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+The Project Gutenberg EBook of Filosofía Fundamental, by Jaime Balmes
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: Filosofía Fundamental
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: March 29, 2009 [EBook #28430]
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+Language: Portuguese
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+Character set encoding: ISO-8859-1
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFÍA FUNDAMENTAL ***
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+Produced by PM Spanish, Mariano Cecowski and the Online
+Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
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+
+
+[Nota: El acento circunflejo (^) marca texto en superíndice.
+
+La señal de igualdad (=) marca texto en negrita.]
+
+
+
+
+FILOSOFÍA FUNDAMENTAL.
+
+por
+
+D. JAIME BALMES, PRESBÍTERO.
+
+
+TOMO IV.
+
+Segunda edicion.
+
+
+Barcelona: IMPRENTA DE A. BRUSI. Calle de las Libreterías nº 2. 1848.
+
+
+_Es propiedad del Autor._
+
+
+
+
+LIBRO OCTAVO.
+
+LO INFINITO.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+OJEADA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOFÍA.
+
+
+[1.] En las obras de filosofía trascendental publicadas de algunos
+años á esta parte, se emplean con mucha frecuencia las palabras
+infinito, absoluto, indeterminado, incondicional, haciéndolas
+representar un gran papel en la explicacion de los mas recónditos
+arcanos que ofrecerse puedan á la consideracion del hombre. Con ellas
+se combinan las de finito, relativo determinado, condicional; y de
+esta combinacion se pretende que ha de surgir el rayo de luz que
+disipe las tinieblas de las regiones filosóficas.
+
+[2.] A pesar del mal uso que muchos hacen de semejantes palabras,
+preciso es confesar, que es consolador el hecho indicado por el mismo
+prurito de emplearlas. Este hecho es un esfuerzo del espíritu humano
+para levantarse del polvo en que le hundiera la impía escuela del
+pasado siglo.
+
+[3.] ¿Qué era el mundo á los ojos de los falsos filósofos que
+precedieron á la revolucion francesa? un conjunto de materia, sujeta á
+movimiento por simples leyes mecánicas, cuya explicacion estaba dada
+pronunciando: ciega necesidad. ¿Qué era el espíritu humano? nada mas
+que materia. ¿Qué era el pensamiento? una modificacion de la materia.
+¿En qué se diferenciaba la materia pensante de la no pensante? En un
+poco mas ó menos de sutileza, en una disposicion de átomos mas ó menos
+feliz. ¿Qué era la moral? una ilusion. ¿Qué eran los sentimientos? un
+fenómeno de la materia. ¿Cuál era el orígen del hombre? el de la
+materia; de un fenómeno ofrecido por una porcion de moléculas, que
+ahora se hallan en una disposicion y luego en otra muy diferente.
+¿Hablabais de un destino mas allá del sepulcro? Se os contestaba con
+una desdeñosa sonrisa. ¿Pronunciabais la palabra religion? El desden
+aumentaba, se convertia en desprecio. ¿Recordabais la dignidad humana?
+Sí, se os otorgaba esta dignidad, con tal que os consideraseis como
+una graduacion mas perfecta, mas nó de distinta naturaleza, de los
+demás animales. No se os negaba que vuestra figura fuese mas noble y
+galana que la del mono; no se os disputaba la superioridad de la
+inteligencia; pero debiais guardaros de pretender ni á orígen ni á
+destino mas elevados. El curso de los siglos podia desarrollar y
+perfeccionar las formas del mono, é igualarlas con las vuestras; podia
+desarrollar y perfeccionar su masa cerebral de tal suerte que de los
+descendientes de ese mono que os divierte con sus movimientos
+extravagantes y sus actitudes ridículas, nacieran hombres como Platon,
+san Agustin, Leibnitz ó Bossuet.
+
+[4.] Con semejante sistema, inútil era pensar en ideas; no habia mas
+que sensaciones: cuanto se agita en la mente del hombre, desde el mas
+imbécil, hasta el genio mas poderoso, no era mas que una sensacion
+trasformada. Los elementos de la humana inteligencia eran
+absolutamente los mismos de que dispone el bruto; pensar no era mas
+que sentir mejor. Tal era el último término del análisis, tal el
+resultado de la mas delicada observacion, tal la solucion que á los
+problemas del entendimiento del hombre encontrara la mas profunda
+filosofía. Platon, Aristóteles, san Agustin, santo Tomás, Descartes,
+Malebranche, Leibnitz, no eran mas que soñadores sublimes, cuyo genio
+contrastaba con su ignorancia de la verdadera naturaleza de las cosas.
+Todos ellos no sabian nada en materia de ideología y metafísica: estas
+ciencias eran un mundo desconocido, hasta que vinieron á descubrirlo
+Locke y Condillac.
+
+[5.] Esa escuela tan funesta como frívola, habia envuelto el espíritu
+en la materia, y le habia ahogado. La mariposa no podia desplegar sus
+leves alas, de lindos y variados colores; era preciso que se despojase
+de ellas, y que se convirtiese en gusano torpe é inmundo, enredado en
+una envoltura, tan inmunda y torpe como él. En esto consistia el
+progreso. El límite de la perfeccion ideológica era negar las ideas;
+el de los estudios metafísicos, negar los espíritus; el de los
+morales, negar la moral; el de los sociales, negar el poder; el de los
+políticos, establecer la licencia; el de los religiosos, negar á Dios.
+Así marchaba la razon humana en una direccion retrógrada, creyendo
+avanzar; así pensaba levantar el edificio de sus conocimientos, cuando
+no hacia mas que demoler; así queria llegar á un resultado científico,
+negando cuanto encontraba al paso, y negándose por fin á sí misma.
+
+[6.] En la actualidad, hay una verdadera reaccion contra filosofía tan
+degradante; basta abrir los escritos de los filósofos de este siglo
+para convencerse de esta verdad consoladora. En todas partes se
+encuentra la palabra idea, contrapuesta á la de sensacion; la de
+espíritu, á la de materia; la de actividad del pensamiento, á la de
+movimiento corpóreo; las de causa, órden, libertad de albedrío, moral,
+infinidad. Las ideas que las acompañan son á veces inexactas, á veces
+monstruosas; pero en el fondo se ve un afan por salir del abismo en
+que sumiera al espíritu humano una filosofía atea y materialista.
+Algunos filósofos que han contribuido á la reaccion no admiten un Dios
+inteligente y libre, distinto del universo; es verdad, y por esto he
+dicho mas arriba que el panteismo era un ateismo disfrazado; pero al
+menos el ateismo de los panteistas de la época, es un ateismo que se
+avergüenza de confesarse tal, que algunas veces procura quizás
+engañarse á sí propio, persuadiéndose que no lo es.
+
+[7.] El ateismo de los modernos filósofos se aviene con lo infinito;
+no rechaza esas grandes ideas que vagaban por el mundo antiguo, como
+restos de una tradicion primitiva, y que luego fueron fijadas,
+aclaradas y elevadas por la superior enseñanza del cristianismo. La
+filosofía del siglo pasado se habia sentado en las tinieblas y sombras
+de la muerte, y se declaraba á sí propia en posesion de la luz y de la
+vida. La filosofía actual está todavía en la oscuridad, pero no se
+contenta con ella; anda á tientas en busca de una salida á las
+regiones de la luz. De aquí esos esfuerzos desesperados por fijarse,
+nó en la materia, sino en el foco de la inteligencia, en el _yo_, es
+decir en el espíritu; de aquí ese continuo empleo de las palabras,
+absoluto, incondicional, infinito; palabras que si bien las mas veces
+solo la conducen á un absurdo, indican sin embargo una aspiracion
+sublime.
+
+[8.] Estas observaciones manifiestan, que no confundo la filosofía
+actual con la del siglo pasado; que no considero el panteismo de
+ahora, como un materialismo puro; y que á pesar del ateismo de que
+acuso la doctrina de algunos filósofos, no desconozco que en medio de
+su extravío conservan una especie de horror hácia él, y perdidos en el
+laberinto de sus especulaciones buscan el hilo que los conduzca á las
+puertas de la verdad.
+
+[9.] Esta justicia que les hago gustoso á los modernos filósofos, no
+impedirá que combata sus pretensiones á un mérito que no tienen. Ellos
+se apellidan los restauradores de la espiritualidad del alma, y de la
+libertad humana; y cuando hablan de Dios, poco falta si no le exigen
+un tributo de gratitud por haber restaurado su trono. Antes de
+ostentar pretensiones tan orgullosas, debieran considerar que distan
+mucho todavía de la verdad con respecto á Dios y al hombre, no solo
+tal como la ha enseñado en todos tiempos el cristianismo, sino como la
+han profesado los mas ilustres filósofos modernos. Quieren apellidarse
+restauradores, pero su restauracion es con sobrada frecuencia, una
+nueva revolucion, á veces tan terrible como la que tratan de combatir.
+
+[10.] Hay otra consideracion que debiera moderarlos cuando se quieren
+dar el aire de inventores, y es, que al hablar de Dios, del espíritu
+humano, del pensamiento, de las ideas, de la libertad de albedrío,
+nada bueno dicen que no se halle en todas las obras de los filósofos
+que florecieron antes del siglo XVIII, y aun á principios de él. Abrid
+los libros de texto de las escuelas, y en ellos encontraréis muchas de
+las cosas que ahora se os presentan cual descubrimientos importantes.
+Los grandes filósofos se glorian de saber, lo que antes aprendian los
+niños. La tradicion filosófica de las sanas ideas no se interrumpió
+durante el siglo pasado; en muchos puntos de Europa se conservaban
+escuelas que los enseñaban con escrupulosa fidelidad. Y á mas de las
+escuelas humanas habia la del Hombre-Dios, la Iglesia de Jesucristo,
+que entre sus dogmas sobrenaturales conservaba tambien las verdades
+naturales, que esfuerzos insensatos se empeñaban en hacer olvidar.
+
+[11.] ¿A qué se reducen pues la invencion y la restauracion? Invencion
+con respecto á Dios, al espíritu humano, y á la moral, no la hay; todo
+lo que se diga de verdad, estaba dicho ya. Restauracion tampoco la hay
+propiamente hablando; no se restaura lo que no pereció. La verdad
+existia; y conocida y atacada por los siete mil que no habian doblado
+la rodilla ante Baal; cuando los tránsfugas vuelven y se acercan al
+número escogido, que no digan que restauran, digan que recobran; no
+dan, reciben; no iluminan al mundo, son ciegos á quienes la bondad de
+la Providencia les abre los ojos á la luz.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+IMPORTANCIA Y ANOMALÍA DE LAS CUESTIONES SOBRE LA IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[12.] El exámen de la idea de lo infinito es un objeto de la mayor
+importancia. A mas de que la encontramos en varias ciencias, inclusas
+las exactas, encierra uno de los principales caractéres en que
+distinguimos á Dios de las criaturas. Un Dios finito no seria Dios;
+una criatura infinita no seria criatura.
+
+En la escala de los seres finitos notamos una gradacion, por la cual
+se eslabonan los unos con los otros: los menos perfectos, á medida que
+se perfeccionan, van acercándose á los perfectos; y salvos los límites
+de la naturaleza de cada uno, hay puntos de comparacion que nos sirven
+para medir las distancias respectivas. Entre lo finito y lo infinito,
+no hay comparacion; todas las medidas son insuficientes, desaparecen:
+pasamos de la gota imperceptible á la inmensidad del océano; del átomo
+que se escapa á toda observacion, al piélago de materia difundida por
+los espacios; y por mucho que esos tránsitos expresen, son nada para
+representar la idea de lo infinito: estos océanos comparados con la
+infinidad verdadera, se convierten á su vez en nuevas gotas
+imperceptibles, y así recorre el espíritu una escala interminable, en
+busca de algo que pueda corresponder á su idea. El exámen de la idea
+de lo infinito, aunque no tuviese mas objeto que la contemplacion del
+grandor de la misma, deberia ocupar un puesto preferente en los
+estudios filosóficos.
+
+[13.] Al fijar la consideracion en las disputas sobre la idea de lo
+infinito, relativas no solo á la naturaleza de ella, sino tambien á su
+misma existencia, échase de ver una extraña anomalía. Si existe en
+nuestro entendimiento, parece que deberia llenarlo todo; y que ha de
+ser imposible el dejar de experimentarla. No obstante es bien sabido
+que los filósofos disputan hasta sobre la existencia de esta idea, de
+suerte que siendo ella un tesoro infinito, los que le poseen dudan de
+su realidad: á la manera de los antiguos caballeros que hallándose en
+un soberbio castillo adornado con gran riqueza y esplendor, dudaban de
+si lo que estaban presenciando era realmente un castillo ó una ilusión
+producida por un hechicero.
+
+[14.] La simple disputa sobre si la idea de lo infinito es positiva ó
+negativa, equivale tambien á la cuestion de su existencia. Si es
+negativa, expresa una falta de ser: si es positiva, significa una
+plenitud del ser; ¿puede acaso entablarse disputa mas vital para una
+idea que la de buscar si representa la falta ó la plenitud de una
+cosa?
+
+[15.] Hénos aquí pues con el hecho que hemos notado ya en las
+discusiones anteriores: la razon tocando á sus cimientos, y como
+amenazada de encontrar la muerte entre las ruinas de los mas altos
+edificios que encuentra en sí propia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+SI TENEMOS IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[16.] ¿Tenemos alguna idea de lo infinito? Parece que sí; de lo
+contrario la palabra _infinito_ no significaria nada para nosotros; y
+al emplearla, no nos entenderíamos recíprocamente, como nos
+entendemos.
+
+[17.] Sea lo que fuere de la naturaleza y perfeccion de nuestra idea
+de lo infinito, es cierto que envuelve algo fijo, comun á todas las
+inteligencias. Fácilmente podemos observar que esta idea la aplicamos
+á cosas de órdenes muy diferentes; y que la significacion en cada
+caso, es una misma para todos los hombres. Hasta las dificultades que
+nos abruman al querer explicarla en sí, y en sus aplicaciones, dimanan
+de ella misma; y á todos nos confunden igualmente, porque todos
+concebimos de un mismo modo, lo que se entiende por infinito, tomado
+en general.
+
+[18.] Infinito é indefinido expresan cosas muy diversas. Infinito
+significa carencia de límites; indefinido significa que los límites se
+retiran continuamente; se prescinde de la existencia de los mismos, y
+solo se dice que no se los puede asignar.
+
+[19.] Todo cuanto existe es ó finito ó infinito: pues que, ó tiene
+límites ó no los tiene; en el primer caso, es finito, en el segundo,
+infinito: no hay medio entre el sí y el nó.
+
+[20.] Por donde se echa de ver que propiamente hablando, no hay en la
+realidad nada indefinido: esta palabra expresa una manera de concebir,
+ó mas bien una vaguedad en el concepto, ó una indecision en el juicio.
+Cuando no conocemos los límites de una cosa, y por otra parte no nos
+atrevemos á afirmar su infinidad, la llamamos indefinida. Así han
+dicho que era indefinido el espacio, los que no han visto medio de
+señalarle un límite, y consideraban que no era conveniente apellidarle
+infinito. Hasta en el lenguaje comun se llama indefinido, lo que no
+tiene señalados los límites: así se dice «se ha concedido tal ó cual
+cosa por un tiempo indefinido» aunque este, con ciertas condiciones,
+haya de ser limitado en alguna época que no se determina.
+
+[21.] La idea de la infinidad no consiste en concebir que á una
+cantidad dada se le pueda siempre añadir otra; ó que á una perfeccion
+se la pueda hacer mas intensa: esto no expresa mas que la posibilidad
+de una serie de conceptos con la que procuramos acercarnos á la idea
+absoluta de lo infinito. Que esta idea absoluta es algo distinto de
+aquellos conceptos, se ve claro en que la miramos como un tipo al cual
+referimos la serie, y al que no podemos igualarla por mas que la
+prolonguemos.
+
+[22.] Notemos el lenguaje con que naturalmente expresamos lo que pasa
+en nuestro interior al pensar en lo infinito.
+
+Qué es una línea infinita?
+
+Una línea que no tiene límites.
+
+¿Será de un millon, de un billon de varas?
+
+No se puede expresar su longitud con ningun número; será siempre
+mayor.
+
+A medida que prolongamos una línea finita, ¿nos acercamos á la
+infinita?
+
+Cierto, en cuanto _acercarse_ significa poner cantidades que se
+encuentran en aquello á que nos acercamos; pero nó que esta diferencia
+pueda asignarse. No hay comparacion, entre lo finito y lo infinito; y
+por consiguiente, no es dable asignar la diferencia.
+
+Sumando todas las líneas finitas, ¿se formaria una infinita?
+
+Nó: porque en esta adicion es concebible la multiplicacion de cada uno
+de los sumandos; y por tanto, un aumento en lo infinito, lo que es
+absurdo.
+
+La infinidad de la línea, ¿consistirá en que no conozcamos sus
+límites, ó no pensemos en ellos?
+
+Nó: sino en que no los tenga.
+
+[23.] Por este diálogo, que está al alcance de las inteligencias mas
+comunes, y que no expresa mas de lo que diria cualquiera persona de
+una comprension regular, aunque no se hubiese ocupado nunca en
+estudios filosóficos, se echa de ver que la idea de lo infinito se
+halla en nuestro entendimiento, como un tipo constante, al cual no
+pueden llegar todas las representaciones finitas. Conocemos las
+condiciones que se han de llenar, pero vemos la impotencia de
+llenarlas: cuando se nos quiere persuadir que esto se ha conseguido,
+reflexionamos sobre la idea de lo infinito: y decimos: «nó; todavía
+nó; esto es contradictorio con la infinidad; esto no es infinito, sino
+finito.» Distinguimos perfectamente, entre la falta de la percepcion
+del límite, y su no existencia: si se quiere que confundamos estas dos
+cosas, respondemos: «nó; no deben confundirse: hay mucha diferencia
+entre el no concebir un objeto, y su no existencia: no se trata de que
+nosotros concibamos ó nó el límite; sino de que exista ó nó.» Por mas
+que se retire un límite, ocultándose por decirlo así á nuestros ojos,
+no nos engañamos: existe ó nó: si existe, no está cumplida la
+condicion encerrada en el concepto de la infinidad; el objeto no es
+infinito, sino finito; si no existe, hay infinidad verdadera: la
+condicion está cumplida.
+
+[24.] Mientras la idea de lo infinito es considerada en general, no se
+puede confundir nunca con la de lo finito; hay entre las dos una línea
+divisoria, que no nos permite equivocarnos, pues que está tirada por
+el mismo principio de contradiccion: se trata de distinguir entre el
+_sí_ y el _nó_: con decir _finito_, se afirma el límite, con decir
+_infinito_, se niega: no caben ideas mas claras y precisas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+EL LÍMITE.
+
+
+[25.] Infinito parece expresar una negacion, puesto que equivale á no
+finito. Pero las negaciones no siempre son verdaderamente tales,
+aunque así lo indiquen las palabras: porque, si aquello que se niega
+es una negacion, el resultado es una afirmacion. Por esto suele
+decirse que dos negaciones afirman. Si alguno dice: no ha llovido; y
+otro contesta que no es verdad, niega la negacion del otro, pues que
+negar la proposicion: no ha llovido, es lo mismo que decir ha llovido,
+esto es, afirmar la lluvia. Así para conocer si la palabra infinito
+significa una verdadera negacion, es necesario saber qué se entiende
+por la palabra finito.
+
+[26.] Finito es lo que tiene límite. Límite es el término mas allá del
+cual no hay nada del objeto limitado. Los límites de una línea son los
+puntos mas allá de los cuales la línea no se extiende; el límite de un
+número es el extremo mas allá del cual no se extiende el número; el
+límite de los conocimientos de un hombre es el punto á donde llegan, y
+del cual no pasan. Siendo el límite, negacion; negar el límite es
+negar la negacion, y de consiguiente afirmar.
+
+[27.] Por estos ejemplos se echa de ver que el límite tomado en el
+sentido vulgar, expresa una idea algo distinta del límite definido por
+los matemáticos. Estos llaman límite á toda expresion finita, infinita
+ó nula, á la cual se puede acercar continuamente una cantidad, sin que
+jamás pueda alcanzarla. Así el valor 0/a es el límite del decremento
+de un quebrado, cuyo numerador es variable x/a; porque, suponiendo que
+x va menguando continuamente, el quebrado se acercará á la expresion
+0/a, sin que jamás pueda llegar á confundirse con ella, mientras la
+cantidad x no se desvanezca del todo. Si suponemos (b+x)/a donde la x
+vaya decreciendo, la expresion se acercará continuamente á esta otra
+(b+0)/a = b/a, la cual será el límite del quebrado. Suponiendo la
+expresion a/x y que x va menguando, nos acercaremos continuamente a la
+expresion a/0 = [oo], valor infinito á que el quebrado no llegará
+nunca mientras x no se convierta en 0, lo que jamás podrá verificarse,
+habiendo de ser x una verdadera cantidad. Con estos ejemplos se ve por
+qué los matemáticos admiten límites finitos, infinitos, y nulos.
+Además se manifiesta tambien como en estos casos se toma la palabra
+límite, en un sentido diferente del vulgar, que es tambien el
+filosófico.
+
+[28.] Límite pues, expresa una verdadera negacion; y así la palabra
+finito ó limitado envuelve por necesidad una negacion. No se limita lo
+que no es; por consiguiente, lo finito no puede ser una negacion
+absoluta. Esta seria la nada, y la nada no se llama finita. Luego en
+la idea de finito entran dos: 1.º ser, 2.º negacion de otro ser. Una
+línea de un pié envuelve dos cosas: el valor positivo de un pié, y la
+negacion de todos los otros valores fuera del de un pié. Luego lo
+finito en cuanto finito, envuelve una negacion referida á un ser. Si
+pudiésemos expresar en abstracto esta idea usando del término finidad,
+así como tenemos el de infinidad, diríamos que la finidad en sí, nada
+expresa, sino la negacion de ser referida á un ser.
+
+[29.] De esto se infiere que la palabra infinito no es negativa; pues
+que con ella se niega una negacion; infinito es lo no finito, esto es
+lo que no tiene carencia de ser; y por consiguiente lo que posee todo
+el ser.
+
+[30.] Tenemos pues alguna idea de lo infinito, y esta no es una pura
+negacion; sin embargo no se crea que con esto hemos llegado al último
+término del análisis de la idea de lo infinito. Mucho nos falta que
+andar, y despues de largas investigaciones es dudoso que obtengamos un
+resultado satisfactorio.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA APLICACION DE LA IDEA DE LO INFINITO Á LA CANTIDAD
+CONTINUA, Y Á LA DISCRETA EN CUANTO SE EXPRESA EN SERIES.
+
+
+[31.] Una de las propiedades características de la idea de lo infinito
+es su aplicacion á órdenes muy diferentes. Esto da lugar á importantes
+consideraciones que contribuyen no poco á la aclaracion de dicha idea.
+
+[32.] Desde el punto en que me encuentro, tiro una línea en la
+direccion del norte, y es evidente que puedo prolongarla hasta lo
+infinito. Dicha línea es mayor que otra cualquiera finita; ninguna de
+estas puede ser tan larga como ella; porque siendo finita, tendrá un
+valor determinado, por lo cual si la superpongo á la infinita, solo
+llegará hasta un cierto punto, y no pasará de allí. Parece pues que
+esta línea es infinita en toda la propiedad de la palabra; porque no
+habiendo medio entre lo finito é infinito, y no siendo ella finita
+pues que acabamos de demostrar que es mayor que todas las finitas,
+habrá de ser infinita.
+
+La demostracion anterior parece que nada deja que desear; no obstante,
+hay tambien en contra de la infinidad de dicha línea una razon
+concluyente. Lo infinito carece de límites, y esta línea los tiene,
+pues que partiendo del punto desde el cual se la tira, hácia el norte,
+no se extiende en la direccion del sud.
+
+[33.] Esta línea es mayor que todas las finitas; pero es dable
+encontrar otra mayor que ella. Si la suponemos prolongada en la
+direccion del sud, la que resulte de ella mas la prolongacion, será
+mas larga; y si en la direccion del sud se la prolonga hasta lo
+infinito, el resultado será una línea doble de la primera.
+
+[34.] Con la prolongacion de una línea hasta lo infinito en las dos
+direcciones opuestas, parece que resulta una línea absolutamente
+infinita. A primera vista no se concibe que pueda haber un valor
+lineal mayor que el de una recta prolongada hasta lo infinito, en
+direcciones opuestas; sin embargo no es así; y considerando que al
+lado de esta recta se pueda tirar otra, finita ó infinita, y que la
+suma de las dos formará un valor lineal mayor que la primera, tenemos
+que esta no era infinita; puesto que es dable encontrar otras mayores
+que ella. Y como por otra parte es evidente que se pueden tirar
+infinitas líneas prolongadas hasta lo infinito, resulta que ninguna de
+ellas forma un valor lineal infinito, puesto que no es mas que una
+parte de la suma lineal que resulta del conjunto de las líneas que se
+pueden tirar.
+
+[35.] Reflexionando sobre esta contradiccion que parece encontrarse en
+nuestras ideas, se descubre que la idea de infinito es indeterminada,
+y por tanto susceptible de aplicaciones diferentes. Así en el caso que
+nos ocupa, no puede dudarse de que la recta prolongada hasta lo
+infinito tiene alguna infinidad, pues que es cierto que carece de
+límite en sus respectivas direcciones.
+
+[36.] Este ejemplo hace conjeturar que la idea de infinito no nos
+representa nada absoluto; pues que aun en los objetos que mas claros
+se ofrecen á nuestro espíritu, cuales son los de la intuicion
+sensible, encontramos bajo un aspecto la infinidad, que por otro vemos
+contrariada.
+
+[37.] Lo que hemos observado en los valores lineales, se extiende
+tambien á los numéricos expresados en series. En las matemáticas se
+habla de las series infinitas; pero si bien se reflexiona no hay
+ninguna que merezca este nombre. Sea la serie a, b, c, d, e,.... se la
+llamará infinita, si sus términos continúan hasta lo infinito. No
+puede negarse que hay infinidad bajo un aspecto, porque falta el
+límite que ponga fin á la serie en un sentido; pero es evidente que el
+número de sus términos no será jamás infinito, pues que hay otros
+mayores; cual seria por ejemplo, si al continuar la serie de izquierda
+á derecha la continuásemos al mismo tiempo de derecha á izquierda en
+esta forma
+
+ ...., e, d, c, b | a, b, c, d, e,....
+
+en cuyo caso es evidente que el número de los términos seria duplo del
+primero.
+
+Luego las series llamadas infinitas no lo son ni pueden serlo,
+hablando con rigor.
+
+[38.] Pero lo curioso es que la infinidad no se encuentra en la serie,
+ni aun suponiéndola prolongada en direcciones opuestas; porque si á su
+lado imaginamos otra, es evidente que la suma de los términos de las
+dos, será mayor que la de una de ellas; de donde resultará que ninguna
+será infinita. Y como es evidente que sean cuales fueren las series,
+siempre se pueden imaginar otras, resulta demostrado que no puede
+haber una serie infinita en el sentido que los matemáticos toman la
+palabra serie; esto es, por una continuacion de términos; no
+excluyendo la posibilidad de otras continuaciones, á mas de la
+supuesta infinita.
+
+[39.] Las dificultades contra la infinidad lineal, se extienden á la
+de superficie. Suponiendo un plano infinito, es evidente que se pueden
+tirar infinitos planos distintos del primero, y que le corten en
+infinita variedad de ángulos: la suma de estas superficies será mayor
+que una cualquiera de ellas. Luego la prolongacion infinita de un
+plano en todas direcciones, no constituye una verdadera superficie
+infinita.
+
+[40.] Un sólido dilatado en todas direcciones parece infinito; pero si
+se reflexiona que en la idea matemática del sólido no entra la de
+impenetrabilidad; se verá que dentro de un sólido infinito, se puede
+colocar otro, cuyo volúmen sumado con el del primero, dará un valor
+duplo de este. Sea E un espacio puro y vacío, que imaginaremos
+infinito; sea M, un mundo de igual extension que se coloca en él, y le
+llena; es evidente que E+M, será mayor que E. Luego aunque supongamos
+á E infinito igual á [oo]; tendremos que siendo M tambien igual á
+[oo], resultará E+M = [oo] + [oo] = 2 [oo]. Y como este valor expresa
+el volúmen; el primero no será infinito, porque se puede duplicar. Si
+se prescinde de la impenetrabilidad, la operacion puede repetirse
+hasta lo infinito; luego, el primer infinito, lejos de merecer este
+nombre parece una cantidad susceptible de incrementos infinitos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ORÍGEN DE LA VAGUEDAD Y APARENTES CONTRADICCIONES EN LA APLICACION DE
+LA IDEA DE LO INFINITO.
+
+
+[41.] Las dificultades que se ofrecen al aplicar la idea de la
+infinidad, parecen probar que dicha idea ó no existe para nosotros, ó
+es muy confusa; pero estas mismas dificultades tambien indican por
+otra parte, que la poseemos, y muy perfecta. ¿Por qué descubrimos que
+no son infinitos los números que á primera vista nos lo parecian? ¿por
+qué negamos la infinidad de ciertas dimensiones, no obstante su
+infinita prolongacion en un sentido? porque examinando bien dichos
+objetos, hallamos que no corresponden al tipo de la infinidad. Si este
+tipo no existiera en nuestro entendimiento ¿cómo seria posible que nos
+sirviésemos de él? ¿Cómo podríamos compararle los seres, si él nos
+fuese desconocido? ¿Es posible saber cuándo una cosa llega á un
+extremo, si no tenemos idea del extremo? Esto equivaldria á comparar
+sin punto de comparacion, es decir, á ejercer un acto contradictorio.
+
+[42.] A pesar de estas razones que parecen concluyentes en favor de la
+existencia de la idea de lo infinito, si interrogamos nuestro interior
+no podemos negar que experimentamos cierta vaguedad, cierta confusion,
+que inspira vehementes dudas sobre la realidad de esta idea. ¿Qué se
+le ofrece á nuestro espíritu al pensar en lo infinito? la imaginacion
+abandonada á sí misma, extiende el espacio, agranda las dimensiones de
+cuanto le ocurre, multiplica indefinidamente los números, pero sin
+ofrecer á la inteligencia nada con el carácter de infinito. Si
+prescindimos de la imaginacion, y nos referimos al entendimiento puro,
+aunque descubrimos en él un tipo para juzgar de la infinidad ó no
+infinidad de los objetos que se le presentan, al reflexionar sobre el
+tipo en sí, perdemos la claridad que antes nos iluminaba, y hasta nos
+quedamos perplejos sobre la existencia del mismo.
+
+[43.] ¿Negaremos la existencia de dicha idea? ¿abandonaremos el
+intento de explicarla? creo que no debemos hacer ni uno ni otro, que
+es preciso admitirla, que no es imposible explicarla, y que hasta se
+puede señalar la razon de la oscuridad que en ella encontramos.
+
+[44.] Ante todo conviene advertir que una de las causas de la
+confusion en que andan envueltas las discusiones sobre la idea de lo
+infinito, nace de que no se hace distincion entre el conocimiento
+intuitivo y el abstracto (Lib. V, cap, XI). Si se hubiese atendido á
+esta distincion, se hubieran evitado muchas dificultades. Con decir
+que la idea de lo infinito no es intuitiva sino abstracta, se prepara
+la solucion á las principales objeciones que contra ella se dirigen.
+
+[45.] La idea de infinidad no es para nosotros intuitiva: esto es, no
+ofrece á nuestro entendimiento un objeto infinito; esa intuicion no
+puede verificarse mientras no veamos la misma esencia de Dios, como
+sucederá en la otra vida.
+
+[46.] Si tuviésemos ahora la intuicion de un objeto infinito, veríamos
+sus perfecciones infinitas, tales como son, con sus propios
+caractéres; ó mas bien, veríamos como todas las perfecciones,
+dispersas en los seres limitados, se reunen en una sola perfeccion
+infinita. Cuando quisiésemos referir la idea de lo infinito á objetos
+determinados, por ejemplo á la extension, veríamos que estos objetos
+se hallan en contradiccion con la idea; no nos seria dable modificarla
+de varias maneras, aplicarla primero en un sentido y luego en otro muy
+diferente: la idea única, simplicísima se referiria siempre á un
+objeto único, simplicísimo; y este nó indeterminado, nó vago, como
+ahora, sino con la determinacion de una existencia necesaria y de una
+perfeccion infinita. El ser infinito nos seria dado en intuicion, como
+se nos dan los hechos de nuestra propia conciencia: el conocimiento
+que de él tendríamos seria de un objeto eminentemente incomunicable
+como predicado, á cualquier órden de cosas finitas; y cuando se nos
+preguntase si la idea de esa infinidad es aplicable á un número ó á
+una extension, veríamos una contradiccion tan manifiesta como si nos
+propusiéramos identificar un acto de nuestra conciencia con los
+objetos externos.
+
+[47.] La indeterminacion que nos ofrece la idea de infinidad; la
+facilidad que experimentamos para modificarla de varias maneras y
+aplicarla á objetos diversos, en sentidos muy diferentes; nos está
+indicando que no es intuitiva sino abstracta é indeterminada: que es
+uno de aquellos conceptos generales que nos sirven para tener algun
+conocimiento de las cosas cuya intuicion no se nos ha concedido.
+
+Esta observacion hasta para señalar el orígen de la vaguedad que
+experimentamos en la idea de lo infinito. Como los conceptos
+indeterminados, por lo mismo que son indeterminados, no se refieren á
+ningun objeto en particular, ni á ninguna propiedad, que por sí sola
+sea concebida como realizable, no encierran aquellas determinaciones
+que fijan de una manera absoluta nuestro conocimiento. La misma
+indeterminacion con que ofrecen alguna propiedad de los seres, da
+motivo á la diversidad de las aplicaciones, segun son diversas las
+propiedades particulares que se combinan con la general. Si se nos da
+un triángulo rectángulo, conociendo la medida de todas sus líneas y de
+sus ángulos agudos, la determinacion de la idea evita la vaguedad
+intelectual, y no permite la aplicacion á diversos casos de lo que de
+suyo es determinado y fijo; pero si se nos da un triángulo rectángulo
+en general, sin determinársenos el valor de sus líneas y de sus
+ángulos agudos, las aplicaciones pueden ser infinitas. A medida que la
+idea del triángulo vaya siendo mas general é indeterminada, se
+aumentará la variedad de sus aplicaciones.
+
+[48.] Las ideas indeterminadas, para representar algo, necesitan una
+propiedad á la cual se apliquen, y que sea como la condicion bajo la
+cual se realicen ó se puedan realizar; hasta que dicha aplicacion se
+verifica, son formas intelectuales puras, á las cuales no se puede
+pedir la representacion de nada determinado. Y no quiero decir con
+esto que dichas ideas sean conceptos vacíos, é inaplicables fuera del
+órden sensible, como pretende Kant cuya opinion llevo ya impugnada
+(Lib. V, cap. XIV, XV y XVI); sino que concediéndoles un valor
+universal, les niego el que por sí solos tengan un valor
+representativo de algo realizable, sin mas propiedad que lo que ellos
+expresan. Ateniéndonos al mismo ejemplo podemos observar, que la idea
+_pura_ de triángulo es irrealizable; porque todo triángulo _real_,
+contendrá algo mas que lo contenido en la idea; pues que será
+rectángulo ú oblicuángulo, etc. etc. de todo lo cual prescinde la idea
+pura. Si las notas encerradas en el concepto van siendo mas
+indeterminadas, la indeterminacion del objeto será mayor; y por
+consiguiente mas vago será lo que se ofrezca al entendimiento, y mas
+numerosas y variadas las aplicaciones que se podrán hacer de la idea.
+Así sucede en las de ser, no ser, límite, y otras semejantes.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DE LA IDEA ABSTRACTA DE LO INFINITO.
+
+
+[49.] Supuesto que nuestra idea de lo infinito no es intuitiva, sino
+abstracta, veamos cómo se puede explicar su verdadera naturaleza.
+
+Tenemos idea del ser y de su opuesto el no ser: consideradas en sí
+mismas, son ideas generales puras, sumamente indeterminadas,
+aplicables á cuanto se somete á nuestra experiencia.
+
+De todo ser limitado podemos afirmar y negar algo: afirmar lo que es;
+negar lo que no es; el límite como tal, no se concibe sino cuando se
+niega una cosa de otra.
+
+[50.] Nuestro ser nos ofrece una actividad nunca agotada, pero siempre
+limitada, por la falta ó la resistencia de los objetos; el mundo
+externo es un conjunto de seres que se nos ofrece con mucha variedad
+de limitaciones.
+
+Luego la experiencia tanto interna como externa nos da idea de lo
+finito, esto es, de un ser que envuelve algun no ser: el bruto siente,
+mas no entiende: _es_ sensitivo, hé aquí el ser; _no es_ inteligente,
+hé aquí el límite. El hombre es sensitivo é inteligente; el límite del
+bruto no es el del hombre. Entre los seres inteligentes, el uno
+entiende mas cosas que otro; el límite de este no es el límite de
+aquel.
+
+[51.] Encontrando límite en la experiencia interna y externa, es
+evidente que podemos formarnos la idea general de límite, esto es, de
+una negacion aplicada á un objeto.
+
+[52.] La misma experiencia nos enseña que los límites de unas cosas no
+son los de otras; que tal límite aplicado á un objeto debe ser negado
+de otro; comparando los seres entre sí, nos hallamos frecuentemente en
+el caso de _negar ciertos_ límites. Como nuestro entendimiento tiene
+la fuerza de generalizar, es evidente que la negacion de _ciertos_
+límites que encontramos aplicable á muchos objetos, podemos concebirla
+en general, teniendo un concepto indeterminado en que se incluyan
+estas dos ideas _negacion_ y _límite_.
+
+[53.] No veo que se pueda objetar nada á la posibilidad y existencia
+de este concepto: sin embargo como necesito de este hecho para
+explicar la idea de infinidad, voy á robustecerle con algunas
+observaciones.
+
+Tenemos alguna idea de la negacion en general; este es un hecho
+primitivo de nuestro espíritu; sin él no son posibles los juicios
+negativos, ni nos seria dado conocer el principio de contradiccion: es
+imposible que una cosa _sea y no sea_ á un mismo tiempo: _no sea_, hé
+aquí la negacion; luego es indudable que la concebimos. Este concepto
+es general, pues no encierra ninguna determinacion: se habla del no
+ser sin referirse á ningun objeto particular, ni siquiera á una
+especie ó género que contenga alguna determinacion; luego el concepto
+de la negacion es general y absolutamente indeterminado.
+
+[54.] Tenemos idea de límite; porque como hemos visto ya, es una
+negacion aplicada á un ser. Tenemos además la idea de negacion de
+límite, porque así como le concebimos aplicado ó aplicable, podemos
+concebirle y le concebimos en efecto, no aplicado ó no aplicable. A
+cada paso negamos límites determinados: generalizando esta idea,
+resulta la negacion general de límite en general.
+
+[55.] Con las observaciones que preceden podemos señalar lo que se
+contiene en la idea de lo infinito. En mi juicio esta idea es un
+concepto general que envuelve los dos siguientes: 1.º ser en general;
+2.º negacion de límite, tambien en general. La reunion de estos dos
+conceptos constituye la idea abstracta de lo infinito.
+
+[56.] El concepto de límite generalizado y negado, nos da alguna idea
+de la infinidad en abstracto, pero nó idea de una cosa infinita. Sin
+conocer intuitivamente un objeto infinito, y solo alcanzando á
+formarnos idea muy imperfecta de él, podemos hablar de la infinidad,
+sin caer en contradiccion, determinando los casos en que se halla
+aplicada á un ser, ó á un órden de seres, real ó posible. Si bien se
+observa, el hombre tiene muchas ideas de este género vago; pero que no
+obstante le sirven para cuanto necesita. Hagámoslo sensible con
+algunas aplicaciones.
+
+[57.] Se le muestran á un ignorante algunos sabios, y se le asegura
+que uno entre ellos sabe mas que todos los otros juntos. El pobre
+ignorante no tiene ninguna idea de lo que sabe el que mas ni el que
+menos, ni del grado de la ciencia, ni de la ciencia misma, pero tiene
+en general las ideas de grado, de mas y de menos, así como la de
+conocimiento; pues bien, esto le basta para hablar sin contradecirse,
+ni confundirse, de la mayor ciencia del uno y de la menor ciencia de
+los otros, y aun para resolver con acierto las cuestiones que se le
+ofrezcan sobre la ciencia de aquellos individuos, en cuanto se hallan
+contenidas en la idea general de que la ciencia de uno es mayor que la
+de todos los otros juntos.
+
+Otro ejemplo. Un dependiente de un establecimiento donde se hallen
+reunidos los mas bellos producto del arte, puede hablar de todos ellos
+sin confundirse ni contradecirse, aun cuando sea incapaz de conocer su
+mérito, é ignore absolutamente las circunstancias que constituyen la
+belleza de los objetos. Le bastará tener idea de perfeccion ó belleza
+en general, y vincular con ciertos signos arbitrarios los grados de
+perfeccion ó belleza de los objetos, para que pueda designarlos á los
+concurrentes, y ponderar la mayor habilidad de un artista, la menor
+felicidad de otro, el atinado acierto de aquel, los desaciertos de
+este, el mayor valor de las obras del primero, la inferioridad de las
+del segundo, y formar otros pensamientos por este tenor que á primera
+vista pudieran hacernos creer que el dependiente es un artista
+consumado, ó cuando menos un aficionado de grande inteligencia y de
+gusto exquisito.
+
+[58.] Fácil seria manifestar con otros ejemplos la fecundidad de
+ciertas ideas generales, y cómo se prestan á innumerables
+combinaciones, sin que por ellas conciba el entendimiento nada
+determinado. Hé aquí precisamente lo que nos sucede con la idea de lo
+infinito: en vano nos preguntamos qué es lo que corresponde á ella en
+nuestro interior: el concepto de ser en general y de negacion de
+límite, nada nos presentan fijo, sino ciertas condiciones abstractas á
+que vamos sometiendo los objetos, á medida que se ofrecen á nuestra
+intuicion, ó que por lo menos se nos presentan con algunas propiedades
+que los caractericen, permitiéndonos formar una idea menos vaga de la
+negacion del límite.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+SE COMPRUEBA CON APLICACIONES Á LA EXTENSION, LA DEFINICION DE LA
+INFINIDAD.
+
+
+[59.] Hemos explicado la idea de infinidad en general, por los
+conceptos indeterminados de ser y negacion de límite. Para
+cerciorarnos de que la explicacion es fundada, y de que se han
+señalado los caractéres constitutivos del concepto, veamos si sus
+aplicaciones á objetos determinados corresponden á lo que se ha
+establecido en general.
+
+Si la idea de infinidad consiste en lo que se ha dicho, se verificará
+que será susceptible de aplicarse á todos los objetos de la intuicion
+sensible ó del entendimiento puro, obteniéndose los resultados que
+deben obtenerse, inclusas las anomalías que anteriormente se han hecho
+notar (Cap. V).
+
+[60.] Las anomalías, ó mas bien contradicciones, que parecen
+encontrarse en las aplicaciones de la idea de infinidad, ofreciéndose
+como infinita una cosa que luego se descubre no serlo, se originan de
+que se aplica dicha idea bajo condiciones diferentes. Esta variedad no
+seria posible, si la idea representase algo determinado; pero como
+solo contiene la negacion de límite en general, unida á un ser tambien
+en general, resulta que esta negacion la sometemos en cada caso á
+condiciones particulares, y así sucede que cuando pasamos á otras
+condiciones, la idea general no puede darnos el mismo resultado.
+
+[61.] Una línea tirada desde el punto en que nos encontramos, en
+direccion del norte y prolongada hasta lo infinito, nos ha resultado
+infinita y no infinita (Cap. V). Esta contradiccion solo es aparente:
+en la realidad no hay mas que el diferente resultado á que debe
+conducir la idea general por la condicion bajo la que se le aplica.
+
+Cuando consideramos una línea prolongada hasta lo infinito en la
+direccion del norte, no aplicamos la idea de infinito á un valor
+lineal en abstracto, sino á una recta que parte de un punto y
+prolongada solo en una direccion: el resultado es el que debe ser; se
+afirma la negacion del límite bajo una condicion; el infinito resulta
+sujeto á la misma condicion. Se dirá que no hay medio entre el sí y el
+nó, y por consiguiente entre lo infinito y no infinito; pero no es
+difícil soltar la dificultad observando que el sí y el nó para ser
+contradictorios, se han de referir á una misma cosa, lo que no sucede
+cuando se han cambiado las condiciones del objeto.
+
+[62.] Si en vez de suponer una prolongacion sola, hubiésemos tratado
+de aplicar la negacion de límite á una recta en general, es evidente
+que debiéramos haberla prolongado en los dos sentidos opuestos;
+entonces nos resultaba un nuevo infinito con arreglo á la nueva
+condicion.
+
+Ya hemos visto (Cap. V) que ni aun en este caso teníamos un valor
+lineal infinito en todo rigor; pues que esta recta solo formaba parte
+de la suma de otras que se podian imaginar. ¿Qué diremos pues de ella?
+¿será infinita ó nó? ambas cosas se pueden decir haciendo la
+distincion debida. Será infinita, esto es, tendremos la idea de
+infinidad ó negacion de límite, aplicada con todo rigor á una linea
+recta _sola_; pero si en vez de tratar de _una recta sola_ se trata de
+un _valor lineal_, sin ninguna condicion, la línea supuesta no será
+infinita; la negacion de límite no está aplicada bajo aquella
+condicion; el resultado pues será diferente, dejará de ser infinito.
+
+[63.] Considerando dos líneas solas se puede hacer notar la misma
+anomalía. Supóngase una recta prolongada en los dos sentidos hasta lo
+infinito, y descríbase á su lado una curva que en undulaciones
+continuas se vaya prolongando hasta lo infinito en direccion paralela
+á la recta. Serán ambas infinitas segun como se las considere. Si se
+atiende solo á su direccion, prescindiendo del valor lineal que
+encierran, ambas son infinitas; pero si se atiende á este, la curva es
+mas larga que la recta porque es evidente que tomando una parte de la
+curva correspondiente á una parte de la recta y extendiendo ó
+rectificando la de la curva, resultará mayor que la de la recta; y
+como esto se puede hacer en toda la prolongacion de las líneas
+tendremos que el valor lineal de la curva será mayor que el de la
+recta en proporcion á la ley de sus undulaciones.
+
+[64.] Por esta doctrina se echa de ver como la idea de infinidad puede
+aplicarse bajo diferentes condiciones, y producir diferentes
+resultados, sin ninguna contradiccion. Lo que es infinito bajo un
+aspecto, no lo es bajo otro; y de aquí procede lo que se llama
+_órdenes de infinitos_, y que tanto figuran en las matemáticas; pero
+repito que estas contradicciones no son susceptibles de explicacion si
+se atribuye á la idea de infinito un valor absoluto y no se le
+considera como la representacion abstracta de negacion de límite.
+
+[65.] ¿Es posible concebir en una línea recta ó curva, una longitud
+infinita absolutamente hablando, ó sea un valor lineal, al cual se
+aplique absolutamente la negacion de límite? creo que nó: porque sea
+cual fuere la línea que consideremos, siempre se podrán tirar otras
+cuyo valor sumado con el de la primera, será mayor que el de esta
+sola. Hé aquí un caso en que hallamos contradiccion entre la negacion
+de límite y la condicion á la cual se la quiere someter. Se exige un
+valor lineal al cual se aplique absolutamente la negacion de límite; y
+por otra parte se exige que este valor lineal se presente en una línea
+determinada, la cual por el hecho de ser determinada excluye la
+negacion absoluta de límite: se ponen en el problema datos
+contradictorios, el resultado ha de ser pues una contradiccion.
+
+[66.] ¿Qué deberemos suponer para concebir un valor lineal
+absolutamente infinito? bastará no suponer ninguna condicion que
+excluya la negacion absoluta de límite. Aquí es menester distinguir
+entre el concepto puro, y la intuicion sensible en que se exprese. El
+concepto de un valor lineal infinito existe, desde el momento que
+unimos las dos ideas generales: valor lineal y negacion de límite. La
+intuicion sensible en que pueda representarse dicho concepto no es tan
+fácil excogitarla, ni aun en general. Para llegar á ella en algun
+modo, es preciso que imaginemos un espacio sin ningun límite; y que
+entonces considerando en general todas las líneas que en él se pueden
+tirar rectas ó curvas, en todas direcciones, y bajo todas las
+condiciones posibles, tomemos la suma de todos estos valores lineales:
+el resultado será un valor lineal absolutamente infinito, porque le
+habremos aplicado la negacion de límite sin ninguna restriccion.
+
+[67.] Del mismo modo podremos obtener un valor de superficie infinito;
+porque es evidente que se le puede aplicar todo cuanto hemos dicho de
+los valores lineales.
+
+[68.] Es de notar que en todos estos casos aplicamos la negacion de
+límite á la extension considerada únicamente en algunas de sus
+dimensiones. Si queremos obtener una extension infinita absoluta, es
+necesario que no prescindamos de ninguna dimension; por manera que el
+infinito absoluto de este órden es la extension en todas sus
+dimensiones, negando absolutamente el límite. Pero tambien es de notar
+que aun para obtener un valor de líneas ó de superficies,
+absolutamente infinito, necesitamos ya presuponer el valor de
+extension absolutamente infinito; pues á esto equivale el suponer el
+espacio infinito en que se puedan tirar las líneas y las superficies
+en todas las direcciones, y bajo todas las condiciones posibles.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+CONCEPTO DE UN NÚMERO INFINITO.
+
+
+[69.] ¿Concebimos nosotros un número infinito? Por una parte parece
+que nó, pues que dudamos de su posibilidad; duda que no existiria, si
+tuviéramos su idea. Por otro lado parece que sí, pues que conocemos
+desde luego cuándo un número no es infinito; lo que no sucederia, si
+no tuviésemos idea de número infinito.
+
+Lo que hemos demostrado con respecto á la infinidad de las series
+(Cap. V), parece indicar que la idea del número infinito es una
+ilusion, puesto que números que habíamos creido infinitos, se nos
+presentan luego como no infinitos.
+
+Yo creo que esta cuestion se puede resolver por los mismos principios
+que las del capítulo precedente. No veo ninguna dificultad en admitir
+la idea de un número infinito, ni que de ella resulte contradiccion de
+ninguna clase.
+
+[70]. Número es una coleccion de unidades; esta idea nosotros la
+tenemos en toda su generalidad; para concebir el número, no
+necesitamos saber ni de qué clase son ni cuántas. La idea de número en
+general prescinde absolutamente de semejantes determinaciones. Es
+evidente que sea cual fuere el número determinado que imaginemos,
+siempre podemos concebir otro mayor; aun cuando al número le podemos
+señalar un límite, este podemos retirarle indefinidamente, de suerte
+que el límite de uno no sea el límite de otro. Unimos pues á la idea
+de número la idea de límite y la de negacion de cierto límite; luego
+si además unimos á la idea de número en general, la de negacion de
+todo límite en general, formaremos idea de un número infinito.
+
+[71]. ¿Qué nos representará esta idea? Nada determinado: es un
+concepto enteramente abstracto, formado de dos igualmente abstractos:
+número y negacion de límite. No le corresponde ningun objeto
+determinado; es obra de nuestro entendimiento referida á objetos en
+general, sin determinacion de ninguna especie. Ahora podremos resolver
+las dificultades arriba indicadas.
+
+[72]. ¿Por qué una serie de términos se nos ofrece como infinita, y
+luego bien examinada, vemos que no reune los caractéres de infinidad?
+Porque en el primer caso aplicamos la negacion de límite bajo una
+condicion de que nos desentendemos en el segundo.
+
+Tomemos una serie
+
+a, b, c, d, e,....
+
+Es evidente que la podemos continuar hasta lo infinito, y concebir que
+se niega todo límite á su prolongacion: el número de términos es
+infinito en este sentido, porque la idea de negacion de límite está
+realmente aplicada á la serie. Cuando preguntamos si el número de los
+términos es infinito absolutamente, prescindimos de la condicion con
+que habíamos unido la negacion de límite: lo que era pues infinito en
+un caso, no puede serlo en otro: no hay una verdadera contradiccion;
+porque el sí y el nó se refieren á suposiciones diferentes.
+
+[73.] Tomemos una línea y midámosla por piés. Prolongando esta línea
+se multiplicará el número de piés; y en general podemos concebir
+negado el límite á dicha multiplicacion. Entonces el número de piés
+resultará infinito. Considerando luego que el pié tiene doce pulgadas,
+si en vez de tomar por unidad el pié tomamos la pulgada, el resultado
+será un número doce veces mayor: hé aquí dos números infinitos,
+mayores el uno que el otro. ¿Hay en esto alguna contradiccion? nó por
+cierto: lo que hay es una diferente combinacion de ideas. En el primer
+caso, la idea de negacion de límite estaba subordinada á una
+condicion: la division de la línea en piés; en el segundo,
+introducimos una condicion diferente: la division de la línea en
+pulgadas.
+
+[74.] Pero se nos replicará tal vez, estos números considerados en sí
+mismos, prescindiendo de que se refieran á piés ó á pulgadas, ¿son
+iguales ó nó? y en ambos casos ¿son infinitos ó nó? la objecion se
+desvanece haciendo notar la equivocacion en que se funda. Si se
+prescinde enteramente de toda relacion á divisiones determinadas, se
+considera el número en general, en cuyo supuesto no hay dos casos sino
+uno; solo entonces no puede haber relacion de mayor y menor, porque
+solo se tiene el concepto del número en general combinado con la idea
+de negacion de límite tambien en general: el resultado pues, será el
+número infinito en toda su abstraccion (70).
+
+La dificultad estriba en una contradiccion, que á primera vista no se
+nota; se quiere prescindir de condiciones particulares, para saber si
+los números en sí, son infinitos ó nó; y no se quiere prescindir de
+ellas, pues solo atendiendo á las mismas, tiene sentido la objecion,
+que siempre supone la division en varias especies de unidades. Cuando
+se habla pues de _estos_ números, y al mismo tiempo se pretende
+considerarlos _en sí_, se incurre en una contradiccion, tomándolos á
+un mismo tiempo con las condiciones particulares y sin ellas.
+
+[75.] Inferiremos de lo dicho que el concepto de número infinito
+considerado en su mayor abstraccion, prescindiendo de la naturaleza y
+relaciones de las cosas numeradas, no es contradictorio, pues que no
+encierra mas que las dos ideas de número, ó sea conjunto de seres, y
+absoluta negacion de límite; pero esto no es bastante para afirmar que
+el número infinito sea realizable. El número infinito no puede ser
+actual, sin que haya un conjunto de seres infinito; y estos seres
+realizados, no pueden ser seres abstractos, que no encierren nada mas
+que ser, sino que han de tener sus propiedades características, y han
+de estar sujetos á las condiciones que estas les impongan. Como en el
+concepto general se prescinde absolutamente de dichas condiciones, no
+puede descubrirse por el concepto solo, la contradiccion que en ellas
+pueda haber; de donde resulta que no encerrándose en el concepto
+ninguna contradiccion, se puede tropezar con ella tan pronto como se
+quiera realizar lo que está contenido en el mismo. Así podrá suceder
+que sin ser contradictorio el concepto general é indeterminado, lo sea
+su realizacion: á la manera que se conciben perfectamente ciertas
+teorías mecánicas, que sin embargo no pueden reducirse á la práctica,
+porque no lo consiente la materia á que se debieran aplicar. Los seres
+finitos son, por decirlo así, la materia en que se han de realizar los
+conceptos metafísicos é indeterminados: la posibilidad de estos no
+prueba de una manera absoluta la posibilidad de aquellos. La realidad
+puede traer consigo tales determinaciones que envuelvan una
+contradiccion que en el concepto general se hallaba en estado latente,
+y que al llegar á la realidad se pone de manifiesto.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+CONCEPTO DE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[76.] ¿Es concebible la extension infinita? Este concepto incluye dos
+ideas: la de extension y la de negacion absoluta de límite. La de
+extension es á su vez un concepto general, referido á esa intuicion,
+que sea lo que fuere en sí y en su objeto, representa la extension ó
+el conjunto de las tres dimensiones, cuya forma pura es el espacio. Es
+evidente que nosotros podemos reunir en un concepto estas dos ideas:
+extension en general, y negacion de límite; y si á esto se llama idea
+de una extension infinita, es claro que poseemos dicha idea. Salta á
+los ojos que en este concepto de la extension infinita, se prescinde
+de todas las condiciones de realidad; y que no sabemos todavía, si en
+la naturaleza de los seres extensos, se hallaria algo, que se opusiese
+á la absoluta infinidad de su extension; y por consiguiente ignoramos,
+si hay aquí alguna contradiccion latente, que no podemos conocer por
+solo el concepto general.
+
+[77.] Nótese bien que aquí hablo de la idea, y nó de la representacion
+sensible de la extension; porque si bien tengo por posible aun para
+nosotros, el concepto de una extension infinita, no pienso lo mismo de
+su representacion sensible. Esta podemos dilatarla indefinidamente,
+mas nó hacerla infinita.
+
+A mas de que la conciencia nos atestigua dicha imposibilidad, la razon
+la demuestra. En efecto: las representaciones sensibles internas, no
+son mas que una repeticion de las externas; ó cuando menos están
+formadas de los elementos que estos suministran. La vista y el tacto
+son los dos sentidos que nos producen representacion de extension, y
+es evidente que ambos necesitan un límite: al tacto no se le ofrece
+sino lo inmediato; la vista no ve, sin un límite que le envie los
+rayos luminosos. Las representaciones sensibles internas, sean las que
+fueren, no pueden perder ese carácter de limitacion: dilatarán el
+objeto cuanto se quiera; retirarán el límite, mas no le destruirán, so
+pena de destruirse á sí propias. Luego es imposible para nosotros, y
+para todo ser sensible, la imaginacion de una extension infinita.
+
+[78.] Contra la infinidad de la extension, en cuanto nos la podemos
+representar en un volúmen sin límites, he propuesto mas arriba [40]
+una dificultad fundada en que como la idea de impenetrabilidad no
+entra en el concepto de sólido, dentro de un infinito, se podrá
+colocar otro, y así sucesivamente; por manera que la penetrabilidad
+da orígen á otra serie que tampoco tendrá fin. Pero esta dificultad
+que es concluyente si se trata del concepto de sólidos que encierra
+algo mas que la pura idea de extension, no lo es cuando nos
+limitamos á esta idea: porque entonces, la extension implica
+necesariamente el que unas partes estén _fuera_ de otras, pues que
+sin este _fuera_, no es posible concebirla. Es cierto que dentro de
+una parte del espacio puede situarse un cuerpo; y que despojando á
+este de la impenetrabilidad, podemos todavía colocar otro en el
+mismo lugar, y así hasta lo infinito; pero en tal caso concebimos ya
+algo mas que extension pura; unimos algo mas, siquiera en general é
+indeterminadamente, á la idea de cosas situadas; pues de otro modo,
+no distinguiríamos entre el espacio, representante de la extension
+pura, y los sólidos que en él se colocasen; y aun estos mismos no
+los distinguiríamos entre sí, á no reconocer en ellos alguna
+diferencia, siquiera en general é indeterminadamente.
+
+[79.] Parece pues mas probable que la idea pura de la extension
+infinita está en la de un volúmen infinito; la cual no es otra que la
+del espacio. Lo demás que puede introducirse en la idea es un elemento
+extraño á la misma; pues á la extension pura añade algo que no le
+pertenece, como son las diferencias entre los seres extensos, aunque
+concebidas con indeterminacion.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[80.] ¿Qué pensaremos de la posibilidad de esas infinidades que
+nosotros concebimos? examinémoslo.
+
+¿Es posible una extension infinita? no se descubre ninguna
+repugnancia: la idea de extension y la de negacion de todo límite, no
+se excluyen, por lo menos segun nuestro modo de concebir; mas bien
+tenemos dificultad en concebir el límite absoluto de la extension que
+no en concebirla ilimitada: mas allá de todo término imaginamos
+espacios sin fin.
+
+[81.] Considerando la cuestion con respecto á la omnipotencia divina,
+tampoco se descubre ninguna imposibilidad en la existencia de una
+extension sin límites. Mas allá de toda extension puede Dios criar
+otra extension; si suponemos que haya querido aplicar su fuerza
+creadora á toda la extension posible, habrá criado una extension
+infinita.
+
+[82.] Ofrécese aquí una dificultad. Si Dios hubiese criado una
+extension infinita, no podria criar otra extension; luego su poder
+estaria agotado, luego no seria infinito.
+
+Esta dificultad nace de que se entiende en un sentido falso el poder
+infinito. Cuando se dice que Dios lo puede todo, no se quiere
+significar que pueda hacer cosas contradictorias; la omnipotencia no
+es un atributo absurdo, como lo seria si se refiriese á cosas
+absurdas. Una extension absolutamente infinita es contradictoria con
+otra extension distinta; pues por lo mismo que es infinita
+absolutamente, contiene todas las extensiones posibles. Si la
+suponemos existente, no será posible otra distinta de ella; al afirmar
+que Dios no podria producir otra, no se limita su omnipotencia, solo
+se dice que no puede hacer una cosa absurda.
+
+[83.] Aclaremos mas la solucion anterior. La inteligencia de Dios es
+infinita, y no puede entender mas que lo que ahora entiende: todo
+progreso supondria imperfeccion, pues que envolveria mudanza de una
+inteligencia menor á una inteligencia mayor. Ahora bien; si se dice:
+Dios no puede entender mas de lo que entiende en la actualidad, ¿se
+limita su inteligencia? es cierto que nó: pues que no puede entender
+mas porque entiende todo lo real y todo lo posible, y no es dable
+concebir sin contradiccion que pueda entender mas que lo que entiende
+en la actualidad; esto no limita la inteligencia, antes afirma su
+infinidad; porque no es suceptible de perfeccion por lo mismo que es
+infinita. Con este ejemplo se comprende el sentido de la expresion _no
+puede_, aplicada á Dios: lo que se niega, no es una perfeccion, sino
+un absurdo: por cuya razon observa muy oportunamente Santo Tomás, que
+mas bien se debiera decir que la cosa no puede ser hecha, que no que
+Dios no puede hacerla.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+SOLUCION DE VARIAS DIFICULTADES CONTRA LA POSIBILIDAD DE UNA EXTENSION
+INFINITA.
+
+
+[84.] Las discusiones sobre la posibilidad de una extension infinita
+datan de muy antiguo; y no puede menos de ser así, supuesto que el
+grandioso espectáculo del universo, y los espacios que imaginamos mas
+allá de todo confin, deben suscitar naturalmente las cuestiones que
+siguen. ¿Existe algun límite de tamaña inmensidad? ¿Puede existir? ¿Es
+posible que no exista?
+
+Algunos filósofos opinan en contra de la posibilidad de una extension
+infinita; examinemos las razones en que se fundan.
+
+[85.] La extension es propiedad de una substancia finita, y lo que
+pertenece á una cosa finita no puede ser infinito; pues no se concibe
+cómo la infinidad de ninguna clase puede caber en un ser finito. Este
+argumento no es concluyente. Es verdad que la substancia extensa es
+finita, en el sentido de que no tiene la infinidad absoluta, cual se
+concibe en el Ser Supremo; mas de aquí no se infiere que no pueda ser
+infinita bajo ciertos aspectos. Con decir que ninguna substancia
+finita puede tener ninguna propiedad infinita, porque las propiedades
+dimanan de la substancia, y de lo finito no puede salir lo infinito,
+tampoco se consolida la razon. Para que este argumento valiese seria
+menester probar que todas las propiedades de un ser dimanan de su
+substancia: las figuras de los cuerpos son propiedades accidentales de
+los mismos, y sin embargo muchas de ellas no tienen ninguna relacion
+con la substancia, son meros accidentes que aparecen ó desaparecen, nó
+por la fuerza interior de la substancia, sino por la accion de una
+causa externa. Nosotros vemos la extension en los cuerpos; pero no
+conociendo la esencia de la substancia corpórea, no podemos decir
+hasta qué punto están ligadas dicha propiedad y la substancia, y si
+aquella dimana de esta, ó es únicamente una cosa que se le ha dado y
+que se le puede quitar sin alteracion esencial (V. Lib. III, cap. XIX,
+XXI, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII).
+
+Además: al decir que de lo finito no puede salir lo infinito, no
+negamos que de una substancia finita en su esencia, pueda salir cierta
+propiedad infinita. En efecto: por lo mismo que en tal caso
+admitiríamos la propiedad infinita, podríamos admitir tambien todo lo
+que fuese necesario en la substancia para que en ella se radicase
+dicha propiedad, con tal que se salvase el carácter de finito que debe
+siempre tener toda criatura. Cuando se niega de estas el que sean
+infinitas, y que puedan serlo, se habla de la infinidad esencial, de
+la que implica necesidad de ser é independencia absoluta bajo todos
+respectos; mas no se trata de una infinidad relativa, cual lo seria la
+de extension.
+
+Empezar por sostener que la extension infinita es imposible porque
+toda propiedad de la substancia finita es finita; equivale á suponer
+lo mismo que se disputa; pues precisamente la cuestion está en si una
+de estas propiedades, la extension, puede ser infinita. Para afirmar
+que ninguna lo puede ser, es necesario probar que lo mismo se verifica
+de la extension: pues de otro modo la proposicion negativa: «ninguna
+propiedad de la substancia finita es infinita» no podria establecerse.
+Por donde se ve que el argumento que combatimos, implica en algun modo
+una peticion de principio, cuando se funda en una proposicion general,
+de la que no podemos estar ciertos antes de tener resuelta la cuestion
+presente.
+
+[86.] La extension infinita debiera ser la mayor de todas, y no hay
+ninguna que pueda tener este carácter. Dada una cualquiera, Dios puede
+quitarle una cierta cantidad, por ejemplo una vara; y en este caso la
+extension infinita se habrá convertido en finita, porque será menor
+que la primera; y como la diferencia entre las dos será de sola una
+vara, resultará que ni aun la primera habrá sido infinita; pues entre
+lo finito y lo infinito, es imposible que no haya mas diferencia que
+de una vara.
+
+Esta dificultad merece una contestacion bien meditada; porque á
+primera vista parece tan concluyente, que no se concibe la posibilidad
+de una solucion satisfactoria.
+
+La proposicion de que la diferencia entre lo finito y lo infinito no
+puede ser finita, no es de todo punto exacta, y da lugar á diversas
+consideraciones. Ante todo es necesario advertir que la diferencia
+entre dos cantidades positivas, finitas ó infinitas, no puede ser
+absolutamente infinita en el sentido del minuendo. Diferencia es el
+exceso que va de una cantidad á otra, y esto entraña por necesidad
+algun límite; pues por lo mismo que se trata solo de exceso, se
+entiende que no entra en la diferencia la cantidad excedida. Llamando
+D la diferencia, A la cantidad mayor, y a la menor, digo que D en
+ningun caso puede ser infinita. Por el supuesto tenemos: D=A-a; luego
+D+a=A; luego para que llegue D al valor de A, es necesario añadirle a;
+luego D no puede ser infinita. Si suponemos A infinita haciendo
+A=[oo]; tendremos: D=A-a=[oo]-a; lo que nos da: D+a=[oo]. Luego para
+que D se nos haga infinita necesita que le añadamos a; y nunca será
+D=[oo], sino en el caso de a=0; pero entonces no será una verdadera
+diferencia; pues la ecuacion D=A-a, se convertirá en D=A-0=A; y por
+tanto la diferencia no será real sino figurada.
+
+Se sigue de lo dicho que ninguna diferencia entre cantidades positivas
+puede ser infinita absolutamente; y que si en algun modo lo es, no
+puede serlo en el sentido del minuendo, y que en tal caso el reunir
+estas dos ideas de diferencia é infinito, es incurrir en una
+contradiccion[1].
+
+[Nota 1: Hablo de diferencia entre cantidades _positivas_, porque
+en no suponiéndolas tales, se puede representar algebráicamente una
+diferencia infinita. Sean estas dos cantidades (x-a) y (-a). Buscando
+la diferencia tenemos: D = (x-a) - (-a) = x-a+a = x.]
+
+La diferencia entre una cantidad infinita, y otra finita dada, no
+podrá ser otra finita dada, sino que será infinita en algun sentido.
+Supongamos una línea infinita, y otra finita de un valor dado; la
+diferencia entre las dos no la podemos expresar en un valor lineal
+finito dado. Porque supuesto que la línea es finita y dada, podremos
+suponerla á la línea infinita en una cualquiera de sus direcciones, y
+desde uno cualquiera de sus puntos, en cuyo caso llegará hasta un
+cierto punto de la infinita, pero esta continuará prolongándose hasta
+lo infinito. Si suponemos otra línea finita dada, en la cual pensamos
+representar la diferencia, deberemos superponerla á la infinita desde
+el punto en que acaba la otra finita, y es evidente que se acabará en
+otro punto determinado por la longitud de la misma, luego no agotará
+la diferencia entre la línea infinita, y la finita.
+
+El mismo resultado se encuentra con expresiones algebráicas. Si A es
+un valor finito dado, la diferencia entre A y [oo] no puede ser otro
+valor finito dado. Porque expresando la diferencia por D, tendremos
+[oo]-A=D. Luego D+A=[oo], luego si ambos fuesen valores finitos dados,
+un infinito resultaria de dos valores finitos dados, lo que es
+imposible.
+
+Se infiere de esto que una diferencia puede ser infinita en cierto
+sentido, segun la acepcion que diésemos á la palabra infinidad. Si
+desde el punto en que nos hallamos se tira una línea en la direccion
+del norte hasta lo infinito, y luego se la prolonga en la direccion
+del sud tambien hasta lo infinito, la diferencia entre la suma de las
+dos y una de ellas, será infinita en un solo sentido (Cap. VIII).
+
+Lo que hallamos en valores lineales lo encontraremos tambien en
+expresiones algebráicas: si tenemos el valor infinito 2 [oo], y lo
+comparamos con [oo], resultará 2 [oo]-[oo]=[oo].
+
+En general teniendo un valor infinito cualquiera, podemos sacar con
+respecto á él una diferencia finita cualquiera, con tal que no tomemos
+por substraendo, un valor finito dado. Sea [oo] el valor infinito,
+digo que podemos encontrarle una diferencia finita. Porque siendo [oo]
+un valor infinito, contiene todos los valores finitos de su órden;
+luego contiene el valor finito A; y por consiguiente puedo formar esta
+ecuación: [oo]-A=B. Sea cual fuere el valor de B, tengo que lo que va
+de B á [oo] es A; pues con solo añadir A á B, me resulta [oo]. La
+ecuación [oo]-A=B; me da B+A=[oo], y tambien [oo]-B=A; y como A es un
+valor finito dado por el supuesto, y A es la diferencia finita dada,
+entre [oo] y B, resulta que á todo valor infinito se le puede
+encontrar una diferencia finita.
+
+Inferiremos de esto que el poderse asignar á una extension infinita
+una diferencia finita no prueba nada contra su verdadera infinidad. Lo
+infinito, por lo mismo que es tal, contiene todo lo perteneciente al
+órden en que es infinito: tomando uno cualquiera de aquellos valores,
+y considerándole como una diferencia, nos resultará una diferencia
+finita. Mas esto lejos de probar la falta de infinidad, confirma su
+existencia; pues indica que todo lo finito está contenido en lo
+infinito.
+
+En tal caso el substraendo será infinito bajo cierto aspecto; pero no
+lo será en el órden del minuendo, por faltarle la cantidad que se ha
+quitado.
+
+[87.] Hay en contra de la infinidad absoluta de la extension otro
+argumento que me parece mas fuerte que ninguno de los anteriores, y
+que no sé por qué no habrá ocurrido á los que combaten dicha
+posibilidad; hélo aquí. Supongamos existente una extension infinita.
+Dios puede anonadarla, y despues criar otra nueva igualmente infinita.
+La suma de las dos es mayor que una cualquiera de ellas; luego ninguna
+de por sí será infinita. Es evidente que este aniquilamiento se puede
+suponer repetido tantas veces como se quiera; de donde resultará una
+serie de extensiones infinitas. Los términos de esta serie no pueden
+existir á un mismo tiempo, pues que una extension infinita actual
+excluye las otras; luego como la suma de las extensiones es mayor que
+un número cualquiera de los sumandos, la extension infinita absoluta
+debe hallarse, nó en los sumandos sino en la suma, luego la extension
+infinita en acto es intrínsecamente imposible.
+
+Para desvanecer esta dificultad se debe distinguir entre la extension
+y la cosa extensa: toda la cuestion gira sobre la posibilidad
+intrínseca de la infinidad de la extension, considerada en sí,
+prescindiendo absolutamente del sujeto en que se halla. La dificultad
+propuesta hace desfilar á nuestros ojos una serie de extensiones
+infinitas que se suceden; pero si bien se reflexiona la sucesion se
+verifica entre los seres extensos, cuyo número se va multiplicando;
+pero nó en la extension misma. La idea pura de la extension infinita
+que tenemos para un caso, no se aumenta con las nuevas extensiones que
+vienen; la extension aparece, desaparece, reaparece y vuelve á
+desaparecer, mas con esto no se aumenta. La sucesion nos indica la
+posibilidad intrínseca de su aparicion y desaparicion, su contingencia
+esencial, por lo que no le repugna el dejar de existir cuando existe,
+y el pasar de nuevo de la no existencia á la existencia. Examinemos
+nuestras ideas, y echaremos de ver que concebida la extension
+infinita, no la podemos agrandar con ninguna suposicion imaginable; y
+que todo cuanto hacemos se reduce á una sucesion de producciones y
+aniquilamientos. La idea de la extension infinita parece un hecho
+primitivo de nuestro espíritu; esa infinidad que imaginamos en el
+espacio, no es otra cosa que el resultado de los esfuerzos de nuestra
+idea para expresarse en una realidad. Habiendo sido criados con
+intuicion sensible, se nos ha dado la posibilidad de dilatar esa
+intuicion en una escala infinita; para esto necesitábamos la idea de
+una extension infinita.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+SI EXISTE LA EXTENSION INFINITA.
+
+
+[88.] La cuestion sobre la posibilidad de una extension infinita es
+muy diferente de la de su existencia. Admitiendo la primera se puede
+negar la segunda.
+
+Descartes sostiene que la extension del mundo es indefinida; pero esta
+palabra que puede tener un sentido muy razonable, si se refiere al
+alcance de nuestra inteligencia, carece de significado cuando se la
+aplica á las cosas. No hay inconveniente en decir que la extension del
+mundo es indefinida, si se entiende que nosotros no podemos asignar
+sus límites; pero en la realidad los límites existirán ó no existirán,
+independientemente de la posibilidad de asignarlos nosotros; no hay
+medio entre el sí y el nó; luego no hay medio entre la existencia de
+los límites, y su no existencia. Si existen, la extension del mundo es
+finita; si no existen, es infinita; en todo caso la palabra indefinido
+no expresa nada.
+
+El argumento de Descartes, si prueba algo, prueba la verdadera
+infinidad del mundo; pues que si hemos de retirar indefinidamente los
+límites de este, porque indefinidamente concebimos siempre una
+extension mas allá de toda otra extension; como por otra parte sabemos
+que esta serie de conceptos no tiene ningun límite, podemos trasladar
+desde luego la ilimitacion al objeto que corresponde á los conceptos,
+y afirmar que la extension del mundo es absolutamente infinita.
+Desgraciadamente, el argumento de Descartes flaquea por su base, pues
+consiste en un tránsito del órden ideal ó mas bien imaginario, al
+real; tránsito que una sana lógica no puede permitir (V. Lib. III,
+cap. VIII).
+
+[89.] Leibnitz sostiene que si bien parece que Dios puede hacer el
+universo material finito en extension, no obstante es mas conforme á
+su sabiduría el no haberlo hecho. «Yo no digo, como se me imputa aquí,
+que Dios no pueda dar límites á la extension de la materia; mas parece
+que no lo quiere y que ha considerado mejor el no dárselos» (Cartas
+entre Leibnitz y Clarke. Respuesta á la 4.ª réplica de Clarke, §73).
+La opinion de Leibnitz se funda en su sistema del optimismo, sujeto á
+muchas dificultades de que no me es posible hacerme cargo aquí.
+
+[90.] Emitiendo ingenuamente mi opinion, diré que esta es una cuestion
+irresoluble, por principios puramente filosóficos; pues que no
+hallando en las ideas ninguna necesidad intrínseca en pro ni en contra
+de la existencia de una extension infinita, debemos esperar la
+resolucion de lo que nos enseñe la experiencia; y esta es imposible
+tratándose de una extension infinita; todo el tiempo que se gasta en
+resolver dicha cuestion, es completamente perdido. Lo que podemos
+asegurar es que la extension del mundo excede á toda ponderacion; que
+cuanto mas adelantan las ciencias astronómicas, tanta mayor
+profundidad se descubre en el océano del espacio. ¿Dónde está la
+ribera? ¿hay siquiera alguna? La sola razon no es capaz de resolver
+semejantes cuestiones. ¡Y qué sabemos nosotros, pobres gusanos que nos
+arrastramos un momento sobre ese pequeño monton de polvo, que
+apellidamos globo de la tierra!
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+SOBRE LA POSIBILIDAD DE UN NÚMERO INFINITO ACTUAL.
+
+
+[91.] ¿Es posible un número infinito? La union que nosotros hacemos de
+la idea de número con la de negacion absoluta de límite, ¿entraña
+alguna contradiccion que impida la realizacion del concepto?
+
+Por grande que concibamos un número, podemos concebirle siempre mayor;
+lo que parece indicar que, sea cual fuere el número existente, nunca
+podrá ser absolutamente infinito. En efecto: supóngase realizado este
+número; una inteligencia podrá conocerle, y formar este acto:
+multiplíquese el número existente por dos, por tres ú otro cualquiera;
+luego no implicará ninguna contradiccion el que dicho número se
+aumente, luego no será infinito.
+
+Esta dificultad, concluyente á primera vista, dista mucho de serlo, si
+se la examina con cuidado. El acto intelectual de que se trata, seria
+imposible en la suposicion de la existencia de un número infinito. Si
+la inteligencia no conociese la infinidad del número, podria hacer el
+acto de la multiplicacion; pero incurriria en una contradiccion á
+causa de su ignorancia: siendo el número absolutamente infinito no
+puede tener aumento, su multiplicacion es absurda: la inteligencia que
+quisiese ejecutarla combinaria dos ideas cuya repugnancia no
+conociera, pero que no dejarian por esto de ser repugnantes. Conocida
+por la inteligencia la absoluta infinidad del número existente, no
+podria asociarle nunca la idea de multiplicacion; porque sabria que
+existen ya todos los productos posibles.
+
+[92.] El número absolutamente infinito, no puede expresarse en
+valores, ni algebráicos ni geométricos; con solo intentar dicha
+expresion, se le limita en algun sentido, y por tanto se destruye su
+infinidad absoluta. La expresion [oo], si representase un número
+absolutamente infinito, no seria susceptible de ninguna combinacion,
+que la pudiese aumentar; por lo mismo que se la supone multiplicable
+por otros números finitos ó infinitos, no se toma su infinidad en un
+sentido absoluto.
+
+El quebrado a/0, expresion de un valor infinito, tampoco merece en
+rigor este nombre: porque es evidente que sea cual fuere el valor de
+a/0, siempre será menor que 2a/0 y en general que na/0, representando
+n, un valor mayor que la unidad.
+
+[93.] En valores geométricos, tampoco es posible representar un número
+infinito.
+
+Tomemos una línea de un pié. Es evidente que si prolongamos esta línea
+hasta lo infinito, en direcciones opuestas, el número de los piés será
+en algun modo infinito; pues que se supone que el pié se repetirá
+infinitas veces: la expresion del número de los piés será la de un
+valor infinito. Ahora digo que este número no es infinito; porque hay
+otros mayores que él. En cada pié hay doce pulgadas; luego el número
+de pulgadas contenidas en la línea será doce veces mayor que el número
+de piés; luego este no es infinito. Tampoco lo será el de las
+pulgadas, porque estas á su vez pueden subdividirse en líneas, como
+estas en puntos y los puntos en otras cantidades menores; y es
+evidente que el número expresivo de cada uno de los valores menores,
+será respectivamente tantas veces mayor, cuantas expresa el número que
+designa la relacion del menor al mayor. Habrá doce veces mas pulgadas
+que piés: doce veces mas líneas que pulgadas: doce veces mas puntos
+que líneas; y así sucesivamente, sin que se pueda terminar jamás esta
+progresion á causa de la infinita divisibilidad del valor lineal.
+
+[94.] Llevando hasta lo infinito la divisibilidad de una línea
+infinita parece que tenemos un número infinito en los elementos que la
+constituyen; sin embargo por poco que se reflexione, se desvanece la
+ilusion. Porque salta á los ojos, que se pueden tirar infinitas líneas
+á mas de la supuesta, y como en todas ellas se puede llevar la
+divisibilidad hasta lo infinito, resulta que la suma de los elementos
+que entran en todas ellas formará un número mayor que el de una
+cualquiera de las mismas.
+
+[95]. Si quisiéramos representarnos un número infinito de partes en
+valores de extension, deberíamos suponer un sólido infinito en todas
+sus dimensiones; y además divididas todas sus partes hasta lo
+infinito. Pero ni aun en este caso tendríamos un número infinito
+absolutamente hablando, aunque tuviéramos el mayor que se puede
+representar en valores de extension.
+
+Dado que existiese una extension infinita con una divisibilidad
+infinita, el número de sus partes no seria absolutamente infinito;
+porque fuera de los seres extensos se pueden concebir otros de
+diferente especie; y entonces, considerando á aquellos y á estos bajo
+la idea general de ser, se los puede reunir en un número que resultará
+mayor que el de los seres cuyo conjunto forma la extension.
+
+[96.] Fínjase una especie cualquiera de seres multiplicada hasta lo
+infinito: el resultado no puede ser un número absolutamente infinito.
+La razon es la misma que la señalada en el párrafo anterior: la
+existencia de los seres de una especie, no hace imposible la
+existencia de los seres de otra especie; luego fuera de la supuesta
+infinidad del número en una especie determinada, hay otros números que
+reunidos con el primero, constituirán otro mayor que el pretendido
+infinito.
+
+[97.] Para la existencia de un número absolutamente infinito se
+necesita: 1.º la existencia de infinitas especies de seres; 2.º la
+existencia de infinitos individuos en cada especie. Veamos si estas
+condiciones se pueden realizar.
+
+[98.] La posibilidad intrínseca de especies infinitas parece
+indudable. La escala de los seres está entre dos extremos: la nada y
+la perfeccion infinita: el espacio que hay entre estos dos extremos es
+infinito; los seres que en él existan pueden estar distribuidos en una
+gradacion infinita.
+
+[99.] Admitida la posibilidad intrínseca de una gradacion infinita en
+la escala de los seres, ocurre la cuestion de si su posibilidad es no
+solo ideal sino tambien real: esto es, si podría ser realizada. Dios
+es infinitamente poderoso; si la gradacion infinita es intrínsecamente
+posible, Dios puede realizarla, porque todo cuanto no es
+intrínsecamente imposible cae bajo la omnipotencia divina. Por otra
+parte, suponiéndose como se debe suponer la libertad de Dios, no cabe
+duda en que es libre de querer criar todo lo que puede criar. Si pues
+no repugna la infinidad de las especies de los seres, distribuidos en
+una gradacion infinita, estos podrian existir si Dios lo hubiese
+querido. Entonces, negando todo límite al número de las especies y al
+de los individuos de cada especie, parece que existiria el número
+infinito, pues que no es dable excogitar al conjunto de todos los
+seres ningun aumento ni límite.
+
+En este supuesto, existirian los seres criados mas perfectos posibles,
+y en la esfera de las criaturas no seria dable concebir un ser mas
+perfecto. Todo cuanto se pudiese imaginar existiria ya, desde la nada
+hasta la perfeccion infinita.
+
+[100.] Sin embargo, conviene observar que el conjunto de seres
+criados, fuera cual fuese su perfeccion, estaria sujeto necesariamente
+á una condicion de que solo se exime el ser infinito por esencia: la
+dependencia de otro ser. Esta condicion envuelve la limitacion; luego
+todos los seres criados serán finitos.
+
+[101.] Ocurre aquí una cuestion. El carácter de finito que se
+encuentra en todos los seres creados, ¿envuelve un límite determinado
+del cual no puedan pasar? Si este límite existe ¿no queda limitado
+tambien el número de las especies posibles? Y si estas especies no son
+infinitas ¿no es una ilusion el número infinito?
+
+Aunque la posibilidad intrínseca de la escala infinita de los seres,
+nos parezca indudable[98], debemos guardarnos de resolver con
+demasiada ligereza la cuestion presente. Ateniéndonos á los conceptos
+indeterminados, no vemos ningun límite posible; pero ¿sucederia lo
+mismo, si poseyésemos un conocimiento intuitivo de las especies?
+¿podemos asegurar que en las propiedades particulares de los seres,
+combinadas con la limitacion y dependencia que les son esenciales, no
+descubriríamos un término, del cual no pueden pasar, por el
+constitutivo de su propia naturaleza? ¡Cuán impotente es la filosofía
+para resolver semejantes cuestiones! Contentémonos con plantearlas.
+
+[102.] Sea lo que fuere de esta infinidad de especies, y de su
+perfeccion respectiva, creo que no puede existir un número actualmente
+infinito.
+
+Entre las especies de los seres se contarian las inteligencias que
+ejercen sus actos con sucesion. Esto es evidente; ya que en dicho
+número entrarian los espíritus humanos de los cuales no podemos dudar
+que piensan y quieren de una manera _sucesiva_. Los actos de estas
+inteligencias son numerables, como nos lo atestigua la conciencia;
+luego no existirá jamás un número infinito; pues que dichos actos, por
+lo mismo que son sucesivos, no pueden existir juntos.
+
+[103.] Si se responde que en tal caso se podria suponer que todos los
+espíritus incluso el nuestro, no tienen mas que un solo acto de
+inteligencia y voluntad, replicaré que esto, á mas de hallarse en
+contradiccion con la naturaleza de los seres criados, que por lo mismo
+que son finitos están sujetos á mudanzas, tiene el inconveniente de
+que elimina de un golpe muchas especies de seres: y así, lejos de
+salvar la infinidad del número, la hace imposible. Además ¿quién puede
+negar la posibilidad de lo que existe? y si ahora existen como nos lo
+enseña la experiencia propia, seres que tienen sus actos sucesivos
+¿por qué no habrian de ser posibles los mismos seres en el supuesto de
+que la omnipotencia divina hubiese ejercido en toda su plenitud su
+infinita fuerza creadora?
+
+[104.] Esta dificultad que fundada en las naturalezas de las
+inteligencias finitas, parece que imposibilita la existencia de un
+número infinito, se robustece todavía mas considerando la cuestion
+bajo un punto de vista mas general.
+
+Para que exista un número verdaderamente infinito, es necesario que
+fuera de lo existente no pueda haber nada _numerable_. Lo que se
+numera no son solo las substancias, sino tambien las modificaciones.
+Esto ya lo he demostrado con respecto á las inteligencias: y se
+verifica en general de todos los seres finitos. Todo ser finito es
+mudable, y sus mudanzas se pueden contar. Las modificaciones traidas
+por las mudanzas no pueden existir juntas, porque algunas de ellas se
+excluyen recíprocamente; luego no es posible jamás el número actual
+infinito.
+
+[105.] Apliquemos estas observaciones al mundo sensible. El movimiento
+es una modificacion á que están sujetos los cuerpos. Esta modificacion
+es sucesiva esencialmente. Un movimiento cuyas partes coexistiesen, es
+un absurdo. La coexistencia de los diferentes estados, resultantes de
+movimientos diversos, es tambien un absurdo: cosas contradictorias no
+pueden existir juntas; y contradictorias son muchas de estas
+situaciones, pues que la una envuelve por necesidad la negacion de las
+demás. Si una línea que cae sobre otra, gira al rededor de un punto,
+irá describiendo sucesivamente diferentes ángulos. Cuando forme un
+ángulo de 45 grados, no lo formará de 30, ni de 40, ni de 70, ni de
+80: estas cosas se excluyen recíprocamente. Una porcion de materia
+formará diferentes figuras segun la disposicion que se dé á las partes
+de que se compone. Cuando formen una esfera, no formarán un cubo:
+estos dos sólidos no pueden existir á un mismo tiempo formados de una
+misma porcion de materia.
+
+[106.] Esta variedad de movimientos y de formas es numerable. A cada
+paso medimos el movimiento, aplicándole la idea de número; á cada paso
+contamos las figuras que ha tenido una porcion de materia, por ejemplo
+un pedazo de cera al que se han dado sucesivamente diferentes formas;
+y sea cual fuere el número de los seres que se supongan existentes,
+cada uno de ellos será susceptible de transformaciones que se podrán
+contar: luego se halla en la misma naturaleza de las cosas una
+imposibilidad intrínseca para la existencia de un número actual
+infinito.
+
+[107.] Me inclino á creer que estas razones demuestran plenamente la
+imposibilidad del número actual infinito, y si no me atrevo á decir
+que estoy seguro de haber dado una demostracion completa, es porque la
+naturaleza del objeto ofrece de suyo tantas y tan graves dificultades,
+ofusca y confunde de tal suerte el débil entendimiento del hombre, que
+siempre hay motivos para temer que aun en los raciocinios al parecer
+mas claros, mas bien trabados, mas concluyentes, se oculte algun vicio
+que los haga claudicar, y así tomemos por verdad incontestable lo que
+es pura ilusion. Sin embargo, no puedo menos de observar que para
+combatir esta demostracion, parece que será preciso desentenderse de
+nuestras ideas primordiales; exclusion entre el ser y el no ser; y la
+necesidad de sucesion, de tiempo, para que puedan realizarse cosas
+contradictorias.
+
+[108.] Quizás se me objetará que las modificaciones contradictorias no
+entran en el número infinito, el cual se refiere á solo lo posible;
+pero esto no destruye mi demostracion, antes bien la confirma; porque
+como el número absolutamente infinito, implica absoluta negacion de
+todo límite; por lo mismo que al tratar de realizar este concepto, me
+hallo con cosas contradictorias, digo que la realizacion del concepto
+es contradictoria, porque el concepto general é indeterminado se
+extiende mas que todo número posible.
+
+[109.] El orígen de esta mayor extension se halla en que el concepto
+indeterminado prescinde de todas las condiciones, inclusa la del
+tiempo; y de estas condiciones no prescinde ni puede prescindir la
+realidad. De aquí dimana el conflicto entre el concepto y su
+realizacion; y así se explica, por qué siendo la realizacion
+imposible, el concepto no es contradictorio.
+
+Supongamos realizado un número con todas las especies posibles, con
+todos los individuos posibles, nosotros podemos reflexionar sobre el
+concepto del número infinito, y decir: para la verdadera infinidad del
+número se necesita absoluta carencia de todo límite; ahora bien,
+pensando en el conjunto de cosas que existen, le hallamos un límite,
+porque concibiendo aquel conjunto de unidades en general, le podemos
+añadir otro número que exprese las nuevas modificaciones que puedan
+sobrevenir. En el instante A el conjunto de unidades, por grande que
+sea, le supondremos expresado por M. En el instante B habrá un
+conjunto nuevo de unidades que podremos expresar por N. Luego
+tendremos que el resultado N + M será mayor que N ó que M solos; luego
+ni N ni M son infinitos absolutamente. El concepto indeterminado,
+prescinde de los instantes, y se refiere á la sola suma; y de aquí es
+que abarca cosas que no pueden existir juntas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+IDEA DEL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.
+
+
+[110.] Entramos en una cuestion sumamente difícil. Si la idea de lo
+infinito en general ofrece graves dificultades, no son menores las que
+presenta la idea del ser absolutamente infinito. Hemos encontrado que
+hay diferentes órdenes de infinitos, siendo cada uno de ellos un
+concepto formado por la asociacion de dos ideas: la de un ser
+particular, y la de negacion de límite. Pero es fácil echar de ver que
+ninguno de los infinitos examinados hasta ahora, lo es en todo el
+rigor de la palabra; todos son limitados bajo muchos aspectos; ninguno
+de ellos puede confundirse con el ser infinitamente perfecto. La idea
+de este ser, aunque siempre muy incompleta para nosotros mientras
+estamos en esta vida, es susceptible de mas análisis del que emplean
+algunos autores que la usan sin las aclaraciones debidas. Las muchas y
+graves dificultades que tendremos que soltar en este análisis, indican
+la necesidad de una meditacion profunda, y la trascendencia de los
+errores á que puede dar orígen la mala inteligencia del verdadero
+sentido de la palabra infinito, aplicada á Dios.
+
+[111.] ¿Qué es un ser absolutamente infinito? A primera vista parece
+que se ha explicado todo con decir que el ser absolutamente infinito
+es el que no tiene ninguna negacion de ser; pero esto es una nocion
+general que deja mucho que desear. En efecto, el ser infinito no tiene
+ninguna negacion de ser; esto es una verdad incontestable; pero verdad
+tal, y tan superior á nuestro alcance, que ofrece á nuestro flaco
+entendimiento una confusion asombrosa, tan pronto como queremos fijar
+con exactitud su verdadero sentido.
+
+[112.] Si el ser absolutamente infinito no tiene ninguna negacion de
+ser, parece que nada se podrá negar de él; por el contrario, todo se
+podrá afirmar, porque será todo; en cuyo caso el panteismo surge de la
+idea de infinidad. Si con respecto al ser infinito se puede establecer
+una proposicion negativa verdadera, hay en él alguna negacion de ser,
+esto es, del predicado que se niega en la proposicion.
+
+No se puede decir que cuando se aplican á Dios las proposiciones
+negativas, se niegue solo una negacion, porque en realidad se niegan
+de Dios cosas positivas. Cuando digo Dios no es extenso; niego de él
+una realidad que es la extension. Cuando digo Dios no es el universo;
+niego de él una realidad que es el universo. Luego las proposiciones
+negativas aplicadas á Dios, no niegan solas negaciones, sino
+realidades.
+
+La dificultad parece que no se suelta diciendo que estas realidades
+negadas envuelven imperfeccion, y que por consiguiente repugnan á
+Dios: Esto es mucha verdad, pero ahora tratamos de explicar la idea de
+lo absolutamente infinito, y la dificultad milita contra el supuesto
+de que la idea de absolutamente infinito se quiera explicar por la
+absoluta ausencia de negacion de ser. Si estas realidades son algo,
+cuando se las niega de Dios, se niega algun ser; y como la proposicion
+no puede ser verdadera si no hay en Dios la negacion del ser negado,
+resulta que no es exacto el decir que el ser absolutamente infinito es
+el que no tiene ninguna negacion de ser.
+
+[113.] Además, un ser de esta naturaleza parece que no podria tener
+ninguna propiedad; porque entre las propiedades positivas las unas se
+excluyen á las otras: la inteligencia y la extension son propiedades
+positivas que se excluyen recíprocamente. La libertad de albedrío y la
+necesidad, son propiedades que con respecto á una misma cosa, se
+excluyen tambien: luego el ser infinito no puede tener todas las
+propiedades, si no queremos convertirle en un conjunto de absurdos, á
+manera de los panteistas.
+
+[114.] El ser infinito contendrá todo ser en cuanto no incluye
+imperfeccion: esto es mucha verdad; pero todavía nos restan grandes
+dificultades. ¿Qué es perfeccion? ¿qué es imperfeccion? hé aquí dos
+cuestiones nada fáciles de resolver; y sin embargo no podemos
+adelantar un paso hasta que hayamos fijado el sentido de estas
+palabras.
+
+[115.] La idea de perfeccion envuelve la de ser; la nada no puede ser
+perfecta: un no ser perfecto es una contradiccion manifiesta.
+
+[116.] No todo ser es perfeccion absoluta; pues que hay maneras de ser
+que envuelven imperfeccion: lo que es perfeccion para una cosa, es
+imperfeccion para otra.
+
+[117.] En los seres finitos, la perfeccion es relativa: una fábrica
+muy perfecta seria un templo muy imperfecto; una pintura muy propia
+para un salon de lujo, podria ser una profanacion si se la colocase en
+un Santuario. La perfeccion parece consistir en ser una propiedad
+conducente al fin de la cosa. Esta idea no en aplicable al ser
+infinito, el cual no tiene ni puede tener mas fin que á sí propio:
+luego la perfeccion en lo absolutamente infinito, no puede ser
+relativa, ha de ser absoluta.
+
+[118.] Si la perfeccion es ser, parece que la del ser infinito ha de
+consistir en algunas propiedades, que se hallen formalmente en el
+mismo, las cuales en tal caso es menester que no incluyan
+imperfeccion. Un ser absolutamente indeterminado, esto es, sin ninguna
+propiedad, no se concibe en qué podrá consistir: ¿qué seria _una cosa_
+sin inteligencia, sin voluntad, sin libertad? Las proposiciones en que
+se afirman de Dios estas propiedades, son verdaderas; luego las
+propiedades existen realmente en el sujeto del cual se afirman.
+
+[119.] Un ser infinitamente perfecto ha de tener todo perfeccion; ¿qué
+es _todo_ en este caso? ¿serán todas las posibles? ¿cuáles son las
+posibles? las que no repugnan. ¿A qué se refiere la repugnancia? se
+habla de la repugnancia recíproca, ó de la repugnancia con un tercero;
+si de la primera, es necesario presuponer uno de los dos extremos para
+que el otro pueda repugnar; en tal caso, ¿cuál es el preferible? Si se
+habla de la segunda ¿qué será este tercero al cual se refiere la
+repugnancia? ¿en qué se fundará esta?
+
+Si se dice que por toda perfeccion se entiende todo lo que nosotros
+podemos concebir, permanece la misma dificultad: porque si se habla de
+la concepcion de un ser finito, la concepcion no es infinita; si de la
+de un ser infinito, se comete peticion de principio: pues al tratar de
+explicar sus perfecciones se apela á lo que él puede concebir.
+
+Para resolver las dificultades que preceden, es necesario fijar las
+ideas.
+
+[120.] Negar una cosa de otra puede hacerse de dos maneras:
+refiriéndose la negacion á una propiedad ó á un individuo. Si digo que
+una superficie no es un triángulo, puedo referir el predicado ó á la
+especie del triángulo en general, ó á un triángulo individual; en el
+primer caso negaré que la figura sea triangular; en el segundo negaré
+que la figura sea otro triángulo dado. Dios no es extenso; aquí se
+niega una propiedad; Dios no es el mundo; aquí se niega un individuo.
+
+Es evidente que para atribuir á un ser la infinidad absoluta, es
+necesario que tanto con respecto á propiedades como á individuos, no
+se niegue de él ningun ser propiamente dicho, con tal que la
+afirmacion del predicado pueda hacerse sin faltar al principio de
+contradiccion. Esta excepcion es absolutamente indispensable; si no se
+quiere que el ser infinito se convierta en el mayor de los absurdos,
+como sucederia si de él pudiesen afirmarse cosas contradictorias.
+
+Con esta aclaracion creo que se puede explicar algun tanto la idea de
+la infinidad absoluta, nó considerada en abstracto, sino aplicada á un
+ser realmente existente.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+SE AFIRMA DE DIOS TODA LA REALIDAD, CONTENIDA EN LOS CONCEPTOS
+INDETERMINADOS.
+
+
+[121.] Ya hemos visto que nuestros conocimientos son de dos clases:
+unos generales é indeterminados, otros intuitivos (Lib. IV):
+recorramos todos los objetos conocidos por nosotros, indeterminada ó
+intuitivamente, y veremos que ninguno se niega de Dios sino en cuanto
+implican contradiccion.
+
+[122.] Los conceptos generales é indeterminados son los de ser y no
+ser, substancia y accidente, simple y compuesto, causa y efecto. Todo
+lo que hay de real en estos conceptos se afirma de Dios.
+
+[123.] Ser, ó cosa realmente existente, se afirma del ser infinito. Lo
+que no es, no tiene ninguna propiedad.
+
+[124.] Substancia ó ser subsistente por sí mismo, se afirma tambien de
+Dios.
+
+Prescindo de si las ideas de ente y substancia se aplican unívocamente
+á Dios y á las criaturas: esta es una cuestion de las escuelas; para
+mi objeto me basta el que se entienda que se aplica al ser infinito la
+idea de ser en cuanto opuesta á la del no ser, y la de substancia en
+cuanto se opone á la de accidente, ó bien en cuanto significa una cosa
+que encierra lo necesario para subsistir por sí misma, sin necesidad
+de estar inherente á otra.
+
+[125.] La idea de accidente no puede aplicarse al ser infinito; mas
+por esto no se niega de él nada positivo; antes se afirma una
+perfeccion, cual es el que no tiene necesidad de estar inherente á
+otro. Esto es perfeccion, es ser, es fuerza de ser; negarle pues la
+calidad de accidente es remover una negacion. Además, por lo mismo que
+se le atribuye el ser substancia, se le niega el ser accidente; estas
+dos ideas son contradictorias, no pueden atribuirse á un mismo tiempo
+á un mismo sujeto.
+
+[126.] Se afirma de Dios que es simple. Con esto no se niega nada; y
+para convencernos de esta verdad recordemos lo que es simple. Lo
+simple es lo uno (Lib. VI, Cap. II y III); lo compuesto es un conjunto
+de seres; si las partes son reales, como deben serlo para que haya
+verdadera composicion, el resultado es un conjunto de seres reales,
+subordinados á cierta ley de unidad. Cuando se dice pues que Dios es
+simple, se viene á significar que Dios no es un conjunto de seres sino
+un ser; lo que no envuelve ninguna negacion, antes por el contrario
+encierra la afirmacion de una existencia no dividida en varios seres.
+
+[127.] La idea de causa, es decir de actividad que produce en otro un
+tránsito de no ser á ser, ó de ser de una manera á ser de otra, se
+atribuye tambien á Dios. Esto no envuelve ninguna negacion, sino una
+afirmacion de ser; puesto que la causa es no solo ser, sino un ser que
+abunda de perfeccion para comunicarla á los otros.
+
+[128.] La idea de efecto no se puede aplicar á Dios; pero esto lejos
+de ser una negacion, es una afirmacion. Todo efecto es una cosa
+producida, y que por consiguiente ha pasado del no ser al ser: negar
+pues la calidad de efecto, es remover la negacion del ser, es afirmar
+la plenitud del ser.
+
+[129.] Lo que se ha dicho de las ideas de causa y efecto, se puede
+extender á las de necesario y contingente. La proposicion negativa:
+Dios no es contingente; es una afirmacion; porque la contingencia es
+la posibilidad de no ser. Negar esta posibilidad, es afirmar la
+necesidad de ser: lo que es perfeccion y plenitud de perfeccion.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+COMO SE AFIRMA DE DIOS TODO LO NO CONTRADICTORIO CONTENIDO EN LAS IDEAS
+INTUITIVAS.
+
+
+[130.] Todo lo positivo que se encierra en los conceptos generales é
+indeterminados, se afirma de Dios: la reseña que precede lo deja fuera
+de duda. Veamos ahora si se verifica lo mismo en cuanto á las ideas
+intuitivas. Estas por lo que toca á nuestro entendimiento, se reducen
+á lo siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa,
+inteligencia, voluntad.
+
+[131.] La sensibilidad pasiva, ó sea la forma bajo la cual se ofrecen
+á nuestros sentidos los objetos del mundo externo, no conviene al ser
+infinito. Esta proposicion negativa, «el ser infinito no es
+pasivamente sensible,» es rigurosamente verdadera. ¿Con esta
+proposicion se niega de Dios algo positivo? examinémoslo.
+
+La forma de la sensibilidad pasiva es la extension, en la cual entra
+necesariamente la idea de multiplicidad. Lo extenso es por necesidad
+un conjunto de partes: negar de Dios la extension es afirmar su
+simplicidad, es negar que sea un conjunto de seres, es afirmar la
+unidad indivisa de su naturaleza.
+
+[132.] Prescindiendo de la extension, no hay en la sensibilidad pasiva
+de los objetos nada mas que la relacion de causas que producen en
+nosotros los efectos llamados sensaciones. Esta causalidad se debe y
+puede afirmar de Dios; porque es cierto que la causa infinita es capaz
+de producirnos todas las sensaciones sin que necesite ningun
+intermedio.
+
+[133.] La proposicion negativa, «el ser infinito no es material,» no
+significa mas en el fondo que la otra: «el ser infinito no es
+pasivamente sensible.» La íntima naturaleza de la materia nos es
+desconocida; lo que de ella sabemos es que se ofrece en intuicion á
+nuestra sensibilidad como un objeto esencialmente múltiplo, bajo la
+forma de extension. Cuando negamos pues que Dios sea material ó
+corpóreo, negamos su sensibilidad pasiva, ó bien su multiplicidad bajo
+la forma de extenso.
+
+[134.] Las demas propiedades de la materia, como movilidad,
+impenetrabilidad, divisibilidad y otras semejantes, se refieren todas
+á la extension ó á alguna impresion particular causada en nuestros
+sentidos. Las dificultades que pudieran suscitarse quedan pues
+desvanecidas con lo dicho en los párrafos anteriores.
+
+La inercia, ó sea la indiferencia para el movimiento ó la quietud,
+significa una propiedad puramente negativa. La incapacidad de toda
+accion, la falta de un principio interno productivo de mudanzas, la
+disposicion puramente pasiva á recibir todas las que se le quieran
+comunicar.
+
+[135.] Resulta pues demostrado que el negar á Dios la sensibilidad
+pasiva ó la naturaleza corpórea, es la afirmacion de su naturaleza
+indivisa, de su actividad productiva, y de la imposibilidad de sufrir
+ninguna especie de mudanza.
+
+[136.] La sensibilidad activa ó sea la facultad de sentir, tiene dos
+caractéres que conviene deslindar. En la sensacion hay dos cosas: 1.ª
+la afeccion causada en el ser sensitivo por el objeto sensible; 2.ª la
+representacion del ser sensible en lo interior del sensitivo. Lo
+primero es puramente pasivo, y supone la posibilidad de ser afectado
+por un objeto, y por consiguiente de estar sujeto á mudanza. Esto no
+conviene ni puede convenir al ser infinito; negarlo es afirmar la
+inmutabilidad, esto es, la necesidad de permanecer siempre en un mismo
+estado. Lo segundo es una especie de conocimiento de un órden
+inferior, por el cual el ser sensitivo percibe á su modo el objeto
+sensible. La representacion de todos los objetos debe hallarse por
+necesidad en el ser infinito; por consiguiente todo lo que se
+encuentra de intuitivamente perceptivo, en las facultades sensitivas,
+debe hallarse en la percepcion del ser infinito; quiero decir, que
+todo cuanto la sensibilidad nos ofrece de los objetos externos, todo
+cuanto traslada á nuestro interior de lo que existe en lo exterior,
+todo se debe hallar en la representacion que tiene dentro de sí la
+inteligencia infinita. ¿Bajo qué forma se presentan los objetos á la
+intuicion del ser infinito? el hombre lo ignora; pero es cierto que á
+esta intuicion se ofrece todo lo que se encierra _de verdad_ en las
+representaciones sensitivas.
+
+[137.] La inteligencia, ó sea la percepcion de los objetos,
+prescindiendo de las formas de la sensibilidad, encierra algo positivo
+que es la percepcion de los seres y sus relaciones; pero en nosotros
+está acompañada muchas veces de una circunstancia negativa, cual es la
+falta de objetos determinados á que se pueda referir el concepto
+general. El ser infinito que ve en una sola intuicion todo cuanto
+existe y puede existir, encierra todo lo que hay de positivo en la
+inteligencia, y no adolece de lo negativo que es una imperfeccion.
+
+[138.] En cuanto á la voluntad, es evidente que se debe afirmar de
+Dios; porque al ser infinito no se le puede negar esa actividad
+íntima, espontánea, que se llama querer, y que por su naturaleza no
+implica ninguna imperfeccion.
+
+[139.] La voluntad de Dios, aunque una y simplicísima, se distingue en
+necesaria y libre, segun los objetos á que se refiere. Esto da orígen
+á varias proposiciones negativas cuyo sentido conviene examinar.
+
+Se dice: Dios no puede querer el mal moral; esta proposicion aunque
+negativa, lógicamente considerada, es en el fondo afirmativa. Dios no
+puede querer el mal moral, porque su voluntad está invariablemente
+fija en el bien, en aquel tipo sublime de toda santidad que contempla
+en su esencia infinita. La impotencia para el mal moral es en Dios una
+infinita perfeccion de su santidad infinita.
+
+[140.] La voluntad divina puede referirse á objetos exteriores, que
+siendo finitos, se prestan á ser combinados de diferentes maneras, y
+cuya existencia ó no existencia pueden ser convenientes ó no
+convenientes segun el fin que se proponga el agente que los debe
+producir y modificar. Sobre estos objetos se ejerce la voluntad libre
+de Dios; y al decirse que no tiene necesidad de hacer esto ó aquello,
+no se niega nada, antes se afirma una perfeccion: esto es, la facultad
+de querer ó no querer, ó querer de este modo ó de otro, objetos que
+por su naturaleza finita no pueden ligar la voluntad infinita.
+
+[141.] De lo dicho resulta que toda la realidad no contradictoria que
+se halla en las ideas generales, ya sean indeterminadas ya intuitivas,
+se afirma del ser absolutamente infinito. En cuanto á las realidades
+individuales (120) es evidente que no se pueden afirmar del ser
+infinito las finitas, sin caer en contradiccion. Esta proposicion: «el
+ser infinito es el universo corpóreo,» equivale á esta otra: «el ser
+_infinito_ es un ser esencialmente _finito_.» La misma contradiccion
+se hallará en cualquiera proposicion donde el sujeto sea el ser
+infinito, y el predicado una realidad individual distinta del ser
+infinito. Bastan aquí estas indicaciones, que se comprenderán mas á
+fondo al tratar de la multitud de las substancias, contra el error de
+los panteistas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+LA INTELIGENCIA Y EL SER ABSOLUTAMENTE INFINITO.
+
+
+[142.] No se debe concebir al ser infinito como un objeto vago cual se
+ofrece en la idea general de ser, sino como dotado de verdaderas
+propiedades que sin dejar de ser reales, se identifican con su esencia
+infinita. Un ser que no sea algo, del cual no se pueda afirmar alguna
+propiedad, es un ser muerto, que nosotros no concebimos sino bajo la
+idea general de cosa, y que hasta se nos ofrece como imposible de
+realizar. No es así como ha concebido la humanidad al ser infinito: la
+idea de actividad se ha unido siempre á la idea de Dios; y esta
+actividad nó en general, sino de una manera fija: en lo interior,
+actividad de inteligencia; en lo exterior, actividad productiva de los
+seres.
+
+[143.] La idea de actividad en general, no excluye toda imperfeccion:
+la actividad para el mal es una actividad imperfecta; la actividad con
+que obran recíprocamente unos sobre otros los seres sensibles, está
+sujeta á las condiciones de movimiento, de extension, y por
+consiguiente no está exenta de imperfecciones. La actividad
+intrínsecamente pura, hermosa, y que considerada en sí, no envuelve
+ninguna imperfeccion, es la intelectual. Esta es una actividad
+inofensiva, que por sí sola nunca daña; una facultad imaculada que por
+sí sola nunca se mancilla.
+
+[144.] Entender el bien es bueno; entender el mal tambien es bueno;
+querer el bien es bueno; querer el mal es malo; hé aquí una diferencia
+entre el entendimiento y la voluntad: esta puede mancharse por su
+objeto, el entendimiento nunca; el moralista considera, examina,
+analiza las mayores iniquidades, estudia los pormenores de la
+corrupcion mas degradante; el político conoce las pasiones, las
+miserias, los crímenes de la sociedad; el jurisconsulto conoce la
+injusticia bajo todos sus aspectos; el naturalista, el médico fijan su
+contemplacion en los objetos mas deformes y asquerosos; y por eso la
+inteligencia no se mancilla. Dios mismo conoce todo lo malo que hay y
+puede haber en el órden físico, como en el moral, y su inteligencia
+permanece inmaculada.
+
+[145.] De la libertad como tal, abusan los seres criados; porque ella
+de suyo es principio de accion, y puede dirigirse á lo malo; en cuanto
+á la inteligencia por sí sola, no se abusa de ella; de suyo es un acto
+inmanente ó intransitivo, en que se representan objetos reales ó
+posibles; el abuso no comienza hasta que la voluntad libre combina los
+actos de la inteligencia y los ordena á una accion mala; hasta que se
+introduce en las combinaciones intelectuales el acto de la voluntad no
+hay conocimiento malo. Un conjunto de estratagemas para cometer el mas
+horrendo de los crímenes, podrá ser inocente objeto de una
+contemplacion intelectual.
+
+[146.] Admirable cosa es la inteligencia. Con ella hay relaciones, hay
+órden, hay reglas, hay ciencia, hay arte; sin inteligencia no hay
+nada. Concebid si podeis el mundo sin que ella preexista, todo es un
+caos; imaginad el órden ya existente y extinguid la inteligencia, el
+universo es un hermoso cuadro ante la helada pupila de un difunto.
+
+[147.] A medida que los seres se elevan en el órden de la inteligencia
+los concebimos mas perfectos. Al salir de la esfera de lo insensible,
+y al entrar en el órden de la representacion sensitiva, comienza un
+mundo nuevo cuyo primer eslabon es el animal que tiene limitadas sus
+sensaciones á un reducido número de objetos, y cuya cima se halla en
+la inteligencia. La moral brota de la misma inteligencia, ó mejor, es
+una de sus leyes; es la prescripcion de la conformidad con un tipo
+infinitamente perfecto. Con la inteligencia, la moral se explica; sin
+ella, la moral es un absurdo. La inteligencia tiene sus leyes, sus
+deberes, pero que brotan de su propio seno, como el sol se alumbra á
+sí mismo con su propia luz. La libertad se explica con la
+inteligencia, sin esta la libertad es un absurdo. Sin inteligencia la
+causalidad se nos ofrece como una fuerza obrando sin objeto ni
+direccion, sin razon suficiente, es decir el mayor de los absurdos.
+Cuando algunos teólogos han dicho que el atributo constitutivo de la
+esencia de Dios era la inteligencia, han emitido una idea que encierra
+un sentido filosófico admirablemente profundo.
+
+[148.] Con el acto intelectual el ser no sale de sí mismo: el entender
+es una accion inmanente, que puede dilatarse hasta lo infinito, y ser
+ejercida con una intensidad infinita, sin que el ser inteligente se
+aparte de su interior; cuando mas profundo sea su entender, mas
+profunda será su concentracion en el abismo de su conciencia. La
+inteligencia es esencialmente activa; ella misma es actividad. Ved lo
+que sucede en el hombre: piensa, y la voluntad se dispierta, y quiere;
+piensa, y su cuerpo se mueve; piensa, y sus fuerzas se multiplican, y
+todo cuanto tiene se halla á las órdenes del pensamiento. Figurémonos
+una inteligencia infinita en extension y en intensidad; una
+inteligencia en que no haya alternativas de accion y de descanso, de
+energía y de abatimiento; una inteligencia infinita que se conozca
+infinitamente á sí misma, que conozca infinitos objetos reales ó
+posibles, y con un conocimiento infinitamente perfecto; una
+inteligencia orígen de toda verdad, sin mezcla de error; manantial de
+toda luz, sin mezcla de sombra; y nos formaremos alguna idea del ser
+absolutamente infinito. Con esa inteligencia infinita concibo la
+voluntad, y voluntad infinitamente perfecta; concibo la creacion, acto
+purísimo de voluntad fecundando la nada, llamando á la existencia los
+tipos que preexisten en la inteligencia infinita; concibo la santidad
+infinita, concibo todas las perfecciones identificadas en aquel océano
+de luz. Sin inteligencia no concibo nada; todo se me presenta ciego;
+si se me habla de un ser absoluto que se halla en el orígen de todas
+las cosas, me parece ver el caos antiguo, que en vano intento
+esclarecer. Las ideas de ente, de substancia, de necesidad divagan por
+mi entendimiento; pero todo en la mayor confusion: lo infinito no es
+para mí un foco de luz, es un abismo tenebroso; ignoro si estoy
+sumergido en una realidad infinita, ó si me pierdo en los espacios
+imaginarios de un concepto vacío.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+RESÚMEN.
+
+
+Resumiendo la doctrina de los capítulos anteriores, diremos lo
+siguiente.
+
+[149.] El exámen de la idea de lo infinito es de la mayor importancia;
+puesto que va inseparablemente unida con la idea de Dios.
+
+[150.] Tenemos idea de lo infinito; pero las disputas que hay sobre su
+naturaleza y aun sobre su existencia, indican la obscuridad de la
+misma.
+
+[151.] Finito es lo que tiene límites.
+
+[152.] Infinito no es lo mismo que indefinido: lo infinito es lo que
+carece de límites: _in-finito_; lo indefinido es aquello cuyos límites
+no están señalados: _in-definido_.
+
+[153.] La diferencia entre lo infinito y lo finito se funda en el
+principio de contradiccion: lo finito afirma los límites, lo infinito
+los niega: no hay medio entre el sí y el nó.
+
+[154.] Límite es la negacion de un ser ó de algo real, aplicada á un
+ser; el límite de una línea es el punto mas allá del cual no se
+prolonga; el límite de una fuerza es el punto mas allá del cual no se
+extiende.
+
+[155.] La idea de lo infinito, negando el límite, niega una negacion,
+luego es una idea afirmativa; así como la idea de lo finito es
+negativa, porque afirma una negacion.
+
+[156.] La idea de lo infinito se aplica á muchos órdenes de seres, y
+presenta singulares anomalías que parecen contradicciones. Una línea
+prolongada hasta lo infinito en una sola direccion, parece infinita,
+porque es mayor que todas las finitas; y no es infinita porque tiene
+límite, en el punto de donde parte. Una cosa semejante se verifica en
+las superficies y en los volúmenes. Para explicar estas anomalías
+debemos atenernos á lo siguiente.
+
+[157.] La idea de lo infinito no es intuitiva. No tenemos intuicion de
+ningun objeto infinito con infinidad absoluta ni aun relativa.
+
+[158.] La idea de lo infinito es indeterminada, es un concepto formado
+de la union de dos ideas indeterminadas: ser, y negacion de límite;
+todo en la mayor generalidad.
+
+[159.] El concepto indeterminado de lo infinito no nos hace conocer
+ninguna cosa infinita.
+
+[160.] Las anomalías y aparentes contradicciones que hallamos en la
+aplicacion de la idea de lo infinito, se desvanecen atendiendo á que
+la diferencia de los resultados depende de la diferencia de
+condiciones bajo las cuales se aplica al concepto indeterminado de lo
+infinito. Cosas que serán infinitas bajo una condicion, dejarán de
+serlo si se las considera bajo otra; la contradiccion aparente resulta
+de que no se advierte el cambio de condiciones.
+
+[161.] Tenemos concepto del número infinito, porque podemos unir en
+nuestro entendimiento las dos ideas indeterminadas: número, y negacion
+de límite.
+
+[162.] Tenemos concepto de la extension infinita, porque podemos unir
+las dos ideas: extension, y negacion de límite.
+
+[163.] La posibilidad, ó la no contradiccion de los conceptos, en el
+órden puramente ideal, no nos asegura de su posibilidad en el órden
+real. Cuando los conceptos se realizasen, su realidad no estaria en
+una extension abstracta, ni en un número abstracto, sino en _tales_
+seres extensos, en _tales_ unidades; la determinacion implicada por la
+realidad, puede envolver contradicciones con la infinidad verdadera,
+no siéndonos posible descubrirlas en el concepto indeterminado, que
+prescinde de las condiciones de su realizacion.
+
+[164.] Aunque tenemos concepto de la extension infinita, nos es
+imposible imaginárnosla.
+
+[165.] No se descubre ninguna repugnancia extrínseca ni intrínseca en
+la existencia de la extension infinita.
+
+[166.] Por medios puramente filosóficos no podemos saber si la
+extension del universo es finita ó infinita.
+
+[167.] Un número absolutamente infinito, aunque puede concebirse
+indeterminadamente, no es susceptible de ninguna expresion aritmética
+ni geométrica; ninguna serie de las que los matemáticos llaman
+infinitas, expresa un número absolutamente infinito.
+
+[168.] Se puede dar una demostracion de la imposibilidad intrínseca de
+un número _actual_ infinito, fundada en la repugnancia intrínseca de
+la _coexistencia_ de ciertas cosas _numerables_.
+
+[169.] La idea del ser absolutamente infinito real, no puede ser
+indeterminada; es necesario que envuelva perfecciones positivas y
+formales.
+
+[170.] Se debe afirmar del ser infinito, todo lo que no implica
+contradiccion. Lo absurdo no es perfeccion.
+
+[171.] Analizando las ideas indeterminadas y las intuitivas,
+encontramos que toda la realidad que en las mismas se encierra, se
+afirma de Dios.
+
+[172.] El ser absolutamente infinito debe ser inteligente.
+
+[173.] La inteligencia es una perfeccion que no implica ninguna
+imperfeccion.
+
+[174.] La voluntad y la libertad deben tambien hallarse en el ser
+absolutamente infinito.
+
+[175.] La idea indeterminada de lo infinito, se forma de la
+combinacion de las de ser y no ser.
+
+[176.] La idea indeterminada de un ser absolutamente infinito,
+consiste en la idea del conjunto de todo ser, que no implique
+contradiccion.
+
+[177.] La idea determinada de un ser infinito real, ó de Dios, se
+forma de la idea indeterminada de un ser absolutamente infinito,
+combinada con las ideas intuitivas, de inteligencia, voluntad,
+libertad, causalidad, y las demás que se puedan concebir sin
+imperfeccion, todas existentes en un grado infinito(I).
+
+
+
+
+LIBRO NOVENO.
+
+LA SUBSTANCIA.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+NOMBRE É IDEA GENERAL DE LA SUBSTANCIA.
+
+
+[1.] ¿Qué es la substancia? ¿Tenemos de ella una idea bien clara y
+distinta? Las incesantes disputas de los filósofos sobre la idea de
+substancia y las continuas aplicaciones que hacemos de la misma,
+prueban dos cosas: 1.ª que la idea de substancia existe; 2.ª que su
+claridad y distincion no son tales como fuera de desear. Un mero
+nombre, vacío de toda idea, no llamaria tan vivamente la atencion de
+todos los filósofos, ni se emplearia con tanta generalidad, aun en el
+lenguaje ordinario; una idea bien clara y distinta no permitiria
+tantas disputas.
+
+[2.] La importancia de esta idea se muestra en los resultados á que se
+hallan conducidos los filósofos, segun el modo con que la explican: el
+sistema de Spinosa se funda todo entero en una mala definicion de la
+substancia.
+
+[3.] En esta materia como en muchas otras, no parece lo mas acertado
+el comenzar por una definicion, á no ser que lo definido sea solo el
+nombre: definir una cosa es explicarla; y no se la puede explicar
+ignorándose lo que es, como se ignora, ó se supone ignorarse, cuando
+empiezan las investigaciones para conocerla. Si al principiar los
+filósofos sus tratados, en vez de decir la substancia es tal cosa,
+hubiesen dicho, por el nombre substancia entiendo tal cosa, se habrian
+ahorrado muchas dificultades.
+
+[4.] Definido el nombre de substancia, aun cuando se le hiciese
+corresponder una idea clara y distinta, todavía fuera preciso
+averiguar hasta qué punto la idea representa objetos realmente
+existentes; ó si pertenece al órden de las que solo expresan la
+relacion de varias ideas, sin que tengamos medio de averiguar si esta
+relacion se halla ó nó en el mundo positivo: es decir, si la idea de
+substancia es solo obra de nuestro entendimiento, mero resultado de la
+combinacion de ciertas ideas, ó si nos es suministrada por la
+experiencia misma. Procuraré no incurrir en ninguno de estos defectos;
+no sé si podré evitarlos. Para este objeto, comenzaré analizando la
+palabra, atendiendo á su valor etimológico, y luego examinaré los
+diversos sentidos que se le dan. Este análisis de las palabras, es muy
+útil para el análisis de las ideas; porque muchas veces se halla en
+las palabras un fondo de verdad y exactitud, que no se habria
+sospechado; y del cual no nos aprovechamos debidamente, por falta de
+atender al significado comun.
+
+[5.] La palabra substancia, _sub-stancia_, indica algo que está bajo,
+_sub-stat_, que es el sujeto sobre el cual están otras cosas; así como
+su correlativa accidente ó modificacion, expresa algo que sobreviene
+al sujeto, _accidit_; algo que le modifica, que está en él, como una
+manera de ser, _modus_.
+
+[6.] Por este sujeto, substancia, parece que entendemos tambien algo
+constante en medio de las variaciones, algo que, si bien es
+sucesivamente de varias maneras, segun la diversidad de modificaciones
+que lo afectan, se conserva constante, é idéntico, bajo las diferentes
+transformaciones. Cuando decimos que la substancia ha recibido tal ó
+cual modificacion nueva, si bien entendemos que la substancia es de un
+modo nuevo, no queremos significar que ella en sí, sea otra, que haya
+perdido su íntimo y primitivo ser de substancia para revestirse de
+otro; sino que esta mudanza la consideramos como externa, y que ha
+dejado intacto un cierto fondo que es lo que apellidamos substancia.
+
+Si así no fuese, si no concibiésemos algo que permanece constante,
+idéntico, bajo la modificacion, no concebiríamos la substancia como
+distinta de la modificacion. Esta pasa del no ser al ser, y viceversa;
+ahora es, y luego cede su puesto á otra muy diferente; pero la
+substancia es una misma bajo las diferentes modificaciones; con la
+sucesion de estas no pasa del no ser al ser, y del ser al no ser, no
+cede su lugar á otra substancia. Desde el momento que atribuyésemos á
+la substancia la instabilidad de su modificacion, no se distinguirian
+entre sí.
+
+El lenguaje comun nos confirma esta verdad. Cuando ha habido una
+variacion de modificaciones, decimos que tal substancia se ha mudado,
+esto es, concebimos algo que existia ya antes de la mudanza, y que
+existe todavía despues de ella. Así decimos que tal modificacion ha
+desaparecido completamente; lo que no decimos de la substancia, sino
+que se presenta, ó que es de otra manera. Algo pues concebimos que
+permanece constante, idéntico á sí mismo, bajo las diferentes
+modificaciones; y á esto que es el sujeto en que se hacen las
+mudanzas, á ese algo que no desaparece con la desaparicion de las
+modificaciones, que no se muda íntimamente con las mudanzas de ellas,
+á eso lo llamamos substancia, sub-stancia, substratum.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+APLICACION DE LA IDEA DE SUBSTANCIA Á LOS OBJETOS CORPÓREOS.
+
+
+[7.] Apliquemos á un objeto corpóreo, las ideas encerradas en la de
+substancia, que esto podrá contribuir á aclararlas, y tal vez nos
+sugerirá otras nuevas.
+
+Este papel en que escribo, es susceptible de muchas modificaciones;
+sobre él puedo escribir mil cosas diferentes, en varios caractéres, en
+diversos colores; puedo plegarle de infinitas maneras; puedo darle
+infinita variedad de posiciones con respecto á los objetos que le
+rodean; puedo hacerle mover en todas las direcciones imaginables. Bajo
+esta infinidad de mudanzas, hay algo constante, algo que no se muda.
+Hay muchas cosas nuevas, pero hay una que no lo es, que es siempre la
+misma. Hay una que sufre esas mudanzas, pero conservando algo que no
+se muda. Si tiño el papel de verde, y luego de rojo; lo que es ahora
+rojo, es lo mismo que antes era verde, y primitivamente blanco; y á
+esto permanente refiero todas las mudanzas. Si se me presenta primero
+un papel blanco, y despues otro verde, y en seguida otro rojo, claro
+es que no es lo mismo que si á un solo papel se le dan todas estas
+transformaciones. ¿En qué está la diferencía, á pesar de que las
+impresiones que me causa el color son las mismas? Está en que en un
+caso hay algo permanente, que ha pasado por las transformaciones
+sucesivas; y en otro, este _algo_ no es lo mismo, es otro diferente.
+En un caso hay distintas modificaciones, en otro distintas
+substancias.
+
+[8.] Profundicemos mas esta materia. Si solo recibiésemos las
+impresiones sucesivas, sin que tuviéramos ningun medio para referirlas
+á un mismo objeto, para enlazarlas en un punto comun, no
+encontraríamos ninguna diferencia entre los dos casos expresados. Así,
+supongamos que se nos pone delante el papel blanco, y luego obligados
+á apartar la vista encontramos despues en el mismo lugar, con las
+mismas dimensiones, y con la misma posicion un papel verde; y en
+seguida apartando otra vez los ojos, nos hallamos con un papel rojo:
+claro es que nos será imposible distinguir por la simple sucesion de
+las impresiones visuales, si es el mismo papel pintado sucesivamente
+con dichos colores, ú otros papeles que se le hayan sustituido. Pero
+si estamos presentes, si no apartamos la vista del lugar en que está
+el papel, veremos si se le pinta de nuevo ó si se le muda. En el
+primer caso, la aparicion del nuevo color se continuará con la misma
+sensación del papel, no movido, haciéndose la transformacion sin
+perderle nosotros de vista, recibiendo él la sucesion continua de sus
+movimientos, de sus posiciones, bajo la mano del pintor. Aseguraremos
+pues que el papel es el mismo, porque ha habido continuidad de
+sensacion, ó bien enlace de las sensaciones de los diferentes colores,
+con una tercera, que es la que resulta de la situacion del papel, de
+sus movimientos, y de cuanto nos sirve para conocer lo que es comun á
+lo segundo, y á lo primero. Pero si no hay nueva pintura del papel,
+sino sustitucion de otro papel pintado, veremos que el primer papel se
+quita; se interrumpe pues todo el órden de las sensaciones, y se
+presentan otras nuevas. Estas no tienen enlace con aquellas, y así hay
+para nosotros una _cosa_ distinta.
+
+[9.] Esto manifiesta como se engendra en nosotros la idea de
+substancia con respecto á los cuerpos; ó hablando con mas propiedad,
+como aplicamos á los cuerpos la idea de substancia. Cuando encontramos
+un lazo de varias sensaciones que las une por decirlo así en un mismo
+punto, _aquello_ en que concebimos que se unen, lo llamamos
+substancia. Y como encontramos en la naturaleza muchos de esos puntos
+independientes entre sí, naturalmente decimos que hay muchas
+substancias corpóreas.
+
+[10.] Al sentir una impresion, si la referimos á un objeto, ó la
+consideramos como objetiva, jamás la llamamos substancia, porque aquel
+objeto por sí solo, no es capaz de enlazar varias sensaciones.
+Recibimos la sensacion de encarnado; y sabido es que el vulgo, y aun
+los filósofos, fuera del acto en que filosofan, objetivan el color, es
+decir, consideran el encarnado nó como una simple sensacion, sino como
+una calidad externa. A esta calidad por sí sola, nadie la llamará
+substancia; porque no es posible que por sí sola sirva de lazo á otras
+impresiones, ó á otras calidades. Si hay mudanza de color, el
+encarnado desaparece, y por tanto la impresion nueva se enlaza en el
+órden del tiempo con la de encarnado, mas no reside en ella. Si hay
+cambio de figura, aunque el encarnado continúe, no concebimos á este
+color como lazo necesario entre las dos figuras; pues que sabemos que
+la permanencia del encarnado es indiferente á la variedad de figuras,
+y estas podrian muy bien haber sufrido el mismo cambio, continuando ó
+desapareciendo aquel color.
+
+Como en general hemos experimentado que ninguna sensacion se enlaza
+necesariamente con la otra, y que de muchas sensaciones enlazadas en
+un punto comun, desaparecen unas sin desaparecer las otras y
+recíprocamente, inferimos que ninguna de ellas es lazo necesario; y
+por tanto, aunque las objetivemos, no las atribuimos el carácter de
+substancia, de algo que permanezca idéntico á pesar de las mudanzas, y
+que sea como el recipiente de todas ellas.
+
+[11.] Una propiedad hay en los cuerpos que es necesaria á todas las
+sensaciones, ó cuando menos á las dos principales, vision y tacto; la
+extension; á la cual miramos como un recipiente de todas las
+sensaciones, ya las consideremos en nosotros, ya en los objetos. No
+vemos ni imaginamos, blanco ó negro, no tocamos ni imaginamos,
+caliente ó frio, blando ó duro, sin extension en que residan la
+blancura ó negrura, la blandura ó la dureza, el calor ó el frio. Así
+la extensión podria quizás merecernos el honor de substancia, si no
+estuviese sujeta á otra condicion que la priva de este título. Si
+bien, cuando concebimos la extension en general, en toda su
+abstraccion, considerándola con el puro entendimiento como una mera
+continuidad, prescindimos absolutamente de toda figura; no obstante,
+cuando hemos menester una extension aplicada, que nos sirva de
+recipiente de las sensaciones, nos es imposible hallarla sin una
+configuracion determinada. No vemos simplemente un color, sino que le
+vemos en una extension circular, triangular ó de otra especie. Estas
+figuras se confunden con la extension misma, en cuanto es aplicada; y
+además tampoco sirven de lazo para las demás sensaciones. A veces, es
+verdad, una misma figura recibe diferentes colores, diferentes grados
+de calor ó frio, diferentes posiciones etc. etc., pero tambien á veces
+sucede lo contrario, y con el mismo color, con el mismo grado de calor
+ó frio, es decir con la continuidad de otras sensaciones, el objeto
+cambia de figura; y así como un círculo rojo se hacia antes círculo
+verde, así el mismo objeto rojo se hace circular, y despues
+triangular. En el primer caso la figura circular servia de lazo á las
+sensaciones de los colores; en el segundo el mismo color sirve de lazo
+á las figuras.
+
+[12.] Privada la extension de los honores de substancia, así como
+todas las demás sensaciones, en cuanto objetivadas; observamos que
+todas estas variaciones se suceden en los objetos, enlazándose unas
+sensaciones con otras. Así un mismo círculo toma diferentes colores, y
+un mismo color diferentes figuras; y otra vez cambian los colores y se
+reproducen los primeros, permaneciendo la misma figura; y otra vez se
+reproducen las primeras figuras permaneciendo los mismos colores.
+Inferimos pues que bajo aquella variedad hay algo constante; que bajo
+aquella multiplicidad hay algo uno; que bajo aquella sucesion de ser y
+no ser, hay algo permanente; y á esto constante, uno, permanente, á
+esto en que se verifican aquellas mudanzas, á esto que es el
+recipiente de ellas, que es el punto que las enlaza fuera de nosotros,
+y que nos proporciona á nosotros el concebirlas enlazadas, á esto lo
+apellidamos substancia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+DEFINICION DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA.
+
+
+[13.] Pero ¿qué es en el órden sensible, el sujeto permanente de las
+transformaciones? ¿Es una pura ilusion? ¿Es una realidad? ¿Qué
+realidad será esa? ¿No se parece mas bien á una abstraccion? Una cosa
+que no es ningun color, sino que se presta á tenerlos todos; que no es
+ninguna calidad de las que experimentamos, sino el sujeto causa de
+todas ellas; que no es ninguna figura, sino que puede acomodarse á
+todas; que no es la extension pura, pues esta es una abstraccion, y
+aquello es un ser que sirve como de fondo á las demás cosas; un objeto
+corpóreo, que en sí, no puede afectar ningun sentido, ¿que será? ¿No
+parece una cualidad oculta de los peripatéticos, un ser misterioso,
+fantástico, una mera ilusion? Examinémoslo, y para guardarnos de
+ilusiones apelemos á la experiencia.
+
+[14.] Tomemos un pedazo de cera sin soltarle jamás de la mano,
+pintémosle de diferentes colores, borrémoslos, y volvámosle á pintar,
+sujetémosle á diferentes temperaturas, ablandémosle al fuego, y luego
+endurezcámosle; démosle distintas figuras, de un globo, cilindro,
+paralelepípedo, mesa, vaso, estatua; yo pregunto: ¿todas esas mudanzas
+se han verificado en una misma cosa? sí. ¿Aquella cosa era ninguno de
+los colores, ni figuras ni grados de temperatura? nó; pues todas estas
+calidades, eran y dejaban de ser permaneciendo la cosa la misma. ¿Cómo
+sé que la cosa ha permanecido la misma y no es otra? Porque ha habido
+continuidad de sensacion en el ojo fijo sobre el objeto; en el tacto,
+que si bien ha sentido las transformaciones de caliente y frio, duro y
+blando, esta figura ó la otra, ha experimentado que estas se hacian
+sin interrumpir la sensacion comun del tacto, de un objeto que no se
+soltaba, cuyo peso se experimentaba incesantemente. Luego hay algo
+allí que no es las transformaciones, sino lo que se transforma; algo
+que es comun á todas, que las recibe, que las enlaza, fuera de mí, y
+en mí.
+
+[15.] Examinando lo que concebimos de aquello permanente, lo que nos
+resta despues de prescindir de sus cualidades, notamos lo siguiente.
+
+1.º La idea de ser. Decimos, aquella cosa, algo, sujeto etc., etc.,
+hablamos pues de un ser, de una realidad. Sin realidad no hay mas que
+nada: y la nada no puede ser sujeto de transformaciones, ni lazo de
+impresiones.
+
+2.º La idea de ser que aquí encontramos, no es pura, no es de solo
+ser. Las calidades existen, son seres: y sin embargo no las
+confundimos con el sujeto.
+
+3.º Lo que acompaña la idea de ser, es la de permanencia entre lo
+sucesivo, y la relacion de esta permanencia como punto de enlace, como
+centro fijo en medio de la sucesion.
+
+[16.] Si quisiésemos pues definir la substancia corpórea, deberíamos
+limitarnos á decir que es _un ser permanente en que se verifican las
+mudanzas que se nos ofrecen en los fenómenos sensibles_. A esto se
+reduce nuestra ciencia: todo cuanto se añada sobre este punto, no
+puede pasar de hipótesis y conjeturas. En vano se me preguntará, qué
+es este ser: dadme la intuicion de la esencia de las cosas corpóreas,
+y os lo diré; pero mientras no las conozco sino por sus efectos, es
+decir, por las impresiones que en mí producen, no lo sé. Conozco que
+aquello es algo; conozco esta relacion con sus formas; conozco que
+estas se hallan en aquel sujeto, y no son el sujeto; aquí encuentro el
+límite de mi conocimiento. Al objeto que corresponde á esta idea
+compuesta de ser permanente y de su relacion á varias formas, á esto
+lo llamo substancia corpórea.
+
+[17.] Por lo mismo que la substancia cambia de accidentes,
+permaneciendo ella la misma, se sigue que en su existencia es
+independiente de ellos; prescindiendo ahora de si puede ó nó existir
+sin ninguno, solo afirmo que ninguno de ellos en particular le es
+necesario. Y aquí es de notar una diferencia entre la substancia en sí
+y el medio por el cual se nos manifiesta y se pone en comunicacion
+activa ó pasiva con nosotros. Este medio son los accidentes, son esas
+formas transitorias con que se reviste. ¿Cómo podríamos tener ni aun
+noticia de la existencia de los cuerpos, sino por medio de las
+sensaciones? Y el objeto de estas no es la substancia en su íntima
+naturaleza, sino sus calidades en cuanto afectan nuestros sentidos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+RELACIONES DE LA SUBSTANCIA CORPÓREA CON SUS ACCIDENTES.
+
+
+[18.] En la idea de substancia corpórea, se incluye perfectamente la
+idea de permanencia, pero la de unidad, solo entra de un modo muy
+imperfecto. En toda substancia corpórea no concebimos sino una unidad
+facticia por decirlo así: pues lo que en ella permanece, no es uno,
+sino un agregado de muchos, como lo manifiesta la divisibilidad de la
+materia. De cualquiera substancia corpórea podemos hacer muchas, que
+tendrán el mismo derecho que la primera á llamarse substancias. Un
+pedazo de madera es substancia; este pedazo le podemos dividir en
+otros muchos que serán igualmente substancias. Todos ellos juntos
+formaban aquello que llamábamos _una_ substancia; pero es claro que
+esta unidad era muy imperfecta, que mas bien era una reunion, y que si
+la considerábamos como _una_, era por relacion á la unidad de efecto
+que nos producia, con el enlace que daba á nuestras sensaciones y á
+los fenómenos que de ella resultaban.
+
+[19.] De esto se infiere que toda substancia corpórea encierra
+multiplicidad; y por consiguiente combinacion de los elementos que la
+componen. Esta combinacion no es permanente como lo enseña la
+experiencia; y por tanto, no hay substancia corpórea que no tenga
+cuando menos una modificacion: la disposicion de sus partes.
+Prescindiendo de las mudanzas de esta modificacion, claro es que nunca
+se la puede confundir con la substancia: aun cuando los cuerpos se
+presentasen constantemente á nuestros sentidos con la misma
+disposicion de sus partes, el _ser_ permanente, se hallaria en las
+partes, y nó en su disposicion. Esta es una cosa externa, que
+sobreviene á lo existente; no hay reunion y combinacion, si no hay
+partes que reunir y combinar.
+
+[20.] Entre la substancia y las modificaciones notamos una diferencia,
+y es, que la substancia es independiente de las modificaciones, pero
+las modificaciones no son independientes de la substancia. Esta,
+permaneciendo la misma, cambia de accidentes; pero un accidente
+permaneciendo uno mismo, no puede cambiar de substancia. La misma
+madera puede recibir sucesivamente muchas figuras; pero la misma
+figura en número, no puede pasar de una madera á otra. Dos pedazos de
+madera pueden tener una figura semejante ó diferente; cúbica,
+esférica, piramidal, etc. y tomar la una la de otra; pero en tal caso,
+no hay identidad de figuras, sino semejanza; son las mismas en
+especie, mas nó en número.
+
+[21.] Si se me pregunta, cómo sé que no hay mas que semejanza y nó
+identidad numérica en las figuras que sucesivamente toman los cuerpos,
+que no hay _permanencia_ en las figuras que cambian de sujeto, y por
+consiguiente que una misma figura no pasa de una substancia á otra,
+así como una misma substancia pasa de una á otra figura, no me será
+difícil demostrarlo.
+
+Por de pronto salta á los ojos la extrañeza de una figura cúbica, por
+ejemplo, pasando de un cuerpo á otro. ¿Qué es esta forma separada del
+cuerpo? ¿Cómo se sostiene en el tránsito? ¿Cómo no es exactamente
+igual en ambos, y se presenta con ligeras modificaciones? En el
+tránsito ¿habrá tambien sufrido modificacion? Entonces habrá
+modificacion de modificacion, y la figura en sí, en abstracto de todo
+cuerpo, resultará una especie de substancia de segundo órden,
+permanente en medio de las modificaciones. Claro es que esto son
+sueños, en que se aplica á la realidad lo que solo conviene á la idea
+en abstracto; que ese tránsito de formas supondria una existencia de
+ellas, por separado; y así podríamos tener cubos, esferas, triángulos,
+círculos etc., en abstracto, y toda clase de figuras, subsistentes en
+sí, sin aplicacion á nada figurado.
+
+[22.] Pero todavía se puede dar de esta verdad otra demostracion mas
+rigurosa. Si se supone que una misma figura en número, pasa de un
+cuerpo á otro, tendremos que el pedazo de madera A, que pierde la
+forma cúbica, la transmite al cuerpo B. Ahora, esta forma individual
+no puede estar en los dos á un mismo tiempo. Supongamos que despues de
+haber quitado á la madera A, la forma cúbica, se la devolvemos sin
+tocar al cuerpo B; claro es que no será la misma en los dos; luego
+tanta razon habia para que dijésemos que el cuerpo B no habia
+adquirido la misma sino otra semejante. Es evidente además que para
+dar á un cuerpo la forma cúbica no necesitamos quitársela al otro;
+luego la forma del uno no es _individualmente_ la del otro; pues de lo
+contrario seria preciso decir, que es y no es, que se conserva y deja
+de existir á un mismo tiempo.
+
+[23.] Las palabras _transmision_ ó _comunicacion_ del movimiento, que
+tanto se usan en la física, expresan una realidad, en cuanto se
+limitan al fenómeno sujeto á cálculo; pero significarian un absurdo,
+si se las entendiese en el sentido de que el _mismo_ movimiento que se
+hallaba en un cuerpo, ha _pasado_ á otro. La suma de las cantidades de
+movimiento despues del choque de los cuerpos duros, es la misma que
+antes; y esto se verifica repartiéndose entre ellos la velocidad,
+perdiendo el uno, y ganando el otro. Así lo enseña el cálculo, y lo
+atestigua la experiencia. Pero es evidente que no puede suceder que la
+_misma_ velocidad individual que estaba en el cuerpo chocante se haya
+trasmitido al chocado; pues lejos de que la velocidad sea separable
+del cuerpo, pasando de un sujeto á otro, ni siquiera se la concibe
+sino como una relacion en cuya idea entran las del cuerpo movido, del
+espacio y del tiempo. Es verdad que siendo Q la cantidad del
+movimiento antes del choque, el valor de Q permanece constante despues
+del choque; pero esto solo expresa el fenómeno con relacion á sus
+efectos, en cuanto sujeto á cálculo; pero nó que la velocidad que
+entra en el segundo miembro de la ecuacion sea formada de las partes
+de las anteriores. Sean A y B dos cuerpos, con cuyas letras
+expresaremos sus masas, y V, v, sus velocidades respectivas antes del
+choque. La cantidad del movimiento será Q = A × V + B × v. Despues del
+choque resultará una nueva velocidad, que llamaremos u y tendremos que
+la cantidad del movimiento será Q = A × u + B × u. Matemáticamente
+hablando, el valor de Q será el mismo; pero esto solo significa que si
+se expresan los resultados del movimiento, en números ó en líneas,
+tendremos lo mismo despues que antes del choque; mas no se entiende ni
+se puede entender, que en la velocidad u, considerada en cuanto se
+halla en el sujeto, haya un trozo de velocidad que se ha despegado de
+la V, para unirse con la v.
+
+[24.] De esto resulta que los accidentes de los cuerpos no los
+concebimos realizables sin sujeto al que estén inherentes; y que las
+substancias no están inherentes á otro ser, y son concebidas y existen
+realmente, sin esta inherencia. La figura no puede existir sin cosa
+figurada; pero esta cosa figurada puede existir muy bien aunque se
+anonaden todas las demás cosas. Analizando su naturaleza podremos
+encontrar, y encontraremos en efecto, que su existencia supone la
+existencia de otro ser que la haya producido; pero entre las dos
+hallamos la relacion de causa y de efecto, mas nó la de inherencia, nó
+la de sujeto y modificacion.
+
+[25.] Estas últimas consideraciones explican mas la idea de substancia
+corpórea. Habíamos encontrado (Cap. III) las notas siguientes: 1.ª
+ente; 2.ª relacion de permanente á lo variable; 3.ª sujeto de estas
+variaciones; ahora encontramos la cuarta que es una negacion: la no
+inherencia á otro. Este carácter negativo se halla incluido en el
+positivo: _sujeto permanente de variaciones_; porque es claro que al
+concebir sujeto _permanente de variaciones_, ya no incluimos la
+inherencia, antes bien se la negamos, al menos implícitamente. La no
+inherencia supone algo positivo, algo en que se funde el no tener esta
+necesidad de estar adherido. ¿Qué es esto? No lo sabemos. Conocemos
+que existe, pero no alcanzamos á explicarlo. Probablemente es
+inexplicable sin la intuicion de la misma esencia de las cosas; y esta
+intuicion nos falta.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA SUBSTANCIA CORPÓREA EN SÍ MISMA.
+
+
+[26.] La idea de substancia, tal como la hemos explicado hasta aquí,
+envuelve una relacion á los accidentes en general (Cap. III). Pero
+esta idea no es la de una substancia indeterminada, sino la de
+substancia corpórea; y preciso es confesar la dificultad de concebir
+una substancia corpórea particular sin ningun accidente. Si á este
+papel en que escribo le despojo de todo cuanto tiene relacion con mis
+sentidos, y hasta prescindo de su figura y de su extension: ¿qué me
+resta para concebir algo particular determinado, algo que no sea la
+idea de ser en general, sino la de este ser en particular? Claro es
+que para que el objeto no se me desvanezca completamente, ó para que
+perdiendo toda individualidad, no se me confunda en la idea universal,
+debo reservarme algo por lo cual pueda decir _esto_; es decir, esto
+que se halla aquí, ó que me ha afectado de tal ó cual manera, ó que ha
+sido el sujeto de tales ó cuales modificaciones. Por donde se echa de
+ver que considero cuando menos su posicion con respecto á los demás
+cuerpos, ó su causalidad con relacion á las impresiones que me ha
+producido, ó su naturaleza de sujeto de determinados accidentes. Así
+pues como la idea de substancia finita en general, envuelve relacion á
+ciertos accidentes en general, así la de substancia en particular, la
+envuelve á accidentes particulares.
+
+[27.] Dicha relacion la encontramos en nuestro modo de concebir la
+substancia corpórea; no es fácil asegurar si la envuelve tambien en su
+naturaleza misma. Esta no la conocemos, y al querer examinarla, nos
+hallamos sobre un terreno distinto; se presentan á nuestra
+consideracion las cuestiones sobre la esencia de los cuerpos.
+
+[28.] La identidad de la substancia corpórea bajo sus diversas
+transformaciones, tampoco podemos asegurar hasta qué punto continúa.
+Los partidarios de la filosofía corpuscular consideran todas las
+transformaciones como simples movimientos locales, y todas las
+variaciones que vemos en los cuerpos, como simples resultados de la
+diferente posicion de las moléculas entre sí. Leibnitz resuelve la
+materia en una infinidad de mónadas, que no son los átomos de Epicuro,
+pero que conducen tambien á la invariabilidad substancial de los
+cuerpos, los cuales segun él, no son mas que el conjunto de
+substancias indivisibles llamadas mónadas. Los aristotélicos creian
+que de las mudanzas de los cuerpos, unas eran accidentales, como la de
+figura, movimiento, densidad, calor, frio etc. etc., otras
+substanciales, como el tránsito de la madera á ceniza. Pero en medio
+de esta variedad de sistemas, es notable el acuerdo en admitir algo
+permanente sujeto de las mudanzas. Con respecto á los atomistas, y á
+Leibnitz, es claro que admitian la identidad del sujeto; y por lo que
+toca á los aristotélicos, aunque la mudanza que inducia una forma
+substancial diferente de la primera, transformaba substancialmente el
+ser, de suerte que despues de la mudanza de la forma substancial, no
+podia decirse que el uno era substancialmente el otro; no obstante
+opinaban que habia un sujeto comun en esas mismas trasformaciones
+substanciales, que ellos llamaban _materia prima_. Tan claro, tan
+evidente es, que en medio de las transformaciones del mundo corpóreo
+hay algo permanente, que se encuentra reconocida esta verdad en todos
+los sistemas filosóficos.
+
+[29.] Si esta substancia corpórea es una realidad, como lo es en
+efecto, es necesario que no solo exista, sino que sea algo
+determinado. A esta determinacion substancial del cuerpo, á esto que
+le constituye tal cosa, y que le distingue en su íntima naturaleza, en
+su esencia, de todos los demás cuerpos de otras especies, á esto
+llamaban los aristotélicos forma substancial; y al sujeto de esa
+forma, de esa actualidad, á ese sujeto comun á todos los cuerpos, le
+apellidaban _materia prima_, que era una pura potencia, una especie de
+medio entre el puro nada, y el ser en acto.
+
+[30.] Sobre estos puntos se ha disputado desde que hay escuelas
+filosóficas y es probable que se disputará en adelante; pero siempre
+con escaso fruto. Del mundo corpóreo conocemos su existencia,
+conocemos sus relaciones con nosotros, conocemos sus propiedades y sus
+leyes, en cuanto está sujeto á nuestra observacion; pero á su íntima
+naturaleza no alcanzan nuestros sentidos, no llegan nuestros
+instrumentos. A medida que adelanta el hombre en sagacidad de
+observacion y fuerza y delicadeza de instrumentos, descubre nuevos
+misterios, y ve que las barreras que él creía un _non plus ultra_, se
+retiran mas allá, en la inmensidad de un océano. ¿Las alcanzará algun
+dia? ¿Podrá dar la vuelta á ese mundo científico? ¿Está reservado al
+porvenir un conocimiento de la íntima naturaleza del sujeto de esa
+infinidad de fenómenos que nos asombran? difícil es creerlo. El
+telescopio á medida que se perfecciona, extiende los límites del
+universo, y parece caminar á lo infinitamente grande; la perfeccion
+del microscopio siguiendo la direccion opuesta, parece caminar hácia
+lo infinitamente pequeño. ¿Dónde están los límites? Es probable que el
+encontrarlos no es permitido al débil mortal, mientras habita sobre la
+tierra. El espíritu humano, tan activo, tan fecundo, se lanza
+sucesivamente hácia los dos extremos: pero cuando se lisonjea de
+llegar al último confín, siente que algo le detiene antes de alcanzar
+el objeto de sus nobles deseos; es la cadena que le une al cuerpo
+mortal, y que no le permite el libre vuelo de los espíritus puros.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+SUBSTANCIALIDAD DEL YO HUMANO.
+
+
+[31.] Al considerar las substancias corpóreas, no hemos encontrado la
+perfecta unidad; todas cuantas se sujetan á nuestros sentidos se
+resuelven en muchas otras, que á su vez son substancias tambien:
+resultando que los cuerpos, mas bien son agregados de substancias, que
+una sola substancia. La unidad no la encontramos en ellos; nosotros se
+la atribuimos, ó en cuanto forman un lazo comun de nuestras
+sensaciones, ó en cuanto esas diversas substancias las consideramos
+subordinadas á una que las vivifica y dirige. Así las partes de un
+cuerpo animado, constituyen una especie de unidad, en cuanto están
+subordinadas al principio que las anima.
+
+[32.] De aquí no debemos inferir que la unidad verdadera no existe ni
+aun en los mismos cuerpos; si pudiésemos conocer su esencia misma, la
+hallaríamos sin duda, ya sea en las mónadas escogitadas por Leibnitz,
+ya en otra cosa mas ó menos semejante. Aunque este conocimiento de las
+esencias nos falte, sin embargo el raciocinio nos conduce á esta
+unidad. Lo compuesto se forma de partes; si este á su vez se compone
+de otras, y así sucesivamente, al fin hemos de llegar á algo que no se
+descompone: allí está lo indivisible; ó mejor, la verdadera unidad.
+Este raciocinio vale, aun suponiendo que la materia es divisible hasta
+lo infinito. La divisibilidad hasta lo infinito supondria infinidad de
+partes en que se podria dividir: estas partes pues existirian; esos
+elementos infinitésimos serian reales, en ellos estaria la unidad.
+
+[33.] Independientemente del mundo corpóreo, encontramos la idea de
+substancia, su aplicacion real, su unidad perfecta, en nosotros
+mismos, en el testimonio de nuestra conciencia. Esta nos cerciora de
+que pensamos, de que deseamos, de que sentimos, de que experimentamos
+una infinidad de afecciones, las unas sujetas á nuestra voluntad, y
+como hijas de la actividad que hay allá en el fondo de nosotros
+mismos; otras independientes de nosotros, que nos vienen sin nuestra
+voluntad, á veces contra ella, y cuya reproduccion no está siempre en
+nuestra mano.
+
+Ese flujo y reflujo de ideas, de voliciones y sentimientos, tienen un
+punto en que se enlazan, un sujeto que los recibe, que los recuerda,
+que los combina, que los busca, ó los evita, ese ser de que tenemos
+conciencia íntima, que los filósofos han dado en llamar el _yo_. Este
+es uno, idéntico bajo todas las transformaciones; y esa unidad, esa
+identidad es para nosotros un hecho indisputable, un hecho atestiguado
+por la conciencia. ¿Quién seria capaz de hacernos dudar, que el _yo_
+que piensa en este momento, es el mismo que pensaba ayer y años atrás?
+No obstante la variedad de los pensamientos y deseos; á pesar del
+cambio de opiniones y voluntad, y de la oposicion de unos actos con
+otros, ¿quién nos quitaria la conviccion profunda, incontrastable, de
+que somos nosotros mismos quienes lo experimentamos, de que hay algo
+aquí dentro que sirve de sujeto á todo?
+
+[34.] Si en nosotros no hubiese algo permanente en medio de tanta
+variedad, la conciencia del _yo_ seria imposible. Entonces no habria
+en nosotros mas que una sucesion de fenómenos inconexos, y por tanto
+serian imposibles la memoria y la combinacion. El pensamiento es un
+absurdo, si no hay algo que piense, permaneciendo idéntico bajo la
+variedad de las formas del pensar. En nosotros pues hay un sujeto
+simple que todo lo enlaza, en el cual se verifican esas mudanzas; hay
+pues una substancia. En ella hay una unidad; esa unidad que no
+encontramos en las substancias corpóreas, sino despues de haber
+recorrido una serie infinita de descomposiciones, se nos presenta en
+la substancia espiritual en el primer momento, como un simple hecho
+interno, sin el cual son absurdos todos los fenómenos que sentimos en
+nuestro interior, y nos es imposible toda experiencia del mundo
+externo. Sin la unidad del _yo_, no hay sensaciones; y sin estas nada
+podemos experimentar de los seres que nos rodean.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+RELACIONES DE LA PROPOSICION =YO PIENSO=, CON LA SUBSTANCIALIDAD DEL YO.
+
+
+[35.] Si no admitimos que el alma es substancia, la proposicion _yo
+pienso_, carece de sentido. Entonces la filosofía pierde su punto de
+apoyo; todo cuanto experimentamos en nuestro interior, es una serie de
+fenómenos inconexos, incapaz de ser observada, y de estar sometida á
+ninguna regla.
+
+[36.] Mi pensamiento de ahora no es individualmente mi pensamiento de
+ayer; como mi pensamiento de mañana, no será mi pensamiento de hoy;
+estos pensamientos considerados en sí, con precision de un sujeto en
+el cual se hallen, no tienen nada que ver el uno con el otro: quizás
+versan sobre objetos sin ninguna relacion, quizás son contradictorios;
+quizás el pensamiento de hoy es negacion del de ayer.
+
+[37.] Lo mismo se verifica en todos los pensamientos, en todos los
+actos de voluntad, en todos los sentimientos, en todas las
+representaciones imaginarias, en todas las sensaciones, y en general
+en todo cuanto experimento en mí mismo. Fijando la consideracion en
+todas las afecciones internas, sean las que fueren, no veo en ellas
+mas que una serie de fenómenos, una especie de rio de existencias que
+pasan y desaparecen, unas para no volver, otras para reaparecer de
+nuevo en tiempo diferente, y ofreciéndome _expresamente_ esta
+diferencia. La reaparicion no es individual, sino de semejanza; esto
+es, que la afeccion repetida, no es la misma que antes hubo, sino otra
+semejante. Cuando la afeccion vuelve, tengo conciencia de su
+actualidad en el momento presente, y conciencia de su actualidad en un
+tiempo anterior: esta doble conciencia que constituye el recuerdo, me
+hace distinguir entre las dos afecciones, é implica necesariamente el
+juicio de que la una no es la otra. La afeccion recordante
+(permítaseme la expresion) que se identificase con la afeccion
+recordada, no seria recuerdo: una cosa se _presenta_ á sí misma, mas
+no se _recuerda_.
+
+[38.] Luego en nuestro interior todo pasa para no volver; el flujo es
+real; el reflujo no es mas que aparente; lo que deja de ser, no vuelve
+á ser jamás; habrá una cosa semejante, pero nó la misma; lo que fué,
+pasó; y el tiempo no vuelve atrás.
+
+[39.] Luego la serie de los fenómenos internos, considerados en sí
+solos, y prescindiendo de un sujeto en que residan, es por necesidad
+inconexa, y no hay medio para subordinar sus términos á una ley ni á
+ningún lazo.
+
+[40.] Sin embargo esta ley existe en todos nuestros actos
+intelectuales; una razon sin leyes que la gobiernen, es el mayor de
+los absurdos; este lazo se encuentra en todas nuestras afecciones: el
+flujo de ellas, con su distincion y sus diferencias y semejanzas, es
+un hecho presente á nuestro interior, hecho al cual estamos sometidos
+como á una condicion primitiva é indeclinable de nuestra existencia.
+
+[41.] La proposición: _yo pienso_, incluyéndose en la palabra _pensar_
+todas las afecciones internas, no se refiere tan solo á fenómenos
+aislados, sino que implica por necesidad un punto en que se enlazan,
+al cual llamamos el _yo_. Si este punto no existe, si no es uno, si no
+es idéntico, el pensamiento de hoy no tiene ningun lazo con el de
+ayer: siendo dos cosas distintas, que se hallan en tiempos diversos, y
+que quizás son contradictorias: cuando hoy digo _yo pienso_ y entiendo
+decir que este _yo_ es el mismo de la proposicion, _yo pensaba ayer_,
+mi lenguaje es absurdo; si no hay mas que los puros fenómenos, los dos
+pensamientos sin un punto de enlace, el _yo_ no es nada, no puedo
+decir _yo pensaba_, _yo pienso_; debo decir _habia_ pensamiento, _hay_
+pensamiento. Si entonces se me pregunta, _dónde_, en _quién_, deberé
+responder que no hay dónde, que no hay quién; deberá negar el
+supuesto, y limitarme á repetir: _habia_ pensamiento, _hay_
+pensamiento.
+
+[42.] Para decir _yo_, es necesario suponer una realidad permanente:
+realidad, porque lo que no es real es nada; permanente, porque lo que
+pasa desaparece, deja de ser y no puede servir de punto para unir
+nada.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA INTUICION QUE EL ALMA TIENE, Ó PUEDE TENER, DE SÍ
+MISMA.
+
+
+[43.] La realidad permanente _del yo_, considerada en sí misma y
+prescindiendo de las cosas que pasan en ella, es un hecho que sentimos
+en nuestro interior, y expresamos en todas nuestras palabras. Si á
+esta presencia, esta experiencia íntima, se la quiere llamar intuicion
+del alma, nosotros tenemos intuicion de nuestra alma. Esta intuicion
+se halla reproducida en todas las intuiciones particulares, y en
+general en todas las afecciones internas; porque si bien son fenómenos
+aislados, implican la intuicion del _yo_, por lo mismo que implican
+conciencia de sí propio.
+
+[44.] La misma variedad de los fenómenos aislados, lejos de probar
+nada contra la unidad de la intuicion del _yo_, la confirma hasta la
+evidencia. Si concebimos un pensamiento solo, fijo, idéntico, no
+necesitamos tanto de unirle la idea de un sujeto en que resida; pero
+cuando hay muchedumbre de fenómenos diversos, y aun contradictorios en
+su coexistencia, debemos referirlos á una cosa constante, so pena de
+convertir el mundo interno en un caos absoluto.
+
+[45.] Hay pues cierta intuicion del alma en sí misma; esto es, hay una
+presencia de sentimiento de su unidad entre la muchedumbre, de su
+identidad entre la diversidad, de su permanencia entre la sucesion, de
+su duracion constante entre la aparicion y desaparicion de los
+fenómenos. O es necesario admitir esto, ó renunciar á la legitimidad
+del testimonio de toda conciencia; lo que produciria el escepticismo
+mas completo que ha existido jamás, extendiéndole á los dos mundos
+externo é interno.
+
+[46.] Encontramos pues que los conceptos indeterminados de _ser_,
+_unidad_, _permanencia_, _sujeto de modificaciones_, se hallan
+realizados en nuestro interior: esta realizacion nos la asegura la
+conciencia, y nos la confirma el análisis lógico de la serie de los
+fenómenos en sus relaciones con un punto de enlace.
+
+[47.] _Ser_, _uno_, _permanente_, _sujeto de modificaciones_, incluye
+todo cuanto se encierra en la idea de substancia finita: esto lo
+encontramos en el alma, con la experiencia lo sentimos, nos afecta
+íntimamente; si á esto se lo quiere llamar intuicion, la tenemos de la
+substancialidad del alma.
+
+[48.] El sujeto pensante no solo se siente á sí propio, sino que se
+conoce como un objeto real, al cual aplica por medio de la reflexion
+las ideas indeterminadas de ser, unidad, permanencia, sujeto de
+modificaciones. Luego el alma puede ser un verdadero predicado en
+proposiciones que tengan el doble apoyo de la conciencia y de la
+lógica.
+
+[49]. Puede preguntarse si nosotros tenemos otra intuicion del alma
+que la que acabamos de explicar; á esto respondo que nó, mientras
+estamos en esta vida; pero pregunto al mismo tiempo, si es cierto que
+en esta materia haya otra intuicion posible, que la del sentido
+íntimo. Acostumbrados á las intuiciones sensibles que implican la
+extension en el espacio, preguntamos ¿qué es el alma en sí misma? y
+parece que no quedamos satisfechos porque no vemos su retrato.
+Abstrayéndonos del órden de la sensibilidad, levantándonos á la esfera
+intelectual pura, ¿quién sabe si podríamos decir que no hay otra
+intuicion del alma que la que tenemos ahora; que ella, en sí misma, en
+su entidad una, simple, es esta misma fuerza que sentimos; que esta
+misma fuerza es el sujeto de las modificaciones, que es la substancia,
+sin que sea preciso excogitar otro fondo muerto digámoslo así, en que
+resida esta fuerza? ¿por qué la misma fuerza no podrá ser subsistente?
+¿por qué debemos imaginar otro _substratum_ en el cual se apoye? Y si
+esto fuese así, si fuese aplicable á la substancia del alma lo que
+pensaba de todas las substancias el gran Leibnitz, haciendo consistir
+la idea de substancia en la idea de fuerza, ¿por qué no podríamos
+decir que la presencia de sentido íntimo, la conciencia de sí propia,
+es toda la intuicion que el alma puede tener de sí misma?
+
+[50]. Me preguntais qué _es_ el alma separada del cuerpo, qué sentirá
+de sí, qué conocerá de sí, cuando se hallará _sola_. ¿Acaso en la
+actualidad no siente y no conoce _sola_? ¿Acaso los órganos de que se
+vale, sienten ni piensan? ¿Sabe por ventura de qué manera se sirve de
+ellos, ni sabria que se sirve de ellos, sino por la experiencia? ¿No
+se halla sola en las profundidades de su actividad, con sus
+pensamientos, con sus actos de voluntad, con sus sentimientos, con su
+alegría, con su tristeza, con sus placeres, con sus dolores? En hora
+buena, dígase que tal vez no nos formamos ideas bastante claras del
+_modo_ de conciencia que tendremos de nosotros mismos despues de esta
+vida; dígase que quizás son posibles otras intuiciones de nosotros
+mismos; pero no se pinte como una cosa inconcebible el alma sola:
+dejadme el pensamiento, la voluntad, el sentimiento, todo presente en
+lo íntimo de mi conciencia; para hallarme á mí propio, no necesito
+mas: dadme comunicacion con otros seres que me afecten ó á quienes yo
+afecte, que me trasmitan sus pensamientos y sus voluntades, que me
+causen placeres ó dolores, y no necesito nada mas para tener un mundo
+que concibo muy bien: me falta el conocimiento de la calidad de los
+pormenores, nó de su posibilidad: el alma muda de estado, nó de
+naturaleza.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE LOS ARGUMENTOS CON QUE SE PRUEBA LA
+SUBSTANCIALIDAD DEL ALMA.
+
+
+[51]. Los argumentos psicológicos en favor de la substancialidad del
+alma, son meros paralogismos en la opinion de Kant, y si bien prueban
+una substancia ideal, no pueden nunca conducir á una substancia real.
+Este filósofo, á mas de las razones con que ataca la prueba
+psicológica de la substancialidad del alma, tenia una personal, que
+era muy poderosa para él, atendida la flaqueza del corazon humano: ó
+debía poner en duda la substancialidad del alma, ó consentir en la
+ruina de todo su sistema. «Seria, dice, un grande, y hasta el único
+escollo de toda nuestra crítica, la posibilidad de demostrar _à
+priori_ que todos los seres pensantes son substancias simples, y que
+por consiguiente tienen necesariamente la personalidad y la conciencia
+de su existencia separada de toda materia; porque de este modo
+habríamos dado un paso fuera del mundo sensible, habríamos entrado en
+el campo de los _noumenos_, y nadie nos disputaria el derecho de
+desmontar este terreno, de edificar en él y tomar posesion del mismo,
+segun que lo permitiria la fortuna de cada uno» (Dialéctica
+trascendental, libro 2, cap. 1).
+
+[52.] En concepto de Kant, el primer paralogismo de la psicología pura
+en favor de la substancialidad del alma, es el siguiente. «Aquello
+cuya representacion es la _substancia absoluta_ de nuestros juicios, y
+que no puede servir de determinacion á otra cosa, es substancia. El
+_yo_, como ser pensante, es la substancia absoluta de todos sus
+juicios posibles, y esta representacion de sí mismo no puede ser el
+predicado de otra cosa; luego el yo como ser pensante, es substancia.»
+
+En estos términos presenta en la primera edicion de su _Crítica_ el
+discurso psicológico que se propone combatir; en la segunda edicion,
+queriendo ser mas claro, ó quizá mas obscuro, expresa el mismo
+raciocinio en otros términos. «Lo que no puede ser concebido sino como
+sujeto, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es substancia;
+es así que el ser pensante, considerado simplemente como tal, no puede
+ser pensado sino como sujeto; luego no existe sino como tal, es decir,
+como substancia.» Preciso es confesar que si la psicología no tuviese
+expositores mas claros que Kant, y en sus demostraciones hubiese de
+emplear las formas de que se vale este filósofo en los pasajes que se
+acaban de ver, haria muy escasos prosélitos, por la sencilla razon de
+que pocos entenderian su lenguaje. Estoy seguro que la mayoría de los
+lectores no queda convencida por los silogismos favorables á la
+substancialidad del alma, tales como los presenta Kant: de este modo
+la posicion del filósofo es muy ventajosa, porque debe probar que no
+tiene fuerza un argumento, cuya fuerza en verdad no se ha sentido.
+Pero supongamos que un filósofo se digna descender del olimpo de las
+abstracciones incomprensibles, y no se desdeña de hablar el humilde
+lenguaje de lo mortales, presentando el argumento psicológico bajo una
+forma mas sencilla, ¿quién sabe si la conviccion producida seria algo
+mas difícil de destruir? ensayémoslo.
+
+[53.] Por substancia entiendo un ser ó una realidad permanente, en la
+cual se verifican diferentes modificaciones, continuando ella idéntica
+á si misma. Es así que en mi interior hay esa realidad, que
+permaneciendo idéntica, tiene variedad de pensamientos, de actos de
+voluntad, de sentimientos, de sensaciones, como me lo atestigua la
+conciencia; luego esto que hay en mi interior es substancia.
+
+Creo que se puede desafiar á todos los filósofos del mundo, á que
+señalen en este silogismo una proposicion falsa, ni dudosa, ó indiquen
+un vicio en la consecuencia, si no quieren ponerse en abierta
+contradiccion, por una parte con el testimonio de la conciencia, y por
+otra con todas las leyes de la razon humana.
+
+[54.] Pretende Kant que el raciocinio en favor de la substancialidad
+del alma no es concluyente, porque las puras categorías, y por
+consiguiente la de la substancia, no tienen absolutamente ningun valor
+objetivo, sino en cuanto son aplicadas á la diversidad de una
+intuicion sometida á las mismas; esto es, que el concepto de
+substancia es una pura funcion lógica que no vale nada ni significa
+nada objetivamente, sino en cuanto se refiere á cosas sensibles; y que
+tan pronto como sale de la esfera de la sensibilidad, no puede
+conducir á ningun resultado. Es evidente que la substancialidad del
+alma no puede ser objeto de la intuicion sensible; y por consiguiente,
+aplicar al alma la idea de substancia es extender el concepto mas de
+lo que permite su naturaleza. Menester es confesar que el raciocinio
+de Kant es concluyente, si se admiten sus principios; y en esto
+tenemos una prueba de la necesidad de combatir ciertas teorías que á
+primera vista parecen inocentes por estar en el mundo de las
+abstracciones, pero que en realidad son funestísimas por los
+resultados á que conducen. Tal es el sistema de Kant sobre la falta de
+valor objetivo de las categorías puras; y por esto le he combatido
+(Lib. IV, Cap. XIII, XIV, XV, XVI, XXI, XXII) demostrando: 1.° Que los
+conceptos indeterminados y los principios generales que en ellos se
+fundan, tienen un valor objetivo fuera del campo de la experiencia
+sensible, con respecto á los seres que de ningun modo están sujetos á
+nuestra intuicion. 2.° Que no es verdad que solo tengamos intuicion
+sensible; pues que conocemos intuitivamente un órden intelectual puro,
+superior á la esfera de la sensibilidad. Con esta doctrina queda
+arruinado el argumento de Kant, porque se deshace el fundamento en que
+estriba.
+
+[55]. El filósofo aleman parece que sentia el punto flaco de su
+discurso; y así es que procura exponer el argumento psicológico en
+términos tales que ofrezca un tránsito del órden ideal al real, sin
+que se vea el punto que une cosas tan distantes. Su lenguaje es
+puramente ideológico: «aquello cuya _representacion_ es la substancia
+absoluta de nuestros juicios y que no puede servir de _determinacion_
+á otra cosa, es substancia,» nótese bien: define la substancia por la
+_representacion_ y por la incapacidad de servir de _determinacion_ á
+otra cosa, es decir, por atributos puramente ideológicos ó
+dialécticos. La forma de que se vale en la segunda edicion, adolece
+del mismo defecto. «Lo que no puede ser _concebido_ sino como
+_sujeto_, no existe sino como sujeto, y por consiguiente es
+substancia.» ¿Por qué no nos dice que la substancia de que se trata
+aquí, es un ser permanente en que se realicen las modificaciones sin
+dejar de ser idéntico á sí mismo? ¿Por qué nos habla solo de la
+_representacion_, del _concepto_, de _la determinacion_ ó predicado?
+porque le convenia presentar el argumento como un sofisma en que se
+hace tránsito de un órden á otro muy diferente; le interesaba una
+forma obscura que le permitiese decir lo que sigue. «En la mayor se
+trata de un ser, que en general puede ser concebido bajo todos los
+respectos, y por consiguiente tal que puede ser dado en intuicion; en
+la menor no se habla del mismo ser, sino en cuanto se considera á sí
+propio como sujeto, y únicamente con relacion al pensamiento y á la
+unidad de la conciencia, mas nó á la intuicion por la cual la unidad
+seria dada como objeto al pensamiento; por consiguiente la conclusion
+está sacada por el sofisma _figuræ dictionis_, ó por un falso
+raciocinio....
+
+»El pensamiento presenta en las dos premisas un sentido totalmente
+diverso; en la mayor es considerado en relacion á un objeto general, y
+tal por consiguiente, que puede ser dado en intuicion; pero en la
+menor no consiste sino en la relacion á la conciencia de sí propio,
+donde no se piensa ningun objeto, sino que se encuentra uno
+representado á sí mismo con relacion á sí, como sujeto, como la forma
+del pensamiento; en el primer caso se trata de cosas que no pueden ser
+pensadas sino como sujeto, en el segundo por el contrario, no se habla
+ya de _cosas_, sino del pensamiento, pues que se hace abstraccion de
+todo objeto; y en el pensamiento, el yo sirve siempre de sujeto para
+la conciencia. No se puede pues llegar á la conclusion: yo no puedo
+existir sino como sujeto; solo se tiene esta otra: yo no puedo, en el
+pensamiento de mi existencia, servirme de mí sino como sujeto del
+juicio; proposicion idéntica que nada absolutamente dice sobre el modo
+de mi existencia.» Indignacion causa que con semejante embrollo de
+ideas y de palabras se pretenda arrebatar al espíritu humano su
+existencia, pues que á esto equivale el negarle que sea substancia;
+indignacion causa el que con una confusion tal se quiera hacer vacilar
+uno de los argumentos mas claros, mas evidentes, de fuerza mas
+irresistible, que ofrecerse puedan á la razon humana. Yo pensaba ayer,
+yo pienso hoy; en toda la variedad de mis situaciones me hallo que soy
+el mismo, nó otro; á esa realidad que permanece idéntica en medio de
+la diversidad, la llamo mi alma; luego mi alma es una realidad
+permanente, sujeto de las modificaciones; luego es substancia. ¿Se
+puede encontrar nada mas claro?
+
+[56.] La psicología para demostrar la substancialidad del alma, se
+vale, es cierto, de la idea general de substancia; mas para aplicar
+legítimamente esta idea al caso presente, se apoya en un hecho
+experimentado, en el testimonio de la conciencia. ¿Qué quiere decirnos
+Kant cuando recuerda haber demostrado que el concepto de una cosa que
+puede existir en sí como sujeto, mas nó como simple atributo, no trae
+consigo ninguna realidad objetiva? Cuando nos habla de _sujeto_,
+¿trata de sujeto real, es decir sujeto de modificaciones? entonces el
+alma es sujeto, pero no decimos que sea sujeto _únicamente_, sino que
+su realidad la concebimos bajo este aspecto, sin que por esto neguemos
+el que encierre en sí otros caractéres; por el contrario, reconocemos
+expresamente el de principio activo, lo cual implica algo mas que
+simple sujeto de modificaciones, lo que mas bien expresa una calidad
+pasiva que activa. Si por sujeto entiende Kant el sujeto lógico,
+entonces le negarémos que el alma haya de tener este carácter
+exclusivamente, de manera que no pueda con legitimidad lógica, ser
+atributo ó predicado de una proposicion.
+
+[57.] «No es posible saber, dice el filósofo aleman, si á dicho
+concepto puede corresponderle algun objeto en ninguna parte, pues que
+no se concibe la posibilidad de una tal manera de existir, y por
+consiguiente no resulta ningun conocimiento. Para que este concepto
+pueda designar bajo la denominacion de substancia, un objeto que pueda
+ser dado, que pueda convertirse en conocimiento, es preciso poner por
+fundamento una intuicion constante, como condicion indispensable de la
+realidad objetiva de un concepto, á saber, aquello por lo cual solo el
+objeto es dado. Nosotros no tenemos absolutamente nada permanente en
+una intuicion interna, porque el _yo_ no es mas que la conciencia de
+mi pensamiento; si pues nos detenemos en el pensamiento solo, nos
+falta la condicion necesaria para aplicar el concepto de substancia,
+es decir, de un sujeto existente como ser pensante.» No cabe
+argumentacion mas sofística y vulgar: no admite Kant la
+substancialidad del alma porque no podemos tomar la misma substancia y
+presentársela en intuicion sensible; pero entonces tampoco debiera
+hablarnos de los _conceptos intelectuales puros, de las funciones
+lógicas_, de las _ideas_, pues que todas estas cosas, como que se
+hallan fuera del órden de la sensibilidad, no pueden sernos dadas en
+intuicion sensible. Y sin embargo estas cosas existen realmente, como
+fenómenos internos, como hechos subjetivos de los cuales habla Kant
+incesantemente, consagrando á ello la mayor parte de la _Crítica de la
+razon pura_. ¿Se dirá acaso que la idea pura de relacion no significa
+nada, porque no podemos presentar una relacion abstracta en intuicion
+sensible? ¿Se dirá que la idea de fuerza no significa nada, porque no
+podemos presentarla en intuicion sensible? ¿Se dirá que los principios
+de donde dimanan los fenómenos de la atraccion, de la afinidad, de la
+electricidad, del magnetismo, del galvanismo, de la luz y de cuanto
+nos admira y encanta en la naturaleza, no existe, no son cosas
+permanentes, que son palabras vacías, porque no podemos representarlos
+en intuicion sensible? Este modo de argumentar es indigno de un
+filósofo. Podrá ser excusable que un hombre rudo, solo acostumbrado á
+los fenómenos de la sensibilidad, y que jamás ha descendido á las
+profundidades del alma en la esfera intelectual pura, al hablarse de
+un _espíritu_, de una _causa_, de una _substancia_, pregunte
+sencillamente _¿qué es esto?_ y exija que se le exponga lo insensible
+bajo una forma sensible; pero quien se precia de enmendar la plana á
+todos los filósofos antiguos y modernos, quien desde la inaccesible
+altura de su sabiduría trata con desden tan soberano, todos los
+discursos que hasta entonces se habian mirado como concluyentes,
+debiera producir otros títulos de su superioridad, que el decir: no se
+concibe la posibilidad de un tal modo de existencia; no tenemos
+intuicion interna de eso permanente de que hablais; el _yo_ no es mas
+que la conciencia de mi pensamiento. ¿Y qué? se necesita mas que esta
+misma conciencia para demostrar lo que nos proponemos? En la variedad
+de los pensamientos, ¿la conciencia no es _una_? El pensamiento de
+ayer, el de hoy, el de mañana, no se enlazan en un punto? Por
+diferentes y contradictorios que sean ¿no pertenecen todos á una misma
+cosa, á esa _cosa_ que llamamos el yo, y que nos autoriza para decir:
+_yo_ que pienso ahora, soy el mismo que pensaba ayer, y que pensaré
+mañana? ¿Se puede discurrir de una manera mas clara, mas convincente,
+que afirmando una permanencia real que sentimos tan profundamente
+atestiguada en lo íntimo de nuestra conciencia? Yo no veo, diréis, mi
+substancia, no tengo de ella una intuicion; solo siento mi conciencia;
+pues bien, esto basta; no se necesita mas; esa conciencia que
+experimentais, una entre la muchedumbre, idéntica entre la distincion,
+constante entre la variedad, permanente entre la sucesion de los
+fenómenos que aparecen y desaparecen; esa conciencia que no es ninguno
+de vuestros pensamientos individuales, que dura siempre cuando ellos
+pasan para no volver; esa conciencia os ofrece la substancialidad de
+vuestra alma; esa conciencia os la da en cierto modo en intuicion, nó
+en intuicion de _sensaciones_, pero sí en intuicion de _sentido
+íntimo_, como una cosa que os afecta profundamente, y de cuya
+presencia no podeis dudar, como no dudais del placer y del dolor en el
+acto de experimentarlo.
+
+[58.] Al atacar el argumento psicológico de la substancialidad del
+alma, supone Kant que los que se valen de dicho argumento, quieren
+probar la substancialidad del alma, partiendo de las propiedades de la
+categoría pura y simple de substancia. A esta equivocacion podria dar
+lugar la forma con que presenta Kant dicho argumento; pero ya hemos
+visto que esta forma, con premeditacion ó sin ella, está dispuesta del
+mejor modo para ofrecer puntos flacos á los ataques del filósofo.
+Abranse por do quiera los tratados de psicología, y se verá que si
+bien se emplea la idea general de substancia, no se hace uso de ella
+sin legitimarlo con un hecho de experiencia; no se infiere de la
+categoría pura de la substancia que el alma sea substancia: sino que
+establecida la idea de substancia como un tipo general, se escudriña
+el fondo de la conciencia para ver si allí se encuentra algo á que
+dicho tipo se pueda aplicar. Así lo acabo de hacer en los párrafos
+anteriores; y si Kant hubiese querido ser mas exacto al dar cuenta de
+las opiniones de sus adversarios, no habria dicho que el primer
+raciocinio de la psicología racional no nos da sino una luz que se
+pretende nueva, cuando nos presenta el sujeto lógico constante del
+pensamiento, como el conocimiento del sujeto real de la inherencia.
+«Lejos, dice, de que sea posible inferir estas propiedades de la
+categoría pura y simple de una substancia, por el contrario, la
+permanencia de un objeto dado, no puede ser tomada en principio, sino
+partiendo de la experiencia, cuando queremos aplicarle el concepto
+empíricamente usual de una substancia.» Tiene razon el filósofo; las
+propiedades de la categoría pura y simple de una substancia, no pueden
+hacernos salir del órden ideal, si no podemos apoyarnos en un hecho de
+experiencia; pero olvida una parte del argumento psicológico cuando
+añade que en el caso actual, no hemos puesto en principio ninguna
+experiencia, y que solo hemos concluido del concepto de la relacion de
+todo pensamiento al yo, como al sujeto comun al cual este pensamiento
+se liga. La experiencia existe, en esta misma conciencia de la
+relacion de todos los pensamientos al yo; en este punto al cual todos
+se ligan; la relacion al yo no es posible, si el yo no es algo; los
+pensamientos no pueden ligarse en el yo, si el yo es un puro nada.
+«Refiriendo, continúa Kant, el pensamiento al yo, no podríamos
+establecer por una observacion cierta una permanencia semejante;
+porque si bien el yo se halla en el fondo de todo pensamiento, no
+obstante ninguna intuicion propia para distinguirle de todo otro
+objeto perceptible, está ligada con esta representacion.» Es cierto
+que el yo permanente no le percibimos de la misma manera que los
+objetos de las demás intuiciones; pero le percibimos con el sentido
+íntimo, con esa presencia de que no podemos dudar, y que segun
+confiesa el mismo Kant, nos hace referir todos los pensamientos al yo
+como á un sujeto comun en el cual se ligan.
+
+[59.] «Se puede bien notar, dice, que esta representacion (la del yo)
+se reproduce constantemente en todo pensamiento; pero nó que esta sea
+una intuicion fija y permanente en la cual los pensamientos variables
+se sucedan.» En este pasaje hay una contradiccion evidente. La
+representacion del yo se reproduce constantemente en todo pensamiento;
+es así que el yo, ó no significa nada, ó significa una cosa idéntica á
+sí misma; porque si el yo que piensa ahora, no es el yo que pensaba
+ayer, la palabra _yo_ significa una cosa muy diversa de lo que
+entiende todo el mundo; luego si la representacion del yo vuelve en
+todo pensamiento, el yo es el mismo en todo pensamiento; luego el yo
+es fijo, permanente, luego el yo es una substancia en que se suceden
+todos los pensamientos variables.
+
+[60.] No alcanzo qué se puede replicar á este argumento fundado en las
+mismas palabras de Kant, donde consigna un fenómeno cuya existencia no
+podia poner en duda: á saber, la presencia del yo en todo pensamiento.
+Son ajenas de este lugar las cuestiones filosóficas sobre la no
+interrupcion de la conciencia, esto es, si hay algun tiempo en que el
+alma no piense, y en que no tenga conciencia de sí propia: muchos
+filósofos creen que hay en efecto esta interrupcion, para lo cual se
+apoyan en la experiencia del sueño y de los accidentes de que volvemos
+sin ningun recuerdo; pero Leibnitz opina que el pensamiento nunca se
+extingue del todo, que nunca hay una falta absoluta de conciencia, que
+nuestro pensamiento es una luz que despide á veces muy poco
+resplandor, pero que nunca se apaga del todo. Sea lo que fuere de
+estas opiniones, la permanencia de la substancia del alma queda fuera
+de duda: y es de notar que la interrupcion en el pensamiento y en la
+conciencia, lejos de favorecer á los adversarios de la permanencia del
+alma, los confunde de la manera mas concluyente. Porque si en no
+suponiendo algo permanente, es imposible concebir cómo se ligan en una
+conciencia muchos fenómenos continuados en una serie no interrumpida,
+todavía es mas inconcebible cómo pueden ligarse, si suponemos
+interrumpida dicha serie, interponiéndose un cierto espacio de tiempo
+entre la existencia de los fenómenos que se ligan.
+
+[61.] Sean los pensamientos A, B, C, D continuados sin ningun
+intervalo de tiempos; y que pasan en la conciencia Q; si este Q no es
+algo, no se concibe cómo se pueden ligar los términos de la serie, y
+cómo á pesar de la distincion y diversidad de los mismos, se puede
+encontrar en el fondo de todos ellos eso comun, idéntico que llamamos
+el _yo_, y que nos autoriza á decir yo que pienso el D soy el mismo
+que pensaba el C y el B y el A.
+
+Pero si la conciencia es interrumpida, esto es, si entre el
+pensamiento C y el D han transcurrido algunas horas, en que no habia
+ningun pensamiento, ninguna conciencia, todavía es mas inconcebible,
+porque en el fondo del pensamiento D se ha de encontrar el mismo yo
+del pensamiento C; todavía es mas inconcebible por que al pensar D,
+podemos decir: yo que pienso D soy el mismo que pensaba C, y que he
+estado un cierto tiempo, privado de pensar. Sin algo permanente, sin
+algo que dure entre la sucesion, ¿cómo se explica semejante enlace? ¿Y
+por ventura tratamos de hechos desconocidos? ¿por ventura no es esto
+lo que experimentamos todos los dias al dispertar? Si esto no es
+concluyente, neguemos la conciencia, neguemos la razon; no perdamos el
+tiempo hablando de filosofía.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO QUE ÉL LLAMA EL
+PARALOGISMO DE LA PERSONALIDAD.
+
+
+[62.] El argumento fundado en el testimonio de la conciencia lo
+combate Kant de un manera particular, en el exámen de lo que él llama
+_el paralogismo de la personalidad_. Lo propone en esta forma. «Lo que
+tiene conciencia de la identidad numérica de sí mismo en diferentes
+tiempos, es por este mero hecho una persona; esto se verifica del
+alma; luego el alma es persona.» Con harta inexactitud emplea Kant la
+palabra _persona_; sabido es que para merecer este nombre, no basta
+ser substancia inteligente; sino que se necesita el ser principio
+completo de las operaciones, independientemente de la agregacion á
+otra substancia, y de la union con un supuesto. Como quiera, el
+filósofo aleman entiende aquí por persona una substancia inteligente;
+y en este sentido se propone combatir el argumento con que se prueba
+la personalidad del alma.
+
+[63.] «Si yo quiero, dice, conocer, por experiencia, la identidad
+numérica de un objeto externo, aplico mi atención á lo que hay de
+constante en el fenómeno, al que todo lo demás se refiere como una
+determinacion á su sujeto; y noto la identidad del sujeto en el tiempo
+en que la determinacion cambia. Yo soy un objeto del sentido interno,
+y el tiempo no es mas que la forma del mismo sentido; por lo cual
+refiero todas mis determinaciones sucesivas, y cada una de ellas en
+particular, al mismo numéricamente idéntico, en todo tiempo, es decir
+en la forma de la intuicion interna de mí mismo. Segun esto, la
+personalidad del alma no deberia ser deducida ó concluida sino como
+una proposicion perfectamente idéntica de la conciencia en el tiempo;
+por cuya razon esta proposición vale _á priori_, porque no anuncia
+realmente otra cosa que esto: en todo tiempo en que yo tengo
+conciencia de mí mismo, tengo conciencia de este tiempo como de una
+cosa que hace parte de la unidad de mí mismo. Así, tanto vale decir:
+todo este tiempo está en mí como unidad individual, ó bien: yo me
+hallo en todo este tiempo, con identidad numérica.»
+
+Seria de desear que Kant nos explicase por qué el sentido íntimo de la
+identidad numérica puede ser expresado con esta proposicion: todo este
+tiempo se halla en mí como en una unidad individual; ó con esta otra:
+en todo el tiempo en que yo tengo experiencia de mí mismo, yo tengo
+conciencia de este tiempo como de una cosa que hace parte de la unidad
+de mí mismo. Es cierto que la identidad numérica se siente en la
+diversidad del tiempo; mas nó el que tengamos conciencia del tiempo
+como de una cosa que hace parte de nosotros. Aquí se trata de la
+conciencia de sí mismo, tal como se halla en la generalidad de los
+hombres; quienes, lejos de considerar el tiempo como una cosa que hace
+parte de ellos, le miran como una especie de vaga extension ó
+sucesion, en que duran ellos y todo lo variable.
+
+Sabido es que aun entre los filósofos hay disputas sobre la verdadera
+naturaleza del tiempo; y que el considerarle como la forma del sentido
+interno es una opinion de Kant, de la cual no participan muchos otros;
+y que él mismo, segun llevo probado (Lib. VII, cap^s. XIII, XIV),
+explica muy mal y la prueba peor, por mas que pretenda haber elevado
+su teoría á la region de las doctrinas incontestables. La identidad
+numérica de nosotros mismos la sentimos en la sucesion del tiempo,
+prescindiendo de que esta sea una forma interna ó externa, y hasta de
+que sea una ilusion ó realidad; luego cuando el filósofo aleman para
+atacar la solidez del argumento de la conciencia, se funda en su
+teoría del tiempo, estriba en un supuesto que no tenemos ninguna
+necesidad de admitir; y además, explica este sentimiento de identidad
+en términos que hasta él nadie habia empleado. Si quiere hacer entrar
+el tiempo en el sentimiento de la identidad numérica, puede decir: yo
+me hallo en todo este tiempo con identidad numérica; ó bien: ha pasado
+sobre mí todo este tiempo, como en una unidad individual; pero nó que
+tengamos conciencia del tiempo como de una cosa que hace parte de
+nosotros. Si nos atuviéramos á la conciencia, mas bien nos
+inclinaríamos á creer que el tiempo es una especie de extension
+sucesiva en que nosotros vivimos, y que mide nuestra existencia.
+
+[64.] «La identidad de la persona, continúa Kant, debe hallarse
+inevitablemente en mi propia conciencia; pero si yo me miro desde el
+punto de vista de otro (como objeto de su intuicion externa) este
+observador extraño no me concibe sino en el tiempo; porque en la
+apercepcion, el tiempo no está propiamente representado sino en mí;
+luego, del yo que él concede, y que acompaña todas las representaciones
+en todo tiempo en _mi_ conciencia y con una perfecta identidad, no
+concluirá todavía á la permanencia objetiva de mí mismo. El tiempo en
+que me coloca el observador no siendo el que se halla en mi propia
+sensibilidad, sino el que acompaña á la suya, resulta que la identidad
+que se liga necesariamente á mi conciencia, no está ligada á la suya, es
+decir, á la intuicion externa de mi sujeto.» Difícil es comprender bien
+lo que quiso decir Kant en este pasaje; y parece muy dudoso que lo
+entendiese él mismo: como quiera, veamos lo que se puede sacar de aquí
+contra la permanencia del alma.
+
+Conviene el filósofo aleman en que la identidad de la persona se halla
+inevitablemente en nuestra conciencia; esto es, que el yo se halla á
+sí propio numéricamente idéntico en la diversidad del tiempo. Es
+verdad tambien que un observador extraño, no concibe al yo sino en el
+tiempo; esto es, que si un hombre piensa en el alma de otro hombre, no
+la concebirá sino en el tiempo. Pero no se alcanza por qué dice Kant
+que el observador no inferirá de aquí la permanencia objetiva del alma
+observada. Lo que sucederá será lo siguiente. El hombre al pensar en
+el alma de otro hombre, si cree que pasa en el interior del otro lo
+mismo que siente en sí mismo, inferirá que la otra alma es permanente,
+por la misma razon que afirma la permanencia de la propia. Es cierto
+que no pudiendo entrar en la conciencia del otro, esta no puede serle
+conocida, sino por señales externas; pero si él llega á convencerse de
+que estas señales son suficientes para indicarle una serie de
+fenómenos de conciencia semejantes á los que experimenta en sí mismo,
+inferirá que el alma observada es tan permanente como la suya propia.
+¿Qué quiere pues decirnos Kant cuando advierte que la identidad que se
+liga necesariamente con _mi_ conciencia no está ligada con la del
+observador? ¿quién duda de esta verdad? ¿quién duda de que la
+percepcion de la identidad con relacion á la conciencia propia, es muy
+diferente de cuando se refiere á la ajena? La identidad propia la
+tenemos atestiguada por la conciencia inmediata; la identidad ajena
+nos la indican una serie de fenómenos externos que nos inducen por
+discurso y por analogía, á la conviccion de que fuera de nosotros hay
+seres semejantes á nosotros.
+
+[65.] «La identidad de la conciencia de mí mismo en diferentes
+tiempos, prosigue Kant, no es mas que una condicion formal de mis
+pensamientos y de su enlace: pero no prueba la identidad numérica de
+mi sujeto, en que á pesar de la identidad lógica del yo, puede
+realizarse un cambio tal que sea imposible conservar la identidad de
+este yo; lo que no impide el atribuirle siempre el yo idéntico que
+puede sin embargo conservar en todo otro estado, hasta en la
+metamórfosis del sujeto, el pensamiento del sujeto precedente, y
+trasmitirlo al que viene despues.» Esto es precisamente lo que debia
+explicamos Kant: pues el fenómeno del sentimiento de la identidad en
+medio de la incesante variedad, es lo que nos induce de una manera
+irresistible á creer que el yo es una cosa permanente. No es verdad
+que tengamos solo identidad lógica del yo; pues no se trata del sujeto
+de una proposicion, sino de un sujeto real, experimentado, sentido en
+lo mas hondo de nuestra conciencia.
+
+Este sentimiento de identidad, Kant se imagina poder explicarle con
+mucha sencillez. Voy á ensayar si alcanzo á expresar su singular
+opinion de una manera inteligible. Sean los instantes de tiempo A, B,
+C, D, E.... á que correspondan... a, b, c, d, e.... pensamientos ú
+otros fenómenos internos de cualquiera clase. En el instante A, existe
+el pensamiento a. En el instante B, sucede el pensamiento b. En el
+instante B, el alma que existia en el tiempo A, ya no existe. La del
+instante B, es una cosa enteramente nueva: ya no es a, sino b. Lo
+mismo se verifica en todos los demás. Pero, ¿cómo es posible, me
+diréis, que en todos los instantes el alma se crea siempre la misma?
+es muy sencillo: el sujeto a trasmite el pensamiento al sujeto b; el b
+trasmite el suyo y el de a al c. Nada permanece idéntico; pero la
+conciencia de la identidad siempre dura. Semejante hipótesis ¿no os
+parece admirable, y sobre todo muy filosófica? ¿Qué cosa mas clara y
+satisfactoria puede imaginarse?
+
+El lector creerá tal vez que me estoy chanceando, y que presento la
+opinion de Kant bajo un aspecto ridículo para combatirla con mas
+facilidad; pues muy al contrario; la exposicion que acabo de dar á la
+doctrina de Kant, es todavía mas seria de la que le da él mismo. Hé
+aquí sus palabras. «Una bola elástica que choca con otra, en línea
+recta, le comunica todo su movimiento, y por consiguiente todo su
+estado (no considerando sino las posiciones en el espacio). Admitid
+ahora por analogía con estos cuerpos, unas substancias tales que la
+una hiciese pasar á la otra las representaciones, con la conciencia
+que las acompaña; entonces puede concebirse toda una serie de
+representaciones semejantes, de las cuales la primera comunica su
+estado y la conciencia de su estado, á la segunda,--esta su propio
+estado, mas el de la substancia precedente, á la tercera;--esta del
+mismo modo los estados de todas las substancias anteriores con el suyo
+propio, y la conciencia que las acompaña: la última tendria, pues,
+conciencia de todos los estados de las substancias que la han
+precedido, como de los suyos propios; porque estados y conciencia de
+estos estados, todo le habria sido trasmitido. Sin embargo ella no
+habria sido la misma persona en todos esos estados.»
+
+Kant pretendiendo combatir el argumento psicológico fundado en la
+conciencia, trastorna, destruye el carácter de la conciencia; una
+conciencia trasmitida no es verdadera conciencia, no es mas que la
+simple noticia de un pensamiento precedente.
+
+Estas substancias que existirian sucesivamente, y se trasmitirian sus
+conciencias, ¿serian algo distinto del acto mismo de la conciencia ó
+nó? si fuesen algo distinto, deberíamos admitir un sujeto de la
+conciencia que en sí mismo, y en cuanto sujeto, no estaria sometido á
+la intuicion sensible, y por consiguiente podríamos argüir _ad
+hominem_ y oponerle á Kant la misma dificultad que él nos objetaba
+anteriormente (V. Cap. IX). Si estas substancias transitorias no
+fuesen nada mas que el acto mismo de la conciencia, resulta que cuando
+deja de existir este acto, nada resta de la substancia; y por tanto
+nada queda trasmisible.
+
+La trasmision supone algo que se puede trasmitir: si pues el acto de
+la conciencia se trasmitiese, resultaria que él en sí seria algo
+permanente, al través de la sucesion de las substancias; y hé aquí una
+consecuencia bien extraña á que se hallará conducido el filósofo
+aleman con su teoría de las trasmisiones. Todos los psicólogos habian
+dicho que la substancia del alma es permanente y que sus fenómenos son
+transitorios; ahora por el contrario, tendremos que lo transitorio
+será la substancia y lo permanente el fenómeno, esto es, el acto de la
+conciencia que se irá trasmitiendo.
+
+[66.] Tal vez se responderá que por trasmision no se entiende
+comunicacion de algo constante, sino la simple sucesion de fenómenos
+unidos entre sí por un lazo cualquiera; de este modo, suponiendo los
+instantes de tiempo A. B. C. D., los actos de conciencia a. b. c. d.
+que les correspondan, no serán propiamente idénticos en número, sino
+sucesivos, y estarán ligados entre sí. Pero esta réplica con que se
+evita el reconocer la permanencia del acto de conciencia, tiene el
+inconveniente de no explicar nada, y de hacer incomprensible como en
+el instante D. por ejemplo, puede haber conciencia de los actos c, b,
+a, y con una irresistible inclinacion á creer que en el fondo hay algo
+numéricamente idéntico. Cuando d existe, ya no queda nada de c; no
+queda substancia porque por el supuesto ó no hay tal substancia, ó es
+una cosa transitoria; no queda acto de conciencia, porque el d es
+numéricamente distinto del c, y además hemos visto que no se puede
+admitir la permanencia del fenómeno; luego es absolutamente
+inexplicable, incomprensible, como en el acto d puede haber la
+representacion del c.
+
+[67.] Decir que los fenómenos están ligados con un lazo cualquiera, es
+eludir la dificultad con un vano juego de palabras. ¿Qué significa
+aquí ligar, qué se entiende por lazo? estas son metáforas que si no
+carecen de sentido, deben expresar la permanencia de una _cosa_ en la
+variedad de los fenómenos; la ligadura, el lazo, debe extenderse á las
+varias cosas que liga y enlaza; luego debe ser _comun_ á todas ellas;
+y á esto, sea lo que fuere, que permanece constante en la variedad, lo
+llamaremos substancia.
+
+[68.] La simple sucesion de los fenómenos ó actos de conciencia, no
+basta para que se vaya trasmitiendo la creencia de la identidad
+numérica; si esto bastase, se seguiria que todos los hombres tendrian
+conciencia de los actos precedentes de los demás. Sean a, b, dos actos
+sucesivos de conciencia: si para que el acto b numéricamente distinto
+del a, represente identidad numérica de conciencia, es bastante que el
+b suceda al a; como esta sucesion se encuentra entre los actos de
+conciencia de distintos hombres, resultará que todos tendremos
+conciencia de todos los actos de los demás. Risum teneatis? y sin
+embargo consecuencia es absolutamente necesaria; y no puede eludirse
+con decir que el tiempo es una forma del sentido interno y que la
+sucesion se verifica en cada hombre en su respectivo sentido interno,
+y por tanto la sucesion de los fenómenos internos del uno está en un
+tiempo, en una forma diferente de la en que se hallan los del otro.
+Las palabras sentido interno _respectivo_, forma interna de _cada_
+hombre, significan algo, si admitimos en nuestro interior una cosa
+permanente; pero si no hay mas que fenómenos sucesivos, entonces la
+palabra _respectivo_, expresa un absurdo; porque no hay sentido
+interno respectivo si no hay nada á que se pueda referir. Puesto que
+el hombre M y el N no serán mas que simple sucesion de fenómenos, y en
+_cada_ uno, no hay mas que simple sucesion; tanta razon hay para que
+se enlacen los fenómenos de M entre sí, como con los de N; luego si en
+los de M hay una comunidad de conciencia, y para esto no hay mas razon
+suficiente que la simple sucesion, esta comunidad deberá hallarse en
+todos, pues que para todos hay la misma razon suficiente.
+
+[69.] Nótese bien que en toda esta argumentacion prescindo de la
+naturaleza de la substancia del alma; y solo me propongo demostrar que
+es necesario admitir algo constante en medio de la variedad de los
+fenómenos internos, y comun á todos ellos. Llámese á esto, lazo,
+forma, acto de conciencia, ó como se quiera; ¿es algo real ó nó? si no
+es real, quien lo expresa emplea una palabra vacía; si es algo real,
+está confesada la substancialidad del alma, pues que está confesada
+una realidad permanente en medio de la variedad de los fenómenos. Los
+que admitimos esta substancialidad, no pretendemos que el alma pueda
+ser dada en intuicion sensible, ni tampoco que podamos expresar en una
+definicion exacta sus propiedades íntimas, prescindiendo de los
+fenómenos que en ella experimentamos; lo que decimos es que conocemos
+su existencia real, y su permanencia, é identidad numérica, entre la
+sucesion y la diversidad de los fenómenos; luego desde el momento que
+se confiesa que hay en nuestro interior algo real, permanente,
+numéricamente idéntico en medio de la diversidad, se confiesa la
+substancialidad del alma que nosotros defendemos. Podrán suscitarse
+disputas sobre el carácter distintivo de esta naturaleza; sobre si es
+ó nó una fuerza como pretendia Leibnitz, ó si su esencia consiste en
+el mismo pensar, como opinaba Descartes; pero estas cuestiones son
+ajenas de la que ahora ventilamos; ¿hay algo real y permanente entre
+la variedad de los fenómenos internos? sí ó nó. Si no hay algo, la
+conciencia de la identidad numérica es absurda: si hay algo, queda
+demostrada la substancialidad del alma.
+
+[70.] «Aunque la opinion, dice Kant, de algunos filósofos antiguos de
+que todo es transitorio y no hay nada constante en el mundo, no sea
+sostenible desde que se admiten substancias, no se la puede refutar
+por la unidad de conciencia; porque nosotros no podemos ni aun juzgar
+por la conciencia, si como algo, somos ó nó permanentes; porque no
+atribuimos á nuestro yo idéntico, sino aquello de que tenemos
+conciencia; y así debemos necesariamente juzgar que somos precisamente
+los mismos en todas las duraciones de que tenemos conciencia.» Nótese
+bien; Kant reconoce expresamente que el juzgar que somos los mismos,
+lo hacemos por necesidad; esto es, que la identidad del yo es para
+nosotros un hecho de conciencia necesario. Difícilmente se puede hacer
+una confesion mas ingenua y concluyente para destruir los argumentos
+del filósofo aleman. Si estamos precisados á juzgarnos idénticos, si
+esto nos lo dice la conciencia, ¿podremos negar ni poner en duda esta
+identidad, si no queremos faltar al hecho fundamental de todas las
+investigaciones psicológicas, y por consiguiente caer en el mas
+completo escepticismo? Si no es valedero el testimonio de la
+conciencia, si no es seguro el juicio á que él nos impele por
+_necesidad_, ¿de qué podremos asirnos para no precipitarnos en el
+escepticismo mas absoluto? ¿dónde podremos buscar un cimiento sólido
+para levantar el edificio de nuestros conocimientos?
+
+[71.] «Pero, continúa Kant, desde el punto de vista de un extraño, no
+podemos tener por valedero este juicio, porque no hallando en el alma
+otro fenómeno constante que la representacion _yo_, que los acompaña y
+los une todos, no podemos jamás decidir si este yo (un simple
+pensamiento) no es tan pasajero como los otros pensamientos, que están
+respectivamente ligados por él.» En hora buena, no se admita que la
+representacion del yo, á pesar de representar esencialmente una
+identidad, no es valedera; dígase que aunque transitoria, nos induce
+_necesariamente_ á la ilusion de la permanencia; pero sáquense todas
+las consecuencias de esta doctrina, y sosténgase que la razon humana
+no vale nada, absolutamente nada; dígase que el recuerdo es una pura
+ilusion, que aunque por necesidad nos hallamos inducidos á creer que
+el pensamiento que tenemos ahora, es un recuerdo de otro pensamiento
+anterior, todo esto es pura ilusion; que no estamos seguros de que
+haya la relacion de recuerdo, y no sabemos mas sino que en la
+actualidad tenemos conciencia de un pensamiento que nos _parece_
+ligado con otro anterior; dígase que el valor de los raciocinios es
+nulo, porque todo enlace de ideas es imposible si nos falta la
+memoria; y si á pesar de que una representacion interna nos produce
+por necesidad un asenso, no debemos fiarnos del juicio que la
+necesidad nos arranque; dígase que todo cuanto pensamos, todo cuanto
+sentimos, todo cuanto queremos, todo cuanto experimentamos en nuestro
+interior, no puede servirnos para conocer nada, que estamos condenados
+á una impotencia completa de adquirir ninguna seguridad sobre nada; y
+que el lenguaje de todo filósofo deberá ser el siguiente: «ahora me
+parece esto; tengo conciencia de esto; ignoro todo lo demás;
+experimento una necesidad de creer tal cosa, pero quizás esta creencia
+será una pura ilusion; nada sé del mundo externo; nada sé tampoco del
+mundo interno; todo conocimiento me está negado; yo mismo no soy nada
+mas que una sucesion de fenómenos que pasan y desaparecen; una
+necesidad irresistible me impulsa á creer que estos fenómenos tienen
+un lazo comun, pero este lazo no es nada; pues en desapareciendo un
+fenómeno, nada queda de él; si confieso una realidad permanente, sea
+la que fuere, ya caigo en la substancialidad del alma, que me habia
+propuesto no admitir; todo es ilusion, todo es nada; porque no estando
+seguro ni aun de los hechos de conciencia, no estoy seguro de la
+ilusion misma.» ¿Quién tiene valor para arrostrar semejantes
+consecuencias?
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+SIMPLICIDAD DEL ALMA.
+
+
+[72.] En los capítulos anteriores me he ceñido á probar la
+substancialidad del alma; para lo cual me bastaba demostrar por el
+mismo testimonio de la conciencia, que hay dentro de nosotros una
+realidad permanente, sujeto de las modificaciones que experimentamos.
+Ahora voy á demostrar que esta substancia es simple.
+
+Para proceder con buen método fijemos el sentido de la palabra,
+_simple_. Cuando hay muchos seres reunidos que forman un conjunto, el
+resultado se llama compuesto; por manera que hay verdadera
+composicion, siempre que hay varios seres substancialmente distintos,
+pero unidos con un lazo; este lazo puede ser de diferentes especies,
+lo que da orígen á la diversidad de compuestos. La simplicidad se
+opone á la composicion, de suerte que la idea de simplicidad excluye
+esencialmente la de composicion; y como en esta última se comprende un
+_número_ de cosas distintas que se reunen para formar un todo, resulta
+que la idea de simplicidad excluye esencialmente la de número de cosas
+reunidas, para formar un todo; luego lo simple es propiamente uno, y
+hay verdadera simplicidad en una substancia, cuando ella no es un
+conjunto de substancias.
+
+Al decir pues que la substancia del alma es simple, significamos que
+no es un conjunto de substancias, sino que es una substancia.
+
+[73.] Fijada con exactitud la idea de simplicidad, veamos si conviene
+á nuestra alma. Como el alma no nos es dada en intuicion á la manera
+de las cosas sensibles, y solo la conocemos por la presencia de
+sentido íntimo, y por los fenómenos que experimentamos en el fondo de
+nuestra conciencia, debemos examinar estos dos manantiales para ver si
+encontramos en ellos la simplicidad.
+
+Es un hecho incontestable que en todos nuestros actos, en todas
+nuestras afecciones internas, sentimos la identidad del yo (Cap. VI,
+VII, VIII, IX, X). No hay identidad entre cosas distintas; y por
+consiguiente el sentido íntimo rechaza desde luego la multiplicidad
+del alma. Se dirá tal vez que esta identidad no existe entre las
+substancias distintas; pero que una substancia compuesta es idéntica
+consigo misma, y que quizás la identidad atestiguada por la
+conciencia, no es mas que la identidad de un compuesto consigo mismo;
+pero esta réplica se desvanece con solo atender al mismo testimonio de
+la conciencia. Lo que sentimos vario y múltiplo, no es el yo, sino lo
+que sucede en el yo; pensamos, queremos, sentimos cosas diferentes:
+pero la conciencia nos atestigua que quien las piensa, las quiere, las
+siente, es uno mismo: el yo. Luego con el solo testimonio de la
+conciencia está probada la simplicidad del alma; pues nó de otro modo
+se puede explicar cómo sentimos dentro de nosotros esa unidad
+permanente entre la muchedumbre de fenómenos que se suceden en nuestro
+interior.
+
+[74.] Prescindiendo del testimonio del sentido íntimo y ateniéndonos
+únicamente á la naturaleza de los fenómenos internos, se puede
+demostrar que el sujeto de ellos es una substancia simple. Si esto no
+se verifica, la substancia pensante será compuesta de varias
+substancias; veamos lo que resulta en este supuesto. Sean las
+substancias componentes tres por ejemplo, que llamaremos A B C: digo
+que este conjunto no puede pensar. Para demostrarlo hasta la última
+evidencia, tomemos este juicio: el metal es cuerpo; y veamos si es
+posible que el conjunto de A B C forme dicho juicio. Supongamos que la
+representacion del sujeto metal, se halla en la substancia A; que la
+idea del predicado cuerpo, está en la B; y la idea general de la
+relacion del predicado con el sujeto, ó la cópula _es_, se encuentra
+en C; ¿puede resultar un juicio? nó: de ningun modo. A percibirá el
+metal; B el cuerpo; C la idea general de cópula, _es_. Cada una de
+estas substancias tendrá conciencia de lo suyo; y como no la tendrá de
+la que hay en las demás, no formará juicio, que consiste esencialmente
+en la relacion del predicado con el sujeto.
+
+[75.] Si se dice que en cada una de las substancias se halla la
+representacion de las tres cosas, tendremos tres juicios, y no
+resultará un solo ser pensante, sino tres.
+
+Además, ó cada una de las substancias A B C está compuesta de otras ó
+nó; si no está compuesta, es simple, y nos hallamos con una substancia
+simple y perceptiva; entonces, ¿á qué poner tres bastando una? si está
+compuesta, todavía se aumenta la dificultad: porque supongamos que A
+está formada de dos substancias que llamarémos m, n; la representacion
+de metal que habia en A, tendremos que distribuirla en m, n, en cuyo
+caso lejos de poder llegar á un juicio, no tendremos ni aun sujeto,
+pues que no será dable formar la representacion de metal, supuesto que
+m, n, se la tendrán repartida.
+
+Si no es posible formar un juicio, ni aun idea de un término, es
+evidente que no se podrá raciocinar ni pensar de ningun modo: el
+raciocinio implica un enlace de juicios pues que se trata de sacar una
+consecuencia ligada con las premisas.
+
+[76.] Los actos de voluntad son tambien imposibles en una substancia
+compuesta; no hay voluntad cuando no hay conocimiento; y este como
+acabamos de ver, es inseparable de la simplicidad. Pero todavía se
+puede esforzar mas la demostracion. El acto de voluntad implica una
+inclinacion, tendencia ó llámese como se quiera, hácia un objeto
+conocido; supongamos que las dos substancias A, B, que componen la
+substancia que tiene voluntad, se reparten entre sí lo necesario para
+el acto de querer, de modo que el conocimiento del objeto querido se
+halle en A, y la inclinacion ó tendencia esté en B; digo que semejante
+acto de voluntad es un absurdo. Para sentir la fuerza de esta verdad
+supongamos que se pretende formar un acto de voluntad con el
+conocimiento de un hombre y la inclinacion de otro, hácia el objeto
+conocido; el puro conocimiento del uno no es acto de voluntad; y la
+inclinacion del otro hácia un objeto es imposible, si no tiene
+conocimiento del objeto á que se ha de inclinar: esto equivaldria á
+poner una relacion sin un punto de referencia. Semejantes
+contradicciones debe admitir quien niegue la simplicidad de las
+substancias que quieren; porque ó debe repartir entre las partes de
+las mismas la inclinacion y el conocimiento, ó debe concentrarlo todo
+en una, en cuyo caso las otras están de sobras.
+
+Además, las substancias componentes de la substancia que quiere, ó son
+simples ó compuestas: si son simples, hemos llegado á substancias
+simples que entienden y quieren; si son compuestas, cada acto de
+voluntad será un conjunto de la accion de muchas partes, ¿y qué será
+un acto de voluntad que consiste en un conjunto?
+
+[77.] La reunion que nosotros concebimos en substancias distintas es,
+ó de yuxtaposicion en el espacio, ó de simultaneidad en el tiempo, ó
+de concurso de fuerzas para producir un efecto comun: la yuxtaposicion
+en el espacio y la simultaneidad en el tiempo, nada nos dicen para
+explicar ni el pensamiento ni el acto de voluntad, ni ninguno de los
+fenómenos internos; el concurso de fuerzas para producir un efecto
+comun, tampoco puede servirnos para resolver el problema. En este
+supuesto deberíamos concebir los fenómenos internos como productos de
+una elaboracion á que han concurrido varias substancias: admitamos por
+un momento semejante absurdo, tampoco se adelanta nada; porque
+entonces preguntaremos ¿dónde reside el fenómeno elaborado: si en
+todas las substancias juntas, él en sí, será una cosa compuesta, y la
+conciencia del mismo deberá ser tambien una cosa compuesta; ninguna de
+las substancias componentes podrá decir _yo_, con respecto á dicho
+fenómeno; luego habrá multiplicidad de conciencias. Ahora bien; estas
+conciencias se reunirán en un punto para formar una conciencia comun ó
+nó. Si se reunen, el punto de reunion deberá ser una substancia simple
+so pena de caer de nuevo en la multiplicidad de conciencias; si no se
+reunen, las muchas conciencias internas de cada hombre se parecerán á
+las conciencias de distintos hombres, cada substancia pensará lo suyo,
+sin saber nada de lo que piensa la otra.
+
+[78.] Por fin esta divisibilidad de substancias y de conciencias, ó se
+llevará hasta lo infinito ó nó; si lo primero, en vez de un ser
+pensante habrá infinitos en cada uno de nosotros; si no se lleva hasta
+lo infinito la divisibilidad, vamos á parar á substancias simples con
+pensamiento y con conciencia, que es precisamente lo que se proponian
+huir los adversarios. La misma divisibilidad infinita no los salva
+tampoco de la simplicidad; la division separa las partes pero las
+supone distintas; luego la division infinita debe suponer una
+muchedumbre infinita de seres simples que hagan posible la division.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+EXÁMEN DE LA OPINION DE KANT SOBRE EL ARGUMENTO CON QUE SE PRUEBA LA
+SIMPLICIDAD DEL ALMA.
+
+
+[79.] El argumento con que acabamos de probar la simplicidad del alma
+lo apellida Kant el segundo paralogismo de la psicología, y lo propone
+en estos términos: «aquello cuya accion no puede nunca ser concebida
+como el concurso de muchos agentes, es simple; el alma ó sujeto
+pensante, se halla en este caso; luego el alma es simple.» Conviene el
+filósofo aleman en que este argumento no es un juego puramente
+sofístico, imaginado por algún dogmático, para dar á sus aserciones
+una ligera apariencia de verdad; y confiesa que es un raciocinio que
+parece desafiar el exámen mas atento y la reflexion mas profunda. Sin
+embargo, él se lisonjea de poder reducirle á polvo, manifestando que
+este principal apoyo de la psicología racional, es un cimiento falso,
+y que por consiguiente todo el edificio de esta ciencia se halla
+fundado en el aire.
+
+[80.] Kant observa que el _nervus probandi_ del argumento se halla en
+que muchas representaciones no pueden formar un pensamiento, sino en
+cuanto están contenidas en la unidad absoluta del sujeto pensante;
+«pero nadie, dice, es capaz de probar _por conceptos_ semejante
+proposicion. En efecto, ¿por dónde comenzaremos la tarea? La
+proposicion: «un pensamiento no puede ser sino el efecto de la unidad
+absoluta del ser pensante,» no puede ser tratada analíticamente; la
+unidad del pensamiento (y todo pensamiento resulta de muchas
+representaciones) es colectiva; y en cuanto á los simples conceptos,
+del mismo modo puede referirse á la unidad colectiva de substancias
+que contribuyen á producir el pensamiento (así como que el movimiento
+de un cuerpo es el movimiento de todas las partes de este cuerpo) que
+á la unidad absoluta del sujeto. La necesidad de la suposicion de una
+substancia simple no puede por tanto ser conocida por la regla de la
+identidad en un pensamiento compuesto; quien conozca la razon de la
+posibilidad de los juicios sintéticos _à priori_ tal como la hemos
+expuesto mas arriba, no osará afirmar que esta proposicion deba ser
+conocida sintéticamente, y perfectamente _à priori_ ó por conceptos
+puros.» Esta argumentacion es un puro sofisma que voy á desvanecer á
+la luz de la evidencia.
+
+[81.] En primer lugar, no es exacto que todo pensamiento resulte de
+muchas representaciones; en la percepcion de una idea simple, por
+ejemplo ser, no hay muchas representaciones, luego flaquea por su base
+el argumento de Kant; pues que si encontramos un solo pensamiento que
+exija simplicidad, la tenemos ya demostrada; si el alma es simple para
+un caso no dejará de serlo para los otros.
+
+[82.] Examinemos ahora cómo entra la diversidad de representaciones en
+los pensamientos que las admiten. Cuando estas forman lo que se llama un
+pensamiento, se reunen por decirlo así en un punto que hace necesaria la
+unidad de la percepcion y del sujeto que percibe. En el pensamiento
+apellidado juicio, se combina variedad de representaciones, la del
+sujeto y la del predicado; pero estas varias representaciones, no
+constituyen el pensamiento llamado juicio, sino en cuanto se ofrecen
+enlazadas con la relacion, que autoriza para afirmar ó negar el
+predicado del sujeto; luego en el fondo de la diversidad hay la unidad,
+es decir la relacion; luego el pensamiento con que se percibe esta
+relacion es uno, y por tanto la accion de percibir es esencialmente una,
+á pesar de la variedad de las representaciones.
+
+[83.] No hay en nuestros pensamientos ningun órden sino en cuanto los
+comparamos unos con otros: todos nuestros actos intelectuales se
+reducen á percepcion de ideas y á comparacion de las mismas; en la
+percepcion hay simplicidad; en la comparacion la hay tambien, pues no
+hay comparacion de lo vario, sino en cuanto lo vario se reduce á lo
+uno, esto es á la relacion que se percibe en la comparacion. Luego en
+todo pensamiento hay unidad; luego el pensamiento no puede ser
+concebido jamás como el concurso de muchos agentes; luego queda
+demostrada esta proposicion que Kant considera indemostrable: muchas
+representaciones no pueden formar un pensamiento, sino en cuanto están
+contenidas en la unidad absoluta de un sujeto pensante.
+
+[84.] Presentemos la misma demostracion bajo una forma mas rigurosa;
+supongamos que han de concurrir á la formacion del pensamiento tres
+agentes A B C: cada parte pondrá su contingente; á la primera
+supondremos que le corresponda a, á la segunda b, á la tercera c; el
+resultado del concurso será el conjunto compuesto de a b c, esto será
+el pensamiento; luego será triple, luego no puede constituir jamás un
+punto de comparacion; luego, ó es menester rechazar esta hipótesis, ó
+negar el pensamiento. El sofisma de Kant se funda pues en que atiende
+solo á la diversidad de las representaciones, y prescinde de la unidad
+que siempre se encuentra en la percepcion de esta diversidad; así no
+es extraño que en el concepto del pensamiento no encuentre la unidad.
+Este concepto lo presenta incompleto ó mas bien falso; nos ofrece el
+pensamiento como un conjunto de las representaciones, cuando deberia
+ofrecérnosle como un punto simplicísimo en que las representaciones se
+reunen para ser percibidas en la relacion que entre sí tienen. La
+diversidad de las representaciones no forma un conjunto á la manera de
+los objetos sensibles; el pensamiento en que se conoce la relacion de
+dos triángulos diversos, no puede ser expresado por la suma de las
+figuras de los dos triángulos; es algo diferente de ellas; algo que
+está en medio de ellas, que las reune comparándolas, y que hace
+confluir su diversidad en la unidad de su relacion.
+
+[85.] El ejemplo que aduce Kant manifiesta la grosería de la idea con
+que concibe el carácter de la reunion de las representaciones para
+formar un pensamiento total. La unidad del pensamiento, dice, es
+colectiva, y puede referirse á la unidad colectiva de muchas
+substancias, como el movimiento de un cuerpo es el movimiento compuesto
+de todas las partes de este cuerpo.» Aquí se presenta de bulto la
+equivocacion de Kant: toma el conjunto de las representaciones por el
+pensamiento que se refiere á ellas; así no es extraño que no eche de ver
+la unidad implicada en la diversidad, supuesto que esta diversidad haya
+de ser pensada.
+
+Para llevar la conviccion hasta el último punto atengámonos al mismo
+ejemplo del movimiento; supongamos movido un cubo, y llamemos á sus
+ocho vértices A. B. C. D. E. F. G. H; todos se mueven; y el conjunto
+de sus movimientos, así como de los puntos que están entre ellos,
+forma el movimiento total. En el resultado de este concurso de agentes
+¿qué hay de comun? nada, sino la yuxtaposicion en el espacio, y la
+relacion que van conservando con la velocidad igual del movimiento.
+Pero el movimiento del vértice H. no es el del vértice A, como lo
+demuestra el que si suponemos que el vértice A. queda cortado del cubo
+y permanece quieto, el movimiento del vértice H. podrá continuar sin
+ninguna alteracion; luego los dos movimientos eran cosas absolutamente
+distintas. Es evidente que lo mismo se verifica respecto á los demás
+puntos; luego la unidad del movimiento compuesto es puramente
+facticia; lo que hay realmente es una multiplicidad de substancias y
+de movimientos, sin mas lazo que una cosa puramente extrínseca: la
+relacion de las posiciones en el espacio.
+
+Troquemos ahora los vértices en representaciones y veamos lo que
+resulta. ¿Se las supone existentes sin mas lazo que su coexistencia?
+entonces no forman un pensamiento, sino un conjunto de fenómenos que
+podrá ser considerado como una _reunion_ de cosas, pero nó como un
+pensamiento; en tal caso el conjunto de todas las representaciones
+será semejante al conjunto de los movimientos, pero no producirá
+ningun resultado para el objeto que nos proponemos. Si á estas
+representaciones se les señala un punto de reunion, esto es, la
+relacion bajo la cual son percibidas, tendremos ya pensamiento; pero
+¿qué semejanza hay entre este acto _uno_, simplicísimo, y la totalidad
+de muchos puntos que se mueven?
+
+[86.] Si Kant hubiese querido presentar un ejemplo mas seductor, debía
+echar mano de una teoría mecánica, cuya aplicacion al presente caso
+ofrecia, si nó mas dificultad, cuando menos una apariencia mas
+engañosa: hablo de la resultante de un sistema de fuerzas y de su
+punto de aplicacion.
+
+Cuando muchas fuerzas obran sobre una línea, un plano, ó un sólido,
+producen un efecto igual al de una fuerza única, que se llama
+resultante; la que tiene una direccion determinada, y un punto de
+aplicacion, cual si fuera simple, ó si no hubiese dimanado de otras;
+¿por qué no se podria aplicar lo mismo al pensamiento? ¿por qué, á
+pesar de ser una cosa simple, no podria ser el producto del concurso
+de varios agentes? Este ejemplo es mas especioso, porque presenta el
+resultado de la composicion concentrado todo en un punto; pero bien
+examinado tampoco prueba nada para el caso presente.
+
+La disparidad está en que el pensamiento es un acto simple en sí
+mismo, y la resultante de las fuerzas lo es únicamente en su relacion
+al efecto experimentado, único que nosotros podemos calcular. Cuando
+dos fuerzas se aplican á los dos extremos de una recta inflexible, el
+efecto es el mismo que si aplicásemos á un punto de la línea una
+fuerza sola igual á la suma de las componentes, y en una distancia del
+punto de aplicacion de las mismas, inversamente proporcional al valor
+de cada una de ellas. Pero la unidad de este efecto depende de la
+cohesion de las partes, que no permitiendo movimientos aislados, debe
+hacer refluir la fuerza en un solo punto: mas las fuerzas componentes
+no dejan de ser distintas, y de estar separadas, de tal suerte que en
+el momento que cesase la cohesion, los puntos respectivos sentirian
+cada cual la accion de la fuerza que les corresponde, y marcharian en
+la direccion y con la velocidad que esta les imprimiese. Si mientras
+dura la cohesion fuese posible dar á cada una de las fuerzas
+componentes conciencia de la accion que están ejerciendo, habria dos
+conciencias realmente distintas, que no llegarian á formar una
+conciencia comun, y que no se reunirian en otra cosa que en la
+produccion del efecto. Si el punto á que se aplican tuviese conciencia
+de la accion que experimenta, podria tener una conciencia semejante al
+de la accion de una fuerza sola, igual á la suma de las componentes,
+si desconociese el modo con que se le trasmite la accion de estas;
+pero desde que tuviese conciencia de la accion respectiva de las
+mismas, sabria que el resultado se debe á la imposibilidad de que cada
+una de ellas produjese aisladamente el efecto respectivo. Por manera
+que si comparásemos el sujeto pensante á este punto de aplicacion de
+las fuerzas, deberíamos atribuirle conciencia de la diversidad de
+orígen de las representaciones que concurririan á la produccion del
+efecto total.
+
+Se nos objetará tal vez, que por el análisis mismo del ejemplo, hemos
+proporcionado el triunfo á los adversarios de la simplicidad del alma;
+porque merced á suposiciones arbitrarias, hemos venido á parar á un
+efecto simple, inherente á una cosa simple, y todo producido por el
+concurso de varios agentes; pero si bien se reflexiona, el pretendido
+triunfo nunca habia estado mas lejos que en el último caso á que nos
+conduce el análisis de las fuerzas. Porque para llegar á un resultado
+simple producido por el concurso de varias fuerzas, necesitamos
+tambien un punto simple en el cual se concentre dicho resultado.
+Entonces, y precisamente solo porque hemos llegado á esta simplicidad,
+podemos prescindir de las fuerzas componentes, y considerar la
+resultante en la clase de un efecto simple producido por una fuerza
+simple, é inherente tambien á un sujeto simple que es el punto
+indivisible, al cual se considera aplicada; luego continuando la
+comparacion, deberíamos tambien decir que sea cual fuere el número de
+agentes que concurren á la produccion del pensamiento, este reside en
+un sujeto simple, en cuyo caso está confesada la simplicidad del alma.
+Es verdad que entonces se fingiria un cierto número de agentes que
+influirian sobre el alma para producir en ella el pensamiento; pero
+una vez producido, ella sola seria el sujeto pensante, á la manera que
+el punto indivisible es el solo en que se reune toda la fuerza de las
+componentes. Así nuestros adversarios no habrian ganado nada sino el
+cargar con la ridícula extravagancia del concurso de agentes, para
+venir á parar á una substancia simple pensante, que es lo único cuya
+existencia nos proponíamos demostrar.
+
+[87.] Pretende Kant que es imposible el sacar de la experiencia la
+unidad necesaria del sujeto pensante como condicion de posibilidad de
+todo pensamiento; porque la experiencia no hace conocer ninguna
+necesidad, y el concepto de la unidad absoluta se halla en una esfera
+muy diferente de la que conviene á este caso. Es cierto que la sola
+experiencia no nos hace conocer la necesidad, porque limitándose á
+hechos particulares, todos contingentes, no se extiende á la razon
+universal de los objetos; pero no se verifica lo mismo de la
+experiencia considerada objetivamente, esto es, en cuanto al
+conocimiento de las razones generales de las cosas: porque si bien
+este conocimiento considerado subjetivamente, como un acto individual,
+es un hecho contingente, sin embargo, en cuanto existe, nos representa
+verdadera necesidad en ciertos objetos, á no ser que queramos
+renunciar á la certeza de todas las ciencias, inclusas las
+matemáticas.
+
+Es claro que al hablar del pensamiento y del sujeto pensante, no
+podemos desentendernos de la experiencia, pues que nos es imposible
+prescindir de la base de todas las investigaciones psicológicas, _yo
+pienso_, cuya proposicion expresa un hecho de conciencia, un acto de
+experiencia interna; pero con esta experiencia se combina la idea de
+unidad en general, es decir de la exclusion de la distincion y
+multiplicidad en el acto del pensamiento y en el sujeto pensante. Por
+manera que la demostracion de la simplicidad del alma sigue los mismos
+trámites que cuantas no se limitan á un órden puramente ideal, y que
+por consiguiente se forman de una premisa que contiene una verdad
+necesaria, y de otra que consigna un hecho de experiencia. La premisa
+necesaria es aquí la misma definicion de la unidad y simplicidad: y la
+otra expresa el hecho experimentado, esto es la naturaleza del
+pensamiento, tal como lo sentimos en nuestra conciencia.
+
+[88.] De esta suerte, la demostracion de la simplicidad de los seres
+pensantes no se limita á los espíritus humanos, sino que se extiende á
+todos los sujetos donde se halle el hecho de conciencia. Cuando Kant
+nos oponga que no podemos extender esta demostracion porque entonces
+salimos del campo de la experiencia, le replicaremos con este
+raciocinio: nuestra demostracion se funda en la idea de unidad y en el
+hecho de conciencia; la idea de unidad es general, y de consiguiente
+vale para todos los casos; el hecho de conciencia es una cosa que se
+encuentra en todo ser pensante, pues el pensamiento no es concebible
+sin un sujeto que pueda decir _yo pienso_; luego procedemos
+legítimamente al extender la demostracion de la simplicidad, á no ser
+que se pretenda dar á la palabra _pensar_, una significacion muy
+diversa de la que le damos todos, en cuyo caso salimos del terreno
+filosófico y entramos en una cuestion de palabras.
+
+[89.] La idea de un ser pensante la hemos debido recibir de la
+experiencia que hallamos en nosotros mismos; esta idea la dilatamos ó
+la restringimos aumentando ó disminuyendo su perfeccion, pero en el
+fondo queda siempre la misma: y no concebimos el pensamiento en otro
+ser, sin atribuirle algo semejante á lo que sentimos en nosotros. En
+este concepto tiene razon Kant cuando dice que al querer
+representarnos un ser pensante, debemos ponernos á nosotros mismos en
+lugar del objeto. Segun el mismo filósofo no exigimos para el
+pensamiento la unidad absoluta del sujeto, sino porque sin esta unidad
+seria imposible decir yo pienso; pues que si bien la totalidad del
+pensamiento puede estar distribuida entre muchos sujetos, el yo
+subjetivo no puede estar dividido ni repartido, y este _yo_ le
+suponemos en todo pensamiento. La proposicion, yo pienso, es el
+fundamento sobre el cual la psicología edifica sus conocimientos; esto
+lo confiesa Kant, y no se comprende por qué admitiendo que esta
+proposicion es la forma de la apercepcion que se liga con toda
+experiencia y la precede, dice que no es experimental; como si no
+estuviese sujeto á verdadera experiencia tanto el pensamiento como su
+forma; cuando si bien se considera, mas bien debe ser experimentada la
+forma que el mismo pensamiento, supuesto que este es distinto en cada
+caso; mientras la forma es idéntica en todos; porque ella en sí no es
+otra cosa, que la conciencia de la unidad, idéntica en medio de la
+diversidad.
+
+[90.] Al concebir esta unidad absoluta en el yo, no concebimos una
+unidad lógica como pretende Kant; sino una unidad real, supuesto que
+permanece la misma realmente entre la variedad del pensamiento. Cuando
+enunciamos esta unidad en la proposicion, yo pienso, no hablamos de
+una forma en abstracto, comun á todas las percepciones, sino de una
+cosa positiva que hay en nosotros, y cuya realidad es indispensable
+para que el pensamiento sea posible.
+
+[91.] Dice el filósofo aleman: «esta condicion subjetiva de todo
+conocimiento no seria justo convertirla en condicion de la posibilidad
+de un conocimiento de los objetos, es decir, en un concepto del ser
+pensante en general, atendido que nosotros no podemos representarnos
+este ser sin ponernos á nosotros mismos en su lugar, con la fórmula de
+nuestra conciencia.» No creo que los psicólogos que han pretendido
+poder demostrar la simplicidad del alma, se hayan lisonjeado de llegar
+á una idea perfecta de los seres pensantes, ni tampoco negado el que
+el tipo de esta idea lo sacamos de nuestra experiencia; lo que han
+pretendido es que la razon los conducia á inferir que habia unidad
+absoluta de sujeto, donde quiera que hubiese un ser pensante; aunque
+su pensamiento perteneciese á una escala mas ó menos perfecta que la
+nuestra.
+
+[92.] Cuando Kant observa que el sujeto de la inherencia del
+pensamiento está solo indicado de una manera trascendental sin que se
+descubran sus propiedades, y que por esto no conocemos la simplicidad
+del sujeto mismo, consigna un hecho que en algun modo se puede
+admitir, pero saca una consecuencia falsa. Es verdad que no conocemos
+la substancia del alma sino por la presencia del sentido íntimo, y por
+su relacion con los actos; y que por consiguiente ella en sí misma,
+con abstraccion de todos los fenómenos que experimentamos, no nos es
+dada en intuicion inmediata, y que cuando llegamos á este punto nos
+quedamos reducidos á la idea de un ser simple; pero esta
+indeterminacion y vaguedad en el conocimiento de la substancia del
+alma, no nos impide el conocer su simplicidad, si esta se halla
+atestiguada por el sentido íntimo, y además por la naturaleza de los
+fenómenos que nos dan á conocer al sujeto pensante.
+
+[93.] Creerán algunos que la indeterminacion en el conocimiento de la
+substancia del alma, es un hecho descubierto recientemente por el
+filósofo aleman; pero es fácil probar que este hecho habia sido notado
+de muy antiguo, hallándose consignado de una manera muy especial y muy
+interesante, en los escritos de Sto. Tomás. Este metafísico eminente
+se propone la cuestion de si el alma intelectual se conoce á sí misma,
+por su esencia; utrum anima intellectiva seipsam cognoscat per suam
+essentiam; y despues de varias consideraciones sobre la inteligencia y
+la inteligibilidad de los objetos, la resuelve con las siguientes
+notabilísimas palabras. «El entendimiento no se conoce pues á sí mismo
+por su esencia, sino por su acto, y esto de dos maneras: en
+particular, en cuanto Sortes ó Platon percibe que tiene alma
+intelectual, por lo mismo que percibe que entiende: y en universal, en
+cuanto consideramos la naturaleza de la mente humana por el acto del
+entendimiento. El juicio y la eficacia de este conocimiento de la
+naturaleza del alma lo tenemos por derivacion de la luz que nuestro
+entendimiento recibe de la verdad divina, la cual contiene la razon de
+todas las cosas, segun lo dicho mas arriba; de aquí es que san Agustin
+en el libro 9 _de Trinitate_ dice: vemos la inviolable verdad, por la
+cual en cuanto podemos, definimos perfectamente, nó cuál es el alma de
+cada hombre, sino cuál debe ser, segun las razones eternas. Entre
+estos dos conocimientos hay una diferencia; porque para tener el
+primero, basta la misma presencia del alma, que es principio del acto,
+con el cual el alma se percibe á sí misma, y así decimos que se conoce
+por su presencia; mas para el segundo conocimiento dicha presencia no
+basta, sino que se necesita una investigacion diligente y sutil, y por
+esto muchos ignoran la naturaleza del alma y muchos erraron sobre
+ella, por lo cual dice san Agustin en el libro 10 _de Trinitate_: no
+se busque el alma á sí misma como para ver una cosa ausente, sino
+procure discernirse como una cosa presente; esto es, conocer lo que la
+diferencia de las otras cosas, en lo que consiste el conocer su
+esencia y su naturaleza[2].
+
+[Nota 2: Non ergo per essentiam suam, sed per actum suum se
+cognoscit intellectus noster, et hoc dupliciter. Uno quidem modo
+particulariter, secundum quod Sortes, vel Plato percipit se habere
+animam intellectivam ex hoc, quod percipit se intelligere. Alio modo
+in universali secundum quod naturam humanæ mentis ex actu intellectus
+consideramus. Sed verum est quod judicium et efficacia hujus
+cognitionis, per quam naturam animæ cognoscimus, competit nobis
+secundum derivationem luminis intellectus nostri averitate divina, in
+qua rationes omnium rerum continentur, sicut supra dictum est. Unde
+August, dicit in 9 de Trini. Intuemur inviolabilem veritatem, ex qua
+perfecte quantum possumus deffinimus, non qualis sit uniuscujusque
+hominis mens, sed qualis esse sempiternis rationibus debeat. Est autem
+differentia inder bes duas cognitiones: nam ad primam cognitionem de
+mente habendam sufficit ipsa mentis præsentis, quæ est principium
+actus ex quo mens percipit seipsam, et ideo dicitur se cognoscere per
+suam præsentiom. Sed ad secundam cognitionem de mente habendam, non
+sufficit ejus præsentia, sed requiritur diligens et subtilis
+inquisitio. Unde et multi naturam animæ ignorant, et multi etiam cirra
+naturam animæ erraverunt. Propter quod August. dicit 10 de Trinitate,
+detali inquisitione mentis. Non velut absentem se quærat mens cernere,
+sed preæsentem quærat discernere, id est cognoscere differentiam suam
+ab aliis rebus, quod est cognoscere quidditatem, et naturam suam. (1,
+P. Q. 87 Art. 1.)]
+
+[94]. Aquí es de notar que Santo Tomás admite dos conocimientos del
+alma para sí misma: el de presencia, en cuanto la sentimos por lo
+mismo que pensamos, «percipit se habere animam intellectivam, ex hoc
+quod percipit se intelligere,» y despues otro que es el que sacamos
+del análisis del acto intelectual discurriendo por consideraciones
+generales, ateniéndonos á la luz que las razones eternas arrojan sobre
+este hecho de experiencia; hé aquí pues cómo se hallan explicados en
+Sto. Tomás el conocimiento de presencia ó de conciencia contenido en
+la proposicion, yo pienso; y el general que es el que se saca del acto
+mismo intelectual en sus relaciones con la unidad del sujeto que lo
+ejerce: este último conocimiento tiene algo de abstracto, de
+indeterminado, nadie lo niega; y cuando Kant nos lo hace notar, no nos
+dice nada que no hubiese enseñado el Sto. Doctor cuando afirma
+expresamente que el alma no se conoce á sí misma por su esencia sino
+por su acto: «non per essentiam suam sed per actum suum.» Todo cuanto
+se halla de verdad en la dilatada exposicion de Kant sobre la
+limitacion de nuestro conocimiento á los actos de conciencia y sobre
+la falta del conocimiento intuitivo de la misma substancia del alma,
+del sujeto trascendental del pensamiento, está expresado en aquellas
+lacónicas palabras: nó por su esencia sino por su acto.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+COMO LA IDEA DE SUBSTANCIA ES APLICABLE Á DIOS.
+
+
+[95.] En la idea de substancia, tal como nos la formamos por las cosas
+que nos rodean, y por el testimonio de nuestra conciencia, hemos
+encontrado la relacion á las mudanzas que en ella se verifican, como
+en un sujeto ó recipiente. Pero ya hemos observado tambien, que á mas
+de esta relacion, habia la negacion de estar inherente á otro ser,
+como las modificaciones lo están á ella; cuya negacion supone una
+perfeccion que exime de la necesidad de inherencia á que están
+sometidos los seres endebles y transitorios que apellidamos accidentes
+ó modificaciones. Como nosotros no conocemos la íntima esencia de las
+substancias, ignoramos lo que sea esta perfeccion; pero no podemos
+dudar que existe en la misma naturaleza del sujeto, y que es
+independiente de las modificaciones que le transforman. Así pues, si
+en algo se ha de constituir la esencia misma de la substancia, ha de
+ser en esa perfeccion, de que tenemos noticia, mas nó conocimiento
+intuitivo; y por tanto, cuando se define la substancia con relacion á
+los accidentes, «quod substat accidentibus,» mas bien se la define por
+el modo con que se nos presenta á nosotros, que por lo que ella es en
+sí misma.
+
+[96.] De aquí resulta, que de las dos definiciones que á veces se
+daban en las escuelas, «ens per se subsistens,» un ente subsistente
+por sí mismo, «id quod substat accidentibus,» el sujeto de los
+accidentes; la primera es la mas propia, porque se acerca mas á
+expresar la cosa como es en sí. Aunque sea verdad que nosotros no
+conocemos las substancias finitas, sino en cuanto se nos revelan por
+los accidentes, y hasta nuestro mismo espíritu no se conozca á sí
+propio sino por sus actos, la razon nos dice que las cosas para ser
+conocidas, es necesario que existan, y que para que nuestro
+entendimiento halle en las mismas algo permanente, es preciso que ese
+algo esté en ellas. Nuestro conocimiento no es productivo de sus
+objetos; para que sean conocidos, es necesario que existan.
+
+[97.] Estas consideraciones nos manifiestan la posibilidad de que
+exista una substancia no sujeta á modificaciones, ni á mudanzas de
+ninguna clase; y que esta substancia lejos de perder el carácter de
+tal, por su inmutabilidad, le poseeria en un grado mucho mas perfecto.
+La perfeccion de la substancia no está en las mudanzas, sino en lo
+permanente que encierra; no está en tener una sucesion de
+modificaciones inherentes á ella, sino en existir de tal modo que no
+necesite estar adherida á otro ser. La substancia que reuniese esa
+permanencia, esa perfeccion que le diese fuerza para existir por sí
+misma, y que al propio tiempo no tuviese ninguna modificacion, no
+experimentase ninguna mudanza, seria la substancia por excelencia,
+infinitamente superior á todas las demás. Esta substancia es Dios.
+
+[98.] Ahora es fácil resolver la cuestion, si cuando la idea de
+substancia es aplicada á Dios se la entiende en el mismo sentido que
+al aplicarla á las criaturas; ó hablando en términos de las escuelas;
+si se toma en sentido unívoco ó análogo.
+
+[99.] En la idea de toda substancia entra la de un ser; lo que no
+existe, no puede ser substancia. En cuanto concebimos el ser como una
+realidad, como contrapuesto á la nada, la idea de ser conviene á Dios
+y á las criaturas: Dios es, es decir, Dios es una cosa real, nó la
+nada. Pero si de esta idea general, tal como nosotros la concebimos,
+en oposicion con la nada, pasamos á su realizacion en los objetos, al
+modo por decirlo así con que se la aplica, entonces encontramos la
+diferencia que va de lo contingente á lo necesario, de lo finito á lo
+infinito. Aunque no vemos intuitivamente al ser infinito, ni la
+esencia de los seres finitos, no obstante conocemos con toda evidencia
+que la palabra _ser_ aplicada á lo infinito, significa una cosa muy
+diferente de cuando se la aplica á lo finito.
+
+[100.] En la idea de substancia entra la de una cosa permanente; esta
+permanencia conviene tambien á Dios; el ser infinito es permanente por
+esencia.
+
+[101.] En las substancias que nos rodean, hallamos esa permanencia
+combinada con la sucesion de las modificaciones que las afectan; estas
+mudanzas son imposibles en Dios. Esta cualidad de relacion á las
+modificaciones, es característica de las substancias finitas.
+
+[102.] Las substancias no están inherentes á otras, como las
+modificaciones lo están á ellas; esta no inherencia conviene tambien á
+la substancia divina.
+
+[103.] Las substancias deben encerrar algo en sí que las exima de la
+necesidad de la inherencia, que las eleve sobre los seres que se
+suceden con tanta rapidez, y que en su existencia han menester siempre
+de otro que los sustente; esta perfeccion se halla en la substancia
+divina, ser por esencia, piélago de perfeccion.
+
+[104.] Resulta de este análisis que todo cuanto se encierra de
+perfeccion en la idea de substancia, puede aplicarse al ser infinito;
+y que lo único que de esta idea no se le puede aplicar, es lo que
+supone negacion, imperfeccion.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+UNA ACLARACION IMPORTANTE; Y UN RESÚMEN.
+
+
+[105.] Cuando se dice que la substancia es un ser subsistente por sí
+mismo, no se entiende que sea un ser que absolutamente no haya
+necesitado de otro para su existencia. El confundir estas dos cosas es
+dar pié á una monstruosa confusion de ideas, y nace á su vez de otra
+confusion no menos monstruosa, de la relacion de causa y efecto, con
+la relacion de substancia y accidente.
+
+[106.] La relacion de causa y efecto está en que la causa da el ser al
+efecto; y la relacion de substancia y accidente, está en que la
+substancia sirve de sujeto al accidente. Tanta diferencia va de una
+cosa á otra, que no solo la razon nos las muestra distintas, sino que
+á cada paso la experiencia nos las ofrece separadas. Nuestra alma es
+sujeto de muchos accidentes en cuya produccion no tiene ella ninguna
+parte; antes por el contrario, se opone á esta produccion en cuanto le
+es posible. Tales son todas las sensaciones dolorosas, todas las
+impresiones desagradables; todos los pensamientos importunos que nos
+ocurren á pesar nuestro, y cuando quisiéramos pensar en otra cosa.
+Entonces es el alma sujeto y nó causa; se halla en ella la razon de
+substancia con respecto á cosas en que lejos de ser causa, es solo
+paciente. Si no me engaño, este ejemplo es concluyente del todo, para
+demostrar la existencia de una línea divisoria entre el carácter de
+causalidad y el de substancia, y el de efecto y accidente.
+
+[107.] El ser subsistente por sí mismo, significa cierta exclusion: si
+esta se refiere á la causalidad, ser subsistente por sí mismo[1],
+significa ser no causado; si dicha exclusion se refiere á la
+inherencia, ser subsistente por sí mismo, significa ser no inherente á
+otro, como lo están los accidentes á la substancia. Cuando se define
+la substancia un ser subsistente por sí mismo, se entiende en el
+segundo sentido, nó en el primero; y esta distincion basta para
+derribar todo el sistema de Spinosa, y de todos los panteistas, sea
+cual fuere el aspecto bajo el cual presenten su error.
+
+[108.] Para entrar desembarazadamente en la cuestion del panteismo,
+resumamos en pocas palabras, lo que la razon y la experiencia nos
+dicen sobre la substancia.
+
+1.° En nuestro interior hay un ser uno, simple, idéntico, permanente,
+sujeto de los fenómenos que experimentamos.
+
+2.º En lo exterior hay objetos, que conservan algo constante, en medio
+de la variedad de sus fenómenos.
+
+3.º En la idea de substancia entran las de ser, permanencia, no
+inherencia á otro en clase de modificacion.
+
+4.º La relacion de sujeto á sus modificaciones se halla en todas las
+substancias finitas.
+
+5.º La relacion á modificaciones, no es inseparable de las ideas de
+ser, permanencia, y no inherencia á otro.
+
+6.º Una substancia inmutable, no implica ninguna contradiccion.
+
+7.º Subsistente por sí mismo, no es lo mismo que independiente de otro
+ser. No debe confundirse la relacion de causa y efecto, con la de
+substancia y accidente.
+
+8.º La _no inherencia_ á otro ser, es característico de la substancia;
+pero esta idea negativa se ha de fundar en una cosa positiva: en una
+_fuerza_ de subsistir por sí mismo, para no necesitar de estar
+adherido á otro.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LAS IDEAS.
+
+
+[109.] La idea de substancia, y todas sus aplicaciones así al mundo
+externo como al interno, de ningun modo nos conducen á inferir la
+existencia de una substancia _única_; por el contrario, la razon de
+acuerdo con la experiencia nos obliga á reconocer _muchedumbre_ de
+substancias. ¿Por qué deberíamos admitir una substancia única?
+Examinemos á fondo esta cuestion, una de las mas capitales de la
+filosofía, y que desde muy antiguo ha dado ocasion á los errores mas
+funestos.
+
+[110.] Los sostenedores de la substancia única, ó se han de fundar en
+la misma idea de la substancia, ó en la experiencia; nuestro espíritu
+no tiene otros recursos que sus ideas primitivas, ó la enseñanza de la
+experiencia. Empecemos por el método _à priori_, ó por el que se funda
+en la idea.
+
+[111.] ¿Qué entendeis por substancia? les preguntarémos. Si por
+substancia entendéis un ser subsistente por sí mismo, y por esta
+subsistencia significais, que no necesita de ningún otro para existir,
+que no lo ha necesitado nunca, entonces hablais de un ser _no
+causado_, de un ser necesario, que tiene en sí propio la razon
+suficiente y necesaria de su existencia. Si decis que este ser es
+único, ó que no hay otro de su clase, convenimos con vosotros; solo os
+advertiremos que tomais el nombre de substancia en un sentido
+impropio. Pero en el fondo la diferencia estará en el nombre; y para
+entendernos perfectamente, solo nos será necesario saber que por
+substancia entendeis un ser absolutamente necesario, y por tanto
+absolutamente independiente. Pero si afirmais que este ser es único,
+en tal sentido que nada hay, ni puede haber fuera de él, entonces
+afirmais gratuitamente, y os exigimos prueba de lo que afirmais.
+
+¿Por qué el ser necesario excluiria la posibilidad de los demás seres?
+¿No es mas legítimo el deducir que en él se contiene la razon de la
+posibilidad y de la existencia de los mismos? El ser que tenga en si
+la necesidad de existir, ha de estar dotado de actividad; y el término
+de la actividad en lo exterior es la produccion. ¿Por qué de esta
+produccion no podrán resultar otros seres? Por lo mismo de ser
+producidos serán distintos del que los produce.
+
+[112.] Sin salir de nuestras ideas encontramos la contingencia y la
+multiplicidad. La experiencia nos enseña que en nosotros mismos hay
+una sucesion continua de formas: estas apariencias algo son, no pueden
+ser un puro nada, pues deben ser algo, siquiera como apariencias. En
+ellas vemos un continuo tránsito del no ser al ser, y del ser al no
+ser, luego hay produccion de algo que no es necesario, puesto que es y
+deja de ser; luego hay algo fuera del ser que se quiere suponer único.
+Este argumento se funda en los fenómenos puramente internos y así
+vale, aun contra los idealistas, contra los que quitan al mundo
+externo toda realidad, y lo reducen solo á meras apariencias, á
+simples fenómenos de nuestro espíritu. Esas apariencias existen por lo
+menos como apariencias; ellas pues son algo, ellas son contingentes,
+ellas no son pues el ser necesario. Luego fuera de este hay algo que
+no es él; luego es insostenible el sistema que afirma la existencia de
+un ser único.
+
+La idea de un ser absolutamente independiente por razon de su absoluta
+necesidad, no excluye la existencia de los seres contingentes; solo
+manifiesta que el ser necesario es único entre los necesarios, mas nó
+único entre los seres.
+
+[113.] Tampoco se sigue de la idea del ser necesario el que no pueda
+haber seres contingentes causados, y sin embargo subsistentes por sí
+mismos, en él sentido de que no están inherentes á otros como
+modificaciones. El no ser causado, y el no estar inherente, son cosas
+muy distintas; la primera trae consigo á la segunda, mas nó la segunda
+á la primera. Todo ser no causado, ha de estar libre de la inherencia;
+pues por lo mismo que no es causado, es necesario, y encierra en sí
+cuanto ha menester para no estar inherente á otro. Por lo mismo que es
+necesario, es absolutamente independiente de los demás, lo que no se
+verificaria si los necesitase como la modificacion necesita la
+substancia. Pero nó todo lo que no es inherente ha de ser no causado;
+pues su causa puede haberle hecho tal que no necesite de estar
+inherente á otro ser como modificacion. Entonces dependerá de otro,
+como el efecto de su causa, nó como accidente de su substancia: habrá
+entre ellos la relación de causalidad, mas nó la de substancia, cosas
+muy diferentes como hemos explicado mas arriba (Cap. XIV).
+
+[114.] Jamás los panteistas llegarán á probar que porque una cosa no
+sea modificacion, haya de ser no causada: y esto es precisamente lo
+que deberian demostrar para sacar triunfante su sistema. Una vez
+demostrado que todo lo que subsiste en sí, es no causado, tendrian
+probado tambien que todo lo que subsiste en sí, es necesario. Y como
+el ser necesario ha de ser único, tendrian probado tambien que no hay
+mas que una substancia.
+
+[115.] La clave del sistema panteista es esta: confundir la no
+inherencia, con la independencia absoluta; y la clave para desvanecer
+todos sus argumentos, es distinguir constantemente estas cosas. Todo
+lo no causado es substancia; mas nó toda substancia es incausada. Todo
+lo no causado es necesario, y por tanto no inherente; mas nó toda
+substancia es necesaria. La substancia finita no es inherente á otro
+ser; pero es causada por otro ser. No puede existir sin él, es verdad;
+pero esta dependencia, no es la de la modificacion á la substancia,
+sino del efecto á la causa.
+
+La causa da el ser al efecto; la substancia sustenta al accidente; la
+causa no es modificada por el efecto; la substancia es modificada por
+el accidente. Estas ideas son claras, distintas; con ellas se debe
+estrechar al panteismo en todas sus transformaciones; quien así lo
+haga conseguirá lo que Menelao con el viejo Proteo; reducirle á su
+forma primitiva, al ateismo puro. Esta es su naturaleza; este debe ser
+su nombre. Muchos de los erróneos sistemas que turban al mundo de las
+ideas, se fundan en un equívoco; para acabar con ellos es necesario
+fijarse en el punto que le aclara y no salir de allí. El equívoco se
+presentará de diferentes maneras, pero conviene no dejarse alucinar,
+ni confundir: volver siempre á la misma distincion y estrecharle con
+ella. El pasaje del poeta inmortal en el lugar aludido, podria tomarse
+como un mito de un excelente método para desbaratar sofismas. «Echaos
+sobre él, decia la diosa Idothea á Menelao y sus compañeros; cogedle,
+y á pesar de todos sus esfuerzos para escaparos, no le solteis,
+continuad estrechándole fuertemente. Todo lo imitará: agua, fuego,
+réptil, tomará todas las formas; pero apretadle mas, redoblad sus
+ligaduras. Cuando habrá vuelto á _ser lo que era_, suspended vuestros
+esfuerzos y dadle libertad» (Odisea, Canto 4). Así será el panteismo:
+hablará de materia, de espíritu, de realidad de fenómenos, del yo, del
+no yo; de subsistencia y no subsistencia, de necesario y de
+contingente; pero no salgais de las ideas fundamentales, conducidle á
+ellas; al fin volverá á su forma primitiva; y cuando haya vuelto á
+ella, entonces soltadle, mostrándole á los pueblos tal cual es,
+diciéndoles: «vedle en su horrible deformidad; siempre ha sido lo que
+es ahora; á pesar de todas sus trasformaciones, no es mas que el
+ateismo.»
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LOS HECHOS EXTERNOS.
+
+
+[116.] Si en la region de las ideas es insostenible el panteismo, no
+lo es menos en el campo de la experiencia. Esta, lejos de conducirnos
+á la exclusiva unidad de la substancia, nos muestra por todas partes
+la multiplicidad.
+
+[117.] Hay unidad cuando no hay division, cuando en la cosa una no se
+pueden distinguir otras distintas, cuando no cabe en ella un juicio
+negativo. Nada de esto observamos ni en el mundo externo, ni en el
+interno; antes una experiencia constante nos ofrece todo lo contrario.
+
+[118.] En el mundo externo la division es visible, palpable; no hay
+mas que unidad de órden, la direccion á un fin: fuera de esto, todo es
+multiplicidad. El único medio por el cual estamos en comunicacion con
+el mundo externo son los sentidos; y estos encuentran la multiplicidad
+en todas partes: sensaciones distintas en números diferentes en
+especie, graduadas de mil modos diversos, distribuidas entre infinitos
+grupos, que si bien se enlazan en tal ó cual punto, se pueden dividir
+y se dividen en otros mil.
+
+[119.] La multiplicidad está tan atestiguada por la experiencia de los
+sentidos, como la existencia misma de los objetos. Si para lo primero
+les negamos el crédito, seria preciso negárselo para lo segundo. No
+solo nos dicen que hay tal cuerpo, sino que del mismo modo nos
+cercioran de que un cuerpo no es el otro. No conocemos con mas certeza
+que á una sensación le corresponda en lo exterior un objeto, que la
+distincion entre los dos objetos de distintas sensaciones.
+
+Decir que los sentidos no son buenos jueces en esta materia, porque
+ellos se limitan á la simple sensacion, y por lo mismo no sirven para
+juzgar de los objetos, es apelar al idealismo; pues que con la misma
+razon se podria afirmar que los sentidos, limitándose como se limitan
+á la simple sensacion, no bastan á cerciorarnos de la existencia de
+los objetos respectivos.
+
+[120.] Todo lo que sea establecer la unidad fuera de nosotros, es
+destruir el mundo corpóreo. La idea de la extension se opone á la
+unidad. En lo extenso, unas partes no son las otras. Esto es evidente;
+y quien lo ponga en duda combate la certeza de la misma Geometría. Si
+el mundo es algo real, es extenso; si no es extenso, no podemos
+asegurar que sea nada real. Con igual seguridad conocemos la extension
+que la existencia. Esta existencia misma nos es manifestada por la
+extension ofrecida á nuestras sensaciones. Si pues esta extension no
+existe, las sensaciones son un mero fenómeno interno, una pura
+ilusion, en cuanto les atribuimos correspondencia en lo exterior.
+
+[121.] El argumento que acabo de proponer es, si no me engaño, uno de
+los mas concluyentes contra Spinosa, quien con la unidad de substancia
+admite la extension, como uno de sus atributos. Lo extenso es
+esencialmente múltiplo; siempre lleva consigo la distincion entre sus
+partes; siempre se puede hacer el juicio negativo, «la parte A no es
+la parte B.» El panteismo no puede deshacerse de este argumento sino
+salvándose en el idealismo puro; y en este concepto tal vez Fichte y
+Hegel han sido mas lógicos de lo que algunos creen. Quien quiera
+sostener la exclusiva unidad de substancia, es preciso que convierta
+el mundo externo en meros fenómenos, cuya única realidad se cifra en
+presentarse así á nosotros. Esto es absorber el mundo en el yo, y
+concentrar la realidad en la idea; pero esta absorcion y
+concentracion, en medio de su obscuridad, son una consecuencia lógica,
+necesaria, del principio establecido. Hay absurdo, pero hay al menos
+la consecuencia de la absurdidad.
+
+[122.] Los que llaman á Spinosa discípulo de Descartes, no han
+advertido que entre los dos sistemas hay una contradiccion necesaria.
+El argumento que acabo de proponer fundado en la extension, si bien es
+concluyente en todos los supuestos, lo es mas, si cabe, admitiendo con
+Descartes que la esencia de los cuerpos consiste en la extension. En
+este caso, las varias partes de la extension se distinguen
+esencialmente, pues cada parte constituye una esencia. La
+multiplicidad esencial y substancial de los cuerpos será tanta, cuanta
+sea la multiplicidad de la extension.
+
+[123.] Si se quisiere sostener que la extension no es la misma esencia
+de los cuerpos, sino un atributo ó una modificacion, ya se hable de
+una determinacion fundada en la esencia, ya de una determinacion
+accidental, pretendiendo además que esta modificacion ó atributo puede
+pertenecer á la substancia única, preguntaremos si esta substancia en
+sí misma, prescindiendo de la extension, es simple ó compuesta. Si es
+compuesta, hay en ella la multiplicidad, y por tanto cae Spinosa en la
+opinión comun, es decir, de un mundo corpóreo, compuesto de muchas
+partes, de las que no tendrá la una mas derecho que la otra á ser una
+verdadera substancia. Entonces pues, no habrá substancia única, sino
+un compuesto de muchas; y el universo corpóreo no podrá llamarse una
+substancia, sino en el sentido en que se llama comunmente, uno, no
+tomando la unidad en sentido riguroso, sino en cuanto todas sus partes
+están entre sí enlazadas, y dispuestas con cierto órden para conspirar
+á un mismo fin. Si la substancia, sujeto de la extension, es simple,
+resulta una substancia simple determinada ó modificada por la
+extension, una substancia simple extensa, lo que es contradictorio. No
+puede concebirse que una cosa sea modificacion de otra, sin que la
+modifique; esto es lo que expresan las palabras mismas. Una
+modificacion, modifica, dando á la cosa modificada la forma de la
+modificacion, aplicándose á sí propia á la cosa modificada. La
+extension no puede modificar sino haciendo á la cosa modificada
+extensa: y el ser extenso ó tener extension, son expresiones
+absolutamente idénticas. Luego repugna el que una substancia simple
+tenga por una de sus modificaciones la extension; luego el sistema de
+Spinosa es absurdo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+EL PANTEISMO EXAMINADO EN EL ÓRDEN DE LOS HECHOS INTERNOS.
+
+
+[124.] La multiplicidad de las substancias no está menos atestiguada
+por la conciencia de nosotros mismos, ó sea del mundo interno. Por de
+pronto encontramos en nosotros algo uno, indivisible, que permanece
+siempre lo mismo en medio de todas las transformaciones de nuestro
+ser. Esa unidad del yo es indispensable para el enlace de todos los
+fenómenos en un punto; sin ella es imposible todo recuerdo, toda
+combinacion, toda conciencia; nuestro propio ser se desvanece, no es
+mas que una serie de fenómenos inconexos. Pero de esta unidad que es
+preciso tomar como un hecho íntimo, que la conciencia pone á cubierto
+de toda duda, y á cuya conviccion nos es imposible resistir, nace el
+conocimiento de la multiplicidad. Hay algo que nos afecta, y este algo
+no somos nosotros. Nuestra voluntad, nuestra actividad, son impotentes
+para resistir otras actividades que obran sobre nosotros; hay algo
+pues que no somos nosotros, que es independiente de nosotros. Hay algo
+que no es una modificacion nuestra; pues que muchísimas veces no nos
+afecta, no nos modifica. Este algo es una realidad, porque la nada no
+puede afectar. Este algo no es inherente á nosotros; está pues en sí,
+ó en alguna cosa que no es nosotros. Hay pues una substancia que no es
+nuestra substancia; y el _yo_ y el _no yo_, que tanto ruido mete en la
+filosofía alemana, lejos de conducir á la unidad de la substancia
+conduce á la multiplicidad; y por consiguiente destruye el panteismo
+atrincherado en el idealismo.
+
+[125.] Desde el primer paso nos encontramos cuando menos con la
+dualidad, con el yo y el no yo; pero llevando mas allá la observacion,
+encontramos una asombrosa multiplicidad.
+
+Nuestro espíritu no está solo: la conciencia de lo que estamos
+experimentando todos los dias, nos atestigua la comunicacion con otros
+espíritus, que como el nuestro tienen una conciencia de sí propios,
+que como el nuestro tienen una esfera de actividad, que como el
+nuestro se hallan sometidos á actividades ajenas, sin su voluntad y á
+veces contra su propia voluntad. El yo y el no yo, que existe para
+nuestra conciencia, existe para las demás; y lo que en nosotros solos
+era la dualidad, se convierte en asombrosa multiplicidad, por medio de
+la repeticion del mismo hecho que hemos experimentado en nosotros.
+
+[126.] Atribuir esta variedad de conciencias, á un mismo ser, tomarlas
+como modificaciones de una misma substancia, como revelaciones de ella
+misma á sus propios ojos, es una asercion gratuita, y sobre gratuita,
+absurda.
+
+Con entera confianza se puede retar al primer filósofo del mundo á que
+señale una razon, no diré satisfactoria, pero ni aun especiosa, para
+probar que dos conciencias individuales pertenecen á una conciencia
+comun, ó son conciencias de un mismo ser.
+
+[127.] En primer lugar esta doctrina se halla en contradiccion con el
+sentido comun, y es rechazada con fuerza irresistible por el sentido
+íntimo de cada hombre. El sentimiento de nuestra existencia anda
+siempre acompañado del sentimiento de nuestra distincion con respecto
+á nuestros semejantes. No solo estamos ciertos que existimos, sino
+tambien de que somos una cosa distinta de los demás, y si en algo está
+profundamente marcado el sentimiento de esta distincion es en lo que
+toca á los fenómenos de nuestra conciencia. Jamás en ningun tiempo ni
+país, en ninguna fase de la sociedad, se llegará á persuadir á los
+hombres, que la conciencia de todos sus actos é impresiones, pertenece
+á un mismo ser, en que se enlacen las conciencias individuales. Mala
+filosofía la que comienza por luchar con la humanidad, y por ponerse
+en abierta contradiccion con un sentimiento irresistible de la
+naturaleza.
+
+[128.] La idea misma de conciencia excluye esa monstruosidad, por la
+cual las conciencias individuales se quieren transformar en
+modificaciones de una conciencia universal. La conciencia, esto es, el
+sentimiento íntimo de lo que experimenta un ser, es esencialmente
+individual, es por decirlo así incomunicable á todo otro. A los demás
+les damos conocimiento de nuestra conciencia, mas nó la conciencia
+misma. Esta es una intuicion o un sentimiento, pero siempre tal que se
+consuma en lo mas íntimo, en lo mas recóndito, en lo mas propio de
+nuestro ser. ¿Qué será pues esta conciencia, si no nos pertenece, si
+no es nuestra como individuos, si no es nada de lo que creemos, y solo
+es propiedad de un ser que no conocemos, que no sabemos lo que es, y
+del cual nosotros no somos mas que un fenómeno, una modificacion
+pasajera? ¿Dónde estará la unidad de la conciencia en medio de tanta
+diversidad, y oposicion, y exclusion recíproca de ellas? Este ser
+modificado con tantas conciencias, no tendrá ninguna, pues no se podrá
+dar cuenta á sí propio de lo que experimenta.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+SISTEMA PANTEISTA DE FICHTE.
+
+
+[129.] Voy á cumplir lo prometido (Lib. I, Cap. VII) sobre la
+exposicion é impugnacion del sistema de Fichte. Ya hemos visto en el
+lugar citado las formas cabalísticas empleadas por el filósofo aleman,
+para llegar ni mas ni menos que á un resultado tan sencillo, como es
+el principio de Descartes: yo pienso luego soy. El lector no podrá
+figurarse que sobre este hecho de conciencia se pretenda fundar el
+panteismo; y que el espíritu humano por encontrarse á sí propio, haya
+de tener la arrogancia de que nada existe sino él mismo; que todo
+cuanto hay, sale de él mismo; y lo que es todavía mas singular, que él
+mismo se produce á sí mismo. Para creer que semejantes cosas están
+escritas, es necesario leerlas; por cuya razon al exponer el sistema
+de Fichte, copiaré sus mismas palabras.
+
+Así, aun cuando haya de sufrir algun tanto el habla castellana, y el
+lector se fatigue un poco en descifrar enigmas, tendrá una idea del
+fondo y de la forma del sistema; lo cual no se lograria, si queriendo
+extractarle, le despojásemos de su extravagante originalidad, que si
+cabe, resalta todavía mas en la forma que en el fondo.
+
+[130.] «Este acto, es decir X = yo soy, no descansa sobre ningun
+principio mas elevado» (Doctrina de la ciencia, 1.ª parte, §. I).
+
+Esto es verdad hasta cierto punto, en cuanto significa que en la
+simple serie de los hechos de conciencia, vamos á parar á nuestra
+propia existencia, como al último término que no nos consiente ir mas
+allá. El acto reflejo con que percibimos nuestra existencia, está
+expresado por la proposicion: yo soy; ó yo existo; pero esta
+proposicion por sí sola, no nos dice nada sobre la naturaleza del yo,
+y está muy lejos de probarnos nuestra absoluta independencia. Por el
+contrario, desde el momento que comencemos á reflexionar se nos
+ofrecerán hechos internos que nos inclinarán á creer que nuestro ser
+depende de otro; y á medida que continuaremos reflexionando,
+adquiriremos de esta verdad una conviccion profunda, nacida de una
+demostracion rigurosa.
+
+De ningun modo se puede afirmar que el acto _yo soy_, no dependa de un
+principio mas elevado, si se entiende que el acto no nace de ningun
+_principio de accion_, y que él por sí solo produzca la existencia.
+Esto, á mas de ser abiertamente contrario al sentido comun, carece de
+toda razon en que estribe, y se opone á las nociones mas fundamentales
+de una buena filosofía.
+
+[131.] Fichte opina de otro modo; y sin saber por qué, deduce de la
+proposicion citada las consecuencias que verá el curioso lector.
+«Luego (el acto, yo soy) es el principio puesto absolutamente, siendo
+á sí propio su fundamento, de un cierto acto del espíritu humano (se
+verá por el conjunto de la _Doctrina de la ciencia_, que se debe decir
+de todo acto del espíritu humano). Su verdadero carácter es el puro
+carácter de la actividad en sí; haciendo abstraccion de las
+condiciones empíricas que le son particulares.» No es mucho
+descubrimiento que el carácter de un _acto_ sea la _actividad_; bien
+que este carácter no es _puro_, pues en nosotros, ningun acto es pura
+actividad, sino _tal_ ejercicio de actividad.
+
+«Así, continúa, para el yo, ponerse á sí mismo, es lo que constituye
+la pura actividad.--El yo se pone á sí mismo, y existe en virtud de
+esta simple accion; y recíprocamente, el yo existe y pone su ser,
+simplemente en virtud de su ser.--Él es al mismo tiempo el agente y el
+producto de la accion; lo que obra y lo que es producido por la
+accion; en él, la accion y el hecho son una sola y misma cosa; y por
+esto, _yo soy_ es la expresion de un acto, pero tambien del solo acto
+posible, como se verá por toda la _Doctrina de la ciencia_.»
+
+Comprenda quien pueda lo que significa el ser á un mismo tiempo
+producente y producido; principio y término de la accion, causa y
+efecto de la misma; comprenda quien pueda lo que significa el existir
+en virtud de una simple accion, y el ejercer esta accion en virtud de
+la existencia. Si esto no son contradicciones, no sé dónde podrán
+encontrarse. En Dios, ser infinito, la esencia, la existencia y la
+accion se identifican; pero no se dice que la accion _produzca_ su
+ser, que se _ponga_ con su accion; se dice sí que existe por
+necesidad, y que por lo mismo es imposible que haya sido producido,
+pasando del no ser al ser.
+
+[132.] Ocurre una explicacion racional de la algarabía de Fichte;
+explicacion que si fuera admisible, tampoco excusaria al filósofo de
+haber expresado cosas muy sencillas con palabras contradictorias; como
+quiera héla aquí. El alma es una actividad; su esencia consiste en el
+pensamiento, y por esto se manifiesta á sus propios ojos encontrándose
+á sí misma en el acto de la conciencia. En este sentido, se puede
+decir que el alma se pone, esto es, se conoce á sí propia, se toma
+como un sujeto de una proposicion, al cual aplica el predicado de la
+existencia. El alma es principio de su acto de conciencia; y así es
+producente; ella misma está presentada en el acto de conciencia como
+un objeto, por lo cual se podrá decir aunque inexactamente, que en el
+órden ideal es producida; y de este modo será bajo diferentes aspectos
+el principio y el término de una accion. Esta exposición mas ó menos
+fundada, seria cuando menos razonable, inteligible siquiera; y su
+base, el constituir la esencia del alma en el pensamiento, tendria en
+su favor el voto de Descartes. Así, aunque no salvásemos las palabras
+de Fichte, salvaríamos al menos sus ideas. Mas por desgracia, el
+filósofo ha tenido buen cuidado de cerrarnos esta salida, sus palabras
+no pueden ser mas terminantes.
+
+«Examinemos todavía la proposicion: _yo soy yo_.
+
+»El yo es puesto absolutamente: si se admite que el yo que ocupa en la
+proposicion precedente el lugar del sujeto formal, designa el yo
+puesto absolutamente; y que el yo que se encuentra en el lugar del
+predicado, designa el yo _existente_; el juicio que tiene un valor
+absoluto afirma que ambos son completamente una misma cosa, ó puestos
+absolutamente; el yo existe porque se ha puesto á sí mismo.»
+
+Todo juicio implica identidad del predicado con el sujeto; pero en la
+proposicion: yo soy yo; la identidad está no solo implicada, sino
+explícitamente consignada; por cuya razon, pertenece á la clase de las
+que se llaman idénticas, porque su predicado no explica nada de la
+idea del sujeto, solo la repite. ¿De dónde saca pues Fichte que el yo
+existe porque se ha puesto á sí mismo? Hasta aquí no tenemos sino que
+el yo diciendo: yo soy yo, se afirma á sí mismo, y así se _pone_ como
+sujeto y predicado de una proposicion; pero es mas claro que la luz
+del dia que poner _afirmando_, no es poner _produciendo_; por el
+contrario, el sentido comun y la razon enseñan, que para la
+legitimidad de la afirmacion es necesaria la existencia de la cosa
+afirmada. Confundir estas ideas, tomando _afirmar_ por _poner
+produciendo_, es una monstruosidad inconcebible.
+
+[133.] Explicando esto en una nota, añade Fichte lo siguiente. «Lo
+mismo se verifica relativamente á la forma lógica de toda proposicion.
+En la ecuación A=A, la primera A es lo que es puesto en el yo, sea
+absolutamente como el yo mismo, sea sobre un fundamento cualquiera,
+como todo no yo determinado. El yo representa en esta el papel de
+sujeto absoluto, por lo cual se llama á la primera A, sujeto. La
+segunda A designa el yo haciéndose á sí mismo objeto de la reflexion,
+como puesto en sí, porque él ha puesto este objeto en sí. El yo que
+juzga, hace un predicado de alguna cosa, nó propiamente de A, sino de
+sí mismo; porque en sí mismo halla la A; y por esto la segunda A se
+llama predicado. Así en la proposicion A=B, A es lo que es puesto en
+el momento en que la proposicion es enunciada, y B lo que era puesto
+anteriormente; la palabra _es_ expresa el tránsito del yo, del acto de
+poner á la reflexion sobre lo que es puesto.»
+
+¿Qué quiere decir Fichte con ese embrollo de ideas y de lenguaje?
+¿querrá significar que en esta proposicion, el yo es sujeto y
+predicado, segun los diferentes aspectos bajo los que se le considera?
+¿querrá decir que el yo en cuanto ocupa el lugar de sujeto, expresa
+simplemente la existencia, y que como predicado se ofrece cual un
+objeto de reflexion? ¿qué entiende por la palabra poner? si entiende
+producir de nuevo ¿cómo es posible que una cosa que no es se produzca
+á si misma? si entiende manifestarse, de suerte que el objeto
+manifestado pueda servir de término lógico de una proposicion,
+entonces ¿por qué dice que el yo existe porque se pone á sí mismo?
+Pero sigamos al filósofo aleman en sus peregrinas deducciones.
+
+[134.] «El yo de la primera acepcion y el de la segunda, deben ser
+puestos como absolutamente idénticos el uno con el otro: luego se
+puede convertir la proposicion precedente, y decir, el yo se pone á sí
+mismo absolutamente porque existe, se pone á sí mismo por el simple
+hecho de su existencia, y existe simplemente porque es puesto.»
+
+Sin haber definido la palabra poner, sin haber dicho nada mas que lo
+que sabe todo el mundo: que el yo es el yo, infiere que el yo existe
+porque se pone, y se pone porque existe; identifica la existencia con
+el poner, sin reparar que eran necesarios cuando menos algunos
+preliminares para atreverse á combatir de este modo el sentido comun y
+la doctrina de todos los filósofos incluso Descartes, que para la
+operacion exigen la existencia, y reputan por contradictorio que una
+cosa pueda ser activa sin existir. Pensaba Leibnitz que nada hay ni
+puede haber sin razon suficiente; pero gracias al autor de la
+_Doctrina de la ciencia_, podremos poblar el mundo de los seres
+finitos ó infinitos que nos viniere en talante; y cuando se nos
+pregunte de dónde han salido diremos que se han puesto; y si se nos
+importuna preguntándonos por qué se han puesto, diremos porque
+existen; y si todavía se nos exige que digamos por qué existen,
+responderemos, porque se han puesto; de manera que pasaremos del poner
+al existir, y del existir al poner, sin peligro de vernos jamás
+confundidos.
+
+[135.] Esta filosofía que como se echa de ver, no tiene nada de
+luminosa, le dejaba satisfecho á su autor hasta el punto de proseguir
+con admirable serenidad diciendo: «estas observaciones _aclaran
+completamente_ el sentido en que empleamos aquí la palabra _yo_; y nos
+suministran una explicacion _limpia y lúcida_ del yo, como sujeto
+absoluto. El yo sujeto absoluto es _este ser que existe simplemente
+porque se pone á si mismo, como existente_. Es en cuanto se supone, y
+en cuanto es, en tanto se pone. El yo existe pues absoluta y
+necesariamente para el yo. Lo que no existe para sí mismo, no es yo.»
+El panteismo idealista no puede ser establecido de una manera mas
+explícita y al propio tiempo mas gratuita: se asombra uno de tener que
+ocuparse seriamente de tamañas extravagancias. Pero ellas meten ruido
+porque son desconocidas; y así conviene presentarlas al lector tales
+como son, aun á riesgo de fatigarle.
+
+[136.] Fichte cuidará de aclarar sus ideas, con el bien entendido que
+cada aclaracion añade nuevos grados á su oscuridad. Dejémosle
+continuar.
+
+«Aclaracion.--Qué era yo, se preguntará, antes que tuviese conciencia de
+mí mismo? La respuesta es natural: yo no existia: porque no era yo; el
+yo no existe, sino en cuanto tiene conciencia de sí mismo.--Proponer
+esta cuestion es confundir el yo como _sujeto_ con el yo como _objeto_
+de la reflexion del sujeto absoluto; y esto es una inconsecuencia: el yo
+se pone á sí mismo; se percibe en este caso bajo la forma de la
+representacion, y solo entonces es alguna cosa, un objeto; bajo esta
+forma la conciencia percibe un substratum que _es_, bien que sin
+conciencia real, y que además es concebido bajo _forma corpórea_. Esta
+manera de ser, es la que se considera cuando se pregunta qué es el yo,
+es decir el substratum de la conciencia; pero entonces sin advertirlo se
+concibe el sujeto absoluto, como teniendo intuicion de este substratum;
+y así, casi sin notarlo, se tiene á la vista aquello de que se queria
+prescindir, y se cae en contradiccion. No se puede pensar nada, sin
+pensar su yo, como teniendo conciencia de sí mismo, no se puede jamás
+hacer abstraccion de su conciencia; por consiguiente no es dable
+responder á semejantes cuestiones, porque no es posible suponerlas
+cuando se entiende uno consigo mismo.»
+
+Que antes de tener conciencia de sí propio, el yo no existe como
+objeto de su reflexion, es una verdad palpable; antes de pensarse á sí
+mismo no se piensa á sí mismo; ¿quién lo duda? pero la dificultad está
+en si el yo es algo, independientemente de su propia reflexion, ó de
+su objetividad para sí mismo; esto es, si en el yo se encuentra algo
+mas que el ser pensado por sí mismo. La cuestion no es contradictoria;
+sino que se ofrece naturalmente á la razon y al sentido comun; porque
+tanto la razon como el sentido comun se resisten á tomar por cosas
+idénticas: ser conocido y existir; conocerse y producirse. No se trata
+en la actualidad de si tenemos ó nó idea clara del _substratum_ de la
+conciencia; pero es curioso lo que nota el filósofo aleman, de que
+cuando no concebimos al yo como objeto de reflexion, lo concebimos
+bajo una forma corpórea. Esto es confundir la imaginacion con las
+ideas, cosas muy diferentes como he demostrado en otro lugar (Lib. IV,
+desde el Cap. I, hasta el X).
+
+[137.] Resulta de la doctrina de Fichte que la existencia del yo
+consiste en ponerse á sí mismo, por medio de la conciencia; y que si
+esta no existiese, el yo no existiria. En tal caso, ser y conocerse es
+una misma cosa. Aunque podrian pedirse á Fichte las pruebas de una
+asercion tan extravagante, me limitaré á insistir en la dificultad que
+él mismo se propone, y que elude confundiendo las ideas. ¿Qué seria el
+yo si no tuviese conciencia de sí mismo? si existir es tener
+conciencia, cuando no hay conciencia, no hay existencia. Responde
+Fichte que el yo sin conciencia no es el yo, en cuyo caso no existe;
+pero que la objecion supone una cosa imposible, cual es, el prescindir
+de la conciencia. «Nada se puede pensar, dice, sin pensar su yo, como
+teniendo conciencia de sí propio; no se puede jamás hacer abstraccion
+de su conciencia.» Repito que con estas palabras no se suelta la
+dificultad, se la elude. Prescindo ahora de si la conciencia es lo
+mismo que la existencia; pero lo cierto es que nosotros concebimos un
+instante en que el yo no tenga conciencia de sí mismo. ¿Este concepto
+ha sido realizado nunca? esto es, ha habido un instante en que el yo
+no haya tenido conciencia de sí propio? sí ó nó? Admitiendo dicho
+instante, admitimos tambien que en el mismo instante el yo no existía;
+luego no ha podido existir nunca, á no ser que conceda Fichte que el
+yo dependa de un ser superior y por tanto admita la doctrina de la
+creacion. Si no admitimos dicho instante, el yo ha existido siempre, y
+con conciencia de sí propio; luego el yo es una inteligencia eterna é
+inmutable, luego es Dios. Este argumento no tiene salida para Fichte.
+Aquí no cabe la distincion entre el yo como sujeto y como objeto; se
+trata del yo con conciencia, con esa conciencia en que el filósofo
+aleman hace consistir su existencia; y de esto se pregunta si ha
+existido siempre ó nó; en el primer caso, el yo es Dios; en el
+segundo, ó se debe reconocer la creacion ó admitir que un ser que no
+existe se da la existencia á sí mismo.
+
+[138.] Fichte no retrocede ante la primera consecuencia, y aunque no
+llama Dios al yo, le concede sus atributos. «Si el yo no existe sino
+en cuanto se pone, no existe sino cuando se pone; y no se pone sino
+cuando existe.--_El yo es para el yo._--Pero si él se pone á sí mismo
+absolutamente, en cuanto existe; se pone _necesariamente_ y existe
+_necesariamente_ para el yo; _yo no existo sino para mí_; pero _para
+mí existo necesariamente_, (diciendo _para mí_, yo pongo mi ser).
+
+«Ponerse á sí mismo y ser, son hablando del yo, completamente
+idénticos. La proposicion: yo soy, porque me he puesto á mí mismo; se
+puede expresar así: yo soy absolutamente porque soy.
+
+»El yo poniéndose, y el yo existiendo, son completamente idénticos:
+son una sola y misma cosa. El yo es aquello por lo cual se pone; y él
+se pone aquello que es. Así yo soy absolutamente lo que soy.
+
+»La expresion inmediata del acto que acabamos de desenvolver, seria la
+fórmula siguiente: yo soy absolutamente; es decir, yo soy
+absolutamente, porque soy para mí; y soy absolutamente lo que soy para
+mí.
+
+»Si se quisiese que precediera á la ciencia del conocimiento la
+enunciacion de este acto; hé aquí á poca diferencia, en qué términos
+deberia ser expresado; el yo pone primitiva y absolutamente su propio
+ser» (_Ciencia del conocimiento_ P. 1, §. 1).
+
+En tan extravagante lenguaje solo resulta claro un hecho, y es, el
+panteismo profesado abiertamente por Fichte; la divinizacion del yo; y
+por consiguiente la absorcion de toda realidad en el yo. El yo deja de
+ser un espíritu limitado; es una realidad infinita. Fichte no lo
+niega; «el yo se determina á sí mismo, se concede al yo la totalidad
+absoluta de la realidad, porque es puesto absolutamente como realidad,
+y _ninguna negacion es puesta en él_» (2. p. §. 4. Letra B).
+
+«Hay realidad puesta en el yo, por consiguiente el yo debe ser puesto
+respecto á la realidad como _totalidad absoluta_ (es decir como una
+suma que comprende todas las demás sumas y puede ser la medida de
+todas) y hasta primitiva y absolutamente, si la síntesis que acabamos
+de exponer problemáticamente es posible; y la contradiccion debe ser
+resuelta de una manera satisfactoria.
+
+»Así el yo pone absolutamente y sin ninguna condicion posible, _la
+totalidad absoluta de la realidad_ como una suma sobre la cual es
+absolutamente imposible que haya una mayor; y este _máximum absoluto_
+de la realidad él le pone en _sí mismo_; todo lo que es puesto en el
+yo, es realidad, y _todo lo que es realidad es puesto en el yo_....
+
+»La nocion de la realidad es idéntica á la de actividad; toda realidad
+está puesta en el yo; es decir, toda actividad es puesta en él; y
+recíprocamente, toda realidad en el yo, es decir el yo, no es mas que
+actividad; él no es yo sino en cuanto es activo, y en cuanto no es
+activo es el _no yo_» (Ibid. letra D).
+
+«No hay realidad sino en el entendimiento; él es la facultad de lo
+real; lo ideal se hace real en él» (2. p. Deduccion de la
+representacion, §. 3).
+
+«El yo no es sino lo que él se pone, es infinito, es decir se pone
+infinito....
+
+«Sin la infinidad del yo, sin una facultad productiva cuya tendencia
+sea ilimitada é ilimitable, no podria explicarse la posibilidad de la
+representacion» (2. p. Deduccion de la representacion, p. 148 y 152).
+
+[139.] Demos una ojeada á ese conjunto de delirios. La psicología
+parte de un hecho fundamental: el testimonio de la conciencia. El
+espíritu humano no puede pensar sin hallarse á sí propio; el punto de
+partida de sus investigaciones psicológicas es la proposicion, yo
+pienso: en ella se encuentra la identidad de que nos habla Fichte: el
+yo es el yo. Todo pensamiento desde el momento que existe, se siente
+sometido á una ley; la percepcion de toda cosa lleva consigo la
+percepcion explícita ó implícita de la identidad de la misma cosa. En
+este sentido la fórmula mas simple en que podemos expresar la ley
+primera de nuestra percepcion es esta: A es A; pero fórmula tan
+estéril como simple; de suerte que no se alcanza por qué se pretende
+levantar sobre ella nada menos que un sistema filosófico. En el fondo
+de esta fórmula, supuesto que se la enuncie, está envuelta la
+existencia del yo enunciante; no se puede enunciar que A es A, si no
+hay un ser en que se ponga la relacion de la identidad. Por lo mismo
+que la proposicion A = A es verdadera, es necesario suponer un A, ó un
+ser donde exista. Una verdad puramente ideal sin fundamento en una
+verdad real, es un absurdo como demostramos y explicamos largamente en
+otro lugar (Lib. IV, Cap.^s XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, y Lib. V,
+Cap.^s VII y VIII).
+
+[140.] Pero la existencia de una verdad ideal _en cuanto está
+representada en nosotros_, es decir, en cuanto es un hecho de nuestra
+conciencia, no es necesaria sino hipotética, existe mientras existe;
+mas cuando existe puede no existir; y cuando no existe puede existir.
+De la existencia no se puede inferir la necesidad; el testimonio de la
+conciencia se limita á cerciorarnos del hecho; pero en esta misma
+conciencia no encontramos ningun indicio de que este hecho sea
+necesario, de que no haya dependido de un agente superior; muy al
+contrario, el sentimiento de nuestra debilidad, la brevedad del tiempo
+á que se extienden los recuerdos de nuestra conciencia, la
+interrupcion natural y periódica que en ella experimentamos durante el
+sueño; todo manifiesta que el hecho de la conciencia no es necesario,
+y que el ser que lo experimenta ha comenzado de poco tiempo atrás su
+existencia, y que podria perderla, siempre que dejase de conservársela
+el ser infinito. El yo que sentimos en nosotros, se conoce á sí
+propio, se afirma; esta palabra _ponerse_, no puede significar nada
+racional, sino que el yo afirma su existencia; pero este conocer no es
+producirse; quien asienta semejante monstruosidad tiene obligacion de
+probarla.
+
+[141.] En verdad que se necesita toda la serenidad de Fichte para
+pretender convertir en ciencia un conjunto de absurdos y
+extravagancias tales como acabamos de ver. Estaba reservado á los
+tiempos modernos el tener que ocuparse seriamente de un sistema, cuya
+existencia creerán con dificultad los que lean la historia de las
+aberraciones del espíritu humano. El sistema de Fichte está juzgado
+por todos los hombres pensadores; y para hacerle caer en el olvido no
+hay medio mas seguro que exponerlo á los ojos del lector juicioso.
+
+[142.] Establecida la existencia necesaria y absoluta del yo, se
+propone Fichte demostrar que del yo sale el no yo; es decir, todo lo
+que no es el yo. «El no yo no puede ser puesto sino en tanto que en el
+yo (en la conciencia idéntica) hay puesto un yo, al cual pueda ser
+opuesto. El no yo debe ser opuesto en la conciencia idéntica, por
+consiguiente el yo debe ser puesto allí, en cuanto debe ser puesto
+allí el no yo....
+
+»Si yo=yo, todo lo que es puesto, es puesto en el yo.... El yo y el no
+yo son ambos _igualmente productos de acciones primitivas del yo_; y
+la conciencia misma es un producto semejante de la primera accion
+originaria del yo: el acto por el cual el yo se pone á sí mismo.»
+
+Hé aquí pues que el _no yo_, es decir, eso que llamamos mundo externo,
+y todo cuanto no es el yo, nace segun Fichte del yo; la distincion
+entre una cosa y otra, es una ilusion pura; un juego de relaciones con
+que el yo se concibe como no yo en cuanto se limita; pero tanto el yo
+como el no yo, son cosas absolutamente idénticas. «El yo y el no yo en
+cuanto son puestos idénticos y opuestos por la nocion de la limitacion
+recíproca, son algo en el yo (accidentes) como substancias divisibles,
+puestas por el yo, sujeto absoluto, ilimitable, al cual nada es
+idéntico y nada es opuesto.--Por lo cual todos los juicios cuyo sujeto
+lógico es el yo limitable ó determinable, ó alguna cosa que defina el
+yo, deben ser limitados ó definidos por alguna cosa mas elevada; pero
+todos los juicios cuyo sujeto lógico es el yo absolutamente
+ilimitable, no pueden ser determinados por nada mas elevado; porque el
+yo absoluto no es determinado por nada, ellos son fundados y definidos
+absolutamente por sí mismos» (1. p. §. 3). Hé aquí el último resultado
+del sistema de Fichte, el yo convertido en un ser absoluto que no es
+determinado por nada superior, en un sujeto ilimitado é ilimitable, en
+un ser infinito, en Dios.
+
+De este sujeto absoluto dimana todo. «En cuanto el yo se pone como
+infinito, no se dirige mas que sobre el yo, y su actividad es el
+fundamento y forma de todo ser; el yo es pues infinito en cuanto su
+actividad vuelve sobre sí mismo, y bajo este aspecto su actividad es
+infinita, porque su producto es infinito (producto infinito, actividad
+infinita: actividad infinita, producto infinito); aquí hay un círculo
+mas nó vicioso; esto es un círculo del que la razon no puede salir,
+porque expresa lo que es _absolutamente cierto para sí mismo_;
+producto, actividad, agente son una sola y misma cosa; y no los
+distinguimos sino para expresarnos; esto es, únicamente la pura
+actividad del yo, únicamente el puro _yo que es infinito_; la
+actividad pura es la que no tiene ningun objeto, que vuelve
+constantemente sobre ella misma.
+
+«En cuanto el yo se pone límites, y se pone en estos límites, su
+facultad de poner no se dirige inmediatamente sobre sí mismo; se
+dirige sobre un no yo que debe serle opuesto....
+
+¿Cómo resumiremos esta doctrina? con las mismas palabras de Fichte.
+«En cuanto el yo es absoluto, es infinito é ilimitado, él _pone todo
+lo que existe, y lo que él no pone no existe para él, y_ fuera _de él
+no hay nada_. Todo lo que él pone lo pone como el yo; y él pone el yo
+como todo lo que él pone; por consiguiente el yo bajo este aspecto
+abraza en sí toda realidad, es decir una realidad infinita é
+ilimitada. En cuanto el yo se opone un no yo, pone necesariamente
+límites, y se pone á sí mismo en estos límites. Él reparte entre el yo
+y el no yo la totalidad de lo que es puesto en general» (3. p.
+Principios del conocimiento práctico § 5, II, p. 199).
+
+[143.] Así destruye Fichte en pocas palabras la realidad del mundo
+externo, convirtiéndole en una modificacion ó desarrollo de la
+actividad del yo; ¿será necesario detenerse mas en impugnar una
+doctrina tan monstruosa, y que se establece sin ninguna prueba? Creo
+que nó: mayormente, cuando tenga asentada sobre principios sólidos la
+demostracion de la existencia de un mundo externo, y lleno explicados
+el orígen y carácter de los hechos de conciencia, sin necesidad de
+recurrir á tan absurdas extravagancias (Lib.^s II, III y IV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+RELACIONES DEL SISTEMA DE FICHTE CON LAS DOCTRINAS DE KANT.
+
+
+[144.] Ya llevo explicado (Lib. III, cap. XVII) como el sistema de
+Kant conduce al de Fichte; cuando se asienta un principio peligroso
+nunca falta un autor bastante atrevido para sacar las consecuencias,
+sean cuales fueren. El autor de la _Doctrina de la ciencia_ extraviado
+por las doctrinas de Kant establece un panteismo el mas extravagante
+que hasta ahora se ha excogitado. Al concluir su obra dice que ha
+conducido al lector al punto donde Kant le toma; mas bien hubiera
+podido decir que toma al lector donde Kant le deja. El autor de la
+Crítica de la razon pura, convirtiendo el espacio en un hecho
+puramente subjetivo, destruye la realidad de la extension, y abre la
+puerta á los que quieren hacer surgir del yo la naturaleza toda; y
+haciendo del tiempo una simple forma del sentido interno, induce á
+considerar la sucesion de los fenómenos en el tiempo, como meras
+modificaciones del _yo_ á cuya forma se refieren.
+
+[145.] Pero, ¿es por ventura necesario el andar en busca de
+deducciones, cuando el mismo filósofo en medio de su obscuridad y de
+su lenguaje enigmático, no deja de consignar de la manera mas
+terminante esta monstruosa doctrina? Oigámosle como habla en su Lógica
+trascendental, seccion tercera, donde se propone explicar la relacion
+del entendimiento á los objetos en general, y á la posibilidad de
+conocerlos _à priori_. «El órden y la regularidad en los fenómenos,
+eso que nosotros llamamos naturaleza, _es pues nuestra propia obra_:
+nosotros no la encontraríamos allí, si nosotros no la hubiésemos
+puesto por la naturaleza de nuestro espíritu; porque esta unidad
+natural, debe ser una unidad necesaria, es decir una cierta unidad _à
+priori_ del enlace de los fenómenos; ¿pero cómo podríamos nosotros
+producir una unidad sintética _à priori_, si no hubiese en los
+manantiales primitivos de nuestro espíritu razones subjetivas de
+semejante unidad _à priori_, y si estas condiciones subjetivas no
+fuesen al mismo tiempo _valederas objetivamente_, ya que ellas son los
+fundamentos de la posibilidad de conocer en general un objeto en la
+experiencia?» ¿Quién no ve bosquejado en estas palabras el sistema de
+Fichte que hace nacer del yo el _no yo_, es decir el mundo, y que no
+da mas valor á la naturaleza que el que puede recibir del mismo yo?
+
+[146.] Todavía está mas expreso el autor de la Crítica de la razon
+pura; hé aquí cómo explica la naturaleza y las atribuciones del
+entendimiento. «Hemos definido mas arriba el entendimiento de
+diferentes maneras, le hemos llamado una espontaneidad del
+conocimiento (por oposicion á la receptividad de la sensibilidad) una
+facultad de pensar, ó bien una facultad de los conceptos ó de los
+juicios; definiciones todas que bien explicadas, no son mas que una
+sola. Ahora podemos caracterizarle como la _facultad de las reglas_.
+Este signo es mas fecundo, y se acerca mas á la esencia de la cosa: la
+sensibilidad nos da formas (de la intuicion) y el entendimiento
+reglas. Este se aplica siempre á observar los fenómenos para hallar en
+ellos alguna regla. Las reglas si son objetivas (si por consiguiente
+se ligan necesariamente al conocimiento del objeto) se llaman leyes.
+Aunque nosotros conozcamos muchas leyes por experiencia, estas leyes
+sin embargo no son mas que determinaciones particulares de otras leyes
+superiores, entre las cuales las mas elevadas (á las que todas las
+demás están sometidas) _proceden à priori del entendimiento mismo_, y
+no son tomadas de la experiencia, antes al contrario dan á los
+fenómenos su legitimidad, y deben por esta misma razon hacer posible
+la experiencia. El entendimiento pues, no es simplemente una facultad
+de hacerse reglas, comparando fenómenos; es _hasta la legislacion para
+la naturaleza; es decir que sin el entendimiento, no habria
+naturaleza_ ó unidad sintética de la diversidad de los fenómenos,
+segun ciertas reglas. Porque los fenómenos como tales, no pueden
+existir fuera de nosotros; por el contrario solo existen en nuestra
+sensibilidad; pero esta como objeto del conocimiento en una
+experiencia, con todo lo que ella puede contener, no es posible sino
+en la unidad de la apercepcion. La unidad de la apercepcion es el
+fundamento trascendental de la legitimidad necesaria de todos los
+fenómenos en una experiencia; esta misma unidad de la apercepcion con
+relacion á la diversidad de las representaciones (para determinarla
+partiendo de una sola) es la regla; y la facultad de estas reglas es
+el entendimiento. Todos los fenómenos pues como experiencias posibles,
+están _à priori_ en el entendimiento; y de él sacan su posibilidad
+formal, del mismo modo que están á título de puras intuiciones en la
+sensibilidad; y no son posibles sino por ella con relacion á la
+forma.»
+
+En la _Idea sumaria de la legitimidad y de la única posibilidad de la
+deduccion de los conceptos intelectuales puros_, pretende Kant no solo
+que los objetos de nuestro conocimiento no son cosas en sí, sino que
+es imposible que lo sean, so pena de que no podamos tener conceptos _à
+priori_. Y añade que la representacion misma de todos estos fenómenos,
+por consiguiente todos los objetos de que podemos ocuparnos, están
+todos en el yo, es decir son determinaciones de _mi yo idéntico_, lo
+cual expresa la necesidad de una unidad universal de estas
+determinaciones en una sola y misma apercepcion.
+
+[147.] De los pasajes anteriores se infiere con toda claridad que el
+sistema de Fichte, ó sea el panteismo idealista que lo reduce todo á
+modificaciones del yo, se halla de acuerdo con los principios
+establecidos en la Crítica de la razon pura, y aun se le encuentra
+expresamente consignado, por mas que no forme el objeto principal de
+la obra. En obsequio de la imparcialidad, no puedo menos de recordar
+lo que llevo dicho en la nota tercera al libro tercero, sobre las
+explicaciones con que el filósofo aleman procura rechazar estas
+consecuencias. Allí puede ver el lector las mismas palabras de Kant; y
+dejo á su buen juicio el fallar sobre la solidez de la defensa.
+
+[148.] Como quiera, mi opinion sobre el enlace del moderno panteismo
+con la Crítica de la razon pura, está confirmado por los mismos
+alemanes: «de allí, de aquellas profundidades, dice Mr. de Rosenkranz
+hablando de la Crítica de la razon pura, los resultados de la estética
+y de la lógica trascendental reciben para los grandes problemas de la
+teología, de la cosmología, de la moral, de la psicología, una
+importancia nueva, y que no sospechan siquiera los sentidos groseros
+de la mayor parte de sus aficionados. Ellos no conocen nada del
+encadenamiento que une la _Teoría de la ciencia de Fichte_, el Sistema
+del idealismo trascendental de Schelling, la Fenomenología y la Lógica
+de Hegel, la Metafísica de Herbart, con la Crítica de Kant.... «Puede
+decirse en particular que los ingleses y los franceses no entenderán
+nada el desarrollo de la filosofía alemana despues de Kant, hasta que
+habrán penetrado la Crítica de la razon pura, porque _nosotros los
+alemanes dirigimos siempre allí nuestras miradas_.... »Así como para
+orientarse en el laberinto de las calles de una gran ciudad, sirven
+las casas, los palacios, los templos, pero mas aun las torres que lo
+dominan todo; así en la filosofía contemporánea, en el enredo de sus
+querellas, no se puede dar un solo paso seguro, si no se tiene fija la
+vista sobre la Crítica de Kant. _Fichte_, _Schelling_, Hegel y
+Herbart, hicieron de esta obra su gran centro de operaciones tanto
+para el ataque como para la defensa» (Prefacio á la edicion de Leipzig
+de 1838).
+
+[149.] No quiero decir con esto que los filósofos alemanes posteriores
+á Kant no hayan añadido algo á la Crítica de la razon pura; ya tengo
+observado (Lib. I, cap. VII) que la mayor obscuridad que se encuentra
+en las obras de Fichte depende de que fué mas allá que Kant
+prescindiendo de toda objetividad así externa como interna, y
+colocándose en no sé qué acto primitivo puro, de donde quiere que
+salga todo; á diferencia del autor de la Crítica de la razon pura,
+cuyos trabajos no anonadaban tan absolutamente la objetividad del
+mando interior; por cuyo motivo sus observaciones son menos
+incomprensibles, y aun ofrecen acá y acullá algunos puntos luminosos;
+solo me he propuesto manifestar la trascendencia funesta de las obras
+de Kant, para prevenir á los incautos que juzgándole de oidas, se
+inclinan á considerarle como el restaurador del espiritualismo y de la
+sana filosofía, cuando en realidad es el fundador de las escuelas mas
+disolventes que nos ofrece la historia del espíritu humano; y aun
+seria uno de los escritores mas peligrosos que existieron jamás, si la
+obscuridad de sus conceptos aumentada todavía con la obscuridad de la
+expresion, no hiciese insoportable su lectura á la inmensa mayoría,
+aun de los versados en los estudios filosóficos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+CONTRADICCION DEL PANTEISMO CON LOS HECHOS PRIMORDIALES DEL ESPÍRITU
+HUMANO.
+
+
+[150.] No sé cómo puede inclinarse al panteismo ningun filósofo que
+haya meditado sobre el espíritu humano. Cuanto mas se profundiza en
+ese _yo_, de donde se quiere sacar tan absurdo sistema, tanto mas se
+descubre la contradiccion en que se halla el panteismo, con respecto á
+las ideas, y á los hechos mas primordiales de nuestro espíritu. Voy á
+desenvolver esta observacion en una reseña, que podrá ser muy breve, á
+causa de versar sobre puntos examinados ya largamente en sus lugares
+respectivos.
+
+[151.] Ya hemos visto (Lib. VI. Cap. V), que la idea de número se
+encuentra en todos los entendimientos; y la experiencia nos enseña que
+la empleamos, explícita ó implícitamente en casi todas nuestras
+palabras. Apenas hablamos sin usar del plural; y este no significa
+nada si no presupone la idea del número. El panteismo reduce todo lo
+existente á la unidad absoluta; la multiplicidad, ó no existe
+realmente, ó se limita á fenómenos que á juicio de algunos partidarios
+de dicho sistema no contienen realidad de ninguna especie, y que en
+opinion de todos los panteistas, no pueden contener ninguna realidad
+substancial. Segun ellos pues la idea de número, ó carece de toda
+correspondencia en la realidad, ó se refiere tan solo á modos de ser,
+á varias manifestaciones del mismo ser, y por tanto no se extiende á
+los seres mismos, pues que en dicho sistema no hay mas que un ser
+solo. Si esto es así ¿cómo es que la idea de número existe en nuestro
+entendimiento? ¿cómo es que concebimos no solo muchos modos de ser,
+sino muchos seres? En el sistema de los panteistas no solo no hay
+multiplicidad de seres, sino que es imposible que la haya; ¿por qué
+pues habrá en nuestro entendimiento este vicio radical que nos induce
+por necesidad á concebir posible la multiplicidad de _cosas_, cuando
+esta multiplicidad es absurda? ¿por qué este defecto ideal se hallará
+confirmado por la experiencia, la cual tambien por necesidad nos
+induce á creer que hay muchas _cosas_ distintas?
+
+[152.] En el sistema panteista nuestro entendimiento no será mas que
+una modificacion, una manifestacion de la substancia única; así será
+inexplicable ese desacuerdo entre el fenómeno y la realidad; ese error
+necesario á que un fenómeno de la substancia, nos induce con respecto
+á la misma substancia. Siendo nosotros una pura manifestacion de la
+unidad, ¿por qué hallamos en nosotros como un hecho primitivo, la idea
+de la multiplicidad? ¿por qué esa contradiccion continua entre el ser
+y sus apariencias? Si todos somos una misma unidad, ¿de dónde nos
+viene la idea del número? Si los fenómenos de la experiencia no son
+mas que evoluciones por decirlo así de esta misma unidad, ¿por qué nos
+sentimos irresistiblemente inclinados á poner multiplicidad en los
+fenómenos y á multiplicar las _cosas_ en que suceden?
+
+[153.] La idea de distincion, opuesta á la de identidad, es tambien
+fundamental en nuestro espíritu (Lib. V, Cap.^s IX y X); sin embargo
+el panteismo no le otorga ninguna correspondencia en la realidad. Si
+no hay mas que un ser, si todo es idéntico, no hay nada distinto; la
+idea de distincion es una pura quimera. En el sistema panteista, la
+distincion no solo no existe, sino que es imposible; luego la idea de
+distincion es absurda; luego uno de los hechos primitivos de nuestro
+espíritu es una contradiccion.
+
+[154.] Los juicios negativos forman una buena parte del caudal de
+nuestro entendimiento; Lib. V. Cap. IX): el panteismo los destruye. En
+este sistema nunca puede ser verdadera la proposicion: A no es B;
+porque si todo es idéntico, no se podrá negar una cosa de otra, no
+habrá cosas distintas, no habrá _una_ y _otra_; todo será uno; el
+juicio negativo deberá limitarse á lo siguiente; en realidad A es lo
+mismo que B; solo hay la apariencia de la distincion; B es el mismo A,
+que es ó se _presenta_ de diferente modo.
+
+[155.] La idea de relacion es tambien absurda en el sistema panteista:
+no hay _relacion_ sin extremo de _referencia_, y no hay referencia sin
+distincion. Segun los panteistas, el sujeto referido y el extremo de
+la referencia, son absolutamente idénticos; no hay pues relaciones
+verdaderas sino aparentes; y así nos encontramos con otro hecho
+primitivo de nuestro entendimiento radicalmente absurdo, porque está
+en contradiccion con la realidad y hasta con la posibilidad.
+
+[156.] El sosten de todos nuestros conocimientos, el principio de
+contradiccion: es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo
+tiempo, carece de sentido, no tiene ninguna aplicacion real ni
+posible, si se admite la doctrina panteista. Cuando decimos que es
+imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo, entendemos que
+hay posibilidad de un _no ser_; por manera que en nuestro
+entendimiento la idea de ser no es exclusiva de la del no ser, sino
+con respecto á una misma cosa y á un mismo tiempo. Si no hay mas que
+un ser solo, y es imposible todo ser que no sea el mismo, resulta que
+la idea de no ser es absolutamente contradictoria, y que todas las
+proposiciones en que se la expresa son absurdas. En tal caso no hay ni
+puede haber mas que un ser que lo es todo; á él no se le puede aplicar
+nunca la negacion de ser; esta negacion pues será absolutamente
+absurda, y por consiguiente hallamos en nuestro entendimiento otra
+idea absolutamente contradictoria.
+
+[157.] La idea de contingencia es tambien contradictoria admitido el
+panteismo: todo lo que puede ser es; y todo lo que no existe es
+imposible; luego cuando nosotros distinguimos la contingencia de la
+necesidad, estamos en contradiccion con la realidad y la posibilidad.
+Hénos aquí pues con otra ilusion primordial de nuestro espíritu; la
+cual nos ofrece como posible y aun existente, lo que en sí mismo es
+absurdo.
+
+[158.] Las ideas de finito é infinito tampoco pueden coexistir en el
+sistema panteista. Una de ellas es contradictoria; si el ser único es
+infinito, no hay ni puede haber nada finito, luego la oposicion entre
+lo finito y lo infinito es una quimera de nuestro espíritu á la que
+nada corresponde en la realidad. No habrá mas que una sola cosa; esta
+será ó finita ó infinita; en ambos casos uno de los extremos
+desaparece, una de las ideas es contradictoria, pues que está en
+oposicion con una necesidad absoluta.
+
+[159.] El sistema de la unidad absoluta destruye la idea del órden: en
+esta idea se encierra la disposicion de cosas distintas, distribuidas
+de la manera conveniente para conspirar á un fin. En faltando la
+distincion no hay órden, y la distincion es imposible, si hay unidad
+absoluta. Ello es sin embargo que una de las ideas fundamentales de
+nuestro espíritu es la del órden; la unidad literaria, la artística y
+en general la de toda belleza sensible, es unidad de órden; sustituid
+á esta la unidad absoluta y se anonadan todas las bellezas de la
+imaginacion; el arte es absorbido por el caos.
+
+[160.] Excusado es añadir que el panteismo mata la libertad de
+albedrío: esa libertad de que tenemos conciencia tan clara, tan viva,
+y que acompaña todos los momentos de nuestra existencia. En este
+monstruoso sistema, la unidad absoluta es inseparable de la necesidad
+absoluta; lo existente y lo posible se confunden; nada de lo que es,
+puede dejar de ser; nada de lo que no es, puede ser. La acción nacerá
+de la substancia única en un desarrollo espontáneo; entendiéndose por
+espontaneidad, la ausencia de una causa externa; pero esta accion no
+podrá menos de haber existido, será por decirlo así una irradiacion de
+la substancia única, á la manera que la luz brota de los cuerpos
+luminosos. Sin libertad de albedrío el mérito es un absurdo; un ser
+que obra por necesidad absoluta, no puede tener mérito ni demérito.
+Entonces son inútiles las leyes, los premios y castigos; y la historia
+de los individuos como de la humanidad entera, se reduce á la historia
+de las fases de la substancia única, que se va desenvolviendo
+eternamente con sujecion á condiciones absolutamente necesarias, que
+no tienen mas fundamento que ella misma.
+
+[161.] El panteismo no solo mata la libertad de albedrío, sino que
+hace incomprensibles todas las afecciones que se refieren á _otro_. Si
+no hay mas que un ser, ¿qué significan los sentimientos de amor, de
+respeto, de gratitud, y en general, todos cuantos suponen una persona
+distinta del _yo_ que los experimenta? Estas afecciones, por mas que
+supongan término distinto, no lo tendrán; y aunque parezcan proceder
+de principios diferentes, nacerán de uno solo. El hombre que ama á un
+hombre, y aborrece á otro, será el mismo _yo_ que se ama y se aborrece
+á sí mismo; las apariencias indicarán diversidad, y oposicion; pero en
+el fondo no habrá mas que unidad, identidad. ¿Quien es capaz de
+devorar semejantes absurdos?
+
+[162.] Así el panteismo despues de haber destruido al hombre
+intelectual, aniquila al hombre moral; despues de haber declarado
+contradictorias las ideas mas fundamentales de nuestro espíritu, nos
+arrebata el hecho mas precioso de nuestra conciencia: la libertad de
+albedrío; hasta destruye los sentimientos del corazon; negando nuestra
+individualidad nos arroja á todos en el hondo abismo de la substancia
+única, del ser absoluto, confundiéndonos, identificándonos con él
+disolviendo así nuestra existencia propia como se disipan las
+moléculas de un grano de polvo en la inmensidad del espacio.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+RÁPIDA OJEADA SOBRE LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS DE LOS PANTEISTAS.
+
+
+[163.] Los argumentos principales en que se apoya el panteismo, se
+fundan en la unidad de la ciencia, la universalidad de la idea del
+ser, lo absoluto y exclusivo de la de substancia, lo absoluto y
+exclusivo de la nocion de lo infinito.
+
+[164.] La ciencia debe ser una, dicen los panteistas, y no puede serlo
+completamente, si no hay unidad de ser. La ciencia debe ser cierta; y
+no puede haber certeza absoluta, si no hay identidad del ser que
+conoce con la cosa conocida.
+
+La solucion de estas dificultades consiste en negar las proposiciones
+gratuitas en que estriban.
+
+No es exacto que la ciencia humana deba ser una, ni es verdad que para
+la unidad de la ciencia se necesite la unidad del ser. Ambas
+proposiciones deben probarlas los panteistas: para triunfar en la
+discusion no basta afirmar; lejos de que ninguna esté debidamente
+probada, la razon y la experiencia enseñan todo lo contrario. No es
+necesario repetir aquí lo que llevo expuesto largamente al tratar de
+la posibilidad y existencia de la ciencia trascendental, así en el
+órden intelectual absoluto como en el humano. (Lib. I, Cap.^s IV, V,
+VI, VII).
+
+La segunda proposicion que exige la identidad del sujeto que conoce
+con el objeto conocido, tampoco necesito combatirla aquí. En el lugar
+correspondiente he manifestado que el sistema de la identidad
+universal no sirve para explicar el problema de la representacion, y
+he probado con razones incontestables, que á mas de las
+representaciones de identidad, hay las de causalidad é idealidad (Lib.
+I, desde el Cap. VIII, hasta el XV). El valor objetivo de las ideas en
+cuanto distintas de los objetos, tambien lo tengo demostrado
+fundándome en la unidad de conciencia (Lib. I, Cap. XXV).
+
+Las doctrinas de Kant que conducen á convertir el mundo externo en un
+hecho puramente subjetivo, y que por tanto dan orígen al idealismo
+trascendental de Fichte, están refutadas en el libro II donde se
+demuestra la objetividad de las sensaciones; en el III donde se
+manifiesta la realidad de la extension, y en el VII donde se prueba
+que el tiempo no es una pura forma del sentido interno.
+
+[165.] El argumento fundado en la idea de la universalidad del ente,
+esto es, en que no puede haber mas que un ser porque la idea de ser es
+absoluta y lo abraza todo, es un sofisma en que se hace tránsito del
+órden ideal al real convirtiéndose en un ser absoluto una idea
+abstracta é indeterminada. Para formar concepto cabal de dicha idea y
+de sus relaciones con la realidad, véase lo que se dijo en el libro V
+al tratar de la idea del ente.
+
+[166.] Spinosa, Fichte, Cousin, Krause, y cuantos han enseñado el
+panteismo, bajo una ú otra forma, todos parten de una errada
+definicion de la substancia. Nunca se puede encarecer demasiado la
+necesidad de adquirir ideas claras y distintas sobre esta definicion;
+porque es indudable, que aquí se encuentra el orígen del error de los
+panteistas y el secreto para no dejarles adelantar un solo paso.
+Cuando se profundizan bien los principios, se sorprende uno al
+contemplar en su desnudez la insubsistencia de sistemas que tanto
+ruido meten en las escuelas filosóficas. No se pierdan nunca de vista
+las doctrinas resumidas en el capítulo XIV.
+
+[167.] Con la importancia y trascendencia de la definicion de la
+substancia, compite la de la nocion de lo infinito. Es increible lo
+que se abusa de esta palabra, sin cuidarse de explicar ni sus
+diferentes sentidos, ni su orígen, ni la legitimidad de sus
+aplicaciones. Todos cuantos argumentos pretenden fundar los panteistas
+en la idea de lo infinito, se desvanecen como el humo, si se
+comprenden á fondo, el carácter, orígen y aplicaciones de dicha idea
+(Véase todo el libro XIII).
+
+[168.] Terminaré con una observacion. Estoy profundamente convencido,
+de que los sistemas mas funestos en filosofía, nacen en buena parte de
+la confusion de las ideas; de la superficialidad con que se examinan
+los puntos mas fundamentales de la ontología, ideología y psicología.
+Mi idea dominante en la presente obra, es prevenir este daño; por cuya
+razon, me extiendo tanto en la parte de _filosofía fundamental_,
+prescindiendo en cuanto me es posible, de las cuestiones secundarias.
+Estas se resuelven por sí mismas y bien, cuando se tiene un
+conocimiento claro y exacto de las ideas fundamentales de la ciencia
+humana (II).
+
+
+
+
+LIBRO DÉCIMO.
+
+NECESIDAD Y CAUSALIDAD.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+NECESIDAD.
+
+
+[1.] Los seres se dividen en dos clases: necesarios y contingentes: el
+necesario es el que no puede menos de ser, el contingente es el que
+puede ser y dejar de ser. En estas definiciones está dicho todo; pero
+su laconismo no permite que se entienda fácilmente todo lo que se
+expresa en ellas. La necesidad y la contingencia se refieren á
+diferentes aspectos, los que pueden dar lugar á consideraciones muy
+diversas. Esto exige que analicemos con detencion las ideas
+expresadas.
+
+[2.] ¿Qué se entiende por necesidad? En general se llama necesario lo
+que no puede menos de ser; pero la expresion _no puede_, se toma en
+diferentes sentidos: moral, como cuando se dice: no puedo menos de
+cumplir este deber; físico, como en esta proposicion: un paralítico no
+puede moverse; metafísico, como en esta otra: el triángulo no puede
+ser un cuadrilátero. En el primer ejemplo, el obstáculo se funda en la
+ley; en el segundo, nace de la naturaleza; en el tercero, surge de la
+misma esencia de las cosas. En todos los supuestos, la necesidad
+envuelve la imposibilidad de lo contrario, y segun es la imposibilidad
+resulta la necesidad.
+
+[3.] De esto se sigue que las ideas de necesidad é imposibilidad son
+correlativas; y que lo metafísicamente necesario es aquello cuyo
+opuesto es metafísicamente imposible. La imposibilidad consiste en la
+exclusion de una cosa por otra: así «un triángulo circular es
+imposible» significa lo mismo que «la naturaleza del triángulo excluye
+la del círculo.» En toda imposibilidad pues, hay un extremo negado;
+como en toda necesidad hay un extremo afirmado; lo metafísicamente
+necesario es aquello cuyo opuesto es contradictorio; la existencia de
+lo absurdo es imposible, la no existencia de lo necesario es absurda.
+Es contradictorio que un triángulo tenga cuatro lados; y es absurdo
+que un triángulo no tenga tres ángulos.
+
+[4.] En el órden puramente ideal, vemos muchas necesidades sin ninguna
+relación á la existencia: tales son por ejemplo, todas las verdades
+geométricas. Aun en el órden real, concebimos muchas necesidades
+hipotéticas en los seres contingentes; tales son las que resultan
+cuando les aplicamos principios absolutos en alguna hipótesis
+suministrada por la experiencia. El principio de contradiccion sirve
+en infinitos casos, para fundar una cierta necesidad, aun en los seres
+contingentes. No hay necesidad absoluta de que existan seres extensos;
+pero en el supuesto de que existan, es necesario que tengan las
+propiedades consiguientes á la extension.
+
+[5.] En ninguno de los seres finitos puede hallarse una necesidad
+absoluta: la única que les conviene es la hipotética. La relacion de
+sus atributos esenciales es necesaria; pero como su esencia no existe
+por necesidad, todo lo que en ella se encuentra de necesario, lo es
+solo hipotéticamente, es decir, en el supuesto de que existan.
+
+[6.] Debemos pues distinguir dos necesidades: una absoluta, otra
+hipotética. Esta se refiere á las esencias de las cosas, prescindiendo
+de su existencia, aunque implicándola como una condicion, y suponiendo
+otra necesaria, como un fundamento de posibilidad (Lib. IV, Cap.^s
+XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII), aquella se refiere á la existencia
+misma de la cosa. Lo necesario absolutamente es aquello cuya
+existencia es absolutamente necesaria.
+
+[7.] En la esencia del ser necesario ha de estar la existencia: su
+idea debe envolver la del existir, no solo lógico y concebido, sino
+tambien realizado.
+
+[8.] Podemos concebir la existencia del ser necesario distinto de su
+esencia; pero la razon de esto se halla en la imperfeccion de la idea;
+en que esta para nosotros, no es intuitiva sino discursiva; y por
+consiguiente podemos distinguir entre el órden lógico y el real.
+
+Aquí se encuentra el defecto del raciocinio de Descartes cuando
+pretende demostrar la existencia de Dios fundándose en que el
+predicado, existencia, está incluido en la idea de un ser necesario é
+infinito. La idea de ser necesario envuelve la existencia, mas nó
+real, sino lógica ó concebida; pues que teniendo la idea del ser
+necesario, nos resta todavía la dificultad de si le corresponde algun
+objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el
+mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un órden puramente
+ideal, el predicado es tambien puramente ideal.
+
+[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su
+realidad; pero esta es demostrable hasta la última evidencia,
+introduciendo en el raciocinio otros elementos que la experiencia nos
+proporciona.
+
+Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion que
+en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta percepcion.
+Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan entre los
+dogmáticos y los escépticos; solo pongo un dato que nadie me puede
+negar, siquiera se lleve el escepticismo hasta la última exageración.
+Cuando digo que existe algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro
+nada.
+
+Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un
+momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada. Si
+hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no existiria
+nada, jamás hubiera podido haber nada. Finjamos la nada universal y
+absoluta, pregunto: ¿de la nada puede salir algo? es evidente que nó:
+luego en el supuesto de la nada universal la realidad es absurda.
+
+[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion de la
+cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de este es
+puesta siempre, sin relacion á ninguna hipótesis: luego su _no ser_ es
+siempre excluido bajo todas las condiciones; luego su no existencia es
+contradictoria; luego existe un _ser_ absolutamente necesario, esto
+es, un ser cuyo _no ser_ implica contradiccion.
+
+[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir:
+
+1.° Tenemos la idea de un ser necesario.
+
+2.° De su idea sola no sacamos su existencia.
+
+3.° Para demostrar la existencia de un ser necesario nos basta saber
+que existe algo.
+
+4.° El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por experiencia; la
+cual nos presenta, cuando nó otra cosa, la existencia de nuestro
+propio pensamiento.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+LO INCONDICIONAL.
+
+
+[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las palabras,
+de condicional é incondicional: como las ideas que con estos nombres
+se expresan, tienen mucha analogía con las explicadas en el capítulo
+anterior, las expondré con brevedad aquí.
+
+[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto es,
+aquello que se pone, _si_ se pone otra cosa, que se apellida
+condicion. Si el sol está en el horizonte, hay luz: la luz es lo
+condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es lo que no supone
+condicion; como lo expresa el mismo nombre.
+
+[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales: así lo
+manifiesta la experiencia, tanto exterior como interior: ¿existe algo
+incondicional? Sí.
+
+[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F, ...
+etc. tendremos, que la condicion de F estará en E; la de E en D; la de
+D en C; y así sucesivamente: si no hay algo incondicional, este
+retroceso se extenderá hasta lo infinito; resultará pues una serie
+infinita de términos condicionales.
+
+Para llegar á un término cualquiera, por ejemplo, B, habrá sido
+necesario pasar por las infinitas condiciones que le preceden: la
+serie infinita habrá sido agotada; esto es contradictoria. Y como lo
+que se dice de B, puede decirse de A, y de cualquiera de los términos,
+anteriores ó posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la
+serie es absurda.
+
+[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada
+incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad sucesiva,
+es necesaria. Luego la serie en sí misma, es incondicional; luego un
+conjunto de términos condicionales es incondicional, á pesar de que se
+supone imposible señalar nada, fuera de la serie, que sea
+incondicional. ¿Quién puede devorar semejante absurdo?
+
+[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la serie
+tres términos cualesquiera: A...F...N; se pueden formar las siguientes
+proposiciones.
+
+Si A existe, existirán, F y N.
+
+Si N existe, existieron, F y A.
+
+Si F existe, existió A, y existirá N.
+
+Dificultades. 1.ª ¿De dónde procede el enlace de unas condiciones con
+otras?
+
+2.ª ¿Por qué se ha debido poner ninguna de ellas?
+
+[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla la
+condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera
+dificultad se responde, que el enlace de las condiciones
+_condicionales_, depende de la condicion _incondicional_. A la segunda
+se contesta, que la condicion primitiva no ha menester de otra
+condicion, supuesto que es un ser necesario. El preguntar _por qué_ se
+ha debido poner, es caer en contradiccion; por lo mismo que es
+incondicional, no tiene _porque_, la razon de su existencia está en
+ella misma.
+
+[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional; son
+inexplicables, tanto la existencia de los términos, como su enlace.
+Existirán infinitos términos, necesariamente enlazados, sin razon
+suficiente externa ni interna. No habrá mas razon para existir el
+universo, que para no existir: ser y nada serán indiferentes: y no se
+concibe, por qué ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es
+evidente que no se necesita nada; ¿por qué pues no hay una nada
+absoluta y eterna?
+
+[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas
+condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad propuesta:
+porque si se dice que una condicion no puede existir sin la otra; con
+mayor razon preguntaremos por qué no se necesita una condicion
+primitiva para el conjunto de las condiciones, ó sea la totalidad de
+la serie.
+
+[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego siéndonos
+dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es así que lo condicional
+nos es dado, tanto en el mundo externo como en el interno, luego
+existe un ser incondicional, de cuya existencia no hay la razon en
+ninguna parte fuera de él mismo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO É INCONDICIONAL.
+
+
+[22.] Lo absolutamente necesario é incondicional es inmutable. Porque
+su existencia _es_, ó hablando el lenguaje moderno, _es puesta_
+absolutamente, sin ninguna condicion, por necesidad intrínseca; y con
+esta existencia se halla tambien puesto su _estado_. Prescindimos
+ahora de la naturaleza de dicho estado; y de si es tal ó cual
+perfeccion, en este ó aquel grado, finito ó infinito. Siendo puesta
+incondicionalmente su existencia, es puesto incondicionalmente su
+estado; luego así como su _no existencia_ es contradictoria (Cap. I)
+tambien es contradictorio su _no estado_. La mudanza no es otra cosa
+que el tránsito de un estado á otro estado, que implica el _no estado_
+del primero; luego la mudanza en lo necesario es contradictoria.
+
+[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser
+necesario é incondicional. Como E es puesto absolutamente sin ninguna
+condicion, por necesidad intrínseca, el _no_ E, será contradictorio.
+El ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales ó
+cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad, actividad, ú otras
+cualesquiera; y estas perfecciones las tiene en un cierto grado,
+prescindiendo ahora de que sea grande ó pequeño, finito ó infinito.
+Con la existencia absoluta E, se hallará puesto un estado de
+perfeccion, que llamaremos N. ¿Qué es lo que ha determinado el estado
+N? Por el supuesto, no puede haberlo determinado nada; pues el estado
+es incondicional. Luego si hay absoluta y necesariamente el estado N,
+será contradictorio el _no_ N. Luego la mudanza con que E deberia
+pasar de N á _no_ N, es contradictoria.
+
+[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser necesario, y
+salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza será necesaria y
+eterna, deberemos admitir una serie infinita de evoluciones; hénos
+aquí pues cayendo de nuevo en la imposibilidad de conciliar la
+infinidad de la serie, con la existencia de un término cualquiera
+(Cap. II).
+
+[25.] Resulta demostrado que el ser necesario é incondicional, no
+puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder su estado primitivo.
+
+El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N á _no_ N;
+pero ¿quién sabe si seria posible que sin perder N, y sin pasar á _no_
+N, adquiriese algo que se reuniese con N, de un modo ú otro? Mas
+claro: dado N, es contradictorio el _no_ N; pero dado N, ¿será
+contradictorio el N + P, expresando P una perfeccion cualquiera, ó un
+grado de la misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo,
+deberá salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P; luego no
+ha habido mudanza; luego el suponerla es contradictorio.
+
+[26.] Se replicará que P estaba en N virtualmente; y que el nuevo
+estado solo añade una nueva forma. Pero ¿esta forma como tal encierra
+algo _nuevo_ en realidad? Sí ó nó; si no encierra nada, no hay
+mudanza; si encierra, ó se hallaba en N ó nó; si se hallaba, no hay
+mudanza; si no se hallaba, ¿de dónde ha salido?
+
+[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios seres
+necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y causándose
+recíprocamente las mudanzas: así parece explicarse de dónde salen los
+_nuevos_ estados. Pero á mas de que estas ficciones son evidentemente
+cavilaciones infundadas y que están en contradiccion con los
+principios de la ontología, todavía se las puede desvanecer con una
+razon concluyente.
+
+Sean A, B, C, D, los seres necesarios é incondicionales: cada cual es
+puesto absolutamente, y con un estado primitivo que llamaremos
+respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando las cosas en
+su estado primitivo, el conjunto de las existencias se hallará con un
+conjunto de estados, necesarios é incondicionales, que podremos
+representar en esta fórmula: (A^a, B^b, C^c, D^d)(1). La expresion
+representa un estado primitivo, necesario, incondicional: ahora
+pregunto ¿de dónde salen las mudanzas? Todo es incondicional, ¿cómo se
+introduce lo condicional, lo mudable?
+
+[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se podria
+tal vez implicar la accion recíproca y primitiva de A, B, C, D, entre
+sí; no se debilita por esto la fuerza de la dificultad. Porque las
+acciones respectivas, como primitivas y absolutas, producirán
+primitiva y absolutamente un resultado en sus términos respectivos.
+Este resultado será primitivamente necesario, y estará contenido en la
+fórmula (1). Luego la fórmula no sufre ninguna variacion, con la
+suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de ninguna clase.
+
+[29.] Imaginando que la accion recíproca no supone un estado
+primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos en la
+serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de llegar á
+ningun término de ella, no suponiendo agotado lo infinito (Cap. II).
+
+[30.] Además, siendo distintas las esencias de los seres necesarios é
+incondicionales A, B, C, D, ¿qué razon hay para fingirlos en relacion
+de actividad? ¿Cuál es el fundamento de esta relacion, si los cuatro
+son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes los unos
+de los otros?
+
+[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el análisis de
+la idea de un ser necesario é incondicional. La inmutabilidad excluye
+la perfectibilidad, por manera que, ó es preciso suponer
+primitivamente en el ser necesario el colmo de la perfeccion, ó
+admitir que no le puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de
+los caractéres de lo contingente que mejora su modo de ser, por una
+serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que es, y
+no puede ser otro cosa.
+
+[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo condicional de
+lo incondicional; luego todas las perfecciones sean del órden que
+fueren, se han de hallar en el ser necesario é incondicional: luego en
+él han de estar, cuando menos _virtualmente_, todas las perfecciones
+de la realidad que existe; y ha de tener _formalmente_, todas las que
+no implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el fin).
+
+[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un fundamento
+(Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V, Cap^s. VII y
+VIII); las perfecciones posibles han de existir en un ser real, si la
+idea de ellas ha de ser posible; luego la escala infinita de las
+perfecciones, á mas de las existentes, que concebimos en el órden de
+la posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario é
+incondicional.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+IDEAS DE CAUSA Y EFECTO.
+
+
+[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: así lo muestra el uso
+continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la poseen
+solos los filósofos, es patrimonio de la humanidad. Pero ¿qué
+entendemos por causa? Todo aquello que hace pasar algo del no ser al
+ser; así como efecto es todo aquello que pasa del no ser al ser.
+Prescindo ahora de si lo que pasa del no ser al ser, es substancia ó
+accidente, y del modo con que la causa influye en este tránsito: así
+se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie de
+causalidad.
+
+[35.] En la idea de causa entra:
+
+1.° La idea de ser.
+
+2.° La relacion á lo que pasa del no ser al ser, como de condicion á
+condicional.
+
+En la de efecto entran:
+
+1.° La de ser.
+
+2.° La del tránsito del no ser al ser.
+
+3.° La relacion á la causa, como de lo condicional á la condicion.
+
+[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; ó en otros términos: toda
+causa es un ser, ó existe.
+
+[37.] Digo que esto es un axioma; porque no se puede demostrar, por
+qué el predicado de existencia está contenido evidentemente en la idea
+de causa. Lo que es causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la
+causa, y negar que sea, es afirmar y negar á un mismo tiempo. Luego la
+proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su verdad,
+nos basta atender á las ideas de causa y de ser, y vemos evidentemente
+la de ser contenida en la de causa. La explicacion que he dado no debe
+ser mirada como una demostracion, sino como una aclaracion, para que
+se comparasen mejor las dos ideas. Quien las compare como es debido,
+no necesitará demostracion, lo verá por intuicion; lo que constituye
+el carácter del axioma.
+
+[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa.
+
+[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene advertir que
+aquí la palabra _efecto_, significa únicamente lo que pasa del no ser
+al ser, prescindiendo de que sea causado ó nó; pues si por efecto se
+entendiese aquí una cosa causada, el axioma seria una proposicion
+idéntica é inútil. Así sustituyendo en vez de efecto su significado,
+diria: «No hay cosa causada sin ser causada:» lo que es mucha verdad,
+pero de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: «Todo lo que
+pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de sí, que produzca
+este tránsito.»
+
+[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastará para
+convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que en la
+misma se contienen. Consideremos una cosa que es, y trasladémonos al
+tiempo en que no fué. Prescindamos de todo lo que no sea ella misma,
+no supongamos ningun otro ser que la pueda haber producido, ó que tome
+parte en su produccion; yo afirmo que vemos evidentemente que el
+tránsito al ser, no se hará jamás. De la idea pura del no ser del
+objeto, no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos
+evidentemente que no saldrá jamás. No hay ser, no hay accion, no hay
+produccion de ninguna clase: hay la pura nada; ¿de dónde saldrá el
+ser? Intuitivamente se nos presenta pues la verdad de la proposicion:
+en la pura idea del no ser por sí sola, no solo no vemos la posible
+aparicion del ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion.
+Son ideas que se excluyen: el no ser no es posible, sino con la
+exclusion del ser, y viceversa.
+
+[41.] Si pensamos una accion productiva, ó la referimos á la cosa que
+del no ser ha de pasar al ser, ó á otra distinta de ella. Si lo
+primero, caemos en contradiccion; suponemos accion y no la suponemos,
+porque no hay accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa
+antes de ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si
+lo segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo
+que produce el tránsito del no ser al ser.
+
+[42.] El dicho comun «ex nihilo nihil fit,» es una verdad, si se la
+entiende en el sentido del Axioma 2.°
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+ORÍGEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD.
+
+
+[43.] ¿Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto equivale á
+preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda mudanza envuelve un
+tránsito del no ser al ser. La mas ligera mudanza no es concebible sin
+este tránsito. Todo lo que se muda, es de _otra_ manera despues de
+mudado que antes de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no
+tenia. Este modo, _antes_ no existia, _ahora_ existe: ha pasado pues
+del no ser al ser.
+
+[44.] Aun cuando no estuviéramos en relacion con el mundo externo, y
+se limitara nuestro espíritu á los solos hechos internos, á la sola
+conciencia del yo y de sus modificaciones, sabríamos que hay tránsito
+del no ser al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de
+nuevas percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos
+experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del no
+ser al ser, del ser al no ser.
+
+[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen un
+órden de seres contingentes, real ó posible. Si no hubiese mas que
+seres necesarios é inmutables, no habria causas y efectos.
+
+[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de ser, y
+la de la relacion con el no ser que ha pasado ó pasa al ser. La idea
+de causa pues no es idea simple, es compuesta de las dos indicadas.
+Para constituirla no basta la de ser; pues podemos concebir ser, sin
+concebir causa. Lo que la idea de causa añade á la de ser, es algo
+distinto de la idea de ser, algo no incluido en ella; y se llama
+causalidad, fuerza, virtud productiva, actividad, ú otros nombres
+semejantes; todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro
+el tránsito de un no ser al ser.
+
+[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que si
+bien acompaña la idea de ser, no se confunde con ella. Si se la quiere
+apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no me opondré á
+ello.
+
+[48.] ¿De dónde nace la idea de causalidad? Parece que la sola
+intuicion de la idea del ser no basta á engendrarla. La idea de ser es
+simple, nada expresa sino ser; en ella pues no encontramos ninguna
+relacion con el tránsito del no ser al ser.
+
+[49.] ¿Nace tal vez de la experiencia? Aquí es necesario distinguir
+entre la idea misma de la causalidad y el conocimiento de la
+existencia de la causa. La experiencia nos manifiesta la sucesion de
+los seres, es decir, su tránsito del no ser al ser y viceversa. Hemos
+notado que en la intuicion del no ser, con relacion al ser, vemos la
+imposibilidad de un tránsito, á no mediar un ser que lo ejecute; luego
+la certeza de la existencia de la causa nace de la experiencia
+combinada con la intuicion de las ideas de no ser y ser.
+
+[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabríamos si la causalidad
+es posible; porque en la idea del ser, tal como nosotros la tenemos,
+no vemos la de fuerza: podríamos concebir tal vez la fuerza, pero
+ignorando si le corresponde alguna realidad. Así tendríamos la
+_nocion_ de la fuerza, mas nó la _noticia_ de su existencia, ni aun la
+seguridad de su posibilidad.
+
+[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un
+supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo que
+reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de sus
+percepciones, y por tanto experimenta en sí propio el tránsito de un
+no ser al ser. Y como por otra parte, siente tambien su fuerza de
+combinar las ideas, siente en sí mismo la existencia de la causalidad,
+de una fuerza productiva de sus reflexiones.
+
+[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, así con respecto á los actos
+internos como externos, nos da tambien conocimiento de la dependencia
+de unas cosas respecto de otras; así como las impresiones que
+recibimos sin nuestra voluntad y á pesar de ella, nos confirman en la
+misma conviccion. Sin esta experiencia, veríamos la sucesion de los
+fenómenos, mas no conoceríamos sus relaciones de causalidad; porque es
+claro que la inclinacion á señalar como causa de un fenómeno lo que ha
+sucedido antes que él, supone la idea de causa y el conocimiento de la
+dependencia de los fenómenos en la relacion de causas y efectos.
+
+[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la
+creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen á suponer que tampoco la
+tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el tránsito de una
+substancia del no ser al ser, en virtud de la accion productiva de
+otra substancia. Yo sostengo que esto no es mas que la idea de
+causalidad en su grado superior, es decir, aplicada á la produccion de
+la substancia; es así que la idea de causa la tenemos, luego la idea
+de creacion no es una idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de
+una idea comun á toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de
+causa entra el producir un tránsito del no ser al ser; á todos los
+seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la diferencia que
+en tratándose de las causas finitas, solo se les concede una fuerza
+productiva de modificaciones, así como al ser infinito se le reconoce
+la fuerza productiva de las substancias.
+
+[54.] Aquí parece verificarse lo mismo que en los demás ramos de los
+conocimientos filosóficos: la idea de la esencia pertenece á la razon,
+la noticia de la existencia depende de la experiencia. La primera es
+independiente de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola
+la condicion de la existencia, es decir, con un postulado (Lib. V,
+Cap.^s VII y VIII). Este postulado, lo tenemos siempre, cuando nó en
+otra cosa, en los fenómenos de nuestra conciencia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.
+
+
+[55.] El principio de causalidad, ó sea esta proposicion: todo lo que
+comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda en los últimos
+tiempos; por lo cual es necesario dejarle á cubierto de todo género de
+ataques. Creo posible conseguirlo, presentando la doctrina de los
+capítulos anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre
+todas las dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector
+que me siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy
+á presentarle.
+
+[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le pueda
+aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya comenzado á
+ser, y que antes no existiese; porque si no suponemos este comienzo, A
+debiera haber existido siempre.
+
+Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A; y en
+que habia _no_ A. Y
+
+que así en el órden de la duracion ha habido una pequeña serie de dos
+términos:
+
+_no_ A, A.
+
+Comenzar es pasar del primer término _no_ A, al A. El principio de
+causalidad dice: que no es posible el tránsito del primer término al
+segundo, sin que intervenga un tercer término, B, que debe ser algo
+real.
+
+[57.] ¿Qué representa el término _no_ A, por sí solo? la pura negacion
+del A; el puro nada de A. En el concepto del _no_ A, en vez de
+encontrar el A, vemos su término contradictorio; por manera que lejos
+de estar incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen
+verdadera absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A,
+existan á un mismo tiempo. Así, del concepto _no_ A, es imposible que
+salga jamás el A; y por consiguiente, si no hay un término real, para
+hacer el tránsito, nunca se puede pasar del no A, al A, ni aun en el
+órden puramente ideal.
+
+[58.] Nótese bien que no quiero decir que concibiendo el no A, de
+suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible concebir el
+A; pues es evidente, que quien concibiese el _no_ A, ya concebiria el
+A, y aun podria concebirle, enteramente solo, con solo quitar la
+negacion; sino que en el supuesto de que hubiese un concepto del no A,
+absoluto, acomodado al _no_ A, absoluto objetivo, jamás saldria de
+este concepto el A; y si bien se reflexiona, no habria ni siquiera
+concepto; pues que el pensamiento de negacion pura, no es pensamiento,
+no es concepto. Así, habria una ausencia absoluta de concepto; y en el
+órden puramente ideal nos hallaríamos en el primer término de la
+serie, en la negacion pura: _no_ A, sin ningun medio para pasar al
+segundo: A.
+
+[59.] Los que niegan pues el principio de causalidad, conciben el
+tránsito del no A, al A, sin ninguna razon, sin ningun intermedio:
+ellos que niegan la creacion, admiten una cosa mil veces mas
+incomprensible que la creacion. ¿De dónde infieren la posibilidad de
+este tránsito? Nó de la experiencia, porque esta no les ofrece sino
+sucesion, y por tanto ninguna aparicion absoluta, á la manera que
+ellos fingen; nó de la razon, pues que esta no alcanza á hacer salir
+de una pura negacion un concepto positivo.
+
+[60.] ¿Cómo se pasa del no A, al A? Los que reconocen el principio de
+causalidad dicen que se pasa con la accion de B, que llaman causa. Si
+se trata de producir una substancia, hacen intervenir la accion de un
+ser en quien suponen un poder infinito. Pero los que niegan el
+principio de causalidad, no pueden responder nada á dicha pregunta;
+sino que se pasa del no A, al A, absolutamente. Fingen el instante M,
+en que A no existia; y luego el instante N, en que A existe. ¿Por qué?
+no alegan razon ninguna: sin saber cómo, ha surgido de la nada el A,
+sin la accion de nada. Esto es una contradiccion manifiesta.
+
+[61.] El principio de causalidad se funda en las ideas puras de ser y
+no ser. Puesto el _no ser_ solo, vemos evidentemente que no puede
+comenzar el ser. El principio es pues puramente ontológico: los que
+apelan á _solas_ razones de experiencia para establecerle ó
+combatirle, plantean mal la cuestion: la sacan de su verdadero
+terreno: confunden la _noticia_ de la causalidad con la _nocion_ ó
+idea de la causalidad.
+
+Los filósofos que no salgan del órden sensible, no pueden afianzar
+sólidamente este principio: por cuya razon, solo han caido en el error
+ó en la duda sobre este punto, los que no admiten mas ideas que las
+sensaciones; y debieran haber caido en la misma duda todos los
+sensualistas, si hubiesen sido bastante lógicos para sacar las últimas
+consecuencias de su doctrina.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+EL PRINCIPIO DE LA PRECEDENCIA.
+
+
+[62.] El tránsito del no ser al ser implica sucesion: para concebir
+que algo _comienza_, es preciso concebir que este algo no _existia_.
+La serie
+
+ no A, A,
+
+carece de sentido en faltando uno cualquiera de los términos: y estos,
+como contradictorios, no pueden existir á un mismo tiempo.
+
+[63.] Imaginemos la nada absoluta. El primer término, no A, está solo.
+Toda existencia está negada: nada se puede afirmar, sin contradecir al
+supuesto. Entonces, no hay tiempo; porque siendo este la sucesion de
+las cosas, ó del ser y no ser (Lib. VII) no puede existir, cuando no
+se puede suceder nada, por no haber nada. Si suponemos que algo
+comienza, establecemos la serie no A, A; en cuyo caso imaginamos dos
+instantes diferentes M, N, á que corresponden respectivamente los
+términos de la serie, en esta forma:
+
+ no A, A.
+ M, N.
+
+Y se podrá decir con verdad: M no es N. ¿Qué significa esta
+proposicion? Ya que el tiempo, y en general ninguna duracion se
+distingue de las cosas que duran (Lib. VII, Cap.^s IV y V), N no puede
+representar sino la existencia de A, con relacion á no A; así como M,
+tampoco representará sino el no A, con relacion al A. De esto se sigue
+que en el concepto de A, en cuanto comienza, se incluye la relacion al
+no A, sin lo cual no puede ser concebido como _comenzado_.
+
+[64.] Suponiendo al menos una inteligencia para conocer esta relacion,
+es concebible lo que se acaba de explicar; porque esta inteligencia,
+referiria el no A y el A, á su duracion propia, sucesivamente, si esta
+duracion fuese sucesiva, como la nuestra; de otro modo, si esta
+duracion no fuese sucesiva. Pero si no hay nada absolutamente, la
+serie no A, A, es inconcebible, pues la relacion del A, en cuanto
+comienza carece de término de comparacion, real ó pensado, á no ser
+que finjamos un tiempo puro, enteramente vacío, donde imaginemos
+colocados los términos de la serie.
+
+[65.] Así parece, que por el mero hecho de pensar el A, en cuanto
+_comenzado_, pensamos tambien una existencia precedente; pues no hay
+comienzo, si al A no le ha precedido el _no_ A; y esta precedencia no
+significa nada, si no hay una existencia á que se refiera, ya sea como
+á serie sucesiva, ya como á duracion inmutable.
+
+[66.] Si A, debe ser precedido de una existencia B, tenemos que nada
+puede comenzar absolutamente, sin que algo exista; y que en el simple
+concepto de la sucesion hallamos la necesidad de algo existente
+_siempre_, para que algo pueda comenzar.
+
+[67.] Como la duracion no es nada distinto de las cosas; los dos
+términos de la serie, B, A, de los cuales el uno precede al otro, no
+pueden ser colocados en una duracion absoluta, distinta de las mismas
+cosas; ó en dos instantes distintos, independientemente de las cosas.
+Esa relacion pues, que existe entre A y B, no es relacion de instante
+á instante, ya que los instantes en sí no son nada, sino de cosa á
+cosa; luego, por lo mismo que A comienza, tiene relacion necesaria con
+B. Por lo dicho, A no podria comenzar sin existir B; luego B, es
+condicion necesaria para la existencia de A. Luego resulta demostrado
+que todo ser que comienza, depende de un ser existente.
+
+[68.] Esta demostracion se halla, bien que nó desenvuelta de este
+modo, en las obras del baron Pascual Galluppi, profesor de filosofía
+en la universidad de Nápoles (Cartas filosóficas sobre las vicisitudes
+de la filosofía, carta XIV); y aunque no se le puede negar que
+encierra mucha profundidad, sin embargo parece que no deja el
+entendimiento satisfecho del todo. Hé aquí las palabras del filósofo
+italiano.
+
+«Esta proposicion, no hay efecto sin causa, ¿es una proposicion
+idéntica? Yo he demostrado su identidad de la manera que sigue. Lo que
+tiene un comienzo de existencia debe haber sido precedido ó de un
+tiempo vacío ó de un ser; porque de otro modo la cosa de que se trata
+seria la primera existencia y la primera letra del alfabeto de los
+seres, y no se podria decir que ella comienza á ser; porque esta
+nocion de _comienzo de existencia_ implica en sí una prioridad con
+relacion al ser que comienza. Estas dos nociones _existencia
+comenzada_ y _existencia precedida de otro cosa_, son pues idénticas;
+pero ¿es posible que una existencia sea precedida de un tiempo vacío?
+Yo he demostrado que una duracion vacía es una quimera, un producto de
+la imaginacion, falto de toda realidad. El desarrollo de esta prueba
+que no puedo exponer aquí, se hallará en mis _Ensayos sobre la crítica
+del conocimiento_. Allí tengo establecido que el tiempo no es otra
+cosa que el _número de las producciones_. Aristóteles ha dicho que el
+tiempo es el _número del movimiento_. Luego _la existencia comenzada
+es una existencia precedida de otra existencia_. Esta proposicion es
+idéntica; pero ¿cómo puede una existencia ser precedida de otra? La
+que precede ¿se halla por ventura en un instante de tiempo anterior al
+en que se encuentra la precedida? en este caso se recae en la doctrina
+del tiempo distinto de las cosas existentes. Así es menester admitir
+que la existencia que precede es tal que hace la existencia precedida
+_existencia comenzada_. Esta no es comenzada sino porque es precedida;
+la _anterioridad_ de la existencia que precede es una anterioridad de
+_naturaleza_; una anterioridad objetiva, una anterioridad que hace el
+comienzo de la existencia precedida; ella es pues la _causa eficiente_
+de esta existencia. Así el gran principio de la causalidad resulta
+invenciblemente demostrado: es una proposicion idéntica.»
+
+[69.] Repito que esta demostracion no deja del todo satisfecho; nó
+porque ella en sí misma no sea concluyente, sino porque necesita mas
+desarrollo. El nervio de la prueba está en la imposibilidad de
+concebir un _comienzo_, sin concebir algo preexistente; y de concebir
+precedencia, sin relacion de lo que comienza á lo que preexiste. No se
+comprende fácilmente, cómo de esta razon, se infiere la dependencia
+intrínseca de las cosas; y hasta el fundarse el argumento en una idea
+tan difícil como la del tiempo, aumenta mucho las dudas.
+
+[70.] Supongamos que el mundo existe, y que algo comienza ahora.
+Entonces se concibe la precedencia sin la dependencia. Si bien se
+reflexiona, esto sucede á cada paso; pues que en realidad comienzan de
+continuo muchos seres, precedidos por otros de los cuales no dependen.
+Se dirá que no dependen de todos, sino de uno, pero esto mismo es lo
+que se busca. Para probar que el principio de causalidad está
+demostrado por la simple idea del órden de la duracion, es necesario
+probar que la relacion de precedencia es relacion de dependencia. Lo
+que comienza, supone algo; ciertamente; pero falta probar si depende
+de este algo, como de una cosa producente, ó tan solo como de una
+condicion, que _nos haga posible el concepto_ del comienzo. Hasta que
+se haya probado que para el tránsito del no ser al ser, es
+indispensable la _accion_ de un ser, parece no quedar probado el
+principio de la causalidad, sino el de la precedencia; y como el órden
+de las cosas en la duracion, ó sea la anterioridad y posterioridad, no
+nos representa mas dependencia que la de pura sucesion, resultaria que
+si nos limitásemos á la precedencia, no habríamos probado que todo lo
+que comienza debe depender de otro, sino que todo lo que comienza debe
+_suceder_ á otro; esto último no es el principio de _causalidad_, sino
+de _sucesion_.
+
+[71.] Aclaremos algo mas estas ideas.
+
+Para que se comprenda mejor la dificultad que milita contra la
+demostracion anterior, observaré que para los que no admiten el
+principio de causalidad, no es imposible que comience _cualquiera_
+cosa, en _cualquiera_ momento, sin ninguna causa. Representemos los
+seres sucesivos del universo por la serie ... A, B, C, D, E, ... y los
+tiempos en que existen, por la serie ..... a, b, c, d, e, ... Segun la
+demostracion que examinamos, ningun término ha podido comenzar, sin
+que le haya precedido otro; por manera que el D, _comenzado_,
+significa lo mismo que el D, _precedido_. Luego el D, tiene una
+relacion necesaria con el C, por la razon de que los instantes d y c,
+no son nada en sí mismos, en cuanto distintos de D y C.
+
+Quien no admita el principio de causalidad, dirá que el D, puede
+comenzar sin ninguna dependencia del C; y que para hacer posible el
+concepto del comienzo, basta que haya existido _siempre_ algo, aunque
+los términos _precedentes_ y _precedidos_ no tengan entre sí ninguna
+relacion. Así como el órden de los seres está representado por la
+serie..... A, B, C, D, E, se podrá imaginar otra serie.. M, N, P, Q,
+R, de modo que á las dos les corresponda la misma serie de tiempo.....
+a, b, c, d, e. Entonces el D, puede comenzar sin dependencia
+_necesaria_ del C, porque basta que preexista P, en el instante c,
+para que se nos haga posible el concepto del comienzo; en cuyo caso,
+el D, no tendrá ninguna relacion _necesaria_ con C, ni con P;
+bastándole la precedencia de uno ú otro. Y como es evidente que lo que
+se dice de C y de P, se podrá decir de otros cualesquiera términos de
+las mismas series ó de otras, resulta que la demostracion no conduce
+sino á la necesidad de concebir algo _preexistente_; y esto solamente
+para hacer posible el concepto de un comienzo. Y si á esto se añade la
+dificultad que de suyo ofrece la naturaleza de las ideas de tiempo y
+de toda duracion, parece que deberemos inferir que la demostracion no
+es tan satisfactoria como seria de desear. Los que no profundicen
+mucho en la idea del tiempo, apenas entenderán el sentido de la
+prueba; y los demás verán demostrada la contradiccion que se encierra
+en un comienzo absoluto; y por tanto la necesidad de que haya existido
+_siempre_ algo; mas nó la dependencia intrínseca que se implica en la
+relacion de un efecto á su causa. Estas dificultades obligan á un
+exámen mas riguroso y profundo.
+
+[72.] El principio de la precedencia nos conduce á un resultado
+importante. Nuestro entendimiento concibe absolutamente una existencia
+como eterna; pues que le es imposible el concebir un comienzo
+absoluto, sin un ser anterior.
+
+[73.] El concepto de la nada absoluta nos es imposible. 1.° Porque
+este seria un concepto completamente vacío; ó mas bien la ausencia de
+todo concepto. La negacion, la concebimos relativamente á una
+existencia (Lib. V, cap. IX); pero nó absolutamente. 2.° Porque no es
+posible el concepto sin conciencia; y en esta, se halla implicada la
+idea de ser, de algo, la cual es contradictoria con la nada absoluta.
+
+[74.] No pudiendo concebir la nada absoluta, concebimos siempre algo
+existente; y como por lo demostrado anteriormente, no podemos concebir
+un comienzo absoluto, resulta que no podemos pensar sin que nuestro
+pensamiento implique el concepto de una existencia eterna.
+
+¡Que verdad tan luminosa! ¡Cuántas reflexiones inspira! Sigamos
+meditando.
+
+[75.] Resulta pues que es un hecho primitivo de nuestro espíritu la
+necesidad de pensar lo necesario y eterno; y que la confusion que
+sentimos al pensar en la duracion en abstracto, y esa inclinacion á
+fingir tiempos, antes que existiera el mundo, nace de la necesidad de
+concebir lo eterno, necesidad de que nuestro espíritu no puede
+emanciparse, supuesto que piense.
+
+[76.] La basa del principio de contradiccion: la idea _de ser_, se
+halla en nuestros conceptos de una manera absoluta; su opuesta la de
+_no ser_, se halla tan solo con respecto á lo contingente; es una
+especie de condicion implicada en la contingencia.
+
+[77.] Todo lo contingente incluye algo de no ser; por lo mismo que es
+contingente, puede _no ser_, y por tanto su no ser, está cuando menos
+en el órden de la posibilidad. Pero esos tránsitos del no ser al ser,
+no son ni siquiera concebibles, sino presuponiendo algo existente,
+necesario y eterno.
+
+[78.] Así, hallamos en nuestras ideas el ser como absoluto, y el no
+ser como relativo; y el ser que ha salido del no ser, ó que ha
+_comenzado_, no lo podemos concebir sino con relacion á un ser
+absoluto.
+
+[79.] Esta relacion objetivamente considerada, no nos parece á primera
+vista la de causalidad, sino la de sucesion; pero nos ofrece un hecho
+subjetivo que nos lleva al conocimiento de la verdad objetiva. En
+efecto: ya que nuestros conceptos de no ser y ser, están ligados de
+tal suerte que no podemos concebir el tránsito del no ser al ser, sin
+concebir un ser preexistente: hallamos aquí un reflejo de la
+causalidad objetiva, que se nos revela en los hechos subjetivos. La
+duracion, como distinta de las cosas, es una pura imaginacion; la
+relacion pues de las duraciones es la relacion de los seres. Es verdad
+que por lo dicho, en esta relacion de duraciones descubrimos solo la
+sucesion, y nó la dependencia intrínseca; pero esta dependencia,
+aunque no conocida intuitivamente, se halla representada en el mismo
+enlace con que concebimos los seres en la duracion. Es cierto que
+podemos imaginar diferentes series; pero la de los tiempos, es una
+pura imaginacion, en cuanto la concebimos distinta de los demás. Si la
+serie de los tiempos desaparece, solo restan las series de las cosas:
+la relacion entre los términos será la relacion entre las cosas; y la
+dependencia llamada de _sucesion_, será una dependencia de _realidad_.
+La relacion real, de lo que pasa del no ser al ser, con lo que es
+absolutamente, es una dependencia de causalidad.
+
+[80.] Imaginemos las series de realidades que se quieran.
+
+ A, B, C, D, E,........
+ M, N, P, Q, R,........
+
+la del tiempo a, b, c, d, e, en cuanto distinta de las demás, no
+significa nada. En este caso, se la puede eliminar; y todas las
+relaciones de unos términos á otros, no serán de tiempos, sino de
+cosas.
+
+Ahora bien: se ha demostrado que un término D, por ejemplo, no puede
+ser concebido pasando del no ser al ser, ó _comenzando_, sino con una
+relacion; y esta por lo explicado, es relacion real del D, á un
+término cualquiera. Se habia objetado que el D podia comenzar, con tal
+que hubiese otro término, que hiciese posible el concepto de la
+prioridad, y por tanto del comienzo; para lo cual se le iba á buscar
+en otra serie distinta; pero si bien se reflexiona, esto no es mas que
+cambiar de nombres: porque si el término necesario para el comienzo,
+se halla en otra serie, en ella se hallará la causa, pues que allí
+estará lo que se necesita para el efecto.
+
+[81.] Todos los términos comenzados, presuponen otros, uno ó mas, pues
+aquí prescindimos de su unidad; luego al fin hemos de parar á uno ó
+mas términos _no_ comenzados. Los comenzados no pueden haber
+comenzado, sin la existencia de los no comenzados; luego la existencia
+de estos les es necesaria para la suya. Luego en la de estos se halla
+la razon de su existencia comenzada; luego la verdadera causalidad.
+
+[82.] Las dificultades que se oponen á esta demostracion nacen de que
+sin advertirlo, se falta al supuesto, atribuyendo á la duracion una
+existencia distinta de los seres. Para comprender toda la fuerza de la
+prueba es necesario eliminar del todo el concepto imaginario de la
+duracion pura: y entonces se ve que la dependencia representada como
+relacion de duracion, es una dependencia de los seres en sí mismos,
+dependencia que no nos ofrece otra cosa que la misma relacion
+expresada por el principio de causalidad.
+
+[83.] Eliminado completamente el concepto de duracion pura, como de
+una cosa distinta de los seres, resta solo el tránsito del no ser al
+ser, única cosa que puede expresarse por la palabra comenzar. En este
+caso hallamos, que el principio de la precedencia es el mismo
+principio de causalidad; y como para soltar las dificultades, hemos
+tenido que prescindir completamente de la duracion en sí misma, nos
+hallamos con que el principio de causalidad, si ha de quedar fuera de
+duda, y ha de ser contado entre los axiomas, no puede fundarse sino en
+la contradiccion entre el ser y el no ser; en la imposibilidad de
+concebir un ser que aparece de repente, sin que le preceda nada mas
+que un puro no ser.
+
+[84.] Así en último resultado, y despues de haber dado tantas vueltas
+á la cuestion, venimos á parar á lo mismo que teníamos establecido en
+los capítulos anteriores; un no ser no puede llegar á ser, sin la
+intervencion de un ser: la serie _no_ A, A, es imposible, si no
+interviene un ser, B. Así lo hallamos en nuestras mismas ideas; y
+contradecir á esta verdad, es negar nuestra propia razon.
+
+Creo pues, que el principio de causalidad no resulta completamente
+explicado sino ateniéndonos á lo dicho en los capítulos anteriores. El
+comenzar, supone un no ser de lo que comienza; y del concepto de no
+ser, es imposible que salga el ser: esto es contradictorio. El
+principio es verdadero subjetivamente, pues estriba en nuestras mismas
+ideas; pero lo es tambien objetivamente, á causa de que en tales casos
+la objetividad está necesariamente ligada con la subjetividad (Lib. I,
+Cap. XXV). El ser apareciendo repentinamente, sin causa, sin razon,
+sin nada; es una representacion absurda, que nuestro entendimiento
+rechaza con la misma fuerza é instantaneidad que admite el principio
+de contradiccion.
+
+Como el tiempo es la relacion del no ser al ser, el órden entre lo
+variable, se concibe tambien que el concebir sucesion, sin algo que
+preexista, es contradecirse; y así el principio de la precedencia,
+viene á fortalecer el principio de causalidad; ó mas bien, se
+manifiesta que son uno solo, bien que presentados bajo diferentes
+aspectos: el de precedencia, se refiere á la duracion, el de
+causalidad al ser: pero ambos expresan una aplicacion del principio
+fundamental: es imposible que una cosa sea y no sea á un mismo tiempo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+LA CAUSALIDAD EN SÍ MISMA. INSUFICIENCIA Y ERROR DE ALGUNAS EXPLICACIONES.
+
+
+[85.] La causalidad implica relacion: si está puesta en ejercicio,
+implica relacion actual; considerada sin ejercicio, ó _in potentia_,
+implica relacion posible. Nada se causa á sí mismo; la causalidad se
+refiere siempre á _otro_. No hay causa cuando no hay efecto; y no hay
+efecto cuando no hay tránsito del no ser al ser. Si este tránsito se
+verifica en una substancia que no era, y comienza á ser, se apellida
+creacion: esta se llama pasiva, relativamente al efecto; activa, con
+respecto á la causa. Si el tránsito es de solos accidentes, el efecto
+es una modificacion _nueva_; no se dice que hay un nuevo ser, sino que
+un ser es de _otro modo_.
+
+[86.] De esto se infiere que causalidad no es lo mismo que actividad;
+toda causalidad es actividad; mas nó toda actividad es causalidad.
+Dios es activo en sí mismo; pero no es causa sino con relacion á lo
+externo. Su inteligencia y su voluntad consideradas en sí,
+prescindiendo de la creacion, como concebimos á Dios antes del
+principio del mundo desde toda la eternidad, son ciertamente actividad
+infinita; y sin embargo en cuanto son puramente inmanentes, no son
+causalidad, porque no producen nada nuevo en Dios: su inteligencia es
+un acto puro, infinitamente perfecto, que jamás sufre ni puede sufrir
+ninguna mudanza; lo mismo debe decirse de su voluntad; luego la
+inteligencia y la voluntad divina con respecto al mismo Dios, no son
+actos de causalidad; y aun en cuanto se refieren á los objetos
+externos, no son causa producente en la realidad, sino con sujecion á
+la voluntad libre del Criador; de otro modo deberíamos admitir que
+Dios ha criado el mundo por necesidad.
+
+La actividad en la criatura, aun en las operaciones inmanentes, es
+siempre causalidad; porque no puede ejercerla, sin que produzca nuevas
+modificaciones. Los actos de entendimiento y voluntad son ejercicio de
+una actividad inmanente, y no dejan por esto de modificarnos de
+diferentes maneras. Cuando pensamos ó queremos, somos de _otro modo_
+que cuando no queremos ni pensamos; y cuando pasamos de pensar ó
+querer una cosa, á pensar ó querer otra, este tránsito no puede
+verificarse, sin que experimentemos _modos nuevos_ de ser.
+
+[87.] ¿En qué consiste la relacion de causalidad eficiente? ¿qué
+significa la dependencia del efecto con respecto á la causa? Esta es
+una cuestion difícil, profunda, una de las mas difíciles y profundas
+que puedan ofrecerse á la ciencia. El vulgo de los hombres y aun de
+los filósofos, cree resolverla empleando palabras que bien analizadas,
+no aclaran nada.
+
+[88.] Causar, se dice, es dar el ser.--¿Qué significa dar?--Dar, es
+aquí sinónimo de producir.--¿Qué significa producir? Con esto se
+acaban las explicaciones, si no se quiere caer en un círculo,
+diciendo, que producir es causar ó dar el ser.
+
+Causa, se dice tambien, es aquello de que resulta una cosa.--¿Qué se
+entiende por resultar?--Dimanar.--¿Qué es dimanar?--Dimanar es venir,
+salir una cosa de otra.--Siempre lo mismo: palabras metafóricas que en
+el fondo tienen un significado idéntico.
+
+Se dice de la causa que _da_, _produce_, _hace_, _comunica_,
+_engendra_, etc., y del efecto, que _recibe_, _dimana_, _procede_,
+_resulta_, _viene_, _nace_ etc.
+
+[89.] La causalidad implica sucesion; pero no se identifica con ella.
+Concebimos muy claramente que B es despues de A, sin que A sea causa
+de B. La experiencia interna y externa nos ofrece continuos ejemplos
+de una sucesion distinta de la causalidad. Un hombre sale al campo,
+otro sale despues de él; entre las salidas hay sucesion, y puede no
+haber ninguna causalidad. Los dos fenómenos considerados ya
+objetivamente, esto es, en sí mismos, ya subjetivamente esto es, en
+cuanto son conocidos por nosotros, están enlazados por la relacion de
+sucesion; mas nó por la de causalidad. Tanto en el lenguaje filosófico
+como en el oratorio, el _post_ y el _propter_, _despues_ y _por_,
+significan cosas muy diferentes. En los fenómenos puramente internos,
+se verifica lo mismo. Pienso en una cuestion filosófica, y luego me
+ocupo de una cuestion literaria: los dos pensamientos son sucesivos,
+sin que el uno sea causa del otro.
+
+[90.] La relacion de causalidad no es el enlace de las ideas de las
+cosas. Las representaciones de A y B pueden estar fuertemente
+enlazadas en nuestro espíritu, sin que nos acordemos siquiera de la
+relacion de causalidad. En un lugar hemos visto una escena que nos ha
+hecho impresion profunda; el recuerdo del lugar nos recordará siempre
+la escena, y el recuerdo de la escena nos recordará siempre el lugar:
+aquí encontramos dos representaciones internas, fuertemente enlazadas,
+sin que por esto atribuyamos á los objetos la relacion de causalidad.
+Sabemos que dos personas acuden á un mismo punto, por motivos
+diferentes, sin que la ida de la una influya en la de la otra. La idea
+de la ida de la una se asociará en nuestro entendimiento con la de la
+ida de la otra; habrá pues enlace de representaciones, no obstante de
+que negaremos á los objetos la relacion de causalidad.
+
+[91.] Aun cuando el enlace de las ideas sea tal que en nuestro
+entendimiento, por efecto de una experiencia constante, la una sea
+precedida siempre de la otra como lo condicional lo es de la
+condicion, esto no basta para la verdadera causalidad. Un observador
+ha notado constantemente la correspondencia del flujo y reflujo del
+mar con el movimiento de la luna; pero ya sea por razones filosóficas,
+ya porque no le haya ocurrido que el movimiento de la luna pueda
+influir en el movimiento del mar, considera estos fenómenos como del
+todo independientes el uno del otro, por mas que no acierte á
+explicarse la razon de tan singular coincidencia. En el entendimiento
+de este observador se ligarán los dos fenómenos de tal suerte que el
+de la luna precederá al del flujo y reflujo, sin que le sea dable
+invertir el órden, haciendo preceder el del flujo y reflujo al del
+movimiento de la luna. Hé aquí pues una prioridad necesaria en una
+idea, sin que se atribuya al objeto verdadera causalidad.
+
+[92.] Si bien se reflexiona, hay en la historia de la filosofía un
+hecho que prueba hasta la última evidencia la exactitud de lo que
+acabo de decir: el sistema de las causas ocasionales sostenido por
+filósofos eminentes. Si un cuerpo en movimiento, dicen ellos, choca
+con otro cuerpo que está en quietud, le comunicará su movimiento; pero
+esta comunicacion no significa verdadera causalidad, sino que el
+movimiento del cuerpo chocante es una simple ocasion del movimiento
+del cuerpo chocado. Hé aquí pues concebida una cosa como una condicion
+necesaria para la existencia de la otra, sin embargo de que se niega
+que haya entre ellas la relacion de causalidad. Al pensar en los dos
+fenómenos, no podemos invertir el órden, concibiendo el movimiento del
+cuerpo chocado como condicion del movimiento del cuerpo chocante; y á
+pesar de esto, se puede negar la relacion de causalidad entre la
+condicion y lo condicional. Luego la idea de causalidad nos representa
+algo mas que el órden necesario de las cosas entre sí.
+
+[93.] Esto nos conduce á una nueva fase de la cuestion. ¿La relacion
+de causalidad, está fielmente representada en la proposicion
+condicional: si A existe, existirá B? El enlace expresado por esta
+proposicion no es la relacion de causalidad. En cierto país, si el
+frutal N florece, florecerá el M; así lo ha enseñado una experiencia
+constante; la proposicion condicional en este caso, no expresa
+relacion de causalidad del florecer de N con respecto al de M; y sin
+embargo la proposicion es verdadera. Un fenómeno puede ser signo de la
+inmediata venida del otro, sin ser su causa.
+
+[94.] Las proposiciones condicionales en que se afirma la existencia
+de un objeto como condicion de la existencia de otro, expresan un
+enlace; pero este puede no ser de los objetos entre sí, sino con un
+tercero. Si un criado de un caballero se dirige á un punto, luego se
+dirige hácia el mismo punto otro criado: la direccion del primero
+podrá no ser causa de la del segundo, sino de que el amo quiere que
+los dos vayan el uno tras del otro. Las mieses de un terreno indican
+el estado de las de otro; y este indicio puede expresarse en una
+proposicion condicional; ¿por qué? ¿es acaso por razon de la
+causalidad del estado de unas mieses respecto al de las otras? nó por
+cierto; sino porque las circunstancias del clima y de la tierra,
+producen entre ellas un órden de tiempo bastante fijo, para verificar
+la proposicion condicional, sin que intervenga la idea de causalidad
+de la una con respecto á la otra.
+
+[95.] Hay muchos casos en que la relacion entre la condicion y lo
+condicional es necesaria, y sin embargo la condicion no es ni puede
+ser causa de lo condicional. Recuérdese que aquí tratamos de causa
+eficiente, de aquella que da el ser á la cosa, y seria muchas veces
+absurdo el atribuir este género de causalidad á condiciones, que por
+otra parte están necesariamente ligadas con lo condicional. Si se
+quita una coluna en que se apoya un cuerpo, el cuerpo caerá; el enlace
+de la condicion con lo condicional, ó de quitar la coluna con la caida
+del cuerpo, es necesario; la proposicion en que se expresa, es
+verdadera y necesaria en el órden natural; y sin embargo no se puede
+decir que la remocion de la coluna sea la causa _eficiente_ de la
+caida del cuerpo.
+
+[96.] Para que la proposicion condicional se verifique basta el
+enlace, aunque sea puramente ocasional; y nadie ha confundido jamás la
+ocasion con la causa. En el ejemplo presente, el cuerpo no podia caer
+sin remover la coluna; y debia caer por necesidad en cuanto se la
+removiese; pero la causa de la caída no está en la remocion sino en la
+gravedad, como lo manifiesta el que si el cuerpo que se hallaba sobre
+la coluna hubiese tenido una gravedad específica igual á la del flúido
+en que se hallaba sumergido, la remocion de la coluna no le habria
+hecho caer.
+
+[97.] La causalidad no puede expresar una relacion necesaria de la
+condicion á lo condicional, si no se quieren destruir las causas
+libres. Suponiendo que la idea de causalidad estuviese exactamente
+expresada en la proposicion: si A existe, existirá B; tendríamos que
+sustituyendo á las letras A y B, Dios y mundo, se nos convertiria en
+esta otra: si Dios existe, existirá el mundo; lo que nos haria caer en
+el error de la necesidad de la creacion, y sustituyendo en vez de A y
+B, hombre y acciones determinadas, tendríamos: si el hombre existe,
+existirán sus acciones determinadas; lo que si implica necesidad, mata
+el libre albedrío.
+
+[98.] Aquí se presenta una cuestion: ¿la relacion de causalidad
+estaria exactamente expresada en una proposicion condicional, tomada
+en sentido inverso, poniendo el efecto como condicion y la causa como
+condicional (nó condicional de existencia, sino de cosa necesariamente
+supuesta), esto es, si en vez de decir: si A existe existirá B,
+dijésemos, si B existe, existe A? En este caso la proposicion se puede
+aplicar aun á la dependencia de las criaturas con respecto á Dios; y
+en general á las acciones libres con respecto á sus causas, porque se
+puede decir con verdad: si el mundo existe, Dios existe; si hay una
+accion libre, existe un agente libre.
+
+[99.] Aunque á primera vista parezca que la relacion de causalidad se
+explica de este modo, desde luego se descubre que la nueva fórmula
+tampoco es exacta. Porque, si bien es verdad en general, que si hay el
+efecto hay la causa, tambien es cierto que muchas veces una cosa
+supone á otra, nó como un efecto á una causa, sino como una simple
+ocasion, ó como una condicion _sine qua non_, que dista mucho de la
+verdadera causalidad. Suponiendo que el cuerpo sustentado por la
+coluna estuviese afianzado de tal modo que no hubiese podido caer sin
+removerse la coluna, se podria formar la proposicion condicional: si
+el cuerpo ha caido, la coluna ha sido removida; la proposicion seria
+verdadera sin que la remocion de la coluna fuese causa eficiente de la
+caida del cuerpo.
+
+[100.] Dios podria haber criado el mundo de manera que las criaturas
+no tuviesen verdadera accion de causalidad las unas sobre las otras; y
+no obstante haberlas dispuesto de tal modo que los fenómenos se
+correspondiesen los unos con los otros en el mismo órden que en la
+actualidad. Así lo piensan los defensores de las causas ocasionales; y
+á esto viene á parar tambien la _armonía prestabilita_ de Leibnitz, en
+la cual todas las mónadas que constituyen el universo, son como otros
+tantos relojes, que aunque independientes los unos de los otros, andan
+acordes con admirable precision. En estas hipótesis se podrian formar
+infinitas proposiciones condicionales, expresando las correspondencias
+de los fenómenos, sin que interviniese para nada la idea de
+causalidad.
+
+[101.] Inferiremos de lo dicho que esta idea es algo distinta del
+enlace necesario; y que aun considerada en toda su pureza, no está
+exactamente expresada por la relacion significada en las proposiciones
+condicionales, ya sea que la causa se tome como condicion, ya sea que
+se tome como condicional. La dependencia del efecto respecto á la
+causa, es algo mas que un simple enlace; decir que todo lo que está
+ligado por necesidad, aun cuando sea sucesivamente, y en un órden
+fijo, está ligado con relacion de causalidad, es confundir las ideas
+así vulgares como filosóficas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+CONDICIONES NECESARIAS Y SUFICIENTES PARA LA VERDADERA CAUSALIDAD
+ABSOLUTA.
+
+
+[102.] Acabamos de ver que no basta el enlace necesario de dos objetos
+para que atribuyamos á esta relacion el carácter de causalidad: ¿qué
+circunstancias son menester para dicho carácter?
+
+[103.] Si concebimos B, objeto que comienza, y suponemos que para su
+existencia ha sido _necesario_ el objeto A; y este _por sí solo_, ha
+bastado para la existencia de B, encontramos en la relacion de A con
+B, el verdadero carácter de relacion de una causa á su efecto. Por
+manera que para el completo carácter de causa _absoluta_, son
+indispensables dos condiciones: 1.ª la _necesidad_ de la existencia de
+A para la existencia de B. 2.ª El que sea _bastante_ la existencia de
+A para que pueda existir B, sin que se requiera nada mas.
+
+Estas condiciones pueden formularse en las proposiciones siguientes.
+
+Si B existe, A existe.
+
+Con solo existir A, basta para que pueda existir B.
+
+Cuando entre dos objetos se halla una relacion tal que hace verdaderas
+simultáneamente estas dos proposiciones, hay relacion de causalidad
+absoluta.
+
+[104.] Desde luego se echa de ver que con la explicacion que precede,
+pierden el carácter de causa todas las meras ocasiones, pues que no se
+les puede aplicar la segunda proposicion. De dos hechos enlazados
+ocasionalmente se dirá, que si el uno existe, existirá el otro, y por
+tanto se verificará de ellos la primera proposicion; pero no se dirá
+que con tal que el uno exista, haya lo bastante para existir el otro;
+así fallará en este caso la proposicion segunda. Si dos hombres están
+concertados para que el uno dispare un tiro en el momento que otro le
+haga una seña con la mano, se podrá decir que si se hace la seña se
+disparará el tiro; pero nó que con la seña sola, haya todo lo
+suficiente para que se dispare el tiro. En efecto; supongamos que el
+que tiene el arma de fuego se duerme, la señal se repetirá muchas
+veces, pero el tiro no saldrá.
+
+[105.] Tambien se quita el carácter de causa á toda condicion, que
+solo lo es para remover obstáculos, _removens prohibens_. En tales
+casos es aplicable la primera proposicion, mas nó la segunda. De un
+cuerpo afianzado sobre una coluna de modo que no pueda caer sin que la
+coluna se remueva, se podria decir: si el cuerpo ha caido, la coluna
+ha sido removida; pero nó que baste la remocion de la coluna para la
+caida del cuerpo; pues que si este fuese específicamente menos grave
+que el flúido en que se halla sumergido, ó bien estuviese unido con
+otro que no le dejase caer, no caeria. Es evidente que para la caida
+no basta remover el obstáculo, sino que se necesita algo mas, como la
+fuerza de gravedad, ó un impulso cualquiera.
+
+[106.] Todos los fenómenos enlazados en sucesion de tiempo de un modo
+necesario, y en un órden fijo, pierden tambien la relacion de causas y
+efectos, si no se les atribuye algo nuevo que legitime la aplicacion
+de estas ideas; pues que aun cuando el órden constante autorice á
+decir que, si viene A vendrá B, y luego C y luego D, y así
+sucesivamente, no se puede decir que con la existencia de A haya todo
+_lo bastante_ para la de B ni en la de B para la de C, ya que
+suponemos fuera de la serie algo que debe contribuir como una
+condicion indispensable.
+
+[107.] La primera proposicion: Si B existe, existe A; es verdadera con
+relacion á toda causa, necesaria ó libre. La segunda proposicion es
+aplicable tambien á estas dos especies de causas. Es preciso notar con
+cuidado que la proposicion no dice que si A existe existirá B; sino
+que la existencia de A basta para que _pueda_ existir B. Si puesto A,
+se pusiese necesariamente B, la causa seria necesaria; pero si puesto
+A, solo se pone lo suficiente para la existencia de B, la causa queda
+libre; pues que no se afirma la existencia de B, sino la posibilidad
+de la existencia.
+
+[108.] Apliquemos esta doctrina á la primera causa. Si el mundo
+existe, Dios existe; esta proposicion es absolutamente verdadera. Si
+Dios existe, el mundo existe; la proposicion es falsa; pues que
+existiendo Dios, el mundo podria no haber existido. Si Dios existe, el
+mundo puede existir; esto es, con la existencia de Dios hay lo
+suficiente para la posibilidad de la existencia del mundo: esta
+proposicion es verdadera: porque en el ser infinito se funda la
+posibilidad de los seres finitos, y en él se halla el poder suficiente
+para darles la existencia, si así lo quiere con su voluntad libre.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+CAUSALIDAD SECUNDARIA.
+
+
+[109.] Al fijar en el capítulo anterior las condiciones para la
+verdadera causalidad, he hablado siempre de la causalidad _absoluta_;
+y esto, por las consideraciones que voy á exponer, y que versan sobre
+la diferencia entre la causa primera y las segundas.
+
+[110.] Ya hemos visto que la idea pura de causalidad absoluta es la
+percepcion de tres condiciones: la necesidad de una cosa para la
+existencia de otra; la suficiencia de la primera sola para la
+existencia de la segunda; y por fin (cuando la causa sea libre) el
+acto de voluntad necesario para realizar el efecto. Estas tres
+condiciones se hallan absoluta y plenamente en la causa primera, pues
+que nada puede existir sin que Dios exista; y para la existencia de un
+objeto cualquiera, basta la existencia de Dios con la voluntad libre
+de criar el objeto. Es evidente que la causalidad no puede entenderse
+del mismo modo en las causas segundas; de ninguna de ellas puede
+verificarse que su existencia sea absolutamente necesaria para la de
+otro efecto, pues que Dios podria haberle producido por medio de otro
+agente secundario, ó inmediatamente por sí mismo; ni tampoco que su
+sola existencia sea suficiente para la existencia del efecto, pues que
+todo cuanto existe presupone y necesita la existencia de la causa
+primera.
+
+[111.] Así pues la idea de causalidad aplicada á Dios, significa una
+cosa muy diferente de cuando se la aplica á las causas segundas: lo
+cual debiera haberse tenido presente para no suscitar cuestiones sobre
+las causas segundas antes de fijar con exactitud la significacion de
+la palabra _causa_. Es cierto que la relacion del efecto á la causa es
+una relacion de dependencia; pero ya hemos visto que estas palabras,
+dependencia, enlace, condicion etc. son susceptibles de sentidos muy
+diversos; si estos no se fijan con claridad y precision, las
+cuestiones no pueden menos de embrollarse.
+
+[112.] ¿Qué se entenderá pues por causalidad secundaria? Con las
+observaciones que preceden, podremos determinarlo sin mucha
+dificultad. En el órden de los seres criados A será causa de B cuando
+se reunan las condiciones siguientes.
+
+1.ª Que la existencia de A sea necesaria (segun el órden establecido)
+para la existencia de B, lo cual deberá poder formularse en esta
+proposicion: si B existe, A existe ó existió.
+
+2.ª Que en el órden establecido, B y A formen una serie que suba hasta
+la causa primera, sin que sea necesario el concurso de los términos de
+otras series.
+
+Esta condicion tal vez no se la entenderia, si no se la aclarase con
+ejemplos.
+
+[113]. El movimiento de la pluma es efecto del movimiento de mi mano;
+y hallo aquí la verdadera relacion de causalidad secundaria, porque
+subo por una serie de condiciones, que no han menester de las de otra
+serie: el movimiento de la pluma depende del de la mano; el de la mano
+depende de los espíritus animales (ó de la causa que mejor parezca á
+los fisiólogos); el de los espíritus animales depende del imperio de
+mi voluntad; y la voluntad depende de Dios que la ha criado y la
+conserva. Aquí encuentro una serie de causas segundas, á las que
+atribuyo el verdadero carácter de causalidad, en cuanto se puede
+hallar en un órden secundario; y la causa eficiente, principal entre
+las secundarias, será mi voluntad, porque en el órden secundario ella
+es el primer término de la serie. El movimiento de la pluma de mi
+escribiente depende de mi voluntad, pero nó como de una verdadera
+causa eficiente, sino como de una ocasion; porque en el escribiente se
+halla la misma serie que en el ejemplo anterior, y en esta serie se
+encuentra el primer término que es su voluntad, la cual yo no puedo
+determinar absolutamente, pues que por ser libre se determina á sí
+propia. La causalidad eficiente verdadera se halla en la voluntad del
+escribiente; pues allí se termina la serie cuyo primer término no está
+á mi disposicion, sino en un sentido impropio, es decir, mientras el
+escribiente quiere.
+
+[114.] Un cuerpo A en movimiento, choca con el cuerpo B que está en
+quietud: el movimiento del cuerpo A es causa del movimiento del cuerpo
+B, y la causalidad se irá encontrando en todos los términos de la
+serie, esto es, de todos los movimientos cuyas comunicaciones
+sucesivas hayan sido necesarias para que el movimiento llegase al
+cuerpo B. Supongamos que en la serie de las comunicaciones se han
+removido obstáculos, que hubieran impedido la comunicacion del
+movimiento; las remociones eran condiciones indispensables en el
+supuesto de haber los obstáculos; pero no eran verdaderas causas, por
+ser términos ajenos á la serie de las comunicaciones, y que hubieran
+podido no existir, sin que dejase de existir el movimiento. Porque
+suponiendo que no hubiese habido obstáculos, no hubiera habido
+remociones, y sin embargo el movimiento se habria comunicado. Esto no
+se verifica respecto de los términos que forman la serie de las
+comunicaciones; pues que si las representamos por
+
+ A. B. C. D. E. F. ....
+
+el movimiento de A no puede llegar á F, si se quita uno de los cuerpos
+intermedios que sirven de vehículo á la comunicacion.
+
+[115.] De esta teoría se infiere que la idea de causalidad secundaria
+nos representa el encadenamiento de varios objetos que forman una
+serie, la cual va á terminar en la causa primera; ya sea por un órden
+necesario, como sucede en los fenómenos de la naturaleza corpórea; ya
+mediando un término primero en el órden secundario, con determinacion
+propia, como sucede en las cosas que dependen de la voluntad libre.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ORÍGEN DE LA OSCURIDAD DE LAS IDEAS EN LO
+TOCANTE Á LA CAUSALIDAD.
+
+
+[116.] Se preguntará de qué naturaleza es este enlace de los términos
+de la serie; _cómo_ se comunican unos con otros, _qué es_ lo que se
+transmitia, en fuerza _de qué calidad_ se ponen en relacion. Todas
+estas cuestiones nacen de confusion de ideas; la cual ha dado ocasion
+á interminables disputas. Para evitarlas es necesario recordar la
+diferencia entre los conocimientos intuitivo y discursivo, y las ideas
+determinadas é indeterminadas, intuitivas y no intuitivas, lo que
+llevo explicado en su lugar (Lib. IV, Cap.^s XI, XIII, XIV, XV, XVI,
+XIX, XX, XXI, XXII).
+
+[117.] Allí (Cap. XXI) dije que el entendimiento puro puede ejercer
+sus funciones por ideas indeterminadas, esto es, representativas de
+relaciones generales, sin aplicacion á ningun objeto real ni posible,
+hasta que se les añade una determinacion suministrada por la
+experiencia (ibid. §. 135). La idea de causa pertenece á las
+indeterminadas (ibid. §. 134); y por consiguiente tomada en toda su
+generalidad, no puede ofrecernos sino la relacion de ser y no ser, ó
+de seres enlazados entre sí con cierta necesidad, todo con absoluta
+indeterminacion (ibid. 130). Luego para determinar el carácter de la
+misma actividad, y sus medios de comunicacion, no nos basta la idea de
+causa: esta por sí sola, nada puede decirnos sobre el particular; ella
+se limita á enseñarnos ciertas verdades _à priori_; la aplicacion de
+estas á los seres depende de la experiencia.
+
+[118.] He dicho (ibid. Cap. XXII) que nuestra intuicion se limita á lo
+siguiente: sensibilidad pasiva, sensibilidad activa, inteligencia,
+voluntad; todo lo que sale de esta esfera nosotros no lo conocemos
+sino por conceptos indeterminados, y por consiguiente nos es imposible
+exponer á la intuicion ajena lo que sentimos que falta á la intuicion
+propia. Apuremos mas esta doctrina, aplicándola á las cuestiones
+filosóficas sobre la causalidad.
+
+[119.] Se ha disputado mucho sobre si los cuerpos ejercen unos sobre
+otros verdadera accion, y los que sostenian la negativa, no se
+cansaban de preguntar _cómo_ un cuerpo causa algo en otro, _qué es_ lo
+que le transmite, cuál es el _carácter_ de su calidad activa. A esto
+se daban varias respuestas, pero dudo mucho que sea posible ninguna
+satisfactoria, en no ateniéndose á la doctrina que acabo de exponer.
+¿Qué debia responderse pues? hélo aquí. Nosotros no conocemos
+intuititivamente de los cuerpos, sino la sensibilidad pasiva, la cual
+en último resultado no es otra cosa que la extension con sus varias
+modificaciones (ibid. 139). Ahora bien; estas modificaciones se
+reducen á figura y movimiento; todo lo que sea apartarse de estas dos
+intuiciones, exigiendo una explicacion con determinaciones
+características, es pedir al hombre una cosa á que no llegan sus
+fuerzas. Los límites de nuestra intuicion en este punto, nos reducen á
+la extension, al movimiento y á las relaciones de estas dos cosas con
+nuestra sensibilidad: así debemos contentarnos con observar los
+fenómenos corpóreos y sujetarlos á cálculo en el círculo de dicha
+intuicion: todo lo demás nos es imposible. Sabemos que el cuerpo A se
+mueve con cierta velocidad que medimos por la relacion del espacio con
+el tiempo; al llegar al lugar en que se encuentra B, este comienza á
+moverse en la direccion y con la velocidad correspondiente. Aquí hay
+sucesion de fenómenos en el tiempo y en el espacio; fenómenos
+sometidos á reglas constantes, de las cuales nos cerciora la
+experiencia. Nuestros conocimientos intuitivos no pasan mas allá: en
+saliendo de esto entramos en las relaciones generales de ser y no ser,
+de ser _antes_ y ser _despues_, de condicion y de condicional, que no
+nos ofrecen nada determinado para explicar el verdadero carácter de la
+causalidad secundaria.
+
+[120.] La filosofía al ocuparse de los cuerpos, está condenada á
+ceñirse á los límites de la física propiamente dicha; cuando quiere
+elevarse á la region de la metafísica, los cuerpos desaparecen, en
+cuanto fenómenos sujetos á observacion sensible, y no resta de ellos
+otra cosa que las ideas generales indeterminadas.
+
+[121.] Tocante á la facultad de sentir, nos hallamos en algun modo
+pasivos, en cuanto recibimos las impresiones que llamamos sensaciones;
+y la parte de actividad que en ello pueda cabernos, no depende de
+nuestro libre albedrío, supuesto que estemos sometidos á las
+condiciones de la sensibilidad. Si aplicamos la mano al fuego, nos es
+imposible no experimentar la sensacion del calor. Por lo que toca á la
+causalidad que puede haber en nosotros respecto á la reproduccion de
+sensaciones pasadas, ó á la produccion de representaciones sensibles
+nuevas, en vano se nos preguntaria sobre el _modo_ con que ejercemos
+esta actividad: su ejercicio es un hecho de conciencia, del cual solo
+sabemos que existe de tal ó cual manera, en nuestra conciencia.
+
+[122.] Lo propio podemos decir de la elaboracion de las ideas. Todos
+los filósofos no son capaces de explicar el _modo_ con que se hace
+esta produccion inmanente; las investigaciones ideológicas se limitan
+á caracterizar y clasificar dichos fenómenos y á exponer el órden con
+que se suceden; pero no enseñan nada sobre el modo con que estos
+fenómenos son producidos.
+
+[123.] El ejercicio de la voluntad ofrece á nuestra intuicion, ó si se
+quiere á la conciencia, otra serie de fenómenos, sobre cuya produccion
+nada sabemos, en cuanto al modo. La conciencia nos atestigua que se
+hallan en nuestro interior, y que en nosotros está el principio libre
+que ejerce dicha actividad: sobre este punto no sabemos nada mas; pero
+estos fenómenos se hallan á veces ligados con los movimientos de
+nuestro cuerpo, que una experiencia constante nos ofrece como
+dependientes de nuestra voluntad: ¿de qué manera se ligan cosas tan
+diferentes? no lo sabemos; la filosofía no lo alcanzará jamás.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+CAUSALIDAD DE PURO IMPERIO DE LA VOLUNTAD.
+
+
+[124.] Preguntan algunos en qué consiste la creacion, cómo se entiende
+que Dios saque las cosas de la nada: «esto, dicen, es incomprensible»
+sin reflexionar que una incomprensibilidad semejante la encontramos en
+el modo con que se ejerce la causalidad secundaria, tanto en el mundo
+corpóreo como en el incorpóreo. Si conociésemos á Dios intuitivamente,
+como segun el dogma católico lo conocen los bienaventurados en la
+mansion de la gloria, podríamos conocer intuitivamente el modo con que
+se ejecuta la creacion. Ahora, en cuanto podemos formarnos alguna idea
+de la accion del Criador, decimos que saca de la nada con el imperio
+de su voluntad; lo cual, á mas de estar acorde con la enseñanza de la
+religion, se halla en consonancia con lo que experimentamos en
+nosotros mismos. Dios quiere, y el universo sale de la nada; ¿cómo se
+puede comprender esto? á quien nos lo pregunte le dirémos: el hombre
+quiere, y su mano se levanta; el hombre quiere, y todo su cuerpo se
+pone en movimiento; ¿cómo se puede comprender esto? hé aquí una imágen
+pequeña sin duda, pálida, incompleta, pero verdadera imágen de la
+creacion: un ser inteligente queriendo, y un hecho apareciendo. ¿Dónde
+está el vínculo? si no podeis explicárnosle con respecto á los seres
+finitos, ¿nos exigiréis que lo expliquemos tratándose del ser
+infinito? La incomprensibilidad del enlace del movimiento del cuerpo
+con el imperio de la voluntad, no nos autoriza á negarle; luego la
+incomprensibilidad del enlace de un ser que aparece de nuevo por
+efecto del imperio de la voluntad infinita, tampoco nos autoriza para
+negar la verdad de la creacion; por el contrario, el hallar una cosa
+tan semejante en nosotros mismos fortalece poderosamente los
+argumentos ontológicos con que se ha demostrado su necesidad. En los
+dogmas de la religion cristiana, á mas de lo que encierran de
+sobrenatural, se encuentran á cada paso verdades filosóficas tan
+importantes como profundas.
+
+[125.] La causalidad, refiriéndose á efectos puramente posibles, no se
+comprende lo que puede significar, sino poniéndola en una
+inteligencia. La causa que no produce, pero que puede producir el
+efecto, encierra una relacion de lo existente á lo no existente; la
+causa existe, el efecto no existe; la causa no lo produce, pero puede
+producirle; ¿qué significa esta relacion de lo que existe á lo que no
+existe? ¿no parece una cosa contradictoria, una relacion sin término?
+Así es efectivamente, si se prescinde de la inteligencia: solo esta
+puede referirse á lo que no existe; pues que puede _pensar lo no
+existente_. Un cuerpo no puede tener relacion con un cuerpo que no
+existe; pero la inteligencia puede tenerla con lo que no existe, aun
+sabiendo que no existe; nosotros mismos nos espaciamos á nuestro
+talante por las regiones de la posibilidad pura.
+
+[126.] La voluntad tambien participa de este carácter de la
+inteligencia. El deseo se refiere á un goce que no es, pero que puede
+ser; nuestro querer y no querer, nuestro amor y nuestro odio, se
+refieren muchas veces á cosas puramente ideales, cuyo puro idealismo
+conocemos perfectamente; mas esto no quita que no las queramos. Así
+deseamos que sucedan cosas que no son; y podemos llevar nuestra
+veleidad hasta desear lo que sabemos que es imposible. Quisiéramos
+recobrar una cosa que nos consta hemos perdido para siempre,
+quisiéramos la presencia de un amigo, la cual nos es imposible por la
+distancia; quisiéramos que el tiempo se retardase ó se acelerase
+conforme á nuestras necesidades ó caprichos.
+
+[127.] Así nos hallamos con la inteligencia y la voluntad en relacion
+con lo no existente; relacion que no es ni siquiera concebible en un
+ser destituido de inteligencia. Esto conduce á un resultado
+importante. El comienzo absoluto de una cosa no es posible sino
+concibiendo la causalidad radicada en la inteligencia. Lo que comienza
+pasa del no ser al ser, ¿cómo es posible que el ser haya producido en
+_otro_, un tránsito del no ser al ser, cuando la relacion á _otro_,
+antes de existir este otro, era intrínsecamente imposible? El ser
+inteligente puede pensar en otro, aunque este otro no exista; pero
+para el ser no inteligente cuando el otro no existe en _realidad_, no
+existe de ningun modo; por consiguiente no es posible ninguna
+relacion; todas las que se finjan son contradictorias, y por tanto es
+absurdo el imaginar que lo que no es, comienza á ser.
+
+[128.] Esta razon prueba que en el orígen de las cosas hay un ser
+inteligente causa de todo, y que sin esta inteligencia nada podria
+haber comenzado. Si algo ha comenzado, algo existia desde toda la
+eternidad; y lo que ha comenzado era _conocido_ por lo que no existia.
+En no admitiendo la inteligencia, el comienzo es absurdo. Fingid en el
+orígen de las cosas, un ser falto de inteligencia, sus relaciones
+serán con lo existente; pero no puede tener ninguna con lo no
+existente: ¿cómo es posible pues que lo no existente comience á
+existir, por la accion de lo existente? Para que lo que no existe
+comience, es necesaria alguna razon; pues que de otro modo seria
+indiferente el comenzar esto ó aquello, y aun el comenzar ó no
+comenzar. Si no suponemos que hay un ser que conoce lo que no existe,
+y que pueda establecer, por decirlo así, una comunicacion con la nada,
+el ser que no existe no podrá existir jamás.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+LA ACTIVIDAD.
+
+
+[129.] Para comprender mas á fondo la idea de causalidad, conviene
+reflexionar sobre las de actividad y accion, como y tambien sobre la
+de inercia ó _inactividad_, é inaccion.
+
+[130.] Si concebimos un ser sin inteligencia, sin voluntad, sin
+sensibilidad, sin conciencia de ninguna especie, y que además, no
+encierre en sí nada que pueda alterar su estado, ni el de otros,
+concebimos un ser absolutamente inactivo.
+
+Así, la inactividad ó la inercia absoluta requiere las condiciones
+siguientes. 1.ª Absoluta falta de todo principio, de inteligencia, de
+voluntad, de sensibilidad, y en general de todo cuanto trae consigo
+conciencia. 2.ª Absoluta falta de todo principio de mudanzas
+cualesquiera en sí propio. 3.ª Absoluta falta de todo principio de
+mudanza en los otros. La reunion de estas condiciones forma la idea de
+una inactividad ó inercia absoluta; el estado de un tal ser, es el de
+una inaccion absoluta.
+
+[131.] Un ser de esta naturaleza considerado en general, no nos ofrece
+mas que la idea de una cosa existente: la cual podemos considerar
+tambien como una substancia, suponiendo que no está inherente á otro
+en clase de modificación, ó bien figurándonosle como un substratum en
+que hay capacidad de ser modificado por la accion que sobre él ejerzan
+otros seres.
+
+Si queremos caracterizar algun tanto esta idea general para que pueda
+ofrecer algo á nuestra intuicion, no encontramos otro medio que el de
+añadirle la idea de extension, con lo cual formamos en algun modo la
+idea de materia inerte.
+
+[132.] Explicadas las ideas de inercia é inaccion, quedan explicadas
+sus opuestas, las de actividad y accion.
+
+Concibiendo un ser que tiene en sí propio la razon de sus mudanzas,
+concebimos un ser activo.
+
+Concibiendo un ser que tiene en sí la razon de las mudanzas de otros
+seres, concebimos tambien un ser activo.
+
+Concibiendo un ser que entiende, quiere, ó siente, ó que de un modo ú
+otro tiene conciencia, concebimos tambien un ser activo.
+
+De esto se infiere que la actividad para nosotros puede representar
+tres cosas: orígen de las mudanzas propias: orígen de las mudanzas
+ajenas; conciencia.
+
+[133.] La primera especie de actividad solo puede convenir á los seres
+mudables; la segunda puede convenir á los inmutables, que sean causa;
+la tercera es una actividad que puede convenir tanto á los mudables
+como á los inmutables, prescindiendo absolutamente de la idea de
+causalidad.
+
+[134.] La relacion general de principio de mudanzas propias ó ajenas,
+pertenece á las ideas indeterminadas; por consiguiente la única
+actividad de que nosotros tenemos idea intuitiva, es la de
+inteligencia, de voluntad, y en general de todo cuanto se refiere á
+los fenómenos que necesitan esa percepcion que llamamos conciencia.
+
+[135.] Es preciso considerar la conciencia como una actividad y
+comprender en este órden las ideas de inteligencia y voluntad
+prescindiendo de toda relacion á mudanzas propias ó ajenas, si no
+queremos decir que Dios desde toda la eternidad era un ser inactivo,
+porque no tenia mas accion que los actos inmanentes de entender y
+querer.
+
+[136.] De esto se deduce que no toda actividad es transitiva, que hay
+verdadera actividad inmanente, de la cual tenemos conocimiento
+intuitivo en los fenómenos de nuestra conciencia.
+
+[137.] La actividad que podemos concebir en los cuerpos se reduce á un
+principio de las mudanzas propias ó de las ajenas, sin que nos sea
+dado el tener de ella un conocimiento intuitivo. En efecto: nosotros
+no estamos en relacion con los cuerpos, sino por medio de los
+sentidos, los cuales nos ofrecen solamente dos órdenes de hechos con
+respecto á la naturaleza corpórea: hechos subjetivos, esto es, las
+impresiones que experimentamos llamadas sensaciones, las cuales
+creemos dimanadas de la accion que los cuerpos ejercen sobre nuestros
+órganos; hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y las
+diferentes modificaciones que con los sentidos descubrimos en las
+cosas extensas que se mueven. Ni la primera clase de hechos ni la
+segunda, nos dan idea intuitiva de la actividad de los seres
+corpóreos.
+
+Los hechos subjetivos ó las sensaciones, son inmanentes, esto es, se
+hallan en nosotros y nó en las cosas; y en cuanto subjetivos, no nos
+dicen lo que hay fuera de nosotros, sino lo que hay en nosotros. Aun
+cuando supusiéramos que las sensaciones son un verdadero efecto de la
+actividad de los cuerpos, esta actividad no se halla representada en
+el efecto mismo. Cuando el fuego calienta la mano tenemos percepcion
+intuitiva de la sensacion del calor, en cuanto se halla en nosotros;
+si suponemos que esta sensacion es realmente un efecto de la actividad
+del fuego, conocemos la relacion de nuestra sensacion á dicha
+actividad considerada en general é indeterminadamente, como orígen de
+nuestra sensacion; pero no conocemos intuitivamente la actividad en sí
+misma, porque esta como tal, no está representada en nuestra
+sensacion.
+
+Los hechos objetivos, esto es, la extension, el movimiento y todo
+cuanto concebimos que no está en nuestra sensacion sino en el objeto
+mismo, tampoco nos ofrece ninguna idea intuitiva de la actividad de
+los seres corpóreos. Las modificaciones de la extension, ó sea las
+figuras, el movimiento con todos sus accidentes, y en general todo
+cuanto ofrece á nuestros sentidos el mundo corpóreo, son las mudanzas
+mismas y sus relaciones, mas nó el principio mismo de estas
+relaciones, ni de estas mudanzas. El cuerpo A, que está en movimiento,
+choca con el cuerpo B, que está en quietud; y este, despues del
+choque, comienza á moverse; prescindiendo de si el choque de A ha sido
+causa del movimiento de B, lo que nosotros podemos asegurar es, que no
+tenemos intuicion de la actividad productiva del movimiento. ¿Qué nos
+dicen los sentidos sobre el cuerpo A? solo nos dicen que se ha movido
+con tal ó cual velocidad hasta el punto M, en que se hallaba el cuerpo
+B. ¿Qué nos dicen sobre el cuerpo B? solo nos dicen que ha comenzado á
+moverse en el instante en que el cuerpo A ha llegado al punto M; hasta
+ahora solo tenemos relaciones de espacio y tiempo entre dos objetos
+extensos A y B. ¿Donde está la intuicion de la actividad de A, y de su
+accion sobre B? carecemos absolutamente de ella. Por raciocinio, por
+analogía, por consideraciones de órden, de conveniencia, ú otras
+semejantes, podremos probar con mas ó menos solidez, que en el cuerpo
+A habia una actividad, causa del movimiento del cuerpo B; pero con
+esto tendremos solamente una idea indeterminada de la actividad, nó
+una intuicion de la misma.
+
+[138.] Las observaciones que preceden son concluyentes para todos los
+fenómenos de la naturaleza corpórea. Tómese el que se quiera,
+escogiendo el que mas nos induzca á imaginar una verdadera actividad:
+analizándole bien, hallaremos limitada nuestra intuicion á relaciones
+de la extension en el espacio, y en el tiempo.
+
+Todos los cuerpos son pesados; así lo enseña la experiencia;
+¿conocemos nosotros intuitivamente el principio de que dimanan los
+fenómenos de la pesadez? nó, de ninguna manera. Examinémoslo en el
+órden subjetivo y en el objetivo. ¿Qué nos ofrece la pesadez en cuanto
+sentida por nosotros? nada mas que esa afeccion, que llamamos peso,
+esto es, una presion en nuestros miembros. ¿Qué nos ofrece la pesadez
+objetivamente? la direccion de los cuerpos hácia un centro con tal ó
+cual velocidad, segun las circunstancias; en todo esto solo hallamos,
+ó un hecho puramente interno que es la sensacion ingrata de peso ó
+prision, ó puras relaciones de objetos extensos en el espacio y en el
+tiempo.
+
+[139.] El fuego quema, reduce á cenizas los objetos; nada mas propio
+para darnos idea de actividad; no obstante ¿podemos decir que la
+conozcamos intuitivamente? nó, de ninguna manera. En el órden
+subjetivo tenemos la sensacion dolorosa de quemadura, y que en cuanto
+tal, es un fenómeno puramente interno; en el órden objetivo tenemos la
+desorganizacion de los cuerpos quemados, la cual no ofrece á nuestros
+sentidos otra cosa que mudanzas en el volúmen, en la figura, en el
+color, y en las demás calidades relativas á nuestros sentidos: todo
+esto será tal vez efecto de la actividad, mas nó la actividad misma.
+
+[140.] La luz reflejando sobre un objeto viene á parar á nuestros
+ojos, pintando en la retina el objeto en que se refleja. ¿Tenemos aquí
+intuicion de la actividad de la luz? nó, de ninguna manera. En el
+órden subjetivo hallamos la sensacion llamada _ver_; en el objetivo
+encontramos el tamaño, la figura y demás relaciones del objeto en el
+espacio; considerando la luz misma hallamos un flúido cuyos rayos
+tienen tal ó cual direccion sometida á leyes determinadas, pero de
+ningun modo conocemos intuitivamente su actividad; y para persuadirnos
+de que la actividad existe necesitamos raciocinar echando mano de
+principios que no están en la esfera de nuestra intuicion.
+
+[141.] Las cuatro intuiciones de sensibilidad pasiva, sensibilidad
+activa, inteligencia y voluntad (Lib. IV, cap. XXII), se reducen á
+dos: extension y conciencia; comprendiendo en la extension todas sus
+modificaciones, y en la conciencia todos los fenómenos internos de un
+ser sensitivo ó intelectual, en cuanto se hallan en ese fondo comun,
+que se apellida conciencia. Así pues nosotros conocemos intuitivamente
+dos modos de ser; la conciencia y la extension; la conciencia la
+tenemos en nosotros mismos, es un hecho subjetivo; la extension está
+fuera de nosotros, y su existencia nos la atestiguan las sensaciones,
+y en particular las de la vista y del tacto.
+
+[142.] La clasificacion de estas dos intuiciones es sobre manera
+importante para distinguir lo activo de lo inerte. En la conciencia
+hallamos un tipo de verdadera actividad; en la extension como tal,
+hallamos un tipo de verdadera inercia; con solo pensar en la
+conciencia pensamos en algo activo sin necesidad de añadir otra idea;
+pensando en la extension sola, se nos ofrece la imágen de una cosa
+susceptible de muchas modificaciones y que no encierra el principio de
+ninguna de ellas; para pensar en una actividad corpórea debemos salir
+de la idea pura de extension y pensar en general en un principio de
+mudanzas; lo que nada tiene que ver con la intuicion de lo extenso.
+
+[143.] Así la única actividad de que nosotros tenemos conocimiento
+intuitivo, es la de conciencia; pues de las actividades corpóreas solo
+tenemos ideas indeterminadas. Las palabras de accion, reaccion,
+fuerza, resistencia, impulso, solo expresan relaciones indeterminadas
+y que no representan nada fijo sino en sus efectos. Los mecánicos
+expresan las fuerzas por líneas ó por números, esto es, por los
+resultados sujetos á cálculo. El mismo Newton al establecer su sistema
+de la atraccion universal, declara su ignorancia de la causa inmediata
+del fenómeno, y se limita á señalar las leyes á que se hallan
+sometidos los movimientos de los cuerpos.
+
+[144.] En los seres mudables la actividad nos representa un principio
+de las trasformaciones propias y ajenas, como si dijéramos una
+sobreabundancia de ser que se va desenvolviendo y que á proporcion de
+su desarrollo, se va perfeccionando. En nuestro espíritu hallamos un
+ejemplo de este desarrollo. El niño al nacer recibe confusamente las
+impresiones de cuanto le rodea. Con la repeticion de estas su
+actividad se va desenvolviendo, y lo oscuro se aclara, lo confuso se
+ordena, lo débil se fortalece, el pensamiento nace, la comparacion
+comienza, la reflexion se desplega, y aquel ser torpe y poco menos que
+inerte, llega quizás á ser un genio que asombra al mundo. Los
+materiales le han venido de afuera; pero ¿de qué habrian servido sin
+ese vivísimo foco de actividad que los trasformaba y que sacaba de
+ellos productos nuevos y exquisitos? Los mismos fenómenos de la
+naturaleza se ofrecen á los ojos de los brutos animales que á los de
+Kepler ó de Newton; sin embargo lo que para aquellos no sale de la
+esfera de las impresiones sensibles, se convierte para estos en un
+manantial de teorías admirables.
+
+[145.] El ser activo contiene virtualmente las perfecciones que debe
+adquirir; es comparable á un gérmen en que se halla el árbol colosal y
+cuyo desarrollo depende de las circunstancias del terreno y del clima;
+por el contrario el ser inactivo nada se puede dar á sí propio, tiene
+un estado y lo conserva hasta que un agente se lo muda; y á su vez
+permanece en el nuevo hasta que otra accion que tambien le viene de
+fuera, se lo quita y le comunica otro diferente.
+
+[146.] La actividad es un principio de determinaciones propias ó
+ajenas; pero este principio puede obrar de dos modos: con inteligencia
+ó sin ella. Cuando el ser es inteligente, su inclinacion á lo
+conocido, se llama voluntad. Esta, ó se inclina necesariamente al
+objeto ó nó: en el primer caso, es una espontaneidad necesaria; en el
+segundo es una espontaneidad libre. La libertad pues no existe con
+sola la ausencia de coaccion; ha menester tambien de la ausencia de
+toda necesidad aunque sea espontánea; la voluntad ha debido poder
+querer ó no querer el objeto; si esta condicion falta, no hay libre
+albedrío.
+
+[147.] Es digno de notarse que nuestra intuicion de lo externo, se
+refiere solo á lo inactivo: la extension; y que la de lo interno, se
+refiere principalmente á la actividad: la conciencia. Por lo primero,
+conocemos un substratum de mudanzas, pues todas parecen verificarse en
+la extension; por lo segundo, no conocemos intuitivamente ningun
+sujeto, sino las mudanzas mismas. La unidad del sujeto de ellos, la
+probamos por raciocinio, pero no la vemos intuitivamente (Lib. IX,
+Cap.^s VI, VII, IX, XI). La extension, como tal, se nos presenta
+simplemente pasiva; la conciencia, como tal, es siempre activa; pues
+aun en los casos en que se halla mas pasiva, como en las sensaciones,
+todavia, en cuanto conciencia, encierra actividad; pues por ella, el
+sujeto se da cuenta á sí propio explícita ó implícitamente, de la
+afeccion experimentada.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+SE EXAMINA SI ES POSIBLE LA ACTIVIDAD CORPÓREA.
+
+
+[148.] Señalado el límite de nuestro conocimiento intuitivo con
+respecto á la causalidad y á la actividad, resultan desvanecidos los
+argumentos que puedan objetarse á la causalidad secundaria,
+aprovechándose de la confusion de las ideas intuitivas con las
+indeterminadas; pero falta todavía examinar si hay verdaderas causas
+segundas, esto es, si se halla realmente en los seres finitos un
+principio de las mudanzas propias ó ajenas. No han faltado filósofos,
+y entre ellos el ilustre Malebranche, que han negado á las causas
+segundas toda eficacia, reduciéndolas á meras ocasiones. El autor de
+la _Investigacion de la verdad_ se adelanta á sostener que la
+causalidad secundaria no solo no existe, sino que es imposible.
+
+[149.] Dos especies de seres se nos presentan en el universo, los
+inmateriales y los corpóreos: ambas ofrecen dificultades particulares
+que conviene examinar por separado. Comencemos por la materia. Se dice
+que la materia es incapaz de toda actividad, que por su esencia es
+indiferente para todo, que es susceptible de todo linaje de
+modificaciones. Yo no alcanzo en qué se funda esta proposicion tan
+general, y no veo como sea posible apoyarla ni en la razon ni en la
+experiencia.
+
+[150.] Para sostener que la materia es completamente inactiva, de tal
+suerte que hasta sea incapaz de toda actividad, seria preciso conocer
+su misma esencia, y este conocimiento nos falta. ¿Con qué derecho
+negamos la posibilidad de un atributo ignorando cuál es la naturaleza
+del objeto á que debe pertenecer, ó no conociendo por lo menos alguna
+de sus propiedades, á la cual el atributo repugne? Es verdad que
+negamos á la materia la posibilidad de pensar, y aun de sentir; pero
+esta negacion no es legítima, sino porque conocemos de la materia lo
+bastante para dicha imposibilidad. En la materia, sea cual fuere su
+esencia íntima, hay partes, y por consiguiente multiplicidad; y los
+hechos de conciencia requieren necesariamente un ser uno y simple
+(Lib. IX).
+
+No sucede lo mismo con respecto á la actividad; esta cuando no nos
+ofrece la idea intuitiva de conciencia, nos presenta solamente el
+concepto indeterminado de un principio de mudanzas propias ó ajenas;
+lo cual no es contradictorio con la idea de multiplicidad. Fínjase que
+en los cuerpos que se mueven, hay una verdadera actividad, realmente
+productiva del movimiento en los otros; no hay ninguna contradiccion
+en que dicha actividad se halle distribuida entre las diferentes
+partes del cuerpo, las cuales en el momento del choque, produzcan su
+efecto respectivo causando el movimiento á las partes del otro cuerpo
+con las que se han puesto en contacto.
+
+[151.] Tenemos pues que examinada la cuestion _à priori_, ó por la
+idea misma del cuerpo, no hallamos ninguna razon para negarle la
+posibilidad de ser activo. Es verdad que la extension de los cuerpos
+en cuanto tal, se nos ofrece como una cosa muerta, indiferente á todas
+las figuras y á todos los movimientos sin que descubramos en ella
+ningun principio de actividad (Cap. XIII); mas para que esto pueda
+probar algo, seria necesario suponer que la esencia de los cuerpos
+consiste en la misma extension, y que esta no tiene mas de lo que
+ofrece á nuestros sentidos, sin que encierre nada en que pueda
+fundarse su actividad. Lo primero es una opinion, pero destituida de
+todo fundamento; lo segundo, no puede ser demostrado nunca, pues que
+se escapa á toda observacion, y no puede ser objeto de investigaciones
+_à priori_.
+
+[152.] ¿Cómo podrá probarse que la esencia de los cuerpos consista en
+la extension? (Lib. III). Lo que nosotros podemos decir es que la
+experimentamos, y que toda la naturaleza corpórea se nos ofrece bajo
+la forma de extensa: en pasando de este punto afirmamos sin ningun
+fundamento, sustituimos á la realidad un juego de nuestra fantasía. La
+esencia de una cosa es aquello que la constituye lo que es; aquello
+que le sirve de fondo íntimo, siendo la raíz de sus propiedades;
+¿quién nos ha dicho que conocemos ese fondo, esa raíz en los objetos
+corpóreos? Nosotros no sentimos nada que no sea extenso, es verdad; no
+concebimos á qué se reduce el cuerpo en faltándole la extension;
+tambien es verdad; pero de esto solo se deduce que la extension es una
+forma bajo la cual se presentan los cuerpos á nuestros sentidos, que
+esta forma es una condicion necesaria para que pueda ser afectada
+nuestra sensibilidad; pero nó que la forma sea la misma esencia de la
+cosa; nó que en la cosa no haya algo mas íntimo en que radique la
+forma misma.
+
+[153.] Si la esencia de los cuerpos consistiese en la extension tal
+como se ofrece á nuestros sentidos, habiendo igualdad de extension
+habria igualdad de esencia; las esencias de los cuerpos estarian
+sujetas á medida como lo están las dimensiones: dos globos de
+diámetros enteramente iguales serian dos cuerpos esencialmente
+iguales; á esto se opone la experiencia y hasta el sentido comun. Se
+nos dirá que no basta la pura dimension en cuanto sujeta á medida,
+para formar igualdad de esencias; sino que es necesaria la igualdad de
+naturaleza de extension de ambos cuerpos; pero yo preguntaré qué
+significa _naturaleza_ de extension? Si la palabra _naturaleza_ no ha
+de ser aquí una palabra sin sentido, deberá significar algo distinto
+de la extension en cuanto sometida á nuestra sensibilidad; en cuyo
+caso inferiré que así como para diversificar las esencias de los
+cuerpos se finge algo que no se encierra en la extension en cuanto
+sujeta á la intuicion sensible, tambien se podrá fingir algo que sea
+capaz de actividad, y que por consiguiente ofrezca á nuestro
+entendimiento una idea accesoria que vivifique por decirlo así ese
+fondo muerto que hallamos en la extension, considerada como simple
+objeto de las ideas puramente geométricas.
+
+[154.] La experiencia es incapaz de demostrarnos la imposibilidad de
+que los cuerpos sean activos. La inaccion absoluta no puede
+afectarnos, y de consiguiente no podemos conocerla por experiencia. Lo
+que podemos experimentar es la accion ó sea el ejercicio de la
+actividad; pero la inaccion ó sea el estado de una cosa absolutamente
+inactiva, no puede ser objeto de experiencia: esto es contradictorio.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+CONJETURAS SOBRE LA EXISTENCIA DE LA ACTIVIDAD CORPÓREA.
+
+
+[155.] Ateniéndonos á la experiencia, lejos de que debamos inferir la
+inercia absoluta de los cuerpos, nos hallamos inclinados á creer que
+están dotados de actividad. Aunque los sentidos no nos ofrezcan la
+intuicion de ninguna actividad corpórea, nos presentan no obstante una
+continua serie de mudanzas, con un órden fijo en los fenómenos del
+mundo corpóreo; y si algo valen para inferir la verdadera actividad de
+unos sobre otros, la coincidencia de sus relaciones en el espacio y en
+el tiempo, la constante sucesion con que vemos que los unos vienen
+despues de los otros, la invariable experiencia de que para que se
+sigan los unos basta poner los otros; es necesario que admitamos en
+los cuerpos verdadera actividad. Esta razon, valga lo que valiere en
+el tribunal de la metafísica, ha sido en todos tiempos bastante
+poderosa para convencer á la generalidad de los hombres, y así es que
+el negar á los cuerpos el carácter de activos se halla en oposicion
+con el sentido comun.
+
+[156.] Si atendemos á las relaciones que tenemos con el mundo
+corpóreo, todo nos induce á creer que hay en los cuerpos verdadera
+actividad. Sea cual fuere nuestra ignorancia sobre el modo con que son
+producidas en nosotros las sensaciones, lo cierto es que las
+experimentamos en presencia de los cuerpos, que están ligadas con
+estos por relaciones de espacio y tiempo en un órden fijo y constante,
+que nos autoriza para pronosticar con toda seguridad lo que debe
+suceder en nuestros sentidos, si tales ó cuales cuerpos son puestos en
+relacion con nuestros órganos. La idea de actividad nos ofrece la de
+un principio de mudanzas en otros seres; los cuerpos las están
+produciendo de continuo en nosotros, real ó aparentemente. El
+ejercicio de las facultades sensitivas, implica una comunicacion con
+los seres corpóreos; y en esta comunicacion el ser sensitivo recibe de
+los cuerpos una multitud de impresiones, que le hacen sufrir continuas
+mudanzas.
+
+[157.] Se dice que la experiencia enseña que los cuerpos son
+indiferentes para el reposo ó el movimiento; y se asienta como cosa
+indudable en los preámbulos de algunas obras de física que un cuerpo
+puesto en quietud permaneceria en el mismo estado por toda la
+eternidad, y que puesto en movimiento se moveria tambien por toda la
+eternidad en línea recta y siempre con la misma velocidad que
+recibiera desde un principio. No sé cómo se han podido conocer por
+experiencia semejantes proposiciones; yo sostengo que no solo no se
+han podido conocer, sino que la experiencia parece indicar todo lo
+contrario.
+
+[158.] ¿Dónde se ha encontrado jamás un cuerpo indiferente para el
+movimiento ó el reposo? En todos los terrestres hallamos una tendencia
+al movimiento, cuando nó de otra clase, de gravitacion hácia el centro
+de la tierra. Los celestes que hemos podido observar, están todos en
+movimiento; y el cálculo de acuerdo con la experiencia nos los
+manifiesta sometidos á la atraccion universal: ¿dónde está la
+indiferencia para el reposo ó el movimiento, atestiguada por la
+experiencia? Mas bien deberemos decir que la experiencia nos atestigua
+una inclinacion general de los cuerpos hácia el movimiento.
+
+[159.] Se nos objetará tal vez que esta inclinacion no dimana de
+ninguna actividad de los cuerpos, sino que es un simple efecto de una
+ley del Criador. Sea en buen hora; pero al menos no se diga que la
+experiencia nos presenta los cuerpos como indiferentes para el
+movimiento y el reposo; si se quiere, explíquese el movimiento sin
+actividad, sosténgase que no hay actividad, no obstante las
+apariencias _experimentales_; pero no se diga que estas apariencias
+demuestran la falta de actividad.
+
+[160.] Si pongo sobre mi bufete un cuerpo, permanece en reposo, y allí
+le encuentro al dia siguiente y le encontraré á la vuelta de muchos
+años. El cuerpo sin embargo, no está indiferente para el movimiento ó
+el reposo; allí se está quieto, pero va ejerciendo continuamente su
+actividad; así lo muestra su presion sobre el bufete que le sustenta.
+Este ejercicio es incesante, se le experimenta en todos los momentos,
+como lo prueba el que si se le quiere levantar ofrece resistencia, si
+se aparta el bufete se cae, si se le pone la mano debajo la comprime,
+y hace cambiar de forma los cuerpos blandos sobre que pesa.
+
+[161.] El decir que la atraccion del centro de la tierra obra sobre el
+cuerpo, no prueba nada contra la actividad corpórea, antes bien la
+confirma; pues que este centro es otro cuerpo, y así quitando la
+actividad al uno la damos al otro. Además segun todas las
+observaciones, la atraccion es recíproca, y por consiguiente la
+actividad atraente se halla repartida entre todos los cuerpos.
+
+[162.] El mundo corpóreo, lejos de ofrecernos una masa inerte, nos
+presenta mas bien la apariencia de una actividad que desplega fuerzas
+colosales. Colosal es la masa de los cuerpos que se mueven por los
+espacios; colosal es la órbita que describen; colosal la velocidad con
+que la recorren; colosal la influencia, al menos aparente, que ejercen
+los unos sobre los otros; colosal la distancia al través de la cual se
+ponen en comunicacion. ¿Donde está la falta de actividad atestiguada
+por la experiencia? Raudales de luz inundan los espacios produciendo
+en los seres sensitivos los admirables fenómenos de la vision;
+raudales de calórico se extienden en todas direcciones y llevan por
+todas partes el movimiento y la vida; ¿dónde está la falta de
+actividad atestiguada por la experiencia? La vegetación que cubre
+nuestro globo, los fenómenos de la vida que experimentamos en nosotros
+mismos y en esa muchedumbre de animales que nos rodean, ¿no han
+menester de un continuo movimiento de la materia, de un flujo y
+reflujo por decirlo así, de acciones y reacciones que los cuerpos
+ejercen los unos sobre los otros, en la realidad ó en la apariencia?
+Los fenómenos de la electricidad, del magnetismo, del galvanismo ¿no
+nos ofrecen mas bien principios de mucha actividad, orígen de
+movimiento donde quiera que se hallen, que no objetos indiferentes
+para el movimiento ó para el reposo? Las ideas de actividad, de
+fuerza, de impulso, nos han sido sugeridas no solo por nuestra
+actividad interna, sino tambien por la experiencia del mundo corpóreo
+que desplega á nuestros ojos bajo leyes constantes, una continua
+variedad de escenas magníficas, cuyo orígen parece indicar un fondo de
+actividad incalculable.
+
+[163]. Véase pues cuán sin fundamento se apela á la experiencia para
+combatir la existencia de una causalidad corpórea, y cuánto mas
+acordes van con dicha experiencia los filósofos que otorgan á los
+mismos cuerpos una actividad verdadera. Al señalar los límites de
+nuestra intuicion en lo tocante á la causalidad y actividad en sí
+mismas (Cap.^s XI y XIII) he dicho lo bastante para que no se crea que
+juzgo posible el demostrar metafísicamente la existencia de actividad
+en el mundo corpóreo; pero no puedo menos de insistir en que si algo
+vale en favor de la causalidad la relacion constante de los fenómenos
+en el espacio y en el tiempo, si algo vale la sucesion invariable de
+unas cosas despues de otras; es preciso inclinarse á la opinion de que
+hay en los cuerpos verdadera actividad: que en un órden secundario se
+halla en los unos la razon de las mudanzas en los otros; y que por
+consiguiente hay en el mundo corpóreo un encadenamiento de causas
+segundas hasta llegar á la primera donde está el orígen y la razon de
+todo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+CAUSALIDAD INTERNA.
+
+
+[164.] La conciencia nos atestigua que hay en nosotros una verdadera
+facultad productiva de ciertos fenómenos internos. Es indudable que
+concentrando la atencion por medio de un acto libre de la voluntad,
+experimentamos una produccion de imágenes y de ideas. Las obras de
+imaginacion, son una muestra irrecusable de nuestra actividad interna.
+Las sensaciones nos suministran los materiales en bruto; pero con
+ellos levanta la fantasía edificios admirables. Aquella nueva forma
+¿quién se la ha dado sino nosotros mismos? Preciso es confesar que si
+carecemos absolutamente de actividad, la naturaleza nos alucina
+completamente, haciéndonos creer que somos muy activos.
+
+Los simples recuerdos nos ofrecen otra muestra de verdadera actividad.
+Nos proponemos pensar en un país que hemos visto detenidamente, y
+deseamos recordar sus pormenores: al imperio de la voluntad la
+imaginacion se excita y va desplegando á nuestra intuicion las escenas
+que viéramos en otro tiempo. Se dirá que estas imágenes ya existian y
+que solo ha sido necesario despertarlas, pero no se puede negar que no
+existian en acto pues que no teníamos de ellas conciencia actual; y
+que para lograr su reaparicion ha sino necesario y _suficiente_ el
+imperio de nuestra voluntad. Esta presencia nueva algo añade á su
+estado habitual; pues bien, ese algo se ha producido dentro de
+nosotros, con solo quererlo.
+
+Es verdad que no conocemos el _modo_ de esta produccion; pero lo
+cierto es que la conciencia nos asegura de que sigue inmediatamente á
+un acto de nuestra voluntad: y que por tanto tenemos cuando menos un
+vehemente indicio, de que con respecto á esas imágenes, hay en
+nosotros una fuerza productiva del tránsito de su estado habitual al
+actual. Lo mismo se puede decir de todos los recuerdos; y si bien
+experimentamos con harta frecuencia que no podemos recordar todo lo
+que queremos, esto solo prueba que nuestras facultades activas son
+limitadas por ciertas condiciones de que no se pueden libertar.
+
+[165.] Prescindiendo de los recuerdos ¿quién no ha experimentado la
+elaboracion de conceptos al meditar sobre una materia? ¿Nuestras ideas
+son las mismas cuando comenzamos á reflexionar sobre un objeto, que
+cuando hemos meditado sobre él durante largas horas? nó ciertamente. Á
+veces no hemos recogido ningun dato nuevo, no hemos leido ningun libro
+ni oido ninguna observacion que nos pudiera ilustrar, y sin embargo
+por sola la fuerza de la reflexion propia, nos hemos formado ideas
+claras y distintas, cuando antes solo las teníamos confusas. Con decir
+que las nuevas ideas son el resultado de otras que se hallaban ya en
+nuestro espíritu no se prueba que no haya en el entendimiento
+verdadera actividad; porque este resultado, sea cual fuere su orígen,
+es siempre una cosa nueva; produce en el alma un nuevo estado; porque
+ahora sabe perfectamente lo que antes ignoraba del todo, ó conocia muy
+en confuso. En una curva la relacion de la subsecante á la secante, y
+la de la subtangente á la tangente son ideas geométricas que se hallan
+al alcance de los entendimientos mas comunes; así como la semejanza de
+los triángulos que se pueden excogitar para comparar unas líneas con
+otras, y la aproximacion sucesiva con que la subsecante se acerca á la
+subtangente, y la secante á la tangente; pero de aquí á reducir todos
+estos elementos á un punto de donde brota con vivísima luz la
+admirable teoría del cálculo infinitesimal, hay una distancia inmensa;
+¿se dirá que los genios que salvaron esta distancia, no pensaron nada
+nuevo, porque tenian en sí los elementos de cuya combinacion resulta
+la teoría?
+
+[166.] Si en algunos fenómenos se ve con toda claridad la actividad
+productiva, es ciertamente en los actos de la voluntad libre: ¿á qué
+se reduce la libertad, si el alma no produce sus voliciones? Si estas
+no son mas que fenómenos producidos por otro ser, y en los cuales el
+alma no tiene otra parte que el ser sujeto de los mismos, la libertad
+no significa nada. Es hasta contradictorio el decir que el alma sea
+libre, y negarle al mismo tiempo que sea el principio de sus
+determinaciones.
+
+[167.] La simple inteligencia, hasta la mera sensibilidad, y en
+general todo fenómeno que implica conciencia, parece ser el ejercicio
+de una actividad; y en este sentido llevo explicado (Cap. XII) que
+tenemos intuicion de la actividad interna. Si entender, si querer, si
+el tener conciencia de que se siente, no son _acciones_, no sé dónde
+podremos hallar el tipo de una verdadera accion. El percibir una cosa;
+el quererla; el acto imperativo de la voluntad para emplear los medios
+que puedan proporcionárnosla son indudablemente acciones: y la accion
+es el ejercicio de la actividad. La idea de la vida nos representa la
+actividad en su grado mas perfecto; y entre los fenómenos vitales, los
+mas perfectos son los que implican conciencia; si á estos no los
+llamamos acciones, es preciso decir que no tenemos ninguna idea de
+accion ni actividad.
+
+Aunque no conozcamos el _modo_ de la produccion, tenemos conciencia de
+esta produccion; tenemos intuicion de la accion en sí misma. Cuando
+vemos un movimiento corpóreo, vemos una modificacion pasiva; pero
+cuando experimentamos en nosotros los fenómenos de conciencia, vemos
+una accion, y por consiguiente tenemos intuicion del ejercicio de
+nuestra actividad.
+
+[168.] Aquí se ofrece una objecion. Si los fenómenos internos, son
+verdaderamente acciones, ¿cómo es que con tanta frecuencia, son
+independientes de nuestra voluntad? Sufrimos dolores, á pesar nuestro;
+nos ocupan ideas que quisiéramos desechar; nos ocurren á veces
+pensamientos con una instantaneidad y espontaneidad, que mas bien
+parecen inspiraciones que fruto de nuestro trabajo; en casos
+semejantes, ¿dónde está la actividad? ¿No deberemos decir que estos
+fenómenos son puramente pasivos?
+
+[169.] Esta objecion á primera vista tan concluyente, no prueba nada
+contra la actividad interna. En primer lugar, podria responderse que
+el estar el alma pasiva en algunos casos, no prueba que lo esté en
+todos; y que para afirmar la existencia de la actividad interna, nos
+basta que haya ciertos fenómenos producidos por ella. Pero ni siquiera
+es necesario conceder que la actividad no se encuentra en los casos
+que nos recuerda la objecion; pues que examinándolos á fondo se
+descubre que aun en ellos, el alma ejerce verdadera actividad.
+
+El nervio de la dificultad consiste en que aparecen en nuestro
+interior algunos fenómenos sin el curso de nuestra voluntad, y á veces
+á pesar de ella; mas esto solo nos conduce á inferir que hay en
+nuestra alma funciones independientes del libre albedrío, sin
+obligarnos á creer que estas funciones no sean activas. Con esta
+observacion se desvanece la dificultad. Hay en nuestro interior
+fenómenos que nosotros no hemos querido, antes que apareciesen, ni
+despues; es verdad; luego hay en nuestro interior fenómenos en que el
+alma está puramente pasiva; lo niego. La consecuencia es ilegítima; lo
+único que se puede inferir es que hay en nuestra alma fenómenos para
+cuya aparicion ó conservacion no es necesario el concurso de nuestra
+voluntad.
+
+Una cosa semejante experimentamos con respecto al cuerpo: hay
+funciones que se ejercen independientemente de nuestro libre albedrío,
+como la circulacion de la sangre, la respiracion, la digestion, la
+asimilacion de los alimentos, la transpiracion y otras semejantes;
+pero las hay tambien que no se ejercen sino por el imperio de la
+voluntad, como el comer, el andar, y en general todo lo que se refiere
+al movimiento y posiciones de los miembros. ¿Quién prohibe pues que
+suceda en el alma una cosa semejante, y que haya facultades activas
+que se desenvuelvan, y produzcan varios fenómenos sin el concurso de
+la voluntad.
+
+No creo que se pueda replicar nada á esta solucion; sin embargo,
+todavía me propongo ampliarla con algunas observaciones sobre el
+carácter de los fenómenos en que se quiere suponer que nuestra alma
+está puramente pasiva.
+
+[170.] Se habla en la objecion de sensaciones dolorosas, las cuales
+efectivamente presentan un caso en que al parecer la actividad no
+existe de ningun modo. ¿Quién podria afirmar que un hombre á quien se
+le aplica un hierro candente, y que experimenta dolores atroces,
+ejerce en aquello mismo la actividad de su alma? ¿no es mas conforme á
+razon, el decir que el alma se halla puramente pasiva, y en un estado
+muy semejante al de un cuerpo que se comprime por la presion de otro
+cuerpo? Actividad, si alguna se ejerce en semejantes casos, es mas
+bien de reaccion contra la sensacion dolorosa. Si bien se reflexiona,
+en estas observaciones no hay ninguna dificultad cuya solucion no se
+halle en lo que acabo de exponer en el párrafo anterior. Convengo en
+que la sensacion dolorosa no depende de la libre voluntad del que la
+sufre, y que la accion libre de este se ejerce contra la misma
+sensacion; pero esto no quita que haya en el alma una verdadera
+actividad en el mero hecho de sentir, y sí únicamente que el ejercicio
+de esta actividad se halla sometido á condiciones necesarias, las
+cuales cuando existen, son mas poderosas para el desarrollo de ella,
+que no lo es nuestra voluntad para impedirle. Nada mas cierto que el
+desarrollo de ciertas facultades activas, independientemente de
+nuestro libre albedrío: ¿qué cosa mas activa que las pasiones
+vehementes? y sin embargo, muchas veces nos es imposible dejar de
+sentirlas; y es necesario todo el imperio de la voluntad libre, para
+que no traspasen los límites de la razon.
+
+[171.] La sensacion en sí misma, no puede ser toda pasiva; y los que
+sostienen esta opinion manifiestan haber meditado poco sobre los
+hechos de conciencia. Estos hechos son esencialmente individuales; y
+en cuanto hechos de conciencia, son absolutamente incomunicables. Otro
+puede experimentar un dolor muy parecido y aun igual al que yo siento;
+pero no puede experimentar el mismo dolor _numéricamente_ considerado;
+porque mi dolor es tan esencialmente mio, que si no es mio no existe.
+Luego el dolor no puede serme comunicado como una entidad individual;
+y para producirle en mí, lo único que se puede hacer es excitar mi
+fuerza sensitiva para que lo experimente.
+
+Esta observacion manifiesta que las sensaciones no pueden ser hechos
+meramente pasivos. La modificacion pasiva es _recibida_ toda; el
+sujeto paciente _no hace_ nada. Desde el momento que el sujeto tiene
+en sí algun principio de su modificacion, no es puramente pasivo. La
+sensacion no puede ser _recibida_ toda; debe _nacer_ en el sujeto
+sensitivo, por tal ó cual influencia, con tal ó cual ocasion; pero el
+ser que la experimenta ha de contener un principio de su propia
+experiencia, de lo contrario es un ser _sin vida_; no puede sentir.
+
+[172.] En la objecion se habla de sensaciones dolorosas como si su
+necesidad fuera una excepcion de la regla general; pero es de notar
+que no hay aquí excepcion ninguna, y que todas las sensaciones, sean
+gratas ó ingratas, son necesarias igualmente, con tal que nuestras
+facultades sensitivas se hallen bajo condiciones en que pueden
+desplegarse. Tan necesario es el sentir dolor en la mano si me aplican
+á ella un carbon encendido, como la vista de un cuadro halagüeño, si
+me lo ponen delante de los ojos.
+
+[173.] La espontaneidad de los fenómenos internos, en el órden
+intelectual puro, ó en el de la imaginacion ó sentimiento, confirma la
+existencia de una actividad independiente de nuestro libre albedrío, y
+de ningun modo indica que semejantes fenómenos sean puramente pasivos.
+
+Aquí es de notar una circunstancia importante. El ejercicio de las
+funciones del alma está ligado con los fenómenos de la organizacion.
+La experiencia enseña que segun la disposicion del cuerpo, el espíritu
+se siente con mas ó menos actividad: es una verdad conocida de muy
+antiguo que ciertos licores generosos tienen su fuerza inspiradora. El
+estado de la digestion causa sueños pesados y abruma la fantasía con
+apariciones espantosas; la fiebre exalta la imaginacion ó la abate; á
+veces produce un aumento de fuerzas intelectuales, á veces causa un
+estupor en que la inteligencia se extingue. Estos fenómenos cuando se
+presentan en su grado mas alto, como sucede en una fuerte perturbacion
+de las funciones orgánicas, ofrecen mas cuerpo á la observacion: pero
+esto mismo indica que antes de llegar al extremo hay una extensa
+escala; de suerte que algunos fenómenos cuya aparicion espontánea nos
+parece inexplicable, dependerán quizás de ciertas condiciones
+desconocidas á que se hallara sometida nuestra organizacion. Sea cual
+fuere la opinion que se adopte sobre la igualdad ó desigualdad de las
+almas humanas, nadie duda de que las diferencias en la organizacion
+pueden influir en el talento y en la índole; y que ciertos espíritus
+de facultades extraordinarias deben una parte de sus dotes á una
+organizacion privilegiada.
+
+De estas consideraciones se infiere que lo que se llama, espontaneidad
+del alma, y que tanto llama la atencion de algunos filósofos modernos,
+es un fenómeno muy generalmente conocido, que ni destruye la actividad
+interna ni nos dice nada nuevo sobre el carácter de esta actividad.
+
+Es cierto que hay en nuestra alma ciertos fenómenos independientes del
+libre albedrío; pero tambien es indudable que la presencia de ellos es
+á veces inesperada y repentina, porque nos son desconocidas las
+condiciones de organizacion con las cuales se encuentra ligada. Esto,
+si bien se considera, no es mas que extender á mayor número de casos,
+lo mismo que observamos frecuentemente en los hechos psicológicos,
+efectos de causas morbosas; y que además experimentamos constantemente
+en las sensaciones. ¿Qué es una sensacion, sino una aparicion
+repentina de un fenómeno en nuestra alma, por efecto de una alteracion
+del estado de los órganos?
+
+[174.] No quiero decir con esto que todos los pensamientos
+espontáneos, y en general todos los fenómenos que aparecen
+repentinamente en nuestro interior sin preparacion conocida, nazcan de
+las afecciones de la organizacion; solo he querido recordar un hecho
+fisiológico y psicológico, cuyo olvido puede producir divagaciones
+inútiles, y hasta perjudiciales. Al leer las obras de algunos
+filósofos modernos que tratan de este punto, parece que se proponen
+allanar el camino para sostener luego que la razon individual no es
+mas que un fenómeno de la razon universal y absoluta; y que las
+inspiraciones, y en general todos los fenómenos espontáneos
+independientes de nuestro libre albedrío, son indicios de que la razon
+absoluta se aparece á sí misma en la razon humana; que lo que llamamos
+nuestro yo, es una modificacion del ser absoluto; y que la
+personalidad de nuestros seres no es mas que una fase de la razon
+absoluta é impersonal.
+
+[175.] Lo que se llama la espontaneidad, la intuicion de los tiempos
+primitivos, no puede ser otra cosa á los ojos de la razon y de la
+crítica, que la primitiva enseñanza que recibió de Dios el linaje
+humano; todo cuanto dicen en contra algunos filósofos modernos, es una
+repeticion, bien que algo disfrazada, de los sofismas de los
+incrédulos de todas épocas, presentados bajo engañosas galas por
+hombres que abusan de su talento. Léanse con reflexion los escritos á
+que aludimos, despójeselos de algunas palabras altisonantes y
+enigmáticas, y no se encontrará en ellos nada que no dijeran á su modo
+Lucrecio y Voltaire.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+ACLARACIONES SOBRE LA ESPONTANEIDAD.
+
+
+[176.] Nada mas fácil que escribir algunas páginas brillantes sobre el
+fenómeno de la espontaneidad: el genio de los poetas, de los artistas,
+de los grandes capitanes de todos los siglos; los tiempos fabulosos y
+los heróicos; el misticismo; las religiones, todo lo aprovechan
+algunos filósofos de nuestros dias, para escribir trozos, que ni son
+de filosofía, ni de historia, ni de poesía; y que solo deben mirarse
+como raudales de palabras, relumbrantes y sonoras, que escritores de
+fantasía galana y facundia inagotable derraman sobre el abrumado
+entendimiento del cándido lector. Y bien ¿á qué se reduce esa
+espontaneidad, esa inspiracion de que tanto se nos habla? Fijemos las
+ideas, consignando y clasificando los hechos.
+
+[177.] La razon propiamente dicha, no se desplega en el espíritu
+humano completamente aislado de otros espíritus; y no bastan á
+despertarla los espectáculos de la naturaleza. La estupidez de los
+niños encontrados en los bosques, y la escasa inteligencia de los
+sordo-mudos, son irrecusable prueba de esta verdad.
+
+[178.] El espíritu humano puesto en comunicacion con otros espíritus,
+experimenta un desarrollo en parte espontáneo y directo, en parte
+laborioso y reflexivo. Este es otro hecho que sentimos todos en
+nosotros mismos. Los espíritus á proporcion de que sus cualidades son
+mas aventajadas, se desenvuelven con mas espontaneidad.
+
+[179.] De los pensamientos que nos ocurren repentinamente y que nos
+parecen puramente espontáneos, no pocos son reminiscencias mas ó menos
+fieles de lo que hemos leido, ú oido, ó reflexionado anteriormente; y
+por consiguiente dimanan de un hecho _preparatorio_, del cual no nos
+acordamos. Así se explica, por qué la inventiva en todos géneros se
+perfecciona con el trabajo.
+
+[180.] Como en el desarrollo de las facultades del alma, ejerce
+poderosa influencia la organizacion de nuestro cuerpo, podemos decir
+que la espontaneidad de algunos fenómenos internos, está ligada con
+ciertas alteraciones de nuestra organizacion.
+
+[181.] No hay ninguna dificultad _filosófica_ en admitir una
+comunicacion _inmediata_ de nuestro espíritu con otro espíritu
+superior; y por consiguiente tampoco la hay en conceder que algunos
+fenómenos internos espontáneos, nacen de la influencia directa que
+dicho espíritu superior ejerce sobre el nuestro.
+
+[182.] El género humano no ha tenido primitivamente un desarrollo
+espontáneo, independiente de la accion del Criador; la filosofía nos
+indica la necesidad de una enseñanza primitiva, sin la cual el
+espíritu humano no habria salido jamás de un estado de embrutecimiento
+y estupidez. Esta última observacion merece algunas aclaraciones.
+
+[183.] La religion nos atestigua una instruccion y educacion
+primitivas del linaje humano, hechas por el mismo Dios en la persona
+del primer hombre: esto es altamente conforme á la enseñanza de la
+razon y de la experiencia.
+
+Nuestro espíritu posee innumerables gérmenes, pero es preciso que una
+causa externa los desarrolle. Un hombre enteramente solo desde su
+niñez, ¿qué seria? poco mas que un bruto: la piedra preciosa estaria
+cubierta con tierra grosera, que no la dejaria brillar.
+
+La palabra no produce ni puede producir la idea; esto es cierto; la
+razon de las ideas no está en el lenguaje; la razon del lenguaje está
+en las ideas. La palabra es un signo: y no se significa lo que no se
+concibe. Pero este signo, este instrumento, es de un uso maravilloso:
+las palabras son al entendimiento lo que las ruedas á la potencia de
+una máquina; la potencia le da el movimiento, pero la máquina no
+andaria sin las ruedas. Faltando la palabra, la inteligencia podria
+tener algun movimiento; pero muy lento, muy imperfecto, muy pesado.
+
+[184.] La Biblia nos presenta al hombre hablando luego de criado: el
+lenguaje le fué pues enseñado por Dios. Este es otro hecho admirable
+que la razon confirma plenamente. El hombre no puede inventar el
+lenguaje. Esta invencion excede á cuantas se pueden imaginar ¿y se
+quiere atribuirla á hombres tan estúpidos como son los que carecen del
+lenguaje? Menos extraño seria que un hotentote inventara de repente el
+cálculo infinitesimal.
+
+[185.] El hombre mas rudo que sabe una lengua, posee un tesoro de
+ideas mayor de lo que se cree. En el discurso mas sencillo se
+encuentran muchas ideas físicas, metafísicas y morales. En el grado
+mas ínfimo del estado social, se oyen discursos semejantes al
+siguiente: «no he querido perseguir mas lejos la fiera, por temor de
+que irritada, no hiciese daño.» Aquí hay las ideas de tiempo, de acto
+de voluntad, de accion, de continuidad, de espacio, de causalidad, de
+analogía, de fin y de moral.
+
+ Tiempo pasado = no _he_
+ Idea de acto de voluntad = _querido_,
+ Accion =_perseguir_.
+ Continuidad = _mas_,
+ Espacio = _lejos_.
+ Analogía = _irritada_.
+
+Pues que por la irritacion observada en otros casos, se infiere la del
+presente; y además se conoce la irritacion, por lo que nos sucede
+cuando nos molestan.
+
+ Motivo y fin = _por temor de que_ irritada etc, etc.
+ Causalidad = no _hiciese daño_.
+ Moralidad = el _no dañar á otros_.
+
+[186.] La ciencia va descubriendo la afinidad de las lenguas,
+encontrándolas reunidas en grandes centros: las lenguas de los
+salvajes no son elementos, sino fragmentos: no son la palabra
+balbuciente de la infancia, sino la pronunciacion torpe y extravagante
+de la degradacion y embriaguez.
+
+[187.] La palabra no puede producir en el espíritu la idea de una
+sensacion que no tenga: todos los discursos del mundo no darian la
+idea de color á un ciego de nacimiento. Mucho menos podrán resultar de
+la palabra las ideas puras, distintas de toda sensacion; y esto es una
+razon poderosa en favor de las ideas innatas.
+
+[188.] Las ideas de unidad, número, tiempo, causalidad, expresan cosas
+no sensibles; luego no pueden ser producidas en nosotros por ninguna
+representacion sensible expresada por palabras. Sin embargo, estas
+ideas existen en nosotros como gérmenes susceptibles de un gran
+desarrollo; primero por la experiencia de los sentidos, y luego por la
+reflexion. El niño que habiendo acercado su mano á la lumbre se quema,
+comienza á percibir la relacion de causalidad, que luego generaliza y
+depura. Las grandes ideas de Leibnitz sobre la causalidad, eran la
+idea de un Leibnitz niño. La diferencia estaba en el desarrollo. Así
+la organizacion de la colosal encina, se halla bajo la corteza de la
+bellota.
+
+Unos han dicho que el entendimiento del hombre era como una tabla rasa
+en que nada hay escrito; otros que era un libro que bastaba abrir para
+leer; yo creo que se podria comparar á uno de esos papeles escritos
+con tinta incolorada, que parecen blancos hasta que una friccion de un
+líquido misterioso hace salir los caractéres negros. El líquido mágico
+es la instruccion y la educacion.
+
+[189.] Yo quisiera que se me mostrara un pueblo que por sí solo haya
+salido del estado salvaje, ni aun del bárbaro. Todas las
+civilizaciones que se conocen están subordinadas unas á otras por una
+cadena no interrumpida. La civilizacion europea debe mucho al
+cristianismo, y algo á la romana; la romana á la griega; la griega á
+la egipciaca; la egipciaca á la oriental; y allí se encuentra un velo
+que con nada se levanta, sino con los primeros capítulos del Génesis.
+
+[190.] Para conocer al espíritu humano es preciso estudiar la historia
+de la humanidad: quien aisla demasiado los objetos corre peligro de
+mutilarlos; por esta razon se han escrito tantas frivolidades
+ideológicas que han pasado por investigaciones profundas, no obstante
+que distaban tanto de la verdadera metafísica como el arte de disponer
+simétricamente un museo, de la ciencia del naturalista.
+
+[191.] Si se defienden las ideas innatas, tampoco se puede negar á
+nuestro entendimiento una fuerza para componer otras nuevas, á medida
+que los objetos, y sobre todo la locucion, le excitan á ello; de lo
+contrario seria menester decir que nada aprendemos ni podemos
+aprender, y que lo tenemos ya todo de antemano en nuestro espíritu,
+como escrito en un libro. Nuestro entendimiento parece una caja donde
+hay todos los caractéres; mas para decir algo, ha menester de la mano
+del cajista.
+
+Esta imágen de los caractéres de imprenta me recuerda un hecho
+ideológico que importa consignar: hablo del escasísimo número de ideas
+que hay en nuestra mente, y de la asombrosa variedad de combinaciones
+á que se prestan. Cuanto hay en el órden intelectual, se puede
+encerrar en las categorías; las que, ora se adopten las de
+Aristóteles, ora las de Kant, ú otro cualquiera, siempre se reducen á
+muy pocas. Cada idea de esas que se pudieran llamar matrices, se
+parece á un rayo de luz que pasando sucesivamente por innumerables
+prismas, y reflejando en muchos espejos, presentase infinita variedad
+de colores, matices y figuras.
+
+Como nuestro pensamiento se reduce casi todo á la combinacion, y esta
+puede hacerse de tantas maneras, es singular la comunidad necesaria
+que en las combinaciones fundamentales tienen todos los espíritus. En
+los puntos secundarios hay divergencia; mas nó en lo principal. Esto
+prueba que la razon humana, en su existencia y en su desarrollo,
+depende de una inteligencia infinita causa de todos los espíritus, y
+maestra de todos ellos.
+
+[192.] En apartándose de estas doctrinas, tan acordes con la filosofía
+y la historia, la espontaneidad, ya sea del hombre, ya sea del linaje
+humano, ó no significa nada, ó expresa las vagas y absurdas teorías
+del panteismo idealista.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+CAUSALIDAD FINAL. MORALIDAD.
+
+
+[193.] Los seres activos que obran por conocimiento, necesitan tener,
+á mas de su actividad eficiente, un principio moral de sus
+determinaciones. Para querer, no basta la sola facultad de querer, es
+necesario conocer lo que se quiere; pues nada es querido sin ser
+conocido. Esto da orígen á la _causalidad final_, esencialmente
+distinta de la eficiente, y que solo tiene lugar en los seres dotados
+de inteligencia.
+
+[194.] Recordando lo que se ha dicho (Cap. X) podemos notar que las
+causas finales forman una serie distinta de las eficientes; y que lo
+que en estas es accion física, es en aquellas influencia moral. En la
+pintura de un cuadro, la serie de la causalidad eficiente, es esta: el
+pincel, la mano, los músculos, los espíritus animales, el imperio de
+la voluntad. Con esta serie, siempre necesaria para que el cuadro se
+pinte, se pueden combinar diferentes series de causalidad final. El
+artista puede haberse propuesto las que siguen. Lucir su ingenio y
+esto para adquirir fama, y la fama para disfrutar el placer que se
+experimenta con una nombradía gloriosa. Otra serie: contentar una
+persona, para quien se trabaja el cuadro; y esto para que la persona
+pague una cantidad de dinero; y el dinero, ó para las necesidades del
+artista, ó para sus placeres. Otra: buscar en la pintura la
+distraccion de una pesadumbre; y esto para conservar la salud. Es
+evidente que se pueden excogitar muchas series de una influencia
+puramente moral ó intelectual, series que solo concurren á la
+produccion del efecto en cuanto se combinan con la serie eficiente,
+influyendo en la determinacion del artista.
+
+[195.] Esta influencia moral puede ejercerse de dos maneras:
+arrastrando necesariamente la voluntad, ó dejándola con facultad para
+querer ó no querer; en el primer caso hay una espontaneidad
+voluntaria, pero necesaria; en el segundo, hay una espontaneidad
+libre. Todo acto libre es voluntario, mas nó todo acto voluntario es
+libre. Dios quiere libremente la conservacion de las criaturas; pero
+quiere necesariamente la virtud, y no puede querer la iniquidad.
+
+[196.] Mientras atendemos únicamente á la causalidad de eficiencia, no
+hallamos mas que relaciones de causas y efectos; pero en atendiendo á
+la causalidad final, se presenta un nuevo órden de ideas y de hechos:
+_la moralidad_. Ante todo consignemos la existencia del hecho.
+
+[197.] Bien y mal, moral, inmoral, justo, injusto, derecho, deber,
+obligacion, mandato, prohibicion, lícito, ilícito, virtud y vicio, hé
+aquí unas palabras que todos emplean de continuo y aplican á todo el
+curso de la vida, á todas las relaciones del hombre con Dios, consigo
+mismo y con sus semejantes, sin ninguna duda sobre su verdadero
+significado, y entendiéndose perfectamente unos á otros; cual si
+hablasen de los colores, de la luz ó de otros objetos de nuestros
+sentidos. Al oir la palabra lícito ó ilícito aplicada a un acto ¿quién
+pregunta lo que significa? Cuando se dice este hombre es virtuoso,
+aquel vicioso, ¿quién duda sobre el sentido de estas expresiones? ¿Hay
+nadie que encuentre alguna dificultad en comprender lo que significan
+estas otras: tiene derecho á ejecutar este acto, está obligado á
+cumplir con tal circunstancia, este es su deber, ha faltado á su
+deber, esto está mandado, aquello está prohibido, esto es justo,
+aquello es una injusticia, esto es una virtud heróica, aquello una
+maldad, un crímen? No hay ideas mas comunes, mas vulgares, corren
+entre los ignorantes como entre los sabios, en los pueblos bárbaros
+como en los cultos, en la juventud de las sociedades como en su
+infancia y vejez, en medio de costumbres puras como de la corrupcion
+mas escandalosa: expresan algo primitivo, innato en el espíritu
+humano, algo indispensable á su existencia, algo de que no puede
+despojarse mientras está en el ejercicio de sus facultades. Habrá mas
+ó menos equivocacion ó extravagancia en la aplicacion de dichas ideas
+á ciertos casos particulares; pero las ideas matrices de bueno y malo,
+justo é injusto, lícito é ilícito, son las mismas en todos tiempos y
+países, forman como un ambiente en que el espíritu humano respira y
+vive.
+
+[198.] Es notable que ni aun aquellos que niegan la diferencia entre
+el bien y el mal, pueden prescindir de esta diferencia. A un filósofo
+que está escribiendo un tratado en que se burla de lo que él llama
+_preocupaciones_ del humano linaje sobre la diferencia entre el bien y
+el mal, decidle: «me parece, señor filósofo, que es V. un insigne
+malvado, pues que de tal modo se propone combatir lo mas santo que hay
+sobre la tierra;» y veréis como se olvida de su filosofía, y de cuanto
+ha dicho sobre el _vano_ significado de las palabras virtud y vicio, y
+se indigna de verse calificado de esta manera, y se defiende con
+calor, y se empeña en probaros que es el hombre mas virtuoso del
+mundo, y que en aquello mismo está dando repetidas pruebas de
+_lealtad_, de _sinceridad_, de _honradez_. Poco importa que allá en
+sus altas teorías, la honradez, la lealtad y la sinceridad sean
+palabras destituidas de sentido, puesto que nada significan ni pueden
+significar, en no admitiendo un órden moral; el filósofo arrostra sin
+vacilar una inconsecuencia, ó mejor diremos, ni aun repara en ella:
+las ideas y sentimientos morales se agitan en su alma desde el momento
+que se le llama inmoral: deja de ser sofista y vuelve á ser hombre.
+
+[199.] La idea de este órden moral, ¿podrá ser una preocupacion que no
+teniendo cosa alguna que le corresponda en la realidad, y sin
+fundamento en la naturaleza humana, deba su origen á la educacion, de
+suerte que hubiese sido posible que los hombres viviesen sin ideas
+morales ó con otras directamente contrarias á las que ahora tenemos?
+Si es preocupacion, ¿cómo es que sea general á todos los tiempos y
+países? ¿quién la ha comunicado al humano linaje? ¿quién ha sido tan
+hábil y tan poderoso, para lograr que la adoptasen todos los hombres?
+¿cómo se ha conseguido que las pasiones, hallándose en posesion de la
+libertad, renunciasen á ella, admitiendo un dique que les impide
+desbordarse, recibiendo un freno que de continuo las detiene y
+molesta? ¿Quién fué ese hombre extraordinario, cuya accion alcanzó á
+dominar todos los tiempos y países, las costumbres mas brutales, las
+pasiones mas violentas, los entendimientos mas obtusos, que pudo
+difundir la idea de un órden moral por toda la faz de la tierra, no
+obstante la diversidad de los climas, de las lenguas, de las
+costumbres, de las necesidades, de la variedad en el estado social de
+los pueblos, y que consiguió dar á esta idea del órden moral, tal
+fuerza, tal consistencia, que se conserva al través de todas las
+vicisitudes, á pesar de los mas profundos trastornos, entre las ruinas
+de los imperios, entre las fluctuaciones y transmigraciones de la
+civilizacion, permaneciendo como una columna que no pueden conmover
+las impetuosas olas de la corriente de los siglos?
+
+No hay aquí la mano del hombre; un fenómeno de este género no nace de
+combinaciones humanas; se funda en la naturaleza misma; es
+indestructible porque es natural; así, y solo así, pueden explicarse
+su universalidad y permanencia.
+
+[200.] El negar toda diferencia entre el bien y el mal, es ponerse en
+abierta contradiccion con las ideas mas arraigadas en el espíritu
+humano, con los sentimientos mas profundos y poderosos; todos los
+sofismas del mundo no serán capaces de persuadir á nadie, incluso el
+mismo sofista, que no hay ninguna diferencia intrínseca entre consolar
+á un afligido y aumentar su afliccion, entre socorrer á un infortunado
+y agravar su infortunio, entre agradecer un beneficio y dañar al
+bienhechor, entre cumplir la promesa y faltar á ella, entre hacer
+limosna y robar el bien ajeno, entre ser fiel á un amigo y hacerle
+traicion, entre morir por su patria y venderla alevemente á los
+enemigos, entre respetar las leyes del pudor y violarlas con descaro,
+entre la sobriedad y la embriaguez, entre la templanza en todos los
+actos de la vida y el desórden de las pasiones desbocadas. No hay
+razon, no hay ingenio, no hay cavilacion, de ninguna especie, capaces
+de borrar esta línea divisoria. El sofista discute, imagina, finge,
+sutiliza, pero todo es en vano; la naturaleza está aquí: ella dice al
+insensato: hasta aquí llegarás, y aquí se quebrantará el orgullo de
+tus olas.
+
+[201.] Si no hay diferencia intrínseca entre el bien y el mal, y todo
+cuanto se dice sobre la moralidad ó inmoralidad de las acciones no es
+mas que un conjunto de palabra sin sentido, ó que al menos no tienen
+otro que el recibido de las convenciones humanas, ¿cómo es que
+mientras el justo duerme sosegado en su lecho, el malvado se agita con
+el corazon destrozado por los remordimientos? ¿de dónde vienen
+aquellos sentimientos de amor y de respeto que nos inspira lo que
+llamamos virtud y la aversion que nos excita lo que apellidamos vicio?
+El amor á los hijos, la veneracion á los padres, la fidelidad con los
+amigos, la compasion por la desgracia, la gratitud hácia los
+bienhechores; el horror que nos causa un padre cruel, un hijo
+parricida, una esposa adúltera, un amigo desleal, un traidor á su
+patria, una mano salpicada con la sangre de una víctima, la opresion
+del desvalido, el desamparo del huérfano, la ingratitud con el
+bienhechor; estos sentimientos, ¿no muestran mas claro que la luz del
+dia, la mano del Todopoderoso esculpiendo en nuestras almas las ideas
+del órden moral, y fortaleciéndolas con sentimientos que
+instintivamente, aun cuando nos faltase el tiempo para reflexionar,
+nos indicasen el camino que debemos seguir?
+
+[202.] No niego que en el exámen de los fundamentos de la moral se
+tropieza con graves dificultades; convengo en que el análisis de la
+ciencia del bien y del mal es uno de los puntos mas recónditos de la
+filosofía; pero estas dificultades nada prueban contra la expresada
+diferencia. Nadie niega la existencia de un edificio aunque no se
+pueda descubrir hasta dónde llegan sus cimientos; la misma profundidad
+es un indicio de su solidez, una garantía de su duracion. La
+diferencia entre el bien y el mal demostrada _à priori_ por los
+sentimientos mas íntimos del corazon humano, se puede evidenciar con
+solo atender á los resultados que produce su existencia ó no
+existencia. Admitamos el órden moral é imaginemos que todos los
+hombres arreglan su conducta conforme á esta _preocupacion_. ¿Cuál es
+el resultado? el mundo se convierte en un paraíso; los hombres viven
+como hermanos, usan con templanza de los dones de la naturaleza,
+comparten su dicha, se ayudan en su desgracia; en el individuo, en la
+familia, en la sociedad, reina la armonía mas encantadora; si el órden
+moral es una preocupacion, necesario es confesar que jamás la hubo de
+consecuencias mas grandes, mas saludables, mas bellas; si la virtud es
+una mentira, jamás la hubo mas útil, mas hermosa, mas sublime.
+
+[203.] Hagamos la contraprueba. Supongamos que la _preocupacion_
+desaparece, y que todos los hombres se convencen de que el órden moral
+es una vana ilusion y que es preciso desterrarla del entendimiento, de
+la voluntad y de las obras; ¿cuál será el resultado? Destruido el
+órden moral quedará solo el físico; cada cual pensará y obrará segun
+sus cálculos, pasiones ó caprichos; no habrá mas guia para los hombres
+que el ciego instinto de la naturaleza ó las frias especulaciones del
+egoismo; el individuo se convertirá en un monstruo, la familia verá
+rotos todos sus lazos; y sumida la sociedad en un caos espantoso,
+caminará rápidamente á su total aniquilamiento. Estas son las
+consecuencias necesarias del destierro de la _preocupacion_. El
+lenguaje mismo quedaria horriblemente mutilado si desapareciesen las
+ideas del órden moral: una conducta buena ó mala serian palabras sin
+sentido: la alabanza y el vituperio carecerian de objeto; la misma
+vanidad perderia gran parte de su pábulo; la lisonja deberia limitarse
+á las prendas naturales consideradas en el órden puramente físico: la
+palabra mérito, no podria pronunciarse sin caer en el absurdo.
+
+[204.] Véase pues si hay dificultad de ninguna clase que pueda hacer
+admisibles tamañas consecuencias; quien, arredrado por las sombras que
+se descubren al examinar los primeros principios de la moral, se
+empeñase en negarla, seria tan insensato como el labrador que á la
+vista de un caudaloso rio que fertiliza sus campiñas, se obstinase en
+afirmar que no existen las aguas fertilizadoras, fundado en la razon
+de que algunos despeñaderos inaccesibles le impiden acercarse al
+benéfico manantial.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+EXÁMEN DE ALGUNAS EXPLICACIONES DE LA MORALIDAD.
+
+
+[205.] Se ha disputado mucho sobre el orígen y carácter de la
+moralidad de las acciones, sucediendo en esta materia lo mismo que en
+todas las demás; el entendimiento del hombre vacila y se confunde,
+siempre que trata de penetrar en los primeros principios de las cosas.
+Como no me propongo escribir un tratado de moral, y sí únicamente,
+analizar los fundamentos de esta ciencia, me limitaré á caracterizar,
+en cuanto me sea posible, las ideas y sentimientos primordiales del
+órden moral, sin descender á sus aplicaciones. Para esto, procederé
+como acostumbro, por el método analítico, descomponiendo el hecho
+consignado en el capítulo anterior, recorriendo varias exposiciones
+del mismo, y señalando la insuficiencia y la inexactitud de alguna de
+ellas, antes de llegar á la única que me parece verdadera y cumplida.
+
+[206.] ¿Qué es bien? qué es mal? las cosas que son buenas ó malas ¿por
+qué lo son? ¿en qué consiste su bondad ó malicia? cuál es el orígen de
+estas propiedades?
+
+Se dice que es bueno lo que es conforme á la razon, lo que se hace con
+arreglo a la ley eterna, lo que es agradable á Dios; y malo lo que se
+opone á la razon, lo que contradice á la ley eterna, lo que es
+desagradable á Dios. Esto es verdad; pero ¿resuelve cumplidamente la
+cuestion en el terreno científico?
+
+El valor moral del dictámen de la razon depende de su conformidad con
+la ley eterna; cuando pues para fundar el órden moral se echa mano de
+la primera, se habla de una participacion de la segunda; luego no se
+tienen con esto dos resoluciones de la cuestion, sino una sola.
+
+Los actos no pueden ser agradables ó desagradables á Dios, sino en
+cuanto son conformes á la ley eterna; luego el juzgar de la bondad ó
+malicia de los actos por su relacion al agrado ó desagrado de Dios, es
+juzgarlos por su conformidad á la ley eterna.
+
+Infiérese de lo dicho que acto conforme á razon, acorde con la ley
+eterna, ó agradable á Dios, aunque expresen diversos aspectos de una
+idea, no significan nada diferente, en cuanto se trata de explicar los
+cimientos del órden moral.
+
+[207.] Las prescripciones de la ley eterna, no dependen de la _libre_
+voluntad de Dios; pues en tal caso se seguiria que Dios podria hacer
+lo bueno malo, y lo malo bueno. La ley eterna, no puede ser otra cosa
+que la razon eterna, ó bien la representacion del órden moral en el
+entendimiento divino. En tal caso, la moralidad parece, segun nuestro
+modo de concebir, que precede á su representacion; esto es, que la
+moralidad está representada en el entendimiento divino, porque ella
+es; pero no es, porque esté representada. En el órden moral llegamos á
+un caso semejante al de las esencias metafísicas y geométricas. Las
+verdades geométricas por ejemplo, son eternas en cuanto están
+representadas en la razon eterna; y esta representacion supone una
+verdad intrínseca en ellas mismas, y absolutamente necesaria, pues que
+de otro modo la representacion podria ser falsa. Mas, como quiera que
+dicha verdad ha de tener algun fundamento eterno (Lib. IV, Cap.^s
+XXIV, XXV, XXVI y XXVII), y este no se halla en los seres finitos, se
+le ha de buscar en el ser infinito por esencia, donde está la razon de
+todo. Su entendimiento representa la verdad, y por tanto es verdadero;
+pero esta misma verdad se funda en la esencia del mismo ser infinito
+que la conoce.
+
+[208.] Las verdades morales no se distinguen en este punto de las
+metafísicas; su orígen está en Dios, la moral no puede ser atea. ¿Por
+qué se representan en Dios unas cosas como buenas y otras como malas?
+buscar la razon de esto equivale á preguntar por qué los triángulos no
+se representan circulares, y los círculos triangulares. Si hay una
+necesidad intrínseca, ó no podremos señalar la razon de ella, ó de
+todos modos debemos llegar á una razon que no puede explicarse por
+otra razon. Siempre será preciso pararnos en un punto donde digamos:
+es así, y nada mas. La ulterior satisfaccion que en tal caso
+pudiéramos desear, nos es imposible alcanzarla, en no viendo
+intuitivamente la esencia infinita donde se halla la primera y la
+última razon de todo.
+
+[209.] Para estar representadas las cosas como buenas ó malas, y aun
+para concebirlas representadas como tales, es necesario que se les
+suponga bondad ó malicia.
+
+¿Qué es ser una cosa buena? si decimos que es el ser representada como
+buena en el entendimiento divino, hacemos entrar en la definicion la
+misma cosa definida: siempre queda la dificultad: ¿qué significa ser
+representada como buena?
+
+La bondad no puede consistir en la simple representacion, de suerte
+que sea bueno todo lo que está representado en Dios, porque entonces
+se seguiria que todo es bueno porque todo está representado en Dios.
+
+Luego para que una cosa sea buena, no solo debe ser representada, sino
+representada bajo tal ó cual carácter, que la constituya buena; en
+cuyo caso, hallamos aun en pié toda la dificultad: ¿cuál es este
+carácter?
+
+[210.] Aclaremos las ideas comparando una verdad metafísica con una
+verdad moral. Todos los diámetros de un mismo círculo son iguales;
+esta verdad no depende de ningun círculo particular; se funda en la
+misma esencia del círculo; y esta á su vez, con todas sus propiedades
+y relaciones, se halla representada desde toda la eternidad en la
+esencia infinita, donde con la plenitud del ser, hay la representacion
+y el conocimiento de todas las participaciones finitas en que se
+pueden ejercer la sabiduría y la omnipotencia infinita. Todas las
+participaciones están sujetas al principio de contradiccion; en
+ninguna de ellas se puede verificar que el ser deje de excluir al no
+ser y recíprocamente; de aquí dimana la necesidad de todas las
+propiedades y relaciones, sin las cuales no subsiste el principio de
+contradiccion: entre ellas se cuenta la igualdad de todos los
+diámetros del mismo círculo.
+
+[211.] Estas consideraciones sugieren la cuestion: ¿es posible
+explicar el órden moral del mismo modo que el metafísico y el
+matemático, manifestándole contenido en el principio de contradiccion?
+
+[212.] Es fácil de notar que en todas las verdades metafísicas y
+matemáticas se expresa ó se niega la identidad. A es B, ó A no es B; á
+esto se reducen todas las proposiciones posibles; esta es la fórmula
+general de todas las verdades de un órden absoluto. De otra manera
+sucede en el órden moral, donde nunca se expresa nada absolutamente,
+como lo indica la misma forma de las proposiciones morales. Dios es
+bueno. Aquí se expresa una verdad metafísica. Dios _debe ser_ amado, ó
+en otros términos: _se ha_ de amar á Dios. Aquí se expresa una verdad
+moral. Nótese la diferencia: en un caso se dice _es_, absolutamente;
+en el otro, _debe ser_, _se ha_, _hay obligacion de_, empleándose
+diferentes expresiones que todas significan una misma cosa; pero en
+todas ellas ha desaparecido el _ser_, como afirmacion absoluta. Al
+parecer ninguna proposicion moral puede expresarse de esta manera,
+atendiendo á los elementos primitivos de nuestras ideas morales,
+porque en todas estas proposiciones se implica la idea del deber, que
+es esencialmente una idea relativa.
+
+[213.] El amar á Dios es bueno. Esta es una proposicion moral cuya
+estructura parece contradecir lo que acabo de establecer. Aquí se
+encuentra una afirmacion absoluta expresada simplemente por _es_, como
+en las proposiciones metafísicas ó matemáticas. No obstante, por poco
+que se reflexione, se echará de ver que este carácter absoluto
+desaparece, si se atiende á la naturaleza del predicado. ¿Qué
+significa _bueno_? hénos aquí con una idea esencialmente relativa, lo
+cual comunicará este mismo carácter á la proposicion que se presentaba
+como absoluta. El amar á Dios es bueno, significará: el amar á Dios es
+una cosa conforme á la razon ó á la ley eterna, ó agradable á Dios, ó
+una cosa á que estamos obligados; siempre una idea relativa, jamás una
+idea absoluta como estas otras: ser, no ser, triángulo, círculo etc.
+etc.
+
+[214.] Bueno, dicen algunos, es lo que conduce al fin que corresponde
+al ser inteligente. Esta explicacion no debe confundirse con la teoría
+del interés privado; teoría rechazada por la religion, por los
+sentimientos del corazon, y combatida por los pensadores mas
+profundos; aquí, al hablar de fin se trata de un fin último, superior
+á lo que suele entenderse por la expresion: interés privado. Sin duda
+que el llegar al último fin, es un grande interés del ser inteligente;
+pero al menos este interés se toma en un sentido grandioso, que no
+alienta el desarrollo de un egoismo mezquino.
+
+Reconocida esta diferencia entre las dos doctrinas, diré que tampoco
+esta última me parece admisible. La bondad moral ha de ser conducente
+al fin; mas esto no constituye el carácter de la moralidad. En efecto:
+¿qué se entiende por fin? si se entiende el mismo Dios, acto moral
+será el acto que conduce á Dios; en cuyo caso permanece en pié la
+dificultad, pues que faltará saber, qué se entiende por _conducir_. Si
+es el acarrear la felicidad, que consiste en la union con Dios ¿_cómo_
+se acarrea esta felicidad? Cumpliendo lo que Dios ha mandado--Cierto;
+pero entonces preguntaremos: 1.º por qué el hacer lo que Dios ha
+mandado, conduce á la felicidad; 2.º por qué Dios ha mandado unas
+cosas, y ha prohibido otras; lo cual equivale á plantear de nuevo la
+cuestion de la moralidad intrínseca.
+
+[215.] Además, la idea de felicidad nos ofrece una cosa muy distinta
+de la de moralidad. Imaginando un ser que sacrifica toda su dicha por
+otros seres, tendremos la idea de un ser altamente moral, y sin
+embargo infeliz. Si la moralidad consistiese en la felicidad, la
+participacion de la felicidad seria la participacion de la moralidad;
+todo goce seria un acto moral; y solo podria ser inmoral, por no ser
+bastante vivo ó bastante duradero. A medida que nos elevaríamos á la
+idea de un goce mas duradero y vivo, nos formaríamos la idea de una
+moralidad mas alta; el goce mas exento de disgusto, seria el acto de
+moralidad mas pura: y ¿quién no ve que esto trastorna nuestras ideas
+morales, y repugna á nuestros sentimientos?
+
+[216.] No basta decir que un ser moral alcanzará la felicidad; y que
+su felicidad será tanto mayor, cuanto mayor haya sido su moralidad;
+esto solo prueba que la felicidad es el premio de la virtud; pero no
+autoriza á confundir aquella con esta, el galardon con el mérito.
+
+[217.] El confundir la moralidad con la dicha, es reducir la moral á
+una combinacion de cálculo, es despojar la virtud de ese brillo
+purísimo que nos atrae y encanta, y que nos la hace parecer tanto mas
+bella, cuanto mas unida está con el sufrimiento. Si identificamos la
+felicidad con la moralidad; el desinterés será un cálculo de interés,
+un sacrificio de un interés menor á un interés mayor, una pérdida en
+lo presente, para ganar en el porvenir.
+
+Nó, la moralidad de las acciones, no es un negocio de cálculo: el
+virtuoso alcanza premio; puede tambien desear este premio; mas para
+que el acto sea virtuoso, se necesita algo mas que la combinacion para
+alcanzarle; es preciso que hallemos algo que haga el acto meritorio
+del premio; y ni siquiera concebimos que pueda estarle reservado el
+premio á ningun acto, sino porque en sí mismo es meritorio.
+
+Cuando Dios ha preparado castigos para unos actos y premios para
+otros, ha debido hallar en ellos una diferencia intrínseca; y por esto
+les ha señalado destinos diferentes; pero segun el sistema que
+combatimos, los actos no serian buenos sino en cuanto conducentes al
+premio, y no habria ninguna razon porque condujesen á él los unos con
+preferencia, á los otros. Esta razon se ha de encontrar en una
+diferencia intrínseca de los mismos; si no se quiere caer en el
+absurdo de que todas los acciones son indiferentes en sí mismas, y que
+las malas podrian ser buenas, y las buenas malas.
+
+[218.] El ser conducente al bien de la humanidad es otro carácter
+incompleto de la moralidad de las acciones. Desde luego salta á la
+vista, que esta moralidad, seria solamente la humana; y por tanto no
+comprenderia la moralidad intrínseca, que consideramos comun á todos
+los seres inteligentes.
+
+[219.] Además; ¿de qué bien se trata? en qué estado se considera la
+humanidad? ¿Se habla de una sociedad constituida en nacion; ó de la
+humanidad propiamente dicha; de una generacion ó de muchas; de su
+destino en la tierra ó en el porvenir de la otra vida? ¿Se habla de su
+_bienestar_, ó de su desarrollo y perfeccionamiento prescindiendo de
+su mayor ó menor bienestar? Si la moralidad de las acciones se ha de
+tomar de su _conducencia_, por decirlo así, al bien general de la
+humanidad, ¿en qué consiste este bien supremo? ¿Es el desarrollo de la
+inteligencia, es el de la fantasía ó del corazon; es el de las artes
+útiles que proporcionan goces materiales? No se puede entonces poner
+como término la perfeccion moral, pues que por el supuesto, la
+moralidad seria un medio; y las acciones serian tanto mas morales,
+cuanto serian medios mas útiles para lograr el bien general.
+
+[220.] Decir que la moralidad es únicamente objeto del sentimiento, y
+que no se puede señalar otro carácter de lo bueno, sino esa perfeccion
+misteriosa que sentimos en la virtud; es desterrar la moral como
+ciencia, cerrando completamente las puertas á toda investigacion. No
+niego que hay en nosotros un sentimiento moral; y que nuestro corazon
+abriga misteriosas simpatías por la virtud; pero creo que con este
+hecho, es muy compatible el estudio científico de los fundamentos del
+órden moral. Es necesario reconocer el carácter primitivo de algunos
+hechos de nuestro espíritu, y no empeñarse en querer explicarlo todo;
+pero conviene guardarse de la exageracion, que en esto será tanto mas
+peligrosa, cuanto se cubrirá con el manto de la modestia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+EXPLICACION FUNDAMENTAL DEL ÓRDEN MORAL.
+
+
+[221.] En la moralidad ha de haber algo absoluto. No es posible
+concebir una cosa relativa sola, sin algo absoluto en que se funde.
+Además, toda relacion implica un término de referencia, y por
+consiguiente, aun cuando supongamos una serie de referencias, es
+necesario llegar al término último. Esto manifiesta por qué no
+satisfacen al entendimiento las explicaciones de la moralidad
+puramente relativas: la razon y hasta el sentimiento, buscan algo
+absoluto en que puedan fijarse.
+
+A mas de este argumento puramente ontológico en favor de lo absoluto
+de la moralidad, hay otros mas al alcance del comun de los hombres, y
+no menos concluyentes.
+
+[222.] En el ser infinitamente perfecto concebimos santidad infinita,
+independientemente de la existencia de las criaturas; ¿y qué es la
+_santidad_ infinita, sino la perfeccion _moral_ en un grado infinito?
+Esta razon es decisiva para todo el mundo, excepto los ateos: quien
+admite la existencia de Dios debe admitir su santidad; lo contrario
+repugna á la razon, al corazon, al sentido comun. Luego existe algo
+moral absoluto; luego la moralidad en sí misma, no puede explicarse
+por ninguna relacion de las criaturas á un fin; pues que la moralidad
+en un grado infinito, existiria, aun cuando no hubiese habido ni
+hubiese jamás, ninguna criatura.
+
+[223.] Al concebir un ser inteligente criado, concebimos tambien la
+moralidad como una ley inflexible á que sus acciones deben sujetarse.
+Es de notar que esta moralidad la concebimos, aun suponiendo un ser
+inteligente enteramente solo: luego la moralidad no puede explicarse
+por la relacion de unas criaturas con otras. Fingid un hombre
+enteramente solo sobre la tierra ¿podréis concebirle exento de toda
+moralidad? ¿Será igualmente bello en el órden moral el que trabaje
+para perfeccionar su entendimiento y desarrollar armónicamente todas
+sus facultades, ó el que se abandone á instintos groseros
+confundiéndose con los brutos por su estupidez y envilecimiento?
+Imaginad que desaparece la tierra y todo el universo corpóreo, y todos
+los seres criados, excepto una sola inteligencia: ¿podeis concebir á
+esta criatura enteramente exenta de toda ley moral? En sus
+pensamientos, en sus actos do voluntad, ¿podeis figuraros que sea todo
+indiferente, y que la moralidad sea para ella una palabra sin sentido?
+Es imposible, si no queremos luchar abiertamente con nuestras ideas
+primitivas, con nuestros sentimientos mas profundos, con el sentido
+comun de la humanidad. Hé aquí pues otra prueba de que hay en el órden
+moral algo absoluto, una perfeccion intrínseca, independiente de las
+relaciones mutuas de las criaturas; una belleza propia, en ciertas
+acciones de la criatura inteligente y libre.
+
+[224.] La imputabilidad de las acciones nos ofrece otro argumento en
+confirmacion de la misma verdad. La moralidad no se mide nunca por el
+resultado; los quilates de ella se aprecian por lo _inmanente_; esto
+es, por los motivos que han impulsado á querer, por la mayor ó menor
+deliberacion que ha precedido al acto de la voluntad, por la mayor ó
+menor intensidad de este mismo acto. Si alguna vez se atiende á los
+resultados, todo el valor moral que á estos se atribuye nace de lo
+interior del alma: la prevision ó imprevision de ellos, ó la
+posibilidad ó imposibilidad de preverlos; el haberlos querido ó nó; el
+habérselos propuesto como objeto principal ó secundario; el haberlos
+deseado con ahinco ó el haberlos arrostrado con dolor y repugnancia;
+estas y otras consideraciones semejantes se tienen presentes cuando se
+quieren apreciar y graduar el mérito ó demérito de una accion que ha
+tenido tales ó cuales resultados. De donde se infiere que estos no
+significan nada en el órden moral, sino en cuanto está expresado en
+ellos el acto de la voluntad.
+
+[225.] Este carácter de _inmanencia_, esencial á los actos morales,
+destruye por su base todas las teorías que fundan la moralidad en
+combinaciones externas, sean las que fueren; y demuestra que el acto
+de un ser inteligente y libre es bueno ó malo en sí mismo,
+prescindiendo absolutamente de todas sus consecuencias buenas ó malas,
+que de un modo ú otro no hayan estado contenidas en el acto interno.
+Un hombre, que por un acto cuyas consecuencias no previese ni pudiese
+prever, perjudicase gravemente á todo el linaje humano, seria
+inocente; y otro que con una intencion dañada, hiciese un gran
+beneficio á la humanidad entera, seria un perverso. Un hombre salva á
+su patria, por un sentimiento de vanidad, ó con un fin de ambicion ó
+de codicia: su accion salvadora, no es mirada como un acto virtuoso.
+Otro, con la intencion mas desinteresada y pura, con el mas ardiente
+anhelo de salvar á su patria, la compromete, por un error, la pierde;
+este desventurado no deja de ser un hombre virtuoso; la misma accion
+funesta en resultados, es considerada como un acto de virtud.
+
+[226.] ¿En qué consiste pues la moralidad absoluta? ¿dónde se halla el
+manantial oculto del cual fluye ese raudal de belleza que todos
+sentimos, que lo inunda todo, hermoseándolo todo; ese raudal con cuya
+falta se marchitaria el mundo de las inteligencias?
+
+Me parece que en este punto, como en muchos otros, la ciencia no ha
+notado bastante la admirable profundidad de la Religion cristiana;
+esta lo ha dicho todo con una palabra tan tierna, como llena de
+sentido: _Amor_.
+
+Permítaseme llamar muy particularmente la atencion de los lectores
+sobre la teoría que voy á desenvolver. Despues de tantas dificultades
+como hemos amontonado hasta aquí, sobre el fundamento del órden moral,
+necesario es que procuremos adquirir alguna luz sobre un objeto tan
+importante. Esta luz nos confirmará mas y mas una verdad que la
+ciencia nos pone de manifiesto repetidas veces: cuando se llega á los
+principios de las ciencias, ó á sus últimos resultados, estad seguros
+de que las ideas cristianas no os serán inútiles, y que os comunicarán
+alguna leccion de trascendencia; en el edificio de los conocimientos
+humanos las hallaréis iluminando el cimiento y la cúpula.
+
+No se imagine el lector, que en vez de una teoría científica, voy á
+ofrecerle un capítulo de mística: estoy seguro de que al concluir la
+lectura, se hallará convencido, de que aun bajo el aspecto puramente
+científico, hay en esta doctrina mucha mas exactitud y profundidad que
+en otras cuyos autores se guardan de emplear la palabra _Dios_, como
+si este nombre augusto manchase las páginas de la ciencia.
+
+[227.] La moralidad absoluta es el amor de Dios; todas las ideas y
+sentimientos morales son aplicaciones y participaciones de este amor.
+
+Hagamos la prueba llevando este principio fecundo á todas las regiones
+del mundo moral.
+
+¿Qué es la moralidad absoluta en Dios? ¿cuál es el atributo del ser
+infinito que llamamos santidad? El amor de sí mismo, de su perfeccion
+infinita. En Dios no hay deber propiamente dicho, hay necesidad
+absoluta de ser santo; porque tiene necesidad absoluta de amar su
+perfeccion infinita. Así la moralidad en su sentido mas absoluto, en
+su grado mas alto, esto es la santidad infinita, es independiente de
+todo libre albedrío. Dios no puede dejar de ser santo.
+
+[228.] Pero se preguntará por qué Dios se _ha de_ amar á sí mismo?
+esta cuestion carece de sentido cuando se profundiza la materia sobre
+que versa; porque supone que se puede expresar exactamente en términos
+relativos lo que es enteramente absoluto. La proposicion: Dios se _ha
+de_ amar á sí mismo no es exacta; la rigurosa exactitud solo se halla
+en esta otra: Dios se ama á sí mismo; porque expresa de una manera
+absoluta, un hecho absoluto. Si ahora se pregunta ¿por qué Dios se ama
+á sí mismo? responderemos que tanto valdria preguntar: por qué Dios se
+conoce á sí mismo; ó por qué entiende la verdad, ó por qué existe; en
+llegando á estas cuestiones nos encontramos en el orígen primitivo,
+con cosas absolutas, incondicionales; entonces, todo _porque_ es
+absurdo.
+
+[229.] Infiérese de esta doctrina que no es exacto que la moralidad no
+pueda ser expresada en una proposicion absoluta. Ella en sí misma, en
+su grado infinito, es una verdad absoluta; implica una identidad cuyo
+opuesto es contradictorio; por manera que considerada en su mayor
+altura, está no menos ligada con el principio de contradiccion, que
+todas las verdas metafísicas y geométricas. Hé aquí su fórmula mas
+simple: El ser infinito se ama á sí mismo.
+
+[230.] Continuemos desenvolviendo esta doctrina.
+
+Dios, en las profundidades de su inteligencia, ve desde toda la
+eternidad una infinidad de criaturas posibles. Encerrando en sí propio
+el fundamento de la posibilidad de las mismas y de todas las
+relaciones que las pueden enlazar entre sí ó con su Criador, nada
+puede existir independiente de Dios; así, no es posible que ningun ser
+deje de ordenarse á Dios. El fin que Dios se ha propuesto en la
+creacion, no puede ser otro que el mismo Dios; pues que antes de la
+creacion nada existia sino él, y despues de la creacion todas cuantas
+perfecciones se hallan en las criaturas, las tiene Dios formal ó
+virtualmente en un grado infinito. Luego este órden de todas las
+criaturas á Dios como á ultimo fin, es una condicion inseparable de
+las mismas; condicion vista por Dios desde toda la eternidad, en todos
+los mundos posibles. Todo lo que ha sido criado y todo lo que puede
+serlo, es la realizacion de una idea divina, de lo que está
+representado en el entendimiento infinito, y con las propiedades
+absolutas ó relativas que se hallen preexistentes en aquella
+representacion. Así, todo cuanto existe y puede existir, debe hallarse
+sometido á la condicion de ordenarse á Dios, sin lo cual su existencia
+seria imposible.
+
+[231.] Entre las criaturas en que se realiza la representacion
+preexistente en el entendimiento divino, las hay dotadas de voluntad;
+esta es la inclinacion á lo conocido; y significa un principio de las
+determinaciones propias, mediante un acto de inteligencia. Si la
+criatura conociese intuitivamente á Dios, su acto de voluntad seria
+necesariamente moral, porque seria necesariamente un acto de amor de
+Dios. La rectitud de la voluntad criada seria entonces un incesante
+reflejo de la santidad infinita, ó del amor que Dios se tiene á sí
+propio. En tal caso, la perfeccion moral de la criatura tampoco seria
+libre; mas no dejaria por esto de ser perfeccion moral y en un grado
+eminente. Habria entonces una perpetua conformidad de la voluntad
+criada con la voluntad infinita; porque la criatura amando á Dios con
+una feliz necesidad, no querria, ni podria querer otra cosa que lo que
+quisiese el mismo Dios. La moralidad de la voluntad criada seria esta
+conformidad perenne con la voluntad divina; conformidad que no se
+distinguiria del acto moral y santo por esencia: el amor de la
+criatura al ser infinito.
+
+Pero cuando el conocimiento de Dios no es intuitivo, cuando la idea que
+de él tiene la criatura es un concepto incompleto y que encierra varias
+nociones indeterminadas, el bien infinito en sí mismo, no es amado por
+necesidad, porque no es conocido como es en sí mismo. La voluntad tiene
+una inclinacion al bien, pero al bien indeterminadamente; y por tanto no
+siente una inclinacion necesaria hácia ningun objeto real. El bien se le
+ofrece bajo una idea general é indeterminada, con aplicaciones muy
+varias, y hácia ninguna de ellas se inclina con necesidad absoluta; de
+aquí dimana su libertad para salirse del órden visto por Dios, como
+conforme á sus soberanos designios: en lo cual la libertad lejos de ser
+una perfeccion, es un defecto, que nace de la debilidad del conocimiento
+del ser que la posee.
+
+[232.] La criatura racional conformándose en sus actos con la voluntad
+de Dios, realiza el órden que Dios quiere; amando este órden, ama lo
+que Dios ama. Si aunque realice este órden, la criatura en su libertad
+no ama el mismo órden, y procede por motivos independientes de él, su
+voluntad, ejecutando materialmente el acto, no ama lo que Dios ama; y
+hé aquí la linea divisoria de la moralidad y de la inmoralidad. La
+moralidad del acto propiamente dicha, consiste en la conformidad
+explícita ó implícita de la voluntad criada con la voluntad divina; y
+esa perfeccion misteriosa que descubrimos en los actos morales, esa
+hermosura que nos encanta y atrae, no es otra cosa que la conformidad
+con la voluntad divina; el carácter absoluto que encontramos en la
+moralidad, es el amor explícito ó implícito de Dios; y por
+consiguiente un reflejo de la santidad infinita, ó del amor con que
+Dios se ama á sí mismo.
+
+Hagamos aplicaciones de esta doctrina que se muestra tanto mas exacta
+cuanto mas se la hace descender al terreno de los hechos.
+
+[233.] El amar á Dios es un acto bueno moralmente; el aborrecer á Dios
+es un acto malo moralmente, y de una fealdad la mas detestable. ¿Dónde
+está la moralidad del acto del amor de Dios? en el acto mismo, reflejo
+de la moralidad absoluta, ó de la santidad infinita, que consiste en
+el amor que Dios tiene á su perfeccion infinita; hé aquí una prueba
+palpable de la verdad de la teoría que estamos exponiendo. El amor de
+la criatura al Criador, ha sido siempre mirado como un acto
+esencialmente moral; como lo mas puro de la moralidad; en lo que se
+manifiesta que en el órden secundario y finito, este acto es la mas
+pura y fiel expresion de la moralidad absoluta.
+
+[234.] Al preguntarse la razon de por qué debemos amar á Dios, se
+suelen recordar los beneficios que nos dispensa, el amor que nos
+tiene; y hasta se suele aducir el ejemplo del amor que debemos á
+nuestros amigos y bienhechores, y sobre todo á nuestros padres; estas
+razones son ciertamente muy buenas para hacer palpable en cierto modo
+la moralidad del acto, y conmover nuestro corazon; pero no satisfacen
+completamente en el terreno de la ciencia. Porque, si pudiésemos dudar
+de que debemos amar al ser infinito, autor de todas las cosas, claro
+es que dudaríamos tambien de que debiésemos amar á los padres, á los
+amigos y bienhechores. Luego el amor á estos se ha de fundar en algo
+mas elevado, si no queremos que al preguntársenos, por qué debemos
+amarlos, nos quedemos sin ninguna respuesta.
+
+[235.] El querer perfeccionar el entendimiento es un acto moral en sí
+mismo. ¿De dónde nace la moralidad del acto? hélo aquí. Dios, al
+dotarnos de inteligencia ha querido evidentemente que usásemos de
+ella. El uso de la misma pues, entra en el órden conocido y querido
+por Dios; al querer esto queremos lo que Dios quiere; amamos este
+órden que Dios amaba desde toda la eternidad, como una realizacion de
+sus soberanos designios; por el contrario, si la criatura no
+perfecciona sus facultades intelectuales, y en uso de su libertad las
+deja sin ejercicio, se aparta del órden establecido por Dios; no
+quiere lo que Dios quiere, no ama lo que Dios ama.
+
+[236.] Al perfeccionar estas facultades, puede el hombre hacerlo
+meramente para proporcionarse el goce que le produce la alabanza de
+sus semejantes; en este caso realiza el órden de la perfeccion del
+entendimiento, pero no lo realiza amando este órden en sí mismo, sino
+por amor de una cosa distinta que no entra en el órden querido por
+Dios; porque es evidente que Dios no nos ha dotado de facultades
+intelectuales para el estéril objeto de alabarnos unos á otros. Hé
+aquí pues la diferencia que conocemos, que sentimos, entre dos
+acciones iguales, hechas con fines diferentes: la voluntad del uno
+perfecciona el entendimiento como una simple realizacion del órden
+divino: no acertamos tal vez á explicar lo que encontramos allí, pero
+de cierto sabemos que aquella voluntad es recta; el otro hace lo
+mismo, quiere lo mismo, pero deja mezclar un motivo ajeno á este
+órden; y el entendimiento y el corazon nos dicen: este acto con que se
+hace un _bien_, no es _bueno_; esto no es virtud, es miseria.
+
+[237.] Hay una persona necesitada, que sin embargo, tiene muchas
+probabilidades de mejorar pronto de fortuna. Léntulo y Julio, le dan
+cada cual una limosna. Léntulo da su limosna, solo con el fin de que
+el socorrido cuando mejore de fortuna, se acuerde del bienhechor, y le
+favorezca si este lo necesita. La accion de Léntulo no tiene ningun
+valor moral: al juzgarla se ve una combinacion de cálculo, nó un acto
+virtuoso. Julio da la limosna, solo por socorrer al infeliz que le
+inspira lástima, sin pensar en la retribucion con que el socorrido le
+pueda corresponder: la accion de Julio es bella moralmente, es
+virtuosa. ¿De dónde la diferencia? Léntulo hace el bien, aliviando al
+necesitado; pero nó con el amor del órden íntimo que hay en su acto;
+sino torciendo este órden hácia sí mismo. Dios, queriendo que los
+hombres necesitasen unos de otros, ha querido tambien que se
+socorrieran; el socorrer pues simplemente para aliviar al necesitado,
+es realizar simplemente el órden querido por Dios; el aliviar para un
+fin particular, es realizar este órden, nó como se halla establecido
+por Dios, sino como le combina el hombre. Hay _complicacion_ de miras:
+falta la _sencillez_ de intencion; esa sencillez tan recomendada por
+el cristianismo, y que aun en la region de la filosofia encierra un
+sentido tan profundo.
+
+[238.] Atendiendo al órden puramente natural, se descubre, que todas
+las obligaciones morales, tienen en último resultado un objeto _útil_;
+así como todas las prohibiciones, se dirigen á prevenir un _daño_; mas
+para la moralidad, no basta el querer la utilidad de ella, se necesita
+querer el órden mismo, de donde la utilidad resulta; siendo de notar
+que con cuanta mas reflexion, con cuanto mas amor se quiere este
+órden, sin mezcla de miras heterogéneas, tanto mas moral es el acto.
+
+Socorrer al pobre, con la _simple_ mira de aliviarle, con amor hácia
+el pobre, es un acto virtuoso; socorrerle con este amor, y con la
+reflexion _explícita_ de que se cumple con un _deber_ de humanidad, es
+todavía mas virtuoso; socorrerle con el pensamiento en Dios, viendo en
+el pobre á un hombre, imágen de Dios, y á quien Dios nos manda amar,
+es un acto todavía mas virtuoso: socorrerle, aun contra los impulsos
+del propio corazon, agriado quizás por un resentimiento, ó agitado por
+otras pasiones, y dominarse á sí mismo con una voluntad firme por amor
+de Dios; es ya un acto de virtud heróica. Nótese bien: la perfeccion
+moral del acto se aumenta á proporcion de que se quiere la cosa en sí
+misma con mas reflexion y amor; y llega al mas alto punto cuando en la
+cosa amada, se ama al mismo Dios. Si las miras son egoistas, el órden
+se pervierte, y la moralidad se disipa; cuando no hay miras de
+egoismo, y se obra principalmente á impulsos del sentimiento, la
+accion ya es bella, pero su carácter es mas bien de sensibilidad que
+de moralidad; mas cuando, con el corazon desgarrado por el dolor del
+sacrificio, la voluntad, precedida por la reflexion, manda este
+sacrificio, y se cumple el deber, porque es un deber; ó quizá se hace
+un acto _no_ obligatorio, por el amor á su bondad moral, y porque el
+acto es agradable á Dios, vemos en la accion, algo tan bello, tan
+amable, tan digno de alabanza, que nos quedaríamos desconcertados si
+se nos preguntase entonces la razon del sentimiento respetuoso que
+experimentamos hácia la persona que por tan nobles motivos se
+sacrifica por sus semejantes.
+
+Con arreglo á estos principios, podemos fijar clara y exactamente las
+ideas morales.
+
+[239.] La moralidad absoluta, y por consiguiente el orígen y tipo de
+todo el órden moral, es el acto con que el ser infinito ama su
+perfeccion infinita. Este es un hecho absoluto, del cual no podemos
+señalar ninguna razon _à priori_.
+
+En Dios no hay deber _propiamente_ dicho; hay necesidad absoluta de
+ser santo.
+
+[240.] El acto esencialmente moral en toda criatura es el amar á Dios.
+Es imposible, fundar la moralidad de este acto, en la moralidad de
+otro acto.
+
+[241.] Los actos de la criatura son morales, en cuanto participan
+explícita ó implícitamente, de este amor.
+
+[242.] Cuando la criatura ve intuitivamente á Dios, le ama
+necesariamente; y así todos sus actos, llevando este augusto sello,
+son necesariamente morales.
+
+[243.] Cuando la criatura no ve intuitivamente á Dios, ama
+necesariamente el bien en comun, ó sea bajo una idea indeterminada:
+pero no ama necesariamente, ningun objeto en particular.
+
+[244.] En este amor hácia el bien en comun, sus actos libres son
+morales, cuando su voluntad quiere el órden que Dios ha querido, sin
+mezclar combinaciones ajenas ó contrarias á este órden.
+
+[245.] Para ser moral un acto, no es necesario que el que lo hace
+piense explícitamente en Dios, ni que su voluntad, le ame
+explícitamente.
+
+[246.] El acto será tanto mas moral, cuanto vaya acompañado de mas
+reflexion sobre su moralidad, y sobre su conformidad con la voluntad
+de Dios.
+
+[247.] El sentimiento moral, es un sentimiento que se nos ha dado para
+percibir la belleza del órden querido por Dios: es por decirlo así un
+_instinto_ de amor de Dios.
+
+[248.] Como este sentimiento es innato, indeleble, é independiente de
+la reflexion, lo experimentan hasta los ateos.
+
+[249.] La idea de obligacion moral ó deber, resulta de dos ideas:
+órden querido por Dios; libertad física de apartarse de este órden.
+Dios otorgándonos la vida, ha querido que procurásemos conservarla;
+pero el hombre es libre, y á veces se suicida. El que conserva su vida
+cumple con un deber; el que se mata, le infringe. Así en la idea del
+deber, entra la de libertad física, que no puede ejercerse en cierto
+sentido, sin salir del órden querido por Dios.
+
+[250.] La pena es una sancion del órden moral; sirve para suplir la
+necesidad imposible para los seres libres. Las criaturas que obran sin
+conocimiento, cumplen su destino por necesidad absoluta; los seres
+libres, cumplen su destino, nó por necesidad absoluta, sino por la
+especie de necesidad producida por la vista de un resultado doloroso.
+
+[251.] Aquí se palpa la diferencia entre el mal físico y el mal moral,
+aun en el mismo ser libre: el físico es el dolor; el moral, es el
+desviarse del órden querido por Dios.
+
+[252.] Ilícito es lo contrario á un deber.
+
+[253.] Lícito es todo lo que no se opone á ningun deber.
+
+[254.] Ley eterna es el órden de los seres inteligentes querido por
+Dios, con arreglo á su santidad infinita.
+
+[255.] Acciones intrínsecamente morales, son las que forman parte del
+órden que Dios, (supuesta la voluntad de criar tales ó cuales seres),
+ha querido por necesidad, en fuerza del amor de su perfeccion
+infinita. Semejantes acciones, están mandadas porque son buenas.
+
+[256.] Las acciones que son buenas porque están mandadas, son las que
+forman parte del órden querido por Dios libremente, y del cual ha dado
+conocimiento á sus criaturas.
+
+[257.] El mandato de Dios, es su voluntad comunicada á la criatura. Si
+esta voluntad es necesaria, el precepto es natural; si esta voluntad
+es libre, es positivo.
+
+[258.] Atendiendo á lo puramente natural, el órden querido por Dios,
+es el que conduce á la conservacion y perfeccion de los seres criados.
+Las acciones serán morales cuando se conformen con este órden.
+
+[259.] La perfeccion natural de los seres consiste en el uso de sus
+facultades acomodado al fin á que su misma naturaleza los muestra
+destinados.
+
+[260.] La naturaleza ha encargado á cada individuo el cuidado de su
+propia conservacion y perfeccion.
+
+[261.] La imposibilidad natural de que el hombre viva solo, indica que
+la conservacion y perfeccion de los individuos, se ha de conseguir en
+sociedad.
+
+[262.] La primera sociedad, es la de familia.
+
+[263.] Los padres deben alimentar y educar á sus hijos; porque sin
+esto no puede conservarse el linaje humano.
+
+[264.] Los deberes conyugales, nacen del órden necesario para la
+conservacion y perfeccion de la sociedad de familia, indispensable
+para la conservacion del humano linaje.
+
+[265.] Cuanto mas necesario es el enlace de un acto con la
+conservacion y perfeccion de la familia, mas necesaria es su
+moralidad, y por consiguiente menos sujeta á modificaciones.
+
+[266.] La inmoralidad de los actos contrarios al pudor, y muy
+especialmente los contrarios á la naturaleza, se funda en grandes
+razones de un órden indispensable para la conservacion del individuo y
+de la especie.
+
+[267.] Las pasiones, por lo mismo que son ciegas, es evidente que nos
+han sido dadas como medios, nó como fines.
+
+[268.] Luego cuando la satisfaccion de las pasiones se toma nó como un
+medio, sino como un fin, el acto es inmoral. Un ejemplo sencillo
+aclarará esta idea. El placer de la comida tiene un objeto muy útil
+para la conservacion del individuo; así el comer _con_ placer, no es
+nada malo, sino bueno; pero el comer _por_ el placer de la comida, es
+invertir el órden: el acto no es bueno. La misma accion que en el
+primer caso es muy racional, en el segundo es un acto de _glotonería_.
+Así lo juzga el sentido comun sin necesitar de análisis.
+
+[269.] Viviendo el hombre solo, el uso de su libertad física, no
+perjudicaria jamás sino á sí mismo; el límite moral de su libertad
+seria el de satisfacer sus necesidades y deseos, con arreglo al
+dictámen de la razon. Pero viviendo los hombres en sociedad, el
+ejercicio de la libertad física del uno, tropieza por necesidad con el
+del otro; para impedir el desórden es necesario restringir un poco la
+libertad física de cada uno, y someterlos á todos á un órden conforme
+á razon, y conducente al bien general: hé aquí la necesidad de una
+legislacion civil. Esta no puede establecerse, ni conservarse, por sí
+sola: hé aquí la necesidad de un poder público. El objeto de la
+sociedad, es el bien general, con sujecion á los principios de la
+moral eterna; este mismo es el objeto del poder público.
+
+[270.] Con la teoría que precede, se explica satisfactoriamente el
+doble carácter que presenta el órden moral: lo absoluto y lo relativo.
+La razon, el sentido comun, el corazon, nos obligan á reconocer en el
+órden moral algo absoluto, independiente de la consideracion de la
+utilidad: esto se explica, elevándose á un acto absoluto, de
+perfeccion absoluta; y mirando la moralidad de las criaturas, como una
+participacion de aquel acto. La razon y la experiencia nos enseñan que
+la moralidad de las acciones tiene resultados _útiles_; esto se
+explica, observando, que en aquel acto absoluto, está comprendido el
+amor del órden que habia de reinar entre los seres criados, para
+cumplir sus destinos. Este órden pues, era á un tiempo _querido_ por
+Dios, y _conducente_ al fin especial de cada criatura; será pues á un
+mismo tiempo _moral_ y _útil_.
+
+[271.] Pero los dos caractéres se conservan siempre esencialmente
+distintos: el primero, lo _sentimos_; el segundo lo _calculamos_.
+Cuando nos falta el primero, somos _malos_; cuando el segundo, somos
+_desgraciados_. El resultado doloroso, es _pena_, si nuestra voluntad
+ha infringido á sabiendas el órden; cuando nó, es simplemente
+_desdicha_.
+
+[272.] Permítaseme lisonjearme con la idea de que esta teoría es algo
+mas satisfactoria, que las que han excogitado algunos filósofos
+modernos, para explicar la naturaleza absoluta de la moralidad. He
+necesitado de la idea de Dios, es cierto; porque no concibo órden
+moral, en quitando á Dios del mundo. Sin la idea de Dios, la moralidad
+no puede ser otra cosa que un sentimiento ciego, tan absurdo en su
+objeto, como en sí mismo; la filosofía que no lo funde en Dios, no
+podrá llegar jamás á una explicacion científica: deberá limitarse á
+consignar el hecho como una necesidad, cuyo carácter y orígen se
+ignoran del todo.
+
+[273.] Añadiré una observacion que compendia toda mi teoría, y que
+pone de manifiesto lo que la diferencia de las otras, que reconocen en
+Dios el fundamento del órden moral, y el amor de Dios, por el primero
+de los deberes. Los sistemas á que me refiero suponen la idea de
+moralidad distinta de la del amor de Dios, pero yo digo que la
+_esencia_ de la moralidad es el mismo amor de Dios. Así afirmo que la
+santidad infinita, es _esencialmente_ el amor con que Dios se ama á sí
+mismo; que el acto primitivo y esencialmente moral de la criatura es
+el amor á Dios; que la moralidad de todas sus acciones, consiste en
+conformarse explícita ó implícitamente con la voluntad de Dios; lo que
+equivale á un amor explícito ó implícito de Dios.
+
+Uno de los resultados mas notables de esta teoría que pone la esencia
+de la moralidad en el amor de Dios ó del bien infinito, es el que hace
+desaparecer la diferencia entre la forma de las proposiciones
+metafísicas y las morales, manifestando como el _se debe_ y _se ha_,
+que se encuentra en estas, se reduce al _es_ absoluto de aquellas (V.
+210, 211, 212 y 213). Hé aquí la aplicacion de este importante
+resultado.
+
+La proposicion: El amar á Dios _es_ bueno moralmente; es una
+proposicion absoluta é idéntica, porque la bondad moral no es otra
+cosa que el amor de Dios.
+
+La proposicion: El amar al prójimo es bueno; se reduce á la primera,
+porque amar al prójimo es un cierto modo de amar á Dios.
+
+La proposicion: el socorrer al prójimo es bueno: se reduce á la
+anterior, porque socorrer es amar.
+
+La proposicion: El hombre _debe_ conservar su vida, se explica por
+esta otra absoluta: la conservacion de la vida del hombre, _es_
+querida por Dios. Así la palabra _debe_, significa la necesidad de que
+el hombre conserve su vida, si no quiere oponerse al órden querido por
+Dios.
+
+Estos ejemplos bastan para que se vea con cuánta facilidad pueden
+reducirse á una forma absoluta, las proposiciones morales. Esto, no
+alcanzo de qué manera se podrá conseguir, si en vez de decirse: el
+amor de Dios es la misma moralidad; se dijese: el amor de Dios es un
+acto moral, distinguiendo entre el amor y la moralidad.
+
+[274.] Sea cual fuere el juicio que se forme de esta explicacion, no
+puede negarse que con ella, se reconoce una sabiduría profunda, aun
+ateniéndonos al solo órden natural y filosófico, en aquella admirable
+doctrina del Divino Maestro, en que llama al amor de Dios el mayor y
+el primero de los mandamientos, y en que, cuando quiere señalar el
+carácter del bien moral, recuerda, muy especialmente, el cumplimiento
+de la voluntad divina.
+
+[275.] Puesta la esencia de la moralidad en el amor, lo moral debe
+parecernos bello, porque nada mas bello que el amor; debe ser
+agradable al alma, porque nada mas grato que el amor. Entonces se
+comprende tambien por qué las ideas de desinterés, de sacrificio, se
+nos presentan tan bellas en el órden moral, y nos hacen rechazar
+instintivamente la teoría del interés propio: nada mas desinteresado,
+que el amor; nada mas capaz de grandes sacrificios que el amor.
+
+[276.] Así el egoismo queda desterrado del órden moral: Dios se ama á
+sí mismo, porque es infinitamente perfecto; fuera de sí no encuentra
+nada que amar, que él no haya criado. El amor que tiene á las
+criaturas es completamente desinteresado, porque nada puede recibir de
+las mismas. La criatura se ama á sí propia y ama tambien á las demás;
+pero este amor, no es de un egoismo estrecho, sino que ama en sí
+misma, y en sus semejantes, el reflejo del bien infinito. Desea unirse
+con el bien supremo, y en esto pone su última felicidad; pero este
+deseo lo enlaza con el amor del bien supremo en sí mismo, y no le ama
+precisamente porque de ello deba resultar su propia felicidad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+OJEADA SOBRE LA OBRA.
+
+
+[277.] Llego al término de mi trabajo; y así conviene echar una ojeada
+sobre el largo camino que acabo de recorrer.
+
+Me habia propuesto examinar las ideas fundamentales de nuestro
+espíritu, ya considerado en sí mismo, ya en sus relaciones con el
+mundo.
+
+[278.] Con relacion á los objetos, hemos encontrado en nuestro
+espíritu dos hechos primitivos: la intuicion de la extension; la idea
+del ente. En la intuicion de la extension se funda toda la
+sensibilidad objetiva; en la idea del ente se funda todo el órden
+intelectual puro en lo tocante á las ideas indeterminadas. De la idea
+del ente, hemos visto salir las de identidad, distincion, unidad,
+número, duracion, tiempo, simplicidad, composicion, finito, infinito,
+necesario, contingente, mutable, inmutable, substancia, accidente,
+causa, efecto.
+
+[279.] En el órden subjetivo, hallamos como hechos de conciencia, la
+sensibilidad, ó el ser sensitivo (incluyendo en esto no solo la
+sensacion, sino tambien el sentimiento); la inteligencia y la
+voluntad; lo que nos da ideas intuitivas de modos de ser determinados,
+y distintos del de los seres extensos.
+
+[280.] Así todos los elementos de nuestro espíritu se reducen á las
+ideas intuitivas de extension, de sensibilidad, inteligencia y
+voluntad, y á las ideas indeterminadas, que á su vez se fundan todas
+en la idea de ser.
+
+[281.] De la idea de ser, combinada con la del no ser, nace el
+principio de contradiccion: que por sí, da orígen solamente á
+conocimientos indeterminados. Para que la ciencia tenga un objeto
+realizable, es necesario que el ser se le presente bajo alguna forma.
+Nuestra intuicion nos ofrece dos: extension y conciencia.
+
+[282.] La conciencia nos ofrece tres modos de ser: sensibilidad, ó el
+ser sensitivo, inteligencia y voluntad.
+
+[283.] La extension considerada en toda su pureza, cual la imaginamos
+en el espacio, es la base de la geometría.
+
+[284.] La misma extension modificada de varias maneras, y puesta en
+relacion con nuestra sensibilidad, es la base de todas las ciencias
+naturales, ó que tienen por objeto el universo corpóreo.
+
+[285.] La inteligencia da orígen á la ideología y á la psicología.
+
+[286.] La voluntad, en cuanto movida por fines, da orígen á las
+ciencias morales.
+
+[287.] La idea de ser engendra el principio de contradiccion; y con
+él, las ideas generales é indeterminadas, de cuya combinacion nace la
+ontología; y que además circulan por todas las demás ciencias como un
+flúido vivificante.
+
+[288.] Así concibo el árbol de las ciencias humanas: examinar las
+raíces de este árbol, era mi objeto en la _Filosofía Fundemental_.
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+NOTAS.
+
+(SOBRE EL LIBRO VIII).
+
+
+(I) Quizás no faltarán algunos lectores poco versados en la historia
+de lo filosofía, á quienes parezca que me he extendido demasiado en la
+explicacion de la idea de lo infinito, considerando estas cuestiones,
+en la clase de aquellas que sirven mas bien para sutilizar, que para
+adquirir conocimientos sólidos. Este es un error de mucha gravedad. En
+todos tiempos, han ocupado un lugar preferente entre las cuestiones
+filosóficas, las que versan sobre la idea de lo infinito; y en nuestra
+época, apenas hay ninguna que deba merecer mas atencion, si se quieren
+atajar los progresos del panteismo. No me cansaré de repetir que
+muchos errores gravísimos dimanan de confusion en las ideas
+fundamentales; para quien esté bien radicado en el conocimiento de
+estas, dejarán de ser peligrosas ciertas obras, cuyo secreto, para
+extraviar, consiste ó en emplear palabras incomprensibles, ó en dar
+falsas acepciones á las que se pueden comprender. Como quiera, los que
+creyeren que aquí solo se trata de cavilaciones escolásticas,
+recuerden que deberán tener por caviladores á los metafísicos mas
+eminentes antiguos y modernos.
+
+
+(SOBRE EL LIBRO IX).
+
+(II) No ignoro, que algunos filósofos modernos, y muy particularmente
+M. Cousin, tratan de sincerarse de la acusacion de panteismo,
+explicando á su manera los pasajes de sus obras donde se halla
+profesado este error. No siéndome posible, extenderme en una cuestion
+que exigiria la insercion y cotejo de largos pasajes, me contentaré
+con remitir al lector á lo que tengo dicho en el cuerpo de la obra, y
+con respecto á M. Cousin, á los trozos que llevo citados en mis
+_Cartas á un escéptico en materia de religion_ (Carta X). Sea como
+fuere, los impugnadores de M. Cousin no tienen la culpa de que este
+filósofo se valiese de palabras tan claras y terminantes, que á ningun
+hombre de sano juicio le podia quedar ninguna duda, de que contenian
+lisa y llanamente la profesion del panteismo. Dejando pues á este
+filósofo la responsabilidad de sus intenciones, me contentaré con
+rogar encarecidamente á nuestros jóvenes, que no juzguen con ligereza
+sobre las disputas que se agitan en el vecino reino, cuyo ruido llega
+hasta nosotros, por órganos no siempre fieles; y que se abstengan de
+dar fe á los que se empeñan en persuadirles que las alarmas de los
+hombres de sanas doctrinas en materias filosóficas, carecen de
+fundamento.
+
+
+FIN DE LAS NOTAS.
+
+
+
+
+INDICE
+
+DE LAS
+MATERIAS DEL TOMO CUARTO.
+
+
+
+
+LIBRO OCTAVO.
+
+LO INFINITO.
+
+
+ _PÁG._
+CAPÍTULO PRIMERO.
+
+ _Ojeada sobre el estado actual de la filosofía._
+
+ Uso de ciertas palabras. Qué indican. Filosofía del siglo pasado.
+ Reaccion. Carácter del panteismo actual. Como se aviene con lo
+ infinito. Por qué la nueva filosofía se coloca en el _yo_. Indicio de
+ una aspiracion sublime. Sus pretensiones orgullosas é infundadas.
+ No inventa ni restaura la verdad. 5
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+ _Importancia y anomalía de las cuestiones sobre la idea
+ de lo infinito._
+
+ Importancia del exámen de esta idea. Anomalía. Disputas sobre su
+ naturaleza y existencia. Hecho que ellas indican. 12
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+ _Sí tenemos idea de lo infinito._
+
+ Tenemos esta idea. Prueba. Lo infinito y lo indefinido. La idea de
+ lo infinito es fija. Ejemplo. La distincion entre lo infinito y lo
+ finito se funda en el principio de contradiccion. 14
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+ _El límite._
+
+ Negaciones que afirman. El límite filosófico y el matemático. Lo
+ finito envuelve negacion. Lo infinito afirmacion. 18
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+ _Consideraciones sobre la aplicacion de la idea de lo infinito á la
+ cantidad continua, y á la discreta en cuanto se expresa en series._
+
+ Posibilidad de aplicar dicha idea á muchos órdenes. Razones en
+ pro y en contra de la infinidad lineal, de la numérica expresada
+ en series, de la de las superficies y sólidos. 21
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ _Orígen de la vaguedad y aparentes contradicciones en la
+ aplicacion de la idea de lo infinito._
+
+ Las dificultades en la aplicacion de la idea prueban su existencia.
+ Vaguedad de la misma. No es intuitiva. Qué seria si fuese intuitiva.
+ Efecto de su naturaleza actual. Carácter de las ideas
+ indeterminadas. 25
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ _Explicacion fundamental de la idea abstracta de lo infinito._
+
+ El límite y varias negaciones del mismo. Como generalizamos estas
+ ideas. Ser y negacion de límite, constituyen la idea abstracta
+ de lo infinito. No nos hace conocer una _cosa_ infinita. Ejemplos
+ de otras ideas semejantes. 30
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+ _Se comprueba con aplicaciones á la extension, la definicion
+ de la infinidad._
+
+ De qué provienen las anomalías de la aplicacion. Infinidad de una
+ recta. De un valor lineal. Se explican las contradicciones aparentes.
+ Si se concibe un valor lineal absolutamente infinito. Diferencia
+ entre su concepto y su intuicion sensible. 33
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+ _Concepto de un número infinito._
+
+ Como se forma esta idea. No representa nada determinado.
+ Aplicaciones. 40
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+ _Concepto de la extension infinita._
+
+ En qué consiste. Su imaginacion es imposible. Observaciones sobre
+ una dificultad del párrafo 40. 45
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+ _Sobre la posibilidad de la extension infinita._
+
+ Dificultad sobre la posibilidad intrínseca y extrínseca. Omnipotencia.
+ Solucion. 48
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+ _Solucion de varias dificultades contra la posibilidad
+ de una extension infinita._
+
+ Lo que se funda en la relacion de las propiedades con la substancia.
+ Lo que estriba en la diferencia entre lo finito y lo infinito.
+ Varias consideraciones sobre estas diferencias. Nueva dificultad
+ fundada en la aparicion y desaparicion de extensiones infinitas. 50
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+ _Si existe la extension infinita._
+
+ Opinion de Descartes y de Leibnitz. Observaciones del autor. 58
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+ _Sobre la posibilidad de un número infinito actual._
+
+ Si existiese no se podria multiplicar. No se puede expresar ni
+ algebráica ni geométricamente. Infinidad de especies y de individuos.
+ Posibilidad de especies infinitas. Si hay un limite en la
+ perfectibilidad de las especies. Imposibilidad de la existencia
+ simultánea de todas las modificaciones. Con esto se demuestra la
+ imposibilidad de un número infinito actual 61
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+ _Idea del ser absolutamente infinito._
+
+ Dificultades de esta idea. Si se explica bastante con la idea de un
+ ser sin negacion de ser. Qué es la perfeccion. Se ha de hallar con
+ propiedades formales en el ser infinito. Qué se entiende por _toda_
+ perfeccion. Dos negaciones. Se debe afirmar del ser infinito
+ todo lo que no implica contradiccion. 71
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+ _Se afirma de Dios toda la realidad contenida en los
+ conceptos indeterminados._
+
+ Reseña. Ser. Substancia. Simplicidad. Causalidad. Necesidad. 77
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+ _Como se afirma de Dios todo lo no contradictorio,
+ contenido en las ideas intuitivas._
+
+ Sensibilidad pasiva. Materia. Sensibilidad activa. Inteligencia.
+ Voluntad. Libertad. 80
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+ _La inteligencia y el ser absolutamente infinito._
+
+ Como concibe á Dios la humanidad. Caractéres de la inteligencia:
+ es activa, inofensiva, pura. Engendra la libertad y la moral.
+ Idea del ser absolutamente infinito. 83
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+ Resúmen 89
+
+
+
+
+LIBRO NOVENO.
+
+LA SUBSTANCIA.
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+ _Nombre é idea general de la substancia._
+
+ Existencia de la idea, su falta de claridad. Su importancia. No se
+ debe comenzar por una definicion. Método. Nombre. Expresa
+ algo constante entre las mudanzas. 95
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+ _Aplicacion de la idea de substancia á los
+ objetos corpóreos._
+
+ Explicaciones analíticas. Cómo se aplica á los cuerpos. Cómo y
+ por qué no se aplica á las sensaciones. Particularidad de la extension.
+ Lazo de las sensaciones. 99
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+ _Definicion de la substancia corpórea._
+
+ Dificultad. Aplicacion. Análisis de las ideas que componen la de
+ substancia corpórea. Resultado. Con los accidentes la substancia
+ se nos manifiesta. 105
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+ _Relaciones de la substancia corpórea con sus accidentes._
+
+ Incluye multiplicidad. Disposicion de partes. El accidente depende
+ de la substancia, nó esta de aquel. Aplicacion á las figuras.
+ Cambios de figuras. Como entre estas hay semejanza y nó identidad.
+ Se explica el sentido de la _comunicacion_ del movimiento. 108
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+ _Consideraciones sobre la substancia corpórea en sí misma._
+
+ Necesidad de accidentes para su determinacion. Esto es segun
+ nuestro modo de concebir. Identidad de la substancia corpórea.
+ Reseña de opiniones. Ignorancia del hombre sobre este punto. 111
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ _Substancialidad del yo humano._
+
+ Como se halla la unidad en los cuerpos. La unidad del yo. Su
+ permanencia 118
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ _Relaciones de la proposicion, Yo pienso, con la
+ substancia del Yo._
+
+ Los fenómenos internos se distinguen individualmente. Tambien
+ los semejantes. Observaciones sobre el _recuerdo_. Todos los fenómenos
+ pasan en nuestro interior para no volver. Sin sujeto,
+ formarian una serie, sin ley ni lazo. Sin la substancialidad del
+ alma, no se podria decir: yo pensaba, yo pienso; sino: habia
+ pensamiento, hay pensamiento 121
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+ _Consideraciones sobre la intuicion que el alma
+ tiene ó puede tener en sí misma._
+
+ Existencia de cierta intuicion. Cómo se implica en todas las afecciones
+ internas. Su unidad probada por la misma variedad. Si
+ esto se negase, se negaria el testimonio de la conciencia. Conocemos
+ el alma como objeto. Conjeturas sobre la posibilidad de
+ otras intuiciones. El alma sola separada 121
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+ _Exámen de la opinion de Kant sobre los argumentos
+ con que se prueba la substancialidad del alma._
+
+ Motivo personal de su opinion. Mala exposicion del argumento.
+ Cómo debe presentarte. Cómo aplica aquí su errada teoría, sobre
+ las categorías puras. Dos sentidos de la palabra _sujeto_.
+ Ninguno es exclusivo al tratar del alma. No se necesita la intuicion
+ sensible. Su falso supuesto sobre el argumento psicológico.
+ No se prescinde de la experiencia. Contradiccion de Kant,
+ cuando confiesa la presencia del yo en todo pensamiento. La
+ interrupcion del pensamiento confirma la permanencia del alma.
+ Demostracion 128
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+ _Exámen de la opinion de Kant sobre el argumento que el
+ llama el paralogismo de la personalidad._
+
+ Inexactitud en el uso de la palabra _persona_. Equivocada expresion
+ de la identidad de conciencia. Identidad del yo con respecto á
+ un observador extraño. Singular explicacion de la transmision
+ de la conciencia. Metáfora del _lazo_. Para la transmision no basta
+ la sucesion. Se estrecha á Kant, fijando mas el estado de la
+ cuestion. Confesion de Kant sobre la necesidad de la conciencia
+ de la identidad. Consecuencias de no admitir esta necesidad por
+ criterio legítimo. 153
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+ _Simplicidad del alma._
+
+ Qué se entiende por simple. Prueba del sentido íntimo en pro de
+ la simplicidad del alma. Otra fundada en la misma naturaleza
+ del pensamiento. Otra fundada en el acto de voluntad. Que el
+ pensamiento no puede ser un producto de distintas substancias.
+ Dilema fundado en la divisibilidad. 157
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+ _Exámen de la opinion de Kant sobre el argumento
+ con que se prueba la simplicidad del alma._
+
+ Sofisma de Kant. No es verdad que todo pensamiento resulte de
+ muchas representaciones. Como en la diversidad de las representaciones
+ hay la unidad. Semejanza del movimiento. Grosería
+ de esta idea. Un ejemplo de la mecánica. Disparidad. Resultado
+ en contra de los adversarios. Como podemos sacar de la experiencia
+ la unidad del sujeto pensante. Valor de la experiencia.
+ Su enlace con las verdades necesarias. Como la demostracion
+ se extiende á todos los sujetos pensantes. Indeterminacion del
+ conocimiento que tenemos del alma. Doctrina de Santo Tomás. 161
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+ _Como la idea de substancia es aplicable á Dios._
+
+ No es esencial á toda substancia el ser mudable. Cotejo de dos
+ definiciones de las escuelas. Que puede existir una substancia
+ inmutable. Como conviene á Dios toda la perfeccion encerrada en
+ la idea de substancia. 180
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+ _Una aclaracion importante y un resúmen._
+
+ Como se entiende que la substancia es subsistente por sí misma.
+ Dos relaciones: negacion de inherencia, y negacion de dependencia.
+ Se fijan las ideas sobre este punto. Resúmen. 181
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+ _El panteismo examinado en el órden de las ideas._
+
+ Dos métodos: la idea y la experiencia. Una pregunta á los panteistas.
+ Sobre la palabra substancia. El ser necesario no excluye la
+ existencia de los contingentes. Experiencia fundada en las mismas
+ ideas. Tampoco excluye la substancia de los contingentes. Prueba.
+ Principal sofisma de los panteistas. Clave de la solucion. 187
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+ _El panteismo examinado en el órden de los
+ hechos externos._
+
+ Multiplicidad en el mundo externo. Legitimidad del criterio de los
+ sentidos para la multiplicidad. La extension encierra esencialmente
+ multiplicidad. Necesidad del idealismo en el panteismo.
+ La doctrina de Descartes sobre la extension es contraria al panteismo.
+ La extension no puede ser atributo ni modificacion de
+ una substancia simple. Argumento concluyente contra Spinosa. 192
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+ _El panteismo examinado en el órden de los
+ hechos internos._
+
+ El panteísmo está en contradiccion con la distincion entre el _yo_ y
+ _el no yo_. Es contrario á la experiencia de la comunicacion de los
+ espíritus. Absurdo de una conciencia única. Sentido comun.
+ Sentido íntimo. Individualidad de la conciencia. 196
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+ _Sistema panteista de Fichte._
+
+ Legítimo sentido de la proposicion: _yo soy_. Extrañas deducciones
+ de Fichte. Se tantea una explicacion racional. No la consienten
+ las palabras de Fichte. Las proposiciones; yo soy yo; A = A.
+ El panteismo idealista expresamente consignado. El yo sin conciencia.
+ Fichte elude la dificultad. Dilema contra su doctrina.
+ Nuevas pruebas del panteismo de Fichte. Como diviniza al yo.
+ Aclaracion fundamental. Como Fichte saca del yo el mundo externo.
+ Absurdidad de esta doctrina. 200
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+ _Relaciones del sistema de Fichte con las doctrinas
+ de Kant._
+
+ Las doctrina de Kant sobre el espacio y el tiempo conducen al
+ idealismo. Pasajes de Kant, donde hace salir del yo el no yo.
+ Opinion de Rosenkranz sobre la trascendencia de las doctrinas
+ de Kant. Como se equivocan muchos considerando á Kant como
+ el restaurador del espiritualismo. Cuán dañosos son sus
+ escritos. 219
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+ _Contradiccion del panteismo con los hechos primordiales
+ del espíritu humano._
+
+ Contradiccion del panteismo con la idea del número. Con la de distincion.
+ Con los juicios negativos. Con la idea de relacion. Con
+ el sentido usual del principio de contradiccion. Con la idea de
+ contingencia. Con la de finito é infinito. Con la de órden. Con
+ la de libertad de albedrío. Con los sentimientos del corazon. 225
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+ _Rápida ojeada sobre los principales argumentos
+ de los panteistas._
+
+ Ciencia. Ente. Substancia. Infinito. Confusion de los panteistas
+ en estas ideas. Orígen del mal y su remedio. 232
+
+
+
+
+LIBRO DECIMO.
+
+NECESIDAD Y CAUSALIDAD.
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+ _Necesidad._
+
+ Nocion fundamental. Diversas aplicaciones. Necesidad é imposibilidad
+ son ideas correlativas. Dos órdenes de necesidad. Como
+ la existencia debe contenerse en la idea del ser necesario. Defecto
+ del raciocinio de Descartes. Demostracion de la existencia de
+ un ser necesario. Resúmen. 237
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+ _Lo incondicional._
+
+ Definiciones. Se prueba la existencia de lo incondicional. Imposibilidad
+ de una serie infinita de términos condicionales. 242
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+ _Inmutabilidad del ser necesario é incondicional._
+
+ A su estado le repugna el _no_ estado. Aclaracion. Dificultad. Solucion.
+ Ficcion de varios seres incondicionales, y de su accion reciproca.
+ Que dicho ser no es perfectible. Como contiene todas
+ las perfecciones reales y posibles. 245
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+ _Ideas de causa y efecto._
+
+ Nocion y existencia de la noticia de la causalidad. Tenemos idea
+ de causa. Qué se contiene en ella. Axiomas. 250
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+ _Origen de la nocion de causalidad._
+
+ Que existen causas y efectos. Testimonio de nuestra conciencia. La
+ idea de causa no es simple. Actividad. De dónde nace su idea.
+ Idea de la creacion es la de causalidad perfectísima. 253
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ _Se formula y demuestra el principio de causalidad._
+
+ Sentido del principio. Pequeña serie: no A, A. Órden de los conceptos.
+ Aclaracion. Parangon de las dos doctrinas opuestas. Los
+ sensualistas. 257
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ _El principio de la precedencia._
+
+ Análisis de este principio. Como conduce á una cosa preexistente.
+ Opinion de Galluppi. Observaciones. Dudas sobre el valor de
+ esta demostracion. Parece no demostrar el principio de causalidad,
+ sino el de sucesion. Como se auxilian estos dos principios.
+ Nuevas aclaraciones. Se manifiesta el valor de esta prueba. Como
+ viene á parar á las ideas de ser y no ser. 260
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+ _La causalidad en sí mísma. Insuficiencia y error
+ de algunas explicaciones._
+
+ La causalidad implica relacion á otro. Actividad y causalidad. Dios
+ y las criaturas. Se plantea la cuestion. Explicaciones insuficientes.
+ Palabras metafóricas. Causalidad no es lo mismo que sucesion.
+ Ni el enlace de las ideas. Ni la prioridad de una de ellas.
+ Ni el enlace expresado en ciertas proposiciones condicionales.
+ Ejemplo. Sentido inverso de las proposiciones. 273
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+ _Condiciones necesarias y suficientes para la verdadera
+ causalidad absoluta._
+
+ Dos condiciones. Fórmula que las expresa. Aplicaciones. Ocasion.
+ Remocion de obstáculos. Enlace de órden en el tiempo. Observacion
+ sobre las causas libres. Aplicacion á la primera. 283
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+ _Causalidad secundaria._
+
+ Diferencia entre la causalidad primaria y la secundaria. Condiciones
+ para la causalidad secundaria. Ejemplos aclaratorios. 286
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+ _Explicacion fundamental del origen de la oscuridad
+ de las ideas en lo tocante á la causalidad._
+
+ Se recuerda una doctrina del Lib. IV. Aplicaciones. Disputa filosófica
+ sobre las causas segundas. Modo de terminarla. 290
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+ _Causalidad de puro imperio de la voluntad._
+
+ Defensa de la doctrina de la creacion. Consideraciones sobre su
+ incomprensibilidad. Reflexiones sobre la causalidad intelectual.
+ Relacion de lo existente con lo no existente. Esta solo pueden
+ tenerla los seres inteligentes. Consecuencia en favor de la existencia
+ de Dios. 293
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+ _La actividad._
+
+ Inercia, inaccion. Tres condiciones. Actividad. Accion. Tres clases.
+ De cuál tenemos idea intuitiva. No toda actividad es transitiva.
+ Que no tenemos intuicion de la actividad corpórea. Análisis.
+ Orden subjetivo y objetivo. Ejemplos. Conocemos dos modos
+ de ser: Extension y Conciencia. Aquella es tipo de inercia;
+ esta de actividad. Varias consideraciones sobre la actividad.
+ Voluntad. Libertad. Parangon entre la extension y la conciencia. 299
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+ _Se examina si es posible la actividad corpórea._
+
+ Imposibilidad de probar que la materia es incapaz de actividad.
+ Se examina la prueba. Se refuta. 309
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+ _Conjeturas sobre la existencia de la actividad corpórea._
+
+ Razon en pro, fundada en el órden de los fenómenos. Espectáculo
+ de actividad ofrecido por el universo corpóreo. Respuestas evasivas;
+ réplicas. 313
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+ _Causalidad interna._
+
+ Recuerdos. Conceptos hijos de reflexion. Libre albedrío. Carácter
+ activo de todos los fenómenos internos. Objecion. Sensaciones.
+ Pensamientos y sentimientos espontáneos. Relaciones de la espontaneidad
+ con la organizacion. 319
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+ _Aclaraciones sobre la espontaneidad._
+
+ Se consignan varios hechos sobre las condiciones del desarrollo de
+ nuestro espíritu. Necesidad de una enseñanza primitiva. Lenguaje.
+ Imposibilidad de que sea invencion humana. No hay
+ ninguna civilizacion espontánea. Escaso número de ideas á que
+ van á parar las demás. Deduccion en favor de una inteligencia,
+ causa y maestra de las otras. 330
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+ _Causalidad final. Moralidad._
+
+ Diferencia entre la causalidad eficente y la final. Necesidad y libertad.
+ Universalidad de las ideas morales. Las confiesan los
+ mismos que las niegan. No pueden ser hijas de una preocupacion.
+ Fuerza de las ideas y sentimientos morales. Su orígen
+ divino. Las dificultades no pueden hacer dudar de su existencia.
+ Sus efectos. 337
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+ _Exámen de algunas explicaciones de la moralidad._
+
+ La ley eterna. La razon. La voluntad divina. La representacion en
+ Dios. Diferencia de forma entre las proposiciones morales y las
+ metafísicas. Si la moralidad consiste en conducir al fin último.
+ Si se identifica con la felicidad. Si es posible una
+ explicacion. 316
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+ _Explicacion fundamental del órden moral._
+
+ Hay algo moral, absoluto. Santidad de Dios. Una criatura sola.
+ Carácter inmanente de la moralidad. Resultado contra erradas
+ teorías. Sabiduría de la Religion cristiana. El amor de Dios,
+ fundamento de toda moralidad. Si en Dios hay _deber_. La moralidad
+ se puede expresar de un modo absoluto. El ser infinito se
+ ama a sí mismo. Que todo se ordena á Dios. Como se ordenan
+ á Dios las criaturas libres. Por qué Dios no es amado por la
+ criatura necesariamente. La moralidad en la criatura es el amor
+ explícito ó implícito de Dios. Aplicaciones. Acto explícito del
+ amor de Dios. Observacion sobre los argumentos de analogía en
+ pro del amor de Dios. Ejemplos de acciones morales en sí mismas;
+ como se malean por el fin. Grados en la moralidad. Aplicaciones
+ de la teoría general á las ideas morales en particular.
+ Como se concilian en esta teoría la moralidad y la utilidad. Diferencia
+ entre ella y las de otros autores que admiten el amor de
+ Dios como el primero de los deberes. Como se explican con ella
+ las relaciones de la moral con nuestros afectos. Como se concilian,
+ el desinterés y la felicidad. 356
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+ _Ojeada sobre la obra._ 378
+
+
+NOTAS.
+
+ I 381
+
+ II Id.
+
+
+FIN.
+
+
+Esta obra constará de 4 tomos, al precio cada
+uno de 16 rs. vn. en Barcelona, en la librería
+de Bacsi, y de 20 en los siguientes puntos _franco
+de porte_.
+
+Algeciras, _Contilló_.
+Alicante, _Carratalá_.
+Almería, _Santamaría_.
+Avila, _R. Martin Lázaro_.
+Badajoz, _Carrillo y sobrinos_.
+Cadiz, _Hortal y compañia_.
+Ciudad Real, _Malaguilla_.
+Figueras, _Matas_.
+Gerona, _Figaró_.
+Granada, _Sanz_.
+Lérida, _Viuda Carminas. Sol_.
+Madrid, _Rodriguez_.
+Málaga, _Martinez de Aguilar_.
+Palma, _Trias, Garcia_.
+Pamplona, _Longus y Ripa_.
+Pto. Sta. Maria, _Valderrama_.
+Reus, _Viuda Angelon_.
+Salamanca, _Moran_.
+Santiago, _Rey Romero é hijos_.
+Sevilla, _Angulo y Comp.^a_
+Tarragona, _Granell_.
+Valencia, _Navarro_.
+Valladolid, _Roldan_.
+Zaragoza, _Yagüe_.
+
+
+OBRAS DEL AUTOR QUE SE HALLAN DE VENTA EN LA LIBRERIA DE BRUSI.
+
+
+ _El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones
+ con la civilizacion europea_. 5 tomos 61 rs. vn.
+
+ _El Criterio_, 1 tomo 16 id.
+
+ _La Religion demostrada al alcance de los niños_ 3 id.
+
+ _La Sociedad_, revista religiosa, filosófica, política y literaria,
+ 2 tomos de 576 páginas cada uno 72 id.
+
+ _La Civilizacion_, revista religiosa, filosófica, política y literaria
+ de Barcelona, escrita por D. Jaime Balmes, D. Joaquin
+ Roca y Cornet y D. Jose Ferrer y Subirano: 3 tomos
+ de 576 páginas los dos primeros y 480 el último. El
+ Sr. Balmes escribió en esta revista 500 páginas, equivalentes
+ á un tomo. Precios de la obra 100 id.
+
+
+
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+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
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+
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+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
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+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
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+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
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