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+The Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: Dulce Nombre
+
+Author: Concha Espina
+
+Release Date: December 27, 2013 [EBook #44529]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DULCE NOMBRE ***
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+
+Produced by Carlos Colón, University of Toronto and the
+Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net
+(This file was produced from images generously made
+available by The Internet Archive/Canadian Libraries)
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+ Nota del Transcriptor:
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+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
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+ Páginas en blanco han sido eliminadas.
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+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
+
+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
+ han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
+
+
+
+
+ DULCE NOMBRE
+
+
+
+
+ Es propiedad de la autora. Derechos de reproducción y traducción
+ reservados para todos los países, comprendidos Suecia, Noruega y
+ Rusia.
+
+ Copyright 1921 by Concepción Espina y Tagle.
+
+ Hechos los depósitos que marca la ley para las repúblicas
+ americanas.
+
+ ARTES DE LA ILUSTRACIÓN, Provisiones, 12.--Madrid
+
+
+
+
+ CONCHA ESPINA
+
+
+ DULCE NOMBRE
+
+ (NOVELA)
+
+
+ [Ilustración]
+
+
+ GIL BLAS
+ RENACIMIENTO
+ SAN MARCOS, 42
+ MADRID
+
+
+
+
+OBRAS DE CONCHA ESPINA
+
+
+_La Niña de Luzmela_ (novela, 2.ª edición).
+
+_Despertar para morir_ (novela, 3.ª edición).
+
+_Agua de nieve_ (novela, 3.ª edición).
+
+_La Esfinge Maragata_ (novela premiada por la Real Academia Española,
+3.ª edición).
+
+_La Rosa de los Vientos_ (novela, 2.ª edición).
+
+_Al amor de las estrellas_ (Mujeres del Quijote).
+
+_Ruecas de marfil_ (novela, 1.ª edición).
+
+_El jayón_ (drama en tres actos premiado por la Real Academia Española).
+
+_Pastorelas._
+
+_El metal de los muertos_ (novela, 2.ª edición).
+
+_Dulce Nombre_ (novela).
+
+
+TRADUCCIONES
+
+Al inglés:
+
+_La Esfinge Maragata._ _La Rosa de los Vientos._ _El jayón_ (novela).
+_El metal de los muertos._
+
+Al alemán:
+
+_La Esfinge Maragata._ _El jayón_ (drama). _El metal de los muertos._
+
+Al italiano:
+
+_El jayón_ (drama y novela). _Al amor de las estrellas_ (mujeres del
+Quijote). _Pastorelas._
+
+Al francés:
+
+_La Esfinge Maragata._
+
+
+EN PREPARACIÓN
+
+_Vaqueiros de alzada_ (novela).
+
+
+
+
+PRIMERA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+EL MOLINO DEL ANSAR
+
+
+--Oye, molinero!
+
+Volvióse a escuchar Martín Rostrío.
+
+--¿Qué hay?
+
+--Necesito hablarte.
+
+Como era don Ignacio Malgor el que le llamaba, y con acento un poco
+extraño, el molinero acabó de erguirse sobre el _cimadal_.
+
+--Cuando quieras.
+
+--¿Dónde?
+
+--Pues... aquí.
+
+--No vamos a entendernos con este ruido.
+
+Observó Martín un instante al indiano, presintiendo algo insólito en la
+conferencia. Vigiló con mirada solícita el local, y preguntó:
+
+--¿Es un asunto largo?
+
+--Según...
+
+Una mujer, sosegada y madura, teje su calceta a un extremo del salón,
+sentada en un celemín puesto del revés. A pocos pasos de ella, una
+joven, niña por las trazas, endeble y menuda, se apoya en el muro,
+obstinada en mirar cómo surte la harina amarillenta desde el _estrangol_
+hasta el cesto de bañías, hondo y reluciente, a medio colmar.
+
+--Poco tienes que decir, Tomasa--pronuncia la tejedora:
+
+--Poco... ¿y usted?
+
+--Yo, menos, hija; pero... no falta quien platique.
+
+--No.
+
+Se vuelven a un tiempo hacia los dos hombres acodados sobre el derrame
+de una ventana, en íntima conversación, lo más lejos posible de las
+muelas.
+
+--Se me hace--insinúa la moza con un gesto elocuente--que están
+apalabrando a Dulce Nombre.
+
+--Mujer, ¿tan de súpito?
+
+--¡Vaya!
+
+--Pero, ¿de verdad la quiere «éste»?
+
+--Así dicen.
+
+--¿Con buen fin?
+
+--Ya lo veremos.
+
+--¿Y Manuel Jesús?
+
+Se encoge Tomasa de hombros; por su semblante desgraciado y turbio pasa
+un temblor arisco.
+
+--¡Qué sé yo!
+
+Alfonsa, que tiene caída en el regazo su labor, suspira levantándola; se
+le acerca la joven, y continúan hablando, envuelto su murmullo en el
+ronco estrépito de la molienda.
+
+Anchurosa es la habitación, clara y desnuda, con luces a tres fachadas;
+los aparatos molineros ocupan el cuarto muro alzando su maderaje de
+nogal, que se dora con el polvillo tenue del maíz; algunos bancos toscos
+orillan las paredes, y clarean también, lo mismo que el solado de
+madera. Toda la cuadra se viste con el tul caliente y balsámico,
+producido por la trituración.
+
+Este «molino del ansar», el más importante de la comarca, señero y
+orgulloso en la mies, tiene dos pisos. En el de arriba se oyen ahora
+pasos y trajines matinales: alguien canta y asea las habitaciones
+convertidas en hogar.
+
+Fuera, los árboles, densos y centenarios, se alejan del edificio y huyen
+por la lera del Salia, perdiéndose de vista camino de una hoz. El valle,
+estrecho y profundo, linda con las montañas eminentes, sin más salida
+que el escobio por donde el río baja hasta la mar: de aquel lado norteño
+suena el Cantábrico detrás de las cumbres, cuando las galernas enfurecen
+las playas y el viento del Norte rola devastador.
+
+A lo largo de esta serranía verde, alta y misteriosa, van los
+pueblecillos estirándose encima de la vega, comunicados entre sí por un
+camino real: Paresúa, Luzmela, Rucanto, Cintul, con otros vecindarios
+reducidos, labradores, apacibles, constituyen la vecindad comarcana,
+humedecen sus huertos en las mismas regonas montaraces y se tienden
+unos a otros, para más íntima ayuda, los atajos y las camberas.
+
+Algunos solares infanzones, desmerecidos la riqueza y el poder, solivian
+el escudo en estas montañas ilustres por su historia independiente, que
+ha venido a ser para la raza un penacho y un blasón.
+
+Y todo el hechizo del paisaje, su hermosura y su altivez, circuyen al
+molino, como un halo, en esta mañana del otoño, melancólica y tardía,
+mientras Ignacio Malgor le dice a Martín junto a la ventana:
+
+--Pues sí, molinero; me gusta mucho tu hija y la quiero para mí.
+
+--¿Como Dios manda?
+
+--¡Naturalmente!
+
+Turbado y seducido calló Martín. La pausa le dió tiempo a recordar su
+condición cautelosa de montañés; echóse la boina a un lado con
+movimiento nervioso, y repuso:
+
+--Le doblas la edad.
+
+--Aun te quedas corto: he cumplido los cuarenta.
+
+--Ella diez y seis.
+
+--Por eso me gusta.
+
+--Y por lo galana, lista y noble.
+
+--También.
+
+--Vale un Potosí.
+
+--Yo soy rico...
+
+--Tendrás que esperar; la moza está en flor.
+
+--Traigo prisa, molinero.
+
+--¿Y si ella no te quiere?
+
+--Eso es cuenta tuya.
+
+--¿Cómo?
+
+--Sí; nadie mejor que tú la puede convencer.
+
+--Ándame aquerenciada con Manuel Jesús.
+
+--Amoríos de rapaces... ¡bah!
+
+Hay otro silencio.
+
+Los dos hombres miran cómo fluye el agua de la presa debajo de la
+ventana.
+
+A la linde bulliciosa de la corriente un cauce ondula su cabellera en
+una inclinación dulce y pensativa.
+
+--¿Qué me dices?--pregunta Malgor, cansado de aguardar.
+
+--¿Qué te voy a decir...? No lo sé. ¡Esta hija es lo único que
+tengo...!
+
+Tiembla lacrimosa la voz del padre. Al indiano le roe la duda de si
+aquella ansiedad es marrullería o es emoción.
+
+--No te la quito--promete--; vivirá cerca de ti.
+
+--Pero no la puedo obligar a que te quiera. Si buenamente lo
+consigues...
+
+--Ayúdame tú.
+
+Hace Martín un gesto desanimado y recorre con la mirada el vero del
+cauce.
+
+--Te regalaré el molino con todas sus pertenencias; dotaré a la
+niña--murmura el pretendiente.
+
+--Esta fábrica--responde el molinero sin pestañear, con imperceptible
+inquietud--vale diez mil duros.
+
+--No importa.
+
+--Y la huerta dos mil.
+
+--Así valiera más.
+
+--Traes mucho dinero, ¿eh?
+
+--¡Si me sirve para ser dichoso!
+
+Ahora es Martín el que observa a su amigo, dudando que el oro no
+contribuya siempre a la dicha.
+
+--Haré lo que pueda en tu favor... sin ningún interés.
+
+--Pues vale mi palabra tanto como una escritura; ya lo sabes: el molino
+es tuyo si Dulce Nombre es mía.
+
+Se incorpora el aldeano, muy derecha la postura y entonada la voz.
+
+--Desde que me le arriendas, casi de balde me le das... Soy pobre y
+agradecido... ¡Pero la hija no te la vendo!
+
+--¡Hombre, no lo tomes así! Te quise ayudar con la baratura de la finca
+sin conocer a la muchacha; juntos anduvimos a la escuela y siempre te
+guardé ley.
+
+--Como yo a ti.
+
+--Si al procurar mi felicidad trato de hacer la tuya, no me parece que
+te ofendo.
+
+--¡Claro que no...! Pero la gente es muy sospechosa y a ninguno de los
+dos nos conviene que se trasluzca lo que hablamos aquí. Dirán, si a mano
+viene, que trafico yo con la hija, y eso ¡ni por todo el oro del
+mundo...!
+
+Está el molinero muy arrogante, las manos en los bolsillos, la cabeza
+levantada, puestos los ojos con desdén en la espina del monte; es alto,
+cetrino, canoso, tiene la expresión cuidadosa y perspicaz, el aire
+displicente y señoril. A su lado, Malgor, de la misma estatura, más
+grueso, la cara enérgica, muy pálida, el cuerpo algo vencido, mira al
+campo, también, y siente que toda la melancolía del paisaje resbala
+hasta su corazón.
+
+De la otra punta de la sala llega un aviso adelgazado bajo las
+palpitaciones de la faena:
+
+--¡Martín, ven a maquilar!
+
+--Ya voy.
+
+El indiano le detiene con visible anhelo.
+
+--Volveré mañana por la contestación.
+
+--¿Tan pronto?
+
+--Lo que ha de ser, cuanto antes; no tengo paciencia.
+
+--Y de lo hablado, ¿guardarás el secreto?
+
+--Puedes estar tranquilo.
+
+Aun vacila Martín.
+
+--No vengas; será mejor que nos veamos anochecido, en el ansar, junto al
+puente de Cintul.
+
+--Muy bien.
+
+Los garrotes de Tomasa y Alfonsa aguardan en colmo. Las dos mujeres
+reciben al molinero llenas de curiosidad, entre alusiones y sonrisas.
+
+Pero él, impávido y socarrón, se vuelve hacia el niño que ha llegado con
+su cesto de grano rubio, lo vierte en la tolva y hunde en ella el
+maquilero para cobrar.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+DULCE NOMBRE
+
+
+Allá va el pretendiente, meditabundo, un poco triste; camina despacio y
+se detiene con frecuencia, como si tirase de él la voz juvenil que canta
+en el molino, una voz ardiente y pastosa de mujer que aduna su encanto
+con la endecha cristalina del río, las vibraciones armoniosas del aire y
+el suspiro de las hojas holladas en el sendero.
+
+El acorde profundo y manso de este cantar sacude a Malgor en todas las
+fibras de su alma.
+
+Se vuelve desde la penumbra del arbolado a contemplar el molino, y ve
+cómo Dulce Nombre, sin soltar de los labios la canción, procura dirigir
+el rumbo de una osada trepadora, dominante por las alturas del piso
+donde habita la molinera.
+
+Tal vez con el rabillo del ojo soslaya la niña su interés hacia el
+indiano, tan madrugador por los ambages de la selva. Ignora si aquel
+hombre sale de la fábrica, pero sospecha que ronda los contornos con
+enamorada intención. Para esta clase de suspicacias ninguna mujer cabal
+suele ser torpe, y en la molinerita corren parejas la comprensión y la
+hermosura.
+
+No olvida la tarde estival, reciente aún, de su conocimiento con Malgor.
+Estaba Dulce Nombre acompañando a su padrino en la torre de Luzmela
+cuando llegó el indiano.
+
+--¡Qué bonita ahijada tienes!
+
+--Ya lo creo... ¿No la conocías?
+
+--La he visto de lejos, como a las estrellas.
+
+--Y ahora, ¿qué te parece?
+
+--¡Incomparable!
+
+--Es hija de Martín.
+
+--Lo sé: puede estar orgulloso.
+
+--También yo, que la tuve en la pila bautismal y adivinando su belleza
+la llamé Dulce Nombre.
+
+--¡Dulce Nombre!--repitió el indiano con embeleso.
+
+Poco tardó la niña en retirarse, azorada bajo el chaparrón de los
+piropos y temiendo cohibir a los dos amigos con su presencia.
+
+Desde entonces recibe los homenajes del indiano, silenciosos, en miradas
+elocuentes y en paseos por las cercanías del molino. Oye decir que
+Malgor la juzga sin rival por lo hermosa en la comarca, y siente
+clavados en su vida los deseos de aquel hombre como un terrible aguijón.
+
+Hoy le ve, detenido, contemplándola desde la orilla del ansar, en rara
+actitud de tristeza y resolución, y presiente, de una manera vaga, que
+existe en aquella hora toda la fuerza decisiva de su porvenir. Quédase
+inmóvil, roto con la voz el cantar, angustiada por los presagios que le
+acuden aciagamente desde todas las lontananzas, en el viento caluroso
+que deshoja los árboles, en la altura de las nubes trasfloradas de luz,
+en la claridad verde que se difunde por el campo: la mañana entera se le
+sube al corazón lleno de augurios y ansiedades.
+
+Nunca hubiera sospechado la joven cosa maligna de aquellos minutos
+apacibles, de aquel día luminoso en la ausencia del astro paternal,
+diáfano por sí mismo, abierto poco a poco con una divina candidez; el
+celaje levantado y sonriente, los horizontes claros y sensibles como si
+quisieran estrechar el valle en amorosa intimidad: así los montes
+aprisionan la vaguada en una cadena suntuosa y azul, más entonado y
+profundo el color bajo la palidez serena de las nubes.
+
+Es que el ábrego, sin arreciar, sorbe las neblinas, purifica el
+ambiente, le templa y le colma de perfumes.
+
+Y Dulce Nombre no sabe cuál puede ser el engañoso camino por donde la
+mañana le oculte su traición. Buscándole está, al parecer, con los dedos
+entre los rizos anchos y trigueños que se le enrubian por la raíz, en lo
+alto de la frente y en la sien. Ha ido apartándose de la ventana con
+lentitud y se sienta ahora en el borde de su lecho recién mullido, muy
+pomposo, al uso de la aldea, vestido con telliza de flores. Después que
+ha enredado mucho su cabello, sin peinar todavía, deja caer las manos
+sobre la falda y permanece absorta, en la actitud impaciente del que
+espera y escucha.
+
+Percibe los ruidos familiares: el trajín de las muelas, el murmullo del
+río, la bravata de un gallo, los indefinibles rumores del viento en la
+selva y en la mies. No descubre la temerosa novedad que aguarda, y se
+abisma en una inquieta meditación.
+
+Piensa en su niñez melancólica, sin madre, privada de íntimas
+expansiones, renovando cada noche en el molino la insípida tertulia,
+acudiendo a la torre de Luzmela diariamente para recibir una lección. El
+padrino, Nicolás de Hornedo y Esquivel, solo y taciturno, más diestro en
+pedir alegrías que en ofrecerlas, enseñó a la niña a leer y escribir con
+algo más de gramática y un poco de otras disciplinas intelectuales; pero
+no la supo acompañar a sentir ni acertó a ver el opulento corazón que
+tenía entre las manos: para él la ahijada era un juguete, un motivo de
+orgullo y diversión. La mimaba y la quería ciego de egoísmo, sordo a las
+voces de aquella alma henchida de ternuras, ansiosa de confidencias y
+generosidades.
+
+Hasta que, durante el verano, Manuel Jesús Ayuso, el seminarista
+estudioso de Cintul, miró audazmente las flavas pupilas de Dulce Nombre,
+y anunció que dejaba los libros. En vano la madre del mozo, viuda y
+mísera, puso el grito en el cielo, desolada; cuando terminaron las
+vacaciones el estudiante no quiso volver al seminario y afirmó su
+propósito de convertirse en labrador. Sus cinco años de carrera le daban
+entre la gente cierto lustre; pero le ayudaban poco al trabajo material,
+y la bienhechora que le había pagado los estudios, una dama vecina,
+culpable de formar sacerdotes sin vocación, tuvo motivos para decir que
+Manuel Jesús era un holgazán.
+
+Entretanto, Dulce Nombre se entrega con furia al goce de querer. El
+relativo pulimento de su inteligencia sirve de estímulo a la romántica
+pasión, y vive la niña en plena fiebre sentimental, trasoñada y
+vibrante, medio loca por el cortejador que le dice «musa del bosque», le
+hace versos ripiosos, y ronda el molino a la luz de la luna.
+
+Maravilla se le antoja a la muchacha esta realidad. Su novio es fino y
+guapo, sabe humanidades y latín, compone rimas y la quiere con exquisito
+amor; ¿qué puede ella temer de otro hombre que pase, la mire y la
+encuentre hermosa?
+
+En sus labios vuelve a cuajarse el capullo de una sonrisa. Acércase de
+nuevo a la ventana. Ignacio Malgor ha desaparecido bajo la fronda a
+medio deshojar.
+
+Por cierto que el indiano tiene una expresión honda y fuerte,
+inolvidable, una mirada profunda y decidida, no exenta de dulzura, que
+absorbe las cosas con dominio de posesión.
+
+La moza se estremece al recordarlo así y queda envuelta en una racha del
+aire tibio. Se le alborotan los bucles; las entradas rubias del cabello
+le resplandecen como una corona sutil; el busto, inclinado y flexible,
+tiene la pura morbidez estatuaria. En el rostro, moreno y oval, no
+muestran las facciones una clásica perfección, pero se iluminan con los
+ojos pardos, magníficos, orlados de pestañas densas y oscuras, y luce en
+ellos el iris unas chispas de oro penetrantes como lanzas, unas
+variaciones rútilas y misteriosas que son el mayor encanto de la
+molinera.
+
+El aliento del Sur remueve los aromas de las plantas, concentrados y
+agudos. Hay en el huerto vecino menta verde, malva real, flores de
+maravilla, rosas de te, madreselva y jazmín, que reviven y trascienden
+mediante la benignidad de la témpora.
+
+Y a Dulce Nombre le perturban aquellas ondas de perfumes, casi
+violentas, unidas a las de su habitación que huele a espliego y a
+membrillos.
+
+Está impaciente la niña; su mirada primaveral se hunde en el campo de
+una manera delicada y temerosa.
+
+De pronto calla el molino: se ha parado el árbol trasmisor; brota el
+silencio del fondo de la casa y se extiende por los alrededores con
+secreta delicia.
+
+Este sigilo despierta con doble intensidad otros naturales murmullos:
+los saetines que borbollan y gorjean, el río que se va melodioso, el
+alma del bosque gimiente en los árboles y en las hojas; y dentro de la
+fábrica el jadeo brusco de un reloj, el latido de unos pasos que suben
+la escalera y se adelantan por el gabinete.
+
+--¿Qué haces?--pregunta Martín a su hija, un poco trémulo.
+
+--Nada.
+
+--¿Cómo nada?
+
+--Estoy... escuchando.
+
+--¿Y qué escuchas?
+
+--¡Qué sé yo...! Las voces del viento.
+
+--Pues oye una cosa que yo te diga.
+
+--¿Sí? ¿Una cosa...? ¡Ay!
+
+--¿Qué?
+
+--No; no la quiero saber.
+
+--¿Te da susto?
+
+--¡Calla, por Dios!
+
+Retrocede ante la noticia que augura. Trata de huir y el padre la sujeta
+con suavidad.
+
+Ella afronta la revelación; hubiera querido que la hora se eternizara
+sin descubrir aquel secreto, y no obstante le desea conocer.
+
+Está blanca, temblorosa. Tiene marchito el color fuerte de los labios,
+calientes las yemas de los ojos.
+
+--¿Qué es?--murmura.
+
+Comienza Martín a susurrar, persuasivo y halagador; parece que suplica,
+y manda: no consulta las proposiciones del indiano, sino que las pondera
+a la vez que se entusiasma con la suerte envidiable de la novia.
+
+Una respuesta indiscutible se desprende de aquel discurso; pero Dulce
+Nombre, sin hablar, mueve la cabeza con obstinación, mientras un trino
+melodioso rompe el silencio en el vano de la ventana: ligera y alegre
+cruza por el aire una golondrina.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+III
+
+LOS COPOS DE LAS HORAS
+
+
+Vuelve a andar el molino; crece el día muy despacio para la inquietud de
+la enamorada, que entra y sale cien veces en el local donde los humildes
+cosecheros se turnan esperando su molienda.
+
+Le parece a Dulce Nombre que en todos los semblantes hay una expresión
+reveladora, que los murmurios, apagados entre el ronquido de las
+piedras, están llenos de insidias y averiguaciones.
+
+No se equivoca. Por los contornos del valle corre ya la noticia de que
+el indiano se quiere casar con la niña de Rostrío. Nadie pone en duda
+que ella acepte o que el padre no la obligue al casamiento: ¡menuda
+boda!
+
+Se habla de Manuel Jesús con lástima y desdén: ¿para eso ahorcó los
+libros...? ¡Pobre infeliz...!
+
+Y coméntase la fortuna loca de la muchacha.
+
+--Bonita es, pero otras lo son más... Criada sin madre y con poco rigor,
+muy hecha a satisfacer su gusto, enseñada por don Nicolás en libros y
+finuras que no le pertenecen... Para señorita, que hubiese elegido el
+indiano a la de Barreda.
+
+--¡Mujer, no compares!--protesta Gil, un pastor embelesado por la
+molinerita.
+
+--Sí comparo, sí--replica Tomasa, muy tozuda--; la de Barreda no tiene
+dote, pero es una señora de principios.
+
+--Con treinta años lo menos.
+
+--Para don Ignacio más aparente que esta otra.
+
+--Por la edad.
+
+--Y por la educación.
+
+--Mira, no le des vueltas: Dulce Nombre lo tiene todo. Es guapa,
+graciosa, tan aguda que siente crecer la lana de los corderos, brotar
+las flores en el campo y caer los copos de las horas.
+
+--¡Pues no has dicho tú nada!
+
+--Sabe de lectura y de oraciones; sabe hablar y reír mejor que nadie en
+el mundo.
+
+--¡Echa, echa...!
+
+--Lo cierto es--interviene Alfonsa, sin levantar los ojos de su
+tejido--que esta chiquilla de Martín se lleva los corazones. Yo no
+entiendo de hermosuras, pero tiene un mirar que todo lo consigue.
+
+--¡Eso!--afirma Gil, impetuoso--yo he estado en Madrid... ¡Imagínate si
+habré conocido mujeres...! Y en África, al trato con las moras, que
+lucen los ojos más atroces del mundo; pues no los he visto nunca, jamás,
+como los de Dulce Nombre: las chispas de luz que le resplandecen a la
+vera de las niñas no son cosa de criaturas humanas.
+
+--¡Ay, hijo, qué exageraciones!--interrumpe la envidiosa--. De todos
+modos, esa iluminación que dices no se enciende para ti; la has visto
+por casualidad.
+
+--La he visto como tú ves al sol, que también sale para las víboras.
+
+--¡Lagarto!
+
+--¡Vaya, vaya; no os acaloréis, que está de Sur--recomienda Alfonsa,
+cachazuda, entre los dos porfiadores. Vuelve al molino, como Tomasa, con
+un deseo invencible de saber, y teme que la discusión malogre su
+curiosidad.
+
+Ambas mujeres han contado en Luzmela y Paresúa la entrevista madrugadora
+del indiano con Martín, y se conjetura el secreto de aquella visita,
+vislumbrado al través de muchos detalles elocuentes.
+
+Porque Malgor iba en su tílburi a media mañana por la carretera, muy
+afanoso, y el chaval que le sirve dijo luego que su señor se había
+detenido en Cintul para tener una larga conferencia con la madre del
+seminarista.
+
+Volvió a Luzmela el pretendiente, dejó el cochecillo en su casa y subió
+a la torre, donde estuvo de palique con don Nicolás hasta cerca de las
+dos. Rosaura, la mayordoma del hidalgo, le contó a la panadera que los
+amigos habían discutido con mucha tenacidad. Fuése Malgor desde allí a
+ver al señor cura, sin permitirse un descanso para comer. El cartero le
+encontró en la rectoral; como ya estaba imbuído por los rumores
+populares, se fijó en que don Ignacio tenía los ojos febriles y muy
+acentuada la palidez, y le pareció conveniente divulgar tales
+observaciones mientras repartía la correspondencia....
+
+Diríase que el ábrego, caliente y murmurador, aventaba en los poblados
+las noticias metiéndolas entre las ranuras de las ventanas,
+arrastrándolas por las mieses, alzándolas hasta los invernales. Del
+monte viene Gil y ya sabe de aquella novedad lo mismo que la gente del
+llano.
+
+Y parece que las suposiciones y los descubrimientos deben hoy arrumbar
+con las aguas del molino y patentizarse en las roncas espumas. Así los
+labrantines que tienen un celemín de grano acuden a formar ávido rolde
+en torno a los manaderos de la harina.
+
+Las palabras y las ruedas zumban en el salón bajo el polvo del maíz; en
+el canal bulle el rebalaje y saltan las chispas del rodete poblando de
+sones extraños toda la fábrica; silbidos y cuchicheos, estertores y
+arrullos que se extienden como un canto fuerte y misterioso encima del
+edificio.
+
+Siente Dulce Nombre que todo aquel tumulto la persigue, busca, sin saber
+dónde, algún consuelo, y sube una vez más a su dormitorio: en la
+incertidumbre de aquel día ha registrado los rincones familiares con
+loca impaciencia, sin que le sirvan de refugio.
+
+Se abre al ocaso una de sus ventanas sobre el río y a ella se acoge,
+atraída desde el cielo por la hendedura roja que el occidente descubre.
+
+Está el aire templado y limpio, llena la hora de sublime placidez y
+recibe la niña una secreta esperanza de aquel celaje roto bajo el cual
+agoniza el sol: no sabe que la belleza de las cosas vive en ella misma
+como un reflejo inmortal; pero intuye, vagamente, el poder de la divina
+gracia, y se entrega a su influjo con anhelo sobrehumano.
+
+Las nubes luminosas del poniente levantan hacia sí aquel abrumado
+corazón, y Dulce Nombre recobra un poco de serenidad. Está segura de
+que no ha prometido nada a su padre; no, al contrario, le dijo con mucha
+firmeza:
+
+--Soy novia de Manuel Jesús; no quiero a _ese señor_--. Una y otra vez
+repitió la misma negativa, sin oír las súplicas ni las reflexiones, sin
+atender, siquiera, a los mandatos.--Soy novia de Manuel Jesús; no quiero
+a _ese señor_.
+
+Martín no logró arrancarle otra respuesta. Depuso el tono autoritario,
+nuevo en él, y acudió a los reproches:
+
+--Es la primera cosa que te pido... Yo me he sacrificado por ti; me pude
+casar y por no darte madrastra vivo sin mujer en los años mejores de mi
+vida...
+
+Habló lleno de pesadumbre y amargura, con esa propiedad sobria y certera
+que el pueblo montañés infunde a su lenguaje.
+
+La muchacha le atendía con la penetración abierta y sensible propia de
+la raza. Iba sintiéndose culpable de rebelión y de ingratitud, pero su
+brío cantábrico la obligaba siempre a responder:
+
+--No quiero a _ese señor_.
+
+Y sus mismas palabras al sonar le daban la certidumbre de un argumento
+irrebatible.
+
+Acaso al padre le causaban idéntica impresión. Por eso no llegó a recaer
+en el enojo; se mantuvo serio en la tristeza y dejó a la niña para
+entregarse al trabajo. Hasta la hora de comer no volvieron a verse.
+Ninguno de los dos tenía apetito y cambiaron las frases justas, sin
+aludir a la gran preocupación que les acongojaba.
+
+Tornó después cada uno a sus quehaceres, huyéndose en lo posible,
+silenciosos, cohibidos, temiendo encontrarse delante de la cena.
+
+Nunca había sucedido aquéllo. El padre, solemne y reconcentrado, fué
+para la muchacha benévolo de continuo, la cuidó con solicitud, la dejó
+hacer su gusto con frecuencia, mientras ella le trataba como a un amigo
+huraño y servicial a quien se conoce poco y se le quiere mucho.
+
+Ahora no sabe si le empieza a conocer y va a dejar de quererle. Se
+asusta de aquella situación tan repentina y extraña y gozaría empujando
+al tiempo, que la ha de resolver.
+
+Por la noche hablará con su novio desde el portel del huerto; le ha
+mandado un aviso, impaciente por confiarle su ansiedad y apoyarla en el
+tesón varonil: necesita que Manuel Jesús la socorra pronto.
+
+Y no le espera como de costumbre en la ventana, o en el umbral por donde
+cruzan los veceros del molino: quiere verle con reserva, pródiga hoy de
+la cita solitaria que nunca le concede. Cae su huerto por detrás de la
+casa a la orilla del cauce, lindando con el bosque: es un lugar
+escondido muy favorable al amor.
+
+Dulce Nombre suspira con oculta zozobra; luego sube la mirada desde el
+campo regadío, muelle y jugoso, y la envuelve en el ropaje del
+crepúsculo, donde se apaga el día.
+
+Una mano se posa en el hombro de la meditabunda, que se estremece como
+si la despertaran.
+
+--Dice tu padre que bajes a maquilar; él tiene que salir.
+
+--¿A esta hora?
+
+--Eso parece.
+
+Y Tomasa, que sirve de emisario con harta diligencia, se queda mirando
+fijamente a su amiga, traspasándola con los ojos aviesos.
+
+Dulce Nombre apenas la ve; tiene la imaginación en tortura; ¿adónde irá
+su padre? Nunca deja el molino hasta que, después de cenar, sale un rato
+a la taberna, ya suspendido el trajín.
+
+--Y Camila, ¿qué hace?--pregunta, resistiéndose con interior desgano a
+caer en el bullicio del salón.
+
+Sigue Tomasa clavando su curiosidad en la molinera.
+
+--No lo sé--responde.
+
+Es feucha, nerviosa, chiquita; se mueve con una inquietud resbalosa de
+reptil, en tanto que Dulce Nombre decide:
+
+--Allá voy.
+
+Y aun se queda un instante contemplando desde la ventana el cielo
+misterioso del anochecer.
+
+
+
+
+IV
+
+ALMAS TORCACES
+
+
+Antes de volver a la sala busca Dulce Nombre a Camila, una solterona de
+medio siglo, criada y gobernadora al mismo tiempo en aquel hogar.
+
+La encuentra en el corredor que une a la cocina con la cuadra molinera,
+en el piso bajo.
+
+--¿Adónde va mi padre?
+
+--Al pueblo debe ir, porque me ha pedido una blusa limpia.
+
+Con relación al ansar el pueblo es Luzmela, el vecindario más próximo,
+cabeza de partido en el valle.
+
+Camila, al responder, se cruza de brazos muy preocupada. Tiene ella la
+costumbre de abismarse en hondas cavilaciones por cualquier motivo y
+aquel día están sucediendo cosas muy extrañas: oye la buena mujer
+palabras sueltas que la perturban, sufre con la desazón de Martín y de
+la niña, y anda torpe, recelosa, llena de inquietudes.
+
+Allí se queda, en la oscuridad del carrejo, mientras la joven,
+pensativa, define:
+
+--Va a consultar con mi padrino.
+
+Y entra en el salón. De cerca la sigue Tomasa, avizora y entrometida.
+
+El coro de veceros se distribuye en el local donde arden ya dos lámparas
+eléctricas, altas y flojas, incapaces de prestar un servicio adecuado.
+
+Las mujeres que llevan labor se sientan en sus garrotes bajo aquellas
+lágrimas de luz, y tejen o zurcen con bastante dificultad, en tanto que
+las lenguas se despachan a su gusto; los chiquillos retozan; algún mozo
+que vuelve del trabajo se hace allí el encontradizo con la muchacha de
+su predilección; acaso alguna vieja, medio dormida junto al _cimadal_,
+pasa las cuentas del rosario entre los dedos marchitos: es la hora de
+las críticas, de las oraciones y los cortejos.
+
+Y en el molino se explayan bien estas costumbres pueblerinas al influjo
+de la ocasión.
+
+La presencia de Dulce Nombre cortó un poco el hilo de las pláticas.
+Fuése la niña derecha hacia las tolvas para hacerse cargo del maquilero,
+y se quedó así al margen de la concurrencia, con semblante distraído,
+procurando estar sola en medio de la gente.
+
+Muelen hoy las tres piedras y cada pueblo comarcano tiene en el local su
+representación; pocas tardes se ve la aceña tan favorecida. Los que han
+recogido su porción de molienda se detienen, ronceros, aguardando a los
+demás para tener compañía en el retorno o pretexto de oír lo que se
+murmura.
+
+Vuelven a hilvanarse las conversaciones en la más apartada orilla de las
+muelas; Tomasa refiere alguna cosa con todo el secreto posible, y en
+otro grupo se lamenta una mujer de Rucanto.
+
+--¡Ya son cortas las tardes!
+
+--Sí--dice una coloñera de Cintul--; se hace noche en un vuelo y están
+medrosos los caminos.
+
+--Pues, mira, ahí tienes buena compaña.
+
+Llega muy presurosa Encarnación, la madre de Manuel Jesús, posa el
+canasto de maíz y descubre en el gesto, en las alusiones y en la
+sonrisa, los deseos que tiene de contar algo muy importante.
+
+Es una mujer enfermiza y trabajada, con restos de hermosura: tiene el
+acento algo brusco y una propensión a ablandarle en forma de sollozo.
+Está muchas veces hablando con aspereza y al roce de una emoción se le
+convierten las frases en gemidos.
+
+Hoy se muestra exaltada y gozosa. Su aspecto y sus ademanes han atraído
+en seguida la atención general. Sabe que produce interés, y enfilando su
+garrote con el último que llegó, dice jovialmente:
+
+--Buenas horas de venir ¿eh? No he podido más: estuve de negocios.
+
+Se estrecha un círculo a su alrededor; la comentada visita del indiano
+a Cintul acude a la memoria de cada uno; desde las tolvas se acerca
+Dulce Nombre a su pesar, y Encarnación, que la aborrece, según dicen,
+pone en ella los ojos con dulzura.
+
+--Pues sí--añade--, estuve tratando del viaje de Manuel Jesús.
+
+--¿El viaje...?
+
+--¿Se va...?
+
+--¿Vuelve a los estudios?
+
+Estas preguntas simultáneas y lógicas se interrumpen bajo el peso de la
+inesperada contestación:
+
+--Embarca para las Américas.
+
+--¿Cómo?
+
+--¿Cuándo?
+
+--Pero ¿es verdad?
+
+En el ímpetu de las interrogaciones suena ronca la de la molinera
+murmurando:
+
+--¿Qué dice?
+
+Hay una perplejidad angustiosa en estas dos palabras, que se extravían
+entre el mugido de la faena.
+
+Y de pronto Gil, sin permiso, diligente y previsor, empuja el tosco
+resorte que detiene el trabajo.
+
+Una paz benigna se establece en el molino; bajo el suelo discurre el
+agua borbollante, sopla el viento en el vano oscuro de la puerta.
+
+Sonríe Encarnación, pasea la mirada con altivez por el auditorio, y
+repite, muy despacio, llena de solemnidad:
+
+--Se embarca para las Américas.
+
+--Pero ¿quién?--porfía incrédulo el pastor.
+
+--Manuel Jesús.
+
+--¿Y cómo ha sido eso?--arguye Alfonsa, con los brazos en jarras, en el
+colmo de la sorpresa. Todos los semblantes, todas las averiguaciones
+denotan el asombro, mientras las miradas buscan inquisitivas a Dulce
+Nombre, que se apoya en la pared junto a la coloñera de Cintul.
+
+Es demasiado joven la novia para disimular; abre los cándidos ojos con
+descubierta desolación, y tiene deshojadas las rosas de las mejillas.
+
+La madre del viajero se explica al fin, recreándose en la expectación
+que produce y suscitando una lluvia de nuevas exclamaciones.
+
+--Lo que sucede es que esta mañana, de manos a boca, fué don Ignacio
+Malgor a proponerme el embarque del hijo para Cuba. Quiere mandarle allá
+empleado a su casa de comercio, con muchísimos duros al mes, pagado el
+viaje, los vestidos y cuanto necesite... Quedéme de una pieza. Por
+mí--le contesté--, de mil amores, que para el campo no sirve y ya sabe
+que me colgó los hábitos.--Sí, sí--dijo, muy al corriente de todo. Pero
+como estaba el muchacho en el monte no pudimos convenir nada y hablamos
+de otras cosas buenas para mí. Este señor pretende sacarnos adelante...
+No hay mal que cien años dure...; bastante desgraciada he sido...
+
+La voz se le iba rompiendo en un tono de llanto. Un aire de
+estupefacción mantenía en suspenso las interrupciones latentes en el
+concurso, hasta que Gil abrió camino a la impaciencia de todos:
+
+--¿Y Manuel, consiente?
+
+--Sí.
+
+Dulce Nombre no se había desmayado nunca. Sintió que se le hundían los
+ojos y las piernas se le doblaban; un frío intenso y húmedo le apretaba
+las sienes.
+
+--Me voy a caer--se dijo.
+
+Pestañeó muy de prisa, irguió el cuerpo sostenido en el muro, se pasó la
+mano por la frente. Y permaneció derecha: el esfuerzo de su voluntad la
+obligó a sonreír, mientras Encarnación respondía, observando a la
+muchacha, de reojo:
+
+--Sí, consiente; los hombres son así, como las veletas: no se puede
+contar con ellos...
+
+Callaba, con insidia, que el joven sólo se hubo resignado a partir
+después de una larga y trabajosa conferencia con Malgor.
+
+--Entonces, ¿cuándo es la marcha?--pregunta la vecina de Cintul.
+
+--¿La marcha? A escape. Con dinero todo se arregla en seguida. El barco
+sale de Torremar el diez y nueve: estamos a quince...
+
+--¡Pues échale un galgo a Manuel Jesús!--interrumpe Tomasa, certera y
+alusiva--¡las cosas que se ven!
+
+Y Dulce Nombre, silenciosa, algo insegura, deja el apoyo del hastial,
+atraviesa el salón y con las dos manos finas y ágiles empuja el
+mecanismo de la faena.
+
+Vuelve a manar el polvo de maíz por los tres buzones harineros, y a la
+muchacha le parece que esconde su espantoso quebranto en el ruido
+estridente de la masticación. A su lado está Gil muy servicial; la mira
+y habla, pero ella no le entiende; hunde los dedos en la masa olorosa de
+la harina, los ojos en una visión ausente, los pensamientos en una
+tristeza insondable.
+
+En la otra punta de la sala revive la murmuración, crecen los
+comentarios, y los habladores acaban por relacionar la próxima ausencia
+de Manuel Jesús con los viajeros de cada familia. No hay quien no
+recuerde allí con lástima y angustia a su emigrante: las playas remotas
+de Ultramar conocen bien a los mozos de esta leva que no se acaba
+nunca, de esta huída loca y triste, lejos de los campos españoles.
+
+Recapacita la mujer de Cintul y le dice a Encarnación:
+
+--Puede que tenga tiempo de mandar a mi hijo por el tuyo alguna cosa.
+
+--¿No está en Buenos Aires?--inquiere Antón el campanero, que se ha
+detenido en la aceña a fumar un cigarro.
+
+--Sí.
+
+--No es la misma nación.
+
+--¿Pues adónde va éste?
+
+--A la Habana.
+
+--Bueno; pero también cae a la banda de allá.
+
+--Muy distante.
+
+--¿No es todo ello una república?--averigua Alfonsa, intrigada.
+
+El campanero, algo dudoso, tarda en responder.
+
+--¡Claro!--afirma Encarnación con aplomo--. Por eso se ganan tantos
+caudales.
+
+--Mis hermanos--dice Tomasa--no han ganado allí más que la muerte.
+
+--Porque estaban comalidos como tú--replica la madre del viajero,
+molesta contra el tono sombrío de la joven.
+
+La cual, sin despedirse, toma su canasto y sale bruscamente a la
+oscuridad de los senderos.
+
+Magdalena, una vecina de Paresúa que está esperando a otra, habla de un
+muchacho que tiene en Chile y pregunta si le podrá ver Manuel Jesús.
+
+--Para mi cuenta, no--responde el campanero, y Alfonsa arguye:
+
+--Quedará más arriba esa población.
+
+Lena, como la llaman en el valle, insiste:
+
+--Dificulto yo que el mi chiquillo no haya traspuesto por allí: él,
+después de andar muchos días por el mar, anduvo también en los trenes.
+
+--Escríbele que baje a la Habana--resuelve Alfonsa.
+
+Y Antón mueve la cabeza con inseguridad.
+
+--Me parece que es distinto el país.
+
+Suenan sus frases limpiamente porque ha terminado la molienda.
+
+Dulce Nombre, que llenaba las tolvas sin cesar con la ayuda del pastor,
+ha despachado el último cesto de la harina: se acabó la jornada.
+
+Está la moza pálida y grave con el maquilero en la mano, los ojos
+distraídos, los labios serios y desdeñosos.
+
+Ya no hay motivo para retardar el desfile, que empieza lentamente.
+
+La coloñera de Cintul, va a salir con Encarnación, cuando retrocede
+ésta, posa el canasto y se dirige a Dulce Nombre:
+
+--No tengo yo la culpa de lo que pasa--alude con el acento lloroso--, es
+el destino: tú naciste para señora.
+
+Le da un abrazo; la joven, hierática y muda, se estremece sin contestar
+ni corresponder.
+
+Han desaparecido los veceros en la tiniebla de la noche y aun se rebulle
+Gil por el salón; repite la despedida, ofrece sus servicios, sacude el
+celemín, hasta que la molinera pronuncia, inmóvil y extraña:
+
+--Vete con Dios.
+
+
+
+
+V
+
+EL ETERNO MANANTIAL
+
+
+Están inapetentes los tres comensales y la colación, silenciosa y
+ligera, se despacha en cinco minutos.
+
+Sale Martín, como todas las noches, del molino, hermético el rostro,
+mesurado el ademán. Camila recoge los cacharros de la cena y no pregunta
+a Dulce Nombre qué se le pierde fuera de casa a tales horas; la ve
+atravesar el cortil, oye quejarse a la vilorta del huerto, comprende que
+la muchacha acude a una cita de amor, y se cruza de brazos con su
+natural sentimiento de cavilación y pesadumbre. Ella quiere a la niña
+con blando corazón de abuela; se puso a cuidarla desde que la madre la
+dejó en la cuna, y se derrite en inútil desvelo por aquella juventud
+solitaria y briosa, llena de pasión: la muchacha es para Camila un
+secreto inviolable, un misterioso hechizo, la única razón de vivir y
+padecer...
+
+Es el huerto breve y humilde, asurcano del bosque; tiene un plantel de
+legumbres, una colonia de rosales; macetas con semilleros, trepadoras
+que suben a la casa; el cercado es de espinos, la portilla exterior de
+madera gimiente como la del corral.
+
+En aquélla se para Dulce Nombre midiendo la sombra con los ojos fijos y
+empañados, rotos los pensamientos por el dolor. Ya debía estar allí
+Manuel Jesús, que nunca se hace esperar.
+
+Tienden las nubes su dosel oscuro sin el raudal celeste de los astros;
+los hálitos del viento se han dormido y en las ramas curvas de los
+árboles desfallecen las hojas antes de caer.
+
+Dulce Nombre se agita en la soledad esperando al que no llega, anhelante
+de amor y desconsuelo. A cada segundo pierde una esperanza; aguza el
+oído con el afán de sorprender unos pasos en la trocha que desde el
+ansar conduce hasta Cintul.
+
+Pero el ritmo secreto de la noche late con los arroyos desgajados de las
+montañas, con el río que huye serenado y el tiempo que se filtra en los
+arcanos de la eternidad. Ningún otro rumor tiembla en el aire, y la
+sensación de un estado transitorio oprime la conciencia de la moza:
+siente que el augusto ensueño de su alma fluye también, en el continuo
+deslizarse de las corrientes de la vida.
+
+En el reloj de Luzmela se abren las horas con unas campanadas apacibles:
+son las diez.
+
+--¡Qué tarde!--murmura la niña, y rompe a llorar con desesperación
+infantil; le parece que está sola en el mundo, ¡no arde en la noche más
+estrella que la de su corazón!
+
+En el egoísmo de su quebranto olvida la muerte silenciosa de las flores
+deshojadas al lado suyo, el temblor de las plumas abandonadas por el
+otoño en el seno de los nidos: la muchedumbre de tristezas consumidas a
+cada instante en el eterno devenir.
+
+Se dobla sollozando, convulsa, desmayadas las trenzas en los hombros,
+con la frente escondida entre las manos, y su queja late por las costas
+del río, perdida en el murmullo de las aguas: es un átomo nuevo del
+dolor que va a nutrir los rugidos misteriosos de la mar.
+
+Aun se resiste Dulce Nombre a su fracaso; escucha con avidez, registra
+la sombra, lleva los ojos a las nubes como si buscase en sus repliegues
+la clave del enigma, y al fin retorna al molino en la más cruel
+desolación, sin comprender una palabra del oscuro libro de los cielos.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VI
+
+LA PENITENCIA
+
+
+A la misma hora, en Cintul un hombre enamorado y voluntarioso mordía su
+dolor, campo afuera, por el vero del ansar.
+
+Muchas veces tomó un camino y otras tantas desanduvo los pasos: aquel
+hombre era Manuel Jesús.
+
+Había ofrecido a don Ignacio Malgor partir a la mañana siguiente, y
+embarcarse en Torremar para Cuba a los tres días. Deseaba cumplir su
+promesa y no sentía remordimientos por haberla empeñado, aunque
+envolviera una renuncia al amor de Dulce Nombre.
+
+Llegó a este acuerdo después de una batalla dolorosísima entre la
+conciencia y la pasión, frente a extraño rival que abordaba el asunto de
+una manera insólita:
+
+--Los dos pretendemos a esa niña: yo me puedo casar con ella
+inmediatamente, rodearla de comodidades y de halagos, poner a su alcance
+los bienes de la tierra, ¿y tú?
+
+--Puedo sólo hacerla esperar, mientras aguardo a ser labrador.
+
+--¿Y entonces?
+
+--Será mi labradora.
+
+--¿Atada al yugo de tu pobreza?
+
+--Sí.
+
+--¿Envejecida y doliente como tu madre?
+
+--¡No lo sé!
+
+--Imagínala esclava de las mieses, lavandera, leñadora, con la hermosura
+perdida, los hijos desnudos, el cansancio en el alma, el tedio al pan de
+maíz.
+
+--Me quiere.
+
+--Bien--dijo el indiano; y trató de sonreír, herido como estaba por el
+áspero aguijón de los celos--. Te quiere hoy, con un amor de niña que no
+resistirá las vicisitudes de la miseria.
+
+--Pero que ni se compra ni se vende--replicó el mozo con orgullo, algo
+vacía la entonación.
+
+--Sin embargo, yo le vengo a comprar.
+
+Estas palabras no eran viles porque las redimía la amargura, un duelo
+noble y puro, confesado con generosa modestia.
+
+--Tengo dinero--añadió el hombre rico--y voy a ver si le puedo convertir
+en un poco de felicidad; pero voy a este único deseo de mi vida
+honradamente, abiertos los brazos y el corazón: escucha.
+
+Habló con transparentes frases, con el acento persuasivo y hondo. Su
+riqueza era un mérito adquirido en heroica lucha contra la suerte; él
+fué un emigrante desamparado y mísero; hizo fortuna sin dañar el interés
+ajeno, y aquel oro tenía un valor tan estimable y lícito como el de los
+blasones o el de la juventud: le quería negociar. Iba derecho a su
+ilusión con energía y franqueza. No tenía tiempo que perder.
+
+--Pero hay otras mujeres--protestó Manuel Jesús, cautivado, no obstante,
+por aquella intrepidez clara y singular.
+
+--No hay otra para mí; es tan niña, que aun puedo modelar su alma; es
+tan despierta y sensible, que acaso llegue a confundir la gratitud con
+el amor.
+
+Siguió diciendo cómo la trataría, con qué delicadezas y ternuras, con
+qué intenciones de hacerse perdonar el atrevimiento de ser feliz. Había
+sido joyero muchos años; pasó los días trabajosos de la emigración en el
+comercio de las piedras preciosas, manejando esmeraldas y zafiros,
+perlas y brillantes: sus dedos tenían la costumbre de guardar tesoros,
+de conocer las cosas bellas y pulcras. El contacto de los metales finos,
+de los cristales resplandecientes, le habían hecho artista y cuidadoso.
+Dulce Nombre sería para él como una joya, la más cara del mundo.
+
+Bajo el imperio de aquella fuerte voluntad, Manuel Jesús veía a la novia
+lucir en el estuche de un esplendoroso destino, y la perdía lejana,
+brillante y libre igual que un astro, mientras se abrían inesperados
+horizontes para otras vidas tristes que también adoraba el mozo. Hasta
+seis hermanitos suyos podían librarse de la esclavitud labradora; la
+madre, enferma, tendría descanso y remedio; el hogar arruinado lograría
+restauración, y aquel monte durísimo para los brazos del estudiante,
+aquella mies esquiva y rebelde, se cambiarían por el comercio de alhajas
+valiosas en el oficio ilustre de lapidario; sometido a la rauda
+evocación sentíase ya preso entre anillos y cadenas de oro y esmaltes,
+impulsado a una existencia remota allende la mar.
+
+Y de pronto la memoria le recordaba con íntima lucidez a Dulce Nombre.
+Se erguía la imagen, combatientes las agudas lanzas de las pupilas,
+llena la voz de cosas enamoradas y pueriles, el talante gallardo, el
+gesto luminoso...
+
+--¿Qué me contestas?--repetía Malgor, intranquilo, leyéndole en la cara
+las vacilaciones.
+
+Pensaba el novio en la cita próxima, la primera obtenida en una cómplice
+soledad.
+
+--¡Nada!--repuso, ciego de codicia y tentación; y se quedó sombrío,
+callado, irreductible.
+
+Había recibido la visita fuera de su casa por no tener dentro adecuado
+lugar, y se paseaban los dos hombres por una llosa cercada de abietes,
+hecha ya la recolección de su mies, con almiares de paja y los portillos
+en abertal.
+
+El terreno sube por el monte como toda la aldea de Cintul, dominando los
+contornos de la serranía, el valle y la hoz. Dobleces de la propia
+montaña esconden los demás pueblos comarcanos; en la hondura blanquea el
+molino del ansar entre el boscaje roto por el viento de octubre.
+
+Don Ignacio Malgor no se daba por vencido. Con una tenacidad
+imperturbable seguía diciendo sus propósitos de una manera llana y
+rotunda: la voz se le iba con el ábrego, mansamente, como un rezo de los
+caminos.
+
+Ya salían los chiquillos de la escuela y algunos se paraban ansiosos en
+la rotura de la sebe. Manuel Jesús reconoció a tres de sus hermanos
+puestos en guardia, sorprendidos y avizores. Poco a poco fueron entrando
+en la cortina, para jugar con los zuros abandonados de las panojas.
+Estaban mal vestidos, enseñando las carnes cenceñas bajo el deterioro de
+la ropa: tenían descalzos los pies.
+
+Dos mujeres cruzaron entonces por la brecha del seto, con pesados
+coloños en la cabeza, y también se quedaron paradas, indiferentes a su
+cansancio abrumador, llamando a los niños, como un pretexto para
+observar a los rivales.
+
+Eran Encarnación y su hija Clotilde, una moza tierna y endeble que
+seguía en edad al estudiante fracasado. La carga de leña le cubría las
+facciones, y sólo se adivinaba su juventud por las trenzas rubias y
+desbordantes como espigas reventonas, pendientes sobre la espalda.
+
+De súbito la madre tiró al suelo el haz de fajina, sentóse en él y
+empezó a limpiarse el sudor de la frente con el delantal, mientras desde
+lejos procuraba descubrir alguna resolución en el aire lóbrego del hijo.
+
+La muchacha, inmóvil, monstruosa bajo su coloño, parecía una esfinge.
+
+En ella ponía el hermano su atención, lleno de lástima por aquel
+esfuerzo silencioso, y seguro de que Dulce Nombre trabajaría así,
+malograda y fallida hasta envejecer, si no la rescataba un gran milagro.
+
+Los niños se acercaron a las mujeres, obedeciendo algo remolones, y como
+dijo la madre que había descansado ya, le ayudaron los tres a cargar de
+nuevo con la leña.
+
+Iba la tarde consumiéndose; el austro, muy caído, se acostaba en el
+rastrojo de los maíces. Las nubes ensombrecían la sierra galopando sobre
+la hoz, y se confundían con el río escribiendo silenciosos renglones en
+el agua.
+
+Seguía Manuel Jesús escuchando siempre a Malgor, transido, impenetrable,
+sin apartar los ojos del grupo que formaban las dos coloñeras y los
+niños. Vió a su madre levantar la carga otra vez, y notó que a Clotilde
+al andar se le cimbreaba la cintura con un temblor angustioso, como si
+fuera a romperse. Los rapaces se alejaban volviendo la cabeza hacia su
+hermano con una expresión que él tuvo por una súplica infinita. Y de
+repente miró a su rival con altivez, levantó las manos a la altura del
+pecho como si tirase de algo muy recóndito, y dijo una frase poderosa,
+arrancada de su corazón:
+
+--Me embarco sin ver a Dulce Nombre: lo juro... por ella.
+
+Una hora más tarde bajaba Encarnación al molino con la noticia en los
+labios y el contento en el alma. No sentía la separación de su hijo,
+imbuída por el gozo de verle marchar hacia una suerte feliz, arrebatado
+a la novia pobre, devuelto a la obligación de proteger a la familia como
+cuando estudiaba para cura. Luego que la madre tomó su desquite,
+presurosa y vengativa, sintió que era suyo el dolor de la enamorada;
+tuvo arrepentimiento de haberla hecho sufrir; quiso abrazarla y pedirla
+perdón: ya Dulce Nombre estaba insensible a todo lo que no fuera el
+tormento de su desengaño.
+
+De vuelta a Cintul aun tenía que padecer Encarnación por sus ilusiones
+maternales; el hijo no venía a cenar; andaba solo y amargo por la orilla
+del pueblo; alguien le vió camino de la aceña: iba, sin duda, a faltar
+a su palabra, a romper su compromiso con Malgor.
+
+Y era cierto que el mozo estaba a punto de rendirse; su carne obedecía a
+un misterioso imán, llevándole por los senderos conocidos en violenta
+lucha con los propósitos espirituales.
+
+Desde los confines del lugar medía con obstinación una sola ruta: el
+recuesto, las praderías, un puente, la selva, y allí le esperaba Dulce
+Nombre, en el huerto solitario. Le parecía escuchar la risa fogosa de la
+muchacha, su voz caliente engarzada en el suave tejido de los tonos, sus
+promesas acendradas y puras.
+
+En aquel momento sentía por su novia una pasión a la vez dulce y
+terrible.
+
+Y bajaba ansiosamente al valle, tocaba en el ansar, volvía a subir,
+huyendo de sí mismo.
+
+Así estuvo hasta que cuajó la noche y las montañas más erguidas se
+cubrieron con el manto de la sombra.
+
+Empujado por el soplo de la oscuridad rondó el molino desde el bosque,
+vió palpitar sus luces en la honda tiniebla, y se detuvo en las
+cercanías del huerto; sentía un bárbaro deleite en mortificarse allí a
+dos pasos de la dicha, cuando era más fuerte que nunca el aroma del
+monte y el viento había volado como un águila a dormirse en las cumbres.
+
+Acaso un suspiro hubiese bastado para romper entre los novios el negro
+muro de la noche, a pesar del juramento prestado por Manuel Jesús.
+
+Pero el llanto del río se llevó los sollozos de la niña sin que el
+amante los recogiese. Y la penitencia de aquel amor fué un secreto de la
+temblorosa penumbra.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VII
+
+CADA CUAL CON SU CRUZ
+
+
+La torre de Luzmela domina el valle, fincada en un alcor entre el monte
+y el río, al acoso del arbolado.
+
+Es un solar ilustre, empobrecido por el tiempo, habitado por un hombre
+triste y receloso. Nicolás de Hornedo y Esquivel tiene treinta y cinco
+años; es alto, membrudo, extravagante, sensible. Desciende por línea
+directa de un matrimonio advenedizo que dió mucho que hablar en la
+comarca porque heredó el palacio y los bienes anejos sin ostentar los
+apellidos del linaje fundador, ni tener, en apariencia, derecho ninguno
+sobre las fincas.
+
+Una historia de amor, oscura y extraña, fué el origen de la herencia, y
+al través de dos generaciones viene a ser Nicolás el único representante
+de la nueva familia que ya luce timbres de otros blasones montañeses.
+
+Aquella pareja intrusa, puesta en posesión de la casa, inesperadamente,
+por testamento del solterón don Manuel de la Torre y Roldán, tuvo una
+sola hija a quien desposó un Hornedo arruinado y desaprensivo; de la
+muchacha nació un varón que hizo bodas con una señorita de Esquivel:
+éstos eran los padres de Nicolás. Murieron jóvenes, y dejaron tan
+mermada la fortuna, que el huérfano logró apenas hacer sus estudios de
+abogado y conocer un poco la vida de la ciudad.
+
+No llegó a ejercer la profesión; una rara melancolía, con tintes de
+aburrimiento y pesadumbre, le fué apartando de la sociedad, y acabó por
+encerrarle en su casa de Luzmela, achacosa y decaída, pero capaz aún de
+mantener con vergonzante decoro al hidalgo sombrío.
+
+Algo morboso existe en la hurañía de este hombre, que se enternece por
+cualquiera emoción y muchas veces llora sin causas conocidas, abandonado
+al desahogo de la pena ignorada que le consume.
+
+Él no sabe por qué se esconde ni cuál es el motivo de su tristeza;
+siente un descontento profundo que le amarga la juventud, y al mismo
+tiempo una infinita piedad por todo cuanto vive y sufre: es un espíritu
+visionario y silencioso que arrastra como un estigma los fermentos de
+pasiones y ansiedades ajenas.
+
+De continuo invoca el recuerdo de aquellos novios sin nombre legítimo,
+señores del palacio por misteriosa virtud; él, hijo de una labrantina
+soltera, vivió siempre favorecido por don Manuel de la Torre, que le
+hizo médico y le dió un lustre sospechoso de bastardo; ella se apareció
+en el valle siendo muy chiquitina, sin saber decir su procedencia.
+Regresó don Manuel de una de sus frecuentes excursiones con la
+desconocida criatura de la mano, y en su casa la tuvo como un tesoro: se
+la conocía con el nombre dulce y significativo de _la niña de Luzmela_
+y nadie dudaba que no perteneciese a la misma sangre del aventurero
+señor, el cual, al morir, dejó los caudales a sus protegidos, igual que
+si fuesen dos hermanos. Pero, después de algunos episodios novelescos,
+la niña y el doctor se casaban con gran sorpresa de la gente, provocando
+un asombro y unas murmuraciones tan graves que no se han extinguido
+todavía.
+
+Perduran los comentarios de aquella boda y aun se refieren sus detalles,
+con sigilo dramático y escandaloso, a la vez que se envuelve a los
+protagonistas en un aura de reverencia y estimación, y se guarda su
+memoria entre las más queridas del país. Vivieron enamorados y felices,
+seguros, al parecer, de su inocencia; fueron generosos y nobles con los
+tributarios del solar, y su recuerdo tiene un aroma de gratitud que se
+conserva entre las páginas remotas con interesante palidez, como en un
+libro una flor.
+
+Aquel perfume de simpatía y de malignidad estremece al heredero de
+Luzmela con tenebroso delirio. Se juzga fruto de un pecado abominable y
+persigue con aciago deleite el secreto de la antigua pasión.
+
+Ha revuelto en centenares de ocasiones los viejos papeles de la casa,
+apuntes y escrituras, cartas de familia, alguna abandonada epístola de
+amor: el delito supuesto no parece.
+
+Y no obstante le busca Nicolás en la sombra, a lo largo de su vida,
+obseso por la acidez insana de la tiniebla y el dolor, cautivo en su
+torre como un penitente de la enfermiza curiosidad.
+
+A nadie cierra su casa el solariego, y aun abre con demasía el flaco
+bolsillo a las necesidades de sus arrendatarios. La vecindad le quiere
+bien, le considera como a un amigo y le consulta en sus tribulaciones,
+aunque le mira con la vaga aprensión de que en él resurgen los
+remordimientos de una culpa lontana, acaso los vestigios de un crimen.
+
+Y Hornedo, al sorprender aquellas vacilantes suposiciones, se aisla cada
+vez más, huye como un apestado, errabundo por el interior de su casa y
+por la soledad de sus huertos; si le visitan supone que le compadecen;
+si le abandonan siente el desdén como una herida mortal: así acrece su
+tragedia y se lastima la salud.
+
+Pero en la vida oscura del misántropo resplandece un rayo de sol.
+
+Es Dulce Nombre, la ahijada y protegida a quien adora Nicolás desde que
+la vió crecer y aficionarse al palacio con una devoción humilde y
+alegre, a prueba de malos humores y de rostros ensombrecidos.
+
+Tenía la nena el privilegio de no recoger más que las sonrisas felices,
+de escuchar solamente las palabras suaves, y de poner las suyas como un
+bálsamo en las tristezas del padrino. Su presencia en la casona era un
+consuelo y una luz, y muchas veces los servidores del hidalgo corrieron
+a buscar a la pequeña como una medicina para las crisis angustiosas de
+su señor: si el molinero hubiese querido, la niña viviría siempre allí,
+regalada por Nicolás.
+
+Nunca el padre lo consintió; él no perdía su derecho sobre la criatura
+propia, y sólo por condescender la dejaba ir al palacio tan a menudo, y
+permitía que el señorito la educara a su modo, con finuras exóticas para
+una pobre molinera.
+
+Por su parte, Nicolás, avaro de la chiquilla, con la gula de un
+hambriento, no pensaba más que en el gozo de verla, ni parecía enterarse
+de que ya era una mujer y que él mismo le había despertado la
+sensibilidad y la imaginación con lecturas románticas y lecciones
+poéticas.
+
+Le dijeron que tenía la muchacha relaciones amorosas y lo quiso ignorar,
+tímido ante una directa averiguación que rompería la infancia de Dulce
+Nombre cuando el solariego pretende revivir con exaltados atavismos la
+historia paternal y romántica de don Manuel de la Torre y _la niña de
+Luzmela_...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VIII
+
+LAS CUMBRES DEL DESEO
+
+
+El señorito y el indiano hicieron su amistad en la niñez, con esa
+pueblerina democracia que junta a los niños en la escuela y en la calle,
+entregados a los placeres y al estudio bajo una sola disciplina y una
+misma libertad.
+
+Lecciones en el aula concejil, estímulos de un premio en el examen,
+escaramuzas por el monte, pedreas en el campo, unieron estrechamente
+aquellas vidas lozanas, exentas de vanidades y prejuicios.
+
+Nicolás, que ya empezaba a ser irresoluto, sentía predilecciones por
+Ignacio, mayor que él, atrevido y fuerte, con menos inclinación a los
+libros que a las aventuras. Y el labriego, optimista y voluntarioso, le
+prestaba con frecuencia a su amigo los puños y el coraje, mientras el
+niño caviloso del palacio correspondía a la solicitud del camarada
+enseñándole una lección o resolviéndole un problema aritmético en el
+pizarrín.
+
+Por aquellos años andaban a la escuela, también, con otros muchos
+galopines, Antón, hijo del campanero, y Martín Rostrío, ya casi mozo,
+asistente a las clases nocturnas con aprovechada condición: los dos
+tuvieron muy buenas amistades con Ignacio y Nicolás.
+
+Pero no tardó el señorito en marcharse a un colegio burgués, ni el
+futuro indiano en prevenir un camino a sus ambiciones, embarcándose para
+Cuba.
+
+Antes de aquella separación Martín le dijo a Ignacio, medio en broma:
+
+--En cuanto hagas fortuna, compras a «éste» el molino del ansar y me le
+arriendas a mí.
+
+«Éste» era el niño infanzón, que iba a decir alguna cosa cuando el
+viajero repuso, con una certidumbre serena:
+
+--Dentro de diez años.
+
+Y no habló una palabra Nicolás, pensando con supersticioso terror que
+las fincas de Luzmela tendrían que ser para su amigo.
+
+Entretanto Martín sonreía, seguro de un arriendo beneficioso que le
+diese preponderancia en el valle, y suspiraba Antón en el colmo de la
+codicia:
+
+--¡Para entonces seré yo campanero!
+
+Afrontaban su destino en aquella actitud inquiridora y vigilante, de
+cara al porvenir.
+
+Hoy se cumplen las profecías del pasado: Martín dispone del molino y
+Antón de las campanas; Ignacio compró hace tiempo muchas posesiones de
+Nicolás; han vuelto a reunirse a la sombra de los mismos árboles de su
+niñez, y ninguno de los cuatro es feliz: luchan y se afanan sin tocar
+las cumbres del deseo, ansiosos por la vida, cada cual con su cruz...
+
+En esta mañana otoñal, pálida y dulce, llegó diligente el indiano a la
+torre de Luzmela para comunicarle a su amigo que se quería casar con la
+hija de Martín.
+
+Le miró Hornedo muy despacio, lleno de asombro, y dijo con temblorosa
+interrogación:
+
+--¿También...?
+
+--¿Cómo también?
+
+--Sí; te has llevado lo mejor de mis bienes... ¡déjame a Dulce Nombre!
+
+--Pero, ¿la quieres tú?
+
+--¿No lo ves?
+
+Alzóse lívido, anhelante, asustando a Malgor, que confesaba:
+
+--Ahora lo veo...
+
+--¡Es mi hija, mi compañera, la única amistad que me importa!
+
+--¡Ah!--el indiano comprendía y se tranquilizaba, teniendo en cuenta las
+exaltaciones frecuentes de Nicolás--. Siendo así--acabó--, bien puedo
+hacerla mi mujer sin estorbar a tu cariño.
+
+--¡No! ¡Me la quitas!
+
+--Otro te la quitará, ¿no sabes que tiene novio?
+
+--Es una niña.
+
+--Es una moza.
+
+--Y si tiene novio--gritó Hornedo, crespa la voz y la actitud--, ¿cómo
+se ha de casar contigo?
+
+--¿A ti que más te da...? ¿O es que protestas sólo contra mí?
+
+--¡Que haga su gusto!
+
+--Se casaría entonces con él.
+
+--¿Qué dices?
+
+--No me quiere; la compro.
+
+-¿Qué...?
+
+Tuvo que sentarse sin esperar contestación porque se estremecía como una
+hoja, colérico y abatido a la vez, falto de palabras y de serenidad.
+
+Estaban en el fondo de un ancho gabinete descuidado y antiguo; el
+solariego se había dejado caer en el sofá y a su lado Malgor, sin
+levantarse de la silla, hablaba límpidamente, con su acostumbrada manera
+superlativa y rotunda, desenvolviendo el mismo discurso que por la tarde
+necesitaba exponer a Manuel Jesús. Iba a casarse en seguida con Dulce
+Nombre; lo tenía dispuesto así y no podía esperar: la muchacha era su
+única ilusión. Para el novio habría otros amores cuando estuviera en
+situación de tomar estado, después de trabajar con amplitud y bien
+protegido en el negocio de la joyería... El haber traficado con las
+piedras preciosas y los metales ricos servía de admirable educación para
+tratar a una mujer: pendientes, sortijas, collares, rosarios, cruces,
+medallones... un comercio frágil y sutil que predisponía a las dulzuras
+del hogar, a la paciencia suave del enamorado, a la esmerada pulcritud
+del esposo...
+
+Malgor estaba de pie: no se le ocurría nada que añadir.
+
+Cumplió el propósito de anunciar a su amigo la boda, como un
+acontecimiento seguro y razonable, y se marchaba porque tenía mucho que
+hacer.
+
+Tendió la mano a Nicolás que permanecía silencioso, inmóvil, con la
+mirada fija en una tabla religiosa, puesta sin marco sobre la pared.
+
+Insistió el indiano, apremiante, en su despedida, hasta que el distraído
+alargó la diestra con un movimiento glacial, y quedóse allí mudo,
+atónito, mientras salía Malgor al través de salones desmantelados y
+pasillos oscuros: iba derecho a la rectoral, sin acordarse de la hora de
+comer.
+
+Apenas sus pasos se dejaron de oír en la casona, cuando Hornedo se
+levantó del sofá, entró en un dormitorio contiguo, que era el suyo, y se
+echó de bruces sobre la cama, baja y honda, cubierta de raído
+sobrecielo...
+
+Moría la tarde; ya estaba Malgor hablando con su rival en Cintul y el
+hidalgo de Luzmela seguía tumbado en su lecho, sacudido por los
+sollozos.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+X
+
+LAS ALAS DE LA PALOMA
+
+
+Desvelada y madrugadora sale Dulce Nombre de la aceña a buscar el
+refugio de su padrino: va de prisa, aunque le pesa con exceso el
+corazón. Y le quiere difundir en el paisaje con el inconsciente anhelo
+de aliviar su camino; le apoya en los montes, que levantan la frente
+hasta las nubes; le acuesta en el campo mullido y oloroso; no consigue
+menguar la fatiga; al contrario: redobla su pena cuanto más la dilata
+por los horizontes y la extiende sobre el cielo que baja a mirarse en el
+río.
+
+Se le agudiza así la sensibilidad con una fuerza misteriosa y percibe
+todos los rumores, hasta los más ocultos y remotos; sabe hoy de una
+manera extraña que entre las cosas vivas no hay una sola que no cante, y
+oye a lo lejos resonar el bosque, escucha el sordo crujido de todas las
+semillas que pacen en la tierra, de todas las raíces que trituran su
+alimento en la oscuridad: es una vidente que descubre los enigmas
+terrenales porque los contempla con la mirada deshecha en llanto.
+
+Llega a la torre y le dicen que el señor anda malucho; aunque suele
+madrugar, todavía no se ha levantado.
+
+--Esperaré que despierte--responde, y pregunta: ¿desde cuando está
+enfermo...? porque anteayer le vi.
+
+--Pero ayer--arguye Rosaura intrigante y curiosa--le marearon los
+amigos; el indiano primero; después, ya de anochecida, tu padre:
+vinieron de consulta y negocio...: parece que se trata de ti...
+
+--Puede ser--murmura Dulce Nombre, disimulando apenas su inquietud.
+
+Siguen hablando las dos mujeres, de codos en la solana, viendo crecer
+el día, tibio y nublado como el anterior. La muchacha defiende sus
+graves preocupaciones, mal ocultas en un palique nervioso, mientras
+Rosaura la mira sonriendo. Es una mujer recia y calmosa que lleva muchos
+años de guardiana en la torre; viste de oscuro, tiene el pelo gris y se
+le nubla la frente arrugada por la edad.
+
+Se abre de súbito una puerta en el ancho carasol y se asoma Hornedo bajo
+el dintel de su gabinete. Está palidísimo; un aliento de insomnio le
+rodea el semblante como un halo y se le hunde en la mirada con turbia
+densidad.
+
+Rosaura se retira discretamente con un paso macizo que repercute en todo
+el corredor, y Dulce Nombre aborda su confidencia sin reparar en la
+alteración aguda del enfermo.
+
+--Sabes, padrino, lo que me sucede, ¿verdad?
+
+--Sí.
+
+--¿Ha venido a decírtelo mi padre y también... ese señor?
+
+--También.
+
+--¿Qué has contestado?
+
+Nicolás apenas se puede sostener.--Entra--murmura, y va a sentarse en un
+sillón. Cierra los ojos; no ha visto que la niña se acomoda junto a él
+en un escañuelo, como de costumbre, y se estremece cuando ella le
+acaricia al repetir:
+
+--¿Qué respondiste?
+
+--¡Que están locos!
+
+--¡Eso es...! Locos de remate. Y para salirse con la suya pretenden
+embarcar a Manuel Jesús; le han engañado; dicen que le han convencido...
+¡No lo puedo creer... Tú me ayudarás a detenerle, a salvarme! ¡Le quiero
+lo indecible!
+
+Se había levantado, intrépida, febril, y echaba los brazos al cuello del
+padrino con mimosa persuasión.
+
+El puso, extraviado, las inseguras pupilas en el florido cuerpo de la
+moza; la miró como nunca a la cara; le vió de un modo nuevo el color
+trasparente y rubio de los ojos, el terciopelo rojo de los labios, la
+cabellera oscura, la tez dorada.
+
+--¡Déjame!--grita de improviso, alzándose también, con señales de
+incomprensible terror.
+
+Huye al otro lado del aposento, y la niña, que le debe sólo una
+desvelada ternura, se asombra y aturde, sin comprender la causa de
+semejante dureza. Necesita el cariño de aquel hombre, el apoyo de su
+autoridad para erguir una última esperanza, y va humilde a solicitarlo.
+
+--Padrino. ¿Qué tienes...? ¿Estás malo de veras?
+
+Se le aproxima, fijándose en el rostro doliente, trasojado, amarillo, y
+el enfermo, que logra dominarse, tiende las manos con una ansiedad
+lastimosa; no sabe él mismo si para asirse a algo que le sostenga o para
+recibir a la muchacha.
+
+Ella se las acoge muy ferviente y le habla con íntimo desvelo.
+
+--Sí, estás malo; tienes calentura.
+
+Una piedad repentina se desborda en el pecho de la joven con esa lucidez
+que despierta en el que sufre, para adivinar el ajeno dolor.
+
+Nicolás ha vuelto a sentarse, dobla la cabeza arrullado por la dulzura
+de la voz que le compadece, y acaba por balbucir:
+
+--Estuve mal anoche: ya me siento mejor...
+
+--Pues mírame. Levanta él los ojos con trémulo parpadeo:
+
+--¿Qué me pides?
+
+--¡Ayúdame!
+
+--¿Cómo?
+
+--Haciendo que no se marche Manuel Jesús; le obligan, le engañan, sin
+duda, y yo me voy a morir...
+
+--¿Tanto le quieres?
+
+--Más que a todas las cosas de este mundo; mucho más que a mi padre y
+que a la vida. ¡Le quiero para toda la eternidad!
+
+Se remece, brusco, el solariego, clava las pupilas enigmáticas en Dulce
+Nombre y pronuncia con torva lentitud:
+
+--¡No sabes lo que dices...! Si él se marcha es porque le conviene, y tú
+debes casarte con Malgor.
+
+--¡Padrino!
+
+--Es un hombre formal y está enamorado de ti.
+
+--¡Ay! No lo entiendo; antes me diste la razón... ¡Me dejas sola tú
+también!
+
+Y la niña desconoce el pálido mirar de su amigo, la esquivez adusta con
+que habla y rehuye el amparo que le va a pedir.
+
+--¡Estoy sola, sola...!--repite con aflicción, mientras Nicolás cierra
+los ojos otra vez y esconde los dedos convulsos entre la melena
+alborotada.
+
+Llega del dormitorio un aire pesado que trasciende a medicamentos y a
+sudor; por la abertura de las cortinas se ve una cama revuelta.
+
+Está Dulce Nombre observando todo aquello de un modo singular, como si
+nunca lo hubiese visto: la estancia tiene un semblante de abandono y
+tristeza que conmueve; el hidalgo, ahora, quieto, mudo, lívido, parece
+un muerto.
+
+Al través de las propias vicisitudes siente la muchacha una inmensa
+compasión, no sabe de qué.
+
+--Adiós--dice con la despedida llena de lágrimas.
+
+--Adiós--murmura como un eco el hombre inasequible.
+
+La molinera sale del gabinete por el carasol lo mismo que había entrado,
+y allí se para indecisa sin saber qué rumbo tomar, con el triste
+azoramiento de un ave que tuviera las alas rotas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+XI
+
+LA CAUTIVA
+
+
+El viento del otoño ha segado ya todas las flores; Manuel Jesús está muy
+lejos.
+
+La molinera llora, pero oculta sus lágrimas y permite que en la ciudad
+le confeccionen los atavíos nupciales.
+
+Para las amigas, para los vecinos, la moza se casa contenta, orgullosa,
+al cabo, por merecer la predilección del rumboso pretendiente.
+
+Ella disimula todo lo posible su interna cuita y logra engañar a los
+observadores, no muy perspicaces. Sólo algunos ojos, los de Tomasa, por
+ejemplo, no se equivocan: muerden las apariencias de aquella conformidad
+y hunden su averiguación hasta la pena viva de la abandonada.
+
+En el horizonte limitado de los hechos, Dulce Nombre ha sido vendida por
+su novio. Y le han dolido desesperadamente, primero el amor, después la
+dignidad.
+
+No conoce las mudanzas del sentimiento y se abate al desengaño sin
+comprenderle, enferma de zozobras, con un peso de plomo en el corazón.
+Su espíritu, cándido y salvaje, tiene una sana rectitud; puesto que fué
+traicionada es preciso que olvide al traidor.
+
+Ningún medio más práctico, a su parecer, que el de casarse con otro:
+quiere hacerlo en desquite y venganza. Está pronta a dejarse llevar por
+el destino, pero se revela pensando que los que la inducen a la boda son
+cómplices de su desdicha: el oro del pretendiente, la ambición del
+padre, la terquedad incomprensible del padrino, la empujan al casamiento
+con demasiada violencia.
+
+Siente humillado el señorío de su persona, cautiva su alma en una red de
+pasiones oscuras.
+
+Otras fuerzas laten a su alrededor unidas también contra la infeliz en
+sorda complicidad: el paisaje transido de agua, la niebla torva de las
+cumbres, el sudor helado de las noches.
+
+Una voz poderosa zumba en el aire, se estremece la selva con la
+agitación de un vuelo monstruoso: las últimas hojas corren locamente por
+los caminos.
+
+Y la triste molinera abre los ojos en la soledad, inquietos como dos
+interrogaciones, desde que huyeron con las golondrinas sus esperanzas:
+así, entregada a los propios estímulos, se abandona al tiempo sin
+defensa, reduce su aspiración a que pasen los días, y escuda su pesar
+con morboso egoísmo en la coraza de los montes.
+
+Parece que está el valle más hondo que nunca; la gasa de las nubes
+tiembla desde las cimas hasta el río, sepultando la vaguada en una
+humedad neblinosa; muge la corriente, repican las abarcas en los
+senderos.
+
+Dulce Nombre recibe desde su habitación toda la tristeza de noviembre;
+ya no sale a la tertulia de la aceña ni arrostra la cellisca y el frío
+por los huertos y los abertales como las demás zagalas. Asiste a misa
+los domingos y se esconde en su hogar con obstinada reclusión,
+ensombrecida lo mismo que las horas, turbio el cristal dorado de los
+ojos igual que el de los cielos.
+
+Cuando tiene visita se esfuerza en hablar y sonreír, un poco nerviosa y
+acelerada, atajando las preguntas, rechazando las alusiones con su
+habilidad nativa de mujer, que no le llega hasta el alma virgen y ruda,
+incapaz de fingimientos y subterfugios.
+
+Por eso delante de Malgor descubre la niña el estado de su espíritu, en
+franca desnudez, sin recelo ni crueldad.
+
+No consiente que su despecho se confunda con el olvido, muy distante de
+su corazón; reconoce que el indiano la compra porque la quiere, y
+considera que sería una infamia engañarle. Aunque el deseo de él la hace
+infeliz, se explica con una lógica irrebatible la conducta de aquel
+hombre; le comprende mejor que al padre y al amigo, empeñados en
+sacrificarla, y está cerca de perdonarle, mientras no halla una sola
+disculpa contra la villanía de Manuel Jesús; traidor y vil, ella le
+adora a pesar suyo y un sentimiento de honradez la obliga a decirlo con
+los ojos y los labios cuando se lo pregunta Malgor.
+
+Aquellas contestaciones rotundas repercuten como un eco en la casona de
+Luzmela, donde el indiano calma las ansiedades desde que su amor recibe
+allí un inesperado sostén.
+
+Atribuye el pretendiente a inconstancias del carácter este cambio de
+Nicolás, y le utiliza en su provecho para acelerar la boda sin poner
+mucha atención en las voraces impaciencias con que su amigo le pregunta
+a menudo:
+
+--¿Olvida al otro...? ¿Consigues que te quiera a ti?
+
+--¡No olvida, no!--tiene que lamentar Ignacio, tan distraído en graves
+inquietudes, que no repara en la sonrisa brusca de su confidente.
+
+El cual no ha visto a la molinera hace un mes, desde la mañana
+inolvidable en que la niña desconoció al hidalgo y salió de la torre sin
+esperanzas ni designios.
+
+
+
+
+XII
+
+LA MANO DE NIEVE
+
+
+No volvieron a encontrarse hasta el día de la boda.
+
+Parecióle a Nicolás que los encantos de su ahijada habían crecido de
+manera increíble, y admiraba en ella, con extrañísimo temor, la bruma de
+los ojos, el rocío de las pestañas, la niebla de la sonrisa, todo el
+conjunto hechicero y singular de aquel rostro que trascendía al vaho de
+un corazón lleno de pena.
+
+Sentía el padrino delante de la novia un doloroso remordimiento, clavado
+en la herida de sus pasiones inconfesadas y mordientes, mezcla de
+venganzas y ternuras, de celos y de amor, ponzoña de la sangre junto al
+propósito noble del espíritu.
+
+Para absolverse pensaba que había contribuído a darle un buen esposo,
+honrado, opulento y cabal, y se quería esconder a sí mismo la intención
+de su influencia triste y oscura, hirviente de codicias y tentaciones,
+nebulosa como un sueño heredado. Un fatalismo imperioso le inducía a
+proteger la solicitud del rechazado pretendiente contra el mozo
+preferido, el temible rival. No premedita emboscada ninguna para dañar
+al matrimonio que favorece; se contenta con impedir que la mujer deseada
+realice la plena dicha de otro hombre. Al quererla Malgor enceló con su
+reclamo a un cariño que dormía engañoso, disfrazado de paternidad, y que
+despertaba asustadizo y clarividente a la vez. La sorpresa del
+descubrimiento y la cobardía innata de Nicolás ahogaron las voces de
+aquella revelación: no tuvo el solariego ánimos ni arrogancia más que
+para huir de su propia conciencia y un ciego instinto para negar a Dulce
+Nombre los brazos de Manuel Jesús. Procuró ardorosamente el viaje del
+mozo; él mismo le condujo a Torremar y le dejó en el buque, valido de su
+ascendiente con la pobre familia de Cintul, embriagando al viajero con
+razones de altruísmo y sensatez, gastando a manos llenas el dinero de
+Malgor.
+
+Después de aquella pugna febril cayó en una silenciosa pasividad y
+estuvo muchos días sin salir de su aposento, con el rostro huraño y la
+mirada calenturienta, hasta que hoy la boda le pone frente a la
+desposada.
+
+Y se le parte el corazón bajo el aura de inquietud que los envuelve a
+todos en la sombra de una mañana decembrina, empeñada en no amanecer.
+
+Se celebra el casamiento muy temprano y sin ninguna ostentación; asisten
+Camila y Martín; la madre del novio, anciana y desapacible, mal conforme
+con la alianza de su hijo; Hornedo y el delegado del juez; Antón, que
+sirve de sacristán.
+
+Aunque se ha ocultado con sigilo la fecha del acontecimiento, por
+reiterada voluntad de la novia, algunos curiosos bullen alrededor del
+grupo, avisados por esas oficiosidades aldeanas que ningún secreto las
+evita.
+
+Da principio la ceremonia en el atrio de la Iglesia, abierto a las
+ráfagas del aire, y culmina en el presbiterio, opacamente; las luces no
+logran romper toda la penumbra del altar; un soplo frío y lúgubre corre
+por las naves anchas y vacías; los rezos del cura suenan como un zumbido
+arrinconado en la noche; callan a veces los latines y queda el silencio
+erguido igual que un ser inevitable.
+
+Nicolás está dando diente con diente; los dolores de su vida, solitaria
+y medrosa, le penetran de pronto con angustia indecible; un profundo
+anonadamiento le invade. Y cuando el acto concluye, sigue la comitiva
+con el paso torpe, llega al molino con un esfuerzo maquinal.
+
+Todavía está la mañana oscura lo mismo que una cueva; plañe el viento;
+la masa del paisaje se esfuma sin contornos en las derrotas.
+
+Malgor quiere llevarse a su mujer en cuanto cambie de vestido; pero
+ella permanece inmóvil con su traje negro, envuelta en una mantilla que
+a Nicolás le parece de luto.
+
+Una gran indecisión reina en cuanto sucede; ni el padre ni el marido
+saben ejercer su autoridad. Tratan a la muchacha compasivamente, igual
+que a una víctima a quien nada se niega en el momento aciago del
+sacrificio; y Dulce Nombre, aquí lo mismo que en la parroquia, habla
+como en tinieblas; diríase que no entiende las preguntas que le hacen ni
+las contestaciones que da; tiene el aire de olvidar en un segundo las
+palabras que oye y las que pronuncia.
+
+Al fin se abre el día, tardío y helado, perezoso.
+
+Con la luz desciende sobre la fábrica un poco de actividad. La joven se
+ha cambiado el vestido: luce uno elegante y señoril que pertenece a su
+nuevo estado de novia rica, y está dispuesta a seguir al esposo, desde
+cuya casa, después de una comida familiar, saldrá el matrimonio de
+viaje.
+
+En vano intenta Hornedo sustraerse al suplicio de la invitación: el
+indiano recobra su energía y decide que el padrino les acompañe. Se deja
+llevar, inseguro y macilento, siempre a remolque de la voluntad ajena,
+atado con mordiente hechizo a la ventura de su camarada.
+
+Ya cunden por el lugar noticias indudables del suceso, y los alrededores
+de la aceña se van llenando de vecinos; algunos disimulan su curiosidad
+con el pretexto de moler; otros se detienen en las veredas, con un rumbo
+imaginario; los mozalbetes y la chiquillería se asoman sin rodeos a las
+ventanas del salón.
+
+Pero las ruedas están dormidas; Martín, muy solemne, con un semblante de
+tristeza orgullosa, despide a los importunos, mientras el novio, ya
+dueño de sí, procura dominar la incómoda situación hablando a la gente
+con mucho agrado, dentro y fuera del molino, y Dulce Nombre lo mira todo
+con los ojos atentos, curiosa, al parecer, como los demás, en una
+actitud repentina de observación.
+
+No puede esperarse que arribe un coche a los dominios de Martín, y la
+boda se resigna a llevar su cortejo creciente hasta Luzmela.
+
+Va por una ruta corva y delgada sobre la humedad del mantillo: el ramaje
+seco levanta sus brazos a la altura como si pidiera misericordia; cubre
+el Salia todos los rumores con su voz torrencial...
+
+La casa del indiano, restaurada y lujosa, con más esplendidez que buen
+gusto, linda también con el bosque, señor de medio valle, y tiene una
+entrada por él; más arriba, sin sustraerse al acoso del arbolado, se
+yergue solitaria la torre de Nicolás...
+
+Esta es la primera vez que Dulce Nombre pisa las estancias que ahora son
+suyas; las contempla distraída, indolente; no consigue un poco de
+interés para cuanto la espera allí. Y mientras resbala el día en un
+violento sinsabor, habla sólo cuando la interrogan; huye de su padrino
+con involuntaria enemistad, sonríe al esposo de una manera inquietante,
+como si no le conociese.
+
+El acaba por sentir el influjo de aquella extrañeza, vuelve a perder el
+aplomo, sufre una lástima incurable cuando la niña deja oír la
+aterciopelada dulzura de su acento.
+
+Le acompañaba Nicolás tácitamente en sus compasiones, dolido del rencor
+de la moza, ansioso de consolarla, desesperado de perderla.
+
+Se le aproxima cuando puede y le dice una frase cariñosa; ella le clava
+los ojos dorados y altivos, le detiene con una sonrisa hostil; después
+se acerca al balcón y mira al campo a la altura fría de las montañas, al
+cielo crepuscular; todo la cohibe dentro de las habitaciones
+desconocidas; todo la requiere en el paisaje amigo. Le parece que la
+selva corre hasta allí tendiéndole los brazos, y que se agita luego con
+un gran ruido de alas, como si echase a volar por encima del monte. Y
+presta una atención supersticiosa a cuanto se mueve al otro lado de los
+cristales, a la blancura lejana del molino, al oropel inquieto de las
+nubes.
+
+Anochece, declina la tarde a los precarios fulgores de un sol invernal.
+
+Ha llegado el momento de partir: ya está el coche a la puerta con los
+equipajes cargados. Malgor no sabe cómo arrancar a su mujer de la
+incomprensible quietud, y él mismo la prolonga con pretextos pueriles,
+como si temiese que Dulce Nombre se resistiera a acompañarle.
+
+Adolece Martín de parecida intranquilidad y hasta la suegra se preocupa
+de la tardanza, mientras Camila gime por los rincones y Nicolás
+comprende que la despedida no da treguas: es imposible detener al tiempo
+y han sonado los fatales minutos.
+
+--¿Vamos?--dice el marido vacilante, como si pidiese perdón.
+
+Tiene que repetir la pregunta junto a la esposa, que sigue con el rostro
+pegado a los vidrios.
+
+Se vuelve entonces sorprendida, y percibe toda la oscuridad de la
+habitación.
+
+--¡Ya es de noche!--pronuncia. Se le ha entrado en el alma toda la
+esencia alarmante de la sombra.
+
+Dulce Nombre no es inocente como las pastoras idílicas de los libros. La
+naturaleza salvaje de los campos le ha hecho sus revelaciones, sin
+perfidias, con esa clara brutalidad que no estorba al íntimo candor de
+los espíritus, y desde que la joven tuvo novio soñó estremecida con la
+hora misteriosa y tierna de las desposadas.
+
+--¿Vamos?--repite aún el marido.
+
+La suegra enciende luces y empuja a la muchacha hacia un dormitorio
+donde ella recoge alguna cosa.
+
+Cuando sale de allí, con un velo sobre la cabeza, está blanca igual que
+un lirio, le chocan los pensamientos unos con otros, sordamente, y se le
+deslíe la inquietud en el zumo claro de las pupilas.
+
+Bajan todos la escalera muy despacio, en silencio.
+
+Entra en el portal con la agitación del aire el hálito de las hojas
+muertas y el bramido remoto de las olas. Alguien dice:
+
+--¡Cómo suena la mar!
+
+Es Gil, que a la puerta del indiano habla con el cochero y sonríe de una
+manera absurda.
+
+En torno al carruaje hay un círculo de curiosos. Algunas mujeres abrazan
+a la novia, que se deja acariciar y despedir hasta que le llega el turno
+al padrino. Entonces, con un gesto mudo, le alarga la mano, fría como la
+nieve; él la recoge entre las suyas, devorando con los ojos a la moza,
+hambriento de su belleza intacta, y algo se le derrite en las venas que
+le hiela el corazón, cuando el esposo desde el coche pide aquella mano y
+la atrae hacia sí.
+
+Pero ha subido la muchacha; se asoma a la ventanilla, habla trémulamente
+con su padre y con Gil, lleva con lentitud la mirada a los cielos donde
+riela la luna como un escalofrío del paisaje.
+
+El rostro pálido luce todavía un segundo el resplandor triste de su
+gracia; cruje un fustazo, se mueve el coche y la novia desaparece en las
+negruras del valle, como una estrella que se hunde en su caída...
+
+
+
+
+XIII
+
+CENTELLA DE AMOR
+
+
+Al volver el matrimonio a la montaña, ya trasciende en los huertos con
+íntima dulzura el perfume suplicante de las violetas; han crecido los
+días y los caminos de la mies; un vaho primaveral sube de las campiñas a
+los montes y gana las cumbres como si buscase el cielo acogedor.
+
+Dulce Nombre mira las cosas con asombro incesante, sorprendida de
+encontrarlas en idéntico lugar: allá arriba las cabañas orlando los
+abismos; aquí el bosque en la hondura del valle, corriendo detrás del
+Salia, perdiéndose de vista con el río por la hoz. Y los mismos
+horizontes estrechos, las mismas caras familiares en las personas y la
+Naturaleza, en las campanas iguales voces que claman y huyen como aves
+de paso: la vida rural atenta y sorda, hoy lo mismo que ayer.
+
+El propio semblante de la muchacha está retratado en el espejo con su
+aire de siempre, luminoso y juvenil. Y a ella le extraña mucho esta
+inmovilidad. No ha contado bien el tiempo de su ausencia: esperaba
+encontrar envejecidos a su padre y a Camila, variado el rostro de los
+parajes y las criaturas.
+
+En cambio practica sus nuevas costumbres sin gran extrañeza: vestirse de
+señora, gustar manjares finos, pasearse en coche, son ventajas que no la
+sorprenden. Tuvo ella nativas inclinaciones de elegancia, afición a lo
+bello y esmerado, noticia de todas estas comodidades que hoy disfruta
+con naturalidad algo desdeñosa, como quien las merece y las paga. Su
+carácter, altivo por ser cántabro, la induce a no demostrar codicia ni
+admiración hacia estas cosas que antes fueron ajenas a su vida.
+
+Ya la moda, con visos de cultura, ha nivelado mucho aquí el indumento de
+las clases, sobre todo en la mujer: las aldeanas cortan su traje festivo
+por un patrón de señorita y, salvo el coste de los géneros, la esposa
+del indiano se distingue muy poco de la antigua molinera.
+
+Pero en las intimidades del hogar teme Dulce Nombre no conseguir nunca
+la disciplina de su corazón: vive con los pensamientos desatados en una
+esperanza que a cada instante agoniza y torna a renacer; sufre y
+disimula; sonríe con una tristeza rebelde; calla en un silencio
+orgulloso, y cobra todos los días nueva gratitud al marido que cumple
+fiel su propósito de tratarla delicadamente, con aquella blandura que
+tuvo para las gargantillas y las pulseras, los zarcillos y los broches.
+
+Verdadera mano de joyero es la suya, en las caricias y las solicitudes,
+mano temerosa del roce brutal, obediente a la resignación, abierta a la
+dádiva y al homenaje: el hombre rico aspira a merecer, no a lograr, y
+tiene para su esposa todas las generosidades y las benevolencias.
+
+Ninguna traba, ningún reproche descubren en Malgor sus celos incurables,
+el calvario de un cariño que sólo consigue la recompensa del
+agradecimiento. Fué aplazando la hora de amar, se contuvo a la orilla de
+las pasiones con una sensatez indefinible, mezcla de incertidumbre y de
+pavor, y hoy, que desde la altura de su camino elige resueltamente una
+compañera, conoce que es tarde: se le ha ido la juventud. Ya toda la
+prisa, la decisión, la voluntad, son armas inútiles frente al deseo de
+que una niña le adore.
+
+Pero aun confía vagamente en el milagro; piensa que a costa de muchos
+méritos pudiera la gratitud convertirse en pasión: quiere dejar a la
+muchacha en una absoluta libertad, que haga en todo su gusto, que
+triunfe en los caudales y en la casa como dueña y señora de cuanto el
+marido tiene.
+
+No ha pensado nunca Malgor en abandonar a su madre: junto a él vive,
+estimada y con fueros propios, mas en distintas habitaciones, con
+servidumbre independiente y sin ninguna intervención en el dominio de la
+nuera. Y gruñe un poco, escandalizada de las prerrogativas de la
+mocedad, a punto de rendirse bajo el encanto de la Intrusa, mientras
+ella hace uso de aquellos privilegios con una sobriedad tranquila y los
+aprovecha casi únicamente para irse al molino sola y a menudo.
+
+Allí reconstruye su existencia anterior embriagada en las memorias
+habituales, contando los minutos que se han muerto y empeñada en no oír
+cómo las horas nuevas desvanecen en el aire su melodía. El fragor del
+trabajo apaga todos los ruidos exteriores, y si callan las piedras,
+yergue el río la frescura de su voz aturdiendo a la muchacha.
+
+Eso es lo que ella quiere: aislarse del tiempo, ensordecer la vida y
+mirar lo pasado como única lontananza.
+
+Pocas veces se asoma Dulce Nombre a la sala molinera; sólo de paso se
+detiene si alguien la saluda, habla un instante y se dirige a su querida
+habitación, solitaria y evocadora, abiertas sobre el huerto y el río las
+ventanas inolvidables.
+
+Cualquiera de las dos la seducen, porque desde ellas domina los
+recuerdos con un poco de serenidad. Abajo, al borde de la presa, siente
+una fascinación dolorosa que la espanta, y en el humilde vergel sufre
+demasiado con una ternura inexplicable hacia todo lo que allí se nutre y
+palpita.
+
+Nunca ha mirado así las primaveras, con esta compasión rara y ardiente
+que hoy la impide coger una rosa, pisar el trébol, rozar con los
+vestidos el cáliz campanudo del arándano. Las azucenas le parecen de
+cristal: no se atreve a tocarlas por no herirlas, ni a sacudir, como
+otros años, en la hiedra la flor azul, los haces verdosos en el espino
+cerval.
+
+En cambio, desde la altura de su habitación todas las cosas le dan una
+respuesta más lejana y apacible: el filo de los senderos, las espumas
+del río, la cresta de las montañas, los árboles del bosque. Y se está
+allí horas enteras, con el corazón entreabierto, devota y muda, estática
+como el paisaje...
+
+En este mismo anochecer se despide la joven del molino con su
+acostumbrada pesadumbre. Camila sale hasta el umbral; Martín ha tirado
+de la paleta suspendiendo la trituración, y se dispone a ensacar la
+harina: desde que la fábrica es suya se ha vuelto muy avaricioso y
+vigila con creciente solicitud la hacienda y el provecho.
+
+Ignora Dulce Nombre que su padre se haya convertido en propietario a
+expensas de ella, y no obstante le mira con menguada estimación; a su
+lado se encuentra sola.--¡Está lejos de mí!--se dice interiormente, y se
+extraña pensando:--¡Ser hija de un hombre se reduce a una casualidad!
+
+Ahora mismo él se queda allí preocupado de su negocio, sin ver la
+angustia con que la muchacha afronta el camino del nuevo hogar.
+
+Marcha presurosa, con el paso a la medida del pensamiento, esquiva al
+roce de cuanto la rodea, como si temiese el contacto de las emociones. Y
+en un recodo del ansar alcanza a las últimas veceras del molino, Tomasa
+y Clotilde, muy calmosas aquella tarde, con sus canastos de harina
+apoyados en la cintura.
+
+Es la primera vez que Dulce Nombre encuentra a la hermana de Manuel
+Jesús, después del casamiento: tampoco ha visto a su padrino, obstinada
+en rehuir las visitas y las curiosidades de la vecindad.
+
+Pero aquí Tomasa la obliga a la conversación.
+
+--¿Qué, no quieres nada con nosotras...? Llevamos el mismo rumbo: te
+acompañaré.
+
+--Y yo hasta la pontezuela--añade Clotilde con alguna cobardía.
+
+--Sí, sí; me alegro mucho.
+
+--¿De verdad?
+
+--Ya lo creo.
+
+--¿Por qué no ha de alegrarse?--aduce Tomasa, aprovechando la ocasión--.
+Después de todo, bien quiso a tu hermano, hasta el otro día, como quien
+dice.
+
+--¡Pobre Manuel!--pronuncia con lástima la niña de Cintul. Y baja la
+cabeza, que en la sombra, ya difusa, le brilla con un color dorado de
+trigal.
+
+--¿Pobre?--balbuce la de Rostrío.
+
+--Pobre, sí--confirma Tomasa con mucha indignación: le engañaron con
+embustes y sermones; te le quitaron entre Malgor y tu padre.
+
+--Él se quiso ir.
+
+--No es cierto; miente quien lo diga: pregúntaselo a ésta.
+
+Clotilde, ante el reclamo, se crece y asegura:
+
+--Le dijeron que si no se marchaba serías tú siempre una infeliz, una
+miserable como las demás... Y se fué para darte la suerte; pero estuvo
+llorando toda la noche... Creímos que se volvía loco, ¡si vieras...!
+Corría a tientas por este lerón, subía y bajaba a Cintul sin poderse
+detener... ¡Daba miedo!
+
+--¡Ay!--dice solamente Dulce Nombre.
+
+Tomasa, viéndola sufrir, insiste, maligna y gozosa:
+
+--Te le quitaron entre tu padre y Malgor.
+
+--¿Mi padre también?
+
+--¡Vaya...! Para cobrar la aceña, que ya es suya.
+
+--¡No, por Dios!
+
+--Que te lo jure tu marido...
+
+--¡Calla!
+
+--Todo el mundo lo sabe.
+
+--¡Es imposible!
+
+--Y hasta don Nicolás anduvo en el negocio con las pesetas del tu
+hombre: ¡parece mentira!
+
+--¡Ay!--repite la engañada, con otro suspiro, más largo, más profundo;
+siente viva la centella de la pasión, aventada entre los escombros de la
+felicidad, y se olvida de las traiciones, de las miserias, de las
+realidades que la conducen lejos de su ventura... No desconoce los
+deberes de su nuevo destino porque ya le han temblado las entrañas; pero
+se acuerda de un solo amor, del único libérrimo y consciente. Y le
+saluda con beatitud en la oscuridad: está allí bajo la noche que llega
+cargada de aromas finos y penetrantes; está en el aire húmedo y tibio,
+en el fuerte arrullo del Salia, crecido con los manantiales de abril.
+
+Dulce Nombre, que ya no escucha a sus compañeras, se ha vuelto de
+repente muy asequible a todos los ruidos misteriosos, a todos los
+movimientos callados de la vida, y descubre el oculto latido de las
+plantas, oye cómo la raíz de los árboles escarba por el suelo; atiende a
+la fuerza sonora del propio corazón, al vuelo claro de la luna que se
+levanta en las nubes con las alas abiertas...
+
+
+
+
+SEGUNDA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+EL PUÑAL EN LA HERIDA
+
+
+Muchas horas tristes había contado Dulce Nombre desde aquella de
+revelación para su alma.
+
+Y cada año saludó impaciente a la lluvia ágil y presurosa de abril, al
+campo reverdecido, a la nueva flor.
+
+Tenía un presentimiento de libertad; confiaba en que el destino le
+cumpliría sus promesas. Porque Manuel Jesús no la había olvidado; se
+relacionaba continuamente con Malgor y permanecía soltero, juicioso, muy
+solícito para su familia y sus memorias, expresando por cartas,
+emisarios y otras señales elocuentes, su deseo de volver a Cintul, sus
+íntimos propósitos de conseguir algún día la realización de una sola
+esperanza.
+
+Y Malgor vivía muy enfermo, andaba tímido por la tierra, calmoso y
+vacilante, sin atreverse nunca a correr, ni a reír, ni a llorar; huyendo
+del dolor y llevándolo en sí mismo, agazapado en el pecho con amenazas
+de muerte.
+
+A los pocos meses de casado padeció un ataque anginoso con la terrible
+contricción retro esternal y la angustia suprema de la agonía. El médico
+del distrito, Mariano Esquivel, primo de Nicolás Hornedo, llamó en
+consulta a las eminencias de la región, que diagnosticaron aciagamente
+como él.
+
+Oyó Dulce Nombre muy sorprendida la sentencia de su marido: tenía una
+angina de pecho, una lesión mortal de la que podría defenderse algunos
+años si evitaba las emociones intensas, los cambios bruscos de
+temperatura, los ejercicios violentos.
+
+--¡Lo evitará!--prometió la muchacha seria y firme.
+
+--De esta suerte... ¡quién sabe!--añadió Esquivel--podrá ir viviendo...
+cinco..., diez..., hasta quince años... Aunque es imposible precisar...
+
+--¡Quince años!--pensó Dulce Nombre muy adentro; y sin poderlo eludir,
+echó a volar la imaginación por ignorados caminos, dudosa entre el gozo
+y la pesadumbre, anhelando saber si era preferible aguardar siempre en
+el cruce de los recuerdos, o sentarse a la orilla de una fecha con un
+poco de silencio en el corazón.
+
+Le tembló una sombra en los ojos, y una sonrisa en los labios. Iba a ser
+madre; un torrente nuevo circulaba por sus venas, una gracia desconocida
+entrañaba su carne grávida del misterio: sintióse valerosa y se juró una
+inviolable fidelidad al hombre sentenciado... Después, a lo largo del
+tiempo, ¡cuántas inquietudes y vacilaciones!
+
+Nació la criatura esperada, una niña graciosa y fuerte que llenó la casa
+de alboroto y movimiento. El padre olvidó su enfermedad, mostróse la
+abuela enternecida, un poco envidiosa, y allá abajo, en el molino,
+robusteció Martín el orgullo de su alianza con la opulencia del valle,
+mientras Camila andaba más cavilosa que nunca, suspirando sin cesar.
+
+Fué preciso que Hornedo saliera de su torre para sostener en los brazos
+a la nueva ahijada. No lo hizo sin resistencias ni disculpas; estaba
+secretamente reñido con Dulce Nombre desde que ella le echó en cara su
+intervención en la marcha violenta de Manuel Jesús. En vano trató de
+defenderse:
+
+--Lo hice por ti, por tu bien.
+
+--No; eso está muy oscuro: primero me habías dicho que casarme con
+Malgor era una locura.
+
+--Así, de repente, me lo pareció, porque te lleva mucha edad; luego
+pensé que te convenía. No es un viejo; está en la plenitud de los años;
+es agradable, excelente, rico...
+
+--Yo te contesté que quería al otro.
+
+--¿Y ahora?--preguntó Nicolás ciego de impaciencia.
+
+--¡Ahora, también!
+
+Una ráfaga de alegría iluminó el semblante de aquel hombre tortuoso.
+
+--Este--aludió con aparente censura--es tu marido.
+
+--¿Qué más da...? Yo no le elegí... El molinero es mi padre y le he
+dejado de querer.
+
+--¿A tu padre?
+
+--¡Me vendió!--repuso Dulce Nombre, áspera y triste--. Tú le ayudaste,
+sin duda para servir a tu amigo... el menos culpable de la infamia que
+habéis cometido con nosotros.
+
+--Si hubo culpa--dijo Hornedo muy alterado--la menor es la mía, que nada
+gané... y todo lo perdí.
+
+--¿Perdiste...?
+
+El hizo un gran esfuerzo por tranquilizarse, escondió los ojos
+delatores, apagó la voz.
+
+--Perdí tu amistad.
+
+Callaba la joven, a punto de conmoverse bajo aquel acento pesaroso lleno
+del antiguo cariño; pero el hidalgo quería insistir en acusar a Malgor,
+y volvió a aludirle, entre dientes, añadiendo:
+
+--El que puso en ti la codicia ha causado todo el mal; no le defiendas:
+corrompió a tu padre; me obligó a ser injusto con Manuel Jesús; levantó
+la tempestad en tu vida...
+
+Quedóse la moza desconcertada; ¿por qué el padrino se volvía ahora de
+pronto contra Malgor...? Era incomprensible.
+
+Le miró con insistencia sin conseguir hallarle claras las pupilas, sin
+recobrar junto a él la confianza y el aplomo de otras veces: algo
+desconocido y amargo se interponía entre los dos. Sentía el padecimiento
+de él como una cosa tangible y dura que la desazonaba, y no se decidía a
+consolarle. Acabó por encogerse de hombros, todavía rencorosa, distante,
+a pesar suyo, de aquel único amigo de su niñez.
+
+Pero Nicolás no quería alarmarla con sospechas, y murmuró, cauteloso el
+acento:
+
+--También Manuel Jesús ganó algo al perderte: mejoró de fortuna, cambió
+el arado y el dalle por las piedras preciosas...
+
+--Le hicisteis creer que con eso me hacía feliz.
+
+--Todos nos equivocamos; yo solo padezco el castigo.
+
+--Y él se fué inconsolable; le habéis echado; le impedisteis que me
+viera y me hablara...
+
+--¡Cómo te duelen sus cuitas!
+
+--Y me dolerán siempre. Desde que las supe estoy contenta, porque sé que
+le puedo querer, que sigue siendo mi novio.
+
+--¡Estás casada!
+
+--¿Qué importa? Nos separasteis con engaños, pero no podéis separar
+nuestros corazones.
+
+Nicolás palideció aún: se abrasaba de envidia por el ausente.
+
+--¡Mucho confías en él--exclamó sombrío y hosco.
+
+Entonces palideció ella.
+
+Atravesaban el ansar, donde el señor se había hecho el encontradizo
+cuando volvía Dulce Nombre a su casa en un lento crepúsculo de mayo,
+sola y pensativa. La duda solapada del padrino la obligó a detenerse
+llena de zozobra:
+
+--Confío en mí--dijo con ardor--y por mi seguridad juzgo la suya.
+
+Estaba inmóvil; se le estremecía en los ojos el candor del paisaje.
+
+De pronto siguió andando, muda y rápida, en el silencio campesino del
+anochecer, traspasado de rumores leves, saturado de perfumes indómitos.
+
+El río ponía en el ambiente su acorde incansable bajo un cejo de niebla
+azul; se percibía en el aire el temblor de las flores, el aleteo de los
+pájaros en su última ronda, el zumbido inescrutable de élitros y
+murmullos recónditos.
+
+Iba Hornedo junto a la muchacha callado y vengativo, gozándose en verla
+sufrir de celos y de amor lo mismo que él, y seguro de que su único
+rival era el ausente, lejano, perdido, inaccesible. Había temido que el
+esposo, a fuerza de ternura y de bondad, conquistara el deseado corazón;
+por eso le culpaba, aun a costa de parecer inconsecuente. Ahora le
+convenía fomentar los imaginarios derechos de Manuel Jesús; que el
+riesgo de perder toda esperanza fuese para el hidalgo cuanto más remoto.
+Y no tuvo un plan de conquista, no fraguaba un acecho ni una
+conspiración contra el amigo. La moza le parecía sagrada; un miedo
+supersticioso le hubiese impedido extender la mano hacia ella; pero el
+instinto y la pasión le inducían a guardarla de otros amores, con un
+indefinible anhelo de ventura.
+
+Ya estaban en los linderos del indiano: una verja, un portel, y el ansar
+penetraba en la finca de Malgor sin torcer su rumbo, siempre encaminado
+por la ancha orilla del río.
+
+--Adiós--dijo Dulce Nombre únicamente; volvió apenas la cara y entró en
+su parque, ya cubierto de sombra.
+
+--Adiós--repuso Nicolás, amordazado por el enojo, perdiendo de vista a
+la muchacha en la espesura de la noche ciega y vigilante...
+
+Después la vió muchas veces y la tuvo que hablar en distintas ocasiones,
+amigos en apariencia, escondiendo de un modo tácito su inexplicable
+disgusto.
+
+Hasta que la hora del bautizo les obligó a mayor intimidad y ablandó un
+poco la pesadumbre de aquel secreto raro y confuso para la joven.
+
+Mostrábase ella muy conmovida con el suceso de su maternidad, mirando
+con extrañeza y unción a su criatura, la carne inocente, el alma
+dormida, la iniciación de un destino, el nuevo ser; todo en la nena le
+parecía inefable y milagroso, llegado de muy lejos, puesto en el mundo
+con una gracia pura y reverencial.
+
+Y las palabras, los sentimientos de la madre, eran cándidos y humildes
+también para el padrino, que se empeñó en llamar a esta ahijada Dulce
+Nombre de María, lo mismo que a la otra.
+
+--Le diremos sólo María para no equivocarnos--propuso Martín.
+
+--O le diremos Dulce--opinaba Malgor, embelesado con el nombre de su
+mujer, radiante de optimismo y de ilusión en aquellos días.
+
+En tanto Nicolás contempló a la amada con embriaguez, encontrándola más
+hermosa con su cálida blancura de convaleciente, y su adorable expresión
+de sorpresa y beatitud.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+SURCOS Y TREGUAS
+
+
+Cundía la existencia de Dulce Nombre ruda y solitaria, por un solo
+cauce: la hija, el campo, el molino, la pena detenida en el corazón...
+Así un año y otro al atisbo del único horizonte, emplazada la ventura,
+aguardando los soplos de la muerte como señuelo de la libertad.
+
+Ya casi nadie se acordaba del fracaso de aquella vida, sino en
+comentarios superficiales, en vagas conjeturas; la esposa de Malgor
+tenía motivos para ser más feliz que cualquiera otra mujer. Su carácter
+reconcentrado se achacaba a la poca salud del marido; y, por otra
+parte, se envidiaban su posición, su belleza, las consideraciones que en
+torno suyo ponía la fortuna.
+
+--Siempre ha sido algo orgullosa--solían decir, viéndola esquivar las
+amistades del señorío.
+
+--Y algo rebelde, muy amiga de hacer su gusto--añadían, con más
+inclinación a la censura que a las alabanzas.
+
+Pero la historia de aquel amor que tanto dió que hablar, había pasado a
+la categoría del susurro. De vez en cuando, se insinuaba que Manuel
+Jesús podía volver y encontrar viuda a la que fué su novia. Él, por de
+pronto, no se casaba, vivía en constante comunicación con el país, y
+Malgor estaba desahuciado.
+
+Aquella posibilidad quedábase en el olvido meses enteros, y sólo unas
+cuantas personas en la comarca la perseguían con interés.
+
+La madre del viajero una de ellas. Desde la tarde lejana en que anunció
+cruelmente a Dulce Nombre la partida del mozo, no olvida el pesar y el
+amor sorprendidos en el semblante de la molinera, y sufre agobiada por
+un remordimiento y una gratitud que no sabe cómo probar. Colmada por el
+hijo de regalos y de favores, cuanto disfruta piensa que es a costa de
+la niña engañada, de la pobre niña sin madre, a quien vió padecer un
+horrible trastorno, desolada y silenciosa como un ángel mudo.
+
+Después de las revelaciones de Clotilde a la enamorada, procuró
+Encarnación acercarse a ella para hacerse perdonar sus antiguas
+hostilidades, y al descubrir en los ojos de la moza la pasión latente y
+oculta, acabó por fomentársela con promesas y augurios.
+
+--El que te compró no ha de anietar; está comalido... Tú eres una
+criatura que empiezas a vivir... Volverá Manuel, rico, poderoso, y os
+casaréis... él escribe a su hermana sólo para nombrarte... ¡cuánto te
+quería...! Te sigue queriendo, ¡no te puede olvidar!
+
+La muchacha la oyó una vez con silencioso resentimiento, como a una
+cómplice de su rebelde esclavitud, halagada, no obstante, con el reclamo
+embaucador. Otro día, muy en contra de su altiva reserva, se dejó
+atraer por la palabra ruin y maliciosa que le decía:
+
+--No habrás de aguardar mucho...
+
+Y sin saber cómo, nublada la razón por el empuje del instinto, se le
+escapó a Dulce Nombre su más hondo y callado pensamiento:
+
+--¡Quince años!--respondió como si hablase a solas en lo interior de su
+conciencia turbada.
+
+Encarnación se echó a reír con la ingenua crueldad de los rústicos y de
+los niños:
+
+--¡Quince años...! Los ricos para todo encuentran bula. Si tu marido
+fuera pobre no le recetarían ni para quince meses... Pero es viejo y
+está picado del arca: no puede tirar mucho.
+
+--Yo no he de procurar que se muera.
+
+--Ni yo tampoco, ¡válgame Dios!
+
+--Le cuido y le preservo del mal.
+
+--Como buena cristiana... pero, ¿le quieres?
+
+--¡Eso, no!--repuso Dulce Nombre con bárbara sinceridad.
+
+Y la de Cintul, lejos ya de su pugna trabajosa, descansada y tranquila,
+hizo un arma de aquella ruda confesión, la puso a prueba, y en
+premeditados encuentros logró que la muchacha se acostumbrase a sus
+expansiones y las tuviese por lícitas y agradables. Varias veces le
+enseñó cartas de Manuel Jesús dirigidas a Clotilde, llenas del recuerdo
+de sus amores y de la amargura de la ausencia, rebosando preguntas,
+inquietudes y propósitos; las misivas delataban una previa información
+de cuanto ocurría en el valle.
+
+También sostenía el viajero correspondencia con Malgor, como alto
+empleado de la joyería cubana, relaciones comerciales y ceremonias que
+le proporcionaron una nueva comunicación con Dulce Nombre, aunque ella
+jamás enviaba un recado definido para el ausente.
+
+--¿Quieres que te escriba, en el mayor secreto?--le llegó a decir
+Clotilde.
+
+--No; estoy casada con otro--protestó, adusta, revestida de una
+inocencia ancestral que no celaba al sentimiento indomable, y sólo a las
+acciones imponía su recato.
+
+Después de algún tiempo Clotilde Ayuso fué hastiándose de aquella
+tercería; encontró novio, se consagró a los preparativos de la boda, y
+únicamente si le venía rodada la ocasión aventaba con mensajes y
+encomiendas el sigiloso culto de Dulce Nombre.
+
+Pero la madre no se cansaba nunca de encenderle, y año tras año le iba
+persiguiendo con una constancia que llegó a convertirse en obsesión.
+Mujer arisca y voluntariosa, tuvo siempre la antigua coloñera un fondo
+de agudo sentimentalismo que la obligaba a llorar cuando reñía y a
+desvanecer sus exaltaciones en lamentos: los que la trataban mucho
+sabían que sus arrebatos no persistían jamás en el encono, sino que se
+inclinaban a la benevolencia y la ternura.
+
+Esta propensión generosa, y el pesar de haber dañado anteriormente a la
+niña de Rostrío, la mantenían en constante solicitud para vigilarla y
+embairla con un continuo murmullo de seguridades y ofrecimientos.
+
+Y tal perseverancia, llena de desinterés, algo tocada de una enfermiza
+sensibilidad, llegó a producir en la misma Encarnación un extraño fruto:
+acabó por creerse con derecho a disponer de aquella moza casada, para
+realizar las bodas del hijo.
+
+No había otra en la región que le mereciese; bella y educada, elegante
+más que la de Barreda, más que la de Esquivel, era muy cierto que había
+nacido para esposa de Manuel Jesús, el buen mozo con estudios y talento,
+con ganancias y virtudes. La miraba como algo propio, la sonreía en un
+acuerdo tácito de voluntades y designios, impaciente porque Malgor no
+acababa de morirse; y aunque ella no sabía escribir, aguijaba a Clotilde
+para que se dirigiese al hermano, conminatoria y resuelta: necesitaba
+volver; que se pusiera en camino inmediatamente; don Ignacio estaba en
+la agonía...
+
+Así, la exacerbada vehemencia de la madre, uniéndose al amor y a la
+soledad al través del tiempo, le conservaron a Dulce Nombre la
+esperanza, culpable, caliente y madura en el corazón.
+
+
+
+
+III
+
+CUALQUIERA TIEMPO PASADO FUÉ MEJOR
+
+
+En la amenazada existencia del indiano crecía el relieve doloroso como
+una ola desbordante de amargura. Y al influjo de cada martirio le
+parecían casi felices los primeros días de su matrimonio, cuando tenía
+salud y esperaba un milagro cerca de su mujer.
+
+Fué en una lejana primavera, al regresar del viaje de novios; aun no
+sabía Dulce Nombre los detalles del error que la inclinó a la boda, y
+mostraba una tristeza pasiva, un orgulloso disimulo que al marido le
+daba algunas veces la apariencia de la conformidad; hasta que una noche
+le preguntó bruscamente la muchacha, agudas las pupilas, calurosa la
+voz:
+
+--¿Es cierto que le diste a mi padre el molino a cambio de mi persona?
+
+No supo de pronto qué contestar.
+
+--¿Es cierto que a Manuel Jesús no le dejasteis verme antes de echarle
+de aquí?
+
+Al cabo, Malgor repuso, atravesado de zozobras:
+
+--Verdad es que yo sólo disponía de mi oro para conseguirte... y lo di a
+manos llenas.
+
+--¡Me tendiste un lazo!
+
+--¡No!; te ofrecí la vida... ¿Qué haré de ella si no la quieres tú?
+
+Aguardó palidísimo, extrañamente honda la mirada; pero Dulce Nombre
+parecía cubierta por una fuerte lápida de silencio.
+
+--¿Qué haré, di?--repitió anhelante el marido. Y añadió en seguida:
+
+--¿Me perdonas?
+
+La muchacha se encogió de hombros con el altivo gesto que le era
+familiar.
+
+--Responde algo: ¿me perdonas?
+
+Ella le abrumó entonces con una sorda y tardía contestación, moviendo
+la cabeza negativamente.
+
+--¿Qué...?
+
+--¡No!
+
+El hombre rico sintió que una enorme dureza le gravitaba sobre el pecho
+y se le extendía por la garganta y el brazo hasta el dedo meñique. De
+pie como estaba en el dormitorio, retrocedió un paso y se sostuvo
+inmóvil contra la pared, sin atreverse a respirar, con el horror de la
+muerte en el semblante.
+
+Se le acercaba la mujer en desolada confusión, y él, con la vista
+empañada y angustiosa, parecía decirle: ¡no me toques! Estaba seguro de
+que un aliento, un contacto, por leve que fuera, acabaría de aplastarle.
+
+De repente, lo mismo que llegó aquel espantoso mal se le fué quitando de
+encima: le dejaba libre el movimiento y la respiración y pudo ir hasta
+la cama, dejarse caer en ella agotado, rendido, pero con la sensación de
+vivir.
+
+Y como Dulce Nombre seguía inclinada hacia el enfermo con muda
+solicitud, volvió él a apoderarse de su primera ansiedad, juntando las
+palabras insistentes:
+
+--¿Me perdonas?
+
+Renovó la pregunta con la voz casi extinta, aun dilatado por el miedo el
+vidrio turbio de los ojos.
+
+Y la esposa, fascinada por aquel sigilo terrible, llena de
+arrepentimiento y caridad, le apoyó los labios en el oído, como si de
+otra manera no pudiese responder:
+
+--¡Sí!
+
+Fué la sílaba igual que un escucho sin eco ni resonancia, una gota de
+compasión caída silenciosamente en la álgida tristeza de un espíritu.
+
+Desde aquella noche estuvo Malgor condenado a muerte por la ciencia,
+libre de reproches y venganzas por la misericordia de una mujer. Pero
+sentíase desamado; el perdón no era la correspondencia, ni debía
+engañarse con ilusiones transitorias luego de haber tocado vivas y
+florecientes las raíces del amor rival.
+
+No obstante, vinieron para el indiano días generosos; esperaba un hijo;
+Dulce Nombre, en el ensueño de su maternidad, ocultaba mejor la
+desventura y tenía muy recientes sus buenos propósitos de enfermera.
+
+Hasta el valle y los montes se extendía la ponderación de los desvelos
+que de su esposa merecía el indiano, y no faltaban rondas nocturnas que
+lo comentasen desde el ansar en noches de plenilunio. Más de una vez la
+copla alusiva clamó, vibrante, allí:
+
+ _La mujer en amores
+ es leña verde,
+ que llora, se resiste
+ y al fin se enciende;
+ luego, encendida,
+ ni resiste ni llora,
+ pero suspira..._
+
+Decíase que era Gil quien daba al aire su despecho con el cantar; y a
+Malgor le consolaban aquellas ingenuas interpretaciones que le suponían
+dichoso.
+
+Pero se le escaparon lentamente las últimas esperanzas; iban haciéndose
+frágiles: insostenibles, remotas, perdían hasta el contorno vago de la
+ensoñación, y se desvanecieron al fin: el pobre iluso quedó frente a la
+realidad.
+
+Era un enfermo que sólo hallaba ojos apiadables y cuidado caritativo
+donde él quería el amor y la salud.
+
+En vano procuraba dominar sus tribulaciones y sufrir menos para no
+empeorar; estaba advertido de los riesgos a que se exponía en cada
+fuerte emoción, y por evitar la violencia de una sola iba amasándolas
+juntas en un continuo padecer. Debilitada por el duro ejercicio, se
+relajó algunas veces su paciencia; sentía aplomado el corazón; una
+desesperada rebeldía, un deseo inextinguible de vivir y de gozar, le
+llevó en ocasiones a mostrarse receloso: clavó las pupilas inquiridoras
+y desconfiadas donde antes las había posado con extrema reverencia, y
+Dulce Nombre tuvo la certidumbre de que su sacrificio no servía siempre
+de consolación.
+
+Ella, al roce de la vida y de los duelos, afirmaba su carácter recio y
+claro y se cumplía a sí misma todas las promesas de silencio y de
+lealtad. En ocasiones, el amor le dolía sólo como un mal exquisito que
+la dejaba aguardar sin grave pena, atento a la confianza el corazón
+juvenil. Hallábase entonces mejor apercibida contra las impaciencias del
+esposo y aparentaba muy bien no cansarse a su lado, no ofenderse de su
+vigilancia, vivir en un sueño de olvido y de resignación.
+
+Luego, de súbito, se le convertía la espera en un castigo cruel, lloraba
+el malogro de su juventud, sentía irrespirable el aire inerte de la
+casa; soportaba la cadena con demasiado esfuerzo, y el marido le veía su
+triste verdad inmóvil en los ojos.
+
+Era el invierno muchas veces el causante de estos desmayos. Bajaba desde
+la espina fragorosa de la sierra con las nubes atormentadas por la
+tempestad, y se extendía en el valle como un viento de espanto, un mes y
+otro, cuajándose en lluvias y en nieblas, en cierzos y nieves.
+
+Si por casualidad cesaba de llover se endurecían los caminos bajo los
+cristales de la escarcha mientras el sol ardía sin calentar; y en el
+tránsito frío de las noches se congelaba la luna recostada en las
+cumbres, extraña y despavorida, con una tristeza insufrible.
+
+Y Dulce Nombre volvía a sentir en el alma un dolor conocido: el amargor
+del llanto de otros días. Lanzábase con intrepidez a las derrotas,
+duras, que parecían de piedra, se dejaba atravesar por las agujas del
+hielo, errante por el campo marchito, hasta que abrían los astros sus
+flores amarillas.
+
+Entonces regresaba al hogar con un anhelo dañoso, inútilmente desechado:
+podía encontrar al marido agonizante, sin luz ya y sin voz la pálida
+cabeza.
+
+Se estremecía indignada contra el maligno deseo.--¡No, no!--se
+decía--tiene que vivir; le debo cuidar; que no sufra...; que no
+sospeche... Le quedan muchos años... ¡hasta quince!
+
+Los contaba por los de su hija:--Uno, dos, tres...--llegaba a siete y
+gemía:--¡Falta el doble!
+
+Unas lágrimas silenciosas, incesantes, seguían aumentando el agua
+profunda de su corazón...
+
+Cuando en el solsticio de diciembre había reinado el Sur, podía suceder
+que apareciesen unos días templados y ventosos; y los recibía la
+muchacha con pánico, como a los más evocadores de sus penas y sus
+presentimientos. Sentíase agitadísima, con necesidad imperiosa de bajar
+al molino, de recorrer el bosque donde las ramas se retorcían igual que
+serpientes y el río se iba largo y bullicioso, llevando al mar la nieve
+derretida de los montes.
+
+En aquella abertura estruendosa de la vega no había un movimiento ni una
+resonancia que no sirviesen de conmemoración a la hija de Martín, y
+revolvía sus recuerdos con invencible atractivo, padecida y lastimera,
+hundiéndose en las voces amadas y temidas; el rugido de los árboles, el
+clamor de la corriente, la masticación de las piedras moledoras, le
+producían crisis de llanto, accesos de terrible desesperanza.
+
+Recobraba de improviso las energías sólo con sentir el primer soplo
+refrigerante de la primavera. Los pensamientos de Dulce Nombre hallaban
+una anchura consoladora en los surcos del campo abiertos como heridas,
+fugitivos por el valle en una cava olorosa y morena; y el abandonado
+gabinete del molino, abierto de par en par a la brisa de los montes,
+albergaba de nuevo la espera y la tortura de aquella mujer.
+
+--¡Necesitas menos sueño que un pájaro!--le solían decir los que la
+encontraban de víspera bajo el oscuro estremecimiento de la noche, y la
+veían madrugadora igual que el sol, despabilada y diligente, buscando
+los caminos de la hierba a lo largo del ansar.
+
+--Sí--respondía, agitada con la palpitación del aire, sonriendo sin
+saber por qué.
+
+Y, en la aceña, besaba a Camila delicadamente, saludaba a su padre con
+amistad. No le había perdonado nunca, de palabra, ni siquiera con una
+sílaba como aquel susurro que una vez depositó en el oído del esposo:
+verdad era que a Martín no se lo hubiera ocurrido jamás pedirle a su
+hija perdón. La muchacha dejó de estimarle y de quererle, y consumidos
+los primeros tragos de su amargura, tornó a recibirle con afable
+costumbre y a observarle con cierta curiosidad.
+
+--No le conozco--seguía diciéndose--; ¡es un extraño para mí!
+
+Le veía ajeno en absoluto a los dolores de ella, sometido a la ambición
+de poseer caudales inanimados, cosas inertes, y le volvía la espalda con
+un desprecio triste, algo compasivo: quería olvidar que era su padre
+aquel hombre serio y habilidoso a quien admiraba mucho el vecindario.
+
+Gustaba Dulce Nombre de repartir el tiempo de sus escapatorias entre la
+habitación blanca y apacible del molino y el huertuco estallante, donde
+se henchían los botones y afloraban las hojas tiernas. Padecía y gozaba
+allí una confusa turbación latiendo con el sordo ritmo de las semillas,
+sintiendo en la médula de su carne la escondida fuerza de las plantas.
+
+Como si cometiese un delito, se ocultaba con vergonzosa cautela
+celebrando el regreso de las golondrinas, sorprendiendo a las nacientes
+mariposas sobre la miel temprana de las flores. Todo el semblante de
+libación y desposorio que adquiere la campiña primaveral, enardecía de
+un modo intenso a la mujer, que volvía a escuchar imperiosamente, en el
+misterio de su alma, la voz siempre oída, la promesa que el amor le
+debía cumplir.
+
+Pero sentíase generosa y valiente; pensaba, estremecida, en el troje
+oscuro del cementerio, doliéndose de la sentencia que acobardaba a
+Malgor, y se iba junto a él, muy solícita, cada tarde, paseando con
+lentitud a la orilla de la mies virginal.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IV
+
+EL CABALLERO DE LA GLEBA
+
+
+Estas alternativas de sentimiento y de carácter no correspondían al
+cambio de las estaciones de una manera sistemática, ni mucho menos; eran
+volubles, aunque Dulce Nombre, campesina y sensible por excelencia,
+vivía entregada al influjo inmediato de la lluvia y del sol.
+
+La tierra, nuestra primera madre, había criado como suya a la niña de
+Rostrío, enseñándola a sentir y a querer, y pocos discípulos aprendieron
+mejor las lecciones agrestes de la selva y el viento, el lenguaje de los
+astros y de las aguas, el murmullo de las simientes y las raíces. Hija
+del campo, sin otras experiencias que las de su vida rural, con una
+educación cristiana harto somera y tosca, la esposa de Malgor no estaba
+dispuesta para una heroica lucha contra las pasiones. Tenía de la virtud
+un concepto lógico por instinto de honradez, y rendía a la justicia un
+tributo de rigurosa lealtad, sin grandes concesiones a las leyes
+humanas. La imaginación, despierta bajo el cultivo exótico de Nicolás
+Hornedo, contribuía a exacerbar las rebeliones innatas de la moza, y la
+naturaleza, bravía y sentimental, la inducía a preferir, entre todos los
+bienes posibles, el bien del amor: privada de él más le quería y menos
+estimaba los otros beneficios de la suerte. Rehuyó el trato con los
+señores del valle, temiendo ser por ellos admitida en condiciones de
+inferioridad, y seguía comunicándose con la gente de la aldea como antes
+de la boda, aunque las especiales circunstancias de su ánimo la
+obligasen a un aislamiento un poco arisco.
+
+Así estuvo más sola con las tentaciones, cada año más hondo el puñal en
+la herida de su destino; y muchas veces, a despecho de su natural
+inclinación a la ternura y la clemencia, sentíase cruel; no bastaban las
+brisas del follaje reciente ni la dulzura generosa de los caminos para
+aquietar su destemplanza: todas las insinuaciones maternales de la
+tierra se le convertían en fuego y en pasión.
+
+De tal modo un día, de aquellos que a menudo fueron bienhechores para la
+triste enamorada, sucedió que el marido la recibió quejoso cuando ella
+volvía sonriente de un paseo matinal.
+
+--¡Vives fuera de casa!
+
+--Vengo del molino--replicó en tono de disculpa.
+
+--¿Y qué tienes que hacer allí?
+
+--Nada--confesó.
+
+--Yo estoy abandonado y tu hija también.
+
+--¡No es verdad! Salgo al bosque cuando amanece, quitándome del sueño
+las horas; vengo temprano, y al anochecer, si no me necesitas tú, vuelvo
+a salir.
+
+--Y aunque te necesite... Yo te estorbo; a la niña la tendré que poner
+en un colegio... Sólo te ocupas de vivir... ¡y de esperar!
+
+El hombre rico hablaba con rencor, mirando airadamente a la mujer,
+envidioso de su salud, y más avariento a cada instante de su hermosura.
+
+Ella redujo la indignación a una opaca sonrisa, y sin descubrir los
+pensamientos salió de la estancia, muy desdeñosa: nunca la había tratado
+Malgor con tanta dureza.
+
+Aquella tarde no le acompañó como de costumbre al diario paseo, y
+creyendo justo resarcirse del agravio recibido, se fué sola y
+autoritaria a la torre de Luzmela. Sentía una brusca necesidad de
+expansión. Y precisamente el padrino andaba malucho desde su regreso: le
+haría una visita.
+
+Invernaba Hornedo en Torremar hacía algunos años, después que una
+herencia le permitió abrirse un poco los horizontes, y las íntimas
+fiebres de su espíritu le obligaron al movimiento y a la fuga. Pero
+aquella misma dolorosa inquietud le hacía volver con frecuencia al
+solar, y cada primavera se le convertía en pretexto de un viaje, motivo
+en ocasiones de mayor quebranto y de otra nueva huída.
+
+Estaba entonces allí, recién llegado, endeble y taciturno, sin salir de
+la casona. Su retorno al valle le costaba siempre una desilusión con
+amago de enfermedad; traía el presagio remoto de cimentar una esperanza,
+y hallábase con la certidumbre de muchas cosas irremediables.
+
+Se encontraba más viejo. En la ciudad apenas se veía a sí mismo,
+empeñado en distraerse con aventuras más o menos permitidas, deseoso de
+engañar las horas y el corazón en simulacros de amores y de fiestas;
+allá los espejos eran benignos en la penumbra de las habitaciones; a
+plena luz aldeana los alindes picados y algo turbios no sabían mentir:
+Nicolás estaba más viejo. No obstante, con su dramática palidez y su
+figura patricia, tenía el caballero de la gleba un porte singular que
+interesaba mucho a las mujeres: mientras, a él le parecía Dulce Nombre
+hermosa entre las demás, imposible como ninguna.
+
+Aquella tarde no la esperaba. Aunque eran ya buenos amigos se trataban
+poco y prevalecía en medio de los dos una tristeza oculta, una reserva
+penosa: no conseguían volver a la distante serenidad de su cariño.
+
+Cuando el solariego la vió de pronto en su gabinete, levantóse a
+recibirla con una agitación indecible.
+
+--¡No te muevas!--le suplicó la joven al tenderle sus dos manos: ya no
+le abrazaba, no sabía por qué, sofrenando los impulsos de la antigua
+cordialidad--. ¿Estás mejor?; ¿qué tienes?
+
+--Casi nada; un leve trastorno de mis nervios.
+
+Le obligó ella a sentarse y se acomodó en un escabel al lado suyo, como
+en días más felices.
+
+El padrino la miraba con avidez oyéndola hablar, esquivando encontrarse
+con toda la luz cándida y fuerte de los ojos dorados.
+
+Y entregada al irresistible anhelo confidencial, contó Dulce Nombre sus
+cuitas matrimoniales. Malgor era injusto; le pedía cuenta de sus pasos,
+de sus acciones... ¡hasta de la íntima esperanza...!
+
+--¡Con tal que algún día la realices...! Pero... ¡Dios sabe!--pronunció
+Hornedo con aquella mansa ferocidad que trascendía desde los abismos de
+su pasión--. ¡Ese hombre compadecido y mimado, va a vivir más que tú,
+más que yo..., acaso más que el _otro_!
+
+Dulce Nombre callaba escondiendo su intensa desolación.
+
+--Sí--añadió el padrino con una sonrisa de hiel--. Apurará todos los
+plazos que la ciencia le concede... Muchas personas tranquilas y
+saludables se han muerto desde que él «se tenía» que morir...
+
+--¡Es cierto!--murmuró la joven, sin poder reprimir las palabras.
+
+--Y tú lo sientes, ¿verdad?--preguntó el hidalgo con sutileza tenebrosa,
+dolido del afán que Dulce Nombre descubría por hallarse libre--. ¿Tú lo
+deseas?
+
+--¿Desearlo?--musitó indecisa, en lucha su rebelde candor con la
+brutalidad de la única respuesta.
+
+--Sí; le deseas a tu marido la muerte.
+
+--¡No...! ¡ni a él ni a nadie...! Quiero ser feliz: ¡ya es hora...!
+Porque está enfermo hay que compadecerle y no contradecirle... Yo,
+aunque vivo sana, me consumo... ¡y no tengo la culpa de querer a otro!
+
+Hornedo se consumía también, embriagado por la gracia madura y esencial
+de la moza, admirándose de la ingenua lealtad con que defendía su
+derecho a un solo amor. En los años acerbos de su matrimonio, ningún
+hombre se atrevió a poner en ella con osadía la mirada: ni la dolencia
+del marido, ni la desproporción de las edades, ni aun el silvestre genio
+de la mujer, arbitrario de suyo, dieron motivo para que la dañase un
+antojo malsano.
+
+No; seria y triste, aguardaba el cumplimiento de una promesa; estaba
+comprometida: tenía novio. Si acaso la envolvió Gil, enamoradamente, en
+una copla o en un suspiro, fué aquello un homenaje rústico del pastor,
+consentido como de limosna al buen camarada que vivía en el monte, solo
+con el cielo y la nieve, comiendo pan de maíz y durmiendo en yacijas de
+piel.
+
+Sentíase Nicolás atormentado y orgulloso de que hubiera algo suyo en el
+carácter firme y transparente de la ahijada; se altivecía pensando que
+la víctima de los terrores más absurdos había contribuído a formar un
+alma tan segura y valerosa, y al mismo tiempo le martirizaba aquella
+reciedumbre que siempre se levantaría inmutable contra él.
+
+Dulce Nombre meditaba, algo pesarosa de lo que dijo, confesándose que en
+realidad merecía algunos reproches de Malgor: no era una mujer casera y
+humilde, no era una madre habilidosa y paciente, ni sabía corregir tales
+flaquezas. El hogar del marido le seguía pareciendo extraño; la niña,
+después que la cantó el sueño y la echó a andar con deleite maravilloso,
+se le volvió también esquiva, hasta que perdió su influjo sobre ella:
+entre el dinero y los halagos, se la hicieron lejana, inclinándola a
+otros gustos, a otras aspiraciones ajenas a las suyas. Y un sentimiento
+horrible de soledad tornó a ennegrecer la vida de la moza, abandonada a
+la quimera de su juventud.
+
+Allí, en el gabinete del padrino, olvidándose de todo para sosegar sus
+emociones, se reconocía culpable cerca de Malgor.
+
+--Sí, me estorba; es la verdad... ¡me estorba!--susurraba con áspero
+sufrimiento--. ¿Qué le voy a hacer si es así? Ya aguardé años y años...
+¡no puedo más!
+
+Se le derramaba la pasión en el oro líquido de las pupilas, y una honda
+blancura la penetraba, como si un fuego interno hiciera traslúcida su
+carne: tenía en los labios sedientos el nombre de Manuel Jesús.
+
+--¿Tanto le quieres?--aludió Nicolás, celoso y adivinador.
+
+--¡Mucho!
+
+--¿Siempre lo mismo?
+
+--¡Siempre...! Más no es posible.
+
+--Pues el plazo cada día es más corto... ¡Si él no se cansa de
+esperar...! Pero no. ¿Cansarse...? ¡Por una mujer como tú!
+
+Le sonaba tan sorda y desconocida la voz, que la joven se volvió
+extrañadamente hacia él.
+
+--¿Qué decías?
+
+--Que tú--disimuló apenas, tembloroso, apagando el acento--eres digna
+de que te esperen... no ya muchos años... ¡aunque fueran siglos!
+
+Y alejó la mirada, loca de angustia, por el hueco del balcón, sobre la
+pompa inaugural de la selva.
+
+Se quedó observándole Dulce Nombre con un asombro repentino: ¡Qué triste
+estaba y qué solo en el mundo! ¿Nunca se habría inclinado un gran amor
+sobre aquella vida callada y enferma...? ¡Nunca!--se respondió con
+lástima, recordando las veces que le vió macilento y azaroso, errante
+por la casa y el ansar, como si buscase un refugio... Ella fué, acaso,
+la única amiga del pobre solariego: evocaba su niñez en la torre, sus
+escondites y travesuras aventando las melancolías de Nicolás, el celo
+con que él le daba los regalos y las lecciones... No comprendía por qué
+se había ensombrecido entre los dos la confianza y la ternura de aquel
+tiempo.--Debe ser--pensaba--que nuestro destino se cumple, que estamos
+sentenciados a sufrir a solas, cada uno con sus penas. Sentía un ímpetu
+vehemente de salvar el espacio medroso que la separaba del amigo, de ir
+hacia él con el alma abierta y asequible. Y le seguía el vuelo de los
+ojos, afanosa de todas las miradas que se asoman con ansiedad al fondo
+de los cielos.
+
+Allí las recataba el hidalgo, en las nubes dormidas al sol,
+desesperándose al percibir tan cercana y sensible la adorable existencia
+que pudo ser suya. Por ceguedad y apocamiento, dejó que a la niña de su
+corazón la enamorase un hombre decidido; consintió, después, que se la
+llevara otro más audaz: la abandonó a una suerte adusta y peligrosa, sin
+ofrecerle un reinado de amor donde ya le ejercía con los más puros
+derechos sentimentales.
+
+Tuvo en sus manos el alma ardorosa y despierta y la dejó huir...--¡Me
+hubiera querido antes de volar!--se decía mil veces en la amargura de
+sus exaltaciones. Y le parecía una infamia que la mujer de Malgor no
+pudiera vivir en la torre de Luzmela como señora del valle...
+
+Un atractivo doloroso de pensamientos llevó a la muchacha de repente
+junto a las ideas tormentosas de Nicolás, rozándolas en una insinuante
+aproximación.--Esta casa--se dijo suspirando--sí que parece mía: aquí no
+me encuentro forastera como en «la otra»... Las imágenes de su infancia
+se levantaron entre los muebles conocidos, se extendían gozosas por los
+corredores y los camarines, bajaban a los huertos y al jardín.
+
+Dulce Nombre sacudió la cabeza hurtándose a la fascinación de sus
+memorias.--Sí; este «era» mi único hogar--se repetía sordamente.
+
+Reconcentró al cabo sus meditaciones en Hornedo, que continuaba inmóvil,
+muy pálido, sin atreverse a hablar.
+
+--¡Ya no puedo consolarle!--pensó llena de solicitud--. ¡Está solo como
+yo... ¡pobre padrino...! ¡Y qué guapo es!--añadió con orgullo,
+sorprendiéndole, en un atisbo certero, el fervor silencioso de las
+pupilas, la mano aristocrática, el porte señoril.
+
+La conmovía un profundo enternecimiento. Se levantó para despedirse;
+doblóse impulsiva y rozó con los labios cariñosos la frente de Nicolás.
+
+--¡Adiós, padrino!
+
+Él la tuvo así tan confiada y devota que tembló intensamente. Había
+recibido todo el baño de luz de aquellos ojos, el ardor de la boca
+purpurina...
+
+--¡Adiós!--logró decir con desvaído gesto, a punto de desmayarse.
+
+Y Dulce Nombre, por darle ánimos, ofreció desde la puerta, con la voz
+clara y benigna:
+
+--¡Volveré pronto!
+
+Minutos después la vió Nicolás perderse en el esplendor oscuro del
+bosque; bajó los párpados, que le estampaban una sombra lívida en el
+rostro, y murmuró con infinito desconsuelo:
+
+--Antes que vuelva tengo que huir...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+V
+
+LOS SENDEROS DE LA MUERTE
+
+
+Fué cierto que al día siguiente se marchó Nicolás para no volver a
+Luzmela en mucho tiempo.
+
+Lo supo Dulce Nombre con un dolor parecido al desengaño; sentíase
+desairada en su intento de reconstruir un albergue a la más noble
+amistad de su vida. No era posible: alguna razón inquebrantable se
+oponía a este propósito. Y la muchacha, quejosa de su padrino, aun se
+dolía de la grave tristeza que arrastraba él por el mundo, como una
+maldición.
+
+Decíase en el valle que el señor de la torre pensaba ir al extranjero y
+vivir muchos años lejos del solar. Hubo desilusiones entre las señoritas
+que no perdían la esperanza de un buen casamiento: la prima de Esquivel
+y la talluda infanzona de Barreda se disputaron gratuitamente el honor
+de una romántica viudez.
+
+Pocos meses más tarde se despedía Dulce Nombre de su hija sin protesta,
+con un sentimiento callado y acerbísimo. Decidió Malgor internarla en un
+colegio ciudadano, y la misma esposa la fué a llevar en un día de otoño
+húmedo y triste.
+
+La niña era ya una mujer de trece años, arrogante y hermosa. Tenía, como
+su madre, la figura gentil, los ojos dorados y profundos, la risa
+trinada, la voz caliente y musical; pero variaba un poco en la
+expresión, más imperiosa y dura, espejo de una crianza llena de
+caprichos y satisfacciones. María ostentaba en las pupilas mayor
+oscuridad, más sombras en el pelo, y carecía de aquel nimbo rubio de la
+madre, caído en las sienes como finísima corona.
+
+Estuvo conforme en el colegio porque llegaba allí el oro de su padre
+concediéndole preferencia y garantías, y en tres años, sólo durante unas
+cortas vacaciones llevó a su casa un poco de bullicio.
+
+Había muerto la abuela; el indiano, envejecido y mustio, padecía una
+repetición frecuente de los ataques anginosos, y contemplaba todas las
+cosas con una mirada yerta y fija, de ultratumba, ejercitándose en la
+virtud de acrecentar merecimientos para la vida eterna.
+
+El quería decirse:--_No tengo sed porque puse mi boca en el cielo_.
+Trataba de consolarse a sí mismo, pensando, cómo la existencia del
+hombre es un soplo de aire que va y viene, mientras las almas perduran
+en su Dios con la fuerza indestructible de lo imperecedero. Mas, cada
+una de sus meditaciones, por grave y honda que la hiciese, le traía a
+morder la carne de la vida, a prevenirse, como último recurso mundano,
+ese oleaje de memorias y bendiciones que verbera para los escogidos en
+las orillas de la fosa.
+
+Hizo su testamento mostrándose generoso hacia Dulce Nombre, con el
+extremado afán de sobrevivir en el ánimo de ella por medio de la
+gratitud: como en vida procuró dejarle independencia y expansión, para
+merecer sus favores, pretendía desde la sepultura solicitarlos aún,
+seguir viviendo de una manera digna en la amada que jamás logró
+enteramente poseer, de la que nunca tuvo lo más codiciado y adorable en
+el amor. Le dispuso un cuantioso legado, sin traba ninguna, le aderezó
+con frases muy laudatorias a la paciente compañera, y aun llevó su
+magnanimidad hasta proteger de un modo considerable a Manuel Jesús en
+los acuerdos relativos al negocio cubano, haciendo constar que el mozo
+le había prestado en la joyería habanera servicios importantes, y que,
+por su honradez y provechosas gestiones, merecía del testador un trato
+cariñoso. No faltaban en este documento donativos a los pobres, mejoras
+para Luzmela, sufragios abundantes por el triste que se despedía con
+horrenda incertidumbre.
+
+Porque el hombre mortal no conseguía desinteresarse de los bienes
+humanos, y a menudo una lumbre oscura de los ojos delataba su
+transitoria ambición por los dulcísimos goces imposibles.
+
+En aquellas horas de codicia terrenal, vigilaba Malgor con paso de
+moribundo el semblante de su mujer, suponiendo que le contaba los días
+en espera del «otro», entregada a un acecho irresistible. Un frío
+interior le hacía temblar, su palidez se revestía de un tono gris que
+daba espanto, y aunque Dulce Nombre estuviese muy absorta en cuidarle,
+sin ninguna mala tentación, percibía sobre el enfermo el hálito de la
+«gran ciega» como un aviso piadoso de la futura libertad, y era cierto
+que entonces agrandaba los ojos, olvidados en la visión luminosa de la
+dicha.
+
+Así, frente a frente marido y mujer, solos con su irreparable inquietud,
+escucharon la transcendencia de cada rumor en las albas tardías del
+invierno, en el espacio tenebroso de las noches, y todavía con mayor
+ansiedad cuando los hervores de la primavera estallaban silenciosos bajo
+el perfume del heno y de los lirios, cuando el verano henchía las venas
+del sol y echaba las mariposas a volar como flores enloquecidas.
+
+Y aquellas dos almas en tortura se temían sin odiarse, alejadas por el
+corte helado de un pensamiento, juntas en la trágica perturbación de
+otear un año y otro los senderos de la muerte...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+TERCERA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+LA HIJA
+
+
+Ha vuelto a su casa la niña de Malgor. El padre la considera instruída
+tal como a una señora corresponde, y se enorgullece mirándola en plena
+posesión de un destino feliz. Es hermosa, rica, saludable, inteligente:
+sus alegrías pasan floreciendo sobre el hogar oscurecido por un drama
+recóndito que ella está muy lejos de comprender.
+
+Algunas veces, cuando era chiquitina, se quedaba suspensa entre sus
+padres, tan distanciados por la edad, y les hacía esas cándidas
+preguntas de los niños que a menudo provocan un desolado rubor.
+
+Hoy les ve juntos con más extrañeza que antes, porque razona y entiende
+como una mujer. Pero nada les dice: ha puesto en la vida su mirada
+brillante y risueña que no quiere temblar.
+
+Tiene la muchacha un carácter enérgico, algo indómito; no ha sufrido
+nunca la disciplina de una severa educación ni el peso de la
+contrariedad; sus antojos, de continuo satisfechos, se exacerban con las
+dificultades y crecen a medida que se logran: la costumbre de mandar y
+de exigir la inclina, en ocasiones, a las actitudes violentas, al gesto
+duro y la brusca determinación.
+
+Verdad es que estos resabios de la mala crianza, puesta al servicio de
+una herencia impetuosa y ardiente, los atenúa la niña a cada paso con su
+expresión de inocencia y juventud, con la gracia de su melancolía y el
+hechizo de su hermosura. Así el egoísta endiosamiento con que vive para
+sí propia, con frecuente exclusión de los demás, se le ablanda en las
+pupilas refulgentes, llenas de curiosidades y de luz, en el encanto
+imperioso de las sonrisas y las palabras.
+
+Y aunque es meditativa y soñadora al influjo de la raza y del país, huye
+de la tristeza de sus padres como de un mal, y procura olvidarla en el
+sereno regocijo de su corazón.
+
+No han faltado lenguas torpes que le cuenten a María el noviazgo de la
+antigua molinera y hasta la razón de que el molino pertenezca al abuelo
+Martín. La añeja historia y las observaciones de la realidad, aseguran a
+la muchacha que su madre ha sido una víctima de la suerte, víctima
+voluntaria, puesto que se humilló al sacrificio cuando pudo resistirse a
+él con todos los fueros humanos.
+
+Para la niña de Malgor no existen leyes por encima de las pasiones; ella
+juzga las cosas de un modo indiscutible y definitivo, divididas en dos
+clases: las que convienen y las que repugnan; es decir, las que se
+aceptan y las que se rechazan. Como no comprende la vida sin los
+beneficios del oro, discurre que, de seguro, la pobre molinera de
+antaño, necesitada de escoger entre el dinero y el amor, se quedó
+reflexivamente con el dinero; cambió el hábito miserable por la
+categoría señoril y puso el más firme cimiento a una existencia nueva,
+encaminada a las materiales ambiciones.
+
+Siéntese la muchacha complacida por los bienes que disfruta como
+resultado de aquella lejana lucha sentimental, y sólo reconoce en su
+madre una causa providente de que la hija esté en el mundo, regalada y
+dichosa, arrostrando un envidiable porvenir.
+
+Pero las definiciones de María sobre este particular no son demasiado
+crueles, porque las hace a flor de pensamiento, con una niebla mentirosa
+en el alma, sin ahondar mucho en ninguna cavilación. Los quince años
+altivos y triunfantes le producen un deslumbramiento engañoso; todo lo
+percibe al través de su tendencia dominadora, y aun se atribuye rasgos
+de suma generosidad. Cuando va por la calle y la miran con devoción,
+vuelve la cara sonriendo a la gente, como si dijera:
+
+--Vaya, os haré el favor de consentir que me admiréis un poco más...
+
+Para mayor adorno suyo tiene la niña una madre bella y moza que parece
+una hermana, y a la que es fácil suplantar en cuanto significa dar
+órdenes, exigir tratamientos y revolver novedades. Es María la que
+decide ahora los menesteres decorativos de la casa, con el beneplácito
+del padre, muy orgulloso de tan buena disposición.
+
+Y Dulce Nombre les deja hacer, algo intimidada y resentida, alejándose
+cada vez más de la criatura, a quien tuvo en los brazos con franca
+adoración. Una frialdad incomprensible las separa; se quieren y se
+desconocen: la madre siente el imperio de la hija como una nueva
+opresión, y se encuentra más sola que nunca, perdida en desconsoladas
+confusiones ante el cariño sagrado, que también se le resiste, con
+enemiga terquedad.
+
+Nada más semejante en apariencia que estas dos mujeres. Viéndolas juntas
+se distingue a la madre porque tiene la estatura más elevada, el color
+más pálido y moreno, más honda la brasa de las pupilas y los labios más
+curvos. De cerca, su caliente madurez contrasta con la fragilidad de
+María; pero si hablan vuelven a ser iguales, de tal modo, que oye la una
+en la otra el rechazo de su propia voz.
+
+Están unidas por la carne y la belleza, apartadas por un obstáculo
+sombrío; se miran a la entraña de los ojos sin estremecerse bajo la raíz
+cordial del sentimiento, y Dulce Nombre piensa, conturbada, que un hijo
+de la sangre puede convertirse en un intruso cuando no le ha concebido
+también el corazón...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+EL RETRATO
+
+
+Desde que la niña ha salido del colegio manifiesta el padre más depurada
+y continua la virtud de la conformidad, aunque devora con más pesadumbre
+todas las amarguras del remordimiento.
+
+Porque en la muchacha alegre y victoriosa vive la imagen de aquella otra
+niña que él arrastró al matrimonio con inquebrantable resolución llena
+de egoísmos. En aquel tiempo Dulce Nombre era corporalmente igual que
+esta colegiala moderna. ¡Así tuvo de límpidos los ojos, que no saben
+olvidar el llanto de aquellos días! Nunca rió con toda la boca, no puso
+toda el alma feliz en un cantar, ni el interés en un capricho, ni la
+satisfacción en un goce. Habitó silenciosa y triste en la casa opulenta
+como si no fuera suya, prestando el oído a los rumores distintos,
+clavando la mirada en los rostros invisibles; dijo frases benignas,
+estimulada por la caridad, y dió al marido el calor de su pecho juvenil
+que ardía con la esperanza de otro amor... En ciertas horas demasiado
+turbias, sufrió con el espíritu martirizado y negro: era inocente y
+sentía la conciencia nublada por el dolor y el pecado.
+
+Hoy la hija repite aquel aspecto infantil y gracioso de la madre, con
+idéntica hermosura, con los mismos años, pero en la plenitud de la
+ilusión, entre risas y promesas; domina y triunfa, es dueña de su casa y
+de su libertad: pone los ojos sin lágrimas en todos los anhelos.
+
+Y las compara Malgor, arrepentido, medroso, temiendo purgar en la niña
+nueva el tormento de la niña desgraciada, volviéndose hacia su mujer con
+el ánimo penitente y el labio trémulo, ansioso de premiarla en
+desagravios y recompensas interminables.
+
+Pero la ve tan moza, la supone tan cercana al desquite soñado, que se
+retrae dolido y mudo, encadenado a su despecho. Aunque languidece bajo
+un cansancio espantoso de la carne marchita, los deseos retoñan en él
+con misteriosa fuerza primaveral. Y huye de Dulce Nombre
+disimuladamente, buscando a la niña como un lenitivo y un refugio que no
+siempre consigue.
+
+Porque María se aburre en su casa, y después que dispone en ella alguna
+innovación o la alborota con el revuelo de sus inquietudes, se marcha de
+visita por el valle, donde cada vecino la recibe con agasajo, y los
+mozos de fuste la rondan con admiración.
+
+Ya sabe la colegiala coquetear y elegir con la fantasía el hombre
+presentido, uno que no ha llegado: ese que debe aparecer de un momento a
+otro... y siempre tarda.
+
+Durante sus paseos incansables por el campo le gusta mucho a María
+detenerse en la torre de Luzmela, escudriñar la casa del padrino en los
+escondites más curiosos y tener con el hidalgo un poco de conversación.
+La seduce aquel hombre retraído y zahareño que vaga por sus jardines lo
+mismo que una sombra y ocupa la torre como un asceta.
+
+Hace un mes que regresó de Madrid, donde estuvo dos años sin decidirse a
+ir más lejos. Viene muy arisco, pero el mal incurable de su misantropía
+interesa a cuantas mujeres le conocen y enamora a las que le celan con
+alguna esperanza. Un halo de romanticismo sublima la figura de Nicolás,
+a quien su amor frenético y silencioso empuja a la Montaña. No olvida
+que los médicos señalaron un plazo eventual a la vida de Malgor y acude,
+a pesar suyo, como las _nétiguas_, oteando la muerte.
+
+Y ha encontrado a su amigo en la misma actitud de espera y de zozobra,
+algo más viejo y cobarde, más desguarnecidas las sienes, más apagado el
+acento; ha visto a Dulce Nombre con nueva sazón en la hermosura; ha
+escuchado, tembloroso, aquella palabra lenta y acariciadora que le
+recrimina:
+
+--Te marchaste sin decirme adiós y no me has escrito en dos años: ¡ya no
+me quieres!
+
+Unas disculpas azoradas y torpes, una visita casi ceremoniosa, y Hornedo
+se ha escondido en su rincón, desesperado y adusto.
+
+Allí le suele buscar María, golosa de la rareza del solitario, atraída a
+la torre por la anchura resonante de las estancias, por la solemnidad de
+los muebles, por el aire pesaroso del tiempo detenido como en un
+remanso; la chiquilla es una mariposa que se embriaga y aturde cuando
+llega hasta el padrino al través de corredores y gabinetes. Porque no ha
+tomado el gusto a la casa desde pequeña, ni la ha descubierto y sentido
+con las primitivas imágenes de la niñez como Dulce Nombre, sino que,
+extraña a este cariño del solar viejo, irrumpe entre las cosas del
+pasado con una sorpresa fascinante, más bien antojo, no exento de cierta
+impresión temerosa.
+
+Hay en el palacio de Nicolás una mescolanza de lujo antiguo y de trastos
+inútiles, conservados por desidia; aposentos vacíos, con el solado
+crujiente, que no atraviesa la colegiala sin correr; ostugos donde en
+ocasiones encuentra el ama de llaves, sin saberlo, un trozo de madera
+con embutidos de nácar y marfil; un herraje valioso; una estofa
+deshilachada que ha valido un dineral. Los salones mejor compuestos son
+áridos, hostiles, fríos aunque los bañe el sol; algunos constituyen la
+torre, y en aquella parte de la casa habita Nicolás, que ahora mismo
+recibe a María y la escucha cerrando los ojos.
+
+--¿No quieres mirarme?
+
+--Sí, mujer; es que has abierto el balcón y me estorba la luz.
+
+--Pues le vuelvo a cerrar.
+
+Dirigióse hacia el fulgor dorado y rico de la solana, recibiéndole con
+intrepidez en el oro claro de las pupilas, mientras el hidalgo
+continuaba adormeciendo las suyas. Entornó las puertas, y por la única
+rendija libre al soplo cálido y ligero de la tarde, entró un haz de
+chispas animadas.
+
+La niña de Malgor sigue hablando, sentada otra vez en su escañil;
+refiere historias pueriles del colegio y de la ciudad, noticias
+aldeanas que le han dado en el molino. Tiene un gracejo delicioso, una
+suave presunción en cuanto dice y en la manera de expresarlo.
+
+Pero Nicolás no atiende a las palabras sino al acento; le percibe
+absorto y le confunde con el de la otra ahijada. Es la misma voz, con
+iguales insinuaciones tónicas, un método inconsciente que abre y cierra
+las cláusulas en íntima sonoridad. Y, hambriento de engañarse, el
+enamorado se quiere sustraer a la hora presente y vivir la hora lejana;
+procura hallar en la niña de hoy a la de ayer, compañera inocente
+convertida en amor irremediable.
+
+Entretanto María se cansa de hablar sola:
+
+--Qué, ¿no me contestas?--dice.
+
+Hornedo vuelve, con trabajo, de la consoladora ensoñación.
+
+--¡Ah, sí...! Te contesto lo que tú quieras.
+
+--¡Vaya! No me haces caso: me voy.
+
+Él la detiene, extremoso, rendido:
+
+--¡Si te escucho con embeleso!
+
+Aunque la muchacha no comprende el sentido fervoroso de la protesta,
+nota su desconocida dulzura, y posa de nuevo en el banquillo:
+
+--Pues cuéntame lo que has hecho en Madrid.
+
+Habla Nicolás maquinalmente, sólo por ver cerca de sí aquel retrato vivo
+de la amada, que le fatiga el corazón. Quiere a la niña con morbosa
+ternura. Cuando la mira directamente le hace daño verla, un daño
+traducido en doloroso rencor, en odio a la dicha que tuvo el hombre
+rival. Pero si la contempla al través de los deseos, bajo la sombra de
+las evocaciones, descubre a la criatura siempre adorada, y revive el
+calvario de su pasión entre las nieblas del encanto y del martirio, con
+un trastorno que le enloquece y abate. De estas escapadas a la quimera
+retorna Hornedo hasta la realidad más enamorado cada día; para él Dulce
+Nombre continúa siendo la mujer incomparable, con todos los prestigios
+de la belleza y el candor, con la aureola del sufrimiento y la honradez,
+y aún con las gracias de la maternidad y el hechizo supremo de lo
+imposible... Podría elegir una esposa entre damas de alcurnia, y se da
+cuenta del misterioso cautiverio que padece; supone que el atavismo
+familiar, la infusión de sangre plebeya en sus antecesores, le obliga
+al culto de la moza ruda y selvática lo mismo que el país, recia en el
+amor y en el deber, subyugada a la tribulación como la inolvidable _niña
+de Luzmela_. Y siente que se cumplen en él los augurios de un destino
+dramático, con desgarradora fatalidad: es el heredero de una culpa, de
+una desgracia, de una pasión...
+
+--¿No sabes--dice María cuando se distrae Nicolás--que me pretende tu
+sobrino, el hijo de Esquivel?
+
+--¿El mayor?
+
+--Sí... ¿Qué te parece?
+
+--Muy bien. ¿Y a ti?
+
+--Me gusta poco... No es mi tipo.
+
+El hidalgo sonríe a la petulancia de la chiquilla, tan diferente a la
+sencillez de su madre, y, por no malograr la confidencia, pronuncia:
+
+--Mariano es buen mozo y lleva muy adelantada su carrera de médico.
+
+--¡Ya, ya¡, pero... no es mi tipo.
+
+--Y tu tipo, ¿cuál es?
+
+--¡Qué sé yo...! Es otro: el de un hombre que sepa más del mundo, que no
+sea estudiante y que haya corrido muchas aventuras.
+
+Los ojos visionarios de María resplandecen de curiosidad. Está esperando
+al viajero que llegue con el polvo de las lontananzas, cabalgando en la
+bruma del porvenir. Y como si ya tardara en recibirle, se levanta
+nerviosa; presenta la frente al padrino, y sale cruzando la casa con el
+rumor ligero y menudo de sus tacones.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+III
+
+FRATERNIDAD
+
+
+Cansado Gil de las asperezas del monte, ha venido a ser criado de
+Nicolás, hortelano y ganadero más que sirviente fino de la casa.
+
+Permanece soltero el pastor, acaso porque no hubo en la vega una mujer
+resignada al yugo del matrimonio y a la separación del marido, capaz de
+vivir triste y pobre frente a la montaña que le roba al compañero.
+
+Y cuando el montañés ha bajado de las cumbres, piensa que es un poco
+tarde para buscar novia; está receloso y torpe, no atinaría con las
+blanduras del cortejo y los cuidados de la elección.
+
+--Me quedaré así--gruñe con pereza, contemplando la vida desde lejos,
+como si aún remontase las alturas de la serranía, a una distancia
+forzosa del hogar y del amor.
+
+Pero hay un descontento en el alma de este hombre, una melancolía que no
+le impide cantar a los sones del clásico rabel, durante las fiestas
+aldeanas, ni repetir en las tertulias de invierno, con rostro divertido,
+los romances pastoriles de envejecida memoria.
+
+La desazón de Gil, oscura, no muy sensible ni punzante, viene originada
+de un entusiasmo fiel y humilde por Dulce Nombre, aunque el mozo ignoró
+siempre que no acertaba a sustituir por otra la imagen de la niña de
+Rostrío. Y aquella devoción, apenas consentida por quien la profesa,
+devorada al través de la juventud, persiste aún, como el perfume de una
+rosa que se ha llevado el aire: es el astro ya muerto, cuyo resplandor
+alumbra todavía.
+
+Nada de esto conoce definitivamente el criado de Nicolás; pero tal vez,
+con ayuda del propio sentimiento, lo adivina el señor y sorprende la
+esencia y la luz del sosegado cariño, que era un día el sueño más
+hermoso de Gil, el cual sabe muy bien cómo el padrino adora a su ahijada
+y cuánto sufre porque no es dichosa, arrepentido de haberle facilitado
+el casamiento. No comprende qué clase de adoración es la del hidalgo y
+la juzga honda y paternal, no por eso menos viva que otra cualquiera.
+
+A Hornedo se le escapan a menudo frases crueles contra Malgor porque
+vive demasiado, para sacrificio de su esposa; y censuras contra Martín
+que no repara en los sinsabores de su hija.
+
+Y el pastor va recogiendo estas lástimas, las comenta y las glosa con
+indefinible semblante.
+
+--Yo creí que «ella» se había acostumbrado al marido.
+
+--Nadie se acostumbra con gusto a lo que no ama.
+
+--Pensé que a fuerza de tiempo...
+
+--Es peor.
+
+--Como tienen una chiquilla...
+
+--No es bastante.
+
+--La pobre se acordará del otro... ¡le quería tanto...! No se me puede
+olvidar la cara que puso una noche en el molino cuando le dijeron que se
+marchaba.
+
+--Sí; ¡se acuerda de él!--murmura Nicolás con acerbo tono.
+
+Así, entre amo y servidor, el culto a la muchacha es un lazo secreto, un
+motivo de fraternidad que nunca se deslinda: la mezclan en sus
+conversaciones sin nombrarla, aludiéndola de un modo tácito, indudable,
+y la sienten al lado suyo cuando están callados y solos en la intimidad
+hospitalaria de la casona.
+
+Esto sucedía muchas veces antes del viaje del señor y se repite ahora
+mientras Gil hace abarcas en el portal y Rosaura se oscurece en las
+honduras de la torre.
+
+El abarquero pule su tronco a horcajadas en el banquillo y Nicolás se
+detiene junto a él cuando regresa del jardín, mediada la tarde calurosa
+y florida.
+
+Se abre el porche montañés en la fachada principal, bajo el carasol
+ancho y tendido, con alero de gola y canalones ruidosos. La arcada, de
+dos curvas magníficas sobre un recio pilar, sirve a Gil de taller, en
+uno de sus extremos salpicado con el ripio.
+
+Allí azuela y taladra el pastor si no tiene ocupaciones más importantes;
+la madera es del amo, las abarcas de quien las necesite, el importe de
+las mismas pertenece al obrero sin que nadie se lo dispute, que al amor
+de los buenos linajes es donde suele adquirir más privilegios el señorío
+del trabajo.
+
+A la vera del picadero hay un sillón desvencijado, amplio y noble, que
+sostiene bien a Nicolás cuando gasta un rato de palique al son del
+taladro y de la legra. Teme el caballero que sus concesiones
+democráticas respondan únicamente a la levadura mezquina del instinto, y
+se deja llevar, con pesadumbre, de una virtud libre y generosa, como si
+obedeciese a un maleficio. En cada labrantín de Luzmela ve un pariente
+abandonado, un heredero posible de la torre, y a cuantos coloca cerca de
+él la casualidad, los trata con suma condescendencia, dentro de su
+extraño carácter, como a éste, a quien llaman todavía «el pastor».
+
+Juntos están, silenciosos y pensativos, cuando se abre la portalada y
+aparece en el umbral Encarnación la de Cintul, ligera y radiante, con
+una carta en la mano.
+
+--Vengo a decirle al señorito que ya salió Manuel de la Habana, según lo
+que aquí me explica, y debe estar si toca o llega el barco que le trae.
+
+Gil da un respingo y se queda mirando al señor, que recoge la carta,
+forzosamente, la desdobla y la mira bajo la torsión violenta de los
+pensamientos, sin leer ni razonar.
+
+--Ya lo sabe Dulce Nombre--pronuncia muy despreocupada la madre feliz--;
+estaba ahora en el molino y se lo conté... ¡Quedóse más blanca...!
+¡Pobretuca...! Se desazona para que no se entere don Ignacio, pero digo
+yo que siendo socios allá entre sí, le habrá escrito dándole la noticia.
+¿Y de qué vale el secreto si cuando llegue Manuel le ha de visitar...?
+¿No le parece, señorito?
+
+--Sí, claro; es inútil--balbuce Hornedo, atormentando la carta, que al
+fin devuelve a su dueña.
+
+--¡Ay, Dios mío, quién lo había de decir...! ¡Mire que volver el mozo
+hecho un señor, con posibles y salud, y no _encontrarla_ viuda todavía!
+
+--¡Mujer!
+
+--Yo deseo que la haga venturosa porque se lo debe todo, todo; si no es
+por ella nunca hubiese encontrado medios para llegar a rico.
+
+--Se lo debe a Malgor.
+
+--Por causa de ella...
+
+--Y de él.
+
+--Bueno, sí; pero un individuo tan enfermo ¿qué hace en el mundo?
+
+--Vivir.
+
+--Desengáñese, don Nicolás, que usted mismo habrá pensado más de cuatro
+veces en lo mucho que se consume la esposa de un tísico viejo, cuando
+ella es joven... y la están esperando.
+
+--Hoy la quieres porque es rica; niña y enamorada la despreciaste...
+
+--La quiero porque me hizo un gran bien y se lo debo pagar... La quiero
+porque la hice sufrir...
+
+Encarnación reblandece su acento con unas lágrimas que pudieran
+convertirse en sollozos.
+
+--¡Ay!--alude siempre lastimosa--. Procura la infeliz que su marido no
+se altere; dice que le haría daño esa impresión...
+
+--Es la verdad.
+
+--¡Pues de algo nos tenemos que morir!
+
+--Cuando Dios quiera...
+
+--Si esto le mata... ¡será porque lo quiere Dios!
+
+Las palabras de la madre se han vuelto a endurecer. No le gusta que la
+contradigan. Y se despide con acritud al través del corral, desplegando
+la carta como una bandera victoriosa.
+
+Sigue inmóvil el barreno de Gil. Nicolás hunde el bastón en la doladura
+de las abarcas; tose, muy agitado; está palidísimo y se le acentúan las
+estrías morenas de la piel.
+
+También se acentúa el color angélico de las nubes por encima de las
+montañas. La bóveda suprema luce una santidad mística y azul,
+evocadora: desde el porche no se ve más paisaje que el de las cumbres y
+el cielo.
+
+El pastor suspira, toma la azuela y la clava, sañuda, en el tronco de
+nogal. El hidalgo se pone de pie, afirma en el suelo la cachava y dice
+sombríamente, con la voz un poco temblorosa:
+
+--Voy a dar una vuelta por ahí...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IV
+
+RENUNCIAMIENTO
+
+
+Sale irresoluto, con la necesidad imperiosa de moverse y desgastar su
+inquietud en un violento ejercicio. Y en cuanto abre la puerta blasonada
+del cortil, siente la caricia tónica del bosque, embravecido al acoso de
+la nueva vegetación.
+
+Con el sombrero en la mano, el rostro descolorido y mudable, se deja
+Nicolás prender en la maraña de la ruta. Anda muy de prisa y se detiene
+luego. Le parece que hay en la sombra un temblor misterioso. Por los
+claros del ramaje entra el sol aterciopelando los musgos, poniendo en
+el césped unas medallas de estremecida claridad.
+
+El hidalgo escucha como si temiese una asechanza o una persecución, y no
+oye más que esos rumores peculiares de la selva; zumbido de alas,
+susurro de hojas, derrame de simientes y de pétalos: el roce de la
+maravilla en los oídos humanos.
+
+Se presienten las lontananzas al otro lado del bosque, libres del
+secreto de los árboles y de la espesura de los toldos; pero Nicolás
+prefiere la reserva de estas entrañas donde todo es abismo, como en su
+corazón. Tiene aquí la vida un sordo murmullo apasionado, muy conforme
+al espíritu en tortura del caminante. Viene el silencio de afuera con la
+serenidad de la serranía y el calor de los horizontes: la tarde en el
+campo está callada bajo el inexorable azul.
+
+Y el eterno diálogo de los seres y las cosas se refugia en el ansar
+irruptor, lleno de voces arcanas y sensibles.
+
+Hay una más fuerte y distinta, que se levanta sin descanso: la del
+Salia, desfallecido en el estiaje, pero siempre molinero y espumoso en
+el bosque de Luzmela.
+
+Esta voz, permanente y honda, gravita sobre el hidalgo y le lleva hacia
+la frescura cercana del río, por el hilo frágil de los senderos. Ya no
+se puede sustraer al hallazgo de la corriente; sube por la orilla
+mazorral, palpitante y ligero como las aguas, abriéndose paso con el
+bastón; se hunde en la maleza salvaje, se punza con los abietes, sin
+perder el rumbo ni moderar la marcha. El río le saluda y recibe en cada
+melodía, rápido y voluble, siempre nuevo y extraño, recogiendo toda la
+gracia y la expresión de la tarde. Y el hombre siente aquella vida
+agitada en sus venas como una misteriosa trasfusión de eternidad.
+
+De pronto el Salia ahonda su lecho en la resonante zubia del molino,
+sobre una lera de matorrales, que saca del bosque uno de sus costados
+para extender la finca de Martín. Pasa el río debajo de la aceña, toca
+el huerto y las brañas sativas, hoy tendidas de sábanas de flores, y se
+vuelve a meter entre los árboles a lo largo de la hoz.
+
+Hornedo se detiene con la selva, indeciso, como si le amedrentaran la
+anchura y la luz, y después de un instante de vacilación, sigue el vero
+del cauce hasta la presa, rozando las ventanas del edificio.
+
+Desde una, abierta y solitaria hace un momento, le llama Dulce Nombre. Y
+ha sonado su voz muy ansiosa bajo el claro estrépito de los saetines.
+
+--¿Adónde vas?
+
+El padrino levanta la cabeza vivamente, y responde, esforzándose en
+aparecer sereno:
+
+--«Iba»... paseando.
+
+--¿No entras?
+
+--Si tú quieres...
+
+La muchacha no descubre la insinuación inevitable de aquella actitud.
+Está preocupadísima. Reflexiona un poco y decide:
+
+--No: aguarda: voy a salir.
+
+Se asoma a la puerta despidiéndose de Camila con una urgente
+recomendación, y no saluda a Nicolás, se acerca a él como si acabara de
+hablarle y de verle mediante la franqueza de los tiempos dichosos: como
+si no hiciera muchos años que vivían distantes y afligidos por una
+desconfianza irreductible.
+
+Ahora, de repente, sin que ella misma lo sepa, vuelve a ser la rapaza de
+antes, segura del buen amigo. Se le apoya en el brazo con abandono
+filial, y le pregunta:
+
+--¿Viste a Encarnación la de Cintul?
+
+Al hidalgo le sobrecoge un gran estremecimiento. Trae la mujer consigo
+como una fragancia propia el olor suave y caliente de la molienda, tiene
+el incentivo y la sensualidad de una fruta, viene temblando de esperanza
+y de anhelo, empujada por el vendaval de su pasión. Y se le aproxima
+ciegamente, le clava las saetas de los ojos, le sacude, y repite:
+
+--¿La has visto?
+
+--Sí.
+
+--¿Te enseñó la carta?
+
+--Sí.
+
+--¿Y qué dices?
+
+--¿Qué voy a decir?
+
+--Me tienes que ayudar.
+
+--¿A qué?
+
+--A portarme como debo.
+
+--Eso, tú...
+
+--¡Ah...! ¿me huyes otra vez?
+
+--¡Niña...!
+
+Llevan el mismo derrotero que trajo Nicolás, sin que él lo note. La
+muchacha le conduce a la selva porque es su camino acostumbrado; pero no
+busca la trocha bárbara junto al río, sino que se dirige a los senderos
+más dóciles y frecuentados por la gente, duros también, henchidos con el
+crecimiento lujurioso de las plantas. Y van despacio sobre la campiña
+ardiente que da entrada al molino. Desde la puerta de Martín les mira
+Alfonsa la de Paresúa, présbita y curiosa, muy vencida por los achaques
+de la edad. En las ventanas se agrupan otras mujeres atisbando a la
+pareja, ensordecidas por la bataola del trabajo: han sorprendido el gozo
+y la carta de Encarnación, como la palidez repentina de Dulce Nombre, y
+les aturde el soplo del adivinado secreto.
+
+--No sé nada--responde Camila a las indiscretas consultas, sin que en
+realidad se haya enterado de lo que sucede.
+
+Allá fuera los que suscitan estos comentarios se paran en la linde de
+los árboles.
+
+Dulce Nombre ya no guía al padrino ni se estrecha contra él. Sofocada,
+ceñuda, le hunde siempre en el rostro las lanzas de las pupilas, y
+repite, briosa, la última palabra que Nicolás había pronunciado en son
+de protesta:
+
+--¿Niña...? No soy una niña; soy una mujer, muy infeliz, sola en el
+mundo: contaba con tu apoyo... ¡y me le niegas!
+
+--No estás sola: tienes padre.
+
+--¿Un hombre que me vende, que ni me acompaña ni me ayuda?
+
+--Tienes marido.
+
+--¡El que me disteis!
+
+--Y una hija.
+
+--¡Tampoco!
+
+--¿Eh?
+
+--Tengo un amor que me vuelve loca: eso es lo único firme y seguro de mi
+vida... Nadie me lo ha impuesto; ha venido él de todas partes... no sé
+por dónde...
+
+Señalaba la moza ampliamente a los confines, con gesto iluminado, como
+si abarcase en su ademán toda la mies engrandecida por los frutos; los
+montes solemnes, azules, sagrativos, y la tierra abrasada de los cielos.
+
+--Tenía--dijo después con torvo reproche--una amistad: la tuya... Me la
+has quitado y estoy sola con el amor, sola y desesperada.
+
+Echó a andar por el bosque sollozando.
+
+--Si te basta ese amor, ¿de qué te quejas...? ¡Yo no tengo
+ninguno!--murmuró Nicolás tan dolorido que la muchacha se volvió a
+mirarle.
+
+Ya les tomaba la penumbra del arbolado, olorosa y movible. Toda la
+selva, pujante, sacudida como un inmenso corazón iba hacia ellos
+acogedora y fraternal. Y aquella frescura, aquel abrazo recibido bajo el
+peso del sol, les produjo un inesperado consuelo. El vestido claro de
+Dulce Nombre, las caras descoloridas, recogieron la luz verde y serena
+del paraje. Andaban los dos amigos con lentitud uno al lado del otro.
+
+--No me basta el amor--pronuncia Dulce Nombre compasiva y
+humilde--puesto que necesito la amistad. ¿Por qué no me tratas como
+antes, cuando no podías vivir sin mí?
+
+--¡Ni puedo ahora!--dice el hidalgo con lúgubre tristeza.
+
+Dulce Nombre, enternecida, avisada por un presentimiento insondable,
+robustece de nuevo su fe en el padrino.
+
+--Mira--le dice--no hablemos nunca más de nosotros. Nos queremos como
+siempre, ¿verdad? Tú me enseñas y me riñes lo mismo que si aún fuera
+chiquitina... Oye, por Dios, atiende: ¿Qué hago al llegar Manuel Jesús?
+Quiero ser buena; que nadie sufra por mí; que tú prepares a Malgor para
+que la noticia no le perjudique... ¿lo harás?
+
+--¡Pero, mujer!
+
+--Sí; lo haces; y me aconsejas, me sostienes en esta horrible lucha que
+no se acaba... Ya ves: todos los plazos se cumplen... menos el mío.
+
+--¿Cuál?--pregunta Hornedo estremeciéndose.
+
+--¡El mío!--repite ella; la voz, encruelecida, se le queda súbitamente
+rota. Y después de un silencio penoso, exclama--: ¡Ni quiero que se
+cumpla!... No, yo no deseo nada malo...
+
+Parece que habla consigo misma, frente a su conciencia, rechazando la
+dañosa tentación.
+
+Nicolás no la interrumpe. Acaso las palabras que pudiera decir se le
+ahogan en el sufrimiento. Asiste como único testigo a los combates de
+aquella mujer, impulsiva y cándida, sin defensa contra su pasión. El
+abandono en que la ve le estimula a socorrerla por encima de los celos,
+con olvido de la propia desdicha: no es posible que deje a la amada sola
+en la pendiente, al borde de las malas ocasiones.
+
+La recuerda niña y curiosa, asomada con él a los misterios del espíritu,
+llevada por su mano varonil al través de los campos, en traza de
+exploradores los dos, sorprendiendo los ruidos inefables, hora por hora,
+desde el alba a la estrella, en los ágiles caminos del monte y en las
+sendas entrañables de la mies. Así aprendió la criatura a vivir alerta y
+sensible, escuchando la inquietud apasionada de las hojas en el bosque;
+la dilatación de las raíces en la tierra; el estallido de los capullos
+en el rosal. Se hizo clarividente; resonó como un arpa en las manos
+campesinas del solariego, para que todas sus percepciones y su avidez se
+convirtieran en un amor hondo y triste lo mismo que la gleba secular: el
+maestro no supo abrir a su discípula otro rumbo tramontano y redentor.
+
+Y hoy la sigue como un culpable de aquel delito, clavado con ella en una
+misma cruz. La quiere salvar y pide a este buen propósito el mayor
+esfuerzo de su vida: porque si él la defiende honrada y pura, será para
+que la despose Manuel Jesús en cuanto a Malgor le baste con un lecho de
+tierra.
+
+Ya está Dulce Nombre a la orilla de su casa.
+
+Con un sacrificio heroico de que se creía incapaz le promete Hornedo
+cuanto ella suplica.
+
+--Sí; mañana vendré a visitar a tu marido y a decirle con precauciones
+que llega ese muchacho.
+
+--Y cuando se presente, estarás aquí.
+
+--Estaré.
+
+--Dios te lo pague.
+
+Le tiende las dos manos, efusiva y él corresponde lo mejor que puede al
+saludo.
+
+--Adiós.
+
+--Hasta mañana.
+
+Como en otra ocasión inolvidable la ve Nicolás hundirse en la arboleda y
+permanece allí extasiado, envuelto en el perfume que sale del jardín.
+
+Pero hoy no le desatinan el despecho y la venganza; su pena adquiere un
+matiz sabroso de ternura, y se honra con el orgullo consolador de las
+altas acciones; ha dominado el miserable instinto: encima del Amor ha
+puesto el Bien. Siente impulsos de rezar, miedo de no seguir con
+bastante arrogancia el abnegado camino.
+
+En la solemnidad religiosa de la tarde, caen unas horas como gotas
+cristalinas desde la copa metálica del campanario.
+
+Las recibe Hornedo en son de aviso: hay que llevar las pesadumbres
+adelante, como Dios manda.
+
+Y mira de frente la senda extendida a la torre: hacia el renunciamiento
+y la soledad.
+
+
+
+
+V
+
+ALBA DE LUNA
+
+
+Pleno mes de agosto; noche veraniega y radiante que parece moruna.
+
+Goza Cantabria los mejores días de su belleza, en que se lucen todos los
+prodigios de que son capaces aunados el calor y la humedad. Y esta
+plenitud de gracias tiene en el cielo un manto de centellas por donde
+sube la luna a desatar la sombra cuando se ha puesto el sol.
+
+Dulce Nombre acompaña a su esposo en el jardín, arrepentida de haberle
+dejado por la tarde mientras estuvo en el molino.
+
+Precisamente hoy la busca él con obstinada cautela, y la vigila de un
+modo tenaz; juraría que le ha visto los ojos más impacientes que nunca,
+la expresión más enervada y peligrosa. Hasta llega a decirla, suponiendo
+que esconde su cuidado:
+
+--¿Qué te sucede?
+
+--¿A mí...? Nada... ¿Qué me va a suceder?
+
+--Temí que estuvieras inquieta... esperando alguna cosa.
+
+--No, no.
+
+Quedan mudos y tristes, envueltos en la mutua desconfianza. Él pone los
+ojos allá arriba donde mueren los astros que nadie sabe cuándo han
+nacido. Piensa con incertidumbre en la eternidad, como en algo inseguro,
+y nota que se miran, temblando, las estrellas: acaso tienen miedo de
+caerse, de apagarse, de extinguirse...
+
+Dulce Nombre las contempla a su vez soltando el vuelo de la imaginación
+de unas a otras, como si pretendiera así llegar muy lejos, detenerse
+encima de un barco, descubrir un horizonte sobre el mar.
+
+Cuando fué al puerto a recoger a la niña halló crecidas la marea y la
+luna, soberbio y espumoso el oleaje; la galerna fermentaba sus cóleras y
+un inmenso quejido recorría el Cantábrico. Anduvo la joven por la playa
+recelando de las olas y las nubes, castigado el rostro con el viento
+amenazador que retoza en las arenas.
+
+Ya se decía en el valle que estaba Manuel Jesús a punto de regresar, y
+Dulce Nombre se volvió a su casa bajo la excitación de un nuevo
+suplicio, desconfiando también de los temporales. Muchos días se agitó
+alcanzada por toda suerte de preocupaciones; pero no aconteció el arribo
+que tanto la sobresaltaba, ni el tiempo borrascoso realizó sus anuncios.
+
+Y apenas la moza conseguía un respiro en tales ansias, la iba a
+sorprender Encarnación con la noticia indudable, comunicada a veces
+entre el ruido encubridor de la aceña, con un secreto lleno de mímica y
+de claridad: la carta en la mano, la alegría y el orgullo en el
+semblante; la mirada y la sonrisa escapándose por el salón, reveladoras
+y enigmáticas a la vez.
+
+Ahora Dulce Nombre sabe de cierto que el amado viene; acaso ya descubre
+la ribera a la luz de esta luna cismontana, aparecida en el valle
+amorosamente, como un regalo nupcial. Y le espera en la orilla una
+marejada apacible, jubiloso el despilfarro de las olas, convertido el
+sable rubio en un tapiz de honor.
+
+Se amortiguan como en un ensueño las tribulaciones de la moza: ya no
+desconfía del mar, aquel vecino indómito y gigante a quien oye a menudo
+rugir; todo es bonanza bajo la fantasía que en el viajero aguarda al
+novio, y en la luna recibe una joya de esponsales.
+
+Pero este encanto se rompe de improviso. Una voz fuerte y varonil, algo
+maligna y alterada, quiebra el silencio:
+
+ _Es amor en la ausencia
+ como la sombra,
+ que cuanto más se aleja
+ más cuerpo toma;
+ amor es aire
+ que apaga el fuego chico
+ y aviva el grande._
+
+El cantar, expresivo y certero, rasga el espacio igual que una saeta.
+
+Dulce Nombre se estremece como si despertara de un sueño esplendoroso, y
+ve a su marido acechándola, lívido y callado.
+
+Ella adivina en el cantor al antiguo rabadán, el habitante de la sierra
+vestido de zahones, camarada rudo y fiel de los tiempos alegres, un poco
+enamorado de la niña de Rostrío.
+
+La constancia de aquella adhesión, que aun vive y se duele de las coplas
+nocturnas, incita a la muchacha a meditar sobre el presentimiento que
+por la tarde tuvo, sugerente y extraño, indeciso igual que un fantasma.
+¿Nicolás Hornedo la había querido siempre como un padre o como un
+hermano?
+
+Ella, tan perspicaz y conocedora en medio de su sencillez, nunca
+sospechó de aquel hondo cariño. No obstante, hoy se le ofrece la duda
+con insistencia, alumbrada por multitud de recuerdos y comprobaciones.
+
+Todas las veleidades del padrino con la ahijada a partir del casamiento,
+obtenían una explicación rotunda a la claridad repentina de la
+sospecha. Y a Dulce Nombre le penetraba en el espíritu cada memoria con
+punzante lucidez llena de admiración. Sentía una lástima aguda y tierna
+por el amigo triste, por el hombre solitario y doloroso.
+
+Otra canción de Gil, más distante, desvaída en la sombra, punza en la
+sensibilidad de la mujer: la noche entera le habla de amor y se ciñe a
+su carne ardorosamente como una inmensa caricia.
+
+Entretanto el esposo enfermo ha recogido la copla intencionada y la
+rumia con desesperación, lastimado por el hechizo de esta hora bella y
+dulce, tan propicia a la felicidad.
+
+Está el parque hecho de un pedazo del bosque: su brava tierra de ansar y
+de lerón florece a las orillas de los árboles, cultivada con blanduras
+de jardín. Se deslíe en el suelo la sangre de las rosas que languidecen,
+mareadas por su propio perfume: llega del río un suave murmullo; tiembla
+en el viento el alma vegetal de las plantas; un hálito de vida estalla
+silencioso a cada instante.
+
+Malgor piensa con terrible congoja en la cava profunda del sepulcro
+hasta donde no alcanzan los veranos. Y se levanta de la silla, pálido y
+siniestro, para dirigirse a su casa.
+
+--¿Te quieres acostar?--le pregunta su mujer con distraída solicitud.
+
+Nada responde, como si ya tuviera la boca sellada con un puñado de
+arcilla.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VI
+
+EL PAPEL AZUL
+
+
+Entre la servidumbre del indiano ocupa Tomasa un caritativo lugar,
+acogida por Dulce Nombre con más benevolencia que afecto.
+
+No se ha casado la antigua vecera del molino porque nunca halló un
+novio, y sigue viviendo enclenque, precaria de salud y de fortuna.
+
+Como no es agradecida se complace en espiar a su protectora, augurando
+los dolores que padece y las esperanzas que no consigue. Se alimenta del
+mal ajeno, goza con que otros sufran, sobre todo si la víctima es una
+mujer lozana y bella como la de Malgor.
+
+Esta noche ha sorprendido el aire extraño de los esposos, y mientras
+ellos se recluyen en su alcoba abierta al jardín, se desliza la
+intrigante como una alimaña en las habitaciones de abajo, próximas a la
+cuadra y al corral, para desde allí recoger el soplo de los caminos
+escuchando a la gente que va por la carretera.
+
+Al caer la tarde ya se supo en el pueblo que Encarnación había llegado
+al molino con mucha prisa, portadora de una carta cuya secreta lectura
+conmovió a Dulce Nombre de un modo extraordinario.
+
+Otros detalles se añadían y se relacionaban con el anunciado viaje de
+Manuel Jesús.
+
+Ahora Tomasuca intenta saber más: asocia aquellos rumores con la
+turbación que ha notado en los dueños de la casa, y pone atento el oído
+a lo que se diga en el establo o en el cortil, a las frases nuevas que
+lleguen con el oreo de la noche.
+
+Y no tarda en satisfacer la curiosidad, como si al conjuro de su
+perverso instinto se movieran en la sombra las voluntades para
+servirla. Es la propia Encarnación la que aparece en el camino real, y
+se acerca a la casa muy despacio: lleva sin duda un oculto propósito.
+
+--¡Chis... oye...! ¿Querías alguna cosa?
+
+--Acertaste.
+
+--Pues aquí me tienes--dice Tomasa desde un antepecho al nivel del
+portal.
+
+--No es el mensaje para ti.
+
+--Lo supongo.
+
+--¿Entonces?
+
+--Se le daré al ama.
+
+--Deseo hablar con ella.
+
+--Es imposible: el señor está hoy más adusto que un juez, y al subir del
+parque los dos, se han cerrado muy serios en su dormitorio.
+
+Encarnación sonríe con sabiduría maliciosa:
+
+--¡Vaya, a ese le pican los celos!
+
+--Sabrá que viene tu hijo.
+
+--No lo digo por tanto... ¿Quién se acuerda ya de aquellos
+amores?--soslaya la madre con raro disimulo.
+
+--Se acuerda la interesada.
+
+--¿Qué sabes tú?
+
+--Se lo conozco. ¿Leo en el giro de las aves y no voy a entender a las
+mujeres?
+
+--¡Sí que eres sutil!
+
+--No te burles; de sobra comprendes la verdad.
+
+--¿De qué?
+
+--De esa afición.
+
+--¡Ni que fuera bruja!
+
+--Y te entiendes con la enamorada--pronuncia la chismosa, implacable,
+sin ofenderse por el retintín de las alusiones. Le reluce el tono claro
+y frío de las pupilas, que adquieren una dureza de metal: el alma torva
+enseña el pálido color de su envidia--. Hay hombres--añade
+acerbamente--que no se cansan nunca de querer.
+
+Viendo el trastorno maligno de Tomasa olvida la de Cintul su inusitada
+prudencia. Conoce que no debe fiarse de aquella mujer, pero la quiere
+castigar aumentando el ruin despecho que la consume, y responde:
+
+--Uno de esos que dices es Manuel.
+
+--¿Y es cierto que viene?
+
+--Ha venido.
+
+--¿Cómo...? ¿De veras?
+
+--Ha desembarcado en Torremar.
+
+--¿Cuándo?
+
+--Esta tarde; mañana estará aquí.
+
+--¿Tan pronto?--murmura la envidiosa, temiendo que se realicen los
+anhelos de Dulce Nombre.
+
+--¿Pronto...? Diez y seis años lleva en Cuba... _sin cansarse de
+querer_--subraya Encarnación.
+
+--¿Ese recado traías para «ella»?
+
+--Ese mismo.
+
+--Se le daré... ¡Cuánto se va a alegrar!
+
+La de Cintul vacila un momento; la idea del gozo que puede transmitir la
+enternece.
+
+--Mira--decide--no le hables de ello, que tal vez no le guste; sino que
+a solas, sin que nadie lo vea, le das este telegrama--y toma de su
+bolsillo un papel azul, con mucha solemnidad.
+
+Tomasa desaparece muda y presurosa, empuñando la misiva como un arma
+siniestra, en tanto que la madre del viajero emprende la retirada un
+poco descontenta de su resolución.
+
+Instantes después una mano febril llama en la alcoba matrimonial. Abre
+la puerta Dulce Nombre y ve a su criada sonriendo con perfidia.
+
+--¿Qué quieres?
+
+--Este parte ha traído Encarnación la de Ayuso.
+
+--¿Para mí?--dice temblando la joven.
+
+--¡Naturalmente...! Es la noticia de que ha desembarcado Manuel y mañana
+viene a Cintul.
+
+En vano Dulce Nombre intenta apagar aquellas frases dichas con una voz
+alta y dura. Ya están clavadas en Malgor, que se yergue sobre el canapé
+donde reposaba y estira el brazo maquinalmente, con un movimiento
+ansioso y defensivo, como si quisiera cerciorarse del anuncio y
+detenerle sin recibir su daño.
+
+--¡Trae!--balbuce.
+
+Su mujer se interpone entre la mano descolorida y el malévolo impulso
+de la sirviente; pero ésta consigue entregar el telegrama.
+
+Entonces, bruscamente, sufre el indiano la presión terrible en el pecho,
+la repentina violencia de su grave enfermedad. Se le demuda el semblante
+de una manera angustiosa; entre los dedos flojos se desprende el
+papelillo azul y cae a los pies de Dulce Nombre.
+
+Ella se inclina consternada sobre el enfermo, recibe en los ojos el
+brillo opaco de unas pupilas que se hunden en la oscuridad, y le llama
+afanosa; no quiere que perezca así, empujado por una mala intención,
+padeciendo la última desconfianza.
+
+--¡Ignacio, Ignacio, escucha... atiende...!
+
+Hace el moribundo un gesto espantoso, asoma entre los labios una
+hirviente espuma de color de rosa y queda rígido, inmóvil.
+
+--¡Está muerto!--gruñe Tomasa con aspereza que no descubre ni un átomo
+de caridad.
+
+Se propuso únicamente hacerle sufrir, aventarle los celos y las dudas
+para que descargara su enojo en la esposa. Y el muy estúpido la dejaba
+libre cuando la venía a buscar el amor, cuando ya podía ser a un tiempo
+honrada y feliz; ¡aquel hombre la había jugado una mala partida a su
+humilde servidora!
+
+Miróle con desdén, y extendió su despreciativa injuria a Dulce Nombre,
+que permanecía quieta, amarilla como un cirio, sin alcanzar toda la
+magnitud de las crudas palabras: ¡está muerto!
+
+Mas, de súbito, se incorporó cautelosa, enconada por los ojos crueles de
+la víbora; fuese hacia ella, dominándola con el brío y la estatura, y la
+obligó a salir del aposento:
+
+--¡Vete, infame...! Sal ahora mismo de esta casa... ¡fuera de aquí!
+
+La dejó evadirse, escondida en la penumbra de los corredores. Cerró la
+puerta, acercóse al cadáver y le puso en la frente un beso lento y
+dulce, el único espontáneo y cariñoso de su vida conyugal.
+
+Después, con una flexión cauta y ligera de la cintura, levantó de la
+alfombra el papel azul, leyólo ávidamente y le ocultó en el pecho, entre
+los frunces del vestido...
+
+
+
+
+VII
+
+LA LIBERTAD
+
+
+Toda la noche velaron a Malgor sus íntimos camaradas de la niñez: Martín
+Rostrío, Antón el campanero y el señor de Luzmela.
+
+Acudió este último, como los demás, a la grave noticia de la desgracia,
+y permaneció allí, atado por el deber, cohibido por diversas
+repulsiones.
+
+Le amedrentaba el difunto... Muy lejano el cariño infantil que le unió
+al compañero en la escuela y en la mies, aquella memoria hubiese, no
+obstante, servido para tolerar con estimación al hombre que le
+arrebataba el patrimonio: debía humillarse a la suerte; y nunca fué el
+indiano un logrero de escasa justicia, sino un rico de mucha fortuna.
+Pero Nicolás, desinteresado en los bienes materiales, no le perdonaba al
+amigo que se hubiera apoderado también del alma de la torre, la niña
+prometedora hecha una adorable mujer. Y al llegar de improviso junto al
+muerto, sólo sentía la náusea y el terror que produce la carne agostada,
+a punto de corromperse.
+
+Tenía el cadáver la boca dura y entreabierta, las pupilas cuajadas en el
+contorno de las órbitas. Con las manos heladas, inflexibles, sostenía un
+rosarito de coral, la última prenda entre los dedos siempre blandos,
+suaves como el algodón en los estuches de las joyas. Vestido según le
+sorprendió la muerte, conservaba un sello de humanidad mucho más
+expresivo que el de las mortajas prevenidas. Era el mismo hombre que
+poco antes vivía y penaba adorando celoso a una mujer y que ya se
+deshacía insensible, ciego y mudo, sin preocuparse del cercano rival.
+
+Mirábale Hornedo muy absorto, acallando su invencible rencor para
+evocar el espíritu errante de aquella criatura, oculto en el arcano de
+la otra vida: quisiera hundir los ojos en la eterna sombra que todo lo
+sabe y averiguar si el hálito incorruptible de Malgor seguía ardiendo
+por Dulce Nombre mientras el cuerpo se le congelaba próximo a
+desmoronarse en espuma cenicienta. Y le pungían sensibles sus más hondas
+tribulaciones, porque sentía muy cerca los pasos de la amada, que no
+quiso acostarse, vigilando el gabinete mortuorio sin posar en él,
+solícita y respetuosa.
+
+Cuando llegó el padrino entre varias personas serviciales, procuró
+decirle ella lo que había pasado con el telegrama fatal.
+
+En un extremo del pasillo le habló reservadamente, bajo una turbación
+nueva para el hidalgo. Se expresaba sin mirarle, franca y retraída a la
+vez; quería contárselo todo a la claridad de su genio translúcido, y
+refería la vileza de Tomasa con mucha indignación, mientras delataba un
+descanso gustoso para el tormento de su juventud. No hubo fingimiento
+hipócrita en la voz ni en el ademán: Dulce Nombre descubría, como
+siempre, su condición intrépida, instintiva, afrontando los caminos
+libres, con ansia de vivir, de una manera luminosa, igual que antes
+abrió el pecho a los sinsabores revelando su acidez.
+
+Pero sus frases diáfanas se envolvían en un recato especial y su actitud
+en un tenue rubor desconocido para Hornedo. Y la escuchaba él confuso,
+imaginando que la nube casi imperceptible de aquella expresión obedecía
+a la novedad y la sorpresa de las circunstancias; quizá al prurito de
+celar un poco la interna ventura.
+
+--Ya se cumplió tu plazo--le dijo, crudamente, viendo huir sus
+propósitos de renunciamiento. La tenía a su alcance, hermosísima y
+tentadora, libertada para otro hombre; y la mocedad que había malogrado
+en las crisis de su pasión, le pedía una cuenta apremiante al choque
+violento de aquella hora.
+
+Estaban junto a una ventana que transcendía a la esencia resinosa de los
+pinos y al vaho de la tierra caliente; remansaba la noche bajo el
+parpadeo fogoso de los astros, al arrullo del Salia, claro y vibrante
+como una lira de cristal.
+
+La viuda del indiano escondía los ojos trigueños sin responder a su
+padrino, que volvió a decir, honda y fuerte la entonación:
+
+--Ya se cumplió tu plazo, ¿no me oyes?
+
+--Sí.
+
+--Y el destino te devuelve a Manuel Jesús.
+
+Era la voz tan dolida y entrañable, que la joven alzó la mirada, y allí
+mismo, a la luz candorosa de la luna, se convenció del trágico secreto
+en las pupilas hambrientas de Nicolás.
+
+--Ya hablaremos--silabeó, azoradísima--. Tengo ahora mucho que hacer y
+no es buena ocasión...
+
+Antes de terminar esta vaga respuesta había desaparecido en la sombra
+del carrejo para entrar en el cuarto de su hija y estarse al lado suyo
+consolándola, hasta que se durmió cansada de llorar.
+
+No se oyeron más gemidos. Dulce Nombre, seria y diligente, atendía a las
+necesidades póstumas de su esposo, preparando las galas del entierro,
+la cuantía de los sufragios espirituales y otras cosas lúgubres y
+precisas.
+
+Aunque tenía ayuda, quería intervenir en cada gestión, y su vestido
+blanco, el mismo que lucía por la tarde, rozaba a menudo las distintas
+habitaciones con aire volandero y fugaz.
+
+La servidumbre, las visitas oficiosas, y hasta los veladores del muerto,
+comentaban en voz chita, o en lo recóndito de la conciencia, su
+observación de que la viuda tuviese los párpados enjutos, y que en el
+rostro, hermético y esquivo, no mostrase una huella solemne de pesar.
+
+--¡No llora!--se decía Martín, contrariado.
+
+--¡No grita!--pensaba Antón, con mucho asombro.
+
+Una vecina cuidadosa se acercó a decir a la interesada:
+
+--¿Quieres que te busque un traje de luto?
+
+--Mañana me lo pondré--contestó--, corre más prisa lo que estoy
+haciendo.
+
+Y siguió trajinando, activa y perseverante.
+
+La veía Nicolás de través en los espejos, atisbándola detrás de las
+puertas, sorprendiendo su voz, canora y dulce, adelgazada en el pliegue
+de los «escuchos»; su andar rítmico y gentil, su figura armoniosa.
+Pasaba junto al dormitorio que había compartido con Malgor, sin entrar
+en él, celándole al reflejo amarillo de los blandones, y se alejaba para
+volver más tarde a detenerse un momento en el propio umbral, con extraña
+fascinación...
+
+ * * * * *
+
+Ya tramonta la luna, al caer moribundo de las estrellas. Se apagaron
+todas las luces de la casa menos las temblorosas de los cirios. Por los
+balcones, abiertos de par en par a la frescura de los campos, entra el
+remusgo del amanecer.
+
+En el triste camarín unas mujeres interrumpen sus rezos comentando la
+llegada de Manuel Jesús. Saben que ha desembarcado, y no faltan
+alusiones a la situación de su antigua novia.
+
+--Ahí la tiene, linda y fresca lo mismo que la dejó al marchar.
+
+--Más en sazón; que entonces era demasiado rapaza.
+
+--Y con buenos miles que hereda hoy.
+
+--Ese muchacho nació de pie, como sea cierto que viene rico y gasta
+cabal salud.
+
+--Si les acuden a los dos todos los beneficios--dice Alfonsa la de
+Paresúa, persignándose al acabar un responso--, ella bien lo merece: ha
+usado la humildad y la prudencia donde otras hubieran puesto la ufanía y
+el abuso.
+
+--También el amo era buena persona.
+
+--Nadie lo niega.
+
+--Honrado y dadivoso...
+
+--Y amigo de los pobres...
+
+--Pero con la enfermedad y los años ha sacrificado a esta criatura, ¡la
+mejor del mundo!--vuelve a insistir Alfonsa, ponderativa.
+
+--El padre tuvo la culpa.
+
+--Es el sino de cada cual.
+
+--Aun le queda a la moza tiempo de ser feliz.
+
+--Dios lo quiera.
+
+--No ha de crecer la hija tan llana y sin vanidad como la madre.
+
+--¡No!
+
+--Le gusta que la llamen señorita y se da mucho tono...
+
+Olvidados los padrenuestros, se critica, también, la ingratitud de
+Tomasa, que en el momento del infortunio abandona el hogar donde ha
+recibido tantos favores.
+
+--No tuvo ley ni a su propia madre.
+
+--Es descastada como ella sola.
+
+--Y medio hechicera: había dicho que el cárabo rondaba por aquí en
+barruntos de muerte.
+
+--Como tiene la sangre traidora no adivina más que pesadumbres.
+
+--¡Así medrará...!
+
+Los hombres de la velación han salido de la estancia para tomar café y
+marcharse luego. La viuda se decide a descansar un rato: es un pretexto
+para retirarse.
+
+En la pieza solitaria que ha elegido como albergue, se abre un antepecho
+dominando el ansar. Desde allí, cuando la selva está desnuda, se
+distingue el molino, albo y lueñe, constante imán de los recuerdos que
+solicitan exaltados a la enamorada.
+
+Hoy no se descubre por este balcón más que la gasa oscura del follaje,
+la silueta algariva de los montes, la curva pálida de las nubes donde
+resplandece solitario un lucero imperial: todo ello entrevisto al claror
+naciente de la madrugada, cuando se agudizan todos los rumores y baja el
+cielo al río con la primera luz.
+
+Corre una orilla fresca; se remecen las hojas y los musgos; una canción
+inefable suena en el bosque, sube a las colinas y se extiende por los
+confines: está hecha con trinos de los pájaros y balbuceos de las aguas.
+
+Dulce Nombre tiene los ojos clavados en la aurora y recibe el saludo de
+cuanto renace a su lado. Ve cómo unos ampos de claridad rubia se posan
+en las calvas de la sierra; el valle parece de oro: a la mujer se le
+enciende toda la esperanza con el sol.
+
+De pronto una posa fúnebre rompe con su tristeza el hechizo sagrado de
+aquellos minutos. Es que Antón, el campanero, cumple en la parroquia su
+deber.
+
+Las comadres que charlaban entre rezos junto a Malgor, han dicho en
+doliente despedida:
+
+--El Señor le tenga en la gloria...
+
+--Descanse en paz...
+
+Nicolás se ha marchado; Martín se ha dormido en una cómoda butaca del
+comedor.
+
+Y el muerto está solo con las flores que la viuda ha cortado en el
+jardín, mientras ella, vívida y fuerte, sin atender a los toques
+lamentables del campanario, sigue en el balcón, entregada a un radiante
+abandono, dejando fluir los pensamientos sobre el día de su libertad.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VIII
+
+EN LOS NIDOS DE ANTAÑO
+
+
+Después del entierro, casi al anochecer, María le dice a su madre,
+aprovechando una tregua en los saludos de pésame:
+
+--Voy un rato al molino.
+
+--¿Ahora?
+
+--Sí... ¿por qué no?
+
+--Parecerá mal.
+
+--¿Y qué me importa a mí? Aquella es nuestra casa igual que ésta. Salgo
+por el bosque y llego cuando han acabado de moler: no habrá gente.
+
+--Se te hará de noche para la vuelta.
+
+--Me acompaña el abuelo.
+
+Sin aguardar una aprobación definitiva, parte la muchacha, ansiosa ya de
+moverse y recobrar el amable señorío de sus deseos, como si hubiera
+tolerado en aquel solo día una larga esclavitud. Se resiste al primer
+quebranto de la vida, que le arde en los ojos con físico disgusto; le
+duele la cabeza: necesita huir de la casa silenciosa, hacer un poco de
+ejercicio, tomar el aire, secar el llanto.
+
+Va de luto; su elegancia nativa se amolda a todos los vestidos con un
+garbo especial.
+
+--¡Qué bonita es!--dice la madre, sonriente, recordando que en el espejo
+se ha visto muy parecida a la muchacha, esbeltísima con la ropa negra,
+interesante como nunca bajo la zarpa del insomnio y del amor.
+
+Piensa que la niña es ahora más suya que antes; vivirán en comunicación
+estrecha y la podrá atraer a sus aficiones, crecida siempre la ternura
+entre ambas... El espíritu se le engrandece imaginando un porvenir
+caudaloso en goces, sin atreverse a definirlos, derritiéndose en
+gratitudes a Malgor, como si voluntariamente hubiera muerto para
+libertarla. Y reza por él, lastimosa y enternecida, rindiéndole un
+callado tributo cada vez que se persuade de estar viuda, muy cerca de
+Manuel Jesús, con un derecho indiscutible a la felicidad...
+
+Llegó el flamante indiano por la mañana, en el mismo tren que conducía
+el ataúd lujoso de Malgor, pedido por telégrafo a la capital.
+
+Pasa el ferrocarril a dos kilómetros del valle, y aquel trozo de
+carretera, extendido desde la última estación hasta los pueblos de la
+serranía, le emprendió el viajero también en el mismo coche público que
+llevaba en el cupé, entre maletas y baúles, el esquife pavoroso.
+
+Pero al saber a quién pertenecía se apeó Manuel Jesús casi
+violentamente, anduvo a pie el camino real y subió por los atajos a
+Cintul.
+
+La familia, que le esperaba más tarde, recibió una sorpresa jubilosa.
+Hubo en casa de Encarnación muchas bienvenidas, bullicio y convite,
+expansiones amenizadas con mil conjeturas sobre la coincidencia rarísima
+de que volviese el mozo, al cabo de tantos años, con el féretro de su
+antiguo rival.
+
+Y la desazón medrosa de esta circunstancia le amargó el ansiado viaje:
+acudir como los cuervos al olor de la carne muerta, le producía una
+impresión de maleficio y pesadumbre.
+
+Se retrajo de asistir al entierro del jefe y protector, alegando como
+disculpa el cansancio y las emociones. Pensaba con trastorno en lo que
+haría para no emular por completo a las aves siniestras, cebándose en
+los despojos mortales. Era preciso considerar el luto de Dulce Nombre,
+dejar correr los días con paciencia cautelosa, vivir a salvo de las
+censuras aldeanas.
+
+A las insinuaciones poco reflexivas de su madre, repuso:
+
+--Me he de portar como un caballero, aunque me cueste el mayor
+sacrificio.
+
+--Es que ella te está esperando--apoyó Encarnación alarmada.
+
+--Yo la espero también.
+
+En el fondo prudente de esta actitud existía una secreta repugnancia a
+heredar la mujer del bienhechor, rica y viuda, cuando había renunciado a
+ella soltera y pobre: de lejos no le parecía difícil ni reprochable lo
+que de cerca hallaba casi monstruoso.
+
+Cuestión de perspectiva. Allá, la distancia agrandó unos motivos
+ciegamente inventados para sustituir a Malgor en cuanto fuera posible,
+con premura que a veces tomaba el aspecto de una conminación: cartas
+hubo entre la madre y el hijo henchidas de las más implacables
+urgencias, colmadas de suposiciones diabólicas.
+
+Aquí, frente a la ocasión, se achicaban las razones de Manuel Jesús: la
+estrechez del valle, la cercanía de todas las cosas, la misma
+posibilidad de realizarlas, causaron a este hombre, súbitamente, una
+opresión de angustia y de remordimiento. Su llegada había sido
+inoportuna y cruel: un comporte gallardo haría que se olvidase la mala
+fortuna de aquel arribo.
+
+Y la mujer querida se esfumaba un poco bajo la nube de esta
+consideración; perdía las proporciones grandiosas del ídolo para
+convertirse en una realidad algo trágica, en una novia fácil y sombría.
+
+Regresaba el joyero adinerado y joven; era buen mozo, apenas si unas
+canas prematuras le daban cierta respetable seriedad. Podía escoger
+compañera entre las señoritas del valle y emparentar con los blasones
+más ilustres del terruño.
+
+Pero nunca había pensado en una boda de conveniencia. Romántico,
+independiente como buen montañés, supo vivir sin demasiados sacrificios,
+conociendo los placeres y las diversiones, defendiéndose de los grandes
+compromisos amorosos con el recuerdo de la que le aguardaba constante y
+fiel, cautiva en una dolorosa cadena que él mismo había forjado, al
+impulso de una exaltación sentimental.
+
+Porque fué Dulce Nombre la estrella de su destino, le dolía como un
+sacrilegio aquel inexplicable desagrado con que ahora, de repente, veía
+la proximidad de cuantas ilusiones le estimulaban durante años seguidos.
+Quería suponer que sólo por el bien de ella juzgaba necesarios los
+temperamentos y las prórrogas; pero una interna comezón le avisaba de
+otro disgusto supersticioso, indefinible, una resistencia, muy vaga
+todavía, al casamiento deseado con malévolos apuros: la gota de hiel
+caía inesperadamente en una afición tan probada y madura.
+
+Todo ello es indeciso, alucinante, y lo atribuye Manuel Jesús a la mala
+hora de su regreso bajo el toque funeral de las campanas: padece la
+obsesión de que ha llegado horrendo y vengativo con la guadaña al hombro
+y un ataúd a cuestas.
+
+Y sufre extrañamente en el día esperado con inquietudes ardorosas, en
+este día luminoso y evocador, rebosante de membranzas para el viajero.
+
+Ya desde el camino le tomó por suyo con aguda reclamación la memoria de
+los goces juveniles, y se le encendieron todas las ansiedades cuando en
+la vasta soledad del Cantábrico descubrió los contornos de la tierra
+nativa y vió el sol a ras de las aguas, deteniéndose en la clámide roja
+del crepúsculo para besar la orilla montañesa. Un pensamiento raudo y
+henchido le condujo entonces a su valle, detrás de las montañas
+orgullosas por donde a la mañana siguiente le llevaría el tren
+apartando los árboles con su carrera... Pasó la noche en un sueño
+intranquilo, madrugó, diligente, a buscar el ferrocarril, muy lejos de
+suponer que arrastraba consigo el macabro estuche de don Ignacio Malgor:
+amaba en aquel instante a su única novia con un denuedo heroico. Y, de
+repente, nace solapado el descontento junto a la caja negra, se levanta
+oscura una aversión donde parecía natural que surgiese la confianza
+victoriosa.
+
+Desconcertado por estas novedades, procura Manuel Jesús estar solo y
+recoger en el torbellino de tantas sensaciones alguna idea clara; no es
+posible que en unas horas haya cambiado su corazón; necesita sondearle,
+llegar hasta lo más profundo de sus movimientos, saber si lo que le
+enturbia no es más que un poco de cansancio y de sorpresa.
+
+Cuando ya va la tarde muy caída se escabulle de su casa con disimulo y
+por los caminos señeros que reconoce y adora se deja conducir, pendiente
+abajo, hasta la lera del ansar.
+
+Es misterioso y largo este anochecer. El sol, al hundirse detrás de los
+montes, llevó consigo todo el azul del firmamento; queda el celaje
+pálido y remoto, se estremece la sombra del arbolado, pesan las flores
+con voluptuosa languidez.
+
+A Manuel Jesús no se le escapa ningún ruido, ninguna observación; marcha
+despacio, mira y escucha, sintiéndose volver a los tiempos distantes,
+embriagado con el rezumo de las memorias felices. Le han salido a
+recibir los cantares del Salia, dispersos en regueras y atanores,
+apagados en los cadosos de la corriente: una mansedumbre estival se
+esparce sigilosa por la Naturaleza.
+
+Está cumplida la luna. Cae la noche sombría en espera del astro. El
+caminante cruza un puente, se hunde en el secreto de la algaba, y poco
+después toca en la linde viva de un huertecillo. Alguien se mueve allí;
+hay en la semioscuridad una silueta de mujer.
+
+--¡Dulce Nombre!
+
+--¿Qué?
+
+--¡Ah...! ¿Eres tú...? ¡Tú!
+
+--Soy María Dulce.
+
+--¿Cómo?
+
+--Sí.
+
+--¿Qué dices?
+
+--Soy la hija de esa que usted nombra.
+
+Manuel está junto a la muchacha atónito y conmovido.
+
+--¡No, no!--repite--. Eres la misma... ¡eres tú!
+
+Ella sonríe, le divierte mucho la equivocación. Comprende que habla con
+el antiguo novio de su madre, y observa que es guapo y distinguido.
+
+De pronto se aturde, sacudida por una idea vigorosa que se le arraiga
+inmediatamente en la imaginación. Este es el viajero que ha dormido bajo
+cielos extraños; conoce los países fabulosos, y arribó por los mares,
+con la espuma de las lontananzas.
+
+--Pase usted--balbuce, abriendo el portel, que gime como antaño.
+
+Y entra Manuel Jesús, cada vez más absorto, mirando muy de cerca a la
+niña, sin convencerse de que no sea la suya. La voz, la sonrisa, las
+facciones...
+
+--¡Es ella!--insiste, obsesionado por el semblante de cuanto reconoce a
+su alrededor.
+
+No ha pasado el tiempo. Aquí están crecidas y curiosas las madreselvas,
+las odorantes _lámparas de Jerusalén_; aquí reventando el pecho de los
+capullos en la altura del rosal; orillando los macizos de legumbres se
+esparcen la menta verde y el torongil; por el filo de las paredes medran
+las ortigas y los helechos en flor. El aire, los olores, los murmurios,
+son «aquellos», también. Suben desde el río partículas consoladoras de
+frescura, sones claros y melodiosos, llenos de lejanas alegrías...
+
+Así lo supone Manuel, sin razonarlo, sintiendo que se le nublan los ojos
+con el agua del corazón. Registra en la penumbra los perfiles tranquilos
+de la aceña, las ventanas inolvidables, los muros blancos. Evoca la
+embalsamada habitación donde se llenan de harina los alguarines al
+zumbido de las _piedras ardientes_, y se halla envuelto en el polvo
+rubio de la faena, en la algidez memorable del noviazgo.
+
+--¡Dulce Nombre!--pronuncia todavía, negándose a creer que no es su
+novia la virgen que le escucha.
+
+--Soy María Dulce--vuelve a decir la muchacha, pensando: ¡Se acuerda de
+mi madre!
+
+Pero no se le ocurre ni remotamente que la siga queriendo. Cuenta la
+niña de Malgor diez y seis años por una vida entera, y en su indocilidad
+no concibe que se pueda someter un antojo al tormento de no realizarle.
+
+Ahora mismo quiere ella convencerse de que este hombre es uno que ella
+espera, el amador imaginario que viene de muy lejos y sabe muchas cosas.
+Clava en él los ojos candentes y expresivos.
+
+--Ha llegado usted hoy a Cintul, ¿verdad?--murmura por decirle algo. Y
+añade melindrosa:--¡En un día bien triste para mí!
+
+El mozo se estremece como si despertara.
+
+Aquella mujer no es la misma, no; le hace preguntas inútiles, le mira
+con un talante desconocido: es igual que la otra... pero es distinta...
+¡Acaso en el huerto se ha renovado todo como _ella_!
+
+--¡Qué lástima!--prorrumpe en alta voz, atisbando con envidia la gracia
+de lo inerte, que no se muda: la casa, las piedras, el suelo...
+Entretanto yergue el río sobre la noche un eterno murmullo de fugacidad,
+y María se duele, interpretando a su modo la frase que acaba de oír:
+
+--Sí, ¡una lástima...! Mi padre no era un viejo... ¡y así, tan de
+repente!
+
+Sabe la joven un mohín de quebranto, lleno de coquetería; se lleva el
+pañolito a los ojos, y aguarda.
+
+Manuel está viendo la caja fúnebre, pesaroso como si realmente la
+hubiese traído él a Luzmela para encerrar a Malgor. Le parece que ha
+hecho daño a la niña y le dice con amabilidad:
+
+--No llores; eres muy hermosa; yo te quiero mucho.
+
+--¿Usted?
+
+--Sí.
+
+--¿Desde cuando?
+
+--Desde siempre.
+
+--Entonces, ¿me conocía?
+
+--De nombre... y de fama.
+
+--Pero venía usted preguntando por mamá.
+
+--Porque os llamáis lo mismo.
+
+--Sí; es cierto; ¿lo sabía usted?
+
+--¡Claro...! Aunque me lo negabas tú.
+
+--Creí que se acordaba usted de ella... ¡como han sido novios!
+
+Ahora, asustado de que la muchacha interprete mal su conducta, niega él
+sin perfidia, con un desasosiego inquietante.
+
+--¿Quién va a pensar en ilusiones tan lejanas...? Sólo me acuerdo de que
+somos amigos... Y siento mucho encontrarla viuda.
+
+--Se lo diré... Aunque usted irá a vernos.
+
+--Debo ir--responde, algo inseguro.
+
+--Porque esto no es una visita.
+
+--No; es una casualidad. Llegué aquí... sin saber cómo--afirma el
+paseante, lamentando que el instinto y la costumbre le hayan hecho
+traición después de largo tiempo. Agítase azorado como un ave que vuelve
+al nido y desconoce la nidada nueva. Hace un ademán para despedirse, y
+María le quiere retener.
+
+--¡Quédese un poco...! ¡Estoy tan sola!
+
+--¿No hay nadie en la casa?
+
+--Está Camila... ¿Usted la recuerda?
+
+--Ya lo creo.
+
+--Será usted aquí el amigo de todos, ¿verdad...? ¡Así es que ayer y hoy
+se hablaba tanto del regreso de Manuel Jesús...! Yo me figuraba que era
+usted así, como es, y quería verle pronto... Cuando me llamó desde la
+cerca le reconocí...
+
+El se conmueve al escuchar su nombre pronunciado con el mismo acento de
+la amada, en el engarce puro de aquella voz armoniosa y penetrativa.
+
+--¿Me reconociste...? ¿Cómo?
+
+--No lo sé.
+
+Manuel Jesús tiende la mano y recoge la de la muchacha, tembloroso,
+apremiante, como si la despedida fuese a evitar un gran peligro.
+
+--¡Adiós!
+
+Una sombra llena de perfumes los envuelve con su roce imperceptible,
+mientras arriba, en los espacios sinuosos, la luz de las estrellas hace
+más profunda la oscuridad de lo infinito.
+
+--¡No se vaya usted!--ruega María con una insondable mirada de
+persuasión.
+
+Manuel siente en la suya el calor de la mano tersa que le oprime. Y una
+embriaguez insensata le confunde; quiere vivir el tiempo huído, que esta
+niña sea su novia de antes, la misma que dejó inocente y enamorada... No
+han transcurrido los días; no tuvo nunca dueño aquella mujer; le
+esperaba aquí, segura, inviolable...
+
+--¡Dulce Nombre!
+
+La tiene en sus brazos, la besa en los ojos, en la boca, furiosamente,
+le murmura un raudal hervoroso de palabras como un desquite de la
+separación y el silencio padecidos.
+
+Ella recibe las caricias y las promesas, excitada por la locura fragante
+de la noche, creyendo que ha inspirado una súbita pasión, gozosa de
+sentirse prendada, a su vez, del hombre desconocido, el viajero de
+leyenda; vive su hora delirante, se convierte en la heroína de un cuento
+de hadas.
+
+Hasta que Manuel Jesús recobra un poco la serenidad, liberta a la niña,
+y siente más urgente y angustiosa la tentación de huir.
+
+--Adiós--repite, consternado, desfallecido por la inquietud violenta
+del deseo, torpe en una confusa sensación de realidades y quimeras.
+
+En el penacho augusto del celaje refulgen, misteriosas, _las siete
+llamas_; aquí, en el cíngulo de los planteles, se cierran las flores,
+sensibles como pupilas.
+
+Manuel salta la cerca, desatinado igual que un ladrón, cuando sería tan
+fácil abrir el portillo. Se hiere un poco las manos con las espinas del
+seto; se acoge a la sombra del ansar, y anda a escape, enfebrecido: mira
+al cielo por los claros de la espesura y le parece que las estrellas
+corren detrás de él.
+
+María, al despedirse, ha dicho crédula y feliz:
+
+--Hasta mañana...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IX
+
+LA NOCHE ENCUBRIDORA
+
+
+Se han marchado las últimas visitas, y Dulce Nombre, cansada,
+impaciente, se refugia en su balcón para recibir un poco de aire nuevo y
+estar un rato a solas.
+
+Todo el día esperó a Manuel Jesús.--Vendrá ahora; vendrá más
+tarde--pensaba. No atinó con las razones de delicadeza que le excusaron
+de asistir al entierro; su alma torcaz estaba muy distante a la
+complicación de otros espíritus más cultivados y sutiles. Ella guardó al
+marido muchos años una fe dolorosa; su liberación coincidía,
+milagrosamente, con el regreso del hombre elegido: ya no había que
+perder ni un minuto de felicidad.
+
+Sólo algunos reparos de circunstancias se pudieran interponer entre los
+dos. Tal vez sería conveniente celebrar la primera entrevista en el
+molino, cuando se acaba el trajín y el bosque duerme solitario... Al
+viajero, sin duda, le cohibe presentarse en la casa de Malgor, llena hoy
+de gente curiosa y parlanchina...
+
+--Sí; algo de esto le retrae--se dice la joven, preocupada.
+
+Y no sabe por qué teme un rigor impreciso, una desventura que se
+ocultase para ella bajo la noche encubridora.
+
+Pero oye subir a Encarnación, llamándola, y se le desvanece en seguida
+el triste pensamiento.
+
+--Aquí estoy; ven.
+
+Se abrazan las dos mujeres dentro de una franqueza gustosa para Dulce
+Nombre, que desembaraza sus impulsos con libre dominio después de larga
+cautividad. Ya es dueña de su vida; habla y pregunta lo que quiere:
+lleva en la mano el corazón.
+
+La de Cintul explica muchas cosas atropelladamente, empezando su
+relación desde la entrega del parte telegráfico a Tomasa, de la cual
+desconfía.
+
+--¿Qué hizo con él? ¿Cómo ocurrió la muerte del amo?
+
+No es esto lo que la viuda quiere tratar. Palidece ante el recuerdo
+lúgubre, reprime su emoción, y, sin descubrir a la perversa criada,
+pronuncia:
+
+--Háblame de Manuel Jesús.
+
+Toma el relato Encarnación desde muy lejos otra vez: el viaje, el
+arribo, las visitas...
+
+--Pero, ¿qué dice?--interrumpe la enamorada con vehemencia.
+
+--¡Ah! Que tenía muchísimas ganas de venir... Trae dinero ¡Hay que ver
+lo guapo y mozo que está!
+
+--Te pregunto lo que dice de mí.
+
+--Pues... ¡figúrate...! El te quiere de un modo atroz.
+
+La madre asoma una leve perplejidad en sus contestaciones; ella, tan
+categórica y ejecutiva, parece algo incierta de lo que asegura.
+
+Sorprende al vuelo Dulce Nombre aquella insignificante desanimación, y
+pretende sonreír, embozando su zozobra.
+
+--¿Por qué no ha venido?
+
+--¡Mujer, estábais aquí de entierro...! ¡Llegó tan cansado...! Se acostó
+al mediodía...
+
+-¿Sí?
+
+--Ya puedes suponer...
+
+Encarnación ha perdido el aplomo; se embarulla, miente; y la muchacha,
+intranquila, anhelosa de seguridades y de arraigo para su amor,
+manifiesta con apresuramiento:
+
+--Necesito verle.
+
+--¡Claro... es natural!
+
+--Le dices que mañana le espero en el molino, al anochecer.
+
+--¡Muy buena idea!
+
+--No hables a nadie de ello.
+
+--Ni una palabra... y ahora--concluye la de Cintul, siempre bajo una
+encubierta ansiedad--me voy: tengo mucha prisa.
+
+Se despide muy amable, exagerando los adioses, envolviendo en suspiros
+un torrente de frases innecesarias.
+
+Y se queda la joven cavilosa, sumergida en un desconcierto rarísimo.
+Presiente una amenaza; hunde los ojos con sospechas en la profundidad de
+la noche, imaginando que se mueven unos ruidos extraños en el aire... No
+es cierto: se adormece la brisa fatigada con su peso de aromas; cunde,
+mansamente, el rumor de los azutes que el río consiente a la sed de los
+campos; fulgura altísimo el celaje clavado de soles.
+
+De pronto, ligera, vestida de luto como una ráfaga de la oscuridad,
+entra María en la habitación, echa los brazos al cuello de su madre y
+susurra una confidencia; nada omite en su orgullo de conquistadora: el
+encuentro, el entusiasmo, los besos delirantes, las protestas...
+
+--¡Me gusta mucho, mucho...; me quiero casar con él!
+
+Dulce Nombre permanece unos instantes ajena a la realidad, inmóvil y
+dura lo mismo que una imagen de piedra. Casi desconoce a su hija; ¡aquel
+traje negro..., la espantosa confesión...! ¿quién es aquella criatura y
+qué dice...?
+
+Detrás de la niña aparece muy solícito el abuelo Martín, que viene
+acompañándola y oyó por el camino las primeras noticias del secreto.
+
+Como no está iluminado el gabinete, se distinguen apenas las figuras,
+alumbradas en el balcón por la claridad imprecisa del espacio, un poco
+más insinuante según alborea la luna a espaldas de los montes.
+
+Ni la chiquilla ni el viejo perciben el esfuerzo bárbaro con que la
+madre procura dominar su estupor, sacudir el asombro infinito que la
+anonada; no logra comprender ni menos hablar.
+
+Entonces Martín, disimulando su alegría en consideración al duelo
+reciente, expone con mesura:
+
+--En medio de todo hay que dar gracias a Dios; que por los barruntos, ya
+tenemos otro indiano en casa...
+
+Una estrella corta el cielo con raudo golpe de luz; María sonríe en una
+radiosa abstracción, y Dulce Nombre se desentumece de súbito, lívida,
+terrible; da unos pasos hacia su padre y le pone las manos en los
+hombros:
+
+--¿Qué estás diciendo?--ruge desafiadora. ¿No sabes que ese hombre me
+pertenece?
+
+--¿A ti?
+
+--¿Pero, no lo sabías?
+
+--¿Manuel Jesús?
+
+--Sí; Manuel Jesús; ¡ese, ese...! vivo esperándole.
+
+-¿Tú?
+
+--¡Yo!; hace un siglo... ¿Estás sordo y ciego...? ¿No me ves...? ¿No me
+oyes?
+
+--Esta mujer se trastorna--gruñe Martín, asustado, mientras la niña,
+intimidada al principio de la escena, se convence de lo que pasa,
+recobra los bríos y, con una prontitud alarmante, promulga también en
+reto:
+
+--Ese hombre es mi novio.
+
+--¡Mientes!--contesta Dulce Nombre sin mirarla, caídos los brazos, con
+gesto de loca.
+
+--Pregúntaselo a él. Ha ido a buscarme; ha jurado que me quiere: de ti
+no se acuerda.
+
+--¿Lo ha dicho?
+
+--¡Sí!
+
+El acento de María es afilado y rotundo; su madre, ahora, la mira con
+los ojos entenebrecidos, comprendiendo que dice la verdad. Y de una
+manera insólita se desprende del drama, recordando aquella noche cuando
+en el molino supo la traición de Manuel Jesús; la novia de aquel tiempo
+era una niña igual que ésta de hoy: no tenía madre... ¡estaba sola en el
+mundo...!
+
+Dulce Nombre ha perdido otra vez la noción de los hechos; se confunde
+con su propia hija y le da mucha lástima de ella: no sabe cómo sufrir el
+terror y la piedad que la destrozan.
+
+Viéndola quieta y muda, le dice el padre, algo severo y ofendido:
+
+--Vaya, mujer, a ver si te sosiegas. Tú eres viuda, tuviste un buen
+esposo y no debes pensar en tonterías: aquello de Manuel fué una broma
+de rapaces; lo que te cumple es casar pronto y en condiciones a la
+muchacha: Ayuso es una proporción magnífica y no hay que espantar a la
+suerte.
+
+Habla el molinero escuchándose, muy ufano de su elocuencia y sensatez;
+supone que ha conseguido el propósito de aquietar a su hija y le tiende
+la mano, conciliador.
+
+Apenas la toca, se resiste la infeliz y se estremece como si volviera a
+despertar; pone la atención en torno suyo, juntando al viejo y a la niña
+en una mirada inmensurable, y se dirige hacia la sombra con rapidez. Su
+vestido negro se aduna a la tiniebla del gabinete... Ya no se oyen sus
+pasos.
+
+ * * * * *
+
+Con la ciega necesidad de huir y de correr sale de la casa por el
+jardín, hollando las flores, sin reparar en el camino.
+
+Tiene el horizonte un marco de luz, porque ha resbalado sobre las
+cumbres la claridad fluída de la luna: se distinguen en el parque las
+rosas y los claveles encendidos como llamas.
+
+A Dulce Nombre la obligan tirantes los nervios mientras la querencia y
+el hábito la conducen al molino. Cruza desatinada el bosque, sin
+tropezar en las raíces vagabundas, sin detenerse en la aspereza de la
+gándara ni en el salvajismo de los recodos, herida, apenas, en el traje
+con las púas de algún zarzal. Diríase que todo la acompaña y la defiende
+allí con un cariño bravo: los palios de las hojas, el alma vegetal de
+las plantas, la voz de los cauchiles que surcan el terreno con hilos
+rumorosos.
+
+Ella marcha ajena a sí misma, sin percibir la fragancia divina de las
+cosas. Sus pensamientos corren a la demencia; pisa con ahinco, en un
+empuje rudo y maquinal, y no agradece los aromas refrescados por las
+aguas, no sabe que la consuelan un poco la brisa y la noche.
+
+Sólo al llegar junto al molino, en la anchura repentina de los senderos,
+recibe una sensación nueva y punzante, como si le doliese en las
+entrañas la trabajosa fecundidad de la mies.
+
+Porque viene de pronto hacia la fugitiva, con el oreo de los maíces
+granados, una irremediable certeza de que toda maternidad es dolor. Y se
+detiene indócil, asaltada por el recuerdo de su hija, con insufrible
+congoja.
+
+La racha violenta de lucidez coloca bruscamente a la madre en contacto
+con el destino; pero su condición rebelde pide a voces el cumplimiento
+de una promesa que no tiene a quién reclamar.
+
+
+
+
+X
+
+EL FARO ROJO
+
+
+Aquí está el molino; aquí el Salia, generoso, deshaciéndose en regajales
+al través de las campiñas.
+
+Va subiendo la luna cimera y ancha por las nubes: toda la serenidad del
+cielo desciende benigna hasta la tierra.
+
+Y un aura de pavorosa inquietud conmueve a Dulce Nombre inclinada sobre
+el río, viendo rodar a las estrellas en el cauce. Necesita moverse como
+las aguas; ir, lo mismo que van, a sumirse en la amargura de un abismo.
+Siempre le ha fascinado la corriente que huye y no pasa nunca, que es
+la misma y es otra, que se lleva luceros y paisajes sin cesar de
+copiarlos: así la transitoria belleza de estas espumas tiene hoy para la
+desdichada mujer un hechizo perdurable.
+
+Se arrodilla en el suelo para sentir más cercano el flujo caudaloso de
+la vena, tal vez para entregarse al cristal que se desliza y no se
+acaba.
+
+Dentro de la carne sanguínea y mórbida, el instinto le asegura a Dulce
+Nombre que sin amor no puede vivir, y la siniestra visión del suicidio
+está a su lado, como único remedio.
+
+No encuentra la desesperada otro descanso a su fatiga. Para ella es el
+río un buen compañero de la niñez, y quisiera dormirse donde crecen los
+hervores del caz, sobre los brazos quietos del árbol transmisor, allí,
+entre el polvo de diamantes que arroja la presada.
+
+Sumerge las manos en la frescura de las ondas y siente latir el corazón
+a la par del río con vínculo fraternal... Pero tiene miedo... ¡Si toda
+su tragedia no fuese más que una pesadilla...! La muerte rechaza aquella
+juventud saludable y firme, llena de apasionadas virtudes: el propio
+vértigo de la desesperación infunde a la mujer un ánimo insumiso.
+
+Y se levanta pujadora, desatada las trenzas, arrebolado el semblante,
+asiéndose a la vida en una actitud oscura y temible.
+
+Anda unos pasos ligeros y abre la puerta del molino, franca y débil.
+Allá, en el fondo del salón, se rebulle Camila esperando a Martín, con
+las ventanas abiertas, dormilona y taciturna.
+
+--¿Qué te pasa? ¿Cómo vienes así?--interroga con asombro al reconocer a
+la joven, observando que llega despeinada y transida.
+
+Ella se pone un dedo en los labios.
+
+--No grites; vengo a preguntarte muchas cosas--responde con la voz densa
+y extraña--. ¿Estuvo aquí Manuel Jesús, al anochecer, hablando con
+María?
+
+--Estuvo.
+
+--¿Dónde?
+
+--En el huerto... La corteja; le habló de amoríos y locuras, abrazándola
+y todo, hecho un orate...
+
+--¿Lo has visto?
+
+--Sí; desde el ventano de la cuadra.
+
+--¿Y le oíste?
+
+--Como te oigo ahora.
+
+--¿Estás segura?
+
+--Segurísima: te lo puedo jurar... y te lo pensaba decir...
+
+No se había acostado el viajero al mediodía... Encarnación tuvo motivos
+para mostrarse inquieta: existía el drama, insensato, palpitante,
+absurdo...
+
+Se revuelve Dulce Nombre por el salón registrando la tosca armadura del
+molino, como si no la conociera: los _cimadales_, las taravillas, las
+quebrantadoras... Pasa los dedos sobre el polvo claro del maíz, empuja
+con el pie los garrotes panzudos, percibe el ronquido del reloj; va y
+viene, con inútil solicitud, al reflejo amarillo de la lámpara, hasta
+que oye unos pasos en la lendera próxima y se dirige precipitadamente a
+la salida del huerto por el corral interior.
+
+--¡Si es tu padre!--clama la vieja, sin comprender aquella fuga--. Te
+vendrá a buscar.
+
+--Por eso me voy.
+
+Camila, siguiéndola, susurra muy oficiosa:
+
+--Mira, atiende: aquí mismo se apalabró la chiquilla con Manuel; ella le
+dijo al despedirse: Hasta mañana... Talmente parecía que eras tú, en
+aquel tiempo...
+
+Dulce Nombre se ha ensombrecido ya bajo los árboles, y Camila, ignorante
+y pasmada, cierra el portel, murmurando:
+
+--¡Válgame Dios...! ¡Todos han pisado hoy la mala hierba...!
+
+En efecto; buscando a su hija, acude Martín; escucha contrariado lo que
+la anciana le refiere, y sale al ansar llamando a la desaparecida.
+
+Pero ella se oculta ágil y alerta; conoce bien las derrotas y los
+confines de todo el lerón, y, agachada entre unos matojos, ve a su padre
+seguir un huello equivocado por la orilla del río.
+
+Entonces vuelve a caminar, decidida y valiente, sin más propósito que el
+de alejarse y vivir. Una poderosa reacción se verifica en su alma,
+campestre y honda como el paisaje, llena, también, de recursos y
+misterios.
+
+Después de la suprema apelación de sus dudas, revive Dulce Nombre al
+contacto decisivo de la verdad. El testimonio irrecusable de Camila es
+una sentencia y una confirmación. Nada puede la moza esperar; y, no
+obstante, huye de la sombra y de la espuma que en la ribera cunde
+hirviendo de tentaciones: ya no quiere morir. ¿Por qué?
+
+No lo sabe ni se lo pregunta; se recobra a sí misma con ahincado
+sentimiento de egoísmo, abandonada y miserable, sin más patrimonio que
+sus derechos humanos. Carece de hogar y de afecciones; tenía un corazón
+y se lo clavaron en la Cruz: así le lleva en el pecho, encendido de rojo
+como la antorcha providente de los faros... ¿Adónde irá con él?
+
+Algo de esto último discurre Dulce Nombre, mientras camina, agitándose
+con la túnica de la selva... ¿Adónde irá?
+
+Siente hambre y sed; la rinden el cansancio y el sueño: es preciso
+llegar a alguna parte. Con la certidumbre de las cosas, adquiere, de
+nuevo, la sensación de sus necesidades físicas, y de un modo lógico
+viene a pensar: Necesito que Dios me ayude.
+
+Humilde y obediente a su manera, pronuncia con devoción el ingenuo
+fervorín de las niñas aldeanas:
+
+ _El ánima sola
+ que en el campo gime y llora,
+ me tenga compasión en esta hora._
+
+Padrenuestro...
+
+--¿Vas rezando?--le interrumpe de súbito un hombre, deteniéndola
+intrigadísimo.
+
+--¡Gil!
+
+--¡Lo que menos imaginaba yo era encontrarte en este lugar!
+
+La muchacha comprende que va a oír una serie de interrogaciones penosas:
+
+--Nada me preguntes--suplica--; me he perdido... ando... extraviada...
+
+Pero, es inevitable la sorpresa del pastor.
+
+--¿Perderte en el ansar...? ¡vamos...! ¡si es tu casa, mismamente!
+
+--No tengo casa, Gil--dice, al cabo, la moza, obligada a fiarse de aquel
+hombre.
+
+La está contemplando él con arrobo y angustia, cada vez más inquieto de
+verla sola y amarga, sin aliño ni rumbo, orando como una penitente.
+
+¿No tienes casa?--repite en el colmo de la extrañeza.
+
+--No.
+
+--Pues ¿y la de tu marido, la de tu padre?
+
+--No tengo familia.
+
+--¿Qué...? Temo que padezcas de calentura... A mi ver, estás delirando.
+
+--¿Delirar...? La salud es lo único que me queda... Cuando te encontré
+le pedía socorro al cielo... Oye: ¿sigues siendo mi amigo?
+
+--¡Mujer! me ofendes; ¡qué pregunta!
+
+--Llevas razón; tú eres bueno: perdona--murmura Dulce Nombre,
+comprensiva. Y añade con la voz tenebrosa:--¡Como nadie en el mundo me
+ha sido fiel!
+
+--¿Nadie...?
+
+--Escucha, Gil. Te aseguro que no puedo volver a casa de Malgor ni al
+molino; carezco de todo; busco un albergue... Dime, por caridad, ¿adónde
+iré?
+
+--¡A la torre!--contesta el pastor, muy resoluto, erguido y
+caballeresco.
+
+Y la fugitiva, iluminado de repente un sombrío rincón de su memoria,
+balbuce:
+
+--¡Es verdad!
+
+--¡Pues claro, mujer! ¿Adónde mejor has de ir...? Aquel palacio es tuyo:
+allí eres tú la reina.
+
+--Vamos, anda...
+
+Un movimiento vigoroso de intensidad se reproduce en el espíritu de la
+moza, como si se abriese más engrandecido que nunca. Se agolpan en él
+las impresiones olvidadas, las evidencias esclarecidas, la muda historia
+de una triste juventud.
+
+Ve Dulce Nombre cómo se desenlaza, en un repente brusco, el largo
+proceso de su pasión, y no sabe si pertenecen a su vida estas horas
+febriles; los pensamientos, sordos y nublados, se le despiertan
+lentamente al sabor de su misma acidez; y de la confusión desgarradora
+surge de pronto el recuerdo de Nicolás, del enamorado infeliz.
+
+--Vamos--repite acelerada la joven.
+
+Un soplo de alegría la conforta; ya no siente la pesadumbre material: va
+de prisa al lado del pastor, hollando los retales de luna que tiemblan
+en el suelo...
+
+ * * * * *
+
+--El señor está en el jardín--les dice Rosaura, muy sorprendida cuando
+llegan a la casona.
+
+--Vete--ruega Dulce Nombre a su acompañante--y avísale que le llamo...;
+no le quiero asustar.
+
+Orea el solariego su martirio por una senda de acacias, desvelado a
+pesar de la vigilia reciente, y piensa con angustia indecible en la
+necesidad de un viaje sin retorno, una ausencia que dure; no podría
+resistir la pena cegadora de ver a la amada llenando de hermosura los
+días felices del rival.
+
+Mira, desfallecido, el dintorno ingente de su casa, la torre maciza, el
+escudo infanzón que de nada le sirven en su reciedumbre material. Aún le
+juzga originario de la velada dolencia que a él le consume, siempre
+encubierto con la pesadez de los blasones, amordazado para amar y
+vivir.
+
+Imagina otra vez que padece el maleficio de una herencia morbosa, llena
+de culpas y dolor. Y se vuelve con menos inquietud a contemplar la
+tierra amiga, extendiendo el cariño a cuanto le rodea: las llosas de
+sembradura, las brañas de pasturaje, los linderos del bosque, la huerta,
+el rebujal. Aunque no fuera suyo lo querría fatalmente, con sensuales
+apetitos de montañés... Pero es necesario separarse del terruño y del
+solar. Hornedo es otra criatura que se dice esta noche, sin valor:
+--¿Adónde iré?
+
+Está muy indeciso. Ha fijado la vista en el cielo y la detiene con
+obstinación, como si buscase hospitalidad en las montañas de la luna,
+cuando se acerca Gil a darle un recado incomprensible.
+
+Se trasmuta el semblante del caballero. Sonríe el pastor enseñando las
+encías; el gozo se le esparce por toda la cara al responder a Dulce
+Nombre un instante después:
+
+--Ya viene.
+
+Ella concluye, fervorosa:
+
+--Gracias; Dios te bendiga.
+
+Y se dirige al encuentro del padrino, aunque ya no le llame así ni en el
+último pliegue de su conciencia.
+
+Bajo el toldo de acacias se reunen, encima de esas flores castas y finas
+que nacen pródigas en los caminos.
+
+De lo que habla la mujer no se oye más que un arrullo. Luego ella, con
+los labios heridos por la fiebre, se inclina sobre las manos de Nicolás.
+
+La levanta él, deslumbrado, receloso. ¿Es verdad todo aquéllo...? ¿Tanto
+se muda la suerte en el curso de pocas horas...? Viene Dulce Nombre a
+pedirle sostén y amparo; y viene desamorada, vencida... No la puede
+engañar.
+
+--¡Si tú supieras...!--balbuce tembloroso.
+
+-¿Qué?
+
+--El gran secreto de mi vida.
+
+--Lo he sabido.
+
+--¿Cuándo?
+
+--Hace mucho tiempo--supone la moza, engañada por la fantástica
+sucesión de las emociones. En seguida añade:--¡Ah, no, no...! Desde
+ayer.
+
+--¿Lo comprendes bien, en toda su magnitud?
+
+--Sí.
+
+--¿Y qué dices?--pugna el hidalgo, perdido de ansiedad.
+
+--Que yo te querré...
+
+--¿Como a un padre?
+
+--No--afirma ella resueltamente--; ¡como a un hombre!
+
+La voz y el rostro de la muchacha han perdido su nube dolorosa; las
+palabras, entrañables, se le encienden con una fuerza enorme y
+tranquila: su corazón se depura, enérgico, frente a la nueva esperanza.
+
+El señor de Luzmela, extenuado por las ambiciones, loco de ventura, está
+leyendo su destino en la altanería de aquellos ojos rubios que se le
+descubren inmensos y leales.
+
+Llega Dulce Nombre plenamente hasta el hidalgo con los aromas ásperos
+del ansar y el salvaje aliento de las montañas; acude envuelta en la
+divina armonía de la noche; trae pegado a las sienes el cabello crecido
+por las raíces, que le brilla como una corona mojada de sudor.
+
+Y Nicolás recibe en sus brazos a la mujer con silencioso frenesí...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+
+ PRIMERA PARTE Páginas
+
+ El molino del ansar 7
+
+ Dulce Nombre 17
+
+ Los copos de las horas 27
+
+ Almas torcaces 37
+
+ El eterno manantial 49
+
+ La penitencia 53
+
+ Cada cual con su cruz 65
+
+ Las cumbres del deseo 73
+
+ Las alas de la paloma 81
+
+ La cautiva 89
+
+ La mano de nieve 95
+
+ Centella de amor 107
+
+
+ SEGUNDA PARTE
+
+ El puñal en la herida 119
+
+ Surcos y treguas 129
+
+ Cualquiera tiempo pasado fué mejor 137
+
+ El caballero de la gleba 149
+
+ Los senderos de la muerte 163
+
+
+ TERCERA PARTE
+
+ La hija 171
+
+ El retrato 177
+
+ Fraternidad 187
+
+ Renunciamiento 197
+
+ Alba de luna 209
+
+ El papel azul 217
+
+ La libertad 225
+
+ En los nidos de antaño 237
+
+ La noche encubridora 255
+
+ El faro rojo 265
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Dulce Nombre, by Concha Espina
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DULCE NOMBRE ***
+
+***** This file should be named 44529-8.txt or 44529-8.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
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+
+Produced by Carlos Colón, University of Toronto and the
+Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net
+(This file was produced from images generously made
+available by The Internet Archive/Canadian Libraries)
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
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+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
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+To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
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+(or any other work associated in any way with the phrase "Project
+Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
+Gutenberg-tm License available with this file or online at
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+electronic works
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+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
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+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
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+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
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+
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+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
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+INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
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+received the work on a physical medium, you must return the medium with
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+refund. If you received the work electronically, the person or entity
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+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
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+WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
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+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
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+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation information page at www.gutenberg.org
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at 809
+North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email
+contact links and up to date contact information can be found at the
+Foundation's web site and official page at www.gutenberg.org/contact
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit www.gutenberg.org/donate
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For forty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ www.gutenberg.org
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+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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