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diff --git a/old/44529-8.txt b/old/44529-8.txt new file mode 100644 index 0000000..a964940 --- /dev/null +++ b/old/44529-8.txt @@ -0,0 +1,6104 @@ +The Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Dulce Nombre + +Author: Concha Espina + +Release Date: December 27, 2013 [EBook #44529] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DULCE NOMBRE *** + + + + +Produced by Carlos Colón, University of Toronto and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by The Internet Archive/Canadian Libraries) + + + + + + + + + + Nota del Transcriptor: + + + Errores obvios de imprenta han sido corregidos. + + Páginas en blanco han sido eliminadas. + + Letras itálicas son denotadas con _líneas_. + + Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) + han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal. + + + + + DULCE NOMBRE + + + + + Es propiedad de la autora. Derechos de reproducción y traducción + reservados para todos los países, comprendidos Suecia, Noruega y + Rusia. + + Copyright 1921 by Concepción Espina y Tagle. + + Hechos los depósitos que marca la ley para las repúblicas + americanas. + + ARTES DE LA ILUSTRACIÓN, Provisiones, 12.--Madrid + + + + + CONCHA ESPINA + + + DULCE NOMBRE + + (NOVELA) + + + [Ilustración] + + + GIL BLAS + RENACIMIENTO + SAN MARCOS, 42 + MADRID + + + + +OBRAS DE CONCHA ESPINA + + +_La Niña de Luzmela_ (novela, 2.ª edición). + +_Despertar para morir_ (novela, 3.ª edición). + +_Agua de nieve_ (novela, 3.ª edición). + +_La Esfinge Maragata_ (novela premiada por la Real Academia Española, +3.ª edición). + +_La Rosa de los Vientos_ (novela, 2.ª edición). + +_Al amor de las estrellas_ (Mujeres del Quijote). + +_Ruecas de marfil_ (novela, 1.ª edición). + +_El jayón_ (drama en tres actos premiado por la Real Academia Española). + +_Pastorelas._ + +_El metal de los muertos_ (novela, 2.ª edición). + +_Dulce Nombre_ (novela). + + +TRADUCCIONES + +Al inglés: + +_La Esfinge Maragata._ _La Rosa de los Vientos._ _El jayón_ (novela). +_El metal de los muertos._ + +Al alemán: + +_La Esfinge Maragata._ _El jayón_ (drama). _El metal de los muertos._ + +Al italiano: + +_El jayón_ (drama y novela). _Al amor de las estrellas_ (mujeres del +Quijote). _Pastorelas._ + +Al francés: + +_La Esfinge Maragata._ + + +EN PREPARACIÓN + +_Vaqueiros de alzada_ (novela). + + + + +PRIMERA PARTE + + + + +I + +EL MOLINO DEL ANSAR + + +--Oye, molinero! + +Volvióse a escuchar Martín Rostrío. + +--¿Qué hay? + +--Necesito hablarte. + +Como era don Ignacio Malgor el que le llamaba, y con acento un poco +extraño, el molinero acabó de erguirse sobre el _cimadal_. + +--Cuando quieras. + +--¿Dónde? + +--Pues... aquí. + +--No vamos a entendernos con este ruido. + +Observó Martín un instante al indiano, presintiendo algo insólito en la +conferencia. Vigiló con mirada solícita el local, y preguntó: + +--¿Es un asunto largo? + +--Según... + +Una mujer, sosegada y madura, teje su calceta a un extremo del salón, +sentada en un celemín puesto del revés. A pocos pasos de ella, una +joven, niña por las trazas, endeble y menuda, se apoya en el muro, +obstinada en mirar cómo surte la harina amarillenta desde el _estrangol_ +hasta el cesto de bañías, hondo y reluciente, a medio colmar. + +--Poco tienes que decir, Tomasa--pronuncia la tejedora: + +--Poco... ¿y usted? + +--Yo, menos, hija; pero... no falta quien platique. + +--No. + +Se vuelven a un tiempo hacia los dos hombres acodados sobre el derrame +de una ventana, en íntima conversación, lo más lejos posible de las +muelas. + +--Se me hace--insinúa la moza con un gesto elocuente--que están +apalabrando a Dulce Nombre. + +--Mujer, ¿tan de súpito? + +--¡Vaya! + +--Pero, ¿de verdad la quiere «éste»? + +--Así dicen. + +--¿Con buen fin? + +--Ya lo veremos. + +--¿Y Manuel Jesús? + +Se encoge Tomasa de hombros; por su semblante desgraciado y turbio pasa +un temblor arisco. + +--¡Qué sé yo! + +Alfonsa, que tiene caída en el regazo su labor, suspira levantándola; se +le acerca la joven, y continúan hablando, envuelto su murmullo en el +ronco estrépito de la molienda. + +Anchurosa es la habitación, clara y desnuda, con luces a tres fachadas; +los aparatos molineros ocupan el cuarto muro alzando su maderaje de +nogal, que se dora con el polvillo tenue del maíz; algunos bancos toscos +orillan las paredes, y clarean también, lo mismo que el solado de +madera. Toda la cuadra se viste con el tul caliente y balsámico, +producido por la trituración. + +Este «molino del ansar», el más importante de la comarca, señero y +orgulloso en la mies, tiene dos pisos. En el de arriba se oyen ahora +pasos y trajines matinales: alguien canta y asea las habitaciones +convertidas en hogar. + +Fuera, los árboles, densos y centenarios, se alejan del edificio y huyen +por la lera del Salia, perdiéndose de vista camino de una hoz. El valle, +estrecho y profundo, linda con las montañas eminentes, sin más salida +que el escobio por donde el río baja hasta la mar: de aquel lado norteño +suena el Cantábrico detrás de las cumbres, cuando las galernas enfurecen +las playas y el viento del Norte rola devastador. + +A lo largo de esta serranía verde, alta y misteriosa, van los +pueblecillos estirándose encima de la vega, comunicados entre sí por un +camino real: Paresúa, Luzmela, Rucanto, Cintul, con otros vecindarios +reducidos, labradores, apacibles, constituyen la vecindad comarcana, +humedecen sus huertos en las mismas regonas montaraces y se tienden +unos a otros, para más íntima ayuda, los atajos y las camberas. + +Algunos solares infanzones, desmerecidos la riqueza y el poder, solivian +el escudo en estas montañas ilustres por su historia independiente, que +ha venido a ser para la raza un penacho y un blasón. + +Y todo el hechizo del paisaje, su hermosura y su altivez, circuyen al +molino, como un halo, en esta mañana del otoño, melancólica y tardía, +mientras Ignacio Malgor le dice a Martín junto a la ventana: + +--Pues sí, molinero; me gusta mucho tu hija y la quiero para mí. + +--¿Como Dios manda? + +--¡Naturalmente! + +Turbado y seducido calló Martín. La pausa le dió tiempo a recordar su +condición cautelosa de montañés; echóse la boina a un lado con +movimiento nervioso, y repuso: + +--Le doblas la edad. + +--Aun te quedas corto: he cumplido los cuarenta. + +--Ella diez y seis. + +--Por eso me gusta. + +--Y por lo galana, lista y noble. + +--También. + +--Vale un Potosí. + +--Yo soy rico... + +--Tendrás que esperar; la moza está en flor. + +--Traigo prisa, molinero. + +--¿Y si ella no te quiere? + +--Eso es cuenta tuya. + +--¿Cómo? + +--Sí; nadie mejor que tú la puede convencer. + +--Ándame aquerenciada con Manuel Jesús. + +--Amoríos de rapaces... ¡bah! + +Hay otro silencio. + +Los dos hombres miran cómo fluye el agua de la presa debajo de la +ventana. + +A la linde bulliciosa de la corriente un cauce ondula su cabellera en +una inclinación dulce y pensativa. + +--¿Qué me dices?--pregunta Malgor, cansado de aguardar. + +--¿Qué te voy a decir...? No lo sé. ¡Esta hija es lo único que +tengo...! + +Tiembla lacrimosa la voz del padre. Al indiano le roe la duda de si +aquella ansiedad es marrullería o es emoción. + +--No te la quito--promete--; vivirá cerca de ti. + +--Pero no la puedo obligar a que te quiera. Si buenamente lo +consigues... + +--Ayúdame tú. + +Hace Martín un gesto desanimado y recorre con la mirada el vero del +cauce. + +--Te regalaré el molino con todas sus pertenencias; dotaré a la +niña--murmura el pretendiente. + +--Esta fábrica--responde el molinero sin pestañear, con imperceptible +inquietud--vale diez mil duros. + +--No importa. + +--Y la huerta dos mil. + +--Así valiera más. + +--Traes mucho dinero, ¿eh? + +--¡Si me sirve para ser dichoso! + +Ahora es Martín el que observa a su amigo, dudando que el oro no +contribuya siempre a la dicha. + +--Haré lo que pueda en tu favor... sin ningún interés. + +--Pues vale mi palabra tanto como una escritura; ya lo sabes: el molino +es tuyo si Dulce Nombre es mía. + +Se incorpora el aldeano, muy derecha la postura y entonada la voz. + +--Desde que me le arriendas, casi de balde me le das... Soy pobre y +agradecido... ¡Pero la hija no te la vendo! + +--¡Hombre, no lo tomes así! Te quise ayudar con la baratura de la finca +sin conocer a la muchacha; juntos anduvimos a la escuela y siempre te +guardé ley. + +--Como yo a ti. + +--Si al procurar mi felicidad trato de hacer la tuya, no me parece que +te ofendo. + +--¡Claro que no...! Pero la gente es muy sospechosa y a ninguno de los +dos nos conviene que se trasluzca lo que hablamos aquí. Dirán, si a mano +viene, que trafico yo con la hija, y eso ¡ni por todo el oro del +mundo...! + +Está el molinero muy arrogante, las manos en los bolsillos, la cabeza +levantada, puestos los ojos con desdén en la espina del monte; es alto, +cetrino, canoso, tiene la expresión cuidadosa y perspicaz, el aire +displicente y señoril. A su lado, Malgor, de la misma estatura, más +grueso, la cara enérgica, muy pálida, el cuerpo algo vencido, mira al +campo, también, y siente que toda la melancolía del paisaje resbala +hasta su corazón. + +De la otra punta de la sala llega un aviso adelgazado bajo las +palpitaciones de la faena: + +--¡Martín, ven a maquilar! + +--Ya voy. + +El indiano le detiene con visible anhelo. + +--Volveré mañana por la contestación. + +--¿Tan pronto? + +--Lo que ha de ser, cuanto antes; no tengo paciencia. + +--Y de lo hablado, ¿guardarás el secreto? + +--Puedes estar tranquilo. + +Aun vacila Martín. + +--No vengas; será mejor que nos veamos anochecido, en el ansar, junto al +puente de Cintul. + +--Muy bien. + +Los garrotes de Tomasa y Alfonsa aguardan en colmo. Las dos mujeres +reciben al molinero llenas de curiosidad, entre alusiones y sonrisas. + +Pero él, impávido y socarrón, se vuelve hacia el niño que ha llegado con +su cesto de grano rubio, lo vierte en la tolva y hunde en ella el +maquilero para cobrar. + +[Ilustración] + + + + +II + +DULCE NOMBRE + + +Allá va el pretendiente, meditabundo, un poco triste; camina despacio y +se detiene con frecuencia, como si tirase de él la voz juvenil que canta +en el molino, una voz ardiente y pastosa de mujer que aduna su encanto +con la endecha cristalina del río, las vibraciones armoniosas del aire y +el suspiro de las hojas holladas en el sendero. + +El acorde profundo y manso de este cantar sacude a Malgor en todas las +fibras de su alma. + +Se vuelve desde la penumbra del arbolado a contemplar el molino, y ve +cómo Dulce Nombre, sin soltar de los labios la canción, procura dirigir +el rumbo de una osada trepadora, dominante por las alturas del piso +donde habita la molinera. + +Tal vez con el rabillo del ojo soslaya la niña su interés hacia el +indiano, tan madrugador por los ambages de la selva. Ignora si aquel +hombre sale de la fábrica, pero sospecha que ronda los contornos con +enamorada intención. Para esta clase de suspicacias ninguna mujer cabal +suele ser torpe, y en la molinerita corren parejas la comprensión y la +hermosura. + +No olvida la tarde estival, reciente aún, de su conocimiento con Malgor. +Estaba Dulce Nombre acompañando a su padrino en la torre de Luzmela +cuando llegó el indiano. + +--¡Qué bonita ahijada tienes! + +--Ya lo creo... ¿No la conocías? + +--La he visto de lejos, como a las estrellas. + +--Y ahora, ¿qué te parece? + +--¡Incomparable! + +--Es hija de Martín. + +--Lo sé: puede estar orgulloso. + +--También yo, que la tuve en la pila bautismal y adivinando su belleza +la llamé Dulce Nombre. + +--¡Dulce Nombre!--repitió el indiano con embeleso. + +Poco tardó la niña en retirarse, azorada bajo el chaparrón de los +piropos y temiendo cohibir a los dos amigos con su presencia. + +Desde entonces recibe los homenajes del indiano, silenciosos, en miradas +elocuentes y en paseos por las cercanías del molino. Oye decir que +Malgor la juzga sin rival por lo hermosa en la comarca, y siente +clavados en su vida los deseos de aquel hombre como un terrible aguijón. + +Hoy le ve, detenido, contemplándola desde la orilla del ansar, en rara +actitud de tristeza y resolución, y presiente, de una manera vaga, que +existe en aquella hora toda la fuerza decisiva de su porvenir. Quédase +inmóvil, roto con la voz el cantar, angustiada por los presagios que le +acuden aciagamente desde todas las lontananzas, en el viento caluroso +que deshoja los árboles, en la altura de las nubes trasfloradas de luz, +en la claridad verde que se difunde por el campo: la mañana entera se le +sube al corazón lleno de augurios y ansiedades. + +Nunca hubiera sospechado la joven cosa maligna de aquellos minutos +apacibles, de aquel día luminoso en la ausencia del astro paternal, +diáfano por sí mismo, abierto poco a poco con una divina candidez; el +celaje levantado y sonriente, los horizontes claros y sensibles como si +quisieran estrechar el valle en amorosa intimidad: así los montes +aprisionan la vaguada en una cadena suntuosa y azul, más entonado y +profundo el color bajo la palidez serena de las nubes. + +Es que el ábrego, sin arreciar, sorbe las neblinas, purifica el +ambiente, le templa y le colma de perfumes. + +Y Dulce Nombre no sabe cuál puede ser el engañoso camino por donde la +mañana le oculte su traición. Buscándole está, al parecer, con los dedos +entre los rizos anchos y trigueños que se le enrubian por la raíz, en lo +alto de la frente y en la sien. Ha ido apartándose de la ventana con +lentitud y se sienta ahora en el borde de su lecho recién mullido, muy +pomposo, al uso de la aldea, vestido con telliza de flores. Después que +ha enredado mucho su cabello, sin peinar todavía, deja caer las manos +sobre la falda y permanece absorta, en la actitud impaciente del que +espera y escucha. + +Percibe los ruidos familiares: el trajín de las muelas, el murmullo del +río, la bravata de un gallo, los indefinibles rumores del viento en la +selva y en la mies. No descubre la temerosa novedad que aguarda, y se +abisma en una inquieta meditación. + +Piensa en su niñez melancólica, sin madre, privada de íntimas +expansiones, renovando cada noche en el molino la insípida tertulia, +acudiendo a la torre de Luzmela diariamente para recibir una lección. El +padrino, Nicolás de Hornedo y Esquivel, solo y taciturno, más diestro en +pedir alegrías que en ofrecerlas, enseñó a la niña a leer y escribir con +algo más de gramática y un poco de otras disciplinas intelectuales; pero +no la supo acompañar a sentir ni acertó a ver el opulento corazón que +tenía entre las manos: para él la ahijada era un juguete, un motivo de +orgullo y diversión. La mimaba y la quería ciego de egoísmo, sordo a las +voces de aquella alma henchida de ternuras, ansiosa de confidencias y +generosidades. + +Hasta que, durante el verano, Manuel Jesús Ayuso, el seminarista +estudioso de Cintul, miró audazmente las flavas pupilas de Dulce Nombre, +y anunció que dejaba los libros. En vano la madre del mozo, viuda y +mísera, puso el grito en el cielo, desolada; cuando terminaron las +vacaciones el estudiante no quiso volver al seminario y afirmó su +propósito de convertirse en labrador. Sus cinco años de carrera le daban +entre la gente cierto lustre; pero le ayudaban poco al trabajo material, +y la bienhechora que le había pagado los estudios, una dama vecina, +culpable de formar sacerdotes sin vocación, tuvo motivos para decir que +Manuel Jesús era un holgazán. + +Entretanto, Dulce Nombre se entrega con furia al goce de querer. El +relativo pulimento de su inteligencia sirve de estímulo a la romántica +pasión, y vive la niña en plena fiebre sentimental, trasoñada y +vibrante, medio loca por el cortejador que le dice «musa del bosque», le +hace versos ripiosos, y ronda el molino a la luz de la luna. + +Maravilla se le antoja a la muchacha esta realidad. Su novio es fino y +guapo, sabe humanidades y latín, compone rimas y la quiere con exquisito +amor; ¿qué puede ella temer de otro hombre que pase, la mire y la +encuentre hermosa? + +En sus labios vuelve a cuajarse el capullo de una sonrisa. Acércase de +nuevo a la ventana. Ignacio Malgor ha desaparecido bajo la fronda a +medio deshojar. + +Por cierto que el indiano tiene una expresión honda y fuerte, +inolvidable, una mirada profunda y decidida, no exenta de dulzura, que +absorbe las cosas con dominio de posesión. + +La moza se estremece al recordarlo así y queda envuelta en una racha del +aire tibio. Se le alborotan los bucles; las entradas rubias del cabello +le resplandecen como una corona sutil; el busto, inclinado y flexible, +tiene la pura morbidez estatuaria. En el rostro, moreno y oval, no +muestran las facciones una clásica perfección, pero se iluminan con los +ojos pardos, magníficos, orlados de pestañas densas y oscuras, y luce en +ellos el iris unas chispas de oro penetrantes como lanzas, unas +variaciones rútilas y misteriosas que son el mayor encanto de la +molinera. + +El aliento del Sur remueve los aromas de las plantas, concentrados y +agudos. Hay en el huerto vecino menta verde, malva real, flores de +maravilla, rosas de te, madreselva y jazmín, que reviven y trascienden +mediante la benignidad de la témpora. + +Y a Dulce Nombre le perturban aquellas ondas de perfumes, casi +violentas, unidas a las de su habitación que huele a espliego y a +membrillos. + +Está impaciente la niña; su mirada primaveral se hunde en el campo de +una manera delicada y temerosa. + +De pronto calla el molino: se ha parado el árbol trasmisor; brota el +silencio del fondo de la casa y se extiende por los alrededores con +secreta delicia. + +Este sigilo despierta con doble intensidad otros naturales murmullos: +los saetines que borbollan y gorjean, el río que se va melodioso, el +alma del bosque gimiente en los árboles y en las hojas; y dentro de la +fábrica el jadeo brusco de un reloj, el latido de unos pasos que suben +la escalera y se adelantan por el gabinete. + +--¿Qué haces?--pregunta Martín a su hija, un poco trémulo. + +--Nada. + +--¿Cómo nada? + +--Estoy... escuchando. + +--¿Y qué escuchas? + +--¡Qué sé yo...! Las voces del viento. + +--Pues oye una cosa que yo te diga. + +--¿Sí? ¿Una cosa...? ¡Ay! + +--¿Qué? + +--No; no la quiero saber. + +--¿Te da susto? + +--¡Calla, por Dios! + +Retrocede ante la noticia que augura. Trata de huir y el padre la sujeta +con suavidad. + +Ella afronta la revelación; hubiera querido que la hora se eternizara +sin descubrir aquel secreto, y no obstante le desea conocer. + +Está blanca, temblorosa. Tiene marchito el color fuerte de los labios, +calientes las yemas de los ojos. + +--¿Qué es?--murmura. + +Comienza Martín a susurrar, persuasivo y halagador; parece que suplica, +y manda: no consulta las proposiciones del indiano, sino que las pondera +a la vez que se entusiasma con la suerte envidiable de la novia. + +Una respuesta indiscutible se desprende de aquel discurso; pero Dulce +Nombre, sin hablar, mueve la cabeza con obstinación, mientras un trino +melodioso rompe el silencio en el vano de la ventana: ligera y alegre +cruza por el aire una golondrina. + +[Ilustración] + + + + +III + +LOS COPOS DE LAS HORAS + + +Vuelve a andar el molino; crece el día muy despacio para la inquietud de +la enamorada, que entra y sale cien veces en el local donde los humildes +cosecheros se turnan esperando su molienda. + +Le parece a Dulce Nombre que en todos los semblantes hay una expresión +reveladora, que los murmurios, apagados entre el ronquido de las +piedras, están llenos de insidias y averiguaciones. + +No se equivoca. Por los contornos del valle corre ya la noticia de que +el indiano se quiere casar con la niña de Rostrío. Nadie pone en duda +que ella acepte o que el padre no la obligue al casamiento: ¡menuda +boda! + +Se habla de Manuel Jesús con lástima y desdén: ¿para eso ahorcó los +libros...? ¡Pobre infeliz...! + +Y coméntase la fortuna loca de la muchacha. + +--Bonita es, pero otras lo son más... Criada sin madre y con poco rigor, +muy hecha a satisfacer su gusto, enseñada por don Nicolás en libros y +finuras que no le pertenecen... Para señorita, que hubiese elegido el +indiano a la de Barreda. + +--¡Mujer, no compares!--protesta Gil, un pastor embelesado por la +molinerita. + +--Sí comparo, sí--replica Tomasa, muy tozuda--; la de Barreda no tiene +dote, pero es una señora de principios. + +--Con treinta años lo menos. + +--Para don Ignacio más aparente que esta otra. + +--Por la edad. + +--Y por la educación. + +--Mira, no le des vueltas: Dulce Nombre lo tiene todo. Es guapa, +graciosa, tan aguda que siente crecer la lana de los corderos, brotar +las flores en el campo y caer los copos de las horas. + +--¡Pues no has dicho tú nada! + +--Sabe de lectura y de oraciones; sabe hablar y reír mejor que nadie en +el mundo. + +--¡Echa, echa...! + +--Lo cierto es--interviene Alfonsa, sin levantar los ojos de su +tejido--que esta chiquilla de Martín se lleva los corazones. Yo no +entiendo de hermosuras, pero tiene un mirar que todo lo consigue. + +--¡Eso!--afirma Gil, impetuoso--yo he estado en Madrid... ¡Imagínate si +habré conocido mujeres...! Y en África, al trato con las moras, que +lucen los ojos más atroces del mundo; pues no los he visto nunca, jamás, +como los de Dulce Nombre: las chispas de luz que le resplandecen a la +vera de las niñas no son cosa de criaturas humanas. + +--¡Ay, hijo, qué exageraciones!--interrumpe la envidiosa--. De todos +modos, esa iluminación que dices no se enciende para ti; la has visto +por casualidad. + +--La he visto como tú ves al sol, que también sale para las víboras. + +--¡Lagarto! + +--¡Vaya, vaya; no os acaloréis, que está de Sur--recomienda Alfonsa, +cachazuda, entre los dos porfiadores. Vuelve al molino, como Tomasa, con +un deseo invencible de saber, y teme que la discusión malogre su +curiosidad. + +Ambas mujeres han contado en Luzmela y Paresúa la entrevista madrugadora +del indiano con Martín, y se conjetura el secreto de aquella visita, +vislumbrado al través de muchos detalles elocuentes. + +Porque Malgor iba en su tílburi a media mañana por la carretera, muy +afanoso, y el chaval que le sirve dijo luego que su señor se había +detenido en Cintul para tener una larga conferencia con la madre del +seminarista. + +Volvió a Luzmela el pretendiente, dejó el cochecillo en su casa y subió +a la torre, donde estuvo de palique con don Nicolás hasta cerca de las +dos. Rosaura, la mayordoma del hidalgo, le contó a la panadera que los +amigos habían discutido con mucha tenacidad. Fuése Malgor desde allí a +ver al señor cura, sin permitirse un descanso para comer. El cartero le +encontró en la rectoral; como ya estaba imbuído por los rumores +populares, se fijó en que don Ignacio tenía los ojos febriles y muy +acentuada la palidez, y le pareció conveniente divulgar tales +observaciones mientras repartía la correspondencia.... + +Diríase que el ábrego, caliente y murmurador, aventaba en los poblados +las noticias metiéndolas entre las ranuras de las ventanas, +arrastrándolas por las mieses, alzándolas hasta los invernales. Del +monte viene Gil y ya sabe de aquella novedad lo mismo que la gente del +llano. + +Y parece que las suposiciones y los descubrimientos deben hoy arrumbar +con las aguas del molino y patentizarse en las roncas espumas. Así los +labrantines que tienen un celemín de grano acuden a formar ávido rolde +en torno a los manaderos de la harina. + +Las palabras y las ruedas zumban en el salón bajo el polvo del maíz; en +el canal bulle el rebalaje y saltan las chispas del rodete poblando de +sones extraños toda la fábrica; silbidos y cuchicheos, estertores y +arrullos que se extienden como un canto fuerte y misterioso encima del +edificio. + +Siente Dulce Nombre que todo aquel tumulto la persigue, busca, sin saber +dónde, algún consuelo, y sube una vez más a su dormitorio: en la +incertidumbre de aquel día ha registrado los rincones familiares con +loca impaciencia, sin que le sirvan de refugio. + +Se abre al ocaso una de sus ventanas sobre el río y a ella se acoge, +atraída desde el cielo por la hendedura roja que el occidente descubre. + +Está el aire templado y limpio, llena la hora de sublime placidez y +recibe la niña una secreta esperanza de aquel celaje roto bajo el cual +agoniza el sol: no sabe que la belleza de las cosas vive en ella misma +como un reflejo inmortal; pero intuye, vagamente, el poder de la divina +gracia, y se entrega a su influjo con anhelo sobrehumano. + +Las nubes luminosas del poniente levantan hacia sí aquel abrumado +corazón, y Dulce Nombre recobra un poco de serenidad. Está segura de +que no ha prometido nada a su padre; no, al contrario, le dijo con mucha +firmeza: + +--Soy novia de Manuel Jesús; no quiero a _ese señor_--. Una y otra vez +repitió la misma negativa, sin oír las súplicas ni las reflexiones, sin +atender, siquiera, a los mandatos.--Soy novia de Manuel Jesús; no quiero +a _ese señor_. + +Martín no logró arrancarle otra respuesta. Depuso el tono autoritario, +nuevo en él, y acudió a los reproches: + +--Es la primera cosa que te pido... Yo me he sacrificado por ti; me pude +casar y por no darte madrastra vivo sin mujer en los años mejores de mi +vida... + +Habló lleno de pesadumbre y amargura, con esa propiedad sobria y certera +que el pueblo montañés infunde a su lenguaje. + +La muchacha le atendía con la penetración abierta y sensible propia de +la raza. Iba sintiéndose culpable de rebelión y de ingratitud, pero su +brío cantábrico la obligaba siempre a responder: + +--No quiero a _ese señor_. + +Y sus mismas palabras al sonar le daban la certidumbre de un argumento +irrebatible. + +Acaso al padre le causaban idéntica impresión. Por eso no llegó a recaer +en el enojo; se mantuvo serio en la tristeza y dejó a la niña para +entregarse al trabajo. Hasta la hora de comer no volvieron a verse. +Ninguno de los dos tenía apetito y cambiaron las frases justas, sin +aludir a la gran preocupación que les acongojaba. + +Tornó después cada uno a sus quehaceres, huyéndose en lo posible, +silenciosos, cohibidos, temiendo encontrarse delante de la cena. + +Nunca había sucedido aquéllo. El padre, solemne y reconcentrado, fué +para la muchacha benévolo de continuo, la cuidó con solicitud, la dejó +hacer su gusto con frecuencia, mientras ella le trataba como a un amigo +huraño y servicial a quien se conoce poco y se le quiere mucho. + +Ahora no sabe si le empieza a conocer y va a dejar de quererle. Se +asusta de aquella situación tan repentina y extraña y gozaría empujando +al tiempo, que la ha de resolver. + +Por la noche hablará con su novio desde el portel del huerto; le ha +mandado un aviso, impaciente por confiarle su ansiedad y apoyarla en el +tesón varonil: necesita que Manuel Jesús la socorra pronto. + +Y no le espera como de costumbre en la ventana, o en el umbral por donde +cruzan los veceros del molino: quiere verle con reserva, pródiga hoy de +la cita solitaria que nunca le concede. Cae su huerto por detrás de la +casa a la orilla del cauce, lindando con el bosque: es un lugar +escondido muy favorable al amor. + +Dulce Nombre suspira con oculta zozobra; luego sube la mirada desde el +campo regadío, muelle y jugoso, y la envuelve en el ropaje del +crepúsculo, donde se apaga el día. + +Una mano se posa en el hombro de la meditabunda, que se estremece como +si la despertaran. + +--Dice tu padre que bajes a maquilar; él tiene que salir. + +--¿A esta hora? + +--Eso parece. + +Y Tomasa, que sirve de emisario con harta diligencia, se queda mirando +fijamente a su amiga, traspasándola con los ojos aviesos. + +Dulce Nombre apenas la ve; tiene la imaginación en tortura; ¿adónde irá +su padre? Nunca deja el molino hasta que, después de cenar, sale un rato +a la taberna, ya suspendido el trajín. + +--Y Camila, ¿qué hace?--pregunta, resistiéndose con interior desgano a +caer en el bullicio del salón. + +Sigue Tomasa clavando su curiosidad en la molinera. + +--No lo sé--responde. + +Es feucha, nerviosa, chiquita; se mueve con una inquietud resbalosa de +reptil, en tanto que Dulce Nombre decide: + +--Allá voy. + +Y aun se queda un instante contemplando desde la ventana el cielo +misterioso del anochecer. + + + + +IV + +ALMAS TORCACES + + +Antes de volver a la sala busca Dulce Nombre a Camila, una solterona de +medio siglo, criada y gobernadora al mismo tiempo en aquel hogar. + +La encuentra en el corredor que une a la cocina con la cuadra molinera, +en el piso bajo. + +--¿Adónde va mi padre? + +--Al pueblo debe ir, porque me ha pedido una blusa limpia. + +Con relación al ansar el pueblo es Luzmela, el vecindario más próximo, +cabeza de partido en el valle. + +Camila, al responder, se cruza de brazos muy preocupada. Tiene ella la +costumbre de abismarse en hondas cavilaciones por cualquier motivo y +aquel día están sucediendo cosas muy extrañas: oye la buena mujer +palabras sueltas que la perturban, sufre con la desazón de Martín y de +la niña, y anda torpe, recelosa, llena de inquietudes. + +Allí se queda, en la oscuridad del carrejo, mientras la joven, +pensativa, define: + +--Va a consultar con mi padrino. + +Y entra en el salón. De cerca la sigue Tomasa, avizora y entrometida. + +El coro de veceros se distribuye en el local donde arden ya dos lámparas +eléctricas, altas y flojas, incapaces de prestar un servicio adecuado. + +Las mujeres que llevan labor se sientan en sus garrotes bajo aquellas +lágrimas de luz, y tejen o zurcen con bastante dificultad, en tanto que +las lenguas se despachan a su gusto; los chiquillos retozan; algún mozo +que vuelve del trabajo se hace allí el encontradizo con la muchacha de +su predilección; acaso alguna vieja, medio dormida junto al _cimadal_, +pasa las cuentas del rosario entre los dedos marchitos: es la hora de +las críticas, de las oraciones y los cortejos. + +Y en el molino se explayan bien estas costumbres pueblerinas al influjo +de la ocasión. + +La presencia de Dulce Nombre cortó un poco el hilo de las pláticas. +Fuése la niña derecha hacia las tolvas para hacerse cargo del maquilero, +y se quedó así al margen de la concurrencia, con semblante distraído, +procurando estar sola en medio de la gente. + +Muelen hoy las tres piedras y cada pueblo comarcano tiene en el local su +representación; pocas tardes se ve la aceña tan favorecida. Los que han +recogido su porción de molienda se detienen, ronceros, aguardando a los +demás para tener compañía en el retorno o pretexto de oír lo que se +murmura. + +Vuelven a hilvanarse las conversaciones en la más apartada orilla de las +muelas; Tomasa refiere alguna cosa con todo el secreto posible, y en +otro grupo se lamenta una mujer de Rucanto. + +--¡Ya son cortas las tardes! + +--Sí--dice una coloñera de Cintul--; se hace noche en un vuelo y están +medrosos los caminos. + +--Pues, mira, ahí tienes buena compaña. + +Llega muy presurosa Encarnación, la madre de Manuel Jesús, posa el +canasto de maíz y descubre en el gesto, en las alusiones y en la +sonrisa, los deseos que tiene de contar algo muy importante. + +Es una mujer enfermiza y trabajada, con restos de hermosura: tiene el +acento algo brusco y una propensión a ablandarle en forma de sollozo. +Está muchas veces hablando con aspereza y al roce de una emoción se le +convierten las frases en gemidos. + +Hoy se muestra exaltada y gozosa. Su aspecto y sus ademanes han atraído +en seguida la atención general. Sabe que produce interés, y enfilando su +garrote con el último que llegó, dice jovialmente: + +--Buenas horas de venir ¿eh? No he podido más: estuve de negocios. + +Se estrecha un círculo a su alrededor; la comentada visita del indiano +a Cintul acude a la memoria de cada uno; desde las tolvas se acerca +Dulce Nombre a su pesar, y Encarnación, que la aborrece, según dicen, +pone en ella los ojos con dulzura. + +--Pues sí--añade--, estuve tratando del viaje de Manuel Jesús. + +--¿El viaje...? + +--¿Se va...? + +--¿Vuelve a los estudios? + +Estas preguntas simultáneas y lógicas se interrumpen bajo el peso de la +inesperada contestación: + +--Embarca para las Américas. + +--¿Cómo? + +--¿Cuándo? + +--Pero ¿es verdad? + +En el ímpetu de las interrogaciones suena ronca la de la molinera +murmurando: + +--¿Qué dice? + +Hay una perplejidad angustiosa en estas dos palabras, que se extravían +entre el mugido de la faena. + +Y de pronto Gil, sin permiso, diligente y previsor, empuja el tosco +resorte que detiene el trabajo. + +Una paz benigna se establece en el molino; bajo el suelo discurre el +agua borbollante, sopla el viento en el vano oscuro de la puerta. + +Sonríe Encarnación, pasea la mirada con altivez por el auditorio, y +repite, muy despacio, llena de solemnidad: + +--Se embarca para las Américas. + +--Pero ¿quién?--porfía incrédulo el pastor. + +--Manuel Jesús. + +--¿Y cómo ha sido eso?--arguye Alfonsa, con los brazos en jarras, en el +colmo de la sorpresa. Todos los semblantes, todas las averiguaciones +denotan el asombro, mientras las miradas buscan inquisitivas a Dulce +Nombre, que se apoya en la pared junto a la coloñera de Cintul. + +Es demasiado joven la novia para disimular; abre los cándidos ojos con +descubierta desolación, y tiene deshojadas las rosas de las mejillas. + +La madre del viajero se explica al fin, recreándose en la expectación +que produce y suscitando una lluvia de nuevas exclamaciones. + +--Lo que sucede es que esta mañana, de manos a boca, fué don Ignacio +Malgor a proponerme el embarque del hijo para Cuba. Quiere mandarle allá +empleado a su casa de comercio, con muchísimos duros al mes, pagado el +viaje, los vestidos y cuanto necesite... Quedéme de una pieza. Por +mí--le contesté--, de mil amores, que para el campo no sirve y ya sabe +que me colgó los hábitos.--Sí, sí--dijo, muy al corriente de todo. Pero +como estaba el muchacho en el monte no pudimos convenir nada y hablamos +de otras cosas buenas para mí. Este señor pretende sacarnos adelante... +No hay mal que cien años dure...; bastante desgraciada he sido... + +La voz se le iba rompiendo en un tono de llanto. Un aire de +estupefacción mantenía en suspenso las interrupciones latentes en el +concurso, hasta que Gil abrió camino a la impaciencia de todos: + +--¿Y Manuel, consiente? + +--Sí. + +Dulce Nombre no se había desmayado nunca. Sintió que se le hundían los +ojos y las piernas se le doblaban; un frío intenso y húmedo le apretaba +las sienes. + +--Me voy a caer--se dijo. + +Pestañeó muy de prisa, irguió el cuerpo sostenido en el muro, se pasó la +mano por la frente. Y permaneció derecha: el esfuerzo de su voluntad la +obligó a sonreír, mientras Encarnación respondía, observando a la +muchacha, de reojo: + +--Sí, consiente; los hombres son así, como las veletas: no se puede +contar con ellos... + +Callaba, con insidia, que el joven sólo se hubo resignado a partir +después de una larga y trabajosa conferencia con Malgor. + +--Entonces, ¿cuándo es la marcha?--pregunta la vecina de Cintul. + +--¿La marcha? A escape. Con dinero todo se arregla en seguida. El barco +sale de Torremar el diez y nueve: estamos a quince... + +--¡Pues échale un galgo a Manuel Jesús!--interrumpe Tomasa, certera y +alusiva--¡las cosas que se ven! + +Y Dulce Nombre, silenciosa, algo insegura, deja el apoyo del hastial, +atraviesa el salón y con las dos manos finas y ágiles empuja el +mecanismo de la faena. + +Vuelve a manar el polvo de maíz por los tres buzones harineros, y a la +muchacha le parece que esconde su espantoso quebranto en el ruido +estridente de la masticación. A su lado está Gil muy servicial; la mira +y habla, pero ella no le entiende; hunde los dedos en la masa olorosa de +la harina, los ojos en una visión ausente, los pensamientos en una +tristeza insondable. + +En la otra punta de la sala revive la murmuración, crecen los +comentarios, y los habladores acaban por relacionar la próxima ausencia +de Manuel Jesús con los viajeros de cada familia. No hay quien no +recuerde allí con lástima y angustia a su emigrante: las playas remotas +de Ultramar conocen bien a los mozos de esta leva que no se acaba +nunca, de esta huída loca y triste, lejos de los campos españoles. + +Recapacita la mujer de Cintul y le dice a Encarnación: + +--Puede que tenga tiempo de mandar a mi hijo por el tuyo alguna cosa. + +--¿No está en Buenos Aires?--inquiere Antón el campanero, que se ha +detenido en la aceña a fumar un cigarro. + +--Sí. + +--No es la misma nación. + +--¿Pues adónde va éste? + +--A la Habana. + +--Bueno; pero también cae a la banda de allá. + +--Muy distante. + +--¿No es todo ello una república?--averigua Alfonsa, intrigada. + +El campanero, algo dudoso, tarda en responder. + +--¡Claro!--afirma Encarnación con aplomo--. Por eso se ganan tantos +caudales. + +--Mis hermanos--dice Tomasa--no han ganado allí más que la muerte. + +--Porque estaban comalidos como tú--replica la madre del viajero, +molesta contra el tono sombrío de la joven. + +La cual, sin despedirse, toma su canasto y sale bruscamente a la +oscuridad de los senderos. + +Magdalena, una vecina de Paresúa que está esperando a otra, habla de un +muchacho que tiene en Chile y pregunta si le podrá ver Manuel Jesús. + +--Para mi cuenta, no--responde el campanero, y Alfonsa arguye: + +--Quedará más arriba esa población. + +Lena, como la llaman en el valle, insiste: + +--Dificulto yo que el mi chiquillo no haya traspuesto por allí: él, +después de andar muchos días por el mar, anduvo también en los trenes. + +--Escríbele que baje a la Habana--resuelve Alfonsa. + +Y Antón mueve la cabeza con inseguridad. + +--Me parece que es distinto el país. + +Suenan sus frases limpiamente porque ha terminado la molienda. + +Dulce Nombre, que llenaba las tolvas sin cesar con la ayuda del pastor, +ha despachado el último cesto de la harina: se acabó la jornada. + +Está la moza pálida y grave con el maquilero en la mano, los ojos +distraídos, los labios serios y desdeñosos. + +Ya no hay motivo para retardar el desfile, que empieza lentamente. + +La coloñera de Cintul, va a salir con Encarnación, cuando retrocede +ésta, posa el canasto y se dirige a Dulce Nombre: + +--No tengo yo la culpa de lo que pasa--alude con el acento lloroso--, es +el destino: tú naciste para señora. + +Le da un abrazo; la joven, hierática y muda, se estremece sin contestar +ni corresponder. + +Han desaparecido los veceros en la tiniebla de la noche y aun se rebulle +Gil por el salón; repite la despedida, ofrece sus servicios, sacude el +celemín, hasta que la molinera pronuncia, inmóvil y extraña: + +--Vete con Dios. + + + + +V + +EL ETERNO MANANTIAL + + +Están inapetentes los tres comensales y la colación, silenciosa y +ligera, se despacha en cinco minutos. + +Sale Martín, como todas las noches, del molino, hermético el rostro, +mesurado el ademán. Camila recoge los cacharros de la cena y no pregunta +a Dulce Nombre qué se le pierde fuera de casa a tales horas; la ve +atravesar el cortil, oye quejarse a la vilorta del huerto, comprende que +la muchacha acude a una cita de amor, y se cruza de brazos con su +natural sentimiento de cavilación y pesadumbre. Ella quiere a la niña +con blando corazón de abuela; se puso a cuidarla desde que la madre la +dejó en la cuna, y se derrite en inútil desvelo por aquella juventud +solitaria y briosa, llena de pasión: la muchacha es para Camila un +secreto inviolable, un misterioso hechizo, la única razón de vivir y +padecer... + +Es el huerto breve y humilde, asurcano del bosque; tiene un plantel de +legumbres, una colonia de rosales; macetas con semilleros, trepadoras +que suben a la casa; el cercado es de espinos, la portilla exterior de +madera gimiente como la del corral. + +En aquélla se para Dulce Nombre midiendo la sombra con los ojos fijos y +empañados, rotos los pensamientos por el dolor. Ya debía estar allí +Manuel Jesús, que nunca se hace esperar. + +Tienden las nubes su dosel oscuro sin el raudal celeste de los astros; +los hálitos del viento se han dormido y en las ramas curvas de los +árboles desfallecen las hojas antes de caer. + +Dulce Nombre se agita en la soledad esperando al que no llega, anhelante +de amor y desconsuelo. A cada segundo pierde una esperanza; aguza el +oído con el afán de sorprender unos pasos en la trocha que desde el +ansar conduce hasta Cintul. + +Pero el ritmo secreto de la noche late con los arroyos desgajados de las +montañas, con el río que huye serenado y el tiempo que se filtra en los +arcanos de la eternidad. Ningún otro rumor tiembla en el aire, y la +sensación de un estado transitorio oprime la conciencia de la moza: +siente que el augusto ensueño de su alma fluye también, en el continuo +deslizarse de las corrientes de la vida. + +En el reloj de Luzmela se abren las horas con unas campanadas apacibles: +son las diez. + +--¡Qué tarde!--murmura la niña, y rompe a llorar con desesperación +infantil; le parece que está sola en el mundo, ¡no arde en la noche más +estrella que la de su corazón! + +En el egoísmo de su quebranto olvida la muerte silenciosa de las flores +deshojadas al lado suyo, el temblor de las plumas abandonadas por el +otoño en el seno de los nidos: la muchedumbre de tristezas consumidas a +cada instante en el eterno devenir. + +Se dobla sollozando, convulsa, desmayadas las trenzas en los hombros, +con la frente escondida entre las manos, y su queja late por las costas +del río, perdida en el murmullo de las aguas: es un átomo nuevo del +dolor que va a nutrir los rugidos misteriosos de la mar. + +Aun se resiste Dulce Nombre a su fracaso; escucha con avidez, registra +la sombra, lleva los ojos a las nubes como si buscase en sus repliegues +la clave del enigma, y al fin retorna al molino en la más cruel +desolación, sin comprender una palabra del oscuro libro de los cielos. + +[Ilustración] + + + + +VI + +LA PENITENCIA + + +A la misma hora, en Cintul un hombre enamorado y voluntarioso mordía su +dolor, campo afuera, por el vero del ansar. + +Muchas veces tomó un camino y otras tantas desanduvo los pasos: aquel +hombre era Manuel Jesús. + +Había ofrecido a don Ignacio Malgor partir a la mañana siguiente, y +embarcarse en Torremar para Cuba a los tres días. Deseaba cumplir su +promesa y no sentía remordimientos por haberla empeñado, aunque +envolviera una renuncia al amor de Dulce Nombre. + +Llegó a este acuerdo después de una batalla dolorosísima entre la +conciencia y la pasión, frente a extraño rival que abordaba el asunto de +una manera insólita: + +--Los dos pretendemos a esa niña: yo me puedo casar con ella +inmediatamente, rodearla de comodidades y de halagos, poner a su alcance +los bienes de la tierra, ¿y tú? + +--Puedo sólo hacerla esperar, mientras aguardo a ser labrador. + +--¿Y entonces? + +--Será mi labradora. + +--¿Atada al yugo de tu pobreza? + +--Sí. + +--¿Envejecida y doliente como tu madre? + +--¡No lo sé! + +--Imagínala esclava de las mieses, lavandera, leñadora, con la hermosura +perdida, los hijos desnudos, el cansancio en el alma, el tedio al pan de +maíz. + +--Me quiere. + +--Bien--dijo el indiano; y trató de sonreír, herido como estaba por el +áspero aguijón de los celos--. Te quiere hoy, con un amor de niña que no +resistirá las vicisitudes de la miseria. + +--Pero que ni se compra ni se vende--replicó el mozo con orgullo, algo +vacía la entonación. + +--Sin embargo, yo le vengo a comprar. + +Estas palabras no eran viles porque las redimía la amargura, un duelo +noble y puro, confesado con generosa modestia. + +--Tengo dinero--añadió el hombre rico--y voy a ver si le puedo convertir +en un poco de felicidad; pero voy a este único deseo de mi vida +honradamente, abiertos los brazos y el corazón: escucha. + +Habló con transparentes frases, con el acento persuasivo y hondo. Su +riqueza era un mérito adquirido en heroica lucha contra la suerte; él +fué un emigrante desamparado y mísero; hizo fortuna sin dañar el interés +ajeno, y aquel oro tenía un valor tan estimable y lícito como el de los +blasones o el de la juventud: le quería negociar. Iba derecho a su +ilusión con energía y franqueza. No tenía tiempo que perder. + +--Pero hay otras mujeres--protestó Manuel Jesús, cautivado, no obstante, +por aquella intrepidez clara y singular. + +--No hay otra para mí; es tan niña, que aun puedo modelar su alma; es +tan despierta y sensible, que acaso llegue a confundir la gratitud con +el amor. + +Siguió diciendo cómo la trataría, con qué delicadezas y ternuras, con +qué intenciones de hacerse perdonar el atrevimiento de ser feliz. Había +sido joyero muchos años; pasó los días trabajosos de la emigración en el +comercio de las piedras preciosas, manejando esmeraldas y zafiros, +perlas y brillantes: sus dedos tenían la costumbre de guardar tesoros, +de conocer las cosas bellas y pulcras. El contacto de los metales finos, +de los cristales resplandecientes, le habían hecho artista y cuidadoso. +Dulce Nombre sería para él como una joya, la más cara del mundo. + +Bajo el imperio de aquella fuerte voluntad, Manuel Jesús veía a la novia +lucir en el estuche de un esplendoroso destino, y la perdía lejana, +brillante y libre igual que un astro, mientras se abrían inesperados +horizontes para otras vidas tristes que también adoraba el mozo. Hasta +seis hermanitos suyos podían librarse de la esclavitud labradora; la +madre, enferma, tendría descanso y remedio; el hogar arruinado lograría +restauración, y aquel monte durísimo para los brazos del estudiante, +aquella mies esquiva y rebelde, se cambiarían por el comercio de alhajas +valiosas en el oficio ilustre de lapidario; sometido a la rauda +evocación sentíase ya preso entre anillos y cadenas de oro y esmaltes, +impulsado a una existencia remota allende la mar. + +Y de pronto la memoria le recordaba con íntima lucidez a Dulce Nombre. +Se erguía la imagen, combatientes las agudas lanzas de las pupilas, +llena la voz de cosas enamoradas y pueriles, el talante gallardo, el +gesto luminoso... + +--¿Qué me contestas?--repetía Malgor, intranquilo, leyéndole en la cara +las vacilaciones. + +Pensaba el novio en la cita próxima, la primera obtenida en una cómplice +soledad. + +--¡Nada!--repuso, ciego de codicia y tentación; y se quedó sombrío, +callado, irreductible. + +Había recibido la visita fuera de su casa por no tener dentro adecuado +lugar, y se paseaban los dos hombres por una llosa cercada de abietes, +hecha ya la recolección de su mies, con almiares de paja y los portillos +en abertal. + +El terreno sube por el monte como toda la aldea de Cintul, dominando los +contornos de la serranía, el valle y la hoz. Dobleces de la propia +montaña esconden los demás pueblos comarcanos; en la hondura blanquea el +molino del ansar entre el boscaje roto por el viento de octubre. + +Don Ignacio Malgor no se daba por vencido. Con una tenacidad +imperturbable seguía diciendo sus propósitos de una manera llana y +rotunda: la voz se le iba con el ábrego, mansamente, como un rezo de los +caminos. + +Ya salían los chiquillos de la escuela y algunos se paraban ansiosos en +la rotura de la sebe. Manuel Jesús reconoció a tres de sus hermanos +puestos en guardia, sorprendidos y avizores. Poco a poco fueron entrando +en la cortina, para jugar con los zuros abandonados de las panojas. +Estaban mal vestidos, enseñando las carnes cenceñas bajo el deterioro de +la ropa: tenían descalzos los pies. + +Dos mujeres cruzaron entonces por la brecha del seto, con pesados +coloños en la cabeza, y también se quedaron paradas, indiferentes a su +cansancio abrumador, llamando a los niños, como un pretexto para +observar a los rivales. + +Eran Encarnación y su hija Clotilde, una moza tierna y endeble que +seguía en edad al estudiante fracasado. La carga de leña le cubría las +facciones, y sólo se adivinaba su juventud por las trenzas rubias y +desbordantes como espigas reventonas, pendientes sobre la espalda. + +De súbito la madre tiró al suelo el haz de fajina, sentóse en él y +empezó a limpiarse el sudor de la frente con el delantal, mientras desde +lejos procuraba descubrir alguna resolución en el aire lóbrego del hijo. + +La muchacha, inmóvil, monstruosa bajo su coloño, parecía una esfinge. + +En ella ponía el hermano su atención, lleno de lástima por aquel +esfuerzo silencioso, y seguro de que Dulce Nombre trabajaría así, +malograda y fallida hasta envejecer, si no la rescataba un gran milagro. + +Los niños se acercaron a las mujeres, obedeciendo algo remolones, y como +dijo la madre que había descansado ya, le ayudaron los tres a cargar de +nuevo con la leña. + +Iba la tarde consumiéndose; el austro, muy caído, se acostaba en el +rastrojo de los maíces. Las nubes ensombrecían la sierra galopando sobre +la hoz, y se confundían con el río escribiendo silenciosos renglones en +el agua. + +Seguía Manuel Jesús escuchando siempre a Malgor, transido, impenetrable, +sin apartar los ojos del grupo que formaban las dos coloñeras y los +niños. Vió a su madre levantar la carga otra vez, y notó que a Clotilde +al andar se le cimbreaba la cintura con un temblor angustioso, como si +fuera a romperse. Los rapaces se alejaban volviendo la cabeza hacia su +hermano con una expresión que él tuvo por una súplica infinita. Y de +repente miró a su rival con altivez, levantó las manos a la altura del +pecho como si tirase de algo muy recóndito, y dijo una frase poderosa, +arrancada de su corazón: + +--Me embarco sin ver a Dulce Nombre: lo juro... por ella. + +Una hora más tarde bajaba Encarnación al molino con la noticia en los +labios y el contento en el alma. No sentía la separación de su hijo, +imbuída por el gozo de verle marchar hacia una suerte feliz, arrebatado +a la novia pobre, devuelto a la obligación de proteger a la familia como +cuando estudiaba para cura. Luego que la madre tomó su desquite, +presurosa y vengativa, sintió que era suyo el dolor de la enamorada; +tuvo arrepentimiento de haberla hecho sufrir; quiso abrazarla y pedirla +perdón: ya Dulce Nombre estaba insensible a todo lo que no fuera el +tormento de su desengaño. + +De vuelta a Cintul aun tenía que padecer Encarnación por sus ilusiones +maternales; el hijo no venía a cenar; andaba solo y amargo por la orilla +del pueblo; alguien le vió camino de la aceña: iba, sin duda, a faltar +a su palabra, a romper su compromiso con Malgor. + +Y era cierto que el mozo estaba a punto de rendirse; su carne obedecía a +un misterioso imán, llevándole por los senderos conocidos en violenta +lucha con los propósitos espirituales. + +Desde los confines del lugar medía con obstinación una sola ruta: el +recuesto, las praderías, un puente, la selva, y allí le esperaba Dulce +Nombre, en el huerto solitario. Le parecía escuchar la risa fogosa de la +muchacha, su voz caliente engarzada en el suave tejido de los tonos, sus +promesas acendradas y puras. + +En aquel momento sentía por su novia una pasión a la vez dulce y +terrible. + +Y bajaba ansiosamente al valle, tocaba en el ansar, volvía a subir, +huyendo de sí mismo. + +Así estuvo hasta que cuajó la noche y las montañas más erguidas se +cubrieron con el manto de la sombra. + +Empujado por el soplo de la oscuridad rondó el molino desde el bosque, +vió palpitar sus luces en la honda tiniebla, y se detuvo en las +cercanías del huerto; sentía un bárbaro deleite en mortificarse allí a +dos pasos de la dicha, cuando era más fuerte que nunca el aroma del +monte y el viento había volado como un águila a dormirse en las cumbres. + +Acaso un suspiro hubiese bastado para romper entre los novios el negro +muro de la noche, a pesar del juramento prestado por Manuel Jesús. + +Pero el llanto del río se llevó los sollozos de la niña sin que el +amante los recogiese. Y la penitencia de aquel amor fué un secreto de la +temblorosa penumbra. + +[Ilustración] + + + + +VII + +CADA CUAL CON SU CRUZ + + +La torre de Luzmela domina el valle, fincada en un alcor entre el monte +y el río, al acoso del arbolado. + +Es un solar ilustre, empobrecido por el tiempo, habitado por un hombre +triste y receloso. Nicolás de Hornedo y Esquivel tiene treinta y cinco +años; es alto, membrudo, extravagante, sensible. Desciende por línea +directa de un matrimonio advenedizo que dió mucho que hablar en la +comarca porque heredó el palacio y los bienes anejos sin ostentar los +apellidos del linaje fundador, ni tener, en apariencia, derecho ninguno +sobre las fincas. + +Una historia de amor, oscura y extraña, fué el origen de la herencia, y +al través de dos generaciones viene a ser Nicolás el único representante +de la nueva familia que ya luce timbres de otros blasones montañeses. + +Aquella pareja intrusa, puesta en posesión de la casa, inesperadamente, +por testamento del solterón don Manuel de la Torre y Roldán, tuvo una +sola hija a quien desposó un Hornedo arruinado y desaprensivo; de la +muchacha nació un varón que hizo bodas con una señorita de Esquivel: +éstos eran los padres de Nicolás. Murieron jóvenes, y dejaron tan +mermada la fortuna, que el huérfano logró apenas hacer sus estudios de +abogado y conocer un poco la vida de la ciudad. + +No llegó a ejercer la profesión; una rara melancolía, con tintes de +aburrimiento y pesadumbre, le fué apartando de la sociedad, y acabó por +encerrarle en su casa de Luzmela, achacosa y decaída, pero capaz aún de +mantener con vergonzante decoro al hidalgo sombrío. + +Algo morboso existe en la hurañía de este hombre, que se enternece por +cualquiera emoción y muchas veces llora sin causas conocidas, abandonado +al desahogo de la pena ignorada que le consume. + +Él no sabe por qué se esconde ni cuál es el motivo de su tristeza; +siente un descontento profundo que le amarga la juventud, y al mismo +tiempo una infinita piedad por todo cuanto vive y sufre: es un espíritu +visionario y silencioso que arrastra como un estigma los fermentos de +pasiones y ansiedades ajenas. + +De continuo invoca el recuerdo de aquellos novios sin nombre legítimo, +señores del palacio por misteriosa virtud; él, hijo de una labrantina +soltera, vivió siempre favorecido por don Manuel de la Torre, que le +hizo médico y le dió un lustre sospechoso de bastardo; ella se apareció +en el valle siendo muy chiquitina, sin saber decir su procedencia. +Regresó don Manuel de una de sus frecuentes excursiones con la +desconocida criatura de la mano, y en su casa la tuvo como un tesoro: se +la conocía con el nombre dulce y significativo de _la niña de Luzmela_ +y nadie dudaba que no perteneciese a la misma sangre del aventurero +señor, el cual, al morir, dejó los caudales a sus protegidos, igual que +si fuesen dos hermanos. Pero, después de algunos episodios novelescos, +la niña y el doctor se casaban con gran sorpresa de la gente, provocando +un asombro y unas murmuraciones tan graves que no se han extinguido +todavía. + +Perduran los comentarios de aquella boda y aun se refieren sus detalles, +con sigilo dramático y escandaloso, a la vez que se envuelve a los +protagonistas en un aura de reverencia y estimación, y se guarda su +memoria entre las más queridas del país. Vivieron enamorados y felices, +seguros, al parecer, de su inocencia; fueron generosos y nobles con los +tributarios del solar, y su recuerdo tiene un aroma de gratitud que se +conserva entre las páginas remotas con interesante palidez, como en un +libro una flor. + +Aquel perfume de simpatía y de malignidad estremece al heredero de +Luzmela con tenebroso delirio. Se juzga fruto de un pecado abominable y +persigue con aciago deleite el secreto de la antigua pasión. + +Ha revuelto en centenares de ocasiones los viejos papeles de la casa, +apuntes y escrituras, cartas de familia, alguna abandonada epístola de +amor: el delito supuesto no parece. + +Y no obstante le busca Nicolás en la sombra, a lo largo de su vida, +obseso por la acidez insana de la tiniebla y el dolor, cautivo en su +torre como un penitente de la enfermiza curiosidad. + +A nadie cierra su casa el solariego, y aun abre con demasía el flaco +bolsillo a las necesidades de sus arrendatarios. La vecindad le quiere +bien, le considera como a un amigo y le consulta en sus tribulaciones, +aunque le mira con la vaga aprensión de que en él resurgen los +remordimientos de una culpa lontana, acaso los vestigios de un crimen. + +Y Hornedo, al sorprender aquellas vacilantes suposiciones, se aisla cada +vez más, huye como un apestado, errabundo por el interior de su casa y +por la soledad de sus huertos; si le visitan supone que le compadecen; +si le abandonan siente el desdén como una herida mortal: así acrece su +tragedia y se lastima la salud. + +Pero en la vida oscura del misántropo resplandece un rayo de sol. + +Es Dulce Nombre, la ahijada y protegida a quien adora Nicolás desde que +la vió crecer y aficionarse al palacio con una devoción humilde y +alegre, a prueba de malos humores y de rostros ensombrecidos. + +Tenía la nena el privilegio de no recoger más que las sonrisas felices, +de escuchar solamente las palabras suaves, y de poner las suyas como un +bálsamo en las tristezas del padrino. Su presencia en la casona era un +consuelo y una luz, y muchas veces los servidores del hidalgo corrieron +a buscar a la pequeña como una medicina para las crisis angustiosas de +su señor: si el molinero hubiese querido, la niña viviría siempre allí, +regalada por Nicolás. + +Nunca el padre lo consintió; él no perdía su derecho sobre la criatura +propia, y sólo por condescender la dejaba ir al palacio tan a menudo, y +permitía que el señorito la educara a su modo, con finuras exóticas para +una pobre molinera. + +Por su parte, Nicolás, avaro de la chiquilla, con la gula de un +hambriento, no pensaba más que en el gozo de verla, ni parecía enterarse +de que ya era una mujer y que él mismo le había despertado la +sensibilidad y la imaginación con lecturas románticas y lecciones +poéticas. + +Le dijeron que tenía la muchacha relaciones amorosas y lo quiso ignorar, +tímido ante una directa averiguación que rompería la infancia de Dulce +Nombre cuando el solariego pretende revivir con exaltados atavismos la +historia paternal y romántica de don Manuel de la Torre y _la niña de +Luzmela_... + +[Ilustración] + + + + +VIII + +LAS CUMBRES DEL DESEO + + +El señorito y el indiano hicieron su amistad en la niñez, con esa +pueblerina democracia que junta a los niños en la escuela y en la calle, +entregados a los placeres y al estudio bajo una sola disciplina y una +misma libertad. + +Lecciones en el aula concejil, estímulos de un premio en el examen, +escaramuzas por el monte, pedreas en el campo, unieron estrechamente +aquellas vidas lozanas, exentas de vanidades y prejuicios. + +Nicolás, que ya empezaba a ser irresoluto, sentía predilecciones por +Ignacio, mayor que él, atrevido y fuerte, con menos inclinación a los +libros que a las aventuras. Y el labriego, optimista y voluntarioso, le +prestaba con frecuencia a su amigo los puños y el coraje, mientras el +niño caviloso del palacio correspondía a la solicitud del camarada +enseñándole una lección o resolviéndole un problema aritmético en el +pizarrín. + +Por aquellos años andaban a la escuela, también, con otros muchos +galopines, Antón, hijo del campanero, y Martín Rostrío, ya casi mozo, +asistente a las clases nocturnas con aprovechada condición: los dos +tuvieron muy buenas amistades con Ignacio y Nicolás. + +Pero no tardó el señorito en marcharse a un colegio burgués, ni el +futuro indiano en prevenir un camino a sus ambiciones, embarcándose para +Cuba. + +Antes de aquella separación Martín le dijo a Ignacio, medio en broma: + +--En cuanto hagas fortuna, compras a «éste» el molino del ansar y me le +arriendas a mí. + +«Éste» era el niño infanzón, que iba a decir alguna cosa cuando el +viajero repuso, con una certidumbre serena: + +--Dentro de diez años. + +Y no habló una palabra Nicolás, pensando con supersticioso terror que +las fincas de Luzmela tendrían que ser para su amigo. + +Entretanto Martín sonreía, seguro de un arriendo beneficioso que le +diese preponderancia en el valle, y suspiraba Antón en el colmo de la +codicia: + +--¡Para entonces seré yo campanero! + +Afrontaban su destino en aquella actitud inquiridora y vigilante, de +cara al porvenir. + +Hoy se cumplen las profecías del pasado: Martín dispone del molino y +Antón de las campanas; Ignacio compró hace tiempo muchas posesiones de +Nicolás; han vuelto a reunirse a la sombra de los mismos árboles de su +niñez, y ninguno de los cuatro es feliz: luchan y se afanan sin tocar +las cumbres del deseo, ansiosos por la vida, cada cual con su cruz... + +En esta mañana otoñal, pálida y dulce, llegó diligente el indiano a la +torre de Luzmela para comunicarle a su amigo que se quería casar con la +hija de Martín. + +Le miró Hornedo muy despacio, lleno de asombro, y dijo con temblorosa +interrogación: + +--¿También...? + +--¿Cómo también? + +--Sí; te has llevado lo mejor de mis bienes... ¡déjame a Dulce Nombre! + +--Pero, ¿la quieres tú? + +--¿No lo ves? + +Alzóse lívido, anhelante, asustando a Malgor, que confesaba: + +--Ahora lo veo... + +--¡Es mi hija, mi compañera, la única amistad que me importa! + +--¡Ah!--el indiano comprendía y se tranquilizaba, teniendo en cuenta las +exaltaciones frecuentes de Nicolás--. Siendo así--acabó--, bien puedo +hacerla mi mujer sin estorbar a tu cariño. + +--¡No! ¡Me la quitas! + +--Otro te la quitará, ¿no sabes que tiene novio? + +--Es una niña. + +--Es una moza. + +--Y si tiene novio--gritó Hornedo, crespa la voz y la actitud--, ¿cómo +se ha de casar contigo? + +--¿A ti que más te da...? ¿O es que protestas sólo contra mí? + +--¡Que haga su gusto! + +--Se casaría entonces con él. + +--¿Qué dices? + +--No me quiere; la compro. + +-¿Qué...? + +Tuvo que sentarse sin esperar contestación porque se estremecía como una +hoja, colérico y abatido a la vez, falto de palabras y de serenidad. + +Estaban en el fondo de un ancho gabinete descuidado y antiguo; el +solariego se había dejado caer en el sofá y a su lado Malgor, sin +levantarse de la silla, hablaba límpidamente, con su acostumbrada manera +superlativa y rotunda, desenvolviendo el mismo discurso que por la tarde +necesitaba exponer a Manuel Jesús. Iba a casarse en seguida con Dulce +Nombre; lo tenía dispuesto así y no podía esperar: la muchacha era su +única ilusión. Para el novio habría otros amores cuando estuviera en +situación de tomar estado, después de trabajar con amplitud y bien +protegido en el negocio de la joyería... El haber traficado con las +piedras preciosas y los metales ricos servía de admirable educación para +tratar a una mujer: pendientes, sortijas, collares, rosarios, cruces, +medallones... un comercio frágil y sutil que predisponía a las dulzuras +del hogar, a la paciencia suave del enamorado, a la esmerada pulcritud +del esposo... + +Malgor estaba de pie: no se le ocurría nada que añadir. + +Cumplió el propósito de anunciar a su amigo la boda, como un +acontecimiento seguro y razonable, y se marchaba porque tenía mucho que +hacer. + +Tendió la mano a Nicolás que permanecía silencioso, inmóvil, con la +mirada fija en una tabla religiosa, puesta sin marco sobre la pared. + +Insistió el indiano, apremiante, en su despedida, hasta que el distraído +alargó la diestra con un movimiento glacial, y quedóse allí mudo, +atónito, mientras salía Malgor al través de salones desmantelados y +pasillos oscuros: iba derecho a la rectoral, sin acordarse de la hora de +comer. + +Apenas sus pasos se dejaron de oír en la casona, cuando Hornedo se +levantó del sofá, entró en un dormitorio contiguo, que era el suyo, y se +echó de bruces sobre la cama, baja y honda, cubierta de raído +sobrecielo... + +Moría la tarde; ya estaba Malgor hablando con su rival en Cintul y el +hidalgo de Luzmela seguía tumbado en su lecho, sacudido por los +sollozos. + +[Ilustración] + + + + +X + +LAS ALAS DE LA PALOMA + + +Desvelada y madrugadora sale Dulce Nombre de la aceña a buscar el +refugio de su padrino: va de prisa, aunque le pesa con exceso el +corazón. Y le quiere difundir en el paisaje con el inconsciente anhelo +de aliviar su camino; le apoya en los montes, que levantan la frente +hasta las nubes; le acuesta en el campo mullido y oloroso; no consigue +menguar la fatiga; al contrario: redobla su pena cuanto más la dilata +por los horizontes y la extiende sobre el cielo que baja a mirarse en el +río. + +Se le agudiza así la sensibilidad con una fuerza misteriosa y percibe +todos los rumores, hasta los más ocultos y remotos; sabe hoy de una +manera extraña que entre las cosas vivas no hay una sola que no cante, y +oye a lo lejos resonar el bosque, escucha el sordo crujido de todas las +semillas que pacen en la tierra, de todas las raíces que trituran su +alimento en la oscuridad: es una vidente que descubre los enigmas +terrenales porque los contempla con la mirada deshecha en llanto. + +Llega a la torre y le dicen que el señor anda malucho; aunque suele +madrugar, todavía no se ha levantado. + +--Esperaré que despierte--responde, y pregunta: ¿desde cuando está +enfermo...? porque anteayer le vi. + +--Pero ayer--arguye Rosaura intrigante y curiosa--le marearon los +amigos; el indiano primero; después, ya de anochecida, tu padre: +vinieron de consulta y negocio...: parece que se trata de ti... + +--Puede ser--murmura Dulce Nombre, disimulando apenas su inquietud. + +Siguen hablando las dos mujeres, de codos en la solana, viendo crecer +el día, tibio y nublado como el anterior. La muchacha defiende sus +graves preocupaciones, mal ocultas en un palique nervioso, mientras +Rosaura la mira sonriendo. Es una mujer recia y calmosa que lleva muchos +años de guardiana en la torre; viste de oscuro, tiene el pelo gris y se +le nubla la frente arrugada por la edad. + +Se abre de súbito una puerta en el ancho carasol y se asoma Hornedo bajo +el dintel de su gabinete. Está palidísimo; un aliento de insomnio le +rodea el semblante como un halo y se le hunde en la mirada con turbia +densidad. + +Rosaura se retira discretamente con un paso macizo que repercute en todo +el corredor, y Dulce Nombre aborda su confidencia sin reparar en la +alteración aguda del enfermo. + +--Sabes, padrino, lo que me sucede, ¿verdad? + +--Sí. + +--¿Ha venido a decírtelo mi padre y también... ese señor? + +--También. + +--¿Qué has contestado? + +Nicolás apenas se puede sostener.--Entra--murmura, y va a sentarse en un +sillón. Cierra los ojos; no ha visto que la niña se acomoda junto a él +en un escañuelo, como de costumbre, y se estremece cuando ella le +acaricia al repetir: + +--¿Qué respondiste? + +--¡Que están locos! + +--¡Eso es...! Locos de remate. Y para salirse con la suya pretenden +embarcar a Manuel Jesús; le han engañado; dicen que le han convencido... +¡No lo puedo creer... Tú me ayudarás a detenerle, a salvarme! ¡Le quiero +lo indecible! + +Se había levantado, intrépida, febril, y echaba los brazos al cuello del +padrino con mimosa persuasión. + +El puso, extraviado, las inseguras pupilas en el florido cuerpo de la +moza; la miró como nunca a la cara; le vió de un modo nuevo el color +trasparente y rubio de los ojos, el terciopelo rojo de los labios, la +cabellera oscura, la tez dorada. + +--¡Déjame!--grita de improviso, alzándose también, con señales de +incomprensible terror. + +Huye al otro lado del aposento, y la niña, que le debe sólo una +desvelada ternura, se asombra y aturde, sin comprender la causa de +semejante dureza. Necesita el cariño de aquel hombre, el apoyo de su +autoridad para erguir una última esperanza, y va humilde a solicitarlo. + +--Padrino. ¿Qué tienes...? ¿Estás malo de veras? + +Se le aproxima, fijándose en el rostro doliente, trasojado, amarillo, y +el enfermo, que logra dominarse, tiende las manos con una ansiedad +lastimosa; no sabe él mismo si para asirse a algo que le sostenga o para +recibir a la muchacha. + +Ella se las acoge muy ferviente y le habla con íntimo desvelo. + +--Sí, estás malo; tienes calentura. + +Una piedad repentina se desborda en el pecho de la joven con esa lucidez +que despierta en el que sufre, para adivinar el ajeno dolor. + +Nicolás ha vuelto a sentarse, dobla la cabeza arrullado por la dulzura +de la voz que le compadece, y acaba por balbucir: + +--Estuve mal anoche: ya me siento mejor... + +--Pues mírame. Levanta él los ojos con trémulo parpadeo: + +--¿Qué me pides? + +--¡Ayúdame! + +--¿Cómo? + +--Haciendo que no se marche Manuel Jesús; le obligan, le engañan, sin +duda, y yo me voy a morir... + +--¿Tanto le quieres? + +--Más que a todas las cosas de este mundo; mucho más que a mi padre y +que a la vida. ¡Le quiero para toda la eternidad! + +Se remece, brusco, el solariego, clava las pupilas enigmáticas en Dulce +Nombre y pronuncia con torva lentitud: + +--¡No sabes lo que dices...! Si él se marcha es porque le conviene, y tú +debes casarte con Malgor. + +--¡Padrino! + +--Es un hombre formal y está enamorado de ti. + +--¡Ay! No lo entiendo; antes me diste la razón... ¡Me dejas sola tú +también! + +Y la niña desconoce el pálido mirar de su amigo, la esquivez adusta con +que habla y rehuye el amparo que le va a pedir. + +--¡Estoy sola, sola...!--repite con aflicción, mientras Nicolás cierra +los ojos otra vez y esconde los dedos convulsos entre la melena +alborotada. + +Llega del dormitorio un aire pesado que trasciende a medicamentos y a +sudor; por la abertura de las cortinas se ve una cama revuelta. + +Está Dulce Nombre observando todo aquello de un modo singular, como si +nunca lo hubiese visto: la estancia tiene un semblante de abandono y +tristeza que conmueve; el hidalgo, ahora, quieto, mudo, lívido, parece +un muerto. + +Al través de las propias vicisitudes siente la muchacha una inmensa +compasión, no sabe de qué. + +--Adiós--dice con la despedida llena de lágrimas. + +--Adiós--murmura como un eco el hombre inasequible. + +La molinera sale del gabinete por el carasol lo mismo que había entrado, +y allí se para indecisa sin saber qué rumbo tomar, con el triste +azoramiento de un ave que tuviera las alas rotas. + +[Ilustración] + + + + +XI + +LA CAUTIVA + + +El viento del otoño ha segado ya todas las flores; Manuel Jesús está muy +lejos. + +La molinera llora, pero oculta sus lágrimas y permite que en la ciudad +le confeccionen los atavíos nupciales. + +Para las amigas, para los vecinos, la moza se casa contenta, orgullosa, +al cabo, por merecer la predilección del rumboso pretendiente. + +Ella disimula todo lo posible su interna cuita y logra engañar a los +observadores, no muy perspicaces. Sólo algunos ojos, los de Tomasa, por +ejemplo, no se equivocan: muerden las apariencias de aquella conformidad +y hunden su averiguación hasta la pena viva de la abandonada. + +En el horizonte limitado de los hechos, Dulce Nombre ha sido vendida por +su novio. Y le han dolido desesperadamente, primero el amor, después la +dignidad. + +No conoce las mudanzas del sentimiento y se abate al desengaño sin +comprenderle, enferma de zozobras, con un peso de plomo en el corazón. +Su espíritu, cándido y salvaje, tiene una sana rectitud; puesto que fué +traicionada es preciso que olvide al traidor. + +Ningún medio más práctico, a su parecer, que el de casarse con otro: +quiere hacerlo en desquite y venganza. Está pronta a dejarse llevar por +el destino, pero se revela pensando que los que la inducen a la boda son +cómplices de su desdicha: el oro del pretendiente, la ambición del +padre, la terquedad incomprensible del padrino, la empujan al casamiento +con demasiada violencia. + +Siente humillado el señorío de su persona, cautiva su alma en una red de +pasiones oscuras. + +Otras fuerzas laten a su alrededor unidas también contra la infeliz en +sorda complicidad: el paisaje transido de agua, la niebla torva de las +cumbres, el sudor helado de las noches. + +Una voz poderosa zumba en el aire, se estremece la selva con la +agitación de un vuelo monstruoso: las últimas hojas corren locamente por +los caminos. + +Y la triste molinera abre los ojos en la soledad, inquietos como dos +interrogaciones, desde que huyeron con las golondrinas sus esperanzas: +así, entregada a los propios estímulos, se abandona al tiempo sin +defensa, reduce su aspiración a que pasen los días, y escuda su pesar +con morboso egoísmo en la coraza de los montes. + +Parece que está el valle más hondo que nunca; la gasa de las nubes +tiembla desde las cimas hasta el río, sepultando la vaguada en una +humedad neblinosa; muge la corriente, repican las abarcas en los +senderos. + +Dulce Nombre recibe desde su habitación toda la tristeza de noviembre; +ya no sale a la tertulia de la aceña ni arrostra la cellisca y el frío +por los huertos y los abertales como las demás zagalas. Asiste a misa +los domingos y se esconde en su hogar con obstinada reclusión, +ensombrecida lo mismo que las horas, turbio el cristal dorado de los +ojos igual que el de los cielos. + +Cuando tiene visita se esfuerza en hablar y sonreír, un poco nerviosa y +acelerada, atajando las preguntas, rechazando las alusiones con su +habilidad nativa de mujer, que no le llega hasta el alma virgen y ruda, +incapaz de fingimientos y subterfugios. + +Por eso delante de Malgor descubre la niña el estado de su espíritu, en +franca desnudez, sin recelo ni crueldad. + +No consiente que su despecho se confunda con el olvido, muy distante de +su corazón; reconoce que el indiano la compra porque la quiere, y +considera que sería una infamia engañarle. Aunque el deseo de él la hace +infeliz, se explica con una lógica irrebatible la conducta de aquel +hombre; le comprende mejor que al padre y al amigo, empeñados en +sacrificarla, y está cerca de perdonarle, mientras no halla una sola +disculpa contra la villanía de Manuel Jesús; traidor y vil, ella le +adora a pesar suyo y un sentimiento de honradez la obliga a decirlo con +los ojos y los labios cuando se lo pregunta Malgor. + +Aquellas contestaciones rotundas repercuten como un eco en la casona de +Luzmela, donde el indiano calma las ansiedades desde que su amor recibe +allí un inesperado sostén. + +Atribuye el pretendiente a inconstancias del carácter este cambio de +Nicolás, y le utiliza en su provecho para acelerar la boda sin poner +mucha atención en las voraces impaciencias con que su amigo le pregunta +a menudo: + +--¿Olvida al otro...? ¿Consigues que te quiera a ti? + +--¡No olvida, no!--tiene que lamentar Ignacio, tan distraído en graves +inquietudes, que no repara en la sonrisa brusca de su confidente. + +El cual no ha visto a la molinera hace un mes, desde la mañana +inolvidable en que la niña desconoció al hidalgo y salió de la torre sin +esperanzas ni designios. + + + + +XII + +LA MANO DE NIEVE + + +No volvieron a encontrarse hasta el día de la boda. + +Parecióle a Nicolás que los encantos de su ahijada habían crecido de +manera increíble, y admiraba en ella, con extrañísimo temor, la bruma de +los ojos, el rocío de las pestañas, la niebla de la sonrisa, todo el +conjunto hechicero y singular de aquel rostro que trascendía al vaho de +un corazón lleno de pena. + +Sentía el padrino delante de la novia un doloroso remordimiento, clavado +en la herida de sus pasiones inconfesadas y mordientes, mezcla de +venganzas y ternuras, de celos y de amor, ponzoña de la sangre junto al +propósito noble del espíritu. + +Para absolverse pensaba que había contribuído a darle un buen esposo, +honrado, opulento y cabal, y se quería esconder a sí mismo la intención +de su influencia triste y oscura, hirviente de codicias y tentaciones, +nebulosa como un sueño heredado. Un fatalismo imperioso le inducía a +proteger la solicitud del rechazado pretendiente contra el mozo +preferido, el temible rival. No premedita emboscada ninguna para dañar +al matrimonio que favorece; se contenta con impedir que la mujer deseada +realice la plena dicha de otro hombre. Al quererla Malgor enceló con su +reclamo a un cariño que dormía engañoso, disfrazado de paternidad, y que +despertaba asustadizo y clarividente a la vez. La sorpresa del +descubrimiento y la cobardía innata de Nicolás ahogaron las voces de +aquella revelación: no tuvo el solariego ánimos ni arrogancia más que +para huir de su propia conciencia y un ciego instinto para negar a Dulce +Nombre los brazos de Manuel Jesús. Procuró ardorosamente el viaje del +mozo; él mismo le condujo a Torremar y le dejó en el buque, valido de su +ascendiente con la pobre familia de Cintul, embriagando al viajero con +razones de altruísmo y sensatez, gastando a manos llenas el dinero de +Malgor. + +Después de aquella pugna febril cayó en una silenciosa pasividad y +estuvo muchos días sin salir de su aposento, con el rostro huraño y la +mirada calenturienta, hasta que hoy la boda le pone frente a la +desposada. + +Y se le parte el corazón bajo el aura de inquietud que los envuelve a +todos en la sombra de una mañana decembrina, empeñada en no amanecer. + +Se celebra el casamiento muy temprano y sin ninguna ostentación; asisten +Camila y Martín; la madre del novio, anciana y desapacible, mal conforme +con la alianza de su hijo; Hornedo y el delegado del juez; Antón, que +sirve de sacristán. + +Aunque se ha ocultado con sigilo la fecha del acontecimiento, por +reiterada voluntad de la novia, algunos curiosos bullen alrededor del +grupo, avisados por esas oficiosidades aldeanas que ningún secreto las +evita. + +Da principio la ceremonia en el atrio de la Iglesia, abierto a las +ráfagas del aire, y culmina en el presbiterio, opacamente; las luces no +logran romper toda la penumbra del altar; un soplo frío y lúgubre corre +por las naves anchas y vacías; los rezos del cura suenan como un zumbido +arrinconado en la noche; callan a veces los latines y queda el silencio +erguido igual que un ser inevitable. + +Nicolás está dando diente con diente; los dolores de su vida, solitaria +y medrosa, le penetran de pronto con angustia indecible; un profundo +anonadamiento le invade. Y cuando el acto concluye, sigue la comitiva +con el paso torpe, llega al molino con un esfuerzo maquinal. + +Todavía está la mañana oscura lo mismo que una cueva; plañe el viento; +la masa del paisaje se esfuma sin contornos en las derrotas. + +Malgor quiere llevarse a su mujer en cuanto cambie de vestido; pero +ella permanece inmóvil con su traje negro, envuelta en una mantilla que +a Nicolás le parece de luto. + +Una gran indecisión reina en cuanto sucede; ni el padre ni el marido +saben ejercer su autoridad. Tratan a la muchacha compasivamente, igual +que a una víctima a quien nada se niega en el momento aciago del +sacrificio; y Dulce Nombre, aquí lo mismo que en la parroquia, habla +como en tinieblas; diríase que no entiende las preguntas que le hacen ni +las contestaciones que da; tiene el aire de olvidar en un segundo las +palabras que oye y las que pronuncia. + +Al fin se abre el día, tardío y helado, perezoso. + +Con la luz desciende sobre la fábrica un poco de actividad. La joven se +ha cambiado el vestido: luce uno elegante y señoril que pertenece a su +nuevo estado de novia rica, y está dispuesta a seguir al esposo, desde +cuya casa, después de una comida familiar, saldrá el matrimonio de +viaje. + +En vano intenta Hornedo sustraerse al suplicio de la invitación: el +indiano recobra su energía y decide que el padrino les acompañe. Se deja +llevar, inseguro y macilento, siempre a remolque de la voluntad ajena, +atado con mordiente hechizo a la ventura de su camarada. + +Ya cunden por el lugar noticias indudables del suceso, y los alrededores +de la aceña se van llenando de vecinos; algunos disimulan su curiosidad +con el pretexto de moler; otros se detienen en las veredas, con un rumbo +imaginario; los mozalbetes y la chiquillería se asoman sin rodeos a las +ventanas del salón. + +Pero las ruedas están dormidas; Martín, muy solemne, con un semblante de +tristeza orgullosa, despide a los importunos, mientras el novio, ya +dueño de sí, procura dominar la incómoda situación hablando a la gente +con mucho agrado, dentro y fuera del molino, y Dulce Nombre lo mira todo +con los ojos atentos, curiosa, al parecer, como los demás, en una +actitud repentina de observación. + +No puede esperarse que arribe un coche a los dominios de Martín, y la +boda se resigna a llevar su cortejo creciente hasta Luzmela. + +Va por una ruta corva y delgada sobre la humedad del mantillo: el ramaje +seco levanta sus brazos a la altura como si pidiera misericordia; cubre +el Salia todos los rumores con su voz torrencial... + +La casa del indiano, restaurada y lujosa, con más esplendidez que buen +gusto, linda también con el bosque, señor de medio valle, y tiene una +entrada por él; más arriba, sin sustraerse al acoso del arbolado, se +yergue solitaria la torre de Nicolás... + +Esta es la primera vez que Dulce Nombre pisa las estancias que ahora son +suyas; las contempla distraída, indolente; no consigue un poco de +interés para cuanto la espera allí. Y mientras resbala el día en un +violento sinsabor, habla sólo cuando la interrogan; huye de su padrino +con involuntaria enemistad, sonríe al esposo de una manera inquietante, +como si no le conociese. + +El acaba por sentir el influjo de aquella extrañeza, vuelve a perder el +aplomo, sufre una lástima incurable cuando la niña deja oír la +aterciopelada dulzura de su acento. + +Le acompañaba Nicolás tácitamente en sus compasiones, dolido del rencor +de la moza, ansioso de consolarla, desesperado de perderla. + +Se le aproxima cuando puede y le dice una frase cariñosa; ella le clava +los ojos dorados y altivos, le detiene con una sonrisa hostil; después +se acerca al balcón y mira al campo a la altura fría de las montañas, al +cielo crepuscular; todo la cohibe dentro de las habitaciones +desconocidas; todo la requiere en el paisaje amigo. Le parece que la +selva corre hasta allí tendiéndole los brazos, y que se agita luego con +un gran ruido de alas, como si echase a volar por encima del monte. Y +presta una atención supersticiosa a cuanto se mueve al otro lado de los +cristales, a la blancura lejana del molino, al oropel inquieto de las +nubes. + +Anochece, declina la tarde a los precarios fulgores de un sol invernal. + +Ha llegado el momento de partir: ya está el coche a la puerta con los +equipajes cargados. Malgor no sabe cómo arrancar a su mujer de la +incomprensible quietud, y él mismo la prolonga con pretextos pueriles, +como si temiese que Dulce Nombre se resistiera a acompañarle. + +Adolece Martín de parecida intranquilidad y hasta la suegra se preocupa +de la tardanza, mientras Camila gime por los rincones y Nicolás +comprende que la despedida no da treguas: es imposible detener al tiempo +y han sonado los fatales minutos. + +--¿Vamos?--dice el marido vacilante, como si pidiese perdón. + +Tiene que repetir la pregunta junto a la esposa, que sigue con el rostro +pegado a los vidrios. + +Se vuelve entonces sorprendida, y percibe toda la oscuridad de la +habitación. + +--¡Ya es de noche!--pronuncia. Se le ha entrado en el alma toda la +esencia alarmante de la sombra. + +Dulce Nombre no es inocente como las pastoras idílicas de los libros. La +naturaleza salvaje de los campos le ha hecho sus revelaciones, sin +perfidias, con esa clara brutalidad que no estorba al íntimo candor de +los espíritus, y desde que la joven tuvo novio soñó estremecida con la +hora misteriosa y tierna de las desposadas. + +--¿Vamos?--repite aún el marido. + +La suegra enciende luces y empuja a la muchacha hacia un dormitorio +donde ella recoge alguna cosa. + +Cuando sale de allí, con un velo sobre la cabeza, está blanca igual que +un lirio, le chocan los pensamientos unos con otros, sordamente, y se le +deslíe la inquietud en el zumo claro de las pupilas. + +Bajan todos la escalera muy despacio, en silencio. + +Entra en el portal con la agitación del aire el hálito de las hojas +muertas y el bramido remoto de las olas. Alguien dice: + +--¡Cómo suena la mar! + +Es Gil, que a la puerta del indiano habla con el cochero y sonríe de una +manera absurda. + +En torno al carruaje hay un círculo de curiosos. Algunas mujeres abrazan +a la novia, que se deja acariciar y despedir hasta que le llega el turno +al padrino. Entonces, con un gesto mudo, le alarga la mano, fría como la +nieve; él la recoge entre las suyas, devorando con los ojos a la moza, +hambriento de su belleza intacta, y algo se le derrite en las venas que +le hiela el corazón, cuando el esposo desde el coche pide aquella mano y +la atrae hacia sí. + +Pero ha subido la muchacha; se asoma a la ventanilla, habla trémulamente +con su padre y con Gil, lleva con lentitud la mirada a los cielos donde +riela la luna como un escalofrío del paisaje. + +El rostro pálido luce todavía un segundo el resplandor triste de su +gracia; cruje un fustazo, se mueve el coche y la novia desaparece en las +negruras del valle, como una estrella que se hunde en su caída... + + + + +XIII + +CENTELLA DE AMOR + + +Al volver el matrimonio a la montaña, ya trasciende en los huertos con +íntima dulzura el perfume suplicante de las violetas; han crecido los +días y los caminos de la mies; un vaho primaveral sube de las campiñas a +los montes y gana las cumbres como si buscase el cielo acogedor. + +Dulce Nombre mira las cosas con asombro incesante, sorprendida de +encontrarlas en idéntico lugar: allá arriba las cabañas orlando los +abismos; aquí el bosque en la hondura del valle, corriendo detrás del +Salia, perdiéndose de vista con el río por la hoz. Y los mismos +horizontes estrechos, las mismas caras familiares en las personas y la +Naturaleza, en las campanas iguales voces que claman y huyen como aves +de paso: la vida rural atenta y sorda, hoy lo mismo que ayer. + +El propio semblante de la muchacha está retratado en el espejo con su +aire de siempre, luminoso y juvenil. Y a ella le extraña mucho esta +inmovilidad. No ha contado bien el tiempo de su ausencia: esperaba +encontrar envejecidos a su padre y a Camila, variado el rostro de los +parajes y las criaturas. + +En cambio practica sus nuevas costumbres sin gran extrañeza: vestirse de +señora, gustar manjares finos, pasearse en coche, son ventajas que no la +sorprenden. Tuvo ella nativas inclinaciones de elegancia, afición a lo +bello y esmerado, noticia de todas estas comodidades que hoy disfruta +con naturalidad algo desdeñosa, como quien las merece y las paga. Su +carácter, altivo por ser cántabro, la induce a no demostrar codicia ni +admiración hacia estas cosas que antes fueron ajenas a su vida. + +Ya la moda, con visos de cultura, ha nivelado mucho aquí el indumento de +las clases, sobre todo en la mujer: las aldeanas cortan su traje festivo +por un patrón de señorita y, salvo el coste de los géneros, la esposa +del indiano se distingue muy poco de la antigua molinera. + +Pero en las intimidades del hogar teme Dulce Nombre no conseguir nunca +la disciplina de su corazón: vive con los pensamientos desatados en una +esperanza que a cada instante agoniza y torna a renacer; sufre y +disimula; sonríe con una tristeza rebelde; calla en un silencio +orgulloso, y cobra todos los días nueva gratitud al marido que cumple +fiel su propósito de tratarla delicadamente, con aquella blandura que +tuvo para las gargantillas y las pulseras, los zarcillos y los broches. + +Verdadera mano de joyero es la suya, en las caricias y las solicitudes, +mano temerosa del roce brutal, obediente a la resignación, abierta a la +dádiva y al homenaje: el hombre rico aspira a merecer, no a lograr, y +tiene para su esposa todas las generosidades y las benevolencias. + +Ninguna traba, ningún reproche descubren en Malgor sus celos incurables, +el calvario de un cariño que sólo consigue la recompensa del +agradecimiento. Fué aplazando la hora de amar, se contuvo a la orilla de +las pasiones con una sensatez indefinible, mezcla de incertidumbre y de +pavor, y hoy, que desde la altura de su camino elige resueltamente una +compañera, conoce que es tarde: se le ha ido la juventud. Ya toda la +prisa, la decisión, la voluntad, son armas inútiles frente al deseo de +que una niña le adore. + +Pero aun confía vagamente en el milagro; piensa que a costa de muchos +méritos pudiera la gratitud convertirse en pasión: quiere dejar a la +muchacha en una absoluta libertad, que haga en todo su gusto, que +triunfe en los caudales y en la casa como dueña y señora de cuanto el +marido tiene. + +No ha pensado nunca Malgor en abandonar a su madre: junto a él vive, +estimada y con fueros propios, mas en distintas habitaciones, con +servidumbre independiente y sin ninguna intervención en el dominio de la +nuera. Y gruñe un poco, escandalizada de las prerrogativas de la +mocedad, a punto de rendirse bajo el encanto de la Intrusa, mientras +ella hace uso de aquellos privilegios con una sobriedad tranquila y los +aprovecha casi únicamente para irse al molino sola y a menudo. + +Allí reconstruye su existencia anterior embriagada en las memorias +habituales, contando los minutos que se han muerto y empeñada en no oír +cómo las horas nuevas desvanecen en el aire su melodía. El fragor del +trabajo apaga todos los ruidos exteriores, y si callan las piedras, +yergue el río la frescura de su voz aturdiendo a la muchacha. + +Eso es lo que ella quiere: aislarse del tiempo, ensordecer la vida y +mirar lo pasado como única lontananza. + +Pocas veces se asoma Dulce Nombre a la sala molinera; sólo de paso se +detiene si alguien la saluda, habla un instante y se dirige a su querida +habitación, solitaria y evocadora, abiertas sobre el huerto y el río las +ventanas inolvidables. + +Cualquiera de las dos la seducen, porque desde ellas domina los +recuerdos con un poco de serenidad. Abajo, al borde de la presa, siente +una fascinación dolorosa que la espanta, y en el humilde vergel sufre +demasiado con una ternura inexplicable hacia todo lo que allí se nutre y +palpita. + +Nunca ha mirado así las primaveras, con esta compasión rara y ardiente +que hoy la impide coger una rosa, pisar el trébol, rozar con los +vestidos el cáliz campanudo del arándano. Las azucenas le parecen de +cristal: no se atreve a tocarlas por no herirlas, ni a sacudir, como +otros años, en la hiedra la flor azul, los haces verdosos en el espino +cerval. + +En cambio, desde la altura de su habitación todas las cosas le dan una +respuesta más lejana y apacible: el filo de los senderos, las espumas +del río, la cresta de las montañas, los árboles del bosque. Y se está +allí horas enteras, con el corazón entreabierto, devota y muda, estática +como el paisaje... + +En este mismo anochecer se despide la joven del molino con su +acostumbrada pesadumbre. Camila sale hasta el umbral; Martín ha tirado +de la paleta suspendiendo la trituración, y se dispone a ensacar la +harina: desde que la fábrica es suya se ha vuelto muy avaricioso y +vigila con creciente solicitud la hacienda y el provecho. + +Ignora Dulce Nombre que su padre se haya convertido en propietario a +expensas de ella, y no obstante le mira con menguada estimación; a su +lado se encuentra sola.--¡Está lejos de mí!--se dice interiormente, y se +extraña pensando:--¡Ser hija de un hombre se reduce a una casualidad! + +Ahora mismo él se queda allí preocupado de su negocio, sin ver la +angustia con que la muchacha afronta el camino del nuevo hogar. + +Marcha presurosa, con el paso a la medida del pensamiento, esquiva al +roce de cuanto la rodea, como si temiese el contacto de las emociones. Y +en un recodo del ansar alcanza a las últimas veceras del molino, Tomasa +y Clotilde, muy calmosas aquella tarde, con sus canastos de harina +apoyados en la cintura. + +Es la primera vez que Dulce Nombre encuentra a la hermana de Manuel +Jesús, después del casamiento: tampoco ha visto a su padrino, obstinada +en rehuir las visitas y las curiosidades de la vecindad. + +Pero aquí Tomasa la obliga a la conversación. + +--¿Qué, no quieres nada con nosotras...? Llevamos el mismo rumbo: te +acompañaré. + +--Y yo hasta la pontezuela--añade Clotilde con alguna cobardía. + +--Sí, sí; me alegro mucho. + +--¿De verdad? + +--Ya lo creo. + +--¿Por qué no ha de alegrarse?--aduce Tomasa, aprovechando la ocasión--. +Después de todo, bien quiso a tu hermano, hasta el otro día, como quien +dice. + +--¡Pobre Manuel!--pronuncia con lástima la niña de Cintul. Y baja la +cabeza, que en la sombra, ya difusa, le brilla con un color dorado de +trigal. + +--¿Pobre?--balbuce la de Rostrío. + +--Pobre, sí--confirma Tomasa con mucha indignación: le engañaron con +embustes y sermones; te le quitaron entre Malgor y tu padre. + +--Él se quiso ir. + +--No es cierto; miente quien lo diga: pregúntaselo a ésta. + +Clotilde, ante el reclamo, se crece y asegura: + +--Le dijeron que si no se marchaba serías tú siempre una infeliz, una +miserable como las demás... Y se fué para darte la suerte; pero estuvo +llorando toda la noche... Creímos que se volvía loco, ¡si vieras...! +Corría a tientas por este lerón, subía y bajaba a Cintul sin poderse +detener... ¡Daba miedo! + +--¡Ay!--dice solamente Dulce Nombre. + +Tomasa, viéndola sufrir, insiste, maligna y gozosa: + +--Te le quitaron entre tu padre y Malgor. + +--¿Mi padre también? + +--¡Vaya...! Para cobrar la aceña, que ya es suya. + +--¡No, por Dios! + +--Que te lo jure tu marido... + +--¡Calla! + +--Todo el mundo lo sabe. + +--¡Es imposible! + +--Y hasta don Nicolás anduvo en el negocio con las pesetas del tu +hombre: ¡parece mentira! + +--¡Ay!--repite la engañada, con otro suspiro, más largo, más profundo; +siente viva la centella de la pasión, aventada entre los escombros de la +felicidad, y se olvida de las traiciones, de las miserias, de las +realidades que la conducen lejos de su ventura... No desconoce los +deberes de su nuevo destino porque ya le han temblado las entrañas; pero +se acuerda de un solo amor, del único libérrimo y consciente. Y le +saluda con beatitud en la oscuridad: está allí bajo la noche que llega +cargada de aromas finos y penetrantes; está en el aire húmedo y tibio, +en el fuerte arrullo del Salia, crecido con los manantiales de abril. + +Dulce Nombre, que ya no escucha a sus compañeras, se ha vuelto de +repente muy asequible a todos los ruidos misteriosos, a todos los +movimientos callados de la vida, y descubre el oculto latido de las +plantas, oye cómo la raíz de los árboles escarba por el suelo; atiende a +la fuerza sonora del propio corazón, al vuelo claro de la luna que se +levanta en las nubes con las alas abiertas... + + + + +SEGUNDA PARTE + + + + +I + +EL PUÑAL EN LA HERIDA + + +Muchas horas tristes había contado Dulce Nombre desde aquella de +revelación para su alma. + +Y cada año saludó impaciente a la lluvia ágil y presurosa de abril, al +campo reverdecido, a la nueva flor. + +Tenía un presentimiento de libertad; confiaba en que el destino le +cumpliría sus promesas. Porque Manuel Jesús no la había olvidado; se +relacionaba continuamente con Malgor y permanecía soltero, juicioso, muy +solícito para su familia y sus memorias, expresando por cartas, +emisarios y otras señales elocuentes, su deseo de volver a Cintul, sus +íntimos propósitos de conseguir algún día la realización de una sola +esperanza. + +Y Malgor vivía muy enfermo, andaba tímido por la tierra, calmoso y +vacilante, sin atreverse nunca a correr, ni a reír, ni a llorar; huyendo +del dolor y llevándolo en sí mismo, agazapado en el pecho con amenazas +de muerte. + +A los pocos meses de casado padeció un ataque anginoso con la terrible +contricción retro esternal y la angustia suprema de la agonía. El médico +del distrito, Mariano Esquivel, primo de Nicolás Hornedo, llamó en +consulta a las eminencias de la región, que diagnosticaron aciagamente +como él. + +Oyó Dulce Nombre muy sorprendida la sentencia de su marido: tenía una +angina de pecho, una lesión mortal de la que podría defenderse algunos +años si evitaba las emociones intensas, los cambios bruscos de +temperatura, los ejercicios violentos. + +--¡Lo evitará!--prometió la muchacha seria y firme. + +--De esta suerte... ¡quién sabe!--añadió Esquivel--podrá ir viviendo... +cinco..., diez..., hasta quince años... Aunque es imposible precisar... + +--¡Quince años!--pensó Dulce Nombre muy adentro; y sin poderlo eludir, +echó a volar la imaginación por ignorados caminos, dudosa entre el gozo +y la pesadumbre, anhelando saber si era preferible aguardar siempre en +el cruce de los recuerdos, o sentarse a la orilla de una fecha con un +poco de silencio en el corazón. + +Le tembló una sombra en los ojos, y una sonrisa en los labios. Iba a ser +madre; un torrente nuevo circulaba por sus venas, una gracia desconocida +entrañaba su carne grávida del misterio: sintióse valerosa y se juró una +inviolable fidelidad al hombre sentenciado... Después, a lo largo del +tiempo, ¡cuántas inquietudes y vacilaciones! + +Nació la criatura esperada, una niña graciosa y fuerte que llenó la casa +de alboroto y movimiento. El padre olvidó su enfermedad, mostróse la +abuela enternecida, un poco envidiosa, y allá abajo, en el molino, +robusteció Martín el orgullo de su alianza con la opulencia del valle, +mientras Camila andaba más cavilosa que nunca, suspirando sin cesar. + +Fué preciso que Hornedo saliera de su torre para sostener en los brazos +a la nueva ahijada. No lo hizo sin resistencias ni disculpas; estaba +secretamente reñido con Dulce Nombre desde que ella le echó en cara su +intervención en la marcha violenta de Manuel Jesús. En vano trató de +defenderse: + +--Lo hice por ti, por tu bien. + +--No; eso está muy oscuro: primero me habías dicho que casarme con +Malgor era una locura. + +--Así, de repente, me lo pareció, porque te lleva mucha edad; luego +pensé que te convenía. No es un viejo; está en la plenitud de los años; +es agradable, excelente, rico... + +--Yo te contesté que quería al otro. + +--¿Y ahora?--preguntó Nicolás ciego de impaciencia. + +--¡Ahora, también! + +Una ráfaga de alegría iluminó el semblante de aquel hombre tortuoso. + +--Este--aludió con aparente censura--es tu marido. + +--¿Qué más da...? Yo no le elegí... El molinero es mi padre y le he +dejado de querer. + +--¿A tu padre? + +--¡Me vendió!--repuso Dulce Nombre, áspera y triste--. Tú le ayudaste, +sin duda para servir a tu amigo... el menos culpable de la infamia que +habéis cometido con nosotros. + +--Si hubo culpa--dijo Hornedo muy alterado--la menor es la mía, que nada +gané... y todo lo perdí. + +--¿Perdiste...? + +El hizo un gran esfuerzo por tranquilizarse, escondió los ojos +delatores, apagó la voz. + +--Perdí tu amistad. + +Callaba la joven, a punto de conmoverse bajo aquel acento pesaroso lleno +del antiguo cariño; pero el hidalgo quería insistir en acusar a Malgor, +y volvió a aludirle, entre dientes, añadiendo: + +--El que puso en ti la codicia ha causado todo el mal; no le defiendas: +corrompió a tu padre; me obligó a ser injusto con Manuel Jesús; levantó +la tempestad en tu vida... + +Quedóse la moza desconcertada; ¿por qué el padrino se volvía ahora de +pronto contra Malgor...? Era incomprensible. + +Le miró con insistencia sin conseguir hallarle claras las pupilas, sin +recobrar junto a él la confianza y el aplomo de otras veces: algo +desconocido y amargo se interponía entre los dos. Sentía el padecimiento +de él como una cosa tangible y dura que la desazonaba, y no se decidía a +consolarle. Acabó por encogerse de hombros, todavía rencorosa, distante, +a pesar suyo, de aquel único amigo de su niñez. + +Pero Nicolás no quería alarmarla con sospechas, y murmuró, cauteloso el +acento: + +--También Manuel Jesús ganó algo al perderte: mejoró de fortuna, cambió +el arado y el dalle por las piedras preciosas... + +--Le hicisteis creer que con eso me hacía feliz. + +--Todos nos equivocamos; yo solo padezco el castigo. + +--Y él se fué inconsolable; le habéis echado; le impedisteis que me +viera y me hablara... + +--¡Cómo te duelen sus cuitas! + +--Y me dolerán siempre. Desde que las supe estoy contenta, porque sé que +le puedo querer, que sigue siendo mi novio. + +--¡Estás casada! + +--¿Qué importa? Nos separasteis con engaños, pero no podéis separar +nuestros corazones. + +Nicolás palideció aún: se abrasaba de envidia por el ausente. + +--¡Mucho confías en él--exclamó sombrío y hosco. + +Entonces palideció ella. + +Atravesaban el ansar, donde el señor se había hecho el encontradizo +cuando volvía Dulce Nombre a su casa en un lento crepúsculo de mayo, +sola y pensativa. La duda solapada del padrino la obligó a detenerse +llena de zozobra: + +--Confío en mí--dijo con ardor--y por mi seguridad juzgo la suya. + +Estaba inmóvil; se le estremecía en los ojos el candor del paisaje. + +De pronto siguió andando, muda y rápida, en el silencio campesino del +anochecer, traspasado de rumores leves, saturado de perfumes indómitos. + +El río ponía en el ambiente su acorde incansable bajo un cejo de niebla +azul; se percibía en el aire el temblor de las flores, el aleteo de los +pájaros en su última ronda, el zumbido inescrutable de élitros y +murmullos recónditos. + +Iba Hornedo junto a la muchacha callado y vengativo, gozándose en verla +sufrir de celos y de amor lo mismo que él, y seguro de que su único +rival era el ausente, lejano, perdido, inaccesible. Había temido que el +esposo, a fuerza de ternura y de bondad, conquistara el deseado corazón; +por eso le culpaba, aun a costa de parecer inconsecuente. Ahora le +convenía fomentar los imaginarios derechos de Manuel Jesús; que el +riesgo de perder toda esperanza fuese para el hidalgo cuanto más remoto. +Y no tuvo un plan de conquista, no fraguaba un acecho ni una +conspiración contra el amigo. La moza le parecía sagrada; un miedo +supersticioso le hubiese impedido extender la mano hacia ella; pero el +instinto y la pasión le inducían a guardarla de otros amores, con un +indefinible anhelo de ventura. + +Ya estaban en los linderos del indiano: una verja, un portel, y el ansar +penetraba en la finca de Malgor sin torcer su rumbo, siempre encaminado +por la ancha orilla del río. + +--Adiós--dijo Dulce Nombre únicamente; volvió apenas la cara y entró en +su parque, ya cubierto de sombra. + +--Adiós--repuso Nicolás, amordazado por el enojo, perdiendo de vista a +la muchacha en la espesura de la noche ciega y vigilante... + +Después la vió muchas veces y la tuvo que hablar en distintas ocasiones, +amigos en apariencia, escondiendo de un modo tácito su inexplicable +disgusto. + +Hasta que la hora del bautizo les obligó a mayor intimidad y ablandó un +poco la pesadumbre de aquel secreto raro y confuso para la joven. + +Mostrábase ella muy conmovida con el suceso de su maternidad, mirando +con extrañeza y unción a su criatura, la carne inocente, el alma +dormida, la iniciación de un destino, el nuevo ser; todo en la nena le +parecía inefable y milagroso, llegado de muy lejos, puesto en el mundo +con una gracia pura y reverencial. + +Y las palabras, los sentimientos de la madre, eran cándidos y humildes +también para el padrino, que se empeñó en llamar a esta ahijada Dulce +Nombre de María, lo mismo que a la otra. + +--Le diremos sólo María para no equivocarnos--propuso Martín. + +--O le diremos Dulce--opinaba Malgor, embelesado con el nombre de su +mujer, radiante de optimismo y de ilusión en aquellos días. + +En tanto Nicolás contempló a la amada con embriaguez, encontrándola más +hermosa con su cálida blancura de convaleciente, y su adorable expresión +de sorpresa y beatitud. + +[Ilustración] + + + + +II + +SURCOS Y TREGUAS + + +Cundía la existencia de Dulce Nombre ruda y solitaria, por un solo +cauce: la hija, el campo, el molino, la pena detenida en el corazón... +Así un año y otro al atisbo del único horizonte, emplazada la ventura, +aguardando los soplos de la muerte como señuelo de la libertad. + +Ya casi nadie se acordaba del fracaso de aquella vida, sino en +comentarios superficiales, en vagas conjeturas; la esposa de Malgor +tenía motivos para ser más feliz que cualquiera otra mujer. Su carácter +reconcentrado se achacaba a la poca salud del marido; y, por otra +parte, se envidiaban su posición, su belleza, las consideraciones que en +torno suyo ponía la fortuna. + +--Siempre ha sido algo orgullosa--solían decir, viéndola esquivar las +amistades del señorío. + +--Y algo rebelde, muy amiga de hacer su gusto--añadían, con más +inclinación a la censura que a las alabanzas. + +Pero la historia de aquel amor que tanto dió que hablar, había pasado a +la categoría del susurro. De vez en cuando, se insinuaba que Manuel +Jesús podía volver y encontrar viuda a la que fué su novia. Él, por de +pronto, no se casaba, vivía en constante comunicación con el país, y +Malgor estaba desahuciado. + +Aquella posibilidad quedábase en el olvido meses enteros, y sólo unas +cuantas personas en la comarca la perseguían con interés. + +La madre del viajero una de ellas. Desde la tarde lejana en que anunció +cruelmente a Dulce Nombre la partida del mozo, no olvida el pesar y el +amor sorprendidos en el semblante de la molinera, y sufre agobiada por +un remordimiento y una gratitud que no sabe cómo probar. Colmada por el +hijo de regalos y de favores, cuanto disfruta piensa que es a costa de +la niña engañada, de la pobre niña sin madre, a quien vió padecer un +horrible trastorno, desolada y silenciosa como un ángel mudo. + +Después de las revelaciones de Clotilde a la enamorada, procuró +Encarnación acercarse a ella para hacerse perdonar sus antiguas +hostilidades, y al descubrir en los ojos de la moza la pasión latente y +oculta, acabó por fomentársela con promesas y augurios. + +--El que te compró no ha de anietar; está comalido... Tú eres una +criatura que empiezas a vivir... Volverá Manuel, rico, poderoso, y os +casaréis... él escribe a su hermana sólo para nombrarte... ¡cuánto te +quería...! Te sigue queriendo, ¡no te puede olvidar! + +La muchacha la oyó una vez con silencioso resentimiento, como a una +cómplice de su rebelde esclavitud, halagada, no obstante, con el reclamo +embaucador. Otro día, muy en contra de su altiva reserva, se dejó +atraer por la palabra ruin y maliciosa que le decía: + +--No habrás de aguardar mucho... + +Y sin saber cómo, nublada la razón por el empuje del instinto, se le +escapó a Dulce Nombre su más hondo y callado pensamiento: + +--¡Quince años!--respondió como si hablase a solas en lo interior de su +conciencia turbada. + +Encarnación se echó a reír con la ingenua crueldad de los rústicos y de +los niños: + +--¡Quince años...! Los ricos para todo encuentran bula. Si tu marido +fuera pobre no le recetarían ni para quince meses... Pero es viejo y +está picado del arca: no puede tirar mucho. + +--Yo no he de procurar que se muera. + +--Ni yo tampoco, ¡válgame Dios! + +--Le cuido y le preservo del mal. + +--Como buena cristiana... pero, ¿le quieres? + +--¡Eso, no!--repuso Dulce Nombre con bárbara sinceridad. + +Y la de Cintul, lejos ya de su pugna trabajosa, descansada y tranquila, +hizo un arma de aquella ruda confesión, la puso a prueba, y en +premeditados encuentros logró que la muchacha se acostumbrase a sus +expansiones y las tuviese por lícitas y agradables. Varias veces le +enseñó cartas de Manuel Jesús dirigidas a Clotilde, llenas del recuerdo +de sus amores y de la amargura de la ausencia, rebosando preguntas, +inquietudes y propósitos; las misivas delataban una previa información +de cuanto ocurría en el valle. + +También sostenía el viajero correspondencia con Malgor, como alto +empleado de la joyería cubana, relaciones comerciales y ceremonias que +le proporcionaron una nueva comunicación con Dulce Nombre, aunque ella +jamás enviaba un recado definido para el ausente. + +--¿Quieres que te escriba, en el mayor secreto?--le llegó a decir +Clotilde. + +--No; estoy casada con otro--protestó, adusta, revestida de una +inocencia ancestral que no celaba al sentimiento indomable, y sólo a las +acciones imponía su recato. + +Después de algún tiempo Clotilde Ayuso fué hastiándose de aquella +tercería; encontró novio, se consagró a los preparativos de la boda, y +únicamente si le venía rodada la ocasión aventaba con mensajes y +encomiendas el sigiloso culto de Dulce Nombre. + +Pero la madre no se cansaba nunca de encenderle, y año tras año le iba +persiguiendo con una constancia que llegó a convertirse en obsesión. +Mujer arisca y voluntariosa, tuvo siempre la antigua coloñera un fondo +de agudo sentimentalismo que la obligaba a llorar cuando reñía y a +desvanecer sus exaltaciones en lamentos: los que la trataban mucho +sabían que sus arrebatos no persistían jamás en el encono, sino que se +inclinaban a la benevolencia y la ternura. + +Esta propensión generosa, y el pesar de haber dañado anteriormente a la +niña de Rostrío, la mantenían en constante solicitud para vigilarla y +embairla con un continuo murmullo de seguridades y ofrecimientos. + +Y tal perseverancia, llena de desinterés, algo tocada de una enfermiza +sensibilidad, llegó a producir en la misma Encarnación un extraño fruto: +acabó por creerse con derecho a disponer de aquella moza casada, para +realizar las bodas del hijo. + +No había otra en la región que le mereciese; bella y educada, elegante +más que la de Barreda, más que la de Esquivel, era muy cierto que había +nacido para esposa de Manuel Jesús, el buen mozo con estudios y talento, +con ganancias y virtudes. La miraba como algo propio, la sonreía en un +acuerdo tácito de voluntades y designios, impaciente porque Malgor no +acababa de morirse; y aunque ella no sabía escribir, aguijaba a Clotilde +para que se dirigiese al hermano, conminatoria y resuelta: necesitaba +volver; que se pusiera en camino inmediatamente; don Ignacio estaba en +la agonía... + +Así, la exacerbada vehemencia de la madre, uniéndose al amor y a la +soledad al través del tiempo, le conservaron a Dulce Nombre la +esperanza, culpable, caliente y madura en el corazón. + + + + +III + +CUALQUIERA TIEMPO PASADO FUÉ MEJOR + + +En la amenazada existencia del indiano crecía el relieve doloroso como +una ola desbordante de amargura. Y al influjo de cada martirio le +parecían casi felices los primeros días de su matrimonio, cuando tenía +salud y esperaba un milagro cerca de su mujer. + +Fué en una lejana primavera, al regresar del viaje de novios; aun no +sabía Dulce Nombre los detalles del error que la inclinó a la boda, y +mostraba una tristeza pasiva, un orgulloso disimulo que al marido le +daba algunas veces la apariencia de la conformidad; hasta que una noche +le preguntó bruscamente la muchacha, agudas las pupilas, calurosa la +voz: + +--¿Es cierto que le diste a mi padre el molino a cambio de mi persona? + +No supo de pronto qué contestar. + +--¿Es cierto que a Manuel Jesús no le dejasteis verme antes de echarle +de aquí? + +Al cabo, Malgor repuso, atravesado de zozobras: + +--Verdad es que yo sólo disponía de mi oro para conseguirte... y lo di a +manos llenas. + +--¡Me tendiste un lazo! + +--¡No!; te ofrecí la vida... ¿Qué haré de ella si no la quieres tú? + +Aguardó palidísimo, extrañamente honda la mirada; pero Dulce Nombre +parecía cubierta por una fuerte lápida de silencio. + +--¿Qué haré, di?--repitió anhelante el marido. Y añadió en seguida: + +--¿Me perdonas? + +La muchacha se encogió de hombros con el altivo gesto que le era +familiar. + +--Responde algo: ¿me perdonas? + +Ella le abrumó entonces con una sorda y tardía contestación, moviendo +la cabeza negativamente. + +--¿Qué...? + +--¡No! + +El hombre rico sintió que una enorme dureza le gravitaba sobre el pecho +y se le extendía por la garganta y el brazo hasta el dedo meñique. De +pie como estaba en el dormitorio, retrocedió un paso y se sostuvo +inmóvil contra la pared, sin atreverse a respirar, con el horror de la +muerte en el semblante. + +Se le acercaba la mujer en desolada confusión, y él, con la vista +empañada y angustiosa, parecía decirle: ¡no me toques! Estaba seguro de +que un aliento, un contacto, por leve que fuera, acabaría de aplastarle. + +De repente, lo mismo que llegó aquel espantoso mal se le fué quitando de +encima: le dejaba libre el movimiento y la respiración y pudo ir hasta +la cama, dejarse caer en ella agotado, rendido, pero con la sensación de +vivir. + +Y como Dulce Nombre seguía inclinada hacia el enfermo con muda +solicitud, volvió él a apoderarse de su primera ansiedad, juntando las +palabras insistentes: + +--¿Me perdonas? + +Renovó la pregunta con la voz casi extinta, aun dilatado por el miedo el +vidrio turbio de los ojos. + +Y la esposa, fascinada por aquel sigilo terrible, llena de +arrepentimiento y caridad, le apoyó los labios en el oído, como si de +otra manera no pudiese responder: + +--¡Sí! + +Fué la sílaba igual que un escucho sin eco ni resonancia, una gota de +compasión caída silenciosamente en la álgida tristeza de un espíritu. + +Desde aquella noche estuvo Malgor condenado a muerte por la ciencia, +libre de reproches y venganzas por la misericordia de una mujer. Pero +sentíase desamado; el perdón no era la correspondencia, ni debía +engañarse con ilusiones transitorias luego de haber tocado vivas y +florecientes las raíces del amor rival. + +No obstante, vinieron para el indiano días generosos; esperaba un hijo; +Dulce Nombre, en el ensueño de su maternidad, ocultaba mejor la +desventura y tenía muy recientes sus buenos propósitos de enfermera. + +Hasta el valle y los montes se extendía la ponderación de los desvelos +que de su esposa merecía el indiano, y no faltaban rondas nocturnas que +lo comentasen desde el ansar en noches de plenilunio. Más de una vez la +copla alusiva clamó, vibrante, allí: + + _La mujer en amores + es leña verde, + que llora, se resiste + y al fin se enciende; + luego, encendida, + ni resiste ni llora, + pero suspira..._ + +Decíase que era Gil quien daba al aire su despecho con el cantar; y a +Malgor le consolaban aquellas ingenuas interpretaciones que le suponían +dichoso. + +Pero se le escaparon lentamente las últimas esperanzas; iban haciéndose +frágiles: insostenibles, remotas, perdían hasta el contorno vago de la +ensoñación, y se desvanecieron al fin: el pobre iluso quedó frente a la +realidad. + +Era un enfermo que sólo hallaba ojos apiadables y cuidado caritativo +donde él quería el amor y la salud. + +En vano procuraba dominar sus tribulaciones y sufrir menos para no +empeorar; estaba advertido de los riesgos a que se exponía en cada +fuerte emoción, y por evitar la violencia de una sola iba amasándolas +juntas en un continuo padecer. Debilitada por el duro ejercicio, se +relajó algunas veces su paciencia; sentía aplomado el corazón; una +desesperada rebeldía, un deseo inextinguible de vivir y de gozar, le +llevó en ocasiones a mostrarse receloso: clavó las pupilas inquiridoras +y desconfiadas donde antes las había posado con extrema reverencia, y +Dulce Nombre tuvo la certidumbre de que su sacrificio no servía siempre +de consolación. + +Ella, al roce de la vida y de los duelos, afirmaba su carácter recio y +claro y se cumplía a sí misma todas las promesas de silencio y de +lealtad. En ocasiones, el amor le dolía sólo como un mal exquisito que +la dejaba aguardar sin grave pena, atento a la confianza el corazón +juvenil. Hallábase entonces mejor apercibida contra las impaciencias del +esposo y aparentaba muy bien no cansarse a su lado, no ofenderse de su +vigilancia, vivir en un sueño de olvido y de resignación. + +Luego, de súbito, se le convertía la espera en un castigo cruel, lloraba +el malogro de su juventud, sentía irrespirable el aire inerte de la +casa; soportaba la cadena con demasiado esfuerzo, y el marido le veía su +triste verdad inmóvil en los ojos. + +Era el invierno muchas veces el causante de estos desmayos. Bajaba desde +la espina fragorosa de la sierra con las nubes atormentadas por la +tempestad, y se extendía en el valle como un viento de espanto, un mes y +otro, cuajándose en lluvias y en nieblas, en cierzos y nieves. + +Si por casualidad cesaba de llover se endurecían los caminos bajo los +cristales de la escarcha mientras el sol ardía sin calentar; y en el +tránsito frío de las noches se congelaba la luna recostada en las +cumbres, extraña y despavorida, con una tristeza insufrible. + +Y Dulce Nombre volvía a sentir en el alma un dolor conocido: el amargor +del llanto de otros días. Lanzábase con intrepidez a las derrotas, +duras, que parecían de piedra, se dejaba atravesar por las agujas del +hielo, errante por el campo marchito, hasta que abrían los astros sus +flores amarillas. + +Entonces regresaba al hogar con un anhelo dañoso, inútilmente desechado: +podía encontrar al marido agonizante, sin luz ya y sin voz la pálida +cabeza. + +Se estremecía indignada contra el maligno deseo.--¡No, no!--se +decía--tiene que vivir; le debo cuidar; que no sufra...; que no +sospeche... Le quedan muchos años... ¡hasta quince! + +Los contaba por los de su hija:--Uno, dos, tres...--llegaba a siete y +gemía:--¡Falta el doble! + +Unas lágrimas silenciosas, incesantes, seguían aumentando el agua +profunda de su corazón... + +Cuando en el solsticio de diciembre había reinado el Sur, podía suceder +que apareciesen unos días templados y ventosos; y los recibía la +muchacha con pánico, como a los más evocadores de sus penas y sus +presentimientos. Sentíase agitadísima, con necesidad imperiosa de bajar +al molino, de recorrer el bosque donde las ramas se retorcían igual que +serpientes y el río se iba largo y bullicioso, llevando al mar la nieve +derretida de los montes. + +En aquella abertura estruendosa de la vega no había un movimiento ni una +resonancia que no sirviesen de conmemoración a la hija de Martín, y +revolvía sus recuerdos con invencible atractivo, padecida y lastimera, +hundiéndose en las voces amadas y temidas; el rugido de los árboles, el +clamor de la corriente, la masticación de las piedras moledoras, le +producían crisis de llanto, accesos de terrible desesperanza. + +Recobraba de improviso las energías sólo con sentir el primer soplo +refrigerante de la primavera. Los pensamientos de Dulce Nombre hallaban +una anchura consoladora en los surcos del campo abiertos como heridas, +fugitivos por el valle en una cava olorosa y morena; y el abandonado +gabinete del molino, abierto de par en par a la brisa de los montes, +albergaba de nuevo la espera y la tortura de aquella mujer. + +--¡Necesitas menos sueño que un pájaro!--le solían decir los que la +encontraban de víspera bajo el oscuro estremecimiento de la noche, y la +veían madrugadora igual que el sol, despabilada y diligente, buscando +los caminos de la hierba a lo largo del ansar. + +--Sí--respondía, agitada con la palpitación del aire, sonriendo sin +saber por qué. + +Y, en la aceña, besaba a Camila delicadamente, saludaba a su padre con +amistad. No le había perdonado nunca, de palabra, ni siquiera con una +sílaba como aquel susurro que una vez depositó en el oído del esposo: +verdad era que a Martín no se lo hubiera ocurrido jamás pedirle a su +hija perdón. La muchacha dejó de estimarle y de quererle, y consumidos +los primeros tragos de su amargura, tornó a recibirle con afable +costumbre y a observarle con cierta curiosidad. + +--No le conozco--seguía diciéndose--; ¡es un extraño para mí! + +Le veía ajeno en absoluto a los dolores de ella, sometido a la ambición +de poseer caudales inanimados, cosas inertes, y le volvía la espalda con +un desprecio triste, algo compasivo: quería olvidar que era su padre +aquel hombre serio y habilidoso a quien admiraba mucho el vecindario. + +Gustaba Dulce Nombre de repartir el tiempo de sus escapatorias entre la +habitación blanca y apacible del molino y el huertuco estallante, donde +se henchían los botones y afloraban las hojas tiernas. Padecía y gozaba +allí una confusa turbación latiendo con el sordo ritmo de las semillas, +sintiendo en la médula de su carne la escondida fuerza de las plantas. + +Como si cometiese un delito, se ocultaba con vergonzosa cautela +celebrando el regreso de las golondrinas, sorprendiendo a las nacientes +mariposas sobre la miel temprana de las flores. Todo el semblante de +libación y desposorio que adquiere la campiña primaveral, enardecía de +un modo intenso a la mujer, que volvía a escuchar imperiosamente, en el +misterio de su alma, la voz siempre oída, la promesa que el amor le +debía cumplir. + +Pero sentíase generosa y valiente; pensaba, estremecida, en el troje +oscuro del cementerio, doliéndose de la sentencia que acobardaba a +Malgor, y se iba junto a él, muy solícita, cada tarde, paseando con +lentitud a la orilla de la mies virginal. + +[Ilustración] + + + + +IV + +EL CABALLERO DE LA GLEBA + + +Estas alternativas de sentimiento y de carácter no correspondían al +cambio de las estaciones de una manera sistemática, ni mucho menos; eran +volubles, aunque Dulce Nombre, campesina y sensible por excelencia, +vivía entregada al influjo inmediato de la lluvia y del sol. + +La tierra, nuestra primera madre, había criado como suya a la niña de +Rostrío, enseñándola a sentir y a querer, y pocos discípulos aprendieron +mejor las lecciones agrestes de la selva y el viento, el lenguaje de los +astros y de las aguas, el murmullo de las simientes y las raíces. Hija +del campo, sin otras experiencias que las de su vida rural, con una +educación cristiana harto somera y tosca, la esposa de Malgor no estaba +dispuesta para una heroica lucha contra las pasiones. Tenía de la virtud +un concepto lógico por instinto de honradez, y rendía a la justicia un +tributo de rigurosa lealtad, sin grandes concesiones a las leyes +humanas. La imaginación, despierta bajo el cultivo exótico de Nicolás +Hornedo, contribuía a exacerbar las rebeliones innatas de la moza, y la +naturaleza, bravía y sentimental, la inducía a preferir, entre todos los +bienes posibles, el bien del amor: privada de él más le quería y menos +estimaba los otros beneficios de la suerte. Rehuyó el trato con los +señores del valle, temiendo ser por ellos admitida en condiciones de +inferioridad, y seguía comunicándose con la gente de la aldea como antes +de la boda, aunque las especiales circunstancias de su ánimo la +obligasen a un aislamiento un poco arisco. + +Así estuvo más sola con las tentaciones, cada año más hondo el puñal en +la herida de su destino; y muchas veces, a despecho de su natural +inclinación a la ternura y la clemencia, sentíase cruel; no bastaban las +brisas del follaje reciente ni la dulzura generosa de los caminos para +aquietar su destemplanza: todas las insinuaciones maternales de la +tierra se le convertían en fuego y en pasión. + +De tal modo un día, de aquellos que a menudo fueron bienhechores para la +triste enamorada, sucedió que el marido la recibió quejoso cuando ella +volvía sonriente de un paseo matinal. + +--¡Vives fuera de casa! + +--Vengo del molino--replicó en tono de disculpa. + +--¿Y qué tienes que hacer allí? + +--Nada--confesó. + +--Yo estoy abandonado y tu hija también. + +--¡No es verdad! Salgo al bosque cuando amanece, quitándome del sueño +las horas; vengo temprano, y al anochecer, si no me necesitas tú, vuelvo +a salir. + +--Y aunque te necesite... Yo te estorbo; a la niña la tendré que poner +en un colegio... Sólo te ocupas de vivir... ¡y de esperar! + +El hombre rico hablaba con rencor, mirando airadamente a la mujer, +envidioso de su salud, y más avariento a cada instante de su hermosura. + +Ella redujo la indignación a una opaca sonrisa, y sin descubrir los +pensamientos salió de la estancia, muy desdeñosa: nunca la había tratado +Malgor con tanta dureza. + +Aquella tarde no le acompañó como de costumbre al diario paseo, y +creyendo justo resarcirse del agravio recibido, se fué sola y +autoritaria a la torre de Luzmela. Sentía una brusca necesidad de +expansión. Y precisamente el padrino andaba malucho desde su regreso: le +haría una visita. + +Invernaba Hornedo en Torremar hacía algunos años, después que una +herencia le permitió abrirse un poco los horizontes, y las íntimas +fiebres de su espíritu le obligaron al movimiento y a la fuga. Pero +aquella misma dolorosa inquietud le hacía volver con frecuencia al +solar, y cada primavera se le convertía en pretexto de un viaje, motivo +en ocasiones de mayor quebranto y de otra nueva huída. + +Estaba entonces allí, recién llegado, endeble y taciturno, sin salir de +la casona. Su retorno al valle le costaba siempre una desilusión con +amago de enfermedad; traía el presagio remoto de cimentar una esperanza, +y hallábase con la certidumbre de muchas cosas irremediables. + +Se encontraba más viejo. En la ciudad apenas se veía a sí mismo, +empeñado en distraerse con aventuras más o menos permitidas, deseoso de +engañar las horas y el corazón en simulacros de amores y de fiestas; +allá los espejos eran benignos en la penumbra de las habitaciones; a +plena luz aldeana los alindes picados y algo turbios no sabían mentir: +Nicolás estaba más viejo. No obstante, con su dramática palidez y su +figura patricia, tenía el caballero de la gleba un porte singular que +interesaba mucho a las mujeres: mientras, a él le parecía Dulce Nombre +hermosa entre las demás, imposible como ninguna. + +Aquella tarde no la esperaba. Aunque eran ya buenos amigos se trataban +poco y prevalecía en medio de los dos una tristeza oculta, una reserva +penosa: no conseguían volver a la distante serenidad de su cariño. + +Cuando el solariego la vió de pronto en su gabinete, levantóse a +recibirla con una agitación indecible. + +--¡No te muevas!--le suplicó la joven al tenderle sus dos manos: ya no +le abrazaba, no sabía por qué, sofrenando los impulsos de la antigua +cordialidad--. ¿Estás mejor?; ¿qué tienes? + +--Casi nada; un leve trastorno de mis nervios. + +Le obligó ella a sentarse y se acomodó en un escabel al lado suyo, como +en días más felices. + +El padrino la miraba con avidez oyéndola hablar, esquivando encontrarse +con toda la luz cándida y fuerte de los ojos dorados. + +Y entregada al irresistible anhelo confidencial, contó Dulce Nombre sus +cuitas matrimoniales. Malgor era injusto; le pedía cuenta de sus pasos, +de sus acciones... ¡hasta de la íntima esperanza...! + +--¡Con tal que algún día la realices...! Pero... ¡Dios sabe!--pronunció +Hornedo con aquella mansa ferocidad que trascendía desde los abismos de +su pasión--. ¡Ese hombre compadecido y mimado, va a vivir más que tú, +más que yo..., acaso más que el _otro_! + +Dulce Nombre callaba escondiendo su intensa desolación. + +--Sí--añadió el padrino con una sonrisa de hiel--. Apurará todos los +plazos que la ciencia le concede... Muchas personas tranquilas y +saludables se han muerto desde que él «se tenía» que morir... + +--¡Es cierto!--murmuró la joven, sin poder reprimir las palabras. + +--Y tú lo sientes, ¿verdad?--preguntó el hidalgo con sutileza tenebrosa, +dolido del afán que Dulce Nombre descubría por hallarse libre--. ¿Tú lo +deseas? + +--¿Desearlo?--musitó indecisa, en lucha su rebelde candor con la +brutalidad de la única respuesta. + +--Sí; le deseas a tu marido la muerte. + +--¡No...! ¡ni a él ni a nadie...! Quiero ser feliz: ¡ya es hora...! +Porque está enfermo hay que compadecerle y no contradecirle... Yo, +aunque vivo sana, me consumo... ¡y no tengo la culpa de querer a otro! + +Hornedo se consumía también, embriagado por la gracia madura y esencial +de la moza, admirándose de la ingenua lealtad con que defendía su +derecho a un solo amor. En los años acerbos de su matrimonio, ningún +hombre se atrevió a poner en ella con osadía la mirada: ni la dolencia +del marido, ni la desproporción de las edades, ni aun el silvestre genio +de la mujer, arbitrario de suyo, dieron motivo para que la dañase un +antojo malsano. + +No; seria y triste, aguardaba el cumplimiento de una promesa; estaba +comprometida: tenía novio. Si acaso la envolvió Gil, enamoradamente, en +una copla o en un suspiro, fué aquello un homenaje rústico del pastor, +consentido como de limosna al buen camarada que vivía en el monte, solo +con el cielo y la nieve, comiendo pan de maíz y durmiendo en yacijas de +piel. + +Sentíase Nicolás atormentado y orgulloso de que hubiera algo suyo en el +carácter firme y transparente de la ahijada; se altivecía pensando que +la víctima de los terrores más absurdos había contribuído a formar un +alma tan segura y valerosa, y al mismo tiempo le martirizaba aquella +reciedumbre que siempre se levantaría inmutable contra él. + +Dulce Nombre meditaba, algo pesarosa de lo que dijo, confesándose que en +realidad merecía algunos reproches de Malgor: no era una mujer casera y +humilde, no era una madre habilidosa y paciente, ni sabía corregir tales +flaquezas. El hogar del marido le seguía pareciendo extraño; la niña, +después que la cantó el sueño y la echó a andar con deleite maravilloso, +se le volvió también esquiva, hasta que perdió su influjo sobre ella: +entre el dinero y los halagos, se la hicieron lejana, inclinándola a +otros gustos, a otras aspiraciones ajenas a las suyas. Y un sentimiento +horrible de soledad tornó a ennegrecer la vida de la moza, abandonada a +la quimera de su juventud. + +Allí, en el gabinete del padrino, olvidándose de todo para sosegar sus +emociones, se reconocía culpable cerca de Malgor. + +--Sí, me estorba; es la verdad... ¡me estorba!--susurraba con áspero +sufrimiento--. ¿Qué le voy a hacer si es así? Ya aguardé años y años... +¡no puedo más! + +Se le derramaba la pasión en el oro líquido de las pupilas, y una honda +blancura la penetraba, como si un fuego interno hiciera traslúcida su +carne: tenía en los labios sedientos el nombre de Manuel Jesús. + +--¿Tanto le quieres?--aludió Nicolás, celoso y adivinador. + +--¡Mucho! + +--¿Siempre lo mismo? + +--¡Siempre...! Más no es posible. + +--Pues el plazo cada día es más corto... ¡Si él no se cansa de +esperar...! Pero no. ¿Cansarse...? ¡Por una mujer como tú! + +Le sonaba tan sorda y desconocida la voz, que la joven se volvió +extrañadamente hacia él. + +--¿Qué decías? + +--Que tú--disimuló apenas, tembloroso, apagando el acento--eres digna +de que te esperen... no ya muchos años... ¡aunque fueran siglos! + +Y alejó la mirada, loca de angustia, por el hueco del balcón, sobre la +pompa inaugural de la selva. + +Se quedó observándole Dulce Nombre con un asombro repentino: ¡Qué triste +estaba y qué solo en el mundo! ¿Nunca se habría inclinado un gran amor +sobre aquella vida callada y enferma...? ¡Nunca!--se respondió con +lástima, recordando las veces que le vió macilento y azaroso, errante +por la casa y el ansar, como si buscase un refugio... Ella fué, acaso, +la única amiga del pobre solariego: evocaba su niñez en la torre, sus +escondites y travesuras aventando las melancolías de Nicolás, el celo +con que él le daba los regalos y las lecciones... No comprendía por qué +se había ensombrecido entre los dos la confianza y la ternura de aquel +tiempo.--Debe ser--pensaba--que nuestro destino se cumple, que estamos +sentenciados a sufrir a solas, cada uno con sus penas. Sentía un ímpetu +vehemente de salvar el espacio medroso que la separaba del amigo, de ir +hacia él con el alma abierta y asequible. Y le seguía el vuelo de los +ojos, afanosa de todas las miradas que se asoman con ansiedad al fondo +de los cielos. + +Allí las recataba el hidalgo, en las nubes dormidas al sol, +desesperándose al percibir tan cercana y sensible la adorable existencia +que pudo ser suya. Por ceguedad y apocamiento, dejó que a la niña de su +corazón la enamorase un hombre decidido; consintió, después, que se la +llevara otro más audaz: la abandonó a una suerte adusta y peligrosa, sin +ofrecerle un reinado de amor donde ya le ejercía con los más puros +derechos sentimentales. + +Tuvo en sus manos el alma ardorosa y despierta y la dejó huir...--¡Me +hubiera querido antes de volar!--se decía mil veces en la amargura de +sus exaltaciones. Y le parecía una infamia que la mujer de Malgor no +pudiera vivir en la torre de Luzmela como señora del valle... + +Un atractivo doloroso de pensamientos llevó a la muchacha de repente +junto a las ideas tormentosas de Nicolás, rozándolas en una insinuante +aproximación.--Esta casa--se dijo suspirando--sí que parece mía: aquí no +me encuentro forastera como en «la otra»... Las imágenes de su infancia +se levantaron entre los muebles conocidos, se extendían gozosas por los +corredores y los camarines, bajaban a los huertos y al jardín. + +Dulce Nombre sacudió la cabeza hurtándose a la fascinación de sus +memorias.--Sí; este «era» mi único hogar--se repetía sordamente. + +Reconcentró al cabo sus meditaciones en Hornedo, que continuaba inmóvil, +muy pálido, sin atreverse a hablar. + +--¡Ya no puedo consolarle!--pensó llena de solicitud--. ¡Está solo como +yo... ¡pobre padrino...! ¡Y qué guapo es!--añadió con orgullo, +sorprendiéndole, en un atisbo certero, el fervor silencioso de las +pupilas, la mano aristocrática, el porte señoril. + +La conmovía un profundo enternecimiento. Se levantó para despedirse; +doblóse impulsiva y rozó con los labios cariñosos la frente de Nicolás. + +--¡Adiós, padrino! + +Él la tuvo así tan confiada y devota que tembló intensamente. Había +recibido todo el baño de luz de aquellos ojos, el ardor de la boca +purpurina... + +--¡Adiós!--logró decir con desvaído gesto, a punto de desmayarse. + +Y Dulce Nombre, por darle ánimos, ofreció desde la puerta, con la voz +clara y benigna: + +--¡Volveré pronto! + +Minutos después la vió Nicolás perderse en el esplendor oscuro del +bosque; bajó los párpados, que le estampaban una sombra lívida en el +rostro, y murmuró con infinito desconsuelo: + +--Antes que vuelva tengo que huir... + +[Ilustración] + + + + +V + +LOS SENDEROS DE LA MUERTE + + +Fué cierto que al día siguiente se marchó Nicolás para no volver a +Luzmela en mucho tiempo. + +Lo supo Dulce Nombre con un dolor parecido al desengaño; sentíase +desairada en su intento de reconstruir un albergue a la más noble +amistad de su vida. No era posible: alguna razón inquebrantable se +oponía a este propósito. Y la muchacha, quejosa de su padrino, aun se +dolía de la grave tristeza que arrastraba él por el mundo, como una +maldición. + +Decíase en el valle que el señor de la torre pensaba ir al extranjero y +vivir muchos años lejos del solar. Hubo desilusiones entre las señoritas +que no perdían la esperanza de un buen casamiento: la prima de Esquivel +y la talluda infanzona de Barreda se disputaron gratuitamente el honor +de una romántica viudez. + +Pocos meses más tarde se despedía Dulce Nombre de su hija sin protesta, +con un sentimiento callado y acerbísimo. Decidió Malgor internarla en un +colegio ciudadano, y la misma esposa la fué a llevar en un día de otoño +húmedo y triste. + +La niña era ya una mujer de trece años, arrogante y hermosa. Tenía, como +su madre, la figura gentil, los ojos dorados y profundos, la risa +trinada, la voz caliente y musical; pero variaba un poco en la +expresión, más imperiosa y dura, espejo de una crianza llena de +caprichos y satisfacciones. María ostentaba en las pupilas mayor +oscuridad, más sombras en el pelo, y carecía de aquel nimbo rubio de la +madre, caído en las sienes como finísima corona. + +Estuvo conforme en el colegio porque llegaba allí el oro de su padre +concediéndole preferencia y garantías, y en tres años, sólo durante unas +cortas vacaciones llevó a su casa un poco de bullicio. + +Había muerto la abuela; el indiano, envejecido y mustio, padecía una +repetición frecuente de los ataques anginosos, y contemplaba todas las +cosas con una mirada yerta y fija, de ultratumba, ejercitándose en la +virtud de acrecentar merecimientos para la vida eterna. + +El quería decirse:--_No tengo sed porque puse mi boca en el cielo_. +Trataba de consolarse a sí mismo, pensando, cómo la existencia del +hombre es un soplo de aire que va y viene, mientras las almas perduran +en su Dios con la fuerza indestructible de lo imperecedero. Mas, cada +una de sus meditaciones, por grave y honda que la hiciese, le traía a +morder la carne de la vida, a prevenirse, como último recurso mundano, +ese oleaje de memorias y bendiciones que verbera para los escogidos en +las orillas de la fosa. + +Hizo su testamento mostrándose generoso hacia Dulce Nombre, con el +extremado afán de sobrevivir en el ánimo de ella por medio de la +gratitud: como en vida procuró dejarle independencia y expansión, para +merecer sus favores, pretendía desde la sepultura solicitarlos aún, +seguir viviendo de una manera digna en la amada que jamás logró +enteramente poseer, de la que nunca tuvo lo más codiciado y adorable en +el amor. Le dispuso un cuantioso legado, sin traba ninguna, le aderezó +con frases muy laudatorias a la paciente compañera, y aun llevó su +magnanimidad hasta proteger de un modo considerable a Manuel Jesús en +los acuerdos relativos al negocio cubano, haciendo constar que el mozo +le había prestado en la joyería habanera servicios importantes, y que, +por su honradez y provechosas gestiones, merecía del testador un trato +cariñoso. No faltaban en este documento donativos a los pobres, mejoras +para Luzmela, sufragios abundantes por el triste que se despedía con +horrenda incertidumbre. + +Porque el hombre mortal no conseguía desinteresarse de los bienes +humanos, y a menudo una lumbre oscura de los ojos delataba su +transitoria ambición por los dulcísimos goces imposibles. + +En aquellas horas de codicia terrenal, vigilaba Malgor con paso de +moribundo el semblante de su mujer, suponiendo que le contaba los días +en espera del «otro», entregada a un acecho irresistible. Un frío +interior le hacía temblar, su palidez se revestía de un tono gris que +daba espanto, y aunque Dulce Nombre estuviese muy absorta en cuidarle, +sin ninguna mala tentación, percibía sobre el enfermo el hálito de la +«gran ciega» como un aviso piadoso de la futura libertad, y era cierto +que entonces agrandaba los ojos, olvidados en la visión luminosa de la +dicha. + +Así, frente a frente marido y mujer, solos con su irreparable inquietud, +escucharon la transcendencia de cada rumor en las albas tardías del +invierno, en el espacio tenebroso de las noches, y todavía con mayor +ansiedad cuando los hervores de la primavera estallaban silenciosos bajo +el perfume del heno y de los lirios, cuando el verano henchía las venas +del sol y echaba las mariposas a volar como flores enloquecidas. + +Y aquellas dos almas en tortura se temían sin odiarse, alejadas por el +corte helado de un pensamiento, juntas en la trágica perturbación de +otear un año y otro los senderos de la muerte... + +[Ilustración] + + + + +TERCERA PARTE + + + + +I + +LA HIJA + + +Ha vuelto a su casa la niña de Malgor. El padre la considera instruída +tal como a una señora corresponde, y se enorgullece mirándola en plena +posesión de un destino feliz. Es hermosa, rica, saludable, inteligente: +sus alegrías pasan floreciendo sobre el hogar oscurecido por un drama +recóndito que ella está muy lejos de comprender. + +Algunas veces, cuando era chiquitina, se quedaba suspensa entre sus +padres, tan distanciados por la edad, y les hacía esas cándidas +preguntas de los niños que a menudo provocan un desolado rubor. + +Hoy les ve juntos con más extrañeza que antes, porque razona y entiende +como una mujer. Pero nada les dice: ha puesto en la vida su mirada +brillante y risueña que no quiere temblar. + +Tiene la muchacha un carácter enérgico, algo indómito; no ha sufrido +nunca la disciplina de una severa educación ni el peso de la +contrariedad; sus antojos, de continuo satisfechos, se exacerban con las +dificultades y crecen a medida que se logran: la costumbre de mandar y +de exigir la inclina, en ocasiones, a las actitudes violentas, al gesto +duro y la brusca determinación. + +Verdad es que estos resabios de la mala crianza, puesta al servicio de +una herencia impetuosa y ardiente, los atenúa la niña a cada paso con su +expresión de inocencia y juventud, con la gracia de su melancolía y el +hechizo de su hermosura. Así el egoísta endiosamiento con que vive para +sí propia, con frecuente exclusión de los demás, se le ablanda en las +pupilas refulgentes, llenas de curiosidades y de luz, en el encanto +imperioso de las sonrisas y las palabras. + +Y aunque es meditativa y soñadora al influjo de la raza y del país, huye +de la tristeza de sus padres como de un mal, y procura olvidarla en el +sereno regocijo de su corazón. + +No han faltado lenguas torpes que le cuenten a María el noviazgo de la +antigua molinera y hasta la razón de que el molino pertenezca al abuelo +Martín. La añeja historia y las observaciones de la realidad, aseguran a +la muchacha que su madre ha sido una víctima de la suerte, víctima +voluntaria, puesto que se humilló al sacrificio cuando pudo resistirse a +él con todos los fueros humanos. + +Para la niña de Malgor no existen leyes por encima de las pasiones; ella +juzga las cosas de un modo indiscutible y definitivo, divididas en dos +clases: las que convienen y las que repugnan; es decir, las que se +aceptan y las que se rechazan. Como no comprende la vida sin los +beneficios del oro, discurre que, de seguro, la pobre molinera de +antaño, necesitada de escoger entre el dinero y el amor, se quedó +reflexivamente con el dinero; cambió el hábito miserable por la +categoría señoril y puso el más firme cimiento a una existencia nueva, +encaminada a las materiales ambiciones. + +Siéntese la muchacha complacida por los bienes que disfruta como +resultado de aquella lejana lucha sentimental, y sólo reconoce en su +madre una causa providente de que la hija esté en el mundo, regalada y +dichosa, arrostrando un envidiable porvenir. + +Pero las definiciones de María sobre este particular no son demasiado +crueles, porque las hace a flor de pensamiento, con una niebla mentirosa +en el alma, sin ahondar mucho en ninguna cavilación. Los quince años +altivos y triunfantes le producen un deslumbramiento engañoso; todo lo +percibe al través de su tendencia dominadora, y aun se atribuye rasgos +de suma generosidad. Cuando va por la calle y la miran con devoción, +vuelve la cara sonriendo a la gente, como si dijera: + +--Vaya, os haré el favor de consentir que me admiréis un poco más... + +Para mayor adorno suyo tiene la niña una madre bella y moza que parece +una hermana, y a la que es fácil suplantar en cuanto significa dar +órdenes, exigir tratamientos y revolver novedades. Es María la que +decide ahora los menesteres decorativos de la casa, con el beneplácito +del padre, muy orgulloso de tan buena disposición. + +Y Dulce Nombre les deja hacer, algo intimidada y resentida, alejándose +cada vez más de la criatura, a quien tuvo en los brazos con franca +adoración. Una frialdad incomprensible las separa; se quieren y se +desconocen: la madre siente el imperio de la hija como una nueva +opresión, y se encuentra más sola que nunca, perdida en desconsoladas +confusiones ante el cariño sagrado, que también se le resiste, con +enemiga terquedad. + +Nada más semejante en apariencia que estas dos mujeres. Viéndolas juntas +se distingue a la madre porque tiene la estatura más elevada, el color +más pálido y moreno, más honda la brasa de las pupilas y los labios más +curvos. De cerca, su caliente madurez contrasta con la fragilidad de +María; pero si hablan vuelven a ser iguales, de tal modo, que oye la una +en la otra el rechazo de su propia voz. + +Están unidas por la carne y la belleza, apartadas por un obstáculo +sombrío; se miran a la entraña de los ojos sin estremecerse bajo la raíz +cordial del sentimiento, y Dulce Nombre piensa, conturbada, que un hijo +de la sangre puede convertirse en un intruso cuando no le ha concebido +también el corazón... + +[Ilustración] + + + + +II + +EL RETRATO + + +Desde que la niña ha salido del colegio manifiesta el padre más depurada +y continua la virtud de la conformidad, aunque devora con más pesadumbre +todas las amarguras del remordimiento. + +Porque en la muchacha alegre y victoriosa vive la imagen de aquella otra +niña que él arrastró al matrimonio con inquebrantable resolución llena +de egoísmos. En aquel tiempo Dulce Nombre era corporalmente igual que +esta colegiala moderna. ¡Así tuvo de límpidos los ojos, que no saben +olvidar el llanto de aquellos días! Nunca rió con toda la boca, no puso +toda el alma feliz en un cantar, ni el interés en un capricho, ni la +satisfacción en un goce. Habitó silenciosa y triste en la casa opulenta +como si no fuera suya, prestando el oído a los rumores distintos, +clavando la mirada en los rostros invisibles; dijo frases benignas, +estimulada por la caridad, y dió al marido el calor de su pecho juvenil +que ardía con la esperanza de otro amor... En ciertas horas demasiado +turbias, sufrió con el espíritu martirizado y negro: era inocente y +sentía la conciencia nublada por el dolor y el pecado. + +Hoy la hija repite aquel aspecto infantil y gracioso de la madre, con +idéntica hermosura, con los mismos años, pero en la plenitud de la +ilusión, entre risas y promesas; domina y triunfa, es dueña de su casa y +de su libertad: pone los ojos sin lágrimas en todos los anhelos. + +Y las compara Malgor, arrepentido, medroso, temiendo purgar en la niña +nueva el tormento de la niña desgraciada, volviéndose hacia su mujer con +el ánimo penitente y el labio trémulo, ansioso de premiarla en +desagravios y recompensas interminables. + +Pero la ve tan moza, la supone tan cercana al desquite soñado, que se +retrae dolido y mudo, encadenado a su despecho. Aunque languidece bajo +un cansancio espantoso de la carne marchita, los deseos retoñan en él +con misteriosa fuerza primaveral. Y huye de Dulce Nombre +disimuladamente, buscando a la niña como un lenitivo y un refugio que no +siempre consigue. + +Porque María se aburre en su casa, y después que dispone en ella alguna +innovación o la alborota con el revuelo de sus inquietudes, se marcha de +visita por el valle, donde cada vecino la recibe con agasajo, y los +mozos de fuste la rondan con admiración. + +Ya sabe la colegiala coquetear y elegir con la fantasía el hombre +presentido, uno que no ha llegado: ese que debe aparecer de un momento a +otro... y siempre tarda. + +Durante sus paseos incansables por el campo le gusta mucho a María +detenerse en la torre de Luzmela, escudriñar la casa del padrino en los +escondites más curiosos y tener con el hidalgo un poco de conversación. +La seduce aquel hombre retraído y zahareño que vaga por sus jardines lo +mismo que una sombra y ocupa la torre como un asceta. + +Hace un mes que regresó de Madrid, donde estuvo dos años sin decidirse a +ir más lejos. Viene muy arisco, pero el mal incurable de su misantropía +interesa a cuantas mujeres le conocen y enamora a las que le celan con +alguna esperanza. Un halo de romanticismo sublima la figura de Nicolás, +a quien su amor frenético y silencioso empuja a la Montaña. No olvida +que los médicos señalaron un plazo eventual a la vida de Malgor y acude, +a pesar suyo, como las _nétiguas_, oteando la muerte. + +Y ha encontrado a su amigo en la misma actitud de espera y de zozobra, +algo más viejo y cobarde, más desguarnecidas las sienes, más apagado el +acento; ha visto a Dulce Nombre con nueva sazón en la hermosura; ha +escuchado, tembloroso, aquella palabra lenta y acariciadora que le +recrimina: + +--Te marchaste sin decirme adiós y no me has escrito en dos años: ¡ya no +me quieres! + +Unas disculpas azoradas y torpes, una visita casi ceremoniosa, y Hornedo +se ha escondido en su rincón, desesperado y adusto. + +Allí le suele buscar María, golosa de la rareza del solitario, atraída a +la torre por la anchura resonante de las estancias, por la solemnidad de +los muebles, por el aire pesaroso del tiempo detenido como en un +remanso; la chiquilla es una mariposa que se embriaga y aturde cuando +llega hasta el padrino al través de corredores y gabinetes. Porque no ha +tomado el gusto a la casa desde pequeña, ni la ha descubierto y sentido +con las primitivas imágenes de la niñez como Dulce Nombre, sino que, +extraña a este cariño del solar viejo, irrumpe entre las cosas del +pasado con una sorpresa fascinante, más bien antojo, no exento de cierta +impresión temerosa. + +Hay en el palacio de Nicolás una mescolanza de lujo antiguo y de trastos +inútiles, conservados por desidia; aposentos vacíos, con el solado +crujiente, que no atraviesa la colegiala sin correr; ostugos donde en +ocasiones encuentra el ama de llaves, sin saberlo, un trozo de madera +con embutidos de nácar y marfil; un herraje valioso; una estofa +deshilachada que ha valido un dineral. Los salones mejor compuestos son +áridos, hostiles, fríos aunque los bañe el sol; algunos constituyen la +torre, y en aquella parte de la casa habita Nicolás, que ahora mismo +recibe a María y la escucha cerrando los ojos. + +--¿No quieres mirarme? + +--Sí, mujer; es que has abierto el balcón y me estorba la luz. + +--Pues le vuelvo a cerrar. + +Dirigióse hacia el fulgor dorado y rico de la solana, recibiéndole con +intrepidez en el oro claro de las pupilas, mientras el hidalgo +continuaba adormeciendo las suyas. Entornó las puertas, y por la única +rendija libre al soplo cálido y ligero de la tarde, entró un haz de +chispas animadas. + +La niña de Malgor sigue hablando, sentada otra vez en su escañil; +refiere historias pueriles del colegio y de la ciudad, noticias +aldeanas que le han dado en el molino. Tiene un gracejo delicioso, una +suave presunción en cuanto dice y en la manera de expresarlo. + +Pero Nicolás no atiende a las palabras sino al acento; le percibe +absorto y le confunde con el de la otra ahijada. Es la misma voz, con +iguales insinuaciones tónicas, un método inconsciente que abre y cierra +las cláusulas en íntima sonoridad. Y, hambriento de engañarse, el +enamorado se quiere sustraer a la hora presente y vivir la hora lejana; +procura hallar en la niña de hoy a la de ayer, compañera inocente +convertida en amor irremediable. + +Entretanto María se cansa de hablar sola: + +--Qué, ¿no me contestas?--dice. + +Hornedo vuelve, con trabajo, de la consoladora ensoñación. + +--¡Ah, sí...! Te contesto lo que tú quieras. + +--¡Vaya! No me haces caso: me voy. + +Él la detiene, extremoso, rendido: + +--¡Si te escucho con embeleso! + +Aunque la muchacha no comprende el sentido fervoroso de la protesta, +nota su desconocida dulzura, y posa de nuevo en el banquillo: + +--Pues cuéntame lo que has hecho en Madrid. + +Habla Nicolás maquinalmente, sólo por ver cerca de sí aquel retrato vivo +de la amada, que le fatiga el corazón. Quiere a la niña con morbosa +ternura. Cuando la mira directamente le hace daño verla, un daño +traducido en doloroso rencor, en odio a la dicha que tuvo el hombre +rival. Pero si la contempla al través de los deseos, bajo la sombra de +las evocaciones, descubre a la criatura siempre adorada, y revive el +calvario de su pasión entre las nieblas del encanto y del martirio, con +un trastorno que le enloquece y abate. De estas escapadas a la quimera +retorna Hornedo hasta la realidad más enamorado cada día; para él Dulce +Nombre continúa siendo la mujer incomparable, con todos los prestigios +de la belleza y el candor, con la aureola del sufrimiento y la honradez, +y aún con las gracias de la maternidad y el hechizo supremo de lo +imposible... Podría elegir una esposa entre damas de alcurnia, y se da +cuenta del misterioso cautiverio que padece; supone que el atavismo +familiar, la infusión de sangre plebeya en sus antecesores, le obliga +al culto de la moza ruda y selvática lo mismo que el país, recia en el +amor y en el deber, subyugada a la tribulación como la inolvidable _niña +de Luzmela_. Y siente que se cumplen en él los augurios de un destino +dramático, con desgarradora fatalidad: es el heredero de una culpa, de +una desgracia, de una pasión... + +--¿No sabes--dice María cuando se distrae Nicolás--que me pretende tu +sobrino, el hijo de Esquivel? + +--¿El mayor? + +--Sí... ¿Qué te parece? + +--Muy bien. ¿Y a ti? + +--Me gusta poco... No es mi tipo. + +El hidalgo sonríe a la petulancia de la chiquilla, tan diferente a la +sencillez de su madre, y, por no malograr la confidencia, pronuncia: + +--Mariano es buen mozo y lleva muy adelantada su carrera de médico. + +--¡Ya, ya¡, pero... no es mi tipo. + +--Y tu tipo, ¿cuál es? + +--¡Qué sé yo...! Es otro: el de un hombre que sepa más del mundo, que no +sea estudiante y que haya corrido muchas aventuras. + +Los ojos visionarios de María resplandecen de curiosidad. Está esperando +al viajero que llegue con el polvo de las lontananzas, cabalgando en la +bruma del porvenir. Y como si ya tardara en recibirle, se levanta +nerviosa; presenta la frente al padrino, y sale cruzando la casa con el +rumor ligero y menudo de sus tacones. + +[Ilustración] + + + + +III + +FRATERNIDAD + + +Cansado Gil de las asperezas del monte, ha venido a ser criado de +Nicolás, hortelano y ganadero más que sirviente fino de la casa. + +Permanece soltero el pastor, acaso porque no hubo en la vega una mujer +resignada al yugo del matrimonio y a la separación del marido, capaz de +vivir triste y pobre frente a la montaña que le roba al compañero. + +Y cuando el montañés ha bajado de las cumbres, piensa que es un poco +tarde para buscar novia; está receloso y torpe, no atinaría con las +blanduras del cortejo y los cuidados de la elección. + +--Me quedaré así--gruñe con pereza, contemplando la vida desde lejos, +como si aún remontase las alturas de la serranía, a una distancia +forzosa del hogar y del amor. + +Pero hay un descontento en el alma de este hombre, una melancolía que no +le impide cantar a los sones del clásico rabel, durante las fiestas +aldeanas, ni repetir en las tertulias de invierno, con rostro divertido, +los romances pastoriles de envejecida memoria. + +La desazón de Gil, oscura, no muy sensible ni punzante, viene originada +de un entusiasmo fiel y humilde por Dulce Nombre, aunque el mozo ignoró +siempre que no acertaba a sustituir por otra la imagen de la niña de +Rostrío. Y aquella devoción, apenas consentida por quien la profesa, +devorada al través de la juventud, persiste aún, como el perfume de una +rosa que se ha llevado el aire: es el astro ya muerto, cuyo resplandor +alumbra todavía. + +Nada de esto conoce definitivamente el criado de Nicolás; pero tal vez, +con ayuda del propio sentimiento, lo adivina el señor y sorprende la +esencia y la luz del sosegado cariño, que era un día el sueño más +hermoso de Gil, el cual sabe muy bien cómo el padrino adora a su ahijada +y cuánto sufre porque no es dichosa, arrepentido de haberle facilitado +el casamiento. No comprende qué clase de adoración es la del hidalgo y +la juzga honda y paternal, no por eso menos viva que otra cualquiera. + +A Hornedo se le escapan a menudo frases crueles contra Malgor porque +vive demasiado, para sacrificio de su esposa; y censuras contra Martín +que no repara en los sinsabores de su hija. + +Y el pastor va recogiendo estas lástimas, las comenta y las glosa con +indefinible semblante. + +--Yo creí que «ella» se había acostumbrado al marido. + +--Nadie se acostumbra con gusto a lo que no ama. + +--Pensé que a fuerza de tiempo... + +--Es peor. + +--Como tienen una chiquilla... + +--No es bastante. + +--La pobre se acordará del otro... ¡le quería tanto...! No se me puede +olvidar la cara que puso una noche en el molino cuando le dijeron que se +marchaba. + +--Sí; ¡se acuerda de él!--murmura Nicolás con acerbo tono. + +Así, entre amo y servidor, el culto a la muchacha es un lazo secreto, un +motivo de fraternidad que nunca se deslinda: la mezclan en sus +conversaciones sin nombrarla, aludiéndola de un modo tácito, indudable, +y la sienten al lado suyo cuando están callados y solos en la intimidad +hospitalaria de la casona. + +Esto sucedía muchas veces antes del viaje del señor y se repite ahora +mientras Gil hace abarcas en el portal y Rosaura se oscurece en las +honduras de la torre. + +El abarquero pule su tronco a horcajadas en el banquillo y Nicolás se +detiene junto a él cuando regresa del jardín, mediada la tarde calurosa +y florida. + +Se abre el porche montañés en la fachada principal, bajo el carasol +ancho y tendido, con alero de gola y canalones ruidosos. La arcada, de +dos curvas magníficas sobre un recio pilar, sirve a Gil de taller, en +uno de sus extremos salpicado con el ripio. + +Allí azuela y taladra el pastor si no tiene ocupaciones más importantes; +la madera es del amo, las abarcas de quien las necesite, el importe de +las mismas pertenece al obrero sin que nadie se lo dispute, que al amor +de los buenos linajes es donde suele adquirir más privilegios el señorío +del trabajo. + +A la vera del picadero hay un sillón desvencijado, amplio y noble, que +sostiene bien a Nicolás cuando gasta un rato de palique al son del +taladro y de la legra. Teme el caballero que sus concesiones +democráticas respondan únicamente a la levadura mezquina del instinto, y +se deja llevar, con pesadumbre, de una virtud libre y generosa, como si +obedeciese a un maleficio. En cada labrantín de Luzmela ve un pariente +abandonado, un heredero posible de la torre, y a cuantos coloca cerca de +él la casualidad, los trata con suma condescendencia, dentro de su +extraño carácter, como a éste, a quien llaman todavía «el pastor». + +Juntos están, silenciosos y pensativos, cuando se abre la portalada y +aparece en el umbral Encarnación la de Cintul, ligera y radiante, con +una carta en la mano. + +--Vengo a decirle al señorito que ya salió Manuel de la Habana, según lo +que aquí me explica, y debe estar si toca o llega el barco que le trae. + +Gil da un respingo y se queda mirando al señor, que recoge la carta, +forzosamente, la desdobla y la mira bajo la torsión violenta de los +pensamientos, sin leer ni razonar. + +--Ya lo sabe Dulce Nombre--pronuncia muy despreocupada la madre feliz--; +estaba ahora en el molino y se lo conté... ¡Quedóse más blanca...! +¡Pobretuca...! Se desazona para que no se entere don Ignacio, pero digo +yo que siendo socios allá entre sí, le habrá escrito dándole la noticia. +¿Y de qué vale el secreto si cuando llegue Manuel le ha de visitar...? +¿No le parece, señorito? + +--Sí, claro; es inútil--balbuce Hornedo, atormentando la carta, que al +fin devuelve a su dueña. + +--¡Ay, Dios mío, quién lo había de decir...! ¡Mire que volver el mozo +hecho un señor, con posibles y salud, y no _encontrarla_ viuda todavía! + +--¡Mujer! + +--Yo deseo que la haga venturosa porque se lo debe todo, todo; si no es +por ella nunca hubiese encontrado medios para llegar a rico. + +--Se lo debe a Malgor. + +--Por causa de ella... + +--Y de él. + +--Bueno, sí; pero un individuo tan enfermo ¿qué hace en el mundo? + +--Vivir. + +--Desengáñese, don Nicolás, que usted mismo habrá pensado más de cuatro +veces en lo mucho que se consume la esposa de un tísico viejo, cuando +ella es joven... y la están esperando. + +--Hoy la quieres porque es rica; niña y enamorada la despreciaste... + +--La quiero porque me hizo un gran bien y se lo debo pagar... La quiero +porque la hice sufrir... + +Encarnación reblandece su acento con unas lágrimas que pudieran +convertirse en sollozos. + +--¡Ay!--alude siempre lastimosa--. Procura la infeliz que su marido no +se altere; dice que le haría daño esa impresión... + +--Es la verdad. + +--¡Pues de algo nos tenemos que morir! + +--Cuando Dios quiera... + +--Si esto le mata... ¡será porque lo quiere Dios! + +Las palabras de la madre se han vuelto a endurecer. No le gusta que la +contradigan. Y se despide con acritud al través del corral, desplegando +la carta como una bandera victoriosa. + +Sigue inmóvil el barreno de Gil. Nicolás hunde el bastón en la doladura +de las abarcas; tose, muy agitado; está palidísimo y se le acentúan las +estrías morenas de la piel. + +También se acentúa el color angélico de las nubes por encima de las +montañas. La bóveda suprema luce una santidad mística y azul, +evocadora: desde el porche no se ve más paisaje que el de las cumbres y +el cielo. + +El pastor suspira, toma la azuela y la clava, sañuda, en el tronco de +nogal. El hidalgo se pone de pie, afirma en el suelo la cachava y dice +sombríamente, con la voz un poco temblorosa: + +--Voy a dar una vuelta por ahí... + +[Ilustración] + + + + +IV + +RENUNCIAMIENTO + + +Sale irresoluto, con la necesidad imperiosa de moverse y desgastar su +inquietud en un violento ejercicio. Y en cuanto abre la puerta blasonada +del cortil, siente la caricia tónica del bosque, embravecido al acoso de +la nueva vegetación. + +Con el sombrero en la mano, el rostro descolorido y mudable, se deja +Nicolás prender en la maraña de la ruta. Anda muy de prisa y se detiene +luego. Le parece que hay en la sombra un temblor misterioso. Por los +claros del ramaje entra el sol aterciopelando los musgos, poniendo en +el césped unas medallas de estremecida claridad. + +El hidalgo escucha como si temiese una asechanza o una persecución, y no +oye más que esos rumores peculiares de la selva; zumbido de alas, +susurro de hojas, derrame de simientes y de pétalos: el roce de la +maravilla en los oídos humanos. + +Se presienten las lontananzas al otro lado del bosque, libres del +secreto de los árboles y de la espesura de los toldos; pero Nicolás +prefiere la reserva de estas entrañas donde todo es abismo, como en su +corazón. Tiene aquí la vida un sordo murmullo apasionado, muy conforme +al espíritu en tortura del caminante. Viene el silencio de afuera con la +serenidad de la serranía y el calor de los horizontes: la tarde en el +campo está callada bajo el inexorable azul. + +Y el eterno diálogo de los seres y las cosas se refugia en el ansar +irruptor, lleno de voces arcanas y sensibles. + +Hay una más fuerte y distinta, que se levanta sin descanso: la del +Salia, desfallecido en el estiaje, pero siempre molinero y espumoso en +el bosque de Luzmela. + +Esta voz, permanente y honda, gravita sobre el hidalgo y le lleva hacia +la frescura cercana del río, por el hilo frágil de los senderos. Ya no +se puede sustraer al hallazgo de la corriente; sube por la orilla +mazorral, palpitante y ligero como las aguas, abriéndose paso con el +bastón; se hunde en la maleza salvaje, se punza con los abietes, sin +perder el rumbo ni moderar la marcha. El río le saluda y recibe en cada +melodía, rápido y voluble, siempre nuevo y extraño, recogiendo toda la +gracia y la expresión de la tarde. Y el hombre siente aquella vida +agitada en sus venas como una misteriosa trasfusión de eternidad. + +De pronto el Salia ahonda su lecho en la resonante zubia del molino, +sobre una lera de matorrales, que saca del bosque uno de sus costados +para extender la finca de Martín. Pasa el río debajo de la aceña, toca +el huerto y las brañas sativas, hoy tendidas de sábanas de flores, y se +vuelve a meter entre los árboles a lo largo de la hoz. + +Hornedo se detiene con la selva, indeciso, como si le amedrentaran la +anchura y la luz, y después de un instante de vacilación, sigue el vero +del cauce hasta la presa, rozando las ventanas del edificio. + +Desde una, abierta y solitaria hace un momento, le llama Dulce Nombre. Y +ha sonado su voz muy ansiosa bajo el claro estrépito de los saetines. + +--¿Adónde vas? + +El padrino levanta la cabeza vivamente, y responde, esforzándose en +aparecer sereno: + +--«Iba»... paseando. + +--¿No entras? + +--Si tú quieres... + +La muchacha no descubre la insinuación inevitable de aquella actitud. +Está preocupadísima. Reflexiona un poco y decide: + +--No: aguarda: voy a salir. + +Se asoma a la puerta despidiéndose de Camila con una urgente +recomendación, y no saluda a Nicolás, se acerca a él como si acabara de +hablarle y de verle mediante la franqueza de los tiempos dichosos: como +si no hiciera muchos años que vivían distantes y afligidos por una +desconfianza irreductible. + +Ahora, de repente, sin que ella misma lo sepa, vuelve a ser la rapaza de +antes, segura del buen amigo. Se le apoya en el brazo con abandono +filial, y le pregunta: + +--¿Viste a Encarnación la de Cintul? + +Al hidalgo le sobrecoge un gran estremecimiento. Trae la mujer consigo +como una fragancia propia el olor suave y caliente de la molienda, tiene +el incentivo y la sensualidad de una fruta, viene temblando de esperanza +y de anhelo, empujada por el vendaval de su pasión. Y se le aproxima +ciegamente, le clava las saetas de los ojos, le sacude, y repite: + +--¿La has visto? + +--Sí. + +--¿Te enseñó la carta? + +--Sí. + +--¿Y qué dices? + +--¿Qué voy a decir? + +--Me tienes que ayudar. + +--¿A qué? + +--A portarme como debo. + +--Eso, tú... + +--¡Ah...! ¿me huyes otra vez? + +--¡Niña...! + +Llevan el mismo derrotero que trajo Nicolás, sin que él lo note. La +muchacha le conduce a la selva porque es su camino acostumbrado; pero no +busca la trocha bárbara junto al río, sino que se dirige a los senderos +más dóciles y frecuentados por la gente, duros también, henchidos con el +crecimiento lujurioso de las plantas. Y van despacio sobre la campiña +ardiente que da entrada al molino. Desde la puerta de Martín les mira +Alfonsa la de Paresúa, présbita y curiosa, muy vencida por los achaques +de la edad. En las ventanas se agrupan otras mujeres atisbando a la +pareja, ensordecidas por la bataola del trabajo: han sorprendido el gozo +y la carta de Encarnación, como la palidez repentina de Dulce Nombre, y +les aturde el soplo del adivinado secreto. + +--No sé nada--responde Camila a las indiscretas consultas, sin que en +realidad se haya enterado de lo que sucede. + +Allá fuera los que suscitan estos comentarios se paran en la linde de +los árboles. + +Dulce Nombre ya no guía al padrino ni se estrecha contra él. Sofocada, +ceñuda, le hunde siempre en el rostro las lanzas de las pupilas, y +repite, briosa, la última palabra que Nicolás había pronunciado en son +de protesta: + +--¿Niña...? No soy una niña; soy una mujer, muy infeliz, sola en el +mundo: contaba con tu apoyo... ¡y me le niegas! + +--No estás sola: tienes padre. + +--¿Un hombre que me vende, que ni me acompaña ni me ayuda? + +--Tienes marido. + +--¡El que me disteis! + +--Y una hija. + +--¡Tampoco! + +--¿Eh? + +--Tengo un amor que me vuelve loca: eso es lo único firme y seguro de mi +vida... Nadie me lo ha impuesto; ha venido él de todas partes... no sé +por dónde... + +Señalaba la moza ampliamente a los confines, con gesto iluminado, como +si abarcase en su ademán toda la mies engrandecida por los frutos; los +montes solemnes, azules, sagrativos, y la tierra abrasada de los cielos. + +--Tenía--dijo después con torvo reproche--una amistad: la tuya... Me la +has quitado y estoy sola con el amor, sola y desesperada. + +Echó a andar por el bosque sollozando. + +--Si te basta ese amor, ¿de qué te quejas...? ¡Yo no tengo +ninguno!--murmuró Nicolás tan dolorido que la muchacha se volvió a +mirarle. + +Ya les tomaba la penumbra del arbolado, olorosa y movible. Toda la +selva, pujante, sacudida como un inmenso corazón iba hacia ellos +acogedora y fraternal. Y aquella frescura, aquel abrazo recibido bajo el +peso del sol, les produjo un inesperado consuelo. El vestido claro de +Dulce Nombre, las caras descoloridas, recogieron la luz verde y serena +del paraje. Andaban los dos amigos con lentitud uno al lado del otro. + +--No me basta el amor--pronuncia Dulce Nombre compasiva y +humilde--puesto que necesito la amistad. ¿Por qué no me tratas como +antes, cuando no podías vivir sin mí? + +--¡Ni puedo ahora!--dice el hidalgo con lúgubre tristeza. + +Dulce Nombre, enternecida, avisada por un presentimiento insondable, +robustece de nuevo su fe en el padrino. + +--Mira--le dice--no hablemos nunca más de nosotros. Nos queremos como +siempre, ¿verdad? Tú me enseñas y me riñes lo mismo que si aún fuera +chiquitina... Oye, por Dios, atiende: ¿Qué hago al llegar Manuel Jesús? +Quiero ser buena; que nadie sufra por mí; que tú prepares a Malgor para +que la noticia no le perjudique... ¿lo harás? + +--¡Pero, mujer! + +--Sí; lo haces; y me aconsejas, me sostienes en esta horrible lucha que +no se acaba... Ya ves: todos los plazos se cumplen... menos el mío. + +--¿Cuál?--pregunta Hornedo estremeciéndose. + +--¡El mío!--repite ella; la voz, encruelecida, se le queda súbitamente +rota. Y después de un silencio penoso, exclama--: ¡Ni quiero que se +cumpla!... No, yo no deseo nada malo... + +Parece que habla consigo misma, frente a su conciencia, rechazando la +dañosa tentación. + +Nicolás no la interrumpe. Acaso las palabras que pudiera decir se le +ahogan en el sufrimiento. Asiste como único testigo a los combates de +aquella mujer, impulsiva y cándida, sin defensa contra su pasión. El +abandono en que la ve le estimula a socorrerla por encima de los celos, +con olvido de la propia desdicha: no es posible que deje a la amada sola +en la pendiente, al borde de las malas ocasiones. + +La recuerda niña y curiosa, asomada con él a los misterios del espíritu, +llevada por su mano varonil al través de los campos, en traza de +exploradores los dos, sorprendiendo los ruidos inefables, hora por hora, +desde el alba a la estrella, en los ágiles caminos del monte y en las +sendas entrañables de la mies. Así aprendió la criatura a vivir alerta y +sensible, escuchando la inquietud apasionada de las hojas en el bosque; +la dilatación de las raíces en la tierra; el estallido de los capullos +en el rosal. Se hizo clarividente; resonó como un arpa en las manos +campesinas del solariego, para que todas sus percepciones y su avidez se +convirtieran en un amor hondo y triste lo mismo que la gleba secular: el +maestro no supo abrir a su discípula otro rumbo tramontano y redentor. + +Y hoy la sigue como un culpable de aquel delito, clavado con ella en una +misma cruz. La quiere salvar y pide a este buen propósito el mayor +esfuerzo de su vida: porque si él la defiende honrada y pura, será para +que la despose Manuel Jesús en cuanto a Malgor le baste con un lecho de +tierra. + +Ya está Dulce Nombre a la orilla de su casa. + +Con un sacrificio heroico de que se creía incapaz le promete Hornedo +cuanto ella suplica. + +--Sí; mañana vendré a visitar a tu marido y a decirle con precauciones +que llega ese muchacho. + +--Y cuando se presente, estarás aquí. + +--Estaré. + +--Dios te lo pague. + +Le tiende las dos manos, efusiva y él corresponde lo mejor que puede al +saludo. + +--Adiós. + +--Hasta mañana. + +Como en otra ocasión inolvidable la ve Nicolás hundirse en la arboleda y +permanece allí extasiado, envuelto en el perfume que sale del jardín. + +Pero hoy no le desatinan el despecho y la venganza; su pena adquiere un +matiz sabroso de ternura, y se honra con el orgullo consolador de las +altas acciones; ha dominado el miserable instinto: encima del Amor ha +puesto el Bien. Siente impulsos de rezar, miedo de no seguir con +bastante arrogancia el abnegado camino. + +En la solemnidad religiosa de la tarde, caen unas horas como gotas +cristalinas desde la copa metálica del campanario. + +Las recibe Hornedo en son de aviso: hay que llevar las pesadumbres +adelante, como Dios manda. + +Y mira de frente la senda extendida a la torre: hacia el renunciamiento +y la soledad. + + + + +V + +ALBA DE LUNA + + +Pleno mes de agosto; noche veraniega y radiante que parece moruna. + +Goza Cantabria los mejores días de su belleza, en que se lucen todos los +prodigios de que son capaces aunados el calor y la humedad. Y esta +plenitud de gracias tiene en el cielo un manto de centellas por donde +sube la luna a desatar la sombra cuando se ha puesto el sol. + +Dulce Nombre acompaña a su esposo en el jardín, arrepentida de haberle +dejado por la tarde mientras estuvo en el molino. + +Precisamente hoy la busca él con obstinada cautela, y la vigila de un +modo tenaz; juraría que le ha visto los ojos más impacientes que nunca, +la expresión más enervada y peligrosa. Hasta llega a decirla, suponiendo +que esconde su cuidado: + +--¿Qué te sucede? + +--¿A mí...? Nada... ¿Qué me va a suceder? + +--Temí que estuvieras inquieta... esperando alguna cosa. + +--No, no. + +Quedan mudos y tristes, envueltos en la mutua desconfianza. Él pone los +ojos allá arriba donde mueren los astros que nadie sabe cuándo han +nacido. Piensa con incertidumbre en la eternidad, como en algo inseguro, +y nota que se miran, temblando, las estrellas: acaso tienen miedo de +caerse, de apagarse, de extinguirse... + +Dulce Nombre las contempla a su vez soltando el vuelo de la imaginación +de unas a otras, como si pretendiera así llegar muy lejos, detenerse +encima de un barco, descubrir un horizonte sobre el mar. + +Cuando fué al puerto a recoger a la niña halló crecidas la marea y la +luna, soberbio y espumoso el oleaje; la galerna fermentaba sus cóleras y +un inmenso quejido recorría el Cantábrico. Anduvo la joven por la playa +recelando de las olas y las nubes, castigado el rostro con el viento +amenazador que retoza en las arenas. + +Ya se decía en el valle que estaba Manuel Jesús a punto de regresar, y +Dulce Nombre se volvió a su casa bajo la excitación de un nuevo +suplicio, desconfiando también de los temporales. Muchos días se agitó +alcanzada por toda suerte de preocupaciones; pero no aconteció el arribo +que tanto la sobresaltaba, ni el tiempo borrascoso realizó sus anuncios. + +Y apenas la moza conseguía un respiro en tales ansias, la iba a +sorprender Encarnación con la noticia indudable, comunicada a veces +entre el ruido encubridor de la aceña, con un secreto lleno de mímica y +de claridad: la carta en la mano, la alegría y el orgullo en el +semblante; la mirada y la sonrisa escapándose por el salón, reveladoras +y enigmáticas a la vez. + +Ahora Dulce Nombre sabe de cierto que el amado viene; acaso ya descubre +la ribera a la luz de esta luna cismontana, aparecida en el valle +amorosamente, como un regalo nupcial. Y le espera en la orilla una +marejada apacible, jubiloso el despilfarro de las olas, convertido el +sable rubio en un tapiz de honor. + +Se amortiguan como en un ensueño las tribulaciones de la moza: ya no +desconfía del mar, aquel vecino indómito y gigante a quien oye a menudo +rugir; todo es bonanza bajo la fantasía que en el viajero aguarda al +novio, y en la luna recibe una joya de esponsales. + +Pero este encanto se rompe de improviso. Una voz fuerte y varonil, algo +maligna y alterada, quiebra el silencio: + + _Es amor en la ausencia + como la sombra, + que cuanto más se aleja + más cuerpo toma; + amor es aire + que apaga el fuego chico + y aviva el grande._ + +El cantar, expresivo y certero, rasga el espacio igual que una saeta. + +Dulce Nombre se estremece como si despertara de un sueño esplendoroso, y +ve a su marido acechándola, lívido y callado. + +Ella adivina en el cantor al antiguo rabadán, el habitante de la sierra +vestido de zahones, camarada rudo y fiel de los tiempos alegres, un poco +enamorado de la niña de Rostrío. + +La constancia de aquella adhesión, que aun vive y se duele de las coplas +nocturnas, incita a la muchacha a meditar sobre el presentimiento que +por la tarde tuvo, sugerente y extraño, indeciso igual que un fantasma. +¿Nicolás Hornedo la había querido siempre como un padre o como un +hermano? + +Ella, tan perspicaz y conocedora en medio de su sencillez, nunca +sospechó de aquel hondo cariño. No obstante, hoy se le ofrece la duda +con insistencia, alumbrada por multitud de recuerdos y comprobaciones. + +Todas las veleidades del padrino con la ahijada a partir del casamiento, +obtenían una explicación rotunda a la claridad repentina de la +sospecha. Y a Dulce Nombre le penetraba en el espíritu cada memoria con +punzante lucidez llena de admiración. Sentía una lástima aguda y tierna +por el amigo triste, por el hombre solitario y doloroso. + +Otra canción de Gil, más distante, desvaída en la sombra, punza en la +sensibilidad de la mujer: la noche entera le habla de amor y se ciñe a +su carne ardorosamente como una inmensa caricia. + +Entretanto el esposo enfermo ha recogido la copla intencionada y la +rumia con desesperación, lastimado por el hechizo de esta hora bella y +dulce, tan propicia a la felicidad. + +Está el parque hecho de un pedazo del bosque: su brava tierra de ansar y +de lerón florece a las orillas de los árboles, cultivada con blanduras +de jardín. Se deslíe en el suelo la sangre de las rosas que languidecen, +mareadas por su propio perfume: llega del río un suave murmullo; tiembla +en el viento el alma vegetal de las plantas; un hálito de vida estalla +silencioso a cada instante. + +Malgor piensa con terrible congoja en la cava profunda del sepulcro +hasta donde no alcanzan los veranos. Y se levanta de la silla, pálido y +siniestro, para dirigirse a su casa. + +--¿Te quieres acostar?--le pregunta su mujer con distraída solicitud. + +Nada responde, como si ya tuviera la boca sellada con un puñado de +arcilla. + +[Ilustración] + + + + +VI + +EL PAPEL AZUL + + +Entre la servidumbre del indiano ocupa Tomasa un caritativo lugar, +acogida por Dulce Nombre con más benevolencia que afecto. + +No se ha casado la antigua vecera del molino porque nunca halló un +novio, y sigue viviendo enclenque, precaria de salud y de fortuna. + +Como no es agradecida se complace en espiar a su protectora, augurando +los dolores que padece y las esperanzas que no consigue. Se alimenta del +mal ajeno, goza con que otros sufran, sobre todo si la víctima es una +mujer lozana y bella como la de Malgor. + +Esta noche ha sorprendido el aire extraño de los esposos, y mientras +ellos se recluyen en su alcoba abierta al jardín, se desliza la +intrigante como una alimaña en las habitaciones de abajo, próximas a la +cuadra y al corral, para desde allí recoger el soplo de los caminos +escuchando a la gente que va por la carretera. + +Al caer la tarde ya se supo en el pueblo que Encarnación había llegado +al molino con mucha prisa, portadora de una carta cuya secreta lectura +conmovió a Dulce Nombre de un modo extraordinario. + +Otros detalles se añadían y se relacionaban con el anunciado viaje de +Manuel Jesús. + +Ahora Tomasuca intenta saber más: asocia aquellos rumores con la +turbación que ha notado en los dueños de la casa, y pone atento el oído +a lo que se diga en el establo o en el cortil, a las frases nuevas que +lleguen con el oreo de la noche. + +Y no tarda en satisfacer la curiosidad, como si al conjuro de su +perverso instinto se movieran en la sombra las voluntades para +servirla. Es la propia Encarnación la que aparece en el camino real, y +se acerca a la casa muy despacio: lleva sin duda un oculto propósito. + +--¡Chis... oye...! ¿Querías alguna cosa? + +--Acertaste. + +--Pues aquí me tienes--dice Tomasa desde un antepecho al nivel del +portal. + +--No es el mensaje para ti. + +--Lo supongo. + +--¿Entonces? + +--Se le daré al ama. + +--Deseo hablar con ella. + +--Es imposible: el señor está hoy más adusto que un juez, y al subir del +parque los dos, se han cerrado muy serios en su dormitorio. + +Encarnación sonríe con sabiduría maliciosa: + +--¡Vaya, a ese le pican los celos! + +--Sabrá que viene tu hijo. + +--No lo digo por tanto... ¿Quién se acuerda ya de aquellos +amores?--soslaya la madre con raro disimulo. + +--Se acuerda la interesada. + +--¿Qué sabes tú? + +--Se lo conozco. ¿Leo en el giro de las aves y no voy a entender a las +mujeres? + +--¡Sí que eres sutil! + +--No te burles; de sobra comprendes la verdad. + +--¿De qué? + +--De esa afición. + +--¡Ni que fuera bruja! + +--Y te entiendes con la enamorada--pronuncia la chismosa, implacable, +sin ofenderse por el retintín de las alusiones. Le reluce el tono claro +y frío de las pupilas, que adquieren una dureza de metal: el alma torva +enseña el pálido color de su envidia--. Hay hombres--añade +acerbamente--que no se cansan nunca de querer. + +Viendo el trastorno maligno de Tomasa olvida la de Cintul su inusitada +prudencia. Conoce que no debe fiarse de aquella mujer, pero la quiere +castigar aumentando el ruin despecho que la consume, y responde: + +--Uno de esos que dices es Manuel. + +--¿Y es cierto que viene? + +--Ha venido. + +--¿Cómo...? ¿De veras? + +--Ha desembarcado en Torremar. + +--¿Cuándo? + +--Esta tarde; mañana estará aquí. + +--¿Tan pronto?--murmura la envidiosa, temiendo que se realicen los +anhelos de Dulce Nombre. + +--¿Pronto...? Diez y seis años lleva en Cuba... _sin cansarse de +querer_--subraya Encarnación. + +--¿Ese recado traías para «ella»? + +--Ese mismo. + +--Se le daré... ¡Cuánto se va a alegrar! + +La de Cintul vacila un momento; la idea del gozo que puede transmitir la +enternece. + +--Mira--decide--no le hables de ello, que tal vez no le guste; sino que +a solas, sin que nadie lo vea, le das este telegrama--y toma de su +bolsillo un papel azul, con mucha solemnidad. + +Tomasa desaparece muda y presurosa, empuñando la misiva como un arma +siniestra, en tanto que la madre del viajero emprende la retirada un +poco descontenta de su resolución. + +Instantes después una mano febril llama en la alcoba matrimonial. Abre +la puerta Dulce Nombre y ve a su criada sonriendo con perfidia. + +--¿Qué quieres? + +--Este parte ha traído Encarnación la de Ayuso. + +--¿Para mí?--dice temblando la joven. + +--¡Naturalmente...! Es la noticia de que ha desembarcado Manuel y mañana +viene a Cintul. + +En vano Dulce Nombre intenta apagar aquellas frases dichas con una voz +alta y dura. Ya están clavadas en Malgor, que se yergue sobre el canapé +donde reposaba y estira el brazo maquinalmente, con un movimiento +ansioso y defensivo, como si quisiera cerciorarse del anuncio y +detenerle sin recibir su daño. + +--¡Trae!--balbuce. + +Su mujer se interpone entre la mano descolorida y el malévolo impulso +de la sirviente; pero ésta consigue entregar el telegrama. + +Entonces, bruscamente, sufre el indiano la presión terrible en el pecho, +la repentina violencia de su grave enfermedad. Se le demuda el semblante +de una manera angustiosa; entre los dedos flojos se desprende el +papelillo azul y cae a los pies de Dulce Nombre. + +Ella se inclina consternada sobre el enfermo, recibe en los ojos el +brillo opaco de unas pupilas que se hunden en la oscuridad, y le llama +afanosa; no quiere que perezca así, empujado por una mala intención, +padeciendo la última desconfianza. + +--¡Ignacio, Ignacio, escucha... atiende...! + +Hace el moribundo un gesto espantoso, asoma entre los labios una +hirviente espuma de color de rosa y queda rígido, inmóvil. + +--¡Está muerto!--gruñe Tomasa con aspereza que no descubre ni un átomo +de caridad. + +Se propuso únicamente hacerle sufrir, aventarle los celos y las dudas +para que descargara su enojo en la esposa. Y el muy estúpido la dejaba +libre cuando la venía a buscar el amor, cuando ya podía ser a un tiempo +honrada y feliz; ¡aquel hombre la había jugado una mala partida a su +humilde servidora! + +Miróle con desdén, y extendió su despreciativa injuria a Dulce Nombre, +que permanecía quieta, amarilla como un cirio, sin alcanzar toda la +magnitud de las crudas palabras: ¡está muerto! + +Mas, de súbito, se incorporó cautelosa, enconada por los ojos crueles de +la víbora; fuese hacia ella, dominándola con el brío y la estatura, y la +obligó a salir del aposento: + +--¡Vete, infame...! Sal ahora mismo de esta casa... ¡fuera de aquí! + +La dejó evadirse, escondida en la penumbra de los corredores. Cerró la +puerta, acercóse al cadáver y le puso en la frente un beso lento y +dulce, el único espontáneo y cariñoso de su vida conyugal. + +Después, con una flexión cauta y ligera de la cintura, levantó de la +alfombra el papel azul, leyólo ávidamente y le ocultó en el pecho, entre +los frunces del vestido... + + + + +VII + +LA LIBERTAD + + +Toda la noche velaron a Malgor sus íntimos camaradas de la niñez: Martín +Rostrío, Antón el campanero y el señor de Luzmela. + +Acudió este último, como los demás, a la grave noticia de la desgracia, +y permaneció allí, atado por el deber, cohibido por diversas +repulsiones. + +Le amedrentaba el difunto... Muy lejano el cariño infantil que le unió +al compañero en la escuela y en la mies, aquella memoria hubiese, no +obstante, servido para tolerar con estimación al hombre que le +arrebataba el patrimonio: debía humillarse a la suerte; y nunca fué el +indiano un logrero de escasa justicia, sino un rico de mucha fortuna. +Pero Nicolás, desinteresado en los bienes materiales, no le perdonaba al +amigo que se hubiera apoderado también del alma de la torre, la niña +prometedora hecha una adorable mujer. Y al llegar de improviso junto al +muerto, sólo sentía la náusea y el terror que produce la carne agostada, +a punto de corromperse. + +Tenía el cadáver la boca dura y entreabierta, las pupilas cuajadas en el +contorno de las órbitas. Con las manos heladas, inflexibles, sostenía un +rosarito de coral, la última prenda entre los dedos siempre blandos, +suaves como el algodón en los estuches de las joyas. Vestido según le +sorprendió la muerte, conservaba un sello de humanidad mucho más +expresivo que el de las mortajas prevenidas. Era el mismo hombre que +poco antes vivía y penaba adorando celoso a una mujer y que ya se +deshacía insensible, ciego y mudo, sin preocuparse del cercano rival. + +Mirábale Hornedo muy absorto, acallando su invencible rencor para +evocar el espíritu errante de aquella criatura, oculto en el arcano de +la otra vida: quisiera hundir los ojos en la eterna sombra que todo lo +sabe y averiguar si el hálito incorruptible de Malgor seguía ardiendo +por Dulce Nombre mientras el cuerpo se le congelaba próximo a +desmoronarse en espuma cenicienta. Y le pungían sensibles sus más hondas +tribulaciones, porque sentía muy cerca los pasos de la amada, que no +quiso acostarse, vigilando el gabinete mortuorio sin posar en él, +solícita y respetuosa. + +Cuando llegó el padrino entre varias personas serviciales, procuró +decirle ella lo que había pasado con el telegrama fatal. + +En un extremo del pasillo le habló reservadamente, bajo una turbación +nueva para el hidalgo. Se expresaba sin mirarle, franca y retraída a la +vez; quería contárselo todo a la claridad de su genio translúcido, y +refería la vileza de Tomasa con mucha indignación, mientras delataba un +descanso gustoso para el tormento de su juventud. No hubo fingimiento +hipócrita en la voz ni en el ademán: Dulce Nombre descubría, como +siempre, su condición intrépida, instintiva, afrontando los caminos +libres, con ansia de vivir, de una manera luminosa, igual que antes +abrió el pecho a los sinsabores revelando su acidez. + +Pero sus frases diáfanas se envolvían en un recato especial y su actitud +en un tenue rubor desconocido para Hornedo. Y la escuchaba él confuso, +imaginando que la nube casi imperceptible de aquella expresión obedecía +a la novedad y la sorpresa de las circunstancias; quizá al prurito de +celar un poco la interna ventura. + +--Ya se cumplió tu plazo--le dijo, crudamente, viendo huir sus +propósitos de renunciamiento. La tenía a su alcance, hermosísima y +tentadora, libertada para otro hombre; y la mocedad que había malogrado +en las crisis de su pasión, le pedía una cuenta apremiante al choque +violento de aquella hora. + +Estaban junto a una ventana que transcendía a la esencia resinosa de los +pinos y al vaho de la tierra caliente; remansaba la noche bajo el +parpadeo fogoso de los astros, al arrullo del Salia, claro y vibrante +como una lira de cristal. + +La viuda del indiano escondía los ojos trigueños sin responder a su +padrino, que volvió a decir, honda y fuerte la entonación: + +--Ya se cumplió tu plazo, ¿no me oyes? + +--Sí. + +--Y el destino te devuelve a Manuel Jesús. + +Era la voz tan dolida y entrañable, que la joven alzó la mirada, y allí +mismo, a la luz candorosa de la luna, se convenció del trágico secreto +en las pupilas hambrientas de Nicolás. + +--Ya hablaremos--silabeó, azoradísima--. Tengo ahora mucho que hacer y +no es buena ocasión... + +Antes de terminar esta vaga respuesta había desaparecido en la sombra +del carrejo para entrar en el cuarto de su hija y estarse al lado suyo +consolándola, hasta que se durmió cansada de llorar. + +No se oyeron más gemidos. Dulce Nombre, seria y diligente, atendía a las +necesidades póstumas de su esposo, preparando las galas del entierro, +la cuantía de los sufragios espirituales y otras cosas lúgubres y +precisas. + +Aunque tenía ayuda, quería intervenir en cada gestión, y su vestido +blanco, el mismo que lucía por la tarde, rozaba a menudo las distintas +habitaciones con aire volandero y fugaz. + +La servidumbre, las visitas oficiosas, y hasta los veladores del muerto, +comentaban en voz chita, o en lo recóndito de la conciencia, su +observación de que la viuda tuviese los párpados enjutos, y que en el +rostro, hermético y esquivo, no mostrase una huella solemne de pesar. + +--¡No llora!--se decía Martín, contrariado. + +--¡No grita!--pensaba Antón, con mucho asombro. + +Una vecina cuidadosa se acercó a decir a la interesada: + +--¿Quieres que te busque un traje de luto? + +--Mañana me lo pondré--contestó--, corre más prisa lo que estoy +haciendo. + +Y siguió trajinando, activa y perseverante. + +La veía Nicolás de través en los espejos, atisbándola detrás de las +puertas, sorprendiendo su voz, canora y dulce, adelgazada en el pliegue +de los «escuchos»; su andar rítmico y gentil, su figura armoniosa. +Pasaba junto al dormitorio que había compartido con Malgor, sin entrar +en él, celándole al reflejo amarillo de los blandones, y se alejaba para +volver más tarde a detenerse un momento en el propio umbral, con extraña +fascinación... + + * * * * * + +Ya tramonta la luna, al caer moribundo de las estrellas. Se apagaron +todas las luces de la casa menos las temblorosas de los cirios. Por los +balcones, abiertos de par en par a la frescura de los campos, entra el +remusgo del amanecer. + +En el triste camarín unas mujeres interrumpen sus rezos comentando la +llegada de Manuel Jesús. Saben que ha desembarcado, y no faltan +alusiones a la situación de su antigua novia. + +--Ahí la tiene, linda y fresca lo mismo que la dejó al marchar. + +--Más en sazón; que entonces era demasiado rapaza. + +--Y con buenos miles que hereda hoy. + +--Ese muchacho nació de pie, como sea cierto que viene rico y gasta +cabal salud. + +--Si les acuden a los dos todos los beneficios--dice Alfonsa la de +Paresúa, persignándose al acabar un responso--, ella bien lo merece: ha +usado la humildad y la prudencia donde otras hubieran puesto la ufanía y +el abuso. + +--También el amo era buena persona. + +--Nadie lo niega. + +--Honrado y dadivoso... + +--Y amigo de los pobres... + +--Pero con la enfermedad y los años ha sacrificado a esta criatura, ¡la +mejor del mundo!--vuelve a insistir Alfonsa, ponderativa. + +--El padre tuvo la culpa. + +--Es el sino de cada cual. + +--Aun le queda a la moza tiempo de ser feliz. + +--Dios lo quiera. + +--No ha de crecer la hija tan llana y sin vanidad como la madre. + +--¡No! + +--Le gusta que la llamen señorita y se da mucho tono... + +Olvidados los padrenuestros, se critica, también, la ingratitud de +Tomasa, que en el momento del infortunio abandona el hogar donde ha +recibido tantos favores. + +--No tuvo ley ni a su propia madre. + +--Es descastada como ella sola. + +--Y medio hechicera: había dicho que el cárabo rondaba por aquí en +barruntos de muerte. + +--Como tiene la sangre traidora no adivina más que pesadumbres. + +--¡Así medrará...! + +Los hombres de la velación han salido de la estancia para tomar café y +marcharse luego. La viuda se decide a descansar un rato: es un pretexto +para retirarse. + +En la pieza solitaria que ha elegido como albergue, se abre un antepecho +dominando el ansar. Desde allí, cuando la selva está desnuda, se +distingue el molino, albo y lueñe, constante imán de los recuerdos que +solicitan exaltados a la enamorada. + +Hoy no se descubre por este balcón más que la gasa oscura del follaje, +la silueta algariva de los montes, la curva pálida de las nubes donde +resplandece solitario un lucero imperial: todo ello entrevisto al claror +naciente de la madrugada, cuando se agudizan todos los rumores y baja el +cielo al río con la primera luz. + +Corre una orilla fresca; se remecen las hojas y los musgos; una canción +inefable suena en el bosque, sube a las colinas y se extiende por los +confines: está hecha con trinos de los pájaros y balbuceos de las aguas. + +Dulce Nombre tiene los ojos clavados en la aurora y recibe el saludo de +cuanto renace a su lado. Ve cómo unos ampos de claridad rubia se posan +en las calvas de la sierra; el valle parece de oro: a la mujer se le +enciende toda la esperanza con el sol. + +De pronto una posa fúnebre rompe con su tristeza el hechizo sagrado de +aquellos minutos. Es que Antón, el campanero, cumple en la parroquia su +deber. + +Las comadres que charlaban entre rezos junto a Malgor, han dicho en +doliente despedida: + +--El Señor le tenga en la gloria... + +--Descanse en paz... + +Nicolás se ha marchado; Martín se ha dormido en una cómoda butaca del +comedor. + +Y el muerto está solo con las flores que la viuda ha cortado en el +jardín, mientras ella, vívida y fuerte, sin atender a los toques +lamentables del campanario, sigue en el balcón, entregada a un radiante +abandono, dejando fluir los pensamientos sobre el día de su libertad. + +[Ilustración] + + + + +VIII + +EN LOS NIDOS DE ANTAÑO + + +Después del entierro, casi al anochecer, María le dice a su madre, +aprovechando una tregua en los saludos de pésame: + +--Voy un rato al molino. + +--¿Ahora? + +--Sí... ¿por qué no? + +--Parecerá mal. + +--¿Y qué me importa a mí? Aquella es nuestra casa igual que ésta. Salgo +por el bosque y llego cuando han acabado de moler: no habrá gente. + +--Se te hará de noche para la vuelta. + +--Me acompaña el abuelo. + +Sin aguardar una aprobación definitiva, parte la muchacha, ansiosa ya de +moverse y recobrar el amable señorío de sus deseos, como si hubiera +tolerado en aquel solo día una larga esclavitud. Se resiste al primer +quebranto de la vida, que le arde en los ojos con físico disgusto; le +duele la cabeza: necesita huir de la casa silenciosa, hacer un poco de +ejercicio, tomar el aire, secar el llanto. + +Va de luto; su elegancia nativa se amolda a todos los vestidos con un +garbo especial. + +--¡Qué bonita es!--dice la madre, sonriente, recordando que en el espejo +se ha visto muy parecida a la muchacha, esbeltísima con la ropa negra, +interesante como nunca bajo la zarpa del insomnio y del amor. + +Piensa que la niña es ahora más suya que antes; vivirán en comunicación +estrecha y la podrá atraer a sus aficiones, crecida siempre la ternura +entre ambas... El espíritu se le engrandece imaginando un porvenir +caudaloso en goces, sin atreverse a definirlos, derritiéndose en +gratitudes a Malgor, como si voluntariamente hubiera muerto para +libertarla. Y reza por él, lastimosa y enternecida, rindiéndole un +callado tributo cada vez que se persuade de estar viuda, muy cerca de +Manuel Jesús, con un derecho indiscutible a la felicidad... + +Llegó el flamante indiano por la mañana, en el mismo tren que conducía +el ataúd lujoso de Malgor, pedido por telégrafo a la capital. + +Pasa el ferrocarril a dos kilómetros del valle, y aquel trozo de +carretera, extendido desde la última estación hasta los pueblos de la +serranía, le emprendió el viajero también en el mismo coche público que +llevaba en el cupé, entre maletas y baúles, el esquife pavoroso. + +Pero al saber a quién pertenecía se apeó Manuel Jesús casi +violentamente, anduvo a pie el camino real y subió por los atajos a +Cintul. + +La familia, que le esperaba más tarde, recibió una sorpresa jubilosa. +Hubo en casa de Encarnación muchas bienvenidas, bullicio y convite, +expansiones amenizadas con mil conjeturas sobre la coincidencia rarísima +de que volviese el mozo, al cabo de tantos años, con el féretro de su +antiguo rival. + +Y la desazón medrosa de esta circunstancia le amargó el ansiado viaje: +acudir como los cuervos al olor de la carne muerta, le producía una +impresión de maleficio y pesadumbre. + +Se retrajo de asistir al entierro del jefe y protector, alegando como +disculpa el cansancio y las emociones. Pensaba con trastorno en lo que +haría para no emular por completo a las aves siniestras, cebándose en +los despojos mortales. Era preciso considerar el luto de Dulce Nombre, +dejar correr los días con paciencia cautelosa, vivir a salvo de las +censuras aldeanas. + +A las insinuaciones poco reflexivas de su madre, repuso: + +--Me he de portar como un caballero, aunque me cueste el mayor +sacrificio. + +--Es que ella te está esperando--apoyó Encarnación alarmada. + +--Yo la espero también. + +En el fondo prudente de esta actitud existía una secreta repugnancia a +heredar la mujer del bienhechor, rica y viuda, cuando había renunciado a +ella soltera y pobre: de lejos no le parecía difícil ni reprochable lo +que de cerca hallaba casi monstruoso. + +Cuestión de perspectiva. Allá, la distancia agrandó unos motivos +ciegamente inventados para sustituir a Malgor en cuanto fuera posible, +con premura que a veces tomaba el aspecto de una conminación: cartas +hubo entre la madre y el hijo henchidas de las más implacables +urgencias, colmadas de suposiciones diabólicas. + +Aquí, frente a la ocasión, se achicaban las razones de Manuel Jesús: la +estrechez del valle, la cercanía de todas las cosas, la misma +posibilidad de realizarlas, causaron a este hombre, súbitamente, una +opresión de angustia y de remordimiento. Su llegada había sido +inoportuna y cruel: un comporte gallardo haría que se olvidase la mala +fortuna de aquel arribo. + +Y la mujer querida se esfumaba un poco bajo la nube de esta +consideración; perdía las proporciones grandiosas del ídolo para +convertirse en una realidad algo trágica, en una novia fácil y sombría. + +Regresaba el joyero adinerado y joven; era buen mozo, apenas si unas +canas prematuras le daban cierta respetable seriedad. Podía escoger +compañera entre las señoritas del valle y emparentar con los blasones +más ilustres del terruño. + +Pero nunca había pensado en una boda de conveniencia. Romántico, +independiente como buen montañés, supo vivir sin demasiados sacrificios, +conociendo los placeres y las diversiones, defendiéndose de los grandes +compromisos amorosos con el recuerdo de la que le aguardaba constante y +fiel, cautiva en una dolorosa cadena que él mismo había forjado, al +impulso de una exaltación sentimental. + +Porque fué Dulce Nombre la estrella de su destino, le dolía como un +sacrilegio aquel inexplicable desagrado con que ahora, de repente, veía +la proximidad de cuantas ilusiones le estimulaban durante años seguidos. +Quería suponer que sólo por el bien de ella juzgaba necesarios los +temperamentos y las prórrogas; pero una interna comezón le avisaba de +otro disgusto supersticioso, indefinible, una resistencia, muy vaga +todavía, al casamiento deseado con malévolos apuros: la gota de hiel +caía inesperadamente en una afición tan probada y madura. + +Todo ello es indeciso, alucinante, y lo atribuye Manuel Jesús a la mala +hora de su regreso bajo el toque funeral de las campanas: padece la +obsesión de que ha llegado horrendo y vengativo con la guadaña al hombro +y un ataúd a cuestas. + +Y sufre extrañamente en el día esperado con inquietudes ardorosas, en +este día luminoso y evocador, rebosante de membranzas para el viajero. + +Ya desde el camino le tomó por suyo con aguda reclamación la memoria de +los goces juveniles, y se le encendieron todas las ansiedades cuando en +la vasta soledad del Cantábrico descubrió los contornos de la tierra +nativa y vió el sol a ras de las aguas, deteniéndose en la clámide roja +del crepúsculo para besar la orilla montañesa. Un pensamiento raudo y +henchido le condujo entonces a su valle, detrás de las montañas +orgullosas por donde a la mañana siguiente le llevaría el tren +apartando los árboles con su carrera... Pasó la noche en un sueño +intranquilo, madrugó, diligente, a buscar el ferrocarril, muy lejos de +suponer que arrastraba consigo el macabro estuche de don Ignacio Malgor: +amaba en aquel instante a su única novia con un denuedo heroico. Y, de +repente, nace solapado el descontento junto a la caja negra, se levanta +oscura una aversión donde parecía natural que surgiese la confianza +victoriosa. + +Desconcertado por estas novedades, procura Manuel Jesús estar solo y +recoger en el torbellino de tantas sensaciones alguna idea clara; no es +posible que en unas horas haya cambiado su corazón; necesita sondearle, +llegar hasta lo más profundo de sus movimientos, saber si lo que le +enturbia no es más que un poco de cansancio y de sorpresa. + +Cuando ya va la tarde muy caída se escabulle de su casa con disimulo y +por los caminos señeros que reconoce y adora se deja conducir, pendiente +abajo, hasta la lera del ansar. + +Es misterioso y largo este anochecer. El sol, al hundirse detrás de los +montes, llevó consigo todo el azul del firmamento; queda el celaje +pálido y remoto, se estremece la sombra del arbolado, pesan las flores +con voluptuosa languidez. + +A Manuel Jesús no se le escapa ningún ruido, ninguna observación; marcha +despacio, mira y escucha, sintiéndose volver a los tiempos distantes, +embriagado con el rezumo de las memorias felices. Le han salido a +recibir los cantares del Salia, dispersos en regueras y atanores, +apagados en los cadosos de la corriente: una mansedumbre estival se +esparce sigilosa por la Naturaleza. + +Está cumplida la luna. Cae la noche sombría en espera del astro. El +caminante cruza un puente, se hunde en el secreto de la algaba, y poco +después toca en la linde viva de un huertecillo. Alguien se mueve allí; +hay en la semioscuridad una silueta de mujer. + +--¡Dulce Nombre! + +--¿Qué? + +--¡Ah...! ¿Eres tú...? ¡Tú! + +--Soy María Dulce. + +--¿Cómo? + +--Sí. + +--¿Qué dices? + +--Soy la hija de esa que usted nombra. + +Manuel está junto a la muchacha atónito y conmovido. + +--¡No, no!--repite--. Eres la misma... ¡eres tú! + +Ella sonríe, le divierte mucho la equivocación. Comprende que habla con +el antiguo novio de su madre, y observa que es guapo y distinguido. + +De pronto se aturde, sacudida por una idea vigorosa que se le arraiga +inmediatamente en la imaginación. Este es el viajero que ha dormido bajo +cielos extraños; conoce los países fabulosos, y arribó por los mares, +con la espuma de las lontananzas. + +--Pase usted--balbuce, abriendo el portel, que gime como antaño. + +Y entra Manuel Jesús, cada vez más absorto, mirando muy de cerca a la +niña, sin convencerse de que no sea la suya. La voz, la sonrisa, las +facciones... + +--¡Es ella!--insiste, obsesionado por el semblante de cuanto reconoce a +su alrededor. + +No ha pasado el tiempo. Aquí están crecidas y curiosas las madreselvas, +las odorantes _lámparas de Jerusalén_; aquí reventando el pecho de los +capullos en la altura del rosal; orillando los macizos de legumbres se +esparcen la menta verde y el torongil; por el filo de las paredes medran +las ortigas y los helechos en flor. El aire, los olores, los murmurios, +son «aquellos», también. Suben desde el río partículas consoladoras de +frescura, sones claros y melodiosos, llenos de lejanas alegrías... + +Así lo supone Manuel, sin razonarlo, sintiendo que se le nublan los ojos +con el agua del corazón. Registra en la penumbra los perfiles tranquilos +de la aceña, las ventanas inolvidables, los muros blancos. Evoca la +embalsamada habitación donde se llenan de harina los alguarines al +zumbido de las _piedras ardientes_, y se halla envuelto en el polvo +rubio de la faena, en la algidez memorable del noviazgo. + +--¡Dulce Nombre!--pronuncia todavía, negándose a creer que no es su +novia la virgen que le escucha. + +--Soy María Dulce--vuelve a decir la muchacha, pensando: ¡Se acuerda de +mi madre! + +Pero no se le ocurre ni remotamente que la siga queriendo. Cuenta la +niña de Malgor diez y seis años por una vida entera, y en su indocilidad +no concibe que se pueda someter un antojo al tormento de no realizarle. + +Ahora mismo quiere ella convencerse de que este hombre es uno que ella +espera, el amador imaginario que viene de muy lejos y sabe muchas cosas. +Clava en él los ojos candentes y expresivos. + +--Ha llegado usted hoy a Cintul, ¿verdad?--murmura por decirle algo. Y +añade melindrosa:--¡En un día bien triste para mí! + +El mozo se estremece como si despertara. + +Aquella mujer no es la misma, no; le hace preguntas inútiles, le mira +con un talante desconocido: es igual que la otra... pero es distinta... +¡Acaso en el huerto se ha renovado todo como _ella_! + +--¡Qué lástima!--prorrumpe en alta voz, atisbando con envidia la gracia +de lo inerte, que no se muda: la casa, las piedras, el suelo... +Entretanto yergue el río sobre la noche un eterno murmullo de fugacidad, +y María se duele, interpretando a su modo la frase que acaba de oír: + +--Sí, ¡una lástima...! Mi padre no era un viejo... ¡y así, tan de +repente! + +Sabe la joven un mohín de quebranto, lleno de coquetería; se lleva el +pañolito a los ojos, y aguarda. + +Manuel está viendo la caja fúnebre, pesaroso como si realmente la +hubiese traído él a Luzmela para encerrar a Malgor. Le parece que ha +hecho daño a la niña y le dice con amabilidad: + +--No llores; eres muy hermosa; yo te quiero mucho. + +--¿Usted? + +--Sí. + +--¿Desde cuando? + +--Desde siempre. + +--Entonces, ¿me conocía? + +--De nombre... y de fama. + +--Pero venía usted preguntando por mamá. + +--Porque os llamáis lo mismo. + +--Sí; es cierto; ¿lo sabía usted? + +--¡Claro...! Aunque me lo negabas tú. + +--Creí que se acordaba usted de ella... ¡como han sido novios! + +Ahora, asustado de que la muchacha interprete mal su conducta, niega él +sin perfidia, con un desasosiego inquietante. + +--¿Quién va a pensar en ilusiones tan lejanas...? Sólo me acuerdo de que +somos amigos... Y siento mucho encontrarla viuda. + +--Se lo diré... Aunque usted irá a vernos. + +--Debo ir--responde, algo inseguro. + +--Porque esto no es una visita. + +--No; es una casualidad. Llegué aquí... sin saber cómo--afirma el +paseante, lamentando que el instinto y la costumbre le hayan hecho +traición después de largo tiempo. Agítase azorado como un ave que vuelve +al nido y desconoce la nidada nueva. Hace un ademán para despedirse, y +María le quiere retener. + +--¡Quédese un poco...! ¡Estoy tan sola! + +--¿No hay nadie en la casa? + +--Está Camila... ¿Usted la recuerda? + +--Ya lo creo. + +--Será usted aquí el amigo de todos, ¿verdad...? ¡Así es que ayer y hoy +se hablaba tanto del regreso de Manuel Jesús...! Yo me figuraba que era +usted así, como es, y quería verle pronto... Cuando me llamó desde la +cerca le reconocí... + +El se conmueve al escuchar su nombre pronunciado con el mismo acento de +la amada, en el engarce puro de aquella voz armoniosa y penetrativa. + +--¿Me reconociste...? ¿Cómo? + +--No lo sé. + +Manuel Jesús tiende la mano y recoge la de la muchacha, tembloroso, +apremiante, como si la despedida fuese a evitar un gran peligro. + +--¡Adiós! + +Una sombra llena de perfumes los envuelve con su roce imperceptible, +mientras arriba, en los espacios sinuosos, la luz de las estrellas hace +más profunda la oscuridad de lo infinito. + +--¡No se vaya usted!--ruega María con una insondable mirada de +persuasión. + +Manuel siente en la suya el calor de la mano tersa que le oprime. Y una +embriaguez insensata le confunde; quiere vivir el tiempo huído, que esta +niña sea su novia de antes, la misma que dejó inocente y enamorada... No +han transcurrido los días; no tuvo nunca dueño aquella mujer; le +esperaba aquí, segura, inviolable... + +--¡Dulce Nombre! + +La tiene en sus brazos, la besa en los ojos, en la boca, furiosamente, +le murmura un raudal hervoroso de palabras como un desquite de la +separación y el silencio padecidos. + +Ella recibe las caricias y las promesas, excitada por la locura fragante +de la noche, creyendo que ha inspirado una súbita pasión, gozosa de +sentirse prendada, a su vez, del hombre desconocido, el viajero de +leyenda; vive su hora delirante, se convierte en la heroína de un cuento +de hadas. + +Hasta que Manuel Jesús recobra un poco la serenidad, liberta a la niña, +y siente más urgente y angustiosa la tentación de huir. + +--Adiós--repite, consternado, desfallecido por la inquietud violenta +del deseo, torpe en una confusa sensación de realidades y quimeras. + +En el penacho augusto del celaje refulgen, misteriosas, _las siete +llamas_; aquí, en el cíngulo de los planteles, se cierran las flores, +sensibles como pupilas. + +Manuel salta la cerca, desatinado igual que un ladrón, cuando sería tan +fácil abrir el portillo. Se hiere un poco las manos con las espinas del +seto; se acoge a la sombra del ansar, y anda a escape, enfebrecido: mira +al cielo por los claros de la espesura y le parece que las estrellas +corren detrás de él. + +María, al despedirse, ha dicho crédula y feliz: + +--Hasta mañana... + +[Ilustración] + + + + +IX + +LA NOCHE ENCUBRIDORA + + +Se han marchado las últimas visitas, y Dulce Nombre, cansada, +impaciente, se refugia en su balcón para recibir un poco de aire nuevo y +estar un rato a solas. + +Todo el día esperó a Manuel Jesús.--Vendrá ahora; vendrá más +tarde--pensaba. No atinó con las razones de delicadeza que le excusaron +de asistir al entierro; su alma torcaz estaba muy distante a la +complicación de otros espíritus más cultivados y sutiles. Ella guardó al +marido muchos años una fe dolorosa; su liberación coincidía, +milagrosamente, con el regreso del hombre elegido: ya no había que +perder ni un minuto de felicidad. + +Sólo algunos reparos de circunstancias se pudieran interponer entre los +dos. Tal vez sería conveniente celebrar la primera entrevista en el +molino, cuando se acaba el trajín y el bosque duerme solitario... Al +viajero, sin duda, le cohibe presentarse en la casa de Malgor, llena hoy +de gente curiosa y parlanchina... + +--Sí; algo de esto le retrae--se dice la joven, preocupada. + +Y no sabe por qué teme un rigor impreciso, una desventura que se +ocultase para ella bajo la noche encubridora. + +Pero oye subir a Encarnación, llamándola, y se le desvanece en seguida +el triste pensamiento. + +--Aquí estoy; ven. + +Se abrazan las dos mujeres dentro de una franqueza gustosa para Dulce +Nombre, que desembaraza sus impulsos con libre dominio después de larga +cautividad. Ya es dueña de su vida; habla y pregunta lo que quiere: +lleva en la mano el corazón. + +La de Cintul explica muchas cosas atropelladamente, empezando su +relación desde la entrega del parte telegráfico a Tomasa, de la cual +desconfía. + +--¿Qué hizo con él? ¿Cómo ocurrió la muerte del amo? + +No es esto lo que la viuda quiere tratar. Palidece ante el recuerdo +lúgubre, reprime su emoción, y, sin descubrir a la perversa criada, +pronuncia: + +--Háblame de Manuel Jesús. + +Toma el relato Encarnación desde muy lejos otra vez: el viaje, el +arribo, las visitas... + +--Pero, ¿qué dice?--interrumpe la enamorada con vehemencia. + +--¡Ah! Que tenía muchísimas ganas de venir... Trae dinero ¡Hay que ver +lo guapo y mozo que está! + +--Te pregunto lo que dice de mí. + +--Pues... ¡figúrate...! El te quiere de un modo atroz. + +La madre asoma una leve perplejidad en sus contestaciones; ella, tan +categórica y ejecutiva, parece algo incierta de lo que asegura. + +Sorprende al vuelo Dulce Nombre aquella insignificante desanimación, y +pretende sonreír, embozando su zozobra. + +--¿Por qué no ha venido? + +--¡Mujer, estábais aquí de entierro...! ¡Llegó tan cansado...! Se acostó +al mediodía... + +-¿Sí? + +--Ya puedes suponer... + +Encarnación ha perdido el aplomo; se embarulla, miente; y la muchacha, +intranquila, anhelosa de seguridades y de arraigo para su amor, +manifiesta con apresuramiento: + +--Necesito verle. + +--¡Claro... es natural! + +--Le dices que mañana le espero en el molino, al anochecer. + +--¡Muy buena idea! + +--No hables a nadie de ello. + +--Ni una palabra... y ahora--concluye la de Cintul, siempre bajo una +encubierta ansiedad--me voy: tengo mucha prisa. + +Se despide muy amable, exagerando los adioses, envolviendo en suspiros +un torrente de frases innecesarias. + +Y se queda la joven cavilosa, sumergida en un desconcierto rarísimo. +Presiente una amenaza; hunde los ojos con sospechas en la profundidad de +la noche, imaginando que se mueven unos ruidos extraños en el aire... No +es cierto: se adormece la brisa fatigada con su peso de aromas; cunde, +mansamente, el rumor de los azutes que el río consiente a la sed de los +campos; fulgura altísimo el celaje clavado de soles. + +De pronto, ligera, vestida de luto como una ráfaga de la oscuridad, +entra María en la habitación, echa los brazos al cuello de su madre y +susurra una confidencia; nada omite en su orgullo de conquistadora: el +encuentro, el entusiasmo, los besos delirantes, las protestas... + +--¡Me gusta mucho, mucho...; me quiero casar con él! + +Dulce Nombre permanece unos instantes ajena a la realidad, inmóvil y +dura lo mismo que una imagen de piedra. Casi desconoce a su hija; ¡aquel +traje negro..., la espantosa confesión...! ¿quién es aquella criatura y +qué dice...? + +Detrás de la niña aparece muy solícito el abuelo Martín, que viene +acompañándola y oyó por el camino las primeras noticias del secreto. + +Como no está iluminado el gabinete, se distinguen apenas las figuras, +alumbradas en el balcón por la claridad imprecisa del espacio, un poco +más insinuante según alborea la luna a espaldas de los montes. + +Ni la chiquilla ni el viejo perciben el esfuerzo bárbaro con que la +madre procura dominar su estupor, sacudir el asombro infinito que la +anonada; no logra comprender ni menos hablar. + +Entonces Martín, disimulando su alegría en consideración al duelo +reciente, expone con mesura: + +--En medio de todo hay que dar gracias a Dios; que por los barruntos, ya +tenemos otro indiano en casa... + +Una estrella corta el cielo con raudo golpe de luz; María sonríe en una +radiosa abstracción, y Dulce Nombre se desentumece de súbito, lívida, +terrible; da unos pasos hacia su padre y le pone las manos en los +hombros: + +--¿Qué estás diciendo?--ruge desafiadora. ¿No sabes que ese hombre me +pertenece? + +--¿A ti? + +--¿Pero, no lo sabías? + +--¿Manuel Jesús? + +--Sí; Manuel Jesús; ¡ese, ese...! vivo esperándole. + +-¿Tú? + +--¡Yo!; hace un siglo... ¿Estás sordo y ciego...? ¿No me ves...? ¿No me +oyes? + +--Esta mujer se trastorna--gruñe Martín, asustado, mientras la niña, +intimidada al principio de la escena, se convence de lo que pasa, +recobra los bríos y, con una prontitud alarmante, promulga también en +reto: + +--Ese hombre es mi novio. + +--¡Mientes!--contesta Dulce Nombre sin mirarla, caídos los brazos, con +gesto de loca. + +--Pregúntaselo a él. Ha ido a buscarme; ha jurado que me quiere: de ti +no se acuerda. + +--¿Lo ha dicho? + +--¡Sí! + +El acento de María es afilado y rotundo; su madre, ahora, la mira con +los ojos entenebrecidos, comprendiendo que dice la verdad. Y de una +manera insólita se desprende del drama, recordando aquella noche cuando +en el molino supo la traición de Manuel Jesús; la novia de aquel tiempo +era una niña igual que ésta de hoy: no tenía madre... ¡estaba sola en el +mundo...! + +Dulce Nombre ha perdido otra vez la noción de los hechos; se confunde +con su propia hija y le da mucha lástima de ella: no sabe cómo sufrir el +terror y la piedad que la destrozan. + +Viéndola quieta y muda, le dice el padre, algo severo y ofendido: + +--Vaya, mujer, a ver si te sosiegas. Tú eres viuda, tuviste un buen +esposo y no debes pensar en tonterías: aquello de Manuel fué una broma +de rapaces; lo que te cumple es casar pronto y en condiciones a la +muchacha: Ayuso es una proporción magnífica y no hay que espantar a la +suerte. + +Habla el molinero escuchándose, muy ufano de su elocuencia y sensatez; +supone que ha conseguido el propósito de aquietar a su hija y le tiende +la mano, conciliador. + +Apenas la toca, se resiste la infeliz y se estremece como si volviera a +despertar; pone la atención en torno suyo, juntando al viejo y a la niña +en una mirada inmensurable, y se dirige hacia la sombra con rapidez. Su +vestido negro se aduna a la tiniebla del gabinete... Ya no se oyen sus +pasos. + + * * * * * + +Con la ciega necesidad de huir y de correr sale de la casa por el +jardín, hollando las flores, sin reparar en el camino. + +Tiene el horizonte un marco de luz, porque ha resbalado sobre las +cumbres la claridad fluída de la luna: se distinguen en el parque las +rosas y los claveles encendidos como llamas. + +A Dulce Nombre la obligan tirantes los nervios mientras la querencia y +el hábito la conducen al molino. Cruza desatinada el bosque, sin +tropezar en las raíces vagabundas, sin detenerse en la aspereza de la +gándara ni en el salvajismo de los recodos, herida, apenas, en el traje +con las púas de algún zarzal. Diríase que todo la acompaña y la defiende +allí con un cariño bravo: los palios de las hojas, el alma vegetal de +las plantas, la voz de los cauchiles que surcan el terreno con hilos +rumorosos. + +Ella marcha ajena a sí misma, sin percibir la fragancia divina de las +cosas. Sus pensamientos corren a la demencia; pisa con ahinco, en un +empuje rudo y maquinal, y no agradece los aromas refrescados por las +aguas, no sabe que la consuelan un poco la brisa y la noche. + +Sólo al llegar junto al molino, en la anchura repentina de los senderos, +recibe una sensación nueva y punzante, como si le doliese en las +entrañas la trabajosa fecundidad de la mies. + +Porque viene de pronto hacia la fugitiva, con el oreo de los maíces +granados, una irremediable certeza de que toda maternidad es dolor. Y se +detiene indócil, asaltada por el recuerdo de su hija, con insufrible +congoja. + +La racha violenta de lucidez coloca bruscamente a la madre en contacto +con el destino; pero su condición rebelde pide a voces el cumplimiento +de una promesa que no tiene a quién reclamar. + + + + +X + +EL FARO ROJO + + +Aquí está el molino; aquí el Salia, generoso, deshaciéndose en regajales +al través de las campiñas. + +Va subiendo la luna cimera y ancha por las nubes: toda la serenidad del +cielo desciende benigna hasta la tierra. + +Y un aura de pavorosa inquietud conmueve a Dulce Nombre inclinada sobre +el río, viendo rodar a las estrellas en el cauce. Necesita moverse como +las aguas; ir, lo mismo que van, a sumirse en la amargura de un abismo. +Siempre le ha fascinado la corriente que huye y no pasa nunca, que es +la misma y es otra, que se lleva luceros y paisajes sin cesar de +copiarlos: así la transitoria belleza de estas espumas tiene hoy para la +desdichada mujer un hechizo perdurable. + +Se arrodilla en el suelo para sentir más cercano el flujo caudaloso de +la vena, tal vez para entregarse al cristal que se desliza y no se +acaba. + +Dentro de la carne sanguínea y mórbida, el instinto le asegura a Dulce +Nombre que sin amor no puede vivir, y la siniestra visión del suicidio +está a su lado, como único remedio. + +No encuentra la desesperada otro descanso a su fatiga. Para ella es el +río un buen compañero de la niñez, y quisiera dormirse donde crecen los +hervores del caz, sobre los brazos quietos del árbol transmisor, allí, +entre el polvo de diamantes que arroja la presada. + +Sumerge las manos en la frescura de las ondas y siente latir el corazón +a la par del río con vínculo fraternal... Pero tiene miedo... ¡Si toda +su tragedia no fuese más que una pesadilla...! La muerte rechaza aquella +juventud saludable y firme, llena de apasionadas virtudes: el propio +vértigo de la desesperación infunde a la mujer un ánimo insumiso. + +Y se levanta pujadora, desatada las trenzas, arrebolado el semblante, +asiéndose a la vida en una actitud oscura y temible. + +Anda unos pasos ligeros y abre la puerta del molino, franca y débil. +Allá, en el fondo del salón, se rebulle Camila esperando a Martín, con +las ventanas abiertas, dormilona y taciturna. + +--¿Qué te pasa? ¿Cómo vienes así?--interroga con asombro al reconocer a +la joven, observando que llega despeinada y transida. + +Ella se pone un dedo en los labios. + +--No grites; vengo a preguntarte muchas cosas--responde con la voz densa +y extraña--. ¿Estuvo aquí Manuel Jesús, al anochecer, hablando con +María? + +--Estuvo. + +--¿Dónde? + +--En el huerto... La corteja; le habló de amoríos y locuras, abrazándola +y todo, hecho un orate... + +--¿Lo has visto? + +--Sí; desde el ventano de la cuadra. + +--¿Y le oíste? + +--Como te oigo ahora. + +--¿Estás segura? + +--Segurísima: te lo puedo jurar... y te lo pensaba decir... + +No se había acostado el viajero al mediodía... Encarnación tuvo motivos +para mostrarse inquieta: existía el drama, insensato, palpitante, +absurdo... + +Se revuelve Dulce Nombre por el salón registrando la tosca armadura del +molino, como si no la conociera: los _cimadales_, las taravillas, las +quebrantadoras... Pasa los dedos sobre el polvo claro del maíz, empuja +con el pie los garrotes panzudos, percibe el ronquido del reloj; va y +viene, con inútil solicitud, al reflejo amarillo de la lámpara, hasta +que oye unos pasos en la lendera próxima y se dirige precipitadamente a +la salida del huerto por el corral interior. + +--¡Si es tu padre!--clama la vieja, sin comprender aquella fuga--. Te +vendrá a buscar. + +--Por eso me voy. + +Camila, siguiéndola, susurra muy oficiosa: + +--Mira, atiende: aquí mismo se apalabró la chiquilla con Manuel; ella le +dijo al despedirse: Hasta mañana... Talmente parecía que eras tú, en +aquel tiempo... + +Dulce Nombre se ha ensombrecido ya bajo los árboles, y Camila, ignorante +y pasmada, cierra el portel, murmurando: + +--¡Válgame Dios...! ¡Todos han pisado hoy la mala hierba...! + +En efecto; buscando a su hija, acude Martín; escucha contrariado lo que +la anciana le refiere, y sale al ansar llamando a la desaparecida. + +Pero ella se oculta ágil y alerta; conoce bien las derrotas y los +confines de todo el lerón, y, agachada entre unos matojos, ve a su padre +seguir un huello equivocado por la orilla del río. + +Entonces vuelve a caminar, decidida y valiente, sin más propósito que el +de alejarse y vivir. Una poderosa reacción se verifica en su alma, +campestre y honda como el paisaje, llena, también, de recursos y +misterios. + +Después de la suprema apelación de sus dudas, revive Dulce Nombre al +contacto decisivo de la verdad. El testimonio irrecusable de Camila es +una sentencia y una confirmación. Nada puede la moza esperar; y, no +obstante, huye de la sombra y de la espuma que en la ribera cunde +hirviendo de tentaciones: ya no quiere morir. ¿Por qué? + +No lo sabe ni se lo pregunta; se recobra a sí misma con ahincado +sentimiento de egoísmo, abandonada y miserable, sin más patrimonio que +sus derechos humanos. Carece de hogar y de afecciones; tenía un corazón +y se lo clavaron en la Cruz: así le lleva en el pecho, encendido de rojo +como la antorcha providente de los faros... ¿Adónde irá con él? + +Algo de esto último discurre Dulce Nombre, mientras camina, agitándose +con la túnica de la selva... ¿Adónde irá? + +Siente hambre y sed; la rinden el cansancio y el sueño: es preciso +llegar a alguna parte. Con la certidumbre de las cosas, adquiere, de +nuevo, la sensación de sus necesidades físicas, y de un modo lógico +viene a pensar: Necesito que Dios me ayude. + +Humilde y obediente a su manera, pronuncia con devoción el ingenuo +fervorín de las niñas aldeanas: + + _El ánima sola + que en el campo gime y llora, + me tenga compasión en esta hora._ + +Padrenuestro... + +--¿Vas rezando?--le interrumpe de súbito un hombre, deteniéndola +intrigadísimo. + +--¡Gil! + +--¡Lo que menos imaginaba yo era encontrarte en este lugar! + +La muchacha comprende que va a oír una serie de interrogaciones penosas: + +--Nada me preguntes--suplica--; me he perdido... ando... extraviada... + +Pero, es inevitable la sorpresa del pastor. + +--¿Perderte en el ansar...? ¡vamos...! ¡si es tu casa, mismamente! + +--No tengo casa, Gil--dice, al cabo, la moza, obligada a fiarse de aquel +hombre. + +La está contemplando él con arrobo y angustia, cada vez más inquieto de +verla sola y amarga, sin aliño ni rumbo, orando como una penitente. + +¿No tienes casa?--repite en el colmo de la extrañeza. + +--No. + +--Pues ¿y la de tu marido, la de tu padre? + +--No tengo familia. + +--¿Qué...? Temo que padezcas de calentura... A mi ver, estás delirando. + +--¿Delirar...? La salud es lo único que me queda... Cuando te encontré +le pedía socorro al cielo... Oye: ¿sigues siendo mi amigo? + +--¡Mujer! me ofendes; ¡qué pregunta! + +--Llevas razón; tú eres bueno: perdona--murmura Dulce Nombre, +comprensiva. Y añade con la voz tenebrosa:--¡Como nadie en el mundo me +ha sido fiel! + +--¿Nadie...? + +--Escucha, Gil. Te aseguro que no puedo volver a casa de Malgor ni al +molino; carezco de todo; busco un albergue... Dime, por caridad, ¿adónde +iré? + +--¡A la torre!--contesta el pastor, muy resoluto, erguido y +caballeresco. + +Y la fugitiva, iluminado de repente un sombrío rincón de su memoria, +balbuce: + +--¡Es verdad! + +--¡Pues claro, mujer! ¿Adónde mejor has de ir...? Aquel palacio es tuyo: +allí eres tú la reina. + +--Vamos, anda... + +Un movimiento vigoroso de intensidad se reproduce en el espíritu de la +moza, como si se abriese más engrandecido que nunca. Se agolpan en él +las impresiones olvidadas, las evidencias esclarecidas, la muda historia +de una triste juventud. + +Ve Dulce Nombre cómo se desenlaza, en un repente brusco, el largo +proceso de su pasión, y no sabe si pertenecen a su vida estas horas +febriles; los pensamientos, sordos y nublados, se le despiertan +lentamente al sabor de su misma acidez; y de la confusión desgarradora +surge de pronto el recuerdo de Nicolás, del enamorado infeliz. + +--Vamos--repite acelerada la joven. + +Un soplo de alegría la conforta; ya no siente la pesadumbre material: va +de prisa al lado del pastor, hollando los retales de luna que tiemblan +en el suelo... + + * * * * * + +--El señor está en el jardín--les dice Rosaura, muy sorprendida cuando +llegan a la casona. + +--Vete--ruega Dulce Nombre a su acompañante--y avísale que le llamo...; +no le quiero asustar. + +Orea el solariego su martirio por una senda de acacias, desvelado a +pesar de la vigilia reciente, y piensa con angustia indecible en la +necesidad de un viaje sin retorno, una ausencia que dure; no podría +resistir la pena cegadora de ver a la amada llenando de hermosura los +días felices del rival. + +Mira, desfallecido, el dintorno ingente de su casa, la torre maciza, el +escudo infanzón que de nada le sirven en su reciedumbre material. Aún le +juzga originario de la velada dolencia que a él le consume, siempre +encubierto con la pesadez de los blasones, amordazado para amar y +vivir. + +Imagina otra vez que padece el maleficio de una herencia morbosa, llena +de culpas y dolor. Y se vuelve con menos inquietud a contemplar la +tierra amiga, extendiendo el cariño a cuanto le rodea: las llosas de +sembradura, las brañas de pasturaje, los linderos del bosque, la huerta, +el rebujal. Aunque no fuera suyo lo querría fatalmente, con sensuales +apetitos de montañés... Pero es necesario separarse del terruño y del +solar. Hornedo es otra criatura que se dice esta noche, sin valor: +--¿Adónde iré? + +Está muy indeciso. Ha fijado la vista en el cielo y la detiene con +obstinación, como si buscase hospitalidad en las montañas de la luna, +cuando se acerca Gil a darle un recado incomprensible. + +Se trasmuta el semblante del caballero. Sonríe el pastor enseñando las +encías; el gozo se le esparce por toda la cara al responder a Dulce +Nombre un instante después: + +--Ya viene. + +Ella concluye, fervorosa: + +--Gracias; Dios te bendiga. + +Y se dirige al encuentro del padrino, aunque ya no le llame así ni en el +último pliegue de su conciencia. + +Bajo el toldo de acacias se reunen, encima de esas flores castas y finas +que nacen pródigas en los caminos. + +De lo que habla la mujer no se oye más que un arrullo. Luego ella, con +los labios heridos por la fiebre, se inclina sobre las manos de Nicolás. + +La levanta él, deslumbrado, receloso. ¿Es verdad todo aquéllo...? ¿Tanto +se muda la suerte en el curso de pocas horas...? Viene Dulce Nombre a +pedirle sostén y amparo; y viene desamorada, vencida... No la puede +engañar. + +--¡Si tú supieras...!--balbuce tembloroso. + +-¿Qué? + +--El gran secreto de mi vida. + +--Lo he sabido. + +--¿Cuándo? + +--Hace mucho tiempo--supone la moza, engañada por la fantástica +sucesión de las emociones. En seguida añade:--¡Ah, no, no...! Desde +ayer. + +--¿Lo comprendes bien, en toda su magnitud? + +--Sí. + +--¿Y qué dices?--pugna el hidalgo, perdido de ansiedad. + +--Que yo te querré... + +--¿Como a un padre? + +--No--afirma ella resueltamente--; ¡como a un hombre! + +La voz y el rostro de la muchacha han perdido su nube dolorosa; las +palabras, entrañables, se le encienden con una fuerza enorme y +tranquila: su corazón se depura, enérgico, frente a la nueva esperanza. + +El señor de Luzmela, extenuado por las ambiciones, loco de ventura, está +leyendo su destino en la altanería de aquellos ojos rubios que se le +descubren inmensos y leales. + +Llega Dulce Nombre plenamente hasta el hidalgo con los aromas ásperos +del ansar y el salvaje aliento de las montañas; acude envuelta en la +divina armonía de la noche; trae pegado a las sienes el cabello crecido +por las raíces, que le brilla como una corona mojada de sudor. + +Y Nicolás recibe en sus brazos a la mujer con silencioso frenesí... + +[Ilustración] + + + + +ÍNDICE + + + PRIMERA PARTE Páginas + + El molino del ansar 7 + + Dulce Nombre 17 + + Los copos de las horas 27 + + Almas torcaces 37 + + El eterno manantial 49 + + La penitencia 53 + + Cada cual con su cruz 65 + + Las cumbres del deseo 73 + + Las alas de la paloma 81 + + La cautiva 89 + + La mano de nieve 95 + + Centella de amor 107 + + + SEGUNDA PARTE + + El puñal en la herida 119 + + Surcos y treguas 129 + + Cualquiera tiempo pasado fué mejor 137 + + El caballero de la gleba 149 + + Los senderos de la muerte 163 + + + TERCERA PARTE + + La hija 171 + + El retrato 177 + + Fraternidad 187 + + Renunciamiento 197 + + Alba de luna 209 + + El papel azul 217 + + La libertad 225 + + En los nidos de antaño 237 + + La noche encubridora 255 + + El faro rojo 265 + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DULCE NOMBRE *** + +***** This file should be named 44529-8.txt or 44529-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/4/4/5/2/44529/ + +Produced by Carlos Colón, University of Toronto and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by The Internet Archive/Canadian Libraries) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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Redistribution is +subject to the trademark license, especially commercial +redistribution. + + + +*** START: FULL LICENSE *** + +THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE +PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK + +To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free +distribution of electronic works, by using or distributing this work +(or any other work associated in any way with the phrase "Project +Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project +Gutenberg-tm License available with this file or online at + www.gutenberg.org/license. + + +Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm +electronic works + +1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm +electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to +and accept all the terms of this license and intellectual property +(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all +the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy +all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. +If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project +Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the +terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or +entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. + +1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be +used on or associated in any way with an electronic work by people who +agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few +things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works +even without complying with the full terms of this agreement. See +paragraph 1.C below. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation information page at www.gutenberg.org + + +Section 3. 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