigar aumentando el ruin
+despecho que la consume, y responde:</p>
+
+<p>&mdash;Uno de esos que dices es Manuel.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Y es cierto que viene?</p>
+
+<p>&mdash;Ha venido.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo...? De veras?</p>
+
+<p>&mdash;Ha desembarcado en Torremar.</p>
+
+<p>&mdash;Cundo?</p>
+
+<p>&mdash;Esta tarde; maana estar aqu.</p>
+
+<p>&mdash;Tan pronto?&mdash;murmura la envidiosa, temiendo
+que se realicen los anhelos de Dulce
+Nombre.</p>
+
+<p>&mdash;Pronto...? Diez y seis aos lleva en
+Cuba... <i>sin cansarse de querer</i>&mdash;subraya Encarnacin.</p>
+
+<p>&mdash;Ese recado traas para ella?</p>
+
+<p>&mdash;Ese mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Se le dar... Cunto se va a alegrar!</p>
+
+<p>La de Cintul vacila un momento; la idea
+del gozo que puede transmitir la enternece.</p>
+
+<p>&mdash;Mira&mdash;decide&mdash;no le hables de ello, que
+tal vez no le guste; sino que a solas, sin que
+nadie lo vea, le das este telegrama&mdash;y toma de
+su bolsillo un papel azul, con mucha solemnidad.</p>
+
+<p>Tomasa desaparece muda y presurosa, empuando
+la misiva como un arma siniestra,<span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">[222]</a></span>
+en tanto que la madre del viajero emprende la
+retirada un poco descontenta de su resolucin.</p>
+
+<p>Instantes despus una mano febril llama en
+la alcoba matrimonial. Abre la puerta Dulce
+Nombre y ve a su criada sonriendo con perfidia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu quieres?</p>
+
+<p>&mdash;Este parte ha trado Encarnacin la de
+Ayuso.</p>
+
+<p>&mdash;Para m?&mdash;dice temblando la joven.</p>
+
+<p>&mdash;Naturalmente...! Es la noticia de que ha
+desembarcado Manuel y maana viene a
+Cintul.</p>
+
+<p>En vano Dulce Nombre intenta apagar
+aquellas frases dichas con una voz alta y
+dura. Ya estn clavadas en Malgor, que se
+yergue sobre el canap donde reposaba y estira
+el brazo maquinalmente, con un movimiento
+ansioso y defensivo, como si quisiera
+cerciorarse del anuncio y detenerle sin recibir
+su dao.</p>
+
+<p>&mdash;Trae!&mdash;balbuce.</p>
+
+<p>Su mujer se interpone entre la mano desco<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span>lorida
+y el malvolo impulso de la sirviente;
+pero sta consigue entregar el telegrama.</p>
+
+<p>Entonces, bruscamente, sufre el indiano la
+presin terrible en el pecho, la repentina violencia
+de su grave enfermedad. Se le demuda
+el semblante de una manera angustiosa; entre
+los dedos flojos se desprende el papelillo
+azul y cae a los pies de Dulce Nombre.</p>
+
+<p>Ella se inclina consternada sobre el enfermo,
+recibe en los ojos el brillo opaco de unas
+pupilas que se hunden en la oscuridad, y le
+llama afanosa; no quiere que perezca as, empujado
+por una mala intencin, padeciendo la
+ltima desconfianza.</p>
+
+<p>&mdash;Ignacio, Ignacio, escucha... atiende...!</p>
+
+<p>Hace el moribundo un gesto espantoso,
+asoma entre los labios una hirviente espuma
+de color de rosa y queda rgido, inmvil.</p>
+
+<p>&mdash;Est muerto!&mdash;grue Tomasa con aspereza
+que no descubre ni un tomo de caridad.</p>
+
+<p>Se propuso nicamente hacerle sufrir, aventarle
+los celos y las dudas para que descargara
+su enojo en la esposa. Y el muy estpido
+la dejaba libre cuando la vena a buscar el<span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">[224]</a></span>
+amor, cuando ya poda ser a un tiempo honrada
+y feliz; aquel hombre la haba jugado
+una mala partida a su humilde servidora!</p>
+
+<p>Mirle con desdn, y extendi su despreciativa
+injuria a Dulce Nombre, que permaneca
+quieta, amarilla como un cirio, sin alcanzar
+toda la magnitud de las crudas palabras:
+est muerto!</p>
+
+<p>Mas, de sbito, se incorpor cautelosa,
+enconada por los ojos crueles de la vbora;
+fuese hacia ella, dominndola con el bro y la
+estatura, y la oblig a salir del aposento:</p>
+
+<p>&mdash;Vete, infame...! Sal ahora mismo de esta
+casa... fuera de aqu!</p>
+
+<p>La dej evadirse, escondida en la penumbra
+de los corredores. Cerr la puerta, acercse
+al cadver y le puso en la frente un beso lento
+y dulce, el nico espontneo y carioso de
+su vida conyugal.</p>
+
+<p>Despus, con una flexin cauta y ligera de
+la cintura, levant de la alfombra el papel
+azul, leylo vidamente y le ocult en el pecho,
+entre los frunces del vestido...</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VII3">VII<br />
+LA LIBERTAD</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/t.png" width="150" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Toda</span> la noche velaron a Malgor
+sus ntimos camaradas de la
+niez: Martn Rostro, Antn
+el campanero y el seor de
+Luzmela.</p>
+
+<p>Acudi este ltimo, como
+los dems, a la grave noticia de la desgracia,
+y permaneci all, atado por el deber,
+cohibido por diversas repulsiones.</p>
+
+<p>Le amedrentaba el difunto... Muy lejano el
+cario infantil que le uni al compaero en la
+escuela y en la mies, aquella memoria hubiese,
+no obstante, servido para tolerar con estimacin
+al hombre que le arrebataba el patri<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span>monio:
+deba humillarse a la suerte; y nunca
+fu el indiano un logrero de escasa justicia,
+sino un rico de mucha fortuna. Pero Nicols,
+desinteresado en los bienes materiales, no le
+perdonaba al amigo que se hubiera apoderado
+tambin del alma de la torre, la nia prometedora
+hecha una adorable mujer. Y al llegar
+de improviso junto al muerto, slo senta
+la nusea y el terror que produce la carne
+agostada, a punto de corromperse.</p>
+
+<p>Tena el cadver la boca dura y entreabierta,
+las pupilas cuajadas en el contorno de las
+rbitas. Con las manos heladas, inflexibles,
+sostena un rosarito de coral, la ltima prenda
+entre los dedos siempre blandos, suaves como
+el algodn en los estuches de las joyas. Vestido
+segn le sorprendi la muerte, conservaba
+un sello de humanidad mucho ms expresivo
+que el de las mortajas prevenidas. Era el
+mismo hombre que poco antes viva y penaba
+adorando celoso a una mujer y que ya se deshaca
+insensible, ciego y mudo, sin preocuparse
+del cercano rival.</p>
+
+<p>Mirbale Hornedo muy absorto, acallando<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span>
+su invencible rencor para evocar el espritu
+errante de aquella criatura, oculto en el arcano
+de la otra vida: quisiera hundir los ojos en la
+eterna sombra que todo lo sabe y averiguar si
+el hlito incorruptible de Malgor segua ardiendo
+por Dulce Nombre mientras el cuerpo se le
+congelaba prximo a desmoronarse en espuma
+cenicienta. Y le pungan sensibles sus ms
+hondas tribulaciones, porque senta muy cerca
+los pasos de la amada, que no quiso acostarse,
+vigilando el gabinete mortuorio sin
+posar en l, solcita y respetuosa.</p>
+
+<p>Cuando lleg el padrino entre varias personas
+serviciales, procur decirle ella lo que haba
+pasado con el telegrama fatal.</p>
+
+<p>En un extremo del pasillo le habl reservadamente,
+bajo una turbacin nueva para el
+hidalgo. Se expresaba sin mirarle, franca y
+retrada a la vez; quera contrselo todo a la
+claridad de su genio translcido, y refera la vileza
+de Tomasa con mucha indignacin, mientras
+delataba un descanso gustoso para el tormento
+de su juventud. No hubo fingimiento
+hipcrita en la voz ni en el ademn: Dulce<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span>
+Nombre descubra, como siempre, su condicin
+intrpida, instintiva, afrontando los caminos
+libres, con ansia de vivir, de una manera
+luminosa, igual que antes abri el pecho a los
+sinsabores revelando su acidez.</p>
+
+<p>Pero sus frases difanas se envolvan en un
+recato especial y su actitud en un tenue rubor
+desconocido para Hornedo. Y la escuchaba l
+confuso, imaginando que la nube casi imperceptible
+de aquella expresin obedeca a la
+novedad y la sorpresa de las circunstancias;
+quiz al prurito de celar un poco la interna
+ventura.</p>
+
+<p>&mdash;Ya se cumpli tu plazo&mdash;le dijo, crudamente,
+viendo huir sus propsitos de renunciamiento.
+La tena a su alcance, hermossima
+y tentadora, libertada para otro hombre; y la
+mocedad que haba malogrado en las crisis
+de su pasin, le peda una cuenta apremiante
+al choque violento de aquella hora.</p>
+
+<p>Estaban junto a una ventana que transcenda
+a la esencia resinosa de los pinos y al
+vaho de la tierra caliente; remansaba la noche
+bajo el parpadeo fogoso de los astros, al arru<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span>llo
+del Salia, claro y vibrante como una lira de
+cristal.</p>
+
+<p>La viuda del indiano esconda los ojos trigueos
+sin responder a su padrino, que volvi
+a decir, honda y fuerte la entonacin:</p>
+
+<p>&mdash;Ya se cumpli tu plazo, no me oyes?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Y el destino te devuelve a Manuel Jess.</p>
+
+<p>Era la voz tan dolida y entraable, que la
+joven alz la mirada, y all mismo, a la luz
+candorosa de la luna, se convenci del trgico
+secreto en las pupilas hambrientas de Nicols.</p>
+
+<p>&mdash;Ya hablaremos&mdash;silabe, azoradsima&mdash;.
+Tengo ahora mucho que hacer y no es buena
+ocasin...</p>
+
+<p>Antes de terminar esta vaga respuesta haba
+desaparecido en la sombra del carrejo para
+entrar en el cuarto de su hija y estarse al lado
+suyo consolndola, hasta que se durmi cansada
+de llorar.</p>
+
+<p>No se oyeron ms gemidos. Dulce Nombre,
+seria y diligente, atenda a las necesidades
+pstumas de su esposo, preparando las<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span>
+galas del entierro, la cuanta de los sufragios
+espirituales y otras cosas lgubres y precisas.</p>
+
+<p>Aunque tena ayuda, quera intervenir en
+cada gestin, y su vestido blanco, el mismo
+que luca por la tarde, rozaba a menudo las
+distintas habitaciones con aire volandero y
+fugaz.</p>
+
+<p>La servidumbre, las visitas oficiosas, y hasta
+los veladores del muerto, comentaban en
+voz chita, o en lo recndito de la conciencia,
+su observacin de que la viuda tuviese los
+prpados enjutos, y que en el rostro, hermtico
+y esquivo, no mostrase una huella solemne
+de pesar.</p>
+
+<p>&mdash;No llora!&mdash;se deca Martn, contrariado.</p>
+
+<p>&mdash;No grita!&mdash;pensaba Antn, con mucho
+asombro.</p>
+
+<p>Una vecina cuidadosa se acerc a decir a la
+interesada:</p>
+
+<p>&mdash;Quieres que te busque un traje de luto?</p>
+
+<p>&mdash;Maana me lo pondr&mdash;contest&mdash;, corre
+ms prisa lo que estoy haciendo.</p>
+
+<p>Y sigui trajinando, activa y perseverante.</p>
+
+<p>La vea Nicols de travs en los espejos,<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span>
+atisbndola detrs de las puertas, sorprendiendo
+su voz, canora y dulce, adelgazada en
+el pliegue de los escuchos; su andar rtmico
+y gentil, su figura armoniosa. Pasaba junto al
+dormitorio que haba compartido con Malgor,
+sin entrar en l, celndole al reflejo amarillo de
+los blandones, y se alejaba para volver ms
+tarde a detenerse un momento en el propio
+umbral, con extraa fascinacin...</p>
+
+<hr class="tb" />
+
+<p>Ya tramonta la luna, al caer moribundo de
+las estrellas. Se apagaron todas las luces de
+la casa menos las temblorosas de los cirios.
+Por los balcones, abiertos de par en par a la
+frescura de los campos, entra el remusgo del
+amanecer.</p>
+
+<p>En el triste camarn unas mujeres interrumpen
+sus rezos comentando la llegada de Manuel
+Jess. Saben que ha desembarcado, y no
+faltan alusiones a la situacin de su antigua
+novia.</p>
+
+<p>&mdash;Ah la tiene, linda y fresca lo mismo que
+la dej al marchar.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Ms en sazn; que entonces era demasiado
+rapaza.</p>
+
+<p>&mdash;Y con buenos miles que hereda hoy.</p>
+
+<p>&mdash;Ese muchacho naci de pie, como sea
+cierto que viene rico y gasta cabal salud.</p>
+
+<p>&mdash;Si les acuden a los dos todos los beneficios&mdash;dice
+Alfonsa la de Paresa, persignndose
+al acabar un responso&mdash;, ella bien lo merece:
+ha usado la humildad y la prudencia donde
+otras hubieran puesto la ufana y el abuso.</p>
+
+<p>&mdash;Tambin el amo era buena persona.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie lo niega.</p>
+
+<p>&mdash;Honrado y dadivoso...</p>
+
+<p>&mdash;Y amigo de los pobres...</p>
+
+<p>&mdash;Pero con la enfermedad y los aos ha sacrificado
+a esta criatura, la mejor del mundo!&mdash;vuelve
+a insistir Alfonsa, ponderativa.</p>
+
+<p>&mdash;El padre tuvo la culpa.</p>
+
+<p>&mdash;Es el sino de cada cual.</p>
+
+<p>&mdash;Aun le queda a la moza tiempo de ser
+feliz.</p>
+
+<p>&mdash;Dios lo quiera.</p>
+
+<p>&mdash;No ha de crecer la hija tan llana y sin vanidad
+como la madre.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;No!</p>
+
+<p>&mdash;Le gusta que la llamen seorita y se da
+mucho tono...</p>
+
+<p>Olvidados los padrenuestros, se critica,
+tambin, la ingratitud de Tomasa, que en el
+momento del infortunio abandona el hogar
+donde ha recibido tantos favores.</p>
+
+<p>&mdash;No tuvo ley ni a su propia madre.</p>
+
+<p>&mdash;Es descastada como ella sola.</p>
+
+<p>&mdash;Y medio hechicera: haba dicho que el crabo
+rondaba por aqu en barruntos de muerte.</p>
+
+<p>&mdash;Como tiene la sangre traidora no adivina
+ms que pesadumbres.</p>
+
+<p>&mdash;As medrar...!</p>
+
+<p>Los hombres de la velacin han salido de la
+estancia para tomar caf y marcharse luego.
+La viuda se decide a descansar un rato: es un
+pretexto para retirarse.</p>
+
+<p>En la pieza solitaria que ha elegido como
+albergue, se abre un antepecho dominando el
+ansar. Desde all, cuando la selva est desnuda,
+se distingue el molino, albo y luee, constante
+imn de los recuerdos que solicitan exaltados
+a la enamorada.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span></p>
+
+<p>Hoy no se descubre por este balcn ms
+que la gasa oscura del follaje, la silueta algariva
+de los montes, la curva plida de las
+nubes donde resplandece solitario un lucero
+imperial: todo ello entrevisto al claror naciente
+de la madrugada, cuando se agudizan todos
+los rumores y baja el cielo al ro con la primera
+luz.</p>
+
+<p>Corre una orilla fresca; se remecen las hojas
+y los musgos; una cancin inefable suena en
+el bosque, sube a las colinas y se extiende
+por los confines: est hecha con trinos de los
+pjaros y balbuceos de las aguas.</p>
+
+<p>Dulce Nombre tiene los ojos clavados en la
+aurora y recibe el saludo de cuanto renace a
+su lado. Ve cmo unos ampos de claridad rubia
+se posan en las calvas de la sierra; el
+valle parece de oro: a la mujer se le enciende
+toda la esperanza con el sol.</p>
+
+<p>De pronto una posa fnebre rompe con su
+tristeza el hechizo sagrado de aquellos minutos.
+Es que Antn, el campanero, cumple en
+la parroquia su deber.</p>
+
+<p>Las comadres que charlaban entre rezos<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span>
+junto a Malgor, han dicho en doliente despedida:</p>
+
+<p>&mdash;El Seor le tenga en la gloria...</p>
+
+<p>&mdash;Descanse en paz...</p>
+
+<p>Nicols se ha marchado; Martn se ha dormido
+en una cmoda butaca del comedor.</p>
+
+<p>Y el muerto est solo con las flores que la
+viuda ha cortado en el jardn, mientras ella,
+vvida y fuerte, sin atender a los toques lamentables
+del campanario, sigue en el balcn, entregada
+a un radiante abandono, dejando fluir
+los pensamientos sobre el da de su libertad.</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg235.png" width="300"
+height="96" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="VIII3">VIII<br />
+EN LOS NIDOS DE ANTAO</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/d.png" width="150" height="148" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Despus</span> del entierro, casi al
+anochecer, Mara le dice a su
+madre, aprovechando una
+tregua en los saludos de psame:</p>
+
+<p>&mdash;Voy un rato al molino.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora?</p>
+
+<p>&mdash;S... por qu no?</p>
+
+<p>&mdash;Parecer mal.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu me importa a m? Aquella es nuestra
+casa igual que sta. Salgo por el bosque y
+llego cuando han acabado de moler: no habr
+gente.</p>
+
+<p>&mdash;Se te har de noche para la vuelta.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Me acompaa el abuelo.</p>
+
+<p>Sin aguardar una aprobacin definitiva,
+parte la muchacha, ansiosa ya de moverse y
+recobrar el amable seoro de sus deseos,
+como si hubiera tolerado en aquel solo da
+una larga esclavitud. Se resiste al primer quebranto
+de la vida, que le arde en los ojos con
+fsico disgusto; le duele la cabeza: necesita
+huir de la casa silenciosa, hacer un poco de
+ejercicio, tomar el aire, secar el llanto.</p>
+
+<p>Va de luto; su elegancia nativa se amolda a
+todos los vestidos con un garbo especial.</p>
+
+<p>&mdash;Qu bonita es!&mdash;dice la madre, sonriente,
+recordando que en el espejo se ha visto muy
+parecida a la muchacha, esbeltsima con la
+ropa negra, interesante como nunca bajo la
+zarpa del insomnio y del amor.</p>
+
+<p>Piensa que la nia es ahora ms suya que
+antes; vivirn en comunicacin estrecha y la
+podr atraer a sus aficiones, crecida siempre
+la ternura entre ambas... El espritu se le engrandece
+imaginando un porvenir caudaloso
+en goces, sin atreverse a definirlos, derritindose
+en gratitudes a Malgor, como si volunta<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span>riamente
+hubiera muerto para libertarla. Y reza
+por l, lastimosa y enternecida, rindindole
+un callado tributo cada vez que se persuade de
+estar viuda, muy cerca de Manuel Jess, con
+un derecho indiscutible a la felicidad...</p>
+
+<p>Lleg el flamante indiano por la maana, en
+el mismo tren que conduca el atad lujoso de
+Malgor, pedido por telgrafo a la capital.</p>
+
+<p>Pasa el ferrocarril a dos kilmetros del valle,
+y aquel trozo de carretera, extendido desde
+la ltima estacin hasta los pueblos de la serrana,
+le emprendi el viajero tambin en el
+mismo coche pblico que llevaba en el cup,
+entre maletas y bales, el esquife pavoroso.</p>
+
+<p>Pero al saber a quin perteneca se ape
+Manuel Jess casi violentamente, anduvo a pie
+el camino real y subi por los atajos a Cintul.</p>
+
+<p>La familia, que le esperaba ms tarde, recibi
+una sorpresa jubilosa. Hubo en casa de Encarnacin
+muchas bienvenidas, bullicio y convite,
+expansiones amenizadas con mil conjeturas
+sobre la coincidencia rarsima de que
+volviese el mozo, al cabo de tantos aos, con
+el fretro de su antiguo rival.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span></p>
+
+<p>Y la desazn medrosa de esta circunstancia
+le amarg el ansiado viaje: acudir como los
+cuervos al olor de la carne muerta, le produca
+una impresin de maleficio y pesadumbre.</p>
+
+<p>Se retrajo de asistir al entierro del jefe y
+protector, alegando como disculpa el cansancio
+y las emociones. Pensaba con trastorno
+en lo que hara para no emular por completo a
+las aves siniestras, cebndose en los despojos
+mortales. Era preciso considerar el luto de
+Dulce Nombre, dejar correr los das con paciencia
+cautelosa, vivir a salvo de las censuras
+aldeanas.</p>
+
+<p>A las insinuaciones poco reflexivas de su
+madre, repuso:</p>
+
+<p>&mdash;Me he de portar como un caballero, aunque
+me cueste el mayor sacrificio.</p>
+
+<p>&mdash;Es que ella te est esperando&mdash;apoy Encarnacin
+alarmada.</p>
+
+<p>&mdash;Yo la espero tambin.</p>
+
+<p>En el fondo prudente de esta actitud exista
+una secreta repugnancia a heredar la mujer del
+bienhechor, rica y viuda, cuando haba renunciado
+a ella soltera y pobre: de lejos no le pa<span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span>reca
+difcil ni reprochable lo que de cerca hallaba
+casi monstruoso.</p>
+
+<p>Cuestin de perspectiva. All, la distancia
+agrand unos motivos ciegamente inventados
+para sustituir a Malgor en cuanto fuera posible,
+con premura que a veces tomaba el aspecto
+de una conminacin: cartas hubo entre
+la madre y el hijo henchidas de las ms implacables
+urgencias, colmadas de suposiciones
+diablicas.</p>
+
+<p>Aqu, frente a la ocasin, se achicaban las
+razones de Manuel Jess: la estrechez del valle,
+la cercana de todas las cosas, la misma
+posibilidad de realizarlas, causaron a este
+hombre, sbitamente, una opresin de angustia
+y de remordimiento. Su llegada haba sido
+inoportuna y cruel: un comporte gallardo hara
+que se olvidase la mala fortuna de aquel
+arribo.</p>
+
+<p>Y la mujer querida se esfumaba un poco
+bajo la nube de esta consideracin; perda las
+proporciones grandiosas del dolo para convertirse
+en una realidad algo trgica, en una
+novia fcil y sombra.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span></p>
+
+<p>Regresaba el joyero adinerado y joven; era
+buen mozo, apenas si unas canas prematuras
+le daban cierta respetable seriedad. Poda escoger
+compaera entre las seoritas del valle
+y emparentar con los blasones ms ilustres
+del terruo.</p>
+
+<p>Pero nunca haba pensado en una boda de
+conveniencia. Romntico, independiente como
+buen montas, supo vivir sin demasiados sacrificios,
+conociendo los placeres y las diversiones,
+defendindose de los grandes compromisos
+amorosos con el recuerdo de la que le
+aguardaba constante y fiel, cautiva en una dolorosa
+cadena que l mismo haba forjado, al
+impulso de una exaltacin sentimental.</p>
+
+<p>Porque fu Dulce Nombre la estrella de su
+destino, le dola como un sacrilegio aquel
+inexplicable desagrado con que ahora, de repente,
+vea la proximidad de cuantas ilusiones
+le estimulaban durante aos seguidos. Quera
+suponer que slo por el bien de ella juzgaba
+necesarios los temperamentos y las prrrogas;
+pero una interna comezn le avisaba de otro
+disgusto supersticioso, indefinible, una resis<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span>tencia,
+muy vaga todava, al casamiento deseado
+con malvolos apuros: la gota de hiel
+caa inesperadamente en una aficin tan probada
+y madura.</p>
+
+<p>Todo ello es indeciso, alucinante, y lo atribuye
+Manuel Jess a la mala hora de su regreso
+bajo el toque funeral de las campanas: padece
+la obsesin de que ha llegado horrendo
+y vengativo con la guadaa al hombro y un
+atad a cuestas.</p>
+
+<p>Y sufre extraamente en el da esperado con
+inquietudes ardorosas, en este da luminoso y
+evocador, rebosante de membranzas para el
+viajero.</p>
+
+<p>Ya desde el camino le tom por suyo con
+aguda reclamacin la memoria de los goces
+juveniles, y se le encendieron todas las ansiedades
+cuando en la vasta soledad del Cantbrico
+descubri los contornos de la tierra nativa
+y vi el sol a ras de las aguas, detenindose
+en la clmide roja del crepsculo para
+besar la orilla montaesa. Un pensamiento
+raudo y henchido le condujo entonces a su
+valle, detrs de las montaas orgullosas por<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span>
+donde a la maana siguiente le llevara el tren
+apartando los rboles con su carrera... Pas
+la noche en un sueo intranquilo, madrug, diligente,
+a buscar el ferrocarril, muy lejos de
+suponer que arrastraba consigo el macabro
+estuche de don Ignacio Malgor: amaba en
+aquel instante a su nica novia con un denuedo
+heroico. Y, de repente, nace solapado el
+descontento junto a la caja negra, se levanta
+oscura una aversin donde pareca natural
+que surgiese la confianza victoriosa.</p>
+
+<p>Desconcertado por estas novedades, procura
+Manuel Jess estar solo y recoger en el
+torbellino de tantas sensaciones alguna idea
+clara; no es posible que en unas horas haya
+cambiado su corazn; necesita sondearle, llegar
+hasta lo ms profundo de sus movimientos,
+saber si lo que le enturbia no es ms que
+un poco de cansancio y de sorpresa.</p>
+
+<p>Cuando ya va la tarde muy cada se escabulle
+de su casa con disimulo y por los caminos
+seeros que reconoce y adora se deja conducir,
+pendiente abajo, hasta la lera del ansar.</p>
+
+<p>Es misterioso y largo este anochecer. El<span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span>
+sol, al hundirse detrs de los montes, llev
+consigo todo el azul del firmamento; queda el
+celaje plido y remoto, se estremece la sombra
+del arbolado, pesan las flores con voluptuosa
+languidez.</p>
+
+<p>A Manuel Jess no se le escapa ningn ruido,
+ninguna observacin; marcha despacio,
+mira y escucha, sintindose volver a los tiempos
+distantes, embriagado con el rezumo de
+las memorias felices. Le han salido a recibir
+los cantares del Salia, dispersos en regueras y
+atanores, apagados en los cadosos de la corriente:
+una mansedumbre estival se esparce
+sigilosa por la Naturaleza.</p>
+
+<p>Est cumplida la luna. Cae la noche sombra
+en espera del astro. El caminante cruza
+un puente, se hunde en el secreto de la algaba,
+y poco despus toca en la linde viva de
+un huertecillo. Alguien se mueve all; hay en
+la semioscuridad una silueta de mujer.</p>
+
+<p>&mdash;Dulce Nombre!</p>
+
+<p>&mdash;Qu?</p>
+
+<p>&mdash;Ah...! Eres t...? T!</p>
+
+<p>&mdash;Soy Mara Dulce.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Cmo?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Qu dices?</p>
+
+<p>&mdash;Soy la hija de esa que usted nombra.</p>
+
+<p>Manuel est junto a la muchacha atnito y
+conmovido.</p>
+
+<p>&mdash;No, no!&mdash;repite&mdash;. Eres la misma...
+eres t!</p>
+
+<p>Ella sonre, le divierte mucho la equivocacin.
+Comprende que habla con el antiguo
+novio de su madre, y observa que es guapo y
+distinguido.</p>
+
+<p>De pronto se aturde, sacudida por una idea
+vigorosa que se le arraiga inmediatamente en
+la imaginacin. Este es el viajero que ha dormido
+bajo cielos extraos; conoce los pases
+fabulosos, y arrib por los mares, con la espuma
+de las lontananzas.</p>
+
+<p>&mdash;Pase usted&mdash;balbuce, abriendo el portel,
+que gime como antao.</p>
+
+<p>Y entra Manuel Jess, cada vez ms absorto,
+mirando muy de cerca a la nia, sin convencerse
+de que no sea la suya. La voz, la
+sonrisa, las facciones...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Es ella!&mdash;insiste, obsesionado por el semblante
+de cuanto reconoce a su alrededor.</p>
+
+<p>No ha pasado el tiempo. Aqu estn crecidas
+y curiosas las madreselvas, las odorantes
+<i>lmparas de Jerusaln</i>; aqu reventando el
+pecho de los capullos en la altura del rosal;
+orillando los macizos de legumbres se esparcen
+la menta verde y el torongil; por el filo de
+las paredes medran las ortigas y los helechos
+en flor. El aire, los olores, los murmurios, son
+aquellos, tambin. Suben desde el ro partculas
+consoladoras de frescura, sones claros
+y melodiosos, llenos de lejanas alegras...</p>
+
+<p>As lo supone Manuel, sin razonarlo, sintiendo
+que se le nublan los ojos con el agua
+del corazn. Registra en la penumbra los perfiles
+tranquilos de la acea, las ventanas inolvidables,
+los muros blancos. Evoca la embalsamada
+habitacin donde se llenan de harina
+los alguarines al zumbido de las <i>piedras
+ardientes</i>, y se halla envuelto en el polvo rubio
+de la faena, en la algidez memorable del noviazgo.</p>
+
+<p>&mdash;Dulce Nombre!&mdash;pronuncia todava, ne<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span>gndose
+a creer que no es su novia la virgen
+que le escucha.</p>
+
+<p>&mdash;Soy Mara Dulce&mdash;vuelve a decir la muchacha,
+pensando: Se acuerda de mi madre!</p>
+
+<p>Pero no se le ocurre ni remotamente que la
+siga queriendo. Cuenta la nia de Malgor diez
+y seis aos por una vida entera, y en su indocilidad
+no concibe que se pueda someter un
+antojo al tormento de no realizarle.</p>
+
+<p>Ahora mismo quiere ella convencerse de
+que este hombre es uno que ella espera, el
+amador imaginario que viene de muy lejos y
+sabe muchas cosas. Clava en l los ojos candentes
+y expresivos.</p>
+
+<p>&mdash;Ha llegado usted hoy a Cintul, verdad?&mdash;murmura
+por decirle algo. Y aade melindrosa:&mdash;En
+un da bien triste para m!</p>
+
+<p>El mozo se estremece como si despertara.</p>
+
+<p>Aquella mujer no es la misma, no; le hace
+preguntas intiles, le mira con un talante desconocido:
+es igual que la otra... pero es distinta...
+Acaso en el huerto se ha renovado
+todo como <i>ella</i>!</p>
+
+<p>&mdash;Qu lstima!&mdash;prorrumpe en alta voz,<span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">[249]</a></span>
+atisbando con envidia la gracia de lo inerte,
+que no se muda: la casa, las piedras, el suelo...
+Entretanto yergue el ro sobre la noche
+un eterno murmullo de fugacidad, y Mara se
+duele, interpretando a su modo la frase que
+acaba de or:</p>
+
+<p>&mdash;S, una lstima...! Mi padre no era un
+viejo... y as, tan de repente!</p>
+
+<p>Sabe la joven un mohn de quebranto, lleno
+de coquetera; se lleva el paolito a los ojos,
+y aguarda.</p>
+
+<p>Manuel est viendo la caja fnebre, pesaroso
+como si realmente la hubiese trado l a
+Luzmela para encerrar a Malgor. Le parece
+que ha hecho dao a la nia y le dice con
+amabilidad:</p>
+
+<p>&mdash;No llores; eres muy hermosa; yo te quiero
+mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Usted?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Desde cuando?</p>
+
+<p>&mdash;Desde siempre.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, me conoca?</p>
+
+<p>&mdash;De nombre... y de fama.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Pero vena usted preguntando por mam.</p>
+
+<p>&mdash;Porque os llamis lo mismo.</p>
+
+<p>&mdash;S; es cierto; lo saba usted?</p>
+
+<p>&mdash;Claro...! Aunque me lo negabas t.</p>
+
+<p>&mdash;Cre que se acordaba usted de ella...
+como han sido novios!</p>
+
+<p>Ahora, asustado de que la muchacha interprete
+mal su conducta, niega l sin perfidia,
+con un desasosiego inquietante.</p>
+
+<p>&mdash;Quin va a pensar en ilusiones tan lejanas...?
+Slo me acuerdo de que somos amigos...
+Y siento mucho encontrarla viuda.</p>
+
+<p>&mdash;Se lo dir... Aunque usted ir a vernos.</p>
+
+<p>&mdash;Debo ir&mdash;responde, algo inseguro.</p>
+
+<p>&mdash;Porque esto no es una visita.</p>
+
+<p>&mdash;No; es una casualidad. Llegu aqu... sin
+saber cmo&mdash;afirma el paseante, lamentando
+que el instinto y la costumbre le hayan hecho
+traicin despus de largo tiempo. Agtase
+azorado como un ave que vuelve al nido y
+desconoce la nidada nueva. Hace un ademn
+para despedirse, y Mara le quiere retener.</p>
+
+<p>&mdash;Qudese un poco...! Estoy tan sola!</p>
+
+<p>&mdash;No hay nadie en la casa?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Est Camila... Usted la recuerda?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo.</p>
+
+<p>&mdash;Ser usted aqu el amigo de todos, verdad...?
+As es que ayer y hoy se hablaba tanto
+del regreso de Manuel Jess...! Yo me figuraba
+que era usted as, como es, y quera verle
+pronto... Cuando me llam desde la cerca
+le reconoc...</p>
+
+<p>El se conmueve al escuchar su nombre pronunciado
+con el mismo acento de la amada,
+en el engarce puro de aquella voz armoniosa
+y penetrativa.</p>
+
+<p>&mdash;Me reconociste...? Cmo?</p>
+
+<p>&mdash;No lo s.</p>
+
+<p>Manuel Jess tiende la mano y recoge la de
+la muchacha, tembloroso, apremiante, como
+si la despedida fuese a evitar un gran peligro.</p>
+
+<p>&mdash;Adis!</p>
+
+<p>Una sombra llena de perfumes los envuelve
+con su roce imperceptible, mientras arriba, en
+los espacios sinuosos, la luz de las estrellas
+hace ms profunda la oscuridad de lo infinito.</p>
+
+<p>&mdash;No se vaya usted!&mdash;ruega Mara con una
+insondable mirada de persuasin.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_252" id="Page_252">[252]</a></span></p>
+
+<p>Manuel siente en la suya el calor de la mano
+tersa que le oprime. Y una embriaguez insensata
+le confunde; quiere vivir el tiempo hudo,
+que esta nia sea su novia de antes, la misma
+que dej inocente y enamorada... No han
+transcurrido los das; no tuvo nunca dueo
+aquella mujer; le esperaba aqu, segura, inviolable...</p>
+
+<p>&mdash;Dulce Nombre!</p>
+
+<p>La tiene en sus brazos, la besa en los ojos,
+en la boca, furiosamente, le murmura un raudal
+hervoroso de palabras como un desquite
+de la separacin y el silencio padecidos.</p>
+
+<p>Ella recibe las caricias y las promesas, excitada
+por la locura fragante de la noche, creyendo
+que ha inspirado una sbita pasin,
+gozosa de sentirse prendada, a su vez, del
+hombre desconocido, el viajero de leyenda;
+vive su hora delirante, se convierte en la herona
+de un cuento de hadas.</p>
+
+<p>Hasta que Manuel Jess recobra un poco la
+serenidad, liberta a la nia, y siente ms urgente
+y angustiosa la tentacin de huir.</p>
+
+<p>&mdash;Adis&mdash;repite, consternado, desfallecido<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span>
+por la inquietud violenta del deseo, torpe en
+una confusa sensacin de realidades y quimeras.</p>
+
+<p>En el penacho augusto del celaje refulgen,
+misteriosas, <i>las siete llamas</i>; aqu, en el cngulo
+de los planteles, se cierran las flores,
+sensibles como pupilas.</p>
+
+<p>Manuel salta la cerca, desatinado igual que
+un ladrn, cuando sera tan fcil abrir el portillo.
+Se hiere un poco las manos con las espinas
+del seto; se acoge a la sombra del ansar,
+y anda a escape, enfebrecido: mira al
+cielo por los claros de la espesura y le parece
+que las estrellas corren detrs de l.</p>
+
+<p>Mara, al despedirse, ha dicho crdula y
+feliz:</p>
+
+<p>&mdash;Hasta maana...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg52_128_186_253.png" width="300"
+height="66" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="IX3">IX<br />
+LA NOCHE ENCUBRIDORA</h3>
+
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/s.png" width="142" height="150" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Se</span> han marchado las ltimas
+visitas, y Dulce Nombre, cansada,
+impaciente, se refugia
+en su balcn para recibir un
+poco de aire nuevo y estar
+un rato a solas.</p>
+
+<p>Todo el da esper a Manuel Jess.&mdash;Vendr
+ahora; vendr ms tarde&mdash;pensaba. No
+atin con las razones de delicadeza que le excusaron
+de asistir al entierro; su alma torcaz
+estaba muy distante a la complicacin de otros
+espritus ms cultivados y sutiles. Ella guard
+al marido muchos aos una fe dolorosa;
+su liberacin coincida, milagrosamente, con<span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span>
+el regreso del hombre elegido: ya no haba
+que perder ni un minuto de felicidad.</p>
+
+<p>Slo algunos reparos de circunstancias se
+pudieran interponer entre los dos. Tal vez sera
+conveniente celebrar la primera entrevista
+en el molino, cuando se acaba el trajn y el
+bosque duerme solitario... Al viajero, sin duda,
+le cohibe presentarse en la casa de Malgor,
+llena hoy de gente curiosa y parlanchina...</p>
+
+<p>&mdash;S; algo de esto le retrae&mdash;se dice la joven,
+preocupada.</p>
+
+<p>Y no sabe por qu teme un rigor impreciso,
+una desventura que se ocultase para ella bajo
+la noche encubridora.</p>
+
+<p>Pero oye subir a Encarnacin, llamndola,
+y se le desvanece en seguida el triste pensamiento.</p>
+
+<p>&mdash;Aqu estoy; ven.</p>
+
+<p>Se abrazan las dos mujeres dentro de una
+franqueza gustosa para Dulce Nombre, que
+desembaraza sus impulsos con libre dominio
+despus de larga cautividad. Ya es duea de
+su vida; habla y pregunta lo que quiere: lleva
+en la mano el corazn.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span></p>
+
+<p>La de Cintul explica muchas cosas atropelladamente,
+empezando su relacin desde la
+entrega del parte telegrfico a Tomasa, de la
+cual desconfa.</p>
+
+<p>&mdash;Qu hizo con l? Cmo ocurri la
+muerte del amo?</p>
+
+<p>No es esto lo que la viuda quiere tratar. Palidece
+ante el recuerdo lgubre, reprime su
+emocin, y, sin descubrir a la perversa criada,
+pronuncia:</p>
+
+<p>&mdash;Hblame de Manuel Jess.</p>
+
+<p>Toma el relato Encarnacin desde muy lejos
+otra vez: el viaje, el arribo, las visitas...</p>
+
+<p>&mdash;Pero, qu dice?&mdash;interrumpe la enamorada
+con vehemencia.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Que tena muchsimas ganas de venir...
+Trae dinero Hay que ver lo guapo y
+mozo que est!</p>
+
+<p>&mdash;Te pregunto lo que dice de m.</p>
+
+<p>&mdash;Pues... figrate...! El te quiere de un
+modo atroz.</p>
+
+<p>La madre asoma una leve perplejidad en sus
+contestaciones; ella, tan categrica y ejecutiva,
+parece algo incierta de lo que asegura.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">[258]</a></span></p>
+
+<p>Sorprende al vuelo Dulce Nombre aquella
+insignificante desanimacin, y pretende sonrer,
+embozando su zozobra.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no ha venido?</p>
+
+<p>&mdash;Mujer, estbais aqu de entierro...! Lleg
+tan cansado...! Se acost al medioda...</p>
+
+<p>-S?</p>
+
+<p>&mdash;Ya puedes suponer...</p>
+
+<p>Encarnacin ha perdido el aplomo; se embarulla,
+miente; y la muchacha, intranquila, anhelosa
+de seguridades y de arraigo para su
+amor, manifiesta con apresuramiento:</p>
+
+<p>&mdash;Necesito verle.</p>
+
+<p>&mdash;Claro... es natural!</p>
+
+<p>&mdash;Le dices que maana le espero en el molino,
+al anochecer.</p>
+
+<p>&mdash;Muy buena idea!</p>
+
+<p>&mdash;No hables a nadie de ello.</p>
+
+<p>&mdash;Ni una palabra... y ahora&mdash;concluye la
+de Cintul, siempre bajo una encubierta ansiedad&mdash;me
+voy: tengo mucha prisa.</p>
+
+<p>Se despide muy amable, exagerando los
+adioses, envolviendo en suspiros un torrente
+de frases innecesarias.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">[259]</a></span></p>
+
+<p>Y se queda la joven cavilosa, sumergida en
+un desconcierto rarsimo. Presiente una amenaza;
+hunde los ojos con sospechas en la profundidad
+de la noche, imaginando que se mueven
+unos ruidos extraos en el aire... No es
+cierto: se adormece la brisa fatigada con su
+peso de aromas; cunde, mansamente, el rumor
+de los azutes que el ro consiente a la sed
+de los campos; fulgura altsimo el celaje clavado
+de soles.</p>
+
+<p>De pronto, ligera, vestida de luto como una
+rfaga de la oscuridad, entra Mara en la habitacin,
+echa los brazos al cuello de su madre
+y susurra una confidencia; nada omite en
+su orgullo de conquistadora: el encuentro, el
+entusiasmo, los besos delirantes, las protestas...</p>
+
+<p>&mdash;Me gusta mucho, mucho...; me quiero
+casar con l!</p>
+
+<p>Dulce Nombre permanece unos instantes ajena
+a la realidad, inmvil y dura lo mismo que
+una imagen de piedra. Casi desconoce a su
+hija; aquel traje negro..., la espantosa confesin...!
+quin es aquella criatura y qu dice...?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">[260]</a></span></p>
+
+<p>Detrs de la nia aparece muy solcito el
+abuelo Martn, que viene acompandola y
+oy por el camino las primeras noticias del
+secreto.</p>
+
+<p>Como no est iluminado el gabinete, se distinguen
+apenas las figuras, alumbradas en el
+balcn por la claridad imprecisa del espacio,
+un poco ms insinuante segn alborea la luna
+a espaldas de los montes.</p>
+
+<p>Ni la chiquilla ni el viejo perciben el esfuerzo
+brbaro con que la madre procura dominar su
+estupor, sacudir el asombro infinito que la anonada;
+no logra comprender ni menos hablar.</p>
+
+<p>Entonces Martn, disimulando su alegra en
+consideracin al duelo reciente, expone con
+mesura:</p>
+
+<p>&mdash;En medio de todo hay que dar gracias a
+Dios; que por los barruntos, ya tenemos otro
+indiano en casa...</p>
+
+<p>Una estrella corta el cielo con raudo golpe
+de luz; Mara sonre en una radiosa abstraccin,
+y Dulce Nombre se desentumece de
+sbito, lvida, terrible; da unos pasos hacia
+su padre y le pone las manos en los hombros:</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_261" id="Page_261">[261]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Qu ests diciendo?&mdash;ruge desafiadora.
+No sabes que ese hombre me pertenece?</p>
+
+<p>&mdash;A ti?</p>
+
+<p>&mdash;Pero, no lo sabas?</p>
+
+<p>&mdash;Manuel Jess?</p>
+
+<p>&mdash;S; Manuel Jess; ese, ese...! vivo esperndole.</p>
+
+<p>-T?</p>
+
+<p>&mdash;Yo!; hace un siglo... Ests sordo y ciego...?
+No me ves...? No me oyes?</p>
+
+<p>&mdash;Esta mujer se trastorna&mdash;grue Martn,
+asustado, mientras la nia, intimidada al principio
+de la escena, se convence de lo que pasa,
+recobra los bros y, con una prontitud alarmante,
+promulga tambin en reto:</p>
+
+<p>&mdash;Ese hombre es mi novio.</p>
+
+<p>&mdash;Mientes!&mdash;contesta Dulce Nombre sin mirarla,
+cados los brazos, con gesto de loca.</p>
+
+<p>&mdash;Pregntaselo a l. Ha ido a buscarme; ha
+jurado que me quiere: de ti no se acuerda.</p>
+
+<p>&mdash;Lo ha dicho?</p>
+
+<p>&mdash;S!</p>
+
+<p>El acento de Mara es afilado y rotundo; su
+madre, ahora, la mira con los ojos entenebreci<span class="pagenum"><a name="Page_262" id="Page_262">[262]</a></span>dos,
+comprendiendo que dice la verdad. Y de
+una manera inslita se desprende del drama,
+recordando aquella noche cuando en el molino
+supo la traicin de Manuel Jess; la novia de
+aquel tiempo era una nia igual que sta de
+hoy: no tena madre... estaba sola en el
+mundo...!</p>
+
+<p>Dulce Nombre ha perdido otra vez la nocin
+de los hechos; se confunde con su propia hija
+y le da mucha lstima de ella: no sabe cmo
+sufrir el terror y la piedad que la destrozan.</p>
+
+<p>Vindola quieta y muda, le dice el padre,
+algo severo y ofendido:</p>
+
+<p>&mdash;Vaya, mujer, a ver si te sosiegas. T eres
+viuda, tuviste un buen esposo y no debes pensar
+en tonteras: aquello de Manuel fu una
+broma de rapaces; lo que te cumple es casar
+pronto y en condiciones a la muchacha: Ayuso
+es una proporcin magnfica y no hay que espantar
+a la suerte.</p>
+
+<p>Habla el molinero escuchndose, muy ufano
+de su elocuencia y sensatez; supone que ha
+conseguido el propsito de aquietar a su hija
+y le tiende la mano, conciliador.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">[263]</a></span></p>
+
+<p>Apenas la toca, se resiste la infeliz y se estremece
+como si volviera a despertar; pone la
+atencin en torno suyo, juntando al viejo y a
+la nia en una mirada inmensurable, y se dirige
+hacia la sombra con rapidez. Su vestido negro
+se aduna a la tiniebla del gabinete... Ya no
+se oyen sus pasos.</p>
+
+<hr class="tb" />
+
+<p>Con la ciega necesidad de huir y de correr
+sale de la casa por el jardn, hollando las flores,
+sin reparar en el camino.</p>
+
+<p>Tiene el horizonte un marco de luz, porque
+ha resbalado sobre las cumbres la claridad
+fluda de la luna: se distinguen en el parque las
+rosas y los claveles encendidos como llamas.</p>
+
+<p>A Dulce Nombre la obligan tirantes los nervios
+mientras la querencia y el hbito la conducen
+al molino. Cruza desatinada el bosque,
+sin tropezar en las races vagabundas, sin detenerse
+en la aspereza de la gndara ni en el
+salvajismo de los recodos, herida, apenas, en
+el traje con las pas de algn zarzal. Dirase
+que todo la acompaa y la defiende all con un<span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">[264]</a></span>
+cario bravo: los palios de las hojas, el alma
+vegetal de las plantas, la voz de los cauchiles
+que surcan el terreno con hilos rumorosos.</p>
+
+<p>Ella marcha ajena a s misma, sin percibir la
+fragancia divina de las cosas. Sus pensamientos
+corren a la demencia; pisa con ahinco, en
+un empuje rudo y maquinal, y no agradece los
+aromas refrescados por las aguas, no sabe
+que la consuelan un poco la brisa y la
+noche.</p>
+
+<p>Slo al llegar junto al molino, en la anchura
+repentina de los senderos, recibe una sensacin
+nueva y punzante, como si le doliese en
+las entraas la trabajosa fecundidad de la mies.</p>
+
+<p>Porque viene de pronto hacia la fugitiva, con
+el oreo de los maces granados, una irremediable
+certeza de que toda maternidad es dolor.
+Y se detiene indcil, asaltada por el recuerdo
+de su hija, con insufrible congoja.</p>
+
+<p>La racha violenta de lucidez coloca bruscamente
+a la madre en contacto con el destino;
+pero su condicin rebelde pide a voces el cumplimiento
+de una promesa que no tiene a quin
+reclamar.</p>
+
+<hr class="chap" />
+
+<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span></p>
+
+
+
+
+<h3 id="X3">X<br />
+EL FARO ROJO</h3>
+
+
+<div>
+ <img class="drop-cap" src="images/a.png" width="150" height="149" alt=""/>
+</div>
+
+<p class="drop-cap"><span class="smcap">Aqu</span> est el molino; aqu el Salia,
+generoso, deshacindose
+en regajales al travs de las
+campias.</p>
+
+<p>Va subiendo la luna cimera
+y ancha por las nubes:
+toda la serenidad del cielo desciende benigna
+hasta la tierra.</p>
+
+<p>Y un aura de pavorosa inquietud conmueve
+a Dulce Nombre inclinada sobre el ro, viendo
+rodar a las estrellas en el cauce. Necesita
+moverse como las aguas; ir, lo mismo que van,
+a sumirse en la amargura de un abismo. Siempre
+le ha fascinado la corriente que huye y no<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span>
+pasa nunca, que es la misma y es otra, que se
+lleva luceros y paisajes sin cesar de copiarlos:
+as la transitoria belleza de estas espumas
+tiene hoy para la desdichada mujer un hechizo
+perdurable.</p>
+
+<p>Se arrodilla en el suelo para sentir ms cercano
+el flujo caudaloso de la vena, tal vez para
+entregarse al cristal que se desliza y no se
+acaba.</p>
+
+<p>Dentro de la carne sangunea y mrbida, el
+instinto le asegura a Dulce Nombre que sin
+amor no puede vivir, y la siniestra visin del
+suicidio est a su lado, como nico remedio.</p>
+
+<p>No encuentra la desesperada otro descanso
+a su fatiga. Para ella es el ro un buen compaero
+de la niez, y quisiera dormirse donde
+crecen los hervores del caz, sobre los brazos
+quietos del rbol transmisor, all, entre el polvo
+de diamantes que arroja la presada.</p>
+
+<p>Sumerge las manos en la frescura de las
+ondas y siente latir el corazn a la par del ro
+con vnculo fraternal... Pero tiene miedo... Si
+toda su tragedia no fuese ms que una pesadilla...!
+La muerte rechaza aquella juventud sa<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">[267]</a></span>ludable
+y firme, llena de apasionadas virtudes:
+el propio vrtigo de la desesperacin infunde
+a la mujer un nimo insumiso.</p>
+
+<p>Y se levanta pujadora, desatada las trenzas,
+arrebolado el semblante, asindose a la vida
+en una actitud oscura y temible.</p>
+
+<p>Anda unos pasos ligeros y abre la puerta del
+molino, franca y dbil. All, en el fondo del
+saln, se rebulle Camila esperando a Martn,
+con las ventanas abiertas, dormilona y taciturna.</p>
+
+<p>&mdash;Qu te pasa? Cmo vienes as?&mdash;interroga
+con asombro al reconocer a la joven,
+observando que llega despeinada y transida.</p>
+
+<p>Ella se pone un dedo en los labios.</p>
+
+<p>&mdash;No grites; vengo a preguntarte muchas
+cosas&mdash;responde con la voz densa y extraa&mdash;.
+Estuvo aqu Manuel Jess, al anochecer, hablando
+con Mara?</p>
+
+<p>&mdash;Estuvo.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde?</p>
+
+<p>&mdash;En el huerto... La corteja; le habl de
+amoros y locuras, abrazndola y todo, hecho
+un orate...</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">[268]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Lo has visto?</p>
+
+<p>&mdash;S; desde el ventano de la cuadra.</p>
+
+<p>&mdash;Y le oste?</p>
+
+<p>&mdash;Como te oigo ahora.</p>
+
+<p>&mdash;Ests segura?</p>
+
+<p>&mdash;Segursima: te lo puedo jurar... y te lo
+pensaba decir...</p>
+
+<p>No se haba acostado el viajero al medioda...
+Encarnacin tuvo motivos para mostrarse
+inquieta: exista el drama, insensato,
+palpitante, absurdo...</p>
+
+<p>Se revuelve Dulce Nombre por el saln registrando
+la tosca armadura del molino, como
+si no la conociera: los <i>cimadales</i>, las taravillas,
+las quebrantadoras... Pasa los dedos sobre
+el polvo claro del maz, empuja con el pie
+los garrotes panzudos, percibe el ronquido del
+reloj; va y viene, con intil solicitud, al reflejo
+amarillo de la lmpara, hasta que oye unos pasos
+en la lendera prxima y se dirige precipitadamente
+a la salida del huerto por el corral
+interior.</p>
+
+<p>&mdash;Si es tu padre!&mdash;clama la vieja, sin comprender
+aquella fuga&mdash;. Te vendr a buscar.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Por eso me voy.</p>
+
+<p>Camila, siguindola, susurra muy oficiosa:</p>
+
+<p>&mdash;Mira, atiende: aqu mismo se apalabr la
+chiquilla con Manuel; ella le dijo al despedirse:
+Hasta maana... Talmente pareca que eras t,
+en aquel tiempo...</p>
+
+<p>Dulce Nombre se ha ensombrecido ya bajo
+los rboles, y Camila, ignorante y pasmada,
+cierra el portel, murmurando:</p>
+
+<p>&mdash;Vlgame Dios...! Todos han pisado hoy
+la mala hierba...!</p>
+
+<p>En efecto; buscando a su hija, acude Martn;
+escucha contrariado lo que la anciana le refiere,
+y sale al ansar llamando a la desaparecida.</p>
+
+<p>Pero ella se oculta gil y alerta; conoce bien
+las derrotas y los confines de todo el lern, y,
+agachada entre unos matojos, ve a su padre
+seguir un huello equivocado por la orilla del
+ro.</p>
+
+<p>Entonces vuelve a caminar, decidida y valiente,
+sin ms propsito que el de alejarse y
+vivir. Una poderosa reaccin se verifica en su
+alma, campestre y honda como el paisaje,
+llena, tambin, de recursos y misterios.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span></p>
+
+<p>Despus de la suprema apelacin de sus dudas,
+revive Dulce Nombre al contacto decisivo
+de la verdad. El testimonio irrecusable de Camila
+es una sentencia y una confirmacin.
+Nada puede la moza esperar; y, no obstante,
+huye de la sombra y de la espuma que en la
+ribera cunde hirviendo de tentaciones: ya no
+quiere morir. Por qu?</p>
+
+<p>No lo sabe ni se lo pregunta; se recobra
+a s misma con ahincado sentimiento
+de egosmo, abandonada y miserable, sin
+ms patrimonio que sus derechos humanos.
+Carece de hogar y de afecciones; tena un
+corazn y se lo clavaron en la Cruz: as le
+lleva en el pecho, encendido de rojo como la
+antorcha providente de los faros... Adnde
+ir con l?</p>
+
+<p>Algo de esto ltimo discurre Dulce Nombre,
+mientras camina, agitndose con la tnica de
+la selva... Adnde ir?</p>
+
+<p>Siente hambre y sed; la rinden el cansancio
+y el sueo: es preciso llegar a alguna parte.
+Con la certidumbre de las cosas, adquiere, de
+nuevo, la sensacin de sus necesidades fsicas,<span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">[271]</a></span>
+y de un modo lgico viene a pensar: Necesito
+que Dios me ayude.</p>
+
+<p>Humilde y obediente a su manera, pronuncia
+con devocin el ingenuo fervorn de las nias
+aldeanas:</p>
+
+<div class="poetry-container">
+<div class="poetry"><div class="stanza">
+<div class="line"><i>El nima sola</i></div>
+<div class="line"><i>que en el campo gime y llora,</i></div>
+<div class="line"><i>me tenga compasin en esta hora.</i></div>
+</div></div></div>
+
+
+<p>Padrenuestro...</p>
+
+<p>&mdash;Vas rezando?&mdash;le interrumpe de sbito
+un hombre, detenindola intrigadsimo.</p>
+
+<p>&mdash;Gil!</p>
+
+<p>&mdash;Lo que menos imaginaba yo era encontrarte
+en este lugar!</p>
+
+<p>La muchacha comprende que va a or una
+serie de interrogaciones penosas:</p>
+
+<p>&mdash;Nada me preguntes&mdash;suplica&mdash;; me he perdido...
+ando... extraviada...</p>
+
+<p>Pero, es inevitable la sorpresa del pastor.</p>
+
+<p>&mdash;Perderte en el ansar...? vamos...! si es
+tu casa, mismamente!</p>
+
+<p>&mdash;No tengo casa, Gil&mdash;dice, al cabo, la
+moza, obligada a fiarse de aquel hombre.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">[272]</a></span></p>
+
+<p>La est contemplando l con arrobo y angustia,
+cada vez ms inquieto de verla sola y
+amarga, sin alio ni rumbo, orando como una
+penitente.</p>
+
+<p>No tienes casa?&mdash;repite en el colmo de la
+extraeza.</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>&mdash;Pues y la de tu marido, la de tu padre?</p>
+
+<p>&mdash;No tengo familia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu...? Temo que padezcas de calentura...
+A mi ver, ests delirando.</p>
+
+<p>&mdash;Delirar...? La salud es lo nico que me
+queda... Cuando te encontr le peda socorro
+al cielo... Oye: sigues siendo mi amigo?</p>
+
+<p>&mdash;Mujer! me ofendes; qu pregunta!</p>
+
+<p>&mdash;Llevas razn; t eres bueno: perdona&mdash;murmura
+Dulce Nombre, comprensiva. Y aade
+con la voz tenebrosa:&mdash;Como nadie en el
+mundo me ha sido fiel!</p>
+
+<p>&mdash;Nadie...?</p>
+
+<p>&mdash;Escucha, Gil. Te aseguro que no puedo
+volver a casa de Malgor ni al molino; carezco
+de todo; busco un albergue... Dime, por caridad,
+adnde ir?</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">[273]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;A la torre!&mdash;contesta el pastor, muy resoluto,
+erguido y caballeresco.</p>
+
+<p>Y la fugitiva, iluminado de repente un sombro
+rincn de su memoria, balbuce:</p>
+
+<p>&mdash;Es verdad!</p>
+
+<p>&mdash;Pues claro, mujer! Adnde mejor has de
+ir...? Aquel palacio es tuyo: all eres t la
+reina.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, anda...</p>
+
+<p>Un movimiento vigoroso de intensidad se
+reproduce en el espritu de la moza, como si
+se abriese ms engrandecido que nunca. Se
+agolpan en l las impresiones olvidadas, las
+evidencias esclarecidas, la muda historia de
+una triste juventud.</p>
+
+<p>Ve Dulce Nombre cmo se desenlaza, en un
+repente brusco, el largo proceso de su pasin,
+y no sabe si pertenecen a su vida estas horas
+febriles; los pensamientos, sordos y nublados,
+se le despiertan lentamente al sabor de su
+misma acidez; y de la confusin desgarradora
+surge de pronto el recuerdo de Nicols, del
+enamorado infeliz.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos&mdash;repite acelerada la joven.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span></p>
+
+<p>Un soplo de alegra la conforta; ya no siente
+la pesadumbre material: va de prisa al lado
+del pastor, hollando los retales de luna que
+tiemblan en el suelo...</p>
+
+<hr class="tb" />
+
+<p>&mdash;El seor est en el jardn&mdash;les dice Rosaura,
+muy sorprendida cuando llegan a la
+casona.</p>
+
+<p>&mdash;Vete&mdash;ruega Dulce Nombre a su acompaante&mdash;y
+avsale que le llamo...; no le quiero
+asustar.</p>
+
+<p>Orea el solariego su martirio por una senda
+de acacias, desvelado a pesar de la vigilia reciente,
+y piensa con angustia indecible en la
+necesidad de un viaje sin retorno, una ausencia
+que dure; no podra resistir la pena cegadora
+de ver a la amada llenando de hermosura
+los das felices del rival.</p>
+
+<p>Mira, desfallecido, el dintorno ingente de su
+casa, la torre maciza, el escudo infanzn que
+de nada le sirven en su reciedumbre material.
+An le juzga originario de la velada dolencia
+que a l le consume, siempre encubierto con<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span>
+la pesadez de los blasones, amordazado para
+amar y vivir.</p>
+
+<p>Imagina otra vez que padece el maleficio de
+una herencia morbosa, llena de culpas y dolor.
+Y se vuelve con menos inquietud a contemplar
+la tierra amiga, extendiendo el cario
+a cuanto le rodea: las llosas de sembradura,
+las braas de pasturaje, los linderos del bosque,
+la huerta, el rebujal. Aunque no fuera
+suyo lo querra fatalmente, con sensuales apetitos
+de montas... Pero es necesario separarse
+del terruo y del solar. Hornedo es otra
+criatura que se dice esta noche, sin valor:
+&mdash;Adnde ir?</p>
+
+<p>Est muy indeciso. Ha fijado la vista en el
+cielo y la detiene con obstinacin, como si
+buscase hospitalidad en las montaas de la
+luna, cuando se acerca Gil a darle un recado
+incomprensible.</p>
+
+<p>Se trasmuta el semblante del caballero. Sonre
+el pastor enseando las encas; el gozo se
+le esparce por toda la cara al responder a
+Dulce Nombre un instante despus:</p>
+
+<p>&mdash;Ya viene.</p><p><span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span></p>
+
+<p>Ella concluye, fervorosa:</p>
+
+<p>&mdash;Gracias; Dios te bendiga.</p>
+
+<p>Y se dirige al encuentro del padrino, aunque
+ya no le llame as ni en el ltimo pliegue de su
+conciencia.</p>
+
+<p>Bajo el toldo de acacias se reunen, encima
+de esas flores castas y finas que nacen prdigas
+en los caminos.</p>
+
+<p>De lo que habla la mujer no se oye ms que
+un arrullo. Luego ella, con los labios heridos
+por la fiebre, se inclina sobre las manos de
+Nicols.</p>
+
+<p>La levanta l, deslumbrado, receloso. Es
+verdad todo aqullo...? Tanto se muda la
+suerte en el curso de pocas horas...? Viene
+Dulce Nombre a pedirle sostn y amparo; y
+viene desamorada, vencida... No la puede engaar.</p>
+
+<p>&mdash;Si t supieras...!&mdash;balbuce tembloroso.</p>
+
+<p>-Qu?</p>
+
+<p>&mdash;El gran secreto de mi vida.</p>
+
+<p>&mdash;Lo he sabido.</p>
+
+<p>&mdash;Cundo?</p>
+
+<p>&mdash;Hace mucho tiempo&mdash;supone la moza, en<span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">[277]</a></span>gaada
+por la fantstica sucesin de las emociones.
+En seguida aade:&mdash;Ah, no, no...!
+Desde ayer.</p>
+
+<p>&mdash;Lo comprendes bien, en toda su magnitud?</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu dices?&mdash;pugna el hidalgo, perdido
+de ansiedad.</p>
+
+<p>&mdash;Que yo te querr...</p>
+
+<p>&mdash;Como a un padre?</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;afirma ella resueltamente&mdash;; como a
+un hombre!</p>
+
+<p>La voz y el rostro de la muchacha han perdido
+su nube dolorosa; las palabras, entraables,
+se le encienden con una fuerza enorme y
+tranquila: su corazn se depura, enrgico,
+frente a la nueva esperanza.</p>
+
+<p>El seor de Luzmela, extenuado por las ambiciones,
+loco de ventura, est leyendo su destino
+en la altanera de aquellos ojos rubios que
+se le descubren inmensos y leales.</p>
+
+<p>Llega Dulce Nombre plenamente hasta el hidalgo
+con los aromas speros del ansar y el
+salvaje aliento de las montaas; acude en<span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">[278]</a></span>vuelta
+en la divina armona de la noche; trae
+pegado a las sienes el cabello crecido por las
+races, que le brilla como una corona mojada
+de sudor.</p>
+
+<p>Y Nicols recibe en sus brazos a la mujer
+con silencioso frenes...</p>
+
+<div class="figcenter6m"><img src="images/pg278.png" width="200"
+height="80" alt="Ilustracion" title="" /></div>
+
+
+<hr class="chap" />
+
+
+
+
+<h2>NDICE</h2>
+
+
+<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obras">
+
+<tr>
+ <th colspan="2">PRIMERA PARTE</th>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td colspan="2" class="tdr">Pginas</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#I1">El molino del ansar</a></td>
+ <td class="tdr">7</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#II1">Dulce Nombre</a></td>
+ <td class="tdr">17</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#III1">Los copos de las horas</a></td>
+ <td class="tdr">27</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IV1">Almas torcaces</a></td>
+ <td class="tdr">37</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#V1">El eterno manantial</a></td>
+ <td class="tdr">49</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VI1">La penitencial</a></td>
+ <td class="tdr">53</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VII1">Cada cual con su cruz</a></td>
+ <td class="tdr">65</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VIII1">Las cumbres del deseo</a></td>
+ <td class="tdr">73</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IX1">Las alas de la paloma</a></td>
+ <td class="tdr">81</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#X1">La cautiva</a></td>
+ <td class="tdr">89</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#XI1">La mano de nieve</a></td>
+ <td class="tdr">95</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#XII1">Centella de amor</a></td>
+ <td class="tdr">107</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <th colspan="2">SEGUNDA PARTE</th>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#I2">El pual en la herida</a></td>
+ <td class="tdr">119</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#II2">Surcos y treguas</a></td>
+ <td class="tdr">129</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#III2">Cualquiera tiempo pasado fu mejor</a></td>
+ <td class="tdr">137</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IV2">El caballero de la gleba</a></td>
+ <td class="tdr">149</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#V2">Los senderos de la muerte</a></td>
+ <td class="tdr">163</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <th colspan="2">TERCERA PARTE</th>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#I3">La hija</a></td>
+ <td class="tdr">171</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#II3">El retrato</a></td>
+ <td class="tdr">177</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#III3">Fraternidad</a></td>
+ <td class="tdr">187</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IV3">Renunciamiento</a></td>
+ <td class="tdr">197</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#V3">Alba de luna</a></td>
+ <td class="tdr">209</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VI3">El papel azul</a></td>
+ <td class="tdr">217</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VII3">La libertad</a></td>
+ <td class="tdr">225</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#VIII3">En los nidos de antao</a></td>
+ <td class="tdr">237</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#IX3">La noche encubridora</a></td>
+ <td class="tdr">255</td>
+</tr>
+
+<tr>
+ <td class="tdl"><a href="#X3">El faro rojo</a></td>
+ <td class="tdr">265</td>
+</tr>
+
+</table>
+
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DULCE NOMBRE ***
+
+***** This file should be named 44529-h.htm or 44529-h.zip *****
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+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
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+
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+
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+
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+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
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+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
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+
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+ of receipt of the work.
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+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
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+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
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+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
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+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation information page at www.gutenberg.org
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+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
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+North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email
+contact links and up to date contact information can be found at the
+Foundation's web site and official page at www.gutenberg.org/contact
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+Literary Archive Foundation
+
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+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
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+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
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+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
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+with these requirements. We do not solicit donations in locations
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+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
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+works.
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+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For forty years, he produced and distributed Project
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