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+The Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+
+Title: Filosofía Fundamental
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: March 29, 2009 [EBook #28430]
+
+Language: Portuguese
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+Character set encoding: UTF-8
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL ***
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+Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online
+Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
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+
+[Nota: El acento circunflejo (^) marca texto en superíndice.
+
+La señal de igualdad (=) marca texto en negrita.]
+
+
+
+
+FILOSOFÍA FUNDAMENTAL.
+
+por
+
+D. JAIME BALMES, PRESBÍTERO.
+
+
+TOMO IV.
+
+Segunda edicion.
+
+
+Barcelona: IMPRENTA DE A. BRUSI. Calle de las Libreterías nº 2. 1848.
+
+
+_Es propiedad del Autor._
+
+
+
+
+LIBRO OCTAVO.
+
+LO INFINITO.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+OJEADA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOFÍA.
+
+
+[1.] En las obras de filosofía trascendental publicadas de algunos
+años á esta parte, se emplean con mucha frecuencia las palabras
+infinito, absoluto, indeterminado, incondicional, haciéndolas
+representar un gran papel en la explicacion de los mas recónditos
+arcanos que ofrecerse puedan á la consideracion del hombre. Con ellas
+se combinan las de finito, relativo determinado, condicional; y de
+esta combinacion se pretende que ha de surgir el rayo de luz que
+disipe las tinieblas de las regiones filosóficas.
+
+[2.] A pesar del mal uso que muchos hacen de semejantes palabras,
+preciso es confesar, que es consolador el hecho indicado por el mismo
+prurito de emplearlas. Este hecho es un esfuerzo del espíritu humano
+para levantarse del polvo en que le hundiera la impía escuela del
+pasado siglo.
+
+[3.] ¿Qué era el mundo á los ojos de los falsos filósofos que
+precedieron á la revolucion francesa? un conjunto de materia, sujeta á
+movimiento por simples leyes mecánicas, cuya explicacion estaba dada
+pronunciando: ciega necesidad. ¿Qué era el espíritu humano? nada mas
+que materia. ¿Qué era el pensamiento? una modificacion de la materia.
+¿En qué se diferenciaba la materia pensante de la no pensante? En un
+poco mas ó menos de sutileza, en una disposicion de átomos mas ó menos
+feliz. ¿Qué era la moral? una ilusion. ¿Qué eran los sentimientos? un
+fenómeno de la materia. ¿Cuál era el orígen del hombre? el de la
+materia; de un fenómeno ofrecido por una porcion de moléculas, que
+ahora se hallan en una disposicion y luego en otra muy diferente.
+¿Hablabais de un destino mas allá del sepulcro? Se os contestaba con
+una desdeñosa sonrisa. ¿Pronunciabais la palabra religion? El desden
+aumentaba, se convertia en desprecio. ¿Recordabais la dignidad humana?
+Sí, se os otorgaba esta dignidad, con tal que os consideraseis como
+una graduacion mas perfecta, mas nó de distinta naturaleza, de los
+demás animales. No se os negaba que vuestra figura fuese mas noble y
+galana que la del mono; no se os disputaba la superioridad de la
+inteligencia; pero debiais guardaros de pretender ni á orígen ni á
+destino mas elevados. El curso de los siglos podia desarrollar y
+perfeccionar las formas del mono, é igualarlas con las vuestras; podia
+desarrollar y perfeccionar su masa cerebral de tal suerte que de los
+descendientes de ese mono que os divierte con sus movimientos
+extravagantes y sus actitudes ridículas, nacieran hombres como Platon,
+san Agustin, Leibnitz ó Bossuet.
+
+[4.] Con semejante sistema, inútil era pensar en ideas; no habia mas
+que sensaciones: cuanto se agita en la mente del hombre, desde el mas
+imbécil, hasta el genio mas poderoso, no era mas que una sensacion
+trasformada. Los elementos de la humana inteligencia eran
+absolutamente los mismos de que dispone el bruto; pensar no era mas
+que sentir mejor. Tal era el último término del análisis, tal el
+resultado de la mas delicada observacion, tal la solucion que á los
+problemas del entendimiento del hombre encontrara la mas profunda
+filosofía. Platon, Aristóteles, san Agustin, santo Tomás, Descartes,
+Malebranche, Leibnitz, no eran mas que soñadores sublimes, cuyo genio
+contrastaba con su ignorancia de la verdadera naturaleza de las cosas.
+Todos ellos no sabian nada en materia de ideología y metafísica: estas
+ciencias eran un mundo desconocido, hasta que vinieron á descubrirlo
+Locke y Condillac.
+
+[5.] Esa escuela tan funesta como frívola, habia envuelto el espíritu
+en la materia, y le habia ahogado. La mariposa no podia desplegar sus
+leves alas, de lindos y variados colores; era preciso que se despojase
+de ellas, y que se convirtiese en gusano torpe é inmundo, enredado en
+una envoltura, tan inmunda y torpe como él. En esto consistia el
+progreso. El límite de la perfeccion ideológica era negar las ideas;
+el de los estudios metafísicos, negar los espíritus; el de los
+morales, negar la moral; el de los sociales, negar el poder; el de los
+políticos, establecer la licencia; el de los religiosos, negar á Dios.
+Así marchaba la razon humana en una direccion retrógrada, creyendo
+avanzar; así pensaba levantar el edificio de sus conocimientos, cuando
+no hacia mas que demoler; así queria llegar á un resultado científico,
+negando cuanto encontraba al paso, y negándose por fin á sí misma.
+
+[6.] En la actualidad, hay una verdadera reaccion contra filosofía tan
+degradante; basta abrir los escritos de los filósofos de este siglo
+para convencerse de esta verdad consoladora. En todas partes se
+encuentra la palabra idea, contrapuesta á la de sensacion; la de
+espíritu, á la de materia; la de actividad del pensamiento, á la de
+movimiento corpóreo; las de causa, órden, libertad de albedrío, moral,
+infinidad. Las ideas que las acompañan son á veces inexactas, á veces
+monstruosas; pero en el fondo se ve un afan por salir del abismo en
+que sumiera al espíritu humano una filosofía atea y materialista.
+Algunos filósofos que han contribuido á la reaccion no admiten un Dios
+inteligente y libre, distinto del universo; es verdad, y por esto he
+dicho mas arriba que el panteismo era un ateismo disfrazado; pero al
+menos el ateismo de los panteistas de la época, es un ateismo que se
+avergüenza de confesarse tal, que algunas veces procura quizás
+engañarse á sí propio, persuadiéndose que no lo es.
+
+[7.] El ateismo de los modernos filósofos se aviene con lo infinito;
+no rechaza esas grandes ideas que vagaban por el mundo antiguo, como
+restos de una tradicion primitiva, y que luego fueron fijadas,
+aclaradas y elevadas por la superior enseñanza del cristianismo. La
+filosofía del siglo pasado se habia sentado en las tinieblas y sombras
+de la muerte, y se declaraba á sí propia en posesion de la luz y de la
+vida. La filosofía actual está todavía en la oscuridad, pero no se
+contenta con ella; anda á tientas en busca de una salida á las
+regiones de la luz. De aquí esos esfuerzos desesperados por fijarse,
+nó en la materia, sino en el foco de la inteligencia, en el _yo_, es
+decir en el espíritu; de aquí ese continuo empleo de las palabras,
+absoluto, incondicional, infinito; palabras que si bien las mas veces
+solo la conducen á un absurdo, indican sin embargo una aspiracion
+sublime.
+
+[8.] Estas observaciones manifiestan, que no confundo la filosofía
+actual con la del siglo pasado; que no considero el panteismo de
+ahora, como un materialismo puro; y que á pesar del ateismo de que
+acuso la doctrina de algunos filósofos, no desconozco que en medio de
+su extravío conservan una especie de horror hácia él, y perdidos en el
+laberinto de sus especulaciones buscan el hilo que los conduzca á las
+puertas de la verdad.
+
+[9.] Esta justicia que les hago gustoso á los modernos filósofos, no
+impedirá que combata sus pretensiones á un mérito que no tienen. Ellos
+se apellidan los restauradores de la espiritualidad del alma, y de la
+libertad humana; y cuando hablan de Dios, poco falta si no le exigen
+un tributo de gratitud por haber restaurado su trono. Antes de
+ostentar pretensiones tan orgullosas, debieran considerar que distan
+mucho todavía de la verdad con respecto á Dios y al hombre, no solo
+tal como la ha enseñado en todos tiempos el cristianismo, sino como la
+han profesado los mas ilustres filósofos modernos. Quieren apellidarse
+restauradores, pero su restauracion es con sobrada frecuencia, una
+nueva revolucion, á veces tan terrible como la que tratan de combatir.
+
+[10.] Hay otra consideracion que debiera moderarlos cuando se quieren
+dar el aire de inventores, y es, que al hablar de Dios, del espíritu
+humano, del pensamiento, de las ideas, de la libertad de albedrío,
+nada bueno dicen que no se halle en todas las obras de los filósofos
+que florecieron antes del siglo XVIII, y aun á principios de él. Abrid
+los libros de texto de las escuelas, y en ellos encontraréis muchas de
+las cosas que ahora se os presentan cual descubrimientos importantes.
+Los grandes filósofos se glorian de saber, lo que antes aprendian los
+niños. La tradicion filosófica de las sanas ideas no se interrumpió
+durante el siglo pasado; en muchos puntos de Europa se conservaban
+escuelas que los enseñaban con escrupulosa fidelidad. Y á mas de las
+escuelas humanas habia la del Hombre-Dios, la Iglesia de Jesucristo,
+que entre sus dogmas sobrenaturales conservaba tambien las verdades
+naturales, que esfuerzos insensatos se empeñaban en hacer olvidar.
+
+[11.] ¿A qué se reducen pues la invencion y la restauracion? Invencion
+con respecto á Dios, al espíritu humano, y á la moral, no la hay; todo
+lo que se diga de verdad, estaba dicho ya. Restauracion tampoco la hay
+propiamente hablando; no se restaura lo que no pereció. La verdad
+existia; y conocida y atacada por los siete mil que no habian doblado
+la rodilla ante Baal; cuando los tránsfugas vuelven y se acercan al
+número escogido, que no digan que restauran, digan que recobran; no
+dan, reciben; no iluminan al mundo, son ciegos á quienes la bondad de
+la Providencia les abre los ojos á la luz.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+IMPORTANCIA Y ANOMALÍA DE LAS CUESTIONES SOBRE LA IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[12.] El exámen de la idea de lo infinito es un objeto de la mayor
+importancia. A mas de que la encontramos en varias ciencias, inclusas
+las exactas, encierra uno de los principales caractéres en que
+distinguimos á Dios de las criaturas. Un Dios finito no seria Dios;
+una criatura infinita no seria criatura.
+
+En la escala de los seres finitos notamos una gradacion, por la cual
+se eslabonan los unos con los otros: los menos perfectos, á medida que
+se perfeccionan, van acercándose á los perfectos; y salvos los límites
+de la naturaleza de cada uno, hay puntos de comparacion que nos sirven
+para medir las distancias respectivas. Entre lo finito y lo infinito,
+no hay comparacion; todas las medidas son insuficientes, desaparecen:
+pasamos de la gota imperceptible á la inmensidad del océano; del átomo
+que se escapa á toda observacion, al piélago de materia difundida por
+los espacios; y por mucho que esos tránsitos expresen, son nada para
+representar la idea de lo infinito: estos océanos comparados con la
+infinidad verdadera, se convierten á su vez en nuevas gotas
+imperceptibles, y así recorre el espíritu una escala interminable, en
+busca de algo que pueda corresponder á su idea. El exámen de la idea
+de lo infinito, aunque no tuviese mas objeto que la contemplacion del
+grandor de la misma, deberia ocupar un puesto preferente en los
+estudios filosóficos.
+
+[13.] Al fijar la consideracion en las disputas sobre la idea de lo
+infinito, relativas no solo á la naturaleza de ella, sino tambien á su
+misma existencia, échase de ver una extraña anomalía. Si existe en
+nuestro entendimiento, parece que deberia llenarlo todo; y que ha de
+ser imposible el dejar de experimentarla. No obstante es bien sabido
+que los filósofos disputan hasta sobre la existencia de esta idea, de
+suerte que siendo ella un tesoro infinito, los que le poseen dudan de
+su realidad: á la manera de los antiguos caballeros que hallándose en
+un soberbio castillo adornado con gran riqueza y esplendor, dudaban de
+si lo que estaban presenciando era realmente un castillo ó una ilusión
+producida por un hechicero.
+
+[14.] La simple disputa sobre si la idea de lo infinito es positiva ó
+negativa, equivale tambien á la cuestion de su existencia. Si es
+negativa, expresa una falta de ser: si es positiva, significa una
+plenitud del ser; ¿puede acaso entablarse disputa mas vital para una
+idea que la de buscar si representa la falta ó la plenitud de una
+cosa?
+
+[15.] Hénos aquí pues con el hecho que hemos notado ya en las
+discusiones anteriores: la razon tocando á sus cimientos, y como
+amenazada de encontrar la muerte entre las ruinas de los mas altos
+edificios que encuentra en sí propia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+SI TENEMOS IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[16.] ¿Tenemos alguna idea de lo infinito? Parece que sí; de lo
+contrario la palabra _infinito_ no significaria nada para nosotros; y
+al emplearla, no nos entenderíamos recíprocamente, como nos
+entendemos.
+
+[17.] Sea lo que fuere de la naturaleza y perfeccion de nuestra idea
+de lo infinito, es cierto que envuelve algo fijo, comun á todas las
+inteligencias. Fácilmente podemos observar que esta idea la aplicamos
+á cosas de órdenes muy diferentes; y que la significacion en cada
+caso, es una misma para todos los hombres. Hasta las dificultades que
+nos abruman al querer explicarla en sí, y en sus aplicaciones, dimanan
+de ella misma; y á todos nos confunden igualmente, porque todos
+concebimos de un mismo modo, lo que se entiende por infinito, tomado
+en general.
+
+[18.] Infinito é indefinido expresan cosas muy diversas. Infinito
+significa carencia de límites; indefinido significa que los límites se
+retiran continuamente; se prescinde de la existencia de los mismos, y
+solo se dice que no se los puede asignar.
+
+[19.] Todo cuanto existe es ó finito ó infinito: pues que, ó tiene
+límites ó no los tiene; en el primer caso, es finito, en el segundo,
+infinito: no hay medio entre el sí y el nó.
+
+[20.] Por donde se echa de ver que propiamente hablando, no hay en la
+realidad nada indefinido: esta palabra expresa una manera de concebir,
+ó mas bien una vaguedad en el concepto, ó una indecision en el juicio.
+Cuando no conocemos los límites de una cosa, y por otra parte no nos
+atrevemos á afirmar su infinidad, la llamamos indefinida. Así han
+dicho que era indefinido el espacio, los que no han visto medio de
+señalarle un límite, y consideraban que no era conveniente apellidarle
+infinito. Hasta en el lenguaje comun se llama indefinido, lo que no
+tiene señalados los límites: así se dice «se ha concedido tal ó cual
+cosa por un tiempo indefinido» aunque este, con ciertas condiciones,
+haya de ser limitado en alguna época que no se determina.
+
+[21.] La idea de la infinidad no consiste en concebir que á una
+cantidad dada se le pueda siempre añadir otra; ó que á una perfeccion
+se la pueda hacer mas intensa: esto no expresa mas que la posibilidad
+de una serie de conceptos con la que procuramos acercarnos á la idea
+absoluta de lo infinito. Que esta idea absoluta es algo distinto de
+aquellos conceptos, se ve claro en que la miramos como un tipo al cual
+referimos la serie, y al que no podemos igualarla por mas que la
+prolonguemos.
+
+[22.] Notemos el lenguaje con que naturalmente expresamos lo que pasa
+en nuestro interior al pensar en lo infinito.
+
+Qué es una línea infinita?
+
+Una línea que no tiene límites.
+
+¿Será de un millon, de un billon de varas?
+
+No se puede expresar su longitud con ningun número; será siempre
+mayor.
+
+A medida que prolongamos una línea finita, ¿nos acercamos á la
+infinita?
+
+Cierto, en cuanto _acercarse_ significa poner cantidades que se
+encuentran en aquello á que nos acercamos; pero nó que esta diferencia
+pueda asignarse. No hay comparacion, entre lo finito y lo infinito; y
+por consiguiente, no es dable asignar la diferencia.
+
+Sumando todas las líneas finitas, ¿se formaria una infinita?
+
+Nó: porque en esta adicion es concebible la multiplicacion de cada uno
+de los sumandos; y por tanto, un aumento en lo infinito, lo que es
+absurdo.
+
+La infinidad de la línea, ¿consistirá en que no conozcamos sus
+límites, ó no pensemos en ellos?
+
+Nó: sino en que no los tenga.
+
+[23.] Por este diálogo, que está al alcance de las inteligencias mas
+comunes, y que no expresa mas de lo que diria cualquiera persona de
+una comprension regular, aunque no se hubiese ocupado nunca en
+estudios filosóficos, se echa de ver que la idea de lo infinito se
+halla en nuestro entendimiento, como un tipo constante, al cual no
+pueden llegar todas las representaciones finitas. Conocemos las
+condiciones que se han de llenar, pero vemos la impotencia de
+llenarlas: cuando se nos quiere persuadir que esto se ha conseguido,
+reflexionamos sobre la idea de lo infinito: y decimos: «nó; todavía
+nó; esto es contradictorio con la infinidad; esto no es infinito, sino
+finito.» Distinguimos perfectamente, entre la falta de la percepcion
+del límite, y su no existencia: si se quiere que confundamos estas dos
+cosas, respondemos: «nó; no deben confundirse: hay mucha diferencia
+entre el no concebir un objeto, y su no existencia: no se trata de que
+nosotros concibamos ó nó el límite; sino de que exista ó nó.» Por mas
+que se retire un límite, ocultándose por decirlo así á nuestros ojos,
+no nos engañamos: existe ó nó: si existe, no está cumplida la
+condicion encerrada en el concepto de la infinidad; el objeto no es
+infinito, sino finito; si no existe, hay infinidad verdadera: la
+condicion está cumplida.
+
+[24.] Mientras la idea de lo infinito es considerada en general, no se
+puede confundir nunca con la de lo finito; hay entre las dos una línea
+divisoria, que no nos permite equivocarnos, pues que está tirada por
+el mismo principio de contradiccion: se trata de distinguir entre el
+_sí_ y el _nó_: con decir _finito_, se afirma el límite, con decir
+_infinito_, se niega: no caben ideas mas claras y precisas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+EL LÍMITE.
+
+
+[25.] Infinito parece expresar una negacion, puesto que equivale á no
+finito. Pero las negaciones no siempre son verdaderamente tales,
+aunque así lo indiquen las palabras: porque, si aquello que se niega
+es una negacion, el resultado es una afirmacion. Por esto suele
+decirse que dos negaciones afirman. Si alguno dice: no ha llovido; y
+otro contesta que no es verdad, niega la negacion del otro, pues que
+negar la proposicion: no ha llovido, es lo mismo que decir ha llovido,
+esto es, afirmar la lluvia. Así para conocer si la palabra infinito
+significa una verdadera negacion, es necesario saber qué se entiende
+por la palabra finito.
+
+[26.] Finito es lo que tiene límite. Límite es el término mas allá del
+cual no hay nada del objeto limitado. Los límites de una línea son los
+puntos mas allá de los cuales la línea no se extiende; el límite de un
+número es el extremo mas allá del cual no se extiende el número; el
+límite de los conocimientos de un hombre es el punto á donde llegan, y
+del cual no pasan. Siendo el límite, negacion; negar el límite es
+negar la negacion, y de consiguiente afirmar.
+
+[27.] Por estos ejemplos se echa de ver que el límite tomado en el
+sentido vulgar, expresa una idea algo distinta del límite definido por
+los matemáticos. Estos llaman límite á toda expresion finita, infinita
+ó nula, á la cual se puede acercar continuamente una cantidad, sin que
+jamás pueda alcanzarla. Así el valor 0/a es el límite del decremento
+de un quebrado, cuyo numerador es variable x/a; porque, suponiendo que
+x va menguando continuamente, el quebrado se acercará á la expresion
+0/a, sin que jamás pueda llegar á confundirse con ella, mientras la
+cantidad x no se desvanezca del todo. Si suponemos (b+x)/a donde la x
+vaya decreciendo, la expresion se acercará continuamente á esta otra
+(b+0)/a = b/a, la cual será el límite del quebrado. Suponiendo la
+expresion a/x y que x va menguando, nos acercaremos continuamente a la
+expresion a/0 = [oo], valor infinito á que el quebrado no llegará
+nunca mientras x no se convierta en 0, lo que jamás podrá verificarse,
+habiendo de ser x una verdadera cantidad. Con estos ejemplos se ve por
+qué los matemáticos admiten límites finitos, infinitos, y nulos.
+Además se manifiesta tambien como en estos casos se toma la palabra
+límite, en un sentido diferente del vulgar, que es tambien el
+filosófico.
+
+[28.] Límite pues, expresa una verdadera negacion; y así la palabra
+finito ó limitado envuelve por necesidad una negacion. No se limita lo
+que no es; por consiguiente, lo finito no puede ser una negacion
+absoluta. Esta seria la nada, y la nada no se llama finita. Luego en
+la idea de finito entran dos: 1.º ser, 2.º negacion de otro ser. Una
+línea de un pié envuelve dos cosas: el valor positivo de un pié, y la
+negacion de todos los otros valores fuera del de un pié. Luego lo
+finito en cuanto finito, envuelve una negacion referida á un ser. Si
+pudiésemos expresar en abstracto esta idea usando del término finidad,
+así como tenemos el de infinidad, diríamos que la finidad en sí, nada
+expresa, sino la negacion de ser referida á un ser.
+
+[29.] De esto se infiere que la palabra infinito no es negativa; pues
+que con ella se niega una negacion; infinito es lo no finito, esto es
+lo que no tiene carencia de ser; y por consiguiente lo que posee todo
+el ser.
+
+[30.] Tenemos pues alguna idea de lo infinito, y esta no es una pura
+negacion; sin embargo no se crea que con esto hemos llegado al último
+término del análisis de la idea de lo infinito. Mucho nos falta que
+andar, y despues de largas investigaciones es dudoso que obtengamos un
+resultado satisfactorio.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO Á LA CANTIDAD
+CONTINUA, Y Á LA DISCRETA EN CUANTO SE EXPRESA EN SERIES.
+
+
+[31.] Una de las propiedades características de la idea de lo infinito
+es su aplicacion á órdenes muy diferentes. Esto da lugar á importantes
+consideraciones que contribuyen no poco á la aclaracion de dicha idea.
+
+[32.] Desde el punto en que me encuentro, tiro una línea en la
+direccion del norte, y es evidente que puedo prolongarla hasta lo
+infinito. Dicha línea es mayor que otra cualquiera finita; ninguna de
+estas puede ser tan larga como ella; porque siendo finita, tendrá un
+valor determinado, por lo cual si la superpongo á la infinita, solo
+llegará hasta un cierto punto, y no pasará de allí. Parece pues que
+esta línea es infinita en toda la propiedad de la palabra; porque no
+habiendo medio entre lo finito é infinito, y no siendo ella finita
+pues que acabamos de demostrar que es mayor que todas las finitas,
+habrá de ser infinita.
+
+La demostracion anterior parece que nada deja que desear; no obstante,
+hay tambien en contra de la infinidad de dicha línea una razon
+concluyente. Lo infinito carece de límites, y esta línea los tiene,
+pues que partiendo del punto desde el cual se la tira, hácia el norte,
+no se extiende en la direccion del sud.
+
+[33.] Esta línea es mayor que todas las finitas; pero es dable
+encontrar otra mayor que ella. Si la suponemos prolongada en la
+direccion del sud, la que resulte de ella mas la prolongacion, será
+mas larga; y si en la direccion del sud se la prolonga hasta lo
+infinito, el resultado será una línea doble de la primera.
+
+[34.] Con la prolongacion de una línea hasta lo infinito en las dos
+direcciones opuestas, parece que resulta una línea absolutamente
+infinita. A primera vista no se concibe que pueda haber un valor
+lineal mayor que el de una recta prolongada hasta lo infinito, en
+direcciones opuestas; sin embargo no es así; y considerando que al
+lado de esta recta se pueda tirar otra, finita ó infinita, y que la
+suma de las dos formará un valor lineal mayor que la primera, tenemos
+que esta no era infinita; puesto que es dable encontrar otras mayores
+que ella. Y como por otra parte es evidente que se pueden tirar
+infinitas líneas prolongadas hasta lo infinito, resulta que ninguna de
+ellas forma un valor lineal infinito, puesto que no es mas que una
+parte de la suma lineal que resulta del conjunto de las líneas que se
+pueden tirar.
+
+[35.] Reflexionando sobre esta contradiccion que parece encontrarse en
+nuestras ideas, se descubre que la idea de infinito es indeterminada,
+y por tanto susceptible de aplicaciones diferentes. Así en el caso que
+nos ocupa, no puede dudarse de que la recta prolongada hasta lo
+infinito tiene alguna infinidad, pues que es cierto que carece de
+límite en sus respectivas direcciones.
+
+[36.] Este ejemplo hace conjeturar que la idea de infinito no nos
+representa nada absoluto; pues que aun en los objetos que mas claros
+se ofrecen á nuestro espíritu, cuales son los de la intuicion
+sensible, encontramos bajo un aspecto la infinidad, que por otro vemos
+contrariada.
+
+[37.] Lo que hemos observado en los valores lineales, se extiende
+tambien á los numéricos expresados en series. En las matemáticas se
+habla de las series infinitas; pero si bien se reflexiona no hay
+ninguna que merezca este nombre. Sea la serie a, b, c, d, e,.... se la
+llamará infinita, si sus términos continúan hasta lo infinito. No
+puede negarse que hay infinidad bajo un aspecto, porque falta el
+límite que ponga fin á la serie en un sentido; pero es evidente que el
+número de sus términos no será jamás infinito, pues que hay otros
+mayores; cual seria por ejemplo, si al continuar la serie de izquierda
+á derecha la continuásemos al mismo tiempo de derecha á izquierda en
+esta forma
+
+ ...., e, d, c, b | a, b, c, d, e,....
+
+en cuyo caso es evidente que el número de los términos seria duplo del
+primero.
+
+Luego las series llamadas infinitas no lo son ni pueden serlo,
+hablando con rigor.
+
+[38.] Pero lo curioso es que la infinidad no se encuentra en la serie,
+ni aun suponiéndola prolongada en direcciones opuestas; porque si á su
+lado imaginamos otra, es evidente que la suma de los términos de las
+dos, será mayor que la de una de ellas; de donde resultará que ninguna
+será infinita. Y como es evidente que sean cuales fueren las series,
+siempre se pueden imaginar otras, resulta demostrado que no puede
+haber una serie infinita en el sentido que los matemáticos toman la
+palabra serie; esto es, por una continuacion de términos; no
+excluyendo la posibilidad de otras continuaciones, á mas de la
+supuesta infinita.
+
+[39.] Las dificultades contra la infinidad lineal, se extienden á la
+de superficie. Suponiendo un plano infinito, es evidente que se pueden
+tirar infinitos planos distintos del primero, y que le corten en
+infinita variedad de ángulos: la suma de estas superficies será mayor
+que una cualquiera de ellas. Luego la prolongacion infinita de un
+plano en todas direcciones, no constituye una verdadera superficie
+infinita.
+
+[40.] Un sólido dilatado en todas direcciones parece infinito; pero si
+se reflexiona que en la idea matemática del sólido no entra la de
+impenetrabilidad; se verá que dentro de un sólido infinito, se puede
+colocar otro, cuyo volúmen sumado con el del primero, dará un valor
+duplo de este. Sea E un espacio puro y vacío, que imaginaremos
+infinito; sea M, un mundo de igual extension que se coloca en él, y le
+llena; es evidente que E+M, será mayor que E. Luego aunque supongamos
+á E infinito igual á [oo]; tendremos que siendo M tambien igual á
+[oo], resultará E+M = [oo] + [oo] = 2 [oo]. Y como este valor expresa
+el volúmen; el primero no será infinito, porque se puede duplicar. Si
+se prescinde de la impenetrabilidad, la operacion puede repetirse
+hasta lo infinito; luego, el primer infinito, lejos de merecer este
+nombre parece una cantidad susceptible de incrementos infinitos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ORÍGEN DE LA VAGUEDAD Y APARENTES CONTRADICCIONES EN LA APLICACION DE
+LA IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[41.] Las dificultades que se ofrecen al aplicar la idea de la
+infinidad, parecen probar que dicha idea ó no existe para nosotros, ó
+es muy confusa; pero estas mismas dificultades tambien indican por
+otra parte, que la poseemos, y muy perfecta. ¿Por qué descubrimos que
+no son infinitos los números que á primera vista nos lo parecian? ¿por
+qué negamos la infinidad de ciertas dimensiones, no obstante su
+infinita prolongacion en un sentido? porque examinando bien dichos
+objetos, hallamos que no corresponden al tipo de la infinidad. Si este
+tipo no existiera en nuestro entendimiento ¿cómo seria posible que nos
+sirviésemos de él? ¿Cómo podríamos compararle los seres, si él nos
+fuese desconocido? ¿Es posible saber cuándo una cosa llega á un
+extremo, si no tenemos idea del extremo? Esto equivaldria á comparar
+sin punto de comparacion, es decir, á ejercer un acto contradictorio.
+
+[42.] A pesar de estas razones que parecen concluyentes en favor de la
+existencia de la idea de lo infinito, si interrogamos nuestro interior
+no podemos negar que experimentamos cierta vaguedad, cierta confusion,
+que inspira vehementes dudas sobre la realidad de esta idea. ¿Qué se
+le ofrece á nuestro espíritu al pensar en lo infinito? la imaginacion
+abandonada á sí misma, extiende el espacio, agranda las dimensiones de
+cuanto le ocurre, multiplica indefinidamente los números, pero sin
+ofrecer á la inteligencia nada con el carácter de infinito. Si
+prescindimos de la imaginacion, y nos referimos al entendimiento puro,
+aunque descubrimos en él un tipo para juzgar de la infinidad ó no
+infinidad de los objetos que se le presentan, al reflexionar sobre el
+tipo en sí, perdemos la claridad que antes nos iluminaba, y hasta nos
+quedamos perplejos sobre la existencia del mismo.
+
+[43.] ¿Negaremos la existencia de dicha idea? ¿abandonaremos el
+intento de explicarla? creo que no debemos hacer ni uno ni otro, que
+es preciso admitirla, que no es imposible explicarla, y que hasta se
+puede señalar la razon de la oscuridad que en ella encontramos.
+
+[44.] Ante todo conviene advertir que una de las causas de la
+confusion en que andan envueltas las discusiones sobre la idea de lo
+infinito, nace de que no se hace distincion entre el conocimiento
+intuitivo y el abstracto (Lib. V, cap, XI). Si se hubiese atendido á
+esta distincion, se hubieran evitado muchas dificultades. Con decir
+que la idea de lo infinito no es intuitiva sino abstracta, se prepara
+la solucion á las principales objeciones que contra ella se dirigen.
+
+[45.] La idea de infinidad no es para nosotros intuitiva: esto es, no
+ofrece á nuestro entendimiento un objeto infinito; esa intuicion no
+puede verificarse mientras no veamos la misma esencia de Dios, como
+sucederá en la otra vida.
+
+[46.] Si tuviésemos ahora la intuicion de un objeto infinito, veríamos
+sus perfecciones infinitas, tales como son, con sus propios
+caractéres; ó mas bien, veríamos como todas las perfecciones,
+dispersas en los seres limitados, se reunen en una sola perfeccion
+infinita. Cuando quisiésemos referir la idea de lo infinito á objetos
+determinados, por ejemplo á la extension, veríamos que estos objetos
+se hallan en contradiccion con la idea; no nos seria dable modificarla
+de varias maneras, aplicarla primero en un sentido y luego en otro muy
+diferente: la idea única, simplicísima se referiria siempre á un
+objeto único, simplicísimo; y este nó indeterminado, nó vago, como
+ahora, sino con la determinacion de una existencia necesaria y de una
+perfeccion infinita. El ser infinito nos seria dado en intuicion, como
+se nos dan los hechos de nuestra propia conciencia: el conocimiento
+que de él tendríamos seria de un objeto eminentemente incomunicable
+como predicado, á cualquier órden de cosas finitas; y cuando se nos
+preguntase si la idea de esa infinidad es aplicable á un número ó á
+una extension, veríamos una contradiccion tan manifiesta como si nos
+propusiéramos identificar un acto de nuestra conciencia con los
+objetos externos.
+
+[47.] La indeterminacion que nos ofrece la idea de infinidad; la
+facilidad que experimentamos para modificarla de varias maneras y
+aplicarla á objetos diversos, en sentidos muy diferentes; nos está
+indicando que no es intuitiva sino abstracta é indeterminada: que es
+uno de aquellos conceptos generales que nos sirven para tener algun
+conocimiento de las cosas cuya intuicion no se nos ha concedido.
+
+Esta observacion hasta para señalar el orígen de la vaguedad que
+experimentamos en la idea de lo infinito. Como los conceptos
+indeterminados, por lo mismo que son indeterminados, no se refieren á
+ningun objeto en particular, ni á ninguna propiedad, que por sí sola
+sea concebida como realizable, no encierran aquellas determinaciones
+que fijan de una manera absoluta nuestro conocimiento. La misma
+indeterminacion con que ofrecen alguna propiedad de los seres, da
+motivo á la diversidad de las aplicaciones, segun son diversas las
+propiedades particulares que se combinan con la general. Si se nos da
+un triángulo rectángulo, conociendo la medida de todas sus líneas y de
+sus ángulos agudos, la determinacion de la idea evita la vaguedad
+intelectual, y no permite la aplicacion á diversos casos de lo que de
+suyo es determinado y fijo; pero si se nos da un triángulo rectángulo
+en general, sin determinársenos el valor de sus líneas y de sus
+ángulos agudos, las aplicaciones pueden ser infinitas. A medida que la
+idea del triángulo vaya siendo mas general é indeterminada, se
+aumentará la variedad de sus aplicaciones.
+
+[48.] Las ideas indeterminadas, para representar algo, necesitan una
+propiedad á la cual se apliquen, y que sea como la condicion bajo la
+cual se realicen ó se puedan realizar; hasta que dicha aplicacion se
+verifica, son formas intelectuales puras, á las cuales no se puede
+pedir la representacion de nada determinado. Y no quiero decir con
+esto que dichas ideas sean conceptos vacíos, é inaplicables fuera del
+órden sensible, como pretende Kant cuya opinion llevo ya impugnada
+(Lib. V, cap. XIV, XV y XVI); sino que concediéndoles un valor
+universal, les niego el que por sí solos tengan un valor
+representativo de algo realizable, sin mas propiedad que lo que ellos
+expresan. Ateniéndonos al mismo ejemplo podemos observar, que la idea
+_pura_ de triángulo es irrealizable; porque todo triángulo _real_,
+contendrá algo mas que lo contenido en la idea; pues que será
+rectángulo ú oblicuángulo, etc. etc. de todo lo cual prescinde la idea
+pura. Si las notas encerradas en el concepto van siendo mas
+indeterminadas, la indeterminacion del objeto será mayor; y por
+consiguiente mas vago será lo que se ofrezca al entendimiento, y mas
+numerosas y variadas las aplicaciones que se podrán hacer de la idea.
+Así sucede en las de ser, no ser, límite, y otras semejantes.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA IDEA ABSTRACTA DE LO INFINITO.
+
+
+[49.] Supuesto que nuestra idea de lo infinito no es intuitiva, sino
+abstracta, veamos cómo se puede explicar su verdadera naturaleza.
+
+Tenemos idea del ser y de su opuesto el no ser: consideradas en sí
+mismas, son ideas generales puras, sumamente indeterminadas,
+aplicables á cuanto se somete á nuestra experiencia.
+
+De todo ser limitado podemos afirmar y negar algo: afirmar lo que es;
+negar lo que no es; el límite como tal, no se concibe sino cuando se
+niega una cosa de otra.
+
+[50.] Nuestro ser nos ofrece una actividad nunca agotada, pero siempre
+limitada, por la falta ó la resistencia de los objetos; el mundo
+externo es un conjunto de seres que se nos ofrece con mucha variedad
+de limitaciones.
+
+Luego la experiencia tanto interna como externa nos da idea de lo
+finito, esto es, de un ser que envuelve algun no ser: el bruto siente,
+mas no entiende: _es_ sensitivo, hé aquí el ser; _no es_ inteligente,
+hé aquí el límite. El hombre es sensitivo é inteligente; el límite del
+bruto no es el del hombre. Entre los seres inteligentes, el uno
+entiende mas cosas que otro; el límite de este no es el límite de
+aquel.
+
+[51.] Encontrando límite en la experiencia interna y externa, es
+evidente que podemos formarnos la idea general de límite, esto es, de
+una negacion aplicada á un objeto.
+
+[52.] La misma experiencia nos enseña que los límites de unas cosas no
+son los de otras; que tal límite aplicado á un objeto debe ser negado
+de otro; comparando los seres entre sí, nos hallamos frecuentemente en
+el caso de _negar ciertos_ límites. Como nuestro entendimiento tiene
+la fuerza de generalizar, es evidente que la negacion de _ciertos_
+límites que encontramos aplicable á muchos objetos, podemos concebirla
+en general, teniendo un concepto indeterminado en que se incluyan
+estas dos ideas _negacion_ y _límite_.
+
+[53.] No veo que se pueda objetar nada á la posibilidad y existencia
+de este concepto: sin embargo como necesito de este hecho para
+explicar la idea de infinidad, voy á robustecerle con algunas
+observaciones.
+
+Tenemos alguna idea de la negacion en general; este es un hecho
+primitivo de nuestro espíritu; sin él no son posibles los juicios
+negativos, ni nos seria dado conocer el principio de contradiccion: es
+imposible que una cosa _sea y no sea_ á un mismo tiempo: _no sea_, hé
+aquí la negacion; luego es indudable que la concebimos. Este concepto
+es general, pues no encierra ninguna determinacion: se habla del no
+ser sin referirse á ningun objeto particular, ni siquiera á una
+especie ó género que contenga alguna determinacion; luego el concepto
+de la negacion es general y absolutamente indeterminado.
+
+[54.] Tenemos idea de límite; porque como hemos visto ya, es una
+negacion aplicada á un ser. Tenemos además la idea de negacion de
+límite, porque así como le concebimos aplicado ó aplicable, podemos
+concebirle y le concebimos en efecto, no aplicado ó no aplicable. A
+cada paso negamos límites determinados: generalizando esta idea,
+resulta la negacion general de límite en general.
+
+[55.] Con las observaciones que preceden podemos señalar lo que se
+contiene en la idea de lo infinito. En mi juicio esta idea es un
+concepto general que envuelve los dos siguientes: 1.º ser en general;
+2.º negacion de límite, tambien en general. La reunion de estos dos
+conceptos constituye la idea abstracta de lo infinito.
+
+[56.] El concepto de límite generalizado y negado, nos da alguna idea
+de la infinidad en abstracto, pero nó idea de una cosa infinita. Sin
+conocer intuitivamente un objeto infinito, y solo alcanzando á
+formarnos idea muy imperfecta de él, podemos hablar de la infinidad,
+sin caer en contradiccion, determinando los casos en que se halla
+aplicada á un ser, ó á un órden de seres, real ó posible. Si bien se
+observa, el hombre tiene muchas ideas de este género vago; pero que no
+obstante le sirven para cuanto necesita. Hagámoslo sensible con
+algunas aplicaciones.
+
+[57.] Se le muestran á un ignorante algunos sabios, y se le asegura
+que uno entre ellos sabe mas que todos los otros juntos. El pobre
+ignorante no tiene ninguna idea de lo que sabe el que mas ni el que
+menos, ni del grado de la ciencia, ni de la ciencia misma, pero tiene
+en general las ideas de grado, de mas y de menos, así como la de
+conocimiento; pues bien, esto le basta para hablar sin contradecirse,
+ni confundirse, de la mayor ciencia del uno y de la menor ciencia de
+los otros, y aun para resolver con acierto las cuestiones que se le
+ofrezcan sobre la ciencia de aquellos individuos, en cuanto se hallan
+contenidas en la idea general de que la ciencia de uno es mayor que la
+de todos los otros juntos.
+
+Otro ejemplo. Un dependiente de un establecimiento donde se hallen
+reunidos los mas bellos producto del arte, puede hablar de todos ellos
+sin confundirse ni contradecirse, aun cuando sea incapaz de conocer su
+mérito, é ignore absolutamente las circunstancias que constituyen la
+belleza de los objetos. Le bastará tener idea de perfeccion ó belleza
+en general, y vincular con ciertos signos arbitrarios los grados de
+perfeccion ó belleza de los objetos, para que pueda designarlos á los
+concurrentes, y ponderar la mayor habilidad de un artista, la menor
+felicidad de otro, el atinado acierto de aquel, los desaciertos de
+este, el mayor valor de las obras del primero, la inferioridad de las
+del segundo, y formar otros pensamientos por este tenor que á primera
+vista pudieran hacernos creer que el dependiente es un artista
+consumado, ó cuando menos un aficionado de grande inteligencia y de
+gusto exquisito.
+
+[58.] Fácil seria manifestar con otros ejemplos la fecundidad de
+ciertas ideas generales, y cómo se prestan á innumerables
+combinaciones, sin que por ellas conciba el entendimiento nada
+determinado. Hé aquí precisamente lo que nos sucede con la idea de lo
+infinito: en vano nos preguntamos qué es lo que corresponde á ella en
+nuestro interior: el concepto de ser en general y de negacion de
+límite, nada nos presentan fijo, sino ciertas condiciones abstractas á
+que vamos sometiendo los objetos, á medida que se ofrecen á nuestra
+intuicion, ó que por lo menos se nos presentan con algunas propiedades
+que los caractericen, permitiéndonos formar una idea menos vaga de la
+negacion del límite.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+SE COMPRUEBA CON APLICACIONES Á LA EXTENSION, LA DEFINICION DE LA
+INFINIDAD.
+
+
+[59.] Hemos explicado la idea de infinidad en general, por los
+conceptos indeterminados de ser y negacion de límite. Para
+cerciorarnos de que la explicacion es fundada, y de que se han
+señalado los caractéres constitutivos del concepto, veamos si sus
+aplicaciones á objetos determinados corresponden á lo que se ha
+establecido en general.
+
+Si la idea de infinidad consiste en lo que se ha dicho, se verificará
+que será susceptible de aplicarse á todos los objetos de la intuicion
+sensible ó del entendimiento puro, obteniéndose los resultados que
+deben obtenerse, inclusas las anomalías que anteriormente se han hecho
+notar (Cap. V).
+
+[60.] Las anomalías, ó mas bien contradicciones, que parecen
+encontrarse en las aplicaciones de la idea de infinidad, ofreciéndose
+como infinita una cosa que luego se descubre no serlo, se originan de
+que se aplica dicha idea bajo condiciones diferentes. Esta variedad no
+seria posible, si la idea representase algo determinado; pero como
+solo contiene la negacion de límite en general, unida á un ser tambien
+en general, resulta que esta negacion la sometemos en cada caso á
+condiciones particulares, y así sucede que cuando pasamos á otras
+condiciones, la idea general no puede darnos el mismo resultado.
+
+[61.] Una línea tirada desde el punto en que nos encontramos, en
+direccion del norte y prolongada hasta lo infinito, nos ha resultado
+infinita y no infinita (Cap. V). Esta contradiccion solo es aparente:
+en la realidad no hay mas que el diferente resultado á que debe
+conducir la idea general por la condicion bajo la que se le aplica.
+
+Cuando consideramos una línea prolongada hasta lo infinito en la
+direccion del norte, no aplicamos la idea de infinito á un valor
+lineal en abstracto, sino á una recta que parte de un punto y
+prolongada solo en una direccion: el resultado es el que debe ser; se
+afirma la negacion del límite bajo una condicion; el infinito resulta
+sujeto á la misma condicion. Se dirá que no hay medio entre el sí y el
+nó, y por consiguiente entre lo infinito y no infinito; pero no es
+difícil soltar la dificultad observando que el sí y el nó para ser
+contradictorios, se han de referir á una misma cosa, lo que no sucede
+cuando se han cambiado las condiciones del objeto.
+
+[62.] Si en vez de suponer una prolongacion sola, hubiésemos tratado
+de aplicar la negacion de límite á una recta en general, es evidente
+que debiéramos haberla prolongado en los dos sentidos opuestos;
+entonces nos resultaba un nuevo infinito con arreglo á la nueva
+condicion.
+
+Ya hemos visto (Cap. V) que ni aun en este caso teníamos un valor
+lineal infinito en todo rigor; pues que esta recta solo formaba parte
+de la suma de otras que se podian imaginar. ¿Qué diremos pues de ella?
+¿será infinita ó nó? ambas cosas se pueden decir haciendo la
+distincion debida. Será infinita, esto es, tendremos la idea de
+infinidad ó negacion de límite, aplicada con todo rigor á una linea
+recta _sola_; pero si en vez de tratar de _una recta sola_ se trata de
+un _valor lineal_, sin ninguna condicion, la línea supuesta no será
+infinita; la negacion de límite no está aplicada bajo aquella
+condicion; el resultado pues será diferente, dejará de ser infinito.
+
+[63.] Considerando dos líneas solas se puede hacer notar la misma
+anomalía. Supóngase una recta prolongada en los dos sentidos hasta lo
+infinito, y descríbase á su lado una curva que en undulaciones
+continuas se vaya prolongando hasta lo infinito en direccion paralela
+á la recta. Serán ambas infinitas segun como se las considere. Si se
+atiende solo á su direccion, prescindiendo del valor lineal que
+encierran, ambas son infinitas; pero si se atiende á este, la curva es
+mas larga que la recta porque es evidente que tomando una parte de la
+curva correspondiente á una parte de la recta y extendiendo ó
+rectificando la de la curva, resultará mayor que la de la recta; y
+como esto se puede hacer en toda la prolongacion de las líneas
+tendremos que el valor lineal de la curva será mayor que el de la
+recta en proporcion á la ley de sus undulaciones.
+
+[64.] Por esta doctrina se echa de ver como la idea de infinidad puede
+aplicarse bajo diferentes condiciones, y producir diferentes
+resultados, sin ninguna contradiccion. Lo que es infinito bajo un
+aspecto, no lo es bajo otro; y de aquí procede lo que se llama
+_órdenes de infinitos_, y que tanto figuran en las matemáticas; pero
+repito que estas contradicciones no son susceptibles de explicacion si
+se atribuye á la idea de infinito un valor absoluto y no se le
+considera como la representacion abstracta de negacion de límite.
+
+[65.] ¿Es posible concebir en una línea recta ó curva, una longitud
+infinita absolutamente hablando, ó sea un valor lineal, al cual se
+aplique absolutamente la negacion de límite? creo que nó: porque sea
+cual fuere la línea que consideremos, siempre se podrán tirar otras
+cuyo valor sumado con el de la primera, será mayor que el de esta
+sola. Hé aquí un caso en que hallamos contradiccion entre la negacion
+de límite y la condicion á la cual se la quiere someter. Se exige un
+valor lineal al cual se aplique absolutamente la negacion de límite; y
+por otra parte se exige que este valor lineal se presente en una línea
+determinada, la cual por el hecho de ser determinada excluye la
+negacion absoluta de límite: se ponen en el problema datos
+contradictorios, el resultado ha de ser pues una contradiccion.
+
+[66.] ¿Qué deberemos suponer para concebir un valor lineal
+absolutamente infinito? bastará no suponer ninguna condicion que
+excluya la negacion absoluta de límite. Aquí es menester distinguir
+entre el concepto puro, y la intuicion sensible en que se exprese. El
+concepto de un valor lineal infinito existe, desde el momento que
+unimos las dos ideas generales: valor lineal y negacion de límite. La
+intuicion sensible en que pueda representarse dicho concepto no es tan
+fácil excogitarla, ni aun en general. Para llegar á ella en algun
+modo, es preciso que imaginemos un espacio sin ningun límite; y que
+entonces considerando en general todas las líneas que en él se pueden
+tirar rectas ó curvas, en todas direcciones, y bajo todas las
+condiciones posibles, tomemos la suma de todos estos valores lineales:
+el resultado será un valor lineal absolutamente infinito, porque le
+habremos aplicado la negacion de límite sin ninguna restriccion.
+
+[67.] Del mismo modo podremos obtener un valor de superficie infinito;
+porque es evidente que se le puede aplicar todo cuanto hemos dicho de
+los valores lineales.
+
+[68.] Es de notar que en todos estos casos aplicamos la negacion de
+límite á la extension considerada únicamente en algunas de sus
+dimensiones. Si queremos obtener una extension infinita absoluta, es
+necesario que no prescindamos de ninguna dimension; por manera que el
+infinito absoluto de este órden es la extension en todas sus
+dimensiones, negando absolutamente el límite. Pero tambien es de notar
+que aun para obtener un valor de líneas ó de superficies,
+absolutamente infinito, necesitamos ya presuponer el valor de
+extension absolutamente infinito; pues á esto equivale el suponer el
+espacio infinito en que se puedan tirar las líneas y las superficies
+en todas las direcciones, y bajo todas las condiciones posibles.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+CONCEPTO DE UN NÚMERO INFINITO.
+
+
+[69.] ¿Concebimos nosotros un número infinito? Por una parte parece
+que nó, pues que dudamos de su posibilidad; duda que no existiria, si
+tuviéramos su idea. Por otro lado parece que sí, pues que conocemos
+desde luego cuándo un número no es infinito; lo que no sucederia, si
+no tuviésemos idea de número infinito.
+
+Lo que hemos demostrado con respecto á la infinidad de las series
+(Cap. V), parece indicar que la idea del número infinito es una
+ilusion, puesto que números que habíamos creido infinitos, se nos
+presentan luego como no infinitos.
+
+Yo creo que esta cuestion se puede resolver por los mismos principios
+que las del capítulo precedente. No veo ninguna dificultad en admitir
+la idea de un número infinito, ni que de ella resulte contradiccion de
+ninguna clase.
+
+[70]. Número es una coleccion de unidades; esta idea nosotros la
+tenemos en toda su generalidad; para concebir el número, no
+necesitamos saber ni de qué clase son ni cuántas. La idea de número en
+general prescinde absolutamente de semejantes determinaciones. Es
+evidente que sea cual fuere el número determinado que imaginemos,
+siempre podemos concebir otro mayor; aun cuando al número le podemos
+señalar un límite, este podemos retirarle indefinidamente, de suerte
+que el límite de uno no sea el límite de otro. Unimos pues á la idea
+de número la idea de límite y la de negacion de cierto límite; luego
+si además unimos á la idea de número en general, la de negacion de
+todo límite en general, formaremos idea de un número infinito.
+
+[71]. ¿Qué nos representará esta idea? Nada determinado: es un
+concepto enteramente abstracto, formado de dos igualmente abstractos:
+número y negacion de límite. No le corresponde ningun objeto
+determinado; es obra de nuestro entendimiento referida á objetos en
+general, sin determinacion de ninguna especie. Ahora podremos resolver
+las dificultades arriba indicadas.
+
+[72]. ¿Por qué una serie de términos se nos ofrece como infinita, y
+luego bien examinada, vemos que no reune los caractéres de infinidad?
+Porque en el primer caso aplicamos la negacion de límite bajo una
+condicion de que nos desentendemos en el segundo.
+
+Tomemos una serie
+
+a, b, c, d, e,....
+
+Es evidente que la podemos continuar hasta lo infinito, y concebir que
+se niega todo límite á su prolongacion: el número de términos es
+infinito en este sentido, porque la idea de negacion de límite está
+realmente aplicada á la serie. Cuando preguntamos si el número de los
+términos es infinito absolutamente, prescindimos de la condicion con
+que habíamos unido la negacion de límite: lo que era pues infinito en
+un caso, no puede serlo en otro: no hay una verdadera contradiccion;
+porque el sí y el nó se refieren á suposiciones diferentes.
+
+[73.] Tomemos una línea y midámosla por piés. Prolongando esta línea
+se multiplicará el número de piés; y en general podemos concebir
+negado el límite á dicha multiplicacion. Entonces el número de piés
+resultará infinito. Considerando luego que el pié tiene doce pulgadas,
+si en vez de tomar por unidad el pié tomamos la pulgada, el resultado
+será un número doce veces mayor: hé aquí dos números infinitos,
+mayores el uno que el otro. ¿Hay en esto alguna contradiccion? nó por
+cierto: lo que hay es una diferente combinacion de ideas. En el primer
+caso, la idea de negacion de límite estaba subordinada á una
+condicion: la division de la línea en piés; en el segundo,
+introducimos una condicion diferente: la division de la línea en
+pulgadas.
+
+[74.] Pero se nos replicará tal vez, estos números considerados en sí
+mismos, prescindiendo de que se refieran á piés ó á pulgadas, ¿son
+iguales ó nó? y en ambos casos ¿son infinitos ó nó? la objecion se
+desvanece haciendo notar la equivocacion en que se funda. Si se
+prescinde enteramente de toda relacion á divisiones determinadas, se
+considera el número en general, en cuyo supuesto no hay dos casos sino
+uno; solo entonces no puede haber relacion de mayor y menor, porque
+solo se tiene el concepto del número en general combinado con la idea
+de negacion de límite tambien en general: el resultado pues, será el
+número infinito en toda su abstraccion (70).
+
+La dificultad estriba en una contradiccion, que á primera vista no se
+nota; se quiere prescindir de condiciones particulares, para saber si
+los números en sí, son infinitos ó nó; y no se quiere prescindir de
+ellas, pues solo atendiendo á las mismas, tiene sentido la objecion,
+que siempre supone la division en varias especies de unidades. Cuando
+se habla pues de _estos_ números, y al mismo tiempo se pretende
+considerarlos _en sí_, se incurre en una contradiccion, tomándolos á
+un mismo tiempo con las condiciones particulares y sin ellas.
+
+[75.] Inferiremos de lo dicho que el concepto de número infinito
+considerado en su mayor abstraccion, prescindiendo de la naturaleza y
+relaciones de las cosas numeradas, no es contradictorio, pues que no
+encierra mas que las dos ideas de número, ó sea conjunto de seres, y
+absoluta negacion de límite; pero esto no es bastante para afirmar que
+el número infinito sea realizable. El número infinito no puede ser
+actual, sin que haya un conjunto de seres infinito; y estos seres
+realizados, no pueden ser seres abstractos, que no encierren nada mas
+que ser, sino que han de tener sus propiedades características, y han
+de estar sujetos á las condiciones que estas les impongan. Como en el
+concepto general se prescinde absolutamente de dichas condiciones, no
+puede descubrirse por el concepto solo, la contradiccion que en ellas
+pueda haber; de donde resulta que no encerrándose en el concepto
+ninguna contradiccion, se puede tropezar con ella tan pronto como se
+quiera realizar lo que está contenido en el mismo. Así podrá suceder
+que sin ser contradictorio el concepto general é indeterminado, lo sea
+su realizacion: á la manera que se conciben perfectamente ciertas
+teorías mecánicas, que sin embargo no pueden reducirse á la práctica,
+porque no lo consiente la materia á que se debieran aplicar. Los seres
+finitos son, por decirlo así, la materia en que se han de realizar los
+conceptos metafísicos é indeterminados: la posibilidad de estos no
+prueba de una manera absoluta la posibilidad de aquellos. La realidad
+puede traer consigo tales determinaciones que envuelvan una
+contradiccion que en el concepto general se hallaba en estado latente,
+y que al llegar á la realidad se pone de manifiesto.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+CONCEPTO DE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[76.] ¿Es concebible la extension infinita? Este concepto incluye dos
+ideas: la de extension y la de negacion absoluta de límite. La de
+extension es á su vez un concepto general, referido á esa intuicion,
+que sea lo que fuere en sí y en su objeto, representa la extension ó
+el conjunto de las tres dimensiones, cuya forma pura es el espacio. Es
+evidente que nosotros podemos reunir en un concepto estas dos ideas:
+extension en general, y negacion de límite; y si á esto se llama idea
+de una extension infinita, es claro que poseemos dicha idea. Salta á
+los ojos que en este concepto de la extension infinita, se prescinde
+de todas las condiciones de realidad; y que no sabemos todavía, si en
+la naturaleza de los seres extensos, se hallaria algo, que se opusiese
+á la absoluta infinidad de su extension; y por consiguiente ignoramos,
+si hay aquí alguna contradiccion latente, que no podemos conocer por
+solo el concepto general.
+
+[77.] Nótese bien que aquí hablo de la idea, y nó de la representacion
+sensible de la extension; porque si bien tengo por posible aun para
+nosotros, el concepto de una extension infinita, no pienso lo mismo de
+su representacion sensible. Esta podemos dilatarla indefinidamente,
+mas nó hacerla infinita.
+
+A mas de que la conciencia nos atestigua dicha imposibilidad, la razon
+la demuestra. En efecto: las representaciones sensibles internas, no
+son mas que una repeticion de las externas; ó cuando menos están
+formadas de los elementos que estos suministran. La vista y el tacto
+son los dos sentidos que nos producen representacion de extension, y
+es evidente que ambos necesitan un límite: al tacto no se le ofrece
+sino lo inmediato; la vista no ve, sin un límite que le envie los
+rayos luminosos. Las representaciones sensibles internas, sean las que
+fueren, no pueden perder ese carácter de limitacion: dilatarán el
+objeto cuanto se quiera; retirarán el límite, mas no le destruirán, so
+pena de destruirse á sí propias. Luego es imposible para nosotros, y
+para todo ser sensible, la imaginacion de una extension infinita.
+
+[78.] Contra la infinidad de la extension, en cuanto nos la podemos
+representar en un volúmen sin límites, he propuesto mas arriba [40]
+una dificultad fundada en que como la idea de impenetrabilidad no
+entra en el concepto de sólido, dentro de un infinito, se podrá
+colocar otro, y así sucesivamente; por manera que la penetrabilidad
+da orígen á otra serie que tampoco tendrá fin. Pero esta dificultad
+que es concluyente si se trata del concepto de sólidos que encierra
+algo mas que la pura idea de extension, no lo es cuando nos
+limitamos á esta idea: porque entonces, la extension implica
+necesariamente el que unas partes estén _fuera_ de otras, pues que
+sin este _fuera_, no es posible concebirla. Es cierto que dentro de
+una parte del espacio puede situarse un cuerpo; y que despojando á
+este de la impenetrabilidad, podemos todavía colocar otro en el
+mismo lugar, y así hasta lo infinito; pero en tal caso concebimos ya
+algo mas que extension pura; unimos algo mas, siquiera en general é
+indeterminadamente, á la idea de cosas situadas; pues de otro modo,
+no distinguiríamos entre el espacio, representante de la extension
+pura, y los sólidos que en él se colocasen; y aun estos mismos no
+los distinguiríamos entre sí, á no reconocer en ellos alguna
+diferencia, siquiera en general é indeterminadamente.
+
+[79.] Parece pues mas probable que la idea pura de la extension
+infinita está en la de un volúmen infinito; la cual no es otra que la
+del espacio. Lo demás que puede introducirse en la idea es un elemento
+extraño á la misma; pues á la extension pura añade algo que no le
+pertenece, como son las diferencias entre los seres extensos, aunque
+concebidas con indeterminacion.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[80.] ¿Qué pensaremos de la posibilidad de esas infinidades que
+nosotros concebimos? examinémoslo.
+
+¿Es posible una extension infinita? no se descubre ninguna
+repugnancia: la idea de extension y la de negacion de todo límite, no
+se excluyen, por lo menos segun nuestro modo de concebir; mas bien
+tenemos dificultad en concebir el límite absoluto de la extension que
+no en concebirla ilimitada: mas allá de todo término imaginamos
+espacios sin fin.
+
+[81.] Considerando la cuestion con respecto á la omnipotencia divina,
+tampoco se descubre ninguna imposibilidad en la existencia de una
+extension sin límites. Mas allá de toda extension puede Dios criar
+otra extension; si suponemos que haya querido aplicar su fuerza
+creadora á toda la extension posible, habrá criado una extension
+infinita.
+
+[82.] Ofrécese aquí una dificultad. Si Dios hubiese criado una
+extension infinita, no podria criar otra extension; luego su poder
+estaria agotado, luego no seria infinito.
+
+Esta dificultad nace de que se entiende en un sentido falso el poder
+infinito. Cuando se dice que Dios lo puede todo, no se quiere
+significar que pueda hacer cosas contradictorias; la omnipotencia no
+es un atributo absurdo, como lo seria si se refiriese á cosas
+absurdas. Una extension absolutamente infinita es contradictoria con
+otra extension distinta; pues por lo mismo que es infinita
+absolutamente, contiene todas las extensiones posibles. Si la
+suponemos existente, no será posible otra distinta de ella; al afirmar
+que Dios no podria producir otra, no se limita su omnipotencia, solo
+se dice que no puede hacer una cosa absurda.
+
+[83.] Aclaremos mas la solucion anterior. La inteligencia de Dios es
+infinita, y no puede entender mas que lo que ahora entiende: todo
+progreso supondria imperfeccion, pues que envolveria mudanza de una
+inteligencia menor á una inteligencia mayor. Ahora bien; si se dice:
+Dios no puede entender mas de lo que entiende en la actualidad, ¿se
+limita su inteligencia? es cierto que nó: pues que no puede entender
+mas porque entiende todo lo real y todo lo posible, y no es dable
+concebir sin contradiccion que pueda entender mas que lo que entiende
+en la actualidad; esto no limita la inteligencia, antes afirma su
+infinidad; porque no es suceptible de perfeccion por lo mismo que es
+infinita. Con este ejemplo se comprende el sentido de la expresion _no
+puede_, aplicada á Dios: lo que se niega, no es una perfeccion, sino
+un absurdo: por cuya razon observa muy oportunamente Santo Tomás, que
+mas bien se debiera decir que la cosa no puede ser hecha, que no que
+Dios no puede hacerla.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+SOLUCION DE VARIAS DIFICULTADES CONTRA LA POSIBILIDAD DE UNA EXTENSION
+INFINITA.
+
+
+[84.] Las discusiones sobre la posibilidad de una extension infinita
+datan de muy antiguo; y no puede menos de ser así, supuesto que el
+grandioso espectáculo del universo, y los espacios que imaginamos mas
+allá de todo confin, deben suscitar naturalmente las cuestiones que
+siguen. ¿Existe algun límite de tamaña inmensidad? ¿Puede existir? ¿Es
+posible que no exista?
+
+Algunos filósofos opinan en contra de la posibilidad de una extension
+infinita; examinemos las razones en que se fundan.
+
+[85.] La extension es propiedad de una substancia finita, y lo que
+pertenece á una cosa finita no puede ser infinito; pues no se concibe
+cómo la infinidad de ninguna clase puede caber en un ser finito. Este
+argumento no es concluyente. Es verdad que la substancia extensa es
+finita, en el sentido de que no tiene la infinidad absoluta, cual se
+concibe en el Ser Supremo; mas de aquí no se infiere que no pueda ser
+infinita bajo ciertos aspectos. Con decir que ninguna substancia
+finita puede tener ninguna propiedad infinita, porque las propiedades
+dimanan de la substancia, y de lo finito no puede salir lo infinito,
+tampoco se consolida la razon. Para que este argumento valiese seria
+menester probar que todas las propiedades de un ser dimanan de su
+substancia: las figuras de los cuerpos son propiedades accidentales de
+los mismos, y sin embargo muchas de ellas no tienen ninguna relacion
+con la substancia, son meros accidentes que aparecen ó desaparecen, nó
+por la fuerza interior de la substancia, sino por la accion de una
+causa externa. Nosotros vemos la extension en los cuerpos; pero no
+conociendo la esencia de la substancia corpórea, no podemos decir
+hasta qué punto están ligadas dicha propiedad y la substancia, y si
+aquella dimana de esta, ó es únicamente una cosa que se le ha dado y
+que se le puede quitar sin alteracion esencial (V. Lib. III, cap. XIX,
+XXI, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII).
+
+Además: al decir que de lo finito no puede salir lo infinito, no
+negamos que de una substancia finita en su esencia, pueda salir cierta
+propiedad infinita. En efecto: por lo mismo que en tal caso
+admitiríamos la propiedad infinita, podríamos admitir tambien todo lo
+que fuese necesario en la substancia para que en ella se radicase
+dicha propiedad, con tal que se salvase el carácter de finito que debe
+siempre tener toda criatura. Cuando se niega de estas el que sean
+infinitas, y que puedan serlo, se habla de la infinidad esencial, de
+la que implica necesidad de ser é independencia absoluta bajo todos
+respectos; mas no se trata de una infinidad relativa, cual lo seria la
+de extension.
+
+Empezar por sostener que la extension infinita es imposible porque
+toda propiedad de la substancia finita es finita; equivale á suponer
+lo mismo que se disputa; pues precisamente la cuestion está en si una
+de estas propiedades, la extension, puede ser infinita. Para afirmar
+que ninguna lo puede ser, es necesario probar que lo mismo se verifica
+de la extension: pues de otro modo la proposicion negativa: «ninguna
+propiedad de la substancia finita es infinita» no podria establecerse.
+Por donde se ve que el argumento que combatimos, implica en algun modo
+una peticion de principio, cuando se funda en una proposicion general,
+de la que no podemos estar ciertos antes de tener resuelta la cuestion
+presente.
+
+[86.] La extension infinita debiera ser la mayor de todas, y no hay
+ninguna que pueda tener este carácter. Dada una cualquiera, Dios puede
+quitarle una cierta cantidad, por ejemplo una vara; y en este caso la
+extension infinita se habrá convertido en finita, porque será menor
+que la primera; y como la diferencia entre las dos será de sola una
+vara, resultará que ni aun la primera habrá sido infinita; pues entre
+lo finito y lo infinito, es imposible que no haya mas diferencia que
+de una vara.
+
+Esta dificultad merece una contestacion bien meditada; porque á
+primera vista parece tan concluyente, que no se concibe la posibilidad
+de una solucion satisfactoria.
+
+La proposicion de que la diferencia entre lo finito y lo infinito no
+puede ser finita, no es de todo punto exacta, y da lugar á diversas
+consideraciones. Ante todo es necesario advertir que la diferencia
+entre dos cantidades positivas, finitas ó infinitas, no puede ser
+absolutamente infinita en el sentido del minuendo. Diferencia es el
+exceso que va de una cantidad á otra, y esto entraña por necesidad
+algun límite; pues por lo mismo que se trata solo de exceso, se
+entiende que no entra en la diferencia la cantidad excedida. Llamando
+D la diferencia, A la cantidad mayor, y a la menor, digo que D en
+ningun caso puede ser infinita. Por el supuesto tenemos: D=A-a; luego
+D+a=A; luego para que llegue D al valor de A, es necesario añadirle a;
+luego D no puede ser infinita. Si suponemos A infinita haciendo
+A=[oo]; tendremos: D=A-a=[oo]-a; lo que nos da: D+a=[oo]. Luego para
+que D se nos haga infinita necesita que le añadamos a; y nunca será
+D=[oo], sino en el caso de a=0; pero entonces no será una verdadera
+diferencia; pues la ecuacion D=A-a, se convertirá en D=A-0=A; y por
+tanto la diferencia no será real sino figurada.
+
+Se sigue de lo dicho que ninguna diferencia entre cantidades positivas
+puede ser infinita absolutamente; y que si en algun modo lo es, no
+puede serlo en el sentido del minuendo, y que en tal caso el reunir
+estas dos ideas de diferencia é infinito, es incurrir en una
+contradiccion[1].
+
+[Nota 1: Hablo de diferencia entre cantidades _positivas_, porque
+en no suponiéndolas tales, se puede representar algebráicamente una
+diferencia infinita. Sean estas dos cantidades (x-a) y (-a). Buscando
+la diferencia tenemos: D = (x-a) - (-a) = x-a+a = x.]
+
+La diferencia entre una cantidad infinita, y otra finita dada, no
+podrá ser otra finita dada, sino que será infinita en algun sentido.
+Supongamos una línea infinita, y otra finita de un valor dado; la
+diferencia entre las dos no la podemos expresar en un valor lineal
+finito dado. Porque supuesto que la línea es finita y dada, podremos
+suponerla á la línea infinita en una cualquiera de sus direcciones, y
+desde uno cualquiera de sus puntos, en cuyo caso llegará hasta un
+cierto punto de la infinita, pero esta continuará prolongándose hasta
+lo infinito. Si suponemos otra línea finita dada, en la cual pensamos
+representar la diferencia, deberemos superponerla á la infinita desde
+el punto en que acaba la otra finita, y es evidente que se acabará en
+otro punto determinado por la longitud de la misma, luego no agotará
+la diferencia entre la línea infinita, y la finita.
+
+El mismo resultado se encuentra con expresiones algebráicas. Si A es
+un valor finito dado, la diferencia entre A y [oo] no puede ser otro
+valor finito dado. Porque expresando la diferencia por D, tendremos
+[oo]-A=D. Luego D+A=[oo], luego si ambos fuesen valores finitos dados,
+un infinito resultaria de dos valores finitos dados, lo que es
+imposible.
+
+Se infiere de esto que una diferencia puede ser infinita en cierto
+sentido, segun la acepcion que diésemos á la palabra infinidad. Si
+desde el punto en que nos hallamos se tira una línea en la direccion
+del norte hasta lo infinito, y luego se la prolonga en la direccion
+del sud tambien hasta lo infinito, la diferencia entre la suma de las
+dos y una de ellas, será infinita en un solo sentido (Cap. VIII).
+
+Lo que hallamos en valores lineales lo encontraremos tambien en
+expresiones algebráicas: si tenemos el valor infinito 2 [oo], y lo
+comparamos con [oo], resultará 2 [oo]-[oo]=[oo].
+
+En general teniendo un valor infinito cualquiera, podemos sacar con
+respecto á él una diferencia finita cualquiera, con tal que no tomemos
+por substraendo, un valor finito dado. Sea [oo] el valor infinito,
+digo que podemos encontrarle una diferencia finita. Porque siendo [oo]
+un valor infinito, contiene todos los valores finitos de su órden;
+luego contiene el valor finito A; y por consiguiente puedo formar esta
+ecuación: [oo]-A=B. Sea cual fuere el valor de B, tengo que lo que va
+de B á [oo] es A; pues con solo añadir A á B, me resulta [oo]. La
+ecuación [oo]-A=B; me da B+A=[oo], y tambien [oo]-B=A; y como A es un
+valor finito dado por el supuesto, y A es la diferencia finita dada,
+entre [oo] y B, resulta que á todo valor infinito se le puede
+encontrar una diferencia finita.
+
+Inferiremos de esto que el poderse asignar á una extension infinita
+una diferencia finita no prueba nada contra su verdadera infinidad. Lo
+infinito, por lo mismo que es tal, contiene todo lo perteneciente al
+órden en que es infinito: tomando uno cualquiera de aquellos valores,
+y considerándole como una diferencia, nos resultará una diferencia
+finita. Mas esto lejos de probar la falta de infinidad, confirma su
+existencia; pues indica que todo lo finito está contenido en lo
+infinito.
+
+En tal caso el substraendo será infinito bajo cierto aspecto; pero no
+lo será en el órden del minuendo, por faltarle la cantidad que se ha
+quitado.
+
+[87.] Hay en contra de la infinidad absoluta de la extension otro
+argumento que me parece mas fuerte que ninguno de los anteriores, y
+que no sé por qué no habrá ocurrido á los que combaten dicha
+posibilidad; hélo aquí. Supongamos existente una extension infinita.
+Dios puede anonadarla, y despues criar otra nueva igualmente infinita.
+La suma de las dos es mayor que una cualquiera de ellas; luego ninguna
+de por sí será infinita. Es evidente que este aniquilamiento se puede
+suponer repetido tantas veces como se quiera; de donde resultará una
+serie de extensiones infinitas. Los términos de esta serie no pueden
+existir á un mismo tiempo, pues que una extension infinita actual
+excluye las otras; luego como la suma de las extensiones es mayor que
+un número cualquiera de los sumandos, la extension infinita absoluta
+debe hallarse, nó en los sumandos sino en la suma, luego la extension
+infinita en acto es intrínsecamente imposible.
+
+Para desvanecer esta dificultad se debe distinguir entre la extension
+y la cosa extensa: toda la cuestion gira sobre la posibilidad
+intrínseca de la infinidad de la extension, considerada en sí,
+prescindiendo absolutamente del sujeto en que se halla. La dificultad
+propuesta hace desfilar á nuestros ojos una serie de extensiones
+infinitas que se suceden; pero si bien se reflexiona la sucesion se
+verifica entre los seres extensos, cuyo número se va multiplicando;
+pero nó en la extension misma. La idea pura de la extension infinita
+que tenemos para un caso, no se aumenta con las nuevas extensiones que
+vienen; la extension aparece, desaparece, reaparece y vuelve á
+desaparecer, mas con esto no se aumenta. La sucesion nos indica la
+posibilidad intrínseca de su aparicion y desaparicion, su contingencia
+esencial, por lo que no le repugna el dejar de existir cuando existe,
+y el pasar de nuevo de la no existencia á la existencia. Examinemos
+nuestras ideas, y echaremos de ver que concebida la extension
+infinita, no la podemos agrandar con ninguna suposicion imaginable; y
+que todo cuanto hacemos se reduce á una sucesion de producciones y
+aniquilamientos. La idea de la extension infinita parece un hecho
+primitivo de nuestro espíritu; esa infinidad que imaginamos en el
+espacio, no es otra cosa que el resultado de los esfuerzos de nuestra
+idea para expresarse en una realidad. Habiendo sido criados con
+intuicion sensible, se nos ha dado la posibilidad de dilatar esa
+intuicion en una escala infinita; para esto necesitábamos la idea de
+una extension infinita.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+SI EXISTE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[88.] La cuestion sobre la posibilidad de una extension infinita es
+muy diferente de la de su existencia. Admitiendo la primera se puede
+negar la segunda.
+
+Descartes sostiene que la extension del mundo es indefinida; pero esta
+palabra que puede tener un sentido muy razonable, si se refiere al
+alcance de nuestra inteligencia, carece de significado cuando se la
+aplica á las cosas. No hay inconveniente en decir que la extension del
+mundo es indefinida, si se entiende que nosotros no podemos asignar
+sus límites; pero en la realidad los límites existirán ó no existirán,
+independientemente de la posibilidad de asignarlos nosotros; no hay
+medio entre el sí y el nó; luego no hay medio entre la existencia de
+los límites, y su no existencia. Si existen, la extension del mundo es
+finita; si no existen, es infinita; en todo caso la palabra indefinido
+no expresa nada.
+
+El argumento de Descartes, si prueba algo, prueba la verdadera
+infinidad del mundo; pues que si hemos de retirar indefinidamente los
+límites de este, porque indefinidamente concebimos siempre una
+extension mas allá de toda otra extension; como por otra parte sabemos
+que esta serie de conceptos no tiene ningun límite, podemos trasladar
+desde luego la ilimitacion al objeto que corresponde á los conceptos,
+y afirmar que la extension del mundo es absolutamente infinita.
+Desgraciadamente, el argumento de Descartes flaquea por su base, pues
+consiste en un tránsito del órden ideal ó mas bien imaginario, al
+real; tránsito que una sana lógica no puede permitir (V. Lib. III,
+cap. VIII).
+
+[89.] Leibnitz sostiene que si bien parece que Dios puede hacer el
+universo material finito en extension, no obstante es mas conforme á
+su sabiduría el no haberlo hecho. «Yo no digo, como se me imputa aquí,
+que Dios no pueda dar límites á la extension de la materia; mas parece
+que no lo quiere y que ha considerado mejor el no dárselos» (Cartas
+entre Leibnitz y Clarke. Respuesta á la 4.ª réplica de Clarke, §73).
+La opinion de Leibnitz se funda en su sistema del optimismo, sujeto á
+muchas dificultades de que no me es posible hacerme cargo aquí.
+
+[90.] Emitiendo ingenuamente mi opinion, diré que esta es una cuestion
+irresoluble, por principios puramente filosóficos; pues que no
+hallando en las ideas ninguna necesidad intrínseca en pro ni en contra
+de la existencia de una extension infinita, debemos esperar la
+resolucion de lo que nos enseñe la experiencia; y esta es imposible
+tratándose de una extension infinita; todo el tiempo que se gasta en
+resolver dicha cuestion, es completamente perdido. Lo que podemos
+asegurar es que la extension del mundo excede á toda ponderacion; que
+cuanto mas adelantan las ciencias astronómicas, tanta mayor
+profundidad se descubre en el océano del espacio. ¿Dónde está la
+ribera? ¿hay siquiera alguna? La sola razon no es capaz de resolver
+semejantes cuestiones. ¡Y qué sabemos nosotros, pobres gusanos que nos
+arrastramos un momento sobre ese pequeño monton de polvo, que
+apellidamos globo de la tierra!
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+SOBRE LA POSIBILIDAD DE UN NÚMERO INFINITO ACTUAL.
+
+
+[91.] ¿Es posible un número infinito? La union que nosotros hacemos de
+la idea de número con la de negacion absoluta de límite, ¿entraña
+alguna contradiccion que impida la realizacion del concepto?
+
+Por grande que concibamos un número, podemos concebirle siempre mayor;
+lo que parece indicar que, sea cual fuere el número existente, nunca
+podrá ser absolutamente infinito. En efecto: supóngase realizado este
+número; una inteligencia podrá conocerle, y formar este acto:
+multiplíquese el número existente por dos, por tres ú otro cualquiera;
+luego no implicará ninguna contradiccion el que dicho número se
+aumente, luego no será infinito.
+
+Esta dificultad, concluyente á primera vista, dista mucho de serlo, si
+se la examina con cuidado. El acto intelectual de que se trata, seria
+imposible en la suposicion de la existencia de un número infinito. Si
+la inteligencia no conociese la infinidad del número, podria hacer el
+acto de la multiplicacion; pero incurriria en una contradiccion á
+causa de su ignorancia: siendo el número absolutamente infinito no
+puede tener aumento, su multiplicacion es absurda: la inteligencia que
+quisiese ejecutarla combinaria dos ideas cuya repugnancia no
+conociera, pero que no dejarian por esto de ser repugnantes. Conocida
+por la inteligencia la absoluta infinidad del número existente, no
+podria asociarle nunca la idea de multiplicacion; porque sabria que
+existen ya todos los productos posibles.
+
+[92.] El número absolutamente infinito, no puede expresarse en
+valores, ni algebráicos ni geométricos; con solo intentar dicha
+expresion, se le limita en algun sentido, y por tanto se destruye su
+infinidad absoluta. La expresion [oo], si representase un número
+absolutamente infinito, no seria susceptible de ninguna combinacion,
+que la pudiese aumentar; por lo mismo que se la supone multiplicable
+por otros números finitos ó infinitos, no se toma su infinidad en un
+sentido absoluto.
+
+El quebrado a/0, expresion de un valor infinito, tampoco merece en
+rigor este nombre: porque es evidente que sea cual fuere el valor de
+a/0, siempre será menor que 2a/0 y en general que na/0, representando
+n, un valor mayor que la unidad.
+
+[93.] En valores geométricos, tampoco es posible representar un número
+infinito.
+
+Tomemos una línea de un pié. Es evidente que si prolongamos esta línea
+hasta lo infinito, en direcciones opuestas, el número de los piés será
+en algun modo infinito; pues que se supone que el pié se repetirá
+infinitas veces: la expresion del número de los piés será la de un
+valor infinito. Ahora digo que este número no es infinito; porque hay
+otros mayores que él. En cada pié hay doce pulgadas; luego el número
+de pulgadas contenidas en la línea será doce veces mayor que el número
+de piés; luego este no es infinito. Tampoco lo será el de las
+pulgadas, porque estas á su vez pueden subdividirse en líneas, como
+estas en puntos y los puntos en otras cantidades menores; y es
+evidente que el número expresivo de cada uno de los valores menores,
+será respectivamente tantas veces mayor, cuantas expresa el número que
+designa la relacion del menor al mayor. Habrá doce veces mas pulgadas
+que piés: doce veces mas líneas que pulgadas: doce veces mas puntos
+que líneas; y así sucesivamente, sin que se pueda terminar jamás esta
+progresion á causa de la infinita divisibilidad del valor lineal.
+
+[94.] Llevando hasta lo infinito la divisibilidad de una línea
+infinita parece que tenemos un número infinito en los elementos que la
+constituyen; sin embargo por poco que se reflexione, se desvanece la
+ilusion. Porque salta á los ojos, que se pueden tirar infinitas líneas
+á mas de la supuesta, y como en todas ellas se puede llevar la
+divisibilidad hasta lo infinito, resulta que la suma de los elementos
+que entran en todas ellas formará un número mayor que el de una
+cualquiera de las mismas.
+
+[95]. Si quisiéramos representarnos un número infinito de partes en
+valores de extension, deberíamos suponer un sólido infinito en todas
+sus dimensiones; y además divididas todas sus partes hasta lo
+infinito. Pero ni aun en este caso tendríamos un número infinito
+absolutamente hablando, aunque tuviéramos el mayor que se puede
+representar en valores de extension.
+
+Dado que existiese una extension infinita con una divisibilidad
+infinita, el número de sus partes no seria absolutamente infinito;
+porque fuera de los seres extensos se pueden concebir otros de
+diferente especie; y entonces, considerando á aquellos y á estos bajo
+la idea general de ser, se los puede reunir en un número que resultará
+mayor que el de los seres cuyo conjunto forma la extension.
+
+[96.] Fínjase una especie cualquiera de seres multiplicada hasta lo
+infinito: el resultado no puede ser un número absolutamente infinito.
+La razon es la misma que la señalada en el párrafo anterior: la
+existencia de los seres de una especie, no hace imposible la
+existencia de los seres de otra especie; luego fuera de la supuesta
+infinidad del número en una especie determinada, hay otros números que
+reunidos con el primero, constituirán otro mayor que el pretendido
+infinito.
+
+[97.] Para la existencia de un número absolutamente infinito se
+necesita: 1.º la existencia de infinitas especies de seres; 2.º la
+existencia de infinitos individuos en cada especie. Veamos si estas
+condiciones se pueden realizar.
+
+[98.] La posibilidad intrínseca de especies infinitas parece
+indudable. La escala de los seres está entre dos extremos: la nada y
+la perfeccion infinita: el espacio que hay entre estos dos extremos es
+infinito; los seres que en él existan pueden estar distribuidos en una
+gradacion infinita.
+
+[99.] Admitida la posibilidad intrínseca de una gradacion infinita en
+la escala de los seres, ocurre la cuestion de si su posibilidad es no
+solo ideal sino tambien real: esto es, si podría ser realizada. Dios
+es infinitamente poderoso; si la gradacion infinita es intrínsecamente
+posible, Dios puede realizarla, porque todo cuanto no es
+intrínsecamente imposible cae bajo la omnipotencia divina. Por otra
+parte, suponiéndose como se debe suponer la libertad de Dios, no cabe
+duda en que es libre de querer criar todo lo que puede criar. Si pues
+no repugna la infinidad de las especies de los seres, distribuidos en
+una gradacion infinita, estos podrian existir si Dios lo hubiese
+querido. Entonces, negando todo límite al número de las especies y al
+de los individuos de cada especie, parece que existiria el número
+infinito, pues que no es dable excogitar al conjunto de todos los
+seres ningun aumento ni límite.
+
+En este supuesto, existirian los seres criados mas perfectos posibles,
+y en la esfera de las criaturas no seria dable concebir un ser mas
+perfecto. Todo cuanto se pudiese imaginar existiria ya, desde la nada
+hasta la perfeccion infinita.
+
+[100.] Sin embargo, conviene observar que el conjunto de seres
+criados, fuera cual fuese su perfeccion, estaria sujeto necesariamente
+á una condicion de que solo se exime el ser infinito por esencia: la
+dependencia de otro ser. Esta condicion envuelve la limitacion; luego
+todos los seres criados serán finitos.
+
+[101.] Ocurre aquí una cuestion. El carácter de finito que se
+encuentra en todos los seres creados, ¿envuelve un límite determinado
+del cual no puedan pasar? Si este límite existe ¿no queda limitado
+tambien el número de las especies posibles? Y si estas especies no son
+infinitas ¿no es una ilusion el número infinito?
+
+Aunque la posibilidad intrínseca de la escala infinita de los seres,
+nos parezca indudable[98], debemos guardarnos de resolver con
+demasiada ligereza la cuestion presente. Ateniéndonos á los conceptos
+indeterminados, no vemos ningun límite posible; pero ¿sucederia lo
+mismo, si poseyésemos un conocimiento intuitivo de las especies?
+¿podemos asegurar que en las propiedades particulares de los seres,
+combinadas con la limitacion y dependencia que les son esenciales, no
+descubriríamos un término, del cual no pueden pasar, por el
+constitutivo de su propia naturaleza? ¡Cuán impotente es la filosofía
+para resolver semejantes cuestiones! Contentémonos con plantearlas.
+
+[102.] Sea lo que fuere de esta infinidad de especies, y de su
+perfeccion respectiva, creo que no puede existir un número actualmente
+infinito.
+
+Entre las especies de los seres se contarian las inteligencias que
+ejercen sus actos con sucesion. Esto es evidente; ya que en dicho
+número entrarian los espíritus humanos de los cuales no podemos dudar
+que piensan y quieren de una manera _sucesiva_. Los actos de estas
+inteligencias son numerables, como nos lo atestigua la conciencia;
+luego no existirá jamás un número infinito; pues que dichos actos, por
+lo mismo que son sucesivos, no pueden existir juntos.
+
+[103.] Si se responde que en tal caso se podria suponer que todos los
+espíritus incluso el nuestro, no tienen mas que un solo acto de
+inteligencia y voluntad, replicaré que esto, á mas de hallarse en
+contradiccion con la naturaleza de los seres criados, que por lo mismo
+que son finitos están sujetos á mudanzas, tiene el inconveniente de
+que elimina de un golpe muchas especies de seres: y así, lejos de
+salvar la infinidad del número, la hace imposible. Además ¿quién puede
+negar la posibilidad de lo que existe? y si ahora existen como nos lo
+enseña la experiencia propia, seres que tienen sus actos sucesivos
+¿por qué no habrian de ser posibles los mismos seres en el supuesto de
+que la omnipotencia divina hubiese ejercido en toda su plenitud su
+infinita fuerza creadora?
+
+[104.] Esta dificultad que fundada en las naturalezas de las
+inteligencias finitas, parece que imposibilita la existencia de un
+número infinito, se robustece todavía mas considerando la cuestion
+bajo un punto de vista mas general.
+
+Para que exista un número verdaderamente infinito, es necesario que
+fuera de lo existente no pueda haber nada _numerable_. Lo que se
+numera no son solo las substancias, sino tambien las modificaciones.
+Esto ya lo he demostrado con respecto á las inteligencias: y se
+verifica en general de todos los seres finitos. Todo ser finito es
+mudable, y sus mudanzas se pueden contar. Las modificaciones traidas
+por las mudanzas no pueden existir juntas, porque algunas de ellas se
+excluyen recíprocamente; luego no es posible jamás el número actual
+infinito.
+
+[105.] Apliquemos estas observaciones al mundo sensible. El movimiento
+es una modificacion á que están sujetos los cuerpos. Esta modificacion
+es sucesiva esencialmente. Un movimiento cuyas partes coexistiesen, es
+un absurdo. La coexistencia de los diferentes estados, resultantes de
+movimientos diversos, es tambien un absurdo: cosas contradictorias no
+pueden existir juntas; y contradictorias son muchas de estas
+situaciones, pues que la una envuelve por necesidad la negacion de las
+demás. Si una línea que cae sobre otra, gira al rededor de un punto,
+irá describiendo sucesivamente diferentes ángulos. Cuando forme un
+ángulo de 45 grados, no lo formará de 30, ni de 40, ni de 70, ni de
+80: estas cosas se excluyen recíprocamente. Una porcion de materia
+formará diferentes figuras segun la disposicion que se dé á las partes
+de que se compone. Cuando formen una esfera, no formarán un cubo:
+estos dos sólidos no pueden existir á un mismo tiempo formados de una
+misma porcion de materia.
+
+[106.] Esta variedad de movimientos y de formas es numerable. A cada
+paso medimos el movimiento, aplicándole la idea de número; á cada paso
+contamos las figuras que ha tenido una porcion de materia, por ejemplo
+un pedazo de cera al que se han dado sucesivamente diferentes formas;
+y sea cual fuere el número de los seres que se supongan existentes,
+cada uno de ellos será susceptible de transformaciones que se podrán
+contar: luego se halla en la misma naturaleza de las cosas una
+imposibilidad intrínseca para la existencia de un número actual
+infinito.
+
+[107.] Me inclino á creer que estas razones demuestran plenamente la
+imposibilidad del número actual infinito, y si no me atrevo á decir
+que estoy seguro de haber dado una demostracion completa, es porque la
+naturaleza del objeto ofrece de suyo tantas y tan graves dificultades,
+ofusca y confunde de tal suerte el débil entendimiento del hombre, que
+siempre hay motivos para temer que aun en los raciocinios al parecer
+mas claros, mas bien trabados, mas concluyentes, se oculte algun vicio
+que los haga claudicar, y así tomemos por verdad incontestable lo que
+es pura ilusion. Sin embargo, no puedo menos de observar que para
+combatir esta demostracion, parece que será preciso desentenderse de
+nuestras ideas primordiales; exclusion entre el ser y el no ser; y la
+necesidad de sucesion, de tiempo, para que puedan realizarse cosas
+contradictorias.
+
+[108.] Quizás se me objetará que las modificaciones contradictorias no
+entran en el número infinito, el cual se refiere á solo lo posible;
+pero esto no destruye mi demostracion, antes bien la confirma; porque
+como el número absolutamente infinito, implica absoluta negacion de
+todo límite; por lo mismo que al tratar de realizar este concepto, me
+hallo con cosas contradictorias, digo que la realizacion del concepto
+es contradictoria, porque el concepto general é indeterminado se
+extiende mas que todo número posible.
+
+[109.] El orígen de esta mayor extension se halla en que el concepto
+indeterminado prescinde de todas las condiciones, inclusa la del
+tiempo; y de estas condiciones no prescinde ni puede prescindir la
+realidad. De aquí dimana el conflicto entre el concepto y su
+realizacion; y así se explica, por qué siendo la realizacion
+imposible, el concepto no es contradictorio.
+
+Supongamos realizado un número con todas las especies posibles, con
+todos los individuos posibles, nosotros podemos reflexionar sobre el
+concepto del número infinito, y decir: para la verdadera infinidad del
+número se necesita absoluta carencia de todo límite; ahora bien,
+pensando en el conjunto de cosas que existen, le hallamos un límite,
+porque concibiendo aquel conjunto de unidades en general, le podemos
+añadir otro número que exprese las nuevas modificaciones que puedan
+sobrevenir. En el instante A el conjunto de unidades, por grande que
+sea, le supondremos expresado por M. En el instante B habrá un
+conjunto nuevo de unidades que podremos expresar por N. Luego
+tendremos que el resultado N + M será mayor que N ó que M solos; luego
+ni N ni M son infinitos absolutamente. El concepto indeterminado,
+prescinde de los instantes, y se refiere á la sola suma; y de aquí es
+que abarca cosas que no pueden existir juntas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+IDEA DEL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.
+
+
+[110.] Entramos en una cuestion sumamente difícil. Si la idea de lo
+infinito en general ofrece graves dificultades, no son menores las que
+presenta la idea del ser absolutamente infinito. Hemos encontrado que
+hay diferentes órdenes de infinitos, siendo cada uno de ellos un
+concepto formado por la asociacion de dos ideas: la de un ser
+particular, y la de negacion de límite. Pero es fácil echar de ver que
+ninguno de los infinitos examinados hasta ahora, lo es en todo el
+rigor de la palabra; todos son limitados bajo muchos aspectos; ninguno
+de ellos puede confundirse con el ser infinitamente perfecto. La idea
+de este ser, aunque siempre muy incompleta para nosotros mientras
+estamos en esta vida, es susceptible de mas análisis del que emplean
+algunos autores que la usan sin las aclaraciones debidas. Las muchas y
+graves dificultades que tendremos que soltar en este análisis, indican
+la necesidad de una meditacion profunda, y la trascendencia de los
+errores á que puede dar orígen la mala inteligencia del verdadero
+sentido de la palabra infinito, aplicada á Dios.
+
+[111.] ¿Qué es un ser absolutamente infinito? A primera vista parece
+que se ha explicado todo con decir que el ser absolutamente infinito
+es el que no tiene ninguna negacion de ser; pero esto es una nocion
+general que deja mucho que desear. En efecto, el ser infinito no tiene
+ninguna negacion de ser; esto es una verdad incontestable; pero verdad
+tal, y tan superior á nuestro alcance, que ofrece á nuestro flaco
+entendimiento una confusion asombrosa, tan pronto como queremos fijar
+con exactitud su verdadero sentido.
+
+[112.] Si el ser absolutamente infinito no tiene ninguna negacion de
+ser, parece que nada se podrá negar de él; por el contrario, todo se
+podrá afirmar, porque será todo; en cuyo caso el panteismo surge de la
+idea de infinidad. Si con respecto al ser infinito se puede establecer
+una proposicion negativa verdadera, hay en él alguna negacion de ser,
+esto es, del predicado que se niega en la proposicion.
+
+No se puede decir que cuando se aplican á Dios las proposiciones
+negativas, se niegue solo una negacion, porque en realidad se niegan
+de Dios cosas positivas. Cuando digo Dios no es extenso; niego de él
+una realidad que es la extension. Cuando digo Dios no es el universo;
+niego de él una realidad que es el universo. Luego las proposiciones
+negativas aplicadas á Dios, no niegan solas negaciones, sino
+realidades.
+
+La dificultad parece que no se suelta diciendo que estas realidades
+negadas envuelven imperfeccion, y que por consiguiente repugnan á
+Dios: Esto es mucha verdad, pero ahora tratamos de explicar la idea de
+lo absolutamente infinito, y la dificultad milita contra el supuesto
+de que la idea de absolutamente infinito se quiera explicar por la
+absoluta ausencia de negacion de ser. Si estas realidades son algo,
+cuando se las niega de Dios, se niega algun ser; y como la proposicion
+no puede ser verdadera si no hay en Dios la negacion del ser negado,
+resulta que no es exacto el decir que el ser absolutamente infinito es
+el que no tiene ninguna negacion de ser.
+
+[113.] Además, un ser de esta naturaleza parece que no podria tener
+ninguna propiedad; porque entre las propiedades positivas las unas se
+excluyen á las otras: la inteligencia y la extension son propiedades
+positivas que se excluyen recíprocamente. La libertad de albedrío y la
+necesidad, son propiedades que con respecto á una misma cosa, se
+excluyen tambien: luego el ser infinito no puede tener todas las
+propiedades, si no queremos convertirle en un conjunto de absurdos, á
+manera de los panteistas.
+
+[114.] El ser infinito contendrá todo ser en cuanto no incluye
+imperfeccion: esto es mucha verdad; pero todavía nos restan grandes
+dificultades. ¿Qué es perfeccion? ¿qué es imperfeccion? hé aquí dos
+cuestiones nada fáciles de resolver; y sin embargo no podemos
+adelantar un paso hasta que hayamos fijado el sentido de estas
+palabras.
+
+[115.] La idea de perfeccion envuelve la de ser; la nada no puede ser
+perfecta: un no ser perfecto es una contradiccion manifiesta.
+
+[116.] No todo ser es perfeccion absoluta; pues que hay maneras de ser
+que envuelven imperfeccion: lo que es perfeccion para una cosa, es
+imperfeccion para otra.
+
+[117.] En los seres finitos, la perfeccion es relativa: una fábrica
+muy perfecta seria un templo muy imperfecto; una pintura muy propia
+para un salon de lujo, podria ser una profanacion si se la colocase en
+un Santuario. La perfeccion parece consistir en ser una propiedad
+conducente al fin de la cosa. Esta idea no en aplicable al ser
+infinito, el cual no tiene ni puede tener mas fin que á sí propio:
+luego la perfeccion en lo absolutamente infinito, no puede ser
+relativa, ha de ser absoluta.
+
+[118.] Si la perfeccion es ser, parece que la del ser infinito ha de
+consistir en algunas propiedades, que se hallen formalmente en el
+mismo, las cuales en tal caso es menester que no incluyan
+imperfeccion. Un ser absolutamente indeterminado, esto es, sin ninguna
+propiedad, no se concibe en qué podrá consistir: ¿qué seria _una cosa_
+sin inteligencia, sin voluntad, sin libertad? Las proposiciones en que
+se afirman de Dios estas propiedades, son verdaderas; luego las
+propiedades existen realmente en el sujeto del cual se afirman.
+
+[119.] Un ser infinitamente perfecto ha de tener todo perfeccion; ¿qué
+es _todo_ en este caso? ¿serán todas las posibles? ¿cuáles son las
+posibles? las que no repugnan. ¿A qué se refiere la repugnancia? se
+habla de la repugnancia recíproca, ó de la repugnancia con un tercero;
+si de la primera, es necesario presuponer uno de los dos extremos para
+que el otro pueda repugnar; en tal caso, ¿cuál es el preferible? Si se
+habla de la segunda ¿qué será este tercero al cual se refiere la
+repugnancia? ¿en qué se fundará esta?
+
+Si se dice que por toda perfeccion se entiende todo lo que nosotros
+podemos concebir, permanece la misma dificultad: porque si se habla de
+la concepcion de un ser finito, la concepcion no es infinita; si de la
+de un ser infinito, se comete peticion de principio: pues al tratar de
+explicar sus perfecciones se apela á lo que él puede concebir.
+
+Para resolver las dificultades que preceden, es necesario fijar las
+ideas.
+
+[120.] Negar una cosa de otra puede hacerse de dos maneras:
+refiriéndose la negacion á una propiedad ó á un individuo. Si digo que
+una superficie no es un triángulo, puedo referir el predicado ó á la
+especie del triángulo en general, ó á un triángulo individual; en el
+primer caso negaré que la figura sea triangular; en el segundo negaré
+que la figura sea otro triángulo dado. Dios no es extenso; aquí se
+niega una propiedad; Dios no es el mundo; aquí se niega un individuo.
+
+Es evidente que para atribuir á un ser la infinidad absoluta, es
+necesario que tanto con respecto á propiedades como á individuos, no
+se niegue de él ningun ser propiamente dicho, con tal que la
+afirmacion del predicado pueda hacerse sin faltar al principio de
+contradiccion. Esta excepcion es absolutamente indispensable; si no se
+quiere que el ser infinito se convierta en el mayor de los absurdos,
+como sucederia si de él pudiesen afirmarse cosas contradictorias.
+
+Con esta aclaracion creo que se puede explicar algun tanto la idea de
+la infinidad absoluta, nó considerada en abstracto, sino aplicada á un
+ser realmente existente.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+SE AFIRMA DE DIOS TODA LA REALIDAD, CONTENIDA EN LOS CONCEPTOS
+INDETERMINADOS.
+
+
+[121.] Ya hemos visto que nuestros conocimientos son de dos clases:
+unos generales é indeterminados, otros intuitivos (Lib. IV):
+recorramos todos los objetos conocidos por nosotros, indeterminada ó
+intuitivamente, y veremos que ninguno se niega de Dios sino en cuanto
+implican contradiccion.
+
+[122.] Los conceptos generales é indeterminados son los de ser y no
+ser, substancia y accidente, simple y compuesto, causa y efecto. Todo
+lo que hay de real en estos conceptos se afirma de Dios.
+
+[123.] Ser, ó cosa realmente existente, se afirma del ser infinito. Lo
+que no es, no tiene ninguna propiedad.
+
+[124.] Substancia ó ser subsistente por sí mismo, se afirma tambien de
+Dios.
+
+Prescindo de si las ideas de ente y substancia se aplican unívocamente
+á Dios y á las criaturas: esta es una cuestion de las escuelas; para
+mi objeto me basta el que se entienda que se aplica al ser infinito la
+idea de ser en cuanto opuesta á la del no ser, y la de substancia en
+cuanto se opone á la de accidente, ó bien en cuanto significa una cosa
+que encierra lo necesario para subsistir por sí misma, sin necesidad
+de estar inherente á otra.
+
+[125.] La idea de accidente no puede aplicarse al ser infinito; mas
+por esto no se niega de él nada positivo; antes se afirma una
+perfeccion, cual es el que no tiene necesidad de estar inherente á
+otro. Esto es perfeccion, es ser, es fuerza de ser; negarle pues la
+calidad de accidente es remover una negacion. Además, por lo mismo que
+se le atribuye el ser substancia, se le niega el ser accidente; estas
+dos ideas son contradictorias, no pueden atribuirse á un mismo tiempo
+á un mismo sujeto.
+
+[126.] Se afirma de Dios que es simple. Con esto no se niega nada; y
+para convencernos de esta verdad recordemos lo que es simple. Lo
+simple es lo uno (Lib. VI, Cap. II y III); lo compuesto es un conjunto
+de seres; si las partes son reales, como deben serlo para que haya
+verdadera composicion, el resultado es un conjunto de seres reales,
+subordinados á cierta ley de unidad. Cuando se dice pues que Dios es
+simple, se viene á significar que Dios no es un conjunto de seres sino
+un ser; lo que no envuelve ninguna negacion, antes por el contrario
+encierra la afirmacion de una existencia no dividida en varios seres.
+
+[127.] La idea de causa, es decir de actividad que produce en otro un
+tránsito de no ser á ser, ó de ser de una manera á ser de otra, se
+atribuye tambien á Dios. Esto no envuelve ninguna negacion, sino una
+afirmacion de ser; puesto que la causa es no solo ser, sino un ser que
+abunda de perfeccion para comunicarla á los otros.
+
+[128.] La idea de efecto no se puede aplicar á Dios; pero esto lejos
+de ser una negacion, es una afirmacion. Todo efecto es una cosa
+producida, y que por consiguiente ha pasado del no ser al ser: negar
+pues la calidad de efecto, es remover la negacion del ser, es afirmar
+la plenitud del ser.
+
+[129.] Lo que se ha dicho de las ideas de causa y efecto, se puede
+extender á las de necesario y contingente. La proposicion negativa:
+Dios no es contingente; es una afirmacion; porque la contingencia es
+la posibilidad de no ser. Negar esta posibilidad, es afirmar la
+necesidad de ser: lo que es perfeccion y plenitud de perfeccion.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+COMO SE AFIRMA DE DIOS TODO LO NO CONTRADICTORIO CONTENIDO EN LAS IDEAS
+INTUITIVAS.
+
+
+[130.] Todo lo positivo que se encierra en los conceptos generales é
+indeterminados, se afirma de Dios: la reseña que precede lo deja fuera
+de duda. Veamos ahora si se verifica lo mismo en cuanto á las ideas
+intuitivas. Estas por lo que toca á nuestro entendimiento, se reducen
+á lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa,
+inteligencia, voluntad.
+
+[131.] La sensibilidad pasiva, ó sea la forma bajo la cual se ofrecen
+á nuestros sentidos los objetos del mundo externo, no conviene al ser
+infinito. Esta proposicion negativa, «el ser infinito no es
+pasivamente sensible,» es rigurosamente verdadera. ¿Con esta
+proposicion se niega de Dios algo positivo? examinémoslo.
+
+La forma de la sensibilidad pasiva es la extension, en la cual entra
+necesariamente la idea de multiplicidad. Lo extenso es por necesidad
+un conjunto de partes: negar de Dios la extension es afirmar su
+simplicidad, es negar que sea un conjunto de seres, es afirmar la
+unidad indivisa de su naturaleza.
+
+[132.] Prescindiendo de la extension, no hay en la sensibilidad pasiva
+de los objetos nada mas que la relacion de causas que producen en
+nosotros los efectos llamados sensaciones. Esta causalidad se debe y
+puede afirmar de Dios; porque es cierto que la causa infinita es capaz
+de producirnos todas las sensaciones sin que necesite ningun
+intermedio.
+
+[133.] La proposicion negativa, «el ser infinito no es material,» no
+significa mas en el fondo que la otra: «el ser infinito no es
+pasivamente sensible.» La íntima naturaleza de la materia nos es
+desconocida; lo que de ella sabemos es que se ofrece en intuicion á
+nuestra sensibilidad como un objeto esencialmente múltiplo, bajo la
+forma de extension. Cuando negamos pues que Dios sea material ó
+corpóreo, negamos su sensibilidad pasiva, ó bien su multiplicidad bajo
+la forma de extenso.
+
+[134.] Las demas propiedades de la materia, como movilidad,
+impenetrabilidad, divisibilidad y otras semejantes, se refieren todas
+á la extension ó á alguna impresion particular causada en nuestros
+sentidos. Las dificultades que pudieran suscitarse quedan pues
+desvanecidas con lo dicho en los párrafos anteriores.
+
+La inercia, ó sea la indiferencia para el movimiento ó la quietud,
+significa una propiedad puramente negativa. La incapacidad de toda
+accion, la falta de un principio interno productivo de mudanzas, la
+disposicion puramente pasiva á recibir todas las que se le quieran
+comunicar.
+
+[135.] Resulta pues demostrado que el negar á Dios la sensibilidad
+pasiva ó la naturaleza corpórea, es la afirmacion de su naturaleza
+indivisa, de su actividad productiva, y de la imposibilidad de sufrir
+ninguna especie de mudanza.
+
+[136.] La sensibilidad activa ó sea la facultad de sentir, tiene dos
+caractéres que conviene deslindar. En la sensacion hay dos cosas: 1.ª
+la afeccion causada en el ser sensitivo por el objeto sensible; 2.ª la
+representacion del ser sensible en lo interior del sensitivo. Lo
+primero es puramente pasivo, y supone la posibilidad de ser afectado
+por un objeto, y por consiguiente de estar sujeto á mudanza. Esto no
+conviene ni puede convenir al ser infinito; negarlo es afirmar la
+inmutabilidad, esto es, la necesidad de permanecer siempre en un mismo
+estado. Lo segundo es una especie de conocimiento de un órden
+inferior, por el cual el ser sensitivo percibe á su modo el objeto
+sensible. La representacion de todos los objetos debe hallarse por
+necesidad en el ser infinito; por consiguiente todo lo que se
+encuentra de intuitivamente perceptivo, en las facultades sensitivas,
+debe hallarse en la percepcion del ser infinito; quiero decir, que
+todo cuanto la sensibilidad nos ofrece de los objetos externos, todo
+cuanto traslada á nuestro interior de lo que existe en lo exterior,
+todo se debe hallar en la representacion que tiene dentro de sí la
+inteligencia infinita. ¿Bajo qué forma se presentan los objetos á la
+intuicion del ser infinito? el hombre lo ignora; pero es cierto que á
+esta intuicion se ofrece todo lo que se encierra _de verdad_ en las
+representaciones sensitivas.
+
+[137.] La inteligencia, ó sea la percepcion de los objetos,
+prescindiendo de las formas de la sensibilidad, encierra algo positivo
+que es la percepcion de los seres y sus relaciones; pero en nosotros
+está acompañada muchas veces de una circunstancia negativa, cual es la
+falta de objetos determinados á que se pueda referir el concepto
+general. El ser infinito que ve en una sola intuicion todo cuanto
+existe y puede existir, encierra todo lo que hay de positivo en la
+inteligencia, y no adolece de lo negativo que es una imperfeccion.
+
+[138.] En cuanto á la voluntad, es evidente que se debe afirmar de
+Dios; porque al ser infinito no se le puede negar esa actividad
+íntima, espontánea, que se llama querer, y que por su naturaleza no
+implica ninguna imperfeccion.
+
+[139.] La voluntad de Dios, aunque una y simplicísima, se distingue en
+necesaria y libre, segun los objetos á que se refiere. Esto da orígen
+á varias proposiciones negativas cuyo sentido conviene examinar.
+
+Se dice: Dios no puede querer el mal moral; esta proposicion aunque
+negativa, lógicamente considerada, es en el fondo afirmativa. Dios no
+puede querer el mal moral, porque su voluntad está invariablemente
+fija en el bien, en aquel tipo sublime de toda santidad que contempla
+en su esencia infinita. La impotencia para el mal moral es en Dios una
+infinita perfeccion de su santidad infinita.
+
+[140.] La voluntad divina puede referirse á objetos exteriores, que
+siendo finitos, se prestan á ser combinados de diferentes maneras, y
+cuya existencia ó no existencia pueden ser convenientes ó no
+convenientes segun el fin que se proponga el agente que los debe
+producir y modificar. Sobre estos objetos se ejerce la voluntad libre
+de Dios; y al decirse que no tiene necesidad de hacer esto ó aquello,
+no se niega nada, antes se afirma una perfeccion: esto es, la facultad
+de querer ó no querer, ó querer de este modo ó de otro, objetos que
+por su naturaleza finita no pueden ligar la voluntad infinita.
+
+[141.] De lo dicho resulta que toda la realidad no contradictoria que
+se halla en las ideas generales, ya sean indeterminadas ya intuitivas,
+se afirma del ser absolutamente infinito. En cuanto á las realidades
+individuales (120) es evidente que no se pueden afirmar del ser
+infinito las finitas, sin caer en contradiccion. Esta proposicion: «el
+ser infinito es el universo corpóreo,» equivale á esta otra: «el ser
+_infinito_ es un ser esencialmente _finito_.» La misma contradiccion
+se hallará en cualquiera proposicion donde el sujeto sea el ser
+infinito, y el predicado una realidad individual distinta del ser
+infinito. Bastan aquí estas indicaciones, que se comprenderán mas á
+fondo al tratar de la multitud de las substancias, contra el error de
+los panteistas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+LA INTELIGENCIA Y EL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.
+
+
+[142.] No se debe concebir al ser infinito como un objeto vago cual se
+ofrece en la idea general de ser, sino como dotado de verdaderas
+propiedades que sin dejar de ser reales, se identifican con su esencia
+infinita. Un ser que no sea algo, del cual no se pueda afirmar alguna
+propiedad, es un ser muerto, que nosotros no concebimos sino bajo la
+idea general de cosa, y que hasta se nos ofrece como imposible de
+realizar. No es así como ha concebido la humanidad al ser infinito: la
+idea de actividad se ha unido siempre á la idea de Dios; y esta
+actividad nó en general, sino de una manera fija: en lo interior,
+actividad de inteligencia; en lo exterior, actividad productiva de los
+seres.
+
+[143.] La idea de actividad en general, no excluye toda imperfeccion:
+la actividad para el mal es una actividad imperfecta; la actividad con
+que obran recíprocamente unos sobre otros los seres sensibles, está
+sujeta á las condiciones de movimiento, de extension, y por
+consiguiente no está exenta de imperfecciones. La actividad
+intrínsecamente pura, hermosa, y que considerada en sí, no envuelve
+ninguna imperfeccion, es la intelectual. Esta es una actividad
+inofensiva, que por sí sola nunca daña; una facultad imaculada que por
+sí sola nunca se mancilla.
+
+[144.] Entender el bien es bueno; entender el mal tambien es bueno;
+querer el bien es bueno; querer el mal es malo; hé aquí una diferencia
+entre el entendimiento y la voluntad: esta puede mancharse por su
+objeto, el entendimiento nunca; el moralista considera, examina,
+analiza las mayores iniquidades, estudia los pormenores de la
+corrupcion mas degradante; el político conoce las pasiones, las
+miserias, los crímenes de la sociedad; el jurisconsulto conoce la
+injusticia bajo todos sus aspectos; el naturalista, el médico fijan su
+contemplacion en los objetos mas deformes y asquerosos; y por eso la
+inteligencia no se mancilla. Dios mismo conoce todo lo malo que hay y
+puede haber en el órden físico, como en el moral, y su inteligencia
+permanece inmaculada.
+
+[145.] De la libertad como tal, abusan los seres criados; porque ella
+de suyo es principio de accion, y puede dirigirse á lo malo; en cuanto
+á la inteligencia por sí sola, no se abusa de ella; de suyo es un acto
+inmanente ó intransitivo, en que se representan objetos reales ó
+posibles; el abuso no comienza hasta que la voluntad libre combina los
+actos de la inteligencia y los ordena á una accion mala; hasta que se
+introduce en las combinaciones intelectuales el acto de la voluntad no
+hay conocimiento malo. Un conjunto de estratagemas para cometer el mas
+horrendo de los crímenes, podrá ser inocente objeto de una
+contemplacion intelectual.
+
+[146.] Admirable cosa es la inteligencia. Con ella hay relaciones, hay
+órden, hay reglas, hay ciencia, hay arte; sin inteligencia no hay
+nada. Concebid si podeis el mundo sin que ella preexista, todo es un
+caos; imaginad el órden ya existente y extinguid la inteligencia, el
+universo es un hermoso cuadro ante la helada pupila de un difunto.
+
+[147.] A medida que los seres se elevan en el órden de la inteligencia
+los concebimos mas perfectos. Al salir de la esfera de lo insensible,
+y al entrar en el órden de la representacion sensitiva, comienza un
+mundo nuevo cuyo primer eslabon es el animal que tiene limitadas sus
+sensaciones á un reducido número de objetos, y cuya cima se halla en
+la inteligencia. La moral brota de la misma inteligencia, ó mejor, es
+una de sus leyes; es la prescripcion de la conformidad con un tipo
+infinitamente perfecto. Con la inteligencia, la moral se explica; sin
+ella, la moral es un absurdo. La inteligencia tiene sus leyes, sus
+deberes, pero que brotan de su propio seno, como el sol se alumbra á
+sí mismo con su propia luz. La libertad se explica con la
+inteligencia, sin esta la libertad es un absurdo. Sin inteligencia la
+causalidad se nos ofrece como una fuerza obrando sin objeto ni
+direccion, sin razon suficiente, es decir el mayor de los absurdos.
+Cuando algunos teólogos han dicho que el atributo constitutivo de la
+esencia de Dios era la inteligencia, han emitido una idea que encierra
+un sentido filosófico admirablemente profundo.
+
+[148.] Con el acto intelectual el ser no sale de sí mismo: el entender
+es una accion inmanente, que puede dilatarse hasta lo infinito, y ser
+ejercida con una intensidad infinita, sin que el ser inteligente se
+aparte de su interior; cuando mas profundo sea su entender, mas
+profunda será su concentracion en el abismo de su conciencia. La
+inteligencia es esencialmente activa; ella misma es actividad. Ved lo
+que sucede en el hombre: piensa, y la voluntad se dispierta, y quiere;
+piensa, y su cuerpo se mueve; piensa, y sus fuerzas se multiplican, y
+todo cuanto tiene se halla á las órdenes del pensamiento. Figurémonos
+una inteligencia infinita en extension y en intensidad; una
+inteligencia en que no haya alternativas de accion y de descanso, de
+energía y de abatimiento; una inteligencia infinita que se conozca
+infinitamente á sí misma, que conozca infinitos objetos reales ó
+posibles, y con un conocimiento infinitamente perfecto; una
+inteligencia orígen de toda verdad, sin mezcla de error; manantial de
+toda luz, sin mezcla de sombra; y nos formaremos alguna idea del ser
+absolutamente infinito. Con esa inteligencia infinita concibo la
+voluntad, y voluntad infinitamente perfecta; concibo la creacion, acto
+purísimo de voluntad fecundando la nada, llamando á la existencia los
+tipos que preexisten en la inteligencia infinita; concibo la santidad
+infinita, concibo todas las perfecciones identificadas en aquel océano
+de luz. Sin inteligencia no concibo nada; todo se me presenta ciego;
+si se me habla de un ser absoluto que se halla en el orígen de todas
+las cosas, me parece ver el caos antiguo, que en vano intento
+esclarecer. Las ideas de ente, de substancia, de necesidad divagan por
+mi entendimiento; pero todo en la mayor confusion: lo infinito no es
+para mí un foco de luz, es un abismo tenebroso; ignoro si estoy
+sumergido en una realidad infinita, ó si me pierdo en los espacios
+imaginarios de un concepto vacío.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+RESÚMEN.
+
+
+Resumiendo la doctrina de los capítulos anteriores, diremos lo
+siguiente.
+
+[149.] El exámen de la idea de lo infinito es de la mayor importancia;
+puesto que va inseparablemente unida con la idea de Dios.
+
+[150.] Tenemos idea de lo infinito; pero las disputas que hay sobre su
+naturaleza y aun sobre su existencia, indican la obscuridad de la
+misma.
+
+[151.] Finito es lo que tiene límites.
+
+[152.] Infinito no es lo mismo que indefinido: lo infinito es lo que
+carece de límites: _in-finito_; lo indefinido es aquello cuyos límites
+no están señalados: _in-definido_.
+
+[153.] La diferencia entre lo infinito y lo finito se funda en el
+principio de contradiccion: lo finito afirma los límites, lo infinito
+los niega: no hay medio entre el sí y el nó.
+
+[154.] Límite es la negacion de un ser ó de algo real, aplicada á un
+ser; el límite de una línea es el punto mas allá del cual no se
+prolonga; el límite de una fuerza es el punto mas allá del cual no se
+extiende.
+
+[155.] La idea de lo infinito, negando el límite, niega una negacion,
+luego es una idea afirmativa; así como la idea de lo finito es
+negativa, porque afirma una negacion.
+
+[156.] La idea de lo infinito se aplica á muchos órdenes de seres, y
+presenta singulares anomalías que parecen contradicciones. Una línea
+prolongada hasta lo infinito en una sola direccion, parece infinita,
+porque es mayor que todas las finitas; y no es infinita porque tiene
+límite, en el punto de donde parte. Una cosa semejante se verifica en
+las superficies y en los volúmenes. Para explicar estas anomalías
+debemos atenernos á lo siguiente.
+
+[157.] La idea de lo infinito no es intuitiva. No tenemos intuicion de
+ningun objeto infinito con infinidad absoluta ni aun relativa.
+
+[158.] La idea de lo infinito es indeterminada, es un concepto formado
+de la union de dos ideas indeterminadas: ser, y negacion de límite;
+todo en la mayor generalidad.
+
+[159.] El concepto indeterminado de lo infinito no nos hace conocer
+ninguna cosa infinita.
+
+[160.] Las anomalías y aparentes contradicciones que hallamos en la
+aplicacion de la idea de lo infinito, se desvanecen atendiendo á que
+la diferencia de los resultados depende de la diferencia de
+condiciones bajo las cuales se aplica al concepto indeterminado de lo
+infinito. Cosas que serán infinitas bajo una condicion, dejarán de
+serlo si se las considera bajo otra; la contradiccion aparente resulta
+de que no se advierte el cambio de condiciones.
+
+[161.] Tenemos concepto del número infinito, porque podemos unir en
+nuestro entendimiento las dos ideas indeterminadas: número, y negacion
+de límite.
+
+[162.] Tenemos concepto de la extension infinita, porque podemos unir
+las dos ideas: extension, y negacion de límite.
+
+[163.] La posibilidad, ó la no contradiccion de los conceptos, en el
+órden puramente ideal, no nos asegura de su posibilidad en el órden
+real. Cuando los conceptos se realizasen, su realidad no estaria en
+una extension abstracta, ni en un número abstracto, sino en _tales_
+seres extensos, en _tales_ unidades; la determinacion implicada por la
+realidad, puede envolver contradicciones con la infinidad verdadera,
+no siéndonos posible descubrirlas en el concepto indeterminado, que
+prescinde de las condiciones de su realizacion.
+
+[164.] Aunque tenemos concepto de la extension infinita, nos es
+imposible imaginárnosla.
+
+[165.] No se descubre ninguna repugnancia extrínseca ni intrínseca en
+la existencia de la extension infinita.
+
+[166.] Por medios puramente filosóficos no podemos saber si la
+extension del universo es finita ó infinita.
+
+[167.] Un número absolutamente infinito, aunque puede concebirse
+indeterminadamente, no es susceptible de ninguna expresion aritmética
+ni geométrica; ninguna serie de las que los matemáticos llaman
+infinitas, expresa un número absolutamente infinito.
+
+[168.] Se puede dar una demostracion de la imposibilidad intrínseca de
+un número _actual_ infinito, fundada en la repugnancia intrínseca de
+la _coexistencia_ de ciertas cosas _numerables_.
+
+[169.] La idea del ser absolutamente infinito real, no puede ser
+indeterminada; es necesario que envuelva perfecciones positivas y
+formales.
+
+[170.] Se debe afirmar del ser infinito, todo lo que no implica
+contradiccion. Lo absurdo no es perfeccion.
+
+[171.] Analizando las ideas indeterminadas y las intuitivas,
+encontramos que toda la realidad que en las mismas se encierra, se
+afirma de Dios.
+
+[172.] El ser absolutamente infinito debe ser inteligente.
+
+[173.] La inteligencia es una perfeccion que no implica ninguna
+imperfeccion.
+
+[174.] La voluntad y la libertad deben tambien hallarse en el ser
+absolutamente infinito.
+
+[175.] La idea indeterminada de lo infinito, se forma de la
+combinacion de las de ser y no ser.
+
+[176.] La idea indeterminada de un ser absolutamente infinito,
+consiste en la idea del conjunto de todo ser, que no implique
+contradiccion.
+
+[177.] La idea determinada de un ser infinito real, ó de Dios, se
+forma de la idea indeterminada de un ser absolutamente infinito,
+combinada con las ideas intuitivas, de inteligencia, voluntad,
+libertad, causalidad, y las demás que se puedan concebir sin
+imperfeccion, todas existentes en un grado infinito(I).
+
+
+
+
+LIBRO NOVENO.
+
+LA SUBSTANCIA.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+NOMBRE É IDEA GENERAL DE LA SUBSTANCIA.
+
+
+[1.] ¿Qué es la substancia? ¿Tenemos de ella una idea bien clara y
+distinta? Las incesantes disputas de los filósofos sobre la idea de
+substancia y las continuas aplicaciones que hacemos de la misma,
+prueban dos cosas: 1.ª que la idea de substancia existe; 2.ª que su
+claridad y distincion no son tales como fuera de desear. Un mero
+nombre, vacío de toda idea, no llamaria tan vivamente la atencion de
+todos los filósofos, ni se emplearia con tanta generalidad, aun en el
+lenguaje ordinario; una idea bien clara y distinta no permitiria
+tantas disputas.
+
+[2.] La importancia de esta idea se muestra en los resultados á que se
+hallan conducidos los filósofos, segun el modo con que la explican: el
+sistema de Spinosa se funda todo entero en una mala definicion de la
+substancia.
+
+[3.] En esta materia como en muchas otras, no parece lo mas acertado
+el comenzar por una definicion, á no ser que lo definido sea solo el
+nombre: definir una cosa es explicarla; y no se la puede explicar
+ignorándose lo que es, como se ignora, ó se supone ignorarse, cuando
+empiezan las investigaciones para conocerla. Si al principiar los
+filósofos sus tratados, en vez de decir la substancia es tal cosa,
+hubiesen dicho, por el nombre substancia entiendo tal cosa, se habrian
+ahorrado muchas dificultades.
+
+[4.] Definido el nombre de substancia, aun cuando se le hiciese
+corresponder una idea clara y distinta, todavía fuera preciso
+averiguar hasta qué punto la idea representa objetos realmente
+existentes; ó si pertenece al órden de las que solo expresan la
+relacion de varias ideas, sin que tengamos medio de averiguar si esta
+relacion se halla ó nó en el mundo positivo: es decir, si la idea de
+substancia es solo obra de nuestro entendimiento, mero resultado de la
+combinacion de ciertas ideas, ó si nos es suministrada por la
+experiencia misma. Procuraré no incurrir en ninguno de estos defectos;
+no sé si podré evitarlos. Para este objeto, comenzaré analizando la
+palabra, atendiendo á su valor etimológico, y luego examinaré los
+diversos sentidos que se le dan. Este análisis de las palabras, es muy
+útil para el análisis de las ideas; porque muchas veces se halla en
+las palabras un fondo de verdad y exactitud, que no se habria
+sospechado; y del cual no nos aprovechamos debidamente, por falta de
+atender al significado comun.
+
+[5.] La palabra substancia, _sub-stancia_, indica algo que está bajo,
+_sub-stat_, que es el sujeto sobre el cual están otras cosas; así como
+su correlativa accidente ó modificacion, expresa algo que sobreviene
+al sujeto, _accidit_; algo que le modifica, que está en él, como una
+manera de ser, _modus_.
+
+[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien algo
+constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es
+sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de modificaciones
+que lo afectan, se conserva constante, é idéntico, bajo las diferentes
+transformaciones. Cuando decimos que la substancia ha recibido tal ó
+cual modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un
+modo nuevo, no queremos significar que ella en sí, sea otra, que haya
+perdido su íntimo y primitivo ser de substancia para revestirse de
+otro; sino que esta mudanza la consideramos como externa, y que ha
+dejado intacto un cierto fondo que es lo que apellidamos substancia.
+
+Si así no fuese, si no concibiésemos algo que permanece constante,
+idéntico, bajo la modificacion, no concebiríamos la substancia como
+distinta de la modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa;
+ahora es, y luego cede su puesto á otra muy diferente; pero la
+substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la
+sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser, no
+cede su lugar á otra substancia. Desde el momento que atribuyésemos á
+la substancia la instabilidad de su modificacion, no se distinguirian
+entre sí.
+
+El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una
+variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha mudado,
+esto es, concebimos algo que existia ya antes de la mudanza, y que
+existe todavía despues de ella. Así decimos que tal modificacion ha
+desaparecido completamente; lo que no decimos de la substancia, sino
+que se presenta, ó que es de otra manera. Algo pues concebimos que
+permanece constante, idéntico á sí mismo, bajo las diferentes
+modificaciones; y á esto que es el sujeto en que se hacen las
+mudanzas, á ese algo que no desaparece con la desaparicion de las
+modificaciones, que no se muda íntimamente con las mudanzas de ellas,
+á eso lo llamamos substancia, sub-stancia, substratum.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA Á LOS OBJETOS CORPÓREOS.
+
+
+[7.] Apliquemos á un objeto corpóreo, las ideas encerradas en la de
+substancia, que esto podrá contribuir á aclararlas, y tal vez nos
+sugerirá otras nuevas.
+
+Este papel en que escribo, es susceptible de muchas modificaciones;
+sobre él puedo escribir mil cosas diferentes, en varios caractéres, en
+diversos colores; puedo plegarle de infinitas maneras; puedo darle
+infinita variedad de posiciones con respecto á los objetos que le
+rodean; puedo hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo
+esta infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda.
+Hay muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la
+misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que no
+se muda. Si tiño el papel de verde, y luego de rojo; lo que es ahora
+rojo, es lo mismo que antes era verde, y primitivamente blanco; y á
+esto permanente refiero todas las mudanzas. Si se me presenta primero
+un papel blanco, y despues otro verde, y en seguida otro rojo, claro
+es que no es lo mismo que si á un solo papel se le dan todas estas
+transformaciones. ¿En qué está la diferencía, á pesar de que las
+impresiones que me causa el color son las mismas? Está en que en un
+caso hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones
+sucesivas; y en otro, este _algo_ no es lo mismo, es otro diferente.
+En un caso hay distintas modificaciones, en otro distintas
+substancias.
+
+[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibiésemos las
+impresiones sucesivas, sin que tuviéramos ningun medio para referirlas
+á un mismo objeto, para enlazarlas en un punto comun, no
+encontraríamos ninguna diferencia entre los dos casos expresados. Así,
+supongamos que se nos pone delante el papel blanco, y luego obligados
+á apartar la vista encontramos despues en el mismo lugar, con las
+mismas dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en
+seguida apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo:
+claro es que nos será imposible distinguir por la simple sucesion de
+las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado sucesivamente
+con dichos colores, ú otros papeles que se le hayan sustituido. Pero
+si estamos presentes, si no apartamos la vista del lugar en que está
+el papel, veremos si se le pinta de nuevo ó si se le muda. En el
+primer caso, la aparicion del nuevo color se continuará con la misma
+sensación del papel, no movido, haciéndose la transformacion sin
+perderle nosotros de vista, recibiendo él la sucesion continua de sus
+movimientos, de sus posiciones, bajo la mano del pintor. Aseguraremos
+pues que el papel es el mismo, porque ha habido continuidad de
+sensacion, ó bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores,
+con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel, de
+sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es comun á
+lo segundo, y á lo primero. Pero si no hay nueva pintura del papel,
+sino sustitucion de otro papel pintado, veremos que el primer papel se
+quita; se interrumpe pues todo el órden de las sensaciones, y se
+presentan otras nuevas. Estas no tienen enlace con aquellas, y así hay
+para nosotros una _cosa_ distinta.
+
+[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de
+substancia con respecto á los cuerpos; ó hablando con mas propiedad,
+como aplicamos á los cuerpos la idea de substancia. Cuando encontramos
+un lazo de varias sensaciones que las une por decirlo así en un mismo
+punto, _aquello_ en que concebimos que se unen, lo llamamos
+substancia. Y como encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos
+independientes entre sí, naturalmente decimos que hay muchas
+substancias corpóreas.
+
+[10.] Al sentir una impresion, si la referimos á un objeto, ó la
+consideramos como objetiva, jamás la llamamos substancia, porque aquel
+objeto por sí solo, no es capaz de enlazar varias sensaciones.
+Recibimos la sensacion de encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun
+los filósofos, fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es
+decir, consideran el encarnado nó como una simple sensacion, sino como
+una calidad externa. A esta calidad por sí sola, nadie la llamará
+substancia; porque no es posible que por sí sola sirva de lazo á otras
+impresiones, ó á otras calidades. Si hay mudanza de color, el
+encarnado desaparece, y por tanto la impresion nueva se enlaza en el
+órden del tiempo con la de encarnado, mas no reside en ella. Si hay
+cambio de figura, aunque el encarnado continúe, no concebimos á este
+color como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que
+la permanencia del encarnado es indiferente á la variedad de figuras,
+y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio, continuando ó
+desapareciendo aquel color.
+
+Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se enlaza
+necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones enlazadas en
+un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las otras y
+recíprocamente, inferimos que ninguna de ellas es lazo necesario; y
+por tanto, aunque las objetivemos, no las atribuimos el carácter de
+substancia, de algo que permanezca idéntico á pesar de las mudanzas, y
+que sea como el recipiente de todas ellas.
+
+[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria á todas las
+sensaciones, ó cuando menos á las dos principales, vision y tacto; la
+extension; á la cual miramos como un recipiente de todas las
+sensaciones, ya las consideremos en nosotros, ya en los objetos. No
+vemos ni imaginamos, blanco ó negro, no tocamos ni imaginamos,
+caliente ó frio, blando ó duro, sin extension en que residan la
+blancura ó negrura, la blandura ó la dureza, el calor ó el frio. Así
+la extensión podria quizás merecernos el honor de substancia, si no
+estuviese sujeta á otra condicion que la priva de este título. Si
+bien, cuando concebimos la extension en general, en toda su
+abstraccion, considerándola con el puro entendimiento como una mera
+continuidad, prescindimos absolutamente de toda figura; no obstante,
+cuando hemos menester una extension aplicada, que nos sirva de
+recipiente de las sensaciones, nos es imposible hallarla sin una
+configuracion determinada. No vemos simplemente un color, sino que le
+vemos en una extension circular, triangular ó de otra especie. Estas
+figuras se confunden con la extension misma, en cuanto es aplicada; y
+además tampoco sirven de lazo para las demás sensaciones. A veces, es
+verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes grados
+de calor ó frio, diferentes posiciones etc. etc., pero tambien á veces
+sucede lo contrario, y con el mismo color, con el mismo grado de calor
+ó frio, es decir con la continuidad de otras sensaciones, el objeto
+cambia de figura; y así como un círculo rojo se hacia antes círculo
+verde, así el mismo objeto rojo se hace circular, y despues
+triangular. En el primer caso la figura circular servia de lazo á las
+sensaciones de los colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo
+á las figuras.
+
+[12.] Privada la extension de los honores de substancia, así como
+todas las demás sensaciones, en cuanto objetivadas; observamos que
+todas estas variaciones se suceden en los objetos, enlazándose unas
+sensaciones con otras. Así un mismo círculo toma diferentes colores, y
+un mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se
+reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez se
+reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos colores.
+Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo constante; que bajo
+aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo aquella sucesion de ser y
+no ser, hay algo permanente; y á esto constante, uno, permanente, á
+esto en que se verifican aquellas mudanzas, á esto que es el
+recipiente de ellas, que es el punto que las enlaza fuera de nosotros,
+y que nos proporciona á nosotros el concebirlas enlazadas, á esto lo
+apellidamos substancia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA.
+
+
+[13.] Pero ¿qué es en el órden sensible, el sujeto permanente de las
+transformaciones? ¿Es una pura ilusion? ¿Es una realidad? ¿Qué
+realidad será esa? ¿No se parece mas bien á una abstraccion? Una cosa
+que no es ningun color, sino que se presta á tenerlos todos; que no es
+ninguna calidad de las que experimentamos, sino el sujeto causa de
+todas ellas; que no es ninguna figura, sino que puede acomodarse á
+todas; que no es la extension pura, pues esta es una abstraccion, y
+aquello es un ser que sirve como de fondo á las demás cosas; un objeto
+corpóreo, que en sí, no puede afectar ningun sentido, ¿que será? ¿No
+parece una cualidad oculta de los peripatéticos, un ser misterioso,
+fantástico, una mera ilusion? Examinémoslo, y para guardarnos de
+ilusiones apelemos á la experiencia.
+
+[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jamás de la mano,
+pintémosle de diferentes colores, borrémoslos, y volvámosle á pintar,
+sujetémosle á diferentes temperaturas, ablandémosle al fuego, y luego
+endurezcámosle; démosle distintas figuras, de un globo, cilindro,
+paralelepípedo, mesa, vaso, estatua; yo pregunto: ¿todas esas mudanzas
+se han verificado en una misma cosa? sí. ¿Aquella cosa era ninguno de
+los colores, ni figuras ni grados de temperatura? nó; pues todas estas
+calidades, eran y dejaban de ser permaneciendo la cosa la misma. ¿Cómo
+sé que la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido
+continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el tacto,
+que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y frio, duro y
+blando, esta figura ó la otra, ha experimentado que estas se hacian
+sin interrumpir la sensacion comun del tacto, de un objeto que no se
+soltaba, cuyo peso se experimentaba incesantemente. Luego hay algo
+allí que no es las transformaciones, sino lo que se transforma; algo
+que es comun á todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de mí, y
+en mí.
+
+[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que nos
+resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo siguiente.
+
+1.º La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto etc., etc.,
+hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad no hay mas que
+nada: y la nada no puede ser sujeto de transformaciones, ni lazo de
+impresiones.
+
+2.º La idea de ser que aquí encontramos, no es pura, no es de solo
+ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo no las
+confundimos con el sujeto.
+
+3.º Lo que acompaña la idea de ser, es la de permanencia entre lo
+sucesivo, y la relacion de esta permanencia como punto de enlace, como
+centro fijo en medio de la sucesion.
+
+[16.] Si quisiésemos pues definir la substancia corpórea, deberíamos
+limitarnos á decir que es _un ser permanente en que se verifican las
+mudanzas que se nos ofrecen en los fenómenos sensibles_. A esto se
+reduce nuestra ciencia: todo cuanto se añada sobre este punto, no
+puede pasar de hipótesis y conjeturas. En vano se me preguntará, qué
+es este ser: dadme la intuicion de la esencia de las cosas corpóreas,
+y os lo diré; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es
+decir, por las impresiones que en mí producen, no lo sé. Conozco que
+aquello es algo; conozco esta relacion con sus formas; conozco que
+estas se hallan en aquel sujeto, y no son el sujeto; aquí encuentro el
+límite de mi conocimiento. Al objeto que corresponde á esta idea
+compuesta de ser permanente y de su relacion á varias formas, á esto
+lo llamo substancia corpórea.
+
+[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes,
+permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es
+independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede ó nó existir
+sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en particular le es
+necesario. Y aquí es de notar una diferencia entre la substancia en sí
+y el medio por el cual se nos manifiesta y se pone en comunicacion
+activa ó pasiva con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas
+formas transitorias con que se reviste. ¿Cómo podríamos tener ni aun
+noticia de la existencia de los cuerpos, sino por medio de las
+sensaciones? Y el objeto de estas no es la substancia en su íntima
+naturaleza, sino sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA CON SUS ACCIDENTES.
+
+
+[18.] En la idea de substancia corpórea, se incluye perfectamente la
+idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra de un modo muy
+imperfecto. En toda substancia corpórea no concebimos sino una unidad
+facticia por decirlo así: pues lo que en ella permanece, no es uno,
+sino un agregado de muchos, como lo manifiesta la divisibilidad de la
+materia. De cualquiera substancia corpórea podemos hacer muchas, que
+tendrán el mismo derecho que la primera á llamarse substancias. Un
+pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en
+otros muchos que serán igualmente substancias. Todos ellos juntos
+formaban aquello que llamábamos _una_ substancia; pero es claro que
+esta unidad era muy imperfecta, que mas bien era una reunion, y que si
+la considerábamos como _una_, era por relacion á la unidad de efecto
+que nos producia, con el enlace que daba á nuestras sensaciones y á
+los fenómenos que de ella resultaban.
+
+[19.] De esto se infiere que toda substancia corpórea encierra
+multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los elementos que la
+componen. Esta combinacion no es permanente como lo enseña la
+experiencia; y por tanto, no hay substancia corpórea que no tenga
+cuando menos una modificacion: la disposicion de sus partes.
+Prescindiendo de las mudanzas de esta modificacion, claro es que nunca
+se la puede confundir con la substancia: aun cuando los cuerpos se
+presentasen constantemente á nuestros sentidos con la misma
+disposicion de sus partes, el _ser_ permanente, se hallaria en las
+partes, y nó en su disposicion. Esta es una cosa externa, que
+sobreviene á lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay
+partes que reunir y combinar.
+
+[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una diferencia,
+y es, que la substancia es independiente de las modificaciones, pero
+las modificaciones no son independientes de la substancia. Esta,
+permaneciendo la misma, cambia de accidentes; pero un accidente
+permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de substancia. La misma
+madera puede recibir sucesivamente muchas figuras; pero la misma
+figura en número, no puede pasar de una madera á otra. Dos pedazos de
+madera pueden tener una figura semejante ó diferente; cúbica,
+esférica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en tal caso,
+no hay identidad de figuras, sino semejanza; son las mismas en
+especie, mas nó en número.
+
+[21.] Si se me pregunta, cómo sé que no hay mas que semejanza y nó
+identidad numérica en las figuras que sucesivamente toman los cuerpos,
+que no hay _permanencia_ en las figuras que cambian de sujeto, y por
+consiguiente que una misma figura no pasa de una substancia á otra,
+así como una misma substancia pasa de una á otra figura, no me será
+difícil demostrarlo.
+
+Por de pronto salta á los ojos la extrañeza de una figura cúbica, por
+ejemplo, pasando de un cuerpo á otro. ¿Qué es esta forma separada del
+cuerpo? ¿Cómo se sostiene en el tránsito? ¿Cómo no es exactamente
+igual en ambos, y se presenta con ligeras modificaciones? En el
+tránsito ¿habrá tambien sufrido modificacion? Entonces habrá
+modificacion de modificacion, y la figura en sí, en abstracto de todo
+cuerpo, resultará una especie de substancia de segundo órden,
+permanente en medio de las modificaciones. Claro es que esto son
+sueños, en que se aplica á la realidad lo que solo conviene á la idea
+en abstracto; que ese tránsito de formas supondria una existencia de
+ellas, por separado; y así podríamos tener cubos, esferas, triángulos,
+círculos etc., en abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en
+sí, sin aplicacion á nada figurado.
+
+[22.] Pero todavía se puede dar de esta verdad otra demostracion mas
+rigurosa. Si se supone que una misma figura en número, pasa de un
+cuerpo á otro, tendremos que el pedazo de madera A, que pierde la
+forma cúbica, la transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual
+no puede estar en los dos á un mismo tiempo. Supongamos que despues de
+haber quitado á la madera A, la forma cúbica, se la devolvemos sin
+tocar al cuerpo B; claro es que no será la misma en los dos; luego
+tanta razon habia para que dijésemos que el cuerpo B no habia
+adquirido la misma sino otra semejante. Es evidente además que para
+dar á un cuerpo la forma cúbica no necesitamos quitársela al otro;
+luego la forma del uno no es _individualmente_ la del otro; pues de lo
+contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y deja
+de existir á un mismo tiempo.
+
+[23.] Las palabras _transmision_ ó _comunicacion_ del movimiento, que
+tanto se usan en la física, expresan una realidad, en cuanto se
+limitan al fenómeno sujeto á cálculo; pero significarian un absurdo,
+si se las entendiese en el sentido de que el _mismo_ movimiento que se
+hallaba en un cuerpo, ha _pasado_ á otro. La suma de las cantidades de
+movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que
+antes; y esto se verifica repartiéndose entre ellos la velocidad,
+perdiendo el uno, y ganando el otro. Así lo enseña el cálculo, y lo
+atestigua la experiencia. Pero es evidente que no puede suceder que la
+_misma_ velocidad individual que estaba en el cuerpo chocante se haya
+trasmitido al chocado; pues lejos de que la velocidad sea separable
+del cuerpo, pasando de un sujeto á otro, ni siquiera se la concibe
+sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo movido, del
+espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la cantidad del
+movimiento antes del choque, el valor de Q permanece constante despues
+del choque; pero esto solo expresa el fenómeno con relacion á sus
+efectos, en cuanto sujeto á cálculo; pero nó que la velocidad que
+entra en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes
+de las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras
+expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes del
+choque. La cantidad del movimiento será Q = A × V + B × v. Despues del
+choque resultará una nueva velocidad, que llamaremos u y tendremos que
+la cantidad del movimiento será Q = A × u + B × u. Matemáticamente
+hablando, el valor de Q será el mismo; pero esto solo significa que si
+se expresan los resultados del movimiento, en números ó en líneas,
+tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende ni
+se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto se
+halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha despegado de
+la V, para unirse con la v.
+
+[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los
+concebimos realizables sin sujeto al que estén inherentes; y que las
+substancias no están inherentes á otro ser, y son concebidas y existen
+realmente, sin esta inherencia. La figura no puede existir sin cosa
+figurada; pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se
+anonaden todas las demás cosas. Analizando su naturaleza podremos
+encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la
+existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos
+hallamos la relacion de causa y de efecto, mas nó la de inherencia, nó
+la de sujeto y modificacion.
+
+[25.] Estas últimas consideraciones explican mas la idea de substancia
+corpórea. Habíamos encontrado (Cap. III) las notas siguientes: 1.ª
+ente; 2.ª relacion de permanente á lo variable; 3.ª sujeto de estas
+variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no
+inherencia á otro. Este carácter negativo se halla incluido en el
+positivo: _sujeto permanente de variaciones_; porque es claro que al
+concebir sujeto _permanente de variaciones_, ya no incluimos la
+inherencia, antes bien se la negamos, al menos implícitamente. La no
+inherencia supone algo positivo, algo en que se funde el no tener esta
+necesidad de estar adherido. ¿Qué es esto? No lo sabemos. Conocemos
+que existe, pero no alcanzamos á explicarlo. Probablemente es
+inexplicable sin la intuicion de la misma esencia de las cosas; y esta
+intuicion nos falta.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORPÓREA EN SÍ MISMA.
+
+
+[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta aquí,
+envuelve una relacion á los accidentes en general (Cap. III). Pero
+esta idea no es la de una substancia indeterminada, sino la de
+substancia corpórea; y preciso es confesar la dificultad de concebir
+una substancia corpórea particular sin ningun accidente. Si á este
+papel en que escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis
+sentidos, y hasta prescindo de su figura y de su extension: ¿qué me
+resta para concebir algo particular determinado, algo que no sea la
+idea de ser en general, sino la de este ser en particular? Claro es
+que para que el objeto no se me desvanezca completamente, ó para que
+perdiendo toda individualidad, no se me confunda en la idea universal,
+debo reservarme algo por lo cual pueda decir _esto_; es decir, esto
+que se halla aquí, ó que me ha afectado de tal ó cual manera, ó que ha
+sido el sujeto de tales ó cuales modificaciones. Por donde se echa de
+ver que considero cuando menos su posicion con respecto á los demás
+cuerpos, ó su causalidad con relacion á las impresiones que me ha
+producido, ó su naturaleza de sujeto de determinados accidentes. Así
+pues como la idea de substancia finita en general, envuelve relacion á
+ciertos accidentes en general, así la de substancia en particular, la
+envuelve á accidentes particulares.
+
+[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir la
+substancia corpórea; no es fácil asegurar si la envuelve tambien en su
+naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al querer examinarla, nos
+hallamos sobre un terreno distinto; se presentan á nuestra
+consideracion las cuestiones sobre la esencia de los cuerpos.
+
+[28.] La identidad de la substancia corpórea bajo sus diversas
+transformaciones, tampoco podemos asegurar hasta qué punto continúa.
+Los partidarios de la filosofía corpuscular consideran todas las
+transformaciones como simples movimientos locales, y todas las
+variaciones que vemos en los cuerpos, como simples resultados de la
+diferente posicion de las moléculas entre sí. Leibnitz resuelve la
+materia en una infinidad de mónadas, que no son los átomos de Epicuro,
+pero que conducen tambien á la invariabilidad substancial de los
+cuerpos, los cuales segun él, no son mas que el conjunto de
+substancias indivisibles llamadas mónadas. Los aristotélicos creian
+que de las mudanzas de los cuerpos, unas eran accidentales, como la de
+figura, movimiento, densidad, calor, frio etc. etc., otras
+substanciales, como el tránsito de la madera á ceniza. Pero en medio
+de esta variedad de sistemas, es notable el acuerdo en admitir algo
+permanente sujeto de las mudanzas. Con respecto á los atomistas, y á
+Leibnitz, es claro que admitian la identidad del sujeto; y por lo que
+toca á los aristotélicos, aunque la mudanza que inducia una forma
+substancial diferente de la primera, transformaba substancialmente el
+ser, de suerte que despues de la mudanza de la forma substancial, no
+podia decirse que el uno era substancialmente el otro; no obstante
+opinaban que habia un sujeto comun en esas mismas trasformaciones
+substanciales, que ellos llamaban _materia prima_. Tan claro, tan
+evidente es, que en medio de las transformaciones del mundo corpóreo
+hay algo permanente, que se encuentra reconocida esta verdad en todos
+los sistemas filosóficos.
+
+[29.] Si esta substancia corpórea es una realidad, como lo es en
+efecto, es necesario que no solo exista, sino que sea algo
+determinado. A esta determinacion substancial del cuerpo, á esto que
+le constituye tal cosa, y que le distingue en su íntima naturaleza, en
+su esencia, de todos los demás cuerpos de otras especies, á esto
+llamaban los aristotélicos forma substancial; y al sujeto de esa
+forma, de esa actualidad, á ese sujeto comun á todos los cuerpos, le
+apellidaban _materia prima_, que era una pura potencia, una especie de
+medio entre el puro nada, y el ser en acto.
+
+[30.] Sobre estos puntos se ha disputado desde que hay escuelas
+filosóficas y es probable que se disputará en adelante; pero siempre
+con escaso fruto. Del mundo corpóreo conocemos su existencia,
+conocemos sus relaciones con nosotros, conocemos sus propiedades y sus
+leyes, en cuanto está sujeto á nuestra observacion; pero á su íntima
+naturaleza no alcanzan nuestros sentidos, no llegan nuestros
+instrumentos. A medida que adelanta el hombre en sagacidad de
+observacion y fuerza y delicadeza de instrumentos, descubre nuevos
+misterios, y ve que las barreras que él creía un _non plus ultra_, se
+retiran mas allá, en la inmensidad de un océano. ¿Las alcanzará algun
+dia? ¿Podrá dar la vuelta á ese mundo científico? ¿Está reservado al
+porvenir un conocimiento de la íntima naturaleza del sujeto de esa
+infinidad de fenómenos que nos asombran? difícil es creerlo. El
+telescopio á medida que se perfecciona, extiende los límites del
+universo, y parece caminar á lo infinitamente grande; la perfeccion
+del microscopio siguiendo la direccion opuesta, parece caminar hácia
+lo infinitamente pequeño. ¿Dónde están los límites? Es probable que el
+encontrarlos no es permitido al débil mortal, mientras habita sobre la
+tierra. El espíritu humano, tan activo, tan fecundo, se lanza
+sucesivamente hácia los dos extremos: pero cuando se lisonjea de
+llegar al último confín, siente que algo le detiene antes de alcanzar
+el objeto de sus nobles deseos; es la cadena que le une al cuerpo
+mortal, y que no le permite el libre vuelo de los espíritus puros.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+SUBSTANCIALIDAD DEL YO HUMANO.
+
+
+[31.] Al considerar las substancias corpóreas, no hemos encontrado la
+perfecta unidad; todas cuantas se sujetan á nuestros sentidos se
+resuelven en muchas otras, que á su vez son substancias tambien:
+resultando que los cuerpos, mas bien son agregados de substancias, que
+una sola substancia. La unidad no la encontramos en ellos; nosotros se
+la atribuimos, ó en cuanto forman un lazo comun de nuestras
+sensaciones, ó en cuanto esas diversas substancias las consideramos
+subordinadas á una que las vivifica y dirige. Así las partes de un
+cuerpo animado, constituyen una especie de unidad, en cuanto están
+subordinadas al principio que las anima.
+
+[32.] De aquí no debemos inferir que la unidad verdadera no existe ni
+aun en los mismos cuerpos; si pudiésemos conocer su esencia misma, la
+hallaríamos sin duda, ya sea en las mónadas escogitadas por Leibnitz,
+ya en otra cosa mas ó menos semejante. Aunque este conocimiento de las
+esencias nos falte, sin embargo el raciocinio nos conduce á esta
+unidad. Lo compuesto se forma de partes; si este á su vez se compone
+de otras, y así sucesivamente, al fin hemos de llegar á algo que no se
+descompone: allí está lo indivisible; ó mejor, la verdadera unidad.
+Este raciocinio vale, aun suponiendo que la materia es divisible hasta
+lo infinito. La divisibilidad hasta lo infinito supondria infinidad de
+partes en que se podria dividir: estas partes pues existirian; esos
+elementos infinitésimos serian reales, en ellos estaria la unidad.
+
+[33.] Independientemente del mundo corpóreo, encontramos la idea de
+substancia, su aplicacion real, su unidad perfecta, en nosotros
+mismos, en el testimonio de nuestra conciencia. Esta nos cerciora de
+que pensamos, de que deseamos, de que sentimos, de que experimentamos
+una infinidad de afecciones, las unas sujetas á nuestra voluntad, y
+como hijas de la actividad que hay allá en el fondo de nosotros
+mismos; otras independientes de nosotros, que nos vienen sin nuestra
+voluntad, á veces contra ella, y cuya reproduccion no está siempre en
+nuestra mano.
+
+Ese flujo y reflujo de ideas, de voliciones y sentimientos, tienen un
+punto en que se enlazan, un sujeto que los recibe, que los recuerda,
+que los combina, que los busca, ó los evita, ese ser de que tenemos
+conciencia íntima, que los filósofos han dado en llamar el _yo_. Este
+es uno, idéntico bajo todas las transformaciones; y esa unidad, esa
+identidad es para nosotros un hecho indisputable, un hecho atestiguado
+por la conciencia. ¿Quién seria capaz de hacernos dudar, que el _yo_
+que piensa en este momento, es el mismo que pensaba ayer y años atrás?
+No obstante la variedad de los pensamientos y deseos; á pesar del
+cambio de opiniones y voluntad, y de la oposicion de unos actos con
+otros, ¿quién nos quitaria la conviccion profunda, incontrastable, de
+que somos nosotros mismos quienes lo experimentamos, de que hay algo
+aquí dentro que sirve de sujeto á todo?
+
+[34.] Si en nosotros no hubiese algo permanente en medio de tanta
+variedad, la conciencia del _yo_ seria imposible. Entonces no habria
+en nosotros mas que una sucesion de fenómenos inconexos, y por tanto
+serian imposibles la memoria y la combinacion. El pensamiento es un
+absurdo, si no hay algo que piense, permaneciendo idéntico bajo la
+variedad de las formas del pensar. En nosotros pues hay un sujeto
+simple que todo lo enlaza, en el cual se verifican esas mudanzas; hay
+pues una substancia. En ella hay una unidad; esa unidad que no
+encontramos en las substancias corpóreas, sino despues de haber
+recorrido una serie infinita de descomposiciones, se nos presenta en
+la substancia espiritual en el primer momento, como un simple hecho
+interno, sin el cual son absurdos todos los fenómenos que sentimos en
+nuestro interior, y nos es imposible toda experiencia del mundo
+externo. Sin la unidad del _yo_, no hay sensaciones; y sin estas nada
+podemos experimentar de los seres que nos rodean.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+RELACIONES DE LA PROPOSICION =YO PIENSO=, CON LA SUBSTANCIALIDAD DEL YO.
+
+
+[35.] Si no admitimos que el alma es substancia, la proposicion _yo
+pienso_, carece de sentido. Entonces la filosofía pierde su punto de
+apoyo; todo cuanto experimentamos en nuestro interior, es una serie de
+fenómenos inconexos, incapaz de ser observada, y de estar sometida á
+ninguna regla.
+
+[36.] Mi pensamiento de ahora no es individualmente mi pensamiento de
+ayer; como mi pensamiento de mañana, no será mi pensamiento de hoy;
+estos pensamientos considerados en sí, con precision de un sujeto en
+el cual se hallen, no tienen nada que ver el uno con el otro: quizás
+versan sobre objetos sin ninguna relacion, quizás son contradictorios;
+quizás el pensamiento de hoy es negacion del de ayer.
+
+[37.] Lo mismo se verifica en todos los pensamientos, en todos los
+actos de voluntad, en todos los sentimientos, en todas las
+representaciones imaginarias, en todas las sensaciones, y en general
+en todo cuanto experimento en mí mismo. Fijando la consideracion en
+todas las afecciones internas, sean las que fueren, no veo en ellas
+mas que una serie de fenómenos, una especie de rio de existencias que
+pasan y desaparecen, unas para no volver, otras para reaparecer de
+nuevo en tiempo diferente, y ofreciéndome _expresamente_ esta
+diferencia. La reaparicion no es individual, sino de semejanza; esto
+es, que la afeccion repetida, no es la misma que antes hubo, sino otra
+semejante. Cuando la afeccion vuelve, tengo conciencia de su
+actualidad en el momento presente, y conciencia de su actualidad en un
+tiempo anterior: esta doble conciencia que constituye el recuerdo, me
+hace distinguir entre las dos afecciones, é implica necesariamente el
+juicio de que la una no es la otra. La afeccion recordante
+(permítaseme la expresion) que se identificase con la afeccion
+recordada, no seria recuerdo: una cosa se _presenta_ á sí misma, mas
+no se _recuerda_.
+
+[38.] Luego en nuestro interior todo pasa para no volver; el flujo es
+real; el reflujo no es mas que aparente; lo que deja de ser, no vuelve
+á ser jamás; habrá una cosa semejante, pero nó la misma; lo que fué,
+pasó; y el tiempo no vuelve atrás.
+
+[39.] Luego la serie de los fenómenos internos, considerados en sí
+solos, y prescindiendo de un sujeto en que residan, es por necesidad
+inconexa, y no hay medio para subordinar sus términos á una ley ni á
+ningún lazo.
+
+[40.] Sin embargo esta ley existe en todos nuestros actos
+intelectuales; una razon sin leyes que la gobiernen, es el mayor de
+los absurdos; este lazo se encuentra en todas nuestras afecciones: el
+flujo de ellas, con su distincion y sus diferencias y semejanzas, es
+un hecho presente á nuestro interior, hecho al cual estamos sometidos
+como á una condicion primitiva é indeclinable de nuestra existencia.
+
+[41.] La proposición: _yo pienso_, incluyéndose en la palabra _pensar_
+todas las afecciones internas, no se refiere tan solo á fenómenos
+aislados, sino que implica por necesidad un punto en que se enlazan,
+al cual llamamos el _yo_. Si este punto no existe, si no es uno, si no
+es idéntico, el pensamiento de hoy no tiene ningun lazo con el de
+ayer: siendo dos cosas distintas, que se hallan en tiempos diversos, y
+que quizás son contradictorias: cuando hoy digo _yo pienso_ y entiendo
+decir que este _yo_ es el mismo de la proposicion, _yo pensaba ayer_,
+mi lenguaje es absurdo; si no hay mas que los puros fenómenos, los dos
+pensamientos sin un punto de enlace, el _yo_ no es nada, no puedo
+decir _yo pensaba_, _yo pienso_; debo decir _habia_ pensamiento, _hay_
+pensamiento. Si entonces se me pregunta, _dónde_, en _quién_, deberé
+responder que no hay dónde, que no hay quién; deberá negar el
+supuesto, y limitarme á repetir: _habia_ pensamiento, _hay_
+pensamiento.
+
+[42.] Para decir _yo_, es necesario suponer una realidad permanente:
+realidad, porque lo que no es real es nada; permanente, porque lo que
+pasa desaparece, deja de ser y no puede servir de punto para unir
+nada.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA INTUICION QUE EL ALMA TIENE, Ó PUEDE TENER, DE SÍ
+MISMA.
+
+
+[43.] La realidad permanente _del yo_, considerada en sí misma y
+prescindiendo de las cosas que pasan en ella, es un hecho que sentimos
+en nuestro interior, y expresamos en todas nuestras palabras. Si á
+esta presencia, esta experiencia íntima, se la quiere llamar intuicion
+del alma, nosotros tenemos intuicion de nuestra alma. Esta intuicion
+se halla reproducida en todas las intuiciones particulares, y en
+general en todas las afecciones internas; porque si bien son fenómenos
+aislados, implican la intuicion del _yo_, por lo mismo que implican
+conciencia de sí propio.
+
+[44.] La misma variedad de los fenómenos aislados, lejos de probar
+nada contra la unidad de la intuicion del _yo_, la confirma hasta la
+evidencia. Si concebimos un pensamiento solo, fijo, idéntico, no
+necesitamos tanto de unirle la idea de un sujeto en que resida; pero
+cuando hay muchedumbre de fenómenos diversos, y aun contradictorios en
+su coexistencia, debemos referirlos á una cosa constante, so pena de
+convertir el mundo interno en un caos absoluto.
+
+[45.] Hay pues cierta intuicion del alma en sí misma; esto es, hay una
+presencia de sentimiento de su unidad entre la muchedumbre, de su
+identidad entre la diversidad, de su permanencia entre la sucesion, de
+su duracion constante entre la aparicion y desaparicion de los
+fenómenos. O es necesario admitir esto, ó renunciar á la legitimidad
+del testimonio de toda conciencia; lo que produciria el escepticismo
+mas completo que ha existido jamás, extendiéndole á los dos mundos
+externo é interno.
+
+[46.] Encontramos pues que los conceptos indeterminados de _ser_,
+_unidad_, _permanencia_, _sujeto de modificaciones_, se hallan
+realizados en nuestro interior: esta realizacion nos la asegura la
+conciencia, y nos la confirma el análisis lógico de la serie de los
+fenómenos en sus relaciones con un punto de enlace.
+
+[47.] _Ser_, _uno_, _permanente_, _sujeto de modificaciones_, incluye
+todo cuanto se encierra en la idea de substancia finita: esto lo
+encontramos en el alma, con la experiencia lo sentimos, nos afecta
+íntimamente; si á esto se lo quiere llamar intuicion, la tenemos de la
+substancialidad del alma.
+
+[48.] El sujeto pensante no solo se siente á sí propio, sino que se
+conoce como un objeto real, al cual aplica por medio de la reflexion
+las ideas indeterminadas de ser, unidad, permanencia, sujeto de
+modificaciones. Luego el alma puede ser un verdadero predicado en
+proposiciones que tengan el doble apoyo de la conciencia y de la
+lógica.
+
+[49]. Puede preguntarse si nosotros tenemos otra intuicion del alma
+que la que acabamos de explicar; á esto respondo que nó, mientras
+estamos en esta vida; pero pregunto al mismo tiempo, si es cierto que
+en esta materia haya otra intuicion posible, que la del sentido
+íntimo. Acostumbrados á las intuiciones sensibles que implican la
+extension en el espacio, preguntamos ¿qué es el alma en sí misma? y
+parece que no quedamos satisfechos porque no vemos su retrato.
+Abstrayéndonos del órden de la sensibilidad, levantándonos á la esfera
+intelectual pura, ¿quién sabe si podríamos decir que no hay otra
+intuicion del alma que la que tenemos ahora; que ella, en sí misma, en
+su entidad una, simple, es esta misma fuerza que sentimos; que esta
+misma fuerza es el sujeto de las modificaciones, que es la substancia,
+sin que sea preciso excogitar otro fondo muerto digámoslo así, en que
+resida esta fuerza? ¿por qué la misma fuerza no podrá ser subsistente?
+¿por qué debemos imaginar otro _substratum_ en el cual se apoye? Y si
+esto fuese así, si fuese aplicable á la substancia del alma lo que
+pensaba de todas las substancias el gran Leibnitz, haciendo consistir
+la idea de substancia en la idea de fuerza, ¿por qué no podríamos
+decir que la presencia de sentido íntimo, la conciencia de sí propia,
+es toda la intuicion que el alma puede tener de sí misma?
+
+[50]. Me preguntais qué _es_ el alma separada del cuerpo, qué sentirá
+de sí, qué conocerá de sí, cuando se hallará _sola_. ¿Acaso en la
+actualidad no siente y no conoce _sola_? ¿Acaso los órganos de que se
+vale, sienten ni piensan? ¿Sabe por ventura de qué manera se sirve de
+ellos, ni sabria que se sirve de ellos, sino por la experiencia? ¿No
+se halla sola en las profundidades de su actividad, con sus
+pensamientos, con sus actos de voluntad, con sus sentimientos, con su
+alegría, con su tristeza, con sus placeres, con sus dolores? En hora
+buena, dígase que tal vez no nos formamos ideas bastante claras del
+_modo_ de conciencia que tendremos de nosotros mismos despues de esta
+vida; dígase que quizás son posibles otras intuiciones de nosotros
+mismos; pero no se pinte como una cosa inconcebible el alma sola:
+dejadme el pensamiento, la voluntad, el sentimiento, todo presente en
+lo íntimo de mi conciencia; para hallarme á mí propio, no necesito
+mas: dadme comunicacion con otros seres que me afecten ó á quienes yo
+afecte, que me trasmitan sus pensamientos y sus voluntades, que me
+causen placeres ó dolores, y no necesito nada mas para tener un mundo
+que concibo muy bien: me falta el conocimiento de la calidad de los
+pormenores, nó de su posibilidad: el alma muda de estado, nó de
+naturaleza.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE LOS ARGUMENTOS CON QUE SE PRUEBA LA
+SUBSTANCIALIDAD DEL ALMA.
+
+
+[51]. Los argumentos psicológicos en favor de la substancialidad del
+alma, son meros paralogismos en la opinion de Kant, y si bien prueban
+una substancia ideal, no pueden nunca conducir á una substancia real.
+Este filósofo, á mas de las razones con que ataca la prueba
+psicológica de la substancialidad del alma, tenia una personal, que
+era muy poderosa para él, atendida la flaqueza del corazon humano: ó
+debía poner en duda la substancialidad del alma, ó consentir en la
+ruina de todo su sistema. «Seria, dice, un grande, y hasta el único
+escollo de toda nuestra crítica, la posibilidad de demostrar _à
+priori_ que todos los seres pensantes son substancias simples, y que
+por consiguiente tienen necesariamente la personalidad y la conciencia
+de su existencia separada de toda materia; porque de este modo
+habríamos dado un paso fuera del mundo sensible, habríamos entrado en
+el campo de los _noumenos_, y nadie nos disputaria el derecho de
+desmontar este terreno, de edificar en él y tomar posesion del mismo,
+segun que lo permitiria la fortuna de cada uno» (Dialéctica
+trascendental, libro 2, cap. 1).
+
+[52.] En concepto de Kant, el primer paralogismo de la psicología pura
+en favor de la substancialidad del alma, es el siguiente. «Aquello
+cuya representacion es la _substancia absoluta_ de nuestros juicios, y
+que no puede servir de determinacion á otra cosa, es substancia. El
+_yo_, como ser pensante, es la substancia absoluta de todos sus
+juicios posibles, y esta representacion de sí mismo no puede ser el
+predicado de otra cosa; luego el yo como ser pensante, es substancia.»
+
+En estos términos presenta en la primera edicion de su _Crítica_ el
+discurso psicológico que se propone combatir; en la segunda edicion,
+queriendo ser mas claro, ó quizá mas obscuro, expresa el mismo
+raciocinio en otros términos. «Lo que no puede ser concebido sino como
+sujeto, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es substancia;
+es así que el ser pensante, considerado simplemente como tal, no puede
+ser pensado sino como sujeto; luego no existe sino como tal, es decir,
+como substancia.» Preciso es confesar que si la psicología no tuviese
+expositores mas claros que Kant, y en sus demostraciones hubiese de
+emplear las formas de que se vale este filósofo en los pasajes que se
+acaban de ver, haria muy escasos prosélitos, por la sencilla razon de
+que pocos entenderian su lenguaje. Estoy seguro que la mayoría de los
+lectores no queda convencida por los silogismos favorables á la
+substancialidad del alma, tales como los presenta Kant: de este modo
+la posicion del filósofo es muy ventajosa, porque debe probar que no
+tiene fuerza un argumento, cuya fuerza en verdad no se ha sentido.
+Pero supongamos que un filósofo se digna descender del olimpo de las
+abstracciones incomprensibles, y no se desdeña de hablar el humilde
+lenguaje de lo mortales, presentando el argumento psicológico bajo una
+forma mas sencilla, ¿quién sabe si la conviccion producida seria algo
+mas difícil de destruir? ensayémoslo.
+
+[53.] Por substancia entiendo un ser ó una realidad permanente, en la
+cual se verifican diferentes modificaciones, continuando ella idéntica
+á si misma. Es así que en mi interior hay esa realidad, que
+permaneciendo idéntica, tiene variedad de pensamientos, de actos de
+voluntad, de sentimientos, de sensaciones, como me lo atestigua la
+conciencia; luego esto que hay en mi interior es substancia.
+
+Creo que se puede desafiar á todos los filósofos del mundo, á que
+señalen en este silogismo una proposicion falsa, ni dudosa, ó indiquen
+un vicio en la consecuencia, si no quieren ponerse en abierta
+contradiccion, por una parte con el testimonio de la conciencia, y por
+otra con todas las leyes de la razon humana.
+
+[54.] Pretende Kant que el raciocinio en favor de la substancialidad
+del alma no es concluyente, porque las puras categorías, y por
+consiguiente la de la substancia, no tienen absolutamente ningun valor
+objetivo, sino en cuanto son aplicadas á la diversidad de una
+intuicion sometida á las mismas; esto es, que el concepto de
+substancia es una pura funcion lógica que no vale nada ni significa
+nada objetivamente, sino en cuanto se refiere á cosas sensibles; y que
+tan pronto como sale de la esfera de la sensibilidad, no puede
+conducir á ningun resultado. Es evidente que la substancialidad del
+alma no puede ser objeto de la intuicion sensible; y por consiguiente,
+aplicar al alma la idea de substancia es extender el concepto mas de
+lo que permite su naturaleza. Menester es confesar que el raciocinio
+de Kant es concluyente, si se admiten sus principios; y en esto
+tenemos una prueba de la necesidad de combatir ciertas teorías que á
+primera vista parecen inocentes por estar en el mundo de las
+abstracciones, pero que en realidad son funestísimas por los
+resultados á que conducen. Tal es el sistema de Kant sobre la falta de
+valor objetivo de las categorías puras; y por esto le he combatido
+(Lib. IV, Cap. XIII, XIV, XV, XVI, XXI, XXII) demostrando: 1.° Que los
+conceptos indeterminados y los principios generales que en ellos se
+fundan, tienen un valor objetivo fuera del campo de la experiencia
+sensible, con respecto á los seres que de ningun modo están sujetos á
+nuestra intuicion. 2.° Que no es verdad que solo tengamos intuicion
+sensible; pues que conocemos intuitivamente un órden intelectual puro,
+superior á la esfera de la sensibilidad. Con esta doctrina queda
+arruinado el argumento de Kant, porque se deshace el fundamento en que
+estriba.
+
+[55]. El filósofo aleman parece que sentia el punto flaco de su
+discurso; y así es que procura exponer el argumento psicológico en
+términos tales que ofrezca un tránsito del órden ideal al real, sin
+que se vea el punto que une cosas tan distantes. Su lenguaje es
+puramente ideológico: «aquello cuya _representacion_ es la substancia
+absoluta de nuestros juicios y que no puede servir de _determinacion_
+á otra cosa, es substancia,» nótese bien: define la substancia por la
+_representacion_ y por la incapacidad de servir de _determinacion_ á
+otra cosa, es decir, por atributos puramente ideológicos ó
+dialécticos. La forma de que se vale en la segunda edicion, adolece
+del mismo defecto. «Lo que no puede ser _concebido_ sino como
+_sujeto_, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es
+substancia.» ¿Por qué no nos dice que la substancia de que se trata
+aquí, es un ser permanente en que se realicen las modificaciones sin
+dejar de ser idéntico á sí mismo? ¿Por qué nos habla solo de la
+_representacion_, del _concepto_, de _la determinacion_ ó predicado?
+porque le convenia presentar el argumento como un sofisma en que se
+hace tránsito de un órden á otro muy diferente; le interesaba una
+forma obscura que le permitiese decir lo que sigue. «En la mayor se
+trata de un ser, que en general puede ser concebido bajo todos los
+respectos, y por consiguiente tal que puede ser dado en intuicion; en
+la menor no se habla del mismo ser, sino en cuanto se considera á sí
+propio como sujeto, y únicamente con relacion al pensamiento y á la
+unidad de la conciencia, mas nó á la intuicion por la cual la unidad
+seria dada como objeto al pensamiento; por consiguiente la conclusion
+está sacada por el sofisma _figuræ dictionis_, ó por un falso
+raciocinio....
+
+»El pensamiento presenta en las dos premisas un sentido totalmente
+diverso; en la mayor es considerado en relacion á un objeto general, y
+tal por consiguiente, que puede ser dado en intuicion; pero en la
+menor no consiste sino en la relacion á la conciencia de sí propio,
+donde no se piensa ningun objeto, sino que se encuentra uno
+representado á sí mismo con relacion á sí, como sujeto, como la forma
+del pensamiento; en el primer caso se trata de cosas que no pueden ser
+pensadas sino como sujeto, en el segundo por el contrario, no se habla
+ya de _cosas_, sino del pensamiento, pues que se hace abstraccion de
+todo objeto; y en el pensamiento, el yo sirve siempre de sujeto para
+la conciencia. No se puede pues llegar á la conclusion: yo no puedo
+existir sino como sujeto; solo se tiene esta otra: yo no puedo, en el
+pensamiento de mi existencia, servirme de mí sino como sujeto del
+juicio; proposicion idéntica que nada absolutamente dice sobre el modo
+de mi existencia.» Indignacion causa que con semejante embrollo de
+ideas y de palabras se pretenda arrebatar al espíritu humano su
+existencia, pues que á esto equivale el negarle que sea substancia;
+indignacion causa el que con una confusion tal se quiera hacer vacilar
+uno de los argumentos mas claros, mas evidentes, de fuerza mas
+irresistible, que ofrecerse puedan á la razon humana. Yo pensaba ayer,
+yo pienso hoy; en toda la variedad de mis situaciones me hallo que soy
+el mismo, nó otro; á esa realidad que permanece idéntica en medio de
+la diversidad, la llamo mi alma; luego mi alma es una realidad
+permanente, sujeto de las modificaciones; luego es substancia. ¿Se
+puede encontrar nada mas claro?
+
+[56.] La psicología para demostrar la substancialidad del alma, se
+vale, es cierto, de la idea general de substancia; mas para aplicar
+legítimamente esta idea al caso presente, se apoya en un hecho
+experimentado, en el testimonio de la conciencia. ¿Qué quiere decirnos
+Kant cuando recuerda haber demostrado que el concepto de una cosa que
+puede existir en sí como sujeto, mas nó como simple atributo, no trae
+consigo ninguna realidad objetiva? Cuando nos habla de _sujeto_,
+¿trata de sujeto real, es decir sujeto de modificaciones? entonces el
+alma es sujeto, pero no decimos que sea sujeto _únicamente_, sino que
+su realidad la concebimos bajo este aspecto, sin que por esto neguemos
+el que encierre en sí otros caractéres; por el contrario, reconocemos
+expresamente el de principio activo, lo cual implica algo mas que
+simple sujeto de modificaciones, lo que mas bien expresa una calidad
+pasiva que activa. Si por sujeto entiende Kant el sujeto lógico,
+entonces le negarémos que el alma haya de tener este carácter
+exclusivamente, de manera que no pueda con legitimidad lógica, ser
+atributo ó predicado de una proposicion.
+
+[57.] «No es posible saber, dice el filósofo aleman, si á dicho
+concepto puede corresponderle algun objeto en ninguna parte, pues que
+no se concibe la posibilidad de una tal manera de existir, y por
+consiguiente no resulta ningun conocimiento. Para que este concepto
+pueda designar bajo la denominacion de substancia, un objeto que pueda
+ser dado, que pueda convertirse en conocimiento, es preciso poner por
+fundamento una intuicion constante, como condicion indispensable de la
+realidad objetiva de un concepto, á saber, aquello por lo cual solo el
+objeto es dado. Nosotros no tenemos absolutamente nada permanente en
+una intuicion interna, porque el _yo_ no es mas que la conciencia de
+mi pensamiento; si pues nos detenemos en el pensamiento solo, nos
+falta la condicion necesaria para aplicar el concepto de substancia,
+es decir, de un sujeto existente como ser pensante.» No cabe
+argumentacion mas sofística y vulgar: no admite Kant la
+substancialidad del alma porque no podemos tomar la misma substancia y
+presentársela en intuicion sensible; pero entonces tampoco debiera
+hablarnos de los _conceptos intelectuales puros, de las funciones
+lógicas_, de las _ideas_, pues que todas estas cosas, como que se
+hallan fuera del órden de la sensibilidad, no pueden sernos dadas en
+intuicion sensible. Y sin embargo estas cosas existen realmente, como
+fenómenos internos, como hechos subjetivos de los cuales habla Kant
+incesantemente, consagrando á ello la mayor parte de la _Crítica de la
+razon pura_. ¿Se dirá acaso que la idea pura de relacion no significa
+nada, porque no podemos presentar una relacion abstracta en intuicion
+sensible? ¿Se dirá que la idea de fuerza no significa nada, porque no
+podemos presentarla en intuicion sensible? ¿Se dirá que los principios
+de donde dimanan los fenómenos de la atraccion, de la afinidad, de la
+electricidad, del magnetismo, del galvanismo, de la luz y de cuanto
+nos admira y encanta en la naturaleza, no existe, no son cosas
+permanentes, que son palabras vacías, porque no podemos representarlos
+en intuicion sensible? Este modo de argumentar es indigno de un
+filósofo. Podrá ser excusable que un hombre rudo, solo acostumbrado á
+los fenómenos de la sensibilidad, y que jamás ha descendido á las
+profundidades del alma en la esfera intelectual pura, al hablarse de
+un _espíritu_, de una _causa_, de una _substancia_, pregunte
+sencillamente _¿qué es esto?_ y exija que se le exponga lo insensible
+bajo una forma sensible; pero quien se precia de enmendar la plana á
+todos los filósofos antiguos y modernos, quien desde la inaccesible
+altura de su sabiduría trata con desden tan soberano, todos los
+discursos que hasta entonces se habian mirado como concluyentes,
+debiera producir otros títulos de su superioridad, que el decir: no se
+concibe la posibilidad de un tal modo de existencia; no tenemos
+intuicion interna de eso permanente de que hablais; el _yo_ no es mas
+que la conciencia de mi pensamiento. ¿Y qué? se necesita mas que esta
+misma conciencia para demostrar lo que nos proponemos? En la variedad
+de los pensamientos, ¿la conciencia no es _una_? El pensamiento de
+ayer, el de hoy, el de mañana, no se enlazan en un punto? Por
+diferentes y contradictorios que sean ¿no pertenecen todos á una misma
+cosa, á esa _cosa_ que llamamos el yo, y que nos autoriza para decir:
+_yo_ que pienso ahora, soy el mismo que pensaba ayer, y que pensaré
+mañana? ¿Se puede discurrir de una manera mas clara, mas convincente,
+que afirmando una permanencia real que sentimos tan profundamente
+atestiguada en lo íntimo de nuestra conciencia? Yo no veo, diréis, mi
+substancia, no tengo de ella una intuicion; solo siento mi conciencia;
+pues bien, esto basta; no se necesita mas; esa conciencia que
+experimentais, una entre la muchedumbre, idéntica entre la distincion,
+constante entre la variedad, permanente entre la sucesion de los
+fenómenos que aparecen y desaparecen; esa conciencia que no es ninguno
+de vuestros pensamientos individuales, que dura siempre cuando ellos
+pasan para no volver; esa conciencia os ofrece la substancialidad de
+vuestra alma; esa conciencia os la da en cierto modo en intuicion, nó
+en intuicion de _sensaciones_, pero sí en intuicion de _sentido
+íntimo_, como una cosa que os afecta profundamente, y de cuya
+presencia no podeis dudar, como no dudais del placer y del dolor en el
+acto de experimentarlo.
+
+[58.] Al atacar el argumento psicológico de la substancialidad del
+alma, supone Kant que los que se valen de dicho argumento, quieren
+probar la substancialidad del alma, partiendo de las propiedades de la
+categoría pura y simple de substancia. A esta equivocacion podria dar
+lugar la forma con que presenta Kant dicho argumento; pero ya hemos
+visto que esta forma, con premeditacion ó sin ella, está dispuesta del
+mejor modo para ofrecer puntos flacos á los ataques del filósofo.
+Abranse por do quiera los tratados de psicología, y se verá que si
+bien se emplea la idea general de substancia, no se hace uso de ella
+sin legitimarlo con un hecho de experiencia; no se infiere de la
+categoría pura de la substancia que el alma sea substancia: sino que
+establecida la idea de substancia como un tipo general, se escudriña
+el fondo de la conciencia para ver si allí se encuentra algo á que
+dicho tipo se pueda aplicar. Así lo acabo de hacer en los párrafos
+anteriores; y si Kant hubiese querido ser mas exacto al dar cuenta de
+las opiniones de sus adversarios, no habria dicho que el primer
+raciocinio de la psicología racional no nos da sino una luz que se
+pretende nueva, cuando nos presenta el sujeto lógico constante del
+pensamiento, como el conocimiento del sujeto real de la inherencia.
+«Lejos, dice, de que sea posible inferir estas propiedades de la
+categoría pura y simple de una substancia, por el contrario, la
+permanencia de un objeto dado, no puede ser tomada en principio, sino
+partiendo de la experiencia, cuando queremos aplicarle el concepto
+empíricamente usual de una substancia.» Tiene razon el filósofo; las
+propiedades de la categoría pura y simple de una substancia, no pueden
+hacernos salir del órden ideal, si no podemos apoyarnos en un hecho de
+experiencia; pero olvida una parte del argumento psicológico cuando
+añade que en el caso actual, no hemos puesto en principio ninguna
+experiencia, y que solo hemos concluido del concepto de la relacion de
+todo pensamiento al yo, como al sujeto comun al cual este pensamiento
+se liga. La experiencia existe, en esta misma conciencia de la
+relacion de todos los pensamientos al yo; en este punto al cual todos
+se ligan; la relacion al yo no es posible, si el yo no es algo; los
+pensamientos no pueden ligarse en el yo, si el yo es un puro nada.
+«Refiriendo, continúa Kant, el pensamiento al yo, no podríamos
+establecer por una observacion cierta una permanencia semejante;
+porque si bien el yo se halla en el fondo de todo pensamiento, no
+obstante ninguna intuicion propia para distinguirle de todo otro
+objeto perceptible, está ligada con esta representacion.» Es cierto
+que el yo permanente no le percibimos de la misma manera que los
+objetos de las demás intuiciones; pero le percibimos con el sentido
+íntimo, con esa presencia de que no podemos dudar, y que segun
+confiesa el mismo Kant, nos hace referir todos los pensamientos al yo
+como á un sujeto comun en el cual se ligan.
+
+[59.] «Se puede bien notar, dice, que esta representacion (la del yo)
+se reproduce constantemente en todo pensamiento; pero nó que esta sea
+una intuicion fija y permanente en la cual los pensamientos variables
+se sucedan.» En este pasaje hay una contradiccion evidente. La
+representacion del yo se reproduce constantemente en todo pensamiento;
+es así que el yo, ó no significa nada, ó significa una cosa idéntica á
+sí misma; porque si el yo que piensa ahora, no es el yo que pensaba
+ayer, la palabra _yo_ significa una cosa muy diversa de lo que
+entiende todo el mundo; luego si la representacion del yo vuelve en
+todo pensamiento, el yo es el mismo en todo pensamiento; luego el yo
+es fijo, permanente, luego el yo es una substancia en que se suceden
+todos los pensamientos variables.
+
+[60.] No alcanzo qué se puede replicar á este argumento fundado en las
+mismas palabras de Kant, donde consigna un fenómeno cuya existencia no
+podia poner en duda: á saber, la presencia del yo en todo pensamiento.
+Son ajenas de este lugar las cuestiones filosóficas sobre la no
+interrupcion de la conciencia, esto es, si hay algun tiempo en que el
+alma no piense, y en que no tenga conciencia de sí propia: muchos
+filósofos creen que hay en efecto esta interrupcion, para lo cual se
+apoyan en la experiencia del sueño y de los accidentes de que volvemos
+sin ningun recuerdo; pero Leibnitz opina que el pensamiento nunca se
+extingue del todo, que nunca hay una falta absoluta de conciencia, que
+nuestro pensamiento es una luz que despide á veces muy poco
+resplandor, pero que nunca se apaga del todo. Sea lo que fuere de
+estas opiniones, la permanencia de la substancia del alma queda fuera
+de duda: y es de notar que la interrupcion en el pensamiento y en la
+conciencia, lejos de favorecer á los adversarios de la permanencia del
+alma, los confunde de la manera mas concluyente. Porque si en no
+suponiendo algo permanente, es imposible concebir cómo se ligan en una
+conciencia muchos fenómenos continuados en una serie no interrumpida,
+todavía es mas inconcebible cómo pueden ligarse, si suponemos
+interrumpida dicha serie, interponiéndose un cierto espacio de tiempo
+entre la existencia de los fenómenos que se ligan.
+
+[61.] Sean los pensamientos A, B, C, D continuados sin ningun
+intervalo de tiempos; y que pasan en la conciencia Q; si este Q no es
+algo, no se concibe cómo se pueden ligar los términos de la serie, y
+cómo á pesar de la distincion y diversidad de los mismos, se puede
+encontrar en el fondo de todos ellos eso comun, idéntico que llamamos
+el _yo_, y que nos autoriza á decir yo que pienso el D soy el mismo
+que pensaba el C y el B y el A.
+
+Pero si la conciencia es interrumpida, esto es, si entre el
+pensamiento C y el D han transcurrido algunas horas, en que no habia
+ningun pensamiento, ninguna conciencia, todavía es mas inconcebible,
+porque en el fondo del pensamiento D se ha de encontrar el mismo yo
+del pensamiento C; todavía es mas inconcebible por que al pensar D,
+podemos decir: yo que pienso D soy el mismo que pensaba C, y que he
+estado un cierto tiempo, privado de pensar. Sin algo permanente, sin
+algo que dure entre la sucesion, ¿cómo se explica semejante enlace? ¿Y
+por ventura tratamos de hechos desconocidos? ¿por ventura no es esto
+lo que experimentamos todos los dias al dispertar? Si esto no es
+concluyente, neguemos la conciencia, neguemos la razon; no perdamos el
+tiempo hablando de filosofía.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO QUE ÉL LLAMA EL
+PARALOGISMO DE LA PERSONALIDAD.
+
+
+[62.] El argumento fundado en el testimonio de la conciencia lo
+combate Kant de un manera particular, en el exámen de lo que él llama
+_el paralogismo de la personalidad_. Lo propone en esta forma. «Lo que
+tiene conciencia de la identidad numérica de sí mismo en diferentes
+tiempos, es por este mero hecho una persona; esto se verifica del
+alma; luego el alma es persona.» Con harta inexactitud emplea Kant la
+palabra _persona_; sabido es que para merecer este nombre, no basta
+ser substancia inteligente; sino que se necesita el ser principio
+completo de las operaciones, independientemente de la agregacion á
+otra substancia, y de la union con un supuesto. Como quiera, el
+filósofo aleman entiende aquí por persona una substancia inteligente;
+y en este sentido se propone combatir el argumento con que se prueba
+la personalidad del alma.
+
+[63.] «Si yo quiero, dice, conocer, por experiencia, la identidad
+numérica de un objeto externo, aplico mi atención á lo que hay de
+constante en el fenómeno, al que todo lo demás se refiere como una
+determinacion á su sujeto; y noto la identidad del sujeto en el tiempo
+en que la determinacion cambia. Yo soy un objeto del sentido interno,
+y el tiempo no es mas que la forma del mismo sentido; por lo cual
+refiero todas mis determinaciones sucesivas, y cada una de ellas en
+particular, al mismo numéricamente idéntico, en todo tiempo, es decir
+en la forma de la intuicion interna de mí mismo. Segun esto, la
+personalidad del alma no deberia ser deducida ó concluida sino como
+una proposicion perfectamente idéntica de la conciencia en el tiempo;
+por cuya razon esta proposición vale _á priori_, porque no anuncia
+realmente otra cosa que esto: en todo tiempo en que yo tengo
+conciencia de mí mismo, tengo conciencia de este tiempo como de una
+cosa que hace parte de la unidad de mí mismo. Así, tanto vale decir:
+todo este tiempo está en mí como unidad individual, ó bien: yo me
+hallo en todo este tiempo, con identidad numérica.»
+
+Seria de desear que Kant nos explicase por qué el sentido íntimo de la
+identidad numérica puede ser expresado con esta proposicion: todo este
+tiempo se halla en mí como en una unidad individual; ó con esta otra:
+en todo el tiempo en que yo tengo experiencia de mí mismo, yo tengo
+conciencia de este tiempo como de una cosa que hace parte de la unidad
+de mí mismo. Es cierto que la identidad numérica se siente en la
+diversidad del tiempo; mas nó el que tengamos conciencia del tiempo
+como de una cosa que hace parte de nosotros. Aquí se trata de la
+conciencia de sí mismo, tal como se halla en la generalidad de los
+hombres; quienes, lejos de considerar el tiempo como una cosa que hace
+parte de ellos, le miran como una especie de vaga extension ó
+sucesion, en que duran ellos y todo lo variable.
+
+Sabido es que aun entre los filósofos hay disputas sobre la verdadera
+naturaleza del tiempo; y que el considerarle como la forma del sentido
+interno es una opinion de Kant, de la cual no participan muchos otros;
+y que él mismo, segun llevo probado (Lib. VII, cap^s. XIII, XIV),
+explica muy mal y la prueba peor, por mas que pretenda haber elevado
+su teoría á la region de las doctrinas incontestables. La identidad
+numérica de nosotros mismos la sentimos en la sucesion del tiempo,
+prescindiendo de que esta sea una forma interna ó externa, y hasta de
+que sea una ilusion ó realidad; luego cuando el filósofo aleman para
+atacar la solidez del argumento de la conciencia, se funda en su
+teoría del tiempo, estriba en un supuesto que no tenemos ninguna
+necesidad de admitir; y además, explica este sentimiento de identidad
+en términos que hasta él nadie habia empleado. Si quiere hacer entrar
+el tiempo en el sentimiento de la identidad numérica, puede decir: yo
+me hallo en todo este tiempo con identidad numérica; ó bien: ha pasado
+sobre mí todo este tiempo, como en una unidad individual; pero nó que
+tengamos conciencia del tiempo como de una cosa que hace parte de
+nosotros. Si nos atuviéramos á la conciencia, mas bien nos
+inclinaríamos á creer que el tiempo es una especie de extension
+sucesiva en que nosotros vivimos, y que mide nuestra existencia.
+
+[64.] «La identidad de la persona, continúa Kant, debe hallarse
+inevitablemente en mi propia conciencia; pero si yo me miro desde el
+punto de vista de otro (como objeto de su intuicion externa) este
+observador extraño no me concibe sino en el tiempo; porque en la
+apercepcion, el tiempo no está propiamente representado sino en mí;
+luego, del yo que él concede, y que acompaña todas las representaciones
+en todo tiempo en _mi_ conciencia y con una perfecta identidad, no
+concluirá todavía á la permanencia objetiva de mí mismo. El tiempo en
+que me coloca el observador no siendo el que se halla en mi propia
+sensibilidad, sino el que acompaña á la suya, resulta que la identidad
+que se liga necesariamente á mi conciencia, no está ligada á la suya, es
+decir, á la intuicion externa de mi sujeto.» Difícil es comprender bien
+lo que quiso decir Kant en este pasaje; y parece muy dudoso que lo
+entendiese él mismo: como quiera, veamos lo que se puede sacar de aquí
+contra la permanencia del alma.
+
+Conviene el filósofo aleman en que la identidad de la persona se halla
+inevitablemente en nuestra conciencia; esto es, que el yo se halla á
+sí propio numéricamente idéntico en la diversidad del tiempo. Es
+verdad tambien que un observador extraño, no concibe al yo sino en el
+tiempo; esto es, que si un hombre piensa en el alma de otro hombre, no
+la concebirá sino en el tiempo. Pero no se alcanza por qué dice Kant
+que el observador no inferirá de aquí la permanencia objetiva del alma
+observada. Lo que sucederá será lo siguiente. El hombre al pensar en
+el alma de otro hombre, si cree que pasa en el interior del otro lo
+mismo que siente en sí mismo, inferirá que la otra alma es permanente,
+por la misma razon que afirma la permanencia de la propia. Es cierto
+que no pudiendo entrar en la conciencia del otro, esta no puede serle
+conocida, sino por señales externas; pero si él llega á convencerse de
+que estas señales son suficientes para indicarle una serie de
+fenómenos de conciencia semejantes á los que experimenta en sí mismo,
+inferirá que el alma observada es tan permanente como la suya propia.
+¿Qué quiere pues decirnos Kant cuando advierte que la identidad que se
+liga necesariamente con _mi_ conciencia no está ligada con la del
+observador? ¿quién duda de esta verdad? ¿quién duda de que la
+percepcion de la identidad con relacion á la conciencia propia, es muy
+diferente de cuando se refiere á la ajena? La identidad propia la
+tenemos atestiguada por la conciencia inmediata; la identidad ajena
+nos la indican una serie de fenómenos externos que nos inducen por
+discurso y por analogía, á la conviccion de que fuera de nosotros hay
+seres semejantes á nosotros.
+
+[65.] «La identidad de la conciencia de mí mismo en diferentes
+tiempos, prosigue Kant, no es mas que una condicion formal de mis
+pensamientos y de su enlace: pero no prueba la identidad numérica de
+mi sujeto, en que á pesar de la identidad lógica del yo, puede
+realizarse un cambio tal que sea imposible conservar la identidad de
+este yo; lo que no impide el atribuirle siempre el yo idéntico que
+puede sin embargo conservar en todo otro estado, hasta en la
+metamórfosis del sujeto, el pensamiento del sujeto precedente, y
+trasmitirlo al que viene despues.» Esto es precisamente lo que debia
+explicamos Kant: pues el fenómeno del sentimiento de la identidad en
+medio de la incesante variedad, es lo que nos induce de una manera
+irresistible á creer que el yo es una cosa permanente. No es verdad
+que tengamos solo identidad lógica del yo; pues no se trata del sujeto
+de una proposicion, sino de un sujeto real, experimentado, sentido en
+lo mas hondo de nuestra conciencia.
+
+Este sentimiento de identidad, Kant se imagina poder explicarle con
+mucha sencillez. Voy á ensayar si alcanzo á expresar su singular
+opinion de una manera inteligible. Sean los instantes de tiempo A, B,
+C, D, E.... á que correspondan... a, b, c, d, e.... pensamientos ú
+otros fenómenos internos de cualquiera clase. En el instante A, existe
+el pensamiento a. En el instante B, sucede el pensamiento b. En el
+instante B, el alma que existia en el tiempo A, ya no existe. La del
+instante B, es una cosa enteramente nueva: ya no es a, sino b. Lo
+mismo se verifica en todos los demás. Pero, ¿cómo es posible, me
+diréis, que en todos los instantes el alma se crea siempre la misma?
+es muy sencillo: el sujeto a trasmite el pensamiento al sujeto b; el b
+trasmite el suyo y el de a al c. Nada permanece idéntico; pero la
+conciencia de la identidad siempre dura. Semejante hipótesis ¿no os
+parece admirable, y sobre todo muy filosófica? ¿Qué cosa mas clara y
+satisfactoria puede imaginarse?
+
+El lector creerá tal vez que me estoy chanceando, y que presento la
+opinion de Kant bajo un aspecto ridículo para combatirla con mas
+facilidad; pues muy al contrario; la exposicion que acabo de dar á la
+doctrina de Kant, es todavía mas seria de la que le da él mismo. Hé
+aquí sus palabras. «Una bola elástica que choca con otra, en línea
+recta, le comunica todo su movimiento, y por consiguiente todo su
+estado (no considerando sino las posiciones en el espacio). Admitid
+ahora por analogía con estos cuerpos, unas substancias tales que la
+una hiciese pasar á la otra las representaciones, con la conciencia
+que las acompaña; entonces puede concebirse toda una serie de
+representaciones semejantes, de las cuales la primera comunica su
+estado y la conciencia de su estado, á la segunda,--esta su propio
+estado, mas el de la substancia precedente, á la tercera;--esta del
+mismo modo los estados de todas las substancias anteriores con el suyo
+propio, y la conciencia que las acompaña: la última tendria, pues,
+conciencia de todos los estados de las substancias que la han
+precedido, como de los suyos propios; porque estados y conciencia de
+estos estados, todo le habria sido trasmitido. Sin embargo ella no
+habria sido la misma persona en todos esos estados.»
+
+Kant pretendiendo combatir el argumento psicológico fundado en la
+conciencia, trastorna, destruye el carácter de la conciencia; una
+conciencia trasmitida no es verdadera conciencia, no es mas que la
+simple noticia de un pensamiento precedente.
+
+Estas substancias que existirian sucesivamente, y se trasmitirian sus
+conciencias, ¿serian algo distinto del acto mismo de la conciencia ó
+nó? si fuesen algo distinto, deberíamos admitir un sujeto de la
+conciencia que en sí mismo, y en cuanto sujeto, no estaria sometido á
+la intuicion sensible, y por consiguiente podríamos argüir _ad
+hominem_ y oponerle á Kant la misma dificultad que él nos objetaba
+anteriormente (V. Cap. IX). Si estas substancias transitorias no
+fuesen nada mas que el acto mismo de la conciencia, resulta que cuando
+deja de existir este acto, nada resta de la substancia; y por tanto
+nada queda trasmisible.
+
+La trasmision supone algo que se puede trasmitir: si pues el acto de
+la conciencia se trasmitiese, resultaria que él en sí seria algo
+permanente, al través de la sucesion de las substancias; y hé aquí una
+consecuencia bien extraña á que se hallará conducido el filósofo
+aleman con su teoría de las trasmisiones. Todos los psicólogos habian
+dicho que la substancia del alma es permanente y que sus fenómenos son
+transitorios; ahora por el contrario, tendremos que lo transitorio
+será la substancia y lo permanente el fenómeno, esto es, el acto de la
+conciencia que se irá trasmitiendo.
+
+[66.] Tal vez se responderá que por trasmision no se entiende
+comunicacion de algo constante, sino la simple sucesion de fenómenos
+unidos entre sí por un lazo cualquiera; de este modo, suponiendo los
+instantes de tiempo A. B. C. D., los actos de conciencia a. b. c. d.
+que les correspondan, no serán propiamente idénticos en número, sino
+sucesivos, y estarán ligados entre sí. Pero esta réplica con que se
+evita el reconocer la permanencia del acto de conciencia, tiene el
+inconveniente de no explicar nada, y de hacer incomprensible como en
+el instante D. por ejemplo, puede haber conciencia de los actos c, b,
+a, y con una irresistible inclinacion á creer que en el fondo hay algo
+numéricamente idéntico. Cuando d existe, ya no queda nada de c; no
+queda substancia porque por el supuesto ó no hay tal substancia, ó es
+una cosa transitoria; no queda acto de conciencia, porque el d es
+numéricamente distinto del c, y además hemos visto que no se puede
+admitir la permanencia del fenómeno; luego es absolutamente
+inexplicable, incomprensible, como en el acto d puede haber la
+representacion del c.
+
+[67.] Decir que los fenómenos están ligados con un lazo cualquiera, es
+eludir la dificultad con un vano juego de palabras. ¿Qué significa
+aquí ligar, qué se entiende por lazo? estas son metáforas que si no
+carecen de sentido, deben expresar la permanencia de una _cosa_ en la
+variedad de los fenómenos; la ligadura, el lazo, debe extenderse á las
+varias cosas que liga y enlaza; luego debe ser _comun_ á todas ellas;
+y á esto, sea lo que fuere, que permanece constante en la variedad, lo
+llamaremos substancia.
+
+[68.] La simple sucesion de los fenómenos ó actos de conciencia, no
+basta para que se vaya trasmitiendo la creencia de la identidad
+numérica; si esto bastase, se seguiria que todos los hombres tendrian
+conciencia de los actos precedentes de los demás. Sean a, b, dos actos
+sucesivos de conciencia: si para que el acto b numéricamente distinto
+del a, represente identidad numérica de conciencia, es bastante que el
+b suceda al a; como esta sucesion se encuentra entre los actos de
+conciencia de distintos hombres, resultará que todos tendremos
+conciencia de todos los actos de los demás. Risum teneatis? y sin
+embargo consecuencia es absolutamente necesaria; y no puede eludirse
+con decir que el tiempo es una forma del sentido interno y que la
+sucesion se verifica en cada hombre en su respectivo sentido interno,
+y por tanto la sucesion de los fenómenos internos del uno está en un
+tiempo, en una forma diferente de la en que se hallan los del otro.
+Las palabras sentido interno _respectivo_, forma interna de _cada_
+hombre, significan algo, si admitimos en nuestro interior una cosa
+permanente; pero si no hay mas que fenómenos sucesivos, entonces la
+palabra _respectivo_, expresa un absurdo; porque no hay sentido
+interno respectivo si no hay nada á que se pueda referir. Puesto que
+el hombre M y el N no serán mas que simple sucesion de fenómenos, y en
+_cada_ uno, no hay mas que simple sucesion; tanta razon hay para que
+se enlacen los fenómenos de M entre sí, como con los de N; luego si en
+los de M hay una comunidad de conciencia, y para esto no hay mas razon
+suficiente que la simple sucesion, esta comunidad deberá hallarse en
+todos, pues que para todos hay la misma razon suficiente.
+
+[69.] Nótese bien que en toda esta argumentacion prescindo de la
+naturaleza de la substancia del alma; y solo me propongo demostrar que
+es necesario admitir algo constante en medio de la variedad de los
+fenómenos internos, y comun á todos ellos. Llámese á esto, lazo,
+forma, acto de conciencia, ó como se quiera; ¿es algo real ó nó? si no
+es real, quien lo expresa emplea una palabra vacía; si es algo real,
+está confesada la substancialidad del alma, pues que está confesada
+una realidad permanente en medio de la variedad de los fenómenos. Los
+que admitimos esta substancialidad, no pretendemos que el alma pueda
+ser dada en intuicion sensible, ni tampoco que podamos expresar en una
+definicion exacta sus propiedades íntimas, prescindiendo de los
+fenómenos que en ella experimentamos; lo que decimos es que conocemos
+su existencia real, y su permanencia, é identidad numérica, entre la
+sucesion y la diversidad de los fenómenos; luego desde el momento que
+se confiesa que hay en nuestro interior algo real, permanente,
+numéricamente idéntico en medio de la diversidad, se confiesa la
+substancialidad del alma que nosotros defendemos. Podrán suscitarse
+disputas sobre el carácter distintivo de esta naturaleza; sobre si es
+ó nó una fuerza como pretendia Leibnitz, ó si su esencia consiste en
+el mismo pensar, como opinaba Descartes; pero estas cuestiones son
+ajenas de la que ahora ventilamos; ¿hay algo real y permanente entre
+la variedad de los fenómenos internos? sí ó nó. Si no hay algo, la
+conciencia de la identidad numérica es absurda: si hay algo, queda
+demostrada la substancialidad del alma.
+
+[70.] «Aunque la opinion, dice Kant, de algunos filósofos antiguos de
+que todo es transitorio y no hay nada constante en el mundo, no sea
+sostenible desde que se admiten substancias, no se la puede refutar
+por la unidad de conciencia; porque nosotros no podemos ni aun juzgar
+por la conciencia, si como algo, somos ó nó permanentes; porque no
+atribuimos á nuestro yo idéntico, sino aquello de que tenemos
+conciencia; y así debemos necesariamente juzgar que somos precisamente
+los mismos en todas las duraciones de que tenemos conciencia.» Nótese
+bien; Kant reconoce expresamente que el juzgar que somos los mismos,
+lo hacemos por necesidad; esto es, que la identidad del yo es para
+nosotros un hecho de conciencia necesario. Difícilmente se puede hacer
+una confesion mas ingenua y concluyente para destruir los argumentos
+del filósofo aleman. Si estamos precisados á juzgarnos idénticos, si
+esto nos lo dice la conciencia, ¿podremos negar ni poner en duda esta
+identidad, si no queremos faltar al hecho fundamental de todas las
+investigaciones psicológicas, y por consiguiente caer en el mas
+completo escepticismo? Si no es valedero el testimonio de la
+conciencia, si no es seguro el juicio á que él nos impele por
+_necesidad_, ¿de qué podremos asirnos para no precipitarnos en el
+escepticismo mas absoluto? ¿dónde podremos buscar un cimiento sólido
+para levantar el edificio de nuestros conocimientos?
+
+[71.] «Pero, continúa Kant, desde el punto de vista de un extraño, no
+podemos tener por valedero este juicio, porque no hallando en el alma
+otro fenómeno constante que la representacion _yo_, que los acompaña y
+los une todos, no podemos jamás decidir si este yo (un simple
+pensamiento) no es tan pasajero como los otros pensamientos, que están
+respectivamente ligados por él.» En hora buena, no se admita que la
+representacion del yo, á pesar de representar esencialmente una
+identidad, no es valedera; dígase que aunque transitoria, nos induce
+_necesariamente_ á la ilusion de la permanencia; pero sáquense todas
+las consecuencias de esta doctrina, y sosténgase que la razon humana
+no vale nada, absolutamente nada; dígase que el recuerdo es una pura
+ilusion, que aunque por necesidad nos hallamos inducidos á creer que
+el pensamiento que tenemos ahora, es un recuerdo de otro pensamiento
+anterior, todo esto es pura ilusion; que no estamos seguros de que
+haya la relacion de recuerdo, y no sabemos mas sino que en la
+actualidad tenemos conciencia de un pensamiento que nos _parece_
+ligado con otro anterior; dígase que el valor de los raciocinios es
+nulo, porque todo enlace de ideas es imposible si nos falta la
+memoria; y si á pesar de que una representacion interna nos produce
+por necesidad un asenso, no debemos fiarnos del juicio que la
+necesidad nos arranque; dígase que todo cuanto pensamos, todo cuanto
+sentimos, todo cuanto queremos, todo cuanto experimentamos en nuestro
+interior, no puede servirnos para conocer nada, que estamos condenados
+á una impotencia completa de adquirir ninguna seguridad sobre nada; y
+que el lenguaje de todo filósofo deberá ser el siguiente: «ahora me
+parece esto; tengo conciencia de esto; ignoro todo lo demás;
+experimento una necesidad de creer tal cosa, pero quizás esta creencia
+será una pura ilusion; nada sé del mundo externo; nada sé tampoco del
+mundo interno; todo conocimiento me está negado; yo mismo no soy nada
+mas que una sucesion de fenómenos que pasan y desaparecen; una
+necesidad irresistible me impulsa á creer que estos fenómenos tienen
+un lazo comun, pero este lazo no es nada; pues en desapareciendo un
+fenómeno, nada queda de él; si confieso una realidad permanente, sea
+la que fuere, ya caigo en la substancialidad del alma, que me habia
+propuesto no admitir; todo es ilusion, todo es nada; porque no estando
+seguro ni aun de los hechos de conciencia, no estoy seguro de la
+ilusion misma.» ¿Quién tiene valor para arrostrar semejantes
+consecuencias?
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+SIMPLICIDAD DEL ALMA.
+
+
+[72.] En los capítulos anteriores me he ceñido á probar la
+substancialidad del alma; para lo cual me bastaba demostrar por el
+mismo testimonio de la conciencia, que hay dentro de nosotros una
+realidad permanente, sujeto de las modificaciones que experimentamos.
+Ahora voy á demostrar que esta substancia es simple.
+
+Para proceder con buen método fijemos el sentido de la palabra,
+_simple_. Cuando hay muchos seres reunidos que forman un conjunto, el
+resultado se llama compuesto; por manera que hay verdadera
+composicion, siempre que hay varios seres substancialmente distintos,
+pero unidos con un lazo; este lazo puede ser de diferentes especies,
+lo que da orígen á la diversidad de compuestos. La simplicidad se
+opone á la composicion, de suerte que la idea de simplicidad excluye
+esencialmente la de composicion; y como en esta última se comprende un
+_número_ de cosas distintas que se reunen para formar un todo, resulta
+que la idea de simplicidad excluye esencialmente la de número de cosas
+reunidas, para formar un todo; luego lo simple es propiamente uno, y
+hay verdadera simplicidad en una substancia, cuando ella no es un
+conjunto de substancias.
+
+Al decir pues que la substancia del alma es simple, significamos que
+no es un conjunto de substancias, sino que es una substancia.
+
+[73.] Fijada con exactitud la idea de simplicidad, veamos si conviene
+á nuestra alma. Como el alma no nos es dada en intuicion á la manera
+de las cosas sensibles, y solo la conocemos por la presencia de
+sentido íntimo, y por los fenómenos que experimentamos en el fondo de
+nuestra conciencia, debemos examinar estos dos manantiales para ver si
+encontramos en ellos la simplicidad.
+
+Es un hecho incontestable que en todos nuestros actos, en todas
+nuestras afecciones internas, sentimos la identidad del yo (Cap. VI,
+VII, VIII, IX, X). No hay identidad entre cosas distintas; y por
+consiguiente el sentido íntimo rechaza desde luego la multiplicidad
+del alma. Se dirá tal vez que esta identidad no existe entre las
+substancias distintas; pero que una substancia compuesta es idéntica
+consigo misma, y que quizás la identidad atestiguada por la
+conciencia, no es mas que la identidad de un compuesto consigo mismo;
+pero esta réplica se desvanece con solo atender al mismo testimonio de
+la conciencia. Lo que sentimos vario y múltiplo, no es el yo, sino lo
+que sucede en el yo; pensamos, queremos, sentimos cosas diferentes:
+pero la conciencia nos atestigua que quien las piensa, las quiere, las
+siente, es uno mismo: el yo. Luego con el solo testimonio de la
+conciencia está probada la simplicidad del alma; pues nó de otro modo
+se puede explicar cómo sentimos dentro de nosotros esa unidad
+permanente entre la muchedumbre de fenómenos que se suceden en nuestro
+interior.
+
+[74.] Prescindiendo del testimonio del sentido íntimo y ateniéndonos
+únicamente á la naturaleza de los fenómenos internos, se puede
+demostrar que el sujeto de ellos es una substancia simple. Si esto no
+se verifica, la substancia pensante será compuesta de varias
+substancias; veamos lo que resulta en este supuesto. Sean las
+substancias componentes tres por ejemplo, que llamaremos A B C: digo
+que este conjunto no puede pensar. Para demostrarlo hasta la última
+evidencia, tomemos este juicio: el metal es cuerpo; y veamos si es
+posible que el conjunto de A B C forme dicho juicio. Supongamos que la
+representacion del sujeto metal, se halla en la substancia A; que la
+idea del predicado cuerpo, está en la B; y la idea general de la
+relacion del predicado con el sujeto, ó la cópula _es_, se encuentra
+en C; ¿puede resultar un juicio? nó: de ningun modo. A percibirá el
+metal; B el cuerpo; C la idea general de cópula, _es_. Cada una de
+estas substancias tendrá conciencia de lo suyo; y como no la tendrá de
+la que hay en las demás, no formará juicio, que consiste esencialmente
+en la relacion del predicado con el sujeto.
+
+[75.] Si se dice que en cada una de las substancias se halla la
+representacion de las tres cosas, tendremos tres juicios, y no
+resultará un solo ser pensante, sino tres.
+
+Además, ó cada una de las substancias A B C está compuesta de otras ó
+nó; si no está compuesta, es simple, y nos hallamos con una substancia
+simple y perceptiva; entonces, ¿á qué poner tres bastando una? si está
+compuesta, todavía se aumenta la dificultad: porque supongamos que A
+está formada de dos substancias que llamarémos m, n; la representacion
+de metal que habia en A, tendremos que distribuirla en m, n, en cuyo
+caso lejos de poder llegar á un juicio, no tendremos ni aun sujeto,
+pues que no será dable formar la representacion de metal, supuesto que
+m, n, se la tendrán repartida.
+
+Si no es posible formar un juicio, ni aun idea de un término, es
+evidente que no se podrá raciocinar ni pensar de ningun modo: el
+raciocinio implica un enlace de juicios pues que se trata de sacar una
+consecuencia ligada con las premisas.
+
+[76.] Los actos de voluntad son tambien imposibles en una substancia
+compuesta; no hay voluntad cuando no hay conocimiento; y este como
+acabamos de ver, es inseparable de la simplicidad. Pero todavía se
+puede esforzar mas la demostracion. El acto de voluntad implica una
+inclinacion, tendencia ó llámese como se quiera, hácia un objeto
+conocido; supongamos que las dos substancias A, B, que componen la
+substancia que tiene voluntad, se reparten entre sí lo necesario para
+el acto de querer, de modo que el conocimiento del objeto querido se
+halle en A, y la inclinacion ó tendencia esté en B; digo que semejante
+acto de voluntad es un absurdo. Para sentir la fuerza de esta verdad
+supongamos que se pretende formar un acto de voluntad con el
+conocimiento de un hombre y la inclinacion de otro, hácia el objeto
+conocido; el puro conocimiento del uno no es acto de voluntad; y la
+inclinacion del otro hácia un objeto es imposible, si no tiene
+conocimiento del objeto á que se ha de inclinar: esto equivaldria á
+poner una relacion sin un punto de referencia. Semejantes
+contradicciones debe admitir quien niegue la simplicidad de las
+substancias que quieren; porque ó debe repartir entre las partes de
+las mismas la inclinacion y el conocimiento, ó debe concentrarlo todo
+en una, en cuyo caso las otras están de sobras.
+
+Además, las substancias componentes de la substancia que quiere, ó son
+simples ó compuestas: si son simples, hemos llegado á substancias
+simples que entienden y quieren; si son compuestas, cada acto de
+voluntad será un conjunto de la accion de muchas partes, ¿y qué será
+un acto de voluntad que consiste en un conjunto?
+
+[77.] La reunion que nosotros concebimos en substancias distintas es,
+ó de yuxtaposicion en el espacio, ó de simultaneidad en el tiempo, ó
+de concurso de fuerzas para producir un efecto comun: la yuxtaposicion
+en el espacio y la simultaneidad en el tiempo, nada nos dicen para
+explicar ni el pensamiento ni el acto de voluntad, ni ninguno de los
+fenómenos internos; el concurso de fuerzas para producir un efecto
+comun, tampoco puede servirnos para resolver el problema. En este
+supuesto deberíamos concebir los fenómenos internos como productos de
+una elaboracion á que han concurrido varias substancias: admitamos por
+un momento semejante absurdo, tampoco se adelanta nada; porque
+entonces preguntaremos ¿dónde reside el fenómeno elaborado: si en
+todas las substancias juntas, él en sí, será una cosa compuesta, y la
+conciencia del mismo deberá ser tambien una cosa compuesta; ninguna de
+las substancias componentes podrá decir _yo_, con respecto á dicho
+fenómeno; luego habrá multiplicidad de conciencias. Ahora bien; estas
+conciencias se reunirán en un punto para formar una conciencia comun ó
+nó. Si se reunen, el punto de reunion deberá ser una substancia simple
+so pena de caer de nuevo en la multiplicidad de conciencias; si no se
+reunen, las muchas conciencias internas de cada hombre se parecerán á
+las conciencias de distintos hombres, cada substancia pensará lo suyo,
+sin saber nada de lo que piensa la otra.
+
+[78.] Por fin esta divisibilidad de substancias y de conciencias, ó se
+llevará hasta lo infinito ó nó; si lo primero, en vez de un ser
+pensante habrá infinitos en cada uno de nosotros; si no se lleva hasta
+lo infinito la divisibilidad, vamos á parar á substancias simples con
+pensamiento y con conciencia, que es precisamente lo que se proponian
+huir los adversarios. La misma divisibilidad infinita no los salva
+tampoco de la simplicidad; la division separa las partes pero las
+supone distintas; luego la division infinita debe suponer una
+muchedumbre infinita de seres simples que hagan posible la division.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO CON QUE SE PRUEBA LA
+SIMPLICIDAD DEL ALMA.
+
+
+[79.] El argumento con que acabamos de probar la simplicidad del alma
+lo apellida Kant el segundo paralogismo de la psicología, y lo propone
+en estos términos: «aquello cuya accion no puede nunca ser concebida
+como el concurso de muchos agentes, es simple; el alma ó sujeto
+pensante, se halla en este caso; luego el alma es simple.» Conviene el
+filósofo aleman en que este argumento no es un juego puramente
+sofístico, imaginado por algún dogmático, para dar á sus aserciones
+una ligera apariencia de verdad; y confiesa que es un raciocinio que
+parece desafiar el exámen mas atento y la reflexion mas profunda. Sin
+embargo, él se lisonjea de poder reducirle á polvo, manifestando que
+este principal apoyo de la psicología racional, es un cimiento falso,
+y que por consiguiente todo el edificio de esta ciencia se halla
+fundado en el aire.
+
+[80.] Kant observa que el _nervus probandi_ del argumento se halla en
+que muchas representaciones no pueden formar un pensamiento, sino en
+cuanto están contenidas en la unidad absoluta del sujeto pensante;
+«pero nadie, dice, es capaz de probar _por conceptos_ semejante
+proposicion. En efecto, ¿por dónde comenzaremos la tarea? La
+proposicion: «un pensamiento no puede ser sino el efecto de la unidad
+absoluta del ser pensante,» no puede ser tratada analíticamente; la
+unidad del pensamiento (y todo pensamiento resulta de muchas
+representaciones) es colectiva; y en cuanto á los simples conceptos,
+del mismo modo puede referirse á la unidad colectiva de substancias
+que contribuyen á producir el pensamiento (así como que el movimiento
+de un cuerpo es el movimiento de todas las partes de este cuerpo) que
+á la unidad absoluta del sujeto. La necesidad de la suposicion de una
+substancia simple no puede por tanto ser conocida por la regla de la
+identidad en un pensamiento compuesto; quien conozca la razon de la
+posibilidad de los juicios sintéticos _à priori_ tal como la hemos
+expuesto mas arriba, no osará afirmar que esta proposicion deba ser
+conocida sintéticamente, y perfectamente _à priori_ ó por conceptos
+puros.» Esta argumentacion es un puro sofisma que voy á desvanecer á
+la luz de la evidencia.
+
+[81.] En primer lugar, no es exacto que todo pensamiento resulte de
+muchas representaciones; en la percepcion de una idea simple, por
+ejemplo ser, no hay muchas representaciones, luego flaquea por su base
+el argumento de Kant; pues que si encontramos un solo pensamiento que
+exija simplicidad, la tenemos ya demostrada; si el alma es simple para
+un caso no dejará de serlo para los otros.
+
+[82.] Examinemos ahora cómo entra la diversidad de representaciones en
+los pensamientos que las admiten. Cuando estas forman lo que se llama un
+pensamiento, se reunen por decirlo así en un punto que hace necesaria la
+unidad de la percepcion y del sujeto que percibe. En el pensamiento
+apellidado juicio, se combina variedad de representaciones, la del
+sujeto y la del predicado; pero estas varias representaciones, no
+constituyen el pensamiento llamado juicio, sino en cuanto se ofrecen
+enlazadas con la relacion, que autoriza para afirmar ó negar el
+predicado del sujeto; luego en el fondo de la diversidad hay la unidad,
+es decir la relacion; luego el pensamiento con que se percibe esta
+relacion es uno, y por tanto la accion de percibir es esencialmente una,
+á pesar de la variedad de las representaciones.
+
+[83.] No hay en nuestros pensamientos ningun órden sino en cuanto los
+comparamos unos con otros: todos nuestros actos intelectuales se
+reducen á percepcion de ideas y á comparacion de las mismas; en la
+percepcion hay simplicidad; en la comparacion la hay tambien, pues no
+hay comparacion de lo vario, sino en cuanto lo vario se reduce á lo
+uno, esto es á la relacion que se percibe en la comparacion. Luego en
+todo pensamiento hay unidad; luego el pensamiento no puede ser
+concebido jamás como el concurso de muchos agentes; luego queda
+demostrada esta proposicion que Kant considera indemostrable: muchas
+representaciones no pueden formar un pensamiento, sino en cuanto están
+contenidas en la unidad absoluta de un sujeto pensante.
+
+[84.] Presentemos la misma demostracion bajo una forma mas rigurosa;
+supongamos que han de concurrir á la formacion del pensamiento tres
+agentes A B C: cada parte pondrá su contingente; á la primera
+supondremos que le corresponda a, á la segunda b, á la tercera c; el
+resultado del concurso será el conjunto compuesto de a b c, esto será
+el pensamiento; luego será triple, luego no puede constituir jamás un
+punto de comparacion; luego, ó es menester rechazar esta hipótesis, ó
+negar el pensamiento. El sofisma de Kant se funda pues en que atiende
+solo á la diversidad de las representaciones, y prescinde de la unidad
+que siempre se encuentra en la percepcion de esta diversidad; así no
+es extraño que en el concepto del pensamiento no encuentre la unidad.
+Este concepto lo presenta incompleto ó mas bien falso; nos ofrece el
+pensamiento como un conjunto de las representaciones, cuando deberia
+ofrecérnosle como un punto simplicísimo en que las representaciones se
+reunen para ser percibidas en la relacion que entre sí tienen. La
+diversidad de las representaciones no forma un conjunto á la manera de
+los objetos sensibles; el pensamiento en que se conoce la relacion de
+dos triángulos diversos, no puede ser expresado por la suma de las
+figuras de los dos triángulos; es algo diferente de ellas; algo que
+está en medio de ellas, que las reune comparándolas, y que hace
+confluir su diversidad en la unidad de su relacion.
+
+[85.] El ejemplo que aduce Kant manifiesta la grosería de la idea con
+que concibe el carácter de la reunion de las representaciones para
+formar un pensamiento total. La unidad del pensamiento, dice, es
+colectiva, y puede referirse á la unidad colectiva de muchas
+substancias, como el movimiento de un cuerpo es el movimiento compuesto
+de todas las partes de este cuerpo.» Aquí se presenta de bulto la
+equivocacion de Kant: toma el conjunto de las representaciones por el
+pensamiento que se refiere á ellas; así no es extraño que no eche de ver
+la unidad implicada en la diversidad, supuesto que esta diversidad haya
+de ser pensada.
+
+Para llevar la conviccion hasta el último punto atengámonos al mismo
+ejemplo del movimiento; supongamos movido un cubo, y llamemos á sus
+ocho vértices A. B. C. D. E. F. G. H; todos se mueven; y el conjunto
+de sus movimientos, así como de los puntos que están entre ellos,
+forma el movimiento total. En el resultado de este concurso de agentes
+¿qué hay de comun? nada, sino la yuxtaposicion en el espacio, y la
+relacion que van conservando con la velocidad igual del movimiento.
+Pero el movimiento del vértice H. no es el del vértice A, como lo
+demuestra el que si suponemos que el vértice A. queda cortado del cubo
+y permanece quieto, el movimiento del vértice H. podrá continuar sin
+ninguna alteracion; luego los dos movimientos eran cosas absolutamente
+distintas. Es evidente que lo mismo se verifica respecto á los demás
+puntos; luego la unidad del movimiento compuesto es puramente
+facticia; lo que hay realmente es una multiplicidad de substancias y
+de movimientos, sin mas lazo que una cosa puramente extrínseca: la
+relacion de las posiciones en el espacio.
+
+Troquemos ahora los vértices en representaciones y veamos lo que
+resulta. ¿Se las supone existentes sin mas lazo que su coexistencia?
+entonces no forman un pensamiento, sino un conjunto de fenómenos que
+podrá ser considerado como una _reunion_ de cosas, pero nó como un
+pensamiento; en tal caso el conjunto de todas las representaciones
+será semejante al conjunto de los movimientos, pero no producirá
+ningun resultado para el objeto que nos proponemos. Si á estas
+representaciones se les señala un punto de reunion, esto es, la
+relacion bajo la cual son percibidas, tendremos ya pensamiento; pero
+¿qué semejanza hay entre este acto _uno_, simplicísimo, y la totalidad
+de muchos puntos que se mueven?
+
+[86.] Si Kant hubiese querido presentar un ejemplo mas seductor, debía
+echar mano de una teoría mecánica, cuya aplicacion al presente caso
+ofrecia, si nó mas dificultad, cuando menos una apariencia mas
+engañosa: hablo de la resultante de un sistema de fuerzas y de su
+punto de aplicacion.
+
+Cuando muchas fuerzas obran sobre una línea, un plano, ó un sólido,
+producen un efecto igual al de una fuerza única, que se llama
+resultante; la que tiene una direccion determinada, y un punto de
+aplicacion, cual si fuera simple, ó si no hubiese dimanado de otras;
+¿por qué no se podria aplicar lo mismo al pensamiento? ¿por qué, á
+pesar de ser una cosa simple, no podria ser el producto del concurso
+de varios agentes? Este ejemplo es mas especioso, porque presenta el
+resultado de la composicion concentrado todo en un punto; pero bien
+examinado tampoco prueba nada para el caso presente.
+
+La disparidad está en que el pensamiento es un acto simple en sí
+mismo, y la resultante de las fuerzas lo es únicamente en su relacion
+al efecto experimentado, único que nosotros podemos calcular. Cuando
+dos fuerzas se aplican á los dos extremos de una recta inflexible, el
+efecto es el mismo que si aplicásemos á un punto de la línea una
+fuerza sola igual á la suma de las componentes, y en una distancia del
+punto de aplicacion de las mismas, inversamente proporcional al valor
+de cada una de ellas. Pero la unidad de este efecto depende de la
+cohesion de las partes, que no permitiendo movimientos aislados, debe
+hacer refluir la fuerza en un solo punto: mas las fuerzas componentes
+no dejan de ser distintas, y de estar separadas, de tal suerte que en
+el momento que cesase la cohesion, los puntos respectivos sentirian
+cada cual la accion de la fuerza que les corresponde, y marcharian en
+la direccion y con la velocidad que esta les imprimiese. Si mientras
+dura la cohesion fuese posible dar á cada una de las fuerzas
+componentes conciencia de la accion que están ejerciendo, habria dos
+conciencias realmente distintas, que no llegarian á formar una
+conciencia comun, y que no se reunirian en otra cosa que en la
+produccion del efecto. Si el punto á que se aplican tuviese conciencia
+de la accion que experimenta, podria tener una conciencia semejante al
+de la accion de una fuerza sola, igual á la suma de las componentes,
+si desconociese el modo con que se le trasmite la accion de estas;
+pero desde que tuviese conciencia de la accion respectiva de las
+mismas, sabria que el resultado se debe á la imposibilidad de que cada
+una de ellas produjese aisladamente el efecto respectivo. Por manera
+que si comparásemos el sujeto pensante á este punto de aplicacion de
+las fuerzas, deberíamos atribuirle conciencia de la diversidad de
+orígen de las representaciones que concurririan á la produccion del
+efecto total.
+
+Se nos objetará tal vez, que por el análisis mismo del ejemplo, hemos
+proporcionado el triunfo á los adversarios de la simplicidad del alma;
+porque merced á suposiciones arbitrarias, hemos venido á parar á un
+efecto simple, inherente á una cosa simple, y todo producido por el
+concurso de varios agentes; pero si bien se reflexiona, el pretendido
+triunfo nunca habia estado mas lejos que en el último caso á que nos
+conduce el análisis de las fuerzas. Porque para llegar á un resultado
+simple producido por el concurso de varias fuerzas, necesitamos
+tambien un punto simple en el cual se concentre dicho resultado.
+Entonces, y precisamente solo porque hemos llegado á esta simplicidad,
+podemos prescindir de las fuerzas componentes, y considerar la
+resultante en la clase de un efecto simple producido por una fuerza
+simple, é inherente tambien á un sujeto simple que es el punto
+indivisible, al cual se considera aplicada; luego continuando la
+comparacion, deberíamos tambien decir que sea cual fuere el número de
+agentes que concurren á la produccion del pensamiento, este reside en
+un sujeto simple, en cuyo caso está confesada la simplicidad del alma.
+Es verdad que entonces se fingiria un cierto número de agentes que
+influirian sobre el alma para producir en ella el pensamiento; pero
+una vez producido, ella sola seria el sujeto pensante, á la manera que
+el punto indivisible es el solo en que se reune toda la fuerza de las
+componentes. Así nuestros adversarios no habrian ganado nada sino el
+cargar con la ridícula extravagancia del concurso de agentes, para
+venir á parar á una substancia simple pensante, que es lo único cuya
+existencia nos proponíamos demostrar.
+
+[87.] Pretende Kant que es imposible el sacar de la experiencia la
+unidad necesaria del sujeto pensante como condicion de posibilidad de
+todo pensamiento; porque la experiencia no hace conocer ninguna
+necesidad, y el concepto de la unidad absoluta se halla en una esfera
+muy diferente de la que conviene á este caso. Es cierto que la sola
+experiencia no nos hace conocer la necesidad, porque limitándose á
+hechos particulares, todos contingentes, no se extiende á la razon
+universal de los objetos; pero no se verifica lo mismo de la
+experiencia considerada objetivamente, esto es, en cuanto al
+conocimiento de las razones generales de las cosas: porque si bien
+este conocimiento considerado subjetivamente, como un acto individual,
+es un hecho contingente, sin embargo, en cuanto existe, nos representa
+verdadera necesidad en ciertos objetos, á no ser que queramos
+renunciar á la certeza de todas las ciencias, inclusas las
+matemáticas.
+
+Es claro que al hablar del pensamiento y del sujeto pensante, no
+podemos desentendernos de la experiencia, pues que nos es imposible
+prescindir de la base de todas las investigaciones psicológicas, _yo
+pienso_, cuya proposicion expresa un hecho de conciencia, un acto de
+experiencia interna; pero con esta experiencia se combina la idea de
+unidad en general, es decir de la exclusion de la distincion y
+multiplicidad en el acto del pensamiento y en el sujeto pensante. Por
+manera que la demostracion de la simplicidad del alma sigue los mismos
+trámites que cuantas no se limitan á un órden puramente ideal, y que
+por consiguiente se forman de una premisa que contiene una verdad
+necesaria, y de otra que consigna un hecho de experiencia. La premisa
+necesaria es aquí la misma definicion de la unidad y simplicidad: y la
+otra expresa el hecho experimentado, esto es la naturaleza del
+pensamiento, tal como lo sentimos en nuestra conciencia.
+
+[88.] De esta suerte, la demostracion de la simplicidad de los seres
+pensantes no se limita á los espíritus humanos, sino que se extiende á
+todos los sujetos donde se halle el hecho de conciencia. Cuando Kant
+nos oponga que no podemos extender esta demostracion porque entonces
+salimos del campo de la experiencia, le replicaremos con este
+raciocinio: nuestra demostracion se funda en la idea de unidad y en el
+hecho de conciencia; la idea de unidad es general, y de consiguiente
+vale para todos los casos; el hecho de conciencia es una cosa que se
+encuentra en todo ser pensante, pues el pensamiento no es concebible
+sin un sujeto que pueda decir _yo pienso_; luego procedemos
+legítimamente al extender la demostracion de la simplicidad, á no ser
+que se pretenda dar á la palabra _pensar_, una significacion muy
+diversa de la que le damos todos, en cuyo caso salimos del terreno
+filosófico y entramos en una cuestion de palabras.
+
+[89.] La idea de un ser pensante la hemos debido recibir de la
+experiencia que hallamos en nosotros mismos; esta idea la dilatamos ó
+la restringimos aumentando ó disminuyendo su perfeccion, pero en el
+fondo queda siempre la misma: y no concebimos el pensamiento en otro
+ser, sin atribuirle algo semejante á lo que sentimos en nosotros. En
+este concepto tiene razon Kant cuando dice que al querer
+representarnos un ser pensante, debemos ponernos á nosotros mismos en
+lugar del objeto. Segun el mismo filósofo no exigimos para el
+pensamiento la unidad absoluta del sujeto, sino porque sin esta unidad
+seria imposible decir yo pienso; pues que si bien la totalidad del
+pensamiento puede estar distribuida entre muchos sujetos, el yo
+subjetivo no puede estar dividido ni repartido, y este _yo_ le
+suponemos en todo pensamiento. La proposicion, yo pienso, es el
+fundamento sobre el cual la psicología edifica sus conocimientos; esto
+lo confiesa Kant, y no se comprende por qué admitiendo que esta
+proposicion es la forma de la apercepcion que se liga con toda
+experiencia y la precede, dice que no es experimental; como si no
+estuviese sujeto á verdadera experiencia tanto el pensamiento como su
+forma; cuando si bien se considera, mas bien debe ser experimentada la
+forma que el mismo pensamiento, supuesto que este es distinto en cada
+caso; mientras la forma es idéntica en todos; porque ella en sí no es
+otra cosa, que la conciencia de la unidad, idéntica en medio de la
+diversidad.
+
+[90.] Al concebir esta unidad absoluta en el yo, no concebimos una
+unidad lógica como pretende Kant; sino una unidad real, supuesto que
+permanece la misma realmente entre la variedad del pensamiento. Cuando
+enunciamos esta unidad en la proposicion, yo pienso, no hablamos de
+una forma en abstracto, comun á todas las percepciones, sino de una
+cosa positiva que hay en nosotros, y cuya realidad es indispensable
+para que el pensamiento sea posible.
+
+[91.] Dice el filósofo aleman: «esta condicion subjetiva de todo
+conocimiento no seria justo convertirla en condicion de la posibilidad
+de un conocimiento de los objetos, es decir, en un concepto del ser
+pensante en general, atendido que nosotros no podemos representarnos
+este ser sin ponernos á nosotros mismos en su lugar, con la fórmula de
+nuestra conciencia.» No creo que los psicólogos que han pretendido
+poder demostrar la simplicidad del alma, se hayan lisonjeado de llegar
+á una idea perfecta de los seres pensantes, ni tampoco negado el que
+el tipo de esta idea lo sacamos de nuestra experiencia; lo que han
+pretendido es que la razon los conducia á inferir que habia unidad
+absoluta de sujeto, donde quiera que hubiese un ser pensante; aunque
+su pensamiento perteneciese á una escala mas ó menos perfecta que la
+nuestra.
+
+[92.] Cuando Kant observa que el sujeto de la inherencia del
+pensamiento está solo indicado de una manera trascendental sin que se
+descubran sus propiedades, y que por esto no conocemos la simplicidad
+del sujeto mismo, consigna un hecho que en algun modo se puede
+admitir, pero saca una consecuencia falsa. Es verdad que no conocemos
+la substancia del alma sino por la presencia del sentido íntimo, y por
+su relacion con los actos; y que por consiguiente ella en sí misma,
+con abstraccion de todos los fenómenos que experimentamos, no nos es
+dada en intuicion inmediata, y que cuando llegamos á este punto nos
+quedamos reducidos á la idea de un ser simple; pero esta
+indeterminacion y vaguedad en el conocimiento de la substancia del
+alma, no nos impide el conocer su simplicidad, si esta se halla
+atestiguada por el sentido íntimo, y además por la naturaleza de los
+fenómenos que nos dan á conocer al sujeto pensante.
+
+[93.] Creerán algunos que la indeterminacion en el conocimiento de la
+substancia del alma, es un hecho descubierto recientemente por el
+filósofo aleman; pero es fácil probar que este hecho habia sido notado
+de muy antiguo, hallándose consignado de una manera muy especial y muy
+interesante, en los escritos de Sto. Tomás. Este metafísico eminente
+se propone la cuestion de si el alma intelectual se conoce á sí misma,
+por su esencia; utrum anima intellectiva seipsam cognoscat per suam
+essentiam; y despues de varias consideraciones sobre la inteligencia y
+la inteligibilidad de los objetos, la resuelve con las siguientes
+notabilísimas palabras. «El entendimiento no se conoce pues á sí mismo
+por su esencia, sino por su acto, y esto de dos maneras: en
+particular, en cuanto Sortes ó Platon percibe que tiene alma
+intelectual, por lo mismo que percibe que entiende: y en universal, en
+cuanto consideramos la naturaleza de la mente humana por el acto del
+entendimiento. El juicio y la eficacia de este conocimiento de la
+naturaleza del alma lo tenemos por derivacion de la luz que nuestro
+entendimiento recibe de la verdad divina, la cual contiene la razon de
+todas las cosas, segun lo dicho mas arriba; de aquí es que san Agustin
+en el libro 9 _de Trinitate_ dice: vemos la inviolable verdad, por la
+cual en cuanto podemos, definimos perfectamente, nó cuál es el alma de
+cada hombre, sino cuál debe ser, segun las razones eternas. Entre
+estos dos conocimientos hay una diferencia; porque para tener el
+primero, basta la misma presencia del alma, que es principio del acto,
+con el cual el alma se percibe á sí misma, y así decimos que se conoce
+por su presencia; mas para el segundo conocimiento dicha presencia no
+basta, sino que se necesita una investigacion diligente y sutil, y por
+esto muchos ignoran la naturaleza del alma y muchos erraron sobre
+ella, por lo cual dice san Agustin en el libro 10 _de Trinitate_: no
+se busque el alma á sí misma como para ver una cosa ausente, sino
+procure discernirse como una cosa presente; esto es, conocer lo que la
+diferencia de las otras cosas, en lo que consiste el conocer su
+esencia y su naturaleza[2].
+
+[Nota 2: Non ergo per essentiam suam, sed per actum suum se
+cognoscit intellectus noster, et hoc dupliciter. Uno quidem modo
+particulariter, secundum quod Sortes, vel Plato percipit se habere
+animam intellectivam ex hoc, quod percipit se intelligere. Alio modo
+in universali secundum quod naturam humanæ mentis ex actu intellectus
+consideramus. Sed verum est quod judicium et efficacia hujus
+cognitionis, per quam naturam animæ cognoscimus, competit nobis
+secundum derivationem luminis intellectus nostri averitate divina, in
+qua rationes omnium rerum continentur, sicut supra dictum est. Unde
+August, dicit in 9 de Trini. Intuemur inviolabilem veritatem, ex qua
+perfecte quantum possumus deffinimus, non qualis sit uniuscujusque
+hominis mens, sed qualis esse sempiternis rationibus debeat. Est autem
+differentia inder bes duas cognitiones: nam ad primam cognitionem de
+mente habendam sufficit ipsa mentis præsentis, quæ est principium
+actus ex quo mens percipit seipsam, et ideo dicitur se cognoscere per
+suam præsentiom. Sed ad secundam cognitionem de mente habendam, non
+sufficit ejus præsentia, sed requiritur diligens et subtilis
+inquisitio. Unde et multi naturam animæ ignorant, et multi etiam cirra
+naturam animæ erraverunt. Propter quod August. dicit 10 de Trinitate,
+detali inquisitione mentis. Non velut absentem se quærat mens cernere,
+sed preæsentem quærat discernere, id est cognoscere differentiam suam
+ab aliis rebus, quod est cognoscere quidditatem, et naturam suam. (1,
+P. Q. 87 Art. 1.)]
+
+[94]. Aquí es de notar que Santo Tomás admite dos conocimientos del
+alma para sí misma: el de presencia, en cuanto la sentimos por lo
+mismo que pensamos, «percipit se habere animam intellectivam, ex hoc
+quod percipit se intelligere,» y despues otro que es el que sacamos
+del análisis del acto intelectual discurriendo por consideraciones
+generales, ateniéndonos á la luz que las razones eternas arrojan sobre
+este hecho de experiencia; hé aquí pues cómo se hallan explicados en
+Sto. Tomás el conocimiento de presencia ó de conciencia contenido en
+la proposicion, yo pienso; y el general que es el que se saca del acto
+mismo intelectual en sus relaciones con la unidad del sujeto que lo
+ejerce: este último conocimiento tiene algo de abstracto, de
+indeterminado, nadie lo niega; y cuando Kant nos lo hace notar, no nos
+dice nada que no hubiese enseñado el Sto. Doctor cuando afirma
+expresamente que el alma no se conoce á sí misma por su esencia sino
+por su acto: «non per essentiam suam sed per actum suum.» Todo cuanto
+se halla de verdad en la dilatada exposicion de Kant sobre la
+limitacion de nuestro conocimiento á los actos de conciencia y sobre
+la falta del conocimiento intuitivo de la misma substancia del alma,
+del sujeto trascendental del pensamiento, está expresado en aquellas
+lacónicas palabras: nó por su esencia sino por su acto.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+COMO LA IDEA DE SUBSTANCIA ES APLICABLE Á DIOS.
+
+
+[95.] En la idea de substancia, tal como nos la formamos por las cosas
+que nos rodean, y por el testimonio de nuestra conciencia, hemos
+encontrado la relacion á las mudanzas que en ella se verifican, como
+en un sujeto ó recipiente. Pero ya hemos observado tambien, que á mas
+de esta relacion, habia la negacion de estar inherente á otro ser,
+como las modificaciones lo están á ella; cuya negacion supone una
+perfeccion que exime de la necesidad de inherencia á que están
+sometidos los seres endebles y transitorios que apellidamos accidentes
+ó modificaciones. Como nosotros no conocemos la íntima esencia de las
+substancias, ignoramos lo que sea esta perfeccion; pero no podemos
+dudar que existe en la misma naturaleza del sujeto, y que es
+independiente de las modificaciones que le transforman. Así pues, si
+en algo se ha de constituir la esencia misma de la substancia, ha de
+ser en esa perfeccion, de que tenemos noticia, mas nó conocimiento
+intuitivo; y por tanto, cuando se define la substancia con relacion á
+los accidentes, «quod substat accidentibus,» mas bien se la define por
+el modo con que se nos presenta á nosotros, que por lo que ella es en
+sí misma.
+
+[96.] De aquí resulta, que de las dos definiciones que á veces se
+daban en las escuelas, «ens per se subsistens,» un ente subsistente
+por sí mismo, «id quod substat accidentibus,» el sujeto de los
+accidentes; la primera es la mas propia, porque se acerca mas á
+expresar la cosa como es en sí. Aunque sea verdad que nosotros no
+conocemos las substancias finitas, sino en cuanto se nos revelan por
+los accidentes, y hasta nuestro mismo espíritu no se conozca á sí
+propio sino por sus actos, la razon nos dice que las cosas para ser
+conocidas, es necesario que existan, y que para que nuestro
+entendimiento halle en las mismas algo permanente, es preciso que ese
+algo esté en ellas. Nuestro conocimiento no es productivo de sus
+objetos; para que sean conocidos, es necesario que existan.
+
+[97.] Estas consideraciones nos manifiestan la posibilidad de que
+exista una substancia no sujeta á modificaciones, ni á mudanzas de
+ninguna clase; y que esta substancia lejos de perder el carácter de
+tal, por su inmutabilidad, le poseeria en un grado mucho mas perfecto.
+La perfeccion de la substancia no está en las mudanzas, sino en lo
+permanente que encierra; no está en tener una sucesion de
+modificaciones inherentes á ella, sino en existir de tal modo que no
+necesite estar adherida á otro ser. La substancia que reuniese esa
+permanencia, esa perfeccion que le diese fuerza para existir por sí
+misma, y que al propio tiempo no tuviese ninguna modificacion, no
+experimentase ninguna mudanza, seria la substancia por excelencia,
+infinitamente superior á todas las demás. Esta substancia es Dios.
+
+[98.] Ahora es fácil resolver la cuestion, si cuando la idea de
+substancia es aplicada á Dios se la entiende en el mismo sentido que
+al aplicarla á las criaturas; ó hablando en términos de las escuelas;
+si se toma en sentido unívoco ó análogo.
+
+[99.] En la idea de toda substancia entra la de un ser; lo que no
+existe, no puede ser substancia. En cuanto concebimos el ser como una
+realidad, como contrapuesto á la nada, la idea de ser conviene á Dios
+y á las criaturas: Dios es, es decir, Dios es una cosa real, nó la
+nada. Pero si de esta idea general, tal como nosotros la concebimos,
+en oposicion con la nada, pasamos á su realizacion en los objetos, al
+modo por decirlo así con que se la aplica, entonces encontramos la
+diferencia que va de lo contingente á lo necesario, de lo finito á lo
+infinito. Aunque no vemos intuitivamente al ser infinito, ni la
+esencia de los seres finitos, no obstante conocemos con toda evidencia
+que la palabra _ser_ aplicada á lo infinito, significa una cosa muy
+diferente de cuando se la aplica á lo finito.
+
+[100.] En la idea de substancia entra la de una cosa permanente; esta
+permanencia conviene tambien á Dios; el ser infinito es permanente por
+esencia.
+
+[101.] En las substancias que nos rodean, hallamos esa permanencia
+combinada con la sucesion de las modificaciones que las afectan; estas
+mudanzas son imposibles en Dios. Esta cualidad de relacion á las
+modificaciones, es característica de las substancias finitas.
+
+[102.] Las substancias no están inherentes á otras, como las
+modificaciones lo están á ellas; esta no inherencia conviene tambien á
+la substancia divina.
+
+[103.] Las substancias deben encerrar algo en sí que las exima de la
+necesidad de la inherencia, que las eleve sobre los seres que se
+suceden con tanta rapidez, y que en su existencia han menester siempre
+de otro que los sustente; esta perfeccion se halla en la substancia
+divina, ser por esencia, piélago de perfeccion.
+
+[104.] Resulta de este análisis que todo cuanto se encierra de
+perfeccion en la idea de substancia, puede aplicarse al ser infinito;
+y que lo único que de esta idea no se le puede aplicar, es lo que
+supone negacion, imperfeccion.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+UNA ACLARACION IMPORTANTE; Y UN RESÚMEN.
+
+
+[105.] Cuando se dice que la substancia es un ser subsistente por sí
+mismo, no se entiende que sea un ser que absolutamente no haya
+necesitado de otro para su existencia. El confundir estas dos cosas es
+dar pié á una monstruosa confusion de ideas, y nace á su vez de otra
+confusion no menos monstruosa, de la relacion de causa y efecto, con
+la relacion de substancia y accidente.
+
+[106.] La relacion de causa y efecto está en que la causa da el ser al
+efecto; y la relacion de substancia y accidente, está en que la
+substancia sirve de sujeto al accidente. Tanta diferencia va de una
+cosa á otra, que no solo la razon nos las muestra distintas, sino que
+á cada paso la experiencia nos las ofrece separadas. Nuestra alma es
+sujeto de muchos accidentes en cuya produccion no tiene ella ninguna
+parte; antes por el contrario, se opone á esta produccion en cuanto le
+es posible. Tales son todas las sensaciones dolorosas, todas las
+impresiones desagradables; todos los pensamientos importunos que nos
+ocurren á pesar nuestro, y cuando quisiéramos pensar en otra cosa.
+Entonces es el alma sujeto y nó causa; se halla en ella la razon de
+substancia con respecto á cosas en que lejos de ser causa, es solo
+paciente. Si no me engaño, este ejemplo es concluyente del todo, para
+demostrar la existencia de una línea divisoria entre el carácter de
+causalidad y el de substancia, y el de efecto y accidente.
+
+[107.] El ser subsistente por sí mismo, significa cierta exclusion: si
+esta se refiere á la causalidad, ser subsistente por sí mismo[1],
+significa ser no causado; si dicha exclusion se refiere á la
+inherencia, ser subsistente por sí mismo, significa ser no inherente á
+otro, como lo están los accidentes á la substancia. Cuando se define
+la substancia un ser subsistente por sí mismo, se entiende en el
+segundo sentido, nó en el primero; y esta distincion basta para
+derribar todo el sistema de Spinosa, y de todos los panteistas, sea
+cual fuere el aspecto bajo el cual presenten su error.
+
+[108.] Para entrar desembarazadamente en la cuestion del panteismo,
+resumamos en pocas palabras, lo que la razon y la experiencia nos
+dicen sobre la substancia.
+
+1.° En nuestro interior hay un ser uno, simple, idéntico, permanente,
+sujeto de los fenómenos que experimentamos.
+
+2.º En lo exterior hay objetos, que conservan algo constante, en medio
+de la variedad de sus fenómenos.
+
+3.º En la idea de substancia entran las de ser, permanencia, no
+inherencia á otro en clase de modificacion.
+
+4.º La relacion de sujeto á sus modificaciones se halla en todas las
+substancias finitas.
+
+5.º La relacion á modificaciones, no es inseparable de las ideas de
+ser, permanencia, y no inherencia á otro.
+
+6.º Una substancia inmutable, no implica ninguna contradiccion.
+
+7.º Subsistente por sí mismo, no es lo mismo que independiente de otro
+ser. No debe confundirse la relacion de causa y efecto, con la de
+substancia y accidente.
+
+8.º La _no inherencia_ á otro ser, es característico de la substancia;
+pero esta idea negativa se ha de fundar en una cosa positiva: en una
+_fuerza_ de subsistir por sí mismo, para no necesitar de estar
+adherido á otro.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LAS IDEAS.
+
+
+[109.] La idea de substancia, y todas sus aplicaciones así al mundo
+externo como al interno, de ningun modo nos conducen á inferir la
+existencia de una substancia _única_; por el contrario, la razon de
+acuerdo con la experiencia nos obliga á reconocer _muchedumbre_ de
+substancias. ¿Por qué deberíamos admitir una substancia única?
+Examinemos á fondo esta cuestion, una de las mas capitales de la
+filosofía, y que desde muy antiguo ha dado ocasion á los errores mas
+funestos.
+
+[110.] Los sostenedores de la substancia única, ó se han de fundar en
+la misma idea de la substancia, ó en la experiencia; nuestro espíritu
+no tiene otros recursos que sus ideas primitivas, ó la enseñanza de la
+experiencia. Empecemos por el método _à priori_, ó por el que se funda
+en la idea.
+
+[111.] ¿Qué entendeis por substancia? les preguntarémos. Si por
+substancia entendéis un ser subsistente por sí mismo, y por esta
+subsistencia significais, que no necesita de ningún otro para existir,
+que no lo ha necesitado nunca, entonces hablais de un ser _no
+causado_, de un ser necesario, que tiene en sí propio la razon
+suficiente y necesaria de su existencia. Si decis que este ser es
+único, ó que no hay otro de su clase, convenimos con vosotros; solo os
+advertiremos que tomais el nombre de substancia en un sentido
+impropio. Pero en el fondo la diferencia estará en el nombre; y para
+entendernos perfectamente, solo nos será necesario saber que por
+substancia entendeis un ser absolutamente necesario, y por tanto
+absolutamente independiente. Pero si afirmais que este ser es único,
+en tal sentido que nada hay, ni puede haber fuera de él, entonces
+afirmais gratuitamente, y os exigimos prueba de lo que afirmais.
+
+¿Por qué el ser necesario excluiria la posibilidad de los demás seres?
+¿No es mas legítimo el deducir que en él se contiene la razon de la
+posibilidad y de la existencia de los mismos? El ser que tenga en si
+la necesidad de existir, ha de estar dotado de actividad; y el término
+de la actividad en lo exterior es la produccion. ¿Por qué de esta
+produccion no podrán resultar otros seres? Por lo mismo de ser
+producidos serán distintos del que los produce.
+
+[112.] Sin salir de nuestras ideas encontramos la contingencia y la
+multiplicidad. La experiencia nos enseña que en nosotros mismos hay
+una sucesion continua de formas: estas apariencias algo son, no pueden
+ser un puro nada, pues deben ser algo, siquiera como apariencias. En
+ellas vemos un continuo tránsito del no ser al ser, y del ser al no
+ser, luego hay produccion de algo que no es necesario, puesto que es y
+deja de ser; luego hay algo fuera del ser que se quiere suponer único.
+Este argumento se funda en los fenómenos puramente internos y así
+vale, aun contra los idealistas, contra los que quitan al mundo
+externo toda realidad, y lo reducen solo á meras apariencias, á
+simples fenómenos de nuestro espíritu. Esas apariencias existen por lo
+menos como apariencias; ellas pues son algo, ellas son contingentes,
+ellas no son pues el ser necesario. Luego fuera de este hay algo que
+no es él; luego es insostenible el sistema que afirma la existencia de
+un ser único.
+
+La idea de un ser absolutamente independiente por razon de su absoluta
+necesidad, no excluye la existencia de los seres contingentes; solo
+manifiesta que el ser necesario es único entre los necesarios, mas nó
+único entre los seres.
+
+[113.] Tampoco se sigue de la idea del ser necesario el que no pueda
+haber seres contingentes causados, y sin embargo subsistentes por sí
+mismos, en él sentido de que no están inherentes á otros como
+modificaciones. El no ser causado, y el no estar inherente, son cosas
+muy distintas; la primera trae consigo á la segunda, mas nó la segunda
+á la primera. Todo ser no causado, ha de estar libre de la inherencia;
+pues por lo mismo que no es causado, es necesario, y encierra en sí
+cuanto ha menester para no estar inherente á otro. Por lo mismo que es
+necesario, es absolutamente independiente de los demás, lo que no se
+verificaria si los necesitase como la modificacion necesita la
+substancia. Pero nó todo lo que no es inherente ha de ser no causado;
+pues su causa puede haberle hecho tal que no necesite de estar
+inherente á otro ser como modificacion. Entonces dependerá de otro,
+como el efecto de su causa, nó como accidente de su substancia: habrá
+entre ellos la relación de causalidad, mas nó la de substancia, cosas
+muy diferentes como hemos explicado mas arriba (Cap. XIV).
+
+[114.] Jamás los panteistas llegarán á probar que porque una cosa no
+sea modificacion, haya de ser no causada: y esto es precisamente lo
+que deberian demostrar para sacar triunfante su sistema. Una vez
+demostrado que todo lo que subsiste en sí, es no causado, tendrian
+probado tambien que todo lo que subsiste en sí, es necesario. Y como
+el ser necesario ha de ser único, tendrian probado tambien que no hay
+mas que una substancia.
+
+[115.] La clave del sistema panteista es esta: confundir la no
+inherencia, con la independencia absoluta; y la clave para desvanecer
+todos sus argumentos, es distinguir constantemente estas cosas. Todo
+lo no causado es substancia; mas nó toda substancia es incausada. Todo
+lo no causado es necesario, y por tanto no inherente; mas nó toda
+substancia es necesaria. La substancia finita no es inherente á otro
+ser; pero es causada por otro ser. No puede existir sin él, es verdad;
+pero esta dependencia, no es la de la modificacion á la substancia,
+sino del efecto á la causa.
+
+La causa da el ser al efecto; la substancia sustenta al accidente; la
+causa no es modificada por el efecto; la substancia es modificada por
+el accidente. Estas ideas son claras, distintas; con ellas se debe
+estrechar al panteismo en todas sus transformaciones; quien así lo
+haga conseguirá lo que Menelao con el viejo Proteo; reducirle á su
+forma primitiva, al ateismo puro. Esta es su naturaleza; este debe ser
+su nombre. Muchos de los erróneos sistemas que turban al mundo de las
+ideas, se fundan en un equívoco; para acabar con ellos es necesario
+fijarse en el punto que le aclara y no salir de allí. El equívoco se
+presentará de diferentes maneras, pero conviene no dejarse alucinar,
+ni confundir: volver siempre á la misma distincion y estrecharle con
+ella. El pasaje del poeta inmortal en el lugar aludido, podria tomarse
+como un mito de un excelente método para desbaratar sofismas. «Echaos
+sobre él, decia la diosa Idothea á Menelao y sus compañeros; cogedle,
+y á pesar de todos sus esfuerzos para escaparos, no le solteis,
+continuad estrechándole fuertemente. Todo lo imitará: agua, fuego,
+réptil, tomará todas las formas; pero apretadle mas, redoblad sus
+ligaduras. Cuando habrá vuelto á _ser lo que era_, suspended vuestros
+esfuerzos y dadle libertad» (Odisea, Canto 4). Así será el panteismo:
+hablará de materia, de espíritu, de realidad de fenómenos, del yo, del
+no yo; de subsistencia y no subsistencia, de necesario y de
+contingente; pero no salgais de las ideas fundamentales, conducidle á
+ellas; al fin volverá á su forma primitiva; y cuando haya vuelto á
+ella, entonces soltadle, mostrándole á los pueblos tal cual es,
+diciéndoles: «vedle en su horrible deformidad; siempre ha sido lo que
+es ahora; á pesar de todas sus trasformaciones, no es mas que el
+ateismo.»
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LOS HECHOS EXTERNOS.
+
+
+[116.] Si en la region de las ideas es insostenible el panteismo, no
+lo es menos en el campo de la experiencia. Esta, lejos de conducirnos
+á la exclusiva unidad de la substancia, nos muestra por todas partes
+la multiplicidad.
+
+[117.] Hay unidad cuando no hay division, cuando en la cosa una no se
+pueden distinguir otras distintas, cuando no cabe en ella un juicio
+negativo. Nada de esto observamos ni en el mundo externo, ni en el
+interno; antes una experiencia constante nos ofrece todo lo contrario.
+
+[118.] En el mundo externo la division es visible, palpable; no hay
+mas que unidad de órden, la direccion á un fin: fuera de esto, todo es
+multiplicidad. El único medio por el cual estamos en comunicacion con
+el mundo externo son los sentidos; y estos encuentran la multiplicidad
+en todas partes: sensaciones distintas en números diferentes en
+especie, graduadas de mil modos diversos, distribuidas entre infinitos
+grupos, que si bien se enlazan en tal ó cual punto, se pueden dividir
+y se dividen en otros mil.
+
+[119.] La multiplicidad está tan atestiguada por la experiencia de los
+sentidos, como la existencia misma de los objetos. Si para lo primero
+les negamos el crédito, seria preciso negárselo para lo segundo. No
+solo nos dicen que hay tal cuerpo, sino que del mismo modo nos
+cercioran de que un cuerpo no es el otro. No conocemos con mas certeza
+que á una sensación le corresponda en lo exterior un objeto, que la
+distincion entre los dos objetos de distintas sensaciones.
+
+Decir que los sentidos no son buenos jueces en esta materia, porque
+ellos se limitan á la simple sensacion, y por lo mismo no sirven para
+juzgar de los objetos, es apelar al idealismo; pues que con la misma
+razon se podria afirmar que los sentidos, limitándose como se limitan
+á la simple sensacion, no bastan á cerciorarnos de la existencia de
+los objetos respectivos.
+
+[120.] Todo lo que sea establecer la unidad fuera de nosotros, es
+destruir el mundo corpóreo. La idea de la extension se opone á la
+unidad. En lo extenso, unas partes no son las otras. Esto es evidente;
+y quien lo ponga en duda combate la certeza de la misma Geometría. Si
+el mundo es algo real, es extenso; si no es extenso, no podemos
+asegurar que sea nada real. Con igual seguridad conocemos la extension
+que la existencia. Esta existencia misma nos es manifestada por la
+extension ofrecida á nuestras sensaciones. Si pues esta extension no
+existe, las sensaciones son un mero fenómeno interno, una pura
+ilusion, en cuanto les atribuimos correspondencia en lo exterior.
+
+[121.] El argumento que acabo de proponer es, si no me engaño, uno de
+los mas concluyentes contra Spinosa, quien con la unidad de substancia
+admite la extension, como uno de sus atributos. Lo extenso es
+esencialmente múltiplo; siempre lleva consigo la distincion entre sus
+partes; siempre se puede hacer el juicio negativo, «la parte A no es
+la parte B.» El panteismo no puede deshacerse de este argumento sino
+salvándose en el idealismo puro; y en este concepto tal vez Fichte y
+Hegel han sido mas lógicos de lo que algunos creen. Quien quiera
+sostener la exclusiva unidad de substancia, es preciso que convierta
+el mundo externo en meros fenómenos, cuya única realidad se cifra en
+presentarse así á nosotros. Esto es absorber el mundo en el yo, y
+concentrar la realidad en la idea; pero esta absorcion y
+concentracion, en medio de su obscuridad, son una consecuencia lógica,
+necesaria, del principio establecido. Hay absurdo, pero hay al menos
+la consecuencia de la absurdidad.
+
+[122.] Los que llaman á Spinosa discípulo de Descartes, no han
+advertido que entre los dos sistemas hay una contradiccion necesaria.
+El argumento que acabo de proponer fundado en la extension, si bien es
+concluyente en todos los supuestos, lo es mas, si cabe, admitiendo con
+Descartes que la esencia de los cuerpos consiste en la extension. En
+este caso, las varias partes de la extension se distinguen
+esencialmente, pues cada parte constituye una esencia. La
+multiplicidad esencial y substancial de los cuerpos será tanta, cuanta
+sea la multiplicidad de la extension.
+
+[123.] Si se quisiere sostener que la extension no es la misma esencia
+de los cuerpos, sino un atributo ó una modificacion, ya se hable de
+una determinacion fundada en la esencia, ya de una determinacion
+accidental, pretendiendo además que esta modificacion ó atributo puede
+pertenecer á la substancia única, preguntaremos si esta substancia en
+sí misma, prescindiendo de la extension, es simple ó compuesta. Si es
+compuesta, hay en ella la multiplicidad, y por tanto cae Spinosa en la
+opinión comun, es decir, de un mundo corpóreo, compuesto de muchas
+partes, de las que no tendrá la una mas derecho que la otra á ser una
+verdadera substancia. Entonces pues, no habrá substancia única, sino
+un compuesto de muchas; y el universo corpóreo no podrá llamarse una
+substancia, sino en el sentido en que se llama comunmente, uno, no
+tomando la unidad en sentido riguroso, sino en cuanto todas sus partes
+están entre sí enlazadas, y dispuestas con cierto órden para conspirar
+á un mismo fin. Si la substancia, sujeto de la extension, es simple,
+resulta una substancia simple determinada ó modificada por la
+extension, una substancia simple extensa, lo que es contradictorio. No
+puede concebirse que una cosa sea modificacion de otra, sin que la
+modifique; esto es lo que expresan las palabras mismas. Una
+modificacion, modifica, dando á la cosa modificada la forma de la
+modificacion, aplicándose á sí propia á la cosa modificada. La
+extension no puede modificar sino haciendo á la cosa modificada
+extensa: y el ser extenso ó tener extension, son expresiones
+absolutamente idénticas. Luego repugna el que una substancia simple
+tenga por una de sus modificaciones la extension; luego el sistema de
+Spinosa es absurdo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LOS HECHOS INTERNOS.
+
+
+[124.] La multiplicidad de las substancias no está menos atestiguada
+por la conciencia de nosotros mismos, ó sea del mundo interno. Por de
+pronto encontramos en nosotros algo uno, indivisible, que permanece
+siempre lo mismo en medio de todas las transformaciones de nuestro
+ser. Esa unidad del yo es indispensable para el enlace de todos los
+fenómenos en un punto; sin ella es imposible todo recuerdo, toda
+combinacion, toda conciencia; nuestro propio ser se desvanece, no es
+mas que una serie de fenómenos inconexos. Pero de esta unidad que es
+preciso tomar como un hecho íntimo, que la conciencia pone á cubierto
+de toda duda, y á cuya conviccion nos es imposible resistir, nace el
+conocimiento de la multiplicidad. Hay algo que nos afecta, y este algo
+no somos nosotros. Nuestra voluntad, nuestra actividad, son impotentes
+para resistir otras actividades que obran sobre nosotros; hay algo
+pues que no somos nosotros, que es independiente de nosotros. Hay algo
+que no es una modificacion nuestra; pues que muchísimas veces no nos
+afecta, no nos modifica. Este algo es una realidad, porque la nada no
+puede afectar. Este algo no es inherente á nosotros; está pues en sí,
+ó en alguna cosa que no es nosotros. Hay pues una substancia que no es
+nuestra substancia; y el _yo_ y el _no yo_, que tanto ruido mete en la
+filosofía alemana, lejos de conducir á la unidad de la substancia
+conduce á la multiplicidad; y por consiguiente destruye el panteismo
+atrincherado en el idealismo.
+
+[125.] Desde el primer paso nos encontramos cuando menos con la
+dualidad, con el yo y el no yo; pero llevando mas allá la observacion,
+encontramos una asombrosa multiplicidad.
+
+Nuestro espíritu no está solo: la conciencia de lo que estamos
+experimentando todos los dias, nos atestigua la comunicacion con otros
+espíritus, que como el nuestro tienen una conciencia de sí propios,
+que como el nuestro tienen una esfera de actividad, que como el
+nuestro se hallan sometidos á actividades ajenas, sin su voluntad y á
+veces contra su propia voluntad. El yo y el no yo, que existe para
+nuestra conciencia, existe para las demás; y lo que en nosotros solos
+era la dualidad, se convierte en asombrosa multiplicidad, por medio de
+la repeticion del mismo hecho que hemos experimentado en nosotros.
+
+[126.] Atribuir esta variedad de conciencias, á un mismo ser, tomarlas
+como modificaciones de una misma substancia, como revelaciones de ella
+misma á sus propios ojos, es una asercion gratuita, y sobre gratuita,
+absurda.
+
+Con entera confianza se puede retar al primer filósofo del mundo á que
+señale una razon, no diré satisfactoria, pero ni aun especiosa, para
+probar que dos conciencias individuales pertenecen á una conciencia
+comun, ó son conciencias de un mismo ser.
+
+[127.] En primer lugar esta doctrina se halla en contradiccion con el
+sentido comun, y es rechazada con fuerza irresistible por el sentido
+íntimo de cada hombre. El sentimiento de nuestra existencia anda
+siempre acompañado del sentimiento de nuestra distincion con respecto
+á nuestros semejantes. No solo estamos ciertos que existimos, sino
+tambien de que somos una cosa distinta de los demás, y si en algo está
+profundamente marcado el sentimiento de esta distincion es en lo que
+toca á los fenómenos de nuestra conciencia. Jamás en ningun tiempo ni
+país, en ninguna fase de la sociedad, se llegará á persuadir á los
+hombres, que la conciencia de todos sus actos é impresiones, pertenece
+á un mismo ser, en que se enlacen las conciencias individuales. Mala
+filosofía la que comienza por luchar con la humanidad, y por ponerse
+en abierta contradiccion con un sentimiento irresistible de la
+naturaleza.
+
+[128.] La idea misma de conciencia excluye esa monstruosidad, por la
+cual las conciencias individuales se quieren transformar en
+modificaciones de una conciencia universal. La conciencia, esto es, el
+sentimiento íntimo de lo que experimenta un ser, es esencialmente
+individual, es por decirlo así incomunicable á todo otro. A los demás
+les damos conocimiento de nuestra conciencia, mas nó la conciencia
+misma. Esta es una intuicion o un sentimiento, pero siempre tal que se
+consuma en lo mas íntimo, en lo mas recóndito, en lo mas propio de
+nuestro ser. ¿Qué será pues esta conciencia, si no nos pertenece, si
+no es nuestra como individuos, si no es nada de lo que creemos, y solo
+es propiedad de un ser que no conocemos, que no sabemos lo que es, y
+del cual nosotros no somos mas que un fenómeno, una modificacion
+pasajera? ¿Dónde estará la unidad de la conciencia en medio de tanta
+diversidad, y oposicion, y exclusion recíproca de ellas? Este ser
+modificado con tantas conciencias, no tendrá ninguna, pues no se podrá
+dar cuenta á sí propio de lo que experimenta.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+SISTEMA PANTEISTA DE FICHTE.
+
+
+[129.] Voy á cumplir lo prometido (Lib. I, Cap. VII) sobre la
+exposicion é impugnacion del sistema de Fichte. Ya hemos visto en el
+lugar citado las formas cabalísticas empleadas por el filósofo aleman,
+para llegar ni mas ni menos que á un resultado tan sencillo, como es
+el principio de Descartes: yo pienso luego soy. El lector no podrá
+figurarse que sobre este hecho de conciencia se pretenda fundar el
+panteismo; y que el espíritu humano por encontrarse á sí propio, haya
+de tener la arrogancia de que nada existe sino él mismo; que todo
+cuanto hay, sale de él mismo; y lo que es todavía mas singular, que él
+mismo se produce á sí mismo. Para creer que semejantes cosas están
+escritas, es necesario leerlas; por cuya razon al exponer el sistema
+de Fichte, copiaré sus mismas palabras.
+
+Así, aun cuando haya de sufrir algun tanto el habla castellana, y el
+lector se fatigue un poco en descifrar enigmas, tendrá una idea del
+fondo y de la forma del sistema; lo cual no se lograria, si queriendo
+extractarle, le despojásemos de su extravagante originalidad, que si
+cabe, resalta todavía mas en la forma que en el fondo.
+
+[130.] «Este acto, es decir X = yo soy, no descansa sobre ningun
+principio mas elevado» (Doctrina de la ciencia, 1.ª parte, §. I).
+
+Esto es verdad hasta cierto punto, en cuanto significa que en la
+simple serie de los hechos de conciencia, vamos á parar á nuestra
+propia existencia, como al último término que no nos consiente ir mas
+allá. El acto reflejo con que percibimos nuestra existencia, está
+expresado por la proposicion: yo soy; ó yo existo; pero esta
+proposicion por sí sola, no nos dice nada sobre la naturaleza del yo,
+y está muy lejos de probarnos nuestra absoluta independencia. Por el
+contrario, desde el momento que comencemos á reflexionar se nos
+ofrecerán hechos internos que nos inclinarán á creer que nuestro ser
+depende de otro; y á medida que continuaremos reflexionando,
+adquiriremos de esta verdad una conviccion profunda, nacida de una
+demostracion rigurosa.
+
+De ningun modo se puede afirmar que el acto _yo soy_, no dependa de un
+principio mas elevado, si se entiende que el acto no nace de ningun
+_principio de accion_, y que él por sí solo produzca la existencia.
+Esto, á mas de ser abiertamente contrario al sentido comun, carece de
+toda razon en que estribe, y se opone á las nociones mas fundamentales
+de una buena filosofía.
+
+[131.] Fichte opina de otro modo; y sin saber por qué, deduce de la
+proposicion citada las consecuencias que verá el curioso lector.
+«Luego (el acto, yo soy) es el principio puesto absolutamente, siendo
+á sí propio su fundamento, de un cierto acto del espíritu humano (se
+verá por el conjunto de la _Doctrina de la ciencia_, que se debe decir
+de todo acto del espíritu humano). Su verdadero carácter es el puro
+carácter de la actividad en sí; haciendo abstraccion de las
+condiciones empíricas que le son particulares.» No es mucho
+descubrimiento que el carácter de un _acto_ sea la _actividad_; bien
+que este carácter no es _puro_, pues en nosotros, ningun acto es pura
+actividad, sino _tal_ ejercicio de actividad.
+
+«Así, continúa, para el yo, ponerse á sí mismo, es lo que constituye
+la pura actividad.--El yo se pone á sí mismo, y existe en virtud de
+esta simple accion; y recíprocamente, el yo existe y pone su ser,
+simplemente en virtud de su ser.--Él es al mismo tiempo el agente y el
+producto de la accion; lo que obra y lo que es producido por la
+accion; en él, la accion y el hecho son una sola y misma cosa; y por
+esto, _yo soy_ es la expresion de un acto, pero tambien del solo acto
+posible, como se verá por toda la _Doctrina de la ciencia_.»
+
+Comprenda quien pueda lo que significa el ser á un mismo tiempo
+producente y producido; principio y término de la accion, causa y
+efecto de la misma; comprenda quien pueda lo que significa el existir
+en virtud de una simple accion, y el ejercer esta accion en virtud de
+la existencia. Si esto no son contradicciones, no sé dónde podrán
+encontrarse. En Dios, ser infinito, la esencia, la existencia y la
+accion se identifican; pero no se dice que la accion _produzca_ su
+ser, que se _ponga_ con su accion; se dice sí que existe por
+necesidad, y que por lo mismo es imposible que haya sido producido,
+pasando del no ser al ser.
+
+[132.] Ocurre una explicacion racional de la algarabía de Fichte;
+explicacion que si fuera admisible, tampoco excusaria al filósofo de
+haber expresado cosas muy sencillas con palabras contradictorias; como
+quiera héla aquí. El alma es una actividad; su esencia consiste en el
+pensamiento, y por esto se manifiesta á sus propios ojos encontrándose
+á sí misma en el acto de la conciencia. En este sentido, se puede
+decir que el alma se pone, esto es, se conoce á sí propia, se toma
+como un sujeto de una proposicion, al cual aplica el predicado de la
+existencia. El alma es principio de su acto de conciencia; y así es
+producente; ella misma está presentada en el acto de conciencia como
+un objeto, por lo cual se podrá decir aunque inexactamente, que en el
+órden ideal es producida; y de este modo será bajo diferentes aspectos
+el principio y el término de una accion. Esta exposición mas ó menos
+fundada, seria cuando menos razonable, inteligible siquiera; y su
+base, el constituir la esencia del alma en el pensamiento, tendria en
+su favor el voto de Descartes. Así, aunque no salvásemos las palabras
+de Fichte, salvaríamos al menos sus ideas. Mas por desgracia, el
+filósofo ha tenido buen cuidado de cerrarnos esta salida, sus palabras
+no pueden ser mas terminantes.
+
+«Examinemos todavía la proposicion: _yo soy yo_.
+
+»El yo es puesto absolutamente: si se admite que el yo que ocupa en la
+proposicion precedente el lugar del sujeto formal, designa el yo
+puesto absolutamente; y que el yo que se encuentra en el lugar del
+predicado, designa el yo _existente_; el juicio que tiene un valor
+absoluto afirma que ambos son completamente una misma cosa, ó puestos
+absolutamente; el yo existe porque se ha puesto á sí mismo.»
+
+Todo juicio implica identidad del predicado con el sujeto; pero en la
+proposicion: yo soy yo; la identidad está no solo implicada, sino
+explícitamente consignada; por cuya razon, pertenece á la clase de las
+que se llaman idénticas, porque su predicado no explica nada de la
+idea del sujeto, solo la repite. ¿De dónde saca pues Fichte que el yo
+existe porque se ha puesto á sí mismo? Hasta aquí no tenemos sino que
+el yo diciendo: yo soy yo, se afirma á sí mismo, y así se _pone_ como
+sujeto y predicado de una proposicion; pero es mas claro que la luz
+del dia que poner _afirmando_, no es poner _produciendo_; por el
+contrario, el sentido comun y la razon enseñan, que para la
+legitimidad de la afirmacion es necesaria la existencia de la cosa
+afirmada. Confundir estas ideas, tomando _afirmar_ por _poner
+produciendo_, es una monstruosidad inconcebible.
+
+[133.] Explicando esto en una nota, añade Fichte lo siguiente. «Lo
+mismo se verifica relativamente á la forma lógica de toda proposicion.
+En la ecuación A=A, la primera A es lo que es puesto en el yo, sea
+absolutamente como el yo mismo, sea sobre un fundamento cualquiera,
+como todo no yo determinado. El yo representa en esta el papel de
+sujeto absoluto, por lo cual se llama á la primera A, sujeto. La
+segunda A designa el yo haciéndose á sí mismo objeto de la reflexion,
+como puesto en sí, porque él ha puesto este objeto en sí. El yo que
+juzga, hace un predicado de alguna cosa, nó propiamente de A, sino de
+sí mismo; porque en sí mismo halla la A; y por esto la segunda A se
+llama predicado. Así en la proposicion A=B, A es lo que es puesto en
+el momento en que la proposicion es enunciada, y B lo que era puesto
+anteriormente; la palabra _es_ expresa el tránsito del yo, del acto de
+poner á la reflexion sobre lo que es puesto.»
+
+¿Qué quiere decir Fichte con ese embrollo de ideas y de lenguaje?
+¿querrá significar que en esta proposicion, el yo es sujeto y
+predicado, segun los diferentes aspectos bajo los que se le considera?
+¿querrá decir que el yo en cuanto ocupa el lugar de sujeto, expresa
+simplemente la existencia, y que como predicado se ofrece cual un
+objeto de reflexion? ¿qué entiende por la palabra poner? si entiende
+producir de nuevo ¿cómo es posible que una cosa que no es se produzca
+á si misma? si entiende manifestarse, de suerte que el objeto
+manifestado pueda servir de término lógico de una proposicion,
+entonces ¿por qué dice que el yo existe porque se pone á sí mismo?
+Pero sigamos al filósofo aleman en sus peregrinas deducciones.
+
+[134.] «El yo de la primera acepcion y el de la segunda, deben ser
+puestos como absolutamente idénticos el uno con el otro: luego se
+puede convertir la proposicion precedente, y decir, el yo se pone á sí
+mismo absolutamente porque existe, se pone á sí mismo por el simple
+hecho de su existencia, y existe simplemente porque es puesto.»
+
+Sin haber definido la palabra poner, sin haber dicho nada mas que lo
+que sabe todo el mundo: que el yo es el yo, infiere que el yo existe
+porque se pone, y se pone porque existe; identifica la existencia con
+el poner, sin reparar que eran necesarios cuando menos algunos
+preliminares para atreverse á combatir de este modo el sentido comun y
+la doctrina de todos los filósofos incluso Descartes, que para la
+operacion exigen la existencia, y reputan por contradictorio que una
+cosa pueda ser activa sin existir. Pensaba Leibnitz que nada hay ni
+puede haber sin razon suficiente; pero gracias al autor de la
+_Doctrina de la ciencia_, podremos poblar el mundo de los seres
+finitos ó infinitos que nos viniere en talante; y cuando se nos
+pregunte de dónde han salido diremos que se han puesto; y si se nos
+importuna preguntándonos por qué se han puesto, diremos porque
+existen; y si todavía se nos exige que digamos por qué existen,
+responderemos, porque se han puesto; de manera que pasaremos del poner
+al existir, y del existir al poner, sin peligro de vernos jamás
+confundidos.
+
+[135.] Esta filosofía que como se echa de ver, no tiene nada de
+luminosa, le dejaba satisfecho á su autor hasta el punto de proseguir
+con admirable serenidad diciendo: «estas observaciones _aclaran
+completamente_ el sentido en que empleamos aquí la palabra _yo_; y nos
+suministran una explicacion _limpia y lúcida_ del yo, como sujeto
+absoluto. El yo sujeto absoluto es _este ser que existe simplemente
+porque se pone á si mismo, como existente_. Es en cuanto se supone, y
+en cuanto es, en tanto se pone. El yo existe pues absoluta y
+necesariamente para el yo. Lo que no existe para sí mismo, no es yo.»
+El panteismo idealista no puede ser establecido de una manera mas
+explícita y al propio tiempo mas gratuita: se asombra uno de tener que
+ocuparse seriamente de tamañas extravagancias. Pero ellas meten ruido
+porque son desconocidas; y así conviene presentarlas al lector tales
+como son, aun á riesgo de fatigarle.
+
+[136.] Fichte cuidará de aclarar sus ideas, con el bien entendido que
+cada aclaracion añade nuevos grados á su oscuridad. Dejémosle
+continuar.
+
+«Aclaracion.--Qué era yo, se preguntará, antes que tuviese conciencia de
+mí mismo? La respuesta es natural: yo no existia: porque no era yo; el
+yo no existe, sino en cuanto tiene conciencia de sí mismo.--Proponer
+esta cuestion es confundir el yo como _sujeto_ con el yo como _objeto_
+de la reflexion del sujeto absoluto; y esto es una inconsecuencia: el yo
+se pone á sí mismo; se percibe en este caso bajo la forma de la
+representacion, y solo entonces es alguna cosa, un objeto; bajo esta
+forma la conciencia percibe un substratum que _es_, bien que sin
+conciencia real, y que además es concebido bajo _forma corpórea_. Esta
+manera de ser, es la que se considera cuando se pregunta qué es el yo,
+es decir el substratum de la conciencia; pero entonces sin advertirlo se
+concibe el sujeto absoluto, como teniendo intuicion de este substratum;
+y así, casi sin notarlo, se tiene á la vista aquello de que se queria
+prescindir, y se cae en contradiccion. No se puede pensar nada, sin
+pensar su yo, como teniendo conciencia de sí mismo, no se puede jamás
+hacer abstraccion de su conciencia; por consiguiente no es dable
+responder á semejantes cuestiones, porque no es posible suponerlas
+cuando se entiende uno consigo mismo.»
+
+Que antes de tener conciencia de sí propio, el yo no existe como
+objeto de su reflexion, es una verdad palpable; antes de pensarse á sí
+mismo no se piensa á sí mismo; ¿quién lo duda? pero la dificultad está
+en si el yo es algo, independientemente de su propia reflexion, ó de
+su objetividad para sí mismo; esto es, si en el yo se encuentra algo
+mas que el ser pensado por sí mismo. La cuestion no es contradictoria;
+sino que se ofrece naturalmente á la razon y al sentido comun; porque
+tanto la razon como el sentido comun se resisten á tomar por cosas
+idénticas: ser conocido y existir; conocerse y producirse. No se trata
+en la actualidad de si tenemos ó nó idea clara del _substratum_ de la
+conciencia; pero es curioso lo que nota el filósofo aleman, de que
+cuando no concebimos al yo como objeto de reflexion, lo concebimos
+bajo una forma corpórea. Esto es confundir la imaginacion con las
+ideas, cosas muy diferentes como he demostrado en otro lugar (Lib. IV,
+desde el Cap. I, hasta el X).
+
+[137.] Resulta de la doctrina de Fichte que la existencia del yo
+consiste en ponerse á sí mismo, por medio de la conciencia; y que si
+esta no existiese, el yo no existiria. En tal caso, ser y conocerse es
+una misma cosa. Aunque podrian pedirse á Fichte las pruebas de una
+asercion tan extravagante, me limitaré á insistir en la dificultad que
+él mismo se propone, y que elude confundiendo las ideas. ¿Qué seria el
+yo si no tuviese conciencia de sí mismo? si existir es tener
+conciencia, cuando no hay conciencia, no hay existencia. Responde
+Fichte que el yo sin conciencia no es el yo, en cuyo caso no existe;
+pero que la objecion supone una cosa imposible, cual es, el prescindir
+de la conciencia. «Nada se puede pensar, dice, sin pensar su yo, como
+teniendo conciencia de sí propio; no se puede jamás hacer abstraccion
+de su conciencia.» Repito que con estas palabras no se suelta la
+dificultad, se la elude. Prescindo ahora de si la conciencia es lo
+mismo que la existencia; pero lo cierto es que nosotros concebimos un
+instante en que el yo no tenga conciencia de sí mismo. ¿Este concepto
+ha sido realizado nunca? esto es, ha habido un instante en que el yo
+no haya tenido conciencia de sí propio? sí ó nó? Admitiendo dicho
+instante, admitimos tambien que en el mismo instante el yo no existía;
+luego no ha podido existir nunca, á no ser que conceda Fichte que el
+yo dependa de un ser superior y por tanto admita la doctrina de la
+creacion. Si no admitimos dicho instante, el yo ha existido siempre, y
+con conciencia de sí propio; luego el yo es una inteligencia eterna é
+inmutable, luego es Dios. Este argumento no tiene salida para Fichte.
+Aquí no cabe la distincion entre el yo como sujeto y como objeto; se
+trata del yo con conciencia, con esa conciencia en que el filósofo
+aleman hace consistir su existencia; y de esto se pregunta si ha
+existido siempre ó nó; en el primer caso, el yo es Dios; en el
+segundo, ó se debe reconocer la creacion ó admitir que un ser que no
+existe se da la existencia á sí mismo.
+
+[138.] Fichte no retrocede ante la primera consecuencia, y aunque no
+llama Dios al yo, le concede sus atributos. «Si el yo no existe sino
+en cuanto se pone, no existe sino cuando se pone; y no se pone sino
+cuando existe.--_El yo es para el yo._--Pero si él se pone á sí mismo
+absolutamente, en cuanto existe; se pone _necesariamente_ y existe
+_necesariamente_ para el yo; _yo no existo sino para mí_; pero _para
+mí existo necesariamente_, (diciendo _para mí_, yo pongo mi ser).
+
+«Ponerse á sí mismo y ser, son hablando del yo, completamente
+idénticos. La proposicion: yo soy, porque me he puesto á mí mismo; se
+puede expresar así: yo soy absolutamente porque soy.
+
+»El yo poniéndose, y el yo existiendo, son completamente idénticos:
+son una sola y misma cosa. El yo es aquello por lo cual se pone; y él
+se pone aquello que es. Así yo soy absolutamente lo que soy.
+
+»La expresion inmediata del acto que acabamos de desenvolver, seria la
+fórmula siguiente: yo soy absolutamente; es decir, yo soy
+absolutamente, porque soy para mí; y soy absolutamente lo que soy para
+mí.
+
+»Si se quisiese que precediera á la ciencia del conocimiento la
+enunciacion de este acto; hé aquí á poca diferencia, en qué términos
+deberia ser expresado; el yo pone primitiva y absolutamente su propio
+ser» (_Ciencia del conocimiento_ P. 1, §. 1).
+
+En tan extravagante lenguaje solo resulta claro un hecho, y es, el
+panteismo profesado abiertamente por Fichte; la divinizacion del yo; y
+por consiguiente la absorcion de toda realidad en el yo. El yo deja de
+ser un espíritu limitado; es una realidad infinita. Fichte no lo
+niega; «el yo se determina á sí mismo, se concede al yo la totalidad
+absoluta de la realidad, porque es puesto absolutamente como realidad,
+y _ninguna negacion es puesta en él_» (2. p. §. 4. Letra B).
+
+«Hay realidad puesta en el yo, por consiguiente el yo debe ser puesto
+respecto á la realidad como _totalidad absoluta_ (es decir como una
+suma que comprende todas las demás sumas y puede ser la medida de
+todas) y hasta primitiva y absolutamente, si la síntesis que acabamos
+de exponer problemáticamente es posible; y la contradiccion debe ser
+resuelta de una manera satisfactoria.
+
+»Así el yo pone absolutamente y sin ninguna condicion posible, _la
+totalidad absoluta de la realidad_ como una suma sobre la cual es
+absolutamente imposible que haya una mayor; y este _máximum absoluto_
+de la realidad él le pone en _sí mismo_; todo lo que es puesto en el
+yo, es realidad, y _todo lo que es realidad es puesto en el yo_....
+
+»La nocion de la realidad es idéntica á la de actividad; toda realidad
+está puesta en el yo; es decir, toda actividad es puesta en él; y
+recíprocamente, toda realidad en el yo, es decir el yo, no es mas que
+actividad; él no es yo sino en cuanto es activo, y en cuanto no es
+activo es el _no yo_» (Ibid. letra D).
+
+«No hay realidad sino en el entendimiento; él es la facultad de lo
+real; lo ideal se hace real en él» (2. p. Deduccion de la
+representacion, §. 3).
+
+«El yo no es sino lo que él se pone, es infinito, es decir se pone
+infinito....
+
+«Sin la infinidad del yo, sin una facultad productiva cuya tendencia
+sea ilimitada é ilimitable, no podria explicarse la posibilidad de la
+representacion» (2. p. Deduccion de la representacion, p. 148 y 152).
+
+[139.] Demos una ojeada á ese conjunto de delirios. La psicología
+parte de un hecho fundamental: el testimonio de la conciencia. El
+espíritu humano no puede pensar sin hallarse á sí propio; el punto de
+partida de sus investigaciones psicológicas es la proposicion, yo
+pienso: en ella se encuentra la identidad de que nos habla Fichte: el
+yo es el yo. Todo pensamiento desde el momento que existe, se siente
+sometido á una ley; la percepcion de toda cosa lleva consigo la
+percepcion explícita ó implícita de la identidad de la misma cosa. En
+este sentido la fórmula mas simple en que podemos expresar la ley
+primera de nuestra percepcion es esta: A es A; pero fórmula tan
+estéril como simple; de suerte que no se alcanza por qué se pretende
+levantar sobre ella nada menos que un sistema filosófico. En el fondo
+de esta fórmula, supuesto que se la enuncie, está envuelta la
+existencia del yo enunciante; no se puede enunciar que A es A, si no
+hay un ser en que se ponga la relacion de la identidad. Por lo mismo
+que la proposicion A = A es verdadera, es necesario suponer un A, ó un
+ser donde exista. Una verdad puramente ideal sin fundamento en una
+verdad real, es un absurdo como demostramos y explicamos largamente en
+otro lugar (Lib. IV, Cap.^s XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, y Lib. V,
+Cap.^s VII y VIII).
+
+[140.] Pero la existencia de una verdad ideal _en cuanto está
+representada en nosotros_, es decir, en cuanto es un hecho de nuestra
+conciencia, no es necesaria sino hipotética, existe mientras existe;
+mas cuando existe puede no existir; y cuando no existe puede existir.
+De la existencia no se puede inferir la necesidad; el testimonio de la
+conciencia se limita á cerciorarnos del hecho; pero en esta misma
+conciencia no encontramos ningun indicio de que este hecho sea
+necesario, de que no haya dependido de un agente superior; muy al
+contrario, el sentimiento de nuestra debilidad, la brevedad del tiempo
+á que se extienden los recuerdos de nuestra conciencia, la
+interrupcion natural y periódica que en ella experimentamos durante el
+sueño; todo manifiesta que el hecho de la conciencia no es necesario,
+y que el ser que lo experimenta ha comenzado de poco tiempo atrás su
+existencia, y que podria perderla, siempre que dejase de conservársela
+el ser infinito. El yo que sentimos en nosotros, se conoce á sí
+propio, se afirma; esta palabra _ponerse_, no puede significar nada
+racional, sino que el yo afirma su existencia; pero este conocer no es
+producirse; quien asienta semejante monstruosidad tiene obligacion de
+probarla.
+
+[141.] En verdad que se necesita toda la serenidad de Fichte para
+pretender convertir en ciencia un conjunto de absurdos y
+extravagancias tales como acabamos de ver. Estaba reservado á los
+tiempos modernos el tener que ocuparse seriamente de un sistema, cuya
+existencia creerán con dificultad los que lean la historia de las
+aberraciones del espíritu humano. El sistema de Fichte está juzgado
+por todos los hombres pensadores; y para hacerle caer en el olvido no
+hay medio mas seguro que exponerlo á los ojos del lector juicioso.
+
+[142.] Establecida la existencia necesaria y absoluta del yo, se
+propone Fichte demostrar que del yo sale el no yo; es decir, todo lo
+que no es el yo. «El no yo no puede ser puesto sino en tanto que en el
+yo (en la conciencia idéntica) hay puesto un yo, al cual pueda ser
+opuesto. El no yo debe ser opuesto en la conciencia idéntica, por
+consiguiente el yo debe ser puesto allí, en cuanto debe ser puesto
+allí el no yo....
+
+»Si yo=yo, todo lo que es puesto, es puesto en el yo.... El yo y el no
+yo son ambos _igualmente productos de acciones primitivas del yo_; y
+la conciencia misma es un producto semejante de la primera accion
+originaria del yo: el acto por el cual el yo se pone á sí mismo.»
+
+Hé aquí pues que el _no yo_, es decir, eso que llamamos mundo externo,
+y todo cuanto no es el yo, nace segun Fichte del yo; la distincion
+entre una cosa y otra, es una ilusion pura; un juego de relaciones con
+que el yo se concibe como no yo en cuanto se limita; pero tanto el yo
+como el no yo, son cosas absolutamente idénticas. «El yo y el no yo en
+cuanto son puestos idénticos y opuestos por la nocion de la limitacion
+recíproca, son algo en el yo (accidentes) como substancias divisibles,
+puestas por el yo, sujeto absoluto, ilimitable, al cual nada es
+idéntico y nada es opuesto.--Por lo cual todos los juicios cuyo sujeto
+lógico es el yo limitable ó determinable, ó alguna cosa que defina el
+yo, deben ser limitados ó definidos por alguna cosa mas elevada; pero
+todos los juicios cuyo sujeto lógico es el yo absolutamente
+ilimitable, no pueden ser determinados por nada mas elevado; porque el
+yo absoluto no es determinado por nada, ellos son fundados y definidos
+absolutamente por sí mismos» (1. p. §. 3). Hé aquí el último resultado
+del sistema de Fichte, el yo convertido en un ser absoluto que no es
+determinado por nada superior, en un sujeto ilimitado é ilimitable, en
+un ser infinito, en Dios.
+
+De este sujeto absoluto dimana todo. «En cuanto el yo se pone como
+infinito, no se dirige mas que sobre el yo, y su actividad es el
+fundamento y forma de todo ser; el yo es pues infinito en cuanto su
+actividad vuelve sobre sí mismo, y bajo este aspecto su actividad es
+infinita, porque su producto es infinito (producto infinito, actividad
+infinita: actividad infinita, producto infinito); aquí hay un círculo
+mas nó vicioso; esto es un círculo del que la razon no puede salir,
+porque expresa lo que es _absolutamente cierto para sí mismo_;
+producto, actividad, agente son una sola y misma cosa; y no los
+distinguimos sino para expresarnos; esto es, únicamente la pura
+actividad del yo, únicamente el puro _yo que es infinito_; la
+actividad pura es la que no tiene ningun objeto, que vuelve
+constantemente sobre ella misma.
+
+«En cuanto el yo se pone límites, y se pone en estos límites, su
+facultad de poner no se dirige inmediatamente sobre sí mismo; se
+dirige sobre un no yo que debe serle opuesto....
+
+¿Cómo resumiremos esta doctrina? con las mismas palabras de Fichte.
+«En cuanto el yo es absoluto, es infinito é ilimitado, él _pone todo
+lo que existe, y lo que él no pone no existe para él, y_ fuera _de él
+no hay nada_. Todo lo que él pone lo pone como el yo; y él pone el yo
+como todo lo que él pone; por consiguiente el yo bajo este aspecto
+abraza en sí toda realidad, es decir una realidad infinita é
+ilimitada. En cuanto el yo se opone un no yo, pone necesariamente
+límites, y se pone á sí mismo en estos límites. Él reparte entre el yo
+y el no yo la totalidad de lo que es puesto en general» (3. p.
+Principios del conocimiento práctico § 5, II, p. 199).
+
+[143.] Así destruye Fichte en pocas palabras la realidad del mundo
+externo, convirtiéndole en una modificacion ó desarrollo de la
+actividad del yo; ¿será necesario detenerse mas en impugnar una
+doctrina tan monstruosa, y que se establece sin ninguna prueba? Creo
+que nó: mayormente, cuando tenga asentada sobre principios sólidos la
+demostracion de la existencia de un mundo externo, y lleno explicados
+el orígen y carácter de los hechos de conciencia, sin necesidad de
+recurrir á tan absurdas extravagancias (Lib.^s II, III y IV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+RELACIONES DEL SISTEMA DE FICHTE CON LAS DOCTRINAS DE KANT.
+
+
+[144.] Ya llevo explicado (Lib. III, cap. XVII) como el sistema de
+Kant conduce al de Fichte; cuando se asienta un principio peligroso
+nunca falta un autor bastante atrevido para sacar las consecuencias,
+sean cuales fueren. El autor de la _Doctrina de la ciencia_ extraviado
+por las doctrinas de Kant establece un panteismo el mas extravagante
+que hasta ahora se ha excogitado. Al concluir su obra dice que ha
+conducido al lector al punto donde Kant le toma; mas bien hubiera
+podido decir que toma al lector donde Kant le deja. El autor de la
+Crítica de la razon pura, convirtiendo el espacio en un hecho
+puramente subjetivo, destruye la realidad de la extension, y abre la
+puerta á los que quieren hacer surgir del yo la naturaleza toda; y
+haciendo del tiempo una simple forma del sentido interno, induce á
+considerar la sucesion de los fenómenos en el tiempo, como meras
+modificaciones del _yo_ á cuya forma se refieren.
+
+[145.] Pero, ¿es por ventura necesario el andar en busca de
+deducciones, cuando el mismo filósofo en medio de su obscuridad y de
+su lenguaje enigmático, no deja de consignar de la manera mas
+terminante esta monstruosa doctrina? Oigámosle como habla en su Lógica
+trascendental, seccion tercera, donde se propone explicar la relacion
+del entendimiento á los objetos en general, y á la posibilidad de
+conocerlos _à priori_. «El órden y la regularidad en los fenómenos,
+eso que nosotros llamamos naturaleza, _es pues nuestra propia obra_:
+nosotros no la encontraríamos allí, si nosotros no la hubiésemos
+puesto por la naturaleza de nuestro espíritu; porque esta unidad
+natural, debe ser una unidad necesaria, es decir una cierta unidad _à
+priori_ del enlace de los fenómenos; ¿pero cómo podríamos nosotros
+producir una unidad sintética _à priori_, si no hubiese en los
+manantiales primitivos de nuestro espíritu razones subjetivas de
+semejante unidad _à priori_, y si estas condiciones subjetivas no
+fuesen al mismo tiempo _valederas objetivamente_, ya que ellas son los
+fundamentos de la posibilidad de conocer en general un objeto en la
+experiencia?» ¿Quién no ve bosquejado en estas palabras el sistema de
+Fichte que hace nacer del yo el _no yo_, es decir el mundo, y que no
+da mas valor á la naturaleza que el que puede recibir del mismo yo?
+
+[146.] Todavía está mas expreso el autor de la Crítica de la razon
+pura; hé aquí cómo explica la naturaleza y las atribuciones del
+entendimiento. «Hemos definido mas arriba el entendimiento de
+diferentes maneras, le hemos llamado una espontaneidad del
+conocimiento (por oposicion á la receptividad de la sensibilidad) una
+facultad de pensar, ó bien una facultad de los conceptos ó de los
+juicios; definiciones todas que bien explicadas, no son mas que una
+sola. Ahora podemos caracterizarle como la _facultad de las reglas_.
+Este signo es mas fecundo, y se acerca mas á la esencia de la cosa: la
+sensibilidad nos da formas (de la intuicion) y el entendimiento
+reglas. Este se aplica siempre á observar los fenómenos para hallar en
+ellos alguna regla. Las reglas si son objetivas (si por consiguiente
+se ligan necesariamente al conocimiento del objeto) se llaman leyes.
+Aunque nosotros conozcamos muchas leyes por experiencia, estas leyes
+sin embargo no son mas que determinaciones particulares de otras leyes
+superiores, entre las cuales las mas elevadas (á las que todas las
+demás están sometidas) _proceden à priori del entendimiento mismo_, y
+no son tomadas de la experiencia, antes al contrario dan á los
+fenómenos su legitimidad, y deben por esta misma razon hacer posible
+la experiencia. El entendimiento pues, no es simplemente una facultad
+de hacerse reglas, comparando fenómenos; es _hasta la legislacion para
+la naturaleza; es decir que sin el entendimiento, no habria
+naturaleza_ ó unidad sintética de la diversidad de los fenómenos,
+segun ciertas reglas. Porque los fenómenos como tales, no pueden
+existir fuera de nosotros; por el contrario solo existen en nuestra
+sensibilidad; pero esta como objeto del conocimiento en una
+experiencia, con todo lo que ella puede contener, no es posible sino
+en la unidad de la apercepcion. La unidad de la apercepcion es el
+fundamento trascendental de la legitimidad necesaria de todos los
+fenómenos en una experiencia; esta misma unidad de la apercepcion con
+relacion á la diversidad de las representaciones (para determinarla
+partiendo de una sola) es la regla; y la facultad de estas reglas es
+el entendimiento. Todos los fenómenos pues como experiencias posibles,
+están _à priori_ en el entendimiento; y de él sacan su posibilidad
+formal, del mismo modo que están á título de puras intuiciones en la
+sensibilidad; y no son posibles sino por ella con relacion á la
+forma.»
+
+En la _Idea sumaria de la legitimidad y de la única posibilidad de la
+deduccion de los conceptos intelectuales puros_, pretende Kant no solo
+que los objetos de nuestro conocimiento no son cosas en sí, sino que
+es imposible que lo sean, so pena de que no podamos tener conceptos _à
+priori_. Y añade que la representacion misma de todos estos fenómenos,
+por consiguiente todos los objetos de que podemos ocuparnos, están
+todos en el yo, es decir son determinaciones de _mi yo idéntico_, lo
+cual expresa la necesidad de una unidad universal de estas
+determinaciones en una sola y misma apercepcion.
+
+[147.] De los pasajes anteriores se infiere con toda claridad que el
+sistema de Fichte, ó sea el panteismo idealista que lo reduce todo á
+modificaciones del yo, se halla de acuerdo con los principios
+establecidos en la Crítica de la razon pura, y aun se le encuentra
+expresamente consignado, por mas que no forme el objeto principal de
+la obra. En obsequio de la imparcialidad, no puedo menos de recordar
+lo que llevo dicho en la nota tercera al libro tercero, sobre las
+explicaciones con que el filósofo aleman procura rechazar estas
+consecuencias. Allí puede ver el lector las mismas palabras de Kant; y
+dejo á su buen juicio el fallar sobre la solidez de la defensa.
+
+[148.] Como quiera, mi opinion sobre el enlace del moderno panteismo
+con la Crítica de la razon pura, está confirmado por los mismos
+alemanes: «de allí, de aquellas profundidades, dice Mr. de Rosenkranz
+hablando de la Crítica de la razon pura, los resultados de la estética
+y de la lógica trascendental reciben para los grandes problemas de la
+teología, de la cosmología, de la moral, de la psicología, una
+importancia nueva, y que no sospechan siquiera los sentidos groseros
+de la mayor parte de sus aficionados. Ellos no conocen nada del
+encadenamiento que une la _Teoría de la ciencia de Fichte_, el Sistema
+del idealismo trascendental de Schelling, la Fenomenología y la Lógica
+de Hegel, la Metafísica de Herbart, con la Crítica de Kant.... «Puede
+decirse en particular que los ingleses y los franceses no entenderán
+nada el desarrollo de la filosofía alemana despues de Kant, hasta que
+habrán penetrado la Crítica de la razon pura, porque _nosotros los
+alemanes dirigimos siempre allí nuestras miradas_.... »Así como para
+orientarse en el laberinto de las calles de una gran ciudad, sirven
+las casas, los palacios, los templos, pero mas aun las torres que lo
+dominan todo; así en la filosofía contemporánea, en el enredo de sus
+querellas, no se puede dar un solo paso seguro, si no se tiene fija la
+vista sobre la Crítica de Kant. _Fichte_, _Schelling_, Hegel y
+Herbart, hicieron de esta obra su gran centro de operaciones tanto
+para el ataque como para la defensa» (Prefacio á la edicion de Leipzig
+de 1838).
+
+[149.] No quiero decir con esto que los filósofos alemanes posteriores
+á Kant no hayan añadido algo á la Crítica de la razon pura; ya tengo
+observado (Lib. I, cap. VII) que la mayor obscuridad que se encuentra
+en las obras de Fichte depende de que fué mas allá que Kant
+prescindiendo de toda objetividad así externa como interna, y
+colocándose en no sé qué acto primitivo puro, de donde quiere que
+salga todo; á diferencia del autor de la Crítica de la razon pura,
+cuyos trabajos no anonadaban tan absolutamente la objetividad del
+mando interior; por cuyo motivo sus observaciones son menos
+incomprensibles, y aun ofrecen acá y acullá algunos puntos luminosos;
+solo me he propuesto manifestar la trascendencia funesta de las obras
+de Kant, para prevenir á los incautos que juzgándole de oidas, se
+inclinan á considerarle como el restaurador del espiritualismo y de la
+sana filosofía, cuando en realidad es el fundador de las escuelas mas
+disolventes que nos ofrece la historia del espíritu humano; y aun
+seria uno de los escritores mas peligrosos que existieron jamás, si la
+obscuridad de sus conceptos aumentada todavía con la obscuridad de la
+expresion, no hiciese insoportable su lectura á la inmensa mayoría,
+aun de los versados en los estudios filosóficos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+CONTRADICCION DEL PANTEISMO CON LOS HECHOS PRIMORDIALES DEL ESPÍRITU
+HUMANO.
+
+
+[150.] No sé cómo puede inclinarse al panteismo ningun filósofo que
+haya meditado sobre el espíritu humano. Cuanto mas se profundiza en
+ese _yo_, de donde se quiere sacar tan absurdo sistema, tanto mas se
+descubre la contradiccion en que se halla el panteismo, con respecto á
+las ideas, y á los hechos mas primordiales de nuestro espíritu. Voy á
+desenvolver esta observacion en una reseña, que podrá ser muy breve, á
+causa de versar sobre puntos examinados ya largamente en sus lugares
+respectivos.
+
+[151.] Ya hemos visto (Lib. VI. Cap. V), que la idea de número se
+encuentra en todos los entendimientos; y la experiencia nos enseña que
+la empleamos, explícita ó implícitamente en casi todas nuestras
+palabras. Apenas hablamos sin usar del plural; y este no significa
+nada si no presupone la idea del número. El panteismo reduce todo lo
+existente á la unidad absoluta; la multiplicidad, ó no existe
+realmente, ó se limita á fenómenos que á juicio de algunos partidarios
+de dicho sistema no contienen realidad de ninguna especie, y que en
+opinion de todos los panteistas, no pueden contener ninguna realidad
+substancial. Segun ellos pues la idea de número, ó carece de toda
+correspondencia en la realidad, ó se refiere tan solo á modos de ser,
+á varias manifestaciones del mismo ser, y por tanto no se extiende á
+los seres mismos, pues que en dicho sistema no hay mas que un ser
+solo. Si esto es así ¿cómo es que la idea de número existe en nuestro
+entendimiento? ¿cómo es que concebimos no solo muchos modos de ser,
+sino muchos seres? En el sistema de los panteistas no solo no hay
+multiplicidad de seres, sino que es imposible que la haya; ¿por qué
+pues habrá en nuestro entendimiento este vicio radical que nos induce
+por necesidad á concebir posible la multiplicidad de _cosas_, cuando
+esta multiplicidad es absurda? ¿por qué este defecto ideal se hallará
+confirmado por la experiencia, la cual tambien por necesidad nos
+induce á creer que hay muchas _cosas_ distintas?
+
+[152.] En el sistema panteista nuestro entendimiento no será mas que
+una modificacion, una manifestacion de la substancia única; así será
+inexplicable ese desacuerdo entre el fenómeno y la realidad; ese error
+necesario á que un fenómeno de la substancia, nos induce con respecto
+á la misma substancia. Siendo nosotros una pura manifestacion de la
+unidad, ¿por qué hallamos en nosotros como un hecho primitivo, la idea
+de la multiplicidad? ¿por qué esa contradiccion continua entre el ser
+y sus apariencias? Si todos somos una misma unidad, ¿de dónde nos
+viene la idea del número? Si los fenómenos de la experiencia no son
+mas que evoluciones por decirlo así de esta misma unidad, ¿por qué nos
+sentimos irresistiblemente inclinados á poner multiplicidad en los
+fenómenos y á multiplicar las _cosas_ en que suceden?
+
+[153.] La idea de distincion, opuesta á la de identidad, es tambien
+fundamental en nuestro espíritu (Lib. V, Cap.^s IX y X); sin embargo
+el panteismo no le otorga ninguna correspondencia en la realidad. Si
+no hay mas que un ser, si todo es idéntico, no hay nada distinto; la
+idea de distincion es una pura quimera. En el sistema panteista, la
+distincion no solo no existe, sino que es imposible; luego la idea de
+distincion es absurda; luego uno de los hechos primitivos de nuestro
+espíritu es una contradiccion.
+
+[154.] Los juicios negativos forman una buena parte del caudal de
+nuestro entendimiento; Lib. V. Cap. IX): el panteismo los destruye. En
+este sistema nunca puede ser verdadera la proposicion: A no es B;
+porque si todo es idéntico, no se podrá negar una cosa de otra, no
+habrá cosas distintas, no habrá _una_ y _otra_; todo será uno; el
+juicio negativo deberá limitarse á lo siguiente; en realidad A es lo
+mismo que B; solo hay la apariencia de la distincion; B es el mismo A,
+que es ó se _presenta_ de diferente modo.
+
+[155.] La idea de relacion es tambien absurda en el sistema panteista:
+no hay _relacion_ sin extremo de _referencia_, y no hay referencia sin
+distincion. Segun los panteistas, el sujeto referido y el extremo de
+la referencia, son absolutamente idénticos; no hay pues relaciones
+verdaderas sino aparentes; y así nos encontramos con otro hecho
+primitivo de nuestro entendimiento radicalmente absurdo, porque está
+en contradiccion con la realidad y hasta con la posibilidad.
+
+[156.] El sosten de todos nuestros conocimientos, el principio de
+contradiccion: es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo
+tiempo, carece de sentido, no tiene ninguna aplicacion real ni
+posible, si se admite la doctrina panteista. Cuando decimos que es
+imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo, entendemos que
+hay posibilidad de un _no ser_; por manera que en nuestro
+entendimiento la idea de ser no es exclusiva de la del no ser, sino
+con respecto á una misma cosa y á un mismo tiempo. Si no hay mas que
+un ser solo, y es imposible todo ser que no sea el mismo, resulta que
+la idea de no ser es absolutamente contradictoria, y que todas las
+proposiciones en que se la expresa son absurdas. En tal caso no hay ni
+puede haber mas que un ser que lo es todo; á él no se le puede aplicar
+nunca la negacion de ser; esta negacion pues será absolutamente
+absurda, y por consiguiente hallamos en nuestro entendimiento otra
+idea absolutamente contradictoria.
+
+[157.] La idea de contingencia es tambien contradictoria admitido el
+panteismo: todo lo que puede ser es; y todo lo que no existe es
+imposible; luego cuando nosotros distinguimos la contingencia de la
+necesidad, estamos en contradiccion con la realidad y la posibilidad.
+Hénos aquí pues con otra ilusion primordial de nuestro espíritu; la
+cual nos ofrece como posible y aun existente, lo que en sí mismo es
+absurdo.
+
+[158.] Las ideas de finito é infinito tampoco pueden coexistir en el
+sistema panteista. Una de ellas es contradictoria; si el ser único es
+infinito, no hay ni puede haber nada finito, luego la oposicion entre
+lo finito y lo infinito es una quimera de nuestro espíritu á la que
+nada corresponde en la realidad. No habrá mas que una sola cosa; esta
+será ó finita ó infinita; en ambos casos uno de los extremos
+desaparece, una de las ideas es contradictoria, pues que está en
+oposicion con una necesidad absoluta.
+
+[159.] El sistema de la unidad absoluta destruye la idea del órden: en
+esta idea se encierra la disposicion de cosas distintas, distribuidas
+de la manera conveniente para conspirar á un fin. En faltando la
+distincion no hay órden, y la distincion es imposible, si hay unidad
+absoluta. Ello es sin embargo que una de las ideas fundamentales de
+nuestro espíritu es la del órden; la unidad literaria, la artística y
+en general la de toda belleza sensible, es unidad de órden; sustituid
+á esta la unidad absoluta y se anonadan todas las bellezas de la
+imaginacion; el arte es absorbido por el caos.
+
+[160.] Excusado es añadir que el panteismo mata la libertad de
+albedrío: esa libertad de que tenemos conciencia tan clara, tan viva,
+y que acompaña todos los momentos de nuestra existencia. En este
+monstruoso sistema, la unidad absoluta es inseparable de la necesidad
+absoluta; lo existente y lo posible se confunden; nada de lo que es,
+puede dejar de ser; nada de lo que no es, puede ser. La acción nacerá
+de la substancia única en un desarrollo espontáneo; entendiéndose por
+espontaneidad, la ausencia de una causa externa; pero esta accion no
+podrá menos de haber existido, será por decirlo así una irradiacion de
+la substancia única, á la manera que la luz brota de los cuerpos
+luminosos. Sin libertad de albedrío el mérito es un absurdo; un ser
+que obra por necesidad absoluta, no puede tener mérito ni demérito.
+Entonces son inútiles las leyes, los premios y castigos; y la historia
+de los individuos como de la humanidad entera, se reduce á la historia
+de las fases de la substancia única, que se va desenvolviendo
+eternamente con sujecion á condiciones absolutamente necesarias, que
+no tienen mas fundamento que ella misma.
+
+[161.] El panteismo no solo mata la libertad de albedrío, sino que
+hace incomprensibles todas las afecciones que se refieren á _otro_. Si
+no hay mas que un ser, ¿qué significan los sentimientos de amor, de
+respeto, de gratitud, y en general, todos cuantos suponen una persona
+distinta del _yo_ que los experimenta? Estas afecciones, por mas que
+supongan término distinto, no lo tendrán; y aunque parezcan proceder
+de principios diferentes, nacerán de uno solo. El hombre que ama á un
+hombre, y aborrece á otro, será el mismo _yo_ que se ama y se aborrece
+á sí mismo; las apariencias indicarán diversidad, y oposicion; pero en
+el fondo no habrá mas que unidad, identidad. ¿Quien es capaz de
+devorar semejantes absurdos?
+
+[162.] Así el panteismo despues de haber destruido al hombre
+intelectual, aniquila al hombre moral; despues de haber declarado
+contradictorias las ideas mas fundamentales de nuestro espíritu, nos
+arrebata el hecho mas precioso de nuestra conciencia: la libertad de
+albedrío; hasta destruye los sentimientos del corazon; negando nuestra
+individualidad nos arroja á todos en el hondo abismo de la substancia
+única, del ser absoluto, confundiéndonos, identificándonos con él
+disolviendo así nuestra existencia propia como se disipan las
+moléculas de un grano de polvo en la inmensidad del espacio.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+RÁPIDA OJEADA SOBRE LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS DE LOS PANTEISTAS.
+
+
+[163.] Los argumentos principales en que se apoya el panteismo, se
+fundan en la unidad de la ciencia, la universalidad de la idea del
+ser, lo absoluto y exclusivo de la de substancia, lo absoluto y
+exclusivo de la nocion de lo infinito.
+
+[164.] La ciencia debe ser una, dicen los panteistas, y no puede serlo
+completamente, si no hay unidad de ser. La ciencia debe ser cierta; y
+no puede haber certeza absoluta, si no hay identidad del ser que
+conoce con la cosa conocida.
+
+La solucion de estas dificultades consiste en negar las proposiciones
+gratuitas en que estriban.
+
+No es exacto que la ciencia humana deba ser una, ni es verdad que para
+la unidad de la ciencia se necesite la unidad del ser. Ambas
+proposiciones deben probarlas los panteistas: para triunfar en la
+discusion no basta afirmar; lejos de que ninguna esté debidamente
+probada, la razon y la experiencia enseñan todo lo contrario. No es
+necesario repetir aquí lo que llevo expuesto largamente al tratar de
+la posibilidad y existencia de la ciencia trascendental, así en el
+órden intelectual absoluto como en el humano. (Lib. I, Cap.^s IV, V,
+VI, VII).
+
+La segunda proposicion que exige la identidad del sujeto que conoce
+con el objeto conocido, tampoco necesito combatirla aquí. En el lugar
+correspondiente he manifestado que el sistema de la identidad
+universal no sirve para explicar el problema de la representacion, y
+he probado con razones incontestables, que á mas de las
+representaciones de identidad, hay las de causalidad é idealidad (Lib.
+I, desde el Cap. VIII, hasta el XV). El valor objetivo de las ideas en
+cuanto distintas de los objetos, tambien lo tengo demostrado
+fundándome en la unidad de conciencia (Lib. I, Cap. XXV).
+
+Las doctrinas de Kant que conducen á convertir el mundo externo en un
+hecho puramente subjetivo, y que por tanto dan orígen al idealismo
+trascendental de Fichte, están refutadas en el libro II donde se
+demuestra la objetividad de las sensaciones; en el III donde se
+manifiesta la realidad de la extension, y en el VII donde se prueba
+que el tiempo no es una pura forma del sentido interno.
+
+[165.] El argumento fundado en la idea de la universalidad del ente,
+esto es, en que no puede haber mas que un ser porque la idea de ser es
+absoluta y lo abraza todo, es un sofisma en que se hace tránsito del
+órden ideal al real convirtiéndose en un ser absoluto una idea
+abstracta é indeterminada. Para formar concepto cabal de dicha idea y
+de sus relaciones con la realidad, véase lo que se dijo en el libro V
+al tratar de la idea del ente.
+
+[166.] Spinosa, Fichte, Cousin, Krause, y cuantos han enseñado el
+panteismo, bajo una ú otra forma, todos parten de una errada
+definicion de la substancia. Nunca se puede encarecer demasiado la
+necesidad de adquirir ideas claras y distintas sobre esta definicion;
+porque es indudable, que aquí se encuentra el orígen del error de los
+panteistas y el secreto para no dejarles adelantar un solo paso.
+Cuando se profundizan bien los principios, se sorprende uno al
+contemplar en su desnudez la insubsistencia de sistemas que tanto
+ruido meten en las escuelas filosóficas. No se pierdan nunca de vista
+las doctrinas resumidas en el capítulo XIV.
+
+[167.] Con la importancia y trascendencia de la definicion de la
+substancia, compite la de la nocion de lo infinito. Es increible lo
+que se abusa de esta palabra, sin cuidarse de explicar ni sus
+diferentes sentidos, ni su orígen, ni la legitimidad de sus
+aplicaciones. Todos cuantos argumentos pretenden fundar los panteistas
+en la idea de lo infinito, se desvanecen como el humo, si se
+comprenden á fondo, el carácter, orígen y aplicaciones de dicha idea
+(Véase todo el libro XIII).
+
+[168.] Terminaré con una observacion. Estoy profundamente convencido,
+de que los sistemas mas funestos en filosofía, nacen en buena parte de
+la confusion de las ideas; de la superficialidad con que se examinan
+los puntos mas fundamentales de la ontología, ideología y psicología.
+Mi idea dominante en la presente obra, es prevenir este daño; por cuya
+razon, me extiendo tanto en la parte de _filosofía fundamental_,
+prescindiendo en cuanto me es posible, de las cuestiones secundarias.
+Estas se resuelven por sí mismas y bien, cuando se tiene un
+conocimiento claro y exacto de las ideas fundamentales de la ciencia
+humana (II).
+
+
+
+
+LIBRO DÉCIMO.
+
+NECESIDAD Y CAUSALIDAD.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+NECESIDAD.
+
+
+[1.] Los seres se dividen en dos clases: necesarios y contingentes: el
+necesario es el que no puede menos de ser, el contingente es el que
+puede ser y dejar de ser. En estas definiciones está dicho todo; pero
+su laconismo no permite que se entienda fácilmente todo lo que se
+expresa en ellas. La necesidad y la contingencia se refieren á
+diferentes aspectos, los que pueden dar lugar á consideraciones muy
+diversas. Esto exige que analicemos con detencion las ideas
+expresadas.
+
+[2.] ¿Qué se entiende por necesidad? En general se llama necesario lo
+que no puede menos de ser; pero la expresion _no puede_, se toma en
+diferentes sentidos: moral, como cuando se dice: no puedo menos de
+cumplir este deber; físico, como en esta proposicion: un paralítico no
+puede moverse; metafísico, como en esta otra: el triángulo no puede
+ser un cuadrilátero. En el primer ejemplo, el obstáculo se funda en la
+ley; en el segundo, nace de la naturaleza; en el tercero, surge de la
+misma esencia de las cosas. En todos los supuestos, la necesidad
+envuelve la imposibilidad de lo contrario, y segun es la imposibilidad
+resulta la necesidad.
+
+[3.] De esto se sigue que las ideas de necesidad é imposibilidad son
+correlativas; y que lo metafísicamente necesario es aquello cuyo
+opuesto es metafísicamente imposible. La imposibilidad consiste en la
+exclusion de una cosa por otra: así «un triángulo circular es
+imposible» significa lo mismo que «la naturaleza del triángulo excluye
+la del círculo.» En toda imposibilidad pues, hay un extremo negado;
+como en toda necesidad hay un extremo afirmado; lo metafísicamente
+necesario es aquello cuyo opuesto es contradictorio; la existencia de
+lo absurdo es imposible, la no existencia de lo necesario es absurda.
+Es contradictorio que un triángulo tenga cuatro lados; y es absurdo
+que un triángulo no tenga tres ángulos.
+
+[4.] En el órden puramente ideal, vemos muchas necesidades sin ninguna
+relación á la existencia: tales son por ejemplo, todas las verdades
+geométricas. Aun en el órden real, concebimos muchas necesidades
+hipotéticas en los seres contingentes; tales son las que resultan
+cuando les aplicamos principios absolutos en alguna hipótesis
+suministrada por la experiencia. El principio de contradiccion sirve
+en infinitos casos, para fundar una cierta necesidad, aun en los seres
+contingentes. No hay necesidad absoluta de que existan seres extensos;
+pero en el supuesto de que existan, es necesario que tengan las
+propiedades consiguientes á la extension.
+
+[5.] En ninguno de los seres finitos puede hallarse una necesidad
+absoluta: la única que les conviene es la hipotética. La relacion de
+sus atributos esenciales es necesaria; pero como su esencia no existe
+por necesidad, todo lo que en ella se encuentra de necesario, lo es
+solo hipotéticamente, es decir, en el supuesto de que existan.
+
+[6.] Debemos pues distinguir dos necesidades: una absoluta, otra
+hipotética. Esta se refiere á las esencias de las cosas, prescindiendo
+de su existencia, aunque implicándola como una condicion, y suponiendo
+otra necesaria, como un fundamento de posibilidad (Lib. IV, Cap.^s
+XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII), aquella se refiere á la existencia
+misma de la cosa. Lo necesario absolutamente es aquello cuya
+existencia es absolutamente necesaria.
+
+[7.] En la esencia del ser necesario ha de estar la existencia: su
+idea debe envolver la del existir, no solo lógico y concebido, sino
+tambien realizado.
+
+[8.] Podemos concebir la existencia del ser necesario distinto de su
+esencia; pero la razon de esto se halla en la imperfeccion de la idea;
+en que esta para nosotros, no es intuitiva sino discursiva; y por
+consiguiente podemos distinguir entre el órden lógico y el real.
+
+Aquí se encuentra el defecto del raciocinio de Descartes cuando
+pretende demostrar la existencia de Dios fundándose en que el
+predicado, existencia, está incluido en la idea de un ser necesario é
+infinito. La idea de ser necesario envuelve la existencia, mas nó
+real, sino lógica ó concebida; pues que teniendo la idea del ser
+necesario, nos resta todavía la dificultad de si le corresponde algun
+objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el
+mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un órden puramente
+ideal, el predicado es tambien puramente ideal.
+
+[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su
+realidad; pero esta es demostrable hasta la última evidencia,
+introduciendo en el raciocinio otros elementos que la experiencia nos
+proporciona.
+
+Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion que
+en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta percepcion.
+Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan entre los
+dogmáticos y los escépticos; solo pongo un dato que nadie me puede
+negar, siquiera se lleve el escepticismo hasta la última exageración.
+Cuando digo que existe algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro
+nada.
+
+Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un
+momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada. Si
+hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no existiria
+nada, jamás hubiera podido haber nada. Finjamos la nada universal y
+absoluta, pregunto: ¿de la nada puede salir algo? es evidente que nó:
+luego en el supuesto de la nada universal la realidad es absurda.
+
+[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion de la
+cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de este es
+puesta siempre, sin relacion á ninguna hipótesis: luego su _no ser_ es
+siempre excluido bajo todas las condiciones; luego su no existencia es
+contradictoria; luego existe un _ser_ absolutamente necesario, esto
+es, un ser cuyo _no ser_ implica contradiccion.
+
+[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir:
+
+1.° Tenemos la idea de un ser necesario.
+
+2.° De su idea sola no sacamos su existencia.
+
+3.° Para demostrar la existencia de un ser necesario nos basta saber
+que existe algo.
+
+4.° El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por experiencia; la
+cual nos presenta, cuando nó otra cosa, la existencia de nuestro
+propio pensamiento.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+LO INCONDICIONAL.
+
+
+[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las palabras,
+de condicional é incondicional: como las ideas que con estos nombres
+se expresan, tienen mucha analogía con las explicadas en el capítulo
+anterior, las expondré con brevedad aquí.
+
+[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto es,
+aquello que se pone, _si_ se pone otra cosa, que se apellida
+condicion. Si el sol está en el horizonte, hay luz: la luz es lo
+condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es lo que no supone
+condicion; como lo expresa el mismo nombre.
+
+[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales: así lo
+manifiesta la experiencia, tanto exterior como interior: ¿existe algo
+incondicional? Sí.
+
+[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F, ...
+etc. tendremos, que la condicion de F estará en E; la de E en D; la de
+D en C; y así sucesivamente: si no hay algo incondicional, este
+retroceso se extenderá hasta lo infinito; resultará pues una serie
+infinita de términos condicionales.
+
+Para llegar á un término cualquiera, por ejemplo, B, habrá sido
+necesario pasar por las infinitas condiciones que le preceden: la
+serie infinita habrá sido agotada; esto es contradictoria. Y como lo
+que se dice de B, puede decirse de A, y de cualquiera de los términos,
+anteriores ó posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la
+serie es absurda.
+
+[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada
+incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad sucesiva,
+es necesaria. Luego la serie en sí misma, es incondicional; luego un
+conjunto de términos condicionales es incondicional, á pesar de que se
+supone imposible señalar nada, fuera de la serie, que sea
+incondicional. ¿Quién puede devorar semejante absurdo?
+
+[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la serie
+tres términos cualesquiera: A...F...N; se pueden formar las siguientes
+proposiciones.
+
+Si A existe, existirán, F y N.
+
+Si N existe, existieron, F y A.
+
+Si F existe, existió A, y existirá N.
+
+Dificultades. 1.ª ¿De dónde procede el enlace de unas condiciones con
+otras?
+
+2.ª ¿Por qué se ha debido poner ninguna de ellas?
+
+[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla la
+condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera
+dificultad se responde, que el enlace de las condiciones
+_condicionales_, depende de la condicion _incondicional_. A la segunda
+se contesta, que la condicion primitiva no ha menester de otra
+condicion, supuesto que es un ser necesario. El preguntar _por qué_ se
+ha debido poner, es caer en contradiccion; por lo mismo que es
+incondicional, no tiene _porque_, la razon de su existencia está en
+ella misma.
+
+[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional; son
+inexplicables, tanto la existencia de los términos, como su enlace.
+Existirán infinitos términos, necesariamente enlazados, sin razon
+suficiente externa ni interna. No habrá mas razon para existir el
+universo, que para no existir: ser y nada serán indiferentes: y no se
+concibe, por qué ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es
+evidente que no se necesita nada; ¿por qué pues no hay una nada
+absoluta y eterna?
+
+[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas
+condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad propuesta:
+porque si se dice que una condicion no puede existir sin la otra; con
+mayor razon preguntaremos por qué no se necesita una condicion
+primitiva para el conjunto de las condiciones, ó sea la totalidad de
+la serie.
+
+[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego siéndonos
+dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es así que lo condicional
+nos es dado, tanto en el mundo externo como en el interno, luego
+existe un ser incondicional, de cuya existencia no hay la razon en
+ninguna parte fuera de él mismo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO É INCONDICIONAL.
+
+
+[22.] Lo absolutamente necesario é incondicional es inmutable. Porque
+su existencia _es_, ó hablando el lenguaje moderno, _es puesta_
+absolutamente, sin ninguna condicion, por necesidad intrínseca; y con
+esta existencia se halla tambien puesto su _estado_. Prescindimos
+ahora de la naturaleza de dicho estado; y de si es tal ó cual
+perfeccion, en este ó aquel grado, finito ó infinito. Siendo puesta
+incondicionalmente su existencia, es puesto incondicionalmente su
+estado; luego así como su _no existencia_ es contradictoria (Cap. I)
+tambien es contradictorio su _no estado_. La mudanza no es otra cosa
+que el tránsito de un estado á otro estado, que implica el _no estado_
+del primero; luego la mudanza en lo necesario es contradictoria.
+
+[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser
+necesario é incondicional. Como E es puesto absolutamente sin ninguna
+condicion, por necesidad intrínseca, el _no_ E, será contradictorio.
+El ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales ó
+cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad, actividad, ú otras
+cualesquiera; y estas perfecciones las tiene en un cierto grado,
+prescindiendo ahora de que sea grande ó pequeño, finito ó infinito.
+Con la existencia absoluta E, se hallará puesto un estado de
+perfeccion, que llamaremos N. ¿Qué es lo que ha determinado el estado
+N? Por el supuesto, no puede haberlo determinado nada; pues el estado
+es incondicional. Luego si hay absoluta y necesariamente el estado N,
+será contradictorio el _no_ N. Luego la mudanza con que E deberia
+pasar de N á _no_ N, es contradictoria.
+
+[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser necesario, y
+salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza será necesaria y
+eterna, deberemos admitir una serie infinita de evoluciones; hénos
+aquí pues cayendo de nuevo en la imposibilidad de conciliar la
+infinidad de la serie, con la existencia de un término cualquiera
+(Cap. II).
+
+[25.] Resulta demostrado que el ser necesario é incondicional, no
+puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder su estado primitivo.
+
+El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N á _no_ N;
+pero ¿quién sabe si seria posible que sin perder N, y sin pasar á _no_
+N, adquiriese algo que se reuniese con N, de un modo ú otro? Mas
+claro: dado N, es contradictorio el _no_ N; pero dado N, ¿será
+contradictorio el N + P, expresando P una perfeccion cualquiera, ó un
+grado de la misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo,
+deberá salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P; luego no
+ha habido mudanza; luego el suponerla es contradictorio.
+
+[26.] Se replicará que P estaba en N virtualmente; y que el nuevo
+estado solo añade una nueva forma. Pero ¿esta forma como tal encierra
+algo _nuevo_ en realidad? Sí ó nó; si no encierra nada, no hay
+mudanza; si encierra, ó se hallaba en N ó nó; si se hallaba, no hay
+mudanza; si no se hallaba, ¿de dónde ha salido?
+
+[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios seres
+necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y causándose
+recíprocamente las mudanzas: así parece explicarse de dónde salen los
+_nuevos_ estados. Pero á mas de que estas ficciones son evidentemente
+cavilaciones infundadas y que están en contradiccion con los
+principios de la ontología, todavía se las puede desvanecer con una
+razon concluyente.
+
+Sean A, B, C, D, los seres necesarios é incondicionales: cada cual es
+puesto absolutamente, y con un estado primitivo que llamaremos
+respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando las cosas en
+su estado primitivo, el conjunto de las existencias se hallará con un
+conjunto de estados, necesarios é incondicionales, que podremos
+representar en esta fórmula: (A^a, B^b, C^c, D^d)(1). La expresion
+representa un estado primitivo, necesario, incondicional: ahora
+pregunto ¿de dónde salen las mudanzas? Todo es incondicional, ¿cómo se
+introduce lo condicional, lo mudable?
+
+[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se podria
+tal vez implicar la accion recíproca y primitiva de A, B, C, D, entre
+sí; no se debilita por esto la fuerza de la dificultad. Porque las
+acciones respectivas, como primitivas y absolutas, producirán
+primitiva y absolutamente un resultado en sus términos respectivos.
+Este resultado será primitivamente necesario, y estará contenido en la
+fórmula (1). Luego la fórmula no sufre ninguna variacion, con la
+suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de ninguna clase.
+
+[29.] Imaginando que la accion recíproca no supone un estado
+primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos en la
+serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de llegar á
+ningun término de ella, no suponiendo agotado lo infinito (Cap. II).
+
+[30.] Además, siendo distintas las esencias de los seres necesarios é
+incondicionales A, B, C, D, ¿qué razon hay para fingirlos en relacion
+de actividad? ¿Cuál es el fundamento de esta relacion, si los cuatro
+son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes los unos
+de los otros?
+
+[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el análisis de
+la idea de un ser necesario é incondicional. La inmutabilidad excluye
+la perfectibilidad, por manera que, ó es preciso suponer
+primitivamente en el ser necesario el colmo de la perfeccion, ó
+admitir que no le puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de
+los caractéres de lo contingente que mejora su modo de ser, por una
+serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que es, y
+no puede ser otro cosa.
+
+[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo condicional de
+lo incondicional; luego todas las perfecciones sean del órden que
+fueren, se han de hallar en el ser necesario é incondicional: luego en
+él han de estar, cuando menos _virtualmente_, todas las perfecciones
+de la realidad que existe; y ha de tener _formalmente_, todas las que
+no implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el fin).
+
+[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un fundamento
+(Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V, Cap^s. VII y
+VIII); las perfecciones posibles han de existir en un ser real, si la
+idea de ellas ha de ser posible; luego la escala infinita de las
+perfecciones, á mas de las existentes, que concebimos en el órden de
+la posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario é
+incondicional.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+IDEAS DE CAUSA Y EFECTO.
+
+
+[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: así lo muestra el uso
+continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la poseen
+solos los filósofos, es patrimonio de la humanidad. Pero ¿qué
+entendemos por causa? Todo aquello que hace pasar algo del no ser al
+ser; así como efecto es todo aquello que pasa del no ser al ser.
+Prescindo ahora de si lo que pasa del no ser al ser, es substancia ó
+accidente, y del modo con que la causa influye en este tránsito: así
+se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie de
+causalidad.
+
+[35.] En la idea de causa entra:
+
+1.° La idea de ser.
+
+2.° La relacion á lo que pasa del no ser al ser, como de condicion á
+condicional.
+
+En la de efecto entran:
+
+1.° La de ser.
+
+2.° La del tránsito del no ser al ser.
+
+3.° La relacion á la causa, como de lo condicional á la condicion.
+
+[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; ó en otros términos: toda
+causa es un ser, ó existe.
+
+[37.] Digo que esto es un axioma; porque no se puede demostrar, por
+qué el predicado de existencia está contenido evidentemente en la idea
+de causa. Lo que es causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la
+causa, y negar que sea, es afirmar y negar á un mismo tiempo. Luego la
+proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su verdad,
+nos basta atender á las ideas de causa y de ser, y vemos evidentemente
+la de ser contenida en la de causa. La explicacion que he dado no debe
+ser mirada como una demostracion, sino como una aclaracion, para que
+se comparasen mejor las dos ideas. Quien las compare como es debido,
+no necesitará demostracion, lo verá por intuicion; lo que constituye
+el carácter del axioma.
+
+[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa.
+
+[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene advertir que
+aquí la palabra _efecto_, significa únicamente lo que pasa del no ser
+al ser, prescindiendo de que sea causado ó nó; pues si por efecto se
+entendiese aquí una cosa causada, el axioma seria una proposicion
+idéntica é inútil. Así sustituyendo en vez de efecto su significado,
+diria: «No hay cosa causada sin ser causada:» lo que es mucha verdad,
+pero de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: «Todo lo que
+pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de sí, que produzca
+este tránsito.»
+
+[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastará para
+convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que en la
+misma se contienen. Consideremos una cosa que es, y trasladémonos al
+tiempo en que no fué. Prescindamos de todo lo que no sea ella misma,
+no supongamos ningun otro ser que la pueda haber producido, ó que tome
+parte en su produccion; yo afirmo que vemos evidentemente que el
+tránsito al ser, no se hará jamás. De la idea pura del no ser del
+objeto, no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos
+evidentemente que no saldrá jamás. No hay ser, no hay accion, no hay
+produccion de ninguna clase: hay la pura nada; ¿de dónde saldrá el
+ser? Intuitivamente se nos presenta pues la verdad de la proposicion:
+en la pura idea del no ser por sí sola, no solo no vemos la posible
+aparicion del ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion.
+Son ideas que se excluyen: el no ser no es posible, sino con la
+exclusion del ser, y viceversa.
+
+[41.] Si pensamos una accion productiva, ó la referimos á la cosa que
+del no ser ha de pasar al ser, ó á otra distinta de ella. Si lo
+primero, caemos en contradiccion; suponemos accion y no la suponemos,
+porque no hay accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa
+antes de ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si
+lo segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo
+que produce el tránsito del no ser al ser.
+
+[42.] El dicho comun «ex nihilo nihil fit,» es una verdad, si se la
+entiende en el sentido del Axioma 2.°
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+ORÍGEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD.
+
+
+[43.] ¿Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto equivale á
+preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda mudanza envuelve un
+tránsito del no ser al ser. La mas ligera mudanza no es concebible sin
+este tránsito. Todo lo que se muda, es de _otra_ manera despues de
+mudado que antes de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no
+tenia. Este modo, _antes_ no existia, _ahora_ existe: ha pasado pues
+del no ser al ser.
+
+[44.] Aun cuando no estuviéramos en relacion con el mundo externo, y
+se limitara nuestro espíritu á los solos hechos internos, á la sola
+conciencia del yo y de sus modificaciones, sabríamos que hay tránsito
+del no ser al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de
+nuevas percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos
+experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del no
+ser al ser, del ser al no ser.
+
+[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen un
+órden de seres contingentes, real ó posible. Si no hubiese mas que
+seres necesarios é inmutables, no habria causas y efectos.
+
+[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de ser, y
+la de la relacion con el no ser que ha pasado ó pasa al ser. La idea
+de causa pues no es idea simple, es compuesta de las dos indicadas.
+Para constituirla no basta la de ser; pues podemos concebir ser, sin
+concebir causa. Lo que la idea de causa añade á la de ser, es algo
+distinto de la idea de ser, algo no incluido en ella; y se llama
+causalidad, fuerza, virtud productiva, actividad, ú otros nombres
+semejantes; todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro
+el tránsito de un no ser al ser.
+
+[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que si
+bien acompaña la idea de ser, no se confunde con ella. Si se la quiere
+apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no me opondré á
+ello.
+
+[48.] ¿De dónde nace la idea de causalidad? Parece que la sola
+intuicion de la idea del ser no basta á engendrarla. La idea de ser es
+simple, nada expresa sino ser; en ella pues no encontramos ninguna
+relacion con el tránsito del no ser al ser.
+
+[49.] ¿Nace tal vez de la experiencia? Aquí es necesario distinguir
+entre la idea misma de la causalidad y el conocimiento de la
+existencia de la causa. La experiencia nos manifiesta la sucesion de
+los seres, es decir, su tránsito del no ser al ser y viceversa. Hemos
+notado que en la intuicion del no ser, con relacion al ser, vemos la
+imposibilidad de un tránsito, á no mediar un ser que lo ejecute; luego
+la certeza de la existencia de la causa nace de la experiencia
+combinada con la intuicion de las ideas de no ser y ser.
+
+[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabríamos si la causalidad
+es posible; porque en la idea del ser, tal como nosotros la tenemos,
+no vemos la de fuerza: podríamos concebir tal vez la fuerza, pero
+ignorando si le corresponde alguna realidad. Así tendríamos la
+_nocion_ de la fuerza, mas nó la _noticia_ de su existencia, ni aun la
+seguridad de su posibilidad.
+
+[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un
+supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo que
+reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de sus
+percepciones, y por tanto experimenta en sí propio el tránsito de un
+no ser al ser. Y como por otra parte, siente tambien su fuerza de
+combinar las ideas, siente en sí mismo la existencia de la causalidad,
+de una fuerza productiva de sus reflexiones.
+
+[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, así con respecto á los actos
+internos como externos, nos da tambien conocimiento de la dependencia
+de unas cosas respecto de otras; así como las impresiones que
+recibimos sin nuestra voluntad y á pesar de ella, nos confirman en la
+misma conviccion. Sin esta experiencia, veríamos la sucesion de los
+fenómenos, mas no conoceríamos sus relaciones de causalidad; porque es
+claro que la inclinacion á señalar como causa de un fenómeno lo que ha
+sucedido antes que él, supone la idea de causa y el conocimiento de la
+dependencia de los fenómenos en la relacion de causas y efectos.
+
+[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la
+creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen á suponer que tampoco la
+tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el tránsito de una
+substancia del no ser al ser, en virtud de la accion productiva de
+otra substancia. Yo sostengo que esto no es mas que la idea de
+causalidad en su grado superior, es decir, aplicada á la produccion de
+la substancia; es así que la idea de causa la tenemos, luego la idea
+de creacion no es una idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de
+una idea comun á toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de
+causa entra el producir un tránsito del no ser al ser; á todos los
+seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la diferencia que
+en tratándose de las causas finitas, solo se les concede una fuerza
+productiva de modificaciones, así como al ser infinito se le reconoce
+la fuerza productiva de las substancias.
+
+[54.] Aquí parece verificarse lo mismo que en los demás ramos de los
+conocimientos filosóficos: la idea de la esencia pertenece á la razon,
+la noticia de la existencia depende de la experiencia. La primera es
+independiente de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola
+la condicion de la existencia, es decir, con un postulado (Lib. V,
+Cap.^s VII y VIII). Este postulado, lo tenemos siempre, cuando nó en
+otra cosa, en los fenómenos de nuestra conciencia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.
+
+
+[55.] El principio de causalidad, ó sea esta proposicion: todo lo que
+comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda en los últimos
+tiempos; por lo cual es necesario dejarle á cubierto de todo género de
+ataques. Creo posible conseguirlo, presentando la doctrina de los
+capítulos anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre
+todas las dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector
+que me siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy
+á presentarle.
+
+[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le pueda
+aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya comenzado á
+ser, y que antes no existiese; porque si no suponemos este comienzo, A
+debiera haber existido siempre.
+
+Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A; y en
+que habia _no_ A. Y
+
+que así en el órden de la duracion ha habido una pequeña serie de dos
+términos:
+
+_no_ A, A.
+
+Comenzar es pasar del primer término _no_ A, al A. El principio de
+causalidad dice: que no es posible el tránsito del primer término al
+segundo, sin que intervenga un tercer término, B, que debe ser algo
+real.
+
+[57.] ¿Qué representa el término _no_ A, por sí solo? la pura negacion
+del A; el puro nada de A. En el concepto del _no_ A, en vez de
+encontrar el A, vemos su término contradictorio; por manera que lejos
+de estar incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen
+verdadera absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A,
+existan á un mismo tiempo. Así, del concepto _no_ A, es imposible que
+salga jamás el A; y por consiguiente, si no hay un término real, para
+hacer el tránsito, nunca se puede pasar del no A, al A, ni aun en el
+órden puramente ideal.
+
+[58.] Nótese bien que no quiero decir que concibiendo el no A, de
+suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible concebir el
+A; pues es evidente, que quien concibiese el _no_ A, ya concebiria el
+A, y aun podria concebirle, enteramente solo, con solo quitar la
+negacion; sino que en el supuesto de que hubiese un concepto del no A,
+absoluto, acomodado al _no_ A, absoluto objetivo, jamás saldria de
+este concepto el A; y si bien se reflexiona, no habria ni siquiera
+concepto; pues que el pensamiento de negacion pura, no es pensamiento,
+no es concepto. Así, habria una ausencia absoluta de concepto; y en el
+órden puramente ideal nos hallaríamos en el primer término de la
+serie, en la negacion pura: _no_ A, sin ningun medio para pasar al
+segundo: A.
+
+[59.] Los que niegan pues el principio de causalidad, conciben el
+tránsito del no A, al A, sin ninguna razon, sin ningun intermedio:
+ellos que niegan la creacion, admiten una cosa mil veces mas
+incomprensible que la creacion. ¿De dónde infieren la posibilidad de
+este tránsito? Nó de la experiencia, porque esta no les ofrece sino
+sucesion, y por tanto ninguna aparicion absoluta, á la manera que
+ellos fingen; nó de la razon, pues que esta no alcanza á hacer salir
+de una pura negacion un concepto positivo.
+
+[60.] ¿Cómo se pasa del no A, al A? Los que reconocen el principio de
+causalidad dicen que se pasa con la accion de B, que llaman causa. Si
+se trata de producir una substancia, hacen intervenir la accion de un
+ser en quien suponen un poder infinito. Pero los que niegan el
+principio de causalidad, no pueden responder nada á dicha pregunta;
+sino que se pasa del no A, al A, absolutamente. Fingen el instante M,
+en que A no existia; y luego el instante N, en que A existe. ¿Por qué?
+no alegan razon ninguna: sin saber cómo, ha surgido de la nada el A,
+sin la accion de nada. Esto es una contradiccion manifiesta.
+
+[61.] El principio de causalidad se funda en las ideas puras de ser y
+no ser. Puesto el _no ser_ solo, vemos evidentemente que no puede
+comenzar el ser. El principio es pues puramente ontológico: los que
+apelan á _solas_ razones de experiencia para establecerle ó
+combatirle, plantean mal la cuestion: la sacan de su verdadero
+terreno: confunden la _noticia_ de la causalidad con la _nocion_ ó
+idea de la causalidad.
+
+Los filósofos que no salgan del órden sensible, no pueden afianzar
+sólidamente este principio: por cuya razon, solo han caido en el error
+ó en la duda sobre este punto, los que no admiten mas ideas que las
+sensaciones; y debieran haber caido en la misma duda todos los
+sensualistas, si hubiesen sido bastante lógicos para sacar las últimas
+consecuencias de su doctrina.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+EL PRINCIPIO DE LA PRECEDENCIA.
+
+
+[62.] El tránsito del no ser al ser implica sucesion: para concebir
+que algo _comienza_, es preciso concebir que este algo no _existia_.
+La serie
+
+ no A, A,
+
+carece de sentido en faltando uno cualquiera de los términos: y estos,
+como contradictorios, no pueden existir á un mismo tiempo.
+
+[63.] Imaginemos la nada absoluta. El primer término, no A, está solo.
+Toda existencia está negada: nada se puede afirmar, sin contradecir al
+supuesto. Entonces, no hay tiempo; porque siendo este la sucesion de
+las cosas, ó del ser y no ser (Lib. VII) no puede existir, cuando no
+se puede suceder nada, por no haber nada. Si suponemos que algo
+comienza, establecemos la serie no A, A; en cuyo caso imaginamos dos
+instantes diferentes M, N, á que corresponden respectivamente los
+términos de la serie, en esta forma:
+
+ no A, A.
+ M, N.
+
+Y se podrá decir con verdad: M no es N. ¿Qué significa esta
+proposicion? Ya que el tiempo, y en general ninguna duracion se
+distingue de las cosas que duran (Lib. VII, Cap.^s IV y V), N no puede
+representar sino la existencia de A, con relacion á no A; así como M,
+tampoco representará sino el no A, con relacion al A. De esto se sigue
+que en el concepto de A, en cuanto comienza, se incluye la relacion al
+no A, sin lo cual no puede ser concebido como _comenzado_.
+
+[64.] Suponiendo al menos una inteligencia para conocer esta relacion,
+es concebible lo que se acaba de explicar; porque esta inteligencia,
+referiria el no A y el A, á su duracion propia, sucesivamente, si esta
+duracion fuese sucesiva, como la nuestra; de otro modo, si esta
+duracion no fuese sucesiva. Pero si no hay nada absolutamente, la
+serie no A, A, es inconcebible, pues la relacion del A, en cuanto
+comienza carece de término de comparacion, real ó pensado, á no ser
+que finjamos un tiempo puro, enteramente vacío, donde imaginemos
+colocados los términos de la serie.
+
+[65.] Así parece, que por el mero hecho de pensar el A, en cuanto
+_comenzado_, pensamos tambien una existencia precedente; pues no hay
+comienzo, si al A no le ha precedido el _no_ A; y esta precedencia no
+significa nada, si no hay una existencia á que se refiera, ya sea como
+á serie sucesiva, ya como á duracion inmutable.
+
+[66.] Si A, debe ser precedido de una existencia B, tenemos que nada
+puede comenzar absolutamente, sin que algo exista; y que en el simple
+concepto de la sucesion hallamos la necesidad de algo existente
+_siempre_, para que algo pueda comenzar.
+
+[67.] Como la duracion no es nada distinto de las cosas; los dos
+términos de la serie, B, A, de los cuales el uno precede al otro, no
+pueden ser colocados en una duracion absoluta, distinta de las mismas
+cosas; ó en dos instantes distintos, independientemente de las cosas.
+Esa relacion pues, que existe entre A y B, no es relacion de instante
+á instante, ya que los instantes en sí no son nada, sino de cosa á
+cosa; luego, por lo mismo que A comienza, tiene relacion necesaria con
+B. Por lo dicho, A no podria comenzar sin existir B; luego B, es
+condicion necesaria para la existencia de A. Luego resulta demostrado
+que todo ser que comienza, depende de un ser existente.
+
+[68.] Esta demostracion se halla, bien que nó desenvuelta de este
+modo, en las obras del baron Pascual Galluppi, profesor de filosofía
+en la universidad de Nápoles (Cartas filosóficas sobre las vicisitudes
+de la filosofía, carta XIV); y aunque no se le puede negar que
+encierra mucha profundidad, sin embargo parece que no deja el
+entendimiento satisfecho del todo. Hé aquí las palabras del filósofo
+italiano.
+
+«Esta proposicion, no hay efecto sin causa, ¿es una proposicion
+idéntica? Yo he demostrado su identidad de la manera que sigue. Lo que
+tiene un comienzo de existencia debe haber sido precedido ó de un
+tiempo vacío ó de un ser; porque de otro modo la cosa de que se trata
+seria la primera existencia y la primera letra del alfabeto de los
+seres, y no se podria decir que ella comienza á ser; porque esta
+nocion de _comienzo de existencia_ implica en sí una prioridad con
+relacion al ser que comienza. Estas dos nociones _existencia
+comenzada_ y _existencia precedida de otro cosa_, son pues idénticas;
+pero ¿es posible que una existencia sea precedida de un tiempo vacío?
+Yo he demostrado que una duracion vacía es una quimera, un producto de
+la imaginacion, falto de toda realidad. El desarrollo de esta prueba
+que no puedo exponer aquí, se hallará en mis _Ensayos sobre la crítica
+del conocimiento_. Allí tengo establecido que el tiempo no es otra
+cosa que el _número de las producciones_. Aristóteles ha dicho que el
+tiempo es el _número del movimiento_. Luego _la existencia comenzada
+es una existencia precedida de otra existencia_. Esta proposicion es
+idéntica; pero ¿cómo puede una existencia ser precedida de otra? La
+que precede ¿se halla por ventura en un instante de tiempo anterior al
+en que se encuentra la precedida? en este caso se recae en la doctrina
+del tiempo distinto de las cosas existentes. Así es menester admitir
+que la existencia que precede es tal que hace la existencia precedida
+_existencia comenzada_. Esta no es comenzada sino porque es precedida;
+la _anterioridad_ de la existencia que precede es una anterioridad de
+_naturaleza_; una anterioridad objetiva, una anterioridad que hace el
+comienzo de la existencia precedida; ella es pues la _causa eficiente_
+de esta existencia. Así el gran principio de la causalidad resulta
+invenciblemente demostrado: es una proposicion idéntica.»
+
+[69.] Repito que esta demostracion no deja del todo satisfecho; nó
+porque ella en sí misma no sea concluyente, sino porque necesita mas
+desarrollo. El nervio de la prueba está en la imposibilidad de
+concebir un _comienzo_, sin concebir algo preexistente; y de concebir
+precedencia, sin relacion de lo que comienza á lo que preexiste. No se
+comprende fácilmente, cómo de esta razon, se infiere la dependencia
+intrínseca de las cosas; y hasta el fundarse el argumento en una idea
+tan difícil como la del tiempo, aumenta mucho las dudas.
+
+[70.] Supongamos que el mundo existe, y que algo comienza ahora.
+Entonces se concibe la precedencia sin la dependencia. Si bien se
+reflexiona, esto sucede á cada paso; pues que en realidad comienzan de
+continuo muchos seres, precedidos por otros de los cuales no dependen.
+Se dirá que no dependen de todos, sino de uno, pero esto mismo es lo
+que se busca. Para probar que el principio de causalidad está
+demostrado por la simple idea del órden de la duracion, es necesario
+probar que la relacion de precedencia es relacion de dependencia. Lo
+que comienza, supone algo; ciertamente; pero falta probar si depende
+de este algo, como de una cosa producente, ó tan solo como de una
+condicion, que _nos haga posible el concepto_ del comienzo. Hasta que
+se haya probado que para el tránsito del no ser al ser, es
+indispensable la _accion_ de un ser, parece no quedar probado el
+principio de la causalidad, sino el de la precedencia; y como el órden
+de las cosas en la duracion, ó sea la anterioridad y posterioridad, no
+nos representa mas dependencia que la de pura sucesion, resultaria que
+si nos limitásemos á la precedencia, no habríamos probado que todo lo
+que comienza debe depender de otro, sino que todo lo que comienza debe
+_suceder_ á otro; esto último no es el principio de _causalidad_, sino
+de _sucesion_.
+
+[71.] Aclaremos algo mas estas ideas.
+
+Para que se comprenda mejor la dificultad que milita contra la
+demostracion anterior, observaré que para los que no admiten el
+principio de causalidad, no es imposible que comience _cualquiera_
+cosa, en _cualquiera_ momento, sin ninguna causa. Representemos los
+seres sucesivos del universo por la serie ... A, B, C, D, E, ... y los
+tiempos en que existen, por la serie ..... a, b, c, d, e, ... Segun la
+demostracion que examinamos, ningun término ha podido comenzar, sin
+que le haya precedido otro; por manera que el D, _comenzado_,
+significa lo mismo que el D, _precedido_. Luego el D, tiene una
+relacion necesaria con el C, por la razon de que los instantes d y c,
+no son nada en sí mismos, en cuanto distintos de D y C.
+
+Quien no admita el principio de causalidad, dirá que el D, puede
+comenzar sin ninguna dependencia del C; y que para hacer posible el
+concepto del comienzo, basta que haya existido _siempre_ algo, aunque
+los términos _precedentes_ y _precedidos_ no tengan entre sí ninguna
+relacion. Así como el órden de los seres está representado por la
+serie..... A, B, C, D, E, se podrá imaginar otra serie.. M, N, P, Q,
+R, de modo que á las dos les corresponda la misma serie de tiempo.....
+a, b, c, d, e. Entonces el D, puede comenzar sin dependencia
+_necesaria_ del C, porque basta que preexista P, en el instante c,
+para que se nos haga posible el concepto del comienzo; en cuyo caso,
+el D, no tendrá ninguna relacion _necesaria_ con C, ni con P;
+bastándole la precedencia de uno ú otro. Y como es evidente que lo que
+se dice de C y de P, se podrá decir de otros cualesquiera términos de
+las mismas series ó de otras, resulta que la demostracion no conduce
+sino á la necesidad de concebir algo _preexistente_; y esto solamente
+para hacer posible el concepto de un comienzo. Y si á esto se añade la
+dificultad que de suyo ofrece la naturaleza de las ideas de tiempo y
+de toda duracion, parece que deberemos inferir que la demostracion no
+es tan satisfactoria como seria de desear. Los que no profundicen
+mucho en la idea del tiempo, apenas entenderán el sentido de la
+prueba; y los demás verán demostrada la contradiccion que se encierra
+en un comienzo absoluto; y por tanto la necesidad de que haya existido
+_siempre_ algo; mas nó la dependencia intrínseca que se implica en la
+relacion de un efecto á su causa. Estas dificultades obligan á un
+exámen mas riguroso y profundo.
+
+[72.] El principio de la precedencia nos conduce á un resultado
+importante. Nuestro entendimiento concibe absolutamente una existencia
+como eterna; pues que le es imposible el concebir un comienzo
+absoluto, sin un ser anterior.
+
+[73.] El concepto de la nada absoluta nos es imposible. 1.° Porque
+este seria un concepto completamente vacío; ó mas bien la ausencia de
+todo concepto. La negacion, la concebimos relativamente á una
+existencia (Lib. V, cap. IX); pero nó absolutamente. 2.° Porque no es
+posible el concepto sin conciencia; y en esta, se halla implicada la
+idea de ser, de algo, la cual es contradictoria con la nada absoluta.
+
+[74.] No pudiendo concebir la nada absoluta, concebimos siempre algo
+existente; y como por lo demostrado anteriormente, no podemos concebir
+un comienzo absoluto, resulta que no podemos pensar sin que nuestro
+pensamiento implique el concepto de una existencia eterna.
+
+¡Que verdad tan luminosa! ¡Cuántas reflexiones inspira! Sigamos
+meditando.
+
+[75.] Resulta pues que es un hecho primitivo de nuestro espíritu la
+necesidad de pensar lo necesario y eterno; y que la confusion que
+sentimos al pensar en la duracion en abstracto, y esa inclinacion á
+fingir tiempos, antes que existiera el mundo, nace de la necesidad de
+concebir lo eterno, necesidad de que nuestro espíritu no puede
+emanciparse, supuesto que piense.
+
+[76.] La basa del principio de contradiccion: la idea _de ser_, se
+halla en nuestros conceptos de una manera absoluta; su opuesta la de
+_no ser_, se halla tan solo con respecto á lo contingente; es una
+especie de condicion implicada en la contingencia.
+
+[77.] Todo lo contingente incluye algo de no ser; por lo mismo que es
+contingente, puede _no ser_, y por tanto su no ser, está cuando menos
+en el órden de la posibilidad. Pero esos tránsitos del no ser al ser,
+no son ni siquiera concebibles, sino presuponiendo algo existente,
+necesario y eterno.
+
+[78.] Así, hallamos en nuestras ideas el ser como absoluto, y el no
+ser como relativo; y el ser que ha salido del no ser, ó que ha
+_comenzado_, no lo podemos concebir sino con relacion á un ser
+absoluto.
+
+[79.] Esta relacion objetivamente considerada, no nos parece á primera
+vista la de causalidad, sino la de sucesion; pero nos ofrece un hecho
+subjetivo que nos lleva al conocimiento de la verdad objetiva. En
+efecto: ya que nuestros conceptos de no ser y ser, están ligados de
+tal suerte que no podemos concebir el tránsito del no ser al ser, sin
+concebir un ser preexistente: hallamos aquí un reflejo de la
+causalidad objetiva, que se nos revela en los hechos subjetivos. La
+duracion, como distinta de las cosas, es una pura imaginacion; la
+relacion pues de las duraciones es la relacion de los seres. Es verdad
+que por lo dicho, en esta relacion de duraciones descubrimos solo la
+sucesion, y nó la dependencia intrínseca; pero esta dependencia,
+aunque no conocida intuitivamente, se halla representada en el mismo
+enlace con que concebimos los seres en la duracion. Es cierto que
+podemos imaginar diferentes series; pero la de los tiempos, es una
+pura imaginacion, en cuanto la concebimos distinta de los demás. Si la
+serie de los tiempos desaparece, solo restan las series de las cosas:
+la relacion entre los términos será la relacion entre las cosas; y la
+dependencia llamada de _sucesion_, será una dependencia de _realidad_.
+La relacion real, de lo que pasa del no ser al ser, con lo que es
+absolutamente, es una dependencia de causalidad.
+
+[80.] Imaginemos las series de realidades que se quieran.
+
+ A, B, C, D, E,........
+ M, N, P, Q, R,........
+
+la del tiempo a, b, c, d, e, en cuanto distinta de las demás, no
+significa nada. En este caso, se la puede eliminar; y todas las
+relaciones de unos términos á otros, no serán de tiempos, sino de
+cosas.
+
+Ahora bien: se ha demostrado que un término D, por ejemplo, no puede
+ser concebido pasando del no ser al ser, ó _comenzando_, sino con una
+relacion; y esta por lo explicado, es relacion real del D, á un
+término cualquiera. Se habia objetado que el D podia comenzar, con tal
+que hubiese otro término, que hiciese posible el concepto de la
+prioridad, y por tanto del comienzo; para lo cual se le iba á buscar
+en otra serie distinta; pero si bien se reflexiona, esto no es mas que
+cambiar de nombres: porque si el término necesario para el comienzo,
+se halla en otra serie, en ella se hallará la causa, pues que allí
+estará lo que se necesita para el efecto.
+
+[81.] Todos los términos comenzados, presuponen otros, uno ó mas, pues
+aquí prescindimos de su unidad; luego al fin hemos de parar á uno ó
+mas términos _no_ comenzados. Los comenzados no pueden haber
+comenzado, sin la existencia de los no comenzados; luego la existencia
+de estos les es necesaria para la suya. Luego en la de estos se halla
+la razon de su existencia comenzada; luego la verdadera causalidad.
+
+[82.] Las dificultades que se oponen á esta demostracion nacen de que
+sin advertirlo, se falta al supuesto, atribuyendo á la duracion una
+existencia distinta de los seres. Para comprender toda la fuerza de la
+prueba es necesario eliminar del todo el concepto imaginario de la
+duracion pura: y entonces se ve que la dependencia representada como
+relacion de duracion, es una dependencia de los seres en sí mismos,
+dependencia que no nos ofrece otra cosa que la misma relacion
+expresada por el principio de causalidad.
+
+[83.] Eliminado completamente el concepto de duracion pura, como de
+una cosa distinta de los seres, resta solo el tránsito del no ser al
+ser, única cosa que puede expresarse por la palabra comenzar. En este
+caso hallamos, que el principio de la precedencia es el mismo
+principio de causalidad; y como para soltar las dificultades, hemos
+tenido que prescindir completamente de la duracion en sí misma, nos
+hallamos con que el principio de causalidad, si ha de quedar fuera de
+duda, y ha de ser contado entre los axiomas, no puede fundarse sino en
+la contradiccion entre el ser y el no ser; en la imposibilidad de
+concebir un ser que aparece de repente, sin que le preceda nada mas
+que un puro no ser.
+
+[84.] Así en último resultado, y despues de haber dado tantas vueltas
+á la cuestion, venimos á parar á lo mismo que teníamos establecido en
+los capítulos anteriores; un no ser no puede llegar á ser, sin la
+intervencion de un ser: la serie _no_ A, A, es imposible, si no
+interviene un ser, B. Así lo hallamos en nuestras mismas ideas; y
+contradecir á esta verdad, es negar nuestra propia razon.
+
+Creo pues, que el principio de causalidad no resulta completamente
+explicado sino ateniéndonos á lo dicho en los capítulos anteriores. El
+comenzar, supone un no ser de lo que comienza; y del concepto de no
+ser, es imposible que salga el ser: esto es contradictorio. El
+principio es verdadero subjetivamente, pues estriba en nuestras mismas
+ideas; pero lo es tambien objetivamente, á causa de que en tales casos
+la objetividad está necesariamente ligada con la subjetividad (Lib. I,
+Cap. XXV). El ser apareciendo repentinamente, sin causa, sin razon,
+sin nada; es una representacion absurda, que nuestro entendimiento
+rechaza con la misma fuerza é instantaneidad que admite el principio
+de contradiccion.
+
+Como el tiempo es la relacion del no ser al ser, el órden entre lo
+variable, se concibe tambien que el concebir sucesion, sin algo que
+preexista, es contradecirse; y así el principio de la precedencia,
+viene á fortalecer el principio de causalidad; ó mas bien, se
+manifiesta que son uno solo, bien que presentados bajo diferentes
+aspectos: el de precedencia, se refiere á la duracion, el de
+causalidad al ser: pero ambos expresan una aplicacion del principio
+fundamental: es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+LA CAUSALIDAD EN SÍ MISMA. INSUFICIENCIA Y ERROR DE ALGUNAS EXPLICACIONES.
+
+
+[85.] La causalidad implica relacion: si está puesta en ejercicio,
+implica relacion actual; considerada sin ejercicio, ó _in potentia_,
+implica relacion posible. Nada se causa á sí mismo; la causalidad se
+refiere siempre á _otro_. No hay causa cuando no hay efecto; y no hay
+efecto cuando no hay tránsito del no ser al ser. Si este tránsito se
+verifica en una substancia que no era, y comienza á ser, se apellida
+creacion: esta se llama pasiva, relativamente al efecto; activa, con
+respecto á la causa. Si el tránsito es de solos accidentes, el efecto
+es una modificacion _nueva_; no se dice que hay un nuevo ser, sino que
+un ser es de _otro modo_.
+
+[86.] De esto se infiere que causalidad no es lo mismo que actividad;
+toda causalidad es actividad; mas nó toda actividad es causalidad.
+Dios es activo en sí mismo; pero no es causa sino con relacion á lo
+externo. Su inteligencia y su voluntad consideradas en sí,
+prescindiendo de la creacion, como concebimos á Dios antes del
+principio del mundo desde toda la eternidad, son ciertamente actividad
+infinita; y sin embargo en cuanto son puramente inmanentes, no son
+causalidad, porque no producen nada nuevo en Dios: su inteligencia es
+un acto puro, infinitamente perfecto, que jamás sufre ni puede sufrir
+ninguna mudanza; lo mismo debe decirse de su voluntad; luego la
+inteligencia y la voluntad divina con respecto al mismo Dios, no son
+actos de causalidad; y aun en cuanto se refieren á los objetos
+externos, no son causa producente en la realidad, sino con sujecion á
+la voluntad libre del Criador; de otro modo deberíamos admitir que
+Dios ha criado el mundo por necesidad.
+
+La actividad en la criatura, aun en las operaciones inmanentes, es
+siempre causalidad; porque no puede ejercerla, sin que produzca nuevas
+modificaciones. Los actos de entendimiento y voluntad son ejercicio de
+una actividad inmanente, y no dejan por esto de modificarnos de
+diferentes maneras. Cuando pensamos ó queremos, somos de _otro modo_
+que cuando no queremos ni pensamos; y cuando pasamos de pensar ó
+querer una cosa, á pensar ó querer otra, este tránsito no puede
+verificarse, sin que experimentemos _modos nuevos_ de ser.
+
+[87.] ¿En qué consiste la relacion de causalidad eficiente? ¿qué
+significa la dependencia del efecto con respecto á la causa? Esta es
+una cuestion difícil, profunda, una de las mas difíciles y profundas
+que puedan ofrecerse á la ciencia. El vulgo de los hombres y aun de
+los filósofos, cree resolverla empleando palabras que bien analizadas,
+no aclaran nada.
+
+[88.] Causar, se dice, es dar el ser.--¿Qué significa dar?--Dar, es
+aquí sinónimo de producir.--¿Qué significa producir? Con esto se
+acaban las explicaciones, si no se quiere caer en un círculo,
+diciendo, que producir es causar ó dar el ser.
+
+Causa, se dice tambien, es aquello de que resulta una cosa.--¿Qué se
+entiende por resultar?--Dimanar.--¿Qué es dimanar?--Dimanar es venir,
+salir una cosa de otra.--Siempre lo mismo: palabras metafóricas que en
+el fondo tienen un significado idéntico.
+
+Se dice de la causa que _da_, _produce_, _hace_, _comunica_,
+_engendra_, etc., y del efecto, que _recibe_, _dimana_, _procede_,
+_resulta_, _viene_, _nace_ etc.
+
+[89.] La causalidad implica sucesion; pero no se identifica con ella.
+Concebimos muy claramente que B es despues de A, sin que A sea causa
+de B. La experiencia interna y externa nos ofrece continuos ejemplos
+de una sucesion distinta de la causalidad. Un hombre sale al campo,
+otro sale despues de él; entre las salidas hay sucesion, y puede no
+haber ninguna causalidad. Los dos fenómenos considerados ya
+objetivamente, esto es, en sí mismos, ya subjetivamente esto es, en
+cuanto son conocidos por nosotros, están enlazados por la relacion de
+sucesion; mas nó por la de causalidad. Tanto en el lenguaje filosófico
+como en el oratorio, el _post_ y el _propter_, _despues_ y _por_,
+significan cosas muy diferentes. En los fenómenos puramente internos,
+se verifica lo mismo. Pienso en una cuestion filosófica, y luego me
+ocupo de una cuestion literaria: los dos pensamientos son sucesivos,
+sin que el uno sea causa del otro.
+
+[90.] La relacion de causalidad no es el enlace de las ideas de las
+cosas. Las representaciones de A y B pueden estar fuertemente
+enlazadas en nuestro espíritu, sin que nos acordemos siquiera de la
+relacion de causalidad. En un lugar hemos visto una escena que nos ha
+hecho impresion profunda; el recuerdo del lugar nos recordará siempre
+la escena, y el recuerdo de la escena nos recordará siempre el lugar:
+aquí encontramos dos representaciones internas, fuertemente enlazadas,
+sin que por esto atribuyamos á los objetos la relacion de causalidad.
+Sabemos que dos personas acuden á un mismo punto, por motivos
+diferentes, sin que la ida de la una influya en la de la otra. La idea
+de la ida de la una se asociará en nuestro entendimiento con la de la
+ida de la otra; habrá pues enlace de representaciones, no obstante de
+que negaremos á los objetos la relacion de causalidad.
+
+[91.] Aun cuando el enlace de las ideas sea tal que en nuestro
+entendimiento, por efecto de una experiencia constante, la una sea
+precedida siempre de la otra como lo condicional lo es de la
+condicion, esto no basta para la verdadera causalidad. Un observador
+ha notado constantemente la correspondencia del flujo y reflujo del
+mar con el movimiento de la luna; pero ya sea por razones filosóficas,
+ya porque no le haya ocurrido que el movimiento de la luna pueda
+influir en el movimiento del mar, considera estos fenómenos como del
+todo independientes el uno del otro, por mas que no acierte á
+explicarse la razon de tan singular coincidencia. En el entendimiento
+de este observador se ligarán los dos fenómenos de tal suerte que el
+de la luna precederá al del flujo y reflujo, sin que le sea dable
+invertir el órden, haciendo preceder el del flujo y reflujo al del
+movimiento de la luna. Hé aquí pues una prioridad necesaria en una
+idea, sin que se atribuya al objeto verdadera causalidad.
+
+[92.] Si bien se reflexiona, hay en la historia de la filosofía un
+hecho que prueba hasta la última evidencia la exactitud de lo que
+acabo de decir: el sistema de las causas ocasionales sostenido por
+filósofos eminentes. Si un cuerpo en movimiento, dicen ellos, choca
+con otro cuerpo que está en quietud, le comunicará su movimiento; pero
+esta comunicacion no significa verdadera causalidad, sino que el
+movimiento del cuerpo chocante es una simple ocasion del movimiento
+del cuerpo chocado. Hé aquí pues concebida una cosa como una condicion
+necesaria para la existencia de la otra, sin embargo de que se niega
+que haya entre ellas la relacion de causalidad. Al pensar en los dos
+fenómenos, no podemos invertir el órden, concibiendo el movimiento del
+cuerpo chocado como condicion del movimiento del cuerpo chocante; y á
+pesar de esto, se puede negar la relacion de causalidad entre la
+condicion y lo condicional. Luego la idea de causalidad nos representa
+algo mas que el órden necesario de las cosas entre sí.
+
+[93.] Esto nos conduce á una nueva fase de la cuestion. ¿La relacion
+de causalidad, está fielmente representada en la proposicion
+condicional: si A existe, existirá B? El enlace expresado por esta
+proposicion no es la relacion de causalidad. En cierto país, si el
+frutal N florece, florecerá el M; así lo ha enseñado una experiencia
+constante; la proposicion condicional en este caso, no expresa
+relacion de causalidad del florecer de N con respecto al de M; y sin
+embargo la proposicion es verdadera. Un fenómeno puede ser signo de la
+inmediata venida del otro, sin ser su causa.
+
+[94.] Las proposiciones condicionales en que se afirma la existencia
+de un objeto como condicion de la existencia de otro, expresan un
+enlace; pero este puede no ser de los objetos entre sí, sino con un
+tercero. Si un criado de un caballero se dirige á un punto, luego se
+dirige hácia el mismo punto otro criado: la direccion del primero
+podrá no ser causa de la del segundo, sino de que el amo quiere que
+los dos vayan el uno tras del otro. Las mieses de un terreno indican
+el estado de las de otro; y este indicio puede expresarse en una
+proposicion condicional; ¿por qué? ¿es acaso por razon de la
+causalidad del estado de unas mieses respecto al de las otras? nó por
+cierto; sino porque las circunstancias del clima y de la tierra,
+producen entre ellas un órden de tiempo bastante fijo, para verificar
+la proposicion condicional, sin que intervenga la idea de causalidad
+de la una con respecto á la otra.
+
+[95.] Hay muchos casos en que la relacion entre la condicion y lo
+condicional es necesaria, y sin embargo la condicion no es ni puede
+ser causa de lo condicional. Recuérdese que aquí tratamos de causa
+eficiente, de aquella que da el ser á la cosa, y seria muchas veces
+absurdo el atribuir este género de causalidad á condiciones, que por
+otra parte están necesariamente ligadas con lo condicional. Si se
+quita una coluna en que se apoya un cuerpo, el cuerpo caerá; el enlace
+de la condicion con lo condicional, ó de quitar la coluna con la caida
+del cuerpo, es necesario; la proposicion en que se expresa, es
+verdadera y necesaria en el órden natural; y sin embargo no se puede
+decir que la remocion de la coluna sea la causa _eficiente_ de la
+caida del cuerpo.
+
+[96.] Para que la proposicion condicional se verifique basta el
+enlace, aunque sea puramente ocasional; y nadie ha confundido jamás la
+ocasion con la causa. En el ejemplo presente, el cuerpo no podia caer
+sin remover la coluna; y debia caer por necesidad en cuanto se la
+removiese; pero la causa de la caída no está en la remocion sino en la
+gravedad, como lo manifiesta el que si el cuerpo que se hallaba sobre
+la coluna hubiese tenido una gravedad específica igual á la del flúido
+en que se hallaba sumergido, la remocion de la coluna no le habria
+hecho caer.
+
+[97.] La causalidad no puede expresar una relacion necesaria de la
+condicion á lo condicional, si no se quieren destruir las causas
+libres. Suponiendo que la idea de causalidad estuviese exactamente
+expresada en la proposicion: si A existe, existirá B; tendríamos que
+sustituyendo á las letras A y B, Dios y mundo, se nos convertiria en
+esta otra: si Dios existe, existirá el mundo; lo que nos haria caer en
+el error de la necesidad de la creacion, y sustituyendo en vez de A y
+B, hombre y acciones determinadas, tendríamos: si el hombre existe,
+existirán sus acciones determinadas; lo que si implica necesidad, mata
+el libre albedrío.
+
+[98.] Aquí se presenta una cuestion: ¿la relacion de causalidad
+estaria exactamente expresada en una proposicion condicional, tomada
+en sentido inverso, poniendo el efecto como condicion y la causa como
+condicional (nó condicional de existencia, sino de cosa necesariamente
+supuesta), esto es, si en vez de decir: si A existe existirá B,
+dijésemos, si B existe, existe A? En este caso la proposicion se puede
+aplicar aun á la dependencia de las criaturas con respecto á Dios; y
+en general á las acciones libres con respecto á sus causas, porque se
+puede decir con verdad: si el mundo existe, Dios existe; si hay una
+accion libre, existe un agente libre.
+
+[99.] Aunque á primera vista parezca que la relacion de causalidad se
+explica de este modo, desde luego se descubre que la nueva fórmula
+tampoco es exacta. Porque, si bien es verdad en general, que si hay el
+efecto hay la causa, tambien es cierto que muchas veces una cosa
+supone á otra, nó como un efecto á una causa, sino como una simple
+ocasion, ó como una condicion _sine qua non_, que dista mucho de la
+verdadera causalidad. Suponiendo que el cuerpo sustentado por la
+coluna estuviese afianzado de tal modo que no hubiese podido caer sin
+removerse la coluna, se podria formar la proposicion condicional: si
+el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida; la proposicion seria
+verdadera sin que la remocion de la coluna fuese causa eficiente de la
+caida del cuerpo.
+
+[100.] Dios podria haber criado el mundo de manera que las criaturas
+no tuviesen verdadera accion de causalidad las unas sobre las otras; y
+no obstante haberlas dispuesto de tal modo que los fenómenos se
+correspondiesen los unos con los otros en el mismo órden que en la
+actualidad. Así lo piensan los defensores de las causas ocasionales; y
+á esto viene á parar tambien la _armonía prestabilita_ de Leibnitz, en
+la cual todas las mónadas que constituyen el universo, son como otros
+tantos relojes, que aunque independientes los unos de los otros, andan
+acordes con admirable precision. En estas hipótesis se podrian formar
+infinitas proposiciones condicionales, expresando las correspondencias
+de los fenómenos, sin que interviniese para nada la idea de
+causalidad.
+
+[101.] Inferiremos de lo dicho que esta idea es algo distinta del
+enlace necesario; y que aun considerada en toda su pureza, no está
+exactamente expresada por la relacion significada en las proposiciones
+condicionales, ya sea que la causa se tome como condicion, ya sea que
+se tome como condicional. La dependencia del efecto respecto á la
+causa, es algo mas que un simple enlace; decir que todo lo que está
+ligado por necesidad, aun cuando sea sucesivamente, y en un órden
+fijo, está ligado con relacion de causalidad, es confundir las ideas
+así vulgares como filosóficas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+CONDICIONES NECESARIAS Y SUFICIENTES PARA LA VERDADERA CAUSALIDAD
+ABSOLUTA.
+
+
+[102.] Acabamos de ver que no basta el enlace necesario de dos objetos
+para que atribuyamos á esta relacion el carácter de causalidad: ¿qué
+circunstancias son menester para dicho carácter?
+
+[103.] Si concebimos B, objeto que comienza, y suponemos que para su
+existencia ha sido _necesario_ el objeto A; y este _por sí solo_, ha
+bastado para la existencia de B, encontramos en la relacion de A con
+B, el verdadero carácter de relacion de una causa á su efecto. Por
+manera que para el completo carácter de causa _absoluta_, son
+indispensables dos condiciones: 1.ª la _necesidad_ de la existencia de
+A para la existencia de B. 2.ª El que sea _bastante_ la existencia de
+A para que pueda existir B, sin que se requiera nada mas.
+
+Estas condiciones pueden formularse en las proposiciones siguientes.
+
+Si B existe, A existe.
+
+Con solo existir A, basta para que pueda existir B.
+
+Cuando entre dos objetos se halla una relacion tal que hace verdaderas
+simultáneamente estas dos proposiciones, hay relacion de causalidad
+absoluta.
+
+[104.] Desde luego se echa de ver que con la explicacion que precede,
+pierden el carácter de causa todas las meras ocasiones, pues que no se
+les puede aplicar la segunda proposicion. De dos hechos enlazados
+ocasionalmente se dirá, que si el uno existe, existirá el otro, y por
+tanto se verificará de ellos la primera proposicion; pero no se dirá
+que con tal que el uno exista, haya lo bastante para existir el otro;
+así fallará en este caso la proposicion segunda. Si dos hombres están
+concertados para que el uno dispare un tiro en el momento que otro le
+haga una seña con la mano, se podrá decir que si se hace la seña se
+disparará el tiro; pero nó que con la seña sola, haya todo lo
+suficiente para que se dispare el tiro. En efecto; supongamos que el
+que tiene el arma de fuego se duerme, la señal se repetirá muchas
+veces, pero el tiro no saldrá.
+
+[105.] Tambien se quita el carácter de causa á toda condicion, que
+solo lo es para remover obstáculos, _removens prohibens_. En tales
+casos es aplicable la primera proposicion, mas nó la segunda. De un
+cuerpo afianzado sobre una coluna de modo que no pueda caer sin que la
+coluna se remueva, se podria decir: si el cuerpo ha caido, la coluna
+ha sido removida; pero nó que baste la remocion de la coluna para la
+caida del cuerpo; pues que si este fuese específicamente menos grave
+que el flúido en que se halla sumergido, ó bien estuviese unido con
+otro que no le dejase caer, no caeria. Es evidente que para la caida
+no basta remover el obstáculo, sino que se necesita algo mas, como la
+fuerza de gravedad, ó un impulso cualquiera.
+
+[106.] Todos los fenómenos enlazados en sucesion de tiempo de un modo
+necesario, y en un órden fijo, pierden tambien la relacion de causas y
+efectos, si no se les atribuye algo nuevo que legitime la aplicacion
+de estas ideas; pues que aun cuando el órden constante autorice á
+decir que, si viene A vendrá B, y luego C y luego D, y así
+sucesivamente, no se puede decir que con la existencia de A haya todo
+_lo bastante_ para la de B ni en la de B para la de C, ya que
+suponemos fuera de la serie algo que debe contribuir como una
+condicion indispensable.
+
+[107.] La primera proposicion: Si B existe, existe A; es verdadera con
+relacion á toda causa, necesaria ó libre. La segunda proposicion es
+aplicable tambien á estas dos especies de causas. Es preciso notar con
+cuidado que la proposicion no dice que si A existe existirá B; sino
+que la existencia de A basta para que _pueda_ existir B. Si puesto A,
+se pusiese necesariamente B, la causa seria necesaria; pero si puesto
+A, solo se pone lo suficiente para la existencia de B, la causa queda
+libre; pues que no se afirma la existencia de B, sino la posibilidad
+de la existencia.
+
+[108.] Apliquemos esta doctrina á la primera causa. Si el mundo
+existe, Dios existe; esta proposicion es absolutamente verdadera. Si
+Dios existe, el mundo existe; la proposicion es falsa; pues que
+existiendo Dios, el mundo podria no haber existido. Si Dios existe, el
+mundo puede existir; esto es, con la existencia de Dios hay lo
+suficiente para la posibilidad de la existencia del mundo: esta
+proposicion es verdadera: porque en el ser infinito se funda la
+posibilidad de los seres finitos, y en él se halla el poder suficiente
+para darles la existencia, si así lo quiere con su voluntad libre.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+CAUSALIDAD SECUNDARIA.
+
+
+[109.] Al fijar en el capítulo anterior las condiciones para la
+verdadera causalidad, he hablado siempre de la causalidad _absoluta_;
+y esto, por las consideraciones que voy á exponer, y que versan sobre
+la diferencia entre la causa primera y las segundas.
+
+[110.] Ya hemos visto que la idea pura de causalidad absoluta es la
+percepcion de tres condiciones: la necesidad de una cosa para la
+existencia de otra; la suficiencia de la primera sola para la
+existencia de la segunda; y por fin (cuando la causa sea libre) el
+acto de voluntad necesario para realizar el efecto. Estas tres
+condiciones se hallan absoluta y plenamente en la causa primera, pues
+que nada puede existir sin que Dios exista; y para la existencia de un
+objeto cualquiera, basta la existencia de Dios con la voluntad libre
+de criar el objeto. Es evidente que la causalidad no puede entenderse
+del mismo modo en las causas segundas; de ninguna de ellas puede
+verificarse que su existencia sea absolutamente necesaria para la de
+otro efecto, pues que Dios podria haberle producido por medio de otro
+agente secundario, ó inmediatamente por sí mismo; ni tampoco que su
+sola existencia sea suficiente para la existencia del efecto, pues que
+todo cuanto existe presupone y necesita la existencia de la causa
+primera.
+
+[111.] Así pues la idea de causalidad aplicada á Dios, significa una
+cosa muy diferente de cuando se la aplica á las causas segundas: lo
+cual debiera haberse tenido presente para no suscitar cuestiones sobre
+las causas segundas antes de fijar con exactitud la significacion de
+la palabra _causa_. Es cierto que la relacion del efecto á la causa es
+una relacion de dependencia; pero ya hemos visto que estas palabras,
+dependencia, enlace, condicion etc. son susceptibles de sentidos muy
+diversos; si estos no se fijan con claridad y precision, las
+cuestiones no pueden menos de embrollarse.
+
+[112.] ¿Qué se entenderá pues por causalidad secundaria? Con las
+observaciones que preceden, podremos determinarlo sin mucha
+dificultad. En el órden de los seres criados A será causa de B cuando
+se reunan las condiciones siguientes.
+
+1.ª Que la existencia de A sea necesaria (segun el órden establecido)
+para la existencia de B, lo cual deberá poder formularse en esta
+proposicion: si B existe, A existe ó existió.
+
+2.ª Que en el órden establecido, B y A formen una serie que suba hasta
+la causa primera, sin que sea necesario el concurso de los términos de
+otras series.
+
+Esta condicion tal vez no se la entenderia, si no se la aclarase con
+ejemplos.
+
+[113]. El movimiento de la pluma es efecto del movimiento de mi mano;
+y hallo aquí la verdadera relacion de causalidad secundaria, porque
+subo por una serie de condiciones, que no han menester de las de otra
+serie: el movimiento de la pluma depende del de la mano; el de la mano
+depende de los espíritus animales (ó de la causa que mejor parezca á
+los fisiólogos); el de los espíritus animales depende del imperio de
+mi voluntad; y la voluntad depende de Dios que la ha criado y la
+conserva. Aquí encuentro una serie de causas segundas, á las que
+atribuyo el verdadero carácter de causalidad, en cuanto se puede
+hallar en un órden secundario; y la causa eficiente, principal entre
+las secundarias, será mi voluntad, porque en el órden secundario ella
+es el primer término de la serie. El movimiento de la pluma de mi
+escribiente depende de mi voluntad, pero nó como de una verdadera
+causa eficiente, sino como de una ocasion; porque en el escribiente se
+halla la misma serie que en el ejemplo anterior, y en esta serie se
+encuentra el primer término que es su voluntad, la cual yo no puedo
+determinar absolutamente, pues que por ser libre se determina á sí
+propia. La causalidad eficiente verdadera se halla en la voluntad del
+escribiente; pues allí se termina la serie cuyo primer término no está
+á mi disposicion, sino en un sentido impropio, es decir, mientras el
+escribiente quiere.
+
+[114.] Un cuerpo A en movimiento, choca con el cuerpo B que está en
+quietud: el movimiento del cuerpo A es causa del movimiento del cuerpo
+B, y la causalidad se irá encontrando en todos los términos de la
+serie, esto es, de todos los movimientos cuyas comunicaciones
+sucesivas hayan sido necesarias para que el movimiento llegase al
+cuerpo B. Supongamos que en la serie de las comunicaciones se han
+removido obstáculos, que hubieran impedido la comunicacion del
+movimiento; las remociones eran condiciones indispensables en el
+supuesto de haber los obstáculos; pero no eran verdaderas causas, por
+ser términos ajenos á la serie de las comunicaciones, y que hubieran
+podido no existir, sin que dejase de existir el movimiento. Porque
+suponiendo que no hubiese habido obstáculos, no hubiera habido
+remociones, y sin embargo el movimiento se habria comunicado. Esto no
+se verifica respecto de los términos que forman la serie de las
+comunicaciones; pues que si las representamos por
+
+ A. B. C. D. E. F. ....
+
+el movimiento de A no puede llegar á F, si se quita uno de los cuerpos
+intermedios que sirven de vehículo á la comunicacion.
+
+[115.] De esta teoría se infiere que la idea de causalidad secundaria
+nos representa el encadenamiento de varios objetos que forman una
+serie, la cual va á terminar en la causa primera; ya sea por un órden
+necesario, como sucede en los fenómenos de la naturaleza corpórea; ya
+mediando un término primero en el órden secundario, con determinacion
+propia, como sucede en las cosas que dependen de la voluntad libre.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ORÍGEN DE LA OSCURIDAD DE LAS IDEAS EN LO
+TOCANTE Á LA CAUSALIDAD.
+
+
+[116.] Se preguntará de qué naturaleza es este enlace de los términos
+de la serie; _cómo_ se comunican unos con otros, _qué es_ lo que se
+transmitia, en fuerza _de qué calidad_ se ponen en relacion. Todas
+estas cuestiones nacen de confusion de ideas; la cual ha dado ocasion
+á interminables disputas. Para evitarlas es necesario recordar la
+diferencia entre los conocimientos intuitivo y discursivo, y las ideas
+determinadas é indeterminadas, intuitivas y no intuitivas, lo que
+llevo explicado en su lugar (Lib. IV, Cap.^s XI, XIII, XIV, XV, XVI,
+XIX, XX, XXI, XXII).
+
+[117.] Allí (Cap. XXI) dije que el entendimiento puro puede ejercer
+sus funciones por ideas indeterminadas, esto es, representativas de
+relaciones generales, sin aplicacion á ningun objeto real ni posible,
+hasta que se les añade una determinacion suministrada por la
+experiencia (ibid. §. 135). La idea de causa pertenece á las
+indeterminadas (ibid. §. 134); y por consiguiente tomada en toda su
+generalidad, no puede ofrecernos sino la relacion de ser y no ser, ó
+de seres enlazados entre sí con cierta necesidad, todo con absoluta
+indeterminacion (ibid. 130). Luego para determinar el carácter de la
+misma actividad, y sus medios de comunicacion, no nos basta la idea de
+causa: esta por sí sola, nada puede decirnos sobre el particular; ella
+se limita á enseñarnos ciertas verdades _à priori_; la aplicacion de
+estas á los seres depende de la experiencia.
+
+[118.] He dicho (ibid. Cap. XXII) que nuestra intuicion se limita á lo
+siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa, inteligencia,
+voluntad; todo lo que sale de esta esfera nosotros no lo conocemos
+sino por conceptos indeterminados, y por consiguiente nos es imposible
+exponer á la intuicion ajena lo que sentimos que falta á la intuicion
+propia. Apuremos mas esta doctrina, aplicándola á las cuestiones
+filosóficas sobre la causalidad.
+
+[119.] Se ha disputado mucho sobre si los cuerpos ejercen unos sobre
+otros verdadera accion, y los que sostenian la negativa, no se
+cansaban de preguntar _cómo_ un cuerpo causa algo en otro, _qué es_ lo
+que le transmite, cuál es el _carácter_ de su calidad activa. A esto
+se daban varias respuestas, pero dudo mucho que sea posible ninguna
+satisfactoria, en no ateniéndose á la doctrina que acabo de exponer.
+¿Qué debia responderse pues? hélo aquí. Nosotros no conocemos
+intuititivamente de los cuerpos, sino la sensibilidad pasiva, la cual
+en último resultado no es otra cosa que la extension con sus varias
+modificaciones (ibid. 139). Ahora bien; estas modificaciones se
+reducen á figura y movimiento; todo lo que sea apartarse de estas dos
+intuiciones, exigiendo una explicacion con determinaciones
+características, es pedir al hombre una cosa á que no llegan sus
+fuerzas. Los límites de nuestra intuicion en este punto, nos reducen á
+la extension, al movimiento y á las relaciones de estas dos cosas con
+nuestra sensibilidad: así debemos contentarnos con observar los
+fenómenos corpóreos y sujetarlos á cálculo en el círculo de dicha
+intuicion: todo lo demás nos es imposible. Sabemos que el cuerpo A se
+mueve con cierta velocidad que medimos por la relacion del espacio con
+el tiempo; al llegar al lugar en que se encuentra B, este comienza á
+moverse en la direccion y con la velocidad correspondiente. Aquí hay
+sucesion de fenómenos en el tiempo y en el espacio; fenómenos
+sometidos á reglas constantes, de las cuales nos cerciora la
+experiencia. Nuestros conocimientos intuitivos no pasan mas allá: en
+saliendo de esto entramos en las relaciones generales de ser y no ser,
+de ser _antes_ y ser _despues_, de condicion y de condicional, que no
+nos ofrecen nada determinado para explicar el verdadero carácter de la
+causalidad secundaria.
+
+[120.] La filosofía al ocuparse de los cuerpos, está condenada á
+ceñirse á los límites de la física propiamente dicha; cuando quiere
+elevarse á la region de la metafísica, los cuerpos desaparecen, en
+cuanto fenómenos sujetos á observacion sensible, y no resta de ellos
+otra cosa que las ideas generales indeterminadas.
+
+[121.] Tocante á la facultad de sentir, nos hallamos en algun modo
+pasivos, en cuanto recibimos las impresiones que llamamos sensaciones;
+y la parte de actividad que en ello pueda cabernos, no depende de
+nuestro libre albedrío, supuesto que estemos sometidos á las
+condiciones de la sensibilidad. Si aplicamos la mano al fuego, nos es
+imposible no experimentar la sensacion del calor. Por lo que toca á la
+causalidad que puede haber en nosotros respecto á la reproduccion de
+sensaciones pasadas, ó á la produccion de representaciones sensibles
+nuevas, en vano se nos preguntaria sobre el _modo_ con que ejercemos
+esta actividad: su ejercicio es un hecho de conciencia, del cual solo
+sabemos que existe de tal ó cual manera, en nuestra conciencia.
+
+[122.] Lo propio podemos decir de la elaboracion de las ideas. Todos
+los filósofos no son capaces de explicar el _modo_ con que se hace
+esta produccion inmanente; las investigaciones ideológicas se limitan
+á caracterizar y clasificar dichos fenómenos y á exponer el órden con
+que se suceden; pero no enseñan nada sobre el modo con que estos
+fenómenos son producidos.
+
+[123.] El ejercicio de la voluntad ofrece á nuestra intuicion, ó si se
+quiere á la conciencia, otra serie de fenómenos, sobre cuya produccion
+nada sabemos, en cuanto al modo. La conciencia nos atestigua que se
+hallan en nuestro interior, y que en nosotros está el principio libre
+que ejerce dicha actividad: sobre este punto no sabemos nada mas; pero
+estos fenómenos se hallan á veces ligados con los movimientos de
+nuestro cuerpo, que una experiencia constante nos ofrece como
+dependientes de nuestra voluntad: ¿de qué manera se ligan cosas tan
+diferentes? no lo sabemos; la filosofía no lo alcanzará jamás.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+CAUSALIDAD DE PURO IMPERIO DE LA VOLUNTAD.
+
+
+[124.] Preguntan algunos en qué consiste la creacion, cómo se entiende
+que Dios saque las cosas de la nada: «esto, dicen, es incomprensible»
+sin reflexionar que una incomprensibilidad semejante la encontramos en
+el modo con que se ejerce la causalidad secundaria, tanto en el mundo
+corpóreo como en el incorpóreo. Si conociésemos á Dios intuitivamente,
+como segun el dogma católico lo conocen los bienaventurados en la
+mansion de la gloria, podríamos conocer intuitivamente el modo con que
+se ejecuta la creacion. Ahora, en cuanto podemos formarnos alguna idea
+de la accion del Criador, decimos que saca de la nada con el imperio
+de su voluntad; lo cual, á mas de estar acorde con la enseñanza de la
+religion, se halla en consonancia con lo que experimentamos en
+nosotros mismos. Dios quiere, y el universo sale de la nada; ¿cómo se
+puede comprender esto? á quien nos lo pregunte le dirémos: el hombre
+quiere, y su mano se levanta; el hombre quiere, y todo su cuerpo se
+pone en movimiento; ¿cómo se puede comprender esto? hé aquí una imágen
+pequeña sin duda, pálida, incompleta, pero verdadera imágen de la
+creacion: un ser inteligente queriendo, y un hecho apareciendo. ¿Dónde
+está el vínculo? si no podeis explicárnosle con respecto á los seres
+finitos, ¿nos exigiréis que lo expliquemos tratándose del ser
+infinito? La incomprensibilidad del enlace del movimiento del cuerpo
+con el imperio de la voluntad, no nos autoriza á negarle; luego la
+incomprensibilidad del enlace de un ser que aparece de nuevo por
+efecto del imperio de la voluntad infinita, tampoco nos autoriza para
+negar la verdad de la creacion; por el contrario, el hallar una cosa
+tan semejante en nosotros mismos fortalece poderosamente los
+argumentos ontológicos con que se ha demostrado su necesidad. En los
+dogmas de la religion cristiana, á mas de lo que encierran de
+sobrenatural, se encuentran á cada paso verdades filosóficas tan
+importantes como profundas.
+
+[125.] La causalidad, refiriéndose á efectos puramente posibles, no se
+comprende lo que puede significar, sino poniéndola en una
+inteligencia. La causa que no produce, pero que puede producir el
+efecto, encierra una relacion de lo existente á lo no existente; la
+causa existe, el efecto no existe; la causa no lo produce, pero puede
+producirle; ¿qué significa esta relacion de lo que existe á lo que no
+existe? ¿no parece una cosa contradictoria, una relacion sin término?
+Así es efectivamente, si se prescinde de la inteligencia: solo esta
+puede referirse á lo que no existe; pues que puede _pensar lo no
+existente_. Un cuerpo no puede tener relacion con un cuerpo que no
+existe; pero la inteligencia puede tenerla con lo que no existe, aun
+sabiendo que no existe; nosotros mismos nos espaciamos á nuestro
+talante por las regiones de la posibilidad pura.
+
+[126.] La voluntad tambien participa de este carácter de la
+inteligencia. El deseo se refiere á un goce que no es, pero que puede
+ser; nuestro querer y no querer, nuestro amor y nuestro odio, se
+refieren muchas veces á cosas puramente ideales, cuyo puro idealismo
+conocemos perfectamente; mas esto no quita que no las queramos. Así
+deseamos que sucedan cosas que no son; y podemos llevar nuestra
+veleidad hasta desear lo que sabemos que es imposible. Quisiéramos
+recobrar una cosa que nos consta hemos perdido para siempre,
+quisiéramos la presencia de un amigo, la cual nos es imposible por la
+distancia; quisiéramos que el tiempo se retardase ó se acelerase
+conforme á nuestras necesidades ó caprichos.
+
+[127.] Así nos hallamos con la inteligencia y la voluntad en relacion
+con lo no existente; relacion que no es ni siquiera concebible en un
+ser destituido de inteligencia. Esto conduce á un resultado
+importante. El comienzo absoluto de una cosa no es posible sino
+concibiendo la causalidad radicada en la inteligencia. Lo que comienza
+pasa del no ser al ser, ¿cómo es posible que el ser haya producido en
+_otro_, un tránsito del no ser al ser, cuando la relacion á _otro_,
+antes de existir este otro, era intrínsecamente imposible? El ser
+inteligente puede pensar en otro, aunque este otro no exista; pero
+para el ser no inteligente cuando el otro no existe en _realidad_, no
+existe de ningun modo; por consiguiente no es posible ninguna
+relacion; todas las que se finjan son contradictorias, y por tanto es
+absurdo el imaginar que lo que no es, comienza á ser.
+
+[128.] Esta razon prueba que en el orígen de las cosas hay un ser
+inteligente causa de todo, y que sin esta inteligencia nada podria
+haber comenzado. Si algo ha comenzado, algo existia desde toda la
+eternidad; y lo que ha comenzado era _conocido_ por lo que no existia.
+En no admitiendo la inteligencia, el comienzo es absurdo. Fingid en el
+orígen de las cosas, un ser falto de inteligencia, sus relaciones
+serán con lo existente; pero no puede tener ninguna con lo no
+existente: ¿cómo es posible pues que lo no existente comience á
+existir, por la accion de lo existente? Para que lo que no existe
+comience, es necesaria alguna razon; pues que de otro modo seria
+indiferente el comenzar esto ó aquello, y aun el comenzar ó no
+comenzar. Si no suponemos que hay un ser que conoce lo que no existe,
+y que pueda establecer, por decirlo así, una comunicacion con la nada,
+el ser que no existe no podrá existir jamás.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+LA ACTIVIDAD.
+
+
+[129.] Para comprender mas á fondo la idea de causalidad, conviene
+reflexionar sobre las de actividad y accion, como y tambien sobre la
+de inercia ó _inactividad_, é inaccion.
+
+[130.] Si concebimos un ser sin inteligencia, sin voluntad, sin
+sensibilidad, sin conciencia de ninguna especie, y que además, no
+encierre en sí nada que pueda alterar su estado, ni el de otros,
+concebimos un ser absolutamente inactivo.
+
+Así, la inactividad ó la inercia absoluta requiere las condiciones
+siguientes. 1.ª Absoluta falta de todo principio, de inteligencia, de
+voluntad, de sensibilidad, y en general de todo cuanto trae consigo
+conciencia. 2.ª Absoluta falta de todo principio de mudanzas
+cualesquiera en sí propio. 3.ª Absoluta falta de todo principio de
+mudanza en los otros. La reunion de estas condiciones forma la idea de
+una inactividad ó inercia absoluta; el estado de un tal ser, es el de
+una inaccion absoluta.
+
+[131.] Un ser de esta naturaleza considerado en general, no nos ofrece
+mas que la idea de una cosa existente: la cual podemos considerar
+tambien como una substancia, suponiendo que no está inherente á otro
+en clase de modificación, ó bien figurándonosle como un substratum en
+que hay capacidad de ser modificado por la accion que sobre él ejerzan
+otros seres.
+
+Si queremos caracterizar algun tanto esta idea general para que pueda
+ofrecer algo á nuestra intuicion, no encontramos otro medio que el de
+añadirle la idea de extension, con lo cual formamos en algun modo la
+idea de materia inerte.
+
+[132.] Explicadas las ideas de inercia é inaccion, quedan explicadas
+sus opuestas, las de actividad y accion.
+
+Concibiendo un ser que tiene en sí propio la razon de sus mudanzas,
+concebimos un ser activo.
+
+Concibiendo un ser que tiene en sí la razon de las mudanzas de otros
+seres, concebimos tambien un ser activo.
+
+Concibiendo un ser que entiende, quiere, ó siente, ó que de un modo ú
+otro tiene conciencia, concebimos tambien un ser activo.
+
+De esto se infiere que la actividad para nosotros puede representar
+tres cosas: orígen de las mudanzas propias: orígen de las mudanzas
+ajenas; conciencia.
+
+[133.] La primera especie de actividad solo puede convenir á los seres
+mudables; la segunda puede convenir á los inmutables, que sean causa;
+la tercera es una actividad que puede convenir tanto á los mudables
+como á los inmutables, prescindiendo absolutamente de la idea de
+causalidad.
+
+[134.] La relacion general de principio de mudanzas propias ó ajenas,
+pertenece á las ideas indeterminadas; por consiguiente la única
+actividad de que nosotros tenemos idea intuitiva, es la de
+inteligencia, de voluntad, y en general de todo cuanto se refiere á
+los fenómenos que necesitan esa percepcion que llamamos conciencia.
+
+[135.] Es preciso considerar la conciencia como una actividad y
+comprender en este órden las ideas de inteligencia y voluntad
+prescindiendo de toda relacion á mudanzas propias ó ajenas, si no
+queremos decir que Dios desde toda la eternidad era un ser inactivo,
+porque no tenia mas accion que los actos inmanentes de entender y
+querer.
+
+[136.] De esto se deduce que no toda actividad es transitiva, que hay
+verdadera actividad inmanente, de la cual tenemos conocimiento
+intuitivo en los fenómenos de nuestra conciencia.
+
+[137.] La actividad que podemos concebir en los cuerpos se reduce á un
+principio de las mudanzas propias ó de las ajenas, sin que nos sea
+dado el tener de ella un conocimiento intuitivo. En efecto: nosotros
+no estamos en relacion con los cuerpos, sino por medio de los
+sentidos, los cuales nos ofrecen solamente dos órdenes de hechos con
+respecto á la naturaleza corpórea: hechos subjetivos, esto es, las
+impresiones que experimentamos llamadas sensaciones, las cuales
+creemos dimanadas de la accion que los cuerpos ejercen sobre nuestros
+órganos; hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y las
+diferentes modificaciones que con los sentidos descubrimos en las
+cosas extensas que se mueven. Ni la primera clase de hechos ni la
+segunda, nos dan idea intuitiva de la actividad de los seres
+corpóreos.
+
+Los hechos subjetivos ó las sensaciones, son inmanentes, esto es, se
+hallan en nosotros y nó en las cosas; y en cuanto subjetivos, no nos
+dicen lo que hay fuera de nosotros, sino lo que hay en nosotros. Aun
+cuando supusiéramos que las sensaciones son un verdadero efecto de la
+actividad de los cuerpos, esta actividad no se halla representada en
+el efecto mismo. Cuando el fuego calienta la mano tenemos percepcion
+intuitiva de la sensacion del calor, en cuanto se halla en nosotros;
+si suponemos que esta sensacion es realmente un efecto de la actividad
+del fuego, conocemos la relacion de nuestra sensacion á dicha
+actividad considerada en general é indeterminadamente, como orígen de
+nuestra sensacion; pero no conocemos intuitivamente la actividad en sí
+misma, porque esta como tal, no está representada en nuestra
+sensacion.
+
+Los hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y todo
+cuanto concebimos que no está en nuestra sensacion sino en el objeto
+mismo, tampoco nos ofrece ninguna idea intuitiva de la actividad de
+los seres corpóreos. Las modificaciones de la extension, ó sea las
+figuras, el movimiento con todos sus accidentes, y en general todo
+cuanto ofrece á nuestros sentidos el mundo corpóreo, son las mudanzas
+mismas y sus relaciones, mas nó el principio mismo de estas
+relaciones, ni de estas mudanzas. El cuerpo A, que está en movimiento,
+choca con el cuerpo B, que está en quietud; y este, despues del
+choque, comienza á moverse; prescindiendo de si el choque de A ha sido
+causa del movimiento de B, lo que nosotros podemos asegurar es, que no
+tenemos intuicion de la actividad productiva del movimiento. ¿Qué nos
+dicen los sentidos sobre el cuerpo A? solo nos dicen que se ha movido
+con tal ó cual velocidad hasta el punto M, en que se hallaba el cuerpo
+B. ¿Qué nos dicen sobre el cuerpo B? solo nos dicen que ha comenzado á
+moverse en el instante en que el cuerpo A ha llegado al punto M; hasta
+ahora solo tenemos relaciones de espacio y tiempo entre dos objetos
+extensos A y B. ¿Donde está la intuicion de la actividad de A, y de su
+accion sobre B? carecemos absolutamente de ella. Por raciocinio, por
+analogía, por consideraciones de órden, de conveniencia, ú otras
+semejantes, podremos probar con mas ó menos solidez, que en el cuerpo
+A habia una actividad, causa del movimiento del cuerpo B; pero con
+esto tendremos solamente una idea indeterminada de la actividad, nó
+una intuicion de la misma.
+
+[138.] Las observaciones que preceden son concluyentes para todos los
+fenómenos de la naturaleza corpórea. Tómese el que se quiera,
+escogiendo el que mas nos induzca á imaginar una verdadera actividad:
+analizándole bien, hallaremos limitada nuestra intuicion á relaciones
+de la extension en el espacio, y en el tiempo.
+
+Todos los cuerpos son pesados; así lo enseña la experiencia;
+¿conocemos nosotros intuitivamente el principio de que dimanan los
+fenómenos de la pesadez? nó, de ninguna manera. Examinémoslo en el
+órden subjetivo y en el objetivo. ¿Qué nos ofrece la pesadez en cuanto
+sentida por nosotros? nada mas que esa afeccion, que llamamos peso,
+esto es, una presion en nuestros miembros. ¿Qué nos ofrece la pesadez
+objetivamente? la direccion de los cuerpos hácia un centro con tal ó
+cual velocidad, segun las circunstancias; en todo esto solo hallamos,
+ó un hecho puramente interno que es la sensacion ingrata de peso ó
+prision, ó puras relaciones de objetos extensos en el espacio y en el
+tiempo.
+
+[139.] El fuego quema, reduce á cenizas los objetos; nada mas propio
+para darnos idea de actividad; no obstante ¿podemos decir que la
+conozcamos intuitivamente? nó, de ninguna manera. En el órden
+subjetivo tenemos la sensacion dolorosa de quemadura, y que en cuanto
+tal, es un fenómeno puramente interno; en el órden objetivo tenemos la
+desorganizacion de los cuerpos quemados, la cual no ofrece á nuestros
+sentidos otra cosa que mudanzas en el volúmen, en la figura, en el
+color, y en las demás calidades relativas á nuestros sentidos: todo
+esto será tal vez efecto de la actividad, mas nó la actividad misma.
+
+[140.] La luz reflejando sobre un objeto viene á parar á nuestros
+ojos, pintando en la retina el objeto en que se refleja. ¿Tenemos aquí
+intuicion de la actividad de la luz? nó, de ninguna manera. En el
+órden subjetivo hallamos la sensacion llamada _ver_; en el objetivo
+encontramos el tamaño, la figura y demás relaciones del objeto en el
+espacio; considerando la luz misma hallamos un flúido cuyos rayos
+tienen tal ó cual direccion sometida á leyes determinadas, pero de
+ningun modo conocemos intuitivamente su actividad; y para persuadirnos
+de que la actividad existe necesitamos raciocinar echando mano de
+principios que no están en la esfera de nuestra intuicion.
+
+[141.] Las cuatro intuiciones de sensibilidad pasiva, sensibilidad
+activa, inteligencia y voluntad (Lib. IV, cap. XXII), se reducen á
+dos: extension y conciencia; comprendiendo en la extension todas sus
+modificaciones, y en la conciencia todos los fenómenos internos de un
+ser sensitivo ó intelectual, en cuanto se hallan en ese fondo comun,
+que se apellida conciencia. Así pues nosotros conocemos intuitivamente
+dos modos de ser; la conciencia y la extension; la conciencia la
+tenemos en nosotros mismos, es un hecho subjetivo; la extension está
+fuera de nosotros, y su existencia nos la atestiguan las sensaciones,
+y en particular las de la vista y del tacto.
+
+[142.] La clasificacion de estas dos intuiciones es sobre manera
+importante para distinguir lo activo de lo inerte. En la conciencia
+hallamos un tipo de verdadera actividad; en la extension como tal,
+hallamos un tipo de verdadera inercia; con solo pensar en la
+conciencia pensamos en algo activo sin necesidad de añadir otra idea;
+pensando en la extension sola, se nos ofrece la imágen de una cosa
+susceptible de muchas modificaciones y que no encierra el principio de
+ninguna de ellas; para pensar en una actividad corpórea debemos salir
+de la idea pura de extension y pensar en general en un principio de
+mudanzas; lo que nada tiene que ver con la intuicion de lo extenso.
+
+[143.] Así la única actividad de que nosotros tenemos conocimiento
+intuitivo, es la de conciencia; pues de las actividades corpóreas solo
+tenemos ideas indeterminadas. Las palabras de accion, reaccion,
+fuerza, resistencia, impulso, solo expresan relaciones indeterminadas
+y que no representan nada fijo sino en sus efectos. Los mecánicos
+expresan las fuerzas por líneas ó por números, esto es, por los
+resultados sujetos á cálculo. El mismo Newton al establecer su sistema
+de la atraccion universal, declara su ignorancia de la causa inmediata
+del fenómeno, y se limita á señalar las leyes á que se hallan
+sometidos los movimientos de los cuerpos.
+
+[144.] En los seres mudables la actividad nos representa un principio
+de las trasformaciones propias y ajenas, como si dijéramos una
+sobreabundancia de ser que se va desenvolviendo y que á proporcion de
+su desarrollo, se va perfeccionando. En nuestro espíritu hallamos un
+ejemplo de este desarrollo. El niño al nacer recibe confusamente las
+impresiones de cuanto le rodea. Con la repeticion de estas su
+actividad se va desenvolviendo, y lo oscuro se aclara, lo confuso se
+ordena, lo débil se fortalece, el pensamiento nace, la comparacion
+comienza, la reflexion se desplega, y aquel ser torpe y poco menos que
+inerte, llega quizás á ser un genio que asombra al mundo. Los
+materiales le han venido de afuera; pero ¿de qué habrian servido sin
+ese vivísimo foco de actividad que los trasformaba y que sacaba de
+ellos productos nuevos y exquisitos? Los mismos fenómenos de la
+naturaleza se ofrecen á los ojos de los brutos animales que á los de
+Kepler ó de Newton; sin embargo lo que para aquellos no sale de la
+esfera de las impresiones sensibles, se convierte para estos en un
+manantial de teorías admirables.
+
+[145.] El ser activo contiene virtualmente las perfecciones que debe
+adquirir; es comparable á un gérmen en que se halla el árbol colosal y
+cuyo desarrollo depende de las circunstancias del terreno y del clima;
+por el contrario el ser inactivo nada se puede dar á sí propio, tiene
+un estado y lo conserva hasta que un agente se lo muda; y á su vez
+permanece en el nuevo hasta que otra accion que tambien le viene de
+fuera, se lo quita y le comunica otro diferente.
+
+[146.] La actividad es un principio de determinaciones propias ó
+ajenas; pero este principio puede obrar de dos modos: con inteligencia
+ó sin ella. Cuando el ser es inteligente, su inclinacion á lo
+conocido, se llama voluntad. Esta, ó se inclina necesariamente al
+objeto ó nó: en el primer caso, es una espontaneidad necesaria; en el
+segundo es una espontaneidad libre. La libertad pues no existe con
+sola la ausencia de coaccion; ha menester tambien de la ausencia de
+toda necesidad aunque sea espontánea; la voluntad ha debido poder
+querer ó no querer el objeto; si esta condicion falta, no hay libre
+albedrío.
+
+[147.] Es digno de notarse que nuestra intuicion de lo externo, se
+refiere solo á lo inactivo: la extension; y que la de lo interno, se
+refiere principalmente á la actividad: la conciencia. Por lo primero,
+conocemos un substratum de mudanzas, pues todas parecen verificarse en
+la extension; por lo segundo, no conocemos intuitivamente ningun
+sujeto, sino las mudanzas mismas. La unidad del sujeto de ellos, la
+probamos por raciocinio, pero no la vemos intuitivamente (Lib. IX,
+Cap.^s VI, VII, IX, XI). La extension, como tal, se nos presenta
+simplemente pasiva; la conciencia, como tal, es siempre activa; pues
+aun en los casos en que se halla mas pasiva, como en las sensaciones,
+todavia, en cuanto conciencia, encierra actividad; pues por ella, el
+sujeto se da cuenta á sí propio explícita ó implícitamente, de la
+afeccion experimentada.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+SE EXAMINA SI ES POSIBLE LA ACTIVIDAD CORPÓREA.
+
+
+[148.] Señalado el límite de nuestro conocimiento intuitivo con
+respecto á la causalidad y á la actividad, resultan desvanecidos los
+argumentos que puedan objetarse á la causalidad secundaria,
+aprovechándose de la confusion de las ideas intuitivas con las
+indeterminadas; pero falta todavía examinar si hay verdaderas causas
+segundas, esto es, si se halla realmente en los seres finitos un
+principio de las mudanzas propias ó ajenas. No han faltado filósofos,
+y entre ellos el ilustre Malebranche, que han negado á las causas
+segundas toda eficacia, reduciéndolas á meras ocasiones. El autor de
+la _Investigacion de la verdad_ se adelanta á sostener que la
+causalidad secundaria no solo no existe, sino que es imposible.
+
+[149.] Dos especies de seres se nos presentan en el universo, los
+inmateriales y los corpóreos: ambas ofrecen dificultades particulares
+que conviene examinar por separado. Comencemos por la materia. Se dice
+que la materia es incapaz de toda actividad, que por su esencia es
+indiferente para todo, que es susceptible de todo linaje de
+modificaciones. Yo no alcanzo en qué se funda esta proposicion tan
+general, y no veo como sea posible apoyarla ni en la razon ni en la
+experiencia.
+
+[150.] Para sostener que la materia es completamente inactiva, de tal
+suerte que hasta sea incapaz de toda actividad, seria preciso conocer
+su misma esencia, y este conocimiento nos falta. ¿Con qué derecho
+negamos la posibilidad de un atributo ignorando cuál es la naturaleza
+del objeto á que debe pertenecer, ó no conociendo por lo menos alguna
+de sus propiedades, á la cual el atributo repugne? Es verdad que
+negamos á la materia la posibilidad de pensar, y aun de sentir; pero
+esta negacion no es legítima, sino porque conocemos de la materia lo
+bastante para dicha imposibilidad. En la materia, sea cual fuere su
+esencia íntima, hay partes, y por consiguiente multiplicidad; y los
+hechos de conciencia requieren necesariamente un ser uno y simple
+(Lib. IX).
+
+No sucede lo mismo con respecto á la actividad; esta cuando no nos
+ofrece la idea intuitiva de conciencia, nos presenta solamente el
+concepto indeterminado de un principio de mudanzas propias ó ajenas;
+lo cual no es contradictorio con la idea de multiplicidad. Fínjase que
+en los cuerpos que se mueven, hay una verdadera actividad, realmente
+productiva del movimiento en los otros; no hay ninguna contradiccion
+en que dicha actividad se halle distribuida entre las diferentes
+partes del cuerpo, las cuales en el momento del choque, produzcan su
+efecto respectivo causando el movimiento á las partes del otro cuerpo
+con las que se han puesto en contacto.
+
+[151.] Tenemos pues que examinada la cuestion _à priori_, ó por la
+idea misma del cuerpo, no hallamos ninguna razon para negarle la
+posibilidad de ser activo. Es verdad que la extension de los cuerpos
+en cuanto tal, se nos ofrece como una cosa muerta, indiferente á todas
+las figuras y á todos los movimientos sin que descubramos en ella
+ningun principio de actividad (Cap. XIII); mas para que esto pueda
+probar algo, seria necesario suponer que la esencia de los cuerpos
+consiste en la misma extension, y que esta no tiene mas de lo que
+ofrece á nuestros sentidos, sin que encierre nada en que pueda
+fundarse su actividad. Lo primero es una opinion, pero destituida de
+todo fundamento; lo segundo, no puede ser demostrado nunca, pues que
+se escapa á toda observacion, y no puede ser objeto de investigaciones
+_à priori_.
+
+[152.] ¿Cómo podrá probarse que la esencia de los cuerpos consista en
+la extension? (Lib. III). Lo que nosotros podemos decir es que la
+experimentamos, y que toda la naturaleza corpórea se nos ofrece bajo
+la forma de extensa: en pasando de este punto afirmamos sin ningun
+fundamento, sustituimos á la realidad un juego de nuestra fantasía. La
+esencia de una cosa es aquello que la constituye lo que es; aquello
+que le sirve de fondo íntimo, siendo la raíz de sus propiedades;
+¿quién nos ha dicho que conocemos ese fondo, esa raíz en los objetos
+corpóreos? Nosotros no sentimos nada que no sea extenso, es verdad; no
+concebimos á qué se reduce el cuerpo en faltándole la extension;
+tambien es verdad; pero de esto solo se deduce que la extension es una
+forma bajo la cual se presentan los cuerpos á nuestros sentidos, que
+esta forma es una condicion necesaria para que pueda ser afectada
+nuestra sensibilidad; pero nó que la forma sea la misma esencia de la
+cosa; nó que en la cosa no haya algo mas íntimo en que radique la
+forma misma.
+
+[153.] Si la esencia de los cuerpos consistiese en la extension tal
+como se ofrece á nuestros sentidos, habiendo igualdad de extension
+habria igualdad de esencia; las esencias de los cuerpos estarian
+sujetas á medida como lo están las dimensiones: dos globos de
+diámetros enteramente iguales serian dos cuerpos esencialmente
+iguales; á esto se opone la experiencia y hasta el sentido comun. Se
+nos dirá que no basta la pura dimension en cuanto sujeta á medida,
+para formar igualdad de esencias; sino que es necesaria la igualdad de
+naturaleza de extension de ambos cuerpos; pero yo preguntaré qué
+significa _naturaleza_ de extension? Si la palabra _naturaleza_ no ha
+de ser aquí una palabra sin sentido, deberá significar algo distinto
+de la extension en cuanto sometida á nuestra sensibilidad; en cuyo
+caso inferiré que así como para diversificar las esencias de los
+cuerpos se finge algo que no se encierra en la extension en cuanto
+sujeta á la intuicion sensible, tambien se podrá fingir algo que sea
+capaz de actividad, y que por consiguiente ofrezca á nuestro
+entendimiento una idea accesoria que vivifique por decirlo así ese
+fondo muerto que hallamos en la extension, considerada como simple
+objeto de las ideas puramente geométricas.
+
+[154.] La experiencia es incapaz de demostrarnos la imposibilidad de
+que los cuerpos sean activos. La inaccion absoluta no puede
+afectarnos, y de consiguiente no podemos conocerla por experiencia. Lo
+que podemos experimentar es la accion ó sea el ejercicio de la
+actividad; pero la inaccion ó sea el estado de una cosa absolutamente
+inactiva, no puede ser objeto de experiencia: esto es contradictorio.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+CONJETURAS SOBRE LA EXISTENCIA DE LA ACTIVIDAD CORPÓREA.
+
+
+[155.] Ateniéndonos á la experiencia, lejos de que debamos inferir la
+inercia absoluta de los cuerpos, nos hallamos inclinados á creer que
+están dotados de actividad. Aunque los sentidos no nos ofrezcan la
+intuicion de ninguna actividad corpórea, nos presentan no obstante una
+continua serie de mudanzas, con un órden fijo en los fenómenos del
+mundo corpóreo; y si algo valen para inferir la verdadera actividad de
+unos sobre otros, la coincidencia de sus relaciones en el espacio y en
+el tiempo, la constante sucesion con que vemos que los unos vienen
+despues de los otros, la invariable experiencia de que para que se
+sigan los unos basta poner los otros; es necesario que admitamos en
+los cuerpos verdadera actividad. Esta razon, valga lo que valiere en
+el tribunal de la metafísica, ha sido en todos tiempos bastante
+poderosa para convencer á la generalidad de los hombres, y así es que
+el negar á los cuerpos el carácter de activos se halla en oposicion
+con el sentido comun.
+
+[156.] Si atendemos á las relaciones que tenemos con el mundo
+corpóreo, todo nos induce á creer que hay en los cuerpos verdadera
+actividad. Sea cual fuere nuestra ignorancia sobre el modo con que son
+producidas en nosotros las sensaciones, lo cierto es que las
+experimentamos en presencia de los cuerpos, que están ligadas con
+estos por relaciones de espacio y tiempo en un órden fijo y constante,
+que nos autoriza para pronosticar con toda seguridad lo que debe
+suceder en nuestros sentidos, si tales ó cuales cuerpos son puestos en
+relacion con nuestros órganos. La idea de actividad nos ofrece la de
+un principio de mudanzas en otros seres; los cuerpos las están
+produciendo de continuo en nosotros, real ó aparentemente. El
+ejercicio de las facultades sensitivas, implica una comunicacion con
+los seres corpóreos; y en esta comunicacion el ser sensitivo recibe de
+los cuerpos una multitud de impresiones, que le hacen sufrir continuas
+mudanzas.
+
+[157.] Se dice que la experiencia enseña que los cuerpos son
+indiferentes para el reposo ó el movimiento; y se asienta como cosa
+indudable en los preámbulos de algunas obras de física que un cuerpo
+puesto en quietud permaneceria en el mismo estado por toda la
+eternidad, y que puesto en movimiento se moveria tambien por toda la
+eternidad en línea recta y siempre con la misma velocidad que
+recibiera desde un principio. No sé cómo se han podido conocer por
+experiencia semejantes proposiciones; yo sostengo que no solo no se
+han podido conocer, sino que la experiencia parece indicar todo lo
+contrario.
+
+[158.] ¿Dónde se ha encontrado jamás un cuerpo indiferente para el
+movimiento ó el reposo? En todos los terrestres hallamos una tendencia
+al movimiento, cuando nó de otra clase, de gravitacion hácia el centro
+de la tierra. Los celestes que hemos podido observar, están todos en
+movimiento; y el cálculo de acuerdo con la experiencia nos los
+manifiesta sometidos á la atraccion universal: ¿dónde está la
+indiferencia para el reposo ó el movimiento, atestiguada por la
+experiencia? Mas bien deberemos decir que la experiencia nos atestigua
+una inclinacion general de los cuerpos hácia el movimiento.
+
+[159.] Se nos objetará tal vez que esta inclinacion no dimana de
+ninguna actividad de los cuerpos, sino que es un simple efecto de una
+ley del Criador. Sea en buen hora; pero al menos no se diga que la
+experiencia nos presenta los cuerpos como indiferentes para el
+movimiento y el reposo; si se quiere, explíquese el movimiento sin
+actividad, sosténgase que no hay actividad, no obstante las
+apariencias _experimentales_; pero no se diga que estas apariencias
+demuestran la falta de actividad.
+
+[160.] Si pongo sobre mi bufete un cuerpo, permanece en reposo, y allí
+le encuentro al dia siguiente y le encontraré á la vuelta de muchos
+años. El cuerpo sin embargo, no está indiferente para el movimiento ó
+el reposo; allí se está quieto, pero va ejerciendo continuamente su
+actividad; así lo muestra su presion sobre el bufete que le sustenta.
+Este ejercicio es incesante, se le experimenta en todos los momentos,
+como lo prueba el que si se le quiere levantar ofrece resistencia, si
+se aparta el bufete se cae, si se le pone la mano debajo la comprime,
+y hace cambiar de forma los cuerpos blandos sobre que pesa.
+
+[161.] El decir que la atraccion del centro de la tierra obra sobre el
+cuerpo, no prueba nada contra la actividad corpórea, antes bien la
+confirma; pues que este centro es otro cuerpo, y así quitando la
+actividad al uno la damos al otro. Además segun todas las
+observaciones, la atraccion es recíproca, y por consiguiente la
+actividad atraente se halla repartida entre todos los cuerpos.
+
+[162.] El mundo corpóreo, lejos de ofrecernos una masa inerte, nos
+presenta mas bien la apariencia de una actividad que desplega fuerzas
+colosales. Colosal es la masa de los cuerpos que se mueven por los
+espacios; colosal es la órbita que describen; colosal la velocidad con
+que la recorren; colosal la influencia, al menos aparente, que ejercen
+los unos sobre los otros; colosal la distancia al través de la cual se
+ponen en comunicacion. ¿Donde está la falta de actividad atestiguada
+por la experiencia? Raudales de luz inundan los espacios produciendo
+en los seres sensitivos los admirables fenómenos de la vision;
+raudales de calórico se extienden en todas direcciones y llevan por
+todas partes el movimiento y la vida; ¿dónde está la falta de
+actividad atestiguada por la experiencia? La vegetación que cubre
+nuestro globo, los fenómenos de la vida que experimentamos en nosotros
+mismos y en esa muchedumbre de animales que nos rodean, ¿no han
+menester de un continuo movimiento de la materia, de un flujo y
+reflujo por decirlo así, de acciones y reacciones que los cuerpos
+ejercen los unos sobre los otros, en la realidad ó en la apariencia?
+Los fenómenos de la electricidad, del magnetismo, del galvanismo ¿no
+nos ofrecen mas bien principios de mucha actividad, orígen de
+movimiento donde quiera que se hallen, que no objetos indiferentes
+para el movimiento ó para el reposo? Las ideas de actividad, de
+fuerza, de impulso, nos han sido sugeridas no solo por nuestra
+actividad interna, sino tambien por la experiencia del mundo corpóreo
+que desplega á nuestros ojos bajo leyes constantes, una continua
+variedad de escenas magníficas, cuyo orígen parece indicar un fondo de
+actividad incalculable.
+
+[163]. Véase pues cuán sin fundamento se apela á la experiencia para
+combatir la existencia de una causalidad corpórea, y cuánto mas
+acordes van con dicha experiencia los filósofos que otorgan á los
+mismos cuerpos una actividad verdadera. Al señalar los límites de
+nuestra intuicion en lo tocante á la causalidad y actividad en sí
+mismas (Cap.^s XI y XIII) he dicho lo bastante para que no se crea que
+juzgo posible el demostrar metafísicamente la existencia de actividad
+en el mundo corpóreo; pero no puedo menos de insistir en que si algo
+vale en favor de la causalidad la relacion constante de los fenómenos
+en el espacio y en el tiempo, si algo vale la sucesion invariable de
+unas cosas despues de otras; es preciso inclinarse á la opinion de que
+hay en los cuerpos verdadera actividad: que en un órden secundario se
+halla en los unos la razon de las mudanzas en los otros; y que por
+consiguiente hay en el mundo corpóreo un encadenamiento de causas
+segundas hasta llegar á la primera donde está el orígen y la razon de
+todo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+CAUSALIDAD INTERNA.
+
+
+[164.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros una verdadera
+facultad productiva de ciertos fenómenos internos. Es indudable que
+concentrando la atencion por medio de un acto libre de la voluntad,
+experimentamos una produccion de imágenes y de ideas. Las obras de
+imaginacion, son una muestra irrecusable de nuestra actividad interna.
+Las sensaciones nos suministran los materiales en bruto; pero con
+ellos levanta la fantasía edificios admirables. Aquella nueva forma
+¿quién se la ha dado sino nosotros mismos? Preciso es confesar que si
+carecemos absolutamente de actividad, la naturaleza nos alucina
+completamente, haciéndonos creer que somos muy activos.
+
+Los simples recuerdos nos ofrecen otra muestra de verdadera actividad.
+Nos proponemos pensar en un país que hemos visto detenidamente, y
+deseamos recordar sus pormenores: al imperio de la voluntad la
+imaginacion se excita y va desplegando á nuestra intuicion las escenas
+que viéramos en otro tiempo. Se dirá que estas imágenes ya existian y
+que solo ha sido necesario despertarlas, pero no se puede negar que no
+existian en acto pues que no teníamos de ellas conciencia actual; y
+que para lograr su reaparicion ha sino necesario y _suficiente_ el
+imperio de nuestra voluntad. Esta presencia nueva algo añade á su
+estado habitual; pues bien, ese algo se ha producido dentro de
+nosotros, con solo quererlo.
+
+Es verdad que no conocemos el _modo_ de esta produccion; pero lo
+cierto es que la conciencia nos asegura de que sigue inmediatamente á
+un acto de nuestra voluntad: y que por tanto tenemos cuando menos un
+vehemente indicio, de que con respecto á esas imágenes, hay en
+nosotros una fuerza productiva del tránsito de su estado habitual al
+actual. Lo mismo se puede decir de todos los recuerdos; y si bien
+experimentamos con harta frecuencia que no podemos recordar todo lo
+que queremos, esto solo prueba que nuestras facultades activas son
+limitadas por ciertas condiciones de que no se pueden libertar.
+
+[165.] Prescindiendo de los recuerdos ¿quién no ha experimentado la
+elaboracion de conceptos al meditar sobre una materia? ¿Nuestras ideas
+son las mismas cuando comenzamos á reflexionar sobre un objeto, que
+cuando hemos meditado sobre él durante largas horas? nó ciertamente. Á
+veces no hemos recogido ningun dato nuevo, no hemos leido ningun libro
+ni oido ninguna observacion que nos pudiera ilustrar, y sin embargo
+por sola la fuerza de la reflexion propia, nos hemos formado ideas
+claras y distintas, cuando antes solo las teníamos confusas. Con decir
+que las nuevas ideas son el resultado de otras que se hallaban ya en
+nuestro espíritu no se prueba que no haya en el entendimiento
+verdadera actividad; porque este resultado, sea cual fuere su orígen,
+es siempre una cosa nueva; produce en el alma un nuevo estado; porque
+ahora sabe perfectamente lo que antes ignoraba del todo, ó conocia muy
+en confuso. En una curva la relacion de la subsecante á la secante, y
+la de la subtangente á la tangente son ideas geométricas que se hallan
+al alcance de los entendimientos mas comunes; así como la semejanza de
+los triángulos que se pueden excogitar para comparar unas líneas con
+otras, y la aproximacion sucesiva con que la subsecante se acerca á la
+subtangente, y la secante á la tangente; pero de aquí á reducir todos
+estos elementos á un punto de donde brota con vivísima luz la
+admirable teoría del cálculo infinitesimal, hay una distancia inmensa;
+¿se dirá que los genios que salvaron esta distancia, no pensaron nada
+nuevo, porque tenian en sí los elementos de cuya combinacion resulta
+la teoría?
+
+[166.] Si en algunos fenómenos se ve con toda claridad la actividad
+productiva, es ciertamente en los actos de la voluntad libre: ¿á qué
+se reduce la libertad, si el alma no produce sus voliciones? Si estas
+no son mas que fenómenos producidos por otro ser, y en los cuales el
+alma no tiene otra parte que el ser sujeto de los mismos, la libertad
+no significa nada. Es hasta contradictorio el decir que el alma sea
+libre, y negarle al mismo tiempo que sea el principio de sus
+determinaciones.
+
+[167.] La simple inteligencia, hasta la mera sensibilidad, y en
+general todo fenómeno que implica conciencia, parece ser el ejercicio
+de una actividad; y en este sentido llevo explicado (Cap. XII) que
+tenemos intuicion de la actividad interna. Si entender, si querer, si
+el tener conciencia de que se siente, no son _acciones_, no sé dónde
+podremos hallar el tipo de una verdadera accion. El percibir una cosa;
+el quererla; el acto imperativo de la voluntad para emplear los medios
+que puedan proporcionárnosla son indudablemente acciones: y la accion
+es el ejercicio de la actividad. La idea de la vida nos representa la
+actividad en su grado mas perfecto; y entre los fenómenos vitales, los
+mas perfectos son los que implican conciencia; si á estos no los
+llamamos acciones, es preciso decir que no tenemos ninguna idea de
+accion ni actividad.
+
+Aunque no conozcamos el _modo_ de la produccion, tenemos conciencia de
+esta produccion; tenemos intuicion de la accion en sí misma. Cuando
+vemos un movimiento corpóreo, vemos una modificacion pasiva; pero
+cuando experimentamos en nosotros los fenómenos de conciencia, vemos
+una accion, y por consiguiente tenemos intuicion del ejercicio de
+nuestra actividad.
+
+[168.] Aquí se ofrece una objecion. Si los fenómenos internos, son
+verdaderamente acciones, ¿cómo es que con tanta frecuencia, son
+independientes de nuestra voluntad? Sufrimos dolores, á pesar nuestro;
+nos ocupan ideas que quisiéramos desechar; nos ocurren á veces
+pensamientos con una instantaneidad y espontaneidad, que mas bien
+parecen inspiraciones que fruto de nuestro trabajo; en casos
+semejantes, ¿dónde está la actividad? ¿No deberemos decir que estos
+fenómenos son puramente pasivos?
+
+[169.] Esta objecion á primera vista tan concluyente, no prueba nada
+contra la actividad interna. En primer lugar, podria responderse que
+el estar el alma pasiva en algunos casos, no prueba que lo esté en
+todos; y que para afirmar la existencia de la actividad interna, nos
+basta que haya ciertos fenómenos producidos por ella. Pero ni siquiera
+es necesario conceder que la actividad no se encuentra en los casos
+que nos recuerda la objecion; pues que examinándolos á fondo se
+descubre que aun en ellos, el alma ejerce verdadera actividad.
+
+El nervio de la dificultad consiste en que aparecen en nuestro
+interior algunos fenómenos sin el curso de nuestra voluntad, y á veces
+á pesar de ella; mas esto solo nos conduce á inferir que hay en
+nuestra alma funciones independientes del libre albedrío, sin
+obligarnos á creer que estas funciones no sean activas. Con esta
+observacion se desvanece la dificultad. Hay en nuestro interior
+fenómenos que nosotros no hemos querido, antes que apareciesen, ni
+despues; es verdad; luego hay en nuestro interior fenómenos en que el
+alma está puramente pasiva; lo niego. La consecuencia es ilegítima; lo
+único que se puede inferir es que hay en nuestra alma fenómenos para
+cuya aparicion ó conservacion no es necesario el concurso de nuestra
+voluntad.
+
+Una cosa semejante experimentamos con respecto al cuerpo: hay
+funciones que se ejercen independientemente de nuestro libre albedrío,
+como la circulacion de la sangre, la respiracion, la digestion, la
+asimilacion de los alimentos, la transpiracion y otras semejantes;
+pero las hay tambien que no se ejercen sino por el imperio de la
+voluntad, como el comer, el andar, y en general todo lo que se refiere
+al movimiento y posiciones de los miembros. ¿Quién prohibe pues que
+suceda en el alma una cosa semejante, y que haya facultades activas
+que se desenvuelvan, y produzcan varios fenómenos sin el concurso de
+la voluntad.
+
+No creo que se pueda replicar nada á esta solucion; sin embargo,
+todavía me propongo ampliarla con algunas observaciones sobre el
+carácter de los fenómenos en que se quiere suponer que nuestra alma
+está puramente pasiva.
+
+[170.] Se habla en la objecion de sensaciones dolorosas, las cuales
+efectivamente presentan un caso en que al parecer la actividad no
+existe de ningun modo. ¿Quién podria afirmar que un hombre á quien se
+le aplica un hierro candente, y que experimenta dolores atroces,
+ejerce en aquello mismo la actividad de su alma? ¿no es mas conforme á
+razon, el decir que el alma se halla puramente pasiva, y en un estado
+muy semejante al de un cuerpo que se comprime por la presion de otro
+cuerpo? Actividad, si alguna se ejerce en semejantes casos, es mas
+bien de reaccion contra la sensacion dolorosa. Si bien se reflexiona,
+en estas observaciones no hay ninguna dificultad cuya solucion no se
+halle en lo que acabo de exponer en el párrafo anterior. Convengo en
+que la sensacion dolorosa no depende de la libre voluntad del que la
+sufre, y que la accion libre de este se ejerce contra la misma
+sensacion; pero esto no quita que haya en el alma una verdadera
+actividad en el mero hecho de sentir, y sí únicamente que el ejercicio
+de esta actividad se halla sometido á condiciones necesarias, las
+cuales cuando existen, son mas poderosas para el desarrollo de ella,
+que no lo es nuestra voluntad para impedirle. Nada mas cierto que el
+desarrollo de ciertas facultades activas, independientemente de
+nuestro libre albedrío: ¿qué cosa mas activa que las pasiones
+vehementes? y sin embargo, muchas veces nos es imposible dejar de
+sentirlas; y es necesario todo el imperio de la voluntad libre, para
+que no traspasen los límites de la razon.
+
+[171.] La sensacion en sí misma, no puede ser toda pasiva; y los que
+sostienen esta opinion manifiestan haber meditado poco sobre los
+hechos de conciencia. Estos hechos son esencialmente individuales; y
+en cuanto hechos de conciencia, son absolutamente incomunicables. Otro
+puede experimentar un dolor muy parecido y aun igual al que yo siento;
+pero no puede experimentar el mismo dolor _numéricamente_ considerado;
+porque mi dolor es tan esencialmente mio, que si no es mio no existe.
+Luego el dolor no puede serme comunicado como una entidad individual;
+y para producirle en mí, lo único que se puede hacer es excitar mi
+fuerza sensitiva para que lo experimente.
+
+Esta observacion manifiesta que las sensaciones no pueden ser hechos
+meramente pasivos. La modificacion pasiva es _recibida_ toda; el
+sujeto paciente _no hace_ nada. Desde el momento que el sujeto tiene
+en sí algun principio de su modificacion, no es puramente pasivo. La
+sensacion no puede ser _recibida_ toda; debe _nacer_ en el sujeto
+sensitivo, por tal ó cual influencia, con tal ó cual ocasion; pero el
+ser que la experimenta ha de contener un principio de su propia
+experiencia, de lo contrario es un ser _sin vida_; no puede sentir.
+
+[172.] En la objecion se habla de sensaciones dolorosas como si su
+necesidad fuera una excepcion de la regla general; pero es de notar
+que no hay aquí excepcion ninguna, y que todas las sensaciones, sean
+gratas ó ingratas, son necesarias igualmente, con tal que nuestras
+facultades sensitivas se hallen bajo condiciones en que pueden
+desplegarse. Tan necesario es el sentir dolor en la mano si me aplican
+á ella un carbon encendido, como la vista de un cuadro halagüeño, si
+me lo ponen delante de los ojos.
+
+[173.] La espontaneidad de los fenómenos internos, en el órden
+intelectual puro, ó en el de la imaginacion ó sentimiento, confirma la
+existencia de una actividad independiente de nuestro libre albedrío, y
+de ningun modo indica que semejantes fenómenos sean puramente pasivos.
+
+Aquí es de notar una circunstancia importante. El ejercicio de las
+funciones del alma está ligado con los fenómenos de la organizacion.
+La experiencia enseña que segun la disposicion del cuerpo, el espíritu
+se siente con mas ó menos actividad: es una verdad conocida de muy
+antiguo que ciertos licores generosos tienen su fuerza inspiradora. El
+estado de la digestion causa sueños pesados y abruma la fantasía con
+apariciones espantosas; la fiebre exalta la imaginacion ó la abate; á
+veces produce un aumento de fuerzas intelectuales, á veces causa un
+estupor en que la inteligencia se extingue. Estos fenómenos cuando se
+presentan en su grado mas alto, como sucede en una fuerte perturbacion
+de las funciones orgánicas, ofrecen mas cuerpo á la observacion: pero
+esto mismo indica que antes de llegar al extremo hay una extensa
+escala; de suerte que algunos fenómenos cuya aparicion espontánea nos
+parece inexplicable, dependerán quizás de ciertas condiciones
+desconocidas á que se hallara sometida nuestra organizacion. Sea cual
+fuere la opinion que se adopte sobre la igualdad ó desigualdad de las
+almas humanas, nadie duda de que las diferencias en la organizacion
+pueden influir en el talento y en la índole; y que ciertos espíritus
+de facultades extraordinarias deben una parte de sus dotes á una
+organizacion privilegiada.
+
+De estas consideraciones se infiere que lo que se llama, espontaneidad
+del alma, y que tanto llama la atencion de algunos filósofos modernos,
+es un fenómeno muy generalmente conocido, que ni destruye la actividad
+interna ni nos dice nada nuevo sobre el carácter de esta actividad.
+
+Es cierto que hay en nuestra alma ciertos fenómenos independientes del
+libre albedrío; pero tambien es indudable que la presencia de ellos es
+á veces inesperada y repentina, porque nos son desconocidas las
+condiciones de organizacion con las cuales se encuentra ligada. Esto,
+si bien se considera, no es mas que extender á mayor número de casos,
+lo mismo que observamos frecuentemente en los hechos psicológicos,
+efectos de causas morbosas; y que además experimentamos constantemente
+en las sensaciones. ¿Qué es una sensacion, sino una aparicion
+repentina de un fenómeno en nuestra alma, por efecto de una alteracion
+del estado de los órganos?
+
+[174.] No quiero decir con esto que todos los pensamientos
+espontáneos, y en general todos los fenómenos que aparecen
+repentinamente en nuestro interior sin preparacion conocida, nazcan de
+las afecciones de la organizacion; solo he querido recordar un hecho
+fisiológico y psicológico, cuyo olvido puede producir divagaciones
+inútiles, y hasta perjudiciales. Al leer las obras de algunos
+filósofos modernos que tratan de este punto, parece que se proponen
+allanar el camino para sostener luego que la razon individual no es
+mas que un fenómeno de la razon universal y absoluta; y que las
+inspiraciones, y en general todos los fenómenos espontáneos
+independientes de nuestro libre albedrío, son indicios de que la razon
+absoluta se aparece á sí misma en la razon humana; que lo que llamamos
+nuestro yo, es una modificacion del ser absoluto; y que la
+personalidad de nuestros seres no es mas que una fase de la razon
+absoluta é impersonal.
+
+[175.] Lo que se llama la espontaneidad, la intuicion de los tiempos
+primitivos, no puede ser otra cosa á los ojos de la razon y de la
+crítica, que la primitiva enseñanza que recibió de Dios el linaje
+humano; todo cuanto dicen en contra algunos filósofos modernos, es una
+repeticion, bien que algo disfrazada, de los sofismas de los
+incrédulos de todas épocas, presentados bajo engañosas galas por
+hombres que abusan de su talento. Léanse con reflexion los escritos á
+que aludimos, despójeselos de algunas palabras altisonantes y
+enigmáticas, y no se encontrará en ellos nada que no dijeran á su modo
+Lucrecio y Voltaire.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+ACLARACIONES SOBRE LA ESPONTANEIDAD.
+
+
+[176.] Nada mas fácil que escribir algunas páginas brillantes sobre el
+fenómeno de la espontaneidad: el genio de los poetas, de los artistas,
+de los grandes capitanes de todos los siglos; los tiempos fabulosos y
+los heróicos; el misticismo; las religiones, todo lo aprovechan
+algunos filósofos de nuestros dias, para escribir trozos, que ni son
+de filosofía, ni de historia, ni de poesía; y que solo deben mirarse
+como raudales de palabras, relumbrantes y sonoras, que escritores de
+fantasía galana y facundia inagotable derraman sobre el abrumado
+entendimiento del cándido lector. Y bien ¿á qué se reduce esa
+espontaneidad, esa inspiracion de que tanto se nos habla? Fijemos las
+ideas, consignando y clasificando los hechos.
+
+[177.] La razon propiamente dicha, no se desplega en el espíritu
+humano completamente aislado de otros espíritus; y no bastan á
+despertarla los espectáculos de la naturaleza. La estupidez de los
+niños encontrados en los bosques, y la escasa inteligencia de los
+sordo-mudos, son irrecusable prueba de esta verdad.
+
+[178.] El espíritu humano puesto en comunicacion con otros espíritus,
+experimenta un desarrollo en parte espontáneo y directo, en parte
+laborioso y reflexivo. Este es otro hecho que sentimos todos en
+nosotros mismos. Los espíritus á proporcion de que sus cualidades son
+mas aventajadas, se desenvuelven con mas espontaneidad.
+
+[179.] De los pensamientos que nos ocurren repentinamente y que nos
+parecen puramente espontáneos, no pocos son reminiscencias mas ó menos
+fieles de lo que hemos leido, ú oido, ó reflexionado anteriormente; y
+por consiguiente dimanan de un hecho _preparatorio_, del cual no nos
+acordamos. Así se explica, por qué la inventiva en todos géneros se
+perfecciona con el trabajo.
+
+[180.] Como en el desarrollo de las facultades del alma, ejerce
+poderosa influencia la organizacion de nuestro cuerpo, podemos decir
+que la espontaneidad de algunos fenómenos internos, está ligada con
+ciertas alteraciones de nuestra organizacion.
+
+[181.] No hay ninguna dificultad _filosófica_ en admitir una
+comunicacion _inmediata_ de nuestro espíritu con otro espíritu
+superior; y por consiguiente tampoco la hay en conceder que algunos
+fenómenos internos espontáneos, nacen de la influencia directa que
+dicho espíritu superior ejerce sobre el nuestro.
+
+[182.] El género humano no ha tenido primitivamente un desarrollo
+espontáneo, independiente de la accion del Criador; la filosofía nos
+indica la necesidad de una enseñanza primitiva, sin la cual el
+espíritu humano no habria salido jamás de un estado de embrutecimiento
+y estupidez. Esta última observacion merece algunas aclaraciones.
+
+[183.] La religion nos atestigua una instruccion y educacion
+primitivas del linaje humano, hechas por el mismo Dios en la persona
+del primer hombre: esto es altamente conforme á la enseñanza de la
+razon y de la experiencia.
+
+Nuestro espíritu posee innumerables gérmenes, pero es preciso que una
+causa externa los desarrolle. Un hombre enteramente solo desde su
+niñez, ¿qué seria? poco mas que un bruto: la piedra preciosa estaria
+cubierta con tierra grosera, que no la dejaria brillar.
+
+La palabra no produce ni puede producir la idea; esto es cierto; la
+razon de las ideas no está en el lenguaje; la razon del lenguaje está
+en las ideas. La palabra es un signo: y no se significa lo que no se
+concibe. Pero este signo, este instrumento, es de un uso maravilloso:
+las palabras son al entendimiento lo que las ruedas á la potencia de
+una máquina; la potencia le da el movimiento, pero la máquina no
+andaria sin las ruedas. Faltando la palabra, la inteligencia podria
+tener algun movimiento; pero muy lento, muy imperfecto, muy pesado.
+
+[184.] La Biblia nos presenta al hombre hablando luego de criado: el
+lenguaje le fué pues enseñado por Dios. Este es otro hecho admirable
+que la razon confirma plenamente. El hombre no puede inventar el
+lenguaje. Esta invencion excede á cuantas se pueden imaginar ¿y se
+quiere atribuirla á hombres tan estúpidos como son los que carecen del
+lenguaje? Menos extraño seria que un hotentote inventara de repente el
+cálculo infinitesimal.
+
+[185.] El hombre mas rudo que sabe una lengua, posee un tesoro de
+ideas mayor de lo que se cree. En el discurso mas sencillo se
+encuentran muchas ideas físicas, metafísicas y morales. En el grado
+mas ínfimo del estado social, se oyen discursos semejantes al
+siguiente: «no he querido perseguir mas lejos la fiera, por temor de
+que irritada, no hiciese daño.» Aquí hay las ideas de tiempo, de acto
+de voluntad, de accion, de continuidad, de espacio, de causalidad, de
+analogía, de fin y de moral.
+
+ Tiempo pasado = no _he_
+ Idea de acto de voluntad = _querido_,
+ Accion =_perseguir_.
+ Continuidad = _mas_,
+ Espacio = _lejos_.
+ Analogía = _irritada_.
+
+Pues que por la irritacion observada en otros casos, se infiere la del
+presente; y además se conoce la irritacion, por lo que nos sucede
+cuando nos molestan.
+
+ Motivo y fin = _por temor de que_ irritada etc, etc.
+ Causalidad = no _hiciese daño_.
+ Moralidad = el _no dañar á otros_.
+
+[186.] La ciencia va descubriendo la afinidad de las lenguas,
+encontrándolas reunidas en grandes centros: las lenguas de los
+salvajes no son elementos, sino fragmentos: no son la palabra
+balbuciente de la infancia, sino la pronunciacion torpe y extravagante
+de la degradacion y embriaguez.
+
+[187.] La palabra no puede producir en el espíritu la idea de una
+sensacion que no tenga: todos los discursos del mundo no darian la
+idea de color á un ciego de nacimiento. Mucho menos podrán resultar de
+la palabra las ideas puras, distintas de toda sensacion; y esto es una
+razon poderosa en favor de las ideas innatas.
+
+[188.] Las ideas de unidad, número, tiempo, causalidad, expresan cosas
+no sensibles; luego no pueden ser producidas en nosotros por ninguna
+representacion sensible expresada por palabras. Sin embargo, estas
+ideas existen en nosotros como gérmenes susceptibles de un gran
+desarrollo; primero por la experiencia de los sentidos, y luego por la
+reflexion. El niño que habiendo acercado su mano á la lumbre se quema,
+comienza á percibir la relacion de causalidad, que luego generaliza y
+depura. Las grandes ideas de Leibnitz sobre la causalidad, eran la
+idea de un Leibnitz niño. La diferencia estaba en el desarrollo. Así
+la organizacion de la colosal encina, se halla bajo la corteza de la
+bellota.
+
+Unos han dicho que el entendimiento del hombre era como una tabla rasa
+en que nada hay escrito; otros que era un libro que bastaba abrir para
+leer; yo creo que se podria comparar á uno de esos papeles escritos
+con tinta incolorada, que parecen blancos hasta que una friccion de un
+líquido misterioso hace salir los caractéres negros. El líquido mágico
+es la instruccion y la educacion.
+
+[189.] Yo quisiera que se me mostrara un pueblo que por sí solo haya
+salido del estado salvaje, ni aun del bárbaro. Todas las
+civilizaciones que se conocen están subordinadas unas á otras por una
+cadena no interrumpida. La civilizacion europea debe mucho al
+cristianismo, y algo á la romana; la romana á la griega; la griega á
+la egipciaca; la egipciaca á la oriental; y allí se encuentra un velo
+que con nada se levanta, sino con los primeros capítulos del Génesis.
+
+[190.] Para conocer al espíritu humano es preciso estudiar la historia
+de la humanidad: quien aisla demasiado los objetos corre peligro de
+mutilarlos; por esta razon se han escrito tantas frivolidades
+ideológicas que han pasado por investigaciones profundas, no obstante
+que distaban tanto de la verdadera metafísica como el arte de disponer
+simétricamente un museo, de la ciencia del naturalista.
+
+[191.] Si se defienden las ideas innatas, tampoco se puede negar á
+nuestro entendimiento una fuerza para componer otras nuevas, á medida
+que los objetos, y sobre todo la locucion, le excitan á ello; de lo
+contrario seria menester decir que nada aprendemos ni podemos
+aprender, y que lo tenemos ya todo de antemano en nuestro espíritu,
+como escrito en un libro. Nuestro entendimiento parece una caja donde
+hay todos los caractéres; mas para decir algo, ha menester de la mano
+del cajista.
+
+Esta imágen de los caractéres de imprenta me recuerda un hecho
+ideológico que importa consignar: hablo del escasísimo número de ideas
+que hay en nuestra mente, y de la asombrosa variedad de combinaciones
+á que se prestan. Cuanto hay en el órden intelectual, se puede
+encerrar en las categorías; las que, ora se adopten las de
+Aristóteles, ora las de Kant, ú otro cualquiera, siempre se reducen á
+muy pocas. Cada idea de esas que se pudieran llamar matrices, se
+parece á un rayo de luz que pasando sucesivamente por innumerables
+prismas, y reflejando en muchos espejos, presentase infinita variedad
+de colores, matices y figuras.
+
+Como nuestro pensamiento se reduce casi todo á la combinacion, y esta
+puede hacerse de tantas maneras, es singular la comunidad necesaria
+que en las combinaciones fundamentales tienen todos los espíritus. En
+los puntos secundarios hay divergencia; mas nó en lo principal. Esto
+prueba que la razon humana, en su existencia y en su desarrollo,
+depende de una inteligencia infinita causa de todos los espíritus, y
+maestra de todos ellos.
+
+[192.] En apartándose de estas doctrinas, tan acordes con la filosofía
+y la historia, la espontaneidad, ya sea del hombre, ya sea del linaje
+humano, ó no significa nada, ó expresa las vagas y absurdas teorías
+del panteismo idealista.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+CAUSALIDAD FINAL. MORALIDAD.
+
+
+[193.] Los seres activos que obran por conocimiento, necesitan tener,
+á mas de su actividad eficiente, un principio moral de sus
+determinaciones. Para querer, no basta la sola facultad de querer, es
+necesario conocer lo que se quiere; pues nada es querido sin ser
+conocido. Esto da orígen á la _causalidad final_, esencialmente
+distinta de la eficiente, y que solo tiene lugar en los seres dotados
+de inteligencia.
+
+[194.] Recordando lo que se ha dicho (Cap. X) podemos notar que las
+causas finales forman una serie distinta de las eficientes; y que lo
+que en estas es accion física, es en aquellas influencia moral. En la
+pintura de un cuadro, la serie de la causalidad eficiente, es esta: el
+pincel, la mano, los músculos, los espíritus animales, el imperio de
+la voluntad. Con esta serie, siempre necesaria para que el cuadro se
+pinte, se pueden combinar diferentes series de causalidad final. El
+artista puede haberse propuesto las que siguen. Lucir su ingenio y
+esto para adquirir fama, y la fama para disfrutar el placer que se
+experimenta con una nombradía gloriosa. Otra serie: contentar una
+persona, para quien se trabaja el cuadro; y esto para que la persona
+pague una cantidad de dinero; y el dinero, ó para las necesidades del
+artista, ó para sus placeres. Otra: buscar en la pintura la
+distraccion de una pesadumbre; y esto para conservar la salud. Es
+evidente que se pueden excogitar muchas series de una influencia
+puramente moral ó intelectual, series que solo concurren á la
+produccion del efecto en cuanto se combinan con la serie eficiente,
+influyendo en la determinacion del artista.
+
+[195.] Esta influencia moral puede ejercerse de dos maneras:
+arrastrando necesariamente la voluntad, ó dejándola con facultad para
+querer ó no querer; en el primer caso hay una espontaneidad
+voluntaria, pero necesaria; en el segundo, hay una espontaneidad
+libre. Todo acto libre es voluntario, mas nó todo acto voluntario es
+libre. Dios quiere libremente la conservacion de las criaturas; pero
+quiere necesariamente la virtud, y no puede querer la iniquidad.
+
+[196.] Mientras atendemos únicamente á la causalidad de eficiencia, no
+hallamos mas que relaciones de causas y efectos; pero en atendiendo á
+la causalidad final, se presenta un nuevo órden de ideas y de hechos:
+_la moralidad_. Ante todo consignemos la existencia del hecho.
+
+[197.] Bien y mal, moral, inmoral, justo, injusto, derecho, deber,
+obligacion, mandato, prohibicion, lícito, ilícito, virtud y vicio, hé
+aquí unas palabras que todos emplean de continuo y aplican á todo el
+curso de la vida, á todas las relaciones del hombre con Dios, consigo
+mismo y con sus semejantes, sin ninguna duda sobre su verdadero
+significado, y entendiéndose perfectamente unos á otros; cual si
+hablasen de los colores, de la luz ó de otros objetos de nuestros
+sentidos. Al oir la palabra lícito ó ilícito aplicada a un acto ¿quién
+pregunta lo que significa? Cuando se dice este hombre es virtuoso,
+aquel vicioso, ¿quién duda sobre el sentido de estas expresiones? ¿Hay
+nadie que encuentre alguna dificultad en comprender lo que significan
+estas otras: tiene derecho á ejecutar este acto, está obligado á
+cumplir con tal circunstancia, este es su deber, ha faltado á su
+deber, esto está mandado, aquello está prohibido, esto es justo,
+aquello es una injusticia, esto es una virtud heróica, aquello una
+maldad, un crímen? No hay ideas mas comunes, mas vulgares, corren
+entre los ignorantes como entre los sabios, en los pueblos bárbaros
+como en los cultos, en la juventud de las sociedades como en su
+infancia y vejez, en medio de costumbres puras como de la corrupcion
+mas escandalosa: expresan algo primitivo, innato en el espíritu
+humano, algo indispensable á su existencia, algo de que no puede
+despojarse mientras está en el ejercicio de sus facultades. Habrá mas
+ó menos equivocacion ó extravagancia en la aplicacion de dichas ideas
+á ciertos casos particulares; pero las ideas matrices de bueno y malo,
+justo é injusto, lícito é ilícito, son las mismas en todos tiempos y
+países, forman como un ambiente en que el espíritu humano respira y
+vive.
+
+[198.] Es notable que ni aun aquellos que niegan la diferencia entre
+el bien y el mal, pueden prescindir de esta diferencia. A un filósofo
+que está escribiendo un tratado en que se burla de lo que él llama
+_preocupaciones_ del humano linaje sobre la diferencia entre el bien y
+el mal, decidle: «me parece, señor filósofo, que es V. un insigne
+malvado, pues que de tal modo se propone combatir lo mas santo que hay
+sobre la tierra;» y veréis como se olvida de su filosofía, y de cuanto
+ha dicho sobre el _vano_ significado de las palabras virtud y vicio, y
+se indigna de verse calificado de esta manera, y se defiende con
+calor, y se empeña en probaros que es el hombre mas virtuoso del
+mundo, y que en aquello mismo está dando repetidas pruebas de
+_lealtad_, de _sinceridad_, de _honradez_. Poco importa que allá en
+sus altas teorías, la honradez, la lealtad y la sinceridad sean
+palabras destituidas de sentido, puesto que nada significan ni pueden
+significar, en no admitiendo un órden moral; el filósofo arrostra sin
+vacilar una inconsecuencia, ó mejor diremos, ni aun repara en ella:
+las ideas y sentimientos morales se agitan en su alma desde el momento
+que se le llama inmoral: deja de ser sofista y vuelve á ser hombre.
+
+[199.] La idea de este órden moral, ¿podrá ser una preocupacion que no
+teniendo cosa alguna que le corresponda en la realidad, y sin
+fundamento en la naturaleza humana, deba su origen á la educacion, de
+suerte que hubiese sido posible que los hombres viviesen sin ideas
+morales ó con otras directamente contrarias á las que ahora tenemos?
+Si es preocupacion, ¿cómo es que sea general á todos los tiempos y
+países? ¿quién la ha comunicado al humano linaje? ¿quién ha sido tan
+hábil y tan poderoso, para lograr que la adoptasen todos los hombres?
+¿cómo se ha conseguido que las pasiones, hallándose en posesion de la
+libertad, renunciasen á ella, admitiendo un dique que les impide
+desbordarse, recibiendo un freno que de continuo las detiene y
+molesta? ¿Quién fué ese hombre extraordinario, cuya accion alcanzó á
+dominar todos los tiempos y países, las costumbres mas brutales, las
+pasiones mas violentas, los entendimientos mas obtusos, que pudo
+difundir la idea de un órden moral por toda la faz de la tierra, no
+obstante la diversidad de los climas, de las lenguas, de las
+costumbres, de las necesidades, de la variedad en el estado social de
+los pueblos, y que consiguió dar á esta idea del órden moral, tal
+fuerza, tal consistencia, que se conserva al través de todas las
+vicisitudes, á pesar de los mas profundos trastornos, entre las ruinas
+de los imperios, entre las fluctuaciones y transmigraciones de la
+civilizacion, permaneciendo como una columna que no pueden conmover
+las impetuosas olas de la corriente de los siglos?
+
+No hay aquí la mano del hombre; un fenómeno de este género no nace de
+combinaciones humanas; se funda en la naturaleza misma; es
+indestructible porque es natural; así, y solo así, pueden explicarse
+su universalidad y permanencia.
+
+[200.] El negar toda diferencia entre el bien y el mal, es ponerse en
+abierta contradiccion con las ideas mas arraigadas en el espíritu
+humano, con los sentimientos mas profundos y poderosos; todos los
+sofismas del mundo no serán capaces de persuadir á nadie, incluso el
+mismo sofista, que no hay ninguna diferencia intrínseca entre consolar
+á un afligido y aumentar su afliccion, entre socorrer á un infortunado
+y agravar su infortunio, entre agradecer un beneficio y dañar al
+bienhechor, entre cumplir la promesa y faltar á ella, entre hacer
+limosna y robar el bien ajeno, entre ser fiel á un amigo y hacerle
+traicion, entre morir por su patria y venderla alevemente á los
+enemigos, entre respetar las leyes del pudor y violarlas con descaro,
+entre la sobriedad y la embriaguez, entre la templanza en todos los
+actos de la vida y el desórden de las pasiones desbocadas. No hay
+razon, no hay ingenio, no hay cavilacion, de ninguna especie, capaces
+de borrar esta línea divisoria. El sofista discute, imagina, finge,
+sutiliza, pero todo es en vano; la naturaleza está aquí: ella dice al
+insensato: hasta aquí llegarás, y aquí se quebrantará el orgullo de
+tus olas.
+
+[201.] Si no hay diferencia intrínseca entre el bien y el mal, y todo
+cuanto se dice sobre la moralidad ó inmoralidad de las acciones no es
+mas que un conjunto de palabra sin sentido, ó que al menos no tienen
+otro que el recibido de las convenciones humanas, ¿cómo es que
+mientras el justo duerme sosegado en su lecho, el malvado se agita con
+el corazon destrozado por los remordimientos? ¿de dónde vienen
+aquellos sentimientos de amor y de respeto que nos inspira lo que
+llamamos virtud y la aversion que nos excita lo que apellidamos vicio?
+El amor á los hijos, la veneracion á los padres, la fidelidad con los
+amigos, la compasion por la desgracia, la gratitud hácia los
+bienhechores; el horror que nos causa un padre cruel, un hijo
+parricida, una esposa adúltera, un amigo desleal, un traidor á su
+patria, una mano salpicada con la sangre de una víctima, la opresion
+del desvalido, el desamparo del huérfano, la ingratitud con el
+bienhechor; estos sentimientos, ¿no muestran mas claro que la luz del
+dia, la mano del Todopoderoso esculpiendo en nuestras almas las ideas
+del órden moral, y fortaleciéndolas con sentimientos que
+instintivamente, aun cuando nos faltase el tiempo para reflexionar,
+nos indicasen el camino que debemos seguir?
+
+[202.] No niego que en el exámen de los fundamentos de la moral se
+tropieza con graves dificultades; convengo en que el análisis de la
+ciencia del bien y del mal es uno de los puntos mas recónditos de la
+filosofía; pero estas dificultades nada prueban contra la expresada
+diferencia. Nadie niega la existencia de un edificio aunque no se
+pueda descubrir hasta dónde llegan sus cimientos; la misma profundidad
+es un indicio de su solidez, una garantía de su duracion. La
+diferencia entre el bien y el mal demostrada _à priori_ por los
+sentimientos mas íntimos del corazon humano, se puede evidenciar con
+solo atender á los resultados que produce su existencia ó no
+existencia. Admitamos el órden moral é imaginemos que todos los
+hombres arreglan su conducta conforme á esta _preocupacion_. ¿Cuál es
+el resultado? el mundo se convierte en un paraíso; los hombres viven
+como hermanos, usan con templanza de los dones de la naturaleza,
+comparten su dicha, se ayudan en su desgracia; en el individuo, en la
+familia, en la sociedad, reina la armonía mas encantadora; si el órden
+moral es una preocupacion, necesario es confesar que jamás la hubo de
+consecuencias mas grandes, mas saludables, mas bellas; si la virtud es
+una mentira, jamás la hubo mas útil, mas hermosa, mas sublime.
+
+[203.] Hagamos la contraprueba. Supongamos que la _preocupacion_
+desaparece, y que todos los hombres se convencen de que el órden moral
+es una vana ilusion y que es preciso desterrarla del entendimiento, de
+la voluntad y de las obras; ¿cuál será el resultado? Destruido el
+órden moral quedará solo el físico; cada cual pensará y obrará segun
+sus cálculos, pasiones ó caprichos; no habrá mas guia para los hombres
+que el ciego instinto de la naturaleza ó las frias especulaciones del
+egoismo; el individuo se convertirá en un monstruo, la familia verá
+rotos todos sus lazos; y sumida la sociedad en un caos espantoso,
+caminará rápidamente á su total aniquilamiento. Estas son las
+consecuencias necesarias del destierro de la _preocupacion_. El
+lenguaje mismo quedaria horriblemente mutilado si desapareciesen las
+ideas del órden moral: una conducta buena ó mala serian palabras sin
+sentido: la alabanza y el vituperio carecerian de objeto; la misma
+vanidad perderia gran parte de su pábulo; la lisonja deberia limitarse
+á las prendas naturales consideradas en el órden puramente físico: la
+palabra mérito, no podria pronunciarse sin caer en el absurdo.
+
+[204.] Véase pues si hay dificultad de ninguna clase que pueda hacer
+admisibles tamañas consecuencias; quien, arredrado por las sombras que
+se descubren al examinar los primeros principios de la moral, se
+empeñase en negarla, seria tan insensato como el labrador que á la
+vista de un caudaloso rio que fertiliza sus campiñas, se obstinase en
+afirmar que no existen las aguas fertilizadoras, fundado en la razon
+de que algunos despeñaderos inaccesibles le impiden acercarse al
+benéfico manantial.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+EXÁMEN DE ALGUNAS EXPLICACIONES DE LA MORALIDAD.
+
+
+[205.] Se ha disputado mucho sobre el orígen y carácter de la
+moralidad de las acciones, sucediendo en esta materia lo mismo que en
+todas las demás; el entendimiento del hombre vacila y se confunde,
+siempre que trata de penetrar en los primeros principios de las cosas.
+Como no me propongo escribir un tratado de moral, y sí únicamente,
+analizar los fundamentos de esta ciencia, me limitaré á caracterizar,
+en cuanto me sea posible, las ideas y sentimientos primordiales del
+órden moral, sin descender á sus aplicaciones. Para esto, procederé
+como acostumbro, por el método analítico, descomponiendo el hecho
+consignado en el capítulo anterior, recorriendo varias exposiciones
+del mismo, y señalando la insuficiencia y la inexactitud de alguna de
+ellas, antes de llegar á la única que me parece verdadera y cumplida.
+
+[206.] ¿Qué es bien? qué es mal? las cosas que son buenas ó malas ¿por
+qué lo son? ¿en qué consiste su bondad ó malicia? cuál es el orígen de
+estas propiedades?
+
+Se dice que es bueno lo que es conforme á la razon, lo que se hace con
+arreglo a la ley eterna, lo que es agradable á Dios; y malo lo que se
+opone á la razon, lo que contradice á la ley eterna, lo que es
+desagradable á Dios. Esto es verdad; pero ¿resuelve cumplidamente la
+cuestion en el terreno científico?
+
+El valor moral del dictámen de la razon depende de su conformidad con
+la ley eterna; cuando pues para fundar el órden moral se echa mano de
+la primera, se habla de una participacion de la segunda; luego no se
+tienen con esto dos resoluciones de la cuestion, sino una sola.
+
+Los actos no pueden ser agradables ó desagradables á Dios, sino en
+cuanto son conformes á la ley eterna; luego el juzgar de la bondad ó
+malicia de los actos por su relacion al agrado ó desagrado de Dios, es
+juzgarlos por su conformidad á la ley eterna.
+
+Infiérese de lo dicho que acto conforme á razon, acorde con la ley
+eterna, ó agradable á Dios, aunque expresen diversos aspectos de una
+idea, no significan nada diferente, en cuanto se trata de explicar los
+cimientos del órden moral.
+
+[207.] Las prescripciones de la ley eterna, no dependen de la _libre_
+voluntad de Dios; pues en tal caso se seguiria que Dios podria hacer
+lo bueno malo, y lo malo bueno. La ley eterna, no puede ser otra cosa
+que la razon eterna, ó bien la representacion del órden moral en el
+entendimiento divino. En tal caso, la moralidad parece, segun nuestro
+modo de concebir, que precede á su representacion; esto es, que la
+moralidad está representada en el entendimiento divino, porque ella
+es; pero no es, porque esté representada. En el órden moral llegamos á
+un caso semejante al de las esencias metafísicas y geométricas. Las
+verdades geométricas por ejemplo, son eternas en cuanto están
+representadas en la razon eterna; y esta representacion supone una
+verdad intrínseca en ellas mismas, y absolutamente necesaria, pues que
+de otro modo la representacion podria ser falsa. Mas, como quiera que
+dicha verdad ha de tener algun fundamento eterno (Lib. IV, Cap.^s
+XXIV, XXV, XXVI y XXVII), y este no se halla en los seres finitos, se
+le ha de buscar en el ser infinito por esencia, donde está la razon de
+todo. Su entendimiento representa la verdad, y por tanto es verdadero;
+pero esta misma verdad se funda en la esencia del mismo ser infinito
+que la conoce.
+
+[208.] Las verdades morales no se distinguen en este punto de las
+metafísicas; su orígen está en Dios, la moral no puede ser atea. ¿Por
+qué se representan en Dios unas cosas como buenas y otras como malas?
+buscar la razon de esto equivale á preguntar por qué los triángulos no
+se representan circulares, y los círculos triangulares. Si hay una
+necesidad intrínseca, ó no podremos señalar la razon de ella, ó de
+todos modos debemos llegar á una razon que no puede explicarse por
+otra razon. Siempre será preciso pararnos en un punto donde digamos:
+es así, y nada mas. La ulterior satisfaccion que en tal caso
+pudiéramos desear, nos es imposible alcanzarla, en no viendo
+intuitivamente la esencia infinita donde se halla la primera y la
+última razon de todo.
+
+[209.] Para estar representadas las cosas como buenas ó malas, y aun
+para concebirlas representadas como tales, es necesario que se les
+suponga bondad ó malicia.
+
+¿Qué es ser una cosa buena? si decimos que es el ser representada como
+buena en el entendimiento divino, hacemos entrar en la definicion la
+misma cosa definida: siempre queda la dificultad: ¿qué significa ser
+representada como buena?
+
+La bondad no puede consistir en la simple representacion, de suerte
+que sea bueno todo lo que está representado en Dios, porque entonces
+se seguiria que todo es bueno porque todo está representado en Dios.
+
+Luego para que una cosa sea buena, no solo debe ser representada, sino
+representada bajo tal ó cual carácter, que la constituya buena; en
+cuyo caso, hallamos aun en pié toda la dificultad: ¿cuál es este
+carácter?
+
+[210.] Aclaremos las ideas comparando una verdad metafísica con una
+verdad moral. Todos los diámetros de un mismo círculo son iguales;
+esta verdad no depende de ningun círculo particular; se funda en la
+misma esencia del círculo; y esta á su vez, con todas sus propiedades
+y relaciones, se halla representada desde toda la eternidad en la
+esencia infinita, donde con la plenitud del ser, hay la representacion
+y el conocimiento de todas las participaciones finitas en que se
+pueden ejercer la sabiduría y la omnipotencia infinita. Todas las
+participaciones están sujetas al principio de contradiccion; en
+ninguna de ellas se puede verificar que el ser deje de excluir al no
+ser y recíprocamente; de aquí dimana la necesidad de todas las
+propiedades y relaciones, sin las cuales no subsiste el principio de
+contradiccion: entre ellas se cuenta la igualdad de todos los
+diámetros del mismo círculo.
+
+[211.] Estas consideraciones sugieren la cuestion: ¿es posible
+explicar el órden moral del mismo modo que el metafísico y el
+matemático, manifestándole contenido en el principio de contradiccion?
+
+[212.] Es fácil de notar que en todas las verdades metafísicas y
+matemáticas se expresa ó se niega la identidad. A es B, ó A no es B; á
+esto se reducen todas las proposiciones posibles; esta es la fórmula
+general de todas las verdades de un órden absoluto. De otra manera
+sucede en el órden moral, donde nunca se expresa nada absolutamente,
+como lo indica la misma forma de las proposiciones morales. Dios es
+bueno. Aquí se expresa una verdad metafísica. Dios _debe ser_ amado, ó
+en otros términos: _se ha_ de amar á Dios. Aquí se expresa una verdad
+moral. Nótese la diferencia: en un caso se dice _es_, absolutamente;
+en el otro, _debe ser_, _se ha_, _hay obligacion de_, empleándose
+diferentes expresiones que todas significan una misma cosa; pero en
+todas ellas ha desaparecido el _ser_, como afirmacion absoluta. Al
+parecer ninguna proposicion moral puede expresarse de esta manera,
+atendiendo á los elementos primitivos de nuestras ideas morales,
+porque en todas estas proposiciones se implica la idea del deber, que
+es esencialmente una idea relativa.
+
+[213.] El amar á Dios es bueno. Esta es una proposicion moral cuya
+estructura parece contradecir lo que acabo de establecer. Aquí se
+encuentra una afirmacion absoluta expresada simplemente por _es_, como
+en las proposiciones metafísicas ó matemáticas. No obstante, por poco
+que se reflexione, se echará de ver que este carácter absoluto
+desaparece, si se atiende á la naturaleza del predicado. ¿Qué
+significa _bueno_? hénos aquí con una idea esencialmente relativa, lo
+cual comunicará este mismo carácter á la proposicion que se presentaba
+como absoluta. El amar á Dios es bueno, significará: el amar á Dios es
+una cosa conforme á la razon ó á la ley eterna, ó agradable á Dios, ó
+una cosa á que estamos obligados; siempre una idea relativa, jamás una
+idea absoluta como estas otras: ser, no ser, triángulo, círculo etc.
+etc.
+
+[214.] Bueno, dicen algunos, es lo que conduce al fin que corresponde
+al ser inteligente. Esta explicacion no debe confundirse con la teoría
+del interés privado; teoría rechazada por la religion, por los
+sentimientos del corazon, y combatida por los pensadores mas
+profundos; aquí, al hablar de fin se trata de un fin último, superior
+á lo que suele entenderse por la expresion: interés privado. Sin duda
+que el llegar al último fin, es un grande interés del ser inteligente;
+pero al menos este interés se toma en un sentido grandioso, que no
+alienta el desarrollo de un egoismo mezquino.
+
+Reconocida esta diferencia entre las dos doctrinas, diré que tampoco
+esta última me parece admisible. La bondad moral ha de ser conducente
+al fin; mas esto no constituye el carácter de la moralidad. En efecto:
+¿qué se entiende por fin? si se entiende el mismo Dios, acto moral
+será el acto que conduce á Dios; en cuyo caso permanece en pié la
+dificultad, pues que faltará saber, qué se entiende por _conducir_. Si
+es el acarrear la felicidad, que consiste en la union con Dios ¿_cómo_
+se acarrea esta felicidad? Cumpliendo lo que Dios ha mandado--Cierto;
+pero entonces preguntaremos: 1.º por qué el hacer lo que Dios ha
+mandado, conduce á la felicidad; 2.º por qué Dios ha mandado unas
+cosas, y ha prohibido otras; lo cual equivale á plantear de nuevo la
+cuestion de la moralidad intrínseca.
+
+[215.] Además, la idea de felicidad nos ofrece una cosa muy distinta
+de la de moralidad. Imaginando un ser que sacrifica toda su dicha por
+otros seres, tendremos la idea de un ser altamente moral, y sin
+embargo infeliz. Si la moralidad consistiese en la felicidad, la
+participacion de la felicidad seria la participacion de la moralidad;
+todo goce seria un acto moral; y solo podria ser inmoral, por no ser
+bastante vivo ó bastante duradero. A medida que nos elevaríamos á la
+idea de un goce mas duradero y vivo, nos formaríamos la idea de una
+moralidad mas alta; el goce mas exento de disgusto, seria el acto de
+moralidad mas pura: y ¿quién no ve que esto trastorna nuestras ideas
+morales, y repugna á nuestros sentimientos?
+
+[216.] No basta decir que un ser moral alcanzará la felicidad; y que
+su felicidad será tanto mayor, cuanto mayor haya sido su moralidad;
+esto solo prueba que la felicidad es el premio de la virtud; pero no
+autoriza á confundir aquella con esta, el galardon con el mérito.
+
+[217.] El confundir la moralidad con la dicha, es reducir la moral á
+una combinacion de cálculo, es despojar la virtud de ese brillo
+purísimo que nos atrae y encanta, y que nos la hace parecer tanto mas
+bella, cuanto mas unida está con el sufrimiento. Si identificamos la
+felicidad con la moralidad; el desinterés será un cálculo de interés,
+un sacrificio de un interés menor á un interés mayor, una pérdida en
+lo presente, para ganar en el porvenir.
+
+Nó, la moralidad de las acciones, no es un negocio de cálculo: el
+virtuoso alcanza premio; puede tambien desear este premio; mas para
+que el acto sea virtuoso, se necesita algo mas que la combinacion para
+alcanzarle; es preciso que hallemos algo que haga el acto meritorio
+del premio; y ni siquiera concebimos que pueda estarle reservado el
+premio á ningun acto, sino porque en sí mismo es meritorio.
+
+Cuando Dios ha preparado castigos para unos actos y premios para
+otros, ha debido hallar en ellos una diferencia intrínseca; y por esto
+les ha señalado destinos diferentes; pero segun el sistema que
+combatimos, los actos no serian buenos sino en cuanto conducentes al
+premio, y no habria ninguna razon porque condujesen á él los unos con
+preferencia, á los otros. Esta razon se ha de encontrar en una
+diferencia intrínseca de los mismos; si no se quiere caer en el
+absurdo de que todas los acciones son indiferentes en sí mismas, y que
+las malas podrian ser buenas, y las buenas malas.
+
+[218.] El ser conducente al bien de la humanidad es otro carácter
+incompleto de la moralidad de las acciones. Desde luego salta á la
+vista, que esta moralidad, seria solamente la humana; y por tanto no
+comprenderia la moralidad intrínseca, que consideramos comun á todos
+los seres inteligentes.
+
+[219.] Además; ¿de qué bien se trata? en qué estado se considera la
+humanidad? ¿Se habla de una sociedad constituida en nacion; ó de la
+humanidad propiamente dicha; de una generacion ó de muchas; de su
+destino en la tierra ó en el porvenir de la otra vida? ¿Se habla de su
+_bienestar_, ó de su desarrollo y perfeccionamiento prescindiendo de
+su mayor ó menor bienestar? Si la moralidad de las acciones se ha de
+tomar de su _conducencia_, por decirlo así, al bien general de la
+humanidad, ¿en qué consiste este bien supremo? ¿Es el desarrollo de la
+inteligencia, es el de la fantasía ó del corazon; es el de las artes
+útiles que proporcionan goces materiales? No se puede entonces poner
+como término la perfeccion moral, pues que por el supuesto, la
+moralidad seria un medio; y las acciones serian tanto mas morales,
+cuanto serian medios mas útiles para lograr el bien general.
+
+[220.] Decir que la moralidad es únicamente objeto del sentimiento, y
+que no se puede señalar otro carácter de lo bueno, sino esa perfeccion
+misteriosa que sentimos en la virtud; es desterrar la moral como
+ciencia, cerrando completamente las puertas á toda investigacion. No
+niego que hay en nosotros un sentimiento moral; y que nuestro corazon
+abriga misteriosas simpatías por la virtud; pero creo que con este
+hecho, es muy compatible el estudio científico de los fundamentos del
+órden moral. Es necesario reconocer el carácter primitivo de algunos
+hechos de nuestro espíritu, y no empeñarse en querer explicarlo todo;
+pero conviene guardarse de la exageracion, que en esto será tanto mas
+peligrosa, cuanto se cubrirá con el manto de la modestia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ÓRDEN MORAL.
+
+
+[221.] En la moralidad ha de haber algo absoluto. No es posible
+concebir una cosa relativa sola, sin algo absoluto en que se funde.
+Además, toda relacion implica un término de referencia, y por
+consiguiente, aun cuando supongamos una serie de referencias, es
+necesario llegar al término último. Esto manifiesta por qué no
+satisfacen al entendimiento las explicaciones de la moralidad
+puramente relativas: la razon y hasta el sentimiento, buscan algo
+absoluto en que puedan fijarse.
+
+A mas de este argumento puramente ontológico en favor de lo absoluto
+de la moralidad, hay otros mas al alcance del comun de los hombres, y
+no menos concluyentes.
+
+[222.] En el ser infinitamente perfecto concebimos santidad infinita,
+independientemente de la existencia de las criaturas; ¿y qué es la
+_santidad_ infinita, sino la perfeccion _moral_ en un grado infinito?
+Esta razon es decisiva para todo el mundo, excepto los ateos: quien
+admite la existencia de Dios debe admitir su santidad; lo contrario
+repugna á la razon, al corazon, al sentido comun. Luego existe algo
+moral absoluto; luego la moralidad en sí misma, no puede explicarse
+por ninguna relacion de las criaturas á un fin; pues que la moralidad
+en un grado infinito, existiria, aun cuando no hubiese habido ni
+hubiese jamás, ninguna criatura.
+
+[223.] Al concebir un ser inteligente criado, concebimos tambien la
+moralidad como una ley inflexible á que sus acciones deben sujetarse.
+Es de notar que esta moralidad la concebimos, aun suponiendo un ser
+inteligente enteramente solo: luego la moralidad no puede explicarse
+por la relacion de unas criaturas con otras. Fingid un hombre
+enteramente solo sobre la tierra ¿podréis concebirle exento de toda
+moralidad? ¿Será igualmente bello en el órden moral el que trabaje
+para perfeccionar su entendimiento y desarrollar armónicamente todas
+sus facultades, ó el que se abandone á instintos groseros
+confundiéndose con los brutos por su estupidez y envilecimiento?
+Imaginad que desaparece la tierra y todo el universo corpóreo, y todos
+los seres criados, excepto una sola inteligencia: ¿podeis concebir á
+esta criatura enteramente exenta de toda ley moral? En sus
+pensamientos, en sus actos do voluntad, ¿podeis figuraros que sea todo
+indiferente, y que la moralidad sea para ella una palabra sin sentido?
+Es imposible, si no queremos luchar abiertamente con nuestras ideas
+primitivas, con nuestros sentimientos mas profundos, con el sentido
+comun de la humanidad. Hé aquí pues otra prueba de que hay en el órden
+moral algo absoluto, una perfeccion intrínseca, independiente de las
+relaciones mutuas de las criaturas; una belleza propia, en ciertas
+acciones de la criatura inteligente y libre.
+
+[224.] La imputabilidad de las acciones nos ofrece otro argumento en
+confirmacion de la misma verdad. La moralidad no se mide nunca por el
+resultado; los quilates de ella se aprecian por lo _inmanente_; esto
+es, por los motivos que han impulsado á querer, por la mayor ó menor
+deliberacion que ha precedido al acto de la voluntad, por la mayor ó
+menor intensidad de este mismo acto. Si alguna vez se atiende á los
+resultados, todo el valor moral que á estos se atribuye nace de lo
+interior del alma: la prevision ó imprevision de ellos, ó la
+posibilidad ó imposibilidad de preverlos; el haberlos querido ó nó; el
+habérselos propuesto como objeto principal ó secundario; el haberlos
+deseado con ahinco ó el haberlos arrostrado con dolor y repugnancia;
+estas y otras consideraciones semejantes se tienen presentes cuando se
+quieren apreciar y graduar el mérito ó demérito de una accion que ha
+tenido tales ó cuales resultados. De donde se infiere que estos no
+significan nada en el órden moral, sino en cuanto está expresado en
+ellos el acto de la voluntad.
+
+[225.] Este carácter de _inmanencia_, esencial á los actos morales,
+destruye por su base todas las teorías que fundan la moralidad en
+combinaciones externas, sean las que fueren; y demuestra que el acto
+de un ser inteligente y libre es bueno ó malo en sí mismo,
+prescindiendo absolutamente de todas sus consecuencias buenas ó malas,
+que de un modo ú otro no hayan estado contenidas en el acto interno.
+Un hombre, que por un acto cuyas consecuencias no previese ni pudiese
+prever, perjudicase gravemente á todo el linaje humano, seria
+inocente; y otro que con una intencion dañada, hiciese un gran
+beneficio á la humanidad entera, seria un perverso. Un hombre salva á
+su patria, por un sentimiento de vanidad, ó con un fin de ambicion ó
+de codicia: su accion salvadora, no es mirada como un acto virtuoso.
+Otro, con la intencion mas desinteresada y pura, con el mas ardiente
+anhelo de salvar á su patria, la compromete, por un error, la pierde;
+este desventurado no deja de ser un hombre virtuoso; la misma accion
+funesta en resultados, es considerada como un acto de virtud.
+
+[226.] ¿En qué consiste pues la moralidad absoluta? ¿dónde se halla el
+manantial oculto del cual fluye ese raudal de belleza que todos
+sentimos, que lo inunda todo, hermoseándolo todo; ese raudal con cuya
+falta se marchitaria el mundo de las inteligencias?
+
+Me parece que en este punto, como en muchos otros, la ciencia no ha
+notado bastante la admirable profundidad de la Religion cristiana;
+esta lo ha dicho todo con una palabra tan tierna, como llena de
+sentido: _Amor_.
+
+Permítaseme llamar muy particularmente la atencion de los lectores
+sobre la teoría que voy á desenvolver. Despues de tantas dificultades
+como hemos amontonado hasta aquí, sobre el fundamento del órden moral,
+necesario es que procuremos adquirir alguna luz sobre un objeto tan
+importante. Esta luz nos confirmará mas y mas una verdad que la
+ciencia nos pone de manifiesto repetidas veces: cuando se llega á los
+principios de las ciencias, ó á sus últimos resultados, estad seguros
+de que las ideas cristianas no os serán inútiles, y que os comunicarán
+alguna leccion de trascendencia; en el edificio de los conocimientos
+humanos las hallaréis iluminando el cimiento y la cúpula.
+
+No se imagine el lector, que en vez de una teoría científica, voy á
+ofrecerle un capítulo de mística: estoy seguro de que al concluir la
+lectura, se hallará convencido, de que aun bajo el aspecto puramente
+científico, hay en esta doctrina mucha mas exactitud y profundidad que
+en otras cuyos autores se guardan de emplear la palabra _Dios_, como
+si este nombre augusto manchase las páginas de la ciencia.
+
+[227.] La moralidad absoluta es el amor de Dios; todas las ideas y
+sentimientos morales son aplicaciones y participaciones de este amor.
+
+Hagamos la prueba llevando este principio fecundo á todas las regiones
+del mundo moral.
+
+¿Qué es la moralidad absoluta en Dios? ¿cuál es el atributo del ser
+infinito que llamamos santidad? El amor de sí mismo, de su perfeccion
+infinita. En Dios no hay deber propiamente dicho, hay necesidad
+absoluta de ser santo; porque tiene necesidad absoluta de amar su
+perfeccion infinita. Así la moralidad en su sentido mas absoluto, en
+su grado mas alto, esto es la santidad infinita, es independiente de
+todo libre albedrío. Dios no puede dejar de ser santo.
+
+[228.] Pero se preguntará por qué Dios se _ha de_ amar á sí mismo?
+esta cuestion carece de sentido cuando se profundiza la materia sobre
+que versa; porque supone que se puede expresar exactamente en términos
+relativos lo que es enteramente absoluto. La proposicion: Dios se _ha
+de_ amar á sí mismo no es exacta; la rigurosa exactitud solo se halla
+en esta otra: Dios se ama á sí mismo; porque expresa de una manera
+absoluta, un hecho absoluto. Si ahora se pregunta ¿por qué Dios se ama
+á sí mismo? responderemos que tanto valdria preguntar: por qué Dios se
+conoce á sí mismo; ó por qué entiende la verdad, ó por qué existe; en
+llegando á estas cuestiones nos encontramos en el orígen primitivo,
+con cosas absolutas, incondicionales; entonces, todo _porque_ es
+absurdo.
+
+[229.] Infiérese de esta doctrina que no es exacto que la moralidad no
+pueda ser expresada en una proposicion absoluta. Ella en sí misma, en
+su grado infinito, es una verdad absoluta; implica una identidad cuyo
+opuesto es contradictorio; por manera que considerada en su mayor
+altura, está no menos ligada con el principio de contradiccion, que
+todas las verdas metafísicas y geométricas. Hé aquí su fórmula mas
+simple: El ser infinito se ama á sí mismo.
+
+[230.] Continuemos desenvolviendo esta doctrina.
+
+Dios, en las profundidades de su inteligencia, ve desde toda la
+eternidad una infinidad de criaturas posibles. Encerrando en sí propio
+el fundamento de la posibilidad de las mismas y de todas las
+relaciones que las pueden enlazar entre sí ó con su Criador, nada
+puede existir independiente de Dios; así, no es posible que ningun ser
+deje de ordenarse á Dios. El fin que Dios se ha propuesto en la
+creacion, no puede ser otro que el mismo Dios; pues que antes de la
+creacion nada existia sino él, y despues de la creacion todas cuantas
+perfecciones se hallan en las criaturas, las tiene Dios formal ó
+virtualmente en un grado infinito. Luego este órden de todas las
+criaturas á Dios como á ultimo fin, es una condicion inseparable de
+las mismas; condicion vista por Dios desde toda la eternidad, en todos
+los mundos posibles. Todo lo que ha sido criado y todo lo que puede
+serlo, es la realizacion de una idea divina, de lo que está
+representado en el entendimiento infinito, y con las propiedades
+absolutas ó relativas que se hallen preexistentes en aquella
+representacion. Así, todo cuanto existe y puede existir, debe hallarse
+sometido á la condicion de ordenarse á Dios, sin lo cual su existencia
+seria imposible.
+
+[231.] Entre las criaturas en que se realiza la representacion
+preexistente en el entendimiento divino, las hay dotadas de voluntad;
+esta es la inclinacion á lo conocido; y significa un principio de las
+determinaciones propias, mediante un acto de inteligencia. Si la
+criatura conociese intuitivamente á Dios, su acto de voluntad seria
+necesariamente moral, porque seria necesariamente un acto de amor de
+Dios. La rectitud de la voluntad criada seria entonces un incesante
+reflejo de la santidad infinita, ó del amor que Dios se tiene á sí
+propio. En tal caso, la perfeccion moral de la criatura tampoco seria
+libre; mas no dejaria por esto de ser perfeccion moral y en un grado
+eminente. Habria entonces una perpetua conformidad de la voluntad
+criada con la voluntad infinita; porque la criatura amando á Dios con
+una feliz necesidad, no querria, ni podria querer otra cosa que lo que
+quisiese el mismo Dios. La moralidad de la voluntad criada seria esta
+conformidad perenne con la voluntad divina; conformidad que no se
+distinguiria del acto moral y santo por esencia: el amor de la
+criatura al ser infinito.
+
+Pero cuando el conocimiento de Dios no es intuitivo, cuando la idea que
+de él tiene la criatura es un concepto incompleto y que encierra varias
+nociones indeterminadas, el bien infinito en sí mismo, no es amado por
+necesidad, porque no es conocido como es en sí mismo. La voluntad tiene
+una inclinacion al bien, pero al bien indeterminadamente; y por tanto no
+siente una inclinacion necesaria hácia ningun objeto real. El bien se le
+ofrece bajo una idea general é indeterminada, con aplicaciones muy
+varias, y hácia ninguna de ellas se inclina con necesidad absoluta; de
+aquí dimana su libertad para salirse del órden visto por Dios, como
+conforme á sus soberanos designios: en lo cual la libertad lejos de ser
+una perfeccion, es un defecto, que nace de la debilidad del conocimiento
+del ser que la posee.
+
+[232.] La criatura racional conformándose en sus actos con la voluntad
+de Dios, realiza el órden que Dios quiere; amando este órden, ama lo
+que Dios ama. Si aunque realice este órden, la criatura en su libertad
+no ama el mismo órden, y procede por motivos independientes de él, su
+voluntad, ejecutando materialmente el acto, no ama lo que Dios ama; y
+hé aquí la linea divisoria de la moralidad y de la inmoralidad. La
+moralidad del acto propiamente dicha, consiste en la conformidad
+explícita ó implícita de la voluntad criada con la voluntad divina; y
+esa perfeccion misteriosa que descubrimos en los actos morales, esa
+hermosura que nos encanta y atrae, no es otra cosa que la conformidad
+con la voluntad divina; el carácter absoluto que encontramos en la
+moralidad, es el amor explícito ó implícito de Dios; y por
+consiguiente un reflejo de la santidad infinita, ó del amor con que
+Dios se ama á sí mismo.
+
+Hagamos aplicaciones de esta doctrina que se muestra tanto mas exacta
+cuanto mas se la hace descender al terreno de los hechos.
+
+[233.] El amar á Dios es un acto bueno moralmente; el aborrecer á Dios
+es un acto malo moralmente, y de una fealdad la mas detestable. ¿Dónde
+está la moralidad del acto del amor de Dios? en el acto mismo, reflejo
+de la moralidad absoluta, ó de la santidad infinita, que consiste en
+el amor que Dios tiene á su perfeccion infinita; hé aquí una prueba
+palpable de la verdad de la teoría que estamos exponiendo. El amor de
+la criatura al Criador, ha sido siempre mirado como un acto
+esencialmente moral; como lo mas puro de la moralidad; en lo que se
+manifiesta que en el órden secundario y finito, este acto es la mas
+pura y fiel expresion de la moralidad absoluta.
+
+[234.] Al preguntarse la razon de por qué debemos amar á Dios, se
+suelen recordar los beneficios que nos dispensa, el amor que nos
+tiene; y hasta se suele aducir el ejemplo del amor que debemos á
+nuestros amigos y bienhechores, y sobre todo á nuestros padres; estas
+razones son ciertamente muy buenas para hacer palpable en cierto modo
+la moralidad del acto, y conmover nuestro corazon; pero no satisfacen
+completamente en el terreno de la ciencia. Porque, si pudiésemos dudar
+de que debemos amar al ser infinito, autor de todas las cosas, claro
+es que dudaríamos tambien de que debiésemos amar á los padres, á los
+amigos y bienhechores. Luego el amor á estos se ha de fundar en algo
+mas elevado, si no queremos que al preguntársenos, por qué debemos
+amarlos, nos quedemos sin ninguna respuesta.
+
+[235.] El querer perfeccionar el entendimiento es un acto moral en sí
+mismo. ¿De dónde nace la moralidad del acto? hélo aquí. Dios, al
+dotarnos de inteligencia ha querido evidentemente que usásemos de
+ella. El uso de la misma pues, entra en el órden conocido y querido
+por Dios; al querer esto queremos lo que Dios quiere; amamos este
+órden que Dios amaba desde toda la eternidad, como una realizacion de
+sus soberanos designios; por el contrario, si la criatura no
+perfecciona sus facultades intelectuales, y en uso de su libertad las
+deja sin ejercicio, se aparta del órden establecido por Dios; no
+quiere lo que Dios quiere, no ama lo que Dios ama.
+
+[236.] Al perfeccionar estas facultades, puede el hombre hacerlo
+meramente para proporcionarse el goce que le produce la alabanza de
+sus semejantes; en este caso realiza el órden de la perfeccion del
+entendimiento, pero no lo realiza amando este órden en sí mismo, sino
+por amor de una cosa distinta que no entra en el órden querido por
+Dios; porque es evidente que Dios no nos ha dotado de facultades
+intelectuales para el estéril objeto de alabarnos unos á otros. Hé
+aquí pues la diferencia que conocemos, que sentimos, entre dos
+acciones iguales, hechas con fines diferentes: la voluntad del uno
+perfecciona el entendimiento como una simple realizacion del órden
+divino: no acertamos tal vez á explicar lo que encontramos allí, pero
+de cierto sabemos que aquella voluntad es recta; el otro hace lo
+mismo, quiere lo mismo, pero deja mezclar un motivo ajeno á este
+órden; y el entendimiento y el corazon nos dicen: este acto con que se
+hace un _bien_, no es _bueno_; esto no es virtud, es miseria.
+
+[237.] Hay una persona necesitada, que sin embargo, tiene muchas
+probabilidades de mejorar pronto de fortuna. Léntulo y Julio, le dan
+cada cual una limosna. Léntulo da su limosna, solo con el fin de que
+el socorrido cuando mejore de fortuna, se acuerde del bienhechor, y le
+favorezca si este lo necesita. La accion de Léntulo no tiene ningun
+valor moral: al juzgarla se ve una combinacion de cálculo, nó un acto
+virtuoso. Julio da la limosna, solo por socorrer al infeliz que le
+inspira lástima, sin pensar en la retribucion con que el socorrido le
+pueda corresponder: la accion de Julio es bella moralmente, es
+virtuosa. ¿De dónde la diferencia? Léntulo hace el bien, aliviando al
+necesitado; pero nó con el amor del órden íntimo que hay en su acto;
+sino torciendo este órden hácia sí mismo. Dios, queriendo que los
+hombres necesitasen unos de otros, ha querido tambien que se
+socorrieran; el socorrer pues simplemente para aliviar al necesitado,
+es realizar simplemente el órden querido por Dios; el aliviar para un
+fin particular, es realizar este órden, nó como se halla establecido
+por Dios, sino como le combina el hombre. Hay _complicacion_ de miras:
+falta la _sencillez_ de intencion; esa sencillez tan recomendada por
+el cristianismo, y que aun en la region de la filosofia encierra un
+sentido tan profundo.
+
+[238.] Atendiendo al órden puramente natural, se descubre, que todas
+las obligaciones morales, tienen en último resultado un objeto _útil_;
+así como todas las prohibiciones, se dirigen á prevenir un _daño_; mas
+para la moralidad, no basta el querer la utilidad de ella, se necesita
+querer el órden mismo, de donde la utilidad resulta; siendo de notar
+que con cuanta mas reflexion, con cuanto mas amor se quiere este
+órden, sin mezcla de miras heterogéneas, tanto mas moral es el acto.
+
+Socorrer al pobre, con la _simple_ mira de aliviarle, con amor hácia
+el pobre, es un acto virtuoso; socorrerle con este amor, y con la
+reflexion _explícita_ de que se cumple con un _deber_ de humanidad, es
+todavía mas virtuoso; socorrerle con el pensamiento en Dios, viendo en
+el pobre á un hombre, imágen de Dios, y á quien Dios nos manda amar,
+es un acto todavía mas virtuoso: socorrerle, aun contra los impulsos
+del propio corazon, agriado quizás por un resentimiento, ó agitado por
+otras pasiones, y dominarse á sí mismo con una voluntad firme por amor
+de Dios; es ya un acto de virtud heróica. Nótese bien: la perfeccion
+moral del acto se aumenta á proporcion de que se quiere la cosa en sí
+misma con mas reflexion y amor; y llega al mas alto punto cuando en la
+cosa amada, se ama al mismo Dios. Si las miras son egoistas, el órden
+se pervierte, y la moralidad se disipa; cuando no hay miras de
+egoismo, y se obra principalmente á impulsos del sentimiento, la
+accion ya es bella, pero su carácter es mas bien de sensibilidad que
+de moralidad; mas cuando, con el corazon desgarrado por el dolor del
+sacrificio, la voluntad, precedida por la reflexion, manda este
+sacrificio, y se cumple el deber, porque es un deber; ó quizá se hace
+un acto _no_ obligatorio, por el amor á su bondad moral, y porque el
+acto es agradable á Dios, vemos en la accion, algo tan bello, tan
+amable, tan digno de alabanza, que nos quedaríamos desconcertados si
+se nos preguntase entonces la razon del sentimiento respetuoso que
+experimentamos hácia la persona que por tan nobles motivos se
+sacrifica por sus semejantes.
+
+Con arreglo á estos principios, podemos fijar clara y exactamente las
+ideas morales.
+
+[239.] La moralidad absoluta, y por consiguiente el orígen y tipo de
+todo el órden moral, es el acto con que el ser infinito ama su
+perfeccion infinita. Este es un hecho absoluto, del cual no podemos
+señalar ninguna razon _à priori_.
+
+En Dios no hay deber _propiamente_ dicho; hay necesidad absoluta de
+ser santo.
+
+[240.] El acto esencialmente moral en toda criatura es el amar á Dios.
+Es imposible, fundar la moralidad de este acto, en la moralidad de
+otro acto.
+
+[241.] Los actos de la criatura son morales, en cuanto participan
+explícita ó implícitamente, de este amor.
+
+[242.] Cuando la criatura ve intuitivamente á Dios, le ama
+necesariamente; y así todos sus actos, llevando este augusto sello,
+son necesariamente morales.
+
+[243.] Cuando la criatura no ve intuitivamente á Dios, ama
+necesariamente el bien en comun, ó sea bajo una idea indeterminada:
+pero no ama necesariamente, ningun objeto en particular.
+
+[244.] En este amor hácia el bien en comun, sus actos libres son
+morales, cuando su voluntad quiere el órden que Dios ha querido, sin
+mezclar combinaciones ajenas ó contrarias á este órden.
+
+[245.] Para ser moral un acto, no es necesario que el que lo hace
+piense explícitamente en Dios, ni que su voluntad, le ame
+explícitamente.
+
+[246.] El acto será tanto mas moral, cuanto vaya acompañado de mas
+reflexion sobre su moralidad, y sobre su conformidad con la voluntad
+de Dios.
+
+[247.] El sentimiento moral, es un sentimiento que se nos ha dado para
+percibir la belleza del órden querido por Dios: es por decirlo así un
+_instinto_ de amor de Dios.
+
+[248.] Como este sentimiento es innato, indeleble, é independiente de
+la reflexion, lo experimentan hasta los ateos.
+
+[249.] La idea de obligacion moral ó deber, resulta de dos ideas:
+órden querido por Dios; libertad física de apartarse de este órden.
+Dios otorgándonos la vida, ha querido que procurásemos conservarla;
+pero el hombre es libre, y á veces se suicida. El que conserva su vida
+cumple con un deber; el que se mata, le infringe. Así en la idea del
+deber, entra la de libertad física, que no puede ejercerse en cierto
+sentido, sin salir del órden querido por Dios.
+
+[250.] La pena es una sancion del órden moral; sirve para suplir la
+necesidad imposible para los seres libres. Las criaturas que obran sin
+conocimiento, cumplen su destino por necesidad absoluta; los seres
+libres, cumplen su destino, nó por necesidad absoluta, sino por la
+especie de necesidad producida por la vista de un resultado doloroso.
+
+[251.] Aquí se palpa la diferencia entre el mal físico y el mal moral,
+aun en el mismo ser libre: el físico es el dolor; el moral, es el
+desviarse del órden querido por Dios.
+
+[252.] Ilícito es lo contrario á un deber.
+
+[253.] Lícito es todo lo que no se opone á ningun deber.
+
+[254.] Ley eterna es el órden de los seres inteligentes querido por
+Dios, con arreglo á su santidad infinita.
+
+[255.] Acciones intrínsecamente morales, son las que forman parte del
+órden que Dios, (supuesta la voluntad de criar tales ó cuales seres),
+ha querido por necesidad, en fuerza del amor de su perfeccion
+infinita. Semejantes acciones, están mandadas porque son buenas.
+
+[256.] Las acciones que son buenas porque están mandadas, son las que
+forman parte del órden querido por Dios libremente, y del cual ha dado
+conocimiento á sus criaturas.
+
+[257.] El mandato de Dios, es su voluntad comunicada á la criatura. Si
+esta voluntad es necesaria, el precepto es natural; si esta voluntad
+es libre, es positivo.
+
+[258.] Atendiendo á lo puramente natural, el órden querido por Dios,
+es el que conduce á la conservacion y perfeccion de los seres criados.
+Las acciones serán morales cuando se conformen con este órden.
+
+[259.] La perfeccion natural de los seres consiste en el uso de sus
+facultades acomodado al fin á que su misma naturaleza los muestra
+destinados.
+
+[260.] La naturaleza ha encargado á cada individuo el cuidado de su
+propia conservacion y perfeccion.
+
+[261.] La imposibilidad natural de que el hombre viva solo, indica que
+la conservacion y perfeccion de los individuos, se ha de conseguir en
+sociedad.
+
+[262.] La primera sociedad, es la de familia.
+
+[263.] Los padres deben alimentar y educar á sus hijos; porque sin
+esto no puede conservarse el linaje humano.
+
+[264.] Los deberes conyugales, nacen del órden necesario para la
+conservacion y perfeccion de la sociedad de familia, indispensable
+para la conservacion del humano linaje.
+
+[265.] Cuanto mas necesario es el enlace de un acto con la
+conservacion y perfeccion de la familia, mas necesaria es su
+moralidad, y por consiguiente menos sujeta á modificaciones.
+
+[266.] La inmoralidad de los actos contrarios al pudor, y muy
+especialmente los contrarios á la naturaleza, se funda en grandes
+razones de un órden indispensable para la conservacion del individuo y
+de la especie.
+
+[267.] Las pasiones, por lo mismo que son ciegas, es evidente que nos
+han sido dadas como medios, nó como fines.
+
+[268.] Luego cuando la satisfaccion de las pasiones se toma nó como un
+medio, sino como un fin, el acto es inmoral. Un ejemplo sencillo
+aclarará esta idea. El placer de la comida tiene un objeto muy útil
+para la conservacion del individuo; así el comer _con_ placer, no es
+nada malo, sino bueno; pero el comer _por_ el placer de la comida, es
+invertir el órden: el acto no es bueno. La misma accion que en el
+primer caso es muy racional, en el segundo es un acto de _glotonería_.
+Así lo juzga el sentido comun sin necesitar de análisis.
+
+[269.] Viviendo el hombre solo, el uso de su libertad física, no
+perjudicaria jamás sino á sí mismo; el límite moral de su libertad
+seria el de satisfacer sus necesidades y deseos, con arreglo al
+dictámen de la razon. Pero viviendo los hombres en sociedad, el
+ejercicio de la libertad física del uno, tropieza por necesidad con el
+del otro; para impedir el desórden es necesario restringir un poco la
+libertad física de cada uno, y someterlos á todos á un órden conforme
+á razon, y conducente al bien general: hé aquí la necesidad de una
+legislacion civil. Esta no puede establecerse, ni conservarse, por sí
+sola: hé aquí la necesidad de un poder público. El objeto de la
+sociedad, es el bien general, con sujecion á los principios de la
+moral eterna; este mismo es el objeto del poder público.
+
+[270.] Con la teoría que precede, se explica satisfactoriamente el
+doble carácter que presenta el órden moral: lo absoluto y lo relativo.
+La razon, el sentido comun, el corazon, nos obligan á reconocer en el
+órden moral algo absoluto, independiente de la consideracion de la
+utilidad: esto se explica, elevándose á un acto absoluto, de
+perfeccion absoluta; y mirando la moralidad de las criaturas, como una
+participacion de aquel acto. La razon y la experiencia nos enseñan que
+la moralidad de las acciones tiene resultados _útiles_; esto se
+explica, observando, que en aquel acto absoluto, está comprendido el
+amor del órden que habia de reinar entre los seres criados, para
+cumplir sus destinos. Este órden pues, era á un tiempo _querido_ por
+Dios, y _conducente_ al fin especial de cada criatura; será pues á un
+mismo tiempo _moral_ y _útil_.
+
+[271.] Pero los dos caractéres se conservan siempre esencialmente
+distintos: el primero, lo _sentimos_; el segundo lo _calculamos_.
+Cuando nos falta el primero, somos _malos_; cuando el segundo, somos
+_desgraciados_. El resultado doloroso, es _pena_, si nuestra voluntad
+ha infringido á sabiendas el órden; cuando nó, es simplemente
+_desdicha_.
+
+[272.] Permítaseme lisonjearme con la idea de que esta teoría es algo
+mas satisfactoria, que las que han excogitado algunos filósofos
+modernos, para explicar la naturaleza absoluta de la moralidad. He
+necesitado de la idea de Dios, es cierto; porque no concibo órden
+moral, en quitando á Dios del mundo. Sin la idea de Dios, la moralidad
+no puede ser otra cosa que un sentimiento ciego, tan absurdo en su
+objeto, como en sí mismo; la filosofía que no lo funde en Dios, no
+podrá llegar jamás á una explicacion científica: deberá limitarse á
+consignar el hecho como una necesidad, cuyo carácter y orígen se
+ignoran del todo.
+
+[273.] Añadiré una observacion que compendia toda mi teoría, y que
+pone de manifiesto lo que la diferencia de las otras, que reconocen en
+Dios el fundamento del órden moral, y el amor de Dios, por el primero
+de los deberes. Los sistemas á que me refiero suponen la idea de
+moralidad distinta de la del amor de Dios, pero yo digo que la
+_esencia_ de la moralidad es el mismo amor de Dios. Así afirmo que la
+santidad infinita, es _esencialmente_ el amor con que Dios se ama á sí
+mismo; que el acto primitivo y esencialmente moral de la criatura es
+el amor á Dios; que la moralidad de todas sus acciones, consiste en
+conformarse explícita ó implícitamente con la voluntad de Dios; lo que
+equivale á un amor explícito ó implícito de Dios.
+
+Uno de los resultados mas notables de esta teoría que pone la esencia
+de la moralidad en el amor de Dios ó del bien infinito, es el que hace
+desaparecer la diferencia entre la forma de las proposiciones
+metafísicas y las morales, manifestando como el _se debe_ y _se ha_,
+que se encuentra en estas, se reduce al _es_ absoluto de aquellas (V.
+210, 211, 212 y 213). Hé aquí la aplicacion de este importante
+resultado.
+
+La proposicion: El amar á Dios _es_ bueno moralmente; es una
+proposicion absoluta é idéntica, porque la bondad moral no es otra
+cosa que el amor de Dios.
+
+La proposicion: El amar al prójimo es bueno; se reduce á la primera,
+porque amar al prójimo es un cierto modo de amar á Dios.
+
+La proposicion: el socorrer al prójimo es bueno: se reduce á la
+anterior, porque socorrer es amar.
+
+La proposicion: El hombre _debe_ conservar su vida, se explica por
+esta otra absoluta: la conservacion de la vida del hombre, _es_
+querida por Dios. Así la palabra _debe_, significa la necesidad de que
+el hombre conserve su vida, si no quiere oponerse al órden querido por
+Dios.
+
+Estos ejemplos bastan para que se vea con cuánta facilidad pueden
+reducirse á una forma absoluta, las proposiciones morales. Esto, no
+alcanzo de qué manera se podrá conseguir, si en vez de decirse: el
+amor de Dios es la misma moralidad; se dijese: el amor de Dios es un
+acto moral, distinguiendo entre el amor y la moralidad.
+
+[274.] Sea cual fuere el juicio que se forme de esta explicacion, no
+puede negarse que con ella, se reconoce una sabiduría profunda, aun
+ateniéndonos al solo órden natural y filosófico, en aquella admirable
+doctrina del Divino Maestro, en que llama al amor de Dios el mayor y
+el primero de los mandamientos, y en que, cuando quiere señalar el
+carácter del bien moral, recuerda, muy especialmente, el cumplimiento
+de la voluntad divina.
+
+[275.] Puesta la esencia de la moralidad en el amor, lo moral debe
+parecernos bello, porque nada mas bello que el amor; debe ser
+agradable al alma, porque nada mas grato que el amor. Entonces se
+comprende tambien por qué las ideas de desinterés, de sacrificio, se
+nos presentan tan bellas en el órden moral, y nos hacen rechazar
+instintivamente la teoría del interés propio: nada mas desinteresado,
+que el amor; nada mas capaz de grandes sacrificios que el amor.
+
+[276.] Así el egoismo queda desterrado del órden moral: Dios se ama á
+sí mismo, porque es infinitamente perfecto; fuera de sí no encuentra
+nada que amar, que él no haya criado. El amor que tiene á las
+criaturas es completamente desinteresado, porque nada puede recibir de
+las mismas. La criatura se ama á sí propia y ama tambien á las demás;
+pero este amor, no es de un egoismo estrecho, sino que ama en sí
+misma, y en sus semejantes, el reflejo del bien infinito. Desea unirse
+con el bien supremo, y en esto pone su última felicidad; pero este
+deseo lo enlaza con el amor del bien supremo en sí mismo, y no le ama
+precisamente porque de ello deba resultar su propia felicidad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+OJEADA SOBRE LA OBRA.
+
+
+[277.] Llego al término de mi trabajo; y así conviene echar una ojeada
+sobre el largo camino que acabo de recorrer.
+
+Me habia propuesto examinar las ideas fundamentales de nuestro
+espíritu, ya considerado en sí mismo, ya en sus relaciones con el
+mundo.
+
+[278.] Con relacion á los objetos, hemos encontrado en nuestro
+espíritu dos hechos primitivos: la intuicion de la extension; la idea
+del ente. En la intuicion de la extension se funda toda la
+sensibilidad objetiva; en la idea del ente se funda todo el órden
+intelectual puro en lo tocante á las ideas indeterminadas. De la idea
+del ente, hemos visto salir las de identidad, distincion, unidad,
+número, duracion, tiempo, simplicidad, composicion, finito, infinito,
+necesario, contingente, mutable, inmutable, substancia, accidente,
+causa, efecto.
+
+[279.] En el órden subjetivo, hallamos como hechos de conciencia, la
+sensibilidad, ó el ser sensitivo (incluyendo en esto no solo la
+sensacion, sino tambien el sentimiento); la inteligencia y la
+voluntad; lo que nos da ideas intuitivas de modos de ser determinados,
+y distintos del de los seres extensos.
+
+[280.] Así todos los elementos de nuestro espíritu se reducen á las
+ideas intuitivas de extension, de sensibilidad, inteligencia y
+voluntad, y á las ideas indeterminadas, que á su vez se fundan todas
+en la idea de ser.
+
+[281.] De la idea de ser, combinada con la del no ser, nace el
+principio de contradiccion: que por sí, da orígen solamente á
+conocimientos indeterminados. Para que la ciencia tenga un objeto
+realizable, es necesario que el ser se le presente bajo alguna forma.
+Nuestra intuicion nos ofrece dos: extension y conciencia.
+
+[282.] La conciencia nos ofrece tres modos de ser: sensibilidad, ó el
+ser sensitivo, inteligencia y voluntad.
+
+[283.] La extension considerada en toda su pureza, cual la imaginamos
+en el espacio, es la base de la geometría.
+
+[284.] La misma extension modificada de varias maneras, y puesta en
+relacion con nuestra sensibilidad, es la base de todas las ciencias
+naturales, ó que tienen por objeto el universo corpóreo.
+
+[285.] La inteligencia da orígen á la ideología y á la psicología.
+
+[286.] La voluntad, en cuanto movida por fines, da orígen á las
+ciencias morales.
+
+[287.] La idea de ser engendra el principio de contradiccion; y con
+él, las ideas generales é indeterminadas, de cuya combinacion nace la
+ontología; y que además circulan por todas las demás ciencias como un
+flúido vivificante.
+
+[288.] Así concibo el árbol de las ciencias humanas: examinar las
+raíces de este árbol, era mi objeto en la _Filosofía Fundemental_.
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+NOTAS.
+
+(SOBRE EL LIBRO VIII).
+
+
+(I) Quizás no faltarán algunos lectores poco versados en la historia
+de lo filosofía, á quienes parezca que me he extendido demasiado en la
+explicacion de la idea de lo infinito, considerando estas cuestiones,
+en la clase de aquellas que sirven mas bien para sutilizar, que para
+adquirir conocimientos sólidos. Este es un error de mucha gravedad. En
+todos tiempos, han ocupado un lugar preferente entre las cuestiones
+filosóficas, las que versan sobre la idea de lo infinito; y en nuestra
+época, apenas hay ninguna que deba merecer mas atencion, si se quieren
+atajar los progresos del panteismo. No me cansaré de repetir que
+muchos errores gravísimos dimanan de confusion en las ideas
+fundamentales; para quien esté bien radicado en el conocimiento de
+estas, dejarán de ser peligrosas ciertas obras, cuyo secreto, para
+extraviar, consiste ó en emplear palabras incomprensibles, ó en dar
+falsas acepciones á las que se pueden comprender. Como quiera, los que
+creyeren que aquí solo se trata de cavilaciones escolásticas,
+recuerden que deberán tener por caviladores á los metafísicos mas
+eminentes antiguos y modernos.
+
+
+(SOBRE EL LIBRO IX).
+
+(II) No ignoro, que algunos filósofos modernos, y muy particularmente
+M. Cousin, tratan de sincerarse de la acusacion de panteismo,
+explicando á su manera los pasajes de sus obras donde se halla
+profesado este error. No siéndome posible, extenderme en una cuestion
+que exigiria la insercion y cotejo de largos pasajes, me contentaré
+con remitir al lector á lo que tengo dicho en el cuerpo de la obra, y
+con respecto á M. Cousin, á los trozos que llevo citados en mis
+_Cartas á un escéptico en materia de religion_ (Carta X). Sea como
+fuere, los impugnadores de M. Cousin no tienen la culpa de que este
+filósofo se valiese de palabras tan claras y terminantes, que á ningun
+hombre de sano juicio le podia quedar ninguna duda, de que contenian
+lisa y llanamente la profesion del panteismo. Dejando pues á este
+filósofo la responsabilidad de sus intenciones, me contentaré con
+rogar encarecidamente á nuestros jóvenes, que no juzguen con ligereza
+sobre las disputas que se agitan en el vecino reino, cuyo ruido llega
+hasta nosotros, por órganos no siempre fieles; y que se abstengan de
+dar fe á los que se empeñan en persuadirles que las alarmas de los
+hombres de sanas doctrinas en materias filosóficas, carecen de
+fundamento.
+
+
+FIN DE LAS NOTAS.
+
+
+
+
+INDICE
+
+DE LAS
+MATERIAS DEL TOMO CUARTO.
+
+
+
+
+LIBRO OCTAVO.
+
+LO INFINITO.
+
+
+ _PÁG._
+CAPÍTULO PRIMERO.
+
+ _Ojeada sobre el estado actual de la filosofía._
+
+ Uso de ciertas palabras. Qué indican. Filosofía del siglo pasado.
+ Reaccion. Carácter del panteismo actual. Como se aviene con lo
+ infinito. Por qué la nueva filosofía se coloca en el _yo_. Indicio de
+ una aspiracion sublime. Sus pretensiones orgullosas é infundadas.
+ No inventa ni restaura la verdad. 5
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+ _Importancia y anomalía de las cuestiones sobre la idea
+ de lo infinito._
+
+ Importancia del exámen de esta idea. Anomalía. Disputas sobre su
+ naturaleza y existencia. Hecho que ellas indican. 12
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+ _Sí tenemos idea de lo infinito._
+
+ Tenemos esta idea. Prueba. Lo infinito y lo indefinido. La idea de
+ lo infinito es fija. Ejemplo. La distincion entre lo infinito y lo
+ finito se funda en el principio de contradiccion. 14
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+ _El límite._
+
+ Negaciones que afirman. El límite filosófico y el matemático. Lo
+ finito envuelve negacion. Lo infinito afirmacion. 18
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+ _Consideraciones sobre la aplicacion de la idea de lo infinito á la
+ cantidad continua, y á la discreta en cuanto se expresa en series._
+
+ Posibilidad de aplicar dicha idea á muchos órdenes. Razones en
+ pro y en contra de la infinidad lineal, de la numérica expresada
+ en series, de la de las superficies y sólidos. 21
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ _Orígen de la vaguedad y aparentes contradicciones en la
+ aplicacion de la idea de lo infinito._
+
+ Las dificultades en la aplicacion de la idea prueban su existencia.
+ Vaguedad de la misma. No es intuitiva. Qué seria si fuese intuitiva.
+ Efecto de su naturaleza actual. Carácter de las ideas
+ indeterminadas. 25
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ _Explicacion fundamental de la idea abstracta de lo infinito._
+
+ El límite y varias negaciones del mismo. Como generalizamos estas
+ ideas. Ser y negacion de límite, constituyen la idea abstracta
+ de lo infinito. No nos hace conocer una _cosa_ infinita. Ejemplos
+ de otras ideas semejantes. 30
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+ _Se comprueba con aplicaciones á la extension, la definicion
+ de la infinidad._
+
+ De qué provienen las anomalías de la aplicacion. Infinidad de una
+ recta. De un valor lineal. Se explican las contradicciones aparentes.
+ Si se concibe un valor lineal absolutamente infinito. Diferencia
+ entre su concepto y su intuicion sensible. 33
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+ _Concepto de un número infinito._
+
+ Como se forma esta idea. No representa nada determinado.
+ Aplicaciones. 40
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+ _Concepto de la extension infinita._
+
+ En qué consiste. Su imaginacion es imposible. Observaciones sobre
+ una dificultad del párrafo 40. 45
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+ _Sobre la posibilidad de la extension infinita._
+
+ Dificultad sobre la posibilidad intrínseca y extrínseca. Omnipotencia.
+ Solucion. 48
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+ _Solucion de varias dificultades contra la posibilidad
+ de una extension infinita._
+
+ Lo que se funda en la relacion de las propiedades con la substancia.
+ Lo que estriba en la diferencia entre lo finito y lo infinito.
+ Varias consideraciones sobre estas diferencias. Nueva dificultad
+ fundada en la aparicion y desaparicion de extensiones infinitas. 50
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+ _Si existe la extension infinita._
+
+ Opinion de Descartes y de Leibnitz. Observaciones del autor. 58
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+ _Sobre la posibilidad de un número infinito actual._
+
+ Si existiese no se podria multiplicar. No se puede expresar ni
+ algebráica ni geométricamente. Infinidad de especies y de individuos.
+ Posibilidad de especies infinitas. Si hay un limite en la
+ perfectibilidad de las especies. Imposibilidad de la existencia
+ simultánea de todas las modificaciones. Con esto se demuestra la
+ imposibilidad de un número infinito actual 61
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+ _Idea del ser absolutamente infinito._
+
+ Dificultades de esta idea. Si se explica bastante con la idea de un
+ ser sin negacion de ser. Qué es la perfeccion. Se ha de hallar con
+ propiedades formales en el ser infinito. Qué se entiende por _toda_
+ perfeccion. Dos negaciones. Se debe afirmar del ser infinito
+ todo lo que no implica contradiccion. 71
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+ _Se afirma de Dios toda la realidad contenida en los
+ conceptos indeterminados._
+
+ Reseña. Ser. Substancia. Simplicidad. Causalidad. Necesidad. 77
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+ _Como se afirma de Dios todo lo no contradictorio,
+ contenido en las ideas intuitivas._
+
+ Sensibilidad pasiva. Materia. Sensibilidad activa. Inteligencia.
+ Voluntad. Libertad. 80
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+ _La inteligencia y el ser absolutamente infinito._
+
+ Como concibe á Dios la humanidad. Caractéres de la inteligencia:
+ es activa, inofensiva, pura. Engendra la libertad y la moral.
+ Idea del ser absolutamente infinito. 83
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+ Resúmen 89
+
+
+
+
+LIBRO NOVENO.
+
+LA SUBSTANCIA.
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+ _Nombre é idea general de la substancia._
+
+ Existencia de la idea, su falta de claridad. Su importancia. No se
+ debe comenzar por una definicion. Método. Nombre. Expresa
+ algo constante entre las mudanzas. 95
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+ _Aplicacion de la idea de substancia á los
+ objetos corpóreos._
+
+ Explicaciones analíticas. Cómo se aplica á los cuerpos. Cómo y
+ por qué no se aplica á las sensaciones. Particularidad de la extension.
+ Lazo de las sensaciones. 99
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+ _Definicion de la substancia corpórea._
+
+ Dificultad. Aplicacion. Análisis de las ideas que componen la de
+ substancia corpórea. Resultado. Con los accidentes la substancia
+ se nos manifiesta. 105
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+ _Relaciones de la substancia corpórea con sus accidentes._
+
+ Incluye multiplicidad. Disposicion de partes. El accidente depende
+ de la substancia, nó esta de aquel. Aplicacion á las figuras.
+ Cambios de figuras. Como entre estas hay semejanza y nó identidad.
+ Se explica el sentido de la _comunicacion_ del movimiento. 108
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+ _Consideraciones sobre la substancia corpórea en sí misma._
+
+ Necesidad de accidentes para su determinacion. Esto es segun
+ nuestro modo de concebir. Identidad de la substancia corpórea.
+ Reseña de opiniones. Ignorancia del hombre sobre este punto. 111
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ _Substancialidad del yo humano._
+
+ Como se halla la unidad en los cuerpos. La unidad del yo. Su
+ permanencia 118
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ _Relaciones de la proposicion, Yo pienso, con la
+ substancia del Yo._
+
+ Los fenómenos internos se distinguen individualmente. Tambien
+ los semejantes. Observaciones sobre el _recuerdo_. Todos los fenómenos
+ pasan en nuestro interior para no volver. Sin sujeto,
+ formarian una serie, sin ley ni lazo. Sin la substancialidad del
+ alma, no se podria decir: yo pensaba, yo pienso; sino: habia
+ pensamiento, hay pensamiento 121
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+ _Consideraciones sobre la intuicion que el alma
+ tiene ó puede tener en sí misma._
+
+ Existencia de cierta intuicion. Cómo se implica en todas las afecciones
+ internas. Su unidad probada por la misma variedad. Si
+ esto se negase, se negaria el testimonio de la conciencia. Conocemos
+ el alma como objeto. Conjeturas sobre la posibilidad de
+ otras intuiciones. El alma sola separada 121
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+ _Exámen de la opinion de Kant sobre los argumentos
+ con que se prueba la substancialidad del alma._
+
+ Motivo personal de su opinion. Mala exposicion del argumento.
+ Cómo debe presentarte. Cómo aplica aquí su errada teoría, sobre
+ las categorías puras. Dos sentidos de la palabra _sujeto_.
+ Ninguno es exclusivo al tratar del alma. No se necesita la intuicion
+ sensible. Su falso supuesto sobre el argumento psicológico.
+ No se prescinde de la experiencia. Contradiccion de Kant,
+ cuando confiesa la presencia del yo en todo pensamiento. La
+ interrupcion del pensamiento confirma la permanencia del alma.
+ Demostracion 128
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+ _Exámen de la opinion de Kant sobre el argumento que el
+ llama el paralogismo de la personalidad._
+
+ Inexactitud en el uso de la palabra _persona_. Equivocada expresion
+ de la identidad de conciencia. Identidad del yo con respecto á
+ un observador extraño. Singular explicacion de la transmision
+ de la conciencia. Metáfora del _lazo_. Para la transmision no basta
+ la sucesion. Se estrecha á Kant, fijando mas el estado de la
+ cuestion. Confesion de Kant sobre la necesidad de la conciencia
+ de la identidad. Consecuencias de no admitir esta necesidad por
+ criterio legítimo. 153
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+ _Simplicidad del alma._
+
+ Qué se entiende por simple. Prueba del sentido íntimo en pro de
+ la simplicidad del alma. Otra fundada en la misma naturaleza
+ del pensamiento. Otra fundada en el acto de voluntad. Que el
+ pensamiento no puede ser un producto de distintas substancias.
+ Dilema fundado en la divisibilidad. 157
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+ _Exámen de la opinion de Kant sobre el argumento
+ con que se prueba la simplicidad del alma._
+
+ Sofisma de Kant. No es verdad que todo pensamiento resulte de
+ muchas representaciones. Como en la diversidad de las representaciones
+ hay la unidad. Semejanza del movimiento. Grosería
+ de esta idea. Un ejemplo de la mecánica. Disparidad. Resultado
+ en contra de los adversarios. Como podemos sacar de la experiencia
+ la unidad del sujeto pensante. Valor de la experiencia.
+ Su enlace con las verdades necesarias. Como la demostracion
+ se extiende á todos los sujetos pensantes. Indeterminacion del
+ conocimiento que tenemos del alma. Doctrina de Santo Tomás. 161
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+ _Como la idea de substancia es aplicable á Dios._
+
+ No es esencial á toda substancia el ser mudable. Cotejo de dos
+ definiciones de las escuelas. Que puede existir una substancia
+ inmutable. Como conviene á Dios toda la perfeccion encerrada en
+ la idea de substancia. 180
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+ _Una aclaracion importante y un resúmen._
+
+ Como se entiende que la substancia es subsistente por sí misma.
+ Dos relaciones: negacion de inherencia, y negacion de dependencia.
+ Se fijan las ideas sobre este punto. Resúmen. 181
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+ _El panteismo examinado en el órden de las ideas._
+
+ Dos métodos: la idea y la experiencia. Una pregunta á los panteistas.
+ Sobre la palabra substancia. El ser necesario no excluye la
+ existencia de los contingentes. Experiencia fundada en las mismas
+ ideas. Tampoco excluye la substancia de los contingentes. Prueba.
+ Principal sofisma de los panteistas. Clave de la solucion. 187
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+ _El panteismo examinado en el órden de los
+ hechos externos._
+
+ Multiplicidad en el mundo externo. Legitimidad del criterio de los
+ sentidos para la multiplicidad. La extension encierra esencialmente
+ multiplicidad. Necesidad del idealismo en el panteismo.
+ La doctrina de Descartes sobre la extension es contraria al panteismo.
+ La extension no puede ser atributo ni modificacion de
+ una substancia simple. Argumento concluyente contra Spinosa. 192
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+ _El panteismo examinado en el órden de los
+ hechos internos._
+
+ El panteísmo está en contradiccion con la distincion entre el _yo_ y
+ _el no yo_. Es contrario á la experiencia de la comunicacion de los
+ espíritus. Absurdo de una conciencia única. Sentido comun.
+ Sentido íntimo. Individualidad de la conciencia. 196
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+ _Sistema panteista de Fichte._
+
+ Legítimo sentido de la proposicion: _yo soy_. Extrañas deducciones
+ de Fichte. Se tantea una explicacion racional. No la consienten
+ las palabras de Fichte. Las proposiciones; yo soy yo; A = A.
+ El panteismo idealista expresamente consignado. El yo sin conciencia.
+ Fichte elude la dificultad. Dilema contra su doctrina.
+ Nuevas pruebas del panteismo de Fichte. Como diviniza al yo.
+ Aclaracion fundamental. Como Fichte saca del yo el mundo externo.
+ Absurdidad de esta doctrina. 200
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+ _Relaciones del sistema de Fichte con las doctrinas
+ de Kant._
+
+ Las doctrina de Kant sobre el espacio y el tiempo conducen al
+ idealismo. Pasajes de Kant, donde hace salir del yo el no yo.
+ Opinion de Rosenkranz sobre la trascendencia de las doctrinas
+ de Kant. Como se equivocan muchos considerando á Kant como
+ el restaurador del espiritualismo. Cuán dañosos son sus
+ escritos. 219
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+ _Contradiccion del panteismo con los hechos primordiales
+ del espíritu humano._
+
+ Contradiccion del panteismo con la idea del número. Con la de distincion.
+ Con los juicios negativos. Con la idea de relacion. Con
+ el sentido usual del principio de contradiccion. Con la idea de
+ contingencia. Con la de finito é infinito. Con la de órden. Con
+ la de libertad de albedrío. Con los sentimientos del corazon. 225
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+ _Rápida ojeada sobre los principales argumentos
+ de los panteistas._
+
+ Ciencia. Ente. Substancia. Infinito. Confusion de los panteistas
+ en estas ideas. Orígen del mal y su remedio. 232
+
+
+
+
+LIBRO DECIMO.
+
+NECESIDAD Y CAUSALIDAD.
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+ _Necesidad._
+
+ Nocion fundamental. Diversas aplicaciones. Necesidad é imposibilidad
+ son ideas correlativas. Dos órdenes de necesidad. Como
+ la existencia debe contenerse en la idea del ser necesario. Defecto
+ del raciocinio de Descartes. Demostracion de la existencia de
+ un ser necesario. Resúmen. 237
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+ _Lo incondicional._
+
+ Definiciones. Se prueba la existencia de lo incondicional. Imposibilidad
+ de una serie infinita de términos condicionales. 242
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+ _Inmutabilidad del ser necesario é incondicional._
+
+ A su estado le repugna el _no_ estado. Aclaracion. Dificultad. Solucion.
+ Ficcion de varios seres incondicionales, y de su accion reciproca.
+ Que dicho ser no es perfectible. Como contiene todas
+ las perfecciones reales y posibles. 245
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+ _Ideas de causa y efecto._
+
+ Nocion y existencia de la noticia de la causalidad. Tenemos idea
+ de causa. Qué se contiene en ella. Axiomas. 250
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+ _Origen de la nocion de causalidad._
+
+ Que existen causas y efectos. Testimonio de nuestra conciencia. La
+ idea de causa no es simple. Actividad. De dónde nace su idea.
+ Idea de la creacion es la de causalidad perfectísima. 253
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ _Se formula y demuestra el principio de causalidad._
+
+ Sentido del principio. Pequeña serie: no A, A. Órden de los conceptos.
+ Aclaracion. Parangon de las dos doctrinas opuestas. Los
+ sensualistas. 257
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ _El principio de la precedencia._
+
+ Análisis de este principio. Como conduce á una cosa preexistente.
+ Opinion de Galluppi. Observaciones. Dudas sobre el valor de
+ esta demostracion. Parece no demostrar el principio de causalidad,
+ sino el de sucesion. Como se auxilian estos dos principios.
+ Nuevas aclaraciones. Se manifiesta el valor de esta prueba. Como
+ viene á parar á las ideas de ser y no ser. 260
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+ _La causalidad en sí mísma. Insuficiencia y error
+ de algunas explicaciones._
+
+ La causalidad implica relacion á otro. Actividad y causalidad. Dios
+ y las criaturas. Se plantea la cuestion. Explicaciones insuficientes.
+ Palabras metafóricas. Causalidad no es lo mismo que sucesion.
+ Ni el enlace de las ideas. Ni la prioridad de una de ellas.
+ Ni el enlace expresado en ciertas proposiciones condicionales.
+ Ejemplo. Sentido inverso de las proposiciones. 273
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+ _Condiciones necesarias y suficientes para la verdadera
+ causalidad absoluta._
+
+ Dos condiciones. Fórmula que las expresa. Aplicaciones. Ocasion.
+ Remocion de obstáculos. Enlace de órden en el tiempo. Observacion
+ sobre las causas libres. Aplicacion á la primera. 283
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+ _Causalidad secundaria._
+
+ Diferencia entre la causalidad primaria y la secundaria. Condiciones
+ para la causalidad secundaria. Ejemplos aclaratorios. 286
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+ _Explicacion fundamental del origen de la oscuridad
+ de las ideas en lo tocante á la causalidad._
+
+ Se recuerda una doctrina del Lib. IV. Aplicaciones. Disputa filosófica
+ sobre las causas segundas. Modo de terminarla. 290
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+ _Causalidad de puro imperio de la voluntad._
+
+ Defensa de la doctrina de la creacion. Consideraciones sobre su
+ incomprensibilidad. Reflexiones sobre la causalidad intelectual.
+ Relacion de lo existente con lo no existente. Esta solo pueden
+ tenerla los seres inteligentes. Consecuencia en favor de la existencia
+ de Dios. 293
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+ _La actividad._
+
+ Inercia, inaccion. Tres condiciones. Actividad. Accion. Tres clases.
+ De cuál tenemos idea intuitiva. No toda actividad es transitiva.
+ Que no tenemos intuicion de la actividad corpórea. Análisis.
+ Orden subjetivo y objetivo. Ejemplos. Conocemos dos modos
+ de ser: Extension y Conciencia. Aquella es tipo de inercia;
+ esta de actividad. Varias consideraciones sobre la actividad.
+ Voluntad. Libertad. Parangon entre la extension y la conciencia. 299
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+ _Se examina si es posible la actividad corpórea._
+
+ Imposibilidad de probar que la materia es incapaz de actividad.
+ Se examina la prueba. Se refuta. 309
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+ _Conjeturas sobre la existencia de la actividad corpórea._
+
+ Razon en pro, fundada en el órden de los fenómenos. Espectáculo
+ de actividad ofrecido por el universo corpóreo. Respuestas evasivas;
+ réplicas. 313
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+ _Causalidad interna._
+
+ Recuerdos. Conceptos hijos de reflexion. Libre albedrío. Carácter
+ activo de todos los fenómenos internos. Objecion. Sensaciones.
+ Pensamientos y sentimientos espontáneos. Relaciones de la espontaneidad
+ con la organizacion. 319
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+ _Aclaraciones sobre la espontaneidad._
+
+ Se consignan varios hechos sobre las condiciones del desarrollo de
+ nuestro espíritu. Necesidad de una enseñanza primitiva. Lenguaje.
+ Imposibilidad de que sea invencion humana. No hay
+ ninguna civilizacion espontánea. Escaso número de ideas á que
+ van á parar las demás. Deduccion en favor de una inteligencia,
+ causa y maestra de las otras. 330
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+ _Causalidad final. Moralidad._
+
+ Diferencia entre la causalidad eficente y la final. Necesidad y libertad.
+ Universalidad de las ideas morales. Las confiesan los
+ mismos que las niegan. No pueden ser hijas de una preocupacion.
+ Fuerza de las ideas y sentimientos morales. Su orígen
+ divino. Las dificultades no pueden hacer dudar de su existencia.
+ Sus efectos. 337
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+ _Exámen de algunas explicaciones de la moralidad._
+
+ La ley eterna. La razon. La voluntad divina. La representacion en
+ Dios. Diferencia de forma entre las proposiciones morales y las
+ metafísicas. Si la moralidad consiste en conducir al fin último.
+ Si se identifica con la felicidad. Si es posible una
+ explicacion. 316
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+ _Explicacion fundamental del órden moral._
+
+ Hay algo moral, absoluto. Santidad de Dios. Una criatura sola.
+ Carácter inmanente de la moralidad. Resultado contra erradas
+ teorías. Sabiduría de la Religion cristiana. El amor de Dios,
+ fundamento de toda moralidad. Si en Dios hay _deber_. La moralidad
+ se puede expresar de un modo absoluto. El ser infinito se
+ ama a sí mismo. Que todo se ordena á Dios. Como se ordenan
+ á Dios las criaturas libres. Por qué Dios no es amado por la
+ criatura necesariamente. La moralidad en la criatura es el amor
+ explícito ó implícito de Dios. Aplicaciones. Acto explícito del
+ amor de Dios. Observacion sobre los argumentos de analogía en
+ pro del amor de Dios. Ejemplos de acciones morales en sí mismas;
+ como se malean por el fin. Grados en la moralidad. Aplicaciones
+ de la teoría general á las ideas morales en particular.
+ Como se concilian en esta teoría la moralidad y la utilidad. Diferencia
+ entre ella y las de otros autores que admiten el amor de
+ Dios como el primero de los deberes. Como se explican con ella
+ las relaciones de la moral con nuestros afectos. Como se concilian,
+ el desinterés y la felicidad. 356
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+ _Ojeada sobre la obra._ 378
+
+
+NOTAS.
+
+ I 381
+
+ II Id.
+
+
+FIN.
+
+
+Esta obra constará de 4 tomos, al precio cada
+uno de 16 rs. vn. en Barcelona, en la librería
+de Bacsi, y de 20 en los siguientes puntos _franco
+de porte_.
+
+Algeciras, _Contilló_.
+Alicante, _Carratalá_.
+Almería, _Santamaría_.
+Avila, _R. Martin Lázaro_.
+Badajoz, _Carrillo y sobrinos_.
+Cadiz, _Hortal y compañia_.
+Ciudad Real, _Malaguilla_.
+Figueras, _Matas_.
+Gerona, _Figaró_.
+Granada, _Sanz_.
+Lérida, _Viuda Carminas. Sol_.
+Madrid, _Rodriguez_.
+Málaga, _Martinez de Aguilar_.
+Palma, _Trias, Garcia_.
+Pamplona, _Longus y Ripa_.
+Pto. Sta. Maria, _Valderrama_.
+Reus, _Viuda Angelon_.
+Salamanca, _Moran_.
+Santiago, _Rey Romero é hijos_.
+Sevilla, _Angulo y Comp.^a_
+Tarragona, _Granell_.
+Valencia, _Navarro_.
+Valladolid, _Roldan_.
+Zaragoza, _Yagüe_.
+
+
+OBRAS DEL AUTOR QUE SE HALLAN DE VENTA EN LA LIBRERIA DE BRUSI.
+
+
+ _El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones
+ con la civilizacion europea_. 5 tomos 61 rs. vn.
+
+ _El Criterio_, 1 tomo 16 id.
+
+ _La Religion demostrada al alcance de los niños_ 3 id.
+
+ _La Sociedad_, revista religiosa, filosófica, política y literaria,
+ 2 tomos de 576 páginas cada uno 72 id.
+
+ _La Civilizacion_, revista religiosa, filosófica, política y literaria
+ de Barcelona, escrita por D. Jaime Balmes, D. Joaquin
+ Roca y Cornet y D. Jose Ferrer y Subirano: 3 tomos
+ de 576 páginas los dos primeros y 480 el último. El
+ Sr. Balmes escribió en esta revista 500 páginas, equivalentes
+ á un tomo. Precios de la obra 100 id.
+
+
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+The Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Filosofía Fundamental
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: March 29, 2009 [EBook #28430]
+
+Language: Portuguese
+
+Character set encoding: UTF-8
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL ***
+
+
+
+
+Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online
+Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
+
+
+
+
+
+
+</pre>
+
+<h1>FILOSOF&Iacute;A FUNDAMENTAL.</h1>
+<h5>por</h5>
+<h2>D. JAIME BALMES,</h2>
+<h4>PRESB&Iacute;TERO</h4>
+<p><br /></p>
+
+
+<h3>TOMO IV.</h3>
+<p><br /></p>
+
+
+<h5>Segunda edicion.</h5>
+<h4>Barcelona:<br />
+IMPRENTA DE A. BRUSI.<br />
+Calle de las Libreterías n.&ordm; 4.</h4>
+<h4>1848.</h4>
+<span class="pagenum"><a name="Page_4" id="Page_4">{4}</a></span>
+<hr style="width: 65%;" />
+<p class="center"><i>Es propiedad del Autor.</i></p>
+
+
+<span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">{5}</a></span>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>LIBRO OCTAVO.</h2>
+<h3>LO INFINITO.</h3>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO I.</h2>
+<h3>OJEADA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOF&Iacute;A.</h3>
+<p>[1.] En las obras de filosofía trascendental publicadas
+de algunos a&ntilde;os &aacute; esta parte, se emplean con mucha
+frecuencia las palabras infinito, absoluto, indeterminado,
+incondicional, haciéndolas representar un gran papel en la
+explicacion de los mas rec&oacute;nditos arcanos que ofrecerse
+puedan &aacute; la consideracion del hombre. Con ellas se combinan
+las de finito, relativo determinado, condicional; y de esta
+combinacion se pretende que ha de surgir el rayo de luz que disipe
+las tinieblas de las regiones filos&oacute;ficas.</p>
+
+<p>[2.] A pesar del mal uso que muchos hacen de semejantes
+palabras, preciso es confesar, que es consolador el hecho indicado
+por el mismo prurito de emplearlas. Este hecho es un esfuerzo del
+<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">{6}</a></span>
+espíritu humano para levantarse del polvo en que le hundiera
+la impía escuela del pasado siglo.</p>
+
+<p>[3.] &iquest;Qué era el mundo &aacute; los ojos de los
+falsos fil&oacute;sofos que precedieron &aacute; la revolucion
+francesa? un conjunto de materia, sujeta &aacute; movimiento por
+simples leyes mec&aacute;nicas, cuya explicacion estaba dada
+pronunciando: ciega necesidad. &iquest;Qué era el
+espíritu humano? nada mas que materia. &iquest;Qué
+era el pensamiento? una modificacion de la materia. &iquest;En
+qué se diferenciaba la materia pensante de la no pensante?
+En un poco mas &oacute; menos de sutileza, en una disposicion de
+&aacute;tomos mas &oacute; menos feliz. &iquest;Qué era la
+moral? una ilusion. &iquest;Qué eran los sentimientos? un
+fen&oacute;meno de la materia. &iquest;Cu&aacute;l era el
+orígen del hombre? el de la materia; de un fen&oacute;meno
+ofrecido por una porcion de moléculas, que ahora se hallan
+en una disposicion y luego en otra muy diferente. &iquest;Hablabais
+de un destino mas all&aacute; del sepulcro? Se os contestaba con
+una desde&ntilde;osa sonrisa. &iquest;Pronunciabais la palabra
+religion? El desden aumentaba, se convertia en desprecio.
+&iquest;Recordabais la dignidad humana? Sí, se os otorgaba
+esta dignidad, con tal que os consideraseis como una graduacion mas
+perfecta, mas n&oacute; de distinta naturaleza, de los dem&aacute;s
+animales. No se os negaba que vuestra figura fuese mas noble y
+galana que la del mono; no se os disputaba la superioridad de la
+inteligencia; pero debiais guardaros de pretender ni &aacute;
+orígen ni &aacute; destino mas elevados. El curso de los
+siglos podia desarrollar <span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">{7}</a></span> y perfeccionar las formas del mono,
+é igualarlas con las vuestras; podia desarrollar y
+perfeccionar su masa cerebral de tal suerte que de los
+descendientes de ese mono que os divierte con sus movimientos
+extravagantes y sus actitudes ridículas, nacieran hombres
+como Platon, san Agustin, Leibnitz &oacute; Bossuet.</p>
+
+<p>[4.] Con semejante sistema, in&uacute;til era pensar en ideas;
+no habia mas que sensaciones: cuanto se agita en la mente del
+hombre, desde el mas imbécil, hasta el genio mas poderoso,
+no era mas que una sensacion trasformada. Los elementos de la
+humana inteligencia eran absolutamente los mismos de que dispone el
+bruto; pensar no era mas que sentir mejor. Tal era el &uacute;ltimo
+término del an&aacute;lisis, tal el resultado de la mas
+delicada observacion, tal la solucion que &aacute; los problemas
+del entendimiento del hombre encontrara la mas profunda
+filosofía. Platon, Arist&oacute;teles, san Agustin, santo
+Tom&aacute;s, Descartes, Malebranche, Leibnitz, no eran mas que
+so&ntilde;adores sublimes, cuyo genio contrastaba con su ignorancia
+de la verdadera naturaleza de las cosas. Todos ellos no sabian nada
+en materia de ideología y metafísica: estas ciencias
+eran un mundo desconocido, hasta que vinieron &aacute; descubrirlo
+Locke y Condillac.</p>
+
+<p>[5.] Esa escuela tan funesta como frívola, habia envuelto
+el espíritu en la materia, y le habia ahogado. La mariposa
+no podia desplegar sus leves alas, de lindos y variados colores;
+era preciso <span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">{8}</a></span> que se despojase de ellas, y que se
+convirtiese en gusano torpe é inmundo, enredado en una
+envoltura, tan inmunda y torpe como él. En esto consistia el
+progreso. El límite de la perfeccion ideol&oacute;gica era
+negar las ideas; el de los estudios metafísicos, negar los
+espíritus; el de los morales, negar la moral; el de los
+sociales, negar el poder; el de los políticos, establecer la
+licencia; el de los religiosos, negar &aacute; Dios. Así
+marchaba la razon humana en una direccion retr&oacute;grada,
+creyendo avanzar; así pensaba levantar el edificio de sus
+conocimientos, cuando no hacia mas que demoler; así queria
+llegar &aacute; un resultado científico, negando cuanto
+encontraba al paso, y neg&aacute;ndose por fin &aacute; sí
+misma.</p>
+
+<p>[6.] En la actualidad, hay una verdadera reaccion contra
+filosofía tan degradante; basta abrir los escritos de los
+fil&oacute;sofos de este siglo para convencerse de esta verdad
+consoladora. En todas partes se encuentra la palabra idea,
+contrapuesta &aacute; la de sensacion; la de espíritu,
+&aacute; la de materia; la de actividad del pensamiento, &aacute;
+la de movimiento corp&oacute;reo; las de causa, &oacute;rden,
+libertad de albedrío, moral, infinidad. Las ideas que las
+acompa&ntilde;an son &aacute; veces inexactas, &aacute; veces
+monstruosas; pero en el fondo se ve un afan por salir del abismo en
+que sumiera al espíritu humano una filosofía atea y
+materialista. Algunos fil&oacute;sofos que han contribuido &aacute;
+la reaccion no admiten un Dios inteligente y libre, distinto del
+universo; es verdad, y por esto he dicho mas arriba que el
+<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">{9}</a></span>
+panteismo era un ateismo disfrazado; pero al menos el ateismo de
+los panteistas de la época, es un ateismo que se
+averg&uuml;enza de confesarse tal, que algunas veces procura
+quiz&aacute;s enga&ntilde;arse &aacute; sí propio,
+persuadiéndose que no lo es.</p>
+
+<p>[7.] El ateismo de los modernos fil&oacute;sofos se aviene con
+lo infinito; no rechaza esas grandes ideas que vagaban por el mundo
+antiguo, como restos de una tradicion primitiva, y que luego fueron
+fijadas, aclaradas y elevadas por la superior ense&ntilde;anza del
+cristianismo. La filosofía del siglo pasado se habia sentado
+en las tinieblas y sombras de la muerte, y se declaraba &aacute;
+sí propia en posesion de la luz y de la vida. La
+filosofía actual est&aacute; todavía en la oscuridad,
+pero no se contenta con ella; anda &aacute; tientas en busca de una
+salida &aacute; las regiones de la luz. De aquí esos
+esfuerzos desesperados por fijarse, n&oacute; en la materia, sino
+en el foco de la inteligencia, en el <i>yo</i>, es decir en el
+espíritu; de aquí ese continuo empleo de las
+palabras, absoluto, incondicional, infinito; palabras que si bien
+las mas veces solo la conducen &aacute; un absurdo, indican sin
+embargo una aspiracion sublime.</p>
+
+<p>[8.] Estas observaciones manifiestan, que no confundo la
+filosofía actual con la del siglo pasado; que no considero
+el panteismo de ahora, como un materialismo puro; y que &aacute;
+pesar del ateismo de que acuso la doctrina de algunos
+fil&oacute;sofos, no desconozco que en medio de su extravío
+conservan una especie de horror h&aacute;cia él, y
+<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">{10}</a></span> perdidos en el laberinto de sus
+especulaciones buscan el hilo que los conduzca &aacute; las puertas
+de la verdad.</p>
+
+<p>[9.] Esta justicia que les hago gustoso &aacute; los modernos
+fil&oacute;sofos, no impedir&aacute; que combata sus pretensiones
+&aacute; un mérito que no tienen. Ellos se apellidan los
+restauradores de la espiritualidad del alma, y de la libertad
+humana; y cuando hablan de Dios, poco falta si no le exigen un
+tributo de gratitud por haber restaurado su trono. Antes de
+ostentar pretensiones tan orgullosas, debieran considerar que
+distan mucho todavía de la verdad con respecto &aacute; Dios
+y al hombre, no solo tal como la ha ense&ntilde;ado en todos
+tiempos el cristianismo, sino como la han profesado los mas
+ilustres fil&oacute;sofos modernos. Quieren apellidarse
+restauradores, pero su restauracion es con sobrada frecuencia, una
+nueva revolucion, &aacute; veces tan terrible como la que tratan de
+combatir.</p>
+
+<p>[10.] Hay otra consideracion que debiera moderarlos cuando se
+quieren dar el aire de inventores, y es, que al hablar de Dios, del
+espíritu humano, del pensamiento, de las ideas, de la
+libertad de albedrío, nada bueno dicen que no se halle en
+todas las obras de los fil&oacute;sofos que florecieron antes del
+siglo XVIII, y aun &aacute; principios de él. Abrid los
+libros de texto de las escuelas, y en ellos encontraréis
+muchas de las cosas que ahora se os presentan cual descubrimientos
+importantes. Los grandes fil&oacute;sofos se glorian de saber, lo
+que antes aprendian los ni&ntilde;os. La tradicion <span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">{11}</a></span>
+filos&oacute;fica de las sanas ideas no se interrumpi&oacute;
+durante el siglo pasado; en muchos puntos de Europa se conservaban
+escuelas que los ense&ntilde;aban con escrupulosa fidelidad. Y
+&aacute; mas de las escuelas humanas habia la del Hombre-Dios, la
+Iglesia de Jesucristo, que entre sus dogmas sobrenaturales
+conservaba tambien las verdades naturales, que esfuerzos insensatos
+se empe&ntilde;aban en hacer olvidar.</p>
+
+<p>[11.] &iquest;A qué se reducen pues la invencion y la
+restauracion? Invencion con respecto &aacute; Dios, al
+espíritu humano, y &aacute; la moral, no la hay; todo lo que
+se diga de verdad, estaba dicho ya. Restauracion tampoco la hay
+propiamente hablando; no se restaura lo que no pereci&oacute;. La
+verdad existia; y conocida y atacada por los siete mil que no
+habian doblado la rodilla ante Baal; cuando los tr&aacute;nsfugas
+vuelven y se acercan al n&uacute;mero escogido, que no digan que
+restauran, digan que recobran; no dan, reciben; no iluminan al
+mundo, son ciegos &aacute; quienes la bondad de la Providencia les
+abre los ojos &aacute; la luz. <span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">{12}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO II.</h2>
+<h3>IMPORTANCIA Y ANOMAL&Iacute;A DE LAS CUESTIONES SOBRE LA IDEA
+DE LO INFINITO.</h3>
+<p>[12.] El ex&aacute;men de la idea de lo infinito es un objeto de
+la mayor importancia. A mas de que la encontramos en varias
+ciencias, inclusas las exactas, encierra uno de los principales
+caractéres en que distinguimos &aacute; Dios de las
+criaturas. Un Dios finito no seria Dios; una criatura infinita no
+seria criatura.</p>
+
+<p>En la escala de los seres finitos notamos una gradacion, por la
+cual se eslabonan los unos con los otros: los menos perfectos,
+&aacute; medida que se perfeccionan, van acerc&aacute;ndose
+&aacute; los perfectos; y salvos los límites de la
+naturaleza de cada uno, hay puntos de comparacion que nos sirven
+para medir las distancias respectivas. Entre lo finito y lo
+infinito, no hay comparacion; todas las medidas son insuficientes,
+desaparecen: pasamos de la gota imperceptible &aacute; la
+inmensidad del océano; del &aacute;tomo que se escapa
+&aacute; toda observacion, al piélago de materia difundida
+por los espacios; y por mucho que esos tr&aacute;nsitos expresen,
+son nada para representar la idea de lo infinito: estos
+océanos comparados con la infinidad verdadera, se convierten
+&aacute; su vez en nuevas gotas imperceptibles, y así
+recorre el espíritu una escala <span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">{13}</a></span>
+interminable, en busca de algo que pueda corresponder &aacute; su
+idea. El ex&aacute;men de la idea de lo infinito, aunque no tuviese
+mas objeto que la contemplacion del grandor de la misma, deberia
+ocupar un puesto preferente en los estudios filos&oacute;ficos.</p>
+
+<p>[13.] Al fijar la consideracion en las disputas sobre la idea de
+lo infinito, relativas no solo &aacute; la naturaleza de ella, sino
+tambien &aacute; su misma existencia, échase de ver una
+extra&ntilde;a anomalía. Si existe en nuestro entendimiento,
+parece que deberia llenarlo todo; y que ha de ser imposible el
+dejar de experimentarla. No obstante es bien sabido que los
+fil&oacute;sofos disputan hasta sobre la existencia de esta idea,
+de suerte que siendo ella un tesoro infinito, los que le poseen
+dudan de su realidad: &aacute; la manera de los antiguos caballeros
+que hall&aacute;ndose en un soberbio castillo adornado con gran
+riqueza y esplendor, dudaban de si lo que estaban presenciando era
+realmente un castillo &oacute; una ilusi&oacute;n producida por un
+hechicero.</p>
+
+<p>[14.] La simple disputa sobre si la idea de lo infinito es
+positiva &oacute; negativa, equivale tambien &aacute; la cuestion
+de su existencia. Si es negativa, expresa una falta de ser: si es
+positiva, significa una plenitud del ser; &iquest;puede acaso
+entablarse disputa mas vital para una idea que la de buscar si
+representa la falta &oacute; la plenitud de una cosa?</p>
+
+<p>[15.] Hénos aquí pues con el hecho que hemos
+notado ya en las discusiones anteriores: la razon tocando &aacute;
+sus cimientos, y como amenazada de <span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">{14}</a></span> encontrar la muerte entre
+las ruinas de los mas altos edificios que encuentra en sí
+propia.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO III.</h2>
+<h3>SI TENEMOS IDEA DE LO INFINITO.</h3>
+<p>[16.] &iquest;Tenemos alguna idea de lo infinito? Parece que
+sí; de lo contrario la palabra <i>infinito</i> no
+significaria nada para nosotros; y al emplearla, no nos
+entenderíamos recíprocamente, como nos
+entendemos.</p>
+
+<p>[17.] Sea lo que fuere de la naturaleza y perfeccion de nuestra
+idea de lo infinito, es cierto que envuelve algo fijo, comun
+&aacute; todas las inteligencias. F&aacute;cilmente podemos
+observar que esta idea la aplicamos &aacute; cosas de
+&oacute;rdenes muy diferentes; y que la significacion en cada caso,
+es una misma para todos los hombres. Hasta las dificultades que nos
+abruman al querer explicarla en sí, y en sus aplicaciones,
+dimanan de ella misma; y &aacute; todos nos confunden igualmente,
+porque todos concebimos de un mismo modo, lo que se entiende por
+infinito, tomado en general.</p>
+
+<p>[18.] Infinito é indefinido expresan cosas muy diversas.
+Infinito significa carencia de límites; indefinido significa
+que los límites se retiran continuamente; <span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">{15}</a></span> se
+prescinde de la existencia de los mismos, y solo se dice que no se
+los puede asignar.</p>
+
+<p>[19.] Todo cuanto existe es &oacute; finito &oacute; infinito:
+pues que, &oacute; tiene límites &oacute; no los tiene; en
+el primer caso, es finito, en el segundo, infinito: no hay medio
+entre el sí y el n&oacute;.</p>
+
+<p>[20.] Por donde se echa de ver que propiamente hablando, no hay
+en la realidad nada indefinido: esta palabra expresa una manera de
+concebir, &oacute; mas bien una vaguedad en el concepto, &oacute;
+una indecision en el juicio. Cuando no conocemos los límites
+de una cosa, y por otra parte no nos atrevemos &aacute; afirmar su
+infinidad, la llamamos indefinida. Así han dicho que era
+indefinido el espacio, los que no han visto medio de
+se&ntilde;alarle un límite, y consideraban que no era
+conveniente apellidarle infinito. Hasta en el lenguaje comun se
+llama indefinido, lo que no tiene se&ntilde;alados los
+límites: así se dice &laquo;se ha concedido tal
+&oacute; cual cosa por un tiempo indefinido&raquo; aunque este, con
+ciertas condiciones, haya de ser limitado en alguna época
+que no se determina.</p>
+
+<p>[21.] La idea de la infinidad no consiste en concebir que
+&aacute; una cantidad dada se le pueda siempre a&ntilde;adir otra;
+&oacute; que &aacute; una perfeccion se la pueda hacer mas intensa:
+esto no expresa mas que la posibilidad de una serie de conceptos
+con la que procuramos acercarnos &aacute; la idea absoluta de lo
+infinito. Que esta idea absoluta es algo distinto de aquellos
+conceptos, se ve claro en que <span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">{16}</a></span> la miramos como un tipo al
+cual referimos la serie, y al que no podemos igualarla por mas que
+la prolonguemos.</p>
+
+<p>[22.] Notemos el lenguaje con que naturalmente expresamos lo que
+pasa en nuestro interior al pensar en lo infinito.</p>
+
+<p>Qué es una línea infinita?</p>
+
+<p>Una línea que no tiene límites.</p>
+
+<p>&iquest;Ser&aacute; de un millon, de un billon de varas?</p>
+
+<p>No se puede expresar su longitud con ningun n&uacute;mero;
+ser&aacute; siempre mayor.</p>
+
+<p>A medida que prolongamos una línea finita, &iquest;nos
+acercamos &aacute; la infinita?</p>
+
+<p>Cierto, en cuanto <i>acercarse</i> significa poner cantidades
+que se encuentran en aquello &aacute; que nos acercamos; pero
+n&oacute; que esta diferencia pueda asignarse. No hay comparacion,
+entre lo finito y lo infinito; y por consiguiente, no es dable
+asignar la diferencia.</p>
+
+<p>Sumando todas las líneas finitas, &iquest;se formaria una
+infinita?</p>
+
+<p>N&oacute;: porque en esta adicion es concebible la
+multiplicacion de cada uno de los sumandos; y por tanto, un aumento
+en lo infinito, lo que es absurdo.</p>
+
+<p>La infinidad de la línea, &iquest;consistir&aacute; en
+que no conozcamos sus límites, &oacute; no pensemos en
+ellos?</p>
+
+<p>N&oacute;: sino en que no los tenga.</p>
+
+<p>[23.] Por este di&aacute;logo, que est&aacute; al alcance de las
+inteligencias mas comunes, y que no expresa mas de lo que diria
+cualquiera persona de una <span class="pagenum"><a name="Page_17"
+id="Page_17">{17}</a></span> comprension regular, aunque no se
+hubiese ocupado nunca en estudios filos&oacute;ficos, se echa de
+ver que la idea de lo infinito se halla en nuestro entendimiento,
+como un tipo constante, al cual no pueden llegar todas las
+representaciones finitas. Conocemos las condiciones que se han de
+llenar, pero vemos la impotencia de llenarlas: cuando se nos quiere
+persuadir que esto se ha conseguido, reflexionamos sobre la idea de
+lo infinito: y decimos: &laquo;n&oacute;; todavía n&oacute;;
+esto es contradictorio con la infinidad; esto no es infinito, sino
+finito.&raquo; Distinguimos perfectamente, entre la falta de la
+percepcion del límite, y su no existencia: si se quiere que
+confundamos estas dos cosas, respondemos: &laquo;n&oacute;; no
+deben confundirse: hay mucha diferencia entre el no concebir un
+objeto, y su no existencia: no se trata de que nosotros concibamos
+&oacute; n&oacute; el límite; sino de que exista &oacute;
+n&oacute;.&raquo; Por mas que se retire un límite,
+ocult&aacute;ndose por decirlo así &aacute; nuestros ojos,
+no nos enga&ntilde;amos: existe &oacute; n&oacute;: si existe, no
+est&aacute; cumplida la condicion encerrada en el concepto de la
+infinidad; el objeto no es infinito, sino finito; si no existe, hay
+infinidad verdadera: la condicion est&aacute; cumplida.</p>
+
+<p>[24.] Mientras la idea de lo infinito es considerada en general,
+no se puede confundir nunca con la de lo finito; hay entre las dos
+una línea divisoria, que no nos permite equivocarnos, pues
+que est&aacute; tirada por el mismo principio de contradiccion: se
+trata de distinguir entre el <i>sí</i> y el <span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">{18}</a></span>
+<i>n&oacute;</i>: con decir <i>finito</i>, se afirma el
+límite, con decir <i>infinito</i>, se niega: no caben ideas
+mas claras y precisas.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IV.</h2>
+<h3>EL L&Iacute;MITE.</h3>
+<p>[25.] Infinito parece expresar una negacion, puesto que equivale
+&aacute; no finito. Pero las negaciones no siempre son
+verdaderamente tales, aunque así lo indiquen las palabras:
+porque, si aquello que se niega es una negacion, el resultado es
+una afirmacion. Por esto suele decirse que dos negaciones afirman.
+Si alguno dice: no ha llovido; y otro contesta que no es verdad,
+niega la negacion del otro, pues que negar la proposicion: no ha
+llovido, es lo mismo que decir ha llovido, esto es, afirmar la
+lluvia. Así para conocer si la palabra infinito significa
+una verdadera negacion, es necesario saber qué se entiende
+por la palabra finito.</p>
+
+<p>[26.] Finito es lo que tiene límite. Límite es el
+término mas all&aacute; del cual no hay nada del objeto
+limitado. Los límites de una línea son los puntos mas
+all&aacute; de los cuales la línea no se extiende; el
+límite de un n&uacute;mero es el extremo mas all&aacute; del
+cual no se extiende el n&uacute;mero; el límite <span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">{19}</a></span> de los
+conocimientos de un hombre es el punto &aacute; donde llegan, y del
+cual no pasan. Siendo el límite, negacion; negar el
+límite es negar la negacion, y de consiguiente afirmar.</p>
+
+<p>[27.] Por estos ejemplos se echa de ver que el límite
+tomado en el sentido vulgar, expresa una idea algo distinta del
+límite definido por los matem&aacute;ticos. Estos llaman
+límite &aacute; toda expresion finita, infinita &oacute;
+nula, &aacute; la cual se puede acercar continuamente una cantidad,
+sin que jam&aacute;s pueda alcanzarla. Así el valor 0/a es
+el límite del decremento de un quebrado, cuyo numerador es
+variable x/a; porque, suponiendo que x va menguando continuamente,
+el quebrado se acercar&aacute; &aacute; la expresion 0/a, sin que
+jam&aacute;s pueda llegar &aacute; confundirse con ella, mientras
+la cantidad x no se desvanezca del todo. Si suponemos (b+x)/a donde
+la x vaya decreciendo, la expresion se acercar&aacute;
+continuamente &aacute; esta otra (b+0)/a = b/a, la cual ser&aacute;
+el límite del quebrado. Suponiendo la expresion a/x y que x
+va menguando, nos acercaremos continuamente a la expresion a/0 =
+&infin;, valor infinito &aacute; que el quebrado no llegar&aacute;
+nunca mientras x no se convierta en 0, lo que jam&aacute;s
+podr&aacute; verificarse, habiendo de ser x una verdadera cantidad.
+Con estos ejemplos se ve por qué los matem&aacute;ticos
+admiten límites finitos, infinitos, y nulos. Adem&aacute;s
+se manifiesta tambien como en estos casos se toma la palabra
+límite, en un sentido <span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">{20}</a></span> diferente del vulgar, que es
+tambien el filos&oacute;fico.</p>
+
+<p>[28.] Límite pues, expresa una verdadera negacion; y
+así la palabra finito &oacute; limitado envuelve por
+necesidad una negacion. No se limita lo que no es; por
+consiguiente, lo finito no puede ser una negacion absoluta. Esta
+seria la nada, y la nada no se llama finita. Luego en la idea de
+finito entran dos: 1.<small><sup>o</sup></small> ser,
+2.<small><sup>o</sup></small> negacion de otro ser. Una
+línea de un pié envuelve dos cosas: el valor positivo
+de un pié, y la negacion de todos los otros valores fuera
+del de un pié. Luego lo finito en cuanto finito, envuelve
+una negacion referida &aacute; un ser. Si pudiésemos
+expresar en abstracto esta idea usando del término finidad,
+así como tenemos el de infinidad, diríamos que la
+finidad en sí, nada expresa, sino la negacion de ser
+referida &aacute; un ser.</p>
+
+<p>[29.] De esto se infiere que la palabra infinito no es negativa;
+pues que con ella se niega una negacion; infinito es lo no finito,
+esto es lo que no tiene carencia de ser; y por consiguiente lo que
+posee todo el ser.</p>
+
+<p>[30.] Tenemos pues alguna idea de lo infinito, y esta no es una
+pura negacion; sin embargo no se crea que con esto hemos llegado al
+&uacute;ltimo término del an&aacute;lisis de la idea de lo
+infinito. Mucho nos falta que andar, y despues de largas
+investigaciones es dudoso que obtengamos un resultado
+satisfactorio. <span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">{21}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO V.</h2>
+<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO
+&Aacute; LA CANTIDAD CONTINUA, Y &Aacute; LA DISCRETA EN CUANTO SE
+EXPRESA EN SERIES.</h3>
+<p>[31.] Una de las propiedades características de la idea
+de lo infinito es su aplicacion &aacute; &oacute;rdenes muy
+diferentes. Esto da lugar &aacute; importantes consideraciones que
+contribuyen no poco &aacute; la aclaracion de dicha idea.</p>
+
+<p>[32.] Desde el punto en que me encuentro, tiro una línea
+en la direccion del norte, y es evidente que puedo prolongarla
+hasta lo infinito. Dicha línea es mayor que otra cualquiera
+finita; ninguna de estas puede ser tan larga como ella; porque
+siendo finita, tendr&aacute; un valor determinado, por lo cual si
+la superpongo &aacute; la infinita, solo llegar&aacute; hasta un
+cierto punto, y no pasar&aacute; de allí. Parece pues que
+esta línea es infinita en toda la propiedad de la palabra;
+porque no habiendo medio entre lo finito é infinito, y no
+siendo ella finita pues que acabamos de demostrar que es mayor que
+todas las finitas, habr&aacute; de ser infinita.</p>
+
+<p>La demostracion anterior parece que nada deja que desear; no
+obstante, hay tambien en contra de la infinidad de dicha
+línea una razon concluyente. Lo infinito carece de
+límites, y esta <span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">{22}</a></span> línea los tiene, pues que
+partiendo del punto desde el cual se la tira, h&aacute;cia el
+norte, no se extiende en la direccion del sud.</p>
+
+<p>[33.] Esta línea es mayor que todas las finitas; pero es
+dable encontrar otra mayor que ella. Si la suponemos prolongada en
+la direccion del sud, la que resulte de ella mas la prolongacion,
+ser&aacute; mas larga; y si en la direccion del sud se la prolonga
+hasta lo infinito, el resultado ser&aacute; una línea doble
+de la primera.</p>
+
+<p>[34.] Con la prolongacion de una línea hasta lo infinito
+en las dos direcciones opuestas, parece que resulta una
+línea absolutamente infinita. A primera vista no se concibe
+que pueda haber un valor lineal mayor que el de una recta
+prolongada hasta lo infinito, en direcciones opuestas; sin embargo
+no es así; y considerando que al lado de esta recta se pueda
+tirar otra, finita &oacute; infinita, y que la suma de las dos
+formar&aacute; un valor lineal mayor que la primera, tenemos que
+esta no era infinita; puesto que es dable encontrar otras mayores
+que ella. Y como por otra parte es evidente que se pueden tirar
+infinitas líneas prolongadas hasta lo infinito, resulta que
+ninguna de ellas forma un valor lineal infinito, puesto que no es
+mas que una parte de la suma lineal que resulta del conjunto de las
+líneas que se pueden tirar.</p>
+
+<p>[35.] Reflexionando sobre esta contradiccion que parece
+encontrarse en nuestras ideas, se descubre que la idea de infinito
+es indeterminada, <span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">{23}</a></span> y por tanto susceptible de aplicaciones
+diferentes. Así en el caso que nos ocupa, no puede dudarse
+de que la recta prolongada hasta lo infinito tiene alguna
+infinidad, pues que es cierto que carece de límite en sus
+respectivas direcciones.</p>
+
+<p>[36.] Este ejemplo hace conjeturar que la idea de infinito no
+nos representa nada absoluto; pues que aun en los objetos que mas
+claros se ofrecen &aacute; nuestro espíritu, cuales son los
+de la intuicion sensible, encontramos bajo un aspecto la infinidad,
+que por otro vemos contrariada.</p>
+
+<p>[37.] Lo que hemos observado en los valores lineales, se
+extiende tambien &aacute; los numéricos expresados en
+series. En las matem&aacute;ticas se habla de las series infinitas;
+pero si bien se reflexiona no hay ninguna que merezca este nombre.
+Sea la serie a, b, c, d, e,.... se la llamar&aacute; infinita, si
+sus términos contin&uacute;an hasta lo infinito. No puede
+negarse que hay infinidad bajo un aspecto, porque falta el
+límite que ponga fin &aacute; la serie en un sentido; pero
+es evidente que el n&uacute;mero de sus términos no
+ser&aacute; jam&aacute;s infinito, pues que hay otros mayores; cual
+seria por ejemplo, si al continuar la serie de izquierda &aacute;
+derecha la continu&aacute;semos al mismo tiempo de derecha &aacute;
+izquierda en esta forma</p>
+
+<p>...., e, d, c, b | a, b, c, d, e,....</p>
+
+<p>en cuyo caso es evidente que el n&uacute;mero de los
+términos seria duplo del primero.</p>
+
+<p>Luego las series llamadas infinitas no lo son ni pueden serlo,
+hablando con rigor. <span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">{24}</a></span></p>
+
+<p>[38.] Pero lo curioso es que la infinidad no se encuentra en la
+serie, ni aun suponiéndola prolongada en direcciones
+opuestas; porque si &aacute; su lado imaginamos otra, es evidente
+que la suma de los términos de las dos, ser&aacute; mayor
+que la de una de ellas; de donde resultar&aacute; que ninguna
+ser&aacute; infinita. Y como es evidente que sean cuales fueren las
+series, siempre se pueden imaginar otras, resulta demostrado que no
+puede haber una serie infinita en el sentido que los
+matem&aacute;ticos toman la palabra serie; esto es, por una
+continuacion de términos; no excluyendo la posibilidad de
+otras continuaciones, &aacute; mas de la supuesta infinita.</p>
+
+<p>[39.] Las dificultades contra la infinidad lineal, se extienden
+&aacute; la de superficie. Suponiendo un plano infinito, es
+evidente que se pueden tirar infinitos planos distintos del
+primero, y que le corten en infinita variedad de &aacute;ngulos: la
+suma de estas superficies ser&aacute; mayor que una cualquiera de
+ellas. Luego la prolongacion infinita de un plano en todas
+direcciones, no constituye una verdadera superficie infinita.</p>
+
+<p>[40.] Un s&oacute;lido dilatado en todas direcciones parece
+infinito; pero si se reflexiona que en la idea matem&aacute;tica
+del s&oacute;lido no entra la de impenetrabilidad; se ver&aacute;
+que dentro de un s&oacute;lido infinito, se puede colocar otro,
+cuyo vol&uacute;men sumado con el del primero, dar&aacute; un valor
+duplo de este. Sea E un espacio puro y vacío, que
+imaginaremos infinito; sea M, un mundo de igual <span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">{25}</a></span> extension
+que se coloca en él, y le llena; es evidente que E+M,
+ser&aacute; mayor que E. Luego aunque supongamos &aacute; E
+infinito igual &aacute; &infin;; tendremos que siendo M tambien
+igual &aacute; &infin;, resultar&aacute; E+M = &infin; + &infin; =
+2 &infin;. Y como este valor expresa el vol&uacute;men; el primero
+no ser&aacute; infinito, porque se puede duplicar. Si se prescinde
+de la impenetrabilidad, la operacion puede repetirse hasta lo
+infinito; luego, el primer infinito, lejos de merecer este nombre
+parece una cantidad susceptible de incrementos infinitos.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VI.</h2>
+<h3>OR&Iacute;GEN DE LA VAGUEDAD Y APARENTES CONTRADICCIONES EN LA
+APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO.</h3>
+<p>[41.] Las dificultades que se ofrecen al aplicar la idea de la
+infinidad, parecen probar que dicha idea &oacute; no existe para
+nosotros, &oacute; es muy confusa; pero estas mismas dificultades
+tambien indican por otra parte, que la poseemos, y muy perfecta.
+&iquest;Por qué descubrimos que no son infinitos los
+n&uacute;meros que &aacute; primera vista nos lo parecian?
+&iquest;por qué negamos la infinidad de ciertas dimensiones,
+no obstante su infinita prolongacion en un sentido? porque
+examinando bien dichos objetos, hallamos que no corresponden al
+tipo de la <span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">{26}</a></span> infinidad. Si este tipo no existiera en
+nuestro entendimiento &iquest;c&oacute;mo seria posible que nos
+sirviésemos de él? &iquest;C&oacute;mo
+podríamos compararle los seres, si él nos fuese
+desconocido? &iquest;Es posible saber cu&aacute;ndo una cosa llega
+&aacute; un extremo, si no tenemos idea del extremo? Esto
+equivaldria &aacute; comparar sin punto de comparacion, es decir,
+&aacute; ejercer un acto contradictorio.</p>
+
+<p>[42.] A pesar de estas razones que parecen concluyentes en favor
+de la existencia de la idea de lo infinito, si interrogamos nuestro
+interior no podemos negar que experimentamos cierta vaguedad,
+cierta confusion, que inspira vehementes dudas sobre la realidad de
+esta idea. &iquest;Qué se le ofrece &aacute; nuestro
+espíritu al pensar en lo infinito? la imaginacion abandonada
+&aacute; sí misma, extiende el espacio, agranda las
+dimensiones de cuanto le ocurre, multiplica indefinidamente los
+n&uacute;meros, pero sin ofrecer &aacute; la inteligencia nada con
+el car&aacute;cter de infinito. Si prescindimos de la imaginacion,
+y nos referimos al entendimiento puro, aunque descubrimos en
+él un tipo para juzgar de la infinidad &oacute; no infinidad
+de los objetos que se le presentan, al reflexionar sobre el tipo en
+sí, perdemos la claridad que antes nos iluminaba, y hasta
+nos quedamos perplejos sobre la existencia del mismo.</p>
+
+<p>[43.] &iquest;Negaremos la existencia de dicha idea?
+&iquest;abandonaremos el intento de explicarla? creo que no debemos
+hacer ni uno ni otro, que es preciso admitirla, que no es imposible
+explicarla, <span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">{27}</a></span> y que hasta se puede se&ntilde;alar la
+razon de la oscuridad que en ella encontramos.</p>
+
+<p>[44.] Ante todo conviene advertir que una de las causas de la
+confusion en que andan envueltas las discusiones sobre la idea de
+lo infinito, nace de que no se hace distincion entre el
+conocimiento intuitivo y el abstracto (Lib. V, cap, XI). Si se
+hubiese atendido &aacute; esta distincion, se hubieran evitado
+muchas dificultades. Con decir que la idea de lo infinito no es
+intuitiva sino abstracta, se prepara la solucion &aacute; las
+principales objeciones que contra ella se dirigen.</p>
+
+<p>[45.] La idea de infinidad no es para nosotros intuitiva: esto
+es, no ofrece &aacute; nuestro entendimiento un objeto infinito;
+esa intuicion no puede verificarse mientras no veamos la misma
+esencia de Dios, como suceder&aacute; en la otra vida.</p>
+
+<p>[46.] Si tuviésemos ahora la intuicion de un objeto
+infinito, veríamos sus perfecciones infinitas, tales como
+son, con sus propios caractéres; &oacute; mas bien,
+veríamos como todas las perfecciones, dispersas en los seres
+limitados, se reunen en una sola perfeccion infinita. Cuando
+quisiésemos referir la idea de lo infinito &aacute; objetos
+determinados, por ejemplo &aacute; la extension, veríamos
+que estos objetos se hallan en contradiccion con la idea; no nos
+seria dable modificarla de varias maneras, aplicarla primero en un
+sentido y luego en otro muy diferente: la idea &uacute;nica,
+simplicísima se referiria siempre &aacute; un objeto
+&uacute;nico, simplicísimo; y este n&oacute; indeterminado,
+n&oacute; vago, <span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">{28}</a></span> como ahora, sino con la determinacion de
+una existencia necesaria y de una perfeccion infinita. El ser
+infinito nos seria dado en intuicion, como se nos dan los hechos de
+nuestra propia conciencia: el conocimiento que de él
+tendríamos seria de un objeto eminentemente incomunicable
+como predicado, &aacute; cualquier &oacute;rden de cosas finitas; y
+cuando se nos preguntase si la idea de esa infinidad es aplicable
+&aacute; un n&uacute;mero &oacute; &aacute; una extension,
+veríamos una contradiccion tan manifiesta como si nos
+propusiéramos identificar un acto de nuestra conciencia con
+los objetos externos.</p>
+
+<p>[47.] La indeterminacion que nos ofrece la idea de infinidad; la
+facilidad que experimentamos para modificarla de varias maneras y
+aplicarla &aacute; objetos diversos, en sentidos muy diferentes;
+nos est&aacute; indicando que no es intuitiva sino abstracta
+é indeterminada: que es uno de aquellos conceptos generales
+que nos sirven para tener algun conocimiento de las cosas cuya
+intuicion no se nos ha concedido.</p>
+
+<p>Esta observacion hasta para se&ntilde;alar el orígen de
+la vaguedad que experimentamos en la idea de lo infinito. Como los
+conceptos indeterminados, por lo mismo que son indeterminados, no
+se refieren &aacute; ningun objeto en particular, ni &aacute;
+ninguna propiedad, que por sí sola sea concebida como
+realizable, no encierran aquellas determinaciones que fijan de una
+manera absoluta nuestro conocimiento. La misma indeterminacion con
+que ofrecen alguna propiedad de los seres, <span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">{29}</a></span> da motivo
+&aacute; la diversidad de las aplicaciones, segun son diversas las
+propiedades particulares que se combinan con la general. Si se nos
+da un tri&aacute;ngulo rect&aacute;ngulo, conociendo la medida de
+todas sus líneas y de sus &aacute;ngulos agudos, la
+determinacion de la idea evita la vaguedad intelectual, y no
+permite la aplicacion &aacute; diversos casos de lo que de suyo es
+determinado y fijo; pero si se nos da un tri&aacute;ngulo
+rect&aacute;ngulo en general, sin determin&aacute;rsenos el valor
+de sus líneas y de sus &aacute;ngulos agudos, las
+aplicaciones pueden ser infinitas. A medida que la idea del
+tri&aacute;ngulo vaya siendo mas general é indeterminada, se
+aumentar&aacute; la variedad de sus aplicaciones.</p>
+
+<p>[48.] Las ideas indeterminadas, para representar algo, necesitan
+una propiedad &aacute; la cual se apliquen, y que sea como la
+condicion bajo la cual se realicen &oacute; se puedan realizar;
+hasta que dicha aplicacion se verifica, son formas intelectuales
+puras, &aacute; las cuales no se puede pedir la representacion de
+nada determinado. Y no quiero decir con esto que dichas ideas sean
+conceptos vacíos, é inaplicables fuera del
+&oacute;rden sensible, como pretende Kant cuya opinion llevo ya
+impugnada (Lib. V, cap. XIV, XV y XVI); sino que
+concediéndoles un valor universal, les niego el que por
+sí solos tengan un valor representativo de algo realizable,
+sin mas propiedad que lo que ellos expresan. Ateniéndonos al
+mismo ejemplo podemos observar, que la idea <i>pura</i> de
+tri&aacute;ngulo es irrealizable; porque todo tri&aacute;ngulo
+<i>real</i>, <span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">{30}</a></span> contendr&aacute; algo mas que lo
+contenido en la idea; pues que ser&aacute; rect&aacute;ngulo
+&uacute; oblicu&aacute;ngulo, etc. etc. de todo lo cual prescinde
+la idea pura. Si las notas encerradas en el concepto van siendo mas
+indeterminadas, la indeterminacion del objeto ser&aacute; mayor; y
+por consiguiente mas vago ser&aacute; lo que se ofrezca al
+entendimiento, y mas numerosas y variadas las aplicaciones que se
+podr&aacute;n hacer de la idea. Así sucede en las de ser, no
+ser, límite, y otras semejantes.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VII.</h2>
+<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA IDEA ABSTRACTA DE LO
+INFINITO.</h3>
+<p>[49.] Supuesto que nuestra idea de lo infinito no es intuitiva,
+sino abstracta, veamos c&oacute;mo se puede explicar su verdadera
+naturaleza.</p>
+
+<p>Tenemos idea del ser y de su opuesto el no ser: consideradas en
+sí mismas, son ideas generales puras, sumamente
+indeterminadas, aplicables &aacute; cuanto se somete &aacute;
+nuestra experiencia.</p>
+
+<p>De todo ser limitado podemos afirmar y negar algo: afirmar lo
+que es; negar lo que no es; el límite como tal, no se
+concibe sino cuando se niega una cosa de otra.</p>
+
+<p>[50.] Nuestro ser nos ofrece una actividad nunca <span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">{31}</a></span> agotada,
+pero siempre limitada, por la falta &oacute; la resistencia de los
+objetos; el mundo externo es un conjunto de seres que se nos ofrece
+con mucha variedad de limitaciones.</p>
+
+<p>Luego la experiencia tanto interna como externa nos da idea de
+lo finito, esto es, de un ser que envuelve algun no ser: el bruto
+siente, mas no entiende: <i>es</i> sensitivo, hé aquí
+el ser; <i>no es</i> inteligente, hé aquí el
+límite. El hombre es sensitivo é inteligente; el
+límite del bruto no es el del hombre. Entre los seres
+inteligentes, el uno entiende mas cosas que otro; el límite
+de este no es el límite de aquel.</p>
+
+<p>[51.] Encontrando límite en la experiencia interna y
+externa, es evidente que podemos formarnos la idea general de
+límite, esto es, de una negacion aplicada &aacute; un
+objeto.</p>
+
+<p>[52.] La misma experiencia nos ense&ntilde;a que los
+límites de unas cosas no son los de otras; que tal
+límite aplicado &aacute; un objeto debe ser negado de otro;
+comparando los seres entre sí, nos hallamos frecuentemente
+en el caso de <i>negar ciertos</i> límites. Como nuestro
+entendimiento tiene la fuerza de generalizar, es evidente que la
+negacion de <i>ciertos</i> límites que encontramos aplicable
+&aacute; muchos objetos, podemos concebirla en general, teniendo un
+concepto indeterminado en que se incluyan estas dos ideas
+<i>negacion</i> y <i>límite</i>.</p>
+
+<p>[53.] No veo que se pueda objetar nada &aacute; la posibilidad y
+existencia de este concepto: sin embargo como necesito de este
+hecho para explicar <span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">{32}</a></span> la idea de infinidad, voy &aacute;
+robustecerle con algunas observaciones.</p>
+
+<p>Tenemos alguna idea de la negacion en general; este es un hecho
+primitivo de nuestro espíritu; sin él no son posibles
+los juicios negativos, ni nos seria dado conocer el principio de
+contradiccion: es imposible que una cosa <i>sea y no sea</i>
+&aacute; un mismo tiempo: <i>no sea</i>, hé aquí la
+negacion; luego es indudable que la concebimos. Este concepto es
+general, pues no encierra ninguna determinacion: se habla del no
+ser sin referirse &aacute; ningun objeto particular, ni siquiera
+&aacute; una especie &oacute; género que contenga alguna
+determinacion; luego el concepto de la negacion es general y
+absolutamente indeterminado.</p>
+
+<p>[54.] Tenemos idea de límite; porque como hemos visto ya,
+es una negacion aplicada &aacute; un ser. Tenemos adem&aacute;s la
+idea de negacion de límite, porque así como le
+concebimos aplicado &oacute; aplicable, podemos concebirle y le
+concebimos en efecto, no aplicado &oacute; no aplicable. A cada
+paso negamos límites determinados: generalizando esta idea,
+resulta la negacion general de límite en general.</p>
+
+<p>[55.] Con las observaciones que preceden podemos se&ntilde;alar
+lo que se contiene en la idea de lo infinito. En mi juicio esta
+idea es un concepto general que envuelve los dos siguientes:
+1.&ordm; ser en general; 2.&ordm; negacion de límite,
+tambien en general. La reunion de estos dos conceptos constituye la
+idea abstracta de lo infinito. <span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">{33}</a></span></p>
+
+<p>[56.] El concepto de límite generalizado y negado, nos da
+alguna idea de la infinidad en abstracto, pero n&oacute; idea de
+una cosa infinita. Sin conocer intuitivamente un objeto infinito, y
+solo alcanzando &aacute; formarnos idea muy imperfecta de
+él, podemos hablar de la infinidad, sin caer en
+contradiccion, determinando los casos en que se halla aplicada
+&aacute; un ser, &oacute; &aacute; un &oacute;rden de seres, real
+&oacute; posible. Si bien se observa, el hombre tiene muchas ideas
+de este género vago; pero que no obstante le sirven para
+cuanto necesita. Hag&aacute;moslo sensible con algunas
+aplicaciones.</p>
+
+<p>[57.] Se le muestran &aacute; un ignorante algunos sabios, y se
+le asegura que uno entre ellos sabe mas que todos los otros juntos.
+El pobre ignorante no tiene ninguna idea de lo que sabe el que mas
+ni el que menos, ni del grado de la ciencia, ni de la ciencia
+misma, pero tiene en general las ideas de grado, de mas y de menos,
+así como la de conocimiento; pues bien, esto le basta para
+hablar sin contradecirse, ni confundirse, de la mayor ciencia del
+uno y de la menor ciencia de los otros, y aun para resolver con
+acierto las cuestiones que se le ofrezcan sobre la ciencia de
+aquellos individuos, en cuanto se hallan contenidas en la idea
+general de que la ciencia de uno es mayor que la de todos los otros
+juntos.</p>
+
+<p>Otro ejemplo. Un dependiente de un establecimiento donde se
+hallen reunidos los mas bellos producto del arte, puede hablar de
+todos ellos sin confundirse ni contradecirse, aun cuando sea
+<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">{34}</a></span> incapaz de conocer su mérito,
+é ignore absolutamente las circunstancias que constituyen la
+belleza de los objetos. Le bastar&aacute; tener idea de perfeccion
+&oacute; belleza en general, y vincular con ciertos signos
+arbitrarios los grados de perfeccion &oacute; belleza de los
+objetos, para que pueda designarlos &aacute; los concurrentes, y
+ponderar la mayor habilidad de un artista, la menor felicidad de
+otro, el atinado acierto de aquel, los desaciertos de este, el
+mayor valor de las obras del primero, la inferioridad de las del
+segundo, y formar otros pensamientos por este tenor que &aacute;
+primera vista pudieran hacernos creer que el dependiente es un
+artista consumado, &oacute; cuando menos un aficionado de grande
+inteligencia y de gusto exquisito.</p>
+
+<p>[58.] F&aacute;cil seria manifestar con otros ejemplos la
+fecundidad de ciertas ideas generales, y c&oacute;mo se prestan
+&aacute; innumerables combinaciones, sin que por ellas conciba el
+entendimiento nada determinado. Hé aquí precisamente
+lo que nos sucede con la idea de lo infinito: en vano nos
+preguntamos qué es lo que corresponde &aacute; ella en
+nuestro interior: el concepto de ser en general y de negacion de
+límite, nada nos presentan fijo, sino ciertas condiciones
+abstractas &aacute; que vamos sometiendo los objetos, &aacute;
+medida que se ofrecen &aacute; nuestra intuicion, &oacute; que por
+lo menos se nos presentan con algunas propiedades que los
+caractericen, permitiéndonos formar una idea menos vaga de
+la negacion del límite. <span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">{35}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VIII.</h2>
+<h3>SE COMPRUEBA CON APLICACIONES &Aacute; LA EXTENSION, LA
+DEFINICION DE LA INFINIDAD.</h3>
+<p>[59.] Hemos explicado la idea de infinidad en general, por los
+conceptos indeterminados de ser y negacion de límite. Para
+cerciorarnos de que la explicacion es fundada, y de que se han
+se&ntilde;alado los caractéres constitutivos del concepto,
+veamos si sus aplicaciones &aacute; objetos determinados
+corresponden &aacute; lo que se ha establecido en general.</p>
+
+<p>Si la idea de infinidad consiste en lo que se ha dicho, se
+verificar&aacute; que ser&aacute; susceptible de aplicarse &aacute;
+todos los objetos de la intuicion sensible &oacute; del
+entendimiento puro, obteniéndose los resultados que deben
+obtenerse, inclusas las anomalías que anteriormente se han
+hecho notar (Cap. V).</p>
+
+<p>[60.] Las anomalías, &oacute; mas bien contradicciones,
+que parecen encontrarse en las aplicaciones de la idea de
+infinidad, ofreciéndose como infinita una cosa que luego se
+descubre no serlo, se originan de que se aplica dicha idea bajo
+condiciones diferentes. Esta variedad no seria posible, si la idea
+representase algo determinado; pero como solo contiene la negacion
+de límite en general, unida &aacute; un ser tambien en
+general, <span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">{36}</a></span> resulta que esta negacion la sometemos en
+cada caso &aacute; condiciones particulares, y así sucede
+que cuando pasamos &aacute; otras condiciones, la idea general no
+puede darnos el mismo resultado.</p>
+
+<p>[61.] Una línea tirada desde el punto en que nos
+encontramos, en direccion del norte y prolongada hasta lo infinito,
+nos ha resultado infinita y no infinita (Cap. V). Esta
+contradiccion solo es aparente: en la realidad no hay mas que el
+diferente resultado &aacute; que debe conducir la idea general por
+la condicion bajo la que se le aplica.</p>
+
+<p>Cuando consideramos una línea prolongada hasta lo
+infinito en la direccion del norte, no aplicamos la idea de
+infinito &aacute; un valor lineal en abstracto, sino &aacute; una
+recta que parte de un punto y prolongada solo en una direccion: el
+resultado es el que debe ser; se afirma la negacion del
+límite bajo una condicion; el infinito resulta sujeto
+&aacute; la misma condicion. Se dir&aacute; que no hay medio entre
+el sí y el n&oacute;, y por consiguiente entre lo infinito y
+no infinito; pero no es difícil soltar la dificultad
+observando que el sí y el n&oacute; para ser
+contradictorios, se han de referir &aacute; una misma cosa, lo que
+no sucede cuando se han cambiado las condiciones del objeto.</p>
+
+<p>[62.] Si en vez de suponer una prolongacion sola,
+hubiésemos tratado de aplicar la negacion de límite
+&aacute; una recta en general, es evidente que debiéramos
+haberla prolongado en los dos sentidos opuestos; entonces nos
+resultaba un nuevo infinito con arreglo &aacute; la nueva
+condicion. <span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">{37}</a></span></p>
+
+<p>Ya hemos visto (Cap. V) que ni aun en este caso teníamos
+un valor lineal infinito en todo rigor; pues que esta recta solo
+formaba parte de la suma de otras que se podian imaginar.
+&iquest;Qué diremos pues de ella? &iquest;ser&aacute;
+infinita &oacute; n&oacute;? ambas cosas se pueden decir haciendo
+la distincion debida. Ser&aacute; infinita, esto es, tendremos la
+idea de infinidad &oacute; negacion de límite, aplicada con
+todo rigor &aacute; una linea recta <i>sola</i>; pero si en vez de
+tratar de <i>una recta sola</i> se trata de un <i>valor lineal</i>,
+sin ninguna condicion, la línea supuesta no ser&aacute;
+infinita; la negacion de límite no est&aacute; aplicada bajo
+aquella condicion; el resultado pues ser&aacute; diferente,
+dejar&aacute; de ser infinito.</p>
+
+<p>[63.] Considerando dos líneas solas se puede hacer notar
+la misma anomalía. Sup&oacute;ngase una recta prolongada en
+los dos sentidos hasta lo infinito, y descríbase &aacute; su
+lado una curva que en undulaciones continuas se vaya prolongando
+hasta lo infinito en direccion paralela &aacute; la recta.
+Ser&aacute;n ambas infinitas segun como se las considere. Si se
+atiende solo &aacute; su direccion, prescindiendo del valor lineal
+que encierran, ambas son infinitas; pero si se atiende &aacute;
+este, la curva es mas larga que la recta porque es evidente que
+tomando una parte de la curva correspondiente &aacute; una parte de
+la recta y extendiendo &oacute; rectificando la de la curva,
+resultar&aacute; mayor que la de la recta; y como esto se puede
+hacer en toda la prolongacion de las líneas tendremos que el
+valor lineal de la curva ser&aacute; mayor que el de la
+<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">{38}</a></span> recta en proporcion &aacute; la ley de
+sus undulaciones.</p>
+
+<p>[64.] Por esta doctrina se echa de ver como la idea de infinidad
+puede aplicarse bajo diferentes condiciones, y producir diferentes
+resultados, sin ninguna contradiccion. Lo que es infinito bajo un
+aspecto, no lo es bajo otro; y de aquí procede lo que se
+llama <i>&oacute;rdenes de infinitos</i>, y que tanto figuran en
+las matem&aacute;ticas; pero repito que estas contradicciones no
+son susceptibles de explicacion si se atribuye &aacute; la idea de
+infinito un valor absoluto y no se le considera como la
+representacion abstracta de negacion de límite.</p>
+
+<p>[65.] &iquest;Es posible concebir en una línea recta
+&oacute; curva, una longitud infinita absolutamente hablando,
+&oacute; sea un valor lineal, al cual se aplique absolutamente la
+negacion de límite? creo que n&oacute;: porque sea cual
+fuere la línea que consideremos, siempre se podr&aacute;n
+tirar otras cuyo valor sumado con el de la primera, ser&aacute;
+mayor que el de esta sola. Hé aquí un caso en que
+hallamos contradiccion entre la negacion de límite y la
+condicion &aacute; la cual se la quiere someter. Se exige un valor
+lineal al cual se aplique absolutamente la negacion de
+límite; y por otra parte se exige que este valor lineal se
+presente en una línea determinada, la cual por el hecho de
+ser determinada excluye la negacion absoluta de límite: se
+ponen en el problema datos contradictorios, el resultado ha de ser
+pues una contradiccion.</p>
+
+<p>[66.] &iquest;Qué deberemos suponer para concebir un
+valor lineal absolutamente infinito? bastar&aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">{39}</a></span> no suponer
+ninguna condicion que excluya la negacion absoluta de
+límite. Aquí es menester distinguir entre el concepto
+puro, y la intuicion sensible en que se exprese. El concepto de un
+valor lineal infinito existe, desde el momento que unimos las dos
+ideas generales: valor lineal y negacion de límite. La
+intuicion sensible en que pueda representarse dicho concepto no es
+tan f&aacute;cil excogitarla, ni aun en general. Para llegar
+&aacute; ella en algun modo, es preciso que imaginemos un espacio
+sin ningun límite; y que entonces considerando en general
+todas las líneas que en él se pueden tirar rectas
+&oacute; curvas, en todas direcciones, y bajo todas las condiciones
+posibles, tomemos la suma de todos estos valores lineales: el
+resultado ser&aacute; un valor lineal absolutamente infinito,
+porque le habremos aplicado la negacion de límite sin
+ninguna restriccion.</p>
+
+<p>[67.] Del mismo modo podremos obtener un valor de superficie
+infinito; porque es evidente que se le puede aplicar todo cuanto
+hemos dicho de los valores lineales.</p>
+
+<p>[68.] Es de notar que en todos estos casos aplicamos la negacion
+de límite &aacute; la extension considerada
+&uacute;nicamente en algunas de sus dimensiones. Si queremos
+obtener una extension infinita absoluta, es necesario que no
+prescindamos de ninguna dimension; por manera que el infinito
+absoluto de este &oacute;rden es la extension en todas sus
+dimensiones, negando absolutamente el límite. Pero tambien
+es de notar que aun para <span class="pagenum"><a name="Page_40"
+id="Page_40">{40}</a></span> obtener un valor de líneas
+&oacute; de superficies, absolutamente infinito, necesitamos ya
+presuponer el valor de extension absolutamente infinito; pues
+&aacute; esto equivale el suponer el espacio infinito en que se
+puedan tirar las líneas y las superficies en todas las
+direcciones, y bajo todas las condiciones posibles.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IX.</h2>
+<h3>CONCEPTO DE UN N&Uacute;MERO INFINITO.</h3>
+<p>[69.] &iquest;Concebimos nosotros un n&uacute;mero infinito? Por
+una parte parece que n&oacute;, pues que dudamos de su posibilidad;
+duda que no existiria, si tuviéramos su idea. Por otro lado
+parece que sí, pues que conocemos desde luego cu&aacute;ndo
+un n&uacute;mero no es infinito; lo que no sucederia, si no
+tuviésemos idea de n&uacute;mero infinito.</p>
+
+<p>Lo que hemos demostrado con respecto &aacute; la infinidad de
+las series (Cap. V), parece indicar que la idea del n&uacute;mero
+infinito es una ilusion, puesto que n&uacute;meros que
+habíamos creido infinitos, se nos presentan luego como no
+infinitos.</p>
+
+<p>Yo creo que esta cuestion se puede resolver por los mismos
+principios que las del capítulo precedente. No veo ninguna
+dificultad en admitir <span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">{41}</a></span> la idea de un n&uacute;mero infinito, ni
+que de ella resulte contradiccion de ninguna clase.</p>
+
+<p>[70]. N&uacute;mero es una coleccion de unidades; esta idea
+nosotros la tenemos en toda su generalidad; para concebir el
+n&uacute;mero, no necesitamos saber ni de qué clase son ni
+cu&aacute;ntas. La idea de n&uacute;mero en general prescinde
+absolutamente de semejantes determinaciones. Es evidente que sea
+cual fuere el n&uacute;mero determinado que imaginemos, siempre
+podemos concebir otro mayor; aun cuando al n&uacute;mero le podemos
+se&ntilde;alar un límite, este podemos retirarle
+indefinidamente, de suerte que el límite de uno no sea el
+límite de otro. Unimos pues &aacute; la idea de
+n&uacute;mero la idea de límite y la de negacion de cierto
+límite; luego si adem&aacute;s unimos &aacute; la idea de
+n&uacute;mero en general, la de negacion de todo límite en
+general, formaremos idea de un n&uacute;mero infinito.</p>
+
+<p>[71]. &iquest;Qué nos representar&aacute; esta idea? Nada
+determinado: es un concepto enteramente abstracto, formado de dos
+igualmente abstractos: n&uacute;mero y negacion de límite.
+No le corresponde ningun objeto determinado; es obra de nuestro
+entendimiento referida &aacute; objetos en general, sin
+determinacion de ninguna especie. Ahora podremos resolver las
+dificultades arriba indicadas.</p>
+
+<p>[72]. &iquest;Por qué una serie de términos se nos
+ofrece como infinita, y luego bien examinada, vemos que no reune
+los caractéres de infinidad? Porque en el primer caso
+aplicamos la negacion <span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">{42}</a></span> de límite bajo una condicion de
+que nos desentendemos en el segundo.</p>
+
+<p>Tomemos una serie</p>
+
+<p>a, b, c, d, e, . . . . . . . . . . . . . .</p>
+
+<p>Es evidente que la podemos continuar hasta lo infinito, y
+concebir que se niega todo límite &aacute; su prolongacion:
+el n&uacute;mero de términos es infinito en este sentido,
+porque la idea de negacion de límite est&aacute; realmente
+aplicada &aacute; la serie. Cuando preguntamos si el n&uacute;mero
+de los términos es infinito absolutamente, prescindimos de
+la condicion con que habíamos unido la negacion de
+límite: lo que era pues infinito en un caso, no puede serlo
+en otro: no hay una verdadera contradiccion; porque el sí y
+el n&oacute; se refieren &aacute; suposiciones diferentes.</p>
+
+<p>[73.] Tomemos una línea y mid&aacute;mosla por
+piés. Prolongando esta línea se multiplicar&aacute;
+el n&uacute;mero de piés; y en general podemos concebir
+negado el límite &aacute; dicha multiplicacion. Entonces el
+n&uacute;mero de piés resultar&aacute; infinito.
+Considerando luego que el pié tiene doce pulgadas, si en vez
+de tomar por unidad el pié tomamos la pulgada, el resultado
+ser&aacute; un n&uacute;mero doce veces mayor: hé
+aquí dos n&uacute;meros infinitos, mayores el uno que el
+otro. &iquest;Hay en esto alguna contradiccion? n&oacute; por
+cierto: lo que hay es una diferente combinacion de ideas. En el
+primer caso, la idea de negacion de límite estaba
+subordinada &aacute; una condicion: la division de la línea
+en piés; en el segundo, introducimos una condicion
+diferente: <span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">{43}</a></span> la division de la línea en
+pulgadas.</p>
+
+<p>[74.] Pero se nos replicar&aacute; tal vez, estos n&uacute;meros
+considerados en sí mismos, prescindiendo de que se refieran
+&aacute; piés &oacute; &aacute; pulgadas, &iquest;son
+iguales &oacute; n&oacute;? y en ambos casos &iquest;son infinitos
+&oacute; n&oacute;? la objecion se desvanece haciendo notar la
+equivocacion en que se funda. Si se prescinde enteramente de toda
+relacion &aacute; divisiones determinadas, se considera el
+n&uacute;mero en general, en cuyo supuesto no hay dos casos sino
+uno; solo entonces no puede haber relacion de mayor y menor, porque
+solo se tiene el concepto del n&uacute;mero en general combinado
+con la idea de negacion de límite tambien en general: el
+resultado pues, ser&aacute; el n&uacute;mero infinito en toda su
+abstraccion (70).</p>
+
+<p>La dificultad estriba en una contradiccion, que &aacute; primera
+vista no se nota; se quiere prescindir de condiciones particulares,
+para saber si los n&uacute;meros en sí, son infinitos
+&oacute; n&oacute;; y no se quiere prescindir de ellas, pues solo
+atendiendo &aacute; las mismas, tiene sentido la objecion, que
+siempre supone la division en varias especies de unidades. Cuando
+se habla pues de <i>estos</i> n&uacute;meros, y al mismo tiempo se
+pretende considerarlos <i>en sí</i>, se incurre en una
+contradiccion, tom&aacute;ndolos &aacute; un mismo tiempo con las
+condiciones particulares y sin ellas.</p>
+
+<p>[75.] Inferiremos de lo dicho que el concepto de n&uacute;mero
+infinito considerado en su mayor abstraccion, prescindiendo de la
+naturaleza y relaciones de las cosas numeradas, no es
+contradictorio, <span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">{44}</a></span> pues que no encierra mas que las dos
+ideas de n&uacute;mero, &oacute; sea conjunto de seres, y absoluta
+negacion de límite; pero esto no es bastante para afirmar
+que el n&uacute;mero infinito sea realizable. El n&uacute;mero
+infinito no puede ser actual, sin que haya un conjunto de seres
+infinito; y estos seres realizados, no pueden ser seres abstractos,
+que no encierren nada mas que ser, sino que han de tener sus
+propiedades características, y han de estar sujetos &aacute;
+las condiciones que estas les impongan. Como en el concepto general
+se prescinde absolutamente de dichas condiciones, no puede
+descubrirse por el concepto solo, la contradiccion que en ellas
+pueda haber; de donde resulta que no encerr&aacute;ndose en el
+concepto ninguna contradiccion, se puede tropezar con ella tan
+pronto como se quiera realizar lo que est&aacute; contenido en el
+mismo. Así podr&aacute; suceder que sin ser contradictorio
+el concepto general é indeterminado, lo sea su realizacion:
+&aacute; la manera que se conciben perfectamente ciertas
+teorías mec&aacute;nicas, que sin embargo no pueden
+reducirse &aacute; la pr&aacute;ctica, porque no lo consiente la
+materia &aacute; que se debieran aplicar. Los seres finitos son,
+por decirlo así, la materia en que se han de realizar los
+conceptos metafísicos é indeterminados: la
+posibilidad de estos no prueba de una manera absoluta la
+posibilidad de aquellos. La realidad puede traer consigo tales
+determinaciones que envuelvan una contradiccion que en el concepto
+general se hallaba en estado latente, <span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">{45}</a></span> y que al
+llegar &aacute; la realidad se pone de manifiesto.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO X.</h2>
+<h3>CONCEPTO DE LA EXTENSION INFINITA.</h3>
+<p>[76.] &iquest;Es concebible la extension infinita? Este concepto
+incluye dos ideas: la de extension y la de negacion absoluta de
+límite. La de extension es &aacute; su vez un concepto
+general, referido &aacute; esa intuicion, que sea lo que fuere en
+sí y en su objeto, representa la extension &oacute; el
+conjunto de las tres dimensiones, cuya forma pura es el espacio. Es
+evidente que nosotros podemos reunir en un concepto estas dos
+ideas: extension en general, y negacion de límite; y si
+&aacute; esto se llama idea de una extension infinita, es claro que
+poseemos dicha idea. Salta &aacute; los ojos que en este concepto
+de la extension infinita, se prescinde de todas las condiciones de
+realidad; y que no sabemos todavía, si en la naturaleza de
+los seres extensos, se hallaria algo, que se opusiese &aacute; la
+absoluta infinidad de su extension; y por consiguiente ignoramos,
+si hay aquí alguna contradiccion latente, que no podemos
+conocer por solo el concepto general.</p>
+
+<p>[77.] N&oacute;tese bien que aquí hablo de la idea, y
+<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">{46}</a></span> n&oacute; de la representacion sensible
+de la extension; porque si bien tengo por posible aun para
+nosotros, el concepto de una extension infinita, no pienso lo mismo
+de su representacion sensible. Esta podemos dilatarla
+indefinidamente, mas n&oacute; hacerla infinita.</p>
+
+<p>A mas de que la conciencia nos atestigua dicha imposibilidad, la
+razon la demuestra. En efecto: las representaciones sensibles
+internas, no son mas que una repeticion de las externas; &oacute;
+cuando menos est&aacute;n formadas de los elementos que estos
+suministran. La vista y el tacto son los dos sentidos que nos
+producen representacion de extension, y es evidente que ambos
+necesitan un límite: al tacto no se le ofrece sino lo
+inmediato; la vista no ve, sin un límite que le envie los
+rayos luminosos. Las representaciones sensibles internas, sean las
+que fueren, no pueden perder ese car&aacute;cter de limitacion:
+dilatar&aacute;n el objeto cuanto se quiera; retirar&aacute;n el
+límite, mas no le destruir&aacute;n, so pena de destruirse
+&aacute; sí propias. Luego es imposible para nosotros, y
+para todo ser sensible, la imaginacion de una extension
+infinita.</p>
+
+<p>[78.] Contra la infinidad de la extension, en cuanto nos la
+podemos representar en un vol&uacute;men sin límites, he
+propuesto mas arriba [40] una dificultad fundada en que como la
+idea de impenetrabilidad no entra en el concepto de s&oacute;lido,
+dentro de un infinito, se podr&aacute; colocar otro, y así
+sucesivamente; por manera que la <span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">{47}</a></span> penetrabilidad da
+orígen &aacute; otra serie que tampoco tendr&aacute; fin.
+Pero esta dificultad que es concluyente si se trata del concepto de
+s&oacute;lidos que encierra algo mas que la pura idea de extension,
+no lo es cuando nos limitamos &aacute; esta idea: porque entonces,
+la extension implica necesariamente el que unas partes estén
+<i>fuera</i> de otras, pues que sin este <i>fuera</i>, no es
+posible concebirla. Es cierto que dentro de una parte del espacio
+puede situarse un cuerpo; y que despojando &aacute; este de la
+impenetrabilidad, podemos todavía colocar otro en el mismo
+lugar, y así hasta lo infinito; pero en tal caso concebimos
+ya algo mas que extension pura; unimos algo mas, siquiera en
+general é indeterminadamente, &aacute; la idea de cosas
+situadas; pues de otro modo, no distinguiríamos entre el
+espacio, representante de la extension pura, y los s&oacute;lidos
+que en él se colocasen; y aun estos mismos no los
+distinguiríamos entre sí, &aacute; no reconocer en
+ellos alguna diferencia, siquiera en general é
+indeterminadamente.</p>
+
+<p>[79.] Parece pues mas probable que la idea pura de la extension
+infinita est&aacute; en la de un vol&uacute;men infinito; la cual
+no es otra que la del espacio. Lo dem&aacute;s que puede
+introducirse en la idea es un elemento extra&ntilde;o &aacute; la
+misma; pues &aacute; la extension pura a&ntilde;ade algo que no le
+pertenece, como son las diferencias entre los seres extensos,
+aunque concebidas con indeterminacion. <span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">{48}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XI.</h2>
+<h3>SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA EXTENSION INFINITA.</h3>
+<p>[80.] &iquest;Qué pensaremos de la posibilidad de esas
+infinidades que nosotros concebimos? examinémoslo.</p>
+
+<p>&iquest;Es posible una extension infinita? no se descubre
+ninguna repugnancia: la idea de extension y la de negacion de todo
+límite, no se excluyen, por lo menos segun nuestro modo de
+concebir; mas bien tenemos dificultad en concebir el límite
+absoluto de la extension que no en concebirla ilimitada: mas
+all&aacute; de todo término imaginamos espacios sin fin.</p>
+
+<p>[81.] Considerando la cuestion con respecto &aacute; la
+omnipotencia divina, tampoco se descubre ninguna imposibilidad en
+la existencia de una extension sin límites. Mas all&aacute;
+de toda extension puede Dios criar otra extension; si suponemos que
+haya querido aplicar su fuerza creadora &aacute; toda la extension
+posible, habr&aacute; criado una extension infinita.</p>
+
+<p>[82.] Ofrécese aquí una dificultad. Si Dios
+hubiese criado una extension infinita, no podria criar otra
+extension; luego su poder estaria agotado, luego no seria
+infinito.</p>
+
+<p>Esta dificultad nace de que se entiende en un sentido falso el
+poder infinito. Cuando se dice <span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">{49}</a></span> que Dios lo puede todo, no
+se quiere significar que pueda hacer cosas contradictorias; la
+omnipotencia no es un atributo absurdo, como lo seria si se
+refiriese &aacute; cosas absurdas. Una extension absolutamente
+infinita es contradictoria con otra extension distinta; pues por lo
+mismo que es infinita absolutamente, contiene todas las extensiones
+posibles. Si la suponemos existente, no ser&aacute; posible otra
+distinta de ella; al afirmar que Dios no podria producir otra, no
+se limita su omnipotencia, solo se dice que no puede hacer una cosa
+absurda.</p>
+
+<p>[83.] Aclaremos mas la solucion anterior. La inteligencia de
+Dios es infinita, y no puede entender mas que lo que ahora
+entiende: todo progreso supondria imperfeccion, pues que envolveria
+mudanza de una inteligencia menor &aacute; una inteligencia mayor.
+Ahora bien; si se dice: Dios no puede entender mas de lo que
+entiende en la actualidad, &iquest;se limita su inteligencia? es
+cierto que n&oacute;: pues que no puede entender mas porque
+entiende todo lo real y todo lo posible, y no es dable concebir sin
+contradiccion que pueda entender mas que lo que entiende en la
+actualidad; esto no limita la inteligencia, antes afirma su
+infinidad; porque no es suceptible de perfeccion por lo mismo que
+es infinita. Con este ejemplo se comprende el sentido de la
+expresion <i>no puede</i>, aplicada &aacute; Dios: lo que se niega,
+no es una perfeccion, sino un absurdo: por cuya razon observa muy
+oportunamente Santo Tom&aacute;s, que mas <span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">{50}</a></span> bien se
+debiera decir que la cosa no puede ser hecha, que no que Dios no
+puede hacerla.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XII.</h2>
+<h3>SOLUCION DE VARIAS DIFICULTADES CONTRA LA POSIBILIDAD DE UNA
+EXTENSION INFINITA.</h3>
+<p>[84.] Las discusiones sobre la posibilidad de una extension
+infinita datan de muy antiguo; y no puede menos de ser así,
+supuesto que el grandioso espect&aacute;culo del universo, y los
+espacios que imaginamos mas all&aacute; de todo confin, deben
+suscitar naturalmente las cuestiones que siguen. &iquest;Existe
+algun límite de tama&ntilde;a inmensidad? &iquest;Puede
+existir? &iquest;Es posible que no exista?</p>
+
+<p>Algunos fil&oacute;sofos opinan en contra de la posibilidad de
+una extension infinita; examinemos las razones en que se
+fundan.</p>
+
+<p>[85.] La extension es propiedad de una substancia finita, y lo
+que pertenece &aacute; una cosa finita no puede ser infinito; pues
+no se concibe c&oacute;mo la infinidad de ninguna clase puede caber
+en un ser finito. Este argumento no es concluyente. Es verdad que
+la substancia extensa es finita, en el sentido de que no tiene la
+infinidad absoluta, cual se concibe en el Ser Supremo; mas de
+aquí no se infiere que no pueda ser infinita <span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">{51}</a></span> bajo
+ciertos aspectos. Con decir que ninguna substancia finita puede
+tener ninguna propiedad infinita, porque las propiedades dimanan de
+la substancia, y de lo finito no puede salir lo infinito, tampoco
+se consolida la razon. Para que este argumento valiese seria
+menester probar que todas las propiedades de un ser dimanan de su
+substancia: las figuras de los cuerpos son propiedades accidentales
+de los mismos, y sin embargo muchas de ellas no tienen ninguna
+relacion con la substancia, son meros accidentes que aparecen
+&oacute; desaparecen, n&oacute; por la fuerza interior de la
+substancia, sino por la accion de una causa externa. Nosotros vemos
+la extension en los cuerpos; pero no conociendo la esencia de la
+substancia corp&oacute;rea, no podemos decir hasta qué punto
+est&aacute;n ligadas dicha propiedad y la substancia, y si aquella
+dimana de esta, &oacute; es &uacute;nicamente una cosa que se le ha
+dado y que se le puede quitar sin alteracion esencial (V. Lib. III,
+cap. XIX, XXI, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII).</p>
+
+<p>Adem&aacute;s: al decir que de lo finito no puede salir lo
+infinito, no negamos que de una substancia finita en su esencia,
+pueda salir cierta propiedad infinita. En efecto: por lo mismo que
+en tal caso admitiríamos la propiedad infinita,
+podríamos admitir tambien todo lo que fuese necesario en la
+substancia para que en ella se radicase dicha propiedad, con tal
+que se salvase el car&aacute;cter de finito que debe siempre tener
+toda criatura. Cuando se niega de estas el que sean infinitas,
+<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">{52}</a></span> y que puedan serlo, se habla de la
+infinidad esencial, de la que implica necesidad de ser é
+independencia absoluta bajo todos respectos; mas no se trata de una
+infinidad relativa, cual lo seria la de extension.</p>
+
+<p>Empezar por sostener que la extension infinita es imposible
+porque toda propiedad de la substancia finita es finita; equivale
+&aacute; suponer lo mismo que se disputa; pues precisamente la
+cuestion est&aacute; en si una de estas propiedades, la extension,
+puede ser infinita. Para afirmar que ninguna lo puede ser, es
+necesario probar que lo mismo se verifica de la extension: pues de
+otro modo la proposicion negativa: &laquo;ninguna propiedad de la
+substancia finita es infinita&raquo; no podria establecerse. Por
+donde se ve que el argumento que combatimos, implica en algun modo
+una peticion de principio, cuando se funda en una proposicion
+general, de la que no podemos estar ciertos antes de tener resuelta
+la cuestion presente.</p>
+
+<p>[86.] La extension infinita debiera ser la mayor de todas, y no
+hay ninguna que pueda tener este car&aacute;cter. Dada una
+cualquiera, Dios puede quitarle una cierta cantidad, por ejemplo
+una vara; y en este caso la extension infinita se habr&aacute;
+convertido en finita, porque ser&aacute; menor que la primera; y
+como la diferencia entre las dos ser&aacute; de sola una vara,
+resultar&aacute; que ni aun la primera habr&aacute; sido infinita;
+pues entre lo finito y lo infinito, es imposible que no haya mas
+diferencia que de una vara. <span class="pagenum"><a name="Page_53"
+id="Page_53">{53}</a></span></p>
+
+<p>Esta dificultad merece una contestacion bien meditada; porque
+&aacute; primera vista parece tan concluyente, que no se concibe la
+posibilidad de una solucion satisfactoria.</p>
+
+<p>La proposicion de que la diferencia entre lo finito y lo
+infinito no puede ser finita, no es de todo punto exacta, y da
+lugar &aacute; diversas consideraciones. Ante todo es necesario
+advertir que la diferencia entre dos cantidades positivas, finitas
+&oacute; infinitas, no puede ser absolutamente infinita en el
+sentido del minuendo. Diferencia es el exceso que va de una
+cantidad &aacute; otra, y esto entra&ntilde;a por necesidad algun
+límite; pues por lo mismo que se trata solo de exceso, se
+entiende que no entra en la diferencia la cantidad excedida.
+Llamando D la diferencia, A la cantidad mayor, y a la menor, digo
+que D en ningun caso puede ser infinita. Por el supuesto tenemos:
+D=A-a; luego D+a=A; luego para que llegue D al valor de A, es
+necesario a&ntilde;adirle a; luego D no puede ser infinita. Si
+suponemos A infinita haciendo A=&infin;; tendremos:
+D=A-a=&infin;-a; lo que nos da: D+a=&infin;. Luego para que D se
+nos haga infinita necesita que le a&ntilde;adamos a; y nunca
+ser&aacute; D=&infin;, sino en el caso de a=0; pero entonces no
+ser&aacute; una verdadera diferencia; pues la ecuacion D=A-a, se
+convertir&aacute; en D=A-0=A; y por tanto la diferencia no
+ser&aacute; real sino figurada.</p>
+
+<p>Se sigue de lo dicho que ninguna diferencia entre cantidades
+positivas puede ser infinita absolutamente; <span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">{54}</a></span> y que si
+en algun modo lo es, no puede serlo en el sentido del minuendo, y
+que en tal caso el reunir estas dos ideas de diferencia é
+infinito, es incurrir en una contradiccion
+<a id="footnotetag1" name="footnotetag1"></a><a href="#footnote1">[1]</a>.</p>
+
+<p>La diferencia entre una cantidad infinita, y otra finita dada,
+no podr&aacute; ser otra finita dada, sino que ser&aacute; infinita
+en algun sentido. Supongamos una línea infinita, y otra
+finita de un valor dado; la diferencia entre las dos no la podemos
+expresar en un valor lineal finito dado. Porque supuesto que la
+línea es finita y dada, podremos suponerla &aacute; la
+línea infinita en una cualquiera de sus direcciones, y desde
+uno cualquiera de sus puntos, en cuyo caso llegar&aacute; hasta un
+cierto punto de la infinita, pero esta continuar&aacute;
+prolong&aacute;ndose hasta lo infinito. Si suponemos otra
+línea finita dada, en la cual pensamos representar la
+diferencia, deberemos superponerla &aacute; la infinita desde el
+punto en que acaba la otra finita, y es evidente que se
+acabar&aacute; en otro punto determinado por la longitud de la
+misma, luego no agotar&aacute; la diferencia entre la línea
+infinita, y la finita.</p>
+
+<p>El mismo resultado se encuentra con expresiones
+algebr&aacute;icas. Si A es un valor finito dado, la diferencia
+entre A y &infin; no puede ser otro valor finito dado. Porque
+expresando la diferencia por
+<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">{55}</a></span> D, tendremos &infin;-A=D.
+Luego D+A=&infin;, luego si ambos fuesen valores finitos dados, un
+infinito resultaria de dos valores finitos dados, lo que es
+imposible.</p>
+
+<p>Se infiere de esto que una diferencia puede ser infinita en
+cierto sentido, segun la acepcion que diésemos &aacute; la
+palabra infinidad. Si desde el punto en que nos hallamos se tira
+una línea en la direccion del norte hasta lo infinito, y
+luego se la prolonga en la direccion del sud tambien hasta lo
+infinito, la diferencia entre la suma de las dos y una de ellas,
+ser&aacute; infinita en un solo sentido (Cap. VIII).</p>
+
+<p>Lo que hallamos en valores lineales lo encontraremos tambien en
+expresiones algebr&aacute;icas: si tenemos el valor infinito 2
+&infin;, y lo comparamos con &infin;, resultar&aacute; 2
+&infin;-&infin;=&infin;.</p>
+
+<p>En general teniendo un valor infinito cualquiera, podemos sacar
+con respecto &aacute; él una diferencia finita cualquiera,
+con tal que no tomemos por substraendo, un valor finito dado. Sea
+&infin; el valor infinito, digo que podemos encontrarle una
+diferencia finita. Porque siendo &infin; un valor infinito,
+contiene todos los valores finitos de su &oacute;rden; luego
+contiene el valor finito A; y por consiguiente puedo formar esta
+ecuaci&oacute;n: &infin;-A=B. Sea cual fuere el valor de B, tengo
+que lo que va de B &aacute; &infin; es A; pues con solo
+a&ntilde;adir A &aacute; B, me resulta &infin;. La ecuaci&oacute;n
+&infin;-A=B; me da B+A=&infin;, y tambien &infin;-B=A; y como A es
+un valor finito dado por el supuesto, y A es la diferencia
+<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">{56}</a></span> finita dada, entre &infin; y B, resulta
+que &aacute; todo valor infinito se le puede encontrar una
+diferencia finita.</p>
+
+<p>Inferiremos de esto que el poderse asignar &aacute; una
+extension infinita una diferencia finita no prueba nada contra su
+verdadera infinidad. Lo infinito, por lo mismo que es tal, contiene
+todo lo perteneciente al &oacute;rden en que es infinito: tomando
+uno cualquiera de aquellos valores, y consider&aacute;ndole como
+una diferencia, nos resultar&aacute; una diferencia finita. Mas
+esto lejos de probar la falta de infinidad, confirma su existencia;
+pues indica que todo lo finito est&aacute; contenido en lo
+infinito.</p>
+
+<p>En tal caso el substraendo ser&aacute; infinito bajo cierto
+aspecto; pero no lo ser&aacute; en el &oacute;rden del minuendo,
+por faltarle la cantidad que se ha quitado.</p>
+
+<p>[87.] Hay en contra de la infinidad absoluta de la extension
+otro argumento que me parece mas fuerte que ninguno de los
+anteriores, y que no sé por qué no habr&aacute;
+ocurrido &aacute; los que combaten dicha posibilidad; hélo
+aquí. Supongamos existente una extension infinita. Dios
+puede anonadarla, y despues criar otra nueva igualmente infinita.
+La suma de las dos es mayor que una cualquiera de ellas; luego
+ninguna de por sí ser&aacute; infinita. Es evidente que este
+aniquilamiento se puede suponer repetido tantas veces como se
+quiera; de donde resultar&aacute; una serie de extensiones
+infinitas. Los términos de esta serie no <span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">{57}</a></span> pueden
+existir &aacute; un mismo tiempo, pues que una extension infinita
+actual excluye las otras; luego como la suma de las extensiones es
+mayor que un n&uacute;mero cualquiera de los sumandos, la extension
+infinita absoluta debe hallarse, n&oacute; en los sumandos sino en
+la suma, luego la extension infinita en acto es
+intrínsecamente imposible.</p>
+
+<p>Para desvanecer esta dificultad se debe distinguir entre la
+extension y la cosa extensa: toda la cuestion gira sobre la
+posibilidad intrínseca de la infinidad de la extension,
+considerada en sí, prescindiendo absolutamente del sujeto en
+que se halla. La dificultad propuesta hace desfilar &aacute;
+nuestros ojos una serie de extensiones infinitas que se suceden;
+pero si bien se reflexiona la sucesion se verifica entre los seres
+extensos, cuyo n&uacute;mero se va multiplicando; pero n&oacute; en
+la extension misma. La idea pura de la extension infinita que
+tenemos para un caso, no se aumenta con las nuevas extensiones que
+vienen; la extension aparece, desaparece, reaparece y vuelve
+&aacute; desaparecer, mas con esto no se aumenta. La sucesion nos
+indica la posibilidad intrínseca de su aparicion y
+desaparicion, su contingencia esencial, por lo que no le repugna el
+dejar de existir cuando existe, y el pasar de nuevo de la no
+existencia &aacute; la existencia. Examinemos nuestras ideas, y
+echaremos de ver que concebida la extension infinita, no la podemos
+agrandar con ninguna suposicion imaginable; y que todo cuanto
+hacemos se reduce &aacute; una sucesion de producciones
+<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">{58}</a></span> y aniquilamientos. La idea de la
+extension infinita parece un hecho primitivo de nuestro
+espíritu; esa infinidad que imaginamos en el espacio, no es
+otra cosa que el resultado de los esfuerzos de nuestra idea para
+expresarse en una realidad. Habiendo sido criados con intuicion
+sensible, se nos ha dado la posibilidad de dilatar esa intuicion en
+una escala infinita; para esto necesit&aacute;bamos la idea de una
+extension infinita.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIII.</h2>
+<h3>SI EXISTE LA EXTENSION INFINITA.</h3>
+<p>[88.] La cuestion sobre la posibilidad de una extension infinita
+es muy diferente de la de su existencia. Admitiendo la primera se
+puede negar la segunda.</p>
+
+<p>Descartes sostiene que la extension del mundo es indefinida;
+pero esta palabra que puede tener un sentido muy razonable, si se
+refiere al alcance de nuestra inteligencia, carece de significado
+cuando se la aplica &aacute; las cosas. No hay inconveniente en
+decir que la extension del mundo es indefinida, si se entiende que
+nosotros no podemos asignar sus límites; pero en la realidad
+los límites existir&aacute;n &oacute; no existir&aacute;n,
+independientemente de la posibilidad de asignarlos nosotros;
+<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">{59}</a></span> no hay medio entre el sí y el
+n&oacute;; luego no hay medio entre la existencia de los
+límites, y su no existencia. Si existen, la extension del
+mundo es finita; si no existen, es infinita; en todo caso la
+palabra indefinido no expresa nada.</p>
+
+<p>El argumento de Descartes, si prueba algo, prueba la verdadera
+infinidad del mundo; pues que si hemos de retirar indefinidamente
+los límites de este, porque indefinidamente concebimos
+siempre una extension mas all&aacute; de toda otra extension; como
+por otra parte sabemos que esta serie de conceptos no tiene ningun
+límite, podemos trasladar desde luego la ilimitacion al
+objeto que corresponde &aacute; los conceptos, y afirmar que la
+extension del mundo es absolutamente infinita. Desgraciadamente, el
+argumento de Descartes flaquea por su base, pues consiste en un
+tr&aacute;nsito del &oacute;rden ideal &oacute; mas bien
+imaginario, al real; tr&aacute;nsito que una sana l&oacute;gica no
+puede permitir (V. Lib. III, cap. VIII).</p>
+
+<p>[89.] Leibnitz sostiene que si bien parece que Dios puede hacer
+el universo material finito en extension, no obstante es mas
+conforme &aacute; su sabiduría el no haberlo hecho.
+&laquo;Yo no digo, como se me imputa aquí, que Dios no pueda
+dar límites &aacute; la extension de la materia; mas parece
+que no lo quiere y que ha considerado mejor el no
+d&aacute;rselos&raquo; (Cartas entre Leibnitz y Clarke. Respuesta
+&aacute; la 4.&ordf; réplica de Clarke, &sect;73). La
+opinion de Leibnitz se funda en su sistema del optimismo, sujeto
+&aacute; muchas dificultades <span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">{60}</a></span> de que no me es posible
+hacerme cargo aquí.</p>
+
+<p>[90.] Emitiendo ingenuamente mi opinion, diré que esta es
+una cuestion irresoluble, por principios puramente
+filos&oacute;ficos; pues que no hallando en las ideas ninguna
+necesidad intrínseca en pro ni en contra de la existencia de
+una extension infinita, debemos esperar la resolucion de lo que nos
+ense&ntilde;e la experiencia; y esta es imposible trat&aacute;ndose
+de una extension infinita; todo el tiempo que se gasta en resolver
+dicha cuestion, es completamente perdido. Lo que podemos asegurar
+es que la extension del mundo excede &aacute; toda ponderacion; que
+cuanto mas adelantan las ciencias astron&oacute;micas, tanta mayor
+profundidad se descubre en el océano del espacio.
+&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la ribera? &iquest;hay siquiera
+alguna? La sola razon no es capaz de resolver semejantes
+cuestiones. &iexcl;Y qué sabemos nosotros, pobres gusanos
+que nos arrastramos un momento sobre ese peque&ntilde;o monton de
+polvo, que apellidamos globo de la tierra! <span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">{61}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIV.</h2>
+<h3>SOBRE LA POSIBILIDAD DE UN N&Uacute;MERO INFINITO ACTUAL.</h3>
+<p>[91.] &iquest;Es posible un n&uacute;mero infinito? La union que
+nosotros hacemos de la idea de n&uacute;mero con la de negacion
+absoluta de límite, &iquest;entra&ntilde;a alguna
+contradiccion que impida la realizacion del concepto?</p>
+
+<p>Por grande que concibamos un n&uacute;mero, podemos concebirle
+siempre mayor; lo que parece indicar que, sea cual fuere el
+n&uacute;mero existente, nunca podr&aacute; ser absolutamente
+infinito. En efecto: sup&oacute;ngase realizado este n&uacute;mero;
+una inteligencia podr&aacute; conocerle, y formar este acto:
+multiplíquese el n&uacute;mero existente por dos, por tres
+&uacute; otro cualquiera; luego no implicar&aacute; ninguna
+contradiccion el que dicho n&uacute;mero se aumente, luego no
+ser&aacute; infinito.</p>
+
+<p>Esta dificultad, concluyente &aacute; primera vista, dista mucho
+de serlo, si se la examina con cuidado. El acto intelectual de que
+se trata, seria imposible en la suposicion de la existencia de un
+n&uacute;mero infinito. Si la inteligencia no conociese la
+infinidad del n&uacute;mero, podria hacer el acto de la
+multiplicacion; pero incurriria en una contradiccion &aacute; causa
+de su ignorancia: siendo el n&uacute;mero absolutamente infinito no
+puede tener <span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">{62}</a></span> aumento, su multiplicacion es absurda: la
+inteligencia que quisiese ejecutarla combinaria dos ideas cuya
+repugnancia no conociera, pero que no dejarian por esto de ser
+repugnantes. Conocida por la inteligencia la absoluta infinidad del
+n&uacute;mero existente, no podria asociarle nunca la idea de
+multiplicacion; porque sabria que existen ya todos los productos
+posibles.</p>
+
+<p>[92.] El n&uacute;mero absolutamente infinito, no puede
+expresarse en valores, ni algebr&aacute;icos ni geométricos;
+con solo intentar dicha expresion, se le limita en algun sentido, y
+por tanto se destruye su infinidad absoluta. La expresion &infin;,
+si representase un n&uacute;mero absolutamente infinito, no seria
+susceptible de ninguna combinacion, que la pudiese aumentar; por lo
+mismo que se la supone multiplicable por otros n&uacute;meros
+finitos &oacute; infinitos, no se toma su infinidad en un sentido
+absoluto.</p>
+
+<p>El quebrado a/0, expresion de un valor infinito, tampoco merece
+en rigor este nombre: porque es evidente que sea cual fuere el
+valor de a/0, siempre ser&aacute; menor que 2a/0 y en general que
+na/0, representando n, un valor mayor que la unidad.</p>
+
+<p>[93.] En valores geométricos, tampoco es posible
+representar un n&uacute;mero infinito.</p>
+
+<p>Tomemos una línea de un pié. Es evidente que si
+prolongamos esta línea hasta lo infinito, en <span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">{63}</a></span>
+direcciones opuestas, el n&uacute;mero de los piés
+ser&aacute; en algun modo infinito; pues que se supone que el
+pié se repetir&aacute; infinitas veces: la expresion del
+n&uacute;mero de los piés ser&aacute; la de un valor
+infinito. Ahora digo que este n&uacute;mero no es infinito; porque
+hay otros mayores que él. En cada pié hay doce
+pulgadas; luego el n&uacute;mero de pulgadas contenidas en la
+línea ser&aacute; doce veces mayor que el n&uacute;mero de
+piés; luego este no es infinito. Tampoco lo ser&aacute; el
+de las pulgadas, porque estas &aacute; su vez pueden subdividirse
+en líneas, como estas en puntos y los puntos en otras
+cantidades menores; y es evidente que el n&uacute;mero expresivo de
+cada uno de los valores menores, ser&aacute; respectivamente tantas
+veces mayor, cuantas expresa el n&uacute;mero que designa la
+relacion del menor al mayor. Habr&aacute; doce veces mas pulgadas
+que piés: doce veces mas líneas que pulgadas: doce
+veces mas puntos que líneas; y así sucesivamente, sin
+que se pueda terminar jam&aacute;s esta progresion &aacute; causa
+de la infinita divisibilidad del valor lineal.</p>
+
+<p>[94.] Llevando hasta lo infinito la divisibilidad de una
+línea infinita parece que tenemos un n&uacute;mero infinito
+en los elementos que la constituyen; sin embargo por poco que se
+reflexione, se desvanece la ilusion. Porque salta &aacute; los
+ojos, que se pueden tirar infinitas líneas &aacute; mas de
+la supuesta, y como en todas ellas se puede llevar la divisibilidad
+hasta lo infinito, resulta que la suma de los elementos que entran
+en todas ellas formar&aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">{64}</a></span> un n&uacute;mero mayor que
+el de una cualquiera de las mismas.</p>
+
+<p>[95]. Si quisiéramos representarnos un n&uacute;mero
+infinito de partes en valores de extension, deberíamos
+suponer un s&oacute;lido infinito en todas sus dimensiones; y
+adem&aacute;s divididas todas sus partes hasta lo infinito. Pero ni
+aun en este caso tendríamos un n&uacute;mero infinito
+absolutamente hablando, aunque tuviéramos el mayor que se
+puede representar en valores de extension.</p>
+
+<p>Dado que existiese una extension infinita con una divisibilidad
+infinita, el n&uacute;mero de sus partes no seria absolutamente
+infinito; porque fuera de los seres extensos se pueden concebir
+otros de diferente especie; y entonces, considerando &aacute;
+aquellos y &aacute; estos bajo la idea general de ser, se los puede
+reunir en un n&uacute;mero que resultar&aacute; mayor que el de los
+seres cuyo conjunto forma la extension.</p>
+
+<p>[96.] Fínjase una especie cualquiera de seres
+multiplicada hasta lo infinito: el resultado no puede ser un
+n&uacute;mero absolutamente infinito. La razon es la misma que la
+se&ntilde;alada en el p&aacute;rrafo anterior: la existencia de los
+seres de una especie, no hace imposible la existencia de los seres
+de otra especie; luego fuera de la supuesta infinidad del
+n&uacute;mero en una especie determinada, hay otros n&uacute;meros
+que reunidos con el primero, constituir&aacute;n otro mayor que el
+pretendido infinito.</p>
+
+<p>[97.] Para la existencia de un n&uacute;mero absolutamente
+<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">{65}</a></span> infinito se necesita: 1.&ordm; la
+existencia de infinitas especies de seres; 2.&ordm; la existencia
+de infinitos individuos en cada especie. Veamos si estas
+condiciones se pueden realizar.</p>
+
+<p>[98.] La posibilidad intrínseca de especies infinitas
+parece indudable. La escala de los seres est&aacute; entre dos
+extremos: la nada y la perfeccion infinita: el espacio que hay
+entre estos dos extremos es infinito; los seres que en él
+existan pueden estar distribuidos en una gradacion infinita.</p>
+
+<p>[99.] Admitida la posibilidad intrínseca de una gradacion
+infinita en la escala de los seres, ocurre la cuestion de si su
+posibilidad es no solo ideal sino tambien real: esto es, si
+podría ser realizada. Dios es infinitamente poderoso; si la
+gradacion infinita es intrínsecamente posible, Dios puede
+realizarla, porque todo cuanto no es intrínsecamente
+imposible cae bajo la omnipotencia divina. Por otra parte,
+suponiéndose como se debe suponer la libertad de Dios, no
+cabe duda en que es libre de querer criar todo lo que puede criar.
+Si pues no repugna la infinidad de las especies de los seres,
+distribuidos en una gradacion infinita, estos podrian existir si
+Dios lo hubiese querido. Entonces, negando todo límite al
+n&uacute;mero de las especies y al de los individuos de cada
+especie, parece que existiria el n&uacute;mero infinito, pues que
+no es dable excogitar al conjunto de todos los seres ningun aumento
+ni límite. <span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">{66}</a></span></p>
+
+<p>En este supuesto, existirian los seres criados mas perfectos
+posibles, y en la esfera de las criaturas no seria dable concebir
+un ser mas perfecto. Todo cuanto se pudiese imaginar existiria ya,
+desde la nada hasta la perfeccion infinita.</p>
+
+<p>[100.] Sin embargo, conviene observar que el conjunto de seres
+criados, fuera cual fuese su perfeccion, estaria sujeto
+necesariamente &aacute; una condicion de que solo se exime el ser
+infinito por esencia: la dependencia de otro ser. Esta condicion
+envuelve la limitacion; luego todos los seres criados ser&aacute;n
+finitos.</p>
+
+<p>[101.] Ocurre aquí una cuestion. El car&aacute;cter de
+finito que se encuentra en todos los seres creados,
+&iquest;envuelve un límite determinado del cual no puedan
+pasar? Si este límite existe &iquest;no queda limitado
+tambien el n&uacute;mero de las especies posibles? Y si estas
+especies no son infinitas &iquest;no es una ilusion el
+n&uacute;mero infinito?</p>
+
+<p>Aunque la posibilidad intrínseca de la escala infinita de
+los seres, nos parezca indudable[98], debemos guardarnos de
+resolver con demasiada ligereza la cuestion presente.
+Ateniéndonos &aacute; los conceptos indeterminados, no vemos
+ningun límite posible; pero &iquest;sucederia lo mismo, si
+poseyésemos un conocimiento intuitivo de las especies?
+&iquest;podemos asegurar que en las propiedades particulares de los
+seres, combinadas con la limitacion y dependencia que les son
+esenciales, no descubriríamos un término, del cual no
+pueden pasar, por el constitutivo de su propia naturaleza?
+<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">{67}</a></span> &iexcl;Cu&aacute;n impotente es la
+filosofía para resolver semejantes cuestiones!
+Contentémonos con plantearlas.</p>
+
+<p>[102.] Sea lo que fuere de esta infinidad de especies, y de su
+perfeccion respectiva, creo que no puede existir un n&uacute;mero
+actualmente infinito.</p>
+
+<p>Entre las especies de los seres se contarian las inteligencias
+que ejercen sus actos con sucesion. Esto es evidente; ya que en
+dicho n&uacute;mero entrarian los espíritus humanos de los
+cuales no podemos dudar que piensan y quieren de una manera
+<i>sucesiva</i>. Los actos de estas inteligencias son numerables,
+como nos lo atestigua la conciencia; luego no existir&aacute;
+jam&aacute;s un n&uacute;mero infinito; pues que dichos actos, por
+lo mismo que son sucesivos, no pueden existir juntos.</p>
+
+<p>[103.] Si se responde que en tal caso se podria suponer que
+todos los espíritus incluso el nuestro, no tienen mas que un
+solo acto de inteligencia y voluntad, replicaré que esto,
+&aacute; mas de hallarse en contradiccion con la naturaleza de los
+seres criados, que por lo mismo que son finitos est&aacute;n
+sujetos &aacute; mudanzas, tiene el inconveniente de que elimina de
+un golpe muchas especies de seres: y así, lejos de salvar la
+infinidad del n&uacute;mero, la hace imposible. Adem&aacute;s
+&iquest;quién puede negar la posibilidad de lo que existe? y
+si ahora existen como nos lo ense&ntilde;a la experiencia propia,
+seres que tienen sus actos sucesivos &iquest;por qué no
+habrian de ser posibles los mismos seres en el supuesto de que la
+omnipotencia divina <span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">{68}</a></span> hubiese ejercido en toda su plenitud su
+infinita fuerza creadora?</p>
+
+<p>[104.] Esta dificultad que fundada en las naturalezas de las
+inteligencias finitas, parece que imposibilita la existencia de un
+n&uacute;mero infinito, se robustece todavía mas
+considerando la cuestion bajo un punto de vista mas general.</p>
+
+<p>Para que exista un n&uacute;mero verdaderamente infinito, es
+necesario que fuera de lo existente no pueda haber nada
+<i>numerable</i>. Lo que se numera no son solo las substancias,
+sino tambien las modificaciones. Esto ya lo he demostrado con
+respecto &aacute; las inteligencias: y se verifica en general de
+todos los seres finitos. Todo ser finito es mudable, y sus mudanzas
+se pueden contar. Las modificaciones traidas por las mudanzas no
+pueden existir juntas, porque algunas de ellas se excluyen
+recíprocamente; luego no es posible jam&aacute;s el
+n&uacute;mero actual infinito.</p>
+
+<p>[105.] Apliquemos estas observaciones al mundo sensible. El
+movimiento es una modificacion &aacute; que est&aacute;n sujetos
+los cuerpos. Esta modificacion es sucesiva esencialmente. Un
+movimiento cuyas partes coexistiesen, es un absurdo. La
+coexistencia de los diferentes estados, resultantes de movimientos
+diversos, es tambien un absurdo: cosas contradictorias no pueden
+existir juntas; y contradictorias son muchas de estas situaciones,
+pues que la una envuelve por necesidad la negacion de las
+dem&aacute;s. Si una línea que cae sobre otra, gira al
+rededor de un punto, ir&aacute; describiendo <span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">{69}</a></span>
+sucesivamente diferentes &aacute;ngulos. Cuando forme un
+&aacute;ngulo de 45 grados, no lo formar&aacute; de 30, ni de 40,
+ni de 70, ni de 80: estas cosas se excluyen recíprocamente.
+Una porcion de materia formar&aacute; diferentes figuras segun la
+disposicion que se dé &aacute; las partes de que se compone.
+Cuando formen una esfera, no formar&aacute;n un cubo: estos dos
+s&oacute;lidos no pueden existir &aacute; un mismo tiempo formados
+de una misma porcion de materia.</p>
+
+<p>[106.] Esta variedad de movimientos y de formas es numerable. A
+cada paso medimos el movimiento, aplic&aacute;ndole la idea de
+n&uacute;mero; &aacute; cada paso contamos las figuras que ha
+tenido una porcion de materia, por ejemplo un pedazo de cera al que
+se han dado sucesivamente diferentes formas; y sea cual fuere el
+n&uacute;mero de los seres que se supongan existentes, cada uno de
+ellos ser&aacute; susceptible de transformaciones que se
+podr&aacute;n contar: luego se halla en la misma naturaleza de las
+cosas una imposibilidad intrínseca para la existencia de un
+n&uacute;mero actual infinito.</p>
+
+<p>[107.] Me inclino &aacute; creer que estas razones demuestran
+plenamente la imposibilidad del n&uacute;mero actual infinito, y si
+no me atrevo &aacute; decir que estoy seguro de haber dado una
+demostracion completa, es porque la naturaleza del objeto ofrece de
+suyo tantas y tan graves dificultades, ofusca y confunde de tal
+suerte el débil entendimiento del hombre, que siempre hay
+motivos para temer que aun en los raciocinios al parecer mas
+<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">{70}</a></span> claros, mas bien trabados, mas
+concluyentes, se oculte algun vicio que los haga claudicar, y
+así tomemos por verdad incontestable lo que es pura ilusion.
+Sin embargo, no puedo menos de observar que para combatir esta
+demostracion, parece que ser&aacute; preciso desentenderse de
+nuestras ideas primordiales; exclusion entre el ser y el no ser; y
+la necesidad de sucesion, de tiempo, para que puedan realizarse
+cosas contradictorias.</p>
+
+<p>[108.] Quiz&aacute;s se me objetar&aacute; que las
+modificaciones contradictorias no entran en el n&uacute;mero
+infinito, el cual se refiere &aacute; solo lo posible; pero esto no
+destruye mi demostracion, antes bien la confirma; porque como el
+n&uacute;mero absolutamente infinito, implica absoluta negacion de
+todo límite; por lo mismo que al tratar de realizar este
+concepto, me hallo con cosas contradictorias, digo que la
+realizacion del concepto es contradictoria, porque el concepto
+general é indeterminado se extiende mas que todo
+n&uacute;mero posible.</p>
+
+<p>[109.] El orígen de esta mayor extension se halla en que
+el concepto indeterminado prescinde de todas las condiciones,
+inclusa la del tiempo; y de estas condiciones no prescinde ni puede
+prescindir la realidad. De aquí dimana el conflicto entre el
+concepto y su realizacion; y así se explica, por qué
+siendo la realizacion imposible, el concepto no es
+contradictorio.</p>
+
+<p>Supongamos realizado un n&uacute;mero con todas las especies
+posibles, con todos los individuos posibles, <span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">{71}</a></span> nosotros
+podemos reflexionar sobre el concepto del n&uacute;mero infinito, y
+decir: para la verdadera infinidad del n&uacute;mero se necesita
+absoluta carencia de todo límite; ahora bien, pensando en el
+conjunto de cosas que existen, le hallamos un límite, porque
+concibiendo aquel conjunto de unidades en general, le podemos
+a&ntilde;adir otro n&uacute;mero que exprese las nuevas
+modificaciones que puedan sobrevenir. En el instante A el conjunto
+de unidades, por grande que sea, le supondremos expresado por M. En
+el instante B habr&aacute; un conjunto nuevo de unidades que
+podremos expresar por N. Luego tendremos que el resultado N + M
+ser&aacute; mayor que N &oacute; que M solos; luego ni N ni M son
+infinitos absolutamente. El concepto indeterminado, prescinde de
+los instantes, y se refiere &aacute; la sola suma; y de aquí
+es que abarca cosas que no pueden existir juntas.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XV.</h2>
+<h3>IDEA DEL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.</h3>
+<p>[110.] Entramos en una cuestion sumamente difícil. Si la
+idea de lo infinito en general ofrece graves dificultades, no son
+menores las que presenta la idea del ser absolutamente infinito.
+Hemos encontrado que hay diferentes &oacute;rdenes de <span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">{72}</a></span> infinitos,
+siendo cada uno de ellos un concepto formado por la asociacion de
+dos ideas: la de un ser particular, y la de negacion de
+límite. Pero es f&aacute;cil echar de ver que ninguno de los
+infinitos examinados hasta ahora, lo es en todo el rigor de la
+palabra; todos son limitados bajo muchos aspectos; ninguno de ellos
+puede confundirse con el ser infinitamente perfecto. La idea de
+este ser, aunque siempre muy incompleta para nosotros mientras
+estamos en esta vida, es susceptible de mas an&aacute;lisis del que
+emplean algunos autores que la usan sin las aclaraciones debidas.
+Las muchas y graves dificultades que tendremos que soltar en este
+an&aacute;lisis, indican la necesidad de una meditacion profunda, y
+la trascendencia de los errores &aacute; que puede dar
+orígen la mala inteligencia del verdadero sentido de la
+palabra infinito, aplicada &aacute; Dios.</p>
+
+<p>[111.] &iquest;Qué es un ser absolutamente infinito? A
+primera vista parece que se ha explicado todo con decir que el ser
+absolutamente infinito es el que no tiene ninguna negacion de ser;
+pero esto es una nocion general que deja mucho que desear. En
+efecto, el ser infinito no tiene ninguna negacion de ser; esto es
+una verdad incontestable; pero verdad tal, y tan superior &aacute;
+nuestro alcance, que ofrece &aacute; nuestro flaco entendimiento
+una confusion asombrosa, tan pronto como queremos fijar con
+exactitud su verdadero sentido.</p>
+
+<p>[112.] Si el ser absolutamente infinito no tiene <span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">{73}</a></span> ninguna
+negacion de ser, parece que nada se podr&aacute; negar de
+él; por el contrario, todo se podr&aacute; afirmar, porque
+ser&aacute; todo; en cuyo caso el panteismo surge de la idea de
+infinidad. Si con respecto al ser infinito se puede establecer una
+proposicion negativa verdadera, hay en él alguna negacion de
+ser, esto es, del predicado que se niega en la proposicion.</p>
+
+<p>No se puede decir que cuando se aplican &aacute; Dios las
+proposiciones negativas, se niegue solo una negacion, porque en
+realidad se niegan de Dios cosas positivas. Cuando digo Dios no es
+extenso; niego de él una realidad que es la extension.
+Cuando digo Dios no es el universo; niego de él una realidad
+que es el universo. Luego las proposiciones negativas aplicadas
+&aacute; Dios, no niegan solas negaciones, sino realidades.</p>
+
+<p>La dificultad parece que no se suelta diciendo que estas
+realidades negadas envuelven imperfeccion, y que por consiguiente
+repugnan &aacute; Dios: Esto es mucha verdad, pero ahora tratamos
+de explicar la idea de lo absolutamente infinito, y la dificultad
+milita contra el supuesto de que la idea de absolutamente infinito
+se quiera explicar por la absoluta ausencia de negacion de ser. Si
+estas realidades son algo, cuando se las niega de Dios, se niega
+algun ser; y como la proposicion no puede ser verdadera si no hay
+en Dios la negacion del ser negado, resulta que no es exacto el
+decir que el ser absolutamente infinito es el que no tiene ninguna
+negacion de ser. <span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">{74}</a></span></p>
+
+<p>[113.] Adem&aacute;s, un ser de esta naturaleza parece que no
+podria tener ninguna propiedad; porque entre las propiedades
+positivas las unas se excluyen &aacute; las otras: la inteligencia
+y la extension son propiedades positivas que se excluyen
+recíprocamente. La libertad de albedrío y la
+necesidad, son propiedades que con respecto &aacute; una misma
+cosa, se excluyen tambien: luego el ser infinito no puede tener
+todas las propiedades, si no queremos convertirle en un conjunto de
+absurdos, &aacute; manera de los panteistas.</p>
+
+<p>[114.] El ser infinito contendr&aacute; todo ser en cuanto no
+incluye imperfeccion: esto es mucha verdad; pero todavía nos
+restan grandes dificultades. &iquest;Qué es perfeccion?
+&iquest;qué es imperfeccion? hé aquí dos
+cuestiones nada f&aacute;ciles de resolver; y sin embargo no
+podemos adelantar un paso hasta que hayamos fijado el sentido de
+estas palabras.</p>
+
+<p>[115.] La idea de perfeccion envuelve la de ser; la nada no
+puede ser perfecta: un no ser perfecto es una contradiccion
+manifiesta.</p>
+
+<p>[116.] No todo ser es perfeccion absoluta; pues que hay maneras
+de ser que envuelven imperfeccion: lo que es perfeccion para una
+cosa, es imperfeccion para otra.</p>
+
+<p>[117.] En los seres finitos, la perfeccion es relativa: una
+f&aacute;brica muy perfecta seria un templo muy imperfecto; una
+pintura muy propia para un salon de lujo, podria ser una
+profanacion si se la colocase en un Santuario. La perfeccion parece
+<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">{75}</a></span> consistir en ser una propiedad conducente
+al fin de la cosa. Esta idea no en aplicable al ser infinito, el
+cual no tiene ni puede tener mas fin que &aacute; sí propio:
+luego la perfeccion en lo absolutamente infinito, no puede ser
+relativa, ha de ser absoluta.</p>
+
+<p>[118.] Si la perfeccion es ser, parece que la del ser infinito
+ha de consistir en algunas propiedades, que se hallen formalmente
+en el mismo, las cuales en tal caso es menester que no incluyan
+imperfeccion. Un ser absolutamente indeterminado, esto es, sin
+ninguna propiedad, no se concibe en qué podr&aacute;
+consistir: &iquest;qué seria <i>una cosa</i> sin
+inteligencia, sin voluntad, sin libertad? Las proposiciones en que
+se afirman de Dios estas propiedades, son verdaderas; luego las
+propiedades existen realmente en el sujeto del cual se afirman.</p>
+
+<p>[119.] Un ser infinitamente perfecto ha de tener todo
+perfeccion; &iquest;qué es <i>todo</i> en este caso?
+&iquest;ser&aacute;n todas las posibles? &iquest;cu&aacute;les son
+las posibles? las que no repugnan. &iquest;A qué se refiere
+la repugnancia? se habla de la repugnancia recíproca,
+&oacute; de la repugnancia con un tercero; si de la primera, es
+necesario presuponer uno de los dos extremos para que el otro pueda
+repugnar; en tal caso, &iquest;cu&aacute;l es el preferible? Si se
+habla de la segunda &iquest;qué ser&aacute; este tercero al
+cual se refiere la repugnancia? &iquest;en qué se
+fundar&aacute; esta?</p>
+
+<p>Si se dice que por toda perfeccion se entiende <span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">{76}</a></span> todo lo
+que nosotros podemos concebir, permanece la misma dificultad:
+porque si se habla de la concepcion de un ser finito, la concepcion
+no es infinita; si de la de un ser infinito, se comete peticion de
+principio: pues al tratar de explicar sus perfecciones se apela
+&aacute; lo que él puede concebir.</p>
+
+<p>Para resolver las dificultades que preceden, es necesario fijar
+las ideas.</p>
+
+<p>[120.] Negar una cosa de otra puede hacerse de dos maneras:
+refiriéndose la negacion &aacute; una propiedad &oacute;
+&aacute; un individuo. Si digo que una superficie no es un
+tri&aacute;ngulo, puedo referir el predicado &oacute; &aacute; la
+especie del tri&aacute;ngulo en general, &oacute; &aacute; un
+tri&aacute;ngulo individual; en el primer caso negaré que la
+figura sea triangular; en el segundo negaré que la figura
+sea otro tri&aacute;ngulo dado. Dios no es extenso; aquí se
+niega una propiedad; Dios no es el mundo; aquí se niega un
+individuo.</p>
+
+<p>Es evidente que para atribuir &aacute; un ser la infinidad
+absoluta, es necesario que tanto con respecto &aacute; propiedades
+como &aacute; individuos, no se niegue de él ningun ser
+propiamente dicho, con tal que la afirmacion del predicado pueda
+hacerse sin faltar al principio de contradiccion. Esta excepcion es
+absolutamente indispensable; si no se quiere que el ser infinito se
+convierta en el mayor de los absurdos, como sucederia si de
+él pudiesen afirmarse cosas contradictorias.</p>
+
+<p>Con esta aclaracion creo que se puede explicar <span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">{77}</a></span> algun
+tanto la idea de la infinidad absoluta, n&oacute; considerada en
+abstracto, sino aplicada &aacute; un ser realmente existente.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVI.</h2>
+<h3>SE AFIRMA DE DIOS TODA LA REALIDAD, CONTENIDA EN LOS CONCEPTOS
+INDETERMINADOS.</h3>
+<p>[121.] Ya hemos visto que nuestros conocimientos son de dos
+clases: unos generales é indeterminados, otros intuitivos
+(Lib. IV): recorramos todos los objetos conocidos por nosotros,
+indeterminada &oacute; intuitivamente, y veremos que ninguno se
+niega de Dios sino en cuanto implican contradiccion.</p>
+
+<p>[122.] Los conceptos generales é indeterminados son los
+de ser y no ser, substancia y accidente, simple y compuesto, causa
+y efecto. Todo lo que hay de real en estos conceptos se afirma de
+Dios.</p>
+
+<p>[123.] Ser, &oacute; cosa realmente existente, se afirma del ser
+infinito. Lo que no es, no tiene ninguna propiedad.</p>
+
+<p>[124.] Substancia &oacute; ser subsistente por sí mismo,
+se afirma tambien de Dios.</p>
+
+<p>Prescindo de si las ideas de ente y substancia se aplican
+unívocamente &aacute; Dios y &aacute; las criaturas:
+<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">{78}</a></span> esta es una cuestion de las escuelas;
+para mi objeto me basta el que se entienda que se aplica al ser
+infinito la idea de ser en cuanto opuesta &aacute; la del no ser, y
+la de substancia en cuanto se opone &aacute; la de accidente,
+&oacute; bien en cuanto significa una cosa que encierra lo
+necesario para subsistir por sí misma, sin necesidad de
+estar inherente &aacute; otra.</p>
+
+<p>[125.] La idea de accidente no puede aplicarse al ser infinito;
+mas por esto no se niega de él nada positivo; antes se
+afirma una perfeccion, cual es el que no tiene necesidad de estar
+inherente &aacute; otro. Esto es perfeccion, es ser, es fuerza de
+ser; negarle pues la calidad de accidente es remover una negacion.
+Adem&aacute;s, por lo mismo que se le atribuye el ser substancia,
+se le niega el ser accidente; estas dos ideas son contradictorias,
+no pueden atribuirse &aacute; un mismo tiempo &aacute; un mismo
+sujeto.</p>
+
+<p>[126.] Se afirma de Dios que es simple. Con esto no se niega
+nada; y para convencernos de esta verdad recordemos lo que es
+simple. Lo simple es lo uno (Lib. VI, Cap. II y III); lo compuesto
+es un conjunto de seres; si las partes son reales, como deben serlo
+para que haya verdadera composicion, el resultado es un conjunto de
+seres reales, subordinados &aacute; cierta ley de unidad. Cuando se
+dice pues que Dios es simple, se viene &aacute; significar que Dios
+no es un conjunto de seres sino un ser; lo que no envuelve ninguna
+negacion, antes por el contrario encierra la afirmacion
+<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">{79}</a></span> de una existencia no dividida en varios
+seres.</p>
+
+<p>[127.] La idea de causa, es decir de actividad que produce en
+otro un tr&aacute;nsito de no ser &aacute; ser, &oacute; de ser de
+una manera &aacute; ser de otra, se atribuye tambien &aacute; Dios.
+Esto no envuelve ninguna negacion, sino una afirmacion de ser;
+puesto que la causa es no solo ser, sino un ser que abunda de
+perfeccion para comunicarla &aacute; los otros.</p>
+
+<p>[128.] La idea de efecto no se puede aplicar &aacute; Dios; pero
+esto lejos de ser una negacion, es una afirmacion. Todo efecto es
+una cosa producida, y que por consiguiente ha pasado del no ser al
+ser: negar pues la calidad de efecto, es remover la negacion del
+ser, es afirmar la plenitud del ser.</p>
+
+<p>[129.] Lo que se ha dicho de las ideas de causa y efecto, se
+puede extender &aacute; las de necesario y contingente. La
+proposicion negativa: Dios no es contingente; es una afirmacion;
+porque la contingencia es la posibilidad de no ser. Negar esta
+posibilidad, es afirmar la necesidad de ser: lo que es perfeccion y
+plenitud de perfeccion. <span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">{80}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVII.</h2>
+<h3>COMO SE AFIRMA DE DIOS TODO LO NO CONTRADICTORIO CONTENIDO EN
+LAS IDEAS INTUITIVAS.</h3>
+<p>[130.] Todo lo positivo que se encierra en los conceptos
+generales é indeterminados, se afirma de Dios: la
+rese&ntilde;a que precede lo deja fuera de duda. Veamos ahora si se
+verifica lo mismo en cuanto &aacute; las ideas intuitivas. Estas
+por lo que toca &aacute; nuestro entendimiento, se reducen &aacute;
+lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa,
+inteligencia, voluntad.</p>
+
+<p>[131.] La sensibilidad pasiva, &oacute; sea la forma bajo la
+cual se ofrecen &aacute; nuestros sentidos los objetos del mundo
+externo, no conviene al ser infinito. Esta proposicion negativa,
+&laquo;el ser infinito no es pasivamente sensible,&raquo; es
+rigurosamente verdadera. &iquest;Con esta proposicion se niega de
+Dios algo positivo? examinémoslo.</p>
+
+<p>La forma de la sensibilidad pasiva es la extension, en la cual
+entra necesariamente la idea de multiplicidad. Lo extenso es por
+necesidad un conjunto de partes: negar de Dios la extension es
+afirmar su simplicidad, es negar que sea un conjunto de seres, es
+afirmar la unidad indivisa de su naturaleza.</p>
+
+<p>[132.] Prescindiendo de la extension, no hay en la sensibilidad
+pasiva de los objetos nada mas <span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">{81}</a></span> que la relacion de causas
+que producen en nosotros los efectos llamados sensaciones. Esta
+causalidad se debe y puede afirmar de Dios; porque es cierto que la
+causa infinita es capaz de producirnos todas las sensaciones sin
+que necesite ningun intermedio.</p>
+
+<p>[133.] La proposicion negativa, &laquo;el ser infinito no es
+material,&raquo; no significa mas en el fondo que la otra:
+&laquo;el ser infinito no es pasivamente sensible.&raquo; La
+íntima naturaleza de la materia nos es desconocida; lo que
+de ella sabemos es que se ofrece en intuicion &aacute; nuestra
+sensibilidad como un objeto esencialmente m&uacute;ltiplo, bajo la
+forma de extension. Cuando negamos pues que Dios sea material
+&oacute; corp&oacute;reo, negamos su sensibilidad pasiva, &oacute;
+bien su multiplicidad bajo la forma de extenso.</p>
+
+<p>[134.] Las demas propiedades de la materia, como movilidad,
+impenetrabilidad, divisibilidad y otras semejantes, se refieren
+todas &aacute; la extension &oacute; &aacute; alguna impresion
+particular causada en nuestros sentidos. Las dificultades que
+pudieran suscitarse quedan pues desvanecidas con lo dicho en los
+p&aacute;rrafos anteriores.</p>
+
+<p>La inercia, &oacute; sea la indiferencia para el movimiento
+&oacute; la quietud, significa una propiedad puramente negativa. La
+incapacidad de toda accion, la falta de un principio interno
+productivo de mudanzas, la disposicion puramente pasiva &aacute;
+recibir todas las que se le quieran comunicar.</p>
+
+<p>[135.] Resulta pues demostrado que el negar <span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">{82}</a></span> &aacute;
+Dios la sensibilidad pasiva &oacute; la naturaleza corp&oacute;rea,
+es la afirmacion de su naturaleza indivisa, de su actividad
+productiva, y de la imposibilidad de sufrir ninguna especie de
+mudanza.</p>
+
+<p>[136.] La sensibilidad activa &oacute; sea la facultad de
+sentir, tiene dos caractéres que conviene deslindar. En la
+sensacion hay dos cosas: 1.&ordf; la afeccion causada en el ser
+sensitivo por el objeto sensible; 2.&ordf; la representacion del
+ser sensible en lo interior del sensitivo. Lo primero es puramente
+pasivo, y supone la posibilidad de ser afectado por un objeto, y
+por consiguiente de estar sujeto &aacute; mudanza. Esto no conviene
+ni puede convenir al ser infinito; negarlo es afirmar la
+inmutabilidad, esto es, la necesidad de permanecer siempre en un
+mismo estado. Lo segundo es una especie de conocimiento de un
+&oacute;rden inferior, por el cual el ser sensitivo percibe
+&aacute; su modo el objeto sensible. La representacion de todos los
+objetos debe hallarse por necesidad en el ser infinito; por
+consiguiente todo lo que se encuentra de intuitivamente perceptivo,
+en las facultades sensitivas, debe hallarse en la percepcion del
+ser infinito; quiero decir, que todo cuanto la sensibilidad nos
+ofrece de los objetos externos, todo cuanto traslada &aacute;
+nuestro interior de lo que existe en lo exterior, todo se debe
+hallar en la representacion que tiene dentro de sí la
+inteligencia infinita. &iquest;Bajo qué forma se presentan
+los objetos &aacute; la intuicion del ser infinito? el hombre lo
+ignora; pero es cierto que &aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">{83}</a></span> esta intuicion se ofrece
+todo lo que se encierra <i>de verdad</i> en las representaciones
+sensitivas.</p>
+
+<p>[137.] La inteligencia, &oacute; sea la percepcion de los
+objetos, prescindiendo de las formas de la sensibilidad, encierra
+algo positivo que es la percepcion de los seres y sus relaciones;
+pero en nosotros est&aacute; acompa&ntilde;ada muchas veces de una
+circunstancia negativa, cual es la falta de objetos determinados
+&aacute; que se pueda referir el concepto general. El ser infinito
+que ve en una sola intuicion todo cuanto existe y puede existir,
+encierra todo lo que hay de positivo en la inteligencia, y no
+adolece de lo negativo que es una imperfeccion.</p>
+
+<p>[138.] En cuanto &aacute; la voluntad, es evidente que se debe
+afirmar de Dios; porque al ser infinito no se le puede negar esa
+actividad íntima, espont&aacute;nea, que se llama querer, y
+que por su naturaleza no implica ninguna imperfeccion.</p>
+
+<p>[139.] La voluntad de Dios, aunque una y simplicísima, se
+distingue en necesaria y libre, segun los objetos &aacute; que se
+refiere. Esto da orígen &aacute; varias proposiciones
+negativas cuyo sentido conviene examinar.</p>
+
+<p>Se dice: Dios no puede querer el mal moral; esta proposicion
+aunque negativa, l&oacute;gicamente considerada, es en el fondo
+afirmativa. Dios no puede querer el mal moral, porque su voluntad
+est&aacute; invariablemente fija en el bien, en aquel tipo sublime
+de toda santidad que contempla en su esencia infinita. La
+impotencia para el mal <span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">{84}</a></span> moral es en Dios una infinita perfeccion
+de su santidad infinita.</p>
+
+<p>[140.] La voluntad divina puede referirse &aacute; objetos
+exteriores, que siendo finitos, se prestan &aacute; ser combinados
+de diferentes maneras, y cuya existencia &oacute; no existencia
+pueden ser convenientes &oacute; no convenientes segun el fin que
+se proponga el agente que los debe producir y modificar. Sobre
+estos objetos se ejerce la voluntad libre de Dios; y al decirse que
+no tiene necesidad de hacer esto &oacute; aquello, no se niega
+nada, antes se afirma una perfeccion: esto es, la facultad de
+querer &oacute; no querer, &oacute; querer de este modo &oacute; de
+otro, objetos que por su naturaleza finita no pueden ligar la
+voluntad infinita.</p>
+
+<p>[141.] De lo dicho resulta que toda la realidad no
+contradictoria que se halla en las ideas generales, ya sean
+indeterminadas ya intuitivas, se afirma del ser absolutamente
+infinito. En cuanto &aacute; las realidades individuales (120) es
+evidente que no se pueden afirmar del ser infinito las finitas, sin
+caer en contradiccion. Esta proposicion: &laquo;el ser infinito es
+el universo corp&oacute;reo,&raquo; equivale &aacute; esta otra:
+&laquo;el ser <i>infinito</i> es un ser esencialmente
+<i>finito</i>.&raquo; La misma contradiccion se hallar&aacute; en
+cualquiera proposicion donde el sujeto sea el ser infinito, y el
+predicado una realidad individual distinta del ser infinito. Bastan
+aquí estas indicaciones, que se comprender&aacute;n mas
+&aacute; fondo al tratar de la multitud de las substancias, contra
+el error de los panteistas. <span class="pagenum"><a name="Page_85"
+id="Page_85">{85}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVIII.</h2>
+<h3>LA INTELIGENCIA Y EL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.</h3>
+<p>[142.] No se debe concebir al ser infinito como un objeto vago
+cual se ofrece en la idea general de ser, sino como dotado de
+verdaderas propiedades que sin dejar de ser reales, se identifican
+con su esencia infinita. Un ser que no sea algo, del cual no se
+pueda afirmar alguna propiedad, es un ser muerto, que nosotros no
+concebimos sino bajo la idea general de cosa, y que hasta se nos
+ofrece como imposible de realizar. No es así como ha
+concebido la humanidad al ser infinito: la idea de actividad se ha
+unido siempre &aacute; la idea de Dios; y esta actividad n&oacute;
+en general, sino de una manera fija: en lo interior, actividad de
+inteligencia; en lo exterior, actividad productiva de los
+seres.</p>
+
+<p>[143.] La idea de actividad en general, no excluye toda
+imperfeccion: la actividad para el mal es una actividad imperfecta;
+la actividad con que obran recíprocamente unos sobre otros
+los seres sensibles, est&aacute; sujeta &aacute; las condiciones de
+movimiento, de extension, y por consiguiente no est&aacute; exenta
+de imperfecciones. La actividad intrínsecamente pura,
+hermosa, y que considerada en sí, no envuelve ninguna
+imperfeccion, es la intelectual. <span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">{86}</a></span> Esta es una actividad
+inofensiva, que por sí sola nunca da&ntilde;a; una facultad
+imaculada que por sí sola nunca se mancilla.</p>
+
+<p>[144.] Entender el bien es bueno; entender el mal tambien es
+bueno; querer el bien es bueno; querer el mal es malo; hé
+aquí una diferencia entre el entendimiento y la voluntad:
+esta puede mancharse por su objeto, el entendimiento nunca; el
+moralista considera, examina, analiza las mayores iniquidades,
+estudia los pormenores de la corrupcion mas degradante; el
+político conoce las pasiones, las miserias, los
+crímenes de la sociedad; el jurisconsulto conoce la
+injusticia bajo todos sus aspectos; el naturalista, el
+médico fijan su contemplacion en los objetos mas deformes y
+asquerosos; y por eso la inteligencia no se mancilla. Dios mismo
+conoce todo lo malo que hay y puede haber en el &oacute;rden
+físico, como en el moral, y su inteligencia permanece
+inmaculada.</p>
+
+<p>[145.] De la libertad como tal, abusan los seres criados; porque
+ella de suyo es principio de accion, y puede dirigirse &aacute; lo
+malo; en cuanto &aacute; la inteligencia por sí sola, no se
+abusa de ella; de suyo es un acto inmanente &oacute; intransitivo,
+en que se representan objetos reales &oacute; posibles; el abuso no
+comienza hasta que la voluntad libre combina los actos de la
+inteligencia y los ordena &aacute; una accion mala; hasta que se
+introduce en las combinaciones intelectuales el acto de la voluntad
+no hay conocimiento malo. Un conjunto de estratagemas para cometer
+el mas horrendo de los crímenes, <span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">{87}</a></span>
+podr&aacute; ser inocente objeto de una contemplacion
+intelectual.</p>
+
+<p>[146.] Admirable cosa es la inteligencia. Con ella hay
+relaciones, hay &oacute;rden, hay reglas, hay ciencia, hay arte;
+sin inteligencia no hay nada. Concebid si podeis el mundo sin que
+ella preexista, todo es un caos; imaginad el &oacute;rden ya
+existente y extinguid la inteligencia, el universo es un hermoso
+cuadro ante la helada pupila de un difunto.</p>
+
+<p>[147.] A medida que los seres se elevan en el &oacute;rden de la
+inteligencia los concebimos mas perfectos. Al salir de la esfera de
+lo insensible, y al entrar en el &oacute;rden de la representacion
+sensitiva, comienza un mundo nuevo cuyo primer eslabon es el animal
+que tiene limitadas sus sensaciones &aacute; un reducido
+n&uacute;mero de objetos, y cuya cima se halla en la inteligencia.
+La moral brota de la misma inteligencia, &oacute; mejor, es una de
+sus leyes; es la prescripcion de la conformidad con un tipo
+infinitamente perfecto. Con la inteligencia, la moral se explica;
+sin ella, la moral es un absurdo. La inteligencia tiene sus leyes,
+sus deberes, pero que brotan de su propio seno, como el sol se
+alumbra &aacute; sí mismo con su propia luz. La libertad se
+explica con la inteligencia, sin esta la libertad es un absurdo.
+Sin inteligencia la causalidad se nos ofrece como una fuerza
+obrando sin objeto ni direccion, sin razon suficiente, es decir el
+mayor de los absurdos. Cuando algunos te&oacute;logos han dicho que
+el atributo constitutivo <span class="pagenum"><a name="Page_88"
+id="Page_88">{88}</a></span> de la esencia de Dios era la
+inteligencia, han emitido una idea que encierra un sentido
+filos&oacute;fico admirablemente profundo.</p>
+
+<p>[148.] Con el acto intelectual el ser no sale de sí
+mismo: el entender es una accion inmanente, que puede dilatarse
+hasta lo infinito, y ser ejercida con una intensidad infinita, sin
+que el ser inteligente se aparte de su interior; cuando mas
+profundo sea su entender, mas profunda ser&aacute; su concentracion
+en el abismo de su conciencia. La inteligencia es esencialmente
+activa; ella misma es actividad. Ved lo que sucede en el hombre:
+piensa, y la voluntad se dispierta, y quiere; piensa, y su cuerpo
+se mueve; piensa, y sus fuerzas se multiplican, y todo cuanto tiene
+se halla &aacute; las &oacute;rdenes del pensamiento.
+Figurémonos una inteligencia infinita en extension y en
+intensidad; una inteligencia en que no haya alternativas de accion
+y de descanso, de energía y de abatimiento; una inteligencia
+infinita que se conozca infinitamente &aacute; sí misma, que
+conozca infinitos objetos reales &oacute; posibles, y con un
+conocimiento infinitamente perfecto; una inteligencia orígen
+de toda verdad, sin mezcla de error; manantial de toda luz, sin
+mezcla de sombra; y nos formaremos alguna idea del ser
+absolutamente infinito. Con esa inteligencia infinita concibo la
+voluntad, y voluntad infinitamente perfecta; concibo la creacion,
+acto purísimo de voluntad fecundando la nada, llamando
+&aacute; la existencia los tipos que preexisten en la inteligencia
+<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">{89}</a></span> infinita; concibo la santidad infinita,
+concibo todas las perfecciones identificadas en aquel océano
+de luz. Sin inteligencia no concibo nada; todo se me presenta
+ciego; si se me habla de un ser absoluto que se halla en el
+orígen de todas las cosas, me parece ver el caos antiguo,
+que en vano intento esclarecer. Las ideas de ente, de substancia,
+de necesidad divagan por mi entendimiento; pero todo en la mayor
+confusion: lo infinito no es para mí un foco de luz, es un
+abismo tenebroso; ignoro si estoy sumergido en una realidad
+infinita, &oacute; si me pierdo en los espacios imaginarios de un
+concepto vacío.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIX.</h2>
+<h3>RES&Uacute;MEN.</h3>
+<p>Resumiendo la doctrina de los capítulos anteriores,
+diremos lo siguiente.</p>
+
+<p>[149.] El ex&aacute;men de la idea de lo infinito es de la mayor
+importancia; puesto que va inseparablemente unida con la idea de
+Dios.</p>
+
+<p>[150.] Tenemos idea de lo infinito; pero las disputas que hay
+sobre su naturaleza y aun sobre su existencia, indican la
+obscuridad de la misma.</p>
+
+<p>[151.] Finito es lo que tiene límites. <span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">{90}</a></span></p>
+
+<p>[152.] Infinito no es lo mismo que indefinido: lo infinito es lo
+que carece de límites: <i>in-finito</i>; lo indefinido es
+aquello cuyos límites no est&aacute;n se&ntilde;alados:
+<i>in-definido</i>.</p>
+
+<p>[153.] La diferencia entre lo infinito y lo finito se funda en
+el principio de contradiccion: lo finito afirma los límites,
+lo infinito los niega: no hay medio entre el sí y el
+n&oacute;.</p>
+
+<p>[154.] Límite es la negacion de un ser &oacute; de algo
+real, aplicada &aacute; un ser; el límite de una
+línea es el punto mas all&aacute; del cual no se prolonga;
+el límite de una fuerza es el punto mas all&aacute; del cual
+no se extiende.</p>
+
+<p>[155.] La idea de lo infinito, negando el límite, niega
+una negacion, luego es una idea afirmativa; así como la idea
+de lo finito es negativa, porque afirma una negacion.</p>
+
+<p>[156.] La idea de lo infinito se aplica &aacute; muchos
+&oacute;rdenes de seres, y presenta singulares anomalías que
+parecen contradicciones. Una línea prolongada hasta lo
+infinito en una sola direccion, parece infinita, porque es mayor
+que todas las finitas; y no es infinita porque tiene límite,
+en el punto de donde parte. Una cosa semejante se verifica en las
+superficies y en los vol&uacute;menes. Para explicar estas
+anomalías debemos atenernos &aacute; lo siguiente.</p>
+
+<p>[157.] La idea de lo infinito no es intuitiva. No tenemos
+intuicion de ningun objeto infinito con infinidad absoluta ni aun
+relativa.</p>
+
+<p>[158.] La idea de lo infinito es indeterminada, <span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">{91}</a></span> es un
+concepto formado de la union de dos ideas indeterminadas: ser, y
+negacion de límite; todo en la mayor generalidad.</p>
+
+<p>[159.] El concepto indeterminado de lo infinito no nos hace
+conocer ninguna cosa infinita.</p>
+
+<p>[160.] Las anomalías y aparentes contradicciones que
+hallamos en la aplicacion de la idea de lo infinito, se desvanecen
+atendiendo &aacute; que la diferencia de los resultados depende de
+la diferencia de condiciones bajo las cuales se aplica al concepto
+indeterminado de lo infinito. Cosas que ser&aacute;n infinitas bajo
+una condicion, dejar&aacute;n de serlo si se las considera bajo
+otra; la contradiccion aparente resulta de que no se advierte el
+cambio de condiciones.</p>
+
+<p>[161.] Tenemos concepto del n&uacute;mero infinito, porque
+podemos unir en nuestro entendimiento las dos ideas indeterminadas:
+n&uacute;mero, y negacion de límite.</p>
+
+<p>[162.] Tenemos concepto de la extension infinita, porque podemos
+unir las dos ideas: extension, y negacion de límite.</p>
+
+<p>[163.] La posibilidad, &oacute; la no contradiccion de los
+conceptos, en el &oacute;rden puramente ideal, no nos asegura de su
+posibilidad en el &oacute;rden real. Cuando los conceptos se
+realizasen, su realidad no estaria en una extension abstracta, ni
+en un n&uacute;mero abstracto, sino en <i>tales</i> seres extensos,
+en <i>tales</i> unidades; la determinacion implicada por la
+realidad, puede envolver contradicciones con la infinidad
+verdadera, no siéndonos posible <span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">{92}</a></span>
+descubrirlas en el concepto indeterminado, que prescinde de las
+condiciones de su realizacion.</p>
+
+<p>[164.] Aunque tenemos concepto de la extension infinita, nos es
+imposible imagin&aacute;rnosla.</p>
+
+<p>[165.] No se descubre ninguna repugnancia extrínseca ni
+intrínseca en la existencia de la extension infinita.</p>
+
+<p>[166.] Por medios puramente filos&oacute;ficos no podemos saber
+si la extension del universo es finita &oacute; infinita.</p>
+
+<p>[167.] Un n&uacute;mero absolutamente infinito, aunque puede
+concebirse indeterminadamente, no es susceptible de ninguna
+expresion aritmética ni geométrica; ninguna serie de
+las que los matem&aacute;ticos llaman infinitas, expresa un
+n&uacute;mero absolutamente infinito.</p>
+
+<p>[168.] Se puede dar una demostracion de la imposibilidad
+intrínseca de un n&uacute;mero <i>actual</i> infinito,
+fundada en la repugnancia intrínseca de la
+<i>coexistencia</i> de ciertas cosas <i>numerables</i>.</p>
+
+<p>[169.] La idea del ser absolutamente infinito real, no puede ser
+indeterminada; es necesario que envuelva perfecciones positivas y
+formales.</p>
+
+<p>[170.] Se debe afirmar del ser infinito, todo lo que no implica
+contradiccion. Lo absurdo no es perfeccion.</p>
+
+<p>[171.] Analizando las ideas indeterminadas y las intuitivas,
+encontramos que toda la realidad que en las mismas se encierra, se
+afirma de Dios.</p>
+
+<p>[172.] El ser absolutamente infinito debe ser inteligente.
+<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">{93}</a></span></p>
+
+<p>[173.] La inteligencia es una perfeccion que no implica ninguna
+imperfeccion.</p>
+
+<p>[174.] La voluntad y la libertad deben tambien hallarse en el
+ser absolutamente infinito.</p>
+
+<p>[175.] La idea indeterminada de lo infinito, se forma de la
+combinacion de las de ser y no ser.</p>
+
+<p>[176.] La idea indeterminada de un ser absolutamente infinito,
+consiste en la idea del conjunto de todo ser, que no implique
+contradiccion.</p>
+
+<p>[177.] La idea determinada de un ser infinito real, &oacute; de
+Dios, se forma de la idea indeterminada de un ser absolutamente
+infinito, combinada con las ideas intuitivas, de inteligencia,
+voluntad, libertad, causalidad, y las dem&aacute;s que se puedan
+concebir sin imperfeccion, todas existentes en un grado
+infinito<a href="#Nota_I">(I)</a>. <span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">{94}</a></span> <span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">{95}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>LIBRO NOVENO.</h2>
+<h3>LA SUBSTANCIA.</h3>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO I.</h2>
+<h3>NOMBRE &Eacute; IDEA GENERAL DE LA SUBSTANCIA.</h3>
+<p>[1.] &iquest;Qué es la substancia? &iquest;Tenemos de
+ella una idea bien clara y distinta? Las incesantes disputas de los
+fil&oacute;sofos sobre la idea de substancia y las continuas
+aplicaciones que hacemos de la misma, prueban dos cosas: 1.&ordf;
+que la idea de substancia existe; 2.&ordf; que su claridad y
+distincion no son tales como fuera de desear. Un mero nombre,
+vacío de toda idea, no llamaria tan vivamente la atencion de
+todos los fil&oacute;sofos, ni se emplearia con tanta generalidad,
+aun en el lenguaje ordinario; una idea bien clara y distinta no
+permitiria tantas disputas.</p>
+
+<p>[2.] La importancia de esta idea se muestra en los resultados
+&aacute; que se hallan conducidos los fil&oacute;sofos, segun el
+modo con que la explican: <span class="pagenum"><a name="Page_96"
+id="Page_96">{96}</a></span> el sistema de Spinosa se funda todo
+entero en una mala definicion de la substancia.</p>
+
+<p>[3.] En esta materia como en muchas otras, no parece lo mas
+acertado el comenzar por una definicion, &aacute; no ser que lo
+definido sea solo el nombre: definir una cosa es explicarla; y no
+se la puede explicar ignor&aacute;ndose lo que es, como se ignora,
+&oacute; se supone ignorarse, cuando empiezan las investigaciones
+para conocerla. Si al principiar los fil&oacute;sofos sus tratados,
+en vez de decir la substancia es tal cosa, hubiesen dicho, por el
+nombre substancia entiendo tal cosa, se habrian ahorrado muchas
+dificultades.</p>
+
+<p>[4.] Definido el nombre de substancia, aun cuando se le hiciese
+corresponder una idea clara y distinta, todavía fuera
+preciso averiguar hasta qué punto la idea representa objetos
+realmente existentes; &oacute; si pertenece al &oacute;rden de las
+que solo expresan la relacion de varias ideas, sin que tengamos
+medio de averiguar si esta relacion se halla &oacute; n&oacute; en
+el mundo positivo: es decir, si la idea de substancia es solo obra
+de nuestro entendimiento, mero resultado de la combinacion de
+ciertas ideas, &oacute; si nos es suministrada por la experiencia
+misma. Procuraré no incurrir en ninguno de estos defectos;
+no sé si podré evitarlos. Para este objeto,
+comenzaré analizando la palabra, atendiendo &aacute; su
+valor etimol&oacute;gico, y luego examinaré los diversos
+sentidos que se le dan. Este an&aacute;lisis de las palabras, es
+muy &uacute;til para el an&aacute;lisis de las ideas; porque muchas
+veces <span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">{97}</a></span> se halla en las palabras un fondo de
+verdad y exactitud, que no se habria sospechado; y del cual no nos
+aprovechamos debidamente, por falta de atender al significado
+comun.</p>
+
+<p>[5.] La palabra substancia, <i>sub-stancia</i>, indica algo que
+est&aacute; bajo, <i>sub-stat</i>, que es el sujeto sobre el cual
+est&aacute;n otras cosas; así como su correlativa accidente
+&oacute; modificacion, expresa algo que sobreviene al sujeto,
+<i>accidit</i>; algo que le modifica, que est&aacute; en él,
+como una manera de ser, <i>modus</i>.</p>
+
+<p>[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien
+algo constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es
+sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de
+modificaciones que lo afectan, se conserva constante, é
+idéntico, bajo las diferentes transformaciones. Cuando
+decimos que la substancia ha recibido tal &oacute; cual
+modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un
+modo nuevo, no queremos significar que ella en sí, sea otra,
+que haya perdido su íntimo y primitivo ser de substancia
+para revestirse de otro; sino que esta mudanza la consideramos como
+externa, y que ha dejado intacto un cierto fondo que es lo que
+apellidamos substancia.</p>
+
+<p>Si así no fuese, si no concibiésemos algo que
+permanece constante, idéntico, bajo la modificacion, no
+concebiríamos la substancia como distinta de la
+modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa; ahora es, y
+luego cede su puesto <span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">{98}</a></span> &aacute; otra muy diferente; pero la
+substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la
+sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser,
+no cede su lugar &aacute; otra substancia. Desde el momento que
+atribuyésemos &aacute; la substancia la instabilidad de su
+modificacion, no se distinguirian entre sí.</p>
+
+<p>El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una
+variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha
+mudado, esto es, concebimos algo que existia ya antes de la
+mudanza, y que existe todavía despues de ella. Así
+decimos que tal modificacion ha desaparecido completamente; lo que
+no decimos de la substancia, sino que se presenta, &oacute; que es
+de otra manera. Algo pues concebimos que permanece constante,
+idéntico &aacute; sí mismo, bajo las diferentes
+modificaciones; y &aacute; esto que es el sujeto en que se hacen
+las mudanzas, &aacute; ese algo que no desaparece con la
+desaparicion de las modificaciones, que no se muda
+íntimamente con las mudanzas de ellas, &aacute; eso lo
+llamamos substancia, sub-stancia, substratum. <span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">{99}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO II.</h2>
+<h3>APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA &Aacute; LOS OBJETOS
+CORP&Oacute;REOS.</h3>
+<p>[7.] Apliquemos &aacute; un objeto corp&oacute;reo, las ideas
+encerradas en la de substancia, que esto podr&aacute; contribuir
+&aacute; aclararlas, y tal vez nos sugerir&aacute; otras
+nuevas.</p>
+
+<p>Este papel en que escribo, es susceptible de muchas
+modificaciones; sobre él puedo escribir mil cosas
+diferentes, en varios caractéres, en diversos colores; puedo
+plegarle de infinitas maneras; puedo darle infinita variedad de
+posiciones con respecto &aacute; los objetos que le rodean; puedo
+hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo esta
+infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda. Hay
+muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la
+misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que
+no se muda. Si ti&ntilde;o el papel de verde, y luego de rojo; lo
+que es ahora rojo, es lo mismo que antes era verde, y
+primitivamente blanco; y &aacute; esto permanente refiero todas las
+mudanzas. Si se me presenta primero un papel blanco, y despues otro
+verde, y en seguida otro rojo, claro es que no es lo mismo que si
+&aacute; un solo papel se le dan todas estas transformaciones.
+&iquest;En qué est&aacute; la diferencía,
+<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">{100}</a></span> &aacute; pesar de que las impresiones
+que me causa el color son las mismas? Est&aacute; en que en un caso
+hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones
+sucesivas; y en otro, este <i>algo</i> no es lo mismo, es otro
+diferente. En un caso hay distintas modificaciones, en otro
+distintas substancias.</p>
+
+<p>[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibiésemos
+las impresiones sucesivas, sin que tuviéramos ningun medio
+para referirlas &aacute; un mismo objeto, para enlazarlas en un
+punto comun, no encontraríamos ninguna diferencia entre los
+dos casos expresados. Así, supongamos que se nos pone
+delante el papel blanco, y luego obligados &aacute; apartar la
+vista encontramos despues en el mismo lugar, con las mismas
+dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en seguida
+apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo: claro
+es que nos ser&aacute; imposible distinguir por la simple sucesion
+de las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado
+sucesivamente con dichos colores, &uacute; otros papeles que se le
+hayan sustituido. Pero si estamos presentes, si no apartamos la
+vista del lugar en que est&aacute; el papel, veremos si se le pinta
+de nuevo &oacute; si se le muda. En el primer caso, la aparicion
+del nuevo color se continuar&aacute; con la misma sensaci&oacute;n
+del papel, no movido, haciéndose la transformacion sin
+perderle nosotros de vista, recibiendo él la sucesion
+continua de sus movimientos, de sus posiciones, bajo la mano
+<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">{101}</a></span> del pintor. Aseguraremos pues que el
+papel es el mismo, porque ha habido continuidad de sensacion,
+&oacute; bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores,
+con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel,
+de sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es
+comun &aacute; lo segundo, y &aacute; lo primero. Pero si no hay
+nueva pintura del papel, sino sustitucion de otro papel pintado,
+veremos que el primer papel se quita; se interrumpe pues todo el
+&oacute;rden de las sensaciones, y se presentan otras nuevas. Estas
+no tienen enlace con aquellas, y así hay para nosotros una
+<i>cosa</i> distinta.</p>
+
+<p>[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de
+substancia con respecto &aacute; los cuerpos; &oacute; hablando con
+mas propiedad, como aplicamos &aacute; los cuerpos la idea de
+substancia. Cuando encontramos un lazo de varias sensaciones que
+las une por decirlo así en un mismo punto, <i>aquello</i> en
+que concebimos que se unen, lo llamamos substancia. Y como
+encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos independientes
+entre sí, naturalmente decimos que hay muchas substancias
+corp&oacute;reas.</p>
+
+<p>[10.] Al sentir una impresion, si la referimos &aacute; un
+objeto, &oacute; la consideramos como objetiva, jam&aacute;s la
+llamamos substancia, porque aquel objeto por sí solo, no es
+capaz de enlazar varias sensaciones. Recibimos la sensacion de
+encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun los fil&oacute;sofos,
+fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es
+<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">{102}</a></span> decir, consideran el encarnado
+n&oacute; como una simple sensacion, sino como una calidad externa.
+A esta calidad por sí sola, nadie la llamar&aacute;
+substancia; porque no es posible que por sí sola sirva de
+lazo &aacute; otras impresiones, &oacute; &aacute; otras calidades.
+Si hay mudanza de color, el encarnado desaparece, y por tanto la
+impresion nueva se enlaza en el &oacute;rden del tiempo con la de
+encarnado, mas no reside en ella. Si hay cambio de figura, aunque
+el encarnado contin&uacute;e, no concebimos &aacute; este color
+como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que la
+permanencia del encarnado es indiferente &aacute; la variedad de
+figuras, y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio,
+continuando &oacute; desapareciendo aquel color.</p>
+
+<p>Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se
+enlaza necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones
+enlazadas en un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las
+otras y recíprocamente, inferimos que ninguna de ellas es
+lazo necesario; y por tanto, aunque las objetivemos, no las
+atribuimos el car&aacute;cter de substancia, de algo que permanezca
+idéntico &aacute; pesar de las mudanzas, y que sea como el
+recipiente de todas ellas.</p>
+
+<p>[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria &aacute;
+todas las sensaciones, &oacute; cuando menos &aacute; las dos
+principales, vision y tacto; la extension; &aacute; la cual miramos
+como un recipiente de todas las sensaciones, ya las consideremos en
+<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">{103}</a></span> nosotros, ya en los objetos. No vemos
+ni imaginamos, blanco &oacute; negro, no tocamos ni imaginamos,
+caliente &oacute; frio, blando &oacute; duro, sin extension en que
+residan la blancura &oacute; negrura, la blandura &oacute; la
+dureza, el calor &oacute; el frio. Así la extensi&oacute;n
+podria quiz&aacute;s merecernos el honor de substancia, si no
+estuviese sujeta &aacute; otra condicion que la priva de este
+título. Si bien, cuando concebimos la extension en general,
+en toda su abstraccion, consider&aacute;ndola con el puro
+entendimiento como una mera continuidad, prescindimos absolutamente
+de toda figura; no obstante, cuando hemos menester una extension
+aplicada, que nos sirva de recipiente de las sensaciones, nos es
+imposible hallarla sin una configuracion determinada. No vemos
+simplemente un color, sino que le vemos en una extension circular,
+triangular &oacute; de otra especie. Estas figuras se confunden con
+la extension misma, en cuanto es aplicada; y adem&aacute;s tampoco
+sirven de lazo para las dem&aacute;s sensaciones. A veces, es
+verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes
+grados de calor &oacute; frio, diferentes posiciones etc. etc.,
+pero tambien &aacute; veces sucede lo contrario, y con el mismo
+color, con el mismo grado de calor &oacute; frio, es decir con la
+continuidad de otras sensaciones, el objeto cambia de figura; y
+así como un círculo rojo se hacia antes
+círculo verde, así el mismo objeto rojo se hace
+circular, y despues triangular. En el primer caso la figura
+circular servia de lazo &aacute; las sensaciones <span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">{104}</a></span> de los
+colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo &aacute; las
+figuras.</p>
+
+<p>[12.] Privada la extension de los honores de substancia,
+así como todas las dem&aacute;s sensaciones, en cuanto
+objetivadas; observamos que todas estas variaciones se suceden en
+los objetos, enlaz&aacute;ndose unas sensaciones con otras.
+Así un mismo círculo toma diferentes colores, y un
+mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se
+reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez
+se reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos
+colores. Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo
+constante; que bajo aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo
+aquella sucesion de ser y no ser, hay algo permanente; y &aacute;
+esto constante, uno, permanente, &aacute; esto en que se verifican
+aquellas mudanzas, &aacute; esto que es el recipiente de ellas, que
+es el punto que las enlaza fuera de nosotros, y que nos proporciona
+&aacute; nosotros el concebirlas enlazadas, &aacute; esto lo
+apellidamos substancia. <span class="pagenum"><a name="Page_105"
+id="Page_105">{105}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO III.</h2>
+<h3>DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORP&Oacute;REA.</h3>
+<p>[13.] Pero &iquest;qué es en el &oacute;rden sensible, el
+sujeto permanente de las transformaciones? &iquest;Es una pura
+ilusion? &iquest;Es una realidad? &iquest;Qué realidad
+ser&aacute; esa? &iquest;No se parece mas bien &aacute; una
+abstraccion? Una cosa que no es ningun color, sino que se presta
+&aacute; tenerlos todos; que no es ninguna calidad de las que
+experimentamos, sino el sujeto causa de todas ellas; que no es
+ninguna figura, sino que puede acomodarse &aacute; todas; que no es
+la extension pura, pues esta es una abstraccion, y aquello es un
+ser que sirve como de fondo &aacute; las dem&aacute;s cosas; un
+objeto corp&oacute;reo, que en sí, no puede afectar ningun
+sentido, &iquest;que ser&aacute;? &iquest;No parece una cualidad
+oculta de los peripatéticos, un ser misterioso,
+fant&aacute;stico, una mera ilusion? Examinémoslo, y para
+guardarnos de ilusiones apelemos &aacute; la experiencia.</p>
+
+<p>[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jam&aacute;s de la
+mano, pintémosle de diferentes colores, borrémoslos,
+y volv&aacute;mosle &aacute; pintar, sujetémosle &aacute;
+diferentes temperaturas, ablandémosle al fuego, y luego
+endurezc&aacute;mosle; démosle distintas figuras, de un
+globo, cilindro, paralelepípedo, mesa, vaso, estatua; yo
+pregunto: &iquest;todas esas mudanzas se han verificado en una
+misma cosa? sí. &iquest;Aquella cosa era ninguno de los
+colores, <span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">{106}</a></span> ni figuras ni grados de temperatura?
+n&oacute;; pues todas estas calidades, eran y dejaban de ser
+permaneciendo la cosa la misma. &iquest;C&oacute;mo sé que
+la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido
+continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el
+tacto, que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y
+frio, duro y blando, esta figura &oacute; la otra, ha experimentado
+que estas se hacian sin interrumpir la sensacion comun del tacto,
+de un objeto que no se soltaba, cuyo peso se experimentaba
+incesantemente. Luego hay algo allí que no es las
+transformaciones, sino lo que se transforma; algo que es comun
+&aacute; todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de mí,
+y en mí.</p>
+
+<p>[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que
+nos resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo
+siguiente.</p>
+
+<p>1.&ordm; La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto
+etc., etc., hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad
+no hay mas que nada: y la nada no puede ser sujeto de
+transformaciones, ni lazo de impresiones.</p>
+
+<p>2.&ordm; La idea de ser que aquí encontramos, no es pura,
+no es de solo ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo
+no las confundimos con el sujeto.</p>
+
+<p>3.&ordm; Lo que acompa&ntilde;a la idea de ser, es la de
+permanencia entre lo sucesivo, y la relacion de esta permanencia
+como punto de enlace, como centro fijo en medio de la sucesion.
+<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">{107}</a></span> [16.] Si quisiésemos pues
+definir la substancia corp&oacute;rea, deberíamos limitarnos
+&aacute; decir que es <i>un ser permanente en que se verifican las
+mudanzas que se nos ofrecen en los fen&oacute;menos sensibles</i>.
+A esto se reduce nuestra ciencia: todo cuanto se a&ntilde;ada sobre
+este punto, no puede pasar de hip&oacute;tesis y conjeturas. En
+vano se me preguntar&aacute;, qué es este ser: dadme la
+intuicion de la esencia de las cosas corp&oacute;reas, y os lo
+diré; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es
+decir, por las impresiones que en mí producen, no lo
+sé. Conozco que aquello es algo; conozco esta relacion con
+sus formas; conozco que estas se hallan en aquel sujeto, y no son
+el sujeto; aquí encuentro el límite de mi
+conocimiento. Al objeto que corresponde &aacute; esta idea
+compuesta de ser permanente y de su relacion &aacute; varias
+formas, &aacute; esto lo llamo substancia corp&oacute;rea.</p>
+
+<p>[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes,
+permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es
+independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede &oacute;
+n&oacute; existir sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en
+particular le es necesario. Y aquí es de notar una
+diferencia entre la substancia en sí y el medio por el cual
+se nos manifiesta y se pone en comunicacion activa &oacute; pasiva
+con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas formas
+transitorias con que se reviste. &iquest;C&oacute;mo
+podríamos tener ni aun noticia de la existencia de los
+cuerpos, sino por medio de las sensaciones? Y el <span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">{108}</a></span> objeto
+de estas no es la substancia en su íntima naturaleza, sino
+sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IV.</h2>
+<h3>RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORP&Oacute;REA CON SUS
+ACCIDENTES.</h3>
+<p>[18.] En la idea de substancia corp&oacute;rea, se incluye
+perfectamente la idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra
+de un modo muy imperfecto. En toda substancia corp&oacute;rea no
+concebimos sino una unidad facticia por decirlo así: pues lo
+que en ella permanece, no es uno, sino un agregado de muchos, como
+lo manifiesta la divisibilidad de la materia. De cualquiera
+substancia corp&oacute;rea podemos hacer muchas, que tendr&aacute;n
+el mismo derecho que la primera &aacute; llamarse substancias. Un
+pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en
+otros muchos que ser&aacute;n igualmente substancias. Todos ellos
+juntos formaban aquello que llam&aacute;bamos <i>una</i>
+substancia; pero es claro que esta unidad era muy imperfecta, que
+mas bien era una reunion, y que si la consider&aacute;bamos como
+<i>una</i>, era por relacion &aacute; la unidad de efecto que nos
+producia, con el enlace que daba &aacute; nuestras sensaciones
+<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">{109}</a></span> y &aacute; los fen&oacute;menos que de
+ella resultaban.</p>
+
+<p>[19.] De esto se infiere que toda substancia corp&oacute;rea
+encierra multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los
+elementos que la componen. Esta combinacion no es permanente como
+lo ense&ntilde;a la experiencia; y por tanto, no hay substancia
+corp&oacute;rea que no tenga cuando menos una modificacion: la
+disposicion de sus partes. Prescindiendo de las mudanzas de esta
+modificacion, claro es que nunca se la puede confundir con la
+substancia: aun cuando los cuerpos se presentasen constantemente
+&aacute; nuestros sentidos con la misma disposicion de sus partes,
+el <i>ser</i> permanente, se hallaria en las partes, y n&oacute; en
+su disposicion. Esta es una cosa externa, que sobreviene &aacute;
+lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay partes que
+reunir y combinar.</p>
+
+<p>[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una
+diferencia, y es, que la substancia es independiente de las
+modificaciones, pero las modificaciones no son independientes de la
+substancia. Esta, permaneciendo la misma, cambia de accidentes;
+pero un accidente permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de
+substancia. La misma madera puede recibir sucesivamente muchas
+figuras; pero la misma figura en n&uacute;mero, no puede pasar de
+una madera &aacute; otra. Dos pedazos de madera pueden tener una
+figura semejante &oacute; diferente; c&uacute;bica,
+esférica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en
+tal caso, <span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">{110}</a></span> no hay identidad de figuras, sino
+semejanza; son las mismas en especie, mas n&oacute; en
+n&uacute;mero.</p>
+
+<p>[21.] Si se me pregunta, c&oacute;mo sé que no hay mas
+que semejanza y n&oacute; identidad numérica en las figuras
+que sucesivamente toman los cuerpos, que no hay <i>permanencia</i>
+en las figuras que cambian de sujeto, y por consiguiente que una
+misma figura no pasa de una substancia &aacute; otra, así
+como una misma substancia pasa de una &aacute; otra figura, no me
+ser&aacute; difícil demostrarlo.</p>
+
+<p>Por de pronto salta &aacute; los ojos la extra&ntilde;eza de una
+figura c&uacute;bica, por ejemplo, pasando de un cuerpo &aacute;
+otro. &iquest;Qué es esta forma separada del cuerpo?
+&iquest;C&oacute;mo se sostiene en el tr&aacute;nsito?
+&iquest;C&oacute;mo no es exactamente igual en ambos, y se presenta
+con ligeras modificaciones? En el tr&aacute;nsito
+&iquest;habr&aacute; tambien sufrido modificacion? Entonces
+habr&aacute; modificacion de modificacion, y la figura en
+sí, en abstracto de todo cuerpo, resultar&aacute; una
+especie de substancia de segundo &oacute;rden, permanente en medio
+de las modificaciones. Claro es que esto son sue&ntilde;os, en que
+se aplica &aacute; la realidad lo que solo conviene &aacute; la
+idea en abstracto; que ese tr&aacute;nsito de formas supondria una
+existencia de ellas, por separado; y así podríamos
+tener cubos, esferas, tri&aacute;ngulos, círculos etc., en
+abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en sí, sin
+aplicacion &aacute; nada figurado.</p>
+
+<p>[22.] Pero todavía se puede dar de esta verdad otra
+demostracion mas rigurosa. Si se supone que una misma figura en
+n&uacute;mero, pasa de un <span class="pagenum"><a name="Page_111"
+id="Page_111">{111}</a></span> cuerpo &aacute; otro, tendremos que
+el pedazo de madera A, que pierde la forma c&uacute;bica, la
+transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual no puede estar
+en los dos &aacute; un mismo tiempo. Supongamos que despues de
+haber quitado &aacute; la madera A, la forma c&uacute;bica, se la
+devolvemos sin tocar al cuerpo B; claro es que no ser&aacute; la
+misma en los dos; luego tanta razon habia para que dijésemos
+que el cuerpo B no habia adquirido la misma sino otra semejante. Es
+evidente adem&aacute;s que para dar &aacute; un cuerpo la forma
+c&uacute;bica no necesitamos quit&aacute;rsela al otro; luego la
+forma del uno no es <i>individualmente</i> la del otro; pues de lo
+contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y
+deja de existir &aacute; un mismo tiempo.</p>
+
+<p>[23.] Las palabras <i>transmision</i> &oacute;
+<i>comunicacion</i> del movimiento, que tanto se usan en la
+física, expresan una realidad, en cuanto se limitan al
+fen&oacute;meno sujeto &aacute; c&aacute;lculo; pero significarian
+un absurdo, si se las entendiese en el sentido de que el
+<i>mismo</i> movimiento que se hallaba en un cuerpo, ha
+<i>pasado</i> &aacute; otro. La suma de las cantidades de
+movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que
+antes; y esto se verifica repartiéndose entre ellos la
+velocidad, perdiendo el uno, y ganando el otro. Así lo
+ense&ntilde;a el c&aacute;lculo, y lo atestigua la experiencia.
+Pero es evidente que no puede suceder que la <i>misma</i> velocidad
+individual que estaba en el cuerpo chocante se haya trasmitido al
+chocado; pues lejos de que <span class="pagenum"><a name="Page_112"
+id="Page_112">{112}</a></span> la velocidad sea separable del
+cuerpo, pasando de un sujeto &aacute; otro, ni siquiera se la
+concibe sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo
+movido, del espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la
+cantidad del movimiento antes del choque, el valor de Q permanece
+constante despues del choque; pero esto solo expresa el
+fen&oacute;meno con relacion &aacute; sus efectos, en cuanto sujeto
+&aacute; c&aacute;lculo; pero n&oacute; que la velocidad que entra
+en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes de
+las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras
+expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes
+del choque. La cantidad del movimiento ser&aacute; Q = A &times; V
++ B &times; v. Despues del choque resultar&aacute; una nueva
+velocidad, que llamaremos u y tendremos que la cantidad del
+movimiento ser&aacute; Q = A &times; u + B &times; u.
+Matem&aacute;ticamente hablando, el valor de Q ser&aacute; el
+mismo; pero esto solo significa que si se expresan los resultados
+del movimiento, en n&uacute;meros &oacute; en líneas,
+tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende
+ni se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto
+se halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha
+despegado de la V, para unirse con la v.</p>
+
+<p>[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los
+concebimos realizables sin sujeto al que estén inherentes; y
+que las substancias no est&aacute;n inherentes &aacute; otro ser, y
+son concebidas y existen realmente, sin esta inherencia. La figura
+<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">{113}</a></span> no puede existir sin cosa figurada;
+pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se anonaden
+todas las dem&aacute;s cosas. Analizando su naturaleza podremos
+encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la
+existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos
+hallamos la relacion de causa y de efecto, mas n&oacute; la de
+inherencia, n&oacute; la de sujeto y modificacion.</p>
+
+<p>[25.] Estas &uacute;ltimas consideraciones explican mas la idea
+de substancia corp&oacute;rea. Habíamos encontrado (Cap.
+III) las notas siguientes: 1.&ordf; ente; 2.&ordf; relacion de
+permanente &aacute; lo variable; 3.&ordf; sujeto de estas
+variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no
+inherencia &aacute; otro. Este car&aacute;cter negativo se halla
+incluido en el positivo: <i>sujeto permanente de variaciones</i>;
+porque es claro que al concebir sujeto <i>permanente de
+variaciones</i>, ya no incluimos la inherencia, antes bien se la
+negamos, al menos implícitamente. La no inherencia supone
+algo positivo, algo en que se funde el no tener esta necesidad de
+estar adherido. &iquest;Qué es esto? No lo sabemos.
+Conocemos que existe, pero no alcanzamos &aacute; explicarlo.
+Probablemente es inexplicable sin la intuicion de la misma esencia
+de las cosas; y esta intuicion nos falta. <span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">{114}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO V.</h2>
+<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORP&Oacute;REA EN
+S&Iacute; MISMA.</h3>
+<p>[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta
+aquí, envuelve una relacion &aacute; los accidentes en
+general (Cap. III). Pero esta idea no es la de una substancia
+indeterminada, sino la de substancia corp&oacute;rea; y preciso es
+confesar la dificultad de concebir una substancia corp&oacute;rea
+particular sin ningun accidente. Si &aacute; este papel en que
+escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis sentidos,
+y hasta prescindo de su figura y de su extension:
+&iquest;qué me resta para concebir algo particular
+determinado, algo que no sea la idea de ser en general, sino la de
+este ser en particular? Claro es que para que el objeto no se me
+desvanezca completamente, &oacute; para que perdiendo toda
+individualidad, no se me confunda en la idea universal, debo
+reservarme algo por lo cual pueda decir <i>esto</i>; es decir, esto
+que se halla aquí, &oacute; que me ha afectado de tal
+&oacute; cual manera, &oacute; que ha sido el sujeto de tales
+&oacute; cuales modificaciones. Por donde se echa de ver que
+considero cuando menos su posicion con respecto &aacute; los
+dem&aacute;s cuerpos, &oacute; su causalidad con relacion &aacute;
+las impresiones que me ha producido, &oacute; su naturaleza de
+<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">{115}</a></span> sujeto de determinados accidentes.
+Así pues como la idea de substancia finita en general,
+envuelve relacion &aacute; ciertos accidentes en general,
+así la de substancia en particular, la envuelve &aacute;
+accidentes particulares.</p>
+
+<p>[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir
+la substancia corp&oacute;rea; no es f&aacute;cil asegurar si la
+envuelve tambien en su naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al
+querer examinarla, nos hallamos sobre un terreno distinto; se
+presentan &aacute; nuestra consideracion las cuestiones sobre la
+esencia de los cuerpos.</p>
+
+<p>[28.] La identidad de la substancia corp&oacute;rea bajo sus
+diversas transformaciones, tampoco podemos asegurar hasta
+qué punto contin&uacute;a. Los partidarios de la
+filosofía corpuscular consideran todas las transformaciones
+como simples movimientos locales, y todas las variaciones que vemos
+en los cuerpos, como simples resultados de la diferente posicion de
+las moléculas entre sí. Leibnitz resuelve la materia
+en una infinidad de m&oacute;nadas, que no son los &aacute;tomos de
+Epicuro, pero que conducen tambien &aacute; la invariabilidad
+substancial de los cuerpos, los cuales segun él, no son mas
+que el conjunto de substancias indivisibles llamadas
+m&oacute;nadas. Los aristotélicos creian que de las mudanzas
+de los cuerpos, unas eran accidentales, como la de figura,
+movimiento, densidad, calor, frio etc. etc., otras substanciales,
+como el tr&aacute;nsito de la madera &aacute; ceniza. Pero en medio
+de esta variedad de sistemas, es notable <span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">{116}</a></span> el
+acuerdo en admitir algo permanente sujeto de las mudanzas. Con
+respecto &aacute; los atomistas, y &aacute; Leibnitz, es claro que
+admitian la identidad del sujeto; y por lo que toca &aacute; los
+aristotélicos, aunque la mudanza que inducia una forma
+substancial diferente de la primera, transformaba substancialmente
+el ser, de suerte que despues de la mudanza de la forma
+substancial, no podia decirse que el uno era substancialmente el
+otro; no obstante opinaban que habia un sujeto comun en esas mismas
+trasformaciones substanciales, que ellos llamaban <i>materia
+prima</i>. Tan claro, tan evidente es, que en medio de las
+transformaciones del mundo corp&oacute;reo hay algo permanente, que
+se encuentra reconocida esta verdad en todos los sistemas
+filos&oacute;ficos.</p>
+
+<p>[29.] Si esta substancia corp&oacute;rea es una realidad, como
+lo es en efecto, es necesario que no solo exista, sino que sea algo
+determinado. A esta determinacion substancial del cuerpo, &aacute;
+esto que le constituye tal cosa, y que le distingue en su
+íntima naturaleza, en su esencia, de todos los dem&aacute;s
+cuerpos de otras especies, &aacute; esto llamaban los
+aristotélicos forma substancial; y al sujeto de esa forma,
+de esa actualidad, &aacute; ese sujeto comun &aacute; todos los
+cuerpos, le apellidaban <i>materia prima</i>, que era una pura
+potencia, una especie de medio entre el puro nada, y el ser en
+acto.</p>
+
+<p>[30.] Sobre estos puntos se ha disputado desde que hay escuelas
+filos&oacute;ficas y es probable que se <span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">{117}</a></span>
+disputar&aacute; en adelante; pero siempre con escaso fruto. Del
+mundo corp&oacute;reo conocemos su existencia, conocemos sus
+relaciones con nosotros, conocemos sus propiedades y sus leyes, en
+cuanto est&aacute; sujeto &aacute; nuestra observacion; pero
+&aacute; su íntima naturaleza no alcanzan nuestros sentidos,
+no llegan nuestros instrumentos. A medida que adelanta el hombre en
+sagacidad de observacion y fuerza y delicadeza de instrumentos,
+descubre nuevos misterios, y ve que las barreras que él
+creía un <i>non plus ultra</i>, se retiran mas all&aacute;,
+en la inmensidad de un océano. &iquest;Las alcanzar&aacute;
+algun dia? &iquest;Podr&aacute; dar la vuelta &aacute; ese mundo
+científico? &iquest;Est&aacute; reservado al porvenir un
+conocimiento de la íntima naturaleza del sujeto de esa
+infinidad de fen&oacute;menos que nos asombran? difícil es
+creerlo. El telescopio &aacute; medida que se perfecciona, extiende
+los límites del universo, y parece caminar &aacute; lo
+infinitamente grande; la perfeccion del microscopio siguiendo la
+direccion opuesta, parece caminar h&aacute;cia lo infinitamente
+peque&ntilde;o. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los
+límites? Es probable que el encontrarlos no es permitido al
+débil mortal, mientras habita sobre la tierra. El
+espíritu humano, tan activo, tan fecundo, se lanza
+sucesivamente h&aacute;cia los dos extremos: pero cuando se
+lisonjea de llegar al &uacute;ltimo confín, siente que algo
+le detiene antes de alcanzar el objeto de sus nobles deseos; es la
+cadena que le une al cuerpo mortal, y que no le permite el libre
+vuelo de los espíritus puros. <span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">{118}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VI.</h2>
+<h3>SUBSTANCIALIDAD DEL YO HUMANO.</h3>
+<p>[31.] Al considerar las substancias corp&oacute;reas, no hemos
+encontrado la perfecta unidad; todas cuantas se sujetan &aacute;
+nuestros sentidos se resuelven en muchas otras, que &aacute; su vez
+son substancias tambien: resultando que los cuerpos, mas bien son
+agregados de substancias, que una sola substancia. La unidad no la
+encontramos en ellos; nosotros se la atribuimos, &oacute; en cuanto
+forman un lazo comun de nuestras sensaciones, &oacute; en cuanto
+esas diversas substancias las consideramos subordinadas &aacute;
+una que las vivifica y dirige. Así las partes de un cuerpo
+animado, constituyen una especie de unidad, en cuanto est&aacute;n
+subordinadas al principio que las anima.</p>
+
+<p>[32.] De aquí no debemos inferir que la unidad verdadera
+no existe ni aun en los mismos cuerpos; si pudiésemos
+conocer su esencia misma, la hallaríamos sin duda, ya sea en
+las m&oacute;nadas escogitadas por Leibnitz, ya en otra cosa mas
+&oacute; menos semejante. Aunque este conocimiento de las esencias
+nos falte, sin embargo el raciocinio nos conduce &aacute; esta
+unidad. Lo compuesto se forma de partes; si este &aacute; su vez se
+compone de otras, y así sucesivamente, al fin hemos de
+llegar &aacute; algo que no se descompone: allí est&aacute;
+lo <span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">{119}</a></span> indivisible; &oacute; mejor, la
+verdadera unidad. Este raciocinio vale, aun suponiendo que la
+materia es divisible hasta lo infinito. La divisibilidad hasta lo
+infinito supondria infinidad de partes en que se podria dividir:
+estas partes pues existirian; esos elementos infinitésimos
+serian reales, en ellos estaria la unidad.</p>
+
+<p>[33.] Independientemente del mundo corp&oacute;reo, encontramos
+la idea de substancia, su aplicacion real, su unidad perfecta, en
+nosotros mismos, en el testimonio de nuestra conciencia. Esta nos
+cerciora de que pensamos, de que deseamos, de que sentimos, de que
+experimentamos una infinidad de afecciones, las unas sujetas
+&aacute; nuestra voluntad, y como hijas de la actividad que hay
+all&aacute; en el fondo de nosotros mismos; otras independientes de
+nosotros, que nos vienen sin nuestra voluntad, &aacute; veces
+contra ella, y cuya reproduccion no est&aacute; siempre en nuestra
+mano.</p>
+
+<p>Ese flujo y reflujo de ideas, de voliciones y sentimientos,
+tienen un punto en que se enlazan, un sujeto que los recibe, que
+los recuerda, que los combina, que los busca, &oacute; los evita,
+ese ser de que tenemos conciencia íntima, que los
+fil&oacute;sofos han dado en llamar el <i>yo</i>. Este es uno,
+idéntico bajo todas las transformaciones; y esa unidad, esa
+identidad es para nosotros un hecho indisputable, un hecho
+atestiguado por la conciencia. &iquest;Quién seria capaz de
+hacernos dudar, que el <i>yo</i> que piensa en este momento, es el
+mismo que pensaba ayer y a&ntilde;os atr&aacute;s? No obstante
+<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">{120}</a></span> la variedad de los pensamientos y
+deseos; &aacute; pesar del cambio de opiniones y voluntad, y de la
+oposicion de unos actos con otros, &iquest;quién nos
+quitaria la conviccion profunda, incontrastable, de que somos
+nosotros mismos quienes lo experimentamos, de que hay algo
+aquí dentro que sirve de sujeto &aacute; todo?</p>
+
+<p>[34.] Si en nosotros no hubiese algo permanente en medio de
+tanta variedad, la conciencia del <i>yo</i> seria imposible.
+Entonces no habria en nosotros mas que una sucesion de
+fen&oacute;menos inconexos, y por tanto serian imposibles la
+memoria y la combinacion. El pensamiento es un absurdo, si no hay
+algo que piense, permaneciendo idéntico bajo la variedad de
+las formas del pensar. En nosotros pues hay un sujeto simple que
+todo lo enlaza, en el cual se verifican esas mudanzas; hay pues una
+substancia. En ella hay una unidad; esa unidad que no encontramos
+en las substancias corp&oacute;reas, sino despues de haber
+recorrido una serie infinita de descomposiciones, se nos presenta
+en la substancia espiritual en el primer momento, como un simple
+hecho interno, sin el cual son absurdos todos los fen&oacute;menos
+que sentimos en nuestro interior, y nos es imposible toda
+experiencia del mundo externo. Sin la unidad del <i>yo</i>, no hay
+sensaciones; y sin estas nada podemos experimentar de los seres que
+nos rodean. <span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">{121}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VII.</h2>
+<h3>RELACIONES DE LA PROPOSICION <b>YO PIENSO</b>, CON LA
+SUBSTANCIALIDAD DEL YO.</h3>
+<p>[35.] Si no admitimos que el alma es substancia, la proposicion
+<i>yo pienso</i>, carece de sentido. Entonces la filosofía
+pierde su punto de apoyo; todo cuanto experimentamos en nuestro
+interior, es una serie de fen&oacute;menos inconexos, incapaz de
+ser observada, y de estar sometida &aacute; ninguna regla.</p>
+
+<p>[36.] Mi pensamiento de ahora no es individualmente mi
+pensamiento de ayer; como mi pensamiento de ma&ntilde;ana, no
+ser&aacute; mi pensamiento de hoy; estos pensamientos considerados
+en sí, con precision de un sujeto en el cual se hallen, no
+tienen nada que ver el uno con el otro: quiz&aacute;s versan sobre
+objetos sin ninguna relacion, quiz&aacute;s son contradictorios;
+quiz&aacute;s el pensamiento de hoy es negacion del de ayer.</p>
+
+<p>[37.] Lo mismo se verifica en todos los pensamientos, en todos
+los actos de voluntad, en todos los sentimientos, en todas las
+representaciones imaginarias, en todas las sensaciones, y en
+general en todo cuanto experimento en mí mismo. Fijando la
+consideracion en todas las afecciones internas, sean las que
+fueren, no veo en ellas mas que una serie de fen&oacute;menos, una
+especie de <span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">{122}</a></span> rio de existencias que pasan y
+desaparecen, unas para no volver, otras para reaparecer de nuevo en
+tiempo diferente, y ofreciéndome <i>expresamente</i> esta
+diferencia. La reaparicion no es individual, sino de semejanza;
+esto es, que la afeccion repetida, no es la misma que antes hubo,
+sino otra semejante. Cuando la afeccion vuelve, tengo conciencia de
+su actualidad en el momento presente, y conciencia de su actualidad
+en un tiempo anterior: esta doble conciencia que constituye el
+recuerdo, me hace distinguir entre las dos afecciones, é
+implica necesariamente el juicio de que la una no es la otra. La
+afeccion recordante (permítaseme la expresion) que se
+identificase con la afeccion recordada, no seria recuerdo: una cosa
+se <i>presenta</i> &aacute; sí misma, mas no se
+<i>recuerda</i>.</p>
+
+<p>[38.] Luego en nuestro interior todo pasa para no volver; el
+flujo es real; el reflujo no es mas que aparente; lo que deja de
+ser, no vuelve &aacute; ser jam&aacute;s; habr&aacute; una cosa
+semejante, pero n&oacute; la misma; lo que fué, pas&oacute;;
+y el tiempo no vuelve atr&aacute;s.</p>
+
+<p>[39.] Luego la serie de los fen&oacute;menos internos,
+considerados en sí solos, y prescindiendo de un sujeto en
+que residan, es por necesidad inconexa, y no hay medio para
+subordinar sus términos &aacute; una ley ni &aacute;
+ning&uacute;n lazo.</p>
+
+<p>[40.] Sin embargo esta ley existe en todos nuestros actos
+intelectuales; una razon sin leyes que la gobiernen, es el mayor de
+los absurdos; <span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">{123}</a></span> este lazo se encuentra en todas
+nuestras afecciones: el flujo de ellas, con su distincion y sus
+diferencias y semejanzas, es un hecho presente &aacute; nuestro
+interior, hecho al cual estamos sometidos como &aacute; una
+condicion primitiva é indeclinable de nuestra
+existencia.</p>
+
+<p>[41.] La proposici&oacute;n: <i>yo pienso</i>,
+incluyéndose en la palabra <i>pensar</i> todas las
+afecciones internas, no se refiere tan solo &aacute;
+fen&oacute;menos aislados, sino que implica por necesidad un punto
+en que se enlazan, al cual llamamos el <i>yo</i>. Si este punto no
+existe, si no es uno, si no es idéntico, el pensamiento de
+hoy no tiene ningun lazo con el de ayer: siendo dos cosas
+distintas, que se hallan en tiempos diversos, y que quiz&aacute;s
+son contradictorias: cuando hoy digo <i>yo pienso</i> y entiendo
+decir que este <i>yo</i> es el mismo de la proposicion, <i>yo
+pensaba ayer</i>, mi lenguaje es absurdo; si no hay mas que los
+puros fen&oacute;menos, los dos pensamientos sin un punto de
+enlace, el <i>yo</i> no es nada, no puedo decir <i>yo pensaba</i>,
+<i>yo pienso</i>; debo decir <i>habia</i> pensamiento, <i>hay</i>
+pensamiento. Si entonces se me pregunta, <i>d&oacute;nde</i>, en
+<i>quién</i>, deberé responder que no hay
+d&oacute;nde, que no hay quién; deber&aacute; negar el
+supuesto, y limitarme &aacute; repetir: <i>habia</i> pensamiento,
+<i>hay</i> pensamiento.</p>
+
+<p>[42.] Para decir <i>yo</i>, es necesario suponer una realidad
+permanente: realidad, porque lo que no es real es nada; permanente,
+porque lo que pasa desaparece, deja de ser y no puede servir de
+punto para unir nada. <span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">{124}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VIII.</h2>
+<h3>CONSIDERACIONES SOBRE LA INTUICION QUE EL ALMA TIENE, &Oacute;
+PUEDE TENER, DE S&Iacute; MISMA.</h3>
+<p>[43.] La realidad permanente <i>del yo</i>, considerada en
+sí misma y prescindiendo de las cosas que pasan en ella, es
+un hecho que sentimos en nuestro interior, y expresamos en todas
+nuestras palabras. Si &aacute; esta presencia, esta
+experiencia íntima, se la quiere llamar intuicion del alma,
+nosotros tenemos intuicion de nuestra alma. Esta intuicion se halla
+reproducida en todas las intuiciones particulares, y en general en
+todas las afecciones internas; porque si bien son fen&oacute;menos
+aislados, implican la intuicion del <i>yo</i>, por lo mismo que
+implican conciencia de sí propio.</p>
+
+<p>[44.] La misma variedad de los fen&oacute;menos aislados, lejos
+de probar nada contra la unidad de la intuicion del <i>yo</i>, la
+confirma hasta la evidencia. Si concebimos un pensamiento solo,
+fijo, idéntico, no necesitamos tanto de unirle la idea de un
+sujeto en que resida; pero cuando hay muchedumbre de
+fen&oacute;menos diversos, y aun contradictorios en su
+coexistencia, debemos referirlos &aacute; una cosa constante, so
+pena de convertir el mundo interno en un caos absoluto.</p>
+
+<p>[45.] Hay pues cierta intuicion del alma en sí
+<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">{125}</a></span> misma; esto es, hay una presencia de
+sentimiento de su unidad entre la muchedumbre, de su identidad
+entre la diversidad, de su permanencia entre la sucesion, de su
+duracion constante entre la aparicion y desaparicion de los
+fen&oacute;menos. O es necesario admitir esto, &oacute; renunciar
+&aacute; la legitimidad del testimonio de toda conciencia; lo que
+produciria el escepticismo mas completo que ha existido
+jam&aacute;s, extendiéndole &aacute; los dos mundos externo
+é interno.</p>
+
+<p>[46.] Encontramos pues que los conceptos indeterminados de
+<i>ser</i>, <i>unidad</i>, <i>permanencia</i>, <i>sujeto de
+modificaciones</i>, se hallan realizados en nuestro interior: esta
+realizacion nos la asegura la conciencia, y nos la confirma el
+an&aacute;lisis l&oacute;gico de la serie de los fen&oacute;menos
+en sus relaciones con un punto de enlace.</p>
+
+<p>[47.] <i>Ser</i>, <i>uno</i>, <i>permanente</i>, <i>sujeto de
+modificaciones</i>, incluye todo cuanto se encierra en la idea de
+substancia finita: esto lo encontramos en el alma, con la
+experiencia lo sentimos, nos afecta íntimamente; si &aacute;
+esto se lo quiere llamar intuicion, la tenemos de la
+substancialidad del alma.</p>
+
+<p>[48.] El sujeto pensante no solo se siente &aacute; sí
+propio, sino que se conoce como un objeto real, al cual aplica por
+medio de la reflexion las ideas indeterminadas de ser, unidad,
+permanencia, sujeto de modificaciones. Luego el alma puede ser un
+verdadero predicado en proposiciones que tengan el doble apoyo de
+la conciencia y de la l&oacute;gica. <span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">{126}</a></span></p>
+
+<p>[49]. Puede preguntarse si nosotros tenemos otra intuicion del
+alma que la que acabamos de explicar; &aacute; esto respondo que
+n&oacute;, mientras estamos en esta vida; pero pregunto al mismo
+tiempo, si es cierto que en esta materia haya otra intuicion
+posible, que la del sentido íntimo. Acostumbrados &aacute;
+las intuiciones sensibles que implican la extension en el espacio,
+preguntamos &iquest;qué es el alma en sí misma? y
+parece que no quedamos satisfechos porque no vemos su retrato.
+Abstrayéndonos del &oacute;rden de la sensibilidad,
+levant&aacute;ndonos &aacute; la esfera intelectual pura,
+&iquest;quién sabe si podríamos decir que no hay otra
+intuicion del alma que la que tenemos ahora; que ella, en sí
+misma, en su entidad una, simple, es esta misma fuerza que
+sentimos; que esta misma fuerza es el sujeto de las modificaciones,
+que es la substancia, sin que sea preciso excogitar otro fondo
+muerto dig&aacute;moslo así, en que resida esta fuerza?
+&iquest;por qué la misma fuerza no podr&aacute; ser
+subsistente? &iquest;por qué debemos imaginar otro
+<i>substratum</i> en el cual se apoye? Y si esto fuese así,
+si fuese aplicable &aacute; la substancia del alma lo que pensaba
+de todas las substancias el gran Leibnitz, haciendo consistir la
+idea de substancia en la idea de fuerza, &iquest;por qué no
+podríamos decir que la presencia de sentido íntimo,
+la conciencia de sí propia, es toda la intuicion que el alma
+puede tener de sí misma?</p>
+
+<p>[50]. Me preguntais qué <i>es</i> el alma separada del
+cuerpo, qué sentir&aacute; de sí, qué
+conocer&aacute; de <span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">{127}</a></span> sí, cuando se hallar&aacute;
+<i>sola</i>. &iquest;Acaso en la actualidad no siente y no conoce
+<i>sola</i>? &iquest;Acaso los &oacute;rganos de que se vale,
+sienten ni piensan? &iquest;Sabe por ventura de qué manera
+se sirve de ellos, ni sabria que se sirve de ellos, sino por la
+experiencia? &iquest;No se halla sola en las profundidades de su
+actividad, con sus pensamientos, con sus actos de voluntad, con sus
+sentimientos, con su alegría, con su tristeza, con sus
+placeres, con sus dolores? En hora buena, dígase que tal vez
+no nos formamos ideas bastante claras del <i>modo</i> de conciencia
+que tendremos de nosotros mismos despues de esta vida;
+dígase que quiz&aacute;s son posibles otras intuiciones de
+nosotros mismos; pero no se pinte como una cosa inconcebible el
+alma sola: dejadme el pensamiento, la voluntad, el sentimiento,
+todo presente en lo íntimo de mi conciencia; para hallarme
+&aacute; mí propio, no necesito mas: dadme comunicacion con
+otros seres que me afecten &oacute; &aacute; quienes yo afecte, que
+me trasmitan sus pensamientos y sus voluntades, que me causen
+placeres &oacute; dolores, y no necesito nada mas para tener un
+mundo que concibo muy bien: me falta el conocimiento de la calidad
+de los pormenores, n&oacute; de su posibilidad: el alma muda de
+estado, n&oacute; de naturaleza. <span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">{128}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IX.</h2>
+<h3>EX&Aacute;MEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE LOS ARGUMENTOS CON
+QUE SE PRUEBA LA SUBSTANCIALIDAD DEL ALMA.</h3>
+<p>[51]. Los argumentos psicol&oacute;gicos en favor de la
+substancialidad del alma, son meros paralogismos en la opinion de
+Kant, y si bien prueban una substancia ideal, no pueden nunca
+conducir &aacute; una substancia real. Este fil&oacute;sofo,
+&aacute; mas de las razones con que ataca la prueba
+psicol&oacute;gica de la substancialidad del alma, tenia una
+personal, que era muy poderosa para él, atendida la flaqueza
+del corazon humano: &oacute; debía poner en duda la
+substancialidad del alma, &oacute; consentir en la ruina de todo su
+sistema. &laquo;Seria, dice, un grande, y hasta el &uacute;nico
+escollo de toda nuestra crítica, la posibilidad de demostrar
+<i>&agrave; priori</i> que todos los seres pensantes son
+substancias simples, y que por consiguiente tienen necesariamente
+la personalidad y la conciencia de su existencia separada de toda
+materia; porque de este modo habríamos dado un paso fuera
+del mundo sensible, habríamos entrado en el campo de los
+<i>noumenos</i>, y nadie nos disputaria el derecho de desmontar
+este terreno, de edificar en él y tomar posesion del mismo,
+segun que lo permitiria la fortuna de <span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">{129}</a></span> cada
+uno&raquo; (Dialéctica trascendental, libro 2, cap. 1).</p>
+
+<p>[52.] En concepto de Kant, el primer paralogismo de la
+psicología pura en favor de la substancialidad del alma, es
+el siguiente. &laquo;Aquello cuya representacion es la
+<i>substancia absoluta</i> de nuestros juicios, y que no puede
+servir de determinacion &aacute; otra cosa, es substancia. El
+<i>yo</i>, como ser pensante, es la substancia absoluta de todos
+sus juicios posibles, y esta representacion de sí mismo no
+puede ser el predicado de otra cosa; luego el yo como ser pensante,
+es substancia.&raquo;</p>
+
+<p>En estos términos presenta en la primera edicion de su
+<i>Crítica</i> el discurso psicol&oacute;gico que se propone
+combatir; en la segunda edicion, queriendo ser mas claro, &oacute;
+quiz&aacute; mas obscuro, expresa el mismo raciocinio en otros
+términos. &laquo;Lo que no puede ser concebido sino como
+sujeto, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es
+substancia; es así que el ser pensante, considerado
+simplemente como tal, no puede ser pensado sino como sujeto; luego
+no existe sino como tal, es decir, como substancia.&raquo; Preciso
+es confesar que si la psicología no tuviese expositores mas
+claros que Kant, y en sus demostraciones hubiese de emplear las
+formas de que se vale este fil&oacute;sofo en los pasajes que se
+acaban de ver, haria muy escasos prosélitos, por la sencilla
+razon de que pocos entenderian su lenguaje. Estoy seguro que la
+mayoría de los lectores no queda convencida por los
+silogismos <span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">{130}</a></span> favorables &aacute; la substancialidad
+del alma, tales como los presenta Kant: de este modo la posicion
+del fil&oacute;sofo es muy ventajosa, porque debe probar que no
+tiene fuerza un argumento, cuya fuerza en verdad no se ha sentido.
+Pero supongamos que un fil&oacute;sofo se digna descender del
+olimpo de las abstracciones incomprensibles, y no se desde&ntilde;a
+de hablar el humilde lenguaje de lo mortales, presentando el
+argumento psicol&oacute;gico bajo una forma mas sencilla,
+&iquest;quién sabe si la conviccion producida seria algo mas
+difícil de destruir? ensayémoslo.</p>
+
+<p>[53.] Por substancia entiendo un ser &oacute; una realidad
+permanente, en la cual se verifican diferentes modificaciones,
+continuando ella idéntica &aacute; si misma. Es así
+que en mi interior hay esa realidad, que permaneciendo
+idéntica, tiene variedad de pensamientos, de actos de
+voluntad, de sentimientos, de sensaciones, como me lo atestigua la
+conciencia; luego esto que hay en mi interior es substancia.</p>
+
+<p>Creo que se puede desafiar &aacute; todos los fil&oacute;sofos
+del mundo, &aacute; que se&ntilde;alen en este silogismo una
+proposicion falsa, ni dudosa, &oacute; indiquen un vicio en la
+consecuencia, si no quieren ponerse en abierta contradiccion, por
+una parte con el testimonio de la conciencia, y por otra con todas
+las leyes de la razon humana.</p>
+
+<p>[54.] Pretende Kant que el raciocinio en favor de la
+substancialidad del alma no es concluyente, porque las puras
+categorías, y por consiguiente <span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">{131}</a></span> la de
+la substancia, no tienen absolutamente ningun valor objetivo, sino
+en cuanto son aplicadas &aacute; la diversidad de una intuicion
+sometida &aacute; las mismas; esto es, que el concepto de
+substancia es una pura funcion l&oacute;gica que no vale nada ni
+significa nada objetivamente, sino en cuanto se refiere &aacute;
+cosas sensibles; y que tan pronto como sale de la esfera de la
+sensibilidad, no puede conducir &aacute; ningun resultado. Es
+evidente que la substancialidad del alma no puede ser objeto de la
+intuicion sensible; y por consiguiente, aplicar al alma la idea de
+substancia es extender el concepto mas de lo que permite su
+naturaleza. Menester es confesar que el raciocinio de Kant es
+concluyente, si se admiten sus principios; y en esto tenemos una
+prueba de la necesidad de combatir ciertas teorías que
+&aacute; primera vista parecen inocentes por estar en el mundo de
+las abstracciones, pero que en realidad son funestísimas por
+los resultados &aacute; que conducen. Tal es el sistema de Kant
+sobre la falta de valor objetivo de las categorías puras; y
+por esto le he combatido (Lib. IV, Cap. XIII, XIV, XV, XVI, XXI,
+XXII) demostrando: 1.&deg; Que los conceptos indeterminados y los
+principios generales que en ellos se fundan, tienen un valor
+objetivo fuera del campo de la experiencia sensible, con respecto
+&aacute; los seres que de ningun modo est&aacute;n sujetos &aacute;
+nuestra intuicion. 2.&deg; Que no es verdad que solo tengamos
+intuicion sensible; pues que conocemos intuitivamente un
+&oacute;rden intelectual <span class="pagenum"><a name="Page_132"
+id="Page_132">{132}</a></span> puro, superior &aacute; la esfera de
+la sensibilidad. Con esta doctrina queda arruinado el argumento de
+Kant, porque se deshace el fundamento en que estriba.</p>
+
+<p>[55]. El fil&oacute;sofo aleman parece que sentia el punto flaco
+de su discurso; y así es que procura exponer el argumento
+psicol&oacute;gico en términos tales que ofrezca un
+tr&aacute;nsito del &oacute;rden ideal al real, sin que se vea el
+punto que une cosas tan distantes. Su lenguaje es puramente
+ideol&oacute;gico: &laquo;aquello cuya <i>representacion</i> es la
+substancia absoluta de nuestros juicios y que no puede servir de
+<i>determinacion</i> &aacute; otra cosa, es substancia,&raquo;
+n&oacute;tese bien: define la substancia por la
+<i>representacion</i> y por la incapacidad de servir de
+<i>determinacion</i> &aacute; otra cosa, es decir, por atributos
+puramente ideol&oacute;gicos &oacute; dialécticos. La forma
+de que se vale en la segunda edicion, adolece del mismo defecto.
+&laquo;Lo que no puede ser <i>concebido</i> sino como
+<i>sujeto</i>, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es
+substancia.&raquo; &iquest;Por qué no nos dice que la
+substancia de que se trata aquí, es un ser permanente en que
+se realicen las modificaciones sin dejar de ser idéntico
+&aacute; sí mismo? &iquest;Por qué nos habla solo de
+la <i>representacion</i>, del <i>concepto</i>, de <i>la
+determinacion</i> &oacute; predicado? porque le convenia presentar
+el argumento como un sofisma en que se hace tr&aacute;nsito de un
+&oacute;rden &aacute; otro muy diferente; le interesaba una forma
+obscura que le permitiese decir lo que sigue. &laquo;En la mayor se
+trata de un ser, que en general puede ser concebido <span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">{133}</a></span> bajo
+todos los respectos, y por consiguiente tal que puede ser dado en
+intuicion; en la menor no se habla del mismo ser, sino en cuanto se
+considera &aacute; sí propio como sujeto, y
+&uacute;nicamente con relacion al pensamiento y &aacute; la unidad
+de la conciencia, mas n&oacute; &aacute; la intuicion por la cual
+la unidad seria dada como objeto al pensamiento; por consiguiente
+la conclusion est&aacute; sacada por el sofisma <i>figur&aelig;
+dictionis</i>, &oacute; por un falso raciocinio. . . . . . . . . .
+. . .</p>
+
+<p>&raquo;El pensamiento presenta en las dos premisas un sentido
+totalmente diverso; en la mayor es considerado en relacion &aacute;
+un objeto general, y tal por consiguiente, que puede ser dado en
+intuicion; pero en la menor no consiste sino en la relacion
+&aacute; la conciencia de sí propio, donde no se piensa
+ningun objeto, sino que se encuentra uno representado &aacute;
+sí mismo con relacion &aacute; sí, como sujeto, como
+la forma del pensamiento; en el primer caso se trata de cosas que
+no pueden ser pensadas sino como sujeto, en el segundo por el
+contrario, no se habla ya de <i>cosas</i>, sino del pensamiento,
+pues que se hace abstraccion de todo objeto; y en el pensamiento,
+el yo sirve siempre de sujeto para la conciencia. No se puede pues
+llegar &aacute; la conclusion: yo no puedo existir sino como
+sujeto; solo se tiene esta otra: yo no puedo, en el pensamiento de
+mi existencia, servirme de mí sino como sujeto del juicio;
+proposicion idéntica que nada absolutamente dice sobre el
+modo de mi existencia.&raquo; Indignacion <span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">{134}</a></span> causa
+que con semejante embrollo de ideas y de palabras se pretenda
+arrebatar al espíritu humano su existencia, pues que
+&aacute; esto equivale el negarle que sea substancia; indignacion
+causa el que con una confusion tal se quiera hacer vacilar uno de
+los argumentos mas claros, mas evidentes, de fuerza mas
+irresistible, que ofrecerse puedan &aacute; la razon humana. Yo
+pensaba ayer, yo pienso hoy; en toda la variedad de mis situaciones
+me hallo que soy el mismo, n&oacute; otro; &aacute; esa realidad
+que permanece idéntica en medio de la diversidad, la llamo
+mi alma; luego mi alma es una realidad permanente, sujeto de las
+modificaciones; luego es substancia. &iquest;Se puede encontrar
+nada mas claro?</p>
+
+<p>[56.] La psicología para demostrar la substancialidad del
+alma, se vale, es cierto, de la idea general de substancia; mas
+para aplicar legítimamente esta idea al caso presente, se
+apoya en un hecho experimentado, en el testimonio de la conciencia.
+&iquest;Qué quiere decirnos Kant cuando recuerda haber
+demostrado que el concepto de una cosa que puede existir en
+sí como sujeto, mas n&oacute; como simple atributo, no trae
+consigo ninguna realidad objetiva? Cuando nos habla de
+<i>sujeto</i>, &iquest;trata de sujeto real, es decir sujeto de
+modificaciones? entonces el alma es sujeto, pero no decimos que sea
+sujeto <i>&uacute;nicamente</i>, sino que su realidad la concebimos
+bajo este aspecto, sin que por esto neguemos el que encierre en
+sí otros caractéres; por el contrario, reconocemos
+expresamente <span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">{135}</a></span> el de principio activo, lo cual implica
+algo mas que simple sujeto de modificaciones, lo que mas bien
+expresa una calidad pasiva que activa. Si por sujeto entiende Kant
+el sujeto l&oacute;gico, entonces le negarémos que el alma
+haya de tener este car&aacute;cter exclusivamente, de manera que no
+pueda con legitimidad l&oacute;gica, ser atributo &oacute;
+predicado de una proposicion.</p>
+
+<p>[57.] &laquo;No es posible saber, dice el fil&oacute;sofo
+aleman, si &aacute; dicho concepto puede corresponderle algun
+objeto en ninguna parte, pues que no se concibe la posibilidad de
+una tal manera de existir, y por consiguiente no resulta ningun
+conocimiento. Para que este concepto pueda designar bajo la
+denominacion de substancia, un objeto que pueda ser dado, que pueda
+convertirse en conocimiento, es preciso poner por fundamento una
+intuicion constante, como condicion indispensable de la realidad
+objetiva de un concepto, &aacute; saber, aquello por lo cual solo
+el objeto es dado. Nosotros no tenemos absolutamente nada
+permanente en una intuicion interna, porque el <i>yo</i> no es mas
+que la conciencia de mi pensamiento; si pues nos detenemos en el
+pensamiento solo, nos falta la condicion necesaria para aplicar el
+concepto de substancia, es decir, de un sujeto existente como ser
+pensante.&raquo; No cabe argumentacion mas sofística y
+vulgar: no admite Kant la substancialidad del alma porque no
+podemos tomar la misma substancia y present&aacute;rsela en
+intuicion sensible; pero entonces tampoco debiera <span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">{136}</a></span>
+hablarnos de los <i>conceptos intelectuales puros, de las funciones
+l&oacute;gicas</i>, de las <i>ideas</i>, pues que todas estas
+cosas, como que se hallan fuera del &oacute;rden de la
+sensibilidad, no pueden sernos dadas en intuicion sensible. Y sin
+embargo estas cosas existen realmente, como fen&oacute;menos
+internos, como hechos subjetivos de los cuales habla Kant
+incesantemente, consagrando &aacute; ello la mayor parte de la
+<i>Crítica de la razon pura</i>. &iquest;Se dir&aacute;
+acaso que la idea pura de relacion no significa nada, porque no
+podemos presentar una relacion abstracta en intuicion sensible?
+&iquest;Se dir&aacute; que la idea de fuerza no significa nada,
+porque no podemos presentarla en intuicion sensible? &iquest;Se
+dir&aacute; que los principios de donde dimanan los
+fen&oacute;menos de la atraccion, de la afinidad, de la
+electricidad, del magnetismo, del galvanismo, de la luz y de cuanto
+nos admira y encanta en la naturaleza, no existe, no son cosas
+permanentes, que son palabras vacías, porque no podemos
+representarlos en intuicion sensible? Este modo de argumentar es
+indigno de un fil&oacute;sofo. Podr&aacute; ser excusable que un
+hombre rudo, solo acostumbrado &aacute; los fen&oacute;menos de la
+sensibilidad, y que jam&aacute;s ha descendido &aacute; las
+profundidades del alma en la esfera intelectual pura, al hablarse
+de un <i>espíritu</i>, de una <i>causa</i>, de una
+<i>substancia</i>, pregunte sencillamente <i>&iquest;qué es
+esto?</i> y exija que se le exponga lo insensible bajo una forma
+sensible; pero quien se precia de enmendar la plana &aacute; todos
+los fil&oacute;sofos antiguos y modernos, quien desde la
+inaccesible <span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">{137}</a></span> altura de su sabiduría trata con
+desden tan soberano, todos los discursos que hasta entonces se
+habian mirado como concluyentes, debiera producir otros
+títulos de su superioridad, que el decir: no se concibe la
+posibilidad de un tal modo de existencia; no tenemos intuicion
+interna de eso permanente de que hablais; el <i>yo</i> no es mas
+que la conciencia de mi pensamiento. &iquest;Y qué? se
+necesita mas que esta misma conciencia para demostrar lo que nos
+proponemos? En la variedad de los pensamientos, &iquest;la
+conciencia no es <i>una</i>? El pensamiento de ayer, el de hoy, el
+de ma&ntilde;ana, no se enlazan en un punto? Por diferentes y
+contradictorios que sean &iquest;no pertenecen todos &aacute; una
+misma cosa, &aacute; esa <i>cosa</i> que llamamos el yo, y que nos
+autoriza para decir: <i>yo</i> que pienso ahora, soy el mismo que
+pensaba ayer, y que pensaré ma&ntilde;ana? &iquest;Se puede
+discurrir de una manera mas clara, mas convincente, que afirmando
+una permanencia real que sentimos tan profundamente atestiguada en
+lo íntimo de nuestra conciencia? Yo no veo, diréis,
+mi substancia, no tengo de ella una intuicion; solo siento mi
+conciencia; pues bien, esto basta; no se necesita mas; esa
+conciencia que experimentais, una entre la muchedumbre,
+idéntica entre la distincion, constante entre la variedad,
+permanente entre la sucesion de los fen&oacute;menos que aparecen y
+desaparecen; esa conciencia que no es ninguno de vuestros
+pensamientos individuales, que dura siempre cuando ellos pasan para
+<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">{138}</a></span> no volver; esa conciencia os ofrece la
+substancialidad de vuestra alma; esa conciencia os la da en cierto
+modo en intuicion, n&oacute; en intuicion de <i>sensaciones</i>,
+pero sí en intuicion de <i>sentido íntimo</i>, como
+una cosa que os afecta profundamente, y de cuya presencia no podeis
+dudar, como no dudais del placer y del dolor en el acto de
+experimentarlo.</p>
+
+<p>[58.] Al atacar el argumento psicol&oacute;gico de la
+substancialidad del alma, supone Kant que los que se valen de dicho
+argumento, quieren probar la substancialidad del alma, partiendo de
+las propiedades de la categoría pura y simple de substancia.
+A esta equivocacion podria dar lugar la forma con que presenta Kant
+dicho argumento; pero ya hemos visto que esta forma, con
+premeditacion &oacute; sin ella, est&aacute; dispuesta del mejor
+modo para ofrecer puntos flacos &aacute; los ataques del
+fil&oacute;sofo. Abranse por do quiera los tratados de
+psicología, y se ver&aacute; que si bien se emplea la idea
+general de substancia, no se hace uso de ella sin legitimarlo con
+un hecho de experiencia; no se infiere de la categoría pura
+de la substancia que el alma sea substancia: sino que establecida
+la idea de substancia como un tipo general, se escudri&ntilde;a el
+fondo de la conciencia para ver si allí se encuentra algo
+&aacute; que dicho tipo se pueda aplicar. Así lo acabo de
+hacer en los p&aacute;rrafos anteriores; y si Kant hubiese querido
+ser mas exacto al dar cuenta de las opiniones de sus adversarios,
+no habria dicho que el primer raciocinio <span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">{139}</a></span> de la
+psicología racional no nos da sino una luz que se pretende
+nueva, cuando nos presenta el sujeto l&oacute;gico constante del
+pensamiento, como el conocimiento del sujeto real de la inherencia.
+&laquo;Lejos, dice, de que sea posible inferir estas propiedades de
+la categoría pura y simple de una substancia, por el
+contrario, la permanencia de un objeto dado, no puede ser tomada en
+principio, sino partiendo de la experiencia, cuando queremos
+aplicarle el concepto empíricamente usual de una
+substancia.&raquo; Tiene razon el fil&oacute;sofo; las propiedades
+de la categoría pura y simple de una substancia, no pueden
+hacernos salir del &oacute;rden ideal, si no podemos apoyarnos en
+un hecho de experiencia; pero olvida una parte del argumento
+psicol&oacute;gico cuando a&ntilde;ade que en el caso actual, no
+hemos puesto en principio ninguna experiencia, y que solo hemos
+concluido del concepto de la relacion de todo pensamiento al yo,
+como al sujeto comun al cual este pensamiento se liga. La
+experiencia existe, en esta misma conciencia de la relacion de
+todos los pensamientos al yo; en este punto al cual todos se ligan;
+la relacion al yo no es posible, si el yo no es algo; los
+pensamientos no pueden ligarse en el yo, si el yo es un puro nada.
+&laquo;Refiriendo, contin&uacute;a Kant, el pensamiento al yo, no
+podríamos establecer por una observacion cierta una
+permanencia semejante; porque si bien el yo se halla en el fondo de
+todo pensamiento, no obstante ninguna intuicion propia para
+distinguirle <span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">{140}</a></span> de todo otro objeto perceptible,
+est&aacute; ligada con esta representacion.&raquo; Es cierto que el
+yo permanente no le percibimos de la misma manera que los objetos
+de las dem&aacute;s intuiciones; pero le percibimos con el sentido
+íntimo, con esa presencia de que no podemos dudar, y que
+segun confiesa el mismo Kant, nos hace referir todos los
+pensamientos al yo como &aacute; un sujeto comun en el cual se
+ligan.</p>
+
+<p>[59.] &laquo;Se puede bien notar, dice, que esta representacion
+(la del yo) se reproduce constantemente en todo pensamiento; pero
+n&oacute; que esta sea una intuicion fija y permanente en la cual
+los pensamientos variables se sucedan.&raquo; En este pasaje hay
+una contradiccion evidente. La representacion del yo se reproduce
+constantemente en todo pensamiento; es así que el yo,
+&oacute; no significa nada, &oacute; significa una cosa
+idéntica &aacute; sí misma; porque si el yo que
+piensa ahora, no es el yo que pensaba ayer, la palabra <i>yo</i>
+significa una cosa muy diversa de lo que entiende todo el mundo;
+luego si la representacion del yo vuelve en todo pensamiento, el yo
+es el mismo en todo pensamiento; luego el yo es fijo, permanente,
+luego el yo es una substancia en que se suceden todos los
+pensamientos variables.</p>
+
+<p>[60.] No alcanzo qué se puede replicar &aacute; este
+argumento fundado en las mismas palabras de Kant, donde consigna un
+fen&oacute;meno cuya existencia no podia poner en duda: &aacute;
+saber, la presencia del yo en todo pensamiento. Son ajenas
+<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">{141}</a></span> de este lugar las cuestiones
+filos&oacute;ficas sobre la no interrupcion de la conciencia, esto
+es, si hay algun tiempo en que el alma no piense, y en que no tenga
+conciencia de sí propia: muchos fil&oacute;sofos creen que
+hay en efecto esta interrupcion, para lo cual se apoyan en la
+experiencia del sue&ntilde;o y de los accidentes de que volvemos
+sin ningun recuerdo; pero Leibnitz opina que el pensamiento nunca
+se extingue del todo, que nunca hay una falta absoluta de
+conciencia, que nuestro pensamiento es una luz que despide &aacute;
+veces muy poco resplandor, pero que nunca se apaga del todo. Sea lo
+que fuere de estas opiniones, la permanencia de la substancia del
+alma queda fuera de duda: y es de notar que la interrupcion en el
+pensamiento y en la conciencia, lejos de favorecer &aacute; los
+adversarios de la permanencia del alma, los confunde de la manera
+mas concluyente. Porque si en no suponiendo algo permanente, es
+imposible concebir c&oacute;mo se ligan en una conciencia muchos
+fen&oacute;menos continuados en una serie no interrumpida,
+todavía es mas inconcebible c&oacute;mo pueden ligarse, si
+suponemos interrumpida dicha serie, interponiéndose un
+cierto espacio de tiempo entre la existencia de los
+fen&oacute;menos que se ligan.</p>
+
+<p>[61.] Sean los pensamientos A, B, C, D continuados sin ningun
+intervalo de tiempos; y que pasan en la conciencia Q; si este Q no
+es algo, no se concibe c&oacute;mo se pueden ligar los
+términos de la serie, y c&oacute;mo &aacute; pesar de la
+distincion y diversidad <span class="pagenum"><a name="Page_142"
+id="Page_142">{142}</a></span> de los mismos, se puede encontrar en
+el fondo de todos ellos eso comun, idéntico que llamamos el
+<i>yo</i>, y que nos autoriza &aacute; decir yo que pienso el D soy
+el mismo que pensaba el C y el B y el A.</p>
+
+<p>Pero si la conciencia es interrumpida, esto es, si entre el
+pensamiento C y el D han transcurrido algunas horas, en que no
+habia ningun pensamiento, ninguna conciencia, todavía es mas
+inconcebible, porque en el fondo del pensamiento D se ha de
+encontrar el mismo yo del pensamiento C; todavía es mas
+inconcebible por que al pensar D, podemos decir: yo que pienso D
+soy el mismo que pensaba C, y que he estado un cierto tiempo,
+privado de pensar. Sin algo permanente, sin algo que dure entre la
+sucesion, &iquest;c&oacute;mo se explica semejante enlace?
+&iquest;Y por ventura tratamos de hechos desconocidos? &iquest;por
+ventura no es esto lo que experimentamos todos los dias al
+dispertar? Si esto no es concluyente, neguemos la conciencia,
+neguemos la razon; no perdamos el tiempo hablando de
+filosofía. <span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">{143}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO X.</h2>
+<h3>EX&Aacute;MEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO QUE
+&Eacute;L LLAMA EL PARALOGISMO DE LA PERSONALIDAD.</h3>
+<p>[62.] El argumento fundado en el testimonio de la conciencia lo
+combate Kant de un manera particular, en el ex&aacute;men de lo que
+él llama <i>el paralogismo de la personalidad</i>. Lo
+propone en esta forma. &laquo;Lo que tiene conciencia de la
+identidad numérica de sí mismo en diferentes tiempos,
+es por este mero hecho una persona; esto se verifica del alma;
+luego el alma es persona.&raquo; Con harta inexactitud emplea Kant
+la palabra <i>persona</i>; sabido es que para merecer este nombre,
+no basta ser substancia inteligente; sino que se necesita el ser
+principio completo de las operaciones, independientemente de la
+agregacion &aacute; otra substancia, y de la union con un supuesto.
+Como quiera, el fil&oacute;sofo aleman entiende aquí por
+persona una substancia inteligente; y en este sentido se propone
+combatir el argumento con que se prueba la personalidad del
+alma.</p>
+
+<p>[63.] &laquo;Si yo quiero, dice, conocer, por experiencia, la
+identidad numérica de un objeto externo, aplico mi
+atenci&oacute;n &aacute; lo que hay de constante en el
+fen&oacute;meno, al que todo lo dem&aacute;s se <span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">{144}</a></span> refiere
+como una determinacion &aacute; su sujeto; y noto la identidad del
+sujeto en el tiempo en que la determinacion cambia. Yo soy un
+objeto del sentido interno, y el tiempo no es mas que la forma del
+mismo sentido; por lo cual refiero todas mis determinaciones
+sucesivas, y cada una de ellas en particular, al mismo
+numéricamente idéntico, en todo tiempo, es decir en
+la forma de la intuicion interna de mí mismo. Segun esto, la
+personalidad del alma no deberia ser deducida &oacute; concluida
+sino como una proposicion perfectamente idéntica de la
+conciencia en el tiempo; por cuya razon esta proposici&oacute;n
+vale <i>&aacute; priori</i>, porque no anuncia realmente otra cosa
+que esto: en todo tiempo en que yo tengo conciencia de mí
+mismo, tengo conciencia de este tiempo como de una cosa que hace
+parte de la unidad de mí mismo. Así, tanto vale
+decir: todo este tiempo est&aacute; en mí como unidad
+individual, &oacute; bien: yo me hallo en todo este tiempo, con
+identidad numérica.&raquo;</p>
+
+<p>Seria de desear que Kant nos explicase por qué el sentido
+íntimo de la identidad numérica puede ser expresado
+con esta proposicion: todo este tiempo se halla en mí como
+en una unidad individual; &oacute; con esta otra: en todo el tiempo
+en que yo tengo experiencia de mí mismo, yo tengo conciencia
+de este tiempo como de una cosa que hace parte de la unidad de
+mí mismo. Es cierto que la identidad numérica se
+siente en la diversidad del tiempo; mas n&oacute; el que tengamos
+conciencia <span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">{145}</a></span> del tiempo como de una cosa que hace
+parte de nosotros. Aquí se trata de la conciencia de
+sí mismo, tal como se halla en la generalidad de los
+hombres; quienes, lejos de considerar el tiempo como una cosa que
+hace parte de ellos, le miran como una especie de vaga extension
+&oacute; sucesion, en que duran ellos y todo lo variable.</p>
+
+<p>Sabido es que aun entre los fil&oacute;sofos hay disputas sobre
+la verdadera naturaleza del tiempo; y que el considerarle como la
+forma del sentido interno es una opinion de Kant, de la cual no
+participan muchos otros; y que él mismo, segun llevo probado
+(Lib. VII, cap<small><sup>s</sup></small>. XIII, XIV), explica muy
+mal y la prueba peor, por mas que pretenda haber elevado su
+teoría &aacute; la region de las doctrinas incontestables.
+La identidad numérica de nosotros mismos la sentimos en la
+sucesion del tiempo, prescindiendo de que esta sea una forma
+interna &oacute; externa, y hasta de que sea una ilusion &oacute;
+realidad; luego cuando el fil&oacute;sofo aleman para atacar la
+solidez del argumento de la conciencia, se funda en su
+teoría del tiempo, estriba en un supuesto que no tenemos
+ninguna necesidad de admitir; y adem&aacute;s, explica este
+sentimiento de identidad en términos que hasta él
+nadie habia empleado. Si quiere hacer entrar el tiempo en el
+sentimiento de la identidad numérica, puede decir: yo me
+hallo en todo este tiempo con identidad numérica; &oacute;
+bien: ha pasado sobre mí todo este tiempo, como en una
+unidad individual; pero <span class="pagenum"><a name="Page_146"
+id="Page_146">{146}</a></span> n&oacute; que tengamos conciencia
+del tiempo como de una cosa que hace parte de nosotros. Si nos
+atuviéramos &aacute; la conciencia, mas bien nos
+inclinaríamos &aacute; creer que el tiempo es una especie de
+extension sucesiva en que nosotros vivimos, y que mide nuestra
+existencia.</p>
+
+<p>[64.] &laquo;La identidad de la persona, contin&uacute;a Kant,
+debe hallarse inevitablemente en mi propia conciencia; pero si yo
+me miro desde el punto de vista de otro (como objeto de su
+intuicion externa) este observador extra&ntilde;o no me concibe
+sino en el tiempo; porque en la apercepcion, el tiempo no
+est&aacute; propiamente representado sino en mí; luego, del
+yo que él concede, y que acompa&ntilde;a todas las
+representaciones en todo tiempo en <i>mi</i> conciencia y con una
+perfecta identidad, no concluir&aacute; todavía &aacute; la
+permanencia objetiva de mí mismo. El tiempo en que me coloca
+el observador no siendo el que se halla en mi propia sensibilidad,
+sino el que acompa&ntilde;a &aacute; la suya, resulta que la
+identidad que se liga necesariamente &aacute; mi conciencia, no
+est&aacute; ligada &aacute; la suya, es decir, &aacute; la
+intuicion externa de mi sujeto.&raquo; Difícil es comprender
+bien lo que quiso decir Kant en este pasaje; y parece muy dudoso
+que lo entendiese él mismo: como quiera, veamos lo que se
+puede sacar de aquí contra la permanencia del alma.</p>
+
+<p>Conviene el fil&oacute;sofo aleman en que la identidad de la
+persona se halla inevitablemente en nuestra conciencia; esto es,
+que el yo se halla &aacute; sí <span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">{147}</a></span> propio
+numéricamente idéntico en la diversidad del tiempo.
+Es verdad tambien que un observador extra&ntilde;o, no concibe al
+yo sino en el tiempo; esto es, que si un hombre piensa en el alma
+de otro hombre, no la concebir&aacute; sino en el tiempo. Pero no
+se alcanza por qué dice Kant que el observador no
+inferir&aacute; de aquí la permanencia objetiva del alma
+observada. Lo que suceder&aacute; ser&aacute; lo siguiente. El
+hombre al pensar en el alma de otro hombre, si cree que pasa en el
+interior del otro lo mismo que siente en sí mismo,
+inferir&aacute; que la otra alma es permanente, por la misma razon
+que afirma la permanencia de la propia. Es cierto que no pudiendo
+entrar en la conciencia del otro, esta no puede serle conocida,
+sino por se&ntilde;ales externas; pero si él llega &aacute;
+convencerse de que estas se&ntilde;ales son suficientes para
+indicarle una serie de fen&oacute;menos de conciencia semejantes
+&aacute; los que experimenta en sí mismo, inferir&aacute;
+que el alma observada es tan permanente como la suya propia.
+&iquest;Qué quiere pues decirnos Kant cuando advierte que la
+identidad que se liga necesariamente con <i>mi</i> conciencia no
+est&aacute; ligada con la del observador? &iquest;quién duda
+de esta verdad? &iquest;quién duda de que la percepcion de
+la identidad con relacion &aacute; la conciencia propia, es muy
+diferente de cuando se refiere &aacute; la ajena? La identidad
+propia la tenemos atestiguada por la conciencia inmediata; la
+identidad ajena nos la indican una serie de fen&oacute;menos
+externos que nos inducen por discurso y por analogía,
+<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">{148}</a></span> &aacute; la conviccion de que fuera de
+nosotros hay seres semejantes &aacute; nosotros.</p>
+
+<p>[65.] &laquo;La identidad de la conciencia de mí mismo en
+diferentes tiempos, prosigue Kant, no es mas que una condicion
+formal de mis pensamientos y de su enlace: pero no prueba la
+identidad numérica de mi sujeto, en que &aacute; pesar de la
+identidad l&oacute;gica del yo, puede realizarse un cambio tal que
+sea imposible conservar la identidad de este yo; lo que no impide
+el atribuirle siempre el yo idéntico que puede sin embargo
+conservar en todo otro estado, hasta en la metam&oacute;rfosis del
+sujeto, el pensamiento del sujeto precedente, y trasmitirlo al que
+viene despues.&raquo; Esto es precisamente lo que debia explicamos
+Kant: pues el fen&oacute;meno del sentimiento de la identidad en
+medio de la incesante variedad, es lo que nos induce de una manera
+irresistible &aacute; creer que el yo es una cosa permanente. No es
+verdad que tengamos solo identidad l&oacute;gica del yo; pues no se
+trata del sujeto de una proposicion, sino de un sujeto real,
+experimentado, sentido en lo mas hondo de nuestra conciencia.</p>
+
+<p>Este sentimiento de identidad, Kant se imagina poder explicarle
+con mucha sencillez. Voy &aacute; ensayar si alcanzo &aacute;
+expresar su singular opinion de una manera inteligible. Sean los
+instantes de tiempo A, B, C, D, E.... &aacute; que correspondan...
+a, b, c, d, e.... pensamientos &uacute; otros fen&oacute;menos
+internos de cualquiera clase. En el instante A, existe el
+pensamiento <span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">{149}</a></span> a. En el instante B, sucede el
+pensamiento b. En el instante B, el alma que existia en el tiempo
+A, ya no existe. La del instante B, es una cosa enteramente nueva:
+ya no es a, sino b. Lo mismo se verifica en todos los dem&aacute;s.
+Pero, &iquest;c&oacute;mo es posible, me diréis, que en
+todos los instantes el alma se crea siempre la misma? es muy
+sencillo: el sujeto a trasmite el pensamiento al sujeto b; el b
+trasmite el suyo y el de a al c. Nada permanece idéntico;
+pero la conciencia de la identidad siempre dura. Semejante
+hip&oacute;tesis &iquest;no os parece admirable, y sobre todo muy
+filos&oacute;fica? &iquest;Qué cosa mas clara y
+satisfactoria puede imaginarse?</p>
+
+<p>El lector creer&aacute; tal vez que me estoy chanceando, y que
+presento la opinion de Kant bajo un aspecto ridículo para
+combatirla con mas facilidad; pues muy al contrario; la exposicion
+que acabo de dar &aacute; la doctrina de Kant, es todavía
+mas seria de la que le da él mismo. Hé aquí
+sus palabras. &laquo;Una bola el&aacute;stica que choca con otra,
+en línea recta, le comunica todo su movimiento, y por
+consiguiente todo su estado (no considerando sino las posiciones en
+el espacio). Admitid ahora por analogía con estos cuerpos,
+unas substancias tales que la una hiciese pasar &aacute; la otra
+las representaciones, con la conciencia que las acompa&ntilde;a;
+entonces puede concebirse toda una serie de representaciones
+semejantes, de las cuales la primera comunica su estado y la
+conciencia de su estado, &aacute; la segunda,&mdash;esta su propio
+estado, <span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">{150}</a></span> mas el de la substancia precedente,
+&aacute; la tercera;&mdash;esta del mismo modo los estados de todas las
+substancias anteriores con el suyo propio, y la conciencia que las
+acompa&ntilde;a: la &uacute;ltima tendria, pues, conciencia de
+todos los estados de las substancias que la han precedido, como de
+los suyos propios; porque estados y conciencia de estos estados,
+todo le habria sido trasmitido. Sin embargo ella no habria sido la
+misma persona en todos esos estados.&raquo;</p>
+
+<p>Kant pretendiendo combatir el argumento psicol&oacute;gico
+fundado en la conciencia, trastorna, destruye el car&aacute;cter de
+la conciencia; una conciencia trasmitida no es verdadera
+conciencia, no es mas que la simple noticia de un pensamiento
+precedente.</p>
+
+<p>Estas substancias que existirian sucesivamente, y se
+trasmitirian sus conciencias, &iquest;serian algo distinto del acto
+mismo de la conciencia &oacute; n&oacute;? si fuesen algo distinto,
+deberíamos admitir un sujeto de la conciencia que en
+sí mismo, y en cuanto sujeto, no estaria sometido &aacute;
+la intuicion sensible, y por consiguiente podríamos
+arg&uuml;ir <i>ad hominem</i> y oponerle &aacute; Kant la misma
+dificultad que él nos objetaba anteriormente (V. Cap. IX).
+Si estas substancias transitorias no fuesen nada mas que el acto
+mismo de la conciencia, resulta que cuando deja de existir este
+acto, nada resta de la substancia; y por tanto nada queda
+trasmisible.</p>
+
+<p>La trasmision supone algo que se puede trasmitir: <span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">{151}</a></span> si pues
+el acto de la conciencia se trasmitiese, resultaria que él
+en sí seria algo permanente, al través de la sucesion
+de las substancias; y hé aquí una consecuencia bien
+extra&ntilde;a &aacute; que se hallar&aacute; conducido el
+fil&oacute;sofo aleman con su teoría de las trasmisiones.
+Todos los psic&oacute;logos habian dicho que la substancia del alma
+es permanente y que sus fen&oacute;menos son transitorios; ahora
+por el contrario, tendremos que lo transitorio ser&aacute; la
+substancia y lo permanente el fen&oacute;meno, esto es, el acto de
+la conciencia que se ir&aacute; trasmitiendo.</p>
+
+<p>[66.] Tal vez se responder&aacute; que por trasmision no se
+entiende comunicacion de algo constante, sino la simple sucesion de
+fen&oacute;menos unidos entre sí por un lazo cualquiera; de
+este modo, suponiendo los instantes de tiempo A. B. C. D., los
+actos de conciencia a. b. c. d. que les correspondan, no
+ser&aacute;n propiamente idénticos en n&uacute;mero, sino
+sucesivos, y estar&aacute;n ligados entre sí. Pero esta
+réplica con que se evita el reconocer la permanencia del
+acto de conciencia, tiene el inconveniente de no explicar nada, y
+de hacer incomprensible como en el instante D. por ejemplo, puede
+haber conciencia de los actos c, b, a, y con una irresistible
+inclinacion &aacute; creer que en el fondo hay algo
+numéricamente idéntico. Cuando d existe, ya no queda
+nada de c; no queda substancia porque por el supuesto &oacute; no
+hay tal substancia, &oacute; es una cosa transitoria; no queda acto
+de conciencia, porque el d es numéricamente <span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">{152}</a></span>
+distinto del c, y adem&aacute;s hemos visto que no se puede admitir
+la permanencia del fen&oacute;meno; luego es absolutamente
+inexplicable, incomprensible, como en el acto d puede haber la
+representacion del c.</p>
+
+<p>[67.] Decir que los fen&oacute;menos est&aacute;n ligados con un
+lazo cualquiera, es eludir la dificultad con un vano juego de
+palabras. &iquest;Qué significa aquí ligar,
+qué se entiende por lazo? estas son met&aacute;foras que si
+no carecen de sentido, deben expresar la permanencia de una
+<i>cosa</i> en la variedad de los fen&oacute;menos; la ligadura, el
+lazo, debe extenderse &aacute; las varias cosas que liga y enlaza;
+luego debe ser <i>comun</i> &aacute; todas ellas; y &aacute; esto,
+sea lo que fuere, que permanece constante en la variedad, lo
+llamaremos substancia.</p>
+
+<p>[68.] La simple sucesion de los fen&oacute;menos &oacute; actos
+de conciencia, no basta para que se vaya trasmitiendo la creencia
+de la identidad numérica; si esto bastase, se seguiria que
+todos los hombres tendrian conciencia de los actos precedentes de
+los dem&aacute;s. Sean a, b, dos actos sucesivos de conciencia: si
+para que el acto b numéricamente distinto del a, represente
+identidad numérica de conciencia, es bastante que el b
+suceda al a; como esta sucesion se encuentra entre los actos de
+conciencia de distintos hombres, resultar&aacute; que todos
+tendremos conciencia de todos los actos de los dem&aacute;s. Risum
+teneatis? y sin embargo consecuencia es absolutamente necesaria; y
+no puede eludirse con decir que el <span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">{153}</a></span> tiempo es una forma del
+sentido interno y que la sucesion se verifica en cada hombre en su
+respectivo sentido interno, y por tanto la sucesion de los
+fen&oacute;menos internos del uno est&aacute; en un tiempo, en una
+forma diferente de la en que se hallan los del otro. Las palabras
+sentido interno <i>respectivo</i>, forma interna de <i>cada</i>
+hombre, significan algo, si admitimos en nuestro interior una cosa
+permanente; pero si no hay mas que fen&oacute;menos sucesivos,
+entonces la palabra <i>respectivo</i>, expresa un absurdo; porque
+no hay sentido interno respectivo si no hay nada &aacute; que se
+pueda referir. Puesto que el hombre M y el N no ser&aacute;n mas
+que simple sucesion de fen&oacute;menos, y en <i>cada</i> uno, no
+hay mas que simple sucesion; tanta razon hay para que se enlacen
+los fen&oacute;menos de M entre sí, como con los de N; luego
+si en los de M hay una comunidad de conciencia, y para esto no hay
+mas razon suficiente que la simple sucesion, esta comunidad
+deber&aacute; hallarse en todos, pues que para todos hay la misma
+razon suficiente.</p>
+
+<p>[69.] N&oacute;tese bien que en toda esta argumentacion
+prescindo de la naturaleza de la substancia del alma; y solo me
+propongo demostrar que es necesario admitir algo constante en medio
+de la variedad de los fen&oacute;menos internos, y comun &aacute;
+todos ellos. Ll&aacute;mese &aacute; esto, lazo, forma, acto de
+conciencia, &oacute; como se quiera; &iquest;es algo real &oacute;
+n&oacute;? si no es real, quien lo expresa emplea una palabra
+vacía; si es algo real, est&aacute; confesada la
+substancialidad <span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">{154}</a></span> del alma, pues que est&aacute;
+confesada una realidad permanente en medio de la variedad de los
+fen&oacute;menos. Los que admitimos esta substancialidad, no
+pretendemos que el alma pueda ser dada en intuicion sensible, ni
+tampoco que podamos expresar en una definicion exacta sus
+propiedades íntimas, prescindiendo de los fen&oacute;menos
+que en ella experimentamos; lo que decimos es que conocemos su
+existencia real, y su permanencia, é identidad
+numérica, entre la sucesion y la diversidad de los
+fen&oacute;menos; luego desde el momento que se confiesa que hay en
+nuestro interior algo real, permanente, numéricamente
+idéntico en medio de la diversidad, se confiesa la
+substancialidad del alma que nosotros defendemos. Podr&aacute;n
+suscitarse disputas sobre el car&aacute;cter distintivo de esta
+naturaleza; sobre si es &oacute; n&oacute; una fuerza como
+pretendia Leibnitz, &oacute; si su esencia consiste en el mismo
+pensar, como opinaba Descartes; pero estas cuestiones son ajenas de
+la que ahora ventilamos; &iquest;hay algo real y permanente entre
+la variedad de los fen&oacute;menos internos? sí &oacute;
+n&oacute;. Si no hay algo, la conciencia de la identidad
+numérica es absurda: si hay algo, queda demostrada la
+substancialidad del alma.</p>
+
+<p>[70.] &laquo;Aunque la opinion, dice Kant, de algunos
+fil&oacute;sofos antiguos de que todo es transitorio y no hay nada
+constante en el mundo, no sea sostenible desde que se admiten
+substancias, no se la puede refutar por la unidad de conciencia;
+porque nosotros no podemos ni aun juzgar por <span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">{155}</a></span> la
+conciencia, si como algo, somos &oacute; n&oacute; permanentes;
+porque no atribuimos &aacute; nuestro yo idéntico, sino
+aquello de que tenemos conciencia; y así debemos
+necesariamente juzgar que somos precisamente los mismos en todas
+las duraciones de que tenemos conciencia.&raquo; N&oacute;tese
+bien; Kant reconoce expresamente que el juzgar que somos los
+mismos, lo hacemos por necesidad; esto es, que la identidad del yo
+es para nosotros un hecho de conciencia necesario.
+Difícilmente se puede hacer una confesion mas ingenua y
+concluyente para destruir los argumentos del fil&oacute;sofo
+aleman. Si estamos precisados &aacute; juzgarnos idénticos,
+si esto nos lo dice la conciencia, &iquest;podremos negar ni poner
+en duda esta identidad, si no queremos faltar al hecho fundamental
+de todas las investigaciones psicol&oacute;gicas, y por
+consiguiente caer en el mas completo escepticismo? Si no es
+valedero el testimonio de la conciencia, si no es seguro el juicio
+&aacute; que él nos impele por <i>necesidad</i>, &iquest;de
+qué podremos asirnos para no precipitarnos en el
+escepticismo mas absoluto? &iquest;d&oacute;nde podremos buscar un
+cimiento s&oacute;lido para levantar el edificio de nuestros
+conocimientos?</p>
+
+<p>[71.] &laquo;Pero, contin&uacute;a Kant, desde el punto de vista
+de un extra&ntilde;o, no podemos tener por valedero este juicio,
+porque no hallando en el alma otro fen&oacute;meno constante que la
+representacion <i>yo</i>, que los acompa&ntilde;a y los une todos,
+no podemos jam&aacute;s decidir si este yo (un simple pensamiento)
+no es tan pasajero como los otros pensamientos, <span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">{156}</a></span> que
+est&aacute;n respectivamente ligados por él.&raquo; En hora
+buena, no se admita que la representacion del yo, &aacute; pesar de
+representar esencialmente una identidad, no es valedera;
+dígase que aunque transitoria, nos induce
+<i>necesariamente</i> &aacute; la ilusion de la permanencia; pero
+s&aacute;quense todas las consecuencias de esta doctrina, y
+sosténgase que la razon humana no vale nada, absolutamente
+nada; dígase que el recuerdo es una pura ilusion, que aunque
+por necesidad nos hallamos inducidos &aacute; creer que el
+pensamiento que tenemos ahora, es un recuerdo de otro pensamiento
+anterior, todo esto es pura ilusion; que no estamos seguros de que
+haya la relacion de recuerdo, y no sabemos mas sino que en la
+actualidad tenemos conciencia de un pensamiento que nos
+<i>parece</i> ligado con otro anterior; dígase que el valor
+de los raciocinios es nulo, porque todo enlace de ideas es
+imposible si nos falta la memoria; y si &aacute; pesar de que una
+representacion interna nos produce por necesidad un asenso, no
+debemos fiarnos del juicio que la necesidad nos arranque;
+dígase que todo cuanto pensamos, todo cuanto sentimos, todo
+cuanto queremos, todo cuanto experimentamos en nuestro interior, no
+puede servirnos para conocer nada, que estamos condenados &aacute;
+una impotencia completa de adquirir ninguna seguridad sobre nada; y
+que el lenguaje de todo fil&oacute;sofo deber&aacute; ser el
+siguiente: &laquo;ahora me parece esto; tengo conciencia de esto;
+ignoro todo lo dem&aacute;s; experimento <span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">{157}</a></span> una
+necesidad de creer tal cosa, pero quiz&aacute;s esta creencia
+ser&aacute; una pura ilusion; nada sé del mundo externo;
+nada sé tampoco del mundo interno; todo conocimiento me
+est&aacute; negado; yo mismo no soy nada mas que una sucesion de
+fen&oacute;menos que pasan y desaparecen; una necesidad
+irresistible me impulsa &aacute; creer que estos fen&oacute;menos
+tienen un lazo comun, pero este lazo no es nada; pues en
+desapareciendo un fen&oacute;meno, nada queda de él; si
+confieso una realidad permanente, sea la que fuere, ya caigo en la
+substancialidad del alma, que me habia propuesto no admitir; todo
+es ilusion, todo es nada; porque no estando seguro ni aun de los
+hechos de conciencia, no estoy seguro de la ilusion misma.&raquo;
+&iquest;Quién tiene valor para arrostrar semejantes
+consecuencias?</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XI.</h2>
+<h3>SIMPLICIDAD DEL ALMA.</h3>
+<p>[72.] En los capítulos anteriores me he ce&ntilde;ido
+&aacute; probar la substancialidad del alma; para lo cual me
+bastaba demostrar por el mismo testimonio de la conciencia, que hay
+dentro de nosotros una realidad permanente, sujeto de las
+modificaciones que experimentamos. Ahora voy &aacute; demostrar que
+esta substancia es simple. <span class="pagenum"><a name="Page_158"
+id="Page_158">{158}</a></span></p>
+
+<p>Para proceder con buen método fijemos el sentido de la
+palabra, <i>simple</i>. Cuando hay muchos seres reunidos que forman
+un conjunto, el resultado se llama compuesto; por manera que hay
+verdadera composicion, siempre que hay varios seres
+substancialmente distintos, pero unidos con un lazo; este lazo
+puede ser de diferentes especies, lo que da orígen &aacute;
+la diversidad de compuestos. La simplicidad se opone &aacute; la
+composicion, de suerte que la idea de simplicidad excluye
+esencialmente la de composicion; y como en esta &uacute;ltima se
+comprende un <i>n&uacute;mero</i> de cosas distintas que se reunen
+para formar un todo, resulta que la idea de simplicidad excluye
+esencialmente la de n&uacute;mero de cosas reunidas, para formar un
+todo; luego lo simple es propiamente uno, y hay verdadera
+simplicidad en una substancia, cuando ella no es un conjunto de
+substancias.</p>
+
+<p>Al decir pues que la substancia del alma es simple, significamos
+que no es un conjunto de substancias, sino que es una
+substancia.</p>
+
+<p>[73.] Fijada con exactitud la idea de simplicidad, veamos si
+conviene &aacute; nuestra alma. Como el alma no nos es dada en
+intuicion &aacute; la manera de las cosas sensibles, y solo la
+conocemos por la presencia de sentido íntimo, y por los
+fen&oacute;menos que experimentamos en el fondo de nuestra
+conciencia, debemos examinar estos dos manantiales para ver si
+encontramos en ellos la simplicidad. <span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">{159}</a></span></p>
+
+<p>Es un hecho incontestable que en todos nuestros actos, en todas
+nuestras afecciones internas, sentimos la identidad del yo (Cap.
+VI, VII, VIII, IX, X). No hay identidad entre cosas distintas; y
+por consiguiente el sentido íntimo rechaza desde luego la
+multiplicidad del alma. Se dir&aacute; tal vez que esta identidad
+no existe entre las substancias distintas; pero que una substancia
+compuesta es idéntica consigo misma, y que quiz&aacute;s la
+identidad atestiguada por la conciencia, no es mas que la identidad
+de un compuesto consigo mismo; pero esta réplica se
+desvanece con solo atender al mismo testimonio de la conciencia. Lo
+que sentimos vario y m&uacute;ltiplo, no es el yo, sino lo que
+sucede en el yo; pensamos, queremos, sentimos cosas diferentes:
+pero la conciencia nos atestigua que quien las piensa, las quiere,
+las siente, es uno mismo: el yo. Luego con el solo testimonio de la
+conciencia est&aacute; probada la simplicidad del alma; pues
+n&oacute; de otro modo se puede explicar c&oacute;mo sentimos
+dentro de nosotros esa unidad permanente entre la muchedumbre de
+fen&oacute;menos que se suceden en nuestro interior.</p>
+
+<p>[74.] Prescindiendo del testimonio del sentido íntimo y
+ateniéndonos &uacute;nicamente &aacute; la naturaleza de los
+fen&oacute;menos internos, se puede demostrar que el sujeto de
+ellos es una substancia simple. Si esto no se verifica, la
+substancia pensante ser&aacute; compuesta de varias substancias;
+veamos lo que resulta en este supuesto. Sean las substancias
+<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">{160}</a></span> componentes tres por ejemplo, que
+llamaremos A B C: digo que este conjunto no puede pensar. Para
+demostrarlo hasta la &uacute;ltima evidencia, tomemos este juicio:
+el metal es cuerpo; y veamos si es posible que el conjunto de A B C
+forme dicho juicio. Supongamos que la representacion del sujeto
+metal, se halla en la substancia A; que la idea del predicado
+cuerpo, est&aacute; en la B; y la idea general de la relacion del
+predicado con el sujeto, &oacute; la c&oacute;pula <i>es</i>, se
+encuentra en C; &iquest;puede resultar un juicio? n&oacute;: de
+ningun modo. A percibir&aacute; el metal; B el cuerpo; C la idea
+general de c&oacute;pula, <i>es</i>. Cada una de estas substancias
+tendr&aacute; conciencia de lo suyo; y como no la tendr&aacute; de
+la que hay en las dem&aacute;s, no formar&aacute; juicio, que
+consiste esencialmente en la relacion del predicado con el
+sujeto.</p>
+
+<p>[75.] Si se dice que en cada una de las substancias se halla la
+representacion de las tres cosas, tendremos tres juicios, y no
+resultar&aacute; un solo ser pensante, sino tres.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, &oacute; cada una de las substancias A B C
+est&aacute; compuesta de otras &oacute; n&oacute;; si no
+est&aacute; compuesta, es simple, y nos hallamos con una substancia
+simple y perceptiva; entonces, &iquest;&aacute; qué poner
+tres bastando una? si est&aacute; compuesta, todavía se
+aumenta la dificultad: porque supongamos que A est&aacute; formada
+de dos substancias que llamarémos m, n; la representacion de
+metal que habia en A, tendremos que distribuirla en m, n, en cuyo
+caso lejos de poder llegar &aacute; un juicio, <span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">{161}</a></span> no
+tendremos ni aun sujeto, pues que no ser&aacute; dable formar la
+representacion de metal, supuesto que m, n, se la tendr&aacute;n
+repartida.</p>
+
+<p>Si no es posible formar un juicio, ni aun idea de un
+término, es evidente que no se podr&aacute; raciocinar ni
+pensar de ningun modo: el raciocinio implica un enlace de juicios
+pues que se trata de sacar una consecuencia ligada con las
+premisas.</p>
+
+<p>[76.] Los actos de voluntad son tambien imposibles en una
+substancia compuesta; no hay voluntad cuando no hay conocimiento; y
+este como acabamos de ver, es inseparable de la simplicidad. Pero
+todavía se puede esforzar mas la demostracion. El acto de
+voluntad implica una inclinacion, tendencia &oacute; ll&aacute;mese
+como se quiera, h&aacute;cia un objeto conocido; supongamos que las
+dos substancias A, B, que componen la substancia que tiene
+voluntad, se reparten entre sí lo necesario para el acto de
+querer, de modo que el conocimiento del objeto querido se halle en
+A, y la inclinacion &oacute; tendencia esté en B; digo que
+semejante acto de voluntad es un absurdo. Para sentir la fuerza de
+esta verdad supongamos que se pretende formar un acto de voluntad
+con el conocimiento de un hombre y la inclinacion de otro,
+h&aacute;cia el objeto conocido; el puro conocimiento del uno no es
+acto de voluntad; y la inclinacion del otro h&aacute;cia un objeto
+es imposible, si no tiene conocimiento del objeto &aacute; que se
+ha de inclinar: esto equivaldria &aacute; poner una relacion sin un
+punto de referencia. Semejantes contradicciones <span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">{162}</a></span> debe
+admitir quien niegue la simplicidad de las substancias que quieren;
+porque &oacute; debe repartir entre las partes de las mismas la
+inclinacion y el conocimiento, &oacute; debe concentrarlo todo en
+una, en cuyo caso las otras est&aacute;n de sobras.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, las substancias componentes de la substancia que
+quiere, &oacute; son simples &oacute; compuestas: si son simples,
+hemos llegado &aacute; substancias simples que entienden y quieren;
+si son compuestas, cada acto de voluntad ser&aacute; un conjunto de
+la accion de muchas partes, &iquest;y qué ser&aacute; un
+acto de voluntad que consiste en un conjunto?</p>
+
+<p>[77.] La reunion que nosotros concebimos en substancias
+distintas es, &oacute; de yuxtaposicion en el espacio, &oacute; de
+simultaneidad en el tiempo, &oacute; de concurso de fuerzas para
+producir un efecto comun: la yuxtaposicion en el espacio y la
+simultaneidad en el tiempo, nada nos dicen para explicar ni el
+pensamiento ni el acto de voluntad, ni ninguno de los
+fen&oacute;menos internos; el concurso de fuerzas para producir un
+efecto comun, tampoco puede servirnos para resolver el problema. En
+este supuesto deberíamos concebir los fen&oacute;menos
+internos como productos de una elaboracion &aacute; que han
+concurrido varias substancias: admitamos por un momento semejante
+absurdo, tampoco se adelanta nada; porque entonces preguntaremos
+&iquest;d&oacute;nde reside el fen&oacute;meno elaborado: si en
+todas las substancias juntas, él en sí, ser&aacute;
+una cosa compuesta, y la conciencia <span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">{163}</a></span> del mismo deber&aacute;
+ser tambien una cosa compuesta; ninguna de las substancias
+componentes podr&aacute; decir <i>yo</i>, con respecto &aacute;
+dicho fen&oacute;meno; luego habr&aacute; multiplicidad de
+conciencias. Ahora bien; estas conciencias se reunir&aacute;n en un
+punto para formar una conciencia comun &oacute; n&oacute;. Si se
+reunen, el punto de reunion deber&aacute; ser una substancia simple
+so pena de caer de nuevo en la multiplicidad de conciencias; si no
+se reunen, las muchas conciencias internas de cada hombre se
+parecer&aacute;n &aacute; las conciencias de distintos hombres,
+cada substancia pensar&aacute; lo suyo, sin saber nada de lo que
+piensa la otra.</p>
+
+<p>[78.] Por fin esta divisibilidad de substancias y de
+conciencias, &oacute; se llevar&aacute; hasta lo infinito &oacute;
+n&oacute;; si lo primero, en vez de un ser pensante habr&aacute;
+infinitos en cada uno de nosotros; si no se lleva hasta lo infinito
+la divisibilidad, vamos &aacute; parar &aacute; substancias simples
+con pensamiento y con conciencia, que es precisamente lo que se
+proponian huir los adversarios. La misma divisibilidad infinita no
+los salva tampoco de la simplicidad; la division separa las partes
+pero las supone distintas; luego la division infinita debe suponer
+una muchedumbre infinita de seres simples que hagan posible la
+division. <span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">{164}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XII.</h2>
+<h3>EX&Aacute;MEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO CON QUE
+SE PRUEBA LA SIMPLICIDAD DEL ALMA.</h3>
+<p>[79.] El argumento con que acabamos de probar la simplicidad del
+alma lo apellida Kant el segundo paralogismo de la
+psicología, y lo propone en estos términos:
+&laquo;aquello cuya accion no puede nunca ser concebida como el
+concurso de muchos agentes, es simple; el alma &oacute; sujeto
+pensante, se halla en este caso; luego el alma es simple.&raquo;
+Conviene el fil&oacute;sofo aleman en que este argumento no es un
+juego puramente sofístico, imaginado por alg&uacute;n
+dogm&aacute;tico, para dar &aacute; sus aserciones una ligera
+apariencia de verdad; y confiesa que es un raciocinio que parece
+desafiar el ex&aacute;men mas atento y la reflexion mas profunda.
+Sin embargo, él se lisonjea de poder reducirle &aacute;
+polvo, manifestando que este principal apoyo de la
+psicología racional, es un cimiento falso, y que por
+consiguiente todo el edificio de esta ciencia se halla fundado en
+el aire.</p>
+
+<p>[80.] Kant observa que el <i>nervus probandi</i> del argumento
+se halla en que muchas representaciones no pueden formar un
+pensamiento, sino en cuanto est&aacute;n contenidas en la unidad
+absoluta del sujeto pensante; &laquo;pero nadie, dice, es capaz de
+probar <i>por conceptos</i> semejante proposicion. <span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">{165}</a></span> En
+efecto, &iquest;por d&oacute;nde comenzaremos la tarea? La
+proposicion: &laquo;un pensamiento no puede ser sino el efecto de
+la unidad absoluta del ser pensante,&raquo; no puede ser tratada
+analíticamente; la unidad del pensamiento (y todo
+pensamiento resulta de muchas representaciones) es colectiva; y en
+cuanto &aacute; los simples conceptos, del mismo modo puede
+referirse &aacute; la unidad colectiva de substancias que
+contribuyen &aacute; producir el pensamiento (así como que
+el movimiento de un cuerpo es el movimiento de todas las partes de
+este cuerpo) que &aacute; la unidad absoluta del sujeto. La
+necesidad de la suposicion de una substancia simple no puede por
+tanto ser conocida por la regla de la identidad en un pensamiento
+compuesto; quien conozca la razon de la posibilidad de los juicios
+sintéticos <i>&agrave; priori</i> tal como la hemos expuesto
+mas arriba, no osar&aacute; afirmar que esta proposicion deba ser
+conocida sintéticamente, y perfectamente <i>&agrave;
+priori</i> &oacute; por conceptos puros.&raquo; Esta argumentacion
+es un puro sofisma que voy &aacute; desvanecer &aacute; la luz de
+la evidencia.</p>
+
+<p>[81.] En primer lugar, no es exacto que todo pensamiento resulte
+de muchas representaciones; en la percepcion de una idea simple,
+por ejemplo ser, no hay muchas representaciones, luego flaquea por
+su base el argumento de Kant; pues que si encontramos un solo
+pensamiento que exija simplicidad, la tenemos ya demostrada; si el
+alma es simple para un caso no dejar&aacute; de serlo para los
+otros. <span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">{166}</a></span></p>
+
+<p>[82.] Examinemos ahora c&oacute;mo entra la diversidad de
+representaciones en los pensamientos que las admiten. Cuando estas
+forman lo que se llama un pensamiento, se reunen por decirlo
+así en un punto que hace necesaria la unidad de la
+percepcion y del sujeto que percibe. En el pensamiento apellidado
+juicio, se combina variedad de representaciones, la del sujeto y la
+del predicado; pero estas varias representaciones, no constituyen
+el pensamiento llamado juicio, sino en cuanto se ofrecen enlazadas
+con la relacion, que autoriza para afirmar &oacute; negar el
+predicado del sujeto; luego en el fondo de la diversidad hay la
+unidad, es decir la relacion; luego el pensamiento con que se
+percibe esta relacion es uno, y por tanto la accion de percibir es
+esencialmente una, &aacute; pesar de la variedad de las
+representaciones.</p>
+
+<p>[83.] No hay en nuestros pensamientos ningun &oacute;rden sino
+en cuanto los comparamos unos con otros: todos nuestros actos
+intelectuales se reducen &aacute; percepcion de ideas y &aacute;
+comparacion de las mismas; en la percepcion hay simplicidad; en la
+comparacion la hay tambien, pues no hay comparacion de lo vario,
+sino en cuanto lo vario se reduce &aacute; lo uno, esto es &aacute;
+la relacion que se percibe en la comparacion. Luego en todo
+pensamiento hay unidad; luego el pensamiento no puede ser concebido
+jam&aacute;s como el concurso de muchos agentes; luego queda
+demostrada esta proposicion que Kant considera indemostrable:
+<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">{167}</a></span> muchas representaciones no pueden
+formar un pensamiento, sino en cuanto est&aacute;n contenidas en la
+unidad absoluta de un sujeto pensante.</p>
+
+<p>[84.] Presentemos la misma demostracion bajo una forma mas
+rigurosa; supongamos que han de concurrir &aacute; la formacion del
+pensamiento tres agentes A B C: cada parte pondr&aacute; su
+contingente; &aacute; la primera supondremos que le corresponda a,
+&aacute; la segunda b, &aacute; la tercera c; el resultado del
+concurso ser&aacute; el conjunto compuesto de a b c, esto
+ser&aacute; el pensamiento; luego ser&aacute; triple, luego no
+puede constituir jam&aacute;s un punto de comparacion; luego,
+&oacute; es menester rechazar esta hip&oacute;tesis, &oacute; negar
+el pensamiento. El sofisma de Kant se funda pues en que atiende
+solo &aacute; la diversidad de las representaciones, y prescinde de
+la unidad que siempre se encuentra en la percepcion de esta
+diversidad; así no es extra&ntilde;o que en el concepto del
+pensamiento no encuentre la unidad. Este concepto lo presenta
+incompleto &oacute; mas bien falso; nos ofrece el pensamiento como
+un conjunto de las representaciones, cuando deberia
+ofrecérnosle como un punto simplicísimo en que las
+representaciones se reunen para ser percibidas en la relacion que
+entre sí tienen. La diversidad de las representaciones no
+forma un conjunto &aacute; la manera de los objetos sensibles; el
+pensamiento en que se conoce la relacion de dos tri&aacute;ngulos
+diversos, no puede ser expresado por la suma de las figuras de los
+dos tri&aacute;ngulos; es algo diferente de ellas; algo que
+est&aacute; en medio <span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">{168}</a></span> de ellas, que las reune
+compar&aacute;ndolas, y que hace confluir su diversidad en la
+unidad de su relacion.</p>
+
+<p>[85.] El ejemplo que aduce Kant manifiesta la grosería de
+la idea con que concibe el car&aacute;cter de la reunion de las
+representaciones para formar un pensamiento total. La unidad del
+pensamiento, dice, es colectiva, y puede referirse &aacute; la
+unidad colectiva de muchas substancias, como el movimiento de un
+cuerpo es el movimiento compuesto de todas las partes de este
+cuerpo.&raquo; Aquí se presenta de bulto la equivocacion de
+Kant: toma el conjunto de las representaciones por el pensamiento
+que se refiere &aacute; ellas; así no es extra&ntilde;o que
+no eche de ver la unidad implicada en la diversidad, supuesto que
+esta diversidad haya de ser pensada.</p>
+
+<p>Para llevar la conviccion hasta el &uacute;ltimo punto
+ateng&aacute;monos al mismo ejemplo del movimiento; supongamos
+movido un cubo, y llamemos &aacute; sus ocho vértices A. B.
+C. D. E. F. G. H; todos se mueven; y el conjunto de sus
+movimientos, así como de los puntos que est&aacute;n entre
+ellos, forma el movimiento total. En el resultado de este concurso
+de agentes &iquest;qué hay de comun? nada, sino la
+yuxtaposicion en el espacio, y la relacion que van conservando con
+la velocidad igual del movimiento. Pero el movimiento del
+vértice H. no es el del vértice A, como lo demuestra
+el que si suponemos que el vértice A. queda cortado del cubo
+y permanece quieto, el movimiento del vértice H.
+<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">{169}</a></span> podr&aacute; continuar sin ninguna
+alteracion; luego los dos movimientos eran cosas absolutamente
+distintas. Es evidente que lo mismo se verifica respecto &aacute;
+los dem&aacute;s puntos; luego la unidad del movimiento compuesto
+es puramente facticia; lo que hay realmente es una multiplicidad de
+substancias y de movimientos, sin mas lazo que una cosa puramente
+extrínseca: la relacion de las posiciones en el espacio.</p>
+
+<p>Troquemos ahora los vértices en representaciones y veamos
+lo que resulta. &iquest;Se las supone existentes sin mas lazo que
+su coexistencia? entonces no forman un pensamiento, sino un
+conjunto de fen&oacute;menos que podr&aacute; ser considerado como
+una <i>reunion</i> de cosas, pero n&oacute; como un pensamiento; en
+tal caso el conjunto de todas las representaciones ser&aacute;
+semejante al conjunto de los movimientos, pero no producir&aacute;
+ningun resultado para el objeto que nos proponemos. Si &aacute;
+estas representaciones se les se&ntilde;ala un punto de reunion,
+esto es, la relacion bajo la cual son percibidas, tendremos ya
+pensamiento; pero &iquest;qué semejanza hay entre este acto
+<i>uno</i>, simplicísimo, y la totalidad de muchos puntos
+que se mueven?</p>
+
+<p>[86.] Si Kant hubiese querido presentar un ejemplo mas seductor,
+debía echar mano de una teoría mec&aacute;nica, cuya
+aplicacion al presente caso ofrecia, si n&oacute; mas dificultad,
+cuando menos una apariencia mas enga&ntilde;osa: hablo de la
+resultante de un sistema de fuerzas y de su punto de aplicacion.
+<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">{170}</a></span></p>
+
+<p>Cuando muchas fuerzas obran sobre una línea, un plano,
+&oacute; un s&oacute;lido, producen un efecto igual al de una
+fuerza &uacute;nica, que se llama resultante; la que tiene una
+direccion determinada, y un punto de aplicacion, cual si fuera
+simple, &oacute; si no hubiese dimanado de otras; &iquest;por
+qué no se podria aplicar lo mismo al pensamiento?
+&iquest;por qué, &aacute; pesar de ser una cosa simple, no
+podria ser el producto del concurso de varios agentes? Este ejemplo
+es mas especioso, porque presenta el resultado de la composicion
+concentrado todo en un punto; pero bien examinado tampoco prueba
+nada para el caso presente.</p>
+
+<p>La disparidad est&aacute; en que el pensamiento es un acto
+simple en sí mismo, y la resultante de las fuerzas lo es
+&uacute;nicamente en su relacion al efecto experimentado,
+&uacute;nico que nosotros podemos calcular. Cuando dos fuerzas se
+aplican &aacute; los dos extremos de una recta inflexible, el
+efecto es el mismo que si aplic&aacute;semos &aacute; un punto de
+la línea una fuerza sola igual &aacute; la suma de las
+componentes, y en una distancia del punto de aplicacion de las
+mismas, inversamente proporcional al valor de cada una de ellas.
+Pero la unidad de este efecto depende de la cohesion de las partes,
+que no permitiendo movimientos aislados, debe hacer refluir la
+fuerza en un solo punto: mas las fuerzas componentes no dejan de
+ser distintas, y de estar separadas, de tal suerte que en el
+momento que cesase la cohesion, los puntos respectivos sentirian
+cada cual la accion de la <span class="pagenum"><a name="Page_171"
+id="Page_171">{171}</a></span> fuerza que les corresponde, y
+marcharian en la direccion y con la velocidad que esta les
+imprimiese. Si mientras dura la cohesion fuese posible dar &aacute;
+cada una de las fuerzas componentes conciencia de la accion que
+est&aacute;n ejerciendo, habria dos conciencias realmente
+distintas, que no llegarian &aacute; formar una conciencia comun, y
+que no se reunirian en otra cosa que en la produccion del efecto.
+Si el punto &aacute; que se aplican tuviese conciencia de la accion
+que experimenta, podria tener una conciencia semejante al de la
+accion de una fuerza sola, igual &aacute; la suma de las
+componentes, si desconociese el modo con que se le trasmite la
+accion de estas; pero desde que tuviese conciencia de la accion
+respectiva de las mismas, sabria que el resultado se debe &aacute;
+la imposibilidad de que cada una de ellas produjese aisladamente el
+efecto respectivo. Por manera que si compar&aacute;semos el sujeto
+pensante &aacute; este punto de aplicacion de las fuerzas,
+deberíamos atribuirle conciencia de la diversidad de
+orígen de las representaciones que concurririan &aacute; la
+produccion del efecto total.</p>
+
+<p>Se nos objetar&aacute; tal vez, que por el an&aacute;lisis mismo
+del ejemplo, hemos proporcionado el triunfo &aacute; los
+adversarios de la simplicidad del alma; porque merced &aacute;
+suposiciones arbitrarias, hemos venido &aacute; parar &aacute; un
+efecto simple, inherente &aacute; una cosa simple, y todo producido
+por el concurso de varios agentes; pero si bien se reflexiona, el
+pretendido triunfo nunca habia estado <span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">{172}</a></span> mas
+lejos que en el &uacute;ltimo caso &aacute; que nos conduce el
+an&aacute;lisis de las fuerzas. Porque para llegar &aacute; un
+resultado simple producido por el concurso de varias fuerzas,
+necesitamos tambien un punto simple en el cual se concentre dicho
+resultado. Entonces, y precisamente solo porque hemos llegado
+&aacute; esta simplicidad, podemos prescindir de las fuerzas
+componentes, y considerar la resultante en la clase de un efecto
+simple producido por una fuerza simple, é inherente tambien
+&aacute; un sujeto simple que es el punto indivisible, al cual se
+considera aplicada; luego continuando la comparacion,
+deberíamos tambien decir que sea cual fuere el n&uacute;mero
+de agentes que concurren &aacute; la produccion del pensamiento,
+este reside en un sujeto simple, en cuyo caso est&aacute; confesada
+la simplicidad del alma. Es verdad que entonces se fingiria un
+cierto n&uacute;mero de agentes que influirian sobre el alma para
+producir en ella el pensamiento; pero una vez producido, ella sola
+seria el sujeto pensante, &aacute; la manera que el punto
+indivisible es el solo en que se reune toda la fuerza de las
+componentes. Así nuestros adversarios no habrian ganado nada
+sino el cargar con la ridícula extravagancia del concurso de
+agentes, para venir &aacute; parar &aacute; una substancia simple
+pensante, que es lo &uacute;nico cuya existencia nos
+proponíamos demostrar.</p>
+
+<p>[87.] Pretende Kant que es imposible el sacar de la experiencia
+la unidad necesaria del sujeto pensante como condicion de
+posibilidad de todo <span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">{173}</a></span> pensamiento; porque la experiencia no
+hace conocer ninguna necesidad, y el concepto de la unidad absoluta
+se halla en una esfera muy diferente de la que conviene &aacute;
+este caso. Es cierto que la sola experiencia no nos hace conocer la
+necesidad, porque limit&aacute;ndose &aacute; hechos particulares,
+todos contingentes, no se extiende &aacute; la razon universal de
+los objetos; pero no se verifica lo mismo de la experiencia
+considerada objetivamente, esto es, en cuanto al conocimiento de
+las razones generales de las cosas: porque si bien este
+conocimiento considerado subjetivamente, como un acto individual,
+es un hecho contingente, sin embargo, en cuanto existe, nos
+representa verdadera necesidad en ciertos objetos, &aacute; no ser
+que queramos renunciar &aacute; la certeza de todas las ciencias,
+inclusas las matem&aacute;ticas.</p>
+
+<p>Es claro que al hablar del pensamiento y del sujeto pensante, no
+podemos desentendernos de la experiencia, pues que nos es imposible
+prescindir de la base de todas las investigaciones
+psicol&oacute;gicas, <i>yo pienso</i>, cuya proposicion expresa un
+hecho de conciencia, un acto de experiencia interna; pero con esta
+experiencia se combina la idea de unidad en general, es decir de la
+exclusion de la distincion y multiplicidad en el acto del
+pensamiento y en el sujeto pensante. Por manera que la demostracion
+de la simplicidad del alma sigue los mismos tr&aacute;mites que
+cuantas no se limitan &aacute; un &oacute;rden puramente ideal, y
+que por consiguiente se forman de una premisa que <span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">{174}</a></span>
+contiene una verdad necesaria, y de otra que consigna un hecho de
+experiencia. La premisa necesaria es aquí la misma
+definicion de la unidad y simplicidad: y la otra expresa el hecho
+experimentado, esto es la naturaleza del pensamiento, tal como lo
+sentimos en nuestra conciencia.</p>
+
+<p>[88.] De esta suerte, la demostracion de la simplicidad de los
+seres pensantes no se limita &aacute; los espíritus humanos,
+sino que se extiende &aacute; todos los sujetos donde se halle el
+hecho de conciencia. Cuando Kant nos oponga que no podemos extender
+esta demostracion porque entonces salimos del campo de la
+experiencia, le replicaremos con este raciocinio: nuestra
+demostracion se funda en la idea de unidad y en el hecho de
+conciencia; la idea de unidad es general, y de consiguiente vale
+para todos los casos; el hecho de conciencia es una cosa que se
+encuentra en todo ser pensante, pues el pensamiento no es
+concebible sin un sujeto que pueda decir <i>yo pienso</i>; luego
+procedemos legítimamente al extender la demostracion de la
+simplicidad, &aacute; no ser que se pretenda dar &aacute; la
+palabra <i>pensar</i>, una significacion muy diversa de la que le
+damos todos, en cuyo caso salimos del terreno filos&oacute;fico y
+entramos en una cuestion de palabras.</p>
+
+<p>[89.] La idea de un ser pensante la hemos debido recibir de la
+experiencia que hallamos en nosotros mismos; esta idea la dilatamos
+&oacute; la restringimos aumentando &oacute; disminuyendo su
+perfeccion, <span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">{175}</a></span> pero en el fondo queda siempre la
+misma: y no concebimos el pensamiento en otro ser, sin atribuirle
+algo semejante &aacute; lo que sentimos en nosotros. En este
+concepto tiene razon Kant cuando dice que al querer representarnos
+un ser pensante, debemos ponernos &aacute; nosotros mismos en lugar
+del objeto. Segun el mismo fil&oacute;sofo no exigimos para el
+pensamiento la unidad absoluta del sujeto, sino porque sin esta
+unidad seria imposible decir yo pienso; pues que si bien la
+totalidad del pensamiento puede estar distribuida entre muchos
+sujetos, el yo subjetivo no puede estar dividido ni repartido, y
+este <i>yo</i> le suponemos en todo pensamiento. La proposicion, yo
+pienso, es el fundamento sobre el cual la psicología edifica
+sus conocimientos; esto lo confiesa Kant, y no se comprende por
+qué admitiendo que esta proposicion es la forma de la
+apercepcion que se liga con toda experiencia y la precede, dice que
+no es experimental; como si no estuviese sujeto &aacute; verdadera
+experiencia tanto el pensamiento como su forma; cuando si bien se
+considera, mas bien debe ser experimentada la forma que el mismo
+pensamiento, supuesto que este es distinto en cada caso; mientras
+la forma es idéntica en todos; porque ella en sí no
+es otra cosa, que la conciencia de la unidad, idéntica en
+medio de la diversidad.</p>
+
+<p>[90.] Al concebir esta unidad absoluta en el yo, no concebimos
+una unidad l&oacute;gica como pretende Kant; sino una unidad real,
+supuesto que <span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">{176}</a></span> permanece la misma realmente entre la
+variedad del pensamiento. Cuando enunciamos esta unidad en la
+proposicion, yo pienso, no hablamos de una forma en abstracto,
+comun &aacute; todas las percepciones, sino de una cosa positiva
+que hay en nosotros, y cuya realidad es indispensable para que el
+pensamiento sea posible.</p>
+
+<p>[91.] Dice el fil&oacute;sofo aleman: &laquo;esta condicion
+subjetiva de todo conocimiento no seria justo convertirla en
+condicion de la posibilidad de un conocimiento de los objetos, es
+decir, en un concepto del ser pensante en general, atendido que
+nosotros no podemos representarnos este ser sin ponernos &aacute;
+nosotros mismos en su lugar, con la f&oacute;rmula de nuestra
+conciencia.&raquo; No creo que los psic&oacute;logos que han
+pretendido poder demostrar la simplicidad del alma, se hayan
+lisonjeado de llegar &aacute; una idea perfecta de los seres
+pensantes, ni tampoco negado el que el tipo de esta idea lo sacamos
+de nuestra experiencia; lo que han pretendido es que la razon los
+conducia &aacute; inferir que habia unidad absoluta de sujeto,
+donde quiera que hubiese un ser pensante; aunque su pensamiento
+perteneciese &aacute; una escala mas &oacute; menos perfecta que la
+nuestra.</p>
+
+<p>[92.] Cuando Kant observa que el sujeto de la inherencia del
+pensamiento est&aacute; solo indicado de una manera trascendental
+sin que se descubran sus propiedades, y que por esto no conocemos
+la simplicidad del sujeto mismo, consigna un hecho que en algun
+modo se puede admitir, pero saca <span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">{177}</a></span> una consecuencia falsa.
+Es verdad que no conocemos la substancia del alma sino por la
+presencia del sentido íntimo, y por su relacion con los
+actos; y que por consiguiente ella en sí misma, con
+abstraccion de todos los fen&oacute;menos que experimentamos, no
+nos es dada en intuicion inmediata, y que cuando llegamos &aacute;
+este punto nos quedamos reducidos &aacute; la idea de un ser
+simple; pero esta indeterminacion y vaguedad en el conocimiento de
+la substancia del alma, no nos impide el conocer su simplicidad, si
+esta se halla atestiguada por el sentido íntimo, y
+adem&aacute;s por la naturaleza de los fen&oacute;menos que nos dan
+&aacute; conocer al sujeto pensante.</p>
+
+<p>[93.] Creer&aacute;n algunos que la indeterminacion en el
+conocimiento de la substancia del alma, es un hecho descubierto
+recientemente por el fil&oacute;sofo aleman; pero es f&aacute;cil
+probar que este hecho habia sido notado de muy antiguo,
+hall&aacute;ndose consignado de una manera muy especial y muy
+interesante, en los escritos de Sto. Tom&aacute;s. Este
+metafísico eminente se propone la cuestion de si el alma
+intelectual se conoce &aacute; sí misma, por su esencia;
+utrum anima intellectiva seipsam cognoscat per suam essentiam; y
+despues de varias consideraciones sobre la inteligencia y la
+inteligibilidad de los objetos, la resuelve con las siguientes
+notabilísimas palabras. &laquo;El entendimiento no se conoce
+pues &aacute; sí mismo por su esencia, sino por su acto, y
+esto de dos maneras: en particular, en cuanto Sortes &oacute;
+Platon percibe que <span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">{178}</a></span> tiene alma intelectual, por lo mismo
+que percibe que entiende: y en universal, en cuanto consideramos la
+naturaleza de la mente humana por el acto del entendimiento. El
+juicio y la eficacia de este conocimiento de la naturaleza del alma
+lo tenemos por derivacion de la luz que nuestro entendimiento
+recibe de la verdad divina, la cual contiene la razon de todas las
+cosas, segun lo dicho mas arriba; de aquí es que san Agustin
+en el libro 9 <i>de Trinitate</i> dice: vemos la inviolable verdad,
+por la cual en cuanto podemos, definimos perfectamente, n&oacute;
+cu&aacute;l es el alma de cada hombre, sino cu&aacute;l debe ser,
+segun las razones eternas. Entre estos dos conocimientos hay una
+diferencia; porque para tener el primero, basta la misma presencia
+del alma, que es principio del acto, con el cual el alma se percibe
+&aacute; sí misma, y así decimos que se conoce por su
+presencia; mas para el segundo conocimiento dicha presencia no
+basta, sino que se necesita una investigacion diligente y sutil, y
+por esto muchos ignoran la naturaleza del alma y muchos erraron
+sobre ella, por lo cual dice san Agustin en el libro 10 <i>de
+Trinitate</i>: no se busque el alma &aacute; sí misma como
+para ver una cosa ausente, sino procure discernirse como una cosa
+presente; esto es, conocer lo que la diferencia de las otras cosas,
+en lo que consiste el conocer su esencia y su naturaleza
+<a id="footnotetag2" name="footnotetag2"></a><a href="#footnote2">[2]</a>.</p>
+
+
+<p><span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">{179}</a></span></p>
+
+<p>[94]. Aquí es de notar que Santo Tom&aacute;s admite dos
+conocimientos del alma para sí misma: el de presencia, en
+cuanto la sentimos por lo mismo que pensamos, &laquo;percipit se
+habere animam intellectivam, ex hoc quod percipit se
+intelligere,&raquo; y despues otro que es el que sacamos del
+an&aacute;lisis del acto intelectual discurriendo por
+consideraciones generales, ateniéndonos &aacute; la luz que
+las razones eternas arrojan sobre este hecho de experiencia;
+hé aquí pues c&oacute;mo se hallan explicados en Sto.
+Tom&aacute;s el conocimiento de presencia &oacute; de conciencia
+contenido en la proposicion, yo pienso; y el general que es el que
+se saca del acto mismo intelectual en sus relaciones con la unidad
+del sujeto que lo ejerce: este &uacute;ltimo conocimiento tiene
+algo de abstracto, de indeterminado, <span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">{180}</a></span> nadie lo niega; y cuando
+Kant nos lo hace notar, no nos dice nada que no hubiese
+ense&ntilde;ado el Sto. Doctor cuando afirma expresamente que el
+alma no se conoce &aacute; sí misma por su esencia sino por
+su acto: &laquo;non per essentiam suam sed per actum suum.&raquo;
+Todo cuanto se halla de verdad en la dilatada exposicion de Kant
+sobre la limitacion de nuestro conocimiento &aacute; los actos de
+conciencia y sobre la falta del conocimiento intuitivo de la misma
+substancia del alma, del sujeto trascendental del pensamiento,
+est&aacute; expresado en aquellas lac&oacute;nicas palabras:
+n&oacute; por su esencia sino por su acto.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIII.</h2>
+<h3>COMO LA IDEA DE SUBSTANCIA ES APLICABLE &Aacute; DIOS.</h3>
+<p>[95.] En la idea de substancia, tal como nos la formamos por las
+cosas que nos rodean, y por el testimonio de nuestra conciencia,
+hemos encontrado la relacion &aacute; las mudanzas que en ella se
+verifican, como en un sujeto &oacute; recipiente. Pero ya hemos
+observado tambien, que &aacute; mas de esta relacion, habia la
+negacion de estar inherente &aacute; otro ser, como las
+modificaciones lo est&aacute;n &aacute; ella; cuya negacion supone
+una perfeccion que exime <span class="pagenum"><a name="Page_181"
+id="Page_181">{181}</a></span> de la necesidad de inherencia
+&aacute; que est&aacute;n sometidos los seres endebles y
+transitorios que apellidamos accidentes &oacute; modificaciones.
+Como nosotros no conocemos la íntima esencia de las
+substancias, ignoramos lo que sea esta perfeccion; pero no podemos
+dudar que existe en la misma naturaleza del sujeto, y que es
+independiente de las modificaciones que le transforman. Así
+pues, si en algo se ha de constituir la esencia misma de la
+substancia, ha de ser en esa perfeccion, de que tenemos noticia,
+mas n&oacute; conocimiento intuitivo; y por tanto, cuando se define
+la substancia con relacion &aacute; los accidentes, &laquo;quod
+substat accidentibus,&raquo; mas bien se la define por el modo con
+que se nos presenta &aacute; nosotros, que por lo que ella es en
+sí misma.</p>
+
+<p>[96.] De aquí resulta, que de las dos definiciones que
+&aacute; veces se daban en las escuelas, &laquo;ens per se
+subsistens,&raquo; un ente subsistente por sí mismo,
+&laquo;id quod substat accidentibus,&raquo; el sujeto de los
+accidentes; la primera es la mas propia, porque se acerca mas
+&aacute; expresar la cosa como es en sí. Aunque sea verdad
+que nosotros no conocemos las substancias finitas, sino en cuanto
+se nos revelan por los accidentes, y hasta nuestro mismo
+espíritu no se conozca &aacute; sí propio sino por
+sus actos, la razon nos dice que las cosas para ser conocidas, es
+necesario que existan, y que para que nuestro entendimiento halle
+en las mismas algo permanente, es preciso que ese algo esté
+en ellas. Nuestro conocimiento no es productivo <span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">{182}</a></span> de sus
+objetos; para que sean conocidos, es necesario que existan.</p>
+
+<p>[97.] Estas consideraciones nos manifiestan la posibilidad de
+que exista una substancia no sujeta &aacute; modificaciones, ni
+&aacute; mudanzas de ninguna clase; y que esta substancia lejos de
+perder el car&aacute;cter de tal, por su inmutabilidad, le poseeria
+en un grado mucho mas perfecto. La perfeccion de la substancia no
+est&aacute; en las mudanzas, sino en lo permanente que encierra; no
+est&aacute; en tener una sucesion de modificaciones inherentes
+&aacute; ella, sino en existir de tal modo que no necesite estar
+adherida &aacute; otro ser. La substancia que reuniese esa
+permanencia, esa perfeccion que le diese fuerza para existir por
+sí misma, y que al propio tiempo no tuviese ninguna
+modificacion, no experimentase ninguna mudanza, seria la substancia
+por excelencia, infinitamente superior &aacute; todas las
+dem&aacute;s. Esta substancia es Dios.</p>
+
+<p>[98.] Ahora es f&aacute;cil resolver la cuestion, si cuando la
+idea de substancia es aplicada &aacute; Dios se la entiende en el
+mismo sentido que al aplicarla &aacute; las criaturas; &oacute;
+hablando en términos de las escuelas; si se toma en sentido
+unívoco &oacute; an&aacute;logo.</p>
+
+<p>[99.] En la idea de toda substancia entra la de un ser; lo que
+no existe, no puede ser substancia. En cuanto concebimos el ser
+como una realidad, como contrapuesto &aacute; la nada, la idea de
+ser conviene &aacute; Dios y &aacute; las criaturas: Dios es, es
+decir, Dios es una cosa real, n&oacute; la nada. Pero si de esta
+idea general, tal como nosotros la concebimos, <span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">{183}</a></span> en
+oposicion con la nada, pasamos &aacute; su realizacion en los
+objetos, al modo por decirlo así con que se la aplica,
+entonces encontramos la diferencia que va de lo contingente
+&aacute; lo necesario, de lo finito &aacute; lo infinito. Aunque no
+vemos intuitivamente al ser infinito, ni la esencia de los seres
+finitos, no obstante conocemos con toda evidencia que la palabra
+<i>ser</i> aplicada &aacute; lo infinito, significa una cosa muy
+diferente de cuando se la aplica &aacute; lo finito.</p>
+
+<p>[100.] En la idea de substancia entra la de una cosa permanente;
+esta permanencia conviene tambien &aacute; Dios; el ser infinito es
+permanente por esencia.</p>
+
+<p>[101.] En las substancias que nos rodean, hallamos esa
+permanencia combinada con la sucesion de las modificaciones que las
+afectan; estas mudanzas son imposibles en Dios. Esta cualidad de
+relacion &aacute; las modificaciones, es característica de
+las substancias finitas.</p>
+
+<p>[102.] Las substancias no est&aacute;n inherentes &aacute;
+otras, como las modificaciones lo est&aacute;n &aacute; ellas; esta
+no inherencia conviene tambien &aacute; la substancia divina.</p>
+
+<p>[103.] Las substancias deben encerrar algo en sí que las
+exima de la necesidad de la inherencia, que las eleve sobre los
+seres que se suceden con tanta rapidez, y que en su existencia han
+menester siempre de otro que los sustente; esta perfeccion se halla
+en la substancia divina, ser por esencia, piélago de
+perfeccion. <span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">{184}</a></span></p>
+
+<p>[104.] Resulta de este an&aacute;lisis que todo cuanto se
+encierra de perfeccion en la idea de substancia, puede aplicarse al
+ser infinito; y que lo &uacute;nico que de esta idea no se le puede
+aplicar, es lo que supone negacion, imperfeccion.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIV.</h2>
+<h3>UNA ACLARACION IMPORTANTE; Y UN RES&Uacute;MEN.</h3>
+<p>[105.] Cuando se dice que la substancia es un ser subsistente
+por sí mismo, no se entiende que sea un ser que
+absolutamente no haya necesitado de otro para su existencia. El
+confundir estas dos cosas es dar pié &aacute; una monstruosa
+confusion de ideas, y nace &aacute; su vez de otra confusion no
+menos monstruosa, de la relacion de causa y efecto, con la relacion
+de substancia y accidente.</p>
+
+<p>[106.] La relacion de causa y efecto est&aacute; en que la causa
+da el ser al efecto; y la relacion de substancia y accidente,
+est&aacute; en que la substancia sirve de sujeto al accidente.
+Tanta diferencia va de una cosa &aacute; otra, que no solo la razon
+nos las muestra distintas, sino que &aacute; cada paso la
+experiencia nos las ofrece separadas. Nuestra alma es sujeto de
+muchos accidentes en cuya produccion no tiene ella ninguna parte;
+antes por el contrario, se opone &aacute; esta produccion en cuanto
+<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">{185}</a></span> le es posible. Tales son todas las
+sensaciones dolorosas, todas las impresiones desagradables; todos
+los pensamientos importunos que nos ocurren &aacute; pesar nuestro,
+y cuando quisiéramos pensar en otra cosa. Entonces es el
+alma sujeto y n&oacute; causa; se halla en ella la razon de
+substancia con respecto &aacute; cosas en que lejos de ser causa,
+es solo paciente. Si no me enga&ntilde;o, este ejemplo es
+concluyente del todo, para demostrar la existencia de una
+línea divisoria entre el car&aacute;cter de causalidad y el
+de substancia, y el de efecto y accidente.</p>
+
+<p>[107.] El ser subsistente por sí mismo, significa cierta
+exclusion: si esta se refiere &aacute; la causalidad, ser
+subsistente por sí mismo[1], significa ser no causado; si
+dicha exclusion se refiere &aacute; la inherencia, ser subsistente
+por sí mismo, significa ser no inherente &aacute; otro, como
+lo est&aacute;n los accidentes &aacute; la substancia. Cuando se
+define la substancia un ser subsistente por sí mismo, se
+entiende en el segundo sentido, n&oacute; en el primero; y esta
+distincion basta para derribar todo el sistema de Spinosa, y de
+todos los panteistas, sea cual fuere el aspecto bajo el cual
+presenten su error.</p>
+
+<p>[108.] Para entrar desembarazadamente en la cuestion del
+panteismo, resumamos en pocas palabras, lo que la razon y la
+experiencia nos dicen sobre la substancia.</p>
+
+<p>1.&deg; En nuestro interior hay un ser uno, simple,
+idéntico, permanente, sujeto de los fen&oacute;menos que
+experimentamos. <span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">{186}</a></span></p>
+
+<p>2.&ordm; En lo exterior hay objetos, que conservan algo
+constante, en medio de la variedad de sus fen&oacute;menos.</p>
+
+<p>3.&ordm; En la idea de substancia entran las de ser,
+permanencia, no inherencia &aacute; otro en clase de
+modificacion.</p>
+
+<p>4.&ordm; La relacion de sujeto &aacute; sus modificaciones se
+halla en todas las substancias finitas.</p>
+
+<p>5.&ordm; La relacion &aacute; modificaciones, no es inseparable
+de las ideas de ser, permanencia, y no inherencia &aacute;
+otro.</p>
+
+<p>6.&ordm; Una substancia inmutable, no implica ninguna
+contradiccion.</p>
+
+<p>7.&ordm; Subsistente por sí mismo, no es lo mismo que
+independiente de otro ser. No debe confundirse la relacion de causa
+y efecto, con la de substancia y accidente.</p>
+
+<p>8.&ordm; La <i>no inherencia</i> &aacute; otro ser, es
+característico de la substancia; pero esta idea negativa se
+ha de fundar en una cosa positiva: en una <i>fuerza</i> de
+subsistir por sí mismo, para no necesitar de estar adherido
+&aacute; otro. <span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">{187}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XV.</h2>
+<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL &Oacute;RDEN DE LAS IDEAS.</h3>
+<p>[109.] La idea de substancia, y todas sus aplicaciones
+así al mundo externo como al interno, de ningun modo nos
+conducen &aacute; inferir la existencia de una substancia
+<i>&uacute;nica</i>; por el contrario, la razon de acuerdo con la
+experiencia nos obliga &aacute; reconocer <i>muchedumbre</i> de
+substancias. &iquest;Por qué deberíamos admitir una
+substancia &uacute;nica? Examinemos &aacute; fondo esta cuestion,
+una de las mas capitales de la filosofía, y que desde muy
+antiguo ha dado ocasion &aacute; los errores mas funestos.</p>
+
+<p>[110.] Los sostenedores de la substancia &uacute;nica, &oacute;
+se han de fundar en la misma idea de la substancia, &oacute; en la
+experiencia; nuestro espíritu no tiene otros recursos que
+sus ideas primitivas, &oacute; la ense&ntilde;anza de la
+experiencia. Empecemos por el método <i>&agrave; priori</i>,
+&oacute; por el que se funda en la idea.</p>
+
+<p>[111.] &iquest;Qué entendeis por substancia? les
+preguntarémos. Si por substancia entendéis un ser
+subsistente por sí mismo, y por esta subsistencia
+significais, que no necesita de ning&uacute;n otro para existir,
+que no lo ha necesitado nunca, entonces hablais de un ser <i>no
+causado</i>, de un ser necesario, que tiene en sí propio la
+razon suficiente y <span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">{188}</a></span> necesaria de su existencia. Si decis
+que este ser es &uacute;nico, &oacute; que no hay otro de su clase,
+convenimos con vosotros; solo os advertiremos que tomais el nombre
+de substancia en un sentido impropio. Pero en el fondo la
+diferencia estar&aacute; en el nombre; y para entendernos
+perfectamente, solo nos ser&aacute; necesario saber que por
+substancia entendeis un ser absolutamente necesario, y por tanto
+absolutamente independiente. Pero si afirmais que este ser es
+&uacute;nico, en tal sentido que nada hay, ni puede haber fuera de
+él, entonces afirmais gratuitamente, y os exigimos prueba de
+lo que afirmais.</p>
+
+<p>&iquest;Por qué el ser necesario excluiria la posibilidad
+de los dem&aacute;s seres? &iquest;No es mas legítimo el
+deducir que en él se contiene la razon de la posibilidad y
+de la existencia de los mismos? El ser que tenga en si la necesidad
+de existir, ha de estar dotado de actividad; y el término de
+la actividad en lo exterior es la produccion. &iquest;Por
+qué de esta produccion no podr&aacute;n resultar otros
+seres? Por lo mismo de ser producidos ser&aacute;n distintos del
+que los produce.</p>
+
+<p>[112.] Sin salir de nuestras ideas encontramos la contingencia y
+la multiplicidad. La experiencia nos ense&ntilde;a que en nosotros
+mismos hay una sucesion continua de formas: estas apariencias algo
+son, no pueden ser un puro nada, pues deben ser algo, siquiera como
+apariencias. En ellas vemos un continuo tr&aacute;nsito del no ser
+al ser, y del ser al no ser, luego hay produccion de algo
+<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">{189}</a></span> que no es necesario, puesto que es y
+deja de ser; luego hay algo fuera del ser que se quiere suponer
+&uacute;nico. Este argumento se funda en los fen&oacute;menos
+puramente internos y así vale, aun contra los idealistas,
+contra los que quitan al mundo externo toda realidad, y lo reducen
+solo &aacute; meras apariencias, &aacute; simples fen&oacute;menos
+de nuestro espíritu. Esas apariencias existen por lo menos
+como apariencias; ellas pues son algo, ellas son contingentes,
+ellas no son pues el ser necesario. Luego fuera de este hay algo
+que no es él; luego es insostenible el sistema que afirma la
+existencia de un ser &uacute;nico.</p>
+
+<p>La idea de un ser absolutamente independiente por razon de su
+absoluta necesidad, no excluye la existencia de los seres
+contingentes; solo manifiesta que el ser necesario es &uacute;nico
+entre los necesarios, mas n&oacute; &uacute;nico entre los
+seres.</p>
+
+<p>[113.] Tampoco se sigue de la idea del ser necesario el que no
+pueda haber seres contingentes causados, y sin embargo subsistentes
+por sí mismos, en él sentido de que no est&aacute;n
+inherentes &aacute; otros como modificaciones. El no ser causado, y
+el no estar inherente, son cosas muy distintas; la primera trae
+consigo &aacute; la segunda, mas n&oacute; la segunda &aacute; la
+primera. Todo ser no causado, ha de estar libre de la inherencia;
+pues por lo mismo que no es causado, es necesario, y encierra en
+sí cuanto ha menester para no estar inherente &aacute; otro.
+Por lo mismo que es necesario, es absolutamente independiente de
+los dem&aacute;s, lo que <span class="pagenum"><a name="Page_190"
+id="Page_190">{190}</a></span> no se verificaria si los necesitase
+como la modificacion necesita la substancia. Pero n&oacute; todo lo
+que no es inherente ha de ser no causado; pues su causa puede
+haberle hecho tal que no necesite de estar inherente &aacute; otro
+ser como modificacion. Entonces depender&aacute; de otro, como el
+efecto de su causa, n&oacute; como accidente de su substancia:
+habr&aacute; entre ellos la relaci&oacute;n de causalidad, mas
+n&oacute; la de substancia, cosas muy diferentes como hemos
+explicado mas arriba (Cap. XIV).</p>
+
+<p>[114.] Jam&aacute;s los panteistas llegar&aacute;n &aacute;
+probar que porque una cosa no sea modificacion, haya de ser no
+causada: y esto es precisamente lo que deberian demostrar para
+sacar triunfante su sistema. Una vez demostrado que todo lo que
+subsiste en sí, es no causado, tendrian probado tambien que
+todo lo que subsiste en sí, es necesario. Y como el ser
+necesario ha de ser &uacute;nico, tendrian probado tambien que no
+hay mas que una substancia.</p>
+
+<p>[115.] La clave del sistema panteista es esta: confundir la no
+inherencia, con la independencia absoluta; y la clave para
+desvanecer todos sus argumentos, es distinguir constantemente estas
+cosas. Todo lo no causado es substancia; mas n&oacute; toda
+substancia es incausada. Todo lo no causado es necesario, y por
+tanto no inherente; mas n&oacute; toda substancia es necesaria. La
+substancia finita no es inherente &aacute; otro ser; pero es
+causada por otro ser. No puede existir sin él, es verdad;
+<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">{191}</a></span> pero esta dependencia, no es la de la
+modificacion &aacute; la substancia, sino del efecto &aacute; la
+causa.</p>
+
+<p>La causa da el ser al efecto; la substancia sustenta al
+accidente; la causa no es modificada por el efecto; la substancia
+es modificada por el accidente. Estas ideas son claras, distintas;
+con ellas se debe estrechar al panteismo en todas sus
+transformaciones; quien así lo haga conseguir&aacute; lo que
+Menelao con el viejo Proteo; reducirle &aacute; su forma primitiva,
+al ateismo puro. Esta es su naturaleza; este debe ser su nombre.
+Muchos de los err&oacute;neos sistemas que turban al mundo de las
+ideas, se fundan en un equívoco; para acabar con ellos es
+necesario fijarse en el punto que le aclara y no salir de
+allí. El equívoco se presentar&aacute; de diferentes
+maneras, pero conviene no dejarse alucinar, ni confundir: volver
+siempre &aacute; la misma distincion y estrecharle con ella. El
+pasaje del poeta inmortal en el lugar aludido, podria tomarse como
+un mito de un excelente método para desbaratar sofismas.
+&laquo;Echaos sobre él, decia la diosa Idothea &aacute;
+Menelao y sus compa&ntilde;eros; cogedle, y &aacute; pesar de todos
+sus esfuerzos para escaparos, no le solteis, continuad
+estrech&aacute;ndole fuertemente. Todo lo imitar&aacute;: agua,
+fuego, réptil, tomar&aacute; todas las formas; pero
+apretadle mas, redoblad sus ligaduras. Cuando habr&aacute; vuelto
+&aacute; <i>ser lo que era</i>, suspended vuestros esfuerzos y
+dadle libertad&raquo; (Odisea, Canto 4). Así ser&aacute; el
+panteismo: hablar&aacute; de materia, de espíritu, de
+realidad de fen&oacute;menos, del yo, del <span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">{192}</a></span> no yo;
+de subsistencia y no subsistencia, de necesario y de contingente;
+pero no salgais de las ideas fundamentales, conducidle &aacute;
+ellas; al fin volver&aacute; &aacute; su forma primitiva; y cuando
+haya vuelto &aacute; ella, entonces soltadle, mostr&aacute;ndole
+&aacute; los pueblos tal cual es, diciéndoles: &laquo;vedle
+en su horrible deformidad; siempre ha sido lo que es ahora;
+&aacute; pesar de todas sus trasformaciones, no es mas que el
+ateismo.&raquo;</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVI.</h2>
+<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL &Oacute;RDEN DE LOS HECHOS
+EXTERNOS.</h3>
+<p>[116.] Si en la region de las ideas es insostenible el
+panteismo, no lo es menos en el campo de la experiencia. Esta,
+lejos de conducirnos &aacute; la exclusiva unidad de la substancia,
+nos muestra por todas partes la multiplicidad.</p>
+
+<p>[117.] Hay unidad cuando no hay division, cuando en la cosa una
+no se pueden distinguir otras distintas, cuando no cabe en ella un
+juicio negativo. Nada de esto observamos ni en el mundo externo, ni
+en el interno; antes una experiencia constante nos ofrece todo lo
+contrario.</p>
+
+<p>[118.] En el mundo externo la division es visible, palpable; no
+hay mas que unidad de &oacute;rden, la direccion &aacute; un fin:
+fuera de esto, todo es <span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">{193}</a></span> multiplicidad. El &uacute;nico medio
+por el cual estamos en comunicacion con el mundo externo son los
+sentidos; y estos encuentran la multiplicidad en todas partes:
+sensaciones distintas en n&uacute;meros diferentes en especie,
+graduadas de mil modos diversos, distribuidas entre infinitos
+grupos, que si bien se enlazan en tal &oacute; cual punto, se
+pueden dividir y se dividen en otros mil.</p>
+
+<p>[119.] La multiplicidad est&aacute; tan atestiguada por la
+experiencia de los sentidos, como la existencia misma de los
+objetos. Si para lo primero les negamos el crédito, seria
+preciso neg&aacute;rselo para lo segundo. No solo nos dicen que hay
+tal cuerpo, sino que del mismo modo nos cercioran de que un cuerpo
+no es el otro. No conocemos con mas certeza que &aacute; una
+sensaci&oacute;n le corresponda en lo exterior un objeto, que la
+distincion entre los dos objetos de distintas sensaciones.</p>
+
+<p>Decir que los sentidos no son buenos jueces en esta materia,
+porque ellos se limitan &aacute; la simple sensacion, y por lo
+mismo no sirven para juzgar de los objetos, es apelar al idealismo;
+pues que con la misma razon se podria afirmar que los sentidos,
+limit&aacute;ndose como se limitan &aacute; la simple sensacion, no
+bastan &aacute; cerciorarnos de la existencia de los objetos
+respectivos.</p>
+
+<p>[120.] Todo lo que sea establecer la unidad fuera de nosotros,
+es destruir el mundo corp&oacute;reo. La idea de la extension se
+opone &aacute; la unidad. En lo extenso, unas partes no son las
+otras. Esto es evidente; y quien lo ponga en duda combate la
+<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">{194}</a></span> certeza de la misma Geometría.
+Si el mundo es algo real, es extenso; si no es extenso, no podemos
+asegurar que sea nada real. Con igual seguridad conocemos la
+extension que la existencia. Esta existencia misma nos es
+manifestada por la extension ofrecida &aacute; nuestras
+sensaciones. Si pues esta extension no existe, las sensaciones son
+un mero fen&oacute;meno interno, una pura ilusion, en cuanto les
+atribuimos correspondencia en lo exterior.</p>
+
+<p>[121.] El argumento que acabo de proponer es, si no me
+enga&ntilde;o, uno de los mas concluyentes contra Spinosa, quien
+con la unidad de substancia admite la extension, como uno de sus
+atributos. Lo extenso es esencialmente m&uacute;ltiplo; siempre
+lleva consigo la distincion entre sus partes; siempre se puede
+hacer el juicio negativo, &laquo;la parte A no es la parte
+B.&raquo; El panteismo no puede deshacerse de este argumento sino
+salv&aacute;ndose en el idealismo puro; y en este concepto tal vez
+Fichte y Hegel han sido mas l&oacute;gicos de lo que algunos creen.
+Quien quiera sostener la exclusiva unidad de substancia, es preciso
+que convierta el mundo externo en meros fen&oacute;menos, cuya
+&uacute;nica realidad se cifra en presentarse así &aacute;
+nosotros. Esto es absorber el mundo en el yo, y concentrar la
+realidad en la idea; pero esta absorcion y concentracion, en medio
+de su obscuridad, son una consecuencia l&oacute;gica, necesaria,
+del principio establecido. Hay absurdo, pero hay al menos la
+consecuencia de la absurdidad.</p>
+
+<p>[122.] Los que llaman &aacute; Spinosa discípulo de
+<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">{195}</a></span> Descartes, no han advertido que entre
+los dos sistemas hay una contradiccion necesaria. El argumento que
+acabo de proponer fundado en la extension, si bien es concluyente
+en todos los supuestos, lo es mas, si cabe, admitiendo con
+Descartes que la esencia de los cuerpos consiste en la extension.
+En este caso, las varias partes de la extension se distinguen
+esencialmente, pues cada parte constituye una esencia. La
+multiplicidad esencial y substancial de los cuerpos ser&aacute;
+tanta, cuanta sea la multiplicidad de la extension.</p>
+
+<p>[123.] Si se quisiere sostener que la extension no es la misma
+esencia de los cuerpos, sino un atributo &oacute; una modificacion,
+ya se hable de una determinacion fundada en la esencia, ya de una
+determinacion accidental, pretendiendo adem&aacute;s que esta
+modificacion &oacute; atributo puede pertenecer &aacute; la
+substancia &uacute;nica, preguntaremos si esta substancia en
+sí misma, prescindiendo de la extension, es simple &oacute;
+compuesta. Si es compuesta, hay en ella la multiplicidad, y por
+tanto cae Spinosa en la opini&oacute;n comun, es decir, de un mundo
+corp&oacute;reo, compuesto de muchas partes, de las que no
+tendr&aacute; la una mas derecho que la otra &aacute; ser una
+verdadera substancia. Entonces pues, no habr&aacute; substancia
+&uacute;nica, sino un compuesto de muchas; y el universo
+corp&oacute;reo no podr&aacute; llamarse una substancia, sino en el
+sentido en que se llama comunmente, uno, no tomando la unidad en
+sentido riguroso, sino en cuanto todas sus partes est&aacute;n
+entre sí enlazadas, y dispuestas <span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">{196}</a></span> con
+cierto &oacute;rden para conspirar &aacute; un mismo fin. Si la
+substancia, sujeto de la extension, es simple, resulta una
+substancia simple determinada &oacute; modificada por la extension,
+una substancia simple extensa, lo que es contradictorio. No puede
+concebirse que una cosa sea modificacion de otra, sin que la
+modifique; esto es lo que expresan las palabras mismas. Una
+modificacion, modifica, dando &aacute; la cosa modificada la forma
+de la modificacion, aplic&aacute;ndose &aacute; sí propia
+&aacute; la cosa modificada. La extension no puede modificar sino
+haciendo &aacute; la cosa modificada extensa: y el ser extenso
+&oacute; tener extension, son expresiones absolutamente
+idénticas. Luego repugna el que una substancia simple tenga
+por una de sus modificaciones la extension; luego el sistema de
+Spinosa es absurdo.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVII.</h2>
+<h3>EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL &Oacute;RDEN DE LOS HECHOS
+INTERNOS.</h3>
+<p>[124.] La multiplicidad de las substancias no est&aacute; menos
+atestiguada por la conciencia de nosotros mismos, &oacute; sea del
+mundo interno. Por de pronto encontramos en nosotros algo uno,
+indivisible, que permanece siempre lo mismo en medio de todas las
+transformaciones de nuestro <span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">{197}</a></span> ser. Esa unidad del yo es
+indispensable para el enlace de todos los fen&oacute;menos en un
+punto; sin ella es imposible todo recuerdo, toda combinacion, toda
+conciencia; nuestro propio ser se desvanece, no es mas que una
+serie de fen&oacute;menos inconexos. Pero de esta unidad que es
+preciso tomar como un hecho íntimo, que la conciencia pone
+&aacute; cubierto de toda duda, y &aacute; cuya conviccion nos es
+imposible resistir, nace el conocimiento de la multiplicidad. Hay
+algo que nos afecta, y este algo no somos nosotros. Nuestra
+voluntad, nuestra actividad, son impotentes para resistir otras
+actividades que obran sobre nosotros; hay algo pues que no somos
+nosotros, que es independiente de nosotros. Hay algo que no es una
+modificacion nuestra; pues que muchísimas veces no nos
+afecta, no nos modifica. Este algo es una realidad, porque la nada
+no puede afectar. Este algo no es inherente &aacute; nosotros;
+est&aacute; pues en sí, &oacute; en alguna cosa que no es
+nosotros. Hay pues una substancia que no es nuestra substancia; y
+el <i>yo</i> y el <i>no yo</i>, que tanto ruido mete en la
+filosofía alemana, lejos de conducir &aacute; la unidad de
+la substancia conduce &aacute; la multiplicidad; y por consiguiente
+destruye el panteismo atrincherado en el idealismo.</p>
+
+<p>[125.] Desde el primer paso nos encontramos cuando menos con la
+dualidad, con el yo y el no yo; pero llevando mas all&aacute; la
+observacion, encontramos una asombrosa multiplicidad.</p>
+
+<p>Nuestro espíritu no est&aacute; solo: la conciencia de
+<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">{198}</a></span> lo que estamos experimentando todos los
+dias, nos atestigua la comunicacion con otros espíritus, que
+como el nuestro tienen una conciencia de sí propios, que
+como el nuestro tienen una esfera de actividad, que como el nuestro
+se hallan sometidos &aacute; actividades ajenas, sin su voluntad y
+&aacute; veces contra su propia voluntad. El yo y el no yo, que
+existe para nuestra conciencia, existe para las dem&aacute;s; y lo
+que en nosotros solos era la dualidad, se convierte en asombrosa
+multiplicidad, por medio de la repeticion del mismo hecho que hemos
+experimentado en nosotros.</p>
+
+<p>[126.] Atribuir esta variedad de conciencias, &aacute; un mismo
+ser, tomarlas como modificaciones de una misma substancia, como
+revelaciones de ella misma &aacute; sus propios ojos, es una
+asercion gratuita, y sobre gratuita, absurda.</p>
+
+<p>Con entera confianza se puede retar al primer fil&oacute;sofo
+del mundo &aacute; que se&ntilde;ale una razon, no diré
+satisfactoria, pero ni aun especiosa, para probar que dos
+conciencias individuales pertenecen &aacute; una conciencia comun,
+&oacute; son conciencias de un mismo ser.</p>
+
+<p>[127.] En primer lugar esta doctrina se halla en contradiccion
+con el sentido comun, y es rechazada con fuerza irresistible por el
+sentido íntimo de cada hombre. El sentimiento de nuestra
+existencia anda siempre acompa&ntilde;ado del sentimiento de
+nuestra distincion con respecto &aacute; nuestros semejantes. No
+solo estamos ciertos que existimos, sino tambien de que somos una
+cosa <span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">{199}</a></span> distinta de los dem&aacute;s, y si en
+algo est&aacute; profundamente marcado el sentimiento de esta
+distincion es en lo que toca &aacute; los fen&oacute;menos de
+nuestra conciencia. Jam&aacute;s en ningun tiempo ni país,
+en ninguna fase de la sociedad, se llegar&aacute; &aacute;
+persuadir &aacute; los hombres, que la conciencia de todos sus
+actos é impresiones, pertenece &aacute; un mismo ser, en que
+se enlacen las conciencias individuales. Mala filosofía la
+que comienza por luchar con la humanidad, y por ponerse en abierta
+contradiccion con un sentimiento irresistible de la naturaleza.</p>
+
+<p>[128.] La idea misma de conciencia excluye esa monstruosidad,
+por la cual las conciencias individuales se quieren transformar en
+modificaciones de una conciencia universal. La conciencia, esto es,
+el sentimiento íntimo de lo que experimenta un ser, es
+esencialmente individual, es por decirlo así incomunicable
+&aacute; todo otro. A los dem&aacute;s les damos conocimiento de
+nuestra conciencia, mas n&oacute; la conciencia misma. Esta es una
+intuicion o un sentimiento, pero siempre tal que se consuma en lo
+mas íntimo, en lo mas rec&oacute;ndito, en lo mas propio de
+nuestro ser. &iquest;Qué ser&aacute; pues esta conciencia,
+si no nos pertenece, si no es nuestra como individuos, si no es
+nada de lo que creemos, y solo es propiedad de un ser que no
+conocemos, que no sabemos lo que es, y del cual nosotros no somos
+mas que un fen&oacute;meno, una modificacion pasajera?
+&iquest;D&oacute;nde estar&aacute; la unidad de la conciencia en
+medio de <span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">{200}</a></span> tanta diversidad, y oposicion, y
+exclusion recíproca de ellas? Este ser modificado con tantas
+conciencias, no tendr&aacute; ninguna, pues no se podr&aacute; dar
+cuenta &aacute; sí propio de lo que experimenta.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVIII.</h2>
+<h3>SISTEMA PANTEISTA DE FICHTE.</h3>
+<p>[129.] Voy &aacute; cumplir lo prometido (Lib. I, Cap. VII)
+sobre la exposicion é impugnacion del sistema de Fichte. Ya
+hemos visto en el lugar citado las formas cabalísticas
+empleadas por el fil&oacute;sofo aleman, para llegar ni mas ni
+menos que &aacute; un resultado tan sencillo, como es el principio
+de Descartes: yo pienso luego soy. El lector no podr&aacute;
+figurarse que sobre este hecho de conciencia se pretenda fundar el
+panteismo; y que el espíritu humano por encontrarse &aacute;
+sí propio, haya de tener la arrogancia de que nada existe
+sino él mismo; que todo cuanto hay, sale de él mismo;
+y lo que es todavía mas singular, que él mismo se
+produce &aacute; sí mismo. Para creer que semejantes cosas
+est&aacute;n escritas, es necesario leerlas; por cuya razon al
+exponer el sistema de Fichte, copiaré sus mismas
+palabras.</p>
+
+<p>Así, aun cuando haya de sufrir algun tanto el
+<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">{201}</a></span> habla castellana, y el lector se
+fatigue un poco en descifrar enigmas, tendr&aacute; una idea del
+fondo y de la forma del sistema; lo cual no se lograria, si
+queriendo extractarle, le despoj&aacute;semos de su extravagante
+originalidad, que si cabe, resalta todavía mas en la forma
+que en el fondo.</p>
+
+<p>[130.] &laquo;Este acto, es decir X = yo soy, no descansa sobre
+ningun principio mas elevado&raquo; (Doctrina de la ciencia,
+1.&ordf; parte, &sect;. I).</p>
+
+<p>Esto es verdad hasta cierto punto, en cuanto significa que en la
+simple serie de los hechos de conciencia, vamos &aacute; parar
+&aacute; nuestra propia existencia, como al &uacute;ltimo
+término que no nos consiente ir mas all&aacute;. El acto
+reflejo con que percibimos nuestra existencia, est&aacute;
+expresado por la proposicion: yo soy; &oacute; yo existo; pero esta
+proposicion por sí sola, no nos dice nada sobre la
+naturaleza del yo, y est&aacute; muy lejos de probarnos nuestra
+absoluta independencia. Por el contrario, desde el momento que
+comencemos &aacute; reflexionar se nos ofrecer&aacute;n hechos
+internos que nos inclinar&aacute;n &aacute; creer que nuestro ser
+depende de otro; y &aacute; medida que continuaremos reflexionando,
+adquiriremos de esta verdad una conviccion profunda, nacida de una
+demostracion rigurosa.</p>
+
+<p>De ningun modo se puede afirmar que el acto <i>yo soy</i>, no
+dependa de un principio mas elevado, si se entiende que el acto no
+nace de ningun <i>principio de accion</i>, y que él por
+sí solo produzca la existencia. Esto, &aacute; mas de ser
+abiertamente <span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">{202}</a></span> contrario al sentido comun, carece de
+toda razon en que estribe, y se opone &aacute; las nociones mas
+fundamentales de una buena filosofía.</p>
+
+<p>[131.] Fichte opina de otro modo; y sin saber por qué,
+deduce de la proposicion citada las consecuencias que ver&aacute;
+el curioso lector. &laquo;Luego (el acto, yo soy) es el principio
+puesto absolutamente, siendo &aacute; sí propio su
+fundamento, de un cierto acto del espíritu humano (se
+ver&aacute; por el conjunto de la <i>Doctrina de la ciencia</i>,
+que se debe decir de todo acto del espíritu humano). Su
+verdadero car&aacute;cter es el puro car&aacute;cter de la
+actividad en sí; haciendo abstraccion de las condiciones
+empíricas que le son particulares.&raquo; No es mucho
+descubrimiento que el car&aacute;cter de un <i>acto</i> sea la
+<i>actividad</i>; bien que este car&aacute;cter no es <i>puro</i>,
+pues en nosotros, ningun acto es pura actividad, sino <i>tal</i>
+ejercicio de actividad.</p>
+
+<p>&laquo;Así, contin&uacute;a, para el yo, ponerse &aacute;
+sí mismo, es lo que constituye la pura actividad.&mdash;El yo se
+pone &aacute; sí mismo, y existe en virtud de esta simple
+accion; y recíprocamente, el yo existe y pone su ser,
+simplemente en virtud de su ser.&mdash;&Eacute;l es al mismo tiempo el
+agente y el producto de la accion; lo que obra y lo que es
+producido por la accion; en él, la accion y el hecho son una
+sola y misma cosa; y por esto, <i>yo soy</i> es la expresion de un
+acto, pero tambien del solo acto posible, como se ver&aacute; por
+toda la <i>Doctrina de la ciencia</i>.&raquo;</p>
+
+<p>Comprenda quien pueda lo que significa el ser <span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">{203}</a></span>
+&aacute; un mismo tiempo producente y producido; principio y
+término de la accion, causa y efecto de la misma; comprenda
+quien pueda lo que significa el existir en virtud de una simple
+accion, y el ejercer esta accion en virtud de la existencia. Si
+esto no son contradicciones, no sé d&oacute;nde
+podr&aacute;n encontrarse. En Dios, ser infinito, la esencia, la
+existencia y la accion se identifican; pero no se dice que la
+accion <i>produzca</i> su ser, que se <i>ponga</i> con su accion;
+se dice sí que existe por necesidad, y que por lo mismo es
+imposible que haya sido producido, pasando del no ser al ser.</p>
+
+<p>[132.] Ocurre una explicacion racional de la algarabía de
+Fichte; explicacion que si fuera admisible, tampoco excusaria al
+fil&oacute;sofo de haber expresado cosas muy sencillas con palabras
+contradictorias; como quiera héla aquí. El alma es
+una actividad; su esencia consiste en el pensamiento, y por esto se
+manifiesta &aacute; sus propios ojos encontr&aacute;ndose &aacute;
+sí misma en el acto de la conciencia. En este sentido, se
+puede decir que el alma se pone, esto es, se conoce &aacute;
+sí propia, se toma como un sujeto de una proposicion, al
+cual aplica el predicado de la existencia. El alma es principio de
+su acto de conciencia; y así es producente; ella misma
+est&aacute; presentada en el acto de conciencia como un objeto, por
+lo cual se podr&aacute; decir aunque inexactamente, que en el
+&oacute;rden ideal es producida; y de este modo ser&aacute; bajo
+diferentes aspectos el principio y el término <span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">{204}</a></span> de una
+accion. Esta exposici&oacute;n mas &oacute; menos fundada, seria
+cuando menos razonable, inteligible siquiera; y su base, el
+constituir la esencia del alma en el pensamiento, tendria en su
+favor el voto de Descartes. Así, aunque no salv&aacute;semos
+las palabras de Fichte, salvaríamos al menos sus ideas. Mas
+por desgracia, el fil&oacute;sofo ha tenido buen cuidado de
+cerrarnos esta salida, sus palabras no pueden ser mas
+terminantes.</p>
+
+<p>&laquo;Examinemos todavía la proposicion: <i>yo soy
+yo</i>.</p>
+
+<p>&raquo;El yo es puesto absolutamente: si se admite que el yo que
+ocupa en la proposicion precedente el lugar del sujeto formal,
+designa el yo puesto absolutamente; y que el yo que se encuentra en
+el lugar del predicado, designa el yo <i>existente</i>; el juicio
+que tiene un valor absoluto afirma que ambos son completamente una
+misma cosa, &oacute; puestos absolutamente; el yo existe porque se
+ha puesto &aacute; sí mismo.&raquo;</p>
+
+<p>Todo juicio implica identidad del predicado con el sujeto; pero
+en la proposicion: yo soy yo; la identidad est&aacute; no solo
+implicada, sino explícitamente consignada; por cuya razon,
+pertenece &aacute; la clase de las que se llaman idénticas,
+porque su predicado no explica nada de la idea del sujeto, solo la
+repite. &iquest;De d&oacute;nde saca pues Fichte que el yo existe
+porque se ha puesto &aacute; sí mismo? Hasta aquí no
+tenemos sino que el yo diciendo: yo soy yo, se afirma &aacute;
+sí mismo, y así se <i>pone</i> como sujeto y
+predicado de una proposicion; pero es mas claro que la luz del dia
+que <span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">{205}</a></span> poner <i>afirmando</i>, no es poner
+<i>produciendo</i>; por el contrario, el sentido comun y la razon
+ense&ntilde;an, que para la legitimidad de la afirmacion es
+necesaria la existencia de la cosa afirmada. Confundir estas ideas,
+tomando <i>afirmar</i> por <i>poner produciendo</i>, es una
+monstruosidad inconcebible.</p>
+
+<p>[133.] Explicando esto en una nota, a&ntilde;ade Fichte lo
+siguiente. &laquo;Lo mismo se verifica relativamente &aacute; la
+forma l&oacute;gica de toda proposicion. En la ecuaci&oacute;n A=A,
+la primera A es lo que es puesto en el yo, sea absolutamente como
+el yo mismo, sea sobre un fundamento cualquiera, como todo no yo
+determinado. El yo representa en esta el papel de sujeto absoluto,
+por lo cual se llama &aacute; la primera A, sujeto. La segunda A
+designa el yo haciéndose &aacute; sí mismo objeto de
+la reflexion, como puesto en sí, porque él ha puesto
+este objeto en sí. El yo que juzga, hace un predicado de
+alguna cosa, n&oacute; propiamente de A, sino de sí mismo;
+porque en sí mismo halla la A; y por esto la segunda A se
+llama predicado. Así en la proposicion A=B, A es lo que es
+puesto en el momento en que la proposicion es enunciada, y B lo que
+era puesto anteriormente; la palabra <i>es</i> expresa el
+tr&aacute;nsito del yo, del acto de poner &aacute; la reflexion
+sobre lo que es puesto.&raquo;</p>
+
+<p>&iquest;Qué quiere decir Fichte con ese embrollo de ideas
+y de lenguaje? &iquest;querr&aacute; significar que en esta
+proposicion, el yo es sujeto y predicado, segun los diferentes
+aspectos bajo los que se le considera? &iquest;querr&aacute; decir
+que el yo en cuanto ocupa <span class="pagenum"><a name="Page_206"
+id="Page_206">{206}</a></span> el lugar de sujeto, expresa
+simplemente la existencia, y que como predicado se ofrece cual un
+objeto de reflexion? &iquest;qué entiende por la palabra
+poner? si entiende producir de nuevo &iquest;c&oacute;mo es posible
+que una cosa que no es se produzca &aacute; si misma? si entiende
+manifestarse, de suerte que el objeto manifestado pueda servir de
+término l&oacute;gico de una proposicion, entonces
+&iquest;por qué dice que el yo existe porque se pone
+&aacute; sí mismo? Pero sigamos al fil&oacute;sofo aleman en
+sus peregrinas deducciones.</p>
+
+<p>[134.] &laquo;El yo de la primera acepcion y el de la segunda,
+deben ser puestos como absolutamente idénticos el uno con el
+otro: luego se puede convertir la proposicion precedente, y decir,
+el yo se pone &aacute; sí mismo absolutamente porque existe,
+se pone &aacute; sí mismo por el simple hecho de su
+existencia, y existe simplemente porque es puesto.&raquo;</p>
+
+<p>Sin haber definido la palabra poner, sin haber dicho nada mas
+que lo que sabe todo el mundo: que el yo es el yo, infiere que el
+yo existe porque se pone, y se pone porque existe; identifica la
+existencia con el poner, sin reparar que eran necesarios cuando
+menos algunos preliminares para atreverse &aacute; combatir de este
+modo el sentido comun y la doctrina de todos los fil&oacute;sofos
+incluso Descartes, que para la operacion exigen la existencia, y
+reputan por contradictorio que una cosa pueda ser activa sin
+existir. Pensaba Leibnitz que nada hay ni puede haber sin razon
+suficiente; <span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">{207}</a></span> pero gracias al autor de la <i>Doctrina
+de la ciencia</i>, podremos poblar el mundo de los seres finitos
+&oacute; infinitos que nos viniere en talante; y cuando se nos
+pregunte de d&oacute;nde han salido diremos que se han puesto; y si
+se nos importuna pregunt&aacute;ndonos por qué se han
+puesto, diremos porque existen; y si todavía se nos exige
+que digamos por qué existen, responderemos, porque se han
+puesto; de manera que pasaremos del poner al existir, y del existir
+al poner, sin peligro de vernos jam&aacute;s confundidos.</p>
+
+<p>[135.] Esta filosofía que como se echa de ver, no tiene
+nada de luminosa, le dejaba satisfecho &aacute; su autor hasta el
+punto de proseguir con admirable serenidad diciendo: &laquo;estas
+observaciones <i>aclaran completamente</i> el sentido en que
+empleamos aquí la palabra <i>yo</i>; y nos suministran una
+explicacion <i>limpia y l&uacute;cida</i> del yo, como sujeto
+absoluto. El yo sujeto absoluto es <i>este ser que existe
+simplemente porque se pone &aacute; si mismo, como existente</i>.
+Es en cuanto se supone, y en cuanto es, en tanto se pone. El yo
+existe pues absoluta y necesariamente para el yo. Lo que no existe
+para sí mismo, no es yo.&raquo; El panteismo idealista no
+puede ser establecido de una manera mas explícita y al
+propio tiempo mas gratuita: se asombra uno de tener que ocuparse
+seriamente de tama&ntilde;as extravagancias. Pero ellas meten ruido
+porque son desconocidas; y así conviene presentarlas al
+lector tales como son, aun &aacute; riesgo de fatigarle.
+<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">{208}</a></span></p>
+
+<p>[136.] Fichte cuidar&aacute; de aclarar sus ideas, con el bien
+entendido que cada aclaracion a&ntilde;ade nuevos grados &aacute;
+su oscuridad. Dejémosle continuar.</p>
+
+<p>&laquo;Aclaracion.&mdash;Qué era yo, se preguntar&aacute;,
+antes que tuviese conciencia de mí mismo? La respuesta es
+natural: yo no existia: porque no era yo; el yo no existe, sino en
+cuanto tiene conciencia de sí mismo.&mdash;Proponer esta cuestion
+es confundir el yo como <i>sujeto</i> con el yo como <i>objeto</i>
+de la reflexion del sujeto absoluto; y esto es una inconsecuencia:
+el yo se pone &aacute; sí mismo; se percibe en este caso
+bajo la forma de la representacion, y solo entonces es alguna cosa,
+un objeto; bajo esta forma la conciencia percibe un substratum que
+<i>es</i>, bien que sin conciencia real, y que adem&aacute;s es
+concebido bajo <i>forma corp&oacute;rea</i>. Esta manera de ser, es
+la que se considera cuando se pregunta qué es el yo, es
+decir el substratum de la conciencia; pero entonces sin advertirlo
+se concibe el sujeto absoluto, como teniendo intuicion de este
+substratum; y así, casi sin notarlo, se tiene &aacute; la
+vista aquello de que se queria prescindir, y se cae en
+contradiccion. No se puede pensar nada, sin pensar su yo, como
+teniendo conciencia de sí mismo, no se puede jam&aacute;s
+hacer abstraccion de su conciencia; por consiguiente no es dable
+responder &aacute; semejantes cuestiones, porque no es posible
+suponerlas cuando se entiende uno consigo mismo.&raquo;</p>
+
+<p>Que antes de tener conciencia de sí propio, el
+<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">{209}</a></span> yo no existe como objeto de su
+reflexion, es una verdad palpable; antes de pensarse &aacute;
+sí mismo no se piensa &aacute; sí mismo;
+&iquest;quién lo duda? pero la dificultad est&aacute; en si
+el yo es algo, independientemente de su propia reflexion, &oacute;
+de su objetividad para sí mismo; esto es, si en el yo se
+encuentra algo mas que el ser pensado por sí mismo. La
+cuestion no es contradictoria; sino que se ofrece naturalmente
+&aacute; la razon y al sentido comun; porque tanto la razon como el
+sentido comun se resisten &aacute; tomar por cosas
+idénticas: ser conocido y existir; conocerse y producirse.
+No se trata en la actualidad de si tenemos &oacute; n&oacute; idea
+clara del <i>substratum</i> de la conciencia; pero es curioso lo
+que nota el fil&oacute;sofo aleman, de que cuando no concebimos al
+yo como objeto de reflexion, lo concebimos bajo una forma
+corp&oacute;rea. Esto es confundir la imaginacion con las ideas,
+cosas muy diferentes como he demostrado en otro lugar (Lib. IV,
+desde el Cap. I, hasta el X).</p>
+
+<p>[137.] Resulta de la doctrina de Fichte que la existencia del yo
+consiste en ponerse &aacute; sí mismo, por medio de la
+conciencia; y que si esta no existiese, el yo no existiria. En tal
+caso, ser y conocerse es una misma cosa. Aunque podrian pedirse
+&aacute; Fichte las pruebas de una asercion tan extravagante, me
+limitaré &aacute; insistir en la dificultad que él
+mismo se propone, y que elude confundiendo las ideas.
+&iquest;Qué seria el yo si no tuviese conciencia de
+sí mismo? si existir es tener conciencia, <span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">{210}</a></span> cuando
+no hay conciencia, no hay existencia. Responde Fichte que el yo sin
+conciencia no es el yo, en cuyo caso no existe; pero que la
+objecion supone una cosa imposible, cual es, el prescindir de la
+conciencia. &laquo;Nada se puede pensar, dice, sin pensar su yo,
+como teniendo conciencia de sí propio; no se puede
+jam&aacute;s hacer abstraccion de su conciencia.&raquo; Repito que
+con estas palabras no se suelta la dificultad, se la elude.
+Prescindo ahora de si la conciencia es lo mismo que la existencia;
+pero lo cierto es que nosotros concebimos un instante en que el yo
+no tenga conciencia de sí mismo. &iquest;Este concepto ha
+sido realizado nunca? esto es, ha habido un instante en que el yo
+no haya tenido conciencia de sí propio? sí &oacute;
+n&oacute;? Admitiendo dicho instante, admitimos tambien que en el
+mismo instante el yo no existía; luego no ha podido existir
+nunca, &aacute; no ser que conceda Fichte que el yo dependa de un
+ser superior y por tanto admita la doctrina de la creacion. Si no
+admitimos dicho instante, el yo ha existido siempre, y con
+conciencia de sí propio; luego el yo es una inteligencia
+eterna é inmutable, luego es Dios. Este argumento no tiene
+salida para Fichte. Aquí no cabe la distincion entre el yo
+como sujeto y como objeto; se trata del yo con conciencia, con esa
+conciencia en que el fil&oacute;sofo aleman hace consistir su
+existencia; y de esto se pregunta si ha existido siempre &oacute;
+n&oacute;; en el primer caso, el yo es Dios; en el segundo,
+&oacute; se debe reconocer la creacion &oacute; admitir
+<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">{211}</a></span> que un ser que no existe se da la
+existencia &aacute; sí mismo.</p>
+
+<p>[138.] Fichte no retrocede ante la primera consecuencia, y
+aunque no llama Dios al yo, le concede sus atributos. &laquo;Si el
+yo no existe sino en cuanto se pone, no existe sino cuando se pone;
+y no se pone sino cuando existe.&mdash;<i>El yo es para el yo.</i>&mdash;Pero
+si él se pone &aacute; sí mismo absolutamente, en
+cuanto existe; se pone <i>necesariamente</i> y existe
+<i>necesariamente</i> para el yo; <i>yo no existo sino para
+mí</i>; pero <i>para mí existo necesariamente</i>,
+(diciendo <i>para mí</i>, yo pongo mi ser).</p>
+
+<p>&laquo;Ponerse &aacute; sí mismo y ser, son hablando del
+yo, completamente idénticos. La proposicion: yo soy, porque
+me he puesto &aacute; mí mismo; se puede expresar
+así: yo soy absolutamente porque soy.</p>
+
+<p>&raquo;El yo poniéndose, y el yo existiendo, son
+completamente idénticos: son una sola y misma cosa. El yo es
+aquello por lo cual se pone; y él se pone aquello que es.
+Así yo soy absolutamente lo que soy.</p>
+
+<p>&raquo;La expresion inmediata del acto que acabamos de
+desenvolver, seria la f&oacute;rmula siguiente: yo soy
+absolutamente; es decir, yo soy absolutamente, porque soy para
+mí; y soy absolutamente lo que soy para mí.</p>
+
+<p>&raquo;Si se quisiese que precediera &aacute; la ciencia del
+conocimiento la enunciacion de este acto; hé aquí
+&aacute; poca diferencia, en qué términos deberia ser
+expresado; el yo pone primitiva y absolutamente <span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">{212}</a></span> su
+propio ser&raquo; (<i>Ciencia del conocimiento</i> P. 1, &sect;.
+1).</p>
+
+<p>En tan extravagante lenguaje solo resulta claro un hecho, y es,
+el panteismo profesado abiertamente por Fichte; la divinizacion del
+yo; y por consiguiente la absorcion de toda realidad en el yo. El
+yo deja de ser un espíritu limitado; es una realidad
+infinita. Fichte no lo niega; &laquo;el yo se determina &aacute;
+sí mismo, se concede al yo la totalidad absoluta de la
+realidad, porque es puesto absolutamente como realidad, y
+<i>ninguna negacion es puesta en él</i>&raquo; (2. p.
+&sect;. 4. Letra B).</p>
+
+<p>&laquo;Hay realidad puesta en el yo, por consiguiente el yo debe
+ser puesto respecto &aacute; la realidad como <i>totalidad
+absoluta</i> (es decir como una suma que comprende todas las
+dem&aacute;s sumas y puede ser la medida de todas) y hasta
+primitiva y absolutamente, si la síntesis que acabamos de
+exponer problem&aacute;ticamente es posible; y la contradiccion
+debe ser resuelta de una manera satisfactoria.</p>
+
+<p>&raquo;Así el yo pone absolutamente y sin ninguna
+condicion posible, <i>la totalidad absoluta de la realidad</i> como
+una suma sobre la cual es absolutamente imposible que haya una
+mayor; y este <i>m&aacute;ximum absoluto</i> de la realidad
+él le pone en <i>sí mismo</i>; todo lo que es puesto
+en el yo, es realidad, y <i>todo lo que es realidad es puesto en el
+yo</i>....</p>
+
+<p>&raquo;La nocion de la realidad es idéntica &aacute; la
+de <span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">{213}</a></span> actividad; toda realidad est&aacute;
+puesta en el yo; es decir, toda actividad es puesta en él; y
+recíprocamente, toda realidad en el yo, es decir el yo, no
+es mas que actividad; él no es yo sino en cuanto es activo,
+y en cuanto no es activo es el <i>no yo</i>&raquo; (Ibid. letra
+D).</p>
+
+<p>&laquo;No hay realidad sino en el entendimiento; él es la
+facultad de lo real; lo ideal se hace real en él&raquo; (2.
+p. Deduccion de la representacion, &sect;. 3).</p>
+
+<p>&laquo;El yo no es sino lo que él se pone, es infinito,
+es decir se pone infinito. . . . . . . . . . . .</p>
+
+<p>&laquo;Sin la infinidad del yo, sin una facultad productiva cuya
+tendencia sea ilimitada é ilimitable, no podria explicarse
+la posibilidad de la representacion&raquo; (2. p. Deduccion de la
+representacion, p. 148 y 152).</p>
+
+<p>[139.] Demos una ojeada &aacute; ese conjunto de delirios. La
+psicología parte de un hecho fundamental: el testimonio de
+la conciencia. El espíritu humano no puede pensar sin
+hallarse &aacute; sí propio; el punto de partida de sus
+investigaciones psicol&oacute;gicas es la proposicion, yo pienso:
+en ella se encuentra la identidad de que nos habla Fichte: el yo es
+el yo. Todo pensamiento desde el momento que existe, se siente
+sometido &aacute; una ley; la percepcion de toda cosa lleva consigo
+la percepcion explícita &oacute; implícita de la
+identidad de la misma cosa. En este sentido la f&oacute;rmula mas
+simple en que podemos expresar la ley primera de nuestra percepcion
+es esta: A es A; pero f&oacute;rmula tan estéril como
+simple; de suerte que <span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">{214}</a></span> no se alcanza por qué se
+pretende levantar sobre ella nada menos que un sistema
+filos&oacute;fico. En el fondo de esta f&oacute;rmula, supuesto que
+se la enuncie, est&aacute; envuelta la existencia del yo
+enunciante; no se puede enunciar que A es A, si no hay un ser en
+que se ponga la relacion de la identidad. Por lo mismo que la
+proposicion A = A es verdadera, es necesario suponer un A, &oacute;
+un ser donde exista. Una verdad puramente ideal sin fundamento en
+una verdad real, es un absurdo como demostramos y explicamos
+largamente en otro lugar (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small>
+XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, y Lib. V,
+Cap.<small><sup>s</sup></small> VII y VIII).</p>
+
+<p>[140.] Pero la existencia de una verdad ideal <i>en cuanto
+est&aacute; representada en nosotros</i>, es decir, en cuanto es un
+hecho de nuestra conciencia, no es necesaria sino
+hipotética, existe mientras existe; mas cuando existe puede
+no existir; y cuando no existe puede existir. De la existencia no
+se puede inferir la necesidad; el testimonio de la conciencia se
+limita &aacute; cerciorarnos del hecho; pero en esta misma
+conciencia no encontramos ningun indicio de que este hecho sea
+necesario, de que no haya dependido de un agente superior; muy al
+contrario, el sentimiento de nuestra debilidad, la brevedad del
+tiempo &aacute; que se extienden los recuerdos de nuestra
+conciencia, la interrupcion natural y peri&oacute;dica que en ella
+experimentamos durante el sue&ntilde;o; todo manifiesta que el
+hecho de la conciencia no es necesario, y que el ser que lo
+experimenta ha comenzado <span class="pagenum"><a name="Page_215"
+id="Page_215">{215}</a></span> de poco tiempo atr&aacute;s su
+existencia, y que podria perderla, siempre que dejase de
+conserv&aacute;rsela el ser infinito. El yo que sentimos en
+nosotros, se conoce &aacute; sí propio, se afirma; esta
+palabra <i>ponerse</i>, no puede significar nada racional, sino que
+el yo afirma su existencia; pero este conocer no es producirse;
+quien asienta semejante monstruosidad tiene obligacion de
+probarla.</p>
+
+<p>[141.] En verdad que se necesita toda la serenidad de Fichte
+para pretender convertir en ciencia un conjunto de absurdos y
+extravagancias tales como acabamos de ver. Estaba reservado
+&aacute; los tiempos modernos el tener que ocuparse seriamente de
+un sistema, cuya existencia creer&aacute;n con dificultad los que
+lean la historia de las aberraciones del espíritu humano. El
+sistema de Fichte est&aacute; juzgado por todos los hombres
+pensadores; y para hacerle caer en el olvido no hay medio mas
+seguro que exponerlo &aacute; los ojos del lector juicioso.</p>
+
+<p>[142.] Establecida la existencia necesaria y absoluta del yo, se
+propone Fichte demostrar que del yo sale el no yo; es decir, todo
+lo que no es el yo. &laquo;El no yo no puede ser puesto sino en
+tanto que en el yo (en la conciencia idéntica) hay puesto un
+yo, al cual pueda ser opuesto. El no yo debe ser opuesto en la
+conciencia idéntica, por consiguiente el yo debe ser puesto
+allí, en cuanto debe ser puesto allí el no yo....
+<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">{216}</a></span> &raquo;Si yo=yo, todo lo que es puesto,
+es puesto en el yo.... El yo y el no yo son ambos <i>igualmente
+productos de acciones primitivas del yo</i>; y la conciencia misma
+es un producto semejante de la primera accion originaria del yo: el
+acto por el cual el yo se pone &aacute; sí mismo.&raquo;</p>
+
+<p>Hé aquí pues que el <i>no yo</i>, es decir, eso
+que llamamos mundo externo, y todo cuanto no es el yo, nace segun
+Fichte del yo; la distincion entre una cosa y otra, es una ilusion
+pura; un juego de relaciones con que el yo se concibe como no yo en
+cuanto se limita; pero tanto el yo como el no yo, son cosas
+absolutamente idénticas. &laquo;El yo y el no yo en cuanto
+son puestos idénticos y opuestos por la nocion de la
+limitacion recíproca, son algo en el yo (accidentes) como
+substancias divisibles, puestas por el yo, sujeto absoluto,
+ilimitable, al cual nada es idéntico y nada es opuesto.&mdash;Por
+lo cual todos los juicios cuyo sujeto l&oacute;gico es el yo
+limitable &oacute; determinable, &oacute; alguna cosa que defina el
+yo, deben ser limitados &oacute; definidos por alguna cosa mas
+elevada; pero todos los juicios cuyo sujeto l&oacute;gico es el yo
+absolutamente ilimitable, no pueden ser determinados por nada mas
+elevado; porque el yo absoluto no es determinado por nada, ellos
+son fundados y definidos absolutamente por sí mismos&raquo;
+(1. p. &sect;. 3). Hé aquí el &uacute;ltimo resultado
+del sistema de Fichte, el yo convertido en un ser <span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">{217}</a></span>
+absoluto que no es determinado por nada superior, en un sujeto
+ilimitado é ilimitable, en un ser infinito, en Dios.</p>
+
+<p>De este sujeto absoluto dimana todo. &laquo;En cuanto el yo se
+pone como infinito, no se dirige mas que sobre el yo, y su
+actividad es el fundamento y forma de todo ser; el yo es pues
+infinito en cuanto su actividad vuelve sobre sí mismo, y
+bajo este aspecto su actividad es infinita, porque su producto es
+infinito (producto infinito, actividad infinita: actividad
+infinita, producto infinito); aquí hay un círculo mas
+n&oacute; vicioso; esto es un círculo del que la razon no
+puede salir, porque expresa lo que es <i>absolutamente cierto para
+sí mismo</i>; producto, actividad, agente son una sola y
+misma cosa; y no los distinguimos sino para expresarnos; esto es,
+&uacute;nicamente la pura actividad del yo, &uacute;nicamente el
+puro <i>yo que es infinito</i>; la actividad pura es la que no
+tiene ningun objeto, que vuelve constantemente sobre ella
+misma.</p>
+
+<p>&laquo;En cuanto el yo se pone límites, y se pone en
+estos límites, su facultad de poner no se dirige
+inmediatamente sobre sí mismo; se dirige sobre un no yo que
+debe serle opuesto....</p>
+
+
+<p>&iquest;C&oacute;mo resumiremos esta
+doctrina? con las mismas palabras de Fichte. &laquo;En cuanto el yo
+es absoluto, es infinito é ilimitado, él <i>pone todo
+lo que existe, y lo que él no pone no existe para él,
+y</i> fuera <i>de él no hay nada</i>. Todo lo que él
+pone lo <span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">{218}</a></span> pone como el yo; y él pone el yo
+como todo lo que él pone; por consiguiente el yo bajo este
+aspecto abraza en sí toda realidad, es decir una realidad
+infinita é ilimitada. En cuanto el yo se opone un no yo,
+pone necesariamente límites, y se pone &aacute; sí
+mismo en estos límites. &Eacute;l reparte entre el yo y el
+no yo la totalidad de lo que es puesto en general&raquo; (3. p.
+Principios del conocimiento pr&aacute;ctico &sect; 5, II, p.
+199).</p>
+
+<p>[143.] Así destruye Fichte en pocas palabras la realidad
+del mundo externo, convirtiéndole en una modificacion
+&oacute; desarrollo de la actividad del yo; &iquest;ser&aacute;
+necesario detenerse mas en impugnar una doctrina tan monstruosa, y
+que se establece sin ninguna prueba? Creo que n&oacute;:
+mayormente, cuando tenga asentada sobre principios s&oacute;lidos
+la demostracion de la existencia de un mundo externo, y lleno
+explicados el orígen y car&aacute;cter de los hechos de
+conciencia, sin necesidad de recurrir &aacute; tan absurdas
+extravagancias (Lib.<small><sup>s</sup></small> II, III y IV).
+<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">{219}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIX.</h2>
+<h3>RELACIONES DEL SISTEMA DE FICHTE CON LAS DOCTRINAS DE
+KANT.</h3>
+<p>[144.] Ya llevo explicado (Lib. III, cap. XVII) como el sistema
+de Kant conduce al de Fichte; cuando se asienta un principio
+peligroso nunca falta un autor bastante atrevido para sacar las
+consecuencias, sean cuales fueren. El autor de la <i>Doctrina de la
+ciencia</i> extraviado por las doctrinas de Kant establece un
+panteismo el mas extravagante que hasta ahora se ha excogitado. Al
+concluir su obra dice que ha conducido al lector al punto donde
+Kant le toma; mas bien hubiera podido decir que toma al lector
+donde Kant le deja. El autor de la Crítica de la razon pura,
+convirtiendo el espacio en un hecho puramente subjetivo, destruye
+la realidad de la extension, y abre la puerta &aacute; los que
+quieren hacer surgir del yo la naturaleza toda; y haciendo del
+tiempo una simple forma del sentido interno, induce &aacute;
+considerar la sucesion de los fen&oacute;menos en el tiempo, como
+meras modificaciones del <i>yo</i> &aacute; cuya forma se
+refieren.</p>
+
+<p>[145.] Pero, &iquest;es por ventura necesario el andar en busca
+de deducciones, cuando el mismo fil&oacute;sofo en medio de su
+obscuridad y de su lenguaje enigm&aacute;tico, no deja de consignar
+de la manera <span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">{220}</a></span> mas terminante esta monstruosa
+doctrina? Oig&aacute;mosle como habla en su L&oacute;gica
+trascendental, seccion tercera, donde se propone explicar la
+relacion del entendimiento &aacute; los objetos en general, y
+&aacute; la posibilidad de conocerlos <i>&agrave; priori</i>.
+&laquo;El &oacute;rden y la regularidad en los fen&oacute;menos,
+eso que nosotros llamamos naturaleza, <i>es pues nuestra propia
+obra</i>: nosotros no la encontraríamos allí, si
+nosotros no la hubiésemos puesto por la naturaleza de
+nuestro espíritu; porque esta unidad natural, debe ser una
+unidad necesaria, es decir una cierta unidad <i>&agrave; priori</i>
+del enlace de los fen&oacute;menos; &iquest;pero c&oacute;mo
+podríamos nosotros producir una unidad sintética
+<i>&agrave; priori</i>, si no hubiese en los manantiales primitivos
+de nuestro espíritu razones subjetivas de semejante unidad
+<i>&agrave; priori</i>, y si estas condiciones subjetivas no fuesen
+al mismo tiempo <i>valederas objetivamente</i>, ya que ellas son
+los fundamentos de la posibilidad de conocer en general un objeto
+en la experiencia?&raquo; &iquest;Quién no ve bosquejado en
+estas palabras el sistema de Fichte que hace nacer del yo el <i>no
+yo</i>, es decir el mundo, y que no da mas valor &aacute; la
+naturaleza que el que puede recibir del mismo yo?</p>
+
+<p>[146.] Todavía est&aacute; mas expreso el autor de la
+Crítica de la razon pura; hé aquí c&oacute;mo
+explica la naturaleza y las atribuciones del entendimiento.
+&laquo;Hemos definido mas arriba el entendimiento de diferentes
+maneras, le hemos llamado una espontaneidad del conocimiento (por
+oposicion &aacute; la <span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">{221}</a></span> receptividad de la sensibilidad) una
+facultad de pensar, &oacute; bien una facultad de los conceptos
+&oacute; de los juicios; definiciones todas que bien explicadas, no
+son mas que una sola. Ahora podemos caracterizarle como la
+<i>facultad de las reglas</i>. Este signo es mas fecundo, y se
+acerca mas &aacute; la esencia de la cosa: la sensibilidad nos da
+formas (de la intuicion) y el entendimiento reglas. Este se aplica
+siempre &aacute; observar los fen&oacute;menos para hallar en ellos
+alguna regla. Las reglas si son objetivas (si por consiguiente se
+ligan necesariamente al conocimiento del objeto) se llaman leyes.
+Aunque nosotros conozcamos muchas leyes por experiencia, estas
+leyes sin embargo no son mas que determinaciones particulares de
+otras leyes superiores, entre las cuales las mas elevadas (&aacute;
+las que todas las dem&aacute;s est&aacute;n sometidas) <i>proceden
+&agrave; priori del entendimiento mismo</i>, y no son tomadas de la
+experiencia, antes al contrario dan &aacute; los fen&oacute;menos
+su legitimidad, y deben por esta misma razon hacer posible la
+experiencia. El entendimiento pues, no es simplemente una facultad
+de hacerse reglas, comparando fen&oacute;menos; es <i>hasta la
+legislacion para la naturaleza; es decir que sin el entendimiento,
+no habria naturaleza</i> &oacute; unidad sintética de la
+diversidad de los fen&oacute;menos, segun ciertas reglas. Porque
+los fen&oacute;menos como tales, no pueden existir fuera de
+nosotros; por el contrario solo existen en nuestra sensibilidad;
+pero esta como objeto del conocimiento en una experiencia, con todo
+lo que <span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">{222}</a></span> ella puede contener, no es posible sino
+en la unidad de la apercepcion. La unidad de la apercepcion es el
+fundamento trascendental de la legitimidad necesaria de todos los
+fen&oacute;menos en una experiencia; esta misma unidad de la
+apercepcion con relacion &aacute; la diversidad de las
+representaciones (para determinarla partiendo de una sola) es la
+regla; y la facultad de estas reglas es el entendimiento. Todos los
+fen&oacute;menos pues como experiencias posibles, est&aacute;n
+<i>&agrave; priori</i> en el entendimiento; y de él sacan su
+posibilidad formal, del mismo modo que est&aacute;n &aacute;
+título de puras intuiciones en la sensibilidad; y no son
+posibles sino por ella con relacion &aacute; la forma.&raquo;</p>
+
+<p>En la <i>Idea sumaria de la legitimidad y de la &uacute;nica
+posibilidad de la deduccion de los conceptos intelectuales
+puros</i>, pretende Kant no solo que los objetos de nuestro
+conocimiento no son cosas en sí, sino que es imposible que
+lo sean, so pena de que no podamos tener conceptos <i>&agrave;
+priori</i>. Y a&ntilde;ade que la representacion misma de todos
+estos fen&oacute;menos, por consiguiente todos los objetos de que
+podemos ocuparnos, est&aacute;n todos en el yo, es decir son
+determinaciones de <i>mi yo idéntico</i>, lo cual expresa la
+necesidad de una unidad universal de estas determinaciones en una
+sola y misma apercepcion.</p>
+
+<p>[147.] De los pasajes anteriores se infiere con toda claridad
+que el sistema de Fichte, &oacute; sea el panteismo idealista que
+lo reduce todo &aacute; modificaciones del yo, se halla de acuerdo
+con los principios <span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">{223}</a></span> establecidos en la Crítica de la
+razon pura, y aun se le encuentra expresamente consignado, por mas
+que no forme el objeto principal de la obra. En obsequio de la
+imparcialidad, no puedo menos de recordar lo que llevo dicho en la
+nota tercera al libro tercero, sobre las explicaciones con que el
+fil&oacute;sofo aleman procura rechazar estas consecuencias.
+Allí puede ver el lector las mismas palabras de Kant; y dejo
+&aacute; su buen juicio el fallar sobre la solidez de la
+defensa.</p>
+
+<p>[148.] Como quiera, mi opinion sobre el enlace del moderno
+panteismo con la Crítica de la razon pura, est&aacute;
+confirmado por los mismos alemanes: &laquo;de allí, de
+aquellas profundidades, dice Mr. de Rosenkranz hablando de la
+Crítica de la razon pura, los resultados de la
+estética y de la l&oacute;gica trascendental reciben para
+los grandes problemas de la teología, de la
+cosmología, de la moral, de la psicología, una
+importancia nueva, y que no sospechan siquiera los sentidos
+groseros de la mayor parte de sus aficionados. Ellos no conocen
+nada del encadenamiento que une la <i>Teoría de la ciencia
+de Fichte</i>, el Sistema del idealismo trascendental de Schelling,
+la Fenomenología y la L&oacute;gica de Hegel, la
+Metafísica de Herbart, con la Crítica de Kant....
+&laquo;Puede decirse en particular que los ingleses y los franceses
+no entender&aacute;n nada el desarrollo de la filosofía
+alemana despues de Kant, hasta que habr&aacute;n penetrado la
+Crítica de la razon pura, <span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">{224}</a></span> porque <i>nosotros los
+alemanes dirigimos siempre allí nuestras miradas</i>....
+&raquo;Así como para orientarse en el laberinto de las
+calles de una gran ciudad, sirven las casas, los palacios, los
+templos, pero mas aun las torres que lo dominan todo; así en
+la filosofía contempor&aacute;nea, en el enredo de sus
+querellas, no se puede dar un solo paso seguro, si no se tiene fija
+la vista sobre la Crítica de Kant. <i>Fichte</i>,
+<i>Schelling</i>, Hegel y Herbart, hicieron de esta obra su gran
+centro de operaciones tanto para el ataque como para la
+defensa&raquo; (Prefacio &aacute; la edicion de Leipzig de
+1838).</p>
+
+<p>[149.] No quiero decir con esto que los fil&oacute;sofos
+alemanes posteriores &aacute; Kant no hayan a&ntilde;adido algo
+&aacute; la Crítica de la razon pura; ya tengo observado
+(Lib. I, cap. VII) que la mayor obscuridad que se encuentra en las
+obras de Fichte depende de que fué mas all&aacute; que Kant
+prescindiendo de toda objetividad así externa como interna,
+y coloc&aacute;ndose en no sé qué acto primitivo
+puro, de donde quiere que salga todo; &aacute; diferencia del autor
+de la Crítica de la razon pura, cuyos trabajos no anonadaban
+tan absolutamente la objetividad del mando interior; por cuyo
+motivo sus observaciones son menos incomprensibles, y aun ofrecen
+ac&aacute; y acull&aacute; algunos puntos luminosos; solo me he
+propuesto manifestar la trascendencia funesta de las obras de Kant,
+para prevenir &aacute; los incautos que juzg&aacute;ndole de oidas,
+se inclinan &aacute; considerarle como el restaurador <span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">{225}</a></span> del
+espiritualismo y de la sana filosofía, cuando en realidad es
+el fundador de las escuelas mas disolventes que nos ofrece la
+historia del espíritu humano; y aun seria uno de los
+escritores mas peligrosos que existieron jam&aacute;s, si la
+obscuridad de sus conceptos aumentada todavía con la
+obscuridad de la expresion, no hiciese insoportable su lectura
+&aacute; la inmensa mayoría, aun de los versados en los
+estudios filos&oacute;ficos.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XX.</h2>
+<h3>CONTRADICCION DEL PANTEISMO CON LOS HECHOS PRIMORDIALES DEL
+ESP&Iacute;RITU HUMANO.</h3>
+<p>[150.] No sé c&oacute;mo puede inclinarse al panteismo
+ningun fil&oacute;sofo que haya meditado sobre el espíritu
+humano. Cuanto mas se profundiza en ese <i>yo</i>, de donde se
+quiere sacar tan absurdo sistema, tanto mas se descubre la
+contradiccion en que se halla el panteismo, con respecto &aacute;
+las ideas, y &aacute; los hechos mas primordiales de nuestro
+espíritu. Voy &aacute; desenvolver esta observacion en una
+rese&ntilde;a, que podr&aacute; ser muy breve, &aacute; causa de
+versar sobre puntos examinados ya largamente en sus lugares
+respectivos.</p>
+
+<p>[151.] Ya hemos visto (Lib. VI. Cap. V), que la idea de
+n&uacute;mero se encuentra en todos los entendimientos;
+<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">{226}</a></span> y la experiencia nos ense&ntilde;a que
+la empleamos, explícita &oacute; implícitamente en
+casi todas nuestras palabras. Apenas hablamos sin usar del plural;
+y este no significa nada si no presupone la idea del n&uacute;mero.
+El panteismo reduce todo lo existente &aacute; la unidad absoluta;
+la multiplicidad, &oacute; no existe realmente, &oacute; se limita
+&aacute; fen&oacute;menos que &aacute; juicio de algunos
+partidarios de dicho sistema no contienen realidad de ninguna
+especie, y que en opinion de todos los panteistas, no pueden
+contener ninguna realidad substancial. Segun ellos pues la idea de
+n&uacute;mero, &oacute; carece de toda correspondencia en la
+realidad, &oacute; se refiere tan solo &aacute; modos de ser,
+&aacute; varias manifestaciones del mismo ser, y por tanto no se
+extiende &aacute; los seres mismos, pues que en dicho sistema no
+hay mas que un ser solo. Si esto es así &iquest;c&oacute;mo
+es que la idea de n&uacute;mero existe en nuestro entendimiento?
+&iquest;c&oacute;mo es que concebimos no solo muchos modos de ser,
+sino muchos seres? En el sistema de los panteistas no solo no hay
+multiplicidad de seres, sino que es imposible que la haya;
+&iquest;por qué pues habr&aacute; en nuestro entendimiento
+este vicio radical que nos induce por necesidad &aacute; concebir
+posible la multiplicidad de <i>cosas</i>, cuando esta multiplicidad
+es absurda? &iquest;por qué este defecto ideal se
+hallar&aacute; confirmado por la experiencia, la cual tambien por
+necesidad nos induce &aacute; creer que hay muchas <i>cosas</i>
+distintas?</p>
+
+<p>[152.] En el sistema panteista nuestro entendimiento
+<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">{227}</a></span> no ser&aacute; mas que una
+modificacion, una manifestacion de la substancia &uacute;nica;
+así ser&aacute; inexplicable ese desacuerdo entre el
+fen&oacute;meno y la realidad; ese error necesario &aacute; que un
+fen&oacute;meno de la substancia, nos induce con respecto &aacute;
+la misma substancia. Siendo nosotros una pura manifestacion de la
+unidad, &iquest;por qué hallamos en nosotros como un hecho
+primitivo, la idea de la multiplicidad? &iquest;por qué esa
+contradiccion continua entre el ser y sus apariencias? Si todos
+somos una misma unidad, &iquest;de d&oacute;nde nos viene la idea
+del n&uacute;mero? Si los fen&oacute;menos de la experiencia no son
+mas que evoluciones por decirlo así de esta misma unidad,
+&iquest;por qué nos sentimos irresistiblemente inclinados
+&aacute; poner multiplicidad en los fen&oacute;menos y &aacute;
+multiplicar las <i>cosas</i> en que suceden?</p>
+
+<p>[153.] La idea de distincion, opuesta &aacute; la de identidad,
+es tambien fundamental en nuestro espíritu (Lib. V,
+Cap.<small><sup>s</sup></small> IX y X); sin embargo el panteismo
+no le otorga ninguna correspondencia en la realidad. Si no hay mas
+que un ser, si todo es idéntico, no hay nada distinto; la
+idea de distincion es una pura quimera. En el sistema panteista, la
+distincion no solo no existe, sino que es imposible; luego la idea
+de distincion es absurda; luego uno de los hechos primitivos de
+nuestro espíritu es una contradiccion.</p>
+
+<p>[154.] Los juicios negativos forman una buena parte del caudal
+de nuestro entendimiento; Lib. V. Cap. IX): el panteismo los
+destruye. En <span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">{228}</a></span> este sistema nunca puede ser verdadera
+la proposicion: A no es B; porque si todo es idéntico, no se
+podr&aacute; negar una cosa de otra, no habr&aacute; cosas
+distintas, no habr&aacute; <i>una</i> y <i>otra</i>; todo
+ser&aacute; uno; el juicio negativo deber&aacute; limitarse
+&aacute; lo siguiente; en realidad A es lo mismo que B; solo hay la
+apariencia de la distincion; B es el mismo A, que es &oacute; se
+<i>presenta</i> de diferente modo.</p>
+
+<p>[155.] La idea de relacion es tambien absurda en el sistema
+panteista: no hay <i>relacion</i> sin extremo de <i>referencia</i>,
+y no hay referencia sin distincion. Segun los panteistas, el sujeto
+referido y el extremo de la referencia, son absolutamente
+idénticos; no hay pues relaciones verdaderas sino aparentes;
+y así nos encontramos con otro hecho primitivo de nuestro
+entendimiento radicalmente absurdo, porque est&aacute; en
+contradiccion con la realidad y hasta con la posibilidad.</p>
+
+<p>[156.] El sosten de todos nuestros conocimientos, el principio
+de contradiccion: es imposible que una cosa sea y no sea &aacute;
+un mismo tiempo, carece de sentido, no tiene ninguna aplicacion
+real ni posible, si se admite la doctrina panteista. Cuando decimos
+que es imposible que una cosa sea y no sea &aacute; un mismo
+tiempo, entendemos que hay posibilidad de un <i>no ser</i>; por
+manera que en nuestro entendimiento la idea de ser no es exclusiva
+de la del no ser, sino con respecto &aacute; una misma cosa y
+&aacute; un mismo tiempo. Si no hay mas que un ser solo, y es
+imposible todo ser que no sea el mismo, resulta que la idea de no
+ser <span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">{229}</a></span> es absolutamente contradictoria, y que
+todas las proposiciones en que se la expresa son absurdas. En tal
+caso no hay ni puede haber mas que un ser que lo es todo; &aacute;
+él no se le puede aplicar nunca la negacion de ser; esta
+negacion pues ser&aacute; absolutamente absurda, y por consiguiente
+hallamos en nuestro entendimiento otra idea absolutamente
+contradictoria.</p>
+
+<p>[157.] La idea de contingencia es tambien contradictoria
+admitido el panteismo: todo lo que puede ser es; y todo lo que no
+existe es imposible; luego cuando nosotros distinguimos la
+contingencia de la necesidad, estamos en contradiccion con la
+realidad y la posibilidad. Hénos aquí pues con otra
+ilusion primordial de nuestro espíritu; la cual nos ofrece
+como posible y aun existente, lo que en sí mismo es
+absurdo.</p>
+
+<p>[158.] Las ideas de finito é infinito tampoco pueden
+coexistir en el sistema panteista. Una de ellas es contradictoria;
+si el ser &uacute;nico es infinito, no hay ni puede haber nada
+finito, luego la oposicion entre lo finito y lo infinito es una
+quimera de nuestro espíritu &aacute; la que nada corresponde
+en la realidad. No habr&aacute; mas que una sola cosa; esta
+ser&aacute; &oacute; finita &oacute; infinita; en ambos casos uno
+de los extremos desaparece, una de las ideas es contradictoria,
+pues que est&aacute; en oposicion con una necesidad absoluta.</p>
+
+<p>[159.] El sistema de la unidad absoluta destruye la idea del
+&oacute;rden: en esta idea se encierra la disposicion de cosas
+distintas, distribuidas de la <span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">{230}</a></span> manera conveniente para
+conspirar &aacute; un fin. En faltando la distincion no hay
+&oacute;rden, y la distincion es imposible, si hay unidad absoluta.
+Ello es sin embargo que una de las ideas fundamentales de nuestro
+espíritu es la del &oacute;rden; la unidad literaria, la
+artística y en general la de toda belleza sensible, es
+unidad de &oacute;rden; sustituid &aacute; esta la unidad absoluta
+y se anonadan todas las bellezas de la imaginacion; el arte es
+absorbido por el caos.</p>
+
+<p>[160.] Excusado es a&ntilde;adir que el panteismo mata la
+libertad de albedrío: esa libertad de que tenemos conciencia
+tan clara, tan viva, y que acompa&ntilde;a todos los momentos de
+nuestra existencia. En este monstruoso sistema, la unidad absoluta
+es inseparable de la necesidad absoluta; lo existente y lo posible
+se confunden; nada de lo que es, puede dejar de ser; nada de lo que
+no es, puede ser. La acci&oacute;n nacer&aacute; de la substancia
+&uacute;nica en un desarrollo espont&aacute;neo;
+entendiéndose por espontaneidad, la ausencia de una causa
+externa; pero esta accion no podr&aacute; menos de haber existido,
+ser&aacute; por decirlo así una irradiacion de la substancia
+&uacute;nica, &aacute; la manera que la luz brota de los cuerpos
+luminosos. Sin libertad de albedrío el mérito es un
+absurdo; un ser que obra por necesidad absoluta, no puede tener
+mérito ni demérito. Entonces son in&uacute;tiles las
+leyes, los premios y castigos; y la historia de los individuos como
+de la humanidad entera, se reduce &aacute; la historia de las fases
+de la substancia <span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">{231}</a></span> &uacute;nica, que se va desenvolviendo
+eternamente con sujecion &aacute; condiciones absolutamente
+necesarias, que no tienen mas fundamento que ella misma.</p>
+
+<p>[161.] El panteismo no solo mata la libertad de albedrío,
+sino que hace incomprensibles todas las afecciones que se refieren
+&aacute; <i>otro</i>. Si no hay mas que un ser, &iquest;qué
+significan los sentimientos de amor, de respeto, de gratitud, y en
+general, todos cuantos suponen una persona distinta del <i>yo</i>
+que los experimenta? Estas afecciones, por mas que supongan
+término distinto, no lo tendr&aacute;n; y aunque parezcan
+proceder de principios diferentes, nacer&aacute;n de uno solo. El
+hombre que ama &aacute; un hombre, y aborrece &aacute; otro,
+ser&aacute; el mismo <i>yo</i> que se ama y se aborrece &aacute;
+sí mismo; las apariencias indicar&aacute;n diversidad, y
+oposicion; pero en el fondo no habr&aacute; mas que unidad,
+identidad. &iquest;Quien es capaz de devorar semejantes
+absurdos?</p>
+
+<p>[162.] Así el panteismo despues de haber destruido al
+hombre intelectual, aniquila al hombre moral; despues de haber
+declarado contradictorias las ideas mas fundamentales de nuestro
+espíritu, nos arrebata el hecho mas precioso de nuestra
+conciencia: la libertad de albedrío; hasta destruye los
+sentimientos del corazon; negando nuestra individualidad nos arroja
+&aacute; todos en el hondo abismo de la substancia &uacute;nica,
+del ser absoluto, confundiéndonos, identific&aacute;ndonos
+con él disolviendo así nuestra existencia propia como
+<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">{232}</a></span> se disipan las moléculas de un
+grano de polvo en la inmensidad del espacio.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XXI.</h2>
+<h3>R&Aacute;PIDA OJEADA SOBRE LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS DE LOS
+PANTEISTAS.</h3>
+<p>[163.] Los argumentos principales en que se apoya el panteismo,
+se fundan en la unidad de la ciencia, la universalidad de la idea
+del ser, lo absoluto y exclusivo de la de substancia, lo absoluto y
+exclusivo de la nocion de lo infinito.</p>
+
+<p>[164.] La ciencia debe ser una, dicen los panteistas, y no puede
+serlo completamente, si no hay unidad de ser. La ciencia debe ser
+cierta; y no puede haber certeza absoluta, si no hay identidad del
+ser que conoce con la cosa conocida.</p>
+
+<p>La solucion de estas dificultades consiste en negar las
+proposiciones gratuitas en que estriban.</p>
+
+<p>No es exacto que la ciencia humana deba ser una, ni es verdad
+que para la unidad de la ciencia se necesite la unidad del ser.
+Ambas proposiciones deben probarlas los panteistas: para triunfar
+en la discusion no basta afirmar; lejos de que ninguna esté
+debidamente probada, la razon y la experiencia ense&ntilde;an todo
+lo contrario. No es necesario repetir aquí lo que llevo
+expuesto largamente <span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">{233}</a></span> al tratar de la posibilidad y
+existencia de la ciencia trascendental, así en el
+&oacute;rden intelectual absoluto como en el humano. (Lib. I,
+Cap.<small><sup>s</sup></small> IV, V, VI, VII).</p>
+
+<p>La segunda proposicion que exige la identidad del sujeto que
+conoce con el objeto conocido, tampoco necesito combatirla
+aquí. En el lugar correspondiente he manifestado que el
+sistema de la identidad universal no sirve para explicar el
+problema de la representacion, y he probado con razones
+incontestables, que &aacute; mas de las representaciones de
+identidad, hay las de causalidad é idealidad (Lib. I, desde
+el Cap. VIII, hasta el XV). El valor objetivo de las ideas en
+cuanto distintas de los objetos, tambien lo tengo demostrado
+fund&aacute;ndome en la unidad de conciencia (Lib. I, Cap.
+XXV).</p>
+
+<p>Las doctrinas de Kant que conducen &aacute; convertir el mundo
+externo en un hecho puramente subjetivo, y que por tanto dan
+orígen al idealismo trascendental de Fichte, est&aacute;n
+refutadas en el libro II donde se demuestra la objetividad de las
+sensaciones; en el III donde se manifiesta la realidad de la
+extension, y en el VII donde se prueba que el tiempo no es una pura
+forma del sentido interno.</p>
+
+<p>[165.] El argumento fundado en la idea de la universalidad del
+ente, esto es, en que no puede haber mas que un ser porque la idea
+de ser es absoluta y lo abraza todo, es un sofisma en que se hace
+tr&aacute;nsito del &oacute;rden ideal al real
+convirtiéndose <span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">{234}</a></span> en un ser absoluto una idea abstracta
+é indeterminada. Para formar concepto cabal de dicha idea y
+de sus relaciones con la realidad, véase lo que se dijo en
+el libro V al tratar de la idea del ente.</p>
+
+<p>[166.] Spinosa, Fichte, Cousin, Krause, y cuantos han
+ense&ntilde;ado el panteismo, bajo una &uacute; otra forma, todos
+parten de una errada definicion de la substancia. Nunca se puede
+encarecer demasiado la necesidad de adquirir ideas claras y
+distintas sobre esta definicion; porque es indudable, que
+aquí se encuentra el orígen del error de los
+panteistas y el secreto para no dejarles adelantar un solo paso.
+Cuando se profundizan bien los principios, se sorprende uno al
+contemplar en su desnudez la insubsistencia de sistemas que tanto
+ruido meten en las escuelas filos&oacute;ficas. No se pierdan nunca
+de vista las doctrinas resumidas en el capítulo XIV.</p>
+
+<p>[167.] Con la importancia y trascendencia de la definicion de la
+substancia, compite la de la nocion de lo infinito. Es increible lo
+que se abusa de esta palabra, sin cuidarse de explicar ni sus
+diferentes sentidos, ni su orígen, ni la legitimidad de sus
+aplicaciones. Todos cuantos argumentos pretenden fundar los
+panteistas en la idea de lo infinito, se desvanecen como el humo,
+si se comprenden &aacute; fondo, el car&aacute;cter, orígen
+y aplicaciones de dicha idea (Véase todo el libro XIII).</p>
+
+<p>[168.] Terminaré con una observacion. Estoy profundamente
+convencido, de que los sistemas <span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">{235}</a></span> mas funestos en
+filosofía, nacen en buena parte de la confusion de las
+ideas; de la superficialidad con que se examinan los puntos mas
+fundamentales de la ontología, ideología y
+psicología. Mi idea dominante en la presente obra, es
+prevenir este da&ntilde;o; por cuya razon, me extiendo tanto en la
+parte de <i>filosofía fundamental</i>, prescindiendo en
+cuanto me es posible, de las cuestiones secundarias. Estas se
+resuelven por sí mismas y bien, cuando se tiene un
+conocimiento claro y exacto de las ideas fundamentales de la
+ciencia humana <a href="#Nota_II">(II)</a>. <span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">{236}</a></span>
+<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">{237}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h3>LIBRO D&Eacute;CIMO.</h3>
+<h2>NECESIDAD Y CAUSALIDAD.</h2>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO I.</h2>
+<h3>NECESIDAD.</h3>
+<p>[1.] Los seres se dividen en dos clases: necesarios y
+contingentes: el necesario es el que no puede menos de ser, el
+contingente es el que puede ser y dejar de ser. En estas
+definiciones est&aacute; dicho todo; pero su laconismo no permite
+que se entienda f&aacute;cilmente todo lo que se expresa en ellas.
+La necesidad y la contingencia se refieren &aacute; diferentes
+aspectos, los que pueden dar lugar &aacute; consideraciones muy
+diversas. Esto exige que analicemos con detencion las ideas
+expresadas.</p>
+
+<p>[2.] &iquest;Qué se entiende por necesidad? En general se
+llama necesario lo que no puede menos de ser; pero la expresion
+<i>no puede</i>, se toma en diferentes sentidos: moral, como cuando
+se dice: no puedo menos de cumplir este deber; físico,
+<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">{238}</a></span> como en esta proposicion: un
+paralítico no puede moverse; metafísico, como en esta
+otra: el tri&aacute;ngulo no puede ser un cuadril&aacute;tero. En
+el primer ejemplo, el obst&aacute;culo se funda en la ley; en el
+segundo, nace de la naturaleza; en el tercero, surge de la misma
+esencia de las cosas. En todos los supuestos, la necesidad envuelve
+la imposibilidad de lo contrario, y segun es la imposibilidad
+resulta la necesidad.</p>
+
+<p>[3.] De esto se sigue que las ideas de necesidad é
+imposibilidad son correlativas; y que lo metafísicamente
+necesario es aquello cuyo opuesto es metafísicamente
+imposible. La imposibilidad consiste en la exclusion de una cosa
+por otra: así &laquo;un tri&aacute;ngulo circular es
+imposible&raquo; significa lo mismo que &laquo;la naturaleza del
+tri&aacute;ngulo excluye la del círculo.&raquo; En toda
+imposibilidad pues, hay un extremo negado; como en toda necesidad
+hay un extremo afirmado; lo metafísicamente necesario es
+aquello cuyo opuesto es contradictorio; la existencia de lo absurdo
+es imposible, la no existencia de lo necesario es absurda. Es
+contradictorio que un tri&aacute;ngulo tenga cuatro lados; y es
+absurdo que un tri&aacute;ngulo no tenga tres &aacute;ngulos.</p>
+
+<p>[4.] En el &oacute;rden puramente ideal, vemos muchas
+necesidades sin ninguna relaci&oacute;n &aacute; la existencia:
+tales son por ejemplo, todas las verdades geométricas. Aun
+en el &oacute;rden real, concebimos muchas necesidades
+hipotéticas en los seres contingentes; tales son las que
+resultan cuando les <span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">{239}</a></span> aplicamos principios absolutos en
+alguna hip&oacute;tesis suministrada por la experiencia. El
+principio de contradiccion sirve en infinitos casos, para fundar
+una cierta necesidad, aun en los seres contingentes. No hay
+necesidad absoluta de que existan seres extensos; pero en el
+supuesto de que existan, es necesario que tengan las propiedades
+consiguientes &aacute; la extension.</p>
+
+<p>[5.] En ninguno de los seres finitos puede hallarse una
+necesidad absoluta: la &uacute;nica que les conviene es la
+hipotética. La relacion de sus atributos esenciales es
+necesaria; pero como su esencia no existe por necesidad, todo lo
+que en ella se encuentra de necesario, lo es solo
+hipotéticamente, es decir, en el supuesto de que
+existan.</p>
+
+<p>[6.] Debemos pues distinguir dos necesidades: una absoluta, otra
+hipotética. Esta se refiere &aacute; las esencias de las
+cosas, prescindiendo de su existencia, aunque implic&aacute;ndola
+como una condicion, y suponiendo otra necesaria, como un fundamento
+de posibilidad (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small> XXIII,
+XXIV, XXV, XXVI, XXVII), aquella se refiere &aacute; la existencia
+misma de la cosa. Lo necesario absolutamente es aquello cuya
+existencia es absolutamente necesaria.</p>
+
+<p>[7.] En la esencia del ser necesario ha de estar la existencia:
+su idea debe envolver la del existir, no solo l&oacute;gico y
+concebido, sino tambien realizado.</p>
+
+<p>[8.] Podemos concebir la existencia del ser necesario distinto
+de su esencia; pero la razon de <span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">{240}</a></span> esto se halla en la
+imperfeccion de la idea; en que esta para nosotros, no es intuitiva
+sino discursiva; y por consiguiente podemos distinguir entre el
+&oacute;rden l&oacute;gico y el real.</p>
+
+<p>Aquí se encuentra el defecto del raciocinio de Descartes
+cuando pretende demostrar la existencia de Dios fund&aacute;ndose
+en que el predicado, existencia, est&aacute; incluido en la idea de
+un ser necesario é infinito. La idea de ser necesario
+envuelve la existencia, mas n&oacute; real, sino l&oacute;gica
+&oacute; concebida; pues que teniendo la idea del ser necesario,
+nos resta todavía la dificultad de si le corresponde algun
+objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el
+mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un &oacute;rden
+puramente ideal, el predicado es tambien puramente ideal.</p>
+
+<p>[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su
+realidad; pero esta es demostrable hasta la &uacute;ltima
+evidencia, introduciendo en el raciocinio otros elementos que la
+experiencia nos proporciona.</p>
+
+<p>Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion
+que en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta
+percepcion. Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan
+entre los dogm&aacute;ticos y los escépticos; solo pongo un
+dato que nadie me puede negar, siquiera se lleve el escepticismo
+hasta la &uacute;ltima exageraci&oacute;n. Cuando digo que existe
+algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro nada. <span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">{241}</a></span></p>
+
+<p>Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un
+momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada.
+Si hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no
+existiria nada, jam&aacute;s hubiera podido haber nada. Finjamos la
+nada universal y absoluta, pregunto: &iquest;de la nada puede salir
+algo? es evidente que n&oacute;: luego en el supuesto de la nada
+universal la realidad es absurda.</p>
+
+<p>[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion
+de la cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de
+este es puesta siempre, sin relacion &aacute; ninguna
+hip&oacute;tesis: luego su <i>no ser</i> es siempre excluido bajo
+todas las condiciones; luego su no existencia es contradictoria;
+luego existe un <i>ser</i> absolutamente necesario, esto es, un ser
+cuyo <i>no ser</i> implica contradiccion.</p>
+
+<p>[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir:</p>
+
+<p>1.&deg; Tenemos la idea de un ser necesario.</p>
+
+<p>2.&deg; De su idea sola no sacamos su existencia.</p>
+
+<p>3.&deg; Para demostrar la existencia de un ser necesario nos
+basta saber que existe algo.</p>
+
+<p>4.&deg; El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por
+experiencia; la cual nos presenta, cuando n&oacute; otra cosa, la
+existencia de nuestro propio pensamiento. <span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">{242}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO II.</h2>
+<h3>LO INCONDICIONAL.</h3>
+<p>[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las
+palabras, de condicional é incondicional: como las ideas que
+con estos nombres se expresan, tienen mucha analogía con las
+explicadas en el capítulo anterior, las expondré con
+brevedad aquí.</p>
+
+<p>[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto
+es, aquello que se pone, <i>si</i> se pone otra cosa, que se
+apellida condicion. Si el sol est&aacute; en el horizonte, hay luz:
+la luz es lo condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es
+lo que no supone condicion; como lo expresa el mismo nombre.</p>
+
+<p>[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales:
+así lo manifiesta la experiencia, tanto exterior como
+interior: &iquest;existe algo incondicional? Sí.</p>
+
+<p>[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F,
+. . . etc. tendremos, que la condicion de F estar&aacute; en E; la
+de E en D; la de D en C; y así sucesivamente: si no hay algo
+incondicional, este retroceso se extender&aacute; hasta lo
+infinito; resultar&aacute; pues una serie infinita de
+términos condicionales. <span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">{243}</a></span></p>
+
+<p>Para llegar &aacute; un término cualquiera, por ejemplo,
+B, habr&aacute; sido necesario pasar por las infinitas condiciones
+que le preceden: la serie infinita habr&aacute; sido agotada; esto
+es contradictoria. Y como lo que se dice de B, puede decirse de A,
+y de cualquiera de los términos, anteriores &oacute;
+posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la serie es
+absurda.</p>
+
+<p>[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada
+incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad
+sucesiva, es necesaria. Luego la serie en sí misma, es
+incondicional; luego un conjunto de términos condicionales
+es incondicional, &aacute; pesar de que se supone imposible
+se&ntilde;alar nada, fuera de la serie, que sea incondicional.
+&iquest;Quién puede devorar semejante absurdo?</p>
+
+<p>[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la
+serie tres términos cualesquiera: A. . . F. . . N; se pueden
+formar las siguientes proposiciones.</p>
+
+<p>Si A existe, existir&aacute;n, F y N.</p>
+
+<p>Si N existe, existieron, F y A.</p>
+
+<p>Si F existe, existi&oacute; A, y existir&aacute; N.</p>
+
+<p>Dificultades. 1.&ordf; &iquest;De d&oacute;nde procede el enlace
+de unas condiciones con otras?</p>
+
+<p>2.&ordf; &iquest;Por qué se ha debido poner ninguna de
+ellas?</p>
+
+<p>[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla
+la condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera
+dificultad <span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">{244}</a></span> se responde, que el enlace de las
+condiciones <i>condicionales</i>, depende de la condicion
+<i>incondicional</i>. A la segunda se contesta, que la condicion
+primitiva no ha menester de otra condicion, supuesto que es un ser
+necesario. El preguntar <i>por qué</i> se ha debido poner,
+es caer en contradiccion; por lo mismo que es incondicional, no
+tiene <i>porque</i>, la razon de su existencia est&aacute; en ella
+misma.</p>
+
+<p>[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional;
+son inexplicables, tanto la existencia de los términos, como
+su enlace. Existir&aacute;n infinitos términos,
+necesariamente enlazados, sin razon suficiente externa ni interna.
+No habr&aacute; mas razon para existir el universo, que para no
+existir: ser y nada ser&aacute;n indiferentes: y no se concibe, por
+qué ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es
+evidente que no se necesita nada; &iquest;por qué pues no
+hay una nada absoluta y eterna?</p>
+
+<p>[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas
+condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad
+propuesta: porque si se dice que una condicion no puede existir sin
+la otra; con mayor razon preguntaremos por qué no se
+necesita una condicion primitiva para el conjunto de las
+condiciones, &oacute; sea la totalidad de la serie.</p>
+
+<p>[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego
+siéndonos dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es
+así que lo condicional <span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">{245}</a></span> nos es dado, tanto en el
+mundo externo como en el interno, luego existe un ser
+incondicional, de cuya existencia no hay la razon en ninguna parte
+fuera de él mismo.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO III.</h2>
+<h3>INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO &Eacute; INCONDICIONAL.</h3>
+<p>[22.] Lo absolutamente necesario é incondicional es
+inmutable. Porque su existencia <i>es</i>, &oacute; hablando el
+lenguaje moderno, <i>es puesta</i> absolutamente, sin ninguna
+condicion, por necesidad intrínseca; y con esta existencia
+se halla tambien puesto su <i>estado</i>. Prescindimos ahora de la
+naturaleza de dicho estado; y de si es tal &oacute; cual
+perfeccion, en este &oacute; aquel grado, finito &oacute; infinito.
+Siendo puesta incondicionalmente su existencia, es puesto
+incondicionalmente su estado; luego así como su <i>no
+existencia</i> es contradictoria (Cap. I) tambien es contradictorio
+su <i>no estado</i>. La mudanza no es otra cosa que el
+tr&aacute;nsito de un estado &aacute; otro estado, que implica el
+<i>no estado</i> del primero; luego la mudanza en lo necesario es
+contradictoria.</p>
+
+<p>[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser
+necesario é incondicional. Como E es puesto absolutamente
+sin ninguna <span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">{246}</a></span> condicion, por necesidad
+intrínseca, el <i>no</i> E, ser&aacute; contradictorio. El
+ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales
+&oacute; cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad,
+actividad, &uacute; otras cualesquiera; y estas perfecciones las
+tiene en un cierto grado, prescindiendo ahora de que sea grande
+&oacute; peque&ntilde;o, finito &oacute; infinito. Con la
+existencia absoluta E, se hallar&aacute; puesto un estado de
+perfeccion, que llamaremos N. &iquest;Qué es lo que ha
+determinado el estado N? Por el supuesto, no puede haberlo
+determinado nada; pues el estado es incondicional. Luego si hay
+absoluta y necesariamente el estado N, ser&aacute; contradictorio
+el <i>no</i> N. Luego la mudanza con que E deberia pasar de N
+&aacute; <i>no</i> N, es contradictoria.</p>
+
+<p>[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser
+necesario, y salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza
+ser&aacute; necesaria y eterna, deberemos admitir una serie
+infinita de evoluciones; hénos aquí pues cayendo de
+nuevo en la imposibilidad de conciliar la infinidad de la serie,
+con la existencia de un término cualquiera (Cap. II).</p>
+
+<p>[25.] Resulta demostrado que el ser necesario é
+incondicional, no puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder
+su estado primitivo.</p>
+
+<p>El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N
+&aacute; <i>no</i> N; pero &iquest;quién sabe si seria
+posible que sin perder N, y sin pasar &aacute; <i>no</i> N,
+adquiriese algo que se reuniese con N, de un <span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">{247}</a></span> modo
+&uacute; otro? Mas claro: dado N, es contradictorio el <i>no</i> N;
+pero dado N, &iquest;ser&aacute; contradictorio el N + P,
+expresando P una perfeccion cualquiera, &oacute; un grado de la
+misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo,
+deber&aacute; salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P;
+luego no ha habido mudanza; luego el suponerla es
+contradictorio.</p>
+
+<p>[26.] Se replicar&aacute; que P estaba en N virtualmente; y que
+el nuevo estado solo a&ntilde;ade una nueva forma. Pero
+&iquest;esta forma como tal encierra algo <i>nuevo</i> en realidad?
+Sí &oacute; n&oacute;; si no encierra nada, no hay mudanza;
+si encierra, &oacute; se hallaba en N &oacute; n&oacute;; si se
+hallaba, no hay mudanza; si no se hallaba, &iquest;de d&oacute;nde
+ha salido?</p>
+
+<p>[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios
+seres necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y
+caus&aacute;ndose recíprocamente las mudanzas: así
+parece explicarse de d&oacute;nde salen los <i>nuevos</i> estados.
+Pero &aacute; mas de que estas ficciones son evidentemente
+cavilaciones infundadas y que est&aacute;n en contradiccion con los
+principios de la ontología, todavía se las puede
+desvanecer con una razon concluyente.</p>
+
+<p>Sean A, B, C, D, los seres necesarios é incondicionales:
+cada cual es puesto absolutamente, y con un estado primitivo que
+llamaremos respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando
+las cosas en su estado primitivo, el conjunto de las existencias se
+hallar&aacute; con un conjunto de estados, necesarios é
+incondicionales, <span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">{248}</a></span> que podremos representar en esta
+f&oacute;rmula: (A<small><sup>a</sup></small>,
+B<small><sup>b</sup></small>, C<small><sup>c</sup></small>,
+D<small><sup>d</sup></small>)(1). La expresion representa un estado
+primitivo, necesario, incondicional: ahora pregunto &iquest;de
+d&oacute;nde salen las mudanzas? Todo es incondicional,
+&iquest;c&oacute;mo se introduce lo condicional, lo mudable?</p>
+
+<p>[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se
+podria tal vez implicar la accion recíproca y primitiva de
+A, B, C, D, entre sí; no se debilita por esto la fuerza de
+la dificultad. Porque las acciones respectivas, como primitivas y
+absolutas, producir&aacute;n primitiva y absolutamente un resultado
+en sus términos respectivos. Este resultado ser&aacute;
+primitivamente necesario, y estar&aacute; contenido en la
+f&oacute;rmula (1). Luego la f&oacute;rmula no sufre ninguna
+variacion, con la suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de
+ninguna clase.</p>
+
+<p>[29.] Imaginando que la accion recíproca no supone un
+estado primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos
+en la serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de
+llegar &aacute; ningun término de ella, no suponiendo
+agotado lo infinito (Cap. II).</p>
+
+<p>[30.] Adem&aacute;s, siendo distintas las esencias de los seres
+necesarios é incondicionales A, B, C, D, &iquest;qué
+razon hay para fingirlos en relacion de actividad?
+&iquest;Cu&aacute;l es el fundamento de esta relacion, si los
+cuatro son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes
+los unos de los otros? <span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">{249}</a></span></p>
+
+<p>[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el
+an&aacute;lisis de la idea de un ser necesario é
+incondicional. La inmutabilidad excluye la perfectibilidad, por
+manera que, &oacute; es preciso suponer primitivamente en el ser
+necesario el colmo de la perfeccion, &oacute; admitir que no le
+puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de los
+caractéres de lo contingente que mejora su modo de ser, por
+una serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que
+es, y no puede ser otro cosa.</p>
+
+<p>[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo
+condicional de lo incondicional; luego todas las perfecciones sean
+del &oacute;rden que fueren, se han de hallar en el ser necesario
+é incondicional: luego en él han de estar, cuando
+menos <i>virtualmente</i>, todas las perfecciones de la realidad
+que existe; y ha de tener <i>formalmente</i>, todas las que no
+implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el
+fin).</p>
+
+<p>[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un
+fundamento (Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V,
+Cap<small><sup>s</sup></small>. VII y VIII); las perfecciones
+posibles han de existir en un ser real, si la idea de ellas ha de
+ser posible; luego la escala infinita de las perfecciones, &aacute;
+mas de las existentes, que concebimos en el &oacute;rden de la
+posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario é
+incondicional. <span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">{250}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IV.</h2>
+<h3>IDEAS DE CAUSA Y EFECTO.</h3>
+<p>[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: así lo muestra
+el uso continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la
+poseen solos los fil&oacute;sofos, es patrimonio de la humanidad.
+Pero &iquest;qué entendemos por causa? Todo aquello que hace
+pasar algo del no ser al ser; así como efecto es todo
+aquello que pasa del no ser al ser. Prescindo ahora de si lo que
+pasa del no ser al ser, es substancia &oacute; accidente, y del
+modo con que la causa influye en este tr&aacute;nsito: así
+se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie
+de causalidad.</p>
+
+<p>[35.] En la idea de causa entra:</p>
+
+<p>1.&deg; La idea de ser.</p>
+
+<p>2.&deg; La relacion &aacute; lo que pasa del no ser al ser, como
+de condicion &aacute; condicional.</p>
+
+<p>En la de efecto entran:</p>
+
+<p>1.&deg; La de ser.</p>
+
+<p>2.&deg; La del tr&aacute;nsito del no ser al ser.</p>
+
+<p>3.&deg; La relacion &aacute; la causa, como de lo condicional
+&aacute; la condicion.</p>
+
+<p>[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; &oacute; en otros
+términos: toda causa es un ser, &oacute; existe.</p>
+
+<p>[37.] Digo que esto es un axioma; porque no <span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">{251}</a></span> se
+puede demostrar, por qué el predicado de existencia
+est&aacute; contenido evidentemente en la idea de causa. Lo que es
+causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la causa, y negar que
+sea, es afirmar y negar &aacute; un mismo tiempo. Luego la
+proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su
+verdad, nos basta atender &aacute; las ideas de causa y de ser, y
+vemos evidentemente la de ser contenida en la de causa. La
+explicacion que he dado no debe ser mirada como una demostracion,
+sino como una aclaracion, para que se comparasen mejor las dos
+ideas. Quien las compare como es debido, no necesitar&aacute;
+demostracion, lo ver&aacute; por intuicion; lo que constituye el
+car&aacute;cter del axioma.</p>
+
+<p>[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa.</p>
+
+<p>[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene
+advertir que aquí la palabra <i>efecto</i>, significa
+&uacute;nicamente lo que pasa del no ser al ser, prescindiendo de
+que sea causado &oacute; n&oacute;; pues si por efecto se
+entendiese aquí una cosa causada, el axioma seria una
+proposicion idéntica é in&uacute;til. Así
+sustituyendo en vez de efecto su significado, diria: &laquo;No hay
+cosa causada sin ser causada:&raquo; lo que es mucha verdad, pero
+de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: &laquo;Todo lo que
+pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de sí, que
+produzca este tr&aacute;nsito.&raquo;</p>
+
+<p>[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastar&aacute;
+para convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que
+en la misma se contienen. <span class="pagenum"><a name="Page_252"
+id="Page_252">{252}</a></span> Consideremos una cosa que es, y
+trasladémonos al tiempo en que no fué. Prescindamos
+de todo lo que no sea ella misma, no supongamos ningun otro ser que
+la pueda haber producido, &oacute; que tome parte en su produccion;
+yo afirmo que vemos evidentemente que el tr&aacute;nsito al ser, no
+se har&aacute; jam&aacute;s. De la idea pura del no ser del objeto,
+no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos
+evidentemente que no saldr&aacute; jam&aacute;s. No hay ser, no hay
+accion, no hay produccion de ninguna clase: hay la pura nada;
+&iquest;de d&oacute;nde saldr&aacute; el ser? Intuitivamente se nos
+presenta pues la verdad de la proposicion: en la pura idea del no
+ser por sí sola, no solo no vemos la posible aparicion del
+ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion. Son ideas que
+se excluyen: el no ser no es posible, sino con la exclusion del
+ser, y viceversa.</p>
+
+<p>[41.] Si pensamos una accion productiva, &oacute; la referimos
+&aacute; la cosa que del no ser ha de pasar al ser, &oacute;
+&aacute; otra distinta de ella. Si lo primero, caemos en
+contradiccion; suponemos accion y no la suponemos, porque no hay
+accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa antes de
+ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si lo
+segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo
+que produce el tr&aacute;nsito del no ser al ser.</p>
+
+<p>[42.] El dicho comun &laquo;ex nihilo nihil fit,&raquo; es una
+verdad, si se la entiende en el sentido del Axioma 2.&deg;
+<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">{253}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO V.</h2>
+<h3>OR&Iacute;GEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD.</h3>
+<p>[43.] &iquest;Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto
+equivale &aacute; preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda
+mudanza envuelve un tr&aacute;nsito del no ser al ser. La mas
+ligera mudanza no es concebible sin este tr&aacute;nsito. Todo lo
+que se muda, es de <i>otra</i> manera despues de mudado que antes
+de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no tenia. Este
+modo, <i>antes</i> no existia, <i>ahora</i> existe: ha pasado pues
+del no ser al ser.</p>
+
+<p>[44.] Aun cuando no estuviéramos en relacion con el mundo
+externo, y se limitara nuestro espíritu &aacute; los solos
+hechos internos, &aacute; la sola conciencia del yo y de sus
+modificaciones, sabríamos que hay tr&aacute;nsito del no ser
+al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de nuevas
+percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos
+experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del
+no ser al ser, del ser al no ser.</p>
+
+<p>[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen
+un &oacute;rden de seres contingentes, real &oacute; posible. Si no
+hubiese mas que seres necesarios é inmutables, no habria
+causas y efectos. <span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">{254}</a></span></p>
+
+<p>[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de
+ser, y la de la relacion con el no ser que ha pasado &oacute; pasa
+al ser. La idea de causa pues no es idea simple, es compuesta de
+las dos indicadas. Para constituirla no basta la de ser; pues
+podemos concebir ser, sin concebir causa. Lo que la idea de causa
+a&ntilde;ade &aacute; la de ser, es algo distinto de la idea de
+ser, algo no incluido en ella; y se llama causalidad, fuerza,
+virtud productiva, actividad, &uacute; otros nombres semejantes;
+todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro el
+tr&aacute;nsito de un no ser al ser.</p>
+
+<p>[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que
+si bien acompa&ntilde;a la idea de ser, no se confunde con ella. Si
+se la quiere apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no
+me opondré &aacute; ello.</p>
+
+<p>[48.] &iquest;De d&oacute;nde nace la idea de causalidad? Parece
+que la sola intuicion de la idea del ser no basta &aacute;
+engendrarla. La idea de ser es simple, nada expresa sino ser; en
+ella pues no encontramos ninguna relacion con el tr&aacute;nsito
+del no ser al ser.</p>
+
+<p>[49.] &iquest;Nace tal vez de la experiencia? Aquí es
+necesario distinguir entre la idea misma de la causalidad y el
+conocimiento de la existencia de la causa. La experiencia nos
+manifiesta la sucesion de los seres, es decir, su tr&aacute;nsito
+del no ser al ser y viceversa. Hemos notado que en la intuicion del
+no ser, con relacion al ser, vemos la imposibilidad de un
+tr&aacute;nsito, &aacute; no mediar un ser <span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">{255}</a></span> que lo
+ejecute; luego la certeza de la existencia de la causa nace de la
+experiencia combinada con la intuicion de las ideas de no ser y
+ser.</p>
+
+<p>[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabríamos si
+la causalidad es posible; porque en la idea del ser, tal como
+nosotros la tenemos, no vemos la de fuerza: podríamos
+concebir tal vez la fuerza, pero ignorando si le corresponde alguna
+realidad. Así tendríamos la <i>nocion</i> de la
+fuerza, mas n&oacute; la <i>noticia</i> de su existencia, ni aun la
+seguridad de su posibilidad.</p>
+
+<p>[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un
+supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo
+que reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de
+sus percepciones, y por tanto experimenta en sí propio el
+tr&aacute;nsito de un no ser al ser. Y como por otra parte, siente
+tambien su fuerza de combinar las ideas, siente en sí mismo
+la existencia de la causalidad, de una fuerza productiva de sus
+reflexiones.</p>
+
+<p>[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, así con respecto
+&aacute; los actos internos como externos, nos da tambien
+conocimiento de la dependencia de unas cosas respecto de otras;
+así como las impresiones que recibimos sin nuestra voluntad
+y &aacute; pesar de ella, nos confirman en la misma conviccion. Sin
+esta experiencia, veríamos la sucesion de los
+fen&oacute;menos, mas no conoceríamos sus relaciones de
+causalidad; porque es claro que la inclinacion &aacute;
+se&ntilde;alar como causa de un fen&oacute;meno <span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">{256}</a></span> lo que
+ha sucedido antes que él, supone la idea de causa y el
+conocimiento de la dependencia de los fen&oacute;menos en la
+relacion de causas y efectos.</p>
+
+<p>[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la
+creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen &aacute; suponer que
+tampoco la tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el
+tr&aacute;nsito de una substancia del no ser al ser, en virtud de
+la accion productiva de otra substancia. Yo sostengo que esto no es
+mas que la idea de causalidad en su grado superior, es decir,
+aplicada &aacute; la produccion de la substancia; es así que
+la idea de causa la tenemos, luego la idea de creacion no es una
+idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de una idea comun
+&aacute; toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de causa
+entra el producir un tr&aacute;nsito del no ser al ser; &aacute;
+todos los seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la
+diferencia que en trat&aacute;ndose de las causas finitas, solo se
+les concede una fuerza productiva de modificaciones, así
+como al ser infinito se le reconoce la fuerza productiva de las
+substancias.</p>
+
+<p>[54.] Aquí parece verificarse lo mismo que en los
+dem&aacute;s ramos de los conocimientos filos&oacute;ficos: la idea
+de la esencia pertenece &aacute; la razon, la noticia de la
+existencia depende de la experiencia. La primera es independiente
+de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola la
+condicion de la existencia, es decir, con un postulado <span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">{257}</a></span> (Lib.
+V, Cap.<small><sup>s</sup></small> VII y VIII). Este postulado, lo
+tenemos siempre, cuando n&oacute; en otra cosa, en los
+fen&oacute;menos de nuestra conciencia.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VI.</h2>
+<h3>SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.</h3>
+<p>[55.] El principio de causalidad, &oacute; sea esta proposicion:
+todo lo que comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda
+en los &uacute;ltimos tiempos; por lo cual es necesario dejarle
+&aacute; cubierto de todo género de ataques. Creo posible
+conseguirlo, presentando la doctrina de los capítulos
+anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre todas las
+dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector que me
+siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy
+&aacute; presentarle.</p>
+
+<p>[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le
+pueda aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya
+comenzado &aacute; ser, y que antes no existiese; porque si no
+suponemos este comienzo, A debiera haber existido siempre.</p>
+
+<p>Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A;
+y en que habia <i>no</i> A. Y <span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">{258}</a></span> que así en el
+&oacute;rden de la duracion ha habido una peque&ntilde;a serie de
+dos términos:</p>
+
+<p><i>no</i> A, A.</p>
+
+<p>Comenzar es pasar del primer término <i>no</i> A, al A.
+El principio de causalidad dice: que no es posible el
+tr&aacute;nsito del primer término al segundo, sin que
+intervenga un tercer término, B, que debe ser algo real.</p>
+
+<p>[57.] &iquest;Qué representa el término <i>no</i>
+A, por sí solo? la pura negacion del A; el puro nada de A.
+En el concepto del <i>no</i> A, en vez de encontrar el A, vemos su
+término contradictorio; por manera que lejos de estar
+incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen verdadera
+absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A, existan
+&aacute; un mismo tiempo. Así, del concepto <i>no</i> A, es
+imposible que salga jam&aacute;s el A; y por consiguiente, si no
+hay un término real, para hacer el tr&aacute;nsito, nunca se
+puede pasar del no A, al A, ni aun en el &oacute;rden puramente
+ideal.</p>
+
+<p>[58.] N&oacute;tese bien que no quiero decir que concibiendo el
+no A, de suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible
+concebir el A; pues es evidente, que quien concibiese el <i>no</i>
+A, ya concebiria el A, y aun podria concebirle, enteramente solo,
+con solo quitar la negacion; sino que en el supuesto de que hubiese
+un concepto del no A, absoluto, acomodado al <i>no</i> A, absoluto
+objetivo, jam&aacute;s saldria de este concepto el A; y si bien se
+reflexiona, no habria ni siquiera concepto; pues que el pensamiento
+de negacion <span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">{259}</a></span> pura, no es pensamiento, no es
+concepto. Así, habria una ausencia absoluta de concepto; y
+en el &oacute;rden puramente ideal nos hallaríamos en el
+primer término de la serie, en la negacion pura: <i>no</i>
+A, sin ningun medio para pasar al segundo: A.</p>
+
+<p>[59.] Los que niegan pues el principio de causalidad, conciben
+el tr&aacute;nsito del no A, al A, sin ninguna razon, sin ningun
+intermedio: ellos que niegan la creacion, admiten una cosa mil
+veces mas incomprensible que la creacion. &iquest;De d&oacute;nde
+infieren la posibilidad de este tr&aacute;nsito? N&oacute; de la
+experiencia, porque esta no les ofrece sino sucesion, y por tanto
+ninguna aparicion absoluta, &aacute; la manera que ellos fingen;
+n&oacute; de la razon, pues que esta no alcanza &aacute; hacer
+salir de una pura negacion un concepto positivo.</p>
+
+<p>[60.] &iquest;C&oacute;mo se pasa del no A, al A? Los que
+reconocen el principio de causalidad dicen que se pasa con la
+accion de B, que llaman causa. Si se trata de producir una
+substancia, hacen intervenir la accion de un ser en quien suponen
+un poder infinito. Pero los que niegan el principio de causalidad,
+no pueden responder nada &aacute; dicha pregunta; sino que se pasa
+del no A, al A, absolutamente. Fingen el instante M, en que A no
+existia; y luego el instante N, en que A existe. &iquest;Por
+qué? no alegan razon ninguna: sin saber c&oacute;mo, ha
+surgido de la nada el A, sin la accion de nada. Esto es una
+contradiccion manifiesta.</p>
+
+<p>[61.] El principio de causalidad se funda en las <span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">{260}</a></span> ideas
+puras de ser y no ser. Puesto el <i>no ser</i> solo, vemos
+evidentemente que no puede comenzar el ser. El principio es pues
+puramente ontol&oacute;gico: los que apelan &aacute; <i>solas</i>
+razones de experiencia para establecerle &oacute; combatirle,
+plantean mal la cuestion: la sacan de su verdadero terreno:
+confunden la <i>noticia</i> de la causalidad con la <i>nocion</i>
+&oacute; idea de la causalidad.</p>
+
+<p>Los fil&oacute;sofos que no salgan del &oacute;rden sensible, no
+pueden afianzar s&oacute;lidamente este principio: por cuya razon,
+solo han caido en el error &oacute; en la duda sobre este punto,
+los que no admiten mas ideas que las sensaciones; y debieran haber
+caido en la misma duda todos los sensualistas, si hubiesen sido
+bastante l&oacute;gicos para sacar las &uacute;ltimas consecuencias
+de su doctrina.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VII.</h2>
+<h3>EL PRINCIPIO DE LA PRECEDENCIA.</h3>
+<p>[62.] El tr&aacute;nsito del no ser al ser implica sucesion:
+para concebir que algo <i>comienza</i>, es preciso concebir que
+este algo no <i>existia</i>. La serie</p>
+
+<p>no A, A,</p>
+
+<p>carece de sentido en faltando uno cualquiera de los
+términos: y estos, como contradictorios, no pueden existir
+&aacute; un mismo tiempo. <span class="pagenum"><a name="Page_261"
+id="Page_261">{261}</a></span></p>
+
+<p>[63.] Imaginemos la nada absoluta. El primer término, no
+A, est&aacute; solo. Toda existencia est&aacute; negada: nada se
+puede afirmar, sin contradecir al supuesto. Entonces, no hay
+tiempo; porque siendo este la sucesion de las cosas, &oacute; del
+ser y no ser (Lib. VII) no puede existir, cuando no se puede
+suceder nada, por no haber nada. Si suponemos que algo comienza,
+establecemos la serie no A, A; en cuyo caso imaginamos dos
+instantes diferentes M, N, &aacute; que corresponden
+respectivamente los términos de la serie, en esta forma:</p>
+
+<table summary="forma">
+<tr>
+<td>no A,</td>
+<td>A.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td>M,</td>
+<td>N.</td>
+</tr>
+</table>
+<p>Y se podr&aacute; decir con verdad: M no es N.
+&iquest;Qué significa esta proposicion? Ya que el tiempo, y
+en general ninguna duracion se distingue de las cosas que duran
+(Lib. VII, Cap.<small><sup>s</sup></small> IV y V), N no puede
+representar sino la existencia de A, con relacion &aacute; no A;
+así como M, tampoco representar&aacute; sino el no A, con
+relacion al A. De esto se sigue que en el concepto de A, en cuanto
+comienza, se incluye la relacion al no A, sin lo cual no puede ser
+concebido como <i>comenzado</i>.</p>
+
+<p>[64.] Suponiendo al menos una inteligencia para conocer esta
+relacion, es concebible lo que se acaba de explicar; porque esta
+inteligencia, referiria el no A y el A, &aacute; su duracion
+propia, sucesivamente, si esta duracion fuese sucesiva, como la
+nuestra; de otro modo, si esta duracion no fuese sucesiva. Pero si
+no hay nada absolutamente, <span class="pagenum"><a name="Page_262"
+id="Page_262">{262}</a></span> la serie no A, A, es inconcebible,
+pues la relacion del A, en cuanto comienza carece de término
+de comparacion, real &oacute; pensado, &aacute; no ser que finjamos
+un tiempo puro, enteramente vacío, donde imaginemos
+colocados los términos de la serie.</p>
+
+<p>[65.] Así parece, que por el mero hecho de pensar el A,
+en cuanto <i>comenzado</i>, pensamos tambien una existencia
+precedente; pues no hay comienzo, si al A no le ha precedido el
+<i>no</i> A; y esta precedencia no significa nada, si no hay una
+existencia &aacute; que se refiera, ya sea como &aacute; serie
+sucesiva, ya como &aacute; duracion inmutable.</p>
+
+<p>[66.] Si A, debe ser precedido de una existencia B, tenemos que
+nada puede comenzar absolutamente, sin que algo exista; y que en el
+simple concepto de la sucesion hallamos la necesidad de algo
+existente <i>siempre</i>, para que algo pueda comenzar.</p>
+
+<p>[67.] Como la duracion no es nada distinto de las cosas; los dos
+términos de la serie, B, A, de los cuales el uno precede al
+otro, no pueden ser colocados en una duracion absoluta, distinta de
+las mismas cosas; &oacute; en dos instantes distintos,
+independientemente de las cosas. Esa relacion pues, que existe
+entre A y B, no es relacion de instante &aacute; instante, ya que
+los instantes en sí no son nada, sino de cosa &aacute; cosa;
+luego, por lo mismo que A comienza, tiene relacion necesaria con B.
+Por lo dicho, A no podria comenzar sin existir B; luego B, es
+condicion necesaria <span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">{263}</a></span> para la existencia de A. Luego resulta
+demostrado que todo ser que comienza, depende de un ser
+existente.</p>
+
+<p>[68.] Esta demostracion se halla, bien que n&oacute; desenvuelta
+de este modo, en las obras del baron Pascual Galluppi, profesor de
+filosofía en la universidad de N&aacute;poles (Cartas
+filos&oacute;ficas sobre las vicisitudes de la filosofía,
+carta XIV); y aunque no se le puede negar que encierra mucha
+profundidad, sin embargo parece que no deja el entendimiento
+satisfecho del todo. Hé aquí las palabras del
+fil&oacute;sofo italiano.</p>
+
+<p>&laquo;Esta proposicion, no hay efecto sin causa, &iquest;es una
+proposicion idéntica? Yo he demostrado su identidad de la
+manera que sigue. Lo que tiene un comienzo de existencia debe haber
+sido precedido &oacute; de un tiempo vacío &oacute; de un
+ser; porque de otro modo la cosa de que se trata seria la primera
+existencia y la primera letra del alfabeto de los seres, y no se
+podria decir que ella comienza &aacute; ser; porque esta nocion de
+<i>comienzo de existencia</i> implica en sí una prioridad
+con relacion al ser que comienza. Estas dos nociones <i>existencia
+comenzada</i> y <i>existencia precedida de otro cosa</i>, son pues
+idénticas; pero &iquest;es posible que una existencia sea
+precedida de un tiempo vacío? Yo he demostrado que una
+duracion vacía es una quimera, un producto de la
+imaginacion, falto de toda realidad. El desarrollo de esta prueba
+que no puedo exponer aquí, se hallar&aacute; en mis
+<i>Ensayos sobre la crítica del conocimiento</i>.
+Allí tengo <span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">{264}</a></span> establecido que el tiempo no es otra
+cosa que el <i>n&uacute;mero de las producciones</i>.
+Arist&oacute;teles ha dicho que el tiempo es el <i>n&uacute;mero
+del movimiento</i>. Luego <i>la existencia comenzada es una
+existencia precedida de otra existencia</i>. Esta proposicion es
+idéntica; pero &iquest;c&oacute;mo puede una existencia ser
+precedida de otra? La que precede &iquest;se halla por ventura en
+un instante de tiempo anterior al en que se encuentra la precedida?
+en este caso se recae en la doctrina del tiempo distinto de las
+cosas existentes. Así es menester admitir que la existencia
+que precede es tal que hace la existencia precedida <i>existencia
+comenzada</i>. Esta no es comenzada sino porque es precedida; la
+<i>anterioridad</i> de la existencia que precede es una
+anterioridad de <i>naturaleza</i>; una anterioridad objetiva, una
+anterioridad que hace el comienzo de la existencia precedida; ella
+es pues la <i>causa eficiente</i> de esta existencia. Así el
+gran principio de la causalidad resulta invenciblemente demostrado:
+es una proposicion idéntica.&raquo;</p>
+
+<p>[69.] Repito que esta demostracion no deja del todo satisfecho;
+n&oacute; porque ella en sí misma no sea concluyente, sino
+porque necesita mas desarrollo. El nervio de la prueba est&aacute;
+en la imposibilidad de concebir un <i>comienzo</i>, sin concebir
+algo preexistente; y de concebir precedencia, sin relacion de lo
+que comienza &aacute; lo que preexiste. No se comprende
+f&aacute;cilmente, c&oacute;mo de esta razon, se infiere la
+dependencia intrínseca de las cosas; y hasta el fundarse el
+argumento <span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">{265}</a></span> en una idea tan difícil como la
+del tiempo, aumenta mucho las dudas.</p>
+
+<p>[70.] Supongamos que el mundo existe, y que algo comienza ahora.
+Entonces se concibe la precedencia sin la dependencia. Si bien se
+reflexiona, esto sucede &aacute; cada paso; pues que en realidad
+comienzan de continuo muchos seres, precedidos por otros de los
+cuales no dependen. Se dir&aacute; que no dependen de todos, sino
+de uno, pero esto mismo es lo que se busca. Para probar que el
+principio de causalidad est&aacute; demostrado por la simple idea
+del &oacute;rden de la duracion, es necesario probar que la
+relacion de precedencia es relacion de dependencia. Lo que
+comienza, supone algo; ciertamente; pero falta probar si depende de
+este algo, como de una cosa producente, &oacute; tan solo como de
+una condicion, que <i>nos haga posible el concepto</i> del
+comienzo. Hasta que se haya probado que para el tr&aacute;nsito del
+no ser al ser, es indispensable la <i>accion</i> de un ser, parece
+no quedar probado el principio de la causalidad, sino el de la
+precedencia; y como el &oacute;rden de las cosas en la duracion,
+&oacute; sea la anterioridad y posterioridad, no nos representa mas
+dependencia que la de pura sucesion, resultaria que si nos
+limit&aacute;semos &aacute; la precedencia, no habríamos
+probado que todo lo que comienza debe depender de otro, sino que
+todo lo que comienza debe <i>suceder</i> &aacute; otro; esto
+&uacute;ltimo no es el principio de <i>causalidad</i>, sino de
+<i>sucesion</i>.</p>
+
+<p>[71.] Aclaremos algo mas estas ideas. <span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">{266}</a></span></p>
+
+<p>Para que se comprenda mejor la dificultad que milita contra la
+demostracion anterior, observaré que para los que no admiten
+el principio de causalidad, no es imposible que comience
+<i>cualquiera</i> cosa, en <i>cualquiera</i> momento, sin ninguna
+causa. Representemos los seres sucesivos del universo por la serie
+... A, B, C, D, E, ... y los tiempos en que existen, por la serie
+..... a, b, c, d, e, ... Segun la demostracion que examinamos,
+ningun término ha podido comenzar, sin que le haya precedido
+otro; por manera que el D, <i>comenzado</i>, significa lo mismo que
+el D, <i>precedido</i>. Luego el D, tiene una relacion necesaria
+con el C, por la razon de que los instantes d y c, no son nada en
+sí mismos, en cuanto distintos de D y C.</p>
+
+<p>Quien no admita el principio de causalidad, dir&aacute; que el
+D, puede comenzar sin ninguna dependencia del C; y que para hacer
+posible el concepto del comienzo, basta que haya existido
+<i>siempre</i> algo, aunque los términos <i>precedentes</i>
+y <i>precedidos</i> no tengan entre sí ninguna relacion.
+Así como el &oacute;rden de los seres est&aacute;
+representado por la serie..... A, B, C, D, E, se podr&aacute;
+imaginar otra serie.. M, N, P, Q, R, de modo que &aacute; las dos
+les corresponda la misma serie de tiempo..... a, b, c, d, e.
+Entonces el D, puede comenzar sin dependencia <i>necesaria</i> del
+C, porque basta que preexista P, en el instante c, para que se nos
+haga posible el concepto del comienzo; en cuyo caso, el D, no
+<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">{267}</a></span> tendr&aacute; ninguna relacion
+<i>necesaria</i> con C, ni con P; bast&aacute;ndole la precedencia
+de uno &uacute; otro. Y como es evidente que lo que se dice de C y
+de P, se podr&aacute; decir de otros cualesquiera términos
+de las mismas series &oacute; de otras, resulta que la demostracion
+no conduce sino &aacute; la necesidad de concebir algo
+<i>preexistente</i>; y esto solamente para hacer posible el
+concepto de un comienzo. Y si &aacute; esto se a&ntilde;ade la
+dificultad que de suyo ofrece la naturaleza de las ideas de tiempo
+y de toda duracion, parece que deberemos inferir que la
+demostracion no es tan satisfactoria como seria de desear. Los que
+no profundicen mucho en la idea del tiempo, apenas
+entender&aacute;n el sentido de la prueba; y los dem&aacute;s
+ver&aacute;n demostrada la contradiccion que se encierra en un
+comienzo absoluto; y por tanto la necesidad de que haya existido
+<i>siempre</i> algo; mas n&oacute; la dependencia intrínseca
+que se implica en la relacion de un efecto &aacute; su causa. Estas
+dificultades obligan &aacute; un ex&aacute;men mas riguroso y
+profundo.</p>
+
+<p>[72.] El principio de la precedencia nos conduce &aacute; un
+resultado importante. Nuestro entendimiento concibe absolutamente
+una existencia como eterna; pues que le es imposible el concebir un
+comienzo absoluto, sin un ser anterior.</p>
+
+
+<p>[73.] El concepto de la
+nada absoluta nos es imposible. 1.&deg; Porque este seria un
+concepto completamente vacío; &oacute; mas bien la ausencia
+de todo concepto. La negacion, la concebimos relativamente &aacute;
+una existencia (Lib. V, cap. IX); <span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">{268}</a></span> pero n&oacute;
+absolutamente. 2.&deg; Porque no es posible el concepto sin
+conciencia; y en esta, se halla implicada la idea de ser, de algo,
+la cual es contradictoria con la nada absoluta.</p>
+
+<p>[74.] No pudiendo concebir la nada absoluta, concebimos siempre
+algo existente; y como por lo demostrado anteriormente, no podemos
+concebir un comienzo absoluto, resulta que no podemos pensar sin
+que nuestro pensamiento implique el concepto de una existencia
+eterna.</p>
+
+<p>&iexcl;Que verdad tan luminosa! &iexcl;Cu&aacute;ntas
+reflexiones inspira! Sigamos meditando.</p>
+
+<p>[75.] Resulta pues que es un hecho primitivo de nuestro
+espíritu la necesidad de pensar lo necesario y eterno; y que
+la confusion que sentimos al pensar en la duracion en abstracto, y
+esa inclinacion &aacute; fingir tiempos, antes que existiera el
+mundo, nace de la necesidad de concebir lo eterno, necesidad de que
+nuestro espíritu no puede emanciparse, supuesto que
+piense.</p>
+
+<p>[76.] La basa del principio de contradiccion: la idea <i>de
+ser</i>, se halla en nuestros conceptos de una manera absoluta; su
+opuesta la de <i>no ser</i>, se halla tan solo con respecto
+&aacute; lo contingente; es una especie de condicion implicada en
+la contingencia.</p>
+
+<p>[77.] Todo lo contingente incluye algo de no ser; por lo mismo
+que es contingente, puede <i>no ser</i>, y por tanto su no ser,
+est&aacute; cuando menos en el &oacute;rden de la posibilidad. Pero
+esos tr&aacute;nsitos del no ser al ser, no son ni siquiera
+concebibles, <span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">{269}</a></span> sino presuponiendo algo existente,
+necesario y eterno.</p>
+
+<p>[78.] Así, hallamos en nuestras ideas el ser como
+absoluto, y el no ser como relativo; y el ser que ha salido del no
+ser, &oacute; que ha <i>comenzado</i>, no lo podemos concebir sino
+con relacion &aacute; un ser absoluto.</p>
+
+<p>[79.] Esta relacion objetivamente considerada, no nos parece
+&aacute; primera vista la de causalidad, sino la de sucesion; pero
+nos ofrece un hecho subjetivo que nos lleva al conocimiento de la
+verdad objetiva. En efecto: ya que nuestros conceptos de no ser y
+ser, est&aacute;n ligados de tal suerte que no podemos concebir el
+tr&aacute;nsito del no ser al ser, sin concebir un ser
+preexistente: hallamos aquí un reflejo de la causalidad
+objetiva, que se nos revela en los hechos subjetivos. La duracion,
+como distinta de las cosas, es una pura imaginacion; la relacion
+pues de las duraciones es la relacion de los seres. Es verdad que
+por lo dicho, en esta relacion de duraciones descubrimos solo la
+sucesion, y n&oacute; la dependencia intrínseca; pero esta
+dependencia, aunque no conocida intuitivamente, se halla
+representada en el mismo enlace con que concebimos los seres en la
+duracion. Es cierto que podemos imaginar diferentes series; pero la
+de los tiempos, es una pura imaginacion, en cuanto la concebimos
+distinta de los dem&aacute;s. Si la serie de los tiempos
+desaparece, solo restan las series de las cosas: la relacion entre
+los términos ser&aacute; la relacion entre <span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">{270}</a></span> las
+cosas; y la dependencia llamada de <i>sucesion</i>, ser&aacute; una
+dependencia de <i>realidad</i>. La relacion real, de lo que pasa
+del no ser al ser, con lo que es absolutamente, es una dependencia
+de causalidad.</p>
+
+<p>[80.] Imaginemos las series de realidades que se quieran.</p>
+
+<table summary="series">
+<tr>
+<td>A,</td>
+<td>B,</td>
+<td>C,</td>
+<td>D,</td>
+<td>E,</td>
+<td>........</td>
+</tr>
+<tr>
+<td>M,</td>
+<td>N,</td>
+<td>P,</td>
+<td>Q,</td>
+<td>R,</td>
+<td>........</td>
+</tr>
+</table>
+
+<p>la del tiempo a, b, c, d, e, en cuanto distinta de las
+dem&aacute;s, no significa nada. En este caso, se la puede
+eliminar; y todas las relaciones de unos términos &aacute;
+otros, no ser&aacute;n de tiempos, sino de cosas.</p>
+
+<p>Ahora bien: se ha demostrado que un término D, por
+ejemplo, no puede ser concebido pasando del no ser al ser, &oacute;
+<i>comenzando</i>, sino con una relacion; y esta por lo explicado,
+es relacion real del D, &aacute; un término cualquiera. Se
+habia objetado que el D podia comenzar, con tal que hubiese otro
+término, que hiciese posible el concepto de la prioridad, y
+por tanto del comienzo; para lo cual se le iba &aacute; buscar en
+otra serie distinta; pero si bien se reflexiona, esto no es mas que
+cambiar de nombres: porque si el término necesario para el
+comienzo, se halla en otra serie, en ella se hallar&aacute; la
+causa, pues que allí estar&aacute; lo que se necesita para
+el efecto.</p>
+
+<p>[81.] Todos los términos comenzados, presuponen otros,
+uno &oacute; mas, pues aquí prescindimos de su unidad; luego
+al fin hemos de parar &aacute; uno <span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">{271}</a></span> &oacute; mas
+términos <i>no</i> comenzados. Los comenzados no pueden
+haber comenzado, sin la existencia de los no comenzados; luego la
+existencia de estos les es necesaria para la suya. Luego en la de
+estos se halla la razon de su existencia comenzada; luego la
+verdadera causalidad.</p>
+
+<p>[82.] Las dificultades que se oponen &aacute; esta demostracion
+nacen de que sin advertirlo, se falta al supuesto, atribuyendo
+&aacute; la duracion una existencia distinta de los seres. Para
+comprender toda la fuerza de la prueba es necesario eliminar del
+todo el concepto imaginario de la duracion pura: y entonces se ve
+que la dependencia representada como relacion de duracion, es una
+dependencia de los seres en sí mismos, dependencia que no
+nos ofrece otra cosa que la misma relacion expresada por el
+principio de causalidad.</p>
+
+<p>[83.] Eliminado completamente el concepto de duracion pura, como
+de una cosa distinta de los seres, resta solo el tr&aacute;nsito
+del no ser al ser, &uacute;nica cosa que puede expresarse por la
+palabra comenzar. En este caso hallamos, que el principio de la
+precedencia es el mismo principio de causalidad; y como para soltar
+las dificultades, hemos tenido que prescindir completamente de la
+duracion en sí misma, nos hallamos con que el principio de
+causalidad, si ha de quedar fuera de duda, y ha de ser contado
+entre los axiomas, no puede fundarse sino en la contradiccion entre
+el ser y el no ser; en la imposibilidad de concebir <span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">{272}</a></span> un ser
+que aparece de repente, sin que le preceda nada mas que un puro no
+ser.</p>
+
+<p>[84.] Así en &uacute;ltimo resultado, y despues de haber
+dado tantas vueltas &aacute; la cuestion, venimos &aacute; parar
+&aacute; lo mismo que teníamos establecido en los
+capítulos anteriores; un no ser no puede llegar &aacute;
+ser, sin la intervencion de un ser: la serie <i>no</i> A, A, es
+imposible, si no interviene un ser, B. Así lo hallamos en
+nuestras mismas ideas; y contradecir &aacute; esta verdad, es negar
+nuestra propia razon.</p>
+
+<p>Creo pues, que el principio de causalidad no resulta
+completamente explicado sino ateniéndonos &aacute; lo dicho
+en los capítulos anteriores. El comenzar, supone un no ser
+de lo que comienza; y del concepto de no ser, es imposible que
+salga el ser: esto es contradictorio. El principio es verdadero
+subjetivamente, pues estriba en nuestras mismas ideas; pero lo es
+tambien objetivamente, &aacute; causa de que en tales casos la
+objetividad est&aacute; necesariamente ligada con la subjetividad
+(Lib. I, Cap. XXV). El ser apareciendo repentinamente, sin causa,
+sin razon, sin nada; es una representacion absurda, que nuestro
+entendimiento rechaza con la misma fuerza é instantaneidad
+que admite el principio de contradiccion.</p>
+
+<p>Como el tiempo es la relacion del no ser al ser, el &oacute;rden
+entre lo variable, se concibe tambien que el concebir sucesion, sin
+algo que preexista, es contradecirse; y así el principio de
+la precedencia, viene &aacute; fortalecer el principio de
+<span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">{273}</a></span> causalidad; &oacute; mas bien, se
+manifiesta que son uno solo, bien que presentados bajo diferentes
+aspectos: el de precedencia, se refiere &aacute; la duracion, el de
+causalidad al ser: pero ambos expresan una aplicacion del principio
+fundamental: es imposible que una cosa sea y no sea &aacute; un
+mismo tiempo.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO VIII.</h2>
+<h3>LA CAUSALIDAD EN S&Iacute; MISMA. INSUFICIENCIA Y ERROR DE
+ALGUNAS EXPLICACIONES.</h3>
+<p>[85.] La causalidad implica relacion: si est&aacute; puesta en
+ejercicio, implica relacion actual; considerada sin ejercicio,
+&oacute; <i>in potentia</i>, implica relacion posible. Nada se
+causa &aacute; sí mismo; la causalidad se refiere siempre
+&aacute; <i>otro</i>. No hay causa cuando no hay efecto; y no hay
+efecto cuando no hay tr&aacute;nsito del no ser al ser. Si este
+tr&aacute;nsito se verifica en una substancia que no era, y
+comienza &aacute; ser, se apellida creacion: esta se llama pasiva,
+relativamente al efecto; activa, con respecto &aacute; la causa. Si
+el tr&aacute;nsito es de solos accidentes, el efecto es una
+modificacion <i>nueva</i>; no se dice que hay un nuevo ser, sino
+que un ser es de <i>otro modo</i>. <span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">{274}</a></span></p>
+
+<p>[86.] De esto se infiere que causalidad no es lo mismo que
+actividad; toda causalidad es actividad; mas n&oacute; toda
+actividad es causalidad. Dios es activo en sí mismo; pero no
+es causa sino con relacion &aacute; lo externo. Su inteligencia y
+su voluntad consideradas en sí, prescindiendo de la
+creacion, como concebimos &aacute; Dios antes del principio del
+mundo desde toda la eternidad, son ciertamente actividad infinita;
+y sin embargo en cuanto son puramente inmanentes, no son
+causalidad, porque no producen nada nuevo en Dios: su inteligencia
+es un acto puro, infinitamente perfecto, que jam&aacute;s sufre ni
+puede sufrir ninguna mudanza; lo mismo debe decirse de su voluntad;
+luego la inteligencia y la voluntad divina con respecto al mismo
+Dios, no son actos de causalidad; y aun en cuanto se refieren
+&aacute; los objetos externos, no son causa producente en la
+realidad, sino con sujecion &aacute; la voluntad libre del Criador;
+de otro modo deberíamos admitir que Dios ha criado el mundo
+por necesidad.</p>
+
+<p>La actividad en la criatura, aun en las operaciones inmanentes,
+es siempre causalidad; porque no puede ejercerla, sin que produzca
+nuevas modificaciones. Los actos de entendimiento y voluntad son
+ejercicio de una actividad inmanente, y no dejan por esto de
+modificarnos de diferentes maneras. Cuando pensamos &oacute;
+queremos, somos de <i>otro modo</i> que cuando no queremos ni
+pensamos; y cuando pasamos de pensar &oacute; querer una cosa,
+&aacute; pensar &oacute; querer otra, este tr&aacute;nsito
+<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">{275}</a></span> no puede verificarse, sin que
+experimentemos <i>modos nuevos</i> de ser.</p>
+
+<p>[87.] &iquest;En qué consiste la relacion de causalidad
+eficiente? &iquest;qué significa la dependencia del efecto
+con respecto &aacute; la causa? Esta es una cuestion
+difícil, profunda, una de las mas difíciles y
+profundas que puedan ofrecerse &aacute; la ciencia. El vulgo de los
+hombres y aun de los fil&oacute;sofos, cree resolverla empleando
+palabras que bien analizadas, no aclaran nada.</p>
+
+<p>[88.] Causar, se dice, es dar el ser.&mdash;&iquest;Qué
+significa dar?&mdash;Dar, es aquí sin&oacute;nimo de
+producir.&mdash;&iquest;Qué significa producir? Con esto se
+acaban las explicaciones, si no se quiere caer en un
+círculo, diciendo, que producir es causar &oacute; dar el
+ser.</p>
+
+<p>Causa, se dice tambien, es aquello de que resulta una
+cosa.&mdash;&iquest;Qué se entiende por
+resultar?&mdash;Dimanar.&mdash;&iquest;Qué es dimanar?&mdash;Dimanar es
+venir, salir una cosa de otra.&mdash;Siempre lo mismo: palabras
+metaf&oacute;ricas que en el fondo tienen un significado
+idéntico.</p>
+
+<p>Se dice de la causa que <i>da</i>, <i>produce</i>, <i>hace</i>,
+<i>comunica</i>, <i>engendra</i>, etc., y del efecto, que
+<i>recibe</i>, <i>dimana</i>, <i>procede</i>, <i>resulta</i>,
+<i>viene</i>, <i>nace</i> etc.</p>
+
+<p>[89.] La causalidad implica sucesion; pero no se identifica con
+ella. Concebimos muy claramente que B es despues de A, sin que A
+sea causa de B. La experiencia interna y externa nos ofrece
+continuos ejemplos de una sucesion distinta de la causalidad. Un
+hombre sale al campo, <span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">{276}</a></span> otro sale despues de él; entre
+las salidas hay sucesion, y puede no haber ninguna causalidad. Los
+dos fen&oacute;menos considerados ya objetivamente, esto es, en
+sí mismos, ya subjetivamente esto es, en cuanto son
+conocidos por nosotros, est&aacute;n enlazados por la relacion de
+sucesion; mas n&oacute; por la de causalidad. Tanto en el lenguaje
+filos&oacute;fico como en el oratorio, el <i>post</i> y el
+<i>propter</i>, <i>despues</i> y <i>por</i>, significan cosas muy
+diferentes. En los fen&oacute;menos puramente internos, se verifica
+lo mismo. Pienso en una cuestion filos&oacute;fica, y luego me
+ocupo de una cuestion literaria: los dos pensamientos son
+sucesivos, sin que el uno sea causa del otro.</p>
+
+<p>[90.] La relacion de causalidad no es el enlace de las ideas de
+las cosas. Las representaciones de A y B pueden estar fuertemente
+enlazadas en nuestro espíritu, sin que nos acordemos
+siquiera de la relacion de causalidad. En un lugar hemos visto una
+escena que nos ha hecho impresion profunda; el recuerdo del lugar
+nos recordar&aacute; siempre la escena, y el recuerdo de la escena
+nos recordar&aacute; siempre el lugar: aquí encontramos dos
+representaciones internas, fuertemente enlazadas, sin que por esto
+atribuyamos &aacute; los objetos la relacion de causalidad. Sabemos
+que dos personas acuden &aacute; un mismo punto, por motivos
+diferentes, sin que la ida de la una influya en la de la otra. La
+idea de la ida de la una se asociar&aacute; en nuestro
+entendimiento con la de la ida de la otra; habr&aacute; pues enlace
+de representaciones, <span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">{277}</a></span> no obstante de que negaremos &aacute;
+los objetos la relacion de causalidad.</p>
+
+<p>[91.] Aun cuando el enlace de las ideas sea tal que en nuestro
+entendimiento, por efecto de una experiencia constante, la una sea
+precedida siempre de la otra como lo condicional lo es de la
+condicion, esto no basta para la verdadera causalidad. Un
+observador ha notado constantemente la correspondencia del flujo y
+reflujo del mar con el movimiento de la luna; pero ya sea por
+razones filos&oacute;ficas, ya porque no le haya ocurrido que el
+movimiento de la luna pueda influir en el movimiento del mar,
+considera estos fen&oacute;menos como del todo independientes el
+uno del otro, por mas que no acierte &aacute; explicarse la razon
+de tan singular coincidencia. En el entendimiento de este
+observador se ligar&aacute;n los dos fen&oacute;menos de tal suerte
+que el de la luna preceder&aacute; al del flujo y reflujo, sin que
+le sea dable invertir el &oacute;rden, haciendo preceder el del
+flujo y reflujo al del movimiento de la luna. Hé aquí
+pues una prioridad necesaria en una idea, sin que se atribuya al
+objeto verdadera causalidad.</p>
+
+<p>[92.] Si bien se reflexiona, hay en la historia de la
+filosofía un hecho que prueba hasta la &uacute;ltima
+evidencia la exactitud de lo que acabo de decir: el sistema de las
+causas ocasionales sostenido por fil&oacute;sofos eminentes. Si un
+cuerpo en movimiento, dicen ellos, choca con otro cuerpo que
+est&aacute; en quietud, le comunicar&aacute; su movimiento; pero
+esta comunicacion no significa verdadera <span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">{278}</a></span>
+causalidad, sino que el movimiento del cuerpo chocante es una
+simple ocasion del movimiento del cuerpo chocado. Hé
+aquí pues concebida una cosa como una condicion necesaria
+para la existencia de la otra, sin embargo de que se niega que haya
+entre ellas la relacion de causalidad. Al pensar en los dos
+fen&oacute;menos, no podemos invertir el &oacute;rden, concibiendo
+el movimiento del cuerpo chocado como condicion del movimiento del
+cuerpo chocante; y &aacute; pesar de esto, se puede negar la
+relacion de causalidad entre la condicion y lo condicional. Luego
+la idea de causalidad nos representa algo mas que el &oacute;rden
+necesario de las cosas entre sí.</p>
+
+<p>[93.] Esto nos conduce &aacute; una nueva fase de la cuestion.
+&iquest;La relacion de causalidad, est&aacute; fielmente
+representada en la proposicion condicional: si A existe,
+existir&aacute; B? El enlace expresado por esta proposicion no es
+la relacion de causalidad. En cierto país, si el frutal N
+florece, florecer&aacute; el M; así lo ha ense&ntilde;ado
+una experiencia constante; la proposicion condicional en este caso,
+no expresa relacion de causalidad del florecer de N con respecto al
+de M; y sin embargo la proposicion es verdadera. Un fen&oacute;meno
+puede ser signo de la inmediata venida del otro, sin ser su
+causa.</p>
+
+<p>[94.] Las proposiciones condicionales en que se afirma la
+existencia de un objeto como condicion de la existencia de otro,
+expresan un enlace; pero este puede no ser de los objetos entre
+<span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">{279}</a></span> sí, sino con un tercero. Si un
+criado de un caballero se dirige &aacute; un punto, luego se dirige
+h&aacute;cia el mismo punto otro criado: la direccion del primero
+podr&aacute; no ser causa de la del segundo, sino de que el amo
+quiere que los dos vayan el uno tras del otro. Las mieses de un
+terreno indican el estado de las de otro; y este indicio puede
+expresarse en una proposicion condicional; &iquest;por qué?
+&iquest;es acaso por razon de la causalidad del estado de unas
+mieses respecto al de las otras? n&oacute; por cierto; sino porque
+las circunstancias del clima y de la tierra, producen entre ellas
+un &oacute;rden de tiempo bastante fijo, para verificar la
+proposicion condicional, sin que intervenga la idea de causalidad
+de la una con respecto &aacute; la otra.</p>
+
+<p>[95.] Hay muchos casos en que la relacion entre la condicion y
+lo condicional es necesaria, y sin embargo la condicion no es ni
+puede ser causa de lo condicional. Recuérdese que
+aquí tratamos de causa eficiente, de aquella que da el ser
+&aacute; la cosa, y seria muchas veces absurdo el atribuir este
+género de causalidad &aacute; condiciones, que por otra
+parte est&aacute;n necesariamente ligadas con lo condicional. Si se
+quita una coluna en que se apoya un cuerpo, el cuerpo caer&aacute;;
+el enlace de la condicion con lo condicional, &oacute; de quitar la
+coluna con la caida del cuerpo, es necesario; la proposicion en que
+se expresa, es verdadera y necesaria en el &oacute;rden natural; y
+sin embargo no se puede decir que la remocion de la coluna sea la
+causa <i>eficiente</i> de la caida del cuerpo. <span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">{280}</a></span></p>
+
+<p>[96.] Para que la proposicion condicional se verifique basta el
+enlace, aunque sea puramente ocasional; y nadie ha confundido
+jam&aacute;s la ocasion con la causa. En el ejemplo presente, el
+cuerpo no podia caer sin remover la coluna; y debia caer por
+necesidad en cuanto se la removiese; pero la causa de la
+caída no est&aacute; en la remocion sino en la gravedad,
+como lo manifiesta el que si el cuerpo que se hallaba sobre la
+coluna hubiese tenido una gravedad específica igual &aacute;
+la del fl&uacute;ido en que se hallaba sumergido, la remocion de la
+coluna no le habria hecho caer.</p>
+
+<p>[97.] La causalidad no puede expresar una relacion necesaria de
+la condicion &aacute; lo condicional, si no se quieren destruir las
+causas libres. Suponiendo que la idea de causalidad estuviese
+exactamente expresada en la proposicion: si A existe,
+existir&aacute; B; tendríamos que sustituyendo &aacute; las
+letras A y B, Dios y mundo, se nos convertiria en esta otra: si
+Dios existe, existir&aacute; el mundo; lo que nos haria caer en el
+error de la necesidad de la creacion, y sustituyendo en vez de A y
+B, hombre y acciones determinadas, tendríamos: si el hombre
+existe, existir&aacute;n sus acciones determinadas; lo que si
+implica necesidad, mata el libre albedrío.</p>
+
+<p>[98.] Aquí se presenta una cuestion: &iquest;la relacion
+de causalidad estaria exactamente expresada en una proposicion
+condicional, tomada en sentido inverso, poniendo el efecto como
+condicion y la causa como condicional (n&oacute; condicional de
+<span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">{281}</a></span> existencia, sino de cosa necesariamente
+supuesta), esto es, si en vez de decir: si A existe existir&aacute;
+B, dijésemos, si B existe, existe A? En este caso la
+proposicion se puede aplicar aun &aacute; la dependencia de las
+criaturas con respecto &aacute; Dios; y en general &aacute; las
+acciones libres con respecto &aacute; sus causas, porque se puede
+decir con verdad: si el mundo existe, Dios existe; si hay una
+accion libre, existe un agente libre.</p>
+
+<p>[99.] Aunque &aacute; primera vista parezca que la relacion de
+causalidad se explica de este modo, desde luego se descubre que la
+nueva f&oacute;rmula tampoco es exacta. Porque, si bien es verdad
+en general, que si hay el efecto hay la causa, tambien es cierto
+que muchas veces una cosa supone &aacute; otra, n&oacute; como un
+efecto &aacute; una causa, sino como una simple ocasion, &oacute;
+como una condicion <i>sine qua non</i>, que dista mucho de la
+verdadera causalidad. Suponiendo que el cuerpo sustentado por la
+coluna estuviese afianzado de tal modo que no hubiese podido caer
+sin removerse la coluna, se podria formar la proposicion
+condicional: si el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida; la
+proposicion seria verdadera sin que la remocion de la coluna fuese
+causa eficiente de la caida del cuerpo.</p>
+
+<p>[100.] Dios podria haber criado el mundo de manera que las
+criaturas no tuviesen verdadera accion de causalidad las unas sobre
+las otras; y no obstante haberlas dispuesto de tal modo que los
+fen&oacute;menos se correspondiesen los unos con <span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">{282}</a></span> los
+otros en el mismo &oacute;rden que en la actualidad. Así lo
+piensan los defensores de las causas ocasionales; y &aacute; esto
+viene &aacute; parar tambien la <i>armonía prestabilita</i>
+de Leibnitz, en la cual todas las m&oacute;nadas que constituyen el
+universo, son como otros tantos relojes, que aunque independientes
+los unos de los otros, andan acordes con admirable precision. En
+estas hip&oacute;tesis se podrian formar infinitas proposiciones
+condicionales, expresando las correspondencias de los
+fen&oacute;menos, sin que interviniese para nada la idea de
+causalidad.</p>
+
+<p>[101.] Inferiremos de lo dicho que esta idea es algo distinta
+del enlace necesario; y que aun considerada en toda su pureza, no
+est&aacute; exactamente expresada por la relacion significada en
+las proposiciones condicionales, ya sea que la causa se tome como
+condicion, ya sea que se tome como condicional. La dependencia del
+efecto respecto &aacute; la causa, es algo mas que un simple
+enlace; decir que todo lo que est&aacute; ligado por necesidad, aun
+cuando sea sucesivamente, y en un &oacute;rden fijo, est&aacute;
+ligado con relacion de causalidad, es confundir las ideas
+así vulgares como filos&oacute;ficas. <span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">{283}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO IX.</h2>
+<h3>CONDICIONES NECESARIAS Y SUFICIENTES PARA LA VERDADERA
+CAUSALIDAD ABSOLUTA.</h3>
+<p>[102.] Acabamos de ver que no basta el enlace necesario de dos
+objetos para que atribuyamos &aacute; esta relacion el
+car&aacute;cter de causalidad: &iquest;qué circunstancias
+son menester para dicho car&aacute;cter?</p>
+
+<p>[103.] Si concebimos B, objeto que comienza, y suponemos que
+para su existencia ha sido <i>necesario</i> el objeto A; y este
+<i>por sí solo</i>, ha bastado para la existencia de B,
+encontramos en la relacion de A con B, el verdadero car&aacute;cter
+de relacion de una causa &aacute; su efecto. Por manera que para el
+completo car&aacute;cter de causa <i>absoluta</i>, son
+indispensables dos condiciones: 1.&ordf; la <i>necesidad</i> de la
+existencia de A para la existencia de B. 2.&ordf; El que sea
+<i>bastante</i> la existencia de A para que pueda existir B, sin
+que se requiera nada mas.</p>
+
+<p>Estas condiciones pueden formularse en las proposiciones
+siguientes.</p>
+
+<p>Si B existe, A existe.</p>
+
+<p>Con solo existir A, basta para que pueda existir B.</p>
+
+<p>Cuando entre dos objetos se halla una relacion tal que hace
+verdaderas simult&aacute;neamente estas dos proposiciones, hay
+relacion de causalidad absoluta. <span class="pagenum"><a name="Page_284" id="Page_284">{284}</a></span></p>
+
+<p>[104.] Desde luego se echa de ver que con la explicacion que
+precede, pierden el car&aacute;cter de causa todas las meras
+ocasiones, pues que no se les puede aplicar la segunda proposicion.
+De dos hechos enlazados ocasionalmente se dir&aacute;, que si el
+uno existe, existir&aacute; el otro, y por tanto se
+verificar&aacute; de ellos la primera proposicion; pero no se
+dir&aacute; que con tal que el uno exista, haya lo bastante para
+existir el otro; así fallar&aacute; en este caso la
+proposicion segunda. Si dos hombres est&aacute;n concertados para
+que el uno dispare un tiro en el momento que otro le haga una
+se&ntilde;a con la mano, se podr&aacute; decir que si se hace la
+se&ntilde;a se disparar&aacute; el tiro; pero n&oacute; que con la
+se&ntilde;a sola, haya todo lo suficiente para que se dispare el
+tiro. En efecto; supongamos que el que tiene el arma de fuego se
+duerme, la se&ntilde;al se repetir&aacute; muchas veces, pero el
+tiro no saldr&aacute;.</p>
+
+<p>[105.] Tambien se quita el car&aacute;cter de causa &aacute;
+toda condicion, que solo lo es para remover obst&aacute;culos,
+<i>removens prohibens</i>. En tales casos es aplicable la primera
+proposicion, mas n&oacute; la segunda. De un cuerpo afianzado sobre
+una coluna de modo que no pueda caer sin que la coluna se remueva,
+se podria decir: si el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida;
+pero n&oacute; que baste la remocion de la coluna para la caida del
+cuerpo; pues que si este fuese específicamente menos grave
+que el fl&uacute;ido en que se halla sumergido, &oacute; bien
+estuviese unido con otro que no le dejase caer, no caeria. Es
+evidente que para <span class="pagenum"><a name="Page_285" id="Page_285">{285}</a></span> la caida no basta remover el
+obst&aacute;culo, sino que se necesita algo mas, como la fuerza de
+gravedad, &oacute; un impulso cualquiera.</p>
+
+<p>[106.] Todos los fen&oacute;menos enlazados en sucesion de
+tiempo de un modo necesario, y en un &oacute;rden fijo, pierden
+tambien la relacion de causas y efectos, si no se les atribuye algo
+nuevo que legitime la aplicacion de estas ideas; pues que aun
+cuando el &oacute;rden constante autorice &aacute; decir que, si
+viene A vendr&aacute; B, y luego C y luego D, y así
+sucesivamente, no se puede decir que con la existencia de A haya
+todo <i>lo bastante</i> para la de B ni en la de B para la de C, ya
+que suponemos fuera de la serie algo que debe contribuir como una
+condicion indispensable.</p>
+
+<p>[107.] La primera proposicion: Si B existe, existe A; es
+verdadera con relacion &aacute; toda causa, necesaria &oacute;
+libre. La segunda proposicion es aplicable tambien &aacute; estas
+dos especies de causas. Es preciso notar con cuidado que la
+proposicion no dice que si A existe existir&aacute; B; sino que la
+existencia de A basta para que <i>pueda</i> existir B. Si puesto A,
+se pusiese necesariamente B, la causa seria necesaria; pero si
+puesto A, solo se pone lo suficiente para la existencia de B, la
+causa queda libre; pues que no se afirma la existencia de B, sino
+la posibilidad de la existencia.</p>
+
+<p>[108.] Apliquemos esta doctrina &aacute; la primera causa. Si el
+mundo existe, Dios existe; esta proposicion es absolutamente
+verdadera. Si Dios existe, el mundo existe; la proposicion es
+falsa; <span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">{286}</a></span> pues que existiendo Dios, el mundo
+podria no haber existido. Si Dios existe, el mundo puede existir;
+esto es, con la existencia de Dios hay lo suficiente para la
+posibilidad de la existencia del mundo: esta proposicion es
+verdadera: porque en el ser infinito se funda la posibilidad de los
+seres finitos, y en él se halla el poder suficiente para
+darles la existencia, si así lo quiere con su voluntad
+libre.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO X.</h2>
+<h3>CAUSALIDAD SECUNDARIA.</h3>
+<p>[109.] Al fijar en el capítulo anterior las condiciones
+para la verdadera causalidad, he hablado siempre de la causalidad
+<i>absoluta</i>; y esto, por las consideraciones que voy &aacute;
+exponer, y que versan sobre la diferencia entre la causa primera y
+las segundas.</p>
+
+<p>[110.] Ya hemos visto que la idea pura de causalidad absoluta es
+la percepcion de tres condiciones: la necesidad de una cosa para la
+existencia de otra; la suficiencia de la primera sola para la
+existencia de la segunda; y por fin (cuando la causa sea libre) el
+acto de voluntad necesario para realizar el efecto. Estas tres
+condiciones se <span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">{287}</a></span> hallan absoluta y plenamente en la
+causa primera, pues que nada puede existir sin que Dios exista; y
+para la existencia de un objeto cualquiera, basta la existencia de
+Dios con la voluntad libre de criar el objeto. Es evidente que la
+causalidad no puede entenderse del mismo modo en las causas
+segundas; de ninguna de ellas puede verificarse que su existencia
+sea absolutamente necesaria para la de otro efecto, pues que Dios
+podria haberle producido por medio de otro agente secundario,
+&oacute; inmediatamente por sí mismo; ni tampoco que su sola
+existencia sea suficiente para la existencia del efecto, pues que
+todo cuanto existe presupone y necesita la existencia de la causa
+primera.</p>
+
+<p>[111.] Así pues la idea de causalidad aplicada &aacute;
+Dios, significa una cosa muy diferente de cuando se la aplica
+&aacute; las causas segundas: lo cual debiera haberse tenido
+presente para no suscitar cuestiones sobre las causas segundas
+antes de fijar con exactitud la significacion de la palabra
+<i>causa</i>. Es cierto que la relacion del efecto &aacute; la
+causa es una relacion de dependencia; pero ya hemos visto que estas
+palabras, dependencia, enlace, condicion etc. son susceptibles de
+sentidos muy diversos; si estos no se fijan con claridad y
+precision, las cuestiones no pueden menos de embrollarse.</p>
+
+<p>[112.] &iquest;Qué se entender&aacute; pues por
+causalidad secundaria? Con las observaciones que preceden, podremos
+determinarlo sin mucha dificultad. En <span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">{288}</a></span> el
+&oacute;rden de los seres criados A ser&aacute; causa de B cuando
+se reunan las condiciones siguientes.</p>
+
+<p>1.&ordf; Que la existencia de A sea necesaria (segun el
+&oacute;rden establecido) para la existencia de B, lo cual
+deber&aacute; poder formularse en esta proposicion: si B existe, A
+existe &oacute; existi&oacute;.</p>
+
+<p>2.&ordf; Que en el &oacute;rden establecido, B y A formen una
+serie que suba hasta la causa primera, sin que sea necesario el
+concurso de los términos de otras series.</p>
+
+<p>Esta condicion tal vez no se la entenderia, si no se la aclarase
+con ejemplos.</p>
+
+<p>[113]. El movimiento de la pluma es efecto del movimiento de mi
+mano; y hallo aquí la verdadera relacion de causalidad
+secundaria, porque subo por una serie de condiciones, que no han
+menester de las de otra serie: el movimiento de la pluma depende
+del de la mano; el de la mano depende de los espíritus
+animales (&oacute; de la causa que mejor parezca &aacute; los
+fisi&oacute;logos); el de los espíritus animales depende del
+imperio de mi voluntad; y la voluntad depende de Dios que la ha
+criado y la conserva. Aquí encuentro una serie de causas
+segundas, &aacute; las que atribuyo el verdadero car&aacute;cter de
+causalidad, en cuanto se puede hallar en un &oacute;rden
+secundario; y la causa eficiente, principal entre las secundarias,
+ser&aacute; mi voluntad, porque en el &oacute;rden secundario ella
+es el primer término de la serie. El movimiento de la pluma
+de mi escribiente depende de mi voluntad, pero n&oacute; como de
+una verdadera causa <span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">{289}</a></span> eficiente, sino como de una ocasion;
+porque en el escribiente se halla la misma serie que en el ejemplo
+anterior, y en esta serie se encuentra el primer término que
+es su voluntad, la cual yo no puedo determinar absolutamente, pues
+que por ser libre se determina &aacute; sí propia. La
+causalidad eficiente verdadera se halla en la voluntad del
+escribiente; pues allí se termina la serie cuyo primer
+término no est&aacute; &aacute; mi disposicion, sino en un
+sentido impropio, es decir, mientras el escribiente quiere.</p>
+
+<p>[114.] Un cuerpo A en movimiento, choca con el cuerpo B que
+est&aacute; en quietud: el movimiento del cuerpo A es causa del
+movimiento del cuerpo B, y la causalidad se ir&aacute; encontrando
+en todos los términos de la serie, esto es, de todos los
+movimientos cuyas comunicaciones sucesivas hayan sido necesarias
+para que el movimiento llegase al cuerpo B. Supongamos que en la
+serie de las comunicaciones se han removido obst&aacute;culos, que
+hubieran impedido la comunicacion del movimiento; las remociones
+eran condiciones indispensables en el supuesto de haber los
+obst&aacute;culos; pero no eran verdaderas causas, por ser
+términos ajenos &aacute; la serie de las comunicaciones, y
+que hubieran podido no existir, sin que dejase de existir el
+movimiento. Porque suponiendo que no hubiese habido
+obst&aacute;culos, no hubiera habido remociones, y sin embargo el
+movimiento se habria comunicado. Esto no se verifica respecto de
+los términos que forman la serie de las comunicaciones;
+<span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">{290}</a></span> pues que si las representamos por</p>
+
+<p>A. B. C. D. E. F. . . . . . . . . . . . . . .</p>
+
+<p>el movimiento de A no puede llegar &aacute; F, si se quita uno
+de los cuerpos intermedios que sirven de vehículo &aacute;
+la comunicacion.</p>
+
+<p>[115.] De esta teoría se infiere que la idea de
+causalidad secundaria nos representa el encadenamiento de varios
+objetos que forman una serie, la cual va &aacute; terminar en la
+causa primera; ya sea por un &oacute;rden necesario, como sucede en
+los fen&oacute;menos de la naturaleza corp&oacute;rea; ya mediando
+un término primero en el &oacute;rden secundario, con
+determinacion propia, como sucede en las cosas que dependen de la
+voluntad libre.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XI.</h2>
+<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL OR&Iacute;GEN DE LA OSCURIDAD DE
+LAS IDEAS EN LO TOCANTE &Aacute; LA CAUSALIDAD.</h3>
+<p>[116.] Se preguntar&aacute; de qué naturaleza es este
+enlace de los términos de la serie; <i>c&oacute;mo</i> se
+comunican unos con otros, <i>qué es</i> lo que se
+transmitia, en fuerza <i>de qué calidad</i> se ponen en
+relacion. Todas estas cuestiones nacen de confusion de ideas; la
+cual ha dado ocasion &aacute; interminables disputas. Para
+evitarlas es necesario recordar la <span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">{291}</a></span> diferencia entre los
+conocimientos intuitivo y discursivo, y las ideas determinadas
+é indeterminadas, intuitivas y no intuitivas, lo que llevo
+explicado en su lugar (Lib. IV, Cap.<small><sup>s</sup></small> XI,
+XIII, XIV, XV, XVI, XIX, XX, XXI, XXII).</p>
+
+<p>[117.] Allí (Cap. XXI) dije que el entendimiento puro
+puede ejercer sus funciones por ideas indeterminadas, esto es,
+representativas de relaciones generales, sin aplicacion &aacute;
+ningun objeto real ni posible, hasta que se les a&ntilde;ade una
+determinacion suministrada por la experiencia (ibid. &sect;. 135).
+La idea de causa pertenece &aacute; las indeterminadas (ibid.
+&sect;. 134); y por consiguiente tomada en toda su generalidad, no
+puede ofrecernos sino la relacion de ser y no ser, &oacute; de
+seres enlazados entre sí con cierta necesidad, todo con
+absoluta indeterminacion (ibid. 130). Luego para determinar el
+car&aacute;cter de la misma actividad, y sus medios de
+comunicacion, no nos basta la idea de causa: esta por sí
+sola, nada puede decirnos sobre el particular; ella se limita
+&aacute; ense&ntilde;arnos ciertas verdades <i>&agrave; priori</i>;
+la aplicacion de estas &aacute; los seres depende de la
+experiencia.</p>
+
+<p>[118.] He dicho (ibid. Cap. XXII) que nuestra intuicion se
+limita &aacute; lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad
+activa, inteligencia, voluntad; todo lo que sale de esta esfera
+nosotros no lo conocemos sino por conceptos indeterminados, y por
+consiguiente nos es imposible exponer &aacute; la intuicion ajena
+lo que sentimos que falta &aacute; la intuicion propia. Apuremos
+mas esta doctrina, <span class="pagenum"><a name="Page_292" id="Page_292">{292}</a></span> aplic&aacute;ndola &aacute; las
+cuestiones filos&oacute;ficas sobre la causalidad.</p>
+
+<p>[119.] Se ha disputado mucho sobre si los cuerpos ejercen unos
+sobre otros verdadera accion, y los que sostenian la negativa, no
+se cansaban de preguntar <i>c&oacute;mo</i> un cuerpo causa algo en
+otro, <i>qué es</i> lo que le transmite, cu&aacute;l es el
+<i>car&aacute;cter</i> de su calidad activa. A esto se daban varias
+respuestas, pero dudo mucho que sea posible ninguna satisfactoria,
+en no ateniéndose &aacute; la doctrina que acabo de exponer.
+&iquest;Qué debia responderse pues? hélo aquí.
+Nosotros no conocemos intuititivamente de los cuerpos, sino la
+sensibilidad pasiva, la cual en &uacute;ltimo resultado no es otra
+cosa que la extension con sus varias modificaciones (ibid. 139).
+Ahora bien; estas modificaciones se reducen &aacute; figura y
+movimiento; todo lo que sea apartarse de estas dos intuiciones,
+exigiendo una explicacion con determinaciones
+características, es pedir al hombre una cosa &aacute; que no
+llegan sus fuerzas. Los límites de nuestra intuicion en este
+punto, nos reducen &aacute; la extension, al movimiento y &aacute;
+las relaciones de estas dos cosas con nuestra sensibilidad:
+así debemos contentarnos con observar los fen&oacute;menos
+corp&oacute;reos y sujetarlos &aacute; c&aacute;lculo en el
+círculo de dicha intuicion: todo lo dem&aacute;s nos es
+imposible. Sabemos que el cuerpo A se mueve con cierta velocidad
+que medimos por la relacion del espacio con el tiempo; al llegar al
+lugar en que se encuentra B, este comienza &aacute; moverse en la
+direccion <span class="pagenum"><a name="Page_293" id="Page_293">{293}</a></span> y con la velocidad correspondiente.
+Aquí hay sucesion de fen&oacute;menos en el tiempo y en el
+espacio; fen&oacute;menos sometidos &aacute; reglas constantes, de
+las cuales nos cerciora la experiencia. Nuestros conocimientos
+intuitivos no pasan mas all&aacute;: en saliendo de esto entramos
+en las relaciones generales de ser y no ser, de ser <i>antes</i> y
+ser <i>despues</i>, de condicion y de condicional, que no nos
+ofrecen nada determinado para explicar el verdadero car&aacute;cter
+de la causalidad secundaria.</p>
+
+<p>[120.] La filosofía al ocuparse de los cuerpos,
+est&aacute; condenada &aacute; ce&ntilde;irse &aacute; los
+límites de la física propiamente dicha; cuando quiere
+elevarse &aacute; la region de la metafísica, los cuerpos
+desaparecen, en cuanto fen&oacute;menos sujetos &aacute;
+observacion sensible, y no resta de ellos otra cosa que las ideas
+generales indeterminadas.</p>
+
+<p>[121.] Tocante &aacute; la facultad de sentir, nos hallamos en
+algun modo pasivos, en cuanto recibimos las impresiones que
+llamamos sensaciones; y la parte de actividad que en ello pueda
+cabernos, no depende de nuestro libre albedrío, supuesto que
+estemos sometidos &aacute; las condiciones de la sensibilidad. Si
+aplicamos la mano al fuego, nos es imposible no experimentar la
+sensacion del calor. Por lo que toca &aacute; la causalidad que
+puede haber en nosotros respecto &aacute; la reproduccion de
+sensaciones pasadas, &oacute; &aacute; la produccion de
+representaciones sensibles nuevas, en vano se nos preguntaria sobre
+el <i>modo</i> con que ejercemos <span class="pagenum"><a name="Page_294" id="Page_294">{294}</a></span> esta actividad: su
+ejercicio es un hecho de conciencia, del cual solo sabemos que
+existe de tal &oacute; cual manera, en nuestra conciencia.</p>
+
+<p>[122.] Lo propio podemos decir de la elaboracion de las ideas.
+Todos los fil&oacute;sofos no son capaces de explicar el
+<i>modo</i> con que se hace esta produccion inmanente; las
+investigaciones ideol&oacute;gicas se limitan &aacute; caracterizar
+y clasificar dichos fen&oacute;menos y &aacute; exponer el
+&oacute;rden con que se suceden; pero no ense&ntilde;an nada sobre
+el modo con que estos fen&oacute;menos son producidos.</p>
+
+<p>[123.] El ejercicio de la voluntad ofrece &aacute; nuestra
+intuicion, &oacute; si se quiere &aacute; la conciencia, otra serie
+de fen&oacute;menos, sobre cuya produccion nada sabemos, en cuanto
+al modo. La conciencia nos atestigua que se hallan en nuestro
+interior, y que en nosotros est&aacute; el principio libre que
+ejerce dicha actividad: sobre este punto no sabemos nada mas; pero
+estos fen&oacute;menos se hallan &aacute; veces ligados con los
+movimientos de nuestro cuerpo, que una experiencia constante nos
+ofrece como dependientes de nuestra voluntad: &iquest;de qué
+manera se ligan cosas tan diferentes? no lo sabemos; la
+filosofía no lo alcanzar&aacute; jam&aacute;s. <span class="pagenum"><a name="Page_295" id="Page_295">{295}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XII.</h2>
+<h3>CAUSALIDAD DE PURO IMPERIO DE LA VOLUNTAD.</h3>
+<p>[124.] Preguntan algunos en qué consiste la creacion,
+c&oacute;mo se entiende que Dios saque las cosas de la nada:
+&laquo;esto, dicen, es incomprensible&raquo; sin reflexionar que
+una incomprensibilidad semejante la encontramos en el modo con que
+se ejerce la causalidad secundaria, tanto en el mundo
+corp&oacute;reo como en el incorp&oacute;reo. Si
+conociésemos &aacute; Dios intuitivamente, como segun el
+dogma cat&oacute;lico lo conocen los bienaventurados en la mansion
+de la gloria, podríamos conocer intuitivamente el modo con
+que se ejecuta la creacion. Ahora, en cuanto podemos formarnos
+alguna idea de la accion del Criador, decimos que saca de la nada
+con el imperio de su voluntad; lo cual, &aacute; mas de estar
+acorde con la ense&ntilde;anza de la religion, se halla en
+consonancia con lo que experimentamos en nosotros mismos. Dios
+quiere, y el universo sale de la nada; &iquest;c&oacute;mo se puede
+comprender esto? &aacute; quien nos lo pregunte le dirémos:
+el hombre quiere, y su mano se levanta; el hombre quiere, y todo su
+cuerpo se pone en movimiento; &iquest;c&oacute;mo se puede
+comprender esto? hé aquí una im&aacute;gen
+peque&ntilde;a sin duda, p&aacute;lida, incompleta, pero verdadera
+im&aacute;gen de la <span class="pagenum"><a name="Page_296" id="Page_296">{296}</a></span> creacion: un ser inteligente queriendo,
+y un hecho apareciendo. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el
+vínculo? si no podeis explic&aacute;rnosle con respecto
+&aacute; los seres finitos, &iquest;nos exigiréis que lo
+expliquemos trat&aacute;ndose del ser infinito? La
+incomprensibilidad del enlace del movimiento del cuerpo con el
+imperio de la voluntad, no nos autoriza &aacute; negarle; luego la
+incomprensibilidad del enlace de un ser que aparece de nuevo por
+efecto del imperio de la voluntad infinita, tampoco nos autoriza
+para negar la verdad de la creacion; por el contrario, el hallar
+una cosa tan semejante en nosotros mismos fortalece poderosamente
+los argumentos ontol&oacute;gicos con que se ha demostrado su
+necesidad. En los dogmas de la religion cristiana, &aacute; mas de
+lo que encierran de sobrenatural, se encuentran &aacute; cada paso
+verdades filos&oacute;ficas tan importantes como profundas.</p>
+
+<p>[125.] La causalidad, refiriéndose &aacute; efectos
+puramente posibles, no se comprende lo que puede significar, sino
+poniéndola en una inteligencia. La causa que no produce,
+pero que puede producir el efecto, encierra una relacion de lo
+existente &aacute; lo no existente; la causa existe, el efecto no
+existe; la causa no lo produce, pero puede producirle;
+&iquest;qué significa esta relacion de lo que existe
+&aacute; lo que no existe? &iquest;no parece una cosa
+contradictoria, una relacion sin término? Así es
+efectivamente, si se prescinde de la inteligencia: solo esta puede
+referirse &aacute; lo que no existe; pues que puede <i>pensar lo no
+existente</i>. Un cuerpo no <span class="pagenum"><a name="Page_297" id="Page_297">{297}</a></span> puede tener relacion con
+un cuerpo que no existe; pero la inteligencia puede tenerla con lo
+que no existe, aun sabiendo que no existe; nosotros mismos nos
+espaciamos &aacute; nuestro talante por las regiones de la
+posibilidad pura.</p>
+
+<p>[126.] La voluntad tambien participa de este car&aacute;cter de
+la inteligencia. El deseo se refiere &aacute; un goce que no es,
+pero que puede ser; nuestro querer y no querer, nuestro amor y
+nuestro odio, se refieren muchas veces &aacute; cosas puramente
+ideales, cuyo puro idealismo conocemos perfectamente; mas esto no
+quita que no las queramos. Así deseamos que sucedan cosas
+que no son; y podemos llevar nuestra veleidad hasta desear lo que
+sabemos que es imposible. Quisiéramos recobrar una cosa que
+nos consta hemos perdido para siempre, quisiéramos la
+presencia de un amigo, la cual nos es imposible por la distancia;
+quisiéramos que el tiempo se retardase &oacute; se acelerase
+conforme &aacute; nuestras necesidades &oacute; caprichos.</p>
+
+<p>[127.] Así nos hallamos con la inteligencia y la voluntad
+en relacion con lo no existente; relacion que no es ni siquiera
+concebible en un ser destituido de inteligencia. Esto conduce
+&aacute; un resultado importante. El comienzo absoluto de una cosa
+no es posible sino concibiendo la causalidad radicada en la
+inteligencia. Lo que comienza pasa del no ser al ser,
+&iquest;c&oacute;mo es posible que el ser haya producido en
+<i>otro</i>, un tr&aacute;nsito del no ser al ser, cuando la
+relacion &aacute; <i>otro</i>, antes de existir <span class="pagenum"><a name="Page_298" id="Page_298">{298}</a></span> este
+otro, era intrínsecamente imposible? El ser inteligente
+puede pensar en otro, aunque este otro no exista; pero para el ser
+no inteligente cuando el otro no existe en <i>realidad</i>, no
+existe de ningun modo; por consiguiente no es posible ninguna
+relacion; todas las que se finjan son contradictorias, y por tanto
+es absurdo el imaginar que lo que no es, comienza &aacute; ser.</p>
+
+<p>[128.] Esta razon prueba que en el orígen de las cosas
+hay un ser inteligente causa de todo, y que sin esta inteligencia
+nada podria haber comenzado. Si algo ha comenzado, algo existia
+desde toda la eternidad; y lo que ha comenzado era <i>conocido</i>
+por lo que no existia. En no admitiendo la inteligencia, el
+comienzo es absurdo. Fingid en el orígen de las cosas, un
+ser falto de inteligencia, sus relaciones ser&aacute;n con lo
+existente; pero no puede tener ninguna con lo no existente:
+&iquest;c&oacute;mo es posible pues que lo no existente comience
+&aacute; existir, por la accion de lo existente? Para que lo que no
+existe comience, es necesaria alguna razon; pues que de otro modo
+seria indiferente el comenzar esto &oacute; aquello, y aun el
+comenzar &oacute; no comenzar. Si no suponemos que hay un ser que
+conoce lo que no existe, y que pueda establecer, por decirlo
+así, una comunicacion con la nada, el ser que no existe no
+podr&aacute; existir jam&aacute;s. <span class="pagenum"><a name="Page_299" id="Page_299">{299}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIII.</h2>
+<h3>LA ACTIVIDAD.</h3>
+<p>[129.] Para comprender mas &aacute; fondo la idea de causalidad,
+conviene reflexionar sobre las de actividad y accion, como y
+tambien sobre la de inercia &oacute; <i>inactividad</i>, é
+inaccion.</p>
+
+<p>[130.] Si concebimos un ser sin inteligencia, sin voluntad, sin
+sensibilidad, sin conciencia de ninguna especie, y que
+adem&aacute;s, no encierre en sí nada que pueda alterar su
+estado, ni el de otros, concebimos un ser absolutamente
+inactivo.</p>
+
+<p>Así, la inactividad &oacute; la inercia absoluta requiere
+las condiciones siguientes. 1.&ordf; Absoluta falta de todo
+principio, de inteligencia, de voluntad, de sensibilidad, y en
+general de todo cuanto trae consigo conciencia. 2.&ordf; Absoluta
+falta de todo principio de mudanzas cualesquiera en sí
+propio. 3.&ordf; Absoluta falta de todo principio de mudanza en los
+otros. La reunion de estas condiciones forma la idea de una
+inactividad &oacute; inercia absoluta; el estado de un tal ser, es
+el de una inaccion absoluta.</p>
+
+<p>[131.] Un ser de esta naturaleza considerado en general, no nos
+ofrece mas que la idea de una cosa existente: la cual podemos
+considerar tambien como una substancia, suponiendo que no
+<span class="pagenum"><a name="Page_300" id="Page_300">{300}</a></span> est&aacute; inherente &aacute; otro en
+clase de modificaci&oacute;n, &oacute; bien figur&aacute;ndonosle
+como un substratum en que hay capacidad de ser modificado por la
+accion que sobre él ejerzan otros seres.</p>
+
+<p>Si queremos caracterizar algun tanto esta idea general para que
+pueda ofrecer algo &aacute; nuestra intuicion, no encontramos otro
+medio que el de a&ntilde;adirle la idea de extension, con lo cual
+formamos en algun modo la idea de materia inerte.</p>
+
+<p>[132.] Explicadas las ideas de inercia é inaccion, quedan
+explicadas sus opuestas, las de actividad y accion.</p>
+
+<p>Concibiendo un ser que tiene en sí propio la razon de sus
+mudanzas, concebimos un ser activo.</p>
+
+<p>Concibiendo un ser que tiene en sí la razon de las
+mudanzas de otros seres, concebimos tambien un ser activo.</p>
+
+<p>Concibiendo un ser que entiende, quiere, &oacute; siente,
+&oacute; que de un modo &uacute; otro tiene conciencia, concebimos
+tambien un ser activo.</p>
+
+<p>De esto se infiere que la actividad para nosotros puede
+representar tres cosas: orígen de las mudanzas propias:
+orígen de las mudanzas ajenas; conciencia.</p>
+
+<p>[133.] La primera especie de actividad solo puede convenir
+&aacute; los seres mudables; la segunda puede convenir &aacute; los
+inmutables, que sean causa; la tercera es una actividad que puede
+convenir tanto &aacute; los mudables como &aacute; los inmutables,
+prescindiendo <span class="pagenum"><a name="Page_301" id="Page_301">{301}</a></span> absolutamente de la idea de
+causalidad.</p>
+
+<p>[134.] La relacion general de principio de mudanzas propias
+&oacute; ajenas, pertenece &aacute; las ideas indeterminadas; por
+consiguiente la &uacute;nica actividad de que nosotros tenemos idea
+intuitiva, es la de inteligencia, de voluntad, y en general de todo
+cuanto se refiere &aacute; los fen&oacute;menos que necesitan esa
+percepcion que llamamos conciencia.</p>
+
+<p>[135.] Es preciso considerar la conciencia como una actividad y
+comprender en este &oacute;rden las ideas de inteligencia y
+voluntad prescindiendo de toda relacion &aacute; mudanzas propias
+&oacute; ajenas, si no queremos decir que Dios desde toda la
+eternidad era un ser inactivo, porque no tenia mas accion que los
+actos inmanentes de entender y querer.</p>
+
+<p>[136.] De esto se deduce que no toda actividad es transitiva,
+que hay verdadera actividad inmanente, de la cual tenemos
+conocimiento intuitivo en los fen&oacute;menos de nuestra
+conciencia.</p>
+
+<p>[137.] La actividad que podemos concebir en los cuerpos se
+reduce &aacute; un principio de las mudanzas propias &oacute; de
+las ajenas, sin que nos sea dado el tener de ella un conocimiento
+intuitivo. En efecto: nosotros no estamos en relacion con los
+cuerpos, sino por medio de los sentidos, los cuales nos ofrecen
+solamente dos &oacute;rdenes de hechos con respecto &aacute; la
+naturaleza corp&oacute;rea: hechos subjetivos, esto es, las
+impresiones que experimentamos llamadas sensaciones, las cuales
+<span class="pagenum"><a name="Page_302" id="Page_302">{302}</a></span> creemos dimanadas de la accion que los
+cuerpos ejercen sobre nuestros &oacute;rganos; hechos objetivos,
+esto es, la extension, el movimiento y las diferentes
+modificaciones que con los sentidos descubrimos en las cosas
+extensas que se mueven. Ni la primera clase de hechos ni la
+segunda, nos dan idea intuitiva de la actividad de los seres
+corp&oacute;reos.</p>
+
+<p>Los hechos subjetivos &oacute; las sensaciones, son inmanentes,
+esto es, se hallan en nosotros y n&oacute; en las cosas; y en
+cuanto subjetivos, no nos dicen lo que hay fuera de nosotros, sino
+lo que hay en nosotros. Aun cuando supusiéramos que las
+sensaciones son un verdadero efecto de la actividad de los cuerpos,
+esta actividad no se halla representada en el efecto mismo. Cuando
+el fuego calienta la mano tenemos percepcion intuitiva de la
+sensacion del calor, en cuanto se halla en nosotros; si suponemos
+que esta sensacion es realmente un efecto de la actividad del
+fuego, conocemos la relacion de nuestra sensacion &aacute; dicha
+actividad considerada en general é indeterminadamente, como
+orígen de nuestra sensacion; pero no conocemos
+intuitivamente la actividad en sí misma, porque esta como
+tal, no est&aacute; representada en nuestra sensacion.</p>
+
+<p>Los hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y
+todo cuanto concebimos que no est&aacute; en nuestra sensacion sino
+en el objeto mismo, tampoco nos ofrece ninguna idea intuitiva de la
+actividad de los seres corp&oacute;reos. Las <span class="pagenum"><a name="Page_303" id="Page_303">{303}</a></span>
+modificaciones de la extension, &oacute; sea las figuras, el
+movimiento con todos sus accidentes, y en general todo cuanto
+ofrece &aacute; nuestros sentidos el mundo corp&oacute;reo, son las
+mudanzas mismas y sus relaciones, mas n&oacute; el principio mismo
+de estas relaciones, ni de estas mudanzas. El cuerpo A, que
+est&aacute; en movimiento, choca con el cuerpo B, que est&aacute;
+en quietud; y este, despues del choque, comienza &aacute; moverse;
+prescindiendo de si el choque de A ha sido causa del movimiento de
+B, lo que nosotros podemos asegurar es, que no tenemos intuicion de
+la actividad productiva del movimiento. &iquest;Qué nos
+dicen los sentidos sobre el cuerpo A? solo nos dicen que se ha
+movido con tal &oacute; cual velocidad hasta el punto M, en que se
+hallaba el cuerpo B. &iquest;Qué nos dicen sobre el cuerpo
+B? solo nos dicen que ha comenzado &aacute; moverse en el instante
+en que el cuerpo A ha llegado al punto M; hasta ahora solo tenemos
+relaciones de espacio y tiempo entre dos objetos extensos A y B.
+&iquest;Donde est&aacute; la intuicion de la actividad de A, y de
+su accion sobre B? carecemos absolutamente de ella. Por raciocinio,
+por analogía, por consideraciones de &oacute;rden, de
+conveniencia, &uacute; otras semejantes, podremos probar con mas
+&oacute; menos solidez, que en el cuerpo A habia una actividad,
+causa del movimiento del cuerpo B; pero con esto tendremos
+solamente una idea indeterminada de la actividad, n&oacute; una
+intuicion de la misma.</p>
+
+<p>[138.] Las observaciones que preceden son <span class="pagenum"><a name="Page_304" id="Page_304">{304}</a></span>
+concluyentes para todos los fen&oacute;menos de la naturaleza
+corp&oacute;rea. T&oacute;mese el que se quiera, escogiendo el que
+mas nos induzca &aacute; imaginar una verdadera actividad:
+analiz&aacute;ndole bien, hallaremos limitada nuestra intuicion
+&aacute; relaciones de la extension en el espacio, y en el
+tiempo.</p>
+
+<p>Todos los cuerpos son pesados; así lo ense&ntilde;a la
+experiencia; &iquest;conocemos nosotros intuitivamente el principio
+de que dimanan los fen&oacute;menos de la pesadez? n&oacute;, de
+ninguna manera. Examinémoslo en el &oacute;rden subjetivo y
+en el objetivo. &iquest;Qué nos ofrece la pesadez en cuanto
+sentida por nosotros? nada mas que esa afeccion, que llamamos peso,
+esto es, una presion en nuestros miembros. &iquest;Qué nos
+ofrece la pesadez objetivamente? la direccion de los cuerpos
+h&aacute;cia un centro con tal &oacute; cual velocidad, segun las
+circunstancias; en todo esto solo hallamos, &oacute; un hecho
+puramente interno que es la sensacion ingrata de peso &oacute;
+prision, &oacute; puras relaciones de objetos extensos en el
+espacio y en el tiempo.</p>
+
+<p>[139.] El fuego quema, reduce &aacute; cenizas los objetos; nada
+mas propio para darnos idea de actividad; no obstante
+&iquest;podemos decir que la conozcamos intuitivamente? n&oacute;,
+de ninguna manera. En el &oacute;rden subjetivo tenemos la
+sensacion dolorosa de quemadura, y que en cuanto tal, es un
+fen&oacute;meno puramente interno; en el &oacute;rden objetivo
+tenemos la desorganizacion de los cuerpos quemados, la cual no
+ofrece &aacute; nuestros sentidos otra cosa que mudanzas en el
+vol&uacute;men, en la figura, <span class="pagenum"><a name="Page_305" id="Page_305">{305}</a></span> en el color, y en las
+dem&aacute;s calidades relativas &aacute; nuestros sentidos: todo
+esto ser&aacute; tal vez efecto de la actividad, mas n&oacute; la
+actividad misma.</p>
+
+<p>[140.] La luz reflejando sobre un objeto viene &aacute; parar
+&aacute; nuestros ojos, pintando en la retina el objeto en que se
+refleja. &iquest;Tenemos aquí intuicion de la actividad de
+la luz? n&oacute;, de ninguna manera. En el &oacute;rden subjetivo
+hallamos la sensacion llamada <i>ver</i>; en el objetivo
+encontramos el tama&ntilde;o, la figura y dem&aacute;s relaciones
+del objeto en el espacio; considerando la luz misma hallamos un
+fl&uacute;ido cuyos rayos tienen tal &oacute; cual direccion
+sometida &aacute; leyes determinadas, pero de ningun modo conocemos
+intuitivamente su actividad; y para persuadirnos de que la
+actividad existe necesitamos raciocinar echando mano de principios
+que no est&aacute;n en la esfera de nuestra intuicion.</p>
+
+<p>[141.] Las cuatro intuiciones de sensibilidad pasiva,
+sensibilidad activa, inteligencia y voluntad (Lib. IV, cap. XXII),
+se reducen &aacute; dos: extension y conciencia; comprendiendo en
+la extension todas sus modificaciones, y en la conciencia todos los
+fen&oacute;menos internos de un ser sensitivo &oacute; intelectual,
+en cuanto se hallan en ese fondo comun, que se apellida conciencia.
+Así pues nosotros conocemos intuitivamente dos modos de ser;
+la conciencia y la extension; la conciencia la tenemos en nosotros
+mismos, es un hecho subjetivo; la extension est&aacute; fuera de
+nosotros, y su existencia nos la atestiguan las sensaciones, y en
+particular las de la vista y del tacto. <span class="pagenum"><a name="Page_306" id="Page_306">{306}</a></span></p>
+
+<p>[142.] La clasificacion de estas dos intuiciones es sobre manera
+importante para distinguir lo activo de lo inerte. En la conciencia
+hallamos un tipo de verdadera actividad; en la extension como tal,
+hallamos un tipo de verdadera inercia; con solo pensar en la
+conciencia pensamos en algo activo sin necesidad de a&ntilde;adir
+otra idea; pensando en la extension sola, se nos ofrece la
+im&aacute;gen de una cosa susceptible de muchas modificaciones y
+que no encierra el principio de ninguna de ellas; para pensar en
+una actividad corp&oacute;rea debemos salir de la idea pura de
+extension y pensar en general en un principio de mudanzas; lo que
+nada tiene que ver con la intuicion de lo extenso.</p>
+
+<p>[143.] Así la &uacute;nica actividad de que nosotros
+tenemos conocimiento intuitivo, es la de conciencia; pues de las
+actividades corp&oacute;reas solo tenemos ideas indeterminadas. Las
+palabras de accion, reaccion, fuerza, resistencia, impulso, solo
+expresan relaciones indeterminadas y que no representan nada fijo
+sino en sus efectos. Los mec&aacute;nicos expresan las fuerzas por
+líneas &oacute; por n&uacute;meros, esto es, por los
+resultados sujetos &aacute; c&aacute;lculo. El mismo Newton al
+establecer su sistema de la atraccion universal, declara su
+ignorancia de la causa inmediata del fen&oacute;meno, y se limita
+&aacute; se&ntilde;alar las leyes &aacute; que se hallan sometidos
+los movimientos de los cuerpos.</p>
+
+<p>[144.] En los seres mudables la actividad nos representa un
+principio de las trasformaciones propias y ajenas, como si
+dijéramos una sobreabundancia <span class="pagenum"><a name="Page_307" id="Page_307">{307}</a></span> de ser que se va
+desenvolviendo y que &aacute; proporcion de su desarrollo, se va
+perfeccionando. En nuestro espíritu hallamos un ejemplo de
+este desarrollo. El ni&ntilde;o al nacer recibe confusamente las
+impresiones de cuanto le rodea. Con la repeticion de estas su
+actividad se va desenvolviendo, y lo oscuro se aclara, lo confuso
+se ordena, lo débil se fortalece, el pensamiento nace, la
+comparacion comienza, la reflexion se desplega, y aquel ser torpe y
+poco menos que inerte, llega quiz&aacute;s &aacute; ser un genio
+que asombra al mundo. Los materiales le han venido de afuera; pero
+&iquest;de qué habrian servido sin ese vivísimo foco
+de actividad que los trasformaba y que sacaba de ellos productos
+nuevos y exquisitos? Los mismos fen&oacute;menos de la naturaleza
+se ofrecen &aacute; los ojos de los brutos animales que &aacute;
+los de Kepler &oacute; de Newton; sin embargo lo que para aquellos
+no sale de la esfera de las impresiones sensibles, se convierte
+para estos en un manantial de teorías admirables.</p>
+
+<p>[145.] El ser activo contiene virtualmente las perfecciones que
+debe adquirir; es comparable &aacute; un gérmen en que se
+halla el &aacute;rbol colosal y cuyo desarrollo depende de las
+circunstancias del terreno y del clima; por el contrario el ser
+inactivo nada se puede dar &aacute; sí propio, tiene un
+estado y lo conserva hasta que un agente se lo muda; y &aacute; su
+vez permanece en el nuevo hasta que otra accion que tambien le
+viene de fuera, se lo quita y le comunica otro diferente.
+<span class="pagenum"><a name="Page_308" id="Page_308">{308}</a></span></p>
+
+<p>[146.] La actividad es un principio de determinaciones propias
+&oacute; ajenas; pero este principio puede obrar de dos modos: con
+inteligencia &oacute; sin ella. Cuando el ser es inteligente, su
+inclinacion &aacute; lo conocido, se llama voluntad. Esta, &oacute;
+se inclina necesariamente al objeto &oacute; n&oacute;: en el
+primer caso, es una espontaneidad necesaria; en el segundo es una
+espontaneidad libre. La libertad pues no existe con sola la
+ausencia de coaccion; ha menester tambien de la ausencia de toda
+necesidad aunque sea espont&aacute;nea; la voluntad ha debido poder
+querer &oacute; no querer el objeto; si esta condicion falta, no
+hay libre albedrío.</p>
+
+<p>[147.] Es digno de notarse que nuestra intuicion de lo externo,
+se refiere solo &aacute; lo inactivo: la extension; y que la de lo
+interno, se refiere principalmente &aacute; la actividad: la
+conciencia. Por lo primero, conocemos un substratum de mudanzas,
+pues todas parecen verificarse en la extension; por lo segundo, no
+conocemos intuitivamente ningun sujeto, sino las mudanzas mismas.
+La unidad del sujeto de ellos, la probamos por raciocinio, pero no
+la vemos intuitivamente (Lib. IX, Cap.<small><sup>s</sup></small>
+VI, VII, IX, XI). La extension, como tal, se nos presenta
+simplemente pasiva; la conciencia, como tal, es siempre activa;
+pues aun en los casos en que se halla mas pasiva, como en las
+sensaciones, todavia, en cuanto conciencia, encierra actividad;
+pues por ella, el sujeto se da cuenta &aacute; sí propio
+explícita &oacute; implícitamente, de la afeccion
+experimentada. <span class="pagenum"><a name="Page_309" id="Page_309">{309}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIV.</h2>
+<h3>SE EXAMINA SI ES POSIBLE LA ACTIVIDAD CORP&Oacute;REA.</h3>
+<p>[148.] Se&ntilde;alado el límite de nuestro conocimiento
+intuitivo con respecto &aacute; la causalidad y &aacute; la
+actividad, resultan desvanecidos los argumentos que puedan
+objetarse &aacute; la causalidad secundaria, aprovech&aacute;ndose
+de la confusion de las ideas intuitivas con las indeterminadas;
+pero falta todavía examinar si hay verdaderas causas
+segundas, esto es, si se halla realmente en los seres finitos un
+principio de las mudanzas propias &oacute; ajenas. No han faltado
+fil&oacute;sofos, y entre ellos el ilustre Malebranche, que han
+negado &aacute; las causas segundas toda eficacia,
+reduciéndolas &aacute; meras ocasiones. El autor de la
+<i>Investigacion de la verdad</i> se adelanta &aacute; sostener que
+la causalidad secundaria no solo no existe, sino que es
+imposible.</p>
+
+<p>[149.] Dos especies de seres se nos presentan en el universo,
+los inmateriales y los corp&oacute;reos: ambas ofrecen dificultades
+particulares que conviene examinar por separado. Comencemos por la
+materia. Se dice que la materia es incapaz de toda actividad, que
+por su esencia es indiferente para todo, que es susceptible de todo
+linaje de modificaciones. Yo no alcanzo en qué se funda esta
+proposicion tan general, y no veo como sea posible <span class="pagenum"><a name="Page_310" id="Page_310">{310}</a></span>
+apoyarla ni en la razon ni en la experiencia.</p>
+
+<p>[150.] Para sostener que la materia es completamente inactiva,
+de tal suerte que hasta sea incapaz de toda actividad, seria
+preciso conocer su misma esencia, y este conocimiento nos falta.
+&iquest;Con qué derecho negamos la posibilidad de un
+atributo ignorando cu&aacute;l es la naturaleza del objeto &aacute;
+que debe pertenecer, &oacute; no conociendo por lo menos alguna de
+sus propiedades, &aacute; la cual el atributo repugne? Es verdad
+que negamos &aacute; la materia la posibilidad de pensar, y aun de
+sentir; pero esta negacion no es legítima, sino porque
+conocemos de la materia lo bastante para dicha imposibilidad. En la
+materia, sea cual fuere su esencia íntima, hay partes, y por
+consiguiente multiplicidad; y los hechos de conciencia requieren
+necesariamente un ser uno y simple (Lib. IX).</p>
+
+<p>No sucede lo mismo con respecto &aacute; la actividad; esta
+cuando no nos ofrece la idea intuitiva de conciencia, nos presenta
+solamente el concepto indeterminado de un principio de mudanzas
+propias &oacute; ajenas; lo cual no es contradictorio con la idea
+de multiplicidad. Fínjase que en los cuerpos que se mueven,
+hay una verdadera actividad, realmente productiva del movimiento en
+los otros; no hay ninguna contradiccion en que dicha actividad se
+halle distribuida entre las diferentes partes del cuerpo, las
+cuales en el momento del choque, produzcan su efecto respectivo
+causando el movimiento &aacute; las partes del otro <span class="pagenum"><a name="Page_311" id="Page_311">{311}</a></span> cuerpo
+con las que se han puesto en contacto.</p>
+
+<p>[151.] Tenemos pues que examinada la cuestion <i>&agrave;
+priori</i>, &oacute; por la idea misma del cuerpo, no hallamos
+ninguna razon para negarle la posibilidad de ser activo. Es verdad
+que la extension de los cuerpos en cuanto tal, se nos ofrece como
+una cosa muerta, indiferente &aacute; todas las figuras y &aacute;
+todos los movimientos sin que descubramos en ella ningun principio
+de actividad (Cap. XIII); mas para que esto pueda probar algo,
+seria necesario suponer que la esencia de los cuerpos consiste en
+la misma extension, y que esta no tiene mas de lo que ofrece
+&aacute; nuestros sentidos, sin que encierre nada en que pueda
+fundarse su actividad. Lo primero es una opinion, pero destituida
+de todo fundamento; lo segundo, no puede ser demostrado nunca, pues
+que se escapa &aacute; toda observacion, y no puede ser objeto de
+investigaciones <i>&agrave; priori</i>.</p>
+
+<p>[152.] &iquest;C&oacute;mo podr&aacute; probarse que la esencia
+de los cuerpos consista en la extension? (Lib. III). Lo que
+nosotros podemos decir es que la experimentamos, y que toda la
+naturaleza corp&oacute;rea se nos ofrece bajo la forma de extensa:
+en pasando de este punto afirmamos sin ningun fundamento,
+sustituimos &aacute; la realidad un juego de nuestra
+fantasía. La esencia de una cosa es aquello que la
+constituye lo que es; aquello que le sirve de fondo íntimo,
+siendo la raíz de sus propiedades; &iquest;quién nos
+ha dicho que conocemos ese fondo, esa raíz en los objetos
+corp&oacute;reos? Nosotros <span class="pagenum"><a name="Page_312"
+id="Page_312">{312}</a></span> no sentimos nada que no sea extenso,
+es verdad; no concebimos &aacute; qué se reduce el cuerpo en
+falt&aacute;ndole la extension; tambien es verdad; pero de esto
+solo se deduce que la extension es una forma bajo la cual se
+presentan los cuerpos &aacute; nuestros sentidos, que esta forma es
+una condicion necesaria para que pueda ser afectada nuestra
+sensibilidad; pero n&oacute; que la forma sea la misma esencia de
+la cosa; n&oacute; que en la cosa no haya algo mas íntimo en
+que radique la forma misma.</p>
+
+<p>[153.] Si la esencia de los cuerpos consistiese en la extension
+tal como se ofrece &aacute; nuestros sentidos, habiendo igualdad de
+extension habria igualdad de esencia; las esencias de los cuerpos
+estarian sujetas &aacute; medida como lo est&aacute;n las
+dimensiones: dos globos de di&aacute;metros enteramente iguales
+serian dos cuerpos esencialmente iguales; &aacute; esto se opone la
+experiencia y hasta el sentido comun. Se nos dir&aacute; que no
+basta la pura dimension en cuanto sujeta &aacute; medida, para
+formar igualdad de esencias; sino que es necesaria la igualdad de
+naturaleza de extension de ambos cuerpos; pero yo preguntaré
+qué significa <i>naturaleza</i> de extension? Si la palabra
+<i>naturaleza</i> no ha de ser aquí una palabra sin sentido,
+deber&aacute; significar algo distinto de la extension en cuanto
+sometida &aacute; nuestra sensibilidad; en cuyo caso
+inferiré que así como para diversificar las esencias
+de los cuerpos se finge algo que no se encierra en la extension en
+cuanto sujeta &aacute; la intuicion <span class="pagenum"><a name="Page_313" id="Page_313">{313}</a></span> sensible, tambien se
+podr&aacute; fingir algo que sea capaz de actividad, y que por
+consiguiente ofrezca &aacute; nuestro entendimiento una idea
+accesoria que vivifique por decirlo así ese fondo muerto que
+hallamos en la extension, considerada como simple objeto de las
+ideas puramente geométricas.</p>
+
+<p>[154.] La experiencia es incapaz de demostrarnos la
+imposibilidad de que los cuerpos sean activos. La inaccion absoluta
+no puede afectarnos, y de consiguiente no podemos conocerla por
+experiencia. Lo que podemos experimentar es la accion &oacute; sea
+el ejercicio de la actividad; pero la inaccion &oacute; sea el
+estado de una cosa absolutamente inactiva, no puede ser objeto de
+experiencia: esto es contradictorio.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XV.</h2>
+<h3>CONJETURAS SOBRE LA EXISTENCIA DE LA ACTIVIDAD
+CORP&Oacute;REA.</h3>
+<p>[155.] Ateniéndonos &aacute; la experiencia, lejos de que
+debamos inferir la inercia absoluta de los cuerpos, nos hallamos
+inclinados &aacute; creer que est&aacute;n dotados de actividad.
+Aunque los sentidos no nos ofrezcan la intuicion de ninguna
+actividad corp&oacute;rea, nos presentan no obstante una
+<span class="pagenum"><a name="Page_314" id="Page_314">{314}</a></span> continua serie de mudanzas, con un
+&oacute;rden fijo en los fen&oacute;menos del mundo
+corp&oacute;reo; y si algo valen para inferir la verdadera
+actividad de unos sobre otros, la coincidencia de sus relaciones en
+el espacio y en el tiempo, la constante sucesion con que vemos que
+los unos vienen despues de los otros, la invariable experiencia de
+que para que se sigan los unos basta poner los otros; es necesario
+que admitamos en los cuerpos verdadera actividad. Esta razon, valga
+lo que valiere en el tribunal de la metafísica, ha sido en
+todos tiempos bastante poderosa para convencer &aacute; la
+generalidad de los hombres, y así es que el negar &aacute;
+los cuerpos el car&aacute;cter de activos se halla en oposicion con
+el sentido comun.</p>
+
+<p>[156.] Si atendemos &aacute; las relaciones que tenemos con el
+mundo corp&oacute;reo, todo nos induce &aacute; creer que hay en
+los cuerpos verdadera actividad. Sea cual fuere nuestra ignorancia
+sobre el modo con que son producidas en nosotros las sensaciones,
+lo cierto es que las experimentamos en presencia de los cuerpos,
+que est&aacute;n ligadas con estos por relaciones de espacio y
+tiempo en un &oacute;rden fijo y constante, que nos autoriza para
+pronosticar con toda seguridad lo que debe suceder en nuestros
+sentidos, si tales &oacute; cuales cuerpos son puestos en relacion
+con nuestros &oacute;rganos. La idea de actividad nos ofrece la de
+un principio de mudanzas en otros seres; los cuerpos las
+est&aacute;n produciendo de continuo en nosotros, real &oacute;
+aparentemente. El ejercicio de las <span class="pagenum"><a name="Page_315" id="Page_315">{315}</a></span> facultades sensitivas,
+implica una comunicacion con los seres corp&oacute;reos; y en esta
+comunicacion el ser sensitivo recibe de los cuerpos una multitud de
+impresiones, que le hacen sufrir continuas mudanzas.</p>
+
+<p>[157.] Se dice que la experiencia ense&ntilde;a que los cuerpos
+son indiferentes para el reposo &oacute; el movimiento; y se
+asienta como cosa indudable en los pre&aacute;mbulos de algunas
+obras de física que un cuerpo puesto en quietud permaneceria
+en el mismo estado por toda la eternidad, y que puesto en
+movimiento se moveria tambien por toda la eternidad en línea
+recta y siempre con la misma velocidad que recibiera desde un
+principio. No sé c&oacute;mo se han podido conocer por
+experiencia semejantes proposiciones; yo sostengo que no solo no se
+han podido conocer, sino que la experiencia parece indicar todo lo
+contrario.</p>
+
+<p>[158.] &iquest;D&oacute;nde se ha encontrado jam&aacute;s un
+cuerpo indiferente para el movimiento &oacute; el reposo? En todos
+los terrestres hallamos una tendencia al movimiento, cuando
+n&oacute; de otra clase, de gravitacion h&aacute;cia el centro de
+la tierra. Los celestes que hemos podido observar, est&aacute;n
+todos en movimiento; y el c&aacute;lculo de acuerdo con la
+experiencia nos los manifiesta sometidos &aacute; la atraccion
+universal: &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la indiferencia para el
+reposo &oacute; el movimiento, atestiguada por la experiencia? Mas
+bien deberemos decir que la experiencia nos atestigua una
+inclinacion general de los cuerpos h&aacute;cia el movimiento.
+<span class="pagenum"><a name="Page_316" id="Page_316">{316}</a></span></p>
+
+<p>[159.] Se nos objetar&aacute; tal vez que esta inclinacion no
+dimana de ninguna actividad de los cuerpos, sino que es un simple
+efecto de una ley del Criador. Sea en buen hora; pero al menos no
+se diga que la experiencia nos presenta los cuerpos como
+indiferentes para el movimiento y el reposo; si se quiere,
+explíquese el movimiento sin actividad, sosténgase
+que no hay actividad, no obstante las apariencias
+<i>experimentales</i>; pero no se diga que estas apariencias
+demuestran la falta de actividad.</p>
+
+<p>[160.] Si pongo sobre mi bufete un cuerpo, permanece en reposo,
+y allí le encuentro al dia siguiente y le encontraré
+&aacute; la vuelta de muchos a&ntilde;os. El cuerpo sin embargo, no
+est&aacute; indiferente para el movimiento &oacute; el reposo;
+allí se est&aacute; quieto, pero va ejerciendo continuamente
+su actividad; así lo muestra su presion sobre el bufete que
+le sustenta. Este ejercicio es incesante, se le experimenta en
+todos los momentos, como lo prueba el que si se le quiere levantar
+ofrece resistencia, si se aparta el bufete se cae, si se le pone la
+mano debajo la comprime, y hace cambiar de forma los cuerpos
+blandos sobre que pesa.</p>
+
+<p>[161.] El decir que la atraccion del centro de la tierra obra
+sobre el cuerpo, no prueba nada contra la actividad
+corp&oacute;rea, antes bien la confirma; pues que este centro es
+otro cuerpo, y así quitando la actividad al uno la damos al
+otro. Adem&aacute;s segun todas las observaciones, la atraccion es
+recíproca, y por consiguiente la actividad <span class="pagenum"><a name="Page_317" id="Page_317">{317}</a></span>
+atraente se halla repartida entre todos los cuerpos.</p>
+
+<p>[162.] El mundo corp&oacute;reo, lejos de ofrecernos una masa
+inerte, nos presenta mas bien la apariencia de una actividad que
+desplega fuerzas colosales. Colosal es la masa de los cuerpos que
+se mueven por los espacios; colosal es la &oacute;rbita que
+describen; colosal la velocidad con que la recorren; colosal la
+influencia, al menos aparente, que ejercen los unos sobre los
+otros; colosal la distancia al través de la cual se ponen en
+comunicacion. &iquest;Donde est&aacute; la falta de actividad
+atestiguada por la experiencia? Raudales de luz inundan los
+espacios produciendo en los seres sensitivos los admirables
+fen&oacute;menos de la vision; raudales de cal&oacute;rico se
+extienden en todas direcciones y llevan por todas partes el
+movimiento y la vida; &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la falta de
+actividad atestiguada por la experiencia? La vegetaci&oacute;n que
+cubre nuestro globo, los fen&oacute;menos de la vida que
+experimentamos en nosotros mismos y en esa muchedumbre de animales
+que nos rodean, &iquest;no han menester de un continuo movimiento
+de la materia, de un flujo y reflujo por decirlo así, de
+acciones y reacciones que los cuerpos ejercen los unos sobre los
+otros, en la realidad &oacute; en la apariencia? Los
+fen&oacute;menos de la electricidad, del magnetismo, del galvanismo
+&iquest;no nos ofrecen mas bien principios de mucha actividad,
+orígen de movimiento donde quiera que se hallen, que no
+objetos indiferentes para el movimiento &oacute; para <span class="pagenum"><a name="Page_318" id="Page_318">{318}</a></span> el
+reposo? Las ideas de actividad, de fuerza, de impulso, nos han sido
+sugeridas no solo por nuestra actividad interna, sino tambien por
+la experiencia del mundo corp&oacute;reo que desplega &aacute;
+nuestros ojos bajo leyes constantes, una continua variedad de
+escenas magníficas, cuyo orígen parece indicar un
+fondo de actividad incalculable.</p>
+
+<p>[163]. Véase pues cu&aacute;n sin fundamento se apela
+&aacute; la experiencia para combatir la existencia de una
+causalidad corp&oacute;rea, y cu&aacute;nto mas acordes van con
+dicha experiencia los fil&oacute;sofos que otorgan &aacute; los
+mismos cuerpos una actividad verdadera. Al se&ntilde;alar los
+límites de nuestra intuicion en lo tocante &aacute; la
+causalidad y actividad en sí mismas
+(Cap.<small><sup>s</sup></small> XI y XIII) he dicho lo bastante
+para que no se crea que juzgo posible el demostrar
+metafísicamente la existencia de actividad en el mundo
+corp&oacute;reo; pero no puedo menos de insistir en que si algo
+vale en favor de la causalidad la relacion constante de los
+fen&oacute;menos en el espacio y en el tiempo, si algo vale la
+sucesion invariable de unas cosas despues de otras; es preciso
+inclinarse &aacute; la opinion de que hay en los cuerpos verdadera
+actividad: que en un &oacute;rden secundario se halla en los unos
+la razon de las mudanzas en los otros; y que por consiguiente hay
+en el mundo corp&oacute;reo un encadenamiento de causas segundas
+hasta llegar &aacute; la primera donde est&aacute; el orígen
+y la razon de todo. <span class="pagenum"><a name="Page_319" id="Page_319">{319}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVI.</h2>
+<h3>CAUSALIDAD INTERNA.</h3>
+<p>[164.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros una
+verdadera facultad productiva de ciertos fen&oacute;menos internos.
+Es indudable que concentrando la atencion por medio de un acto
+libre de la voluntad, experimentamos una produccion de
+im&aacute;genes y de ideas. Las obras de imaginacion, son una
+muestra irrecusable de nuestra actividad interna. Las sensaciones
+nos suministran los materiales en bruto; pero con ellos levanta la
+fantasía edificios admirables. Aquella nueva forma
+&iquest;quién se la ha dado sino nosotros mismos? Preciso es
+confesar que si carecemos absolutamente de actividad, la naturaleza
+nos alucina completamente, haciéndonos creer que somos muy
+activos.</p>
+
+<p>Los simples recuerdos nos ofrecen otra muestra de verdadera
+actividad. Nos proponemos pensar en un país que hemos visto
+detenidamente, y deseamos recordar sus pormenores: al imperio de la
+voluntad la imaginacion se excita y va desplegando &aacute; nuestra
+intuicion las escenas que viéramos en otro tiempo. Se
+dir&aacute; que estas im&aacute;genes ya existian y que solo ha
+sido necesario despertarlas, pero no se puede negar que no
+<span class="pagenum"><a name="Page_320" id="Page_320">{320}</a></span> existian en acto pues que no
+teníamos de ellas conciencia actual; y que para lograr su
+reaparicion ha sino necesario y <i>suficiente</i> el imperio de
+nuestra voluntad. Esta presencia nueva algo a&ntilde;ade &aacute;
+su estado habitual; pues bien, ese algo se ha producido dentro de
+nosotros, con solo quererlo.</p>
+
+<p>Es verdad que no conocemos el <i>modo</i> de esta produccion;
+pero lo cierto es que la conciencia nos asegura de que sigue
+inmediatamente &aacute; un acto de nuestra voluntad: y que por
+tanto tenemos cuando menos un vehemente indicio, de que con
+respecto &aacute; esas im&aacute;genes, hay en nosotros una fuerza
+productiva del tr&aacute;nsito de su estado habitual al actual. Lo
+mismo se puede decir de todos los recuerdos; y si bien
+experimentamos con harta frecuencia que no podemos recordar todo lo
+que queremos, esto solo prueba que nuestras facultades activas son
+limitadas por ciertas condiciones de que no se pueden libertar.</p>
+
+<p>[165.] Prescindiendo de los recuerdos &iquest;quién no ha
+experimentado la elaboracion de conceptos al meditar sobre una
+materia? &iquest;Nuestras ideas son las mismas cuando comenzamos
+&aacute; reflexionar sobre un objeto, que cuando hemos meditado
+sobre él durante largas horas? n&oacute; ciertamente.
+&Aacute; veces no hemos recogido ningun dato nuevo, no hemos leido
+ningun libro ni oido ninguna observacion que nos pudiera ilustrar,
+y sin embargo por sola la fuerza de la reflexion propia, nos hemos
+formado ideas claras y distintas, cuando <span class="pagenum"><a name="Page_321" id="Page_321">{321}</a></span> antes
+solo las teníamos confusas. Con decir que las nuevas ideas
+son el resultado de otras que se hallaban ya en nuestro
+espíritu no se prueba que no haya en el entendimiento
+verdadera actividad; porque este resultado, sea cual fuere su
+orígen, es siempre una cosa nueva; produce en el alma un
+nuevo estado; porque ahora sabe perfectamente lo que antes ignoraba
+del todo, &oacute; conocia muy en confuso. En una curva la relacion
+de la subsecante &aacute; la secante, y la de la subtangente
+&aacute; la tangente son ideas geométricas que se hallan al
+alcance de los entendimientos mas comunes; así como la
+semejanza de los tri&aacute;ngulos que se pueden excogitar para
+comparar unas líneas con otras, y la aproximacion sucesiva
+con que la subsecante se acerca &aacute; la subtangente, y la
+secante &aacute; la tangente; pero de aquí &aacute; reducir
+todos estos elementos &aacute; un punto de donde brota con
+vivísima luz la admirable teoría del c&aacute;lculo
+infinitesimal, hay una distancia inmensa; &iquest;se dir&aacute;
+que los genios que salvaron esta distancia, no pensaron nada nuevo,
+porque tenian en sí los elementos de cuya combinacion
+resulta la teoría?</p>
+
+<p>[166.] Si en algunos fen&oacute;menos se ve con toda claridad la
+actividad productiva, es ciertamente en los actos de la voluntad
+libre: &iquest;&aacute; qué se reduce la libertad, si el
+alma no produce sus voliciones? Si estas no son mas que
+fen&oacute;menos producidos por otro ser, y en los cuales el alma
+no tiene otra parte que el ser sujeto de los mismos, la libertad no
+significa nada. Es hasta contradictorio <span class="pagenum"><a name="Page_322" id="Page_322">{322}</a></span> el
+decir que el alma sea libre, y negarle al mismo tiempo que sea el
+principio de sus determinaciones.</p>
+
+<p>[167.] La simple inteligencia, hasta la mera sensibilidad, y en
+general todo fen&oacute;meno que implica conciencia, parece ser el
+ejercicio de una actividad; y en este sentido llevo explicado (Cap.
+XII) que tenemos intuicion de la actividad interna. Si entender, si
+querer, si el tener conciencia de que se siente, no son
+<i>acciones</i>, no sé d&oacute;nde podremos hallar el tipo
+de una verdadera accion. El percibir una cosa; el quererla; el acto
+imperativo de la voluntad para emplear los medios que puedan
+proporcion&aacute;rnosla son indudablemente acciones: y la accion
+es el ejercicio de la actividad. La idea de la vida nos representa
+la actividad en su grado mas perfecto; y entre los fen&oacute;menos
+vitales, los mas perfectos son los que implican conciencia; si
+&aacute; estos no los llamamos acciones, es preciso decir que no
+tenemos ninguna idea de accion ni actividad.</p>
+
+<p>Aunque no conozcamos el <i>modo</i> de la produccion, tenemos
+conciencia de esta produccion; tenemos intuicion de la accion en
+sí misma. Cuando vemos un movimiento corp&oacute;reo, vemos
+una modificacion pasiva; pero cuando experimentamos en nosotros los
+fen&oacute;menos de conciencia, vemos una accion, y por
+consiguiente tenemos intuicion del ejercicio de nuestra
+actividad.</p>
+
+<p>[168.] Aquí se ofrece una objecion. Si los
+fen&oacute;menos internos, son verdaderamente acciones,
+<span class="pagenum"><a name="Page_323" id="Page_323">{323}</a></span> &iquest;c&oacute;mo es que con tanta
+frecuencia, son independientes de nuestra voluntad? Sufrimos
+dolores, &aacute; pesar nuestro; nos ocupan ideas que
+quisiéramos desechar; nos ocurren &aacute; veces
+pensamientos con una instantaneidad y espontaneidad, que mas bien
+parecen inspiraciones que fruto de nuestro trabajo; en casos
+semejantes, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la actividad?
+&iquest;No deberemos decir que estos fen&oacute;menos son puramente
+pasivos?</p>
+
+<p>[169.] Esta objecion &aacute; primera vista tan concluyente, no
+prueba nada contra la actividad interna. En primer lugar, podria
+responderse que el estar el alma pasiva en algunos casos, no prueba
+que lo esté en todos; y que para afirmar la existencia de la
+actividad interna, nos basta que haya ciertos fen&oacute;menos
+producidos por ella. Pero ni siquiera es necesario conceder que la
+actividad no se encuentra en los casos que nos recuerda la
+objecion; pues que examin&aacute;ndolos &aacute; fondo se descubre
+que aun en ellos, el alma ejerce verdadera actividad.</p>
+
+<p>El nervio de la dificultad consiste en que aparecen en nuestro
+interior algunos fen&oacute;menos sin el curso de nuestra voluntad,
+y &aacute; veces &aacute; pesar de ella; mas esto solo nos conduce
+&aacute; inferir que hay en nuestra alma funciones independientes
+del libre albedrío, sin obligarnos &aacute; creer que estas
+funciones no sean activas. Con esta observacion se desvanece la
+dificultad. Hay en nuestro interior fen&oacute;menos que nosotros
+no hemos querido, antes que apareciesen, ni despues; <span class="pagenum"><a name="Page_324" id="Page_324">{324}</a></span> es
+verdad; luego hay en nuestro interior fen&oacute;menos en que el
+alma est&aacute; puramente pasiva; lo niego. La consecuencia es
+ilegítima; lo &uacute;nico que se puede inferir es que hay
+en nuestra alma fen&oacute;menos para cuya aparicion &oacute;
+conservacion no es necesario el concurso de nuestra voluntad.</p>
+
+<p>Una cosa semejante experimentamos con respecto al cuerpo: hay
+funciones que se ejercen independientemente de nuestro libre
+albedrío, como la circulacion de la sangre, la respiracion,
+la digestion, la asimilacion de los alimentos, la transpiracion y
+otras semejantes; pero las hay tambien que no se ejercen sino por
+el imperio de la voluntad, como el comer, el andar, y en general
+todo lo que se refiere al movimiento y posiciones de los miembros.
+&iquest;Quién prohibe pues que suceda en el alma una cosa
+semejante, y que haya facultades activas que se desenvuelvan, y
+produzcan varios fen&oacute;menos sin el concurso de la
+voluntad.</p>
+
+<p>No creo que se pueda replicar nada &aacute; esta solucion; sin
+embargo, todavía me propongo ampliarla con algunas
+observaciones sobre el car&aacute;cter de los fen&oacute;menos en
+que se quiere suponer que nuestra alma est&aacute; puramente
+pasiva.</p>
+
+<p>[170.] Se habla en la objecion de sensaciones dolorosas, las
+cuales efectivamente presentan un caso en que al parecer la
+actividad no existe de ningun modo. &iquest;Quién podria
+afirmar que un hombre &aacute; quien se le aplica un hierro
+candente, y que experimenta dolores atroces, ejerce en aquello
+<span class="pagenum"><a name="Page_325" id="Page_325">{325}</a></span> mismo la actividad de su alma?
+&iquest;no es mas conforme &aacute; razon, el decir que el alma se
+halla puramente pasiva, y en un estado muy semejante al de un
+cuerpo que se comprime por la presion de otro cuerpo? Actividad, si
+alguna se ejerce en semejantes casos, es mas bien de reaccion
+contra la sensacion dolorosa. Si bien se reflexiona, en estas
+observaciones no hay ninguna dificultad cuya solucion no se halle
+en lo que acabo de exponer en el p&aacute;rrafo anterior. Convengo
+en que la sensacion dolorosa no depende de la libre voluntad del
+que la sufre, y que la accion libre de este se ejerce contra la
+misma sensacion; pero esto no quita que haya en el alma una
+verdadera actividad en el mero hecho de sentir, y sí
+&uacute;nicamente que el ejercicio de esta actividad se halla
+sometido &aacute; condiciones necesarias, las cuales cuando
+existen, son mas poderosas para el desarrollo de ella, que no lo es
+nuestra voluntad para impedirle. Nada mas cierto que el desarrollo
+de ciertas facultades activas, independientemente de nuestro libre
+albedrío: &iquest;qué cosa mas activa que las
+pasiones vehementes? y sin embargo, muchas veces nos es imposible
+dejar de sentirlas; y es necesario todo el imperio de la voluntad
+libre, para que no traspasen los límites de la razon.</p>
+
+<p>[171.] La sensacion en sí misma, no puede ser toda
+pasiva; y los que sostienen esta opinion manifiestan haber meditado
+poco sobre los hechos de conciencia. Estos hechos son esencialmente
+<span class="pagenum"><a name="Page_326" id="Page_326">{326}</a></span> individuales; y en cuanto hechos de
+conciencia, son absolutamente incomunicables. Otro puede
+experimentar un dolor muy parecido y aun igual al que yo siento;
+pero no puede experimentar el mismo dolor
+<i>numéricamente</i> considerado; porque mi dolor es tan
+esencialmente mio, que si no es mio no existe. Luego el dolor no
+puede serme comunicado como una entidad individual; y para
+producirle en mí, lo &uacute;nico que se puede hacer es
+excitar mi fuerza sensitiva para que lo experimente.</p>
+
+<p>Esta observacion manifiesta que las sensaciones no pueden ser
+hechos meramente pasivos. La modificacion pasiva es <i>recibida</i>
+toda; el sujeto paciente <i>no hace</i> nada. Desde el momento que
+el sujeto tiene en sí algun principio de su modificacion, no
+es puramente pasivo. La sensacion no puede ser <i>recibida</i>
+toda; debe <i>nacer</i> en el sujeto sensitivo, por tal &oacute;
+cual influencia, con tal &oacute; cual ocasion; pero el ser que la
+experimenta ha de contener un principio de su propia experiencia,
+de lo contrario es un ser <i>sin vida</i>; no puede sentir.</p>
+
+<p>[172.] En la objecion se habla de sensaciones dolorosas como si
+su necesidad fuera una excepcion de la regla general; pero es de
+notar que no hay aquí excepcion ninguna, y que todas las
+sensaciones, sean gratas &oacute; ingratas, son necesarias
+igualmente, con tal que nuestras facultades sensitivas se hallen
+bajo condiciones en que pueden desplegarse. Tan necesario es el
+sentir dolor en la mano si me aplican &aacute; ella un carbon
+encendido, <span class="pagenum"><a name="Page_327" id="Page_327">{327}</a></span> como la vista de un cuadro
+halag&uuml;e&ntilde;o, si me lo ponen delante de los ojos.</p>
+
+<p>[173.] La espontaneidad de los fen&oacute;menos internos, en el
+&oacute;rden intelectual puro, &oacute; en el de la imaginacion
+&oacute; sentimiento, confirma la existencia de una actividad
+independiente de nuestro libre albedrío, y de ningun modo
+indica que semejantes fen&oacute;menos sean puramente pasivos.</p>
+
+<p>Aquí es de notar una circunstancia importante. El
+ejercicio de las funciones del alma est&aacute; ligado con los
+fen&oacute;menos de la organizacion. La experiencia ense&ntilde;a
+que segun la disposicion del cuerpo, el espíritu se siente
+con mas &oacute; menos actividad: es una verdad conocida de muy
+antiguo que ciertos licores generosos tienen su fuerza inspiradora.
+El estado de la digestion causa sue&ntilde;os pesados y abruma la
+fantasía con apariciones espantosas; la fiebre exalta la
+imaginacion &oacute; la abate; &aacute; veces produce un aumento de
+fuerzas intelectuales, &aacute; veces causa un estupor en que la
+inteligencia se extingue. Estos fen&oacute;menos cuando se
+presentan en su grado mas alto, como sucede en una fuerte
+perturbacion de las funciones org&aacute;nicas, ofrecen mas cuerpo
+&aacute; la observacion: pero esto mismo indica que antes de llegar
+al extremo hay una extensa escala; de suerte que algunos
+fen&oacute;menos cuya aparicion espont&aacute;nea nos parece
+inexplicable, depender&aacute;n quiz&aacute;s de ciertas
+condiciones desconocidas &aacute; que se hallara sometida nuestra
+organizacion. Sea cual fuere la opinion que se adopte sobre la
+igualdad &oacute; desigualdad <span class="pagenum"><a name="Page_328" id="Page_328">{328}</a></span> de las almas humanas,
+nadie duda de que las diferencias en la organizacion pueden influir
+en el talento y en la índole; y que ciertos espíritus
+de facultades extraordinarias, deben una parte de sus dotes
+&aacute; una organizacion privilegiada.</p>
+
+<p>De estas consideraciones se infiere que lo que se llama,
+espontaneidad del alma, y que tanto llama la atencion de algunos
+fil&oacute;sofos modernos, es un fen&oacute;meno muy generalmente
+conocido, que ni destruye la actividad interna ni nos dice nada
+nuevo sobre el car&aacute;cter de esta actividad.</p>
+
+<p>Es cierto que hay en nuestra alma ciertos fen&oacute;menos
+independientes del libre albedrío; pero tambien es indudable
+que la presencia de ellos es &aacute; veces inesperada y repentina,
+porque nos son desconocidas las condiciones de organizacion con las
+cuales se encuentra ligada. Esto, si bien se considera, no es mas
+que extender &aacute; mayor n&uacute;mero de casos, lo mismo que
+observamos frecuentemente en los hechos psicol&oacute;gicos,
+efectos de causas morbosas; y que adem&aacute;s experimentamos
+constantemente en las sensaciones. &iquest;Qué es una
+sensacion, sino una aparicion repentina de un fen&oacute;meno en
+nuestra alma, por efecto de una alteracion del estado de los
+&oacute;rganos?</p>
+
+<p>[174.] No quiero decir con esto que todos los pensamientos
+espont&aacute;neos, y en general todos los fen&oacute;menos que
+aparecen repentinamente en nuestro interior sin preparacion
+conocida, nazcan <span class="pagenum"><a name="Page_329" id="Page_329">{329}</a></span> de las afecciones de la organizacion;
+solo he querido recordar un hecho fisiol&oacute;gico y
+psicol&oacute;gico, cuyo olvido puede producir divagaciones
+in&uacute;tiles, y hasta perjudiciales. Al leer las obras de
+algunos fil&oacute;sofos modernos que tratan de este punto, parece
+que se proponen allanar el camino para sostener luego que la razon
+individual no es mas que un fen&oacute;meno de la razon universal y
+absoluta; y que las inspiraciones, y en general todos los
+fen&oacute;menos espont&aacute;neos independientes de nuestro libre
+albedrío, son indicios de que la razon absoluta se aparece
+&aacute; sí misma en la razon humana; que lo que llamamos
+nuestro yo, es una modificacion del ser absoluto; y que la
+personalidad de nuestros seres no es mas que una fase de la razon
+absoluta é impersonal.</p>
+
+<p>[175.] Lo que se llama la espontaneidad, la intuicion de los
+tiempos primitivos, no puede ser otra cosa &aacute; los ojos de la
+razon y de la crítica, que la primitiva ense&ntilde;anza que
+recibi&oacute; de Dios el linaje humano; todo cuanto dicen en
+contra algunos fil&oacute;sofos modernos, es una repeticion, bien
+que algo disfrazada, de los sofismas de los incrédulos de
+todas épocas, presentados bajo enga&ntilde;osas galas por
+hombres que abusan de su talento. Léanse con reflexion los
+escritos &aacute; que aludimos, desp&oacute;jeselos de algunas
+palabras altisonantes y enigm&aacute;ticas, y no se
+encontrar&aacute; en ellos nada que no dijeran &aacute; su modo
+Lucrecio y Voltaire. <span class="pagenum"><a name="Page_330" id="Page_330">{330}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVII.</h2>
+<h3>ACLARACIONES SOBRE LA ESPONTANEIDAD.</h3>
+<p>[176.] Nada mas f&aacute;cil que escribir algunas p&aacute;ginas
+brillantes sobre el fen&oacute;meno de la espontaneidad: el genio
+de los poetas, de los artistas, de los grandes capitanes de todos
+los siglos; los tiempos fabulosos y los her&oacute;icos; el
+misticismo; las religiones, todo lo aprovechan algunos
+fil&oacute;sofos de nuestros dias, para escribir trozos, que ni son
+de filosofía, ni de historia, ni de poesía; y que
+solo deben mirarse como raudales de palabras, relumbrantes y
+sonoras, que escritores de fantasía galana y facundia
+inagotable derraman sobre el abrumado entendimiento del
+c&aacute;ndido lector. Y bien &iquest;&aacute; qué se reduce
+esa espontaneidad, esa inspiracion de que tanto se nos habla?
+Fijemos las ideas, consignando y clasificando los hechos.</p>
+
+<p>[177.] La razon propiamente dicha, no se desplega en el
+espíritu humano completamente aislado de otros
+espíritus; y no bastan &aacute; despertarla los
+espect&aacute;culos de la naturaleza. La estupidez de los
+ni&ntilde;os encontrados en los bosques, y la escasa inteligencia
+de los sordo-mudos, son irrecusable prueba de esta verdad.</p>
+
+<p>[178.] El espíritu humano puesto en comunicacion
+<span class="pagenum"><a name="Page_331" id="Page_331">{331}</a></span> con otros espíritus, experimenta
+un desarrollo en parte espont&aacute;neo y directo, en parte
+laborioso y reflexivo. Este es otro hecho que sentimos todos en
+nosotros mismos. Los espíritus &aacute; proporcion de que
+sus cualidades son mas aventajadas, se desenvuelven con mas
+espontaneidad.</p>
+
+<p>[179.] De los pensamientos que nos ocurren repentinamente y que
+nos parecen puramente espont&aacute;neos, no pocos son
+reminiscencias mas &oacute; menos fieles de lo que hemos leido,
+&uacute; oido, &oacute; reflexionado anteriormente; y por
+consiguiente dimanan de un hecho <i>preparatorio</i>, del cual no
+nos acordamos. Así se explica, por qué la inventiva
+en todos géneros se perfecciona con el trabajo.</p>
+
+<p>[180.] Como en el desarrollo de las facultades del alma, ejerce
+poderosa influencia la organizacion de nuestro cuerpo, podemos
+decir que la espontaneidad de algunos fen&oacute;menos internos,
+est&aacute; ligada con ciertas alteraciones de nuestra
+organizacion.</p>
+
+<p>[181.] No hay ninguna dificultad <i>filos&oacute;fica</i> en
+admitir una comunicacion <i>inmediata</i> de nuestro
+espíritu con otro espíritu superior; y por
+consiguiente tampoco la hay en conceder que algunos
+fen&oacute;menos internos espont&aacute;neos, nacen de la
+influencia directa que dicho espíritu superior ejerce sobre
+el nuestro.</p>
+
+<p>[182.] El género humano no ha tenido primitivamente un
+desarrollo espont&aacute;neo, independiente de la accion del
+Criador; la filosofía nos <span class="pagenum"><a name="Page_332" id="Page_332">{332}</a></span> indica la necesidad de
+una ense&ntilde;anza primitiva, sin la cual el espíritu
+humano no habria salido jam&aacute;s de un estado de
+embrutecimiento y estupidez. Esta &uacute;ltima observacion merece
+algunas aclaraciones.</p>
+
+<p>[183.] La religion nos atestigua una instruccion y educacion
+primitivas del linaje humano, hechas por el mismo Dios en la
+persona del primer hombre: esto es altamente conforme &aacute; la
+ense&ntilde;anza de la razon y de la experiencia.</p>
+
+<p>Nuestro espíritu posee innumerables gérmenes, pero
+es preciso que una causa externa los desarrolle. Un hombre
+enteramente solo desde su ni&ntilde;ez, &iquest;qué seria?
+poco mas que un bruto: la piedra preciosa estaria cubierta con
+tierra grosera, que no la dejaria brillar.</p>
+
+<p>La palabra no produce ni puede producir la idea; esto es cierto;
+la razon de las ideas no est&aacute; en el lenguaje; la razon del
+lenguaje est&aacute; en las ideas. La palabra es un signo: y no se
+significa lo que no se concibe. Pero este signo, este instrumento,
+es de un uso maravilloso: las palabras son al entendimiento lo que
+las ruedas &aacute; la potencia de una m&aacute;quina; la potencia
+le da el movimiento, pero la m&aacute;quina no andaria sin las
+ruedas. Faltando la palabra, la inteligencia podria tener algun
+movimiento; pero muy lento, muy imperfecto, muy pesado.</p>
+
+<p>[184.] La Biblia nos presenta al hombre hablando luego de
+criado: el lenguaje le fué pues ense&ntilde;ado por Dios.
+Este es otro hecho admirable <span class="pagenum"><a name="Page_333" id="Page_333">{333}</a></span> que la razon confirma
+plenamente. El hombre no puede inventar el lenguaje. Esta invencion
+excede &aacute; cuantas se pueden imaginar &iquest;y se quiere
+atribuirla &aacute; hombres tan est&uacute;pidos como son los que
+carecen del lenguaje? Menos extra&ntilde;o seria que un hotentote
+inventara de repente el c&aacute;lculo infinitesimal.</p>
+
+<p>[185.] El hombre mas rudo que sabe una lengua, posee un tesoro
+de ideas mayor de lo que se cree. En el discurso mas sencillo se
+encuentran muchas ideas físicas, metafísicas y
+morales. En el grado mas ínfimo del estado social, se oyen
+discursos semejantes al siguiente: &laquo;no he querido perseguir
+mas lejos la fiera, por temor de que irritada, no hiciese
+da&ntilde;o.&raquo; Aquí hay las ideas de tiempo, de acto de
+voluntad, de accion, de continuidad, de espacio, de causalidad, de
+analogía, de fin y de moral.</p>
+
+<p>Tiempo pasado = no <i>he</i><br />
+Idea de acto de voluntad = <i>querido</i>,<br />
+Accion = <i>perseguir</i>.<br />
+Continuidad = <i>mas</i>,<br />
+Espacio = <i>lejos</i>.<br />
+Analogía = <i>irritada</i>.<br /></p>
+
+<p>Pues que por la irritacion observada en otros casos, se infiere
+la del presente; y adem&aacute;s se conoce la irritacion, por lo
+que nos sucede cuando nos molestan.</p>
+
+<p>Motivo y fin = <i>por temor de que</i> irritada etc, etc.<br />
+Causalidad = no <i>hiciese da&ntilde;o</i>.<br />
+Moralidad = el <i>no da&ntilde;ar &aacute; otros</i>.<br />
+<span class="pagenum"><a name="Page_334" id="Page_334">{334}</a></span></p>
+
+<p>[186.] La ciencia va descubriendo la afinidad de las lenguas,
+encontr&aacute;ndolas reunidas en grandes centros: las lenguas de
+los salvajes no son elementos, sino fragmentos: no son la palabra
+balbuciente de la infancia, sino la pronunciacion torpe y
+extravagante de la degradacion y embriaguez.</p>
+
+<p>[187.] La palabra no puede producir en el espíritu la
+idea de una sensacion que no tenga: todos los discursos del mundo
+no darian la idea de color &aacute; un ciego de nacimiento. Mucho
+menos podr&aacute;n resultar de la palabra las ideas puras,
+distintas de toda sensacion; y esto es una razon poderosa en favor
+de las ideas innatas.</p>
+
+<p>[188.] Las ideas de unidad, n&uacute;mero, tiempo, causalidad,
+expresan cosas no sensibles; luego no pueden ser producidas en
+nosotros por ninguna representacion sensible expresada por
+palabras. Sin embargo, estas ideas existen en nosotros como
+gérmenes susceptibles de un gran desarrollo; primero por la
+experiencia de los sentidos, y luego por la reflexion. El
+ni&ntilde;o que habiendo acercado su mano &aacute; la lumbre se
+quema, comienza &aacute; percibir la relacion de causalidad, que
+luego generaliza y depura. Las grandes ideas de Leibnitz sobre la
+causalidad, eran la idea de un Leibnitz ni&ntilde;o. La diferencia
+estaba en el desarrollo. Así la organizacion de la colosal
+encina, se halla bajo la corteza de la bellota.</p>
+
+<p>Unos han dicho que el entendimiento del hombre era como una
+tabla rasa en que nada hay escrito; <span class="pagenum"><a name="Page_335" id="Page_335">{335}</a></span> otros que era un libro
+que bastaba abrir para leer; yo creo que se podria comparar
+&aacute; uno de esos papeles escritos con tinta incolorada, que
+parecen blancos hasta que una friccion de un líquido
+misterioso hace salir los caractéres negros. El
+líquido m&aacute;gico es la instruccion y la educacion.</p>
+
+<p>[189.] Yo quisiera que se me mostrara un pueblo que por
+sí solo haya salido del estado salvaje, ni aun del
+b&aacute;rbaro. Todas las civilizaciones que se conocen
+est&aacute;n subordinadas unas &aacute; otras por una cadena no
+interrumpida. La civilizacion europea debe mucho al cristianismo, y
+algo &aacute; la romana; la romana &aacute; la griega; la griega
+&aacute; la egipciaca; la egipciaca &aacute; la oriental; y
+allí se encuentra un velo que con nada se levanta, sino con
+los primeros capítulos del Génesis.</p>
+
+<p>[190.] Para conocer al espíritu humano es preciso
+estudiar la historia de la humanidad: quien aisla demasiado los
+objetos corre peligro de mutilarlos; por esta razon se han escrito
+tantas frivolidades ideol&oacute;gicas que han pasado por
+investigaciones profundas, no obstante que distaban tanto de la
+verdadera metafísica como el arte de disponer
+simétricamente un museo, de la ciencia del naturalista.</p>
+
+<p>[191.] Si se defienden las ideas innatas, tampoco se puede negar
+&aacute; nuestro entendimiento una fuerza para componer otras
+nuevas, &aacute; medida que los objetos, y sobre todo la locucion,
+le excitan &aacute; ello; de lo contrario seria menester decir
+<span class="pagenum"><a name="Page_336" id="Page_336">{336}</a></span> que nada aprendemos ni podemos
+aprender, y que lo tenemos ya todo de antemano en nuestro
+espíritu, como escrito en un libro. Nuestro entendimiento
+parece una caja donde hay todos los caractéres; mas para
+decir algo, ha menester de la mano del cajista.</p>
+
+<p>Esta im&aacute;gen de los caractéres de imprenta me
+recuerda un hecho ideol&oacute;gico que importa consignar: hablo
+del escasísimo n&uacute;mero de ideas que hay en nuestra
+mente, y de la asombrosa variedad de combinaciones &aacute; que se
+prestan. Cuanto hay en el &oacute;rden intelectual, se puede
+encerrar en las categorías; las que, ora se adopten las de
+Arist&oacute;teles, ora las de Kant, &uacute; otro cualquiera,
+siempre se reducen &aacute; muy pocas. Cada idea de esas que se
+pudieran llamar matrices, se parece &aacute; un rayo de luz que
+pasando sucesivamente por innumerables prismas, y reflejando en
+muchos espejos, presentase infinita variedad de colores, matices y
+figuras.</p>
+
+<p>Como nuestro pensamiento se reduce casi todo &aacute; la
+combinacion, y esta puede hacerse de tantas maneras, es singular la
+comunidad necesaria que en las combinaciones fundamentales tienen
+todos los espíritus. En los puntos secundarios hay
+divergencia; mas n&oacute; en lo principal. Esto prueba que la
+razon humana, en su existencia y en su desarrollo, depende de una
+inteligencia infinita causa de todos los espíritus, y
+maestra de todos ellos.</p>
+
+<p>[192.] En apart&aacute;ndose de estas doctrinas, tan
+<span class="pagenum"><a name="Page_337" id="Page_337">{337}</a></span> acordes con la filosofía y la
+historia, la espontaneidad, ya sea del hombre, ya sea del linaje
+humano, &oacute; no significa nada, &oacute; expresa las vagas y
+absurdas teorías del panteismo idealista.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XVIII.</h2>
+<h3>CAUSALIDAD FINAL. MORALIDAD.</h3>
+<p>[193.] Los seres activos que obran por conocimiento, necesitan
+tener, &aacute; mas de su actividad eficiente, un principio moral
+de sus determinaciones. Para querer, no basta la sola facultad de
+querer, es necesario conocer lo que se quiere; pues nada es querido
+sin ser conocido. Esto da orígen &aacute; la <i>causalidad
+final</i>, esencialmente distinta de la eficiente, y que solo tiene
+lugar en los seres dotados de inteligencia.</p>
+
+<p>[194.] Recordando lo que se ha dicho (Cap. X) podemos notar que
+las causas finales forman una serie distinta de las eficientes; y
+que lo que en estas es accion física, es en aquellas
+influencia moral. En la pintura de un cuadro, la serie de la
+causalidad eficiente, es esta: el pincel, la mano, los
+m&uacute;sculos, los espíritus animales, el imperio de la
+voluntad. Con esta serie, siempre necesaria para que el cuadro se
+pinte, se pueden combinar diferentes series de causalidad final. El
+artista <span class="pagenum"><a name="Page_338" id="Page_338">{338}</a></span> puede haberse propuesto las que siguen.
+Lucir su ingenio y esto para adquirir fama, y la fama para
+disfrutar el placer que se experimenta con una nombradía
+gloriosa. Otra serie: contentar una persona, para quien se trabaja
+el cuadro; y esto para que la persona pague una cantidad de dinero;
+y el dinero, &oacute; para las necesidades del artista, &oacute;
+para sus placeres. Otra: buscar en la pintura la distraccion de una
+pesadumbre; y esto para conservar la salud. Es evidente que se
+pueden excogitar muchas series de una influencia puramente moral
+&oacute; intelectual, series que solo concurren &aacute; la
+produccion del efecto en cuanto se combinan con la serie eficiente,
+influyendo en la determinacion del artista.</p>
+
+<p>[195.] Esta influencia moral puede ejercerse de dos maneras:
+arrastrando necesariamente la voluntad, &oacute; dej&aacute;ndola
+con facultad para querer &oacute; no querer; en el primer caso hay
+una espontaneidad voluntaria, pero necesaria; en el segundo, hay
+una espontaneidad libre. Todo acto libre es voluntario, mas
+n&oacute; todo acto voluntario es libre. Dios quiere libremente la
+conservacion de las criaturas; pero quiere necesariamente la
+virtud, y no puede querer la iniquidad.</p>
+
+<p>[196.] Mientras atendemos &uacute;nicamente &aacute; la
+causalidad de eficiencia, no hallamos mas que relaciones de causas
+y efectos; pero en atendiendo &aacute; la causalidad final, se
+presenta un nuevo &oacute;rden de ideas y de hechos: <i>la
+moralidad</i>. Ante todo consignemos la existencia del hecho.</p>
+
+<p>[197.] Bien y mal, moral, inmoral, justo, injusto, <span class="pagenum"><a name="Page_339" id="Page_339">{339}</a></span>
+derecho, deber, obligacion, mandato, prohibicion, lícito,
+ilícito, virtud y vicio, hé aquí unas palabras
+que todos emplean de continuo y aplican &aacute; todo el curso de
+la vida, &aacute; todas las relaciones del hombre con Dios, consigo
+mismo y con sus semejantes, sin ninguna duda sobre su verdadero
+significado, y entendiéndose perfectamente unos &aacute;
+otros; cual si hablasen de los colores, de la luz &oacute; de otros
+objetos de nuestros sentidos. Al oir la palabra lícito
+&oacute; ilícito aplicada a un acto &iquest;quién
+pregunta lo que significa? Cuando se dice este hombre es virtuoso,
+aquel vicioso, &iquest;quién duda sobre el sentido de estas
+expresiones? &iquest;Hay nadie que encuentre alguna dificultad en
+comprender lo que significan estas otras: tiene derecho &aacute;
+ejecutar este acto, est&aacute; obligado &aacute; cumplir con tal
+circunstancia, este es su deber, ha faltado &aacute; su deber, esto
+est&aacute; mandado, aquello est&aacute; prohibido, esto es justo,
+aquello es una injusticia, esto es una virtud her&oacute;ica,
+aquello una maldad, un crímen? No hay ideas mas comunes, mas
+vulgares, corren entre los ignorantes como entre los sabios, en los
+pueblos b&aacute;rbaros como en los cultos, en la juventud de las
+sociedades como en su infancia y vejez, en medio de costumbres
+puras como de la corrupcion mas escandalosa: expresan algo
+primitivo, innato en el espíritu humano, algo indispensable
+&aacute; su existencia, algo de que no puede despojarse mientras
+est&aacute; en el ejercicio de sus facultades. Habr&aacute; mas
+&oacute; menos equivocacion &oacute; extravagancia en la aplicacion
+de dichas ideas &aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_340"
+id="Page_340">{340}</a></span> ciertos casos particulares; pero las
+ideas matrices de bueno y malo, justo é injusto,
+lícito é ilícito, son las mismas en todos
+tiempos y países, forman como un ambiente en que el
+espíritu humano respira y vive.</p>
+
+<p>[198.] Es notable que ni aun aquellos que niegan la diferencia
+entre el bien y el mal, pueden prescindir de esta diferencia. A un
+fil&oacute;sofo que est&aacute; escribiendo un tratado en que se
+burla de lo que él llama <i>preocupaciones</i> del humano
+linaje sobre la diferencia entre el bien y el mal, decidle:
+&laquo;me parece, se&ntilde;or fil&oacute;sofo, que es V. un
+insigne malvado, pues que de tal modo se propone combatir lo mas
+santo que hay sobre la tierra;&raquo; y veréis como se
+olvida de su filosofía, y de cuanto ha dicho sobre el
+<i>vano</i> significado de las palabras virtud y vicio, y se
+indigna de verse calificado de esta manera, y se defiende con
+calor, y se empe&ntilde;a en probaros que es el hombre mas virtuoso
+del mundo, y que en aquello mismo est&aacute; dando repetidas
+pruebas de <i>lealtad</i>, de <i>sinceridad</i>, de
+<i>honradez</i>. Poco importa que all&aacute; en sus altas
+teorías, la honradez, la lealtad y la sinceridad sean
+palabras destituidas de sentido, puesto que nada significan ni
+pueden significar, en no admitiendo un &oacute;rden moral; el
+fil&oacute;sofo arrostra sin vacilar una inconsecuencia, &oacute;
+mejor diremos, ni aun repara en ella: las ideas y sentimientos
+morales se agitan en su alma desde el momento que se le llama
+inmoral: deja de ser sofista y vuelve &aacute; ser hombre.
+<span class="pagenum"><a name="Page_341" id="Page_341">{341}</a></span></p>
+
+<p>[199.] La idea de este &oacute;rden moral, &iquest;podr&aacute;
+ser una preocupacion que no teniendo cosa alguna que le corresponda
+en la realidad, y sin fundamento en la naturaleza humana, deba su
+origen &aacute; la educacion, de suerte que hubiese sido posible
+que los hombres viviesen sin ideas morales &oacute; con otras
+directamente contrarias &aacute; las que ahora tenemos? Si es
+preocupacion, &iquest;c&oacute;mo es que sea general &aacute; todos
+los tiempos y países? &iquest;quién la ha comunicado
+al humano linaje? &iquest;quién ha sido tan h&aacute;bil y
+tan poderoso, para lograr que la adoptasen todos los hombres?
+&iquest;c&oacute;mo se ha conseguido que las pasiones,
+hall&aacute;ndose en posesion de la libertad, renunciasen &aacute;
+ella, admitiendo un dique que les impide desbordarse, recibiendo un
+freno que de continuo las detiene y molesta? &iquest;Quién
+fué ese hombre extraordinario, cuya accion alcanz&oacute;
+&aacute; dominar todos los tiempos y países, las costumbres
+mas brutales, las pasiones mas violentas, los entendimientos mas
+obtusos, que pudo difundir la idea de un &oacute;rden moral por
+toda la faz de la tierra, no obstante la diversidad de los climas,
+de las lenguas, de las costumbres, de las necesidades, de la
+variedad en el estado social de los pueblos, y que consigui&oacute;
+dar &aacute; esta idea del &oacute;rden moral, tal fuerza, tal
+consistencia, que se conserva al través de todas las
+vicisitudes, &aacute; pesar de los mas profundos trastornos, entre
+las ruinas de los imperios, entre las fluctuaciones y
+transmigraciones de la civilizacion, permaneciendo como una
+<span class="pagenum"><a name="Page_342" id="Page_342">{342}</a></span> columna que no pueden conmover las
+impetuosas olas de la corriente de los siglos?</p>
+
+<p>No hay aquí la mano del hombre; un fen&oacute;meno de
+este género no nace de combinaciones humanas; se funda en la
+naturaleza misma; es indestructible porque es natural; así,
+y solo así, pueden explicarse su universalidad y
+permanencia.</p>
+
+<p>[200.] El negar toda diferencia entre el bien y el mal, es
+ponerse en abierta contradiccion con las ideas mas arraigadas en el
+espíritu humano, con los sentimientos mas profundos y
+poderosos; todos los sofismas del mundo no ser&aacute;n capaces de
+persuadir &aacute; nadie, incluso el mismo sofista, que no hay
+ninguna diferencia intrínseca entre consolar &aacute; un
+afligido y aumentar su afliccion, entre socorrer &aacute; un
+infortunado y agravar su infortunio, entre agradecer un beneficio y
+da&ntilde;ar al bienhechor, entre cumplir la promesa y faltar
+&aacute; ella, entre hacer limosna y robar el bien ajeno, entre ser
+fiel &aacute; un amigo y hacerle traicion, entre morir por su
+patria y venderla alevemente &aacute; los enemigos, entre respetar
+las leyes del pudor y violarlas con descaro, entre la sobriedad y
+la embriaguez, entre la templanza en todos los actos de la vida y
+el des&oacute;rden de las pasiones desbocadas. No hay razon, no hay
+ingenio, no hay cavilacion, de ninguna especie, capaces de borrar
+esta línea divisoria. El sofista discute, imagina, finge,
+sutiliza, pero todo es en vano; la naturaleza est&aacute;
+aquí: ella dice al insensato: hasta aquí
+llegar&aacute;s, y aquí se quebrantar&aacute; el orgullo de
+tus olas. <span class="pagenum"><a name="Page_343" id="Page_343">{343}</a></span></p>
+
+<p>[201.] Si no hay diferencia intrínseca entre el bien y el
+mal, y todo cuanto se dice sobre la moralidad &oacute; inmoralidad
+de las acciones no es mas que un conjunto de palabra sin sentido,
+&oacute; que al menos no tienen otro que el recibido de las
+convenciones humanas, &iquest;c&oacute;mo es que mientras el justo
+duerme sosegado en su lecho, el malvado se agita con el corazon
+destrozado por los remordimientos? &iquest;de d&oacute;nde vienen
+aquellos sentimientos de amor y de respeto que nos inspira lo que
+llamamos virtud y la aversion que nos excita lo que apellidamos
+vicio? El amor &aacute; los hijos, la veneracion &aacute; los
+padres, la fidelidad con los amigos, la compasion por la desgracia,
+la gratitud h&aacute;cia los bienhechores; el horror que nos causa
+un padre cruel, un hijo parricida, una esposa ad&uacute;ltera, un
+amigo desleal, un traidor &aacute; su patria, una mano salpicada
+con la sangre de una víctima, la opresion del desvalido, el
+desamparo del huérfano, la ingratitud con el bienhechor;
+estos sentimientos, &iquest;no muestran mas claro que la luz del
+dia, la mano del Todopoderoso esculpiendo en nuestras almas las
+ideas del &oacute;rden moral, y fortaleciéndolas con
+sentimientos que instintivamente, aun cuando nos faltase el tiempo
+para reflexionar, nos indicasen el camino que debemos seguir?</p>
+
+<p>[202.] No niego que en el ex&aacute;men de los fundamentos de la
+moral se tropieza con graves dificultades; convengo en que el
+an&aacute;lisis de la ciencia del bien y del mal es uno de los
+puntos <span class="pagenum"><a name="Page_344" id="Page_344">{344}</a></span> mas rec&oacute;nditos de la
+filosofía; pero estas dificultades nada prueban contra la
+expresada diferencia. Nadie niega la existencia de un edificio
+aunque no se pueda descubrir hasta d&oacute;nde llegan sus
+cimientos; la misma profundidad es un indicio de su solidez, una
+garantía de su duracion. La diferencia entre el bien y el
+mal demostrada <i>&agrave; priori</i> por los sentimientos mas
+íntimos del corazon humano, se puede evidenciar con solo
+atender &aacute; los resultados que produce su existencia &oacute;
+no existencia. Admitamos el &oacute;rden moral é imaginemos
+que todos los hombres arreglan su conducta conforme &aacute; esta
+<i>preocupacion</i>. &iquest;Cu&aacute;l es el resultado? el mundo
+se convierte en un paraíso; los hombres viven como hermanos,
+usan con templanza de los dones de la naturaleza, comparten su
+dicha, se ayudan en su desgracia; en el individuo, en la familia,
+en la sociedad, reina la armonía mas encantadora; si el
+&oacute;rden moral es una preocupacion, necesario es confesar que
+jam&aacute;s la hubo de consecuencias mas grandes, mas saludables,
+mas bellas; si la virtud es una mentira, jam&aacute;s la hubo mas
+&uacute;til, mas hermosa, mas sublime.</p>
+
+<p>[203.] Hagamos la contraprueba. Supongamos que la
+<i>preocupacion</i> desaparece, y que todos los hombres se
+convencen de que el &oacute;rden moral es una vana ilusion y que es
+preciso desterrarla del entendimiento, de la voluntad y de las
+obras; &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; el resultado? Destruido el
+&oacute;rden moral quedar&aacute; solo el físico; cada cual
+pensar&aacute; y obrar&aacute; segun sus c&aacute;lculos, pasiones
+&oacute; caprichos; no <span class="pagenum"><a name="Page_345" id="Page_345">{345}</a></span> habr&aacute; mas guia para los hombres
+que el ciego instinto de la naturaleza &oacute; las frias
+especulaciones del egoismo; el individuo se convertir&aacute; en un
+monstruo, la familia ver&aacute; rotos todos sus lazos; y sumida la
+sociedad en un caos espantoso, caminar&aacute; r&aacute;pidamente
+&aacute; su total aniquilamiento. Estas son las consecuencias
+necesarias del destierro de la <i>preocupacion</i>. El lenguaje
+mismo quedaria horriblemente mutilado si desapareciesen las ideas
+del &oacute;rden moral: una conducta buena &oacute; mala serian
+palabras sin sentido: la alabanza y el vituperio carecerian de
+objeto; la misma vanidad perderia gran parte de su p&aacute;bulo;
+la lisonja deberia limitarse &aacute; las prendas naturales
+consideradas en el &oacute;rden puramente físico: la palabra
+mérito, no podria pronunciarse sin caer en el absurdo.</p>
+
+<p>[204.] Véase pues si hay dificultad de ninguna clase que
+pueda hacer admisibles tama&ntilde;as consecuencias; quien,
+arredrado por las sombras que se descubren al examinar los primeros
+principios de la moral, se empe&ntilde;ase en negarla, seria tan
+insensato como el labrador que &aacute; la vista de un caudaloso
+rio que fertiliza sus campi&ntilde;as, se obstinase en afirmar que
+no existen las aguas fertilizadoras, fundado en la razon de que
+algunos despe&ntilde;aderos inaccesibles le impiden acercarse al
+benéfico manantial. <span class="pagenum"><a name="Page_346"
+id="Page_346">{346}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XIX.</h2>
+<h3>EX&Aacute;MEN DE ALGUNAS EXPLICACIONES DE LA MORALIDAD.</h3>
+<p>[205.] Se ha disputado mucho sobre el orígen y
+car&aacute;cter de la moralidad de las acciones, sucediendo en esta
+materia lo mismo que en todas las dem&aacute;s; el entendimiento
+del hombre vacila y se confunde, siempre que trata de penetrar en
+los primeros principios de las cosas. Como no me propongo escribir
+un tratado de moral, y sí &uacute;nicamente, analizar los
+fundamentos de esta ciencia, me limitaré &aacute;
+caracterizar, en cuanto me sea posible, las ideas y sentimientos
+primordiales del &oacute;rden moral, sin descender &aacute; sus
+aplicaciones. Para esto, procederé como acostumbro, por el
+método analítico, descomponiendo el hecho consignado
+en el capítulo anterior, recorriendo varias exposiciones del
+mismo, y se&ntilde;alando la insuficiencia y la inexactitud de
+alguna de ellas, antes de llegar &aacute; la &uacute;nica que me
+parece verdadera y cumplida.</p>
+
+<p>[206.] &iquest;Qué es bien? qué es mal? las cosas
+que son buenas &oacute; malas &iquest;por qué lo son?
+&iquest;en qué consiste su bondad &oacute; malicia?
+cu&aacute;l es el orígen de estas propiedades?</p>
+
+<p>Se dice que es bueno lo que es conforme &aacute; la razon, lo
+que se hace con arreglo a la ley eterna, lo que es agradable
+&aacute; Dios; y malo lo que se opone <span class="pagenum"><a name="Page_347" id="Page_347">{347}</a></span>
+&aacute; la razon, lo que contradice &aacute; la ley eterna, lo que
+es desagradable &aacute; Dios. Esto es verdad; pero
+&iquest;resuelve cumplidamente la cuestion en el terreno
+científico?</p>
+
+<p>El valor moral del dict&aacute;men de la razon depende de su
+conformidad con la ley eterna; cuando pues para fundar el
+&oacute;rden moral se echa mano de la primera, se habla de una
+participacion de la segunda; luego no se tienen con esto dos
+resoluciones de la cuestion, sino una sola.</p>
+
+<p>Los actos no pueden ser agradables &oacute; desagradables
+&aacute; Dios, sino en cuanto son conformes &aacute; la ley eterna;
+luego el juzgar de la bondad &oacute; malicia de los actos por su
+relacion al agrado &oacute; desagrado de Dios, es juzgarlos por su
+conformidad &aacute; la ley eterna.</p>
+
+<p>Infiérese de lo dicho que acto conforme &aacute; razon,
+acorde con la ley eterna, &oacute; agradable &aacute; Dios, aunque
+expresen diversos aspectos de una idea, no significan nada
+diferente, en cuanto se trata de explicar los cimientos del
+&oacute;rden moral.</p>
+
+<p>[207.] Las prescripciones de la ley eterna, no dependen de la
+<i>libre</i> voluntad de Dios; pues en tal caso se seguiria que
+Dios podria hacer lo bueno malo, y lo malo bueno. La ley eterna, no
+puede ser otra cosa que la razon eterna, &oacute; bien la
+representacion del &oacute;rden moral en el entendimiento divino.
+En tal caso, la moralidad parece, segun nuestro modo de concebir,
+que precede &aacute; su representacion; esto es, que la moralidad
+est&aacute; representada en el entendimiento divino, porque
+<span class="pagenum"><a name="Page_348" id="Page_348">{348}</a></span> ella es; pero no es, porque esté
+representada. En el &oacute;rden moral llegamos &aacute; un caso
+semejante al de las esencias metafísicas y
+geométricas. Las verdades geométricas por ejemplo,
+son eternas en cuanto est&aacute;n representadas en la razon
+eterna; y esta representacion supone una verdad intrínseca
+en ellas mismas, y absolutamente necesaria, pues que de otro modo
+la representacion podria ser falsa. Mas, como quiera que dicha
+verdad ha de tener algun fundamento eterno (Lib. IV,
+Cap.<small><sup>s</sup></small> XXIV, XXV, XXVI y XXVII), y este no
+se halla en los seres finitos, se le ha de buscar en el ser
+infinito por esencia, donde est&aacute; la razon de todo. Su
+entendimiento representa la verdad, y por tanto es verdadero; pero
+esta misma verdad se funda en la esencia del mismo ser infinito que
+la conoce.</p>
+
+<p>[208.] Las verdades morales no se distinguen en este punto de
+las metafísicas; su orígen est&aacute; en Dios, la
+moral no puede ser atea. &iquest;Por qué se representan en
+Dios unas cosas como buenas y otras como malas? buscar la razon de
+esto equivale &aacute; preguntar por qué los
+tri&aacute;ngulos no se representan circulares, y los
+círculos triangulares. Si hay una necesidad
+intrínseca, &oacute; no podremos se&ntilde;alar la razon de
+ella, &oacute; de todos modos debemos llegar &aacute; una razon que
+no puede explicarse por otra razon. Siempre ser&aacute; preciso
+pararnos en un punto donde digamos: es así, y nada mas. La
+ulterior satisfaccion que en tal caso pudiéramos desear, nos
+es imposible alcanzarla, <span class="pagenum"><a name="Page_349"
+id="Page_349">{349}</a></span> en no viendo intuitivamente la
+esencia infinita donde se halla la primera y la &uacute;ltima razon
+de todo.</p>
+
+<p>[209.] Para estar representadas las cosas como buenas &oacute;
+malas, y aun para concebirlas representadas como tales, es
+necesario que se les suponga bondad &oacute; malicia.</p>
+
+<p>&iquest;Qué es ser una cosa buena? si decimos que es el
+ser representada como buena en el entendimiento divino, hacemos
+entrar en la definicion la misma cosa definida: siempre queda la
+dificultad: &iquest;qué significa ser representada como
+buena?</p>
+
+<p>La bondad no puede consistir en la simple representacion, de
+suerte que sea bueno todo lo que est&aacute; representado en Dios,
+porque entonces se seguiria que todo es bueno porque todo
+est&aacute; representado en Dios.</p>
+
+<p>Luego para que una cosa sea buena, no solo debe ser
+representada, sino representada bajo tal &oacute; cual
+car&aacute;cter, que la constituya buena; en cuyo caso, hallamos
+aun en pié toda la dificultad: &iquest;cu&aacute;l es este
+car&aacute;cter?</p>
+
+<p>[210.] Aclaremos las ideas comparando una verdad
+metafísica con una verdad moral. Todos los di&aacute;metros
+de un mismo círculo son iguales; esta verdad no depende de
+ningun círculo particular; se funda en la misma esencia del
+círculo; y esta &aacute; su vez, con todas sus propiedades y
+relaciones, se halla representada desde toda la eternidad en la
+esencia infinita, donde con la plenitud del ser, hay la
+representacion y el conocimiento <span class="pagenum"><a name="Page_350" id="Page_350">{350}</a></span> de todas las
+participaciones finitas en que se pueden ejercer la
+sabiduría y la omnipotencia infinita. Todas las
+participaciones est&aacute;n sujetas al principio de contradiccion;
+en ninguna de ellas se puede verificar que el ser deje de excluir
+al no ser y recíprocamente; de aquí dimana la
+necesidad de todas las propiedades y relaciones, sin las cuales no
+subsiste el principio de contradiccion: entre ellas se cuenta la
+igualdad de todos los di&aacute;metros del mismo
+círculo.</p>
+
+<p>[211.] Estas consideraciones sugieren la cuestion: &iquest;es
+posible explicar el &oacute;rden moral del mismo modo que el
+metafísico y el matem&aacute;tico, manifest&aacute;ndole
+contenido en el principio de contradiccion?</p>
+
+<p>[212.] Es f&aacute;cil de notar que en todas las verdades
+metafísicas y matem&aacute;ticas se expresa &oacute; se
+niega la identidad. A es B, &oacute; A no es B; &aacute; esto se
+reducen todas las proposiciones posibles; esta es la f&oacute;rmula
+general de todas las verdades de un &oacute;rden absoluto. De otra
+manera sucede en el &oacute;rden moral, donde nunca se expresa nada
+absolutamente, como lo indica la misma forma de las proposiciones
+morales. Dios es bueno. Aquí se expresa una verdad
+metafísica. Dios <i>debe ser</i> amado, &oacute; en otros
+términos: <i>se ha</i> de amar &aacute; Dios. Aquí se
+expresa una verdad moral. N&oacute;tese la diferencia: en un caso
+se dice <i>es</i>, absolutamente; en el otro, <i>debe ser</i>,
+<i>se ha</i>, <i>hay obligacion de</i>, emple&aacute;ndose
+diferentes expresiones que todas significan una misma cosa; pero en
+todas ellas <span class="pagenum"><a name="Page_351" id="Page_351">{351}</a></span> ha desaparecido el <i>ser</i>, como
+afirmacion absoluta. Al parecer ninguna proposicion moral puede
+expresarse de esta manera, atendiendo &aacute; los elementos
+primitivos de nuestras ideas morales, porque en todas estas
+proposiciones se implica la idea del deber, que es esencialmente
+una idea relativa.</p>
+
+<p>[213.] El amar &aacute; Dios es bueno. Esta es una proposicion
+moral cuya estructura parece contradecir lo que acabo de
+establecer. Aquí se encuentra una afirmacion absoluta
+expresada simplemente por <i>es</i>, como en las proposiciones
+metafísicas &oacute; matem&aacute;ticas. No obstante, por
+poco que se reflexione, se echar&aacute; de ver que este
+car&aacute;cter absoluto desaparece, si se atiende &aacute; la
+naturaleza del predicado. &iquest;Qué significa
+<i>bueno</i>? hénos aquí con una idea esencialmente
+relativa, lo cual comunicar&aacute; este mismo car&aacute;cter
+&aacute; la proposicion que se presentaba como absoluta. El
+amar &aacute; Dios es bueno, significar&aacute;: el amar &aacute;
+Dios es una cosa conforme &aacute; la razon &oacute; &aacute; la
+ley eterna, &oacute; agradable &aacute; Dios, &oacute; una cosa
+&aacute; que estamos obligados; siempre una idea relativa,
+jam&aacute;s una idea absoluta como estas otras: ser, no ser,
+tri&aacute;ngulo, círculo etc. etc.</p>
+
+<p>[214.] Bueno, dicen algunos, es lo que conduce al fin que
+corresponde al ser inteligente. Esta explicacion no debe
+confundirse con la teoría del interés privado;
+teoría rechazada por la religion, por los sentimientos del
+corazon, y combatida por los pensadores mas profundos; aquí,
+al hablar <span class="pagenum"><a name="Page_352" id="Page_352">{352}</a></span> de fin se trata de un fin
+&uacute;ltimo, superior &aacute; lo que suele entenderse por la
+expresion: interés privado. Sin duda que el llegar al
+&uacute;ltimo fin, es un grande interés del ser inteligente;
+pero al menos este interés se toma en un sentido grandioso,
+que no alienta el desarrollo de un egoismo mezquino.</p>
+
+<p>Reconocida esta diferencia entre las dos doctrinas, diré
+que tampoco esta &uacute;ltima me parece admisible. La bondad moral
+ha de ser conducente al fin; mas esto no constituye el
+car&aacute;cter de la moralidad. En efecto: &iquest;qué se
+entiende por fin? si se entiende el mismo Dios, acto moral
+ser&aacute; el acto que conduce &aacute; Dios; en cuyo caso
+permanece en pié la dificultad, pues que faltar&aacute;
+saber, qué se entiende por <i>conducir</i>. Si es el
+acarrear la felicidad, que consiste en la union con Dios
+&iquest;<i>c&oacute;mo</i> se acarrea esta felicidad? Cumpliendo lo
+que Dios ha mandado&mdash;Cierto; pero entonces preguntaremos: 1.&ordm;
+por qué el hacer lo que Dios ha mandado, conduce &aacute; la
+felicidad; 2.&ordm; por qué Dios ha mandado unas cosas, y ha
+prohibido otras; lo cual equivale &aacute; plantear de nuevo la
+cuestion de la moralidad intrínseca.</p>
+
+<p>[215.] Adem&aacute;s, la idea de felicidad nos ofrece una cosa
+muy distinta de la de moralidad. Imaginando un ser que sacrifica
+toda su dicha por otros seres, tendremos la idea de un ser
+altamente moral, y sin embargo infeliz. Si la moralidad consistiese
+en la felicidad, la participacion de la felicidad seria la
+participacion de la moralidad; <span class="pagenum"><a name="Page_353" id="Page_353">{353}</a></span> todo goce seria un acto
+moral; y solo podria ser inmoral, por no ser bastante vivo &oacute;
+bastante duradero. A medida que nos elevaríamos &aacute; la
+idea de un goce mas duradero y vivo, nos formaríamos la idea
+de una moralidad mas alta; el goce mas exento de disgusto, seria el
+acto de moralidad mas pura: y &iquest;quién no ve que esto
+trastorna nuestras ideas morales, y repugna &aacute; nuestros
+sentimientos?</p>
+
+<p>[216.] No basta decir que un ser moral alcanzar&aacute; la
+felicidad; y que su felicidad ser&aacute; tanto mayor, cuanto mayor
+haya sido su moralidad; esto solo prueba que la felicidad es el
+premio de la virtud; pero no autoriza &aacute; confundir aquella
+con esta, el galardon con el mérito.</p>
+
+<p>[217.] El confundir la moralidad con la dicha, es reducir la
+moral &aacute; una combinacion de c&aacute;lculo, es despojar la
+virtud de ese brillo purísimo que nos atrae y encanta, y que
+nos la hace parecer tanto mas bella, cuanto mas unida est&aacute;
+con el sufrimiento. Si identificamos la felicidad con la moralidad;
+el desinterés ser&aacute; un c&aacute;lculo de
+interés, un sacrificio de un interés menor &aacute;
+un interés mayor, una pérdida en lo presente, para
+ganar en el porvenir.</p>
+
+<p>N&oacute;, la moralidad de las acciones, no es un negocio de
+c&aacute;lculo: el virtuoso alcanza premio; puede tambien desear
+este premio; mas para que el acto sea virtuoso, se necesita algo
+mas que la combinacion para alcanzarle; es preciso que hallemos
+algo que haga el acto meritorio del <span class="pagenum"><a name="Page_354" id="Page_354">{354}</a></span> premio; y ni siquiera
+concebimos que pueda estarle reservado el premio &aacute; ningun
+acto, sino porque en sí mismo es meritorio.</p>
+
+<p>Cuando Dios ha preparado castigos para unos actos y premios para
+otros, ha debido hallar en ellos una diferencia intrínseca;
+y por esto les ha se&ntilde;alado destinos diferentes; pero segun
+el sistema que combatimos, los actos no serian buenos sino en
+cuanto conducentes al premio, y no habria ninguna razon porque
+condujesen &aacute; él los unos con preferencia, &aacute;
+los otros. Esta razon se ha de encontrar en una diferencia
+intrínseca de los mismos; si no se quiere caer en el absurdo
+de que todas los acciones son indiferentes en sí mismas, y
+que las malas podrian ser buenas, y las buenas malas.</p>
+
+<p>[218.] El ser conducente al bien de la humanidad es otro
+car&aacute;cter incompleto de la moralidad de las acciones. Desde
+luego salta &aacute; la vista, que esta moralidad, seria solamente
+la humana; y por tanto no comprenderia la moralidad
+intrínseca, que consideramos comun &aacute; todos los seres
+inteligentes.</p>
+
+<p>[219.] Adem&aacute;s; &iquest;de qué bien se trata? en
+qué estado se considera la humanidad? &iquest;Se habla de
+una sociedad constituida en nacion; &oacute; de la humanidad
+propiamente dicha; de una generacion &oacute; de muchas; de su
+destino en la tierra &oacute; en el porvenir de la otra vida?
+&iquest;Se habla de su <i>bienestar</i>, &oacute; de su desarrollo
+y perfeccionamiento prescindiendo de su mayor &oacute; menor
+bienestar? Si la <span class="pagenum"><a name="Page_355" id="Page_355">{355}</a></span> moralidad de las acciones se ha de
+tomar de su <i>conducencia</i>, por decirlo así, al bien
+general de la humanidad, &iquest;en qué consiste este bien
+supremo? &iquest;Es el desarrollo de la inteligencia, es el de la
+fantasía &oacute; del corazon; es el de las artes
+&uacute;tiles que proporcionan goces materiales? No se puede
+entonces poner como término la perfeccion moral, pues que
+por el supuesto, la moralidad seria un medio; y las acciones serian
+tanto mas morales, cuanto serian medios mas &uacute;tiles para
+lograr el bien general.</p>
+
+<p>[220.] Decir que la moralidad es &uacute;nicamente objeto del
+sentimiento, y que no se puede se&ntilde;alar otro car&aacute;cter
+de lo bueno, sino esa perfeccion misteriosa que sentimos en la
+virtud; es desterrar la moral como ciencia, cerrando completamente
+las puertas &aacute; toda investigacion. No niego que hay en
+nosotros un sentimiento moral; y que nuestro corazon abriga
+misteriosas simpatías por la virtud; pero creo que con este
+hecho, es muy compatible el estudio científico de los
+fundamentos del &oacute;rden moral. Es necesario reconocer el
+car&aacute;cter primitivo de algunos hechos de nuestro
+espíritu, y no empe&ntilde;arse en querer explicarlo todo;
+pero conviene guardarse de la exageracion, que en esto ser&aacute;
+tanto mas peligrosa, cuanto se cubrir&aacute; con el manto de la
+modestia. <span class="pagenum"><a name="Page_356" id="Page_356">{356}</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XX.</h2>
+<h3>EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL &Oacute;RDEN MORAL.</h3>
+<p>[221.] En la moralidad ha de haber algo absoluto. No es posible
+concebir una cosa relativa sola, sin algo absoluto en que se funde.
+Adem&aacute;s, toda relacion implica un término de
+referencia, y por consiguiente, aun cuando supongamos una serie de
+referencias, es necesario llegar al término &uacute;ltimo.
+Esto manifiesta por qué no satisfacen al entendimiento las
+explicaciones de la moralidad puramente relativas: la razon y hasta
+el sentimiento, buscan algo absoluto en que puedan fijarse.</p>
+
+<p>A mas de este argumento puramente ontol&oacute;gico en favor de
+lo absoluto de la moralidad, hay otros mas al alcance del comun de
+los hombres, y no menos concluyentes.</p>
+
+<p>[222.] En el ser infinitamente perfecto concebimos santidad
+infinita, independientemente de la existencia de las criaturas;
+&iquest;y qué es la <i>santidad</i> infinita, sino la
+perfeccion <i>moral</i> en un grado infinito? Esta razon es
+decisiva para todo el mundo, excepto los ateos: quien admite la
+existencia de Dios debe admitir su santidad; lo contrario repugna
+&aacute; la razon, al corazon, al sentido comun. Luego existe algo
+moral absoluto; luego <span class="pagenum"><a name="Page_357" id="Page_357">{357}</a></span> la moralidad en sí misma, no
+puede explicarse por ninguna relacion de las criaturas &aacute; un
+fin; pues que la moralidad en un grado infinito, existiria, aun
+cuando no hubiese habido ni hubiese jam&aacute;s, ninguna
+criatura.</p>
+
+<p>[223.] Al concebir un ser inteligente criado, concebimos tambien
+la moralidad como una ley inflexible &aacute; que sus acciones
+deben sujetarse. Es de notar que esta moralidad la concebimos, aun
+suponiendo un ser inteligente enteramente solo: luego la moralidad
+no puede explicarse por la relacion de unas criaturas con otras.
+Fingid un hombre enteramente solo sobre la tierra
+&iquest;podréis concebirle exento de toda moralidad?
+&iquest;Ser&aacute; igualmente bello en el &oacute;rden moral el
+que trabaje para perfeccionar su entendimiento y desarrollar
+arm&oacute;nicamente todas sus facultades, &oacute; el que se
+abandone &aacute; instintos groseros confundiéndose con los
+brutos por su estupidez y envilecimiento? Imaginad que desaparece
+la tierra y todo el universo corp&oacute;reo, y todos los seres
+criados, excepto una sola inteligencia: &iquest;podeis concebir
+&aacute; esta criatura enteramente exenta de toda ley moral? En sus
+pensamientos, en sus actos do voluntad, &iquest;podeis figuraros
+que sea todo indiferente, y que la moralidad sea para ella una
+palabra sin sentido? Es imposible, si no queremos luchar
+abiertamente con nuestras ideas primitivas, con nuestros
+sentimientos mas profundos, con el sentido comun de la humanidad.
+Hé aquí pues otra prueba de que hay en el
+&oacute;rden moral algo absoluto, <span class="pagenum"><a name="Page_358" id="Page_358">{358}</a></span> una perfeccion
+intrínseca, independiente de las relaciones mutuas de las
+criaturas; una belleza propia, en ciertas acciones de la criatura
+inteligente y libre.</p>
+
+<p>[224.] La imputabilidad de las acciones nos ofrece otro
+argumento en confirmacion de la misma verdad. La moralidad no se
+mide nunca por el resultado; los quilates de ella se aprecian por
+lo <i>inmanente</i>; esto es, por los motivos que han impulsado
+&aacute; querer, por la mayor &oacute; menor deliberacion que ha
+precedido al acto de la voluntad, por la mayor &oacute; menor
+intensidad de este mismo acto. Si alguna vez se atiende &aacute;
+los resultados, todo el valor moral que &aacute; estos se atribuye
+nace de lo interior del alma: la prevision &oacute; imprevision de
+ellos, &oacute; la posibilidad &oacute; imposibilidad de preverlos;
+el haberlos querido &oacute; n&oacute;; el habérselos
+propuesto como objeto principal &oacute; secundario; el haberlos
+deseado con ahinco &oacute; el haberlos arrostrado con dolor y
+repugnancia; estas y otras consideraciones semejantes se tienen
+presentes cuando se quieren apreciar y graduar el mérito
+&oacute; demérito de una accion que ha tenido tales &oacute;
+cuales resultados. De donde se infiere que estos no significan nada
+en el &oacute;rden moral, sino en cuanto est&aacute; expresado en
+ellos el acto de la voluntad.</p>
+
+<p>[225.] Este car&aacute;cter de <i>inmanencia</i>, esencial
+&aacute; los actos morales, destruye por su base todas las
+teorías que fundan la moralidad en combinaciones externas,
+sean las que fueren; y demuestra que el acto de un ser inteligente
+y libre es bueno <span class="pagenum"><a name="Page_359" id="Page_359">{359}</a></span> &oacute; malo en sí mismo,
+prescindiendo absolutamente de todas sus consecuencias buenas
+&oacute; malas, que de un modo &uacute; otro no hayan estado
+contenidas en el acto interno. Un hombre, que por un acto cuyas
+consecuencias no previese ni pudiese prever, perjudicase gravemente
+&aacute; todo el linaje humano, seria inocente; y otro que con una
+intencion da&ntilde;ada, hiciese un gran beneficio &aacute; la
+humanidad entera, seria un perverso. Un hombre salva &aacute; su
+patria, por un sentimiento de vanidad, &oacute; con un fin de
+ambicion &oacute; de codicia: su accion salvadora, no es mirada
+como un acto virtuoso. Otro, con la intencion mas desinteresada y
+pura, con el mas ardiente anhelo de salvar &aacute; su patria, la
+compromete, por un error, la pierde; este desventurado no deja de
+ser un hombre virtuoso; la misma accion funesta en resultados, es
+considerada como un acto de virtud.</p>
+
+<p>[226.] &iquest;En qué consiste pues la moralidad
+absoluta? &iquest;d&oacute;nde se halla el manantial oculto del
+cual fluye ese raudal de belleza que todos sentimos, que lo inunda
+todo, hermose&aacute;ndolo todo; ese raudal con cuya falta se
+marchitaria el mundo de las inteligencias?</p>
+
+<p>Me parece que en este punto, como en muchos otros, la ciencia no
+ha notado bastante la admirable profundidad de la Religion
+cristiana; esta lo ha dicho todo con una palabra tan tierna, como
+llena de sentido: <i>Amor</i>.</p>
+
+<p>Permítaseme llamar muy particularmente la atencion de los
+lectores sobre la teoría que voy &aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_360" id="Page_360">{360}</a></span>
+desenvolver. Despues de tantas dificultades como hemos amontonado
+hasta aquí, sobre el fundamento del &oacute;rden moral,
+necesario es que procuremos adquirir alguna luz sobre un objeto tan
+importante. Esta luz nos confirmar&aacute; mas y mas una verdad que
+la ciencia nos pone de manifiesto repetidas veces: cuando se llega
+&aacute; los principios de las ciencias, &oacute; &aacute; sus
+&uacute;ltimos resultados, estad seguros de que las ideas
+cristianas no os ser&aacute;n in&uacute;tiles, y que os
+comunicar&aacute;n alguna leccion de trascendencia; en el edificio
+de los conocimientos humanos las hallaréis iluminando el
+cimiento y la c&uacute;pula.</p>
+
+<p>No se imagine el lector, que en vez de una teoría
+científica, voy &aacute; ofrecerle un capítulo de
+mística: estoy seguro de que al concluir la lectura, se
+hallar&aacute; convencido, de que aun bajo el aspecto puramente
+científico, hay en esta doctrina mucha mas exactitud y
+profundidad que en otras cuyos autores se guardan de emplear la
+palabra <i>Dios</i>, como si este nombre augusto manchase las
+p&aacute;ginas de la ciencia.</p>
+
+<p>[227.] La moralidad absoluta es el amor de Dios; todas las ideas
+y sentimientos morales son aplicaciones y participaciones de este
+amor.</p>
+
+<p>Hagamos la prueba llevando este principio fecundo &aacute; todas
+las regiones del mundo moral.</p>
+
+<p>&iquest;Qué es la moralidad absoluta en Dios?
+&iquest;cu&aacute;l es el atributo del ser infinito que llamamos
+santidad? El amor de sí mismo, de su perfeccion infinita. En
+Dios no hay deber propiamente dicho, <span class="pagenum"><a name="Page_361" id="Page_361">{361}</a></span> hay necesidad absoluta de
+ser santo; porque tiene necesidad absoluta de amar su perfeccion
+infinita. Así la moralidad en su sentido mas absoluto, en su
+grado mas alto, esto es la santidad infinita, es independiente de
+todo libre albedrío. Dios no puede dejar de ser santo.</p>
+
+<p>[228.] Pero se preguntar&aacute; por qué Dios se <i>ha
+de</i> amar &aacute; sí mismo? esta cuestion carece de
+sentido cuando se profundiza la materia sobre que versa; porque
+supone que se puede expresar exactamente en términos
+relativos lo que es enteramente absoluto. La proposicion: Dios se
+<i>ha de</i> amar &aacute; sí mismo no es exacta; la
+rigurosa exactitud solo se halla en esta otra: Dios se ama &aacute;
+sí mismo; porque expresa de una manera absoluta, un hecho
+absoluto. Si ahora se pregunta &iquest;por qué Dios se ama
+&aacute; sí mismo? responderemos que tanto valdria
+preguntar: por qué Dios se conoce &aacute; sí mismo;
+&oacute; por qué entiende la verdad, &oacute; por qué
+existe; en llegando &aacute; estas cuestiones nos encontramos en el
+orígen primitivo, con cosas absolutas, incondicionales;
+entonces, todo <i>porque</i> es absurdo.</p>
+
+<p>[229.] Infiérese de esta doctrina que no es exacto que la
+moralidad no pueda ser expresada en una proposicion absoluta. Ella
+en sí misma, en su grado infinito, es una verdad absoluta;
+implica una identidad cuyo opuesto es contradictorio; por manera
+que considerada en su mayor altura, est&aacute; no menos ligada con
+el principio de contradiccion, que todas las verdas
+metafísicas <span class="pagenum"><a name="Page_362" id="Page_362">{362}</a></span> y geométricas. Hé
+aquí su f&oacute;rmula mas simple: El ser infinito se ama
+&aacute; sí mismo.</p>
+
+<p>[230.] Continuemos desenvolviendo esta doctrina.</p>
+
+<p>Dios, en las profundidades de su inteligencia, ve desde toda la
+eternidad una infinidad de criaturas posibles. Encerrando en
+sí propio el fundamento de la posibilidad de las mismas y de
+todas las relaciones que las pueden enlazar entre sí
+&oacute; con su Criador, nada puede existir independiente de Dios;
+así, no es posible que ningun ser deje de ordenarse &aacute;
+Dios. El fin que Dios se ha propuesto en la creacion, no puede ser
+otro que el mismo Dios; pues que antes de la creacion nada existia
+sino él, y despues de la creacion todas cuantas perfecciones
+se hallan en las criaturas, las tiene Dios formal &oacute;
+virtualmente en un grado infinito. Luego este &oacute;rden de todas
+las criaturas &aacute; Dios como &aacute; ultimo fin, es una
+condicion inseparable de las mismas; condicion vista por Dios desde
+toda la eternidad, en todos los mundos posibles. Todo lo que ha
+sido criado y todo lo que puede serlo, es la realizacion de una
+idea divina, de lo que est&aacute; representado en el entendimiento
+infinito, y con las propiedades absolutas &oacute; relativas que se
+hallen preexistentes en aquella representacion. Así, todo
+cuanto existe y puede existir, debe hallarse sometido &aacute; la
+condicion de ordenarse &aacute; Dios, sin lo cual su existencia
+seria imposible.</p>
+
+<p>[231.] Entre las criaturas en que se realiza la <span class="pagenum"><a name="Page_363" id="Page_363">{363}</a></span>
+representacion preexistente en el entendimiento divino, las hay
+dotadas de voluntad; esta es la inclinacion &aacute; lo conocido; y
+significa un principio de las determinaciones propias, mediante un
+acto de inteligencia. Si la criatura conociese intuitivamente
+&aacute; Dios, su acto de voluntad seria necesariamente moral,
+porque seria necesariamente un acto de amor de Dios. La rectitud de
+la voluntad criada seria entonces un incesante reflejo de la
+santidad infinita, &oacute; del amor que Dios se tiene &aacute;
+sí propio. En tal caso, la perfeccion moral de la criatura
+tampoco seria libre; mas no dejaria por esto de ser perfeccion
+moral y en un grado eminente. Habria entonces una perpetua
+conformidad de la voluntad criada con la voluntad infinita; porque
+la criatura amando &aacute; Dios con una feliz necesidad, no
+querria, ni podria querer otra cosa que lo que quisiese el mismo
+Dios. La moralidad de la voluntad criada seria esta conformidad
+perenne con la voluntad divina; conformidad que no se distinguiria
+del acto moral y santo por esencia: el amor de la criatura al ser
+infinito.</p>
+
+<p>Pero cuando el conocimiento de Dios no es intuitivo, cuando la
+idea que de él tiene la criatura es un concepto incompleto y
+que encierra varias nociones indeterminadas, el bien infinito en
+sí mismo, no es amado por necesidad, porque no es conocido
+como es en sí mismo. La voluntad tiene una inclinacion al
+bien, pero al bien indeterminadamente; y por tanto no siente una
+inclinacion <span class="pagenum"><a name="Page_364" id="Page_364">{364}</a></span> necesaria h&aacute;cia ningun objeto
+real. El bien se le ofrece bajo una idea general é
+indeterminada, con aplicaciones muy varias, y h&aacute;cia ninguna
+de ellas se inclina con necesidad absoluta; de aquí dimana
+su libertad para salirse del &oacute;rden visto por Dios, como
+conforme &aacute; sus soberanos designios: en lo cual la libertad
+lejos de ser una perfeccion, es un defecto, que nace de la
+debilidad del conocimiento del ser que la posee.</p>
+
+<p>[232.] La criatura racional conform&aacute;ndose en sus actos
+con la voluntad de Dios, realiza el &oacute;rden que Dios quiere;
+amando este &oacute;rden, ama lo que Dios ama. Si aunque realice
+este &oacute;rden, la criatura en su libertad no ama el mismo
+&oacute;rden, y procede por motivos independientes de él, su
+voluntad, ejecutando materialmente el acto, no ama lo que Dios ama;
+y hé aquí la linea divisoria de la moralidad y de la
+inmoralidad. La moralidad del acto propiamente dicha, consiste en
+la conformidad explícita &oacute; implícita de la
+voluntad criada con la voluntad divina; y esa perfeccion misteriosa
+que descubrimos en los actos morales, esa hermosura que nos encanta
+y atrae, no es otra cosa que la conformidad con la voluntad divina;
+el car&aacute;cter absoluto que encontramos en la moralidad, es el
+amor explícito &oacute; implícito de Dios; y por
+consiguiente un reflejo de la santidad infinita, &oacute; del amor
+con que Dios se ama &aacute; sí mismo.</p>
+
+<p>Hagamos aplicaciones de esta doctrina que se <span class="pagenum"><a name="Page_365" id="Page_365">{365}</a></span> muestra
+tanto mas exacta cuanto mas se la hace descender al terreno de los
+hechos.</p>
+
+<p>[233.] El amar &aacute; Dios es un acto bueno moralmente; el
+aborrecer &aacute; Dios es un acto malo moralmente, y de una
+fealdad la mas detestable. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la
+moralidad del acto del amor de Dios? en el acto mismo, reflejo de
+la moralidad absoluta, &oacute; de la santidad infinita, que
+consiste en el amor que Dios tiene &aacute; su perfeccion infinita;
+hé aquí una prueba palpable de la verdad de la
+teoría que estamos exponiendo. El amor de la criatura al
+Criador, ha sido siempre mirado como un acto esencialmente moral;
+como lo mas puro de la moralidad; en lo que se manifiesta que en el
+&oacute;rden secundario y finito, este acto es la mas pura y fiel
+expresion de la moralidad absoluta.</p>
+
+<p>[234.] Al preguntarse la razon de por qué debemos amar
+&aacute; Dios, se suelen recordar los beneficios que nos dispensa,
+el amor que nos tiene; y hasta se suele aducir el ejemplo del amor
+que debemos &aacute; nuestros amigos y bienhechores, y sobre todo
+&aacute; nuestros padres; estas razones son ciertamente muy buenas
+para hacer palpable en cierto modo la moralidad del acto, y
+conmover nuestro corazon; pero no satisfacen completamente en el
+terreno de la ciencia. Porque, si pudiésemos dudar de que
+debemos amar al ser infinito, autor de todas las cosas, claro es
+que dudaríamos tambien de que debiésemos amar
+&aacute; los padres, &aacute; los amigos y bienhechores. Luego el
+amor &aacute; estos se ha de fundar en algo mas elevado,
+<span class="pagenum"><a name="Page_366" id="Page_366">{366}</a></span> si no queremos que al
+pregunt&aacute;rsenos, por qué debemos amarlos, nos quedemos
+sin ninguna respuesta.</p>
+
+<p>[235.] El querer perfeccionar el entendimiento es un acto moral
+en sí mismo. &iquest;De d&oacute;nde nace la moralidad del
+acto? hélo aquí. Dios, al dotarnos de inteligencia ha
+querido evidentemente que us&aacute;semos de ella. El uso de la
+misma pues, entra en el &oacute;rden conocido y querido por Dios;
+al querer esto queremos lo que Dios quiere; amamos este
+&oacute;rden que Dios amaba desde toda la eternidad, como una
+realizacion de sus soberanos designios; por el contrario, si la
+criatura no perfecciona sus facultades intelectuales, y en uso de
+su libertad las deja sin ejercicio, se aparta del &oacute;rden
+establecido por Dios; no quiere lo que Dios quiere, no ama lo que
+Dios ama.</p>
+
+<p>[236.] Al perfeccionar estas facultades, puede el hombre hacerlo
+meramente para proporcionarse el goce que le produce la alabanza de
+sus semejantes; en este caso realiza el &oacute;rden de la
+perfeccion del entendimiento, pero no lo realiza amando este
+&oacute;rden en sí mismo, sino por amor de una cosa distinta
+que no entra en el &oacute;rden querido por Dios; porque es
+evidente que Dios no nos ha dotado de facultades intelectuales para
+el estéril objeto de alabarnos unos &aacute; otros.
+Hé aquí pues la diferencia que conocemos, que
+sentimos, entre dos acciones iguales, hechas con fines diferentes:
+la voluntad del uno perfecciona el entendimiento como una simple
+realizacion <span class="pagenum"><a name="Page_367" id="Page_367">{367}</a></span> del &oacute;rden divino: no acertamos
+tal vez &aacute; explicar lo que encontramos allí, pero de
+cierto sabemos que aquella voluntad es recta; el otro hace lo
+mismo, quiere lo mismo, pero deja mezclar un motivo ajeno &aacute;
+este &oacute;rden; y el entendimiento y el corazon nos dicen: este
+acto con que se hace un <i>bien</i>, no es <i>bueno</i>; esto no es
+virtud, es miseria.</p>
+
+<p>[237.] Hay una persona necesitada, que sin embargo, tiene muchas
+probabilidades de mejorar pronto de fortuna. Léntulo y
+Julio, le dan cada cual una limosna. Léntulo da su limosna,
+solo con el fin de que el socorrido cuando mejore de fortuna, se
+acuerde del bienhechor, y le favorezca si este lo necesita. La
+accion de Léntulo no tiene ningun valor moral: al juzgarla
+se ve una combinacion de c&aacute;lculo, n&oacute; un acto
+virtuoso. Julio da la limosna, solo por socorrer al infeliz que le
+inspira l&aacute;stima, sin pensar en la retribucion con que el
+socorrido le pueda corresponder: la accion de Julio es bella
+moralmente, es virtuosa. &iquest;De d&oacute;nde la diferencia?
+Léntulo hace el bien, aliviando al necesitado; pero
+n&oacute; con el amor del &oacute;rden íntimo que hay en su
+acto; sino torciendo este &oacute;rden h&aacute;cia sí
+mismo. Dios, queriendo que los hombres necesitasen unos de otros,
+ha querido tambien que se socorrieran; el socorrer pues simplemente
+para aliviar al necesitado, es realizar simplemente el &oacute;rden
+querido por Dios; el aliviar para un fin particular, es realizar
+este &oacute;rden, n&oacute; como se halla establecido <span class="pagenum"><a name="Page_368" id="Page_368">{368}</a></span> por
+Dios, sino como le combina el hombre. Hay <i>complicacion</i> de
+miras: falta la <i>sencillez</i> de intencion; esa sencillez tan
+recomendada por el cristianismo, y que aun en la region de la
+filosofia encierra un sentido tan profundo.</p>
+
+<p>[238.] Atendiendo al &oacute;rden puramente natural, se
+descubre, que todas las obligaciones morales, tienen en
+&uacute;ltimo resultado un objeto <i>&uacute;til</i>; así
+como todas las prohibiciones, se dirigen &aacute; prevenir un
+<i>da&ntilde;o</i>; mas para la moralidad, no basta el querer la
+utilidad de ella, se necesita querer el &oacute;rden mismo, de
+donde la utilidad resulta; siendo de notar que con cuanta mas
+reflexion, con cuanto mas amor se quiere este &oacute;rden, sin
+mezcla de miras heterogéneas, tanto mas moral es el
+acto.</p>
+
+<p>Socorrer al pobre, con la <i>simple</i> mira de aliviarle, con
+amor h&aacute;cia el pobre, es un acto virtuoso; socorrerle con
+este amor, y con la reflexion <i>explícita</i> de que se
+cumple con un <i>deber</i> de humanidad, es todavía mas
+virtuoso; socorrerle con el pensamiento en Dios, viendo en el pobre
+&aacute; un hombre, im&aacute;gen de Dios, y &aacute; quien Dios
+nos manda amar, es un acto todavía mas virtuoso: socorrerle,
+aun contra los impulsos del propio corazon, agriado quiz&aacute;s
+por un resentimiento, &oacute; agitado por otras pasiones, y
+dominarse &aacute; sí mismo con una voluntad firme por amor
+de Dios; es ya un acto de virtud her&oacute;ica. N&oacute;tese
+bien: la perfeccion moral del acto se aumenta &aacute; proporcion
+de que se quiere la cosa <span class="pagenum"><a name="Page_369"
+id="Page_369">{369}</a></span> en sí misma con mas reflexion
+y amor; y llega al mas alto punto cuando en la cosa amada, se ama
+al mismo Dios. Si las miras son egoistas, el &oacute;rden se
+pervierte, y la moralidad se disipa; cuando no hay miras de
+egoismo, y se obra principalmente &aacute; impulsos del
+sentimiento, la accion ya es bella, pero su car&aacute;cter es mas
+bien de sensibilidad que de moralidad; mas cuando, con el corazon
+desgarrado por el dolor del sacrificio, la voluntad, precedida por
+la reflexion, manda este sacrificio, y se cumple el deber, porque
+es un deber; &oacute; quiz&aacute; se hace un acto <i>no</i>
+obligatorio, por el amor &aacute; su bondad moral, y porque el acto
+es agradable &aacute; Dios, vemos en la accion, algo tan bello, tan
+amable, tan digno de alabanza, que nos quedaríamos
+desconcertados si se nos preguntase entonces la razon del
+sentimiento respetuoso que experimentamos h&aacute;cia la persona
+que por tan nobles motivos se sacrifica por sus semejantes.</p>
+
+<p>Con arreglo &aacute; estos principios, podemos fijar clara y
+exactamente las ideas morales.</p>
+
+<p>[239.] La moralidad absoluta, y por consiguiente el
+orígen y tipo de todo el &oacute;rden moral, es el acto con
+que el ser infinito ama su perfeccion infinita. Este es un hecho
+absoluto, del cual no podemos se&ntilde;alar ninguna razon
+<i>&agrave; priori</i>.</p>
+
+<p>En Dios no hay deber <i>propiamente</i> dicho; hay necesidad
+absoluta de ser santo.</p>
+
+<p>[240.] El acto esencialmente moral en toda criatura es el amar
+&aacute; Dios. Es imposible, fundar <span class="pagenum"><a name="Page_370" id="Page_370">{370}</a></span> la moralidad de este
+acto, en la moralidad de otro acto.</p>
+
+<p>[241.] Los actos de la criatura son morales, en cuanto
+participan explícita &oacute; implícitamente, de este
+amor.</p>
+
+<p>[242.] Cuando la criatura ve intuitivamente &aacute; Dios, le
+ama necesariamente; y así todos sus actos, llevando este
+augusto sello, son necesariamente morales.</p>
+
+<p>[243.] Cuando la criatura no ve intuitivamente &aacute; Dios,
+ama necesariamente el bien en comun, &oacute; sea bajo una idea
+indeterminada: pero no ama necesariamente, ningun objeto en
+particular.</p>
+
+<p>[244.] En este amor h&aacute;cia el bien en comun, sus actos
+libres son morales, cuando su voluntad quiere el &oacute;rden que
+Dios ha querido, sin mezclar combinaciones ajenas &oacute;
+contrarias &aacute; este &oacute;rden.</p>
+
+<p>[245.] Para ser moral un acto, no es necesario que el que lo
+hace piense explícitamente en Dios, ni que su voluntad, le
+ame explícitamente.</p>
+
+<p>[246.] El acto ser&aacute; tanto mas moral, cuanto vaya
+acompa&ntilde;ado de mas reflexion sobre su moralidad, y sobre su
+conformidad con la voluntad de Dios.</p>
+
+<p>[247.] El sentimiento moral, es un sentimiento que se nos ha
+dado para percibir la belleza del &oacute;rden querido por Dios: es
+por decirlo así un <i>instinto</i> de amor de Dios.</p>
+
+<p>[248.] Como este sentimiento es innato, indeleble, <span class="pagenum"><a name="Page_371" id="Page_371">{371}</a></span>
+é independiente de la reflexion, lo experimentan hasta los
+ateos.</p>
+
+<p>[249.] La idea de obligacion moral &oacute; deber, resulta de
+dos ideas: &oacute;rden querido por Dios; libertad física de
+apartarse de este &oacute;rden. Dios otorg&aacute;ndonos la vida,
+ha querido que procur&aacute;semos conservarla; pero el hombre es
+libre, y &aacute; veces se suicida. El que conserva su vida cumple
+con un deber; el que se mata, le infringe. Así en la idea
+del deber, entra la de libertad física, que no puede
+ejercerse en cierto sentido, sin salir del &oacute;rden querido por
+Dios.</p>
+
+<p>[250.] La pena es una sancion del &oacute;rden moral; sirve para
+suplir la necesidad imposible para los seres libres. Las criaturas
+que obran sin conocimiento, cumplen su destino por necesidad
+absoluta; los seres libres, cumplen su destino, n&oacute; por
+necesidad absoluta, sino por la especie de necesidad producida por
+la vista de un resultado doloroso.</p>
+
+<p>[251.] Aquí se palpa la diferencia entre el mal
+físico y el mal moral, aun en el mismo ser libre: el
+físico es el dolor; el moral, es el desviarse del
+&oacute;rden querido por Dios.</p>
+
+<p>[252.] Ilícito es lo contrario &aacute; un deber.</p>
+
+<p>[253.] Lícito es todo lo que no se opone &aacute; ningun
+deber.</p>
+
+<p>[254.] Ley eterna es el &oacute;rden de los seres inteligentes
+querido por Dios, con arreglo &aacute; su santidad infinita.</p>
+
+<p>[255.] Acciones intrínsecamente morales, son <span class="pagenum"><a name="Page_372" id="Page_372">{372}</a></span> las que
+forman parte del &oacute;rden que Dios, (supuesta la voluntad de
+criar tales &oacute; cuales seres), ha querido por necesidad, en
+fuerza del amor de su perfeccion infinita. Semejantes acciones,
+est&aacute;n mandadas porque son buenas.</p>
+
+<p>[256.] Las acciones que son buenas porque est&aacute;n mandadas,
+son las que forman parte del &oacute;rden querido por Dios
+libremente, y del cual ha dado conocimiento &aacute; sus
+criaturas.</p>
+
+<p>[257.] El mandato de Dios, es su voluntad comunicada &aacute; la
+criatura. Si esta voluntad es necesaria, el precepto es natural; si
+esta voluntad es libre, es positivo.</p>
+
+<p>[258.] Atendiendo &aacute; lo puramente natural, el &oacute;rden
+querido por Dios, es el que conduce &aacute; la conservacion y
+perfeccion de los seres criados. Las acciones ser&aacute;n morales
+cuando se conformen con este &oacute;rden.</p>
+
+<p>[259.] La perfeccion natural de los seres consiste en el uso de
+sus facultades acomodado al fin &aacute; que su misma naturaleza
+los muestra destinados.</p>
+
+<p>[260.] La naturaleza ha encargado &aacute; cada individuo el
+cuidado de su propia conservacion y perfeccion.</p>
+
+<p>[261.] La imposibilidad natural de que el hombre viva solo,
+indica que la conservacion y perfeccion de los individuos, se ha de
+conseguir en sociedad.</p>
+
+<p>[262.] La primera sociedad, es la de familia.</p>
+
+<p>[263.] Los padres deben alimentar y educar &aacute; <span class="pagenum"><a name="Page_373" id="Page_373">{373}</a></span> sus
+hijos; porque sin esto no puede conservarse el linaje humano.</p>
+
+<p>[264.] Los deberes conyugales, nacen del &oacute;rden necesario
+para la conservacion y perfeccion de la sociedad de familia,
+indispensable para la conservacion del humano linaje.</p>
+
+<p>[265.] Cuanto mas necesario es el enlace de un acto con la
+conservacion y perfeccion de la familia, mas necesaria es su
+moralidad, y por consiguiente menos sujeta &aacute;
+modificaciones.</p>
+
+<p>[266.] La inmoralidad de los actos contrarios al pudor, y muy
+especialmente los contrarios &aacute; la naturaleza, se funda en
+grandes razones de un &oacute;rden indispensable para la
+conservacion del individuo y de la especie.</p>
+
+<p>[267.] Las pasiones, por lo mismo que son ciegas, es evidente
+que nos han sido dadas como medios, n&oacute; como fines.</p>
+
+<p>[268.] Luego cuando la satisfaccion de las pasiones se toma
+n&oacute; como un medio, sino como un fin, el acto es inmoral. Un
+ejemplo sencillo aclarar&aacute; esta idea. El placer de la comida
+tiene un objeto muy &uacute;til para la conservacion del individuo;
+así el comer <i>con</i> placer, no es nada malo, sino bueno;
+pero el comer <i>por</i> el placer de la comida, es invertir el
+&oacute;rden: el acto no es bueno. La misma accion que en el primer
+caso es muy racional, en el segundo es un acto de
+<i>glotonería</i>. Así lo juzga el sentido comun sin
+necesitar de an&aacute;lisis.</p>
+
+<p>[269.] Viviendo el hombre solo, el uso de su <span class="pagenum"><a name="Page_374" id="Page_374">{374}</a></span>
+libertad física, no perjudicaria jam&aacute;s sino &aacute;
+sí mismo; el límite moral de su libertad seria el de
+satisfacer sus necesidades y deseos, con arreglo al dict&aacute;men
+de la razon. Pero viviendo los hombres en sociedad, el ejercicio de
+la libertad física del uno, tropieza por necesidad con el
+del otro; para impedir el des&oacute;rden es necesario restringir
+un poco la libertad física de cada uno, y someterlos
+&aacute; todos &aacute; un &oacute;rden conforme &aacute; razon, y
+conducente al bien general: hé aquí la necesidad de
+una legislacion civil. Esta no puede establecerse, ni conservarse,
+por sí sola: hé aquí la necesidad de un poder
+p&uacute;blico. El objeto de la sociedad, es el bien general, con
+sujecion &aacute; los principios de la moral eterna; este mismo es
+el objeto del poder p&uacute;blico.</p>
+
+<p>[270.] Con la teoría que precede, se explica
+satisfactoriamente el doble car&aacute;cter que presenta el
+&oacute;rden moral: lo absoluto y lo relativo. La razon, el sentido
+comun, el corazon, nos obligan &aacute; reconocer en el
+&oacute;rden moral algo absoluto, independiente de la consideracion
+de la utilidad: esto se explica, elev&aacute;ndose &aacute; un acto
+absoluto, de perfeccion absoluta; y mirando la moralidad de las
+criaturas, como una participacion de aquel acto. La razon y la
+experiencia nos ense&ntilde;an que la moralidad de las acciones
+tiene resultados <i>&uacute;tiles</i>; esto se explica, observando,
+que en aquel acto absoluto, est&aacute; comprendido el amor del
+&oacute;rden que habia de reinar entre los seres criados, para
+cumplir sus destinos. Este &oacute;rden pues, era &aacute; un
+<span class="pagenum"><a name="Page_375" id="Page_375">{375}</a></span> tiempo <i>querido</i> por Dios, y
+<i>conducente</i> al fin especial de cada criatura; ser&aacute;
+pues &aacute; un mismo tiempo <i>moral</i> y
+<i>&uacute;til</i>.</p>
+
+<p>[271.] Pero los dos caractéres se conservan siempre
+esencialmente distintos: el primero, lo <i>sentimos</i>; el segundo
+lo <i>calculamos</i>. Cuando nos falta el primero, somos
+<i>malos</i>; cuando el segundo, somos <i>desgraciados</i>. El
+resultado doloroso, es <i>pena</i>, si nuestra voluntad ha
+infringido &aacute; sabiendas el &oacute;rden; cuando n&oacute;, es
+simplemente <i>desdicha</i>.</p>
+
+<p>[272.] Permítaseme lisonjearme con la idea de que esta
+teoría es algo mas satisfactoria, que las que han excogitado
+algunos fil&oacute;sofos modernos, para explicar la naturaleza
+absoluta de la moralidad. He necesitado de la idea de Dios, es
+cierto; porque no concibo &oacute;rden moral, en quitando &aacute;
+Dios del mundo. Sin la idea de Dios, la moralidad no puede ser otra
+cosa que un sentimiento ciego, tan absurdo en su objeto, como en
+sí mismo; la filosofía que no lo funde en Dios, no
+podr&aacute; llegar jam&aacute;s &aacute; una explicacion
+científica: deber&aacute; limitarse &aacute; consignar el
+hecho como una necesidad, cuyo car&aacute;cter y orígen se
+ignoran del todo.</p>
+
+<p>[273.] A&ntilde;adiré una observacion que compendia toda
+mi teoría, y que pone de manifiesto lo que la diferencia de
+las otras, que reconocen en Dios el fundamento del &oacute;rden
+moral, y el amor de Dios, por el primero de los deberes. Los
+sistemas &aacute; que me refiero suponen la idea de moralidad
+<span class="pagenum"><a name="Page_376" id="Page_376">{376}</a></span> distinta de la del amor de Dios, pero
+yo digo que la <i>esencia</i> de la moralidad es el mismo amor de
+Dios. Así afirmo que la santidad infinita, es
+<i>esencialmente</i> el amor con que Dios se ama &aacute; sí
+mismo; que el acto primitivo y esencialmente moral de la criatura
+es el amor &aacute; Dios; que la moralidad de todas sus acciones,
+consiste en conformarse explícita &oacute;
+implícitamente con la voluntad de Dios; lo que equivale
+&aacute; un amor explícito &oacute; implícito de
+Dios.</p>
+
+<p>Uno de los resultados mas notables de esta teoría que
+pone la esencia de la moralidad en el amor de Dios &oacute; del
+bien infinito, es el que hace desaparecer la diferencia entre la
+forma de las proposiciones metafísicas y las morales,
+manifestando como el <i>se debe</i> y <i>se ha</i>, que se
+encuentra en estas, se reduce al <i>es</i> absoluto de aquellas (V.
+210, 211, 212 y 213). Hé aquí la aplicacion de este
+importante resultado.</p>
+
+<p>La proposicion: El amar &aacute; Dios <i>es</i> bueno
+moralmente; es una proposicion absoluta é idéntica,
+porque la bondad moral no es otra cosa que el amor de Dios.</p>
+
+<p>La proposicion: El amar al pr&oacute;jimo es bueno; se reduce
+&aacute; la primera, porque amar al pr&oacute;jimo es un cierto
+modo de amar &aacute; Dios.</p>
+
+<p>La proposicion: el socorrer al pr&oacute;jimo es bueno: se
+reduce &aacute; la anterior, porque socorrer es amar.</p>
+
+<p>La proposicion: El hombre <i>debe</i> conservar su vida, se
+explica por esta otra absoluta: la conservacion <span class="pagenum"><a name="Page_377" id="Page_377">{377}</a></span> de la
+vida del hombre, <i>es</i> querida por Dios. Así la palabra
+<i>debe</i>, significa la necesidad de que el hombre conserve su
+vida, si no quiere oponerse al &oacute;rden querido por Dios.</p>
+
+<p>Estos ejemplos bastan para que se vea con cu&aacute;nta
+facilidad pueden reducirse &aacute; una forma absoluta, las
+proposiciones morales. Esto, no alcanzo de qué manera se
+podr&aacute; conseguir, si en vez de decirse: el amor de Dios es la
+misma moralidad; se dijese: el amor de Dios es un acto moral,
+distinguiendo entre el amor y la moralidad.</p>
+
+<p>[274.] Sea cual fuere el juicio que se forme de esta
+explicacion, no puede negarse que con ella, se reconoce una
+sabiduría profunda, aun ateniéndonos al solo
+&oacute;rden natural y filos&oacute;fico, en aquella admirable
+doctrina del Divino Maestro, en que llama al amor de Dios el mayor
+y el primero de los mandamientos, y en que, cuando quiere
+se&ntilde;alar el car&aacute;cter del bien moral, recuerda, muy
+especialmente, el cumplimiento de la voluntad divina.</p>
+
+<p>[275.] Puesta la esencia de la moralidad en el amor, lo moral
+debe parecernos bello, porque nada mas bello que el amor; debe ser
+agradable al alma, porque nada mas grato que el amor. Entonces se
+comprende tambien por qué las ideas de desinterés, de
+sacrificio, se nos presentan tan bellas en el &oacute;rden moral, y
+nos hacen rechazar instintivamente la teoría del
+interés propio: nada mas desinteresado, que el amor;
+<span class="pagenum"><a name="Page_378" id="Page_378">{378}</a></span> nada mas capaz de grandes sacrificios
+que el amor.</p>
+
+<p>[276.] Así el egoismo queda desterrado del &oacute;rden
+moral: Dios se ama &aacute; sí mismo, porque es
+infinitamente perfecto; fuera de sí no encuentra nada que
+amar, que él no haya criado. El amor que tiene &aacute; las
+criaturas es completamente desinteresado, porque nada puede recibir
+de las mismas. La criatura se ama &aacute; sí propia y ama
+tambien &aacute; las dem&aacute;s; pero este amor, no es de un
+egoismo estrecho, sino que ama en sí misma, y en sus
+semejantes, el reflejo del bien infinito. Desea unirse con el bien
+supremo, y en esto pone su &uacute;ltima felicidad; pero este deseo
+lo enlaza con el amor del bien supremo en sí mismo, y no le
+ama precisamente porque de ello deba resultar su propia
+felicidad.</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>CAP&Iacute;TULO XXI.</h2>
+<h3>OJEADA SOBRE LA OBRA.</h3>
+<p>[277.] Llego al término de mi trabajo; y así
+conviene echar una ojeada sobre el largo camino que acabo de
+recorrer.</p>
+
+<p>Me habia propuesto examinar las ideas fundamentales de nuestro
+espíritu, ya considerado en sí mismo, ya en sus
+relaciones con el mundo. <span class="pagenum"><a name="Page_379"
+id="Page_379">{379}</a></span></p>
+
+<p>[278.] Con relacion &aacute; los objetos, hemos encontrado en
+nuestro espíritu dos hechos primitivos: la intuicion de la
+extension; la idea del ente. En la intuicion de la extension se
+funda toda la sensibilidad objetiva; en la idea del ente se funda
+todo el &oacute;rden intelectual puro en lo tocante &aacute; las
+ideas indeterminadas. De la idea del ente, hemos visto salir las de
+identidad, distincion, unidad, n&uacute;mero, duracion, tiempo,
+simplicidad, composicion, finito, infinito, necesario, contingente,
+mutable, inmutable, substancia, accidente, causa, efecto.</p>
+
+<p>[279.] En el &oacute;rden subjetivo, hallamos como hechos de
+conciencia, la sensibilidad, &oacute; el ser sensitivo (incluyendo
+en esto no solo la sensacion, sino tambien el sentimiento); la
+inteligencia y la voluntad; lo que nos da ideas intuitivas de modos
+de ser determinados, y distintos del de los seres extensos.</p>
+
+<p>[280.] Así todos los elementos de nuestro espíritu
+se reducen &aacute; las ideas intuitivas de extension, de
+sensibilidad, inteligencia y voluntad, y &aacute; las ideas
+indeterminadas, que &aacute; su vez se fundan todas en la idea de
+ser.</p>
+
+<p>[281.] De la idea de ser, combinada con la del no ser, nace el
+principio de contradiccion: que por sí, da orígen
+solamente &aacute; conocimientos indeterminados. Para que la
+ciencia tenga un objeto realizable, es necesario que el ser se le
+presente bajo alguna forma. Nuestra intuicion nos ofrece dos:
+extension y conciencia. <span class="pagenum"><a name="Page_380"
+id="Page_380">{380}</a></span></p>
+
+<p>[282.] La conciencia nos ofrece tres modos de ser: sensibilidad,
+&oacute; el ser sensitivo, inteligencia y voluntad.</p>
+
+<p>[283.] La extension considerada en toda su pureza, cual la
+imaginamos en el espacio, es la base de la geometría.</p>
+
+<p>[284.] La misma extension modificada de varias maneras, y puesta
+en relacion con nuestra sensibilidad, es la base de todas las
+ciencias naturales, &oacute; que tienen por objeto el universo
+corp&oacute;reo.</p>
+
+<p>[285.] La inteligencia da orígen &aacute; la
+ideología y &aacute; la psicología.</p>
+
+<p>[286.] La voluntad, en cuanto movida por fines, da orígen
+&aacute; las ciencias morales.</p>
+
+<p>[287.] La idea de ser engendra el principio de contradiccion; y
+con él, las ideas generales é indeterminadas, de cuya
+combinacion nace la ontología; y que adem&aacute;s circulan
+por todas las dem&aacute;s ciencias como un fl&uacute;ido
+vivificante.</p>
+
+<p>[288.] Así concibo el &aacute;rbol de las ciencias
+humanas: examinar las raíces de este &aacute;rbol, era mi
+objeto en la <i>Filosofía Fundemental</i>.</p>
+
+<h2>FIN.</h2>
+<span class="pagenum"><a name="Page_381" id="Page_381">{381}</a></span>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h3>NOTAS.</h3>
+<h2>(SOBRE EL LIBRO VIII).</h2>
+<p><a href="#Page_93" id="Nota_I" name="Nota_I">(I)</a>
+Quiz&aacute;s no faltar&aacute;n algunos lectores poco versados en
+la historia de lo filosofía, &aacute; quienes parezca que me
+he extendido demasiado en la explicacion de la idea de lo infinito,
+considerando estas cuestiones, en la clase de aquellas que sirven
+mas bien para sutilizar, que para adquirir conocimientos
+s&oacute;lidos. Este es un error de mucha gravedad. En todos
+tiempos, han ocupado un lugar preferente entre las cuestiones
+filos&oacute;ficas, las que versan sobre la idea de lo infinito; y
+en nuestra época, apenas hay ninguna que deba merecer mas
+atencion, si se quieren atajar los progresos del panteismo. No me
+cansaré de repetir que muchos errores gravísimos
+dimanan de confusion en las ideas fundamentales; para quien
+esté bien radicado en el conocimiento de estas,
+dejar&aacute;n de ser peligrosas ciertas obras, cuyo secreto, para
+extraviar, consiste &oacute; en emplear palabras incomprensibles,
+&oacute; en dar falsas acepciones &aacute; las que se pueden
+comprender. Como quiera, los que creyeren que aquí solo se
+trata de cavilaciones escol&aacute;sticas, recuerden que
+deber&aacute;n tener por caviladores &aacute; los
+metafísicos mas eminentes antiguos y modernos.</p>
+
+<h2>(SOBRE EL LIBRO IX).</h2>
+<p><a href="#Page_235" id="Nota_II" name="Nota_II">(II)</a> No
+ignoro, que algunos fil&oacute;sofos modernos, y muy
+particularmente M. Cousin, tratan de sincerarse de la acusacion de
+panteismo, explicando &aacute; su manera los pasajes de sus obras
+donde se halla profesado este error. No siéndome posible,
+extenderme en una cuestion que exigiria <span class="pagenum"><a name="Page_382" id="Page_382">{382}</a></span> la
+insercion y cotejo de largos pasajes, me contentaré con
+remitir al lector &aacute; lo que tengo dicho en el cuerpo de la
+obra, y con respecto &aacute; M. Cousin, &aacute; los trozos que
+llevo citados en mis <i>Cartas &aacute; un escéptico en
+materia de religion</i> (Carta X). Sea como fuere, los impugnadores
+de M. Cousin no tienen la culpa de que este fil&oacute;sofo se
+valiese de palabras tan claras y terminantes, que &aacute; ningun
+hombre de sano juicio le podia quedar ninguna duda, de que
+contenian lisa y llanamente la profesion del panteismo. Dejando
+pues &aacute; este fil&oacute;sofo la responsabilidad de sus
+intenciones, me contentaré con rogar encarecidamente
+&aacute; nuestros j&oacute;venes, que no juzguen con ligereza sobre
+las disputas que se agitan en el vecino reino, cuyo ruido llega
+hasta nosotros, por &oacute;rganos no siempre fieles; y que se
+abstengan de dar fe &aacute; los que se empe&ntilde;an en
+persuadirles que las alarmas de los hombres de sanas doctrinas en
+materias filos&oacute;ficas, carecen de fundamento.</p>
+
+<h3>FIN DE LAS NOTAS.</h3>
+<span class="pagenum"><a name="Page_383" id="Page_383">{383}</a></span>
+<h2>FIN.</h2>
+
+
+<!-- Index begin -->
+<h2>INDICE</h2>
+<h5>DE LAS</h5>
+<h3>MATERIAS DEL TOMO CUARTO.</h3>
+<h2>LIBRO OCTAVO.</h2>
+<h3>LO INFINITO.</h3>
+<span class="pagenum"><a name="Page_384" id="Page_384">{384}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_385"
+id="Page_385">{385}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_386" id="Page_386">{386}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_387" id="Page_387">{387}</a></span>
+<table summary="indice" cellpadding="4" cellspacing="4">
+<tbody>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO PRIMERO.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ojeada sobre el estado actual de
+la filosofía.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Uso de ciertas palabras. Qué indican. Filosofía
+del siglo pasado. Reaccion. Car&aacute;cter del panteismo actual.
+Como se aviene con lo infinito. Por qué la nueva
+filosofía se coloca en el <i>yo</i>. Indicio de una
+aspiracion sublime. Sus pretensiones orgullosas é
+infundadas. No inventa ni restaura la verdad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_5">5</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO II.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Importancia y anomalía de
+las cuestiones sobre la idea de lo infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Importancia del ex&aacute;men de esta idea. Anomalía.
+Disputas sobre su naturaleza y existencia. Hecho que ellas
+indican.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_12">12</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO III.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Sí tenemos idea de lo
+infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Tenemos esta idea. Prueba. Lo infinito y lo indefinido. La idea
+de lo infinito es fija. Ejemplo. La distincion entre lo infinito y
+lo finito se funda en el principio de contradiccion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_14">14</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El límite.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Negaciones que afirman. El límite filos&oacute;fico y el
+matem&aacute;tico. Lo finito envuelve negacion. Lo infinito
+afirmacion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_18">18</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO V.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la
+aplicacion de la idea de lo infinito &aacute; la cantidad continua,
+y &aacute; la discreta en cuanto se expresa en series.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Posibilidad de aplicar dicha idea &aacute; muchos
+&oacute;rdenes. Razones en pro y en contra de la infinidad lineal,
+de la numérica expresada en series, de la de las superficies
+y s&oacute;lidos.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_21">21</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Orígen de la vaguedad y
+aparentes contradicciones en la aplicacion de la idea de lo
+infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Las dificultades en la aplicacion de la idea prueban su
+existencia. Vaguedad de la misma. No es intuitiva. Qué seria
+si fuese intuitiva. Efecto de su naturaleza actual. Car&aacute;cter
+de las ideas indeterminadas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_25">25</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental de la
+idea abstracta de lo infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>El límite y varias negaciones del mismo. Como
+generalizamos estas ideas. Ser y negacion de límite,
+constituyen la idea abstracta de lo infinito. No nos hace conocer
+una <i>cosa</i> infinita. Ejemplos de otras ideas semejantes.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_30">30</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Se comprueba con aplicaciones
+&aacute; la extension, la definicion de la infinidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>De qué provienen las anomalías de la aplicacion.
+Infinidad de una recta. De un valor lineal. Se explican las
+contradicciones aparentes. Si se concibe un valor lineal
+absolutamente infinito. Diferencia entre su concepto y su intuicion
+sensible.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_33">33</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Concepto de un n&uacute;mero
+infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Como se forma esta idea. No representa nada determinado.
+Aplicaciones.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_40">40</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO X.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Concepto de la extension
+infinita.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>En qué consiste. Su imaginacion es imposible.
+Observaciones sobre una dificultad del p&aacute;rrafo 40.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_45">45</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Sobre la posibilidad de la
+extension infinita.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dificultad sobre la posibilidad intrínseca y
+extrínseca. Omnipotencia. Solucion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_48">48</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Solucion de varias dificultades
+contra la posibilidad de una extension infinita.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Lo que se funda en la relacion de las propiedades con la
+substancia. Lo que estriba en la diferencia entre lo finito y lo
+infinito. Varias consideraciones sobre estas diferencias. Nueva
+dificultad fundada en la aparicion y desaparicion de extensiones
+infinitas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_50">50</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Si existe la extension
+infinita.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Opinion de Descartes y de Leibnitz. Observaciones del
+autor.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_58">58</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Sobre la posibilidad de un
+n&uacute;mero infinito actual.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Si existiese no se podria multiplicar. No se puede expresar ni
+algebr&aacute;ica ni geométricamente. Infinidad de especies
+y de individuos. Posibilidad de especies infinitas. Si hay un
+limite en la perfectibilidad de las especies. Imposibilidad de la
+existencia simult&aacute;nea pag. de todas las modificaciones. Con
+esto se demuestra la imposibilidad de un n&uacute;mero infinito
+actual.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_61">61</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Idea del ser absolutamente
+infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dificultades de esta idea. Si se explica bastante con la idea
+de un ser sin negacion de ser. Qué es la perfeccion. Se ha
+de hallar con propiedades formales en el ser infinito. Qué
+se entiende por <i>toda</i> perfeccion. Dos negaciones. Se debe
+afirmar del ser infinito todo lo que no implica contradiccion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_71">71</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Se afirma de Dios toda la
+realidad contenida en los conceptos indeterminados.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Rese&ntilde;a. Ser. Substancia. Simplicidad. Causalidad.
+Necesidad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_77">77</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Como se afirma de Dios todo lo no
+contradictorio, contenido en las ideas intuitivas.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Sensibilidad pasiva. Materia. Sensibilidad activa.
+Inteligencia. Voluntad. Libertad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_80">80</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>La inteligencia y el ser
+absolutamente infinito.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Como concibe &aacute; Dios la humanidad. Caractéres de
+la inteligencia: es activa, inofensiva, pura. Engendra la libertad
+y la moral. Idea del ser absolutamente infinito.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_83">83</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Res&uacute;men</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_89">89</a></td>
+</tr>
+</tbody>
+</table>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>LIBRO NOVENO.</h2>
+<h3>LA SUBSTANCIA.</h3>
+<span class="pagenum"><a name="Page_388" id="Page_388">{388}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_389" id="Page_389">{389}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_390" id="Page_390">{390}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_391"
+id="Page_391">{391}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_392" id="Page_392">{392}</a></span>
+<table summary="indice_2" cellpadding="4" cellspacing="4">
+<tbody>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO I.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Nombre é idea general de
+la substancia.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Existencia de la idea, su falta de claridad. Su importancia. No
+se debe comenzar por una definicion. Método. Nombre. Expresa
+algo constante entre las mudanzas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_95">95</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO II.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Aplicacion de la idea de
+substancia &aacute; los objetos corp&oacute;reos.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Explicaciones analíticas. C&oacute;mo se aplica &aacute;
+los cuerpos. C&oacute;mo y por qué no se aplica &aacute; las
+sensaciones. Particularidad de la extension. Lazo de las
+sensaciones.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_99">99</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO III.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Definicion de la substancia
+corp&oacute;rea.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dificultad. Aplicacion. An&aacute;lisis de las ideas que
+componen la de substancia corp&oacute;rea. Resultado. Con los
+accidentes la substancia se nos manifiesta.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_105">105</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones de la substancia
+corp&oacute;rea con sus accidentes.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Incluye multiplicidad. Disposicion de partes. El accidente
+depende de la substancia, n&oacute; esta de aquel. Aplicacion
+&aacute; las figuras. Cambios de figuras. Como entre estas hay
+semejanza y n&oacute; identidad. Se explica el sentido de la
+<i>comunicacion</i> del movimiento.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_108">108</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO V.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la
+substancia corp&oacute;rea en sí misma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Necesidad de accidentes para su determinacion. Esto es segun
+nuestro modo de concebir. Identidad de la substancia
+corp&oacute;rea. Rese&ntilde;a de opiniones. Ignorancia del hombre
+sobre este punto.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_111">111</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Substancialidad del yo
+humano.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Como se halla la unidad en los cuerpos. La unidad del yo. Su
+permanencia.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_118">118</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones de la proposicion, Yo
+pienso, con la substancia del Yo.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Los fen&oacute;menos internos se distinguen individualmente.
+Tambien los semejantes. Observaciones sobre el <i>recuerdo</i>.
+Todos los fen&oacute;menos pasan en nuestro interior para no
+volver. Sin sujeto, formarian una serie, sin ley ni lazo. Sin la
+substancialidad del alma, no se podria decir: yo pensaba, yo
+pienso; sino: habia pensamiento, hay pensamiento.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_121">121</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Consideraciones sobre la
+intuicion que el alma tiene &oacute; puede tener en sí
+misma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Existencia de cierta intuicion. C&oacute;mo se implica en todas
+las afecciones internas. Su unidad probada por la misma variedad.
+Si esto se negase, se negaria el testimonio de la conciencia.
+Conocemos el alma como objeto. Conjeturas sobre la posibilidad de
+otras intuiciones. El alma sola separada.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_121">121</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ex&aacute;men de la opinion de
+Kant sobre los argumentos con que se prueba la substancialidad del
+alma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Motivo personal de su opinion. Mala exposicion del argumento.
+C&oacute;mo debe presentarte. C&oacute;mo aplica aquí su
+errada teoría, sobre las categorías puras. Dos
+sentidos de la palabra <i>sujeto</i>. Ninguno es exclusivo al
+tratar del alma. No se necesita la intuicion sensible. Su falso
+supuesto sobre el argumento psicol&oacute;gico. No se prescinde de
+la experiencia. Contradiccion de Kant, cuando confiesa la presencia
+del yo en todo pensamiento. La interrupcion del pensamiento
+confirma la permanencia del alma. Demostracion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_128">128</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO X.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ex&aacute;men de la opinion de
+Kant sobre el argumento que el llama el paralogismo de la
+personalidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Inexactitud en el uso de la palabra <i>persona</i>. Equivocada
+expresion de la identidad de conciencia. Identidad del yo con
+respecto &aacute; un observador extra&ntilde;o. Singular
+explicacion de la transmision de la conciencia. Met&aacute;fora del
+<i>lazo</i>. Para la transmision no basta la sucesion. Se estrecha
+&aacute; Kant, fijando mas el estado de la cuestion. Confesion de
+Kant sobre la necesidad de la conciencia de la identidad.
+Consecuencias de no admitir esta necesidad por criterio
+legítimo.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_153">153</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Simplicidad del alma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Qué se entiende por simple. Prueba del sentido
+íntimo en pro de la simplicidad del alma. Otra fundada en la
+misma naturaleza del pensamiento. Otra fundada en el acto de
+voluntad. Que el pensamiento no puede ser un producto de distintas
+substancias. Dilema fundado en la divisibilidad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_157">157</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ex&aacute;men de la opinion de
+Kant sobre el argumento con que se prueba la simplicidad del
+alma.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Sofisma de Kant. No es verdad que todo pensamiento resulte de
+muchas representaciones. Como en la diversidad de las
+representaciones hay la unidad. Semejanza del movimiento.
+Grosería de esta idea. Un ejemplo de la mec&aacute;nica.
+Disparidad. Resultado en contra de los adversarios. Como podemos
+sacar de la experiencia la unidad del sujeto pensante. Valor de la
+experiencia. Su enlace con las verdades necesarias. Como la
+demostracion se extiende &aacute; todos los sujetos pensantes.
+Indeterminacion del conocimiento que tenemos del alma. Doctrina de
+Santo Tom&aacute;s.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_161">161</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Como la idea de substancia es
+aplicable &aacute; Dios.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>No es esencial &aacute; toda substancia el ser mudable. Cotejo
+de dos definiciones de las escuelas. Que puede existir una
+substancia inmutable. Como conviene &aacute; Dios toda la
+perfeccion encerrada en la idea de substancia.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_180">180</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Una aclaracion importante y un
+res&uacute;men.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Como se entiende que la substancia es subsistente por sí
+misma. Dos relaciones: negacion de inherencia, y negacion de
+dependencia. Se fijan las ideas sobre este punto.
+Res&uacute;men.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_181">181</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el
+&oacute;rden de las ideas.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dos métodos: la idea y la experiencia. Una pregunta
+&aacute; los panteistas. Sobre la palabra substancia. El ser
+necesario no excluye la existencia de los contingentes. Experiencia
+fundada en las mismas ideas. Tampoco excluye la substancia de los
+contingentes. Prueba. Principal sofisma de los panteistas. Clave de
+la solucion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_187">187</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el
+&oacute;rden de los hechos externos.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Multiplicidad en el mundo externo. Legitimidad del criterio de
+los sentidos para la multiplicidad. La extension encierra
+esencialmente multiplicidad. Necesidad del idealismo en el
+panteismo. La doctrina de Descartes sobre la extension es contraria
+al panteismo. La extension no puede ser atributo ni modificacion de
+una substancia simple. Argumento concluyente contra Spinosa.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_192">192</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El panteismo examinado en el
+&oacute;rden de los hechos internos.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>El panteísmo est&aacute; en contradiccion con la
+distincion entre el <i>yo y</i> <i>el no yo</i>. Es contrario
+&aacute; la experiencia de la comunicacion de los espíritus.
+Absurdo de una conciencia &uacute;nica. Sentido comun. Sentido
+íntimo. Individualidad de la conciencia.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_196">196</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Sistema panteista de
+Fichte.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Legítimo sentido de la proposicion: <i>yo soy</i>.
+Extra&ntilde;as deducciones de Fichte. Se tantea una explicacion
+racional. No la consienten las palabras de Fichte. Las
+proposiciones; yo soy yo; A = A. El panteismo idealista
+expresamente consignado. El yo sin conciencia. Fichte elude la
+dificultad. Dilema contra su doctrina. Nuevas pruebas del panteismo
+de Fichte. Como diviniza al yo. Aclaracion fundamental. Como Fichte
+saca del yo el mundo externo. Absurdidad de esta doctrina.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_200">200</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Relaciones del sistema de Fichte
+con las doctrinas de Kant.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Las doctrina de Kant sobre el espacio y el tiempo conducen al
+idealismo. Pasajes de Kant, donde hace salir del yo el no yo.
+Opinion de Rosenkranz sobre la trascendencia de las doctrinas de
+Kant. Como se equivocan muchos considerando &aacute; Kant como el
+restaurador del espiritualismo. Cu&aacute;n da&ntilde;osos son sus
+escritos.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_219">219</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Contradiccion del panteismo con
+los hechos primordiales del espíritu humano.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Contradiccion del panteismo con la idea del n&uacute;mero. Con
+la de distincion. Con los juicios negativos. Con la idea de
+relacion. Con el sentido usual del principio de contradiccion. Con
+la idea de contingencia. Con la de finito é infinito. Con la
+de &oacute;rden. Con la de libertad de albedrío. Con los
+sentimientos del corazon.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_225">225</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XXI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>R&aacute;pida ojeada sobre los principales argumentos de los
+panteistas.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Ciencia. Ente. Substancia. Infinito. Confusion de los
+panteistas en estas ideas. Orígen del mal y su remedio.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_232">232</a></td>
+</tr>
+</tbody>
+</table>
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2>LIBRO DECIMO.</h2>
+<h3>NECESIDAD Y CAUSALIDAD.</h3>
+<span class="pagenum"><a name="Page_393" id="Page_393">{393}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_394"
+id="Page_394">{394}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_395" id="Page_395">{395}</a></span><span class="pagenum"><a name="Page_396" id="Page_396">{396}</a></span>
+<table summary="indice_3" cellpadding="4" cellspacing="4">
+<tbody>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO I.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Necesidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Nocion fundamental. Diversas aplicaciones. Necesidad é
+imposibilidad son ideas correlativas. Dos &oacute;rdenes de
+necesidad. Como la existencia debe contenerse en la idea del ser
+necesario. Defecto del raciocinio de Descartes. Demostracion de la
+existencia de un ser necesario. Res&uacute;men.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_237">237</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO II.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Lo incondicional.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Definiciones. Se prueba la existencia de lo incondicional.
+Imposibilidad de una serie infinita de términos
+condicionales.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_242">242</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO III.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Inmutabilidad del ser necesario
+é incondicional.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>A su estado le repugna el <i>no</i> estado. Aclaracion.
+Dificultad. Solucion. Ficcion de varios seres incondicionales, y de
+su accion reciproca. Que dicho ser no es perfectible. Como contiene
+todas las perfecciones reales y posibles.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_245">245</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ideas de causa y efecto.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Nocion y existencia de la noticia de la causalidad. Tenemos
+idea de causa. Qué se contiene en ella. Axiomas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_250">250</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO V.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Origen de la nocion de
+causalidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Que existen causas y efectos. Testimonio de nuestra conciencia.
+La idea de causa no es simple. Actividad. De d&oacute;nde nace su
+idea. Idea de la creacion es la de causalidad
+perfectísima.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_253">253</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Se formula y demuestra el
+principio de causalidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Sentido del principio. Peque&ntilde;a serie: no A, A.
+&Oacute;rden de los conceptos. Aclaracion. Parangon de las dos
+doctrinas opuestas. Los sensualistas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_257">257</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>El principio de la
+precedencia.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>An&aacute;lisis de este principio. Como conduce &aacute; una
+cosa preexistente. Opinion de Galluppi. Observaciones. Dudas sobre
+el valor de esta demostracion. Parece no demostrar el principio de
+causalidad, sino el de sucesion. Como se auxilian estos dos
+principios. Nuevas aclaraciones. Se manifiesta el valor de esta
+prueba. Como viene &aacute; parar &aacute; las ideas de ser y no
+ser.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_260">260</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO VIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>La causalidad en sí
+mísma. Insuficiencia y error de algunas
+explicaciones.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>La causalidad implica relacion &aacute; otro. Actividad y
+causalidad. Dios y las criaturas. Se plantea la cuestion.
+Explicaciones insuficientes. Palabras metaf&oacute;ricas.
+Causalidad no es lo mismo que sucesion. Ni el enlace de las ideas.
+Ni la prioridad de una de ellas. Ni el enlace expresado en ciertas
+proposiciones condicionales. Ejemplo. Sentido inverso de las
+proposiciones.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_273">273</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO IX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Condiciones necesarias y
+suficientes para la verdadera causalidad absoluta.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Dos condiciones. F&oacute;rmula que las expresa. Aplicaciones.
+Ocasion. Remocion de obst&aacute;culos. Enlace de &oacute;rden en
+el tiempo. Observacion sobre las causas libres. Aplicacion &aacute;
+la primera.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_283">283</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO X.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad secundaria.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Diferencia entre la causalidad primaria y la secundaria.
+Condiciones para la causalidad secundaria. Ejemplos
+aclaratorios.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_286">286</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental del
+origen de la oscuridad de las ideas en lo tocante &aacute; la
+causalidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Se recuerda una doctrina del Lib. IV. Aplicaciones. Disputa
+filos&oacute;fica sobre las causas segundas. Modo de
+terminarla.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_290">290</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad de puro imperio de la
+voluntad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Defensa de la doctrina de la creacion. Consideraciones sobre su
+incomprensibilidad. Reflexiones sobre la causalidad intelectual.
+Relacion de lo existente con lo no existente. Esta solo pueden
+tenerla los seres inteligentes. Consecuencia en favor de la
+existencia de Dios.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_293">293</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>La actividad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Inercia, inaccion. Tres condiciones. Actividad. Accion. Tres
+clases. De cu&aacute;l tenemos idea intuitiva. No toda actividad es
+transitiva. Que no tenemos intuicion de la actividad
+corp&oacute;rea. An&aacute;lisis. Orden subjetivo y objetivo.
+Ejemplos. Conocemos dos modos de ser: Extension y Conciencia.
+Aquella es tipo de inercia; esta de actividad. Varias
+consideraciones sobre la actividad. Voluntad. Libertad. Parangon
+entre la extension y la conciencia.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_299">299</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Se examina si es posible la
+actividad corp&oacute;rea.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Imposibilidad de probar que la materia es incapaz de actividad.
+Se examina la prueba. Se refuta.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_309">309</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XV.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Conjeturas sobre la existencia de
+la actividad corp&oacute;rea.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Razon en pro, fundada en el &oacute;rden de los
+fen&oacute;menos. Espect&aacute;culo de actividad ofrecido por el
+universo corp&oacute;reo. Respuestas evasivas;
+réplicas.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_313">313</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad interna.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Recuerdos. Conceptos hijos de reflexion. Libre albedrío.
+Car&aacute;cter activo de todos los fen&oacute;menos internos.
+Objecion. Sensaciones. Pensamientos y sentimientos
+espont&aacute;neos. Relaciones de la espontaneidad con la
+organizacion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_319">319</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Aclaraciones sobre la
+espontaneidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Se consignan varios hechos sobre las condiciones del desarrollo
+de nuestro espíritu. Necesidad de una ense&ntilde;anza
+primitiva. Lenguaje. Imposibilidad de que sea invencion humana. No
+hay ninguna civilizacion espont&aacute;nea. Escaso n&uacute;mero de
+ideas &aacute; que van &aacute; parar las dem&aacute;s. Deduccion
+en favor de una inteligencia, causa y maestra de las otras.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_330">330</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XVIII.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Causalidad final.
+Moralidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Diferencia entre la causalidad eficente y la final. Necesidad y
+libertad. Universalidad de las ideas morales. Las confiesan los
+mismos que las niegan. No pueden ser hijas de una preocupacion.
+Fuerza de las ideas y sentimientos morales. Su orígen
+divino. Las dificultades no pueden hacer dudar de su existencia.
+Sus efectos.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_337">337</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XIX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Ex&aacute;men de algunas
+explicaciones de la moralidad.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>La ley eterna. La razon. La voluntad divina. La representacion
+en Dios. Diferencia de forma entre las proposiciones morales y las
+metafísicas. Si la moralidad consiste en conducir al fin
+&uacute;ltimo. Si se identifica con la felicidad. Si es posible una
+explicacion.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_346">346</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XX.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center"><i>Explicacion fundamental del
+&oacute;rden moral.</i></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>Hay algo moral, absoluto. Santidad de Dios. Una criatura sola.
+Car&aacute;cter inmanente de la moralidad. Resultado contra erradas
+teorías. Sabiduría de la Religion cristiana. El amor
+de Dios, fundamento de toda moralidad. Si en Dios hay <i>deber</i>.
+La moralidad se puede expresar de un modo absoluto. El ser infinito
+se ama a sí mismo. Que todo se ordena &aacute; Dios. Como se
+ordenan &aacute; Dios las criaturas libres. Por qué Dios no
+es amado por la criatura necesariamente. La moralidad en la
+criatura es el amor explícito &oacute; implícito de
+Dios. Aplicaciones. Acto explícito del amor de Dios.
+Observacion sobre los argumentos de analogía en pro del amor
+de Dios. Ejemplos de acciones morales en sí mismas; como se
+malean por el fin. Grados en la moralidad. Aplicaciones de la
+teoría general &aacute; las ideas morales en particular.
+Como se concilian en esta teoría la moralidad y la utilidad.
+Diferencia entre ella y las de otros autores que admiten el amor de
+Dios como el primero de los deberes. Como se explican con ella las
+relaciones de la moral con nuestros afectos. Como se concilian, el
+desinterés y la felicidad.</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_356">356</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">CAP&Iacute;TULO XXI.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td class="center"><i>Ojeada sobre la obra.</i></td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_378">378</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td colspan="2" class="center">NOTAS.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td>I</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_381">381</a></td>
+</tr>
+<tr>
+<td>II</td>
+<td class="tnum"><a href="#Page_381">Id.</a></td>
+</tr>
+</tbody>
+</table>
+<!-- Index end -->
+
+<span class="pagenum"><a name="Page_397" id="Page_397">{397}</a></span>
+<hr style="width: 65%;" />
+<p>Esta obra constar&aacute; de 4 tomos, al precio cada uno de 16
+rs. vn. en Barcelona, en la librería de Bacsi, y de 20 en
+los siguientes puntos <i>franco de porte</i>.</p>
+
+<ul class="none">
+<li>Algeciras, <i>Contill&oacute;</i>.</li>
+<li>Alicante, <i>Carratal&aacute;</i>.</li>
+<li>Almería, <i>Santamaría</i>.</li>
+<li>Avila, <i>R. Martin L&aacute;zaro</i>.</li>
+<li>Badajoz, <i>Carrillo y sobrinos</i>.</li>
+<li>Cadiz, <i>Hortal y compa&ntilde;ia</i>.</li>
+<li>Ciudad Real, <i>Malaguilla</i>.</li>
+<li>Figueras, <i>Matas</i>.</li>
+<li>Gerona, <i>Figar&oacute;</i>.</li>
+<li>Granada, <i>Sanz</i>.</li>
+<li>Lérida, <i>Viuda Carminas. Sol</i>.</li>
+<li>Madrid, <i>Rodriguez</i>.</li>
+<li>M&aacute;laga, <i>Martinez de Aguilar</i>.</li>
+<li>Palma, <i>Trias, Garcia</i>.</li>
+<li>Pamplona, <i>Longus y Ripa</i>.</li>
+<li>Pto. Sta. Maria, <i>Valderrama</i>.</li>
+<li>Reus, <i>Viuda Angelon</i>.</li>
+<li>Salamanca, <i>Moran</i>.</li>
+<li>Santiago, <i>Rey Romero é hijos</i>.</li>
+<li>Sevilla, <i>Angulo y Comp.<small><sup>s</sup></small></i></li>
+<li>Tarragona, <i>Granell</i>.</li>
+<li>Valencia, <i>Navarro</i>.</li>
+<li>Valladolid, <i>Roldan</i>.</li>
+<li>Zaragoza, <i>Yag&uuml;e</i>.</li>
+</ul>
+<hr style="width: 45%;" />
+<h3>OBRAS DEL AUTOR QUE SE HALLAN DE VENTA EN LA LIBRERIA DE
+BRUSI.</h3>
+
+<table cellpadding="10" summary="Obras del autor">
+<colgroup>
+ <col width="85%" />
+ <col width="15%" />
+</colgroup>
+<tr>
+<td><i>El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones
+con la civilizacion europea</i>. 5 tomos</td>
+<td>61 rs. vn.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>El Criterio</i>, 1 tomo</td>
+<td>16 id.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>La Religion demostrada al alcance de los ni&ntilde;os</i></td>
+<td>3 id.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>La Sociedad</i>, revista religiosa, filos&oacute;fica, política y literaria,
+2 tomos de 576 p&aacute;ginas cada uno</td>
+<td>72 id.</td>
+</tr>
+<tr>
+<td><i>La Civilizacion</i>, revista religiosa, filos&oacute;fica, política y literaria
+de Barcelona, escrita por D. Jaime Balmes, D. Joaquin
+Roca y Cornet y D. Jose Ferrer y Subirano: 3 tomos
+de 576 p&aacute;ginas los dos primeros y 480 el &uacute;ltimo. El
+Sr. Balmes escribi&oacute; en esta revista 500 p&aacute;ginas, equivalentes
+&aacute; un tomo. Precios de la obra</td>
+<td>100 id.</td>
+</tr>
+</table>
+<p>
+<a id="footnote1" name="footnote1"></a><b>Nota 1:</b> Hablo de diferencia entre cantidades
+<i>positivas</i>, porque en no suponiéndolas tales, se puede
+representar algebr&aacute;icamente una diferencia infinita. Sean
+estas dos cantidades (x-a) y (-a). Buscando la diferencia tenemos:
+D = (x-a) - (-a) = x-a+a = x.<a href="#footnotetag1">[1]</a></p>
+
+<p>
+<a id="footnote2" name="footnote2"></a><b>Nota 2:</b> Non ergo per essentiam suam, sed per actum suum se
+cognoscit intellectus noster, et hoc dupliciter. Uno quidem modo
+particulariter, secundum quod Sortes, vel Plato percipit se habere
+animam intellectivam ex hoc, quod percipit se intelligere. Alio
+modo in universali secundum quod naturam human&aelig; mentis ex
+actu intellectus consideramus. Sed verum est quod judicium et
+efficacia hujus cognitionis, per quam naturam anim&aelig;
+cognoscimus, competit nobis secundum derivationem luminis
+intellectus nostri a veritate divina, in qua rationes omnium rerum
+continentur, sicut supra dictum est. Unde August, dicit in 9 de
+Trini. Intuemur inviolabilem veritatem, ex qua perfecte quantum
+possumus deffinimus, non qualis sit uniuscujusque hominis mens, sed
+qualis esse sempiternis rationibus debeat. Est autem differentia
+inder bes duas cognitiones: nam ad primam cognitionem de mente
+habendam sufficit ipsa mentis pr&aelig;sentis, qu&aelig; est
+principium actus ex quo mens percipit seipsam, et ideo dicitur se
+cognoscero per suam pr&aelig;sentiom. Sed ad secundam cognitionem
+de mente habendam, non sufficit ejus pr&aelig;sentia, sed
+requiritur diligens et subtilis inquisitio. Unde et multi naturam
+anim&aelig; ignorant, et multi etiam cirra naturam anim&aelig;
+erraverunt. Propter quod August. dicit 10 de Trinitate, detali
+inquisitione mentis. Non velut absentem se qu&aelig;rat mens
+cernere, sed pre&aelig;sentem qu&aelig;rat discernere, id est
+cognoscere differentiam suam ab aliis rebus, quod est cognoscere
+quidditatem, et naturam suam. (1, P. Q. 87 Art. 1.)<a href="#footnotetag2">[2]</a></p>
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
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+
+End of the Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL ***
+
+***** This file should be named 28430-h.htm or 28430-h.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
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+
+Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online
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+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
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+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
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+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
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+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
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+*** START: FULL LICENSE ***
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+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
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+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
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+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
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+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
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+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
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+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
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+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
+metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be
+in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES.
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+the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org.
+
+No investigation has been made concerning possible copyrights in
+jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize
+this eBook outside of the United States should confirm copyright
+status under the laws that apply to them.
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+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
+eBook #28430 (https://www.gutenberg.org/ebooks/28430)
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+++ b/old/28430-8.txt
@@ -0,0 +1,10394 @@
+The Project Gutenberg EBook of Filosofa Fundamental, by Jaime Balmes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Filosofa Fundamental
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: March 29, 2009 [EBook #28430]
+
+Language: Portuguese
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFA FUNDAMENTAL ***
+
+
+
+
+Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online
+Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
+
+
+
+
+
+[Nota: El acento circunflejo (^) marca texto en superndice.
+
+La seal de igualdad (=) marca texto en negrita.]
+
+
+
+
+FILOSOFA FUNDAMENTAL.
+
+por
+
+D. JAIME BALMES, PRESBTERO.
+
+
+TOMO IV.
+
+Segunda edicion.
+
+
+Barcelona: IMPRENTA DE A. BRUSI. Calle de las Libreteras n 2. 1848.
+
+
+_Es propiedad del Autor._
+
+
+
+
+LIBRO OCTAVO.
+
+LO INFINITO.
+
+
+
+
+CAPTULO I.
+
+OJEADA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOFA.
+
+
+[1.] En las obras de filosofa trascendental publicadas de algunos
+aos esta parte, se emplean con mucha frecuencia las palabras
+infinito, absoluto, indeterminado, incondicional, hacindolas
+representar un gran papel en la explicacion de los mas recnditos
+arcanos que ofrecerse puedan la consideracion del hombre. Con ellas
+se combinan las de finito, relativo determinado, condicional; y de
+esta combinacion se pretende que ha de surgir el rayo de luz que
+disipe las tinieblas de las regiones filosficas.
+
+[2.] A pesar del mal uso que muchos hacen de semejantes palabras,
+preciso es confesar, que es consolador el hecho indicado por el mismo
+prurito de emplearlas. Este hecho es un esfuerzo del espritu humano
+para levantarse del polvo en que le hundiera la impa escuela del
+pasado siglo.
+
+[3.] Qu era el mundo los ojos de los falsos filsofos que
+precedieron la revolucion francesa? un conjunto de materia, sujeta
+movimiento por simples leyes mecnicas, cuya explicacion estaba dada
+pronunciando: ciega necesidad. Qu era el espritu humano? nada mas
+que materia. Qu era el pensamiento? una modificacion de la materia.
+En qu se diferenciaba la materia pensante de la no pensante? En un
+poco mas menos de sutileza, en una disposicion de tomos mas menos
+feliz. Qu era la moral? una ilusion. Qu eran los sentimientos? un
+fenmeno de la materia. Cul era el orgen del hombre? el de la
+materia; de un fenmeno ofrecido por una porcion de molculas, que
+ahora se hallan en una disposicion y luego en otra muy diferente.
+Hablabais de un destino mas all del sepulcro? Se os contestaba con
+una desdeosa sonrisa. Pronunciabais la palabra religion? El desden
+aumentaba, se convertia en desprecio. Recordabais la dignidad humana?
+S, se os otorgaba esta dignidad, con tal que os consideraseis como
+una graduacion mas perfecta, mas n de distinta naturaleza, de los
+dems animales. No se os negaba que vuestra figura fuese mas noble y
+galana que la del mono; no se os disputaba la superioridad de la
+inteligencia; pero debiais guardaros de pretender ni orgen ni
+destino mas elevados. El curso de los siglos podia desarrollar y
+perfeccionar las formas del mono, igualarlas con las vuestras; podia
+desarrollar y perfeccionar su masa cerebral de tal suerte que de los
+descendientes de ese mono que os divierte con sus movimientos
+extravagantes y sus actitudes ridculas, nacieran hombres como Platon,
+san Agustin, Leibnitz Bossuet.
+
+[4.] Con semejante sistema, intil era pensar en ideas; no habia mas
+que sensaciones: cuanto se agita en la mente del hombre, desde el mas
+imbcil, hasta el genio mas poderoso, no era mas que una sensacion
+trasformada. Los elementos de la humana inteligencia eran
+absolutamente los mismos de que dispone el bruto; pensar no era mas
+que sentir mejor. Tal era el ltimo trmino del anlisis, tal el
+resultado de la mas delicada observacion, tal la solucion que los
+problemas del entendimiento del hombre encontrara la mas profunda
+filosofa. Platon, Aristteles, san Agustin, santo Toms, Descartes,
+Malebranche, Leibnitz, no eran mas que soadores sublimes, cuyo genio
+contrastaba con su ignorancia de la verdadera naturaleza de las cosas.
+Todos ellos no sabian nada en materia de ideologa y metafsica: estas
+ciencias eran un mundo desconocido, hasta que vinieron descubrirlo
+Locke y Condillac.
+
+[5.] Esa escuela tan funesta como frvola, habia envuelto el espritu
+en la materia, y le habia ahogado. La mariposa no podia desplegar sus
+leves alas, de lindos y variados colores; era preciso que se despojase
+de ellas, y que se convirtiese en gusano torpe inmundo, enredado en
+una envoltura, tan inmunda y torpe como l. En esto consistia el
+progreso. El lmite de la perfeccion ideolgica era negar las ideas;
+el de los estudios metafsicos, negar los espritus; el de los
+morales, negar la moral; el de los sociales, negar el poder; el de los
+polticos, establecer la licencia; el de los religiosos, negar Dios.
+As marchaba la razon humana en una direccion retrgrada, creyendo
+avanzar; as pensaba levantar el edificio de sus conocimientos, cuando
+no hacia mas que demoler; as queria llegar un resultado cientfico,
+negando cuanto encontraba al paso, y negndose por fin s misma.
+
+[6.] En la actualidad, hay una verdadera reaccion contra filosofa tan
+degradante; basta abrir los escritos de los filsofos de este siglo
+para convencerse de esta verdad consoladora. En todas partes se
+encuentra la palabra idea, contrapuesta la de sensacion; la de
+espritu, la de materia; la de actividad del pensamiento, la de
+movimiento corpreo; las de causa, rden, libertad de albedro, moral,
+infinidad. Las ideas que las acompaan son veces inexactas, veces
+monstruosas; pero en el fondo se ve un afan por salir del abismo en
+que sumiera al espritu humano una filosofa atea y materialista.
+Algunos filsofos que han contribuido la reaccion no admiten un Dios
+inteligente y libre, distinto del universo; es verdad, y por esto he
+dicho mas arriba que el panteismo era un ateismo disfrazado; pero al
+menos el ateismo de los panteistas de la poca, es un ateismo que se
+avergenza de confesarse tal, que algunas veces procura quizs
+engaarse s propio, persuadindose que no lo es.
+
+[7.] El ateismo de los modernos filsofos se aviene con lo infinito;
+no rechaza esas grandes ideas que vagaban por el mundo antiguo, como
+restos de una tradicion primitiva, y que luego fueron fijadas,
+aclaradas y elevadas por la superior enseanza del cristianismo. La
+filosofa del siglo pasado se habia sentado en las tinieblas y sombras
+de la muerte, y se declaraba s propia en posesion de la luz y de la
+vida. La filosofa actual est todava en la oscuridad, pero no se
+contenta con ella; anda tientas en busca de una salida las
+regiones de la luz. De aqu esos esfuerzos desesperados por fijarse,
+n en la materia, sino en el foco de la inteligencia, en el _yo_, es
+decir en el espritu; de aqu ese continuo empleo de las palabras,
+absoluto, incondicional, infinito; palabras que si bien las mas veces
+solo la conducen un absurdo, indican sin embargo una aspiracion
+sublime.
+
+[8.] Estas observaciones manifiestan, que no confundo la filosofa
+actual con la del siglo pasado; que no considero el panteismo de
+ahora, como un materialismo puro; y que pesar del ateismo de que
+acuso la doctrina de algunos filsofos, no desconozco que en medio de
+su extravo conservan una especie de horror hcia l, y perdidos en el
+laberinto de sus especulaciones buscan el hilo que los conduzca las
+puertas de la verdad.
+
+[9.] Esta justicia que les hago gustoso los modernos filsofos, no
+impedir que combata sus pretensiones un mrito que no tienen. Ellos
+se apellidan los restauradores de la espiritualidad del alma, y de la
+libertad humana; y cuando hablan de Dios, poco falta si no le exigen
+un tributo de gratitud por haber restaurado su trono. Antes de
+ostentar pretensiones tan orgullosas, debieran considerar que distan
+mucho todava de la verdad con respecto Dios y al hombre, no solo
+tal como la ha enseado en todos tiempos el cristianismo, sino como la
+han profesado los mas ilustres filsofos modernos. Quieren apellidarse
+restauradores, pero su restauracion es con sobrada frecuencia, una
+nueva revolucion, veces tan terrible como la que tratan de combatir.
+
+[10.] Hay otra consideracion que debiera moderarlos cuando se quieren
+dar el aire de inventores, y es, que al hablar de Dios, del espritu
+humano, del pensamiento, de las ideas, de la libertad de albedro,
+nada bueno dicen que no se halle en todas las obras de los filsofos
+que florecieron antes del siglo XVIII, y aun principios de l. Abrid
+los libros de texto de las escuelas, y en ellos encontraris muchas de
+las cosas que ahora se os presentan cual descubrimientos importantes.
+Los grandes filsofos se glorian de saber, lo que antes aprendian los
+nios. La tradicion filosfica de las sanas ideas no se interrumpi
+durante el siglo pasado; en muchos puntos de Europa se conservaban
+escuelas que los enseaban con escrupulosa fidelidad. Y mas de las
+escuelas humanas habia la del Hombre-Dios, la Iglesia de Jesucristo,
+que entre sus dogmas sobrenaturales conservaba tambien las verdades
+naturales, que esfuerzos insensatos se empeaban en hacer olvidar.
+
+[11.] A qu se reducen pues la invencion y la restauracion? Invencion
+con respecto Dios, al espritu humano, y la moral, no la hay; todo
+lo que se diga de verdad, estaba dicho ya. Restauracion tampoco la hay
+propiamente hablando; no se restaura lo que no pereci. La verdad
+existia; y conocida y atacada por los siete mil que no habian doblado
+la rodilla ante Baal; cuando los trnsfugas vuelven y se acercan al
+nmero escogido, que no digan que restauran, digan que recobran; no
+dan, reciben; no iluminan al mundo, son ciegos quienes la bondad de
+la Providencia les abre los ojos la luz.
+
+
+
+
+CAPTULO II.
+
+IMPORTANCIA Y ANOMALA DE LAS CUESTIONES SOBRE LA IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[12.] El exmen de la idea de lo infinito es un objeto de la mayor
+importancia. A mas de que la encontramos en varias ciencias, inclusas
+las exactas, encierra uno de los principales caractres en que
+distinguimos Dios de las criaturas. Un Dios finito no seria Dios;
+una criatura infinita no seria criatura.
+
+En la escala de los seres finitos notamos una gradacion, por la cual
+se eslabonan los unos con los otros: los menos perfectos, medida que
+se perfeccionan, van acercndose los perfectos; y salvos los lmites
+de la naturaleza de cada uno, hay puntos de comparacion que nos sirven
+para medir las distancias respectivas. Entre lo finito y lo infinito,
+no hay comparacion; todas las medidas son insuficientes, desaparecen:
+pasamos de la gota imperceptible la inmensidad del ocano; del tomo
+que se escapa toda observacion, al pilago de materia difundida por
+los espacios; y por mucho que esos trnsitos expresen, son nada para
+representar la idea de lo infinito: estos ocanos comparados con la
+infinidad verdadera, se convierten su vez en nuevas gotas
+imperceptibles, y as recorre el espritu una escala interminable, en
+busca de algo que pueda corresponder su idea. El exmen de la idea
+de lo infinito, aunque no tuviese mas objeto que la contemplacion del
+grandor de la misma, deberia ocupar un puesto preferente en los
+estudios filosficos.
+
+[13.] Al fijar la consideracion en las disputas sobre la idea de lo
+infinito, relativas no solo la naturaleza de ella, sino tambien su
+misma existencia, chase de ver una extraa anomala. Si existe en
+nuestro entendimiento, parece que deberia llenarlo todo; y que ha de
+ser imposible el dejar de experimentarla. No obstante es bien sabido
+que los filsofos disputan hasta sobre la existencia de esta idea, de
+suerte que siendo ella un tesoro infinito, los que le poseen dudan de
+su realidad: la manera de los antiguos caballeros que hallndose en
+un soberbio castillo adornado con gran riqueza y esplendor, dudaban de
+si lo que estaban presenciando era realmente un castillo una ilusin
+producida por un hechicero.
+
+[14.] La simple disputa sobre si la idea de lo infinito es positiva
+negativa, equivale tambien la cuestion de su existencia. Si es
+negativa, expresa una falta de ser: si es positiva, significa una
+plenitud del ser; puede acaso entablarse disputa mas vital para una
+idea que la de buscar si representa la falta la plenitud de una
+cosa?
+
+[15.] Hnos aqu pues con el hecho que hemos notado ya en las
+discusiones anteriores: la razon tocando sus cimientos, y como
+amenazada de encontrar la muerte entre las ruinas de los mas altos
+edificios que encuentra en s propia.
+
+
+
+
+CAPTULO III.
+
+SI TENEMOS IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[16.] Tenemos alguna idea de lo infinito? Parece que s; de lo
+contrario la palabra _infinito_ no significaria nada para nosotros; y
+al emplearla, no nos entenderamos recprocamente, como nos
+entendemos.
+
+[17.] Sea lo que fuere de la naturaleza y perfeccion de nuestra idea
+de lo infinito, es cierto que envuelve algo fijo, comun todas las
+inteligencias. Fcilmente podemos observar que esta idea la aplicamos
+ cosas de rdenes muy diferentes; y que la significacion en cada
+caso, es una misma para todos los hombres. Hasta las dificultades que
+nos abruman al querer explicarla en s, y en sus aplicaciones, dimanan
+de ella misma; y todos nos confunden igualmente, porque todos
+concebimos de un mismo modo, lo que se entiende por infinito, tomado
+en general.
+
+[18.] Infinito indefinido expresan cosas muy diversas. Infinito
+significa carencia de lmites; indefinido significa que los lmites se
+retiran continuamente; se prescinde de la existencia de los mismos, y
+solo se dice que no se los puede asignar.
+
+[19.] Todo cuanto existe es finito infinito: pues que, tiene
+lmites no los tiene; en el primer caso, es finito, en el segundo,
+infinito: no hay medio entre el s y el n.
+
+[20.] Por donde se echa de ver que propiamente hablando, no hay en la
+realidad nada indefinido: esta palabra expresa una manera de concebir,
+ mas bien una vaguedad en el concepto, una indecision en el juicio.
+Cuando no conocemos los lmites de una cosa, y por otra parte no nos
+atrevemos afirmar su infinidad, la llamamos indefinida. As han
+dicho que era indefinido el espacio, los que no han visto medio de
+sealarle un lmite, y consideraban que no era conveniente apellidarle
+infinito. Hasta en el lenguaje comun se llama indefinido, lo que no
+tiene sealados los lmites: as se dice se ha concedido tal cual
+cosa por un tiempo indefinido aunque este, con ciertas condiciones,
+haya de ser limitado en alguna poca que no se determina.
+
+[21.] La idea de la infinidad no consiste en concebir que una
+cantidad dada se le pueda siempre aadir otra; que una perfeccion
+se la pueda hacer mas intensa: esto no expresa mas que la posibilidad
+de una serie de conceptos con la que procuramos acercarnos la idea
+absoluta de lo infinito. Que esta idea absoluta es algo distinto de
+aquellos conceptos, se ve claro en que la miramos como un tipo al cual
+referimos la serie, y al que no podemos igualarla por mas que la
+prolonguemos.
+
+[22.] Notemos el lenguaje con que naturalmente expresamos lo que pasa
+en nuestro interior al pensar en lo infinito.
+
+Qu es una lnea infinita?
+
+Una lnea que no tiene lmites.
+
+Ser de un millon, de un billon de varas?
+
+No se puede expresar su longitud con ningun nmero; ser siempre
+mayor.
+
+A medida que prolongamos una lnea finita, nos acercamos la
+infinita?
+
+Cierto, en cuanto _acercarse_ significa poner cantidades que se
+encuentran en aquello que nos acercamos; pero n que esta diferencia
+pueda asignarse. No hay comparacion, entre lo finito y lo infinito; y
+por consiguiente, no es dable asignar la diferencia.
+
+Sumando todas las lneas finitas, se formaria una infinita?
+
+N: porque en esta adicion es concebible la multiplicacion de cada uno
+de los sumandos; y por tanto, un aumento en lo infinito, lo que es
+absurdo.
+
+La infinidad de la lnea, consistir en que no conozcamos sus
+lmites, no pensemos en ellos?
+
+N: sino en que no los tenga.
+
+[23.] Por este dilogo, que est al alcance de las inteligencias mas
+comunes, y que no expresa mas de lo que diria cualquiera persona de
+una comprension regular, aunque no se hubiese ocupado nunca en
+estudios filosficos, se echa de ver que la idea de lo infinito se
+halla en nuestro entendimiento, como un tipo constante, al cual no
+pueden llegar todas las representaciones finitas. Conocemos las
+condiciones que se han de llenar, pero vemos la impotencia de
+llenarlas: cuando se nos quiere persuadir que esto se ha conseguido,
+reflexionamos sobre la idea de lo infinito: y decimos: n; todava
+n; esto es contradictorio con la infinidad; esto no es infinito, sino
+finito. Distinguimos perfectamente, entre la falta de la percepcion
+del lmite, y su no existencia: si se quiere que confundamos estas dos
+cosas, respondemos: n; no deben confundirse: hay mucha diferencia
+entre el no concebir un objeto, y su no existencia: no se trata de que
+nosotros concibamos n el lmite; sino de que exista n. Por mas
+que se retire un lmite, ocultndose por decirlo as nuestros ojos,
+no nos engaamos: existe n: si existe, no est cumplida la
+condicion encerrada en el concepto de la infinidad; el objeto no es
+infinito, sino finito; si no existe, hay infinidad verdadera: la
+condicion est cumplida.
+
+[24.] Mientras la idea de lo infinito es considerada en general, no se
+puede confundir nunca con la de lo finito; hay entre las dos una lnea
+divisoria, que no nos permite equivocarnos, pues que est tirada por
+el mismo principio de contradiccion: se trata de distinguir entre el
+_s_ y el _n_: con decir _finito_, se afirma el lmite, con decir
+_infinito_, se niega: no caben ideas mas claras y precisas.
+
+
+
+
+CAPTULO IV.
+
+EL LMITE.
+
+
+[25.] Infinito parece expresar una negacion, puesto que equivale no
+finito. Pero las negaciones no siempre son verdaderamente tales,
+aunque as lo indiquen las palabras: porque, si aquello que se niega
+es una negacion, el resultado es una afirmacion. Por esto suele
+decirse que dos negaciones afirman. Si alguno dice: no ha llovido; y
+otro contesta que no es verdad, niega la negacion del otro, pues que
+negar la proposicion: no ha llovido, es lo mismo que decir ha llovido,
+esto es, afirmar la lluvia. As para conocer si la palabra infinito
+significa una verdadera negacion, es necesario saber qu se entiende
+por la palabra finito.
+
+[26.] Finito es lo que tiene lmite. Lmite es el trmino mas all del
+cual no hay nada del objeto limitado. Los lmites de una lnea son los
+puntos mas all de los cuales la lnea no se extiende; el lmite de un
+nmero es el extremo mas all del cual no se extiende el nmero; el
+lmite de los conocimientos de un hombre es el punto donde llegan, y
+del cual no pasan. Siendo el lmite, negacion; negar el lmite es
+negar la negacion, y de consiguiente afirmar.
+
+[27.] Por estos ejemplos se echa de ver que el lmite tomado en el
+sentido vulgar, expresa una idea algo distinta del lmite definido por
+los matemticos. Estos llaman lmite toda expresion finita, infinita
+ nula, la cual se puede acercar continuamente una cantidad, sin que
+jams pueda alcanzarla. As el valor 0/a es el lmite del decremento
+de un quebrado, cuyo numerador es variable x/a; porque, suponiendo que
+x va menguando continuamente, el quebrado se acercar la expresion
+0/a, sin que jams pueda llegar confundirse con ella, mientras la
+cantidad x no se desvanezca del todo. Si suponemos (b+x)/a donde la x
+vaya decreciendo, la expresion se acercar continuamente esta otra
+(b+0)/a = b/a, la cual ser el lmite del quebrado. Suponiendo la
+expresion a/x y que x va menguando, nos acercaremos continuamente a la
+expresion a/0 = [oo], valor infinito que el quebrado no llegar
+nunca mientras x no se convierta en 0, lo que jams podr verificarse,
+habiendo de ser x una verdadera cantidad. Con estos ejemplos se ve por
+qu los matemticos admiten lmites finitos, infinitos, y nulos.
+Adems se manifiesta tambien como en estos casos se toma la palabra
+lmite, en un sentido diferente del vulgar, que es tambien el
+filosfico.
+
+[28.] Lmite pues, expresa una verdadera negacion; y as la palabra
+finito limitado envuelve por necesidad una negacion. No se limita lo
+que no es; por consiguiente, lo finito no puede ser una negacion
+absoluta. Esta seria la nada, y la nada no se llama finita. Luego en
+la idea de finito entran dos: 1. ser, 2. negacion de otro ser. Una
+lnea de un pi envuelve dos cosas: el valor positivo de un pi, y la
+negacion de todos los otros valores fuera del de un pi. Luego lo
+finito en cuanto finito, envuelve una negacion referida un ser. Si
+pudisemos expresar en abstracto esta idea usando del trmino finidad,
+as como tenemos el de infinidad, diramos que la finidad en s, nada
+expresa, sino la negacion de ser referida un ser.
+
+[29.] De esto se infiere que la palabra infinito no es negativa; pues
+que con ella se niega una negacion; infinito es lo no finito, esto es
+lo que no tiene carencia de ser; y por consiguiente lo que posee todo
+el ser.
+
+[30.] Tenemos pues alguna idea de lo infinito, y esta no es una pura
+negacion; sin embargo no se crea que con esto hemos llegado al ltimo
+trmino del anlisis de la idea de lo infinito. Mucho nos falta que
+andar, y despues de largas investigaciones es dudoso que obtengamos un
+resultado satisfactorio.
+
+
+
+
+CAPTULO V.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO LA CANTIDAD
+CONTINUA, Y LA DISCRETA EN CUANTO SE EXPRESA EN SERIES.
+
+
+[31.] Una de las propiedades caractersticas de la idea de lo infinito
+es su aplicacion rdenes muy diferentes. Esto da lugar importantes
+consideraciones que contribuyen no poco la aclaracion de dicha idea.
+
+[32.] Desde el punto en que me encuentro, tiro una lnea en la
+direccion del norte, y es evidente que puedo prolongarla hasta lo
+infinito. Dicha lnea es mayor que otra cualquiera finita; ninguna de
+estas puede ser tan larga como ella; porque siendo finita, tendr un
+valor determinado, por lo cual si la superpongo la infinita, solo
+llegar hasta un cierto punto, y no pasar de all. Parece pues que
+esta lnea es infinita en toda la propiedad de la palabra; porque no
+habiendo medio entre lo finito infinito, y no siendo ella finita
+pues que acabamos de demostrar que es mayor que todas las finitas,
+habr de ser infinita.
+
+La demostracion anterior parece que nada deja que desear; no obstante,
+hay tambien en contra de la infinidad de dicha lnea una razon
+concluyente. Lo infinito carece de lmites, y esta lnea los tiene,
+pues que partiendo del punto desde el cual se la tira, hcia el norte,
+no se extiende en la direccion del sud.
+
+[33.] Esta lnea es mayor que todas las finitas; pero es dable
+encontrar otra mayor que ella. Si la suponemos prolongada en la
+direccion del sud, la que resulte de ella mas la prolongacion, ser
+mas larga; y si en la direccion del sud se la prolonga hasta lo
+infinito, el resultado ser una lnea doble de la primera.
+
+[34.] Con la prolongacion de una lnea hasta lo infinito en las dos
+direcciones opuestas, parece que resulta una lnea absolutamente
+infinita. A primera vista no se concibe que pueda haber un valor
+lineal mayor que el de una recta prolongada hasta lo infinito, en
+direcciones opuestas; sin embargo no es as; y considerando que al
+lado de esta recta se pueda tirar otra, finita infinita, y que la
+suma de las dos formar un valor lineal mayor que la primera, tenemos
+que esta no era infinita; puesto que es dable encontrar otras mayores
+que ella. Y como por otra parte es evidente que se pueden tirar
+infinitas lneas prolongadas hasta lo infinito, resulta que ninguna de
+ellas forma un valor lineal infinito, puesto que no es mas que una
+parte de la suma lineal que resulta del conjunto de las lneas que se
+pueden tirar.
+
+[35.] Reflexionando sobre esta contradiccion que parece encontrarse en
+nuestras ideas, se descubre que la idea de infinito es indeterminada,
+y por tanto susceptible de aplicaciones diferentes. As en el caso que
+nos ocupa, no puede dudarse de que la recta prolongada hasta lo
+infinito tiene alguna infinidad, pues que es cierto que carece de
+lmite en sus respectivas direcciones.
+
+[36.] Este ejemplo hace conjeturar que la idea de infinito no nos
+representa nada absoluto; pues que aun en los objetos que mas claros
+se ofrecen nuestro espritu, cuales son los de la intuicion
+sensible, encontramos bajo un aspecto la infinidad, que por otro vemos
+contrariada.
+
+[37.] Lo que hemos observado en los valores lineales, se extiende
+tambien los numricos expresados en series. En las matemticas se
+habla de las series infinitas; pero si bien se reflexiona no hay
+ninguna que merezca este nombre. Sea la serie a, b, c, d, e,.... se la
+llamar infinita, si sus trminos continan hasta lo infinito. No
+puede negarse que hay infinidad bajo un aspecto, porque falta el
+lmite que ponga fin la serie en un sentido; pero es evidente que el
+nmero de sus trminos no ser jams infinito, pues que hay otros
+mayores; cual seria por ejemplo, si al continuar la serie de izquierda
+ derecha la continusemos al mismo tiempo de derecha izquierda en
+esta forma
+
+ ...., e, d, c, b | a, b, c, d, e,....
+
+en cuyo caso es evidente que el nmero de los trminos seria duplo del
+primero.
+
+Luego las series llamadas infinitas no lo son ni pueden serlo,
+hablando con rigor.
+
+[38.] Pero lo curioso es que la infinidad no se encuentra en la serie,
+ni aun suponindola prolongada en direcciones opuestas; porque si su
+lado imaginamos otra, es evidente que la suma de los trminos de las
+dos, ser mayor que la de una de ellas; de donde resultar que ninguna
+ser infinita. Y como es evidente que sean cuales fueren las series,
+siempre se pueden imaginar otras, resulta demostrado que no puede
+haber una serie infinita en el sentido que los matemticos toman la
+palabra serie; esto es, por una continuacion de trminos; no
+excluyendo la posibilidad de otras continuaciones, mas de la
+supuesta infinita.
+
+[39.] Las dificultades contra la infinidad lineal, se extienden la
+de superficie. Suponiendo un plano infinito, es evidente que se pueden
+tirar infinitos planos distintos del primero, y que le corten en
+infinita variedad de ngulos: la suma de estas superficies ser mayor
+que una cualquiera de ellas. Luego la prolongacion infinita de un
+plano en todas direcciones, no constituye una verdadera superficie
+infinita.
+
+[40.] Un slido dilatado en todas direcciones parece infinito; pero si
+se reflexiona que en la idea matemtica del slido no entra la de
+impenetrabilidad; se ver que dentro de un slido infinito, se puede
+colocar otro, cuyo volmen sumado con el del primero, dar un valor
+duplo de este. Sea E un espacio puro y vaco, que imaginaremos
+infinito; sea M, un mundo de igual extension que se coloca en l, y le
+llena; es evidente que E+M, ser mayor que E. Luego aunque supongamos
+ E infinito igual [oo]; tendremos que siendo M tambien igual
+[oo], resultar E+M = [oo] + [oo] = 2 [oo]. Y como este valor expresa
+el volmen; el primero no ser infinito, porque se puede duplicar. Si
+se prescinde de la impenetrabilidad, la operacion puede repetirse
+hasta lo infinito; luego, el primer infinito, lejos de merecer este
+nombre parece una cantidad susceptible de incrementos infinitos.
+
+
+
+
+CAPTULO VI.
+
+ORGEN DE LA VAGUEDAD Y APARENTES CONTRADICCIONES EN LA APLICACION DE
+LA IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[41.] Las dificultades que se ofrecen al aplicar la idea de la
+infinidad, parecen probar que dicha idea no existe para nosotros,
+es muy confusa; pero estas mismas dificultades tambien indican por
+otra parte, que la poseemos, y muy perfecta. Por qu descubrimos que
+no son infinitos los nmeros que primera vista nos lo parecian? por
+qu negamos la infinidad de ciertas dimensiones, no obstante su
+infinita prolongacion en un sentido? porque examinando bien dichos
+objetos, hallamos que no corresponden al tipo de la infinidad. Si este
+tipo no existiera en nuestro entendimiento cmo seria posible que nos
+sirvisemos de l? Cmo podramos compararle los seres, si l nos
+fuese desconocido? Es posible saber cundo una cosa llega un
+extremo, si no tenemos idea del extremo? Esto equivaldria comparar
+sin punto de comparacion, es decir, ejercer un acto contradictorio.
+
+[42.] A pesar de estas razones que parecen concluyentes en favor de la
+existencia de la idea de lo infinito, si interrogamos nuestro interior
+no podemos negar que experimentamos cierta vaguedad, cierta confusion,
+que inspira vehementes dudas sobre la realidad de esta idea. Qu se
+le ofrece nuestro espritu al pensar en lo infinito? la imaginacion
+abandonada s misma, extiende el espacio, agranda las dimensiones de
+cuanto le ocurre, multiplica indefinidamente los nmeros, pero sin
+ofrecer la inteligencia nada con el carcter de infinito. Si
+prescindimos de la imaginacion, y nos referimos al entendimiento puro,
+aunque descubrimos en l un tipo para juzgar de la infinidad no
+infinidad de los objetos que se le presentan, al reflexionar sobre el
+tipo en s, perdemos la claridad que antes nos iluminaba, y hasta nos
+quedamos perplejos sobre la existencia del mismo.
+
+[43.] Negaremos la existencia de dicha idea? abandonaremos el
+intento de explicarla? creo que no debemos hacer ni uno ni otro, que
+es preciso admitirla, que no es imposible explicarla, y que hasta se
+puede sealar la razon de la oscuridad que en ella encontramos.
+
+[44.] Ante todo conviene advertir que una de las causas de la
+confusion en que andan envueltas las discusiones sobre la idea de lo
+infinito, nace de que no se hace distincion entre el conocimiento
+intuitivo y el abstracto (Lib. V, cap, XI). Si se hubiese atendido
+esta distincion, se hubieran evitado muchas dificultades. Con decir
+que la idea de lo infinito no es intuitiva sino abstracta, se prepara
+la solucion las principales objeciones que contra ella se dirigen.
+
+[45.] La idea de infinidad no es para nosotros intuitiva: esto es, no
+ofrece nuestro entendimiento un objeto infinito; esa intuicion no
+puede verificarse mientras no veamos la misma esencia de Dios, como
+suceder en la otra vida.
+
+[46.] Si tuvisemos ahora la intuicion de un objeto infinito, veramos
+sus perfecciones infinitas, tales como son, con sus propios
+caractres; mas bien, veramos como todas las perfecciones,
+dispersas en los seres limitados, se reunen en una sola perfeccion
+infinita. Cuando quisisemos referir la idea de lo infinito objetos
+determinados, por ejemplo la extension, veramos que estos objetos
+se hallan en contradiccion con la idea; no nos seria dable modificarla
+de varias maneras, aplicarla primero en un sentido y luego en otro muy
+diferente: la idea nica, simplicsima se referiria siempre un
+objeto nico, simplicsimo; y este n indeterminado, n vago, como
+ahora, sino con la determinacion de una existencia necesaria y de una
+perfeccion infinita. El ser infinito nos seria dado en intuicion, como
+se nos dan los hechos de nuestra propia conciencia: el conocimiento
+que de l tendramos seria de un objeto eminentemente incomunicable
+como predicado, cualquier rden de cosas finitas; y cuando se nos
+preguntase si la idea de esa infinidad es aplicable un nmero
+una extension, veramos una contradiccion tan manifiesta como si nos
+propusiramos identificar un acto de nuestra conciencia con los
+objetos externos.
+
+[47.] La indeterminacion que nos ofrece la idea de infinidad; la
+facilidad que experimentamos para modificarla de varias maneras y
+aplicarla objetos diversos, en sentidos muy diferentes; nos est
+indicando que no es intuitiva sino abstracta indeterminada: que es
+uno de aquellos conceptos generales que nos sirven para tener algun
+conocimiento de las cosas cuya intuicion no se nos ha concedido.
+
+Esta observacion hasta para sealar el orgen de la vaguedad que
+experimentamos en la idea de lo infinito. Como los conceptos
+indeterminados, por lo mismo que son indeterminados, no se refieren
+ningun objeto en particular, ni ninguna propiedad, que por s sola
+sea concebida como realizable, no encierran aquellas determinaciones
+que fijan de una manera absoluta nuestro conocimiento. La misma
+indeterminacion con que ofrecen alguna propiedad de los seres, da
+motivo la diversidad de las aplicaciones, segun son diversas las
+propiedades particulares que se combinan con la general. Si se nos da
+un tringulo rectngulo, conociendo la medida de todas sus lneas y de
+sus ngulos agudos, la determinacion de la idea evita la vaguedad
+intelectual, y no permite la aplicacion diversos casos de lo que de
+suyo es determinado y fijo; pero si se nos da un tringulo rectngulo
+en general, sin determinrsenos el valor de sus lneas y de sus
+ngulos agudos, las aplicaciones pueden ser infinitas. A medida que la
+idea del tringulo vaya siendo mas general indeterminada, se
+aumentar la variedad de sus aplicaciones.
+
+[48.] Las ideas indeterminadas, para representar algo, necesitan una
+propiedad la cual se apliquen, y que sea como la condicion bajo la
+cual se realicen se puedan realizar; hasta que dicha aplicacion se
+verifica, son formas intelectuales puras, las cuales no se puede
+pedir la representacion de nada determinado. Y no quiero decir con
+esto que dichas ideas sean conceptos vacos, inaplicables fuera del
+rden sensible, como pretende Kant cuya opinion llevo ya impugnada
+(Lib. V, cap. XIV, XV y XVI); sino que concedindoles un valor
+universal, les niego el que por s solos tengan un valor
+representativo de algo realizable, sin mas propiedad que lo que ellos
+expresan. Atenindonos al mismo ejemplo podemos observar, que la idea
+_pura_ de tringulo es irrealizable; porque todo tringulo _real_,
+contendr algo mas que lo contenido en la idea; pues que ser
+rectngulo oblicungulo, etc. etc. de todo lo cual prescinde la idea
+pura. Si las notas encerradas en el concepto van siendo mas
+indeterminadas, la indeterminacion del objeto ser mayor; y por
+consiguiente mas vago ser lo que se ofrezca al entendimiento, y mas
+numerosas y variadas las aplicaciones que se podrn hacer de la idea.
+As sucede en las de ser, no ser, lmite, y otras semejantes.
+
+
+
+
+CAPTULO VII.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA IDEA ABSTRACTA DE LO INFINITO.
+
+
+[49.] Supuesto que nuestra idea de lo infinito no es intuitiva, sino
+abstracta, veamos cmo se puede explicar su verdadera naturaleza.
+
+Tenemos idea del ser y de su opuesto el no ser: consideradas en s
+mismas, son ideas generales puras, sumamente indeterminadas,
+aplicables cuanto se somete nuestra experiencia.
+
+De todo ser limitado podemos afirmar y negar algo: afirmar lo que es;
+negar lo que no es; el lmite como tal, no se concibe sino cuando se
+niega una cosa de otra.
+
+[50.] Nuestro ser nos ofrece una actividad nunca agotada, pero siempre
+limitada, por la falta la resistencia de los objetos; el mundo
+externo es un conjunto de seres que se nos ofrece con mucha variedad
+de limitaciones.
+
+Luego la experiencia tanto interna como externa nos da idea de lo
+finito, esto es, de un ser que envuelve algun no ser: el bruto siente,
+mas no entiende: _es_ sensitivo, h aqu el ser; _no es_ inteligente,
+h aqu el lmite. El hombre es sensitivo inteligente; el lmite del
+bruto no es el del hombre. Entre los seres inteligentes, el uno
+entiende mas cosas que otro; el lmite de este no es el lmite de
+aquel.
+
+[51.] Encontrando lmite en la experiencia interna y externa, es
+evidente que podemos formarnos la idea general de lmite, esto es, de
+una negacion aplicada un objeto.
+
+[52.] La misma experiencia nos ensea que los lmites de unas cosas no
+son los de otras; que tal lmite aplicado un objeto debe ser negado
+de otro; comparando los seres entre s, nos hallamos frecuentemente en
+el caso de _negar ciertos_ lmites. Como nuestro entendimiento tiene
+la fuerza de generalizar, es evidente que la negacion de _ciertos_
+lmites que encontramos aplicable muchos objetos, podemos concebirla
+en general, teniendo un concepto indeterminado en que se incluyan
+estas dos ideas _negacion_ y _lmite_.
+
+[53.] No veo que se pueda objetar nada la posibilidad y existencia
+de este concepto: sin embargo como necesito de este hecho para
+explicar la idea de infinidad, voy robustecerle con algunas
+observaciones.
+
+Tenemos alguna idea de la negacion en general; este es un hecho
+primitivo de nuestro espritu; sin l no son posibles los juicios
+negativos, ni nos seria dado conocer el principio de contradiccion: es
+imposible que una cosa _sea y no sea_ un mismo tiempo: _no sea_, h
+aqu la negacion; luego es indudable que la concebimos. Este concepto
+es general, pues no encierra ninguna determinacion: se habla del no
+ser sin referirse ningun objeto particular, ni siquiera una
+especie gnero que contenga alguna determinacion; luego el concepto
+de la negacion es general y absolutamente indeterminado.
+
+[54.] Tenemos idea de lmite; porque como hemos visto ya, es una
+negacion aplicada un ser. Tenemos adems la idea de negacion de
+lmite, porque as como le concebimos aplicado aplicable, podemos
+concebirle y le concebimos en efecto, no aplicado no aplicable. A
+cada paso negamos lmites determinados: generalizando esta idea,
+resulta la negacion general de lmite en general.
+
+[55.] Con las observaciones que preceden podemos sealar lo que se
+contiene en la idea de lo infinito. En mi juicio esta idea es un
+concepto general que envuelve los dos siguientes: 1. ser en general;
+2. negacion de lmite, tambien en general. La reunion de estos dos
+conceptos constituye la idea abstracta de lo infinito.
+
+[56.] El concepto de lmite generalizado y negado, nos da alguna idea
+de la infinidad en abstracto, pero n idea de una cosa infinita. Sin
+conocer intuitivamente un objeto infinito, y solo alcanzando
+formarnos idea muy imperfecta de l, podemos hablar de la infinidad,
+sin caer en contradiccion, determinando los casos en que se halla
+aplicada un ser, un rden de seres, real posible. Si bien se
+observa, el hombre tiene muchas ideas de este gnero vago; pero que no
+obstante le sirven para cuanto necesita. Hagmoslo sensible con
+algunas aplicaciones.
+
+[57.] Se le muestran un ignorante algunos sabios, y se le asegura
+que uno entre ellos sabe mas que todos los otros juntos. El pobre
+ignorante no tiene ninguna idea de lo que sabe el que mas ni el que
+menos, ni del grado de la ciencia, ni de la ciencia misma, pero tiene
+en general las ideas de grado, de mas y de menos, as como la de
+conocimiento; pues bien, esto le basta para hablar sin contradecirse,
+ni confundirse, de la mayor ciencia del uno y de la menor ciencia de
+los otros, y aun para resolver con acierto las cuestiones que se le
+ofrezcan sobre la ciencia de aquellos individuos, en cuanto se hallan
+contenidas en la idea general de que la ciencia de uno es mayor que la
+de todos los otros juntos.
+
+Otro ejemplo. Un dependiente de un establecimiento donde se hallen
+reunidos los mas bellos producto del arte, puede hablar de todos ellos
+sin confundirse ni contradecirse, aun cuando sea incapaz de conocer su
+mrito, ignore absolutamente las circunstancias que constituyen la
+belleza de los objetos. Le bastar tener idea de perfeccion belleza
+en general, y vincular con ciertos signos arbitrarios los grados de
+perfeccion belleza de los objetos, para que pueda designarlos los
+concurrentes, y ponderar la mayor habilidad de un artista, la menor
+felicidad de otro, el atinado acierto de aquel, los desaciertos de
+este, el mayor valor de las obras del primero, la inferioridad de las
+del segundo, y formar otros pensamientos por este tenor que primera
+vista pudieran hacernos creer que el dependiente es un artista
+consumado, cuando menos un aficionado de grande inteligencia y de
+gusto exquisito.
+
+[58.] Fcil seria manifestar con otros ejemplos la fecundidad de
+ciertas ideas generales, y cmo se prestan innumerables
+combinaciones, sin que por ellas conciba el entendimiento nada
+determinado. H aqu precisamente lo que nos sucede con la idea de lo
+infinito: en vano nos preguntamos qu es lo que corresponde ella en
+nuestro interior: el concepto de ser en general y de negacion de
+lmite, nada nos presentan fijo, sino ciertas condiciones abstractas
+que vamos sometiendo los objetos, medida que se ofrecen nuestra
+intuicion, que por lo menos se nos presentan con algunas propiedades
+que los caractericen, permitindonos formar una idea menos vaga de la
+negacion del lmite.
+
+
+
+
+CAPTULO VIII.
+
+SE COMPRUEBA CON APLICACIONES LA EXTENSION, LA DEFINICION DE LA
+INFINIDAD.
+
+
+[59.] Hemos explicado la idea de infinidad en general, por los
+conceptos indeterminados de ser y negacion de lmite. Para
+cerciorarnos de que la explicacion es fundada, y de que se han
+sealado los caractres constitutivos del concepto, veamos si sus
+aplicaciones objetos determinados corresponden lo que se ha
+establecido en general.
+
+Si la idea de infinidad consiste en lo que se ha dicho, se verificar
+que ser susceptible de aplicarse todos los objetos de la intuicion
+sensible del entendimiento puro, obtenindose los resultados que
+deben obtenerse, inclusas las anomalas que anteriormente se han hecho
+notar (Cap. V).
+
+[60.] Las anomalas, mas bien contradicciones, que parecen
+encontrarse en las aplicaciones de la idea de infinidad, ofrecindose
+como infinita una cosa que luego se descubre no serlo, se originan de
+que se aplica dicha idea bajo condiciones diferentes. Esta variedad no
+seria posible, si la idea representase algo determinado; pero como
+solo contiene la negacion de lmite en general, unida un ser tambien
+en general, resulta que esta negacion la sometemos en cada caso
+condiciones particulares, y as sucede que cuando pasamos otras
+condiciones, la idea general no puede darnos el mismo resultado.
+
+[61.] Una lnea tirada desde el punto en que nos encontramos, en
+direccion del norte y prolongada hasta lo infinito, nos ha resultado
+infinita y no infinita (Cap. V). Esta contradiccion solo es aparente:
+en la realidad no hay mas que el diferente resultado que debe
+conducir la idea general por la condicion bajo la que se le aplica.
+
+Cuando consideramos una lnea prolongada hasta lo infinito en la
+direccion del norte, no aplicamos la idea de infinito un valor
+lineal en abstracto, sino una recta que parte de un punto y
+prolongada solo en una direccion: el resultado es el que debe ser; se
+afirma la negacion del lmite bajo una condicion; el infinito resulta
+sujeto la misma condicion. Se dir que no hay medio entre el s y el
+n, y por consiguiente entre lo infinito y no infinito; pero no es
+difcil soltar la dificultad observando que el s y el n para ser
+contradictorios, se han de referir una misma cosa, lo que no sucede
+cuando se han cambiado las condiciones del objeto.
+
+[62.] Si en vez de suponer una prolongacion sola, hubisemos tratado
+de aplicar la negacion de lmite una recta en general, es evidente
+que debiramos haberla prolongado en los dos sentidos opuestos;
+entonces nos resultaba un nuevo infinito con arreglo la nueva
+condicion.
+
+Ya hemos visto (Cap. V) que ni aun en este caso tenamos un valor
+lineal infinito en todo rigor; pues que esta recta solo formaba parte
+de la suma de otras que se podian imaginar. Qu diremos pues de ella?
+ser infinita n? ambas cosas se pueden decir haciendo la
+distincion debida. Ser infinita, esto es, tendremos la idea de
+infinidad negacion de lmite, aplicada con todo rigor una linea
+recta _sola_; pero si en vez de tratar de _una recta sola_ se trata de
+un _valor lineal_, sin ninguna condicion, la lnea supuesta no ser
+infinita; la negacion de lmite no est aplicada bajo aquella
+condicion; el resultado pues ser diferente, dejar de ser infinito.
+
+[63.] Considerando dos lneas solas se puede hacer notar la misma
+anomala. Supngase una recta prolongada en los dos sentidos hasta lo
+infinito, y descrbase su lado una curva que en undulaciones
+continuas se vaya prolongando hasta lo infinito en direccion paralela
+ la recta. Sern ambas infinitas segun como se las considere. Si se
+atiende solo su direccion, prescindiendo del valor lineal que
+encierran, ambas son infinitas; pero si se atiende este, la curva es
+mas larga que la recta porque es evidente que tomando una parte de la
+curva correspondiente una parte de la recta y extendiendo
+rectificando la de la curva, resultar mayor que la de la recta; y
+como esto se puede hacer en toda la prolongacion de las lneas
+tendremos que el valor lineal de la curva ser mayor que el de la
+recta en proporcion la ley de sus undulaciones.
+
+[64.] Por esta doctrina se echa de ver como la idea de infinidad puede
+aplicarse bajo diferentes condiciones, y producir diferentes
+resultados, sin ninguna contradiccion. Lo que es infinito bajo un
+aspecto, no lo es bajo otro; y de aqu procede lo que se llama
+_rdenes de infinitos_, y que tanto figuran en las matemticas; pero
+repito que estas contradicciones no son susceptibles de explicacion si
+se atribuye la idea de infinito un valor absoluto y no se le
+considera como la representacion abstracta de negacion de lmite.
+
+[65.] Es posible concebir en una lnea recta curva, una longitud
+infinita absolutamente hablando, sea un valor lineal, al cual se
+aplique absolutamente la negacion de lmite? creo que n: porque sea
+cual fuere la lnea que consideremos, siempre se podrn tirar otras
+cuyo valor sumado con el de la primera, ser mayor que el de esta
+sola. H aqu un caso en que hallamos contradiccion entre la negacion
+de lmite y la condicion la cual se la quiere someter. Se exige un
+valor lineal al cual se aplique absolutamente la negacion de lmite; y
+por otra parte se exige que este valor lineal se presente en una lnea
+determinada, la cual por el hecho de ser determinada excluye la
+negacion absoluta de lmite: se ponen en el problema datos
+contradictorios, el resultado ha de ser pues una contradiccion.
+
+[66.] Qu deberemos suponer para concebir un valor lineal
+absolutamente infinito? bastar no suponer ninguna condicion que
+excluya la negacion absoluta de lmite. Aqu es menester distinguir
+entre el concepto puro, y la intuicion sensible en que se exprese. El
+concepto de un valor lineal infinito existe, desde el momento que
+unimos las dos ideas generales: valor lineal y negacion de lmite. La
+intuicion sensible en que pueda representarse dicho concepto no es tan
+fcil excogitarla, ni aun en general. Para llegar ella en algun
+modo, es preciso que imaginemos un espacio sin ningun lmite; y que
+entonces considerando en general todas las lneas que en l se pueden
+tirar rectas curvas, en todas direcciones, y bajo todas las
+condiciones posibles, tomemos la suma de todos estos valores lineales:
+el resultado ser un valor lineal absolutamente infinito, porque le
+habremos aplicado la negacion de lmite sin ninguna restriccion.
+
+[67.] Del mismo modo podremos obtener un valor de superficie infinito;
+porque es evidente que se le puede aplicar todo cuanto hemos dicho de
+los valores lineales.
+
+[68.] Es de notar que en todos estos casos aplicamos la negacion de
+lmite la extension considerada nicamente en algunas de sus
+dimensiones. Si queremos obtener una extension infinita absoluta, es
+necesario que no prescindamos de ninguna dimension; por manera que el
+infinito absoluto de este rden es la extension en todas sus
+dimensiones, negando absolutamente el lmite. Pero tambien es de notar
+que aun para obtener un valor de lneas de superficies,
+absolutamente infinito, necesitamos ya presuponer el valor de
+extension absolutamente infinito; pues esto equivale el suponer el
+espacio infinito en que se puedan tirar las lneas y las superficies
+en todas las direcciones, y bajo todas las condiciones posibles.
+
+
+
+
+CAPTULO IX.
+
+CONCEPTO DE UN NMERO INFINITO.
+
+
+[69.] Concebimos nosotros un nmero infinito? Por una parte parece
+que n, pues que dudamos de su posibilidad; duda que no existiria, si
+tuviramos su idea. Por otro lado parece que s, pues que conocemos
+desde luego cundo un nmero no es infinito; lo que no sucederia, si
+no tuvisemos idea de nmero infinito.
+
+Lo que hemos demostrado con respecto la infinidad de las series
+(Cap. V), parece indicar que la idea del nmero infinito es una
+ilusion, puesto que nmeros que habamos creido infinitos, se nos
+presentan luego como no infinitos.
+
+Yo creo que esta cuestion se puede resolver por los mismos principios
+que las del captulo precedente. No veo ninguna dificultad en admitir
+la idea de un nmero infinito, ni que de ella resulte contradiccion de
+ninguna clase.
+
+[70]. Nmero es una coleccion de unidades; esta idea nosotros la
+tenemos en toda su generalidad; para concebir el nmero, no
+necesitamos saber ni de qu clase son ni cuntas. La idea de nmero en
+general prescinde absolutamente de semejantes determinaciones. Es
+evidente que sea cual fuere el nmero determinado que imaginemos,
+siempre podemos concebir otro mayor; aun cuando al nmero le podemos
+sealar un lmite, este podemos retirarle indefinidamente, de suerte
+que el lmite de uno no sea el lmite de otro. Unimos pues la idea
+de nmero la idea de lmite y la de negacion de cierto lmite; luego
+si adems unimos la idea de nmero en general, la de negacion de
+todo lmite en general, formaremos idea de un nmero infinito.
+
+[71]. Qu nos representar esta idea? Nada determinado: es un
+concepto enteramente abstracto, formado de dos igualmente abstractos:
+nmero y negacion de lmite. No le corresponde ningun objeto
+determinado; es obra de nuestro entendimiento referida objetos en
+general, sin determinacion de ninguna especie. Ahora podremos resolver
+las dificultades arriba indicadas.
+
+[72]. Por qu una serie de trminos se nos ofrece como infinita, y
+luego bien examinada, vemos que no reune los caractres de infinidad?
+Porque en el primer caso aplicamos la negacion de lmite bajo una
+condicion de que nos desentendemos en el segundo.
+
+Tomemos una serie
+
+a, b, c, d, e,....
+
+Es evidente que la podemos continuar hasta lo infinito, y concebir que
+se niega todo lmite su prolongacion: el nmero de trminos es
+infinito en este sentido, porque la idea de negacion de lmite est
+realmente aplicada la serie. Cuando preguntamos si el nmero de los
+trminos es infinito absolutamente, prescindimos de la condicion con
+que habamos unido la negacion de lmite: lo que era pues infinito en
+un caso, no puede serlo en otro: no hay una verdadera contradiccion;
+porque el s y el n se refieren suposiciones diferentes.
+
+[73.] Tomemos una lnea y midmosla por pis. Prolongando esta lnea
+se multiplicar el nmero de pis; y en general podemos concebir
+negado el lmite dicha multiplicacion. Entonces el nmero de pis
+resultar infinito. Considerando luego que el pi tiene doce pulgadas,
+si en vez de tomar por unidad el pi tomamos la pulgada, el resultado
+ser un nmero doce veces mayor: h aqu dos nmeros infinitos,
+mayores el uno que el otro. Hay en esto alguna contradiccion? n por
+cierto: lo que hay es una diferente combinacion de ideas. En el primer
+caso, la idea de negacion de lmite estaba subordinada una
+condicion: la division de la lnea en pis; en el segundo,
+introducimos una condicion diferente: la division de la lnea en
+pulgadas.
+
+[74.] Pero se nos replicar tal vez, estos nmeros considerados en s
+mismos, prescindiendo de que se refieran pis pulgadas, son
+iguales n? y en ambos casos son infinitos n? la objecion se
+desvanece haciendo notar la equivocacion en que se funda. Si se
+prescinde enteramente de toda relacion divisiones determinadas, se
+considera el nmero en general, en cuyo supuesto no hay dos casos sino
+uno; solo entonces no puede haber relacion de mayor y menor, porque
+solo se tiene el concepto del nmero en general combinado con la idea
+de negacion de lmite tambien en general: el resultado pues, ser el
+nmero infinito en toda su abstraccion (70).
+
+La dificultad estriba en una contradiccion, que primera vista no se
+nota; se quiere prescindir de condiciones particulares, para saber si
+los nmeros en s, son infinitos n; y no se quiere prescindir de
+ellas, pues solo atendiendo las mismas, tiene sentido la objecion,
+que siempre supone la division en varias especies de unidades. Cuando
+se habla pues de _estos_ nmeros, y al mismo tiempo se pretende
+considerarlos _en s_, se incurre en una contradiccion, tomndolos
+un mismo tiempo con las condiciones particulares y sin ellas.
+
+[75.] Inferiremos de lo dicho que el concepto de nmero infinito
+considerado en su mayor abstraccion, prescindiendo de la naturaleza y
+relaciones de las cosas numeradas, no es contradictorio, pues que no
+encierra mas que las dos ideas de nmero, sea conjunto de seres, y
+absoluta negacion de lmite; pero esto no es bastante para afirmar que
+el nmero infinito sea realizable. El nmero infinito no puede ser
+actual, sin que haya un conjunto de seres infinito; y estos seres
+realizados, no pueden ser seres abstractos, que no encierren nada mas
+que ser, sino que han de tener sus propiedades caractersticas, y han
+de estar sujetos las condiciones que estas les impongan. Como en el
+concepto general se prescinde absolutamente de dichas condiciones, no
+puede descubrirse por el concepto solo, la contradiccion que en ellas
+pueda haber; de donde resulta que no encerrndose en el concepto
+ninguna contradiccion, se puede tropezar con ella tan pronto como se
+quiera realizar lo que est contenido en el mismo. As podr suceder
+que sin ser contradictorio el concepto general indeterminado, lo sea
+su realizacion: la manera que se conciben perfectamente ciertas
+teoras mecnicas, que sin embargo no pueden reducirse la prctica,
+porque no lo consiente la materia que se debieran aplicar. Los seres
+finitos son, por decirlo as, la materia en que se han de realizar los
+conceptos metafsicos indeterminados: la posibilidad de estos no
+prueba de una manera absoluta la posibilidad de aquellos. La realidad
+puede traer consigo tales determinaciones que envuelvan una
+contradiccion que en el concepto general se hallaba en estado latente,
+y que al llegar la realidad se pone de manifiesto.
+
+
+
+
+CAPTULO X.
+
+CONCEPTO DE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[76.] Es concebible la extension infinita? Este concepto incluye dos
+ideas: la de extension y la de negacion absoluta de lmite. La de
+extension es su vez un concepto general, referido esa intuicion,
+que sea lo que fuere en s y en su objeto, representa la extension
+el conjunto de las tres dimensiones, cuya forma pura es el espacio. Es
+evidente que nosotros podemos reunir en un concepto estas dos ideas:
+extension en general, y negacion de lmite; y si esto se llama idea
+de una extension infinita, es claro que poseemos dicha idea. Salta
+los ojos que en este concepto de la extension infinita, se prescinde
+de todas las condiciones de realidad; y que no sabemos todava, si en
+la naturaleza de los seres extensos, se hallaria algo, que se opusiese
+ la absoluta infinidad de su extension; y por consiguiente ignoramos,
+si hay aqu alguna contradiccion latente, que no podemos conocer por
+solo el concepto general.
+
+[77.] Ntese bien que aqu hablo de la idea, y n de la representacion
+sensible de la extension; porque si bien tengo por posible aun para
+nosotros, el concepto de una extension infinita, no pienso lo mismo de
+su representacion sensible. Esta podemos dilatarla indefinidamente,
+mas n hacerla infinita.
+
+A mas de que la conciencia nos atestigua dicha imposibilidad, la razon
+la demuestra. En efecto: las representaciones sensibles internas, no
+son mas que una repeticion de las externas; cuando menos estn
+formadas de los elementos que estos suministran. La vista y el tacto
+son los dos sentidos que nos producen representacion de extension, y
+es evidente que ambos necesitan un lmite: al tacto no se le ofrece
+sino lo inmediato; la vista no ve, sin un lmite que le envie los
+rayos luminosos. Las representaciones sensibles internas, sean las que
+fueren, no pueden perder ese carcter de limitacion: dilatarn el
+objeto cuanto se quiera; retirarn el lmite, mas no le destruirn, so
+pena de destruirse s propias. Luego es imposible para nosotros, y
+para todo ser sensible, la imaginacion de una extension infinita.
+
+[78.] Contra la infinidad de la extension, en cuanto nos la podemos
+representar en un volmen sin lmites, he propuesto mas arriba [40]
+una dificultad fundada en que como la idea de impenetrabilidad no
+entra en el concepto de slido, dentro de un infinito, se podr
+colocar otro, y as sucesivamente; por manera que la penetrabilidad
+da orgen otra serie que tampoco tendr fin. Pero esta dificultad
+que es concluyente si se trata del concepto de slidos que encierra
+algo mas que la pura idea de extension, no lo es cuando nos
+limitamos esta idea: porque entonces, la extension implica
+necesariamente el que unas partes estn _fuera_ de otras, pues que
+sin este _fuera_, no es posible concebirla. Es cierto que dentro de
+una parte del espacio puede situarse un cuerpo; y que despojando
+este de la impenetrabilidad, podemos todava colocar otro en el
+mismo lugar, y as hasta lo infinito; pero en tal caso concebimos ya
+algo mas que extension pura; unimos algo mas, siquiera en general
+indeterminadamente, la idea de cosas situadas; pues de otro modo,
+no distinguiramos entre el espacio, representante de la extension
+pura, y los slidos que en l se colocasen; y aun estos mismos no
+los distinguiramos entre s, no reconocer en ellos alguna
+diferencia, siquiera en general indeterminadamente.
+
+[79.] Parece pues mas probable que la idea pura de la extension
+infinita est en la de un volmen infinito; la cual no es otra que la
+del espacio. Lo dems que puede introducirse en la idea es un elemento
+extrao la misma; pues la extension pura aade algo que no le
+pertenece, como son las diferencias entre los seres extensos, aunque
+concebidas con indeterminacion.
+
+
+
+
+CAPTULO XI.
+
+SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[80.] Qu pensaremos de la posibilidad de esas infinidades que
+nosotros concebimos? examinmoslo.
+
+Es posible una extension infinita? no se descubre ninguna
+repugnancia: la idea de extension y la de negacion de todo lmite, no
+se excluyen, por lo menos segun nuestro modo de concebir; mas bien
+tenemos dificultad en concebir el lmite absoluto de la extension que
+no en concebirla ilimitada: mas all de todo trmino imaginamos
+espacios sin fin.
+
+[81.] Considerando la cuestion con respecto la omnipotencia divina,
+tampoco se descubre ninguna imposibilidad en la existencia de una
+extension sin lmites. Mas all de toda extension puede Dios criar
+otra extension; si suponemos que haya querido aplicar su fuerza
+creadora toda la extension posible, habr criado una extension
+infinita.
+
+[82.] Ofrcese aqu una dificultad. Si Dios hubiese criado una
+extension infinita, no podria criar otra extension; luego su poder
+estaria agotado, luego no seria infinito.
+
+Esta dificultad nace de que se entiende en un sentido falso el poder
+infinito. Cuando se dice que Dios lo puede todo, no se quiere
+significar que pueda hacer cosas contradictorias; la omnipotencia no
+es un atributo absurdo, como lo seria si se refiriese cosas
+absurdas. Una extension absolutamente infinita es contradictoria con
+otra extension distinta; pues por lo mismo que es infinita
+absolutamente, contiene todas las extensiones posibles. Si la
+suponemos existente, no ser posible otra distinta de ella; al afirmar
+que Dios no podria producir otra, no se limita su omnipotencia, solo
+se dice que no puede hacer una cosa absurda.
+
+[83.] Aclaremos mas la solucion anterior. La inteligencia de Dios es
+infinita, y no puede entender mas que lo que ahora entiende: todo
+progreso supondria imperfeccion, pues que envolveria mudanza de una
+inteligencia menor una inteligencia mayor. Ahora bien; si se dice:
+Dios no puede entender mas de lo que entiende en la actualidad, se
+limita su inteligencia? es cierto que n: pues que no puede entender
+mas porque entiende todo lo real y todo lo posible, y no es dable
+concebir sin contradiccion que pueda entender mas que lo que entiende
+en la actualidad; esto no limita la inteligencia, antes afirma su
+infinidad; porque no es suceptible de perfeccion por lo mismo que es
+infinita. Con este ejemplo se comprende el sentido de la expresion _no
+puede_, aplicada Dios: lo que se niega, no es una perfeccion, sino
+un absurdo: por cuya razon observa muy oportunamente Santo Toms, que
+mas bien se debiera decir que la cosa no puede ser hecha, que no que
+Dios no puede hacerla.
+
+
+
+
+CAPTULO XII.
+
+SOLUCION DE VARIAS DIFICULTADES CONTRA LA POSIBILIDAD DE UNA EXTENSION
+INFINITA.
+
+
+[84.] Las discusiones sobre la posibilidad de una extension infinita
+datan de muy antiguo; y no puede menos de ser as, supuesto que el
+grandioso espectculo del universo, y los espacios que imaginamos mas
+all de todo confin, deben suscitar naturalmente las cuestiones que
+siguen. Existe algun lmite de tamaa inmensidad? Puede existir? Es
+posible que no exista?
+
+Algunos filsofos opinan en contra de la posibilidad de una extension
+infinita; examinemos las razones en que se fundan.
+
+[85.] La extension es propiedad de una substancia finita, y lo que
+pertenece una cosa finita no puede ser infinito; pues no se concibe
+cmo la infinidad de ninguna clase puede caber en un ser finito. Este
+argumento no es concluyente. Es verdad que la substancia extensa es
+finita, en el sentido de que no tiene la infinidad absoluta, cual se
+concibe en el Ser Supremo; mas de aqu no se infiere que no pueda ser
+infinita bajo ciertos aspectos. Con decir que ninguna substancia
+finita puede tener ninguna propiedad infinita, porque las propiedades
+dimanan de la substancia, y de lo finito no puede salir lo infinito,
+tampoco se consolida la razon. Para que este argumento valiese seria
+menester probar que todas las propiedades de un ser dimanan de su
+substancia: las figuras de los cuerpos son propiedades accidentales de
+los mismos, y sin embargo muchas de ellas no tienen ninguna relacion
+con la substancia, son meros accidentes que aparecen desaparecen, n
+por la fuerza interior de la substancia, sino por la accion de una
+causa externa. Nosotros vemos la extension en los cuerpos; pero no
+conociendo la esencia de la substancia corprea, no podemos decir
+hasta qu punto estn ligadas dicha propiedad y la substancia, y si
+aquella dimana de esta, es nicamente una cosa que se le ha dado y
+que se le puede quitar sin alteracion esencial (V. Lib. III, cap. XIX,
+XXI, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII).
+
+Adems: al decir que de lo finito no puede salir lo infinito, no
+negamos que de una substancia finita en su esencia, pueda salir cierta
+propiedad infinita. En efecto: por lo mismo que en tal caso
+admitiramos la propiedad infinita, podramos admitir tambien todo lo
+que fuese necesario en la substancia para que en ella se radicase
+dicha propiedad, con tal que se salvase el carcter de finito que debe
+siempre tener toda criatura. Cuando se niega de estas el que sean
+infinitas, y que puedan serlo, se habla de la infinidad esencial, de
+la que implica necesidad de ser independencia absoluta bajo todos
+respectos; mas no se trata de una infinidad relativa, cual lo seria la
+de extension.
+
+Empezar por sostener que la extension infinita es imposible porque
+toda propiedad de la substancia finita es finita; equivale suponer
+lo mismo que se disputa; pues precisamente la cuestion est en si una
+de estas propiedades, la extension, puede ser infinita. Para afirmar
+que ninguna lo puede ser, es necesario probar que lo mismo se verifica
+de la extension: pues de otro modo la proposicion negativa: ninguna
+propiedad de la substancia finita es infinita no podria establecerse.
+Por donde se ve que el argumento que combatimos, implica en algun modo
+una peticion de principio, cuando se funda en una proposicion general,
+de la que no podemos estar ciertos antes de tener resuelta la cuestion
+presente.
+
+[86.] La extension infinita debiera ser la mayor de todas, y no hay
+ninguna que pueda tener este carcter. Dada una cualquiera, Dios puede
+quitarle una cierta cantidad, por ejemplo una vara; y en este caso la
+extension infinita se habr convertido en finita, porque ser menor
+que la primera; y como la diferencia entre las dos ser de sola una
+vara, resultar que ni aun la primera habr sido infinita; pues entre
+lo finito y lo infinito, es imposible que no haya mas diferencia que
+de una vara.
+
+Esta dificultad merece una contestacion bien meditada; porque
+primera vista parece tan concluyente, que no se concibe la posibilidad
+de una solucion satisfactoria.
+
+La proposicion de que la diferencia entre lo finito y lo infinito no
+puede ser finita, no es de todo punto exacta, y da lugar diversas
+consideraciones. Ante todo es necesario advertir que la diferencia
+entre dos cantidades positivas, finitas infinitas, no puede ser
+absolutamente infinita en el sentido del minuendo. Diferencia es el
+exceso que va de una cantidad otra, y esto entraa por necesidad
+algun lmite; pues por lo mismo que se trata solo de exceso, se
+entiende que no entra en la diferencia la cantidad excedida. Llamando
+D la diferencia, A la cantidad mayor, y a la menor, digo que D en
+ningun caso puede ser infinita. Por el supuesto tenemos: D=A-a; luego
+D+a=A; luego para que llegue D al valor de A, es necesario aadirle a;
+luego D no puede ser infinita. Si suponemos A infinita haciendo
+A=[oo]; tendremos: D=A-a=[oo]-a; lo que nos da: D+a=[oo]. Luego para
+que D se nos haga infinita necesita que le aadamos a; y nunca ser
+D=[oo], sino en el caso de a=0; pero entonces no ser una verdadera
+diferencia; pues la ecuacion D=A-a, se convertir en D=A-0=A; y por
+tanto la diferencia no ser real sino figurada.
+
+Se sigue de lo dicho que ninguna diferencia entre cantidades positivas
+puede ser infinita absolutamente; y que si en algun modo lo es, no
+puede serlo en el sentido del minuendo, y que en tal caso el reunir
+estas dos ideas de diferencia infinito, es incurrir en una
+contradiccion[1].
+
+[Nota 1: Hablo de diferencia entre cantidades _positivas_, porque
+en no suponindolas tales, se puede representar algebricamente una
+diferencia infinita. Sean estas dos cantidades (x-a) y (-a). Buscando
+la diferencia tenemos: D = (x-a) - (-a) = x-a+a = x.]
+
+La diferencia entre una cantidad infinita, y otra finita dada, no
+podr ser otra finita dada, sino que ser infinita en algun sentido.
+Supongamos una lnea infinita, y otra finita de un valor dado; la
+diferencia entre las dos no la podemos expresar en un valor lineal
+finito dado. Porque supuesto que la lnea es finita y dada, podremos
+suponerla la lnea infinita en una cualquiera de sus direcciones, y
+desde uno cualquiera de sus puntos, en cuyo caso llegar hasta un
+cierto punto de la infinita, pero esta continuar prolongndose hasta
+lo infinito. Si suponemos otra lnea finita dada, en la cual pensamos
+representar la diferencia, deberemos superponerla la infinita desde
+el punto en que acaba la otra finita, y es evidente que se acabar en
+otro punto determinado por la longitud de la misma, luego no agotar
+la diferencia entre la lnea infinita, y la finita.
+
+El mismo resultado se encuentra con expresiones algebricas. Si A es
+un valor finito dado, la diferencia entre A y [oo] no puede ser otro
+valor finito dado. Porque expresando la diferencia por D, tendremos
+[oo]-A=D. Luego D+A=[oo], luego si ambos fuesen valores finitos dados,
+un infinito resultaria de dos valores finitos dados, lo que es
+imposible.
+
+Se infiere de esto que una diferencia puede ser infinita en cierto
+sentido, segun la acepcion que disemos la palabra infinidad. Si
+desde el punto en que nos hallamos se tira una lnea en la direccion
+del norte hasta lo infinito, y luego se la prolonga en la direccion
+del sud tambien hasta lo infinito, la diferencia entre la suma de las
+dos y una de ellas, ser infinita en un solo sentido (Cap. VIII).
+
+Lo que hallamos en valores lineales lo encontraremos tambien en
+expresiones algebricas: si tenemos el valor infinito 2 [oo], y lo
+comparamos con [oo], resultar 2 [oo]-[oo]=[oo].
+
+En general teniendo un valor infinito cualquiera, podemos sacar con
+respecto l una diferencia finita cualquiera, con tal que no tomemos
+por substraendo, un valor finito dado. Sea [oo] el valor infinito,
+digo que podemos encontrarle una diferencia finita. Porque siendo [oo]
+un valor infinito, contiene todos los valores finitos de su rden;
+luego contiene el valor finito A; y por consiguiente puedo formar esta
+ecuacin: [oo]-A=B. Sea cual fuere el valor de B, tengo que lo que va
+de B [oo] es A; pues con solo aadir A B, me resulta [oo]. La
+ecuacin [oo]-A=B; me da B+A=[oo], y tambien [oo]-B=A; y como A es un
+valor finito dado por el supuesto, y A es la diferencia finita dada,
+entre [oo] y B, resulta que todo valor infinito se le puede
+encontrar una diferencia finita.
+
+Inferiremos de esto que el poderse asignar una extension infinita
+una diferencia finita no prueba nada contra su verdadera infinidad. Lo
+infinito, por lo mismo que es tal, contiene todo lo perteneciente al
+rden en que es infinito: tomando uno cualquiera de aquellos valores,
+y considerndole como una diferencia, nos resultar una diferencia
+finita. Mas esto lejos de probar la falta de infinidad, confirma su
+existencia; pues indica que todo lo finito est contenido en lo
+infinito.
+
+En tal caso el substraendo ser infinito bajo cierto aspecto; pero no
+lo ser en el rden del minuendo, por faltarle la cantidad que se ha
+quitado.
+
+[87.] Hay en contra de la infinidad absoluta de la extension otro
+argumento que me parece mas fuerte que ninguno de los anteriores, y
+que no s por qu no habr ocurrido los que combaten dicha
+posibilidad; hlo aqu. Supongamos existente una extension infinita.
+Dios puede anonadarla, y despues criar otra nueva igualmente infinita.
+La suma de las dos es mayor que una cualquiera de ellas; luego ninguna
+de por s ser infinita. Es evidente que este aniquilamiento se puede
+suponer repetido tantas veces como se quiera; de donde resultar una
+serie de extensiones infinitas. Los trminos de esta serie no pueden
+existir un mismo tiempo, pues que una extension infinita actual
+excluye las otras; luego como la suma de las extensiones es mayor que
+un nmero cualquiera de los sumandos, la extension infinita absoluta
+debe hallarse, n en los sumandos sino en la suma, luego la extension
+infinita en acto es intrnsecamente imposible.
+
+Para desvanecer esta dificultad se debe distinguir entre la extension
+y la cosa extensa: toda la cuestion gira sobre la posibilidad
+intrnseca de la infinidad de la extension, considerada en s,
+prescindiendo absolutamente del sujeto en que se halla. La dificultad
+propuesta hace desfilar nuestros ojos una serie de extensiones
+infinitas que se suceden; pero si bien se reflexiona la sucesion se
+verifica entre los seres extensos, cuyo nmero se va multiplicando;
+pero n en la extension misma. La idea pura de la extension infinita
+que tenemos para un caso, no se aumenta con las nuevas extensiones que
+vienen; la extension aparece, desaparece, reaparece y vuelve
+desaparecer, mas con esto no se aumenta. La sucesion nos indica la
+posibilidad intrnseca de su aparicion y desaparicion, su contingencia
+esencial, por lo que no le repugna el dejar de existir cuando existe,
+y el pasar de nuevo de la no existencia la existencia. Examinemos
+nuestras ideas, y echaremos de ver que concebida la extension
+infinita, no la podemos agrandar con ninguna suposicion imaginable; y
+que todo cuanto hacemos se reduce una sucesion de producciones y
+aniquilamientos. La idea de la extension infinita parece un hecho
+primitivo de nuestro espritu; esa infinidad que imaginamos en el
+espacio, no es otra cosa que el resultado de los esfuerzos de nuestra
+idea para expresarse en una realidad. Habiendo sido criados con
+intuicion sensible, se nos ha dado la posibilidad de dilatar esa
+intuicion en una escala infinita; para esto necesitbamos la idea de
+una extension infinita.
+
+
+
+
+CAPTULO XIII.
+
+SI EXISTE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[88.] La cuestion sobre la posibilidad de una extension infinita es
+muy diferente de la de su existencia. Admitiendo la primera se puede
+negar la segunda.
+
+Descartes sostiene que la extension del mundo es indefinida; pero esta
+palabra que puede tener un sentido muy razonable, si se refiere al
+alcance de nuestra inteligencia, carece de significado cuando se la
+aplica las cosas. No hay inconveniente en decir que la extension del
+mundo es indefinida, si se entiende que nosotros no podemos asignar
+sus lmites; pero en la realidad los lmites existirn no existirn,
+independientemente de la posibilidad de asignarlos nosotros; no hay
+medio entre el s y el n; luego no hay medio entre la existencia de
+los lmites, y su no existencia. Si existen, la extension del mundo es
+finita; si no existen, es infinita; en todo caso la palabra indefinido
+no expresa nada.
+
+El argumento de Descartes, si prueba algo, prueba la verdadera
+infinidad del mundo; pues que si hemos de retirar indefinidamente los
+lmites de este, porque indefinidamente concebimos siempre una
+extension mas all de toda otra extension; como por otra parte sabemos
+que esta serie de conceptos no tiene ningun lmite, podemos trasladar
+desde luego la ilimitacion al objeto que corresponde los conceptos,
+y afirmar que la extension del mundo es absolutamente infinita.
+Desgraciadamente, el argumento de Descartes flaquea por su base, pues
+consiste en un trnsito del rden ideal mas bien imaginario, al
+real; trnsito que una sana lgica no puede permitir (V. Lib. III,
+cap. VIII).
+
+[89.] Leibnitz sostiene que si bien parece que Dios puede hacer el
+universo material finito en extension, no obstante es mas conforme
+su sabidura el no haberlo hecho. Yo no digo, como se me imputa aqu,
+que Dios no pueda dar lmites la extension de la materia; mas parece
+que no lo quiere y que ha considerado mejor el no drselos (Cartas
+entre Leibnitz y Clarke. Respuesta la 4. rplica de Clarke, 73).
+La opinion de Leibnitz se funda en su sistema del optimismo, sujeto
+muchas dificultades de que no me es posible hacerme cargo aqu.
+
+[90.] Emitiendo ingenuamente mi opinion, dir que esta es una cuestion
+irresoluble, por principios puramente filosficos; pues que no
+hallando en las ideas ninguna necesidad intrnseca en pro ni en contra
+de la existencia de una extension infinita, debemos esperar la
+resolucion de lo que nos ensee la experiencia; y esta es imposible
+tratndose de una extension infinita; todo el tiempo que se gasta en
+resolver dicha cuestion, es completamente perdido. Lo que podemos
+asegurar es que la extension del mundo excede toda ponderacion; que
+cuanto mas adelantan las ciencias astronmicas, tanta mayor
+profundidad se descubre en el ocano del espacio. Dnde est la
+ribera? hay siquiera alguna? La sola razon no es capaz de resolver
+semejantes cuestiones. Y qu sabemos nosotros, pobres gusanos que nos
+arrastramos un momento sobre ese pequeo monton de polvo, que
+apellidamos globo de la tierra!
+
+
+
+
+CAPTULO XIV.
+
+SOBRE LA POSIBILIDAD DE UN NMERO INFINITO ACTUAL.
+
+
+[91.] Es posible un nmero infinito? La union que nosotros hacemos de
+la idea de nmero con la de negacion absoluta de lmite, entraa
+alguna contradiccion que impida la realizacion del concepto?
+
+Por grande que concibamos un nmero, podemos concebirle siempre mayor;
+lo que parece indicar que, sea cual fuere el nmero existente, nunca
+podr ser absolutamente infinito. En efecto: supngase realizado este
+nmero; una inteligencia podr conocerle, y formar este acto:
+multiplquese el nmero existente por dos, por tres otro cualquiera;
+luego no implicar ninguna contradiccion el que dicho nmero se
+aumente, luego no ser infinito.
+
+Esta dificultad, concluyente primera vista, dista mucho de serlo, si
+se la examina con cuidado. El acto intelectual de que se trata, seria
+imposible en la suposicion de la existencia de un nmero infinito. Si
+la inteligencia no conociese la infinidad del nmero, podria hacer el
+acto de la multiplicacion; pero incurriria en una contradiccion
+causa de su ignorancia: siendo el nmero absolutamente infinito no
+puede tener aumento, su multiplicacion es absurda: la inteligencia que
+quisiese ejecutarla combinaria dos ideas cuya repugnancia no
+conociera, pero que no dejarian por esto de ser repugnantes. Conocida
+por la inteligencia la absoluta infinidad del nmero existente, no
+podria asociarle nunca la idea de multiplicacion; porque sabria que
+existen ya todos los productos posibles.
+
+[92.] El nmero absolutamente infinito, no puede expresarse en
+valores, ni algebricos ni geomtricos; con solo intentar dicha
+expresion, se le limita en algun sentido, y por tanto se destruye su
+infinidad absoluta. La expresion [oo], si representase un nmero
+absolutamente infinito, no seria susceptible de ninguna combinacion,
+que la pudiese aumentar; por lo mismo que se la supone multiplicable
+por otros nmeros finitos infinitos, no se toma su infinidad en un
+sentido absoluto.
+
+El quebrado a/0, expresion de un valor infinito, tampoco merece en
+rigor este nombre: porque es evidente que sea cual fuere el valor de
+a/0, siempre ser menor que 2a/0 y en general que na/0, representando
+n, un valor mayor que la unidad.
+
+[93.] En valores geomtricos, tampoco es posible representar un nmero
+infinito.
+
+Tomemos una lnea de un pi. Es evidente que si prolongamos esta lnea
+hasta lo infinito, en direcciones opuestas, el nmero de los pis ser
+en algun modo infinito; pues que se supone que el pi se repetir
+infinitas veces: la expresion del nmero de los pis ser la de un
+valor infinito. Ahora digo que este nmero no es infinito; porque hay
+otros mayores que l. En cada pi hay doce pulgadas; luego el nmero
+de pulgadas contenidas en la lnea ser doce veces mayor que el nmero
+de pis; luego este no es infinito. Tampoco lo ser el de las
+pulgadas, porque estas su vez pueden subdividirse en lneas, como
+estas en puntos y los puntos en otras cantidades menores; y es
+evidente que el nmero expresivo de cada uno de los valores menores,
+ser respectivamente tantas veces mayor, cuantas expresa el nmero que
+designa la relacion del menor al mayor. Habr doce veces mas pulgadas
+que pis: doce veces mas lneas que pulgadas: doce veces mas puntos
+que lneas; y as sucesivamente, sin que se pueda terminar jams esta
+progresion causa de la infinita divisibilidad del valor lineal.
+
+[94.] Llevando hasta lo infinito la divisibilidad de una lnea
+infinita parece que tenemos un nmero infinito en los elementos que la
+constituyen; sin embargo por poco que se reflexione, se desvanece la
+ilusion. Porque salta los ojos, que se pueden tirar infinitas lneas
+ mas de la supuesta, y como en todas ellas se puede llevar la
+divisibilidad hasta lo infinito, resulta que la suma de los elementos
+que entran en todas ellas formar un nmero mayor que el de una
+cualquiera de las mismas.
+
+[95]. Si quisiramos representarnos un nmero infinito de partes en
+valores de extension, deberamos suponer un slido infinito en todas
+sus dimensiones; y adems divididas todas sus partes hasta lo
+infinito. Pero ni aun en este caso tendramos un nmero infinito
+absolutamente hablando, aunque tuviramos el mayor que se puede
+representar en valores de extension.
+
+Dado que existiese una extension infinita con una divisibilidad
+infinita, el nmero de sus partes no seria absolutamente infinito;
+porque fuera de los seres extensos se pueden concebir otros de
+diferente especie; y entonces, considerando aquellos y estos bajo
+la idea general de ser, se los puede reunir en un nmero que resultar
+mayor que el de los seres cuyo conjunto forma la extension.
+
+[96.] Fnjase una especie cualquiera de seres multiplicada hasta lo
+infinito: el resultado no puede ser un nmero absolutamente infinito.
+La razon es la misma que la sealada en el prrafo anterior: la
+existencia de los seres de una especie, no hace imposible la
+existencia de los seres de otra especie; luego fuera de la supuesta
+infinidad del nmero en una especie determinada, hay otros nmeros que
+reunidos con el primero, constituirn otro mayor que el pretendido
+infinito.
+
+[97.] Para la existencia de un nmero absolutamente infinito se
+necesita: 1. la existencia de infinitas especies de seres; 2. la
+existencia de infinitos individuos en cada especie. Veamos si estas
+condiciones se pueden realizar.
+
+[98.] La posibilidad intrnseca de especies infinitas parece
+indudable. La escala de los seres est entre dos extremos: la nada y
+la perfeccion infinita: el espacio que hay entre estos dos extremos es
+infinito; los seres que en l existan pueden estar distribuidos en una
+gradacion infinita.
+
+[99.] Admitida la posibilidad intrnseca de una gradacion infinita en
+la escala de los seres, ocurre la cuestion de si su posibilidad es no
+solo ideal sino tambien real: esto es, si podra ser realizada. Dios
+es infinitamente poderoso; si la gradacion infinita es intrnsecamente
+posible, Dios puede realizarla, porque todo cuanto no es
+intrnsecamente imposible cae bajo la omnipotencia divina. Por otra
+parte, suponindose como se debe suponer la libertad de Dios, no cabe
+duda en que es libre de querer criar todo lo que puede criar. Si pues
+no repugna la infinidad de las especies de los seres, distribuidos en
+una gradacion infinita, estos podrian existir si Dios lo hubiese
+querido. Entonces, negando todo lmite al nmero de las especies y al
+de los individuos de cada especie, parece que existiria el nmero
+infinito, pues que no es dable excogitar al conjunto de todos los
+seres ningun aumento ni lmite.
+
+En este supuesto, existirian los seres criados mas perfectos posibles,
+y en la esfera de las criaturas no seria dable concebir un ser mas
+perfecto. Todo cuanto se pudiese imaginar existiria ya, desde la nada
+hasta la perfeccion infinita.
+
+[100.] Sin embargo, conviene observar que el conjunto de seres
+criados, fuera cual fuese su perfeccion, estaria sujeto necesariamente
+ una condicion de que solo se exime el ser infinito por esencia: la
+dependencia de otro ser. Esta condicion envuelve la limitacion; luego
+todos los seres criados sern finitos.
+
+[101.] Ocurre aqu una cuestion. El carcter de finito que se
+encuentra en todos los seres creados, envuelve un lmite determinado
+del cual no puedan pasar? Si este lmite existe no queda limitado
+tambien el nmero de las especies posibles? Y si estas especies no son
+infinitas no es una ilusion el nmero infinito?
+
+Aunque la posibilidad intrnseca de la escala infinita de los seres,
+nos parezca indudable[98], debemos guardarnos de resolver con
+demasiada ligereza la cuestion presente. Atenindonos los conceptos
+indeterminados, no vemos ningun lmite posible; pero sucederia lo
+mismo, si poseysemos un conocimiento intuitivo de las especies?
+podemos asegurar que en las propiedades particulares de los seres,
+combinadas con la limitacion y dependencia que les son esenciales, no
+descubriramos un trmino, del cual no pueden pasar, por el
+constitutivo de su propia naturaleza? Cun impotente es la filosofa
+para resolver semejantes cuestiones! Contentmonos con plantearlas.
+
+[102.] Sea lo que fuere de esta infinidad de especies, y de su
+perfeccion respectiva, creo que no puede existir un nmero actualmente
+infinito.
+
+Entre las especies de los seres se contarian las inteligencias que
+ejercen sus actos con sucesion. Esto es evidente; ya que en dicho
+nmero entrarian los espritus humanos de los cuales no podemos dudar
+que piensan y quieren de una manera _sucesiva_. Los actos de estas
+inteligencias son numerables, como nos lo atestigua la conciencia;
+luego no existir jams un nmero infinito; pues que dichos actos, por
+lo mismo que son sucesivos, no pueden existir juntos.
+
+[103.] Si se responde que en tal caso se podria suponer que todos los
+espritus incluso el nuestro, no tienen mas que un solo acto de
+inteligencia y voluntad, replicar que esto, mas de hallarse en
+contradiccion con la naturaleza de los seres criados, que por lo mismo
+que son finitos estn sujetos mudanzas, tiene el inconveniente de
+que elimina de un golpe muchas especies de seres: y as, lejos de
+salvar la infinidad del nmero, la hace imposible. Adems quin puede
+negar la posibilidad de lo que existe? y si ahora existen como nos lo
+ensea la experiencia propia, seres que tienen sus actos sucesivos
+por qu no habrian de ser posibles los mismos seres en el supuesto de
+que la omnipotencia divina hubiese ejercido en toda su plenitud su
+infinita fuerza creadora?
+
+[104.] Esta dificultad que fundada en las naturalezas de las
+inteligencias finitas, parece que imposibilita la existencia de un
+nmero infinito, se robustece todava mas considerando la cuestion
+bajo un punto de vista mas general.
+
+Para que exista un nmero verdaderamente infinito, es necesario que
+fuera de lo existente no pueda haber nada _numerable_. Lo que se
+numera no son solo las substancias, sino tambien las modificaciones.
+Esto ya lo he demostrado con respecto las inteligencias: y se
+verifica en general de todos los seres finitos. Todo ser finito es
+mudable, y sus mudanzas se pueden contar. Las modificaciones traidas
+por las mudanzas no pueden existir juntas, porque algunas de ellas se
+excluyen recprocamente; luego no es posible jams el nmero actual
+infinito.
+
+[105.] Apliquemos estas observaciones al mundo sensible. El movimiento
+es una modificacion que estn sujetos los cuerpos. Esta modificacion
+es sucesiva esencialmente. Un movimiento cuyas partes coexistiesen, es
+un absurdo. La coexistencia de los diferentes estados, resultantes de
+movimientos diversos, es tambien un absurdo: cosas contradictorias no
+pueden existir juntas; y contradictorias son muchas de estas
+situaciones, pues que la una envuelve por necesidad la negacion de las
+dems. Si una lnea que cae sobre otra, gira al rededor de un punto,
+ir describiendo sucesivamente diferentes ngulos. Cuando forme un
+ngulo de 45 grados, no lo formar de 30, ni de 40, ni de 70, ni de
+80: estas cosas se excluyen recprocamente. Una porcion de materia
+formar diferentes figuras segun la disposicion que se d las partes
+de que se compone. Cuando formen una esfera, no formarn un cubo:
+estos dos slidos no pueden existir un mismo tiempo formados de una
+misma porcion de materia.
+
+[106.] Esta variedad de movimientos y de formas es numerable. A cada
+paso medimos el movimiento, aplicndole la idea de nmero; cada paso
+contamos las figuras que ha tenido una porcion de materia, por ejemplo
+un pedazo de cera al que se han dado sucesivamente diferentes formas;
+y sea cual fuere el nmero de los seres que se supongan existentes,
+cada uno de ellos ser susceptible de transformaciones que se podrn
+contar: luego se halla en la misma naturaleza de las cosas una
+imposibilidad intrnseca para la existencia de un nmero actual
+infinito.
+
+[107.] Me inclino creer que estas razones demuestran plenamente la
+imposibilidad del nmero actual infinito, y si no me atrevo decir
+que estoy seguro de haber dado una demostracion completa, es porque la
+naturaleza del objeto ofrece de suyo tantas y tan graves dificultades,
+ofusca y confunde de tal suerte el dbil entendimiento del hombre, que
+siempre hay motivos para temer que aun en los raciocinios al parecer
+mas claros, mas bien trabados, mas concluyentes, se oculte algun vicio
+que los haga claudicar, y as tomemos por verdad incontestable lo que
+es pura ilusion. Sin embargo, no puedo menos de observar que para
+combatir esta demostracion, parece que ser preciso desentenderse de
+nuestras ideas primordiales; exclusion entre el ser y el no ser; y la
+necesidad de sucesion, de tiempo, para que puedan realizarse cosas
+contradictorias.
+
+[108.] Quizs se me objetar que las modificaciones contradictorias no
+entran en el nmero infinito, el cual se refiere solo lo posible;
+pero esto no destruye mi demostracion, antes bien la confirma; porque
+como el nmero absolutamente infinito, implica absoluta negacion de
+todo lmite; por lo mismo que al tratar de realizar este concepto, me
+hallo con cosas contradictorias, digo que la realizacion del concepto
+es contradictoria, porque el concepto general indeterminado se
+extiende mas que todo nmero posible.
+
+[109.] El orgen de esta mayor extension se halla en que el concepto
+indeterminado prescinde de todas las condiciones, inclusa la del
+tiempo; y de estas condiciones no prescinde ni puede prescindir la
+realidad. De aqu dimana el conflicto entre el concepto y su
+realizacion; y as se explica, por qu siendo la realizacion
+imposible, el concepto no es contradictorio.
+
+Supongamos realizado un nmero con todas las especies posibles, con
+todos los individuos posibles, nosotros podemos reflexionar sobre el
+concepto del nmero infinito, y decir: para la verdadera infinidad del
+nmero se necesita absoluta carencia de todo lmite; ahora bien,
+pensando en el conjunto de cosas que existen, le hallamos un lmite,
+porque concibiendo aquel conjunto de unidades en general, le podemos
+aadir otro nmero que exprese las nuevas modificaciones que puedan
+sobrevenir. En el instante A el conjunto de unidades, por grande que
+sea, le supondremos expresado por M. En el instante B habr un
+conjunto nuevo de unidades que podremos expresar por N. Luego
+tendremos que el resultado N + M ser mayor que N que M solos; luego
+ni N ni M son infinitos absolutamente. El concepto indeterminado,
+prescinde de los instantes, y se refiere la sola suma; y de aqu es
+que abarca cosas que no pueden existir juntas.
+
+
+
+
+CAPTULO XV.
+
+IDEA DEL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.
+
+
+[110.] Entramos en una cuestion sumamente difcil. Si la idea de lo
+infinito en general ofrece graves dificultades, no son menores las que
+presenta la idea del ser absolutamente infinito. Hemos encontrado que
+hay diferentes rdenes de infinitos, siendo cada uno de ellos un
+concepto formado por la asociacion de dos ideas: la de un ser
+particular, y la de negacion de lmite. Pero es fcil echar de ver que
+ninguno de los infinitos examinados hasta ahora, lo es en todo el
+rigor de la palabra; todos son limitados bajo muchos aspectos; ninguno
+de ellos puede confundirse con el ser infinitamente perfecto. La idea
+de este ser, aunque siempre muy incompleta para nosotros mientras
+estamos en esta vida, es susceptible de mas anlisis del que emplean
+algunos autores que la usan sin las aclaraciones debidas. Las muchas y
+graves dificultades que tendremos que soltar en este anlisis, indican
+la necesidad de una meditacion profunda, y la trascendencia de los
+errores que puede dar orgen la mala inteligencia del verdadero
+sentido de la palabra infinito, aplicada Dios.
+
+[111.] Qu es un ser absolutamente infinito? A primera vista parece
+que se ha explicado todo con decir que el ser absolutamente infinito
+es el que no tiene ninguna negacion de ser; pero esto es una nocion
+general que deja mucho que desear. En efecto, el ser infinito no tiene
+ninguna negacion de ser; esto es una verdad incontestable; pero verdad
+tal, y tan superior nuestro alcance, que ofrece nuestro flaco
+entendimiento una confusion asombrosa, tan pronto como queremos fijar
+con exactitud su verdadero sentido.
+
+[112.] Si el ser absolutamente infinito no tiene ninguna negacion de
+ser, parece que nada se podr negar de l; por el contrario, todo se
+podr afirmar, porque ser todo; en cuyo caso el panteismo surge de la
+idea de infinidad. Si con respecto al ser infinito se puede establecer
+una proposicion negativa verdadera, hay en l alguna negacion de ser,
+esto es, del predicado que se niega en la proposicion.
+
+No se puede decir que cuando se aplican Dios las proposiciones
+negativas, se niegue solo una negacion, porque en realidad se niegan
+de Dios cosas positivas. Cuando digo Dios no es extenso; niego de l
+una realidad que es la extension. Cuando digo Dios no es el universo;
+niego de l una realidad que es el universo. Luego las proposiciones
+negativas aplicadas Dios, no niegan solas negaciones, sino
+realidades.
+
+La dificultad parece que no se suelta diciendo que estas realidades
+negadas envuelven imperfeccion, y que por consiguiente repugnan
+Dios: Esto es mucha verdad, pero ahora tratamos de explicar la idea de
+lo absolutamente infinito, y la dificultad milita contra el supuesto
+de que la idea de absolutamente infinito se quiera explicar por la
+absoluta ausencia de negacion de ser. Si estas realidades son algo,
+cuando se las niega de Dios, se niega algun ser; y como la proposicion
+no puede ser verdadera si no hay en Dios la negacion del ser negado,
+resulta que no es exacto el decir que el ser absolutamente infinito es
+el que no tiene ninguna negacion de ser.
+
+[113.] Adems, un ser de esta naturaleza parece que no podria tener
+ninguna propiedad; porque entre las propiedades positivas las unas se
+excluyen las otras: la inteligencia y la extension son propiedades
+positivas que se excluyen recprocamente. La libertad de albedro y la
+necesidad, son propiedades que con respecto una misma cosa, se
+excluyen tambien: luego el ser infinito no puede tener todas las
+propiedades, si no queremos convertirle en un conjunto de absurdos,
+manera de los panteistas.
+
+[114.] El ser infinito contendr todo ser en cuanto no incluye
+imperfeccion: esto es mucha verdad; pero todava nos restan grandes
+dificultades. Qu es perfeccion? qu es imperfeccion? h aqu dos
+cuestiones nada fciles de resolver; y sin embargo no podemos
+adelantar un paso hasta que hayamos fijado el sentido de estas
+palabras.
+
+[115.] La idea de perfeccion envuelve la de ser; la nada no puede ser
+perfecta: un no ser perfecto es una contradiccion manifiesta.
+
+[116.] No todo ser es perfeccion absoluta; pues que hay maneras de ser
+que envuelven imperfeccion: lo que es perfeccion para una cosa, es
+imperfeccion para otra.
+
+[117.] En los seres finitos, la perfeccion es relativa: una fbrica
+muy perfecta seria un templo muy imperfecto; una pintura muy propia
+para un salon de lujo, podria ser una profanacion si se la colocase en
+un Santuario. La perfeccion parece consistir en ser una propiedad
+conducente al fin de la cosa. Esta idea no en aplicable al ser
+infinito, el cual no tiene ni puede tener mas fin que s propio:
+luego la perfeccion en lo absolutamente infinito, no puede ser
+relativa, ha de ser absoluta.
+
+[118.] Si la perfeccion es ser, parece que la del ser infinito ha de
+consistir en algunas propiedades, que se hallen formalmente en el
+mismo, las cuales en tal caso es menester que no incluyan
+imperfeccion. Un ser absolutamente indeterminado, esto es, sin ninguna
+propiedad, no se concibe en qu podr consistir: qu seria _una cosa_
+sin inteligencia, sin voluntad, sin libertad? Las proposiciones en que
+se afirman de Dios estas propiedades, son verdaderas; luego las
+propiedades existen realmente en el sujeto del cual se afirman.
+
+[119.] Un ser infinitamente perfecto ha de tener todo perfeccion; qu
+es _todo_ en este caso? sern todas las posibles? cules son las
+posibles? las que no repugnan. A qu se refiere la repugnancia? se
+habla de la repugnancia recproca, de la repugnancia con un tercero;
+si de la primera, es necesario presuponer uno de los dos extremos para
+que el otro pueda repugnar; en tal caso, cul es el preferible? Si se
+habla de la segunda qu ser este tercero al cual se refiere la
+repugnancia? en qu se fundar esta?
+
+Si se dice que por toda perfeccion se entiende todo lo que nosotros
+podemos concebir, permanece la misma dificultad: porque si se habla de
+la concepcion de un ser finito, la concepcion no es infinita; si de la
+de un ser infinito, se comete peticion de principio: pues al tratar de
+explicar sus perfecciones se apela lo que l puede concebir.
+
+Para resolver las dificultades que preceden, es necesario fijar las
+ideas.
+
+[120.] Negar una cosa de otra puede hacerse de dos maneras:
+refirindose la negacion una propiedad un individuo. Si digo que
+una superficie no es un tringulo, puedo referir el predicado la
+especie del tringulo en general, un tringulo individual; en el
+primer caso negar que la figura sea triangular; en el segundo negar
+que la figura sea otro tringulo dado. Dios no es extenso; aqu se
+niega una propiedad; Dios no es el mundo; aqu se niega un individuo.
+
+Es evidente que para atribuir un ser la infinidad absoluta, es
+necesario que tanto con respecto propiedades como individuos, no
+se niegue de l ningun ser propiamente dicho, con tal que la
+afirmacion del predicado pueda hacerse sin faltar al principio de
+contradiccion. Esta excepcion es absolutamente indispensable; si no se
+quiere que el ser infinito se convierta en el mayor de los absurdos,
+como sucederia si de l pudiesen afirmarse cosas contradictorias.
+
+Con esta aclaracion creo que se puede explicar algun tanto la idea de
+la infinidad absoluta, n considerada en abstracto, sino aplicada un
+ser realmente existente.
+
+
+
+
+CAPTULO XVI.
+
+SE AFIRMA DE DIOS TODA LA REALIDAD, CONTENIDA EN LOS CONCEPTOS
+INDETERMINADOS.
+
+
+[121.] Ya hemos visto que nuestros conocimientos son de dos clases:
+unos generales indeterminados, otros intuitivos (Lib. IV):
+recorramos todos los objetos conocidos por nosotros, indeterminada
+intuitivamente, y veremos que ninguno se niega de Dios sino en cuanto
+implican contradiccion.
+
+[122.] Los conceptos generales indeterminados son los de ser y no
+ser, substancia y accidente, simple y compuesto, causa y efecto. Todo
+lo que hay de real en estos conceptos se afirma de Dios.
+
+[123.] Ser, cosa realmente existente, se afirma del ser infinito. Lo
+que no es, no tiene ninguna propiedad.
+
+[124.] Substancia ser subsistente por s mismo, se afirma tambien de
+Dios.
+
+Prescindo de si las ideas de ente y substancia se aplican unvocamente
+ Dios y las criaturas: esta es una cuestion de las escuelas; para
+mi objeto me basta el que se entienda que se aplica al ser infinito la
+idea de ser en cuanto opuesta la del no ser, y la de substancia en
+cuanto se opone la de accidente, bien en cuanto significa una cosa
+que encierra lo necesario para subsistir por s misma, sin necesidad
+de estar inherente otra.
+
+[125.] La idea de accidente no puede aplicarse al ser infinito; mas
+por esto no se niega de l nada positivo; antes se afirma una
+perfeccion, cual es el que no tiene necesidad de estar inherente
+otro. Esto es perfeccion, es ser, es fuerza de ser; negarle pues la
+calidad de accidente es remover una negacion. Adems, por lo mismo que
+se le atribuye el ser substancia, se le niega el ser accidente; estas
+dos ideas son contradictorias, no pueden atribuirse un mismo tiempo
+ un mismo sujeto.
+
+[126.] Se afirma de Dios que es simple. Con esto no se niega nada; y
+para convencernos de esta verdad recordemos lo que es simple. Lo
+simple es lo uno (Lib. VI, Cap. II y III); lo compuesto es un conjunto
+de seres; si las partes son reales, como deben serlo para que haya
+verdadera composicion, el resultado es un conjunto de seres reales,
+subordinados cierta ley de unidad. Cuando se dice pues que Dios es
+simple, se viene significar que Dios no es un conjunto de seres sino
+un ser; lo que no envuelve ninguna negacion, antes por el contrario
+encierra la afirmacion de una existencia no dividida en varios seres.
+
+[127.] La idea de causa, es decir de actividad que produce en otro un
+trnsito de no ser ser, de ser de una manera ser de otra, se
+atribuye tambien Dios. Esto no envuelve ninguna negacion, sino una
+afirmacion de ser; puesto que la causa es no solo ser, sino un ser que
+abunda de perfeccion para comunicarla los otros.
+
+[128.] La idea de efecto no se puede aplicar Dios; pero esto lejos
+de ser una negacion, es una afirmacion. Todo efecto es una cosa
+producida, y que por consiguiente ha pasado del no ser al ser: negar
+pues la calidad de efecto, es remover la negacion del ser, es afirmar
+la plenitud del ser.
+
+[129.] Lo que se ha dicho de las ideas de causa y efecto, se puede
+extender las de necesario y contingente. La proposicion negativa:
+Dios no es contingente; es una afirmacion; porque la contingencia es
+la posibilidad de no ser. Negar esta posibilidad, es afirmar la
+necesidad de ser: lo que es perfeccion y plenitud de perfeccion.
+
+
+
+
+CAPTULO XVII.
+
+COMO SE AFIRMA DE DIOS TODO LO NO CONTRADICTORIO CONTENIDO EN LAS IDEAS
+INTUITIVAS.
+
+
+[130.] Todo lo positivo que se encierra en los conceptos generales
+indeterminados, se afirma de Dios: la resea que precede lo deja fuera
+de duda. Veamos ahora si se verifica lo mismo en cuanto las ideas
+intuitivas. Estas por lo que toca nuestro entendimiento, se reducen
+ lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa,
+inteligencia, voluntad.
+
+[131.] La sensibilidad pasiva, sea la forma bajo la cual se ofrecen
+ nuestros sentidos los objetos del mundo externo, no conviene al ser
+infinito. Esta proposicion negativa, el ser infinito no es
+pasivamente sensible, es rigurosamente verdadera. Con esta
+proposicion se niega de Dios algo positivo? examinmoslo.
+
+La forma de la sensibilidad pasiva es la extension, en la cual entra
+necesariamente la idea de multiplicidad. Lo extenso es por necesidad
+un conjunto de partes: negar de Dios la extension es afirmar su
+simplicidad, es negar que sea un conjunto de seres, es afirmar la
+unidad indivisa de su naturaleza.
+
+[132.] Prescindiendo de la extension, no hay en la sensibilidad pasiva
+de los objetos nada mas que la relacion de causas que producen en
+nosotros los efectos llamados sensaciones. Esta causalidad se debe y
+puede afirmar de Dios; porque es cierto que la causa infinita es capaz
+de producirnos todas las sensaciones sin que necesite ningun
+intermedio.
+
+[133.] La proposicion negativa, el ser infinito no es material, no
+significa mas en el fondo que la otra: el ser infinito no es
+pasivamente sensible. La ntima naturaleza de la materia nos es
+desconocida; lo que de ella sabemos es que se ofrece en intuicion
+nuestra sensibilidad como un objeto esencialmente mltiplo, bajo la
+forma de extension. Cuando negamos pues que Dios sea material
+corpreo, negamos su sensibilidad pasiva, bien su multiplicidad bajo
+la forma de extenso.
+
+[134.] Las demas propiedades de la materia, como movilidad,
+impenetrabilidad, divisibilidad y otras semejantes, se refieren todas
+ la extension alguna impresion particular causada en nuestros
+sentidos. Las dificultades que pudieran suscitarse quedan pues
+desvanecidas con lo dicho en los prrafos anteriores.
+
+La inercia, sea la indiferencia para el movimiento la quietud,
+significa una propiedad puramente negativa. La incapacidad de toda
+accion, la falta de un principio interno productivo de mudanzas, la
+disposicion puramente pasiva recibir todas las que se le quieran
+comunicar.
+
+[135.] Resulta pues demostrado que el negar Dios la sensibilidad
+pasiva la naturaleza corprea, es la afirmacion de su naturaleza
+indivisa, de su actividad productiva, y de la imposibilidad de sufrir
+ninguna especie de mudanza.
+
+[136.] La sensibilidad activa sea la facultad de sentir, tiene dos
+caractres que conviene deslindar. En la sensacion hay dos cosas: 1.
+la afeccion causada en el ser sensitivo por el objeto sensible; 2. la
+representacion del ser sensible en lo interior del sensitivo. Lo
+primero es puramente pasivo, y supone la posibilidad de ser afectado
+por un objeto, y por consiguiente de estar sujeto mudanza. Esto no
+conviene ni puede convenir al ser infinito; negarlo es afirmar la
+inmutabilidad, esto es, la necesidad de permanecer siempre en un mismo
+estado. Lo segundo es una especie de conocimiento de un rden
+inferior, por el cual el ser sensitivo percibe su modo el objeto
+sensible. La representacion de todos los objetos debe hallarse por
+necesidad en el ser infinito; por consiguiente todo lo que se
+encuentra de intuitivamente perceptivo, en las facultades sensitivas,
+debe hallarse en la percepcion del ser infinito; quiero decir, que
+todo cuanto la sensibilidad nos ofrece de los objetos externos, todo
+cuanto traslada nuestro interior de lo que existe en lo exterior,
+todo se debe hallar en la representacion que tiene dentro de s la
+inteligencia infinita. Bajo qu forma se presentan los objetos la
+intuicion del ser infinito? el hombre lo ignora; pero es cierto que
+esta intuicion se ofrece todo lo que se encierra _de verdad_ en las
+representaciones sensitivas.
+
+[137.] La inteligencia, sea la percepcion de los objetos,
+prescindiendo de las formas de la sensibilidad, encierra algo positivo
+que es la percepcion de los seres y sus relaciones; pero en nosotros
+est acompaada muchas veces de una circunstancia negativa, cual es la
+falta de objetos determinados que se pueda referir el concepto
+general. El ser infinito que ve en una sola intuicion todo cuanto
+existe y puede existir, encierra todo lo que hay de positivo en la
+inteligencia, y no adolece de lo negativo que es una imperfeccion.
+
+[138.] En cuanto la voluntad, es evidente que se debe afirmar de
+Dios; porque al ser infinito no se le puede negar esa actividad
+ntima, espontnea, que se llama querer, y que por su naturaleza no
+implica ninguna imperfeccion.
+
+[139.] La voluntad de Dios, aunque una y simplicsima, se distingue en
+necesaria y libre, segun los objetos que se refiere. Esto da orgen
+ varias proposiciones negativas cuyo sentido conviene examinar.
+
+Se dice: Dios no puede querer el mal moral; esta proposicion aunque
+negativa, lgicamente considerada, es en el fondo afirmativa. Dios no
+puede querer el mal moral, porque su voluntad est invariablemente
+fija en el bien, en aquel tipo sublime de toda santidad que contempla
+en su esencia infinita. La impotencia para el mal moral es en Dios una
+infinita perfeccion de su santidad infinita.
+
+[140.] La voluntad divina puede referirse objetos exteriores, que
+siendo finitos, se prestan ser combinados de diferentes maneras, y
+cuya existencia no existencia pueden ser convenientes no
+convenientes segun el fin que se proponga el agente que los debe
+producir y modificar. Sobre estos objetos se ejerce la voluntad libre
+de Dios; y al decirse que no tiene necesidad de hacer esto aquello,
+no se niega nada, antes se afirma una perfeccion: esto es, la facultad
+de querer no querer, querer de este modo de otro, objetos que
+por su naturaleza finita no pueden ligar la voluntad infinita.
+
+[141.] De lo dicho resulta que toda la realidad no contradictoria que
+se halla en las ideas generales, ya sean indeterminadas ya intuitivas,
+se afirma del ser absolutamente infinito. En cuanto las realidades
+individuales (120) es evidente que no se pueden afirmar del ser
+infinito las finitas, sin caer en contradiccion. Esta proposicion: el
+ser infinito es el universo corpreo, equivale esta otra: el ser
+_infinito_ es un ser esencialmente _finito_. La misma contradiccion
+se hallar en cualquiera proposicion donde el sujeto sea el ser
+infinito, y el predicado una realidad individual distinta del ser
+infinito. Bastan aqu estas indicaciones, que se comprendern mas
+fondo al tratar de la multitud de las substancias, contra el error de
+los panteistas.
+
+
+
+
+CAPTULO XVIII.
+
+LA INTELIGENCIA Y EL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.
+
+
+[142.] No se debe concebir al ser infinito como un objeto vago cual se
+ofrece en la idea general de ser, sino como dotado de verdaderas
+propiedades que sin dejar de ser reales, se identifican con su esencia
+infinita. Un ser que no sea algo, del cual no se pueda afirmar alguna
+propiedad, es un ser muerto, que nosotros no concebimos sino bajo la
+idea general de cosa, y que hasta se nos ofrece como imposible de
+realizar. No es as como ha concebido la humanidad al ser infinito: la
+idea de actividad se ha unido siempre la idea de Dios; y esta
+actividad n en general, sino de una manera fija: en lo interior,
+actividad de inteligencia; en lo exterior, actividad productiva de los
+seres.
+
+[143.] La idea de actividad en general, no excluye toda imperfeccion:
+la actividad para el mal es una actividad imperfecta; la actividad con
+que obran recprocamente unos sobre otros los seres sensibles, est
+sujeta las condiciones de movimiento, de extension, y por
+consiguiente no est exenta de imperfecciones. La actividad
+intrnsecamente pura, hermosa, y que considerada en s, no envuelve
+ninguna imperfeccion, es la intelectual. Esta es una actividad
+inofensiva, que por s sola nunca daa; una facultad imaculada que por
+s sola nunca se mancilla.
+
+[144.] Entender el bien es bueno; entender el mal tambien es bueno;
+querer el bien es bueno; querer el mal es malo; h aqu una diferencia
+entre el entendimiento y la voluntad: esta puede mancharse por su
+objeto, el entendimiento nunca; el moralista considera, examina,
+analiza las mayores iniquidades, estudia los pormenores de la
+corrupcion mas degradante; el poltico conoce las pasiones, las
+miserias, los crmenes de la sociedad; el jurisconsulto conoce la
+injusticia bajo todos sus aspectos; el naturalista, el mdico fijan su
+contemplacion en los objetos mas deformes y asquerosos; y por eso la
+inteligencia no se mancilla. Dios mismo conoce todo lo malo que hay y
+puede haber en el rden fsico, como en el moral, y su inteligencia
+permanece inmaculada.
+
+[145.] De la libertad como tal, abusan los seres criados; porque ella
+de suyo es principio de accion, y puede dirigirse lo malo; en cuanto
+ la inteligencia por s sola, no se abusa de ella; de suyo es un acto
+inmanente intransitivo, en que se representan objetos reales
+posibles; el abuso no comienza hasta que la voluntad libre combina los
+actos de la inteligencia y los ordena una accion mala; hasta que se
+introduce en las combinaciones intelectuales el acto de la voluntad no
+hay conocimiento malo. Un conjunto de estratagemas para cometer el mas
+horrendo de los crmenes, podr ser inocente objeto de una
+contemplacion intelectual.
+
+[146.] Admirable cosa es la inteligencia. Con ella hay relaciones, hay
+rden, hay reglas, hay ciencia, hay arte; sin inteligencia no hay
+nada. Concebid si podeis el mundo sin que ella preexista, todo es un
+caos; imaginad el rden ya existente y extinguid la inteligencia, el
+universo es un hermoso cuadro ante la helada pupila de un difunto.
+
+[147.] A medida que los seres se elevan en el rden de la inteligencia
+los concebimos mas perfectos. Al salir de la esfera de lo insensible,
+y al entrar en el rden de la representacion sensitiva, comienza un
+mundo nuevo cuyo primer eslabon es el animal que tiene limitadas sus
+sensaciones un reducido nmero de objetos, y cuya cima se halla en
+la inteligencia. La moral brota de la misma inteligencia, mejor, es
+una de sus leyes; es la prescripcion de la conformidad con un tipo
+infinitamente perfecto. Con la inteligencia, la moral se explica; sin
+ella, la moral es un absurdo. La inteligencia tiene sus leyes, sus
+deberes, pero que brotan de su propio seno, como el sol se alumbra
+s mismo con su propia luz. La libertad se explica con la
+inteligencia, sin esta la libertad es un absurdo. Sin inteligencia la
+causalidad se nos ofrece como una fuerza obrando sin objeto ni
+direccion, sin razon suficiente, es decir el mayor de los absurdos.
+Cuando algunos telogos han dicho que el atributo constitutivo de la
+esencia de Dios era la inteligencia, han emitido una idea que encierra
+un sentido filosfico admirablemente profundo.
+
+[148.] Con el acto intelectual el ser no sale de s mismo: el entender
+es una accion inmanente, que puede dilatarse hasta lo infinito, y ser
+ejercida con una intensidad infinita, sin que el ser inteligente se
+aparte de su interior; cuando mas profundo sea su entender, mas
+profunda ser su concentracion en el abismo de su conciencia. La
+inteligencia es esencialmente activa; ella misma es actividad. Ved lo
+que sucede en el hombre: piensa, y la voluntad se dispierta, y quiere;
+piensa, y su cuerpo se mueve; piensa, y sus fuerzas se multiplican, y
+todo cuanto tiene se halla las rdenes del pensamiento. Figurmonos
+una inteligencia infinita en extension y en intensidad; una
+inteligencia en que no haya alternativas de accion y de descanso, de
+energa y de abatimiento; una inteligencia infinita que se conozca
+infinitamente s misma, que conozca infinitos objetos reales
+posibles, y con un conocimiento infinitamente perfecto; una
+inteligencia orgen de toda verdad, sin mezcla de error; manantial de
+toda luz, sin mezcla de sombra; y nos formaremos alguna idea del ser
+absolutamente infinito. Con esa inteligencia infinita concibo la
+voluntad, y voluntad infinitamente perfecta; concibo la creacion, acto
+pursimo de voluntad fecundando la nada, llamando la existencia los
+tipos que preexisten en la inteligencia infinita; concibo la santidad
+infinita, concibo todas las perfecciones identificadas en aquel ocano
+de luz. Sin inteligencia no concibo nada; todo se me presenta ciego;
+si se me habla de un ser absoluto que se halla en el orgen de todas
+las cosas, me parece ver el caos antiguo, que en vano intento
+esclarecer. Las ideas de ente, de substancia, de necesidad divagan por
+mi entendimiento; pero todo en la mayor confusion: lo infinito no es
+para m un foco de luz, es un abismo tenebroso; ignoro si estoy
+sumergido en una realidad infinita, si me pierdo en los espacios
+imaginarios de un concepto vaco.
+
+
+
+
+CAPTULO XIX.
+
+RESMEN.
+
+
+Resumiendo la doctrina de los captulos anteriores, diremos lo
+siguiente.
+
+[149.] El exmen de la idea de lo infinito es de la mayor importancia;
+puesto que va inseparablemente unida con la idea de Dios.
+
+[150.] Tenemos idea de lo infinito; pero las disputas que hay sobre su
+naturaleza y aun sobre su existencia, indican la obscuridad de la
+misma.
+
+[151.] Finito es lo que tiene lmites.
+
+[152.] Infinito no es lo mismo que indefinido: lo infinito es lo que
+carece de lmites: _in-finito_; lo indefinido es aquello cuyos lmites
+no estn sealados: _in-definido_.
+
+[153.] La diferencia entre lo infinito y lo finito se funda en el
+principio de contradiccion: lo finito afirma los lmites, lo infinito
+los niega: no hay medio entre el s y el n.
+
+[154.] Lmite es la negacion de un ser de algo real, aplicada un
+ser; el lmite de una lnea es el punto mas all del cual no se
+prolonga; el lmite de una fuerza es el punto mas all del cual no se
+extiende.
+
+[155.] La idea de lo infinito, negando el lmite, niega una negacion,
+luego es una idea afirmativa; as como la idea de lo finito es
+negativa, porque afirma una negacion.
+
+[156.] La idea de lo infinito se aplica muchos rdenes de seres, y
+presenta singulares anomalas que parecen contradicciones. Una lnea
+prolongada hasta lo infinito en una sola direccion, parece infinita,
+porque es mayor que todas las finitas; y no es infinita porque tiene
+lmite, en el punto de donde parte. Una cosa semejante se verifica en
+las superficies y en los volmenes. Para explicar estas anomalas
+debemos atenernos lo siguiente.
+
+[157.] La idea de lo infinito no es intuitiva. No tenemos intuicion de
+ningun objeto infinito con infinidad absoluta ni aun relativa.
+
+[158.] La idea de lo infinito es indeterminada, es un concepto formado
+de la union de dos ideas indeterminadas: ser, y negacion de lmite;
+todo en la mayor generalidad.
+
+[159.] El concepto indeterminado de lo infinito no nos hace conocer
+ninguna cosa infinita.
+
+[160.] Las anomalas y aparentes contradicciones que hallamos en la
+aplicacion de la idea de lo infinito, se desvanecen atendiendo que
+la diferencia de los resultados depende de la diferencia de
+condiciones bajo las cuales se aplica al concepto indeterminado de lo
+infinito. Cosas que sern infinitas bajo una condicion, dejarn de
+serlo si se las considera bajo otra; la contradiccion aparente resulta
+de que no se advierte el cambio de condiciones.
+
+[161.] Tenemos concepto del nmero infinito, porque podemos unir en
+nuestro entendimiento las dos ideas indeterminadas: nmero, y negacion
+de lmite.
+
+[162.] Tenemos concepto de la extension infinita, porque podemos unir
+las dos ideas: extension, y negacion de lmite.
+
+[163.] La posibilidad, la no contradiccion de los conceptos, en el
+rden puramente ideal, no nos asegura de su posibilidad en el rden
+real. Cuando los conceptos se realizasen, su realidad no estaria en
+una extension abstracta, ni en un nmero abstracto, sino en _tales_
+seres extensos, en _tales_ unidades; la determinacion implicada por la
+realidad, puede envolver contradicciones con la infinidad verdadera,
+no sindonos posible descubrirlas en el concepto indeterminado, que
+prescinde de las condiciones de su realizacion.
+
+[164.] Aunque tenemos concepto de la extension infinita, nos es
+imposible imaginrnosla.
+
+[165.] No se descubre ninguna repugnancia extrnseca ni intrnseca en
+la existencia de la extension infinita.
+
+[166.] Por medios puramente filosficos no podemos saber si la
+extension del universo es finita infinita.
+
+[167.] Un nmero absolutamente infinito, aunque puede concebirse
+indeterminadamente, no es susceptible de ninguna expresion aritmtica
+ni geomtrica; ninguna serie de las que los matemticos llaman
+infinitas, expresa un nmero absolutamente infinito.
+
+[168.] Se puede dar una demostracion de la imposibilidad intrnseca de
+un nmero _actual_ infinito, fundada en la repugnancia intrnseca de
+la _coexistencia_ de ciertas cosas _numerables_.
+
+[169.] La idea del ser absolutamente infinito real, no puede ser
+indeterminada; es necesario que envuelva perfecciones positivas y
+formales.
+
+[170.] Se debe afirmar del ser infinito, todo lo que no implica
+contradiccion. Lo absurdo no es perfeccion.
+
+[171.] Analizando las ideas indeterminadas y las intuitivas,
+encontramos que toda la realidad que en las mismas se encierra, se
+afirma de Dios.
+
+[172.] El ser absolutamente infinito debe ser inteligente.
+
+[173.] La inteligencia es una perfeccion que no implica ninguna
+imperfeccion.
+
+[174.] La voluntad y la libertad deben tambien hallarse en el ser
+absolutamente infinito.
+
+[175.] La idea indeterminada de lo infinito, se forma de la
+combinacion de las de ser y no ser.
+
+[176.] La idea indeterminada de un ser absolutamente infinito,
+consiste en la idea del conjunto de todo ser, que no implique
+contradiccion.
+
+[177.] La idea determinada de un ser infinito real, de Dios, se
+forma de la idea indeterminada de un ser absolutamente infinito,
+combinada con las ideas intuitivas, de inteligencia, voluntad,
+libertad, causalidad, y las dems que se puedan concebir sin
+imperfeccion, todas existentes en un grado infinito(I).
+
+
+
+
+LIBRO NOVENO.
+
+LA SUBSTANCIA.
+
+
+
+
+CAPTULO I.
+
+NOMBRE IDEA GENERAL DE LA SUBSTANCIA.
+
+
+[1.] Qu es la substancia? Tenemos de ella una idea bien clara y
+distinta? Las incesantes disputas de los filsofos sobre la idea de
+substancia y las continuas aplicaciones que hacemos de la misma,
+prueban dos cosas: 1. que la idea de substancia existe; 2. que su
+claridad y distincion no son tales como fuera de desear. Un mero
+nombre, vaco de toda idea, no llamaria tan vivamente la atencion de
+todos los filsofos, ni se emplearia con tanta generalidad, aun en el
+lenguaje ordinario; una idea bien clara y distinta no permitiria
+tantas disputas.
+
+[2.] La importancia de esta idea se muestra en los resultados que se
+hallan conducidos los filsofos, segun el modo con que la explican: el
+sistema de Spinosa se funda todo entero en una mala definicion de la
+substancia.
+
+[3.] En esta materia como en muchas otras, no parece lo mas acertado
+el comenzar por una definicion, no ser que lo definido sea solo el
+nombre: definir una cosa es explicarla; y no se la puede explicar
+ignorndose lo que es, como se ignora, se supone ignorarse, cuando
+empiezan las investigaciones para conocerla. Si al principiar los
+filsofos sus tratados, en vez de decir la substancia es tal cosa,
+hubiesen dicho, por el nombre substancia entiendo tal cosa, se habrian
+ahorrado muchas dificultades.
+
+[4.] Definido el nombre de substancia, aun cuando se le hiciese
+corresponder una idea clara y distinta, todava fuera preciso
+averiguar hasta qu punto la idea representa objetos realmente
+existentes; si pertenece al rden de las que solo expresan la
+relacion de varias ideas, sin que tengamos medio de averiguar si esta
+relacion se halla n en el mundo positivo: es decir, si la idea de
+substancia es solo obra de nuestro entendimiento, mero resultado de la
+combinacion de ciertas ideas, si nos es suministrada por la
+experiencia misma. Procurar no incurrir en ninguno de estos defectos;
+no s si podr evitarlos. Para este objeto, comenzar analizando la
+palabra, atendiendo su valor etimolgico, y luego examinar los
+diversos sentidos que se le dan. Este anlisis de las palabras, es muy
+til para el anlisis de las ideas; porque muchas veces se halla en
+las palabras un fondo de verdad y exactitud, que no se habria
+sospechado; y del cual no nos aprovechamos debidamente, por falta de
+atender al significado comun.
+
+[5.] La palabra substancia, _sub-stancia_, indica algo que est bajo,
+_sub-stat_, que es el sujeto sobre el cual estn otras cosas; as como
+su correlativa accidente modificacion, expresa algo que sobreviene
+al sujeto, _accidit_; algo que le modifica, que est en l, como una
+manera de ser, _modus_.
+
+[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien algo
+constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es
+sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de modificaciones
+que lo afectan, se conserva constante, idntico, bajo las diferentes
+transformaciones. Cuando decimos que la substancia ha recibido tal
+cual modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un
+modo nuevo, no queremos significar que ella en s, sea otra, que haya
+perdido su ntimo y primitivo ser de substancia para revestirse de
+otro; sino que esta mudanza la consideramos como externa, y que ha
+dejado intacto un cierto fondo que es lo que apellidamos substancia.
+
+Si as no fuese, si no concibisemos algo que permanece constante,
+idntico, bajo la modificacion, no concebiramos la substancia como
+distinta de la modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa;
+ahora es, y luego cede su puesto otra muy diferente; pero la
+substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la
+sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser, no
+cede su lugar otra substancia. Desde el momento que atribuysemos
+la substancia la instabilidad de su modificacion, no se distinguirian
+entre s.
+
+El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una
+variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha mudado,
+esto es, concebimos algo que existia ya antes de la mudanza, y que
+existe todava despues de ella. As decimos que tal modificacion ha
+desaparecido completamente; lo que no decimos de la substancia, sino
+que se presenta, que es de otra manera. Algo pues concebimos que
+permanece constante, idntico s mismo, bajo las diferentes
+modificaciones; y esto que es el sujeto en que se hacen las
+mudanzas, ese algo que no desaparece con la desaparicion de las
+modificaciones, que no se muda ntimamente con las mudanzas de ellas,
+ eso lo llamamos substancia, sub-stancia, substratum.
+
+
+
+
+CAPTULO II.
+
+APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA LOS OBJETOS CORPREOS.
+
+
+[7.] Apliquemos un objeto corpreo, las ideas encerradas en la de
+substancia, que esto podr contribuir aclararlas, y tal vez nos
+sugerir otras nuevas.
+
+Este papel en que escribo, es susceptible de muchas modificaciones;
+sobre l puedo escribir mil cosas diferentes, en varios caractres, en
+diversos colores; puedo plegarle de infinitas maneras; puedo darle
+infinita variedad de posiciones con respecto los objetos que le
+rodean; puedo hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo
+esta infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda.
+Hay muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la
+misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que no
+se muda. Si tio el papel de verde, y luego de rojo; lo que es ahora
+rojo, es lo mismo que antes era verde, y primitivamente blanco; y
+esto permanente refiero todas las mudanzas. Si se me presenta primero
+un papel blanco, y despues otro verde, y en seguida otro rojo, claro
+es que no es lo mismo que si un solo papel se le dan todas estas
+transformaciones. En qu est la diferenca, pesar de que las
+impresiones que me causa el color son las mismas? Est en que en un
+caso hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones
+sucesivas; y en otro, este _algo_ no es lo mismo, es otro diferente.
+En un caso hay distintas modificaciones, en otro distintas
+substancias.
+
+[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibisemos las
+impresiones sucesivas, sin que tuviramos ningun medio para referirlas
+ un mismo objeto, para enlazarlas en un punto comun, no
+encontraramos ninguna diferencia entre los dos casos expresados. As,
+supongamos que se nos pone delante el papel blanco, y luego obligados
+ apartar la vista encontramos despues en el mismo lugar, con las
+mismas dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en
+seguida apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo:
+claro es que nos ser imposible distinguir por la simple sucesion de
+las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado sucesivamente
+con dichos colores, otros papeles que se le hayan sustituido. Pero
+si estamos presentes, si no apartamos la vista del lugar en que est
+el papel, veremos si se le pinta de nuevo si se le muda. En el
+primer caso, la aparicion del nuevo color se continuar con la misma
+sensacin del papel, no movido, hacindose la transformacion sin
+perderle nosotros de vista, recibiendo l la sucesion continua de sus
+movimientos, de sus posiciones, bajo la mano del pintor. Aseguraremos
+pues que el papel es el mismo, porque ha habido continuidad de
+sensacion, bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores,
+con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel, de
+sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es comun
+lo segundo, y lo primero. Pero si no hay nueva pintura del papel,
+sino sustitucion de otro papel pintado, veremos que el primer papel se
+quita; se interrumpe pues todo el rden de las sensaciones, y se
+presentan otras nuevas. Estas no tienen enlace con aquellas, y as hay
+para nosotros una _cosa_ distinta.
+
+[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de
+substancia con respecto los cuerpos; hablando con mas propiedad,
+como aplicamos los cuerpos la idea de substancia. Cuando encontramos
+un lazo de varias sensaciones que las une por decirlo as en un mismo
+punto, _aquello_ en que concebimos que se unen, lo llamamos
+substancia. Y como encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos
+independientes entre s, naturalmente decimos que hay muchas
+substancias corpreas.
+
+[10.] Al sentir una impresion, si la referimos un objeto, la
+consideramos como objetiva, jams la llamamos substancia, porque aquel
+objeto por s solo, no es capaz de enlazar varias sensaciones.
+Recibimos la sensacion de encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun
+los filsofos, fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es
+decir, consideran el encarnado n como una simple sensacion, sino como
+una calidad externa. A esta calidad por s sola, nadie la llamar
+substancia; porque no es posible que por s sola sirva de lazo otras
+impresiones, otras calidades. Si hay mudanza de color, el
+encarnado desaparece, y por tanto la impresion nueva se enlaza en el
+rden del tiempo con la de encarnado, mas no reside en ella. Si hay
+cambio de figura, aunque el encarnado contine, no concebimos este
+color como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que
+la permanencia del encarnado es indiferente la variedad de figuras,
+y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio, continuando
+desapareciendo aquel color.
+
+Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se enlaza
+necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones enlazadas en
+un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las otras y
+recprocamente, inferimos que ninguna de ellas es lazo necesario; y
+por tanto, aunque las objetivemos, no las atribuimos el carcter de
+substancia, de algo que permanezca idntico pesar de las mudanzas, y
+que sea como el recipiente de todas ellas.
+
+[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria todas las
+sensaciones, cuando menos las dos principales, vision y tacto; la
+extension; la cual miramos como un recipiente de todas las
+sensaciones, ya las consideremos en nosotros, ya en los objetos. No
+vemos ni imaginamos, blanco negro, no tocamos ni imaginamos,
+caliente frio, blando duro, sin extension en que residan la
+blancura negrura, la blandura la dureza, el calor el frio. As
+la extensin podria quizs merecernos el honor de substancia, si no
+estuviese sujeta otra condicion que la priva de este ttulo. Si
+bien, cuando concebimos la extension en general, en toda su
+abstraccion, considerndola con el puro entendimiento como una mera
+continuidad, prescindimos absolutamente de toda figura; no obstante,
+cuando hemos menester una extension aplicada, que nos sirva de
+recipiente de las sensaciones, nos es imposible hallarla sin una
+configuracion determinada. No vemos simplemente un color, sino que le
+vemos en una extension circular, triangular de otra especie. Estas
+figuras se confunden con la extension misma, en cuanto es aplicada; y
+adems tampoco sirven de lazo para las dems sensaciones. A veces, es
+verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes grados
+de calor frio, diferentes posiciones etc. etc., pero tambien veces
+sucede lo contrario, y con el mismo color, con el mismo grado de calor
+ frio, es decir con la continuidad de otras sensaciones, el objeto
+cambia de figura; y as como un crculo rojo se hacia antes crculo
+verde, as el mismo objeto rojo se hace circular, y despues
+triangular. En el primer caso la figura circular servia de lazo las
+sensaciones de los colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo
+ las figuras.
+
+[12.] Privada la extension de los honores de substancia, as como
+todas las dems sensaciones, en cuanto objetivadas; observamos que
+todas estas variaciones se suceden en los objetos, enlazndose unas
+sensaciones con otras. As un mismo crculo toma diferentes colores, y
+un mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se
+reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez se
+reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos colores.
+Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo constante; que bajo
+aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo aquella sucesion de ser y
+no ser, hay algo permanente; y esto constante, uno, permanente,
+esto en que se verifican aquellas mudanzas, esto que es el
+recipiente de ellas, que es el punto que las enlaza fuera de nosotros,
+y que nos proporciona nosotros el concebirlas enlazadas, esto lo
+apellidamos substancia.
+
+
+
+
+CAPTULO III.
+
+DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORPREA.
+
+
+[13.] Pero qu es en el rden sensible, el sujeto permanente de las
+transformaciones? Es una pura ilusion? Es una realidad? Qu
+realidad ser esa? No se parece mas bien una abstraccion? Una cosa
+que no es ningun color, sino que se presta tenerlos todos; que no es
+ninguna calidad de las que experimentamos, sino el sujeto causa de
+todas ellas; que no es ninguna figura, sino que puede acomodarse
+todas; que no es la extension pura, pues esta es una abstraccion, y
+aquello es un ser que sirve como de fondo las dems cosas; un objeto
+corpreo, que en s, no puede afectar ningun sentido, que ser? No
+parece una cualidad oculta de los peripatticos, un ser misterioso,
+fantstico, una mera ilusion? Examinmoslo, y para guardarnos de
+ilusiones apelemos la experiencia.
+
+[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jams de la mano,
+pintmosle de diferentes colores, borrmoslos, y volvmosle pintar,
+sujetmosle diferentes temperaturas, ablandmosle al fuego, y luego
+endurezcmosle; dmosle distintas figuras, de un globo, cilindro,
+paraleleppedo, mesa, vaso, estatua; yo pregunto: todas esas mudanzas
+se han verificado en una misma cosa? s. Aquella cosa era ninguno de
+los colores, ni figuras ni grados de temperatura? n; pues todas estas
+calidades, eran y dejaban de ser permaneciendo la cosa la misma. Cmo
+s que la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido
+continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el tacto,
+que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y frio, duro y
+blando, esta figura la otra, ha experimentado que estas se hacian
+sin interrumpir la sensacion comun del tacto, de un objeto que no se
+soltaba, cuyo peso se experimentaba incesantemente. Luego hay algo
+all que no es las transformaciones, sino lo que se transforma; algo
+que es comun todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de m, y
+en m.
+
+[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que nos
+resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo siguiente.
+
+1. La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto etc., etc.,
+hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad no hay mas que
+nada: y la nada no puede ser sujeto de transformaciones, ni lazo de
+impresiones.
+
+2. La idea de ser que aqu encontramos, no es pura, no es de solo
+ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo no las
+confundimos con el sujeto.
+
+3. Lo que acompaa la idea de ser, es la de permanencia entre lo
+sucesivo, y la relacion de esta permanencia como punto de enlace, como
+centro fijo en medio de la sucesion.
+
+[16.] Si quisisemos pues definir la substancia corprea, deberamos
+limitarnos decir que es _un ser permanente en que se verifican las
+mudanzas que se nos ofrecen en los fenmenos sensibles_. A esto se
+reduce nuestra ciencia: todo cuanto se aada sobre este punto, no
+puede pasar de hiptesis y conjeturas. En vano se me preguntar, qu
+es este ser: dadme la intuicion de la esencia de las cosas corpreas,
+y os lo dir; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es
+decir, por las impresiones que en m producen, no lo s. Conozco que
+aquello es algo; conozco esta relacion con sus formas; conozco que
+estas se hallan en aquel sujeto, y no son el sujeto; aqu encuentro el
+lmite de mi conocimiento. Al objeto que corresponde esta idea
+compuesta de ser permanente y de su relacion varias formas, esto
+lo llamo substancia corprea.
+
+[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes,
+permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es
+independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede n existir
+sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en particular le es
+necesario. Y aqu es de notar una diferencia entre la substancia en s
+y el medio por el cual se nos manifiesta y se pone en comunicacion
+activa pasiva con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas
+formas transitorias con que se reviste. Cmo podramos tener ni aun
+noticia de la existencia de los cuerpos, sino por medio de las
+sensaciones? Y el objeto de estas no es la substancia en su ntima
+naturaleza, sino sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos.
+
+
+
+
+CAPTULO IV.
+
+RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORPREA CON SUS ACCIDENTES.
+
+
+[18.] En la idea de substancia corprea, se incluye perfectamente la
+idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra de un modo muy
+imperfecto. En toda substancia corprea no concebimos sino una unidad
+facticia por decirlo as: pues lo que en ella permanece, no es uno,
+sino un agregado de muchos, como lo manifiesta la divisibilidad de la
+materia. De cualquiera substancia corprea podemos hacer muchas, que
+tendrn el mismo derecho que la primera llamarse substancias. Un
+pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en
+otros muchos que sern igualmente substancias. Todos ellos juntos
+formaban aquello que llambamos _una_ substancia; pero es claro que
+esta unidad era muy imperfecta, que mas bien era una reunion, y que si
+la considerbamos como _una_, era por relacion la unidad de efecto
+que nos producia, con el enlace que daba nuestras sensaciones y
+los fenmenos que de ella resultaban.
+
+[19.] De esto se infiere que toda substancia corprea encierra
+multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los elementos que la
+componen. Esta combinacion no es permanente como lo ensea la
+experiencia; y por tanto, no hay substancia corprea que no tenga
+cuando menos una modificacion: la disposicion de sus partes.
+Prescindiendo de las mudanzas de esta modificacion, claro es que nunca
+se la puede confundir con la substancia: aun cuando los cuerpos se
+presentasen constantemente nuestros sentidos con la misma
+disposicion de sus partes, el _ser_ permanente, se hallaria en las
+partes, y n en su disposicion. Esta es una cosa externa, que
+sobreviene lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay
+partes que reunir y combinar.
+
+[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una diferencia,
+y es, que la substancia es independiente de las modificaciones, pero
+las modificaciones no son independientes de la substancia. Esta,
+permaneciendo la misma, cambia de accidentes; pero un accidente
+permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de substancia. La misma
+madera puede recibir sucesivamente muchas figuras; pero la misma
+figura en nmero, no puede pasar de una madera otra. Dos pedazos de
+madera pueden tener una figura semejante diferente; cbica,
+esfrica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en tal caso,
+no hay identidad de figuras, sino semejanza; son las mismas en
+especie, mas n en nmero.
+
+[21.] Si se me pregunta, cmo s que no hay mas que semejanza y n
+identidad numrica en las figuras que sucesivamente toman los cuerpos,
+que no hay _permanencia_ en las figuras que cambian de sujeto, y por
+consiguiente que una misma figura no pasa de una substancia otra,
+as como una misma substancia pasa de una otra figura, no me ser
+difcil demostrarlo.
+
+Por de pronto salta los ojos la extraeza de una figura cbica, por
+ejemplo, pasando de un cuerpo otro. Qu es esta forma separada del
+cuerpo? Cmo se sostiene en el trnsito? Cmo no es exactamente
+igual en ambos, y se presenta con ligeras modificaciones? En el
+trnsito habr tambien sufrido modificacion? Entonces habr
+modificacion de modificacion, y la figura en s, en abstracto de todo
+cuerpo, resultar una especie de substancia de segundo rden,
+permanente en medio de las modificaciones. Claro es que esto son
+sueos, en que se aplica la realidad lo que solo conviene la idea
+en abstracto; que ese trnsito de formas supondria una existencia de
+ellas, por separado; y as podramos tener cubos, esferas, tringulos,
+crculos etc., en abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en
+s, sin aplicacion nada figurado.
+
+[22.] Pero todava se puede dar de esta verdad otra demostracion mas
+rigurosa. Si se supone que una misma figura en nmero, pasa de un
+cuerpo otro, tendremos que el pedazo de madera A, que pierde la
+forma cbica, la transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual
+no puede estar en los dos un mismo tiempo. Supongamos que despues de
+haber quitado la madera A, la forma cbica, se la devolvemos sin
+tocar al cuerpo B; claro es que no ser la misma en los dos; luego
+tanta razon habia para que dijsemos que el cuerpo B no habia
+adquirido la misma sino otra semejante. Es evidente adems que para
+dar un cuerpo la forma cbica no necesitamos quitrsela al otro;
+luego la forma del uno no es _individualmente_ la del otro; pues de lo
+contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y deja
+de existir un mismo tiempo.
+
+[23.] Las palabras _transmision_ _comunicacion_ del movimiento, que
+tanto se usan en la fsica, expresan una realidad, en cuanto se
+limitan al fenmeno sujeto clculo; pero significarian un absurdo,
+si se las entendiese en el sentido de que el _mismo_ movimiento que se
+hallaba en un cuerpo, ha _pasado_ otro. La suma de las cantidades de
+movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que
+antes; y esto se verifica repartindose entre ellos la velocidad,
+perdiendo el uno, y ganando el otro. As lo ensea el clculo, y lo
+atestigua la experiencia. Pero es evidente que no puede suceder que la
+_misma_ velocidad individual que estaba en el cuerpo chocante se haya
+trasmitido al chocado; pues lejos de que la velocidad sea separable
+del cuerpo, pasando de un sujeto otro, ni siquiera se la concibe
+sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo movido, del
+espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la cantidad del
+movimiento antes del choque, el valor de Q permanece constante despues
+del choque; pero esto solo expresa el fenmeno con relacion sus
+efectos, en cuanto sujeto clculo; pero n que la velocidad que
+entra en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes
+de las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras
+expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes del
+choque. La cantidad del movimiento ser Q = A V + B v. Despues del
+choque resultar una nueva velocidad, que llamaremos u y tendremos que
+la cantidad del movimiento ser Q = A u + B u. Matemticamente
+hablando, el valor de Q ser el mismo; pero esto solo significa que si
+se expresan los resultados del movimiento, en nmeros en lneas,
+tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende ni
+se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto se
+halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha despegado de
+la V, para unirse con la v.
+
+[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los
+concebimos realizables sin sujeto al que estn inherentes; y que las
+substancias no estn inherentes otro ser, y son concebidas y existen
+realmente, sin esta inherencia. La figura no puede existir sin cosa
+figurada; pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se
+anonaden todas las dems cosas. Analizando su naturaleza podremos
+encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la
+existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos
+hallamos la relacion de causa y de efecto, mas n la de inherencia, n
+la de sujeto y modificacion.
+
+[25.] Estas ltimas consideraciones explican mas la idea de substancia
+corprea. Habamos encontrado (Cap. III) las notas siguientes: 1.
+ente; 2. relacion de permanente lo variable; 3. sujeto de estas
+variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no
+inherencia otro. Este carcter negativo se halla incluido en el
+positivo: _sujeto permanente de variaciones_; porque es claro que al
+concebir sujeto _permanente de variaciones_, ya no incluimos la
+inherencia, antes bien se la negamos, al menos implcitamente. La no
+inherencia supone algo positivo, algo en que se funde el no tener esta
+necesidad de estar adherido. Qu es esto? No lo sabemos. Conocemos
+que existe, pero no alcanzamos explicarlo. Probablemente es
+inexplicable sin la intuicion de la misma esencia de las cosas; y esta
+intuicion nos falta.
+
+
+
+
+CAPTULO V.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORPREA EN S MISMA.
+
+
+[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta aqu,
+envuelve una relacion los accidentes en general (Cap. III). Pero
+esta idea no es la de una substancia indeterminada, sino la de
+substancia corprea; y preciso es confesar la dificultad de concebir
+una substancia corprea particular sin ningun accidente. Si este
+papel en que escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis
+sentidos, y hasta prescindo de su figura y de su extension: qu me
+resta para concebir algo particular determinado, algo que no sea la
+idea de ser en general, sino la de este ser en particular? Claro es
+que para que el objeto no se me desvanezca completamente, para que
+perdiendo toda individualidad, no se me confunda en la idea universal,
+debo reservarme algo por lo cual pueda decir _esto_; es decir, esto
+que se halla aqu, que me ha afectado de tal cual manera, que ha
+sido el sujeto de tales cuales modificaciones. Por donde se echa de
+ver que considero cuando menos su posicion con respecto los dems
+cuerpos, su causalidad con relacion las impresiones que me ha
+producido, su naturaleza de sujeto de determinados accidentes. As
+pues como la idea de substancia finita en general, envuelve relacion
+ciertos accidentes en general, as la de substancia en particular, la
+envuelve accidentes particulares.
+
+[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir la
+substancia corprea; no es fcil asegurar si la envuelve tambien en su
+naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al querer examinarla, nos
+hallamos sobre un terreno distinto; se presentan nuestra
+consideracion las cuestiones sobre la esencia de los cuerpos.
+
+[28.] La identidad de la substancia corprea bajo sus diversas
+transformaciones, tampoco podemos asegurar hasta qu punto contina.
+Los partidarios de la filosofa corpuscular consideran todas las
+transformaciones como simples movimientos locales, y todas las
+variaciones que vemos en los cuerpos, como simples resultados de la
+diferente posicion de las molculas entre s. Leibnitz resuelve la
+materia en una infinidad de mnadas, que no son los tomos de Epicuro,
+pero que conducen tambien la invariabilidad substancial de los
+cuerpos, los cuales segun l, no son mas que el conjunto de
+substancias indivisibles llamadas mnadas. Los aristotlicos creian
+que de las mudanzas de los cuerpos, unas eran accidentales, como la de
+figura, movimiento, densidad, calor, frio etc. etc., otras
+substanciales, como el trnsito de la madera ceniza. Pero en medio
+de esta variedad de sistemas, es notable el acuerdo en admitir algo
+permanente sujeto de las mudanzas. Con respecto los atomistas, y
+Leibnitz, es claro que admitian la identidad del sujeto; y por lo que
+toca los aristotlicos, aunque la mudanza que inducia una forma
+substancial diferente de la primera, transformaba substancialmente el
+ser, de suerte que despues de la mudanza de la forma substancial, no
+podia decirse que el uno era substancialmente el otro; no obstante
+opinaban que habia un sujeto comun en esas mismas trasformaciones
+substanciales, que ellos llamaban _materia prima_. Tan claro, tan
+evidente es, que en medio de las transformaciones del mundo corpreo
+hay algo permanente, que se encuentra reconocida esta verdad en todos
+los sistemas filosficos.
+
+[29.] Si esta substancia corprea es una realidad, como lo es en
+efecto, es necesario que no solo exista, sino que sea algo
+determinado. A esta determinacion substancial del cuerpo, esto que
+le constituye tal cosa, y que le distingue en su ntima naturaleza, en
+su esencia, de todos los dems cuerpos de otras especies, esto
+llamaban los aristotlicos forma substancial; y al sujeto de esa
+forma, de esa actualidad, ese sujeto comun todos los cuerpos, le
+apellidaban _materia prima_, que era una pura potencia, una especie de
+medio entre el puro nada, y el ser en acto.
+
+[30.] Sobre estos puntos se ha disputado desde que hay escuelas
+filosficas y es probable que se disputar en adelante; pero siempre
+con escaso fruto. Del mundo corpreo conocemos su existencia,
+conocemos sus relaciones con nosotros, conocemos sus propiedades y sus
+leyes, en cuanto est sujeto nuestra observacion; pero su ntima
+naturaleza no alcanzan nuestros sentidos, no llegan nuestros
+instrumentos. A medida que adelanta el hombre en sagacidad de
+observacion y fuerza y delicadeza de instrumentos, descubre nuevos
+misterios, y ve que las barreras que l crea un _non plus ultra_, se
+retiran mas all, en la inmensidad de un ocano. Las alcanzar algun
+dia? Podr dar la vuelta ese mundo cientfico? Est reservado al
+porvenir un conocimiento de la ntima naturaleza del sujeto de esa
+infinidad de fenmenos que nos asombran? difcil es creerlo. El
+telescopio medida que se perfecciona, extiende los lmites del
+universo, y parece caminar lo infinitamente grande; la perfeccion
+del microscopio siguiendo la direccion opuesta, parece caminar hcia
+lo infinitamente pequeo. Dnde estn los lmites? Es probable que el
+encontrarlos no es permitido al dbil mortal, mientras habita sobre la
+tierra. El espritu humano, tan activo, tan fecundo, se lanza
+sucesivamente hcia los dos extremos: pero cuando se lisonjea de
+llegar al ltimo confn, siente que algo le detiene antes de alcanzar
+el objeto de sus nobles deseos; es la cadena que le une al cuerpo
+mortal, y que no le permite el libre vuelo de los espritus puros.
+
+
+
+
+CAPTULO VI.
+
+SUBSTANCIALIDAD DEL YO HUMANO.
+
+
+[31.] Al considerar las substancias corpreas, no hemos encontrado la
+perfecta unidad; todas cuantas se sujetan nuestros sentidos se
+resuelven en muchas otras, que su vez son substancias tambien:
+resultando que los cuerpos, mas bien son agregados de substancias, que
+una sola substancia. La unidad no la encontramos en ellos; nosotros se
+la atribuimos, en cuanto forman un lazo comun de nuestras
+sensaciones, en cuanto esas diversas substancias las consideramos
+subordinadas una que las vivifica y dirige. As las partes de un
+cuerpo animado, constituyen una especie de unidad, en cuanto estn
+subordinadas al principio que las anima.
+
+[32.] De aqu no debemos inferir que la unidad verdadera no existe ni
+aun en los mismos cuerpos; si pudisemos conocer su esencia misma, la
+hallaramos sin duda, ya sea en las mnadas escogitadas por Leibnitz,
+ya en otra cosa mas menos semejante. Aunque este conocimiento de las
+esencias nos falte, sin embargo el raciocinio nos conduce esta
+unidad. Lo compuesto se forma de partes; si este su vez se compone
+de otras, y as sucesivamente, al fin hemos de llegar algo que no se
+descompone: all est lo indivisible; mejor, la verdadera unidad.
+Este raciocinio vale, aun suponiendo que la materia es divisible hasta
+lo infinito. La divisibilidad hasta lo infinito supondria infinidad de
+partes en que se podria dividir: estas partes pues existirian; esos
+elementos infinitsimos serian reales, en ellos estaria la unidad.
+
+[33.] Independientemente del mundo corpreo, encontramos la idea de
+substancia, su aplicacion real, su unidad perfecta, en nosotros
+mismos, en el testimonio de nuestra conciencia. Esta nos cerciora de
+que pensamos, de que deseamos, de que sentimos, de que experimentamos
+una infinidad de afecciones, las unas sujetas nuestra voluntad, y
+como hijas de la actividad que hay all en el fondo de nosotros
+mismos; otras independientes de nosotros, que nos vienen sin nuestra
+voluntad, veces contra ella, y cuya reproduccion no est siempre en
+nuestra mano.
+
+Ese flujo y reflujo de ideas, de voliciones y sentimientos, tienen un
+punto en que se enlazan, un sujeto que los recibe, que los recuerda,
+que los combina, que los busca, los evita, ese ser de que tenemos
+conciencia ntima, que los filsofos han dado en llamar el _yo_. Este
+es uno, idntico bajo todas las transformaciones; y esa unidad, esa
+identidad es para nosotros un hecho indisputable, un hecho atestiguado
+por la conciencia. Quin seria capaz de hacernos dudar, que el _yo_
+que piensa en este momento, es el mismo que pensaba ayer y aos atrs?
+No obstante la variedad de los pensamientos y deseos; pesar del
+cambio de opiniones y voluntad, y de la oposicion de unos actos con
+otros, quin nos quitaria la conviccion profunda, incontrastable, de
+que somos nosotros mismos quienes lo experimentamos, de que hay algo
+aqu dentro que sirve de sujeto todo?
+
+[34.] Si en nosotros no hubiese algo permanente en medio de tanta
+variedad, la conciencia del _yo_ seria imposible. Entonces no habria
+en nosotros mas que una sucesion de fenmenos inconexos, y por tanto
+serian imposibles la memoria y la combinacion. El pensamiento es un
+absurdo, si no hay algo que piense, permaneciendo idntico bajo la
+variedad de las formas del pensar. En nosotros pues hay un sujeto
+simple que todo lo enlaza, en el cual se verifican esas mudanzas; hay
+pues una substancia. En ella hay una unidad; esa unidad que no
+encontramos en las substancias corpreas, sino despues de haber
+recorrido una serie infinita de descomposiciones, se nos presenta en
+la substancia espiritual en el primer momento, como un simple hecho
+interno, sin el cual son absurdos todos los fenmenos que sentimos en
+nuestro interior, y nos es imposible toda experiencia del mundo
+externo. Sin la unidad del _yo_, no hay sensaciones; y sin estas nada
+podemos experimentar de los seres que nos rodean.
+
+
+
+
+CAPTULO VII.
+
+RELACIONES DE LA PROPOSICION =YO PIENSO=, CON LA SUBSTANCIALIDAD DEL YO.
+
+
+[35.] Si no admitimos que el alma es substancia, la proposicion _yo
+pienso_, carece de sentido. Entonces la filosofa pierde su punto de
+apoyo; todo cuanto experimentamos en nuestro interior, es una serie de
+fenmenos inconexos, incapaz de ser observada, y de estar sometida
+ninguna regla.
+
+[36.] Mi pensamiento de ahora no es individualmente mi pensamiento de
+ayer; como mi pensamiento de maana, no ser mi pensamiento de hoy;
+estos pensamientos considerados en s, con precision de un sujeto en
+el cual se hallen, no tienen nada que ver el uno con el otro: quizs
+versan sobre objetos sin ninguna relacion, quizs son contradictorios;
+quizs el pensamiento de hoy es negacion del de ayer.
+
+[37.] Lo mismo se verifica en todos los pensamientos, en todos los
+actos de voluntad, en todos los sentimientos, en todas las
+representaciones imaginarias, en todas las sensaciones, y en general
+en todo cuanto experimento en m mismo. Fijando la consideracion en
+todas las afecciones internas, sean las que fueren, no veo en ellas
+mas que una serie de fenmenos, una especie de rio de existencias que
+pasan y desaparecen, unas para no volver, otras para reaparecer de
+nuevo en tiempo diferente, y ofrecindome _expresamente_ esta
+diferencia. La reaparicion no es individual, sino de semejanza; esto
+es, que la afeccion repetida, no es la misma que antes hubo, sino otra
+semejante. Cuando la afeccion vuelve, tengo conciencia de su
+actualidad en el momento presente, y conciencia de su actualidad en un
+tiempo anterior: esta doble conciencia que constituye el recuerdo, me
+hace distinguir entre las dos afecciones, implica necesariamente el
+juicio de que la una no es la otra. La afeccion recordante
+(permtaseme la expresion) que se identificase con la afeccion
+recordada, no seria recuerdo: una cosa se _presenta_ s misma, mas
+no se _recuerda_.
+
+[38.] Luego en nuestro interior todo pasa para no volver; el flujo es
+real; el reflujo no es mas que aparente; lo que deja de ser, no vuelve
+ ser jams; habr una cosa semejante, pero n la misma; lo que fu,
+pas; y el tiempo no vuelve atrs.
+
+[39.] Luego la serie de los fenmenos internos, considerados en s
+solos, y prescindiendo de un sujeto en que residan, es por necesidad
+inconexa, y no hay medio para subordinar sus trminos una ley ni
+ningn lazo.
+
+[40.] Sin embargo esta ley existe en todos nuestros actos
+intelectuales; una razon sin leyes que la gobiernen, es el mayor de
+los absurdos; este lazo se encuentra en todas nuestras afecciones: el
+flujo de ellas, con su distincion y sus diferencias y semejanzas, es
+un hecho presente nuestro interior, hecho al cual estamos sometidos
+como una condicion primitiva indeclinable de nuestra existencia.
+
+[41.] La proposicin: _yo pienso_, incluyndose en la palabra _pensar_
+todas las afecciones internas, no se refiere tan solo fenmenos
+aislados, sino que implica por necesidad un punto en que se enlazan,
+al cual llamamos el _yo_. Si este punto no existe, si no es uno, si no
+es idntico, el pensamiento de hoy no tiene ningun lazo con el de
+ayer: siendo dos cosas distintas, que se hallan en tiempos diversos, y
+que quizs son contradictorias: cuando hoy digo _yo pienso_ y entiendo
+decir que este _yo_ es el mismo de la proposicion, _yo pensaba ayer_,
+mi lenguaje es absurdo; si no hay mas que los puros fenmenos, los dos
+pensamientos sin un punto de enlace, el _yo_ no es nada, no puedo
+decir _yo pensaba_, _yo pienso_; debo decir _habia_ pensamiento, _hay_
+pensamiento. Si entonces se me pregunta, _dnde_, en _quin_, deber
+responder que no hay dnde, que no hay quin; deber negar el
+supuesto, y limitarme repetir: _habia_ pensamiento, _hay_
+pensamiento.
+
+[42.] Para decir _yo_, es necesario suponer una realidad permanente:
+realidad, porque lo que no es real es nada; permanente, porque lo que
+pasa desaparece, deja de ser y no puede servir de punto para unir
+nada.
+
+
+
+
+CAPTULO VIII.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA INTUICION QUE EL ALMA TIENE, PUEDE TENER, DE S
+MISMA.
+
+
+[43.] La realidad permanente _del yo_, considerada en s misma y
+prescindiendo de las cosas que pasan en ella, es un hecho que sentimos
+en nuestro interior, y expresamos en todas nuestras palabras. Si
+esta presencia, esta experiencia ntima, se la quiere llamar intuicion
+del alma, nosotros tenemos intuicion de nuestra alma. Esta intuicion
+se halla reproducida en todas las intuiciones particulares, y en
+general en todas las afecciones internas; porque si bien son fenmenos
+aislados, implican la intuicion del _yo_, por lo mismo que implican
+conciencia de s propio.
+
+[44.] La misma variedad de los fenmenos aislados, lejos de probar
+nada contra la unidad de la intuicion del _yo_, la confirma hasta la
+evidencia. Si concebimos un pensamiento solo, fijo, idntico, no
+necesitamos tanto de unirle la idea de un sujeto en que resida; pero
+cuando hay muchedumbre de fenmenos diversos, y aun contradictorios en
+su coexistencia, debemos referirlos una cosa constante, so pena de
+convertir el mundo interno en un caos absoluto.
+
+[45.] Hay pues cierta intuicion del alma en s misma; esto es, hay una
+presencia de sentimiento de su unidad entre la muchedumbre, de su
+identidad entre la diversidad, de su permanencia entre la sucesion, de
+su duracion constante entre la aparicion y desaparicion de los
+fenmenos. O es necesario admitir esto, renunciar la legitimidad
+del testimonio de toda conciencia; lo que produciria el escepticismo
+mas completo que ha existido jams, extendindole los dos mundos
+externo interno.
+
+[46.] Encontramos pues que los conceptos indeterminados de _ser_,
+_unidad_, _permanencia_, _sujeto de modificaciones_, se hallan
+realizados en nuestro interior: esta realizacion nos la asegura la
+conciencia, y nos la confirma el anlisis lgico de la serie de los
+fenmenos en sus relaciones con un punto de enlace.
+
+[47.] _Ser_, _uno_, _permanente_, _sujeto de modificaciones_, incluye
+todo cuanto se encierra en la idea de substancia finita: esto lo
+encontramos en el alma, con la experiencia lo sentimos, nos afecta
+ntimamente; si esto se lo quiere llamar intuicion, la tenemos de la
+substancialidad del alma.
+
+[48.] El sujeto pensante no solo se siente s propio, sino que se
+conoce como un objeto real, al cual aplica por medio de la reflexion
+las ideas indeterminadas de ser, unidad, permanencia, sujeto de
+modificaciones. Luego el alma puede ser un verdadero predicado en
+proposiciones que tengan el doble apoyo de la conciencia y de la
+lgica.
+
+[49]. Puede preguntarse si nosotros tenemos otra intuicion del alma
+que la que acabamos de explicar; esto respondo que n, mientras
+estamos en esta vida; pero pregunto al mismo tiempo, si es cierto que
+en esta materia haya otra intuicion posible, que la del sentido
+ntimo. Acostumbrados las intuiciones sensibles que implican la
+extension en el espacio, preguntamos qu es el alma en s misma? y
+parece que no quedamos satisfechos porque no vemos su retrato.
+Abstrayndonos del rden de la sensibilidad, levantndonos la esfera
+intelectual pura, quin sabe si podramos decir que no hay otra
+intuicion del alma que la que tenemos ahora; que ella, en s misma, en
+su entidad una, simple, es esta misma fuerza que sentimos; que esta
+misma fuerza es el sujeto de las modificaciones, que es la substancia,
+sin que sea preciso excogitar otro fondo muerto digmoslo as, en que
+resida esta fuerza? por qu la misma fuerza no podr ser subsistente?
+por qu debemos imaginar otro _substratum_ en el cual se apoye? Y si
+esto fuese as, si fuese aplicable la substancia del alma lo que
+pensaba de todas las substancias el gran Leibnitz, haciendo consistir
+la idea de substancia en la idea de fuerza, por qu no podramos
+decir que la presencia de sentido ntimo, la conciencia de s propia,
+es toda la intuicion que el alma puede tener de s misma?
+
+[50]. Me preguntais qu _es_ el alma separada del cuerpo, qu sentir
+de s, qu conocer de s, cuando se hallar _sola_. Acaso en la
+actualidad no siente y no conoce _sola_? Acaso los rganos de que se
+vale, sienten ni piensan? Sabe por ventura de qu manera se sirve de
+ellos, ni sabria que se sirve de ellos, sino por la experiencia? No
+se halla sola en las profundidades de su actividad, con sus
+pensamientos, con sus actos de voluntad, con sus sentimientos, con su
+alegra, con su tristeza, con sus placeres, con sus dolores? En hora
+buena, dgase que tal vez no nos formamos ideas bastante claras del
+_modo_ de conciencia que tendremos de nosotros mismos despues de esta
+vida; dgase que quizs son posibles otras intuiciones de nosotros
+mismos; pero no se pinte como una cosa inconcebible el alma sola:
+dejadme el pensamiento, la voluntad, el sentimiento, todo presente en
+lo ntimo de mi conciencia; para hallarme m propio, no necesito
+mas: dadme comunicacion con otros seres que me afecten quienes yo
+afecte, que me trasmitan sus pensamientos y sus voluntades, que me
+causen placeres dolores, y no necesito nada mas para tener un mundo
+que concibo muy bien: me falta el conocimiento de la calidad de los
+pormenores, n de su posibilidad: el alma muda de estado, n de
+naturaleza.
+
+
+
+
+CAPTULO IX.
+
+EXMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE LOS ARGUMENTOS CON QUE SE PRUEBA LA
+SUBSTANCIALIDAD DEL ALMA.
+
+
+[51]. Los argumentos psicolgicos en favor de la substancialidad del
+alma, son meros paralogismos en la opinion de Kant, y si bien prueban
+una substancia ideal, no pueden nunca conducir una substancia real.
+Este filsofo, mas de las razones con que ataca la prueba
+psicolgica de la substancialidad del alma, tenia una personal, que
+era muy poderosa para l, atendida la flaqueza del corazon humano:
+deba poner en duda la substancialidad del alma, consentir en la
+ruina de todo su sistema. Seria, dice, un grande, y hasta el nico
+escollo de toda nuestra crtica, la posibilidad de demostrar _
+priori_ que todos los seres pensantes son substancias simples, y que
+por consiguiente tienen necesariamente la personalidad y la conciencia
+de su existencia separada de toda materia; porque de este modo
+habramos dado un paso fuera del mundo sensible, habramos entrado en
+el campo de los _noumenos_, y nadie nos disputaria el derecho de
+desmontar este terreno, de edificar en l y tomar posesion del mismo,
+segun que lo permitiria la fortuna de cada uno (Dialctica
+trascendental, libro 2, cap. 1).
+
+[52.] En concepto de Kant, el primer paralogismo de la psicologa pura
+en favor de la substancialidad del alma, es el siguiente. Aquello
+cuya representacion es la _substancia absoluta_ de nuestros juicios, y
+que no puede servir de determinacion otra cosa, es substancia. El
+_yo_, como ser pensante, es la substancia absoluta de todos sus
+juicios posibles, y esta representacion de s mismo no puede ser el
+predicado de otra cosa; luego el yo como ser pensante, es substancia.
+
+En estos trminos presenta en la primera edicion de su _Crtica_ el
+discurso psicolgico que se propone combatir; en la segunda edicion,
+queriendo ser mas claro, quiz mas obscuro, expresa el mismo
+raciocinio en otros trminos. Lo que no puede ser concebido sino como
+sujeto, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es substancia;
+es as que el ser pensante, considerado simplemente como tal, no puede
+ser pensado sino como sujeto; luego no existe sino como tal, es decir,
+como substancia. Preciso es confesar que si la psicologa no tuviese
+expositores mas claros que Kant, y en sus demostraciones hubiese de
+emplear las formas de que se vale este filsofo en los pasajes que se
+acaban de ver, haria muy escasos proslitos, por la sencilla razon de
+que pocos entenderian su lenguaje. Estoy seguro que la mayora de los
+lectores no queda convencida por los silogismos favorables la
+substancialidad del alma, tales como los presenta Kant: de este modo
+la posicion del filsofo es muy ventajosa, porque debe probar que no
+tiene fuerza un argumento, cuya fuerza en verdad no se ha sentido.
+Pero supongamos que un filsofo se digna descender del olimpo de las
+abstracciones incomprensibles, y no se desdea de hablar el humilde
+lenguaje de lo mortales, presentando el argumento psicolgico bajo una
+forma mas sencilla, quin sabe si la conviccion producida seria algo
+mas difcil de destruir? ensaymoslo.
+
+[53.] Por substancia entiendo un ser una realidad permanente, en la
+cual se verifican diferentes modificaciones, continuando ella idntica
+ si misma. Es as que en mi interior hay esa realidad, que
+permaneciendo idntica, tiene variedad de pensamientos, de actos de
+voluntad, de sentimientos, de sensaciones, como me lo atestigua la
+conciencia; luego esto que hay en mi interior es substancia.
+
+Creo que se puede desafiar todos los filsofos del mundo, que
+sealen en este silogismo una proposicion falsa, ni dudosa, indiquen
+un vicio en la consecuencia, si no quieren ponerse en abierta
+contradiccion, por una parte con el testimonio de la conciencia, y por
+otra con todas las leyes de la razon humana.
+
+[54.] Pretende Kant que el raciocinio en favor de la substancialidad
+del alma no es concluyente, porque las puras categoras, y por
+consiguiente la de la substancia, no tienen absolutamente ningun valor
+objetivo, sino en cuanto son aplicadas la diversidad de una
+intuicion sometida las mismas; esto es, que el concepto de
+substancia es una pura funcion lgica que no vale nada ni significa
+nada objetivamente, sino en cuanto se refiere cosas sensibles; y que
+tan pronto como sale de la esfera de la sensibilidad, no puede
+conducir ningun resultado. Es evidente que la substancialidad del
+alma no puede ser objeto de la intuicion sensible; y por consiguiente,
+aplicar al alma la idea de substancia es extender el concepto mas de
+lo que permite su naturaleza. Menester es confesar que el raciocinio
+de Kant es concluyente, si se admiten sus principios; y en esto
+tenemos una prueba de la necesidad de combatir ciertas teoras que
+primera vista parecen inocentes por estar en el mundo de las
+abstracciones, pero que en realidad son funestsimas por los
+resultados que conducen. Tal es el sistema de Kant sobre la falta de
+valor objetivo de las categoras puras; y por esto le he combatido
+(Lib. IV, Cap. XIII, XIV, XV, XVI, XXI, XXII) demostrando: 1. Que los
+conceptos indeterminados y los principios generales que en ellos se
+fundan, tienen un valor objetivo fuera del campo de la experiencia
+sensible, con respecto los seres que de ningun modo estn sujetos
+nuestra intuicion. 2. Que no es verdad que solo tengamos intuicion
+sensible; pues que conocemos intuitivamente un rden intelectual puro,
+superior la esfera de la sensibilidad. Con esta doctrina queda
+arruinado el argumento de Kant, porque se deshace el fundamento en que
+estriba.
+
+[55]. El filsofo aleman parece que sentia el punto flaco de su
+discurso; y as es que procura exponer el argumento psicolgico en
+trminos tales que ofrezca un trnsito del rden ideal al real, sin
+que se vea el punto que une cosas tan distantes. Su lenguaje es
+puramente ideolgico: aquello cuya _representacion_ es la substancia
+absoluta de nuestros juicios y que no puede servir de _determinacion_
+ otra cosa, es substancia, ntese bien: define la substancia por la
+_representacion_ y por la incapacidad de servir de _determinacion_
+otra cosa, es decir, por atributos puramente ideolgicos
+dialcticos. La forma de que se vale en la segunda edicion, adolece
+del mismo defecto. Lo que no puede ser _concebido_ sino como
+_sujeto_, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es
+substancia. Por qu no nos dice que la substancia de que se trata
+aqu, es un ser permanente en que se realicen las modificaciones sin
+dejar de ser idntico s mismo? Por qu nos habla solo de la
+_representacion_, del _concepto_, de _la determinacion_ predicado?
+porque le convenia presentar el argumento como un sofisma en que se
+hace trnsito de un rden otro muy diferente; le interesaba una
+forma obscura que le permitiese decir lo que sigue. En la mayor se
+trata de un ser, que en general puede ser concebido bajo todos los
+respectos, y por consiguiente tal que puede ser dado en intuicion; en
+la menor no se habla del mismo ser, sino en cuanto se considera s
+propio como sujeto, y nicamente con relacion al pensamiento y la
+unidad de la conciencia, mas n la intuicion por la cual la unidad
+seria dada como objeto al pensamiento; por consiguiente la conclusion
+est sacada por el sofisma _figur dictionis_, por un falso
+raciocinio....
+
+El pensamiento presenta en las dos premisas un sentido totalmente
+diverso; en la mayor es considerado en relacion un objeto general, y
+tal por consiguiente, que puede ser dado en intuicion; pero en la
+menor no consiste sino en la relacion la conciencia de s propio,
+donde no se piensa ningun objeto, sino que se encuentra uno
+representado s mismo con relacion s, como sujeto, como la forma
+del pensamiento; en el primer caso se trata de cosas que no pueden ser
+pensadas sino como sujeto, en el segundo por el contrario, no se habla
+ya de _cosas_, sino del pensamiento, pues que se hace abstraccion de
+todo objeto; y en el pensamiento, el yo sirve siempre de sujeto para
+la conciencia. No se puede pues llegar la conclusion: yo no puedo
+existir sino como sujeto; solo se tiene esta otra: yo no puedo, en el
+pensamiento de mi existencia, servirme de m sino como sujeto del
+juicio; proposicion idntica que nada absolutamente dice sobre el modo
+de mi existencia. Indignacion causa que con semejante embrollo de
+ideas y de palabras se pretenda arrebatar al espritu humano su
+existencia, pues que esto equivale el negarle que sea substancia;
+indignacion causa el que con una confusion tal se quiera hacer vacilar
+uno de los argumentos mas claros, mas evidentes, de fuerza mas
+irresistible, que ofrecerse puedan la razon humana. Yo pensaba ayer,
+yo pienso hoy; en toda la variedad de mis situaciones me hallo que soy
+el mismo, n otro; esa realidad que permanece idntica en medio de
+la diversidad, la llamo mi alma; luego mi alma es una realidad
+permanente, sujeto de las modificaciones; luego es substancia. Se
+puede encontrar nada mas claro?
+
+[56.] La psicologa para demostrar la substancialidad del alma, se
+vale, es cierto, de la idea general de substancia; mas para aplicar
+legtimamente esta idea al caso presente, se apoya en un hecho
+experimentado, en el testimonio de la conciencia. Qu quiere decirnos
+Kant cuando recuerda haber demostrado que el concepto de una cosa que
+puede existir en s como sujeto, mas n como simple atributo, no trae
+consigo ninguna realidad objetiva? Cuando nos habla de _sujeto_,
+trata de sujeto real, es decir sujeto de modificaciones? entonces el
+alma es sujeto, pero no decimos que sea sujeto _nicamente_, sino que
+su realidad la concebimos bajo este aspecto, sin que por esto neguemos
+el que encierre en s otros caractres; por el contrario, reconocemos
+expresamente el de principio activo, lo cual implica algo mas que
+simple sujeto de modificaciones, lo que mas bien expresa una calidad
+pasiva que activa. Si por sujeto entiende Kant el sujeto lgico,
+entonces le negarmos que el alma haya de tener este carcter
+exclusivamente, de manera que no pueda con legitimidad lgica, ser
+atributo predicado de una proposicion.
+
+[57.] No es posible saber, dice el filsofo aleman, si dicho
+concepto puede corresponderle algun objeto en ninguna parte, pues que
+no se concibe la posibilidad de una tal manera de existir, y por
+consiguiente no resulta ningun conocimiento. Para que este concepto
+pueda designar bajo la denominacion de substancia, un objeto que pueda
+ser dado, que pueda convertirse en conocimiento, es preciso poner por
+fundamento una intuicion constante, como condicion indispensable de la
+realidad objetiva de un concepto, saber, aquello por lo cual solo el
+objeto es dado. Nosotros no tenemos absolutamente nada permanente en
+una intuicion interna, porque el _yo_ no es mas que la conciencia de
+mi pensamiento; si pues nos detenemos en el pensamiento solo, nos
+falta la condicion necesaria para aplicar el concepto de substancia,
+es decir, de un sujeto existente como ser pensante. No cabe
+argumentacion mas sofstica y vulgar: no admite Kant la
+substancialidad del alma porque no podemos tomar la misma substancia y
+presentrsela en intuicion sensible; pero entonces tampoco debiera
+hablarnos de los _conceptos intelectuales puros, de las funciones
+lgicas_, de las _ideas_, pues que todas estas cosas, como que se
+hallan fuera del rden de la sensibilidad, no pueden sernos dadas en
+intuicion sensible. Y sin embargo estas cosas existen realmente, como
+fenmenos internos, como hechos subjetivos de los cuales habla Kant
+incesantemente, consagrando ello la mayor parte de la _Crtica de la
+razon pura_. Se dir acaso que la idea pura de relacion no significa
+nada, porque no podemos presentar una relacion abstracta en intuicion
+sensible? Se dir que la idea de fuerza no significa nada, porque no
+podemos presentarla en intuicion sensible? Se dir que los principios
+de donde dimanan los fenmenos de la atraccion, de la afinidad, de la
+electricidad, del magnetismo, del galvanismo, de la luz y de cuanto
+nos admira y encanta en la naturaleza, no existe, no son cosas
+permanentes, que son palabras vacas, porque no podemos representarlos
+en intuicion sensible? Este modo de argumentar es indigno de un
+filsofo. Podr ser excusable que un hombre rudo, solo acostumbrado
+los fenmenos de la sensibilidad, y que jams ha descendido las
+profundidades del alma en la esfera intelectual pura, al hablarse de
+un _espritu_, de una _causa_, de una _substancia_, pregunte
+sencillamente _qu es esto?_ y exija que se le exponga lo insensible
+bajo una forma sensible; pero quien se precia de enmendar la plana
+todos los filsofos antiguos y modernos, quien desde la inaccesible
+altura de su sabidura trata con desden tan soberano, todos los
+discursos que hasta entonces se habian mirado como concluyentes,
+debiera producir otros ttulos de su superioridad, que el decir: no se
+concibe la posibilidad de un tal modo de existencia; no tenemos
+intuicion interna de eso permanente de que hablais; el _yo_ no es mas
+que la conciencia de mi pensamiento. Y qu? se necesita mas que esta
+misma conciencia para demostrar lo que nos proponemos? En la variedad
+de los pensamientos, la conciencia no es _una_? El pensamiento de
+ayer, el de hoy, el de maana, no se enlazan en un punto? Por
+diferentes y contradictorios que sean no pertenecen todos una misma
+cosa, esa _cosa_ que llamamos el yo, y que nos autoriza para decir:
+_yo_ que pienso ahora, soy el mismo que pensaba ayer, y que pensar
+maana? Se puede discurrir de una manera mas clara, mas convincente,
+que afirmando una permanencia real que sentimos tan profundamente
+atestiguada en lo ntimo de nuestra conciencia? Yo no veo, diris, mi
+substancia, no tengo de ella una intuicion; solo siento mi conciencia;
+pues bien, esto basta; no se necesita mas; esa conciencia que
+experimentais, una entre la muchedumbre, idntica entre la distincion,
+constante entre la variedad, permanente entre la sucesion de los
+fenmenos que aparecen y desaparecen; esa conciencia que no es ninguno
+de vuestros pensamientos individuales, que dura siempre cuando ellos
+pasan para no volver; esa conciencia os ofrece la substancialidad de
+vuestra alma; esa conciencia os la da en cierto modo en intuicion, n
+en intuicion de _sensaciones_, pero s en intuicion de _sentido
+ntimo_, como una cosa que os afecta profundamente, y de cuya
+presencia no podeis dudar, como no dudais del placer y del dolor en el
+acto de experimentarlo.
+
+[58.] Al atacar el argumento psicolgico de la substancialidad del
+alma, supone Kant que los que se valen de dicho argumento, quieren
+probar la substancialidad del alma, partiendo de las propiedades de la
+categora pura y simple de substancia. A esta equivocacion podria dar
+lugar la forma con que presenta Kant dicho argumento; pero ya hemos
+visto que esta forma, con premeditacion sin ella, est dispuesta del
+mejor modo para ofrecer puntos flacos los ataques del filsofo.
+Abranse por do quiera los tratados de psicologa, y se ver que si
+bien se emplea la idea general de substancia, no se hace uso de ella
+sin legitimarlo con un hecho de experiencia; no se infiere de la
+categora pura de la substancia que el alma sea substancia: sino que
+establecida la idea de substancia como un tipo general, se escudria
+el fondo de la conciencia para ver si all se encuentra algo que
+dicho tipo se pueda aplicar. As lo acabo de hacer en los prrafos
+anteriores; y si Kant hubiese querido ser mas exacto al dar cuenta de
+las opiniones de sus adversarios, no habria dicho que el primer
+raciocinio de la psicologa racional no nos da sino una luz que se
+pretende nueva, cuando nos presenta el sujeto lgico constante del
+pensamiento, como el conocimiento del sujeto real de la inherencia.
+Lejos, dice, de que sea posible inferir estas propiedades de la
+categora pura y simple de una substancia, por el contrario, la
+permanencia de un objeto dado, no puede ser tomada en principio, sino
+partiendo de la experiencia, cuando queremos aplicarle el concepto
+empricamente usual de una substancia. Tiene razon el filsofo; las
+propiedades de la categora pura y simple de una substancia, no pueden
+hacernos salir del rden ideal, si no podemos apoyarnos en un hecho de
+experiencia; pero olvida una parte del argumento psicolgico cuando
+aade que en el caso actual, no hemos puesto en principio ninguna
+experiencia, y que solo hemos concluido del concepto de la relacion de
+todo pensamiento al yo, como al sujeto comun al cual este pensamiento
+se liga. La experiencia existe, en esta misma conciencia de la
+relacion de todos los pensamientos al yo; en este punto al cual todos
+se ligan; la relacion al yo no es posible, si el yo no es algo; los
+pensamientos no pueden ligarse en el yo, si el yo es un puro nada.
+Refiriendo, contina Kant, el pensamiento al yo, no podramos
+establecer por una observacion cierta una permanencia semejante;
+porque si bien el yo se halla en el fondo de todo pensamiento, no
+obstante ninguna intuicion propia para distinguirle de todo otro
+objeto perceptible, est ligada con esta representacion. Es cierto
+que el yo permanente no le percibimos de la misma manera que los
+objetos de las dems intuiciones; pero le percibimos con el sentido
+ntimo, con esa presencia de que no podemos dudar, y que segun
+confiesa el mismo Kant, nos hace referir todos los pensamientos al yo
+como un sujeto comun en el cual se ligan.
+
+[59.] Se puede bien notar, dice, que esta representacion (la del yo)
+se reproduce constantemente en todo pensamiento; pero n que esta sea
+una intuicion fija y permanente en la cual los pensamientos variables
+se sucedan. En este pasaje hay una contradiccion evidente. La
+representacion del yo se reproduce constantemente en todo pensamiento;
+es as que el yo, no significa nada, significa una cosa idntica
+s misma; porque si el yo que piensa ahora, no es el yo que pensaba
+ayer, la palabra _yo_ significa una cosa muy diversa de lo que
+entiende todo el mundo; luego si la representacion del yo vuelve en
+todo pensamiento, el yo es el mismo en todo pensamiento; luego el yo
+es fijo, permanente, luego el yo es una substancia en que se suceden
+todos los pensamientos variables.
+
+[60.] No alcanzo qu se puede replicar este argumento fundado en las
+mismas palabras de Kant, donde consigna un fenmeno cuya existencia no
+podia poner en duda: saber, la presencia del yo en todo pensamiento.
+Son ajenas de este lugar las cuestiones filosficas sobre la no
+interrupcion de la conciencia, esto es, si hay algun tiempo en que el
+alma no piense, y en que no tenga conciencia de s propia: muchos
+filsofos creen que hay en efecto esta interrupcion, para lo cual se
+apoyan en la experiencia del sueo y de los accidentes de que volvemos
+sin ningun recuerdo; pero Leibnitz opina que el pensamiento nunca se
+extingue del todo, que nunca hay una falta absoluta de conciencia, que
+nuestro pensamiento es una luz que despide veces muy poco
+resplandor, pero que nunca se apaga del todo. Sea lo que fuere de
+estas opiniones, la permanencia de la substancia del alma queda fuera
+de duda: y es de notar que la interrupcion en el pensamiento y en la
+conciencia, lejos de favorecer los adversarios de la permanencia del
+alma, los confunde de la manera mas concluyente. Porque si en no
+suponiendo algo permanente, es imposible concebir cmo se ligan en una
+conciencia muchos fenmenos continuados en una serie no interrumpida,
+todava es mas inconcebible cmo pueden ligarse, si suponemos
+interrumpida dicha serie, interponindose un cierto espacio de tiempo
+entre la existencia de los fenmenos que se ligan.
+
+[61.] Sean los pensamientos A, B, C, D continuados sin ningun
+intervalo de tiempos; y que pasan en la conciencia Q; si este Q no es
+algo, no se concibe cmo se pueden ligar los trminos de la serie, y
+cmo pesar de la distincion y diversidad de los mismos, se puede
+encontrar en el fondo de todos ellos eso comun, idntico que llamamos
+el _yo_, y que nos autoriza decir yo que pienso el D soy el mismo
+que pensaba el C y el B y el A.
+
+Pero si la conciencia es interrumpida, esto es, si entre el
+pensamiento C y el D han transcurrido algunas horas, en que no habia
+ningun pensamiento, ninguna conciencia, todava es mas inconcebible,
+porque en el fondo del pensamiento D se ha de encontrar el mismo yo
+del pensamiento C; todava es mas inconcebible por que al pensar D,
+podemos decir: yo que pienso D soy el mismo que pensaba C, y que he
+estado un cierto tiempo, privado de pensar. Sin algo permanente, sin
+algo que dure entre la sucesion, cmo se explica semejante enlace? Y
+por ventura tratamos de hechos desconocidos? por ventura no es esto
+lo que experimentamos todos los dias al dispertar? Si esto no es
+concluyente, neguemos la conciencia, neguemos la razon; no perdamos el
+tiempo hablando de filosofa.
+
+
+
+
+CAPTULO X.
+
+EXMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO QUE L LLAMA EL
+PARALOGISMO DE LA PERSONALIDAD.
+
+
+[62.] El argumento fundado en el testimonio de la conciencia lo
+combate Kant de un manera particular, en el exmen de lo que l llama
+_el paralogismo de la personalidad_. Lo propone en esta forma. Lo que
+tiene conciencia de la identidad numrica de s mismo en diferentes
+tiempos, es por este mero hecho una persona; esto se verifica del
+alma; luego el alma es persona. Con harta inexactitud emplea Kant la
+palabra _persona_; sabido es que para merecer este nombre, no basta
+ser substancia inteligente; sino que se necesita el ser principio
+completo de las operaciones, independientemente de la agregacion
+otra substancia, y de la union con un supuesto. Como quiera, el
+filsofo aleman entiende aqu por persona una substancia inteligente;
+y en este sentido se propone combatir el argumento con que se prueba
+la personalidad del alma.
+
+[63.] Si yo quiero, dice, conocer, por experiencia, la identidad
+numrica de un objeto externo, aplico mi atencin lo que hay de
+constante en el fenmeno, al que todo lo dems se refiere como una
+determinacion su sujeto; y noto la identidad del sujeto en el tiempo
+en que la determinacion cambia. Yo soy un objeto del sentido interno,
+y el tiempo no es mas que la forma del mismo sentido; por lo cual
+refiero todas mis determinaciones sucesivas, y cada una de ellas en
+particular, al mismo numricamente idntico, en todo tiempo, es decir
+en la forma de la intuicion interna de m mismo. Segun esto, la
+personalidad del alma no deberia ser deducida concluida sino como
+una proposicion perfectamente idntica de la conciencia en el tiempo;
+por cuya razon esta proposicin vale _ priori_, porque no anuncia
+realmente otra cosa que esto: en todo tiempo en que yo tengo
+conciencia de m mismo, tengo conciencia de este tiempo como de una
+cosa que hace parte de la unidad de m mismo. As, tanto vale decir:
+todo este tiempo est en m como unidad individual, bien: yo me
+hallo en todo este tiempo, con identidad numrica.
+
+Seria de desear que Kant nos explicase por qu el sentido ntimo de la
+identidad numrica puede ser expresado con esta proposicion: todo este
+tiempo se halla en m como en una unidad individual; con esta otra:
+en todo el tiempo en que yo tengo experiencia de m mismo, yo tengo
+conciencia de este tiempo como de una cosa que hace parte de la unidad
+de m mismo. Es cierto que la identidad numrica se siente en la
+diversidad del tiempo; mas n el que tengamos conciencia del tiempo
+como de una cosa que hace parte de nosotros. Aqu se trata de la
+conciencia de s mismo, tal como se halla en la generalidad de los
+hombres; quienes, lejos de considerar el tiempo como una cosa que hace
+parte de ellos, le miran como una especie de vaga extension
+sucesion, en que duran ellos y todo lo variable.
+
+Sabido es que aun entre los filsofos hay disputas sobre la verdadera
+naturaleza del tiempo; y que el considerarle como la forma del sentido
+interno es una opinion de Kant, de la cual no participan muchos otros;
+y que l mismo, segun llevo probado (Lib. VII, cap^s. XIII, XIV),
+explica muy mal y la prueba peor, por mas que pretenda haber elevado
+su teora la region de las doctrinas incontestables. La identidad
+numrica de nosotros mismos la sentimos en la sucesion del tiempo,
+prescindiendo de que esta sea una forma interna externa, y hasta de
+que sea una ilusion realidad; luego cuando el filsofo aleman para
+atacar la solidez del argumento de la conciencia, se funda en su
+teora del tiempo, estriba en un supuesto que no tenemos ninguna
+necesidad de admitir; y adems, explica este sentimiento de identidad
+en trminos que hasta l nadie habia empleado. Si quiere hacer entrar
+el tiempo en el sentimiento de la identidad numrica, puede decir: yo
+me hallo en todo este tiempo con identidad numrica; bien: ha pasado
+sobre m todo este tiempo, como en una unidad individual; pero n que
+tengamos conciencia del tiempo como de una cosa que hace parte de
+nosotros. Si nos atuviramos la conciencia, mas bien nos
+inclinaramos creer que el tiempo es una especie de extension
+sucesiva en que nosotros vivimos, y que mide nuestra existencia.
+
+[64.] La identidad de la persona, contina Kant, debe hallarse
+inevitablemente en mi propia conciencia; pero si yo me miro desde el
+punto de vista de otro (como objeto de su intuicion externa) este
+observador extrao no me concibe sino en el tiempo; porque en la
+apercepcion, el tiempo no est propiamente representado sino en m;
+luego, del yo que l concede, y que acompaa todas las representaciones
+en todo tiempo en _mi_ conciencia y con una perfecta identidad, no
+concluir todava la permanencia objetiva de m mismo. El tiempo en
+que me coloca el observador no siendo el que se halla en mi propia
+sensibilidad, sino el que acompaa la suya, resulta que la identidad
+que se liga necesariamente mi conciencia, no est ligada la suya, es
+decir, la intuicion externa de mi sujeto. Difcil es comprender bien
+lo que quiso decir Kant en este pasaje; y parece muy dudoso que lo
+entendiese l mismo: como quiera, veamos lo que se puede sacar de aqu
+contra la permanencia del alma.
+
+Conviene el filsofo aleman en que la identidad de la persona se halla
+inevitablemente en nuestra conciencia; esto es, que el yo se halla
+s propio numricamente idntico en la diversidad del tiempo. Es
+verdad tambien que un observador extrao, no concibe al yo sino en el
+tiempo; esto es, que si un hombre piensa en el alma de otro hombre, no
+la concebir sino en el tiempo. Pero no se alcanza por qu dice Kant
+que el observador no inferir de aqu la permanencia objetiva del alma
+observada. Lo que suceder ser lo siguiente. El hombre al pensar en
+el alma de otro hombre, si cree que pasa en el interior del otro lo
+mismo que siente en s mismo, inferir que la otra alma es permanente,
+por la misma razon que afirma la permanencia de la propia. Es cierto
+que no pudiendo entrar en la conciencia del otro, esta no puede serle
+conocida, sino por seales externas; pero si l llega convencerse de
+que estas seales son suficientes para indicarle una serie de
+fenmenos de conciencia semejantes los que experimenta en s mismo,
+inferir que el alma observada es tan permanente como la suya propia.
+Qu quiere pues decirnos Kant cuando advierte que la identidad que se
+liga necesariamente con _mi_ conciencia no est ligada con la del
+observador? quin duda de esta verdad? quin duda de que la
+percepcion de la identidad con relacion la conciencia propia, es muy
+diferente de cuando se refiere la ajena? La identidad propia la
+tenemos atestiguada por la conciencia inmediata; la identidad ajena
+nos la indican una serie de fenmenos externos que nos inducen por
+discurso y por analoga, la conviccion de que fuera de nosotros hay
+seres semejantes nosotros.
+
+[65.] La identidad de la conciencia de m mismo en diferentes
+tiempos, prosigue Kant, no es mas que una condicion formal de mis
+pensamientos y de su enlace: pero no prueba la identidad numrica de
+mi sujeto, en que pesar de la identidad lgica del yo, puede
+realizarse un cambio tal que sea imposible conservar la identidad de
+este yo; lo que no impide el atribuirle siempre el yo idntico que
+puede sin embargo conservar en todo otro estado, hasta en la
+metamrfosis del sujeto, el pensamiento del sujeto precedente, y
+trasmitirlo al que viene despues. Esto es precisamente lo que debia
+explicamos Kant: pues el fenmeno del sentimiento de la identidad en
+medio de la incesante variedad, es lo que nos induce de una manera
+irresistible creer que el yo es una cosa permanente. No es verdad
+que tengamos solo identidad lgica del yo; pues no se trata del sujeto
+de una proposicion, sino de un sujeto real, experimentado, sentido en
+lo mas hondo de nuestra conciencia.
+
+Este sentimiento de identidad, Kant se imagina poder explicarle con
+mucha sencillez. Voy ensayar si alcanzo expresar su singular
+opinion de una manera inteligible. Sean los instantes de tiempo A, B,
+C, D, E.... que correspondan... a, b, c, d, e.... pensamientos
+otros fenmenos internos de cualquiera clase. En el instante A, existe
+el pensamiento a. En el instante B, sucede el pensamiento b. En el
+instante B, el alma que existia en el tiempo A, ya no existe. La del
+instante B, es una cosa enteramente nueva: ya no es a, sino b. Lo
+mismo se verifica en todos los dems. Pero, cmo es posible, me
+diris, que en todos los instantes el alma se crea siempre la misma?
+es muy sencillo: el sujeto a trasmite el pensamiento al sujeto b; el b
+trasmite el suyo y el de a al c. Nada permanece idntico; pero la
+conciencia de la identidad siempre dura. Semejante hiptesis no os
+parece admirable, y sobre todo muy filosfica? Qu cosa mas clara y
+satisfactoria puede imaginarse?
+
+El lector creer tal vez que me estoy chanceando, y que presento la
+opinion de Kant bajo un aspecto ridculo para combatirla con mas
+facilidad; pues muy al contrario; la exposicion que acabo de dar la
+doctrina de Kant, es todava mas seria de la que le da l mismo. H
+aqu sus palabras. Una bola elstica que choca con otra, en lnea
+recta, le comunica todo su movimiento, y por consiguiente todo su
+estado (no considerando sino las posiciones en el espacio). Admitid
+ahora por analoga con estos cuerpos, unas substancias tales que la
+una hiciese pasar la otra las representaciones, con la conciencia
+que las acompaa; entonces puede concebirse toda una serie de
+representaciones semejantes, de las cuales la primera comunica su
+estado y la conciencia de su estado, la segunda,--esta su propio
+estado, mas el de la substancia precedente, la tercera;--esta del
+mismo modo los estados de todas las substancias anteriores con el suyo
+propio, y la conciencia que las acompaa: la ltima tendria, pues,
+conciencia de todos los estados de las substancias que la han
+precedido, como de los suyos propios; porque estados y conciencia de
+estos estados, todo le habria sido trasmitido. Sin embargo ella no
+habria sido la misma persona en todos esos estados.
+
+Kant pretendiendo combatir el argumento psicolgico fundado en la
+conciencia, trastorna, destruye el carcter de la conciencia; una
+conciencia trasmitida no es verdadera conciencia, no es mas que la
+simple noticia de un pensamiento precedente.
+
+Estas substancias que existirian sucesivamente, y se trasmitirian sus
+conciencias, serian algo distinto del acto mismo de la conciencia
+n? si fuesen algo distinto, deberamos admitir un sujeto de la
+conciencia que en s mismo, y en cuanto sujeto, no estaria sometido
+la intuicion sensible, y por consiguiente podramos argir _ad
+hominem_ y oponerle Kant la misma dificultad que l nos objetaba
+anteriormente (V. Cap. IX). Si estas substancias transitorias no
+fuesen nada mas que el acto mismo de la conciencia, resulta que cuando
+deja de existir este acto, nada resta de la substancia; y por tanto
+nada queda trasmisible.
+
+La trasmision supone algo que se puede trasmitir: si pues el acto de
+la conciencia se trasmitiese, resultaria que l en s seria algo
+permanente, al travs de la sucesion de las substancias; y h aqu una
+consecuencia bien extraa que se hallar conducido el filsofo
+aleman con su teora de las trasmisiones. Todos los psiclogos habian
+dicho que la substancia del alma es permanente y que sus fenmenos son
+transitorios; ahora por el contrario, tendremos que lo transitorio
+ser la substancia y lo permanente el fenmeno, esto es, el acto de la
+conciencia que se ir trasmitiendo.
+
+[66.] Tal vez se responder que por trasmision no se entiende
+comunicacion de algo constante, sino la simple sucesion de fenmenos
+unidos entre s por un lazo cualquiera; de este modo, suponiendo los
+instantes de tiempo A. B. C. D., los actos de conciencia a. b. c. d.
+que les correspondan, no sern propiamente idnticos en nmero, sino
+sucesivos, y estarn ligados entre s. Pero esta rplica con que se
+evita el reconocer la permanencia del acto de conciencia, tiene el
+inconveniente de no explicar nada, y de hacer incomprensible como en
+el instante D. por ejemplo, puede haber conciencia de los actos c, b,
+a, y con una irresistible inclinacion creer que en el fondo hay algo
+numricamente idntico. Cuando d existe, ya no queda nada de c; no
+queda substancia porque por el supuesto no hay tal substancia, es
+una cosa transitoria; no queda acto de conciencia, porque el d es
+numricamente distinto del c, y adems hemos visto que no se puede
+admitir la permanencia del fenmeno; luego es absolutamente
+inexplicable, incomprensible, como en el acto d puede haber la
+representacion del c.
+
+[67.] Decir que los fenmenos estn ligados con un lazo cualquiera, es
+eludir la dificultad con un vano juego de palabras. Qu significa
+aqu ligar, qu se entiende por lazo? estas son metforas que si no
+carecen de sentido, deben expresar la permanencia de una _cosa_ en la
+variedad de los fenmenos; la ligadura, el lazo, debe extenderse las
+varias cosas que liga y enlaza; luego debe ser _comun_ todas ellas;
+y esto, sea lo que fuere, que permanece constante en la variedad, lo
+llamaremos substancia.
+
+[68.] La simple sucesion de los fenmenos actos de conciencia, no
+basta para que se vaya trasmitiendo la creencia de la identidad
+numrica; si esto bastase, se seguiria que todos los hombres tendrian
+conciencia de los actos precedentes de los dems. Sean a, b, dos actos
+sucesivos de conciencia: si para que el acto b numricamente distinto
+del a, represente identidad numrica de conciencia, es bastante que el
+b suceda al a; como esta sucesion se encuentra entre los actos de
+conciencia de distintos hombres, resultar que todos tendremos
+conciencia de todos los actos de los dems. Risum teneatis? y sin
+embargo consecuencia es absolutamente necesaria; y no puede eludirse
+con decir que el tiempo es una forma del sentido interno y que la
+sucesion se verifica en cada hombre en su respectivo sentido interno,
+y por tanto la sucesion de los fenmenos internos del uno est en un
+tiempo, en una forma diferente de la en que se hallan los del otro.
+Las palabras sentido interno _respectivo_, forma interna de _cada_
+hombre, significan algo, si admitimos en nuestro interior una cosa
+permanente; pero si no hay mas que fenmenos sucesivos, entonces la
+palabra _respectivo_, expresa un absurdo; porque no hay sentido
+interno respectivo si no hay nada que se pueda referir. Puesto que
+el hombre M y el N no sern mas que simple sucesion de fenmenos, y en
+_cada_ uno, no hay mas que simple sucesion; tanta razon hay para que
+se enlacen los fenmenos de M entre s, como con los de N; luego si en
+los de M hay una comunidad de conciencia, y para esto no hay mas razon
+suficiente que la simple sucesion, esta comunidad deber hallarse en
+todos, pues que para todos hay la misma razon suficiente.
+
+[69.] Ntese bien que en toda esta argumentacion prescindo de la
+naturaleza de la substancia del alma; y solo me propongo demostrar que
+es necesario admitir algo constante en medio de la variedad de los
+fenmenos internos, y comun todos ellos. Llmese esto, lazo,
+forma, acto de conciencia, como se quiera; es algo real n? si no
+es real, quien lo expresa emplea una palabra vaca; si es algo real,
+est confesada la substancialidad del alma, pues que est confesada
+una realidad permanente en medio de la variedad de los fenmenos. Los
+que admitimos esta substancialidad, no pretendemos que el alma pueda
+ser dada en intuicion sensible, ni tampoco que podamos expresar en una
+definicion exacta sus propiedades ntimas, prescindiendo de los
+fenmenos que en ella experimentamos; lo que decimos es que conocemos
+su existencia real, y su permanencia, identidad numrica, entre la
+sucesion y la diversidad de los fenmenos; luego desde el momento que
+se confiesa que hay en nuestro interior algo real, permanente,
+numricamente idntico en medio de la diversidad, se confiesa la
+substancialidad del alma que nosotros defendemos. Podrn suscitarse
+disputas sobre el carcter distintivo de esta naturaleza; sobre si es
+ n una fuerza como pretendia Leibnitz, si su esencia consiste en
+el mismo pensar, como opinaba Descartes; pero estas cuestiones son
+ajenas de la que ahora ventilamos; hay algo real y permanente entre
+la variedad de los fenmenos internos? s n. Si no hay algo, la
+conciencia de la identidad numrica es absurda: si hay algo, queda
+demostrada la substancialidad del alma.
+
+[70.] Aunque la opinion, dice Kant, de algunos filsofos antiguos de
+que todo es transitorio y no hay nada constante en el mundo, no sea
+sostenible desde que se admiten substancias, no se la puede refutar
+por la unidad de conciencia; porque nosotros no podemos ni aun juzgar
+por la conciencia, si como algo, somos n permanentes; porque no
+atribuimos nuestro yo idntico, sino aquello de que tenemos
+conciencia; y as debemos necesariamente juzgar que somos precisamente
+los mismos en todas las duraciones de que tenemos conciencia. Ntese
+bien; Kant reconoce expresamente que el juzgar que somos los mismos,
+lo hacemos por necesidad; esto es, que la identidad del yo es para
+nosotros un hecho de conciencia necesario. Difcilmente se puede hacer
+una confesion mas ingenua y concluyente para destruir los argumentos
+del filsofo aleman. Si estamos precisados juzgarnos idnticos, si
+esto nos lo dice la conciencia, podremos negar ni poner en duda esta
+identidad, si no queremos faltar al hecho fundamental de todas las
+investigaciones psicolgicas, y por consiguiente caer en el mas
+completo escepticismo? Si no es valedero el testimonio de la
+conciencia, si no es seguro el juicio que l nos impele por
+_necesidad_, de qu podremos asirnos para no precipitarnos en el
+escepticismo mas absoluto? dnde podremos buscar un cimiento slido
+para levantar el edificio de nuestros conocimientos?
+
+[71.] Pero, contina Kant, desde el punto de vista de un extrao, no
+podemos tener por valedero este juicio, porque no hallando en el alma
+otro fenmeno constante que la representacion _yo_, que los acompaa y
+los une todos, no podemos jams decidir si este yo (un simple
+pensamiento) no es tan pasajero como los otros pensamientos, que estn
+respectivamente ligados por l. En hora buena, no se admita que la
+representacion del yo, pesar de representar esencialmente una
+identidad, no es valedera; dgase que aunque transitoria, nos induce
+_necesariamente_ la ilusion de la permanencia; pero squense todas
+las consecuencias de esta doctrina, y sostngase que la razon humana
+no vale nada, absolutamente nada; dgase que el recuerdo es una pura
+ilusion, que aunque por necesidad nos hallamos inducidos creer que
+el pensamiento que tenemos ahora, es un recuerdo de otro pensamiento
+anterior, todo esto es pura ilusion; que no estamos seguros de que
+haya la relacion de recuerdo, y no sabemos mas sino que en la
+actualidad tenemos conciencia de un pensamiento que nos _parece_
+ligado con otro anterior; dgase que el valor de los raciocinios es
+nulo, porque todo enlace de ideas es imposible si nos falta la
+memoria; y si pesar de que una representacion interna nos produce
+por necesidad un asenso, no debemos fiarnos del juicio que la
+necesidad nos arranque; dgase que todo cuanto pensamos, todo cuanto
+sentimos, todo cuanto queremos, todo cuanto experimentamos en nuestro
+interior, no puede servirnos para conocer nada, que estamos condenados
+ una impotencia completa de adquirir ninguna seguridad sobre nada; y
+que el lenguaje de todo filsofo deber ser el siguiente: ahora me
+parece esto; tengo conciencia de esto; ignoro todo lo dems;
+experimento una necesidad de creer tal cosa, pero quizs esta creencia
+ser una pura ilusion; nada s del mundo externo; nada s tampoco del
+mundo interno; todo conocimiento me est negado; yo mismo no soy nada
+mas que una sucesion de fenmenos que pasan y desaparecen; una
+necesidad irresistible me impulsa creer que estos fenmenos tienen
+un lazo comun, pero este lazo no es nada; pues en desapareciendo un
+fenmeno, nada queda de l; si confieso una realidad permanente, sea
+la que fuere, ya caigo en la substancialidad del alma, que me habia
+propuesto no admitir; todo es ilusion, todo es nada; porque no estando
+seguro ni aun de los hechos de conciencia, no estoy seguro de la
+ilusion misma. Quin tiene valor para arrostrar semejantes
+consecuencias?
+
+
+
+
+CAPTULO XI.
+
+SIMPLICIDAD DEL ALMA.
+
+
+[72.] En los captulos anteriores me he ceido probar la
+substancialidad del alma; para lo cual me bastaba demostrar por el
+mismo testimonio de la conciencia, que hay dentro de nosotros una
+realidad permanente, sujeto de las modificaciones que experimentamos.
+Ahora voy demostrar que esta substancia es simple.
+
+Para proceder con buen mtodo fijemos el sentido de la palabra,
+_simple_. Cuando hay muchos seres reunidos que forman un conjunto, el
+resultado se llama compuesto; por manera que hay verdadera
+composicion, siempre que hay varios seres substancialmente distintos,
+pero unidos con un lazo; este lazo puede ser de diferentes especies,
+lo que da orgen la diversidad de compuestos. La simplicidad se
+opone la composicion, de suerte que la idea de simplicidad excluye
+esencialmente la de composicion; y como en esta ltima se comprende un
+_nmero_ de cosas distintas que se reunen para formar un todo, resulta
+que la idea de simplicidad excluye esencialmente la de nmero de cosas
+reunidas, para formar un todo; luego lo simple es propiamente uno, y
+hay verdadera simplicidad en una substancia, cuando ella no es un
+conjunto de substancias.
+
+Al decir pues que la substancia del alma es simple, significamos que
+no es un conjunto de substancias, sino que es una substancia.
+
+[73.] Fijada con exactitud la idea de simplicidad, veamos si conviene
+ nuestra alma. Como el alma no nos es dada en intuicion la manera
+de las cosas sensibles, y solo la conocemos por la presencia de
+sentido ntimo, y por los fenmenos que experimentamos en el fondo de
+nuestra conciencia, debemos examinar estos dos manantiales para ver si
+encontramos en ellos la simplicidad.
+
+Es un hecho incontestable que en todos nuestros actos, en todas
+nuestras afecciones internas, sentimos la identidad del yo (Cap. VI,
+VII, VIII, IX, X). No hay identidad entre cosas distintas; y por
+consiguiente el sentido ntimo rechaza desde luego la multiplicidad
+del alma. Se dir tal vez que esta identidad no existe entre las
+substancias distintas; pero que una substancia compuesta es idntica
+consigo misma, y que quizs la identidad atestiguada por la
+conciencia, no es mas que la identidad de un compuesto consigo mismo;
+pero esta rplica se desvanece con solo atender al mismo testimonio de
+la conciencia. Lo que sentimos vario y mltiplo, no es el yo, sino lo
+que sucede en el yo; pensamos, queremos, sentimos cosas diferentes:
+pero la conciencia nos atestigua que quien las piensa, las quiere, las
+siente, es uno mismo: el yo. Luego con el solo testimonio de la
+conciencia est probada la simplicidad del alma; pues n de otro modo
+se puede explicar cmo sentimos dentro de nosotros esa unidad
+permanente entre la muchedumbre de fenmenos que se suceden en nuestro
+interior.
+
+[74.] Prescindiendo del testimonio del sentido ntimo y atenindonos
+nicamente la naturaleza de los fenmenos internos, se puede
+demostrar que el sujeto de ellos es una substancia simple. Si esto no
+se verifica, la substancia pensante ser compuesta de varias
+substancias; veamos lo que resulta en este supuesto. Sean las
+substancias componentes tres por ejemplo, que llamaremos A B C: digo
+que este conjunto no puede pensar. Para demostrarlo hasta la ltima
+evidencia, tomemos este juicio: el metal es cuerpo; y veamos si es
+posible que el conjunto de A B C forme dicho juicio. Supongamos que la
+representacion del sujeto metal, se halla en la substancia A; que la
+idea del predicado cuerpo, est en la B; y la idea general de la
+relacion del predicado con el sujeto, la cpula _es_, se encuentra
+en C; puede resultar un juicio? n: de ningun modo. A percibir el
+metal; B el cuerpo; C la idea general de cpula, _es_. Cada una de
+estas substancias tendr conciencia de lo suyo; y como no la tendr de
+la que hay en las dems, no formar juicio, que consiste esencialmente
+en la relacion del predicado con el sujeto.
+
+[75.] Si se dice que en cada una de las substancias se halla la
+representacion de las tres cosas, tendremos tres juicios, y no
+resultar un solo ser pensante, sino tres.
+
+Adems, cada una de las substancias A B C est compuesta de otras
+n; si no est compuesta, es simple, y nos hallamos con una substancia
+simple y perceptiva; entonces, qu poner tres bastando una? si est
+compuesta, todava se aumenta la dificultad: porque supongamos que A
+est formada de dos substancias que llamarmos m, n; la representacion
+de metal que habia en A, tendremos que distribuirla en m, n, en cuyo
+caso lejos de poder llegar un juicio, no tendremos ni aun sujeto,
+pues que no ser dable formar la representacion de metal, supuesto que
+m, n, se la tendrn repartida.
+
+Si no es posible formar un juicio, ni aun idea de un trmino, es
+evidente que no se podr raciocinar ni pensar de ningun modo: el
+raciocinio implica un enlace de juicios pues que se trata de sacar una
+consecuencia ligada con las premisas.
+
+[76.] Los actos de voluntad son tambien imposibles en una substancia
+compuesta; no hay voluntad cuando no hay conocimiento; y este como
+acabamos de ver, es inseparable de la simplicidad. Pero todava se
+puede esforzar mas la demostracion. El acto de voluntad implica una
+inclinacion, tendencia llmese como se quiera, hcia un objeto
+conocido; supongamos que las dos substancias A, B, que componen la
+substancia que tiene voluntad, se reparten entre s lo necesario para
+el acto de querer, de modo que el conocimiento del objeto querido se
+halle en A, y la inclinacion tendencia est en B; digo que semejante
+acto de voluntad es un absurdo. Para sentir la fuerza de esta verdad
+supongamos que se pretende formar un acto de voluntad con el
+conocimiento de un hombre y la inclinacion de otro, hcia el objeto
+conocido; el puro conocimiento del uno no es acto de voluntad; y la
+inclinacion del otro hcia un objeto es imposible, si no tiene
+conocimiento del objeto que se ha de inclinar: esto equivaldria
+poner una relacion sin un punto de referencia. Semejantes
+contradicciones debe admitir quien niegue la simplicidad de las
+substancias que quieren; porque debe repartir entre las partes de
+las mismas la inclinacion y el conocimiento, debe concentrarlo todo
+en una, en cuyo caso las otras estn de sobras.
+
+Adems, las substancias componentes de la substancia que quiere, son
+simples compuestas: si son simples, hemos llegado substancias
+simples que entienden y quieren; si son compuestas, cada acto de
+voluntad ser un conjunto de la accion de muchas partes, y qu ser
+un acto de voluntad que consiste en un conjunto?
+
+[77.] La reunion que nosotros concebimos en substancias distintas es,
+ de yuxtaposicion en el espacio, de simultaneidad en el tiempo,
+de concurso de fuerzas para producir un efecto comun: la yuxtaposicion
+en el espacio y la simultaneidad en el tiempo, nada nos dicen para
+explicar ni el pensamiento ni el acto de voluntad, ni ninguno de los
+fenmenos internos; el concurso de fuerzas para producir un efecto
+comun, tampoco puede servirnos para resolver el problema. En este
+supuesto deberamos concebir los fenmenos internos como productos de
+una elaboracion que han concurrido varias substancias: admitamos por
+un momento semejante absurdo, tampoco se adelanta nada; porque
+entonces preguntaremos dnde reside el fenmeno elaborado: si en
+todas las substancias juntas, l en s, ser una cosa compuesta, y la
+conciencia del mismo deber ser tambien una cosa compuesta; ninguna de
+las substancias componentes podr decir _yo_, con respecto dicho
+fenmeno; luego habr multiplicidad de conciencias. Ahora bien; estas
+conciencias se reunirn en un punto para formar una conciencia comun
+n. Si se reunen, el punto de reunion deber ser una substancia simple
+so pena de caer de nuevo en la multiplicidad de conciencias; si no se
+reunen, las muchas conciencias internas de cada hombre se parecern
+las conciencias de distintos hombres, cada substancia pensar lo suyo,
+sin saber nada de lo que piensa la otra.
+
+[78.] Por fin esta divisibilidad de substancias y de conciencias, se
+llevar hasta lo infinito n; si lo primero, en vez de un ser
+pensante habr infinitos en cada uno de nosotros; si no se lleva hasta
+lo infinito la divisibilidad, vamos parar substancias simples con
+pensamiento y con conciencia, que es precisamente lo que se proponian
+huir los adversarios. La misma divisibilidad infinita no los salva
+tampoco de la simplicidad; la division separa las partes pero las
+supone distintas; luego la division infinita debe suponer una
+muchedumbre infinita de seres simples que hagan posible la division.
+
+
+
+
+CAPTULO XII.
+
+EXMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO CON QUE SE PRUEBA LA
+SIMPLICIDAD DEL ALMA.
+
+
+[79.] El argumento con que acabamos de probar la simplicidad del alma
+lo apellida Kant el segundo paralogismo de la psicologa, y lo propone
+en estos trminos: aquello cuya accion no puede nunca ser concebida
+como el concurso de muchos agentes, es simple; el alma sujeto
+pensante, se halla en este caso; luego el alma es simple. Conviene el
+filsofo aleman en que este argumento no es un juego puramente
+sofstico, imaginado por algn dogmtico, para dar sus aserciones
+una ligera apariencia de verdad; y confiesa que es un raciocinio que
+parece desafiar el exmen mas atento y la reflexion mas profunda. Sin
+embargo, l se lisonjea de poder reducirle polvo, manifestando que
+este principal apoyo de la psicologa racional, es un cimiento falso,
+y que por consiguiente todo el edificio de esta ciencia se halla
+fundado en el aire.
+
+[80.] Kant observa que el _nervus probandi_ del argumento se halla en
+que muchas representaciones no pueden formar un pensamiento, sino en
+cuanto estn contenidas en la unidad absoluta del sujeto pensante;
+pero nadie, dice, es capaz de probar _por conceptos_ semejante
+proposicion. En efecto, por dnde comenzaremos la tarea? La
+proposicion: un pensamiento no puede ser sino el efecto de la unidad
+absoluta del ser pensante, no puede ser tratada analticamente; la
+unidad del pensamiento (y todo pensamiento resulta de muchas
+representaciones) es colectiva; y en cuanto los simples conceptos,
+del mismo modo puede referirse la unidad colectiva de substancias
+que contribuyen producir el pensamiento (as como que el movimiento
+de un cuerpo es el movimiento de todas las partes de este cuerpo) que
+ la unidad absoluta del sujeto. La necesidad de la suposicion de una
+substancia simple no puede por tanto ser conocida por la regla de la
+identidad en un pensamiento compuesto; quien conozca la razon de la
+posibilidad de los juicios sintticos _ priori_ tal como la hemos
+expuesto mas arriba, no osar afirmar que esta proposicion deba ser
+conocida sintticamente, y perfectamente _ priori_ por conceptos
+puros. Esta argumentacion es un puro sofisma que voy desvanecer
+la luz de la evidencia.
+
+[81.] En primer lugar, no es exacto que todo pensamiento resulte de
+muchas representaciones; en la percepcion de una idea simple, por
+ejemplo ser, no hay muchas representaciones, luego flaquea por su base
+el argumento de Kant; pues que si encontramos un solo pensamiento que
+exija simplicidad, la tenemos ya demostrada; si el alma es simple para
+un caso no dejar de serlo para los otros.
+
+[82.] Examinemos ahora cmo entra la diversidad de representaciones en
+los pensamientos que las admiten. Cuando estas forman lo que se llama un
+pensamiento, se reunen por decirlo as en un punto que hace necesaria la
+unidad de la percepcion y del sujeto que percibe. En el pensamiento
+apellidado juicio, se combina variedad de representaciones, la del
+sujeto y la del predicado; pero estas varias representaciones, no
+constituyen el pensamiento llamado juicio, sino en cuanto se ofrecen
+enlazadas con la relacion, que autoriza para afirmar negar el
+predicado del sujeto; luego en el fondo de la diversidad hay la unidad,
+es decir la relacion; luego el pensamiento con que se percibe esta
+relacion es uno, y por tanto la accion de percibir es esencialmente una,
+ pesar de la variedad de las representaciones.
+
+[83.] No hay en nuestros pensamientos ningun rden sino en cuanto los
+comparamos unos con otros: todos nuestros actos intelectuales se
+reducen percepcion de ideas y comparacion de las mismas; en la
+percepcion hay simplicidad; en la comparacion la hay tambien, pues no
+hay comparacion de lo vario, sino en cuanto lo vario se reduce lo
+uno, esto es la relacion que se percibe en la comparacion. Luego en
+todo pensamiento hay unidad; luego el pensamiento no puede ser
+concebido jams como el concurso de muchos agentes; luego queda
+demostrada esta proposicion que Kant considera indemostrable: muchas
+representaciones no pueden formar un pensamiento, sino en cuanto estn
+contenidas en la unidad absoluta de un sujeto pensante.
+
+[84.] Presentemos la misma demostracion bajo una forma mas rigurosa;
+supongamos que han de concurrir la formacion del pensamiento tres
+agentes A B C: cada parte pondr su contingente; la primera
+supondremos que le corresponda a, la segunda b, la tercera c; el
+resultado del concurso ser el conjunto compuesto de a b c, esto ser
+el pensamiento; luego ser triple, luego no puede constituir jams un
+punto de comparacion; luego, es menester rechazar esta hiptesis,
+negar el pensamiento. El sofisma de Kant se funda pues en que atiende
+solo la diversidad de las representaciones, y prescinde de la unidad
+que siempre se encuentra en la percepcion de esta diversidad; as no
+es extrao que en el concepto del pensamiento no encuentre la unidad.
+Este concepto lo presenta incompleto mas bien falso; nos ofrece el
+pensamiento como un conjunto de las representaciones, cuando deberia
+ofrecrnosle como un punto simplicsimo en que las representaciones se
+reunen para ser percibidas en la relacion que entre s tienen. La
+diversidad de las representaciones no forma un conjunto la manera de
+los objetos sensibles; el pensamiento en que se conoce la relacion de
+dos tringulos diversos, no puede ser expresado por la suma de las
+figuras de los dos tringulos; es algo diferente de ellas; algo que
+est en medio de ellas, que las reune comparndolas, y que hace
+confluir su diversidad en la unidad de su relacion.
+
+[85.] El ejemplo que aduce Kant manifiesta la grosera de la idea con
+que concibe el carcter de la reunion de las representaciones para
+formar un pensamiento total. La unidad del pensamiento, dice, es
+colectiva, y puede referirse la unidad colectiva de muchas
+substancias, como el movimiento de un cuerpo es el movimiento compuesto
+de todas las partes de este cuerpo. Aqu se presenta de bulto la
+equivocacion de Kant: toma el conjunto de las representaciones por el
+pensamiento que se refiere ellas; as no es extrao que no eche de ver
+la unidad implicada en la diversidad, supuesto que esta diversidad haya
+de ser pensada.
+
+Para llevar la conviccion hasta el ltimo punto atengmonos al mismo
+ejemplo del movimiento; supongamos movido un cubo, y llamemos sus
+ocho vrtices A. B. C. D. E. F. G. H; todos se mueven; y el conjunto
+de sus movimientos, as como de los puntos que estn entre ellos,
+forma el movimiento total. En el resultado de este concurso de agentes
+qu hay de comun? nada, sino la yuxtaposicion en el espacio, y la
+relacion que van conservando con la velocidad igual del movimiento.
+Pero el movimiento del vrtice H. no es el del vrtice A, como lo
+demuestra el que si suponemos que el vrtice A. queda cortado del cubo
+y permanece quieto, el movimiento del vrtice H. podr continuar sin
+ninguna alteracion; luego los dos movimientos eran cosas absolutamente
+distintas. Es evidente que lo mismo se verifica respecto los dems
+puntos; luego la unidad del movimiento compuesto es puramente
+facticia; lo que hay realmente es una multiplicidad de substancias y
+de movimientos, sin mas lazo que una cosa puramente extrnseca: la
+relacion de las posiciones en el espacio.
+
+Troquemos ahora los vrtices en representaciones y veamos lo que
+resulta. Se las supone existentes sin mas lazo que su coexistencia?
+entonces no forman un pensamiento, sino un conjunto de fenmenos que
+podr ser considerado como una _reunion_ de cosas, pero n como un
+pensamiento; en tal caso el conjunto de todas las representaciones
+ser semejante al conjunto de los movimientos, pero no producir
+ningun resultado para el objeto que nos proponemos. Si estas
+representaciones se les seala un punto de reunion, esto es, la
+relacion bajo la cual son percibidas, tendremos ya pensamiento; pero
+qu semejanza hay entre este acto _uno_, simplicsimo, y la totalidad
+de muchos puntos que se mueven?
+
+[86.] Si Kant hubiese querido presentar un ejemplo mas seductor, deba
+echar mano de una teora mecnica, cuya aplicacion al presente caso
+ofrecia, si n mas dificultad, cuando menos una apariencia mas
+engaosa: hablo de la resultante de un sistema de fuerzas y de su
+punto de aplicacion.
+
+Cuando muchas fuerzas obran sobre una lnea, un plano, un slido,
+producen un efecto igual al de una fuerza nica, que se llama
+resultante; la que tiene una direccion determinada, y un punto de
+aplicacion, cual si fuera simple, si no hubiese dimanado de otras;
+por qu no se podria aplicar lo mismo al pensamiento? por qu,
+pesar de ser una cosa simple, no podria ser el producto del concurso
+de varios agentes? Este ejemplo es mas especioso, porque presenta el
+resultado de la composicion concentrado todo en un punto; pero bien
+examinado tampoco prueba nada para el caso presente.
+
+La disparidad est en que el pensamiento es un acto simple en s
+mismo, y la resultante de las fuerzas lo es nicamente en su relacion
+al efecto experimentado, nico que nosotros podemos calcular. Cuando
+dos fuerzas se aplican los dos extremos de una recta inflexible, el
+efecto es el mismo que si aplicsemos un punto de la lnea una
+fuerza sola igual la suma de las componentes, y en una distancia del
+punto de aplicacion de las mismas, inversamente proporcional al valor
+de cada una de ellas. Pero la unidad de este efecto depende de la
+cohesion de las partes, que no permitiendo movimientos aislados, debe
+hacer refluir la fuerza en un solo punto: mas las fuerzas componentes
+no dejan de ser distintas, y de estar separadas, de tal suerte que en
+el momento que cesase la cohesion, los puntos respectivos sentirian
+cada cual la accion de la fuerza que les corresponde, y marcharian en
+la direccion y con la velocidad que esta les imprimiese. Si mientras
+dura la cohesion fuese posible dar cada una de las fuerzas
+componentes conciencia de la accion que estn ejerciendo, habria dos
+conciencias realmente distintas, que no llegarian formar una
+conciencia comun, y que no se reunirian en otra cosa que en la
+produccion del efecto. Si el punto que se aplican tuviese conciencia
+de la accion que experimenta, podria tener una conciencia semejante al
+de la accion de una fuerza sola, igual la suma de las componentes,
+si desconociese el modo con que se le trasmite la accion de estas;
+pero desde que tuviese conciencia de la accion respectiva de las
+mismas, sabria que el resultado se debe la imposibilidad de que cada
+una de ellas produjese aisladamente el efecto respectivo. Por manera
+que si comparsemos el sujeto pensante este punto de aplicacion de
+las fuerzas, deberamos atribuirle conciencia de la diversidad de
+orgen de las representaciones que concurririan la produccion del
+efecto total.
+
+Se nos objetar tal vez, que por el anlisis mismo del ejemplo, hemos
+proporcionado el triunfo los adversarios de la simplicidad del alma;
+porque merced suposiciones arbitrarias, hemos venido parar un
+efecto simple, inherente una cosa simple, y todo producido por el
+concurso de varios agentes; pero si bien se reflexiona, el pretendido
+triunfo nunca habia estado mas lejos que en el ltimo caso que nos
+conduce el anlisis de las fuerzas. Porque para llegar un resultado
+simple producido por el concurso de varias fuerzas, necesitamos
+tambien un punto simple en el cual se concentre dicho resultado.
+Entonces, y precisamente solo porque hemos llegado esta simplicidad,
+podemos prescindir de las fuerzas componentes, y considerar la
+resultante en la clase de un efecto simple producido por una fuerza
+simple, inherente tambien un sujeto simple que es el punto
+indivisible, al cual se considera aplicada; luego continuando la
+comparacion, deberamos tambien decir que sea cual fuere el nmero de
+agentes que concurren la produccion del pensamiento, este reside en
+un sujeto simple, en cuyo caso est confesada la simplicidad del alma.
+Es verdad que entonces se fingiria un cierto nmero de agentes que
+influirian sobre el alma para producir en ella el pensamiento; pero
+una vez producido, ella sola seria el sujeto pensante, la manera que
+el punto indivisible es el solo en que se reune toda la fuerza de las
+componentes. As nuestros adversarios no habrian ganado nada sino el
+cargar con la ridcula extravagancia del concurso de agentes, para
+venir parar una substancia simple pensante, que es lo nico cuya
+existencia nos proponamos demostrar.
+
+[87.] Pretende Kant que es imposible el sacar de la experiencia la
+unidad necesaria del sujeto pensante como condicion de posibilidad de
+todo pensamiento; porque la experiencia no hace conocer ninguna
+necesidad, y el concepto de la unidad absoluta se halla en una esfera
+muy diferente de la que conviene este caso. Es cierto que la sola
+experiencia no nos hace conocer la necesidad, porque limitndose
+hechos particulares, todos contingentes, no se extiende la razon
+universal de los objetos; pero no se verifica lo mismo de la
+experiencia considerada objetivamente, esto es, en cuanto al
+conocimiento de las razones generales de las cosas: porque si bien
+este conocimiento considerado subjetivamente, como un acto individual,
+es un hecho contingente, sin embargo, en cuanto existe, nos representa
+verdadera necesidad en ciertos objetos, no ser que queramos
+renunciar la certeza de todas las ciencias, inclusas las
+matemticas.
+
+Es claro que al hablar del pensamiento y del sujeto pensante, no
+podemos desentendernos de la experiencia, pues que nos es imposible
+prescindir de la base de todas las investigaciones psicolgicas, _yo
+pienso_, cuya proposicion expresa un hecho de conciencia, un acto de
+experiencia interna; pero con esta experiencia se combina la idea de
+unidad en general, es decir de la exclusion de la distincion y
+multiplicidad en el acto del pensamiento y en el sujeto pensante. Por
+manera que la demostracion de la simplicidad del alma sigue los mismos
+trmites que cuantas no se limitan un rden puramente ideal, y que
+por consiguiente se forman de una premisa que contiene una verdad
+necesaria, y de otra que consigna un hecho de experiencia. La premisa
+necesaria es aqu la misma definicion de la unidad y simplicidad: y la
+otra expresa el hecho experimentado, esto es la naturaleza del
+pensamiento, tal como lo sentimos en nuestra conciencia.
+
+[88.] De esta suerte, la demostracion de la simplicidad de los seres
+pensantes no se limita los espritus humanos, sino que se extiende
+todos los sujetos donde se halle el hecho de conciencia. Cuando Kant
+nos oponga que no podemos extender esta demostracion porque entonces
+salimos del campo de la experiencia, le replicaremos con este
+raciocinio: nuestra demostracion se funda en la idea de unidad y en el
+hecho de conciencia; la idea de unidad es general, y de consiguiente
+vale para todos los casos; el hecho de conciencia es una cosa que se
+encuentra en todo ser pensante, pues el pensamiento no es concebible
+sin un sujeto que pueda decir _yo pienso_; luego procedemos
+legtimamente al extender la demostracion de la simplicidad, no ser
+que se pretenda dar la palabra _pensar_, una significacion muy
+diversa de la que le damos todos, en cuyo caso salimos del terreno
+filosfico y entramos en una cuestion de palabras.
+
+[89.] La idea de un ser pensante la hemos debido recibir de la
+experiencia que hallamos en nosotros mismos; esta idea la dilatamos
+la restringimos aumentando disminuyendo su perfeccion, pero en el
+fondo queda siempre la misma: y no concebimos el pensamiento en otro
+ser, sin atribuirle algo semejante lo que sentimos en nosotros. En
+este concepto tiene razon Kant cuando dice que al querer
+representarnos un ser pensante, debemos ponernos nosotros mismos en
+lugar del objeto. Segun el mismo filsofo no exigimos para el
+pensamiento la unidad absoluta del sujeto, sino porque sin esta unidad
+seria imposible decir yo pienso; pues que si bien la totalidad del
+pensamiento puede estar distribuida entre muchos sujetos, el yo
+subjetivo no puede estar dividido ni repartido, y este _yo_ le
+suponemos en todo pensamiento. La proposicion, yo pienso, es el
+fundamento sobre el cual la psicologa edifica sus conocimientos; esto
+lo confiesa Kant, y no se comprende por qu admitiendo que esta
+proposicion es la forma de la apercepcion que se liga con toda
+experiencia y la precede, dice que no es experimental; como si no
+estuviese sujeto verdadera experiencia tanto el pensamiento como su
+forma; cuando si bien se considera, mas bien debe ser experimentada la
+forma que el mismo pensamiento, supuesto que este es distinto en cada
+caso; mientras la forma es idntica en todos; porque ella en s no es
+otra cosa, que la conciencia de la unidad, idntica en medio de la
+diversidad.
+
+[90.] Al concebir esta unidad absoluta en el yo, no concebimos una
+unidad lgica como pretende Kant; sino una unidad real, supuesto que
+permanece la misma realmente entre la variedad del pensamiento. Cuando
+enunciamos esta unidad en la proposicion, yo pienso, no hablamos de
+una forma en abstracto, comun todas las percepciones, sino de una
+cosa positiva que hay en nosotros, y cuya realidad es indispensable
+para que el pensamiento sea posible.
+
+[91.] Dice el filsofo aleman: esta condicion subjetiva de todo
+conocimiento no seria justo convertirla en condicion de la posibilidad
+de un conocimiento de los objetos, es decir, en un concepto del ser
+pensante en general, atendido que nosotros no podemos representarnos
+este ser sin ponernos nosotros mismos en su lugar, con la frmula de
+nuestra conciencia. No creo que los psiclogos que han pretendido
+poder demostrar la simplicidad del alma, se hayan lisonjeado de llegar
+ una idea perfecta de los seres pensantes, ni tampoco negado el que
+el tipo de esta idea lo sacamos de nuestra experiencia; lo que han
+pretendido es que la razon los conducia inferir que habia unidad
+absoluta de sujeto, donde quiera que hubiese un ser pensante; aunque
+su pensamiento perteneciese una escala mas menos perfecta que la
+nuestra.
+
+[92.] Cuando Kant observa que el sujeto de la inherencia del
+pensamiento est solo indicado de una manera trascendental sin que se
+descubran sus propiedades, y que por esto no conocemos la simplicidad
+del sujeto mismo, consigna un hecho que en algun modo se puede
+admitir, pero saca una consecuencia falsa. Es verdad que no conocemos
+la substancia del alma sino por la presencia del sentido ntimo, y por
+su relacion con los actos; y que por consiguiente ella en s misma,
+con abstraccion de todos los fenmenos que experimentamos, no nos es
+dada en intuicion inmediata, y que cuando llegamos este punto nos
+quedamos reducidos la idea de un ser simple; pero esta
+indeterminacion y vaguedad en el conocimiento de la substancia del
+alma, no nos impide el conocer su simplicidad, si esta se halla
+atestiguada por el sentido ntimo, y adems por la naturaleza de los
+fenmenos que nos dan conocer al sujeto pensante.
+
+[93.] Creern algunos que la indeterminacion en el conocimiento de la
+substancia del alma, es un hecho descubierto recientemente por el
+filsofo aleman; pero es fcil probar que este hecho habia sido notado
+de muy antiguo, hallndose consignado de una manera muy especial y muy
+interesante, en los escritos de Sto. Toms. Este metafsico eminente
+se propone la cuestion de si el alma intelectual se conoce s misma,
+por su esencia; utrum anima intellectiva seipsam cognoscat per suam
+essentiam; y despues de varias consideraciones sobre la inteligencia y
+la inteligibilidad de los objetos, la resuelve con las siguientes
+notabilsimas palabras. El entendimiento no se conoce pues s mismo
+por su esencia, sino por su acto, y esto de dos maneras: en
+particular, en cuanto Sortes Platon percibe que tiene alma
+intelectual, por lo mismo que percibe que entiende: y en universal, en
+cuanto consideramos la naturaleza de la mente humana por el acto del
+entendimiento. El juicio y la eficacia de este conocimiento de la
+naturaleza del alma lo tenemos por derivacion de la luz que nuestro
+entendimiento recibe de la verdad divina, la cual contiene la razon de
+todas las cosas, segun lo dicho mas arriba; de aqu es que san Agustin
+en el libro 9 _de Trinitate_ dice: vemos la inviolable verdad, por la
+cual en cuanto podemos, definimos perfectamente, n cul es el alma de
+cada hombre, sino cul debe ser, segun las razones eternas. Entre
+estos dos conocimientos hay una diferencia; porque para tener el
+primero, basta la misma presencia del alma, que es principio del acto,
+con el cual el alma se percibe s misma, y as decimos que se conoce
+por su presencia; mas para el segundo conocimiento dicha presencia no
+basta, sino que se necesita una investigacion diligente y sutil, y por
+esto muchos ignoran la naturaleza del alma y muchos erraron sobre
+ella, por lo cual dice san Agustin en el libro 10 _de Trinitate_: no
+se busque el alma s misma como para ver una cosa ausente, sino
+procure discernirse como una cosa presente; esto es, conocer lo que la
+diferencia de las otras cosas, en lo que consiste el conocer su
+esencia y su naturaleza[2].
+
+[Nota 2: Non ergo per essentiam suam, sed per actum suum se
+cognoscit intellectus noster, et hoc dupliciter. Uno quidem modo
+particulariter, secundum quod Sortes, vel Plato percipit se habere
+animam intellectivam ex hoc, quod percipit se intelligere. Alio modo
+in universali secundum quod naturam human mentis ex actu intellectus
+consideramus. Sed verum est quod judicium et efficacia hujus
+cognitionis, per quam naturam anim cognoscimus, competit nobis
+secundum derivationem luminis intellectus nostri averitate divina, in
+qua rationes omnium rerum continentur, sicut supra dictum est. Unde
+August, dicit in 9 de Trini. Intuemur inviolabilem veritatem, ex qua
+perfecte quantum possumus deffinimus, non qualis sit uniuscujusque
+hominis mens, sed qualis esse sempiternis rationibus debeat. Est autem
+differentia inder bes duas cognitiones: nam ad primam cognitionem de
+mente habendam sufficit ipsa mentis prsentis, qu est principium
+actus ex quo mens percipit seipsam, et ideo dicitur se cognoscere per
+suam prsentiom. Sed ad secundam cognitionem de mente habendam, non
+sufficit ejus prsentia, sed requiritur diligens et subtilis
+inquisitio. Unde et multi naturam anim ignorant, et multi etiam cirra
+naturam anim erraverunt. Propter quod August. dicit 10 de Trinitate,
+detali inquisitione mentis. Non velut absentem se qurat mens cernere,
+sed presentem qurat discernere, id est cognoscere differentiam suam
+ab aliis rebus, quod est cognoscere quidditatem, et naturam suam. (1,
+P. Q. 87 Art. 1.)]
+
+[94]. Aqu es de notar que Santo Toms admite dos conocimientos del
+alma para s misma: el de presencia, en cuanto la sentimos por lo
+mismo que pensamos, percipit se habere animam intellectivam, ex hoc
+quod percipit se intelligere, y despues otro que es el que sacamos
+del anlisis del acto intelectual discurriendo por consideraciones
+generales, atenindonos la luz que las razones eternas arrojan sobre
+este hecho de experiencia; h aqu pues cmo se hallan explicados en
+Sto. Toms el conocimiento de presencia de conciencia contenido en
+la proposicion, yo pienso; y el general que es el que se saca del acto
+mismo intelectual en sus relaciones con la unidad del sujeto que lo
+ejerce: este ltimo conocimiento tiene algo de abstracto, de
+indeterminado, nadie lo niega; y cuando Kant nos lo hace notar, no nos
+dice nada que no hubiese enseado el Sto. Doctor cuando afirma
+expresamente que el alma no se conoce s misma por su esencia sino
+por su acto: non per essentiam suam sed per actum suum. Todo cuanto
+se halla de verdad en la dilatada exposicion de Kant sobre la
+limitacion de nuestro conocimiento los actos de conciencia y sobre
+la falta del conocimiento intuitivo de la misma substancia del alma,
+del sujeto trascendental del pensamiento, est expresado en aquellas
+lacnicas palabras: n por su esencia sino por su acto.
+
+
+
+
+CAPTULO XIII.
+
+COMO LA IDEA DE SUBSTANCIA ES APLICABLE DIOS.
+
+
+[95.] En la idea de substancia, tal como nos la formamos por las cosas
+que nos rodean, y por el testimonio de nuestra conciencia, hemos
+encontrado la relacion las mudanzas que en ella se verifican, como
+en un sujeto recipiente. Pero ya hemos observado tambien, que mas
+de esta relacion, habia la negacion de estar inherente otro ser,
+como las modificaciones lo estn ella; cuya negacion supone una
+perfeccion que exime de la necesidad de inherencia que estn
+sometidos los seres endebles y transitorios que apellidamos accidentes
+ modificaciones. Como nosotros no conocemos la ntima esencia de las
+substancias, ignoramos lo que sea esta perfeccion; pero no podemos
+dudar que existe en la misma naturaleza del sujeto, y que es
+independiente de las modificaciones que le transforman. As pues, si
+en algo se ha de constituir la esencia misma de la substancia, ha de
+ser en esa perfeccion, de que tenemos noticia, mas n conocimiento
+intuitivo; y por tanto, cuando se define la substancia con relacion
+los accidentes, quod substat accidentibus, mas bien se la define por
+el modo con que se nos presenta nosotros, que por lo que ella es en
+s misma.
+
+[96.] De aqu resulta, que de las dos definiciones que veces se
+daban en las escuelas, ens per se subsistens, un ente subsistente
+por s mismo, id quod substat accidentibus, el sujeto de los
+accidentes; la primera es la mas propia, porque se acerca mas
+expresar la cosa como es en s. Aunque sea verdad que nosotros no
+conocemos las substancias finitas, sino en cuanto se nos revelan por
+los accidentes, y hasta nuestro mismo espritu no se conozca s
+propio sino por sus actos, la razon nos dice que las cosas para ser
+conocidas, es necesario que existan, y que para que nuestro
+entendimiento halle en las mismas algo permanente, es preciso que ese
+algo est en ellas. Nuestro conocimiento no es productivo de sus
+objetos; para que sean conocidos, es necesario que existan.
+
+[97.] Estas consideraciones nos manifiestan la posibilidad de que
+exista una substancia no sujeta modificaciones, ni mudanzas de
+ninguna clase; y que esta substancia lejos de perder el carcter de
+tal, por su inmutabilidad, le poseeria en un grado mucho mas perfecto.
+La perfeccion de la substancia no est en las mudanzas, sino en lo
+permanente que encierra; no est en tener una sucesion de
+modificaciones inherentes ella, sino en existir de tal modo que no
+necesite estar adherida otro ser. La substancia que reuniese esa
+permanencia, esa perfeccion que le diese fuerza para existir por s
+misma, y que al propio tiempo no tuviese ninguna modificacion, no
+experimentase ninguna mudanza, seria la substancia por excelencia,
+infinitamente superior todas las dems. Esta substancia es Dios.
+
+[98.] Ahora es fcil resolver la cuestion, si cuando la idea de
+substancia es aplicada Dios se la entiende en el mismo sentido que
+al aplicarla las criaturas; hablando en trminos de las escuelas;
+si se toma en sentido unvoco anlogo.
+
+[99.] En la idea de toda substancia entra la de un ser; lo que no
+existe, no puede ser substancia. En cuanto concebimos el ser como una
+realidad, como contrapuesto la nada, la idea de ser conviene Dios
+y las criaturas: Dios es, es decir, Dios es una cosa real, n la
+nada. Pero si de esta idea general, tal como nosotros la concebimos,
+en oposicion con la nada, pasamos su realizacion en los objetos, al
+modo por decirlo as con que se la aplica, entonces encontramos la
+diferencia que va de lo contingente lo necesario, de lo finito lo
+infinito. Aunque no vemos intuitivamente al ser infinito, ni la
+esencia de los seres finitos, no obstante conocemos con toda evidencia
+que la palabra _ser_ aplicada lo infinito, significa una cosa muy
+diferente de cuando se la aplica lo finito.
+
+[100.] En la idea de substancia entra la de una cosa permanente; esta
+permanencia conviene tambien Dios; el ser infinito es permanente por
+esencia.
+
+[101.] En las substancias que nos rodean, hallamos esa permanencia
+combinada con la sucesion de las modificaciones que las afectan; estas
+mudanzas son imposibles en Dios. Esta cualidad de relacion las
+modificaciones, es caracterstica de las substancias finitas.
+
+[102.] Las substancias no estn inherentes otras, como las
+modificaciones lo estn ellas; esta no inherencia conviene tambien
+la substancia divina.
+
+[103.] Las substancias deben encerrar algo en s que las exima de la
+necesidad de la inherencia, que las eleve sobre los seres que se
+suceden con tanta rapidez, y que en su existencia han menester siempre
+de otro que los sustente; esta perfeccion se halla en la substancia
+divina, ser por esencia, pilago de perfeccion.
+
+[104.] Resulta de este anlisis que todo cuanto se encierra de
+perfeccion en la idea de substancia, puede aplicarse al ser infinito;
+y que lo nico que de esta idea no se le puede aplicar, es lo que
+supone negacion, imperfeccion.
+
+
+
+
+CAPTULO XIV.
+
+UNA ACLARACION IMPORTANTE; Y UN RESMEN.
+
+
+[105.] Cuando se dice que la substancia es un ser subsistente por s
+mismo, no se entiende que sea un ser que absolutamente no haya
+necesitado de otro para su existencia. El confundir estas dos cosas es
+dar pi una monstruosa confusion de ideas, y nace su vez de otra
+confusion no menos monstruosa, de la relacion de causa y efecto, con
+la relacion de substancia y accidente.
+
+[106.] La relacion de causa y efecto est en que la causa da el ser al
+efecto; y la relacion de substancia y accidente, est en que la
+substancia sirve de sujeto al accidente. Tanta diferencia va de una
+cosa otra, que no solo la razon nos las muestra distintas, sino que
+ cada paso la experiencia nos las ofrece separadas. Nuestra alma es
+sujeto de muchos accidentes en cuya produccion no tiene ella ninguna
+parte; antes por el contrario, se opone esta produccion en cuanto le
+es posible. Tales son todas las sensaciones dolorosas, todas las
+impresiones desagradables; todos los pensamientos importunos que nos
+ocurren pesar nuestro, y cuando quisiramos pensar en otra cosa.
+Entonces es el alma sujeto y n causa; se halla en ella la razon de
+substancia con respecto cosas en que lejos de ser causa, es solo
+paciente. Si no me engao, este ejemplo es concluyente del todo, para
+demostrar la existencia de una lnea divisoria entre el carcter de
+causalidad y el de substancia, y el de efecto y accidente.
+
+[107.] El ser subsistente por s mismo, significa cierta exclusion: si
+esta se refiere la causalidad, ser subsistente por s mismo[1],
+significa ser no causado; si dicha exclusion se refiere la
+inherencia, ser subsistente por s mismo, significa ser no inherente
+otro, como lo estn los accidentes la substancia. Cuando se define
+la substancia un ser subsistente por s mismo, se entiende en el
+segundo sentido, n en el primero; y esta distincion basta para
+derribar todo el sistema de Spinosa, y de todos los panteistas, sea
+cual fuere el aspecto bajo el cual presenten su error.
+
+[108.] Para entrar desembarazadamente en la cuestion del panteismo,
+resumamos en pocas palabras, lo que la razon y la experiencia nos
+dicen sobre la substancia.
+
+1. En nuestro interior hay un ser uno, simple, idntico, permanente,
+sujeto de los fenmenos que experimentamos.
+
+2. En lo exterior hay objetos, que conservan algo constante, en medio
+de la variedad de sus fenmenos.
+
+3. En la idea de substancia entran las de ser, permanencia, no
+inherencia otro en clase de modificacion.
+
+4. La relacion de sujeto sus modificaciones se halla en todas las
+substancias finitas.
+
+5. La relacion modificaciones, no es inseparable de las ideas de
+ser, permanencia, y no inherencia otro.
+
+6. Una substancia inmutable, no implica ninguna contradiccion.
+
+7. Subsistente por s mismo, no es lo mismo que independiente de otro
+ser. No debe confundirse la relacion de causa y efecto, con la de
+substancia y accidente.
+
+8. La _no inherencia_ otro ser, es caracterstico de la substancia;
+pero esta idea negativa se ha de fundar en una cosa positiva: en una
+_fuerza_ de subsistir por s mismo, para no necesitar de estar
+adherido otro.
+
+
+
+
+CAPTULO XV.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL RDEN DE LAS IDEAS.
+
+
+[109.] La idea de substancia, y todas sus aplicaciones as al mundo
+externo como al interno, de ningun modo nos conducen inferir la
+existencia de una substancia _nica_; por el contrario, la razon de
+acuerdo con la experiencia nos obliga reconocer _muchedumbre_ de
+substancias. Por qu deberamos admitir una substancia nica?
+Examinemos fondo esta cuestion, una de las mas capitales de la
+filosofa, y que desde muy antiguo ha dado ocasion los errores mas
+funestos.
+
+[110.] Los sostenedores de la substancia nica, se han de fundar en
+la misma idea de la substancia, en la experiencia; nuestro espritu
+no tiene otros recursos que sus ideas primitivas, la enseanza de la
+experiencia. Empecemos por el mtodo _ priori_, por el que se funda
+en la idea.
+
+[111.] Qu entendeis por substancia? les preguntarmos. Si por
+substancia entendis un ser subsistente por s mismo, y por esta
+subsistencia significais, que no necesita de ningn otro para existir,
+que no lo ha necesitado nunca, entonces hablais de un ser _no
+causado_, de un ser necesario, que tiene en s propio la razon
+suficiente y necesaria de su existencia. Si decis que este ser es
+nico, que no hay otro de su clase, convenimos con vosotros; solo os
+advertiremos que tomais el nombre de substancia en un sentido
+impropio. Pero en el fondo la diferencia estar en el nombre; y para
+entendernos perfectamente, solo nos ser necesario saber que por
+substancia entendeis un ser absolutamente necesario, y por tanto
+absolutamente independiente. Pero si afirmais que este ser es nico,
+en tal sentido que nada hay, ni puede haber fuera de l, entonces
+afirmais gratuitamente, y os exigimos prueba de lo que afirmais.
+
+Por qu el ser necesario excluiria la posibilidad de los dems seres?
+No es mas legtimo el deducir que en l se contiene la razon de la
+posibilidad y de la existencia de los mismos? El ser que tenga en si
+la necesidad de existir, ha de estar dotado de actividad; y el trmino
+de la actividad en lo exterior es la produccion. Por qu de esta
+produccion no podrn resultar otros seres? Por lo mismo de ser
+producidos sern distintos del que los produce.
+
+[112.] Sin salir de nuestras ideas encontramos la contingencia y la
+multiplicidad. La experiencia nos ensea que en nosotros mismos hay
+una sucesion continua de formas: estas apariencias algo son, no pueden
+ser un puro nada, pues deben ser algo, siquiera como apariencias. En
+ellas vemos un continuo trnsito del no ser al ser, y del ser al no
+ser, luego hay produccion de algo que no es necesario, puesto que es y
+deja de ser; luego hay algo fuera del ser que se quiere suponer nico.
+Este argumento se funda en los fenmenos puramente internos y as
+vale, aun contra los idealistas, contra los que quitan al mundo
+externo toda realidad, y lo reducen solo meras apariencias,
+simples fenmenos de nuestro espritu. Esas apariencias existen por lo
+menos como apariencias; ellas pues son algo, ellas son contingentes,
+ellas no son pues el ser necesario. Luego fuera de este hay algo que
+no es l; luego es insostenible el sistema que afirma la existencia de
+un ser nico.
+
+La idea de un ser absolutamente independiente por razon de su absoluta
+necesidad, no excluye la existencia de los seres contingentes; solo
+manifiesta que el ser necesario es nico entre los necesarios, mas n
+nico entre los seres.
+
+[113.] Tampoco se sigue de la idea del ser necesario el que no pueda
+haber seres contingentes causados, y sin embargo subsistentes por s
+mismos, en l sentido de que no estn inherentes otros como
+modificaciones. El no ser causado, y el no estar inherente, son cosas
+muy distintas; la primera trae consigo la segunda, mas n la segunda
+ la primera. Todo ser no causado, ha de estar libre de la inherencia;
+pues por lo mismo que no es causado, es necesario, y encierra en s
+cuanto ha menester para no estar inherente otro. Por lo mismo que es
+necesario, es absolutamente independiente de los dems, lo que no se
+verificaria si los necesitase como la modificacion necesita la
+substancia. Pero n todo lo que no es inherente ha de ser no causado;
+pues su causa puede haberle hecho tal que no necesite de estar
+inherente otro ser como modificacion. Entonces depender de otro,
+como el efecto de su causa, n como accidente de su substancia: habr
+entre ellos la relacin de causalidad, mas n la de substancia, cosas
+muy diferentes como hemos explicado mas arriba (Cap. XIV).
+
+[114.] Jams los panteistas llegarn probar que porque una cosa no
+sea modificacion, haya de ser no causada: y esto es precisamente lo
+que deberian demostrar para sacar triunfante su sistema. Una vez
+demostrado que todo lo que subsiste en s, es no causado, tendrian
+probado tambien que todo lo que subsiste en s, es necesario. Y como
+el ser necesario ha de ser nico, tendrian probado tambien que no hay
+mas que una substancia.
+
+[115.] La clave del sistema panteista es esta: confundir la no
+inherencia, con la independencia absoluta; y la clave para desvanecer
+todos sus argumentos, es distinguir constantemente estas cosas. Todo
+lo no causado es substancia; mas n toda substancia es incausada. Todo
+lo no causado es necesario, y por tanto no inherente; mas n toda
+substancia es necesaria. La substancia finita no es inherente otro
+ser; pero es causada por otro ser. No puede existir sin l, es verdad;
+pero esta dependencia, no es la de la modificacion la substancia,
+sino del efecto la causa.
+
+La causa da el ser al efecto; la substancia sustenta al accidente; la
+causa no es modificada por el efecto; la substancia es modificada por
+el accidente. Estas ideas son claras, distintas; con ellas se debe
+estrechar al panteismo en todas sus transformaciones; quien as lo
+haga conseguir lo que Menelao con el viejo Proteo; reducirle su
+forma primitiva, al ateismo puro. Esta es su naturaleza; este debe ser
+su nombre. Muchos de los errneos sistemas que turban al mundo de las
+ideas, se fundan en un equvoco; para acabar con ellos es necesario
+fijarse en el punto que le aclara y no salir de all. El equvoco se
+presentar de diferentes maneras, pero conviene no dejarse alucinar,
+ni confundir: volver siempre la misma distincion y estrecharle con
+ella. El pasaje del poeta inmortal en el lugar aludido, podria tomarse
+como un mito de un excelente mtodo para desbaratar sofismas. Echaos
+sobre l, decia la diosa Idothea Menelao y sus compaeros; cogedle,
+y pesar de todos sus esfuerzos para escaparos, no le solteis,
+continuad estrechndole fuertemente. Todo lo imitar: agua, fuego,
+rptil, tomar todas las formas; pero apretadle mas, redoblad sus
+ligaduras. Cuando habr vuelto _ser lo que era_, suspended vuestros
+esfuerzos y dadle libertad (Odisea, Canto 4). As ser el panteismo:
+hablar de materia, de espritu, de realidad de fenmenos, del yo, del
+no yo; de subsistencia y no subsistencia, de necesario y de
+contingente; pero no salgais de las ideas fundamentales, conducidle
+ellas; al fin volver su forma primitiva; y cuando haya vuelto
+ella, entonces soltadle, mostrndole los pueblos tal cual es,
+dicindoles: vedle en su horrible deformidad; siempre ha sido lo que
+es ahora; pesar de todas sus trasformaciones, no es mas que el
+ateismo.
+
+
+
+
+CAPTULO XVI.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL RDEN DE LOS HECHOS EXTERNOS.
+
+
+[116.] Si en la region de las ideas es insostenible el panteismo, no
+lo es menos en el campo de la experiencia. Esta, lejos de conducirnos
+ la exclusiva unidad de la substancia, nos muestra por todas partes
+la multiplicidad.
+
+[117.] Hay unidad cuando no hay division, cuando en la cosa una no se
+pueden distinguir otras distintas, cuando no cabe en ella un juicio
+negativo. Nada de esto observamos ni en el mundo externo, ni en el
+interno; antes una experiencia constante nos ofrece todo lo contrario.
+
+[118.] En el mundo externo la division es visible, palpable; no hay
+mas que unidad de rden, la direccion un fin: fuera de esto, todo es
+multiplicidad. El nico medio por el cual estamos en comunicacion con
+el mundo externo son los sentidos; y estos encuentran la multiplicidad
+en todas partes: sensaciones distintas en nmeros diferentes en
+especie, graduadas de mil modos diversos, distribuidas entre infinitos
+grupos, que si bien se enlazan en tal cual punto, se pueden dividir
+y se dividen en otros mil.
+
+[119.] La multiplicidad est tan atestiguada por la experiencia de los
+sentidos, como la existencia misma de los objetos. Si para lo primero
+les negamos el crdito, seria preciso negrselo para lo segundo. No
+solo nos dicen que hay tal cuerpo, sino que del mismo modo nos
+cercioran de que un cuerpo no es el otro. No conocemos con mas certeza
+que una sensacin le corresponda en lo exterior un objeto, que la
+distincion entre los dos objetos de distintas sensaciones.
+
+Decir que los sentidos no son buenos jueces en esta materia, porque
+ellos se limitan la simple sensacion, y por lo mismo no sirven para
+juzgar de los objetos, es apelar al idealismo; pues que con la misma
+razon se podria afirmar que los sentidos, limitndose como se limitan
+ la simple sensacion, no bastan cerciorarnos de la existencia de
+los objetos respectivos.
+
+[120.] Todo lo que sea establecer la unidad fuera de nosotros, es
+destruir el mundo corpreo. La idea de la extension se opone la
+unidad. En lo extenso, unas partes no son las otras. Esto es evidente;
+y quien lo ponga en duda combate la certeza de la misma Geometra. Si
+el mundo es algo real, es extenso; si no es extenso, no podemos
+asegurar que sea nada real. Con igual seguridad conocemos la extension
+que la existencia. Esta existencia misma nos es manifestada por la
+extension ofrecida nuestras sensaciones. Si pues esta extension no
+existe, las sensaciones son un mero fenmeno interno, una pura
+ilusion, en cuanto les atribuimos correspondencia en lo exterior.
+
+[121.] El argumento que acabo de proponer es, si no me engao, uno de
+los mas concluyentes contra Spinosa, quien con la unidad de substancia
+admite la extension, como uno de sus atributos. Lo extenso es
+esencialmente mltiplo; siempre lleva consigo la distincion entre sus
+partes; siempre se puede hacer el juicio negativo, la parte A no es
+la parte B. El panteismo no puede deshacerse de este argumento sino
+salvndose en el idealismo puro; y en este concepto tal vez Fichte y
+Hegel han sido mas lgicos de lo que algunos creen. Quien quiera
+sostener la exclusiva unidad de substancia, es preciso que convierta
+el mundo externo en meros fenmenos, cuya nica realidad se cifra en
+presentarse as nosotros. Esto es absorber el mundo en el yo, y
+concentrar la realidad en la idea; pero esta absorcion y
+concentracion, en medio de su obscuridad, son una consecuencia lgica,
+necesaria, del principio establecido. Hay absurdo, pero hay al menos
+la consecuencia de la absurdidad.
+
+[122.] Los que llaman Spinosa discpulo de Descartes, no han
+advertido que entre los dos sistemas hay una contradiccion necesaria.
+El argumento que acabo de proponer fundado en la extension, si bien es
+concluyente en todos los supuestos, lo es mas, si cabe, admitiendo con
+Descartes que la esencia de los cuerpos consiste en la extension. En
+este caso, las varias partes de la extension se distinguen
+esencialmente, pues cada parte constituye una esencia. La
+multiplicidad esencial y substancial de los cuerpos ser tanta, cuanta
+sea la multiplicidad de la extension.
+
+[123.] Si se quisiere sostener que la extension no es la misma esencia
+de los cuerpos, sino un atributo una modificacion, ya se hable de
+una determinacion fundada en la esencia, ya de una determinacion
+accidental, pretendiendo adems que esta modificacion atributo puede
+pertenecer la substancia nica, preguntaremos si esta substancia en
+s misma, prescindiendo de la extension, es simple compuesta. Si es
+compuesta, hay en ella la multiplicidad, y por tanto cae Spinosa en la
+opinin comun, es decir, de un mundo corpreo, compuesto de muchas
+partes, de las que no tendr la una mas derecho que la otra ser una
+verdadera substancia. Entonces pues, no habr substancia nica, sino
+un compuesto de muchas; y el universo corpreo no podr llamarse una
+substancia, sino en el sentido en que se llama comunmente, uno, no
+tomando la unidad en sentido riguroso, sino en cuanto todas sus partes
+estn entre s enlazadas, y dispuestas con cierto rden para conspirar
+ un mismo fin. Si la substancia, sujeto de la extension, es simple,
+resulta una substancia simple determinada modificada por la
+extension, una substancia simple extensa, lo que es contradictorio. No
+puede concebirse que una cosa sea modificacion de otra, sin que la
+modifique; esto es lo que expresan las palabras mismas. Una
+modificacion, modifica, dando la cosa modificada la forma de la
+modificacion, aplicndose s propia la cosa modificada. La
+extension no puede modificar sino haciendo la cosa modificada
+extensa: y el ser extenso tener extension, son expresiones
+absolutamente idnticas. Luego repugna el que una substancia simple
+tenga por una de sus modificaciones la extension; luego el sistema de
+Spinosa es absurdo.
+
+
+
+
+CAPTULO XVII.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL RDEN DE LOS HECHOS INTERNOS.
+
+
+[124.] La multiplicidad de las substancias no est menos atestiguada
+por la conciencia de nosotros mismos, sea del mundo interno. Por de
+pronto encontramos en nosotros algo uno, indivisible, que permanece
+siempre lo mismo en medio de todas las transformaciones de nuestro
+ser. Esa unidad del yo es indispensable para el enlace de todos los
+fenmenos en un punto; sin ella es imposible todo recuerdo, toda
+combinacion, toda conciencia; nuestro propio ser se desvanece, no es
+mas que una serie de fenmenos inconexos. Pero de esta unidad que es
+preciso tomar como un hecho ntimo, que la conciencia pone cubierto
+de toda duda, y cuya conviccion nos es imposible resistir, nace el
+conocimiento de la multiplicidad. Hay algo que nos afecta, y este algo
+no somos nosotros. Nuestra voluntad, nuestra actividad, son impotentes
+para resistir otras actividades que obran sobre nosotros; hay algo
+pues que no somos nosotros, que es independiente de nosotros. Hay algo
+que no es una modificacion nuestra; pues que muchsimas veces no nos
+afecta, no nos modifica. Este algo es una realidad, porque la nada no
+puede afectar. Este algo no es inherente nosotros; est pues en s,
+ en alguna cosa que no es nosotros. Hay pues una substancia que no es
+nuestra substancia; y el _yo_ y el _no yo_, que tanto ruido mete en la
+filosofa alemana, lejos de conducir la unidad de la substancia
+conduce la multiplicidad; y por consiguiente destruye el panteismo
+atrincherado en el idealismo.
+
+[125.] Desde el primer paso nos encontramos cuando menos con la
+dualidad, con el yo y el no yo; pero llevando mas all la observacion,
+encontramos una asombrosa multiplicidad.
+
+Nuestro espritu no est solo: la conciencia de lo que estamos
+experimentando todos los dias, nos atestigua la comunicacion con otros
+espritus, que como el nuestro tienen una conciencia de s propios,
+que como el nuestro tienen una esfera de actividad, que como el
+nuestro se hallan sometidos actividades ajenas, sin su voluntad y
+veces contra su propia voluntad. El yo y el no yo, que existe para
+nuestra conciencia, existe para las dems; y lo que en nosotros solos
+era la dualidad, se convierte en asombrosa multiplicidad, por medio de
+la repeticion del mismo hecho que hemos experimentado en nosotros.
+
+[126.] Atribuir esta variedad de conciencias, un mismo ser, tomarlas
+como modificaciones de una misma substancia, como revelaciones de ella
+misma sus propios ojos, es una asercion gratuita, y sobre gratuita,
+absurda.
+
+Con entera confianza se puede retar al primer filsofo del mundo que
+seale una razon, no dir satisfactoria, pero ni aun especiosa, para
+probar que dos conciencias individuales pertenecen una conciencia
+comun, son conciencias de un mismo ser.
+
+[127.] En primer lugar esta doctrina se halla en contradiccion con el
+sentido comun, y es rechazada con fuerza irresistible por el sentido
+ntimo de cada hombre. El sentimiento de nuestra existencia anda
+siempre acompaado del sentimiento de nuestra distincion con respecto
+ nuestros semejantes. No solo estamos ciertos que existimos, sino
+tambien de que somos una cosa distinta de los dems, y si en algo est
+profundamente marcado el sentimiento de esta distincion es en lo que
+toca los fenmenos de nuestra conciencia. Jams en ningun tiempo ni
+pas, en ninguna fase de la sociedad, se llegar persuadir los
+hombres, que la conciencia de todos sus actos impresiones, pertenece
+ un mismo ser, en que se enlacen las conciencias individuales. Mala
+filosofa la que comienza por luchar con la humanidad, y por ponerse
+en abierta contradiccion con un sentimiento irresistible de la
+naturaleza.
+
+[128.] La idea misma de conciencia excluye esa monstruosidad, por la
+cual las conciencias individuales se quieren transformar en
+modificaciones de una conciencia universal. La conciencia, esto es, el
+sentimiento ntimo de lo que experimenta un ser, es esencialmente
+individual, es por decirlo as incomunicable todo otro. A los dems
+les damos conocimiento de nuestra conciencia, mas n la conciencia
+misma. Esta es una intuicion o un sentimiento, pero siempre tal que se
+consuma en lo mas ntimo, en lo mas recndito, en lo mas propio de
+nuestro ser. Qu ser pues esta conciencia, si no nos pertenece, si
+no es nuestra como individuos, si no es nada de lo que creemos, y solo
+es propiedad de un ser que no conocemos, que no sabemos lo que es, y
+del cual nosotros no somos mas que un fenmeno, una modificacion
+pasajera? Dnde estar la unidad de la conciencia en medio de tanta
+diversidad, y oposicion, y exclusion recproca de ellas? Este ser
+modificado con tantas conciencias, no tendr ninguna, pues no se podr
+dar cuenta s propio de lo que experimenta.
+
+
+
+
+CAPTULO XVIII.
+
+SISTEMA PANTEISTA DE FICHTE.
+
+
+[129.] Voy cumplir lo prometido (Lib. I, Cap. VII) sobre la
+exposicion impugnacion del sistema de Fichte. Ya hemos visto en el
+lugar citado las formas cabalsticas empleadas por el filsofo aleman,
+para llegar ni mas ni menos que un resultado tan sencillo, como es
+el principio de Descartes: yo pienso luego soy. El lector no podr
+figurarse que sobre este hecho de conciencia se pretenda fundar el
+panteismo; y que el espritu humano por encontrarse s propio, haya
+de tener la arrogancia de que nada existe sino l mismo; que todo
+cuanto hay, sale de l mismo; y lo que es todava mas singular, que l
+mismo se produce s mismo. Para creer que semejantes cosas estn
+escritas, es necesario leerlas; por cuya razon al exponer el sistema
+de Fichte, copiar sus mismas palabras.
+
+As, aun cuando haya de sufrir algun tanto el habla castellana, y el
+lector se fatigue un poco en descifrar enigmas, tendr una idea del
+fondo y de la forma del sistema; lo cual no se lograria, si queriendo
+extractarle, le despojsemos de su extravagante originalidad, que si
+cabe, resalta todava mas en la forma que en el fondo.
+
+[130.] Este acto, es decir X = yo soy, no descansa sobre ningun
+principio mas elevado (Doctrina de la ciencia, 1. parte, . I).
+
+Esto es verdad hasta cierto punto, en cuanto significa que en la
+simple serie de los hechos de conciencia, vamos parar nuestra
+propia existencia, como al ltimo trmino que no nos consiente ir mas
+all. El acto reflejo con que percibimos nuestra existencia, est
+expresado por la proposicion: yo soy; yo existo; pero esta
+proposicion por s sola, no nos dice nada sobre la naturaleza del yo,
+y est muy lejos de probarnos nuestra absoluta independencia. Por el
+contrario, desde el momento que comencemos reflexionar se nos
+ofrecern hechos internos que nos inclinarn creer que nuestro ser
+depende de otro; y medida que continuaremos reflexionando,
+adquiriremos de esta verdad una conviccion profunda, nacida de una
+demostracion rigurosa.
+
+De ningun modo se puede afirmar que el acto _yo soy_, no dependa de un
+principio mas elevado, si se entiende que el acto no nace de ningun
+_principio de accion_, y que l por s solo produzca la existencia.
+Esto, mas de ser abiertamente contrario al sentido comun, carece de
+toda razon en que estribe, y se opone las nociones mas fundamentales
+de una buena filosofa.
+
+[131.] Fichte opina de otro modo; y sin saber por qu, deduce de la
+proposicion citada las consecuencias que ver el curioso lector.
+Luego (el acto, yo soy) es el principio puesto absolutamente, siendo
+ s propio su fundamento, de un cierto acto del espritu humano (se
+ver por el conjunto de la _Doctrina de la ciencia_, que se debe decir
+de todo acto del espritu humano). Su verdadero carcter es el puro
+carcter de la actividad en s; haciendo abstraccion de las
+condiciones empricas que le son particulares. No es mucho
+descubrimiento que el carcter de un _acto_ sea la _actividad_; bien
+que este carcter no es _puro_, pues en nosotros, ningun acto es pura
+actividad, sino _tal_ ejercicio de actividad.
+
+As, contina, para el yo, ponerse s mismo, es lo que constituye
+la pura actividad.--El yo se pone s mismo, y existe en virtud de
+esta simple accion; y recprocamente, el yo existe y pone su ser,
+simplemente en virtud de su ser.--l es al mismo tiempo el agente y el
+producto de la accion; lo que obra y lo que es producido por la
+accion; en l, la accion y el hecho son una sola y misma cosa; y por
+esto, _yo soy_ es la expresion de un acto, pero tambien del solo acto
+posible, como se ver por toda la _Doctrina de la ciencia_.
+
+Comprenda quien pueda lo que significa el ser un mismo tiempo
+producente y producido; principio y trmino de la accion, causa y
+efecto de la misma; comprenda quien pueda lo que significa el existir
+en virtud de una simple accion, y el ejercer esta accion en virtud de
+la existencia. Si esto no son contradicciones, no s dnde podrn
+encontrarse. En Dios, ser infinito, la esencia, la existencia y la
+accion se identifican; pero no se dice que la accion _produzca_ su
+ser, que se _ponga_ con su accion; se dice s que existe por
+necesidad, y que por lo mismo es imposible que haya sido producido,
+pasando del no ser al ser.
+
+[132.] Ocurre una explicacion racional de la algaraba de Fichte;
+explicacion que si fuera admisible, tampoco excusaria al filsofo de
+haber expresado cosas muy sencillas con palabras contradictorias; como
+quiera hla aqu. El alma es una actividad; su esencia consiste en el
+pensamiento, y por esto se manifiesta sus propios ojos encontrndose
+ s misma en el acto de la conciencia. En este sentido, se puede
+decir que el alma se pone, esto es, se conoce s propia, se toma
+como un sujeto de una proposicion, al cual aplica el predicado de la
+existencia. El alma es principio de su acto de conciencia; y as es
+producente; ella misma est presentada en el acto de conciencia como
+un objeto, por lo cual se podr decir aunque inexactamente, que en el
+rden ideal es producida; y de este modo ser bajo diferentes aspectos
+el principio y el trmino de una accion. Esta exposicin mas menos
+fundada, seria cuando menos razonable, inteligible siquiera; y su
+base, el constituir la esencia del alma en el pensamiento, tendria en
+su favor el voto de Descartes. As, aunque no salvsemos las palabras
+de Fichte, salvaramos al menos sus ideas. Mas por desgracia, el
+filsofo ha tenido buen cuidado de cerrarnos esta salida, sus palabras
+no pueden ser mas terminantes.
+
+Examinemos todava la proposicion: _yo soy yo_.
+
+El yo es puesto absolutamente: si se admite que el yo que ocupa en la
+proposicion precedente el lugar del sujeto formal, designa el yo
+puesto absolutamente; y que el yo que se encuentra en el lugar del
+predicado, designa el yo _existente_; el juicio que tiene un valor
+absoluto afirma que ambos son completamente una misma cosa, puestos
+absolutamente; el yo existe porque se ha puesto s mismo.
+
+Todo juicio implica identidad del predicado con el sujeto; pero en la
+proposicion: yo soy yo; la identidad est no solo implicada, sino
+explcitamente consignada; por cuya razon, pertenece la clase de las
+que se llaman idnticas, porque su predicado no explica nada de la
+idea del sujeto, solo la repite. De dnde saca pues Fichte que el yo
+existe porque se ha puesto s mismo? Hasta aqu no tenemos sino que
+el yo diciendo: yo soy yo, se afirma s mismo, y as se _pone_ como
+sujeto y predicado de una proposicion; pero es mas claro que la luz
+del dia que poner _afirmando_, no es poner _produciendo_; por el
+contrario, el sentido comun y la razon ensean, que para la
+legitimidad de la afirmacion es necesaria la existencia de la cosa
+afirmada. Confundir estas ideas, tomando _afirmar_ por _poner
+produciendo_, es una monstruosidad inconcebible.
+
+[133.] Explicando esto en una nota, aade Fichte lo siguiente. Lo
+mismo se verifica relativamente la forma lgica de toda proposicion.
+En la ecuacin A=A, la primera A es lo que es puesto en el yo, sea
+absolutamente como el yo mismo, sea sobre un fundamento cualquiera,
+como todo no yo determinado. El yo representa en esta el papel de
+sujeto absoluto, por lo cual se llama la primera A, sujeto. La
+segunda A designa el yo hacindose s mismo objeto de la reflexion,
+como puesto en s, porque l ha puesto este objeto en s. El yo que
+juzga, hace un predicado de alguna cosa, n propiamente de A, sino de
+s mismo; porque en s mismo halla la A; y por esto la segunda A se
+llama predicado. As en la proposicion A=B, A es lo que es puesto en
+el momento en que la proposicion es enunciada, y B lo que era puesto
+anteriormente; la palabra _es_ expresa el trnsito del yo, del acto de
+poner la reflexion sobre lo que es puesto.
+
+Qu quiere decir Fichte con ese embrollo de ideas y de lenguaje?
+querr significar que en esta proposicion, el yo es sujeto y
+predicado, segun los diferentes aspectos bajo los que se le considera?
+querr decir que el yo en cuanto ocupa el lugar de sujeto, expresa
+simplemente la existencia, y que como predicado se ofrece cual un
+objeto de reflexion? qu entiende por la palabra poner? si entiende
+producir de nuevo cmo es posible que una cosa que no es se produzca
+ si misma? si entiende manifestarse, de suerte que el objeto
+manifestado pueda servir de trmino lgico de una proposicion,
+entonces por qu dice que el yo existe porque se pone s mismo?
+Pero sigamos al filsofo aleman en sus peregrinas deducciones.
+
+[134.] El yo de la primera acepcion y el de la segunda, deben ser
+puestos como absolutamente idnticos el uno con el otro: luego se
+puede convertir la proposicion precedente, y decir, el yo se pone s
+mismo absolutamente porque existe, se pone s mismo por el simple
+hecho de su existencia, y existe simplemente porque es puesto.
+
+Sin haber definido la palabra poner, sin haber dicho nada mas que lo
+que sabe todo el mundo: que el yo es el yo, infiere que el yo existe
+porque se pone, y se pone porque existe; identifica la existencia con
+el poner, sin reparar que eran necesarios cuando menos algunos
+preliminares para atreverse combatir de este modo el sentido comun y
+la doctrina de todos los filsofos incluso Descartes, que para la
+operacion exigen la existencia, y reputan por contradictorio que una
+cosa pueda ser activa sin existir. Pensaba Leibnitz que nada hay ni
+puede haber sin razon suficiente; pero gracias al autor de la
+_Doctrina de la ciencia_, podremos poblar el mundo de los seres
+finitos infinitos que nos viniere en talante; y cuando se nos
+pregunte de dnde han salido diremos que se han puesto; y si se nos
+importuna preguntndonos por qu se han puesto, diremos porque
+existen; y si todava se nos exige que digamos por qu existen,
+responderemos, porque se han puesto; de manera que pasaremos del poner
+al existir, y del existir al poner, sin peligro de vernos jams
+confundidos.
+
+[135.] Esta filosofa que como se echa de ver, no tiene nada de
+luminosa, le dejaba satisfecho su autor hasta el punto de proseguir
+con admirable serenidad diciendo: estas observaciones _aclaran
+completamente_ el sentido en que empleamos aqu la palabra _yo_; y nos
+suministran una explicacion _limpia y lcida_ del yo, como sujeto
+absoluto. El yo sujeto absoluto es _este ser que existe simplemente
+porque se pone si mismo, como existente_. Es en cuanto se supone, y
+en cuanto es, en tanto se pone. El yo existe pues absoluta y
+necesariamente para el yo. Lo que no existe para s mismo, no es yo.
+El panteismo idealista no puede ser establecido de una manera mas
+explcita y al propio tiempo mas gratuita: se asombra uno de tener que
+ocuparse seriamente de tamaas extravagancias. Pero ellas meten ruido
+porque son desconocidas; y as conviene presentarlas al lector tales
+como son, aun riesgo de fatigarle.
+
+[136.] Fichte cuidar de aclarar sus ideas, con el bien entendido que
+cada aclaracion aade nuevos grados su oscuridad. Dejmosle
+continuar.
+
+Aclaracion.--Qu era yo, se preguntar, antes que tuviese conciencia de
+m mismo? La respuesta es natural: yo no existia: porque no era yo; el
+yo no existe, sino en cuanto tiene conciencia de s mismo.--Proponer
+esta cuestion es confundir el yo como _sujeto_ con el yo como _objeto_
+de la reflexion del sujeto absoluto; y esto es una inconsecuencia: el yo
+se pone s mismo; se percibe en este caso bajo la forma de la
+representacion, y solo entonces es alguna cosa, un objeto; bajo esta
+forma la conciencia percibe un substratum que _es_, bien que sin
+conciencia real, y que adems es concebido bajo _forma corprea_. Esta
+manera de ser, es la que se considera cuando se pregunta qu es el yo,
+es decir el substratum de la conciencia; pero entonces sin advertirlo se
+concibe el sujeto absoluto, como teniendo intuicion de este substratum;
+y as, casi sin notarlo, se tiene la vista aquello de que se queria
+prescindir, y se cae en contradiccion. No se puede pensar nada, sin
+pensar su yo, como teniendo conciencia de s mismo, no se puede jams
+hacer abstraccion de su conciencia; por consiguiente no es dable
+responder semejantes cuestiones, porque no es posible suponerlas
+cuando se entiende uno consigo mismo.
+
+Que antes de tener conciencia de s propio, el yo no existe como
+objeto de su reflexion, es una verdad palpable; antes de pensarse s
+mismo no se piensa s mismo; quin lo duda? pero la dificultad est
+en si el yo es algo, independientemente de su propia reflexion, de
+su objetividad para s mismo; esto es, si en el yo se encuentra algo
+mas que el ser pensado por s mismo. La cuestion no es contradictoria;
+sino que se ofrece naturalmente la razon y al sentido comun; porque
+tanto la razon como el sentido comun se resisten tomar por cosas
+idnticas: ser conocido y existir; conocerse y producirse. No se trata
+en la actualidad de si tenemos n idea clara del _substratum_ de la
+conciencia; pero es curioso lo que nota el filsofo aleman, de que
+cuando no concebimos al yo como objeto de reflexion, lo concebimos
+bajo una forma corprea. Esto es confundir la imaginacion con las
+ideas, cosas muy diferentes como he demostrado en otro lugar (Lib. IV,
+desde el Cap. I, hasta el X).
+
+[137.] Resulta de la doctrina de Fichte que la existencia del yo
+consiste en ponerse s mismo, por medio de la conciencia; y que si
+esta no existiese, el yo no existiria. En tal caso, ser y conocerse es
+una misma cosa. Aunque podrian pedirse Fichte las pruebas de una
+asercion tan extravagante, me limitar insistir en la dificultad que
+l mismo se propone, y que elude confundiendo las ideas. Qu seria el
+yo si no tuviese conciencia de s mismo? si existir es tener
+conciencia, cuando no hay conciencia, no hay existencia. Responde
+Fichte que el yo sin conciencia no es el yo, en cuyo caso no existe;
+pero que la objecion supone una cosa imposible, cual es, el prescindir
+de la conciencia. Nada se puede pensar, dice, sin pensar su yo, como
+teniendo conciencia de s propio; no se puede jams hacer abstraccion
+de su conciencia. Repito que con estas palabras no se suelta la
+dificultad, se la elude. Prescindo ahora de si la conciencia es lo
+mismo que la existencia; pero lo cierto es que nosotros concebimos un
+instante en que el yo no tenga conciencia de s mismo. Este concepto
+ha sido realizado nunca? esto es, ha habido un instante en que el yo
+no haya tenido conciencia de s propio? s n? Admitiendo dicho
+instante, admitimos tambien que en el mismo instante el yo no exista;
+luego no ha podido existir nunca, no ser que conceda Fichte que el
+yo dependa de un ser superior y por tanto admita la doctrina de la
+creacion. Si no admitimos dicho instante, el yo ha existido siempre, y
+con conciencia de s propio; luego el yo es una inteligencia eterna
+inmutable, luego es Dios. Este argumento no tiene salida para Fichte.
+Aqu no cabe la distincion entre el yo como sujeto y como objeto; se
+trata del yo con conciencia, con esa conciencia en que el filsofo
+aleman hace consistir su existencia; y de esto se pregunta si ha
+existido siempre n; en el primer caso, el yo es Dios; en el
+segundo, se debe reconocer la creacion admitir que un ser que no
+existe se da la existencia s mismo.
+
+[138.] Fichte no retrocede ante la primera consecuencia, y aunque no
+llama Dios al yo, le concede sus atributos. Si el yo no existe sino
+en cuanto se pone, no existe sino cuando se pone; y no se pone sino
+cuando existe.--_El yo es para el yo._--Pero si l se pone s mismo
+absolutamente, en cuanto existe; se pone _necesariamente_ y existe
+_necesariamente_ para el yo; _yo no existo sino para m_; pero _para
+m existo necesariamente_, (diciendo _para m_, yo pongo mi ser).
+
+Ponerse s mismo y ser, son hablando del yo, completamente
+idnticos. La proposicion: yo soy, porque me he puesto m mismo; se
+puede expresar as: yo soy absolutamente porque soy.
+
+El yo ponindose, y el yo existiendo, son completamente idnticos:
+son una sola y misma cosa. El yo es aquello por lo cual se pone; y l
+se pone aquello que es. As yo soy absolutamente lo que soy.
+
+La expresion inmediata del acto que acabamos de desenvolver, seria la
+frmula siguiente: yo soy absolutamente; es decir, yo soy
+absolutamente, porque soy para m; y soy absolutamente lo que soy para
+m.
+
+Si se quisiese que precediera la ciencia del conocimiento la
+enunciacion de este acto; h aqu poca diferencia, en qu trminos
+deberia ser expresado; el yo pone primitiva y absolutamente su propio
+ser (_Ciencia del conocimiento_ P. 1, . 1).
+
+En tan extravagante lenguaje solo resulta claro un hecho, y es, el
+panteismo profesado abiertamente por Fichte; la divinizacion del yo; y
+por consiguiente la absorcion de toda realidad en el yo. El yo deja de
+ser un espritu limitado; es una realidad infinita. Fichte no lo
+niega; el yo se determina s mismo, se concede al yo la totalidad
+absoluta de la realidad, porque es puesto absolutamente como realidad,
+y _ninguna negacion es puesta en l_ (2. p. . 4. Letra B).
+
+Hay realidad puesta en el yo, por consiguiente el yo debe ser puesto
+respecto la realidad como _totalidad absoluta_ (es decir como una
+suma que comprende todas las dems sumas y puede ser la medida de
+todas) y hasta primitiva y absolutamente, si la sntesis que acabamos
+de exponer problemticamente es posible; y la contradiccion debe ser
+resuelta de una manera satisfactoria.
+
+As el yo pone absolutamente y sin ninguna condicion posible, _la
+totalidad absoluta de la realidad_ como una suma sobre la cual es
+absolutamente imposible que haya una mayor; y este _mximum absoluto_
+de la realidad l le pone en _s mismo_; todo lo que es puesto en el
+yo, es realidad, y _todo lo que es realidad es puesto en el yo_....
+
+La nocion de la realidad es idntica la de actividad; toda realidad
+est puesta en el yo; es decir, toda actividad es puesta en l; y
+recprocamente, toda realidad en el yo, es decir el yo, no es mas que
+actividad; l no es yo sino en cuanto es activo, y en cuanto no es
+activo es el _no yo_ (Ibid. letra D).
+
+No hay realidad sino en el entendimiento; l es la facultad de lo
+real; lo ideal se hace real en l (2. p. Deduccion de la
+representacion, . 3).
+
+El yo no es sino lo que l se pone, es infinito, es decir se pone
+infinito....
+
+Sin la infinidad del yo, sin una facultad productiva cuya tendencia
+sea ilimitada ilimitable, no podria explicarse la posibilidad de la
+representacion (2. p. Deduccion de la representacion, p. 148 y 152).
+
+[139.] Demos una ojeada ese conjunto de delirios. La psicologa
+parte de un hecho fundamental: el testimonio de la conciencia. El
+espritu humano no puede pensar sin hallarse s propio; el punto de
+partida de sus investigaciones psicolgicas es la proposicion, yo
+pienso: en ella se encuentra la identidad de que nos habla Fichte: el
+yo es el yo. Todo pensamiento desde el momento que existe, se siente
+sometido una ley; la percepcion de toda cosa lleva consigo la
+percepcion explcita implcita de la identidad de la misma cosa. En
+este sentido la frmula mas simple en que podemos expresar la ley
+primera de nuestra percepcion es esta: A es A; pero frmula tan
+estril como simple; de suerte que no se alcanza por qu se pretende
+levantar sobre ella nada menos que un sistema filosfico. En el fondo
+de esta frmula, supuesto que se la enuncie, est envuelta la
+existencia del yo enunciante; no se puede enunciar que A es A, si no
+hay un ser en que se ponga la relacion de la identidad. Por lo mismo
+que la proposicion A = A es verdadera, es necesario suponer un A, un
+ser donde exista. Una verdad puramente ideal sin fundamento en una
+verdad real, es un absurdo como demostramos y explicamos largamente en
+otro lugar (Lib. IV, Cap.^s XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, y Lib. V,
+Cap.^s VII y VIII).
+
+[140.] Pero la existencia de una verdad ideal _en cuanto est
+representada en nosotros_, es decir, en cuanto es un hecho de nuestra
+conciencia, no es necesaria sino hipottica, existe mientras existe;
+mas cuando existe puede no existir; y cuando no existe puede existir.
+De la existencia no se puede inferir la necesidad; el testimonio de la
+conciencia se limita cerciorarnos del hecho; pero en esta misma
+conciencia no encontramos ningun indicio de que este hecho sea
+necesario, de que no haya dependido de un agente superior; muy al
+contrario, el sentimiento de nuestra debilidad, la brevedad del tiempo
+ que se extienden los recuerdos de nuestra conciencia, la
+interrupcion natural y peridica que en ella experimentamos durante el
+sueo; todo manifiesta que el hecho de la conciencia no es necesario,
+y que el ser que lo experimenta ha comenzado de poco tiempo atrs su
+existencia, y que podria perderla, siempre que dejase de conservrsela
+el ser infinito. El yo que sentimos en nosotros, se conoce s
+propio, se afirma; esta palabra _ponerse_, no puede significar nada
+racional, sino que el yo afirma su existencia; pero este conocer no es
+producirse; quien asienta semejante monstruosidad tiene obligacion de
+probarla.
+
+[141.] En verdad que se necesita toda la serenidad de Fichte para
+pretender convertir en ciencia un conjunto de absurdos y
+extravagancias tales como acabamos de ver. Estaba reservado los
+tiempos modernos el tener que ocuparse seriamente de un sistema, cuya
+existencia creern con dificultad los que lean la historia de las
+aberraciones del espritu humano. El sistema de Fichte est juzgado
+por todos los hombres pensadores; y para hacerle caer en el olvido no
+hay medio mas seguro que exponerlo los ojos del lector juicioso.
+
+[142.] Establecida la existencia necesaria y absoluta del yo, se
+propone Fichte demostrar que del yo sale el no yo; es decir, todo lo
+que no es el yo. El no yo no puede ser puesto sino en tanto que en el
+yo (en la conciencia idntica) hay puesto un yo, al cual pueda ser
+opuesto. El no yo debe ser opuesto en la conciencia idntica, por
+consiguiente el yo debe ser puesto all, en cuanto debe ser puesto
+all el no yo....
+
+Si yo=yo, todo lo que es puesto, es puesto en el yo.... El yo y el no
+yo son ambos _igualmente productos de acciones primitivas del yo_; y
+la conciencia misma es un producto semejante de la primera accion
+originaria del yo: el acto por el cual el yo se pone s mismo.
+
+H aqu pues que el _no yo_, es decir, eso que llamamos mundo externo,
+y todo cuanto no es el yo, nace segun Fichte del yo; la distincion
+entre una cosa y otra, es una ilusion pura; un juego de relaciones con
+que el yo se concibe como no yo en cuanto se limita; pero tanto el yo
+como el no yo, son cosas absolutamente idnticas. El yo y el no yo en
+cuanto son puestos idnticos y opuestos por la nocion de la limitacion
+recproca, son algo en el yo (accidentes) como substancias divisibles,
+puestas por el yo, sujeto absoluto, ilimitable, al cual nada es
+idntico y nada es opuesto.--Por lo cual todos los juicios cuyo sujeto
+lgico es el yo limitable determinable, alguna cosa que defina el
+yo, deben ser limitados definidos por alguna cosa mas elevada; pero
+todos los juicios cuyo sujeto lgico es el yo absolutamente
+ilimitable, no pueden ser determinados por nada mas elevado; porque el
+yo absoluto no es determinado por nada, ellos son fundados y definidos
+absolutamente por s mismos (1. p. . 3). H aqu el ltimo resultado
+del sistema de Fichte, el yo convertido en un ser absoluto que no es
+determinado por nada superior, en un sujeto ilimitado ilimitable, en
+un ser infinito, en Dios.
+
+De este sujeto absoluto dimana todo. En cuanto el yo se pone como
+infinito, no se dirige mas que sobre el yo, y su actividad es el
+fundamento y forma de todo ser; el yo es pues infinito en cuanto su
+actividad vuelve sobre s mismo, y bajo este aspecto su actividad es
+infinita, porque su producto es infinito (producto infinito, actividad
+infinita: actividad infinita, producto infinito); aqu hay un crculo
+mas n vicioso; esto es un crculo del que la razon no puede salir,
+porque expresa lo que es _absolutamente cierto para s mismo_;
+producto, actividad, agente son una sola y misma cosa; y no los
+distinguimos sino para expresarnos; esto es, nicamente la pura
+actividad del yo, nicamente el puro _yo que es infinito_; la
+actividad pura es la que no tiene ningun objeto, que vuelve
+constantemente sobre ella misma.
+
+En cuanto el yo se pone lmites, y se pone en estos lmites, su
+facultad de poner no se dirige inmediatamente sobre s mismo; se
+dirige sobre un no yo que debe serle opuesto....
+
+Cmo resumiremos esta doctrina? con las mismas palabras de Fichte.
+En cuanto el yo es absoluto, es infinito ilimitado, l _pone todo
+lo que existe, y lo que l no pone no existe para l, y_ fuera _de l
+no hay nada_. Todo lo que l pone lo pone como el yo; y l pone el yo
+como todo lo que l pone; por consiguiente el yo bajo este aspecto
+abraza en s toda realidad, es decir una realidad infinita
+ilimitada. En cuanto el yo se opone un no yo, pone necesariamente
+lmites, y se pone s mismo en estos lmites. l reparte entre el yo
+y el no yo la totalidad de lo que es puesto en general (3. p.
+Principios del conocimiento prctico 5, II, p. 199).
+
+[143.] As destruye Fichte en pocas palabras la realidad del mundo
+externo, convirtindole en una modificacion desarrollo de la
+actividad del yo; ser necesario detenerse mas en impugnar una
+doctrina tan monstruosa, y que se establece sin ninguna prueba? Creo
+que n: mayormente, cuando tenga asentada sobre principios slidos la
+demostracion de la existencia de un mundo externo, y lleno explicados
+el orgen y carcter de los hechos de conciencia, sin necesidad de
+recurrir tan absurdas extravagancias (Lib.^s II, III y IV).
+
+
+
+
+CAPTULO XIX.
+
+RELACIONES DEL SISTEMA DE FICHTE CON LAS DOCTRINAS DE KANT.
+
+
+[144.] Ya llevo explicado (Lib. III, cap. XVII) como el sistema de
+Kant conduce al de Fichte; cuando se asienta un principio peligroso
+nunca falta un autor bastante atrevido para sacar las consecuencias,
+sean cuales fueren. El autor de la _Doctrina de la ciencia_ extraviado
+por las doctrinas de Kant establece un panteismo el mas extravagante
+que hasta ahora se ha excogitado. Al concluir su obra dice que ha
+conducido al lector al punto donde Kant le toma; mas bien hubiera
+podido decir que toma al lector donde Kant le deja. El autor de la
+Crtica de la razon pura, convirtiendo el espacio en un hecho
+puramente subjetivo, destruye la realidad de la extension, y abre la
+puerta los que quieren hacer surgir del yo la naturaleza toda; y
+haciendo del tiempo una simple forma del sentido interno, induce
+considerar la sucesion de los fenmenos en el tiempo, como meras
+modificaciones del _yo_ cuya forma se refieren.
+
+[145.] Pero, es por ventura necesario el andar en busca de
+deducciones, cuando el mismo filsofo en medio de su obscuridad y de
+su lenguaje enigmtico, no deja de consignar de la manera mas
+terminante esta monstruosa doctrina? Oigmosle como habla en su Lgica
+trascendental, seccion tercera, donde se propone explicar la relacion
+del entendimiento los objetos en general, y la posibilidad de
+conocerlos _ priori_. El rden y la regularidad en los fenmenos,
+eso que nosotros llamamos naturaleza, _es pues nuestra propia obra_:
+nosotros no la encontraramos all, si nosotros no la hubisemos
+puesto por la naturaleza de nuestro espritu; porque esta unidad
+natural, debe ser una unidad necesaria, es decir una cierta unidad _
+priori_ del enlace de los fenmenos; pero cmo podramos nosotros
+producir una unidad sinttica _ priori_, si no hubiese en los
+manantiales primitivos de nuestro espritu razones subjetivas de
+semejante unidad _ priori_, y si estas condiciones subjetivas no
+fuesen al mismo tiempo _valederas objetivamente_, ya que ellas son los
+fundamentos de la posibilidad de conocer en general un objeto en la
+experiencia? Quin no ve bosquejado en estas palabras el sistema de
+Fichte que hace nacer del yo el _no yo_, es decir el mundo, y que no
+da mas valor la naturaleza que el que puede recibir del mismo yo?
+
+[146.] Todava est mas expreso el autor de la Crtica de la razon
+pura; h aqu cmo explica la naturaleza y las atribuciones del
+entendimiento. Hemos definido mas arriba el entendimiento de
+diferentes maneras, le hemos llamado una espontaneidad del
+conocimiento (por oposicion la receptividad de la sensibilidad) una
+facultad de pensar, bien una facultad de los conceptos de los
+juicios; definiciones todas que bien explicadas, no son mas que una
+sola. Ahora podemos caracterizarle como la _facultad de las reglas_.
+Este signo es mas fecundo, y se acerca mas la esencia de la cosa: la
+sensibilidad nos da formas (de la intuicion) y el entendimiento
+reglas. Este se aplica siempre observar los fenmenos para hallar en
+ellos alguna regla. Las reglas si son objetivas (si por consiguiente
+se ligan necesariamente al conocimiento del objeto) se llaman leyes.
+Aunque nosotros conozcamos muchas leyes por experiencia, estas leyes
+sin embargo no son mas que determinaciones particulares de otras leyes
+superiores, entre las cuales las mas elevadas ( las que todas las
+dems estn sometidas) _proceden priori del entendimiento mismo_, y
+no son tomadas de la experiencia, antes al contrario dan los
+fenmenos su legitimidad, y deben por esta misma razon hacer posible
+la experiencia. El entendimiento pues, no es simplemente una facultad
+de hacerse reglas, comparando fenmenos; es _hasta la legislacion para
+la naturaleza; es decir que sin el entendimiento, no habria
+naturaleza_ unidad sinttica de la diversidad de los fenmenos,
+segun ciertas reglas. Porque los fenmenos como tales, no pueden
+existir fuera de nosotros; por el contrario solo existen en nuestra
+sensibilidad; pero esta como objeto del conocimiento en una
+experiencia, con todo lo que ella puede contener, no es posible sino
+en la unidad de la apercepcion. La unidad de la apercepcion es el
+fundamento trascendental de la legitimidad necesaria de todos los
+fenmenos en una experiencia; esta misma unidad de la apercepcion con
+relacion la diversidad de las representaciones (para determinarla
+partiendo de una sola) es la regla; y la facultad de estas reglas es
+el entendimiento. Todos los fenmenos pues como experiencias posibles,
+estn _ priori_ en el entendimiento; y de l sacan su posibilidad
+formal, del mismo modo que estn ttulo de puras intuiciones en la
+sensibilidad; y no son posibles sino por ella con relacion la
+forma.
+
+En la _Idea sumaria de la legitimidad y de la nica posibilidad de la
+deduccion de los conceptos intelectuales puros_, pretende Kant no solo
+que los objetos de nuestro conocimiento no son cosas en s, sino que
+es imposible que lo sean, so pena de que no podamos tener conceptos _
+priori_. Y aade que la representacion misma de todos estos fenmenos,
+por consiguiente todos los objetos de que podemos ocuparnos, estn
+todos en el yo, es decir son determinaciones de _mi yo idntico_, lo
+cual expresa la necesidad de una unidad universal de estas
+determinaciones en una sola y misma apercepcion.
+
+[147.] De los pasajes anteriores se infiere con toda claridad que el
+sistema de Fichte, sea el panteismo idealista que lo reduce todo
+modificaciones del yo, se halla de acuerdo con los principios
+establecidos en la Crtica de la razon pura, y aun se le encuentra
+expresamente consignado, por mas que no forme el objeto principal de
+la obra. En obsequio de la imparcialidad, no puedo menos de recordar
+lo que llevo dicho en la nota tercera al libro tercero, sobre las
+explicaciones con que el filsofo aleman procura rechazar estas
+consecuencias. All puede ver el lector las mismas palabras de Kant; y
+dejo su buen juicio el fallar sobre la solidez de la defensa.
+
+[148.] Como quiera, mi opinion sobre el enlace del moderno panteismo
+con la Crtica de la razon pura, est confirmado por los mismos
+alemanes: de all, de aquellas profundidades, dice Mr. de Rosenkranz
+hablando de la Crtica de la razon pura, los resultados de la esttica
+y de la lgica trascendental reciben para los grandes problemas de la
+teologa, de la cosmologa, de la moral, de la psicologa, una
+importancia nueva, y que no sospechan siquiera los sentidos groseros
+de la mayor parte de sus aficionados. Ellos no conocen nada del
+encadenamiento que une la _Teora de la ciencia de Fichte_, el Sistema
+del idealismo trascendental de Schelling, la Fenomenologa y la Lgica
+de Hegel, la Metafsica de Herbart, con la Crtica de Kant.... Puede
+decirse en particular que los ingleses y los franceses no entendern
+nada el desarrollo de la filosofa alemana despues de Kant, hasta que
+habrn penetrado la Crtica de la razon pura, porque _nosotros los
+alemanes dirigimos siempre all nuestras miradas_.... As como para
+orientarse en el laberinto de las calles de una gran ciudad, sirven
+las casas, los palacios, los templos, pero mas aun las torres que lo
+dominan todo; as en la filosofa contempornea, en el enredo de sus
+querellas, no se puede dar un solo paso seguro, si no se tiene fija la
+vista sobre la Crtica de Kant. _Fichte_, _Schelling_, Hegel y
+Herbart, hicieron de esta obra su gran centro de operaciones tanto
+para el ataque como para la defensa (Prefacio la edicion de Leipzig
+de 1838).
+
+[149.] No quiero decir con esto que los filsofos alemanes posteriores
+ Kant no hayan aadido algo la Crtica de la razon pura; ya tengo
+observado (Lib. I, cap. VII) que la mayor obscuridad que se encuentra
+en las obras de Fichte depende de que fu mas all que Kant
+prescindiendo de toda objetividad as externa como interna, y
+colocndose en no s qu acto primitivo puro, de donde quiere que
+salga todo; diferencia del autor de la Crtica de la razon pura,
+cuyos trabajos no anonadaban tan absolutamente la objetividad del
+mando interior; por cuyo motivo sus observaciones son menos
+incomprensibles, y aun ofrecen ac y acull algunos puntos luminosos;
+solo me he propuesto manifestar la trascendencia funesta de las obras
+de Kant, para prevenir los incautos que juzgndole de oidas, se
+inclinan considerarle como el restaurador del espiritualismo y de la
+sana filosofa, cuando en realidad es el fundador de las escuelas mas
+disolventes que nos ofrece la historia del espritu humano; y aun
+seria uno de los escritores mas peligrosos que existieron jams, si la
+obscuridad de sus conceptos aumentada todava con la obscuridad de la
+expresion, no hiciese insoportable su lectura la inmensa mayora,
+aun de los versados en los estudios filosficos.
+
+
+
+
+CAPTULO XX.
+
+CONTRADICCION DEL PANTEISMO CON LOS HECHOS PRIMORDIALES DEL ESPRITU
+HUMANO.
+
+
+[150.] No s cmo puede inclinarse al panteismo ningun filsofo que
+haya meditado sobre el espritu humano. Cuanto mas se profundiza en
+ese _yo_, de donde se quiere sacar tan absurdo sistema, tanto mas se
+descubre la contradiccion en que se halla el panteismo, con respecto
+las ideas, y los hechos mas primordiales de nuestro espritu. Voy
+desenvolver esta observacion en una resea, que podr ser muy breve,
+causa de versar sobre puntos examinados ya largamente en sus lugares
+respectivos.
+
+[151.] Ya hemos visto (Lib. VI. Cap. V), que la idea de nmero se
+encuentra en todos los entendimientos; y la experiencia nos ensea que
+la empleamos, explcita implcitamente en casi todas nuestras
+palabras. Apenas hablamos sin usar del plural; y este no significa
+nada si no presupone la idea del nmero. El panteismo reduce todo lo
+existente la unidad absoluta; la multiplicidad, no existe
+realmente, se limita fenmenos que juicio de algunos partidarios
+de dicho sistema no contienen realidad de ninguna especie, y que en
+opinion de todos los panteistas, no pueden contener ninguna realidad
+substancial. Segun ellos pues la idea de nmero, carece de toda
+correspondencia en la realidad, se refiere tan solo modos de ser,
+ varias manifestaciones del mismo ser, y por tanto no se extiende
+los seres mismos, pues que en dicho sistema no hay mas que un ser
+solo. Si esto es as cmo es que la idea de nmero existe en nuestro
+entendimiento? cmo es que concebimos no solo muchos modos de ser,
+sino muchos seres? En el sistema de los panteistas no solo no hay
+multiplicidad de seres, sino que es imposible que la haya; por qu
+pues habr en nuestro entendimiento este vicio radical que nos induce
+por necesidad concebir posible la multiplicidad de _cosas_, cuando
+esta multiplicidad es absurda? por qu este defecto ideal se hallar
+confirmado por la experiencia, la cual tambien por necesidad nos
+induce creer que hay muchas _cosas_ distintas?
+
+[152.] En el sistema panteista nuestro entendimiento no ser mas que
+una modificacion, una manifestacion de la substancia nica; as ser
+inexplicable ese desacuerdo entre el fenmeno y la realidad; ese error
+necesario que un fenmeno de la substancia, nos induce con respecto
+ la misma substancia. Siendo nosotros una pura manifestacion de la
+unidad, por qu hallamos en nosotros como un hecho primitivo, la idea
+de la multiplicidad? por qu esa contradiccion continua entre el ser
+y sus apariencias? Si todos somos una misma unidad, de dnde nos
+viene la idea del nmero? Si los fenmenos de la experiencia no son
+mas que evoluciones por decirlo as de esta misma unidad, por qu nos
+sentimos irresistiblemente inclinados poner multiplicidad en los
+fenmenos y multiplicar las _cosas_ en que suceden?
+
+[153.] La idea de distincion, opuesta la de identidad, es tambien
+fundamental en nuestro espritu (Lib. V, Cap.^s IX y X); sin embargo
+el panteismo no le otorga ninguna correspondencia en la realidad. Si
+no hay mas que un ser, si todo es idntico, no hay nada distinto; la
+idea de distincion es una pura quimera. En el sistema panteista, la
+distincion no solo no existe, sino que es imposible; luego la idea de
+distincion es absurda; luego uno de los hechos primitivos de nuestro
+espritu es una contradiccion.
+
+[154.] Los juicios negativos forman una buena parte del caudal de
+nuestro entendimiento; Lib. V. Cap. IX): el panteismo los destruye. En
+este sistema nunca puede ser verdadera la proposicion: A no es B;
+porque si todo es idntico, no se podr negar una cosa de otra, no
+habr cosas distintas, no habr _una_ y _otra_; todo ser uno; el
+juicio negativo deber limitarse lo siguiente; en realidad A es lo
+mismo que B; solo hay la apariencia de la distincion; B es el mismo A,
+que es se _presenta_ de diferente modo.
+
+[155.] La idea de relacion es tambien absurda en el sistema panteista:
+no hay _relacion_ sin extremo de _referencia_, y no hay referencia sin
+distincion. Segun los panteistas, el sujeto referido y el extremo de
+la referencia, son absolutamente idnticos; no hay pues relaciones
+verdaderas sino aparentes; y as nos encontramos con otro hecho
+primitivo de nuestro entendimiento radicalmente absurdo, porque est
+en contradiccion con la realidad y hasta con la posibilidad.
+
+[156.] El sosten de todos nuestros conocimientos, el principio de
+contradiccion: es imposible que una cosa sea y no sea un mismo
+tiempo, carece de sentido, no tiene ninguna aplicacion real ni
+posible, si se admite la doctrina panteista. Cuando decimos que es
+imposible que una cosa sea y no sea un mismo tiempo, entendemos que
+hay posibilidad de un _no ser_; por manera que en nuestro
+entendimiento la idea de ser no es exclusiva de la del no ser, sino
+con respecto una misma cosa y un mismo tiempo. Si no hay mas que
+un ser solo, y es imposible todo ser que no sea el mismo, resulta que
+la idea de no ser es absolutamente contradictoria, y que todas las
+proposiciones en que se la expresa son absurdas. En tal caso no hay ni
+puede haber mas que un ser que lo es todo; l no se le puede aplicar
+nunca la negacion de ser; esta negacion pues ser absolutamente
+absurda, y por consiguiente hallamos en nuestro entendimiento otra
+idea absolutamente contradictoria.
+
+[157.] La idea de contingencia es tambien contradictoria admitido el
+panteismo: todo lo que puede ser es; y todo lo que no existe es
+imposible; luego cuando nosotros distinguimos la contingencia de la
+necesidad, estamos en contradiccion con la realidad y la posibilidad.
+Hnos aqu pues con otra ilusion primordial de nuestro espritu; la
+cual nos ofrece como posible y aun existente, lo que en s mismo es
+absurdo.
+
+[158.] Las ideas de finito infinito tampoco pueden coexistir en el
+sistema panteista. Una de ellas es contradictoria; si el ser nico es
+infinito, no hay ni puede haber nada finito, luego la oposicion entre
+lo finito y lo infinito es una quimera de nuestro espritu la que
+nada corresponde en la realidad. No habr mas que una sola cosa; esta
+ser finita infinita; en ambos casos uno de los extremos
+desaparece, una de las ideas es contradictoria, pues que est en
+oposicion con una necesidad absoluta.
+
+[159.] El sistema de la unidad absoluta destruye la idea del rden: en
+esta idea se encierra la disposicion de cosas distintas, distribuidas
+de la manera conveniente para conspirar un fin. En faltando la
+distincion no hay rden, y la distincion es imposible, si hay unidad
+absoluta. Ello es sin embargo que una de las ideas fundamentales de
+nuestro espritu es la del rden; la unidad literaria, la artstica y
+en general la de toda belleza sensible, es unidad de rden; sustituid
+ esta la unidad absoluta y se anonadan todas las bellezas de la
+imaginacion; el arte es absorbido por el caos.
+
+[160.] Excusado es aadir que el panteismo mata la libertad de
+albedro: esa libertad de que tenemos conciencia tan clara, tan viva,
+y que acompaa todos los momentos de nuestra existencia. En este
+monstruoso sistema, la unidad absoluta es inseparable de la necesidad
+absoluta; lo existente y lo posible se confunden; nada de lo que es,
+puede dejar de ser; nada de lo que no es, puede ser. La accin nacer
+de la substancia nica en un desarrollo espontneo; entendindose por
+espontaneidad, la ausencia de una causa externa; pero esta accion no
+podr menos de haber existido, ser por decirlo as una irradiacion de
+la substancia nica, la manera que la luz brota de los cuerpos
+luminosos. Sin libertad de albedro el mrito es un absurdo; un ser
+que obra por necesidad absoluta, no puede tener mrito ni demrito.
+Entonces son intiles las leyes, los premios y castigos; y la historia
+de los individuos como de la humanidad entera, se reduce la historia
+de las fases de la substancia nica, que se va desenvolviendo
+eternamente con sujecion condiciones absolutamente necesarias, que
+no tienen mas fundamento que ella misma.
+
+[161.] El panteismo no solo mata la libertad de albedro, sino que
+hace incomprensibles todas las afecciones que se refieren _otro_. Si
+no hay mas que un ser, qu significan los sentimientos de amor, de
+respeto, de gratitud, y en general, todos cuantos suponen una persona
+distinta del _yo_ que los experimenta? Estas afecciones, por mas que
+supongan trmino distinto, no lo tendrn; y aunque parezcan proceder
+de principios diferentes, nacern de uno solo. El hombre que ama un
+hombre, y aborrece otro, ser el mismo _yo_ que se ama y se aborrece
+ s mismo; las apariencias indicarn diversidad, y oposicion; pero en
+el fondo no habr mas que unidad, identidad. Quien es capaz de
+devorar semejantes absurdos?
+
+[162.] As el panteismo despues de haber destruido al hombre
+intelectual, aniquila al hombre moral; despues de haber declarado
+contradictorias las ideas mas fundamentales de nuestro espritu, nos
+arrebata el hecho mas precioso de nuestra conciencia: la libertad de
+albedro; hasta destruye los sentimientos del corazon; negando nuestra
+individualidad nos arroja todos en el hondo abismo de la substancia
+nica, del ser absoluto, confundindonos, identificndonos con l
+disolviendo as nuestra existencia propia como se disipan las
+molculas de un grano de polvo en la inmensidad del espacio.
+
+
+
+
+CAPTULO XXI.
+
+RPIDA OJEADA SOBRE LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS DE LOS PANTEISTAS.
+
+
+[163.] Los argumentos principales en que se apoya el panteismo, se
+fundan en la unidad de la ciencia, la universalidad de la idea del
+ser, lo absoluto y exclusivo de la de substancia, lo absoluto y
+exclusivo de la nocion de lo infinito.
+
+[164.] La ciencia debe ser una, dicen los panteistas, y no puede serlo
+completamente, si no hay unidad de ser. La ciencia debe ser cierta; y
+no puede haber certeza absoluta, si no hay identidad del ser que
+conoce con la cosa conocida.
+
+La solucion de estas dificultades consiste en negar las proposiciones
+gratuitas en que estriban.
+
+No es exacto que la ciencia humana deba ser una, ni es verdad que para
+la unidad de la ciencia se necesite la unidad del ser. Ambas
+proposiciones deben probarlas los panteistas: para triunfar en la
+discusion no basta afirmar; lejos de que ninguna est debidamente
+probada, la razon y la experiencia ensean todo lo contrario. No es
+necesario repetir aqu lo que llevo expuesto largamente al tratar de
+la posibilidad y existencia de la ciencia trascendental, as en el
+rden intelectual absoluto como en el humano. (Lib. I, Cap.^s IV, V,
+VI, VII).
+
+La segunda proposicion que exige la identidad del sujeto que conoce
+con el objeto conocido, tampoco necesito combatirla aqu. En el lugar
+correspondiente he manifestado que el sistema de la identidad
+universal no sirve para explicar el problema de la representacion, y
+he probado con razones incontestables, que mas de las
+representaciones de identidad, hay las de causalidad idealidad (Lib.
+I, desde el Cap. VIII, hasta el XV). El valor objetivo de las ideas en
+cuanto distintas de los objetos, tambien lo tengo demostrado
+fundndome en la unidad de conciencia (Lib. I, Cap. XXV).
+
+Las doctrinas de Kant que conducen convertir el mundo externo en un
+hecho puramente subjetivo, y que por tanto dan orgen al idealismo
+trascendental de Fichte, estn refutadas en el libro II donde se
+demuestra la objetividad de las sensaciones; en el III donde se
+manifiesta la realidad de la extension, y en el VII donde se prueba
+que el tiempo no es una pura forma del sentido interno.
+
+[165.] El argumento fundado en la idea de la universalidad del ente,
+esto es, en que no puede haber mas que un ser porque la idea de ser es
+absoluta y lo abraza todo, es un sofisma en que se hace trnsito del
+rden ideal al real convirtindose en un ser absoluto una idea
+abstracta indeterminada. Para formar concepto cabal de dicha idea y
+de sus relaciones con la realidad, vase lo que se dijo en el libro V
+al tratar de la idea del ente.
+
+[166.] Spinosa, Fichte, Cousin, Krause, y cuantos han enseado el
+panteismo, bajo una otra forma, todos parten de una errada
+definicion de la substancia. Nunca se puede encarecer demasiado la
+necesidad de adquirir ideas claras y distintas sobre esta definicion;
+porque es indudable, que aqu se encuentra el orgen del error de los
+panteistas y el secreto para no dejarles adelantar un solo paso.
+Cuando se profundizan bien los principios, se sorprende uno al
+contemplar en su desnudez la insubsistencia de sistemas que tanto
+ruido meten en las escuelas filosficas. No se pierdan nunca de vista
+las doctrinas resumidas en el captulo XIV.
+
+[167.] Con la importancia y trascendencia de la definicion de la
+substancia, compite la de la nocion de lo infinito. Es increible lo
+que se abusa de esta palabra, sin cuidarse de explicar ni sus
+diferentes sentidos, ni su orgen, ni la legitimidad de sus
+aplicaciones. Todos cuantos argumentos pretenden fundar los panteistas
+en la idea de lo infinito, se desvanecen como el humo, si se
+comprenden fondo, el carcter, orgen y aplicaciones de dicha idea
+(Vase todo el libro XIII).
+
+[168.] Terminar con una observacion. Estoy profundamente convencido,
+de que los sistemas mas funestos en filosofa, nacen en buena parte de
+la confusion de las ideas; de la superficialidad con que se examinan
+los puntos mas fundamentales de la ontologa, ideologa y psicologa.
+Mi idea dominante en la presente obra, es prevenir este dao; por cuya
+razon, me extiendo tanto en la parte de _filosofa fundamental_,
+prescindiendo en cuanto me es posible, de las cuestiones secundarias.
+Estas se resuelven por s mismas y bien, cuando se tiene un
+conocimiento claro y exacto de las ideas fundamentales de la ciencia
+humana (II).
+
+
+
+
+LIBRO DCIMO.
+
+NECESIDAD Y CAUSALIDAD.
+
+
+
+
+CAPTULO I.
+
+NECESIDAD.
+
+
+[1.] Los seres se dividen en dos clases: necesarios y contingentes: el
+necesario es el que no puede menos de ser, el contingente es el que
+puede ser y dejar de ser. En estas definiciones est dicho todo; pero
+su laconismo no permite que se entienda fcilmente todo lo que se
+expresa en ellas. La necesidad y la contingencia se refieren
+diferentes aspectos, los que pueden dar lugar consideraciones muy
+diversas. Esto exige que analicemos con detencion las ideas
+expresadas.
+
+[2.] Qu se entiende por necesidad? En general se llama necesario lo
+que no puede menos de ser; pero la expresion _no puede_, se toma en
+diferentes sentidos: moral, como cuando se dice: no puedo menos de
+cumplir este deber; fsico, como en esta proposicion: un paraltico no
+puede moverse; metafsico, como en esta otra: el tringulo no puede
+ser un cuadriltero. En el primer ejemplo, el obstculo se funda en la
+ley; en el segundo, nace de la naturaleza; en el tercero, surge de la
+misma esencia de las cosas. En todos los supuestos, la necesidad
+envuelve la imposibilidad de lo contrario, y segun es la imposibilidad
+resulta la necesidad.
+
+[3.] De esto se sigue que las ideas de necesidad imposibilidad son
+correlativas; y que lo metafsicamente necesario es aquello cuyo
+opuesto es metafsicamente imposible. La imposibilidad consiste en la
+exclusion de una cosa por otra: as un tringulo circular es
+imposible significa lo mismo que la naturaleza del tringulo excluye
+la del crculo. En toda imposibilidad pues, hay un extremo negado;
+como en toda necesidad hay un extremo afirmado; lo metafsicamente
+necesario es aquello cuyo opuesto es contradictorio; la existencia de
+lo absurdo es imposible, la no existencia de lo necesario es absurda.
+Es contradictorio que un tringulo tenga cuatro lados; y es absurdo
+que un tringulo no tenga tres ngulos.
+
+[4.] En el rden puramente ideal, vemos muchas necesidades sin ninguna
+relacin la existencia: tales son por ejemplo, todas las verdades
+geomtricas. Aun en el rden real, concebimos muchas necesidades
+hipotticas en los seres contingentes; tales son las que resultan
+cuando les aplicamos principios absolutos en alguna hiptesis
+suministrada por la experiencia. El principio de contradiccion sirve
+en infinitos casos, para fundar una cierta necesidad, aun en los seres
+contingentes. No hay necesidad absoluta de que existan seres extensos;
+pero en el supuesto de que existan, es necesario que tengan las
+propiedades consiguientes la extension.
+
+[5.] En ninguno de los seres finitos puede hallarse una necesidad
+absoluta: la nica que les conviene es la hipottica. La relacion de
+sus atributos esenciales es necesaria; pero como su esencia no existe
+por necesidad, todo lo que en ella se encuentra de necesario, lo es
+solo hipotticamente, es decir, en el supuesto de que existan.
+
+[6.] Debemos pues distinguir dos necesidades: una absoluta, otra
+hipottica. Esta se refiere las esencias de las cosas, prescindiendo
+de su existencia, aunque implicndola como una condicion, y suponiendo
+otra necesaria, como un fundamento de posibilidad (Lib. IV, Cap.^s
+XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII), aquella se refiere la existencia
+misma de la cosa. Lo necesario absolutamente es aquello cuya
+existencia es absolutamente necesaria.
+
+[7.] En la esencia del ser necesario ha de estar la existencia: su
+idea debe envolver la del existir, no solo lgico y concebido, sino
+tambien realizado.
+
+[8.] Podemos concebir la existencia del ser necesario distinto de su
+esencia; pero la razon de esto se halla en la imperfeccion de la idea;
+en que esta para nosotros, no es intuitiva sino discursiva; y por
+consiguiente podemos distinguir entre el rden lgico y el real.
+
+Aqu se encuentra el defecto del raciocinio de Descartes cuando
+pretende demostrar la existencia de Dios fundndose en que el
+predicado, existencia, est incluido en la idea de un ser necesario
+infinito. La idea de ser necesario envuelve la existencia, mas n
+real, sino lgica concebida; pues que teniendo la idea del ser
+necesario, nos resta todava la dificultad de si le corresponde algun
+objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el
+mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un rden puramente
+ideal, el predicado es tambien puramente ideal.
+
+[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su
+realidad; pero esta es demostrable hasta la ltima evidencia,
+introduciendo en el raciocinio otros elementos que la experiencia nos
+proporciona.
+
+Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion que
+en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta percepcion.
+Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan entre los
+dogmticos y los escpticos; solo pongo un dato que nadie me puede
+negar, siquiera se lleve el escepticismo hasta la ltima exageracin.
+Cuando digo que existe algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro
+nada.
+
+Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un
+momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada. Si
+hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no existiria
+nada, jams hubiera podido haber nada. Finjamos la nada universal y
+absoluta, pregunto: de la nada puede salir algo? es evidente que n:
+luego en el supuesto de la nada universal la realidad es absurda.
+
+[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion de la
+cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de este es
+puesta siempre, sin relacion ninguna hiptesis: luego su _no ser_ es
+siempre excluido bajo todas las condiciones; luego su no existencia es
+contradictoria; luego existe un _ser_ absolutamente necesario, esto
+es, un ser cuyo _no ser_ implica contradiccion.
+
+[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir:
+
+1. Tenemos la idea de un ser necesario.
+
+2. De su idea sola no sacamos su existencia.
+
+3. Para demostrar la existencia de un ser necesario nos basta saber
+que existe algo.
+
+4. El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por experiencia; la
+cual nos presenta, cuando n otra cosa, la existencia de nuestro
+propio pensamiento.
+
+
+
+
+CAPTULO II.
+
+LO INCONDICIONAL.
+
+
+[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las palabras,
+de condicional incondicional: como las ideas que con estos nombres
+se expresan, tienen mucha analoga con las explicadas en el captulo
+anterior, las expondr con brevedad aqu.
+
+[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto es,
+aquello que se pone, _si_ se pone otra cosa, que se apellida
+condicion. Si el sol est en el horizonte, hay luz: la luz es lo
+condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es lo que no supone
+condicion; como lo expresa el mismo nombre.
+
+[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales: as lo
+manifiesta la experiencia, tanto exterior como interior: existe algo
+incondicional? S.
+
+[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F, ...
+etc. tendremos, que la condicion de F estar en E; la de E en D; la de
+D en C; y as sucesivamente: si no hay algo incondicional, este
+retroceso se extender hasta lo infinito; resultar pues una serie
+infinita de trminos condicionales.
+
+Para llegar un trmino cualquiera, por ejemplo, B, habr sido
+necesario pasar por las infinitas condiciones que le preceden: la
+serie infinita habr sido agotada; esto es contradictoria. Y como lo
+que se dice de B, puede decirse de A, y de cualquiera de los trminos,
+anteriores posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la
+serie es absurda.
+
+[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada
+incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad sucesiva,
+es necesaria. Luego la serie en s misma, es incondicional; luego un
+conjunto de trminos condicionales es incondicional, pesar de que se
+supone imposible sealar nada, fuera de la serie, que sea
+incondicional. Quin puede devorar semejante absurdo?
+
+[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la serie
+tres trminos cualesquiera: A...F...N; se pueden formar las siguientes
+proposiciones.
+
+Si A existe, existirn, F y N.
+
+Si N existe, existieron, F y A.
+
+Si F existe, existi A, y existir N.
+
+Dificultades. 1. De dnde procede el enlace de unas condiciones con
+otras?
+
+2. Por qu se ha debido poner ninguna de ellas?
+
+[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla la
+condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera
+dificultad se responde, que el enlace de las condiciones
+_condicionales_, depende de la condicion _incondicional_. A la segunda
+se contesta, que la condicion primitiva no ha menester de otra
+condicion, supuesto que es un ser necesario. El preguntar _por qu_ se
+ha debido poner, es caer en contradiccion; por lo mismo que es
+incondicional, no tiene _porque_, la razon de su existencia est en
+ella misma.
+
+[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional; son
+inexplicables, tanto la existencia de los trminos, como su enlace.
+Existirn infinitos trminos, necesariamente enlazados, sin razon
+suficiente externa ni interna. No habr mas razon para existir el
+universo, que para no existir: ser y nada sern indiferentes: y no se
+concibe, por qu ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es
+evidente que no se necesita nada; por qu pues no hay una nada
+absoluta y eterna?
+
+[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas
+condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad propuesta:
+porque si se dice que una condicion no puede existir sin la otra; con
+mayor razon preguntaremos por qu no se necesita una condicion
+primitiva para el conjunto de las condiciones, sea la totalidad de
+la serie.
+
+[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego sindonos
+dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es as que lo condicional
+nos es dado, tanto en el mundo externo como en el interno, luego
+existe un ser incondicional, de cuya existencia no hay la razon en
+ninguna parte fuera de l mismo.
+
+
+
+
+CAPTULO III.
+
+INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO INCONDICIONAL.
+
+
+[22.] Lo absolutamente necesario incondicional es inmutable. Porque
+su existencia _es_, hablando el lenguaje moderno, _es puesta_
+absolutamente, sin ninguna condicion, por necesidad intrnseca; y con
+esta existencia se halla tambien puesto su _estado_. Prescindimos
+ahora de la naturaleza de dicho estado; y de si es tal cual
+perfeccion, en este aquel grado, finito infinito. Siendo puesta
+incondicionalmente su existencia, es puesto incondicionalmente su
+estado; luego as como su _no existencia_ es contradictoria (Cap. I)
+tambien es contradictorio su _no estado_. La mudanza no es otra cosa
+que el trnsito de un estado otro estado, que implica el _no estado_
+del primero; luego la mudanza en lo necesario es contradictoria.
+
+[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser
+necesario incondicional. Como E es puesto absolutamente sin ninguna
+condicion, por necesidad intrnseca, el _no_ E, ser contradictorio.
+El ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales
+cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad, actividad, otras
+cualesquiera; y estas perfecciones las tiene en un cierto grado,
+prescindiendo ahora de que sea grande pequeo, finito infinito.
+Con la existencia absoluta E, se hallar puesto un estado de
+perfeccion, que llamaremos N. Qu es lo que ha determinado el estado
+N? Por el supuesto, no puede haberlo determinado nada; pues el estado
+es incondicional. Luego si hay absoluta y necesariamente el estado N,
+ser contradictorio el _no_ N. Luego la mudanza con que E deberia
+pasar de N _no_ N, es contradictoria.
+
+[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser necesario, y
+salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza ser necesaria y
+eterna, deberemos admitir una serie infinita de evoluciones; hnos
+aqu pues cayendo de nuevo en la imposibilidad de conciliar la
+infinidad de la serie, con la existencia de un trmino cualquiera
+(Cap. II).
+
+[25.] Resulta demostrado que el ser necesario incondicional, no
+puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder su estado primitivo.
+
+El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N _no_ N;
+pero quin sabe si seria posible que sin perder N, y sin pasar _no_
+N, adquiriese algo que se reuniese con N, de un modo otro? Mas
+claro: dado N, es contradictorio el _no_ N; pero dado N, ser
+contradictorio el N + P, expresando P una perfeccion cualquiera, un
+grado de la misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo,
+deber salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P; luego no
+ha habido mudanza; luego el suponerla es contradictorio.
+
+[26.] Se replicar que P estaba en N virtualmente; y que el nuevo
+estado solo aade una nueva forma. Pero esta forma como tal encierra
+algo _nuevo_ en realidad? S n; si no encierra nada, no hay
+mudanza; si encierra, se hallaba en N n; si se hallaba, no hay
+mudanza; si no se hallaba, de dnde ha salido?
+
+[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios seres
+necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y causndose
+recprocamente las mudanzas: as parece explicarse de dnde salen los
+_nuevos_ estados. Pero mas de que estas ficciones son evidentemente
+cavilaciones infundadas y que estn en contradiccion con los
+principios de la ontologa, todava se las puede desvanecer con una
+razon concluyente.
+
+Sean A, B, C, D, los seres necesarios incondicionales: cada cual es
+puesto absolutamente, y con un estado primitivo que llamaremos
+respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando las cosas en
+su estado primitivo, el conjunto de las existencias se hallar con un
+conjunto de estados, necesarios incondicionales, que podremos
+representar en esta frmula: (A^a, B^b, C^c, D^d)(1). La expresion
+representa un estado primitivo, necesario, incondicional: ahora
+pregunto de dnde salen las mudanzas? Todo es incondicional, cmo se
+introduce lo condicional, lo mudable?
+
+[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se podria
+tal vez implicar la accion recproca y primitiva de A, B, C, D, entre
+s; no se debilita por esto la fuerza de la dificultad. Porque las
+acciones respectivas, como primitivas y absolutas, producirn
+primitiva y absolutamente un resultado en sus trminos respectivos.
+Este resultado ser primitivamente necesario, y estar contenido en la
+frmula (1). Luego la frmula no sufre ninguna variacion, con la
+suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de ninguna clase.
+
+[29.] Imaginando que la accion recproca no supone un estado
+primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos en la
+serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de llegar
+ningun trmino de ella, no suponiendo agotado lo infinito (Cap. II).
+
+[30.] Adems, siendo distintas las esencias de los seres necesarios
+incondicionales A, B, C, D, qu razon hay para fingirlos en relacion
+de actividad? Cul es el fundamento de esta relacion, si los cuatro
+son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes los unos
+de los otros?
+
+[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el anlisis de
+la idea de un ser necesario incondicional. La inmutabilidad excluye
+la perfectibilidad, por manera que, es preciso suponer
+primitivamente en el ser necesario el colmo de la perfeccion,
+admitir que no le puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de
+los caractres de lo contingente que mejora su modo de ser, por una
+serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que es, y
+no puede ser otro cosa.
+
+[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo condicional de
+lo incondicional; luego todas las perfecciones sean del rden que
+fueren, se han de hallar en el ser necesario incondicional: luego en
+l han de estar, cuando menos _virtualmente_, todas las perfecciones
+de la realidad que existe; y ha de tener _formalmente_, todas las que
+no implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el fin).
+
+[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un fundamento
+(Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V, Cap^s. VII y
+VIII); las perfecciones posibles han de existir en un ser real, si la
+idea de ellas ha de ser posible; luego la escala infinita de las
+perfecciones, mas de las existentes, que concebimos en el rden de
+la posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario
+incondicional.
+
+
+
+
+CAPTULO IV.
+
+IDEAS DE CAUSA Y EFECTO.
+
+
+[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: as lo muestra el uso
+continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la poseen
+solos los filsofos, es patrimonio de la humanidad. Pero qu
+entendemos por causa? Todo aquello que hace pasar algo del no ser al
+ser; as como efecto es todo aquello que pasa del no ser al ser.
+Prescindo ahora de si lo que pasa del no ser al ser, es substancia
+accidente, y del modo con que la causa influye en este trnsito: as
+se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie de
+causalidad.
+
+[35.] En la idea de causa entra:
+
+1. La idea de ser.
+
+2. La relacion lo que pasa del no ser al ser, como de condicion
+condicional.
+
+En la de efecto entran:
+
+1. La de ser.
+
+2. La del trnsito del no ser al ser.
+
+3. La relacion la causa, como de lo condicional la condicion.
+
+[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; en otros trminos: toda
+causa es un ser, existe.
+
+[37.] Digo que esto es un axioma; porque no se puede demostrar, por
+qu el predicado de existencia est contenido evidentemente en la idea
+de causa. Lo que es causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la
+causa, y negar que sea, es afirmar y negar un mismo tiempo. Luego la
+proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su verdad,
+nos basta atender las ideas de causa y de ser, y vemos evidentemente
+la de ser contenida en la de causa. La explicacion que he dado no debe
+ser mirada como una demostracion, sino como una aclaracion, para que
+se comparasen mejor las dos ideas. Quien las compare como es debido,
+no necesitar demostracion, lo ver por intuicion; lo que constituye
+el carcter del axioma.
+
+[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa.
+
+[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene advertir que
+aqu la palabra _efecto_, significa nicamente lo que pasa del no ser
+al ser, prescindiendo de que sea causado n; pues si por efecto se
+entendiese aqu una cosa causada, el axioma seria una proposicion
+idntica intil. As sustituyendo en vez de efecto su significado,
+diria: No hay cosa causada sin ser causada: lo que es mucha verdad,
+pero de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: Todo lo que
+pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de s, que produzca
+este trnsito.
+
+[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastar para
+convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que en la
+misma se contienen. Consideremos una cosa que es, y trasladmonos al
+tiempo en que no fu. Prescindamos de todo lo que no sea ella misma,
+no supongamos ningun otro ser que la pueda haber producido, que tome
+parte en su produccion; yo afirmo que vemos evidentemente que el
+trnsito al ser, no se har jams. De la idea pura del no ser del
+objeto, no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos
+evidentemente que no saldr jams. No hay ser, no hay accion, no hay
+produccion de ninguna clase: hay la pura nada; de dnde saldr el
+ser? Intuitivamente se nos presenta pues la verdad de la proposicion:
+en la pura idea del no ser por s sola, no solo no vemos la posible
+aparicion del ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion.
+Son ideas que se excluyen: el no ser no es posible, sino con la
+exclusion del ser, y viceversa.
+
+[41.] Si pensamos una accion productiva, la referimos la cosa que
+del no ser ha de pasar al ser, otra distinta de ella. Si lo
+primero, caemos en contradiccion; suponemos accion y no la suponemos,
+porque no hay accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa
+antes de ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si
+lo segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo
+que produce el trnsito del no ser al ser.
+
+[42.] El dicho comun ex nihilo nihil fit, es una verdad, si se la
+entiende en el sentido del Axioma 2.
+
+
+
+
+CAPTULO V.
+
+ORGEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD.
+
+
+[43.] Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto equivale
+preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda mudanza envuelve un
+trnsito del no ser al ser. La mas ligera mudanza no es concebible sin
+este trnsito. Todo lo que se muda, es de _otra_ manera despues de
+mudado que antes de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no
+tenia. Este modo, _antes_ no existia, _ahora_ existe: ha pasado pues
+del no ser al ser.
+
+[44.] Aun cuando no estuviramos en relacion con el mundo externo, y
+se limitara nuestro espritu los solos hechos internos, la sola
+conciencia del yo y de sus modificaciones, sabramos que hay trnsito
+del no ser al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de
+nuevas percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos
+experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del no
+ser al ser, del ser al no ser.
+
+[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen un
+rden de seres contingentes, real posible. Si no hubiese mas que
+seres necesarios inmutables, no habria causas y efectos.
+
+[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de ser, y
+la de la relacion con el no ser que ha pasado pasa al ser. La idea
+de causa pues no es idea simple, es compuesta de las dos indicadas.
+Para constituirla no basta la de ser; pues podemos concebir ser, sin
+concebir causa. Lo que la idea de causa aade la de ser, es algo
+distinto de la idea de ser, algo no incluido en ella; y se llama
+causalidad, fuerza, virtud productiva, actividad, otros nombres
+semejantes; todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro
+el trnsito de un no ser al ser.
+
+[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que si
+bien acompaa la idea de ser, no se confunde con ella. Si se la quiere
+apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no me opondr
+ello.
+
+[48.] De dnde nace la idea de causalidad? Parece que la sola
+intuicion de la idea del ser no basta engendrarla. La idea de ser es
+simple, nada expresa sino ser; en ella pues no encontramos ninguna
+relacion con el trnsito del no ser al ser.
+
+[49.] Nace tal vez de la experiencia? Aqu es necesario distinguir
+entre la idea misma de la causalidad y el conocimiento de la
+existencia de la causa. La experiencia nos manifiesta la sucesion de
+los seres, es decir, su trnsito del no ser al ser y viceversa. Hemos
+notado que en la intuicion del no ser, con relacion al ser, vemos la
+imposibilidad de un trnsito, no mediar un ser que lo ejecute; luego
+la certeza de la existencia de la causa nace de la experiencia
+combinada con la intuicion de las ideas de no ser y ser.
+
+[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabramos si la causalidad
+es posible; porque en la idea del ser, tal como nosotros la tenemos,
+no vemos la de fuerza: podramos concebir tal vez la fuerza, pero
+ignorando si le corresponde alguna realidad. As tendramos la
+_nocion_ de la fuerza, mas n la _noticia_ de su existencia, ni aun la
+seguridad de su posibilidad.
+
+[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un
+supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo que
+reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de sus
+percepciones, y por tanto experimenta en s propio el trnsito de un
+no ser al ser. Y como por otra parte, siente tambien su fuerza de
+combinar las ideas, siente en s mismo la existencia de la causalidad,
+de una fuerza productiva de sus reflexiones.
+
+[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, as con respecto los actos
+internos como externos, nos da tambien conocimiento de la dependencia
+de unas cosas respecto de otras; as como las impresiones que
+recibimos sin nuestra voluntad y pesar de ella, nos confirman en la
+misma conviccion. Sin esta experiencia, veramos la sucesion de los
+fenmenos, mas no conoceramos sus relaciones de causalidad; porque es
+claro que la inclinacion sealar como causa de un fenmeno lo que ha
+sucedido antes que l, supone la idea de causa y el conocimiento de la
+dependencia de los fenmenos en la relacion de causas y efectos.
+
+[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la
+creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen suponer que tampoco la
+tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el trnsito de una
+substancia del no ser al ser, en virtud de la accion productiva de
+otra substancia. Yo sostengo que esto no es mas que la idea de
+causalidad en su grado superior, es decir, aplicada la produccion de
+la substancia; es as que la idea de causa la tenemos, luego la idea
+de creacion no es una idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de
+una idea comun toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de
+causa entra el producir un trnsito del no ser al ser; todos los
+seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la diferencia que
+en tratndose de las causas finitas, solo se les concede una fuerza
+productiva de modificaciones, as como al ser infinito se le reconoce
+la fuerza productiva de las substancias.
+
+[54.] Aqu parece verificarse lo mismo que en los dems ramos de los
+conocimientos filosficos: la idea de la esencia pertenece la razon,
+la noticia de la existencia depende de la experiencia. La primera es
+independiente de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola
+la condicion de la existencia, es decir, con un postulado (Lib. V,
+Cap.^s VII y VIII). Este postulado, lo tenemos siempre, cuando n en
+otra cosa, en los fenmenos de nuestra conciencia.
+
+
+
+
+CAPTULO VI.
+
+SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.
+
+
+[55.] El principio de causalidad, sea esta proposicion: todo lo que
+comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda en los ltimos
+tiempos; por lo cual es necesario dejarle cubierto de todo gnero de
+ataques. Creo posible conseguirlo, presentando la doctrina de los
+captulos anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre
+todas las dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector
+que me siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy
+ presentarle.
+
+[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le pueda
+aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya comenzado
+ser, y que antes no existiese; porque si no suponemos este comienzo, A
+debiera haber existido siempre.
+
+Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A; y en
+que habia _no_ A. Y
+
+que as en el rden de la duracion ha habido una pequea serie de dos
+trminos:
+
+_no_ A, A.
+
+Comenzar es pasar del primer trmino _no_ A, al A. El principio de
+causalidad dice: que no es posible el trnsito del primer trmino al
+segundo, sin que intervenga un tercer trmino, B, que debe ser algo
+real.
+
+[57.] Qu representa el trmino _no_ A, por s solo? la pura negacion
+del A; el puro nada de A. En el concepto del _no_ A, en vez de
+encontrar el A, vemos su trmino contradictorio; por manera que lejos
+de estar incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen
+verdadera absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A,
+existan un mismo tiempo. As, del concepto _no_ A, es imposible que
+salga jams el A; y por consiguiente, si no hay un trmino real, para
+hacer el trnsito, nunca se puede pasar del no A, al A, ni aun en el
+rden puramente ideal.
+
+[58.] Ntese bien que no quiero decir que concibiendo el no A, de
+suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible concebir el
+A; pues es evidente, que quien concibiese el _no_ A, ya concebiria el
+A, y aun podria concebirle, enteramente solo, con solo quitar la
+negacion; sino que en el supuesto de que hubiese un concepto del no A,
+absoluto, acomodado al _no_ A, absoluto objetivo, jams saldria de
+este concepto el A; y si bien se reflexiona, no habria ni siquiera
+concepto; pues que el pensamiento de negacion pura, no es pensamiento,
+no es concepto. As, habria una ausencia absoluta de concepto; y en el
+rden puramente ideal nos hallaramos en el primer trmino de la
+serie, en la negacion pura: _no_ A, sin ningun medio para pasar al
+segundo: A.
+
+[59.] Los que niegan pues el principio de causalidad, conciben el
+trnsito del no A, al A, sin ninguna razon, sin ningun intermedio:
+ellos que niegan la creacion, admiten una cosa mil veces mas
+incomprensible que la creacion. De dnde infieren la posibilidad de
+este trnsito? N de la experiencia, porque esta no les ofrece sino
+sucesion, y por tanto ninguna aparicion absoluta, la manera que
+ellos fingen; n de la razon, pues que esta no alcanza hacer salir
+de una pura negacion un concepto positivo.
+
+[60.] Cmo se pasa del no A, al A? Los que reconocen el principio de
+causalidad dicen que se pasa con la accion de B, que llaman causa. Si
+se trata de producir una substancia, hacen intervenir la accion de un
+ser en quien suponen un poder infinito. Pero los que niegan el
+principio de causalidad, no pueden responder nada dicha pregunta;
+sino que se pasa del no A, al A, absolutamente. Fingen el instante M,
+en que A no existia; y luego el instante N, en que A existe. Por qu?
+no alegan razon ninguna: sin saber cmo, ha surgido de la nada el A,
+sin la accion de nada. Esto es una contradiccion manifiesta.
+
+[61.] El principio de causalidad se funda en las ideas puras de ser y
+no ser. Puesto el _no ser_ solo, vemos evidentemente que no puede
+comenzar el ser. El principio es pues puramente ontolgico: los que
+apelan _solas_ razones de experiencia para establecerle
+combatirle, plantean mal la cuestion: la sacan de su verdadero
+terreno: confunden la _noticia_ de la causalidad con la _nocion_
+idea de la causalidad.
+
+Los filsofos que no salgan del rden sensible, no pueden afianzar
+slidamente este principio: por cuya razon, solo han caido en el error
+ en la duda sobre este punto, los que no admiten mas ideas que las
+sensaciones; y debieran haber caido en la misma duda todos los
+sensualistas, si hubiesen sido bastante lgicos para sacar las ltimas
+consecuencias de su doctrina.
+
+
+
+
+CAPTULO VII.
+
+EL PRINCIPIO DE LA PRECEDENCIA.
+
+
+[62.] El trnsito del no ser al ser implica sucesion: para concebir
+que algo _comienza_, es preciso concebir que este algo no _existia_.
+La serie
+
+ no A, A,
+
+carece de sentido en faltando uno cualquiera de los trminos: y estos,
+como contradictorios, no pueden existir un mismo tiempo.
+
+[63.] Imaginemos la nada absoluta. El primer trmino, no A, est solo.
+Toda existencia est negada: nada se puede afirmar, sin contradecir al
+supuesto. Entonces, no hay tiempo; porque siendo este la sucesion de
+las cosas, del ser y no ser (Lib. VII) no puede existir, cuando no
+se puede suceder nada, por no haber nada. Si suponemos que algo
+comienza, establecemos la serie no A, A; en cuyo caso imaginamos dos
+instantes diferentes M, N, que corresponden respectivamente los
+trminos de la serie, en esta forma:
+
+ no A, A.
+ M, N.
+
+Y se podr decir con verdad: M no es N. Qu significa esta
+proposicion? Ya que el tiempo, y en general ninguna duracion se
+distingue de las cosas que duran (Lib. VII, Cap.^s IV y V), N no puede
+representar sino la existencia de A, con relacion no A; as como M,
+tampoco representar sino el no A, con relacion al A. De esto se sigue
+que en el concepto de A, en cuanto comienza, se incluye la relacion al
+no A, sin lo cual no puede ser concebido como _comenzado_.
+
+[64.] Suponiendo al menos una inteligencia para conocer esta relacion,
+es concebible lo que se acaba de explicar; porque esta inteligencia,
+referiria el no A y el A, su duracion propia, sucesivamente, si esta
+duracion fuese sucesiva, como la nuestra; de otro modo, si esta
+duracion no fuese sucesiva. Pero si no hay nada absolutamente, la
+serie no A, A, es inconcebible, pues la relacion del A, en cuanto
+comienza carece de trmino de comparacion, real pensado, no ser
+que finjamos un tiempo puro, enteramente vaco, donde imaginemos
+colocados los trminos de la serie.
+
+[65.] As parece, que por el mero hecho de pensar el A, en cuanto
+_comenzado_, pensamos tambien una existencia precedente; pues no hay
+comienzo, si al A no le ha precedido el _no_ A; y esta precedencia no
+significa nada, si no hay una existencia que se refiera, ya sea como
+ serie sucesiva, ya como duracion inmutable.
+
+[66.] Si A, debe ser precedido de una existencia B, tenemos que nada
+puede comenzar absolutamente, sin que algo exista; y que en el simple
+concepto de la sucesion hallamos la necesidad de algo existente
+_siempre_, para que algo pueda comenzar.
+
+[67.] Como la duracion no es nada distinto de las cosas; los dos
+trminos de la serie, B, A, de los cuales el uno precede al otro, no
+pueden ser colocados en una duracion absoluta, distinta de las mismas
+cosas; en dos instantes distintos, independientemente de las cosas.
+Esa relacion pues, que existe entre A y B, no es relacion de instante
+ instante, ya que los instantes en s no son nada, sino de cosa
+cosa; luego, por lo mismo que A comienza, tiene relacion necesaria con
+B. Por lo dicho, A no podria comenzar sin existir B; luego B, es
+condicion necesaria para la existencia de A. Luego resulta demostrado
+que todo ser que comienza, depende de un ser existente.
+
+[68.] Esta demostracion se halla, bien que n desenvuelta de este
+modo, en las obras del baron Pascual Galluppi, profesor de filosofa
+en la universidad de Npoles (Cartas filosficas sobre las vicisitudes
+de la filosofa, carta XIV); y aunque no se le puede negar que
+encierra mucha profundidad, sin embargo parece que no deja el
+entendimiento satisfecho del todo. H aqu las palabras del filsofo
+italiano.
+
+Esta proposicion, no hay efecto sin causa, es una proposicion
+idntica? Yo he demostrado su identidad de la manera que sigue. Lo que
+tiene un comienzo de existencia debe haber sido precedido de un
+tiempo vaco de un ser; porque de otro modo la cosa de que se trata
+seria la primera existencia y la primera letra del alfabeto de los
+seres, y no se podria decir que ella comienza ser; porque esta
+nocion de _comienzo de existencia_ implica en s una prioridad con
+relacion al ser que comienza. Estas dos nociones _existencia
+comenzada_ y _existencia precedida de otro cosa_, son pues idnticas;
+pero es posible que una existencia sea precedida de un tiempo vaco?
+Yo he demostrado que una duracion vaca es una quimera, un producto de
+la imaginacion, falto de toda realidad. El desarrollo de esta prueba
+que no puedo exponer aqu, se hallar en mis _Ensayos sobre la crtica
+del conocimiento_. All tengo establecido que el tiempo no es otra
+cosa que el _nmero de las producciones_. Aristteles ha dicho que el
+tiempo es el _nmero del movimiento_. Luego _la existencia comenzada
+es una existencia precedida de otra existencia_. Esta proposicion es
+idntica; pero cmo puede una existencia ser precedida de otra? La
+que precede se halla por ventura en un instante de tiempo anterior al
+en que se encuentra la precedida? en este caso se recae en la doctrina
+del tiempo distinto de las cosas existentes. As es menester admitir
+que la existencia que precede es tal que hace la existencia precedida
+_existencia comenzada_. Esta no es comenzada sino porque es precedida;
+la _anterioridad_ de la existencia que precede es una anterioridad de
+_naturaleza_; una anterioridad objetiva, una anterioridad que hace el
+comienzo de la existencia precedida; ella es pues la _causa eficiente_
+de esta existencia. As el gran principio de la causalidad resulta
+invenciblemente demostrado: es una proposicion idntica.
+
+[69.] Repito que esta demostracion no deja del todo satisfecho; n
+porque ella en s misma no sea concluyente, sino porque necesita mas
+desarrollo. El nervio de la prueba est en la imposibilidad de
+concebir un _comienzo_, sin concebir algo preexistente; y de concebir
+precedencia, sin relacion de lo que comienza lo que preexiste. No se
+comprende fcilmente, cmo de esta razon, se infiere la dependencia
+intrnseca de las cosas; y hasta el fundarse el argumento en una idea
+tan difcil como la del tiempo, aumenta mucho las dudas.
+
+[70.] Supongamos que el mundo existe, y que algo comienza ahora.
+Entonces se concibe la precedencia sin la dependencia. Si bien se
+reflexiona, esto sucede cada paso; pues que en realidad comienzan de
+continuo muchos seres, precedidos por otros de los cuales no dependen.
+Se dir que no dependen de todos, sino de uno, pero esto mismo es lo
+que se busca. Para probar que el principio de causalidad est
+demostrado por la simple idea del rden de la duracion, es necesario
+probar que la relacion de precedencia es relacion de dependencia. Lo
+que comienza, supone algo; ciertamente; pero falta probar si depende
+de este algo, como de una cosa producente, tan solo como de una
+condicion, que _nos haga posible el concepto_ del comienzo. Hasta que
+se haya probado que para el trnsito del no ser al ser, es
+indispensable la _accion_ de un ser, parece no quedar probado el
+principio de la causalidad, sino el de la precedencia; y como el rden
+de las cosas en la duracion, sea la anterioridad y posterioridad, no
+nos representa mas dependencia que la de pura sucesion, resultaria que
+si nos limitsemos la precedencia, no habramos probado que todo lo
+que comienza debe depender de otro, sino que todo lo que comienza debe
+_suceder_ otro; esto ltimo no es el principio de _causalidad_, sino
+de _sucesion_.
+
+[71.] Aclaremos algo mas estas ideas.
+
+Para que se comprenda mejor la dificultad que milita contra la
+demostracion anterior, observar que para los que no admiten el
+principio de causalidad, no es imposible que comience _cualquiera_
+cosa, en _cualquiera_ momento, sin ninguna causa. Representemos los
+seres sucesivos del universo por la serie ... A, B, C, D, E, ... y los
+tiempos en que existen, por la serie ..... a, b, c, d, e, ... Segun la
+demostracion que examinamos, ningun trmino ha podido comenzar, sin
+que le haya precedido otro; por manera que el D, _comenzado_,
+significa lo mismo que el D, _precedido_. Luego el D, tiene una
+relacion necesaria con el C, por la razon de que los instantes d y c,
+no son nada en s mismos, en cuanto distintos de D y C.
+
+Quien no admita el principio de causalidad, dir que el D, puede
+comenzar sin ninguna dependencia del C; y que para hacer posible el
+concepto del comienzo, basta que haya existido _siempre_ algo, aunque
+los trminos _precedentes_ y _precedidos_ no tengan entre s ninguna
+relacion. As como el rden de los seres est representado por la
+serie..... A, B, C, D, E, se podr imaginar otra serie.. M, N, P, Q,
+R, de modo que las dos les corresponda la misma serie de tiempo.....
+a, b, c, d, e. Entonces el D, puede comenzar sin dependencia
+_necesaria_ del C, porque basta que preexista P, en el instante c,
+para que se nos haga posible el concepto del comienzo; en cuyo caso,
+el D, no tendr ninguna relacion _necesaria_ con C, ni con P;
+bastndole la precedencia de uno otro. Y como es evidente que lo que
+se dice de C y de P, se podr decir de otros cualesquiera trminos de
+las mismas series de otras, resulta que la demostracion no conduce
+sino la necesidad de concebir algo _preexistente_; y esto solamente
+para hacer posible el concepto de un comienzo. Y si esto se aade la
+dificultad que de suyo ofrece la naturaleza de las ideas de tiempo y
+de toda duracion, parece que deberemos inferir que la demostracion no
+es tan satisfactoria como seria de desear. Los que no profundicen
+mucho en la idea del tiempo, apenas entendern el sentido de la
+prueba; y los dems vern demostrada la contradiccion que se encierra
+en un comienzo absoluto; y por tanto la necesidad de que haya existido
+_siempre_ algo; mas n la dependencia intrnseca que se implica en la
+relacion de un efecto su causa. Estas dificultades obligan un
+exmen mas riguroso y profundo.
+
+[72.] El principio de la precedencia nos conduce un resultado
+importante. Nuestro entendimiento concibe absolutamente una existencia
+como eterna; pues que le es imposible el concebir un comienzo
+absoluto, sin un ser anterior.
+
+[73.] El concepto de la nada absoluta nos es imposible. 1. Porque
+este seria un concepto completamente vaco; mas bien la ausencia de
+todo concepto. La negacion, la concebimos relativamente una
+existencia (Lib. V, cap. IX); pero n absolutamente. 2. Porque no es
+posible el concepto sin conciencia; y en esta, se halla implicada la
+idea de ser, de algo, la cual es contradictoria con la nada absoluta.
+
+[74.] No pudiendo concebir la nada absoluta, concebimos siempre algo
+existente; y como por lo demostrado anteriormente, no podemos concebir
+un comienzo absoluto, resulta que no podemos pensar sin que nuestro
+pensamiento implique el concepto de una existencia eterna.
+
+Que verdad tan luminosa! Cuntas reflexiones inspira! Sigamos
+meditando.
+
+[75.] Resulta pues que es un hecho primitivo de nuestro espritu la
+necesidad de pensar lo necesario y eterno; y que la confusion que
+sentimos al pensar en la duracion en abstracto, y esa inclinacion
+fingir tiempos, antes que existiera el mundo, nace de la necesidad de
+concebir lo eterno, necesidad de que nuestro espritu no puede
+emanciparse, supuesto que piense.
+
+[76.] La basa del principio de contradiccion: la idea _de ser_, se
+halla en nuestros conceptos de una manera absoluta; su opuesta la de
+_no ser_, se halla tan solo con respecto lo contingente; es una
+especie de condicion implicada en la contingencia.
+
+[77.] Todo lo contingente incluye algo de no ser; por lo mismo que es
+contingente, puede _no ser_, y por tanto su no ser, est cuando menos
+en el rden de la posibilidad. Pero esos trnsitos del no ser al ser,
+no son ni siquiera concebibles, sino presuponiendo algo existente,
+necesario y eterno.
+
+[78.] As, hallamos en nuestras ideas el ser como absoluto, y el no
+ser como relativo; y el ser que ha salido del no ser, que ha
+_comenzado_, no lo podemos concebir sino con relacion un ser
+absoluto.
+
+[79.] Esta relacion objetivamente considerada, no nos parece primera
+vista la de causalidad, sino la de sucesion; pero nos ofrece un hecho
+subjetivo que nos lleva al conocimiento de la verdad objetiva. En
+efecto: ya que nuestros conceptos de no ser y ser, estn ligados de
+tal suerte que no podemos concebir el trnsito del no ser al ser, sin
+concebir un ser preexistente: hallamos aqu un reflejo de la
+causalidad objetiva, que se nos revela en los hechos subjetivos. La
+duracion, como distinta de las cosas, es una pura imaginacion; la
+relacion pues de las duraciones es la relacion de los seres. Es verdad
+que por lo dicho, en esta relacion de duraciones descubrimos solo la
+sucesion, y n la dependencia intrnseca; pero esta dependencia,
+aunque no conocida intuitivamente, se halla representada en el mismo
+enlace con que concebimos los seres en la duracion. Es cierto que
+podemos imaginar diferentes series; pero la de los tiempos, es una
+pura imaginacion, en cuanto la concebimos distinta de los dems. Si la
+serie de los tiempos desaparece, solo restan las series de las cosas:
+la relacion entre los trminos ser la relacion entre las cosas; y la
+dependencia llamada de _sucesion_, ser una dependencia de _realidad_.
+La relacion real, de lo que pasa del no ser al ser, con lo que es
+absolutamente, es una dependencia de causalidad.
+
+[80.] Imaginemos las series de realidades que se quieran.
+
+ A, B, C, D, E,........
+ M, N, P, Q, R,........
+
+la del tiempo a, b, c, d, e, en cuanto distinta de las dems, no
+significa nada. En este caso, se la puede eliminar; y todas las
+relaciones de unos trminos otros, no sern de tiempos, sino de
+cosas.
+
+Ahora bien: se ha demostrado que un trmino D, por ejemplo, no puede
+ser concebido pasando del no ser al ser, _comenzando_, sino con una
+relacion; y esta por lo explicado, es relacion real del D, un
+trmino cualquiera. Se habia objetado que el D podia comenzar, con tal
+que hubiese otro trmino, que hiciese posible el concepto de la
+prioridad, y por tanto del comienzo; para lo cual se le iba buscar
+en otra serie distinta; pero si bien se reflexiona, esto no es mas que
+cambiar de nombres: porque si el trmino necesario para el comienzo,
+se halla en otra serie, en ella se hallar la causa, pues que all
+estar lo que se necesita para el efecto.
+
+[81.] Todos los trminos comenzados, presuponen otros, uno mas, pues
+aqu prescindimos de su unidad; luego al fin hemos de parar uno
+mas trminos _no_ comenzados. Los comenzados no pueden haber
+comenzado, sin la existencia de los no comenzados; luego la existencia
+de estos les es necesaria para la suya. Luego en la de estos se halla
+la razon de su existencia comenzada; luego la verdadera causalidad.
+
+[82.] Las dificultades que se oponen esta demostracion nacen de que
+sin advertirlo, se falta al supuesto, atribuyendo la duracion una
+existencia distinta de los seres. Para comprender toda la fuerza de la
+prueba es necesario eliminar del todo el concepto imaginario de la
+duracion pura: y entonces se ve que la dependencia representada como
+relacion de duracion, es una dependencia de los seres en s mismos,
+dependencia que no nos ofrece otra cosa que la misma relacion
+expresada por el principio de causalidad.
+
+[83.] Eliminado completamente el concepto de duracion pura, como de
+una cosa distinta de los seres, resta solo el trnsito del no ser al
+ser, nica cosa que puede expresarse por la palabra comenzar. En este
+caso hallamos, que el principio de la precedencia es el mismo
+principio de causalidad; y como para soltar las dificultades, hemos
+tenido que prescindir completamente de la duracion en s misma, nos
+hallamos con que el principio de causalidad, si ha de quedar fuera de
+duda, y ha de ser contado entre los axiomas, no puede fundarse sino en
+la contradiccion entre el ser y el no ser; en la imposibilidad de
+concebir un ser que aparece de repente, sin que le preceda nada mas
+que un puro no ser.
+
+[84.] As en ltimo resultado, y despues de haber dado tantas vueltas
+ la cuestion, venimos parar lo mismo que tenamos establecido en
+los captulos anteriores; un no ser no puede llegar ser, sin la
+intervencion de un ser: la serie _no_ A, A, es imposible, si no
+interviene un ser, B. As lo hallamos en nuestras mismas ideas; y
+contradecir esta verdad, es negar nuestra propia razon.
+
+Creo pues, que el principio de causalidad no resulta completamente
+explicado sino atenindonos lo dicho en los captulos anteriores. El
+comenzar, supone un no ser de lo que comienza; y del concepto de no
+ser, es imposible que salga el ser: esto es contradictorio. El
+principio es verdadero subjetivamente, pues estriba en nuestras mismas
+ideas; pero lo es tambien objetivamente, causa de que en tales casos
+la objetividad est necesariamente ligada con la subjetividad (Lib. I,
+Cap. XXV). El ser apareciendo repentinamente, sin causa, sin razon,
+sin nada; es una representacion absurda, que nuestro entendimiento
+rechaza con la misma fuerza instantaneidad que admite el principio
+de contradiccion.
+
+Como el tiempo es la relacion del no ser al ser, el rden entre lo
+variable, se concibe tambien que el concebir sucesion, sin algo que
+preexista, es contradecirse; y as el principio de la precedencia,
+viene fortalecer el principio de causalidad; mas bien, se
+manifiesta que son uno solo, bien que presentados bajo diferentes
+aspectos: el de precedencia, se refiere la duracion, el de
+causalidad al ser: pero ambos expresan una aplicacion del principio
+fundamental: es imposible que una cosa sea y no sea un mismo tiempo.
+
+
+
+
+CAPTULO VIII.
+
+LA CAUSALIDAD EN S MISMA. INSUFICIENCIA Y ERROR DE ALGUNAS EXPLICACIONES.
+
+
+[85.] La causalidad implica relacion: si est puesta en ejercicio,
+implica relacion actual; considerada sin ejercicio, _in potentia_,
+implica relacion posible. Nada se causa s mismo; la causalidad se
+refiere siempre _otro_. No hay causa cuando no hay efecto; y no hay
+efecto cuando no hay trnsito del no ser al ser. Si este trnsito se
+verifica en una substancia que no era, y comienza ser, se apellida
+creacion: esta se llama pasiva, relativamente al efecto; activa, con
+respecto la causa. Si el trnsito es de solos accidentes, el efecto
+es una modificacion _nueva_; no se dice que hay un nuevo ser, sino que
+un ser es de _otro modo_.
+
+[86.] De esto se infiere que causalidad no es lo mismo que actividad;
+toda causalidad es actividad; mas n toda actividad es causalidad.
+Dios es activo en s mismo; pero no es causa sino con relacion lo
+externo. Su inteligencia y su voluntad consideradas en s,
+prescindiendo de la creacion, como concebimos Dios antes del
+principio del mundo desde toda la eternidad, son ciertamente actividad
+infinita; y sin embargo en cuanto son puramente inmanentes, no son
+causalidad, porque no producen nada nuevo en Dios: su inteligencia es
+un acto puro, infinitamente perfecto, que jams sufre ni puede sufrir
+ninguna mudanza; lo mismo debe decirse de su voluntad; luego la
+inteligencia y la voluntad divina con respecto al mismo Dios, no son
+actos de causalidad; y aun en cuanto se refieren los objetos
+externos, no son causa producente en la realidad, sino con sujecion
+la voluntad libre del Criador; de otro modo deberamos admitir que
+Dios ha criado el mundo por necesidad.
+
+La actividad en la criatura, aun en las operaciones inmanentes, es
+siempre causalidad; porque no puede ejercerla, sin que produzca nuevas
+modificaciones. Los actos de entendimiento y voluntad son ejercicio de
+una actividad inmanente, y no dejan por esto de modificarnos de
+diferentes maneras. Cuando pensamos queremos, somos de _otro modo_
+que cuando no queremos ni pensamos; y cuando pasamos de pensar
+querer una cosa, pensar querer otra, este trnsito no puede
+verificarse, sin que experimentemos _modos nuevos_ de ser.
+
+[87.] En qu consiste la relacion de causalidad eficiente? qu
+significa la dependencia del efecto con respecto la causa? Esta es
+una cuestion difcil, profunda, una de las mas difciles y profundas
+que puedan ofrecerse la ciencia. El vulgo de los hombres y aun de
+los filsofos, cree resolverla empleando palabras que bien analizadas,
+no aclaran nada.
+
+[88.] Causar, se dice, es dar el ser.--Qu significa dar?--Dar, es
+aqu sinnimo de producir.--Qu significa producir? Con esto se
+acaban las explicaciones, si no se quiere caer en un crculo,
+diciendo, que producir es causar dar el ser.
+
+Causa, se dice tambien, es aquello de que resulta una cosa.--Qu se
+entiende por resultar?--Dimanar.--Qu es dimanar?--Dimanar es venir,
+salir una cosa de otra.--Siempre lo mismo: palabras metafricas que en
+el fondo tienen un significado idntico.
+
+Se dice de la causa que _da_, _produce_, _hace_, _comunica_,
+_engendra_, etc., y del efecto, que _recibe_, _dimana_, _procede_,
+_resulta_, _viene_, _nace_ etc.
+
+[89.] La causalidad implica sucesion; pero no se identifica con ella.
+Concebimos muy claramente que B es despues de A, sin que A sea causa
+de B. La experiencia interna y externa nos ofrece continuos ejemplos
+de una sucesion distinta de la causalidad. Un hombre sale al campo,
+otro sale despues de l; entre las salidas hay sucesion, y puede no
+haber ninguna causalidad. Los dos fenmenos considerados ya
+objetivamente, esto es, en s mismos, ya subjetivamente esto es, en
+cuanto son conocidos por nosotros, estn enlazados por la relacion de
+sucesion; mas n por la de causalidad. Tanto en el lenguaje filosfico
+como en el oratorio, el _post_ y el _propter_, _despues_ y _por_,
+significan cosas muy diferentes. En los fenmenos puramente internos,
+se verifica lo mismo. Pienso en una cuestion filosfica, y luego me
+ocupo de una cuestion literaria: los dos pensamientos son sucesivos,
+sin que el uno sea causa del otro.
+
+[90.] La relacion de causalidad no es el enlace de las ideas de las
+cosas. Las representaciones de A y B pueden estar fuertemente
+enlazadas en nuestro espritu, sin que nos acordemos siquiera de la
+relacion de causalidad. En un lugar hemos visto una escena que nos ha
+hecho impresion profunda; el recuerdo del lugar nos recordar siempre
+la escena, y el recuerdo de la escena nos recordar siempre el lugar:
+aqu encontramos dos representaciones internas, fuertemente enlazadas,
+sin que por esto atribuyamos los objetos la relacion de causalidad.
+Sabemos que dos personas acuden un mismo punto, por motivos
+diferentes, sin que la ida de la una influya en la de la otra. La idea
+de la ida de la una se asociar en nuestro entendimiento con la de la
+ida de la otra; habr pues enlace de representaciones, no obstante de
+que negaremos los objetos la relacion de causalidad.
+
+[91.] Aun cuando el enlace de las ideas sea tal que en nuestro
+entendimiento, por efecto de una experiencia constante, la una sea
+precedida siempre de la otra como lo condicional lo es de la
+condicion, esto no basta para la verdadera causalidad. Un observador
+ha notado constantemente la correspondencia del flujo y reflujo del
+mar con el movimiento de la luna; pero ya sea por razones filosficas,
+ya porque no le haya ocurrido que el movimiento de la luna pueda
+influir en el movimiento del mar, considera estos fenmenos como del
+todo independientes el uno del otro, por mas que no acierte
+explicarse la razon de tan singular coincidencia. En el entendimiento
+de este observador se ligarn los dos fenmenos de tal suerte que el
+de la luna preceder al del flujo y reflujo, sin que le sea dable
+invertir el rden, haciendo preceder el del flujo y reflujo al del
+movimiento de la luna. H aqu pues una prioridad necesaria en una
+idea, sin que se atribuya al objeto verdadera causalidad.
+
+[92.] Si bien se reflexiona, hay en la historia de la filosofa un
+hecho que prueba hasta la ltima evidencia la exactitud de lo que
+acabo de decir: el sistema de las causas ocasionales sostenido por
+filsofos eminentes. Si un cuerpo en movimiento, dicen ellos, choca
+con otro cuerpo que est en quietud, le comunicar su movimiento; pero
+esta comunicacion no significa verdadera causalidad, sino que el
+movimiento del cuerpo chocante es una simple ocasion del movimiento
+del cuerpo chocado. H aqu pues concebida una cosa como una condicion
+necesaria para la existencia de la otra, sin embargo de que se niega
+que haya entre ellas la relacion de causalidad. Al pensar en los dos
+fenmenos, no podemos invertir el rden, concibiendo el movimiento del
+cuerpo chocado como condicion del movimiento del cuerpo chocante; y
+pesar de esto, se puede negar la relacion de causalidad entre la
+condicion y lo condicional. Luego la idea de causalidad nos representa
+algo mas que el rden necesario de las cosas entre s.
+
+[93.] Esto nos conduce una nueva fase de la cuestion. La relacion
+de causalidad, est fielmente representada en la proposicion
+condicional: si A existe, existir B? El enlace expresado por esta
+proposicion no es la relacion de causalidad. En cierto pas, si el
+frutal N florece, florecer el M; as lo ha enseado una experiencia
+constante; la proposicion condicional en este caso, no expresa
+relacion de causalidad del florecer de N con respecto al de M; y sin
+embargo la proposicion es verdadera. Un fenmeno puede ser signo de la
+inmediata venida del otro, sin ser su causa.
+
+[94.] Las proposiciones condicionales en que se afirma la existencia
+de un objeto como condicion de la existencia de otro, expresan un
+enlace; pero este puede no ser de los objetos entre s, sino con un
+tercero. Si un criado de un caballero se dirige un punto, luego se
+dirige hcia el mismo punto otro criado: la direccion del primero
+podr no ser causa de la del segundo, sino de que el amo quiere que
+los dos vayan el uno tras del otro. Las mieses de un terreno indican
+el estado de las de otro; y este indicio puede expresarse en una
+proposicion condicional; por qu? es acaso por razon de la
+causalidad del estado de unas mieses respecto al de las otras? n por
+cierto; sino porque las circunstancias del clima y de la tierra,
+producen entre ellas un rden de tiempo bastante fijo, para verificar
+la proposicion condicional, sin que intervenga la idea de causalidad
+de la una con respecto la otra.
+
+[95.] Hay muchos casos en que la relacion entre la condicion y lo
+condicional es necesaria, y sin embargo la condicion no es ni puede
+ser causa de lo condicional. Recurdese que aqu tratamos de causa
+eficiente, de aquella que da el ser la cosa, y seria muchas veces
+absurdo el atribuir este gnero de causalidad condiciones, que por
+otra parte estn necesariamente ligadas con lo condicional. Si se
+quita una coluna en que se apoya un cuerpo, el cuerpo caer; el enlace
+de la condicion con lo condicional, de quitar la coluna con la caida
+del cuerpo, es necesario; la proposicion en que se expresa, es
+verdadera y necesaria en el rden natural; y sin embargo no se puede
+decir que la remocion de la coluna sea la causa _eficiente_ de la
+caida del cuerpo.
+
+[96.] Para que la proposicion condicional se verifique basta el
+enlace, aunque sea puramente ocasional; y nadie ha confundido jams la
+ocasion con la causa. En el ejemplo presente, el cuerpo no podia caer
+sin remover la coluna; y debia caer por necesidad en cuanto se la
+removiese; pero la causa de la cada no est en la remocion sino en la
+gravedad, como lo manifiesta el que si el cuerpo que se hallaba sobre
+la coluna hubiese tenido una gravedad especfica igual la del flido
+en que se hallaba sumergido, la remocion de la coluna no le habria
+hecho caer.
+
+[97.] La causalidad no puede expresar una relacion necesaria de la
+condicion lo condicional, si no se quieren destruir las causas
+libres. Suponiendo que la idea de causalidad estuviese exactamente
+expresada en la proposicion: si A existe, existir B; tendramos que
+sustituyendo las letras A y B, Dios y mundo, se nos convertiria en
+esta otra: si Dios existe, existir el mundo; lo que nos haria caer en
+el error de la necesidad de la creacion, y sustituyendo en vez de A y
+B, hombre y acciones determinadas, tendramos: si el hombre existe,
+existirn sus acciones determinadas; lo que si implica necesidad, mata
+el libre albedro.
+
+[98.] Aqu se presenta una cuestion: la relacion de causalidad
+estaria exactamente expresada en una proposicion condicional, tomada
+en sentido inverso, poniendo el efecto como condicion y la causa como
+condicional (n condicional de existencia, sino de cosa necesariamente
+supuesta), esto es, si en vez de decir: si A existe existir B,
+dijsemos, si B existe, existe A? En este caso la proposicion se puede
+aplicar aun la dependencia de las criaturas con respecto Dios; y
+en general las acciones libres con respecto sus causas, porque se
+puede decir con verdad: si el mundo existe, Dios existe; si hay una
+accion libre, existe un agente libre.
+
+[99.] Aunque primera vista parezca que la relacion de causalidad se
+explica de este modo, desde luego se descubre que la nueva frmula
+tampoco es exacta. Porque, si bien es verdad en general, que si hay el
+efecto hay la causa, tambien es cierto que muchas veces una cosa
+supone otra, n como un efecto una causa, sino como una simple
+ocasion, como una condicion _sine qua non_, que dista mucho de la
+verdadera causalidad. Suponiendo que el cuerpo sustentado por la
+coluna estuviese afianzado de tal modo que no hubiese podido caer sin
+removerse la coluna, se podria formar la proposicion condicional: si
+el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida; la proposicion seria
+verdadera sin que la remocion de la coluna fuese causa eficiente de la
+caida del cuerpo.
+
+[100.] Dios podria haber criado el mundo de manera que las criaturas
+no tuviesen verdadera accion de causalidad las unas sobre las otras; y
+no obstante haberlas dispuesto de tal modo que los fenmenos se
+correspondiesen los unos con los otros en el mismo rden que en la
+actualidad. As lo piensan los defensores de las causas ocasionales; y
+ esto viene parar tambien la _armona prestabilita_ de Leibnitz, en
+la cual todas las mnadas que constituyen el universo, son como otros
+tantos relojes, que aunque independientes los unos de los otros, andan
+acordes con admirable precision. En estas hiptesis se podrian formar
+infinitas proposiciones condicionales, expresando las correspondencias
+de los fenmenos, sin que interviniese para nada la idea de
+causalidad.
+
+[101.] Inferiremos de lo dicho que esta idea es algo distinta del
+enlace necesario; y que aun considerada en toda su pureza, no est
+exactamente expresada por la relacion significada en las proposiciones
+condicionales, ya sea que la causa se tome como condicion, ya sea que
+se tome como condicional. La dependencia del efecto respecto la
+causa, es algo mas que un simple enlace; decir que todo lo que est
+ligado por necesidad, aun cuando sea sucesivamente, y en un rden
+fijo, est ligado con relacion de causalidad, es confundir las ideas
+as vulgares como filosficas.
+
+
+
+
+CAPTULO IX.
+
+CONDICIONES NECESARIAS Y SUFICIENTES PARA LA VERDADERA CAUSALIDAD
+ABSOLUTA.
+
+
+[102.] Acabamos de ver que no basta el enlace necesario de dos objetos
+para que atribuyamos esta relacion el carcter de causalidad: qu
+circunstancias son menester para dicho carcter?
+
+[103.] Si concebimos B, objeto que comienza, y suponemos que para su
+existencia ha sido _necesario_ el objeto A; y este _por s solo_, ha
+bastado para la existencia de B, encontramos en la relacion de A con
+B, el verdadero carcter de relacion de una causa su efecto. Por
+manera que para el completo carcter de causa _absoluta_, son
+indispensables dos condiciones: 1. la _necesidad_ de la existencia de
+A para la existencia de B. 2. El que sea _bastante_ la existencia de
+A para que pueda existir B, sin que se requiera nada mas.
+
+Estas condiciones pueden formularse en las proposiciones siguientes.
+
+Si B existe, A existe.
+
+Con solo existir A, basta para que pueda existir B.
+
+Cuando entre dos objetos se halla una relacion tal que hace verdaderas
+simultneamente estas dos proposiciones, hay relacion de causalidad
+absoluta.
+
+[104.] Desde luego se echa de ver que con la explicacion que precede,
+pierden el carcter de causa todas las meras ocasiones, pues que no se
+les puede aplicar la segunda proposicion. De dos hechos enlazados
+ocasionalmente se dir, que si el uno existe, existir el otro, y por
+tanto se verificar de ellos la primera proposicion; pero no se dir
+que con tal que el uno exista, haya lo bastante para existir el otro;
+as fallar en este caso la proposicion segunda. Si dos hombres estn
+concertados para que el uno dispare un tiro en el momento que otro le
+haga una sea con la mano, se podr decir que si se hace la sea se
+disparar el tiro; pero n que con la sea sola, haya todo lo
+suficiente para que se dispare el tiro. En efecto; supongamos que el
+que tiene el arma de fuego se duerme, la seal se repetir muchas
+veces, pero el tiro no saldr.
+
+[105.] Tambien se quita el carcter de causa toda condicion, que
+solo lo es para remover obstculos, _removens prohibens_. En tales
+casos es aplicable la primera proposicion, mas n la segunda. De un
+cuerpo afianzado sobre una coluna de modo que no pueda caer sin que la
+coluna se remueva, se podria decir: si el cuerpo ha caido, la coluna
+ha sido removida; pero n que baste la remocion de la coluna para la
+caida del cuerpo; pues que si este fuese especficamente menos grave
+que el flido en que se halla sumergido, bien estuviese unido con
+otro que no le dejase caer, no caeria. Es evidente que para la caida
+no basta remover el obstculo, sino que se necesita algo mas, como la
+fuerza de gravedad, un impulso cualquiera.
+
+[106.] Todos los fenmenos enlazados en sucesion de tiempo de un modo
+necesario, y en un rden fijo, pierden tambien la relacion de causas y
+efectos, si no se les atribuye algo nuevo que legitime la aplicacion
+de estas ideas; pues que aun cuando el rden constante autorice
+decir que, si viene A vendr B, y luego C y luego D, y as
+sucesivamente, no se puede decir que con la existencia de A haya todo
+_lo bastante_ para la de B ni en la de B para la de C, ya que
+suponemos fuera de la serie algo que debe contribuir como una
+condicion indispensable.
+
+[107.] La primera proposicion: Si B existe, existe A; es verdadera con
+relacion toda causa, necesaria libre. La segunda proposicion es
+aplicable tambien estas dos especies de causas. Es preciso notar con
+cuidado que la proposicion no dice que si A existe existir B; sino
+que la existencia de A basta para que _pueda_ existir B. Si puesto A,
+se pusiese necesariamente B, la causa seria necesaria; pero si puesto
+A, solo se pone lo suficiente para la existencia de B, la causa queda
+libre; pues que no se afirma la existencia de B, sino la posibilidad
+de la existencia.
+
+[108.] Apliquemos esta doctrina la primera causa. Si el mundo
+existe, Dios existe; esta proposicion es absolutamente verdadera. Si
+Dios existe, el mundo existe; la proposicion es falsa; pues que
+existiendo Dios, el mundo podria no haber existido. Si Dios existe, el
+mundo puede existir; esto es, con la existencia de Dios hay lo
+suficiente para la posibilidad de la existencia del mundo: esta
+proposicion es verdadera: porque en el ser infinito se funda la
+posibilidad de los seres finitos, y en l se halla el poder suficiente
+para darles la existencia, si as lo quiere con su voluntad libre.
+
+
+
+
+CAPTULO X.
+
+CAUSALIDAD SECUNDARIA.
+
+
+[109.] Al fijar en el captulo anterior las condiciones para la
+verdadera causalidad, he hablado siempre de la causalidad _absoluta_;
+y esto, por las consideraciones que voy exponer, y que versan sobre
+la diferencia entre la causa primera y las segundas.
+
+[110.] Ya hemos visto que la idea pura de causalidad absoluta es la
+percepcion de tres condiciones: la necesidad de una cosa para la
+existencia de otra; la suficiencia de la primera sola para la
+existencia de la segunda; y por fin (cuando la causa sea libre) el
+acto de voluntad necesario para realizar el efecto. Estas tres
+condiciones se hallan absoluta y plenamente en la causa primera, pues
+que nada puede existir sin que Dios exista; y para la existencia de un
+objeto cualquiera, basta la existencia de Dios con la voluntad libre
+de criar el objeto. Es evidente que la causalidad no puede entenderse
+del mismo modo en las causas segundas; de ninguna de ellas puede
+verificarse que su existencia sea absolutamente necesaria para la de
+otro efecto, pues que Dios podria haberle producido por medio de otro
+agente secundario, inmediatamente por s mismo; ni tampoco que su
+sola existencia sea suficiente para la existencia del efecto, pues que
+todo cuanto existe presupone y necesita la existencia de la causa
+primera.
+
+[111.] As pues la idea de causalidad aplicada Dios, significa una
+cosa muy diferente de cuando se la aplica las causas segundas: lo
+cual debiera haberse tenido presente para no suscitar cuestiones sobre
+las causas segundas antes de fijar con exactitud la significacion de
+la palabra _causa_. Es cierto que la relacion del efecto la causa es
+una relacion de dependencia; pero ya hemos visto que estas palabras,
+dependencia, enlace, condicion etc. son susceptibles de sentidos muy
+diversos; si estos no se fijan con claridad y precision, las
+cuestiones no pueden menos de embrollarse.
+
+[112.] Qu se entender pues por causalidad secundaria? Con las
+observaciones que preceden, podremos determinarlo sin mucha
+dificultad. En el rden de los seres criados A ser causa de B cuando
+se reunan las condiciones siguientes.
+
+1. Que la existencia de A sea necesaria (segun el rden establecido)
+para la existencia de B, lo cual deber poder formularse en esta
+proposicion: si B existe, A existe existi.
+
+2. Que en el rden establecido, B y A formen una serie que suba hasta
+la causa primera, sin que sea necesario el concurso de los trminos de
+otras series.
+
+Esta condicion tal vez no se la entenderia, si no se la aclarase con
+ejemplos.
+
+[113]. El movimiento de la pluma es efecto del movimiento de mi mano;
+y hallo aqu la verdadera relacion de causalidad secundaria, porque
+subo por una serie de condiciones, que no han menester de las de otra
+serie: el movimiento de la pluma depende del de la mano; el de la mano
+depende de los espritus animales ( de la causa que mejor parezca
+los fisilogos); el de los espritus animales depende del imperio de
+mi voluntad; y la voluntad depende de Dios que la ha criado y la
+conserva. Aqu encuentro una serie de causas segundas, las que
+atribuyo el verdadero carcter de causalidad, en cuanto se puede
+hallar en un rden secundario; y la causa eficiente, principal entre
+las secundarias, ser mi voluntad, porque en el rden secundario ella
+es el primer trmino de la serie. El movimiento de la pluma de mi
+escribiente depende de mi voluntad, pero n como de una verdadera
+causa eficiente, sino como de una ocasion; porque en el escribiente se
+halla la misma serie que en el ejemplo anterior, y en esta serie se
+encuentra el primer trmino que es su voluntad, la cual yo no puedo
+determinar absolutamente, pues que por ser libre se determina s
+propia. La causalidad eficiente verdadera se halla en la voluntad del
+escribiente; pues all se termina la serie cuyo primer trmino no est
+ mi disposicion, sino en un sentido impropio, es decir, mientras el
+escribiente quiere.
+
+[114.] Un cuerpo A en movimiento, choca con el cuerpo B que est en
+quietud: el movimiento del cuerpo A es causa del movimiento del cuerpo
+B, y la causalidad se ir encontrando en todos los trminos de la
+serie, esto es, de todos los movimientos cuyas comunicaciones
+sucesivas hayan sido necesarias para que el movimiento llegase al
+cuerpo B. Supongamos que en la serie de las comunicaciones se han
+removido obstculos, que hubieran impedido la comunicacion del
+movimiento; las remociones eran condiciones indispensables en el
+supuesto de haber los obstculos; pero no eran verdaderas causas, por
+ser trminos ajenos la serie de las comunicaciones, y que hubieran
+podido no existir, sin que dejase de existir el movimiento. Porque
+suponiendo que no hubiese habido obstculos, no hubiera habido
+remociones, y sin embargo el movimiento se habria comunicado. Esto no
+se verifica respecto de los trminos que forman la serie de las
+comunicaciones; pues que si las representamos por
+
+ A. B. C. D. E. F. ....
+
+el movimiento de A no puede llegar F, si se quita uno de los cuerpos
+intermedios que sirven de vehculo la comunicacion.
+
+[115.] De esta teora se infiere que la idea de causalidad secundaria
+nos representa el encadenamiento de varios objetos que forman una
+serie, la cual va terminar en la causa primera; ya sea por un rden
+necesario, como sucede en los fenmenos de la naturaleza corprea; ya
+mediando un trmino primero en el rden secundario, con determinacion
+propia, como sucede en las cosas que dependen de la voluntad libre.
+
+
+
+
+CAPTULO XI.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ORGEN DE LA OSCURIDAD DE LAS IDEAS EN LO
+TOCANTE LA CAUSALIDAD.
+
+
+[116.] Se preguntar de qu naturaleza es este enlace de los trminos
+de la serie; _cmo_ se comunican unos con otros, _qu es_ lo que se
+transmitia, en fuerza _de qu calidad_ se ponen en relacion. Todas
+estas cuestiones nacen de confusion de ideas; la cual ha dado ocasion
+ interminables disputas. Para evitarlas es necesario recordar la
+diferencia entre los conocimientos intuitivo y discursivo, y las ideas
+determinadas indeterminadas, intuitivas y no intuitivas, lo que
+llevo explicado en su lugar (Lib. IV, Cap.^s XI, XIII, XIV, XV, XVI,
+XIX, XX, XXI, XXII).
+
+[117.] All (Cap. XXI) dije que el entendimiento puro puede ejercer
+sus funciones por ideas indeterminadas, esto es, representativas de
+relaciones generales, sin aplicacion ningun objeto real ni posible,
+hasta que se les aade una determinacion suministrada por la
+experiencia (ibid. . 135). La idea de causa pertenece las
+indeterminadas (ibid. . 134); y por consiguiente tomada en toda su
+generalidad, no puede ofrecernos sino la relacion de ser y no ser,
+de seres enlazados entre s con cierta necesidad, todo con absoluta
+indeterminacion (ibid. 130). Luego para determinar el carcter de la
+misma actividad, y sus medios de comunicacion, no nos basta la idea de
+causa: esta por s sola, nada puede decirnos sobre el particular; ella
+se limita ensearnos ciertas verdades _ priori_; la aplicacion de
+estas los seres depende de la experiencia.
+
+[118.] He dicho (ibid. Cap. XXII) que nuestra intuicion se limita lo
+siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa, inteligencia,
+voluntad; todo lo que sale de esta esfera nosotros no lo conocemos
+sino por conceptos indeterminados, y por consiguiente nos es imposible
+exponer la intuicion ajena lo que sentimos que falta la intuicion
+propia. Apuremos mas esta doctrina, aplicndola las cuestiones
+filosficas sobre la causalidad.
+
+[119.] Se ha disputado mucho sobre si los cuerpos ejercen unos sobre
+otros verdadera accion, y los que sostenian la negativa, no se
+cansaban de preguntar _cmo_ un cuerpo causa algo en otro, _qu es_ lo
+que le transmite, cul es el _carcter_ de su calidad activa. A esto
+se daban varias respuestas, pero dudo mucho que sea posible ninguna
+satisfactoria, en no atenindose la doctrina que acabo de exponer.
+Qu debia responderse pues? hlo aqu. Nosotros no conocemos
+intuititivamente de los cuerpos, sino la sensibilidad pasiva, la cual
+en ltimo resultado no es otra cosa que la extension con sus varias
+modificaciones (ibid. 139). Ahora bien; estas modificaciones se
+reducen figura y movimiento; todo lo que sea apartarse de estas dos
+intuiciones, exigiendo una explicacion con determinaciones
+caractersticas, es pedir al hombre una cosa que no llegan sus
+fuerzas. Los lmites de nuestra intuicion en este punto, nos reducen
+la extension, al movimiento y las relaciones de estas dos cosas con
+nuestra sensibilidad: as debemos contentarnos con observar los
+fenmenos corpreos y sujetarlos clculo en el crculo de dicha
+intuicion: todo lo dems nos es imposible. Sabemos que el cuerpo A se
+mueve con cierta velocidad que medimos por la relacion del espacio con
+el tiempo; al llegar al lugar en que se encuentra B, este comienza
+moverse en la direccion y con la velocidad correspondiente. Aqu hay
+sucesion de fenmenos en el tiempo y en el espacio; fenmenos
+sometidos reglas constantes, de las cuales nos cerciora la
+experiencia. Nuestros conocimientos intuitivos no pasan mas all: en
+saliendo de esto entramos en las relaciones generales de ser y no ser,
+de ser _antes_ y ser _despues_, de condicion y de condicional, que no
+nos ofrecen nada determinado para explicar el verdadero carcter de la
+causalidad secundaria.
+
+[120.] La filosofa al ocuparse de los cuerpos, est condenada
+ceirse los lmites de la fsica propiamente dicha; cuando quiere
+elevarse la region de la metafsica, los cuerpos desaparecen, en
+cuanto fenmenos sujetos observacion sensible, y no resta de ellos
+otra cosa que las ideas generales indeterminadas.
+
+[121.] Tocante la facultad de sentir, nos hallamos en algun modo
+pasivos, en cuanto recibimos las impresiones que llamamos sensaciones;
+y la parte de actividad que en ello pueda cabernos, no depende de
+nuestro libre albedro, supuesto que estemos sometidos las
+condiciones de la sensibilidad. Si aplicamos la mano al fuego, nos es
+imposible no experimentar la sensacion del calor. Por lo que toca la
+causalidad que puede haber en nosotros respecto la reproduccion de
+sensaciones pasadas, la produccion de representaciones sensibles
+nuevas, en vano se nos preguntaria sobre el _modo_ con que ejercemos
+esta actividad: su ejercicio es un hecho de conciencia, del cual solo
+sabemos que existe de tal cual manera, en nuestra conciencia.
+
+[122.] Lo propio podemos decir de la elaboracion de las ideas. Todos
+los filsofos no son capaces de explicar el _modo_ con que se hace
+esta produccion inmanente; las investigaciones ideolgicas se limitan
+ caracterizar y clasificar dichos fenmenos y exponer el rden con
+que se suceden; pero no ensean nada sobre el modo con que estos
+fenmenos son producidos.
+
+[123.] El ejercicio de la voluntad ofrece nuestra intuicion, si se
+quiere la conciencia, otra serie de fenmenos, sobre cuya produccion
+nada sabemos, en cuanto al modo. La conciencia nos atestigua que se
+hallan en nuestro interior, y que en nosotros est el principio libre
+que ejerce dicha actividad: sobre este punto no sabemos nada mas; pero
+estos fenmenos se hallan veces ligados con los movimientos de
+nuestro cuerpo, que una experiencia constante nos ofrece como
+dependientes de nuestra voluntad: de qu manera se ligan cosas tan
+diferentes? no lo sabemos; la filosofa no lo alcanzar jams.
+
+
+
+
+CAPTULO XII.
+
+CAUSALIDAD DE PURO IMPERIO DE LA VOLUNTAD.
+
+
+[124.] Preguntan algunos en qu consiste la creacion, cmo se entiende
+que Dios saque las cosas de la nada: esto, dicen, es incomprensible
+sin reflexionar que una incomprensibilidad semejante la encontramos en
+el modo con que se ejerce la causalidad secundaria, tanto en el mundo
+corpreo como en el incorpreo. Si conocisemos Dios intuitivamente,
+como segun el dogma catlico lo conocen los bienaventurados en la
+mansion de la gloria, podramos conocer intuitivamente el modo con que
+se ejecuta la creacion. Ahora, en cuanto podemos formarnos alguna idea
+de la accion del Criador, decimos que saca de la nada con el imperio
+de su voluntad; lo cual, mas de estar acorde con la enseanza de la
+religion, se halla en consonancia con lo que experimentamos en
+nosotros mismos. Dios quiere, y el universo sale de la nada; cmo se
+puede comprender esto? quien nos lo pregunte le dirmos: el hombre
+quiere, y su mano se levanta; el hombre quiere, y todo su cuerpo se
+pone en movimiento; cmo se puede comprender esto? h aqu una imgen
+pequea sin duda, plida, incompleta, pero verdadera imgen de la
+creacion: un ser inteligente queriendo, y un hecho apareciendo. Dnde
+est el vnculo? si no podeis explicrnosle con respecto los seres
+finitos, nos exigiris que lo expliquemos tratndose del ser
+infinito? La incomprensibilidad del enlace del movimiento del cuerpo
+con el imperio de la voluntad, no nos autoriza negarle; luego la
+incomprensibilidad del enlace de un ser que aparece de nuevo por
+efecto del imperio de la voluntad infinita, tampoco nos autoriza para
+negar la verdad de la creacion; por el contrario, el hallar una cosa
+tan semejante en nosotros mismos fortalece poderosamente los
+argumentos ontolgicos con que se ha demostrado su necesidad. En los
+dogmas de la religion cristiana, mas de lo que encierran de
+sobrenatural, se encuentran cada paso verdades filosficas tan
+importantes como profundas.
+
+[125.] La causalidad, refirindose efectos puramente posibles, no se
+comprende lo que puede significar, sino ponindola en una
+inteligencia. La causa que no produce, pero que puede producir el
+efecto, encierra una relacion de lo existente lo no existente; la
+causa existe, el efecto no existe; la causa no lo produce, pero puede
+producirle; qu significa esta relacion de lo que existe lo que no
+existe? no parece una cosa contradictoria, una relacion sin trmino?
+As es efectivamente, si se prescinde de la inteligencia: solo esta
+puede referirse lo que no existe; pues que puede _pensar lo no
+existente_. Un cuerpo no puede tener relacion con un cuerpo que no
+existe; pero la inteligencia puede tenerla con lo que no existe, aun
+sabiendo que no existe; nosotros mismos nos espaciamos nuestro
+talante por las regiones de la posibilidad pura.
+
+[126.] La voluntad tambien participa de este carcter de la
+inteligencia. El deseo se refiere un goce que no es, pero que puede
+ser; nuestro querer y no querer, nuestro amor y nuestro odio, se
+refieren muchas veces cosas puramente ideales, cuyo puro idealismo
+conocemos perfectamente; mas esto no quita que no las queramos. As
+deseamos que sucedan cosas que no son; y podemos llevar nuestra
+veleidad hasta desear lo que sabemos que es imposible. Quisiramos
+recobrar una cosa que nos consta hemos perdido para siempre,
+quisiramos la presencia de un amigo, la cual nos es imposible por la
+distancia; quisiramos que el tiempo se retardase se acelerase
+conforme nuestras necesidades caprichos.
+
+[127.] As nos hallamos con la inteligencia y la voluntad en relacion
+con lo no existente; relacion que no es ni siquiera concebible en un
+ser destituido de inteligencia. Esto conduce un resultado
+importante. El comienzo absoluto de una cosa no es posible sino
+concibiendo la causalidad radicada en la inteligencia. Lo que comienza
+pasa del no ser al ser, cmo es posible que el ser haya producido en
+_otro_, un trnsito del no ser al ser, cuando la relacion _otro_,
+antes de existir este otro, era intrnsecamente imposible? El ser
+inteligente puede pensar en otro, aunque este otro no exista; pero
+para el ser no inteligente cuando el otro no existe en _realidad_, no
+existe de ningun modo; por consiguiente no es posible ninguna
+relacion; todas las que se finjan son contradictorias, y por tanto es
+absurdo el imaginar que lo que no es, comienza ser.
+
+[128.] Esta razon prueba que en el orgen de las cosas hay un ser
+inteligente causa de todo, y que sin esta inteligencia nada podria
+haber comenzado. Si algo ha comenzado, algo existia desde toda la
+eternidad; y lo que ha comenzado era _conocido_ por lo que no existia.
+En no admitiendo la inteligencia, el comienzo es absurdo. Fingid en el
+orgen de las cosas, un ser falto de inteligencia, sus relaciones
+sern con lo existente; pero no puede tener ninguna con lo no
+existente: cmo es posible pues que lo no existente comience
+existir, por la accion de lo existente? Para que lo que no existe
+comience, es necesaria alguna razon; pues que de otro modo seria
+indiferente el comenzar esto aquello, y aun el comenzar no
+comenzar. Si no suponemos que hay un ser que conoce lo que no existe,
+y que pueda establecer, por decirlo as, una comunicacion con la nada,
+el ser que no existe no podr existir jams.
+
+
+
+
+CAPTULO XIII.
+
+LA ACTIVIDAD.
+
+
+[129.] Para comprender mas fondo la idea de causalidad, conviene
+reflexionar sobre las de actividad y accion, como y tambien sobre la
+de inercia _inactividad_, inaccion.
+
+[130.] Si concebimos un ser sin inteligencia, sin voluntad, sin
+sensibilidad, sin conciencia de ninguna especie, y que adems, no
+encierre en s nada que pueda alterar su estado, ni el de otros,
+concebimos un ser absolutamente inactivo.
+
+As, la inactividad la inercia absoluta requiere las condiciones
+siguientes. 1. Absoluta falta de todo principio, de inteligencia, de
+voluntad, de sensibilidad, y en general de todo cuanto trae consigo
+conciencia. 2. Absoluta falta de todo principio de mudanzas
+cualesquiera en s propio. 3. Absoluta falta de todo principio de
+mudanza en los otros. La reunion de estas condiciones forma la idea de
+una inactividad inercia absoluta; el estado de un tal ser, es el de
+una inaccion absoluta.
+
+[131.] Un ser de esta naturaleza considerado en general, no nos ofrece
+mas que la idea de una cosa existente: la cual podemos considerar
+tambien como una substancia, suponiendo que no est inherente otro
+en clase de modificacin, bien figurndonosle como un substratum en
+que hay capacidad de ser modificado por la accion que sobre l ejerzan
+otros seres.
+
+Si queremos caracterizar algun tanto esta idea general para que pueda
+ofrecer algo nuestra intuicion, no encontramos otro medio que el de
+aadirle la idea de extension, con lo cual formamos en algun modo la
+idea de materia inerte.
+
+[132.] Explicadas las ideas de inercia inaccion, quedan explicadas
+sus opuestas, las de actividad y accion.
+
+Concibiendo un ser que tiene en s propio la razon de sus mudanzas,
+concebimos un ser activo.
+
+Concibiendo un ser que tiene en s la razon de las mudanzas de otros
+seres, concebimos tambien un ser activo.
+
+Concibiendo un ser que entiende, quiere, siente, que de un modo
+otro tiene conciencia, concebimos tambien un ser activo.
+
+De esto se infiere que la actividad para nosotros puede representar
+tres cosas: orgen de las mudanzas propias: orgen de las mudanzas
+ajenas; conciencia.
+
+[133.] La primera especie de actividad solo puede convenir los seres
+mudables; la segunda puede convenir los inmutables, que sean causa;
+la tercera es una actividad que puede convenir tanto los mudables
+como los inmutables, prescindiendo absolutamente de la idea de
+causalidad.
+
+[134.] La relacion general de principio de mudanzas propias ajenas,
+pertenece las ideas indeterminadas; por consiguiente la nica
+actividad de que nosotros tenemos idea intuitiva, es la de
+inteligencia, de voluntad, y en general de todo cuanto se refiere
+los fenmenos que necesitan esa percepcion que llamamos conciencia.
+
+[135.] Es preciso considerar la conciencia como una actividad y
+comprender en este rden las ideas de inteligencia y voluntad
+prescindiendo de toda relacion mudanzas propias ajenas, si no
+queremos decir que Dios desde toda la eternidad era un ser inactivo,
+porque no tenia mas accion que los actos inmanentes de entender y
+querer.
+
+[136.] De esto se deduce que no toda actividad es transitiva, que hay
+verdadera actividad inmanente, de la cual tenemos conocimiento
+intuitivo en los fenmenos de nuestra conciencia.
+
+[137.] La actividad que podemos concebir en los cuerpos se reduce un
+principio de las mudanzas propias de las ajenas, sin que nos sea
+dado el tener de ella un conocimiento intuitivo. En efecto: nosotros
+no estamos en relacion con los cuerpos, sino por medio de los
+sentidos, los cuales nos ofrecen solamente dos rdenes de hechos con
+respecto la naturaleza corprea: hechos subjetivos, esto es, las
+impresiones que experimentamos llamadas sensaciones, las cuales
+creemos dimanadas de la accion que los cuerpos ejercen sobre nuestros
+rganos; hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y las
+diferentes modificaciones que con los sentidos descubrimos en las
+cosas extensas que se mueven. Ni la primera clase de hechos ni la
+segunda, nos dan idea intuitiva de la actividad de los seres
+corpreos.
+
+Los hechos subjetivos las sensaciones, son inmanentes, esto es, se
+hallan en nosotros y n en las cosas; y en cuanto subjetivos, no nos
+dicen lo que hay fuera de nosotros, sino lo que hay en nosotros. Aun
+cuando supusiramos que las sensaciones son un verdadero efecto de la
+actividad de los cuerpos, esta actividad no se halla representada en
+el efecto mismo. Cuando el fuego calienta la mano tenemos percepcion
+intuitiva de la sensacion del calor, en cuanto se halla en nosotros;
+si suponemos que esta sensacion es realmente un efecto de la actividad
+del fuego, conocemos la relacion de nuestra sensacion dicha
+actividad considerada en general indeterminadamente, como orgen de
+nuestra sensacion; pero no conocemos intuitivamente la actividad en s
+misma, porque esta como tal, no est representada en nuestra
+sensacion.
+
+Los hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y todo
+cuanto concebimos que no est en nuestra sensacion sino en el objeto
+mismo, tampoco nos ofrece ninguna idea intuitiva de la actividad de
+los seres corpreos. Las modificaciones de la extension, sea las
+figuras, el movimiento con todos sus accidentes, y en general todo
+cuanto ofrece nuestros sentidos el mundo corpreo, son las mudanzas
+mismas y sus relaciones, mas n el principio mismo de estas
+relaciones, ni de estas mudanzas. El cuerpo A, que est en movimiento,
+choca con el cuerpo B, que est en quietud; y este, despues del
+choque, comienza moverse; prescindiendo de si el choque de A ha sido
+causa del movimiento de B, lo que nosotros podemos asegurar es, que no
+tenemos intuicion de la actividad productiva del movimiento. Qu nos
+dicen los sentidos sobre el cuerpo A? solo nos dicen que se ha movido
+con tal cual velocidad hasta el punto M, en que se hallaba el cuerpo
+B. Qu nos dicen sobre el cuerpo B? solo nos dicen que ha comenzado
+moverse en el instante en que el cuerpo A ha llegado al punto M; hasta
+ahora solo tenemos relaciones de espacio y tiempo entre dos objetos
+extensos A y B. Donde est la intuicion de la actividad de A, y de su
+accion sobre B? carecemos absolutamente de ella. Por raciocinio, por
+analoga, por consideraciones de rden, de conveniencia, otras
+semejantes, podremos probar con mas menos solidez, que en el cuerpo
+A habia una actividad, causa del movimiento del cuerpo B; pero con
+esto tendremos solamente una idea indeterminada de la actividad, n
+una intuicion de la misma.
+
+[138.] Las observaciones que preceden son concluyentes para todos los
+fenmenos de la naturaleza corprea. Tmese el que se quiera,
+escogiendo el que mas nos induzca imaginar una verdadera actividad:
+analizndole bien, hallaremos limitada nuestra intuicion relaciones
+de la extension en el espacio, y en el tiempo.
+
+Todos los cuerpos son pesados; as lo ensea la experiencia;
+conocemos nosotros intuitivamente el principio de que dimanan los
+fenmenos de la pesadez? n, de ninguna manera. Examinmoslo en el
+rden subjetivo y en el objetivo. Qu nos ofrece la pesadez en cuanto
+sentida por nosotros? nada mas que esa afeccion, que llamamos peso,
+esto es, una presion en nuestros miembros. Qu nos ofrece la pesadez
+objetivamente? la direccion de los cuerpos hcia un centro con tal
+cual velocidad, segun las circunstancias; en todo esto solo hallamos,
+ un hecho puramente interno que es la sensacion ingrata de peso
+prision, puras relaciones de objetos extensos en el espacio y en el
+tiempo.
+
+[139.] El fuego quema, reduce cenizas los objetos; nada mas propio
+para darnos idea de actividad; no obstante podemos decir que la
+conozcamos intuitivamente? n, de ninguna manera. En el rden
+subjetivo tenemos la sensacion dolorosa de quemadura, y que en cuanto
+tal, es un fenmeno puramente interno; en el rden objetivo tenemos la
+desorganizacion de los cuerpos quemados, la cual no ofrece nuestros
+sentidos otra cosa que mudanzas en el volmen, en la figura, en el
+color, y en las dems calidades relativas nuestros sentidos: todo
+esto ser tal vez efecto de la actividad, mas n la actividad misma.
+
+[140.] La luz reflejando sobre un objeto viene parar nuestros
+ojos, pintando en la retina el objeto en que se refleja. Tenemos aqu
+intuicion de la actividad de la luz? n, de ninguna manera. En el
+rden subjetivo hallamos la sensacion llamada _ver_; en el objetivo
+encontramos el tamao, la figura y dems relaciones del objeto en el
+espacio; considerando la luz misma hallamos un flido cuyos rayos
+tienen tal cual direccion sometida leyes determinadas, pero de
+ningun modo conocemos intuitivamente su actividad; y para persuadirnos
+de que la actividad existe necesitamos raciocinar echando mano de
+principios que no estn en la esfera de nuestra intuicion.
+
+[141.] Las cuatro intuiciones de sensibilidad pasiva, sensibilidad
+activa, inteligencia y voluntad (Lib. IV, cap. XXII), se reducen
+dos: extension y conciencia; comprendiendo en la extension todas sus
+modificaciones, y en la conciencia todos los fenmenos internos de un
+ser sensitivo intelectual, en cuanto se hallan en ese fondo comun,
+que se apellida conciencia. As pues nosotros conocemos intuitivamente
+dos modos de ser; la conciencia y la extension; la conciencia la
+tenemos en nosotros mismos, es un hecho subjetivo; la extension est
+fuera de nosotros, y su existencia nos la atestiguan las sensaciones,
+y en particular las de la vista y del tacto.
+
+[142.] La clasificacion de estas dos intuiciones es sobre manera
+importante para distinguir lo activo de lo inerte. En la conciencia
+hallamos un tipo de verdadera actividad; en la extension como tal,
+hallamos un tipo de verdadera inercia; con solo pensar en la
+conciencia pensamos en algo activo sin necesidad de aadir otra idea;
+pensando en la extension sola, se nos ofrece la imgen de una cosa
+susceptible de muchas modificaciones y que no encierra el principio de
+ninguna de ellas; para pensar en una actividad corprea debemos salir
+de la idea pura de extension y pensar en general en un principio de
+mudanzas; lo que nada tiene que ver con la intuicion de lo extenso.
+
+[143.] As la nica actividad de que nosotros tenemos conocimiento
+intuitivo, es la de conciencia; pues de las actividades corpreas solo
+tenemos ideas indeterminadas. Las palabras de accion, reaccion,
+fuerza, resistencia, impulso, solo expresan relaciones indeterminadas
+y que no representan nada fijo sino en sus efectos. Los mecnicos
+expresan las fuerzas por lneas por nmeros, esto es, por los
+resultados sujetos clculo. El mismo Newton al establecer su sistema
+de la atraccion universal, declara su ignorancia de la causa inmediata
+del fenmeno, y se limita sealar las leyes que se hallan
+sometidos los movimientos de los cuerpos.
+
+[144.] En los seres mudables la actividad nos representa un principio
+de las trasformaciones propias y ajenas, como si dijramos una
+sobreabundancia de ser que se va desenvolviendo y que proporcion de
+su desarrollo, se va perfeccionando. En nuestro espritu hallamos un
+ejemplo de este desarrollo. El nio al nacer recibe confusamente las
+impresiones de cuanto le rodea. Con la repeticion de estas su
+actividad se va desenvolviendo, y lo oscuro se aclara, lo confuso se
+ordena, lo dbil se fortalece, el pensamiento nace, la comparacion
+comienza, la reflexion se desplega, y aquel ser torpe y poco menos que
+inerte, llega quizs ser un genio que asombra al mundo. Los
+materiales le han venido de afuera; pero de qu habrian servido sin
+ese vivsimo foco de actividad que los trasformaba y que sacaba de
+ellos productos nuevos y exquisitos? Los mismos fenmenos de la
+naturaleza se ofrecen los ojos de los brutos animales que los de
+Kepler de Newton; sin embargo lo que para aquellos no sale de la
+esfera de las impresiones sensibles, se convierte para estos en un
+manantial de teoras admirables.
+
+[145.] El ser activo contiene virtualmente las perfecciones que debe
+adquirir; es comparable un grmen en que se halla el rbol colosal y
+cuyo desarrollo depende de las circunstancias del terreno y del clima;
+por el contrario el ser inactivo nada se puede dar s propio, tiene
+un estado y lo conserva hasta que un agente se lo muda; y su vez
+permanece en el nuevo hasta que otra accion que tambien le viene de
+fuera, se lo quita y le comunica otro diferente.
+
+[146.] La actividad es un principio de determinaciones propias
+ajenas; pero este principio puede obrar de dos modos: con inteligencia
+ sin ella. Cuando el ser es inteligente, su inclinacion lo
+conocido, se llama voluntad. Esta, se inclina necesariamente al
+objeto n: en el primer caso, es una espontaneidad necesaria; en el
+segundo es una espontaneidad libre. La libertad pues no existe con
+sola la ausencia de coaccion; ha menester tambien de la ausencia de
+toda necesidad aunque sea espontnea; la voluntad ha debido poder
+querer no querer el objeto; si esta condicion falta, no hay libre
+albedro.
+
+[147.] Es digno de notarse que nuestra intuicion de lo externo, se
+refiere solo lo inactivo: la extension; y que la de lo interno, se
+refiere principalmente la actividad: la conciencia. Por lo primero,
+conocemos un substratum de mudanzas, pues todas parecen verificarse en
+la extension; por lo segundo, no conocemos intuitivamente ningun
+sujeto, sino las mudanzas mismas. La unidad del sujeto de ellos, la
+probamos por raciocinio, pero no la vemos intuitivamente (Lib. IX,
+Cap.^s VI, VII, IX, XI). La extension, como tal, se nos presenta
+simplemente pasiva; la conciencia, como tal, es siempre activa; pues
+aun en los casos en que se halla mas pasiva, como en las sensaciones,
+todavia, en cuanto conciencia, encierra actividad; pues por ella, el
+sujeto se da cuenta s propio explcita implcitamente, de la
+afeccion experimentada.
+
+
+
+
+CAPTULO XIV.
+
+SE EXAMINA SI ES POSIBLE LA ACTIVIDAD CORPREA.
+
+
+[148.] Sealado el lmite de nuestro conocimiento intuitivo con
+respecto la causalidad y la actividad, resultan desvanecidos los
+argumentos que puedan objetarse la causalidad secundaria,
+aprovechndose de la confusion de las ideas intuitivas con las
+indeterminadas; pero falta todava examinar si hay verdaderas causas
+segundas, esto es, si se halla realmente en los seres finitos un
+principio de las mudanzas propias ajenas. No han faltado filsofos,
+y entre ellos el ilustre Malebranche, que han negado las causas
+segundas toda eficacia, reducindolas meras ocasiones. El autor de
+la _Investigacion de la verdad_ se adelanta sostener que la
+causalidad secundaria no solo no existe, sino que es imposible.
+
+[149.] Dos especies de seres se nos presentan en el universo, los
+inmateriales y los corpreos: ambas ofrecen dificultades particulares
+que conviene examinar por separado. Comencemos por la materia. Se dice
+que la materia es incapaz de toda actividad, que por su esencia es
+indiferente para todo, que es susceptible de todo linaje de
+modificaciones. Yo no alcanzo en qu se funda esta proposicion tan
+general, y no veo como sea posible apoyarla ni en la razon ni en la
+experiencia.
+
+[150.] Para sostener que la materia es completamente inactiva, de tal
+suerte que hasta sea incapaz de toda actividad, seria preciso conocer
+su misma esencia, y este conocimiento nos falta. Con qu derecho
+negamos la posibilidad de un atributo ignorando cul es la naturaleza
+del objeto que debe pertenecer, no conociendo por lo menos alguna
+de sus propiedades, la cual el atributo repugne? Es verdad que
+negamos la materia la posibilidad de pensar, y aun de sentir; pero
+esta negacion no es legtima, sino porque conocemos de la materia lo
+bastante para dicha imposibilidad. En la materia, sea cual fuere su
+esencia ntima, hay partes, y por consiguiente multiplicidad; y los
+hechos de conciencia requieren necesariamente un ser uno y simple
+(Lib. IX).
+
+No sucede lo mismo con respecto la actividad; esta cuando no nos
+ofrece la idea intuitiva de conciencia, nos presenta solamente el
+concepto indeterminado de un principio de mudanzas propias ajenas;
+lo cual no es contradictorio con la idea de multiplicidad. Fnjase que
+en los cuerpos que se mueven, hay una verdadera actividad, realmente
+productiva del movimiento en los otros; no hay ninguna contradiccion
+en que dicha actividad se halle distribuida entre las diferentes
+partes del cuerpo, las cuales en el momento del choque, produzcan su
+efecto respectivo causando el movimiento las partes del otro cuerpo
+con las que se han puesto en contacto.
+
+[151.] Tenemos pues que examinada la cuestion _ priori_, por la
+idea misma del cuerpo, no hallamos ninguna razon para negarle la
+posibilidad de ser activo. Es verdad que la extension de los cuerpos
+en cuanto tal, se nos ofrece como una cosa muerta, indiferente todas
+las figuras y todos los movimientos sin que descubramos en ella
+ningun principio de actividad (Cap. XIII); mas para que esto pueda
+probar algo, seria necesario suponer que la esencia de los cuerpos
+consiste en la misma extension, y que esta no tiene mas de lo que
+ofrece nuestros sentidos, sin que encierre nada en que pueda
+fundarse su actividad. Lo primero es una opinion, pero destituida de
+todo fundamento; lo segundo, no puede ser demostrado nunca, pues que
+se escapa toda observacion, y no puede ser objeto de investigaciones
+_ priori_.
+
+[152.] Cmo podr probarse que la esencia de los cuerpos consista en
+la extension? (Lib. III). Lo que nosotros podemos decir es que la
+experimentamos, y que toda la naturaleza corprea se nos ofrece bajo
+la forma de extensa: en pasando de este punto afirmamos sin ningun
+fundamento, sustituimos la realidad un juego de nuestra fantasa. La
+esencia de una cosa es aquello que la constituye lo que es; aquello
+que le sirve de fondo ntimo, siendo la raz de sus propiedades;
+quin nos ha dicho que conocemos ese fondo, esa raz en los objetos
+corpreos? Nosotros no sentimos nada que no sea extenso, es verdad; no
+concebimos qu se reduce el cuerpo en faltndole la extension;
+tambien es verdad; pero de esto solo se deduce que la extension es una
+forma bajo la cual se presentan los cuerpos nuestros sentidos, que
+esta forma es una condicion necesaria para que pueda ser afectada
+nuestra sensibilidad; pero n que la forma sea la misma esencia de la
+cosa; n que en la cosa no haya algo mas ntimo en que radique la
+forma misma.
+
+[153.] Si la esencia de los cuerpos consistiese en la extension tal
+como se ofrece nuestros sentidos, habiendo igualdad de extension
+habria igualdad de esencia; las esencias de los cuerpos estarian
+sujetas medida como lo estn las dimensiones: dos globos de
+dimetros enteramente iguales serian dos cuerpos esencialmente
+iguales; esto se opone la experiencia y hasta el sentido comun. Se
+nos dir que no basta la pura dimension en cuanto sujeta medida,
+para formar igualdad de esencias; sino que es necesaria la igualdad de
+naturaleza de extension de ambos cuerpos; pero yo preguntar qu
+significa _naturaleza_ de extension? Si la palabra _naturaleza_ no ha
+de ser aqu una palabra sin sentido, deber significar algo distinto
+de la extension en cuanto sometida nuestra sensibilidad; en cuyo
+caso inferir que as como para diversificar las esencias de los
+cuerpos se finge algo que no se encierra en la extension en cuanto
+sujeta la intuicion sensible, tambien se podr fingir algo que sea
+capaz de actividad, y que por consiguiente ofrezca nuestro
+entendimiento una idea accesoria que vivifique por decirlo as ese
+fondo muerto que hallamos en la extension, considerada como simple
+objeto de las ideas puramente geomtricas.
+
+[154.] La experiencia es incapaz de demostrarnos la imposibilidad de
+que los cuerpos sean activos. La inaccion absoluta no puede
+afectarnos, y de consiguiente no podemos conocerla por experiencia. Lo
+que podemos experimentar es la accion sea el ejercicio de la
+actividad; pero la inaccion sea el estado de una cosa absolutamente
+inactiva, no puede ser objeto de experiencia: esto es contradictorio.
+
+
+
+
+CAPTULO XV.
+
+CONJETURAS SOBRE LA EXISTENCIA DE LA ACTIVIDAD CORPREA.
+
+
+[155.] Atenindonos la experiencia, lejos de que debamos inferir la
+inercia absoluta de los cuerpos, nos hallamos inclinados creer que
+estn dotados de actividad. Aunque los sentidos no nos ofrezcan la
+intuicion de ninguna actividad corprea, nos presentan no obstante una
+continua serie de mudanzas, con un rden fijo en los fenmenos del
+mundo corpreo; y si algo valen para inferir la verdadera actividad de
+unos sobre otros, la coincidencia de sus relaciones en el espacio y en
+el tiempo, la constante sucesion con que vemos que los unos vienen
+despues de los otros, la invariable experiencia de que para que se
+sigan los unos basta poner los otros; es necesario que admitamos en
+los cuerpos verdadera actividad. Esta razon, valga lo que valiere en
+el tribunal de la metafsica, ha sido en todos tiempos bastante
+poderosa para convencer la generalidad de los hombres, y as es que
+el negar los cuerpos el carcter de activos se halla en oposicion
+con el sentido comun.
+
+[156.] Si atendemos las relaciones que tenemos con el mundo
+corpreo, todo nos induce creer que hay en los cuerpos verdadera
+actividad. Sea cual fuere nuestra ignorancia sobre el modo con que son
+producidas en nosotros las sensaciones, lo cierto es que las
+experimentamos en presencia de los cuerpos, que estn ligadas con
+estos por relaciones de espacio y tiempo en un rden fijo y constante,
+que nos autoriza para pronosticar con toda seguridad lo que debe
+suceder en nuestros sentidos, si tales cuales cuerpos son puestos en
+relacion con nuestros rganos. La idea de actividad nos ofrece la de
+un principio de mudanzas en otros seres; los cuerpos las estn
+produciendo de continuo en nosotros, real aparentemente. El
+ejercicio de las facultades sensitivas, implica una comunicacion con
+los seres corpreos; y en esta comunicacion el ser sensitivo recibe de
+los cuerpos una multitud de impresiones, que le hacen sufrir continuas
+mudanzas.
+
+[157.] Se dice que la experiencia ensea que los cuerpos son
+indiferentes para el reposo el movimiento; y se asienta como cosa
+indudable en los prembulos de algunas obras de fsica que un cuerpo
+puesto en quietud permaneceria en el mismo estado por toda la
+eternidad, y que puesto en movimiento se moveria tambien por toda la
+eternidad en lnea recta y siempre con la misma velocidad que
+recibiera desde un principio. No s cmo se han podido conocer por
+experiencia semejantes proposiciones; yo sostengo que no solo no se
+han podido conocer, sino que la experiencia parece indicar todo lo
+contrario.
+
+[158.] Dnde se ha encontrado jams un cuerpo indiferente para el
+movimiento el reposo? En todos los terrestres hallamos una tendencia
+al movimiento, cuando n de otra clase, de gravitacion hcia el centro
+de la tierra. Los celestes que hemos podido observar, estn todos en
+movimiento; y el clculo de acuerdo con la experiencia nos los
+manifiesta sometidos la atraccion universal: dnde est la
+indiferencia para el reposo el movimiento, atestiguada por la
+experiencia? Mas bien deberemos decir que la experiencia nos atestigua
+una inclinacion general de los cuerpos hcia el movimiento.
+
+[159.] Se nos objetar tal vez que esta inclinacion no dimana de
+ninguna actividad de los cuerpos, sino que es un simple efecto de una
+ley del Criador. Sea en buen hora; pero al menos no se diga que la
+experiencia nos presenta los cuerpos como indiferentes para el
+movimiento y el reposo; si se quiere, explquese el movimiento sin
+actividad, sostngase que no hay actividad, no obstante las
+apariencias _experimentales_; pero no se diga que estas apariencias
+demuestran la falta de actividad.
+
+[160.] Si pongo sobre mi bufete un cuerpo, permanece en reposo, y all
+le encuentro al dia siguiente y le encontrar la vuelta de muchos
+aos. El cuerpo sin embargo, no est indiferente para el movimiento
+el reposo; all se est quieto, pero va ejerciendo continuamente su
+actividad; as lo muestra su presion sobre el bufete que le sustenta.
+Este ejercicio es incesante, se le experimenta en todos los momentos,
+como lo prueba el que si se le quiere levantar ofrece resistencia, si
+se aparta el bufete se cae, si se le pone la mano debajo la comprime,
+y hace cambiar de forma los cuerpos blandos sobre que pesa.
+
+[161.] El decir que la atraccion del centro de la tierra obra sobre el
+cuerpo, no prueba nada contra la actividad corprea, antes bien la
+confirma; pues que este centro es otro cuerpo, y as quitando la
+actividad al uno la damos al otro. Adems segun todas las
+observaciones, la atraccion es recproca, y por consiguiente la
+actividad atraente se halla repartida entre todos los cuerpos.
+
+[162.] El mundo corpreo, lejos de ofrecernos una masa inerte, nos
+presenta mas bien la apariencia de una actividad que desplega fuerzas
+colosales. Colosal es la masa de los cuerpos que se mueven por los
+espacios; colosal es la rbita que describen; colosal la velocidad con
+que la recorren; colosal la influencia, al menos aparente, que ejercen
+los unos sobre los otros; colosal la distancia al travs de la cual se
+ponen en comunicacion. Donde est la falta de actividad atestiguada
+por la experiencia? Raudales de luz inundan los espacios produciendo
+en los seres sensitivos los admirables fenmenos de la vision;
+raudales de calrico se extienden en todas direcciones y llevan por
+todas partes el movimiento y la vida; dnde est la falta de
+actividad atestiguada por la experiencia? La vegetacin que cubre
+nuestro globo, los fenmenos de la vida que experimentamos en nosotros
+mismos y en esa muchedumbre de animales que nos rodean, no han
+menester de un continuo movimiento de la materia, de un flujo y
+reflujo por decirlo as, de acciones y reacciones que los cuerpos
+ejercen los unos sobre los otros, en la realidad en la apariencia?
+Los fenmenos de la electricidad, del magnetismo, del galvanismo no
+nos ofrecen mas bien principios de mucha actividad, orgen de
+movimiento donde quiera que se hallen, que no objetos indiferentes
+para el movimiento para el reposo? Las ideas de actividad, de
+fuerza, de impulso, nos han sido sugeridas no solo por nuestra
+actividad interna, sino tambien por la experiencia del mundo corpreo
+que desplega nuestros ojos bajo leyes constantes, una continua
+variedad de escenas magnficas, cuyo orgen parece indicar un fondo de
+actividad incalculable.
+
+[163]. Vase pues cun sin fundamento se apela la experiencia para
+combatir la existencia de una causalidad corprea, y cunto mas
+acordes van con dicha experiencia los filsofos que otorgan los
+mismos cuerpos una actividad verdadera. Al sealar los lmites de
+nuestra intuicion en lo tocante la causalidad y actividad en s
+mismas (Cap.^s XI y XIII) he dicho lo bastante para que no se crea que
+juzgo posible el demostrar metafsicamente la existencia de actividad
+en el mundo corpreo; pero no puedo menos de insistir en que si algo
+vale en favor de la causalidad la relacion constante de los fenmenos
+en el espacio y en el tiempo, si algo vale la sucesion invariable de
+unas cosas despues de otras; es preciso inclinarse la opinion de que
+hay en los cuerpos verdadera actividad: que en un rden secundario se
+halla en los unos la razon de las mudanzas en los otros; y que por
+consiguiente hay en el mundo corpreo un encadenamiento de causas
+segundas hasta llegar la primera donde est el orgen y la razon de
+todo.
+
+
+
+
+CAPTULO XVI.
+
+CAUSALIDAD INTERNA.
+
+
+[164.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros una verdadera
+facultad productiva de ciertos fenmenos internos. Es indudable que
+concentrando la atencion por medio de un acto libre de la voluntad,
+experimentamos una produccion de imgenes y de ideas. Las obras de
+imaginacion, son una muestra irrecusable de nuestra actividad interna.
+Las sensaciones nos suministran los materiales en bruto; pero con
+ellos levanta la fantasa edificios admirables. Aquella nueva forma
+quin se la ha dado sino nosotros mismos? Preciso es confesar que si
+carecemos absolutamente de actividad, la naturaleza nos alucina
+completamente, hacindonos creer que somos muy activos.
+
+Los simples recuerdos nos ofrecen otra muestra de verdadera actividad.
+Nos proponemos pensar en un pas que hemos visto detenidamente, y
+deseamos recordar sus pormenores: al imperio de la voluntad la
+imaginacion se excita y va desplegando nuestra intuicion las escenas
+que viramos en otro tiempo. Se dir que estas imgenes ya existian y
+que solo ha sido necesario despertarlas, pero no se puede negar que no
+existian en acto pues que no tenamos de ellas conciencia actual; y
+que para lograr su reaparicion ha sino necesario y _suficiente_ el
+imperio de nuestra voluntad. Esta presencia nueva algo aade su
+estado habitual; pues bien, ese algo se ha producido dentro de
+nosotros, con solo quererlo.
+
+Es verdad que no conocemos el _modo_ de esta produccion; pero lo
+cierto es que la conciencia nos asegura de que sigue inmediatamente
+un acto de nuestra voluntad: y que por tanto tenemos cuando menos un
+vehemente indicio, de que con respecto esas imgenes, hay en
+nosotros una fuerza productiva del trnsito de su estado habitual al
+actual. Lo mismo se puede decir de todos los recuerdos; y si bien
+experimentamos con harta frecuencia que no podemos recordar todo lo
+que queremos, esto solo prueba que nuestras facultades activas son
+limitadas por ciertas condiciones de que no se pueden libertar.
+
+[165.] Prescindiendo de los recuerdos quin no ha experimentado la
+elaboracion de conceptos al meditar sobre una materia? Nuestras ideas
+son las mismas cuando comenzamos reflexionar sobre un objeto, que
+cuando hemos meditado sobre l durante largas horas? n ciertamente.
+veces no hemos recogido ningun dato nuevo, no hemos leido ningun libro
+ni oido ninguna observacion que nos pudiera ilustrar, y sin embargo
+por sola la fuerza de la reflexion propia, nos hemos formado ideas
+claras y distintas, cuando antes solo las tenamos confusas. Con decir
+que las nuevas ideas son el resultado de otras que se hallaban ya en
+nuestro espritu no se prueba que no haya en el entendimiento
+verdadera actividad; porque este resultado, sea cual fuere su orgen,
+es siempre una cosa nueva; produce en el alma un nuevo estado; porque
+ahora sabe perfectamente lo que antes ignoraba del todo, conocia muy
+en confuso. En una curva la relacion de la subsecante la secante, y
+la de la subtangente la tangente son ideas geomtricas que se hallan
+al alcance de los entendimientos mas comunes; as como la semejanza de
+los tringulos que se pueden excogitar para comparar unas lneas con
+otras, y la aproximacion sucesiva con que la subsecante se acerca la
+subtangente, y la secante la tangente; pero de aqu reducir todos
+estos elementos un punto de donde brota con vivsima luz la
+admirable teora del clculo infinitesimal, hay una distancia inmensa;
+se dir que los genios que salvaron esta distancia, no pensaron nada
+nuevo, porque tenian en s los elementos de cuya combinacion resulta
+la teora?
+
+[166.] Si en algunos fenmenos se ve con toda claridad la actividad
+productiva, es ciertamente en los actos de la voluntad libre: qu
+se reduce la libertad, si el alma no produce sus voliciones? Si estas
+no son mas que fenmenos producidos por otro ser, y en los cuales el
+alma no tiene otra parte que el ser sujeto de los mismos, la libertad
+no significa nada. Es hasta contradictorio el decir que el alma sea
+libre, y negarle al mismo tiempo que sea el principio de sus
+determinaciones.
+
+[167.] La simple inteligencia, hasta la mera sensibilidad, y en
+general todo fenmeno que implica conciencia, parece ser el ejercicio
+de una actividad; y en este sentido llevo explicado (Cap. XII) que
+tenemos intuicion de la actividad interna. Si entender, si querer, si
+el tener conciencia de que se siente, no son _acciones_, no s dnde
+podremos hallar el tipo de una verdadera accion. El percibir una cosa;
+el quererla; el acto imperativo de la voluntad para emplear los medios
+que puedan proporcionrnosla son indudablemente acciones: y la accion
+es el ejercicio de la actividad. La idea de la vida nos representa la
+actividad en su grado mas perfecto; y entre los fenmenos vitales, los
+mas perfectos son los que implican conciencia; si estos no los
+llamamos acciones, es preciso decir que no tenemos ninguna idea de
+accion ni actividad.
+
+Aunque no conozcamos el _modo_ de la produccion, tenemos conciencia de
+esta produccion; tenemos intuicion de la accion en s misma. Cuando
+vemos un movimiento corpreo, vemos una modificacion pasiva; pero
+cuando experimentamos en nosotros los fenmenos de conciencia, vemos
+una accion, y por consiguiente tenemos intuicion del ejercicio de
+nuestra actividad.
+
+[168.] Aqu se ofrece una objecion. Si los fenmenos internos, son
+verdaderamente acciones, cmo es que con tanta frecuencia, son
+independientes de nuestra voluntad? Sufrimos dolores, pesar nuestro;
+nos ocupan ideas que quisiramos desechar; nos ocurren veces
+pensamientos con una instantaneidad y espontaneidad, que mas bien
+parecen inspiraciones que fruto de nuestro trabajo; en casos
+semejantes, dnde est la actividad? No deberemos decir que estos
+fenmenos son puramente pasivos?
+
+[169.] Esta objecion primera vista tan concluyente, no prueba nada
+contra la actividad interna. En primer lugar, podria responderse que
+el estar el alma pasiva en algunos casos, no prueba que lo est en
+todos; y que para afirmar la existencia de la actividad interna, nos
+basta que haya ciertos fenmenos producidos por ella. Pero ni siquiera
+es necesario conceder que la actividad no se encuentra en los casos
+que nos recuerda la objecion; pues que examinndolos fondo se
+descubre que aun en ellos, el alma ejerce verdadera actividad.
+
+El nervio de la dificultad consiste en que aparecen en nuestro
+interior algunos fenmenos sin el curso de nuestra voluntad, y veces
+ pesar de ella; mas esto solo nos conduce inferir que hay en
+nuestra alma funciones independientes del libre albedro, sin
+obligarnos creer que estas funciones no sean activas. Con esta
+observacion se desvanece la dificultad. Hay en nuestro interior
+fenmenos que nosotros no hemos querido, antes que apareciesen, ni
+despues; es verdad; luego hay en nuestro interior fenmenos en que el
+alma est puramente pasiva; lo niego. La consecuencia es ilegtima; lo
+nico que se puede inferir es que hay en nuestra alma fenmenos para
+cuya aparicion conservacion no es necesario el concurso de nuestra
+voluntad.
+
+Una cosa semejante experimentamos con respecto al cuerpo: hay
+funciones que se ejercen independientemente de nuestro libre albedro,
+como la circulacion de la sangre, la respiracion, la digestion, la
+asimilacion de los alimentos, la transpiracion y otras semejantes;
+pero las hay tambien que no se ejercen sino por el imperio de la
+voluntad, como el comer, el andar, y en general todo lo que se refiere
+al movimiento y posiciones de los miembros. Quin prohibe pues que
+suceda en el alma una cosa semejante, y que haya facultades activas
+que se desenvuelvan, y produzcan varios fenmenos sin el concurso de
+la voluntad.
+
+No creo que se pueda replicar nada esta solucion; sin embargo,
+todava me propongo ampliarla con algunas observaciones sobre el
+carcter de los fenmenos en que se quiere suponer que nuestra alma
+est puramente pasiva.
+
+[170.] Se habla en la objecion de sensaciones dolorosas, las cuales
+efectivamente presentan un caso en que al parecer la actividad no
+existe de ningun modo. Quin podria afirmar que un hombre quien se
+le aplica un hierro candente, y que experimenta dolores atroces,
+ejerce en aquello mismo la actividad de su alma? no es mas conforme
+razon, el decir que el alma se halla puramente pasiva, y en un estado
+muy semejante al de un cuerpo que se comprime por la presion de otro
+cuerpo? Actividad, si alguna se ejerce en semejantes casos, es mas
+bien de reaccion contra la sensacion dolorosa. Si bien se reflexiona,
+en estas observaciones no hay ninguna dificultad cuya solucion no se
+halle en lo que acabo de exponer en el prrafo anterior. Convengo en
+que la sensacion dolorosa no depende de la libre voluntad del que la
+sufre, y que la accion libre de este se ejerce contra la misma
+sensacion; pero esto no quita que haya en el alma una verdadera
+actividad en el mero hecho de sentir, y s nicamente que el ejercicio
+de esta actividad se halla sometido condiciones necesarias, las
+cuales cuando existen, son mas poderosas para el desarrollo de ella,
+que no lo es nuestra voluntad para impedirle. Nada mas cierto que el
+desarrollo de ciertas facultades activas, independientemente de
+nuestro libre albedro: qu cosa mas activa que las pasiones
+vehementes? y sin embargo, muchas veces nos es imposible dejar de
+sentirlas; y es necesario todo el imperio de la voluntad libre, para
+que no traspasen los lmites de la razon.
+
+[171.] La sensacion en s misma, no puede ser toda pasiva; y los que
+sostienen esta opinion manifiestan haber meditado poco sobre los
+hechos de conciencia. Estos hechos son esencialmente individuales; y
+en cuanto hechos de conciencia, son absolutamente incomunicables. Otro
+puede experimentar un dolor muy parecido y aun igual al que yo siento;
+pero no puede experimentar el mismo dolor _numricamente_ considerado;
+porque mi dolor es tan esencialmente mio, que si no es mio no existe.
+Luego el dolor no puede serme comunicado como una entidad individual;
+y para producirle en m, lo nico que se puede hacer es excitar mi
+fuerza sensitiva para que lo experimente.
+
+Esta observacion manifiesta que las sensaciones no pueden ser hechos
+meramente pasivos. La modificacion pasiva es _recibida_ toda; el
+sujeto paciente _no hace_ nada. Desde el momento que el sujeto tiene
+en s algun principio de su modificacion, no es puramente pasivo. La
+sensacion no puede ser _recibida_ toda; debe _nacer_ en el sujeto
+sensitivo, por tal cual influencia, con tal cual ocasion; pero el
+ser que la experimenta ha de contener un principio de su propia
+experiencia, de lo contrario es un ser _sin vida_; no puede sentir.
+
+[172.] En la objecion se habla de sensaciones dolorosas como si su
+necesidad fuera una excepcion de la regla general; pero es de notar
+que no hay aqu excepcion ninguna, y que todas las sensaciones, sean
+gratas ingratas, son necesarias igualmente, con tal que nuestras
+facultades sensitivas se hallen bajo condiciones en que pueden
+desplegarse. Tan necesario es el sentir dolor en la mano si me aplican
+ ella un carbon encendido, como la vista de un cuadro halageo, si
+me lo ponen delante de los ojos.
+
+[173.] La espontaneidad de los fenmenos internos, en el rden
+intelectual puro, en el de la imaginacion sentimiento, confirma la
+existencia de una actividad independiente de nuestro libre albedro, y
+de ningun modo indica que semejantes fenmenos sean puramente pasivos.
+
+Aqu es de notar una circunstancia importante. El ejercicio de las
+funciones del alma est ligado con los fenmenos de la organizacion.
+La experiencia ensea que segun la disposicion del cuerpo, el espritu
+se siente con mas menos actividad: es una verdad conocida de muy
+antiguo que ciertos licores generosos tienen su fuerza inspiradora. El
+estado de la digestion causa sueos pesados y abruma la fantasa con
+apariciones espantosas; la fiebre exalta la imaginacion la abate;
+veces produce un aumento de fuerzas intelectuales, veces causa un
+estupor en que la inteligencia se extingue. Estos fenmenos cuando se
+presentan en su grado mas alto, como sucede en una fuerte perturbacion
+de las funciones orgnicas, ofrecen mas cuerpo la observacion: pero
+esto mismo indica que antes de llegar al extremo hay una extensa
+escala; de suerte que algunos fenmenos cuya aparicion espontnea nos
+parece inexplicable, dependern quizs de ciertas condiciones
+desconocidas que se hallara sometida nuestra organizacion. Sea cual
+fuere la opinion que se adopte sobre la igualdad desigualdad de las
+almas humanas, nadie duda de que las diferencias en la organizacion
+pueden influir en el talento y en la ndole; y que ciertos espritus
+de facultades extraordinarias deben una parte de sus dotes una
+organizacion privilegiada.
+
+De estas consideraciones se infiere que lo que se llama, espontaneidad
+del alma, y que tanto llama la atencion de algunos filsofos modernos,
+es un fenmeno muy generalmente conocido, que ni destruye la actividad
+interna ni nos dice nada nuevo sobre el carcter de esta actividad.
+
+Es cierto que hay en nuestra alma ciertos fenmenos independientes del
+libre albedro; pero tambien es indudable que la presencia de ellos es
+ veces inesperada y repentina, porque nos son desconocidas las
+condiciones de organizacion con las cuales se encuentra ligada. Esto,
+si bien se considera, no es mas que extender mayor nmero de casos,
+lo mismo que observamos frecuentemente en los hechos psicolgicos,
+efectos de causas morbosas; y que adems experimentamos constantemente
+en las sensaciones. Qu es una sensacion, sino una aparicion
+repentina de un fenmeno en nuestra alma, por efecto de una alteracion
+del estado de los rganos?
+
+[174.] No quiero decir con esto que todos los pensamientos
+espontneos, y en general todos los fenmenos que aparecen
+repentinamente en nuestro interior sin preparacion conocida, nazcan de
+las afecciones de la organizacion; solo he querido recordar un hecho
+fisiolgico y psicolgico, cuyo olvido puede producir divagaciones
+intiles, y hasta perjudiciales. Al leer las obras de algunos
+filsofos modernos que tratan de este punto, parece que se proponen
+allanar el camino para sostener luego que la razon individual no es
+mas que un fenmeno de la razon universal y absoluta; y que las
+inspiraciones, y en general todos los fenmenos espontneos
+independientes de nuestro libre albedro, son indicios de que la razon
+absoluta se aparece s misma en la razon humana; que lo que llamamos
+nuestro yo, es una modificacion del ser absoluto; y que la
+personalidad de nuestros seres no es mas que una fase de la razon
+absoluta impersonal.
+
+[175.] Lo que se llama la espontaneidad, la intuicion de los tiempos
+primitivos, no puede ser otra cosa los ojos de la razon y de la
+crtica, que la primitiva enseanza que recibi de Dios el linaje
+humano; todo cuanto dicen en contra algunos filsofos modernos, es una
+repeticion, bien que algo disfrazada, de los sofismas de los
+incrdulos de todas pocas, presentados bajo engaosas galas por
+hombres que abusan de su talento. Lanse con reflexion los escritos
+que aludimos, despjeselos de algunas palabras altisonantes y
+enigmticas, y no se encontrar en ellos nada que no dijeran su modo
+Lucrecio y Voltaire.
+
+
+
+
+CAPTULO XVII.
+
+ACLARACIONES SOBRE LA ESPONTANEIDAD.
+
+
+[176.] Nada mas fcil que escribir algunas pginas brillantes sobre el
+fenmeno de la espontaneidad: el genio de los poetas, de los artistas,
+de los grandes capitanes de todos los siglos; los tiempos fabulosos y
+los hericos; el misticismo; las religiones, todo lo aprovechan
+algunos filsofos de nuestros dias, para escribir trozos, que ni son
+de filosofa, ni de historia, ni de poesa; y que solo deben mirarse
+como raudales de palabras, relumbrantes y sonoras, que escritores de
+fantasa galana y facundia inagotable derraman sobre el abrumado
+entendimiento del cndido lector. Y bien qu se reduce esa
+espontaneidad, esa inspiracion de que tanto se nos habla? Fijemos las
+ideas, consignando y clasificando los hechos.
+
+[177.] La razon propiamente dicha, no se desplega en el espritu
+humano completamente aislado de otros espritus; y no bastan
+despertarla los espectculos de la naturaleza. La estupidez de los
+nios encontrados en los bosques, y la escasa inteligencia de los
+sordo-mudos, son irrecusable prueba de esta verdad.
+
+[178.] El espritu humano puesto en comunicacion con otros espritus,
+experimenta un desarrollo en parte espontneo y directo, en parte
+laborioso y reflexivo. Este es otro hecho que sentimos todos en
+nosotros mismos. Los espritus proporcion de que sus cualidades son
+mas aventajadas, se desenvuelven con mas espontaneidad.
+
+[179.] De los pensamientos que nos ocurren repentinamente y que nos
+parecen puramente espontneos, no pocos son reminiscencias mas menos
+fieles de lo que hemos leido, oido, reflexionado anteriormente; y
+por consiguiente dimanan de un hecho _preparatorio_, del cual no nos
+acordamos. As se explica, por qu la inventiva en todos gneros se
+perfecciona con el trabajo.
+
+[180.] Como en el desarrollo de las facultades del alma, ejerce
+poderosa influencia la organizacion de nuestro cuerpo, podemos decir
+que la espontaneidad de algunos fenmenos internos, est ligada con
+ciertas alteraciones de nuestra organizacion.
+
+[181.] No hay ninguna dificultad _filosfica_ en admitir una
+comunicacion _inmediata_ de nuestro espritu con otro espritu
+superior; y por consiguiente tampoco la hay en conceder que algunos
+fenmenos internos espontneos, nacen de la influencia directa que
+dicho espritu superior ejerce sobre el nuestro.
+
+[182.] El gnero humano no ha tenido primitivamente un desarrollo
+espontneo, independiente de la accion del Criador; la filosofa nos
+indica la necesidad de una enseanza primitiva, sin la cual el
+espritu humano no habria salido jams de un estado de embrutecimiento
+y estupidez. Esta ltima observacion merece algunas aclaraciones.
+
+[183.] La religion nos atestigua una instruccion y educacion
+primitivas del linaje humano, hechas por el mismo Dios en la persona
+del primer hombre: esto es altamente conforme la enseanza de la
+razon y de la experiencia.
+
+Nuestro espritu posee innumerables grmenes, pero es preciso que una
+causa externa los desarrolle. Un hombre enteramente solo desde su
+niez, qu seria? poco mas que un bruto: la piedra preciosa estaria
+cubierta con tierra grosera, que no la dejaria brillar.
+
+La palabra no produce ni puede producir la idea; esto es cierto; la
+razon de las ideas no est en el lenguaje; la razon del lenguaje est
+en las ideas. La palabra es un signo: y no se significa lo que no se
+concibe. Pero este signo, este instrumento, es de un uso maravilloso:
+las palabras son al entendimiento lo que las ruedas la potencia de
+una mquina; la potencia le da el movimiento, pero la mquina no
+andaria sin las ruedas. Faltando la palabra, la inteligencia podria
+tener algun movimiento; pero muy lento, muy imperfecto, muy pesado.
+
+[184.] La Biblia nos presenta al hombre hablando luego de criado: el
+lenguaje le fu pues enseado por Dios. Este es otro hecho admirable
+que la razon confirma plenamente. El hombre no puede inventar el
+lenguaje. Esta invencion excede cuantas se pueden imaginar y se
+quiere atribuirla hombres tan estpidos como son los que carecen del
+lenguaje? Menos extrao seria que un hotentote inventara de repente el
+clculo infinitesimal.
+
+[185.] El hombre mas rudo que sabe una lengua, posee un tesoro de
+ideas mayor de lo que se cree. En el discurso mas sencillo se
+encuentran muchas ideas fsicas, metafsicas y morales. En el grado
+mas nfimo del estado social, se oyen discursos semejantes al
+siguiente: no he querido perseguir mas lejos la fiera, por temor de
+que irritada, no hiciese dao. Aqu hay las ideas de tiempo, de acto
+de voluntad, de accion, de continuidad, de espacio, de causalidad, de
+analoga, de fin y de moral.
+
+ Tiempo pasado = no _he_
+ Idea de acto de voluntad = _querido_,
+ Accion =_perseguir_.
+ Continuidad = _mas_,
+ Espacio = _lejos_.
+ Analoga = _irritada_.
+
+Pues que por la irritacion observada en otros casos, se infiere la del
+presente; y adems se conoce la irritacion, por lo que nos sucede
+cuando nos molestan.
+
+ Motivo y fin = _por temor de que_ irritada etc, etc.
+ Causalidad = no _hiciese dao_.
+ Moralidad = el _no daar otros_.
+
+[186.] La ciencia va descubriendo la afinidad de las lenguas,
+encontrndolas reunidas en grandes centros: las lenguas de los
+salvajes no son elementos, sino fragmentos: no son la palabra
+balbuciente de la infancia, sino la pronunciacion torpe y extravagante
+de la degradacion y embriaguez.
+
+[187.] La palabra no puede producir en el espritu la idea de una
+sensacion que no tenga: todos los discursos del mundo no darian la
+idea de color un ciego de nacimiento. Mucho menos podrn resultar de
+la palabra las ideas puras, distintas de toda sensacion; y esto es una
+razon poderosa en favor de las ideas innatas.
+
+[188.] Las ideas de unidad, nmero, tiempo, causalidad, expresan cosas
+no sensibles; luego no pueden ser producidas en nosotros por ninguna
+representacion sensible expresada por palabras. Sin embargo, estas
+ideas existen en nosotros como grmenes susceptibles de un gran
+desarrollo; primero por la experiencia de los sentidos, y luego por la
+reflexion. El nio que habiendo acercado su mano la lumbre se quema,
+comienza percibir la relacion de causalidad, que luego generaliza y
+depura. Las grandes ideas de Leibnitz sobre la causalidad, eran la
+idea de un Leibnitz nio. La diferencia estaba en el desarrollo. As
+la organizacion de la colosal encina, se halla bajo la corteza de la
+bellota.
+
+Unos han dicho que el entendimiento del hombre era como una tabla rasa
+en que nada hay escrito; otros que era un libro que bastaba abrir para
+leer; yo creo que se podria comparar uno de esos papeles escritos
+con tinta incolorada, que parecen blancos hasta que una friccion de un
+lquido misterioso hace salir los caractres negros. El lquido mgico
+es la instruccion y la educacion.
+
+[189.] Yo quisiera que se me mostrara un pueblo que por s solo haya
+salido del estado salvaje, ni aun del brbaro. Todas las
+civilizaciones que se conocen estn subordinadas unas otras por una
+cadena no interrumpida. La civilizacion europea debe mucho al
+cristianismo, y algo la romana; la romana la griega; la griega
+la egipciaca; la egipciaca la oriental; y all se encuentra un velo
+que con nada se levanta, sino con los primeros captulos del Gnesis.
+
+[190.] Para conocer al espritu humano es preciso estudiar la historia
+de la humanidad: quien aisla demasiado los objetos corre peligro de
+mutilarlos; por esta razon se han escrito tantas frivolidades
+ideolgicas que han pasado por investigaciones profundas, no obstante
+que distaban tanto de la verdadera metafsica como el arte de disponer
+simtricamente un museo, de la ciencia del naturalista.
+
+[191.] Si se defienden las ideas innatas, tampoco se puede negar
+nuestro entendimiento una fuerza para componer otras nuevas, medida
+que los objetos, y sobre todo la locucion, le excitan ello; de lo
+contrario seria menester decir que nada aprendemos ni podemos
+aprender, y que lo tenemos ya todo de antemano en nuestro espritu,
+como escrito en un libro. Nuestro entendimiento parece una caja donde
+hay todos los caractres; mas para decir algo, ha menester de la mano
+del cajista.
+
+Esta imgen de los caractres de imprenta me recuerda un hecho
+ideolgico que importa consignar: hablo del escassimo nmero de ideas
+que hay en nuestra mente, y de la asombrosa variedad de combinaciones
+ que se prestan. Cuanto hay en el rden intelectual, se puede
+encerrar en las categoras; las que, ora se adopten las de
+Aristteles, ora las de Kant, otro cualquiera, siempre se reducen
+muy pocas. Cada idea de esas que se pudieran llamar matrices, se
+parece un rayo de luz que pasando sucesivamente por innumerables
+prismas, y reflejando en muchos espejos, presentase infinita variedad
+de colores, matices y figuras.
+
+Como nuestro pensamiento se reduce casi todo la combinacion, y esta
+puede hacerse de tantas maneras, es singular la comunidad necesaria
+que en las combinaciones fundamentales tienen todos los espritus. En
+los puntos secundarios hay divergencia; mas n en lo principal. Esto
+prueba que la razon humana, en su existencia y en su desarrollo,
+depende de una inteligencia infinita causa de todos los espritus, y
+maestra de todos ellos.
+
+[192.] En apartndose de estas doctrinas, tan acordes con la filosofa
+y la historia, la espontaneidad, ya sea del hombre, ya sea del linaje
+humano, no significa nada, expresa las vagas y absurdas teoras
+del panteismo idealista.
+
+
+
+
+CAPTULO XVIII.
+
+CAUSALIDAD FINAL. MORALIDAD.
+
+
+[193.] Los seres activos que obran por conocimiento, necesitan tener,
+ mas de su actividad eficiente, un principio moral de sus
+determinaciones. Para querer, no basta la sola facultad de querer, es
+necesario conocer lo que se quiere; pues nada es querido sin ser
+conocido. Esto da orgen la _causalidad final_, esencialmente
+distinta de la eficiente, y que solo tiene lugar en los seres dotados
+de inteligencia.
+
+[194.] Recordando lo que se ha dicho (Cap. X) podemos notar que las
+causas finales forman una serie distinta de las eficientes; y que lo
+que en estas es accion fsica, es en aquellas influencia moral. En la
+pintura de un cuadro, la serie de la causalidad eficiente, es esta: el
+pincel, la mano, los msculos, los espritus animales, el imperio de
+la voluntad. Con esta serie, siempre necesaria para que el cuadro se
+pinte, se pueden combinar diferentes series de causalidad final. El
+artista puede haberse propuesto las que siguen. Lucir su ingenio y
+esto para adquirir fama, y la fama para disfrutar el placer que se
+experimenta con una nombrada gloriosa. Otra serie: contentar una
+persona, para quien se trabaja el cuadro; y esto para que la persona
+pague una cantidad de dinero; y el dinero, para las necesidades del
+artista, para sus placeres. Otra: buscar en la pintura la
+distraccion de una pesadumbre; y esto para conservar la salud. Es
+evidente que se pueden excogitar muchas series de una influencia
+puramente moral intelectual, series que solo concurren la
+produccion del efecto en cuanto se combinan con la serie eficiente,
+influyendo en la determinacion del artista.
+
+[195.] Esta influencia moral puede ejercerse de dos maneras:
+arrastrando necesariamente la voluntad, dejndola con facultad para
+querer no querer; en el primer caso hay una espontaneidad
+voluntaria, pero necesaria; en el segundo, hay una espontaneidad
+libre. Todo acto libre es voluntario, mas n todo acto voluntario es
+libre. Dios quiere libremente la conservacion de las criaturas; pero
+quiere necesariamente la virtud, y no puede querer la iniquidad.
+
+[196.] Mientras atendemos nicamente la causalidad de eficiencia, no
+hallamos mas que relaciones de causas y efectos; pero en atendiendo
+la causalidad final, se presenta un nuevo rden de ideas y de hechos:
+_la moralidad_. Ante todo consignemos la existencia del hecho.
+
+[197.] Bien y mal, moral, inmoral, justo, injusto, derecho, deber,
+obligacion, mandato, prohibicion, lcito, ilcito, virtud y vicio, h
+aqu unas palabras que todos emplean de continuo y aplican todo el
+curso de la vida, todas las relaciones del hombre con Dios, consigo
+mismo y con sus semejantes, sin ninguna duda sobre su verdadero
+significado, y entendindose perfectamente unos otros; cual si
+hablasen de los colores, de la luz de otros objetos de nuestros
+sentidos. Al oir la palabra lcito ilcito aplicada a un acto quin
+pregunta lo que significa? Cuando se dice este hombre es virtuoso,
+aquel vicioso, quin duda sobre el sentido de estas expresiones? Hay
+nadie que encuentre alguna dificultad en comprender lo que significan
+estas otras: tiene derecho ejecutar este acto, est obligado
+cumplir con tal circunstancia, este es su deber, ha faltado su
+deber, esto est mandado, aquello est prohibido, esto es justo,
+aquello es una injusticia, esto es una virtud herica, aquello una
+maldad, un crmen? No hay ideas mas comunes, mas vulgares, corren
+entre los ignorantes como entre los sabios, en los pueblos brbaros
+como en los cultos, en la juventud de las sociedades como en su
+infancia y vejez, en medio de costumbres puras como de la corrupcion
+mas escandalosa: expresan algo primitivo, innato en el espritu
+humano, algo indispensable su existencia, algo de que no puede
+despojarse mientras est en el ejercicio de sus facultades. Habr mas
+ menos equivocacion extravagancia en la aplicacion de dichas ideas
+ ciertos casos particulares; pero las ideas matrices de bueno y malo,
+justo injusto, lcito ilcito, son las mismas en todos tiempos y
+pases, forman como un ambiente en que el espritu humano respira y
+vive.
+
+[198.] Es notable que ni aun aquellos que niegan la diferencia entre
+el bien y el mal, pueden prescindir de esta diferencia. A un filsofo
+que est escribiendo un tratado en que se burla de lo que l llama
+_preocupaciones_ del humano linaje sobre la diferencia entre el bien y
+el mal, decidle: me parece, seor filsofo, que es V. un insigne
+malvado, pues que de tal modo se propone combatir lo mas santo que hay
+sobre la tierra; y veris como se olvida de su filosofa, y de cuanto
+ha dicho sobre el _vano_ significado de las palabras virtud y vicio, y
+se indigna de verse calificado de esta manera, y se defiende con
+calor, y se empea en probaros que es el hombre mas virtuoso del
+mundo, y que en aquello mismo est dando repetidas pruebas de
+_lealtad_, de _sinceridad_, de _honradez_. Poco importa que all en
+sus altas teoras, la honradez, la lealtad y la sinceridad sean
+palabras destituidas de sentido, puesto que nada significan ni pueden
+significar, en no admitiendo un rden moral; el filsofo arrostra sin
+vacilar una inconsecuencia, mejor diremos, ni aun repara en ella:
+las ideas y sentimientos morales se agitan en su alma desde el momento
+que se le llama inmoral: deja de ser sofista y vuelve ser hombre.
+
+[199.] La idea de este rden moral, podr ser una preocupacion que no
+teniendo cosa alguna que le corresponda en la realidad, y sin
+fundamento en la naturaleza humana, deba su origen la educacion, de
+suerte que hubiese sido posible que los hombres viviesen sin ideas
+morales con otras directamente contrarias las que ahora tenemos?
+Si es preocupacion, cmo es que sea general todos los tiempos y
+pases? quin la ha comunicado al humano linaje? quin ha sido tan
+hbil y tan poderoso, para lograr que la adoptasen todos los hombres?
+cmo se ha conseguido que las pasiones, hallndose en posesion de la
+libertad, renunciasen ella, admitiendo un dique que les impide
+desbordarse, recibiendo un freno que de continuo las detiene y
+molesta? Quin fu ese hombre extraordinario, cuya accion alcanz
+dominar todos los tiempos y pases, las costumbres mas brutales, las
+pasiones mas violentas, los entendimientos mas obtusos, que pudo
+difundir la idea de un rden moral por toda la faz de la tierra, no
+obstante la diversidad de los climas, de las lenguas, de las
+costumbres, de las necesidades, de la variedad en el estado social de
+los pueblos, y que consigui dar esta idea del rden moral, tal
+fuerza, tal consistencia, que se conserva al travs de todas las
+vicisitudes, pesar de los mas profundos trastornos, entre las ruinas
+de los imperios, entre las fluctuaciones y transmigraciones de la
+civilizacion, permaneciendo como una columna que no pueden conmover
+las impetuosas olas de la corriente de los siglos?
+
+No hay aqu la mano del hombre; un fenmeno de este gnero no nace de
+combinaciones humanas; se funda en la naturaleza misma; es
+indestructible porque es natural; as, y solo as, pueden explicarse
+su universalidad y permanencia.
+
+[200.] El negar toda diferencia entre el bien y el mal, es ponerse en
+abierta contradiccion con las ideas mas arraigadas en el espritu
+humano, con los sentimientos mas profundos y poderosos; todos los
+sofismas del mundo no sern capaces de persuadir nadie, incluso el
+mismo sofista, que no hay ninguna diferencia intrnseca entre consolar
+ un afligido y aumentar su afliccion, entre socorrer un infortunado
+y agravar su infortunio, entre agradecer un beneficio y daar al
+bienhechor, entre cumplir la promesa y faltar ella, entre hacer
+limosna y robar el bien ajeno, entre ser fiel un amigo y hacerle
+traicion, entre morir por su patria y venderla alevemente los
+enemigos, entre respetar las leyes del pudor y violarlas con descaro,
+entre la sobriedad y la embriaguez, entre la templanza en todos los
+actos de la vida y el desrden de las pasiones desbocadas. No hay
+razon, no hay ingenio, no hay cavilacion, de ninguna especie, capaces
+de borrar esta lnea divisoria. El sofista discute, imagina, finge,
+sutiliza, pero todo es en vano; la naturaleza est aqu: ella dice al
+insensato: hasta aqu llegars, y aqu se quebrantar el orgullo de
+tus olas.
+
+[201.] Si no hay diferencia intrnseca entre el bien y el mal, y todo
+cuanto se dice sobre la moralidad inmoralidad de las acciones no es
+mas que un conjunto de palabra sin sentido, que al menos no tienen
+otro que el recibido de las convenciones humanas, cmo es que
+mientras el justo duerme sosegado en su lecho, el malvado se agita con
+el corazon destrozado por los remordimientos? de dnde vienen
+aquellos sentimientos de amor y de respeto que nos inspira lo que
+llamamos virtud y la aversion que nos excita lo que apellidamos vicio?
+El amor los hijos, la veneracion los padres, la fidelidad con los
+amigos, la compasion por la desgracia, la gratitud hcia los
+bienhechores; el horror que nos causa un padre cruel, un hijo
+parricida, una esposa adltera, un amigo desleal, un traidor su
+patria, una mano salpicada con la sangre de una vctima, la opresion
+del desvalido, el desamparo del hurfano, la ingratitud con el
+bienhechor; estos sentimientos, no muestran mas claro que la luz del
+dia, la mano del Todopoderoso esculpiendo en nuestras almas las ideas
+del rden moral, y fortalecindolas con sentimientos que
+instintivamente, aun cuando nos faltase el tiempo para reflexionar,
+nos indicasen el camino que debemos seguir?
+
+[202.] No niego que en el exmen de los fundamentos de la moral se
+tropieza con graves dificultades; convengo en que el anlisis de la
+ciencia del bien y del mal es uno de los puntos mas recnditos de la
+filosofa; pero estas dificultades nada prueban contra la expresada
+diferencia. Nadie niega la existencia de un edificio aunque no se
+pueda descubrir hasta dnde llegan sus cimientos; la misma profundidad
+es un indicio de su solidez, una garanta de su duracion. La
+diferencia entre el bien y el mal demostrada _ priori_ por los
+sentimientos mas ntimos del corazon humano, se puede evidenciar con
+solo atender los resultados que produce su existencia no
+existencia. Admitamos el rden moral imaginemos que todos los
+hombres arreglan su conducta conforme esta _preocupacion_. Cul es
+el resultado? el mundo se convierte en un paraso; los hombres viven
+como hermanos, usan con templanza de los dones de la naturaleza,
+comparten su dicha, se ayudan en su desgracia; en el individuo, en la
+familia, en la sociedad, reina la armona mas encantadora; si el rden
+moral es una preocupacion, necesario es confesar que jams la hubo de
+consecuencias mas grandes, mas saludables, mas bellas; si la virtud es
+una mentira, jams la hubo mas til, mas hermosa, mas sublime.
+
+[203.] Hagamos la contraprueba. Supongamos que la _preocupacion_
+desaparece, y que todos los hombres se convencen de que el rden moral
+es una vana ilusion y que es preciso desterrarla del entendimiento, de
+la voluntad y de las obras; cul ser el resultado? Destruido el
+rden moral quedar solo el fsico; cada cual pensar y obrar segun
+sus clculos, pasiones caprichos; no habr mas guia para los hombres
+que el ciego instinto de la naturaleza las frias especulaciones del
+egoismo; el individuo se convertir en un monstruo, la familia ver
+rotos todos sus lazos; y sumida la sociedad en un caos espantoso,
+caminar rpidamente su total aniquilamiento. Estas son las
+consecuencias necesarias del destierro de la _preocupacion_. El
+lenguaje mismo quedaria horriblemente mutilado si desapareciesen las
+ideas del rden moral: una conducta buena mala serian palabras sin
+sentido: la alabanza y el vituperio carecerian de objeto; la misma
+vanidad perderia gran parte de su pbulo; la lisonja deberia limitarse
+ las prendas naturales consideradas en el rden puramente fsico: la
+palabra mrito, no podria pronunciarse sin caer en el absurdo.
+
+[204.] Vase pues si hay dificultad de ninguna clase que pueda hacer
+admisibles tamaas consecuencias; quien, arredrado por las sombras que
+se descubren al examinar los primeros principios de la moral, se
+empease en negarla, seria tan insensato como el labrador que la
+vista de un caudaloso rio que fertiliza sus campias, se obstinase en
+afirmar que no existen las aguas fertilizadoras, fundado en la razon
+de que algunos despeaderos inaccesibles le impiden acercarse al
+benfico manantial.
+
+
+
+
+CAPTULO XIX.
+
+EXMEN DE ALGUNAS EXPLICACIONES DE LA MORALIDAD.
+
+
+[205.] Se ha disputado mucho sobre el orgen y carcter de la
+moralidad de las acciones, sucediendo en esta materia lo mismo que en
+todas las dems; el entendimiento del hombre vacila y se confunde,
+siempre que trata de penetrar en los primeros principios de las cosas.
+Como no me propongo escribir un tratado de moral, y s nicamente,
+analizar los fundamentos de esta ciencia, me limitar caracterizar,
+en cuanto me sea posible, las ideas y sentimientos primordiales del
+rden moral, sin descender sus aplicaciones. Para esto, proceder
+como acostumbro, por el mtodo analtico, descomponiendo el hecho
+consignado en el captulo anterior, recorriendo varias exposiciones
+del mismo, y sealando la insuficiencia y la inexactitud de alguna de
+ellas, antes de llegar la nica que me parece verdadera y cumplida.
+
+[206.] Qu es bien? qu es mal? las cosas que son buenas malas por
+qu lo son? en qu consiste su bondad malicia? cul es el orgen de
+estas propiedades?
+
+Se dice que es bueno lo que es conforme la razon, lo que se hace con
+arreglo a la ley eterna, lo que es agradable Dios; y malo lo que se
+opone la razon, lo que contradice la ley eterna, lo que es
+desagradable Dios. Esto es verdad; pero resuelve cumplidamente la
+cuestion en el terreno cientfico?
+
+El valor moral del dictmen de la razon depende de su conformidad con
+la ley eterna; cuando pues para fundar el rden moral se echa mano de
+la primera, se habla de una participacion de la segunda; luego no se
+tienen con esto dos resoluciones de la cuestion, sino una sola.
+
+Los actos no pueden ser agradables desagradables Dios, sino en
+cuanto son conformes la ley eterna; luego el juzgar de la bondad
+malicia de los actos por su relacion al agrado desagrado de Dios, es
+juzgarlos por su conformidad la ley eterna.
+
+Infirese de lo dicho que acto conforme razon, acorde con la ley
+eterna, agradable Dios, aunque expresen diversos aspectos de una
+idea, no significan nada diferente, en cuanto se trata de explicar los
+cimientos del rden moral.
+
+[207.] Las prescripciones de la ley eterna, no dependen de la _libre_
+voluntad de Dios; pues en tal caso se seguiria que Dios podria hacer
+lo bueno malo, y lo malo bueno. La ley eterna, no puede ser otra cosa
+que la razon eterna, bien la representacion del rden moral en el
+entendimiento divino. En tal caso, la moralidad parece, segun nuestro
+modo de concebir, que precede su representacion; esto es, que la
+moralidad est representada en el entendimiento divino, porque ella
+es; pero no es, porque est representada. En el rden moral llegamos
+un caso semejante al de las esencias metafsicas y geomtricas. Las
+verdades geomtricas por ejemplo, son eternas en cuanto estn
+representadas en la razon eterna; y esta representacion supone una
+verdad intrnseca en ellas mismas, y absolutamente necesaria, pues que
+de otro modo la representacion podria ser falsa. Mas, como quiera que
+dicha verdad ha de tener algun fundamento eterno (Lib. IV, Cap.^s
+XXIV, XXV, XXVI y XXVII), y este no se halla en los seres finitos, se
+le ha de buscar en el ser infinito por esencia, donde est la razon de
+todo. Su entendimiento representa la verdad, y por tanto es verdadero;
+pero esta misma verdad se funda en la esencia del mismo ser infinito
+que la conoce.
+
+[208.] Las verdades morales no se distinguen en este punto de las
+metafsicas; su orgen est en Dios, la moral no puede ser atea. Por
+qu se representan en Dios unas cosas como buenas y otras como malas?
+buscar la razon de esto equivale preguntar por qu los tringulos no
+se representan circulares, y los crculos triangulares. Si hay una
+necesidad intrnseca, no podremos sealar la razon de ella, de
+todos modos debemos llegar una razon que no puede explicarse por
+otra razon. Siempre ser preciso pararnos en un punto donde digamos:
+es as, y nada mas. La ulterior satisfaccion que en tal caso
+pudiramos desear, nos es imposible alcanzarla, en no viendo
+intuitivamente la esencia infinita donde se halla la primera y la
+ltima razon de todo.
+
+[209.] Para estar representadas las cosas como buenas malas, y aun
+para concebirlas representadas como tales, es necesario que se les
+suponga bondad malicia.
+
+Qu es ser una cosa buena? si decimos que es el ser representada como
+buena en el entendimiento divino, hacemos entrar en la definicion la
+misma cosa definida: siempre queda la dificultad: qu significa ser
+representada como buena?
+
+La bondad no puede consistir en la simple representacion, de suerte
+que sea bueno todo lo que est representado en Dios, porque entonces
+se seguiria que todo es bueno porque todo est representado en Dios.
+
+Luego para que una cosa sea buena, no solo debe ser representada, sino
+representada bajo tal cual carcter, que la constituya buena; en
+cuyo caso, hallamos aun en pi toda la dificultad: cul es este
+carcter?
+
+[210.] Aclaremos las ideas comparando una verdad metafsica con una
+verdad moral. Todos los dimetros de un mismo crculo son iguales;
+esta verdad no depende de ningun crculo particular; se funda en la
+misma esencia del crculo; y esta su vez, con todas sus propiedades
+y relaciones, se halla representada desde toda la eternidad en la
+esencia infinita, donde con la plenitud del ser, hay la representacion
+y el conocimiento de todas las participaciones finitas en que se
+pueden ejercer la sabidura y la omnipotencia infinita. Todas las
+participaciones estn sujetas al principio de contradiccion; en
+ninguna de ellas se puede verificar que el ser deje de excluir al no
+ser y recprocamente; de aqu dimana la necesidad de todas las
+propiedades y relaciones, sin las cuales no subsiste el principio de
+contradiccion: entre ellas se cuenta la igualdad de todos los
+dimetros del mismo crculo.
+
+[211.] Estas consideraciones sugieren la cuestion: es posible
+explicar el rden moral del mismo modo que el metafsico y el
+matemtico, manifestndole contenido en el principio de contradiccion?
+
+[212.] Es fcil de notar que en todas las verdades metafsicas y
+matemticas se expresa se niega la identidad. A es B, A no es B;
+esto se reducen todas las proposiciones posibles; esta es la frmula
+general de todas las verdades de un rden absoluto. De otra manera
+sucede en el rden moral, donde nunca se expresa nada absolutamente,
+como lo indica la misma forma de las proposiciones morales. Dios es
+bueno. Aqu se expresa una verdad metafsica. Dios _debe ser_ amado,
+en otros trminos: _se ha_ de amar Dios. Aqu se expresa una verdad
+moral. Ntese la diferencia: en un caso se dice _es_, absolutamente;
+en el otro, _debe ser_, _se ha_, _hay obligacion de_, emplendose
+diferentes expresiones que todas significan una misma cosa; pero en
+todas ellas ha desaparecido el _ser_, como afirmacion absoluta. Al
+parecer ninguna proposicion moral puede expresarse de esta manera,
+atendiendo los elementos primitivos de nuestras ideas morales,
+porque en todas estas proposiciones se implica la idea del deber, que
+es esencialmente una idea relativa.
+
+[213.] El amar Dios es bueno. Esta es una proposicion moral cuya
+estructura parece contradecir lo que acabo de establecer. Aqu se
+encuentra una afirmacion absoluta expresada simplemente por _es_, como
+en las proposiciones metafsicas matemticas. No obstante, por poco
+que se reflexione, se echar de ver que este carcter absoluto
+desaparece, si se atiende la naturaleza del predicado. Qu
+significa _bueno_? hnos aqu con una idea esencialmente relativa, lo
+cual comunicar este mismo carcter la proposicion que se presentaba
+como absoluta. El amar Dios es bueno, significar: el amar Dios es
+una cosa conforme la razon la ley eterna, agradable Dios,
+una cosa que estamos obligados; siempre una idea relativa, jams una
+idea absoluta como estas otras: ser, no ser, tringulo, crculo etc.
+etc.
+
+[214.] Bueno, dicen algunos, es lo que conduce al fin que corresponde
+al ser inteligente. Esta explicacion no debe confundirse con la teora
+del inters privado; teora rechazada por la religion, por los
+sentimientos del corazon, y combatida por los pensadores mas
+profundos; aqu, al hablar de fin se trata de un fin ltimo, superior
+ lo que suele entenderse por la expresion: inters privado. Sin duda
+que el llegar al ltimo fin, es un grande inters del ser inteligente;
+pero al menos este inters se toma en un sentido grandioso, que no
+alienta el desarrollo de un egoismo mezquino.
+
+Reconocida esta diferencia entre las dos doctrinas, dir que tampoco
+esta ltima me parece admisible. La bondad moral ha de ser conducente
+al fin; mas esto no constituye el carcter de la moralidad. En efecto:
+qu se entiende por fin? si se entiende el mismo Dios, acto moral
+ser el acto que conduce Dios; en cuyo caso permanece en pi la
+dificultad, pues que faltar saber, qu se entiende por _conducir_. Si
+es el acarrear la felicidad, que consiste en la union con Dios _cmo_
+se acarrea esta felicidad? Cumpliendo lo que Dios ha mandado--Cierto;
+pero entonces preguntaremos: 1. por qu el hacer lo que Dios ha
+mandado, conduce la felicidad; 2. por qu Dios ha mandado unas
+cosas, y ha prohibido otras; lo cual equivale plantear de nuevo la
+cuestion de la moralidad intrnseca.
+
+[215.] Adems, la idea de felicidad nos ofrece una cosa muy distinta
+de la de moralidad. Imaginando un ser que sacrifica toda su dicha por
+otros seres, tendremos la idea de un ser altamente moral, y sin
+embargo infeliz. Si la moralidad consistiese en la felicidad, la
+participacion de la felicidad seria la participacion de la moralidad;
+todo goce seria un acto moral; y solo podria ser inmoral, por no ser
+bastante vivo bastante duradero. A medida que nos elevaramos la
+idea de un goce mas duradero y vivo, nos formaramos la idea de una
+moralidad mas alta; el goce mas exento de disgusto, seria el acto de
+moralidad mas pura: y quin no ve que esto trastorna nuestras ideas
+morales, y repugna nuestros sentimientos?
+
+[216.] No basta decir que un ser moral alcanzar la felicidad; y que
+su felicidad ser tanto mayor, cuanto mayor haya sido su moralidad;
+esto solo prueba que la felicidad es el premio de la virtud; pero no
+autoriza confundir aquella con esta, el galardon con el mrito.
+
+[217.] El confundir la moralidad con la dicha, es reducir la moral
+una combinacion de clculo, es despojar la virtud de ese brillo
+pursimo que nos atrae y encanta, y que nos la hace parecer tanto mas
+bella, cuanto mas unida est con el sufrimiento. Si identificamos la
+felicidad con la moralidad; el desinters ser un clculo de inters,
+un sacrificio de un inters menor un inters mayor, una prdida en
+lo presente, para ganar en el porvenir.
+
+N, la moralidad de las acciones, no es un negocio de clculo: el
+virtuoso alcanza premio; puede tambien desear este premio; mas para
+que el acto sea virtuoso, se necesita algo mas que la combinacion para
+alcanzarle; es preciso que hallemos algo que haga el acto meritorio
+del premio; y ni siquiera concebimos que pueda estarle reservado el
+premio ningun acto, sino porque en s mismo es meritorio.
+
+Cuando Dios ha preparado castigos para unos actos y premios para
+otros, ha debido hallar en ellos una diferencia intrnseca; y por esto
+les ha sealado destinos diferentes; pero segun el sistema que
+combatimos, los actos no serian buenos sino en cuanto conducentes al
+premio, y no habria ninguna razon porque condujesen l los unos con
+preferencia, los otros. Esta razon se ha de encontrar en una
+diferencia intrnseca de los mismos; si no se quiere caer en el
+absurdo de que todas los acciones son indiferentes en s mismas, y que
+las malas podrian ser buenas, y las buenas malas.
+
+[218.] El ser conducente al bien de la humanidad es otro carcter
+incompleto de la moralidad de las acciones. Desde luego salta la
+vista, que esta moralidad, seria solamente la humana; y por tanto no
+comprenderia la moralidad intrnseca, que consideramos comun todos
+los seres inteligentes.
+
+[219.] Adems; de qu bien se trata? en qu estado se considera la
+humanidad? Se habla de una sociedad constituida en nacion; de la
+humanidad propiamente dicha; de una generacion de muchas; de su
+destino en la tierra en el porvenir de la otra vida? Se habla de su
+_bienestar_, de su desarrollo y perfeccionamiento prescindiendo de
+su mayor menor bienestar? Si la moralidad de las acciones se ha de
+tomar de su _conducencia_, por decirlo as, al bien general de la
+humanidad, en qu consiste este bien supremo? Es el desarrollo de la
+inteligencia, es el de la fantasa del corazon; es el de las artes
+tiles que proporcionan goces materiales? No se puede entonces poner
+como trmino la perfeccion moral, pues que por el supuesto, la
+moralidad seria un medio; y las acciones serian tanto mas morales,
+cuanto serian medios mas tiles para lograr el bien general.
+
+[220.] Decir que la moralidad es nicamente objeto del sentimiento, y
+que no se puede sealar otro carcter de lo bueno, sino esa perfeccion
+misteriosa que sentimos en la virtud; es desterrar la moral como
+ciencia, cerrando completamente las puertas toda investigacion. No
+niego que hay en nosotros un sentimiento moral; y que nuestro corazon
+abriga misteriosas simpatas por la virtud; pero creo que con este
+hecho, es muy compatible el estudio cientfico de los fundamentos del
+rden moral. Es necesario reconocer el carcter primitivo de algunos
+hechos de nuestro espritu, y no empearse en querer explicarlo todo;
+pero conviene guardarse de la exageracion, que en esto ser tanto mas
+peligrosa, cuanto se cubrir con el manto de la modestia.
+
+
+
+
+CAPTULO XX.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL RDEN MORAL.
+
+
+[221.] En la moralidad ha de haber algo absoluto. No es posible
+concebir una cosa relativa sola, sin algo absoluto en que se funde.
+Adems, toda relacion implica un trmino de referencia, y por
+consiguiente, aun cuando supongamos una serie de referencias, es
+necesario llegar al trmino ltimo. Esto manifiesta por qu no
+satisfacen al entendimiento las explicaciones de la moralidad
+puramente relativas: la razon y hasta el sentimiento, buscan algo
+absoluto en que puedan fijarse.
+
+A mas de este argumento puramente ontolgico en favor de lo absoluto
+de la moralidad, hay otros mas al alcance del comun de los hombres, y
+no menos concluyentes.
+
+[222.] En el ser infinitamente perfecto concebimos santidad infinita,
+independientemente de la existencia de las criaturas; y qu es la
+_santidad_ infinita, sino la perfeccion _moral_ en un grado infinito?
+Esta razon es decisiva para todo el mundo, excepto los ateos: quien
+admite la existencia de Dios debe admitir su santidad; lo contrario
+repugna la razon, al corazon, al sentido comun. Luego existe algo
+moral absoluto; luego la moralidad en s misma, no puede explicarse
+por ninguna relacion de las criaturas un fin; pues que la moralidad
+en un grado infinito, existiria, aun cuando no hubiese habido ni
+hubiese jams, ninguna criatura.
+
+[223.] Al concebir un ser inteligente criado, concebimos tambien la
+moralidad como una ley inflexible que sus acciones deben sujetarse.
+Es de notar que esta moralidad la concebimos, aun suponiendo un ser
+inteligente enteramente solo: luego la moralidad no puede explicarse
+por la relacion de unas criaturas con otras. Fingid un hombre
+enteramente solo sobre la tierra podris concebirle exento de toda
+moralidad? Ser igualmente bello en el rden moral el que trabaje
+para perfeccionar su entendimiento y desarrollar armnicamente todas
+sus facultades, el que se abandone instintos groseros
+confundindose con los brutos por su estupidez y envilecimiento?
+Imaginad que desaparece la tierra y todo el universo corpreo, y todos
+los seres criados, excepto una sola inteligencia: podeis concebir
+esta criatura enteramente exenta de toda ley moral? En sus
+pensamientos, en sus actos do voluntad, podeis figuraros que sea todo
+indiferente, y que la moralidad sea para ella una palabra sin sentido?
+Es imposible, si no queremos luchar abiertamente con nuestras ideas
+primitivas, con nuestros sentimientos mas profundos, con el sentido
+comun de la humanidad. H aqu pues otra prueba de que hay en el rden
+moral algo absoluto, una perfeccion intrnseca, independiente de las
+relaciones mutuas de las criaturas; una belleza propia, en ciertas
+acciones de la criatura inteligente y libre.
+
+[224.] La imputabilidad de las acciones nos ofrece otro argumento en
+confirmacion de la misma verdad. La moralidad no se mide nunca por el
+resultado; los quilates de ella se aprecian por lo _inmanente_; esto
+es, por los motivos que han impulsado querer, por la mayor menor
+deliberacion que ha precedido al acto de la voluntad, por la mayor
+menor intensidad de este mismo acto. Si alguna vez se atiende los
+resultados, todo el valor moral que estos se atribuye nace de lo
+interior del alma: la prevision imprevision de ellos, la
+posibilidad imposibilidad de preverlos; el haberlos querido n; el
+habrselos propuesto como objeto principal secundario; el haberlos
+deseado con ahinco el haberlos arrostrado con dolor y repugnancia;
+estas y otras consideraciones semejantes se tienen presentes cuando se
+quieren apreciar y graduar el mrito demrito de una accion que ha
+tenido tales cuales resultados. De donde se infiere que estos no
+significan nada en el rden moral, sino en cuanto est expresado en
+ellos el acto de la voluntad.
+
+[225.] Este carcter de _inmanencia_, esencial los actos morales,
+destruye por su base todas las teoras que fundan la moralidad en
+combinaciones externas, sean las que fueren; y demuestra que el acto
+de un ser inteligente y libre es bueno malo en s mismo,
+prescindiendo absolutamente de todas sus consecuencias buenas malas,
+que de un modo otro no hayan estado contenidas en el acto interno.
+Un hombre, que por un acto cuyas consecuencias no previese ni pudiese
+prever, perjudicase gravemente todo el linaje humano, seria
+inocente; y otro que con una intencion daada, hiciese un gran
+beneficio la humanidad entera, seria un perverso. Un hombre salva
+su patria, por un sentimiento de vanidad, con un fin de ambicion
+de codicia: su accion salvadora, no es mirada como un acto virtuoso.
+Otro, con la intencion mas desinteresada y pura, con el mas ardiente
+anhelo de salvar su patria, la compromete, por un error, la pierde;
+este desventurado no deja de ser un hombre virtuoso; la misma accion
+funesta en resultados, es considerada como un acto de virtud.
+
+[226.] En qu consiste pues la moralidad absoluta? dnde se halla el
+manantial oculto del cual fluye ese raudal de belleza que todos
+sentimos, que lo inunda todo, hermosendolo todo; ese raudal con cuya
+falta se marchitaria el mundo de las inteligencias?
+
+Me parece que en este punto, como en muchos otros, la ciencia no ha
+notado bastante la admirable profundidad de la Religion cristiana;
+esta lo ha dicho todo con una palabra tan tierna, como llena de
+sentido: _Amor_.
+
+Permtaseme llamar muy particularmente la atencion de los lectores
+sobre la teora que voy desenvolver. Despues de tantas dificultades
+como hemos amontonado hasta aqu, sobre el fundamento del rden moral,
+necesario es que procuremos adquirir alguna luz sobre un objeto tan
+importante. Esta luz nos confirmar mas y mas una verdad que la
+ciencia nos pone de manifiesto repetidas veces: cuando se llega los
+principios de las ciencias, sus ltimos resultados, estad seguros
+de que las ideas cristianas no os sern intiles, y que os comunicarn
+alguna leccion de trascendencia; en el edificio de los conocimientos
+humanos las hallaris iluminando el cimiento y la cpula.
+
+No se imagine el lector, que en vez de una teora cientfica, voy
+ofrecerle un captulo de mstica: estoy seguro de que al concluir la
+lectura, se hallar convencido, de que aun bajo el aspecto puramente
+cientfico, hay en esta doctrina mucha mas exactitud y profundidad que
+en otras cuyos autores se guardan de emplear la palabra _Dios_, como
+si este nombre augusto manchase las pginas de la ciencia.
+
+[227.] La moralidad absoluta es el amor de Dios; todas las ideas y
+sentimientos morales son aplicaciones y participaciones de este amor.
+
+Hagamos la prueba llevando este principio fecundo todas las regiones
+del mundo moral.
+
+Qu es la moralidad absoluta en Dios? cul es el atributo del ser
+infinito que llamamos santidad? El amor de s mismo, de su perfeccion
+infinita. En Dios no hay deber propiamente dicho, hay necesidad
+absoluta de ser santo; porque tiene necesidad absoluta de amar su
+perfeccion infinita. As la moralidad en su sentido mas absoluto, en
+su grado mas alto, esto es la santidad infinita, es independiente de
+todo libre albedro. Dios no puede dejar de ser santo.
+
+[228.] Pero se preguntar por qu Dios se _ha de_ amar s mismo?
+esta cuestion carece de sentido cuando se profundiza la materia sobre
+que versa; porque supone que se puede expresar exactamente en trminos
+relativos lo que es enteramente absoluto. La proposicion: Dios se _ha
+de_ amar s mismo no es exacta; la rigurosa exactitud solo se halla
+en esta otra: Dios se ama s mismo; porque expresa de una manera
+absoluta, un hecho absoluto. Si ahora se pregunta por qu Dios se ama
+ s mismo? responderemos que tanto valdria preguntar: por qu Dios se
+conoce s mismo; por qu entiende la verdad, por qu existe; en
+llegando estas cuestiones nos encontramos en el orgen primitivo,
+con cosas absolutas, incondicionales; entonces, todo _porque_ es
+absurdo.
+
+[229.] Infirese de esta doctrina que no es exacto que la moralidad no
+pueda ser expresada en una proposicion absoluta. Ella en s misma, en
+su grado infinito, es una verdad absoluta; implica una identidad cuyo
+opuesto es contradictorio; por manera que considerada en su mayor
+altura, est no menos ligada con el principio de contradiccion, que
+todas las verdas metafsicas y geomtricas. H aqu su frmula mas
+simple: El ser infinito se ama s mismo.
+
+[230.] Continuemos desenvolviendo esta doctrina.
+
+Dios, en las profundidades de su inteligencia, ve desde toda la
+eternidad una infinidad de criaturas posibles. Encerrando en s propio
+el fundamento de la posibilidad de las mismas y de todas las
+relaciones que las pueden enlazar entre s con su Criador, nada
+puede existir independiente de Dios; as, no es posible que ningun ser
+deje de ordenarse Dios. El fin que Dios se ha propuesto en la
+creacion, no puede ser otro que el mismo Dios; pues que antes de la
+creacion nada existia sino l, y despues de la creacion todas cuantas
+perfecciones se hallan en las criaturas, las tiene Dios formal
+virtualmente en un grado infinito. Luego este rden de todas las
+criaturas Dios como ultimo fin, es una condicion inseparable de
+las mismas; condicion vista por Dios desde toda la eternidad, en todos
+los mundos posibles. Todo lo que ha sido criado y todo lo que puede
+serlo, es la realizacion de una idea divina, de lo que est
+representado en el entendimiento infinito, y con las propiedades
+absolutas relativas que se hallen preexistentes en aquella
+representacion. As, todo cuanto existe y puede existir, debe hallarse
+sometido la condicion de ordenarse Dios, sin lo cual su existencia
+seria imposible.
+
+[231.] Entre las criaturas en que se realiza la representacion
+preexistente en el entendimiento divino, las hay dotadas de voluntad;
+esta es la inclinacion lo conocido; y significa un principio de las
+determinaciones propias, mediante un acto de inteligencia. Si la
+criatura conociese intuitivamente Dios, su acto de voluntad seria
+necesariamente moral, porque seria necesariamente un acto de amor de
+Dios. La rectitud de la voluntad criada seria entonces un incesante
+reflejo de la santidad infinita, del amor que Dios se tiene s
+propio. En tal caso, la perfeccion moral de la criatura tampoco seria
+libre; mas no dejaria por esto de ser perfeccion moral y en un grado
+eminente. Habria entonces una perpetua conformidad de la voluntad
+criada con la voluntad infinita; porque la criatura amando Dios con
+una feliz necesidad, no querria, ni podria querer otra cosa que lo que
+quisiese el mismo Dios. La moralidad de la voluntad criada seria esta
+conformidad perenne con la voluntad divina; conformidad que no se
+distinguiria del acto moral y santo por esencia: el amor de la
+criatura al ser infinito.
+
+Pero cuando el conocimiento de Dios no es intuitivo, cuando la idea que
+de l tiene la criatura es un concepto incompleto y que encierra varias
+nociones indeterminadas, el bien infinito en s mismo, no es amado por
+necesidad, porque no es conocido como es en s mismo. La voluntad tiene
+una inclinacion al bien, pero al bien indeterminadamente; y por tanto no
+siente una inclinacion necesaria hcia ningun objeto real. El bien se le
+ofrece bajo una idea general indeterminada, con aplicaciones muy
+varias, y hcia ninguna de ellas se inclina con necesidad absoluta; de
+aqu dimana su libertad para salirse del rden visto por Dios, como
+conforme sus soberanos designios: en lo cual la libertad lejos de ser
+una perfeccion, es un defecto, que nace de la debilidad del conocimiento
+del ser que la posee.
+
+[232.] La criatura racional conformndose en sus actos con la voluntad
+de Dios, realiza el rden que Dios quiere; amando este rden, ama lo
+que Dios ama. Si aunque realice este rden, la criatura en su libertad
+no ama el mismo rden, y procede por motivos independientes de l, su
+voluntad, ejecutando materialmente el acto, no ama lo que Dios ama; y
+h aqu la linea divisoria de la moralidad y de la inmoralidad. La
+moralidad del acto propiamente dicha, consiste en la conformidad
+explcita implcita de la voluntad criada con la voluntad divina; y
+esa perfeccion misteriosa que descubrimos en los actos morales, esa
+hermosura que nos encanta y atrae, no es otra cosa que la conformidad
+con la voluntad divina; el carcter absoluto que encontramos en la
+moralidad, es el amor explcito implcito de Dios; y por
+consiguiente un reflejo de la santidad infinita, del amor con que
+Dios se ama s mismo.
+
+Hagamos aplicaciones de esta doctrina que se muestra tanto mas exacta
+cuanto mas se la hace descender al terreno de los hechos.
+
+[233.] El amar Dios es un acto bueno moralmente; el aborrecer Dios
+es un acto malo moralmente, y de una fealdad la mas detestable. Dnde
+est la moralidad del acto del amor de Dios? en el acto mismo, reflejo
+de la moralidad absoluta, de la santidad infinita, que consiste en
+el amor que Dios tiene su perfeccion infinita; h aqu una prueba
+palpable de la verdad de la teora que estamos exponiendo. El amor de
+la criatura al Criador, ha sido siempre mirado como un acto
+esencialmente moral; como lo mas puro de la moralidad; en lo que se
+manifiesta que en el rden secundario y finito, este acto es la mas
+pura y fiel expresion de la moralidad absoluta.
+
+[234.] Al preguntarse la razon de por qu debemos amar Dios, se
+suelen recordar los beneficios que nos dispensa, el amor que nos
+tiene; y hasta se suele aducir el ejemplo del amor que debemos
+nuestros amigos y bienhechores, y sobre todo nuestros padres; estas
+razones son ciertamente muy buenas para hacer palpable en cierto modo
+la moralidad del acto, y conmover nuestro corazon; pero no satisfacen
+completamente en el terreno de la ciencia. Porque, si pudisemos dudar
+de que debemos amar al ser infinito, autor de todas las cosas, claro
+es que dudaramos tambien de que debisemos amar los padres, los
+amigos y bienhechores. Luego el amor estos se ha de fundar en algo
+mas elevado, si no queremos que al preguntrsenos, por qu debemos
+amarlos, nos quedemos sin ninguna respuesta.
+
+[235.] El querer perfeccionar el entendimiento es un acto moral en s
+mismo. De dnde nace la moralidad del acto? hlo aqu. Dios, al
+dotarnos de inteligencia ha querido evidentemente que ussemos de
+ella. El uso de la misma pues, entra en el rden conocido y querido
+por Dios; al querer esto queremos lo que Dios quiere; amamos este
+rden que Dios amaba desde toda la eternidad, como una realizacion de
+sus soberanos designios; por el contrario, si la criatura no
+perfecciona sus facultades intelectuales, y en uso de su libertad las
+deja sin ejercicio, se aparta del rden establecido por Dios; no
+quiere lo que Dios quiere, no ama lo que Dios ama.
+
+[236.] Al perfeccionar estas facultades, puede el hombre hacerlo
+meramente para proporcionarse el goce que le produce la alabanza de
+sus semejantes; en este caso realiza el rden de la perfeccion del
+entendimiento, pero no lo realiza amando este rden en s mismo, sino
+por amor de una cosa distinta que no entra en el rden querido por
+Dios; porque es evidente que Dios no nos ha dotado de facultades
+intelectuales para el estril objeto de alabarnos unos otros. H
+aqu pues la diferencia que conocemos, que sentimos, entre dos
+acciones iguales, hechas con fines diferentes: la voluntad del uno
+perfecciona el entendimiento como una simple realizacion del rden
+divino: no acertamos tal vez explicar lo que encontramos all, pero
+de cierto sabemos que aquella voluntad es recta; el otro hace lo
+mismo, quiere lo mismo, pero deja mezclar un motivo ajeno este
+rden; y el entendimiento y el corazon nos dicen: este acto con que se
+hace un _bien_, no es _bueno_; esto no es virtud, es miseria.
+
+[237.] Hay una persona necesitada, que sin embargo, tiene muchas
+probabilidades de mejorar pronto de fortuna. Lntulo y Julio, le dan
+cada cual una limosna. Lntulo da su limosna, solo con el fin de que
+el socorrido cuando mejore de fortuna, se acuerde del bienhechor, y le
+favorezca si este lo necesita. La accion de Lntulo no tiene ningun
+valor moral: al juzgarla se ve una combinacion de clculo, n un acto
+virtuoso. Julio da la limosna, solo por socorrer al infeliz que le
+inspira lstima, sin pensar en la retribucion con que el socorrido le
+pueda corresponder: la accion de Julio es bella moralmente, es
+virtuosa. De dnde la diferencia? Lntulo hace el bien, aliviando al
+necesitado; pero n con el amor del rden ntimo que hay en su acto;
+sino torciendo este rden hcia s mismo. Dios, queriendo que los
+hombres necesitasen unos de otros, ha querido tambien que se
+socorrieran; el socorrer pues simplemente para aliviar al necesitado,
+es realizar simplemente el rden querido por Dios; el aliviar para un
+fin particular, es realizar este rden, n como se halla establecido
+por Dios, sino como le combina el hombre. Hay _complicacion_ de miras:
+falta la _sencillez_ de intencion; esa sencillez tan recomendada por
+el cristianismo, y que aun en la region de la filosofia encierra un
+sentido tan profundo.
+
+[238.] Atendiendo al rden puramente natural, se descubre, que todas
+las obligaciones morales, tienen en ltimo resultado un objeto _til_;
+as como todas las prohibiciones, se dirigen prevenir un _dao_; mas
+para la moralidad, no basta el querer la utilidad de ella, se necesita
+querer el rden mismo, de donde la utilidad resulta; siendo de notar
+que con cuanta mas reflexion, con cuanto mas amor se quiere este
+rden, sin mezcla de miras heterogneas, tanto mas moral es el acto.
+
+Socorrer al pobre, con la _simple_ mira de aliviarle, con amor hcia
+el pobre, es un acto virtuoso; socorrerle con este amor, y con la
+reflexion _explcita_ de que se cumple con un _deber_ de humanidad, es
+todava mas virtuoso; socorrerle con el pensamiento en Dios, viendo en
+el pobre un hombre, imgen de Dios, y quien Dios nos manda amar,
+es un acto todava mas virtuoso: socorrerle, aun contra los impulsos
+del propio corazon, agriado quizs por un resentimiento, agitado por
+otras pasiones, y dominarse s mismo con una voluntad firme por amor
+de Dios; es ya un acto de virtud herica. Ntese bien: la perfeccion
+moral del acto se aumenta proporcion de que se quiere la cosa en s
+misma con mas reflexion y amor; y llega al mas alto punto cuando en la
+cosa amada, se ama al mismo Dios. Si las miras son egoistas, el rden
+se pervierte, y la moralidad se disipa; cuando no hay miras de
+egoismo, y se obra principalmente impulsos del sentimiento, la
+accion ya es bella, pero su carcter es mas bien de sensibilidad que
+de moralidad; mas cuando, con el corazon desgarrado por el dolor del
+sacrificio, la voluntad, precedida por la reflexion, manda este
+sacrificio, y se cumple el deber, porque es un deber; quiz se hace
+un acto _no_ obligatorio, por el amor su bondad moral, y porque el
+acto es agradable Dios, vemos en la accion, algo tan bello, tan
+amable, tan digno de alabanza, que nos quedaramos desconcertados si
+se nos preguntase entonces la razon del sentimiento respetuoso que
+experimentamos hcia la persona que por tan nobles motivos se
+sacrifica por sus semejantes.
+
+Con arreglo estos principios, podemos fijar clara y exactamente las
+ideas morales.
+
+[239.] La moralidad absoluta, y por consiguiente el orgen y tipo de
+todo el rden moral, es el acto con que el ser infinito ama su
+perfeccion infinita. Este es un hecho absoluto, del cual no podemos
+sealar ninguna razon _ priori_.
+
+En Dios no hay deber _propiamente_ dicho; hay necesidad absoluta de
+ser santo.
+
+[240.] El acto esencialmente moral en toda criatura es el amar Dios.
+Es imposible, fundar la moralidad de este acto, en la moralidad de
+otro acto.
+
+[241.] Los actos de la criatura son morales, en cuanto participan
+explcita implcitamente, de este amor.
+
+[242.] Cuando la criatura ve intuitivamente Dios, le ama
+necesariamente; y as todos sus actos, llevando este augusto sello,
+son necesariamente morales.
+
+[243.] Cuando la criatura no ve intuitivamente Dios, ama
+necesariamente el bien en comun, sea bajo una idea indeterminada:
+pero no ama necesariamente, ningun objeto en particular.
+
+[244.] En este amor hcia el bien en comun, sus actos libres son
+morales, cuando su voluntad quiere el rden que Dios ha querido, sin
+mezclar combinaciones ajenas contrarias este rden.
+
+[245.] Para ser moral un acto, no es necesario que el que lo hace
+piense explcitamente en Dios, ni que su voluntad, le ame
+explcitamente.
+
+[246.] El acto ser tanto mas moral, cuanto vaya acompaado de mas
+reflexion sobre su moralidad, y sobre su conformidad con la voluntad
+de Dios.
+
+[247.] El sentimiento moral, es un sentimiento que se nos ha dado para
+percibir la belleza del rden querido por Dios: es por decirlo as un
+_instinto_ de amor de Dios.
+
+[248.] Como este sentimiento es innato, indeleble, independiente de
+la reflexion, lo experimentan hasta los ateos.
+
+[249.] La idea de obligacion moral deber, resulta de dos ideas:
+rden querido por Dios; libertad fsica de apartarse de este rden.
+Dios otorgndonos la vida, ha querido que procursemos conservarla;
+pero el hombre es libre, y veces se suicida. El que conserva su vida
+cumple con un deber; el que se mata, le infringe. As en la idea del
+deber, entra la de libertad fsica, que no puede ejercerse en cierto
+sentido, sin salir del rden querido por Dios.
+
+[250.] La pena es una sancion del rden moral; sirve para suplir la
+necesidad imposible para los seres libres. Las criaturas que obran sin
+conocimiento, cumplen su destino por necesidad absoluta; los seres
+libres, cumplen su destino, n por necesidad absoluta, sino por la
+especie de necesidad producida por la vista de un resultado doloroso.
+
+[251.] Aqu se palpa la diferencia entre el mal fsico y el mal moral,
+aun en el mismo ser libre: el fsico es el dolor; el moral, es el
+desviarse del rden querido por Dios.
+
+[252.] Ilcito es lo contrario un deber.
+
+[253.] Lcito es todo lo que no se opone ningun deber.
+
+[254.] Ley eterna es el rden de los seres inteligentes querido por
+Dios, con arreglo su santidad infinita.
+
+[255.] Acciones intrnsecamente morales, son las que forman parte del
+rden que Dios, (supuesta la voluntad de criar tales cuales seres),
+ha querido por necesidad, en fuerza del amor de su perfeccion
+infinita. Semejantes acciones, estn mandadas porque son buenas.
+
+[256.] Las acciones que son buenas porque estn mandadas, son las que
+forman parte del rden querido por Dios libremente, y del cual ha dado
+conocimiento sus criaturas.
+
+[257.] El mandato de Dios, es su voluntad comunicada la criatura. Si
+esta voluntad es necesaria, el precepto es natural; si esta voluntad
+es libre, es positivo.
+
+[258.] Atendiendo lo puramente natural, el rden querido por Dios,
+es el que conduce la conservacion y perfeccion de los seres criados.
+Las acciones sern morales cuando se conformen con este rden.
+
+[259.] La perfeccion natural de los seres consiste en el uso de sus
+facultades acomodado al fin que su misma naturaleza los muestra
+destinados.
+
+[260.] La naturaleza ha encargado cada individuo el cuidado de su
+propia conservacion y perfeccion.
+
+[261.] La imposibilidad natural de que el hombre viva solo, indica que
+la conservacion y perfeccion de los individuos, se ha de conseguir en
+sociedad.
+
+[262.] La primera sociedad, es la de familia.
+
+[263.] Los padres deben alimentar y educar sus hijos; porque sin
+esto no puede conservarse el linaje humano.
+
+[264.] Los deberes conyugales, nacen del rden necesario para la
+conservacion y perfeccion de la sociedad de familia, indispensable
+para la conservacion del humano linaje.
+
+[265.] Cuanto mas necesario es el enlace de un acto con la
+conservacion y perfeccion de la familia, mas necesaria es su
+moralidad, y por consiguiente menos sujeta modificaciones.
+
+[266.] La inmoralidad de los actos contrarios al pudor, y muy
+especialmente los contrarios la naturaleza, se funda en grandes
+razones de un rden indispensable para la conservacion del individuo y
+de la especie.
+
+[267.] Las pasiones, por lo mismo que son ciegas, es evidente que nos
+han sido dadas como medios, n como fines.
+
+[268.] Luego cuando la satisfaccion de las pasiones se toma n como un
+medio, sino como un fin, el acto es inmoral. Un ejemplo sencillo
+aclarar esta idea. El placer de la comida tiene un objeto muy til
+para la conservacion del individuo; as el comer _con_ placer, no es
+nada malo, sino bueno; pero el comer _por_ el placer de la comida, es
+invertir el rden: el acto no es bueno. La misma accion que en el
+primer caso es muy racional, en el segundo es un acto de _glotonera_.
+As lo juzga el sentido comun sin necesitar de anlisis.
+
+[269.] Viviendo el hombre solo, el uso de su libertad fsica, no
+perjudicaria jams sino s mismo; el lmite moral de su libertad
+seria el de satisfacer sus necesidades y deseos, con arreglo al
+dictmen de la razon. Pero viviendo los hombres en sociedad, el
+ejercicio de la libertad fsica del uno, tropieza por necesidad con el
+del otro; para impedir el desrden es necesario restringir un poco la
+libertad fsica de cada uno, y someterlos todos un rden conforme
+ razon, y conducente al bien general: h aqu la necesidad de una
+legislacion civil. Esta no puede establecerse, ni conservarse, por s
+sola: h aqu la necesidad de un poder pblico. El objeto de la
+sociedad, es el bien general, con sujecion los principios de la
+moral eterna; este mismo es el objeto del poder pblico.
+
+[270.] Con la teora que precede, se explica satisfactoriamente el
+doble carcter que presenta el rden moral: lo absoluto y lo relativo.
+La razon, el sentido comun, el corazon, nos obligan reconocer en el
+rden moral algo absoluto, independiente de la consideracion de la
+utilidad: esto se explica, elevndose un acto absoluto, de
+perfeccion absoluta; y mirando la moralidad de las criaturas, como una
+participacion de aquel acto. La razon y la experiencia nos ensean que
+la moralidad de las acciones tiene resultados _tiles_; esto se
+explica, observando, que en aquel acto absoluto, est comprendido el
+amor del rden que habia de reinar entre los seres criados, para
+cumplir sus destinos. Este rden pues, era un tiempo _querido_ por
+Dios, y _conducente_ al fin especial de cada criatura; ser pues un
+mismo tiempo _moral_ y _til_.
+
+[271.] Pero los dos caractres se conservan siempre esencialmente
+distintos: el primero, lo _sentimos_; el segundo lo _calculamos_.
+Cuando nos falta el primero, somos _malos_; cuando el segundo, somos
+_desgraciados_. El resultado doloroso, es _pena_, si nuestra voluntad
+ha infringido sabiendas el rden; cuando n, es simplemente
+_desdicha_.
+
+[272.] Permtaseme lisonjearme con la idea de que esta teora es algo
+mas satisfactoria, que las que han excogitado algunos filsofos
+modernos, para explicar la naturaleza absoluta de la moralidad. He
+necesitado de la idea de Dios, es cierto; porque no concibo rden
+moral, en quitando Dios del mundo. Sin la idea de Dios, la moralidad
+no puede ser otra cosa que un sentimiento ciego, tan absurdo en su
+objeto, como en s mismo; la filosofa que no lo funde en Dios, no
+podr llegar jams una explicacion cientfica: deber limitarse
+consignar el hecho como una necesidad, cuyo carcter y orgen se
+ignoran del todo.
+
+[273.] Aadir una observacion que compendia toda mi teora, y que
+pone de manifiesto lo que la diferencia de las otras, que reconocen en
+Dios el fundamento del rden moral, y el amor de Dios, por el primero
+de los deberes. Los sistemas que me refiero suponen la idea de
+moralidad distinta de la del amor de Dios, pero yo digo que la
+_esencia_ de la moralidad es el mismo amor de Dios. As afirmo que la
+santidad infinita, es _esencialmente_ el amor con que Dios se ama s
+mismo; que el acto primitivo y esencialmente moral de la criatura es
+el amor Dios; que la moralidad de todas sus acciones, consiste en
+conformarse explcita implcitamente con la voluntad de Dios; lo que
+equivale un amor explcito implcito de Dios.
+
+Uno de los resultados mas notables de esta teora que pone la esencia
+de la moralidad en el amor de Dios del bien infinito, es el que hace
+desaparecer la diferencia entre la forma de las proposiciones
+metafsicas y las morales, manifestando como el _se debe_ y _se ha_,
+que se encuentra en estas, se reduce al _es_ absoluto de aquellas (V.
+210, 211, 212 y 213). H aqu la aplicacion de este importante
+resultado.
+
+La proposicion: El amar Dios _es_ bueno moralmente; es una
+proposicion absoluta idntica, porque la bondad moral no es otra
+cosa que el amor de Dios.
+
+La proposicion: El amar al prjimo es bueno; se reduce la primera,
+porque amar al prjimo es un cierto modo de amar Dios.
+
+La proposicion: el socorrer al prjimo es bueno: se reduce la
+anterior, porque socorrer es amar.
+
+La proposicion: El hombre _debe_ conservar su vida, se explica por
+esta otra absoluta: la conservacion de la vida del hombre, _es_
+querida por Dios. As la palabra _debe_, significa la necesidad de que
+el hombre conserve su vida, si no quiere oponerse al rden querido por
+Dios.
+
+Estos ejemplos bastan para que se vea con cunta facilidad pueden
+reducirse una forma absoluta, las proposiciones morales. Esto, no
+alcanzo de qu manera se podr conseguir, si en vez de decirse: el
+amor de Dios es la misma moralidad; se dijese: el amor de Dios es un
+acto moral, distinguiendo entre el amor y la moralidad.
+
+[274.] Sea cual fuere el juicio que se forme de esta explicacion, no
+puede negarse que con ella, se reconoce una sabidura profunda, aun
+atenindonos al solo rden natural y filosfico, en aquella admirable
+doctrina del Divino Maestro, en que llama al amor de Dios el mayor y
+el primero de los mandamientos, y en que, cuando quiere sealar el
+carcter del bien moral, recuerda, muy especialmente, el cumplimiento
+de la voluntad divina.
+
+[275.] Puesta la esencia de la moralidad en el amor, lo moral debe
+parecernos bello, porque nada mas bello que el amor; debe ser
+agradable al alma, porque nada mas grato que el amor. Entonces se
+comprende tambien por qu las ideas de desinters, de sacrificio, se
+nos presentan tan bellas en el rden moral, y nos hacen rechazar
+instintivamente la teora del inters propio: nada mas desinteresado,
+que el amor; nada mas capaz de grandes sacrificios que el amor.
+
+[276.] As el egoismo queda desterrado del rden moral: Dios se ama
+s mismo, porque es infinitamente perfecto; fuera de s no encuentra
+nada que amar, que l no haya criado. El amor que tiene las
+criaturas es completamente desinteresado, porque nada puede recibir de
+las mismas. La criatura se ama s propia y ama tambien las dems;
+pero este amor, no es de un egoismo estrecho, sino que ama en s
+misma, y en sus semejantes, el reflejo del bien infinito. Desea unirse
+con el bien supremo, y en esto pone su ltima felicidad; pero este
+deseo lo enlaza con el amor del bien supremo en s mismo, y no le ama
+precisamente porque de ello deba resultar su propia felicidad.
+
+
+
+
+CAPTULO XXI.
+
+OJEADA SOBRE LA OBRA.
+
+
+[277.] Llego al trmino de mi trabajo; y as conviene echar una ojeada
+sobre el largo camino que acabo de recorrer.
+
+Me habia propuesto examinar las ideas fundamentales de nuestro
+espritu, ya considerado en s mismo, ya en sus relaciones con el
+mundo.
+
+[278.] Con relacion los objetos, hemos encontrado en nuestro
+espritu dos hechos primitivos: la intuicion de la extension; la idea
+del ente. En la intuicion de la extension se funda toda la
+sensibilidad objetiva; en la idea del ente se funda todo el rden
+intelectual puro en lo tocante las ideas indeterminadas. De la idea
+del ente, hemos visto salir las de identidad, distincion, unidad,
+nmero, duracion, tiempo, simplicidad, composicion, finito, infinito,
+necesario, contingente, mutable, inmutable, substancia, accidente,
+causa, efecto.
+
+[279.] En el rden subjetivo, hallamos como hechos de conciencia, la
+sensibilidad, el ser sensitivo (incluyendo en esto no solo la
+sensacion, sino tambien el sentimiento); la inteligencia y la
+voluntad; lo que nos da ideas intuitivas de modos de ser determinados,
+y distintos del de los seres extensos.
+
+[280.] As todos los elementos de nuestro espritu se reducen las
+ideas intuitivas de extension, de sensibilidad, inteligencia y
+voluntad, y las ideas indeterminadas, que su vez se fundan todas
+en la idea de ser.
+
+[281.] De la idea de ser, combinada con la del no ser, nace el
+principio de contradiccion: que por s, da orgen solamente
+conocimientos indeterminados. Para que la ciencia tenga un objeto
+realizable, es necesario que el ser se le presente bajo alguna forma.
+Nuestra intuicion nos ofrece dos: extension y conciencia.
+
+[282.] La conciencia nos ofrece tres modos de ser: sensibilidad, el
+ser sensitivo, inteligencia y voluntad.
+
+[283.] La extension considerada en toda su pureza, cual la imaginamos
+en el espacio, es la base de la geometra.
+
+[284.] La misma extension modificada de varias maneras, y puesta en
+relacion con nuestra sensibilidad, es la base de todas las ciencias
+naturales, que tienen por objeto el universo corpreo.
+
+[285.] La inteligencia da orgen la ideologa y la psicologa.
+
+[286.] La voluntad, en cuanto movida por fines, da orgen las
+ciencias morales.
+
+[287.] La idea de ser engendra el principio de contradiccion; y con
+l, las ideas generales indeterminadas, de cuya combinacion nace la
+ontologa; y que adems circulan por todas las dems ciencias como un
+flido vivificante.
+
+[288.] As concibo el rbol de las ciencias humanas: examinar las
+races de este rbol, era mi objeto en la _Filosofa Fundemental_.
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+NOTAS.
+
+(SOBRE EL LIBRO VIII).
+
+
+(I) Quizs no faltarn algunos lectores poco versados en la historia
+de lo filosofa, quienes parezca que me he extendido demasiado en la
+explicacion de la idea de lo infinito, considerando estas cuestiones,
+en la clase de aquellas que sirven mas bien para sutilizar, que para
+adquirir conocimientos slidos. Este es un error de mucha gravedad. En
+todos tiempos, han ocupado un lugar preferente entre las cuestiones
+filosficas, las que versan sobre la idea de lo infinito; y en nuestra
+poca, apenas hay ninguna que deba merecer mas atencion, si se quieren
+atajar los progresos del panteismo. No me cansar de repetir que
+muchos errores gravsimos dimanan de confusion en las ideas
+fundamentales; para quien est bien radicado en el conocimiento de
+estas, dejarn de ser peligrosas ciertas obras, cuyo secreto, para
+extraviar, consiste en emplear palabras incomprensibles, en dar
+falsas acepciones las que se pueden comprender. Como quiera, los que
+creyeren que aqu solo se trata de cavilaciones escolsticas,
+recuerden que debern tener por caviladores los metafsicos mas
+eminentes antiguos y modernos.
+
+
+(SOBRE EL LIBRO IX).
+
+(II) No ignoro, que algunos filsofos modernos, y muy particularmente
+M. Cousin, tratan de sincerarse de la acusacion de panteismo,
+explicando su manera los pasajes de sus obras donde se halla
+profesado este error. No sindome posible, extenderme en una cuestion
+que exigiria la insercion y cotejo de largos pasajes, me contentar
+con remitir al lector lo que tengo dicho en el cuerpo de la obra, y
+con respecto M. Cousin, los trozos que llevo citados en mis
+_Cartas un escptico en materia de religion_ (Carta X). Sea como
+fuere, los impugnadores de M. Cousin no tienen la culpa de que este
+filsofo se valiese de palabras tan claras y terminantes, que ningun
+hombre de sano juicio le podia quedar ninguna duda, de que contenian
+lisa y llanamente la profesion del panteismo. Dejando pues este
+filsofo la responsabilidad de sus intenciones, me contentar con
+rogar encarecidamente nuestros jvenes, que no juzguen con ligereza
+sobre las disputas que se agitan en el vecino reino, cuyo ruido llega
+hasta nosotros, por rganos no siempre fieles; y que se abstengan de
+dar fe los que se empean en persuadirles que las alarmas de los
+hombres de sanas doctrinas en materias filosficas, carecen de
+fundamento.
+
+
+FIN DE LAS NOTAS.
+
+
+
+
+INDICE
+
+DE LAS
+MATERIAS DEL TOMO CUARTO.
+
+
+
+
+LIBRO OCTAVO.
+
+LO INFINITO.
+
+
+ _PG._
+CAPTULO PRIMERO.
+
+ _Ojeada sobre el estado actual de la filosofa._
+
+ Uso de ciertas palabras. Qu indican. Filosofa del siglo pasado.
+ Reaccion. Carcter del panteismo actual. Como se aviene con lo
+ infinito. Por qu la nueva filosofa se coloca en el _yo_. Indicio de
+ una aspiracion sublime. Sus pretensiones orgullosas infundadas.
+ No inventa ni restaura la verdad. 5
+
+
+CAPTULO II.
+
+ _Importancia y anomala de las cuestiones sobre la idea
+ de lo infinito._
+
+ Importancia del exmen de esta idea. Anomala. Disputas sobre su
+ naturaleza y existencia. Hecho que ellas indican. 12
+
+
+CAPTULO III.
+
+ _S tenemos idea de lo infinito._
+
+ Tenemos esta idea. Prueba. Lo infinito y lo indefinido. La idea de
+ lo infinito es fija. Ejemplo. La distincion entre lo infinito y lo
+ finito se funda en el principio de contradiccion. 14
+
+
+CAPTULO IV.
+
+ _El lmite._
+
+ Negaciones que afirman. El lmite filosfico y el matemtico. Lo
+ finito envuelve negacion. Lo infinito afirmacion. 18
+
+
+CAPTULO V.
+
+ _Consideraciones sobre la aplicacion de la idea de lo infinito la
+ cantidad continua, y la discreta en cuanto se expresa en series._
+
+ Posibilidad de aplicar dicha idea muchos rdenes. Razones en
+ pro y en contra de la infinidad lineal, de la numrica expresada
+ en series, de la de las superficies y slidos. 21
+
+
+CAPTULO VI.
+
+ _Orgen de la vaguedad y aparentes contradicciones en la
+ aplicacion de la idea de lo infinito._
+
+ Las dificultades en la aplicacion de la idea prueban su existencia.
+ Vaguedad de la misma. No es intuitiva. Qu seria si fuese intuitiva.
+ Efecto de su naturaleza actual. Carcter de las ideas
+ indeterminadas. 25
+
+
+CAPTULO VII.
+
+ _Explicacion fundamental de la idea abstracta de lo infinito._
+
+ El lmite y varias negaciones del mismo. Como generalizamos estas
+ ideas. Ser y negacion de lmite, constituyen la idea abstracta
+ de lo infinito. No nos hace conocer una _cosa_ infinita. Ejemplos
+ de otras ideas semejantes. 30
+
+
+CAPTULO VIII.
+
+ _Se comprueba con aplicaciones la extension, la definicion
+ de la infinidad._
+
+ De qu provienen las anomalas de la aplicacion. Infinidad de una
+ recta. De un valor lineal. Se explican las contradicciones aparentes.
+ Si se concibe un valor lineal absolutamente infinito. Diferencia
+ entre su concepto y su intuicion sensible. 33
+
+
+CAPTULO IX.
+
+ _Concepto de un nmero infinito._
+
+ Como se forma esta idea. No representa nada determinado.
+ Aplicaciones. 40
+
+
+CAPTULO X.
+
+ _Concepto de la extension infinita._
+
+ En qu consiste. Su imaginacion es imposible. Observaciones sobre
+ una dificultad del prrafo 40. 45
+
+
+CAPTULO XI.
+
+ _Sobre la posibilidad de la extension infinita._
+
+ Dificultad sobre la posibilidad intrnseca y extrnseca. Omnipotencia.
+ Solucion. 48
+
+
+CAPTULO XII.
+
+ _Solucion de varias dificultades contra la posibilidad
+ de una extension infinita._
+
+ Lo que se funda en la relacion de las propiedades con la substancia.
+ Lo que estriba en la diferencia entre lo finito y lo infinito.
+ Varias consideraciones sobre estas diferencias. Nueva dificultad
+ fundada en la aparicion y desaparicion de extensiones infinitas. 50
+
+
+CAPTULO XIII.
+
+ _Si existe la extension infinita._
+
+ Opinion de Descartes y de Leibnitz. Observaciones del autor. 58
+
+
+CAPTULO XIV.
+
+ _Sobre la posibilidad de un nmero infinito actual._
+
+ Si existiese no se podria multiplicar. No se puede expresar ni
+ algebrica ni geomtricamente. Infinidad de especies y de individuos.
+ Posibilidad de especies infinitas. Si hay un limite en la
+ perfectibilidad de las especies. Imposibilidad de la existencia
+ simultnea de todas las modificaciones. Con esto se demuestra la
+ imposibilidad de un nmero infinito actual 61
+
+
+CAPTULO XV.
+
+ _Idea del ser absolutamente infinito._
+
+ Dificultades de esta idea. Si se explica bastante con la idea de un
+ ser sin negacion de ser. Qu es la perfeccion. Se ha de hallar con
+ propiedades formales en el ser infinito. Qu se entiende por _toda_
+ perfeccion. Dos negaciones. Se debe afirmar del ser infinito
+ todo lo que no implica contradiccion. 71
+
+
+CAPTULO XVI.
+
+ _Se afirma de Dios toda la realidad contenida en los
+ conceptos indeterminados._
+
+ Resea. Ser. Substancia. Simplicidad. Causalidad. Necesidad. 77
+
+
+CAPTULO XVII.
+
+ _Como se afirma de Dios todo lo no contradictorio,
+ contenido en las ideas intuitivas._
+
+ Sensibilidad pasiva. Materia. Sensibilidad activa. Inteligencia.
+ Voluntad. Libertad. 80
+
+
+CAPTULO XVIII.
+
+ _La inteligencia y el ser absolutamente infinito._
+
+ Como concibe Dios la humanidad. Caractres de la inteligencia:
+ es activa, inofensiva, pura. Engendra la libertad y la moral.
+ Idea del ser absolutamente infinito. 83
+
+
+CAPTULO XIX.
+
+ Resmen 89
+
+
+
+
+LIBRO NOVENO.
+
+LA SUBSTANCIA.
+
+
+CAPTULO I.
+
+ _Nombre idea general de la substancia._
+
+ Existencia de la idea, su falta de claridad. Su importancia. No se
+ debe comenzar por una definicion. Mtodo. Nombre. Expresa
+ algo constante entre las mudanzas. 95
+
+
+CAPTULO II.
+
+ _Aplicacion de la idea de substancia los
+ objetos corpreos._
+
+ Explicaciones analticas. Cmo se aplica los cuerpos. Cmo y
+ por qu no se aplica las sensaciones. Particularidad de la extension.
+ Lazo de las sensaciones. 99
+
+
+CAPTULO III.
+
+ _Definicion de la substancia corprea._
+
+ Dificultad. Aplicacion. Anlisis de las ideas que componen la de
+ substancia corprea. Resultado. Con los accidentes la substancia
+ se nos manifiesta. 105
+
+
+CAPTULO IV.
+
+ _Relaciones de la substancia corprea con sus accidentes._
+
+ Incluye multiplicidad. Disposicion de partes. El accidente depende
+ de la substancia, n esta de aquel. Aplicacion las figuras.
+ Cambios de figuras. Como entre estas hay semejanza y n identidad.
+ Se explica el sentido de la _comunicacion_ del movimiento. 108
+
+
+CAPTULO V.
+
+ _Consideraciones sobre la substancia corprea en s misma._
+
+ Necesidad de accidentes para su determinacion. Esto es segun
+ nuestro modo de concebir. Identidad de la substancia corprea.
+ Resea de opiniones. Ignorancia del hombre sobre este punto. 111
+
+
+CAPTULO VI.
+
+ _Substancialidad del yo humano._
+
+ Como se halla la unidad en los cuerpos. La unidad del yo. Su
+ permanencia 118
+
+
+CAPTULO VII.
+
+ _Relaciones de la proposicion, Yo pienso, con la
+ substancia del Yo._
+
+ Los fenmenos internos se distinguen individualmente. Tambien
+ los semejantes. Observaciones sobre el _recuerdo_. Todos los fenmenos
+ pasan en nuestro interior para no volver. Sin sujeto,
+ formarian una serie, sin ley ni lazo. Sin la substancialidad del
+ alma, no se podria decir: yo pensaba, yo pienso; sino: habia
+ pensamiento, hay pensamiento 121
+
+
+CAPTULO VIII.
+
+ _Consideraciones sobre la intuicion que el alma
+ tiene puede tener en s misma._
+
+ Existencia de cierta intuicion. Cmo se implica en todas las afecciones
+ internas. Su unidad probada por la misma variedad. Si
+ esto se negase, se negaria el testimonio de la conciencia. Conocemos
+ el alma como objeto. Conjeturas sobre la posibilidad de
+ otras intuiciones. El alma sola separada 121
+
+
+CAPTULO IX.
+
+ _Exmen de la opinion de Kant sobre los argumentos
+ con que se prueba la substancialidad del alma._
+
+ Motivo personal de su opinion. Mala exposicion del argumento.
+ Cmo debe presentarte. Cmo aplica aqu su errada teora, sobre
+ las categoras puras. Dos sentidos de la palabra _sujeto_.
+ Ninguno es exclusivo al tratar del alma. No se necesita la intuicion
+ sensible. Su falso supuesto sobre el argumento psicolgico.
+ No se prescinde de la experiencia. Contradiccion de Kant,
+ cuando confiesa la presencia del yo en todo pensamiento. La
+ interrupcion del pensamiento confirma la permanencia del alma.
+ Demostracion 128
+
+
+CAPTULO X.
+
+ _Exmen de la opinion de Kant sobre el argumento que el
+ llama el paralogismo de la personalidad._
+
+ Inexactitud en el uso de la palabra _persona_. Equivocada expresion
+ de la identidad de conciencia. Identidad del yo con respecto
+ un observador extrao. Singular explicacion de la transmision
+ de la conciencia. Metfora del _lazo_. Para la transmision no basta
+ la sucesion. Se estrecha Kant, fijando mas el estado de la
+ cuestion. Confesion de Kant sobre la necesidad de la conciencia
+ de la identidad. Consecuencias de no admitir esta necesidad por
+ criterio legtimo. 153
+
+
+CAPTULO XI.
+
+ _Simplicidad del alma._
+
+ Qu se entiende por simple. Prueba del sentido ntimo en pro de
+ la simplicidad del alma. Otra fundada en la misma naturaleza
+ del pensamiento. Otra fundada en el acto de voluntad. Que el
+ pensamiento no puede ser un producto de distintas substancias.
+ Dilema fundado en la divisibilidad. 157
+
+
+CAPTULO XII.
+
+ _Exmen de la opinion de Kant sobre el argumento
+ con que se prueba la simplicidad del alma._
+
+ Sofisma de Kant. No es verdad que todo pensamiento resulte de
+ muchas representaciones. Como en la diversidad de las representaciones
+ hay la unidad. Semejanza del movimiento. Grosera
+ de esta idea. Un ejemplo de la mecnica. Disparidad. Resultado
+ en contra de los adversarios. Como podemos sacar de la experiencia
+ la unidad del sujeto pensante. Valor de la experiencia.
+ Su enlace con las verdades necesarias. Como la demostracion
+ se extiende todos los sujetos pensantes. Indeterminacion del
+ conocimiento que tenemos del alma. Doctrina de Santo Toms. 161
+
+
+CAPTULO XIII.
+
+ _Como la idea de substancia es aplicable Dios._
+
+ No es esencial toda substancia el ser mudable. Cotejo de dos
+ definiciones de las escuelas. Que puede existir una substancia
+ inmutable. Como conviene Dios toda la perfeccion encerrada en
+ la idea de substancia. 180
+
+
+CAPTULO XIV.
+
+ _Una aclaracion importante y un resmen._
+
+ Como se entiende que la substancia es subsistente por s misma.
+ Dos relaciones: negacion de inherencia, y negacion de dependencia.
+ Se fijan las ideas sobre este punto. Resmen. 181
+
+
+CAPTULO XV.
+
+ _El panteismo examinado en el rden de las ideas._
+
+ Dos mtodos: la idea y la experiencia. Una pregunta los panteistas.
+ Sobre la palabra substancia. El ser necesario no excluye la
+ existencia de los contingentes. Experiencia fundada en las mismas
+ ideas. Tampoco excluye la substancia de los contingentes. Prueba.
+ Principal sofisma de los panteistas. Clave de la solucion. 187
+
+
+CAPTULO XVI.
+
+ _El panteismo examinado en el rden de los
+ hechos externos._
+
+ Multiplicidad en el mundo externo. Legitimidad del criterio de los
+ sentidos para la multiplicidad. La extension encierra esencialmente
+ multiplicidad. Necesidad del idealismo en el panteismo.
+ La doctrina de Descartes sobre la extension es contraria al panteismo.
+ La extension no puede ser atributo ni modificacion de
+ una substancia simple. Argumento concluyente contra Spinosa. 192
+
+
+CAPTULO XVII.
+
+ _El panteismo examinado en el rden de los
+ hechos internos._
+
+ El pantesmo est en contradiccion con la distincion entre el _yo_ y
+ _el no yo_. Es contrario la experiencia de la comunicacion de los
+ espritus. Absurdo de una conciencia nica. Sentido comun.
+ Sentido ntimo. Individualidad de la conciencia. 196
+
+
+CAPTULO XVIII.
+
+ _Sistema panteista de Fichte._
+
+ Legtimo sentido de la proposicion: _yo soy_. Extraas deducciones
+ de Fichte. Se tantea una explicacion racional. No la consienten
+ las palabras de Fichte. Las proposiciones; yo soy yo; A = A.
+ El panteismo idealista expresamente consignado. El yo sin conciencia.
+ Fichte elude la dificultad. Dilema contra su doctrina.
+ Nuevas pruebas del panteismo de Fichte. Como diviniza al yo.
+ Aclaracion fundamental. Como Fichte saca del yo el mundo externo.
+ Absurdidad de esta doctrina. 200
+
+
+CAPTULO XIX.
+
+ _Relaciones del sistema de Fichte con las doctrinas
+ de Kant._
+
+ Las doctrina de Kant sobre el espacio y el tiempo conducen al
+ idealismo. Pasajes de Kant, donde hace salir del yo el no yo.
+ Opinion de Rosenkranz sobre la trascendencia de las doctrinas
+ de Kant. Como se equivocan muchos considerando Kant como
+ el restaurador del espiritualismo. Cun daosos son sus
+ escritos. 219
+
+
+CAPTULO XX.
+
+ _Contradiccion del panteismo con los hechos primordiales
+ del espritu humano._
+
+ Contradiccion del panteismo con la idea del nmero. Con la de distincion.
+ Con los juicios negativos. Con la idea de relacion. Con
+ el sentido usual del principio de contradiccion. Con la idea de
+ contingencia. Con la de finito infinito. Con la de rden. Con
+ la de libertad de albedro. Con los sentimientos del corazon. 225
+
+
+CAPTULO XXI.
+
+ _Rpida ojeada sobre los principales argumentos
+ de los panteistas._
+
+ Ciencia. Ente. Substancia. Infinito. Confusion de los panteistas
+ en estas ideas. Orgen del mal y su remedio. 232
+
+
+
+
+LIBRO DECIMO.
+
+NECESIDAD Y CAUSALIDAD.
+
+
+CAPTULO I.
+
+ _Necesidad._
+
+ Nocion fundamental. Diversas aplicaciones. Necesidad imposibilidad
+ son ideas correlativas. Dos rdenes de necesidad. Como
+ la existencia debe contenerse en la idea del ser necesario. Defecto
+ del raciocinio de Descartes. Demostracion de la existencia de
+ un ser necesario. Resmen. 237
+
+
+CAPTULO II.
+
+ _Lo incondicional._
+
+ Definiciones. Se prueba la existencia de lo incondicional. Imposibilidad
+ de una serie infinita de trminos condicionales. 242
+
+
+CAPTULO III.
+
+ _Inmutabilidad del ser necesario incondicional._
+
+ A su estado le repugna el _no_ estado. Aclaracion. Dificultad. Solucion.
+ Ficcion de varios seres incondicionales, y de su accion reciproca.
+ Que dicho ser no es perfectible. Como contiene todas
+ las perfecciones reales y posibles. 245
+
+
+CAPTULO IV.
+
+ _Ideas de causa y efecto._
+
+ Nocion y existencia de la noticia de la causalidad. Tenemos idea
+ de causa. Qu se contiene en ella. Axiomas. 250
+
+
+CAPTULO V.
+
+ _Origen de la nocion de causalidad._
+
+ Que existen causas y efectos. Testimonio de nuestra conciencia. La
+ idea de causa no es simple. Actividad. De dnde nace su idea.
+ Idea de la creacion es la de causalidad perfectsima. 253
+
+
+CAPTULO VI.
+
+ _Se formula y demuestra el principio de causalidad._
+
+ Sentido del principio. Pequea serie: no A, A. rden de los conceptos.
+ Aclaracion. Parangon de las dos doctrinas opuestas. Los
+ sensualistas. 257
+
+
+CAPTULO VII.
+
+ _El principio de la precedencia._
+
+ Anlisis de este principio. Como conduce una cosa preexistente.
+ Opinion de Galluppi. Observaciones. Dudas sobre el valor de
+ esta demostracion. Parece no demostrar el principio de causalidad,
+ sino el de sucesion. Como se auxilian estos dos principios.
+ Nuevas aclaraciones. Se manifiesta el valor de esta prueba. Como
+ viene parar las ideas de ser y no ser. 260
+
+
+CAPTULO VIII.
+
+ _La causalidad en s msma. Insuficiencia y error
+ de algunas explicaciones._
+
+ La causalidad implica relacion otro. Actividad y causalidad. Dios
+ y las criaturas. Se plantea la cuestion. Explicaciones insuficientes.
+ Palabras metafricas. Causalidad no es lo mismo que sucesion.
+ Ni el enlace de las ideas. Ni la prioridad de una de ellas.
+ Ni el enlace expresado en ciertas proposiciones condicionales.
+ Ejemplo. Sentido inverso de las proposiciones. 273
+
+
+CAPTULO IX.
+
+ _Condiciones necesarias y suficientes para la verdadera
+ causalidad absoluta._
+
+ Dos condiciones. Frmula que las expresa. Aplicaciones. Ocasion.
+ Remocion de obstculos. Enlace de rden en el tiempo. Observacion
+ sobre las causas libres. Aplicacion la primera. 283
+
+
+CAPTULO X.
+
+ _Causalidad secundaria._
+
+ Diferencia entre la causalidad primaria y la secundaria. Condiciones
+ para la causalidad secundaria. Ejemplos aclaratorios. 286
+
+
+CAPTULO XI.
+
+ _Explicacion fundamental del origen de la oscuridad
+ de las ideas en lo tocante la causalidad._
+
+ Se recuerda una doctrina del Lib. IV. Aplicaciones. Disputa filosfica
+ sobre las causas segundas. Modo de terminarla. 290
+
+
+CAPTULO XII.
+
+ _Causalidad de puro imperio de la voluntad._
+
+ Defensa de la doctrina de la creacion. Consideraciones sobre su
+ incomprensibilidad. Reflexiones sobre la causalidad intelectual.
+ Relacion de lo existente con lo no existente. Esta solo pueden
+ tenerla los seres inteligentes. Consecuencia en favor de la existencia
+ de Dios. 293
+
+
+CAPTULO XIII.
+
+ _La actividad._
+
+ Inercia, inaccion. Tres condiciones. Actividad. Accion. Tres clases.
+ De cul tenemos idea intuitiva. No toda actividad es transitiva.
+ Que no tenemos intuicion de la actividad corprea. Anlisis.
+ Orden subjetivo y objetivo. Ejemplos. Conocemos dos modos
+ de ser: Extension y Conciencia. Aquella es tipo de inercia;
+ esta de actividad. Varias consideraciones sobre la actividad.
+ Voluntad. Libertad. Parangon entre la extension y la conciencia. 299
+
+
+CAPTULO XIV.
+
+ _Se examina si es posible la actividad corprea._
+
+ Imposibilidad de probar que la materia es incapaz de actividad.
+ Se examina la prueba. Se refuta. 309
+
+
+CAPTULO XV.
+
+ _Conjeturas sobre la existencia de la actividad corprea._
+
+ Razon en pro, fundada en el rden de los fenmenos. Espectculo
+ de actividad ofrecido por el universo corpreo. Respuestas evasivas;
+ rplicas. 313
+
+
+CAPTULO XVI.
+
+ _Causalidad interna._
+
+ Recuerdos. Conceptos hijos de reflexion. Libre albedro. Carcter
+ activo de todos los fenmenos internos. Objecion. Sensaciones.
+ Pensamientos y sentimientos espontneos. Relaciones de la espontaneidad
+ con la organizacion. 319
+
+
+CAPTULO XVII.
+
+ _Aclaraciones sobre la espontaneidad._
+
+ Se consignan varios hechos sobre las condiciones del desarrollo de
+ nuestro espritu. Necesidad de una enseanza primitiva. Lenguaje.
+ Imposibilidad de que sea invencion humana. No hay
+ ninguna civilizacion espontnea. Escaso nmero de ideas que
+ van parar las dems. Deduccion en favor de una inteligencia,
+ causa y maestra de las otras. 330
+
+
+CAPTULO XVIII.
+
+ _Causalidad final. Moralidad._
+
+ Diferencia entre la causalidad eficente y la final. Necesidad y libertad.
+ Universalidad de las ideas morales. Las confiesan los
+ mismos que las niegan. No pueden ser hijas de una preocupacion.
+ Fuerza de las ideas y sentimientos morales. Su orgen
+ divino. Las dificultades no pueden hacer dudar de su existencia.
+ Sus efectos. 337
+
+
+CAPTULO XIX.
+
+ _Exmen de algunas explicaciones de la moralidad._
+
+ La ley eterna. La razon. La voluntad divina. La representacion en
+ Dios. Diferencia de forma entre las proposiciones morales y las
+ metafsicas. Si la moralidad consiste en conducir al fin ltimo.
+ Si se identifica con la felicidad. Si es posible una
+ explicacion. 316
+
+
+CAPTULO XX.
+
+ _Explicacion fundamental del rden moral._
+
+ Hay algo moral, absoluto. Santidad de Dios. Una criatura sola.
+ Carcter inmanente de la moralidad. Resultado contra erradas
+ teoras. Sabidura de la Religion cristiana. El amor de Dios,
+ fundamento de toda moralidad. Si en Dios hay _deber_. La moralidad
+ se puede expresar de un modo absoluto. El ser infinito se
+ ama a s mismo. Que todo se ordena Dios. Como se ordenan
+ Dios las criaturas libres. Por qu Dios no es amado por la
+ criatura necesariamente. La moralidad en la criatura es el amor
+ explcito implcito de Dios. Aplicaciones. Acto explcito del
+ amor de Dios. Observacion sobre los argumentos de analoga en
+ pro del amor de Dios. Ejemplos de acciones morales en s mismas;
+ como se malean por el fin. Grados en la moralidad. Aplicaciones
+ de la teora general las ideas morales en particular.
+ Como se concilian en esta teora la moralidad y la utilidad. Diferencia
+ entre ella y las de otros autores que admiten el amor de
+ Dios como el primero de los deberes. Como se explican con ella
+ las relaciones de la moral con nuestros afectos. Como se concilian,
+ el desinters y la felicidad. 356
+
+
+CAPTULO XXI.
+
+ _Ojeada sobre la obra._ 378
+
+
+NOTAS.
+
+ I 381
+
+ II Id.
+
+
+FIN.
+
+
+Esta obra constar de 4 tomos, al precio cada
+uno de 16 rs. vn. en Barcelona, en la librera
+de Bacsi, y de 20 en los siguientes puntos _franco
+de porte_.
+
+Algeciras, _Contill_.
+Alicante, _Carratal_.
+Almera, _Santamara_.
+Avila, _R. Martin Lzaro_.
+Badajoz, _Carrillo y sobrinos_.
+Cadiz, _Hortal y compaia_.
+Ciudad Real, _Malaguilla_.
+Figueras, _Matas_.
+Gerona, _Figar_.
+Granada, _Sanz_.
+Lrida, _Viuda Carminas. Sol_.
+Madrid, _Rodriguez_.
+Mlaga, _Martinez de Aguilar_.
+Palma, _Trias, Garcia_.
+Pamplona, _Longus y Ripa_.
+Pto. Sta. Maria, _Valderrama_.
+Reus, _Viuda Angelon_.
+Salamanca, _Moran_.
+Santiago, _Rey Romero hijos_.
+Sevilla, _Angulo y Comp.^a_
+Tarragona, _Granell_.
+Valencia, _Navarro_.
+Valladolid, _Roldan_.
+Zaragoza, _Yage_.
+
+
+OBRAS DEL AUTOR QUE SE HALLAN DE VENTA EN LA LIBRERIA DE BRUSI.
+
+
+ _El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones
+ con la civilizacion europea_. 5 tomos 61 rs. vn.
+
+ _El Criterio_, 1 tomo 16 id.
+
+ _La Religion demostrada al alcance de los nios_ 3 id.
+
+ _La Sociedad_, revista religiosa, filosfica, poltica y literaria,
+ 2 tomos de 576 pginas cada uno 72 id.
+
+ _La Civilizacion_, revista religiosa, filosfica, poltica y literaria
+ de Barcelona, escrita por D. Jaime Balmes, D. Joaquin
+ Roca y Cornet y D. Jose Ferrer y Subirano: 3 tomos
+ de 576 pginas los dos primeros y 480 el ltimo. El
+ Sr. Balmes escribi en esta revista 500 pginas, equivalentes
+ un tomo. Precios de la obra 100 id.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Filosofa Fundamental, by Jaime Balmes
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFA FUNDAMENTAL ***
+
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+Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online
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+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
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+
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+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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